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                    <text>HU M 'A N ITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

21

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

198 O

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IITVDIOS

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ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

21

UNIVERSIDAD AUTóNOMA DE NUEVO LEÓN
19 8O

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.A.N.L.

HUMAN ITAS

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a SU!i respectivos autores.

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

CENTRO DE ESTUDIOS HUMAN1STICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Presidente Emérito:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
PRIMERA EDICIÓN
Diciembre de 1980.-750 ejemplares.

Presidente y Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Secretario y Jefe de la Sección de Filosofía:
Lrc. JoRGE MoNTEMAYOR SA.LAZAR

Jefe de la Sección de Letras:
DRA. ALMA Sn.vIA RomúGUEZ DE FLORES

Jefe de la Sección de Historia:
ARQ. GERARDO DE LEÓN

HUMÁNITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, 15 de
Mayo Ote. 650, 3er. Piso, Edificio
Garza y Clariond, Monterrey, N. L.,
M~xico.

21

198O

�fNDICE
SECCIÓN

Pa1M81lA

FILOSOFfA

(A)

IN,uncAOOtts Loe.u .es

Dr. Jur. Dr. Phil. Acusrl:,; BASA\·B. FER~.,soEz DEL VA1.u: : Crisis) Lisis
dela Metafísita . .
. • . . • . • • . • . . • . . . •
Lic. joRGE MONTEMAYOR SAuua: Ftlicidad y Virtud t.n la Reflexi6n
ltica de -Arist6teles .
. . . . • . . . . . . . . • • • • . • •

13
29

(B) I NVESTICAOORES FORÁNEOS

Profr.

EvANCHÉLOs

A.

~ÍOUTSOPOULOS:

La Rupture de l'unité con s-

titutfor de la paro/e, de la musique et de la dame, et la ttitique
platonicfrnne du thl8tre . . . . . . . . . . . . . . .

35

Dr.

PATRICK RoHA!l.'l:.LL: Sorne Sobering Reflectúms on the Hflman
~ittJation . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
Mons. Dr. ÜCTAVJO N. DERJsr: La lntencionali.dad de la Conciencia • 51
Dr. JosÉ RuBÉN SANABRIA: El Conocimiento en la Filosufía Moderna.
ll. El Empirismo . . . . . • •
. . . . . . . . . . . . . . . 59
nra. JomTH G. GARCÍA CAFl'ARf:NA: S1~nificado - lwguage - EsenciaRralidad en las "lnvettiga&lt;i,,11,r Fi/Mófica," d, ludu.:ig Witl,·· ,:,t,•in 81
Profr. STANISLAUS LAousANs: Uma /rwestigacáo Filosofol6gica Comemoratit-a do Centtnário da E11ciclica "Acta,u Patris" de Leaó X 111
{1879-1979) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
89
Dr. ALBERTO CATUJU!.LL:r : El Tomismo en la Argentina )' la Rrupci6n
de la Encíclica Aeterni Patris • • . . . . . • . . • . • • . . . . . . 109

7

�Dr.
Dr.

HuMBERTO

PrÑERA

Idea del Tiempo . . . . . . . . . . .

LLERA:

Dr.

SECCIÓN

El Problema de la Enseñanza de la Filofía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155

TER CERA

ALFONSO L6PEz QurnTÁs:

Profr. SANTIAGO VIDAL MuÑoz: ¿La Filosofía, Objeto de la Pedagogía?

Dr.

129

HISTORIA

179

J. E. BoLZAN:

La Generación y sus causas según Arist6teles. De generatione el corruptione, 11, 9-11 . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201
MIGUEL DA Cosu LEivA: Enrique Malina Garmendia y su Concepci6n del Espíritu . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

217

Mito y Cultura en la Tradición y en el Proyecto
Social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

229

Profr. Lmm

(A)

INVESTIGADORES LoCALES

Arq. GERAROO DE LEÓN: Urbanismo Histórico del Noreste de México 415
Lic. MARro ÜERUTI'I: Industrialización y Salarios Obreros en Monterrey {1890-1910) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 443
Lic. RICARDO EuzoNo EuzoNDo: Reminiscencias Sefarditas en el Fol-

BAGOLINI:

klore de Nuevo Le6n . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
SECCIÓN

SEGUNDA

Lic.
LETRAS

(A)
Dra.
Dra.

Lengua y Cultura

LETICIA PÉREZ GuTIÉRREz: Densidades Cromáticas de la Obra
Poética de Julio Herrera y Rei.ssig . . . . . . . . . . . . .

Lic.

PATRICIA BASAVE DE MEDINA,

R.

DE

GENARO SALINAS QumooA:

Lic. JuAN FIDEL ZoRRJLLA: El Plan de la Loba . . .
529
Lic. CARLOS GoNZÁLEZ SALAS: Fray Francisco Ramírez y González,
Primer Vicario .Apostólico de Tamaulipas . . . . . . . . . . . .

243
253

SECCIÓN

543

CUARTA

M.L.E.: L os Lusiadas, una Epopeya

Uniuersal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. LYDIA

495
Los Siete Sabios de México . . . . . 521

(B) INVESTIGADORES FORÁNEOS

INVESTIGADORES LOCALES

ALMA SILVIA Ro01ÚOUEZ DE FLORES:

475

ToMÁs MENDIRICHAGA CUEVA: La Iniciación Masónica del Padre Mier

271

CIENCIAS SOCIALES

:DfAz: El Mito y la H istoria en la Regi61i más trans-

279
Lic. VmGJNJA CosTA G.: Balun-Canan: Dos Mundos: Una Realidad . . 295
parente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Lic. CRISTINA MA. GoNzÁLEZ:

( A) INVESTIGADORES LoCALES

Hacia el Movimiento Interno de: El

Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEz: Hacia un Nuevo Orden Internacional 555
Dr. FRANmsco RtrnÉN DELGADO MARTÍNEz: Derecho y Esquizofrenia:

321

LutoHummw . .

(Fenómeno social y salud mental) . . . . . . . . . . . . . . . .

(B) INVESTIGADORES FORÁNEOS

Lic. ARio GARZA MERCADO: 42 P.M. . . .
357
Dorus L. HENDERSON: Sorne ConstTaints on English-Spanish CodeSwitcliing . . . . . . . . . . . . . . .

A. FERNANDEs: A comparative Study of Determiners
DIANE R. VoM SAAL: Jill's Comunicative Competence
CAROL

8

361
389
401

t

567

( B) INVESTIGADORES FORÁNEOS

Dr. Lucro MENDIETA Y NúÑEz: El Problema Agrario de México
583
Profr. ANTONIO P OMPA Y POMPA: Salvador Alvarado, Sociólogo de la
Revolución . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 590
Dr. ALoo ARMANDO CoccA: Respuesta Jurídica a la Guerra Energética 601
9

�Dr.

ENRIQUE MAPELLI: El Overbooking o Exceso de Reservas de Plazas en el Transporte Aéreo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 621
Dr. Profr. DAVID G. DAVIES: Aproximaciones Empíricas de la Incidencia de la Estructura de Impuestos . . . . . . . . . . . . . . . . . 629
Profr. Dr. ERNESTO J. REv CARo: Problemática Jurídico-Internacional
de la Protección del Medio Ambiente . . . . . . . . . . . . . . . 645
Dr. H.ÉCTOR Gaos EsPIELL: El Conflicto Limítrofe entre Venezuela y
Guyana y un Libro Reciente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 683
Dr. Juuo E. LINARES: Del Tratado Thompson-Urrutia al Tratado de
Montería . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 691
Dr. ROBERTO LARA VELADA: Las Altas Culturas Precolombinas de
M esoamérica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 709
Dr. C. A. CANNEOIETER: El Desempleo y sus Aspectos Humanos . . . 733
Dr. Ph. GENTIL ROJAS L.: Diagnóstico Preliminar del Sector Agropecuario de la Subregión Anáhuac, Nuevo León, México . . . . . . 757

SECCIÓN

NOTICIAS,

RES

QUINTA

ERAS Y COMENTARIOS

A. S. RooRÍoUEz: Types of Multilingual Comunities: A Discussion of
Ten Variables . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
A. S. RooRÍouEz: Langttage. Choice in a Multilingual Society . . . .
DIANE R. VoM AAL: The Tip of tite Tangue Phenomenon . . . . .
RosALINDA G. GIL: Piaget's Theory of Child Language and Thought
A. S. RooRÍouEz: Evolución de los grupos latinos pl-, kl-, fl- . . . .
Arq. GERAROO DE LEÓN: Historia de la Literatura en Tamaulipas . . .
Lic. ALBERTO GARCÍA. GóMEZ: Transformaci6n }' Desarrollo del Derecho
Internacional en México y en la América Latina (1900-1975) . . .
Lle. ALBERTO GARCÍA GóMEz: Noticia. Profr. Antonio Pompa y Pompa

10

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Sección Primera

FILOSOFIA

�CR1SIS Y LISIS DE LA METAF1SICA

D a. JUR. DR. PmL. AousTÍN BASAVE FERNÁNoEz DEL VALLE

Rector de la Universidad Regiomontana y Premdente Emérito del
Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Aut6noma
de Nuevo León.

1.-No hay ciencia del ser en cuanto ser sustantivado. 2.- ¿ Olvido del ser u
olvido de Dios? 3.-¿"Actus essendi" o " Ipsum esse"? 4.-La unidad de la habencia no es la atmósfera vacía del ser. 5.-La metafísica en trance de muerte.
6.-Hacia la lisis de la metafísica.

SUMARIO:

l. No hay ciencia del ser en cuanto ser sustantivado

EN LA ÉPOCA moderna y en la época i:ontemporánea se ha cuestionado,
desde djversos ángulos, la legitimidad de la metafísica. No basta el testimonio
de su larga historia. La vieja ciencia del ser hace buen tiempo que está en
una crisis inocultable. ¿Es posible una ciencia del ser? Necesitamos despejar esta incógnita antes de forjar una nueva fundamentación de la metafísica.
El descrédito patente y difuso de las especulaciones sobre el ser en bruto,
sobre el "ens commune" no se remedia acudiendo al peso muerto de la trarnción. Al revisar el pasado entero de la metafísica tendremos que prescinrnr
de lo que resulte insostenible a la luz de la sana raz6n. De este modo aligeraremos la marcha y podremos ofrecer las bases de una nueva metafísica. Porque
el progreso de las ciencias particular~s jamás podrá consolarnos del receso
de la sabiduría. Hoy tenemos más datos y comprendemos menos.
Conocer el ser en tanto que ser, la realidad en sí misma, investigar los
principios y las causas finales ha sido el propósito primorrnal de la metafísica
a lo largo de la tradición. Cabe preguntar : ¿ha cumplido la metafísica su
objetivo tradicional? Recórrase mentalmente la historia de la filosofía y
no se encontrará un solo filósofo que haya podido explicar en qué consiste ser.

13

�Se formulan preguntas sin respuestas, se acude al problema del prinCJp10 y
la causa suprema de todo lo existente, se examina la constitución interna de
los entes -tarea que asumen las ciencias positivas-- y se deja sin explicar
la consistencia del ser en tanto que ser. Esta investigación, al decir de Hume,
nunca constituyó una verdadera ciencia, fue, tan sólo, un infructuoso esfuerzo
de la vanidad humana, una enmarañada maleza sojuzgante del espíritu humano. Quiso liquidar, de una vez para siempre, todas aquellas cuestiones
metafísicas inabordables cubiertas bajo el pabellón de "ciencias aéreas". Kant
afirma que nuestro conocer está retenido dentro de lo limites de la experiencia -leyes de espacio, tieznpo y causalidad-, pero nuestro pensar no se encierra en estos limites. Desechó una determinada metafísica -la racionalista
que le tocó conocer-, pero apunt6 el ineluclible afán metafísico del hombre.
En el Prefacio a la primera edición de la Crítica de la Razón Pura asevera
que no hay que aferrarse "despóticamente" a la metafísica, como hacen los
dogmáticos, ni tampoco, hastiados de sus fracaso , como los escépticos,
echarse en brazos del indiferentismo. Trató de llevar la razón ante el
tribunal de la 1'32Ón, "erigir un tribunal que asegure a la razón en sus
pretensiones legitimas y acabe, en cambio, con todas sus arrogancias infundadas, y esto no por medio de dictados despóticos, sino según sus eternas
e inmutables leyes. Este tribunal no es otro. 13 José Ortega y Gasset apuntó
algunos lineamientos para una metafísica según los principios de la razón vital
y anunció "jaque mate" al concepto de ser. El positivismo lógico se ha esforzado por sepultar definitivamente en el panteón de las doctrinas filosóficas, la
metafísica. Ninguna disciplina filosófica ha sido más duramente atacada que
la metafísica. ¿Por qué se ha producido este encono contra la metafísica?
¿ Cuál es la razón más profunda de la cri is de la metafísica? ¿Cómo encaminarnos hacia la lisis?
Poseemos una inmediata intuición del ser de los entes concretos. Pero el
metafísico separa el ser de los entes, porque no se agota en ellos, y se esfuerza
en vano por explicar el ser substantivado que no lo encuentra en todos los
entes, ni en su conjunto, ni en los intersticios de las cosas. Ni un ente, ni la
totalidad de los entes reales, pasados o posibles aclaran el ser en su consistencia y definición. La facticidad del ser en los entes, por otra parte, no dilucida
la consistencia del ser ni la de ningún ente real. ¿Tiene atributos el ser?
¿ Cuáles son? Nadie ha podido hablar de atributos del ser, porque no los
tiene. Ahora bien, sin atributos no cabe edificar una ciencia real del ser. El
más universal de los conceptos es el más vacío, el que tiene lógicamente
menos comprensión. Los trascendentales no contribuyen, en lo más mínimo,

a resolver la cuestión de lo que sea ser. Ni Aristóteles ni los metafísicos
posteriores nos han dicho qué es el ser. Se busca una idea clara y distinta
del ser y se advierte que el concepto no es unívoco. Como ser de los entes,
el ser se presenta en miles y miles de modos. ¿Será posible llegar, ante entes
diversos y de distinto género, a una ciencia unitaria y común? Todos los entes tienen ser, porque todos son, pero presentan diferentes constituciones ónticas.
i nos vamos al nivel óntico trataremos de las cosas en tanto que son, pero no del
ser en cuanto ser. Si nos queremos elevar a una teoría pura del er en cuanto
ser nos veríamos impedidos de incluir las diversidades reales, concretas. O
bien esa teoría unitaria se quebraría en un número creciente e ilimitado de
formas, modos, tipos, géneros, especies, clases, grupos que se van desvelando
en la habencia. El indefinible concepto de ser se ostenta como superior.
"Y en la medida en que es superior, en cuanto a la universalidad, en la
misma medida es ese concepto neutro y vacio: cuanto más abarca lógicamente, menos aprieta ontológicamente. La dificultad formal o 16gica no es más
que la consecuencia inevitable de la dificultad metafísica y epistemológica:
si el ser se determina como substancia, entonces el bien o el accidente no es,
o tiene que buscarse otro concepto superior que abarque a la vez al sersubstancia y ser-accidente, y con ello la substancia -observa Eduardo Nícolno resuelve, como se esperaba, el problema de qué sea ser". 13 En tanto que
la metafísica se considere como la ciencia del ser -apunta Ockham-, no
se ocupa de nada real, sino de un puro concepto. La distinción medieval
entre el ser y el concepto de ser acaba implícitamente con el principio de
unidad del ser y el pensar -que se rescata en la habencia entendida como
totalidad de todo cuanto hay, como todo lo habido y por haber- y nos
impide pensar unívocamente sobre el ser real y el ser como concepto. Por
una parte, la realidad es diversa. Por otro lado, ningún ente real puede darnos la razón última de su propio ser. De ahí que Santo Tomás se vea precisado a utilliar la hipótesis operativa de la analogia entis, de un existente
que posea el ser en grado tan eminente (Ser simplisimo sin limite de esencia), que pueda dar razón del ser de todos los demás existentes. La teoría
tomista de la comunidad ontológica entre el Ser que es y los entes que tienen
ur ( y derivadarnente, entre los entes, unos con otros, y entre el ente y su
propio ser) no aclara, tampoco, en qué ronsista ser. Dios y los entes intramundanos no pueden pertenecer a un mismo género. Dios no pertenece a
ningún género ontológico, está más allá de todo género y de toda ontología humana. Duns Scoto sostiene que el concepto de ser es unívoco en lógica
1COL, Eduardo, M,tajf.sica de la Expwión, pág. 34, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1957.
11

" KANT,

14

Jnmanuel, Critica de la Ra_wn Pura (Prefacio A XI).

,

15

�y equívoco en metafísica.u Pero la distinci6n, en vez de resolver el problema,
lo agrava. La identidad del ser, entendida en sentido .ª?soluto, ,º.os corta la
conexión con los existentes reales. Para salir de la cnSts metafísi~ en que
nos encontramos hay que volver a las cosas, a los entes -reales o ideales-,
a Jas posibilidades, a las valiosidades y al horizonte de todo cuanto hay.. No

hay ciencia del se~ en cuanto tal. Lo q~e ha~. es el haber d~ _la hab~neta 'V
lo que hace que ha)'a habencia. He alu la lis~ de la metafuua. ~eidegger
habla de la superación de la metafísica y de olvido del ser. ¿ Por que no detenemos a examinar el pretendido olvido del r? ¿Por qué no preguntarnos
seriamente si nos hemos olvidado del ser o nos hemo olvidado de Dios?

2. ¿Olvido del ser u olvido d, Dios?
El verdadero principio ontológico, de manera efectiva, ha _ido Dios r. no
el concepto de substancia, de ser en sí. La suficiencia onto!ógica no la nene
una cosa que exista en sí y no en otra, sino un ente _qu~ ~xista en sí y por si.
El concepto aristotélico de sub tancia no basta para Justificar el _ser de cuanto
· te ¡ siquiera alcanza a explicar el insuficiente ser del accidente de ser,
exi ·
· tíf b ta
que no es en sí. En rigor, ningún concepto humano de_ ?rden cien 1co . as
para justificar el ser de cuanto existe. Por eso la_ metafis1ca, d sde los gnegos,
recurrió a otro concepto, ontológicamcnte superior? que _es 1~ suprema R alidad irrespectiva. Lo real intramundano, aprc~end1do pnm~namente, es algo
mutable, insuficiente, menesteroso en sí, conuncrente, necesitado de ~na_ ~uperior justificación metafísica. La realidad, t_al como se ~frece, no se JU tifica
a í misma, por ser un ser-con-la nada implica una ser- m-~ nada. ~ es un
error buscar un principio necesario y trascendente de la realidad contingente.
El error e triba en pensar que una ciencia del ser en cuanto ser es la que
nos va a resolver el problema.

La realidad postula, por su propia contingencia, un principio nece ario.
Por eso "todo los caminos ele la metafísica llevan a Dios". El anhelo de ~onocer el principio de todo lo que es, que tod~ lo gobi~a, n~ ~eva al _rnncipio de los principios. Este hecho ya lo babia advertido Anstot~le _:. pues
todas las causas son principios", u y el orden de las ca~ o pnnc1p10~ . remite necesariamente a la causa principal. La idea de Dios en la metafísica,
profundam nte enraizada en factores vitales y teóricos, no ha podido ser desterrada por los vanos esfuerzos del agnosticismo filosófico, de los embat~
antirreligiosos, y del olvido irreligioso. La ausencia de Dios en la f nomenologia

y

" ScoTo, Duns, Comm. Ox. 2, 3, 1, n. 7.
ia AltTsTÓTELES, M ,taffsica, 1, l O13a.

de Husserl y en la ontología de Heidegger, deja a sus sistemas filosóficos
sin mención relativa al problema del principio. ¡ Grave déficit! Pero el problema subsiste, queramos o no llamar Dios el principio de todo cuanto hay.
Los términos del problema -abórclense o no se aborden- son racionales.
Y no veo impedimento alguno para encontrar una solución racional. Cosa
diversa es que algo quede más allá del límite de nuestra razón finita. Platón
supo sentir muy bien esa "falla ontológica" de la realidad, requerida de salvación. La insuficiencia del ser, la degradación ontológica de la existencia
no se resuelve apelando al recurso de concebir el ser, en sentido eminente,
como substancia.
Heidegger se lamenta por el olvido del ser. Pero en qué consiste este ser
nunca acaba de decirnoslo. ¿ Se trata de un concepto epistemológico inicial,
o bien de una idea teoréticamente terminal? Las preguntas por él reformuladas: ¿qué es el ser?, ¿por qué hay ser? quedaron sin respuesta porque no la
tienen en el ámbito en que se movía Heidegger. A esas preguntas sólo cabe
responder con la idea de Dios, pero Heidegger se encarnizó con la idea de fi.
nitud. De lo que debió dolerse no es del olvido del ser, sino del olvido de Dios.
La teoría del ser -desde Aristótele hasta Heidegger- no proporciona
satisfacción plena al entendimiento metafísico. ingún ente intramundano
ni el conjunto habencial de todo lo que es, presenta la razón última de su
ser y su existencia. Dejemos por ahora el hecho del devenir y de la caducidad
de los entes. Fijémonos, tan s61o, en que ningún ente intramundano aparece
justificado ontológicamente por el hecho nudo de existir. Las ciencias positivas
podrán aclarar las formas de ser propias de todo lo que existe· pero nada
podrán decir, en cuanto ciencias positivas, sobre por qué existe lo que txiste; por qué es el ser de los entes. Es la metafísica la que afirma que lo contingente postula lo necesario. Inútil el afán de encontrar en este mismo mundo
un ser que escape a la contingencia. o estamos ante un concepto especulativo,
sino ante un hecho metafísico patente. El conjunto de los entes que son, y la
habencia entera nos son dados en la forma de ser de Ja contingenc.ia. Ahí
están como facticidad, pero sin darnos la razón de su ser mismo. Y al no
dárnosla es ineludible la implicación de la existencia de un ser que existe con
razón propia, de un Ser fundamental y fundamentante, de un Ser necesario,
e to es, onto16gicamente, suficiente. Cualquier investigación que proceda con
rigor y continuidad -sea de índole biológica, física, química, psicológica o
de cualquier otra índole- se encontrará. a la postre, con este problema d I verdadero principio metafísico.
E1 olvido de Dios -y no el olvido del ser- nos ha llevado en la época .
contemporánea, a una metafísica defectiva e inadecuada. A mí no me 1m-

16
17
hum6niw-2

�,
porta el ser como tal, sino las cosas, las personas, el mundo, la habencia, Dios.
El ser lo tengo a la vista en los entes reales y concretos. Lo que interesa es
saber cómo son y cómo se conducen esos entes, cómo puedo coexistir con
ellos y c6mo puedo descubrir la unidad, la conexión de todo lo que hay. La
pregunta que interroga por el ser es equívoca. De esa interrogante se resbala hacia las existencias. No hacía falta todo ese aparato conceptual para
resbalar hacia el existente concreto.
La metafísica no puede librarse de tratar del principio de todo cuanto
hay. Con el problema del principio de unidad nació la filosofía. La unidad
está en la habencia -conjunto de todo cuanto hay- y no en el ser en cuanto
ser. Pero esta unidad fáctica requiere un principio supremo. El ser es sólo una
actualización, un momento respectivo de la habencia. Y es ser del ente. La diversidad de formas de ser no implica, en suma, diferencia de grado en el
hecho mismo de ser. En ese sentido, la noción tradicional de ser es más amplia que la de Ser divino, y por otra parte depende -principio de participación- la noción de ser de la noción de Dios. ¿No será ya tiempo de abandonar
el centro tradicional de la metafisica, que reposaba en la vieja ciencia del ser,
para instaurar una nueva metafísica de la habencia -todo cuanto hay- y
de su causa principal y última?
Detengámonos en el examen del "actus essendi" de la escuela heideggereana, para dilucidar si puede hacer las veces del "ipsum esse". Acaso esta investigación arroje suficiente luz para pasar de la crisis a la lisis de la metafísica.

3. /'Actus essendi" o "lmpsum esse"?
La metafísica se hace en el tiempo, pero no depende sólo del tiempo. Para
Heidegger hay un solo tema del filosofar: el ser. El esclarecimiento del ser
se realiza en la existencia, y en ella, el hombre es el medio, el lugar y el
fundamento de la posibilidad y el punto de partida de ese esclarecimiento.
Pero lo cierto es que todo se queda en un "pastoreo" del ser, sin llegar al
esclarecimiento. Aristóteles unificó lo separado por Platón. La realidad esencial y la esencia real están en un único mundo. Santo Tomás de Aquino asigna
a cada ente su lugar determinado en la totalidad, en el ser. Santo Tomás nunca
llegó a distinguir entre la totalidad de cuanto hay -lo que nosotros denominamos la habencia- y el ser. El hombre, para el Doctor Angélico, debe
actualizar su ser, ocupar y afirmar su verdadera ubicación esencial. A la
clara jerarquía de valores corresponde una clara jerarquía de entes. Cuando
el orden se altera debe restablecerse. Hay un orden justo. La libertad puede
decidirse en su favor o en su contra. "Nihil volitum, nisi cognitum". ¿ Hay un

18

olvido del ser
. •
. en la visión aquiniana? Para Heidegger sí Jo hay. p ero, éque
e_s el _5:r h_eideggeri~o? Pura luz que alumbra todo y hace posible toda investiga&lt;:on sm ser obJeto de investigación. Luz sin sostén entitativo no puede
explicar nada.
La filosofía de la esencia experimentó una crisis decisiva en ]a filosofía
de Kant, tras la crisis preliminar del nominalismo medieval. "Metafísica de
la subjetividad" ha llamado Heidegger a la filosofía de la esencia. y uno
de sus ~scípulos más allegados, Max Müller, apunta: "El conocimiento de
la e~n~ presupone, como hemos visto, una visión del todo, del englobante,
del infrruto, o sea, del ser, ámbito de la esencia". 16 Ahora bien el todo el
englobante, no puede reducirse a un concepto vacío como el del ~er. Se d~ele
~ax Müller de que el ser se pierda en el realismo esencialista y en el idealismo: "En el realismo de la filosofía esencialista se identifica el ser con el
ord~n de_ las esencias detrás de las cuales desaparece, por así decirlo, el ser
al dif1:111~se en ellas. En el i~ealismo, en cambio, el ser es espíritu, y el espíritu
es la mf1mtud que se emanapa de lo sensible y finito es la libertad absol t
.
" n El prof esor Max Müller
..
'
ua
rrnsma •
pretende que un supuesto ser sustantivado
que no es nada fuera de los entes, subsista más allá de la esencia O del esp' ·tu'
H
,
m.
e aqU1 un texto de Max MüJler donde aparece la típica huella de su maestro
Martin Heidegger: "experimenta el ser como la historicidad absoluta como el
todo, lo incondicionado, supraindividual y absoluto mismo que de p, ' f' ·. hi , ·
or s1 1n1
~~ . stoncamente?ª. ¿ Q~é p:1"1ebas se aducen para hablar de un ser supramdJVJd~al que se fm1tiza hist6ncamente? Ninguna. Max Müller habla del ser
co1:11o 81 fuese una persona: "Una nueva forma de la verdad del ser quiere
salir a la luz. Frente a e~Ja todo lo que cabe es "estar pronto" _19 ¿ Quién es
ese ser -:-como no se.~ Dios- que v~ a salir a la luz, y ante el cual lo que
cabe es esta_r pronto ? Esta reverenaa hacia el ser, de origen heideggereano,
parece aswrur caracteres religiosos: "El hombre no es el ser ni su señor sino
el ' guar di'an' y e1 •pastor, del ser que, trascendiéndole infinitamente se confía
'
no obstante ª, él haciéndolo partícipe de esa trascendencia en este ~onfiarse y
entregarse a él. :tl, ~I hombre, no es el ser ni es más que el ser. No es sujeto
que a~arca el ser, smo, como su servidor, un 'ahí' (Da) de él". 2º El hombre
reducido a .un "pastor"
.
, a un ''guardián" , a un "seIVI·dor'' de un concepto
que se ha hipostasiado. ¡ Hasta aquí llegan los extravíos de la metafísica occidental del ser! El hombre es pura ec-sistencia. La esencia del hombre es la
'" MÜLLER,
n MüLLER,
11

Max, Crisis de la Metafísica, pág. 27 ' Ed . Sur.
Max, Jbid., pág. 34.
Max, ]bid., pág. 42.

MÜLLER,
MhLER, Max, ]bid., pág. 46.
:o MÜLLER, M:i.....-:, ]bid., pág. 47.

10

19

�existencia. Dicho de otra manera: la esencia del hombre es no tener esencia.
La vacuidad y el formalismo de esta concepción del hombre es inocultable:
"Sólo cuando la vacuidad de ·1a carencia de naturalei.a y esencia ha constituido
la naturaleza y la esencia humanas, la exigencia del ser mismo puede llegar a
convertirse en lo auténtico del hombre, puede éste ser lo que corresponde a su
destinación: ec-sistencia y cumplimiento de la ec-sistencia y, por tanto, "ser
ahí" (Da-Sein) .21 Heidegger y su epígono Müller pretenden esclarecer el
hombre a partir del ser, como :misionario. "El ser, como el fundamento de
todo fundamento, tiene ciertamente necesidad de lo fundado para advertir
a su presencia, a su "Da" . . . Más necesita lo fundado, el hombre, del fundamento para advertir su esencia" .22 ¿Cómo va a ser el ser fundamento de todo
fundamento si tiene necesidad de lo fundado para presentarse, para ser ahí?
Heidegger y Müller hablan del fundamento de todo fundamento, refiriéndose
al ser, cuando debieron hablar de Dios. ¿Porque quién sino Dios puede ser
fundamento del fundamento? ¿ Cómo puede hablarse sensatamente de "una
nueva menesterosidad y contingencia del ser, del todo y su totalidad, del infinito, de lo ontológico, necesario-en-sí, de lo omnicomprensivo y transfáctico:
El ser mismo ha menester del ente", en términos heideggereanos? En el epílogo a "¿ Qué es Metafísica?" Martín Heidegger advierte que "mmca esencia
(west) el ser sin el ente". 23 Yo preguntaría si alguien puede probar, en alguna manera, que un supuesto ser -que no es ningún ente concreto- puede
estar esenciando. El ser --que no es Dios-- excede a todo ente, tiene una
historia, es acaecimiento ( Ereignis) y "resolución" ( Austrag). El "cuidado"
(Sorge) del hombre es cuidado por el ser que le excede, que se identifica
con la verdad y con el tiempo. Por esta vía no encuentro "superación de
la metafísica" sino confusión de la metafísica con la mitología. El ser que está
oculto aparece de pronto. ¿Por obra y gracia de quién? Se exige -en
"La Carta sobre Humanismo"- experimentar el ser como sagrado a fin de
que el Dios se manifieste en lo divino y sagrado. Pero, ¿ cómo sacralizar un
concepto? La experiencia filosófica va desde lo real como parte de la habencia,
hacia el último fundamento de la habencia que no es el ser en general, el "ens
comm une", sino lo más real de la realidad, la suprema Realidad irrespectiva,
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el Actus purus. El ser como ens commune o ens m commuru no es ac a mente real en sí mismo, no es Actus purus, ni la "realitas realitatum et omnitudo realitatum". La realidad previa que está en todo y por lo que todo es,
no puede ser el concepto de ser, sino Dios. Realidad, idealidad, actualidad,
habencia se unifican en Dios. El ser no tiene historia; la que tiene historia

zi

MÜLLER ,

Max, /bid., pág. 48.
48.
6s la M6taflsica? Epílogo, 5a. edición, pág. 41.

"' MÜLLER, Max, /bid., pág.
" fulDEOGEll., Martín, éQu,

20

es la habencia: historia de su autorrealización. Heidegger se empeña inútilmente en evitar que su concepto de ser sea un simple 11ens rationis". Lo
compara eón el actus essendi que hace surgir de sí las esencias como los modos
de su recepción en que, al finitarse, se autolimita. Toda esta fantasmagoría
-tan germana- nos recuerda la "Fenomenología del Espíritu" de Hegel,
aunque la hlstoria sea diferente. Aquello de que todo emana no es el actus
essendi sino el ipsum esse. ¿Acaso podemos encontrar la unidad en la atm6sfera vacía del ser? ¿No será mejor dirigir nuestro intelecto hacia la unidad
de todo cuanto hay?

4. La unidad de la habencia no
es la atmósfera vacía del ser
"El ser y el uno, pues, se predican en universal y principalmente de todo",
apunta Aristóteles.i• Para acceder al ser, el Estagirita se orienta por la relación lógica, predicativa. Desde entonces, la metafísica se abocó a tratar
del concepto, antes que de la habencia. El griego clásico se hallaba -o creía
hallarse- con una mentalidad íntimamente inserta en la estructura del ser
más que en la de la habencia. Tras la crisis de los universales y del idealismo,
los hombres del siglo XX no queremos quedarnos prendidos en la retícula
del concepto ser. Queremos ir a su realidad misma en los entes cóncretos. Y
más allá de esta realidad queremos llegar hasta el seno de todo cuanto hay.

La vieja ciencia del ser ha entrado en crisis por su eidetismo escindido de la
esfera de lo real y de los haberes de la habencia, En vez de estudiar la estructura real del ente, de cada tipo de ente y del ser Iealizado concretamente
en los entes, la metafísica tradicional se desvió hacia el concepto de ser. Lo
más general en ontología es un mero concepto. Pero este concepto no es el
ser máximamente concreto. No es de extrañarnos la desviación del nominalismo, si la escolástica iniciaba toda especulación metafísica con la ratio entis,
del ens ut nomen, del predicatum essentiale. Una cosa son los entes reales que
son, que tienen ser, y otra muy diferente el concepto de ser. Y sin embargo,
los escolásticos no distinguían el ser del ente y hasta carecieron de palabras
apropiadas. El "conceptus entis" era la denominación única que englobaba al
ser y al ente. El vocablo "esse" sólo poseía un sentido estrictamente verbal. En
el concepto indiferenciado de ser se pretendía abarcar toda una jerarquía
6ntica. Qued~ban sin distingwr los planos de diferente estatuto l6gico-01ztológico.
" ARISTÓTELES,

(Met. I 2, 1053 b 20; cfr. 998 by 1060 b 4).

21

�¿ Es posible incluir en el concepto de ser una diversidad de estructuras entitativas y de posibilidades? ¿ Cómo decir qué es lo que puede ser? Estas
preguntas no pueden ser contestadas satisfactoriamente por la vieja ciencia
del ser r ponen de relieve su insuficiencia.

Los entes se hallan, se realizan y se hacen inteligibles en la habencia y no
en el ser. ¿ Y qué decir del ser como concepto en relación a Dios? "El concepto de ser no puede, pues, por sí mismo notificar, previamente a todo ulterior
raciocinio, 11ada referente a Dios; a lo sumo podría admitirse que la unidad
o poder unilicante del concepto parece postular una Realidad Fundante y
Fontal en virtud de cuya participación todo ente recibe su realidad. Mas
este vislwnbre no da derecho a atribuir propiedades estrictamente divinas a esta Realidad Fundante en virtud del concepto mismo y previamente a toda
demostración. Por lo tanto no nos parece que pueda afirmarse que el concepto de ser implique en sí mismo la diferencia entre Creador y creatura,
así como tampoco entre sustancia y accidente, ya que la existencia de esta
clase de entes ha de ser previamente probada". 2 ~
En la estructura misma del concepto de ser no tiene lugar esa "proporcionalidad" entre las diferencias ónticas de las diversas clases de entes reales.
El concepto de ser no notifica por sí mismo tales diferencias. El concepto más
general, primario, y universalmente inteligible para toda mente humana no
puede incluir formalmente elementos que valen como ser sólo para determinados sistemas. Francisco Suárez vio claramente esta dificultad. La filosofía
del ser ofrece unas esencias absolutas o unas entidades concretas, moviéndose
en el vacío, sin conexión alguna, sin "campo de fuerzas" -si queremos analogar con la física de Einstein que usa esta expresión-. La primitiva filosofía
griega andaba --como ahora nosotros- en pos de la unidad, que no es la atmósfera vacía del ser. La habencia es una unidad trabada y dinámicamente
interrelacionada de la totalidad de los entes y de las posibilidades en sus mutuos condicionamientos. Habencia condicionante y totalizante. Totalidad estructural Comunidad participativa. Por la instauración de esta nueva metafísica de la habencia nos encaminamos hacia una expresión unificante y
dinámica de la totalidad supraintegrada. Esta totalidad supraintegrada, que
no es la indefinitud del ser, es presencia unificadora, sintaxis óntico-lógica,
contexto de cosas y sucesos, sentido que permea el universo teleológicamente,
participación del Ser fundamental, subsistente por sí.
CENCU.LO, Luis, Curso de Filosofia Fundamental, tomo I, Tratado de las Realidadti, 2a. Edición, pág. 282, Publicaciones del Seminario de Antropología Psicológica
de la Universidad Complutense de Madrid, 1973.
11

22

5. La metafísica en trance de muerte
Sólo hay algo real: 1a unidad y totalidad de la habencia. La idea de ser
no es la más real. Por algo Protágoras decía que no deberíamos utilizar
nunca la palabra ser. De la concepci6n de ser como sujeto (Parménides), el
espíritu humano pasó a la concepción del ser como predicado (Platón), y
al ser como verbo (Kant). Esta ambigüedad, esta ambivalencia de la idea
de ser ha llevado, a no escasos fil6sofos, a negarla como tal. Mientras algunos
piensan que las cosas no poseen una consistencia suficiente para merecer el
nombre de ser (hueco o carencia constitutiva), otros afirman un excedente de
esencia, una superabundancia que rebasa infinitamente la idea de ser que nos
formamos los entes finitos y mortales. ¿ Nos llevaría esto a pensar que la idea
de ser -se pregunta Jean Wah1- está fundada en la gramática? Probablemente no hay nada en las cosas que responda a nuestras formas lógico-gramaticales, nada en ellas que responda a la distinción de sujeto, predicado y
verbo. Desconfiemos de nuestra tendencia a realizar los términos de nuestra
gramática. 28 Es posible que no haya nada en las cosas que responda exactamente a nuestras formas I6gico-gramaticales, pero en todo caso esta falta
de correspondencia precisa no significa, como lo pretende Bertrand Russell
siguiendo a Rudolf Carnap, que nunca atribuimos el ser a las cosas sino a
las proposiciones. Una cosa es que el ser como idea nunca sea completamente
transparente al conocimiento, y otra cosa muy diferente es que no exista el
ser. Hablar del ser como un mero sentimiento -tal como lo hace Jean
Wahl- es suponer -aunque no se diga- un algo que causa, que ocasiona,
que motiva el sentimiento. ''Tendremos que preguntamos si existe realmente
una idea del ser y si, al hablar del ser, no propendemos en vano a traducir
a un lenguaje intelectual lo que sólo puede darse al sentimiento" apunta el
filósofo hebreo-francés. 27 Wahl --que se pregunta por una idea- no se pregunta por una intuición del ser, por una vivencia preconceptual del ser. La
antinomia en el interior de la idea misma de ser, no destruye la realidad del
ser de los entes. Ciertamente la idea de ser es antinómica: «El ser debe estar,
por una parte, separado de toda otra cosa y, al mismo tiempo debe incluir
todas las demás cosas''. 28 Para no caer en esta antinomia hay que abandonar
una metafísica construida sobre la idea del ser, que como lo ha visto Hegel
es una idea vacía para instaurar una nueva metafísica basada en la habencia.
Limitémonos a observar nuestras propias reacciones ante los grandes proble• W.uu., Jean, Tratado de la Metafísica, pág. 123, Fondo de Cultura Econ6mica,
Mb:ico-Buenos Aires, 1960.
n WAaL, Jean, Opus cil., pág. 128.
21 WAHL, Jean, Opus cit., pág. 127.

23

�mas de la metafísica, para construir, a partir de ellos, como podamos, los
cimientos de una nueva edificación metafísica.
Tenemos la certeza inmediata de que somos, de que no pertenecemos al
no-ser. Pero ¿ qué es el ser? En lugar de instalarnos en la idea de ser -"ide1smo" vacuo-- partamos de nuestro ser-en-la-habencia. El ser está proyectado
y actualizado en la entidad que me constituye. Pero el ser no sólo está en
mí, sino en las cosas en su actualidad habencial. Su unidad, dentro de la
habencia, es respectiva. No se trata de una suprema cosa que envuelva todo
lo real y todo lo ideal. Esta gigantesca y ficticia sustantivaci6n del ser ha
puesto a la metafísica en trance de muerte. Lo que hay en su actualidad
habencial nos resiste, no lo podemos cambiar en su ser estructural. Como
advertía Malebranche, "no podemos hacer de un círculo o de un triángulo lo que queramos". La actualidad habencial es una fuerza, dynamis, una
influencia, una acción. Esta dynamis percibida a partir del horizonte tempo-espacial de la habencia une todos los entes. El tiempo y el espacio dentro del
horizonte de la habencia no son solamente elementos de separación entre los
entes, formas en que a menudo han sido representados, sino que son, a la
par, expresión de la influencia y de la irradiación de las actualidades habenciales unas en otras. Prehensi6n y distancia, unidad y diversidad se traban,
se articulan en la universalidad de la habencia. Hay que volver a la habencia
en que estamos, a esa habencia que a los primeros filósofos griegos se les
manifestó en forma de naturaleza y de la cual tenían una idea tan profunda.
La habencia es crecimiento y devenir, aunque tenga su estructura permanente. En el todo de la habencia y no en la vacuidad del ser hipostasiado
es en donde podemos avizorar la lisis de la metafísica.
6. Hacia la

lisis de la metafísica

En lugar de instalarnos en las ideas, hay que instalarnos en la realidad,
en la habencia. No debemos movemos, primeramente entre ideas, para abordar las cosas, después, indirectamente. "A las cosas mismas", dijo Husserl
aunque él mismo haya traicionado su lema. A la habencia misma, diríamos
nosotros parafraseando a Husserl, para que el imperativo no resulte tan cósico.
No queremos meros "reflejos" de la habencia, sino la habencia en sí. No
manejaremos la "lógica de los principios", descuidando la "lógica de la habencia". Pero tampoco nos instalaremos en las cosas, entes ideales, posibilidades,
relaciones y horizonte sin "tener idea" de lo que son. A la habencia no llegamos por vía de predicaci6n sino por vía de instalaci6n. No queremos hacer
una teoría de la habencia como sujetualidad, sino como sustantividad. La
habencia posee su estructura constitucional. En y por la habencia averigua-

24

mos qué es lo real, lo ideal, lo posible. Método habencial directo, visión intrinsecista de la habencia que nos conduce a una teoría de sus dimensiones.
Hay que deletrear en cada cosa su "es", siempre en contacto con la tierra de
lo concreto. EJ afán de inmediatez, de acercamiento nos lleva no tan sólo
a la realidad física, sino a la entidad ideal, a las posibilidades y a las dimensiones todas de la habencia. Porque lo importante es la habencia misma y no
un reemplazo conceptual de ella.
Nuestro "habencialismo" intrinsecista postula las siguientes tesis:
1) . Estar previamente instalados en la habencia, para podemos formular el
problema crítico de la verdad. El hombre es un ser-en-la-habencia y un estar-enel-mundo. Somos en la totalidad de todo cuanto hay -incluyendo otro tipo de
entes racionales diverso al tipo humano, si lo hay- y estamos en el mundo
en situación de espíritu en condición carnal. No sólo estamos inmersos en un
mundo de cosas, de entes ideales y de posibilidades terrenales, sino que somos en medio de galaxias, de viajes extraterrestres, de valores que descubrimos
paulatinamente ...
2). El hombre es un ser constitucionalmente abierto a todo lo creado (la
habencia) y al Creador ( el fundamento de la habencia). Vive co-existiendo
con las cosas, cuasi-conviviendo con los animales, con-viviendo con los otros
hombres y adorando a Dios. Tendremos que justificar filosóficamente, en su
oportunidad los conceptos de creación y Creador.
3). Cosas, animales, hombres y Dios entran en el hombre, que es constitutivamente apertura y lo conforman abiertamente aunque en muy diferente
escala. No se trata de entes yuxtapuestos al "yo", sino de realidades e idealidades implicadas en la existencia humana. Nada seríamos sin habencia y sin
Dios. "Vivir-sin" es un no vivir; "vivir-con" es la estructura formal del
hombre.
4) . En su apertura a la habencia el hombre no pone la entidad de la misma, sino su exterioridad para interiorizarla.
5). La intelecci6n de lo habencial es, en su rafa, mera actualizaci6n (Zubiri) ; y no posici6n (idealismo), ni ideaci6n o conce ptualizaci6n ( Escolástica
y Racionalismo), ni intenci6n (Husserl), ni "desvelaci6n" (Heidegger). Las
cosas, los entes ideales se actualizan o se hacen presentes a la inteligencia por
sí mismos. Actualización es autopresentación de los entes ante la inteligencia
ratificando su propia realidad o su propia idealidad. La realidad propia o
la idealidad propia, al presentarse al hombre, se convierten en realidad actualizada o idealidad actualizada. La verdad habencial es distinta de la verdad

25

�l6gica (verdad del conocimiento) y de la verdad 011tol6gica (conformidad o
mesura de una cosa con su concepto objetivo) . La verdad habencial no es
sino la actualización de la cosa o del ente ideal mismo. Hay dos condiciones
de un mismo término: el ente concreto en su condición de entidad propia y
en su condición de entidad actualizada. la verdad habencial es una verdad
preconceptual - "hay un ... ", "hay el. .. " - que nos abre e inmerge de manera primaria y radical en el mundo y en la totalidad de cuanto hay.

6). La "idea entis in genere", el "ens coromune" o "ens in communi" nos
ha hecho perder el respeto a la vieja ontología. Zubiri ha puesto de relieve
cuatro puntos vulnerables en la antañona ciencia del ser: a) Cuando se habla
del "ser en cuanto ser'' se habla ambiguamente. Parece sugerirse la existencia de
una especie de super-ser que envuelve todo lo que hay. "Las cosas reales son,
pero el ser no tiene sustantividad. 29 b) La idea generalísima del ser es una
impostación logicista del problema ontológico. La realidad se nos da a la inteligencia sen tiente en "impresiones de realidad", antes que en conceptos abstractos. La inteligencia concipiente se funda en la inteligencia sentiente. La
realidad ( o en términos nuestros la habencia, que es más amplia que la realidad) es muchísimo más rica que su reflejo conceptivo. El ontólogo escolástico
se sube desde el primer momento a la idea generalísima del ser y baja del ser
pensado al ser real. Frente a esta dialéctica conceptiva y descendente, Zubiri
postula una nueva dialéctica física y ascendente: se parte del "es" físico de
las cosas intramundanas, se asciende al "es" de la vida y de la existencia humana, para terminar en el "es" de Dios. Así manifiestan, en amplitud creciente, los sentidos del "es'1, las "rationes entis". No hay un "es" puro.
Consiguientemente no hay un concepto hecho del ser. El progresivo descubrimiento de nuevos objetos o regiones de la babencia, obligan a rehacer
"ah initio" el sentido mismo del "es" en una unidad superior.
Lo humano conserva el "es" de lo c6sico, eliminando la peculiar coseidad
en cuanto tal. El individuo no es una construcción a partir de la especie. El
verdadero problema, como lo apunta Zubiri, "no está en cómo se individualiza una quiddidad, sino justamente al revés, en si existe en qué condiciones
existe, una expansión quidditativa, una quiddidad para una determinada esencia individual constitutiva". 30 c) Mientras la Escolástica parece adscribir la
realidad al ser, Zubiri adscribe el ser a la realidad La realidad es lo que las
cosas son "de suyo", en sí y por sí. "La actualidad de lo real en el mundo
es lo que formalmente es el ser". 31 "La realidad no es el 'ser' ·por excelencia,
• Zu1JI1n, Xavier, Sobre la Em1cia, pág. 437.
• ZUBIRI, Xavie-r, Opus cit. p5.g. 234.
u Zusnu, Xavier, Opus cit., pág. 433.

26

com_o si realidad se inscribiera primariamente 'dentro' del ser, sino que 1a
realidad ya real es el fundamento del ser i es el ser el que se inscribe 'dentro'
de la realidad sin identificarse formalmente con ella". 32 La respectividad de
las cosas reales en cuanto reales es el mundo. El primer inteligible no es el
ser si?o la realid~d. ~l ser y el no-ser tienen un carácter puramente respectivo.
d) Si la ontologia b.ene un carácter pre-teológico, no es posible dentro de
una metafísica intramundana, forjar una teoría del ser cread~ en tanto
que creado, sin ascender antes a la causa primera del mundo y sin radicalizar metafísicamente el tratado "de causis". De otra suerte caemos en teologismo ontológico.

7) . Para la lisis de la metafísica es preciso superar el carácter c6sico del
re~lismo _zu~iriano, conservando todos sus sólidos y penetrantes aciertos. En
pruner. termino propongo la sustitución del término realidad por el término
babenoa. Porque la ha.beocia entendida como 1a totalidad de cuanto hay
abarca mucho más que la realidad. Hay entes que no son reales sino ideales
o ~an~tico~. _Hay también posibilidades gue no son pero que pueden ser. El
p~~er mtehgible es la habencia y no la realidad, aunque la babencia se mantf1este, las más de las veces, en entes reales. El conocimiento universal sería.
im~osible "~ la especie no existe", como asegura Zubiri. Es claro que la especie no extSte con existencia física, pero esto no quiere decir que se reduzca
a nada. Tampoco puedo estar de acuerdo en que la "esencia es siempre individual" y que la " ingularidad pertenece formalmente a la esencia constitutiva
de un ente".35 Por este camino se problematiza en exceso la construcción de
una metafísica. La esencia ya no sería esencia -por lo menos en términos
de metafísica clásica- y la existencia quedaóa incluida formalmente en la
esencia y reducida a elJa. Es sano el realismo concretivo de Zubiri -tan
hispánico ~~ su. ~spíritu- mientras la desconfianza hacia lo eidético no llegue
a la descalificac1on o a la supresión de entidades ideales. El realismo moderado
de Santo Tomás resulta aún, en su espíritu, altamente aleccionador. Nos
invita a evitar dos extremos: el realismo exagerado, que afirma la existencia
de los universales ante rem, y el nominalismo, que convierte los universales
e~ me~os flatus uo_cis. ~l aquinatense considera que los géneros y las especies existen formaliter in mente fundamentaliter in re.
Examinada la crisis inocultable y la posible lisis de la metafísica toca ahora
estudiar el problema metodológico.
'

"' ZusIR1, Xa\'Íer, Opus cit., pág. 410.
Zusmr, Xavier, Opus cit., p&amp;gs. 246-248.

11

27

�FELICIDAD Y VIRTUD EN LA
REFLEXIÓN tTICA DE ARISTÓTELES

LIC. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR

Universidad Aut6ooma de Nuevo León.

EL SENTIDO, la búsqueda y el encuentro de la felicidad se dan indisolublemente
en la existencia del ser humano. La naturaleza racional de la persona nos
ofrece un rasgo notorio y un testimonio vivo de propensión hacia el bien y la
felicidad. La felicidad habrá de ser entendida, desde ahora, como logro y conquista de un haéer humano, ocupado y preocupado por alcanzar las armonías
debidas entre las acciones y actos concretos, con los criterios de normaci6n
surgidos de una conciencia critica que los pondera y articula, con profundo
sentido de responsabilidad y en base a un juego diversificado y dialéctico de
los criterios éticos.

La presencia de la moral en la conducción del pensamiento y de la acci6n es,
ante todo y mucho más que una ciencia, una técnica o un arte, un quehacer
práctico. La conquista de la felicidad se logrará en la medida en que la obra
humana cumpla con los fines valiosos que a manera de postulados fundamentales, mueven su entusiasmo y su hacer cotidano. La ética y la moral cumplen
aquí, un papel elevado de conducción del obrar humano hacia el logro del
bien y con eUo de la felicidad.
El anhelo e indagación de la felicidad se nos presenta reiteradamente en
vivencias y experiencias que concitan en nuestro ser la incorporación de ella, a
partir de una capacidad personal que tenemos para alcanzarla. Superados los
desacuerdos en el examen y determinación de qué es aquello en que consiste la
felicidad, ésta se nos mostrará -como medio a conquistar- con su intensa,
brillante y convincente luz. Iluminará el momento inicial y alumbrará con eficacia subsiguiente el camino de la vida. El placer, riqueza, honores, sabiduría,
conocimientos, constituyen logros incompletos si no están vinculados al bien. Un

29

�bien que se siente y vive con unos efectos que permanecen, vigorizan y alientan al ser humano en la marcha del esfuerzo que reclama la existencia.
El encuentro de los objetivos a alcanzar como bienes deseados para el
logro de la realización personal, resalta la labor necesaria y conveniente de la
contemplación y el análisis. En el ejercicio de tal tarea el hombre profundiza en
los sentidos, implicaciones y consecuencias del obrar con apego al bien. Para
entender la felicidad en el hombre es necesario considerarlo en su naturaleza y en el desarrollo de su actividad. propia.
"La actividad racional y pensante es el bien supremo del hombre, también
será ella la fuente primaria de sus dichas y en ellas encontrará la felicidad.,
felicidad que no es más que la forma en que se traduce a nuestra naturaleza
la atracción racional del bien. El hombre, por consiguiente, será feliz cuando
ejerza esta {unción del alma del modo más adecuado y mejor posible.
"La virtud contemplativa somete las acciones todas del hombre a la norma
del espíritu y hace que la vida sea perfecta, completa, acabada, coextensiva con la duración de nuestro ser, ya que la continuidad es un distintivo necesario de la felicidad. El placer de un día no produce felicidad. La virtud habrá
de dimanar de nuestra actividad. La virtud de un hombre será aquello que lo
sitúa en la plenitud de su desarrollo y de su eficiencia humana, lo que hace
que él sea bueno en cuanto hombre y que su obra sea buena gracias al influjo
del pensamiento. Podemos hablar por tanto, de las virtudes del carácter y de
las virtudes del pensamiento.
"Para que se formen en nosotros las virtudes morales es necesario un _P:incipio
distinto de la naturaleza misma. Principio que debe poseer una plasticidad de
que ella carece. La naturaleza nos da una aptitud para re~ibirlas, y esta potencialidad O receptividad se actualiza en nosotros por med10 de la costumbre Y
el hábito, es decir, la serie de actos semejantes y repetidos.
"Ante Ja interrogante de si la virtud ética o práctica es una pasión, una
potencia o capacidad, se dice siguiendo el pensamiento de Aristóteles, que de
hecho todo lo que tiene lugar en nuestra alma se puede catalogar en una
de estas categorías. Las pasiones son los estados emotivos del alma, sus afecciones sentimentales, el deseo, la ira, el amor, el miedo; las potencias son las
capacidades gracias a las cuales somos aptos de experimentar estas emociones;
los hábitos son las formas constantes o dominantes de conducirse frente a
las pasiones, según un exceso, un defecto o un término medio.
"Es evidente que la virtud no es una pasión. Porque la pasión es un estado
transitorio que no depende de nosotros, y la virtud es una actitud estable que
depende de nuestra voluntad. Porque depende de nuestro querer, alabamos al

30

hombre virtuoso y recriminamos al vicioso, cosa que no hacemos cuando alguien simplemente siente amor u odio. Tampoco es Ja virtud una potencia.
Porque la potencia o capacidad es algo innato, mientras que la virtud es algo
adquirido. Por lo demás, la potencia es algo _indiscriminado en algún grado,
porque las potencias están orientadas a ambos contrarios, es decir, pueden, siendo las mismas, realizar el bien y el mal, mientras que el único objeto de Ja
virtud es el bien. La virtud moral es una cierta manera de comportarse frente
a las pasiones, manera voluntaria y adquirida por esfuerzos libres.
''Lo que realmente distingue y define la acción virtuosa es que consiste en
una elección o en una preferencia, que es consecuencia a su vez de una deliberación sobre aquellas cosas cuyas causas se encuentran en la inteligencia y
el poder del hombre. El obrar moralmente exige, pues, no só]o hacer alguna
vez el bien, sino hacerlo de ordinario, apartando todo lo que no es recto, y
hacerlo con una intención ordenada. El hombre virtuoso es, en efecto, norma
de la virtud, pero su actuación depende de su e]ección de lo justo.
"En su forma o esencia se nos manifiesta como una disposición moral de la
rnluntad, de acuerdo con Ja cual el ser humano observa el orden y realiza debidamente sus funciones propias y características. La virtud tiende, en el objeto
de su actividad, a evitar todo exceso y todo defecto. Una acción es, en efecto,
perfecta, cuando alcanza una medida conveniente, un justo medio, sin quedarse en la parte de acá de él ni ir tampoco a la parte de allá..
"La virtud debe ponernos en disposición de hacer lo que es conveniente o
necesario cuando sea conveniente y en la medida de lo conveniente. Esta discriminación de las circunstancias de la acción virtuosa nos vienen del entendimiento, de la recta razón -que es objetiva-; el logos es la forma y la ley de
la virtud, y él es el que sujeta nuestros instintos y tendencias irracionales a
una norma de orden, de tal forma que nos asegure Ja mayor felicidad posible,
o lo que es lo mii.mo, el despliegue más completo, total y armónico de nuestras
energías síquicas y vitales. Y así, el término medio resulta proporcionado a
nosotros mismos y a nuestra capacidad de energía. Las acciones que se contienen dentro de una moderación y de un justo medio, en lugar de agotar la
fuente de que proceden, aumentan su capacidad.
"La virtud moral es una disposición o actitud permanente para obrar con
una elección intencionada o dirigida deliberadamente a un fin, en un término
medio relativamente definido a cada uno por la recta razón, tenida en cuenta
la determinación que de ello pudiera dar un sabio.
"Toda virtud moral es una manera de comportarse frente a tendencias o
apetitos de naturaleza irracional, sean éstos factor común de la naturaleu

31

�humana en general, o sean, por el contrario, factores típicos del individuo en
particular; de estas fonnas de conducta, la voluntad, guiada por la recta
razón, excluyó el exceso y lo defectuoso, de forma que, por el equilibrio de
la sujeción del alma apetitiva a la racional, realizó la virtud.
"La determinación de la naturaleza de la virtud exige la definición de la
recta raz6n y el establecer de qué manera guía la voluntad. La razón gobierna al hombre. Su papel no es tan sólo proponer o sugerir, su función es naturalmente impositiva. El pensamiento es ordenador. Su fin es determinar lo que
hemos y lo que no hemos de hacer.
"La virtud es realmente un arte, el más dificil de todos en su determinación,
en su medida, en sus circunstancias todas. El texto del bien es el mismo del
que lo practica, el hombre virtuoso, el sabio. Ese hombre dócil a las imposiciones de la armonía, cuyos gCYZos son proporcionados a los que motiva, cuya
razón y cuya sensibilidad son reactivas al bien y al mal. Esta sensibilidad estética para la excelencia y la virtud es desarrollo de la natural semilla de bondad
que el ser humano lleva en sí; semilla que germina en nosotros gracias a un
esfuerzo tenso y constante de ser, mantenido con una mezcla de atracción y
violencia, por la apetencia de lo mejor, por la obediencia a la norma que
le dicta la razón. Para entender el bien y enjuiciarlo debidamente en cada
circunstancia que extrínsecamente lo cualifique, es necesario conocerlo experimentalmente, amarlo y practicarlo. Todo junto, porque aquí no tenemos como
fin el puro conocimiento teorético, sino la acción consiguiente.
La prudencia y la sabiduría, virtudes de la parte racional cumplen una
tarea arquitectónica. La sabiduría consiste primariamente en la intuición inmediata y simple de la verdad de los principios, la norma y esencia de todo
saber. La prudencia, en cuanto virtud del orden práctico, es exactamente la
capacidad de descubrir y reconocer los medios o condiciones indispensables
para llegar a un fin contingente o posible. En cuanto virtud moral, es esa
misma capacidad aplicada a la realización de la virtud. De esta manera, la voluntad, orientada por la rawn, determina el fin a qué tender; la virtud lo admite
y lo establece como tal, y el hombre lo elige deliberadamente como propósito
suyo; entonces la prudencia nos indica los medios que hemos de utilizar para
su consecución y regula toda nuestra actividad de cara al fin que hemos de
alcanzar. La prudencia no es, pues, la sabiduría; respecto de esta desempeña
un papel de mayordomía, un descargo de responsabilidad en la ordenación
práctica de las acciones.
'1

"Para ser virtuoso es necesario querer y saber. Querer el fin y conocer los
medios que llevan a él. Es imposible, mejor, ineficaz una cosa sin la otra.

32

"Para la persona la virtud más alta es la contemplación. Las virtudes éticas,
lo mismo que la prudencia y la acción, no reconocen otro fin que el disponerno~ paso a p,aso para la contemplación, que es sabiduría y felicidad, que sólo
existe para SI y que hace del hombre un ser libre, a saber: capaz de bastarse
por sí mismo, el que es en sí mismo su fin. El mayor bien del hombre es la
sabiduría. El mayor mal la ignorancia. El vicio será siempre ignorancia saber
~nco~~let~,, error. La sa~id~ría es I_a medida de la virtud. Esto no si~ifica
1de~tif1ca~on entre conocmuento y Vll'tud. No es suficiente la ciencia para producir la virtud. Nuestra naturaleza condiciona favorable o desfavorablemente
su realización. Temperamento y carácter son disposiciones morales del hombre.
La felicidad y la virtud se encuentran en nosotros casi sin ser nuestras de tal
' Sin
forma que al menos sus condiciones fundamentales son innatas en nosotros.
embargo, la virtud no es una mera consecuencia de la naturaleza. La virtud
nace de un hábito o costumbre, y llega a ser en todo caso una segunda naturaleza. El hábito en la moral ocupa un lugar de principio interno del desarrollo. Su esencia misma está en la repetición. La potencialidad se reitera
en diversidad de ocasiones y tareas. La costumbre supone la interiorización
paulatina de una forma exterior del sujeto.
crLas cosas naturales son inmutables por carecer de estas potencialidades;
pero por existir en el hombre, dice Santo Tomás, éste puede desplegarse a un
hábito casi mecánico del bien que, si no es aún la virtud, sí es ya algo así como
su materia; bastará luego aplicar la reflexión y la elección, intencionada a estas
disposiciones adquiridas.
"El hombre tiene en sus manos el desarrollo de estas virtualidades ocultas
en él. El hombre lleva en su interior, en su alma, los elementos de un conflicto
iterado entre la razón y el apetito, y junto con ello los gérmenes de un desarrollo que depende, hasta cierto punto, de ~u libre elección.
"La felicidad es una clase de vida. La felicidad implica valores morales.
El valor moral del hombre es autoevidente. La vida del hombre virtuoso se
justifica por su elevación y su armonía. El conocimiento del bien es una ayuda
o estímulo para la consecución de la felicidad.
"El principio de la felicidad está en la actividad anímica guiada por la
virtud. Virtud, contemplación y fruición en debida y articulada conjunción
producen la felicidad. La felicidad es nuestra propia perfección." 1

1 SAMARANCH, Francisco de P., Introducci6n a los Tratados de ltica, Aristóteles,
Obras, Ed. Aguilar, Madrid, 1964, pp. 1098 a 1103.

33
bumaniw-3

�LA RUPTURE DE L'UNITt CONSTITUTIVE DE LA PAROLE,
DE LA MUSIQUE ET DE LA DANSE, ET LA CRITIQUE
PLATONICIENNE DU THtlTRE

PRon.

EVANOHÉLOs

A.

MOUTSOPOULOS

Universidad de Atenas.

Pu.TON EST L'uN des rares écrivains daos l'ocu\.TC dcsquels on peut reconnaitre
une image vivante, bien que renverséc, et comrne l'écho fidele des grands
boulevcrsement! que leur époque a pu ,·oír se produire daos le domaine de
l'histoirc de l'art. Dans les Lois ( III, 700 a et suiv.), le pbilosophe déplore la
décadence culturelle de son temps, not.unment celle de l'art théatral. "Jarus",
écrit-il, "la foule n'était pas maitres..c de la situation, nws obéissait librement
aux lois"., celles de l'art bien entendu, envisagées conune garantes de la pérennité des formes artistiques. Ce que Platon déplore .surtout, c'cst la tendance
manifeste de ses conte.mporains a abandonner toute regle rigoureuse de
creation pour s'orienter ven la rechcrche de formes contrasta.nt avec relles
qui avaient été imposées par l'art traditionnel. II est inruscutable que nul art
ne saurait demeurer en dehors de toul mouvement é\'olutif saru risquer de
s'enliser daos la répétition, la stérilité et, finalement, le marasme. 11 a également été monué que l'art égyptien, art que Platon considere comme un
modele de stabilité, est loin d'attester un manque de vitalité, qui tout en le
rendant immuable, lui aurait enle,·é toute signification authentique, en raison
d'une monotonie intolérable dani¡ laquclle il se serait lui-mcme installé.
11 est évident que Platon exaghe; or son exagération ne fait que souligner
un événement important de l'histoire de l'art, a savoir la prise de conscience,
de la part des artistes de la fin du cinquicme sikle et de la premiere moitié
du quatrieme, de Jeur pouvoir d'orienter leur produrtion a la fois dans deux
directioru nouvelles: d'une part, celle de la liberté d'expression en dépit de
regles et de normes jusque-la admiscs; d'autre pan, celle de la flatterie du

35

�grand public. Déja en 443, dans discours Aréopagitique, Darnon alertait 1 s
Atbéniens contre une telle éventualité, en réclamant le respect de certaines
formes, lui qui pensait que les structures esthétiques "pénctrent au fond de
l'ame dont ils s'emparent avec vigueur" (Rép., III, 40Ia) et a laquelle ils
impriment leurs propre mouvement. Aussi réclamait-il le respect de certaines formes qu'il associait a telle ou telle conclition psychique. De plus, cette
association apparaissait comme nécessaire pour l'explication des désordres
intervenant dans les cités: un art bien réglé prédispose au maintien ele situations stables sur le plan de l'équilibre de J"ame, comme sur le plan de l'équilibre de la polis. En effet, dans ce contexte, un art inquiet prédispose
J'ébranlement de tout équilibre préexistant, voire a )'aventure. Platon s'inspire
directement de cette
qui lui convient parfaitement pour consolider ses
invectives contre la sophistique. I1 est certain que son rationalisme réaliste
s'oppose en l'ocurrence au subjectivisme sensualiste des Sophistes.

a

thcse

Toute J'esthétique platonicienne est organisée autour de cette problématique; elle en découle, tout comme elle la dessert. Mais elle ne néglise nullement pour autant ses rapports étroits avec l'événement culture! que constitue
J'apparition de la vague de contestation des valeun artistiques déja mentionnée. Or ce mouvement disloquant peut etre aoal)'Sé en des faits bien
concrets a travers lesquels il est aisé de suivre et de retracer l'histoire ainsi
que le mécanisme de I' éclatement des formes traditionnelles. Ce qui qualifie
ces dernicres, c'est, d'une part, un souci syntbétique de l'unité organique de
!'ensemble; d'autre part, une certaine rigueur qui, au niveau des genres, se
concrétise en étanchéité. Le renouveau que proposent les artistes novateurs ira
done dans le seos de l'analyse du souci du détail auquel ils reconnaissent une
sorte de minimalité ~ntielle, mais aussi dans le sens du mélange formel et
stylistique.
Récepteur sensible et témoin, en principe digne de foi, de ces nouveaux
messages, manifestations d'une trise culturelles saos précédent pour l'époque,
Platon riposte avec véhémence a ce qu'il croit etre un signe de dégénérescence
de la conscience artistique. Son témoignage critique constitue une interprétation axiologique négative de ce qu'il regarde comme l'image d'un monde en
train de péricliter a cause de l'irruption du souci d'un certain illusionisme
artistique allant de pair avec l'activité des Sophistes qui, rappelons-le, sont, a
plusieurs reprises, taxés de charlatanisme par le pbilosophe. 11 sullit de se
réJérer a son jugement sur l'état que les arts fondamentaux du théatre: poésie,
musique et danse présentaient pour lui vers le milieu du quatricme siecle.
On peut s'en tenir a cette dimension particuliere en écartant les problemes
que pose la critique platonicienne de la peinture et de la sculpturc "nouvelles"
afín de rech.ercher exclusivement les raisons purement techniques de son indig-

36

nation c~ntre une activité artistique qu'il at tribue a Ja faiblesse d
.
de vouloi.r au plaire gra d
bli
es artlstes.
. n pu e, en se soumettant aínsi en se prostituant .i.
1a censure d •un pouvoir
"d'en bas " , c1.l. une ventable
, •
'
' a
"théatrnr
.... ,.: "

-~........e .

Le dénominateur structural commun de la poésie d la
.
danse étant le rythm
•
' e
mustque et de la
e, ces arts s articulent étroitement entre eux .i. 1 1•· t ·,
d'ensembl
thé ·
c1.
m eneur
. .
es syn tiques. Que ce soit sous l'action déterminative du t
·¡
~11 q~e K. -~ücher J'avait jadis affinné-ct Aristophane nous en offr~:;
1 ustration sa1S1ssante dans la p · (
.
azx VV. 459 et su1v; 484 et suiv --ou sous
ceJIe, evoutante, de L'élan religieux . .
J
J'
.
• ams1 que a plupart des historiens de
art ~ontemporains semblent le ruggérer- et Platon 1es devan
d
tte vo1e quand j) avance, a cinq reprises, dans les Lois (II 659ce . ans664 ceb~
A

665 e· 666 e· 670e· cf p 1 _ld 24
•
e,
,
.
' .
,'
' • ,ie: re,
3 a-b)' que les chants sont, en réalité des
~ncantahon ; a comparer également le double sens du tenne latin.
,
dans toutes les cultures
hai
. carm,n-,
Tés
are ques, ces arts se trouvent
un1 t en tant que techniques particulicres et que chacun d'ent
.
et se dévelo
la • é .
'
re eu..x vane
ppe en re t1on trotte avec les autres du fait
'il
eux en rapport d'interdépendance.
qu se trouve avec
J) est certain que

D;:s1:r:~u thé~tre •an~que naissant n'échappent pas a cette regle générale.
.
yram • 1uruté de la parole articulée, du cbant et du mouvement
orcbesoque est encore assurée par J'ornoiprésence du rythme. Toutef . dé"'
avant Eschyle, le vers récit~ se détache de )'ensemble chora)
id:ª
grand novateur en la matiere vivement contesté
p '
d •
.
'
par ses contemporains la
1
paro e te? a se d1ssocier de la mélodie, meme dans les parties réservées' au
ch
oeur: 11 est exprcssément rapporté
¡
140) "les .
I be . ' par exemp e, que, dans l'Oreste (\·.
, •,
S1X sy a ~a,ya, .l1:1no,, se chantaient sur la meme note en
dep1t de la prononciat1on habituelle", ce qui confirme qu "le ch
' ,
t
• •
ant compose
Par le ~
I:""- e muStcien ne s'accorde pas avec le chant naturel de l'
.
dir d
accentua.t1on
(H we·11 Et
•
•
que
e es oeuvres plus tardivcs ou la musique instrumentale
con~e~t~ rem~Iace 1~ chant, avant d'etre elJe-meme r mplac 'e par des
b~:ts se ruques mtrodwts de la part de certains musiciens soi-dis:mt 'réalist
~e que Platon déplore vh·ement; ou la danse de ballet se substitue aux
év_olutio~. du. choeur, ainsi qu'en témoigne l'indication: xoeov des manuscnts qw implique que les dramaturges se désintéressent dés0 ........... : d
·
h raJ d
•
•.......s es parues
\ o e e leurs p1ece : parties dont ils Iaissent le . oin au." réalísateurs; et
ou de longues modulations mélodiques voire de véritables chan
d
d
¡,.i.
•
'
gcments e
mo es, a lCTent 1rréparablement le caractere "ethique" d chan (
s 1•·
d
es
ts caractere
ur _unportance uquel Platon, apres Damon, avait tant insisté dans la République, II, 299e et suiv.), ainsi que Je montrent les fragments
·
musicaux sur
bli , ·1
papyrus, pu es, • y ~ une vingtaioe d'ann, es par Winnington lngram et ses
collaborateurs? y a-t-il de quoi s'étonner de la polémique de Platon contre

Avec ;~sri

~'"ª'

37

�de telles manifestations du déplacement de l'intéret des créateurs depuis le maintien de la forme fondamentale unitaire vers la pure virtuosité, et ce dans
l'unique désir d'étonner les esprits avides de nouveauté, par des démonstrations
de valeur exclusivement extérieure, aux dépens de la "spiritualité" internes

des oeuvres?
Dans le cadre de ses théories, Platon ne pouvait que dénoncer ces déviations
dénuées, selon lui, de tout véritable sens artistique, et s'en prendre aux esprits
compétents qu'il tenait pour responsables de cette anarchie forrnelle qui
accompagne, croit-il, le déplacement du critere esthétique du niveau de la
raison au niveau des sens; du niveau de la contemplation, au niveau du plaisir.
Des expressions tres séveres scandent régulie.rement les textes dans lesquels
Platon accuse ceux qui ont pu causer ou favoriser ce passage d'une mentalité
a l'autre; «L'autorité qui (jadis) réglait ces matieres, pour en connaitre et
juger en connaissance de cause, puis chatier les contrevenants, ce n'étaient pas
les sifflets ni les cris cliscordants de la foule, comroe a présent, ni rneme les
applaudissements flatteurs. Les esprits cultivés s'astreignaient d'écouter en silence jusqu'au bout ( de la représentation). C'est avec une pareille vigueur
que. . . le peuple acceptait. . . de ne pas s'enhardir a juger dans le tumulte;
par la suite, avec le cours du temps, l'autorité en matiere de délit contre les
formes passa a des artistes qui avaient saos doute le tempérament créateur,
mais ne savaient rien de la justice et des droits de la Muse; dans la frénésie de
plaisir que les possédait plus que de raison il melerent ... et ... ramenerent
tout a tout, et (je souligne ce détail caractéristique et essentiel), sans le vou1oir,
eurent l'intelligence de lancer cette calomnie. . . que le plaisir de l'amateur,
que celui-ci fut noble ou manant, décidait avec le plus de justesse" (Lois, III,
700 e-e; cf. Lois, ll, 658 e-659 e). Platon est précisément choqué par l'absence
d'un critere rationnel ou, tout au moins, d'un étalon fourni par la tradition
artistique classique, a l'aide duque! il soit possible de qualifier une oeuvre
théátrale. Si un te! critere rationnel est capable de conduire a un jugement
esthétique correct, chose souhaitable mais difficile a obtenir, en raison de la
nature meme de l'art, activité a plusieurs égards méprisable, mais cependant
nécessaire, puisque sans lui "la vie serait invivable", et si le critere du plaisir, a
cause de son imprécision, risque d'engendrer un jugement esthétique fauxi
le entere de la forme classique exemplaire, luí, permet, tout au moins, d'obtenir
un jegeroent esthétique qui corresponde a une opinion vraie, intermédiaire
de par sa nature, entre la connaissance parfaite et l'erreur. 11 s'agit _d'une
exigence minimale a laquelle l'art traditionnel répond entierement, mai.s que
I'art décadent, au seos platonicien du terrne, est loin de remplir. En effet,
aucune oeuvre d'art ne doit "se juger d'apres le plaisir et l'opinion vaine;
c'est le vrai, avant tout, qui fonde le jugement" (Lois, 11, 667 d-668 a), le

vrai "sans l'appoint du plaisir" (E. des Places). Il faut rechercher ce qui est
non point agréable, mais correct (Lois, II, 668 a-b).
L'éclatement des formes et leur confusion, tels qu'ils se sont manüestés
~~s les d?maines du théitre, et dans la musique en généraJ, du cinquieme
s1ecle _ne f1re~t done_ q~: confinner, sur le plan artistique, une crise profonde qw couvait depws 1epoque d'Eschyle1 et dont la manifestation fut accélérée par la crise intellectuelle qu'avaient provoqué l'apparition et le succes
de la sophlstique. Si tout souci d'organisation synthétique "correcte" devait
céder la place a celui de promotion du détail dans une perspective d'illusion
la rupture de l'unité des composantes de l'art théátral devait inévitablemen~
s'~nsuivre, et l'_"éthos" artistique reposant sur l'unité en question, désormais
d1sparue, devait, a son tour, apparaitre comme une notion vide de tout
contenu, des lors qu'elle ne correspondait plus a quelque réalité artistique
autre que des oeuvres du passé, jugées périmées. Ajoutons ame exubérances
tec~i~ues et ~ial~ des dr~truges, des musiciens et des chorégraphes les
dé~bons et alterations conscientes de poetes irrévérenciewc tels Euripide et
ses emules, et nous aurons une image assez complexe mais non moins exacte
des raisons pour lesquelles Platon fulmine contre tou;e tentative de reno uvea~
théátral.
9uoi ~u'il en soit, l'in~nsité de la polémique platonicienne ne fait que
refleter 1mlportance des reformes apportées au théátre depuis Euripide. Si, a
l'encontre de ce qui se passe a propos de la poésie grecque, nos connaissances
sur les détails de la musique et de la danse au cours du cinquieme siecle sont
encare confuses, nos informations, malgré tout un peu plus amples concemant
l'activité musicale et orchestique a des époques ultérieures co~binées avec
les précédentes dans une perspective dont la critique platonicienne nous offre
la clef la plus authentique en vue de leur interprétation, permettent une recherche plus poussée et plus précise. Cette recherche peut etre fondée sur
des criteres méthodologiques qui résulteraient du remversement des criteres
axiologiques de Platon. Ses résultats conduiraient non seulement a une connaissance plus complete de certains aspects de la culture antique, mais aussi
permettraie~t la définition de structures altérantes qui, appliquées a l'art
contemporaien, le rendraient plus compréhensible et aussi plus fécond.

39
38

�SOME SOBERI G REFLECTIONS O

THE HUMAN SITUATIO

DR. PATRICK RoMANELL

University of Texas at El Paso.

1. The philosopher is like a giraffe in that he is always sticking his neck out.
2. Nature is what nature does and undoes.
3. Man is not a unique being existing apart from nature, he is an integral

part of nature itself.

4. Thc whole object in naturalizing man is not to deprfre bim of what
rightfully belongs to him but simply to accord the proper place to him in
the very universe of which he is its only articulate creature, fue rest of nature
being dumb, by comparison.
5. Thc conti.nuity of man and nature is embodied in human culture.
6. Human cuJture is human nature in the concrete.
7. Man is by nature a conative anima]: the eternal striver from the womb
until tbe tomb.

8. Man strive throughout lile to satisíy his individual and social needs in
sundry ways but such stri ing on his part begets bife sooncr or latcr becau
man's basic aggressive drive to pursue his own interests tends to clasb with
his equally basic gregarious drive to meet the demands of others.
9. The original state of tension ben'leen tbe universal but contrary drivcs
(aggressiveness and gregariousness) within man himself is the prime cause
of al] conflicts of interests in life and thc primary natura] source of ali phenomena oí morals in human culture.
10. Where there is life, there is striving¡ but, whcre there is striving, thcre

is strife.
41

�11. Striving and strife constitute the basic cycle of lile.

12. Conflicts being what human life is really all about, the first and foremost
task of ethical theory is to determine the formally possible types of conflicts,
each of which presupposes a certain underlying concept of moral conflict
itself.

13. Though the conflicts of life are countless in content, in forro they
belong to three distinct types, wbich, in ascending order of complexity, are:
goodfbad, better/worse, good/good. To each of these types of conflicts there
corresponds a generic problem of ethics: the Problem of Evil, the Problem of
Better, the Problem of Good, respectively.
14. Toe traditional approach to ethics oversimplifies the problems of conduct by conceiving moral conflict itself in good/bad or right/wrong terms
alone and by equating moral effort with the overcoming of evil, thereby reducing all moral problems to the (epic) Problem of E vil. As a result of such
oversimplification, the other two generic problems of ethics suffer for lack of
critica! attention. This does not milita te so much against the ( compara ti ve)
Problem of Better, which is reducible to the Problem of Evil in principie at
least, but it does seriously affect the irreducible ( tragic) Problem of Good,

19. T~ major antinomy of moral life is the tragic clash of the ideals
of happmess and duty, life's major compromise consisting in their possible
harmonization.
20. In ':':rdi's ever popular opera Aide, the princess of Ethiopia (Aida)
and the m1htary hero of Egypt (Radames) are tragically tom between Jove
for each_ other ( object of happiness) and loyalty to their own countries at
war agamst each other ( object of duty).
21. Whenever we are faced with an unavoidable conflict between at least
~vo equaUy good but mutually exclusive things, the consequences of choosing
e1ther of. them a~ equally bad. This is the tragic dilemrna in any problem
good, irrespective of the rationalization that may occur after a fatal choice
IS made, e.g., the Sophoclean Antigone, who chooses divine over civil law on
the alleg~d ground of its beíng the higher law, therewith understandably
lransfornung. a good/g
·
.
oo d co nfli et mto
a be tter /worse one as a temporary
way out wh1ch 1s eventually doomed to fail. On the one hand, in a choice
between good and bad, better and worse, you suffer the consequences only if
you make the wrong choice; on the other hand, in a tragic choice between
go~ and good, you suffer the consequences whichever you choose. Such 1s
the mexorable logic of tragedy.

?f

whose neglect in general is inexcusable.

15. The Problem of Good (good-versus-good) may be def incd as that
lragic predicament of men and peoples arising out of an inherent clash of
ideals wbich are unavoidable, mutually exclusive, and equally valuable.

16. Problems of evil and problems of better are plainly resolvable in forro
by making tbe right choices, that is, by c,hoosing good over evil and better
over worse, respectively. On the other hand, problems of good are by nature
the only problems in 1ife which have no real solution in principle simply
because, where people are confronted with unavoidable conflicts between
equally right but mutually exclusive alternatives of action, there is no possible '\vay to distinguish right choices from wrong ones and, thus, no satisfactory way to resolve the conflicts in question. Hence the inevitability of sacrifice
in all tragic situations.

17. To Kant, telling a líe is wrong because it is irrational from the beginning,
but to Jobn Stuart Mill it is wrong because it is impractical in the end.

18. Kant misses the tragedy of life on the moral plane because the antinomy which he sets uy in ethics between happiness and virtue is not understood
by him as an unavoidable conflict between two moral coequals but as one
between a merely natural good (happiness or pleasure) anda truly moral good
( virtue or duty).

42

. 2~. ~e~as in_ Stoic_ and Kan~an ethics vice is its own punishment, in a
a_agic s1tuatio~ virtue IS, paradox1cally enough, its own punishment. Stated
differe~tly, wbile most people are guilty of evil, a tragic person is guilty of
good, m the sense that he or she must choose one good at the expense of the
other equally valuable good.
23. Two wrongs don't make a right, but two rights in a tragic situation
do make a wrong.
24. You can choose the lesser of two evils, but you can't choose the lesser
of two goods of equal value.

25: A tragic sit~ation may be likened somewhat unto the legendary story
(attnbuted to Bur1dan) about the ass which, on finding itself placed midway
bctween two equal~y desirable piles of hay, starved itself to death for beíng
unable under the cucumstances to prefer one pile to the other.
26. In a tragic situation the two poles or extremes of choice are equally
good, but in Aristotle's ethics, on the contrary, the two extremes deviating
from the mean -excess and deficiency- are equally bad. Consequently the
Aristotelian doctrine of the Golden Mean belongs to the ethics of the b~tter
on the obvious ground that courage, for example; is superior to both rashness
and cowardice. In a word, Aristotelian ethics is a classical fonn of meliorism.
43

�27. The problem of Job is not the problero of Antigone. The Book of
Job is a Hebrew story of pathos with an epic ending, not a Greek tragedy.

28. In tragic stories1 strictly speaking, there are no villains. Villains reflect
the Problem of Evil, not the Problem of Good.

29. Tragic situations are popularly confused with patheti.c ones. Even so,
the pathetic is the opposite of the epic. In epic situations good overcomes all
sorts of obstacles and eventually triumphs over evil ( e.g., Vergil's Aeneid),
but in pathetic s.ituatioos evil overpowers good and triumphs over it (e.g.,
Sbakespeare's Othello) .
30. Even the great Aristotle, alas, seems to be confusing the tragic with the
pathetic. Although Dante's master of those who know considers tragic poetry
a higher art than epic poetry, Aristotle is too Homeric and epic -minded in
spirit to understand the nature of tragedy proper. According to bis incomplete
Poetics, at any rate, the function of tragedy is to bring about the catharsis
of pity and fear- pity being aroused by unmerited misfortune, on the one
hand, fear by the misfortune of someone like ourselves, on the other. Now,
granting of course that a tragic story arouses emotions of pity in us, does
not a tragic figure (such as Antigone, again) arouse our feelings of admiration rather than those of fear, because hers is the misfortune of someone unlike
ourselves? After all, the tragic figure is not an average but an exceptional
person cursed ( or blessed) with such an uncompromising attitude that we
can't help but admire him or her for refusing to compromise on principles,
whatever be the ultimate outcome. Moreover, the probable reason for Aristotle's failure to understand tragedy is that he attributes the change of fortune
in a tragic p1ot to sorne great error or frailty in a character of the play, in
other words, to a problern of evi1 (intellectual or moral). Toe flaw, however,
in a tragic play is not in the dramatis personae but in the antinomic nature of
the tragic plot itself. In short, tragedy as such is really addressed to problems
of good, not to problems of evil.
31. Most tragic situations in the drama of life as well as in the life of
drama are of import to the moral side of experience, but some are important
from an intellectual and philosophical standpoint.
32 . A celebrated case of the appearance of the tragic Problem of Good in
matters philosophical is the hypothesis put forward by Leibniz to explain
and justify the Problem of Evil in the universe. According to that most ingenious of Western philosophers, God had to take into serious consideration the
two ideal conditions to be satisfied in choosing this particular world of ours
as the best of all possible worldsJ namely, how to make at the same time a
world containing both the greatest possible variety of things and the greatest

44

possible attractiveness of ea.ch individual thin

.

these two ideal metaphysical conditions clash ~- tts;lf._No'7', _unfortunately,
intrinsic clash is not due to God' f 1
ra ica Y m prmciple, but their
so even God's world h ·ts
s au t at all. For, as every rose has its thom
as i own metaph . l limi .
'
conflicting desiderata invol d . .
ys1ca
tations resulting f rom the
. tif
ve m t1s very makeup In fi e the Leib . .
JUS ication of metaphysical evil is ultimatel ba d .
. n ~ .
m21an
recourse to the Problem of Good as
. y se on ~ LIDphc1t but disguised
to add Leib · 1..: ___ lf
a,~plied to tbe umverse at large. Needless
'
ntz
was too optnnistic and di 1
. .
be explicit about his recourse to the Problem f
p ?matlc ~ m~ntality to
and cosmic aesthetics.
o Good mherent m h1s theodicy

=

33. Wbile the conscientious objector personifies tr
the conscientious agnostic personifies it on the intell:;::i o~e moral plane,
34 _ In the two possibilities of tr ·
fli
p e.
tragic fideist (e.g., Miguel de Un agic co)n. cthbetw~n rea.son and faith, the
•
amuno 15 t e tragic agnostic (e g T H
HuxleY) m reverse.
· ·, · .

35. Unamuno's Categorical Imperative to eve
be pul as fo!Jows: So live as not to deserve to di; man de carne y hueso may
U namuno
tragic he~ tie must be g1ven
.
us 36.
of the
traged thef lif
belated credit for reminding
yo
e at a tune when the climat Of
. . .
was generally complacent, but h
lif .
e
opmion m the world
tragic dimension alone.
UIDan e ts too complex to be reduced to its
37. The
vem
. . best thing
.
perhaps a bout contemporary existentialism as a mo
ent IS its havmg called special attention to the .
. ..
the cardinal category for und ta din
pnmacy of possib1lity as
aspects of hum lif b wúers n g the Jess rosea.te and more disconcerting
an e, ut
ortunately sorne of its o t
l
(e.g., the late J. P. Sartre and his followers) h
m s popu ar representatives
the tragedy of life with its absurdºty th b ave g~ne overboard by confusing
.d tif .
i '
ere y makmg the serious mistak 0 f
f
.
e.
1 en ymg the tragic with the pathetic the suff •
those of a Sisyphus.
'
ermgs O an Anttgone with
38. ~an needs to wander from culture to culture. in order to wonder
about his own.
As persons
in their
predommant
·
· di vidual
·
.
39· lile
differ
. . hdiffer
.
.
m
traits,
so cultures
ew1se m t eir predommant collective ones To b
.
. .
about the former is difficult' generalizing ab ou t.th e latter
e s~,
if
generalizing
is even more so.

m!~:ru~:::~

trai~ :f the d~erent ~ultures provide a useful key to the
1 f
ty o uman lile. To illustrate, to the extent that th lif
sty es o the two Americas cliffer in certain fu d
e e
extent the· b · diff
.
n amental respects, to that
ir aSJC
erences may be put m the following terms.• Whil e Anglo-

45

�America sees the conflicts of lile primarily in epic (good/bad) terms, Latin
America ultimately sees them in tragic (good/good) ones. Toe focal difference
between these two cultures is traceable to their respective histories, in the final
analys:is. Their historical difference itself signifies that the two cultures should
not be contending rivals but complementary partners, that is, they should be
mutually supplying each othds lack, inasmuch as there is both a tragedy
and an epic to life.
41. Good understanding on all sides makes good neighbors in international
and intercultural life.
42. Tbere are no chosen people o{ cultute, except to those who haYe no
sense oí history and have learned nothing from the rise and fall of cmpires.
43. A gcnuine sense of history not only gives birth to the moral virtue of
humility, it also gives birth to that rare intellectual virtue called humor, without wbich no ympathetic understanding oí the human comed)' is possible.
44. Tbe common problems of humanity as a whole are problems of e\'il of
ali sorts (such as poverty, crime, war, ignorance, disease), but sorne peoples
(e.g., the Mexicans with their dual Ind~Spanish heritage) have to cope with
problems of good as well. This implies that some cultures are more complex
than others in types of conflict ituations to contend with, and therefore are
subject to more intemal difficulties than others.
45. Our society is not so rigorous logica1ly as it is rigid morall)•· f or it
allows us to think illogically to our heart's content but not to behave imroo-

rally- not in the open, at any rate.
46. Stability in social life without mobility is cmpty, mobility without
stability is blind.
47. Despite ali tbe rhetoric and counter-rhetoric in poliúcal life, poli tics

is, as politics does.
48. Marx or no Marx, politics is mostly economics, as is clear from St.
Paul's shrewd observation many, many centuries ago that money is the root
of ali evil.
49. Fear made tbe gods for Lucretius, and fear makes the peace for
Hobbes.

50. The derogatory phrase "power politics" would merely be redundant to
Hobbes. For, to him, politics without power would be utterly powerless, and
Leviathan tbe Big Fish would simply become a poor fish.
51. We seem to talk of every human right except the right to do right.
We even talk of the right to do wrong. For a current instance, witness
modem industry's proclaimed right to pollute the environmenl

52. The possibility of gaining freedom involves the possibility of losing it.

53. Kant is a thorough critic of human slavery in two senses. In the first
sense, he is against the slavery of others, as is perfectly evident from his Categorical Impcrative in its more popular version. In the second sense he is
against self - lavery, which to him at least is the inevitable result of living
according to ~ne's natural wants and fears- these (wants and fears) pertaining
not to mora~ty proper but to_ t~e econ~my of life. And yct, ironically enough,
~ant conce1ves_ God as a D1vme Auditor, whose function is to compensate
unmortal souls m the next world for whatever unhappiness and in justice they
have suffered in this one.
54. J~st as the bumt child dreads the fire, o the pampered child craves
the candy.
55. In ~pit_e of _bis utilitarian theory of ethics and not bccause of it, John
Stu~ Mill 1s quite_ aware that unequivocal cases of conflicting obligation
do anse under certam moral circumstaoces, but he does not realize that such
e ~ speU th: tragedy of li!e, to whlch no "common umpire" is applicable,
stn~tly speaking. Mill's whole utilitarian appeal to a common umpire as an
~rb1trator of conflicting interests belongs to the political and legal side of
life, ~vh_ere c~mpromise is ~e . tanding rule. By contrast, a tragic situation of
coníltctmg nghts and club.es IS the most uncompromising $tate of affairs in
the world.
56. What the Aristotelian mean ( moderation) is to ethics compromise
to politics, to wit, an adjustment of extremes.
'
5 7. A compromiser in action and an eclectic in theory go together.
58. Toe basic presupposition oí aU human efforts is the challenging gap
between the actual and the ideal.

59. Mathematics is what man does with bis power of reasoning and sense of
exactness.
60. Science is wbat man does witb his power of observation and sense of
facts.
61. Art is what man does with his power of imagination and sense of beauty.
62. Morality is what man does with bis power of conscience and sen

o(

justice.
63. Religion is what man does with his power of faith and sense of
reverence.
64. Philosopby is what man does with his power of speculation and sense
of wonder.
47

�65. In morality man is conscience-stricken, but in religion be is awe-stricken.
66. The sublime as a religious category is beyond the tragic: the "metatragic", to be precise.
67. Every field of inquiry has its logical advantages and disadvantages.
68. Propositions of pure mathematics are demonstrable and propositions
of factual science are verifiable, but propositions of philosophy as such are
neither demonstrable nor verifiable, strictly speaking, but tenable at best,
being concemed as they are with complex matters of value which are highly
debatable.
69. The tragedy of human knowledge lies in the unavoidable and intrinsic
clash of its two ideal requirements: exactness in form and richness in content.
Toe more exact our knowledge is, the less its richness in content, but the
richer in content, the less its exactness. To arrive at once at the tragedy of
human knowledge, just compare mathematics and metaphysics as íields
of inquiry.

neither is psychology. And, to make matters worse, if pbysics is no science,
psychology is even less so, for reasons that should be more obvious at present
than they were in Hume's day.
75. Scepticism is to our intellectual life what tragedy is to our moral: No
positive solution to problems is possible :in either case.
76. A scientific imperialism is a contradiction in terms.
77. Science is the necessary but not tbe sufficient condition of wisdom.
. 78. As ~ ~ethod of science is self-correcting, so the method of philosophy
1s self-examllllilg.
79. Relevance is a relative term. lf what was relevant yesterday is no
Jonger relevant today, it follows that what is relevant today may be irrelevant
tomorrow.

70. We do not argue whether wholes should be greater than their parts
and we do not argue whether acids should turn blue litmus red, but we do
argue whether women should be drafted.

80. It is indeed the height of irony that certain contemporary thinkers
who cavalierly dismiss ali metaphysics as irrelevant Big Talk and then reduc~
philosophy to the analysis of language ("glossoanalysis," to coin the exact
wor~ _f~r them), are themselves not immune to the all-talk disease, pangloss1tis (after Dr. Pangloss in Voltaire's Candide).

71. The three f's of error are: fallacy, falsity, foolishness. To say something
fallacious is one thing; to say something false, a second thing; to say something
foolish, a tbird thing.

81. Arrogance, the Spanish philosopher José Ortega y Gasset used to
declare, is not only the cardinal sin of the typical Spaniard but of the typical
philosopher as well.

72. The great paradox of the empiricist is that he can't be too clear about
things because that would make the world too racional to suit his particular
theory of knowledge.

82. It seems natural for the philosopher to exaggerate his exclusive possession of truth, and Plato the Aristophanes of philosophy was the philosopher's
philosopher who saw the comedy o{ it ali in lús best Dialogues, such as the
Symposium, whcre philosophers are subtly reminded that they are not gods
or possessors of \visdom, but rather lovers or seekers of wisdom, by etymology.

73. According to Locke, to employ a present-day trade name, the human
mind is too limited in cognitive capacity to obtain an exact Xerox copy of
the extemal world.
74. As against Leibniz, who holds that general truths of fact are govcmed
by the principle of suficcient reason, Hume thinks that they are not governed
by reason at all, Jet alone a sufficient one. For, according to the latter, what
we now cal! modero science is not reason-made but custom-made, literally.
Or, in other tem1S, ali reasoning about matters of fact is nothing but rationalization, that is to say, it is purely psychological, not logical. Yet, if the
study of nature at Iarge (physics) is purely psychological, then it would
necessarily follow on Hume's sceptical grounds that his own study of human
nature (psychology) as the proposed psychological foundation of physics is
itself purely psychological likewise. As goes the study of nature in general,
so goes the study of human nature in particular. If physics is no science,

48

83. Two moral wrongs (misdeeds) don't make a right, but two intellectual
wrongs (mistakes) make a comedy.
84. The perpetual misunderstanding of Plato on the part of bis interpreters,
including the first and the most influential of them ali ( Aristotle) , is due
essentially to their lack of a profound sense of humor and to their taking him
so literally as to misread completely his tentative hypotheses as dogmatic theses
to be defended at any cost.
85. Regardless of their radical difference in temper, Plato and Aristotle
share that fundamental conviction which is the whole purpose of comedy at
its best and whkh, incidentally, derives directly from the Hippocratic concept
of health in ancient Greek medicine, namely, that the good Jife is the wellbalanced life.

49
humanitas-4

�86. Plato's dialogical conception of philosophy as a comedy of errors is tbe
intellectual equh·alent of war.

· m
· life, comedv' exposes our
87. Whereas tragecly reveals our dual cnses
onesidcd follies.
88. Tbe comic side of life is the only side of life wbich is not onesided. .
89. The Higher Comedy of philosophy is the best pre,·entive measure agamst
fanaticism and intolerance.
90 ro sum Plato's irreplacl'able Socratic message to ali of us isl:iI A~
·
'
· · t ha n an unexam~ecl e~
unexamined
belief
is no more worth beltevmg
worth living.

LA INTE

rc¡o

ALIDAD DE LA CO 'CIE CIA

Mo s. Da. ÜCTAVIo N. DERis1
Obispo, Rector y Profesor de la Pontificia
nivenidad Católica Argentina.

l. El carácter intencional rú la conciencia
Inmanentismo empirista, que desconoce la intencionalidad de la
vida intelectiva, como distinta de la de los sentidos, y frente al Formalismo
kantiano, que apriori y arbitrariamente deforma la realidad del hecho mismo del conocimiento, E. Husserl reacciona y re-descubre el carácter intencional
de la conciencia, expuesto y ampliamente fundado antes por Santo Tomás c!c
Aquino.
FRENTE AL

Todo hecho de conciencia, como tal -de la ,·oluntad libre, de los sentimientos, y, concretamente, todo conocimiento, tanto sensitivo como y principalmente intelectivo-- se manifiesta como intencional.
Limitándonos al conocimiento, la intencionalidad se presenta como un sujct'l
que aprehende y está frente a un objeto. ujeto y objeto son dados inmediata
y simultáneamente en todo conocimiento, como términos enfrentados, en
una polaridad, dada sin embargo en la unidad de un acto.
En el conocimiento ensitivo esta dualidad no es aprehendida expresa o
refleja.mente, no llega él a distinguir formalmente el sujeto del objeto, precisamente porque no llega a develar el ser, como tal.
En cambio, en el acto intelectivo la intencionalidad o dualidad de sujeto y
objeto es plenamente onsciente: hay una aprehensión inmediata y simultánea
del ser del sujeto frente y formalmente distinto del ser del objeto. Se trata del
ser del sujeto -del ego cogito-, quien de-vela y tiene ante sí como distinto
de sí o trascendente, el ser del objeto.

50

51

�La intencionalidad que implica el hecho inmediatamente evidente de que
la intelección -acto de entender- no se agota en su propio acto subjetivo inmanente, sino que en ese acto hay presente un ser distinto de él, un ob-jectum,
que lo trasciende. La riqueza de la intelección es tal, que en la unidad de su
acto hay ser o existencia para el propio ser del acto del sujeto y a la vez ser o
existencia para otro ser distinto y trascendente a él, que es el ser del objeto.
Esta dualidad intencional del ser del sujeto y del ser del objeto en la unidad
del acto cognoscente -sensitivo y sobre todo intelectivo- funda y constituye
por la inmaterialidad o superación de la limitación de la materia; y, por eso,
la realidad del conocimiento nada tiene que ver con la actividad de los seres
materiales. 1

2. La intcncionalidad en el conocimiento .sensitivo
Vamo a detenemos un poco más en el análi is de la intencionalidad, primero de los sentidos y luego de la inteligencia.
La intencionalidad n el plano del conocimiento sensible es tal por la irunaterialidad, constitutiva de todo conocimiento; pero está limitada precisamente
por la intervención del órgano material, que es concausa con el principio inmaterial de tal conocimiento.
Esta intervención de la materia limita el grado de conciencia del conocimiento sensitivo y lo constituye esencialmente inferior al conocimiento intelectivo.
La sensación es conocimiento, pr cisamente porque hay en él una aprehenión de una realidad trascendente a él, un grado mínimo de iotencionalidad.
Más aún, los sentidos externos logran un conocimiento iotuiti o -bajo
te aspecto, superior al intelectivo, que actúa siempre por abstracción con-

ser, per~ sólo bajo sus manifestaciones fenoménicas concretas: aprehende
el ser sin de,·elarlo o aprehenderlo como tal. Porque en cuanto concretas
-:-".e _to co_loreado", etc.- ta1es manifestaciones implican el ser, que sustenta e
mclindualiza. tales fenómenos; pero este .ser presente en el objeto concreto,
en el fenómeno no
aprehendido fonnal o explícitamente como tal.
Y precisamente porque no llega a develar el ser trascendente fonna]mente
tal, tampoco ll ga a aprehender el objeto como ob-jectum o realmente distinto del sujeto; ni tampoco llega a conocer formal o expresamente el ser
del .sujeto, como distinto del ser del objeto; y la intencionalidad no llega a
formularse formal o expresamente n la conciencia.
. De aquí que, si el conocimiento sensitivo -de los s ntidos externos, principalmente- sea tan fuerte por su carácter intuitivo, que lo pone delante de
la realidad material concreta sin intermediarios, sin imágenes, in embargo
no logra ~na intencionalidad o aprehensión explícita del r del sujeto y del
ser del obJeto: s trata. más bien, de una intencionalidad o dualidad de sujeto
y objeto vivida en la unidad del acto, pero no expresamente develada en sus
d términos opuestos de ujeto y de objeto, porque para ello sería menester
aprehender el ser de ambos y así poderlos colocar uno frente al otro como
ujeto y objeto formalmente tales.
'
Por eso también, el Empiri mo -al no superar el nivel del conocrrruento
sensiti\'O- no _puede llegar a ta intencionalidad formal o expresamente tal,
del ser del obJeto y del ser del sujeto, y haya de deteners en una intencionalidad fenoménica, d tituida de ser y, por eso mismo. agnóstica e inmanentista. El "esse est percipi" de Berkeley -repetido por los reoempiristas lógicos
en la actualidad- o, en otros término , el reducir todo el conocimiento sen~
siti\'o a la mera perc pción subjetiva de fenómenos, es la consecuencia inmanenti ta y nihilista, al negar un conocimiento intelectivo esencialmente
superior al sensitivo, capaz de de-velar y aprehender el ser tr:Scendente.

ceptual- , en que la realidad se hace pre ente inmediatamente por sí misma
~in intermediarios- en su ser o existencia real, bajo algunas de sus facetas
c-oncretas: "esto coloreado", "esto sonoro", etc.

3. La intencior1alidad del conocimiento
intelectivo: 1) del concepto

in embargo, por su materialidad, te conocimiento ensitivo no alcanza
a develar el ser formalmente tal, es decir, la realidad trascendente como tal,
expresamente distinta del sujeto. La sensación aprehende inmediatamente el

Todo acto de c?nocimicnto se ~rescnta ~n la conciencia como un sujeto
qu~ aprehen~e o bene delante de si un ob-1ectum, un ser di tinto del propio.
uJeto y obJeto son dados simultánea e inmediatamente en la conciencia.

1 Sobre e.te tema de la. Inmaterialidad, como rorutitutivo del conocimiento, me he ocupado en La Persono, Universidad acional de La Pla1a, J950, c. II ; en DoctTina d, la
Intelig,ncia de Aristóteles o Santo Tomás , c. III, segunda edición Club de Lectores,
1980; y Esllncio y Vida de la Persona Humana, c. III , IV y V, Eu.deba, Bs. As. 1979.

Esta presencia simultánea del ser del objeto y del ser del sujeto en el acto
consciente, como polos opue tos y simultáneamente dados con él constituyen la intencionalidad.
'

53
52

�La intencionalidad se manifiesta en una forma explícita y consciente en
el conocimiento intelectivo.
Tal intencionalidad o polaridad de sujeto y objeto se encuentra primeramente en el concepto o aprehensión de un objeto, sin que se afirme ni niegue
nada de él.
En este acto simple del concepto la inteligencia aprehende o tiene presente en su acto un objeto, distinto del propio acto, tal como "hombre",
"mesa", etc.
El concepto es subjetivo y objetivo a la vez. Es subjetivo, en cuanto es un
acto intelectivo. Y es objetivo, en cuanto en él está presente de un modo inmaterial un objeto o ser distinto del propio acto o, en otros términos, trascendente a él.
No se trata de una imagen de algo que está más allá de ella, sino de una
verdadera presencia inmaterial del objeto en el acto intelectivo. Cuando se
piensa, se piensa en un objeto real, y no en el acto conceptual con que se lo
tiene presente.
De aquí que en el concepto lo primero que se aprehende es el objeto -el
cogitatum- presente en él -el cogito-. El concepto subjetivo -el cogitoo el acto aprehendente del objeto está implícito en esa primera aprehensión
del objeto. Sólo se Jo puede aprehender expresamente por reflexión sobre el
propio acto. En efecto, al volver la atención sobre este acto, la inteligencia
toma conciencia del acto subjetivo con que aprehende y en el que está
presente de un modo inmaterial el concepto objetivo o la cosa pensada.
Lo importante es subrayar el hecho evidente de la intencionalidad con que

el concepto se presenta: la dualidad de objeto y de sujeto, aquel explícito, y
éste implícito en tal acto cognoscitivo.

4. La intencionalidad del conocimiento
intelectual: 2) del juicio
El juicio es el acto por el cual la inteligencia conoce formalmente el ser
o verdad trascendente, bajo algunos de sus aspectos, al menos.
En el juicio la inteligencia cobra conciencia expresa de la intencionalidad:
el sujeto -el yo- conoce la verdad objetiva: afirma -o niega- que un
concepto o nota objetiva está o no identificado con la realidad. El sujeto contempla y afirma -o ruega- la identidad del concepto objetivo -predicadoº aspecto del ser aprehendido bajo algún aspecto, con la realidad -sujeto del

54

juicio-. Así, por ejemplo, en este juicio: "yo veo que esto es una mesa", veo
que el concepto de mesa -predicado-, está identificado con la realidad, -el
sujeto del juicio-. Por eso, en el juicio la intencionalidad es perfecta. Todo
juicio puede enunciarse así: "yo -el sujeto- conozco que la realidad del
objeto es así -o no es así-, que un predicado conviene objetivamente a un
su jeto del juicio. 2
Por eso, si en el juicio intervienen dos conceptos -el del sujeto y el del
predicado-, el juicio propiamente tal es un acto simple, distinto de ambos:
es la afirmación -o negación- de esa identidad objetiva de predicado y
sujeto, formulada por el sujeto -el yo-, que la contempla y la afirma:
una intencionalidad perfecta y un sujeto que ve y afirma la verdad o ser
del objeto.

5. Desconocimiento de la intencionalidad del
conocimiento en el Formalismo kantiano
Kant desconoce esta realidad primordial y evidente de la intencionalidad
de conocimiento sensitivo e intelectivo; y la sustituye por una construcción
formalista apriori o trascendental.
En efecto, Kant da por supuesto que lo único irreductible al sujeto es el
dato sensible. Desconoce a la inteligencia su propio objeto formal, el ser trascendente, irreductible al sujeto, aprehendido intencionalmente a través de los
sentidos. Se ve que en cuanto al contenido del conocimiento Kant no supera
al Empirismo.
El dato sensible, recibido en las formas apriori de espacio y tiempo de la
sensibilidad, es elevado a / enómeno. El fenómeno es tal, no porque sea dado
en la intencionalidad del conocimiento sensible como término objetivo, sino porque el sujeto trascendental, con sus formas o modos apriori de la
sensibilidad, lo elabora tal.
No de otro modo acaece con el objeto de la inteligencia. Este no es dado
inmediatamente como tal en la intencionalidad del acto intelectivo. Por
el contrario es el producto de la unidad trascendental de la inteligencia, que,
aplicada de doce formas o modos apriori a los fenómenos, los transfonna en
objetos. Los objetos son, pues, el producto de una elaboración formal de la
unidad de la conciencia sobre los fenómenos. Su contenido o materia no
• Conviene no confundir el sujeto de la intencionalidad -yo- con el sujeto de juicio, que es la realidad a la que se atribu)·e --o niega- por identidad un predicado.

55

�supera al de los fenómenos. La inteligencia transforma el fenómeno en objeto;
pero no devela ni ve el ser trascendente de es~ objet~. El _objeto no es dado
en el término de la intencionalidad del acto rntelecttvo, smo elaborado formalmente por la conciencia. De ahí que "la cos~ en sí", "el no~enon" de
Kant, o sea el ser trascendente, quede más allá del alcance valido de _la
inteligencia. :Ésta sólo transforma los fenómenos en objetos, enteramente mmanentes a la actividad subjetiva de la conciencia.
11

El ingreso del objeto en la conciencia y su manifestación inmediata en ella
en la intencionalidad., es sustituido, por una elaboración o construcción fdnnal
apriori del fenómeno en objeto.
6. La limitación arbitraria de la intencionalidad
del conocimiento en E. Husserl
Husserl, que tiene el mérito de haber puesto nuevamente en evidencia el
carácter intencional inmediato del conocimiento -y, en general, de los hechos de conciencia-, limita y deforma este carácter, cuando pm medio de
las "epojés" lo enclaustra en el ámbito de la inmanencia.
En efecto, según Husserl, todo acto de conocimiento -esp:cia~ente el
"eidético'' o intelectivo, que contempla las esencias u objetos-- unplica esencialmente algo distinto, trascendente al acto mismo de conocer. Pero este
objeto, añade Husserl, sólo es tal o distint~ del act~, en c~ant~ d~do en tal
acto. De este modo limita él la trascendencra del obJeto al amb1to inmanente
de la conciencia. Pero si tal objeto es realmente trascendente al acto, es decir,
que no sea o exista o pueda existir fuera de la conciencia, está más allá de
]a obseivación inmediata estrictamente fenomenológica. En otros términos,
Husserl distingue entre la trascendencia del objeto intencional dado en la
conciencia ven cuanto es dada en ella, y la del objeto realmente trascendente
al acto, qu~ es o existe o puede existir en sí, más allá del acto. El primero,
segun' Husserl es el dato inmediato de la conciencia intencional. El segundo,
'
en cambio, sin' ser negado, está más allá de los datos de la Fenorneno1og1a,

inmediata del acto de conocimiento: que en él hay un ser real del objeto,
irreductible y realmente distinto del acto de entender.
Reducir la intencionalidad real del ser del objeto a una intencionalidad o
dualidad de sujeto y objeto puramente inmanente es cercenar y deformar el
hecho mismo del conocimiento; y reincidir, de otro modo, en el formalismo,
ya que tal dualidad de sujeto y objeto sería el fruto de una actividad de la
conciencia, más aún, de un apriori o trascendental de Ja misma.
El conocimiento y su intencionalidad real son hechos inmediatos de la
conciencia, son una realidad única y distinta de toda realidad material y
debe ser respetada y aceptada como ella es, sin ser deformada por concepciones, que de una manera u otra quieren privarla de la presencia del ser real
trascendente, que de un modo inmaterial está en el seno de su acto y reducirlo a una imagen de una realidad trascendente, que está más allá de ella,
inalcanzada e inalcanzable.
Por lo demás, no se comprende siquiera qué significado pueda tener un
objeto irreductible y trascendente al acto cognoscente del sujeto, si tal objeto
no es realmente distinto del acto. Porque, si la rea]jdad del objeto pudiere
explicarse sin un ser trascendente, como un ser trascendente dentro de la
pura inmanencia del sujeto, tal trascendencia se constituiría como una creación del sujeto --como condicionada trascendentalmente por éste--, perdería
ese auténtico carácter de trascendencia, irreductible al sujeto, tal como se
presenta en la conciencia. Caeríamos así de nuevo en el Formalismo kantiano,
cuya falsedad puso en evidencia con tanta fuerza el mismo Husserl.

y no es necesario para explicar el hecho de la conciencia.
Ahora bien esta dicotomía de Husserl entre la trascendencia intencional
del objeto en' la conciencia y fuera de la conciencia, es inadmisible. Porq~e
si el ser del objeto se manifiesta en la conciencia inmediatamente como distinto y trascendente al acto mismo del conocimiento, se trata de una trascendencia, aprehendida, sí, en la conciencia, pero a la vez real, de un ser
objetivo, que existe O puede existir fuera del sujeto. Tal es la conciencia

56

57

�EL CONOCIMIBNTO EN LA FILOSOFIA MODERNA.
II. EL EMPIRISMO

DR. Jos:É

RUBÉN SANABRIA

U nivenidad Iberoamericana.

1. Antecedentes
LA "REVOLUCIÓN COPERNICANA" en la ontología del conocimiento empieza propiamente con Descartes. La filosofía tradicional, en efecto, concedía tal importancia al objeto que el papel del sujeto, en el proceso del conocimiento,
resultaba más bien secundario. El sujeto, etimológicamente -del griego
hypokeímernm- significa: lo que está debajo -idéntica significación tiene
el vocablo latino subiectum-. En la metafísica griega -especialmente a
partir de Aristóteles- sujeto designaba un elemento que subyace, que está debajo de otros elementos. En sentido onto16gico, el sujeto era, ante todo, la
sustancia porque ella sustentaba los accidentes. En la sustancia -synolon o
compuesto- hay dos elementos: materia y forma. De ahí que la denominación de sujeto se aplicaba fundamentalmente a la materia porque ella sustentaba a la forma.
El conocimiento se entendía -y se explicaba- hilem6rficamente -estructura materia-forma-, de modo que el objeto se comportaba ad modum
formae, en tanto que el sujeto lo hacía ad modum materiae. En realidad, el
sujeto soportaba el acto de conocimiento -recuérdese que para los escolásticos conocer es captar formas-; el sujeto estaba sometido al influjo del
objeto. Así se destacaba la pasividad y receptividad del sujeto. En honor
a la verdad, no se trataba de una pasividad total porque el sujeto era también principio -aunque remoto- de operaciones.
El sujeto era, pues, principio natural, sustancial, cuya función consistía,
principalmente, en conformarse con e] objeto -cognitio est fieri aliud in quan-

59

�tum aliud-. Esta conformación era el resultado de un proceso en el que t:1
objeto ejercía, por vía de causalidad, su influjo en el sujeto. Más aún, la
sustancia es solamente el principio remoto de las operaciones; el principio
inmediato son las potencias o facultades -accidentes-: sentidos externos,
sentidos internos (especialmente la fantasía) y entendimiento. Es evidente que
en esta teoría el sujeto-sustancia se fragmenta en varios sujetos de actividad.
Bien es cierto que los escolásticos tuvieron cuidado de afirmar la unidad
última del sujeto: así lo avalan el principio axiomático actiones sunl suppori,.
torum y la frase lapidaria de Tomás de Aquino "non, enim, proprie loquendo,
sensus aut inteUectus cognoscu11t, sed horno per utrumque''.1 in embargo,
es claro que e te sujeto unitario y dinámico del conocimiento no queda justificado. La razón de esto es que los escolásticos daban por upucsto el objetivismo gnoseo16gico. Es decir, la confianza realista que tenían en el valor
del conocimiento les impedía ver la necesidad de fundamentarlo crítica.mente.
Se trataba, entonces, de un sujeto óntico, antropol6gico, psíquico, que entraba en la explicación del proceso psicológico del conocer, pero que nada
decía de la objetividad y validc1. del conocimiento como tal.
Con Descartes, las cosas cambian radicalmente: ante todo, el sujeto sustancial de los escolásticos se di uel\'e. Más exactamente. con Descartes se
inicia el proceso de disolución. El cogito cartesiano todavía está radica.do en
la sustancia pero esta sustancia ya no es el compuesto humano -como en los
escolásticos-, sino la sustancia pensante --res cogitans- a la que el cuerpo
es extraño. El sujeto cognoscente perdi6 la corporeidad: el cuerpo ya no es
un elemento esencial del suj to, sino que precisamente una de las tareas de
la sustancia pensante es justificar la realidad y la objetividad del cuerpo.
El andamiaje gnoseol6gico de Descartes se reduce a esto: a) el cogito como
experiencia originaria y primordial de toda certeza; b) las ideas innatas,
claras y distintas, como formas de cualquier otro conocimiento cierto; e) la

veracidad divitia que garantiza las evidencias racionales.
Como
ve ha desaparecido todo elemento eidético proveniente del objeto. El contenido que la mente puede conocer proviene de las ideas innatas,
inmanentes a ella y de naturaleza lógico-formal.

En Descartes encontramos una supravaloraci6n de la mente humana -racionalismo-, pero esta glorificación de la razón implicó la infravaloración
-más aún, tal vez el rechazo- del conocimiento sensorial.
• El axioma expresa que "la11 acciones son de los supuestos". En terminología esco•
Jistica "supuesto" es la sustancia subsistente e incomunicable; o la sustancia individual
de naturaleu. completa. El tuto del de Aquino indica que "propfamente no conocen
l0t sentidos o el entendimiento, sino el hombre por ambos". De Ver., q. 2, a. 6, ad Sum.

60

a) Esta actitud culmina en el panteísmo d
.
criterio extrínseco de certeza
d
rd
e pmO'La: no es necesario un
Y e v ad· bastan l
·d ·
x.ión necesaria e intrínseca. entre las id
'
ª evi _encia y la cone"todas las ·d
da
eas Y de ellas con la idea de Dios. Así
1 ea.s son ver deras en cuanto se refiere
Di ,, "
.
quate11us ad Deum re/eruntur ve rae sunt" 2 D n a, os - omnes ideae,
propiedad de la idea misma '
tal . d- . e ~qui que la verdad es una
Además, al contemplar a Di;o::os e: ¡pendencia _de los objetos externos.
es todo y todo es Dios. Todo está
D'
1 ~ pluralidad de las cosas: Dios
coinciden el orden Jóaico y el den to y, ~1os está en todo. a y si en Dios
o·
or en ontologico ta b'é
• 'd
otros pues nuestra alma es un modo del p
? m_ • .º. como en en nos" I d
I
ensa.m1ento mfm1to Por e
e or en y a conexión entre las ideas es el m.
.
so es que
entre las cosas".•
ismo que el orden y la conexión
En pino1.a el sujeto del conocimiento se ierd
ta.1me
.
la sustancia única Di·os a S .
P e to
nte ab~orb1do por
•
· pmo1.a llevó hasta las últimas
método cartesiano.
consecuencias el

b) Le'b
· piensa
·
i ruz
que el concepto cart .
d
preciso. Tanto que la evidencia mental es ~ºb. e razón es _de~iado imde e\'idencia cxpu ta a toda el
d ·1 ~as ien una apanenoa subjetiva
.
'
ase e 1 us1onrs. Esta desconfían
1 . .
cartesiano de evidencia lleva a Leibn'
d
za a cnteno
ma lógica Lo cierto segun' L 'b . 1Z a ar un \.'alor fundamental a la for.
'
et mz no es la intuición ·
1 l' ·
determinado por la rectitud f
smo o ogicamente
1
de verdad consiste en la ·ac:r:;lica:~: ~:n:xto lógico. El cri~~io general
ellas se basan en los dos rinci . f
norma de la Lógica. Todas
de raz6n suficiente.
P
p1os undamentales: el de 110-contradicci6n y el

d

,

El principio de no-contradicción -es el mi mo que l d 'd 'da
el más general de todo razonamiento a
.
e e t entt d-, es
verdad y faJ dad e La v
. Y que 510 él no habría diferencia entre
de modo que la ;erdad ~:d~,;:nc1~dentc;de el momento de la identidad,
. .
que i enti ad.1 Pero como pocas . ..J-d
on proposiciones que ex resan 'd .
1,;erua es
tienen fonna de contradi~ción I ent1d~d, ~ n~
las proposiciones falsas
, se necesita e pnnc1p10 de razón suficiente que

t~:i-5

• Ethica, 11, prop. 32; cfr. prop. 36.
' Cfr., ibid., 47, schol.
• Ordo et conn,u,io idtarum id
1
• Fuera de Dios no puede d~: es
ordo et conntxio rtrum. Ethica II, prop. 7.
ll d .
y ru s1qU1era pensarse otra sustan ·a p
nu a
neque concipi flot,st substantia Eth· 11
CJ :
ratler Deum
• Cír G
.
·
,ca , prop. 15.
519 . ERHAJU&gt;T, C. J., Philosof/hische Schri{t,n, Ilildcshein 1961 t VII
488
Y
.
'
' .
'pp.

.ª'?"'.

ª"

51~-CíroCOUTURAT, L., Opuscula ,, fragmtnta ÍII dita, G. Olms Hilde!h .
, Y ER.HARDT, t. VII, p. 355 y t. v, pp. ¡ 4 _15 _
,
em, 1966, p.

61

�. t·r·

la reducción a identidades o contradicciones de enunciados que ~x, L •b · 1 ·wcio universal afirllcitamente no aparecen como tales. Segun ~1 mz e l
el
~ativo consiste en el nexo entre sujeto y predicado por _el hecho ~~que la
dicado está contenido en el sujeto. y esta relación tiene que m car
pre
.. , 8
razón de la verdad de toda propos1cion.

JUS 1 1que

L . l . , del predicado en el sujeto puede ser de dos modos: el prea me usion
.
.
E el so de las verdades
dicado está explícitamente contenido en el suJeto. s
~a.
di d
idénticas que se rigen por el principio de no-contradtcci6n; el pre dacad 0
. en e1 suJe
. t o. Es el caso de las ver . es
, 'l ' . lícitamente conterudo
e~: :.~u:Jente idénticas, que se rigen por e1 de raz6n ~~~ici~n:e·º. Es decir:
so . . .
t d' ión expresa que toda propos1c1on identtca es ver1 pnnc1p10 de no-con ra ice
d d
.
e
,
/. . te indica que toda proposición ver a era es vrrdadera; el de razon su zczen
tualmente idéntica.10
. , fundamental de Leibniz fue metafísica. De ahí que su
La preocupacion
d · A pesar de ello
,
en su sistema un lugar muy secun ano.
.,
gnoseologia ~upe
seolo ía osterior, como la concepcion
tiene puntos unportantes para la gno
g P
1 ·' dinámica
' . d 1 onocirniento Éste no se ennende como re ac1on
autogenetlca e c
·
,
· t téli o-escolástica.
.'
de 1a cau salidad del obJ'eto sobre el sujeto -teona· ·ans o ·a cparoal
de Aris.
la "tabla rasa" -teoría de Lock'é!, en renumscenc1
m como
.
. .
a las ideas "adventicias" -como
tóteles-, ni se puede abr_1r ~n resqU1~0 par explicar desde la perfecta inen D escartes--., el conocuruento se nene
. que
manencia y autonomía de la mónada misma.
. .
.d . "Je crois ce pendant pouvozr dire
L "bniz repite insistentemente esta 1 ea•
e1
'dé
eme celles des choses sensibles, viennent de notre propre
que nos t es, m
f'
. "C'est qu'il faut done dire que Dieu a. crée
fond" u y en otra parte a 111:na.
l d ·t
A

;y

d'abo;d l'ame ou toute autre unité réelle, d~ telle sorte_ équ~ ~~ut
d'e~;e
d p une parfaite spontaneit a egar
f
naistre de son pro pre on , ar
.
h
d d, hors" i2
meme, et pourta11t avec une parfaite conformité aux e oses e e
.
• •
•
nada hay sin raz6n, o para e,cplicarlo
• "El principio fundamental de raciocinar e. que
6 de ser Pero la raz6n de la
. d
ha verdad que no tenga raz n
.
con más clanda ' que no Y
• d
l • 3'eto o que el predicado e,té en el
.
del predica o con e .u
,
1
verdad consiste en e nexo
!
. "h"l esse sine ratione vel ut rem
. . .
. - d' fundamenta e t st, ni 1
,
'
.
•
suJ·eto Pnncip1um rat1ocinan i
.
•
~•bsi·t Ratio autem ventatis
·
.
ll
eritatem ctti ratio non •~
·
distinctius explicemus, _nu _am esse ~
t praedicatum subjecto ínsil". CouTURAT,
consistit in nexu praed1cat1 cum sub1ecto, seu u
op. cit., p. 11.

• Cfr GERRAR.DT, t. VII, p. 3oo.
215
.
L 1 .
de Leibniz G Olms Hildeshein, 1961, p.
.
'º Cfr. CouTURAT, a ogique
. .
'
t V . 16.
n Sur l'Esso.i d, l'entendement d, Mr. Locke.

GERHAllDT,

» Systeme nouveau d~ la nature. GF.RBAR.DT,

t. IV, p. 484.

.

,

p

Alguien justamente puede preguntar : ¿ cómo explica Leibniz la correspondencia entre los actos producidos en la inmanencia dinámica del alma y los
objetos totalmente extraños a ella y en la que no ejercen ningún influjo causal? Ello se debe - afirma Leibniz-: 1) a la naturaleza representativa del
alma; 2) al innatismo; y 3) a la armonía preestablecida.
El alma es como un espejo donde se refleja y reproduce, cognoscitiva.mente,
todo el cosmos. 13 Hay, pues, una íntima unión ontológica entre el alma y toda la realidad. El alma es un dinamismo -vis activa- y al ser creada ya
trae consigo todo lo que hará después. Es una virtualidad que se desplegará posteriormente en acciones individuales. Las mónadas son autónomas, perfectamente incomunicables -"sin puertas ni ventanas"-; cada una es un
mundo aparte. Sin embargo, en el universo hay una correspondencia y armonía admirables porque Dios así lo dispuso: "Dios lo ha previsto todo y lo ha
remediado todo de antemano. En todas sus obras hay una armonía y una belleza preestablecidas".u
Las afecciones interiores del alma no son más que fenómenos proyectados
sobre las cosas externas, o apariencias verdaderas. Nuestro mundo cognoscitivo se reduce, por tanto, a un mundo de fenómenos subjetivos que surgen
espontáneamente desde lo interior del alma por razón de su naturaleza representativa.
No podemos negar que en el pensamiento de Leibniz hay cierta ambigüedad
pues según algunos textos los fenómenos que conocemos son fenómenos representativos de esencias -Dios es el garante en esta situación-; 15 en cambio,
en otros se habla de fenómenos puramente imaginarios: "Así, pues, con ningún
argumento se puede demostrar absolutamente que se den los cuerpos, ni nada
prohíbe que los consideremos sueños bien ordenados que juzgarnos verdaderos
por la coherencia que manifiestan y equivalen, por el uso que les damos, a
los verdaderos".16 Y aunque el mundo fuera tan sólo de fenómenos imaginarios, tendríamos que agradecer a Dios habérnoslos infundido de modo que
tengan coherencia entre sí y nos sirvan, para cualquier uso o necesidad vital,
lo mismo que los fenómenos reales.17
Cfr. Lettre a Basnage. ÜERSARDT, t. IV, p. 523.
,. Cfr. Lettre a Clarke. !bid., t. I, p. 737.
" Cfr. Discours de Métaphysique, XXVI, GE1tRAllDT, t. IV, p. 451.
1 • !taque nullo argumento absolute demonstrari potest, dari corpora nec quicquam
prohibet somnia quaedam bene ordino.ta menti nostrae objecto. esse, quo.e a nobi.r verlJ
judicentur, et ob consensum ínter se quoad usum veris aequivaleant". !bid., VII, pp.
320-321.
i, "Quid enim, si natura nostro. non ero.t forle co.pax phaenomenorum realium; profecto non tam accusandus foret Deus, quam gro.tiae ei agendae, efticiendo enim ut
13

63
62

�Si quisiéramos expresar en pocas palabras lo fundamental de la gnoseología
leibniziana, diríamos que el recurso a Dios es tan esencial -teologismo gnoseológico- como el innatismo. En carta a Bayle asegura Leibniz que "Dios
es la última razón de las cosas -ultima ratio rerum-, y el conocimiento de
Dios no es menos el principio de las ciencias, como su esenci;a y su voluntad
son los principios de los seres" .18 Por lo que "todo el racionalismo sin Dios
tendría que haber sido un f enomenismo subjetivo, no ciertamente un fenomenismo sensorial, sino un f enomenísmo de ideas, como producto básicamente
autóctono del espíritu o de la mónada pensante o representante". 19 De cualquier manera, en Leibniz -el último representante del racionalismo- el
sujeto del conocimiento es todavía un sujeto sustancial. El empirismo -antítesis del racionalismo- hará la desustancialización. El fenomenisroo implícito
en Leibniz se hace totalmente explícito en J. Locke.

2. Principales representantes del empirismo
a) Tomás Hobbes, todavía con elementos racionalistas, es precursor del
empirismo. O si se prefiere, ya es francamente empirista. Para él, todo conocimiento proviene de los sentidos: "la sensación es -asegura Hobbes--: el
principio del conocimiento y de ella se deriva todo el saber". 20 L~ sen~ción,
añade, se reduce a movimiento de ciertas partes que hay en el mtenor del
•
" • 1 El fil'
que siente; estas partes son los órganos con los que senbmos
.·
osof o
debe comenzar con los datos empíricos -Hobbes los llama apariencias o fenómenos--, que son las impresiones sensibles recibidas de los cuerpos externos.
La razón no se distingue esencialmente ni de los sentidos, ni de la imaginación. Tiene por función imponer nombres generales a las cosas. Usamos
tales nombres como signos externos de nuestras ideas.
En Hobbes el conocimiento es una actividad puramente material: lo espiritual se explica -dice- por mera adición y sustracción de representaciones
sensibles. Los conceptos son puros nombres, de elección arbitraria, con los que
ordenamos prácticamente las representaciones sensoriales.
phaenomena illa, cum realia esse non possent, saltem comenticula essent, praestitit nobis,
quod in omni vitae usu realibus phaenomenis aequipolleret". Ibid.
Ed. ERDMANN, p. 105.
Ro:u:Eo, S., Hume y el fenomenismo moderno. GREoos, Madrid, 1975, p. 51.
• Human nature, c. I, 1. The English Works of Thomas Hobbes, ed. W. Molesworth,

11

11 RÁBADE

London, 1839-1845.
11 "Sensio igitur in sentiente nihil alit,d use potest, praeter motum partium aliquarum
intus in sentiente existentium". De corpore, IV, c. 25, 2.

64

b) John Locke es ya claramente empirista. Fue el primero que se propuso
estudiar "el origen, la certeza y la extensión del conocimiento humano". No
duda de la existencia de los objetos externos ni de la capacidad de la mente
para conocerlos. Lo que le preocupa es determinar cómo se establece la relación entre sujeto y objetos. Según Locke no conocemos directamente las cosas
externas, sino siempre a través de las ideas. Y llama idea a todo objeto inmediato de la percepción, de la reflexión o del conocimiento. No tenemos ideas
ni principios innatos -"neither principles nor ideas are innate''-. Por tanto,
todas nuestras ideas son adquiridas y provienen de la experiencia: "ella es
el fundamento de todos nuestros conocimientos y en ella tienen su origen
nuestras ideas", de tal manera que el alma de un niño, cuando nace, es como
una tabla rasa o como una hoja de papel blanco -sheet of white paper-,
"vacía de todos los caracteres, sin ningunJ. clase de ideas" 22 y sólo mediante
la experiencia se llena de representaciones.
La experiencia es externa e interna. Externa -percepción, sensación- es
aquélla por la cual nuestros sentidos perciben las impresiones que en ellos causan los objetos externos; interna es por la que el alma percibe sus propias
actividades acerca de los objetos externos: percibir, pensar, dudar, creer,
razonar, conocer, querer, y todas las diferentes acciones de nuestra alma. 23
El hombre empieza a tener ideas desde que tiene sensaciones. La sensación
es una impresión o un movimiento excitado en alguna parte del cuerpo, que
produce alguna percepción en el entendimiento.
Las ideas son simples o complejas. Simples, las que provienen de la e&gt;..7Je•
riencia, tanto externa -sensation-, como interna -reflexion- y constituyen
la totalidad del material de nuestro conocimiento y el fundamento de nuestra
actividad mental.u Las ideas simples, producidas por las cualidades primarias, son objetivas pues corresponden a propiedades de los cuerpos, son copias
de lo que hay en los cuerpos. En cambio, las ideas producidas por las cualidades secundarias son completamente subjetivas pues nada hay en los cuerpos
que tenga conformidad con estas ideas. Ante las ideas simples, nuestro espíritu es puramente pasivo y receptivo; es como un espejo que refleja la
imagen de los objetos. Pero una vez recibidas las ideas, el espíritu tiene fuerza de asociarlas, compararlas y ordenarlas con una variedad casi !I1finita. De
aquí surgen las ideas complejas, que varían y multiplican indefinidamente los
objetos de nuestro entendimiento. Por lo tanto, nuestro espíritu recibe las
ideas simples, pero hace las complejas al combinar las simples. 25
An Essay concerning Human Underslanding. A. C. Frascr, London , 1894' 1, II ' I , 2•
Cfr., ibid.
'' Cfr., ibid., 1. II, 1, 23; 2, 2.
" Cfr., ibid., l. U, 12, l.

12

:zs

65
hwn.~nita., -5

�Pensa.r y perc1'b'1r son lo mismo pues "el conocimiento no es .sino
d la per¡
cepci6n de la conexi6ti y acuerdo, o del desacuerdo y repugnancia e cu~de~
.
de nuestras ,·deal'·" uestro entendimiento carece . de toda
quiera
.d capac1 a0
• .:va., lo único que puede hacer es combinar i eas, yuxtap cread ora o il umma...
nerlas y separarlas.
La sustancia es la más importante de las ideas complejas. Proviene de la
.
. de varias ideas simples que "nos hemos acostumbrado a , er
coemtenc1a
., d ·
'
o
·unta". La idea de su tancia es, por tanto, '_'una col~c1on e cierto nu_me~,
Jde i'deas imples considerada como si estuvieran unidas en un solo suJeto '
'
orno perteneo un conjunto constante
de ideas simples, que cons1·d eramos~
.
.
misma cosa y designamo. con una sola palabra.
e no ruega
cientes a una
.
'bTd d Con ello prela realidad de la sustancia; lo que ruega s u cognosc1 i _1 a .
.
par6 el camino a Berkeley y a Hume que í negaron la realidad d~ la s~stan~a.
E lo relativo al conocimiento Lockc había r íbido la herc~cia ~ac1onalista
de : a gno eología de ideas: conocer es conocer ideas. Ello ~pli~ba ~nt~
1 ª·
C·encia porque la. idea es un contenido de conciencia.
1
rrarse en a con 1
,
la
clid
que ellas
•
las
co
as.
conocemos
co.
as
olo
en
me
a
en
una renuncia a
·
d
están representad as en 1as l'deas "puesto que la mente,
. en .to os us pensa
.
razon"""":entos no tiene ningún otro objeto inmediato que no sean
m1entos Y · ..... «
•
l
e 'dente
. .deas las cuales sólo ella contempla o puede contemp ar, es v1
sus propias 1
' . ·
" ~1 Pero las ideas pro.1.¡o se ocupa d e esas 1'd eas
que nue tro conoc1m1ento
w
. .•
Lo k
. ifica
.
d
la
'6
de
la
experiencia.
-E.xpenenc1a,
en
c
e,
s1gn
Vlenen e
sensac1 n,
.
. . to- En-

receptividad y la experiencia sensorial es el ongen del conoc1~ruen . . a· 1
.
. les son impuc tas a la mente en la recepo6n pnmor ia
tonces, las i~eas sunpp
Locke afirma que "todas nuestras ideas simples son
de la en aci6n. or eso
,, 2s
reales; todas están de acuerdo con la realidad de las cosas .
-l.
!ié que lo que recibo e tá de acuerdo
con 1la
Pero cabe preguntar.• e:. \,Umo
d
. d d 1
:&gt; foy sencillo: las ideas simples son causa as por as
realida
e as cosas.
,
·
a las puede
. as "porque como la mente por t ola de ninguna maner
coi;a m1Sm
alm nte
.:enen necesariamente que ser producto de las cosas que natur
e .
f .
or1ar ... u
•
" 20 Esta cau ahtúan obr la mente y producen en ella esas percepciones .
nos hace conocer que efectivamente algo existe fuera de mí y que cau a
en mí las ideas. 3º

::d

Jbid ., l. IV, 1, 2.
!bid., l. IV, l. l.
11 !bid., 1. II, 30, 2.
• /bid ., t , IV, 4, 4.
• Cfr., ibid., 1. IV, 11 , 2.

Esta causalidad se ejerce "ejemplarmente'' en razón de la armonía y en
virtud de las leyes e tablecidas por Dios sabio y bueno.111 A í evita Locke el
fenomenismo. Adviértase que aquí aparecen el teologismo gnoseológico y cierta
armonía preestablecida -como lo vimo en Leibniz-. Dios tiene la función
de constituir la garantía de la correspondrncia efectiva entre las ideas o representaciones y las cosas ideadas o representadas. Que esta po tura desemboca
en cierto desprecio de la experiencia sen iblc --Origen de todo conocimiento,
se afirmaba-, es evidente, como también lo es que asi se tenía que admitir
-por supuesto, sin pretenderlo- cierto innatismo. Por lo que la misma noci6n
de experiencia resultaba ambigua: i conocer •es conocer ideas, la correspondencia entre ideas y cosas es más que dudosa. Por ello se recurre a Dios
para que él sea la garantía de tal correspondencia. Pero entonces ¿ qué sabemos de las cosa ? implemente que son, mas no, qué son: ''la recepci6n efectiva
de las ideas procedentes del exterior es lo que nos notifica la existencia de
otras cosas, y nos da a conocer que, en ese momento, algo exi te efectivamente fuera de nosotros y que causa las ideas en nosotros''. • Mas nunca sabemos
qué es eso que causa las ideas.
Cualquiera advierte que en realidad esta po tura empirista e ya un fenomeni mo, aunque implícito e inconfesado. Recurrir a Dios, como lo hace Locke
para evitar el fenomenismo, no es resolver el problema del conocimiento pues,
por una parte, se privilegia la experiencia sensorial -más aún, e le ah olutizay, sin embargo, se le infravalora; se niega el innatismo y, sin embargo, se cae
en él, y, en última instancia, Dios -pero un auténtico deus ex machina- es el
que garantiza la validez y la verdad del conocimiento humano.
c) Jorge Berkeley avanza por el camino abierto por Loc.ke. u punto de
partida es empirista. Locke había admitido Ja sustancia material, aunque sólo
como substrato desconocido de las cualidades sensibles; admiti6 que las cuaJidade secundarias son ubjetivas, pero afirmó que tal s cualidades tienen
objetividad en cuanto que causan en nosotros las sensaciones. Berkeley, en cambio, niega radicalmente la existencia de la materia pues si existiera -dice-sería algo superfluo, inconcebible, ininteligible, un sinsentido, una entidad inútil y absurda que ni actúa, ni piensa, ni percibe, ni es percibida. Tampoco
sería objeto, ni ubstrato, ni causa, ni ocasi6n, ni instrumento. Quienes la
admiten sólo saben decir que "conocen no sé qué, de no sé qué manera, y
no . é para qué clase de uso". 11

11
11

66

" Cfr., ibid., l. II, 32, 14.
., Jb,d., l. IV, II, 2; cfr., ibid., 4.
• Th,,e Dialogu,s, So.

67

�to las cosas sensibles son tan s61o 1·d eas, grup os de ideas. ' cuya única
,, u
Por tan ' .
cib'das· "Their esse is percipi. To be tS to know .

n·

y

realidad consiste en ser per . 1 · . . 1 .
os los espíritus
las ideas en
.
ás
e sustancias espintua es . 1 '
.
·o existen m qu
d
roducidas Por las sustancias
ellos. Pcrcibimo ideas, las cuales no pue en ser p
, 'tu que sólo las permateriales, que no existen, ni tampoco por nuestro espm t'·do v en nuestra
.
· prime en nuestros sen 1
,
1
cibe. Por lo que D1~ es e que lun
o lo son en Dios, aunque también en
mente las ideas. Las ideas son rea es~ per .
nuestro espíritu porque ahí las impnme Dios.
.
.deas son particulares iempre y
Todas nuestras percepcion~s, .sednsaooru~~e'rsa11 es. 'cuando mucho, "una idea,
N h
par tanto 1 eas u •
,
concre~. o ay, , .
~ articular, se hace general si se la t~rna para
que conStderada en si nusma,
P
.
• 1
de la truSma clade todas las ideas parttcu ares
representar o hacer las •·ec
•

se" 3$
.
.
'b"d
"esse est aut perciperl! aut
Todo lo que existe, o perc1~ o es peralo l o r D'1os Entonces Jo que
al ,
• tu ya
menos po
·
•
percipr'-, ~ por ~ espm x.iste.' "propiam;nte no existen más que perno percibe ro es pero i o, _no e tod. I demás cosas no tienen existencia
conscientes·
as as
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sonas, es eci.r, cosas
.
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d 1
nas" se Por lo que la única susde la ex15tencia e as perso
.
ino como ~eras
, .
lo ue él percibe.'1 Percibir es tener una
tancia que ex:iste es el espmtu Y
q
. n -sensation.s-; las que
idea: las ideas que vienen de fu~ra son la/s senhsatcio es o ha~· más conocimiento
d d
los pensanuentos -t ioug s .
'
vienen e entro son
'bl
on !ITUpos o combinaciones de sensacioue de las ideas. Las cosas SCDSI es
. .
qnes o ideas.
.
Su realidad es ser percibidas o perc1b1r.
.
.
ar de negar la sustancia material, las cosas exlS·
Berkeley piensa que, pes .
ff
como percepciones o ideas imten real.mf'nte. Existen como ideas en io. y

ª

.

.

se thc mighty írame o( the world, have not any
( ) is to be perceived or known;
.
th
ind that tbeu emg eu,
• ·
,
sub~stenee without
e m
,
11 . perceivcd by me, or do not CJOSt lJl m)
that coosequcntly so long as they are a~~ th}
mus cither havc no cxistence at all,
r
ther created s¡nnt,.
cy
k
l
mind or tha t o any o
l p'rit" Principies of human now 11g,,
o, eht subsist in the mind of soma ,tuna s 1 .

.. " ... ali tho~e bod1es which compo . b .

I, 4. 6.
.
. . lf .
articular becomes general by being
.. "An idea, wbich c-0nS1dered in Jtsc ~ pi.a 'd 'af the s:une sorL" Ibid. Inmade lo represcnt or stand for ali other parucu r i eas
troduction, 12.
•
things do cxist • all other t.hings
.
' f person.,."
'
.
h"ic al
• "Nothmg
proper 1Y b ut persons • i ·e · consuous •
Phdosop
ue not so mu ch cxistence as mannen oí the existente o

Comrruntaries, 24.
.
k ~• "&amp;!e is percipi • being is to be
. . l
I 6 7. "To be 15 to now .
'
h" b
" Cfr. Pnncip ts • · · , , ·
.
h
b tance than spirit or that w 1c
.
d
or
know·
it
is
cvident
there
is
no
ot
cr
su
s
perce1ve
,
percei ·es."

68

presas por Dios en nosotros: ' yo no pongo en duda que eristen realmente
las co as que veo con mi ojos y toco con mis manos. Lo único que niego
es la existencia de lo que Jos filósofos llaman materia o sustancia corporal".ªª
Las idea son las cosas mismas: percibir las ideas es percibir las cosas
mismas. Es decir, las ideas son cosas reales, impresas en nuestros sentidos por
Dios. Entonces, lo que llamamos "mundo exterior" es un conjunto de ideas o
percepciones directamente impresas por Dios en nosotros. A la objeción: si
las ideas son cosas, el caballo que está en la cuadra ¿es una cosa real o es
una idea? Si las cosas sensibles son ideas, se sigue que comemos, bebemos y
vestimos ideas. Realmente es así, re ponde Berkeley. El caballo que está en la
cuadra es ciertamente una idea, pero en realidad existe en cuanto que es
percibido.H Las ideas y las sensaciones no son representaciones de las cosas,
son las cosas mismas. Por lo que la cosas son tan sólo como nos aparecen
porque su naturaleza consiste en aparecer r ser percibidas --esse est percipi-.
En tal caso, tenemos certeza absoluta porque las cosas son nu tras mismas
percepciones.
"Las cosas son como nos aparecen". ¿Fenomenismo? ¿lmnanentismo? Inrnanentismo no, porque Berkeley afirma insistentemente la causalidad: mi
mente recibe las ideas, y las ideas son pasivas y no pueden causar -las Meas
son las cosas, por lo que es inútil pensar que las cosas causen la ideas-.
Entonces, Dios es la causa única de nuestras ideas.
í no hay peligro de inmanentisrno. Fenomenismo sí, pero en tal caso se trata de lo que Rábade Romeo
llama fenomenismo teológico porque el mundo sería el mundo de la. mente
divina. El muntlo de Berkeley e un mundo de ideas, que son fenómenos en
cuanto Dios nos las infunde, pero nosotros las vivimos como si fueran reales.
Lo real son las ideas; la ilusión es imaginar que las cosas son independientes
de una mente percipiente. En sentido estricto no habría fenomeni.smo en Berkeley porque las ideas son ellas mismas los objetos y no fenómenos de otra
cosa.• 0 ¿Lejanas reminiscencias platónicas en Berkeley? Pudiera ser.
d) David Hume e el defensor más destacado del empiri mo radical .• o
le quedaba más remedio que sel' empirista y fenomenista. El contexto histórico
y cultural en el que .,,ivió, se formó y escribió Hume, lo llevaban, casi inexorablemente, a ello. Y no s61o fue empirista, sino que es el filósofo que llevó el
empirismo hasti sus últimas consecuencias. Con Hume el empirismo llegó
a su cumplimiento.
• Prin,if,lts, 1, 35.
• Cfr. Pliilosoplii,al Commentarits, 593
• Cfr., op. cit., p. 74.

y

Principlts, I, 39.

69

�El filósofo escocés es el filósofo de la experiencia, en u sentido más estricto:
todo lo que no se pueda probar con los hechos, ni se relaciona científicamente
-aunque sea de lejos- con la cantidad, c.arece de validez.
En la Introducción del Treatise Hume advierte que debemos atenernos a
la experiencia y no pretender ir más allá de ella -we cannot go beyond experience-º porque el único fundamento sólido que podemos dar a la ciencia
del hombre es la e.xperiencia y la observación.'i

El único punto de partida son las percepciones pue es imposible que tengamos ideas innatas. o conocemos las cosas e,...1:ernas, sino tan sólo nuestras
percepciones, los hechos de conciencia que e,,.-perimentamos. Se llama percepción todo lo que puede estar presente a la mente, ya sea mediante los
sentidos, ya mediante el pensamiento y la reflexión. Las percepciones se asocian
por la imaginación -leyes de asociación- y adquieren carácter científico por
la reflexión.
Como se ve percepción significa contenido de conciencia y los actos correspondientes. Con palabras de Hume: "se ha hecho obser,..ar que nada jamás
está presente a la mente a no ser sus percepciones; y que todos los actos de
ver, oír juzgar, amar, odiar y pensar, caen bajo esa denominación. La mente no puede realizar ninguna acción que no podamos comprender bajo el
término percepción; por tanto, este término e igualmente aplicable a los
juicio por los que distinguimos el bien rnoral del mal, y a cualquier otra
actividad de la mente".48
Todas las percepciones se reducen a dos clases: impresiones e ideas. Las
impresiones son las percepciones que penetran en nuestra mente con más fuerza
y violencia -e impresiones son (asegura Hume) todas las sensaciones, pasiones y emociones tal como hacen su primera aparición en el alma-; las ideas,
n cambio, son las débiles imágenes que las impresiones dejan en el pensamiento y en el raciocinio." O como dice en el Abstract: "impresiones son,
pue , nuestras percepciones vivas y fuertes; ideas son las más débiles y flojas" .• 5
Por tanto, impresiones e ideas -sentir y pensar- son lo mismo. La única
diferencia entre ellas es el grado de fuerza y vivacidad -thcir degret o/ force
or vivacity- con que afectan a la mente y p netran en la conciencia.
" A Treatis, of Human Natur,. Green and Gro e, Scientia Verlag Aalen, 1964,
v. I , p. 308.
ª Cfr., ibid., pp. 307-308.
• T,eatise, III, I, sec. 1, v. 11, p. 234; dr. Án Abstract o/ A T1eatis1 of Human
Natur,, Ed. Ch. W. Hende!, The Liberal Arts Pres, New York, 1955, p. 185.

., Cfr., ibid., I, f, sec. 1, v. 1, p. 3 l l.
.. Op. út., p. 85.

70

Las impre iones son de dos clases: las de sensación y ]as de reflexión. Las
primeras surgen originalmente en el alrn1 de "causas desconocidas', -from
uriknow,i causes-.º Las segundas se derivan, casi todas, de las ideas. Las
impresiones tienen dos características: originalidad y vivacidad. Originalidad,
en cuanto que las impresiones son antes que las idea -las impresiones de
sensación y de reflexión anteceden a las ideas, que se derivan de aquéllas)' en cuanto que las impresiones son el primer elemento del proceso genético
del conocimiento. La vivacidad o fuerza que, según el filósofo escocés, es el
criterio cliferenciante entre impresiones e :deas, nos lleva a decir una palabra
de la inmediatez: aqui está un elemento de diferencia entre Locke y Hume.
Para Locke, experiencia significa receptividad; para Hume, significa inmediatez. Entonces, en Locke, conocer es recibir el influjo causal de las cosas
-aceptación de la onticidad de la causalidad-; en Hume, conocer es captar
contenidos de conciencia -la causalidad, cuando mucho, es una ley de
la conciencia-. Hume había negado todo innatismo.U Empero, la lógica del
si tema lo llevó a defender que todas nuestras impresiones son innatas: "es
falso que no tengamos ideas innatas. En efecto, es evidente que nuestras percepciones más fuertes o impresiones son innatas y que la inclinación natural,
1 amor a la virtud, el resentimiento y todas las demás pasiones surgen inmediatamente de la naturaleza". 18 Y en otra parte afirma: "Si innato equivale
a natural, entonces tenemos que conceder que todas las percepciones e ideas
de la mente son innatas o naturales ... si se admiten los términos impresiones
e ideas en el sentido explicado antes, y se entiende por innato lo que es ori~nal o no copiado de una percepción anterior, entonces podemos afirmar que
todas nuestras impresiones son innatas y que nuestras ideas no son innatas". 49
Claro que se trata aquí de un innatismo muy especial -sinónimo de originalidad, de no derivación-; y si la experiencia es inmediatez, Hume es cmpiri ta
e innatista simultáneamente.
Las impresiones de la sensación -nos ha dicho Hume- surgen de causas
desconocidas. Y es que no sabemos si hay causas reaJcs; y en caso de que
existieran, no las conocerlamos. He aquí el fenomenismo agn6 tíco de Hume.
Para comprobarlo baste un texto: "En lo relativo a las impre¡i.ones que surgen de los sentidos, su causa última, en mi opinión, es perfectamente inexplicable por la razón humana, y siempre será imposible decidir con certeza si
surgen inmediatamente del objeto, o i son producidas por la fuerza creadora
" Cfr. Treatue, v. I, p. 317,,
" Cfr., ibid., f, I, ~ec. 1, v. 1, p. 316.
., Abstract, p. 185.
.. Enquir)' concerning human und,rstanding, sec. Il, nota 1, v. IV, p. 17 .

71

�filósofo
ele la mente, o si provienen del autor de nuest~o ser" .60. Aquí 1elpod
de de
la
.
tre
"causas
desconociclas'
:
los
objetos,
e
er
Edimburgo menciona
mente y Dios.
En Descartes, en Leibniz }' en Locke había siempre. el recurso a D~::·n!:
Ilume esto no es posible pues aunque no fue ateo, sm embargdocsd,p 1
e. e d curhacer una filosofía absolutamente al margen de D"ios.. "razonar
.
f
la
, de la naturaleza y sin suponer ninguna nueva mter erencta e fi
so
comun
causa
suprema, que clebe necesariamente quedar excluida iempre de la ilosofía". 61

Es pues imposible justificar racionalmente que las im~resiones de _sensa'sean causada
•
.
por los obJetos
externos,_ a los que se Juzganlasemejantes,
ºd d
. na d a pued e deClr-.
·
. "recurrir
a . veraci .a
este caso la experiencia
.
-en
a probar Ja eracidad de nue tros senados, sin duda nindel ser supremo pdar 11
bo realizando un sorprendente circuito. Si su
guna sólo se pue e evar a ca
t' do
,
'dad estuviera en absoluto implicada en este asunto, nuestro sen :
\ei:ac1
l
te infalibles pues es impo ible que él nos pueda enganar.
serian comp etamen
se ha puesto en cuestión el mundo externo,
Eso sin mencio°:'"r que, una vez
argumentos por los que se pueda probar
no vemos perdidos para encon
.
,. i2
la exi ·tencia de tal ser o la de cualquiera de sus atnbutos .
Ción

:r

se re•
Por todo lo anterior, se ve claramente _que_ en Hume las impresiones
ideas son también
inmediatez de contenidos de conctencta. Y como las
. d
ucen
a
.
d.
1
llll. presiones"
-todas
nuestras
ideas
están
copia
" epresentaoones e as
·
·0as
r
.
.
. "
tras ideas están copiadas de nuestra unpres1 de nuestras impresiones, nues
dif
. las hay que
urrir al
es y las representan totalmente"- ªs para
erenc1ar
.
n
• dica que las representac1ones carecen
criterio de viuacidad. Pero esto nos ~n.
d llas . mas Así lo dice exUevan a aliro distmto e e
mis
.
.
de r feren te: no nos
':
d
s impresiones como imáH e. "que lo ntidos no nos en u
.
presamente uro .
.
e\•idente pues ello no
genes de algo distinto o independiente }' externo, es
.dan la menor
• 1e percepción \'; nunca nos
nos trasmiten más que una sunp
d

indicación de algo m is a 11

ª,,,·

5♦

.
ideas aenerales pero ellas no son más que
Hume adnute que tenemos
. 0
'
•
• definida de evocación
representacion particularc que llenen una potencia in
• Treatise, I, IIJ, sec. 5, v. I , p. 385·
., Of the Immortality of soul, v. IV, p. 400.
Enquiry, sec. XII, parte I, v. IV, p. 12.6._b'd I III sec. 7, p, 396; cfr. E11quiry,
Cfr. Treatise, l. III, scc. 1, v. I, p. 375 • ' 1 ., '
'
sec. vn, parte II, v. IV, p. 64.
.. Tr11atis11, I, IV, sec. 2, v. 1, P· 479·
e

a

72

creada por la costumbre y a las que damos un nombre común. 65 Las ideas
univer·ales se forman por la ley de a ociación, por la costumbre y por Ja
memoria. La asociación e realiza en tres aspecto : scmcjanza1 contigüidad en
el tiempo y en el espacio, y causa-efecto. ae
Hume trata con cierta amplitud Ja relación causa-efecto. Dice que todos
nuestros razonamientos relativos a cuestiones de hecho -mattus of f act- se
fundan en la relación causa-efecto y que para entender estos razonamientos
se necesita una p rfecta comprensión de la idea de causa. 8• Y es que el penador cocés vio que la relación causa-electo era la única puerta de acceso
al mundo externo, el único modo de convencerno de Ja existencia real de
las cosas: "el conocimiento de las causas es no sólo el más satisfactorio, porque e ta relación o conexión es la más fuerte ante las otras, sino también
porque e la más instructiva, ya que s6lo mediante este conocimiento estamos
c:apacitado para controlar los acontecimientos y gobernar el futuro". 18

Nuestras ideas están unidas por relac-ion , que son, opina Hume: naturales
y filos6ficas. Una relación natural es la cualidad por la qu dos ideas en la
imaginación están mutuamente unidas y una introduce naturalmente a la otra;
una / ilos6fica es la circunstancia particubr en la que, aun tratándo e de la
uni6n arbitraria de do ideas en la fantasía. consideramos conveniente compararla .118
Cuando Hume trata de los objetos del conocimiento babia también de los
diversos modos de él. Lo que conocemos se divide en: a) cuestiones de hecho
-matters o/ fact-; b) relaciones de ideas - relations of ideas-. El ámbito de
las relaciaines de ideas es el de las ciencias formales (aritmética, álgebra y geomelría); sólo aquí bar certeza demostrativa.; es el reino de la 110-contradirción.
El ámbito de las cuestiones de hecho es el mundo de ]as cosas (cic!lcias empíricas, comportamiento humano) ; es el ámbito de la vida, de la conducta, de la
experiencia y de la observación.

Es importante notar que Hume da a la memoria y sobre todo a la imaginación una función destacada. La imaginación es la facultad suprema ya que
su principios permanentes, irresistibles y universales "son el fundamento de to-dos nue tros pensamientos y acciones, de tal manera que su remoción llevaría
a la naturaleza humana a su destrucción inmediata y a la ruina". 60 A veces
" Cfr.. ibid., l, I, sec. 7, p . 20.
14 Cfr. AbJtract, p. 186; E,1quiry1 · c. IV, p.1rte I, v. IV, p. 24
• Cfr., ib1d.; Enquiry, sec. VII, parte II, v. IV, p. 63.
" Enquiry, scc. 111, v. I , p. 19 nota.
• Cfr. TrealiJI!, I, I, se(,. 5, v. I, p. 322.
• Treatise, I, IV, sec. 4, v. I, p. 51 l.

73

�identifica inteligencia e imaginación -understanding or imaginatifm 61- ;
incluso llega a decir que la imaginación es una magical faculty in the soul. 62
Hay en la imaginación ciertas disposiciones connaturales que explican el
dinamismo asociativo común a todos los hombres, y los hábitos, como el hábito
de pasar de las causas a los efectos y viceversa. 69

Ya dijimos que la relación causa-efecto es esencial en la gnoseología humana.
Pero ¿ qué entiende Hume por causa o causalidad? Es, ante todo, una relación. 64
Y como vimos que en nuestras percepciones hay dos tipos de relaciones -naturales o de asociación, y filosóficas o de comparación-, la relación causal
pertenece a los dos porque -según Hume- es simultáneamente relación natural y relación filosófica. ¿ Qué es, pues, la causa? "Podemos definir- la causa
(diciendo) que es 'un objeto precedente de y contiguo a otro"; y más adelante
añade que se puede cambiar la definición anterior por ésta: "una causa es un
objeto precedente y contiguo a otro, y de tal modo unido con él, que la idea
de uno determina a la mente a formar la idea del otro", 65

Inmediatamente se ve que en la primera definición Hume habla de la causalidad que surge de la comparación de dos ideas -relación filosófica-; en la
segunda, se refiere a una relación de unión o asociación -relación natural-.
De cualquier manera, se trata de establecer una relación comparativa entre dos
ideas -objeto, dice Hume-. En la comparación descubrimos: contigüidad,
prioridad y conexión constante. "La. contigüidad en el tiempo y en el lugar es,
pues, una circunstancia exigida para la actuación de todas las causas. lgualmen te es evidente que el movimiento (de la bola de billar) que fue la causa,
es anterior al movimiento que fue el efecto. Por tanto, la prioridad en el tiempo
es otra circunstancia exigida en toda causa. Pero. . . hay una tercera circunstancia, a saber, la conexión constante entre la causa y el efecto ... Más allá de
estas tres circunstancias de contigüidad, prioridad y conexión constante no
puedo descubrir nada en la causa". 88
En la causalidad como relación filosófica no es posible la inferencia pues causa
y efecto deben estar presentes para que se pueda establecer la relación comCfr., entre otros pasajes, Treatise, I, III. sec. 8, v. I, p. 404; 11, 111, sec. 9, v.
11, p. 216.
11 Cfr. ibid., I, I, sec. 7, v. I
p. 331.
11 !bid., I, IV, sec. 4, v. I, p. 511. .
.. Oír., ibid., I, m, sec. 2, v. I, p. 377. Para este problema dr. M. BEUCHoT,
"Hume y el principio de causalidad", en Humanidades (Anuario) IV (1976) UIA,
México, pp. 79-104.
11 Treatise, I, 111, sec. 14, v. I, pp. 463-464. Nadie piense que estamos en un nivel
óntico pues en Hume objeto casi siempre es lo mismo que percepción e id~a.
11 Abstract, p. 187.
11

74

parati_va. 6~ Por eso e~ ne:esario :ecurrir a la experiencia ya que "s6lo por
e&gt;.-penencia podemos infenr la extstencia de un objeto a partir de otro".es La
importancia de la causalidad asociativa está en que ella nos proyecta al mundo
de los hechos: "la única relación o conexión de objetos que nos puede llevar
más allá de las impresiones inmediatas de nuestra memoria o de nuestros sentidos, es la causa y efecto; y esto porque es la única sobre la que podemos hacer
una inferencia justa desde un objeto a otro". 69 No se olvide que esta noción
de causalidad se deriva de la experiencia, según lo repite Hume.
"Todo lo que comienza a existir debe tener una causa de su existencia"
-"Whatever begins to exist must have a cmtse of existence,,-. Así formula
~um~ el p~cipio de. causali?ad. Y es evidente -afirma- que tal principio
ru es mturttvamente Clerto, DJ es demostrable recurriendo a relaciones filosóficas provenientes de la comparación de las ideas. Todas las demostraciones
dadas por los filósofos hasta ahora no son más que sofismas. 70

. E~ .:fecto -afirma Hume-, el principio de causalidad no es evidente por
mtUICion pues no tenemos más intuici6n que la de la experiencia inmediata
de_ las percepciones sensibles. Y la intuición sensible sólo nos atestigua la contigüidad y la sucesión temporal de dos hechos, mas no su conexión necesaria.
Por ejemplo: a la impresión visual de llama sigue la impresión táctil de calor.
Estos son dos hechos en conjunción constante y de los que uno viene después
del otro. Pero no podemos afirmar su conexión necesaria ni su relación causal :
"Rec~rdamos haber tenido instancias frecuentes de una especie de .objetos y
también recordamos que los individuos de otra clase de objetos siempre las han
acompañado y que han existido en un orden regular de contigüidad y sucesión
r~pecto de ellas. Así recordamos haber visto esta especie de objeto que denominamos llama y haber sentido esta clase de sensación que llamamos calor.
Igualmente podemos observar su conexión constante en todas las instancias
pasadas. Sin más requisitos, a uno llamamos causa, y al otro, efecto, infiriendo
la existencia del uno a partir de la existencia del otro. En todas estas instancias
a partir de las cuales aprendemos Ja conexión de causas y efectos particulares:
tanto las causas como los efectos han sido percibidos por los sentidos, y record_a~os; pero en todos los casos en que razonamos respecto de ellos, sólo es perc1b1do o recordado uno, y el otro es suplido de acuerdo con nuestra experiencia pasada". 71
fT Cfr., ibid.
• Treatise, I, 111, sec. 6, v. 1, p. 388.

• Ibid., p. 390; cfr. I, III, sec. 2, p. 377 y E-nquiry, sec. IV, parte I, v. IV, p. 24.
'º Cfr., ibid., I, III, sec. 3, pp. 38-381.
11 Jbid., sec. 6, p. 388..

75

�Todo lo anterior significa que la relación necesaria entre causa y efecto -en
Hume relación necesaria no es lo mismo que relación constante- no es per•
cibida 'por experiencia, sino que la establecemos por costumbre ~ la experiencia los hechos aparecen contiguos, pero no conexos-. La causalidad tampoco
puede ser demostrada pues causa y efecto son dos ideas distintas y separables;
Si las consideramos separadamente advertimos que ni en la idea de causa está
contenida la de efecto, ni en la de efecto la de causa. Entonces, de ninguna manera se puede demostrar la necesidad de una causa porq~e la razón. no puede
pasar de una idea dada a otra idea no dada, ni de una idea conocida a una
desconocida.

y es que "como no tenemos idea que no haya sido deri~ada de una_ impresión es necesario encontrar alguna imprei.ión que dé origen a esta idea de
nec:sidad, si es que en realidad tenemos tal idea".n Ade1;11ás, "la rep~tici6n
de instancias perfectamente semejantes nunca puede por s1. so:a dar origen a
una nueva idea original".73 Por tanto, si el principio de causalidad no se debe
· almente - " no es 1a razon,
'
ni a intuición empírica ni se puede demostrar rac10n
74 en
'
b
l
1
f
t
"
sino la experiencia la que nos instruye so re as causas y os e ec os -,
tonces, no queda más que explicarlo por un hábito o ~ostumbre q~e produce
una creencia -belief-. En otras palabras: el principio de causalidad, para
Hume, es algo totalmente subjetivo -determination o/ mind, determination of
thought, adquired by habit- pues "la necesidad o fuerza que. une causas y
efectos está en la determinación de la mente de pasar de un objeto a otro ...
Pertenece por completo a la mente, que considera la unión d~ dos o más. objetos en todas las instancias pasadas".7 5 En conclusión, la relación causal tiene
valor puramente mental something that exists in the mind, not in obje~ts; 76 es
la simple sucesión de dos fenómenos que nosotros mentalm~te re_lac1onamos
entre sí; 0 Ja asociación constante, hecha costumbre, de dos unpres1ones o dos
ideas, pero sin que podamos afirmar su relación causal en la realidad. 77

r:

]bid., I, 111. sec. 14, p, 450.

u !bid., p. 457.

,. !bid.
,. !bid., p. 460.
" Cfr., ibid.
n Cfr., ibid., I, IV, sec. 2, p. 212. "Las únicas existencias de las que tenemos certeza son las percepciones que, al sernos dadas inmediatamente presentes por nuestra
conciencia, determinan nuestro más fuerte asentimiento y constituyen el primer fundamento de todas nuestras conclusiones. La única conclusión que podemos sacar de
Ja existencia de una cosa a la de otra es mediante la relación de causa Y efecto, la

El empirismo radical de Hume también se advierte en el problema del yo.
Si no tenemos idea de sustancia, tampoco ia tenemos del yo -sustancia espki•
tual-; para ello sería preciso encontrar ]a impresión de la que se derivara
tal idea, lo cual es imposible. 78 Más aún, el sustancialismo lleva al ateísmo.
No podemos -asegura categóricamente Hume- afirmar "la simplicidad e
inmaterialidad del alma sin preparar el camino a un peligroso e irremediable ateísmo". 79 No se concluya que Hume niegue la existencia del alma; lo
único que dice es que no la podemos conocer: "la cuestión relativa a la sustancia del alma es absolutamente ininteligible":'º
¿Qué es, pues, para Hume, el yo?: "un haz o colección de diferentes percepciones que se suceden unas a otras con una rapidez inconcebible y que
están en perpetuo flujo y movimiento" -"a bundle or collection of different
perception. Which succed each other with an unconceivable rapidity, and are
in a perpetual flux and movement"-.81 Esta idea se repite con frecuencia.
He aquí otro texto: "lo que llamamos mente no es más que un cúmulo o
colección de diferentes percepciones unidas entre sí por ciertas relaciones, y
a las que se supone, aunque falsamente, dotadas de una perfecta simplicidad
e identidad''.82 Hablar de un alma, de un yo, es un absurdo. 83 La identidad
del yo es ciertamente real, pero es una realidad tan sólo pensada, imaginada.
Para enseñarnos lo que debemos entender por mente, Hwne recurre a la
metáfora del teatro: "la mente es una especie de teatro donde aparecen
sucesivamente diversas percepciones". Empero, él mismo nos advierte que la
comparación es engañosa: "la comparación del teatro no debe engañarnos.
No hay más que percepciones sucesivas que constituyen la mente, sin que tengamos la más lejana noción del lugar en el que se representan las escenas, o
de los materiales de que está compuesto". 8"
cual demuestra que hay conexi6n entre ellas ... la idea de esta relación se deriva de
la experiencin pasada, por la cual vemos que dos cosas están constantemente unidas
en tre sí y que siempre están presentes en la mente. Pero como en la mente no hay
más cosas presentes que las percepciones, se sigue que podemos observar una conjunci6n
o una relación de causa y efecto entre diferentes percepciones, pero jamás podemos
observarla entre percepciones y cosas." ]bid., 1, TV, sec. 2, p. 212.
" Cfr., ibid., sec. 5, pp. 517-518 ; Appendix, p . 558.
"' !bid., p. 527.
111 !bid., p. 532.
" /bid., I, IV, sec. 6, p. 534.
81 !bid., p. 495.
.,. Cfr,, ibid., p. 536.
11 !bid., pp. 534-535.

76

77

�3. Conclusión

uniforme consigo misma en todos los tiempos y lugares", y en un "principio universal que tiene igual influencia sobre toda la humanidad"? 86

La reacción contra el racionalismo fue demasiado violenta: empezó tímidamente como empirismo, pero con Hume llegó a fenomenismo que desembocó
en escepticismo.

En lo relativo a la causalidad -tan importante en la gnoseología humanasabemos que es una ley del pensamiento -determination o/ mind-, pero no
conocemos ningún nexo causal real. Y sin embargo, Hume asegura que las
percepciones "se producen, destruyen, influyen y modifican mutuamente". 87
Pero esto ya es saber de causalidad real o ¿ es que real significa sólo lo
externo? "Más aún, si admito y conozco una causalidad real entre mis percepciones, ya sé algo de la causalidad real y sólo por atenencia a la insularidad
de la conciencia fenomenista, puedo ignorar la causalidad real entre las cosas
externas. Pero de todas formas ya pierde su sentido la reducción del nexo
causa~ a una simple determinación de la mente: la causalidad sería algo rea],
conocido en el caso de mis percepciones y desconocido en el caso de los objetos externos" .88 ¿ Incongruencia en Hume? ¿Contradicción?

No creo oportuno destacar ahora los aportes positivos de la filosofía de Hume
-naturalismo, valor pragmático de la filosofía, proceso secularizante de la cultura, primacía de lo empírico sobre lo especulativo, funci6n trascendental de la
imaginación, etc., etc. Como tan sólo me limité a la teoría del conocimiento
-y aun ello brevemente-- me voy a detener en lo que me parece negativo
en el empirismo, especialmente como lo concibe Hume pues él fue quien lo defendió en su forma extrema.
Hume se propuso la tarea de "geógrafo mental": él mismo en la Enquiry
dice que hace una descripción y situación geográfica -"mental geografy''- de
los elementos del conocimiento. De hecho en sus obras fundamentales -Treatise,
Abstract y Enquiry- realiza un análisis genético del conocimiento, pero hizo
un análisis psicológico solamente y desde una perspectiva única: la experiencia.
Como criterio de distinción entre impresiones e ideas se asigna la vivacidad.
Pero cualquiera ve la debilidad de tal criterio pues se trata de una diferencia
puramente gradual que no señala la verdadera naturaleza de las ideas y de
las impresiones. Tanto es así que se puede afirmar que no tienen diferencia
esencial -ideas e impresiones en realidad son lo mismo- pues si todo se explica por experiencia ¿ tenemos experiencia de la vivacidad de nuestros actos
mentales? Además, el fenomenismo agnóstico de Hume es expreso y nos lleva
a concluir el desconocimiento de la diferencia entre ideas e impresiones: "más
la razón, en su fábrica y estructura interna, realmente nos es tan poco conocida
como el instinto o la vegetación¡ y tal vez incluso ese término vago o indeterminado naturaleza, al que el vulgo todo lo remite, en el fondo, no resulta más
explicable. Todos los efectos de estos principios nos son conocidos por experiencia; pero los principios mismos y su manera de actuar nos son totalmente
desconocidos". SG
Si el filósofo escocés pretendió un empirismo atomista ¿ c6mo se explica que
nuestro conocimiento -y Hume se dio perfecta cuenta de ello- no se reduce a
unidades atómicas, a elementos .simples, sino que es un proceso, una actividad
compleja? ¿ Cómo desde una postura nominalista y fenomenista se puede hablar
-como lo hace Hume- de propiedades permanentes y universales, de "principios universales que, en cierta medida, L'l convierten (a la imaginación) en
11

78

Dialogues concerning natural Religion, parte VII, v. II, p. 423.

Pero lo verdaderamente grave -creemos- es la disolución del yo: la
gnoseología de Hume trata de ser un análisis de los actos y contenidos de
la mente. Y cuando pretende hablar de esa mente, resulta que no existe,
que nosotros fingimos un principio de identidad que realmente no se da.
Entonces, ¿ qué sentido tiene hablar de que la mente pasa de una percepción
a otra si esa mente no existe? ¿ Qué sentido tiene afirmar que "nosotros"
atribuimos la identidad, si no hay tal "nosotros"? Si no hay alma, conciencia,
mente, yo, tampoco puede haber actos, procesos, contenidos de algo inexistente. Y la obra de Hume resulta completamente inútil. Si nuestras representaciones sensoriales -percepciones originales de nuestro dinamismo cognoscitivo- surgen por "causas desconocidas" -no conocemos nexo causal ontológico-, si todo se reduce a percepciones inmediatas -o recordadas-, asociadas según unas extrañas leyes asociativas que no sabemos dónde están
porque debieran ser leyes de una mente, pero como ésta no existe, tampoco existen tales leyes, es imposible un yo.
Con toda razón Hume en la Enquiry ya renuncia a tratar del yo: era absolutamente inútil. Con toda razón en el Appendix al Treatise escribe: "después de un nuevo examen más estricto de la sección concerniente a la identidad personal, me hallo envuelto en tal laberinto, que debo confesar que ni
é cómo corregir mis opiniones anteriores, ni cómo convertirlas en congruentes" .88
• Treatise, I , I, sec. 4, p. 319; En.(Juiry, sec. 111, v, IV, p. 18.
Ibid., I, III, sec. 6, pp. 541-542,
05 RÁBAOB Ro11,nio, S., op. cit., p. 372.
ª Treatise, v. I, p. 558.
11

79

�La actitud 16gica de Hume fue el escepbasmo. Y aunque no todos los
especialistas del filósofo escocés están de acuerdo en este punto, 90 hay, sin
embargo, textos que no dejan lugar a duda. Uno, entre tantos: "el lector
percibirá fácilmente que la filosofía contenida en este libro (el Treatise) es
muy escéptica y pretende darnos una noción de las imperfecciones. . . de la
inteligencia humana. En él, prácticamente, todo razonamiento se reduce
a la experiencia, y la creencia, que acompaña a la experiencia, se nos explica que no es más que un sentimiento peculiar o concepci6n vivaz producida
por el hábito. Y esto no es todo, cuando creemos algo de la experiencia externa o suponemos que existe un objeto un momento después de que ya no es
percibido, esta creencia no es más que un sentimiento del mismo tipo". 91

SIGNIFICADO - LENGUAJE - ESENCIA - REALIDAD
EN LAS "INVESTIGACIONES FlLOSóFIOAS" DE
LUDWIG WITTGENSTEIN

Recuérdese que en relación a su teoría del conocimiento Hume emplea la
metáfora del teatro. Pero resulta que ni hay escenario, ni espectadores, ni
actores -las percepciones--: es un teatro que no existe; es un teatro producto de la imaginación.

DRA. JUDITR

G.

GARCÍA CAFFARENA

Instituto de Investigaciones. Universidad
Nacional de Rosario, Argentina.

Hasta ahí llegó el empirismo radical: en Hume se convierte -por la 16gica
del sistema- en un devastador nihilismo.
El empirismo pretendió explicar el proceso del conocimiento. Se trataba
de explicar la relaci6n sujeto-objeto. Este es el problema. Y el empirismo creyó
resolverlo destruyendo al sujeto y convirtiendo al objeto en puras percepciones. Con lo cual el ·problema -más complicado ahora- continúa en espera
de una verdadera solución.

RESUMEN DEL TRABAJO

la dificultad de hallar en las Investigaciones Filos6ficas
un punto de vista unitario de lectura, hermenéuticamente hablando, dada la
redacción atomística de la obra. Teniendo en cuenta el doble interés simultáneamente manifestado por Wittgenstein respecto del lenguaje: el lingüístico y el
filosófico, destaca cuatro temas que lo revelan: significado-lenguaje-esenciarealidad sobre los que resume las consideraciones del autor respecto de ellos,
apoyándose en los parágrafos más característicos del texto.
LA AUTORA SUBRAYA

Posterga la evaluación crítica del autor ante la necesidad de un nuevo estudio acerca de los "juegos del lenguaje", tema imprescindible para la misma,
que tratará complementariamente.
Significado-lenguaje-esencia-realidad en las
Investigaciones Filos6ficas de Ludwig Wittgenstein 1
oo Cfr., por ejemplo, J. Noxon, "La evoluci6n de la Filosofía de Hume". R ev. de
Occidente, Madiid, 1974, pp. 23-30.
• 1 Abstract
pp. 193-194. No desconozco que el mismo Hume repudi6 su obra
juvenil ( el Treatise) y que afirmó que sólo las últimas obras "han de_ ser consideradas
como expresión de sus sentimientos y principios filosóficos". ~ero qU1e,n ~onozca toda
la obra del filósofo escocés aceptará fácilmente que el fenomemsmo esceptico de Hume
es la expresión más acabada del empirismo radical.

80

Es moun&gt;.nLE QUE la lectura de las obras de Wittgenstein, especialmente las
que caracterizan al que se ha dado en 11amar "Primer Wittgenstein" (Tractatus logico-plúlosophicus) y el "Segundo" (Investigaciones "Lógicas''
Phi-

=

i Los pasajes de la obra considerada:
"Philosophische Untersuchugen", Oxford,
Basil Blackwell 2nd. ed. 1958, son citadas por el número del parágrafo.

81
humaoitas,-6

�losopbische Untersuchugen) orientan las observaciones críticas ha~ la
conclusi6n de que el centro de interés de su filosofía es el lenguaJe, en
particular la filosofía del lenguaje. También se afirma el carácter lingüístico
de la filosofía de este autor. Ambas apreciaciones son parcialmente ciertas Y,
simultáneamente relacionadas, constituyen probablemente la originalidad y el
estilo de filosofar que él dejó en el ámbito de su vocación propia.
La lectura e interpretación de Wittgenstein está lejos de ser diáfana, tersa
y transparente. Él mismo no lo era y ciertos rasgos ~e su. person_a~dad evidentemente cuentan en forma decisiva dentro de su d1scurru filosofico, tanto
más cuanto que su vida no carece de anécdotas que lo condicionan dramáticamente. Adoptó una actitud muy clara respecto de la cultura: no sólo con
respecto a ]a oficial y académica, sino en cuanto a su co~ocimicn,to de l_a
Historia de la Filosofía, casi limitada a los filósofos con qwenes ere~ cond1vidir enfoques como con Platón del que aceptaba algunas perspectivas: la
de la "terap:uticidad" de la Filosofía, por ejemplo, que él concebía de
modo muy diverso a Sócrates. Wittgenstein, tan vinculado a Russell, a Frege,
ligado al Círculo de Viena y a pensadores de la Fílosofía Analítica, en principio no solidarios con planteos metafísicos, permite en sus obras el rastreo
de interesantes vetas de una inhibida ontología y de una mística sui generis,
junto a su personal enfoque del hecho lingüístico, filosóficam_e~te resuelto.
La lectura de las Investigaciones Filosóficas presenta arduas dificultades, en
el sentido de loi.rrar un punto de vista hermenéutico que .apoye la lectura
.
unitaria del texto. Se ha observado que las Investigaciones constituyen
una colección de pensamientos aislados y de puntos de vista. Responden,
básicamente a una Filosofía del Lenguaje. Wittgenstein quiso, infructuosamente, orga'.nizar mejor el contenido, pero terminó por c~nsiderarlas como
una especie de álbum de observaciones que no llegar~n a articula:se como teoría filosófica sino ofreciéndose como instancias particulares y CJemplos sobre
el lenguaje no exentas de contradicciones. Centraremos nuestro interés en esta
obra, inquiriendo acerca de dos temas fundamentales para :ualquier ti~o. de
discurso, filosófico o no: Significado y Lenguaje, que atanen gnoseolo~1camente al sujeto que se expresa y Esencia y Realidad, como connotaciones
~

ontológicas contextuales del mismo.
Las Investigaciones Filosóficas han sido consideradas generalmente como
en verdad
la Filosofía
una "ontología general" ( cf. § 88 -370 - 373) pero
.
.
,, d l
del lenguaje en ella contenida es, en primer térrruno~ una. mt;~pretac1on e
sentido en general y, a la vez, de los límites del sentido, filo~ficamente ~escritos. Wittgenstein intentó tematizar y declarar la problemáuca ~~l. sentido
en toda su universalidad, adoptando como hilo conductor el analms de la

significación lingüística.

82

Así las "Investigaciones Filosóficas" son consideradas como una gramática
filosófica, o como una filosofía lingüística o -aun dicho más restrictivamente-- gramatical. Allí se intenta un enfoque de las relaciones entre lenguaje
y realidad.
Al comienzo de la obra, Wittgenstein cita un pasaje de las Confesiones
de San Agustín que, a su entender, "da una imagen determinad¡1 de la esencia del lenguaje humano". El pasaje se mantiene presente como trasfondo
en toda la obra y el autor se encarga de analizarlo y criticarlo en los 103
primeros parágrafos del libro. Por motivos histórico-biográficos, Wittgenstein
se siente vinculado a este texto, aunque el valor de esta adhesión podría ser
discutido controvertidamente a raíz del modo de ser presentado en las "Investigaciones Filosóficas". En cuanto a las críticas que dicho pasaje merece
de Wittgenstein, podrían ser las siguientes: a) tal concepción es falsa o, al
menos, desorientadora (§ 5, 10, 13, 40); b) impondría un "modelo" de
comprensión del lenguaje que impide ver (§ 89, 103) su trabajo efectivo, al
encubrir la multiplicidad de los instrumentos del lenguaje y sus modos de uso
( § 23), la inefable diversidad de todos "los juegos de lenguaje cotidianos"
(§ 224). Wittgenstein considera como importante el hecho de que tal concepto de significación incorpora y promueve una ontología de la "res", que
acarrea desastrosas consecuencias. Tal concepción sustentaría una Filosofía de la
esencia, cuyo paradigma ( semánticamente considerado) es una teoría del sentido que toma como modelo la imagen, figura o pintura (Bild) del objetodesignación ( § 293). De este modo, reduciendo suscintamente la Teoría
diríamos que "las palabras del lenguaje nombran objetos y que las proposiciones
son las ligaduras de tales nombres". En esta imagen del lenguaje subyace la
idea de que cada palabra tiene una significación y de que ella está coordinada a la palabra, de modo que la significación es el objeto que justifica la presencia de la palabra ( § 1) . De esta concepción puede decirse que es e11cubridora en varios aspectos: 1o. semánticamente, porque induce una representación indiferenciada de la significación y del lenguaje, asimilando indebidamente las descripciones de los diversos usos de las expresiones ( § 10) y
también -aunque se limitara al caso, favorable, de los nombres propiosporque confunde la significación con el portador del nombre ( § 40). No hay
que olvidar que Wittgenstein considera el concepto de significación desde
nivel filosófico y como tal mantiene su plena importancia. Precisamente por
ello es tan decisiva su influencia sobre las cosas y la esencia del lenguaje
(§ 65), presentando una errónea relación entre lenguaje, pensamiento y realidad y aún de las tareas del pensar filosófico. Al preguntar por el significado
de una expresión, lo hacemos inicialmente por el criterio utilizado para aplicarlo a los diversos casos particulares. Si tal significación es el o uno de los
83

�objetos que designa, buscarle equivale a buscar aquello que es común a la
multiplicidad de instancias posibles de la expresión ( § 65-6 7, 71, 73, 164, 172) .
Dado que con frecuencia los fenómenos designados por una misma expresión
no tienen algo en común que justifique el empleo de aquella, es menester
encontrar la esencia de los fenómenos, única capaz de dar sentido a su unidad.
El concepto de esencia es importantísimo en ]as Investigaciones Filosóficas
pero muy dificil de precisar. Wittgenstein les otorga, simultáneamente, una
acepción negativa y otra positiva. En e] primer caso, esencia es el producto
de una cosificaci6n (reificación) filosófica que incide sobre la significación
y naturaleza de Jas cosas, primordialmente sobre la significación y la naturaleza del lenguaje (§ 65-67, 92, 97, 113, 116, 164); idea comparable a la
de que las propiedades son ingredientes de las cosas que las poseen -la belleza sería un ingrediente de todo lo bello-. La esencia se denota aqui como
algo escondido bajo la superficie, algo que se opone a los fenómenos (§ 90,
92, 153, 164). Por 1a concepción positiva entiende la esencia (§ 65-67, 92,
370, 371, 373) como algo que se encuentra bajo la superficie, pero como
siempre presente y que puede volverse perceptible en los fenómenos, tras una
"ordenación panorámica de los mismos". Wittgenstein insiste en que ella debe
ser buscada por el filósofo, más allá de los fenómenos, pero combate la concepción de ese11cia y significación "cosificante". En efecto, la esencia puede
revelarse, mediante el análisis y nuestro autor predice que tal concepción cosificante conduce a una metodología científica de la investigación, a 1a cual él
contrapone otra, que implica un método gramatical de pesquisa. A su entender, 1a esencia es ante todo, un estilo de articulación de los propios fenómenos,
que las estructuras de nuestro lenguaje expresan, y, a la vez constituJ,en. Como articulación lingüística, es algo manifiesto desde siempre (§ 89-92) y se
vuelve temáticamente visible mediante la reorganización del campo fenomenal
( § 90) . En el "Tractatus", la esencia fue pensada como algo escondido ( § 92)
que se encuentra más allá de los fen6menos y, en ese sentido, permanece lejos
de nosotros. Hay que mirar más allá de las cosas familjares, para descubrir
su verdadera esencia. Como el filósofo intenta aprehender y explicitar la significación radical de las expresiones del lenguaje y de las cosas por él mencionadas, tal concepción sería un auténtico descubrimiento filosófico. En
las "Investigaciones Filosóficas" la esencia se mantiene abierta ante nuestros
ojos (§ 89): es algo con lo que estamos familiarizados, pues no es sino aquello
que nuestro lenguaje articula y expresa. Aún estando tan cerca de nosotros,
parecemos no entenderla (§ 89, 129); su propia familiaridad la esconde
( § 129). El filósofo, nada descubre, en realidad: apenas rememora lo que "es
sabido desde siempre" ( § 89, 109, 124, 126, 128, 599). Si el buscar la esencia
de los fenómenos da cuenta de su sentido y de su unidad, ello, visto desde

el lado del lenguaje, significa buscar un lenguaje ideal (§ 81) ya que el hablar
corriente no posee Ja estabilidad semántica, requerida por la idea referencial
del sentido. La falta de precisión y exactitud del lenguaje se debe a la falta
de rigor en las expresiones ( § 65-71) . Wittgenstein dice que si la significación
o esencia e.si un objeto, ella sería absolutamente determinada y estable
(§ 79). Debemos pues concebir el "verdadero" lenguaje como un cálculo,
efectuado según reglas fijas y cerradas, sosteniendo su lógica ( § 38, 81).
Por parte de lo real, esa imagen (Bild) nos obliga a descubrir la esencia
tras los fenómenos, ya que el sentido tiene que ser absolutamente determinado
y la multiplicidad fenoménica sólo es fuente de dispersión semántica: sólo la
esencia puede sustentar la unidad formal (§ 108) que asegure la inmutabilidad e identidad de la significación. Como ya Jo dice en el Tractatus, "la
exigencia de 1a esencia es la exigencia de la determinación del sentido". En esta perspectiva, se sigue que las significaciones se dan independientemente
de todo lenguaje, "que es solamente un revestimiento externo y no constitutivo" ( § 511). Es preciso encontrar las condiciones de aplicación de una
expresión, no en la praxis lingüística que opera con ella, sino en la esencia
a 1a que ella propende, en aquello que es común a los diferentes casos a
los que se pueda aplicar. De este modo, el propio lenguaje permite ampliamente la instauración o el descubrimiento de las llamadas por Wittgenstein
entidades extravagantes o rebuscadas (no corrientes) (§ 36, 196). Para explicar Ja relación entre el nombre y Jo nombrado (§ 37) y a partir de la
esencia del lenguaje (§ 65) nos inclinamos, dice el autor, a suponer un puro
ser intermediario entre los signos y los hechos ( § 94) . La teoría referencial
implicaría, en efecto, que la realidad se realizara por medio de una entidad
particular, ya que el lenguaje corriente, al no expresar la esencia, no podría
hacerlo. De ese modo. la denominación aparece como una relación extraña de
una palabra con un objeto ( § 38), como un proceso oculto, por así decirlo.
"Ahora nos quebramos la cabeza sobre la esencia del verdadero signo ( § 105)
porque las expresiones corrientes y ordinarias son impuras, incompletas e
insuficientes ( § 426) comparadas con lo que la imagen sugiere." Coucluimos,
pues, conque los modos corrientes de expresión no describen los hechos como ellos realmente son ( § 42) ,
Comprender una expresión significa, ante todo aprehender la esencia del
objeto designado ( § 264, 362, 449). Problema filosófico es la identificación
y determinación de la esencia. La respuesta a ese problema debe darse de una
vez por todas, independiente de toda experiencia ulterior ( § 92) y ello se•
obtiene mediante el análisis y la definición. Esta última exhibe -simultáneamente- la significación de la expresión y la esencia de lo expresado ( § 66,
70, 77, 112, 182). El lenguaje sólo sería inteligible -y posible la comuni-

85
84

�cación- a partir de una intuición de esencia que no es de naturaleza lingüística (§ 73, 84, 85, 87, 140, 213, 322, 511,592). Así como la significación
de una expresión es diferente de la utilización en praxis lingüística, correlativamente, es diferente de los fenómenos que vemos y sobre los cuales hablamos.
Ambas con algo que se halla bajo la superficie del lenguaje y de las cosas
( § 92) . La significación corresponde a la esencia y viceversa Wittgenstein toma
como ejemplo el término leer (§ 156-172) para pregwttarse por su significado
y comparar su interpretación con la por él llamada "esencia.lista del sentido" y
afirma que esa expresión sólo se legitima -más allá de los casos particularespor la apelación común "leer" o "lectura" y tal e&gt;.-presión significa el "objeto" por ella designado. La correspondiente unidad de sentido estar.ía ausente
de los casos particulares, aunque bajo ellos se esconda la esencia. Wittgenstein
muestra que "lo esencial a la lectura como tal" no es un rasgo que aparece en los casos de lectura ( § 168). No sería cierto que las variadas manifestaciones de lectura tengan algo en común y que sea precisamente esa
la propiedad que hace de ellas manifestaciones de leer. Wittgenstein cree
que, si para encontrar la esencia de la lectura hay que separarla de los
casos particulares de la misma, ella desaparecería, así como, a fin de encontrar la verdadera alcachofa «al despojarla gradualmente de sus hojas se
acaba con la alcachofa" ( § 164). Pero si no hay esencia escondida más acá
o más allá del fenómeno, tampoco habrá criterio único e inmutable para aplicarlo a la expresión. "En diferentes circunstancias aplicamos criterios
diferentes para la lectura" ( § 164) . Ésta no es algo único, porque su esencia
no es una cosa. Aquí, como en olros casos, lo esencial está en el modo cómo
jugamos el juego del lenguaje (§ 71) con la palabra lectura.
En resumen, los argumentos de Wittgenstein contra el "modelo" podrían
resumirse en dos tipos de crítica, dirigidas al concepto de significación.
En las Investigaciones Filosóficas desenvuelve argumentos procedentes de
nivel predominantemente lingüístico: ellos tratan de mostrar la inadecuación
del "modelo" en relación al uso del lenguaje y a los fenómenos lingüísticos
conocidos. Pero además, el texto presenta (aunque ligado estrechamente a
las obs-ervaciones lingüísticas) una preocupación primordialmente filosófica. A
este último nivel conviene situar su diagnóstico sobre la dirección particular
que asume -en filosofía- la inclinación generalizada de asimilar diferentes
tipos de expresiones y de funciones discursivas ( § 10, 13, 24, 81, 90, 104).
. La tendencia a concebir la totalidad del lenguaje como un modelo de "objeto designación'\ le interesa como fuente de insatisfacción filosófica (§ 36,
109) . Sólo a partir de un punto de vista decididamente filosófico, es como
se organizan las investigaciones sobre el significado de la esencia.
86

En esa perspectiva, cabe resumir el núcleo de las críticas dirigidas contra
el concepto filosófico de significación, en tres tipos de reduccionismo. En primer término, un reduccionismo semántico, explícitamente presente en el "modelo", al que cabría designar como "modelo referencial de sentido". ConsiBte
en tomar la denominación como paradigma de toda significación. Tal modelo
ve al lenguaje como un espejo capaz de reproducir la estructura, ya dada,
de la realidad. Así se llega a la idea de un lenguaje perfecto, mientras la
multiplicidad de las lenguas históricas resultan, en tal perspectiva, señal ele
imperfección y limitación que el pensamiento debe superar. Se necesitan,
pues, conceptos formados mediante una lógica rigurosa, que otorgue "cristalina pureza'' ( § 107-108) al lenguaje, para presentar los hechos de modo
adecuado y exacto (§ 402). Entre lo pensado y lo real habría un perfecto
isomorfismo -o correspondencia de espejo-. Según Wittgenstein, cabe al filósofo o al lógico redescubrir la lengua perfecta, oculta bajo los fenómenos
(§ 92, 96, 97) mediante el análisis y la definición. La concepción puramente
referencial del sentido no sólo obstruiría la pluralidad de los modos de significación, sino que concibe a esta misma "bajo el modelo de la cosa" (§ 120).
El autor insiste en que la consideración "cosificante" de las relaciones entre
lenguaje y realidad lleva al filósofo a la "caza de quimeras" ( § 94).
Concomitantemente, puede hablarse de un reduccionismo ontológico. Aquí
lo real poseería un orden esencial en sí, perfectamente independiente de los
modos como nos referimos a él, o a nuestro modo de decirlo. Procederia de
la "ilusión esencia lista" ( de origen platónico) que considera posible otorgar
un sentido nítido a la oposición entre naturaleza de la realidad y nuestro
conocimiento de la misma. La dimensión más importante de tal reduccionismo consiste en considerar la esencia a partir del modelo ontológico del
objeto físico (§ 293): tal un monismo ontológico de la "res". Este monismo
procede del monismo semántico del nombre. Si se impone la idea de que
basta lo que la palabra designa para entenderla ( § 264), se introduce la
obsesión del oh jeto-designación ( § 293) con lo que se llegaría al encierro de
un modo e."Cclusivo de consideración (§ 308). La tercera dimensión reduccionista es de tipo metodológico, enraizada en el concepto filosófico de significación y podría designarse como "cientificismo filosófico". Este adoptarla
un modelo uni\'ersal y único (por ello, filosóficamente comprometido) del
cuestiona.miento y de la comprensión. Al basarse en la pregunta: ¿ qué es
esto? parece comprometerse la respuesta. La forma de la interrogación lleva
a considerar los hechos a través de un modo de presentación (§ 50, 280, 435)
ontológicamente mistifica.dora afirma Wittgenstein pues lleva a predicar de
la cosa, lo que reside en el modo de la presentación ( § 104). De esta suerte,
la filosofía se compromete a través del "modelo" de investigación científica y
87

�precisamente porque el filósofo se dirige al lenguaje científicamente, que interpreta la semántica cosística, como una ontología coslstica explícita ( §
103). En la reducción de la Filosofía al ritmo de la ciencia es en lo que
reside "el paso decisivo en el arte de los trucos de prestidigitación" ( § 308).
Este es el mal entendido fundamental (§ 314) de una forma filosófica ejemplar que Wittgenstein llama Metafisica ( § 58-116) cuyo riesgo esencial teca.e
precisamente en ese equívoco (§ 458). Al monismo semántico del nombre,
responden, as~ el monismo ontológico de 1~ res y el metodológico de fo
investigación científica, que olvida un modo original de interesarse por lo~
fenómenos (§ 90, 108, 109).
La evaluación de las polifacéticas observac~ones de Wittgenstein en este
orden de análisis s6lo puede hacerse provechosamente, tras la consideración
de otro de los temas claves de las "Investigaciones Filosóficas": los "juegos de lenguaje'', al que dedicaremos un estudio aparte.

ORIGINALIDADE CRISTA DA FILOSOFIA
UMA INVESTIGAQAO FILOSOFOLÓGICA COMEMORATIVA DO
CENTENARIO DA ENctCLICA "AETERNI PATRIS" DE LEAO XIII
(1879-1979)

DR. PE.

STANISLAVS

LADUSANS,

s. l.,

Professor da Faculdade de Filosofía Na. Sa. Medianeira,
Director do Conjunto de Pesquisa Filosófica (CONPEFIL),
Sao Paulo, S. P., BrasiJ.

I. Problema
O PROBLEMA SUSCITADO pelo presente tema é candente, boje, apesar dos
debates dos anos 30 entre os fil6sofos famosos na Europa sobre a filosofia
cristii.1 Que significa este problema, importante para o cristio no mundo
atual?
Desenvolvendo uma investiga~ao filosofo16gica, isto é, urna investiga~ao
filosófica sobre a filosofia na perspectiva do presente tema, o dito problema
• Sobre esta discussao prolongada, centrada inicialmente na questáo de possibilidade
de urna filosofia crútá e ampliada em seguida, tratando da rela~o entre a pesquisa
fi!os6fica e a revela~o eruta, existe urna bibliograiia vastíssima, que se encootra indicada minuciosamente em dois livros, subsidios da presente investig~ao: lo. Antonio
Livi, "TI cristianesimo nella filosofia", L. U. Japarde, L'Aquíla, Itália, 1969, pp. 190;
2o. Carmelo icolosi, "Fede cristiana e riflessione filosofica". Roma, Ed. La Rocca, 1972,
pp. 341. É interessante a respeito o volume: "ll senso della lilosofia cristiana, oggi",
Brescia, Morcelliana, 1978, pp. 350. Esta obra cont6n as Atas do 320. Encontro do
Centro de Estudos Filosóficos de Gallarate, realizado em 1977. Veia também; "Pensamen.to Parcial e Totar', obra coletiva, coordenada pelo Prof. Dr. Pe. Sta.nislavs
Ladu.sáns, S. l., Edi~s Loyola Sao Paulo, Hrasil, pp. 294 (cfr. principalmente as
páginas 145-188; 288-289).

89

88

r

�impóe-se em termos nítidos: Existindo e operando hoje, como ontem, o cristao
e precisando ele inclispensavelmente, como ser racional, de filosofia. que tipo de filosofia entao ele deve abra~r. para nao atrai~oar a sua fé? Qualquer
tipo, mesma aqueta filosofia, que seguem os nao-crista.os, os anti-crista.os ou
urna filosofía diferente, de caráter novo ou original? Querendo ser fiel as exigencias racionais da filosofia e, ao mesmo tempo, as exigencias de sua fé, nao
cai o crista.o num equívoco lamentável, numa contradiyáo? Com outras palavras: E}..-iste urna legítima originnlidade crista da filosofia e, se existe, em que
ela consiste?
Por originalidade entendemos aquí a novidade, que pode ser legítima na
filosofia, significando seja a novidade de conteúdos inteligíveis, seja denotando
a novidade de urna maneira consciente de filosofar, quer pessoal, quer consdentemente agrupada e responsável. 2

•

O problema formulado sobre a originalidade crista da filosofía faz entender
logo que ele visa primordialmente a rela~áo entre a raza.o filosófica e a
rcvela~o cristá, entre a razao e a fé, nao em abstrato, mas em concreto, tendo
em conside~áo a pessoa e.iástente do cristáo. Este problema complexo e
crucial, ero todos os séculos, após o advento do cristianismo, costuma ter boje
várias outras formas de expressáo, como, por ex:emplo, quando se move a
questao sobre a cultura e a fé crista, sobre a comunidade política e a Igreja,
sobre a universidad e e a fé, etc. 3
Porém, a pergunta, acima enunciada, que envolve em cheio a questao do
relacionamento da razáo filosófica e cla fé crista, nao está ero desarmonia
com as formula~óes problemáticas ora mencionadas, mais ou menos diferentes
do questionar em pauta, porque ela é fundamental para a solu~o de todas
aquelas questoes, vitais e importantes para os nossos tempos. Mais: o assunto
abordado pela presente pesquisa sintoniza de um modo especial com a encíclica "Aeterni Patris" de Leáo XIII, que se cmpenhou com ardor para restaurar a filosofia crista, conforme o pensamento de . Tomás de Aquino, tratando
ampla e profundamente sobre as rela~oes entre a fé e a razáo filosófica.
Seja, pois, a presente investig~áo de caráter filosofol6gico urna homenagem
sincera ao Papa-Filósofo Leao XIII por ocasiáo do centenário da célebre
Cfr. Leonardo van Acker, Criatividade na Filosofia, cnsaio publicado na revista
"Presem;a Filosófica", conjunto de 1975, pp. 259-263.
• Cfr. a co:nstitui~o Gaudium et Spes, Concilio Vaticano TI, 1965, nr. ru:. 53-62;
73-76; Evangelii Nuntiandi, exortm;áo de Paulo VI, 1975, nr. 20; Sapientia Christiana,
const. apostólica de Joao Paulo II, 1979, etc.
1

90

encíclica "Aetemi Patris", • carta magna da filosofia crista! Este documento
pontificio projeta uma luz penetrante sobre a criatividade do crista.o-filósofo,
pondo ero evidencia e propondo como modelo Tomás de Aquino, uro santo,
que demonstrou, com o exemplo de sua vida crista, a hnportincia da verdadeira e sólida espiritualidade para urn filosofar profundo e fecundo.

II.

Aproximafáo para a solufáo do problema

Um dos tennos fundamentai.s do problema colocado é a ra.záo filosófica.
De que ra2áo se trata aqui? Nao de uma razao em abstrato, ser ideal, que
nao existe na realidade, nem como faculdade cognoscitiva, nem como atividade cognoscente. O que existe na realidade como agente pensante é a pessoa
humana concreta. E quem faz a filosofia nao é a raza.o independente da pessoa, mas a pessoa existente por mcio de sua raza.o. Toda e qualquer concep~o
filos6fica, antes de ser escrita num volume ou numa série de volumes, é
uma ciencia consciente de um filósofo existente concreto e, depois de ser
comunicada, volta a ser filosofía, quando íica entendida por pessoas viventes
critica e conscientiemente, baseando-se na evidencia objetiva. É o homem
concreto, ser racional, detendor de urna certa experiencia, que fi.losofa, e
els nao é a razao pura. Por isso, a filosofía, que busca as últimas solu&lt;;éíes
das í1ltimas questoes, é uma obra essencialmente humana, que se explica nao
só pelas causas específicas do conhecimento, mas também por outros fatores
e condic;oes do homem todo, concreto e histórico, su jeito
influSncias dos sentidos, da vontade, do sentimento, do tempo, da terra, da na~o, da educai;ao
recebida, literatura nacional, religiao, etc. Como o nosso filosofar náo se dá
sem o nosso eu, assim o nosso _eu nao existe sena.o ligado as circunstancias
concretas que constiluam, num certo sentido, os pressupostos para a atividade
racional filosófica. Tudo isso &lt;levemos ter em considera~ no caso do crista.o
filósofo. Assim entramos numa breve ilustr~a.o da fé crista, outro termo fundamental e um pressuposto indispensável para a solui;íio do problema sobre
a originalidade crista da filosofía.

as

No homem crista.o pensador encontram-se, numa unidade concreta, o filosofar, que é urna atividade natural e a fé sobrenatural, que significa Uílla adesiio
• Leio XIII, Epistola Encyclica, 4-VIII-1879, Roma, publicada em latim, na forma
de um opúsculo de 48 páginas, 1879 (boje, portanto, histórico, sendo centenário;
usado aquí para as citac;:óes); em Acta Sanctae Sedis, vol XII, 1, pp. 103-134; publicada em Leonis XIII Pontilicis Maximi Acta, vol. I, Romae, ex Typographia
Vaticana, 1881, pp. 255-284 como "Epistola Encyclica de Philosophia. Christiana ad
mentem Sancti. Thomae Doctoris Angelici in scholis catbolicis instauranda"; "Civiti
Cattolica", 1879, vol. XI, ser. 10, pp. 513-550.

91

�a Jesus Cristo e a Sua doutrina de salvac;ao. Ero virtude da fé o crista.o aceita
nao só aquelas verdades que a inteligencia humana nao pode atingir por si
mesma, mas também nao poucas outras, que sao acessíveis a raza.o a base da
evidencia objetiva, a fim de que elas possam ser conhecidas por todos, ero
virtude da autoridade de Deus revelante, coro uma facilidade rápida e
sem mistura alguma de erro. 6
Porém, a adesáo do homem as verdades reveladas nao pode ser fideística
ou cega, sem motivos racionais. Por isso, o crista.o deve adquirir a certeza,
referente ao fato histórico de revela~o divina e ao órgáo destinado por Deus
(Igreja) para conservar, propagar e defender o patrimonio das verdades reveladas. O ato da fé crista pressupóe, pois, a busca das razóes de crer, dos
motivos da credibilidade, qué sao, em grande parte, de caráter filosófico,
como a capacidade de conhecer a verdade, o conhecimento da existencia e
providencia de Deus, criac;ao do universo, o discernimento da verdadeira
religiao revelada, liberdade e responsabilidades do homem perante Deus, a
onisciencia e santidade absoluta de Deus. Porém, aquela certeza, exigida pela adesao perfeita do crista.o a revelac;ao divina, baseada nas verdades racionais, nao constituí o motivo suficiente para o ato da fé, que é formalmente
um ato intelectual. t apenas um pré-requisito para que o ato da f é crista
harmonize com a razáo natural. O motivo do ato da fé crista é a autoridade
de Deus revelante, enquanto ela é a Primeira Verdade no conhecer e no
manifestar o conhecimento, isto é, a ciencia absolutamente infalivel e a veracidade absoluta. Assim, pois, o crista.o assegura a racionalidade da sua fé
sobrenatural, mas nao racionaliza esta fé, superando o fideismo e o racionalismo. Descobre também a obriga\;áo de crer.
Resultam assim brevemente ilustrados os dois pontos básicos, que aproximam
a solu~ao do problema sobre a originalidade crista da filosofía. Mais! A esta
altura, concluindo, é já possível colher o primeiro fruto da investiga~áo, pois
resulta que, sendo o homem num certo modo naturalmente crista.o, conforme
a tese de Tertuliano, a filosofía é também, de algum modo, natur-almente crista.
Que significa isto? Significa urna propriedade especial da filosofia, que nao
possuem as ciencias matemático-experimentais e técnicas. Dado o fato histórico da revelac;ao divina, o dinamismo filosófico natural do homem nao cría
obstáculos contra a aceita~ao do dom da salva~áo, que vem do Alto, mas abre
e dispoe a mente humana, de algwn modo positivamente, para o encontro com
o cristianismo. Por isso, Lea.o XIII na "Aeterni Patris" declara, que "a
filosofía, quando usada devidamente por pessoas sensatas, tem a virtude de
abrir e de aplanar, de alguma maneira, o caminho que leva a fé verdadeira,
• "Aeterni Patris", opúsculo histórico citado, p. 8.

preparando, de modo conveniente, a mente de seus discípulos a aceitar a
revelac;áo: foi por isso que os antigos a chamavam com raza.o, ora wna institui~o preparatória para a fé crista, ora o prelúdio e auxilio do cristianismo,
ora o pedagógo para o Evangelho". 8 Precisamente oeste sentido já resulta
alguma originalidad e crista da filosofia: a raza.o filosófica do homem é naturalmente crista. Por isso, a famosa expressáo: "inteligencia em busca da fé"
-"intellectus quaerens fidem"- possui também boje todo seu vigor gnosiológico, metafísico e ético.
~ isso que vale quanto ao crista.o potencial, antes que a fé se instale na
sua alma. E qual é a originalidade do filosofar do cristáo crente, depois da
presenc;a atuante da fé? -surge a pergunta que nos leva para a nova fase
da reflexao filosofol6gica.

111. A. segunda dimensáo da originalidade cristá da filosofía:
o caminho cristáo de filosofar
Após a acei~o do cristianismo, a pessoa, que professa e vive a fé crista,
se encontra numa nova situa~áo concreta, que confere a filosofía uma nova originalidade, enquanto beneficia o exercício da raza.o filosófica. Podemos falar,
por isso, da segunda dimensáo da originalidade crista da filosofia.
A reflexáo filosofológica deve ser bem entedida nesta fase de sua articula~o.

Ela será totalmente equivocada, se alguém sustentar a tese de que, seguindo
a fé, o cristáo nao pode ser u.m filósofo autentico. Este ídolo da auto-suficiencia
racionalista deve ser rejeitado pelo cristáo. A sinceridade radical no filosofar
nao exige que o crista.o se coloque neste apriorismo arbitrário paralizante, mas
o coloca num estado correto e fecundo do filosofar, que consiste num exame
crítico universal em relac;áo aos conteúdos pré-filosóficos. Iniciando a atividade filosófica num certo momento de sua maturidade intelectual, o crista.o
aceita, em virtude do exame crítico universal, como inegável o que se manifesta evidente e indubitável; legitima o que se revela como legitimável; coloca
em dúvida o que se encontra como duvidoso; rejeita como falso o que é errBneo.
• ''Ac primo quidem philosophia , si rite a sapientibu.s usurpetur, iter ad veram
fidem quodammodo sternere et munire valet, suorumque alumnorum animas ad
revelationem suscipiendam convenienter praeparare: quamobrem a veteribus modo
praevia ad christianam fidem institutio (Clem. Alex;., Strom., lib. I, c. 16; 1. Vll,
c. 3), modo christianismi praeludium et auxilium (Orig. ad Greg. Thaum.), modo
ad Evangelium paedagogus (Clem. Alex., Strom., I, c. 5) non inmerito appellata est"
"Aetemi Patris", opúsc. cit., p. 8.

92

93

'

�Uma pergunta surge agora: Procedendo assim críticamente, deve o cristao
filósofo rejeita.r a sua fé, como exige a mencionada posi~ií.o racionalista, que
confunde equivocando-se os pressupostos legítimos coro preconceitos ilegítimos?. • . áo, porque o cristáo tero consciencia de que as verdades da íé
tém sua fundament~áo racional sólida e constituí assim um livre obsequio
racional a Deus. Por conseguinte, a vida sobrenatural é para o cristáo uro
pr uposto enriquecedor, pois é ela que purifica e eleva a vida natural, que
contém em si, como uma dimensa.o íundamental, o dinamismo multiforme do
filosofar. Como entáo a íé \;vida, como um ponto de partida intocável e
como um caminho, in{luencia o processo do filosofar? Como ela contribuí
originalmente para a filosofia?
Respondcndo a esta pergunta, convém dizcr logo que esta contribui~ao náo
significa a suprcssao da filosofia como inútil e prejudicial para a vida crista.
A fé náo é antagonica razáo. A consciencia intelectual atesta claramente ao
cristáo que sua concli~áo de crente nao lhe destrói o processo natural de abstrair o inteligível d6 sensível, de reíletir, de julgar, de raciocinar e de operar
normalmente na investiga~áo científica com as potencias naturais de raza.o,
da vontade, etc. Por isso, o filosofar nao perde sua autonomia legítima. No
processo d filosofar, o cristiio nao baseia suas afirma~ócs ou nega~ocs nas
verdades da fé, mas na evidencia objetiva.

a

A contribui~ao original da fé crista é de outro cara.ter. A fé vivida pelo
crista.o amcilia o filo~ofar, ante de tudo, num sentido purificador, enquanto rernove os obstáculos qu impedcm o excrcício de ra1:áo filosófica 110 scu
gravitar para o real, a fon de descobrir as evidencias profunda . O cristianismo
proporciona ao fil6sofo, hornero frágil por sua natureza. meios de ajuda
sobrenatural, fortüicamdo-o para que ele possa dedicar-se com seriedade e
constancia a sua tarefa, que exige grandes !.acrifício e grandes virtudes morais.
A filosofía, para que c:begue realmente a sua perfci)áo, exig nao só um
exímio talento natural, mas tambéru a participa)ao constante de altas virtudes
do cristao todo, como personalidade, atuando e agu~ando a razáo ao máximo,
procedendo realisticamente com ordem, analisando com penetra)ao e sintetizando com coerencia.
Quando uro fil6sofo chega a \'iver realmente como cristao as bem-aventuran)as do ermao da • fontanha. 7 consegue entao sintonizar com a verdade
numa mane ira tao feliz que se cría nele uma conatulidade afetiva com tudo
que é verdadeiro. E ta conaturalidadc é vital para o progres o da filo ofia
nos clias de boje, tao imecliatistas, pragmáticos. passionais e scntimcntai ..

' Mt., 5.

94

Ela promove de urna maneira extraordinária a vida intelectual, também
natural filosófica, como o cxvlica amplamente . Tomás de Aquino, encontrando luze em Aristóteles.ª O hábitos \rirtuoso5 fadlitam o discemimento
intelectual e fecundam a investiga)ao filosófica atualizada. E te ponto con •
titui, pois, uma originalidade notável cm rela~áo ao filosofar. Tendo tudo isso
na mente, Lea.o XIII é incisivo na "Aetcrni Patris", quando afirma que "aqueles que unem o estudo da filosofia com o obsequio a fé crista, ~ao excelentes
no filosofar" .9 Indica logo a raz.:'ío disso num sentido existencial: "visto que
o ·plendor das verdades divinas, penetrando a alma, vcm em auxílio da
própria inteligencia; longe de lhe tirar o quer que seja da sua dignidade
aumenta-lhe comidera\'-elmente a nobreza, a penetrai;ao, a solidct•.10
'

qua! é a ~ o ?esta originalidade crista do filo.ofar? Ela tem

sua explica~ao na coexistencia, na pessoa concreta do cristáo. do hábito filosófico natural
contraido pelos atos de filosofar, com o hábito sobrenatural da fé, raíz ;
fundamento da justificai;ao, bem como com outros hábitos virtuosos que se
originam em virtude da VÍ\'encia religiosa. E ta coexistencia estimul~ e promore, de uma maneira original a atividade filos6fica do cristao, como também
a sua fé, nutrindo-a, defendendo-a e fortificando-a, 11 conforme a famosa
exprcssáo de que a fé procura a inteligencia -"fides quaerens intellectum".
como isso constará mais tarde, no capítulo quinto, ressaltando a quarta dimensao da originalidade crist..=i da filosofia. A experiencia interna do crista.o
o testemunha infali\'clrnente. Em vírtude da unidade substancial da pessoa
humana, as potencias, os hábitos e seus atos relacionam-se dinamicamente
entre si, constituindo urna estrutura e conservando a diversidade de seus
objetos formais, em beneficio do homem todo, na perspectiva do seu firn
último.
Por conseguinte est:i coexistencia é consi ·tente. Por i o, a atividade filosófica do cristao pos ui inegavelmente o caráter intrinsecamente racional cu a
devida independencia, pois o crc.nte como filó ofo náo tcm por objeto o que
• StanisJavs Ladusans, S. l., "Preseni;a filosófica", Sao Paulo, l 975, pp. 32-35.
• "Quaproptcr qui philosophlne studium cum obsequio fidei christianae coniungunt,
ii optime philo ophantur" - ''Aeterni Patris", opúsculo citado, p. 19.
ia " • • • quandoquidem dh·inarum veritatum splendor, animo exceptus, ipsam iuvat
intelligentiam; cuí non modo nihil de dignitate detrahit, sed nobiliiatis, acuminis,
finnitatis plurimum addit ' • ".\ett.rni Patris'', opúsc. cit., p. 19. Veja tamMm o texto
de Lea.o XIII na p. 11 do dito opúsculo, que é o seguinte: "Quod &amp;i vero naturalis
ratio opt.imam hanc doctánae segetem prius fudit, quam Christi virtute fecundarctur
multo ubeniorcm certo progignet, posteaquam Salvatoris gratia nativas humana;
mentis facultates inuauravit et a.uxit".
11 Santo Agostinho, De Trioitate, livro XIV, c. J.

95

�Deus revelou, mas as coisas cognoscíveis pela luz natural da razio. Se o
erente procede na perspectiva da Divindade ( SS. Trindade) , que constitui
o seu objeto formal, ele enguanto fi16sofo tero como ponto de vista os últimos
princípios da realidade e da ordem lógica, cognoscíveis em virtude da evidencia objetiva. Mesmo Deus é conhecido filosoficamente pelo crista.o enquanto resplandece no universo como Legislador Supremo, Sumo Bem, Causa
primeira eficiente, Ser Subsistente participado, Ordenador Supremo, etc. Se
a luz do crente é a razao iluminada pela fé, a luz do crista.o filósofo é a
razáo natural, isto é, o seu conhecimento fundamentado na evidencia racional
das coisas e nos primeiros principios da ciencia, evidentes ero si e por si mesmos, sem nenbuma demonstrac;ao rigorosa. Se o objetivo do crente é descobrir
o que foi e.,catamente revelado, o seu objetivo enguanto filósofo é buscar, encontrar e comunicar a verdade racional, :;nosiológica, metafísica e ética.
Existe, pois, urna hannonia nesta coexistencia da razáo filosófica e da fé
crista, que é consistente e possui a sua última razao explicativa em Deus. A
última raiz ontológica da natureza racional do hornero é Deus Criador, que
nao é diferente de Deus Salvador, Autor da ordem sobrenatural. É, pois, o
mesmo Deus, em que se fundamentam, em última análise, a verdadeira razao
filosófica do crista.o e sua fé teológica, patenteando assiro na sua raíz onto16gica profunda a harmonia original do verdadeiro filosofar crista.o.

A originalidade crista da filosofia patenteia, do ponto de vista epistemológico, o caráter especial da influencia que a razáo filosofante recebe da parte
da fé formada. Esta influencia é positiva. Mais: ela é também de algum modo
intrínseca. A razáo disso é, porque a cristianizac;áo da inteligencia é intrínseca
e nao algo de extrínseco; segundo, porque o ato da fé e o ato cognoscitivo
filosófico, que se influencia.ro mutuamente, se encontram formahnente no intelecto humano, embora cada um possuindo a sua estrutura epistemológica
diferente. Conservando cada um a própria especifícidade, resultante em virtude
do respectivo objeto formal, aque1es atos se relacionam influenciando-se mutuamente apenas no plano do exercício, que é diferente do plano de espccifica~áo. Fica salvo assim logicamente o conceito de filosofía crista como náocontraditório, porque a influencia da fé sobre a razao se dá no plano do
exercício e nao plano de especificac;a.o formal, como isso se verifica no caso da
certeza livre, quando, conhecendo suficientemente os motivos, que bastam para que a inteligencia dé o seu assentimento, se requcr ainda, por razóes práticas,
o influxo da vontade, para que se removam os obstáculos e resulte a adesáo
intelectl.lal firme. A autonomia ou independencia da filosofia crista como
ciencia racional está no plano da especifica~o formal e fica garantida, como Lea.o XIII declara na "Aeterni Patrís", dizendo que a filosofia crista

possui nao o caráter teológico sobrenatural
,
sofia, isto é, "o seu método os se
. . '. mas o carater da verdadeira filo'
us pnnop10s e os seus argumentos".12
Tudo isso' por'em, nao
- Significa
• •
como Leao XIIT
.
que a razáo deve ser separad a no f~l
f
1 oso ar da fé b
d repetidamente
_ insiste'
que é superior ao conhecimento hum
A . ' ~sea - a na revelai;ao divina,
ao ídolo da auto-suficienCJ.a· ra .
li ano. .fil~sofaa nao pode ser sacrificada
c10na sta e exmur
d
entre os quais figura a fé cris~::: S . . d
-~ os pressupostos legítimos,
·
.
...... UJeitan o-se a revel - di ·
filosófica recebe no seu exercíc1·0 numerosas vantagens.ac;ao vma,
a razao
d
.
mente da fé, ela cai ero desvios A L:. , . d .
. , separan o-se hostil.
, .
. llllltona a filosof1a o atesta 1
p or isso,
e JUSto ter ho1·e em. co ns1.dera!tªº
- a lapidar
.
.
exp
- d c aramente.
.
Biran de que
a
inteligencia
deve
b
.
¡·
"
.
ressao
e Mam
.
uscar a mte 1gencia por
· da
f'
. de
_
que a proteJe e orienta.. "intelleetu s quaerens mtellectum
.
mem
e
cnsta,
por fidem".18
Concluindo esta fase da presente
uisa , .
.
.
vivida constitui para O crista.o
pe~
' e ,J~Sta, pois, afirmar que a fé
utna VJa magníf1ca p
"d ·
profunda e eficiente t a fe' . tara a Vl a mtelectual
. .
·
cns a que o coloca em ót'
d' .
Cl.alS para exercer frutuosamente a
- fil 'f'
raza&lt;,
oso 1ca 1mas
sem pcon ·11,oes ex1stenmude a essencia racional da fil fia As .
,
ress10nar que se
cífico, a razao é levada a alcan01: . 1 -~•
seu processo filosófico espeevidencia obJ' etiva racional q i;
eg11:1111a seculariza'1áo" em virtude da
ue a etermm.a ev1·tand 0
"secularismo" que diz 0 afastamento da razao
'
d 0 , ·5ªº
• mesmo
.
+- tempo ' o
mente o cristianismo
.
cn tlalllsmo. .i:. precisa- que proporciona ao filósofo novas circunstanc1·as
ere t as para a reflexao um
• h
. confé sugerindo co
'
ca.mm o novo ~entro do pressuposto e universo da
,
,
mo vamos ver em segmda ex
a serem examinados racionalm t p .
presamente, novos conteúdos
en e. or isso tero raza. 0 p· t p • •
concluindo em 1977
d
'
ie ro nm, quando
os pro1onga os debates do 320 E
,
sobre o sentido da filosofía e . ta h .
sal
·
~contro de Gallarate
ns ' OJe, res ta a genuma originalidade da

~?

aª

u "I n ..
us autem doctrinarum capitibus uae er .
.
liter potest, aequum plane est sua. m th ,dq
. P cip~e ~~a mtelHgentia natura.
'
e O 0 , SUJsque pnncipus et argu:
ti
• hil
sop h iam: non ita tamen, ut aucton·tau· d'ivmae
.
sese audacter btrah men'ds un p ocu:m constet, ea quae revelatione mn· o•. su oll ere v1 eatur. Imo,
.....,cunt certa ventate
. .
ad versantur pariter cum recta rati
'
. .
P ere, et quae fidei
timul et rationis iura violaturum, :~e puclgn~e, .nove?t philosophus catholicus se fidei
.
con us1onem aliq_uam amplectatur
t:ae doctrmae repugnare intellexerit"-"Aet p,,
, quam reve!a11 Ca
1
.
.
. , o. c., pp. 17-18.
. rme o N1colo1n, "Fede cristiana e rillessione füosofka" 197
páginas 69-96, onde O autor ap==nta
.
•~
a tese d·e .c.tlenne
Gils . ' b 2, p. 83.~ Cfr.. as
geradora da razáo. Veja tamb6n
á .
on so re a revela,e;ao divina
na conce~áo de Jacques Marita· as Ámgbmas 9~-11? sob~e o conceito de filosofía crista
.
lil.
os estao sintoruzando ent
• T
.
e valiosas hlZes para a presente solm;áo da problemática filosofo re_ s1. razem m_mtas
fundamentalmente
pela encíclica "Aetem·1 pa tr'is" de L eao
• XIII lógica,
. •
e b que·· se onenta
ta d a suf1c1entemente na discussáo dos anos tr'mta sob re a filosofaa
.
: cristá..
m ora nao aprovei-

~

97

96

humanitu-7

�. que o cns
. ta·o experimenta na sua vida in,. oa
filosofia, em virtud e da inI1 uen
¡,
t lectual profunda.H
e
·
e Neo-esco as1 . dos Doutores Esco¡1.~
i.1.:1tlco
o filosofar dos Padres da . ~eJa, fé . ta como a história o testemunha
. fl ,. .a positiva da
ns '
to
ticos houve esta m uenc1
.
te dela deriva um aumen
. - f unda que prec1samen
,d
com clareza. Ela fo1 tao ec
ºd d resultando tantos conteu os
.
. fl s6fco da hum.am a e,
.
notável do patnmoruo i o i .
ra renovar todas as dirnensoes
. ·to atuais e concorrem pa
d
á . o
novos, que boJe sao ~w
. A .
ente dos últimos vinte anos o tr ~1c
do autentico humanismo, ~XJgen~ u1ades ainda maiores. Quais sao precisaséculo XX, para que se ev1tem ca~ . ? Esta pcrgunta inicia a no\&lt;a fase
mente estes con teúdos filos6ficos ongina1s.
da reflexáo filosofológica.

.
dor ' movimento
.
histórico do pensamento mova
Um gigantesco mov•~~to
20 século ' constituí uma busca ~filosófico patrístico-escol~tico'. de qu~se O resultado desta medita~ao colebva
cional tenaz e lenta da filosofta pe;fe1~.osofia crista que é um conjunto de
prolongada é inegávcl: advento ªr •dadas e ordc~adas pela raza.o humana,
verdades racionais, descobertas, apro und
te da Revela~áo de Deu . Este
,
ela rccebeu a par
. .
, lo
xíl
graras aquele aw 10 que
. t
práo desde o primeiro secu
~
·
linuado sem in erru ~ ,
.
·
movimento filos6f1co, con
sua raizes na f1losofia grega,
.
é
plo no espa~o, tem
.
até os no os d1as,
~
Tem o seu ponto mais alto na s1.stemaextendcndo-se ainda roa1 no_ temp1;25-1274) como Leáo XTII (1810-1903)
tizadio de S. Tomás de Aqwn~ ~ "
.' p tri ,, que considera a melhor
~
nc1chca
etemi a
,
·¡ fº
!!alta oficialmente na sua
,
.
vo conteúdos f1 oso 1cos,
re
..
de 25 anos. Wl!;1ram ass1m no
de seu pontif1ca~o
. d u' e·1s
fi\osofia pré-cristá.
, .
lá ucos irre u v
Patnst1co-esco
'
fl .,:; 0 filo o. argumen to para que
,
.
terc iro
. a. re e..... . - d
Estcs contcudos constJluem o
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bre a origmabdad crista a
• d a mais a te e so
fol6gica po a corraborar am

a

. . a il tema di una. mía
pros ima
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porre e che co t1tu1r
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" "La formula che io vorre• pro
1·1 [ia
essuna filosofta ~ po ib1 e e n
l vía cri tiana alla 1 oso ·
di{ferenza del non
ricerca ~ questa: a
.
.
dº ch.i la esercita. 11 credente, a
. .
orto
situa nella condí.7jone enste~zi~le 1 •
contesto di esperienza in cw, il rapp

~º::

n la Trascendenza ~, fa man es o. .
.
ti e l procedura ad una n cmo
~;sto e queste categorie fomiscono ins1em:n~!:to di enuina originalita alla ~l~~olia
recuperatrice che puo e deve po~re u~ ...~ ali infuori di qucllo della sua perenruta -o.
tout court, che non sopporta altn agget

Estes conteúdos -patrísticos, escolásticos e neo-escolásticos- evidenciam
o seu valor extraordinário para o bornero, para a época atual, enguanto
convergem de urna maneira orgánica e incisiva para fundamentar racionalmente o autentico humanismo, que é pluridimensional, antropocentrko apenas
no sentido gnosiológico, mas teocentrico do ponto de vista m tafísico e ético.
Como se articulam aqueles novos elementos íilos6ficos na estrutura~o do
vcrdadeiro humani mo?

a

IV, A originalidade cristá da ~ilosofia
. t"dt
dos novos conteudos
em vir
..

credente, ha il privil ~io d1 v~c7 :el~en categoric dell e.5isten1:a storica, Qu~;

filosofia. Este argumento resulta em virtude dos novos conteúdos filosóficos,
aJcan~ados pelos cristáos, com novas disposi~oes espirituais, que autorizam a
definir a filosofía crista da seguinte maneira: a filosofía crista é filosofia,
existente na história, acrescida notavelmente pelos novos conteúdos originais,
em virtude da influencia do cristianismo.

Em rela~o dimensáo gnosiológica. do humanismo, a razao humana conscientizou-St' melhor, sob a influAncia do cristiani mo, que nao pode encontrar
em si mesma salva~áo. A razáo humana nao pode ende usar-se: ela é limitada
e
auto-suficiente. Por isso, nao pode pretender roa.is do que pode. Sob
a mesma influencia crista, a razáo humana penetrou mais a fundo no scu
valor natura! cognoscitivo e no seu alcance vital na solu~o dos grandes problemas do homem. A dimensáo gno iológica é fundamental para a constru~o do autentico humanismo, nao só porque o eu humano ' o centro consciente da ciencia em todo os seus s ntidos, mas também, como cristáo lx&gt;m
abe, a razáo humana desviada, como, por exemplo, pelo racionalismo ou
ideali mo absoluto, desvia a vida humana toda; n razáo humana sadia beneficia grandemente o homem e o u agir. Por isso, Leao 'III insiste na
"Aetcmi Patris" sobre a educa~o filos6fica e valoriza~ao da ra.záo, que é um
dom natural do homem, pociendo ser depnmido ou também supervalorizado. 14

nao

a

Quanto dimensáo metafísica intra-humana do humanismo, a contribu~ao
filosófica dos cristios, iluminados pelos conteúdos da fé, foi táo grande e
decisiva já nos seis primeiros ' ulos, que resultou um conceito novo da pe soa
humana. O fil6sofo pré-cristáo nao chegou a ter uma idéia clara do que
seja a pes a humana. Foram os roistérios revelado de
. Trindade e da
Encarna~ao do Verbo eterno que projetaram luzes sobre a especula~ao metafí ica, a qual, tendo em vista a vida intelectiva, voHtiva e a consd@ncia do
u Veja, por exemplo, pp. 5-6 do opúsculo citado, onde Lea.o XIII di'Z: "Curn enim
insitum homini natura sit, ut in agcndo mtioncm duccm sequa tur, si quid intelligentia
pcccat, in id et voluntas facile labitur: atque ita contingit, ut pravitas opinionwn,
quarum e t in inteUigentia sedes, in humanas actione influat, casque pcrvertat. Ex
adverso, si $303 meru hominum fuerit, et solidis veri.sque principii lirmiter i.ruistat, tum
vero in publicum privatumque commodum plurima beneficia progignet".

c., pp. 333.

98

99

�ser racional, o definiu como existente distinto na natureza racional, evidenciando assim aquela dignidade especial e única que o hornero possui no universo material em virtude de sua alma espiritual e imortal. O bomem náo
é mais coisa, instrumento, número, .simples membro da coleth~dades, mas
possiú um valor intrínseco tao grande, que abre, como sujeito de dircitos e
de,·eres, novos e fecundos horizontes para a vida económica, política, social
e cultural. A Declara~áo Universal dos Direitos Humanos da 01 U, de 1948,
a Declara~o dos Direitos dar Crian~ da O U, de 1959, sáo dois e.xemplos
inequívocos da penetr~o da doutrina filosófica dos cristáos dentro da estruturas do pensamento ocidental e oriental, ofrerecendo ao mundo atual trágico, sob o signo do cristianismo, beneficios imeosos e indicando caminhos
claros para a mútua compreensao e para a paz universal.

a

Também em rela~ao
climensao axiológica descensional do humanismo,
o Cilosofar dos cri táos, orientados pela f é, abriu novas perspectivas para relacionar devidamente os valores materiais -técnicos, economicos e outros afinscom a pessoa humana, superior a todos esses valores, tendo cm vista o seu
fim último transcendente. O cristáo como filó ofo, encontra assim um modo
novo de conceber o seu lugar no universo material, transcendendo o atropocentrismo terrestre e encontrando um humanismo novo. Conforme esta concep~o filosófica nova, as coisas sao criaturas de Deus transcendente, Ser
total e absolutamente absoluto. Isso nao diminui a realidade e o valor das
coisas deste mundo, mas obriga a descobrir o seu sentido profundo, a respeitá-las,
a agrad ce-las como dons que vem do Alto e a usá-las coro indiferen~a ativa
e superioridad de espírito, exigencias da verdadeira felicidade humana.
Quanto a climensáo filos6fica entre-humana ou horizontal do humanismo,
o filosofar dos cristáos elaborou, sob a influ"'ncia da fé, a nova filosofia da
fraternidade humana, entendendo os seres humanos fundamentalmente iguais,
enguanto tem a mesma origem, a mesma natureza e o mesmo fün último
bem como baseando a ordem economica na ordem política sadia, a ordem
política na ordem social nova, a ordem social na ordem jurídica, a ordem jurídica na ordem moral e a ordem moral na ordem religiosa auténtica. Todos
os bomens posruem a mesma dignidade de pessoa. Por conseguinte, o outro
nao pode ser considerado como ser explorável, mas como próximo, fim em
si, como innio. A encíclica "Redemptor Hominis" d Joáo Paulo II ilustra
a fundo a dignidade humana, considerada em si e socialmente, elevada pela Cruz
do Calvário, fonte da salva~o e da regener~ao perfeita, que ressalta ainda
mais a igualdadc fundamental entre os homens e entre os povos. E ta é a
nova ordem social do homem novo, que luz do valor da pessoa humana reconhece e defende a dignidade da familia, da sociedade nacional e da huma-

a

nidade inteira.

100

Em rela~áo a dimensáo metafísica
b
manismo a filosofía dos cns· ta:·r·
supra- ~ a ou ascencional do hu'
os pun icou e ennquece
..
influencia do cristianismo a filosofi d De
u poSttivamente, sob a
1 e
he
'
us O pensamento p ' · e gou nunca a um conhecimento claro e nítido d
re~cnstao nao
mesmo quando nao identifica Deus com o mundo \ ~scendDeencia ~e ?eus,
conce~ao pré-cri.stá plena
t
or isso,
us nao e, na
'
men e 1'nno nem o m d é I
dano. como ncm o homem é J
J
un o
p cnamente munp enamenk humano Ccex· t
t
f onnando um único sistema o d .·
. . . IS em e emamente,
'
n
e
\tgora
a
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A tr
d" .
De us encontra a sua autenticid d s6
.
. . _anscen enc1a de
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a e
m ,mude do cnsuarusrno
1
lSlta
o er Subsistente da p . .
C
. .
, pe a metamundo "ex nihilo SlÚ et ' b. ti'~1ra ausa ef1C1ente, Criador livre do
o ser existem A~;m }. b su dlCC .. _eus é o Ser; as coisas e o homem tcm
'
•
........ él
ase a paruc ipac;ao
- e de outros sinais da contingencia
o problema
da
.'
ongem encontrou a sol - f1 , ·
,
clara uma transcendA .
1 .
u~ao t osof1ca convincente, ficando
enc1a re aova da pessoa h
verso material. Deus absol tam te
uman~ cm rcla~o ao
'
en transcendente e Cnador liv
.
d o mundo para ser e para user feliz
re, nao preosa
Ser upremo e do S
B
~ . omos n6s que ternos nccessidadc do
umo em para e.'Osbr par
.
c;ando a felicidade A nova metafi .
1
'
ª.
agir e para ser mais, alcan.
s1ca a arga assun os ho .
l
.
d o conhecimento análogo que nos I
. d
nzon es, em \1rtude
.
'
eva a sa1r o mundo cat
. 1 ,
e a atmgir com validez as realidade
egona univoco
mas també·
- .
s transcendentes. ao só a n~ao do ser
m outras n~ocs unportante
n r
'
de verdadc, unidade bondade causa s °,: 1 oso ia_ ren~vada, como as n~ocs
foram libertadas d
tr
'
' ~o, gerac;ao vida, saber, amor etc.
també
. as. es. ctczas' graras
&gt;'
m uenc1a do cristiani mo I to 'P '
m que o cnstiamsmo implica urna fil f'
.
rova
citada e sistematizada rae·
1
oso ta ampla, capaz de ser expli1ona mente.

ª

A

a· .

.

wu-

a. n

A

•

na~:r~ulta umbsal abertura espe~'.al do cristao filósofo para a ordem sobre' om a o utamente gratuito de D us
b
d
.
filosófico-teológica conciliando b
.
• em u~ e uma mtegra~o
'.
armoniosamente a razao e a fé natureza
gra~a. que transfigura o homern velho no homem novo irnarren '.- . d C · e
to Tomá d A ·
h
,
o
,na e nsh.
.
e qum~ c egou a elaborar com originalidade coruistente esta

ª

~::ª~

~;~ª~ féao mesmo bt mpo que distingue pcrfeitamente, como
.
'
' une-as am as pelo la~o,. dP mútua amizad . conserva
assun a cada urna o seus direitos a salvaguarda a dignidade" is {. . ; D
trou Tomás de A ·
.
·
ais. emonsqumo que para cn:u- com perfei~ao a sínte cri ta original
,. Eis,
no ongin
.. al e na f orma co
. "Po !amo o texto
• de Leao XIII n "Acterni Patris"
·
Pleta
. •
racterea rat1onem, ut par est, a fide a rime di •
mam1cc consocians, utriusguc lum iura co
. pp
. s_un~ens, utramque tamen
ut ratio ad humanum f ti .
Th
ruervavi_t, tum d1gn1tab consuluit, ita quidem
as g1um
omae pennu evecta iam f
. .
assurgcre; neque fidcs
raúone !ere po it plura a t .ilicli
ere_ nequeat sublimim
quam qua.e iam est per Thomam consec ta"
. u v . ora acliumenta prnestolari,
u
- opusculo cit., p. 32.

101

�de tamanha envergadura filosófico-teol6gica nao basta ter um genio, mas se
requer também a santidade de vida.
V. A quarta dimensáo da originalidade cristiio
da filosofía: seu caráter instrumental de servifo

Finalmente, o quarto sentido da originalidade crista da filosofía consiste
na sua disponibilidade variada para ser utilizada científicamente como instrumento em beneficio da revel~o divina, féita para os homens -"propter
bomines,,-. Antes de tudo, a filosofia concorre para estruturar a ciencia da fé,
isto é, a teología sobrenatural sistemática. Mais: esta originalidade manifesta-se
também na def esa racional da fé crista contra os ataques de indole filosófica,
bem como na media~o, exigida hoje pelo diálogo do crista.o com as atuais
ciencias experimentais, que se encontram num progresso vertiginoso.
A filosofía está a disposi~ao do cristao como instrumento válido para desenvolver, com método, a reflexao racional sobre os dados históricos da revela~áo
divina. A distin~áo perfeita entre a razáo filosófica e a fé nao impede que a
filosofía ajude o crista.o no seu esfori;o reflexivo de penetrar, mais e melhor, de
uma maneira sistemática, no universo das verdades reveladas, satisfazendo assim
a exigencia da inteligencia de obter urna visa.o coerente e global da realidade
do cristianismo como obra de Deus, que se revelou ero Jesus Cristo Salvador
e que se prolonga por meio da Igreja, institui~áo fundada por Cristo, a fon
de lever a mensagem da liberta~ integral a todos os povos de todos os tempos. Usando a raz.áo, o cristáo filósofo chega a descobrir, nos dados revelados,
urna certa inteligibilidad imanente, os nexos internos entre os mistérios da fé
e coro o fim último do hornero, como Leao XIII ensina com clareza na
"Aeterni Patris", afirmando que a reflexáo racional sobre a revela~ao divina &lt;leve receber da parte da filosofia "a natureza, o hábito e o caráter de
uma verdadeira ciencia" 17 e que a "custo pode a fé esperar da raza.o socorros
mais numerosos ou mais poderosos do que Tomás lhe ofereceu". 18
Esta reflexáo racional, que se refere constantemente as verdades da fé e se
processa em uniao com a componente positivo-histórica da teología, é de caráter instrumental. t imanente aquele processo, embora ele seja conduzido
"Solidissimis ita positis fundamentis, perpetuus et multiplex
1• "Aeterni Patris":
adhuc requiritur phílosophiae usus, ut sacra Theologia naluram, habitum, ingeniumque
verae scientiae suscipiat atque induat" - opúsc. cit., p. 13.
" dír. o texto original de Leáo XIII citado por extenso na nota 16 da presente

pela luz da fé, que ilumina a inteligencia.
do segundo os principios filosóficos.

:t

um processo lógico. articula,

Nao t~a e qualquer filosofía p~ui esta idoneidade intrínseca de podet
ser assum1da neste processo científico-sistemático da reflexao sobre os dados
da fé, que exige uma conexáo indispensável coro as evidencias naturais da
inteligencia humana. Ficam excluidas deste processo inevitavelmente aquelas
concepc;oes filosóficas, que sao incopatíveis com a verdade natural e com
isso, também coro a Revelecc;áo de Deus, verdade sobrenatural, com~ por
exemplo, o relativismo cético, a imanencia materialista, a imanencia idC.:lista,
e_tc. Con~d~ .a teologia, radicalmente in dependen te em relac;áo a qualquer
sistema filosof1co, está aberta para ouvir as instáncias críticas, que as filosofías
apresen taro a ciencia da fé crista, a fim de poder dialogar ero profundidade
de justificar-se cientificamente e de ser compreenclida no servi~o que está pres~
t:t°do h~dade. Além disso, a ciencia da fé crista está aberta a qualquer
filosof1a, seJ~ ela recente ou antiga, para receber contribuic;óes de valor, que
p~s~ ser ll.ltegradas na síntese crista dentro do contexto das legítimas exigencias da vida concreta e da cultura do respectivo povo, como a Igreja 0
de~lara e,cpressamente. Neste seu abrir-se amplo; a ciencia da fé crista ( tea,.
logia sobrenatural~ prefere sempre aquelas filosofias, que se relacionam melhor,
1:_as ~uas teses básicas, com os dados revelados, aceitando, ero certas circunstancias, um pluralismo filosófico sadio, resultante em virtude das diferentes
culturas, línguas, regioes, etc., sem comprometer, porém, aquelo núcleo fundamental de verdades perenemente válidas, que estao conexas intimamente
com a revclac;ao divina.

.ª

Precisamente nesta perspectiva construtiva, relacionada coro a teolo!ria
O
especulativo-sistemática, o Magistério da lgrcja refere-se especialmente a S.
Aomás de Aquino nao só na encíclica "Aeterni Patris", mas também recentemen!e n~ Co~cilio Vaticano II (dr. no. 16 do documento Optatam Totius) .
A razao disso e que no pensamento &lt;leste fil6sofo se encontram estructurados
organicamente os prim~ros ~rincipios da razao natural coro a Revela~ao
de Deus,~e urna
tao sólida, profunda, flexível e dinamica que possibilita
urna leg1tuna renova~ao da síntese continuada no futuro. Manifesta-se assim
claramente o caráter instrumental original da filosofía em relac;áo a fé crista.

form:

Qual é raza.o profunda desta originalidade crista da filosofía, deste colocar-se válido a disposi~o da fé crista? A razao &lt;leste servic;o filosófico original,
referente as verdades reveladas em conceitos humanos para os homens encontra-se no fato, acima já ilustrado, de que a filosofía, sendo um conhecimento da verdade, nao pode nao harmonizar com a verdade manifestada
por Deus, fonte última de toda e qualquer verdade. A verdade nao pode

investiga~o.

102

103

�ofuscar a verdade. como a luz nao p&lt;&gt;de obscurecer a luz. Daí, precisamente,
resulta que a reflexao racional obre os conteúdos da fé crista, elevada ao
nível científico por meio da verdadeira filosofia 1 está perfeitamente em condic;oes de proporcionar, na medida do possível, um aprofundamento válido,
embora instrumental, da compreensao da revelac;ao divina, sem deturpar o
seu genuino significado. Daí resulta também que as filosofías ideológicas,
dissociadas da evidencia objetiva e da f é crista, sáo completamente incapazes
de servir como instrumentos para dilucidar as verdades reveladas. Entrando
cm contato com o cristianismo, elas deturpara o seu contcúdo autentico.

Se no processo racional, aplicado legítimamente aos dados da revelac;áo
divina para compreendé-los mais e melhor, o cristáo instrumcntaliza científicamente a razáo filosófica, as ideologias instrumentalizam tendenciosamente,
para os seus fins pragmático , isento do contexto da verdade, seja a filosofia,
seja a mesma religi5.o. em o próprio Jesus Cristo, Autor da religiáo revelada, escapa hoje daquele processo ideológico relativizante: Ele ' considerado atualmente por tantos ideólogos ou como um homem do partido, ou
como um sociólogo, ou como um revolucionário político, ou ainda de outra
maneira inadmissível. lsso acontece no atual mundo dessacralizado e confuso,
porque se perdeu a legítima harmonía no relacionamento da razáo e da fé.
ero consequencia de um longo e gradativo afa tamento do filosofar da realidade, come~do no século XVI, resultando, como Leáo XIII na "Aetemi
Patris" deplora, "que os sistemas de filosofía se multiplicaram além da medida
e que opinióc diversas, opo tas antre si. repontaram. mesmo sobre as coisns
mai importante dos coohecimentos humanos" .'1 9 Afastando-se do realismo
&lt;la filosofia cri tá, nao s6 des.'lpareceu a teologia sobrenatural cspeculati\'o-sistemática, mas também se muJtiplicaram, cm nome da filosofia. nos ambiente
racionalistas, idealistas e outros, atingidos pelo relativi mo célico, tantas obje\oes graves e nega~oes radicais em relai;ao ao cristianismo. A confusáo de
idéias comec;ou atingir, em alguns paí , até os íil6sofos católicos. Daí resultou
uma necessidade urgente, que
sente agudamente de novo no dias atuais,
de recorer a um ser ic;o filosófico con ist nte para defender eficazmente o
cristianismo.

esta perspecti a científica instrumental, era urgente, antes d tudo, restaurar no mundo católico a !ilo~ofia cristá. Este plano importante animava
11 "Adnitentibus enim
' ovatoribus saeculi XVI, placuit philosoplia.r citra quempiam
ad fidcm respectum, petita dataque vicissim potest:ile quaclibet pro lubitu ingenioque
excogitandi. Qua ex re pronum fuit, genera philosophiae plus aequo multiplican, scntentiasque diversas atque ínter se pugnantes oriri ctiam de iis rebus, quae sunt in
humanis cognitionibus praecipuae" - opúsc. cit., p. 38.

104

já, antes que penetrasse no espírito de Leáo XIII um
,
.
sofos católicos. A estes filósofos Leao XIII I d ' "Abom _nume~o de filó.
.f .
a u e na
eterru Patns'' io Ele
msau e1tos pela caótica situac;ao filosófi d ,
. , .
s,
cristá buscar
d
tea a epoca. m preJu1zo da fé
,
am ar orosamen te o aminhos da renov áo do
profundo. Se esta renovac;áo veio mais tarde en 1879a.e;
pensamento
to solene e amplo de Leao XIII a e , li "A'
. ' com um documen'
ncic ca
eterru Patr·15'' • ·
·
que ch nao tinha a direc;ao de cima
b .
, ~ Justo afirmar
A t-azáo é
f .
.
para ruxo, mas de baixo para cima
.
. . que o1 precisamente aquele movimiento filosófico d
d
.
msausfe1tos com a situ.ac;ao reinante
nh d
os pensa ores
filosofía tomista
' .co ~ ores profundos e seguidores da
para pubr
' que ~reparou e ammou mtelectualmentc o sábio Pontífice
icar a menetonada encíclica carta m
d f'l
taurando oficialmente a filosofia patrí;tica e ese~~ a i_ os~fia crista, re •
"príncipe e mestre" de tod
d
ca, pnncipalmente a do
. .
os os outores e·colásticos s Tomás d A .
b
o ,Jetwo dcsta restaurac;ao oficial f 01. revigorar
.
' filosófica
.
e qwno. O
a razáo
1
a 1em de cvoJuir com pcrfe·,,.a-o num
.
' para que e a,
"
proct.sso s1 tem • f1
l'd
tura concon-csse f
· al
.
ª
com so 1 ez e aber, .'
unCJon mente, a f1m de defender como
.
\,thdo, o cristianismo. re altand " f d
.'
um m trumento
divina origen a sua verdade rto os ~ amentos mabaláveis da fé. a sua
'
ce a os motivos da pers be
ela proporciona ao gAnero h
'
.
uasao, os nefícios que
umano, o seu perfe1to acordo com a razáo".n

"º

E te proorama ,·asto e bem estruturado consc:rva h .
'
.
Prt'senciando a atual invc tid .
OJe toda sua atualidade.
s
impetuosa do ecularismo
d
,
.
d' .
e o ate1smo proºaramado contra o ens. tiamsmo,
o ire1to e também
d . d
. - ,
recorrer a filosofia e submeter
.
o
,er o cnstao e
meLaíísico e ético. tudo o que pa ~md. ngodroso exame crítico, gno iológico,
.
.
reJu ica e qualqucr modo a fé
smtonia com a razao. Justament
ta d'
. ..
a sua
crítico
'd .
. . . e nes
ispomb1hdade ofcrcc-ida, ne t l ' poder
se cons:~: e.nc_ia.-se a ongmal~dade rrist.1 da filo ofia, que é imtmmcntal e
.
tanc1a na sua capac1dade defensiva das verdades cla fé Conforme
SJt
ua~ao concreta dos continente e de cada um de seus povos.

ª

a

•. "O ptimo
.
.itaque consilio cultor"$ disciplinarum hil ~ .
.
ad mstaurandam utiJitcr philosophi.a
. .
. p o. ph1carum non p:iuc1, cum
m noVlsmne arumum ad·
·
Aquinati, doctrinam
ti't
•
. .
iecermt, praeclaram Thomae
res uerc, atquc m pnsumun d
. d'
studcnl" _ opúsc. cit., p. 40.
ecus VU1 1care studucrunt et
n Ad hos autem sanandos, et in gratiam cum fide
th I'
.
supemnturale Dei awcilium, 'h'J
•
. ca O ica resnruendos, praeter
, 01 1 es.e opportunnJS arbitramur
lid
et Schol:uticorum doctrinnm qw· f. . .
fid .
• qu:i.m so am Patrum
'
inn1sruna ' CJ Iundam ta di .
·ir
.
vcritatem, argumenta quibus suadetur, beneficia
i
onginem,
perfectamque cum rationc concordiam tanta e 'd .
.
um gcnus colla.ta,
fkctc:mdis mentibu, vel ma.xime . 'lis
vt cn.ua et VI commonstrant, quanta
•
•
WVI
et repugnantJbus abunde sufficiat" ,
cit., pp. 41, 42, VeJa também as páginas 7 e 13 do opúsculo.
opuse.

certam

e;n hwi::'\m ius

105

�Uma nova forma da instrumental originalidade cristá da filosofía, boje
muito significativa resulta ero virtude da me~áo da razao filosófica no
diálogo do cristáo coro as atuais ciencias naturais, humanas e tecnol6gicas.
O enorme desenvolvimento destas ciencias está penetrando de tal maneira na
mentalidade e cultura hodierna, que o cientificismo e tecnologismo esta.o
virando urna verdadeira obsessao, fazendo esquecer os valores do cristianismo. Com o intuito de opor-se a esta ideologiza&lt;;áo das ciencias naturais,
hist6ricas, antropo16gicas e técnicas, querendo, ao mesmo tempo, assum.ir os
resultados válidos destas ciencias florescentes, o cristianismo tero hoje urna
tarefa urgente e importante: fomentar com tocias estas ciencias uro cantata
aprofundado, a fim de conhecer melhor o hornero e expressar hoje melhor o
sentido autentico das verdades reveladas, bem como eliminar o que é ideológico. Neste diálogo importante a filosofia pode e deve exercer a sua media~áo entre a fé crista e aquelas ciencias.
Em que consiste esta fun~o instrumental da filosofía em relac;ao a síntese
cristá hooierna? Ela consiste em exercer urna reflexáo transdisciplinar aprofundada sobre as contribui~óes científica-; multiformes e sobre a complexa
problemática suscitada por elas, a fim de discerrúr entre o que vale e o que
nao vale, ressaltando os dados certos de valor permanente perante a raza.o
humana e, por isso, tarnbém perante a Revelac;ao de Deus. Fundamentando-se
neste servi~o filosófico auxiliar, a teologia pondera melhor o contributo oferecido palas ciencias e.xperimentais, na perspectiva do enriquecimento da
síntese cristá e da promoc;áo da economia da salvac;ao. Há hoje tantos dados
novos, investigados pelas ciencias positivas, como, por exemplo dados que
se referem as genero do homem e do mundo, a genética, ao sub-consciente;
a energía atomica, etc., que interessam vivamente a reflexao teológica.
Recebendo um servic;o garantido da parte da filosofia como mediadora, fiel
a seu método e seus princípios próprios, a teología progride com uma seguranc;a rapidez maiores, sern diminuir-se e sem cair no biologismo, sociologismo,
historicismo, parapsicologismo, etc. A teología deve evitar tuda issoi pois o
seu objeto especifico -o mistério da salvac;ao revelado por Deus- está
além do campo da investiga~áo científica experimental. Deste modo o cristianismo, instrumentalizando científicamente a filosofia, proporciona, sem
interferir no campo das ciencias experimentais, uma mensagem teológica
séria, compreensível para o mundo atual, evitando contarnina&lt;;óes secularizantes e degradantes. Colaborando instrumentalmente com o cristianismo na
elaborac;ao da síntese abrangents, a fi\osofia concorre também para ampliar
os horizontes da visa.o científica, referente ao homem, a sociedade e ao universo, indicando ao homem atual os valores mais altos e fazendo humanas
todas as descobertas científicas. Senda uro momento imanente da teologia, a

cri

filosofia exerce
poi.s
~
.
hodierno
do
C ' uma fu nc;ao
mstrumental
altamente benéfica no diálogo
s ao com o mundo seculazado auxiliand
perigos do secularismo a do ateísmo b
'
. o-o a perceber os
sabedoria ara su
. ' ern como a avaliar a necessidade da
samente. p
perar as graves cnses, que hoje o esta.o atribulando dolora-

VI. Conclusáo final
Concluindo a presente investiga~ filosofoló .
.
tenário da encíclica "Aetern· p . " d
~
gica, comemorattva do cen1
atns e Leao XIII a
problema suscitado resulta clara e b
f d
• resposta ao complexo
a originalidade crista da filosofia e:m viruntudamdentada : existe ~negavelmente
,
e o ser e do agrr do · t~
como de ontem, assim também d h .
.
cns ao,
razao e lev
. e . OJe, que exigem uro. uso profundo da
arn para a perfetc;ao do filosofar Esta ori . alid d
.
pois, consiste, antes de tuda, na propriedad.e da filo:ia da ~-ou novidade,
humana para a recep,..ao
da mensagem eruta
. _ Esta
e 1spor
Y
. . a .alma
resulta t~bém em virtude do novo caminho de filosofar~::; ;:~:alidad~
um carrunho fecundo dentro do
..
segue.
que o filósofo sem fé nao possui. ~:;~~r:~to e ~~ve~so das ~e~dades. da fé,
provém tamb, d
.
. a ongmahdade crista da f1losofia
virtude das n::as o~;ºo:7;o:n;ú.d: ~losó~icos, alcanc;ados pelos crista.os ero
da filosofia manife.sta-se pela su;rr~pais._b~li~ndaaldm~te, a originalidades crista
t° d
om 1
e mstrumental válid
m o urna ordena!táo coerente dos dad os revelados defendend
a, garanfi
c1enc1a
e
promovendo
d'áJ
d
.
,
o-os
com
e
O
1
..
.
ogo a teolog1a sobrenatural
postuvas, hoJe em grande progresso.
coro as ciencias
•A

•

Esta
origínalidade multiforme --quadnºd'unenswna
. 1- exige do
.
ta d
hOJe urna tarefa árdua. canse . .
.
.
cns o e
rncional e ligando-se a. fé co~:b:ue a f 1losof1a, conservando a sua natureza
rialismo laicista e do ateí~o 'lit a parba vencer o terrível assalto do matem1 ante em como se empenh
· d
O
cxemplo original de S Tomás Do
..
a.r, segum
o
a base de novas análises e co,ncorrer
utor Umv_ersal, para renovar a síntese crista
para mcrementar O f1 f
atual, na perspectiva do últim f
d
loso ar no mundo
A encíclica "Aeterni Patris'' noáo:bt a pe~~a humana, que é sobrenatural.
hoje muito atual. A luz deste d
eve ~n a todos os seus efeitos. Ela é
de hoje, homem novo pode e ~cumento importante de Leáo XIII o crista.o
'
eve atuar com ardor tend
.
genera&lt;táo da vida e da cultura ero todas as
cÍ·
.~ em vista a reexigencias atuais da raza.o fl , r·
d
suas 1mensoes, conforme as
i oso ica e o mundo hodi
·
gencias fundamentais sao as se ºnte
. " .
emo ero cnse. Estas exiexigencia lógico-gnosiológica ~ ,. s: e;genc1a fenomeno 16gica do concreto,
' x1genc1a e abertura para urna visa.o metafí-

107
106

�·ca da realidade ressaltando a trascendencia, exigencia de urna interpre,
d · ·
~o a.inda mais profunda e atualizada da libcrdadc hun_i~ª•. a JU tl~a. e
do amor, exigencia da humaniza~áo pluridime~si~na.l, eX1ge~:-1a da cnstt~ni~ao e integra~o de valores, finalmen_tc, ex1ge~e1a d~ diál~. transdis'plinar com as atuais ciencias matemát1co-expenmenta1s e tecrucas, bem
CI
f
.. a}
como de um diálogo crítico coro as ideologías de boje. Es~a. tare ~ ongm
do cristáo-fil6sofo de hoje e urgente e muito inportante nos trag1cos d1as atuals.

s1

EL TOMISMO EN LA ARGE TINA Y LA RECEPCIÓN
DE LA ENClCLICA A.ETERNI PATRIS

DR.

ALBERTO CATURELU

Univcnidad de Córdoba,
C6rdoba, Argentina,

I
EL TO,OSMO ANTES y DE 'PUKS DE LA "AETERNI PATRJS"

l. Antecedentes histórico-doctrinales

LA TRADIClÓN FlLOSÓFICA argentina se remonta a los comienzos del siglo XVII
pues en 1610, en el centro del país, en Córdoba, se contaba con el Colegio
1á.'timo de la Compañía de Jesús y, poco después, en 1613, era fundada la
Universidad de Córdoba que abrió sus puertas al año siguiente, reconocida por
la autoridad pontificia y la real en 1622. Pero ta tradición, estrictamente
escolástica, entroncaba con la inmediata tradición española donde florecía, en ese momento, la segunda escolástica. El primer profesor, el P. Juan
de Ibis, no era tomista sino suarista, como lo fueron la mayoría de los proksores de la Universidad cordobesa en el siglo XVII, con la e..xccpci6n del
notable pensador y poeta, don Luis de Tejeda, que era neoplat6nico. aturalmente, no puedo detenerme en tan corto pacio. a hacer la hi toria de
la filosofía de este tiempo y debo remitir a mi obra, todavía in' dita, Historia
de la filosofía en Córdoba, en la cual, por primera vez, se hace un estudio
sistemático de la filosofia en los siglos XVJI, XVIII XIX y XX.1- Baten,
por ahora, unas pocas líneas generales.
' Esta obra, dos volúmenes que swnan alrededor de 1.200 pigi11as, reconoce un
precioso e insoslayable nntecedente en el extraordinario trabajo de investignci6n del

109

108

�En el siglo XVII, además de la obra de Luis de Tejeda, cabe recordar a
Cristóbal G6mez (1610-1680) cuya obra Los conceptos predicables se ha
perdido; a Cristóbal Grijalba, a Antonio Gutiérrez, al paraguayo Ignacio de
Frías, a Lauro úñez, a Agustín de Aragón y los tres volúmenes del Cursas

Philosophicus de Francisco Burgés ( t 1725).

El siglo XVIII señala el florecimiento de la Universidad cordobesa y su
irradiación abarc6 todo el sur de América del Sur. En actitud crítica frente
al empirismo y al racionalismo, la escolástica suarista tiene el predominio con
Antonio de Torquemada, con la ascética y mística del P. Manuel Querini
(1694-1776) y la metafísica teológica de Bruno Morales. Su sucesor, el P.
José AnguJo, escribe una notable obra de lógica-ontológica con influencia
escotista y le siguen notables autores (Ladislao Orosz, Tomás Falkner) basta el Tractatus de perfectio11ibus Christi ( 1734) tomista en te0logfa; en este
siglo, pocos tan importantes como el P. Domingo Muriel ( 1718-1795) cuyos
Rudimenta Juris Naturae et Ge12tium (Venetiis, 1791) constituyen una piedra
fundamental del pensamiento americano, tanto por su originalidad cuanto por
su valor especulativo. En aquel reducto de la ciencia católica que fue la
Universidad de C6rdoba, merece una exposición la Physica ( 1763) de Benito
de Riva y los comentarios a Aristóteles del P. José Rufo (t 1774), aunque
quizá ninguno supere en originalidad a Juan Manuel P~r~más ( 17~2-1793)
en cuyas obras, tras una docta r.omparación entre la pohtica platómca y las
reducciones jesuíticas, intenta la construcción de una ciudad cristiana. En
1767, con la expulsión de la Compañía, terminó la regencia jesuítica en la
Universidad y puede sostenerse que, si bien el suarismo y el escotismo predominaron en filosofía, el tomismo fue mantenido en teología.

Al hacerse cargo la orden franciscana del gobierno de la Universidad,
el tomismo reaparece en Philoso phia Moral is compendiosa ( 1774) de fray
Mariano Velazco y la física moderna en alianza con la antigua cosmología
en Cayetano Rodríguez (1761-1823). El ontologismo de origen cartesiano
inspiró todo un sistema de pensamiento en fray Elías del Carmen Pereira
( 1760-1825), al cual se opuso con un sano tomismo, el P. Anastasia Mariano
Suárez en su excelente Cursus Philosophicus ( 1790) . En esta línea de pensamiento pueden situarse Martín de Velázquez, el P. Francisco de Paula Castañeda y Pan ta león García ; pero el univocismo e cotista siguió privando en
pensadores robustos como Manuel Suárez de Ledezma en su Metaphysica
R. P. Guillermo Furlong, S. l., Nacimiento -y desarrollo di la filosofla en el Rlo de la
Plata, 1536-1810, Ed. K.raft, Buenos Aires, 1952, 731 pp. que puso a) descubierto
numerosas fuentes ignoradas de la íílosofía en el Río de la Plata. Él hizo posible la

( 1784) Y otros co~o Mariano Chambo. Como se ve, en este tiempo debe
h_~blarse de escolástica _en general pues el tomismo se dio en menor proporc1on que las otras corrientes de filosofía cristiana.
En cambfo, existen verdaderos antecedentes tomistas en los profesores del
Real Colegio de an Carlos de la ciudad de Buenos Aires a fines del siglo
XVIII Y comienzos del XIX. De entre los profesores de
Carlos recordemos a F~ncis~o Sebastiani (Lógica, 1791), critico del empirismo ;, sobre
todo, a Lms Jose ,Chorroarín, cuyas lnstitutiones Philosophiae (1783) educaron a ~uchos proceres _de la Independencia argentina. Los tres principales
escolásltc~s de Buen?s Aires, fueron Mariano Medrana ( Cursus philosophicus,
1793),, Diego Estantslao Zabaleta ( especialmente su M ethaphysica, 1795) y
Vale~~m Gómez; Zabale~, aunq_ue algo inclinado al suarismo en ontología,
a_sum1~ la defen~a ~el hilemorfismo aristotélico-tomista por relación a la
SJ.tuac16n de la c1enc1a moderna. Mientras tanto, la Argentina, en 1810, se
h
a declarado
del poder español y algo más tarde , desde 1821 , cuen ta
. libre
.
1 U
con a mversidad de Buenos Aires, además de la de C6rdoba.

San

En el_ siglo XIX'. el pensamiento católico es vigoroso en los comienzos
(Greg~no Funes, _Migu~l Calixto del Coi:ro, Pedro Ignacio de Castro Barros);
a ~ediados ~~1 s,g_lo, sm em~argo, doD11na el eclecticiwo y el romanticismo
SOCJal, el _espm~a.hsmo de ongen francés, el racionalismo¡ en la segunda mitad dell s1glo,
lod
d' sigue presente el espiritualismo ecléctico' el krau•~a
......,.........0 Y, sobre
o, as . 1versas fo~as del positivismo. Mientras tanto, la filosoíia católica
~e
(Félix Frías, 01 egano
· Co rrea,
B ha
· deJado
, á seduru por el tradicionalismo
.
.
enJamm
ncbez) • En esta d1recc16n -y ya anunciando el tránsito hacia
la
· · ·
d tercera
d
•escolástica tomista- se destacan Pedro Avelino p·mero (Prmcipios
e e u~aci6_n, 1855 ) Y, sobre todo, el vigoroso y original pensador Manuel
~emetn~ Pizarra (1841-1909) . Todos ellos se mueven en una suerte de línea
mtermedia,
ª':12°ran &gt;'ª el renacimiento tomista, sin desprenderse del
que utilizan para criticar e1 po itivismo, al rac1ona·
litodo del tradioon.
. altsmo
.
s,~ o y el _mat~nahsmo. En algunos de ellos, principalmente Pizarro, apunta la
cr1t1ca al 1dealism~ J~egeliano ~ajo la influencia del P. Gratry. Los principales
a utores del renacun1ento tomista, comienzan a ser leídos.

P~':5

2. El tránsito a la tercera escolástica
Como
es sabido,
•
• WI . antecedente importante del renacimiento t0 ......,;.t
,.u.,., a ante~or a la Aetern, Patns, fue la influencia ejercida por Jaime Luciano Balmes
quien: aunque en ~~os temas ciertamente importantes se apartó de Santo
~ornas, ley~,. conocio_ } expuso al Doctor Angélico y restauró un sano reahsmo metafmco. Precisamente la influencia de Balmes fue muy poderosa en la

posterior investigación propiamente filosófica.

111
110

�Argentina tanto en la cultura en general cuanto en la docencia universitaria.
A mediados de siglo era texto oficial en la Universidad de Córdoba y de
entre los profesores de entonces, fue particularmente don Luis Vélez ( 18311881} su principal difusor. 2 Pere a las tendencias idealiza.ntes de las que se
ha acusado a Balmes con razón, su realismo de base le hizo abrebar en las
fuentes de la escolástica, sobre todo en la Summa de Santo Tomás y ejerció
una enorme influencia que es el antecedente más importante del renacimiento de la filosofía cristiana, influencia que llega hasta el mismo Cardenal
Mercier. En la Argentina, sirvió para combatir el krausismo y el positivismo,
preparando el ambiente para la recepción de el Aeterni Patris hacia 1880.
La influencia de Balmes se extendió en Ole~ario Correa ( 1818-1867), en
David Luque (1828-1892) y muchos otros profesores católicos de menor
notoriedad.
Mientras tanto, Curci, Tongiorgi, Tapparelli, Zigliara, comienzan a ser
conocidos y, sobre todo, la obra de Kleutgcn que tanto influye en la promulgación de la .Aeterni Patri.s. Por aquella época, enseña en Córdoba Pablo
Julio Rodríguez (1831-1912), de saber enciclopédico y de acrisolada virtud
cristiana. Con Rodríguez reaparece el tomismo como es evidente en la fundamentación que intenta de la educación en los trascendentales del ser y
aunque su trabajo es de 1883 (escrito contra el laicismo que el liberalismo
imponía desde el gobierno) su posición escolástica data de mucho antes.ª
Precisamente a fine!! del 79 y comienzos del 80, se tiene noticia de la encíclica
Aetcrni Patris y el diario católico Los Principios la ha anunciado al público
de Córdoba. Frente al positivismo evolucionista (La.marck. Haekel, Spcncer)
el gran jurista Ger6nimo Cortés ( 1833-1891) y con ocasión de una obra
científica sobre la Patagonia, publicó en 1879 un opúsculo en el cual,
la idea de creación, el hilemorfismo y la causalidad tomista constituyen el
meoUo de su argwnentación.• Aunque no fueron filósofo en sentido estricto
Tristán Achaval Rodríguez (1843-1887) 6 y Juan M. Garro (1847-1927 ) ª
' Archiuo de la Uniumidad, L. 20, fol. 432; L. 13, fo~ 75.
Discurso sobre l11 educaci6n, 17 pp., Imprenta Rivas, QSrdoba, 1883.
• Refutaci6n de las ideas filos6fico-teo(6!.(ictu que contirrre el "Via¡t a la Paragonia
Auslral" de D. Francisco P. Moreno, 22 pp., Librerla editora de Enrique Navarro

c-ontribu&gt;·eron a crear el ambiente propicio al renacimiento de la filosofía
cristiana.

II
LA

TERCERA ESOOLÁsnCA v LA AETERNt

PAnus

1. La influencia de la •Áeterni Patris en Córdoba

Quien asume expresamente el mandato de la .Aeterni Patris es el santo
Obispo de Córdoba fray Mamerto Esquiú (1826-1883) · quien recibió la influencia del P. Carlos M. Curci y los grandes escolásticos de ]a época.' En él
se entrecruzan las influencias de Santo Tomás, an Agustín, San Juan Cris6stomo, San Buenaventura; pero sobre todo, el estudio de la Summa contra Gentiles y los comentarios a San Pablo de Santo Tomás. En Esquiú esta actitud es
crític-a y supone la restauración de la metafísica, la afirmación del carácter
teleológico del universo y el rechazo del positivismo. La restauración del
pensam~ento católico supone, en Esquiú, la filosofía tomista y la respuesta "al
llamam1cnto del anto Padre" por medio de Ja Aet mí Patris. Fray Mamerto
E quiú estudió los problemas de la esenéia y exi tcnda de Dios en el plano natural y los grandes misterios cristíanos en el orden sobrenatural proponiendo, también, una concepción total de la hi toria. En una línea análoga dirigió
su enseñanza Mons. Uladislao Castellano ( 1834-1900) catedrático ele la Uni,·ersiclacl de Córdoba, rector del cminario y r:zobispo de Bu nos Aires·
amigo ele Esquiú y fuertemente polémico fue el P. Fernando Falorni {1840~
1910) en cuyos escritos• critica el idealismo hegelbno, el liberalismo masónico
y el positivi ·mo pero, sobre tocio, la razón autosufi iente de todo inmanenti&amp;mo. El tomismo se hace plenamente autoconsciente en el P. Jarfoto Ríos
( 1842-1892), profesor del Seminario, que enfrenta ·a al racionali rnoJ ya al

1

\'iola, Buenos Aires, 1879.
• Conferencia, 34 pp., Academia Literaria del Plata, Tipografía del Colegio de
Artes y Oficios de Almagro, Buenos Aires, 1885; " uestra idea", Estudios, vol. l.
pp. 7-10, Bs. /u., 1901; deben coruultarse sus Discursos parlamentarios (entre 1882
y 1887).

• Bosqrujo hi1t6rieo d, la Universidad de C6rdoba, 540 pp., Imprenta y Litografía
d.e M. Biedma, Buenos Aires, 1882; Páginas disftusas, 311 pp., Establecimientos Tipográficos de

112

J.

We.iss y Preusche, &amp; . AJ., 1916.

' Strmones, Discursos, Cartas Pastorales, cte., 2 vol., 275 y 186 pp., Obra compilada por Alberto Ortiz, lmprent.i del Comercio, Córdoba, 1883 ; Fray Mamerto
Esquiú Y M1dina (su vida privada ). 925 pp,, ( Contiene el Diario de recuerdos y
mcmori:u, hastn p. 608), Edici6n de fray hmerto González, O.F. M., Establecimientos
Gráficos "La Moderna", Córdoba, 1910 ; fray Mamerto González, FraJ• Mamerto
Erquiú y Medina (su vida pública ), 990 pp., Imprenta "La fodema" , C6rdoba.
1914. Cfr. CAT"URELLI, Albcrto, Mam,rto füquiú. Vida y pt ,iramiento, 256 pp., Teuco:
Córdoba , 1971 (2da. d.),
• ~I R l y Papa y el Pap!! Rry, 104 pp .. Tip rafía Ri\-a~ C{&gt;rdobii. 1882¡ Con/trenctaJ sobre la Sagrada Escritu rri, l i9 pp., Imprenta Rivas. Córdoba, 1883.

113
huru:inira •B

�. .
b a ·ando el vínculo ontológico Creador-creatura y proclama•
matenabsmo, su r Y
di d 1 filosofía tomista. 8
da la necesidad de restaurar el estu o e a
.
d
, de la promulgación de la Aeterni
Así pues, poco antes y poc~ espues
enos un !l'opósito firme; los

Patris, la resta'uli~cióno:~:7~m;r:;d;sºrc~o:tico; ital!nos y españoles y
profesores ca.to cos e
d
. ortantes. Nemesio Gonzálcz
. .
nif iesta en os autores unp
·
este movmuento se roa
.
,.
entino del ositivismo de orien( 1866-1929) que es, q~, el prrn~r¡nt~~~:l positivist~ (Córdoba, 1890),
tación penal en su tes1s do~tor
a
rtí , Lara Tapparelli; 10 más
pensada en el ambient~oc~;1~;:::~:n~o áel espí:itu de León XIII.
O roa , L'
tarde, el tomismo se
( 1877 1926) a quien considero el
t
s fray José Mana 1queno
•
.
l
E otro au or e
.
1 Argentina y autor de la pn•
primer restaurador sistemático del tomismo_ en a
, En Compendio
.
. d l f1 fía pensada y escrita en nuestro pa1s.
mera lustona e a 1 oso
I b'ente creado por el Cardenal
de psicología contemporá~a ( 1919) '! en e am t t dos los grandes temas de la
. ' r el p Agostmo Geroelli, restaura o
.
Meraer } po
. ,
.
'ti . permanente respecto de la filoso. 1 ,
gnoseolog1a tormsta en en ca
, li
psico og1a Y
.,
•l (
) baJ· la luz de las enc1c cas
,
, a. y en La cuestw11 socta 1917 , 0
fia contemporane '
1 de la política tomista y, por
d L , XIII restaura los temas esencia es
.
.
e eon
'.
.
ia de escolásticos como Cathrem, somete a miprimera vez, baJO la -~luenc
.
L
otable obra filosófica de Llqueno
nuciosa crítica ~1 soc1ahsmo ~~t\u ;a:or se extiende entre 1900 y 1926.u
es casi desconooda en su propio pa1s.
.
.
. ta influye también en las cátedras
A principios de siglo, la esoo~ástica toilllS
. no Fernández Concha; l~
de filosofía del derecho por medio del tratado del clule
de Santo Tomás de Aquino, pp. 4-5, Imprenta de
• Véase el Discurso en honor
·
·
1885
Pablo A. Com, Buenos Aires,
.
t d "El Inten'or" Córdoba, 1890; más
· · · t 80 p,n Impren a e
,
'º La escuela pos1l1vi.s
a,
_....,
L'
C pendio de Psicología
" a José M
1queno, om
blicó "P 61
tarde, González pu
:
r ogo
B . ta ·e has Córdoba 1919 · "Prólogo" a
l XII Imprenta autls
u ,
,
'
f'
contempor ánea, PP· •
•
.
VII XIV Establecimiento Grá 1co
Audino Rodriguez y ólmos, Nuesl;aJ
pp. I ¡~ber;o La filosofía en la Arde "Los Principios", C6rdoba, 192 .
r.. TURELL'
1971'
.
l
179 180 Bd Sudamencana, Bs. As.,
.
genlma actua ' pp.
- •. . S b . " Rev Ecl~siástica del Arzobispado de Bueu "Fray Fernando de TreJo Y anFa na d' d . Tre1·0 Y Sanabria. Fundador de la
A.
1904 p 10-15. Fray ernan o e
.
. ' 655
nos aires,
, P ·
'
.
C b
C d ba 1916 · La cuestión socsa•,
.
'd-_, 2 ¡ Imprenta Bautista u as, 6r O ,
,
•
d
Un:vers1 aa, vos.,
p. . . ,, C 6rdoba 1917· Compendw e
bl . . to Gráfico de "Los nnop10s '
,
'
pp,, Esta ecuruen
p 61 o de Nemesío González, Bautista Cubas,
Psicología contemporánea, 435 pp., v:lsog Casa Editora Imprenta Pereyra, C6rdoba,
Córdoba, 1919; Verdad 'Y Mornl, .3 •. ,
. Cabaut y Cia., Bue221
1919 1922 1923· Historia de la. F1losof1a, 2 vols., 280 y
PP'
d l R P Luis
'A.
'1923.' Impresiones -.J Crónicas (obra póstuma), Prólogo e
. .
nos 1res,
,
,
C6 rdoba, C6rdoba, 1930, 560 PP•
da ed 2 vols. T'ipografi a Ca t6lica '
,. Filoso/fa del d1Jrecho o derecho na 1ura'1 2 .
.,
'

~tº";;2

en la historiografía con interés filos6fico, debe recordarse la obra del Obispo
de Córdoba fray Zenón Bustos (1850-1925). Otros profesores, como Ezequiel
Morcillo (1853-1913) y Julio Deheza (1854-1922), enseñaban la economía
por Mateo Liberatore. En el Seminario de Nuestra Señora de Loreto, enseñaba filosofía Mons. Carlos Echenique Altaroira (1862-1923), discípulo de
Giuseppe Matiussi. Como se ve, antes de ser conocida la Aeterni Patris, el
ambiente estaba ya preparado para recibirla y, después de ella, fue acogida
con entusiasmo, precisamente en el tiempo en el cual la Argentina era invadida por el laicismo liberal impuesto despóticamente contra la voluntad histórica del país. Por otra part.e, esta restauración de la filosofía cristiana, en
Córdóba significaba revitalizar una tradición trisecular.

2. El tomismo en Buenos Aires y la Aeterni Patris
En Buenos Aires, tuvo extraordinaria unportancia la fundación del Real
Colegio de San Carlos ( 1773) cuyo primer director fue Juan Baltasar Maciel
y su primer profesor Carlos José Montero. Anteriormente señalé que los grandes escolásticos que enseñaron en aquel Colegio pueden ser considerados
(Medrano, Zabaleta, G6mez) Aomo remotos antecedentes de la escolástica
tomista en Buenos Aires. Después del interregno espiritualista y tradicionalista en el que cabe recordar especialmente a Félix Frías (1816-1881), nos
encontramos con una gran figura tempranamente desaparecida: José Manuel
Estrada ( 1842-1894) que es un pensador de transición entre el tradicionalismo
y el tomismo.18 La verdadera tradición de Occidente, cuyo mayor monumento es la Summa de Santo Tomás, ha sido ~terrumpida desde el cartesianismo;
los problemas esenciales de la filosofía cristiana reaparecen íntegros en Estrada
y, sobre todo, en la concepción de la ética, de la ley y de la familia sigue
a Santo Tomás, no así en el problema de la soberanía en el cual se manifiesta
partidario de Suárez. La elevación espiritual y las virtudes personales de Estrada han sido siempre un modelo para los jóvenes argentinos.

III
EL TOMISMO ARGENTINO DESPUÍS DE LA AETERNI PATRIS

1. El tomismo en la médula de una tradición secular
Desde que Luis de Tejeda reprochaba a los jesuitas, en 1622, haberse
apartado de su maestro Tomás, la cultura del centro del país fue retomando
" Obras Completas, 12 vols., Libreda del Colegio, Buenos Aires, 1899-1904 ¡ cfr.
mi estudio, "Orígenes doctrinales de la tercera escolástica en la filosofía argentina del
siglo XIX", Sapientia, XXVI, núms. 100-102, pp. 291-322, Buenos Aires, 1971.

Barcelona, 1887 •

114

115

�.
'd d la tradición esencial de la filosofía cristiana
or O menor mtens1 a ,
.
con may
M .
Suare'z Calixto del Corro, Castro Barros, Pizarro,
ensadores como anano
'
. G ál
y P .,
al . Rí Pablo J Rodríguez y sobre todo, Nemes10 onz ez
Esqwu, F ~m1'.
os, tuviero~ viva conciencia de aquella tradición, de moy José Mana Liqu~no,
A
. p t . en 1880 dejó frutos importantes.
do que la presencia de la eterni a ns d
Mons Audino Rodríguez
, d L'
es menester recor ar a
·
Despues e iqueno,
1 18 (Nuestras razoOlmos (1888-1965), sobre todo por su obra de 9
y
d tono apologético restaura coherentemente
1922) u que aunque e
'
tili
ni es, l'neas esencial~s de la metafísica y gnoseología de Santo ~o~ás, u
as 1
.
d par el evoluc1001smo ma1
zándolas para esclarecer ciertos temas p antea os . G M ,
V'llada
.al'
En 1923 inici6 su actividad docente Luis .
artmez i •
ten 1.Sta.
.
. l , ( 1909 ) muestra el valor social
ogia
( 1886-1959) cuya tesis Religi6n. y socio
d l
r "ón a partir del estudio de Comte, pero abogando por una restaurae a re ig~
,.
d l
.
15 Más importante fue la labor
ción de la metaf1s1~ y, 1Mue~e: ; : : ; · junto a él, se nuclearon algunos
docente que la escnta en
'
· · d An uín
.
M
l Río Rodolfo Martinez Espinosa, Numo e
q
3óvenes como
anue
,
• ·
) G ·a S ·e
más
tarde
adherido
a
una
filosofía
neohegeliana
no-cnstiana
'
Ul
o
oaJ '
(
, V1eyra,
·
· A· p·1.11 to Y otros ·
Alberto Garcia
Mano
e en Santo Tomás existían
953) . ,
Rodolfo Martínez Espinoza (1894-1
c1cia qu . "
d
d \a
f' . "más allá de la esenCJ.a is restaura ora e
los elementos ~e una meta !SJCa
•
orden político fundado so•
•,
t b" 'n propuso un nuevo
verdadera tra di cion Y am ie
.
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de Nemesio González Publicaciones
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del Centro Cat61ico de Esludiantes, Córdoba, 1922. .
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Establecimientos Tipograhcos La I
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1• Religión Y Socwlogla, 9 o pp.,
é
1 ';il" Rev .. de la Univ. N. de
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bre la cultura cordobesa en la poca co ont '
.
1909;
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di 1919 . "Una reciente discusión sobre el
Cba., Vl, núms. 9-10, pp. 162-1991, nlo\l.· cl.,7 21 · ~um' 2 PP· 92-99 Córdoba, 1924.
· · to" Ar~
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problema del conoC1.ID1en ,
. ' ' ' 78 80 B As 1922. "Del renacimiento hu5.'
1• "Fides intrépida", Signo. X , 3, PP· •
.,
3
186-191
. ,,
22-37. 1924; "La glona de Blo , nr,t, , PP·
,
1
mamsta ' Arx, I , ' pp. . .
. I" Ar1t (se oda época), núm. 1. pp. 1331924 · "Fisonomía de Vladumro Solovie '
gu
·
Orl enes
144 '1933. Politeia (lnédito), en parte reproducido en Fedenco Jbauguren,
g
,
' .
.
384 9 Cclcius Bs. As., 1969.
del nacionalr.rirw argentino, pp.
• '
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,
(2d é ) p 85-113
· d d" Arx nu.m 1
a. P· • P ·
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1
,, "El Evangelio acerca de
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i6n de lo smgular como ce o 1
.
Córdoba, 1933;
a percepc
? A . d
del espíritu 121 pp. El Bibli6filo. Bs.
,
271 294 B5 As 194 . ctitu es
'
'
.
num. 2, pp.
·
• •
·•
- '
•
Biblioteca de la Academia
9
As., 1946; La libsrtad. Eluci6n-Amor-Greac1ón, 58 pp.,
11

Nuestras razones (1918), 458 pp.,

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ª

ª,'

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·

debido a la diversidad de posiciones y problemas que las circunstancias de
la Argentina suscitaban; esto es una prueba de la vitalidad del tomismo
que puede iluminar los problemas nuevos con la luz eterna de la verdad.
Respecto de los temas que la moderna filosofía de la religión presenta,
debe recordarse el libro de Mons. Filemón Castellano ( l 906~) 18 y acerca de
la psicología, el manual riguroso y de firme doctrina del P. Héctor Luis Torti
(t 1967) .19 Esta vitalidad se pone de relieve hasta en la medicina como
acontece en Medicina de la persona ( 1961) del doctor Ramón Brandáo
( 1891-1968) que incorpora a la medicina psicosomática la noción de pecado,
todo apoyado en la noción tomista de persona humana.

Al anterior influjo de la Aeterní Patris, que ilumina planes de estudio,
modos de estudiar, regreso saludable a la,~ fuentes, particularmente a la lectura directa del Aquinate y los filósofos medievales, debe agregarse la influencia de grandes· escolásticos en eJ orden en el cual los cito: El Cardenal
Zeferino González, el Cardenal Mercier y el curso de Lovaina; más tarde, le
siguen Peillaube, Sertillanges, Gemelli, Matiussi, Del Prado, hasta la aparición de los tres grandes tomistas de nuestro tieJDpo: Garrigou-Lagrange,
Gilson y Maritain, todos los cuales penetran profundamente en la Argentina
enganando armoniosamente en la antigua tradición católica del país que
ya había recibido el aporte de la segunda escolástica española representada
por Francisco de Vitoria, el curso Conimbrisense, Soto, Lugo y tantos otros
cuyas obras originales se conservan en la antigua Biblioteca de la Universidad
de Córdoba y otros ejemplares que, habiendo también pertenecido a ella, se
conservan en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Esta tradición movi6 a
un ilustre rector de la Universidad cordobesa, el doctor Sofanor ovillo Corbalán (1881-1965) 20 quien, no s61o restauró la antigua Facultad de Filosofía
( 1932) sino que sostuvo la necesidad de "la restauraci6n de una vocación
antigua". En la línea de esta vocación deben situarse los pensadores anteriormente citados a los cuales es menester agregar la estética arquitectónica de
Angel T. Lo Celso (1900-1973)' que incorpora la noción de Einfühlung a
la estética sobre la base de "la belleza (como) la perfección de un ser en
orden a su causa formal,,. Por un lado, lo bello es un trascendental y, por
otro, apetecible como el fin de una tendencia; de ahí que, ante el objeto
Nacional de Derecho, Buenos Aires, 1969 (la la. edición es de Kraft, J955) ; trad.
francesa, Editions Alsatia, París, 1960 (no cito otras obras jurídicas)..
u Filosofía de la religi6n, 328 pp., Ed. Difusi6n, Bs. As., 1947.
u Psicología, 314 pp., (varias ediciones), Ed. Moly Lasserrc, Buenos Aires, s/f.
:o Cfr. laa dos obraJ de aquel rector: Jdeas y creaciones universitarias, 218 pp.,
lmprenta de la Universjdad, C6rdoba, 1937; Al servicio dt una cultura integral, 229
pp., il:i., 1940.

117
116

�bello el sujeto establezca una suerte de "endopatía". Claro es que, al cabo
de ~o la máxima belleza es Dios. Si debemos recordar a Lo Celso en la
estética 'en la filosofía tomista de la educación es insoslayable el nombre del
P. Al~rto García Vieyra, O. P. que, sobre la base de la noción de la pedagogía como ciencia práctica subordinada a la ttica, p~~ne toda _una concepción católica de la educación y )as bases de. una pohn~ educativa. Creo
que de toda esta generación el más grande f1l6so_fo h~ sido Al!redo. Fragueiro ( 1900-1976) autor de una sólida obra en f1losoha )' en filoso{ 1a_ d~l
derecho, pero que no fue tomista sino suarista; aunque me a~~enga de indicar las grandes líneas de su pensamiento, indudablemente catolico, deseo que
conste su nombre: ~
Estrechamente vinculado a la filosofía tomista, tanto por u fonnadón
como por su pensamiento, el tucumano Benjamín Aybar ( 1896-1970) propuso dos posibles fuentes de conocimiento: Los sentidos y una suerte de
intuición de mi realidad, pre-conceptual (un "ir hacia inmanente" ) que supone una intencionalidad pura sin objetos. Esta actitud inicial: muy discutible
desde el punto de vista tomista, le permitió edificar todo un sistema qu_e conduce al Esse absoluto que es Dios en un universo de amor. En cambio, fue
tomista estricto su compro\'ltlciano Sisto Terán (t 1978) dueño de una fina
y a la vez profunda espiritualidad que le llevó, entre otros, a escribir un
bello libro sobre anto Tomás como poeta del Sanfü,imo acramento. Tucuroán vio también pasar la obra del P. Mario Petit de Murat, O. P., la
introducción a. la filosofía de Manuel Gonzalo Casas ( 1911-) y otros de
menor importancia. Entre los más jóvenes, deben ser citados Edgardo Fernández abaté ( 1926-) • y Adalberto Villecco.' El primero fundamenta en
el tomismo los grados del saber jurídico cuya fuente e siempre la perso~a. Y,
en última instancia, Cristo: el segundo demuestra, con las arma de la lO!!lca
contemporánea, la absurdidad del ateí mo.

2. Restauración del tomismo en Buenos Aires y La Plata
Ya señal~ que el pensamiento de Jo ' Manuel Estrada oscila entre el
tradicionalismo y el tomismo, p ro qu es un antecedente de gran ·mportancia. Precisamente, el patriarca del tomi roo en Bueno Aires, don Tomás D.
Cásares (1896-1977) publicó en 1919 su tesis doctoral sobre la Iglesia )' el
Estado dedicado a la memoria de Estrada "cuya obra despertó en mi espíritu
--decía el joven Cásares- el entusiasmo por las cosas esenciales''. Tr
años más tarde nacieron los Curso de Cultura Cat6li a (1922) de los cuales Cásares fue como el alma. En la obra teórica de Cá. ares debe afirmarse
la primacía del orden especulativo y, por eso, la eficacia de la acción su-

pone la identidad formal del objeto de la inteli~ncia y de la voluntad, hasta
que, allende el orden natural, la fe es, como obsequio racional, "suprema afirmación de la persona". Así iluminó Cásares el tema de la justicia y
el del derecho sobre el cual afirmó la existencia de un derecho fonnalmente
cr· ti.ano. De la misma edad de Cásares fue César Pico ( 1895-1966) , inquieto
Y agudo, critico lúcido del positivismo (1916} mostró como la escolástica
tomista era la fuerza capaz de sostener el verdadero espíritu de Occidente. Por
aquella época, casi no existe tomista europeo importante que no sea conocido
en la Argentina e, incluso, discutido, cuando era necesario.

En la confluencia del renacimiento tomista y de la obra espiritual de Cásar~, se f~rja la obra extraordinaria de Mons. Octavio N. Derisi (1907-) 21
quien considera a Cásares como su maestro. Ante todo, en los libros de Mons.
Derisi se percibe_ la necesidad de someter a critica el inmanentismo moderno y
destacar su rebeh6n contra natura al ser deformando el objeto del conocimiento
(Descartes, Kant, Hegel, Heidegger, Scheler, Sartre); el punto de partida no
puede ser sino la experiencia que aprehende la realidad concreta (ser individual) al par q~e ~ª. inteligencia sí aprehende la esencia objetiva dejando de
lado las notas mdiv1duantes. Dentro del más fiel espíritu tomista, D risi ha
esclarecido el tema de la filosofía cristiana a cuya luz ha desarrollado el
problema de la persona y su triple trascendencia ( capta el ser trascendente
desp~ega la a~thidad mora~ y_ ~jerce la actividad técnico artística) hasta
ple01tud en Dios, Persona infinita. Sobre la firme rora de la ontología ha
mostrado. en ~a e,c_t~nsa obra el fundamento metafísico ele la moral y propu sto
una explicación ong1nal del ser lúst6rico por un lado y de la cultura por el
otro, a la vez que le ha permitido fundamentar una filosofia del arte. Frente
al nominalismo de hoy, su bello libro sobre la palabra, ha mostrado cómo el

~

.u Esbozo d, una t~istemologla tomi.sla, e.e.e., Bs,. As., 1938; 2da. ed. 1946;
Filoso/la mod,rna 'Y, filo1ofía tomista, 2 vols., Guadalupe, Buen01 Aires, 1945; Loi
fundam1nto1
494
M mtlaf
• ls,coI d,l ord,n moral ( 1941 ) 1 3a• ed · • Consc¡·o Sup• de I nv. e·1enl.
pp., adr1d, 1969; _Lo ettrn~ y lo ltmJ,oral en el aru ( 1912), 2da. ed., Bs. As..:
1967; _Con~epto_ de la fr!osofla cristiana, 2da. ed. C.C.e., Bs. As., 194'.J; La doctrina
sde la inttl1gencia
·
• de Anstótele1 a Santo Tomás• 302 pp·• CCC
· · •, 1945·, ¡,a persona.
u 1senc1a, su ~ida,:". mvndo, 394 pp., Inst de Fil., Univ. • ·ac. de La Plata, 1950;
Tratado
y de tomismo ' Ed. Emec~ • Bs · As •• 1956·, on to¡og fa y
·
• d1h · e.nstencial1smo
ó•
IX1Sltnc1a ist rica, 55 pp., UCA, Bs. AJ., 1958; Filoso/la de la cu/t 11 ra y d, los
valores, Emec~, B9, As., 1~63, 330 pp.; El último lltidegger , 111 pp., Eudeba, Bs.
As., 196~ ; Naturalr::a 'Y U1da de la Universidad, 255 pp., Eudcba, B, . A~., 1969 ;
La, lgluia )' el orden temporal, Eudcba, ib .. 1972; Santo Tomás d11 .Aquino y la filornfia actual, Educa, :&amp;.•~ .• 1975 ; Esencia y dmbito de 1 tult •ra , eolumba, B,- As.,
1975 ; La palabra Emec~, Bs. A~., 1978; EJ,ncia y vida de ta persona humana 211
pp,., Eudeba, Bs. As., 1979.
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118

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cerrector de la Uruvers1dad Cat - ) ' ba
't obras de valor sobre el arte,
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e~cr1 os principios del conocimiento;
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t l pp 288 ?89-290 Ed.
., ,. " ,. Cfr mi libro La Filoso/ la en la A rgentma ac ua ,
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' ' .'
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A'
1971 donde se citan minuciosamente los art1culos e
Sudamencana, Buenos 1res,
,
los autores mencionados.
A 1970
. al
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223 pp Eudeba Bs. s.,
·
,. Introducci6n
tomismo,
·•
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C óli
B As 1944 · Filosofla
27
G o de Ed1tonales at cas, s.
·,
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,.., La esencia del arte, 1 PP.·, rup
1955 . E "'º de antropolog!a filos6/ica, 204
·
81
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Ed.
Bs.
As.,
,
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Ed' .
d el tiempo,
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'
. El l do del nacionalismo, 98 pp.,
iciones
pp., Club de Lectores, Bs. As., 1958,
ega

Gure, Bs. As., 1956.
la b ll - 63 pp. Ediciones Citerea, Bs. As.,
,. Descenso y ascenso del alma por
e e~a,
,
1965 ( la la. ed.,, del 1939).
.
. ¡·
231 pp.,
f·¡ 6[' . Conversación y critica ftlos6 ica,
:e Cito solamente las obras los icas.
D 1·
Bs
A
B A'3, 1941 · Elementos de Metafísica, 228 pp., .a ..1.a.,
.
Espasa Calpe rg., s.
.,
'd .A .
264 pp Ed Guadalupe, Bs. As., 1973.
As, 1951; De Kierkegaard a Tomás e quino,
.,
.

historia de la filosofía cristiana en la Argentina, el P. Julio Meinvielle ( 19051973); so para él, la persona es tal en cuanto realiza el individuo y, por tanto,
es contrario al personalismo de Maritain a quien ha criticado tenazmente por
sus ideas políticas y la autonomía de lo temporal; campeón de una política
cristiana combatió las tres revoluciones posibles: de lo natural contra Jo sobrenatural (Reforma), de lo animal contra lo natural (burguesía), de lo "algo"
contra lo animal (comunismo) y ha criticado agudamente y justamente el
progresismo cristiano; en efecto, la filosofía moderna se ordenaría a la develación de un Dios cabalístico, gnóstico y no-personal. Ligado a Meinvielle, cabe
recordar a Carlos Alberto Sacheri ( 1933-1974), 81 asesinado por la guerrilla
marxista por su testimonio católico y sostenedor del orden natural donde se
funda la moral y el derecho. Mayor y proveniente de otro origen y otra formación, Jordán Bruno Genta (t 1974), 82 también asesinado por el marxismo,
era ardiente tomista y defensor de una política católica.
Como puede comprobarse con la sola enumeración, el tomismo en la Argentina tiene diversos aspectos, como vertientes distintas en la unidad de doctrina:
Así, en el campo de la lógica, en Buenos Aires, es ineludible citar, entre otros,
a Juan Alfredo Casaubon ( 1919-) 33 quien ha sometido a crítica constructiva
la lógica de Husserl e inspira en el tomismo sus nuevos aportes al pensamiento
lógico; en filosofía de la naturaleza, Juan E. Bolzán 94 y, en Córdoba, no
"' Concepción cat6lica de la econom!a, Bs. As., 1936; De Lammennais a M aritain
( 1945), Ed. Theoría, Bs. As., 1967; Critica a la conce pci6n de M aritain sobre la
persona humana, Nuestro Tiempo, Bs. As., 1948; Conceptos fundamentales de la economía, Nuestro Tiempo, ib., 1948; El judío en el misterio de la historia 4a. ed.,
Theoría, Bs. A~, 1964; Concepcién cat6lica de la politica (1934), Theor!a, 1964; El
poder destructivo de la diallctica comunista, Theoría, 1962; El comunismo en la
revoluci6n anticristiana, ib., 1965; Teilhard de Chardin o la religi6n de la evolución,
ib., 1965; La Iglesia y el mundo moderno, ib., 1967; De la cábala al progresismo, Editora Calehaquí, Salta, 1970.
' 1 La Iglesia clandestina, Ed. Cruzamante, Bs. &amp;., 1970; El orden natural, Buenos
Aires, 1976 (hay ediciones posteriores).
21 Problemas
fundamtntales de la filoso/fa, Rosario, 1938; Curso de Psicología
(1940), 3a. ed., Huemul, B!\. As., 1966; Rehabilitación de la inteligencia, Bs. &amp;.,
1946; El filósofo y los sofistas, 279 pp., Bs. &amp;., 1949; La Idea y las ideolog!as, 224
pp., Ediciones del Restaurador, Bs. M., 1949; C. Marx, El manifiesto comunista, 155
pp., edici6n crítica, Ed. Cultura Argentina, Bl!. As., 1969; Principios de la política,
127 pp., ib., 1970.
• Aspectos del bergsonismo, 45 pp., Atrium, Bs. As., 1945; sus múltiples ensayos
sobre la lógica de Husserl, cfr. en mi libro La Filoso/ta en la Argentina actual, pp.
346-7; allí también se citan los demás artículos sobre ciencia y filosofía y filosofía pura.
" El tiempo de las cosas y del hombre, 178 pp., Ed. Guadalupe, Bs. As., 1965;
¿Qué es la filoso/la de la naturaleza?, Ed. Columba, 74 pp., Bs. &amp;., 1967, Continui-

121
120

�deben pasarse por alto los aportes a la lógica de Augusto_ Furlán, _35 a los
estudios de Cesáreo L6pez Salgado {1921-) ªº sobre el pensam1en~o antiguo ~ el
pensamiento cristiano. Si por un momento volvemos al pensamiento prácbc~;
es imposible olvidar los primeros libros de Arturo E. S~pay ( 1911-1~77),
particularmente la teoría del Estado, inspirada en el tomISmo, o la teSJS sob~e
la aceleración de la historia y la nueva fundamentación de una democr~
·
J
G ' Venturini (1921-) .38 Esta nueva enumerac1on
personalista en orge arc1a
d
-que no puede ser sino enumeración para un inf~nne muy ~reve--_ pone e
relieve aquella pluralidad de vertientes a la que hacia referencia anteriormente.
La filosofía de Santo Tomás, particularmente la metafísica, es ex~uest~ en
·
Raúl Echauri· • 39 en Mendoza el historiador de la filosofia, Diego
R osario
por
,
'
R
F. Pró ( 1915-) "º es de inspiración tomista y toda la obra de~ P. Juan ;
Sepich ( 1906-1978) , n señalada por su seriedad y rig~r, fue tomista has~ qu
, la fi"losof~" hegeliana en sus úlomas obras. Tamb1en sasu autor se entrego a
...
hemos que los PP. jesuitas, bajo la inspiración de Suárez, frecuen~mente sostienen que el suarismo es una interpretación del tomismo y en esa lin~ pueden
recordarse los profesores de las Facultades de San Miguel de la ~te~i~r ge~e.,
Enrique B Pita ,2 " Juan Rossanas; "3 pero el mas d1Stmgmdo
rac1on, como
.
,
,
dad de la mattria. Ensayo de interpretación cósmica, 190 pp., Eudeba, Bs. As., 1973 i
¿Qué es la educación?, 91 pp., Bs. As., 1974.
.,
.. La deducción natural, 129 pp., Universidad N. _de Có~doba, 1965; Introduccwn
·
· ból" a 275 pp Dto de Acción Social, Untv. N. de Córdoba, 1965.
a la ló gica s1m 1c ,
·•
·
¡ A
·
:io Una nómica de sus artículos, en mi citado libro La Filosofía en
a rgentina
actual, p¡. 277.
.
Ed L d B As.
• osa a, s.
,
11 La crisis del Estado de derecho liberal-burgués, 386 PP·,
1942 · Introducción a la teoría del Estado, 532 pp., Ediciones Politia, Bs. As., 1951.
u Proceso y constitución de la filoso/la ( de Homero a Feré cides d~ Siro), 79 PP·'.
· Nac de Córdoba 1967 · Ante el fin de la historia, 105 pp. Emece, Bs. As., 1962,
U n1V,
•
,
'
•
AJ 1967. Qué
Introducción dinámica a la filosofía polltica, 132 PP·, Losada, Bs: . ·,
, '
.
es la filoso/,a de ' la historia?, 86 pp., Columba, Bs. As., 1969; Pol1te1a, 330 pp., Editorial Troquel, Buenos Aires, 1978.

P. Ismael Quiles ( 1906-)" cuya filosofía de la in-sistencia se emparenta
más bien con el agustinismo medieval desde que el in-sistir es un estar-en símismo (lo contrario del ex-sístire) y que le sirve de fundamento de toda la
filosofía. Por fin, un "realismo inmediato representativo" es propuesto por el
salesiano Osvaldo Francella, 45 actualmente en la ciudad de Salta, en el norte
del país.
es el

IV

EL

TOMISMO DESDE EL PUNTO DE VISTA INSTITUCIONAL

Naturalmente, nuestra tradición no ha comenzado en 1810, año de nuestra
libertad política; ni siquiera ha comenzado con el descubrimiento de América,
sino con el mismo nacimiento y desarrollo de la cultura greco-romana-cristiana.
Ello explica el nacimiento de Universidades en América española desde el siglo
XVI, casi todas ellas integralmente vivificadas por el pensamiento de la Patrística y de Santo Tomás de Aquino. Por eso, institucionalmente, tanto la
Iglesia como el pueblo católico, así lo querían, como lo prueban aquellos vecinos
de Córdoba ( que entonces era una aldea) de 1610 que pedían la fundación
de una Universidad. Por eso, en 1613, año de la fundación de la Universidad,
los Padres jesuitas, por expresa disposición del General, debían enseñar la
doctrina de Santo Tomás en Teología. En Filosofía, dejábase libertad, debido,
indudablemente, a 1a influencia de Suárez que aun vivía.
El más antiguo Seminario de la Argentina, el de Nuestra Señora de Loreto
de Córdoba, seguía a Santo Tomás en Teología y casi siempre en los temas
esenciales de la Filosofía. Con el tiempo, al avance del laicismo liberal contrario
a la Iglesia, obligó al Seminario a apartarse de la Universidad de Córdoba
desde 1882. Los primeros profesores del Seminario, ya autónomo, eran todos
tomistas y expresamente designados por el Obispo fray Mamerto Esquiú. La

.

• El ser en la /ílosoflti de Heidegger, 173 pp., Rosario, 196·1; Heidegger Y la meta-

flsica tomista, 189 p~., Eudeba, Bs. As., 1971.

.

.

* No cito ninguna de sus múltiples obras históricas; Est_udios ~e filosoffa,. 243 PP·,
lnst de Fil., Mendoza, t 944; en colaboración con J. V. Silva, F1losofla realista de la

educación argentina, 162 pp., Bs. As., 1950.
4 Estructura de lo social, 89 pp., Bs. As •. 1940; Lógica formal, C.Q,C., Bs. As., 1940;
Introducción a la filosofía, ib., 1942; La actitud del fil6so/o, C.d.C., Bs. As., 1946_;
LectuTas de Metafísica, 247 pp., ib., 1946; Introducción a la ética, 201 pp., Emece,
Bs. As., 1952; La filosofla del "Ser y tiempo" de Heidegger, 527 pp., Ed. Nue5 tto
Tiempo, Bs. As., 1954 (las demás posteriores obras de Sepich, se apartan totalmente
del tomismo) .

.., " Cfr: mi libro La filos()fla en Argentina actual, pp. 298-9.

122

"La persona liuma11a (1942), 3a.. ed., Kraft, Bs. As., 1967; Methaphysica Generalis sive Ontología, 416 pp., Bs. As., 194-3; Filoso/fa del Cristianismo, 180 pp.,
Editora Cultura, Bs. As., 1944; /.,~ esencia de la filo.iofía tomista, 470 pp., Verbu.m,
Bs. As., 1947; Heidegger, 112 pp., Bs. As., 1948; Filosofía de la religión, Austral,
ib., 1949; M"ás allá del existencialismo, 198 pp., Miracle, Barcelona, 1958; Tres lecciones de mata/úica e;cistencial, 52 pp., Barcelona, 1961 ; ha comenzado a salir la
edici6n de sus Obras Completas, vol. I, Antropología filosófica in-sistencial, 367 pp.,
De Palma, Bs. As., 1978; Filoso/la budista, 525 pp., Troquel, Bl\. As., 1 1968.
11 "El problema fundamental de la criteriología", Ortodoxia, 12/13, Bs. As., 1948;
Conocimiento Y Metafísica, 495 pp., Bahía Blanca, 1964; Conoscenza natura/e , Ti/lessione completa, 224 pp., Pontificia Universita Urbaniana, Roma, 1974.

123

�evolución posterior del Seminario demuestra que, cada_ vez ~s, la_filosofía de
Santo Tomás y de sus principales expositores, fue la filosofia ensenada en sus
aulas.
Ya recordé anteriormente el papel del Real Colegio de San Carlos en
Buenos Aires ( 1790) y, aunque de vida breve (pues el Es~~o le neg6 su
· · to ) e,as· b'6 en Buenos Aires una Universidad Catohca entre
reconOC1ID1en
. 1910
.
y 1920. Mientras tanto, la crítica al materialismo a~ espi~tualisrno rao~nahsta
(al cabo pseudo espiritualismo) , al positivismo y al liberalismo, emprend1da por
los cat6licos dio sus frutos. En 1922, al mismo tiempo aparecen, en C6rdoba,
el Instituto Santo Tomás de Aquino -presidido por Luis Guillermo Martínez
Villacla- y, en Buenos Aires, los Cursos de Cultura Católica, cuya alma f_ue
don Tomás Cásares. La influencia de los Cursos fue realmente profunda, mtensa y de hermosos frutos, no solamente doctrin~les, sino tambi~n per.;onales.
Los cursos filosóficos completos que en ellos se dictaban ha~ dejado ~ huellas todos ellos inspirados en la doctrina de Santo Tomas de Aqumo. Al
mi~o tiempo, toda la Argentina católica conoci6 las ediciones de los C~rsos
que, por muchos años, fueron seguidas ávidamente por los lectorc cat6hcos.
Aunque en todas las Universidades argentinas (hacia la ?écada del ~O s6lo
existían seis) siempre hubo profesores que enseñaban seg_:111 la doctrina de
Santo Tomás institucionalmente, es menester esperar al ano 1958 para contemplar el n;cimiento de las Universidades católicas, la primera de las cuales
fue la de Córdoba, regenteada por la Compañía de Jesú. Pe~ es menester
destacar que la más importante y, hasta cierto punto la fue~ ~pulsara f~ndamental de una sana doctrina filosófica, ha sido y es la Universidad Católica
Argentina Santa María de los Buenos Aires, reconocida por el Estado en
1959 y fundada por el Episcopado Argentino. Su Rector-fundador es nuestro
benemérito Mons. Dr. Octavio N. Derisi, cuya obra y cuyo esfue~o h~ hecho de su Universidad una de las mayores y más importantes Uruvers1dades
Católicas del Nuevo Mundo; es la filosofia tradicional
~ue ilumi~a.
la estructura de esta Universidad. que es desde 1960, UmverSLdad Pontiflc1a.
La Universidad Católica Argentina se siente heredera directa de los Cursos

.'ª

~º':

de Cultura Católica.
Desde esta perspectiva institucional, corresponde recordar aq~ las pu~licaciones periódicas de carácter tomista o que confieren lugar espeoa~ a la h_los~fía tradicional. Tal cosa ocurrió con la primera época de la revista Cnteno
.. Cfr. el número especial de Universitas, núm. 47, sobre los veinte años d~ la UCA;
artículos principales: DBRISI , Octavio N., "La Pontificia Universidad Cat6.~ca Arg~tina Santa María de los Buenos Aires'', pp. 6-16; Julio Cés~ Gan~edo,., Proyecc16n
de la Universidad Católica Argentina en el panorama educativo naoonal , pp. 17-32,
Buenos Aires, junio, 1978.

124

(1928) con más de cincuenta años de vida; pero de doctrina tomista propiamente tal, debe recordarse a la revista de los Cursos de Cultura Católica,
Ortodoxia (1941-1947), Sol y Luna ( 1938-1943). Pero ninguna aventaja a la
revista Sapientia, que ya va por su vigésimo quinto volumen ( desde 1949),
fundada y dirigida por Mons. Octavio N. Derisi. Al aparecer la Universidad
Católico Argentina, Sapientia se constituyó en órgano oficial de su Facultad
de Filosofía; en sus páginas, a lo largo de veinticinco años, existe un sólido
cuerpo de doctrina filosófico católica. Además de Sapientia, dio cabida a importantes estuclios de filosofía traclicional la primitiva Stromata ( 193 7) de
las Facultades de San Miguel que cambió su nombre por el de Ciencia y fe,
para retornar después a su primitivo nombre; recordemos también los tres
volúmenes de Diálogo ( 1954-5) c!irigida por el P. Meinvielle, la colección de
Estudios (1911-1970) de la Academia del Plata, Estudios Teol6gicos y Filosóficos ( 1959-1970) de los Padres Dominicos de Buenos Aires. Una revista de
recta doctrina y recia presencia en la vida cultural católica argentina es Mikael
(1973 hasta hoy) órgano del Seminario de Paraná. Y volviendo a la Universidad Católica Argentina, debe recordarse Universitas ( desde 1967); es
justicia no olvidar los primeros cuatro años de la Revista de Filosofía ( 1950-4)
de la Universidad de la Plata, fundada entonces y dirigida por Mons. Derisi;
además, cítese a Verbo ( desde 1958) , la pequeña revista que fundé y dirigí en
Córdoba, Xenium (1957-9) y, actualmente, Filosofar Cristiano (1977 en adelante) que es el órgano de la Asociación Católica Interamericana de Filosofía
y que parece en Córdoba para toda América. Como puede comprobarse, el
pensamiento tradicional ha estado siempre presente a través de sus publicaciones periódicas algunas de las cuales son, ya, verdaderos documentos históricos.
También la filosofía tradicional se expresa por medio de Sociedades, como
la Sociedad Tomista Argentina, con sede en Buenos Aires y cuyo presidente
actual es el R. P. Gustavo E. Ponferrada; primero provisoriamente, desde
1973, después como titular ( 1979), me toca presidir la Sociedad Católica Argentina de Filosofía en cuyo seno, la mayoría profesa la filosofía tomista y
en cuyos estatutos se señala a Sapie11tia como el órgano natural de su pensamiento. Esta Sociedad convocó el Primer Congreso Mundial de Filosofía Cristiana que, con 670 participantes. se lJevó a cabo en Embalse (Córdoba) entre
el 21 y el 28 de octubre de 1979, como conmemoración del centenario de la
Encíclica Aeterni Patris. En este magno congreso, al cual asistieron 131 extranjeros representantes de veintidó paíse ·, se debatieron los problemas esenciales
del hombre cristiano, hoy· los cuatro volúmenes de las Actas constituyen un
cuerpo de doctrina católica, predominantemente tomista. Mons. Derisi presidió el simposio como Presidente -ele la Comisi6n Organizadora y quien escribe
estuvo al frente de la Comisión Ejecutiva. Estoy convencido de la verdad de las

125

�palabras del Arzobispo de Paraná, Mons. Dr. Adolfo Tórtolo, cuando, al referirse al Congreso sostuvo que entre las muchas gracias que Dios había regalado
a la Argentina, una de las mayores era este Congreso. El Padre Victorino Rodríguez, O. P., activo participante del Congreso, dijo hace poco: "Cuando
San Alberto Magno predecía, a mediados del siglo XIII, que los mugidos
de su discípulo Tomás, 'el buey mudo ... ', resonarían en el mundo entero,
no podía imaginarse lo que iba a ocurrir en Argentina en 1979" ,47
V
CoNSECUENCIAS Y PERSPECTIVAS

Los mugidos del "buey mudo", en verdad, fueron lanzados desde la ecumenicidad de la fe y resonaron en América desde su mismo descubrimiento.
España, al emprender la última cruzada que fue la Conquista de América,
llevó todo el aporte espiritual de la Edad Media que, en ella no sufrió el
"corte" de la Reforma protestante. Iberoamérica, en frente del nuevo Mediterráneo que es el Atlántico constituido por España en vía de la cultura
greco-romano-cristiana, es, así, la directísima heredera del pensamiento católico
y, con él, de los mugidos del "buey mudo". Muchas veces lo he dicho y he
de volverlo a decir hoy: Jberoamérica nació y es católica y fuera del Catolicismo es nada. La fe le es constitutiva y, con ella, toda la cultura cristiana
es incomprensible fuera de ella. Tal es, para nosotros los católicos argentinos,
la médula de nuestra tradición y, por eso, no nos sentimos un pueblo nuevo, o
joven, como se suele decir; nuestra antiquísima tradición, comenzada en la
Grecia homérica, tiene, en América, una circunstancia nueva en la cual debe
seguir brilando la eternidad de la Verdad. Pero semejante circunstancia nueva
es la garantía de la posible originalidad de nuestra pensamiento que será
tal, si sigue engarzado en la misma tradición del Ángel de las Escuelas. Cuando
el Papa León XIII, en la Aeterni Patris, hace una descripci6n hist6rica que
conduce desde los Padres hasta Santo Tomás, deja abierto el camino para
que podamos continuarlo nosotros. De ahí que los mugidos del "buey mudo"
nos sean tan familiares, tan íntimos a nuestra propia naturaleza histórica.

reestudiar siempre a Santo Tomás y a los Padres; retornar a ellos, meditarlos, iluminar con ellos nuestra nueva circunstancia americana. Las perspe(?tivas
abiertas a la filosofía tradicional en la Argentina son, a mi parecer, verdaderamente positivas: Porque existe, en nuestro país, una suerte de disposici6n
que podríase denominar "virginal" ( no corrompida todavía por un inmanentismo "superculto") para las grandes empresas del espíritu; porque aún
estamos a tiempo (sin rechazar los aportes de la ciencia y de la técnica)
para hacer prevalecer la contemplación sobre la acci6n práctica, aprovechando la innata capacidad del argentino para la interiorizaci6n y el recogimiento.
Salvar esta capacidad del peligro mortal de la frivolidad corruptora es un
gravísimo deber de los pensadores católicos y nada mejor que la enseñanza
de la doctrina de Santo Tomás para lograr este fin. Si los argentinos y los
iberoamericanos, con humildad total pero con energía indomeñable así Jo
comprenden, en este mundo sufriente y desorientado de hoy, no está todo

perdido.

Una de las principales exigencias que se siguen de todo cuanto he relatado
en estas páginas, es la del regreso permanente a las fuentes, expresamente
recomendado por Le6n XIII al final de la Aeterni Patris. Debemos, pues,
•• "Perennidad de Santo Tomás''. en Boledn "Virgen de .Atocha", enero, 1980, P·

5, Madrid.

127
126

�IDEA DEL TIEMPO

Da. HuMBBRTO PIÑERA LLERA
Profesor Emérito
New York University.

LA FILOSOFÍA, como se sabe, es posible sólo gracias a esas grandes así como
decisivas cuestiones de las cuales se viene alimentando desde su comienzo. En
realidad, si lo vemos con el debido cuidado, son muy pocas las que, en realidad,
merecen el dictado de tal, sin duda alguna por el carácter de universalidad que
el saber principal posee, para poder ser lo que es. Entre las grandes cuestiones
debatidas desde hace ya milenios por la filosofía y la ciencia se halla la del
tiempo, del que todos creemos saber algo, porque una cosa es vivirlo y otras
muy distinta explicarlo, si acaso esto último es posible. El dilatado desfile de
tal cuestión en la cultura occidental -desde la Grecia clásica hasta nuestros
días- sólo muestra tenaces ensayos de "adivinación" -pues, en definitiva, eso
es lo que ha sucedido- del enigma que, como dice agudamente San _Agustín,
todos saben lo que es mientras no se preguntan en qué consiste. Pues las dificultades aparejadas en su indagación llegan a ser, diríamos, casi innumerables,
como, por ejemplo, si es algo en sí mismo o, por el contrario, es una cualidad
o un modo de ser de otra cosa; si acaso es uno solo y siempre el mismo; o si es
continuo o discontinuo, finito o infinito, absoluto o relativo, divisible o indivisible, etcétera. Y así, desde Aristóteles, 1 la batallona cuestión del tiempo sigue
dando que hacer, sin que, en realidad, haya sido posible hasta ahora descubrir
su esencia y su consistencia. Además, casi es constante -vamos a decir asíla tendencia ( tal vez determinada por la necesidad ) a examinar la cuestión
del tiempo relacionándola con la del espacio, la conciencia, la materia, el instante, la eternidad y la historia, y así sucesivamente. Con lo cual, como puede
advertirse con relativa facilidad, el núcleo fenomenológico de dicha cuestión,
' ARISTÓTELES,

Flsica, IV, 10-14.

129
humanitas-9

�es decir, el qué del tiempo, se convierte en subsidiaria cuestión de esa otra en
la que éste deviene término de una relación dual. Puesl como sucede con el
espacio, parece no haber manera de ataearlo de frente, a él solo, prescindiendo
de lo demás, sea real o po ible. Tal vez se deba a la peculiarísima naturale1.a de
ambas entidades, que por su orgánica y estrechísima vinculación al mundo y
al hombre (al sujeto y al objeto). no e po ible aislarlos completamente, por·
que al ser nosotros mismos de al ún modo, tiempo espacio, no cabe pensar
en una absoluta objetividad de ambos componentes de toda realidad. De ahí
probablemente la tendencia a relacionar el tiempo con la eternidad, pues esta
última -dicho sea con gran reserva- viene a ser algo así como una e pecie de
"espacializaci6n" del tiempo, al reducirlo, como en efecto acontece, a ese "presente infinito" en que la mi ma consiste. De todos modos, sea como sea, la
debatida cuestión del tiempo es parte esem:ialísima del proceso de pen amiento
de la cultura occidental y, por esto mismo, en las páginas subsiguientes haremos
una bre\'e descripción de los más señalados ensayos de interpretación de esa
gran antinomia -el tiempo- constructor y disolvente a la vez de toda exis-

r

tencia.
Hemos de ad rtir • ntes que nuestra exposición se hace al hilo de la íiloofía, y de esta manera debe cntende , puc la presunta ''realidad" del tiempo
ha ido indagada y sometida a prueba d ntro del campo filosófico en una forma que no admite paralelo alguno con ninguna otra especulación, sea la ciencia, sea la teología o lo que sea. (La cicnc-ia más bien ha contado con el tiempo,
en una especie d virtual aceptación del mismo.) Por lo pronto, la Hélade
di puso de dos término , diferente en su acepción, a lo efectos de nombrar
al tiempo. Cuando el griego clásico habla de 'ald,,, quiere dar a entender
con e: to la "época de la vida", o la "duración Je la vida" ( en fin, la vida como destino individual). Mas, por otra parte, se valía de la palabra
xeó11ot;, cuyo significado era el de "duración del tiempo". o 1 "tiempo en
todo su conjunto", o, en resumen, el "tiempo infinito". Por tanto, mientras
'ald,11 remite al tiempo concreto limitado y corpóreo de la vida, xeó'Vot;
xpresa el tiempo en ab tracto, en u infinita totalidad, sea cual sea. Ahora
bien 'aloo-.i significa algunas vec s eternidad, tal como puede verse en Platón, 2 cuando no dice que "[ ... ] el tiempo ['xeó11ot;] es la imagen móvil
de la eternidad ['ald,,,]". Ahora bien, el camino más "eguro u s guir en la
interpretadón platónica del tiempo (esporádi a y, por lo mismo, esquemática ) es el del devenir (riy11s0'8a,), o sea lo acontecible a la cosa en contraste con la inmutabilidad de la idea. Así, Platón 3 pregunta: "[ .. . ] ¿ Qué

• PuT6~, Timeo, 37 D.
1

Ibid., 27 E.

130

es lo que es siempre y jamás deviene ["1d ]
,
[cosa)?[ ... ]" y ell
r
ea• Y que es lo que deviene y jamás es
0 exp 1ca que se valga de las ideas d
. .
para explicar la intervención del
. .
e mo11Jmi.ento y reposo
sídera como "[ ... ] género s
movdmuento en el Ser, a los cuales con.
upremos el er [ ]" 4 ne., ·
alif
c 1ca de "destrucción• (rn(J
')
•• · ·
'Cmr que a veces
,.
.,. oea contrapuesto eso 51, 1 gé .
,
o construcción" Ah
b.
•
•
, a a
nestS ( y1:111:0'tf)
1
.
ora ien, e tiempo inmerso
trucci6n de las cosas se da en d t
' . . en esa construcción y de •
(&gt;&lt;Í"1JO'tt;), es decir' que tenemo;s : ~ distintas de devenir o movimiento
Y, del otro, la "trasÍación" ( o,,',/ un lado, la "alteración ( d.U.oíoou,f),
lo diálogo platónicos n O &lt;p - )f: todo lo cual podemos verlo en dos de
·
sea, en m de cuentas
1 ·
sofía de Platón es preciso rastrea 1
, que e tiempo en Ja filo.
r O en esas concretas y p ti 1 •
ttones del movimiento )' el re oso la
.
ar cu anzadas cuesmo se acaba de exponerdgenerac1ó~ y la destrucción, todas -coana as 3 la idea del devenir

:bord.

Ari t6teles, en cambio elabora la
.
.
.
.
que se tiene noticia en la cultu
~:mera mterpretac1ón del tiempo de
cepto de edad al de edad d 1 • ; occi cntal.º Empieza trasladando en consecuencia para él alw11
eI
o ent~ro (o sea al de eternidad) y en conh
'
es e tiempo inmortal y d' .
.
A ora bien, téngase en C'Uenta que el
.
i_vmo, sm principio ni fin.
de la eternidad. porque en gran
gne o conetbe el tiempo en función
tiempo se manifi stan 1~ cont d. ~te, esdtá ubordinado al Ser. Pu en el
.
ra 1cc1ones e lo aparen
1
b10,
no posee fas debe tenerse
te que e
r, en camse ve unas ve~es como supratemp::1
g;e la ~lidad de te último
mo, el tiempo, considerado como al ~ muda omo_ intemporal. Por lo misse ve desalojado de la filo of'... M g
ble, inconstante y transitorio
•
.
Ju.
as cuando el pensa · . h
.
'
otra onentac1ón (o sea no
. 1·
rruento eléruco busc:l
.
raciona 1sta) enton
.
'
motivo filosófico.
'
ces se convierte en esencial

et:

c~e::as

e

Para Aristótel el tiempo no es e . .
Lo con ibe como la sucesión regula:~ª• ~~~agen o sombra de otra realidad.
e.·presión del mo\'ÍmÍento d l
f
e tas .&gt;' noches, o ea en calidad d,
1
e a c. era y también com 1
. .
ta; a cual, con el lugar en general ( el uro C!
•
o e movim1en_to de é~
general. Ahora bien el mo • .
. P
spae1o), engendra el tiempo e,•
•
vimumto circular es la ¿·d d d
su temporalidad es la medida de todo los ti m me t a e l_os movimirntos, '
que el Estagirita defina el tiem
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pos. Esto expltra perfectamente
. .
po cien o que es "[
I ,
,·muento re. pe ·to a lo anteri
1
.
. . . e numero del mo,
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or Y o postenor [ ]'' (&amp; , ,
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vcn:erto,i)
1
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c:•
ma ente, ve ':&gt;1

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: PLATÓN, Sofista,

,

"ª' ., · · ·

247 E.

• PLATÓN, Tetletos, 181 D..; Pamúnides,
AarsTÓTELES, Ffsicci IV 10-14

' /bid., IV, ll, 220

Á.

138 B
•·

1
•

131

�tiempo de dos maneras distintas, es decir, por una parte, como algo que
emerge del movimiento del Universo; y, por otra, como el ahora (t'v11),
o sea que tiempo e instante se implican mutuamente. Y el alma es la que
"cuenta" el tiempo.
Cuando acudimos a la filosofía estoica vemos que el tema del tiempo, si
se le extrae del estrecho marco del capítulo de la Física, a donde qued6
relegado por los peripatéticos (salvo el caso de Estratón de Lampsaco),
aparece como la clave mediante la cual se revela la coherencia del sistema
originado en la Stoa. Pues, contra lo que se había pensado, lejos de ser el
tiempo total y perennemente incorpóreo (carente de realidad), el atento examen a la doctrina estoica de las categorías permite descubrir algo así como
un avance hacia lo concreto, es decir, hacia una determinación creciente.
Progreso que también puede darse en lo incorpóreo, según se confirma en
el análisis de la relación "vacío-lugar" que mantiene cierta analogía con la
pareja "tiempo infinito'' (pasado y futuro) "tiempo limitado"' (presente):
el lugar es la limitación, la indeterminaci6n del vacío absolutamente indeterminado. El presente es la limitación del tiempo infinito como la única
instancia temporal legítima. Física, lógica, ética se mueven en un presente
temporal que conserva "[ ... ] toda la consistencia que los antiguos (léase Platón y Aristóteles) habían atribuido a la eternidad". 8 Y este autor acierta al
llevar el examen del tiempo físico y el tiempo vivido al terreno de la compleja
relación que, en virtud de la doctrina estoica del destino, se establece entre
ambas disciplinas.
1

1

Plotino, por su parte, adopta y rechaza a la vez las concepciones aristotélicas del tiempo, asi como también la tesis platónica del tiempo entendido
como "imagen móvil de la eternidad". En apretada síntesis vemos ahora
lo que dice acerca del tiempo: a) No es, para él, una simple medida o
número del movimiento, porque es independiente y subsiste frente a éste. b)
Tampoco es una. simple categoría de lo sensible contrapuesta a lo inteligible
etemo1 pues, aparte de su espacializacíón, tiene un carácter íntimo. c) No
es medida del movimiento, pues el tiempo "[ ... ] reposaba en el Ser [ ... ] ;
guardaba su completa inmovilidad en el Ser [ .. T'. 9 El tiempo emerge de la
inteligencia, y puesto que es "[ ... ] prolongación progresiva de la vida del
alma [ ... ]", 10 si bien puede admitirse que sea la "imagen móvil de lo eterno", no por esto es una entidad física distinta del alma, sino la imagen que
comprende cualquier medida del movimiento.
' GoLDSCHMIDT ,
0

'º
132

PLOTINO,

!bid.

Le systéme stóicien et l'idée de temfn, ed. "Vrin", París, 1969, p. 48.

Enéadas, III, vii, 9.

La tradición judea-cristiana del tiempo está contenida -como se sabeen la Biblia, y es int_eresante anotar que el Libro Sagrado se abre y se cierra
co~ ~~das referencias a lo temporal. Así, el Génesis 11 nos dice: "En el
pnnc1p10 creó Dios el cielo y la tierra [ ... ]"; mientras el Apocalipsis 12 conclu~e con estas palabras: "Sí, vengo pronto". Ahora bien, en dicha tradición
el tiempo no es un~ f~rma vacía, ~ sea pura sucesión de instantes yuxtapuestos. Por el contrario, el es la medida de la duración terrenal en dos formas
distintas: a) cósmica, en la que lo central es la aparición del hombre en J
Tierra; b) histórica, a base de generaciones en que la humanidad camina ha~
cia un fin. Mas debe tenerse presente que Dios trasciende ambas duraciones
pues mientras el hombre vive en el tiempo, Dios mora en la eternidad'.
L~ palabra hebrea ólam sirve para designar la duración extrahumana. ''Mil
anos es a tus ojos como el día de ayer, que ya pasó; como una vigilia de la
-1..·e" • 15 T am b"é
n 0 WJ!
1 n: "M"1s días son como la sombra que declina pero tú,
Yahveh, reinas eternamente".H
'
La experiencia humana reviste dos aspectos: uno, el del tiempo cósmico
o s:a el que regula los ciclos de la Naturaleza; otro, el tiempo histórico,
decir, ~quel cuy? desarrollo tiene lugar a lo largo de los acontecimientos.
Mas D10s los ~nenta a ambos a ~n mismo fin. El tiempo cósmico (medida
de t~d?s los tiempos) es la sucesión de los días y las noches, así como el
~o:1m1ento de los astros y la vuelta de las estaciones. Mientras que el histonco es aquel ~ el cual ningún acontecimiento se repite, sino que se acumula en 1a memona, lo que determina el progreso. En esto se distinguen de la
1
manera de concebir el tiempo hist6rico, griegos y orientales quienes al asimilarlo al ~ósmico, _hacen del "eterno retomo" la ley funda.:nental d~l tiempo.
Concepción ~ue influye a veces, en cierto modo, en la Sagrada Escritura, tal
c?mo, por eJemplo, aparece en el Eclesiastés: 15 "Tiempo de dar a luz y
tiempo de morir". Como también: "[ ... ] lo que fue, será· Jo que se ha hecho
se volv era' a h acer" .1°. F'1~almente'. debemos referirnos a' otro punto impor-'
tan~, o sea la sacraltzaciun del tiempo histórico. En las religiones pao-anas
el hempo histórico sólo es sacro cuando hay un suceso cualquiera relacio:ado
co_n el_quehacer de lo~ ~oses ( como s~c:de con los ciclos de la Naturaleza) ",
D11en~as que en la B~bha los acontecimientos de la historia sagrada responden siempre a la acaón divina. No es, desde luego, la red de los factores

e:

" Gt!nesis, I, l.
Apocalipsis, XIII, 20.
u Ibid., XC, 4.
1 ' Ibid., en, 12 ss.
u Eclesiastés, III, 1-8.
1' Ibid., I, 9; 111, 15.

:Ji

133

�históricos, sino la intención de Dios la que los orienta hacia un fin misterioso
gracias al cual el tiempo, a la vez que alcanza su consumación, logra su
plenitud.
San Agustín iruoa una nueva época no sólo filosófica sino, además, entendida como "concepción del mundo", o sea que a la cosmovisión pagana
sucede la cristiana, cuyo inicio -para decirlo brevemente- arranca de la clara y aguda distinción entre tiempo y eternidad; pues el cristiano concibe el
mundo y el hombre como procedentes de la Nada ( creatio ex nihilo) por la
libre voluntad divina. En consecuencia, Dios, por ser anterior a todo tiempo
imaginable, es eterno; mientras que el hombre y el mundo son rigurosamente
temporales. Por lo mismo, dicenos San Agustín, antes de que Dios crease los
tiempos, no habia ninguno de éstos. ti no puede preceder al tiempo con
precedencia y duración medibles con tiempo. Dios no sólo hizo todos los
tiempos, sino, aun más, es anterior a todos ellos. como "[ ... ] tampoco es ixnaginable un tiempo en que pueda decirse que no había tiempo[ . .. ]." 17 "Pero,
¿ qué cosa es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, ya lo sé para entenderlo;
pero si quiero explicárselo a quien me lo pregunte, no lo sé para explicar-·
lo[ ... ]°.1s
Ahora bien, sigue diciendo el Santo: "[ ... ] si ninguna cosa pasara no hubiera tiempo pasado; si ninguna sobreviniera de nuevo, no habría tiempo
futuro; y si ninguna cosa existiera, no habría tiempo presente''. 19 Pero el
pasado ya no es y el futuro no existe todavía. En cuanto al presente, de serlo
siempre, no sería presente sino eternidad. Luego el ser del presente consiste
en dejar de ser. Mas si el futuro es previsible y el pasado recordable, ambos
tienen que ser de algún modo. Hablando en propiedad, debe decirse más
bien: presente de las cosas pasadas, presente de las cosas presentes y presente de las cosas futuras, porque

que aún no es. Tampoco el presente, pues éste deja de ser contill'Uamente,
por lo que carece de espacio¡ y ni siquiera el pasado, porque éste ya no
existe. Entonces, ¿ qué puede ser el tiempo? He aquí la respuesta del Santo:

Oí decir a un hombre docto 21 que el tiempo no era otra cosa que el
movimiento del sol, de la luna y de los astros; pero de ningún modo me
conformé con su sentir. Porque, a la verdad, éPor qué no había de ser
mejor el afirmar que el tiempo es el movimiento de todos los cuerpos?
Acaso si el sol, la luna y las estrellas se pararan y la rueda de un alfare ro se moviera, é no habría tiempo con que pudiésemos medir las vueltas que daba, y decir que tanto tardaba en una como en otras; o al
contrario, si unas veces andaba má5 aprisa que otras, decir que unas
vueltas duraban más y otras menos? [ ... ). 22
O sea que el tiempo mide el movimiento de los cuerpos y no al revés ( como pensaban los antiguos) ; pues el tiempo no es el movimiento de los cuerpos
(Aristóteles), porci.ue hay gran diferencia entre el movixniento del cuerpo y
aquello con que lo medimos, es decir, el alma. Pues si el futu~o disminuye o
se consume ( cuando aún no es) ; si el pasado es creer en Jo que ya no es,
es~o se debe a que en el alma hay tres operaciones, o sea que ella "espera,
at~ende y recuerda", a fin de que "[ ... ] aquello que espera pase por lo que
atiende, y vaya a parar en lo que recuerda [ ... ]". 28 Y añade:

[ ... ] estas tres cosas presentes tienen algún ser en mi alma, " solamente las veo y percibo en ellas. Lo presente de las cosas pasadas es la
actual memoria o recuerdo de ellas; lo presente de las cosas prese11tes
es la actual consideraci6n de a(guna cosa presente; " lo presente de
las futuras es la actual expectación de ellas. 20

¿Quién hay que niegue que los futuros no existen todavía? Y, sin
embargo, ya existe en el alma la expectación de los futuros. ¿Y quién
ha,, que niegue que lo pasado ya no existe? Pero, no obstante, hay, todavía en el alma la memoria de lo pasado. ¿ Y quién hay que niegue que
el tiempo presente carece de extensión o espacio, pues pasa en un punto?
Y, no obstante, permanece y dura la atención por donde pase a un ser
que ,io será. Luego no es largo el tiempo futuro que todavía no existe,,
sino que se dice largo el futuro que todavía no existe; sino que se dice
largo el futuro porque es larga la expectación del futuro. No es largo el
tiempo pasado poi·que éste ya no es; sino que lo que se llama largo en
lo pasado no es otra cosa que una larga memoria de lo pasado. 2•

Mas prosigue San Agustín preguntándose cuál es la medida que permite
medir el tiempo, y descubre que no puede ser el "espacio" futuro, puesto

También en la Antigüedad cristiana, más o menos contemporánea de San
Agustín, se encuentra Gregorio de Nisa (o Niseno), quien afirma que el

AousTÍN, Confesiones, libro XI, cap. 13.
Jbid., cap. XIV.
111 lbid.
• Ibid., cap. XX.
'' SAN

11

134

n PLATÓN, Timeo, 17 E.
" SAN AousTÍN, Confesiones,

Libro XI, cap. 23.

" lbid., cap. 28.
" !bid.

135

�desarrollo progresivo, mediante una ley inmanente, válida lo mismo en
caso de la totalidad del cosmos que en el de la constitución del hombre,
da siempre vinculado a la realidad del tiempo. La akolouthía (sucesión)
con ésta el cambio es la ley de creación que distingue a lo creado de
Creador.

el
se
y

vista del tiempo "exterior'', se regresa más o menos a la idea aristotélica del
tiempo como el movimiento de los cuerpos ( numerus motus secundum prius
et posterius).

su

La creación comporta una extensión espacial : la sucesión regular de los
fenómenos que constituyen el tiempo está contenida en las edades, pero la
Naturaleza anterior a las edades escapa a las oposiciones según el antes y el
después. Así se expresa Gregorio, y añade lo siguiente:

( . .. ] Toda la creación, al producirse según una sucesión regular, está
medida por la sucesión de las edades [· .. ] Pero la Naturaleza que está
por encima de la Creación, en tanto que separada de toda categoría espacial, escapa a toda sucesión temporal, y 110 conoce ni progresión ni
creación a partir de ningún principio hasta ningún término a través de
ninguna modificación relativa a un orden [ ... ] La Naturaleza divina
no está en el tiempo, pero es de ella que viene el tiempo.~ 5
También, con respecto a la Historia, desempeña un papel importante la
noción de akolouthía, pues, como dice el Niseno, ésta es la sucesión necesaria y progresiva de lo que se da en el tiempo, de modo que se aplica tanto
al plano natural como al sobrenatural, siendo así que los distintos momentos
o etapas de la Historia de la salvación están unidos entre sí, según un designio
ordenado y progresivo.
Durante la Edad Media se advierte una constante relegación del tiempo
"exterior" (físico), en contraste con el "interior" (metafísico), que, de alguna manera, subsiste, aunque en forma atenuada, pues, sin lugar a dudas,
el tiempo no es una cuestión fundamental en el Medievo. Esto se debe quizá
al prevale.cimiento de la cuestión de la Eternidad, cuya implicación religiosa
desde el punto de vista de la salvación y la vida de trasmundo tanto tiene que
ver con la especulaci6n filosófico-teológica de la Edad Media. Además, no
se olvide la creciente influencia del pensamiento griego en la religión cristiana, sobre todo, su temática ontológico-metafísica que, con respecto al hombre de la Hélade, supone una Eternidad en la cual el tiempo es más bien
accidental y, por Jo mismo, imperfecto. De ahí que si bien se comienza fluctuando entre las respectivas ideas del tiempo "interior" y "exterior'', la cuestión se decide a favor del "interior", o sea como instancia conducente, a
través de la meditación y la penitencia, a la salvación. Y, desde el punto de

Como es de esperar, Santo Tomás ve la cuestión del tiempo relacionada
con la Eternidad. Así, se pregunta: a) ¿ Cuál es la diferencia entre la eternid~d Y el tiempo? b) ¿ Cu~] es la diferencia entre eviternidad (aquello que~
habiendo comenzado en el tiempo, no tendrá fin; como los ángeles, Jas almas
racionales, el cielo empíreo) y el tiempo? c) ¿Solamente hay una eviternidad
así como hay un tiempo y una eternidad? Ahora bien, según Santo Tomás'
la eternidad es omnisimultánea porque es necesario eliminar de su definició~
el tiempo {ad removendum tempus), lo cual permite distinguir rigurosamente
la eternidad de] tiempo, porque mientras la primera es simultánea y mide e]
ser permanente, el segundo es sucesivo y mide todo movimiento. La eviter~idad, por su parte, es algo situado entre los extremos de la eternidad y el
uempo. De esta manera, mientras la eternidad es una completa inmovilidad
y el tiempo una movilidad continua, la evitemidad es una inmovilidad esencial unida a una movilidad accidental. En consecuencia, la eternidad carece
de antes y después; el tiempo los tiene; y la evitemidad, si bien no los tiene,
puede, en cambio, con jugarlos. Así, mientras la eternidad coexiste con el
tiempo, la eviternidad no puede hacerlo. 26
La .Edad Moderna es rigurosamente antitemporalista, pues la razón (santo
Y seña de esta Edad) apenas tiene nada que ver con la Historia. füta, según
el hombre moderno, obra siempre caprichosamente, mientras la razón Jo hace en forma geométrica. Por eso, al hablar del trazado de las viejas ciudades
europeas y de sus capricho.sas edificaciones, dice Descartes que "[ .. . ] es más
bien el _azar, y no la voluntad de unos hombres provistos de razón, el que
las ha dispuesto así [ ... )". 2 7 Tan enérgico es este modo de concebir la realida,J
(física y espiritual) que en el siglo XVIII, aun cuando reaparece cierto interés
por la Historia (Bayle, Vico, Voltaire, Condorcet, Turgot), se sigue pensando
en la razón pura, es decir, la raz6n naturalista o físico-matemática como el
único instrumento posible para la interpretación histórica. Veamos, a este
respecto, lo que dice Cassirer:

Desde un principio, la filosofía del siglo XVIJI trata el problema de
la Naturaleza y el problema hist6rico como una unidad que no permite su fragmentación arbitraria ni s1t disgregación en partes. Ensaya hacer frente a los dos con los mismos recursos intelectuales; pretende
•• AQUINO,

21

136

N1s1mo, Contra Bunomio, I, 361-365.

27

T . de, Suma Teol6gica, I, 10, i-vi.
R., Discurso del mltodo, Parte II.

DESCARTES,

137

�aplicar el mismo modo de plantear el problema y la misma met6dica
universal de la "ra.z6n" a la Naturaleza y a la Historia. 28
Como vemos, la disposición hacia la Historia y, por lo niismo, al tiempo
en la cual se inserta, es aún de franco repudio a todo cuanto, de un modo u
otro, tenga que ver con el azar, y, por lo mismo, Voltaire quiere conocer
la Historia racionalmente, o sea como un filósofo, pasando por alto datos y
hechos hist6ricos. Por tanto, le escribe a Mme. du Chatelet: "Quisiera usted
que los filósofos hubiesen escrito la historia antigua, porque desea leerla como
filósofo [ ... ]" .29 Es indispensable, si se desea dar con el principio de explicación histórica, basarse en la Naturaleza ( lo físico), pues ésta provee constante afirmación de su invariabilidad sujeta a inexorables leyes (Natura non
facit saltus), y así es como se piensa que debe entenderse la Historia. Oigamos
de nuevo a Voltaire:

¿No vemos, en efecto, que todos los animales, como igualmente el
resto de los seres, ejecutan invariablemente la ley dada a su especie
por la Naturaleza? El pájaro hace su nido como los astros crean su
curso, por un p,-incipio que jamás cambia. ¿Cómo sólo el hombre podrla cambiarlo? [ ... ] En general, el hombre ha sido siempre lo que
es [ ... ] En consecuencia, está probado que sólo la Naturaleza nos inspira ideas útiles que preceden a nuestras reflexiones. Y lo mismo sucede
con la moral [ ... ] Dios nos ha dado un principio de razón uniuersal,
como le ha dado plumas al pájaro y piel al oso. 80
Y agrega:

De todo esto resulta que todo cuanto tiende a la naturaleza humana
íntimamente se refleja de un extremo al otro del uniuerso; que todo
lo que depende de la costumbre es diferente, y que sólo accidentalmente se le parece [ ... ]. 81
En fin de cuentas, que el hombre tiene, también, una naturaleza invariable

y, en consecuencia, es preciso descubrirla asimismo en lo histórico, que es lo
accidental y desechable. Hay que eliminar lo histórico a fin de hallar, bajo es~ CAssntER, E., Filoso/la de la Jlustraci6n, ed. "Fondo de Cultura Económica", México, 1950, p. 193.
lit VoLTAtRB, Essai sur les moeurs et l'esprit des nations, Introducción, J.

]bit!., VII.
" !bid., XCVII.

IIO

138

to, la Naturaleza dotada de leyes inmutables que permiten conocerla sin lugar
a error, lo cual no sucede con la Historia. Tal cosa piensan y creen los hombres del ~VII. y el XVIII, _de manera que todo acontecer temporal, como
el de la Histona, debe reduCJrse a esquemas lógicos en los cuales encajan las
leyes del mundo físico.
El _siglo XI~ p:esencia la aparici6n de nuevos supuestos desde los que se
examina la H1stona, uno de los cuales (Hegel) prosigue insistiendo en la indu?able .r~~ionalidad de .lo histórico, _en tanto que otro (Dilthey) proclama
la 1mpos1b1hdad de semeJante pretens16n y acepta la irracionalidad de todo
acontecer temporal como sucede con Ja Hi~toria. Veamos lo que, taxativamente, expone Hegel sobre la "logicidad" de la Historia:

A la filosofía se le reprocha, en primer lugar, de que va a la historia
con ciertos pensamientos y que considera a ésta según esos pensamientos.
Pero el único pensamiento que aporta es el simple pensamiento de la
razó~, d: que. la razón rige el mundo, y de que, por tanto, también
la. histo:ta uniuersal ha transcurrido racionalmente. Esta convicción y
evidencia es un supuesto con respecto a la historia como tal. En la filosofía, empero, no es un supuesto.ª2
Y agre~a -para. d~mostrar gue la Historia universal está regida por una
raz6n uruversal y dwma, del mismo modo que sucede con la Naturaleza-·
"~ •: •] La his_toria universal es el desenvolvimiento de la explicación del es~
pmtu en el tiempo; del mismo modo que la idea se despliega en el espacio
como Natura!eza". 33 La Historia es, pues, para Hegel "evoluciónº (Entwicklung), es decir, que ella no es sino el despliegue de lo ya implícito en' la Idea.
Mas como se trata de una razón ajena a la historia misma y a la cual se le
aplica desde fuera de ella, Hegel, que cree saber ya que la raz6n es la cosa
( el hecho c~ncreto ~el ~contecer histórico), se queda sin las cosas, donde hay
que descubnr la razon interna (no exterior a ellas) que las rige. Esto último
lo hace Dil~hey, y si consigue hacerlo es porque, con su filosofía, se restablece
la temporalidad en el mundo de la conciencia y de la Historia.
Dilthey sitúa la vida y con ésta el tiempo en el centro mismo de su filosofía.
A veces -injus~ficadamente- se le ha reprochado que no dejó un sistema, qu_e es lo meJor que pudo sucederle, pues la "sistematización" en la filosofía
nos deJa fuera de la realidad. Por eso, cuando dice lo siguiente: "La idea fundamental de mi filosofía es el pensamiento de que hasta el presente no ~e ha
12 HEGEL, J. G. F., Vorlesungen über die Philosophie der Weltgeschicht11 I parágs 6 7
• Ibid., parág. 122.
' '
. ' .

139

�colocado ni una sola vez como fundamento del filosofar a la plena y mutilada experiencia, de que ni una sola vez se ha fundado en la total y plenaria
realidad", a♦ está diciendo la verdad, porque, por primera vez, se hace el
intento de ver la realidad de lo temporal-histórfoo desde dentro de sí mismo.
En consecuencia, Dilthey practica una verdadera fenom enología a este respecto,
y de ahí que diga esto otro :
Cuando en el lugar de la raz6n general de He gel aparece la vida en
su totalidad, y en ella la vivencia, el comprender, el nexo histórico de
la vida, la potencia de f.o irracional, surge el problema de cómo sea posible la ciencia de la Historia. Para Hegel no existía este problema
[ • .. ] Ahora se trata, al revés, de reconocer como verdadero fundamento
del saber hist6rico el dato de las manifestaciones históricas le la vida y
encontrar un método para resolver el problema de cómo sea posible un
saber universalmente válido sobre la base de este dato. 35

Y añade:
En la comprensión de un producto histórico, como expresi6n de algo
interno, tenemos algo que no es una identidad lógica, sino la circunstancia única de una mismidad en indiuiduos diferentes. Estos individuos
no se entienden por su igualdad, sólo los conceptos son iguales entre
sí y pueden, por tanto, intercambiarse [ .. . ].38

Por el camino que recorre Dilthey, instalando el tiempo, como acontecer
en que consiste la vida humana, en el centro mismo de su filosofía, discurre,
cada vez con mayor brío, la idea de 1a temporalidad entendida como factor
de primerísima magnitud para el conocimiento y la acción. Pero antes es necesario recoger algunos cabos sueltos con respecto a1 pensamiento racionalista
de los siglos XVII y XVIII. La tendencia prevaleciente es la del tiempo
concebido como algo que existe en sí y absolutamente ( v.gr., Newton), o como "una representación necesaria que sirve de base a todas las intuiciones'\
es decir, una "forma pura de la intuición sensible" (Kant). Y es claro que se
advierte la diferencia entre una y otra idea del tiempo, pues mientras el
físico inglés lo concibe como realidad sensible, el filósofo alemán lo ve en la
forma de una "realidad trancendental". Pero, en ambos casos, hay una racio" Dn.THEY,

W., Gessammelte Schriften, "B. G. Teubner-Verlag", Leipzig und Berlin,

Band VIII ( 1924), p. 175.
., lbid., Band V ( 1929), pp. 151-52.
• Ibid., Band VII ( 1927) , p. 259.

140

nalización del tiempo, con lo que éste adquiere una "objetividad" desconocida
hasta entonces, haciéndose apto para una ciencia rigurosa de lo fenoménico,

puesto que, entonces, el tiempo se convierte (Kant) en la "condición formal
a priori de todos los fenómenos en general". De aquí la consecuencia de 1a
inevitable "espacialización" del tiempo, según la ofrece Kant al decir lo
siguiente:
La naturaleza infinita del Tiempo significa que toda cantidad determinada de Tiempo es solamente posible por las limitaciones de un único
7:iempo q~e le sirve de fundamento. Por tanto, la representación primitiva del Tiempo debe ser dada como ilimitada [ ... )37

En síntesis, Kant postula lo siguiente sobre el tiempo: a) Que éste no es
autosubsistente, ni tampoco una determinación objetiva de las cosas. b) Que
es la "forma del sentido interno", o sea de "la intuición de nosotros mismos
Y de nuestros estados interiores", y, además, "determina la relación de las representaciones en nuestros estados internos". c) Que él es 'la condición formal
a priori de todos los fenómenos en general". Así, pues, el tiempo (como
el espacio) carece de realidad en sí y por sí, quedando reducido a la condición
de "forma de la sensibilidad".
En la filosofía de Hegel hay algo que parece decisivo -aunque, en el
fondo, no lo sea- y es que el sistema del Universo, entendido rigurosamente
como totalidad, es un hecho tan definitivo que sería ocioso tratar de e&gt;..-plicarlo.
Puesto que lleva consigo todo momento posible, el tiempo es algo de lo cual
se puede prescindir sin escrúpulo alguno. Pues el carácter dialéctico del devenir dista mucho de suponer una ordenación temporal; por tanto, debe aceptarse que, en su sistema, no cabe la menor conciliación del tiempo con la
dialéctica de donde surge y en que descansa todo ese sistema. Sin embargo,
a pesar de que, casi con abrumadora evidencia, lo temporal nada tiene que
hacer aquí, momentos hay en los cuales el pensador alemán ha de vérselas
con dicha cuestión. Lo que pasa es que, con frecuencia, !a manera simbólica
-a veces cargada de solemnidad- que adopta Hegel para describir las cosas
influye decisivamente en la tendencia a creer en el atempora!ismo de su filosofía, v.gr., al definir la Lógica como"[ ... ] la exposición de Dios antes de la
creación de la Naturaleza y de todo espíritu finito[ ... ]".s.ci
" KANT, E., Ktitik dar reinen Vernunfl, fünfte auflage von Karl Vorliioder, Leipzig.
"Verlag du Dueschen", 1906, 2a. parte, cap. II, secc,. 2a., 15.
18
HwEL, J. G. F., Wisrenschaft de r Logik, ed. aJ cuidado de Lasson, "Felix MeinerVerlag", Leipzig, 1951, tomo I, p. 31.

141

�Vamos a compararlo ahora brevemente con Kant, tocantes a sus respectivas ideas del tiempo. De sobra sabernos que el autor de las Críticas niega
que el tiempo tenga un origen empírico y una existencia independiente del
sujeto, pues no es sino forma pura de la sensibilidad, con el carácter de
una intuición pura que posee las notas de unicidad, unidimensionalidad e infinitud. Pero como --según Kant- no hay realidad alguna extratemporal,
el tiempo, en consecuencia, tiene realidad empírica e idealidad trascendental.
Hegel, en cambio, sitúa el tiempo en el ámbito del Ser y llega al extremo de
admitir todas aquellas contradicciones rechazadas por Kant Pues ocurre lo
siguiente: así como a Kant le parece admisible, y por lo tanto, válida la idea
de un tiempo vacío, Hegel asevera que "[ ... ] no es el tiempo donde nace y
muere todo; el tiempo es el devenir el nacer y perecer [ ... ], es Cronos, productor de todo y devorador de sus propios productos". 89
Mas debe tenerse en cuenta que la idea del tiempo en Hegel aparece
formulada de distinta manera, según la época de que se trate. La Lógica
de Jena ( 1803) presenta al tiempo como una totalidad dinámica desde el
punto de vista de sus relaciones con el movimiento y el espacio. Y con esta
dialéctica primera de su filosofía ( contraposición de finito e infinito) ya está prefigurando esa otra dialéctica de su sistema del instante y el tiempo.
Más tarde, en sus elaboraciones de madurez (Enciclopedia, 1817), tanto el
tiempo como el espacio son formas abstractas, simples posibilidades. Pero, a
diferencia del espacio, el tiempo "[ ... ] es el ser que, mientras es, no es; y
mientras no es, es[ ... ]".~º El tiempo es, pues, el devenir más concreto posible, alfa y omega de todas las cosas. Además, según nuestro filósofo, mientras el espacio es el tiempo negado, el tiempo es el espacio desarrollado, es
decir, negado y suspendido.
Finalmente, diremos algo acerca del tiem.po histórico en el sistema hege}i¡mo. Dicho tiempo es finito y la historia, con su curso temporal, avanza a
través de oposiciones, pues el devenir es la esencia del ser:
El tiempo es el devenir intuido, el concepto puro, lo simple, la armonía
basada en lo absolutamente contrapuesto [. • .] No como si el tiempo
fuera y no fuese, sino en el sentido de que el tiempo es el no-ser inmediatamente en el ser y el ser inmediatamente en el no-ser [ . .. ] En el tiempo
no es lo pasado ni lo futuro, sino solamente el ahora: esto es, precisa• HEGEL, J. G. F., Enzyklopadie der philosophischen Wissenschaft, 6a. ed., "Felix
Meiner-Verlag'', Hamburgo, 1959, p. 210.
'° lbid., p. 257.

142

mente para no ser como algo pasado; y dicho no-ser se trueca también
en ser, en cuanto futuro.u

La Historia, llamada por Hegel "exégesis del espíritu en el tiempo", muestra lo eterno como aquello dotado de un desarrollo temporal. En la Historia
el Espíritu alcanza su propia plenitud, al liberarse del pasado mediante su
reconstrucción a través del pensamiento. Pero la eternidad no es un momento
~el tiempo, ni tamp~co aparece, siguiendo un orden cronológico, después de
este, porque la eternidad no es la suma de los momentos del tiempo, aunque tampoco se desvincula de él, pues ambos lo están por una relación
dialéctica: la eternidad sólo puede ser la negación del tiempo, su más definida
antítesis,
Pasamos ahora al filósofo francés Henri Bergson, quien concibe el tiempo
como duraci6n, y ésta, a su vez, en calidad de vída. Ahora bien, la susodicha
duración es todo lo contrario del tiempo espacializ.ado, siendo este último el
resultado de concebirlo del mismo modo que el espacio. Mas el tiempo real es
heterogéneo y continuo, y constituye la duración, la cual jamás se puede
aprehender con la inteligencia, sino con la intuición:
La duraci6n pura es la forma que adopta la sucesi6n de nuestros estados de conciencia cuando nuestro yo se abandona al vivir, cuando se
abstiene de establecer una separo.ci6n entre el estado presente y los estados anteriores. No hay necesidad para esto de absorberse necesariamente
en la sensación o en la idea que pasa, porque, entonces, por el contrario,
cesaría de durar. Tampoco hay necesidad de olvidar los estados anteriores: basta que al acordarse de estos estados no se los yuxtaponga al
estado actual como un punto a otro p1mto, sino que los organice con él,
como ocurre cuando recordamos fundidas, por decirlo a.si, las notas de
una melodía. 42

La duración no es, pues, solamente duraci6n en la conciencia, sino que pertenece a la realidad, de la cual es su dimensión ontológica fundamental. En
consecuencia, el tiempo real ( el tiempo ontológico en que se desen_vuelven las
cosas), lejos de ser --como quiere Kant- una pura forma de intuición que
pone el sujeto y al cual es relativa, consiste en algo referido a la realidad en sí
« HEGEL, J. G. F .. Vorlesungen übu Geschichte der Philosophie, "H. GlocknerVerlag", Sttugatt. 1965, Band XVIII, p. 355.
0 BERGSON, H., Essai sur /es données inmédiates de la conscience, ed. "Félix Alean", París, 1926, p. 76,.

143

�misma. Por tanto, el tiempo real, que es la duraci6n, es la dimensi6n ontol6gica
básica de la realidad.

A quien fuere incapaz de darse a sí mismo la intuición ~e su ser, prolongándose en la duración, nadie ni nada podría dársela, ni los conceptos
ni las imágenes. La única función del fil6sof o debe ser la de _prov~car
un cierto trabajo que los hábitos intelectuales, útiles para la u1da, henden a perturbar en la mayor parte de los hombres. La i~agen ti~ne, al
menos, esta ventaja, que nos mantiene tn lo concreto. Ninguna image1L
podrá sustituir la intuici6n [ ... )."
El pasado coexiste con el presente, pues ambos son lo mismo, porque ser no
es sin más ser actual. Como dice Deleuze, el pasado es en sí porque "[ • • •] la
id~ de Ja 'contemporaneidad del presente y del pasado tiene u~a última consecuencia. No solamente el pasado coexiste con el presente, sino que [como
!,asado] se conserva en sí mientras que el presente pasa, resulta que es el
· en cada prrsen te" .◄•
pasado entero todo nuestro pasado, el que coexiste
Con referencia al tiempo, otro gran filósofo francés, Gabri~l, Marce!, c?n•
sidera que no hay un pasado inmutable, porque éste convertma la suces1~n
vivida en simultaneidad; mas esto último destruiría el carácter Y el peculiar
sentido de Ja sucesión. En la experiencia concreta se desvanece gran parte
de lo vivido. Disipación pura que permite c-onstruir realmente al ser humano.
Y. en verdad -prosigue nuestro filó ofo-, se recuerda tan solo aquello que
n~ se recuerda es decir, lo que se ofrece de modo fulgurante, pues el pasado
carece riguros:imente de una fonna precisa de exposición: hace, h, sería
cosificar lo recordado. Y puntualiza de este modo:

Cuanto más in concreto se piema el pasado, tanto mtn"s sentido tiene
declararlo inmutable. b1depe11dionteme11te del acto presente y de la interpretación recreadora c:ciste un cierto esquema. de ~contu imúntos que
no es más que una simple abstracción. Pro/ u11dizac1~n del pasado, _fu tura del pasado. lr1terprttación del mundo en funci6n de las técnicas,
a la luz de las técnicas. El mundo legible, descifrable.º
De de que somos en el mundo ya no es posible e\·a~irsc de ~ ~mpo:alidad
y de su más seguro pon: •nir: la muerte.. fas nuestra idea de f11utud n ene de
11 Bl!.RosON , H., Lo. pensdt et le mouuant, Introduction a la ml taph)•sique, op. cit.,
p. 615.
44 D&amp;uua, G., L, B,rgsonnisme, ed. "P.F.H", París, 1966, p. 44.
.. MAROEL, G., Etre el o.voir, ed. "Gallimard", París, 1935, pp, 186-187.

que nos aplicamos a nosotros mismos los esquemas temporales, corrientes, adecuados a las cosas. Pero el hombre pertenece a otra dimensi6n denominable
supratemporal. [ ... J El inmenso servicio que debiera ofrecemos la filosofía
sería despertamos, desde este lado de la muerte, a esa realidad que nos envuelve seguramente por todas partes, pero ante la cual, por nuestra condici6n
de seres libres, tenemos el tremendo poder de rehusamos sistemáticamente [ ... ]"." Y agrega Marce) a este respecto:

El tiempo -tal como ocurre en toda improvisaci6n- es la forma en
que estamos sometidos a prueba en cuanto existencias. Desde este punto
de vista, la única manera de trascender ti tiempo no consiste en elevarse
a la idea vacla de un totum simul -vacía justamente porque es exterior a
ml-; sino, por el contrario, en participar, de un modo cada vez más
efectivo, en la intención creadora que anima el conjunto. En otros términos, trascender el tumpo significa elevarse a planos en que la sucesión
aparece como cada vez menos dada, en los cuales deviene cada vez más
inadecuada e inaplicable la represtntaci6n cintmatográfica de los acontecimientos.u
La vida humana es, en cierto modo, una posibilidad de imposibilidades, y
contra esto nos propone Marce! una extraña f6rmula: "el tiempo como fonna
de nuestra prueba". Si se deja llevar por el tiempo, el hombre es efímero
pasar entre dos adas; mas puede recobrarse a sí mismo, en sí mismo, cual
el horrw viator (el hombre transeúnte) que alcanza a defenderse de la continua erosión de lo temporal. Pues la muerte es la prueba decisiva a que nos
somete el tiempo, porque "[ ... J el problema de la muerte coincide con el
problema del tiempo en lo más agudo, en lo más parad6jico de sí mismo".' 8
fuerte que pone a prueba la pre encia del tú, el cual no es jamás, para mi,
un dato de conocimiento, sino una comunicación, que sólo puede evocarse o
invocarse. Claro es que el tú es dable como objeto (cosa), pero, en ese
caso, es la desnaturalización y la negadón del otro tú al cual estamos ligados
auténticamente (cuando tal cosa ocurre) por la fidelidad. ·, en consecuencia,
condure Marce!: "Reflexioné e ta tarde [ ... ] que la única victoria posible
sobre el tiempo participa [ ... ] de la fidelidad (frase de ietzsche tan profunda ) : el hombre es el único ser que hace promesas".•9
• MAa.cEL, G., El misterio del Str, trad. de E. M. Valcnti~, cd.
" MARe.tL, G., Etre et a11oir, op. cit., pp. 21-22.
•
fAROEL , G., Prdstnct et lnmortaliU, ed. "Gallimard", París, 1959, p. 58.
.. MARCBt., G., Etre ,, avoir, op. cit., p. 16 .

144

145
humaniw-10

�Fidelidad que -si es de veras- es testimonio, o sea la inalterable conser•
vación de aquello que se da en la presencia•comunicaci6n, y que se _mueve
por sobre lo que Marcel denomina "~em~o-abismo'.', por_q~e pone ..siempre
en peligro mi porvenir. El acto del testtmomo -prosigue d1c1endo-- [ • • •] es
un modo de trascender el tiempo en ra:zón misma de lo que hay para nos·

cionalmente, la manera de ser del futuro. "El tiempo no transcurre en forma

lineal pasando por momentos sucesivos, sino que consiste en una red de intencionalidades por la que el advenimiento de un momento nuevo transforma
todos los demás momentos[ ... J". 55 Y añade:
El presente tiene en sus manos el pasado inmediato, sin ponerlo como
objeto, y como éste retiene de la misma manera el pasado inmediato que
lo ha precedido, el tiempo transcurrido es retomado y aprehendido en
su totalidad en el presente. Lo mismo sucede con el porvenir inminente
que también tiene su horizonte de inminencia. 811

otros de absolutamente real".50
Ahora bien •en qué consiste la esencia del hombre, dentro del contexto
't
'l
del tiempo que salva o aniquila, según la circunstancia? Marcel cree -so o
ésto- que en la esencia de lo ontológico se halla el no-poder ~er, a menos
que se le aprehenda antestiguándolo. 51 Porque el hombre_ es ~as que nada
esperanza, o sea la condición de posibilidad ~nto del testimo~~ c~?1º de la
fidelidad. Según é~ esperar es resuelta negaci6n a hacer una _lista de pro·
habilidades, porque la realidad es inagotable. Con lo que el b~mpo se _des-poja de esa condición limitadora y fatal, capaz de proveer un tiempo abierto
opuesto a ese otro tiempo cerrado del alma contraída.~2
Tócale el tumo ahora a otra gran figura de la filosofía francesa contemporánea, o sea a Maurice Merleau-Ponty, quien se ocupa tambi~n extensa Y
minuciosamente de la cuestión del tiempo. "El problema [nos dice] es ahora
explicitar este tiempo en estados nacientes y en vías de ap~recer, siempre
sobrentendido por la noción de tiempo, y que no es un obJeto de nuestro
saber, sino una dimensión de nuestro ser." 53 Es indiscutible, al leer ]o precedente, que el autor ha conseguido establecer una breve y preds~ diferencia
entre la "idea" del tiempo y la "realidad" del mismo. Ahora bien, ¿ dónde
podemos localizar dicha realidad? Según Merlau-Ponty, el tiempo surge en
un "campo de presencia" abierto al mundo que contiene al hombre, como
tampoco es sustento del ser en el mundo. No está en las cosas, ni tampoco en
los estados de conciencia o en las relaciones ideales propias del yo puro: es
"[ ... ] la experiencia originaria eñ que el tiempo y sus dimensiones aparecen
en persona, sin distancia interpuesta, y en una evidencia última [ ... )". 54
Siguiendo más o menos a Husserl nos dice Merleau-Ponty que tod~ percepción contiene un campo de presencias constituidas por un doble honzonte de
pasado y futuro; mas no se trata de tres pe~pectivas capt:1das en_ ~ctos _separados: lo ya sucedido obra sobre la percepción actual y esta ant1c1pa, inten-

00
11

"

ª

!bid., p. 65.
!bid., p. 143.
MARCEL, G., El misterio del Ser, op. cit., p. 336.
MERLEAo-PoNTY, M,, Phlnomenologie de la Perception ed., "Gallimard", Parls,

1945, p. 475.
" !bid., p. 476.

146

Ahora bien, Merleau-Ponty entiende -conforme con Husserl- que el presente es la dimensión privilegiada debido a que es "el punto de vista sobre
el tiempo". 57 Y como éste tiene un carácter extático ( como ya había dicho
Heidegger), cada instante es la suma total del tiempo. Debido a que es éxtasis,
el presente hace que el tiempo no sea ni "interior" ni "exterior", sino que
nosotros mismos somos "el surgimiento del tiempo". 58
. L~ ª~,tén~ca experiencia del tiempo no requiere que se denuncie su espacializaczon, siempre que por espacio no se entienda un "espacio objetivo" ( al
cual se opone el tiempo), sino esa "primordial espacialidad" a la que se abre
nuestro cuerpo como ser en el mundo. Po.r otra parte, al reflexionar sobre las
relaciones del tiempo con el cuerpo y el mundo, se advierte que si bien el
cuerpo es sostén del tiempo, éste, por su parte, permite la comprensión
del cuerpo, al facilitar la unión de cuerpo y alma, es decir, la transformación de la capa biológica del hombre y de la existencia en existencia personal.
Además, con la ayuda del tiempo se puede resolver la grave cuestión de la
intersubjetividad, indicando el modo de alcanzar el conocimiento del otro
haciendo ver cómo el presente contrae el tiempo transcurrido y el tiempo futuro, no obstante poseerlos sólo en "intenci6n" y no en sí mismos. 59
Con referencia al tiempo y a la eternidad Merleau•Ponty cree que ésta es
incapaz de contener a aquél, porque la eternidad, concebida como "presente
de todas las existencias", alude sólo a la existencia humana temporal. Para
que se pueda hablar de eternidad es menester que lo sucedido haya sido en el
"
•
"
"
"'

!bid.
!bid.,
Ibid.,
!bid.,
Tbid.,

p.
p.
p.
p.

83.
85.
489.
84.

147

�tiempo. La temporalidad so es un "espesor" simultáneamente reunido Y disperso que: a) se ofrece como un "ser de latencia"; b) es un "ser de profundidades"; c) es la "presencia de cierta ausencia". 61 Al apropiarse de todo el
tiempo, el presente establece lo que Merleau-Ponty llama "identidad sin superposición" entre el polo de lo envolvente (tiempo) y el polo de lo envuelto
(cuerpo) _e2 De ahí se sigue que jamás -como esquema filosóf~co- puede
captarse totalmente el tiempo, intelectualizándolo, porque, en ngor de verdad, es sólo la "[ ... ] experiencia simultánea de lo captan te y lo captado en
todos los órdenes [ ... ]".83
Según Merleau-Ponty, la filosofía no es un examen de hechos consumados;
su misión es instalarse en el presente del fluir temporal, y, lejos de ser conocimiento de tal o cual sector del saber en general, es empresa que consiste en
descubrir las fuentes del saber. La filosofía -prosigue diciendo- se esfuma
allí donde comienza el mundo de lo constituido y su tema de la espontaneidad,
que halla su "fundamento y medida" en el tiempo. Y, por tanto:

En el plan del ser jamás se comprenderá ~ue el sujeto sea a l_a vez
naturante y naturado, infinito y finito. Pero si reencontramos el tiempo
bajo el sujeto y si la paradoja del tiempo se relaciona con las del cuerpo,
el mundo, la cosa y el otro, comprendemos que, más allá, no hay nada
que comprender. 64
Para entender la interpretación hecha por Sartre del problema del tiempo
es necesario tener en cuenta todo el proceso de esa subjetividad que arranca
de Descartes y llega hasta nuestros días. Hwne, por ejemplo, es un ca~ destacado: según este pensador, la estructura del espíritu está ~da P.ºr el t~empo;
pues lejos de tener una orga.nizaci6n, el_ espíritu,~ mero flmr de unp~es1ones e
imágenes sensibles; sucesión que, graoas al habito, construye ~l s~~eto cognoscente. Kant, por su parte, considera el tiempo como forma mtuJ.bva d~ la
subjetividad trascendental. Para Hegel el espíri~ es sustancia_ vuelta suJeto
y el tiempo su manifestación exterior. O sea que este es el cammo ~u~ ha de
recorrer la razón a fin de ere.me a sí misma a través de la aprop1ac16n del
mundo. En cuanto a Husserl, el tiempo es la forma en que se unifica la
corriente de las vivencias en torno a una sucesión siempre renovada de "aho111

MERLEAu-PONTY,

M., Le Visible et l'lnvisible, cd. "Gallirnard", París, 1964, p. 176.

Ibid., pp. 178-179.
n lbid.
ª Jbid., p. 319.
" [bid., p. 419.

n

148

ras" alojados en el pasado y tendientes al futuro. ¿ Y en Sartre? Pues bien su
ontología condiciona tanto el sentido como la significación del tiempo, c~ya
elucidación debe efectuarse mediante sus conceptos de Ser y Nada. Ahora
bien, según Sartre, la nada es la más pura forma de la conciencia, y esto
es así porque la conciencia, en sí misma, carece de contenido, pues éste
viene dado en cada caso por el objeto trascendente hacia el que la misma
tiende. Y como fuera del acto de "poner el mundo" frente a sí, su ser se
agota en esta pura posición del mundo, la única conciencia que tiene de sí
es la ele su objeto en tanto que lo pone, tal "conciencia de conciencia" está
muy lejos de ser una "conciencia reflexiva". Sartre dice que "[ ... ] el ser
de la conciencia es el cogito pre-reflexivo anterior a todo conocimiento que
la conciencia pueda alcanzar de sí misma por reflexión [ ... ]".85 En consecuencia, el acto de conciencia sólo es dable como "conciencia inmediata" ~s
decir, no reflexiva- de sí misma. El ser de la conciencia no coincide consigo
mismo ( como sucede con el ser de un objeto material), sino que es una
dualidad, pero evanescente tan pronto como se trata de captarla. Por eso, la
conciencia de algo es conciencia de sí, de manera que ell¾ que lo es siempre
de otra cosa, conserva, empero, en la unidad de dicha relación una relación
consigo misma. He ahí por qué -según Sartre- el para sí es el modo de ser
peculiar de la conciencia; mientras el ente -carente de esa dualidad- al
ser absolutamente idéntico consigo mismo, es en sí.
Ahora bien, aun cuando la conciencia se muestra como nada (negación
del ser), desde esta negación originaria determina la positividad del ser.
Por eso, L'etre et le néant es precisamente un profundo y dilatado estudio
sobre la Nada, es decir ( conforme con Sartre), sobre la conciencia. Y el
tiempo es una de las formas en que se efectúa el no-ser de la conciencia,
porque en él, al escapar a la identidad consigo misma, se aleja de sí, trascendiendo hacia el pasado y hacia el futuro. La crítica sartriana de la idea
del tiempo como sucesión de "ahoras", independientes entre sí, deja ver que
las dimensiones temporales no son aislables una de otra y, sin embargo, son
susceptibles de una vincolación exterior a las mismas. Dicha relación, dice,
es interna y originaria; y para que suceda esto es imprescindible negarle al
presente, pasado y futuro los caracteres del en-sí, admitiéndolos, en cambio,
como modalidades del para-si. En tal caso -asevera Sartre- yo no tengo un
pasado, &amp;ino que soy mi pasado. Mas cabe preguntar c6mo son mis vivencias
pasadas, y lo cierto es que toda vivencia presente es el resultado de una continua reflexión recíproca de la conciencia en la vivencia. Mientras que el
pasado es una de las formas en que la conciencia trasciende de sí misma deª

SARTRE,

J.

P., L'ltre et le néant, ed. "NRF", París, 1943, p. 19.

149

�bido a su constitutiva inadecuación. El presente y el futuro son modos de
distancia de la conciencia respecto de sí misma.
Considerada como estructura orgánica la dialéctica del tiempo no permite
imaginar una separación de sus distintos momentos. Contemplado desde un
punto de vista estático, el tiempo es continuidad irreversible cuyos términos
finales son el antes y el después, temporalmente unificados, y al temporalizar
su propio &amp;er, completa cada uno su ser fuera de sí en el otro, introduciendo
el no-ser. Mas debe tenerse presente que el tiempo no es independiente de la
conciencia y anterior a ella: el tiempo es la manera de ser propia de ésta.
En consecuencia, el tiempo es forma de la conciencia, porque ésta sólo existe
en forma temporal. El fundamento de donde proviene el tiempo es la subjetividad y de ella sale el tiempo del mundo, tiempo objetivo y universal.
Por eso la realidad del tiempo es una y la misma con la realidad y la conciencia; de manera que el tiempo de ésta es la forma fnndamental del tiempo
en general.
Nos resta por ver a otro gran filósofo francés, Louis Lavelle, cuyas especulaciones sobre el tiempo están decisivamente relacionadas con la eternidad.
Según afirma, una y otro cobran sentido en {unción del hombre, pues son
copartícipes entre sí. Ahora bien, la realización a que aspira el hombre supone
un caminb y, en consecuencia, una distancia, que es precisamente el tiempo.
Este tránsito es la existencia (temporal) y debe rematar en la esencia (eterna) .
Conquistar dicha esencia es participar libremente en el Ser, en el cual alcanzamos "nuestro puesto eterno" .60
Comparemos al hombre con Dios: 6ste sólo tiene esencia, que en Él es

"[ ... ] la existencia de la esencia, o la esencia tomada en su actualidad y
no ya en su posibilidad [ ... ]" .67 Pero Dios pone en el hombre la posibilidad
de buscar la coincidencia consigo mismo, y en esto consiste su esencia. Ahora
bien, el actó de participación supone un intervalo entre la nada . y la esencia que le es propia, porque se trata de una nada relativa, que permite pasar
de una forma de existencia a otra ( de la esencia posible a la esencia efectuada). El tiempo es el intervalo entre el Ser Absoluto (Dios) y el ser humano
que puede participar de fü, y, "[ ... ] entonces, se puede decir que el tiempo es el intervalo que separa esta finitud de esta infinitud y que los une [ ... ]" .118
El tiempo es quien separa al hombre de aquello que ha sido, de modo que el
pasado es siempre la distancia entre lo sido y lo que llegamos a ser. Y es jus.. LAVELLE,

L., De l'acte, ed. "Aubier", París, 1946, p. 95.

"' lbíd., p. 92.
• LAVELLB, L., Dv. temps et de l'éternité, ed. "Aubier", París, 1953, p. 19.

150

tamente el pensamiento de este intervalo el que descubre el sentimiento
del tiempo y, en consecuencia, "[ ... ] el tiempo nace de una no-coincidencia
de mí con el presente de un objeto, es decir, con un aspecto del ser del que
estoy separado [ ... ] Cuando se realiza esta coincidencia, cuando tiene lugar
la percepción, no hay más tiempo[ ... )".69
Tres .son las form~ de existencia, según Lavelle: pasado, porvenir, instante. El pasado consbtuye nuestro presente espiritual; el porvenir, siendo como es pura posibilidad, no es distinto del presente eterno dable en todo moro~~ al hom.bre como participación; el instante (del acto) o sea la participac10n en el mstante de Dios. La vida temporal es el medio de obtener la
vida eterna, y, desde luego, es una opción dada al hombre, quien puede escoger entre una y otra. Mas tiempo y eternidad no se contradicen el uno al
otro, sino que el lugar de su convergencia es el hombre. La vida humana es
una propuesta hecha a la libertad, y la respuesta es la actualización de una
esencia posible. Pero si se olvida que el tiempo es el que facilita la conversión
de la posibilidad en actualidad, entonces se le reduce al orden de la sucesión fenoménica, o sea al tiempo del devenir sensible, cuya esencia es perecedera.
En conclusión, no es posible separar los aspectos del tiempo unos de otros
por~ue constituyen el ac~eso desde el devenir hasta la eternidad. El tiemp~
-dice Lavelle- es un mstrumento creado por el acto mismo mediante el
~ual me creo1 q~e e~, en sí, una apertura a la eternidad que, mediante la
libertad, le confiere rnmortalidad al hombre, la cual -prosigue diciendo"[ ... ] testimonia la presencia de un acto espiritual que, para ser, necesita
encarnarse en el devenir, pero de modo tal que domine a todo el devenir sin
que este devenir mismo jamás sea capaz de someterlo o hacerlo su:umb"JI [ • . . ]'' .10 D e manera que e1 ti.empo,
.
aJ ser la vía de acceso a la eternidad, se h~lla pre~nte en ésta, porque "[ ... ] somos una libertad que eternamente qmere la vida que se hizo y que jamás ha acabado de agotar [ ... ]". 71
La elaboración más profunda del tiempo, hecha hasta el presente en la
cultura occidental, es, sin lugar a dudas, la llevada a cabo por Martín Heidegger en Ser ,, Tiempo. Pues "[ ... ] aquello desde lo cual el 'ser ahí' en
general_ comprende ~ interpreta, aunque no expresamente, lo que se dice 'ser'
es el tiempo. Este nene que sacarse a la luz y concebirse como el aenuinD
horizonte de toda comprensión y toda interpretación del ser [ ... ]". 7; Como
• lbid., p. 22.
"LAVELLE, L., De l'áme humaine, ed. "Aubier", París, 1951, p. 503 .
" LAVELLE, L., Du temps et dB l'éternité, op. cit., p. 437.
0 HEIDEGGER, M., Sein v.nd Zeit,
eomarius Verlag, Tubingen, 1949, Intróducci6n,
cap. II, parág. 5,

151

�puede advertirse desde el comienzo, el gran metafísico alemán considera indispensable, a los efectos de la exégesis del Ser, relacionarlo con el Tiempo,
porque, según dice, la Existencia humana depende de la temporalidad, de
manera que el existir supone una unidad basada en dicha temporalidad, la
cual fundamenta igualmente la "facticidad" ( porque, al fin y al cabo, el
hombre es un hecho), como también así la "caída" ( estamos yacentes o "tirados" en el mundo). Vese, pues, que para Heidegger tanto el Ser como la
Existencia se refieren primordialmente al hombre. Tampoco la temporalidad,
alojada en el tiempo, va creando el pasado, el presente y el futuro. Pues la
temporalidad no es un ente. Y si no lo es, entonces, ¿qué es? Heidegger re·
ponde de esta manera: "[ ... ] La temporalidad es el original 'fuera de sí y
en para sí mismo'. Llamamos, por ende, a los caracterizado fen6menos del
advenir, el sido y el presente, los 'éxtasis' de la personalidad [ ... ]". ra Según:
Heidegger, el futuro es la manifestación por excelencia de la temporalidad
original y propia. Ahora bien, no debe preguntarse por el modo en que se
convierte el tiempo infinito en ese otro llamado por Heidegger "temporalidad
finita, original" sino, al contrario, "( ... ] c6mo surge de la temporalidad propia y finita la impropia [ ... J" .H Y cómo es posible que ésta convierta el tiempo

=

constituye un regreso resignado. La temporalidad se da sólo en sus é t .
( p:;n~, pasado, futuro) . Ahora bien, ni siquiera la temporalidad orig::Z.
Y ab~luta, por lo que, en conclusión, al descubrir la temporalidad
gm.
es posible, entonces, y sólo entonces interpretar la Exi ten . desd
el horizonte de esa temporaJ'd
'
ciaS
e
J a d como paso previo
para una , . del
cuanto tal.
egesis
er en

:ri .

d En resum~, debe decirse que la filosofía de Heidegger es Ja culminación
se~~~m~or~umo en el ~undo contemporáneo, al hacer de Ja temporalidad el
o e
preocupac16n en qu consiste la Existenc· .
d' h
lidad es la "unidad • • . d
ia, pues 1c a tempora.
ongmana e la estructura del cuidado" Además I t
poralidad de la .Existencia es e ncialmente finita por es~ en si •. ª e~abocada a la muerte. En consecuencia, el Existencialismo d H, .d
; por s1,
b 1 •
e e1 egger remata
e~ un a so utt mo de la Existencia que llega aJ extremo de negar la e
CUl trascendente del tiempo.
sen-

finito en otro infinito.
Ahora bien, el Dasein {el "ser ahí" o existencia humana) e·, e encial y
primordialmente, temporalidad, y este Dasein se revela a sí mismo como cotidianidad, historicidad o intratemporalidad. Cuando se expone dicha temporalidad se hacen patentes las complicaciones de una ontología original del
"ser ahí". Pues dicha temporalidad -en cuanto lo es esencialmente-, constituye el fundamento de la hi toricidad de la Existencia (humana) que, al
ser Existencia temporal, es histórica, o sea el {mico modo de existencia para
ella. Cuando se con idera la hi toricidad de la Existencia I humana), ésta nos
re\·ela no sólo el ser de la Exi tenria como "cuidado" (Sorge), sino también
el ser de este último como "temporalidad". "El análisis de la historicidad
del 'ser ahí' trata de mostrar que e te ente no es temporal por 'estar dentro
de la historia', sino que, a la inversa, sólo existe }' puede existir históricamente
por ser temporal en el fondo de u er." is Como la Existencia es indudablemente un ''&lt;'star a la muerte", ella se integra paulatinamente en lo que ha
sido realmente en un futuro hacia el cual
proyecta y desde el que retorna.
La temporalidad agota la totalidad d 1 r de la Existencia, y, en cuanto
fundamento de su ser, el descubrimiento del "ser hacia", el cual, a la vez,

11

Jbid., Primera parte, Segunda secci6n, cap. III, parig. 65.

" Tbid.
" Jbid., parág. 72.

152

153

�EL PROBLEMA DE LA ENSE~ANZA DE LA FILOSOFÍA

Da.

ALFONSO LÓPEZ QuINTÁs

Universidad Complutense, Madrid.

LA PUBLICACIÓN en Francia de la obra Qui a peur de la philosophie (Flammarion, París 1977) ha vuelto a renovar la conciencia de la gravedad de un
tema cultural muy antiguo y complejo: cómo cultivar la filosofía y cómo
expresar los resultados de la investigación. Desde Aristóteles se considera la
Metafísica como una fonna de saber que debe estar en trance continuo de
búsqueda. No se deja apresar definitivamente el objeto de la filosofía, y apenas es posible delimitar su alcance, definirlo escuetamente. De esta indelimitación se deriva la ambigüedad nata de la especulación filosófica y la dificultad de su transmisión.
Un virtuoso de la expresión filosófica como fue Platón, dejó para siempre
constancia en su Carta Séptima de la resistencia innata de la filosofía a ser
reducida a esquemas fácilmente transmisibles y manipulables. El afanoso de
sabiduría debe inmergirse en la problemática de la realidad durante largo
tiempo, como se trata a una persona. Tras este periodo de búsqueda creadora,
llega un momento en el cual, como un relámpago, se alumbra de súbito en
su mente la luz de la comprensión. No tiene sentido intentar ofrecer en resumen el precipitado de esta larga, paciente y a menudo penosa experiencia.
Platón hizo tempranamente esa forma singular de experiencia humana que
es la filosofía. Al transmitirla, se esforzó por conservar el ritmo lento de su
génesis y su carácter dialógico.
De la enseñanza platónica parece deducirse que no cabe enseñar filosofía;
a lo sumo puede sugerirse cuál es el camino --el "método"- del auténtico
filosofar. Así lo han pensado eminentes filósofos a lo largo de la historia.
Sin embargo, la filosofía no dejó por ello de convertirse hace tiempo en una
disciplina académica, a nivel de enseñanza superior e incluso media.

155

�prevalencia
Debido a múltiples factores -revisión de ~lanes de. estudio,
se plantea
del espíritu cientificista, declive del h~~mo ~lásico. · ,-,
hoy de modo acuciante el problema de s1 tiene senndo
a) enseñar la filosofía;

2. Es un tema decisivo para la formación humanística de las jóvenes generaciones, y, en general¡ de todos los que desean ahondar en el conocimiento de la realidad. La filosofía, lejos de reducirse a una forma de
saber esotérico sólo accesible a una élite y sólo importante para un grupo de profesionales ("filosofía para profesores de filosofía"), constituye
un modo de conocimiento ineludible en toda persona que desee asumir
su condición con plena racionalidad.

b) enseñar la filosofía obligatoriamente;
c) enseñar la filosofía como disciplina obligatoria incluso a los estudiantes
de bachillerato.
Un grupo de intelectuales franceses ("Graph": Groupe de réfléxion sur

l' seignement de la philosophife) y otro de alemanes (centrados en torno a
;nreciente revista Zeitschrift fiir Didaktik der Philosophi~, SchroedeJ, H_~nnover) se han propuesto dar contestación urgente y cumplida_ a esta c~esbo?,
en la seguridad de que actualmente se está jugando el porvenir de la f ilosof1a
como disciplina académica.
Todos los que estudian este tema, lo califican unánimemente de arduo, decisivo y urgente.

Es un tema difícil de resolver por venir implicado en la condició~ rnis~a
l. d e l a expenenoa
· · f'l
'fica "Ce qui a le plus manqué a. la philosophie
1 oso 1 .
•
-advierte Bergson- c'est la précision. Les systemes. philosophlques ne
sont pas taillés a la mesure de la réalité ou nous vivons. Ils son trop
larges pour elle".1. Una y otra vez ha rechazado Bergson toda forma de
· · filoso' fi'ca que se reduzca a mera manipulación de conceptos.
experiencia
.
•
d l
Inició su vida publicística con un estudio de los datos mmediato~ e a
· ·
1 largo de toda su obra postuló un rnodo de filosofar
conciencia, y a o
.
que aborde los problemas de forma directa y experiencial., Y elabore ~
sistema conceptual a medida de cada vertiente de la realidad. La realidad evoluciona, encierra novedad, es sorpresiva y, como tal, sól~ ~e ofrece
a modos de conocimiento flexibles que se adapten a las condiciones de
los diferentes objetos-de-conocimiento. 3

E tamos ante un problema de método, y toda cuestión metodológica
8
delicadaporque eJ· erce una influencia decisiva en la marcha del
es muy
l' .
.
pensamiento. La solución de los problemas metodo ~gicos exige capacidad de tomar distancia, a fin de ganar persp~ctiva,_,ver las cosas
en conjunto y medir las consecuencias de cada onentac1on.

1

Ofr. La pensée et le mouvant, PUF, Parla, 1934 p. 1.

~ Cfr.

156

Op. cit. p. 98.

3. Es un tema que reclama soluciones urgentes a fin de conceder a la filosofía toda su efectividad formativa. La desorientación metodológica que
impera en la enseñanza de la filosofía está cubriendo a ésta como disciplina de un peligroso halo de descrédito que puede inspirar medidas
drásticas a la hora de la revisión de planes de estudio.

Si se analizan de cerca los libros de texto, se advierte que se ofrece
a los estudiantes el resultado escueto de la investigación, en fotma de datos arropados en un lengua je a menudo conceptista, muy racionalizado,
que se interpone como un velo entre la mente del autor y la de los lectores. Apenas se deja entrever la peripecia intelectual del descubrimiento
de la verdad, la génesis de los conocimientos que se transmiten. Un fenÓ•
meno cultural sólo se lo conoce en verdad si se logra verlo en su génesis.
Esta labor "enérgica" de pensar los fenómenos como si se estuvieran
gestando -esfuerzo que solicitaba Fichte de los alumnos que deseaban
aprender su Doctrina de la ciencia- puede muy bien ser realizada en
clase si el profesor no se limita a ofrecer resúmenes, sino que revive
ante los estudiantes el proceso que lo llevó al conocimiento personal
de los temas explicados. Sin embargo, la nerviosa pretensión de ofrecer
multitud de datos en períodos lectivos cada vez más restringidos lleva casi
fatalmente a los profesores a reducir la enseñanza filosófica a la exposición más o menos bien hilvanada de datos, carente er'l todo caso de
ímpetu recreador. La formación filos6fica consiste en poner en forma la
capacidad de abordar en su núcleo las realídades y problemas, sin quedarse en las ramas de una erudición apenas asimilada. La auténtica
cultura significa cultivo del espíritu, poder de comprender por dentro,
con ímpetu e iniciativa personales, los grandes temas y enigmas que presenta la realidad en general, y de modo especial la existencia del hombre. Esa comprensión interna se traduce en dominio, amplitud de pers.
pectiva, rigor crítico, posibilidad de tomar una posición personal.
Un curso universitario de Filosofía no debe reducm¡e a tomar apuntes y dar cuenta de su contenido. Tiene por meta ineludible co-gestar
personalmente una asignatura, es decir, la filosoffa toda desde una de-

�terminada vertiente. Las diferentes asignaturas filosóficas no son compartimentos estancos. Cuando se hace filosofía con la debida intensidad,
todo vibra, en cualquier terna se hace presente la problemática entera
de la Filosofía. Este carácter interacciona! de los temas filos6ficos hace
particularmente dificil la investigaci6n y la enseñanza filosóficas, que se
ven obligadas a adoptar un método en espiral. Los alumnos se quejan
con frecuencia de que finalizan la carrera sabiendo una serie de datos
pero sin confianza ninguna en sus posibilidades de filosofar y, mucho
menos, de exponer por escrito sus meditaciones filos6ficas.
Hablando en términos generales, puede decirse que falta. en la enseñanza filosófica la vertiente de creatividad personal, de ímpetu creador,
de contacto vivo con los textos de los grandes autores.
De esta laguna. se deriva una actitud de retracción frente a las tareas
investigadoras. Como -por otra parte- el acceso a los puestos docentes
no está condicionado en primer lugar por la capacidad investigadora,
pocos profesionales de la filosofía se entregan de modo sistemático y
constante a las tareas de investigaci6n.

4. Por mi parte, considero útil agregar que estamos ante un tema incomprensiblemente poco estudiado. Parece haberse llegado a la convicci6n
de que en la enseñanza filosófica no cabe una metodología rigurosa,
sin duda por el atávico prejuicio de que el único modo de conocimiento
riguroso es el cientüico. Si a esta falta de configuraci6n metodológica
se agrega la tendencia de buen número de filósofos a expresarse con un
lenguaje pretendidamente complejo, ambiguo y oscuro -lo que provocó
ya acerbas críticas por parte de Goethe--, las consecuencias pedag6gicas
deberán ser por fuerza desconsoladoras.

E11señanza y hermenéutica
A mi ver, toda explicación filos6fica debe ser genética, experiencia!; debe
transmitir en toda su viveza, en estado naciente, el proceso que le ha llevado
a uno al conocimiento. La enseñanza está vinculada en su raíz a la investigación. La metodología de la enseñanp. filosófica debe irse configurando a1 hilo
de la investigación filosófica. Enseñar filosofía es mostrar qe hecho cómo se
hace auténtica filosofía. El problema metodológico radica en poner al descubierto el proceso heurístico, el camino de búsqueda y descubrimiento de la
verdad.
Pocos pensadores ofrecen las claves de su investigación. Descubrirlas y patentizarlas es la tarea especüica del profesor de filosofía, que no debe preo-

c~p~r~e por com~ica~ a los alumnos toda la compleja trama de los sistemas
~osof1cos -tarea mdigesta., por inviable-, sino en sugerir Ja vía hennenéubca de acceso al núcleo de los mismos.

fil S6lo
'f se puede fundamentar debidamente la metodología de la ensenanza
. oso 1ca una vez ~ue se ha tomado opción en el problema de la Hermenéutica Y 5&lt;: ha determina~º. con suficiente precisi6n el modo peculiar de conocer
las realidades metaobJebvas: el lenguaje, los estilos, las obras de arte, las
personas humanas, las instituciones ...
En los_ últimos años: ~ve~s autores -Heidegger, Gadamer, Betti, Oorethhan realizado benementos mtentos de perfeccionar la hermenéutica mecli te
la aplicación
de la teoría del juego. Por mi parte, quisiera proseguir'· susm.
. .
vesttgaciones, ahondando en el carácter creador de la experiencia lúd ·
l álisis d
ica y
en e an
e los esquemas mentales que vertebran el pensamiento humano. Con -~!lo, la teoría hermenéutica desciende a la arena del análisis concreto y facilita claves certeras de interpretación y cri'ti"ca . Se conv1er
· te en

~

fuente fecunda de discernimiento.
El c~m?o de juego en que se alumbra el conocimiento de las realidades
metao~Jet1vas es el _lenguaje. No por azar, la filosofía se elabora y se enseña
a traves del lenguaJe. El lenguaje es el punto de partida del auténtico filosofar, porque está constituido por un cruce de ámbitos de significación que fun.
dan nuevos ámbitos de sentido.
El lenguaje de los filósofos no es un continente estático de un contenido
dado a modo de objeto, de forma más o menos velada. Es el lugar viviente
de con/luencia de diversos significados que se convierte en fuente de sentido.
Se trata de un acontecimiento de interferencia que el intérprete debe revivir
par~ , sorprender al pensador en su experiencia creadora originaria. Sin esta
tens1on creadora el lenguaje se reduciría a letra muerta. Los textos filosóficos
muestran, como las partituras musicales, una constitutiva menesterosidad en
cuanto requieren la colaboración del intérprete para convertirse en ca~pos
de iluminación, en obras en acto.
El lenguaje filosófico -tanto el investigador como el docente- debe
hí ul . .
ser
ve ,c ~ viviente de la tensi6n expresiva del hombre, que es tensión creadora
de amb~tos de comunicaci6n. El lenguaje que encarna experiencias creadoras
es acceSibl~ a todo ser humano que a través de su vida cotidiana haya desarroll~do ~n cierto grado su poder creador. Los tecnicismos adquieren justificac1on si responden a la necesidad de dar cuerpo a experiencias peculiares que
no recoge el lenguaje cotidiano. Nada en el lenguaje filosófico ha de ser

159
158

�peso muerto. Todo en él debe mantenerse cercano a la experiencia, para
apelar, a su vez, a la experiencia del lector u oyente. Cuanto se expresa filosóficamente ha de engranar -de modo más o menos mediato- en la capacidad creadora del estudiante. Si lo hace, el lenguaje es elemento mediacional
-no mediatizador- de cuanto en él cobra cuerpo expresivo. Lo mediacional
s toma transparente, no se interpone; se convierte en vehículo de presenc-ialización de lo expresado.

libre
juego
"hombre -en to rno" , d e1 campo ...ur_ iluminación en que se gesta la
.
,
f1losofia, el saber de lo profundo.ª
. Par~ hacer las paces con este género de ambigüedad propia del Jengµaje
filos6f1co se requiere advertir que tal ambigu"edad
.
no se contrapone a la
1 .
e_ andad. mo que la funda. Suele decirse que la cortesía del filósofo es la clandad; ~ada más_ exacto, a condición de aclarar seguidamente que la claridad
espe~i~ de la filo ofía consiste en poner de manifiesto aspectos de la realidad
no ob1etwables,
.. , ·
De
. sólo expresables en la tensión de los context
. os li ngwst1cos.
ahí 1
a necesidad
de
tensionar
el
lenguaJ·e
y
recurrir
a
la
d
·
d
.
para OJa para ar
cauce xp~Sl.vo a fen6menos que no son usceptibles de una expresión directa
Y serena, faalmente captable." La ambigüedad que desde el plano objeti · _
~ ~plano de ~jetos delimitados, asiblcs, localizables- aparece como
\:oci_dad Y osc~ndad desechable, se muestra a quien se mueve a nivel de
reaJ1dades relacionales-ambitales como una fuente de ·
·
be
. .
.
.
nqueza e.'7presiva que de.ª~quinrse al prrc10 de posibles malentendidos pero abre po. ibilidacles indefim~ a la cla~jficaci6n de los fenómenos más complejos de Ja existencia
Y penn'.te conse~~ la meta que se propone la hermenéutica actual en la tarea de mterpretacJOn de textos.

Para fundar sólidamente la metodología de la enseñanza filosófica y articularla de modo adecuado a la complejidad de los diferentes sistemas, se
requiere una filosofía del lenguaje elaborada sobre la base de la teoría del
juego, como acontecimiento creador de ámbitos.

cq:;.

o basta entonar loas al lenguaje, y tomar el lenguaje cotidiano como la
realidad original, al modo de Wittganstein. Lo originario es la relación creadora entre el hombre y su entorno, el campo de libre juego que se establee
entre el hombre como ámbito de iniciativa y las realidades del entorno
que tienen poder de apelarlo a dar algún modo de respuesta creadora. El
lenguaje es el campo donde se lleva a cabo este juego creador, que, como
todo juego, es una actividad interaccional-dialógica. El hombre se inmerge
de modo activo- receptivo en este campo envolvente, para ser promocionado
por el lenguaje y a su vez promocionarlo a él. El hombre modela el lenguaje
y es configurado a la par por el lenguaje. En cierta medida puede decire -con Heidegger- que "no es el hombre el que habla sino el lenguaje a
través del hombre" si no se reduce a éste a mero instrumento del lenguaje.
El hombre es un "partner" un colaborador activo, en el juego activo lingüístico del que brota la luz del conocer.

Meta de la hermenéutica
En su obra W as heisst Denke1i?, Heidegger propone al intérprete esta
triple tarea:
l. Hac;rse_ cargo de _los contenidos e.xpresos o implícitos de una obrn y de
la genesis de la mISma. El primer cometido de la hermenéutica es averiguar el verdadero sentido de lo que afirma un autor y clarificar el proceso
que lo llev6 a tales afirmaciones.

Este juego ha de entenderse como un acontecimiento móvil, sorpresivo,
indelimitado1 altlttlbrador de múltiples po íbilidades y, en la misma medida,
fuente de luz. Su indelimitación tiene un carácter eminentemente positivo:
el juego lingüístico abre campos indefinidos de sentido que desbordan la
sil!llÍÍicación acotada de cada uno de los elementos que lo integran. En rl
campo de iltuninaci6n que es el lenguaje se alumbran complejos de sentido
inéditos, originarios sorpre ivo .
Esta espléndida condición del lenguaj abre vías de expresividad siempr
nue,·as, pero somete al hombre al ríes o con tante de la ambigüedad. Si. por
afán medroso de evitar este margen de ambigüedad, se reduce el juego lingilistko a un mero portador estático de significaciones objetivistas, tomadas
del mundo cotidiano más a mano ("vorhanden", en e.-q&gt;resión de Heidegger)
se desconecta el lenguaje de los proceso creadores humano , del campo de

2. Captar las ideas que el autor no expresó y precisar ]a ra?.6n de tal laguna.
3. Adivina~ lo que e~ autor no llegó siquiera a pensar y debiera haberlo
hecho s1 fuera lógico con su punto de partida y su intención nuclear.
Pa~ real~ar esta compleja tarea, debe el intérprete .eguir por dentro el
devenir configurador de las obras, c;orprender su lógica interna, la Jóo'ica del
1

De todo lo antedicho ~e deduce la distancia que media entre eJ concep•o d ·
•• ·
'tú
la
• e Juego
nguutico que ll o a
b~ de la hermenfotica filos6fica y eJ que expuso Wittgtnstein
en su Tractofur y en las Phrlosophische Untersuchungen.

li

~
visto con ~rspi~cia K. Jaspen en su análisis del len uajc kantiano. CfI'.
Dre, Grunder des ph,losophiereru, Plato, Augustin, Kant, Pieper, !unich, 1957.

•

~-ª

160
161
bumaniu.,.u

�diálogo interno que impulsa todo proceso creador. ¿ Es posible revivir la génesis de una obra que se presenta del todo hecha?

fund~entales, como el tedio, el gozo, el entusiasmo
el vértigo. . .
, la angustia, el miedo,

Las obras de música, danza y teatro surgen en cada interpretación de modo
originario, como en su primer albor. No sucede así en las obras de arte plástico
y literario. Este género de obras parecen estar ah1 configuradas de una vez
por todas. Un análisis atento de las mismas, prueba, sin embargo, que también
ellas pueden y deben ser vistas dinámicamente en su brotar fontanal.'

Además de clarificar estas vertientes de la alid
..
nos permite comprender 1)
1h b
re ad, el análiSJs del juego
do relaciones con I
que e om re desarrolla su personalidad crcanfonnad
e ~tomo,_ 2) que el entorno auténtico del hombre no está
o por meros objetos smo por campos de realidad "
.
la interacción de ámbitos es fuente de
. 'd d
o ~b1tos"; 3) que
4)
1l
.
expresl\,1 a ' de senbdo y de beU .
que e enguaJe auténtico es vehículo viviente d
·
·
eza,
funda con las realidades del entorno.
e los ámbitos que el hombre

Algo semejante acontece con los textos filosóficos. Todo texto filosófico,
asi como toda obra literaria con trasfondo filosófico, están impulsados por
una intuición básica, y esta intuición, a su vez, arranca de una experiencia
/undamental. Comprender un texto es hacerse cargo de cómo se enraiza en
esta experiencia y en aquella intuición. ¿Es posible adivinar la intuición fundamental (o las intuiciones fundamentales) de una obra, y rehacer su experiencia básica (o sUJ experiencias básicas)? A mi juicio s1 lo es, a condición
de poseer una formación filosófica que nos permita descubrir -en el medio
transparente del lenguaje- la \'ertiente de la realidad que cada autor quiere
plasmar. Esta vertiente no se reduce a los meros hechos y datos -algo localizable, delimitable, constatable, algo que al hombre le viene dado del todo
hecho-. Lo que los grandes autores quieren encamar en sus obras son más
bien los aspectos lúdicos de la existencia humana -armonías y conflictos, pasiones y luchas, deseos y frustraciones, mundos que se instauran y entrelazan
para potenciarse, mundos que se desmoronan y colisionan entre sí-. Este tipo
de realidades sólo se conocen por vía de encuentro, si uno hace su xperiencia
personal. Las obras que las encaman apelan al hombre a inmergirse en ellas,
en su problemática existencial. Si el lector responde a esta apelación, se produce un diálogo. Todo diálogo auténtico -por ser un juego de apelaciones
y respuestas- constituye un campo de iluminación. El juego engendra luz.
Se realiza a la luz que él mismo alumbra. En este campo de iluminación que
es el juego se pone al descubierto el verdadero sentido de los acontecimientos
de la vida humana que presentan un carácter relacional: el símbolo, las fiestas, los estilos las diversas realidades culturales -un templo, una casa, una
plaza, un clau tro, un camino ... - ; diferentes acontecimientos sociales relevantes, como inaugurar una red vial, proclamar un presidente, consagrar un
templo, proclamar la palabra, dictar una sentencia; lo sentimiento humanos

• Sobre la relación que media entre invención, realización e interpretación en las
artes del espacio y en las del tiempo, puede verse mi Estltica d, la cmttividad Juego,
.Arte, Literiuura. Cátedra, Madrid, 1978, pp. 137-141.

162

~ entra~~ en el juego que constituye toda obra literaria y filos6f'
.
os geneticamente al alumbramiento de su
. .
ica, as1sahondar en el secreto de una ob
b
expresividad y su belleza. Para
tura, sus dependencias e influ ·os ra, no as_ta analizar desde fuera su estrucl .
J , su contenido. Hay que arriesgarse
liza
e Juego a que ella nos invita y ca tar
r d
.
a rea r
lógica que orientan las d'
f p
po
entro los diferentes modos de
. .
iversas ormas de actividad humana. J l6gi d
creatividad y la lógica de la disolución. la 1 .
, . . a
ca e la
modos; la lógica del poder d
. d'
ógica del vemgo en sus diferentes
esarraiga O de la ambición, etc.
El núcleo de la primera y decisiva obra d S
ser comprendido por el que haga la ex eri:ncia;::• LA_ Náusea, sólo _podrá
del entorno con un modo d .
cli
P
e ururse a las realidades
e mme atez fusiona) y sie ta 6
od
confiado del hombre sufre un racrcaJ
º., e mo t o el mundo
desaparecen, todas las realidad~ se ~nd~fonnac1on: las significaciones
Ucno de realidad, nada tiene sent'd
'f n una pasta amorfa, todo est.-í
¿ cómo entrar en el .
1 o espcct ico, todos estamos de más. Pero
¡uego que no plantea la obra?
A mi entender, es necesario conocer a fondo l / .
humana, la articulación de I di
ª óg~a de ·la creatividad

os versos momentos que mtegran la .d h
mana
creadora
Por
eJ·cmpl
a u, .
. .
o, i• conocemos el vínculo que media entreV1diáJ
autentico Y creaoón de ámbitos de conviven ·
·
ogo
falta de creatividad y tedio nos d
eta, actitud creadora y entusiasmo,
Godot, que los protagonis~s a~:::::e~~• aJ c~nternplar Esperando a
sumidos en el tedio. Los mendi
I
y capacidad creadora y viven
h b
gos-c owns no se lamentan de su pob
d 1
am re y del frío que los atenaza sino de I I
reza, e
" ad
. .
,
o ento que transcurre el tiem o
Nadie VJene, nadie se va. Es h orn'ble" , exclama uno de ellp .
E ta a ocurre.
.
pnmera constatación nos pemu· te ca1ar más hondo en la obra
ll os.
~ comprender dos puntos decisivos: 1) la intuición bás.
y egar
SJStc en advertir que la falta de
b' 'd d
.
ica de Bcckett conh b
crea vi a con btuye una traged'
o~ re; 2) su experiencia básica radica en la vine J '6O d
ia .P~ el
tedio.
u ac.i
e no-creatividad y

163

�y:~

5a.) Captar de modo sinóptico el nexo orgánico que hay entre los p · ·pales acontecimientos que tejen la trama de la vida humana
los correspondientes conceptos y términos.•

Si conocemos la relación que hay 1) entre encuentro y actitud de entrega,
disponibilidad, respeto, y 2) entre conocimiento y amor, conocimiento y ac•
ción, comprenderemos la intuición básica del Petit Prince de Saint-Exupéry:
s6lo se conoce bien con el coraz6n, comprometiéndose. Sólo cuando uno se
compromete con otro, puede encontrarse con él y llevar el propio ser a madurez.
Esta intuición se alumbra en la experiencia del conocimiento interpcrsoruil.
El delicioso diálogo del zorro y el principito suscita -entre otros temasel del simbolismo. La profunda belleza de este pasaje se revela nítidamente a
quien conozca el carácter relacional del símbolo. La condición simbólica de
una realidad no es estática ino dinámica. Surge en el encuentro. En el film
La Strada de F. Fellini, la carretera se com·ierte en símbolo de dos vidas sin
hogar sin arraigo. En ú Petit Prince, el trigo -merced a su color dorado-se constituye en lugar de encuentro entre el zorro y el principe de los cabellos
de oro. Con ello gana un poder simb6lico, poder de remisión a una realidad distinta que en él se hace en algún modo presente. Tal presencia le
confiere un peculiar relieve y resplandor. Cuando acontece una relación
de encuentro, todo el entorno se transfigura, al entrar en el juego creador.
Anulado el encuentro, la t.rarufiguración desaparece y el entorno pierde el
carácter acogedor que muestra cuando constituye para el hombre un campo
de juego. A este fenómeno de desmoronamiento que acompaña a la pérdida
de la actitud lúdica alude certeramente Alphonse de Lamartine en su conocido verso: "Un seul etre \"ous manque et tout est dépeuplé".

En visión sinóptica, podemos afirmar que, para rehacer genéticamente el
proceso de instauración de una obra, se requiere realizar diversas tareas complementarias entre sí:
la.) Estudiar a fondo el modo ele ser de la realidad humana y de las realidades que constituyen su entorno peculiar. La realidad humana no
es cósica, sino ambital
2a.) Descubrir las leyes de desarrollo de la realidad humana. El hombre
se desarrolla creando vínculos con otras realidades, fundando ámbitos
de realidad.
3a.) Distinguir los diversos niveles a que puede moverse el hombre y las
distintas actitudes que puede adoptar: niveles de realidades objetivas o superobjetivas, actitud de dominio, manipulación, goce, o bien
actitud de respeto, colaboración, creatividad dialógica.
4a.) Estudiar las condiciones del auténtico encuentro y la relación entre
acontecimiento de encuentro y el alumbramiento de luz y belleza.

164

. El medio .por excelencia en que toman cuerpo los diálogos, las interferenc1as de á?1b1tos, e~ el lenguaje. El lenguaje es el lugar de iluminación donde
se patentJzan luminosamente los acontecimientos que generan luz bell
Y
eza.
Est~ luz del le~guaje solo se capta cuando se hace juego, cuando se entra

en ~I Juego expenencial que dio lugar a la obra. La necesidad de hacer · eg
deCide el método de análisis.
JU 0

Método de a11álisis
La lectura de una obra literaria o filosófica y la contemplación de una obra
teatral deben adoptar 1~ actitud comprometida del juego creador. El lector
Y. el espec~dor deben dialogar con la obra en su proceso configurador como
s1 la estuvieran gestando al hilo de su diálogo con ella.
La obra de arte sólo existe plenamente -sólo e •tá en acto-- cuand
produce un diál~go verda~eramente creador entre ella y el intérprete :
:5~ctador. En cierta medida, sucede lo mismo con la obra filosófica, que
umcamente se constíture en lo que es en campo el ·1 · '6 d
•
,
e 1 ummaci n e la reahd~d: cu~ndo un lector reaviva su problemática con toda la viveza del diálogo
origmano .entre. el ho_mbre y las diversas vertientes de la realidad entorno.
L_a obra literana o filosófica surge dial6gicament~. 7 En principio, el autor
dialoga c~n la realidad. Seguidamente, plasma ese diálogo en el Íenguaje }
lo hace di~Jogando con la obra según ésta va configurándose. El leng~aje da
cuerpo .Y figura a tale~ diálogos. Pero este carácter dialógico, tensionaclo, rico
de sentido, del lenguaJe s?lo lo puede captar el lector que a su \'CZ diaJogue
con la obra )' con las vertientes de la realidad con las que había dialo"'ado el
0
autor.

:i

Toda interpretación auténtica, toda lectura auténtica es una re-creación
Para recrear una obra, el intérprete, el lector, deben asumirla no como alg~
• GuAR.01:-,,1, R ., ruelc pedir que ,e conceda libertad interna a ¡
fi
r
..
os conceptos a in
que se orme un p:°digioso anillo de conceptos que se clarifican y potencian mutua~nte en una_ espeac. de sorprendente juego de reflijor (Spiegelspiel, Heidegger).
Sobre la 1rutauraea6n de w obras filos6ficas cfr E SoURIA • L'" 1
•
Phü
h·
F
'
· ·
u.
ms aurat,on
oso~ 1qu11, . Alean, París, 1939; J. C., P1ouET: L'ouur, de philosophie A la
d

e

Baconmere, Neuchatel 1960.

·

165

�¡·a configurado del todo, sino como si estuviera gestándose por primera vez;
deben tomar sus elementos integrantes ---conceptos, frases, escenas ... - en su
albor, en su interno dinamismo, en su poder de vibración, de dar cuerpo ex•
presivo a mundos de sentido, de vida en relación. Para compren~er esta. ~xp~&amp;ividad los textos han de ser leidos a la luz ganada en la propia expeneneta,
'
.
experiencia tematizada, ahondada en la reflexión filosófica que nos pemute
ver la trabazón estructural de acontecimientos, conceptos y términos.
Cuando, en Esperando a Godot, Vladimir le pregunta a Estragon si reconoce cierto lugar donde han estado, Estragan se enfurece súbitamente. A primera vista parece tratarse de un exabrupto injustificado. Una lectura psicológica
de la obra tendería a explicar esta actitud anómala mediante un rasgo de
carácter o una deficiencia psíquica. Una lectura lúdico-ambital intenta penetrar más y buscar la solución en un plano más hondo, preguntándose si
de verdad es injustificada esa pérdida del temple. La reacción de Estragan
se produjo al oír el verbo reconocer. Proiwulicemos en él, hagamos la experiencia de lo que significa reconocer. Reconocer es recordar, volver a pasar
por el corazón, revivir y en alguna medida aceptar y amar. Estragan ~-niega
violentamente a aceptar la proposición de amar -siquiera en grado m1rumo-,
unas circunstancias que juzga extremadamente adversas. De alú su indignaci6n, perfectamente lógica a nivel de juego y de ámbitos.
Roquentin, en La Náusea de Sartre, se halla sentado en UD banco del jardín mirando a la raíz de un castaño. De repente siente que todo el mundo de
las significaciones desaparece, las realidades se fondeo en un magma amorf 01
todo queda nivelado en un plano de sinsentido, sin cualificaci6,n y, po: tanto,
sin razón de ser, injustificado, contingente, sobrante. Todo esta de mas. Pero
uno se pregunta c6mo la mirada de la raíz puede provocar todo este proceso.
Aquí radica el sentido nuclear de la obra. Para clarificarlo, debemos ahondar
en tos diversos modos de mirada. El análisis de los pasajes anteriores de la
obra DOS permite entrever que se trata de una mirada fija, obsesionada, /as,
cinada. Si hacemos la experiencia de la fascinación. constatamos que ésta
fusiona anula el campo de libre juego entre la realidad que fascina Y el
homb~ fascinado, y apaga la luz que brota en este campo de juego y permite
captar el sentido de las realidades.
Al mirar Roquentin la raíz con actitud de relax extremo (opuesta a ~a tensión
de la creatividad) y con mirada fascinada, fusionante, las c~as ~1erden su
significación peculiar, y los nombres dejan de ser lugares de vibración de_ las
realidades a que aluden. Los nombres adquieren su sentido de tales en el dinamismo de la interrelaci6n creadora entre el hombre y las realidades del entorno

166

Anulado este dinamismo -que funda ámbitos de interacción y de sentido-.
los nombres y las cosas se escinden y pierden su sentido peculiar.
Las cosas, aisladas de sus nombres y de las tramas de interrelaciones que les
dan sentido, ajuste y significación, se le aparecen a Roquentin como grotesca,
informes, deformes, vaclas de sentido, tercas, empeñadas en imponer su existencia sin una justificaci6n interna de la misma, excesivas, masivas.
Pero cuando Roquentin se levanta, se acerca a la verja y contempla el jardín en su conjunto, obseiva que éste le sonríe, y tal sonrisa "quiere decir algo",
y su significación constituye "el verdadero secreto de la existencia". Roquentin
experimenta súbitamente una transformación al abandonar su actitud de inme•
diatez fusiona]. Al tomar cierta distancia frente al jardín y verlo en su conjunto,
en su trama de realidades e interrelaciones, funda un campo de juego y de
iluminación, y capta a esta luz la expresión benevolente del jardín: su sonrisa.
El fenómeno de la sonrisa es un fenómeno humano de sorprendente riqueza
por ser creado de dentro afuera, con espontaneidad expresiva, y ser irreductible lli los elementos que lo integran. Si se sonríe uno fonadamente, hace una
mueca. La sonrisa constituye la puesta en acto de una actitud penonal de alegría y beneplácito. Para comprender el significado del fenómeno de la sonrisa,
hay que verlo en bloque como lugar en e] cual la persona se expresa. Si se lo
desvincula del conjunto de la vida personal, o si se lo reduce a la suma de
ciertos gestos faciales, la sonrisa como fenómeno integralmente hwnano desaparece.
Análogo fenómeno acontece en la segunda gran experiencia de La Náusea:
la canci6n. La melodía se despliega por encima del disco con tal independencia
y libertad frente a todo lo existente que Roquentin siente vergüenza de sí y de
cuanto existe de modo cotidiano. La melodía no "existe", "es". La cantante
que enton6 la melodía "existía", y puede haber fallecido. El disco "existe", y
con el tiempo es posible que se deteriore o se rompa. La melodía en sí queda
al margen de estas circunstancias y se conserva lozana, pues las obras musicales
se recrean en cada acto de ejecución. La melodía se halla ' más allá", siempre
"más allá" de todo, de una voo, de una nota de violín". "Yo ni siquiera la
oigo, oigo sonidos, vibraciones del aire que la develan".
Las últimas páginas de La Náusea dejan entrever que la experiencia de Roquent:in no se reduce a la inmersión fusiona! en el entorno. Esta debe ser superada mediante el salto al nivel lúdico, nivel del juego musica~ nivel creador.
Ello nos indica que era sin duda más adecuado al contenido de la obra el título
que llevaba en principio: Melancholia, añoranza hacia un plano de realidades
más elevadas que las que constituyen el propio entorno vital. La Náusea des-

167

�cribe dos experiencias: una que sume en la depresión, otra que eleva a la
plenitud y al gozo. Esta elevación se da a través de un descubrimiento fenomenológico, un salto -categoría fundamental del pensamiento contemporáneo-. Una vez realizado este salto, este ascenso del nivel objetivista -nivel
de manipulación de objetos-, al nivel lúdico, nivel de creación de ámbitos,
toda la existencia anterior queda transfigurada. La descripción de la canción
es muy breve; pero viene a ser como una fulguración que lo pone todo a una
nueva luz. 8
La experiencia de la canción es un ejemplo más del papel relevante que
desempeña la música en la literatura contemporánea. La música -según G.
Marce!- "tiene un valor más grande que todas las ideas". La música es por
esencia configuradora de ámbitos y órdenes, y en cuanto tal constituye un
antídoto de la náusea, sentimiento provocado por la inmersión fusiona! en el
entamo y el consiguiente desdibuja.miento de los perfiles que dan a cada ser
delimitación y sentido. Al anularse las significaciones, toda la realidad queda
diluida en un polvo atómico de presentes desligados, puntuales, inconexos. En
cambio, una melodía -y, por supuesto, la obra musical en que se integrapresenta una interna trabazón, una fuerte cohesión orgánica, en la cual el pasado, el presente y el futuro se ensamblan estructuralmente y forman un
conjunto dotado de relieve, de un modo de temporalidad superior cualitativamente a la temporalidad que marca el reloj e integrable con ella. Cuando
se integran estos modos diversos de temporalidad, se siente una impresión de
dominio del decurso temporal y se vence la opresión del tedio, sentimiento
que invade al hombre cuando se somete -por falta de creatividad- a la marcha implacablemente monótona de los instantes temporales. A este modo de
temporalidad vive sometido Roquentin cuando se entrega fascinado a las realidades meramente "existentes". De ahí su falta de memoria, que -como resalta
en Esperando a Godot- no suele indicar en la literatura contemporánea un
rasgo psicológico de ciertos personajes sino una actitud básica ante la existencia:
la falta de voluntad de recordar, de volver a pasar por el corazón, de revivir,
de recrear.
Un análisis profundo de La Náusea nos revela que esta obra se despliega a
partir de dos intuiciones (la de la contingencia radical de 1as cosas que "existen", y la de la no-contingencia de las realidades que "son") , y estas intuiciones
se alumbran en sendas experiencias (la de la raiz y la de la canción).
• Una amplia exégesis de La Nausea, de Sartre, y El extranjero y Callgula de Camus, y una fundamentación pormenorizada del método de análisis de obras literarias
con trasfondo filosófico puede verse en la obra Estitica de la creatividad.

Aplicación del método.
Una experiencia a nivel universitario
Para co~tatar la eficacia del método esbozado anteriormente, realicé div~rsos traba10s de hermenéutica con diversos grupos de estudiant
.
.
nos E
di .
,
es umversita. ra muy verso no solo su grado de formación sino también el interés
estos· temas y su confianza en la propia capacidad analí•:~
fpor
amili
.....a. M'1 meta era
anzar1os con el estudio directo de grandes obras filos6fi
lit . .
des b ·
'd d d
cas y erarias
cu ru su capac1 a e análisis y promocionarlo a niveles más rigurosos.
'

. cuid Para
d dello analicé en clase diversas obras filosóficas de gran re 1evanc1a
an o e poner al descubierto su estructura interna mediante l
r
.; d
una da h
, .
a ap 1cac1on e
. . ve ermeneubca. La clave hermenéutica o interpretativa co . te
ad1vmar la e
· · b, ·
·
nsis en
.
xpenenc1a_ as1ca que late en la obra y rehacerla personalmente a
ft~ de que en la propia mente se alumbre la intuición fundamental
di,
ongen
q~e suo
tid a la obra
cíf en cuestión, con su espíritu peculiar, su fuerz a expresiva
sen ~ espe ico. Con frecuencia, una obra intenta resaltar una vertient: de
la realidad y deja de lado otras no menos relevantes Lo urgente
.
.
en el ana'lis'is J os6f'ico es revivir genéticamente el mensa
·
·e del Y pnmano
que ofrece de . gul
. d ..
J
autor, en lo
. .
. sm ar e me uctible. Una excesiva preocupación por defender
posiciones
. amengua
la il 'bTdo dideas
d que
, . el autor parece im pu gnar o a1 menos preterir
exi 1 _1 .ª .e espmtu que es necesaria para dar alcance a lo ue ueda habe~ de ongmano y sorpr~sivo en un autor. Kierkegaard, en Te:!or: Temblor
qwere subrayar ,la necesidad de la pasi6n por la fe , ac~tud
que supera
. el a 1•
u.
d la
canee
razon' de la forma de razón &lt;lirio-ida
al d orruruo
. . de 1o obJetlVQ
. .
'bl e
o·
(
asi
e,
mensurable,
verificable)
.
No
se
cuida
K'
k
d
de
. ..
ier egaar en este contexto
.: des ) estetlco
, .
' · esclarecer
li · la pos1b1hdad de integrar
· los "estadios" ( 0 acutu
e~o y re gio:º: A la luz de una primera lectura, parece sugerir ue la en~
hega
. o "suspende"
la actitud ética· De h ec h0 , sm
. em
qb argo la
· a lod relig10s
d
.
meta ver a era
. , excepcional
.
l de Kierkegaard es destacar Ia si'tuac1on
en 'que
s~ encuentra e hombre que se relaciona de modo in-condicionado libre d
~culado de toda traba, ab-soluto, con el Ser Absoluto. Este hom,bre ', esli ad
n·
.
.,
' as¡ reg o
10s po~ una vocacion personal intransferible, no se rige por normas
genera es -propias de la ttica-, sino por el imperativo concreto de una
llamada que le ha sido hecha en nombre propio.

n

t

. Como sucinto ejemplo de estas dos fases del análisis, expongo a continuación en esquema las claves hermenéuticas que ofrecí
los alumnos para
adentrarse en varias obras de Kierkegaard.

ª

169
168

�Análisis de la obra de S. Kierkegaard "Temor 'Y Temblor"

b.-Elogio de Abraham

1. Ficha técnica
. d el 16 de octubre de 1843. En febrero del
Temor y Temblor fue ~ublica ª1
t'
("Enten-Eller''). El 16 de abril,
- h b'
arccido LA a terna iva
.
mismo ano a ia ap
• 1 · a su ex prometida Regma
Klerkegaard encontr6 casualmente en una ig esia
clusi~ a una tarea de
Olsen con la que había roto para cons~den ex 'da Regm· a lo saludó
'
· ' quenendo e por vi ·
predicador laico y a la qu~ segwnaard h ó Berlín y en dos meses de activi,
ués K1erkega
uy ª
dos veces. D taS esp '
T
blor y La repetición.
dad febril escribió dos obras: Te mor 'Y em
. k
d la doctrina de "los tres estaEn La alternativa había expueSt O Kier egaar
·
tenido
.
.
d la vida" En el estadio estético el hombre vive a
.
dios en el camino e
·
templa sm' comprometerse, sm
'bl
lacenteras · con
a las impresiones sens1 es, p
., . d de modo inmediato (no creaego su persona, vivien o
optar, sm poner en
1
d' 't'co el hombre se decide a comprodor) el instante presente. En e esta ,do e , 1' i'da humana la configuran y
ales que or enan a v
'
. .
meterse con normas ge~er
ce tado valorado. En el estadio religioso,
sitúan en un ordo comunme~te a p
s que Dios le dirige, las acepta y
el hombre escucha las ap~lacion~s PI erso~ earecen contradecir los dictados de
·a las nusmas incuso Sl p
d
conforma su vi a a
. en la vida de la sociedad. El horno religiosus que a
las nonnas generales que ng
.
d
p ·, "como un abeto col. lado reducido a una figura e exce cion,
con ello ais. , ,,
. d ormal frente a las normas generales queda
gado del abismo • La actitu
'da or una llamada parsupeditada a la actitud excepcional que viene exigi
p

a

•

donde se dan alimentos más fuertes, es decir, modos de unión a dis•
tancia, unión mediacionada por el sufrimiento.

JU.

J

.º

.

•

ticular del Absoluto.

2. Estructura de la obra
a.- Temple, Orientación básica

. .
b~•;cas constituyen el umbral de la obra:
Dos convicciones =
..
1 .d humana es comprometerse existencialmente,
la.) Lo dec1S1vo en a v1 a
b
te el
. .
fe de modo sencillo y abierto. Esta apertura a re an ,
vivir en
. .
se logra por via
hombre el horizonte del auténtico conocument~, que
·pulación dominadora mediante conceptos.
de trato, no d e mam
. d 1 vida en fe .implica la liberación de la inme2a ) La apertura propia e a
d f
t 0
.
d'
f
.
al Al comienzo de la obra, Kierkegaar o rece cua r
me iatez usion •
l
d l
.
d la historia de Abraham y en todas alude a trauma e
versiones e
plano
destete: pérdida de la inmediatez con la madre y ascenso a un

Abraham, ante la proposición increiblemente exigente de Dios, dio el salto
al estadio religioso y se convirtió en un extraño para quienes militaban en el
estadio ético. Vista desde este plano, su acción --de haberse consumado-hubiera sido juzgada como un asesinato. Contemplada desde la perspectiva
particular de Abraham, constituía un sacrificio heroico. Pero ¿ quién puede
situarse en la perspectiva personal del que constituye una "excepción"? La
relación ab-soluta con el Absoluto abre posibilidades inéditas, sorprendentes,
y el enfrentamiento a solas con las mismas sitúa al hombre en una situación
de angustia. No es tarea fácil aceptar ser un elegido de Dios.
Abraham, sin embargo, aceptó. Con la misma decisión con que había creído
que sería padre de numerosas generaciones y había mantenido esta creencia
frente a la prueba del tiempo que pasaba en vano y corroía su esperanza de
paternidad, ahora sale de mañana, silencioso, para sacrificar a su único hijo
-al que ama más que nunca- sin dejar de creer en lo que parece absurdo,
en una descendencia numerosa. Abraham no duda, pone la vida -la suya
y la del hijo- y el sentido de ambas a la sola carta de la obediencia a Dios.
"Ningún sacrificio es demasiado duro cuando Dios lo ordena." 9
c.-Problemas que plantea la actitud de Abraham

l. Abraham no estuvo dispuesto a sacrificar lo mejor que tenía, porque un
hijo no es objeto de posesión. Estuvo decidido a quitar la vida a una
persona, a la que debía amar y respetar en virtud de una norma ética
universal. Si un mandato especial, privado, no hubiera conferido un
sentido peculiar a tal acción, desligándola de la sumisión a los preceptos
generales de la Ética, Abraham no hubiese realizado un sacrificio sino
un asesinato. En el estadio ético se siente el peso ineludible de la norma
general que prescribe amar a los hijos y cuidar su existencia. En el
estadio religioso, se prevé la posibilidad de un mandato que ordene
sacrificar aquello que uno más aprecia. Esta dura confrontación de los
puntos de vida ético y religioso es fuente de profunda angustia. Kierkegaard desea que el hombre no busque amparo cómodo en formas
institucionalizadas de religión, sino que viva hasta el final este sentimiento de angustia para comprender por dentro, vitalmente, la inten.
• O¡,. cit., p. 31.

171

170

�sidad que pueden alcanzar los combates dialógicos de la fe y su gigan•
tesca pasión10
2. Abraham, en el fondo, creía incondicionalmente en Dios como amor.
En este tipo de fe, que es obediencia a un Dios que ama infinitamente, y
no en forma alguna de cálculo se apoyaba la decisión de Abraham de
obedecer a Dios. Ello lo convirtió en un "caballero de la fe", y no en
un "caballero de la resignación infinita". El caballero de la fe se resigna
a perderlo todo para recobrarlo inmediatamente en virtud del "absurdo",
es decir, de instancias que rebasan el nivel del cálculo humano. Lo absurdo, en Kierkegaard, está .sobr-e la razón, no contra ella.
3. El hombre profundo ve la vida con perspectiva suficiente para captar
su verdadero sentido y valor, y tiene impulso para lam.arse a su búsqueda
aunque sea algo arduo y aparentemente imposible. Tal impulso permite
dar el salto constantemente hacia lo valioso. El salto kierkegaardiano
se opone a la mediación hegeliana, que todo lo nivela y evita el riesgo Y
anula la pasión. A la época actual -afirma Kierkegaard- le falta, no
la reflexión, sino la pasión, la entrega comprometida, el impulso para
dar dicho salto. Esa pasión "concentra toda la sustancia de la vida y
el significado de la realidad entera en un solo deseo". Sin esa concentración el alma del hombre se dispersa. Merced a ella, el hombre en
'
.
,
un instante opta por lo eterno. El caballero de la fe no se olvida de s1,
ni desea cambiarse (el mero cambio es típico del plano superficial);
desea transformarse, ganar una dimensión nueva. Esta elevación de
plano respecto al amor es la que quiso experimentar Kierkegaard respecto a su prometida Regina Olsen, a la que siguió amando, tras la
renuncia y la separación, en el nivel de paz que funda la fuerza del espíritu cuando se entrega a los valores infinitos.

3. Ideas básicas de la obra
l. Esta obra está escrita en clave, como viene sugerido por la cita de

Hamann que Kierkegaa1·d inserta al principio. S6lo Regiua Olsen -consciente de1 sacrificio supremo que hubo de hacer Kierkegaard al suspender en aras de lo religioso su voluntad de comprometerse éticamente
con ella y fundar un hogar- podía comprender el verdadero sentido
y alcance de cuanto en esta obra se dice, a veces en estilo poético y
paradójico. El conocimiento de lo profundo existencial debe ser "apa•
sionado", es decir, exige entrega comprometida. El pensamiento siste" Op. cit., pp. 42-3.

172

mático como entramado de conceptos incomprometidos no es suficiente
para conocer los acontecimientos más hondos del hombre que -como
la vida en fe- son fruto de un encuentro. De ahí la sim;atía de Kierkegaard por el Descartes enigmáticamente profundo de las M editationes
de prima philo.sophia, que se muestra "ambitalizado" en Dios unido al
Infinito en el núcleo de su mismo ser persona].
'
2. Esta vinculación comprometida al Ser Absoluto puede provocar la desvinculación del hombre respecto a las normas generales de la ttica.
El joven que ingresa en la vida religiosa dejando a sus padres en situación de extremo desamparo da el salto de lo general ( el precepto ético
de honrar y cuidar a los progenitores) a lo particular (la respuesta a
la llamada personal que cree recibir de Dios) .
~braha~ es prototipo de esta suspensión ( casi contrauenci6n) de la
Ética, actitud que lo convierte en una "excepción", en "individuo"
solitario, desarraigado respecto a lo que las gentes consideran fundamento inquebrantable del obrar.
Esta soledad provoca un sentimiento de angustia, de hallarse como
s~bre el vacío. El héroe clásico realizaba acciones excepcionales, a veces
dilacerantes, porque la ética misma se lo imponía, y, en la misma medida, se veía amparado por la comprensi6n y la com-pasión de todos.
El héroe trágico, en su desvalimiento, encuentra apoyo en lo general,
en la vida del pueblo, por el que sacrificó sus sentimientos más íntimos.
No así el caballero de la fe. Ama con toda su alma lo que debe perder,
y no encuentra apoyo sino en el retiro de su conciencia. Todo vacila en
su derredor y acrecienta su aislamiento.
En su angustiosa soledad, el caballero de la fe no puede intentar ser
un maestro, y adoctrinar a las gentes sobre lo que debe hacerse en general. Se reduce a ser un testigo, un modelo de realidad individual
autorresponsable1 desligada de todo condicionamiento y gregarismo ab~
solutamente vinculada al Absoluto, sin mediación alguna por par;e de
Ja comunidad.
Esta soledad de la comunicación privada, ab-soluta con el Absoluto
va un.ida con el ocultamiento, el silencio y la incom;rensión. El silencio que es índice de unión íntima con realidades altamente relevantes
muestra una especial grandeza, pero la Ética exige de por si claridad,
proyectar las acciones privadas a la luz implacable de las normas generales, y fustiga el ocultamiento. De ahi que toda suspensión de lo ético

173

�en aras de una vocaci6n excepcional suponga un escándalo~ un enfrentamiento a las normas consideradas -a nivel ético- como fundamento
de la existencia auténtica. Abraham, el solitario, llamado por Dios a
una acción excepcional, se siente exiliado de la esfera de lo general, lo
comúnmente admitido, y se ve reducido al silencio, sin posibilidad de
autojustificarse, de situar su conducta dentro de la coordenadas de la
normativa general. La figura de Abrabam puede, en consecuencia, ser
admirada, pero no comprendida.
3. Cuando uno, llevado no del afán de amparo y seguridad, sino de la
"pasi6n" de la fe, del impulso a comprometerse con el Absoluto, se
sitúa en el estadio religioso, advierte la importancia de ser "in-dividuo",
de vivir la relaci6n con el Absoluto de modo ab-soluto, no mediado. La
verdadera realidad es el individuo relacionado absolutamente con Dios.

4. Textos relativos a las tres ideas básicas
1. "Era muy de mañana ... " (págs. 19-20) . (Liberación de la inmediatez
primera, de lo que. parece lógico a una mirada ética, y paso a lo paradójico, absurdo, excepcional.)
"¿No hubiera valido más no ser el elegido de Dios?" (pág. 26). (Dificultad de mantener la fe en los momentos de prueba.)
"Sólo el que trabaja consigue el sustento ... " "En el mundo del espíritu ... " (págs. 34-35) . (En el mundo del espíritu todo debe ser conquistado. Nada viene dado como un objeto.)

2. "¿De qué modo explicar una contradicci6n como la de nuestro predicador?" (págs. 39-40). (La acción de Abraham, de consumaa;e, sería
un asesinato, desde el punto de vista ético, y un sacrificio, desde la perspectiva religiosa.)
"Abraham, en definitiva, guardó un riguroso silencio" (págs. 162166). ( Confrontaci6n del héroe trágico, Agamen6n, y el caballero de la
fe, Abraham.)
3. "Incluso el Nuevo Testamento ... " (págs. 160-1). (La "subjetividad",
la realidad personal relacionada con el Ser Absoluto, es superior a la
realidad "exterior", desvinculada del Creador.)
"Y, para terminar, preguntamos ... " (pág. 172). (Abraham se salva por permanecer unido ab-solutamente al Absoluto que es amor.)

174

Análisis de la obra de S. Kürkegaard
"La enfermedad mortal o De la desesperación y el pecado"
l. Ficha técnica

Tras la aparici6n, en 1843, de La alternativa y Temor y Temblor, K.ierkegaard publica el 17 de junio de 1844 El concepto de la angustia y el 30 de
julio de 1849 La enfermedad mortal, obras consagradas al gran tema kierkegaardiano del pecado, de la inversi6n y vaciado del auténtico sentido de la
existencia humana. La última obra trata el tema de la angustia en su situación
límite: la dtsesperaci6n, una enfermedad mortal que no mata sino que obliga
a vivir el mismo morir. Los análisis sobre el origen de la desesperación y sus
diversos grados marcan el momento de mayor madurez de Kierkegaard y
explican en buena medida el influjo decisivo que éste ejerció sobre el pensamiento existencial contemporáneo.

2. Estructura de la obra
En la primera parte Kierkegaard explica el nexo que media entre enfermedad mortal y desesperaci6n, la universalidad de tal enfennedad y sus diferentes grados.
La segunda parte está consagrada a exponer el carácter pecaminoso de
la desesperación, sobre todo la de aquella que consiste en no querer "existir
ante Dios y ante Cristo", que es quien decide el sentido de la existencia
humana.

3. lderu básicas de la obra
l. Concepto relacional del hombre. El hombre es una síntesis consciente y
tensa de finitud e infinitud, de temporalidad y eternidad, de necesidad y Jj.
bertad. Debido a esta complejidad constitutiva, no puede el hombre lograr el
equilibrio y reposo por sus propias fuerzas a no ser que, al tiempo que se relaciona consigo mismo, lo haga también lúcida y voluntariamente respecto al
Poder que ha fundado tal relación. " ... Poseer un yo y ser un yo es la mayor
concesión -una concesión infinita- que se Je ha hecho al hombre, pero
además es la exigencia que la eternidad tiene sobre é1." 11 " •.. Un yo siempre está en devenir en todos y cada uno de los momentos de su existencia, puesto que el yo xai-a
realmente no existe, sino que meramente

Jv,,aµ,,,

11

Op. ci!., p. 61.

175

�es algo que tiene que hacerse", para llegar a ser sí mismo, "cosa que sólo
puede verificarse relacionándose uno con Dios''.1 1 "Pero ¡ qué rango infíruto
no adquiere el yo cuando Dios se convierte en medida suya! La medida del
yo siempre es aquello ante lo cual precisamente el yo es lo que es en cuanto
) o, pero esto e a su vez la definición de la medida. ( ... ) Lo que es la
medida cualitativa de algo es también su meta en el sentido ético; medida y meta y meta e.-&lt;presan, pues, la calidad de las cosas." 11

2. Liberación de la inmediatez. Grados de la desesperación. Fundar esa
relación con Dios ignifica crear un campo de libre juego, y esta creación
implica liberarse previamente de la inmediatez de empastamiento con la
realidad entorno y con la propia realidad. Hay modos diversos de inmediatez
y de unión. Para lograr los modos superiores -unidad de integración-, debe
renunciarse a los inferiores -unidad de fusión-, pues la fusión significa hermetismo, y éste no concede a los seres libertad de acción para fundar las
form:is de unidad de interacción en que florece la libertad y el conocimiento.
El yo humano tiene un especial relieve pues linda con el Infinito. Toda
forma de inmediatez que coarte esta distensión, des-vincula al hombre del
Poder que lo {undamenta, y lo desgarra. La conciencia lúcida de este desgarramiento es la desesperación. Las distintas formas de no ser sí mismo,
de no lograr la figura cabal del hombre provocan las diversas formas de
de csperaci6n.H
Para que haya en rigor desesperación debe darse una falta de equilibrio
en la síntesis radical que es el hombre ( finitud-infinitud, necesidad-libertad,
temporalidad-eternidad), y una conciencia clara de tal desajuste. "La desesperación se eleva en potencia proporcionalmente a la conciencia del yo; pero
la potencia del yo
eleva en proporción de su medida, es decir, que se eleva
infinitamente cuando la medida es Dios." 16
Poderse desesperar es una ventaja infinita, porque indica que el hombre
se halla relacionado con 1 infinito desde su origen, y, sin embargo, estar
desesperado no sólo es la mayor desgracia y miseria, sino la perdición misma.
Es, en verdad, una ardua tarea haber de constituir el propio yo como
autónomo, pi no y autoconsciente, en cuanto se lo abre a la relación con el
Infinito.
cit., p. 74.
Op. cil., p. 156.
11 Op. cit., p. 74.
u Op. cit., p. 157.
u Op.
11

176

. 3. El antídoto de la desesperación es la fe. La fe abre al h b al ám
bito de la infmitud, la libertad y la eternidad en el cual puedeorem
a d plegarse c
p
•
'
-,-'"' r, esla entre~
Infinito, hay que aceptar el riesgo que implica
. '
' e om re parece quedar sobre el vacío y sentir an
tia
pero, a traves de este sentimiento de abandono llega al amparo d 1 gus, ,
ticamente
iona1 1
'
e o autenpromoc
' o que convierte al yo en un sí mismo.

:~~ra ';11~rse :1

'"n:.

4. Textos relativos a estas ideas básicas
1. "La desesperación es una cnfermedad propia del espíritu del yo
(págs. 47-49). (Origen y formas de la desesperación.) ,
( ... )"

2. "La
desesperac i6 n por lo terrenal, o por algo terrenal" (págs. 108-120).
"
De es~ modo ascendemos cada vez más ... " (págs. 128-9). "Para que
uno qwera deses~amente ser sí mismo ... " (págs. 138-9). (Los
grados de. desesperac1on son proporcionales a los grados de conciencia de
estar desvmculado de Dios.)

3· "Pero t· qué. rango infinito no adqwere
•
el yo ... " (págs. 156-158). (La
desesperación
es
el
pecado
)
"
La
, · del estado en el
1c6nnula tip1ca
ua1
.
·
···
c , no ~ da ninguna desesperación, ª saber: cuando en la relación
coll.Slgo rrusmo y al querer ser sí mismo el yo se apoya lúcido en el Poder que lo fundamenta. Fórmula que al mismo tiem
definición de la fe" ( pág. 245 ) .
po ( · · · ) es la

5. Tareas propuestas al alumno

l. Analizar, a la luz del contexto, los pasajes de la obra anotados en el
apartado III.

2. Confro~tar la voluntad de "querer desesperadamente ser sí mismo" en
los estoicos y en Kicrkegaard.

3. Comparar la "desesperación obstinada" según K.ierkegaard la .
ta'ó
f
'
m~
pre_ ci n q~e o rece Camus de "el hombre absurdo" (en la mythe de
Sys1phe y L homme révolté) y la actitud de rebeldía de Me
1
tagonista de El extranjero de Camus.
ursau t, pro4· Determina
· 1'nflUJ.º
' por ~arte de la concepción relacional del yo
.
r si. e,oste
en Kierkegaard sobre la idea heideggeriana del D asein
· como ser-en-eld
mun o.

5. Averiguar
posible influencia del concepto kierkegaardian d d
·ó una
d
,
o e esesperac1 n y

e su antídoto, la fe, sobre la interpretación positiva de la

177
humanitu-12

�angustia (Angst) y el fracaso (Scheitern) en Heidegger y Jaspers, respectivamente.

6. Clarificar el sentido profundo de la doctrina de Kierkegaard y Heidegger
acerca de Dios como ''medida" del hombre. Cf. Kierkegaard: La enfermedad mortal, pág. 156; Heidegger: Vortriige und Aufsiitze, Neskei
Pfullingen, 1959, pág. 195: "El hombre como hombre se ha medido
siempre en y con lo divino".

¿LA FILOSOFfA, OBJETO DE LA PEDAGOGtA?

Balance de esta experiencia
l'RoFR. SANTIAGO VIDAL

Tanto en el campo del análisis filosófico como en el del literario se observa un progreso sorprendente en los alumnos cuando en vez de resúmenes
de las obras y consideraciones generales en torno a las mismas se les ofrecen
claves hermenéuticas de interpretación. Los estudiantes sienten el gozo peculiar que proporciona la lectura genética de los textos, el seguir por dentro
el proceso de configuración de toda su estructura. Esta visión íntima de las
obras permite ganar distancia de perspectiva, de forma que no solo se comprende el verdadero sentido de cada afirmación, sino que se logra un poder
de discernimiento capaz de anticiparse a lo que va a decir el autor, someterlo
a juicio, confrontarlo con otras posibles ideas, delatar insuficiencias y lagunas.
En una hora de clase, el profesor no puede ofrecer una exposición mínimamente satisfactoria del pensamiento de un autor. Cada sistema filosófico presenta mil matices que requieren atención detenida. Cabe, sin embargo, en tal
período de tiempo revelar a los alumnos las ideas básicas que deciden la
marcha de una obra, o de toda la producción de un autor. Esta labor mayéutica encierra gran dificultad -porque exige conocer en su raíz a los autores y temas en cuestión-, pero se muestra sobremanera fecunda en cuanto
a la formación e in/ ormación. La única información genuina en fi1osofía es,
obviamente, la que se obtiene por vía experiencial-creadora.

MuÑoz

Universidad de Chile.
Jusqu'ici, il n'y a pas de philosophie que l'on puisse apprendre. Car
ou est-elle? Qui l'a en sa possession,
et a quels caracteres a la reconnaitre? On ne peut qu'apprendre a
pbllosopher.

Emmanuel Kant Critique de la
raison pure. (Architectonique.)

LA
"P

PUBLICACIÓN de un artículo del filósofo italiano Ug S · ·t
'tulad
"b'li ,
,
o pin o, tt
o
oss1
1
tá
e
Limite
dell
Insegnamento
della
Filosofía"
nos
p
oc
'
J
•
,
r uro una exce. e~te _oporturnda_d para examinar su tesis acerca de que es imposible una
Didactzca de la Ftlosofía. 1 Ocasión para una refl""'"'ºº en'o'ca sobre e11a. N o
dudamos ~ue el planteamiento de fondo a que se refiere ese filósofo afecta
a la ~esbón de la posibilidad o imposibilidad de Didácticas Especiale d
cualqu
'
deI saber humano, sin excepciones, que sea aceptado como
s e
.
1era area
obJeto
Por
. de la Pedagogía.
. .
. cierto, aquí intentamos circunscrib;..,.,
"'"'05 a¡ pensarruento y conocm11ento filosófico, a la Filosofía en cuanto tal.
0 ~'

Esta es la razón que justifica registrar aquí un resumen de esta discusión.
No conocemos otros comentarios críticos a esta tesis de Ugo Spirito.
~a indagación del tema d~I epí~rafe, excede el mero ejercicio escolar pedagógico.
y de compren., d ¡Se hacen• algunas re1terac1ones por necesidades !óuicas
o·
s100 e lenguaJe, en un problema sin solución definitiva. Se intenta buscar
1 5PIRITO, Ügo, Posibilitá e Limite dell'lnsegnamente della Filosofia
I Li ·
·
1
loro Problemi Centro Didattico Nazionale per ¡ Licei. Roma Abril-Se¡tem.b ceil 9e56
Año III, Nos. 2-3.
'
re,
,

179
178

�un fundamento de la Pedagogía, en cuanto haga posible la comunicación de
la verdad, en la experiencia filosófica compartida. En nuestro juicio, el problematismo endereza hacia el examen de la posibilidad e imposibilidad de
toda didáctica más aún del fundamento y acceso a toda teoría educativa,
que reafirme Ía idea primaria de que "educar" no es idéntico a "instruir".
La tarea de repensar un viejo problema posee el valor de estimular la reflexión acerca del siempre vigente problema de la formación filosófica, insatisfecha, para explorar algunas ideas sustentadas por Ugo Spirito.

En verdad una investigación sobre la posibilidad o imposibilidad de que
la filosofía
objeto de la pedagogía, podría centrarse en la profundiz.aci6n
y meditación sobre el pensamiento interrogativo de Sócrates ¿se enseña la
virtud? Una raíz del problema, indudablemente está allí, y los diálogos plató-

s:a

1

I'
11
1

1
1:

1

I,

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y por consiguiente filosófica.

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¡I

El tema es aparentemente elemental, pero en verdad, fue planteado hace

1

1

1

11,

25 siglos por Sócrates, "¿se enseña" la areté? La discusión es secul,~ y ap~nta

,1
1

'i!
1¡'
1

nicos y el pensamiento de Aristóteles, continuarán siendo fuente de irn¡piraci6n
y de estímulos sobre el tema filosófico de la formación humana del "hombre
e11tero", en cuanto ser unitariamente integrado y con sentido trascendente. 2
Insistimos nunca tal vez hubo ni habrá unanimidad sobre el tema y sus respuestas e~ las diversas filosofías. Aún cuando sea salvada la unidad de la
filosofía, no son congruentes esas filosofias en cuestiones últimas sobre el_ ser
y el valor del hombre, en su interioridad ni en sus conductas expresivas.
Preguntamos, ¿ el acceso a la filosofía, con la guía y orientación del maestro,
como entendemos hoy, únicamente intentaría "enseñar la virtud" en el sentido socrático? Virtud es conocimiento, pero la experiencia filosófica y del filosofar de los hombres, como dice Jasper, comenz6 en el despertar uúsmo de
los hombres, algo lejano de toda pedagogía y de toda metodología, pero algo
más próximo a la originaria idea de formación y de autoformación humana,

1

11

1

1!

'1

1

a cuestiones filosóficas de fondo, principalmente de orden metaÍlSJco, epistemológico y de la teoría del lenguaje. Se rastrea desde los diálogos platónicos,
en San Agustín, Sartre, Santo Tomás de Aquino, Kant, el existencialismo ...

Desde el punto de vista de la comunicabilidad e incomunicabilidad, hay
quienes como Lled6, ~-, que le .dan_ tal importan_ci~, ~omo para afirmar l_a
Historia de la Filosoha como histona del lenguaje. Sm dudas, el lenguaje

1

'

1

• VJDAL MuÑoz, Santiago, Epistemologla Antropol6gica, Anuario Humánilas. Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n, México, 1975, pp. 185-214. Además Supuesto~
de la Pedagogía. Revista Enfoques Educacionales, No. 1, de la Facultad de Educaci6n,
Universidad de Chile, 1977 .
• LLEDÓ, E., Filoso/la ,y Lenguaje. Ed. Ariel, Barcelona, 1970, pp. 15 ss.

1

180

es el superior medio de comunicación humano, proposicional y objetivo. Históricamente, la incertidumbre de los sofistas, se manifiesta en las posiciones
acerca de la relación entre palabra y cosas mentadas, que reaparecerá en el
medioevo en las discusiones sobre los universales, y la postura de los nominalistas. También Platón y Aristóteles discrepan respecto a definir "ONOMA".
Con Locke surge Ja semántica, como disciplina y con posterioridad hay
preocupaciones lingüísticas y reflexiones sobre la materia, en Descartes, Leibnitz, Kant, hasta en fil6sofos contemporáneos como Alfred Ayer.

I. ¿La Filosofl.a es algo que debe y puede ser e11señado?
Con mayor frecuencia de lo que se puede suponer, esta doble interrogante
se da por respondida, sin una previa indagación, sobre el fundamento mismo
de las respuestas afirmativas, habitualmente utilizadas. Si la conciencia crítica
sobrepasa un estricto criterio empírico-pragmático aplicado a la Pedagogía, se
revelan cuestiones de fondo, relativas a temas, por ejemplo, de la Ontología
Humana, temas antropológico-científicos y filosóficos, de diversas ciencias y
disciplinas significativas para un conocimiento y comprensión más profundos
del ser humano, en cuanto "hombre entero", comprendido en la "humanitas"
y todo lo que ésta significa en la existencia, la vida y el espíritu humanos
abierto a la trascendencia.

1
1

'

Además, ambas preguntas consideran la filosofía objeto de la Pedagogía y,
&lt;;.on ello, la afirman en cuanto contenido y experiencia singular del pensar
y del valorar en la comunicación humana, y en el ámbito pedagógico del
proceso bifrontal de la ensefianza-aprendizaje.

1:

La pregunta. ¿la Filosofía es algo que debe ser enseñada? se relaciona

,;!

en el fondo con la cuestión de la importancia que se atribuye a la Filosofía en
un proceso educativo unitario e integral. Además, el tema se relaciona
con problemas del formalismo ético, relativo al ser y al deber ser en las dominios de la educación.
Hay quienes estiman que no debe ser enseñada la Filosofía; por lo menos,
no ha de figurar en los planes de estudio esta singular "asignatura" que denominamos "Filosofía" por no tener otra mejor denominación. En unos casos,
queda fuera de esos planes de estudio; en otros aparecen cuestiones filosóficas,
infiltradas en otras disciplinas, o bien, aparece tímida y disminuida, pues los
planificadores de la educación dan mayor importancia a las ciencias y técnicas que a la formación de la persona, en desmedro del humanismo y de la
ética.

181

I'

1,

�Así, nos preguntábamos; ¿ la filosofía es algo que se debe y se puede enseñar? Al investigar el si se debe o no se debe enseñar, dejamos como supuesto
o postulado: "La Filosofia es algo que, de alguna manera, se puede enseñar".
En verdad, al avanzar en nuestras reflexiones, únicamente afirmamos tal supuesto respecto a la posibilidad de que la Filosofía pudiese ser objeto de la
Pedagogía. Sin embargo, el supuesto, en cuestión dejará de serlo, por razones
de índole axiol6gico y de orden ontológico y gnoseológico.
a) La comprobación del valor e importancia que tiene la Filosofía como
experiencia singular en la vida real cotidiana de las personas y, sobre todo en
la formación personal, hwnana y cultural del investigador y del profesional
constituye, así, una sólida base, tanto para justificar la formación filosófica, como para no dudar de que, en el campo pedagógico, existen vías
metodológicas para lograrlo.
b) Además, la Filosoíia, en cuanto objeto de la Pedagogía, exige dilucidar
la cuestión de la comunicación interpersonal, del vínculo intersubjetivo mismo que posibilita el conocimiento mutuo, en relación con los contenidos de
la experiencia filosófica, de sus conceptos, significados y valores.
Tal esclarecimiento nos permitió poner en descubierto el valor e importancia de la filosofía y de su posible y real "enseñant.a".
Retomamos el esclarecimiento previo del problema, ahora, desde los habituales campos de la Pedagogía, utilizando su vocabulario propio. La pre-

gunta: "¿la filosofía se puede enseñar?", ¿implica un auténtico o un pseudo
problema? Al encarar esta cuestión, vemos nuevamente la necesidad de investiaar el f undamcnto de aquello que hemos dado por supuesto o postulado:
''La filosofía es algo que se puede enseñar" dentro de las posibilidades de
una educación integral que, como tal, admite la formación filos6fica.
Sabemos que la ciencia, mejor aún, las ciencias particulares, diversas disciplinas no filosóficas, las técnicas, etc., " e pueden enseñar'' y "se pueden
aprender''. e puede instruir -dar in trucción- en tales formas del saber y,
por tanto, será frecuente que existan personas instruidas en tales ciencias y
formas de saber no-filosófico.

Si la filosofía es una ciencia entre otras ciencias o disciplinas &lt;/lll! pueden
ser enseñadas, en verdad lo implicado en nuestra pregunta "¿ la filosofía es
algo que se puede enseñar?", es un pseudo problema. i la filo ofia no es idéntica a la ciencia, en general, ni
menos aún una ciencia particular, tenemos
entre manos, primero, un auténtico y legítimo problema cuya dilucidación
tiene raíces filosóficas y resonancias en la filosofía, en la ciencia y en la pedagogía en cuanto tal. En segundo lugar, si la filosofía no es una ciencia más

enire otras ciancias que se enseñan, y si la filosofia en verdad es objeto de
la pedagogía, su posible o real "enseñanza" no sería de la misma índole que la
enseñanza propia de aquellas ciencias, por ejemplo, de la biología, la historia. Por lo tanto, como estamos preocupados por probar que el problema
sugerido por la pregunta crucial mencionada no es un pseudo problema,
formulamos dos asertos:
1o. La historia de la educaci6n y de la pedagogía, nos muestran un hecho;
la Filosofía ha figurado como materia de formación y autoformación humana
y, durante siglos como contenido de lecciones o de cátedras (asignatura$ en
planes de estudio) en entidades educativas de la educaci6n media y universitaria. Ella ha constituido "materia de estudio" y, si queremos utilizar el ,·ocablo "enseñar", diremos que de alguna suerte de hecho "se ha enseñado
füosofia", utilizando, por cierto, "la expresión'' entre comillas. o \'ale la
pena discutir si es o no verdad lo anterior, pues nos atenemos al testimonio
de la información historiográfica y de la historia.
2o. "Enseñar filosofía" no es lo mismo que enseñar la ciencia o las ciencias=
a menos que la filosofía sea una entre otras ciencias. Tal aserto es eminentemente problemático, pues, se refiere a la esencia de la filosofía, de la ciencia
y de la educación, e implica también el viejo y siempre nuevo debate en
tomo a las relaciones entre filosofía y ciencia. Una investigación a fondo de
dichos problemas, exigiría un exhaustivo y quizá extenso trabajo que no
se compadece aquí con nuestro propósito central, ni con la extensión limitada
para explicitar aquí el tema, no obstante, no podemos eludirlo.
El problema surge siempre que se enfrenten filósofos y científico . Tiene
plena vigencia la necesidad de dilucidar en qué consiste el saber filosófico
y el saber científico y las diferencias primordiales entre ellos. Etimológicamente
"ciencia" viene de "scientia" del verbo "scire", saber, pero se ha determinado,
con claridad, que hay saberes que no pertenecen\ a la ciencia. Para nuestros
efectos no bastan los caracteres que habitualmente atribuimos al saber científico (saber culto, desinteresado, teórico susceptible de aplicación técnica,
etc.). La afirmaci6n de la autonomía y de la independencia de las ciencia
particulares, en el acaecer histórico-cultural, agudizó esta problemática y la
hizo más compleja. Hoy, es epistemológicamente insostenible la autonomía e
independencia total de cada ciencia particular. Existen relaciones entre el objeto de ellas que mueve a pensar en la realidad y los problemas de lo que
denominamos L6gica de las lnterciencias ( como la bioquímica, la 2eopolítica,
la psicosomática, etc.).
¿ Qué es ciencia? Se define se conceptualiza instrumentalmente, por los
científicos y tecnólogos, para los efectos prácticos de "hacer ciencia'' aún cuan-

183

182

�do no se posea una Filosofía.. de la Ciencia o una Filosofía de cada ciencia
particular. Pero, se hace ciencia y avanza la ciencia, aún cuando sea una tarea inconclusa. Tampoco la filosofía es tarea humana concluída. Con su
tradición ilustre y su avance contemporáneo, abre increibles ámbitos para la
investigación futura. Hay problemas de antiguo origen, pero, el hombre
ha pensado y creado cosas nuevas que no existían y está enredado ~n 5,1-1s
propias creaciones, con serios conflictos éticos que no son ajenos a la Cl~ncia,
la filosofía, la tecnología ni a la educación y las pedagogías que van surgiendo
al hilo de los nuevos logros científicos y técnicos.

No existe tampoco unanimidad acerca de lo que es filosofía. Sólo como
antecedente para la investigación, son útiles las decenas o centenares de definiciones de "filosofía".
Las posiciones personales, con fuerte tonus subjetivo, crean criterios para
examinar unilateralmente el pensamiento ajeno. Las definiciones parciales,
tanto de "filosofía" como de "ciencia", corresponden a posturas del escritor
o del filósofo ante la filosofía en relación con la vida y la educación. Allí
toma sentido la filosofía y cada uno de los territorios de la cultura, en cuanto
conocimiento o vida cultural.
En nuestro tiempo se han establecido, con fundadas razones, tres grupos
de respuestas al problema de las relaciones entre filosofía y ciencias. La Historia de la Ciencia y la Historia de la Filosofía, proporcionan los datos para
apoyar los argumentos en favor de cada una de. l'.18 posiciones y ~e l_as respuestas involucradas en estos tres grupos de pos1c10nes: a) La ciencia y la
filosofía carecen de toda relaci6n; b) La ciencia y la filoso(ía, están íntima-

mente relacionadas entre si puesto que de hecho, son la misma cosa; c) La
ciencia y la filosofía mantienen entre sí relaciones complejas, como lo particular a lo general o a sus primeros principios. Son múltiples las respuestas
dadas, correspondientes a cada grupo, como las ha señalado detalladamente
José Ferrater Mora.
Por ahora concluimos:
1. Desde el momento en que, por lo menos, existen los grandes grupos
de posiciones mencionados, y cada uno con muchas respuestas, respecto a
las relaciones entre filosofía y ciencia, racionalmente no aceptamos hoy como
postulado: "la filosofía y la ciencia, de hecho, son idénticas''. Es, evidentemente, cuestión aún controvertida.
2. Si el predicho postulado fuese verdadero, no tendría objeto poner en
duda la legitimidad del supuesto: "La filosofía es algo que se puede enseñar"•
Como se discute fundadamente su verdad 1 el anterior supuesto también es
.

184

discu~le, Y,_ por tanto, es .auténtico problema (y no pseudo-problema) examinar sz, factzcamente, la filosofía es algo que se "puede" enseñar. Un fuerte
resabio cientificista y aún positivista -que aparece remozado en el attual
positivismo lógico, generalmente induce a desconocer las diferencias entre filosofía y ciencia y las complejas relaciones que, en verdad, hay entre ellas.
No :s fácil adherir a esas posiciones contemporáneas que, por ejemplo, al
refenrse a las proposiciones metafísicas, éticas, etc., las califican de "ruidos"
pues eso también es discutible ontológica, gnoseológicamente y lógicamente'.
3. El primer grupo de respuestas, "la ciencia y la filosofía carecen de toda
relación, nos parece insostenible. Jasper ha escrito: "la filosofía bien trabajada está vinculada sin duda a las ciencias. Tiene por supuesto éstas en el
estado ':11ás avanz~do ª, qu~ hayan lle~ado en la época correspondiente. Pero

el esplntu de la filosQfta tiene otro origen. La filosofía brota antes qu.e toda
ciencia allí donde despiertan los hombres".4
4. Nos parecen, sin embargo, del tocio consistentes y aceptables los argumen_tos ~ favor de las respuestas del grupo tercero, pues, ni la filosofía ni
la aene1a menoscaban ni pierden lo esencial de cada una. La filosofía es
filosofía, sin necesidad de ser otra cosa (ciencia) , y la ciencia es ciencia ' sin
necesidad de ser filosofía: exhiben posibles y efectivas relaciones entr~ sí.

En resumen, caben dos grandes posibilidades: si la filosofía es una ciencia
entre otras, se enseñará como ciencia. No hay problemas. Pero, si la filosofía es distinta a la cienc-ia y a las ciencias particulares, e incluso a otras disciplinas no-filosóficas, no podrá postularse que, de manera alguna, la Filosofía
p_ued~ ser. co~unicada, es decir, comunicado su contenido en una experienc1~ dialógica _mt~rpersonal. Dicho en términos pedagógicos, el afinnar que
F1losofia y C1enc1a sean distintas, no es afirmar que la Filosofía no pueda
,,ensenarse
~
" de manera a1guna. Al respecto, como de hecho. la filosofía en
la historia ha sido "materia" de estudio y por ello de la clidá~tica (de alguna
- do" y " se ensena
., " ) , no queda más recurso que concluir:
mane ra " se h a ensena
Existe comunicación filosófica que implica experiencia de la verdad y del
valor, la cual es comunicable entre persona y persona. En virtud de que el
hombre es un ser educable, es posible que la Pedagogía sea capaz de incluir
este particularismo "enseñar filosofía" en el arte de la formación humana total en donde tiene cabida la formación filosófica.
En el fondo está presente el tema filosófico, y por tanto, no agotado, de las
relaciones significativas entre las distintas áreas del saber, primordialmente
• )ASPE.R, Karl, La Filoso/la, desde el punto de vista de la ,existencia. F.C.E.,
Mixico, Breviario 77 .

'

185

�entre el conocimiento filosófico y el científico, a partir de las fuentes originarias griegas hasta nuestros días, y, sin dudas, como tema ~el f~tu~o: Basta
recordar los logros de la nueva metafísica, de la Antropolog1a Filosof1ca, los
replanteamientos actuales de la teoría del conocimiento, la Filosofía del l~nguaje. . . No existe unanimidad acerca de las solu~ones dad~ a la~ re~~c10nes entre Filosofía y Ciencia. El tema continúa abierto a la mveshgacion Y
reflexi6n, que no puede ignorar las instancias irracionales, particularmente el
problematismo de la comunicación de la experiencia del valor y del ,·alorar •
Las cuestiones últimas sobre la comunicaci6n humana desbordan los cauces
del intelectualismo decimonónico.

I. Objetos ,, conceptos filosóficos y científicos
Como complemento a lo anterior, insertamos una clara determin~ción !
distinción hecha por José Gaos de los objetos científicos y de los ob¡etos filosóficos que aparece en los siguientes textos y que contribuyen a la demostración de que la filosofía no es idéntica a la ciencia y que su eve_ntu~ "en~eñ3:1"",
aunque sea particularísimo. no podría ser idéntico al enseñar ciencia o c1enc1as.

l. "Los objetos de las ciencias y de la filosofía parecen formar una gradación desde los más abstractos, los de las matemáticas hasta el más concreto,
el de la filosofía." "Abstractos -agrega- se entiende aquí en el sentido ~e:
constituidos en cuanto a 'objetos' ínter-subjetivos, mediante la convención,
expresa O tácita, de los sujetos de prescindir de todo lo integrante del concreto

de la realidad universal tal cual dada.

2. "El más concreto sería el objeto de la filosofía en el sentido de que se
constituiría mediante el proceder efectivo de los filósofos, de no prescindir
de nada de lo integrante de dicho concreto. sino de tomarlo precisamente en
su totalidad, lo que no sería tomar sus ingredientes singulares uno por uno,
que fuera imposible."
3. "Los objetos de las ciencias humanas y de la filosofía no podrían constituirse prescindiendo de los subjetivos de sí mismo en cuanto tales, sino sólo
entrando ellos mismos en cuanto sujetos en los re&amp;pcctivos objetos." Pero hay
diferencia entre las ciencias humanas y la filosofía: ''En los objetos de las
ciencias humanas entrarían los sujetos mismos como, por ejemplo, sujetos económicos O religiosos en general, esto es, parcialmente o más o menos "abstrac-

tamente todavía'."
4. "En el objeto de la filosofía entrarían los sujetos, los filósofos, con la
concreción con que son parte del concreto de la realidad universal tal cual
186

dada; con la singularidad plena de cada uno." (Singularidad máxima del
objeto de la filosofía.) s
Robert Hartmann, por su parte, ha determinado una relación lógica exacta
entre la filosofía y la ciencia. Las dos clases de sistemas utilizan dos clases
diferentes de conceptos. Los "sistemas filosóficos" utilizan co1zceptos analíticos.
"Tales sistemas -agrega- no son más que cadenas de implicaciones de
conceptos más o menos abstractos" . . . Este proceso de determinación cada
vez más precisa de un concepto analítico puede continuar ad infinitum.
La cadena de implicaciones se origina en la definición comprehensiva del concepto con el cual comenzamos, continúa con las definiciones comprehensivas
de los conceptos contenidos en la primera definición, y sigue así. . . Los sistemas científicos utilizan conceptos sintéticos, conceptos cuyas comprehensiones
consisten en relaciones formales. 6
Los anteriores esclarecimientos en torno a la diferencia fundamental entre
"objetos de la filosofía" y "objetos de la ciencia" y la relación lógica entre el
sistema de la filosofía y el de la ciencia, deben estar presente en la indagación
posterior respecto al "contenido filosófico" que presupone toda enseñanza, por
particular o singular que ella sea. Por cierto, este tema fundamental y fundamentan te, por ejemplo para la teoría de la Educación, interesa a quien investigue y reflexione sobre los contenidos ele la enseñanza de cualquier saber
humano. y no sólo del saber filosófico.

III. Imposibilidad de una didáctica de la filosofía
A) Antinomia entre enseñanza y filosofía
Así como hay quienes creen, honradamente, tal vez por tradición y costumbre, que la filosofía se puede enseñar como se enseñan las matemáticas la
'
quhnica o la literatura, la física o la historia, hay pensadores que no aceptan
que la filosofía se puede enseñar y niegan, como lo hace Ugo Spirito, la posibilidad de una didáctica de la filosofía. Veremos otra cuestión coligada,
antes de considerar críticamente el pensamiento del citado filósofo italiano.
• GAos, José, Filoso/fa y Filosofías. Ponencia al IV Congreso Interamericano de
Filosofía, celebrado en julio de 1976 por la Sociedad Chilena de Filosofía y las Uniiversidades Chilenas.
" IíARTMANN, Roberto, La Diferencia Lógica entre la Filosofía y la Ciencia. Dianoia,
Separata, Año 1959, V, No. 5, México.

187

�¿ Existe antinomia entre enseñanza y filosofía? Hay autores que estiman
que tal pregunta implicaría un tema convencional como aquél de oponer
investigación y enseñanza,
Cuando un verdadero filósofo es quien "enseña filosofía" es él mismo quien
se hace la pregunta acerca de lo que esa enseñanza debe y puede ser. El
profesor Georges Davy, dice que el profesor consciente de su misión formadora de verdaderos hombres y no de papagayos, no puede sacrificar la filoso/la a su enseñanza. Ese sacrificio sería hacer de cada problema un capitulo
del programa; con ella se transforma lo que debe ser "meditación vivida en
común", en fácil dogmatismo o simple rutina. La filosofía, como amor a la
"sabiduría", no puede transformarse en una filosofía estereotipada en fórmulas que conducen a la pérdida de su esencia. Salvar la esencia de la filosofía
en el proceso de su "enseñanza", llega a constituir un tormento para un profesor auténtico y honrado. Ese tormento se transfonna en lo grande del filósofo y del profesor de fi.losofia, si lleva a la filosofía misma y, de ningún modo,
a la antinomia entre filosofía y enseñanza. El profesor puede descubrir en
los maestros de su pensamiento, y aún en sus alumnos, las razones para apaciguar sus angustias. 1
En verdad, esta antinomia entre filosofía y enseñanza de la filosofía, ha
gravitado en el curso de nuestras meditaciones. Por principio, Ja filosofía no
puede ser sacrificada en su eventual "enseñanza", ni por simplificación ni por
"rebajamiento", originados por motivos pedagógicos y los caracteres de la personalidad del educando, ni menos aún, por desnaturalización de los contenidos esenciales de la filosofía y de sus objetos.

De tal modo, si de alguna manera la filosofía se convierte en objeto de la
pedagogla y, en particular de la didáctica, la filosofía y sus objetos en cuanto
tales, deben ser salvados sí, por ser necesaria la filosofía valiosa e importante
para la formación y orientación, por ejemplo, del adolescente, del investigador
y del profesional en formación. Ella ha de figurar como iniciación filos6fica
en los planes de estudio del nivel medio, como apertura a estudios superiores
de filosofía o como conocimiento general en la formación de universitarios o,
simplemente, como estímulo de la actitud filosófica y ética en la vida ordina-

ria del hombre común.
B) Abara, nos referiremos directamente al estudio de Ugo Spirito. m
sugirió en Italia la necesidad de rechazar la enseñanza de la filosofía en la
' GEOROB,

t. XIX.

188

David, La Ens,iíanza de la Filosofía Encyclopedie Fran~aise, París, 1957,

•

educación secundaria, a causa de problemas sociales y políticos y además por
razones didácticas.
'
'
Nos circunscribiremos sólo ~ determinadas ideas de este autor que tienden,
expresamente, a negar la po.nbilidad de una didáctica de la filosofía. Estimamos imprescindible, desde todo punto de vista, presentar estas ideas básicas por lo fundamentales que son en gran parte ceñidas al texto traducido
a fin de intentar ahondar el problema explicito en una pregunta nuestra:'

¡en qué consiste el "contenido filos6fico" de la supuesta o efectiva "enseñanza"
particular de la filosofía o, más generalmente, de la fonnaci6n filosófica?
Ugo Spirito, intenta demostrar -no sólo mostrar- que es imposible enseñar filosofía -e imposible una didáctica de la filosofía-, pues la /ilosofla

no posee "un contenido nocional" como las diversas ciencias o disciplinas que
de '!'oda habitual s~ enseñan escolarmente. Exponemos suscintamente el pensanuento de este filósofo, en parte considerando citas textuales buscando
cierta sistematización adecuada a nuestros objetivos.
'
l) Da por supuesto que toda enseñanza debe tener "un contenido" sobre
el cual entenderse para determinar la línea de una enseñanza a la escuela
secundaria.
2) Cita el ejemplo del profesor de matemáticas -que tiene igual dignidad
que el de filosofía- aquél "tiene que hace llegar su mirada a la misma
zona a la cual llega el pensamiento filosófico", "pero es verdad que en las
~atemá~:as existe un contenido nocional que nos permite la exposición, la
tnformac1on de algo que es relativamente especüico, objetivamente consolidado ... " (Permite -dice- la tradición de pensamiento y de enseñanza).
Aquel profesor sabe enseñar una ecuación y sabe enseñar a resolverla.
3) En cada disciplina en cada enseñanza no-filosófica vive "un contenido
nocional"; ellas "tienen un contenido nocional in/ormativo al cual es posible

atenerse sin que con esto venga a faltar la razón de ser de la enseñanza misma".
4) Existe. . . "la posibilidad, a través de este contenido nocional de la enseñanza, de controlar su capacidad didáctica, su eficacia en la enseñanza y
en el resultado alcanzado por los estudiantes".
5) Pero Ugo Spirito ( en cada caso, y ejemplificando) afirma que la filosofía no tiene ese contenido nocional, necesario a toda enseñanza: esto surge
al "mirar !!1 significado peculiar que tiene la filosofía respecto a TODA las
otras disciplinas.
6) El contenido filosófico es esencia]mente problemático: corresponde a la
variedad de concepciones de la realidad.

189

�"Cada filosofía tiene SU CONTENIDO DETERMINADO, in que la filosofía en sentido de totalidad de las filosofías pueda tener un contenido
unívoco.

7) Agrega, mejor aún, "la filosofia no sólo NO TIENE un contenido unívoco, sino que tiene un contenido que puede uariar en modo totalmente contradictorio".

8) Deduce el autor que "tratándose de un contenido tan diverso de conc,pci6n a concepción no es posible establecer U programa didáctico de
la filosofía, si el programa debe servir a TODOS los profesores determinando
un específico contenido teórico". (Son muchas las respuc tas a: ¿ qué es
filosofía?) Dada la variedad de doctrinas filosóficas y de soluciones a los problemas -agrega- "el contenido variará de cátedra en cátedra in poder
lle ar a un acuerdo, ni aún en el ámbito de un misma instituto". Por último.

9) En la enseñanza de la filosofía ocurre algo -si es posible- en reencontrar algo nocional en lo cual encontrar un mínimo común denominador
qu, sea garantía de una enseñanza relativarr?Lnte uniforme". (La historia de
la filosofía procura ese mismo mínimo conceptual, pero la filosofía, entonces,
de teórica se transforma en histórica.)
A pesar de la complejidad de estas ideas fundamentales de la tesis de
Spirito, estimamos que la cuestión central es: la filosofía 110 tiene un contenido nocional informativo, unívoco, por eso no se puede enseñar. Es curioso
observar que no aparece como cuesti6n principal de fondo en el trabajo ele
Ugo Spirito, la posibilidad de comunicar contenido de la experiencia filos6fica auténtica. En la medida que se haga luz sobre ese "contenido nocional",
que sería necesario a toda enseñanza, podrán ser comprendidos, y aún tal
vez e.xplicados, los demás problemas ínsitos en los textos transcritos, los
cuales no son aquí sometidos a un análisis e.xbaustivo y necesario.
Veamos un primer alcance derivado del enunciado central de la tesis de
Spirito:
a) Si es verdadero, que la filosofía no tiene un contenido nocional informativo, unívoco, necesario a toda enseñanza, efectivamente, la filosofía no

.re podría "enseñar".
b) Si es falso el mismo enunciado ("la filosofía no tiene un contenido
nocional") la filosofía s, podrla enseñar.
Pero, una misma proposici6n no puede ser verdadera y falsa a la vez, tenemos la certidumbre de que, por lo meno a partir de la reflexión de los

griegos, la filosofía fue objeto de intercomunicación, de diálogo filos6fico,
aún cuando dubitativamente desde la sofística se discute escépticamente la
cuestión. La duda sobre la total verdad de la proposición básica mencionada que discutimo , }' de otras análogas que figuran en los textos citados surge,

entonces, a ,partir del hecho hist6rico y actual: la filosofía y los objetos filosóficos son materia de estudio, vale decir, son objeto de la pedagogía, aceptemos o no aún las acepciones tradicionales del vocablo "enseñani.a" y de su
concepto. Dudamos, pues fácticamente, y de alguna manera - que consi. tleramos peculiarísima- la filosofía aparece como materia de enseñanza, pues
exist.e educación filosófica.
n segundo alcance, se refiere al supuesto, "toda enseñanza debe tener,
un conterúclo: 1) Ciertamente debe tener un contenido. es algo necesario a
toda enseñanza, en general, y por tanto, indispensable a la particular "enseñanza de la filosofía". Pero, según la opinión de pirita ese contenido puede
ser únicamente "contenido nocional informatiuo". 2) Las ciencias particulares, la literatura, etc.: poseen ese contenido, y es posible la información
sobre algo relativamente específico, objetivamente consolidado; 3) que permite evaluar lo resultados de Ja enscñama respectiva. Tiene ra1.6n Ugo
Spirito, ¿ c6mo podríamo afirmar categóricamente que el "contenido" de
l.i supuesta 'enseñanza" de la Filosofía pudiera ser estricta y unívocamente informatÍ\'O y, menos aún, algo "relati,'3.lllente específico, objetivamente consolidado" que permitieran la evaluación pedag6gica? La comunicaci6n filos6fica
en la experiencia del filosofar, en lo que IJamamos "singular enseñanza", presupone información, ¿ pero nada más?, ¿y la formaci6n de la persona humana
y de la personalidad mediante una orientaci6n hacia los valores?, ¿)' la
meditació11 en común sobre significados y ualores, etc.?, ¿podríamos hablar
de información de algo relativamente especifico, si la filosofía es saber teórico -teoría general-, saber concreto y no saber abstracto de una parcela
de la realidad? Esta y otras preguntas van en favor de la propia tesis del
filósofo comentado. El contenido necesario a toda enseñanza, que busca para

la enseñanza de la filosofía no puede, de modo alguno, tener idénticos caracteres a los que tienen los contenidos de las ciencias partietllares :r otras disciplinas no-filos6ficas, objeto de la Pedagogía. Si de alguna manera, la filosofía
"se puede enseñar", aunque sea de manera peculiar, su contenido también
será particular: es decir, será un contenido filosófico estricto que no puede
ser identificado con ningún otro, aún cuando pueda tener relación con la
realidad toda o con todo tipo de objetos. La !ilosofía no se puede en eñar

-y es imposible una didáctica de la filosofía- con un contenido que es necesario a toda enseñanza pero que posea los caracteres que Spirito, con toda
razón, atribuye a enseñanzas que no son filosofía. o esclarece nuestro autor,

191

190

�qué comprende por nocional y aquí es cuestión fundamental. Santo Tomás
utiliza "notio", a menudo como "nota", dicho no exclusivamente de los "objetos abstractos del conocimiento": más especialmente se aplica a los conceptos. Leibnitz al discutir con Locke, expresó: "se trata de saber. . . si el
alma contiene originariamente los principios de varias NOCIONES y doctrinas, que Jos objetos externos despiertan solamente en ocasiones". (Leibnitz),
''Nouveaux Essais", Prefacio, 3), "Noci6n" comprende no s6lo los pensamientos que se expresan en término, sino los expresados con proposiciones. Estos
principios eran los que los estoicos llamaron "prolepsis" y los matemáticos,
"nociones comunes". 1
"Nocional" proviene de "noción" que deriva de ccgnoscere", conocer. Se
c-onoce en el juicio. Noción es objeto de conocimiento, dice Lalande. Desde
Kant, la esfera gnoseológica adquiere independencia y con posterioridad el
análisis fenomenol6gico ha contribuido a. esclarecer la problemática del dualismo gnoseológico y, pot tanto, la comprensión de "conocer'' y de "conocimiento". Se ha dicho que "conocimiento" es lo que resulta del acto de conocer
en el cual se aspira al saber teórico de las situaciones objetivas.º Pero, en los
significados de ..noción.", en cuanto aplicados restringidamente a los conceptos o a "los principios de varias nociones o doctrinas'&gt;, ¿están comprendidos
los valores que, de alguna suerte, deben estar insertos en ciertos contenidos filos6ficos de la experiencia? Hay juicios de valor&gt; así como los hay de ser y de
existencia, ¿ los valores son conocidos en el acto de conocer a que aspira el
saber te6rico? Respecto al acto de conocer ¿ qué significan situaciones objetivas necesarias a la aspiraci6n del saber teórico? ¿ Se conocen los valores,
así como se conocen las diversas clases de objetos reales, ideales, etc.? El
conocimiento se expresa en juicios y éstos implican o llevan a la conceptualizaci6n. ¿Se conceptualizan los valores y cómo?, ¿se defmen los valores a
partir del acto de conocer y de los objetos de conocimiento que estudia la Gnoseología? En los diálogos platónicos no se llega a definir los valores de justicia, valentía, piedad. Las interrogantes precedentes, no pasan de constituir
algunos cuestionamientos, respecto a la compleja problemática tele-axiológica
contemporánea y a sus posibles o reales relaciones con la Gnoseología y la Lógica. Por razones fundadas se afirma: los valores se intuyen, son irracionales,
el espíritu los capta directa e inmediatamente y no mediante un proceso
discursivo.
' LALANDB, A., Vocabulario Tünico ¡r Crítico dtJ la Filowfla. El ALeneo, B. Aires,
1953, t 11, p. 875.
• FERRA'l'ER MoRA, José, Diccionaric dt Filosofla. Ed. Sudamericana, B. Aires, IV
cd. 1958, p. 266.

192

Lo sumariamente expuesto, tiende a mostrar que "lo nocional" a que se
refiere Spirito, como ei:encial a todo contenido de enseñanza, no comprende "lo valórico". Usamos la afortunada expresión difundida por el profesor
Bogumil Jasinowski. Y, en nuestro juicio un auténtico contenido filosófico,
será .ri, informativo, pero de modo que esa infonnación procure al espíritu
del edu~ando significados que aprehender y valores que intuir para cumplir
en la vida humana. Por lo tanto, este segundo alcance al aserto de Spirito:
"La filosofía no se puede enseñar por no tener "un contenido nocional" informativo, necesario a toda enseñanza", es verdadero en aquella parte de la
condición supuesta, hipotética, en la proposición: "la filosofía se podría enseñar" si tiene un contenido. . . necesario a toda enseñanza, pero no es evidente
lo j,ertinente a la calificación de la condición, es decir, a que el contenido
deba ser necesaria y unívocamente nocional.
Si la filosofía, esencial o fácticamente, es ciencia o una entre otras ciencias
la filosofía tendría el contenido nocional que exige Spirito y, sin más ella s;
enseñaría como una ciencia entre otras ciencias.

La duda respecto a Ir, verdad del aserto básico de Spirito, que implica una
posibilidad de falsedad, nos abre a su vez, la posibilidad de indagar la naturaleza de un contenido filos6fico auténtico para un enseñar particular, pues
de !1echo la Iilosofía ha sido contenido educativo en la historia.
Después de todo, la opinión de Ugo Spirito, es consecuencia de su personal apreciación de la filosofía -la filosofía como puro problema de sí
misma :Y de fa realidad- que no es única ni general en la historia, ni tiene
por qué serlo para quienes la filosofía es saber sistemático. Nadie con buen
criterio, en el sentido usual del término, impedirá presentar problemas. Lo
importante es tener conciencia de ellos. Esta es una de las condiciones para
hacer posible la o las soluciones que pueden ser compartidas con otros ...
Existe, sin embargo, algo paradoja!, los mismos que dicen que la filosofía
no se puede enseñar, la enseñan de alguna manera, desde la cátedra; de
hecho ... Ugo Spirito, ha sido un notable profesor universitario.
IV. Posibilfdad de una educación filosófica. general
Entre las múltiples complicadones que promueve 1a pregunta sobre si la
filosoria puede ser objeto de la pedagogía, ha)' que agregar la discusión también milenaria sobre el objeto, concepto y sentido de la educación y de lo
que modernamente designamos por pedagogía. Tampoco existe unanimidad
sobre esta cuestión. Grave problema para los antropofilósofos y los filósofos
de la educación. Inobjetablemente, sería previo a un breve artículo como el
193
hUlllllllitas-13

�presente todo un estudio propedéutico, genético-evolutivo, y lógico-lingüístico
acerca de estos dos vocablos de tan inmensa significación para la formación
del hombre con sus fines inmanentes y trascendentes a la vida humana. Las
exigencias epistemológicas de un Husserl, un Heidegger, o un Merleau Ponty,
remiten a una vigorosa y profunda posición de revisión crítica y valorativa
de los supuestos y principios de la educación y de la pedagogía. Más aún,
cuando al finalizar este siglo, la crisis de diversas teorias del hombre y de
lo humano y de sus valores, provocan la consiguiente crisis de los humanismos en boga, de las teorias de la sociedad y de la cultura, en medio de un
enorme sismo axiológico que conmueve a toda el alma humana y sume a los
hombres en la desorientación, salvándose sólo por la esperanza de los espíritus fuertes y orientados hacia valores positivos superiores, humanos e inhumanos.

¿ La educación es una ciencia más entre las ciencias, como hay quienes aún
intentan postular? Esta interrogante y sus respuestas deben ser repensadas en
nuestro tiempo.
A) El contenido del enseñar a filosofar: el enseñar filosofía, es un enseñar
particular, tal vez particularísimo. Es tan particularísimo, en grado sumo que,
en verdad, desde un punto de vista especial, no se puede propian'lente h~blar
de enseñar filosofía, sino de enseñar a filosofar. Algo más diferente por cierto.
Kant en la "Architectónica" de la Razón Pura, ve en la Filosofía el sistema
de todo conocimiento filosófico. Este concepto de filosofía (" escolástico" y no

"c6smico") es "el concepto de conocimiento que no es buscado sino como
ciencia, sin tener por fin otra cosa que la unidad sistemática de la ciencia
y, por lo tanto, la perfección 16gica". Además, afirma en el mi~o texto:
que "entre todas las ciencias racionales 'a priori'; s6lo la matemática puede
ser aprendida; la filoso/Ea nunca, salvo hist6ricamente, por cuanto, en lo que a
la raz6n concierne, s6lo se puede aprender a filosofar''.1° No se enseña filosofía, se enseña a filosofar, este es el sentido que el enseñar y el aprender tienen
en relaci6n con la filosofía y con los contenidos filosóficos, de acuerdo con
lo expresado con anterioridad. Nuestro problema adquiere pues, un planteamiento nuevo: se trata de investigar, no ya un "contenido" comunicable adecuado para que unos profesores, traten de enseñar filosofía, a unos alumnos
que la aprendan. No, es perfectamente plausible buscar un CONTENIDO
DEL ENSE:i'i'AR A FILOSOFAR. Así como se pretende enseñar canto, se
enseñaría efectivamente a cantar cantos. Así como se pretende enseñar filosofía,
es enseña efectivamente a filosofar sobre contenidos filosóficos.

° KANT,

1

194

~-,

Crítica dt la Raz6n Pura. Arquitectónica, t. 1, pp. 197-198.

La investigación filosófica y científica contemporánea, ha hecho importantes contribuciones para esclarecer el complejo problema de la comunicación humana. Alfred J. Ayer en su libro El problema del conocimiento, trata
de demostrar que en la comunicación lo que se puede comunicar es la estructura. Afirma que la semejanza de estructura es la que nos proporciona nuestro
mundo común, y son únicamente descripciones de estructura, lo que podemos
comunicar. Lograr conocer qué es lo que se logra comunicar, es un éxito para
Ayer. Cuestión muy diferente es conocer el contenido de la experiencia que
puede tener significados diferentes entre los dialogantes. Este autor piensa
que nuestros respectivos mundos engranan de alguna manera, pero no se
prueba que sus estructuras sean idénticas ... ". 11 Por una parte, hay experiencias personales del fondo de la propia interioridad que son intransferibles
de persona a persona, por ejemplo del valor, la fe, el amor y otros sentimientos que trascienden la pura racionalidad. Por otra parte, se cita como
"defensa de la incomunicación', con anterioridad a los filósofos de la existencia, la posición de Kant, al negar la posibilidad de conocimiento del nóumeno.
A. Ayer tiene conciencia de las "dificultades al intentar mayores precisiones
sobre esto". La cuestión de fondo, no es únicamente lingüística, sino que está
relacionada con fondos ontológicos y metafísicos del pensamiento. A. Ayer ve
dificultades para avanzar por caminos distintos a los señalados por el positivismo lógico, pues rechaza la metafísica por utilizar proposiciones que son
un conjunto de pseudo-problemas, no verificables empírica ni lógicamente.
De ahí, su intento de reducir la Filosofía a análisis y evitar una profundización de este problema de la comunicación en el campo ontológico y gnoseológico. Desde estos últimos campos, es posible estudiar los contenidos de la
experiencia filosófica, compleja, en la intercomunicación entre personas.
Una auténtica filosofía de la totalidad, y no de parcelas de ella, exigirla
la experiencia humana total, que permita una aproximación a la comprensión del ser y del valor, del acontecer de la existencia, de la realidad, de la
vida humana real del "hombre entero". Experiencia total y radical que presupone todas las formas de experiencia, sólo comprensibles en un lato y
nuevo sentido de la palabra (sensible, afectiva, intelectual, espiritual) y no
sólo la experiencia sensible actual {no volcada a la trascendencia), la única
válida para el empirismo tradicional y ortodoxo. ''La noción de experiencia no se agota nunca en la acción o en una sensibilidad vaga."
Los contenidos filosóficos que son la materia programática de un enseñar
a filosofar, comprenden el objeto de la filosofía en el cual entrarían los
" AYIUI., A., El Problema del Co11ocimienlo. B. Aires, Eudeba, pp. 246 y ss., y 248-251.

195

�sujetos, los filósofos (todo fi1010fante) con la concreción con que son parte
de la realidad universal tal cual dada y con la singularidad plena de cada uno,
de que nos habla José Gaos.
La experiencia humana abarca toda suerte de experiencias: experiencia de
lo sensible y de lo inteligible; experiencia psicol6gica1 científica, técnica, artística, religiosa, mística ... Entre ellas, la singular y poco frecuen~ experiencia filosófica que subentiende: experiencia metafísica, moral, estética, etc.
De esta manera, el contenido filosófico del enseñar a filosofar, está a~i~
a la experiencia vital, existencial, humana total y, por tanto, a la expenenoa
filosófica. Desde que es posible la experiencia metafísica, el espíritu se abre
a la trascendencia y a la posibilidad de traSCender el dato empírico. El sujeto
singular y concreto y la realidad universal tal cual dada, pasa a integrar el
objeto filosófico concreto, ya esencialmente distinto al objeto cientí!ico, per?
vinculado a él como lo está respecto a otros tipos y clases de obJetos. As1,
podríamos entender que todo saber filos6fico_ surge como una con~ugación
de experiencia y edificación conceptual y la filosofía puede dar sentido a la
unificación de todas las ramas del saber, tomándose en cierto modo en "scientia scientiarum". No se enseña filosofía, se enseña a filosofar sobr1 auténticos
contenidos filosóficos. o obstante, no siempre esta peculiar tarea docente podrá ser pura actividad. Se enseñará a filosofar pero es difícil negar que de
hecho se enseñan principios lógicos (supremos), principios éticos, etc. Es una
manera de servir a la verdad. Existe una experiencia filos6fica que realmente
se da en el acto de filosofar de sujetos concretos (profesor y alumnos, en nuestro caso) . El contenido filos6fico es multívoco y no unívoco. La filosofía ea
saber esencialmente teórico, pero de enorme alcance ético práctico. La amplitud de la experiencia humana no apunta sólo a lo intelectual ( a los con-

ceptos), al ser, sino, tambi~, a lo_ valórico, _al ser valioso. Es~. es ~ ~ n
más para desestimar como 1mprop10 el témuno y el concepto ensenar' filosoíia, pues "enseñar" desde el origen etimológico endereza preponderantemente a lo intelectual y a la idea de "instrucci6n". o se enseña filosofía,
ni cada una de las instancias que comprende el objeto de la filosofía. No
se enseñan valores, no se instruye en filosofía ni en valores. ~o tiene sentido adoctrinar ni catequizar en filosofia: se educa, se forma filosóficamente,
y esto se puede lograr: lo. En un enseñar a filosofar en un primer estadio
de la iniciación filosófica o de elemental introducci6n a la filosofía; 2o. en
la formación filos6fica universitaria; 3o. y en un nivel aún superior dentro
del proceso general educativo: en la autoformaci6n filosófica.

Además, aunque "cada filosofía tiene su contenido detei:°~do" Y. ~ún un
contenido que puede .variar de modo totalmente contrad1cto~10 (Sfmto, 6)
esto no se opone a la experiencia filosófica total. Al contrano, esta muy de
196

acuerdo con el tipico problematismo de la filosofia en su historia y con las
concepciones del espiritu libre y de la enseñanza libre de la filosofia. Creemos que el profesor Ugo Spirito pudo afirmar que los profesores de filosofia,
de educación media, tienen derecho, como los universitarios, a formular su
propio y personal programa de Filosofía. Esto en atenci6n a que el contenido
filosófico es multivoco y compromete existencialmente al sujeto, al filosofante
o a los profesores y alumnos que filosofan. Existen grandes dificultades para
llevar a efecto en nuestros países tal iniciativa. Salvo en los proyectos de
investigación que conducen al doctorado.

B) Concepto y valor de la educación filosófica

Concebido multwocam,nu el contenido teórico-práctico dt la filosofía,
no se perderá el sentido de totalidad de la filosofía. El ob j.io de la filosofía,
concreto, en toda su magnifica extensión y comprensión, prtsenta la posibili-

dad a la pedagogía d~ constituirse en la médula misma del co11tenido del
enseñar a filoso/ ar, proceso para el cual hemos propuesto el término de Educación Filosófica, en cuanto autoafirmaci6n y formación filosófica, principalmente. Haremos algunos alcances analíticos. Es evidente la no identidad
entre "cantar'' y "filosofar", y entre canto y filosofía Los infinitivos gramaticales significan acción, pues es evidente la distinción entre el verbo cantar
y el verbo filosofar, por su contenido significativo, su estructura el fin de la
acción. Es obvio. Filosofía, entre otras cosas, es un modo singular y significativo de pensar, de reflexionar crítica y valorativamente sobre algo, o acerca
de algo. Nunca acerca de nada, aún cuando "nada" es objeto de reflexión
filosófica. Filosofar, entonces, sobre qué o acerca de qué. Ese qué, apunta
hacia el contenido esencial de la experiencia filosófica comunicable, sobre el
cual o acerca del cual es posible filosofar.
Gran parte de la e.'Cperiencia humana que trasciende al orbe empíricoscnsorial, es potencialmente comunicable. La Filosofía es comunicación, es
potencialmente un abio, como pensaría Aristóteles, dadas sus disposiciones propias que desarrollar, en favor de un crecimiento anímico, necesario
para una educación integral y progresiva, adecuado para ser utilizado en la
etapa de acceso a la filosofía que busca formar orientando espiritualmente
la personalidad mediante un filosofar respecto a contenidos filosóficos informativos y formativos que posibilitan la aprehensión de significados y la intuición de valores y la correspondiente reflexión sobre ello , a partir de la
problemática existencial y concreta del educando, y conforme a la esencia del
ser humano. Este es un segundo significado, no incluido en la primera aproximación al concepto "educación filosófica".

197

�Si hemos de caracterúar el contenido filosófico de una posible educación
filosófica, diríamos tal vez: es un contenido nocional-axiológico, o nocional•
val6rico, procurado por la in-formación filosófica que se desenvuelve en la
experiencia personal e interpersonal ( meditaci6n vivida en común entre
profesor y alumno) . Con ello se posibilita, por una parte, la comunicaci6n
filosófica, el diálogo, en el cual el logos expresado en el pensar hecho palabra,
vincula a los espiritus en la común experiencia del objeto de la filosofía y sus
significados y en la experiencia de la reflexión también en común. Por otra
parte, a la vez, se posibilita la co-participa.ción en el acto de valorar y en el
valor mismo (axio) y en la personal o común reflexión sobre el valor. La
razón intentará, entonces, penetrar aquel Qbjeto filosófico dado en la experiencia del filosofar, basta donde lo no racional, en un momento, lo impida.
y la búsqueda de la verdad y del bien {ser y valor) realmente se constituirá
en una actitud insaciable del espiritu por penetrar la realidad toda, desde
la propia subjetividad y desde la situación existencial propia de la comunión
espiritual con el prójimo, por perforar el concreto, repetimos, que es la realidad universal tal cual dada y el sujeto f.ilosofante, en su estricta y concreta
singularidad. Sin embargo! por la indole misma esencial del hombre y del
concreto, que es el objeto filosófico, en esa comunicación filosófica siempre
existirá la posibilidad de que quede en el sujeto un remanente de la experiencia personal plena, intransferible. Es necesario hablar de una apertura del
yo al tú, o del yo al nosotros: pero a través del vínculo intersubjetiva, interpersonal, posibilitado por esa apertura del ser del ho1?bre_ al h?m~re. Será
posible, en mayor o menor grado, aproximarse a la expenenc1a autcnllca y personal del otro, del pr6jimo. Algo o mucho se experimentará en común, pero
no todo. iempre, parece que existirá aquel remanente de la experiencia
personal y algo radical de la filosofía que no es trasmisible, que es propio
del fil6sofo creador, o propio de quien tiene la experiencia de un filosofar
personal y originario, o bien de un filosofar en cuanto re-pensar, re-interpretar
0 re-valorar el pensamiento ajeno. Bien dice Gaos, ' ... mi manera de ver la
filosofía, que considera tan incompartible por ningún otro sujeto, que no espero más que dos cosas d_is~intas;_ sí, come_ntarios _de disconf_onni~a~, _en ~I
mejor de los casos, un tac1to atisbar lo rrreducuble de m1 ubJet1vidad .
Porque no existe identidad real entre los ujetos que filosofan en común,
no hay unanimidad entre ellos y no la hay, por tanto, respecto a un determinado pensamiento ,:, doctrina compartido entre los prójimos. Nos hemos
referido a viejos problemas que, no por ser viejos, dejan de tener vigencia
e interés para la inve tigación. No nos puede extrañar que existan autores
que defienden las más diversas y aún contrarias posiciones e ideas: que la
filosofía se puede enseñar como las matemáticas, la química o la literatura¡

que no se enseña filosofía sino a filosofar. ¿Por qué admiramos de que alguien niegue lo último, por razones que aún no vemos? Reiteramos lo expresado por Jasper: en la filosofía no hay unanimidad alguna acerca de lo
conocido definitivamente. Esta verdad, el profano y el pseudo filósofo la desconocen.
Al "hecho educativoº pertinente a una asignatura cuyo objeto es filos6fico,
hay que llamarlo de alguna manera. Debe tener un nombre sea éste "enseñanza de la filosofia,, o educación o formación filosófica que es formación
espiritual. 11 Si la costumbre tradicional no tolera que se abandone el término enseñar filosofía, ¿ que importa si el problema en cuanto tal de si se debe
o se puede enseñar filosofia subsistirá? Para los efectos pragmáticos y prácticos, no importa. Lo importante, es tener muy clara conciencia de que la
educación filos6fica en un humanismo omnicomprensivo conciliado con la ciencia y la tecnología. Ese humanismo es imprescindible, si efectivamente hablamos de una cabal formación espiritual del "hombre entero". Ese es un fin
valioso, y por ello siempre tendrá primacía sobre lo didáctico que tiene carácter de medio para lograr esos fines superiores del hombre en la vida
humana, que jamás es agotada en la inmanencia de la vida natural y orgánica.
o puede existir formación humana y espiritual para la vida real en circunstancias concretas sin filosofía, sin conocimiento filosófico, sin fundamentos
filosóficos, sin actitudes y perspectivas filosóficas para la educación.
En esta discusión secular, cabe hablar de avances en la investigación sobre
el problema de la comunicaci6n y, en particular, de la comunicación de la experiencia filosófica, de sus significativos valores. De manera alguna, debe ser
postulada hoy una solución definitiva. Pero ello no justifica una postura
escéptica intransigente, pues, de alguna manera el ser humano necesita informaci6n )' formación filos6fica, aún cuando se continúen dilucidando cuestiones de orden teórico y metodol6gico, y las vías clásicas para aproximarse
a la sabiduría con vigencia perdurable.

11 Sobre formación espiritual y comunicaci6n de la verdad, ver M. F. Sciacca, El
Probl,ma d, la Educaci6n. Ed. Miracle, Barcelona., 1962, p~ 117-118.

199
198

�LA GENERACIÓN Y SUS CAUSAS SEGÚN ARISTÓTELES
De generatione et corruptione, II, 9-11

DR.

J.

E.

BoLZAN

Centro de Investigaciones Filosófico-Naturales,
La Plata, Argentina.

. . . o se ha quedado lelo
ante tantos extremos de la naturaleza,
que parece acabar cuando otra vez empieza.
(ALroNso REYEs, En el zoológico.)

~IÉNDOSE OCUPADO Aristóteles en su tratado De caelo del estudio de los
elementos desde el punto de vista del movimiento local, retoma el tema aqui,
en el De generatione et corruptione, estudiando ahora --en un esfuerzo por
alcanzar más cabal comprensión del vario acontecer natural- los cambios
que ocurren en aquellos elementos más allá de la simple mutación del lugar.
Su plan de ta.reas queda esbozado ya en el párrafo inicial del tratado:

Estudiaremos ahora la generación y la corrupción de los seres que
naturalmente se generan y se corrompen; para alcanzar lo cual nos es
necesario determinar, en general y para todos, las causas ¡• razones (314
a

1} .1

• El dentro de Investigaciones Filos6fico-Naturales depende del Consejo Nacional
de Investigaciones Científicas de la República Argentina, teniendo su sede en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaci6n de la Universidad Nacional de La

Pla1$. (Argentina).
1 Citamos según la ed. crítica de H. H. JOACRIM, Aristotle: on comi-ng-to-bs and
passing-away (De generatione et corruptionB), Oxford, 1922.

201

�Estudio que llevará paso .a paso, desde una revisión de ciertos predecesores
(e pecialmente Empédocles, Platón, y los atomistas, L. 1, ce. 1 y 2) que le
permite afirmar su opinión en pro de la realidad de la corrupcio-gcneración
absoluta (I, 3). Lo cual le obliga a tratar de la alteración (I, 4); del aumento
y disminución (1, 5); del contacto (I, 6) como antecedente necesario para
que se produzca acción-pasión (1, 7-9) ; arribando por esta vía al importante
tema de la mixis, o combinación química actualmente.2

En el L. II retoma la problemática acerca de los elementos (II, 1-2) y
sus cualidades (II, 3); sus transformaciones (11, 4-6); la compmici6n de
las substancias complejas homeómeras {II, 7) · para acabar (II, 8) afirmando

Estos principios

son iguales en número e idénticos en género a aquellos mismos principios
de las realidades eternas y primarias (335 a 28).
Esto, que pareciera a primera vista muy llamativo, no lo es cuando se repara en que, en ambos casos, lo que exige Aristóteles no es sino

un principio como tnllteria, otro como forma; a ellos se ha de agregar
un tercero, ya que los dos primeros no son suficientes como para llevar
a cabo la generación; tal como tampoco lo son en el caso de las realidades primarias [celestes] (335 a 29).

que

Todos los cuerpos compuestos -aquellos situados en tomo al lugar
central- están constituidos por todos los cuerpos simples (334 b 31).
Recuérdese que en el univ rso de Aristóteles existen dos lugares bien definidos:

Los lugares son dos: el centro y la extremidad (De caclo. 312 a 7).3
Y es hacia este centro al cual se dirigen y en el cual existen tbs cuerpos mi ctos,
formando de este modo el planeta tierra, aproximadamente situado en rl centro
( teórico) del universo.•
Alcanzado este punto no le queda a Aristóteles, para cumplir con su plan original, sino ocuparse de las causas de la generación. De este modo comien1a su
rap. 9 afinnando:

Puesto que c.cisten cosas que se gentran y cosas que se corrompen: y
puesto que la generación se produu, de hecho, en la rel!ión central
del universo, debemos explicar el número )' la natura de los principios
de toda generación, ya que se facilita la comprensión de las especies particulares cuando se conoce la teoría universal (335 a 24) •
• Sobre el importante terna de la mixis cfr. nuestros trab:i.jos: "Un capitulo olvidado
en la historia de la química : Aristóteles", Anuario Humdnitas, 1969, X, 85; y "Cbenucal
combination according to Aristotle", Ambix (London ), 1976, 23, 134.
• Cfr. nuestro trabajo: "Aristóteles, D, cado, 310 b 11-14". Journal Hist Philosophy.

1973, XI, 443.

• Decimos "centro te6rico" porque ~te debería estar ocupado, estrictamente, por el

elem,nto tierra; hemos analizado el caso en: "From Aristotl,:'1 fixed carib to the mobilc
aristotelian earth", Philosophical Inquiry, (Grecia), 1979 (volumen homenaje a los 2,300
años de la muerte de Am16telcs).

Así como en el caso de los cuerpos celestes o "realidades primarias" ( Ttl
nl&gt;&lt;Í&gt;Ta
Ta
aÓ&gt;µa'fa) -incorruptibles en sí mismos pero sometidos aJ menos a traslación- es necesario recurrir a tres principios: material el
uno (el cuerpo celeste) , formal el otro ( el movimiento) , eficiente el tercero
( el moviente) ; así, analógicamente debe ocurrir en el mundo sublunar&gt;
donde serán menester dos principios intrínsecos: la materia (principio de poder
ser), y la forma (principio de ser en acto lo que se es}°; y uno extrínseco: la
causa ( principio efectivo de la generación).

=

ov~a,,,a

Causa, en el sentido de causa material para los seres generables, es
aquello que puede ser y 110 ser· lo cual es, precisamente, lo que puede
generarse y corromperse porque en tanto ciertos seres necesariamente son
-tal como los seres eternos- otros necesariamente no son (y a estos tipos
de seres les es imposible: a los primeros, no ser¡ a los segundos, ser; ya
que no pueden apartarse de su necesidad natural) (335 a 33).
He aquí la analogia entre los principios o causas del ser corruptible y del
incorruptible: ~ la materia de estos últimos es sólo potencia con respecto al
movimiento y no al ser-no ser, como en los primeros. Existen seres que pueden ser y no er (335 b 2); y ntre lo necesario -que no puede no sery lo impo ible -que no puede ser- e sitúa lo contingente: aquello que puede ser y no ser. Sólo en estos dominios.

resulta que necesariamente existe generaci6n y corrupci6n (335 b 4);
• naJ6gicamentc, pues t'n el mundo supralunar no exi,te real co1TUpcio-generaci6n:
"~aterin enim i~ corporibus coel tium est potentia ad motum; at materia corrwnptib1lium en potenua ad cssendum et non euendUID et t, per qua.ro possibile est, corpora
corruptibilia cs,e et non eue", S. MAtrRo, .4 ristotdis O pera Omnia. . . iUust1'3ta a S.
Mauro, París, 1886, t IIl , p. 468 L

203
202

�porque sólo en él se da real existencia (por fa forma)
( por la materia).

r posibilidad de cambio

Tal es, en el sentido de causa material, la causa de las cosas generables; en tanto que en el sentido de causa final, lo son forma )' especil
(tj µoecptJ xal -i-o elJo;-); que no es sino la de/inici6n que expresa la
esencia de cada una de ellas [de las cosas generables] ( 335 b 5).
La causa final, lo que ilícita o espontáneamente intenta el agentes, es la
forma especifica según la cual el individuo generado encama una e pecie
determinada; todo cuanto llega a ser es, simultáneamente, "algo" y "esto"
(hoc aliquid); una esencia existente individuali7.ada por la fonna recibida
en la materia "quantitate ignata", en la materia determinada por la cantidad
o, mejor aún, en la materia en cuanto ordenada trascendental y simultíneamente a la forma y a la cantidad.e

Pero es menester, además, arrregar el tercer principio: la causa Mgamente soñada por cuantos nos han precedido mas por 11inguno definitivamente establecida (335 b 7).
Será. esta la causa eficiente de la generación, reclamada ya en 335 a 30
y cuya naturaleza no fue aclarada ni por Empédocles y los atomistas, ni por
Platón con su teoría de las Ideas y la participaci6n.7

De hecho, ninguna de ambas teorías es correcta; porque si las Ideas
son causa, lPor qué es intermitente su actividad generatriz, más bien
que perpetua y continua, ya que se trota de Ideas y participantes siempre t•.tistentes? (335 b 17).

i las Ideas son de sí activas, y existe siempre en las cosas la aptitud de
la materia, la generación debería estar constantemente presente, mientras
que lo que acontece es corrupcio-generación, inexplicable a través de la pura
actividad de las Ideas y donde no cabe el aspecto corruptivo del proceso. Por
otra parte la experiencia misma. indica que, por ejemplo, el médico es causa
eficiente de la salud, tal como lo es el docto de la ciencia, :lún cuando xist."I
la salud-en-sí y la ciencia-en-sí y hasta los seres participantes (335 b 20 ). Lo
• Explicarnos esta caracterizaci6n del principio de individuación en nue3tro antculo:
"Individuación, aoalog[a )' parlicip1ci6n en el plano físico", Sat,itntia, 1971, XXVI, 173.
' PLATÓN, F,d6n, 96 a - 101 c.

204

cual apunta a la realidad de una causa situada entre la Idea y el particirante; causa que mueve desde la potencia al acto,

tal como acontece con todas las cosas /Jroducido.s artificialmente según
su potencia (335 b 23).
uevamente aquí se halla en Aristóteles el paralelismo entre arte y natura,
sirviendo aquél -más inmediatamente accesible al homo faber- como ayuda
) explicación de ésta. 1

Por otra parte, decir que la materia es la causa generante debido a
su movilidad será, sin duda, más nat"ral. La causa que altera y transfigura es más verdaderamente causa del engendrar; )' bien que estamos
acostumbrados, tm1to en los seres naturales cuanto en los artificiales, a
considerar como causa eficiente a la que inicia el proceso (335 b 24).
Es decir que un lenguaje y una aproximación no críticos al problema podría
eonduc-ir a sostener la causalidad eficiente de la materia, ya que gracias a su
movumento provoca alteraciones y cambios: de aquí que los materialista
estén más cerca de la verdad -por proceder más científicamente- que
Platón.

Sin embargo, esta segunda teoría tampoco es correcta, porque le es
natural a la materia padecer y ser movida, en tanto que mover y actuar
compete a otra virtud ( 335 b 29).
No pertenece a la materia mover-se sino ser movida por otra virtud o potencia, correspondiente a un agente. 8 La experiencia, nuevamente presente
aquí, así lo dice para las cosas que proceden tanto naturalmente cuanto artificialmente; ninguna u transforma sino qu es transformada, tal como es el
arte }' no la madera quien hace el lecho (335 b 32). Error aquel al cual debe
sumarse otro y más grave aún, cual es

omitir una causa más fundamental, al desechar la esencia y la forma
(335 b 34).
' "Cum ergo an imitetur oaturam, et in arte invcniamus hanc tertiam cau a: ergo
in natura est tertiam causa, ~ilicet moveru, praeter materiam et fonnam". S. T1:10.wAs,
In 11 De gen. co"·• lect. 9.
' Es este un cnso de dv,,aµ1r; considerada en sentido activo contra la dv,aµ,~ pa,ivn
de la materia: todo cuanto acontece se debe tanto a un poder de actuar sobre otro
(potencia en sentido activo) cuanto a que este otro permita ta actuación (potencia en
sentido pasivo); cfr. M,t., 1019 a 15 ss., y 1046 a 5 ss., ,specialmente,.

205

�Error que aparece así como la contrapartida del error anterior, puesto que
tras confundir mover-se y ser movido, deja de lado la causa principal de todo
dinamismo: la causa formal, acto, forma, natura o esencia de la cosa. Lo cual
equivale a desechar la cosa misma;

y, lo que es más, confieren a las fuerzas que asignan a los elementos
-por medio de las cuales fuerzas se produce la generación- un carácter
excesivamente instrumental ( 336 a 1) .
Porque, con toda lógica y puesto que desechan la causa formal, deben atribuir a aquellos elementos -en cuanto considerados según sus cualidades activas y pasivas- toda la causalidad eficiente, puesto que constituyen tanto los
materiales cuanto las fuerzas según los cuales las cosas se generan: los elementos juegan así ambos papeles. Todo ello sin caer en la cuenta de que, al cabo
y dado que el ser actúa según es, y es por la forma, será ésta la causa principal
que opera ad extra a través de las cualidades sensibles. De tal modo se ven
obligados a sostener que

corresponde a la natura del calor disociar, así como a la del frlo congregar; " a cada uno de los contrarios restantes, actuar o padecer: todo
se genera '.Y se corrompe a partir de tales [materiales] '.}' por tales [acciones] (336 a 3).
Siendo así que

aun el fuego es, evidentemente, mouido y paciente (336 a 6),
Por donde hasta el fuego, "que es formalísima y má.ximamente activo", 10
es movido a actuar por una causa anterior. Pero aceptar tal causalidad reducida al instrumento equivaldría a

considerar causa de las cosas producidos la sierra '.Y los varios instrumentos de carpintería, ya que necesariamente la madera es dividida si
se la aserra, o alisada si se le cepi.la; etc. {336 a 8).
Por supuesto que tales instrumentos son causas puesto que sin ellos no hay
serrar o cepillar alguno; así como es cierto que los cuatro elementos y sus
pares de cualidades fundamentales son causa de corrupcio-generación. Mas en
ambos casos no se agota allí la causalidad sino que es menester "mover".
'" S. TaoMAs 1 In 11 De gen. corr., lectio 9.

206

"manejar", hacer uso de los instrumentos; precisamente tales en cuanto alguien -cual causa principal- los instrumentaliza, los convierte en acto ins,.
trumentos, en elementos útiles para algo, moviéndolos y ordenándolos a la
producción. Y tal como es menester recurrir al artífice para explicar la acción de los instrumentos, análogamente débese recurrir a la forma o quiddidad
para explicar la actividad de las cualidades elementales: quien opera, propiamente hablando, es siempre 1a causa principal; y por cuanto "actiones sunt
suppositorum", es el ser total el sujeto de atribución del dinamismo que se
canaliza a través de las cualidades.
En cuanto a nuestra teoría, hemos hecho ya una consideraci-Ón general acerca de las causas en una obra anterior, explicando y distinguiendo ntonces la materia y la forma (336 a l 3).

En efecto, en Ph'.)1s., L. II, ce. 3-9, ha ·puesto Aristóteles un tratamiento
~eneral de las cuatro causas, agregando ahora estas consideraciones en particular acerca de las causas material y formal.
En el capítulo siguiente (el 10) será la causa eficiente quien merezca un
tratamiento especial, estando el desarrollo afectado por las ideas cosmológicas del Estagirita 11 y de las cuales surgirá que la causa eficiente de la corrupcio-generación terrestre no es sino el movimiento zodjacal. Comienza
por una afirmación general:

Habiéndose demostrado 1•a que el movimiento es eterno, se sigue necesariamente de lo establecido que la generación es también continua si el
movimiento es etemo: haciendo que el generador se aproxime y retire,
provocará una ininterrom pida generación (336 a 15).
Dentro de esa concepción del movimiento circular eterno del cielo aparece
el sol cual generador universal por excelencia de los cuerpos inferiores del
mundo sublunar.ª
Al mismo tiempo es también claro que habíamos razón cuando en un
trabajo anterior dijimos que la especie primera de cambio era la traslación, que 110 la generación. Porque, en efecto, resulta mucho más
1.1 Cfr. Met., 1073 b 18 - 1074 a 17.
" La demostración de la eternidad del movimiento en Phys., VIII, 7-9. Es el movimiento del sol según la ecliptica quien aparece a.si cual causa eficiente de la corrupciogeaeración; la idea no ha perdido todo su valor. Cfr. T. liEATB, Aristarchus of Somos,
Oxford, 1913, pp. 190 ss., para un estudio astronómico de base; ejemplos en Mt!teor.,
346 b 16 y Ph:ys., 194 b 13; y el citado M,t., 1073 b 18 ss.

207

�razonable considerar al ser como causa de la generaci6n de lo que no es,
que co1isiderar lo que no es cual causa del ser de lo que es. Ahora bie11:
lo trasladando es, en tanto que lo engendrando 1w es; de aquí que la
traslación sea anterior a la generación (336 a 18) •13
La prioridad del movimiento según el lugar reside en que supone un sujeto
dado, al cual le ocurre ser trasladado; mas lo que ha de ser engendrado y
en tanto está siendo engendrado, no es engendrado en acto: es engendrando en acto.

Hemos )'ª supuesto probado que el proceso de corrupcio-generaci6n
ocurre continuamente en las cosas, y afirmamos que es la traslación la
causa de la generación; de lo c1,al es evidente que si la traslación es una,
imposible resulta que ambos procesos sean simultáneos siendo, como
son, contrarios: es ley de la naturaleza que la misma causa y bajo las
mismas condiciones produce siempre el mismo efecto; de modo tal que
se producirá siempre o generación o bien corrupción.
Consiguientemente, los movimientos deberán ser más de uno y contrarios entre sí, sea por el sentido de sus traslacio11es, sea debido a irregularidades, ya que efectos contrarios demandan causas co11tra1ias (336
a 23).

Ya ha sido probada la continua corrupcio-generación de las cosas (317 b
33 ss.) ; habiendo corrupcio-generaci6n deben existir movimientos de traslación que se comporten entre sí como contrarios, sea porque se invierta el
sentido del movimiento, sea porque el movimiento no es uniforme debido
al alejamiento y acercamiento del sol.1 4 Es decir que no es el movimiento cliurno del primer cielo, monótonamente uniforme, el responsable de la corrupciogeneración sino el movimiento del sol según la eclíptica o movimiento zodiacal;
el cual, en tanto que movimiento eterno, es causa de la generación, y en
tanto que movimiento no uniforme -pues acerca o distancia el sol, alternativamente- es causa de las alternadas corrupciones y generaciones ( 336
a 31 ss.) ; y por cuanto los períodos de aproximación y elongación del sol
son iguales, se produce la igualdad de los períodos corrupcio-genéticos natura les: otoño-invierno, primavera-verano (336 b 18) .ª
Nuevamente referencia a Phys., VIII; 260 a 26 - 261 a 26.
Ampliamente en H. H. JoACHlM, o. c., p. 257. Y Meieor., I, c. 2, para la traslaci6n circular.
11 Cfr. tambi~n Meteor., 346 b 20 ss. Tan manifie ta es esta causalidad que "videmus
enim ad oculum quod sole adveniente ad punctum Arietes, quando directe locum nos11

Mas no s6lo habrá siempre continuidad de corrupcio-generación según las
caus~s material (318 a 9 ss.) y eficiente, sino que aún es posible una perspectJ.va de mayor envergadura. Aquel sol y aquella ecléptica son causas motrices (Met., 1071 a 15) y su necesidad está exigida por la alternación entre
corrupción y generación; pero aún es posible trasladar la e:-.-plicaci6n hacia
una primera causa fundamentante :

Si siempre se repite cíclicamwte lo mismo, tiene que subsistir siempre
algo que actúe del mismo modo. Y si /¡a de haber generación y corrupción, tiene que haber otra cosa que actúe siempre, unas veces de un
modo, otras de otro.

Tendrá que actuar, por tanto, en cierto modo por sl misma, )' en
cierto modo en virtud de otra cosa; por consiguiente, bien en virtud
de tm tercero o bien m virtud de la primera causa.
Así, actuará necesariamente en virtud de ésta; pues a su vez ésta
será causa para lo segundo y para lo tercero. Por consiguiente, es preferible admitir la primera causa (Met., 1072 a 10).

Y esto por un simple y evidente principio de econonúa. Esta causa primera,
que mueve sin ser movida (Met., 1072 a 25), siendo asimismo causa final,
''mueve en cuanto es amada" (Met., 1072 b 3), originando el movimiento de
traslación perfecto: 1a traslación circular (Met., 1072 b 8); pues bien::

De tal principio [la causa /ina[J penden el cielo y la naturaleza (Met.,
1072 b 13).
En cuanto a lo específicamente natural,

aquella continuidad se puede justificar racionalmente: afirmamos que
en todas las cosas la natura tiende hacia lo mejor. Ahora bien: es mejor ser que no ser -y ya hemos ex plú:ado los varios sig,zificados de "ser"
[M et., IV, 7]; pero el ser no puede pertenecer a todas las cosas ya que
algunas están muy alejadas de su principio. Por consiguiente opta Dios
por la alternativa de llevar a cabo la perfecci6n del universo por una
ininterrumpida generaci6n, asegurando así la más grande coherencia posible al ser, ya que la generaci6n continuamente repetida es lo más
pr6ximo [a la perpetuidatfJ de la substancia (336 b 27).

Jt

208

trum t.angit, incipit esse geoeratio terrae nascentibus, recedente autem sole a principio
Librae, incipit rerwn deminutio et corruptio", S. THOMAS, In ll Dt gtn. corr., lectio IO.

209
hurn.anitas-14

�Está ínsito en el "apetito naturaP' de la materia -como poder ser que
es- desear ser y ser sin limitaci6n, que es el modo perfecto de ser. Mas por
cuanto esta tendencia no puede ser más que eso: tendencia, sin poder de sí
alcanzar el acto perfecto de ser, el ser natural es conducido a ser sucesivamente
lo que no puede ser simultáneamente. He aquí, pues, la causa final de la
corrupcio-generaci6n: la consecución de la perfecci6n óntica de la naturaleza.
Esta visión final teológico-natural de Aristóteles muy bien puede ser la
respuesta que busca Joach.im, en pos de Alejandro y de Fílopono, al inquirir
acerca de c6mo puede ser que la génesis de una cosa sea eo ipso la corrupción
de otra, y viceversa: "¿ Cómo, entonces, puede ser la aproximación del sol
'
· .
' 7 " .is B'en
causa sólo de yen:ctis-,
y su d"1Stanc1amiento
causa so'lo de cp8 oea.
1
sospecha que "la solución a esta dificultad depende, tal cual lo debemos
suponer, de una diferencia de orden o de grado de realidad en. el yen11:á";
poniendo como ejemplo una escala de valores según la cual la planta y el
animal resultan ser "más reales" que la simiente; o el aire que el agua, por
estar el primero más próximo al primer motor; etc. Y aun sus lucubraciones
en torno a la importancia que tienen en Aristóteles los cambios en el ser
viviente con su recurrencia al calor vital de las especies, todo ello tiene aquí
su adecuado y bien explotado lugar. Pero todo queda en cierta chatura si no se
acompaña al Estagirita en el vuelo de una visión cósmico-teológica que no
se deja arrastrar a la consideración pormenorizada de cada caso en particular,
y ni aún a la teoría más general de los cuatro elementos y sus concomitantes
sino que se eleva, rauda y atrevida, con el sapiente atrevimiento del ordenador: cuando ya Aristóteles se ha ido por los cielos del saber y las esferas
del acontecer en el rápido ascenso que ahora le permite y le obliga su teoría
toda, de poca monta puede parecerle retomar al problema origen de su especulación, bastándole con las indicaciones que ha ofrecido al lector; según
las cuales la actual economía divina mantiene la variedad y constancia del
ser, el orden y la perfección del acontecer universales, recurriendo a una
sostenida corrupcio-generación como medio de mantener sucesivamente en
el ser y sus perfecciones -y en un como remedo de eternidad- ese cosmos
que irremediablemente no puede serlo todo simultáneamente.
Desde esta perspectiva se hace necesario que coexistan aún aquellos seres
que se oponen relativamente, porque sólo así se logra un universo dinámico,
"pues aquellas cosas que naturalmente se rechazan entre sí según contrariedad
de natura concuerdan en el orden del universo según el cual todas están de
' unidas y coexisten en el mundo. Y esto ocurre por participación
algún modo
en la paz divina la cual, en cuanto por todos deseada, tiene razón de fin". 11
16

JOACHIM, O. C.,
THOMAS, In

" S.

pp. 260 5$,
de divinis nominibus exp., c. IX, lectio 1.

¿ Que nos hemos salido de este modo de la austeridad científica? . y cómo
no, ~uando se extrema la explicación buscada? Porque entonces no ~os queda smo marchar asintóticamente hacia lo divino.
Retornemos ahora a la sobriedad al uso y resumamos:

E1z consecuencia, es claro según todo lo dicho: que existe realmente
corrupcio-gencración; cuál es su causa; y cuál es el sujeto que la padece

(337 a 15).

Así como también lo es que
si exist~ ~-ovi~iento -según lo hemos explicado- debe haber algo
que lo inicie; si lo hay eterno, debe existir una causa eterna· si es contin_uo, la que la inicia ha de ser una causa única, inmóvil, ingenerada,
~ ~~alterable; Y si los movimientos circulares son múltiples, las causas
iniciantes deben estar todas, y no obstante su pluralidad, subordinadas
de algún modo a un único principio (337 a 17).
Resumen este final de una larga argumentación desarrollada por extenso
en otras de sus obras. 18
Con todo lo expuesto hasta ahora se ha llegado a cumplimentar esencialmente el plan propuesto al comienzo de este tratado De generatione et corruptione; pero precisamente el paso recientemente citado (337 a 17) deja
entrever otro problema que merece ser encarado a modo completivo, al menos
en este c. 11 : ese condicional "si ... " relativo al movimiento, su existencia
continuidad y causación, permite introducir el tema de la necesidad en }~
generación :
~~servando que en todo proceso continuo -sea en orden a la generacion, o a la alteración, o al cambio en general- existe consecutividad
es decir: produciéndose una generación tras otra sin intervalo debemo;
'
'
i~vesttgar si [entre los miembros consecutivos] existe alguno que necesariamente ha de existir, o bien si todos y cada uno de ellos pueden no ser
jamás engendrados (337 a 34).

.

.

Es_ decir que aceptado_ el movimiento del cielo como necesario y generante,
1a necesidad de su efecto? La observación tópica: "Corruptio

¿ se sigue de ello

11 Ph~s., VIII, 4; Met., XII, 7-8. Para el análisis de este complicado paso de 337 a
17-23 vid. W. J. VERDENIUS and J. H. WASZINK, A.rfrtotle on coming-to-be and passignaway. Sorne commentl, Leiden, 1966.

211
210

�uniw est generatio alterius", ¿significa. la existencia de un movimiento monótonamente necesario? No caben dudas en cuanto a su esencia, pues toda
generación lo es a partir de un sujeto que deja de ser específicamente lo que
es para pasar a ser otro gracias al agente capaz de educir la nueva forma.
El agente incesante existe; la incesante corrupcio-generación e da y según
1 "no serer'' del generado; la experiencia pare e exigir la necesidad de corrupcio-generación. ¿ Es esta necesidad extensiva a todos &gt;' cada uno de los generados?

la infalible relación: desde el "ser-no ser" del corrupto, hacia

Es evidente que con algunos ocurre así [: nunca son generados] y s6lo
es menester recurrir a la distinció11 entre "será" y "podría ser"; ya
que si puede decirse con certeza de algo que "será", debe en algún
momento ser cierto decir de él que "el'; mientras que aún cuando sea
cierto decir de una cosa que "está a punto de ocurrir", es mU}' po1ible
para ella no llegar a "ser''. A.rí, alguien podría no caminar, no obstante poder hacerlo (337 b 3).
Debe distinguirse entre la necesidad del ' ser-es" y la contingencia del "podría ser-es": si en el ser que ahora "es" e puede ver con certeza la nece idad
de su futuro cambio {de su "será"), se verá asimismo la legitimidad de
afirmar que habrá un "es" a su debido tiempo. Mas del hecho no necesario
del "poder ser" no se seguirá jamás necesariamente el futuro "es" : "poder
ser" es necesaria consecuencia de " er'' (''ab sse ad posse valet iUatio"),
pero no a la inversa ("ab posse ad esse non valet illatio"). La existencia
de la causa hace necesaria con necesidad absoluta la relación causa:efecLo,
mas no la necesaria exi tencia de su efecto como resultante, pues dicho efecto
dependerá de la concurrencia de otras relaciones causales que conduzcan a
una compleja con-causalidad ( al menos podrá hacerlo). Las causa físicas
(no libres) producen cada una su efecto específico, pero la necesaria concausalidad que se da en la complejidad natural hará que las causas e rondicionen
ad inuicem, incluyendo en el efecto propio de cada una de ellas considerada
separadamente. De tal modo que todo efecto cósmico es el resultado de una causalidad múltiple.

Para echar mano de un principio ge11eral: puesto que entre las cosas
existentes algunas son capaces de 110 ser, habrá que atribuirles la mirma
ambigüedad en punto a su generaci6n; en otros términos: su generación
no será 11ecesaria (337 b 7).
La generaci6n. es, tal como el ente, contingente o necesaria; puesto que
existen entes contingentes, habrá generación no necesaria. Ahora bien:

212

¿Sig~ifica esto que todo cuanto se genera es contingente? O, por el
contrario, ¿le es absolutamente necesario llegar a ser a alguno de aquellos?; y asi como en los dominios del ser se distingue entTe las co1as que
no pueden no ser, y aquellas que pueden no ser, ¿surge e11 los dominios
del generar la distinción correspondiente? Por ejemplo: ¿Es necesario
que se produzcan los solsticios? Vale decir: ¿Es imposible que puedan
110 aco11tecer? ( 337 b 9).
La respuesta ha de ser cauta pues si se cae en la fácil tentación de admitir
que todo es absolutamente contingente, nada sería ni contingentemente ni
necesariamente.

Debemos admitir que si existe el consecuente, el antecedente ha debido producirse; como, por ejemplo, que han debido echarse los cimientos de una casa si la casa existe; y que debe existir el mortero si lo
hacen los cimientos (337 b 14).
Lo q_ue es naturalme_nte ~osterior según la vía de la generación arguye
necesanamentc de Ja existencia de lo anterior: todo se comienza por la base.
Nuevamente: de la existencia del efecto se conclu ·e necesariamente la existencia de la causa. Pero,

¿es igu':1mente cierta la inuersa? Si se han echado los cimientos, ¿debe
producirse la casa? La respuesta parece ser que no subsiste la necesidad
del nexo, a menos que sea absolutamente necesario "llegar a ser'' para
el comecuente (337 b 15).
Es decir que "ab possc ad esse non valet illatio" : "ser" no se sigue necesariamente de ''poder ser". Tal como era necesaria la anterior relación desde
el efecto n la causa -o del cons cuente aJ antecedente-- esta otra, d de la
causa al (futuro) efecto es contin ente, 10 a menos que se conozca el efecto
como necesariamente exi tente por su propia natura.

Sin embargo, si es éste el caso, la casa se producirá necesariamente
echados los cimientos, y viceuersa; porque [por suposición] están de tal
modo relacionados antecedente ,, consecuente que si lstr. existe, 11ecesa•
10 " , •• quia pouit toto, necesse fuit supponi et partero. Et idro non convertitur",
S. THOMAs, In 11 D1t gen. ,orr., Lectio 11. Para esta doctrina del nexo entre antec~ente y COll,ICcuente temporales, cfr. Anal. Post., 95 a 24 • 96 a 7; y para un anAlisis
ÍL&amp;1co de esta ntcesidad, Phys., II, c. 9 (todo).

213

�con lo que es siempre, puesto que lo que debe ser no puede no ser
riamenle lo hace previamente aque1. Sí, por consiguiente, es necesario
que el consecuente sea producido, también el antecedente debe haberlo sido; ,-i si lo ha sido, entonces también debe serlo el consecuente. No,
sin embargo, debido al antecedente sino porque se supuso necesario el
futuro ser del consecuente. De aquí que cuando el ser del consecuente
es necesario, el ntxo es recíproco; es decir que siempre que se genere el
antecedente, lo hará tambié11 el consiguiente (337 b 17).
En tanto que los cimientos son cimientos de la casa, se sigue que el ser de
la casa presupone el ser de los cimiento ; pero la inversa. sólo surgirá válida
si se concede necesidad absoluta al ser de la casa pue la casa no puede ser
sin cimientos, mas los cimientos pueden quedarse en tales.

(337 b 29).
Y la experiencia nos muestra la contingencia del ser de la casa con respecto
al ser de los cimientos.

En consecuencia: una cosa es eterna si su ser ts necesario; )' si es
eterna, su ser es necesario. Y si, por consiguiente, la generaci6n de una
cosa es necesaria, su generación es eterna; y si es eterna, es nrcesaria ( 338 a 1}.
Convertibilidad esta de "eterno" y "necesario" que aplica a continuaci6n
a la generación natural:

Ahora bien: si existe un proceso descendente al infinito, la generaci6n de un determinado término posterior a un término cualquiera de
la secuencia no se producirá con necesidad absoluta sino s6lo hipotético

(337 b 25).
En efecto: en esta secuencia de producci6n sucesiva, la generaci6n de un
término subsiguiente al que "ahora" existe debe ser condicional, hipotética.
"ex suppositione",

porque siempre suá necesario que haya sido generado algún otro miembro antes que "este", como condici6n presupuesta dt la necesidad que
"este" sea engendrado. Consiguientemente, y por cuanto no existe origen para lo que es infinito, tampoco existirá un término primero en La
secuencia infinita que exija necesidad de generaci6n del resto de los
términos (337 b 27).
i la secuencia es infinita in recto no puede haber exigencia a la generación de algo desde el extremo originario ni desde el extremo final; porque,
de hecho, en una recta infinita no existen actualmente extremos de cadena
exigentes de tal generación.

Mas tampoco será posible decir con uerdad que aún respecto de una
serie limitada sea esto [= la producci6n de uno de los términos] absolutamente necesaria; así, no podemos decir que sea absolutamente necesario se produzca la casa si se han ecltado los cimientos, pues a menos
que siempre haya necesidad de producci611, nos hollaremos con que
siempre existe algo que puede siempre no ser. Pero si su generación es
necesaria, siempre debe repetirse, ya que lo que es de necesidad coincide

Se sigue que la generación de algo absolutamente necesario debe,
necesariamente, ser cíclica, retorna11do a su punto de partida. Porque la
generación ha de ser limitada o bien ilimitada; y si es ilimitada, será rectilínea o cíclica. Mas la primera de estas dos alternaliuas es imposible
si la generación es eterna, puerto que no existirá un primer punto de
origen en una secuencia rectilínea infinita, sea en sentido descendente -como hechos futuros- sea en sentido ascendente -como hechos
pasados-. Sin embargo la generacwn debe tener un principio &lt;si ha
de ser necesaria y, consiguientemente, eterna&gt;, pero si es limitada no
puede ser eterna. En consee1uncia ha de ser necesariamente cíclica

(338 a 4).2 º
En el c. 10 ha demostrado que la generación es eterna y, por consiruiente,
necesaria; siendo así no puede ser rectilinea porque en tal caso no exi tirá
miembro de la secuencia cuya presencia sea absolutamente necesaria ( ú..n:J.cossino sólo contingentemente o por hipótesis (
1Jno8éasruspues cada término de la serie sólo es necesariamente presupuesto por el siguiente: en una tal sucesión no hay dexf o queda mo

ª"ªY"ªio")
ª"ªr,caío,,) ;

et

que la generación sea cíclica.

Por lo tanto la necesidad absoluta se halla en el movimiento )' la
generación circulares (338 a 14).
" Adoptamos, en razón de la. clarifica.ci6n que procura, la cláW1ula agrega.da por
JoACHIM, o. e., in h. l.; el texto griego eJtá aquí corrupto.

215
214

�Teoría que debe remitirse, como a su fundamento, a Phys., VIII, 7-9, donde Aristóteles se refiere al movimiento del cielo, eterno y eternamente moviente de las esferas inferiores y del sol con ellas. El cual sol,

moviéndose circularmente de un modo determi11ado, ocasiona cíclicamente las estaciones las cuales producen, a su vez, las cosas que de ellas
dependen (338 b 3),
y esto porque

ENRIQUE MOLINA GARMENDIA
Y SU CONCEPCIÓN DEL ESP1RITU

el principio motor, primero y principal, es el círculo según el cual se
traslada el sol: éste, separando y reuniendo en tanto se acerca o se aleja,
es evidentemente causa de la generación y de la corrupción (Meteor.,

Da. MIGUEL DA CosTA LEIVA
Universidad de Concepción, Chile.

346 b 20).
Se cierra de este modo, con una apelación a la causa primera originante
específica, el tema de la corrupcio-generaci6n natural, y el tratado De ge-

RESE"RA BIOGRÁFICA

neratione et corruptione.
(1871-1964), profesor y abogado, considerado
uno de los "Fundadores" de la Filosofía Hispanoamericana, según la conocida
expresión de Francisco Romero, prolífero autor de una veintena de libros en
que trata temas de filosofía pura (Filoso/la Americana, La Filosofía de
Bergson, De lo Espiritual en la vida humana, Nietzsche., dionisíaco y asceta,
Tragedia y realización del estpíritu, Por los valores espirituales, etc.), educación (Educación contemporánea, De California a Harvard, Las funciones
de la Universidad, Discursos Universitarios, etc.), de viaje (Por las dos Américas, Páginas de un Diario, Peregrinaje de un universitario, etc.), políticos
(Las democracias americanas y sus deberes, La révolución, los estudiantes ,.,
la democracia, La revoluci6n rusa y la dictadura bolchevista, etc.), de historia ( Goethe y su ideal de perfeccionamiento, Alejandro Venegas, La filosofía
en Chile en la primera mitad del siglo X X, etc.), sociología ( Ciencia e intuici6n en el devenir social), y sobre temas diversos (Llamado de superaci6n a
la América Hispana, etc.). También escribió más de cien ensayos incidentales
sobre filoso{ía y asuntos aledaños. Ejerció en Chile y en algunos países latinoamericanos un reconocido liderazgo intelectual. Fundó la Revista Atenea, de
la Universidad de Concepción, donde se han expresado significativos intelectuales de este continente. Fund6 la Universidad de Concepción de la cual fue
Rector durante 36 años. Durante su vida recibi6 diversos reconocimientos a
su obra intelectual, moral y material. Los intelectuales chilenos de la primera mitad de este siglo lo tuvieron como una especie de mecenas y solicitado
árbitro para encaw:ar y afianzar vocaciones. Fue fundador y primer PresiENRIQUE MoLINA GARMENDIA

216

217

�ciente de la Sociedad Chilena de Filosofía; a su extensa labor se debe el que
las universidades chilenas incrementaran el estudio sistemático de la filosofía.
Durante su rectorado mantuvo una cátedra libre de filosofía donde daba a
conocer su pensamiento y el de aquellos autores que le interesaban. Posesionado de una cultura general muy amplia su participaci6n en los foros culturales fue muy solicitada en Chile y en el extranjero. Fue uno de los.
intelectuales más sobresalientes de su generaci6n.
Doctor y Licenciado en Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de la Universidad de Concepci6n.
Ha sido Director del Instituto de Filosofía de esa Universidad, Director de
la Revista Cuadenios de Filosofía; publica regularmente ensayos de filosofía
en la Revista Cuadernos de Filosofía y Atenea. Dicta clases de Historia de
la Filosofía Antigua. (Obras: Los Fragmentos de los Presocráticos, Los Filósofos Presocráticos, dos tomos, 1977). Está sistematizando la obra de Enrique Molina y rescatando su producción inédita (Obra: El Pensam.iento de
Enrique Molina Garmendia, dos tomos, 996 págs.), en preparación Epistolario de Enrique Molina 'Y los intelectuales iberoamericanos.
MIGUEL DA CosTA LEIVA,

Enrique Malina Garmendia 'Y su concepción del espíritu
A la clásica expresi6n de Arist6teles que a los hombres les estimuló a filosofar el deseo de conqcer, agrega Molina las condiciones del dolor y del error.
Filosofar viene a ser como una búsqueda de adaptación a las limitaciones que
necesariamente impone la vida en el orden sensible, y en compensaci6n, ensayo
de la libertad para remontarse al infinito de lo especulativo. Todas las filosofías tienen como funci6n específica la comprensi6n del Ser. La ciencia no
basta para desvelar los misterios interrogativos ante el Ser, por el contrario,
acrecienta la admiración y el misterio de éste. Por eso, que los intento por
destruir o suprimir a la Metafísica se estrellarán siempre con la evidencia, si
se quiere intuitiva y sencilla, de que existe una región del saber en la que
sólo cabe el Ser, cuyo estudio no se puede llegar a prescindir.

El Ser, según Molina, no se define, pero puede llegarse a intuir y hasta
sensibilizarse en uno mismo. El Ser tiene algunas propiedades que nos recuerdan la herencia del viejo Parménides: único, infinito, eterno y además,
divino. No podemos conocer su origen ni su fin, por lo que debemos reconocer
su carácter necesario y absoluto.
El Ser tiene la potencia dadora de vida y espíritu. Es capaz de crear y hacer
perdurar la vida. En este desplegamiento, va pasando por estructuras materiales sucesivas que van, desde el cuerpo físico inorgánico, hasta llegar al

218

hombre que es donde se asienta el espíritu. Con el hombre, hace su aparición
la estructura superior del Ser. Molina insistirá mucho en esta relación: SerE_spíritu, se~alando ~ue el Ser sin Espíritu es como un gigante ciego y mudo,
ru bueno m malo, sm sentido y sin expresión. Necesita de la vida para darse
a través del E~píritu. La vida es una de las estructuras en que se va operando
la trascendencia del Ser. En este sentido, el hombre viene a constituirse en un
colaborador del Ser, somos parte de éste, "estamos en él, vamos con él". No
somos espectadores ni algo aparte del Ser, sino parte integrante de éste. El
Ser es capaz de desdoblarse y contemplarse a sí mismo por medio del espíritu
humano. Este desdoblamiento, apunta a la raíz del principio de Identidad en
1
cuanto concebirnos. al Ser ~ompleto: los modos contingentes del Ser, que
suceden en el ámbito espac10-temporaJ, no son más que cambios de formas
de éste, bajo las cuales subyace una identidad absoluta que permanece. La
eternidad es el atributo del Ser puro substancial.
La espiritualidad es otra dimensión del Ser. Jamás encontramos al Espíritu
como una entidad pura, sino asociada a una estructura física orgánica a una
vida .. El Espíritu necesita salir de su estado solipsista en razón de ese p;stulado
esencial del ser por expresarse. Esta potencia inmanente del Ser se conYierte
en trascendencia con el concurso del hombre, por eso que éste es un colaborador de la creación. Prestamos fe a nuestras sensaciones y percepciones.
con lo cual vamos afirmando 1a realidad del mundo exterior. Es trascendente
a~í la ~cción perceptiva y sensitiva que pasa del sujeto al objeto, que sobre las
v1venc1as de aquél realiza la hip6stasis de éste. Molina entiende la trascendencia, en este caso, como el tránsito, de una estructura a otra superior en
qeu se van verific~do las síntesis creadoras de la naturaleza. No es partidario
de una trascendencra absoluta, porque carece de sentido en el orden material.
"Existir en un ser pleno de posibilidades -dice- es como estar en el seno
de Dios. De la inmanencia de la conciencia creadora se irradia la más infinita
~aSC'ende~cia. Si. los hombres no escuchan a Dio en su conciencia y no Jo
sienten m lo reahzan en ella, no lo encuentran ni lo sienten ni Jo realizan en
ninguna parte." l
La identificaci6n que Molina reconoce entre Ser y Espíritu (esto último
como potencia inmanente de éste, capaz de adquirir un desenvolvimiento
racional a través del hombre), le lleva a rectificar el c6gito cartesiano mediante la siguiente fórmula: "Pienso) luego existo y el Ser existe: Yo soy
el Ser". Molina es de opinión que al filósofo le es absolutamente imposible
concebir su pensamiento, como del Todo, solo en el mundo huérfano de conexión con alguna otra entidad. La idea de un Espíritu absolutamente puro
1

MouNA, Enrique, Confes-i6n filos6f ica, p. 68.

219

�le repugna por su falsificación. Hasta los estados superiore del misticismo o del nir\'ana suponen un residuo de afinidad con el Mundo. Un E píritu
absolutamente puro sería inconsciente de sí mismo y de la realidad. Necesita
de la conexión del er, o dicho de otra manera el Ser se expresa por medio
del Espíritu.

ducta, esta actitud consistirá en la serenidad y equilibrio a que se llega por
medio del cultivo de la filosofía. Desde otro punto de \'Í ta, esta actitud filosófica, permite dar a las cosas su \'erdadera proporción y pers~ctiva dentro
de la comprensión de lo universal. Coloca al Espíritu bajo la constelación de
valores superiores, esenciales a la personalidad humana.

del Ser al hombre le cabe una específica: la espiritualidad. ólo lo espiritual no se halla definitivamente hecho y pera para
su alumbramiento que nosotros lo vayamos realizando. Por el hombre es
posible llevar a cabo propósitos, creaciones, designios reflexivos. i existe un
determinismo que explique la causalidad científica este determinismo impuesto por el er llega s6lo hasta la aparición del espíritu del hombre, en cuyo
seno, se aloja la voluntad que hace posible la libertad humana.

De lo anterior se infiere, según Malina, que la actitud Hlosófica es coincidente con el más pcrfecto ejercí io de la libertad. Ella enseña a elcrrir en
qué consiste la libertad individual. En este proceso interviene otro elemento
del Espíritu: la voluntad. Si no fuera así, sería un espíritu loco o azaroso. La
quididad o esencia de la voluntad es el resort e pontán o capaz de elegir
entre dos o más alternativas. Esta quididad nunca abandona al Espíritu, sea
cual fuere la situación en que el hombre e encuentra. Este es conriente, en
los peore- momentos, de optar o no, por la libertad.

El Espíritu tiene como nota o estructura superior a la Razón. Su función
consiste en refrenar los impulsos ciegos de la estructura orgánica, superar el
In tinto y abrir el surco de la Conciencia discurrente.

La acútud filosófica supone también, ciertas normas éticas y jurídicas que
incluso el hombre individual puede tratar de . uperar.
menudo las ensura
r critica para mejorarlas.

La reali1.aci6n del Espíritu por el hombre no e tarea fácil. e lle,·a a cabo
a través de un proceso cuyo primer término es una tragedia y que comienza
con el cuerpo. El Instinto carece de lo dos atributos esenciales del Espíritu:
la libertad y el discernimiento d \'alore . La Razón e aliada &lt;le los Instintos
buenos o positivos, pero domina a aquellos que Molina reconoce como negati\'o o malos. Cuando la relación entre el Instinto y Raz6n e dá equilibradamente, se abona el terreno para que el Espíritu florezca en mejor forma.
Por el contrario, cuando lo In tintos se extravían, o no pueden ser dominados
por la Razón, ~ producen las pasiones y los vicios, y el Espíritu en general,

El sentido religioso, por su parte, cuando no lo enturbian ni el fanatismo
ni la intolerancia, conduce fácilmente a la actitud filos6fica.

De entre las funcion

se quiebra en su desenvolvimiento.
Los factores sociales y los ambientes que están más allá de nuestro cuerpo,
agudizan la tragedia espiritual. iempre el hombre tendrá como tarea resolver
y superar estas barreras, elementos básico de su moralidad, con el fin de
establecer una ecuación equilibrada entre Razón e Instinto. En esta tarea el
E píritu puede sacar de si mismo algunas fuerzas y potencias para sobreponerse a su tragedia. Molina las cualifica en el valor, la bondad, la verdad y
la justicia. on e tas virtude las que podrían dar a nuestras vidas algunas
notas de et midad.
En la realización de la vida espiritual el hombr se enfrenta además al
problema de buscar un sentido a su vida. urge a í, desde la conciencia discurrente la actitud filos6/ica como proceder cauteloso y metódico para buscar
la "·erdad, la bondad, la justicia y el "·alor, que en este caso, se transforman
en fines de la realización de la vida espiritual. En lo que respecta a la con-

E ta actitud filosófica no es optimista ni pesimista, nos die-e nuestro autor:
es de serenidad. Frente a la antinomia "acción-contemplación'' al hombre se
le presentan serios quebrantos para realizar u espiritualidad. o e ya el sobreponerse simplemente a la clásica trilogía de amor, dolor y muerte. Así
tenemo que, para el hombre, e cada vez más dramática su preocupación
en las exigencias económicas como requisitos para mantener su libertad. Lo
trajines que demandan la vida contemporánea, imposibilitan el pleno ejercicio
de la atención y del pen ar: todo se hace atropelladament in e uchar ni
prestar at •nción, lo que incid • en una cada vez mayor ausencia de cultura
ét.ica y de disciplina de la mente. El hombre siente el drama y la falencia
de poder elevarse a una mayor contemplación cuya cú pid debiera ser el
amor en su mayor expresividad y plenitud.
Los que encarnan la actitud contraria1 la antifilosófica, n la rémora de
la sociedad, y en cierto modo, actúan en contra de lo de.ig11io uperiores
del mismo Ser. Son aqueJlo en que la Razón y la voluntad están aprisionadas
o clavizadas por los In titntos. El E. píritu, en este c:1.so, no pued des oblarse po itivamente para cont mplar la plenitud del Todo. on los hombre
que atentan contra el mismo hombre y con el universo : qu encuentran el
significado de su ida en fine como, la búsqu da y satisfacción del poder
por el poder; los honores, s61o por la ,·anidad · y la riquezas ) lo place
como una forma de satisfacer~ a í mismo.

221
220

�Pero el espíritu está siempre en lucha, en constante evolución y superación,
porque es propio de su naturaleza ir avanzando y manifestándose en realizaciones de la mayor intensidad con objeto de bastarse a sí mismo. Estos momentos de plenitud se hacen evidente a través del amor, en el alma mística
que siente a Dios, en el corazón que sustenta Jas normas o virtudes del valor,
bondad, verdad y justicia.
Molina insiste en no poder concebir el absoluto de la conciencia, encerrada
en un puro solipsismo y subjeth-ismo estéril. Tampoco entiende como pueda darse el puro noumeno o cosa en sí retirado totalmente del alcance de
nuestra conciencia cognoscente. Piensa, en cambio, que la relación interna
entre Ser y Espíritu, es decir, el desplegamiento del Ser en el Espíritu, hace
posible la ciencia de lo real; las categoáas lógicas que el Espíritu aprehende no son más que las categorías que rigen al Ser y que el Espíritu hace
evidente, mostrable. Por lo mismo, no debe e.~stir antinomia entre realismo e
idealismo, entre ciencia y filosofía, sino más bien una conciliación o complementación recíproca.
No se muestra partidario de una telefinalidad de la vida humana, porque
sus condiciones on incompatibles con la libertad. ¿ Qué libertad podría haber si
los actos voluntario son la realizaci6n de un designio proyectado por una
voluntad superior? Pero, podría existir una telefinalidad diriaida, cuya acción
llegaría sólo hasta el momento en que el Esp!ritu entró en acción a través del
hombre, en cuyo caso éste comenzaría a obrar con libertad. Esta ecuación supondría una conciliación entre la antinomia libertad-determinismo.
Si la vida se extinguiera en el planeta, el er adjudicaría vida a otros $ere
o modos contingentes, en otros lugares del universo, con el propósito de continuar desenvolviendo al Espíritu porque, como hemos dicho, el Ser sin Espíritu es como un gigante ciego y mudo al faltarle su básica esencia de e.,q&gt;resarse para contemplarse a sí. mismo.
En este proceso de realización espiritual, que en el fondo no es más que
la propia historia del hombre, éste ha venido creando un mundo material y
otro espiritual. El concepto de creación debe entenderse aquí como un proceso
o acto de transformación de substancias; como producción de síntesis llevadas
a cabo con elementos ya existentes. o olvidemos que el proceso cósmico del
Todo no es más que un eterno desplegarse del Ser absoluto y necesario.
El mundo espiritual está constituido por aquellos conceptos y valores que se
encuentran incorporados en la religi6n, en el arte, en la ciencia, en los usos y
costumbres sociales y en todos aquellos elementos que componen la cultura y
la civilización. La firme7.a del mundo espiritual dependen en gran medida del
papel que desempeñan los valores.

222

El mundo material lo forman las realizaciones y productos artificiales qu
producen, la industria y la técnica.
Ambos mundos necesitan complementarse. El olvido de esta interacción trae
consecuencias destructh·as: cuando se desprecian o descuidan factores pertenecientes al mundo espiritual, como los valores morales, religiosos, jurídicos,
estéticos, etc., el mundo material se resiente e incluso puede llegar a derrumbarse. A la inversa, la falta de elementos materiales, como los que emanan del
orden económico, de la seguridad, etc., puede llegar hasta quebrar los valorc.•s
de una sociedad. El ejemplo lo encontramos repetido en las épocas de decadencia y de crisis. La sociedad y el hombre necesitan entonces de un equilibrio en
su dinámica a través de lo que Molina llama "Ley de reciprocidad".
Esta unión inseparable que Molina exige entre lo espiritual y lo material
le lleva a reconocer a lo menos tres formas de vida espiritual arquetípica: una,
la hecha a base de resignación y renunciamiento. Es la vida propia de los santos,
ascetas y de algunos filósofos. Su característica principal consiste en la devoción
gue profesan a los valores espirituales.
La segunda, es aquella que, sin llegar a una resignación absoluta se hace
sin un sustrato econ6mico suficiente. Es la que han llevado hasta el presente algunos pueblos como los sudamericanos.
La última, es la que florece en armonía con un progreso material sólido.
Ha hecho aparición en algunos momentos de la historia, como ocurrió con
Atenas en el si~lo V a.C., en la Roma de Augusto y en Florencia en el siglo
X . Propone llamar a ésta última "cultura integral".
La convivencia social supone una cualificación de la realización del Espíritu,
puesto que el individuo, con iderado como entidad aislada constituye una abstracción. Por eso que el Espíritu se constituye a la vez en un fenómeno social.
Esto Ueva a Molina a reconocer tres formas en que la entidad espiritual se presenta a nuestra consideración.
a) El Espíritu personal, que se reconoce a sí mismo como una entidad que
conserva a través del tiempo la conciencia de su propia identidad. La persona
humana, en su dinámica biográfica, se va haciendo a sí misma conforme a lo
que debe ser y con los cambios que reclama la búsqueda de superación. En
este intento, no siempre el hombre logra conservar su línea espiritual. A veces,
ocurren hechos que traen para él una desintegración de su personalidad. De
tiempo en tiempo, el hombre siente la necesidad de someter lo vivido, lo observado y estudiado, a reflexión meditativa. La inquisitoria va dirigida fundamentalmente a aspectos de nuestra vida espiritual concernientes al arte, la
ciencia, la religión, la filosofía y hasta la formación misma de la personali-

223

�dad. Por lo común, el conocimiento que la persona tiene de sí misma resulta
ser deficiente e incompleto. Es una de las grandes tragedias del ser humano
el desconocerse a sí mismo. Las experiencias de la vida, las responsabilidades y
luchas que asume, le dan la ocasión de irse conociendo, de potenciarse y a la
vez, llegar a conocer a los demás. Difícil tarea que la mayoría de los hombres
nunca llegan a concluir. El mejor arte para vivir debería consistir precisamente en el éxito que pudiéramos tener en estas tareas.
b) El espíritu objetivo, constituido por la red social que incluye y toma al
individuo durante toda su vida y además, por las manifestaciones espirituales
de los grupos sociales, el lenguaje, creencias, valores, etc., que constituyen la
cultura y la tradición. Se caracteriza porque no tiene conciencia de sí mismo;
por eso que sus manifestaciones necesitan siempre de un espíritu personal para
expresarse. En las formas del espíritu objetivo hallamos a los principales protagonistas de la historia, pueblos, razas, colectividades religiosas, etc. De ahí
que a veces se le llame a este espíritu objetivo, en alguna de sus fases, espíritu
hist6rico. Todo lo que es susceptible de tener historia está sometido a un ciclo
mexorable de nacimiento, apogeo y muerte. Hay que deducir entonces, que el
propio espíritu objetivo puede llegar hasta extinguirse, por el desaparecimiento
de los individuos que lo componen.
c) El espíritu objetivado, que está constituido por aquellas expresiones vivas
del espíritu personal y objetivo incorporadas a algo material. Es la forma que
tiene el espíritu de pervivir a través de la historia incorporándose a productos
del arte, la técnica, la ciencia, etc., para asegurar su conservación más allá de
la vida individual Muchas veces una obra o producto del espíritu tiene una
duración mayor que el material en que está incorporado e incluso lo trasciende
en su existencia empírica.
Estos tres tipos de manifestaciones del Espíritu se encuentran estrechamente vinculados.

Los valores, forman un conjunto de las tres clases de espíritu de que hemos
hablado recientemente: del espíritu personal en cuanto significan ideas y sentimientos de los individuos; del espíritu objetivo, en cuanto estados anímicos,
creencias y maneras de sentir de la colectividad; y del espíritu objetivado, como
substancia de leyes y códigos, de libros, de cuentos y poesías populares, de
estatuas, cuadros, templos y de todas clases de monumentos en que se hallan
incorporados.
Los valores según nuestro autor, significan vivencias relativas al hombre. A
lo menos, los valores éticos, jurídicos, estéticos y religiosos, son inconcebibles
sin las relaciones de los hombres entre sí. En todos estos valores, la existencia

del numbre es un antecedente imprescindible, puesto que las formas espirituales
que conocemos sólo se manifiestan en él, aún cuando la materia pueda tener un
ser en sí. Los valores, pues, aunque hundan sus raíces en, los instintos, constituyen exponentes de esas formas superiores. No concuerda Molina con aquella
concepción que adjudica a los valores un ser en sí. Aceptar esta hipótesis significaría lo mismo que investir a la Razón existencia parecida.
Los valores, resultan de un proceso ascendente que comienza en su aspecto

más elemental con lo instintivo y que culmina en ciertos conceptos abstractos,
proceso durante el cual la trabazón entre lo afectivo y lo intelectual no se deshace jamás. Cuando percibimos concretamente valores en las cosas o en los
hechos, llevamos a cabo una funci6n en que colaboran los sentimientos y el
intelecto y que significa una de las formas en que vamos realizando nuestra
vida intelectual.
La falta de una existencia en sí no implica la posesión de una aparente
relatividad de los valores. En ningún momento Molina duda de la realidad
de éstos, por mucho que hayan sido los atabares que han padecido a través de
la historia humana Los valores son conquistas espirituales que se han ido trasmitiendo por si"los entre los humanos, o por lo menos en algunos espíritus
selectos. Estos constituyen la mejor heredad que recibimos de la labor secular
del hombre: deber nuestro es cultivarlos porque éstos embellecen y hacen progresar la vida.
Es posible efectuar una escala jerárquica de valores. Molina coloca en primer lugar a los valores morales. Piensa que los creyentes colocarían en el mismo
sitio a los valores religiosos. Enseguida vienen, sucesivamente, los valores intelectuales, jurídicos y estéticos. Su punto de vista es establecer una escala a
cuya base se encuentre Jo más vital para nosotros. Al ascender por ella, el
hombre debe encontrar abierto diferentes campos de investigación cientüica,
artística y filosófica, en rma perspectiva de posibilidades ilimitadas.
Especial interés tiene para Molina que el hombre desarrolle durante su vida
un conjunto de valores que él llama "valores espirituales", y que centra en el
cultivo de un humanismo cuya naturaleza se encarga de especificar. Existe
una condición esencial del hombre que está enraizada en su propia dignidad
esencial; consiste ésta en superar en él, a la naturaleza, en todo aquello que
tiene de fuerza bruta irracional y puramente instintiva. Esta superación se
hace por medio de la Razón -facultad última del Espíritu- y es la que tiene que posibilitamos para discurrir la auténtica ciencia de las cosas y además,
para intentar poner en ellas el sello esencialmente humano. Es por la. Raz6n,
las cosas y las relaciones que surgen entre éstas y nosotros, entre nosotros y los

224

225
humnnitn&amp;-15

�demás, por lo que podemos llegar a construir un mundo auténticamente humano.
De ahí que la vida humana tenga el imperativo de darse un claro sentido
a su existencia.. La vida que corresponde al ser humano tiene que ser plena,
con valores cuya alcurnia tocan lo trascendente. Cuando no se alcanzan tales
objetivos, la vida se descolora. La falta de finalidad, carácter y esperanza es una
vida perdida, un espejismo.
La metafísica de la conducta a que aspira el pensamiento de Malina quiere
ensefiarnos la forma cómo constituir ese humanismo centrado en el espíritu
personal. Es nece.sario primero, obtener de sí mismo lo mejor que sea posible
encontrar en cuanto potencias axiol6gicas, tratando de obtener en esta pesqu.isa esencial, la libertad, el valor y todos los sentimientos nobles que caracterizan a los valores espirituales. Se refiere aqui Malina, también a las llamadas
cuatro virtudes cardinales. Sólo después podremos endilgar nuestro propósito
por luchar reformar la sociedad en que vivimos. Cuando tengamos conciencia
de nuestra propia dignidad, podremos alentar la dignidad de los demás. Sólo de la fuerza que emerge de uno mismo es posible pensar, crear y obrar
con confianza en medio de la vorágine y de la desorganización que nos rodea.
Todos los grandes hombres que han iluminado con su saber a la humanidad
han sido formidables luchadores de la dignidad humana. Fundado en estos
ejemplos, cada hombre debe aportar su propio e fuerzo en el desarrollo de su
espiritualidad, cultivando todas las virtudes que sirvan a la humanidad: ese es el
mensaje de su meta.física en tanto in iste en la necesidad de dar un sentido
a ]a vida.
El cultivo de los valores espirituales se ha tornado cada vez más problemático: Los hombres han olvidado enseñanzas modélicas, perdiendo enseñanzas claves de valores acuñados en épocas de crisis. El individualismo egoísta
y la violencia del apetito se han enseñoreado en casi todos los órdenes de
la vida espiritual. En tal caso, al espíritu personal le es dificil encontrar su
justo equilibrio de expresión y tiende a alejarse cada vez más de un humanismo integraJ. Los hombres que sienten y viven en sus conciencias lúcidas los
ideales humanistas, que tienen fe en unos valores espirituales, constitutivos de
un mundo distintiva.mente humano, tienen la obligación y basta la necesidad, de luchar por él, como representantes tal vez más genuinos de la estirpe
y condición de la especie.
I

Cuando lo trascendental desaparece de las perspectivas ideológicas, es necesario salvar lo auténticamente humano. Existe la necesidad de estab]ecer el
respeto y \"eneración de lo humano por encima de todo proselitismo y ban-

226

deñ~, incluso por sobre nuestras conveniencias personales. En fin, el culto
cultivo del ~omb~ to~ pasa los límites de la política y casi toma los caracter~
de una estncta dimensión ontol6gica y metafísica,
bu!!:os dicho_ que en su. tarea de realizar su espiritualidad el hombre debe
, un senudo a su ':'ida.. Molína sostiene que el progreso puede servir
de nucleo a una concepo6n mterpretativa de ésta, a cond"1c1on
., d e no mantener este concepto restringido exc.lusi\•amente en el plano social )' político
donde tanto se ha abusado y vulgarizado.

~ _progreso

debe ser mirado como una creación espiritual cuya esencia va
obJet~vándose en el mundo espiritual y material que antes aludíamos. Las
creaoones del hombre siempre están amenazadas por la caducidad.
Genéticamente, el progreso se presenta siempre bajo la forma de una idea
~ueua, creada por un espíritu personal. En el orden técnico suele llamársele
znven~o. Pero no t ~ in ento. o idea nueva se presta a] progreso: es menester
qu~ Sirva para el bien, es decu, que sus aplicaciones tengan un valor moral y
social. Todo pr_ogreso que signifique un aumento de poder sobre las cosas
conlleva ensegwda un nuevo problema ético al hombre que lo administra.

L,ª. idea nueva, que tipifica al progreso, resulta de un acto espontáneo del
Espmtu, o más exactamente, de la Razón, como resultado de una síntesis
creadora a cuya base están todas las experiencias y conocimientos anteriores.

El progreso sigue más o menos, los siguientes principios;

a) No se manifiesta universalmente (en los hombres, pueblos
b) Depende de un estado social anterior.

O

épocas).

c) Las dife_rentes funciones sociales influyen unas sobre otras recíprocamente, siendo mayor la acción de las más fundamentales (lo económico
puede afectar lo artístico, por ejemplo).
d) La idea de un estado de progreso absoluto y total es una utopía (siempre habrá posibilidad de cambio) .

e) ~as i~erencias ~~dales son sólo relativas (no tienen Ja precisión de Jas
ciencias matemattcas).
I ) El progreso está en relación directa con la dominación del
bre Ja naturaleza y en relación inversa con la dominación o
del hombre por el hombre (el pl"OC71"Pén implica N"&lt;mPt
--~- ~
- --r- .o a
h umana.
)

hombre soexplotación

1a persona

g) Sin esfuerzo no hay progreso (el trabajo tiene un valor esenciaJ) .

227

�MITO Y CULTURA EN LA TRADICIÓN
Y EN EL PROYECTO SOCIAL

DR. Lmc1 BAGOLINI
Bologna, Italia,

l. HAY UN SENTIDO en la palabra conciencia, que yo adopto, que no es sólo
un sentido moral, sino comprensivo de todo; conciencia entendida como el
móvil horizonte que circunscribe todas las posibilidades humanas, individuales
y sociales, teóricas, prácticas, implícitas y explícitas, etc ...
Desde este punto de vista, las palabras "mito" y "cultura" pueden emplearse para indicar unos modos de explicación de la conciencia, donde el
mito parece uno de los elementos fundamentales de la cultura.
El mito se identifica, por lo menos en parte, con el fundamento implícito
de la conciencia, y Ja cultura con la explicación de ese fundamento.
Los proyectos políticos decaen al nivel de "ideologías'' entendidas en sentido peyorativo cuando se contraponen a la libre explicación cultural de los
mitos y, por medio de absolutizaciones de intereses individuales, mutables y
contingentes, reunidos y hechos masas. Cabe aquí el problema de las relaciones entre religión, mito y tradición y, por consiguiente, el tema de la distinción
entre mito auténtico y mito inauténtico, susceptibles, éste, de degenerar o
en magia o en varias formas de absolutizaciones ideológicas.
En la vana ilusión de poder prescindir del mito y de la tradición, es fácil

caer en semejantes degeneraciones en relación con el ritmo de libre explicación
de la conciencia humana en sus varios aspectos.
También son numerosas las definiciones de "cultura'' formuladas en varios
niveles de discurso: filosófico, sociológico, antropológico, etc.

Para una vasta reseña de las definiciones, hago referencia a la de Kroeber
y Kluckhohn: Cultu1'e - A Critical Review of Concepts and Definitions ( Cam-

bridge-Mass., 1952) .
229

�Las definiciones de Tylor, Boas, Malinowski las tiene en cuenta Bausola
en su notable ensayo: Analisi critica del concetto di cultura (Milán, 1975,

El ambiente social, en sus varias determinaciones comunitarias políticas
'
'
'
estatales, etc., es el contenido de la conciencia. Un ambiente social del que
no tuviéramos conciencia seria en efecto algo de lo que no podríamos hablar.

16-35).

De modo particular me interesa así mismo el sugerente libro en idioma
portugués de Crippa: Mito e cultura (Sao Paulo, 1975), por las teorías discutidas en él, y el examen crítico de algunos aspectos de la obra de Eliade.
Por lo que se refiere a las que son las implicaciones de la dialéctica cultural,
en relación con algunos problemas de la filosofía occidental, de la gnoseología
a la axiología, al arte, a la metafísica, a la religión, véase el reciente libro en
portugués por Reale: Experiencia e cultura. Para a fundafáo de una teoría
geral de experiencia (Sao Paulo, 1977). Según el antropólogo Kluckhohn en
su muy conocida y, para mí, fundamental obra: Mirror for Man. The Rela~
tion of Anthropology to Modern Life (New York, 1949), la cultura se refiere
a los modos de vida por los que e!i posible distinguir un grupo social de otro
(ib., 24), y a la manera de vivir, entendida en su conjunto, que el individuo recibe, podríamos decir, del grupo al que pertenece (ib., 17).
Este es un aspecto objetivo, me parece, de la cultura. Pero, también según
Kluckhohn, la cultura se la puede considerar como "esa parte" del ambiente
y las condiciones ambientales que el individuo crea (ib., 17).
En la manera de decir de Kluckhohn esta creación por el individuo -y el
su jeto- parece como si quisiera que se mantuviera separada de lo que el individuo recibe objetivamente del modo de vivir, inherente al ambiente social
en que se encuentra insertado.
Yo también creo que hay dos maneras de entender la cultura que adquieren
un relieve mayor con respecto a cualquier otra: una manera objetiva y otra
que podríase llamar subjetiva.
Objetivamente considerada, la cultura es, al fin y al cabo, el conjunto de
posibilidades de vida, pensamiento y acción que ofrece al hombre el ambiente
social en que vive; en cambio, desde el punto de vista subjetivo, la cultura
consiste en la intensidad mayor o menor con que el individuo realiza, más o
menos originalmente, las posibilidades que le proporcionan la manera de vivir y ciertos modelos de pensamiento y comportamiento del grupo social al

que pertenece.
Aún teniendo en cuenta la interdependencia de estos dos puntos de vista,
se puede decir que la cultura es una de las manüestacíones del mito y el mito
es a su vez una de las manifestaciones de la conciencia, tal como ésta se revela

' social en que se vive.
en' el ambiente
230

Muy útil resulta pues el libro de Hattich: Nationalbewusstsein und Staatsbewusstsein (Maguncia, 1966), por lo que se refiere a la introducción, en este
asunto, y al uso de la noci6n de "Bewusstsein", y precisamente de "conciencia".
II. Ahora me refiero a la conciencia como "Bewusstsein" y no sólo como
"Gewissen
.
,,, como " consc10usness'
.
' , y no solo como "conscience".
I

'

Me refiero a la conciencia entendida en sentido lato, en cuanto distinguible
sea de la llamada "conciencia moral", o bien del conocimiento en sentido estrecho: como conocimiento fÍoauroso, científico, apremiante, que se puede expresar en proposiciones asertivas, analíticas o empíri~ente verificables como
.
'
ciertas, o que se pueden falsificar en el sentido, por ejemplo, de Karl Popper.

En efecto, se puede tener conciencia hasta de lo que no se puede conocer
científicamente en sentido estrecho.
El conociminto supone la conciencia y es un modo de manifestarse de la
conciencia, así como lo es la sensación por ser distinta del conocimiento y de
la voluntad; así como lo es la voluntad por poderse distinguir del conocimiento
y de la sensación.

Así entendida, la conciencia es "interpenetración" ( como decía Bergson) o
"intensión" ( como decía Carabellese) de conocimiento, sensación y voluntad.
Mi conciencia, desde este punto de vista, es mi "conocer-sentir-querer-algo",
como "pasado, presente y futuro".

En efecto, me parece plausible sostener que el objeto del conocer es cosa
pasada y en cierto sentido anterior con respecto al acto del conocer, en cuanto
al conocer se le considere distinto del sentir y del querer. El objeto del querer
en cambio es futuro con respecto al acto del querer, en cuanto el querer sea
distinto del conocer y del sentir. Por otra parte, el objeto del sentir está presente al acto del sentir, en cuanto el sentir sea distinto del conocer y del querer.
Como interpenetraci6n de conocimiento~ sensación y voluntad, la conciencia
es pues interpenetración y presencia conjunta "sui generis" de pasado presente
y futuro.
En toda acción la conciencia se explica a través de esa presencia conjunta e
interpenetración de las tres dimensiones temporales, cada una positiva con respecto a las otras.

231

�No se puede pensar en el acto del conocer, del sentir y del querer sin pensar
en los respectivos objetos del conocer, del sentir y del querer: de otra manera
se trataría de actos vacíos de contenido, es decir de puras formas vacías e
insignificantes.
Habiendo planteado el problema en estos términos, me pongo al lado de
esos autores que vinculan la cultura al mito y el mito a la religión, atribuyendo
a ésta el fundamento -a mi parecer- conciencial, primordial y fundador del
conjunto y de la organización social.

La religión es un elemento implícito e inagotable de la conciencia.
A través del conocimiento, la sensación y la voluntad, la conciencia se realiza
como explicación de un implicito inagotable.
"El hombre es más que el puro hombre" dice Heidegger. Pues bien, a mi
parecer, este más es la implícita conciencia de cada hombre: es el mito al que
se enlaza lo sagrado como una implícita posibilidad que está a la raíz de toda
humana explicación conocible, sensitiva, volitiva.
III. Según Macmurray, por ejemplo, en su libro Persons in relations (Londres 1961 157 ss.) la universalidad de la religión en la sociedad humana es
un ,;hech~ general": ninguna sociedad humana, desde la más primitiva hasta
la que se pueda considerar la más civilizada, ha existido sin algún tipo de
religión. Lo cual demuestra que la religión procede de un carácter de la experiencia humana que es precisamente común y universal.
Según De Rougemont, en su famosa obra Vamour et l'occident (París,
1939, 5 ss.), los mitos proceden del elemento sagrado alrededor del cual se
ha constituido el grupo social
Como dice Gusdorf, los nútos son la introducción a una cultura que se
' no "desencarnado" en
dirige hacia el conocimiento del hombre concreto aun
los esquemas intelectuales de la íilosofía y de la ciencia.
La filosofía no puede prescindir del mito; su tarea es la de recibir el testimonio del mito para tratar de descifrar su sentido. Así dice Gusdorf en su
unportante obra: Mythe et métaph)•sique (París, 1953, 282-283).
Por otra parte, como decía Cassirer (in Philosophie der Symbol,ischen Formen (Berlín, 1925, 5), aún cuando no se puede expresar a traves la razón,
el mito no está necesariamente en contra de la razón.
A mi parecer en el mito, lo "racional" y lo "emocional" se implican mutua· l" Y "emociona
. l"
mente. En este ' momento empleo las dos palabras " rae1ona

en el sentido en que las emplean algunos neoempiristas contemporáneos (Véase,
por ejemplo, el conocido libro de Ayer: Logic, Truth and Language (Londres,
1948) e de Kraft: Der Wiener Kreis. Der Ursprung des Neopositivismus (Viena, 1968).
Con el término "mito", dice, por ejemplo, MacJver (The Web of Government, New York, 1947), "entendemos esas ideas y opiniones cargadas de juicios de valor que tienen los hombres y en cuya conformidad ellos viven. Tocia
sociedad está fundada sobre un sistema de mitos; un conjunto constituido por
las formas de pensamiento dominantes que determinan y sostienen sus actividades". Los mitos "dirigen las inclinaciones biológicas imponiéndoles forma
Y límites ... Todo individuo teje su variante en la gran tela que comprende
todo el grupo. El mito sirve de intermediario entre el hombre y la naturaleza·
bajo Ja sombra de su propio mito "el hombre hace experiencia de su mund~
y dentro de su mito, en el mundo se siente a sus anchas".
IV. En d~initiva, utilizando estos autores a los que acabo de referirme, y
a otros a qwenes sería largo citar y haciendo referencia a la noción de "conciencia" que acabo de indicar, creo poder llegar a la siguiente esquematización
que desde mi punto de vista, es compendiosa de una perspectiva metafísica.
( Entiendo aquí la palabra "metafísica" en su significado más comprensivo;
por ejemplo ese significado por el cual Walsh en su libro Metaphysics (Londres, 1963, 193) demuestra, con respecto a los neopositivistas y analista~ del
lenguaje, que el neutra)jsmo con respecto a la metafísica es una posición
insostenible) .
Pues bien, según el esquema que yo propongo, la acción humana, en cuanto
culturalmente importante, es, cada vez, una explicación de un contenido mitológico implícito en la conciencia -que hay que considerar como un fundamento religioso (y por sí mismo, al fin y al cabo, misterioso) del mismo
agregado social al que el individuo pertenece.
El mito se identifica en parte con el fundamento implícito de la conciencia,
y la cultura se identifica, por lo menos en parte, con la explicación de ese

fundamento.
Todo proyecto político, en cuanto atañe al agregado social en que está
inserto el individuo, supone, o bien niega -paradójicamente- la cultura del
mismo agregado social en que se plantea.

V. Si ahora consideramos por un momento la llamada experiencia sociopolí~ca d~ la que surgen_ los proyectos políticos en su cliferente estructura y
cons1stenoa, vemos que dichos proyectos son una explicación y manifestación
233

232

�de la conciencia humana, por lo menos en el sentido segundo ~l _c~~ un. proyecto del que nadie tuviera conciencia no es un pr~ecto. A JDJ 1u1~10, dichos
proyectos políticos son una explicación libre y la últuna consecuencia de una
libertad radical.
Si no hubiera libertad, tampoco habría conciencia, y, para_ poder. admitir
dicha libertad hasta al final, sin parar arbitrariamente a medio camino, hay
que admitir también que un proyecto político pueda asumir ~ carácter _Par~d6jico, como ocurre cuando constituye la negación de esa mlSllla conc1encra
implícita que tiene un contenido mitológico, del cual la cultura es -como
decía- la explicación.
Vale decir que la libre explicación de la conciencia es _tan_ libre, que p~ede
volverse, ella misma, negación del contenido de la conc1enc1a. En resumidas
cuentas, Ja conciencia supone una libertad que puede manifestarse corno negación de la conciencia.
Es lo que se realiza cuando la magia se sustituye al mito, y el a~oyo cultural
del proyecto político se transforma en ideología a la que se atribuye un carácter absoluto e incondicional.
La asunción de la ideología como absoluta es, en su última consecuencia,
negación de la cultura; es la exaltación del presente o _de ciertas e:irpectaciones
futuras en contra del pasado de la tradici6n por medio de la cual la cultura
se vincula con el mito.

A mi parecer, la cultura en su autenticidad, que me permito llam~ :•conciencia!" (y en cuanto no se niegue, parad6jic~ente, di~a _ati~enticidad )
transmite al proyecto político esos valores que reabe del ffilto s1gu1endo unos
procesos de diversificación, incremento y adaptación a las situaciones mutables en ]as que consiste la explicación de la conciencia humana.
Si en cambio el valor queda reducido a ideología en sentido absoluto, si,
com~ por ejem~lo Kelsen (hablando de la justicia en su conocido ~bro
Ge 1ieral Theory of Law and State, Cambridge-Mass., 1947, 6 ss.), se piensa
que más allá de la ideología, como justificación del poder político, ya no hay
valores que se puedan distinguir de las ideologías, la ideología se vuelve un
absoluto que implica un contraste feroz entre "hijos de_ la luz'' e "hijos de
las tinieblas", como dice Topitsch (Sozialphilosophie xwischen ldeologte und

Wissenschaft, Berlín, 1966, 52).
Poniéndose en contra del mito, como contenido inmediato implkito de_ la
conciencia, el hombre se pone en contra de los valores que brotan del m1~0.
El mito cuando es auténtico se opone -como be dicho antes- a la magia.

234

A los valores se sustituyen en efecto los fetiches, bien momias bien imágenes de hombres vivos o muertos, detentadores y símbolos del poder, etc.

Es decir lo "sagrado" inherente al mito cede frente a la exaltación excesiva
de personas y cosas como sostén mágico de intereses individuales mutables y
contingentes reunidos o hechos masas.
Al valor se sustituye así la ideología de colores mágicos y, por consiguiente,
el intelectual, en cuanto exponente e intérprete de cultura, se encuentra encerrado entre dos términos de una feroz alternativa: Ser el divulgador acrítico
de la ideología, que corresponde a los intereses de los que mandan, o bien,
quedarse callado e inactivo en la imposibilid~d de competir críticamente de
manera eficaz con los que detentan el poder.

VI. Por estas y otras razones, el intelectual que quiera ser portador de
cultura crítica y renovadora tiene que desear y posiblemente proponer unos
proyectos políticos inspirados en la realización de una democracia pluralista y
orgánica en contra de cualquier forma de "poder cerrado" en el sentido en
que, por ejemplo, Burdeau (Le pouvoir clos en La démocratie, Bruselas, 1966,
101 ss.) emplea esta expresi6n para indicar unas formas de dominio monocrático, de vértice, dictatorial, prevalente y esencialmente burocrático en sentido negativo, etc.
Pero los peligros que se ciernen sobre la cultura no los constituye tan sólo
el "poder cerrado", sino también, al contrario, algunas formas varias de pluralismo inorgánico en que se despedace de manera ca6tica y dispersiva la
unidad orgánica del cuerpo político (esa unidad orgánica corresponde a la exigencia y al valor de la solidaridad social, en el variar de los contenidos y de
las más diversas relaciones de integración, al través de las cuales dicho valor
de la solidaridad resulta susceptible de realización) .
Un pluralismo caótico e inorgánico puede realizarse aún más cuando en
ciertas circunstancias, se constituye una fractura entre poderes de hecho, como,
por ejemplo, grupos de presión, grupos de clientela, etc., y poderes institucionalizados del Estado.
Esto ocurre donde los resultados de las presiones de los poderes de hecho
sobre los poderes institucionalizados adquieren un significado completamente
negativo y unos efectos más destructivos que constructivos en situaciones de
confusión y de atascamiento de las funciones sociales y estatales; por lo cual
un .impulso que podría resultar eficaz, se pierde y queda sumergido en un
desorden general.
De ello procede, en ciertos casos, una decadencia que no se para en la
desconfianza hacia los poderes constitucionales e institucionales del Estado

'

235

�sino que engendra, a su vez, desconfianza hacia los mismos poderes de hecho
por una especie de circulo vicioso.
Aumenta el ausentismo y el parasitismo de jóvenes frustrados, dispuestos
a la violencia, a la destrucción de toda estructura institucional y de hecho, sin
ideas claras acerca de lo que pueda o deba haber después.
Por lo visto, cuando los llamados exponentes de la cultura quedan indiferentes con respecto a fenómenos de este tipo, omiten su función; y esto
acontece tanto más cuanto se hacen factores de desorden, tomando partido o pactando con una u otra de las fuerzas en contraste, poniéndose acríticamente al servicio de la violencia de una de ellas, encubierta o descubierta
que sea.
En fin, la cultura se niega a sí misma cuando corta su relación con la tradición, y evita el esfuerzo de elaboración directa o indirecta de proyectos en
los que los valores de la tradición puedan ser críticamente renovados, en lugar de ser eliminados de manera simplista como ocurre de parte de quien
cree ilusamente poder -y deber- recomenzarlo todo a todo momento.
VII. Tradición y renovación, y, respectiva.mente: pasado y futuro. Estos
dos términos constituyen los dos polos esenciales y mutuamente no elirninables
en los que se mueve el proceso dialéctico y temporal de una cultw·a auténtica
que no sea negadora del mito y de su matriz religiosa más honda.
Por eso una cultura auténtica implica una dialéctica de polaridad de las
formas temporales y no una dialéctica como proceso interior de negación, ni
de tipo hegeliano o neohegeliano, ni de tipo marxista.
Una dialéctica de la polaridad en el proceso cultural, reenvía, a mi parecer,
a la conciencia como "Vorverstandnis" -para emplear la palabra usada por
el importante autor alemán Gadamer, aunque en sentido distinto con respecto
al propio Gadamer- conciencia corno "Vorverstandnis" es decir como "precomprensión" como respecto al puro conocimiento técnico-cient'úico.
Bajo este aspecto el tiempo de la cultura no se puede sencilla.mente reducir
al tiempo del conocimiento técnico-científico como tiempo objetivado en el
espacio, como sucesión cuantitativa, como "Jetzt Zeit", como "Now-time" es
decir como tiempo hora, tiempo "ahora" según la expresión de Heidegger

(Sein und Zeit, 1926, 421-422).
El tiempo de la cultura es distinto del tiempo convencional de[ reloj que,
a la manera de Heidegger, pero no en sentido despectivo, podríamos llamar
"vulgar".

236

" El tiempo de_ la cult~a no ~ y~ el tiempo por el cual, según decí.a Sartre,
parece como si se qws1era atribuir al ser tan sólo el presente" (L'etre et le
néant, París, 19~5, 151), y por el cual al presente, según Gerhard Husserl
(Rec1it und Zezt, 1955, 42), le pertenece una primacía absoluta sobre las
otras dos dimensiones temporales y por el cual desde el punto de vista del
observador de una péndola, tan s61o la posición presente de dicha péndola
parece ser ~ncre_ta y real; ya que la posición pasada ya no es y Ja futura tampoc~. En fin, el tie~p? de la cultura no es, en resumidas cuentas -lo repitoel tiempo d~l co~OC1m1ento, entendido en sentido estrecho, el tiempo objetivado
en el espaCio. Smo que es el tiempo de la conciencia de la que Ja cultura es
la explicación.
VIII. L~ conciencia en la "duración real" de su explicación es siempre
como he dicho antes, "interpenetración" e "intensi6n" de pasado, presente ;
futuro que hay que entender, aunque sea por metáfora, en sentido cualitativo.
Esta "interpenetración" o "intensión'' de las tres dimensiones temporales
~p:sado. pre5:11_te Y futur~ implica el hecho de que cada una tenga su
mtnnseca condición de positivo con respecto a las otras dos.
El carácter ~u~litativo, conciencia! y cultural en las tres fonnas temporales
sobrepasa los límites de toda expresión numeral y cualitativa.
La "interpenetración" cualitativa de las tres dimensiones temporales ha sido
~nfocada, como se sabe, por Bergson y, a mi parecer, es metafísicamente
llilportante.

,s~

':11bargo, ~uí me limito a plantearla como hipótesis explicativa; hipotesis esta,_ que strve para explicar lo que -por otra parte- queda más allá
del pensamiento de Bergson, es decir la posibilidad de un prevalecer de cada forma temporal sobre las demás, sin eliminaci6n de las demás.
, ~sí el ritmo_ Y el movimiento del proceso cultural puede detenoinarse dialecticamente_ bien al través de un prevalecer del pasado como tradición sobre
los ':"pectae1ones y tendencias que atañen al futuro, bien -al contrario- a
traves _de un prevalecer del futuro sobre el pasado. Digo prevalecer nunca
anulac16n.
'
La anulación de la tradición se sale de la cultura auténtica y la aniquila.
Preponderancia, pues, sin anulación del pasado sobre el futuro
sobre el pasado.

O

del futuro

!ª

En esto con_siste
dialéctica de la cultura, como dia1éctica de polaridad y
complementandad inherente a la duración real de la conciencia
· · h umana en-

237

�tendida como explicación de un implícito pnncip10 postulable, pero en sí
mismo inagotable: inagotable en términos de comprensión empírica, intelectual y racional en sentido estrecho.

IX. Esta misma dialéctica de la cultura, como dialéctica de la conciencia,
queda implicada en la máxima justificación del poder político, es decir el
principio de la legitimidad del poder político y no en la legalidad, tomada
como simple conformidad con la ley.
El principio de legitimidad puede fundarse o sobre la preponderancia de
la tradición con respecto a todo proyecto que atañe al futuro (en cuyo caso
tenemos el conservadurismo), o bien puede fundarse sobre la renovación de
la tradición por medio del influjo y la preponderancia de actitudes que conciernen programas, proyectos y precisamente perspectivas futuras ( en cuyo ca-

mente a una visión de la historia (que, al fin y al cabo, es una sucesión de
cunas y ataúdes) ?
¿Aceptación del misterio o resignación frente a todo acontecimiento histórico posible?
Aquí se trata de elegir.
Pero es una elección pesada que compromete toda nuestra conciencia y toda
nuestra responsabilidad.
Si compromete toda nuestra conciencia tal vez pueda sobrepasar los límites
de nuestras posibilidades puramente racionales, entendidas anaütica y empiricamente en el sentido metodológicamente más riguroso.
Es una elección que no puede prescindir del rigor del análisis, pero evidentemente el análisis sólo no basta.

so tenemos el progresismo) .
Pero si en cambio -es una hipótesis- un proyecto político se realizara
rompiendo radicalmente todos los puentes con toda determinación de la tradición, se trataría de un proyecto negador de toda cultura, como aparece
fuera de duda si se aceptan las premisas de este discurso.
Si queremos sobrepasar el limite del presente discurso sin salir de su líneai
hay que plantearse el problema de la libertad humana en su aspecto más consecuente y radical.

Si es cierto que el mito implica lo sagrado, hay que decir que ésta es la
dimensión verticitl del hombre.
Pues bien ¿ cómo es posible que el hombre sea tan radicalmente libre, basta
ser capaz de negarse a sí mismo, negando y anulando la propia raíz de sí
mismo?
Frente a las formas actuales de violencia exasperada, frente a la posibilidad de una catástrofe cósmica a la que el hombre puede llegar negando la
raíz de sí mismo, ¿ qué significado puede tener el llamado a la libertad en
contra de la exasperación de la libertad?
¿ Cómo se puede limitar la libertad sin negar la libertad?
Todo esto parece reducirse esquemáticamente a una alternativa: Trascendencia o inmanencia.
¿Apelar a un principio que trasciende la historia, pensando en W1a salvación misteriosa que sobrepasa la vida terrenal, o limitarse metodológica-

239
238

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                    <text>Su Se1ioria Ilustrísima se regresó a la Capital del Imperio, con el
sentimi811to de 110 haber lucho una visita a Ciudad Victoria como eran
sus deseos, pero la premura del tiempo y las di/icullades insuperables del
momento, le privaron de verificarlo. En conclusión, tenemos la sati.sfacción de anunciar que su Señor!a ha traldo consigo cinco sacerdotes
que han ingresado al clero de Tamaulipas, y han salido ya a sw resp,rtivas parroquias cuyos feligreses carecían hacía tiempo de pan espiritual".•
Vemos en sta crónica el respeto y cariño dispensado al Ilustrísimo Señor
Ramíre1. }' Gon7.á1ez tanto de las autoridades, familias pr.incipaJe y pueblo
en general así mismo de los redactores de la nota, la cual ha veces no deja
d ser dcf ctuosa en su escritura. ombra al comandante superior a quie11
en guida ,. remos actuar al frente de una las contraguerrillas france as
con el nombre de M. Jaquin muy aguerridamente. No se dice na&lt;la de Ja
nacionalidad del buque ''El Mosquito·• ni tampoco de la de D. David Jolly;
ambos concurren al mayor lucimiento de la de pedida. Háblm e de un agrndable paseo por el río Pánuco, lo que explica que aquellas gentes tenían mucho sentido est ~tiro y pr,ktico, cosa que nosotro hemos casi abandonado, pues
allí está eJ río Pánuco y su hijo el Tam í esperando que Turismo o el organi 1110 que. ea. l apro\ che como past'os con viaje río abajo o hacia la bocann
y en días buenos hasta altamar. ¿ Qué t'Speranios? La bahía de que s habla
ern, sin duda, la del Humo, atestada de buques nacionales y extranjero todo.
empave. ado . En fin, todo concurriendo a la gran fiesta. La nnta anunciada
la próxima vuelta del señor Obispo r Vicario Apostólico a su Vicariato (lo
llamaba Dióce. i ) . cosa que ya no e \'Crificó según el hilo de los acontccimicmtos ; de la frustrada \'Í ita a Ciudad Victoria de que otros periódir.os
infonnaron. La llegada del Ilustrísimo señor Ramírez por Tancasnequc deja
suponer que venía de San Luis Potosí. Por último se no infonna qu trajo
consigo cinco nccrdot~ para engrosar las filas del clero de TamauJipas, pero
no se nos proporcionan sus nombres. Tal fue la reseña de la visita pa~•or:iJ
y de un recibimiento magnífico en Tampico del Primer Vicario Aposrólirn
de Tamaulipas.

• Cfr.• El Cronista d, Ml:xico, pcri6dico de la capital, edición del 27 de diciembre
de 1864.

552

I

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�HACIA UN NUEVO ORDEN INTERNACIONAL

Lic.

ALBERTO

GARCÍA

GóMEz

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Aut6noma de
Nuevo León

EN EL AÑO de I 969 escribimos un pequeño estudio titulado: "De lo nacional a lo

internacional". 1 En él hacíamos mención a que dentro de las circunstancias
reinantes en aquella época, eran de observarse nuevas corrientes de pensamiento que necesariamente reflejaban la actitud del hombre frente a los
problemas que le aquejaban, destacándose el importante proceso del tránsito
de lo nacional a lo internacional, en una etapa que se propiciaba un cambio
hacia planos distintos. Todos los signos apuntaban hacia un nuevo sistema
internacional.
Como determinadas circunstancias y acontecimientos lo ponen de manifiesto,
algunas ideas inspiradas en doctrinas, cuando no las doctrinas mismas, se han
venido modificando o substituyendo a otras que tuvieron su vigencia en el
orden de lo nacional, para incorporarse a ese proceso de integración internacionalista. De hecho, nuevas fuerzas -como la presencia de nuevos Estados--,
el notable progreso científico y su derivación tecnológíca y la no menos significativa explosión demográfica a escala mundial, así como nuevas influencias
ideológícas que han dejado sentir su presencia, han colocado a los hombres
en diferentes zonas o bloques de pensamiento y de acción. También se advierte, frente al fenómeno natural de agrupamiento internacionalista, el stntoma de una pretendida nueva forma o te.ndencia internacionalista, distante
en ser y fines de la primera corriente señalada.
GARaÍA GÓMEZ, Alberto, ''De lo nacional a lo internacional", Anuario del Centro
de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Vol. lo.
1969, Pág. 597.
1

555

�Ahora, con la existencia de la Organización de las Naciones Unidas, en
un segundo intento de agrupamiento más viable y universal, es la más importante manifestación del carácter internacionalista.
De por sí la propia Carta de las Naciones Unidas proclamaba en sus
Propósitos y Principios, no solamente "Mantener la paz ,i la seguridad internacionales" -fundamento básico de tal organización-, sino, además, en el
contenido del Artículo I, inciso 2, se habla también de "Fomentar entre las
naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad
de derechos y al de la libre determinación de los pueblos y tomar otras medidas
adecuadas para fortalecer la paz universal" y en el 3, se dice: "Realizar la
cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de
carácter eco116mico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estímulo
del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos,
sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión ... ".
La precedente exposición del contenido del Artículo I de la Carta, permite
advertir que la Humanidad se percataba de que para asegurar los valores
primarios de la paz y de la seguridad internacionales, era necesario tener
presentes otros importantes factores constituidos por las grandes fuerzas que
han irrumpido en el mundo actual, destacándose en primer plano las económicas, debido a muy marcadas desigualdades, a in justicia, tales como la
explotación y el colonialismo, para no citar sino Jas más evidentes, en un
mundo agitado por graves tensiones.
Lo anterior necesariamente ha repercutido en el Derecho internacional.
La concepción tradicional de la simple finalidad de las relaciones internacionales entre los Estados, se ha visto enriquecida para dar paso a nuevas
circunstancias y a demandas imperiosas de los pueblos que antes fueron
postergados, destacándose sus reivindicaciones a una participación más justa
y equilibrada en lo económico.
El Dr. Adolfo Miaja de la Muela/ en una sumamente interesante Ponencia,
al referirse a los aspectos económicos del Derecho internacional clásico, dijo
Jo siguiente: "El intento de una primera aproximación al tema objeto de
esta ponencia no puede ser por menes de tomar como punto de partida
-siquiera sea con la máxima sobriedad- el hecho de que las relaciones
• MIAJA DE LA MUELA, Dr. Adolfo, Anteproyecto de Ponencia al Undécimo Congre•
so del Instituto Hispano-Luso-Americano-Filipino de Derecho Internacional, bajo el
titulo de Principio.r y Reglas Fundamintales del Nuevo Orden Econ6mico Internacional.
Madrid, füpaña. Octubre de 1976.

556

económicas no han estado nunca absolutamente carentes de una normatividad
internacional.
La vigente desde los Tratados de Westfalia hasta la guerra de 1914 a
1918, que, brevitatis causa, llamamos 'Derecho Internacional Clásico', parece
la más alejada de aquella posibilidad en virtud de dos consideraciones: la.
La configuración del Derecho internacional como orden normativo regulador,
exclusiva o casi exclusivamente, de las relaciones entre los Estados; 2a. La
concepción económica (Fisiocracia, Escuelas clásica y neoclásica) y política
(Liberalismo en sus diferentes matices) , tendientes a minimizar la actividad
económica del Estado, tanto en el orden interno como en el internacional.
Aún dentro de aquel clima económico-político, caldo de cultivo de los
avances del régimen capitalista, una puesta en total del laissez f aire, lai.rsez
pa.sser, resultó irrealizable. Sin hablar de las intervenciones de cada Estado en
sus cuestiones económicas internas, en lo gue afecta al ámbito internacional,
es fácil dejar constancia de los siguientes hechos:
a) El comercio internacional, aún desarrollado por particulares, actúa en
el marco de unos Tratados de Comercio y Navegación que los Estados conciertan según sus necesidades de cada momento, casi siempre al compás de
las oscilaciones de péndulo librecambismo-proteccionismo.
b) La regulación convencional del Derecho bélico se logra en el siglo XIX
merced a una serie de transacciones entre los diferentes intereses implicados
en el comercio marítimo en caso de gue1ra.
c) Algo análogo ocurre con la tendencia al establecimiento de un régimen
internacional para ríos estrechos y canales en tiempo de paz o de guerra,
ámbito en el que fue más fácil la coordinación de intereses.
d) El planteamiento de conflictos de leyes en materias comprendidas en
el despliegue internacional del comercio y de la navegación. Tales conflictos
ven su solución atribuida a las reglas de Derecho internacional privado, rama
jurídica que si, en principio, forma parte integrante del Derecho interno
de cada Estado, es más susceptible que otras de una codificación internacional,
cuyo inicio tiene lugar antes de 1914.
e) Posibilidad, cuya puesta en práctica también comienza en este periodo,
de una regulación uniforme de ciertas materias correspondientes al comercio
terrestre y al marítimo, bien por vía convencional, bien por el despliegue de la
autonomía de la voluntad, conducente a la adopción de cláusulas contractuales uniformes y aún a la creación de usos comerciales incorporados al
Derecho mercantil de diferentes Estados."

557

�El propio autor señala que "De este panorama, se deduce que si bien el
Derecho internacional clásico no podía desatenderse ni se desatendería de
los fenómenos económicos, la regulación que les proporcionaba era tan precaria como falta de unidad sistemática.
En efecto, parte de esta regulación caía en el ámbito del Derecho internacional público, mientras el resto de ella quedaba afectado a la rama jurídica,
sólo en mínima parte internacional, denominada Derecho internacional
privado".
De la exposición que antecede es posible encontrar indicios, tanto de princi-

pios como de reglas, que los tratadistas señalan como indicativos de un orden
económico internacional, cuya naturaleza califican de facto, o bien como lo
apunta Schwa.nenberger Pseudo OTdeTs normativos_, consistentes de unos derechos y libertades naturales de naturlleza económica y de algunas reglas en
la materia tales como la prohibición de la piratería, a las que se atribuía la
calificación de normas de ius cogens. 1

HACIA UN

UEVO ORDEN INTERNACIONAL

En años recientes han aparecido nuevos conceptos que son usados frecuentemente por los tratadistas y que de no precisarse pudieran crear cierta confusión para los que no tienen tal carácter. Tal es el caso de los conceptos:
"Nuevo orden internacional", "Nuevo orden económico internacional", "Derecho internacional económico" y " uevo Derecho internacional", mismos
que requieren una debida jerarquización y delimitación tomando en cuenta
su naturaleza. Los tratadistas, por su parte, los utilizan considerándolos sólo
como aspectos parciales del necesario nuevo orden internacional y comprendiéndolos dentro del también nuevo Derecho internacional.
El tratadista Gros Espiell,' por ejemplo, en dos encuentros de Derecho y
Relaciones internacionales que tuvieron verificación en 1979 y 1980, respectivamente, sostuvo interesantes puntos de vista sobre tales conceptos.
En el primero de tales eventos internacionalistas, el autor mencionado, dijo:
"El objeto de esta disertación no es tanto la descripción de lo que se entiende
por nuevo orden internacional, y en especial, nuevo orden económico interMuJA DE LA MtreI..A, Adolfo, 0/&gt;IIJ cit., Pág. 5.
• GRos EsPraLL, Hlctor, I y 11 Encuentros d6 Derecho :y Relaciones lntemacionales,

nacional, sino será más bien un intento de analizar la relación de estos
conceptos con el Derecho internacional, a efectos de tratar de precisar si,
como consecuencia de la afirmación de ellos, es posible sostener la existencia
de un nuevo Derecho internacional económico y, en caso afirmativo, concretar sus caracteres, su contenido, sus límites y sus diferencias con el llamado
Derecho internacional clásico.
Pese a que el nuevo orden internacional es el género y el nuevo orden
económico internacional la especie, fue esta última expresión la que apareció
primero, aunque su utilización común no se remonte a más de cinco o seis
años en el léxico internacional
Fue después de que se hizo común el uso de la expresión nuevo orden
econ6mico internacional, que se comprendió que este nuevo orden no era ni
podía ser más que un aspecto parcial, una parte, si se quiere prioritaria y
esencial hoy,
más que una
internacional
de relaciones
la paz y la
Estados.

dadas las circunstanci~ de la realidad internacional, pero nada
parte del necesario nuevo orden internacional que la comunidad
debe instaurar y respetar si se quiere que exista un sistema
internacionales íundado en la justicia y la equidad que asegure
seguridad en todos los aspectos de la convivencia entre los

En la segunda de las reuniones citadas/ el embajador Gros Espiell, afirmó:
Creo que debe comenzarse por hacer una precisión que estimo que es sumamente importante y es la de que el nuevo orden económico internacional no
puede ser concebido como un intento dirigido, aislado, hermético, autónomo,
de establecer un nuevo sistema de relaciones en la materia económica internacional, desvinculado, aislado o separado de los intentos para estructurar un
nuevo orden internacional.
El nuevo orden económico internacional, para mí, debe de ser concebido
corno un aspecto, si bien, de importancia especialísima y que merece una
atención particular y prioritaria de los intentos generales para establecer un
nuevo orden internacional."
La apertura del Derecho internacional hacia el campo del nuevo orden
económico internacional es altamente significativa en el tiempo que nos ha
tocado vivir.
El nuevo orden internacional está referido necesariamente a lo económico,
tomando en cuenta sus manifestaciones a través de diversas Resoluciones

1

• Ibid.

San Luis Potosí, 1979 y Querétaro, 1980.

559
558

�de las Naciones Unidas y de la expresión de países que se abaten en muy
bajos niveles de vida. En otro aspecto, el hombre no puede ocultar su creciente preocupación frente a las graves tensiones que por hoy agitan a su
convivencia y a la permanente ex"Pectativa de la guerra nuclear.
Sin embargo, como lo afirma el internacionalista César Sepúlveda,6 en un
muy interesante estudio titulado "Fundamentos reales y formales del nuevo
orden internacional", que habría de aparecer en la revista Nueva Política:
"Cuando se habla de un nuevo orden debe haber necesariamente referencia
al orden anterior, el cual se juzga inadecuado o inservible o injusto, que debe
ser substituido por un sistema más moderno, más equitativo, más racional,
más útil y con un genuino contenido jurídico.
La indagación cortante debe principiar por analizar el orden precedente
y sus virtudes y defectos para ver lo que debe permanecer''.
Ahora bien, ¿ cuáles son esas manifestaciones acerca del establecimiento de
un nuevo orden internacional de naturaleza económica?
La reiterada decisión de establecer un nuevo orden económico internacional
--como lo declara el Dr. Gros Espiell-, 7 afirmada una y otra vez en los
últimos años por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diversas
resoluciones, pero en especial, en la 3201-VI, 3202-VI, del lo. de marzo
de 1974, que contienen la Declaración y el Programa de acción sobre el
establecimiento de un nuevo orden económico internacional; la 3281-XXIX,
del 12 de diciembre de 1974, que aprobó la Carta de Derechos y Deberes
Econ6micos de los Estados y la 3362, en especial VII, del 16 de septiembre
de 1975, sobre Desarrollo y Cooperación Económica Internacional, implica
o supone, y es importante señalarlo bien, el reconocimiento de la subsistencia
de un viejo orden económico internacional que es necesario substituir por
el nuevo. Este viejo orden económico internacional, más que un verdadero
o auténtico orden jurídico, ha sido y es esencialmente, un orden de facto; un
régimen sobre el que se han basado y, lamentablemente, aún se basan en
parte, las relaciones económicas internacionales. Se trata de un orden integrado con una mínima regulación normativa, fundada en criterios que fueron
el resultado de un sistema internacional que aceptó la explotación, la desigualdad y el colonialismo y que, consecuentemente, ha negado o desconocido
la plena e int~graJ aplicación a las relaciones económicas internacionales de
• Cita del Dr. Héctor Gros Espiell en el Primer Encuentro de Derecho y Relaciones
Internacionales. San Luis Potosí, 1979.
' /bid.

los principios de igualdad jurídica, independencia, soberanía, libre determinación y cooperación para el desarrollo con todas sus múltiples y diversas
consecuencias.
Ha sido, por tanto, un orden, o mejor dicho, un pseudorden, que partía
del desconocimiento de la aplicación de la justicia y de la equidad a las
relaciones económicas internacionales y que fue esencialmente el resultado
de una situación de facto, repito, con una mínima regulación normativa.
Este pseudorden económico internacional, antiguo o clásico, subsiste aún: La
proclamación del nuevo orden económico internacional por_ 1~ _comunidad
internacional incluso aceptando la obligatoriedad de los pnnc1p10s en que
se funda y 1~ especial relevancia de los instrumentos internacionales que lo
declaran. no ha conseguido eliminar totalmente del mundo de los hechos,
la aplicación de los criterios y prácticas del orden antiguo. De aquí la_ necesidad de luchar para que los principios afirmados en las norm~ de los ms~rumentos internacionales constituti\'OS del nuevo orden, no solo sean obJeto
de un amplio proceso de perfeccionamiento jurídico que d~be llevar a la
elaboración de nuevos te&gt;,.'tos generales y particulares, convencionales y declarativos, que vayan progresivamente ~ubriend~, todos los aspectos de las
relaciones econ6micas internacionales, smo tamb1cn para que se encaren cada
vez m;ÍS en la realidad.s
Consideramos, sin embargo, que dada la escazes de fuentes bibliográficas
respecto al tema, Ja Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados,
es el documento que condensa mejor las aspiraciones de los pueblos gue no
han alcanzado aún su desarrollo.

LA CARTA DE DERECHOS Y DEBERES ECO óMICOS
DE LOS ESTADOS
En el Décimo Congreso México-Guanajuato, del Instituto Hispano-LusoAmericano de Derecho internacional, el actual Secretario de Relaciones Exteriores de México, Licenciado Jorge Castañeda, presentó ':111 inter~sante An. t de Ponencia a acerca del ahora instrumento mtemac1onaJ, que
t
epro) ec o
• , d M ' · al
· ., el es tudi o y. la dtSC' usión de tan importante aportac1on e ~ cxico
penrut10
campo de las nuevas relaciones económicas en el mundo.

'/bid.
M d 'd
• 15-27 de Septiembre de ]974, Publicaciones de la Secretaría General
:i. rr ,
1974, España.

560
561
humanit:u-36

�En la parte relativa a los Antecedentes de la Carta, señal6 el hoy Canciller
Castañeda, lo siguiente:

1. "En el discurso que pronunci6 ante la III Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD III), el Presidente de
México, Licenciado Luis Echevenfa, después de examinar diversos aspectos
de la cooperación económica internacional, de señalar el carácter injusto de
las actuales relaciones entre países en desarrollo y países desarrollados y
de advertir el escaso éxito logrado en obtener un cambio en esa situación,
propuso que se elaborara, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, una
carta que enunciara los principales derechos y deberes económicos de los
Estados. El Presidente de México indicó que dicha Carta debía ser complementaria de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Al explicar su propuesta, afirmó que no era posible establecer un orden justo y un
mundo estable en tanto no se crearan obligaciones y derechos que protegieran
a los Estados débiles.
2. Aunque no presentó propiamente un esbozo de carta, el Presidente
Echeverría indicó en su discurso algunos de los principios que consideraba
indispensable incluir en ella, a saber: la libre disposición de los recursos
naturales; el derecho de cada país de adoptar la estructura económica que le
conviniera y a regular la empresa privada; la abstención del uso de presiones
sobre otros Estados; la supeditación de las inversiones extranjeras a las leyes
nacionales; la prohibición a las empresas transnacionales de inte1venir en los
asuntos internos ·de las naciones; la abolición de las prácticas discriminatorias
del comercio de exportación de los paíse~ en desarrollo; las ventajas económicas proporcionales según los niveles de desarrollo; la necesidad de acuerdos que garantizaran la estabilidad y los precios justos de los productos
básicos; la convenjencia de una amplia y adecuada transmisión de la ciencia
y la tecnología, a menor costo, a los países atrasados; y la provisión de mayores recursos para el financiamiento del desarrollo, a largo plazo con bajo
tipo de interés y sin ataduras. También hizo un llamado para una mayor
participación de las naciones en desarrollo en la solución de los problemas
económicos y financieros internacionales.
3. La propuesta del Presidente Echeverría fue aceptada primero por el
Grupo Latinoamericano y después por el llamado Grupo de los 77. Con
el apoyo destacado de la Delegación de Chile se elaboró un proyecto de
resolución que recogió esa iniciativa. En definitiva, la Conferencia aprobó
la R!!solución 45 (III) por la que se decidió constituir un Grupo de Trabajo
que elaborara un proyecto de Carta, el cual debía estar constituido por 31
Estados designados por el Secretario General de UNCTAD conforme a una

562

adecuada distribución geográfica. Una vez elaborado, el proyecto de Carta.
debía ser enviado a los Gobiernos de los Estados Miembros de la Conferencia
para que formularan sus observaciones, en el entendido de que el Grupo de
Tra.bajo debería continuar el examen del proyecto a la luz de dichos comentarios y sugestiones. Asimismo, la Resolución decidió que la Junta de Comercio
y Desarrollo examinara con carácter prioritario, durante su XIII Periodo
de Sesiones, un informe del Grupo y las observaciones de los Gobiernos para
remitirlos, con sus propios comentarios y sugestiones, a la Asamblea General.
En resolución del 19 de diciembre de 1972, la Asamblea General decidió
aumentar el número de miembros del Grupo de Trabajo de 31 a 40, a efecto
de dar cabida a varios países que tenían particular interés en participar en
las labores del Grupo, y que no habían podido ser designados inicialmente
por el Secretario General. En especial, Chile e Irak habían manifestado interés
en formar parte de él.

4. La Resolución 45 (III) decidió que el Grupo de Trabajo, al redactar
la Carta, utilizara como elementos fundamentales los principios que habían
sido aprobados por 1a Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio
y Desarrollo en su Primera Sesión; todas las propuestas y sugestiones presentadas sobre este tema en el curso de la tercera sesión de la Conferencia en
Santiago; las demás resoluciones pertinentes, adoptadas dentro del marco
de las Naciones Unidas, en particular la Estrategia Internacional para el
Segun~o Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo; y los principios
enunciados en la Carta de Argel y en la Declaración de Lima. Como puede
apreciarse, la propia Resolución 45 (III) que estableció el Grupo de Trabajo reconoció que al elaborarse la Carta debían tenerse presentes sobre todo
nquellos principios que tornan en cuenta y favorcen la situación de los países
C!1 dc-s::arollo."
Por último~ acerca del terna, no podríamos dejar de citar las palabras del
eminente internacionalista hispano, Dr. Adolfo Miaja de la Muela 10 -ya
mencionado-, en lo que re.specta al nuevo Orden Económico Internacional.
"Acaso, por la rapidez con que se suceden los acontecimientos en el vertiginoso mundo actual, sin que nadie discuta este papel primordial del desarrollo, la posibilidad de sus avances parece ligada con la solución de otras cuestiones, que no era satisfactoria con la aplicación de reglas jurídicas propias
del orden económico capitalista.
Es probable que la reacción contra este orden haya sido el impulso fundamental que ha llevado a los Estados portadores de reivindicaciones más ra-

'º MIAJA

DE LA MuELA,

Dr. Adolfo, Opus Cit., Pág. 12.

563

�dicales -el grupo llamado inicialmente de los setenta y siete, hoy integrado
por cerca de un centenar de Estados-- a no contentarse con exigir medidas
para el desarrollo económico, sino también reivindicar la creación de un
orden económico internacional nuevo que sustituya al que se estima injusto
y, en parte, caducado. Seguramente, poco más que el énfasis en esta reivindicación exista en el cambio de nombre de Derecho internacional del Desarrollo por Nuevo Orden econ6mico internacional proclamado, justamente
con un Programa de acción para su establecimiento, por las Resoluciones
3201 y 3202 (S. VI)) adoptadas en el VI Período extraordinario de sesiones
de la Asamblea de 1 de mayo de 1974.
El cambio de perspectiva es, probablemente, de mayor interés que por lo
que pueda tener de ampliación de contenido del Derecho internacional del
desarrollo, en lo que supone de ofensiva frente a un orden económico internacional viejo que todavía conserva, al menos en parte, su vigencia. En el
punto 2 del Preámbulo de la Resolución 3201 (S. VI) se lee:
"El actual orden económico internacional está en contradicción directa
con la evolución de las relaciones políticas y económicas internacionales
en el mundo contemporáneo. Desde 1970, la economía mundial ha e.Yperimentado una serie de crisis graves, que han tenido serias repercusiones, especialmente sobre los países en desarrollo a causa de su mayor
vulnerabilidad, en general, a los impulsos econ6micos externos. Los
países en desarrollo se han convertido en un factor poderoso que hace
sentir su influencia en todas las esferas de la actividad internacional;,.

económico. Es curioso observar que en la Memoria que el Secretario General
de las Naciones Unidas presentó a la vigesimanona reunión de la Asamblea
en 1974 no se dedica un capítulo especial al VI Peri":!o Exraordinario de
sesiones que solamente, de manera levísima es aludida en la Introducción,
publicada aparte, de aquella Memoria
Puesta en marcha la Estrategia para el desarrollo como programa para su
se~nda Década, en ella tiene su marco natural el nuevo orden económico
internacional.
No obstante, en cuanto al nuevo orden económico internacional excede en
mucho a lo que de vigente existe ya en el Derecho del desarrollo, es explicable
que el impulso promotor de la nueva ordenación se haya orientado en una
dirección jusnaturalista, consistente en ]a proclamación de la Carta de los
derechos y deberes económicos de los Estados.
Antes de que la Asamblea General de la O.N.U. la aprobase por su Resolución 3281 (XXIX) de 12 de diciembre de 1974, el Instituto Hispano-LusoAmericano de Derecho internacional tuvo conocimiento de su génesis, a través
de tan documentado como objetivo Anteproyecto de Ponencia de nuestro
eminente colega el embajador Jorge Cartafieda,.1 3 adoptando en el Décimo
Congreso (México-Guanajuato, 1974) unas alentadoras Resoluciones sobre
aquella Carta, entonces en estado de proyecto aún."
Largo y penoso es el camino de la paz, pero ciertamente que el establecimiento del nuevo orden económico internacional puede ser y es, un eficiente
medio que lleve a ella.

Sin necesidad de mayor precisi6n, es suficiente este párrafo para comprender que el "nuevo orden" proclamado contenía en 1974 -y, acaso también
hoy-- mayor dosis de reivindicaciones revolucionarias que de afirmaciones de
reglas jurídicas con vigencia efectiva.
Es justo señalar que en este caso -agrega el Dr. Miaja de la Muela- la
calificación de revolucionario no resulta intercambiable o sinónima con la de
utópico. Merece el nombre de utopía la construcción intelectual de unas proposiciones, seguramente de realización deseable, pero insusceptibles de encarnar
en la realidad actual o en la de un futuro inmediato, cualquiera que sea la
suerte que les reserve un porvenir más lejano. En cambio, el nuevo orden
económico internacional, aparte de lo que ya pueda contener de vigente,
posee los medios para una evolución no demasiado lenta y, dentro de las
previsiones humanas, irreversible.
La Resolución 3201 (S. VI), pese a lo avanzado y completo de su contenido, se inserta claramente en la línea del Derecho internacional del desarrollo

564

11

Opus cit.

565

�DERECHO Y ESQUIZOFRENIA
(Fenómeno social y salud mental)

FRANrusco RuBÉN

DELOADo MARTÍNEz

Doctorado en Derecho
Diplomado en Filosofía
Bachiller en Filología Clásica

Si LA SALUD MENTAL no se identifica con la vida social en cuanto fenómeno
humano formalmente tal; o mejor, sj la salud mental no coincide con la
ausencia de delito, de crimen o de pena y de castigo ¿qué relación guarda
la vida social con la salud mental? Esta pregunta abarca una problemática
por demás complicada en nuestros tiempos, ya que la Biología, la Medicina,
el Derecho, la Farmacología, la Psiquiatría, la Religión, la Sociología, la Ecología y otras ciencias o disciplinas o industrias y técnicas aspiran a buscar
o aparecer ser la exclusiva solución y la única salvación del ser humano en
general y en concreto de la salud del ser humano y específicamente de la
salud mental del mismo.
Sin entrar en la discusión total y comprensiva de esa problemática en
estas líneas vamos a ocuparnos de un tema que nos pueda dar luz sobre
esta pregunta. El tema presenta dos palabras aparentemente extrañas la una
a la otra y sin relación alguna entre sí; ellas son DERECHO y ESQUIZOFRENIA. Ambas en cuanto a la Psicofilología que producen o contienen y en cuanto se relacionan con la vida humana de modo importante,
aunque no esencial y único; aquí me interesan como palabras cuyo contenido
puede presentarse como paradigmático de la vida social y de la salud mental.
La vida social no es agotada por la idea de DERECHO, aun cuando le
sea esencial y trascendente; la salud y menos la salud mental es agotada por
la idea de ESQUIZOFRENIA, aunque estén relacionadas grandemente la
una y la otra.

567

�Por otra parte las ideas de orden, de progreso, de respeto, de mutua convivencia y hasta de amor y de servicio, están necesariamente ligadas a esas otras
ideas de DERECHO y ele ESQUIZOFRE. IA de una manera sutil y desconocida, pero efectiva y perseverante. Las ventajas de las ideas del DERECHO y las desventajas, debilidades y enfermedades comprendidas bajo b
idea de Esquizofrenia son vividas por todas las personas en general; sin
embargo formalmente las realidades a que se refieren no son vi-..;da:, por fas
personas; reciben además otros nombres y otras categorizaciones. Buscando
un punto de unión entre ambos sistemas de ideas que de modo diferente se
refieren a las mismas realidades encontramos en la Psicofilología de la palabras un método út.il para lograrlo.

inglesa y alemana, no preponen a e te elemento el prefijo DES, D o DI del
español, francés o italiano respectivamente.

El DERECHO en su ambiente psicofilológico, 1 en cuanto produce un
fenómeno cultural humano y psicológico, significa lo "dirigido", lo "recto·•;
aunque con una modificación fonética que hace pensar en una modificación
en el concepto mi. mo. Lo "dirigido", 'lo recto", se convierte en ' de-recho·•;
de modo semejante como "tracto" se convierte en "trecho'. La razón de la
modificación se puede explicar de muchas maneras siendo la más evidente
y probable la existencia de dos formas de la misma palabra esencial, q11c
cambia accidentalmente por razones prácticas y así aunque se tratn de b
mi ma realidad, el lenguaje culto dice "tracto', lo que el lenguaj otidiano
dirc "trecho"; esto mismo genera cierta comodidad en la palabra DERECHO
para expresar adecuadamente fa idea indicada. Las palabras '•directo'' o
"dirigido'', si bien e=-:pre an claramente la idea de justicia, de rectitud y de
"honradez'', no tienen una relación directa a la realidad humana, aJ fenómeno
psicofilológ'ico de la palabra; simbólicBmcnte su cont nido no es lo suficientemente claro para dar a entender unívocamente la idea señalada.

Creemos ser esta la razón por la cual en español no se usa DESRECTO,
o DESREGIDO sino DERECHO; la modificación *RECHO vendría a
i:1dkar una negación de la negación con el resultado consiguiente de afirmar
la idea positiva de rectitud y de justicia. Otra explicación más general y mús
aceptable de esta aparente contradicción entre la idea de DERECHO y de
re~titud y de justicia parece encontrarse de una manera suficientemente
romprensible y evidente en la comparación de DERECHO con las palabras
compuestas por la misma raíz del radical *RECHO 3 como es por ejemplo
RITO y RITMO. Compuestos de estas palabras tenemo en griego ARITMOS
(aed)µoq) de donde se deriva ARITMtTICA. ARITMOS está compuesto
de un elemento privativo que es el A (a) y otro elemento radical que es
RITMOS (edJµoq); ARITMO por tanto significa la "negación de

La palabra DERECHO en español tiene su correspondiente en francés
DROIT y en italiano DIRITIO; la palabra alemana para expresar e ta
idea es en c-ambio RECHT y la ingl •sa RIGHT. Como es evidente, el elementn
RIGHT v RECHT corresponden ~--ractamente al elemento *RECHO 2 d,,I
e pañol; *ROIT del francés y *RITIO del italiano; las lenguas germánica .
' Cfr. DP.LGAoo, F. R., "Una incursión psicoülológica en Derecho", Humánitas,
úmero 13, pp. 131-135; e·tas refle..xiones son una ampliación de la, ideas eicpresad:i,
en dicho articulo.
• Los fonemas *RECHO, ROIT, *RITTO, no existen en realidad sino formando
la palabra DERECHO, DROIT, DIRITTO, respectivamente; los presentamos a~í
únicamente para poder analizar claramente las palabras en cuestión. Esto sii1 embargo
no prejuzga la cuestión de la existencia de voces o fonemas que coinciden con los indicados en eltex:to.

568

Este elemento DES, Do DI expre a la negación, limitación o desviación del
significado de la raíz: así por ejemplo en "desligado" -des- indica la
negación o limitación de li~ado o también se podría decir mal-ligado: de
modo que DERECHO sería en tal caso la negación de RECTO o REGIDO
o también lo mal-RECTO o mal-REGIDO o lo limitadamente RECTO o
limitadamente REGIDO¡ con lo cual aparece una contradicción no sólo con
las palabras derivadas del germánico, el inglés y el alemán sino con la idea
comúnmente aceptada de DERECHO como lo "REGIDO", lo "RECTO"'
y otras parecidas.

RITMO".
A e ta idea en otras lenguas se le llama 'úMERO; así en espaíiol;
NUMERUS en latín; NUMBER en inglés; NUMMER en alemán; 1 MERO
1:11 francés; NUMERO en italiano. ARlTMO
y ú !ERO si.,niiican lo
mismo: una en griego y la otra en español y en otras lenguas; sin emharr,;o
el modo como cada una describe el fenómeno que se quiere expresar es di ven o ¡
mientras que ARITMOS describe un contenido que significa una neo-ación
de RITMO; NOMERO describe un contenido que significa una acción
motivadora comparable a las órdenes o Yoluntades divinas que necesariamentr.
tienen que ser cumplidas; es decir a los actos in tintivos e impulsivos qu ·
son ARITMOI (aedJµoi) o sea "los no determinados según un período
concreto de veces''· en los términos de la P icología del inconsciente podría 1

'

1 La raíz del fonema RECHO la podemos encontrar en la forma RE sea en
11
forma cero •R; sea en su forma de alternancia *RE o •RA. En sánscrito la radie.al es
REGH. Cfr. V. Fointoynont, p. 50.

569

�ser identificados como constituyentes del ELLO o ID en contraposición del
YO o el SUPER-YO.
Otra voz en la que se usa la raíz del radical RECHO o RITO es la misma
palabra RITO; esta palabra se entiende como "costumbre" o "ceremonia"
o también como "conjunto de determinaciones para llevar a efecto el culto
y las ceremonias", es decir el RITO es algo determinado y fijo, lo cual sin
embargo no significa que sea algo muerto y sin vida; sino que al contrario,
es lo por la misma vida sometido a las recurrencias concretas periódicas,
convirtiéndose en algo concreto y determinado; algo no dejado a la libre ocurrencia o impulso de las personas. El DERECHO en este contexto debe, en
conclusión, concebirse como un DES-RECHO, es decir como un DES-RITO;
esto hace referencia a que el DERECHO aun describe el mismo fenómeno
c¡ue el RITO, el NUMERO, la costumbre y 1a moral, lo hace de un modo
diferente; la diferencia y diversificación de esa descripción se encuentra en
que el DERECHO es algo determinado y no fijado; algo no repetido peri.6dicamente; es algo no instintivo y tampoco impulsivo; es algo que no es
costumbre y tampoco moral; ¿ por qué se puede decir todo esto del DERECHO? Porque aunque es algo que segura y ciertamente sucederá; no está determinado por nadie sino por la existencia misma de la persona humana. Si el
rito depende de los fenómenos cósmicos; si obedece al principio del año y
fin del mismo; así como a las estaciones y al sucederse del día y de la noche;
el DERECHO en cambio no está determinado por nadie sino por la existencia misma del ser humano, el cual ciertamente tiene necesidades fijas y bien
conocidas; más aún, necesidades periódicas y recurrentes; sin embargo esa
certidumbre, esa periodicidad, esa fijeza y recurrencia, no impiden la libertad del individuo; al contrario, al individuo mediante el dominio de ellas
o la libre sujeción a ellas toca desarrollarse y realizar su propia existencia.
Por esta razón la definición del DERECHO como "la facultad de usar o de
abusar de las cosas" se entiende más claramente que en ninguna otra !\Ítuación, ya que en el RITO no se puede usar de las cosas, ni abusar de ellas;
en el NOMERO no se puede i1sar de las cosas y no se puede abusar de
ellas. El ABUSO en la definición del DERECHO se refiere a la facultad
de CONSUMIR las cosas o más fom1almente de ºusar de las cosas aún
hasta su consumación si así se quiere". En los RITOS en cambio y en los
NúMEROS no se deja lugar a la libre voluntad; sino que siguen un orden
fijo y determinado; en el RITO y en el NúMERO no hay libertad.
EL DERECHO no es RITO; no es NÚMERO; ¿ pero será AR1TMOS
y
RITMO existe una diferencia apenas perceptible y consiste en que RITO es

(aedJµo~), NO-RITMO, NEGACION del RITMO? Entre RITO

570

un sustanti\'O agente que significa "la acción de mover o de correr o lo que
corre y mueve" y en este caso se refiere a lo que se mueve o corre porque se
repite y vuelve. RITMO en cambio es un adjetivo o participio pasivo que
significa. una acción, tomando de este modo el significado de sustantivo. La
idea concreta que expresa se refiere a la música medida por compases, acentuando el sentido de recurrencia periódica e incluyendo la regularidad de
los períodos que se suceden unos a otros. El DERECHO no es ni RITO ni
RITMO, aunque participe de la idea de ambos, en un plano secundario
derivado e indirecto.
DERECHO en latín se dice JUS con lo cual se nos aclara la idea cid
DERECHO. La palabra JUS o tiene su origen en una lejana raíz' o la encontramos llena de misterio en la fórmula consagrada IOUS! SALUD: b
cual puede ser una abreviación de los nombres IOVIS PATER o IUSPATER
que después evolucionó hasta el nombre conocido como JÚPITER de la fitología griega y latina; en ella se llama así el PADRE de los DIOSES, ZEUS
en griego (Z1:v~). IOVIS, IOUS, JUS pertenecen a un mismo grupo de
conceptos relacionados entre sí por la Psicofilología de todos ellos; como
encontraremos en seguida. 5
Sin poder definir exactamente que así sea, ya que nos faltan elementos
científicamente comprobados para hacerlo, sí podemos afirmar que la palabra
latina que se usa para designar el DERECHO, IUS,8 tiene una relación
directa con la alimentación y concretamente con la acción de "aumentarse
y acrecentarse con el alimento" primariamente el recibido de la propia madre
y secundariamente con todo alimento sea liquido o sólido No por caso se suelen
unir las palabras IOVISPATER, IUSPATER; puesto que PATER 7 hace
relación y significa claramente la acción de beber, aunque después signifique
también "el que protege", "el que defiende".
En español la forma IUS se usa en palabras derivadas del genitivo singular
IURIS; así tenemos JURISPERITO, JURIDICO, JURAR, JURAMENTO:
• Cfr. MEILLl!.T-Vi!.NPRYES, Trait, de Grammair, Compa,, des Langues Classique,
p. 402, Remarques, JI.
• "II. Les deux mou rus (qui répond a skr. rávah "es pace libre") et ius ( dont l"~t
tiré l'adjective iustus de *ioucstos, abJ. iouestod=iusto SW' la pierre trouvé au Forum)
supposent des primitifs •rouos, *iouos, avec un traitement pareil a celui de deu~ (&amp;111) ;
•rous et *ious ont finalmente abouti a rus ius (&amp;107). Le nom du "jus", ius, deu."X
theme racine (skr. yuh 'bouillon'), a eté ramené a la mcme ílexion.", MEILLETVEND11.Yts, 1, c.
' MEU.LET-Vi!.NDRYES,

1. c.

' Dm.oADO, f. R., "PatOll, Matos; Padre
pp, 4-99 y

y

Madre", Humánita~, Número 18, 19i7,

SS.

571

�todo lo cual necesariamente crea en el espíritu la idea de alimento, de alimentación, sea líquida, sea s6lida; junto con la riqueza inmensa que esta
idea tiene para la vida humana, sea simb6licamente, sea semiótica o semánticamente. Otras palabras en español en las cuales se usa el IUS son JUEZ
y JUDICIAL, las cuales son abreviaciones o correspondencias de las latinas
JUDEX, JUDICIALIS y se entiende como JUEZ al que reparte el DERECHO, diciéndolo; JUDICIAL se entiende como el adjetivo del sustantivo
señalado.
Con la etimología de la palabra DERECHO llegamos claramente a la
conclusión de que el DERECHO se refiere cierta y primariamente a la alimentación y en forma de "FACULTAD PARA USAR AUN HASTA EL
ABUSO de la cosa propia", como reza la definición más frecuente del DERECHO en general en cuanto es una realidad subjetiva. El ABUSO se
refiere al uso que incluye la consu'lción de la cosa; es pues vidente que
se trata del alimento; del que evidentemente y primariamente se puede decir
''usarlo hasta consumirlo".
El DERECHO en este ambiente determinado por las reflexiones que hemos
escrito se encuentra asociado también con la SALUD; no tanto y solamente
en la fórmula IOUS! SALUD, que en un ambiente de religión y de misterio
se encuentra usada en la antigüedad, sino también en cuanto la SAL UD se
concibe asociada con d bienestar, la felicidad, la satisfacción, la cual inclu, e
sobre todo alimento, aunque simbólicamente se pueda referir a otras situaciones de la vida del ser humano, como por ejemplo al matrimonio y al
nacimiento. El Derecho incluye la salud y de este modo nos encontramos
relacionando el DERECHO con la MEDICINA; en cuanto ésta tenga alguna
relación con la salud y la alimentación.ª La rama de la Medicina con la
cual más claramente nos interesa ahora relacionar el DERECHO es la
PSIQUIATR1A, LA PSICOTERAPIA, EL PSICOANÁLISIS y todas las
ciencias y técnicas afines; sea porque el IUS se puede concebir como PSIQUE O ; sea porque con el pasar de los siglos la trascendencia del DERECHO
• Filológicamente y consiguientemente hist6ricamente, la relación entre el DERECHO
y Ja MEDICINA es mucho más cercana de cuanto se pudiera creer; así por ej., tene-

mo un sustantivo antiguo *meddicationem, acusativo de un nombre abslracto sacado
de medclix "juge, magistrat''. Es decir en osco-umbro lo que nosotros \lamamos MEDICACIÓN, MtDICO, claramente significa "JUEZ, MAGISTRADO"; JUICIO.
Cfr. los datos en MEILLET-Vl:NURYES, o. c., p. 460.
• La posibilidad de concebir la PSIQUE como JUS estriba en que la PSIQUE se
entionde también como energía; e igualmente el JUS como energía, es decir como
fuente de energía, el alimento y de este modo como ZEN, SOUL, ALMA, SEELE, etc.

572

haya permitido la aplicación de la idea a otras necesidades relacionadas
parcial o totalmente con el alimento y la alimentaci6n.10
La palabra SALUD dice relación con la alimentación y nos consta por
la etimología de la palabra, que siendo en español SALUD es en LATlN
SALUS; SALUTE en italiano y SANTÉ en francés; HEILE o GESUNDHEIT en alemán y HEALTH en inglés. i tenemos en cuenta que en las
lenguas indoeuropeas la S con frecuencia se convierte en H y viceversa, la
etimología de SALUD depende de una raíz o radical de forma *SAL, *HEIL,
*REAL, *SAN, *SUN; el significado de este radical lo podemos deducir del
homérico OLOS (ovloS"), de *OLFO (en latín: sollus et salvos; sánscrito
SARVATH; "tout entier" en francés; "sano y salvo" en español. "Tout entier"
en francés y sano )' salvo en español dicen una relación esencial al alimento
y a la alimentación, ya que la integriclld y la entereza están relacionadas
como es evidente con el enterarse; "enterarse" por otra parte está relacionado
con el "alimento del pecho de la madre"; de ahí "íntegro"; "entero";
"integridad''. De este modo la SALUD, el "salvarse", el enterarse, el tener
conciencia, significan "estar sano" o sea "bien alimentado.,.
Por otra parte la raíz indú: SAN, significa servir y amar. Esta raíz se
asemeja al griego SAO ( S"ªru) y al SANO latino. En esta raíz no aparece
directamente el significado relativo a la alimentación; sin embargo indirecta.lllente sí en cuanto la alimentación incluye el amor y el servicio. Además,
el amor y el servicio dicen relación directamente con la MEDICINA la cual
es concebida originariamente como cuidado, atención y reflexión. 11
EL DERECHO, en conclusión, desde el punto de vista psicofilológico, incluye
esencialmente una relación a la alimentación; al mismo tiempo incluye una
relación más o menos directa a la salud y a la sanidad. La salud además
dice relación a la salvación. Etimológicamente la salvación es la acción de
salvar, o bien, producir la SALUD, es ALIMENTAR.
El concepto del DERECHO es de este modo trascendente, estrechamente
ligado a la realidad humana histórica, visible y apreciable en toda la vida
humana y en toda vida humana, la cual depende primariamente y en esencia
de la alimentación. Una reflexión semejante podemos hacer al hablar de
la LEY, en el sentido de que la primera ley es ésta: "buscar el alimento"; en
griego ley se dice NOMOS (N oµor;) ; la raíz de la palabra y el ambiente
psicofilológico de ella hace referencia a la distribución de los campos para

10

Cfr. supra.

u Cfr. MEILLET-VENDRYEs, o. c., p.

400.

573

�pastar, para dar alimento a los ganados y finalmente ocupar, poseer y administrar; además la palabra está relacionada con otra de la misma raíz
NEMOS (N eµor;) y que significa directamente "pasto". Además del significado concreto, poéticamente se relaciona con la verdad, con el "pasto para
las almas": los caminos y mandamientos del Señor; es decir el DERECHO
y la LEY. Uno de los poderes que se solían atribuir a las autoridades en la
antigüedad es la de Pasto.res de hombres/ 2 es decir REYES, quienes se
supone buscaban el pasto para el ganado y lo distribuían entre los demás,
señalando a cada uno su lugar;15 de ahí el poder pastoral cuya formulación
sin embargo en la actualidad no es fácil encontrar, no sólo en el consciente,
sino ni en el inconsciente de las personas; ya que en nuestra época predomina
otro tipo de organii.ación social y jurídica, la llamada industrial, en la cual
el contacto de la vida con el ganado, con las ovejas, con la alimentación de
las personas y de los animales, con los alimentos frescos, se ha reducido notablemente. Es importante sin embargo señalar el paso del derecho al alimento,
al derecho de propiedad, que incluye primariamente el espacio vital en que
se desarrolla la persona, en el cual "se alimenta". De este modo el DERECHO
originalmente relacionado con la necesidad de alimento, que es la fuente de
la salud y de la sanidad y salvación; poco a poco .se ha ido relacionando
con otras realidades humanas igualmente necesarias para la salud y para la
sanidad o necesarias indirectamente para lograr la una y la otra. La psicofilología del DERECHO relacionada con el tema que estamo tratando
coincide claramente con la definición del DERECHO: "la facultad ele usar
incluso hasta el abuso si se quiere de la cosa propia"; 'basta el abuso si se
quiere" significa "hasta la consumación de la cosa si se quiere',
Porque el DERECHO indique la necesidad humana básica y esencinl de
alimentarse con todas las consecucnc-ias de ello deducidas históricamente y
deducibles en el futuro· no por eso e.xi te y e respetado y admitido. La
limitación humana puede no sólo dificultar y satisfacer esa necesidad. sino
aún negar la posibilidad de satisfacerla; con lo cual, como es evidente, se Je
niega a la persona o personas la existencia, la salud, el estar sano y la
salvación. El negar de este modo la existencia al ser humano constituye una
violencia extrema y por lo mismo su cita las reacciones más \'iolentas ori inando así directa o indirectamente las guerras; según el antiguo principio:
"es lícito repeler la fuerza con la fuerza"; aunque se tenga que llegar a la
c-onclusión de que prevalece "el derecho del más fuerte". Al más débil, al
vencido, la única solución que le queda es la de la emigración o la muerte en
" O PouttB.'11 TooN ANDROPOON ( d no1µ~,, T"'" c1,,9l)O'ltQ),,).
11
Esto es cierto por lo menos de loe pueblos nómadas; es decir de los pueblos pastores.

574

,

manos de quien le niega DERECHO. De este modo se ha ido moldeando
la soci dad humana hasta llegar a nuestra moderna sociedad en 1a cual se
garantiza con la fuerza de las naciones mismas DERECHO a todo ser humano. Es decir la fuerza se pone a disposición del más débil no s6lo de lo
indh·iduos, sin al más débil de todo los derechos que es el DERECHO mi. mo,
o sea Ja necesidad de alimentarse ya que el hombre necesariamente ucumbe
}' e· sometido a esa necesidad, la cual sin una disciplina y ejercicio eficaz,
se apodera de él totalmente. invariablemente, masivamente.
En este ambiente de ideas: el DERECHO, la ALUD, 1a SANIDAD, In
LEY. la GUERRA, la PROPIEDAD PRIVADA, la MUERTE, la FUERZA,
cncuntramos otro concepto importante y fundamental en la vida humana y
es el designado con Ja palabra ESQUIZOFRE IA.
La asociación de este concepto con el DERECHO es de ha e psicofilológica; directamente no es ni histórica, ni filosófica o jurídica. Al buscar la idea
antitética al DERECHO, podríamos haber escogido otro concepto· el del
Derecho penal, fuera en forma de delito, fuera en forma de crimen; el
DERECHO penal sin embargo supone la sociedad jurídica establecida y no
existe propiamente hablando ningún delito o crimen contra el DERECHO
mismo en su acepción originaria antes descrita: ya que como hemos dicho,
en tal e-aso el crimen y el delito serían Ja negación misma del derecho mismo
y por tanto exigiría la existencia de un caos social; má, aún una situación de
guerra, de oposición violenta de dos existencias de las cuales una tendría
que seruir existiendo y de alojar la otra, fuera por la muerte, fuera por la
emigración.
Esta situación extrema aunque no se pueda decir que sea rara no es actualmente problema directo de los individuos ya que, como hemos dicho, la fucn;i
&lt;' tá puesta al servicio del individuo mismo y precisamente en los aspectos
m:ís débil del mismo como es el hacer posible la exist ncia real del DERECHO, lo ual podría sin duda coincidir con lo que se llama bien mún.
La existencia del DERECHO es la existencia de la facultad para vh·ir; siendo
la base y origen de la ,·ida el alimentarst. El ser humano que no se alimenta
n cesariamente perece de hambre e inanición. El no alimentarse y el no tener
derecho por tanto puede ser debido a que no existe la posibilidad do alimentarse; sea porque no exi te alimento suficiente; sea por que no se tiene b
fuena uficiente para hacerlo; pero puede ser también porque el ser humano
decida voluntariamente no alimentarse. En este ca o tenemos la llamada
huelga de hambre, empleada en muchos casos por indidduos notables y no
notables para hacer constar su rebelión contra ]a injusticia, contra el desconocimiento del DERECHO mi~mo; haciendo contar la ,·erdad de la situación

575

�en qu se encuentran de no poder alimentarse.u También se puede decidir
l.'l iudh·iduo a no alimentarse mediante una decisión involuntaria, es decir
inconscientemente, mediante un acto inconsciente d la voluntad lo cual
aunque parezca ilógico, desde l descubrimiento del inconsciente, sobre todo
desde FREUD, resulta perfectamente comprensible v de grande consccu ncias; en tal caso ten mos una relación del DERECHO con la esquizofrenia.
Esta relación apar ntemente extraña y bizarra, aparecerá más natural
de cuanto se pueda creer o imaginar después del análisis que haremos de la
p icofilologí.a de la palabra ESQUIZOFRE IA.

La palabra se di vid en dos elemento·: ESQt;IZO y FRENIA. El segundo
elemento FRE IA a u ,·ez puede cr dividido en otros dos elementos de
lo· cuales uno es la terminación o . ufijo y se llama -IA y el otro que podría
llamar e radical r es -FREi .
La terminación -1
un sufijo o elemento final u ado para ignifir:·1r
aspee.tos abstractos o pluralidad de objetos o frecuencia de un hecho. Un
c&gt;jemplo qu nos puede ayudar a comprender es SESOR. Señor es un . ustantivo cuya significarión está 1elacionada con el HtROE con el REY
muerto; con la señal o símbolo de otras realidades. El sustantivo euona
tiene el mismo ignificado que ESOR; pero añadiendo el carácter de frecuencia; es decir El'JOR1A es una di!!nidad de la persona que fr cucntemcnte
.. manific ·ta como E~OR. Así pues -FREN con la terminación -1 indica
el aspecto abstracto de -FRE , sea porque el significado de -FRE se repite
\"arias v1:ces; ·ea porque
aplic-a a vario objeto .
El significado de -FRE. no e fácil encontrarlo: lo diccionarios etimológicos dan el significado de FRE , FRE O ('Pe'l", cper¡'llo~) 15 como el cle
un órg~no del cuerpo y que en español sería el diafragma; poéticamente o
literariamente se concibe el diafragma como el órgano en el cual sr sienten
los afectos y las emocione del ser humano; de modo parecido a romo el
c:oro,:6n o la entraña 'S pensado como el centro en el cual ·e sienten tambi{,n
las penas, lo dolores y el amor, la compasión y en general los afecto y emociones. -FREN ría el diafragma como centro de la emociones y ele los
nfectos y -FRE IA la idea ab·tracta de -FRE ; es decir la repetición o frcruencia del sentir los afectos y emociones.
La raíz la encontramo en muchas palabras en e ·pañol; así en FRE.. E. I:
delirio furioso o violenta perturbación y e..xaltaci6n del ánimo. También ui
u De los casos mú famosos e5 el de Mahatma Gandhi; asesinado en l 9•rn.
Cfr. Fo1 'TOV ·oNT, V., s. v.

11

576

palabra técnicas como FRENOLOGfA, tratado sobre la mente; FRENOPATfA, enfermedad de la mente¡ FRENOPLEXIA, parálisis de la mente.
foualmente encontramos FREN en palabras que tienen un sentido concreto,
es decir no moral, como FRENO: lo cual se entiende un objeto duro que
se pone a los caballos en el hociro para sujetarlos y conducirlos por donde
se quiere; la palabra de aplicarse a los animales pasó a aplicarse también
a las máquinas, como el automóvil, el tren, los aviones, y en general los
motores, en los cuales se usa también como instrumento para controlar su
movimiento.
En otro sentido tenemos la palabra FRE TO como
derar y someter y controlar las propias acciones y
general o también las acciones y la conducta de los
se habla de FRE O moral; de no te!ler FRE O; de

la capacidad para mola conducta propia en
demás: en este sentido
conducta sin /mio, etc.

En otras lenguas -FRE ' se encuentra también en diversas pala.bra. y con
diferentes acepciones. En general se puede decir que guardan el mismo
orden y significación que en español. Sin embargo, existen algunas particularidade que nos pueden dar luz sobre el fenómr.no p. icofiloJó~ir.o derivado
d la palabra o radical -FREN. Así en griego clásico tenemos OOFREE.'
(tw!F~1ry) con el significado de MF.NTE; FRONIMOS (cpi&gt;1w!'o~): de
buen sentido. En griego moderno sin embargo se usa FRENO ( cpe11vo)
como en español, / reno, simplemente como instrumento u objeto duro para
controlar algo en movimiento. En este sentido tenemos las palabras correspondientes: BRAKE en inglés; BREM EN en alemán; FRETN en francés; en
italiano y latín se conserva la misma raíz o radical que en español. Esta variación de las lenguas inglesa y alemana dan a la palabra una connotación importante, ya que al fonema FR equivale el fonema BR, con lo cual la palabra se
relaciona ron otras realidades para significar las cuales se usa ese mismo
fonema. Pongamo por ejemplo la palabra BROTHER en inglés; BRUDER en
nlemán; FRATER en latín y su correspondiente HERMANO (GERMANO)
en español. El aspecto labial y gutural del fonema hacen pensar en un rt"ílejo
relacionado con la necesidad de alimento. Trnernos el mi. mo fonema en palabras como BREATii, respiración, aliento: o también BREAD en inglés, significando pan; podemo decir que la radical FRE. . relaciona con la arrión
de masticar, triturar o también uccionar, absorber: ~acar o atraer con lo
labios "el jugo o la substancia de una cosa", como dice un di cionario
popular; esta significación fundamental. no tanto del fonema FREN, cuan o
de la raíz FRE se usa con diversas significaciones en muchas palabras }' en
muchas circunstancias aunque en general dentro de la ignificación o fenómeno fundamental psicofilológico arriba de crito y que incluye la acción de

577
huinaniw-37

�absorber un líquido de un objeto duro, tomando la idea de la acción de succionar, absorber con labios el jugo producido por la boca al contacto de un
objeto duro sea externo, sea interno, como los dientes.
De este modo llegamos a la actitud instintiva básica de la cual se deriva
el significado de la palabra y en el mismo encontramos u relación con el
alimento, con la acción de alimentarse; es decir con el DERECHO, como
hemos explicado arriba; de ahí la relación de el DERECHO con la ESQUIZOFRENIA, que no es una palabra enigmática o cabalística, poderosa en
sí misma para producir milagros de conducta o de conveniencia, sino una
palabra a la cual corresponde una realidad humana de las más importantes,
tan importante como el DERECHO mismo, s6lo que visto en su negación
total; es decir, Ja ESQUIZOFRENIA no es una pena que castigue un delito
o un delito que sea castigado, sino la negación misma del DERECHO; ahora
bien, como el DERECHO se relaciona con la alimentación primariamente,
del mismo modo la esquizofrenia se relaciona primariamente con la alimentación. Esto no excluye sino que incluye todo aquello que implícita o e..-.plícitamente dice relación a la alimentación, sea directa, sea indirectamenle.

El tercer elemento de la palabra E QUIZOFRENIA es ESQUIZO. Esta
parte de la palabra se suele usar en español en compuestos como E QUIZOMAN1A; o también parcialmente en palabras como ESQUEMA, E QUELA,
ESQUISTO, o también otras; con alguna modificación: E CISióN, ESCINDIR, CISURA.
En otras lenguas e."Usten igualmente palabras parecidru; como en alemán
SCHISS: miedo cerval o un grandísimo miedo; y otras palabras relacionad~
con el verbo SCHEISSEN. En francés existe la palabra CIE y significa
sierra, lata, broma, estribillo o refrán. En italiano en cambio SCffiSSO que
si iíica separado dividido, hendido, o tambi 'n desgarrado (una parte desgarrada )• renta. interés. Esta significación da a la palabra una característica
nueva rdacionándola con la actividad económica (ingresos y gastos; entradas
} salidas ; "out puts e in pub" ) ; idea que expresamente no se encu&lt;'ntJ·a c::11
pañol ni en otras lenguas.
En latín la palabra parecida a la del español es CINDO. CI
·M y sus
derivados; en griego SCHISO (tx,uoq) es un sustantivo de la mism·,
raíz que el verbo SCHISOO ( ( XLO'a&gt;) y significa escindir, hender; la rafa
más antigua de te verbo sería *SEGH con la significación de "cortar o
dividir para apoderarse de" ª; el sustantivo SCHISO por tanto tendrí

la significación "del que corta o divide para apropiarse de algo". Después
la palabra Jlegó a significar escindir, dividir o cortar en general.
Aquí la palabra SCHISOS ( (x"1oq) se encuentra formando un sustantivo
compuesto del cual el primer elemento es SCHISOO y el segundo -FRENIA.
Dado que se trata de elementos nominales y no verbales suele Ja significación
del primero depender de la del segundo término; así FRENIA determinaría
la signüicación de SCHISOS; es decir: "La cualidad abstracta de -pensara) que divide o escinde o Ja escisión". O en términos más usuales FRENIA
igual a MENTE· SCHISOS igual a divisi6n: es decir MENTE DIVIDIDA
o guardando las características del compuesto "MENTE-ESCISIÓN'', como
sería por ejemplo el sustantivo griego IATROMANTIS, aclivino, que al mismo
tiempo méclico 11 y otros muchos casos.
Teniendo en cuenta el significado más originario de FRE IA y de CHISOS podemos decir que la ESQUIZOFRENIA como fenómeno psicológico
consiste en una "acción repetida de absorber o succionar dividiendo o escindiendo". Poniendo en términos más usuales podríamos decir que la ESQUIZOFRENIA consiste en una acci6n contradictoria; es decir en hacer una
cosa y su contraria al mismo tiempo; la idea es clara: una persona que
hace una cosa y al mismo tiempo, que cancela la que hace o está haciendo.
se llama demente, ya que actúa de un modo ininteligible e incomprensible
en general; pero sobre todo i se trata del punto de vista primario y original
y por ende más importante que e la necesidad de alimento.

De este modo el DERECHO, la facultad de alimentarse, es contradicha
por la ESQUIZOFRE TIA; es d cir, la ESQUIZOFRE IA es la negación
inconsciente radical de DERECHO; un reino dentro del cual vive la confusión y el desorden; en donde reina la incomprehensión y el absurdo; en donde
falta la comprehensión y la trascendencia; la cordura y la misericordia; en el
cual la palabra y la razón son negadas llegando al resultado o de la de trucción o de la inconsecuencia; en el cual el ser humano no es entendido y
comprendido, sino visto como una serie de acciones ilógicas o alógicas; sin
cantidades ni semejanzas.
Más técnicamente la ESQUIZOFRE üA se define de muchos modos; sin
embargo, una de las ideas más claras que se han dado de la misma es la
de E. BLEULER cuando describe: "Die Spaltung ist die Vorbedingung der
meisten komplizierten E~cheinungen der Krankheit (Schlzophrenie); sie
drückt der ganzen ymptomatologie ihren besonderen Stempel auf. Hinter

• Du.oADO, F. R., "CIENCIA, CONCJE. 'CIA y JUICIO", Humánitas, 15, pp.
769-781.

"ME11.1. tiT-Vn:,;1&gt;Rv::.s 1 o. c., p. 432.

578
579

,

�dieser systematischen Spaltung in bestimmte Ideenkomplexe aber haben wir
vorber eine primare Lockerung des Assoziationsgefüges gefunden, die zu eine
unregelmassigen Zerspaltung so fester Gebilde wie der konkrete Begriife
führen kann. Mit den Namen der Schizophrenie wollte ich beide Arten der
Spaltung treffen, die in ibren Wirkungen oft in Eins verschmelzen".18 La
estructura asociativa a la cual se refiere BLEULER es sobre todo aquella que
se refiere a la alimentación la cual si es destruida, se pierde la capacidad de
entender y de producir ideas.
De este modo nos consta como la cultura, al definir situaciones de la vida
humana, acude a las necesidades más profundas del hombre para definirlas
y hacerlas inteligibles; adquiriendo de este modo las palabras y la facultad
de hablar la utilidad inapreciable de la convivencia, de la comprensión, de
la participación mutua, de la MENTE, en una palabra; ya que esa convivencia, comprehensión y participación no excluyen ninguna posibilidad o realidad
del ser humano existente o que ha existido a través de los siglos.
El DERECHO es considerado como la serie de normas o leyes que dirigen
al hombre en la sociedad, la conducta del mismo en cuanto necesita ser
dirigida ; coincide con las inquietudes de la Psicología en cuanto ésta se ocupa
de la conducta humana; si bien la Psicología no depende de las leyes o
normas promulgadas, sí depende de las normas o leyes de la conducta
humana; en cuanto ésta tiene leyes y normas como las tienen los elementos
cósmicos; el movimiento y la extensión, la gravedad y el tiempo; por esta
razón la Psicología resulta sumamente útil para la sociedad humana, ya que
hace posible una comprehensión más profunda de su naturaleza, con las
evidentes ventajas para los individuos, que aún cuando siempre vive en sociedad desde el nacimiento hasta la muerte, Ja sociedad humana, sea política,
sea familiar, no siempre necesita de ellos o de su conducta y por tanto necesitan por sí mismos adquirir el conocimiento completo de su naturaleza, de
su biología, de su vida, de su ánima, de sí' mismos en orden a una má~ perfecta existencia en la sociedad humana.
Junto a la ESQUIZOFRENIA se pueden colocar otras ideas afines como
el CISMA, el ANATEMA, la HERE]1A, las cuales al mismo tiempo que
son concebidas como faltas contra la sociedad en general o contra la autoridad en especial; son también o pueden ser también concebidas como esquizofrenias; es decir como conductas incomprensibles, supuestas las necesidades
básicas del ser humano que es alimentarse, propagarse, convivir en sociedad.
"Citado en SzoNDI, L, SchickJalsanalytische Therapie, Ver!ag Hans Huber Bern und
SLuttgard, p. 381.

580

El CISMA es una escisión continua; un alimentarse continuamente independientemente de la autoridad constituida; el ANATEMA hace refere~:ia
más concretamente al tomar los alimentos en la soledad, no en compama,
como se supone debería ser; la herejía si bien no hace mención directa de la
alimentación en un sentido material, sí hace mención de la alimentación en
un sentido espiritual, en cuanto la verdad que alimenta las mentes de los
individuos es considerada como el pasto o alimento de sus almas. En tal caso
)a HEREJlA es considerada como una mera adherencia, no como una verdad
auténtica y originaria de su fuente.
Nos hemos reducido a ideas muy elementales y básicas de las palabras
estudiadas; sin embargo con un poco de paciencia es posible encontr~r la
aplicación a una• variedad infinita de situaciones en las cuales sin las 1~leas
antes expuestas resultaría imposible una comprehensión exacta de la realidad
humana• con la consiguiente imposibilidad para ayudar a las personas a
encontr:r la salud, la fuerza, la virtud, la mente y la prudencia, la cordura
y la misericordia.
Las situaciones en que más claramente aparecen estas ideas es en el mundo
laboral; en el cual, para satisfacer las propias necesidades de manutención,
es decir )a necesidad de alimentarse del ser humano, se desempeña una labor
0 trabajo, que representa al mismo tiempo la satisfacción de una necesidad
de la sociedad O de los demás individuos; resultando de este modo una
continua participación en la civilización y en la cultura de nuestro tiempo;
estando enterado de los alimentos adecuados; de la moda en el vestir, de
las señales del tráfico, de las películas y programas de la televisión populares,
"que todo mundo ha visto"· o al contrario la gama de actitudes no partid,
'
pativas: vida desordenada, contradictoria, incomprensible, que lle~a en. s1
misma la negación de la vida misma o incluso la posibilidad de la existencia ;
ya que se niegan las necesidades básicas de la vida humana; como son el
alimentarse y propagarse; viviendo se ordena la vida para lograr lo contrario a la vida misma.
En un plano general, las estadísticas señalan como poblaciones en las c_uales
se encuentra con más frecuencia la ESQUIZOFRENIA, a aquellas rmsmas
en las cuales existe el subdesarrollo, donde es deficiente la alimentación,
deficiente la vida de hogar, deficiente la cultura, deficiente la salud; al mismo
tiempo en esas poblaciones el DERECHO no existe, en cuanto si bien las
necesidades del individuo existen; no se sabe cómo satisfacerlas; abundando
por Jo mismo la delincuencia, la criminalidad y en general el uso de métodos
no admitidos para satisfacer las propias necesidades.

581

�Para tenrunar
·
recordemos
q
, ti
. . dos cosas: que estas 1"deas on sumamente e _
e;e;g~;~ l~g;;\::n:gu~:te tienendel peligro de ser incomprehensibles;
.,
'
n l eas trascen entes; se pueden aplicar a una
de extension
de
situaciones
tanto rus· t6ricas
.
.
como actuales
I
d granb"d
·
, con as e I as
Precauc1ones y acomod ac10nes,

EL PROBLEMA AGRARIO DE MtXICO

Dr.

LUCIO ME:-IDIETA

y Núsu

1) EL PROBLEMA de la distribución de la tierra en México, empieza a
gestarse durante la época colonial. Los españoles conquistadores acumularon
grandes e.xtensiones territoriales constituyendo, así, la propiedad privada
fonna jurídica que no era conocida por los pueblos indígenas conquistados.
Más tarde, los colonos, también españoles, que empezaron a llegar a la
Nueva España en busca de fortuna, se asentaron en las regiones densamente
pobladas por los aborígenes y mediante mercedes reales y encomiendas, obtuvieron, legal o ilegahnente, según el Derecho de la época (las Leyes de Indias)
propiedades agrícolas muchas veces en detrimento de las posesiones de los
indios.
Puede decirse que los trescientos años de la dominación española se caracterizaron por el constante aumento de la concentración agraria en pocas
manos y la decadencia paulatina de la propiedad indígena, de tal modo
que al terminar la época aludida, se encontraba completamente configurado
el problema agrario que dio origen a la guerra de independencia.
Parece absurdo hablar del mencionado problema en un país que tenía
entonces enorme territorio y una población muy reducida; pero ésta se
hallaba concentrada en la parte central de la Nueva E paña y era allí en
donde las grandes haciendas materialmente aprisionaban a los pueblos de
indios impidiéndoles expandirse de acuerdo con las necesidades de su población siempre en aumento. Podría ésta buscar en otras regiones del país,
prácticamente deshabitadas, nuevos lugares a fin de crear nuevos asentamientos; pero carecia de recursos para trasladarse y esperar el producto de las
primeras cosechas durante todo un año. Además, el indígena de entonces
carecia de iniciativa y de ambición.

582

583

�A partir de la Independencia ( 1821) los gobierno se enfrascaron en luchas
fratricidas por el poder y aun cuando algunos dictaron leyes de coloni?..ación
para regularizar la distnouci6n de los habitantes sobre el extenso territorio
nacional, esas leyes no cumplieron sus fines, fueron un completo fracaso.
La desigual di tribuci6n deJ agro sigui6 agudizándose. Hacia 1910, verdaderos latifundios estaban en poder de pocos propietarios y una propiedad
mínima en manos de la población rural.
En 1908, según Toribio Esquive! Obregón, había 42,237 grandes propiedades y s61o para dar una idea de la proporciones alcanzadas por el latifundismo, citaremos los siguientes ejemplos tomados de la obra magistral
de Femando González Roa sobre la Cuestión Agraria de México: En el Estado
de Coahuila, Santa Teresa c:on 60.899 hectáreas; en Sonora "La'-?tlnita del
DosaJ y Anexas" con 158,123; en el Estado de iéxieo, ';La Ga\·ia" r.on
132,620. Don Luis Terrazas poseía en e1 estado de Chihuahua
enta kilómetro cuadrad .

-l

e cuenta que cuando le preguntaban i era de Chihuahua, el contestaba:
'o. Chihuahua es mío.

L-i enormes concentraciones territoriales de loo latifundista produjeron
estrujantc miseria en el campo que explot6 en Ja r!'beli6n de 1910. vcrd, dero
trasfondo del le\',Ultamiento que promoviera Madero por una causa politic:1
apar ntc: la sucesión pre idencial.
AJ triunfo de la revolución, se promul ó una nueva Constitución el año
de 1917 para sustituir a la de 1857 )' en el artículo 271 de aquélla se tableció
un admirable programa de Reforma Agraria. En efecto, concretándono
cxclusiva.Jncnte a la materia, en ese precepto varias veces rcfonnado se
di pone:

A fin de lograr lo primero, ordenó que las Legislaturas de cada Estado,
establecieran la máxima extensión d que podría ser dueña una persona o
sociedad y que el resto se fraccionara )' se pusiese a la venta, pagadera cada
fracción en largo plazo y con reducido interés. i el propietario no llevara
a cabo el fraccionamiento, los Gobiernos de los Estados correspondientes
deberían hacerlo mediaI1te e:..-propiaci6n y al efecto se le facultó para que
constituyeran su deuda agraria.
La mediana propiedad resultante de estas disposiciones era legal¡ pero no
inafectahle pues podría afectarse hasta el límite de la pequeña propiedad.
El fraccionamiento forwso de los latifundios, tenía por objeto crear una
mínima propiedad privada para aquellos campesinos que no hubic n aJcan1..ado o que no desearan el r'gimen ejidal.
Si
hubiese realizado con eficacia y bonrade-l e te admirable programa
agrario en forma científica y técnica -que como se ve abarcaba todos lu.
aspectos distributivos del problema-, se habría resuelto de manera satLfactoria. Las legislaturas de Jos Estados expidieron la leyes aludidas en la
Constitución; pero ni los dueño de grandes propiedades fraccionaron us
excedentes ni los Gobernadores llevaron a cabo el fraccionamiento formso
por d05 razones :

la. Había en cada mudad f •derativa general y politico poseedores el
extensas sup rficies territoriales y no deseaban molestarlos.
Cuando • escriba el Libro . egro dt la Re/onna Agraria, en él a~recerán
los nombres de los revolucionario que traicionaron a la revolución convirtiC-ndo~ en latifundistas a partir de la fecha en que ésta se hizo Gobierno.

l) Que se dote de tierra~ }' ai,m :i los núcleos de población que caN'zr-a,,
de ellas o no l:ts tengan en c:antidad suficiente para las necesidad s d

2a. Gobernador alguno qui7o cargar aJ débil presupuesto de su provincia.
ron una deuda agraria.

su población, tomándolas d la propiedades inmediatas, respetando
siempre la pequeña propiedad agrícola en explotación.

Por otra parte &lt;'ra necesario reglamentar los prt&gt; eptos constitucion~e
agrarios para lle\'nrlos a la práctica y puede decirse que desde que empez6
sa rcglamentaci6n que aún no tennina, la Reforma Agraria ha venido
evolucionando del brazo de la ineptitud y de la corrupción hasta llegar
aJ desastre que actualmente vi\'e el proletariado rural de iéxico.

2) Previendo el

limitaciones impuestas no bastaran para dotar a todo los camp inos que la necesitaran estableció la posibilidad de crear uevos Centros de Población
Agrícola en los que fuese posible acomodar a quienes no hubieran al~
canzado la dotación en los lugares que les correspondiesen.
ca.,;o de que la. tierras señaladas CO!'l la

3) Y todavía para llevar al limite la distribución del a!?T'O, dispuso 1a
extinción total de la gran propiedad y la creación tran itoria de la
mediana.

Para llc\"a.r a cabo la redistribución de la tierra, las leye reglamentarias
adoptaron el siguieme si tema, básicamente erróneo, que en seguida describimos en sus lineamientos fundamentales:
1) Los pueblos que hubiesen sido despojados de sus propicdade . podían
solicitar ·1a restitución de ellas.

584
585

�2) Los habitantes de los núcleos de población que no pudieran probar
el despojo y que carecían de tierras presentaban una solicitud a fin de
que se les dotara de las que necesitaban, ante el Gobernador de la
entidad federativa correspondiente.
3) Se mandaba hacer un censo agrario para determinar con exactitud el
número de habitantes carentes de propiedad agraria.
4) Con arreglo a ese número se proyectaba el ejido y se entregaba a los
peticionarios en posesión provisional. La definitiva se les daba por las
autoridades agrarias superiores: el Presidente de la República a través
del Departamento Agrario, con o sin modificaciones a lo realizado en
la distribución provisional.
5) En el procedimiento dotatorio, a partir del Reglamento Agrario e&gt;.-pe-

dido durante el régimen del Presidente Alvaro Obregón, se dio ingerencia a los propietarios afectados estableciéndose así, una especie de Juicio
Agrario ante autoridades administrativas (El Departamento Agrario)
en el que los ~des terratenientes hacían el papel de demandados y
los campesinos peticionarios de demandantes.
Aparentemente el procedimiento dota torio era simple y sencillo; pero en
la práctica para que los solicitantes recibieran tierras en dotación provisional,
transcurrían entre quince, veinte, treinta años y en ocasiones más. Esto se
debía y se debe:
a) A la falta de personal técnico suficiente. La proyección de los ejidos
está a cargo de ingenieros agrónomos generalmente y es lenta y complicada.

reas, el total sería de trescientas; pero como entre la fecha de la
iniciación del expediente respectivo y la de la entrega de la extensión
de tierra acordada transcurrían, como se ha dicho antes, veinte, treinta
y más años, ya para entonces la población necesitada de dotación era
de trescientas personas. A fin de no desairar a los 270 restantes y con
fines políticos, se les repartían a todos a razón de una hectárea, violando
lo dispuesto en el artículo 27 de la Constitución de la República que
ordena que se proporcionen tierras a los núcleos de población que las
necesiten "en cantidad suficiente para las necesidades de su población".

El ejemplo que hemos puesto de dotaciones de una hectárea, es optimista,
en la realidad hay numerosos ejidos en los que la parcela correspondiente a
cada ejidatario, es de un cuarto de hectárea ( nosotros visitamos uno, el de
San Juan Guelavia en el Estado de Oaxaca) y a veces menor, aun cuando
parezca increíble.
En el año de 1953 se publicó el Censo Ejidal de 1950. Había 17,579 ejidos
de los cuales 7,859 con superficies de parcelas comprendidas entre 4 hectáreas y fracci6n y 10 hectáreas; 4,860 con parcelas entre 1 y 4 hectáreJa.s y
3 874 con más de diez hectáreas por parcela. En el censo aludido se indica
que 175 ejidos carecen de superficie de labor y en 709, "cada ejidatario sólo
dispone de una parcela de menos de una hectárea".
Como se ve, el fracaso de la Reforma Agraria en 1950 era total. Se dice
que actualmente hay más de 25,000 ejidos; pero como no se detuvo la pulverización puede afirmarse que la mayoría de los núcleos dotados tienen
ejidos de parcela insuficiente, causa de la miseria que priva en el campo y
del éxodo de braceros.

b) La intervención de los propietarios en el procedimiento dotatorio favoreció la corrupción del personal técnico y burocrático, porque mediante gratificaciones, siempre altas, se retardaban. los trámites, se
proyectaban los ejidos sobre tierras de mala calidad o en extensiones
menores de las debidas fundándose en falsas clasificaciones de aquellas.
Se usaban también influencias con iguales o parecidos propósitos.

Pudo haberse evitado este desastre mediante una legislación adecuada;
pero las leyes agrarias y los Códigos que se dictaron de 1917 hasta la actualidad resultaron muy deficientes.

c) El retardo en las dotaciones provisionales produjo la pulverización de
los ejidos, verdadero cáncer de la Reforma Agraria. Las mencionadas
dotaciones se dictaban en favor de quienes las habían solicitado y de
los que en el censo agrario aparecían sin patrimonio alguno. Suponiendo que en un caso fueran 30 y que el mandamiento del Gobernador
fuese en el sentido de que a cada peticionario se le diésen diez hectá-

El mencionado precepto no dice que se dotará de tierras y aguas a los
habitantes de los núcleos de población que carezcan de ellas, sino a estos
núcleos que no las tengan en cantidad suficiente para satisfacer sus necesidades.

586

El error fundamental de la Reglamentación del artículo 27 constiturional
en materia agraria, consistió en que se apartó por completo de sus lineamientos fundamentales.

Ahora bien, el grupo de campesinos de un núcleo de población que carecen
de tierras es distinto del núcleo de población propiamente dicho, éste, tiene
587

�una vida y necesidades diversas que se proyectan hacia el porvenir y una
dotación que sólo tiene en cuenta a quienes necesitan tierras en un momento
dado, no cumple con la Constitución. la viola porque confunde dos cosas
inconfundibles. La dotación individual de tierras se agota en cuanto e cumple
y deja sin resolver el problema del núcleo cuyas necesidades varían con el
tiempo.

Al iniciarse el régimen del Presidente Echeverría, la Confederación Nacional Campesina Je presentó un anteproyecto de Ley de Reforma Agraria
que es la vigente ( 1979) y fue di cutido por un grupo de personas, del que
formamos parte, hasta con\'ertirlo en el proyecto definitivo que se envió al
Congreso de la Unión.
Logramos, no sin dificultades. introducir en el proyecto IO! articulas 220
y 269. El primero para detener en Jo sucesivo la pulveri?.ación de lo ejido
pues ordena que al concederse una dotación se considere no sólo a lo. peticionarios sino al aumento poblacional entre la fecha del mandamiento dotatorio y la d la entrega real de las tierras, y el segundo a fin de rehabilitar a
los que tengan parcela in uficiente ya creando Nuevos Centros de Población
Agrícola para llevar a ellos a parte de la población de los ejidos congestionados, o comprando propiedad
privadas para repartirlas entre los ejidatarios. Si se hubiesen aplicado estos preceptos activa y honradamente, la
Rcfonna Agraria estaría, cuando meno.. en vías de regeneración; pero los
ucyos Centros de Poblari6n Agrícola han sido un fracaso y en cuanto a
la comprc1 de propiedades privadas con objeto de rehabilitar ejidos de parcela insuficiente, ra sabemos a qué dieron lugar, según las cancla!osas
informaciones periodístic de los último año ( J977-78-79) .
Otro de lo problemas derivados de las desviaciones de Ja Reforma graria es el relativo a la titulación de las parcelas ejidales. El Presidente Manuel
Á\"ila Camacho qui1..0 resol\'erlo; pero us cola.boradore inmediatos del Departamento respectivo le dijeron que titular esas parcelas sería co a de cincuenta años y Je propusieron y aceptó que se expidieran a los ejidatarios
simplemente certific.ado de derechos ig,-ario que legalizan su participación
en el ejido correspondiente; pero no su derecho sobre parte determinada del
mismo, circunstancia que favorece una serie de abusos y mantiene al ejidatario prácticamente bajo la sujeción política del Gobierno.
En resumen, la situación actual de la Reforma Agraria es la siguiente. Hay
aproximadamente 25,000 ejidos, en su gran mayorfa, de parcela insuficiente
y de tierras de mala calidad. A e to se d be que un crecido número de ejidatarios o no las cultivan o las alquilan a quienes se dedican a acapararlas para

formar extensiones de explotación co teable. Otros emigran en busca de
trabajo hacia diversas ciudades y regiones del país, o a los Estados Unidos
de orle América en calidad de braceros.
De los que quedan en México, regular número de ejidatarios que poseen
parcelas de buenas tierras y de extensión suficiente, que disponen del crédito
necesario para cultivarlas, llevan una ,vida normal porque pueden cubrir
todas sus necesidades en forma modesta; pero la inmensa ma)·oría vegeta en
la pobreza o en la miseria más deplorable.
El Crédito grícola oficial que podría ayudar a resolver la cuestión agraria,
apenas llega aJ diez por ciento de lo ejidatarios y desde que se fundaron
los bancos que 1o otor an en 1926, ha sido un barril sin fondo en el que se
pierden millones de pesos cada año, por ineptitud y corrupción. El Pre idente Luis Echcverría se vio en el caso de condonar al Banco de Crédito
Ejidal un adeudo de nue\'e miJ millones de p os. 1
Responsables de este de astre doloroso de la Reforma Agraria son la demagogia la política militante y la corrupción. No s quiere titular la parcelas
ejidales con mira a la colectivi7.adón de la tierra en un futuro más o m nos
lejano &gt;' para mantener a los ejidatario bajo el dominio del Gobierno. Estas
no son conjeturas sin base pues en una entreví ta que celebró el General
Ignacio C. Enríquez con el General Call , entonces Pre idente de la República abogando por la titulación de las parcelas ejidales, le contestó "que
si daban títulos de propiedad de las parcelas a los ejidatarios, se C'onsiderarían
dueños absoluto de las tierras y al no necesitarnos no mandarían a pa,eo''.
En la cuestión ejidal, agregó es el mejor medio de tener controlada a esa
gente. con sólo decirles: ''si quieres tierra tienes que e tar con el gobierno·
que no e ·tás con el gobierno, pues no tendrás tierra". 2
Es necesario insistir en que el Problema Agrario de México e una cuestión
científica y técnica y que solamente podrá resolver e volviéndola a los cauces
con titucionales y aplicando honradamente, ciencia y t~cnica en su solución.
Esto resultaría e. tremadamente costoso y dilatado, pero los errores r las culp:lS
polítir-::is se deben pa!!ar en beneficio de la 1.ictima: Nuestra Patria.

' Véa§e ME ' DIETA v . 'fü;u, Lucio, El Crldito Agrario en México, Editorial Pornía,
S. A., 2a. cdici6n, 1977.
.,
.
• General c. Er,;RÍQUEZ, Ignacio, "Carta a Lázaro Cárdenas , pubh~da_ en Temas
Cont,mpor4neos Núm. 237, Instituto de Investigaciones Sociales y Econom1cas, A. C.,
año XX, Julio 15, 1974, p. 10.

588
589

�la administración, propietarios en corta escala de fincas rústicas y urbanas, o

sea rentistas de no muy considerable capital, de esta clase media mexicana

SALVADOR ALVARADO, SOCJóLOGO DE LA REVOLUCióN

Profr. ANTONIO PoMPA v PoMPA
Instituto Nacional de Antropología e
Historia

SALVA~~ ALv~o, en su monumental obra acerca de La Reconstrucci6n
de J.fexico,. analiza con singular penetración los múltiples problemas de
~éxi~o,. cast
hay uno _de ellos que escape a su análisis y nos dé su
dia?11ostico sugmendo terapia; en esta ocasión haremos enfoque al problema
SOCial, te~ qu_e tant~ preocupó a Alvarado, quizás más que muchos otros
que tamb1en exigen pnmacía.

~º-

-~alvador Alvarado, en la parte segunda de su referida obra, tras análisis
cnt_1;0 como se verá por el recorrido que hagamos en los textos de este
soc1ologo de la Revolución, nos dice que en la República Mexicana están
perfectamente deslindadas estas tres clases sociales que é) Jlam .
·
l
b ·
a. prunero,
case . ªJªi segundo, clase media; tercero, clase alta. Acerca de la clase ba'a
n_os dice que corresponde ª. esta primera designación el peonaje de las ~a~
cien~as que forma un considerable porcentaje del pueblo mexicano y que
proviene en su mayoría del grupo indígena, los artesanos no ilustrados que
abundan en las ciudades, y los domésticos.
La clas~ media, dice que comprende dos grupos perfectamente definidos,
Y que clasifica de esta manera: clase submedia, compuesta por los obreros en
general, por lo~ artesan?s que se han ilustrado algo, por los trabajadores de
obras fe~ocai;ile:as, mineras, industriales y agrícolas, en las que se requiere
p:ep~c1on , te~ruca eleme?tal; los agricultores en pequeño y los empleados
publicas de ínfima categona, tales como guardias fiscales, celadores de aduanas, etc.
La_ clase media la define ~ro~iamente de esta manera: está integrada muy
especial.mente por los profesiorustas, comerciantes, industriales, empleados de

590

salen los médicos, los abogados, los ingenieros, los hombres de negocios, literatos, periodistas, diputados, senadores y en general, desde los escribientes
de la Secretaría de Estado, hasta los Ministros y Presidentes de la República,
la oficialidad y jefes del ejército generalmente provienen de esta clase media
que con la submedia, forman el mejor elemento nacional de trabajo, capacidad
y facultades evolutivas.
Luego nos define dentro de su concepto lo que es la clase alta; está formada
-nos dice- por los industriales y comerciantes que se han hecho ricos en
regular escala y que forman la verdadera clase capitalista de México, con
numerosos extranjeros entre ella, los grandes terratenientes, las familias de
abolengo, cuyo capital se ha ido mermando con el transcurso de los años;
entre la clase capitalista de esta clasificación y la clase media adinerada, hay
diferencias tan poco sensibles que escapan a una rigurosa especificación. No
así la llamada aristocracia mevicana, dentro de cuya clase mal llamada
aristocrática, se reclutan muy particularmente los elementos enérgicamente
renuentes a la Revolución, sin incurrir en error, diríamos que esta clase es
esencial.mente consumidora, mientras que todas las demás son productores o
laborales, no incurriríamos dentro de las modernas concepciones sociales al
designar a esta clase aristocrática, con el poco envidiable título de parasitaria,
lo mismo se encuentra en la ciudad de México que en las capitales de la provincia y en poblaciones de mediana importancia, todo depende de la mengua
que vayan sufriendo los caudales hereditarios de que disponen, en donde con
mayor fuerza destaca esta clase social, es en la ciudad de México, en Guadalajara, en Puebla y Mérida, en nuestro estudio la designaremos con el mote
de aristocrática, para diferenciarla de la capitalista, que también es laborante
y productora.

En cada una de estas clases sociales encontramos vicios y cualidades, que
en mayor o menor escala van siendo modificados por la civilización, por la

cultura que cada grupo va adquiriendo, así por ejemplo, en el grupo indígena
se advierten cualidades de valor, abnegación y resistencia, que apenas se compaginan con su docilidad proveniente de una larga servilitud y con las pésimas
condiciones de vida que llevaron. Tiene en cambio numerosos vicios por falta
de educación, siendo entre ellos los más notablesi el de la apatía, la holgazanería y la afición a las bebidas embriagantes. En la clase submedia y media,
se advierten cualidades de inteligencia, imaginación, gran adaptabilidad para
el trabajo, desinterés, valor, entusiasmo, pasionalidad y en cambio se advierten
como consecuencias de una defectuosa educación, una sensible falta de

591

�carácter, ausencia del sentimiento de responsabilidad y noción algo confusa
del deber. In istimos mucho, que esto proviene por falta de educación, dada
nuestra mala organización social. En la clase capitalista ha • cualidades de
energía r tenacidad para el trabajo, a í como algunas tendencia de nuestro
acaudalados a caer dentro de la pa ividad aristocrática una vez llegados a
cierta altura. Sobre esta clase pesan algunas responsabilidades, que en su
tiempo haremos observar por la ninguna participación que han querido
tomar rn eJ mejoramiento colectivo, no obstante que sus miembros disponen
del pmncr elern" lfo p ra llrv:1rlo al cabo, el dinero, preferimos -:m:, 'Ir..
de hablar aquí de la clase aristocrática por temor de que no hallare sino
defectos de los mcno.s disculpables. Luego nos dice Ah-arado cómo \'ive
nuestra clase baja, cómo ha captado él Ja forma de vivir de este grupo humano
de mexicanos, y él se hace esta interrogante: ¿cómo vive nuestra d~e bnja?
y responde, en el mayor desvalimiento, antes de la Revolución, a cu1o triunfo
armado hemo asistido, y cuya consumación en el campo de la reforrnarión
nacional, apenas hemo ' comenzado, el peón de nuestros campos vivía prácticamente en la esclavitud, era una unidad de trabajo, con la que nunca s
contaba para que participara en los asuntos que afectaban a toda la colecti\'idad, habiendo sido léxico, en us primeros tiempos un país netamente
agrícola, no agricultor -entifndase bien-, sobre la riqueza natural d h
tierra que halló el conquistador, apoderándose de grnndes e.·dension~, que
han venido constituyendo, en sus ramificaciones y us di\iiones suc ivas, los
actuales latifundíos. Esa clase latifundista, era la clase directora, legi ladorn.
gobernante, y en consonancia a sus apetitos y a sus particulares interese .
creó ·l medio social en que vino a dcscnvoherse la clase humilde, e~cl:wos
de hecho r por derccl10 ante ele la independcnria, y esclavos de hecho r
por indiferencia. por ignorancia, por ignorancia de otra condición social
meno mala, despu '• de nuestra emancipación politica. El peón de los cnmpos
(¡ucdó siempr · sujeto al señor de Ja tierra, de quien era deudor. y que siempre
procuró mantenerlo en la ignorancia~ para conservarlo sometido }' parie1 tí'.
Dice un notable
ritor norteamP.ricono, que ::isí como en el sur de Jps
E tado· nidos hubo cscla,istas humanos, que lograban con su omportamiento, que los e davos mismos no descaran la libertad, a í hubo en . !éxico
terrateniente· que fueron tau paternale para su peon , qu é. t no ~
resistían de la ~rvilitud real en que vi\ían, y que les parecía natural y
oportable, máxime cuando no conocían otro gfoero de ii:.111, sus ~ne-e. tr
la habían soportado, y ellos no habrfan de entirse. por in piració11 prop ia,
descontentos con un orden de cosas, en que nada lesionaba su atrofi Ad . . o
quizás rudimentaria sensibiHdad, u necesidacle. materiaJe
taban cuhiems,
una choza en qué pernoctar, unas cuantas varas de manta para cuhrir sus

desnudeces, un sarape para resguardarse del frío, un sombrero de palma, un
ar de sandalias o huaraches que era Ja indumentaria total del hombre, un
p
.
la h abº1tac1on,
.'
rebozo completaba eJ guardarropa de la mu1er;
era al
. go
h6rrido, un cuartucho infecto que servía para ~odo, alcoba, comedor, cocma,
por todo menaje de cocina, por todo menaJe unos cuantos taburetes de
tosca madera y unos petates, por todo menaje de cocina, unas cuantas ollas
de barro unos cuantos jarros y un metate, un comal y un bracero, y la
familia del peón, Ja india y los chiquillos desnudos, suc~, ine~itablemente
abandonados a su suerte, ,·ivían alegremente en su pocilga, a_lunentándose
con maíz y chile, y con unas cuantas plantas y hierbas, _queli~es, nopales,
verdolagas, que la pródiga naturale7,a ponía a su alcance, sm ~ que recogerlos del terreno inculto, para llevarse esta vida, más que sufJCJentes, eran
los 37 centavos de jornal que eJ pe6n de ...engaba al día y que it1evitablemcntc iban a caer en la tienda de raya de la Hacienda, una mínima p~rte
en pago de los menesteres y alimentos, y otra gran parte en pago de bebidas
&lt;'mbriagantes de la peor especie, aguardiente y pulqu~. Hemos e_s~do hablando en tiempo pretérito, mas este es un error, esas m1 mas _cond1~1ones prc,·alccl'n en mucho, en la actualidad. Alvarado con estas cons1derac1ones trataba
de lograr despertar en el peón, nuevas exigencias que antes le eran desconocidas, pero nada hemos hecho ha~ta este mome~t~, por co~pensarlo en la
pérdida de aquelJa que para él era una felicidad, felicidad de ongen netamente
irracional, y que por tanto no podía prolongarse en aquellos ~res que, po~ ~
solo hecho de ser hombres, estaban en la obligación de rendir a la colectiv1tlad el servicio que de ellos reclama la sociedad. Pernútasenos ~guir hablando
&lt;le la \;da del peón, como si fuese algo pasado, esto nos da oe~o. consuelo,
nos forja la ilu ión de que ra han sido remediadas aquellas condmones; con
frecuencia se \Cía al peón emprender la marcha hacia otras regiones en
lmSt·a de trabajo. la abundancia de bra7.os en una hacienda, el hecho de _ser
clc.\pe&lt;lido por el mayordomo, la suspen.ión de tr~bajo ~n una mina, la pr.rd,d~
de una cosecha, cualquiera de las muchas contingencias a que qu:daba e. ·
puesto, hacían que el peón y su familia emigrar:111 en busc~ de meJor suerte
¡ or otro lado, allí iba la doliente caravana a pie por caminos, por ve~das,
sin aberlo ellos mismos a dónde se encaminaban, empujados por la fatalidad,
&gt;" llevando a cuestas todo lo que les pertenecía. el hombre con un bulto be:!&gt;o
con el sarape r conteniendo las cazuelas, ollas, metate y harapos de_ la _familia,
la mujer llevando a cuestas, y o teniendo por el rebo7.o, al chiquillo que
todaYÍa no podía caminar, y en las manos las canastas con la provisión )'. les
trasto• menudos, allá van con su menudo trote, silenciosos, melancóhc~,
mansos pacientes, deteniéndose junto a un riachuelo para echar unas tortillas y pasar la noche a la luz de las estrellas, y reanudar la marcha a las

592
593
hwnaniu.-38

�primeras luces del día siguiente, en una peregrinación de muchas leguas: allí
donde encuentran trabajo se detienen, allí se arrumba en un jacal, ni menos
ni más cómodo que el que acaban de dejar, allí vuelve a la misma vida
vegetativa e inmutable. Hay regiones insalubres del país, donde los jornaleros
escasean, a fin de ir llenando los huecos que en las filas de Ja peonada va
dejando el clima, se organizan expediciones de contratistas de trabajo, o enganchadores, que recorren la zona del país donde falta trabajo, celebrando
arreglos fantásticos con los peones, para llevarlos a la zona mortífera, el peón
se siente seducido por una posible mejoría, y emprende la jornada siempre
acompañado de la mujer y de los hijos y de todas sus propiedades.
No queremos hablar de la vida que allí hace el peón de la mesa central,
bástenos recordar que la deportación a esas regiones, fue en épocas del general Díaz un castigo, con la correspondiente pérdida de libertad, cuando el
peón abandonaba definitivamente el campo, y se queda a vivir y trabajar
en las ciudades, comienza para él el verdadero calvario de su existencia. Es
cierto que el haber que obtiene en las fábricas, es superior al que obtiene en
el campo, pero en cambio, la vida en la ciudad es más cara, los alojamientos
más caros y no menos incómodos que los del rancho, y las condiciones de
salubridad son mucho peores que las que él gozaba al aire libre en pleno
contacto con la naturaleza, la civilización lejos de mejorar Jas condicion s
de la clase más humilde, las ha empeorado, la aglomeración en las ciudades,
ha traído como consecuencia, una exacerbación de las condiciones antihigiénicas en grado superlativo, que hacen a la mortalidad media en México algo
espantoso, sobre todo en la infancia, los vicios citadinos hacen fácilmente
presa a los antiguos jornaleros, la criminalidad como producto del alcoholismo
recluta sus más salientes y primitivos personajes, entre esa clase arrabalera
que no encuentra más comercio espiritual, ni más distracción deportiva que
la aglomeraci6n en Ja taberna y la esgrima del puñal homicida. La clase
baja en las ciudades, no tiene oportunidad de un mejoramiento material,
sino cuando se dedica al servicio doméstico, allí come mejor, se abriga y se
protege y algo se instruye con el trato de clase mejor acondicionada, pero
la servilitud sigue siendo la misma, para cada quince días de constante trabajo, unas horas dominicales de paz y descanso, especialmente la mujer de
la clase humilde, encuentra más en armonía con su sencillez y pasividad el
servicio doméstico, que el obrador. Tal vez a grandes razgos, sin que hayamos
pretendido hacer un cuadro lleno de colorido, la vida que hace nuestra clase
humilde sometida a la esclavitud material, llena de supersticiones y falsas
concepciones del deber y del derecho. En nuestro concepto, esa clase baja,
es perfectamente redimible, basta para elJo, no dejarla totalmente desvalida,
velar por elJa, aun cuando sea, desde el punto de vista de la conveniencia,
594

tomando en cuenta que es la unidad de trabajo de que necesariamente habremos ele hechar mano, y como directamente provienen su gran mayoría del
grupo indígena, entremos de lleno en el terreno reconstructor, preco~an~o
las ideas que abrigamos respecto a la reconstrucci6n del problema del mdio,
tal y como lo hemos visto.
Un enfoque por demás interesante, hace este sociólogo mexicano al exponer
el problema del indio, desde el punto de vista de la educación, nadie sabe en
verdad cuál es el número exacto de indígenas puros o de indígenas me-.lclados
que existe en el país. Lo que a nadie puede escapar, es que esa población
constituye un magno y serio problema para la nación, hay quienes afirman
que son tantos millones, en tanto que otros creen que llegan a más, cono•
eiendo la manera defectuosa de hacer el censo en nuestro país, y la repugnancia que el indio siente para ser inscrito en lista o padrón alguno, se
comprende cómo nunca ha sido posible asegurar el número exacto de indígenas
con que contamos. El problema consiste en transformar toda esa enorme
energía latente en fuerza productora, en hacer que cada indígena de los
nuestros, se civilice y mejore su actual situación, para que sea un elemento de
producción, y un factor de trabajo en armonía con las necesidades de la
época, es decir, por todo el peso de sus deberes y todo el bagaje de sus derechos.
Ya hemos hablado someramente de la situación de esa raza o de ese grupo
de nuestro país, su miseria, su atraso moral y material, están a la vista de
todos en las ciudades y en los campos, a lo largo de las vías férreas y a los
márgenes de los ríos, y en donde quiera que se les encuentre. ¿ Cómo aumentaremos la potencialidad de ese grupo humano?, ¿ cómo transformaremos
a los actuales indígenas en activos agentes de progreso?
Desde luego debemos pensar, cómo lograremos mejorar las condiciones
económicas del pueblo, pero es el caso que, sin la previa educación, no es
fácil lograr el mejoramiento económico, y sin éste, no se puede desarrollar
la obra educacional. A resolver ese círculo vicioso tienden estas páginas, o
tiende este estudio; el plan educacional que en seguida trazaremos está tomado de la verdad, basado en la experiencia obtenida en otros pueblos, y
tiene este sello de confianza, la de que alcanzaremos mejores resultados,
porque nuestros indígenas son inteligentes, y con quienes hemos hecho experiencias a que nos referimos.
Si logramos duplicar la capacidad productora de nuestros indígenas, habremos dado un paso inmenso en el camino de nuestra reconstrucción. no perdamos de vista, insistimos, la inmensa ventaja de que nuestros indígenas son
inteligentes y bastante civilizados, con quienes se han seguido procedimientos

595

�educativos que detalladamente expondremos, y que nos dan una franca esperanza, Muchas _ocas_iones_ hemos tenido oportunidad de admirar la sagacidad,
la agudeza, la mtehgenc1a, la paciencia y la industria de nuestros indígenas.
En el interior del Estado de Chiapas, todavía puede verse en San Cristóbal
de las Casas y en Comitán, infinidad de objetos útiles, curiosos y artísticos
que fabrican los indígenas. Estas mismas manifestaciones de habilidad se
producen en México, en Oaxaca y en casi todos los estados de la República·
es sorprendente cómo el indígena de estos lugares, comprende todo lo qu;
se le ~nseña, quién no le ha visto en las plantas eléctricas y en las fábricas,
m:ine1ando, al poco tiempo de aprendizaje, las máquinas más complicadas,
millares de veces nos ha ocurrido encontrar indígenas mucho más inteligentes
que muchos de nuestros mestizos, especialmente en Chiapas y en Ja región
del Isbn.o que pertenece a Oa.uca y recuerda Alvarado de la manera más
grata, las comisiones de indígenas de la sierra de Oaxaca que bajaban a Sao
Jerónimo a hablar con él sobre asuntos de sus pueblos, con qué clarividencia
presentaban sus alegatos, y qué sagacidad desplegaban para contestar; alguno
hubo, que con gesto varonil y sereno contestara en nombre de sus acompañantes, "si se pretende hacer eso, nos haremos respetar por la fuerza, el gobierno no tiene ningún derecho a mezclarse en nuestros asuntos municipales".
De esta gente se puede hacer todo lo bueno que se quiera son diamantes
sin pulir, y hay que pulirlos; de los indígenas que conozco,' puedo asegurar
que el más enérgico e inteligente es el oaxaqueño, sin que deje yo de darle
un lugar prominente al indígena de Chiapas, con excepción de algunas ramas
el indio y el mestizo de Chiapas, son susceptibles del más alto grado d~
desanullo; "Siempre admiré la inteligencia y la serenidad del chiapaneco en
los comb~tes -nos afirma Alvarado-, no era el valor ciego del yaqui, sino
el ~a~qwlo ~onsciente del_ hombre civilizado; no deseamos extendernos porgue
sena mtermmable la sene de citas que podríamos hacer, tantas han sido
r.ucstras perturbaciones y tantas enseñanzas hemos podido sacar de ellas".
Nuestros indios -repite-, son un inmenso criadero de diamantes en bruto
hay que tallarlos, para que ingresen con su verdadero valor, al haber sociaÍ
de nuestra patria: Juárez, Altarnirano, Ramírez, que hablen ellos, si nosotros
no sabemos hacerlo.
Hace Salvador Alvarado, unas consideraciones sobre la instrucción rudimentaria para los indígenas, y nos pone esta cita: Hace poco llegó a nuestras
manos -nos dice- un libro del señor ingeniero Alberto J. Pani, recientemente publicado con el título de Una encuesta sobre educaci6n pública, en el
que reúne todas las cartas que le fueron dirigidas con motivo de su_ folleto,
La instrucción rudimentaria en la República, y en él, incluye también algunos

596

folletos sobre el mismo tema, y algunos artículos publicados en la prensa,
nótase la absoluta falta de alusión a otro trabajo producido sobre el mismo
tema, y con el mismo motivo por el profesor Gregario Torres Quintero, y que
muy bien pudo haber figurado al lado de los otros, si se quería dar al asunto
toda la importancia que merece. El libro del señor Paní tennina con un
trabajo del licenciado Ezequiel A. Chávez, a manera de conclusiones finales
que suscriben también al doctor Alfonso Pruneda y el señor Paulino Machorro
Narváez. Desde luego hay un interesante trabajo del señor licenciado Chávez
que no debe estimar.;e como un resumen de las diversas opiniones emitidas
en el cuJso de la obra, sino como un estudio nuevo, bien meditado que difiere
totalmente de aquéllas, hay en esas conclusiones algunos puntos de conpcto
con las ideas que sustentaremos en las líneas posteriores, y así nos complacemos en conseguirlo, pensando que no estamos solos en nuestra brega por
una reforma profunda de nuestro sistema escolar; el libro carece de importantes rectificaciones que el profesor Torres Quintero hace al folleto del
señor Pani. Este trabajo de Torres Quintero fue presentado al señor José
María Pino Suárez, quien no tuvo tiempo de llevarlo a la práctica como
quería, pero después se tradujo en un hecho que fue el primer esf uer1.o para
fundar 5,000 escuelas federales en el territorio de la República, pero nótese
que esa fundación, de 5,000 escuelas, promovida durante el régimen del
General Victoriano Huerta, no fue al fin de su agrado puesto que en un
momento hechó por tierra aquella obra iniciada con tan buen auspicio; las
renuncias de Vera Estaño! primero, y después la de Torres Quintero, señalaron
el final de aquel hermoso sueño de rehabilitación del indio.
Hoy tenemos que insistir sobre el mismo tema, las escuelas rudimentarias
eran imperfectas sin duda, entre las opiniones publicadas por el señor Pani,
figura la del señor Agustín Rivera y San Román, docto sacerdote, muy conocido por sus ideas liberales, en ellas se lec: "opino que a pesar de tantas
dificultades, se acometa la empresa, porque dice Horacio, que el que comienza
una empresa, tiene la mitad de lo hecho, tal es la cuestión, comenzar, es el
cine1ienta por ciento, el perfeccionamiento vendrá después, si ante esta magna
obra nos detiene el escriípulo, de que la escuela rural ofrecida al indio no es
perfeeta, corremos el peligro de aplazar indefinidamente aún, la iniciación
de ella, toda obra buena ha tenido humildes principios". No reducimos nuestros deseos a una escuela simplemente de leer, escribir y contar para los
indio , por lo que expondremos enseguida, se comprenderá, que vamos más
lejos que el núcleo de opinantes que escribieron en el libro del señor Pani,
sin embargo, una cosa es enunciar un ideal, y otra indicar la realización de
ese ideal, el ideal marca una dirección, es una luz que señala el camino hacia
la cumbre, para alcanzar la meta es preciso emprender la subida como se

597

�pueda, a pie, en burro, a caballo, en ferrocarril o en aeroplano, debemos ser
hombres de acción y no simples teorizantes.
Más adelante, Salvador Alvarado, insiste en la necesidad de educar al
indio, nos creemos dispensados, desde luego, de preconizar la educación
del indio con rimbombantes parrafadas, han abusado tanto de este tópico los
politicastros, que no queremos ni por un momento parecernos a ellos, el que
quiera conquistar aplausos o popularidad, baste con que hable de la redención
del indio, y sea para acreditar una plataforma política para embaucar a
sencillos gobernantes o para batir el récord de progresista en un congreso
pedagógico, ya estamos cansados de tanta logorrea retórica en favor del
indio, y sin embargo, el indio está allí, estorbando el progreso de la patria,
pero él también es parte de la patria, no podemos hacerlo a un lado, no podernos aniquilarlo, como hicieron los colonos ingleses con los pieles rojas o
los búfalos, para después reunir piadosamente los rebaños de unos v otros
y poblar con ellos las reservaciones de los parques, tampoco podemos fundar
la República sobre un cimiento o capa de esclavos, el indio por sí solo constituye uno de nuestros más hondos problemas, necesitamos transformarlo en
eficiente elemento social, va en ello nuestro futuro, todo nuestro destino como
nación, para ello no tenemos más que un medio evidente, la educación. No
creemos en la omnipotencia de la educación, pero tampoco podemos renunciar
a ella, nos desarmaríamos, cruzamos de brazos sería un crimen, al contrario;
es necesario obrar, y obrar pronto, pero al hablar del indio, no nos concretamos solamente a la educación escolar, su redención no está en enseñarle
a leer, escribir y contar, etc., está en algo más, está en el trabajo, en el trabajo
inteligente, en el trabajo intenso, está sobre todo en mejorarle su vida
física, intelectual y moralmente; está en curarle del mal de la embriaguez,
el indio es un elemento productor, un elemento económico, pero es preciso
que lo sea de un modo consciente, no es ni debe ser una máquina, es un
hombre. debe ser también un ciudadano, debe ser un ciudadano que trabaje
con eficiencia, para su bien y para la comunidad, debe ser un ciudadano
que posea siquiera el mínimum de ilustración que corresponda al común de
los habitantes de un país civilizado, debe vestir mejor, debe alojarse mejor,
debe comer mejor, debe saber leer, escribir y contar y las demás menudencias
de nuestro programa escolar hoy en uso, mas no es del programa de lo
que debemos preocuparnos mucho, como lo hacen todos los que opinan respecto a la instrucción rudimentaria, desde el señor Pani, hasta el último,
siguiendo el vicio de todos nuestros reformadores escolares. El mismo programa
puede servir en manos de un maestro para embrutecer al discípulo, y en
manos de otro para elevarlo.

598

El elemento vital no está pues, en el programa que puede ser teóricamente
bueno, sino en el maestro, si el maestro es bueno, no importa que el programa
sea deficiente, él le dará vida.
El éxito bueno o malo de una educación, no depende del mayor o menor
número de materias elegidas para elaborar un programa, cada maestro, cada
inspector, cada jefe de educación, cada gobierno, cuando piensan en reformas
escolares, creen que el problema es de aumento de materias, debido a ese
afán, nuestros programas alcanzan dimensiones kilométricas. Esas reformas,
por otra parte muy discutibles, son s6lo externas, lo más importante es el
método y más que el método, el espíritu de la educación, mientras más largos
son los programas, más trabajo para la memoria, dan pávulo a nuestra enseñanza memorista, los maestros comprendan que no pueden desarrollarlo sino
verbalmente. La enseñanza experimental y práctica demanda mucho tiempo,
y ellos no puf'den perder el tiempo, es necesario hablar mucho, repetir mucho,
leer mucho, exigir mucho, si no, ¿ qué van a saber los niños sobre exámenes?,
¿qué van a saber los indígenas sobre reconocimientos?, es necesario pues que
nuestras escuelas, y en las de los indígenas especialmente, se reduzcan los
programas únicamente a lo fundamental, el resto de la enseñanza debe ser
en forma de trabajo, no s6lo realizado por la agencia escolar propiamente
dicha, sino por otras agencias que concurran al mismo fin, y sería aquí el
lugar de entregar en largas, aun cuando oportunas y necesarias, refle.'tiones
sobre la manera de educar eficientemente a nuestros indios.
Tenemos la seguridad de que estas aseveraciones tan largas, como interesantes, habrán hablado mucho, con bastante eiocuencia como lo hicieron
Demóstenes o Cicerón, a través de ellas, notan ser fragmentarias, se puede
ver la génesis de un programa completo para la educación de nuestros indios,
no para realizarlos dentro de las cuatro paredes de un mal salón escolar de
piedra o madera opaca, sino con mayor empeño fuera de aquel salón, aun
cuando éste estuviera equipado con todos los elementos materiales de la
última moda, la elevación de nuestros indios y aun la de nuestros mestizos,
no está en la educación libresca e intelectualista de nuestras viciosas escuelas,
la escuela del saber, debe ser sustituida por la escuela de la acción, leer,
escribir y contar nada valen si no se usan, enseñar a vivir mejor, esto es lo
que importa. ¿ No estamos cansados de ver pueblos y aldeas con escuelas
desde hace medio siglo, que permanecen invariablemente en el mismo estado
de atraso y sin que hayan sufrido la menor modificación y hay quien ose negar
que esas escuelas, esos maestros, esos libros y esas lecciones orales, han fracasado por completo? queda mucho por responder.

599

�Hemos seguido el pensamiento de Alvarado en este problema fundamental
de México, sin que discrepemos en su planteamiento y sugerente solución, la
clave está en educar al indio, como un deber nacional, esto engendra en el
campo dos problemas, el agrario y el educativo, si llegamos a resolverlos,
habremos resuelto un gran problema de Mé.'Cico; mas para resolver esto dos
problemas, no basta la instrucci6n, se necesita una intensa acci6n social y
económica que ejerza su influencia constante sobre nuestro indio, y sobre nuestras clases económicamente insolventes.

RESPUESTA JURIDICA A LA GUERRA ENERGí.TlCA

Dr. ALDo

ARMANDO

CoccA

Presidente del Consejo de Estudios Internacionales
Avanzados, Miembro correspondiente en la Argentina de la Academia Internacional de Astronáutirn
(París).

I. PROBLEMATICA JURlDICA ANTE LA "GUERRA ENERGí.TICA".
EL DECENIO CONCLUIDO se ha caracterizado por una nueva forma de guerra
-en su sentido propio de. disidencia llevada al extremo- que parece no
quedará aislada. Se ubicaría como precedente de otras próximas, como la
guerra de los recursos renovables, es decir, de las materias vitales para la
subsistencia, comenzando por los alimentos. Es una guerra sin ocupación
territorial, pero con efectos económicos más completos, dado que abarca a
la comunidad civilizada por entero. Tal disidencia -que ha superado hace
años la etapa de crisis- no parece anunciar una paz previsible; por el
contrario, cada día se muestra más agresiva. Se ha extendido ya por un
periodo que superó el de la I y la II Guerra Mundiales; y no se atisba
siqujera una tregua. Se trata de una guerra que tiene su término o su fin
en sí misma. El arma empleada es un recurso no renovable, que se agotará
en los próximos veinte años, o antes. Este hecho parece alentar la dureza de
los países productores de petróleo, como si pretendieran en el curso de una
sola generación tomar el predominio económico mundial.

¿ Qué han hecho las naciones, en su inmensa mayoría agredidas por la
guerra energética?

Han celebrado consultas, reuniones internacionales y regionales, se han
unido en organizaciones que responden a sus necesidades e intereses energéticos, han trazado planes y contraofensivas internas e internacionales. . . Y

600

601

�han recurrido, entre las soluciones que impone la angustia, a la peli rosa
proliferaci6n de reactores, por ahora pacíficos, de energía nuclear.
Ha faltado previsi6n para contrarrestar la rápida acción de los productor
de hidrocarburos. Se ha querido di imular la enorme importancia que tiene
para la comunidad civilizada esta derrota económica. Y falt6, sobre todo,
la ran estrategia internacional, la única que en el mundo interpenetrado de
hoy, puede anunciar la superación de la gran disidencia. Por encima de todas
las soluciones tibias, panaceas de corto alcance y efecto, ha de pen a.rse en
Ja solución final Ha faltado, en definitiva, grandeza en la acci6n.

Así lo entendimos en 1976, cuando, lurrio de participar en un diálogo
que organizamos por convocatoria de la Universidad acional de Córdoba
en l 975, sobre los aspectos internacionales de la utilizaci6n de la energía
~obr decidimos, en nuestro carácter de Representante Permanente de la
Argentina ante la Comisi6n sobre la Utilizaci6n del E.~pacio Ultratcrrcstre
con Fines Pacíficos de las Naciones Unidas, llevar la cuestión al más alto
organismo político. Así también la comunidad jurídica competente, escuchó
en Ginebra, en el XV Periodo de Sesiones de la Subcomisión de Asuntos
Jurídicos del COPUOS, nuestra e:-..'J)Osición y el 25 de mayo de 1976 se conoció
nuestro trabajo "ProbJel}las internacionales que surgen de la explotación de
la energía solar y otros tipos de energía conexos·•. Este trabajo, por haber
r&lt;'cibido eJ apoyo de muchas delegacioues, a pesar de no corwponder a ninguno de los asuntos que trata el temario de dicho 6rgano de las raciones
Unidas, fue publicado como documento de la Asamblea General, pocos días
después, el 9 de junio de 1976, bajo el c6digo A/ c.105 /L.91. Ante ese
cenáculo de expertos legales, que habían ganado la gran batalla del Derecho
frente a la técnica y a la política con la conclusi6n del Tratado del Espacio
d 1967, y lo otros instrumentos internacionales que le sucedieron, se llevaron
las siete conclusiones del 16 de agost1J de 1975 obtenidas en Córdoba. En el
documento a entino se lee: " e-ría alentador para quien s han participado
en la elaboración de estas conclusiones verlas convertidas en principios del
tlrrccho e:;pacial. Aunque, en nue tr.1 condición de juristas, debemo ser
rautas r prudentes, no podemos dejar de expresar un alto grado de optimismo frente a los enormes beneficios que se derivan de la utilv.ación de la
energía olar. El optimismo se debe no s6lo al hecho que cualquier cue tión
que se trate en el marco del derecho espacial tiene una sólida base de conocimientos científicos y ofrece oportunidades para el mejoramiento de Ja
coexist ncia internacional en. una dimensión desconocida hasta el Tratado
de 1967 sobre el espacio ultraterrestre, sino también el hecho de que diariamente
reciben informaciones como ' ta: "La radiación solar qu llega a la

Tic&gt;rrn es 30,000 ,·eces mayor que el total de la energía actualmente u ada
por el hombre en la industria (16 billones de \'atios). S gurnmente, nue ra
enorme capacidad reativa y tecnológica podrá usarla como energía potencial
y entonces el si tema vital que sostiene nuestras industrias durará tanto como
el Sol" (Doc. /AC. 105/L. 91, p. 13).
En la reunión pi naria de la Comisión del Espacio de las aciones Unidas,
celebrada en Nueva York en agosto de 1976, nos tocó también presentar el
documento de trabajo y entrar en el debate de la cuestión. Las actas con
las versiones completas de esas intervenciones representan hasta el presente
la más amplia discusión en la ONU de los aspectos jurídicos y políticos de
la materia.

E te esfuerzo de la Argentina no fue suficientemente apoyado en ese momento y no figura, a pesar de que las consecuencias de la hostilidad energética on c da día más agudas, en la agenda de las Naciones Unidas, en el
ternario de asuntos altamente prioritarios de la Comisión del Espacio Ultraterrestre.
Estamos persuadidos de que todas las estratenfas intentadas hasta el presente son débiles e impropias. Por ello insistimos en que el foro c¡ue debe
nrordarle preferente atención es la ONU y, por ser el derecho del espacio
el que habrá de dar, también en esto, la solución anhelada, en el COPUO..
o se tuvo la decisión requerida en el e5CCJlario internacional que, recalcamos, es el propio, ni en el ámbito interno y regional. Si el Estado o Estado
más directamente perjudicados, hubieran tenido la decisión que llevó a crear
la bomba atómica y los capitales que se pusieron al servicio de esta idea
d tructora, la crisis energética se hubiera superado en menor tiempo que la
JI Guerra Mundial y a menor costo que la bomba atómica. Lo lamentable
e que el mundo entero comienza hoy a reflexionar que la paz económica,
la paz en definitiva, no se logrará como en 1945 con una explosión nuclear,
sino con la "revolución solar", que unirá a todos los pueblos del planeta, en
lu(!'ar de separarlos y destruirlos.
El conocido trabajo del físico Amory Lo\·ins Energy Strategy: The Road
Not Taken? publicada en la revista británica Foreign Alfairs (Octubre, 1976)
enfoca la solución energética tomando alguna de estas dos sendas: la " nda
dura" que, luego de la era del petróleo y del gas, prevé sistemas energéticos
en gran escala y "arcano ", tales como reactores reproductores, aparatos de
fusión nuclear no concebidos todavía, enormes estaciones espaciales que
recogerían electricidad del Sol e irradi::uí.an el fluido a la Tierra en forma de
micr ondas. Y la otra, la "senda suave", que comienza con la
en·a de com-

602
603

�bustibles fósiles, para ganar tiempo y no recurrir a nuevos reactores nucleares,
sino a fuentes renovables }' benignas, principalmente lo rayos solares y otros
productos relacionados con el Sol.
Las reflexiones de Lovins, que alcanzaron resonancia por haberse con\'ertido en el núdeo de los debates arerca de los planes energéticos de Jos
Est.1do Unido, son correctas. Lo que él llama "senda .suave" preferimos
denominarla "revoluci6n solar", por oposici6n a la "senda dura", que es la
actual guerra energética. Pero a juicio nuestro ofrece una fisura, aunque
más no sea en su concepción mental y es la de haber separado una misma
eneig-ía, la solar en dos sendas y sobre todo el haber colocado en la "senda
dura" a la energía obtenida en el espacio por medios de la tecnología espacial. Si hubiera pensado en el Derecho no existiría esa fractura. Tal \·ez lo
que preocupa en su calidad de físico es la irradiación de electricidad a la
Tierra por microondas. También ello nos preocupó como juristas y lo dijimos
ante el foro mundial: "En el documento elaborado por la Secretaría (de J~
acioncs ni das) se hace referencia a las microondas y se dice que ese medio
para enviar la energía transformada a la Tierra no produce efecto alguno
en Ja atmó fera misma, pero que es mene ter estudiar y determinar lo·
fectos que pued n ocasionar en !as aeronaves r av que \-uelen a través d
rn ha,:. Ello e cierto· sin embargo no estarnos mur seguros de i las microondas en fonna permanent )' en tal amplitud e intensidad, no producirán
efectos también en la atrnó fera terrestre, es decir, efectos que interesen a toda
la Humanidad. Ello se debe a que no tenemos experiencia en cuanto a los
pro3rama propuestoc;·• (Discurso del Embajador Cocea ante las Nacionc s
nidas, 29 de junio de 19i6: Naciones Unidas, Asamblea General, Doc..
A/.\C. JQj/ PV. 166, p. 28-30 versión taquigráfica. En la misma se ión expusimos los peligros de contaminación ambiental). Algo más de un año después.
el 5 de julio de 197-7, se realizó en Toronto el Congreso de la Asociación
Canadien e para Control de la Contaminación Atrno férica, donde se afirmó
que las microonda. pueden ser muy peligro as para el ser humano y que es
necesario estudiar rápidamente las consecuencias de las e.¡posiciones a tales
irradiaciones.

hasta el presente que propone soluciones jurídicas, y, por
definitivas.

onsiguiente,

En efecto, repeler una agresión con otra agresión: la guerra energética
con la guerra de alimentos, no es solución ni principio de solución. o
el enfrentamiento, sino la armonía y la concordia aseguran situaciones estables. Ellas equivalen a restaurar un orden quebrantado, es decir, requiere
la accíón del Derecho. El Derecho que ha experimentado tan i;eñalados
progresos en los últimos quince años con motivo de la exploración · utilizari6n del espacio ultraterrestre (que pudo haber derivado en guerra total o
política de dominio g1obal) es la medida de la paz y la seguridad internacional . Tales realizaciones han significado el predominio de la ra16n sobre
las ambiciones de dominio de ]as naciones.
Por ello, por encima de todo, la guerra energética tiene una problemática
fundamentahnente jurídica.

II .. I TEM: DE GE ERACióN DE E. ERGfA PARA LA TIERRA
co T B E E EL E PACIO.
A e te tema dedica un capítulo el Informe Anual presentado por la Federación Internacional de Astronáutica a la Comisión del Espacio de las
• 'aciones Unidas y que se ha difundido como documento de la samblea
General A/ C. 105/249, 17 de agosto de 1979.

0

1:'3

primera observación que es dable hacer, cuando de estrategias para
pahar la~ consecuencias económicas de la guerra energética se habla, es
la ausencia del Derecho. Corr sponde al jurista asumir el papel que Je corresponde en este quebrantamiento del orden internacional, en su aspecto económico y político. Felizmente, los juristas están exentos de reproche, porque
fue un documento jurídico el que se conoció con anterioridad a cualquier
otro en la Comisión del Espado Ultraterrestre de las Naciones Unidas, único

En él
consigna que el concepto de la conversión en el e pacio de la
energía solar en energía eléctrica para trammitirla a la Tierra para su
consumo como carga comercial básica ha sido estudiada en forma conjunta
por el Departamento de Energía de los Estados Unido y la ASA de de
W76. El pro"rama de e,•aluación se hace a través de un plan conjunto q_uc
abarca cuatro esferas funcionales de estudio:
a) d finici6n del sistema;
b) evaluación de factores ambientales, sanitarios y de seguridad:
e) cue tiones socioeconómicas conexas;
d) evaluación comparativa de otros sistemas de eneraía.
Se guardan para junio de 1980 las recomendaciones finales.
Sobre la base de estas recomendaciones se proJ eta adoptar, antes de
octuhre de 1980, una decisión obr la continuación del programa.

604
60.;

�~l. sistema del sat~te de energía solar (SPS) se base en el empleo de 11 n
satcbte con una batena solar fotovoltaica plana y una antena de microondas
que m:a~aría energía a una antena rectificadora situada en la Tierra, que
produc1na 5.000 megavatios de potencia eléctrica. Se consideraron dos sistemas de conversión de energía fotovoltaica: pilas de arseniuro de galio aluminio y pilas solares de silicio. El satélite se construiría en una órbita
geosincrónica, con materiales lanzados desde la Tierra en un vehículo reutilizable. Un vehículo de transferencia orbital, movido por un motor eléctrico
que obtendría también su potencia mediante baterías fotovoltaicas solares
llevaría los materiales de 1a baja órbita terrestre a la órbita sincrónica. Lo;
estudios realizados el último año confirmaron la viabilidad técnica de este
concepto que se seguirá analizando y modificando. Entre las importantes
características del diseño se señalan: 30 años de vida útil, 63% de eficiencia
de transmisión; tamaño de la antena: 10x13 km en la latitud de 35º; propulsión
para el mantenimiento de la estación en órbita; las especüicaciones de los
sistemas, las operaciones y la construcción; el empleo de cinco vehículos de
dos etapas totalmente reutilizables.
En Europa se ha considerado la posibilidad de utilizar tecnología espacial
en la producción de energía y se han identificado tres posibles aplicaciones
de esa tecnología que podrían contribuir en forma significativa:
a) El establecimiento de estaciones espaciales de energía solar en órbita
geoestacionaria;
b) El desarrollo de un sistema de transporte sin riesgos para lanzar los
desechos radioactivos nucleares hacia el Sol; y
c) La. construcción de grandes laboratorios y fábricas en el espacio en los
que ~~dieran desarrollarse nuevas tecnologías y procesos industriales que
pemutieran hacer descubrimientos tecnológicos trascendentales en la esfera
de la energía. (Doc. cit. pp. 20•2 l).
(;orno se advierte, los estudios están comenzados y los científicos no se
desalientan. Falta una decisión poütica común. Hay que mirar el futuro
con grandei.a )' abandonar el complejo de derrota que acreditan los gobiernos
así como los intereses de la comunidad industrial que mira a sus babnr.e;
anuales y no a su propio futuro. En efecto, los países industrializados han
descuidado la energía solar, porque el mundo industrial tiene el 90% de su
capital invertido en edificios y equipo mal adaptado a la transición solar.
Es a!P:ntador que algunos gobiernos, como el de los Estados Unidos aumentó
de 5 a 300 millones de dólares en cinco años los gastos anuales de' investiga•
606

ción sobre energía solar. Para que esta nación pueda superar su problema
energético deberá hacer un esfuerzo comparable a la movilización de la
última guerra mundial. Si lo hace, habrá resuelto su problema para el año
2,000. Y habrá triunfado en la guerra energética. Los otros gobiernos honra•
damente afectados por la crisis económica derivada de la energía, si sólo
destinan a un plan conjunto de abandono del escenario perdedor de los hidrocarburos la diferencia que han acusado sus presupuestos por el alza del
petróleo en un sólo año, serán igualmente vencedores.
Desearnos adelantar que la objeción de uso de la órbita geoestacionaria
por temor a su saturación, se resuelve ya desde el punto de vista técnico. En
efecto, en el estudio "Carácter físico y atributos técnicos de la órbita geoestacionaria" (Un Doc. A/ AC. l 05 /203) se dan las soluciones. Algunas naciones
contribuyen a evitar la saturación, eliminando satélites que ya no se utilizan
( los Estados Unidos de América eliminaron su satélite de aplicaciones tecnológicas ATS-6 de la órbita geoestacionaria el 2 de agosto de 1979: Un
Doc. A/AC. 105/252/Add. 1, p. 3).
Con relación a las fuentes energéticas, la tecnología espacial ofrece algunas soluciones, primero parcialmente y luego incrementándose, convirtiendo
b energía solar en formas que puedan ser utilizadas en la Tierra (Eilene
Galloway, The future of Space Law, IAF'76, Anaheim, Calif. Oct. 1976,
IAF-ISL-76-06, p. 7). La autora cita en ese estudio el primer trabajo conocido sobre el tema jurídico, presentado en las Naciones Urudas, y que entendemos es el punto de partida para la decisión importante, esfuerzo comenzado
por la Argentina en 1976, al cual debemos volver la mirada.
El dispositivo solar-eléctrico más interesante es la celda fotovoltaica o solar,
que es la principal fuente de energía de los satélites en órbita, por los que
pasa gran parte de las telecomunicaciones internacionales del mundo. Las
celdas generan electricidad directamente cuando reciben la luz solar. No
tienen partes movibles, no consumen combustibles, no contaminan, funcionan
en una gama muy amplia de temperatura, duran mucho tiempo, requieren
poco mantenimiento y generalmente están hechas de silicio, elemento que
ocupa el segundo lugar entre aquellos que más abundan en la corteza terrestre (Denis Hayes, La energía en el mtmdo en desarrollo, en "Diálogo sobre
la Energía", Internacional Comunication Agency, U.S.A., p. 32).
Existen algunas opciones, iniciándose la gama de posibilidades con el
proyecto de satélite de transmisión de energía solar (Glaser, 1968), otras
propuestas de estaciones espaciales, o la construcción de colonias en el espacio
que administren la planta energética destinada a servir a nuestro planeta.
607

�También se ha estudiado la posibilidad de instalar estaciones de energía
,lar con materiales lunares (O' eil, 1975). Pero con anterioridadJ se habían
cC1nocido los trabajos del ganador del Premio Nobel y académico . N.
Sernenov, quien propuso se utilice a la Luna para sati facer las necesidade
de energía de la Tierra. Según emenov es posible cubrir la superficie total
del satélite natural de nuestro planeta con fotoelementos semiconductores
de gran eficiencia para transformar la energía de la luz solar en el ctricidad
y transmitirla a la Tierra. De ta manera la Luna se convertiría en una
poderosa planta energética para el futuro de la humanidad (Guías Iakubovich
Urnarov y Anatoli Andreevich Ershov, "Znanie", Moscú, 1974, p. 3, biblioteca del autor. citado también en su documento de trabajo presentado en
19i6 ante las aciones Unidas (A/AC. 105/L. 91, 9 junio 1976).
El 5 de diciembre de 1979 la Asamblea General de las Naciones Unidas
adopt6 la Resolución 34/68, por la cual :se pide al Secretario General de
las aciones Unidas que abra el Acuerdo que debe regir las actividades de los
Estados en la Luna y otro cuerpos celestes a la firma y ratificaci6n de todos
los Estados, lo antes posible y expresa la esperanza de que la adhesi6n a este
cuerdo sea lo más amplia posible.
La conclusi6n de este acuerdo, cuyo primer proyecto responde a la iniciativa de quien esto escribe, quien en su carácter de representante permanente ante la
aciones Unidas, .redactó, presentó y defendi6 por espacio
de nueve años el pro ·ecto, que fue ampliado con sucesivas propuestas, es
de la mayor relevancia para nuestra materia. Nuestro "Proyecto de Convenio
sobre los Principios que deben regir las actividades de utilizaci6n de los
recu~o naturales de la Luna y otro Cuerpos Celestes", a que nos referimos
(Un Doc. A/AC. 105/C. 2/L. 71; A/ C. 105/85, p. 50/51, 1970, etc.) fue
el primer texto que incorporó la expresi6n "patrimonio común de la Humanidad" a un instrumento internacional vinculatorio, principio jurídico que
obtuvo consagración, por su aceptación universal, en 1979.
Por aquel principio de justicia distributiva que aprendimos de los clásicos
del Der cho. correspondió al derecho del espacio el mérito de hab r incorporado el principio jurídico del "patrimonio común de la Humanidad'' al derecho
positivo universal. Justo homenaje al más cientüico de los derecho , que
llevó nueve años de esfuerzos sostenidos pero que representa la más importante
conquista del hombre para su bienestar a través de toda la historia de la
Humanidad.
Cualquiera sea el tipo de energía captable y utilizable con base en el
espacio, la solución jurídica, que fuera ofrecida en 1975 en el campo aca-

démico, cuenta hoy con el texto de un acuerdo internacional abierto ya por
el Secretario General de las Naciones Unidas a la firma de todos los Estados.
Para ampliar el panorama de e te capítulo. recordaremos que bien pueden
instalarse ''fábricas-laboratorios espaciales", que circulen precisamente a través de los cinturone de radiaci6n hoy por hoy temidos aún por los cosmonautas y que reconvertirían la energía de· las partículas elementales que,
impulsadas por el Sol, se almacenan precis.."tmente en el cinturón de von
Allen, que no es ni más ni menos que "un grao paquete de energía" (Sebastián E. tradé Rodoreda, La energía en el futuro, en "La energía y su
transformación: Presente y Futuro", Barcelona, 1974, p. 402).
Aparte de la energía obtenida del hidrógeno, que en cualquier parte que

sea captada causa problemas de derecho internacional (Veáse Hydrogen
Energy, Clear Energy Research Institute, University of Miami1 Coral Gables,
t 974), tenemos otras muchas fuentes procedentes del espacio. En agosto
de 1975 el satélite científico británico "Ariel-5" captó un cataclismo que
genera energía 35.000 veces más potente que la del Sol. El "objeto" es conocido como ''A0621 menos O" (Aldo Armando Cocea: El Sol ante el Derecho
Internacional, Revista Temis, ros. 35-36, Zaragoza, nota 3, p. 329). Y en
el Informe presentado por el Comité de Investigaciones Espaciales (COSPAR)
del Consejo Internacional de Uniones Científicas (ICSU) a las aciones
Unidas correspondiente a los adelantos de Invesúgaci6n Espacial ( 1978-1979),
se hace saber que el primero de la .serie de Observatorios Astronómicos para
Radiaciones de Alta Energía (HEAO-1) fue lanzado el 12 de agosto de
1977 y reingi s6 en la atmósfera el 14 de marzo de 1979, día del nacimiento
de Einstein. Este vehículo espacial, ha permitido realizar muchos descubrimientos nuevos:

1) Se ha descubierto una nueva clase de sistemas de emisión de rayos ~
4

suaves;

2)

e ha hecho la medición D12S exacta del espectro y la isotropía de los

raros X cósmicos en una grama determinada;
3) Se han identificado más de 100 fuentes con sus elementos de contraparte ópticos o de radio;

4) e han medido emisiones de rayos X de muchas fuentes extragaláctic:is
nuevas;
5) e ha ampliado el espectro de muchas fuente
fuentes cxtragalácticas;

galácticas bin:irias )'

608
609
bumanitu-39

�y

6) Se han descubierto más fuentes de emisiones rápidas de rayos gamma
ha determinado con exactitud el e~tro y la variación temporal;

&amp;e

7) Se han obtenido nuevos resultados en relación con el límite de las
emisiones de rayos gamma, que explicarían el origen de lo rayos gamma de
alta energía detectados desde el satélite COS-B. (Un Doc A/ C. 105/248,
pp. 27-28, 18 septiembre 1979.) ·

Y con tan sorprendentes descubrimientos relativos a fuentes de alta energía,
cómo la Humanidad no se decide a dirigir, firmemente, su mirada hacia el
espacio.
Analicemos ahora la energía no convertida: luz y calor solares con base
en el espacio de captación y transmisión.
Dos siglos antes de Cristo, Arquímedes destruyó la flota de los romanos
mediante e) empleo de energía solar concentrada y sin transformar. e trata,
seguramente, del primer paso de aprovechamiento mejorado de la luz que
envía el Sol naturalmente a la Tierra. Tal vez, por habérsele dado un uso
bélico. la Humanidad no le dio la importancia que tal empleo tenía para
el desarrolJo de la civilización. Faltó el concepto básico: no se trataba de un
ingenioso medio de destrucción de naves enemigas. En todas las edades del
laombre, energía significó "cap~cidad para realizar trabajos". Si a partir
de Arquímedes el pensamiento humano se hubiera orientado hacia el más
rico y completo de nuestros recurso energéticos, muy distinto hubiera ido
el camino de nuestra civilización. Y no llevaríamos el anatema que pesa
obre el hombre de nue tros días: haber hecho de su ambiente natura] un
ámbito agotado, contaminado y donde la vida parece perder cada día las
po ibilidades de permanecer. La duda de la supervivencia del hombre en su
planeta es el resultado de su propia obra. Corresponde a la generación presente asumir la responsabilidad y seleccionar lo remedios apropiados para
enmendar tan grande y r iterado d acil'rto.
Felizmente, aquella utilización de energía solar, dos milenios y dos centurias atrás, ocupa hoy la atención de científicos, que siguen lo estudios iniciados hace más ele medio iglo por Hennann Oberth, en 1929.

En efecto, la tecnología espacial ha colocado al hombre en el umbral
del control de la magnitud de la luz solar reflejada que alcanza la uperficie
de la Tierra. Mediante los reflectores orbitales, áreas pequeñas en relación
con la superficie de la Tierra, pero grandes para la apreciaC"ión común,
pueden ser ÜTadjadas en forma controlada con una intensidad de brillo variable entre el equivalente de la Luna llena hasta la luminosidad del Sol.

(Kraíft A. Ehricke: Space Light: Space itidurtrial enhanccment o/ the .solar
tronáutica ', Journal of lntemational Academy of Astronautics, Vol. 6, o. 12, December, 1979).

oplion, ''Acta

La idea es emplear "espejos espaciales" para la reemisión de Ja luz solar
hacia la Tierra. La utilización de una variedad de órbitas subgeosincr6nicas,
particularmente órbitas heliosincrónicas (sun-synchronous orbits) -SSO-,
amplía la flexibilidad de aplicaci6n de la luz espacial. El concepto de retroreflexión permite la irradiación en áreas durante el día, enriqueciendo los
efectos solares. Los sistemas de luz espacial se caracterizan por un alto grado
de versatilidad funcional.
Ehricke ofrece una tabla de utilizaciones de la luz espacial, a través de
cinco sistrmas:

Lunneta (área iluminada) con aplicaciones específicas de aumento de las
horas de labor agrícola, creación de empleos rurales, iluminación wbana y
de regiones de desastre.

Bio.solelta (incremento de la bioproducci6n): producción de alimentos y
biomasa, vegetación, algas marinas.
Agrisoletta (modificación del tiempo, procesamientos por calor) : estabilización del clima para la agricultura, control de lluvias y ientos, desalinización, de. hidratación o ecado de rosee.has.
Powersolttta (generación de energía): conversión fotovoltaica, energía química y tennal.

Mct.solelta (administración de climas): manipulación de máximas y mínimas. ( Ehricke, op. cit., loe. cit., p. 1520).
Las po "bilidades de aprov chamiento de la oergía
ultraterrestre y de los cuerpos celestes) ofr ce, según
versiones, toda ellas concreta y de positivos beneficios.

pacial ( del espacio
ha visto, múltiples

llI. ENERG!A OL R Y COMU ICACIONE ESPACIALES.
La relación entre eneigía solar transmitida a Tierra y comunicación espacial transmitida a Tierra es trecha. De allí que un experto haya hecho la
siguiente reflexión: • i Ja tecnología espacial es utilizada para la transmi i6n
de la energía solar a través de radioondas, se debe dar una consideración
cuidadosa de lo efectos que esta actividad tiene o puede tener sobr las

610
611

�comunicaciones espaciales existentes. ¿ Qué beneficio adicional puede brfodar
la transmisión de Ja energía sol:u a la SOC'ieclad universal para equilibrar las
pérdidas de las comunicacfones espaciales? (Subrata K. Sarkar, Space Solar
Power u.1, Space Comunications, "Acta Astronáutica, cit., vol. 6, p. 1753).
La enema solar en órbita es de seis a diez veces superior a la recibida
en la superficie terrestre. Esta energía puede ser transmitida utilizando amplificadores de potencia y antenas. Las estaciones terrenas convierten la energía
por microonda en corriente continua mediante antena y rectificadora ( rectanna) . La energía eléctrica en la Tierra es disponible 24 horas por día,
excepto 72 minutos de caída energética en el año, durante los equinoccios,
cuando el SP (Satellite Solar Power Station) entra en la sombra de la
Tierra. Si el SSPS ofrece un costo de energía competitivo con cualquier otra
planta energética terrestre, dicho sistema representará una serie alternativa de fuente energética en la última parte de la centuria {Sarkar, op. cit.,
loe. cit .. p. 1173-1174).
El SP ocupará una posición en la órbita geoestacionaria y usará el
espectro de radiofrecuencias para la transmisión de energía a la Tierra. Esta
asignación del recurso del espectro orbital al S PS requiere un sacrificio,
prima facie, de las comunicaciones espaciales dado que ambos utilizan los
mismos recursos limitados. La introducción del SSPS creará una situación
de desequilibrio en la órbita gccw tacionaria y en el espectro de frecuencias,
por cuanto los criterios pal'a amplitud de banda y separación angular necesarias deberán basarse en diferentes hipótesis. Los ruidos termales y por interferencia, que juegan un papel crucial en la transmisión de información, no
afectan en absoluto al SSPS. Pero otros servicios de comunicacione deberán
ser protegidos contra los ruidos del
P . Por otra parte, los objetivos del SSPS
. on totalmente diíerentes de los de las comunicaciones espaciales, y deberán
crearse nueva~ organi1A'lciones no sólo para mantenimiento y operación ino
también para la coordinación y regulación técnicas con varios sistemas SSPS.
La posición orbital y el espectro de frecuencias deberán ser asignadas a
cualquier país que los solicite, sin embargo, este país nunca usará estos recursos para el SSPS. De lo contrario, e plantearía un serio conflicto y choque
de intereses, nacionales e internacionales, entre diferentes instituciones. Las
estaciones terrenas SSPS deberán ubicarse, en lugares remotos y exclusivos,
para proteger de las radiaciones de microondas. Los efectos del calor de
lo desechos térmicos y la intensa radiación de microondas sobre el medio
ambiente total, especialmente sobre el clima, no han sido aún completamente
dilucidados. Mientras el costo de la energía sube, el de procesamiento, almacenamiento, coparticipación y transmisión de la información baja. El co to

612

de la transmisión de la información se está independizando de la distancia,
debido a las técnicas de comunicaciones espaciales y a las computadoras
de comunicaciones. El desarrollo de los medios de comunicación representa
wt modo de conservación de energía y/o un ahorro de tiempo y costo.
Para el nombrado autor, deberán estimularce definitivamente la continuación de las investigaciones para aumentar la energía solar en la Tierra. Pero
la dirección de las investigaciones debería ser reorientada por cuanto las
microondas no son apropiadas para la transmisión de la energía solar.
(Sarkar, op. cit., loe. cit., pp. 1756-57-58).
Celebramos que la autori2a.da opinión del experto a quien hemos seguido
en esta parte de nuestro trabajo coincida con la nuestra, expuesta tres años
antes en las aciones Unidas, en cuanto al peligro de las microondas. Y
también compartimos con él la seguridad de que las inve tigaciones y pro~as de energía !'olar incrementarán a no dudar la eficiencia y reducirán
los costo. de las comunic-aciones espaciales.

IV. E1 'ERGIA SOLAR VERSU

ENERGtA

UCLEAR.

E!- cada día mayor el número de na.clone que estiman prudente diferir
las medidas que implican comprometerse en una "economía de plutonio".
Ello es con ecuencia de que la preocupación relativa a la proliferación nuclear,
pese a los intereses de parte, se ha universalizado.
La EICC1 -INFCE, Evaluación Intemacional del Ciclo de Combustible
Nuclear, es una organización integrada al presente por 66 E tados y varias
organizaciones internacionales. Real.izó un e tudio que llevó 16 me~ sobre
sistemas de combustibles nucleares. El objetivo de la organización es ofrecer
procedimiento para reducir al minimo la producción de plutonio y uranio
de alto enrique imiento, fácilmente utilizables para fabricar art factos nucleares. Realizó su última sesión plenaria en Viena, el 26 y 27 de febrero de
1980. En aquella oportunidad expresó el Embajador Gerald C. Smith, representante de lo Estados Unidos de Am 'rica ante la Conferencia: "Todos
sabemos que la proliferación es básicamente una cue tión política y que si
una nación elige desarrolJar explo. ivos nucleares puede hacerlo sin dar mal
uso a las instalaciones civiles de energía nuclear. Sin embargo la EICC
seiiala que esas in talaciones pueden ser objeto de rnal uso y que por sa
razón
importante planear los futuros ciclos de combustible, prestando
cuidadosa atención a los riesgo de 1a proliferación. Los Estados Unidos

�recono~en q.u: esos riesgos existen en cada ciclo de combustible. La AICCN
no ha 1dentif1cado ninguna solución técnica que elimine esos riesgos".
~a Conferencia de Viena llegó a la conclusión de que las restricciones
aplicadas al reprocesado Y al plutonio separado necesitan ser reforzadas con
otros mecani~os prot~ctores, como ser un mecanismo de seguimiento, que
aco1:1ai:ª especi_al atenci6n a la colocación del exceso de plutonio bajo vigilanCia mternac1onal, un régimen efectivo de almacenamiento internacional
de plutonio y la concertación de acuerdos internacionales para almacenar
combustible usado.
~os .inf~rmes de la EICCN reclaman nuevas medidas de seguridad, técnicas

~ mstltucionales, de los riesgos de proliferación que son inherentes a las
m~talaciones sensitivas, como son las plantas de reprocesado y enriquecimiento, de todo lo cual nada concreto se ha podido alcanzar.
. El Subsecretario de Recursos Energéticos de los Estados Unidos de Amé-

rica, John M. Deutch, en una audiencia ante el Congreso dijo: "Con toda
certeza,
no ha descubierto ninguna fo'rmula t'ecn1ca
·
.
, la . evolución internacional
.
.
rn ~onorruca que pudiera librar de riesgo al desarrollo de la energía nuclear".
Y francamente, nunca hemos abrigado esa esperanza. Todos los ciclos de
combustibles contie_n~n. algún riesgo de proliferación, pero la EICCN ayudó
~ esta~leccr la legitumdad -en rigor, la necesidad- de ronsiderar la resistencia a la proliferación como una base importante para las decisiones
estratégicas en el ciclo de combustible".
Por otra parte, "la creencia de que la fisión nuclear suministraría unu
fuente barata, limpia y segura dt&gt; energía, ha desaparecido bajo un alud de
problemas técnico , económicos y morales. . . Las dificultades inherentes a
supera_: estos obstáculos contribuyen a explicar por qué se está desvaneciendo
suen~ nuclear. . . Las posibilidades de una catástrofe nuclear es indiscutible. S1 ~legase a haber una calamidad importante, en que se perdieran
muchas VJdas, la preocupación del público quizá obligaría a las autoridades
a cerrar todas las instaJaciones de energía nuclear. En esas circunstancias
como es natural, se derrumbaría una economía que tuviese por base la ener"Í;
nuclear. La duda moral es si nuestra generación tiene derecho a hacer p;Jj.
grar la salud y el bienestar de generaciones futuras con el objeto de satisfacer
(agregamos nosotros, en forma parcial y limitada) sus propias necesidades"
(~ester B;own: Energía: La pr6xima transici6n, en "Diálogo sobre la Energ1a-Energ1a Solar o Energía Nuclear", Intemational Communication Agency
USA, pp. 6-7).
'

e!

Además de los problemas morales y políticos se pone en duda h
f ••
bTd
,
oy su ac 0
J I ad económica. Así, 1a Administración para la Investigación y Desarrollo

614

de Energéticos de los Estados Unidos, ha reducido en forma muy significativa
sus cálculos de capacidad de fuerza nuclear para el año 2,000. Otras naciones
han destinado a la energía nuclear una proporción mínima de sus requenmientos, aun ésta, con carácter precario, en vista del cúmulo de factores
negativos que trae consigo la instalaci6n de reactores.
En el informe Nuclear Power lssues and Choices, patrocinado por la Ford
Foundation (1977) se lee: "El tiempo necesario para llegar a la capacidad
de fabricación de armas nucleares se reduciría muchísimo, y en una crisis
sería difícil resistir la tentación de tomar !a decisión irreversible de fabricar
armas nucleares y hasta de emplearlas". Por otra parte, todo control externo,
afectaría la soberanía de los Estados. La energía nuclear lleva de este modo
a intentar la violación de principios intangibles del Derecho internacional.
El programa espacial, además de todas las maravillosas realizaciones que
vienen asombrando al mundo, ha contribuido a enriquecer la ciencia de
recubrimientos selectivos, que permiten a los aparatos absorber grandes cantidades de energía solar sin pérdidas considerables. Aún hoy, en la cúspide
de la era de los combustibles fósiles las fuerzas de energía renovable derivadas de sistemas renovables y de ciclos impulsados por el Sol representan
alrededor de la quinta parte de la energía que conmueve al mundo. Se ha
calificado de "creciente fascinación" la del Medio Oriente -depósito mayor
de hidrocarburos-- por las tecnologías solares para la producción de electricidad.
Algunas de las permanentes y reiteradas críticas que se hacen contra el
desaJTollo de la energía nuclear, pueden ser resumidas del siguiente modo:

1. Los reactores liberan material radioactivo hacia la atmósfera.
2 . Provocan daños genéticos.
3. Ofrecen el constante riesgo de una explosión nuclear.
4. En los reactores de "agua ligera" existe el peligro del "derretimiento",
si cesa de fluir el agua que enfría el núcleo de los reactores, lo cual
conduciría a una liberación de materiales radioactivos hacia la atmósfera.
5 . Los reactores generadores de plutonio imponen un riesgo mayor de
explosión nuclear.
6. El plutonio en sí es un combustible demasiado peligroso para que pueda
permitirlo la sociedad.

615

�7. La eliminación de desechos presenta hasta hoy un problema insoluble.

8. La permanencia de desechos en la Tierra, aún enterrados, importa un
riesgo tal que es causa suficiente para la abolición de Ja fuerza nuclear.

9. La contaminación téonica, con el agua de enfriamiento que descarga
en lagos, ríos y océanos, crea consecuencias catastróficas para la vida
acuática.

10. La energía nuclear es antieconómica. Sus costos rutinarios son mucho
más altos que en otras formas de producción de energía.

11 . Las plantas nucleares son mucho menos confiables que las de cu:.1.lquier
otro tipo.
12. U na industria nuclear e tá ine. ·tricablemente enla7,ada. a la proliferac-i6n de armas nucleares.
13. Representa un con tante peligro de envenenamiento para la especie
humana: unos cuantos kilos de plutonio, distribuidos apropiadamente,
pueden extcnninar toda la población del mundo.
14. De acuerdo con el curso de las cosas, puede representar la próxima
etapa del terrorismo internacional. Cuando los materiales nucleares
puedan caer en manos de terrorfatas, estos pequeños grupos podrán
retener como prisionero o rehenes a los habitantes de toda una gran
ciudad o a los dirigentes de toda una nación.
15. Y como natural consecuencia, a manera de "protecci6n contra el
terrori mo nuclear'', aparecerían lo "Estados anti-terroristas", que
aniquilarían la libertad individual a cambio de una garantía de
protección.
16. Los "Estados policíacos'' derivados de la situación, ejercerían una vigilancia y una represión que no tolerará ninguna sociedad humana,
por atemorizada que esté.
17. Y tal \'ez romo síntesis de cuanto va dicho, y sin perjuicio de muchas
otras observaciones, con la liberación del átomo, el hombre ha dado
el paso má~ fonnidable hacia su autodestrucción, dado que ésta ha sido
su finalidad, al iniciar un proceso decidido de destrucción de la naturaleza, comen7ando por el aniquilamiento de su condición moral.
Estamos hoy mucho más allá de la afirmación de Wi!Lia.m ,·on Arx, ex
profesor del MIT y a esor de la Academia Nacional de Ciencias1 para quien

la energía nuclear es otro intento de perpetuar la violación peligrosa de "los
límites de la abundancia natural". Según von Arx, el ideal es ccvivir según el
régimen natural del Sol". Para nosotros es no s61o un ideal: es la salida
en Ja encrucijada energética mundial.
Aparte que una guerra mundial estará más cerca en cuanto mayor sea el
desarrollo de reactore nucleares y la producción de plutonio, se han planteado problemas jurídicos internacionales propios de la energía nuclear. Las
salvaguardias acordadas por el Organismo Internacional de la Energía Atómica están en el límite de lo tolerado por las soberanías de Jos Estados. El
Tratado de No proliferaci6n ruclear es a diario controvertido, por constituir
una limitación al derecho de cada país a propender al desarrollo de Ja energía
nuclear con fines pacíficos. Si bie:1
cierto que los acuerdos pactados con
libertad son más eficaces que los controles artificiales lesivos de los derechos
soberanos, el mal radica en el empleo de la energ{a nuclear y no en la
contramedidas con las que
pretende legitimarla.
El perfeccionamiento del bienestar de la Humanidad a través de la urevoluci6n solar" ( por oposición a la destrucción a t6mica) constituye también
un valor politico digno de ser tenido en cuenta: es una fuente descentralizada:
independientemente del control, virtual o efectivo, de los gobiernos.
FeJizmc 1te, la sensatez ha predominado en algunos núcleos ciudadanos:
aquellos que han creado nuevas ciudades al amparo de la energia solar, como
la de henandoah, en Georgia, cerca de Atlanta, y un pueblo en Los Andes
argentino , en la provincia de Jujuy.

V . LAS SOLUCIO ES QUE OFRECE EL DERECHO.
Desde el punto de vista académico. las soluciones comenzaron con los
trabajos de juristas a partir del Coloquio Internacional de Lisboa, del Instituto Internacional d D recho del Espacio, en 1975. Importantes estudios
de muy distinguidos científicos del Derecho se difundieron desde ese momento,
CU}O número impide glosarlos aquí. En las
aciones Unidas. el tema fue
llevado a la Subcomisión de Asuntos Jurídicos del COPUOS en mayo de
1976 (Ginebra) y en junio de ese mic;mo año en las sesiones plenarias de la
Comisión del Espacio ltraterrestre de las aciones Unidas ( ueva York)
por la Argentina. El tema fue racionalmente defendido por la delegación de
e$te país en Viena, en las plenarias de 1977 y mencionado por dicha representación en Ginebra, en 1978, en la referida Subcomi i6n.

616
617

�En los coloquios del Instituto Internacional de Derecho del Espacio, como
su nombre lo indica, se cambian opiniones sobre los temas de la agenda, pero,
salvo alguna rara excepción a través de sus 23 años de reuniones internacionales, no se adoptan conclusiones ni recomendaciones.
Sin embargo, antes de todo este movimiento académico internacional, existía un manojo de conclusiones -siete- alcanzadas el 16 de agosto de 1975,
luego de las deliberaciones de ese día y del anterior, en La Falda, Córdoba,
Argentina, al término del &lt;(Diálogo sobre Aspectos Jurídicos Internacionales
del Aprovechamiento de la Energía Solar'': ~a Univers~3? de C~rdo~a,_ que
había or1Tanizado ese encuentro de espeaal1Stas, orgaruzo al ano s1gwente
b
d.
un Seminario sobre la materia. Las siete &lt;mnclusiones de Córdoba fueron 1fundidas a través del documento de trabajo que presentamos en Ginebra, al
que nos hemos referido ya (Un Doc. A/AC. 105/L. 91, 9 de ju~io 1976) Y
también en órganos académicos internacionales. Al regresar de Ginebra Y de
Nueva York, entendimos que las primeras siete conclusiones debían ser
ampliadas. Y es así como elaboramos las "XII Tablas _para la ~nergía S~lar::,
que fueron difundidas, inter alia, a través de "Junsprudenaa Argentmn •
Núm. 4963, 13 de octubre 1976. En el IV Congreso de la Asociación Argentina de Derecho Internacional (Santa Fe, septiembre de 1976), las XII Tablas fueron objeto de extenso debate entre internacionalistas y fueron aprobadas
por el Congreso referido. Finalmente, esas mismas XII Tablas fueron aprobadas por IX Jornadas Nacionales de Derecho Aeronáutico y Espacial (El
Calafate, Argentina, noviembre 1977), oportunidad en que fue relator del
tema el profesor Jaime Mosquera Ubios, un estrecho colaborador de la materia. Estos principios, consolidados entre 1975 y 1977, pueden servir de partida
para estudios más profundizados y un más amplio desarrollo de sus enunciados.
Los reproducimos en su versión actual, que contó con la aprobación de los
dos últimos congresos especializados:
I. El principio de "patrimonio común de la Humanidad" es aplicable al
Sol y sus reci.m;os naturales, así como a toda otra energía captada en el
espacio ultraterrestre y transmitida a la Tierra.

Carta de las Naciones Unidas, el Tratado del Espacio, las convenciones
internacionales espaciales, y de los organismos especializados del sistema.
IV. La órbita geoestacionaria, además de recurso natural limitado cons'
tituye un patrimonio común de la Humanidad.
V. La definición de "daño" comprende los que puede provocar el empleo
de la energía solar al medio ambiente, a las telecomunicaciones, a la navegación aérea o a cualquier otro tipo de daño en la superficie, en el e. pacio
aéreo o en el mar de la Tierra, a las personas físicas o legales, a los Estados
y a las organizaciones internacionales.
VI. Los daños que puedan causarse en el espacio ultraterrestre o en uo
cuerpo celeste, o en el espacio aéreo o en la superficie de la Tierra en ocasión
de la captación y transmisión de la energía solar y derivadas, serán regidos
por un sistema de responsabilidad absoluta.
VII. Se garantizará un sistema de prevención para evitar daños: a) Provenientes del desarrollo de la tecnología empleada en la captación y transmisión
de la energía solar y derivadas en y desde el espacio ultra terrestre; b) En el
equilibrio ecológico derivado de las mismas causas;
VIII. La cooperación internacional es el elemento condicionante de la
licitud de toda actividad en este campo.
IX. Se asegurará la participación de todos los países y asistencia técnira
}' de otro orden a los que carezcan de medios para intervenir en la explotación de la energía solar y derivadas, teniendo particularmente en cuenta las
necesidades y los intereses de los países que no han completado aún su
desarrollo.
X. Gozarán de un régimen de igualdad todos los Estados, se encuentren
dentro o fuera del cinturón solar.
XI. Queda prohibida la utilización de energía solar y conexas con fines
que no sean exclusivamente pacíficos.

II. La energía solar y derivadas no podrán ser objeto de apropiación nacional en manera alguna en el espacio ultraterrestre, incluso Ja Luna y otros
cuerpos celestes, en razón de que deben utilizarse en beneficio común de toda
la Humanidad.

XJI. La administración de la energía solar y derivadas se hará a través
de un mecanismo internacional con capacidad suficiente para asegurar su
aprovechamiento racional y equitativo y se establecerá una jurisdicción obligatoria para el conocimiento y decisión de las controversias que se susciten
y medios eficientes para su ejecutoriedad.

III. El aprovechamiento de la energía solar y otros tipos conexos de energía.
deberá hacerse de conformidad con el Derecho internacional, incluida la

Estas ccinclusiones están lejos de completar el sistema jurídico que corresponderá aplicar a la energía solar, pero entendemos que constituyen un buen

618

619

�punto de partida para una discusión más a fondo, habida cuenta de los
acontecimientos registrados a partir de 1977, en que fueron aprobadas.

Entre Jos hechos significativos, en el orden legal, debe destacarse Ja
conclusión y apertura a la firma del Acuerdo que debe regir Jas actividades
de los Estados en la Luna y otros cuerpos celeste , versión finaJ de los
proyecto)) relati\·o aJ Tratado sobre Ja Luna, y que responde a la idea originaria del pro}'ecto argentino de 1970, en su fondo, en su forma y hasta en
el título. dife ntr. de un tratado p:,ra la Luna.
Por consiguiente, deberá hacerse mención expresa en la Tabla III a este
nuevo acuerdo, y tener en cu nta que us disposicion ·s se aplicarán tambi ~n
a ohos cuerpos celt:stes de1 sistema solar distintos de la Tierra, excepto
en los casos en que con re pecto a alguno d esos cuerpos ceJestes entr n
en vigor nonnas jurídica. especificas, conforme al art. I del Acuerdo, y
que responde igualmente a la doctrina y la po. ición argentinas.
El artículo de mayor trascendencia científica, política económica y de
otro orden, es el 11, que determina que "la Luna y sus recursos naturaJes
son patrimonio común de Jn. Humanidad'', que los Estado:; se comprometcll
a cst,1blrcer un régimen internacional, incluidos los procedimientos apropi:i&lt;los. que rija la explotación de lo recursos naturales de la Luna, lo que
se hará --&lt;:onforme aJ art. 18 in fine- t&lt;&gt;niendo en cuenta en particular
los adelantos tecnológicos que sean pertinentes.
Preceptos incorporados al Acuerdo sobre la Luna y otros cuerpos celeste.
son de mucha importancia para la redacción de un instrumento internacional
relativo a la energía solar. Este instrumento intemacionaJ deberá contar
con los mayores adelantos de la ciencia jurídica y la ponderación propia de
un convenio destinado a regir una actividad que interesa de una manera
vitaJ a la comunidad humana por entero.

Esto no ha de parecer e~-agcrado, si se tiene en cuenta lo que ya hemos
expresado: energía es "capacidad para realizar trabajo".
Corresponde al jurista de nuestro tiempo ofrecer la herramienta -el instrumento internacional- para que esa capacidad no falte y favorecerla, con
la promesa cierta de un mundo mejor.

EL OVERBOOKING O EXCESO DE RESERVAS DE PLAZAS EN EL
TRANSPORTE ASREO

Dr. E. 'RIQUF. MAPELLI
España.

L,. on.Á1ue&gt;. del transporte aéreo en su vida práctica constantemente en
evolución hacen que surjan fenómenos jurídicos carentes de la adecuada
regulación. Una vez más puede decirse, con absoluta certe-La, que, en esta
actividad humana, los hechos van muy por delante de la regulación legal
correspondiente y que es preciso improvisar actuaciones frente a fenómenos
muy difíciles de ene.ajar en los marcos tradicionalmente establecidos.
Hasta hace muy pocos años es probable que escasas personas hubieran
pensado en los problemas jurídicos que con singularidad pudieran presentarse
en relación con el transporte aéreo y menos aún en que una venta de plazas
en las aeronaves en número superior a las disponibilidades de las mismas
pudiera constituir una práctica no extraordinaria.· Esta actuación del transportista aéreo hubiera, sencillamente, sido encajada como un mero incumplimiento de los compromiso contractuales asumidos frente aJ viajero.
Sin embargo, en el día de hor, el planteamiento aludido aparece como
muy ajeno a lo que en la realidad del transporte aéreo } aunque sea sustentado por quienes tan sólo contemplan las normas habituales del Derecho,
ya se abre camino una regulación mucho más compleja y, desde luego1 con
carácter de indudable originalidad.
Cada aeronav tiene un número determinado de plazas hábiles de ser
utilizadas de acuerdo con las respectivas r gulaciones administrativas. Estas
plazas se dividen en dos categorías en atención a quienes pueden utilizarla :
a) Personas que trabajan a bordo de la aeronave y que integran tanto la
tripulaci6n técnica como Ja auxiliar; b) Personas que integran el pasaje y

620
62]

�que ocupan denominadas plazas comerciales, en las que comprendemos, tanto
aquellas que se ocupan por personas que han satisfecho el precio del pasaje
como las utilizadas por quienes tienen derecho a transporte gratuito (pases
del gobierno, empleados de la compañía aérea, etc.). El hecho de que sean
ocupadas esas plazas por quienes no han pagado el importe del billete de
acuerdo con las tarifas establecidas no desprovee a éstas de su índole comercial ya que integran, en todo caso, la explotación económica de la aeronave.
Es lógico que los sistemas de venta establecidos por una empresa aérea
se circunscriban, en sus operaciones mercantiles, a las plazas comerciales de
cada avión. Otra cosa supondría concertar contratos que, a priori, ya se
sabe que no pueden ser cumplidos. Ya nos dice Broseta (Vid: Manuel Broseta Pont, Manual de Derecho Mercantil, Madrid 1974, pág. 395) que el
porteador está obligado a aceptar al viajero (obligación del monopolista)
al que debe expedir y entregar el billete y que también el porteador está
obligado a poner una plaza adecuada a disposicjón del viajero para el vuelo
contratado. Esta obligación necesariamente se conculca sj el porteador vende
más billetes para un vuelo determinado que el número de plazas disponibles
en la aeronave que ha de realizarlo.
El vender un número de plazas superior a las que tiene la aerona\·e, se ha
denominado, en el lenguaje usual de la aviación comercial "overbooking".
término intraducible, muy expresivo y que ya va adquiriendo carta de naturaleza. En el mundo de la aeronáutica civil nos encontramos a cada paso
con vocablos, generalmente de procedencia Anglosajona, muy precisos y concretos que, poco a poco, se aceptan en la práctica usual y que plantean a
los celadores del idioma una seria c:!ificultad. Así podemos mencionar, por
vía de ejemplo, los que ya generalmente son utilizados como "charles", "handling", etc., etc. El "overbooking" ha sido traducido al castellano, con nula
for tuna, como la "admisión excesiva de reservas,., más descriptivo que denominador, Ja "sobreventa' que, en efecto, puede aceptarse, "contratación
excesiva", etc.
Debemos ilistinguir, dentro del fenómeno, dos especies bien diferenciadas, el
"O\rerbooking", a que venimos refiriéndonos y el "oversales". El "overbooking"
supone el haber aceptado el compromiso de transportar en una aeronave un
número de personas superior al de su capacidad respectiva. El compromiso
puede quedar expresado en el documento en que reposa el contrato de transporte denominado billete de vuelo o billete de pasaje y mediante las letras
usadas habitualmente "OK", con expresión de la línea y la hora correspondiente de su salida.

622

El "oversales" es una práctica mucho más moderada. Se venden un número
de billetes en cantidad superior a la disponibilidad de plazas de la aeronave,
pero no aceptando compromjso alguno en cuanto al transporte de aquellos
que exceden de tales plazas. Las personas en exceso integran una denominada
"lista de espera" y pueden presentarse para la realización del vuelo advertidas
de que éste sólo lo realizaraán si alguno de los pasajeros comprometidos deja de
personarse hasta el momento límite establecido en los reglamentos. A nuestro
juicio, la práctica del "oversales" no encierra problema jurídico alguno en
el caso de que el pasajero no fuere aceptado a la realización del vuelo por
estar la aeronave completada. Entre el transportista y el viajero se había
establecido un claro convenio de índole condicional y no cumplida la condición -falta, en su momento, de la presentación de alguno de los pasajeros
admitidos en firme- el porteador no responderá de ninguna de las conserucncias que al fallido viajero puedan derivársele.
El "overbooking" puede ser debido a circunstancias muy diversas entre
las que cabe señalar las siguientes:
a) Errores en los sistemas electrónicos o de otra especie establecidos para
la reserva y confirmación de plazas.
b) Consignación en un billete de vuelo de mención de la reserva en firme
(0.K.) sin consultar a la compañía transportista o no dando cuenta
a la misma de la venta y reserva efectuada.
c) Procedimiento ponderado para compensar, según épocas, líneas y corrientes, la falta de presentación de pasajeros a pesar de tener hechas
sus correspondientes reservas, evitando la falta de utilización de espacios comerciales en la aeronave.
A este último supuesto es al que ya de forma expresa se ha referido el
Director General de la JATA Knut Hammarskfold (Vid: La situaci6n de
la industria del transporte aéreo, Singapore, 8-10 Noviembre 1976, página
21). Esta costumbre tradicional de las líneas aéreas -dice- no puede
revisarse aisladamente sino en conjunción con el gigantesco problema que
plantean los pasajeros que no se presentan para hacer uso de los servicios
aéreos regulares. Si bien no se dispone de estadísticas generales -añade-,
los datos reunidos por diversos transportistas internacionales de importancia
indican que el número de pasajeros no presentados oscila entre eJ seis por
ciento y el quince por ciento de las reservas, según las rutas, estación1 etc.,
cifras que pueden ascender hasta el veinte por ciento en rutas con un elevado
tráfico de viajes de negocios. Si bien tal vez no es posible determinar el

623

�perJ111C10 mon tario que ocasiona e te problema, la admi i6n e.xcesiva de
reserva de una manera controlada representa un sistema para conse uir la
utilización eficaz económica de los recursos de las lineas arreas.

r

Los organismos de aviación -sigue el Director General de la IATAestán c da vez más convencidos del razonamiento económico que inspira
la contratación excesiva. Al mismo tiempo, casi todos los transporti~ta~ •·
o ierno son de la opinión de que es preciso indemnizar al pa. ajero rccha1.ado y ·e han implantado medidas a tal decto. La garantía de que no se
abusara de la contratación excesiva re.ide en las posibilidad c-ompetivas
clel transportista. Todo método de contratación excesiva que dé lugar habitualmente al rechazo de pasajeros, incita a éstos, especialmente a los que
viajan frecuentemente, a reservar con exceso, lo que viene a complicar el
problema. Pe10 en la lucha para atraerse a los pasajeros, la eficacia del
i tema de reservas es decisiva; el pasajero al que se ha&gt;·a negado el embarque
con una reserva confirmada, cambiará de compañía en el futuro. La aclv ·rtencia al público del auténtico carácter de las reservas r de la con esión de
indemnizaciones equitativas, sirven para tranquilizar al viajero pero la compet ncia entre transportistas constituye un importante instrumento para qne
no se abuse de los interes1.:s públicos.
Refiriéndono concretamente al ''overbooking'' originado por el portcndor,
de propósito, como un elemento má de su política de \·e:1tas }', d acu-: rc1o
con lo que hasta aquí llevamos cxpue to, podemos sintetizar
·os puntos
que denuncinn claramente los e!emeutos que hay que considerar con carácter
prioritario en el cnfoque de este problema.

,-a,

l. En principio se Yulnera el derecho que a ocupar una plaza determinada
en un avión concreto tiene el pasajero a quien, dentro del uso aeronáutico, se le ha ''cerrado" su billete, es decir, habiéndo cst.ibleci&lt;lo
con el compromiso de transportarle.
2. El uso de la práctica "overbooking" está delimitado por la competencia reinante en el transporte aéreo de tal forma que el transportista
que aplique esta práctica imprudentemente verá retraída su clientela
r derivada ésta hacia otras compañías aéreas que ofrezcan mayores
seguridades en el cumplimiento de sus compromiso .
3. El porcentaje de plazas reservadas en exceso de las que respectivamente
tenga cada aeronave, deberá ser establecido de forma absolutamente
razonable y con adecuación a circunstancias de época y lugar; es decir,
que el porcentaje de sobrereserva asignado a una linea que por sus

624

cone. iones o densida'd de utilización denuncie una pobre utilización
no será el mi mo que en otras en la que la experiencia tiene demostrado
que los avfones van regularmente repletos; tampoco será la sobrereserva
igual en épocas de baja temporada que en otras -&lt;:omienzo o término
de vacaciones. fines de semana, etc.- en que rara vez se producen
anulación de plazas o falta de prescntaci6n del pasajero en el momento
de partida.
4. Se pretende contrarrestar el efecto económicamente negativo que producen las anulaciones de plazas y la falta de presentación del pasajero
en el mbarque. Si estas actuaciones no se palian con el "overbooking"
las plazas quedarían sin utilizar definitivamente.

Los cuatro puntos que han quedado ofrecidos plantean muy serias meditaciones desde cualquier ángulo que se contemplen. in perjuicio de los que
hagamos conviene recordar que, el "overbooking'' ba adquirido ya carta de
naturaleza en la legislaci6n de algunos pa{ses, entre ellos, en primer lugar,
los Estados Unidos.
Videla Escalada (Vid: Federico Videla Escalada, Derecho Aeronáutico,
Tomo III, Buenos Aires 1973, página 396) dice que los derechos del pasajero corresponden a las obligaciones del transportista y consisten en la obtención del billete, la reserva de un lugar en la aeronave, el traslado en la misma
hasta el punto de destino convenido, la elección del itinerario de su viaje,
con las limitaciones nacidas en las posibilidades del transportista de operar
en la ruta elegida, la determinación del momento del vuelo dentro del plazo
establecido al celebrar el contrato, el traslado de u equipaje consigo y la
obtención de devolución total o parcial del precio pagado cuando el transporte no ,e realiza.
En el repertorio de derechos del viajero elaborado por Videla
alada
figura el de "resezva de un lugar en la aeronave". Si esta reserva es aceptada
por el transportista, el compromiso queda perfeccionado y es de tener en
cuenta (artículo 1256 del Código Civil) que la validez y el cumplimiento
de los contratos no puede dejarse al arbitrio de los contratantes. Por ende,
el porteador deberá tener la plaza reservada -comprometida- a disposición
del viajero. Por otro lado, el artículo 1091 del Código Civil dispone que las
obligaciones que nazcan ele los contratos tienen fueI7..a de ley entre las partes
contratantes, y deben cumplirse a tenor de lo mismos y que -artículo 1, 101quedan sujetos a la indemnización de los daños y perjuicios causados los que
en el cumplimiento de sus obligaciones incurrieren en dolo, negligencia o
morosidad y los que de cualquier modo contravinieren el tenor de aquella.

625
bumaniw-40

�Estas normas sustantivas escogidas del Derecho tradicional no contemplan
la realidad aeronáutica y, por ello, en países donde la legislación es más
dinámica -Estados Unidos, como más adelante veremos--, ya se han establecido regulaciones específicamente adecuadas a los supuestos de "overbooking'', eminentemente prácticas y que tienden a evitar los planteamientos
jurisdiccionales, siempre largos, difíciles y costosos, en orden a obtener una
indemnización de daños y perjuicios.
Las condiciones Generales de Transporte de Pasajeros aprobadas por la Conferencia de Tráfico de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo
(IATA) celebrada del 12 de Noviembre de 1970 al 17, de Febrero de 1971
'
que no constituyen Resolución sino mera Práctica Recomendada -la número
1013- establecen (Condición XVII, apartado 3, punto i) que si el Porteador
no proporciona espacio en la clase de servicio para el que se hizo la reserva
y siempre que no se deba a circunstancias de seguridad u otras ya establecidas
en las propias condiciones, será responsable de los perjuicios que como consecuencia de ello sufra el pasajero. La responsabilidad del porteador se limitará
al reembolso de los gastos razonables en que haya incurrido el pasajero por
alojamiento, comidas, comunicaciones y transportes en tierra a y desde el
aeropuerto, así como a compensarle por cualquier otro perjuicio hasta ciento
cincuenta dólares USA por día o parte del día hasta el momento en
que le pueda proporcionar dicho espacio en sus propios servicios o en los de
otro porteador.
Hemos dicho en otra ocasión (Vid: Enrique Mapelli, "La responsabilidad
del porteador aéreo en los casos de retraso", Revista de Aeronáutica, No. 385,
Diciembre 1972, página 936) que teniendo en cuenta la consideración de
asociación privada, aunque internacional, que tiene la IATA, sus condiciones
s6lo merecerán ser aceptadas como formando parte del contrato de adhesión
que una parte, la Compañía aérea, impone, y que otra, el pasajero, tiene
que aceptar, sin posibilidad de discutirlas ni de variarlas, si se quiere utilizar
el servicio que la compañía le ofrece. Estas condiciones deben estar claramente avisadas en los billetes de vuelo y en cualquier otra documentación
del transportista y, desde luego, a disposición de consulta y estudio por parte
de cualquier usuario.
En los billetes de pasaje, los transportistas suelen imprimir, normalmente
en inglés y en el idioma correspondiente a su nacionalidad, unas "Condición
del Contrato", especificando que en cuanto no se halle en contraposición con
los Convenios Intemacionales, todo transporte realizado y demás servicios
prestados por cada transportista estarán sometidos a: 1 ) Las disposiciones
que figuran en el propio billete; 2) las tarifas aplicables; 3) Las condicio-

11es de transporte establecidas por el transportista y las reglamentaciones conexas que forman parte del contrato y que pueden ser consultadas en las

oficinas del transportista.
Cabe establecer que las aludidas Condiciones Generales de Transporte elaboradas por la IATA tienen un valor jurídico en virtud, tanto de su integración en el contrato de transporte por la vía de la adhesión como por constituir
un uso, costumbre o práctica mercantil, ya que son generalmente impuestas
en el transporte aéreo, al utilizarse su normativa por casi todas las compañías
aéreas que operan en el mundo.

Según hemos dicho antes, en los Estados Unidos el tema ha sido afrontado
con realismo y en busca de soluciones prácticas y directas. La Compañía Trans
World Airlines (T. W. A.) informa (Vid: Auiation News Digest, No. 51,
Diciembre 1976, página 2) que más de medio millón de sus pasajeros, entre
los meses de Enero a Septiembre de 1976, no hubieran podido haber embarcado en los vuelos en que deseaban viajar si no se hubieran seguido las prácticas del "overbooking''. El porcentaje de sus pasajeros, con reservas formalizadas, y no presentados para la realización del vuelo es del veinte por ciento
y se aclara que el "overbooking'' no afecta sino a un número reducidísimo
de personas, de tal manera que quien viaje una vez a la semana por avión,
esta medida no tendría relación con ella sino cada treinta años.
El "Civil Aeronautics Board", conocido por sus tres iniciales C.A.B., ha
establecido con fecha 28 de febrero de 1977 unas normas en relación al
"overbooking" a las que hemos venido aludiendo. En su virtud, las compañías
aéreas deberán notificar públicamente la posibilidad de que la práctica del
denominado "overbooking'' tenga lugar. Este aviso deberá expresarse de las
tarifas y horarios de las compañías aéreas y mediante carteles en los mostradores donde se expenden billetes de pasaje. En el supuesto que no pueda ser
acomodado un pasajero en un vuelo para el que se le emitió billete y para
el cual se le reserv6 una plaza en concreto, deberá proporcionársele otro
medio de transporte que deba llevarle a destino no más tarde de dos horas
de vuelo para el que tenía su reserva, si se trata de punt05 situados dentro
del territorio de los Estados Unidos o de cuatro horas cuando el vuelo tenga
carácter internacional. En otro caso el pasajero tendrá derecho a una indemnización económica por la cantidad del valor del primer cupón de vuelo de
su billete de pasaje que aún no haya sido utilizado, siempre que esta cantidad
no sea inferior a 25 dólares. Esta suma será pagada automáticamente y su
aceptación constituye la indemnización total por los daños y perjuicios que
el pasajero haya podido sufrir como consecuencia del "overbooking".

�Como puede verse, la regulación aceptada por el C.A.B. ofrece las siguientes
y muy variadas características:
a) Admite y consagra la práctica del "overbooking" en el transporte aéreo.

b) Requiere a las Compañías aéreas para que adviertan de la posibilidad
de "overbooking'' a sus pasajeros, a fin de que éstos, al utilizar el medio
aéreo de transporte conozcan que, entre sus limitaciones, figura la de
esta contingencia.
c) Tasa de una manera práctica el importe de las reparaciones económicas
a que pueda haber lugar, evitando discusiones y ofreciendo un planteamiento inmediato que, desde luego, mantenga la resolución del
ámbito de los Tribunales.
A nuestro juicio, la aportación de Jos Estados Unidos a la resolución del
problema compensatorio que plantea el "overbooking" es sumamente positiva
y, teniendo en cuenta el peso que este país tiene en todo lo que se refiere
a la actividad aeronáutica, sus disposiciones servirán para que, a nivel internacional, pueda llegarse a análogas disposiciones. Conviene tener presente
que, tanto en el Reino Unido como en Australia ya se han establecido normas
de carácter parecido. En cambio hay países como Filipinas en Jos que los
Tribunales han impuesto condenas de sustantiva importancia ( cerca de
50.000 dólares USA, en fallo de 16 de julio de 1976) a favor de pasajeros
y a cargo de la compañía aérea por no haber sido admitidos a un welo para
el que se tenía la correspondiente reserva.
A la vista de todo cuanto queda expuesto, una vez más se pone de manifiesto que las peculiaridades del transporte aéreo y entre ellas el signo de su
internacionalidad, requieren normas uniformes y ágiles para la solución de
sus problemas, sin que el tradicional derecho sea bastante para ello. El
"overbooking" no puede ser considerado aisladamente como un mero incumplimiento de contrato por parte del transportista aéreo, aunque, en realidad,
lo sea, sino como un fenómeno nacido de la propia actividad aeronáutica. El
solucionarlo mediante planteamiento puramente jurídico parece inaceptable,
ya que, en cada paso, surgiría la discusión entre las partes y la necesidad
de que por el pasajero perjudicado se llevare a cabo una penosa y difícil
prueba de los daños y perjuicios que se le habían irrogado.
Por ello, los ensayos normativos llevados a cabo en las Condiciones Generales de Transporte de la IATA, por los Estados Unidos, Reino Unido y
Australia deben considerarse como muy positivos y dignos de servir de base
para un planteamiento y solución a nivel internacional del problema.

628

APROXIMACIONES EMPÍRICAS DE LA INCIDENCIA DE LA
ESTRUCTURA DE IMPUESTOS

Dr. DAVID G. DAvrns
Duke University Durham,
North Carolina, E.U.A.

Los ESTUDIOS de incidencia intentan determinar quién es el que en realidad
paga tal cantidad de impuei;tos. Uno de los objetos de la investigación sobre
la incidencia es determinar si en efecto la estructura de impuestos de un
país ha tenido efecto alguno sobre la distribución de rentas y si la estructura
de impuestos es equitativa desde el punto de vista de la mayoría de los
votantes. Para hallar las respuestas a dichas preguntas, los investigadores
estudian la equidad vertical de los impuestos. Desemejante a la regla de la
equidad horizontal, la cual implica que individuos en circunstancias económicas parecidas deben ser tasados de forma semejante, la equidad vertical se
dirige a la distribución de impuestos entre las diferentes clases económicas
y entre los miembros constituyentes de cada una.
La mayoría de gobiernos, sociedades y páises utilizan en forma implícita
o explícita la renta individual o la renta acumulativa de cada hogar como
medida del bienestar económico de la unidad contribuyente. La equidad
vertical en la imposición &lt;Je impuestos se interesa por la relación entre los
impuestos pagados y la renta del contribuyente. Aunque la cuenta de impuestos c!e un individuo rico sea mayor que la de un individuo de medios menores,
si el impuesto que paga el primero en proporción a su renta es menor que
la de la persona de renta menor, se clasifica el impuesto como impuesto
regresivo. Si la proporción de la imposición de impuestos es constante para
todo individuo, no obstante el nivel de la renta, se clasifica como impuesto
proporcional. Finalmente, si la porción de la renta que una persona paga
en impuestos aumenta a medida que aumenta su renta, se clasifica como
impuesto progresivo.

629

�Aunque la tendencia es menos marcada que hace una década, los ciudadanos de la mayoría de las federaciones industrializadas tienden a favorecer
un impuesto progresivo como el más equitativo. Esta preferencia por parte
del electorado, si en efecto persiste como preferencia, es puramente subjetiva.
Los economistas son incapaces de defender o atacar los impuestos o las estructuras de impuestos desde el punto de vista de equidad.

PROBLEMAS DE ESTADISTICA Y TEOR1A EN LOS ESTUDIOS
DE LA INCIDENCIA DE IMPUESTOS
Un investigador se encuentra con varias dificultades al estudiar la incidencia de impuestos. Se puede mejor clasificar los problemas que surgen como
estadísticos o teóricos.
El primer problema con los estudfos de la incidencia de impuestos es que
se basan en parte sobre reconocimientos de los presupuestos domésticos de
los consumidores. Dado que no se entrevista a todo consumidor, los resultados de dichos estudios están su jetos a errores de muestreo. Quizás de mayor
importancia es el hecho de que, al ser entrevistados, los hogartenientes tienen
que recordar cuánto dinero se gastó y cuáles artículos se adquirieron durante
el periodo de tiempo pertinente. Incluso cuando existen registros escritos
exactos, los cuales el consumidor medio no mantiene, las estadísticas reunidas
estarían sujetas al error.
Afortunadamente la mayotía de los hogartenientes tiene una aproximación
bastante exacta de su renta. Además, los impuestos sobre la renta y el salario
recaudados por las empresas son normalmente identificables y disponibles.
Desafortunadamente, el consumidor no tiene un conocimiento exacto del
impacto que tienen las obligaciones anuales de impuesto asociadas con las
rentas de la compañía o la corporación )' de impuestos indirectos tales como
aquéllos sobre compraventa y sobre consumos. En tales casos es preciso que
el investigador haga aproximaciones y éstas están sujetas al error.
La aproximación es particularmente difícil en el caso de impuestos sobre
la empresa, porque los economistas no han desarrollado una base teórica satisfactoria para analizar la incidencia de estas recaudaciones. Algunos analistas
son de la opinión que los impuestos sobre la empresa son llevados exclusivamente por los dueños de la empresa, mientras que otros creen que los impuestos
sobre la empresa son completamente distribuidos y llevados por los consumidores de los productos de la empresa o por los empleados o abastecedores
de los servicios de factor. Además otros profesan que porciones del impuesto
son llevadas por los dueños, los consumidores, y los trabajadores.

630

Dados casos inclividuales, ninguna de estas posturas es improbable. Sin
embargo, como lo veremos, el patrón de incidencia revelado depende de
forma significante de cuál de estas suposiciones se adopta. 1
Un problema parecido ocurre en las tasas y la imposición de impuesto
real. Hasta recientemente, casi todos los expertos sobre asuntos impositivos
creían que las tasas y los impuestos reales eran regresivos. Actualmente, H. J.
Aaron, un economista altamente respetado y un especialista en finanzas
públicas ha argüido que dichas recaudaciones son progresivas. 2
El hecho de que los reconocimientos de presupuestos y rentas normales
consisten de datos anuales, complica aún más las dificultades estadísticas ya
mencionadas. El Comité Asprey comenta que "existe la tentación con estadísticas anuales de cliscutir como si las familias de cada grupo económico
permanecieran ahí toda su vida, lo cual desde luego no es el caso".ª
La clase económica más baja en casi cualquier estudio de presupuestos
casi siempre exhibe una propensidad promedia a consumir, la cual es mayor
que su unidad; muchas veces ésta es más que dos. Cuando una familia es
capaz de gastar dos veces su .renta anual en el conswno, el concepto de renta
anual obviamente pierde su utilidad como inclicador del bienestar de esa
unidad familiar.
Para que los individuos y las familias actualmente conswnan más que su
renta actual. la relación entre su renta previa y su consumo debía haber
sido tal que ahorros positivos les permitieran la acumulación de bienes que
pudieran ser reducidos en la actualidad, o alternativamente, debe existir la
expectación que futuras rentas excedan el consumo ( de manera que se pudiera incurrir obligaciones en la actualidad). La decisión de red~~ los
bienes o de incurrir obligaciones surge de un empeño de estabilizar el
consumo propio a lo largo de la vida de la unidad familiar. 4
Normalmente son los inclividuos más jóvenes quienes pueden incurrir obligaciones en el presente para consumir actualmente, mientras que los duda' Para una discusión comprensiva de varios temas teóricos encontrad06 en estudios
de incidencia, véase L. C., Th.urow, "The Economics of Public Finance", National Ta;;,;
Journal, June 1975, pp. 185-94; y G. F., .Break, "The Incidence and Econornic Effects
of Taxation", en The Economics o/ Public Finance, Brookings Institution, Washington,
1974, pp. 119-237.
• H. J., Aaron, Who Pays the Properly Ta;;,;l The Brook.ings Institution, Washington,
1975, pp. 18-55 y 92-6.
' Taxation Review Committee, Preliminary Report, Canberra, 1974, pp. 29-30.
• D. G., Davies, "Com:modily, Taxation and Equity", The Journal of Finance, December 1961, p. 585.

631

�danos mayores pueden liquidar ahorros previos y así consumir más de lo que

sus rentas anuales actuales les hubieran permitido.
Las figuras de rentas anuales tienden a reflejar de manera excesivamente
moderada los sueldos a largo plazo de los ganadores actuales de bajas rentas
al mismo tiempo que reflejan en fonna exagerada las rentas de por vida de
los individuos que actualmente reciben altas rentas.

permanente de Milton Friedman, pero en la literatura se ha reconocido sólo
recientemente la necesidad de tener un horizonte de mayor duración en los
estudios de inddencia. 7

Esta propuesta tiene validez porque los recipientes actuales de bajas renta.~
constan mayormente de personas muy jóvenes o personas viejas y jubiladas.
Las rentas promedio restantes de por vida de los individuos jóvenes serán
más altas que sus rentas relativamente bajas actuales. Los trabajadores viejos
y jubilados, quienes ya han pasado sus años de ganancia máxima, habrán
tenido ahorros previos cuyos promedios excedían sus rentas relativamente
bajas o nulas. Del otro lado, la edad promedio de los individuos ganadores
de altas rentas es de entre 50 y 55 años y se encuentran ganando lo máximo
que ganarán. Su renta promedio de por vida será inferior a su renta máxima
actual.

Añadidas a los problemas ya mencionados están las críticas básicas recién
lanzadas contra la. metodología de la investigación de la incidencia de impuestos. L. Thurow, en su brillante análisis de varios ensayos de Brooki.ngs,
ha notado que la diferencia fundamental en los estudios de la incidencia
de impuestos es que son formidables desde un punto de vista empírico y
teóricamente imposibles. 8 Como reconoce Thurow, cada impuesto tiene tres
efectos principales. Primero. separa Jas rentas de los individuos y la economía.
Segundo, por medio de multiplicadores y otros dispositivos, genera efectos
macroeconómicos. Y finalmente, un impuesto ayuda a pagar los gastos del
gobierno. El problema que existe para el investigador comprometido en la
incidencia de un impuesto es el de mantener constante el gasto y los efectos
macroeconómicos al mismo tiempo que analiza el impacto del impuesto sobre
la renta real.9

La dependencia en cifras anuales resulta en una exageración de la tasa
promedio de impuesto que los recipientes actuales de rentas bajas pagan
sobre sus rentas de por vida y resulta en una declaración excesívamente moderada de la tasa de impuesto que les corresponde a los ganadores de rentas
más altas. Esta conclusí6n surge del hecho de que la tasa de imposición de
impuestos se deriva al dividir la cantidad de impuesto pagado por la renta
anual del individuo o de la unidad familiar. Como resultado, la incidencia
de impuesto o de la estructura de impuesto parece ser más regresiva o menos
progresiva de lo que es en realidad en casi todos los estudios de incidencia. 5

Thurow arguye de forma convencedora que las técnicas específicas de
incidencia y de la incidencia de un presupuesto balanceado ni siquiera pr&lt;'tenden mantener constantes los gastos y los efectos macroeconómicos. El
enfoque de incidencia diferencial, el cual sustituye un impuesto de rendimiento igual por otro en un esfuerzo por descubrir cuál diferencia esto produce, t~mbién es generalmente insatisfactorio. Thurow propone que ''mientras
que uno puede siempre encontrar un impuesto con un rendimiento igual o
una combinación de impuestos con efectos macroeconómicos iguales, no es
gcr:rralmente posible cumplir con ambas condiciones a la vez. 10

Se puede medir mejor la incidencia y la equidad a largo plazo al comparar la relación entre impuestos pagados y rentas acumuladas por diferentes
individuos durante Ja vida.
Desgraciadamente, esta infonnación no está disponible. Probablemente la
mejor solución disponible a este problema es utilizar conceptos de renta
que tienen un horizonte de tiempo de más que un año. Se han empleado
con cierto éxito 6 el concepto de renta de lrving Fisher y la noción de renta

En su asesoramiento eA'tensivo de la metodología de los estudios de mc1dencia, L. De Wulf también ha criticado las muchas investigac!iones empíricas
que han lle\'ado a cabo los expertos en las fianzas públicas en los estudios
sobre la incidencia. Sus reservaciones están parecidas a las de Thurow. ti
afirma que el estado actual de la teoría sobre incidencia es tal que no se
puede alcaro,ar conclusiones claras y que Jos resultados de los estudios empíricos sólo producen resultados aproximados. 11

' Véase la discusión de este punto en D. G., Davies, "A Further Reappraisal of Sales
Taxation", National Tax Journal, December 1963, pp. 410-15.
• D. G., Davies, "An Empiriéal Test of Sales-Ta:x Regressivity", The Journal o/
Political Economy, February 1959, pp. 72-8, D. G. Davies, "Progressiveness of a Sales
Tax in Relation to Various lncome Bases", Ámtrican Economic Review, December
1960, pp. 987-95; y D. G., Davies, "Clothi.ng Exemptions and Sales Tax RegressivityNote", American Economic Review, March 1971, pp. 187-89.

• J. M., Sc.haefer, "Clothing Exemptions and Sales Ta.x Rcgrcssivity", American
Economic Review, September 1969, pp. 596-99; y Aaron, op. cit., pp. 93 and 18-55.
• Thurow, op. cit., p. 187.
' Ibid.
,. !bid.
11
L., De Wulf, "Fiscal Incidence Studies in Developing Countries: Survey and
Critique", IMF Staff Papers, March 1975, pp. 96-104.

632

633

�A pesar de las advertencias pertinentes de Thurow y de De Wulf vale
la pena examinar los últimos esfuenos de eruditos haciendo estudios de incidencia. Se presentan los resultados en un formato cuantitativo, pero los problemas estadísticos y teóricos mencionados arriba deben prevenir que el lector
interprete los datos demasiado literalmente. Hay un aire de precisión desafortunado y sin fundamento en cuanto a los resultados de la investigación de
la incidencia. A lo más estas aproximaciones presentan impresiones de la
realidad muy generales.

RESULT.i\DOS EMPlRICOS DE LA INVESTIGACIÓN DE LA
INCIDENCIA DE IMPUESTOS
Esta sección presenta aproximaciones por clase económica de tasas de
impuestos a nivel federal, estatal-local y total para los tres pa'LSeS federales
de Australia, el Canadá, y los Estados Unidos. Examinaremos las figuras

(e) l:lS aproximaciones de la incidencia de los impuestos separados pueden
juntarse para formar una aproximación total de la incidencia; y

(f) la renta anual para un año es un reflejo verdadero de la posición
económica o del bienestar de la unidad familiar.

Al examinar la Tabla VII-1 se nota que las tasas para el impuesto federal
australiano caen en forma de "U" en relación con la renta de la unidad
familiar. Las clases más bajas y las más altas pagan los impuestos más altos,
mientras que las clases medias pagan los impuestos más bajos. Las tasas a
nivel estatal-local ( aunque menos), y por consecuente las tasas para el impuesto
total de las unidades familiares australianas, exhiben un patrón general
semejante.
Tabla VII-I
Impuestos Australianos como Proporción de la Renta, 1966-67.

para cada país, uno por uno.

Impuestos Australianos como una proporción de l11J renta. Las aproximaciones australianas de la incidencia de impuestos por P. Bentley, D. J. Collins
y N. T. Drane se basan en el Survey of Consumer Finances and Expenditt¿res
(Análisis de Finanzas y Gastos de Consumidores), 1966/68, de la Universidad
de Macquarie. 12 Este estudio admirable de las finanzas de unidades familiares fue llevado a cabo bajo la supervisión del Profesor Gates de Queensland
University y los Profesores Edwards y Drane de la Universidad de Macquarie.
Entre las suposiciones críticas fundamentales del análisis de la incidencia
de impuestos están :13
(a) los impuestos sobre la renta individual no se desplazan;
(b) principalmente los propietarios pagan los impuestos sobre la renta de
las empresas;

Renta Anual

0-999

Tasas de Impuestos
Federales

Tasas de Impuestos
Estatales-Locales

Tasas de Impuestos
Global

31.3

10.0

41.3

1,000- l,999

24.0

6.4

30.4

2~000 - 2,999
3,000 - 3,999

23.l
21.3

5.4
4.6

28.5
25.9

4,000 - 4,999

22.4

4.1

26.5

5,000 - 5,999

22.4

3.9

26.3

6,000 - 6,999

21.4

3.8

25.2

7.000 - 8,999

24.0

4.1

28.1

9,000 - 11,999

35.8

6.4

42.2

12,000 y más

42.2

7.6

49.8

24.7

4.8

29.5

Total

( c) los consumidores pagan todos los impuestos indirectos;
( d) las tres clases económicas más altas pagan la mayoría de los derechos
'lobre los bienes muebles y sobre donaciones tanto como aquéllos
sobre la comprobación de testamentos y sobre la sucesión;
n P., Bentley, D. J., Collins and N. T., Drane, "An Estímate of the Incidence of tlie
Australian Tax Estructure", mimeo, Economic Society of Australia and New Zealand,
Third Conierence of Economists, Adelaide, May 1973.
11 lb!d., pp. 4-12.

634

• Para la fuente, véase la bibliografía.

El patrón en forma de "U" para las proporciones de los impuestos efectivos sugiere que la estructura de impuestos australiana es regresiva en cuanto
a las clases bajas, proporcional en cuanto a las clases medias y notablemente
progresiva en cuanto a las clases altas. No es raro observar que Ja clase más
baja o las dos clases más bajas tengan una tasa de impuestos mayor que la
de las unidades familiares de la clase media que les sucede. De los 22 países
635

�que De Wulf analiza, 12 manifiestan una estructura de impuestos regresiva
entre la clase más baja y la que precede a la más baja.·u

Tabla VII-2
Impuestos Canadienses como Porcentaje de la Renta, 1969.

La tasa de impuestos relativamente alta para Ja clase más baja se debe
en parte a las suposiciones fundamentales en cuanto al desplazamiento de
impuestos. No obstante, la influencia más importante probablemente es la
marcada tendencia notada anteriormente de la renta anual, que refleja en
forma excesivamente moderada la posici6n económica de muchas unidades
familiares de la clase más baja.

Los estudios de presupuestos muestran repetidas veces que los gastos de
consumo de la clase más baja vacilan entre un ciento cincuenta por ciento
y un trescientos cincuenta por ciento de su renta anual promedio. M.ientras
que el bienestar de la unidad familiar de la clase más baja no puede de
ninguna manera caracterizarse como afluente, es mucho más acomodado
de lo qut: sugiere la renta anual. La aproximación alta de la tasa de impuestos
efectiva para este grupo es en gran parte ilusoria.
En relación a las figuras de la Tabla VII-I y de las Tablas VII-2, VII-3
y VII-4, a continuaci6n, se debe recalcar que la tasa de impuestos promedio
calculada para una renta dada oculta tanto las diferencias grandes como las
pequeñas entre las diferentes unidades familiares individuales. Además, la
dispersión alrededor de la tasa efectiva de impuestos promedio aumenta a
medida que la renta promedio del grupo económico aumenta. 15

lmjJUestos Canadienses como proporci6n de la Renta. La Tabla VII-2
demuestra que el patrón general para las tasas de impuestos totales en el
Canadá es parecido al de Australia. Las tasas de impuesto en relaci6n a la
renta también exhiben forma de "U", aunque la "U" sufre cierta distorsión
en las clases económicas más altas. El estudio de A. M. Maslove para El
Consejo Económico del Canadá manifiesta una regresión marcada en la
clase económica más baja, pero esto es probablemente ilusorio debido a las
razones detalladas arriba.10 Aunque el mundo real a veces trae consigo numerosas sorpresas, no es intuitivamente obvio que el grupo económico más bajo
del Canadá, que recibió una renta promedio de aproximadamente $ 1,000,
pudiera pagar más o menos la mitad de esa cantidad en impuestos, como
sugiere la Tabla VII-2, mientras que consiguiera sobrevivir. Se debe notar
"De W11ll, op. cit., pp. 111-14.
"Si sabemos, por ejemplo, que hay cientos de unidades familiares en los E.E. U. U.,
que ganan en exceso de un millón de dólares por año pero que legalmente no pagan
impuestos sobre la renta.
11 A.
M., Maslove, The Pattern of Taxation in Ganada, Economic Council of

Ganada, Ottawa, 1972.

636

Renta Anual

O- 2,000
2,000- 2,999
3,000- 3,999
4,000- 4,999
5,000- 5,999
6,000- 6,999
7,000- 7,999
8,000 - 8,999
9,000 - 9,999
10,000 - 10,999
11,000 - 11,999
12,000- 14,999
15,000 y más
Total

* Para

Tasas de Impuestos
Tasas de Impuestos
Tasas d.e Impuesto
Federales
ProvinciaJes-Municipales
Total

19.8
14.5
16.4
17.6
18.9
19.4
20.2
20.7
20.8
21.2
21.6
21.5
23.3
20.9

28.8
20.2
19.3
19.0
19.0
18.3
18.1

18.5
17.9
17.7
17.3
17.1
17.2
18.4

48.6
34.71
35.7
36.6
37.9
37.7
38.3
39.2
38.7
38.9
38.9
38.6
30.5
39.3

la fuente, véase la bibliografía.

que el concepto de renta de Maslove, el cual se utiliza en la Tabla VII-2,
es medido ante~ de los impuestos pero después de hacer pagos de transferencia.11
Las interesantes diferencias entte el Canadá y Australia incluyen:
(a) Las tasas de impuesto total en el Canadá tienen un promedio que es
diez puntos de porcentaje más alto;
(b) el grado de progresividad a nivel de las clases altas es marcadamente
menos;
(c) las tasas de impuesto federal en el Canadá son mucho más bajas pero
sus tasas provinciales-municipales son tres veces y medio más altas;

1'

/bid., p. 11.

)

637

�(d) e1 Canadá tiene was federales más progresivas en lo que afecta a los
grupos de renta media.
Un estudio anteñor de la incidencia de impuestos y gastos Canadienses
fue completado por W. l. Gillespie para la Comisión Rr.al Canadiense de
Impuestos.18 Las figuras de la Tabla VII-3 demuestran que el patrón general
de tasas de impuesto total es muy parecido al de Australia. El grado de
regresividad en las clases bajas y el grado de progresjvidad en las clases alta
corresponden mucho con los resultados australianos.
Dado el desbalance fiscal que exhte en Australia (véase Capítulo VI arriba)
no es sorprendente encontrar que las tasas de impuestos federales sean mucho
más altas en aquel país. Del otro lado, las tasas provjnciales-locales en el
Canadá son más de dos veces más altas que las de Au tralia.
Tabla VII-3

rara poder eliminar deficiencias en la materia prima que formaba la base
investigaciones anteriores sobre la incidencia . ~e im~ue~~s. Pe:111°ª?
y Okner combinaron información sobre 3?,000 f~l~ias e md1v1d~os mclmdos en e1 Survey of Econom.ic Opportumty (Analisis de Oportunidad Económica) de 1967, el cual fue dirigido por el Cens~ Bureau (De~to. del
Censo) para la U.S. Office of Economic Opportumty c~n un ar':luvo que
contenía información proveniente de los 90,000 fonnulanos para impuestos
federales sobre la renta individual que fueron completados para el año 1966.

para

Pechman y Okner proveen al lector ocho grupos diferentes de su?°5iciones
relativo~ al proceso de desplazamiento de impuesto~, cada cual ~lustra un
enfoque plausible pero diferente a la incidencia de la estructura de impuestos.
os interesaremos aqui sólo con lo que ellos han llamado las varia~tes IC Y
3B. Las suposiciones de la variante IC producen la estructura de impue~tos
más progresiva mientras que las de la 3B generan el .sistema menos progresivo.
Las suposiciones asociadas con las otras variantes producen un patrón de
incidencia de impuestos que cae entre aquéllos de las variantes IC y 3B.

Impuestos Canadiense como Porcentaje de la Renta, 1961.
Las suposiciones de la variante IC incluyen:
Renta Anual

0-2,000
2,000 - 2,999
3,000 - 3,999
4,000 - 4,999
5,000 - 6,999
7.000 - 9,999
10,000 y más
Total

Ta~as de Impuestos Tasas de Impuestos Tasas de Impue~to
Federales
Provincialc:$• Municipales
Total

13.5
12.1
15.1
15.4
18.2
20.7
26.2
18.5

16.t
11.4
12.0
11.7
12.8
13.5
16.1
13.3

29.6
23.5
27.1
27.1
31.0
34.2
42.3
31.8

(a) lo impuestos sobre la renta individual no se desplazan;
(b) tos consumidores pagan los impuesto· sobre las ventas y consumos;

(e) los propietarios pagan lo impuestos corporativos y reales;
(d) el empicado paga los impuestos sobre planillas de sueldos;
(e) la renta consiste en el sueldo, el interés, los dividendos, los a.lq uileres,
los regalías, las ganancias de capital acumulado y los pagos de tran !erencia; y

( f) la renta anual es un reflejo preciso de la posición econ6mica o del
bienestar de la unidad familiar. 10

Impuestos en los Estados Unidos como proporción de la renta. El estudio
más ambicioso sobre la incidencia de impuestos que se ha completado en
cualquier país es el que fue llevado a cabo por J. Pechman y B. Okner en lo
Estados Unidos. 111 Se basa en lo que se ha denominado el archivo MERGE.
11 W. l., Gillespie, The lncidenc• of Taxes and Publ~ Expenditum in the Ccnadian
Economy, Studics of the Royal Commission on Taxation, Ottawa, 1967.
11 J. A., Pechman and B. A., Okner, Who B1ars lhe Tax Burd1n? Brookings Institution, Washington, 1974.

638

El uso de estas suposiciones y las manipulaciones estadísticas nec~rias
producen el resultado anotado a la izquierda de la Tabla VIl-4 baJo el
encabezamiento Variante IC. Al estudiar las figuras es obvio que los patrones para las tasas de impuesto federal tanto como las de impues~o total son
desemejante a las de Australia y del Canadá. En ve:z. de manifestarse en
forma de "U", las tasas de impuestos suben continuamente desde el grupo
económico más bajo hasta el más alto. Las tasas de impuestos estatales-locales
» lbid., pp. 25-43.

639

�Tabla VII-4

(a) se presume que la mitad del impuesto corporativo es respaldada por
los consumidores;

Los Impuestos en los Estados Unidos como Porcentaje de la Renta, 1966.
Variante
Renta Anual

O- 3,000

2C&lt;•&gt;

Federal

(b) los terratenientes pagan los impuestos de propiedad recaudados sobre
la tierra y no los recipientes de la renta de la propiedad en general;

Variante 3B(b)
Estatal
Local

Estatal
Total

Federal

Local

Total

8.8

9.8

18.7

14.1

14.0

28.1

5,000

11.9

8.5

20.4

14.6

10.6

25.3

5,000-

10,000

15.4

7.2

22.6

17.0

8.9

25.9

10,000-

15,000

16.3

6.5

22.8

17.5

8.0

25.5

15,000-

20,000

16.7

6.5

23.2

17.7

7.6

25.3

3,000-

20.000-

25,000

17.1

6.9

24.0

17.8

7.4

25.1

25,000-

30,000

17.4

7.7

25.1

17.2

7.1

24.3

30,000-

50,000

18.2

8.2

26.4

17.7

6.7

24.4

50,000-

100,000

21.8

9.7

31.5

20.1

6.3

26.4

100,000 - 500000

30.0

11.9

41.8

24.4

6.0

30.3

500,000-1,000.000

34.6

13.3

48.0

25.2

5.1

30.3

1,000.000 y más

35.5

13.8

49.3

24.8

4.2

29.0

17.6

7.6

25.2

17.9

8.0

25.9

Total

Notas: (a) La variante 2C asume que los impuestos sobre Ja renta corporativa e
impuestos reales son respaldados por los propietarios.
(b) La variante 38 asume que la mitad del impuesto sobre la renta corporativa y todos los impuestos sobre la propiedad m.e jorada son desplazados hacia el oonsumidor.

son regresivas a nivel de las clases bajas pero son progresivas a nivel de las
clases que se encuentran con rentas de entre $ 5,000 y $ 1,000.000 y más.
La tasa promedio de impuestos para todo residente apenas se pasaba el
25 por ciento. La tasa de impuestos estatal -locales en promedio era de
7.6 por ciento mientras que la de los federales era de 17.6 por ciento, o sea
dos veces y un tercio más de la tasa correspondiente a las jurisdicciones
suboacionales.
Como se mencionó anteriormente, las suposiciones asociadas con la variante
3B de Pechman y Okner produce la estructura de impuestos la menos progresiva en relación con las ocho variantes que se han formulado. La variante
3B refleja las siguientes diferencias, en contraste con la variante IC:

(c) los impuestos sobre las propiedades mejoradas (viviendas, etc.) son
desplazados hacia c1 consumidor; y
(d) la mitad de los impuestos sobre la nómina de sueldos se desplaza
hacia el consumidor.
Pechman y Okner presentan otros descubrimientos interesantes que no
dependen en forma decisiva de las diferencias en las suposiciones que hacen
sobre la incidencia. 21 Ellos han encontrado que los dueños de c&amp;as pagan menos
impuestos que los que alquilan, que los residentes urbanos pagan menos
impuestos que los que viven en wnas rurales, y que la gente soltera paga
impuestos más altos que los casados.:2 Las familias que reciben la mayor parte
de su renta de los pagos de transferencia pagan la tasa de impuestos más
baja y las unidades familiares que derivan grandes rentas de su propiedad
pagan las tasas de impuestos efectivos más altas. 23
Una conclusión es particula.nnente digna de mención. Pechman y Okner
han encontrado que, no obstante el grupo de suposiciones que empleen, la
renta proveniente del capital presupone impuestos más pesados que la renta
proveniente de labor. Si se consideran los impuestos sobre la renta de la
corporaci6n y sobre la propiedad como impuestos sobre el capital, la tasa
promedio de impuesto sobre el capital es calculada a 33 por ciento, en contraste con una tasa promedio efectiva de 17.5 por ciento para el labor.
Aunque se presuma que los impuestos sobre la renta de la corporación y

la propiedad se pagan en su totalidad o en parte por el consumidor, el
capital es sujeto a una tasa de impuesto marcadamente más alta que Ja del
labor.u Los ocho grupos diferentes de suposiciones reconocen una tasa promedio de impuesto de un 25 por ciento sobre el capital y un 17 por ciento
sobre el labor. Para una sociedad que depende principalmente de lQs incrementos de capital para crear nuevos empleos y aumentar rentas reales per
c,ipita, estas estadísticas son grases.
lbid., p. 38.
lbid, pp. 71-79.
11 /bid., p. 82.
,. /bid., p. 38.
11

1t

640

64l
humanita..+J

�Las estadísticas completadas por Pechman y Okner también revelan que
los impuestos sobre la venta, impuestos sobre artículos de consumo que
generalmente están sujetos a impuestos estatales de venta y de consumo, son
proporcionales o muy levemente progresivos. Bajo las suposiciones de las
variantes lC y 3B, la tasa de impuesto sobre el consumo aumenta a medida
que sube la renta, empezando con la décil más baja de la poblaci6n en la
distribución de rentas y continuando a través de las primeras déciles de
la población.26
Esta interesante tendencia general, la cual fue presentada por primera
vez por el autor de esta monografia/ 0 se debe en parte al hecho de que se
han eliminado del análisis los recipientes de renta más baja. Cuando Pechman
y Okner disponen de sus datos por déciles de población de la distribución de
la renta en vez de por clases económicas, modifican su suposición en forma
explícita (la cual forma la base de las figuras en la Tabla VII-4) que
presupone que el sueldo anual para cualquier año dado refleja con exactitud
el bienestar económico de una unidad familiar o de un individuo. Con toda
razón ellos justifican la eliminación de los recipientes de las rentas más bajas
notando que "las rentas anuales en el caso de los primeros cinco porcentajes
no son representativos de la renta de dichas unidades a lo largo de un periodo
prolongado". 27

a la renta alta para aquel año, las tasas de impuestos pagadas parecen ser
menos de lo que_ les corresponden. Como consecuencia, el limite superior de
la estructura de unpuestos parece ser menos progresiva o más regresiva de lo
que es en realidad cuando se mide el bienestar económico de los contribuyentes con exactitud.

FUENTES PARA LAS TABLAS
TABLA 1: P. Bentley, D. J. Colliru, y N. T. Drane, "An Estimate of the Incidence
of the Australian Tax Structure", mim,o Economic Society of Australia and New
Zealand, Thi:rd Conference of Economista, Adelaide, May 1973, Tablas 3.1 y 3.2.

TABLA 2: A. M. Maslove, Th, Pattern of Ta.xation in Canada, Economic Council
of Ganada, Ottawa, 1972, pp. 128-129.
TABLA 3: W. l. Gillespie, Th, lncidenc, of TtUes and Public Expenditures in the
Caadian Economy, Studies of the Royal Commission on Taxation, Ottawa, 1967,
p. 201.
TABLA 4: J. A. Pechman Y B. A. Okner, Who Bears th, Tax Burden? Brookings Institution, Washington, 1974, p. 62.

Como se indicó previamente en este capítulo en la sección titulada "Problemas Estadísticos y Teóricos en Estudios de la Incidencia de Impuestos",
se pueden observar razones convincentes para un reajuste hacia abajo de las
rentas relativamente altas presentados para cualquier año dado. Los individuos normalmente comienzan su ciclo vitalicio de rentas a una edad joven
y con rentas bastante bajas, ven la culminación de sus rentas cuando tienen
aproximadamente 50 años, y experimentan una disminución de rentas durante la última década que trabajan, acabando cerca de cero durante los
aiios de jubilación. La probabilidad es extremadamente alta que una unidad
familiar que experimente grandes ganancias en un año dado tuviera considerablemente menos previo a ese año y que tenga un sueldo menor durante
alguna época posterior a ese año. La renta del año en curso exagera la
verdadera posición económica de la unidad familiar a largo plazo. En relación
_. lbid., p. 81.
"Véase D. G., Davies, "An Empirical Test of Salcs-Tax Regress.ivity", op. cit., y
D. G., Davies, "Progressiveness of a Sales Tax in Relation to Various Income Bases",
op. cit.
"'Pechman and Okner, op. cit., pp. 67-8.

642

643

�"PROBLEMATICA JUR1DICO-INTERNACIONAL DE LA
PROTECCION DEL MEDIO AMBIENTE"

ERNESTO

J. REv CARO

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales
Profesor de Derecho Internacional
Público en la Univenidad Nacional
de Córdoba y en la Universidad Ca-

t6lica de C6rdoba, Argentina.

645

�ASOCIACIÓN ARGENTINA DE DERECHO INTERNACIONAL
5° CONGRESO ORDINARIO

San Juan, 20 al 23 de septiembre de 1979
Tema: "DERECHO INTERNACIONAL AMBIENTAL"
Documento de trabajo presentado
por el Relator
Doctor EllNESTo J. REY CARo
Comisión de Estudio:
Dres.: Pedro Baquero Lazcano
Antonio Boggiano
Miguel Ángel Ciuro
Nelly Eve Cbiesa
Roberto Iglesias Llanos
Joaquín L6pez

I. Introducción.
El Derecho internacional de nuestros días presenta un carácter dinámico
que contrasta con la evolución lenta y pausada de los siglos anteriores, má!
ello no es sino consecuencia de una comunidad internacional en franco
proceso de transformación, una comunidad internacional que ha dejado de
ser conceptual y esencialmente "europeizada" para lograr su universalización,
meta esta cuya consecución ha sido alentada en gran medida por el proceso
de descolonización, promovido, instrumentado y convertido en realidad por
la acción de las Naciones Unidas.

647

�Simultáneamente con este proceso que ha integrado como cuerpos políticos
soberanos e independientes a los pueblos de todo el orbe, la evolución científica y tecnológica experimentada en los últimos decenios ha permitido al
hombre y a los Estados, aunque en desigual grado, avanzar en el desarrollo
económico, social o cultural, les ha facilitado el aprovechamiento intensivo
de los recursos naturales del planeta y les ha abierto las puertas para Ja
conquista del espacio ultraterrestre. Todos estos hechos, que no excluyen
la concurrencia de otros acontecimientos que también han contribuido a
modificar la estructura de la comunidad internacional y de las rclarionrs
internacionales, han planteado la nececjdad de formular una nueva normatividad jurídico-internacional que ha ido ensanchando progresivamente los
ámbitos de validez personal, material y esencial del Derecho internacional
público.

el goce de tales beneficios. La preservación y el mejoramiento del medio
hum_ano es, según la Declaración de Estocolmo, una cuestión de capital importancia que afecta al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico de
todo el ~~do imponiendo obligaciones a los gobiernos, sin perjuicio de )as
responsabilidades especiales que recaen sobre el propio hombre a título
~~~f
'
Con agudeza sostiene Kis.s, comentando las disposiciones de la Carta del
Agu~ del Consejo de E~ropa que de~lara al agua como un patrimonio
comun Y un recurso comun de las Naoones, que del reconocimiento de tal
carácter internacional del medio ambiente a la concepción que considera a
éste y sus diferentes elementos como un "patrimonio común de la humanidad"
~•un~S
,

Todo progreso, amén de los beneficios lógicos que de él se derivan, trat'
aparejados algunos inconvenientes. En efecto, sin perjuicio de la viabilidad
de las predicciones apocalípticas de algunos científicos, es indiscutible quf'
una utilización irracional de los recursos naturales y de lo que constituye
el ''medio ambiente'', puede conducir a la humanidad a trances realmente
comprometedores en cuanto a su subsistencia. Surge así la necesidad de
preservar la "calidad de la vida" en el planeta ya que, como se ha destacado
reiteradamente, se ha tomado conciencia que la tierra no es infinita. Con
gran realismo se ha dicho que si en alguna forma quiere caracterizarse la
época actual por los inmensos e increíbles avances técnicos, debe señalarse
que constituye también Ja época de la intromisión del hombre en muchos sistemas naturales cuyo orden y equilibrio ha perturbado y amenaza con seguir
haciéndolo si no se actúa en forma inmediata y enérgica. 1

El agotamiento de los recursos naturales no renovables y el deterioro del
medio ambiente, conjuntamente con otros hechos, como el desbordado crecim~ento de la población mundial, la aceleración industtial y Ja escasez de
alimentos, como así también el reconocimiento de que los términos del "desa•
rrollo". no pueden llevarse hasta el infinito y la posibilidad de introducir
alteraciones a las tendencias · de crecimiento estableciendo condiciones de
estabilidad ecológicas y económicas susceptibles de permanencia, constituyeron
los ele~e?tos básicos y las conclusiones a que arribara el grupo de técnicos
Y especial~tas del Instituto Tecnológico de Massachussetts (Sistem Dynamics
Group), inf~~e q~e, a~nque polémico por sus predicciones, sirvió para
despertar múltiples mqwetudes en la opinión pública mundial.' También
contribuyeron a centrar la atención sobre esta problemática el Club de
Roma 5 y el mensaje del ex-presidente de la Comisión de las Comunidades
Europeas, Mansholt.

De allí que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano
expresara la convicción común de que los recursos naturales de la Tierra,
entre ellos el aire, el agua, la tierra, la flora y las muestras representativas
de los sistemas ecológicos naturales, deben ser preservados para beneficio de
las generaciones presentes y futuras; que la capacidad del planeta para producir recursos naturales vitales renovables debe ser mantenida y en su caso
restaurada y mejorada y que los recursos no renovables deben utilizarse
evitando el peligro de su agotamiento, asegurando a toda la humanidad

Todas estas obse1;aciones sobre el comportamiento humano y de los pueblos,
ha desarrollado la idea de que por encima al "culto" a la producción y al
consumo deben buscarse nuevos valores, entre ellos ]a "calidad de vida".
No obstante, esta meta enraizada ya en la mente de gobernantes y habitantes de los países industrializados, no aparece a menudo conciliable con las
aspiraciones de los Estados aún no desarrollados, que lejos de haber obtenido
• Cfr. Un Doc. A/Conf. 48/14/Rev. 1, p. 3.
Cír. Kxss, Alexandre-Charles, "Los principios generales del derecho del medio
ambiente", Cuadernos de la Cáted1'a, J. 13. Scott, Universidad de Valladolid, 1975,
p. 91.
• Cfr. "Los limites del crecimiento. Informe aJ Club de Roma sobre el Predicamento de la Hwnanidad", Fondo de Cultura Económica México 1973
1 Cf
'
'
.
r. SEPÚLVEDA, César, Mbcico y el Club d, Roma, México, 1974, ¡i 31 y M.
1

' Cfr. CRUZ MmAMONTES, Rodolfo, "El hombre frente al deterioro del medio marino',
en Natural Resources Journal, University of New Mexico, Vol. 16, july 1976, p. 549;
MARÍN L6PEZ, Antonio, "La contaminaci6n del medio ambiente y la Conferencia de
Estocolmo", en Anuario del Instituto Hispano-Luso-Americano de De11cho Internacional, o. 4. 1973, p. 435-438.

648

649

�niveles dignos de vida, luchan aún para satisfacer las necesidades más elementales en materia de alimentación, vestimenta o educación. De allí,
que toda normatividad internacional debe conciliar las aspiraciones de desarrollo de tales países con los requerimientos para la protección del medio
ambiente.

Ha de tenerse en cuenta también que existe una real y efectiva solidaridad
entre los distintos elementos de la naturaleza, el aire, el agua -sea marítima
o fluvial-, el suelo, la vida animal y vegetal, etc. Es decir que el medio
ambiente desde el punto de vista físico es infragmentable, como lo es desde
el punto de vista geográfico. Hay una unidad esencial en la biósfera. Esto
determina que los actos que atentan contra el medio ambiente -p. ej., la
contaminación por aire, mar o rí~, no tenga fronteras y pueda producir
efectos nocivos a distancias considerables de sus fuentes.
Asimismo, para la elaboración de las normas internacionales, en esta problemática quizá más que en otras, se deberá tener en cuenta la información
y observaciones que previamente aporten otras ciencias. La interrelación
disciplinaria surge como una realidad incontestable en la lucha para la
protección del medio ambiente. Biólogos, meteor6logos, oceanógrafos, economistas, sociólogos y urbanistas, entre otros, proporcionarán los datos necesarios,
los que deberán ser evaluados por el jurista. Las normas de derecho deben
adecuarse a la realidad física, social, económica o cultural que se pretenda
reglar. De su justa adecuación o ensamble dependerá la efectividad para el
cumplimiento de sus fines.

Hay coincidencia en que en las circunstancias actuales, tal Derecho internacional del medio ambiente no constituye una rama del derecho con sustantividad suficiente para ser considerada como disciplina autónoma reguladora
de un área específica de las relaciones internacionales. Desde este punto de
vista, puede hablarse del Derecho internacional del medio ambiente como
se habla del Derecho internacional marítimo, del Derecho internacional fluvial
o del Derecho de los tratados. Más aún, se ha llegado a afirmar que tal
conjunto de normas no excede e] ámbito de las relaciones jurídicas reguladas
por el Derecho internacional más clásico y que por ello forman parte del
Derecho internacional público y colocadas bajo este título por razones prácticas y porque responden a una determinada problemática. Así, para Kiss
sería e1 "conjunto de reglas de derecho internacional público cuya finalidad
es la de proteger el equilibrio esencial del medio humano" .1

No obstante, ello no significa aceptar que la estructura actual del Derecho
internacional, pueda proporcionar los medios más adecuados para hacer
realidad la preservación del medio ambiente, ni que no sea necesario buscar
nuevos principios y normas para lograr ese objetivo, como los principios
"supra internacionales" a que se refiere Nelly Chiesa, emanados de una
realidad objetiva, cual es ''la finitud de la Tierra y su degradación progresiva
como hábitat humano". Según esta jurista, tal realidad exigiría para tutelar
la calidad de la vida humana, la toma de previsiones objetivas independientes
de la voluntad humana y superiores a las leyes nacionales, determinaciones
estas que llevarían irremediablemente a un replanteo del concepto de soberanía estatal que prima en el Derecho internacional actual sustentado fundamentalmente en los formalismos del consentimiento estatal.ª

II. El Derecho internacional del medio ambiente.
La existencia de normas internacionales concretas o de principios básicos
que tengan por objeto la protección del medio ambiente o la regulación
de la actividad de los Estados en lo que respecta a la utilización de los recursos
naturales, ha inducido a los autores a hablar de un "Derecho internacional
ambiental", de un ''Derecho internacional del medio ambiente" o, también,
de un ''Derecho ambiental internacional".9
• Cfr. CAN-o, Guillermo J., Visión Sumaria del Dereclio Ambiental Internacional,
Disertación inaugural. Primera Conferencia Nacional de Derecho del Entorno (Santiago
de Chile, 18 al 20 de agosto de 1977, p. 2, citado por CBmSA, Nelly Eve, "La protección del meclio ambiente y el Derecho internacional", en Revista d, derecho internacional 'Y ci,ncias diplomáticas, Rosario, años XXV-XXVI, No. 46/ 47, 1977/1978,
p. 38. Según aquel jurista el Derecho ambiental internacional, abarcaría trca categorla,
de principios o normas, que se refieren a los recursos naturales y elementos ambientales

650

Ill. Las Normas y principios del Derecho internacional del medio ambiente.
No constituyendo una rama autónoma del derecho, al menos en la actualidad, sus normas se crean, modifican o extinguen por los procedimiento!!
usuales del Derecho internacional de nuestra época.
Es indudable que el Art. 38 del Estatuto de la Corte Internacional de
Justicia no agota el problema de la fuente del Derecho internacional, ni
que pertenecen a la Humanidad, a los recunos naturales y elementos ambientales
compartidos por dos o más países y a los efectos extraterritoriales del uso de recursos
naturales o elementos ambientales internacionales, tanto mundiales, regionales o
bilaterales.
' Cfr. K1ss, Alexandre-Charles, op. cit., p. 10.
• Cfr. Op. cit., p. 36.

651

�establece las únicas vías de producción jurídico internacional. Existen otros
procedimientos para su creación entre los cuales revisten gran importancia&gt; los
instrumentados a través de las organizaciones internacionales que por cierto,
son muy variadas, dependiendo su relevancia de la propia estructura de las
organi7.aciones, sean éstas de tipo clásico o comunitario.
A la luz de estas consideraciones y del examen de la normatividad aplicable al medio ambiente es posible observar con cierta decepción, la carencia
casi total de normas de Derecho internacional común directamente aplicables
a la protección del medio ambiente. La mayor parte de las normas provienen de tratados o acuerdos, particularmente regionales, subregionales o bilaterales sin perjuicio de la aplicación de los principios generales del derecho.
Puede constatarse sí, la existencia de una apreciable cantidad de resoluciones, recomendaciones y decisiones de organizaciones internacionales con
distinto valor vinculante y normas generales de conducta emanadas de conferencias internacionales.
Es posible también constatar que en su mayoría las normas convencionales
están destinadas a prevenir la contaminación de las aguas, sean dulces o
marítimas, la protección de ciertas especies animales o evitar la contaminación radiactiva, es decir que sólo abarca aspectos parciales de la amplia
problemática inmersa en la protección del medio ambiente.
En cuanto a las normas de Derecho internacional común, se ha dicho
que la única regla que puede ser invocada es la de responsabilidad internacional del Estado por los daños ecológicos causados a otros Estados, ya que
no existe una norma de carácter general que proht'ba los ataques al medio
ambiente. Sólo los actos lesivos al medio ambiente que produzcan daños
concretos fuera de los límites territoriales de un Estado, pueden hacer responsable a este Estado. 9 Según Pontavir.e, el daño debe presentar los siguientes
caracteres para que genere la obligación de reparar: debe ser real, o sea
existir, debe ser importante y debe ser cierto. 10 Esta norma ha sido reiteradamente reconocida y aplicada por la jurisprudencia internacional.

Si bien cada Estado tiene en principio el derecho de usar de su territorio
en la forma que más le convenga, no puede abusar do ese derecho en forma
tal que afecte los derechos de otros Estados. Si se ha servido de su territorio
para ejecutar actos que producen contaminación más allá de sus fronteras,
• Cfr. Kiss, Alexandre-Charles, op. cit., p. 25 y 55.
Cfr. "La réparation du dommage en matiere de pollution transfrontiere", en
Aspects Juridiques de la Pollution Transfrontiire, OCDE, París, 1977, p. 445-451.
Jt

652

debe responder internacionalmente por los daños causados, ya que los Estados
vecinos tienen también el derecho correlativo de que su territorio sea respetado
y esté exento de ingerencias extrañas que impidan su utilización.
La norma en examen ha sido considerada como uno de los pilares fundamentales del llamado "derecho de vecindad", 11 derecho este que puede servir
de base para el desarrollo de un principio general de responsabilidad por
daños que afecten al medio ambiente, pero que no cubre toda la problemática que encierra la protección del medio ambiente, pues la contaminación
puede producir efectos mucho más allá de los territorios de los Estados
vecinos. 12
Aquella regla ha merecido un amplio reconocuruento en la Declaración
de Estocolmo, en cuyo Principio 21 se establece que "De conformidad con
la Carta de las Naciones Unidas y con los principios del derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos
en aplicación de su propia política ambiental y la obligación de asegurar que
las actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su
control no perjudiquen al medio de otros Estados o de zonas situadas fuera
de toda jurisdicción nacional". Según Pierre Dupuy, este principio aparece
a la vez como una confirmación y un desarrollo del derecho existente. La
novación que el texto mencionado introduce, consiste en que ya no se habla
más de daños en el "territorio", como era tradicional, sino de daños "al
medio" de otros Estados, lo que significa otorgarle un alcance más vasto,
extendiendo las obligaciones estatales.18
"Cfr. .A,,mllAssY, J., "Les relations internationales de voisinage", en Recueil des
Cours, 1951, Vol. II, p. 73; REUTER, Paul, De-recho Internacional Pú.blico, Trad.
de Puente Egido, Barcelona, 1958, p. 104-105; VERDRoss, Alfred, Derecho Internacional Público, Trad. de Truyol y Serra, 5a. edici6n, Madrid, 1976, p. 273; RoussEAu,
Charles, Droit lnternational Public, París, T. III, 1977, p. 287.
11 Cfr. Ki:ss, Alexandre-Charles, op. cit., p. 58.
11 Cfr. "La rcsponsabilité intemational des Etats pour les dommages causé par les
pollutions transfrontib-e", en Aspects Juridiques de la Po/lution Trans-frontiere, OCDE,
Paris, 1977, p. 380-381. "La novation vient tuot d'abord du fait que le texte, s'il
reprend des principes antérieurs, ne parle plus de "territoire", comme par exemple
la Cour lntemationale de Justice dans l'affaire précitée du Droit de Corfou, mais
"d'environnement". II y a sans doute la une évolution significative, et !'une des
premicres tentatives pour faire reconnaítre cette notion, jusqu'ici tres diffuse, comme un
concept de valeur juridique: ce phénomcne pourrait a terroe avoi.r certaines répercussions sur le contenu meme des obligations étatiques. Beacoup plus large que la notion
tres matérielle de territoi.n:, la notion d'cnvironnement &amp;ignifie que les Etats devront a
!'avenir clargir le champ d'exercice de leur controle administratiI. Leur vigilance devra
couvris non seulemente le territoire proprement dit (terre et mer territoriale) mais

653

�Sin dejar de reconocer la importancia de este principio y de la influencia
ejercida por la Conferencia de Estocolmo, algunos autores estiman que es
un error considerar a esta reunión como el punto de partida del Derecho
internacional del medio ambiente y examinando el Principio 21, sostienen que
no hizo sino exponer el Derecho internacional existente. 16

Es bien conocido el "leading case» de la Fundación Trail. conflicto suscitado entre Estados Unidos y Canadá que provocó un pronunciamiento de
un tribunal arbitral, que en su sentencia del 11 de marzo de 1941, sostuvo
que ningún Estado tenía el derecho de usar de su territorio o de permitir
su uso de manera que los humos provoquen un perjuicio sobre el territorio
de otro Estado o a las propiedades de las personas que en éste se encuentren
tratándose de consecuencias serias y si el perjuicio es acreditado con pruebas
claras y convincentes.15
La doctrina ha confirmado la norma de que todo Estado puede usar de
su territorio a condición de no causar un perjuicio sensible en el territorio
de los demás Estados y si el mismo se produce, tiene la obligación de repararlo;
ello sin perjuicio del desarrollo de otras normas que tiendan a evitar el daño
en el caso de los recursos naturales compartidos, como es la regla de la
información y consulta previa o del acuerdo previo.

Cabe señalar que cuando el Estado afectado por un acto contaminante
que tiene origen más allá de sus fronteras, reclama la reparación, está
haciendo valer un derecho propio derivado del derecho de soberanía. De
allí que, si el perjuicio ha sido sufrido por individuos o particulares y el
Estado actúa por esta circunstancia, no está ejerciendo la protección diplomática en el sentido corriente, sino que ejerce un derecho cuya titularidad
ostenta. Esto no impide que el particular pueda recurrir directamente a los
órganos competentes del Estado que provocó la contaminación para procurar
égalenrent l'atmosphcre et, de facon plus génb-ale, tous lea agents écologiques qui
constituent son "environnement" et interagissent avec celui des autrcs Etats, proches
ou éloignéa. Si la formule reste assez vague, l'évolution n'en est pas moins certaine.
Elle interdit, ~ tout le moiru que les pays se retranchent derri~re une conception
axagérément restrictive de la notion classique de territoirc".
1 • Cfr. "International Environmental Protection: Policy, Legal and Trade Aspects'',
en Proceeding of th, 71st Ánnual Meeting, American Society oí International Law,
1977, p. 49.
"'Cfr. ONU, Recueil d,s sent,nces arbitrales, Vol. III, p. 1965. Un análisis de eate
caso y una extensa bibliografía puede consultarse en AaNAUD, Vicente Guillermo,
"Derecho Internacional Ambiental. La contaminación de los rios en el Derecho Internacional Público", Instituto Nacional de Ciencia y Técnica Hidrlcas, :Ba. Aa., 1974,
p. 44-55.

654

la reparación del daño. El interés de la comunidad internacional en llenar
los vacíos normativos, se manifiesta en la exhortación contenida en el Principi~ 22 de la Declaraci6n de Estocolmo: "Los Estados deben cooperar para
continuar desarrollando el derecho internacional en lo que se refiere a la
responsabilidad y a la indemnización a las víctimas de la contaminación y
otros daños ambientales que las actividades realizadas dentro de la jurisdicción o bajo el control de tales Estados causen a zonas situadas fuera de su
jurisdicción".
Es evidente que las normas sobre responsabilidad internacional hasta ahora
reconocidas son insuficientes para asegurar la defensa eficaz del medio ambiente. La protección de éste no puede fundarse únicamente en la reparación
de los daños causados ya que ello significa aceptar los hechos consumados,
cuando en realidad surge como absolutamente necesario desde el punto de
vista ecológico, desarrollar normas que obliguen a los Estados a prevenir las
actividades que puedan degradar el medio ambiente.
Se destaca así el "principio de prevención" como uno de los pilares sobre
el que se asienta la acción internacional para la preservación del medio
ambiente, y para ello es necesario la cooperación internacional. Tal principio
aparece claramente en el contenido de las Recomendaciones No. 70 y 71 del
Plan de Acción aprobado en Ja Conferencia de Estocolmo, referidas a las
actividades de los Estados que lleven consigo un riesgo apreciable de repercusión sobre el clima, a la utilización de medios eficaces para disminuir al
máximo el lanzamiento de sustancias tóxicas o peligrosas al medio ambiente
y a la aplicación de medidas de control apropiadas cuando la utilización
de dichas sustancias sea inevitable y a la conveniencia de que los Estados
se hagan partes en los tratados en materia de lucha contra la contaminación
marítima.
Asimismo, Ja cooperación internacional requerirá una amplia solidaridad
en los medios seleccionados para luchar contra la contaminaci6n, como podía
observarse al examinar algunos tratados y la acción de las organizaciones
internacionales. La otra faz de esta cooperación ha sido destacada en el
principio 20 de la Declaración de Estocolmo, que aconseja el fomento,
especialmente en los países en desarrollo, de la investigación y los estudios
científicos referentes a los problemas ambientales, tanto nacionales como
multinacionales, como así también el apoyo al libre intercambio de información científica actualizada para facilitar la solución de los problemas ambientales y la necesidad de poner a disposición de los países en desarro!Jo
las tecnologías ambientales en condiciones que favorezcan una amplia difusión,
sin implicar una excesiva carga económica para esos países. A este propósito

655

�se ha referido expresamente 1a Resoluci6n 2995 (XXVII) de la Asamblea
General de las Naciones Unidas titulada "Cooperación entre los Estados en
el campo del medio ambiente".
La Resolución, además de reiterar el principio de que la exploración, explotación y el desarrollo de sus recursos naturales los Estados no deben causar
efectos perjudiciales sensibles en zonas situadas fuera de su jurisdicción nacional, reconoce que la cooperación interestatal en el campo del medio
ambiente sólo puede alcanzarse adecuadamente "dándose conocimiento oficial
y público de los datos técnicos relativos a los trabajos que han de ser emprendidos por )os Estados dentro de su jurisdicción nacional, con el propósito de
evitar perjuicios sensibles que puedan ocasionarse en el medio ambiente
de la zona vecina", y que dichos datos técnicos deben ser facilitados y recibidos con el mejor espíritu de cooperación y buena vecindad "sin que ello
pueda ser interpretado como facultando a cualquier Estado a retardar o
impedir los programas y proyectos de exploración, explotación y desarrollo
de los recursos naturales de los Estados en cuyos ter¡itorios se emprendan tales
programas y proyectos" .18

En estrecha vinculación con el principio de prevención, se plantea el proWema de saber si existe una obligación juridica que imponga a los Estados
el deber de informarse recíprocamente de cualquier actividad o uso en su
territorio que pueda dañar el medio ambiente más allá de los límites de su
competencia territorial.
La cuestión fue abordada en la Conferencia de Estocolmo y si bien es
cierto que por oposición de un grupo de Estados no pudo aprobarse el proyecto original que incluía el principio de la información, no por ello puede
afirmarse la inexistencia de una norma internacional que obliga a los Estados
a informar de toda actividad desarrollada sobre su territorio que pueda producir daños más allá de sus fronteras.U En este sentido, compartiendo la
opinión de Julio Barberis y otros autores 18 hemos tratado de demostrar
mediante el análisis de una vasta práctica convencional y distintas resoluciones de organizaciones internacionales, que al menos en el aprovechamiento
de los recursos naturales compartidos, en particular de los ríos internacionales,
"Cfr. Resoh1cione.1 aprobadas por la Asamblea General en su vigésimo séptimo periodo de sesiones, p. 47.
"Cfr.Ktss, Alexaodre-Charles, op. cit., p. 43 y 46.
" Cfr. BAR.BERlS, Julio, "Los recursos naturales compartidos entre Estados y el Derecho
Internacional", Madrid, 1979, p. 150 y ss; "Los recursos minerales compartidos entre
Estados y el Derecho Internacional", en Deret;ho d, la Integración, INTAL, No. 18-19,
marzo-julio de 1975, p. 45 y u.

656

i~te una nonna consuetudinaria que exige la consulta previa e incluso en
oertos casos una norma más avanzada, la del acuerdo previo.ª

1

. No o~tante, hay_ autores que han puesto en duda la vigencia de una norma
mt:~c1onal que imponga la obligación de informar previamente sobre Jas
actividades desarrolladas y que puedan causar daños a terceros Estados O a
personas bajo jurisdicción de éstos. 2º
Respecto de los "principios" de Derecho internacional ambiental, algunos
ya consagrados Y otros en proceso de elaboración, Amaud señala los siguientes:
a) ~a. '~buena vecindad ecológica", que constituye una especificación
del pnncip10 de buena vecindad e incorporado ya en numerosos instmmentos internacionales a iniciativa de la diplomacia argentina. De él se derivarían
dos princi~ios:, el de la "explotación y uso de los recursos naturales propio~
con Ja _ob!1g~~~ de ~ a r que las actividades que se llevan a cabo dentro
de su Junsd1cc1on o baJo su control no causen perjuicios al medio de otros
~stados º. ,de zonas situadas fuera de toda jurisdicción nacional" y el de la
explor~on y uso de los recursos naturales compartidos y el medio ambiente
compartido de manera de no causar perjuicios al medio de otros Estados 0
zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional", principios estos que se
fundarían en una práctica y jurisprudencia internacional uniforme y constante;
b). E~ _p~n~pio de "intercambio de información y consulta. previa", por
propia m1C1at.1va o a pedido de Parte interesada, en la realización de obras
Y us_o de los rec~os naturales compartidos, de modo de no causar perjuicios
sensibles al medio de otros Estados o en zonas fuera de su jurisdicción;
c) El principio de la "solidaridad", que presupone la colaboración entre
los Estados. Se reconoce el derecho del Estado a utilizar sus recursos naturales
compartidos o el medio ambiente compartido pero limitándolo por el igual
de¡echo de los otros Estados participantes del mismo sistema ecológico;
d) El principio sociológico de la "reciprocidad", que tiende a un equilibrio entre los distintos intereses en juego;

11

Cfr. REY CAR.o, Ernesto, "La consulta prev:ia en el aprovechamiento de los recursos
naturales compartidos. Los ríos internacionales", en Cuadernos de Derech p 'bf' d
la u . . d
o u ICO ,
nivernda de Los Andes, Mérida, Venezuela, No• 4, 1978J p ª 9 y SS~
•

~~- MA&amp;rno MENÉNDEZ, Fernando M., "Politicas sobre el medio humano y conAspectos jurídico-internacionales", ª~
R~~v ...
:..,a Espano
~ la
dtradice.iones Pu. eblo-Estado:
.
~
e Derecho Internacional, Vol. XXX, 1977, No. 1, p. 46.

657
Jiwnani tas-4 2

�e) El principio de la "utilización justa y razonable, óptima y racional de
los recursos naturales", incluido en las Reglas de Helsinki y en el Tratado de
la Cuenca del Plata;
f) El principio desprendido del anterior de "estudio, utilización y explotación de una cuenca de drenaje internacional como una unidad indivisible",
para evitar la contaminación de las aguas internacionales fluviales y lacustres,
superficiales y subterráneas, del mar en donde desembocan y del medio
ambiente compartido;
g) El principio de "responsabilidad internacional de los Estados en relación
con el medio", consagrado en la Declaración ?e Estocolmo Y_ cuyo des~ro.llo
doméstico seria la política de "polleur-payeur' de la Comunidad Econorruca
Europea. Se aplicaría en última instancia al no ser cumplimentados los ante•
21
riores que son esencialmente de carácter preventivo.
Entre las importantes contribuciones para el desarrollo del Derecho internacional del medio ambiente, puede mencionarse el "Proyecto de Principios
de Conducta", para servir de guía a los Estados en la conservación y explotación armónica de los recursos naturales compartidos por dos o más Estados,
presentado por la delegación argentina, en el Grupo de Trabajo intergubernamental sobre recursos naturales compartidos por dos o más Estados, del
Progrmna de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. 22 Tales principios
son:
"1} de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y con los principios del derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de
e&gt;--plotar sus propios recursos en aplicación de su propia política ambiental,
con la obligación y la responsabilidad de cada Estado de asegurar que las
actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su ~ontrol
no causen perjuicio sensible al medio de otros Estados o de zonas situadas
fuera de toda jurisdicción nacional. Ningún Estado tiene derecho a usar
0 permitir el uso de su territorio de manera tal de causar perjuicios sensibh:s
al territorio de otro Estado o de las personas o de la propiedad en el mismo
o en zonas situadas fuera de toda jurisdicción nacional;

partidos, con el objeto de preservar y mejorar el medio, preservar la paz
internacional y lograr un mayor beneficio común, teniendo en cuenta la
necesidad del respeto mutuo de los Estados por el igual derecho de los pueblos de las naciones a la soberanía permanente sobre sus riquezas y recursos
naturales;
3) dicha obligación de cooperar debe ser cumplida sobre la base de un
sistema de notificación, intercambio de información y de consultas previas,
de conformidad con los principios generales aquí enumerados;
4) el sistema de notificación, intercambio de información y consultas previas que se establece en estos principios generales, debe cumplirse de buena
fe y en un espíritu de buena vecindad;
5) los Estados deben adoptar las medidas preventivas y prácticas necesarias para asegurar que las actividades que se lleven a cabo dentro de su
jurisdicción o bajo su control no causen perjuicio sensible al medio de otros
Estados o de zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional;
6) cuando en un Estado, o en varios, se proponga la realización de una
actividad que afecte recursos naturales compartidos, que pueda afectar en
fonna perjudicial el medio de un Estado o de varios Estados que comparten
dicho recurso natural, el Estado o Estados que se propongan llevar a cabo la
actividad deben, en la etapa inicial del proyecto, notificar la actividad que
se proyecta a los Estados que comparten el recurso natural. Si así lo estimaran
necesario el Estado o los Estados que proyectaran llevar a cabo la actividad,
la notificación podría ser enviada al Director Ejecutivo del PNUMA, quien
a su vez la transmitiría al Estado o Estados que pudieran ser afectados;
7) la notificación previa debe incluir la información existente referente
a la naturaleza de la actividad que se proyecta, incluyendo datos técnicos y
científicos, planos, cálculos, el programa de operación y los demás elementos
necesarios para que el Estado que pueda ser afectado determine las consecuencias de la actividad que se proyecta en su medio o en zonas situadas
fuera de su jurisdicción nacional;

2) Los Estados partes en un mismo ecosistema deben cooperar entre sí en
la exploración, uso, explotación y desarrollo de los recursos naturales com•

8) el estado o los Estados notificados podrán, si lo consideran necesario,
dentro de un tiempo razonable, pedir y obtener información adicional del
Estado o Estados que proyecten llevar a cabo la actividad;

"Cfr. Op. cit., p. 116-125.
.. Cfr. PNUMA, Doc. U EP/IG 2/3, 10 de diciembre de 1975. El proyecto fue
preparado por el Embajador Arnaud.

9) si un Estado que comparte un recurso natural sobre el cual se proyecta
realizar una actividad, haya sido o no notificado, tiene motivos para creer
que la actividad que se proyecta pudiere causar perjuicios sensibles a su
medio, o afectar la utilización óptima, racional y armonioso de dicho recurso

658

659

�.
drá dentro de un plazo razonable, y teniendo en
natural compartido, po '
.
dir . • tificadamente los programas
cuenta su obligación de no retardar o unp~, lllJ:sarrollo de los recursos nay proyectos de exploración, uso, explotac1on y
bo 1
tividad solicitar
turales del Estado o Estados que proyectan llevar a ca
a ac
1,
, 'to
, .
tos últimos la celebración de consultas con e propos1
a este úlumo O es
. . d la actividad que se proyecta Y
de determinar juntos las consecuencias e
. gún perjuicio sensible a su
buscar maneras de asegurar que no se cause run

ª

medio;

l
'b' dicho pedido de consultas, el Estado o los Estados que
10) a rec1 ir
la
. 'd d teniendo en cuenta la naturaleza de
. tan llevar a cabo
activi ª ,
proye_c
l
'bilidad y la extensión del perjuicio que pudiera causar,
la nusma, a Pº51
• nsultas deberán acceder
. d'ci'ón
del Estado que solicita 1as co
'
conforme a 1a m
1ca
a este pedido sin demoras innecesarias;

• ~ tra clase de actividades
11) si hay aspectos del proyecto, obra o cua1qwer
1 6 tima
.
d n causar perjuicios sensibles, afectar a p
que se coOS1dere que pue e
contaminación que supere
tiliz . , d n recurso natural o provocar una
u
aoon e u
d
la respuesta a 1a
los niveles considera~os ace~tables o que ,se a~~~entro de un plazo
tif •,
umimstro de informes debera rea
d
no 1cac1on y s
1 .
rtancia y características del hecho e
corto y razonable, conf~rme a
unlpo
articular por acuerdo entre los
t
detearunar segun e caso p
que se tra e, a
l
, ctica internacionales y en las etapas
Estados interesados, en base al uso y a pra
l bl' .ón de no
eniendo particul.armente presente a o igac1
acordadas. En tal caso, t
l ealiza . , n del proyecto obra o ac.
dir · · tificadamente a r
cio
'
retardar o rmpe
_mJus
.
desarrollo de los recursos naturales,
tividad de explorac16n, uso, explotaci6_n y '6 d I mismos se indicarán las
de facilitar la e1ecuC1 n e os
'
en todo o en parte, Y
á1
fundan las objeciones, nombre
razones técnicas, científicas y e, cu1os en qu~ se
. .. .
de expertos y las sugerencias destinadas a evitar aquel perJweto,

,ª

de
12) si dentro de un plazo razonable no h ub'ier~ respu esta O pedido
no existe
sultas por parte del Estado notificado, se considerará de que
. d
con
. o a ue se lleve a cabo la actividad relaciona a
objeción por parte del nus_md
q I Estado o los Estados que han efectuado
al recurso natural comparo o, por e
la notificación ;
. d

los Estados que compartan recursos naturales acuerden
.
otros mecanismos institucionales con el
establecer collllS10ne~ ~n1untasci;n llevar a cabo consultas y hacer un plaobjet~ de inte~carnb1ar:::rm\oración y explotación armoniosa de los recurneanuento conJunto pa
exp_
1 .
1 disputas relativas a los
sos naturales compartidos y evitar y so uc1onar as

13) se reco~:º a a

mismos;
660

14) con el objeto de lograr una exploración, explotación y uso racional
y armónico, como asimismo una correcta administración de los recursos naturales compartidos y con el propósito de evitar, eliminar o controlar la
contaminación transfronteriza, los Estados parte de la región o ecosistema
deberán acordar, con espíritu de solidaridad y a los efectos de una efectiva
cooperación internacional, el intercambio regular de información científica
y técnica referente a la posible exploración, explotación y uso de los recursos
naturales compartidos. También es de desear que estos Estados establezcan
programas conjuntos de cooperación técnico-científica y determinen, inter
alia, niveles aceptables de polución transfronteriza;

15) si Jos Estados interesados determinan que una actividad que se proyecta con relación a un recurso natural compartido ocasionará perjuicio sensible al medio de uno o más Estados que comparten el mismo, tal actividad
no podrá llevarse a cabo sin el previo consentimiento expreso del Estado o
de los Estados cuyo medio será afectado en forma sensible;
16) en el caso de que no se llegara a acuerdo entre los Estados interesados
en algún aspecto de una disputa referente a la actividad propuesta, dicha
controversia se arreglará de conformidad con las disposiciones de la Carta
de la Naciones Unidas y los principios y las reglas del derecho internacional.
Los Estados interesados acordarán, en particular, hacer uso de los buenos
oficios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente para
ayudar a Jos Estados interesados a clarificar la infonnación técnica y establecer
los hechos involucrados en la diferencia;

17) de conformidad con las reglas y principios generales del derecho internacional, todo acto u omisión por parte de cualquier Estado, que constituya
una violación de los antedichos principios de acción preventiva, acarreará
la responsabilidad del mismo por el perjuicio sensible que se cause al medio
de otro Estado que comparta el mismo recurso natural. El Estado o los Estados
responsables de dicha violación deberán adoptar las medidas necesarias para
evitar causar mayor daño y compensarán al Estado o a los Estados afectados
por el perjuicio sensible causado, conforme se haya acordado con los mismos
o con lo que determine un tribunal o mecanismo de arreglo de disputas en
consonancia con las disposiciones del principio anterior;

18) Con el objeto de asegurar una efectiva cooperación internacional se
insta a Jos Estados que comparten recursos naturales a concluir entre sí
acuerdos bilaterales o multilaterales que regulen su conducta, con fuerza
legal obligatoria, con respecto a la cooperación en el campo del medio ambiente referente a la exploración, explotación, uso y desarrollo de los recursos
661

�naturales compartidos, teniendo debidamente en cuenta los principios generales precedentes y la necesidad de armonizar su legislación nacional a la
luz de sus obligaciones conforme a dichos acuerdos".

IV. La coope-ración en el marco de las Naciones Unidas.
Según Kiss, la lucha por la protección internacional del medio ambiente
plantea algunos problemas que deben ser abordados en el plano universal,
como es la determinación de los principios generales de la acci6n internacional, el estudio y la administraci6n del medio ambiente humano y la
coordinación de actividades entre las organizaciones internacionales especializadas y regionales. No obstante, las acciones concretas tanto en lo que hace
a la reglamentación como a la administración, pueden ser instrumentadas
a través de organizaciones intergubemamentales que reúnan a Estados con
niveles de desarrollo y sistemas económicos semejantes. Por último tratándose
de problemas concretos nacidos de las relaciones de vecindad o de la participación en un recurso natural, como en el caso de los ríos internacionales,
cuencas hidrográficas o una zona de mar, la cooperación internacional puede
hacerse realidad a través de instrumentos regionales. 23
Teniendo presente ese posible marco institucional de la cooperación internacional, se constata que a partir de la década del 60 se desarrolla en los
distintos planos una labor progresiva que denota una toma de conciencia
sobre la necesidad de agotar medidas urgentes para preservar el medio humano
y evitar las consecuencias irremediables. Ello no quiere decir que en años
anteriores no se haya manifestado preocupación por este problema, sino que
basta aquella época sólo se adoptaron medidas aisladas, faltando una acción
concertada tanto a nivel universal, regional o subregional.
En el marco de las Naciones Unidas, desde 1968 la Asamblea General
abordó la cuestión con carácter general y comenzaron los trabajos preparatorios de la Conferencia Especializada que se realizaría en Estocolroo, en 1972.
El 20 de diciembre de 1971, la Asamblea General aprobó la resolución
2849 (XXVI) titulada "El desarrollo y el medio". En ella se destaca aspectos
importantísimos de la problemática inherente al medio ambiente o lo que
pueden llamarse "realidades" que no deben ignorarse al esbozarse las posibles
soluciones. Al tiempo de señalar la acción hasta ese momento desplegada
dentro del sistema de las Naciones Unidas, recalca la importancia fundamental
"'Cfr. Op. cit., p. 93/94;

662

MARÍN LÓPEZ,

Antonio, op. cit., p. 442 y ss.

de la Administración del medio para el futuro
.
sidad de compatibilizar los planes d d
ll
de la h~dad y la neceLa resolución, advierte:
e esarro o con un buen sistema ecológico.
Q~e los problem:i-5 del medio resultantes de la situación de subdesarrollo
constituyen una sena amenaza para los países en desarrollo·
Que las alteraciones del medio, los problemas
'
.
1, .
la propia naturaleza y contam·
"6 d
eco og1cos relacionados con
. .
mact n e alcance mundial so
roe! 'd
pnnapalmente por los países altamente desarrollados.
n p
UCJ os
Que por ello la responsabilidad rinci al
1 · ' • .
correctivos deb
b
p
P por a fmanciacr6n de los medios
'
e recaer so re estos países;
Que la mayoría de los problemas del medi
,
originan en la falta de recursos de é t
oh en los paises en desarrollo se
s os para acer frente a tales problemas.
Que un desarrollo integral
· al
.
'
mayoría de los problemas del y r;~1on I const:tuye la mejor solución para la
me 10 en os p3.1ses en desarrollo.
Que la calidad de la vida humana en los
,
'
buena medida de la solución d I
bl paises ~n desarrollo depende en
propia naturaleza y producto :el ossubpdro emllas ~b1entales originados en la
esarro o mismo·
d

¡~e

al m~rgen de los principios generales que pued~ acordar la
. .
a mternacronal, es necesario instrumentar solu .
.
. comuruJa conservací6n del medio
'tand el
c1ones a mvel naaonal para
' ev1
o
uso de normas que s'l
ál'd
0
para naciones adelantadas·
o son v 1 as

'

Que un acrecentamiento de l
• .
.
nistrarían una base más sólid
os ~nocuruent~s científicos y técnicos sumílos problemas del medio en :e~:~al. a comprensión y evaluación adecuada de
o

,

Que las condiciones del medio pueden ser af
actividades desarrolladas por los E tad
,
, ectadas adversamente por
s os mas alla d
· · d' ·
nales incluidos los océanos los f d
.
e sus JUrtS 1cc1ones nacio1
'
on os marmos y la atmósfera en parti I
por e ensayo de armas nucleares con efectos perjudiciales par¡ otros Est:~:
En consideración a estas " l'dad ,,
de la cooperación intemac·rea JI
esrel, la_ Resolución
10na en
ación con el
pau~s del plan de acción que debería elaborarse en
Naciones Unidas sobre el M di H
e o
umano.

·
insta al fortalecimiento
medi
bl
l Co
es~ ece las
a o erencia de las

J

Ya la Resolución 2398 (XXIII) del 3 de di . b d
blemas del medio h
,, º•
,
crem re e 1968 sobre "Proumano ,- advertía que las relaciones entre el hombre y
s.i Cfr. Resoluciones aprobada.!!
A---LJ
41 uu ea General durante su.
·
por 1ª ru
·
periodo de sesiones, p. 2-3.
v1gésimo-terce1

663

�el medio había experimentado profundas mutaciones como consecuencia de
los recientes progresos científicos y tecnológicos, como así también sobre el
deterioro constante y acelerado de la calidad del medio humano provocado
por contaminación del aire y de las aguas, la erosión, los desechos, el ruido
y los efectos secundarios de los bióxidos, acentuados por el rápido crecimiento de la población y por la urbanización acelerada. La Resolución señalaba la conveniencia de proporcionar un marco para el examen global de
los problemas del medio humano dentro de las Naciones Unidas, con el
objeto de llamar la atención de los gobiernos y de la opinión pública sobre
la importancia ,¡ urgencia de las cuestiones que debían resolverse mediante
la cooperación y acuerdos internacionales, convocando con esa finalidad una
conferencia para 1972.
La Resolución 2581 (XXIV), del 15 de diciembre de 1969 titulada "Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano",25 destacaba que
el principal objetivo de tal evento era proporcionar un medio práctico de
fomentar la acción de los gobiernos y de las organi7.aciones internacionales,
dirigido a proteger y mejorar el medio humano y proporcionar directrices
para esa actuación y, mediante la cooperación internacional, corregir e impedir el menoscabo de dicho medio y evitar que tales problemas afecten a
los países en desarrollo.

Es indudable que la Conferencia de Estocolmo, celebrada en junio de
1972, marca un hito en la evolución del Derecho internacional del medio
ambiente. Más aún, puede afirmarse que constituye el espaldarazo inicial de
una acción a nivel universal en pos de la protección y conservación del medio
ambiente. Allí se establecieron los principios fundamentales que debía regir
la conducta de los Estados para alcanzar aquella meta.
La Declaración aprobada, 26 algunos de cuyos principios han sido examinados, destaca la idea de que el disfrute de condiciones de vida adecuadas
en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna, constituye
uno de los derechos fundamentales de hombre, teniendo como contrapartida
la obligación de éste de proteger y mejorar el medio para las generaciones
presentes y futuras, reiterándose en otros principios las reflexiones efectuadas
en la Declaración de la Asamblea General sobre "El desarrollo y el medio",
ya mencionada.
:,; Cfr. Resoluciones aprobadas por la Asamblea General durante su vigésimo-cuarto
periodo de sesiones, p. 51-52.
u CCr. UN, Doc. A/Conf. 48/14, Rev. 1 (Informe de la Confef'encia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano), p. 3-6.

664

La conferencia aprobó también el llamad "
Humano" 21 que comprende tres .
o Plan de Acción para el Medio
hpos generales de
1
g obal de evaluación del
di h
accion: a) el programa
me o u.mano· b) Ja
..
del medio humano y c) las ed'das . '
. s actividades de ordenación
•
m I
mternac1onales auxiliar' d
nacional e internacional de eval uacion
. , u arde
es e la acción
. , n·
pañado de 109 recomendaciones diri' 'd
nacion. icho Plan fue acomgi as a los gobie
al S
.
General de las Naciones Un'd
. .
mos,•
ecretano
1 as Y a 1as distmtas or
· ·
entre las que se destacan l d' . 'da
gamzac1ones internacionales
.
as mgi s a la Org · ., d
'
Umdas para la Agricultura I Alim
.
aruzaeton e las Naciones
,
Y a
entac1ón ( FAO) N0
aqm el contenido de tod
·
es el caso analizar
.
as estas recomendaciones
11
propósito de este trabaJ·o s·
b
ya que e o excedería el
. m em argo puede f'
el con junto algunas ideas b, . . l '« . . ~ irmarse que subyace en todo
as1cas. e pnnc1p10 de
'6 "
tento de toda la acc1'o'n pl 'f' d
cooperac~ n como susaru 1ca a y el " · · •
último se manifiesta en
t' ula
pnncipro de prevención". Este
par ic r en la recome d '6 5
recursos hidráulicos comunes a , d
. . . n. ac1 n 1, referida a los
.
mas e una Jurisdicción S . t
J
interesados a que logren
rd
.
· e ms a a os estados
acue os en el senado d
IJevar a cabo actividad
.
e que cuando se trate de
es unportantes respecto d l
que puedan tener efectos amb' tal
.
e os recursos hidráulicos
ien es considerables
tr
,
tenga que notificarse al ot,r
,
en o o pais, este hecho
0 pais con una antic'p ·,
.
en que deban dar comienzo las t· 'd d
~ ac1on aprecrable a la fecha
1
ac IVl a es previstas Un .
,
e e recomendaciones estaban referidas al
.
unportante numero
general y a la contaminación mar't'
28 problema de la contaminación en
•J

l

l.l?la.

En otras de las resoluciones aprobadas
institucionales permanente
y a los efectos de adoptar medidas
s para proteger y mejorar I
di h
del marco de las Naciones Unidas
. e me o u.mano dentro
blt'a General el establee. .
d' la Conferencia recomendaba a la Asamm:ucnto e un Consejo d Adm' .
Programas Relativos al M di H
e
mistraci6n de los
un Fondo del Medio H e o umano, una Secretaría del Medio Humano
u.mano Y una Junta Coordinado d l M
r.uyas funciones se explicitan en la reso1uoon.·
. , •s
ra e
e 10 Humano,

a·

'

La Asamblea General, en su vigésimo-sé timo
.
.
la resolución 2997 (XXVII) tit I d " . P .. penado de sesiones aprobó
·
u a a D1.Spos1crones · titu ·
1
CJeras para la cooperación inte
.
1
ms
ciona es y finanrnaciona en lo relativo al medio amb'1ente,,
., lb 1.dem., p. 7-31.
" V. ·Capítulo
referido a la " Dee·inici
.. 6n de los age t
.
•
portanoa
internacional Y lucha contra los .
"
n es contammantes de vasta im• [bidem., p. 32-34.
mumos (Recomendaciones 70 a 94).

665

�. ªº y por la moluci6n
t
r la conferencia
. K 3004
n
creando los 6rganos propues os po, d 1Medio Ambiente, en Nairob1, enya.
(XXVII)' se estableci6 la Secretaria. e
. ti. del Programa de
d l Directot· E1ecu vo
.
Sobre las bases de las propMuesdit~ Amebiente el Consejo de Administfra~das6n
O
1
•
• es .(e1len
las Naciones Um·das p ara el e. d s de sesiones, vanas
reso1uoon
di
stintos
peno
o
.
s2
ha aprobado en sus
.
. al del medio ambiente. En e as, se
al Derecho mternac1on
expresamente
en ser destacadas:
autas que merec
l
establece a gunas P
•
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.
.
al
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medio
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D Pcho mternac1on • liza.das del derecho
a) Que para e1 desarrollo del er- otras ramas especia
.
ulta con expertos en
es necesano la cons
. ·entos ambientales;
. .
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y en distmtas es e
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bientales dependen e a
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lativas al medio am ten '.
existencia de normas jurídicas adecua ~:;es y los planeamientos regionales.
cuenta las neces1
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que se deben tener en
di ambiente requiere
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c
.,
1
obiernos y de orgamsm
,
colaborac1on de os g
.
b" t tiene un caracter
.
. l del medio aro ten e
d) Que el Derech~ mternaciona
'almente prevenbvo.
esenc1
ál' ·
.
E. ecutivo la recopilación, an t~lS y
... A:-: ........ o se recomienda al Director J 1 ,.,ctº1vidades y convenciones
,n=UL:&gt;u•
• f
.ón sobre as ""
. . .
presentación de datos e m orma~. mbiente. el desarrollo de los pnncip10s
internacionales en la esfera_ ?el me¿~o:olmo m~diante estudios por un
enunciados en la Declarac1.on de tos de los problemas relativos a la ~ ó de expertos de los as~ect~~ con:~ daños ambientales y la indemn1Zac1 n
sabilidad por contamlllac1on y
. .

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al durante su Vl• gésimo-septimo
d
r la Asamblea Gener
.
N tionsLEnvironas poC B
"The Role of the Uruted a
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.
48 50. T
. acon,
.
1 E . onmcnt ª"" '
periodo de sesiones, p.
~
Development of lnternat1ona
nVll' ?55 y ss.
oo Cfr Resoluciones aproba

ili .

mcentd~::s;:,b~~~~;~n:rna;ional Law,

V~l. ~~l~c~;:~T~i!~~J~

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.,. En esta oportumd~ , se I p2994 sobre "Conferencia de las acio
I campo del
d' ambiente: a
.
los Est:idos en e
mática del me 10 ". la 2995 sobre "Cooperación . entre . al de los Estados en rela·
el Medio Humano '
bre "Responsabilidad mtemacton d
. la financiaci6o
medio ambiente"; la 2?96
la 2998 sobre "Criterios que han egregirb "Creación de
" . la 299 so re
1 d' ambiente ,
ción con e me io . .
los asentamientos humanos ~
Asentamientos Humultilateral de la v!vienda y
Institución de .Financia~on del los di ambiente" y la
Pondo IntemaC1onal o un~
servar y me1orar e roe o
un
b e "Medidas para pre
manos"; la .~OOOd so r llo y el medio ambiente" .
74
35 ( lll) del 2 de mayo
3202 sobre El . esarro 11) del 22 de mano de 19
y
.. Cfr. Resoluciones 8 (
de 1975.

!~.

666

de tales daños; la promoción de acuerdos y convenciones internacional~
sobre cuestiones ambientales de interés mundial y regional y sobre problemas
ambientales concretos en determinados contextos geográficos; el estímulo
en las universidades y otras instituciones, de estudios de principios y práctica
del Derecho ambiental; la convocatoria de un grupo de trabajo reducido
sobre derecho ambiental para el estudio de diversos aspectos de la problemática
y el apoyo a las actividades relativas al derecho ambiental, dentro del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, entre otras recomendaciones. as
El Consejo de Administración ha aprobado también varias resoluciones
relativas a la cooperación en el campo del medio ambiente en materia de
recursos naturales compartidos por dos o más Estados y sobre contaminación
de los mares.,.
Debe destacarse, también dentro del marco de las Naciones Unidas, la
labor desarrollada en sus respectivos campos específicos por las organizaciones
especializadas, tales como la FAO, OMS, OMM y la UNESCO, entre otras. 35
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua, celebrada en Mar
de la Plata, Argentina, en marzo de 1977, incluyó en el llamado "Plan de
Acción", varias recomendaciones -Nos. 34 a 40-, referidas al "Medio
ambiente, salud y lucha contra la contaminación", en las que se reiteran las
políticas y mecanismos de prevención y protección del medio ambiente y en
particular de las aguas, aconsejadas en las distintas resoluciones de los órganos de las Naciones Unidas y en la Conferencia de Estocolmo. 36
El examen de las diferentes resoluciones y recomendaciones emanadas de
órganos de las Naciones Unidas o de conferencias, y de los principios en ellas
contenidos, nos conduce a la problemática del valor jurídico de estos instrumentos, si se quiere determinar en qué medida tales principios tienen efectos
,•inculantes.
Tal cuestión, que ha sido objeto de documentados estudios y controvertidas
opiniones desborda el objetivo de este trabajo. No obstante, es necesario
si Cfr. Resoluciones 66 (IV) del 13 de abril de 1976; 91 (V) del 25 de mayo de
1977 y 6/ 9 del 24 de mayo de 1978.
"Cfr. Resoluciones 44 (III) del 25 de abril de 1975, 77 (IV) del 6 de abril de
1976, 88 (V) y 99 (V) del 5 de mayo de 1977, 6/7 y 6/14 del 24 de mayo y 19

de mayo de 1978, respectivamente.
ªCfr. Krss, Alexandre-Cbarles, op. cit., pp. 102-110,.
• Cfr. Plan de Acción de Mar del Plata, pub. de la Subsecretaría de Recursos
Hídricos de la Secretaría de Estado de Transporte y Obras Públicas de la República
Argentina, Mendoza, 1978, p. 27-33 .

667

�recordar respecto de las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones
Unidas, que la doctrina se ha inclinado a desconocer a tales .instrumentos un
efecto jurídico propiamente dicho en cuanto puedan generar auténticas
obligaciones jurídico-internacionales. Ello no implica que carezcan de efecto
o valor jurídico, el que deberá determinarse de conformidad con diversos
factores, entre los que se cuentan, su intención de establecer normas jurídicas,
el consenso manifestado en la adopción de la resolución, las manifestaciones
verbales vertidas en los debates, la aceptación posterior, etc. Como ya lo
sostuviéramos, lo que no puede negarse es la influencia ejercida y el papel
protagonizado por las sucesivas resoluciones de la Asamblea General en el
desarrollo progresivo del Derecho internacional.ª'

De allí que si bien estas reglas o principios contenidos en las resoluciones
y recomendaciones examinadas, no posean el carácter de normas jurídico
internacionales "stricto sensu", por la naturaleza del órgano del cual emanan,
no por ello puede negarse el influjo que ejercen en el desarrollo del Derecho
internacional del medio ambiente. Todo ello sin perjuicio de que tales resoluciones ratifiquen la existencia de auténticas normas jurídicas originadas a
través de diferentes fu entes del Derecho internacional.
Sin duda, este accionar de las organizaciones internacionales y en particular de las Naciones Unidas, adquiere significativa relevancia y coadyuva
con el proceso de fijación del contenido del Derecho internacional del medio
ambiente.

V. Cooperaci6n regional y subregional.
Quizás sea en el ámbito europeo donde más se ha desatrollado la cooperación a nivel regional, habiéndose producido una auténtica distribución de
actividades y competencias entre las organizaciones de esta región a los
~fectos de llevar a la práctica la protección del medio ambiente. 88
Dichas organizaciones regionales, han sido clasificadas en cuanto a su
composición, en cuatro categorías. En la primera, se incluye a la Comisión
Económic:i para Europa de las Naciones Unidas, que comprende a todos
"Cfr. REY e.u.o, Ernesto J., "La competencia legislativa de la Asamblea General de
las Naciones Unidas. Efectos jurldícos de las resoluciones", en Boletín de la Facultad
de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba, año XL-XLI,
1-2 enero de 1976, diciembre ele 1977, y la bibliografía alli citada.
" Cfr. K1ss, Alexandre Charles, "La protection de l' environnement et les organi·
sations européennes", en .tfnnuaire Francais de Droit Jnternational, 1973, p. 892 y u.

668

los Estados del continente sin distin' . , d
. el
'
cion e regímen
1í .
in uyen dos organizaciones de Euro a
. es po ticos. En la segunda,
y las Comunidades Europeas constituid~ 10codenta1, el_ Consejo de Europa
bros europeos. La Tercera Categoría
as dos exclUSivamente por miemlos miembros europeos incluye a los Estc~mp;n~e la OCDE, que además de
y Nueva Zelandia y la OTAN en la a os rud_~, Canadá, Japón, Australia
Canadá. En la última categoría
. elque particrpan los Estados Unidos y
los Estados Europeos de re •
se m ~y~ el COMECON constituido por
Extenor.
. s9
gimenes socialistas y tamb.len
, C u b a y Mongolia

se

. ~os mecanismos de acción y los métodos se .
difieren considerablemente de
rd
gwdos por estas organizaciones
Algu
acue o a su estru tu
'
nas se mueven en el marco más lás. d c ra y a sus competencias.
otras
l
c ico e la coopera '6 .
. ' corno as organizaciones co
. .
c1 n mtemacional.
~nniten crear una verdadera legis::~s poseen facultades tales que l;
directamente a los Estados miembros.
' gunas de cuyas normas se aplican

El Consejo
de Europa ha centrado su accionar ll
toda
J
d l
a problemática que orim
.
aman
a atención sobre
1
tin
i,,•na a protección del
di O
c.on ente europeo, abordand
me
ambiente en el
1
contribuido a la formac. • d o plasanes concretos de acción. A la vez ha
.
ion e reg
de condu ta
d'
instrumentos tales como la Cart d I
c me iante la aprobación de
principios sobre la lucha contr I a e A~a,. de 1968; la Declaración de
a a contarrunac · ' d 1 •
del Suelo, de 1972 etc Tamb·'
h
. ion e a1re, de 1968. la Carta
'
·
ien a promoVIdo J
rta •,
'
y acuerdos regionales. La OCDE h
.
~ corree c1on de tratados
. •¡·
a promovido unportant .
.
Y estudios c1ent1
icos y económicos· la C .. ,
es mvesttgaciones
ha constituido en el centro d '.
om1~1on Económica para Europa se
.
e mtercamb1o de · f
.6
b
am iente procedente de todo 1
.
m onnao n sobre medio
.
.
e con tmen te europeo. 1 COME
1a investigación
científica
té ·
' e
CON coordina
Jb
Y cruca de los estado
· b
ce e _ración de acuerdos regionales relativos a l
s
ros, facilitando la
El eJemplo europeo, desafortunadame
a ~roteccion del medio humano.
continentes.
nte1 no tiene correlación en los otros

°

~:1°

En
·
, el plano su b regional,
la cooperación se ha . . .
.
de organos bilaterales o multil t al
mshtucronal1zado a través
1
a er es, aunque general
t
os aspectos de la lucha para la p t . • d l
men e no abarcan todos
o as
t
.
ro eccion e medio amb' te .
pee os particulares de la problemáti'
ien ' smo facetas
taminac1"6n de las aguas dulces o · ,ca
como ser I ·nh
.
a i erente a la conantiguos de esta naturale
I ml ar1tima~. Uno de los organismos más
za es a ntemational J . e
por e! Tratado entre los Estados Unidos d
º";t. ommission creada
e Norteamenca y Canadá del 11
• Cfr. K1ss, Alexandre-Charles, Los principios generales .. ., p. 97 y ss.

669

�ele enero de 1909, que tiene competencia en las cuestiones fronterizas y en
toda la problemática referida a la contaminación atmosférica y de las aguas.
Recientemente por el Tratado del 15 de abril de 1972, sus funciones han
sido ampliadas para proteger la calidad de las aguas de los Grandes Lagos.
La bondad y las posibilidades de estas comisiones internacionales para solucionar las cuestiones derivadas de la contaminación en el campo bilateral,
como es el caso de los Estados Unidos y México en cuanto a sus ríos internacionales, han sido motivo de interesantes estudios críticos.'º
En el campo de la cooperación bilateral pueden citarse numerosos ejemplos.
Sin embargo cabe señalar la mecánica del Tratado sobre el Río de la Plata
suscripto entre Argentina y Uruguay el 19 de noviembre de 1973, que creó
dos órganos, uno para la zona íluvial y el otro para la zona maritima. 41 La
Comisión Administradora tiene entre otras funciones la de promover la
realización conjunta de estudios e investigaciones de carácter científico referidos especialmente a la evaluación, conservación y preservación de los recursos
vivos y su explotación racional y la prevención y eliminación de la contaminación y demás efectos nocivos que pudieran derivarse del uso, e:i..l)lotación y exploración de las aguas del Río de la Plata. La Comisión Técnica
Mixta tiene entre sus múltiples facultades realizar estudios, adoptar y coordinar
planes y medidas relativas a la conservación, preservación y explotación racional de los recursos vivos y la protección del medio marino, particularmente
dentro de las zonas marítimas de interés común.u

'° Cfr. Bn.DER, Richard B., "The settlement oí disputes in the ficld of the intemational law of the environment", en Recueil des Cours, 1975, Vol. 1, p. 227; SEPÚLVEDA,
César, "La contaminación de los rios internacionales y el Derecho. El conllicto MéxicoEstados Unidos sobre el Río Colorado 1961-1973 y sus lecciones", en Anuario de
Derecho Internacional, Universidad de Navarra, 1974, Vol. I, p. 309 y ss; CRUZ MIAA·
MONTES, RodoUo, "El problema del Rfo Colorado y el acta 242 de la Comisión Inter·
nacional de límites y aguas'', en Revista de la Facultad de Derecho de México, T.
XXV, No. 97-98, p. 25 y ss; "Las comisiones fluviales internacionales y la Comisión
Internacional de Límites y Agua.,", en Natural Resources Jounr.al, University of New
Mexico, Vol. 18, enero de 1978, p. 111 y ss.
"Cfr. Auus BAREA, Calixto, '"El Tratado del Rio de la Plata y su frente marítimo",
en Revista de Derecho Internacional y Ciencias Diplomáticas, Rosario, años XXII·
XXIV, No. 43/45, 1973/1976, p. 7 y ss; VtEI.RA, Manuel y otros, Tratado de Limites
del Rlo de la Plata, Montevideo, 1973, p. 87 y ss; R1zzo ROMANO, Alliedo, "El Estatuto
Jurídico del Rio de la Plata", en La Ley, No. 249, 27 de diciembre de 1973, p, 2 y ss.
u El Art. 82 del Tratado, establece las funciones de la Comisión T~cnica Mixta:
a) fijar los volúmenes de captura por especie y distribuirlos entre las Partes, de con·
formidad a lo establecido en el artículo 74, así. como ajustarlos periódicamente; b) promover la realización conjunta de estudios e investigaciones de carácter científico,
particularmente dentro de la zona de interés común, con especial referencia a la

670

. Otros organismos similares en áreas fluviales fro
.
.
sido creadas para el Río Urugua tal
ntenzas argentinas han
Y,
es como la Comisi~ Admin'
de esta vía fluvial y la Comisio'n T' . Mi
on
1stradora
ecruca
xta de Salto G d
f
tades par-a tomar medidas en mate . d
.
ran e, con aculna e protección ambiental. o

VI. La Práctica Conuencwnal.
La cooperación internacional en el campo del me.J:
b"
.,
·f
d
,
wo am 1ente, tamb1en
i:an~esta o ~ traves de numerosos tratados bilaterales y multilaterales
que.
ado ongen a un Derecho Internacional del medio
b"
particular.
arn 1ente
se ha

Resulta imposible y carece de significado analiz tod
.
que abordan t
, .
ar
os estos mstrumentos,
biente. Debe
específicos de la lucha para la protección del medio amsena arse que la Asamblea General de I N ·
U •
su resolución 3436 (XXX)
if ,
. as aaones rudas en
las
.
man esto su preocupaoón por el hecho de ue
convenciones y protocolos internacionales en la esfera del m di amb" q
no hubiesen recibido todavía la amplia aceptación
"ó e o
i:nte
Ello det
. ,
y ap icac1 n que merec1ao
e~o, un~ exhortación del Consejo de Administración del p
.
de las N ac1ones U rudas ara J Medí Am ,
rograma
E d
.P
e
o
b1ente -Resolución 24 (III)- a los
sta os para que reuniesen cuanto antes los requisitos necesarios para ll ar
a ser partes en Jos convenios y protocolos existentes.
eg

~ªt

r

A solicitud del consejo de Administra .6
¡ N ·
•
ª n Y de 1a Asamblea General de
~s ac1ones Unidas, e1 Director Ejecutivo elaboró un RPaistr d C
0
ciones y protocolos interna • al
e onvenaon es en esta materia que contiene el título
"t)•

evaluación y preservaci6n de los rec
.
.
vcnción y eliminación de la co tarn· ~ ; VIVOS y su racional explotación Y a la predel uso, exploración y explotat1·0• dmal CI cdn: otros_ efectos nocivos que puedan derivar
n e m JO manno. c) forro I
d .
presentar proyectos tendientes a ase ar el
.' .
u ar recomen aCiones y
los sistemas bioecolóincos. d)
tablgur
mantenuruento del valor Y equilibrio de
o· • ,
es
ecer normas y m d"d
J •
racional de las especies en la zona d . t ,
, e l as re at1vas . a la explotación
de la contaminación; e) estructurar e ~::s~e comun Y ~ la prevenaó_n Y eliminaci6n
de los recursos vivos en la zona de i ~é
, preservación, cons~aCIÓn y desarrollo
ción de los respectivos Gob"
. fn)
s comun, que. serán sometidos a la consideraiemos,
promover estudios
armonización de las leai&lt;lacion
d
p
. Y presentar proyectos sobre
,
oes e Ias artes respecbvas a las
t ·
obJeto del cometido de la Comisión . g) tr
. .
f
ma enas que son
. .
'
ansrruttr en onna expedita
l p
comumcaetones que las mismas se intercarnb·
d
d
' a as artes las
p
ien e acuer o con lo disp t
la
arte Segunda del presente Tratado· h) cwnplir las d á fun .
ues o en
le asignen en su Estatuto, o por medio de notas reversal:1 s tr c10fnes que las partes
.. Cfr. ÜANo G ·u
.
u o as ormas de acuerdo.
1979
150 ' w enno J., Recursos Hidricos Internacionales de la Argentina Bs A
'p.
y st,
'
. s.,

671

�b. etivos de los acuerd os, un resumen
. de
. sus
1
completo del instrwnento, los o J
te el nombre del depos1tano, as
disposiciones, las condiciones para ser_ par l~s idiomas empleados, las partes
b "6 y entrada en vigor,
fechas de apro ac1 n
tifi" . , de cada instrumento.
las fechas de ra cac1on
.
contratantes Y
.
. 44 puede mencionarse
d l Director E1ecut1vo,
Sobre la base de los informes e
.6 del medio ambiente, celebrados
distintos tratados referidos a la protecci n

Convención internacional para la prevención de la contaminación de las
aguas del mar por los hidrocarburos, del 12 de mayo de 1954;
Acuerdo de protecci6n fitosanitaria para la región del Asia suroriental
y el Pacífico, del 271 de febrero de 1956;
Convención interina sobre la conservación de las focas de pelo fino del
Pacifico del Norte, del 9 de febrero de 1957;

desde 1933:
.
a la p reseIVación de la fauna y la flora en su estado
Convenio relativo
d
"embre de 1933;
, .
natural, del 8 e nov1
d las bellezas escerucas
rotecci6n de la flora, fauna y e
Convención para la P
, .
d
de octubre de 1940;
,
de
Amen.ca, e1 12
l
naturales de os paises
d 1 ballena del 2 de diciembre
. al de la pesca e a
'
Convención ioternac1on
de 1946;
noroeste del Atlántico, del 8
Com-eoción internacional de pesca para el
de febrero de 1949;
..6 interamericana del atún
.
ra el establecimiento de una coI0.1S1 n
Convenio pa
d 1949 .
tropical. del 31 de mayo e
'
l de pesca del Me•
·
jo genera
Acuerdo para el establecimiento de ~ conse
.
,
d l 24 de septiembre de 1949'
diterraneo, e
del 18 de octubre
. .
. al para la protección de las aves,
Convemo mternac1on
de 1950;

.

•, n de protección fitosa-

1 tablecimiento de la orgaruzaoo

1

Convenio para e es
.
,
del 18 de abril de 195 ;
, el Med1terraneo,
nitaria para Europa )
.
. . del 6 de diciembre
. al de protección fitosan1tana,
Convención intemac1on
de 1951 ;
.
la protecci6n de las poblad. d
ecesanas para
Acuerdo relativo a las me i as n d l
borealis) bogavantes europ~os
aigantes
(Pan os
a us(Nephrops norveg,cus
'
• ) , y canrrreJos
ciones de camarones ;:,·
.
b
. ) langostmos norueg
l
(H omarus vu gans '
d 1952 ·
(Cancer pagurus), del 7 de marzo e
,
Pacífico septentrional, del
.
.
al
ara
la
pesca
en
el
Convención mtemacion p
9 de mayo de 1952 ·
A/32/156 del 23 de agosto de 1977 y A/ 33/134
.. Cfr. UN, Asamblea General, ~~-EP /GC Information 5).
del 23 de agosto de 1978 (Doc.

672

Convención sobre la plataforma continental, del 29 de abril de 1958;
Convención sobre pesca y conservación de los recursos vivos de la alta mar,
del 29 de abril de 1958;
Convención sobre la alta mar, del 29 de abril de 1958;
Convenio sobre pesquerías del Atlántico nordeste, del 24 de enero de 1959;
Convención sobre la pesca del Mar Negro, del 7 de julio de 1959;
Acuerdo para el establecimiento de un Instituto Latinoamericano de Investigación y capacitación forestal bajo los auspicios de la FAO, del 18 de
noviembre de 1959;
Tratado Antártico, del 1 de diciembre de 1959;
Convenio sobre la cooperación en materia de cuarentena de plantas y su
protección contra plagas y enfermedades, del 14 de diciembre de 1959;
Convenio sobre la pesca en las aguas del Danubio, del 29 de enero de 1958;
Convención sobre responsabilidad de terceros en materia de energía nuclear,
del 29 de julio de 1960;
Protocolo relativo a la constitución de una comisión internacional para la
protección del Mosela contra la contaminación, del 20 de diciembre de 1961;
Convenio sobre la langosta migratoria africana, del 25 de mayo de 1962;
Acuerdo relativo a la cooperación en pesca marítima, del 28 de julio
de 1962;
Acuerdo relativo a la comisión internacional para la protecci6n del Rhin
contra la contaminación, del 24 de septiembre de 1963;
Tratado por el que se prohíbe los ensayos con armas nucleares en la atmósfera, en el espacio ultraterrestre y debajo del agua, del S de agosto de 1963;
Acta relativa a la navegación y a la cooperación económica entre los Estados de la Cuenca del Níger, del 20 de octubre de 1963;

673
humanita.,..43

�. '6n para la lucha contra la1
1 . . t de una conuS1
Acuerdo para el estab ec1m1en o .
1 d u zona de distribución en e
.
la región onenta e s
langosta del desierto en
. . bre de 1963.
Asia sudoccidental, del 3 Cde ~•~~emde; río Níg:r y la navegaci6n y el transAcuerdo relativo a la om1s1 n
d 1964·
del
25
de
enero
e
'
'd d
el , N'ger
porte en
no 1 '
•
d p , sobre responsabilt a
. de la Conveno6n e ar1s
Convención suplementana
,
l
del 28 de enero de 1964;
t . de energia nuc ear,
de terceros en ma ena
. al ara la Exploraci6n del Mar,
. , para e1 Consejo Intemac1on P
Conveneton
del 12 de septiembre de 1964;
.. 6 ara la lucha contra la
b1 imiento de una conus1 n p
Acuerdo para el esta ec
O . te del 2 de julio de 1965;
.
el Cercano nen '
1
langosta del desierto en
"6 del atún del Atlántico, de
. l para la conservaci n
Convenio internac1ona

14 de mayo de 1966 ;_ .
. del 18 de septiembre de 1967;
. , fº arutana para Africa,
Convenaon 1tos
leza y los recursos

•, n de la natura
.
fricano sobre la conservacio
Convenio a
.
d 1968.
,
d 1 15 de septiembre e
naturales, e
. .,
de detenninados detergentes
b la restnccion en el uso
1968
Acuerdo europeo so re
lim . d l 16 de septiembre de
;
lavar y
piar, e
·
en los productos para
.
. ales en el transporte mter,
opeo para la protecc16n de arum
Converuo eur
68 .
. 1 del 13 de diciembre de 19 '
del 6
naoona ,
del patrimonio arqueológico,
la
protección
Convenio europeo para
de mayo de 1969 i

Convenio del Benelux sobre la caza y la protección de las aves, del 10 de
junio de 1970;
Convenio sobre las marismas de importancia internacional especialmente
como habitat de aves acuáticas, del 2 de febrero de 1971;
Acuerdo para el establecimiento de una comisión para la lucha contra la
langosta del desierto en el África noroccidental, del mes de noviembre de 1970;
Tratado sobre la prohibición de emplazar armas nucleares y otras armas
ele destrucción en masa de los fondos marinos y oceánicos y su subsuelo, del
11 de febrero de 1971;
Enmiendas a la convención internacional para la prevención de la contaminación de las aguas del mar por los hidrocarburos, de 1954 en lo relativo a la regulación de los tanques y Ja limitación de su tamaño, del 15 de
octubre de 1971 ;
Convenio relativo a la responsabilidad civil en la esfera del transporte ma-

rítimo de sustancias nucle~, del 17 de diciembre de 1971;
Convenio internacional de constitución de un fondo internacional de indemnización de daños causados por la contaminación de hidrocarburos, del 18
de diciembre de 1971;
Convenio para la prevención de la contaminación marina provocada por
vertidos desde buques y aeronaves, del 15 de febrero de 1972;
Convenio sobre la prohibición del desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y sobre su destrucción, del 10 de abril de 1972;

taminaci6n del Mar
. , en la lucha contra 1a con
Acuerdo para _la coopera~o~el 9 de junio de 1969·
del Norte por hidrocarburo '
.
la prevención de la con·
Enmiendas a la convención intemaeto: ~=ocarburos, de 1954 del 21
. '6n de las aguas del mar por
tammaCJ

del 23 de noviembre de 1972;

de octubre de 1969;
. d l Atlántico sudorien. d e los recursos vivos e
.
bre
la
conservación
Convenio so
.

Convenio sobre la prevención de la contaminaci6n del mar por vertimiento
de desechos y otras materias, del 29 de diciembre de 19~;

969

tal, del 23 de octubre de 1
'
. bilidad civil por daños causad~s par
Convenio internacional de responsa hidrocarburos, del 29 de noviembre
.
'6n de las aguas del mar por
contammac1
de 1969;
.
.6n en alta mar en los casos
b
del
al rel a tivo a la mtervenet
intemacion
d
1
mar p0r bidrocar uros,
Convenio
• · , de las aguas e
de accidente de contarmnaoon
29 de noviembre de 1969;

674

Convenio para la conservación de las f~cas antárticas, del 1 de junio de

1972;
Convención sobre la protecci6n del patrimonio mundial, cultural y natural,

Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de
flora y fauna silvestres,_del 3 de marzo de 1973;
Convenci6n sobre pesca y conservación de los recursos vivos del Mar Báltico
Y sus estrechos, del 13 de noviembre de 1973;
Convenio internacional para la prevenci6n de la contaminación originada

por buques, del 2 de noviembre de 1973;

675

�casos

•

de contaminación
1
Protocolo relativo ~ la ~t~rvcnc~bn len ~:=b:os, del 2 de noviembre
del mar por sustanetaS distintas e os
de 1973;

... r:ón de los osos polares, del 15 de noviembre
Acuerdo para la Conserv _,.
de 1973;
. • del medio ambiente, celebrada entre DiConvenci6n sobre la protecc.ion
974.
.1:a Noruega y Suecia, el 19 de febrero de 1 '
Finlan
na.marca,
w ,
Bál ·
.
di
· en la zona del Mar
neo,
Convenio sobre la protección del me o manno
del 22 de marzo de 1974;

• ·6 marina desde fuentes
Convención para la prevención de la contanunaci o

terrestres, del 4 de junio de 1974 i
,
d l 18 de noviembre
Acuerdo sobre el programa internacional de energ1a, e
de 1974;

'6 d 1 mar Mediterráneo contra la contaminaConvenio para la protecci n e
.
del 16 de febrero de 1976 i
,
C160
,
.
hit' ·co y art1s. 6 d l atrimonio arqueológico,
s on
Convenio sobre la prot~ci n e(¿,
'6n de San Salvador), del 16 de
t.ico de las naciones amencanas

nveno

·d· nal
. d la naturale-La en el Pacífico roen 10 ,
Convenio sobre la conservac1 6n e
del 12 de junio de 1976¡
.
uerdo relativo a la comisión internacional
Acuerdo suplementano del Ac
.
-60 del 12 de diciembre
para la protección del Rhin contra la contaminac1 '

junio de 1976;

de 1976;
• ·6
ímica
'6 d \ Rhin contra la contaminaci n qu
'
Convención sobre la protecct n e
del 12 de diciembre de 1976;
.. .
.
bibici6n de utilizar técnicas de modif1cac16n am·
ConvenCJ6n sob~ .la pro
f
hostiles del 10 de diciembre de 1976;
biental con fines m1htares Y otros mes
'
.
.6 por
.
.
bilidad civil por daños de contammac1 n .
Convenc16n sobre la responsa
l
.6 y explotaci6n de recursos mmehidrocarburos resultantes de la exp orac1 n
rales del fondo del JDar, del 17 de diciembre de 1976;
.
les
.,
.
ecci6n de trabajadores contra riesgos la~ra
Con\'enoon relauva a la prot
. .6 del aire ruidos y vibraciones,
del medio de trabajo debidos a contammao n
'
del 20 de junio de 1977.

.
• al d l edio ambiente se
El d .gual desarrollo del Derecho intemac1on . e m
.6n del
eSJ
l
. , de la normatividad re[enda a la prcservac1
manifiesta en a pnmac1a

676

medio marino, habiendo algunos instrumentos alcanzado cierto grado de
pcrfecci6n, aún cuan.do todavía no se haya logrado una reglamentación que
abarque todos los aspectos de esta problemática.u

Yturriaga Barberán señala que, hasta la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Medio Humano, la preocupación internacional se había
limitado fundamentalmente a la prevención de la contaminación de las aguas
del mar por hidrocarburos, cambiándose con posterioridad la metodología
al centrarse su estudio no ya en los agentes contaminantes, sino en las diferentes fuentes de contaminación, como descarga de buques, vertidos d de
buques y aeronaves, descargas procedentes de tierra y exploración y explota•
ci6n de fondos marinos.••
.. Cfr. YnJJUUAGA B.utBERAN, Jatt Antonio, "Convenio de Oslo de 1972 para fa
prc,•ención de la conta.m.i.nación marina", en Revista de Instituciones Europeas, ln\tituto de Estudios Pollticos, Madrid, No. 1, p. J 21 y ; "Convenio de Londres de- 1972
sobre la prevención de la contammaci6n del mar por vertimientos de dt"Sechos y otr::u
materias'', en Anuario dtl Instituto Hi.rpano-Luso-.A.mericano de De11cho Jnt,rnacional,
No. 4, 1973, p. 343 y ss; KJss, Alcxa.ndtt Charle.1, "R.écent traiteJ régionaux conccrnant la pollution de la mer", en .4.nnuaire FrancaiJ de Droit lnttrnational, 1976, p.

720 y

11.

.. Cfr. YTUARIACA BAAUl!RÁN, Jo~ Antonio, "Convenio de Oslo de 1972 pára la
d,l Instituto de Oc,anoira(Ca, Madrid, mayo de 1977, p. 9. El juruta español ofrece
las siguientes condll!iones respecto de la situación actual del Derecho internacional
en esta materia: ''l. A nivel mundial, la normatividad internacional es adecuada en
materia de contam.inación marina caUllada por buques o por vertidos desde buques
y aeronaves, y es totalmente in~uficiente en el ámbito de la contaminación marina
de origen terrestre o provocada por la exploración de los fondos marinos. 2. A nivel
regional la normatividad internacional es, asimismo, adecuada en materia de contaminación marina causada por buques o por vertidos de buque~ y aeronaveii, se empieza
a desarrollar con dificultades la relativa a la contaminaci6n marina de origen tcm:strc,
y es prácticamente inexistente la relativa a la contaminaci6n marina provocada por
la exploración y explotaci6n de los fondos marinos, dentro o fuera de la jurisdicción
nacional. 3. El desarroJlo de la normatividad ha estado grand mente condirionada
últimamente por la celebración de la 111 Conferencia de w Naciones Unidas sobre
el Derecho del Mar, que pretende ofrecer una solud6n global a la variada problemática
del Derecho del Mar, incluido el tema de l:t. preservación del medio marino y la lucha
contra la contaminación. No obstante, los esfuerzos realizados, especialmente en el
imbito regional, han influido favorablemente en el tratamiento dado al tema en la
Conferencia. 4. Cualquiera que sea la pertinencia de w normas internacionales existentes, pOCo se podrá conseguir en la lucha contra la contaminaci6n marina $¡ k,s
E.stadot no aceptan los Convenios existentes o no dictan las disposiciones nacionaJe5
adecuada• para su aplicación. Va siendo cada vez mayor el número de Estados que,
preocupados por la prescrvaci6n del medio marino, esúo asumiendo w obligaciones
internacionales de los Convenios cxutentc~, figurando España entre los paíseJ má.11
destacados".

677

�Dentro de la obra codificadora emprendida en el ámbito de las Naciones
Unidas, la cuestión de la contaminación de las aguas fluviales constituye uno
de los aspectos fundamentales de la temática qt¡e bajo el título de "El derecho
de los usos de los cursos de agua internacionales para fines distintos de la
navegación", se encuentra actualmente a consideración de la Comisión de
Derecho Internacional, habiéndose planteado el interrogante en torno a que
si dicha cuestión debía constituir el punto de partida de todo el estudio. 47
El propósito de lograr una legislación universal en ciertas áreas del medio
ambiente, ha determinado que uno de los objetivos principales de la m
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, sea elaborar
un acuerdo básico sobre la protección y preservación del medio marino. No
ha sido en general materia muy conflictiva y el Texto Integrado Oficioso
para Fines de Negociación, refleja en sus numerosas disposiciones el consenso
alcanzado hasta el momento. 48
Se parte de la obligación general de proteger y preservar el medio marino
y del derecho soberano de los Estados de explotar sus recursos naturales, pero
este derecho no es ilimitado debiendo atenerse a aquella obligación general.
El proyecto prevé las medidas que los Estados se obligan a adoptar para
impedir, reducir y controlar la contaminación del medio marino proveniente
de cualquier fuente, prescribiendo la necesidad de utilizar la capacidad individual o colectiva y de armonizar las políticas al respecto. La adopción de
medidas con tal finalidad, lleva implícita la obligación de no traspasar directa
ni indirectamente perjuicios o peligros de una zona a otra, o transformar un
tipo de contaminación en otro.
Dentro del campo de la cooperación en el plano mundial o en el plano
regional, se prevé la adopción de planes de urgencia para hacer frente a la
contaminación, como así también la promoción de estudios, programas de
investigación e intercambio de información y datos. Se destaca la obligación
del Estado que tenga conocimiento de casos en que el n1edio marino se
encuentre en peligro inminente de sufrir daños o los haya sufrido ya por
contaminación, de notificar de inmediato a los demás Estados que puedan,
a su juicio, resultar afectados por tales daños y en su caso, a las organizaciones
internacionales competentes.

Se crean obligaciones a los Estados de vigilar los riesgos de contaminación
~ de sus efectos, de publicar informes sobre esta materia y de evaluar los
efectos potenciales de ]as actividades proyectadas bajo zonas de su jurisdicción
o control. Se ha proyectado un catálogo de reglas internacionales y nacionales
para prevenir, reducir y controlar la contaminación de] medio marino, que
comprende la contaminación procedente de fuentes terrestres, la contaminación
producida por actividades en los fondos marinos sujetos a la jurisdicción
estatal incluyendo islas artificiales&gt; instalaciones y estructuras que están bajo
su jurisdicción, la contaminación en la ''Zona", la contaminación por vertimientos, la contaminación causada por buques y la contaminación desde la
atmósfera o a través de ella.
Finalmente, el proyecto incluye una extensa nonnatividad tendiente a asegurar el cumplimiento de la reglamentación nacional e internacionaJ, regulando las cuestiones de jurisdicción y los procedimientos.
El Texto Integrado Oficioso para Fines de Negociación, consagra la
responsabilidad estatal por el incumplimiento de las obligaciones internacionales respecto a la protección y preservación del medio marino y la obligación de reparar los daños provocados como resultado de las violaciones de
tales obligaciones. Igualmente compromete a los Estados para que sus sistemas jurídicos aseguren una pronta y adecuada in_demnización o reparación
de los daños causados por la contaminación del medio marino por personas
naturales o jurídicas dentro de su jurisdicción y los obliga a la cooperación
en eJ desarrollo del Derecho internacional relativo a criterios y procedimientos
para determinar la responsabilidad y los daños, el pago de indemnizaciones
)' la solución de controversias.
. _Debe destacarse en este nuevo Derecho del Mar en gestación, la modificacion de algunos conceptos tradicionales, como el principio clásico de la
j~~sdi~ción exclusiva del pabellón, principio este que reconocía muy pocas
hm1taetones y que estaban referidas a los casos de buques piratas, al derecho
de visita o reconocimiento a los buques sin nacionalidad y al "hot pursuit".

Se prevé igualmente la asistencia técnica, que deberá extenderse especialmente a los países en desarrollo, los cuales gozarán de un trato preferencial.

Dentro del espíritu de la nueva legislación, se pretende transformar este
principio introduciéndole ]imitaciones tales que permitan al Estado ribereño
perseguir y controlar la contaminación proveniente de buques, en su Zona
Económica Exclusiva.º

"Cfr. Anuario de la Comisi6n de Derecho Internacional, 1976, Vol. II (Primera
Parte), p. 161 y ss.
.. Cfr. UN, Doc. A/Conf. 62/WP. 10 y Add. I, Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, Documentos Oficiales, VoL VIII, pp. 37-40.

.. Cfr. SzÉKuv, Alberto, "Desafío al principio tradicional de la jurisdicción exclusiva
del pabellón, como logro previsible de la Conferencia sobre el Derecho del Mar para
preservar el medio ambiente marino", en Natural Resources Joumal, New Mexico, Vol.
16, july 1976, No. 3, p. 573 y ss.

678

679

�La mecamca del proyecto, se basa fundamentalmente en el princlp10 de
prevención, para lo cual se establecen prohibiciones y subsidiariamente la
reducción y control de las actividades contaminantes del medio marino. Las
obligaciones de los Estados en este aspecto se extienden tanto a la zona bajo
su jurisdicción como a la internacional. Al margen de la normatividad internacional propiamente dicha, los Estados se obligan a adoptar una eficiente
reglamentación interna.
Subsidiariamente, y no pudiéndose evitar la contaminación, obra la sanción
y la responsabilidad internacional. En este aspecto se han observado los
principales elementos de toda reglamentación ambiental: prohibición, control
y sanción.
Cabe señalar que el principio de cooperacion tanto en el plano regional
como universal, sigue siendo el sustento de todo el sistema de la futura legislación internacional, pudiendo también observarse el fortalecimiento de la
solidaridad internacional manifestada en una distribución de cargas que
implica el menor gravamen posible a los países en desarrollo.

cepto de daño y perJ·w·a·o

de culpa. Go

b' tal
·
am 1en
transponiendo la concenri6n
trad"tcion
· al
r-

No obstante esta verdad, puede estimarse que se han dado
·
pasos muy unt
por antes.. F un d.amentalmente
se
ha
tomado
·
·
d
J
·
. ,
conciencia e que a protecc16n
d l
e medio ambiente constituye una "cuestión vital" por c
t
·
1
.
.
uan o se Juega a
superv1venc1a de la propia humanidad Asimismo se ha to d
·
·
de que la actual estructura del Dereclio intern:o•onal noma o co~cienola
d'
,
proporetona os
me
ma~ adecuados p~ hacer efectiva la protección internacional del
med10 ambiente. La sola circunstancia de que tanto el h b
1
Estados hayan caído en cuenta de estas realidades constituye uonmherechcomo_~ os
· ul
.,
o poSI..vo
para 1mp sar la acoon futura en materia del medio ambi'ent E
1b
e. n otras
pa a ras, ha comenzado a formarse la llamada "conciencia ecol6oi.ca" .
0
Las consideraciones hasta aquí realizadas que no han tenido ¡
t ·,
d
t
1
, .
'
a pre ens1on
e ago ar a tematica, sino exponerla en sus grandes lineamientos permiten
ofrecer algunas conclusiones:
'

'.os

. A~~ptar la _e~tencia_ d~ ~n Derecho internacional del medio ambienteJ no
una d1sc1plina autónoma, sino que debe ser considerada por
su especif1Cidad como una rama del Derecho internacional público;
51 gnifica. ~~trr

VII. Reflexiones finales y conclusiones.

El examen de toda esta realidad en tomo a la problemática vinculada con
la protección del medio ambiente, permite apreciar que el Derecho interna-

~ sta rama abarcaría aquel conjunto de principios y normas jurídicas internaci?nales que tienen por objeto la protección y preservación del medio
ambiente;

cional del medio ambiente, como un capítulo más del Derecho internacional,
sólo cuenta con los medios que actualmente éste posee para cumplir con la
finalidad específica.

Estando en una etapa incipiente de desarrollo, actualmente existen pocas
~ormas . de Dere&lt;:110 internacional común, siendo en su mayoría Derecho
internacional particular;

Ello justifica la preocupación manifestada en la doctrina acerca de su efectividad para dar respuesta a la necesidad de asegurar la supervivencia del planeta.
Este bien supremo a tutelar s61o podría asegurarse; según Nelly Chiesa, a
través de lo que con sentido ecuménico llama el "Derecho universal ambiental", cuyo sujeto de protección sería la Naturaleza "en su condición de abstracción que prevé una realidad tangible cuya protección hay que ordenar:
el medio ambiente, entorno, biósfera o hábitat humano a través de sus tres
reinos: animal, vegetal y mineral". Este bien a tutelar exigiría a la teoría
jurídico internacional replantear algunas instituciones y conceptos tradicionalmente politizados como los de soberanía, supremacía, dominio territorial
o fronteras. Según esta publicista los objetivos más inmediatos en esta esfera
de acción serían entre otros, tipificar el delito universal ecológico, institucio•
nalizar la responsabilidad material de los Estados e individuos por la comisión
de tales delitos, resolver el "Jocus standi" y establecer con precisión el con·

~º. ~bstante esta falencia, se cuenta ya con un considerable número de
~nnc1p1os o r~gl~s.de conducta, que abrirán el camino a la creación de auténticas normas Jundicas;
. Dentro de la estructura actual del Derecho internacional del medí
•
0 am
b1ente 1 · · · d
.,
.
, e pnnci~io e prever_ioon constituye un principio rector en la lucha
por la preservación del medio ambiente y fuente de obligaciones jurídicas;

La fal_~ ~e estru~turas centralizadas, determina por el momento que la
r.oopcrac1on mternacional constituya uno de los pilares en la lucha
1
. .,
.,
.
para a
Prcscrvacion
y protecoon del medio ambiente·

'

~sta cooperación debe instrumentarse en mecanismos de alcance general
regiona~ o subregional, según sean las particularidades geográficas, económi~
cas, SOCiales, cul torales;
• Cfr. Op. Cit., p. 38-39.

680
681

�.
.
dmitir ue esta realidad sea la más favoTal particularidad no un.plica ~,
q
.
internacional del medio
la
preservac1on
y protecc16n
rabie para asegurar
.

ambiente;

edid

,.

podrá ase rarse plenamente en la m

a
De alli que este propos1t~ s6lo
~ rganos investidos de facultades
que la comunidad internacional cuente con o
supranacionales i
. , di
.
.
clási
proporciona un basamento JUfl co
El Derecho mternacional
co no
dimensión a C'Oncep•
d b' d
consecuencia otorgarse una nueva
adecuado, e ten o en
, d . . territorial, competencias, responsatos tales como los de soberama, onumo
bilidad internacional, etc.

EL CONFLICTO LIMlTROFE ENTRE VENEZUELA Y GUYANA
Y UN LIBRO RECIENTE

Dr. HicToR GRos

EsPIBLL

Uruguay

Es SABIDO QUE LA demandada nulidad del laudo arbitral del 3 de octubre
de 1899, fundado en el Tratado de Arbitraje del 2 de febrero de 1897
(Convenio de Washington), que pretendió dar fin a la contienda entre Venezuela y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sobre la
determinación de las fronteras entre aquélla y la entonces Guayana Inglesa,
generó un diferendo que no ha podido ser resuelto hasta el día de hoy y que,
en la actualidad, se plantea entre Venezuela y Guyana en cuanto ésta es
ahora un Estado independiente.
El laudo arbitral del 3 de octubre de 1899 fue dictado por un Tribunal
integrado por F. de Martens, Melville Waston Fuller, David J. Brewer,
Rusell of K.illowen y R. Henn Collins. El Presidente era ruso, dos jueces
ingleses y dos norteamericanos (¡en vez de dos venezolanos!), según lo dispuesto en el Articulo Il del Tratado. Esta circunstancia sui generis le da
al arbitraje un carácter singular. Con raz6n ha dicho Paul Reuter que: "Las
condiciones en las que Venezuela consintió en hacerse representar, sin que
existiera un protectorado o cualquier otra institución análoga, por un tercer
Estado, se encuentran muy raramente en un procedimiento arbitral y ponen
de manifiesto una soberanía cuasi-colonial" .1
El Tratado en que se bas6 el laudo fue negociado prácticamente entre Estados Unidos que impulsó la solución invocando la doctrina de Monroe, y la
Gran Bretaña, dentro del marco de los intereses y las relaciones globales
1
REUTER, Paul, La motivation et la revision des sentences arbitrales a la Conférence
de la Paix de la Raye ( 1899) et Je conflit frontaJier entre le Royaume Uni et le
Venezuela, Mélanges offerts a Juraj Andrassy, La Haye, 1968, p. 246.

682

683

�t cias mantenían en los últimos años del siglo XIX sin
que las dos po en
lim'tó a firmar y ratificar un texto ya
intervención de Venezuela, que se
i
convenido de antemano.
. .d d
incluy6 f undamentaci6n ni razo..
El laudo, adoptado por unanllDl ª ' no liam t analizado en el estudio de
namiento jurídico alguno. E ste ~tremo,
circ:n~cias especiales del ca.so,
. . . 1
Pau l R euter que acabamos de CJtar, porhab , de poner en tela de JUIClO
e

ai;!

-&lt;¡ue ya entonces se sos:chab3:11-~an;el laudo de 1899. No hay que
fundamento, la razón y
esenetda 11
l fecha del 3 de octubre de 1899,
.d
1 demás que el lau o eva a
olv1 ar, por O
•
• d la Paz de La Haya había aprobado, con
. .
11
Delegado de
Y &lt;1ue, poco antes, la Conferencia e participaba
en e a como
~=-1~t!:,~;2 ~~:n~r::ra Convención que consagra la obligación
de motivar las sentencias arbitrales.
. .
la determinación de la linea limítrofe.'

~~~; :;rru~~o

pero

~1 ~aud~ dt
adel territorio en disputa,
atribuy~ll a
As1gn a ran
.
una re "ón de alrededor de 5,000 mt as
Venezuela la boca del Orinoco Y d 1 gi • . La línea fronteriza partía
•6 d · dental e temtono.
cuadradas en la rcgi n su_ oca
d unta Barina y dejaba el territorio
de Puerto Playa, a 45 millas al este ~b p
poder de Gran Bretaña.
al este de esa línea hasta el Río Esequ1 a en
e pronunció "sobre
d. R t
1 d . . sto que como con razón ice eu er
Fue un au o mJU
.
l'u' . ,;.,. tener en cuenta las
,
handage' puramente po I co. ""'
la base de un marc
·
A b' tral" 1 Para
.
el Artículo IV del CompromlSO r ,
.
reglas establecidas por
. Se f dó en un tratado que es
Venezuela constituyó un verdadero despob' Jºd·
~~ imperialista y debilidad
·emplo casi imposible hoy de conce ir, e presi n
un e1
,
.
e in~ficacia de un país latinoamencano.
. . .
tad
r Venezuela, en un momento
El laudo arbitral fue en pnnc1pio acep ~ po
. de actas iniciadas
dr áti o de su vida polittca. na sene
.
particularmente am c
. b d 1900 señalaron el proceso de su
la Morejuana del 24 de nov1em re e
'
~:ruci6n y de la delimitación in situ de la frontera.
.
.
.
.
breve nota. hacer la h1stona de es~
No es nuestra inteno6n, en es~ . .
b' to de un análisis todavui
conflicto limítrofe que en su fase imc1al fue o je
..

arent and no rcasons wcrc gi~-en.
'
h s1'ble proéeeding o{ De
..
. arnvcd at by a repre en
Th award wa.s a political comp~nuse,_
h I.Aw o/ Nalions, New York, 1962,
Martens", . Nussbaum, A Concu, Hutory of I t
• " 'o legal jusúiicalion of thc dCC1s1on .

p. 219.
• R&amp;llTll,

Paul, op. cit., p. 238.

"as a

hoy muy valioso.' Pese a que en el correr de los primeros cuarenta y ocho
años del siglo XX, la convicción de la injusticia del laudo se afirmó y se
manifestaron algunas protestas, nada serio y sistemático se hizo para lograr
un cambio de la situación.

El 10 de diciembre de 1948 murió en Nueva York Severo Mallet-Prevost,
abogado de Venezuela en el juicio arbitral. En julio de 1949 apareció en el
American Journal of lnternational Law,' un trabajo de Otto Schoenrich que
incluyó un memorándum de Mallet-Prevost que daba desconocidos e increíbles detalles de la elaboración del laudo y que él, pese a haber sido asesor
de Venezuela, había ocultado hasta entonces. De estas revelaciones resultaba
que el laudo fue la consecuencia de una componenda entre Martens y lo,
jueces británicos y que el acuerdo unánime a que llegó el Tribunal fue logrado por medio de maniobras y coacciones de Martens sobre los jueces norteamericanos. Quedó planteada la fundada duda de si la alianza entre Martens
y los jueces británicos no se habría basado en un arreglo político ruso-inglés
por el que Gran Bretaña hubiera reconocido ventajas a Rusia en otras partes
del Mundo, probablemente en Asia y en la Zona del Medio Oriente, en base
de los beneficios territoriales que el Reino Unido lograba en América, en
perjuicio de Veneruela.
La publicación de este documento produjo una gran conmoción y trajo
como resultado la aparición de una serie de estudios jurídicos sobre el tema,
relativos a la veracidad de las revelaciones del memorándum Mallet-Prevost,
a las actitudes de Martens y a la influencia de todo esto sobre la validez
del laudo.
Sin duda, las revelaciones del memorándum, Mallet-Prevost, y sea cual
fuere la posición que se tenga al respecto, constituían un elemento nuevo de
gran importancia ya que permitía, racionalmente, encarar la posibilidad
jurídica de la nulidad del laudo.
Estudiando recientemente este tema, hemos comprobado que Martens fue
siempre un abanderado de la alianza entre Inglaterra y Rusia en base a un
acuerdo en el Asia Central. En 1879 publicó en Bruselas, un libro que
lamentablemente no hemos podido consultar, titulado La Russie et l'Anglaterrc dans l'Asie Centra/e. En el prólogo que Joaquín Femández Prida escribió
para la edición española del Tratado de Derecho Internacional de De Martem

pp

• PARISET, G., Historiqu, sommaire du conflít a11glo-v1nezul/ie11 ,n Guyana, BergerLevrauJt, 1898.
1 A.J.I.L., 43, 19t9 (Thc Venezuela•Britisb Guiana border dispute).

685
684

�(La España Moderna, López Hoyos, 6, s/f. La primera edición rusa fue de
1882), al hacer la semblanza de De Martens, se dice:

del mismo año, que estableci6 una Comisión Mixta "para buscar soluciones
sastisfactorias" a la controversia entre los dos países, nacida de la pretensión venezolana de que el laudo de 1899 "es nulo e írrito",

".Acomete luego la patriótica y humanitaria empresa de predicar unión
y acuerdo entre Inglaterra y Rusia con respecto a sus posesiones del
Asia Central, motivo de tantas desconfianzas y temores entre dos Estados
poderosos, cuya rivalidad constituye seria amenaza para la insegura paz
de Europa; e, inspirándose en parecidos fines, propónese evitar después
un sa11griento conflicto entre Rusia y China, dando a conocer sus recíprocas y seculares relacionu".

El Artículo IV fij6 los plazos para la actuación de la Comisión Mixta.
Pasado el plazo de cuatro años sin que la controversia pudiera ser completamente resuelta, se pondría en funcionamiento el procedimiento de solución
pacífica previsto en dicho Artículo.

A partir de 1950, Venezuela planteó reiteradamente la nulidad del írrito
laudo de 1899 y la afirmación de sus derechos, especialmente en las Naciones
Unidas y en la Organización de los Estados Americanos. Merecen recordarse,
a este respecto, los siguientes documentos:

-

Memorándum enviado al Secretario General de las Naciones Unidas para
su circulación [ (A/C. 4/536, febrero de 1962) ];

-

Declaración en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 1° de
octubre de 1962;

-

Declaración en la Asamblea General de las Naciones Unidas del 29 de
septiembre de 1964, y

-

Declaración respecto del ingreso de Guyana en la OEA, del Ministro de
Relaciones Exteriores de Venezuela, del 6 de septiembre de 1966.

Es preciso también .recordar que cuando se produjo la independencia de
Guyana, y posteriormente, Venezuela salvó sus derechos con una serie de
documentos remitidos al Gobierno de Guyana, que sería largo e inútil enumerar ahora.
Naturalmente, estos no son los únicos documentos de interés emanados de
fuente venezolana en los que se denuncia en un foro multilateral la nulidad
del laudo.
Por lo demás, no puede dejarse de citar la existencia de conversaciones
trilaterales sobre el tema (Gran Bretaña, Guyana y Venezuela), en especial
aquéllas relatadas en los Comunicados Conjuntos del 7 de noviembre de
1963, 10 de diciembre de 1965 y 17 de febrero de 1966.
El 17 de febrero de 1966 se firmó entre Venezuela y Gran Bretaña el
Acuerdo de Ginebra, aprobado por el Congreso venezolano el 15 de abril

686

El Artículo VIII estableció que al obtener su independencia, Guyana pasaría a ser Parte de este Acuerdo.
No habiéndose solucionado el diferendo, el 18 de junio de 1970, se suscribió
entre Venezuela y Guyana el Protocolo de Puerto España -objeto de una
gran polémica parlamentaria y periodística en Venezuela-, que congeló la
cuestión durante doce años a contar de la fecha de su finna.
De tal modo, el plazo fijado en el Protocolo de Puerto España finalizará,
en principio, el 18 de junio de 1982.
Este Protocolo nunca llegó a ser aprobado por el Congreso venezolano.
Nada se ha adelantado hasta hoy para la solución concreta y específica
de este diferendo limítrofe, aunque se ha progresado en la cuesti6n global de
las relaciones guyano--venezolanas y se han resuelto algunos problemas que
pueden llegar a tener incidencia en la solución de la controversia.
Su subsistencia ha tenido y tiene no sólo consecuencias bilaterales que han
impedido y continúan impidiendo una determinaci6n fronteriza aceptable
para los países limítrofes, sino que también se han proyectado en el ámbito
multilateral, haciendo imposible el ingreso de Guyana a la OEA y al O PANAL.
En efecto, el párrafo 3 del Acta de Washington, adoptada en la Primera
Conferencia Interamericana Extraordinaria, estableció :

"Que el Consejo de la Organización no tomará ninguna decisión sobre
solicitud alguna de admisión presentada por una entidad política cuyo
territorio esté sujeto, total o parcialmente y con anterioridad a la fecha
de la presente resolución, a litigio o reclamación entre un país extracontinental y uno o más Estados Miembros de la Organización, mientras no se haya puesto fin a la controversia mediante procedimientos
pacífico/'.
El Artículo 8 de la Carta Reformada de la OEA, según el Protocolo de
Buenos Aires de 1967, dispuso:

687

�"El Consejo Permanente no formulará ninguna recomendación ni la
Asamblea General tomará decisión alguna sobre la solicitud de admisión
presenJada por una entidad política cuyo territorio esté sujeto, total
o parcialmente y con anterioridad a la fecha del 18 de diciembre de
1964, fijada por la Primera Conferencia Extraordinaria, a litigio o reclamación entre un país extracontinental y uno o más Estados Miembros
de la Organización, mientras no se haya puesto fin a la controversia
mediante procedimiento pacífico".

El Artículo 25, párrafo 2 del Tratado de Tlatelolco dice:
"La Conferencia General no adoptará decisión alguna con respecto a
la admisión de una entidad política cuyo territorio esté sujeto, total
o parcialmente y con anterioridad a la fecha de la apertura a firma
del presente Tratado, a litigio o reclamación entre un país extracontinental y uno o más Estados latinoamericanos, mientras no se haya puesto
fin a la controversia mediante procedimientos pacíficos".
No interesa, a efectos de esta nota bibliográfica, exponer nuestra opinión
sobre la nulidad del Jaudo, sobre sus vicios intrínsecos, su inequitativa injusticia, sobre el vergonzoso Tratado en que se fundó, ni respecto de las vías y
medios que, a nuestro juicio, pueden seguirse hoy, en base a razones jurídicas,
pero también teniendo en cuenta la realidad internacional actual para solu•
cionar esta situación.
El libro de J. Gillis Wetter, The International Arbitral Process (Oceana
Publications, lnc. Dobbs Ferry, New York, 1979), dedica prácticamente todo
el volumen III a este asunto. En especial, su extensísimo Capítulo 111 (The

Venezuela-Guyana Boundary Dispute: an in-depth documentary case study
o/ nullity of an arbitral award). (La disputa fronteriza entre Venezuela y
Guyana: un profundo estudio documental del caso de la nulidad de un laudo
arbitral), constituye, quizás, el más completo conjunto de documentos sobre
el tema y el análisis global más integral y actualizado sobre este diferendo.
Como Anexo de esta nota bibliográfica, damos el índice de su tomo III.
Es cierto que hasta hoy se conocían otras monografías sobre el tema. A
las publicaciones antes indicadas, aparecidas en el American Journal of Jnternational Law, así como a otros estudios particulares,ª se unen excelentes pu• J. CHILD, Clifton, El hbitraje de 1899 sobre la frontera entre Venezuela y la
Guyana Británica, ,A.J.I.L., 44, 1950, pp. 682-693 y DENN1s, William, The Venezuela
Britain Guyana Boundary A.rbitration of 1899, A.J.I.L., 44, 1950, pp. 720-723.

bücaciones del Ministe · d R 1 •
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con la información utilizable en nuestros días
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Este libro es un elemento de alta importancia para el c
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soluc1on del problema. Pero aún puede investigarse ,
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re a en estas zonas.11 Sería, indudable-

i:

' Reclamaci6n de la Guvana Es u.iba D
laciones Exteriores, Carac~ 1967 eq
'. "ocum_entos! 1962-1~7, Ministerio de ReReclamación de la Guyana
uib' M~s_aJe•. Pra1denc.iales y discursos de cancilleres,
Marcos Falcón Briceños, V ene~e:• e~17t:t~;;e ~elaciones Exteriores, Caracas, 1967;

Ese

• ALL
B
. .
, aracas, 1962.
EN,
arry, La Historia de un despojo territorial L E5f
a
26 Y 27 de febrero de 1952.
' a
era, aracas, pp. 25,

:º:J

• FERNÁNDEz, Antonio de Pedro La H"
·
zolana de la Guyana Esequiba
NAVAS SPÍNOLA, Carlos lhRNÁ~DEz~C:~ a

C

el Derecho en la reclamación ven,.
1969; AsCANro JnrÉNEZ, Agustín,
SÁNcmz Aquiles
r.'... PEN, Arma ndº• VELÁZQUEZ, Bonifacio LóPl!.z
Cero C~cas 1972y· r,.~
NA, :e~o José, Venezuela y sus Fronteras rn la Hora
'
,
, ~VANI Arísudcs La p ¡•,·
·
0 1
último sigl
r- G
'
.
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internacional de Venezuela en el
o. ....a uyana Esequ1ba • V en
¡
d
1926-1976, pp. 426-436 Fundación É
_ezuMe a dmo erna, Medio siglo de historia,
.
.
'
ugemo en oza Caracas 1976 N
ed
.
brse citar aquí el ~celente estudio de p I n
'
'
•
o pu e orrulo
•
au ~euter ya recordado.
RENouvm, Pierre, Le XIX aiccle JI 1871 1914 Hº
.
nales, París, 1955, Caps. III y IX !~ biblio~' ' istorie ~e~ Relations lnternatioy Gran :Bretaña, en las pp. 97 y 18~- V p p ~a ~bre ~as ~0J1ticas ex_ternas de Rusia
O
1871-1914, especialmente el Capitul~
~,árH~tona d~ la diplomacia, t. II,
anglo-ruso" p 464
el C f ul XV
' en os P ra os dedicados a "El acuerdo
p. 415.
, .
' y
ap t o
I, párrafo "Intentos de aproximación anglo-rwo,
'

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xviÍ

u HABBERTON, w., Ánglo-Russian
University of Illinois, 1937.

Rel ,·
a ums

e

oncerning A.fganistan, 1837-1907,

688
689
humanita.s-44

�mente, del más alto interés, realizar u.na investigación global de este periodo,
enfocada en función de las relaciones ruso-británicas, para vincular IWI resultados con el manipuleo diplomático entre Martens y los jueces británicos,
que condujo al laudo de 1899.
Por lo demás, nada se ha hecho de manera sistemática e integral para
analizar a fondo los archivos rusos y británicos, en donde es muy probable
que se encuentren todavía reveladores documentos sobre las gestiones de
Martens, los arreglos territoriales y las compensaciones recibi~ de Ingl~te~
por Rusia, como consecuencia de la triste, oscura y clandestina negOC1aC16n
de la que nació el laudo de 1899.

DEL TRATADO 'IHOMPSON-URRUTIA AL TRATADO DE
MONTERIA

El mejor conocimiento de lo que pas6 en 1899, en relación con los antecedentes del laudo del 3 de octubre -conocimiento al que todos debemos
contribuir- permitirá reparar adecuada y equitativamente, la injusticia entonces cometida.

Dr. Juuo E.

LINARES

Panamá

Et. 22 DE AGOSTO DE 1979 los Cancilleres de Panamá y Colombia firmaron
en el país vecino el Tratado de Montería. Ello fue posible, gracias al Tratado
Concerniente a la Neutralidad Permanente y al Funcionamiento del CanaJ
de Panamá ( 1977), que en adelante denominaremos Tratado de Neutralidad,
cuyo art, VI, sección 2a., establece:
"Mientras los Estados Unidos de América tengan la responsabilidad por
el funcionamiento del Canal, podrán continuar otorgando a la República de Colombia, libre de peajes, el tránsito por el Canal de sus tropas,
naves y materiales de guerra. Posteriormente la República de Panamá
podrá otorgar a las Repúblicas de Colombia y Costa Rica el derecho
de tránsito libre de peajes."
Para comprender cabaJmente la razón de ser de la norma transcrita, indispensable resulta repasar un poco la historia. Esfuerzos fallidos de Panamá por
lograr de Colombia el reconocimiento de su independencia.
Tan pronto en Bogotá se tuvo conocimiento de la secesión de PanamáJ
Colombia acus6 a los Estados Unidos de América de ser los causantes de
ella. Además, uno de los cuatro procedimientos que ensayó su Gobierno para
lograr la reincorporación del Istmo fue el de conseguir, mediante las m~
liberales concesiones, que los panameños renunciáramos a 1a independencia,
Con tal propósito, una comisión designada por dicho Gobierno se reunió en
el vapor ucanadá", frente a la Ciudad de Colón, el 20 de noviembre de 1903,
con otra comisión designada por la Junta de Gobierno Provisional de Panamá.

690

691

�De acuerdo con las instrucciones recibidas, los comisionados colombianos
estaban facultados para ofrecer a los panameños la más completa autonomía,
de manera de que pudiesen constituirse en Estado Federal y disponer de
todas sus rentas, así como de las compensaciones económicas que por el
Tratado Herrán-Hay hubieren correspondido a Colombia. Mas la posición
panameña fue que la secesión era un hecho irrevocable, aunque se mantenía
todo el afecto por los colombianos, razón por la cual se anhelaba el reconocimiento de Colombia, al igual que el restablecimiento de relaciones
fraternales.
Después de la reunión celebrada a bordo del vapor "Canadá" no hubo
ningún contacto directo entre los Gobiernos de Panamá y Colombia hasta
1908. El Dr. Horado F. Alfaro viajó ese año a Bogotá como agente confidencial de nuestro país, con objeto de obtener el reconocimiento y el establecimiento de relaciones diplomáticas. Colombia, sin embargo, mantuvo la
misma posición que asumió su delegación en la III Conferencia Internacional Americana (Río de Janeiro, 1906) la cual al suscribir el Acta General
de las sesiones dejó consignada la siguiente declaración: "La presencia simultánea de Delegados de Colombia y de uno de sus departamentos, no implica,
no significa, ni implicar ni significar podría, reconocimiento en forma alguna
de la existencia de nuevas entidades nacionales en América, posteriores a
las que había en 1902. En consecuencia, para todos los efectos jurídicos
internacionales de los Tratados, Convenciones y Resoluciones votados por
el Congreso Panamericano, dejamos hechas todas las reservas y salvedades
que convengan a nuestro gobiemo". 1
Siendo Presidente de Colombia el Gral. Rafael Reyes, su Gobierno trató
de reconciliarse con el de los Estados Unidos de América. Como la causa
del distanciamiento había sido la secesión de Panamá, en Washington se
celebraron negociaciones tripartitas en las que intervinieron el Secretario de
Estado, Elihu Root, y los plenipotenciarios de Panamá y Colombia, Carlos
C. Arosemena y Enrique Cortés, respectivamente. Estas negociaciones culminaron el 9 de enero de 1909 con la firma de tres tratados: uno de paz Y
amistad entre Panamá y Colombia, por cuyo artículo primero esta última
República reconocía expresamente la independencia de la primera y su
existencia como nación independiente y soberana; otro entre Panamá Y los
Estados Unidos de América, y el tercero entre este último y Colombia. La
' CASTILLERO

R., Ernesto

J., Historia d,,

Nacional, Panamá, pág,. 298 y 299.

692

la Comunicaci&amp;n Inleroceánica, Imprenta

Asambl~a Nacional de P~amá aprobó los dos tratados suscritos por Panamá. 2
Colombia se negó a ratificar tanto el tratado celebrado con Panamá como
el celebrado con los Estados Unidos. Es más, este intento de reconciliación
produjo una violenta oposición en la nación hermana que su Gobierno se
vio obligado a retirar los tratados de la consideración del Con~.
C~mo de acuerdo con el texto de los tres tratados ninguno de ellos entraría
~ vigor, a no se~ que todos fueran debidamente ratificados y sus ratifica-

c10nes fueran canJeadas simultáneamente, también quedó condenado a malograrse el firmado por Panamá y los Estados Unidos. Con todo ello Panamá
no ceso, en sus csfuerzos por lograr el establecimiento de relaciones ' diplomáticas con Colombia, como lo demuestra el envío a Bogotá de un segundo
agente confidencial, esta vez el Dr. Carlos A. Mendoza iguaJmente sin
resultados positivos ( 1910).
'
El Tratado Thompson-Urrutia.
El 6 de abril de 1914 Colombia y los Estados Unidos de América firmaron
en Bogotá el llamado Tratado Thompson-Urrutia, con objeto de "remover
todas las divergencias provenientes de los acontecimientos políticos ocurridos
en Panamá en noviembre de 1903". De acuerdo con el mismo:
1. Los Estados Unidos, deseosos "de poner término a todas las controversias Y diferencias con la República de Colombia provenientes de los acontecimientos que originaron la actual situación del Istmo de Panamá"
expresaron su "sincero sentimiento por cualquier cosa que haya ocurrid~
ocasionada. a inte~m_pir o alterar las relaciones de cordial amistad que por
tan largo nempo existieron entre las dos naciones" ( Art. I).

2 • Los Estados Unidos otorgaron a Colombia "los siguientes derechos
respecto al Canal interoceánico y al ferrocarril de Panamá:"
a) El de "transportar en todo tiempo por el canal interoceánico sus tropas
material de guerra y buques de guerra, aun en caso de guerra entre Colombi~
Yotro país, sin pagar ningún derecho a los Estados Unidos." (Art. II, ord. 1º ).
b) El de pasar por el canal los "productos del suelo y de la industria
colombiana .. . , así como los correos colombianos. . . exentos de todo grava1
Ver Leyes 16 Y 21 de 1909&gt; Gacetas Oficiales No. 764, Febrero 17 1909, pág. t,
No. 766, Febrero 19, 109, pág. 2, respectivamente.
'

693

�men o derechos distintos de aquellos a que puedan estar sometidos los productos y correos de los Estados Unidos." (Art. II, ord. 2°) .
c) El de admitir "en la Zona del Canal, así como en las islas y tierra firme
ocupadas. . . por los Estados U nidos como au.xiliares y accesorios de la
empresa", los "productos del suelo y de la industria colombiana, tales como
ganado, sal y víveres... sin pagar otros derechos o impuestos que los que
deben pagarse por productos similares de los Estados Unidos." {Art. 11,

5. Como consecuencia del rcconocmuento aludido, los Estados Unidos
convtrueron, tan pronto fueran canjeadas las ratificacíones del tratado, en
dar los pasos necesarios para obtener de Panamá el envío de un agente para
que negociara y concluyera con Colombia un Tratado de paz y amistad que
tuviera por objeto, "tanto el establecimiento de relaciones diplomáticas regulares entre Colombia y Panamá, como el arreglo de todo lo reJativo a
obligaciones pecuniarias entre los dos países de acuerdo con precedentes y
principios jurídicos reconocidos." (Art. IV) .

ord. 2º).
d) El que reconoció a los ciudadanos colombianos de atravesar la Zona
del Canal, "e.xentos de todo peaje, impuesto o derecho a que no están sujetos
los cíudadanos de los Estados Unidos." (Art. 11, ord. 3°).

e) El de transportar, "aun en caso de guerra entre Colombia y otro país"
distinto de Panamá, "por el ferrocarril entre Ancón y Cristóbal o por cualquiera otro ferrocarril que lo sustituya", siempre que por cualquier "causa
sea necesario hacer uso del ferrocarril, las tropas, materiales de guerra, productos y correos de la República de Colombia, . . . pagando solamente los
mismos impuestos y derechos a que están sujetos las tropas, materiales de
guerra, productos y correos de los Estados Unidos." (Art. Il, ord. 4°).

f) El de transportar por el ferrocarril aludido los "Oficiales, agentes y
empleados del Gobierno de Colombia,. . . en las mismas condiciones de los
Oficiales, agentes y empleados del Gobierno de los Estados Uoidos." (Art
II, ord. 4°).

g) El de transportar asimLmo por el referido ferrocarril el 41 carbón, el
petróleo y la sal marina que se produzcan en Colombia y pasen de la Costa
Atlántica de Colombia a cualquier puerto colombiano en la costa del Pacífico, y viceversa, .. . libres de todo gravamen, excepto el costo efectivo de
transporte y de carga y descarga de los trenes, coste que en ningún caso"
podría "ser superior a la mitad del ílete ordinario que se cobre por product01
similares de los Estados Unidos que pasen por el ferrocarril en tránsito de
un puerto a otro de los Estados Unidos". (Art. II, ord. 5o.).

3. Los Estados U nidos convinieron en pagar a Colombia la suma de
veinticinco millones de pesos ($ 25.000.00), oro, en moneda de los Estados
Unidos (Art. III).

4. Colombia reconoci6 "a Panamá como nación independiente", y convino "en que los límites entre los dos Estados" fueran fijados con base a la
Ley colombiana de 9 de junio de 1855 (Art. IV).

694

El Tratado Thompson-Urrutia viola evidentemente el Art. 111, secci6n la.,
del Tratado Hay-Pawicefote y, consecuentemente, el art. XVIII del Tratado
Hay-Bunau Varilla que incorporó aquél a este último, ya que de acuerdo
con el Tratado Hay-Pauncefote el canal debía estar "libre y abierto a los
buques mercantes y de guerra de todos los Estados ... en términos de entera
igualdad, de modo que no" hubiese "discrimina&amp;i6n contra cualquier Estado
o sus nacionales o súbditos, con respecto a condiciones o tarifas de tráfico, o
cualquier otra."
A pesar de que el Tratado Thompson-Urrutia pretendía fijar los limites
entre Panamá y Colombia, el primero de dichos países no fue siquiera invitado a participar en su negociación, razón por la cual protestó oportunamente ante el Departamento de Estado de los Estados Unidos e hizo las
reservas del caso.

Con todo y que el Tratado Thompson-Urrutia era ampliamente favorable

para Colombia, sus sostenedores tuvieron que librar "una larga batalla", para
utilizar expresión de Eduardo Lemaitre, para que su Congreso lo aprobara,
cosa que hizo el 9 de junio de 1914.1 El Senado estadounidense, por su parte,
tardó siete años en dar su consejo y consentimiento a su ratificación, lo que
ocurrió el 20 de abril de 1921. Entre las causas de esta demora cabe mencionar
la oposición al tratado encabezada por Teocloro Roosevelt, quien en un
artículo intitulado The Panama Blackmail Treaty, es decir, "El Tratado
Chantajista sobre Panamá", calificó su aprobación como un "crimen contra
los Estados Unidos, y un ataque al honor de esta nación que" les "cubriría
de infamia". En el mismo artículo Roosevelt agregó que el pago a Colombia
de ,·einticinco millones de dólares sólo se justificaba de reconocerse que los
Estados Unidos habían jugado el papel de ladrón o de reducidor de mercancías robadas.' Muerto Roosevelt (1919) el senador Cabot Lodge recogió
• UN.AJTRE, Eduardo, "El Tratado Urrutia-Thompson", La Estrella de Pa11amá, diario
de la Ciudad de Panamá, 2 de octubre de 1977, pá¡r. 1h-A.

• lbidem., pág. 11-A.

695

�.

la bandera del ex Presidente e indignado preguntaba: "¿ Por
por un tiempo .
?
p
é . los Estados Unidos son inocentes tienen
ué pagar 25 D11llones. ¿ or qu S1
,,,
d
q
"da swna a los "corruptionists o/ Bogota ? ¿Cuán o en
que pagar tan e.reo
.6 al
ara persua1 hist . este país ha tenido que pagar nada a nao n guna p
a
ona
• d
?"ª

dirla de que reconozca la independ.enaa e otra.
.
,1
infamante para los Estados
El Tratado Thompson-Urrulla no so o era
.
.
Unidos de América. Hizo, además: mucho daño a la nac1onahdad _panamena,
los Estados Unidos a Colombia una suma de dmero, p~
porque al pag_ar
.
"das entre ellos por raz6n de la independenCJa
rreglar las diferencias surgi
"d
ad Panamá sin que se determinara la participación que los Estados ru os
e
,
tendría {or-z.osamente que
1
habían realmente tenido en ese suceso, ta pago
.
.6 d parte ¡0 que fortaleció la leyenda negra
r
interpretarse como una con es1 n e
' .
.
ue en tomo a nuestra independenci ha sido for1ada.
q
. • 6~
. . . de 1921 el Tratado Thompson-Urruba est
pr
Cuando a pnnc1p1os
"card J Alfa.ro a la
L-·d por el Senado estadounidense el Dr. Rt
o .
'
a ser apro~ 0
• •
á
Misión Especial ante
sazón Secretario de Gobierno y Jusucia de Panam en
M
ándum de
ó l De artamento de Estado un
emor
'
la Casa Blanca, presenl ª. , p
reservas del Gobierno pana17 de marzo, en el que reitero las protestas y
l 20 de abril,
- No oL---te
el tratado fue aprobado por el Senado e
meno.
,uaY&amp;U ,
con once modificaciones, entre las que enrontramos:

u

. expre"ó d l art I en l!l que los Estados Um'dos de Aro'enea
1 . La supren n e
. ' " « .
t")
asando en consecuencia,
saban su "sincero sentimiento ( sincere regre , p . . ' .
todos los demás artículos a ocupar el puesto del antcnor inmediato.

"ó d 1 frase "aun en caso de guerra entre Colombia y otro

2. La supresi

n

e a

..

, ,, en los ordinales 1º y 4º del art. II del texto onginal.
pm'
o
. , d la {rase que excluía la aplicación del art. II, ord. 4 ,
3. La supres1on e
b"
p ---t"
. • 1 "en caso de guerra entre Co1om ia y aDi!.lll4o
del te."to ongma ,
.
.6 d la frase "para el consumo colombiano,, después de )as
4. La mser~1 n rode
Colombia'' )' de la frase "siempre que el tráfico
alabras ' que se p uz.ca en
" .
~r el Canal esté interrumpido'" de ·pués de las _p~labras viceversa, se tranS-rtarán", en el ord. 5º del art. I1 del texto onginal.

~

po

. i6n del pago de la suma de ''veinticinco millones de
5. La sustttuc
d U "d " "dentro de los seu
en moneda de los Esta os ru os '
($ 25.000 ·00) oro,
.
. ,,
el "de cinco millones de
meses siguientes al canje de las rauficaoones ' por

dólares dentro de los seis meses subsiguientes al canje de las ratüicacioncs ...
y••. los veinte millones de dólares restantes en cuatro contados anuale de cinco
millones de dólares cada uno", en el art. III del texto original.
Los instrumentos de ratificación del Tratado Thompson-Urrutia fuero:1
canjeados, después que las reservas introducidas por el Senado estadounidense
fueron aprobadas por el Congreso colombiano, el 22 de diciembre de 1921,
en borrascosas sesiones que empujaron a Marco Fidel Suárez. a abandonar
la Presidencia de Colombia.

Urza actiJud digna del Dr. Al/aro.
Ni Colombia ni los Estados Unid~ de América comunicaron oficialmente
a Panamá la entrada en vigor del Tratado Thompson-Urrutia. S6lo casi dos
añ&lt;&gt;S después, en 1923, siendo el Dr. Ricardo J. Alfaro Ministro de Panamá
en Washington fue llamado por el Departamento de Estado a una conferencia en la que se le preguntó si la República de Panamá estaba dispuesta
a mandar Wl agente a Bogotá, a fin de anudar las relaciones diplomática~
con Colombia, por cuanto ésta había reconocido nuestra independencia por
el Tratado Thompson-Urrutia.

El Dr. Alfaro no se mostró inclinado a que nuestro Gobierno tomara la
iniciativa, debido a que en dos ocasiones anteriores, como se ha visto, Panamá
había enviado a Bogotá agentes confidenciales sin resultados positivos. Hizo
p~_c;ente, por otra parte, que Panamá no podía tomar en consideración un
reconocimiento dado en un tratado que había motivado sus justas protestas,
ya que, a pesar de haber sido celebrado entre terceros Estados, contenía
disposiciones que s6lo Panamá podía pactar. El establecimiento de relaciones
diplomáticas debía surgir, en opinión del Dr. Alfaro, de la firma de un
protocolo o tratado de paz y amistad por parte de los países directamente
interesados. Por ello, con la mediación del Secretario de Estado de los Est.,dos
Unidos, Charles E. Hughes iniciaron negociaciones en Washington los plenipotenciarios de Panamá y Colombia. doctores Ricardo J. Al.faro y Enrique
Olaya Herrera, las cuales terminaron el 8 de mayo de 1924 con la firma de
un protocolo que contenía el reconocimiento de la independencia de Panamá
por Colombia y el canje de funcionarios diplomáticos entre los dos países.
En nota separada quedó resuelta la cuestión de los límites. Una semana
después, o sea, el 15 del mismo mes, ambos Estados nombraron a la persona
que con el carácter de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario
debía repre. entarle en el territorio del otro, nombramiento que Panamá hizo
recaer en D. Nicolás Victoria J., quien presentó credenciales el 27 de junio

• Jbidtm., pig. 11-A.

697

696

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Jo16 Maña Gom6lea Valmcia, quien pieNDe6

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el c..l de Paoem6, a Colc,abia •debad6 • ..,_., acalrnirmeate acma
de loa ~ IObre dicbo canal 4P10 _, h • Uaidol • oea.w6 m el
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,in "' _,...,,_...., .

La Declt1raei6n 41 Conttuloro.

____..._ Panamá dffl,aodaba ~• ejercido pleno de IUJ ~

ttl t4 de marzo de 1975, en Isla Contadora, 1e lee:
"Inspirado ,a lol ¡,riui¡,io, IJt/lfldOI ( d, Dn,cleo I ~ ,.,.
fnent, a las r,laeio,w d, atnis'6ll '1 cooP.,tM:i6n lnlre los Edtulos), 41
Gobimso u la R,JnSbliea th P""""'4, como lilw, 1Jt¡,wsi6n ,ü ns voluntad soberana, dular• qtu tma un
11n nwoo Trallldo 4d
Canal con los Estados Unidos, esló dispv,sto a llegar a un o.t:undo con
lo 1"¡(,bliea tl, Colornln. '1 l. Rep(.bliea ü Casia Rie., diri,-o ti otor'"' • edos dos pús weinos lot sipinu1 bnufieios:

aro•tulo

• Memoria de lleJacionel Exteriarel, 1924, Anexo&amp;, Imp. Nac::ional, Puam6. ...
de PaDami.
"Panami tiene derecho a denunciar la Convencidp,
' LóPBZ GuaVAM, C.,,lol Alfredo, enmiald
las violaciones Nbstanciala ~. "
del Canal lstmico de 1903 Y •111 • ,. u ~
cado en "La denuncia amo ...._
miama comeddu por 101 Estada1 'l!~dOI¿
Nacional del Comejo Nadoo
de tibend6a naciooar', c1e ta ~ C.mU"
Pariam6. 1975, pie. •
u1 de la IIDJlftl&amp; Priffda. Serie,

698

e,,,,.,_

ten; Coita Rica, Daniel Oduber, y Venezuela, &lt;!arb Andr&amp; P&amp;ez; finnada
·

Con todo eso, Q,IAIIUU
lo - J - el Tratado Thompeon-Urrutia
-'----- el canal Y en la :mona que , _ ,
tivo •
~ - en
obsticulo imalvable. Tao es ul, que con mo.
se mterpo~ como un los EstadOI Unidos de AmErica la Declaraci6n de
haber IUICflto Panamá y
_.__ .l.. 1974 IObre principios búicoe
los Ocho Puntos. de 7 de fcun::1u ,...,
'

=pcl6n
e--,.,

Oett-

~ C6mo resolvió el Gral Torrijca las )Jl'Atenliones CólomhJanu de hacer
wler derechos IObre el canal que le fueron otorgados por b P.staao. Unidoe
éte Am&amp;ica, aón' ~ de que el canal fuera entregado a ltanm? ~
diendo a ella, y haciendo extemiw tales dtt-ecbów a Cmta Rica, para cubrir
.. apariencias y ecMr W1 poco de tierra a fa aceptaci6n ele III Gobierno
de un tratado en que, como bien expreaó nnestra Canci1pfa en III Mémoria
tle lff4, "Panamá no hab(a lidó parte, que ella ipotaba o6chlmente y que
habfa motivado su justa protesta".• En efecto, en una DecJaraci6n Ooajimta
del Gral Torrijol y de los Prelidentes de Colombia, AJfomo L6pez Mfchel.

t.

ffllftlil,,,Anr,ICaMIIOII

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remabolsar a Colomina lot /JIIIOS f'" úlo llltnn• '1W uu, ,o,_ lrasJlórl• por ,l Caol 4, Pa""'4 SIU tfoJGI, ,,.._ 1 hflll$ fÜ pn,,a,
eomo co,weutteü, ti, .,,. eomliio n ,t ltatal jurfdit:o u ua vla mino""""- Si ala, por eo,uipin,,,. u lo gu ~ C°"""'-, aurut
qw JnuÜ ,o.,_ eo,s ....,,,.. iim,-,¡. eonao mi,mb,o p, u tÚ lo
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Esl«lo, Urtiilo, ú balriü fU• • .,_,_ Wslro,
ldi ~ Mdia« liifn,lalo ú-

1

~emciria de Relaclow lxteduM", 1924, Ant1w. lmp. Nacional, Panam1, lte-

li616:a cle Panaa&amp;

699

�, .
anal de Panamá de los productos naturales e
"1. El transito PM el C
.
, mo de .sus Tespectivos co._,_
J . C lombia "' Costa Rica, asa co
O
industrr-s CH1"b d tod ' gravamen o derec hos, salvo aquellos que en
rreos, estará &amp; re e
o .
,..,dieran aplicarse a los productos
tínninos de igualdad se apliquen o yy correos de la República de Panamá.
.

d COlOmbia "' Costa Rica que transiten por la
'
•
• "ó
de peajes
~ z harán libres de la impone1 11
•
ruta interoceánica pan.amena, o
pz·cablts a los nacionales pa"b · s que no sean a t
impuestos o contri ucione ,
b f h ·entes de su nacionalidad.
nameños, siempre que presenten prue as e acr
•

"2 Los nacionales e
·

"3. Lo Gobiernos de la República de Colombia ~ ~osta Rica podran
s.
p t PM el Canal Interoceanico sus tropas, ws
en todo mmpo trans or ar
.
no,,
naves 'Y materiales de guerra sin pagar pea¡e algu .

r

obli
sin embargo, a Panamá, por dos
La Declaraci6n de Contadora no
tro ordenamiento jurlrazones. La primera es que, de confo~daddc~n nuee:º. ra·=,:cada -lo cual
f
· 'd ca ten na qu ,... U1J'
dico, para que ella tenga uerza Jun •
to en nuestro Derecho Púh sido la intención de las partes-, por cuan
. lif cada" que
no a
.
d "acuerdos en forma s1mp •
'
blico no tienen cabida los llama os
hech de haber sido firmados. La
O
1 &amp;tado p0r el solo
bli
son los que o gan a
, en el supuesto de que 1a
segunda, de mayor relevancia_ todav~a; es q::e:: fuerza compulsiva, no obliDeclaración de Contadora tuV1er_a od ~ fe con Colombia y Costa Rica un
garla siquiera a Panamá a negOCtar e, ue:
os los privilegios a que ella
acuerdo que otorgue a estos d~ pa1sesDecl ~ón no constituye un "pactum
,
' porque dicha
aract
se refiere. Eho es 351 ,
•
rd para celebrar acuerdos. Y no
d p
nd ,, 10 que es igual un acue o
dt contrahe o o,
' d ,,
e en ella el Gobierno e a.
"P t m de contralien o , ya qu
erd
constituye un
ac u
.
á . o favorable a llegar a un acu o
namá se limita tan s6lo a manifestar su
ga a acordar tal acuerdo. Para
con Colombia y Costa Rica, pero no se 1º ~acción de la Declaración de
t ·or basta comparar a
d
trc
l
corroborar o an en
eral 20 d 1 proyecto de "Trata o en .·
, e
.
J
el art XX.XV num
Contadora con
.
'
d Unidos de América concerniente a
R ública de Panamá Y los Esta os
. .
. .
la ep
,., ( 1967 ) el cual es del 1gwente tenor.
Canal de Panama
'

n:r

·
· 'ó n del
.
.
-os onttriorts a la termmaci
"Dentro del periodo de aneo_ an l
al (1) de este Articulo, la
e se Te/1ere e numer
Tratado de DeIuua a qu . E d U ·aos de .América acordarán las
República de Panamá 'Y los sta os ~~ad neutralidad y continuidad
medidas _para ~egurar lea d~e;;P, :;:;;: la ;xpiraci6n de este Tratado."
del funcionamiento del an

700

Fácil es advertir que si bien la norma antes tramcrita sí constituye un
"pactum de contrah,ndo", por cuanto en ella se conviene en que "Panamá )'
los Estados Unidos de América acordarán las medidas para asegurar la defensa, seguridad, neutralidad y continuidad del funcionamiento del Canal
de Panamá", la Declaración de Contadora, por el contrario, no constituye
un "pactum de c011tTahendo'-', por cuanto en ella el Gobierno de Panam,í
declara que "está dispuesto a 1/.egar a un acuerdo con la República de Colombia y la República de Costa Rica", pero estar dispuesto a llegar a un
acuerdo constituye de conformidad con su tenor literal, una simple manifestaci6n de un estado de ánimo fa\'orable a llegar a ese acuerdo, pero no un
ac:uerdo para celebrar acuerdo .

¿ Qué sucedería, no está de más preguntar, si la Declaración de Contadora
constituyera un "pactum de contralundo"?
Debe tenerse presente que el •··pactum de contrahendo" no obliga a los
Estados a tener que concluir forzosa y necesariamente el acuerdo futuro. Los
obliga únicamente a negociar de buena fe. De elJo resulta que de no ponerse
los Estados partes en el "pactum de contrahendo" de acuerdo sobre el acuerdo
futuro, este último no surgiría a la vida del Derecho.
De igual criterio participa el Dr. Ricardo J. Alfaro. En efecto, en un editorial escrito por nuestro más ilustre internacionalista para La Estrella d,
Panamá, edición del 20 de agosto de 1967, expresó, al c-omentar el art. XX.."\.~,
nwneral 2°, antes transcrito, del proyecto de ' 1Tratado entre la República de
Panamá y los Estados Unidos de América concerniente al Canal de Panamá",
lo siguiente;

"De esta estipulación se pretende deducir que la República está obligada a celebrar acuerdos con los Estados Unidos para asegurar la defensa, seguridad y neutralidad del Canal a perpetuidad.
"No creemos que el artículo citado imponga tal obligación a Panamá.
El acuerdo de celebrar acuerdor para un fin determinado no puede

constituir obligación de ejecutar un acto o hacer una cosa que está
sujeta a ser determinada en el acuerdo futuro que se intenta celebrar.
Lo que el artículo expresa en realidad es la voluntad que los dos países
tienen. en el momento de concertar los pactos de negociar acerca de la
posibilidad o conveniencia de celebrar un nueuo tratado sobre déf811Sa
del Canal de Esclusas después de t:r:pirado el Tratado sobre dicho Canal.
A.rt pues, si los dos paf.res convie11en en principio en celebrar ese Tratado y al entablar rugociaciones sobre las cldusulas del mi.smo no u

701

�pusieren de acuerdo sobre ellas, no podria haber tratado, y no habiendo
tratado no hay obligación."
De igual criterio participa también nuestra Cancillería al sostener en un
comunicado de 25 de abril de 1978, en relación con la Reserva Nunn, que
"la obligación de negociar no conlleva el compromiso de firmar un tratado".

Confinna nuestra manera de pensar la supuesta renuncia condicional que
Colombia hizo de los derechos sobre el canal que le fueron otorgados por el
Tratado Thompson-Urrutia. Expresa textualmente el punto II1 de la Declaración de Contadora tantas veces mencionada:

"La República de Colombia declara que una vez concertado por Panamá un nuevo Tratado del Canal con los Estados Unidos de América
y perfeccionado el acuerdo a que se hace referencia en la presente Declaración, ella renuncia a todo derecho otorgado por tratado con respecto
a materias que son propias de la. exclusiva jurisdicción soberana de la
República de Panamá."
Dicho en buen romance, habiendo sido concertado un nuevo tratado del

canal, si no se perfecciona el acuerdo por el cual Panamá otorga a Colombia
derechos privilegiados de tránsito por ese canal, Colombia no renuncia a los
que le fueron otorgados por los Estados Unidos de América, aunque éstos sean
materias propias de la exclusiva jurisdicción soberana de Panamá.

t~rminará el Tratado del Canal de Panamá. Igual sibilidad b
11dente Oduber para Costa Ri
a
.
~
o tuvo el Pre"vecindad y amistad".
ca,
partir del ano 2000, por razones de
Este es el motivo por el cual el Tratado de N
.
cer en el art. VI sección 2a q
.
eutralidad después de estable,
., ue nuentras "los Estad U 'd
tengan la responsabilidad
f
.
.
os ru os de América
por eI uncionamiento del Can l pod án
.
otorgando a la República de C I b' lib
. ª,
r
continuar
o om la,
re de peajes el tránsit
1
eanal de sus tropas, naves y materiales
de
e " . ,.
o por e
forma :
gu rra , finaliza en la siguiente

."Posteriormente la República de Panamá podrá otor ar
,
blrcas de Colombia y Costa Rica el derecho de tránsito fbr/d!ª~~;!~:
De la Declaración de Contadora el Gral T ··
para Panamá y para su T'P&lt;ñm mil'
. omJos sac6, a su vez, provecho
--o~en
1tar. Para Panamá, po
J Presi'
de Colombia y Costa Ri
.
.
.
rque os
dentes
ca se urueron tnmediatamente al d V
su apoyo a las justas aspiraciones panameñas en asunto tan :
enezuela en
noso~s como lo es la cuestión canalera. y ara su ré .
~rtante para
esos mtsmos presidentes, Alfonso L6pez Mi!elsen y n1::::in ~ : r , porque
entonces cabezas de dos de I
u r, en ese
roamérica
. .
as muy contadas democracias existentes en Ibe' se convutieron desde ese momento -y continuaron d
.
dolo- en puntos de apoyo de dich
, .
..
espués siénsigue siéndolo Carlos Andrés Pérez. o reg1men Illllttar, al igual que lo fue y

Esta supuesta renuncia condicional de derechos sobre el canal y el ferrocarril tampoco obliga a Colombia, ya que no ha sido ratificada como lo exige
su Constitución Política. Además, para que la renuncia de tales derechos
pueda indefectiblemente obligarla, debe hacerse ante los Estados Unidos de
América, quienes fueron los que se los otorgaron, y no ante Panamá, Costa
Rica y Venezuela, para quienes el Tratado Thompson-Urrutia es res inter
alios acta.

Los derechos ·respecto al Canal Interoceánico y al Ferrocarril de Panamá
que, en violaci6n de los Tratados Hay-Pauncefote y Hay-Bunau Varilla, los
Estados Unidos de América otorgaron a Colombia en el Tratado ThompsonU rrutia estaban condenados a extinguirse, una vez que Panamá y los Estados
Unidos celebraran, como efecto celebraron, un nuevo tratado sobre el
Canal de Panamá. Con la Declaración de Contadora, por lo tanto, el Presidente López Michelsen obtuvo la posibilidad de que Colombia continuara
disfrutando de tales derechos colonialistas, no sólo durante la vigencia dd
nuevo tratado, sino aún después del 31 de diciembre de 1999, fecha en que

702

Apuntalamiento de la Declaración de Contadora.
No había transcurrido un mes desde que el Pueblo anam ,
Tratados Torrijos-Carter cuando la Asamblea N . PI d eno aprobo los
de Corregimientos asó la R
.,
ac1ona e Representante.~
En ell l
p
esolucion No. 14, de 16 de noviembre de 1977
a la
o,s re~~sentantes de corregimientos manuestaron su decidido apov~
ec arac1on de Contadora. d 1
,
T d
..
.
' ec araron que una vez "aprobados" J
rata_ os TomJos-Carter se debía proceder a la concertación d l
dos
enunClados en dicha declar .6 .
ü .
. e os acuer os
.
aci n' y so otaron a la Canc1lleña suscribir
canJes de notas, con Colombia y Costa Rica, en J
.
propó · d
os que se consignara el
e celebrar tales acuerdos, apenas los Tratados T .. C
f ueranSJto
"aprobados". e
orn10s- arter

nª

• Ver Acta de la sesi6n ordinaria de la Asambl
.
Corregimientos, de 16 de noviembre de 1977.
ea NaCJonal de Representantes de

703

�Aunque la adopción de la .Resoluci6n No. 14 no significa que la Asamblea
lle Representantes hubiese aprobado la Declaración de Contadora como paso
previo a la ratificaci6n de la misma, ya que ello solamente pudo hacer5C a
tra\'és ele una ley, es sorprendente - · hasta inconcebible- que el interés
de esa corporación por la celebraci6n de los acuerdo a que se refiere la
Declaraci6n de Contadora hubiese sido mayor al dem05trado p0r los parlamentos de Colombia y Costa Rica, países benefkiarios de esos acuerdo. .
Catorce días despué se inici6 un proceso de apuntalamiento de la Declaración de Contadora, a fin de que ésta llegara a adquirir, aunque fuera en
su redacción, el carácter de "pactum de contrahendo". Con ese propósito, los
Cancilleres de Colombia y Panamá, Indalecio Liévano Aguirre y icolás
González Revilla: respectivamente, en canje de notas de 30 de noviembre
de 1977 establecieron:

1 . Que el Gobiemo panameño entendía que la renuncia condicional que
Colombia lüzo de los derechos sobre el canal que le fueron otorgados por el
Tratado Thompson-Urrutia solamente tendría efecto. "previo el canje de los
Instrumentos de Rati6caci6n de los Tratados del Canal de Panamá y de
los Acuerdos a que hace referencia" la Declaración de Contadora, "a partir
del mediodía, hora de Panamá, del 31 de diciembre de 1999."
2. Que el Gobierno panameño también entendía que, de conformidad con
el art. VI sección 2a. del Tratado de eutralidad, Colombia continuarla
jerciendo, "con las bases actuales y hasta el 31 de diciembre de 1999, sus
&lt;lercchos de tránsito por la vía interoceánica existente."

3. Que a partir del '.H de diciembre de 1999, "los citados derechos de
tr;'insito a travfs del Canal seguirán rigiéndose por el Acuerdo que deberá
celebrarse, de conformidad con'' la Declaración de Contadora.1°
El 16 de junio de 1978 los instrumentoS de ratificaciones d los Tratados
Torrijos-Carter fueron canjeados en la Ciudad de Panamá. Veintiocho días
después, es decir, el 4 de julio de 1978 ni cortos 1Ü perezo os los Cancilleres
de Colombia, Co ta Rica y Venezuela. Indalecio Liévano Aguirre, Rafael
An el Calderón F oumier y irn6n Alberto Consalvi, respectivamente, firma·
ron en nue tro país con su colega panameño, Nicolás Go117ález. Revil\a, una
Declara ión Conjunta en la que se afinn6 que tan pronto entrara en vigor
el Tratado de 1 'eutralidad, Colombia Costa Rica y Panamá designarían "sus
respectivas Comisiones para la negociación de un acuerdo dirigido, por una

parte, a otorgar a Costa R'
en la Declaración de Con~:r: Colombia los beneficios que se enumeran"
perfeccionado tal acuerdo en • _Y ~dr la otra, a que una vez concertado
· d
,
rec1proc1 ad (
,
y
p_artrr el mediodía, hora de Panamá del
¡que_ ~casmo!), tenga lugar a
rta de Colombia
de tod o d cree ho otorgado
,
31 de
.
1 diciembre de 1999, l a rcnuna :matenas que son propias de la exclusiv P&lt;:&gt;r _os _Es~dos Unidos con respecto

.ª..

bhca de Panamá, en relación con la vi .. ª. Juriscbcc1~n soberana de la Repú... mteroceánica."n

Tratado de Montería.
de 1979 el Pres'd
MEn ago.,to
.
l ente d e Panamá D
A• .

ontena, Colombia dond
.
' r. rutides Ro)·o vía 'ó
C,
T
'
e se reum6 con el p .d
,
J a
esar urbay Ayala. En esa reuni6n los
. res1 ente de aquel país Julio
sorpresivamente
de ambos Estados firma ron
.
' el día 22 , un tratadoCancilleres
I
~artlr del 31 de diciecmbre de 1999 b por e que Panamá hacía suyas a
listas que los Estados Unidos de
p ~ de las obligaciones colortlaen el Tratado Thompson-Urrutia Es ca hab1:n. co?traído con Colombia
Tratado de Montería, ya que en ~o : hecho ~ SJqwera se disimul6 en el
mente "que la República de Col b' e sus c~nsiderandos se expresa textuallos ~dos Unidos de América :: e~ ;.n vu1ud del Tratado suscrito con
tradicionalmente derechos de tránsi
o ~e 1914, ha venido ejerciendo
la República de Panamá proh.. b to a traves del Canal". En esta forma
iJa a un
qu e, como ya se dejó e..,cpre.sado, panamá no finn6, oficialmente
. tratado
rab
De acuerdo con el Tratado d M i~o a y que motivó su jwta protesta
e
ontena:
·

Am'::tª

1. "A partir del mediodía, hora de Pan
la República de Panamá oto
, a 1
~á,_ del 31 de diciembre de 1999,
beneficios.· 11
rgara
Republica de Colombia los Stgwentes
· •

ª

a) "El
por el
triales
de tránsito
Colombia
asiCanal
com dcdP:anamá de los productos naturales e indusderech o, sa1vo aquellos
' que en0 t, e .sus correos, libre de todo gravamen o
~p~icarse a los productos y corr;~1:c;: ~ i~a~dad se apliquen o pudieran

s1c16n es sustan CJ'almente igual
.
al art 11epubhca
d de Panamá"
.
. Esta d'ispoT ratado Thompson-Urrutia.

.

' or . 2o. pnmera oración, del

b) "Los nacionales colombianos
.
~eña, lo harán libres de la im qu~ci~ten ~r ~a ruta interoceánica
c10nes que no sean aplicables
1~
. e peajes, impuestos o contribua ru nacionales panameños, siempre
.
que
u Archivos de!! ..,,_,_
· de! Relaciones Extenores,
Panamá • Rep • de panamá.
m.muteno
·

11

Archiv01 del Ministerio de Relacionea Exteriores, Panamá, Rep. de Panami.

704

705
hUJ1111nil»-t5

�presenten prueba fehaciente de su nacionalidad." Esta dispos~6n es sustancialmente igual al art. II, ord. 3o, del Tratado Thompson-Urrutia.

América ya sabrán sacar provecho de esta situación que ellos mismos han

e) "El Gobierno de la República de Colombia podrá en tod~ tiempo transportar por el Canal de Panamá sus tropas, sus na~s y mate1?ales de guerra
· pagar peaje
· alguno ." Esta disposici6n es sustanc1almente igual al art. II
sm
ord. lo, del Tratado Thompson-Urrutia. No obstante, el Tratado Th~~psonUrrutia era mucho más preciso, pues, hablaba textualmente de buques

El Tratado de Montería desvirtúa los principios en que se debió fundamentar un auténtico régimen de neutralización para el Canal de Panamá.
En efecto, para que una vía de agua navegable sea real y efectivamente
neutral permanente, el Estado en cuyo territorio se encuentra debe abstenerse
de contraer compromisos que puedan en definitiva poner en peligro ese status.
El régimen que se establezca para la navegaci6n debe aplicarse, por lo tanto,
a los buques de todos los Estados, al igual que a sus tripulantes, pasajeros
y cargas, en condiciones de entera igualdad. &amp;to es, sin discriminar entre
unos y otros por razón de derechos de tránsito, tarifa, trato ni de ninguna
naturaleza. De lo contrario la vía de agua navegable de que se trate -y
lo mismo se puede decir del Estado donde se encuentra- podría ser objeto
de represalias en caso de lucha armada entre terceros Estados.

de guerra".

2. "La República de Panamá permitirá a pa~tir de la _fecha de ~ntrada
,d 1 Presente Tratado siempre que esté interrumpido el tráfico por
en ~1gor e
,
.
d lr
rriJ
el Canal O cuando por cualquier otra causa sea necesano, el uso e . errcx::1
entre las ciudades de Panamá y Colón, para el transporte por dicha v1a o
por cualquier otro ferrocarril que lo sustituya, de los agentes y emplea~os
del Gobierno de Colombia, así como de los correos Y ~os p~ucto~ colombiano , pagando los fletes
tarifas e tablecidos en las dispo~1c1ones mternas en
'- 1 \'0 la no tn' clusi6n de las tropas y matenales de guerra de
ese país.'' iil
d1
Colombia, esta disposición es sustanck1hnente igual al art. 11, ord. 4o, e

r

Tratado Thompson-Urrutia.
Como el Tratado de Montería no tiene fecha de te~~aci6n es obv~o. que,
de ser ratificado, habrá de regir a perpetuidad, lo que s1gn1fica que el reg~en
militar que se estahleci6 en Panamá el 11 de octubre de 1968 ha su~to,
·os tres tratados a perpetuidad: el Tratado Concerniente
en menos d e dos an ,
amá
a la eutralidad Pennanente y al Funcionamiento del Canal de Pan, . ,
1 7 d septiembre de 1977 • el Acuerdo con los Estados Unidos de Amenca
:lativ: al uso de parcelas 'de terreno situadas en la República de Panamá
ara el mantenimiento de un cementerio permanente, el 11 de enero de
;979 el Tratado de Montería, el 22 de agosto de 1979. Estos tres tratados,
más 1q:c una contradicci6n. constituyen la negación de la política que
namá había siempre mantenido con respecto a la perpetuidad contenida

!ª·

en el Tratado Hay-Bunau Varilla.
El Tratado de Montería viola el art. VI, sección 2a., del Tratado _de
Neutralidad. tste faculta a Panamá a otorgar a Colombia Y Costa Rica
derecho de tránsito por el canal "libre de peajes", "de sus tr_opas, naves
materiales de guerra". El :rratado de Montería. como ~ ha V1Sto:
re~
también al tránsito por el Canal de "los productos nacionales e m~ustn:
d ColO·mb'ta" de sus correos "' de sus nacionales en ténninos de igual
e
,
'
d Unidos de
con )os producto. , correos y nacionales de Panamá. Los &amp;ta os

er!

706

provocado.

Para que el Tratado de Montería pueda surgir a la vida del derecho
dotado de validez y eficacia tendrá que ser aprobado por el Pueblo panameño
en un referéndum, cosa que estarnos seguros no sucederá. Afirmamos lo
anterior, porque dicho tratado versa sobre el Canal de Panamá (de esclusas).
Ahora bien, de conformidad con el art. 274 de la Constitución de 1972: "Los
tratados que celebre el órgano Ejecutivo sobre el Canal de ese.lusas, su zona
adyacente y la protecci6n de dicho Canal, lo mismo que para la construcción de un nuevo Canal a nivel del mar o de un tercer juego de esclusas,
se someterán a plebiscito nacional."
Con todo eso, el órgano Ejecutivo lo someti6 a la consideración de la
Asamblea acional de Representantes de Corregimientos. tsta, sin embargo,
suspendió su consid raci6n por no tener el tratado fecha de tenninación. 12

Consideraciones finales.

El 2 de febrero de 1980 los Presidentes de Panamá y Costa Rica, Arístides
Royo y Rodrigo Carazo Odio, firmaron en San José el Tratado de Libre
Tránsito por el Canal Interoceánico. En ese. documento Panamá otorga a
Costa Rica los mismos beneficios que antes había concedido a Colombia en
el Tratado de Montería, pero por una duración de veinticinco años.

Estamos seguros que el respaldo que los Pueblos de Colombia y Costa Rica
brindaron a Panamá en sus justas aspiraciones canaJeras fue sincero. No
11 Ver Acta de la aesi6n ordinaria de la Asamblea Nacional de Representantes de
Corrqimient01, de 7 de noviembre de 1979.

•

707

�malogremos con actitudes cicateras todo cuanto de grande, digno y noble
tiene ese respaldo. La Declaración de Contadora, penoso es tener que reconocerlo, obra de los mandatarios que la suscribieron, contiene el precio que
Alfonso López Michelsen y Daniel Oduber estaban dispuestos a cobrar a
Panamá por el apoyo de sus respectivos Gobiernos, no de sus Pueblos. Y
ese precio pronto lo cobró en el Tratado de Montería Julio César Turbay
Ayala, sucesor del primero. Poco más de cinco meses después hizo otro tanto
en el Tratado de Libre Tránsito por el Canal Interoceánico Rodrigo Carazo
Odio, sucesor del segundo, pero en forma mucho más moderada. Estos
tratados, sobre todo el primero, en vez de unir cada día más a Pueblos
vecinos y amigos, habrá indefectiblemente que separarlos. Las servidumbres
de tránsito que ellos impondrán a Panamá, de ser ratificados, serán causas
-permanentes en el primer tratado- de conflictos o producirán, al menos,
un sentimiento de resentimiento y disgusto en todo panameño que aspira a
tener una patria libre de ataduras.
Lo más relevante no son los perjuicios económicos que esas servidumbres
ocasionarán a Panamá ni tampoco los beneficios, igualmente económicos, que
recibirán Colombia y Costa Rica; esta última con carácter temporal. Lo
que más importa es que el Pueblo panameño ha luchado desde su independencia para liberar su territorio de los gravámenes que le impuso una nación
de distinta raza, de distinta lengua y de distinta religión, y ahora resulta que
son sus mismos vecinos y amigos, hermanos de raza, lengua y religión, quienes
pretenden que nos impongamos un nuevo tipo de gravámenes, bajo el subterfugio de ser convenidos por la República de Panamá "como libre expresión
de su voluntad soberana". ¡ Qué ironía!

LAS ALTAS CULTURAS PRECOLOMBINAS DE MESOAMtRICA

ROBERTO LARA VELA.Do
San Salvador, El Salvador

Dr.

A) Preámbulo.
en cuanto al desarrollo de sus altas culturas, ofrece
~os cent~s culturales bien diferentes, uno más al Norte y otro más al Sur,
~ que rungun~ de ellos se sitúe hacia los extremos septentrional y meridional ~el contmente. El que podríamos llamar zona culta del Norte o foco
septentnonal, cuyo nombre de uso general es Mesoamérica, que abarca: la
meseta del ~náhuac; la regi6n situada al Sur de la misma, incluyendo Yucatán Y el IStmo de Tehuantepec; y la mitad de Centroamérica, toda Guate~ala, toda Honduras, El Salvador especialmente la parte citralempina del
rrusmo Y más de media Nicaragua. El que llamaríamos wna culta del S
o f
'di al
,
ur
oco men on , mas generalmente conocido como Regi6n Andina cuyo
centr~ ~ el Perú, pero que se extiende por parte de Colombia, todo E~uador
Y Bo~via Y parte de Chile. Aunque es indudable que ambas zonas tuvieron
relaciones culturales entre sí, como Jo comprueban gran número de rasgos
comunes,_ su evolució~ histórica, tal como la conocemos actualmente, ha
transcumdo con relativa independencia, una zona de la otra.
AMÉRICA PRECOLOMBlNA,

_El presente trabajo, como aparece en el título, se limita a la zona septentrional, es decir a Mesoamérica. En ella comenzaremos por hacer un breve
;:cuento ~e los grupos indígenas que han intervenido en el proceso histórico
~americano precolombino, desde un punto de vista racial; para luego
dedicarnos a nuestra clasificación de las altas culturas creadas por esos mismos grupos .
. ~especto de las altas culturas, queremos recordar al lector, tal como Jo
dijimos en nuestro anterior trabajo titulado "Introducción al Panorama de

708

709

�las altas culturas de América Precolombina", publicado en el número inmediato anterior de Humánitas, que el ámbito territorial en que se desarrollan
las altas culturas, según los intérpretes de la historia, y consecuentemente,
el número de grupos humanos que realizan cada una. de_ ell~, es mucho
mayor que los correspondientes según los antropólogos e md1~erustas q~e h_an
estudiado hasta hoy las altas culturas de América Precolombina. Ello unplica
que habrá que agrupar culturas afines, para constituir uni~des mayores,
reduciendo aquéllas de que ordinariamente se habla a meras vanantes de éstas.
En referencia a la distinci6n que hacemos entre lo racial y lo cultural,
también queremos recordar al lector, que raza y cultura son dos fenómenos
diferentes cada uno perteneciente a un orden distinto del otro. La raza es
un fenOO:eno biológico, producto de la herencia somática; la cultura es _un
fen6meno psico-colectivo, es la suma de las manifestaciones del alma colectiva
del grupo humano que la realiza; el fenómeno racial influye en el ~esenvolvimiento de la evolución histórica de las altas culturas, como mero estimulo

y ciertamente, no el más importante.

B) Los grupos humanos.
En esta sección nos concretamos al aspecto racial de los grupos humanos
portadores de las altas culturas precolombinas de Mesoamérica. Estos_ WU?º5
de acuerdo con la clasificación de Salvador Canals Frau, que hemos mchndo
en nuestro anterior trabajo ya citado, pertenecen al de los centrálidos, que
el mencionado autor coloca entre los derivados de la mezcla de los integrantes
de la cuarta corriente de población, los polinesios cultos, con los elementos
antecedentes de cultura primitiva, procedentes de anteriores corrientes de
población.
En el caso de los centrálidos, los inmigrantes polinesios se mezclaron con
pobladores del grupo yuto-azteca¡ este último grupo es una _división d~ los
sonóridos, los cuales a su vez descienden, entre otros, de la prunera comente
ele población, es decir de la de los delicoides primitivos. Los ~to-azteca
primitivos originaron dos ramas: los shoshones en _los Es~ados ~,°1~os; Y los
de la rama pima-náhuatl, que suministraron la p~era poblac1on. de Mesoamérica. Hay que agregar que la inmigración polinesia, aunque traJo ele~~ntos de alta cultura, que fueron valiosísimos dentro del proceso que ongm6
las primeras altas culturas precolombinas de ~~érica ; en el ~pecto de la
forrnaci6n de los grupos raciales de Mesoamenca Precolombma, P:obablemente tuvo una influencia mínima; se trat6 probablemente de una cornente ~e
poblaci6n poco numerosa, que se diluyó en el conjunto racial preexistente, no sin

710

antes, debido a su cultura superior, haber servido de fermento impulsor del pro•
ceso de evolución histórica que creó y desenvolvió a las alw culturas primarias
de América Precolombina; probablemente, la corriente polinesia fue más
numerosa en la región andina, que fue su lugar original de entrada en
América, que en Mesoamérica, donde sus elementos llegaron en menor número y más tarde. Siguiendo siempre la opinión de Canals Frau, podemos afirmar que la población mesoamericana precolombina se formó probablemente así:
Una primera inmigración de delicoides primitivos, procedentes de la primera
corriente de población a América, que proporcionó la base de la población;
lUla inmigraci6n posterior numerosa de mongoloides o melanesios neolíticos,
procedentes de la tercera corriente de población; estas dos inmigraciones
proporcionaron, en lo fundamental, los caracteres raciales de la población
mesoamericana precolombina; finalmente, una inmigración final de polinesios cultos, procedentes de la cuarta corriente de población; esta última
inmigración fue poco numerosa y, por ello, de mínima influencia en la
configuración racial, pero de gran influjo cultural, tal como ya Jo dijimos.
Pero el hecho de que hayamos admitido una unidad racial fundamental
de la población indígena de Mesoamérica, no quiere decir que dicha poblaci6n haya sido racialmente uniforme; porque, por efecto de la evoluci6n
étnica que produce las razas y demás variedades somáticas de los humanos,
los grupos tienden a diversificar;e, produciéndose ramas o variedades raciales, que con el transcurrir de los siglos, se afirman y adquieren individualidad
propia. Esto fue lo que ocurrió en Mesoamérica.
Podemos, en consecuencia, clasificar racialmente la población mesoamericana precolombina, en diversos grupos raciales que indicaremos a continuación; no sin antes advertir que solamente haremos la clasificación en sus
lineamientos generales, los que son suficientes para los fin,es que nos proponemos en este trabajo, que es indicar el marco étnico en que nacieron y se
desarrollaron las altas culturas de que esa población fue creadora; no descenderemos, pues, a los detalles, que los consideramos fuera del objetivo que
perseguimos. Estos grupos son los siguientes:
1) RAZAS ARCAICAS: Llamamos de esta manera, siguiendo el vocabulario adoptado por algunos autores indigenistas, a los que fueron probablemente los primeros pobladores. f.stos llegaron ante de la aparición de
los polinesios, es decir antes de que empezara el proceso de nacimiento de
las primeras altas culturas mesoamericanas; constituyeron, pues, la población
antecedente a la cuarta y última corriente de población, a la cual ya nos
hemos referido. En el Valle de México, la poblaci6n más antigua fue la

711

�otomí; Cha vero los considera como población autóctona; nosotros creemos
que proceden de las primeras corrientes de población llegadas a América.
Además de los otomíes Chavero nos habla de una posible irunigraci6n
negra; para ello se basa en dos argumentos principales; en la fisonomía que
cree descubrir en las grandes esculturas megalíticas, que hoy sabemos que
fueron hechas por los olmecas; y en la costumbre de los sacerdotes mesoamericanos de pintane el cuerpo de negro, en la que cree advertir una reminiscencia a la existencia de una antigua población negra, posiblemente
conquistadora y dominante. Sin desconocer el enorme mérito de su monumental obra México a través de los Siglos, no creemos admisible esta hipótesis
de Chavero; es cierto que en el Paleolítico Superior, el Viejo Mundo conoció
un auge de las razas negroides, con el nombre de Grimaldi; pero ello fue
principalmente en Europa, de donde se derramó probablemente hacia el
Africa, y no en el Extremo del Oriente y el Sudeste asiático, que fue de
donde salieron las corrientes de población hacia América. El uso del negro
como color sacerdotal, pudo tener múltiples orígenes, inclusive tendencias
caprichosas, por lo que este argumento tiene valor de conjetura. En cuanto
a las estatuas megalíticas 1 sabemos que fueron obra de los olmecas, cuyos
caracteres raciales no eran muy diferentes de los demás indígenas mesoamericanos; solamente que, como tenían la nariz aplanada, al aumentarse sm
rasgos como consecuencia de la construcción mezalltica, resulta un aspecto
negroide.

II) RAZAS NOR~AS: Llamamos así. a los grupos humanos procedentes
de la región septentrional, situada al Norte del Valle de México; según
la l~·enda tradicional de estos pueblo , se trata de un lugar único que ellos
llamaban Chicomóstoc {las siete cuevas). Estos pueblos llegaron al Valle
de Méxic.o con su propia cultura primitiva, probablemente in haber entrado
en contacto con elementos pertenecientes o descendientes de los integrantes
de la cuarta corriente de población; fue al llegar al Valle de México, que
estos pueblos cumplieron una doble transformación; racialmente se mezclaron c.on la población antecedente conquistada; culturalmente, sorbieron
su cultura y produjeron con ella, su propia versión.
Estos pueblos tienen un nombre común, que por ser tal es su nombre
genérico o nombre de familia, nahoa o nahua; sus diversas tribus fueron
llegando una a una al Valle de México, donde fundaron sus nacionalidades
y crearon sus variedades culturales de una o a lo sumo dos grandes altas
culturas. Los primeros en llegar fueron los tolteca; su aculturación fue rápida
y completa; par ello, su nombre fue en adelante, hasta que la conquista
europea cambió el panorama, sinónimo de hombre culto y artista. Luego

712

llegaron los chichimeca. este nomb h "d
..
•
ha Sl'do considerado como
SJ'n6 . re ad SI o utiltzado con un doble contenido.
nuno e bárb
d .
,
cu1tura primitiva. en este
tid
.
aros, es ec1r de hombres de
d M, .
•
sen o, se aplica a tod l .
~ .. ex~co que destruyeron Tollan Cholu . os os mvasores del Valle
avihzac16n; fue también el nomb '
'fila y los demás centros tolteca de
nahua, la que siguió a los tolteca": es17:; J~ ~e una de las tribus o familias
mente, fueron llegando las siete' f n \ om1ruo del Valle de México. Finalpapel desempeñaron en la histo . amt ta.S ~uatlacas, que tan importante
la xochimilcatl, la chalcatl Ja ~~eso;mencana precolombina; son ellas:
tlaxcaltccatl y la aztccatl. •
wcat • la acolhúatl, la tecapanecatl, la

III) RAZAS SURERAS·· LJ amamos así I
bl
encontramos establecidos en el Vall d M, os pue os que históricamente
troa
.
.
e e CXlco y más al S h
cen
mencana inclusive)' que n·1 . 'é d
ur asta la zona
.
suv1 n onos de la 1 d
su procedencia. Estos pueblos fue
1
eyen a podemos señalar
turas de Mesoamérica, de a uéU:º os creadores de las primeras altas cutejemplares de su especie enq la
~-ue, después de haber sido los primeros
llegados del Norte, los cuales conr;ron, fueron absorbidos por los in\'asorcs
uyeron por crear su propia versión.

ª.

Los pueblos más antiguos de los co
.
blemente los olmeca.s o ulmecas
fmprendidos tn este ramo, son induda, que ueron los ere d
d l
•
cu1tura de Mesoamérica la
a ores e a primera alta
,
precursora de toda l d á
ª1 otros pueblos, como contempo raneos
,
d J
as em s. Chavero coloca
e os ante .
.
e nombre genérico de los meca . s
elJ 1
• nores' a estos pueblos da
tecos, estos últimos los pad
d' º1 n
os os xicalanca, los nonoalca y los
re e os tarascos M
6.
mente, agregamos a los popo)
1
. uy pr ,amos cronológica. ·
acas Y a os chochos I
1
ongmaron la rama choch
l
, os cua es al mezclarse
constructores de las pirá ~rpoJaca, que fueron los Teotihuacanos original s
rru es. unto a estos últim más al
ras, Guatemala y Yucatán 1
os,
Sur, en Honduul
. os mayas crearon las ,
d
e turas mesoamericanas madre de Jas
.
mas gran es de las altas
debemos señalar los pueblos que ocu :tenores.. ~ara completar el cuadro,
entre el Valle de Mé.-cico y 1
_P6 da una posm6n geográfica intermedia
regi n e los may
f
antiguos, los zapotccas que Ch
I
as; ueron ellos: los más
1
'
. avero co oca com
t .
os totonacas, descendientes de los teotihua
o a~ enores a los olme('as;
fuera de la región teotihuacana. 1
.
canos antiguos, aunque ubicados
conio de origen maya.
• os Dll:-."tecas; y los huastecas, considerados

·

ª

C) Las altas culturas.

Los autores indigenistas d' 'd
1
en culturas preclásicas o i Jvt e~ a as culturas precolombinas de América
ormatwas y culturas clásicas. Las primeras son

713

�culturas primitivas, que evolucionan lentamente hacia la fonnaci6n de las
segundas; todas ellas fueron anteriores a la llegada del influjo traído por los
polinesios; estas culturas primitivas proporcionaron uno de los elementos
indispensables para la formación de las altas culturas, que fue el ambiente
cultural indispensable para que los elementos de alta cultura traídos por
los polinesios pudieran provocar el proceso de nacimiento de las altas culturas
sin parentesco. Sin la e;&lt;:istencia prtvia de las culturaS preclásicas o formativas,
los elementos traidos por los polinesios no habrían podido producir los efectos
que en la realidad causaron; en cambio, sin los elementos culturales polinesios el proceso de formación de las altaS culturas iempre se hubiera
dado, aunque con mucha mayor lentitud y con efectos muy tardíos.
Las culturas clásicas de los indigenistas, 'son las altas culturaS de América
Precolombina, cuyo desarrollo constituyó su proceso de evolución histórica;
son éstas. pues, 1ás que nos interesan, es decir las únicas que son objeto de
nuestro estudio. Ni que decir que su nacimiento fue el resultado del influjo
ejercido sobre el ambiente cultural maduro. por los elementos de alta cultura
traídos por los polinesios de la cuarta corriente de población.
La tcsi de la unidad de las altas culturas precolombinas, ya sea limitada
a Mcsoamérica o aún ampliada a todo el Continente, cuenta con no pocos
def ensorcs entre los intérpretes de la Historia e historiadores contemporáneos
que se han ocupado del tema. Raphael Girard, en su obra titulada Origen y
Desarrollo de las Civilizacio11es Antiguas de América, presenta a la alta cultura maya como la gran realización cultural precolombina, cuyos logros extra•
ordinarios contuvieron el gennen de todas las instituciones de los diversos
pueblos de América Precolombina; si siguiéramos la tesis del profesor Girard
todas las altas culturas precolombinas de América, o serían la maya difundida
con alguna variante o serían filiales de la misma, aún las más alejadas de
la región meridional de Sudamérica. Laurette Séjourné, en su ensayo "Antiguas
Culturas Precolombinas", que es la primera del Volumen 21 "América La·
tina" de la Historia Univ~rsal Siglo XXI, sostiene una tesis muy interesante;
presenta al conjunto cultural de Mesoarnérica y al de la Región Andina. romo
las dos caras de una misma moneda, ron numerosos puntos de contacto, que
suponen un intercambio cultural mayor del que se cree y con grandes diferencias que delatan evoluciones históricas separadas. Finalmente, Walter
Krickeberg, en su libro Las Antiguas Culturas Mexicanos parece abonar parcialmente la tesis de la unidad; como su trabajo está limitado al área me.xi·
cana, no se refiere a las demás altas culturas; pero señala a cada paso las
influencias mutuas de las culturas que describe, por lo que sin haber afirmado
xprcsamente la unidad cultural · de Mesoamérica, viene a abonarla, pues

714

la!i influencias ·m u t uas que desta
una tesis unitaria, si b.
,
ca nos conducen a facilitar la d

efensa de
cemos estas posturas
.
o, veamos los elementos d
.
.
bma. Tal como lo dice La
,.e una poSJble unidad cultural
1
ambos h . .
urette SéJourné en
.
preco
om1
~JSfenos, hay puntos comunes ~
tre ~ con1untos culturales de
el ~ e n t o filos6ficorrcligioso
as1 como d1SCrepantes. Son cornun~
los ?1ouvos artísticos fuertemente' :~ c:anto a u orientaci6n fundamental.
serpiente emplumada; y los estilos
ráui ~s por el mito, como el uso d l,
de las pir'.unides tru nea d as que sey p• , cticas arquitectónicas, como el empleo
e a
y de fortificaci
de
:
rnran a la vez de base
mesoameri
ones
ferwvas. Son -::liscrepantes I
para los templos
en rela . cana y la lúerátira y simbolista andi . a escultura. antropomorfa
ción con la actitud ant I
na, y la valorac16n deJ ti
todo transcurre dentro del ti. e a _muerte; mientras en el hemisf . emS po
g
h
empo hutórico
eno ur
ru~s umanos, en el hemisferio Norte ' que se adhiere aJ destino de
rníticosJ que llamaban Soles para l
, el hombre crea sus propios ciclos
Los punt
• un dre bl
atar su
· cosmogónico e hist, .
. os comunes tuvieron
. devenir
poblac16n fueron las
.
o e ongen: 1) Las cuatro
• onco.
cubrió Í.nt
. Jll1SinaS para todo el Contin
.
comentes de
egro es lógico q
I
I
ente, y su exp "6 1
sido tambºé 1
.
ue os e ementos cultural
,
anst n o
i n os uusmos 2) I d
es tra1dos de fue
h
nún cuan&lt;l ,
.
n udablemente hubo .
.
ra, aran
o estos no hayan sid
mtercamb1os cultural
culturales esporádicos no pod o ~rmanentes y aunque tales intercamb·es,
son el resultado de
amos situarlos históricamente Las d"
ios
a su desarrollo fun~::s evolutivos históricos indepe~dientes1::r::~:

ien mas moderada Anali

Ante tod

·

10:

i:~~,

·adAcordes
. eón lo que acabamos de · d"
as o implícitas en las obras de los
en_ relación con las tesis expre1) Sin d
res citados, diremos:
.
esconocer la meritoria labo d .
. .
&lt;.reemos que su afirmación en
r e mvesttgaCión del profesor Girard
cxagerad a. La alta cultura' maya
'
ruanto
no fu se
I re fiere a todo el Continente es'
precolombinas• n~ pod.
e
madre de tod11s las alt
1'
d
.
'
emos consid
as cu turas
su americanas. i limitár
erar como filiales suyas a I
uJ
admisible
amos la afirmación a M
, .
as c turas
qu h
, aunque aún en esta zona, co
I
esoamenca, ésta sería más
. e acer salvedad de 'la cultura lm
mo o veremos más adelante hab,
c1a resp t d
o eca, aparte de 0 tro
'
na
d
ec o e los cuales t~ndr'
s puntos de import~e este trabaJ·o·
tamos reservas, que indicarem os en el curso

ª

II) La tesis de Laurettc S, .

,

a~ptable, con las .si .
CJ~u~e ~ sumamente sugestiva. la
.
punto
gwentes ltm1taciones· 1) L
. .'
conS1deramos
s comunes y de las dº
·
a exphcac16n lógica d 1
anteriormente. 2) Las que e~rciJ:~as~;:asc:ti:ida_ po~ las indi;ad::
em1s.fer10 Norte y del

715

�Hemisferio Sur, son en realidad, cada una de ellas, conjuntos culturales
integrados por culturas afines, contemporáneas o sucesivas.

III) En cuanto a la obra del autor Krickebcrg, tal como lo indicamos ya,
ella resalta las influencias mutuas entre las altas culturas contemporáneas
de Mesoamérica. Esto, dicho sea de paso, nos proporciona el material necesario para formar las culturas de amplitud mayor o grupo
vamos a señalar en el curso del presente trabajo.

culturales que

Pasemos ya a nuestro propio enfoque, limitado desde luego a Mesoamérica,
que e el objeto de este artículo; la Regi6n Andina la estudiaremos en el
próximo. Las altas culturas de Mesoamérica podemos agruparlas en dos series
sucesivas; la primera constituida por varias culturas tan íntimamente ligadas
entre sí, que en algunos casos podríamos dudar si estamos frente a simples
variedades culturales o a culturas plenamente independientes; por ello lo
presentamos como un grupo único, pero haciendo dentro del mismo las debidas distinciones; siendo la alta cultura maya la más importante del grupo
cultural, lo llamaremos Grupo Mayoide. La segunda serie está constituida
por las filiales de las anteriores, es decir por culturas de un grado ulterior.
La unidad del conjunto cultural histórico mesoamericano, nosotros la hacemos consi tir en la íntima relación que e."'0Sti6 siempre entre todas sus altas
culturas que fueron contemporáneas; y en el ininterrumpido proceso de deri,·aci6n de una serie de culturas a otras. La unidad del proceso evolutivo
histórico de Mesoamérica Precolombina es innegable; a nuestro juicio, fue
esa unidad del proceso la que precisamente ha fascinado a los autores que
han escrito sobre el tema hasta el grado de conducirlos a afirmar una unidad
o uniformidad cultural.
Sefialado lo anterior, ubiquemos las series dentro de los periodos menores
propios del proceso. Como lo explicamos en nuestro artículo anterior llamado
"Introducción al Panorama de las altas culturas de América Precolombina",
publicado en el número inmediato anterior de Humánitas, el proceso de evolución histórica americano precolombino se realizó en un único periodo mayor
o ciclo histórico, el cual solamente tuvo periodos de intcgraci6n y periodo
de plenitud, pues el de disolución fue sustituido por un ultrarrápido periodo
crítico, rtpresentado por el descubrimiento y la conquista. El periodo de
integración está fonnado par el desarrollo de aquellas altas cultura.~ que,
además de ser las primeras creaciones de su especie surgidas en América, son
las que sentaron las bases o lineamientos fundamentales que caracterizan el
desarrollo cultural de cada zona; tales altas culturas surgieron dentro de un
plazo relativamente breve después que la inmigración polinesia trajo los elementos de alta culLUra que aceleraron el proceso de m nacimiento¡ para

716

r~: :s:::}

Mesoamérica, este periodo está re
d
riodo de plenitud, Jo constituyen
f~-~po dMai:ide. E~ pe11 ~ e
las cuales, si tomamos en cuenta ue el
antenores,
las origina es una cuhninació
q
proceso de patenudad-y-filiación que
n respecto de las culturas p te
•
una cumbre del proceso evolutivo histórico de Mesoamé:ca~as, vienen a ser
D) El Grupo Mayoid,.

Llamamos con este nombre
al grupo d e ª1tas culturas que florecieron pri.
meramente en Mesoamérica, desde las ,
ás
.
conocidas hasta la .
.6 d las .
cpocas m annguas históricamente
mvasi n e
s1ete familias nahuatl
d
Norte, las cuales pusieron fin a e te ru
~ • proce entes del
de l flial
g po cultural y prop1c1aron la formaci6n
es as 11 es cuyo desarrollo constituye el periodo siguiente. La primera de
tas ~ turas, la alta cultura olmeca, es una auténtica cultura .
es decir qu
·,
sm parentesco,
1
b'
~ ~ rgto como e primer ejemplar de su especie dentro del
am tente pnm1tivo antecedente, el cual estaba ya maduro despu~ d mil .
de lenta evolución. Fueron filiales suyas las culturas hermanas I e I en1~
tura maya y la alta cultura teotihuacana. el panorama
' 1a a ta cu!
que pod
'
se comp eta con las
11
.
emos ~ culturas intermedias, o tal vez variedades cultural
sunplemente! d_eb1do a su ubicación geográfica, en la zona intermedia ent:
las zonas pnnopales, es decir entre la Meseta del Anáhuac
. .
tantí.sim d l d
, escenano unporo e esarrollo cultural mesoamericano
1
.
en que
d
11' la
' y a zona ccntroamencana
se esarro o
primera cultura maya, o al margen de cual uiera de
am~ zonas; fueron estas culturas las siguientes: la zapot""'"" la qt to
la nuxteca y J tar
ell
---,
o naca,
dad de Ja a :::;~a as habría que agregar la buastcca, siemple varíemaya
tas culturas de este grupo fueron las iniciadoras de
muchos de los logros culturales mesoamericanos que los filial'
• •
desp • h d
.
•
es que vlllleron
. ues ere aron, siendo meras continuadoras o en algun
..r
c1onadoras • po ·
1
.
'
os caJOS, penecl
. ,
~ ~Jemp o, 1os estilos arquitect6nicos, como Jas pirámides
motJ;os a.rostu:os, en escultura, alfarería y demás, tienen su origen •
d
;u turas; el famoso calendario, verdadero logro de gran mérito fue
escu terto por una de ellas; por ello afinnamos sin temor a
.
'
que s t
•
equivocarnos
I b
~eª;°º as ases de todo el desarrollo cultural posterior en Ja zon~
ncana.

e!

~

J. Las _altas culturas que componen el Grupo M ayoi'de, analizadas en sus
mearruentos fundamentales, son las siguientes:

h ~~ ANTECEDENTES: Walter Krickeberg, en su obra arriba citada nos
e; /allde duna •:c~ltura arcaica"; nos dice que fue la primera en aparec:r en
e

e Mexico, que no podemos identificar a sus portadores y que ya

717

�no podemos considerar esta cúltura como primitiva, porque llevaba los gérmenes que, en los siguientes 1500 años, iban a producir las grandes altas
culturas del Anáhuac. A nuestro juicio, no se trata de una alta cultura, sino
de una cultura primitiva que avanzó lo suficiente para estar ya madura para
que de su seno, como ambiente adecuado antecedente, surgieran las primeras
altas culturas sin parentesco; efectivamente en una zona aledaña, junto al
Golfo de México, debia surgir en breve, la alta cultura olmeca. En cuanto
a sus portadores, que históricamente no podemos conocerlos, creemos que
lógicamente podemos identificarlos con los primeros pobladores del Anáhuac,
es decir con los otomíes. En esta población otomí, con una cultura primitiva
pero ya madura, las inmigraciones de nuevos pueblos, que al conquistarlos
sirvieron de fermento renovador, causaron las más antiguas altas culturas
mesoamericanas.
II) CULTURA OLMECA O ULMECA: Fue la primera alta cultura
de Mesoamérica; en realidad la única que podemos considerar como "sin
parentesco" ya que las demás fueron sus filiales o surgieron por la difusión de
otras culturas. Sus portadores fueron los olmecas o ulmecas, cuyo nombre
significa habitante del país del hule (hulli) , por la zona donde se asentaron;
eran un grupo humano procedente del Sur, que acupó una zona que hoy
ocupan los estados mexicanos de Vera-Cruz y Tabasco. Solamente podemos
señalar como caracteristicas de esta alta cultura, su arte naturalista y sus
esculturas megalíticas, a las que ya hemos hecho referencia. No podemos
describir su evolución, por carecer de los datos históricos necesarios.
III) LAS DOS FILIALES INDUDABLES: Es posible que la alta cultura ohneca haya tenido más de dos filiales; entre las altas culturas de la
zona intermeclia ( así las hemos llamado), pueden haber algunas; pero también es posible que estas altas culturas de la zona intermedia, algunas de ellas
por lo menos sean simples variantes de las que vamos a señalar en este párrafo,
resultado de la aculturación de sus respectivos portadores; por ello solamente
estas dos altas culturas son las que, sin lugar a dudas, podemos señalar como
las derivadas de la ohneca, a través de un proceso de paternidad-y-filiación.
Estas dos altas culturas en referencia son Ja maya y la teotihuacana; su filiación común se pone de manifiesto a través de gran número de puntos de
contacto existentes al compararlas a ambas. Analicémoslas una por una, asi:
a) ALTA CULTURA MAYA: Fue sin duda alguna, una alta cultura
sumam.ente avanzada, cuyos logros realmente extraordinarios, además de haberse difundido por muchas culturas contemporáneas suyas, vinieron a formar
el gran bagaje cultural que constituyó la herencia de las filiales; entre estos
logros podemos señalar los siguientes: su arquitectura y sus beJlas artes; sus

718

co~&lt;&gt;&lt;:imientos astroló~cos y su cronología, de lo que forman parte muy
pnnc1pal el calendano y la llamada "cuenta larga"; sus conocimientos del
cuerpo humano y de la naturaleza en general; y su filosofía. Los historiadores han dividido la historia de los mayas en el primer Imperio Maya y el
~gundo. Imperio Maya; la verdad es que esta nomenclatura, adoptada por
mfluencia de la que corresponde a la historia del Cercano Oriente, especialmente al antiguo Egipto, no es real; los mayas nunca crearon un Imperio
único; el llamado primer Imperio maya fue en realidad, un territorio en el
cual coexistieron infinidad de tribus independientes, gobernadas teocráticamente, algunas de las cuales construyeron grandes ciudades, como Copán,
en Honduras, y Tikal, en Guatemala, pero que nunca llegaron a constituir
un Estado único; es más, su forma de gobierno teocrático no se prestaba para
la formación de un Imperio, por ello, la unificaci6n de todos los grupos portadores de esta alta cultura, parece que nunca llegó a realizarse. En el 11amado segundo Imperio maya, el gobierno comenzó siendo teocrático, pero
pasó después a los guerreros; entonces hubo algunas conquistas y la formación
de algunos señoríos poderosos, pero aún en esta época no hubo unificación
total; este "segundo Imperio maya" pertenece realmente a una época posterior, dentro de la cual nos referimos al mismo, con mayor detalle. Durante el primer Imperio maya, que es que corresponde al desarrollo de la
alta cultura original, la vida intertribal se caracterizó por la preponderancia sucesiva de uno o más centros religiosos de culto, los cuales a la vez
fueron centros culturales de importancia; era la consecuencia lógica del gobierno teocrático adoptado por las diferentes tribus; que en más de una
ocasión, hubo un centro religioso preponderante, lo cual pareciera ser un
antecedente o anticipo de lo que podría llegar a ser un Imperio, es lo más
probable; en este momento, pareciera ser la transición entre las organizaciones
tribales aisladas y el Estado único; pero con toda verdad, todo esto se reduce
a comparaciones e interpretaciones de los hechos reales.
Para Toynbee, la alta cultura maya es una alta cultura "sin parentesco",
es decir que la considera como surgida sin antecedente de la misma especie;
ello se debe a falta de información suficiente, pues no nos habla ni de la
cultura olmeca ni de la teotihucana. Para Girard, también es una alta cultura, la gran cultura madre de todas las de América Precolombina; para él,
las culturas olmeca y teotihuacana fueron simples variantes de la maya y,
desde luego, más bien derivadas del núcleo principal de alta cultura. Ya
hemos expresado nuestra opinión respecto de las ideas del profesor Girard,
solamente quisiéramos agregar que, no obstante que no creemos que todas
las culturas precolombinas de América tengan origen maya, estamos de acuerdo con el profesor Girard en la importancia de los logros alcanzados por los

719

�mayas; ya lo dijimos más arriba, el legado maya a las culturas posteriores
de Mesoamérica fue extraordinario; basta solamente pensar en el famoso
calendario, superior al europeo contemporáneo, y en los demás logros que
ya hemos señalado, así como en el desarrollo que de los mismos hicieron las
culturas filiales, para comprender la excelencia del legado maya.

El primer Imperio maya terminó por la emigración de los grandes núcleos
de población que lo ocupaban; su ámbito geográfico era la zona selvática
de Honduras, el Petén guatemalteco y el actual territorio de Belice, es decir
la parte septentrional de Centroamérica, aledaña al Atlántico. Los autores
discuten sobre la causa de tales migraciones. Unos buscan una causa climática; suponen que un cambio brusco en el clima, volvió inhabitable el ámbito
geográfico ocupado por los mayas de la primera época; suponen que este
, cambio climático fue la causa de que la zona selvática, que inicialmente
suponen ubicada en la parte meridional centroamericana, aledaña al Pacllico, haya pasado al lugar que antiguamente habitaron los mayas; Toynbee
lo señala entre las posibles causas de la emigración. Otros suponen que el
despotismo de los grupos dominantes, los sacerdotes, provocó la rebelión del
pueblo, seguida de la emigración. Finalmente, algunos otros entre los que
contamos al profesor Girard, nos hablan de una invasión extranjera procedente de México; Girard cree que fueron los pi piles, es decir el rebalse de
la invasi6n al Valle de México de los nahuatlaca; también pudieron ser los
tolteca, expulsados del Anáhuac por la misma invasión. Creemos que la
última de las causas mencionadas fue la causa principal; pero que no debemos
descartar a las otras, como causas coadyuvantes; en historia la regla es la
complejidad de los acontecimientos, por lo que, por lo general, la verdad
está en lo complejo.
b) ALTA CULTURA TEOTIHUACANA: La ciudad de los dioses fue
el escenario en que se desenvolvió la otra filial de la cultura olmeca; Teotihuacán que dio su nombre a esta alta cultura, significa precisamente ciudad
de los dioses. La similitud entre esta cultura y su hermana, la maya, es un
hecho que salta a la vista. Podemos citar infinidad de puntos de contacto:
la enonne afinidad religiosa, donde únicamente cambian los nombres de las
deidades y los detalles secundarios de los mitos¡ los estilos arquitectónicos,
especialmente las pirámides; los motivos artísticos y de culto, como la serpiente emplumada, el más característico de ambas civilizaciones; y la forma
teocrática de gobierno. En opinión de Krickeberg, "el ne.'Co entre Teotihuacán y la cultura maya clásica es más estrecho que cualquier otro" y agrega
que los "paralelos entre ambas culturas son tan obvios y tan numerosos"
(pág. 294 de la obra citada en la bibliografía) ; Krickeberg explica esto

720

suponiendo el asentamiento de una colonia teotihuacana en territorio maya;
nosotros creemos que no es necesario acudir a esa hipótesis, pues el simple
hecho de tratar.;e de dos culturas filiales de una misma cultura paterna, es
suficiente para dar la explicación requerida. Esta alta cultura se extendió
a otras ciudades, como Cholula y Azcapotzalco; sus portadores fueron los
Chocho-popolacas; cuando Teotihuacán fue arruinada por los tolteca, esta
alta cultura sobrevivió aún por algún tiempo en Azcapotzalco.
c) IMPERIO TOLTECATI..: La primera rama de los nahoa o nahua,
procedentes del Norte, hizo su apanción y conquistó el Valle de México;
la conquista fue seguida de la aculturaci6n de los conquistadores, a la civilización de los conquistados; la nueva cultura fue, en Jo fundamental, una
continuación de la anterior, con algunos caracteres nuevos introducidos por
los recién llegados, más bien que una filial Los tolteca fueron los primeros
nahua que llegaron al Valle de México y que sorbieron la cultura teotihuacana que allí florecía; como diría Toynbee, privaron a los teotihuacanos de
su independencia, proporcionándoles en cambio, el estado universal que requería su cultura en desintegración. El Imperio Toltecatl fue un Estado
único, bajo un solo señorío; su capital fue una nueva ciudad fundada por
los invasores, Tollán o Tula; pero también volvieron a florecer en breve,
bajo el nuevo señorio, las antiguas ciudades de Cholula y Teotihuacán. La
aculturación de los tolteca fue completa, aún más, floreciente; tanto fue
así que, en los siglos &amp;iguientes hasta la conquista europea, su nombre fue
utilizado como sin6nimo de hombre culto y de artista.
Todos los autores están de acuerdo con el carácter de invasores que tuvieron inicialmente los tolteca, así como con su completa aculturación a la
civilización de los conquistados; la inmensa mayoría también lo están en su
pertenencia al grupo náhuatl, criterio que compartimos también nosotros;
pero el profesor Girard tiene otras ideas al respecto, que vamos a indicar.
Giraro cree a los tolteca de origen maya, es decir sureño; los confunde con
los quichés; basado en la interpretación de ciertos parajes del Popol-Vuh,
supone una invasión de Sur a Norte, llegada al Valle de México desde
Centroamérica; los descendientes de los invasores habrían vuelto a Centroamérica al ser arrojados del Anáhuac, por las diversas olas de invasión de
los nahuatleca. No compartimos en este punto la opinión del profesor Girard,
salvo en algunas migraciones de menor importancia, como la que originó a
los grupos Huastecas, en las inmediaciones del Golfo de México.

IV) LAS VAR1ANTES CULTURALES DE LA ZONA INTERMEDIA:
Con estos nombres designamos una serie de manifestaciones culturales, ubicadas en la periferia del Anáhuac y en la zona comprendida entre ésta y

721
humanitas-46

�.
n el resultado de la aculturación de sus. portaCcntroamfoca; todas ellas so
.
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1) ALTA CULTURA Z
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en lo fundamcntal.
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3) ALTA CULTURA TOTO ACA: Es una cultura que recibió la
influencia mb-teca,
..
así como la huasteca; y, a trav de esas influencias cuJ.
turales, las de las otras altas culturas del grupo mayoide. Sus porta.dore
fueron los totonacas y los tepehuas; algunos autores, inclusive nosotros,
consideran a estos pueblos, como descendientes de antiguos pobladores de
Teotihuacán, ~pulsados de su patria originaria por los tolteca. Es probable
que sea una filial de la teotihuacana.
4) VARIANTE CULTURAL HUASTECA: Lo huastecas fueron tribus
mayas que procedentes del Sur, llegaron a establecerse en las cercanías del Golfo
de México. Cuando llegaron, llevaban consigo su propia cultura maya la
cual naturalmente hubo de ufrir modificaciones como resultado de la migración. La cultura huasteca fue, pues, una variante de la maya.

5) CULTURA TARASCA Y MICHIHUACANA: Es en realidad una cultura de transición entre los típicos elementos que integran las culturas d
los pueblos sorianos y los no menos caracterí ticos que componen las culturas
de los pueblos norteños· como tal cultura de transición, es la más alejada
de este grupo de culturas de la zona intermedia; si la hemos incluido acá,
se debe a su ubicación geográfica y a la circunstancia de que igualmente
forzada sería su inclusión en cualquier otro grupo. Es indudable, dado que
encontramos en esta cultura con elementos de procedencia dispar, que los
tarascos o michihuacanos ( nombre este último que significa pescadores) recibieron abundantes influencias culturales tanto de los portadores de las de.más
culturas que hemos incluido dentro del grupo mayoide, como de pueblos
nahua, que fueron los portadores de culturas de tipo norteño. Podemos considerar esta cultura, con la mayor probabilidad, como originada por la
influencia cruzada náhuatl y mayoide; algunos autores llegan hasta considerarla como una supervivencia algo más evolucionada de la cultura formativa
antecedente, lo cual equivaldría, dentro de nuestro criterio interpretativo, a
negarle su carácter de alta cultura; no estarnos de acuerdo con este último
punto de \'Ísta; creemos que la cultura tarasca es una alta cultura, i bien
menos avanzada que las grandes culturas mesoan1ericana., tan conocidas en
la historia.
E) Lu suie cu[t¡¿ral e histórica teo!ihuacana.

En relación con la cultura teotihuaca.na y con us portadores. apa.rC&lt;'en en

los distintos autores, las afirmaciones más dispares, qu resultan aparentemente
rontradictorias. En efecto, pasémosles revista. En nuestro trabajo titulado,
"Las Culturas Históricas en el Proceso Evolutivo Humano", publicado en el
723

722

�•

número 17 de Humánitas, correspondiente al año de 1976, hablamos de una
cultura formativa teotihuacana, que obviamente no puede ser la alta cultura
que hemos colocado dentro del grupo mayoide. El profesor Girar~ nos habla
de la alta cultura teotihuacana, como realizada por los tolteca; igualmente,
el profesor Chavero, en México a través de los Siglos, coloca la descripci6n
de las ruinas de Tcotihuacán, dentro de los capítulos que destina a los tolteca. Canals Frau cita al P. Torquemada y a Jiroénez Moreno, para decir que
los totonacas fueron los constructores de los monumentos correspondientes
a la etapa de apogeo de ]a cultura teotihuacana, es decir lo que conocemos
como Teotihuacán (II y 111); y que los chocho-popolacas fu_eron 1~ epígones de Teotihuacán (IV), los que la continuaron en los barnos occ1dcntales
de Azcap0tzalco. Krickeberg nos habla también de los chochos. Y ~os popolacas y los relaciona con los mixtecas y con los totonacas, pero indicando que
nuestros conocimientos son algo confusos. En vista de todo lo anterior, nos
atrevemos a plantear, como hip6tesis de trabajo, la siguiente serie:

1) Es indudable que en la época más antigua, existió en el área teotihuacana una cultura formativa o preclásica; ésta no fue la alta cultura ~ue
floreció después; a ésta nos referíamos en nuestro trabajo citado más ª:1'1.ba,
aunque es forzoso reconocer que, en ESa ocasión, pecamos de poco explícitos
y si se quiere, de exageradamente esquemáticos.

2) La alta cultura, en su época de up0geo, es decir Teotihuacán (II Y III),
fue obra conjunta de varias tribus, siendo probablemente la totonaca la
dominante• pudieron haber participado algunas tribus mixtecas; es indudable que ;articiparon los chocho-popolacas, pues no sería explicable que
vinieran a ser los epígonos de una cultura, en la cual no hubieran participado
anteriormente• el epíaono es alguien que conoce íntimamente la cultura,
'
~
d
·
te
conocimiento que solamente puede tenerse si se ha participa o antenormen
en ella.
3) La invasión de los tolteca destruyó la unidad de esta alta cultur~,
aunque los invasores la hayan absorbido y hayan realizado de ella_ su p~pia
versión. Los diversos grupos humanos participantes tomaron su propio camino;
los totonacas, y tal vez los mixtecas, fueron a establecem:. a los lugares donde
los hemos encontrado históricamente, realizando su propia alta cultura. Los
chocho-p0polacas se establecieron en Azcapot:zalco, donde fueron los prota•

Antes de despedirnos de la serie cultural teotihuacana, dejemos consignada
nuestra admiración por la obra magnífica que fue Teotihuacán, en los días
de su apogeo; como dice Krickeberg, es difícil no recurrir a los superlativos
cuando se habla de Teotihuacán.

F) La alta cultura nahuatleca.

El Valle de México fue el escenario del encuentro entre los pueblos cultos
procedentes del Sur, y los bárbaros, con el alma virgen plenamente abierta
a las influencias culturales, procedentes del Norte. Los primeros fueron los
que llegaron antes y crearon todas las altas culturas que hemos incluido en
el grupo mayoide; los segundos, pertenecientes a las diversas ramas del grupo
náhuatl, llegaron después, absorbieron las culturas que encontraron y crearon
su propia versión, en una palabra, fueron un fermento renovador. Las altas
culturas del grupo mayoide fueron teocráticas; corno resultado de las invasiones de los nahua, el poder pasó a los guerreros y se organizó monárquicamente, pero los sacerdotes encontraron siempre 1a manera de conservar su
influencia.
Los primeros en llegar, procedentes del Norte, fueron los tolteca· fueron
'
tambtén los que tuvieron la aculturación más completa; por ello, no crearon
una cultura filial, distinta de la preexistente, sino s6lo su propia versión de
ella; esta versión, que era la antigua cultura modificada al ser aceptada por
los recién llegados, fue el punto de partida para la fonnaci6n de las filiales.

.

EJ proceso de formación de la alta cultura nahuatleca, filial de la teotihuacana, fue un auténtico proceso de paternidad-y-filiación; los tolteca proporcionaron el estado universal de la alta cultura teotihuacana en desintegración;
este estado fue el Imperio Toltecatl, con su capital en Tollan. Al igual que
el Imperio Romano destruido por los bárbaros germanos, proporcionó los
elementos culturales para que naciera la alta cultura occidental, así el Imperio
Toltecatl, destruido por los bárbaros nahuatleca, proporcion6 los elementos
culturales necesarios para que, a través de un proceso de siglos, se formara
la alta cultura nahuatleca; los bárbaros nahuatleca jugaron en este proceso
el mismo papel de los germanos; la época que precedi6 a Ja¡ formación del
Imperio aztecatl, fue un tiempo equivalente a la Edad Media occidental.

gonistas de Teotihuacán (IV).

Las etapas del proceso de evolución de esta alta cultura, comprende las
etapas siguientes:

4) Los tolteca ocuparon las ciudades conquistadas y realizaron en ellas
su propia versi6n de la alta cultura recientemente adquirida. Naturalmente,

1) PERIODO CHICHIMECA: Comprende desde Xolotl, que destruxó
el Imperio toltecatl, hasta la caída de Ixtlix6chitl, frente a ]a ofensiva de

Teotihuacán fue una de estas ciudades.

725
724

�los tecpaneca de Tezozómoc. Es un periodo inestable y bárbaro, que podríamos considerar equivalentes a la Europa bárbara, es decir al lapso comprendjdo entre la caída del Imperio Romano y el principio del llamado "renacimiento carolingio'' bajo Carlomagno. Es el periodo hueco entre la extinción
de la cultura paterna, en este caso la versión tolteca de la teotihuacana, y el
nacimiento de la cultura filial, en este caso la nahuatleca; este nacimiento
se produjo al final del periodo; no cabe duda que la rulta corte de Ixtlixóchitl
ya pertenecía a ella. Durante este periodo se asientan en el Valle de México,
las diversas tribus invasoras; los aztecas hacen su aparición y fundan a
Tenochtitlan.

Los intérpretes de la Historia creen que las altas culturas que los europeos
encontraron en América, estaban en desintegración; esta opinión se fundamenta en el hecho de que la conquista europea pudo borrarlas totalmente,
cosa que no sucede a culturas en crecimiento; nosotros compartimos es.ta
opinión; creemos que si la conquista europea no se hubiera producido, el
proceso normal de evolución, habría originado en pocos siglos nuevas filiales.
Naturalmente, esta afirmación se refiere a todas las altas culturas precolombinas de América, pero en el caso de la cultura nahuatleca, es uno de los
pocos en que, por disponer de datos históricos más detallados, podemos
analizar el fenómeno del colapso y la desintegración.

2) IMPERIO TECPANECA: Con la caída de Ixtlixóchitl, los tecpaneca
conquistan el Valle de México. El régimen fue una monarquía absoluta al
estilo de los más antiguos imperios orientales; los déspotas fueron sucesivamente Tezozómoc y Maxtla. A pesar de esta tiranía, se consolidó la cultura;
los pueblos recién asentados se arraigaron en sus respectivas tierras y prosperaron; al grado que, al final del periodo, los aztecas fueron Jo suficienten1ente
fuertes para derrotar a Ma.xtla y arrebatar a los tecpaneca la supremacía en
el Valle de México.

El colapso se presentó, probablemente, poco después de la muerte de
Moctecuzoma Ilhuicarnina; el motivo del colapso, a nuestro juicio, fue el
exceso de militarismo; los azteca siempre fueron un pueblo de guerreros,
pero su imperio en el Anábuac los llevó al extremo de mantenerse constantemente sobre las armas; ello, creemos precipitó el proceso de desintegración,
el cual. por haber empezado recientemente a la llegada de los invasores
europeos, no tuvo tiempo de hacerse claramente visible; el aumento en grado
sumo de los sacrificios humanos, como los ocurridos en tiempo de Ahuizotl,
y la institución de la "guerra sagrada" con Tlaxcalla y Huexotzingo, que
proporcionaba una ocasión continua de guerra y una fuente inagotable de
prisioneros de guerra para los sacrificios humanos, fueron indudablemente
síntomas inequívocos del colapso. Quizás convendría una aclaración; estos
pueblos siempre practicaron los sacrificios humanos, por lo que parecerá una
apreciación equivocada considerar tal práctica como síntoma del colapso
sufrido por su alta cultura; pero indicamos que el síntoma que bemo señalado,
no consiste en la simple práctica de acto tan repugnante, sino en el aumento
exagerado de tal práctica, hasta convertirlo en un hecho constante y cotidiano.

3) SINARQU1A DE LO AZTECAS: A la caída de los tecpaneca, los
vencedores implantaron una triple monarquía, o sinarquía para emplear el
término técnico de Ciencia Política; los soberanos del Anáhuac, teóricamente
igu~les en jararquía y poder, fueron: el emperador de Tenochtitlan, monarca
de lps a7teca, en la práctica el más poderoso; el rey de Texcoco, restablecido
en el viejo trono de lxtlixóchitl, CU}'O hijo fue el primero de la serie; y el
príncipe de Tlacopan (hoy Tacuba), en la práctica el menos importante.
Esta fom1a de gobierno nos ofrece dos aspectos que no queremos pasar desapercibidos; son ellos: a) Es una figura que se ha presentado muy pocas veces
en la historia; y, si tomamos en cuenta que cada sinarca pertenecía a un
pueblo distinto, podemos afirmar que es una figura única en la historia.
b) Esta última circunstancia es extraordinaria; implica un compromiso de
rooperación entre los tres pueblos, mantenido hasta el final, con una lealtad
y comprensión mutuas muy poco comunes, sobre todo si nos hacemos la
reflexión de que trascendió muchas generaciones y convirtió las virtudes que
presupone, las que suelen ser individuales, en virtudes colectivas.
La primera etapa del establecimiento de esta sinarquía en el Anáhuac,
podemos considerarla como la de apogeo de esta cultura; por lo meno·,
durante los reinados de Itzcoatl y Moctecuzoma IIbuicamina; fue la épodl
de Netzahuacóyotl, el hijo de Ixtlixóchitl, en Texcoco, con su briUante
florecimiento cultural. Después empie~ la decadencia.

726

4) AMPLIACIÓN A CENTROAMtRICA: Las invasiones de los nahuatiaca al Valle de México, provocaron a su vez invasiones a la región centroamericana que. tal como lo hemos indicado más arriba, jugaron un papel de
gran importancia en la desaparición del primer Imperio maya. Estas migraciones de pueblos hacia Centroamérica, podemos clasificarlas así: 1) Los tolteca
r·:pulsados de su antiguo territorio inlperial, emigraron en dos direcciones;
algunas tribus fueron al Yucatán, donde conquistaron ciertos territorios, como
el de los itzaes, constituyendo en ellos el grupo dominante. Otras marcharon
a Centroamérica, donde originaron la población de la zona que hoy son los
Altos de Guatemala: y las tribus lencas de Honduras, El Salvador ultralempino
) gran parte de icaragua. 2) El rebalse de la invasión de los nahuatleca,
constituido principalmente por tribus azteca, que crearon el señorío de Cus-

727

�r.atlán en El Salvador citralempino y, además, se establecieron en parte de
Nicaragua; son los llamados pi piles.
Toynbee llama a esta alta cultura, mexicana; la considera filial de la maya.
Nosotros preferimos llamarla nahuatleca, porque es un nombre más genérico
que comprende a todas las ramas de los nahua, que formaron parte de la
última invasión y no solamente a los mexica o azteca; y la consideramos como
filial de la teotihuacana, como realmente es.

G) Las filiales de la Cultura Maya.
A la desaparición del primer Imperio maya, parte de su población emigró
hacia Yucatán; y la otra parte hacia la zona guatemalteca que llega hasta el
Océano Pacífico. Los que emigraron a Yucatán, continuaron allí su alta
cultura original, naturalmente con las modificaciones ocasionadas por el
cambio de lugar que, tal como lo dice Toynbee, siempre ocasiona cambios en
el estilo de toda cultura. Los que se asentaron en Guatemala, a través del
proceso correspondiente, produjeron una filial, la maya-quiché. Analicémoslas
sucesivamente, así:

1) SEGUNDO IMPERIO MAYA: Fue la realización maya en el Yucatán; ya hemos dicho que no se trató de un Estado único, sino de un territorio
con diversos centros de población y cultura; los principales fueron Mayapán,
Chichén-Itzá y Uxmall. A nuestro juicio, no se trata de una filial, sino de
una continuación, siempre can sujeción a un proceso evolutivo, de la cultura
que floreció en el llamado primer Imperio maya. Toynbee la Jlama Yucateca
y la considera filial de la maya; dado lo que acabamos de indicar, no nos
parece admisible la tesis de Toynbee. Dentro de esta etapa de desarrollo de
la alta cultura maya, podemos distinguir dos periodos, separados por la llegada
de los tolteca, expulsados del Anáhuac. Durante el primer periodo, los mayas
repitieron con algunas modificaciones resultantes del cambio de ámbito geográfico, la cultura llevada por ellos, es decir la del primer Imperio. Durante
el segundo, la cultura original sufrió la influencia de la versión toltccatl de
la misma; por ejemplo, el régimen teocrático fue sustituido por el gobie?1.º
de los guerreros, y los conquistadores tolteca constituyeron una clase pnv1legiada dominante; además, cuando la sinarquía de los mexica y aliados
dominó el Anáhuac, la influencia de ellos fue muy fuerte.
2) ALTA CULTURA MAYA-QUICH:P.: Se originó como filial de la
alta cultura maya del primer Imperio, como resultados de las invasiones de
los tolteca y de los pipiles, que sirvieron de fermento renovador; el estable-

728

rimiento de una colonia tolteca en los Altos de Guatemala, que dejó sus
huellas en nombres de claro origen náhuatl, como Quezaltenango y Huehuetenango, convirtió su influjo en permanente. Sus portadores fueron los pueblos
de indiscutible ascendencia maya, de los cuales, los más importantes son los
quichés. Jos cakchiqueles, los tzutujiles, los mames y los pocomames. Los
señoóos de los quichés y los cakchiqueles, que disputaron entre ellos continuamente la supremacía, fueron sin duda alguna los preponderantes.
Con grandes reminiscencias de carácter teocrático, el gobierno era una monarquía hereditaria, fundamentalmente guerrera. Su forma de sucesión era
especialmente curiosa. Habia cuatro dignidades supremas, las cuales se escogían necesariamente en la familia real; era el rey, el adjunto o virrey, el jefe
del ejército (llamado entre los quichés, Nim-Chocoj-Cagüek) y el sumo sacerdote (llamado entre los quichés, Ajau-Aj-Tojil); los que debían llegar al
trono, empezaban por la cuarta dignidad; a cada fallecimiento todos ascendían en la escala, hasta llegar a la dignidad más alta, la de rey. De esta
manera, aseguraban a la familia real al ejercicio de los poderes guerrero
y sacerdotal; y evitaban las regencias por menor edad del titular, además, de
dar a sus gobernantes una escuela de experiencia por el ejercicio paulatino
y creciente del poder. Ello constituye, sin duda alguna, un raro ejemplo de
~rspicacia política.

H) E1Joluci6n del pensamiento mesoamericano.
Nada puede ser una manifestación más clara y representativa de esa unidad
cultural fundamental de Mesoamérica, que la evolución de su pensamiento;
porque ese pensamiento se originó en las más antiguas altas culturas, las del
grupo mayoide para continuar desenvolviéndose, con una indiscutible unidad
de proceso, en las altas culturas filiales, aquéllas que fueron sus sucesoras; ese
proceso evolutivo del pensamiento mesoamericano cesó cuando la conquista
europea destruy6 el marco cultural que, como medio normal de desarrollo,
le sirvió de fuente de sustentación. Si el descubrimiento y la conquista no
se hubiesen realizado, al desintegrarse las altas culturas que destruyeron los
conquistadores occidentales, ese pensamiento habría sido, una vez más, el
núdeo alrededor del cual habría de formarse las nuevas filiales, que seguramente hubieran aparecido, si la conquista europea no hubiera hecho imposible su nacimiento.
El mito y la concepción filosófica estuvieron íntimamente relacionados en

el pensamiento mesoamericano; el puente de unión de ambos fue el simbolismo. La religi6n primitiva fue la zoolatría, propia de pueblos que vivían de

729

�C'llltivar el campo; luego aparecieron los dioses de ciertas plantas, como el
clcl maíz, con la cual se completó el cuadro de una religión agrícola, típica
de pueblos campesinos. La aparición de las altas culturas, trajo consigo un
nuevo concepto religioso, el de los dioses astrales; el sol, la luna y el lucero
ele la mañana y de la tarde (el planeta Venus) fueron los favoritos; los nuevos
conceptos religiosos implicaron una transformación profunda en el campo
del mito. A la vez que la religión astral, apareció sumamente vinculado a ella,
el simbolismo el cual permitió la formación de la primera concepción filo'
.
sófica, la cual continuó desenvolviéndose a través de las altas culturas sucesivas.
El simbolismo a que nos hemos referido, tuvo como característica inicial
hermanar las figuras subsistentes de la anterior religión zoolátrica, con las
ideas que surgían de la nueva religión astral; su aplicación a cónceptos abstractos facilitó el paso a la especulación filosófica. Pongamos algunos ejemplos
que nos aclaren la cuestión. El pájaro simboliza el sol y, por extensión, el
cielo; el águila es el astro en su orto; en Teotihuacán, lo representa el quet7.al • en Tenochtitlan, el colibrí. La serpiente simboliza la materia, lo rastrero.
La' serpiente emplumada, que también puede interpretarse como el pájaro
ron caracteres de serpiente, como lo es de igual manera, el águila con la
lengua bífida, representa la unión de do~ conceptos irreconciliables, lo rastrem
y lo vol!itil. Cuando todo este simbolismo se refiere a Quetzalcóatl, entra un
nuevo concepto, el del hombre.
Quetzalcóatl es personaje histórico, como rey de Tula, pero al mismo tiempo es un ser mítico, cuyo símbolo es la serpiente emplumada, es decir la
urúón del reptil y del pájaro. Al convertirse en el planeta Venus, el lucero
de la mañana y de la tarde, el mito tiene el contenido del hombre que llega
a ser un dios astral, es el rey histórico que deviene en dios mítico. El hombre
que se convierte en dios astral, es un tema repetido en el pensamiento mesoamericano; el mito del Quinto Sol, entre los pueblos del Aoáhuac, supone la
conversión del hombre en dios solar y la muerte de los dioses anteriores; todo
esto sucedió en Teotihuacán, según el mito; Teotihuacán es el lugar donde
el hombre se convierte en dios y donde los dioses se convierten en mor tales.
El simbolismo que utiliza los elementos de la religión zoolátrica y ele la
religión astral, continúa. El perro representa la materia; también representa
a Xólotl, doble de Quetzalcóatl y su antítesis. En las tiniebbs, el astro solar
se convierte en el sol de tierra; ello está simbolizado por el jaguar, que a la
vez es el principio dinámico, cuya personificación es Tezcatlipoca.
La especulación filosófica la encontramos en la concepción humanista &lt;le
Quetzalcóatl, llamado por los mayas Kukulkán y entre los quichés Gukumatz.

El mito, tal como lo hemos dicho más arriba, es el del hombre que deviene en
dios; pero ello signific6 que el hombre, mediante sus obras, era capaz de liberar el dinamismo inmerso en la materia; pero sus obras no son simplemente
individuales, su mística supone la primacía de Jo social; el pensamiento mesoamericano desemboca finalmente en una concepción humanista. El hombre, con su energía creadora, libera el dinamismo de la naturaleza• la visión
.
'
rntegral del hombre supone su dimensión social; su gran obra es la conquista
del mundo, a la que no solamente contribuye el guerrero que co,nquista materialmente, sino también el campesino que cultiva la tierra y el comerciante
el pochtécatl, que no solamente extiende la influencia económica, sino qu;
también adquiere los conocimientos del lugar necesario para toda conquista.

E$le corto resumen del pensamiento mesoamecicano, inspirado en las ideas
ele Laurette Séjourné, sirve para identificar esa unidad de "ethos" que todas
las altas culturas de la zona llevaron en el fondo.

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partes): 1957, VI (la. y 2a. partes): 1959, VI (la. parte): 1960~ VII (2a.
parte): 1961, VIII: 1961, IX (la. y 2a. partes): 1962, X: 1962, XI: 1963,
XII: 1963, XIII: 1964, XIV {la. parte): 1965, XIV (2a. y 3a. partes): 1966.

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WEBER,

DESEMPLEO E INFLACIÓN.

EL

de los principales problemas econom1cos de hoy. El
otro problema principal es la inflación. Uno puede preguntarse hasta qué
punto están estos dos problemas relacionados entre sí. El Profesor Phillips es
reconocido por su "Phillips Curve" que relaciona ambos problemas. Harry
Johnson afirma que esta curva puede ser identificada como el principal
desarrollo Keynesiano en el periodo post-guerra. 1 La Curva de Phillips relaciona el desempleo y la inflación en una forma negativa, que indica que el
desempleo se reduce cuando la inflación aumenta; aunque él basó su estudio
en la relación entre desempleo y la tasa de cambio de los salarios (inflación)
en Inglaterra durante un muy largo periodo, el de 1861-1957. 2 Él dividió
este periodo en tres secciones :
DESEMPLEO Es UNO

1861 - 1913
1913 - 1948

1948 - 1957
El periodo 1913-1948 fue un poco inestable debido a las dos guerras mundiales. El tercer periodo fue un poco más dificil, pero el primer periodo de
1861-1913 lo condujo a su famosa curva de la siguiente manera:
1

JoaNSON,

Harry G., Inflation and the Monetarist Controversy, Amsterdam, North•

Rolland, 1972; and /ournal of Economic Lit,rature, March 1973, p. 114.
1

732

Ver Econ6mica, noviembre 1958. páginas 283-299.

733

�ron una especie de precio por mano de obra, este análisis de la Curva de
Phillips nos lleva a la conclusión de que aumentos en salarios y precios (inflación) reducen el desempleo; aunque aquí parece que la frase con la que
el Profesor Phillips concluye su artículo es muy cierta: "Existe la necesidad
de hacer una más detallada investigación a las relaciones entre desempleo,
tasa de salarios, precios y productividad" .

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10

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7

9

'

10

X
-1.391
y + o.oo~.638

x

1
11

La conclusión de la relación de la Curva de Phillips, qué inflación en los
salarios y precios está reduciendo el desempleo, fue gradualmente aceptado
cu lo general; aunque después de esta aceptación general, fue el Profesor
Friedman quien atacó la idea de que la inflación era buena para la economía
y. la disminución del desempleo. Él probó su punto de vista con los siguientes
ejemplos: 3

-

India, donde durante su primer plan de cinco años, el producto 11adonal
neto a precios constantes aumentó en 18%, mientras que los precios se
disminuyeron. En el Segundo plan de cinco años hubo un crecimiento
parecido en el producto nacional, los precios aumentaban. indicando
que para estimular la economía y reducir el desempleo, no es necesario
siC'mpre hacerlo por medio de la inflación.

-

Lo mismo puede concluirse del periodo 1865-1879 en los Estados Unidos,
durante el cual los precios cayeron marcadamente mientras que durante
ese periodo había una tasa elevada de crecimiento económico.

-

Cuando Comparamos en Inglaterra los dos periodos 1870-1890/5 y
1890/5-1913 entonces durante el primer periodo mencionado los precios
decrecían y durante el segundo periodo estaban aumentando. Observamos que el producto nacional real aumentó más rápidamente durante el primer periodo mencionado, indicando que la inflación no es
necesaria para aumentar la producción y reducir el desempleo.

-

En Alemania Occidental después del fin de la segunda guerra mundial
existió un periodo de aumentos acelerados de la producción y menos
desempleo con precios constantes o creciendo ligera.mente.

-

Lo mismo sucedió en Grecia después de 1953/4, también hubo un periodo de muy rápido crecimiento económico, que significó menor desempleo con precios estables.

Unemployment, o/o.

En un diagrama de dispersión él asignó un punto a cada año. El promedio
de las tasas de cambio de salarios durante un dado afio en la escala están en
el eje vertical y la tasa promedio de desempleo está dada en la escala en el
eje horizontal. De esta manera una curva ajustada fue construida cmúorme
al método -promedio- grupo con la siguiente ecuación:

Y

+ 0.900 = 9.638 X ~1.394

Esta curva puede ser explicada por las características ec0nonucas del periodo que consistía en una secuencia de auges y depresiones: durante este
periodo se observan 6 1/2 ciclos de intercarr.bio con un tiempo de 8 años.
El Profesor Phillips en su página 285 hace resaltar, durante los auges, los
empleadores estaban dispuestos a pagar mayores salarios y había suficiente
trabajo y por consiguiente bajo desempleo. Esta situación está explicada en
1a esquina superior izquierda del diagrama que se ad junta, Durante la depresión no había trabajo, una alta tasa de desempleo y los empleadores que no
estaban djspuestos a dar aumentos en los salarios que significó desplazarse
hacia el lado mferior derecho de la curva.
La relación fue establecida por el Profesor Phillips para explicar las tasas
de cambio de salario monetario por el nivel de desempleo. La misma relación
puede también usarse para lo contrario; para explicar la tasa de desempleo
mediante los cambios en salarios, conduciéndonos a la conclusión que la tasa
de desempleo puede reducirse aumentando la tasa de salarios. Como los salarios

734

• FRIEOMAN,

Milton, Jnflation, Causes and Consequencu, Asia Publishing House, 1963.

735

�El Profesor Phillips tuvo en los años posteriores algunos problemas para
ajustar los datos. ti intent6 mejorar el panorama de los datos mediante el
uso de un rezago en las cifras del desempleo; pero el panorama aún no estaba
muy convencedor. Lo que pas6 es que las tasas de desempleo se movieron
hacia la izquierda y las de inflación hacia arriba como puede observarse en
la gráfica de la hoja siguiente.
Este panorama sugiere que ha habido un desplazamiento de datos en la
Curva de Phillips para los periodos más recientes.

Lipsey trabajó sobre los datos de Phillips para Inglaterra y encontró también
que la relación era más débil en la parte posterior del periodo que en los años
anteriores a 1913. Para los periodos posteriores él descubrió que la curva
no se comportaba normalmente bajo uno por ciento de aumento salarial; pero
terminaba siendo una recta horizontal a ese nivel. 5

11
10

-

"&gt;-.

!

.eo

Samuelson añade a la curva original de Phillips una escala anual de
cambios en predos en el otro lado vertical, suponiendo un mejoramiento
anual de la productividad de 3%, que hace que la escala de precios sea 3%
menor que la escala de cambios salariales. Por lo que supone que ese 3% sea
a5ignado a la mano de obra como recompensa por su incremento en productividad, y que con un aumento s..Iarial del 3% por año, el incremento en
precios debe ser igual a cero. !I todavía está tan convencido de la verdad
acerca de la relación de la curva de Phillips que éJ habla de un intercambio
entre inflaci6n precio-salario y desempleo en el sentido de que tenemos que
aceptar alguna inflación para reducir el desempleo. e

9

56-

8

...
." 7
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3
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6

o 5
E
o
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e

-

...-6

-..•"
o

3

a:

2.

En los Estados Unidos nació un descrédito en la relación de la Curva de
Phillips: Ackley afirma que los datos para los Estados Unidos para el periodo
J900-J9j8 no muestran ninguna relación entre la magnitud del cambio salarial de . un dado año y la tasa de desempleo para ese año. Al probar la
relación para diferentes industrias manufactureras se puede confirmar también la ausencia de una relación significante entre el cambio salarial y el
&lt;'ambio en empleo. 4

Otros, como McConnell, se olvidaron de la escala cambio de salarios y
toman s6lo la escala cambio de precio en el eje vertical contra la tasa de
desempleo en el horizontal, para explicar la curva de Phillips. 1

.53

Si seguimos esta idea ( salarios son una especie de precio y r:onsecuentemente la escala tasa de salarios puede ser reempla7ada por una escala cambio

.49

1

' Acnev, Gardner, Macro tconomic Thtory, The Macmi!Jan Company, New York,
1963, pagc., 443-445.

o

• LIPSE.Y, R. G., "The Relation Bctween Unemployment and the Rate of Changc
oí Afoney Wagc Ratcs in the United Kingdom, 1862-1957: A Funher AnaJys, Economica,
Feb. 1960, pagcs J-31. See Also Brooman and Jacoby, Macro•conomics, Chicago, AJdine
Publishing Comp.'lny, 1970, page 337.

o

l

2

3

Unemployment, o/o

-U.K. data, with unemployment
-,agged 7 months

4

5

' SAWtntLso. ·, Pau] A., Economics, 9th ~ition,

pagcs 832-833.
' McCoN.

ltLL,

1972, page 388.

ew York, McCraw-Hill, 1973,

Campbell R ., Economics, New York, McGraw-Hill, 5th edition,

'

737
humanila.'"'47

�en precios) nosotros tomamos crecimiento económico en el eje horizontal,
ruponiendo que mayor empleo trae mayor crecimiento y una especie de
"cuiva de Phillips Invcna" puede ser construida; puesto que crccimiellto
económico es jguaJ a empleo que se encuentra en el eje horizontal en lugar
de desempleo.
lnflation o/o

Cuando trazamos la tasa de inflación contra la tasa de crcci.ntlento económico durante un periodo más reciente para los Estados Unidos, Inglaterra
y para Nueva Zelandia, nos encontramos en estos tres casos con una especie
de Curva de Phillips Inversa, como puede verse en los siguientes diagramas:

•51
8

lnflation

•71

"A.

70•

7

6

5

52•

71
•

8

•69

·68

•68
6

72

4

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•

•

65
• 56

•61

58•
3

58

•

2

61- .53

54

62 •

63
• 60

53 •

1

• 54
-1

o

2

3

4

5

Economic growth .,.

6

7

•
55

8

1952-1972 738

o
U. S. Data

2

3

4

5

6

Econom ic growth o/o
1961-1971 - U. K. Data

�Para los datos de Estados Unidos (que miden inflaci6n por medio de
Indice de Precios al Consumidor, Indices de Precios y el crecimiento económico en términos reales) la línea recta.

Y

2.94

Para ajustar los datos algo mejor que la curva.

lnflation o/o
12

log. Y

=-

0.169 log. X

+ 0.35

Pero, como los datos indican claramente, existe una relación negativa entre
inflación y crecimiento económico.

11
10

Para los datos del Reino Unido ( medidos en la misma manera) se observa
más claramente la Curva de Phillips Inversa. Barker y Woodward también
han construido una Curva de Phillips Inversa para el mediano plazo para la
economía del Reino Unido, mencionando que "el efecto depresivo de la
inflación en salarios sobre el empleo es bastante notable". 8

• 71/2

9

• 70/1

8

Para Nueva Zelandia (donde el crecimiento se mide mediante el cambio
de volumen de producción para los años 1951/2-1953/4 y para los años
1970/1-1971/2 y mediante el PIB a precios constantes para otros años) el
panorama también sugiere que la curva de Phillips debe ser invertido para
el periodo más reciente.

7

67/8•
6

• 69/70

5

68/9•
4

• 54/5

•

64/5
65/6

56/7 •

•

3

log V::=:-0.60
62/3 •
•
• 57 /8
•
•
•
log &gt;&lt;-1-o
61/2 59/60
63/4
·90

2

• 60/1

o

2

3

4

5

6

7

8

10

Economic growth •¡.

1951 /2 . 1971 /2 740

= --0.182 X

New Zealand data

Para algunos países selecciona.dos del Área de América Latina nos da otro
ejemplo de esta Cur\'a de PhilJips Inversa, si la tasa de crecimiento promedio
es comparada con inflación durante el periodo 1945-1959 9 y se ajusta
mediante una regresión curvilineal detenninada por el método -grupopromedio- que se usa con los datos disponibles. La inflación se mide mediante aumento promedio anual en el costo de vida expresado en índices
unitarios, mientras que el crecimiento económico se miele mediante el cambioporcentaje anual del producto interno bruto en términos reales. Ver el diagrama que se adjunta.

En un Articulo en Th e Economist el autor no se muestra sorprendido de
que la inflación ha retardado el crecimiento en América Latina, puesto que
' BAJUUR., T. S. and V. H., Woodward, "Irulation, Growth and Economic Policy
in the Medium Tcrm", National lnrtitute Economic Revitw, May 1972, p. 54.
' Based on data Irom the Comisión Econ6mica para América Latina de la ONU,
dado que datos nacionales para un periodo largi;i son demasiadó divergentes en carácter
para producir material trabajable.

741

�ha desalentado el ahorro, sobre-estimulando la demanda, aún cuando el dinero
que ha sido ahorrado ha sido llevado al extranjero para protegerse de la
inflaci6n doméstica, actuando así como una fuga más en las reservas del
país.1°
INFLATION

Incluyendo a más países en nuestro análisis, y si la tasa per cápita de crecimiento es comparada con la tasa de inflación (ambas medidas en la misma
manera como se menciona arriba) la conclusi6n sigue siendo la misma, que
la relaci6n entre el crecimiento económico y la inflaci6n es negativa. (Ver
ei diagrama adjunto.)

(1257)

t•

400

Bolivia
e Pwaguay

Esta relaci6n negativa entre la inflación y el crecuruento econ6mico de
la Curva Inversa de Phillips puede ser confirmado con datos de Japón, Corca,
Chile, Brasil y más recientemente Estados Unidos.

• 0111•

Japón. Después de la Segunda Guerra Mundial tuvo un periodo de inflación. Cuando las autoridades comenzaron un programa para combatir la inflación, el crecimiento econ6mico se aceleró. Después de la guerra de Corea,
Japón tuvo un periodo de precios estables y un crecimiento continuo. Desde
entonces la tasa de crecimiento es sobre-salientemente alta, hasta recientemente con el periodo de inflaci6n, cuando después de 1972 la inflaci6n se
disparo hacia arriba y la tasa de crecimiento real hacia abajo.11 ¿Cuál fue el
secreto del fenómeno de rápido crecimiento en el periodo previo? Como lo
explica The &amp;onomist: la productividad se ha mantenido al paso de las
ganancias, haciendo posible que las exportaciones permanezcan baratas. 12
&amp;to también significa que las utilidades se mantuvieran al mismo paso que
la productividad, sin empujar mucho los salarios y precios.

200

Corea. Aquí observamos el mismo fenómeno, según una encuesta del Fondo
Monetario Internacional: Los políticos económicos del gobierno de Corea,
se enfocaron a reducir la tasa de aumentos de precios a un nivel más manejable, fueron factores cruciales en obtener altas tasas de crecimiento. 13

100

Tunisia. Aquí también existe una relación negativa entre inflación y crecimiento económico como revelado por FMI en una encuesta para diez años.H
ePeru

o

1,

2

3

Chile. La situación contraria puede observarse en Chile : Una creciente
inflaci6n y un reducido crecimiento económico; mientras que la tasa de

Venezueli

Colombia•
4

5

6

.7

8

a.

10

Real Economic Growth o/o

•5ee "South America Stans again", The Economist, February 18, 19671 p. 636
Ver Th, Economist, Augwt 10, 1974, p. 56 "Japan 1984 pluJ one".
"Th, Economist, Japao Survey, March 31 st 1973, p. Survey 15.
11
Ver 1.M .F. Surv,y, February 12th 1973, p. 39.
"Ver /.M.F. Sur11,y, Fcbruary 12th 1973, p. 43.
11

1945-1959 -Lati~ American Data
(Selected Countries)

742

743

�lí)flation
• Bolivia

♦

1257

Para explicar esta relación negativa, los dos sectores de la economía, el
público y el privado, deben ser examinados por separado.

1

ooo-'

En el Sector público la inflación trabaja como aventar granos de arena a
una máquina. Esto puede ilustrarse con los siguientes tres ejemplos:
1. En países menos desarrollados como América Latina, Indonesia y Egipto,
por inflación del pasado, los precios aumentaron más rápidamente que los
salarios de gobierno. Consecuentemente los empleados públicos necesitaban
algo más de dinero para sobrevivir, lo que trajo el soborno y mordidas como
una costumbre en el sistema. El sistema aún trabajaba pero con menos eficiencia, puesto que el público no es atendido siguiendo una secuencia normal,
pero dependiendo de la mordida. Si no hay mordida, uno puede esperarse
eternamente. En lugar de basarse el sistema en la eficiencia, está basado en
la mordida.

600

• Paraguay

2. E. A. Collins 17 menciona que en el Reino Unido, debido a la inflación,
los costos se están incrementando tanto cada año, que estimaciones comple-

• Chite

mentarias tienen que estimarse. Esto toma tiempo valioso en Whitehall y
We.stminster. La pérdida de tiempo reduce la eficiencia del Sector Público.
200

Uruguay

• Brazil
Ecuador
El SalvadoÓom. Rep.

-1.0

Panama 1.0

2.0

3. Este no es el caso para estimaciones complementarias que se necesitan
por la inflación, pero también el trabajo administrativo adkional en el Sector
Público de ajustar y cambiar las tasas, impuestos, sueldos, salarios y precios
todo el tiempo, los ajustes son necesarios debido a la inflación.

3D
~O
Costa Rica Nicaragua

Venezuela

6.0

Per capit? economic growth o/o
1945-1S59-Latin American data
(per cápita groWth)

inflación aumentó a 160% recientemente, la producción agrícola se cayó,
y según Juntas del Gobierno de Allende. en un 20o/o durante 1973 y un
aumento en producción industrial de 10%-15

· , al hecho
Brasil. Tanto Tite Economist como Inforex ~~an 1a at encion_
esde que en Brasil la tasa de inflación y la de crecun1ento se ha mo,1do opu
tamente 10 años. 16
15 and 10 March 1973, p. 23.
1973
t• The Econom~t, 24 ~cbruary . ' p. her 15 1973 p. 86 an&lt;l lnforex, Boletín
11 The Economut, Busmess: Brazil, Decem
,
,

744

El Sector Privado puede dividirse en dos, el Sector Agrícola y el otro sector
el resto.

Agricultura: En una situación inflacionaria, la preocupación acerca de
aumentos en el costo de la vida, frecuentemente llevan a Gobiernos a limitar
los incrementos en los precios de los artículos esenciales, que generalmente
son productos agrícolas. Este tope en precios reduce los incentivos del agricultor para incrementar su producción o su oferta al mercado. Colin Clark 18
cree que ésta es una de las razones por lo cual la producci6n agrícola se
encuentra a u., nivel relativamente bajo y no está realizando su plena capa-

de Jnfonnaciones Exterior, Banca Catalana, April 1974, pp. 6-7 (La Economía Brasileña).
"CoLUNs, E. A., "Inflation and Public Expencliture", Public A.dministration, Winter
1967 issue p. 393 et seq.
11

CouN, Clark, Popullltion Growth and Land Use, London, Macmillan, 1968. p. 138.

745

�de
• tambifn pueden aplior la baja
cidad para expwter.e. Loa_ topes • ~
IOClucci6a agricola en R.uaa y (2dna.
p
factora taman parte en la prodiacEl R6slo ül S.aor: Cuatro diferen•
ci6n del rato del Sector. Esf.m IOll:

1. Trabajo (Salariol)

2. Capital (lntml)

s.

· (Utilidadel)
EmpraariOI

4. Tierra (Renta)

ae preocupan de que

IUI

Dlariol

En ~ de inf1aci6n, loa « - J .
el COltO de vida. En ..
--.,1._ crecieaclo • la milma tala que loa pl-eaol y
~"t!..a-..1no auw
•
aaJaria1et lol lindicatlDI han Uwgauu
lucha para mmpeNU' ~emm~ productividad y el crecimiento ecoA6Jai,~
arma de la húelga, ~~- durinte ~-- inOariooariu en Fnadl,
Esta tendencia ha 11do ~
,.-e) Reino Unido, Nueva 7.elandia, etc.

ucci6n la inflación trae consigo el Jft"
Con este segundo factor de la plOCl
,
de . terfl, provocando•
blema que la tasa de inflaci6n es mayor que la tala ~ disponible
.
. al ahorro Como resultado, hay meDOI
A6'..
~~tiw
•
el crecimiento econ6mico y ma~ empleo.:-.-.
mvemones necesanas
!_.n_-.:.t- de. de m atractivo para ua~
-"• un .....,. que está plagado de UUIIIUUU J&amp;
Indoaelia,
para.

..__,
i-- .
Es1ol dos factores fueron aparentes en
sionistas extraDJel'OI• de rápida inflaci6n. Aunado a la falta de
ejemplo, durante un periodo de
la inOaci6n o el temor a ella, fomtili;
para inversiones, está el hecho . que de la inflación no es una amen◄
el cambio de ahorros al extran,ero, don
disporuibles para la inveni&amp;\;
.:
.....
:r.
--=a&lt;m
menos
recunos
_,._
Esto INl§uulCa que
érica Latina.IO y por .....,.como lo indicaba Tia, &amp;onomist en relac16~ a Am
siguiente, el crecimiento económico lle reduJO,
C,Alltl,ll;;U

•

d demasiado de 101 cambioe climatol6pd• •
• En lluaia el Siltema ~cola depen ~ de tonelada de grano en la ~
hace
tenpD que UDponal' 26
que L
Tia• E,oaomist, 23 de junio 1973, p. 9.
•
~la, &amp;M&amp;orrtisl, 18 February 1967, p. 636.

746

r.

ll'inalmente, 1u rmtu aumentan como cmtecuencia del aumento del valor
de la tierra, aunque mucha tierra a comprada como una inveni6u que debe
poaeeue f luego vendene con una buena utilidad. Por lo tanto el dinen, que
• dedica a actmdadei apeculativu DO - ' m,,oaible para inveniones de

pmchxci6n y

otra

YeZ DO

hay credmieato «nMKDico.

Cuando todo esto es considerado. llegamos a la inevitable conclusi6n de
que la inf1aci6n distorsiona e impide el crecimiento ecoo6mico dom&amp;tico.
SINTMIS DE LA CURVA DE PHILLIPS Y SU INVERSA

CAPITAL:

s:

In una IÍtuacioo inflacionaria, lol empmarioa está mú preocupacb en
omhiar de dinero a bienes que 1e mantienen que a aumentar la ¡nducci6n.
BciJ aumentar Ju uh"lidade, mediante la "J&gt;N"dacim o por medio de la
fonnac:i6n de UD ltock (Íll\lentario) que por medio de la poducci6a nonml.
Aunque la inflaci6a no reduce lu actividades del empremio, canaliza actividades a m&amp;)'OI' apecnlaci6n que DO JX'Olllueve la produccl6n. Como
multado el crecimiento econ6mico es &amp;mitado.

TIIRRA:

TRABAJO:
~ L - ,_ ... _ _

IMP.RESAIUOS:

La evidencia eatadfstica sugiere que tanto la Curva original de Pbillipa
J III Inversa 10J1 realiatu; aunque mú la última para periodos recientes.
Tambi&amp;i en un panorama mú reciente, Ju tuu de inflaci6n 1e encuentran

a un nivel mayor. mientras que las de delelD)&gt;leo a un nivel menor. indicando
que b datol 1e están cambiando a otra úea. Bato D01 lleva a la idea de
que aunque ambas curvu 10D realiatu, IOD rilidu para diferenta úeu.
~ desarrollar estas ideas. noa lleva a una teoría á~tica y a curvu máa
paplicadaa que muestran la relaci6n a diferentes niveles. En The Economist,
te public6 una curva m4s complicada por Huuhiko Kuroda,11 buada en
,,_., lneome and E%p1ndilvr1 1969, cifras para la economta británica.
(.1949-1969).
Si apegamos algunos datos mú y aplicamos el ~todo grupo-promedio,
otra va para ajustar una regreai6n cwvilineal, una curva mucho más com•
plicada como la indicada en el siguiente diagrama.

ªTA, &amp;onomüt, Octuhl'e 24, 1970, p. 6.

747

�menor a 4~
, de este punto el !ad . .
/'-• Despues
que eJ crecimiento es impedido s· J .nf'1 ., o izqwerdo de la curva indica
, I a I
ac1on va a un nivel mayor.

lnflation o/o

11

Au~que menos convincente, los datos para Estados U .
.
regreSión curvilineal y tambº ,
rudos se aJustan a una
11
1en nos eva a la misma
•
.
conclusión:
que infla-

10

51

•

9

y
lnflation
o/o

71

•

8

12

7

51/2

•

52 •

6.,

70

•

•

65

5

68

•

61

58

50

70/1

•

8

64

• •

•57

3

•

• •

62
4

71/2

10

69

•

\
l.i&gt;

..¡..

67•

67/8•
6

49•

2

• 60

.le'
.&gt;

52/3•

..&gt;

69/70

59

•

•

o

1

2

3

4

5

68/9•
56/7•

4

Economic growth o/o

64/5

•

1949-1971 R. U. DATOS
Esta curva nos muestra que a un nivel bajo, la inflación puede estimul~
el crecimiento económico (el desplazamiento hacia la derecha de la curvar
más allá del nivel de 3 o 4% de inflación no existen más valores en esa
dirección. La curva de la izquierda hacia arriba indica que arriba de ese
nivel la inflación se reduce la tasa de crecimiento económico.
Si tratamos de encontrar una curva similar para Nueva Zelandia, parece
que los datos están agrupados en una parábola con una fórmula de
Y= 0.25X2-3X + 11, como está indicado abajo. Esta cwva puede significar
que la inflación estimula el crecimiento económico, siempre y cuando sea

54/5

66/7•
2
62/3 •

65/6
63/4

•

55/6• •
• 59/60 57 /
61/2
• 60/1

1 1

o

1

2

3

4

5

6

7

8

9

X

Economic Growth o/o

1951 12 - l971/2 - New Zeland data
March Years

748

749

�ción estimula el crecimiento económico hasta cierto punto, despué.s del cual
funciona de manera opuesta.

Para apoyar esta idea la siguiente información puede ser usada:
DESEMPLEO EN GANADA

Estas curvaa confirman la siguiente teoría sincrética en relación a la relación entre inflación y crecimiento económico y empleo: que hasta cierto
límite inflación estimula el empleo pero después de ese punto lo impide y

ARO

1950

destruye.

TASA DE DESEMPLEO

3.6%
4.3%
6.9%

Uno puede preguntarse, ¿dónde se encuentra este límite?

1955

Según Higgins "existe para cualquier país en cualquier tiempo un patrón

1960
1974

5.4%

1975

6.9%

1976
197'7

7.1%

óptimo de inflación" .ti
Cuando consideramos las curvas arriba mencionadas, uno puede inclinarse
a venir a la conclusión de que es el rango de 3 - 4%, que significa reducir
el desempleo, la inflación no debe ser mayor al 3 - 4%.

EL NIVEL DE DESEMPLEO
Cuando consideramos el nivel de desempleo en diferentes países, el panorama en general e.s como el siguiente diagrama:
0/ooF

THE LABOUR FORCE
NON-STRUCTURAL
UNEMPLOYMENT

CYCLICAl. MOVEMENTS
STRUCTURAL
UNEMPLOYMENT

MINIMUM LEVEL

8.1%

DESEMPLEO EN EL REINO UNIDO

ARO
1950

% DE FUERZA DE TRABAJO DESEMPLEADO

1972

2.5%
2.1%
2.5%
2.0%
3.2%

1977

5.5%

1955
1960
1967

En general un diagrama de d~pleo tiene 3 características:
1. Un nivel mínimo de personas no empleables que para Estados Unidos
ha sido considerado un nivel de ±1 % (para 1920 el nivel mínimo del
diagrama era de 1.9%) consistiendo de los siguientes sub-grupos:
a) Aquellos que no son empleables por su edad, enfermedad o actitud al
trabajo consistiendo en un total de 3/4%.

YEARS

22) Higgins, Bemjam ín, Economic Development, Revidad Edition,
Norton and Co., Newyork, 1968, page 489
11

HI001Ns, Benjamín, Economic D,velopment, Revised Edition, Norton and Co.,

New York, 1968, page 489.

750

b) Aquellos que están no empleables porque están en un proceso de
encontrar trabajo o que están siendo nuevamente entrenados y que
consisten el 1/4% para Estados Unidos.

2 · Una tendencia cíclica del desempleo no estructural. Varía conforme al
estado de la economía; en los mejores años a un nivel más bajo, mientras
que en una economía deprimida este tipo de desempleo es a un alto nivel.

751

�l desempleo estructura.1 Algunos .ccono•
"6
3. Una tendencia al alz.a para n:o es determinado por la automatuac1, n
mistas creen que este allllle
. 1 de 3 a 4%. Algunos aun
d 1et. a un ruve
, l
que debe de traer la L--~ e /O d
y computadoras aumentara e
·
rocesa ores
· ·
creen que el uso de nucrop
ás de incremento para las s1gu1ennivel de desempleo de 10 a 20 veces m mu . cuestionable debido a que
2 décadas.u Por otro lado esto _es - 'i
producir y reparar las
tes
ara disenar, para
será necesario usar personas p
Aún más si el proceso de automicroprocesadoras y las co~puta!:5¡ado, y es~ significa que el d~ero
tuaci6n trae menos trabaJO po
. "d des como inversiones
ma
do en otras activi a '
.
será ahorrado ~ podrá ser usa
lazada por el proceso de automatio consumo. Aunque la perso:rd~spcomputadora, él sí puede ser e~trezaci6n no será capaz de rep
ba. o Puede ser que sea demasiado
nado para encontrar un nuevo ~ c~~o los salarios están aumentan~o
viej·o para volver a comenzar. y as 1
más selectivos. Para un ba10
1
t nes se vue ven
uy
todo el tiempo, os pa ro
na de edad, o una que no sea m
salario puede contratar a una
sea muy favorable. Pero cuando
Í rte o que su actitud al trabajo no
de1·an de estar inclinados
ue
.
h
a los patTOnes
d b.d
la mano de obra se ace ~r '
. ales. Esto significa que e I o
1 el de trabajadores margm
. .
1 po de
a emplear ta ase
.
la automati7.ac16n, e gru
. l creciente de los salarios y a
a1 mve
no empleables crece:

pe:5°

-

-

-

Más gente tiene que ser reentrenada.
.
Mayor número d e penonas se mueven a buscar trabaJO.

1
nas de edad ya no son emp1eadas a salarios tan a tos.
.
Las perso
titud hacia el trabajo,
empleado debido a su ac
El grupo que no es hacen ~ás selectivos.
crece; los patrones se
patrones se hacen más
También en cuan to a las enfermedades, los
selectivos.

b"d a
, cara v, también de J o de
hace mas
Así debido a que la mano
: das como resultado del proceso ,
ás personas tienen que ser retira
"oinalmente era del 1~e,
que m
.
l d "
empleables" que ººo·
d
automatización. El nive. e ~o 11 vándonos a una tendencia creciente r.
se está desplawndo hac1a amba e
de obra

!-e

desempleo estructural.

e

..6n para el futuro .d
de la eomm
¡ Pn:Jidente d e
•
v . Tht fü.•,nrng
,. Profr. J. F. Duncan, e f rencia en el Instituto de Ingenieros. du2c--. Un inr.rc•
Nueva Zclandia, en una con e z 1 d' el desempleo es alrededor e ,,.
•
eonseJo

79 E Nueva e an ,a
Post. Feb. 13, 19 · n -arí.a un nh·el del 20%.
a

mento de 1O veces lo lle,.

752

•

COMPARACIONES INTERNACIONALES
En Nueva Zelanclia, las cifras oficiales indican que el 2% de la fuerza de
trabajo está desempleada, en los Estados Unidos y Australia el 7%, en
Canadá el 8%. Esta diferencia en niveles de desempleo, en los diferentes
países, puede ser parcialmente explicada por las diferencias de estructuras
de la economía. Del último párrafo, podemos concluir que a niveles más
altos de salario en un país y a niveles más altos de automatización, será más
alta la tendencia al desempleo estructural. Aunque ésta no es la única explicación; otra razón para las diferencias en nivel, puede ser eJ hecho de que
el método de medición puede en ocasiones ser diferente. Esto puede hacer
que las comparaciones internacionales sean irrealistas. Por ejemplo: en Estados Unidos el desempleo se mide mediante encuestas; pcrsoruu son seleccionadas al azar, son preguntadas si tienen empleo, si no, si les gustaría
trabajar, etc. Mientras que en Inglaterra y Nueva Zelandia, el desempleo se
mide mediante el registro de desempleados. Como siempre, existen personas
que les gustaría trabajar; pero que no están registrados como desempleados,
por lo que las cifras americanas están a un mayor nivel que las británicas.

DESEMPLEO OCULTO
Particularmente en países sub-desarrollados como México, hay un gran
grupo que no están trabajando en la fuerza de trabajo, y tampoco están registrados como desempleados; pero que pudieran trabajar en la fuerza de trabajo
si existieran mayores posibilidades de empleo. En los países más desarrollados
como Estados Unidos, también existe tal grupo, por ejemplo las amas de casa.
En un país en desarrollo. este grupo es mayor y comiste de hombres que
ayudan a amigos en el campo o ayudan a su padre debido a que no hay
otra cosa que pueda hacer. Esto aumentará el desempleo en estos países a
un niveJ mayor.

En México, por ejemplo a un nivel de 50% u y en África, Asia y América
Latina a25 un nivel de 40% (total o parcialmente desempleados) según la
J. L. 0.

LOS ASPECTOS HUMANOS

Los aspectos humanos del desempleo son de vital importancia. Existen
\/arios aspectos que pueden ser resumidos en los siguientes incisos:

ª Ver Editorial "Opresi6n", en El Norte lo. de Dic. 1978.
ªVer DeueloJ&gt;mmt Forum, Abril 1979, p. l y 2.
753
hW11Anitu-f8

�1. Pérdida de producción y bienestar, cada persona que no está trabajando, no está contribuyendo al producto nacional y al bienestar de la
nación. Cada día no trabajado no puede ser recuperado. Aunque el
trabajo debe de tener sentido, no debe ser el trabajo de hacer pozos y
luego taparlos como sucedió en la depresión para mantener a la gente

Es notable cómo ya algunas de estas .d
.
se mencionan algunas:
I eas están en el aue. A continuación

1. En Australia, el Ministro para el em I
recientemente que estaba

2. Aún más importante puede ser el daño que trae consigo el estado de
desempleo al ser humano como: la pérdida de autoestima que resulta
del status de desempleado; el sentimiento de rechazo e inutilidad que

2. En Nueva Zelandia un médi

pueden llegar a tener.

f .

Moody dijo al abrirs'e la D' . co ISlco de Auckland, el Dr. HaroJd
Internacional, que alguna tCUlla dSexta ~o.nvenció~. del Club de Leones
.,
orma e SCI'VICJo no militar bli
.
Jovenes desempleados deb'1 d
.
o gatono para
ª e ser
rmplantad tJ di·
mente un comienzo podría
h h
º·
JO que posibleser ec o con "tod la
compensación de desempleo que n
d
a
gente que cobra
número de gente ha d ub.
o pue e encontrar trabajo". Un gran
ese 1.erto que puede vivi d 1
por desempleo. "Ellos han elimin d
r e a compensación
5 y tener un superior 11am, d Ia º1 el problema de trabajar de 9 a
an o es a atenció " "Ell
que ser honestos ni aceptar u
.. n ·
os ya no tienen
na responsabilidad por sus acciones". 21

3. Esto puede tener un efecto desmoralizador; el ocio es la madre de todos
los vicios. Que puede llevar a algunas personas a consumir drogas para
escapar de su realidad.

4. También puede conducir a un aumento en la criminalidad para obtener
el dinero necesario para las drogas, para obtener medio para satisfacer
sus necesidades, o para hacer algo más divertido que nada.

754

..

peo d1Jo al Parlamento Australiano

eJ obtener beneficios de d=~l::~:~ d7-:neras de hacer más difícil
que aceptar trabajos permanent
al J que las personas, tendrán
es o casu es dentro o fu
d
di .
que serían ofrecidos por el Se . . d
'
era e su str1to
·
I'Vlao e Empleos de la Co
siempre y cuando su salud físi
mmonwealtb
c:i y mental lo permitieran.24
'

ocupada.

Para vencer estos efectos, el plan del Presidente Carter para los 1980's
da una solución audaz. Su idea es que nadie reciba dinero por desempleo
por hacer nada. Las personas deben hacer algo para ellas, algo útil. Para
encontrar tal trabajo debemos de buscar en el campo marginado que aún
es útil e incrementar el producto interno bruto; pero que no está siendo
aprovechado por el sector privado y por el sector público porque no hay
dinero disponible. Como estas personas tienen que ser pagadas de todos
modos, podemos considerar su trabajo sin costo a la comunidad y consecuentemente se puede incluir cualquier trabajo útil a la comunidad. Por ejemplo:
ayuda de la comunidad a ancianos, mejoramiento del ambiente, hermosear
la ciudad, prevenir el crimen, ayudar a los pobres, etc. Existe gran cantidad
de trabajo, que no encuentra respaldo económico, pero que todavía es útil
a la comunidad. El problema está en organizar esto bien. Por un lado tenemos
que considerar a los desempleados y por el otro lado el trabajo que se necesita hacer. Se necesita conciliar ambas cosas. Un hombre de edad no tan
fuerte, que siempre hizo trabajo de oficina, no puede ser usado para escarbar
pozos, para preparar una nueva carretera. Es por esto que el Presidente Carter
implementará su programa de inmediato; pero que lo introducirá hasta
1980. Mucha planeación y organización está siendo involucrada. Debe de
convertirse en una especie de servicio no militar con una disciplina estricta
y una buena organización o de lo contrario no dará resultado.

.d

CONCLUSióN:
El desempleo es y seguirá siendo uno de los
. .
economía. Los aspectos human
d .
. prmc1pales problemas de la
os son e vital unportan · p
aI problema tenemos que disti
.
c1a. ara enfrentamos
p
.
nguir entre desempleo cíclico y estructural.
ara reducir el desempleo cíclico od
.
monetaria deben st&gt;r tomados:
' t as las medidas de política fiscal y
-

Un déficit de gobierno puede
desempleo.
eStirnular 1a economía Y reducir el

-

Una reducción de impuestos estimul , el
&lt;luciendo el desempleo.
ara
consumo y la economía, re-

-

Bajas tasas de int '
,.
r, la
, eres y una pohtica de crédito fácil también timul
an
econom1a reduciendo el desempleo.
'
es
a-

• ver Sydney Morning Herald March 7
'
' 1979, page 1 "Plan to make dole harder

to get".

n_ver The Eoening Post, Wellington New
ICl"Vlce for wayward youth ?".
'
Zealand, March 26, 1979, "Compulsory

755

�Re-entrenamiento y re-educación también pueden contribuir a reducir el
desempleo.
Pero todas estas medidas no deben de llevamos a mucha infla~ón, dad~
· ¡ d e inflac1·6n de mas' del nivel óptimo de 3 - 4o/o al ano no sera
que un mve
deseable en ningún aspecto.
· e¡ desempleo, la inflación debe ser reducida a un
As1, que para red uc1r
nivel del 3 • 4% anual; aunque en un corto plazo, puede verse que una
mayor tasa de inflación, pueda estimular la econom1a y el ~mplco'. :orno
vimos arriba; pero por lo general nos lleva al contrario, a reducir crecuruento
económico y el empleo.
En relación al desempleo estructural, tenemos que ace?tar. la tendencia
creciente provocada por el nivel alto de salarios, automatización, comp~taci6n y
hecho de que la demanda por trabajo se encontrará a un mvel
más sofisticado. La fuerza de trabajo tiene que ser re-entrenada y re-educada
para mantenerse a la par con el rápido mundo cambiante y muchos no ~ueden
mantenerse a la par con ella y tienen problemas con el re-entrenamiento Y
la re-educación.

DIAGNOSTICO PRELIMINAR DEL SECTOR AGROPECUARIO DE
LA SUBREGióN ANAHUAC, NUEVO LEóN, MIDCTCO

GENTIL

:1

Para prevenir la pérdida de productividad y el efecto des~oraliza~~r del
estado de desempleo sobre el ser humano, medidas como la mtroducc1on de
una especie de servicio no militar, deben ser_ ~madas. Perso~as qu: están
desempleadas deben de trabajar en este servicio para que as1 consigan ~u
· • ' de desempleado ' y así trabajar en actividadesh que·d todavta
compensae1on
incrementan el producto interno bruto; pero por otro lado no . an s1 o aprovechados ni por el sector público ni privado por falta de dmero, como el
plan del Presidente Carter para los ochentas.

vi:

Entonces los aspectos humanos sobresalientes del desempleo, como m~~cionamos a:iteriormente, pueden ser superados y podremos aprender a
en un nivel creciente de desempleo estructural sin que el mundo se v
envuelto en la desmoralización, drogas y crímenes.

Ro JAs L.

Cali, Colombia.

La Subregión comprende los municipios de Agualeguas, Anáhuac, Bustamante, Colombia, Lampazos de Naranjo, Pará.s, Sabinas Hidalgo, Vallecillo
y Villaldama.

RESUMEN
Los elementos ecológicos definen un escenario restrictivo, para el desempeño
de la economía agrícola subregionaJ. No obstante en la última década, la
producción y los rendimientos unitarios, evolucionaron muy favorablemente.
La combinación de más tierra, agua y mecanización, dinamizó inusitadamente
la economía. El segmento de productores que actuó con mayor eficacia es
desconocido.
La repartición proporcional de los ingresos, ilustra la magnitud de la pobreza. La pobreza absoluta y relativa son graves. La contradicción entre la
dinámica de la producción y la insuficiencia de los ingresos, se resuelve
básicamente por el reducido control de los campesinos sobre la tierra y agua;
la ineficiencia en la utilización de este insumo; y, el proceso desequilibrado
de comercialización de los productos e insumos. El proceso toma lugar en
un mercado de demanda muy imperfecto y en uno de oferta, atomizado y
desorganizado. En la práctica, los ingresos no se reparten proporcionalmente.

AJ parecer, factores institucionales han tenido a concentrar la propiedad y

el usufructo de las mejores tierras. Además, los servicios públicos para la
producci6n han favorecido -probablemente con justificación válida- las

756

757

�actividades dominantes, como la producci6n de ago grano. Por Jo tanto,
la conclusi6n ea que las mgnos de la economta agrlcm. indican que el subdearrvllo tiene 1U1 ram, mú en la inapropiada remunencicSo y dotación
de recunoa, que en 111 baja productividad.

2. En el puado, con propóli1GI &amp; planificaci6a, el Estado 1e ha dividido
en siete subregiona. 1 Una de ellaa, 1e ha denominado tradicionalmente
Subregi6n Sabinu. Su poaicióa estratégica, le otorga prioridad en la
IOlución de delequilibriol que tienen hondas y variadu repercllliones.

En laa anteriors circumtancias, ae estima que la mitad de la poblaci6n
econlmricamente activa, está subempJeada. El funcionamiento a dos marcbu
de la economb. -am celeridad, entre febnro y julio, cuando crecen el 10f80
grano lol putol; y ~ el reato del ~ tiene wnt.m mfluenda

3. Algunm indicadores lit&lt;aan la poaici6n relativa de la Subregión Sabinas
dentro del Estado de Nuew León --Oaadro 1. La econonúa agrícola
subregional gira alrededor de la producci6n de IOl'80 grano y ganado
de carne. Ambos productos, pem e,pecialmente aorgo, 1e utilizan como
materia prima en procaoa agroindustriaJe que toman lugar fuera de
la Subregión. &amp;ta genera aprmrimadamente, 38% del valor total de la
producción agricola eatatal. En actividades primariu 1e emp)ea 3.4%
de la población econ&amp;nicamente activa total; ademú, de un porcentaje
desconocido en comercio, transportes y otros servicios, inevitablemente
asociados con las actividadt'I rurales.

~ - - el
del ~ laboral.
Otras CUf'ltma imtitucionaJa han sido decisivas para configurar el cuadro de la pobreza. La invcni6n pública ha sido muy modesta. La Subregm
ha sido excluida del PrograQJa de lnvenionea Públicas para el Desarrollo
Rural, perdiendo de puo, sincronización institucional. La inveni6n privada
no ha demostrado un intem mayor en la agroindustrializaci6n. En oposic::üSa,
la -demanda por inversiones públicu de la poblaci6n, ha sido particularmente
inttma. y algo que debe eníatu:ane: acertada. La identificaci6n de 1111
necesidWJea --tradudcw en casi 200 proyectm-- por la poblaci6n de la
Subregi6n, ea un rico torrente para la planific-.ación del desarrollo.

•rute

CUADRO 1
ALGUNAS VAR~ AGIUCOLAS SUBREGIONALES Y

Las implicaciones del análisis en 1aa opciones de desarrollo, de la pobJacaa
más pobre, incluyen: superación de. la imuf'u:iencia de loa nlCUl'IOI b6aicol•
reforzamiento de la capacidad negociadora de loa campe.sinos; aprovecha,.
miento más eficiente del agua disponible; ampliaci6n de algunos aerviciol
públicos; .in&lt;l~ión de los bienes producidos en la propia S ~
(~ecimiento ~ la integraci6n intraaectorial de la econonúa campNmL

ESTATALES, 1978.

Agricultura
Subn,gi6n Estado

EL ROL DEL SECTOR AGROPECUARIO EN LA ECO OMIA
t . El Estado de Nuevo León no tiene una tradición larga y pr61pera ea
menesteres agropecuarios. Las inclinaciones ocupacionales de loe _ .
puadoa -de la prehiltoria, conquista y colonia- fueron la reoolecdM
de frutos y la cua. La evolución contempolinea de la eoononúa, dt
alguna manera, prolonga dichas inclinaciones. El sector agropecuark,
no ha desempeñado un rol decisivo en el desarrollo reciente. El Batac:fD
ea y continuará siendo en el futuro previsible, una economía indUltrilL
o obstante, el sector agropecuario en su dimensión presente, JDffllde
comideracióa, justamente por su reago relativo y por proveer ingreldl
y empleos a casi 150 mil personas, quienes producen cítricos, carne f
granos en cantidades apreciables.

.Pobl Económicamente Activa (miles)

%

3.7

108

Hectárea, con riego (miles)

32.7

192.2

17.

Hectáreaa utilizadas (miles)

35.l

174

20.2

Valor total de Produc. (millones)

298.3

794

37.6

Valor de Producción Sorgo (millones)

156.

327.3

47.7

3.4

Punru: Estimaciones del Autor.

1

VEue por ejemplo, Secretaña de la Presidencia, Comité Promotor del Desarrollo
del Eltado de Nuevo Le6n, Protrnu, &amp;tatol d• lnunsümu Plblieas
• ll•iao Plao, 1977-1982, Tomo I, agosto 1976, pp. 28-33.

toeio-lcon6mko

158
759

�RECURSOS, PRODUCTOS E INGRESOS.

Gente.
4. En el periodo 1960-1970, las variables demográficas en la Subregión,
mostraron tendencias similares, a las de otras áreas atrasadas: (a)
escasa capacidad para retener los incrementos de población (b) reducción de la población rural subregional -a una tasa promedio de 1.6%
anual- (c) aumento de la población urbana subregional y (d) concomitantemente, rápido descenso de la población económicamente activa
rural -So/o anual promedio-- y en oposici6n, auge de la urbana. 2 Con
estos antecedentes, se calculó que en 1978, las variables demográficas
en la Subregión, tendrían las siguientes magnitudes:
-

Población: 57,876.

-

Población urbana: 42,713.

-

Población rural: 15,163.

-

Población econ6núcamente activa: 12,618.

-

Población económicamente activa urbana: 8,870.

-

Población económicamente activa rural: 3,748.

5. La distinción entre rural y urbano es difusa, pues todas las actividades
sociales y productivas están entremezcladas e invariablemente vinculadas, a un ambiente rural. No obstante, en tres municipios -Sabinas
Hidalgo, Anáhuac y Villaldama- una parte considerable de la población económicamente activa., está empleada, genuina o disfrazadamente,
en el sector terciario. Estos municipios de gran actividad terciaria -con
predominio económico de la primaria, Anáhuac y secundaria, Sabina.'1sirven como centros de aprovisionamiento y servicios para sus pobladores
y los de la zona agropecuaria del centro y este de Nuevo León. s

Tierra.
6. En los llanos esteparios, los suelos castaños o chestnut ocupan la mayoría
de los municipios de la Subregi6n. Las características varían de acuerdo

a la precipitación, temperatura y proceso geológico. Al oriente de los
llanos, la textura es franco-arenosa profunda con pequeños manchones
arcilloso-profundos y salobres: Agualeguas, VaUecillo, Sabinas Hidalgo,
sur de Lampazos y oriente de Anáhuac y Parás. Los suelos francoarcillosos profundos se extienden desde el sur de Colombia y Anáhuac
~asta la zona cítrica, encontrándose también en el piamonte de Jas
sierras de Lampazos y Picachos.◄

7 . Las características climatológicas, condicionan una ecología semiárida
Y árida. La lámina de precipitación media es de las más bajas del
pais.ª Las lluvias son muy irregulares y se presentan grandes fluctuaciones de temperatura. e
8. La ti.erra en agricultura. pastos, bosques y otros usos en la Subregión,
se calcula en 125,000 hectáreas. La tierra se usa en su mayoría, 82%
en pastos naturales, principalmente en llanuras y en menor cuantía, en
cerro~. La presencia de matorrales, bosques de mezquites y pastizales
halófitas y algunas praderas artificiales, ha conducido a varios autores a la
conclusión que la Subregión tiene una ventaja comparativa, para la
producción pecuaria.'
9. En comparación con 1970, la tierra agrícola efectivamente utifü.ada
más que se duplicó. 8 Sorgo grano fue el producto de más auge y
Anáhuac, ValJecillo y Sabinas mostraron una dinámica especial,
Cuadro 2. El aprovechamiento de tierras de labor sin cultivos en 1970 ·
la expansión de la frontera agrícola, por desmontes; la creciente meca~
nización; Y la disponibilidad de más riego, son presumiblemente los
elementos asociados con el uso más extendido de la tierra. EJ incremento
en -~ superficie dedicada a cultivos, es francamente un hecho muy
positivo.

• MBU.A RoollÍouu, Gerardo, Los Llanos Estepa,ios del Noreste d1 Nu,vo L,6n

.4n4lisi.s Geogrdfito Regi011al, Tesis, Escuela Normal Superior del Estado, Abril 1975:
Monterrey, N, L., Pág. 33.

• Secretaría de la Presidencia, Plan Nacional Hidr,foli&amp;o, Resumen del Primer Informe, México, 1974,
• Para los propósitos del presente informe no es relevante dar mayores detalles aobre

' Tendencias calculadas de LO! eeruos de población 1960 y 1970.
• HoLT, Blizabeth y PAD11.LA, Lilia, Distribuci6n d, la Poblaci6n Econ6mic~ent,
Activa General m el Norte 1 Noreste de la República Mexicana, l 970 en, Gobierno
del Estado de Coahuila y Sociedad Mexicana de Geogra.f ía y Estadistica, Memoria dC"I
VII Congreso Nacional de Geografia Aplicada, Saltillo, Coahuila, 23--27 Mayo, 1978,
pp. 133-152.

760

laa cai:act':rbticas físicas y clim!ticas de la. Subregi6n, no obstante, el Proyecto Durine
.rtquenrá información mú detallada, la cual está disponible.
' V~rue por ejemplo, Secretarla de la Presidencia, op, cit., pág. 149.
• Las cifras estimadas para 1978 provienen de SARH, Programa Coordinado dd
S1t:to, A.g,opecuarro en t:l Enado, Prozrama 77-78, 78-79 'Y resultados 77 Nuevo León
Febrero 1978.
'
'

761

�•
· tivo con la incorporación de
10. A 1978, se registró otro cambio muy ~--~
temporal. &amp;te mejo.
sas de las a i . = en
10 317 Has. al nego, a expen .
,
d dinamismo. Seguramente
'
b'é
estra meqwvoca e
ramíento es tarn i º. ~u
arte de los productores, de que en
responde al convencumento por p .
1 producción sin riego, es
..
16gi
prcvaleoentcs, a
h
las cond1c1ones eco cas
.
. . ta privado y en mue o
. . . t El esfuerzo mvemorns
d ,
incierta e mefiaen e.
sabl del me1'oramieoto observa o.
, bli son res pon
es
1
menor grado, ~I pu co ·nas son los municipios que presen~~m os
Vallecillo, Anáhuac y Sab1 . ' .
1 riego estarían ocaSJonadas
•
mayores
avances.10 Las dismmuc1ones en e

por el agotanüento o deficiencias técnicas de los pozos en otros municipios.
1 1• El uso agrícola actual de la tierra está doblemente concentrado: En
sorgo grano 71.7% del total de hectáreas y en Cd. Anáhuac, 58.7%
del mismo total. Anáhuac dispone de más tierra con riego, que todos
los demás municipios juntos.
t 2. El uso potencial de las tierras de la Subregí6n, es infonnación esen-

cial para la planificación agropecuaria. En la actualidad,
realizan
simultáneamente dos estudios pertinentes cuyos resultados estarán disponibles oportunamente. 11

CUADRO 2

Capital.

USO AGRfCOLA ACTUAL E TIMADO DE LA TIERRA, 1978.
(Hectáreas)

Frijol Maiz

500

Sorgo
Sorgo
Grano Soya Escobero Trigo

558

Anáhuac

90 3,229 16,860
130
20
219
164
164

Bu tamante

Lampazos

1,776

718

Agualeguas

Total

440

3,220

23,839

150
148

695

60

40

Sabinas Hgo.

160 1,068

3,560

130

385

5,303

Vallecillo

503

1,271

4,393

)80

700

7,147

50

270

80

55

190

645

845

4,643•&gt;

Villaldama

TOTAL

40

100

1,585 6,682 25,890 100

39,745

a) Las hectáreas en trigo suponen un do~le cultivo en las mismas tierras.
F 11en te: Estimaciones de la SARH, Op. Cit.
•
de o,
la
•
ularidad en el régunen
de alm acenaminto
.
ba
• Debe intcrpr tane que la meg
• b influido en lo, re ultados. Sin em rg
Presa del Distrito de Riego 04 Don M~~• ·osª que no dependen de dicha presa para
aon notorio, los aumentos en Otrol muruc1p1
.
estaoo. is de las cifras no se tomó en cuen ta factorestAn
bien
,. Se reconoce
que en el anáfu;
1 tcndenciu generales anotadas es
.
,.,.e De todas maneras, as
naJes o c1rcunstanc=,

. .
el ncgo.

definidas.

762

14.

190

50

Parás

13. E~ razonablemente seguro, que la Subregión tiene un grado de mecanización, superior al promedio de áreas de condiciones socio-económicas
similares. La cercanía a Jos Estados l:nídos ha facilitado la adquisición
de maquinaria y equipo. Existen más de 700 tractores, C'on diferentes
tipos de equipo. En Anáhuac 6lo habrían entre 400 y 450 tractores.
En labores de mer adco, del producto e insumos, se ut.ili.7,arían entre
700 }' 800 camionetas. Las Jabotts de picar el forraje están también
muy mecanizadas.

15.

El ganado bovino criollo predomina sobre el puro. Drahman, Charolais,
Hereford y Holsteio son las razas puras explotadas. El ganado caprino
es también numeroso y las razas criollas se cruzan con nubia, granadcria, saaen y alpino francés. 12 D • los 200 mil bovinos de la Subregi6n,
160 mil tienen propósitos de carne y 40 mil de leche.
El nivel kcnológico de la producción agrícola es más o menos satisfactorio; por supuesto, se requieren mejoramientos en ciertas prácticas. En
sorgo y trigo se han desarrollado y adaptado nuevas variedades. La
demanda por fertilizantes es particularmente intensa para sorgo y maíz.
Los programas de crédito, seguro y asistencia técnica, cubren los diferentes productos en condiciones que se discuten posteriormente.

" UANL, Facultad de Cienci.u Biológicas, Enudio del Uso Actual y Pottnrial d,
los Erosist,mas Natural,s , /nduridos en el Nor11st, dt /.flxico, SF y ADAM&amp;, José Luis,
Actividad11 qu, Rttalito la SARH d,ntro del Estado, Vinculadas con ,l Proyecto d,
lnc•esligaci6n para ,1 Desarrollo Urbano Rural Integral del Noreste, Reunión aobrc
dicha Investigación, Noviembre 29-Diciembre I o., 1978.
ª Secretarla de !Ji Pn:,idencia, op. cit., pág. 162.

763

�que quienes eran pobres en 1970
cativamente sus ingresos L má '. progresar?n pero sin mejorar signifi.
· os
s neos consolidaro ,
á
.
Aparentemente, existe un potencial
n aun m s_ su sltuaci6n.
tarios E
.,
, para aumentar los rendimientos uni. n comparac1on con los
di
.
de la Subregi6n están l'f'7~a d pr-Come os nae1onales, algunos cultivos
· ----oª os
uadro 3-- p
promedios encubren realidades supe .
p
. or otra parte, los
contrar en Anáhuac prod to
d nores. or ejemplo, es frecuente en'
uc res e sorgo grano q
tán "l
4 toneladas por hectáre Asimism
ue es
evantando"
nido más de 5 tonelad;.o, en parcelas de prueba se han obte-

Resultados.

16 . En orden a contrarrestar las condiciones ecológicas desfavorables, a partir
de 1970, los productores de la Subrcgi6n, han realizado esfuerzos de
indudable eficacia: expansión de la frontera agrlcola; aumento en la
oferta de riego; e incorporación de más maquinaria y tecnología a los
procesos. E.n consecuencia., la producci6n agrícola, medida en toneladas,
creció en forma vertiginosa, en el periodo 1970-1978: sorgo, más que
cuadruplicó su volumen; frijol, sextuplicó; trigo, casi que triplicó y
sorgo escobero, triplicó. S61o maíz presentó una disminuci6n relativa,
por razones no totalmente claras. En ciertas condiciones, estos resultados
tendrían significación profunda y coherente. I.m cultivos comerciales,
sorgo grano y trigo, habrían vigorizado la economía campesina. Los
cultivos de autoconsumo, frijol y maíz, habrían contribuido a sastisfacer
los requerimientos nutricionales proteínicos y calóricos y a aumentar
la utilización de proteína en ténninos netos. 13 Además de que las zocas
del sorgo, habrían servido para renovar el material orgánico de la tierra
y alimentar el ganado, en épocas de verano.

17 . De acuerdo a datos parciales, las existencias de ganado bovino habrían
aumentado con relativa modestia, a un ritmo de 4% anual. En la
Subregi6n. de 136 mil animales en 1970, las existencias habrían ascendido a mis de 200 mil en 1978.
18. Los rendimientos promedios -áreas en riego y temporal y diversas com•
binaciones de insumos-- presentan alzas consistentes con las novedades
tecnológicas introducidas. En la producción de sorgo grano, se elevaron
de 1.8 a 3 toneladas, por influencia de la prueba y adaptación de va•
riedades conocidas en el Centro de Inv tigaciones Agropecuarias en
Anáhuac; utilización de prácticas como la rotura y "chapoleo" de zocas,
control de plagas, fertilización, deshierbes, siembras oportunas, etc.
El trigo muestra también mejoramientos, de 1.3 a 1.9 toneladas, con el
desarrollo y adopci6n de la variedad Anáhuac 3 73. tsta se siembra
aunque ocupan áreas mayores otras variedades también recomendadas
para la Subregi6n. Es de anotar, que las recomendaciones se vuelven
compulsivas, mediante las restricciones o concesión de créditos. El
segmento de los productores que progres6 más, en redimientos y producción total, es desconocido. Estudios posteriores se necesitarán para aclarar la cuesti6n. Por las razones que se mencionan después, se presume
u Una rotación !recuente en la S-ubregi6n de maíz y frijol, es tambibl otra dccisi~

adecuada, pues aquel es usador de nitr6gcno micntnu que el frijol es fijador.

764

CUADRO 3

RENDIMIENTOS: SUBREGióN NUEVO LEóN VERSUS PAfS
(Kilogramos)
Riego

Promedio general

Subregi6n País

Subregión Pab

Frijol

1,413

1,053

713

674

Mafa

2,143

2,363

1,163

1,268

Trigo

2,700

4,130

1,931

3,595

Sorgo grano

3,392

3,595

3,052

2,765

F1tentes: SARH y Secretaría de la Presid .
tamiento )' Estrategia de Des" ll 1976 encia, El Sector Agrícola: Compor.. rro 0 ,
, PP· 92 y 94.
19. Con fines meramente il tra ·
neto por hectá
~ tivos se calcularon burdamente, los ingresos

in~::;

cional y los
p~ducci6~ de tecnología moderna y tradipara la Subre . ,
Los ~o as anu es netos por ciclos de cosecha
.11
gion.
ingresos netos totales ascienden a $ 83 1
m1 ~nes, que repartidos entre la población rural estimad
.
un ingreso per-cápita anual d
a, representan
cconómicame
·
e $ S,4SO. _Repartidos entre la población
d I
nte activa, representan un ingreso de $ 22 178 Ad ,
e a ~brez~ absoluta, es desconsolador que la compa:aci6n e cm~
promedio nac1onal, casi 26 mil revela una
b
.
on e
terísticas alarmantes. A pesar d~ 1
f
po reza ~lativa de caracrc
.
os es uerzos productivos anotados la
munerac16n al trabajo y los otros recursos utilizados es
d '
mente baja. Ahí radica el núcleo del subdesarrollo 'de :1::c~6te~
g1 n.

765

�20. En realidad, la gravedad de la pobreza puede ser peor para un gran
número de campesinos y considerablemente mejor para unos pocos.
El tamaño de las parcelas de aquéllos es reducida. El usufructo de los
derechos del riego y la tierra, la distribución del producto e insumos,
así como los servicios oficiales -crédito y asistencia técnica- están
concentrados en desmedro de las economías más débiles por prácticas
institucionales y de comercio, lamentablemente muy arraigadas. Una
calificaci6n adicional es necesaria. Los ingresos per-cápita son mayores
que los calculados, pues los campesinos (a) laboran eventualmente en
otras actividades ( b) explotan algunos animales, como bovinos y cabras
y (e) consumen bienes producidos por ellos mismos. De cualquier manera, si como resultado de dichas actividades los ingresos anuales percápita, triplicaran los calculados, la situación seguiría teniendo ribetes
críticos.

21 . El cuadro de la pobreza, se hace más evidente, cuando se piensa en la
insuficiencia cuantitativa y cualitativa, de los servicios sociales como
educación, salud, vivienda, agua potable, etc. Una estimación de tal
insuficiencia sería útil para completar el análisis reafüado en el presente
informe.

CUADR04
DISTRIBUCióN DE LA T

Propiedades Privadas

Agricultura
Tamaño )' Tenencia de los Predios Agrícolas y Ganaderos.

22. En 1970, el número de hectáreas a disposición de los ejidatarios y
comunidades agrarias, era muy reducido para generar un ingreso decoroso. La tierra de labor --o sea aquélla utilizable en cultivos aunque
no necesariamente ocupada o apro"echada- usufructuada por 47 ejidos
y 2,319 ejidatarios era 6,698 hectáreas, Cuadro 4. El tamaño promedio
era de algo más de 142 hectáreas por ejido y de casi 3 hectáreas por
ejidatario. La mitad de los ejidos, contaba con casi 2,500 hectáreas de
riego. Seis ejidos, localizados en Anáhuac, tres; Colombia, Sabinas y
Villaldama, concentraban más de 1,700 hectáreas en riego.u
23. Por su parte, 1,718 unidades privadas ocupaban 32,282 hectáreas -casi
cinco veces más que los ejidatarios-- con una extensión promedio de
" V Censo Agrlcola, Ganadero y Ejidal, op. cit.

766

Ejidos y Otros

Has.

No.

Área

1

36

32

0.9

5

299

1,039

3.5

1

5

5.1 - 10

5.

629

5,436

8.6

1

8

8.

10.1 - 25

438

7,005

16.0

3

44

25.1- 50

14.7

214

7,637

35.7

3

115

50.1 - 100

38.3

76

5,595

73.6

20

1,862

100.1-200

93.1

21

2,%8

141.3

9

1,318

200.1-400

146.4

2

570

285.0

7

2,098

Más de 400

299.7

3

2,000

666.7

3

1,650

550.0

l,718

32,282

47

6,698

Hasta

1.1-

Total

PROBLEMAS Y CUESTIONES FUNDAMENTALES

!ERRA DE LABOR EN LA SUBREGióN

NUEVO LEóN 1978

Promedio No.

Área

Promedio

Fuente·. V C enso Agr1co
, la, Ganadero y Ejidal 1970, SIC, DGE.

casi 19 hectáreas -seis veces ,
1
de las unidades, 1 075 estabanm:s que e pr~medio ejidal-. Casi 63%
19 147 hectáreas.;~ E'
~tadas de nego, en una área total de
n comparaa6n con los eJ'idatario 1
,
de 'los pequeños propietarios
t ,
b
.
s, a econoirua
en1a una ase ciertamente más sólida.
24. Los ejidos y comu ·dad
.
.
tár
I
ru
es agrarias ocupaban un total de 168,545 becp .
o c~al ;sulta en
promedio de 72. 7 hectáreas y las unidades
h nvtára as mas e . un millón, con un promedio por unidad de 476 4
ec eas . Esta dis pon1'b'J'dad
·
I l
total podría ofrecer oportunid d
el desarrollo de la Subregi6n.
a es para

ed

un

:o~

25. ¿Cuál_ es 1~ situación en 1978? El presente informe se inclina hacia
hip6~es1S: el número de hectáreas disponibles para Jos ejidatarios
a meJorado y las tendencias concentradoras han tendido a ace t
se. En prime J
h
.
.
n uarr ugar, ay evidencra de abandono y "rentismo" de las
'' !bid.

767

�parcelas ejidales.1ª Así se ha propiciado una concentración de l ~ : -

;;J.;:s

empírica adicional que lo sustente con más firmeza. Un segundo argumento, se basa en el hecho conocido que para evadir la legislación, los
pequeños propietarios ganaderos subdividen y escrituran bajo diferentes
nombres, ranchos que pertenecen a una sola persona o familia. Por
ejemplo, a] Autor del presente informe, una fuente conocedora le comunicó que en Anáhuac, 20 pequeños propietarios ganaderos detentaban
entre 60 }' 80 mil hectáreas. 19 Por último, el aumento en la tierra cultivada con riego, que ocurrió entre 1970 y 1978, contribuyó a consolidar
la posición de los pequeños propietarios o los ejidatarios mayores, pues
los excedentes para la reinversión en las unidades pequeñas, fueron
o mínimos o inexistentes, como resultado de una comercialización inequitativa.

chos y lab propie1
dasad
P:::~:-~:ls~:~r::yd~~:~oco:~ ~n Mar~
compro ar que
.
.
tán en poder
t 'n
aquéllas de los pequeños prop1etanos y co1onos- es
.
1 , "d
um'ero de productores, que controlan cada uno seis o
d
deunreut1on
. d l ti
.
.
1a Las cifras oficiales sobre la tenencia e ª. err~,
siete derechos
neg?. m
. d eseablemente· Este punto requiere ev1dcnc1::i
Cuadro
5, se de
alteranan

CUADRO 5
TENENCIA DE LA TIERRA EN EL DISTRITO DE RIEGO 04,
DON MARTlN, 1976
(Hectáreas)

26.
Ejidatarios
Hectáreas

No.

Sup.

238

1,522

Pequeños Prop. Y
Colonos
No.

Sup.

Total
No.

Sup.

238

1,522

Oa 5
5 a 10

A pesar de la gravedad de la situación, la Subregión ha estado Ubre
de problemas de invasión de tierras u otros inherentes a la mala distribución de tierra e ingresos. Seguramente, en la evaluación del curso
de acción a seguir, las soluciones alternativas del ocio o migración,
definitiva o temporahnente, luc~n al campesino menos complicadas y
promisorias que la invasión. 20

Irrigación.

10 a 20

1,222

17,407

1,222

17,407

20 a 50

385

10,614

385

10,614

27. La evidencia histórica revela inequívocamente, que el crecimiento agrkola

Másde 50

3

157

3

157

1,610

28,178

1,848

29,700

de la Subregión ha marchado, parí passu, con la disponibilidad de
agua. Esta es sin duda, la más fundamental de todas las cuestiones del
desarrollo. Como se discutió antes, en la actualidad, 32,687 hectáreaii
disponen de riego. El riego se concentra en Anáhuac, 19,379 hectáreas; Vallecillo, 6,147 hectáreas; y Sabinas Hidalgo, 4,623 hectáreas.
Las fuentes principales son el Distrito 04, Don Martín, entre 23 y 25
mil hectáreas; pozos y norias; y tomas de ríos y manantiaJes, Cuadro 6.

TOTAL

238

1,522

, de la p res1'deno·a' Programa Estatal de Inversiones, op., cir.
Fuente: Secretaria
.
.
Derechos a 17,000 Campesinos. Más de
,. "Por abandonar la Tierra, Retiran
.
abandonarlas o rentarlas.

did O sus derechos a las tierras por
.
En lavados en tierras inhóspitas, semiáridas Y 11D
Esto es observable en la :zona norte.
c .
b
rivada se obligó al éxodo a
e.réditos ni estimulas del sector oficial o anca P .
•d
I calidad y la
recunos,
.
.
teabilidad de sembrar tierras e ma a
E. U. o zonas indwt:nales. La mcos
"d tarios" conllevan el fracaso de la reforma.
"mentalidad de los nuevos o modernos. eJI a
.'
E U o zonas industriales", El
"Los rancreros han abandonado las berras para rr a . .
h

17,000 ejidatarios, an per

Porvenir,
Nov.efecto
14, 197~.
,, Hay un
mírumo en la d'iatn'b uci'6 n del ingreso por las rentas percibidas por

la 11tierra
ejídal
. . .U ruvem
.
'tario sobre Problemas de la Comunidad del
UANL,
Primer Semmano
Estado de Nuevo León, Memoria, Monterrey, 1978, Pág. 155.

28 . La demanda total estimada de agua para usos agropecuarios, para el
Estado de Nuevo León en 1980, sería de 676 millones de M3 • 21 Entre
,. "Dos familias poseen 35,000 hectáreas en el norte de Nuevo León: A.,áhuac y
Congregación Colombia", Tribuna, febrero 27, 1977.
00

Más bien se han presentado invasiones de tienas urbanas, como en Anáhuac por
ejemplo. Los habitantes de 1a Colonia Obrera tienen un problema pendiente de legalización de la tierra en donde han construido sus viviendas.

"' SRH, Estudio Geohidrol6gico del Estado de Nueuo León, Estudio de Población y
Uso ridl Agua, Tomo VI, 1973, pág. 109.

768
769
humanitas-49

�CUADRO 6

Las restñcciones decretadas en Jas superficies regadas, han originado
problemas de operación, debido a la dispeni6n de las áreas de cultivo,
lo cual ha forzado a usar una red de canales demasiado extensa, con
exceso de capacidad. La eficiencia de conducción es 35%; )a menor
en relación con los otros distritos del Estado: Alto Río, San Juan y
los lagos.u

MANANTIALES DE LA SUBREGióN NUEVO LEóN, 1972
Gasto Estimado (LPS)

Manantial

20.9

Las Coloradas

Bustamante

Cañón de Bustamante

Lampazos de Naranjo ,

abinas Hidalgo

San Lorenzo

57.1

Ojo de Agua

664.0

El Carrizal

64.0

El Encinal

32.0

Ojo de Agua

2,371.0

Sombrcrctillo

25.0

32. No obstante, siguen siendo necesidades reconocidas: (a) revestir los
canales que presentan los mayo.res problemas, (b) compactar las áreas
de riego, (c) rehabilitar la red de drenes, ( d) arreglar caminos y (e)
pavimentar la carretera que comunica et Distrito y la cabecera municipal.

292.0

Nogal

Villaldama

31. Desde hace algunos años, pero especialmente a partir de l 974, se han
realizado inversiones oficiales para el mejoramiento del Distrito. Debido
a sus problemas técnicos, la operación no es autofmanciable, por Jo
que el Distrito ha venido incurriendo en continuos déficit presupuesta.
ños. Por Jo tanto la inversión oficial se ha visto consecuencialmentc
restringida.

643.0

33. La rehabilitación del Distrito, permitiría aumentar la producción y los
rendimientos unitarios. Probablemente con el agua ahorrada, se regarían
10 mil hectáreas adicionales. Las posibilidades de introducir cultivos
nuevos como hortalizas, para vender internamente -o durante el invierno en los Estados Unidos- fortalecerían la economía subregional. También cosechar dos veces por año los cultivos actuales, equivaldría a
duplicar la tierra utilizada. 2• Sin duda, la demanda por empleo y otros
beneficios secundarios! serían ventajas de interés.

24.0

San Isidro
Ful!nte: SRH, Tomo I, op., cit.

, una estimación tosca de la demanda
un tercio y la mitad de éstos, sena
para la Subregi6n.
.
.
artín, es la obra de riego más impor•
29 El Distrito de Riego 04 Don M tral d satisfacción de la demanda

.

1 E tad

"' la fuente cen

e

d tro

tante en e s o ' . .
, localizado en su mayor parte en
en la Subregi6n. El Distnt~ estádesde SaJtillo, Coahuila. La presa que
de Anáhuac, pero es maneJad~
el
'odo 1926-1930, para regar
aba tece el Distrito fue construid~ e; de ~cenamiento de 1,385 mi65 mil hectáreas, con una ~paCl 6a
b'én una red de canales de
de M'. El proyecto mcluy tam 1
ll
ones
d 456 Kms "
748 Kms. Y una de drenes e
·
·
debido
.
d almacenamiento variable,
La presa ha presentado un régimen e
. . toS anuales. Esto ha
30 .
Jias en los escumnnen
al
a fluctuaciones muy am~ b"lidad de las superficies cultivadas anu es.
incidido en una gran vana l
bl ~ So,iouon6mi,a, Proy1u1'6n dt las Obrtu
78
,. SRH Estado d, Nutvo L,6n, S,rn an:Ra l N evo León, Sept. 1976, pág. .
•
d
R
'
para
,t
Duarrollo
u
16
&gt;' Unidad11 e
1°

"'ª ,

770

34. ¿ Por qué no se ha rehabilitado eJ Distrito? La obra es costosa. El
gobierno ha excluido a la Subregi6n de algunas inversiones. Su gasto
ha sido limitado. Los agricultores tienen poca conciencia del beneficio
social que representa cada e.anal y esperan que el gobierno financie
totalmente las obras. Una muestra de lo anterior, es que los usuarios
participan insuficientemente en la limpieza de canales y otras tareas
y prácticas elementales de ahorro de agua, que valdrían únicamente
el co to de oportunidad de su tiempo libre. En opinión de fuentes
experimentadas, la rehabilitación del Distrito involucra la afectación
• Secrciaria de la Presidencia, Programa Estatal, op. eit., pág. 69.
Se argumenta que esto es dificil. Además de intensificar l:u plaga,, la, parcelas
CfUe han tratado cosechas dobles, han empobrecido las tierras, al desaprovechar Ja.,
latas. Este seria un tema a dilucidar en la evaluación de la rehabilitación.
11

771

�gía subterránea, indican que el Estado de Nuevo León cuenta con b'el
tipos de acufferos: en sut.lveos de rim, en rellenos de tipo regional y
en calizas. Existen 2101W en que la calidad de las agua, de los acuíferos
en relleno es objetabJe y otras, como en la zona al norte de Vallecillo,
en que resulta fuera de toda norma para usos domésticos, industrial
o agricoJa, a menos que se les someta a un tratamiento adecuado. El
flujo aprovechable de los acuíferos en relleno en todo el frente de la
Sierra Madre Oriental, excepción hecha de Vallecillo, es de unos siete
metros cúbicos por segundo. Los acuíferos en Jos subál\leOS de los nos
son de interés reducido y muy local. Los acuíferos en calizas, conducen
de 3 a 4 Mª /Seg. adicionales a los ya explotados. Los acuíferos en
rellenos presentan un atractivo especia), pues permiten sobre explotaci6n
extensiva temporal, con la extraccii6n de un volwnen considerable de
agua, por cada metro que se abatan los niveles freáticos. 13

tan la presunta existencia de una
de interesea especiales, que ~
o los derechos aobre la tierra
marcada co~tración de la. ~ d e los ~ vectores de .railactualmente imgada. La averiguaci6n originMb eo el monopolio de
.
la rehabilitaci6n de la ~
.
ac:ciOQel futuraL
te~, a
receder cualquier recomendación de
de la
la tierra, debería p
.
oficial no prosperó, pues parte .
Hace algún tiempo, el. ~terés
b'
las parcelas, lo cual fue ll'rea.
ta constStió en reu acar

solución propues '
di
índole
. bl
razones de vena
.
liza e por
. • el .Estado ha tenido la preoº5 Además de las inversiones en el ~1Strito, tiw • almacenamj,,-11to, bom-

., .

d .
de diferentes ....-.
dé
cupación de obras e nego
'odo 1964-1975, con un gasto
beo, derivación, etc. ~ t e : ~ familias en casi 2,000 hectáreaL
$ 31.2 millones, se benefiaaro
de inveniones alCCJldena a
Para el periodo 1977-1982, el ~ i a s
5 200 hectáreas. Ta6fa
• de 615 la
f laneada,
en se
' evidencia una c:t.
$ 118 millones, en benefiaao

t

en la inversi6n ejecutada como en
del Estado -Cuadro 7--.
rci6n amplia entre el norte y e sur. tif'can dicho volumen 1
propo
de Jas razones que JUS 1
d alzat
Indepen~ientemente
más rá ido de la Subregi6n, deman a
distribua6n, el avancepúlico p

substanciales del .gasto

.
norte de M~
. nal Hidráulico al analizar el
probl36. En 1974, el Plan Nacio
agrl la sólo era pc:m'ble con ñego,
•

afirmaba que el desarrollo eas ~as conclusiones del estudio de
blemente con aguas subterrán ·

bidrolo-

CUADRO 7
DISTRIBUCIÓN GEOGRAFICA DE LA INVERSIÓN EN RIEGO
1977-1982

1964-1975
Costo
Familias

(mili.)

Has.

81.

n fines meramente indicativos, se presenta un balance del mercado
por fuerza laboral. La demanda está definida por los requerimientos
promedio de jornales por hectárea, de loe cultivos en los diferentes ciclos
productivos, multiplicada por el número total de hectáreas cultivadas."
La demanda efectiva de mano de obra, se desagregó por municipios
y bienes. El otro componente del mercado laboral, la oferta, está constituida por la población económicamente activa. El de!Sequilibrio equivale a -1892 años-hombre- más de la mitad de la población
económicamente activa, la cual no puede ser absorbida eficientemente
por la producción agrícola. La demanda pico ocurre entre febrero y
julio de cada año, con la siembra y recolección de los cultivos básicos
de "temprano". La demanda es particularmente perezosa entre noviembre y abril -Cuadro 8-.

38. La situación del mercado laboral es grave. Del lado de la demanda,

COlltD
Familias (mill)

Nuevo Le6n.

Has.
1,980

264

31.2

5,200

615

118

Norte

6,697

2,109

93.6

44.050

5996

1 325

Sur

8,677

2 373

124.8

49,250

6,611

t,44S

Total

FMentt: Elaborada con dat01 de

Empl~o.

se origina no en la insuficiente dinámica de la producción, sino en la
escasa dotación de recursos para combinar y utilizar más intensamente.
Es más grave aún, cuando en una perspectiva de más largo plazo, se
observa que en el proceso de ajuste del mercado laboral, ya se ha expuJ• Secret:uia de la Presidencia, Plan Nacional Hidrtlulieo, 1974, plg. 38.
• llequerim.ientos de horaa-hombre por hect!rea: 10r¡o grano, 94.6; trigo, 72.6;
111&amp;, 152; frijol 268.2 y sorgo escobero, 263, tomados de, Guajardo Ramos; ''Eficiencia
&amp;lan6mica en el Sector Ejidal del Distrito de Riego 04 de Anáhuac", Tesis, Escuela
1lidonaJ de A,ricuJtura, Chapingo, M6aco, 1974.

SllH, Smiblaruo Socio,con6mica, op. cil.

773

�CUADROS

y OFERTA DE MANO DE OBRA EN LA SUBREGióN
DEMANDA
NUEVO LEóN, 1978
(Miles de jornales)
Feb.-Jul.10 Junt·o-oct. Nov.-Abril

miento de Jas fuentes de riego; coruervación de caminos¡ mejoramiento
de vivienda; etc. Un esfuerzo grande de convencimiento será in&lt;fupensa.
ble para movilizar voluntades. Por supuesto, no sólo en esta actividad
debería concentrarse el apro\'echamiento de la mano de obra. Seguramente hay también una capacidad gerencial latente, para inducir
desde dentro, la&amp; innovaciones que se requieren.

Total
Problemas E.s jNcíficos de los Cultiuos.

Ma!z
Sorgo grano
Sorgo escobero

66.3

50.7

117.

253.8

47.7

301.5

21.2

6.5

27.7

46.1

46.l

Frijol
Trigo

42.1

42.l

Demanda

341.3

151.0

41.1

534.4

Oferta

539.7

269.8

269.8

1,079.'3

Excedente

198.4

118.8

227.7

544.9

Fwtnle: Elaboruí6n del Autor.

antidad considerable de brazos. De
sado de la Subregi6n rural, una c .
. . tablemente la expulsión
continuar las tendencias de absorc16n, meVI

Co

continuará.

casi

infrecuente.
mo de
39 Es muy probable que el d~p1eo absoluto
. . sea
tienen
animales, parte
•
..
.
quenos prop1etanos,
b ·
todos los e11datanos Y pe
., existe gran movilidad intrasu regiotiempo se ocupa en ellos. Tamb1en
b tante es subempleo de
iaJ El balance neto, no o
. do, la
nal e intersector ·
.
. tente con' lo analiza
l s No es mconsis
.
dimensiones preocupan e ·
b
pecialmente en municipios como
escasez estacional de mano de oci:,
efecto, cuando la demanda .f:J
en Anáhuac, en épocas
~ose
una inmigración visible. Estaaomás intensa, dicho mumc1p10I rec1 mayor cuando la escasez de agua
nalmente también, el desemp eo es
. '
Í ·lita la proclucci6n de tardío.
no ac1
iliza mano de
1
r
la
oportunidad
de
ut
O
El desempleo estaciona
rece
..
.
iciste unar necesidad
40.
En los eJ1dos nusmos, e
.
obra en diferentes
~:·
. ·e .En las labores de manten•·
generalizada
de meJoram1ento
de1 paisaJ
.

?~

.be

:n

41 • Prácticamente, todas las áreas en sorgo, son atacadas por el gwano
cogollero, pulgón y mosca midge. Los rendimientos pueden incrcrnentarse con la generalización de por lo menos dos fertilizaciones por cosecha y las siembras en épocas apropiadas. Usualmente las siembras máa
tempranas, son menos atacadas por plagas. 17

42. El principal problema para elevar la producción de maíz, es el u.so de
semilJaJ criollas con poca o ninguna selección. Es factible aumentar los
rendimientos con mejores prácticas culturales como control de plagas
-especialmente gusano cogollero y pulgón- y mejores dcshierbe!. 11
43. La falta de investigación sobre mejores variedades y la adopci6n má.t
difundida de las que se han recomendado, han restringido la producción de trigo. Otro factor Ümitante ha sido el clima que interfiere con
el ahijamiento, originando el chahuixtJe, Además, se interfiere la polini?.aci6n y el crecimiento fisiológico del cereal.'• El pulgón es la plaga
más difícil de controlar.

44. Al sorgo escobero lo atacan el gusano cogoUero y el pulgón. Se está
fovestigando el aumento del número de variedades y los efectos de la
fertilización. No obstante, la calidad de la fibra es competitiva con la
de la Comarca Lagunera. 30
Servicios Públicos o la Producción.
45. El crédito institucional oficial, prefiere concentrarse en trigo y sorgo
grano, en las áreas de riego. Según estimaciones oficiales de la SARH,
en 1978, 81 % del total de la financiación programada, se concedería
" Entrevista directa con los excen,ioniata, de Anilluac.
• Gobierno del Estado de Nuevo León, Programo de Desarrollo Socio-Ecori6mico
d,I Gobi1rno dd Estado, M&lt;mterr•y, SF, pág. 6.
• /bid., p. 7.
• ll,id., p. 8.

774
775

�v-~rra,-.
.,..a,....-•-~efic:W.
~•ierieloJ- ..-, • ....,.i__..o_...,rm

l""

mdito. Gal
del Mea.• mail fue apa,ada ,-- la bar.a ieficiaL
Frijol J - . . cubero quedan,D pñmcaoieme par fuera del piograma
crediticio. Dicha UiW'EMUaci6n , - . jmtifiane por 1'uaDe1 de pn&gt;cluctividad y porque al fin y al cabo, 10rgo y trigo ~ el e,i,
de la econornla apkola. El reato de lol ptoduct.crs debe ftlCllffit a
fuentes 6nancieraa no institucionales, por su elCU&amp; capacidad de ~
falta ele dañdaa en ~ tftuloi y garandaa, etc. Como en ~ üell
po&amp;rea, el oferente privado, vincú1a
operaciones C9ll et merc:aclee.
en un drcu1o que perpétúá ia milena.
46. La cobertura del aegulO agricola a mú general Cll el F.atado aunqUf
~ ~ mú al trigo y 101F grano. La aequla e1 la . .
causa de ~ ~ en zonas mnporaleru, aeguida de plagal
~n El retardo en loa pagos de lu indem~rqciQllCI hasta
S ar.o., e1 una queja frecuente de b aseguradoL Quma la falta
a,ordinaci6n entre el Banco Rural y la Aleguradora Nacional A,nicaJII
., Ganadera le&amp; la ~ de la tardan,.a.

47. En 1978, el pJOP3JD&amp; de ~cia tépica estatal tenia como mew
wbrir más de 65 mil hectáreas. Gran parte de éstas, locaJizad1r1 en
$~~, ~ )' IOIJO eran W priori~ de la asistencia t,knica.,
En Amhuac, le Jocali,.a el lel'Vicio de exteDSKllas. q\le ~ ofrecido por .:Jft.1Banco de Crédito Rural y Fomento Rural Exille una apropiada
dinalci6n institudonal. En difereotts entrevistas, ~ expnaaron
acerca de la eficacia de la aüsteuda técnica. La demanda eati
tuida ;pór ejidatarioa y propietulos ma,ores, quienes ademAs de no •
en el campo, pmieren opttar de acuerdo a JUI propias experiel~
Como loa j6venes mú cap3re1 emigran, las deciaioues del campo
dan en manos de una generación wdlp.ensiblemente reacia a las •
vacionee. Esta cualidad deberla tenene en cuenta seriamente en.
momento de planif"K:ar el desarrollo. De la oferta de asistencia
ae expresaron tamb~ dudas: ( a) en sus parcelas de prueba, no
logrado superar los rendimientos alcanzados por algunos ejidatarios
sus propias técnicas y (b) 101 campesinos perciben una actitud
superioridad que origina rechazo. Para atender eficazmente la

uis-

• GuKYAIIA, J•, El 1/1elo I, la S1qtd4 1 01,01 SinilstFos "' la A1rinll•r• Diuliiiill
1971, en ~ de Coahuila,
dt., p. 224.

o,.

776

• t6cnic:a lf!. ......, . . . . . ti
'1Ala ......d.
,...._¡d--nde11siHilllal empballw

el úeaen tri¡o ~Jiego'
La mitad dela de

. . . dol álltwot.
70C}f, de

•

11 Bitado es c1é&amp;Hmíte en 'm'Wlltipddn
- ~ campa, élpeti,,..t.a8-

ifdn-DM...,. )' ~Sal-reauJQdoe
Cuenta

~ no esfuvucm
lllVIIJlliawicb •

.....~ .

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..,liendo,Pllelb:enpiictiea

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IIÍJJ8Wl procedimjentc,_

CUADR.09

~CIPALEs AGR.Ó!NDTTl.WrbT.lft
· ~ , ~ EN LA SUBRIG
NU!'V'o LiON, 1978
ro
1

M

T~(3)
llapepiladora ( l) •
~ lácteos {1)
Eacobu (2)

15-100

100-250
100-250
S-10

(ft¡¡ !IÚi (3)

Benefic:iadoru de cune de ....._.._

Empacadora de

carne (S)
Queeo Y crema (t}
Meral (1)

.._ ( I)

Benefi~ra de carne ( 1)
.Pm:e•muento de ag&amp;\lel ( 1)
Molino para legu'.mbrea b

500,.lOQO
5-

6000-

1000-2500
15-!JO
515-30
5-

) De aJ&amp;od6n, abandonada,

uevo Le6n Pr,,,,.,,,. d, Dftlffollo o• cil
,.
., p ••.

�50. El procesamiento del sorgo grano y los otros productos, se realiza fuera
de la Subregión, especialmente en Monterrey y GuadaJajara. La Subregión es una de las fuentes indispensables de materias primas, para la
industria de fabricación de alimentos concentrados. Para retener internamente el valor agregado, 109 agricultores se interesan en la posibilidad
de establecer una planta procesadora en la Subregi6n. Algunas preguntas claves en el análisis de dicha posibilidad tienen respuestas fa,·orables:
oferta adecuada y de calidad; capacidad de transporte; canales de
distribución¡ técnicas conocidas y fácilmente transplantables; demanda
confiable; etc. Los intereses de las compañías que operan en la actualidad, serian un factor de resistencia crítico.
Por otra parte, las experiencias de maquiladoras y otras pequeñas
empresas, han sido negativas -hasta el punto de hacerlas fracasaren lo relativo al manejo de las relaciones laborales. De ninguna manera
debe descartarse, a priori, la explotación de vías que conduzcan a la
retención del valor agregado en la Subregi6n.

51. Especialmente, para los productores pequeños, la venta de los productos
y compra de insumos -constituye algo que el presente informe quiere
enfatizar- el escollo más sobresaliente para obtener la remuneración
adecuada a sus recursos y esfuerzos. Atados a los comerciantes, mediante
arreglos crediticios o exigencias de calidad, los productores caen inexorablemente, cose.cha tras cosecha, en el ámbito de los intermediarios.
En la Subregión no se da el fenómeno de una larga cadena de intermediarios, a través de la cual, pasa el mismo artículo. Los canales de
comercialización son oligops6nicos y operan directamente con los centros de procesamiento o consumo. Como no existe una organización de
productores más o menos sólida, la diferencia en el poder de negociación
se acentúa. No sería exagerado afirmar que cualquier programa de
desarrollo, debería estar precedido por una solución a fondo de esta
situación para evitar resultados contraproducentes. Esto no será fádL
52. Los productores con mayor iniciativa y poder económico negocian sus
cosechas con Conasupo o los demandantes finales. Conasupo ha estado
operando en época., de cosecha, con sede móvil en Anáhuac. Conasupo
arrienda el almacenamiento de particulares. La capacidad de almacenamiento es insuficiente, lo cual le obliga a incurrir en una curiosa incon•
sistencia: el sorgo por ejemplo es apilado a la intemperie, por varios
días, d spués de haber sido comprado bajo particulares exi encias de
limpiez~ la humedad, etc. El apilamiento también ocurre por las de-

778

moras en la neun,,.; 'ón
de Cona.supo re º"""ac entre prod uctores y la
Presentan de 25 a 30% de la ofi

53. La política de
1

.

Precios es de a

r .

e ..

OmiJión. Las compras

erta total.

~ condiciones socio-econ6 . p tcac16n generaJ. Independient.-..-b1enes de la S b .
micas de las diferente
.
-.u"-'1te de
1 regiones Tod
u región
tán .
sustentación En
.' es
incluidos en Ja políti
·
os los

opinaban
de

.

.
entrevutas realizadas se en
ca de precios de
que el principal obstáculo ,
l ~ntr6 que los campesinos

/:':°::._~

és~e depende en bue~ e:Cdi~ mlcostea~ilidad del nivel
tes
a a comente
l
los productores Un b an .. y que es consistente con el y
umen
grano, que ha ~tado f _uen e1empJo, lo constituye eJ p . rec amo de
cionario para J •
1JO por más de dos cosechas
recio del sorgo
os
insumos y
, en un period · íla
de bienes fin J
•
mano de obra. Parad6..
o in •
. d
a es, que tienen al sorg
~•camente, los precios
;a o en ~l. mismo periodo. Es obvi: como materia prima, se han ele.
ebe concJ11ar con justicia los . te
que un estímulo a la Subregi6
de

º"'""'-'3

t

CStimad0$

::::mpoidires. Una combina:6n~ !~::~u~to~s, comerciant:
l'e$, como en l
.
epnm1dos co
d.
atractiva para
.
a producc16n de tempo aJ
, n ren •·
arraigar los recursos h
r , no es la más
umanos en

Ja Subregi6n.

Ganadería
l!:.tistenr,as y Prop1edad.
54. En 1978 la U '6

•
'
ni O Ganadera d N
hados existenciu d 800 .
e uevo León reo-ivtr6
...., e
md
· l
oPara 8 000 f'
un cuarto de di
anmta es en el Estado A
. '
a ,.
afili d
cho total, estaría localizad
. proxunadamente

Uni:a

º~n~;:;rado

740

con el Censo de 1970, ~as~~:e::región~ por
parciales de la
55 • Casi tod 05 1
e 4 %, Cuadro 1O.
os Productores
~
Ja gan d , bo .
, peq uenos o grand
.
.. d a ena vma, carne, Jech
.
es, ttenen relación con
eJ1 . os, la ganadería ocupa los t e ~ capnna. En un buen número de
pesina de subsiste .
os comunales. En la
,
ncia, e., marcad la .
econom1a cam
que no y los ue
a
d1foreocia entre I
..
•
posibilidades a q'col poseen algunos animales. Asentados os ~J1datarios
!eros
gn as, aquellos se ven obr ad
en tierras sin
y en muchos casos t
.
•g os a laborar co~ .
' enrunan por b d
~.. o Joma.
56. Más de la m·tad d
a an onar el ejido.
1
e los ran chos ganaderos son .
del ganad
o vacuno pertenece a ..d
.
pnvados. Sólo el l? 5et.
e11 os; mientras que 8101.
•.
10 es de par.

una tasa promedio anual d

'º

779

�CUADRO 10
O LEóN: EXISTENCIAS DE GANADO
ESTADO DE NUE~OVINO, 1970 y 1978

füa de La tierra ca una Olrcclent, sarantra para los créditos.
La c o n , , , ~ de loo animales, cst4 libre de las ,........ qw, im.
pone la fung,1,Jfidad de la maioria de lo, bienes /lgrkolas. La J&gt;OScsi6n

( En milN de cabe-zas)

de tierra y animales da status y Poder.
1978

Vientres
Sementales

Otros

1970

Estado

261.7

296.8

· 74.2

17.4

24.

6.

304.4

479.2

119.8

583.5

800.

200.

59. La, =tajas anterioro, han COn,oJi&lt;fado una actitud especial, qUe ha
,..;,tido la, Ínlcncioocs de transf0J1naci6n hacia la explintcnsóva. En el Norcst, -y en todo en México- e, justo - . , , un
atenwu,t,_ La administraci.s. de la ltgi,lación actual tiende a impedir
una mejor tccnologra_ Esta &lt;nntradicci6n ,e explica así. Cuando por
inveninncs divenas ,e mejo.-. la &lt;alidad de la, tierra, de una pequeña
propiedad, &amp;ta no puede 11er objeto de afectac;one, "Braria,, aun cuando
en &gt;irtud de la mejoría obtenida, se reba,cn los lúni1,s establecidos
por la ley. Es el caso, que la legalidad de los mejoramientos, se SUpedifó
a la expedición del ccrtif&gt;cado de una ""'1ectabilidad. Como el 90%
de los propietario, ..._, del Cfflir,cado, ese mismo J&gt;Ottcntajc es
reticente a mejorar la Productividad de sus precfios. 11 39

~

Estimación para
Subregi6n

Total

DGE 1970 M....-...Ium de b
E..dal SIC,
•
'
Fu,nt,: Censo Agrícola,
ad Ganadero
de NuevoYLeón,
JI 'SF y Estimaciones del Autor.

Urulm Gon ""

.

·

60. últimamente, para mitigar lo, temores derivados de la capacidad de la,
tierra,, ,e aprobaron nuevo, eocfiden1,s de ago,1adero. Aun si toda, la,

del Proyecto

. as Las esttmac1ones
.
·os de gran
exteI1S1ón.eJ1dos,
..
mil cabezas Y particu•
ticulares
en
predi
distribución:
25
Durine dan la presente
lares, 175 mil.

ª"'""

incertidwnb..., legales dcaapare,;-, subsistiría el interroga.te
de cuáles serian las lucna, que motivarían a los 8llnadcro,, a comprometer recuno, adicionales con la capcranza de ingreso, adidonafes cuando
ya dominan
una
situaci6n que genera ingreso, y otra, ventajas,
plenamente
satisfac
tonas.

. d ¡ Producción.
Características e a

-'derla Los matou.-..,
· Para la gana
·
d tipo
57 El paisaje físico
,·
ofrece \'elltaJas
a]
han estimulado la ganaderíad' e to u
.
. 1
astizales natur es
. , de pastoreo irec ,
mezqwta
.
. JJ as, (d) concen. es Y Pterv.ada
por·. a(3 alimentacion
. . d ra7.a5 cno
extcnnvo carac
(e) predomm,o e
. ales (e) ..,..
(b) agudo ~bre!""c':"~rel~rencia al engorde d'!"_o::: d." producci6ntrad6n en • cna
b
(f) métodos Ira ""
,
demanda por mano de o ra y
• Latina la cxplota&lt;i6n ext,ns,~

Empleo.
61.

~

780

poco, empleo,

dittetos. No obstante, el tran-e, corncn:lalfaad6n e industria generados son actividades labo.-.Ie, d, importancia en Sabinas Hidalgo. En
la ali-tación d, lo, animales se nota en la actualidad una muy tenue
integración Con la industria P-..&lt;Jora de alimcnt&lt;,. En la Subn,gió,,,
la integraci6n intrasccloriat vigorosa .,ria facoble teniendo en menta
la e,tn•,iur., prnducti,~ y demanda actuatcs. Los alimentos concen.
trados se u&gt;ilizarian en la Prnducd6n fotensiva de carne y leche. El
procesamiento de c,io, biencs," relonarfa los ingreso, y la 0cupa&lt;i6n en

. ' Así manf'jado, el negocao
58 Como en otra, remones
o·
• ded Aménca
I Sub,-.g,6n.
con
.
.d0 por casualida rn a
. ales nacen y crecen,
no ha o,rg,
•
" ' rie,gos. Los amm
renciales que
tractivo y tiene poc
1 tas. Los esfuerz.os ge
d b
es ach
·r·tcu ltades que las pan
. . de recreo e
o
menos
di
b'nan
con
los
vtaJes
munegocio insume, casi• que se com 1
el
· O. 151.
.d ncia Programa Estatal' op. cit.,
• Secretaria de la Prest e !~raciones lechera,,
.. Se exceptúan algunu exp

La 8llnaderla """"'iva se caracteriza por demandar

• o.

LA

c..... Artwo. L,,;,1,,,,. "''""•· Fon, Nacion,r d,r C...po, USEM,

llontcrrey, junio 8 y 9, 1978. Hay otros motivos de incertidumbre.

• v,,.,
1T

"'"biln. S.&lt;rewfa d, la P..,;d&lt;ncia, /',og,a.,,. E&gt;t-,o!, p. 150,
Frigoríficos, deshidratadora,, empacadora., y enlatadoras.

781

�la Subregi6n. Comccuentemente, 1e elevada la capacidad de ahorro e
invenión en el aector primario, estimulando la oferta. Aat se creada
UD clrcu)o

virtuolo,

Algunos P,oblnnas.

62. Por supuesto, la ganadería no está ~ de dificultades tknicas. La
seqwa produce pérdidas cuanti01a1 en la Subregión. Las praderu namrales brotan a partir de mayo y duran basta septiembre, en que la nutrición animal se complica. La sequJa afecta mú a loa ejidatariol, que a
los pequeños propietarios, que tienen mi rango mú amplio de alternativas. La introducci6n en zonas áridas y semides&amp;ticaa, de zacates que
puedan prosperar en 9equía, se ha mencionado en varias ocasionel
como una 10luci6n. Zacate Buffel y Panm&gt; Azul son dos especies que
han tenido éxito en la Subregi6n.11 Como en la Subregión, se presentan
variaciones amplias de temperatura, la experimentación y desarrollo de

forrajes de invierno que resistan las temperatural bajas, deberían estimularse. Aparentemente, el Centro de Investigaciones Agropecuarias de
Anáhuac, ha empezado un estudio al respecto. Otro problmia importante,
lo constituyen las enfermedades -tepticemia, paruitosis, anaplasma,
etc.- que merman el inventario de animales.11

Caprinos.
64 • La gran ma~ de los ~ es propiedad de 101 productores máa
pobres. No exilten explotaciones oomerciales de gran cuanda. 11 mayor
porcen~je de. las explotaciones, máa del 90%, tienen la finalidad de
prod~ «:-brito y leche. Loa animales putorean en promedio ocho
boru diarias y reo'ben suplementos de sal. En orden a ilustrar el nivel
de la economia caprina, 1e presentan datoa sobre cuatro explotaciones,
consideradas promedio --Cuadro 11-.

CUADRO 11
INDICADORES DE LA ECONOMIA CAPRINA, 1977

lngreao
Promedios en la zona

Hato:

Hato de reposición:

Comercializaci6n.
63. Agualeguas, Anáhuac, Bustamante y Lampa1.05 operan rastros municipales. En general la insuficiencia de instalaciones para matanza, es un
problema de la Subregión. Casi todo el ganado que se extrae para ma•
tanza, es adquirido por un 1010 comprador. Este arreglo afecta más a
los productores débiles. Como las existencias son propiedad de pocos,
el mercado ganadero es imperfecto en sus componentes esenciales. El
desempeño del mercado, opera en perjuicio de los consumidores, quienes presumiblemente pagan precios mayores que los que prevaleclan
en condiciones más competitivas.
• VéaK, RA110Nt:a, S. Jesús, La Ganad,rÚJ 1n ,l &amp;cado de Nueuo ú6n, Tesit.
UANL, Facultad de Agronomía, agoeto 1966 y también, Gobierno de Coahuila,
cit., Gu:r.vÁN, Rafael, L"' G,oira/'4 y los Probl,mas d, la G11n.adena 1n 11 Nort, ti,

o,.

º'·

M¡1tico, en Gobierno de C~uila,
cit., p. 103.
• A pesar de laJ campañu, la Uni6n Ganadera Re,rional de Nuevo Lc6n, regisa-6

Sementales por hato:

anual
total
(miles)

Por venta de
Cabritos

Leche

DelCchos

145

5.0

2.4

1.7

30

38.2

14.7

22.5

1.0

44.1

16.3

26.8

1.0

21.7'

24.3

2.7

Producción diaria
(mi. /Cabra)

595

F•nte: ..
Uo.uncHU, Amado, "Estudio Preliminar de la Capn'cultura en los M ·•
~
api01 de Lampazos de Naranjot Bustamante, Villaldama", Tetis, Facultad de
Agronomla, UANL, ag01to de 1977, P'P· 51 y 55.

65 • ~l pastoreo caprino necesita ser racionalizado, pues las pérdicw en
nqueza forestal se juzgan cuantiosas. La reglamentación de las zonas
de pastoreo, es una propuesta que ya ha sido fonnulada.4º
• Gu:r.11ÁN, Gobierno de Coahuila, 01. cit., p. 10~

en 1978, 13,933 beceff'OI y 5,517 temel'OI muert01.

783
782

�CUADRO 12
CUESTIONES INSTITUCIONALES
Planificación.
66. El plan de desarrollo, 1977-1982, postula un conjunto de objetivos para
el sector agropecuario. Aunque el plan está regionalizado, los objetivos
son muy generales, como para ser traducidos en acciones concretas. EJ
plan no contiene un esfue17.o de cuantificación de los problemas. Tampoco las acciones están distribuidas en el tiempo. Por lo tanto, las vinculaciones del plan y los instrumentos financieros oficiales, poclr1an
haber sido débiles.

PROGRAMA DE PROYECTOS AGROPECUARIOS DEL SECTOR
PRIVADO E• LA SUBREGióN NUEVO LEÓN 1977-1982

Proyecto

Inversión
(miles)

Lampazos

In talación de Granja de Ganado Caprino

250

Sabinas

Instalación de un Rastro

67. El plan programa inversion totales por 25 589.9 millones. A la ubrcgión Sabinas, se le asignó, para todos los sectores, s6lo 1.75% de &lt;licho
total, 500 millones, que incluyen gastos corrientes y de capital. De los
gasto de capital rural las obras de irrigación son las más importante .
La contribución oficial al proceso de fonnación de capital fijo rural,
se juzga modesto en comparación con los requerimientos. Parte del
atraso tiene sus raíces en e te hecho.
68. De hecho, la Subregión ha estado excluida de programas oficiales de
gran relevancia. Particulannente, del Programa de Inversiones Públicas
para el Desarrollo Rural -PIDER-. La coexistencia de productores
prósperos -especialmente ganadero y pequeños propietario agricolas--y miniíundistas pobres y dispersos, ha oscurecido las magnitudes reales
de la pobreza. Los indicadores presentados en el presente informe, por
ejemplo, son una llamada de alerta sobre la urgencia. de actuar más decididamente en la ubregión. EL PIDER debería empezar a actuar a
la mayor brevedad. La e.·clusión ha repercutido desfavorablemente
también en la sincronización institurional para el desarrollo rural. Como
secuela de la no intervención en lo. mecanismos de coordinación pública
x.ístentes. El enfoque int&lt;'grado del problema rural sólo rá factible
en la medida que e logre concertar, eficazmente las acciones públicas
en la Subregi6n.
lnueriÍÓ1&amp;

Privada.

69. La iniciativa privada no ha demostrado un in ter' s mayor en la agroindustrialización subregional. Para el periodo del plan, las intenciones

800

Fabricación de Jabones

Inversión Pública.
Agualeguas

5,000

Fabricación de Alimentos para Ganado

1,757

Envasado de Frutas )' Legumbres

1,027

Construcción de ilos Forrajeros

700

9,53!

Total

Fu.ent,: Coprode, Departamento de Estudios y Proyect~, Programa Nacional di Proyectos Productivos dtl Sector Privado, Monterrey, mayo 31, 1976.

menores. Los si~os de desinterés público y privado, pueden ser reflejo, ntre otras cuestiones, de la escasez de oportunidades rentables.
Ai;í las tareas del desarrollo, se complicarían sobremanera. La comprobación de dicha escasez, explicaría el comport.·muento privado, pero
sólo implicarla para el Sector Público asumir responsabilidades sin promesas de grandes reali7.aciones. Por los altos objetivos en consideraci6n.
algunas inversiones públicas deberán programarse y ejecularSt': ílcxibilizando reglas· tradicionales de asignación de recursos.

70. El contraste entre la oferta pública

y prh"ada r

la demanda por im-ersiones -percibidas por la poblad6n- no puede ser m~ marcado._ A
través del tiempo: la población ha planteado sus necesidades, a d1ferentes instituciones )' líderes. En lo Cuadros 23 a 29 del Anexo 1, por
ejemplo, se presentan para los municipios de la Subregi6n, _casi 200
proyectos agropecuarios prioritarios solicitados a la ecretaria de la
Presidencia de la República y a candidato. públicos preeminentes. Los
proyectos identifican nece idades que pueden agruparse así:

de inversi6n, ascendían a 9.5 millones, Cuadro 12, en seis proyectos

785
784

humaniw-50

�_

Crédito, seguro agropecuario y baños garrapaticidas.

_ Caminos vecinales y otras obras de infraestructura física.
-

Escuelas y materiales.

-

Agroindustrialización.

-

Praderas )' desmontes.

- Presas.

n.

Di~ner de una lista de proyectos prioritarios, identificados por la población afectada, es ventajoso para cualquier plan de desarrol~~- En
principio, la búsqueda de alternativas adicionales, . ~dría c~1f1~arse
de redundante. Aún más, cuando los proyectos identificados coinciden,
en buena medida, con causas reconocidas del atraso. Es interesante
notar, la convergencia de la población --opinando indep~dientementehacia proyectos comunes. En la defini~6n ~: _com_umdad,. la convergencia de problemas y proyectos, tendrá def1rutiva _1~fluenoa. Ap~temente éstos son claramente visibles a la poblacion. En la rev1S16n
del ori;en genuino de los proyectos, será recomendable especif ic.ar
segmentos de población que no se inserten armónicam~t~ Y que co~forman grupos de resistencia. Los "coyotes" o intermediarios y los ~J~datarios que aJ interior, dominan recursos y derechos, gozan de ~~v1legios y fuerza política, para oponer cambios que afecten su pos1c16n
directa o indirectamente.

IMPLICACIONES PARA EL DESARROLLO
. Cuáles opciones de desarrollo surgen del análisis realizado? ¿ Sobre qué
co~ceptos fundamentales debería basarse el mejoramie~to . de la producción
y la distribución de los ingresos? ¿ Cuáles son la_s combmaoone~ de proyectos
y políticas selectivas que movilizarían con celendad la eco_nom1a de la Subregión? Estas son preguntas difíciles. Las respuest:is que s1guen, no tendrán
aplicaciones teórico prácticas sencillas. Pero se tiene la ~peranza que las
aplicaciones señalarán el sendeto de progreso en la Subregi6n.

Prioridad Uno
Los productores más pobres no elevarán sus ingresos, mientras no se solucionen sus carencias de inswnos básicos; tierra y agua.

786

Varías opciones pueden explorarse. La más conflictiva pero fructífera,
implica un programa de redistríbuci6n de tierras actualme11te ocupadas
en ganaderla. Los costos pollticos inherentes, pueden hacer inviable esta
soluci6n. Una alternativa es la incorporación de áreas temporaleras
al cultivo -usufructuadas actualmente por los ejidatarios- mediante
programas de desmonte y la conversión de tierras de pastizales u ociosas
a usos o.gricolas. Pero la producci6n de temporal er muy poco rentable
y comercialmente perecerá gradualmente. Por lo tanto, las nuevas áreas
deberán complementarse con u11 programa de construcción de obras de
pequeña irrigación; presas, pozos, bordos, etc. Como las unidades productivas están dispersas y tienen necesidades tan amplias, los costos del
programa serán altos.
Los productores más pobres participarán más equitativamente de los ingresos totales, sólo si ocurre un reforzamiento notable, en su capacidad y habilidad para negociar insumos y productos.

La acción del desarrollo, debe basarse en el convencimiento de que
las asociaciones de productores para la compra-venta, serán quizás la
única vía, para remunerar esfuerzos productivos con mayor justicia.
Los productores más pobres retendrán una porción mayor de los ingresos,
siempre que puedan industrializar en la Subregión, para su beneficio, los
bienes abundantes que se producen.

Sorgo grano, trigo, sorgo escobero, leche y carne son los bienes que en
principio ofrecerlan las opciones má.s promisorias.
En las condiciones actuales, es forzoso aprovechar más eficientemente el
recurso más crítico de la Subregión, o sea el agua, en tocias las fuentes
djsponibles.

Menci6n especial para el Distrito de Riego 04, Don Martín cuya rehabilitación que incluye -revestir canales, compactar áreas, rehabilitar
drenaje )' arreglar caminos- es prioridad fundamental. La tasa de rentabilidad social debe ser lo suficientemerite atractiva, para que los campesinos sean socios del Gobierno, en todas las fases del proyecto. Se
recomienda, la comprobación de situaciones, como las explicadas en el
texto del informe.
787

�El crédito y seguro agrícolas deberían complementar los programas de
produtción.

BANCO DE CaÉD1To Rt.1RAL,

1978.

Costos de Producción, Z ona .Anáhuac Monterrt" Sabin'"
'
"
-·

Enrique, Equilibrio de una Planta Criadora de Ganado: Un Modelo de
Optimización, Tesis, Facultad de Economía UANL, 1971.

BARRAS",

Con los escasos ingresos actuales, es irrealista pensar en un despegue
económico, sin el complemento de recursos públicos.
La~ políticas de planificación e inversión pública deberán tener más precisión e intensidad. Sin el interés del sector priv:i.do, la inversión pública se
desperdiciará.

El Porvenir, Nov. 14, 1976.
Esc.unL~,. Víctor ~uel, Estudio de Preinversión de una Granja Porcina en el
Mun1C1p10 de Sabinas Hidalgo, N. L. Tesis, Facultad de Economia UAl\'L, 1977.

DE

LA

G.uu, Arturo, LegiJlacién Agraria, Foro Nacional del Campo, USEM, 1978.

M., Migueli Estudio de las Cundiciones Actuales de la, Obras de la Pma
D,m Martín, Tesis, Escuela de Ingeniería Civil ITESM, 1966.

GARCÍA

El estudio y programación del d,tarrollo rural deberá concretarse,
en especial en la cuantificación de los problemas a nivel microregional.
PIDER y otros programas de inversión, deben integrnrse al desarrollo.
La coordinación interinstitucional necesita intensificarse.
Otras Prioridades
Mayores rendimientos serian una fuente de interés para aumentar los ingresos.

Gobierno del Estado . de Coahuila, Sociedad Mexicana de Geografía y fütadístira,
VII Congreso Nacional de Geografía Aplicada, Memoria, Saltillo, 1978.
Gobiem? del Estado de Nuevo León, Programa de Desarrollo Social, Económico del
Gobierno del Estado, S. F.
Ram6n, Eficiencia Econ6mica en el Sector Ejidal del Distrito de Riego 0-1
de Anáhuac Nuevo Le6n, Tesis, Escuela Nacional de Agricultum Chapinoo México
1974.
"' '
'

GVAJAADO,

José, El Efecto de la Sequía y otros Siniestros en la Agricultura durante
1977 en Gobierno de Coahuila, op. cit., pp. 221-227.

GUEVARA,

En el cultiuo principal, sorgo grano, los rendimientos actuales tienen
competitividad nacional e ínternacional. Pueden existir resistencias a
la asistencia técnica. El enfoque debe ser gradual y tal vez, de lar~o
plazo.
La mayor experimentación práctica en productos de zonas áridas, constituiría un aporte importante en la elevación de los rendimientos.
La mano de obra excedentaria es un potencial para diferentes obras de
índole social y económica.

En orden a evitar la concentración de los beneficios, en Anáhuac, convendría identificar, preparar, evaluar y ejecutar, otros proyectos relacionados
con frijol y maíz en otros municipios.

GuzM.ÁGoN,b~aquel,dLa Geog~a/ía y los Problemas tk la Ganaderfa en el Norte de Mlxico,
en
1erno e Coabuila, op. cit., pp. 103-110.
Elizabeth Y PADILLA, Lilia, Distribución de la Población Económicamente Acth-a
Gtn~ral e11 el Norte y Noreste de Nuevo León de la República Mexicana, 1970,
Gobierno del Estado de Coahuila, op. cit., pp. 131-133.

HoLT,

M.E.R~, Ger~o, Los. Llanos Esteparios del Norte de Nuevo León y Andli1i1 Geográfico Regional, TeSIS, Escuela Nonnal Superior del Estado, 1972.

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QumooA, Julián, Nivel dt Distribución del Ingreso familiar en el Arta fü,ral en ,.¡
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Je,ús, La Ganadería. en el Estado de Nuevo Le6n, Tesi•, Facultad de Ecrinomla, UANL, 1976.

RAMONES,

La mayor refinación de la racionalidad actual de la producción, fortalecería la integración intrasectorial en la Subregión, con efectos en el ingreso

SRH, Estudio Geohidrológico del Estado de Nuevo León, Tomos I aJ VI, SF.

y empleo.

SRH, Sembla,ua Socioeconómica, Proyección de las Obras y Unidades de Ritgo para
el Desarrollo Rural, 1976.
BmLIOCRAPÍA

SARH, Programa Coordinado del Stelor Agropecuario en el Estado, Programa 77-79,
1978.

José Luis, Actividades que rea.liza la SARH dentro del Esfodo vinculadas con
el Proyeclo Durine, 1978.

/\DAME,

788

SIC, DGE, V Censo Agrúola Ganadero y Ejidal, 1970.

789

�•
SECRET ARIA DE FOMENTO Y OBRAS, Gobierno del Estado de Nuevo León,
Proyectos Agropecuarios f,riorilarios en los municipios de la Subregión, Nuevo León,
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SECRETARIA DE LA PRESIDENCIA, Programa Estatal de Inversionts Públicas a
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Lamp4Zos, Bustamante 'Y Villaldama, Tesis, Facultad de Agronomía, UANL, 1977.

UoAJtTAOHE.\,

Unión Ganadera Regional, Memorándum Interno, S. F.

Sección Quinta

NOTICIAS, RESEÑAS
Y COMENTARIOS

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>able to ihcorporate . them to bis own art. Such is the case thirt I intend to
an¡¡,lyze in the following chaptérs.
I would like to point out the fact that Dr. Mcluha,n., like any other
intellectual, was able to detect the shift in pattems of perception a fully as
the painters and the writers did at the beginnig of this century. By making
us aware of such event, he has made it possiblc for me to set a common
basis from which an interrelation between a novel by Faulkner and a movement in painting is relevant and justificd. As I have previously pointed
out in this chapter, this pattem of analysis obeys the same pattem of perception that electric technology has manifested everywhere else. My purpose
in this chapter was merely to explain sorne basic concepts as stated by Dr.
Marshall Mcluhan in his book Unterstandig Media so that the following
material would be as interrelated as possible by them as in any organio
whole. I have not intended to exhaust the po~ibilities of explanation of
the theories in that book. I just focoused on some that will be recurrent
in the following chapters.

Sección Tercera

HISTORIA

�NOTAS Y COMENTARIOS A LA "RELACIÓN" DE LAS PERSONAS
NOMBRADAS POR LUIS DE CARVAJAL Y DE LA CUEVA PARA
LLEVAR AL DESCUBRIMIENTO, PACIFICACIÓN Y POBLACIÓN
DEL NUEVO REINO DE LEóN. 1580

EttGENIO DEL

Hovo

Imtituto Tccnol6gico y de Estudios
Superiores de Monterrey.

EL DÍA 2 DE JUNIO de 1580 salió de Sanlúcar de Barrameda, en la desembocadura del Guadalquivir, una pequeña nao, llamada la Santa Catalina,
fletada por Luis de Catvajal y de la Cueva para traer a tierras de la Nueva
España "cien hombres, los sesenta de ellos labradores casados, con sus mujeres e hijos, y los demás, soldados y oficiales (artesanos), para el descubrimiento, pacificación y población de las provincias que han de ser intituladas el Nuevo Reino de León, que es en aquella tierra; sobre que habemos
mandado tomar con él asiento y capitulación, sin pedir a ninguno de todos
ellos información alguna: que por la presente (Real Cédula del Rey Don
Felipe II, fechada en Toledo a 14 de junio de 1579) encargamos al dicho
capitán Luis de Carvajal, tenga mucho cuidado de que sean personas Jímpias, y no de los prohividos a pasar a aqueUas partes, y principalmente, que
ningún casado deje a su mujer en estos Reinos ... ". Cuatro días antes, el
domingo 29 de mayo, día de la Santísima Trinidad, por la tarde, se habían
embarcado "en el río de Sevilla", en aquellos abigarrados, bulliciosos y
populosos muelles, a orillas del Guadalquivir, única puerta autorizada para
salir rµmbo a las Indias. La Santa Catalin,a navegó río abajo, hasta la peligrosa barra de Sanlú&lt;;&lt;;lr, donde la pequeña nao echó anclas en espera de
Carvajal que se había quedado en Sevilla ultimando los arreglos.
Así se iniciaba aquel largo, peligroso y penosísimo viaje, a través del
Atlántico, de un nutrido grupo de sefarditas, de la "Raya de Portugal", que
sallan en busca de "la tierra prometida", bajo el amparo del flamante go-

251

�i Cuánto
bemador de un son-ac1 o u O Reino de León. 1Cuántas penalidades!
•
les
uf . 'entol Cuán infinita incomodidad! i Cuántos peligros y temores 5
• 'el mar! Las condiciones de vida a bordo de aquellos pequ no
espera : ; : la Santa Catalina, son inconcebible para nosotros; ~r mucha
barcos,
.
. '6n es imposible que alcancemos a medir todo el
e sea nuestra unagmaci
,
11
•·
qu
. .
· d o, e¡ hastío' Ja incomodidad de aque
viaJes.
horror
el sufruruento,
e1 nue
d Ios T
B sque,mos testimonios de quienes los sufrieron: Fray Tomás e
orred
f u ·1 d minico del convento de San Este ban d e Salama nea, companero e
\a~olomé de la Casas én su viaje a Chiapas en 1544, cuenta con
d yU
deza y arte de ingenio los pormenores de aquel!~ spantosa
eta Y agu
u
·
ar amos para
, . antes de embarcar en Sevilla dice: . .. y as1 nos ªP. .1
.
travesia.
.
,,
Jí
ros
sufrumentos
e
inembarcarnos como para monr... ; y enumera pe g ,
ha
u

~

ª-

¿:1

od 'dades. ' Primeramente el navío es una cárcel muy estrec

y m y
·Hos y cadenas y tan

:.."'\\:'.: ~:-:,.oa:~c.::•1:~~~~gu:,!;. :os ~treu~
com

1

•

ll

•

trata y

a todos. Es grande la estrechura y ahogamiento y calor; a cama es _e
lo
,
e te algunos llevan algunos colchoncillos; nosotros (los frailes)
~~n,
.
dl
~perro y ~
bres pequeños y duros, llenos e ana
,
llevabamos muy po
'
b
Ha más en el navío mucho
tas de lana d cabra, en extremo po res.
,
man_
ma1 di
. 'ón que (las gen ) van como fuera de s1 y muy
ónuto y
a
postci
.
H
ganas
esabrido unos más tiempo que otros, y algunos siempre. ay ~
dd
, "-óstrans mal las cosas dulces; la sed que se padece es mcrefü1e.
e comer y "'"
beb'd
ediq
.
l omida bizcocho y cosas saladas. La
i a e m
acrec1éntala ser a d dí vino lo bebe quien lo lleva. Hay infinitos piojos
azumbre de agua ca ª a,
1 rta

que comen a los hombres vi os y la ropa no e pu~de e~a:::~qudeeb:j:o de
(a la lejía) el agua de la mar. ~y mald olord
bomba y anda más
cubierta· intolerable en todo 1 navio cuan
an ª
'
d
'
, el navío va. bueno o malo. En I que menos an a
o m;:o; :::• ::~al día, aquella (la bomba) e para ha!' f~era el a a
cua
.,
hedionda. f.stos y otros trabaJos son mu
que entra en el n~vio, es :u~ ha de hacer sentados o echados, o algún
comun en el nav10. . . Tod
1
·o
no di tar
. sob re todo
traer iempre la mu rte a o OJ s y E b ve
poco en pie·
lla á ,
el grueso d e una ta bla pegada a otra con pez ... n r
de e m s que
allí la habitación de lo hombres y
nos dio la mar a entender que no era
d .
.
hospital
d
, os almareados como muertos. . . no se pue
imagmar
to os c~im
más cmidos que aquél: unos iban debajo de cubierta omás
., dsucio .Y osd otro gasán dose a1 so1 bre cubierta, echados por lo ,,suelo '
cien o e VI '
•
ha
labras con que xplicar. . . .
pisados y hollados y suco ' que no
y pa
'be. ,,
y traía•
, de ha ber pasad O unos días en la isla de la Gomera, escn . . ..
pues

°

ia

mos cogido tanto miedo a aquel navío, que pensábamos ser liomiciw de

nosotros mismos si aJli nos metíamos".
Otro viajero, Eugenio de Salazar, que venía como oidor a Santo Domingo,

en 1573, nos entrega un vivo y donoso relato de la vida a bordo de aquellas
pequeñas y peligrosas nav : él y su familia, como pasajeros distinguidos, fueron alojados en un minúsculo cubil: mucho de aquellos camarotes carecían
de luz y ntilación y sólo se entraba a ellos descolgándose a través de reducidas escotillas abiertas en la tolda; pero la mayoría de los pasajeros vivían sobre
la cubierta o SQbre las toldillas, cuando no asfixiándose y cociéndose en la bodega. Cubierta tolda y toldilla, estaban llenas de cables, jarcias, calabrotes y
cordeles, haciendo que la gente se sintiese "como pollos )' capon que se llevan al mercado en jaulas de mi1nbre". Cuenta el oidor Salazar c6mo él y su
familia permanecieron desamparados en aquel estrecho y maloliente camarote, presas del mareo, sin fu rzas para tomar alimento, atormentados por la
sed, tan débiles que no podían ni siquiera d svertirse ni attxilia.rse los unos a
los otros, rodeados de toda clase de inmundicias y de bichos que no alcanzaban
a exterminar o espantar. Aquel mareo, con altibajos, siguió haciendo presa
de ellos durante los cuarenta días que duró el viaje. El licenciado Salazar
nos habla de la desesperante lentitud con que se de !izaban los días llenos
de hastío y de fastidio; del desgano en e) comer y de cómo, para beber su insuficiente raci6n de agua corrompida y nauseabunda, tenían que cerrar Jos ojos
y prescindir del gusto y del olfato. os habla de la indigna, procaz y espantosa promiscuidad, en la que hombres y mujeres, de todas las edades y con.
diciones, vivían; rodeados de una suciedad indescriptible, sin tener ni siquiera un momento de soledad para satisfacer sus más íntimas necesidades.
os habla del pesado silencio de las noches de mar en calma, s6lo turbado
por ronquidos o monótonas oraciones murmuradas, o por el chirriar del .tnaderamen. Del insomnio, que los diminutos y num ro ísi.mos tripulantes del na.
vío, hada más hon-oroso e insoportable: ratas, chinches, piojos, pulgas, cucarachas, hacían de las noches algo más que un purgatorio: "¡Ay... que me
pica! ¡ay ... que me araña! con sus patitas Ja cucaracha", solían cantar los
grumetes y marineros. De día no se podía caminar obre la cubierta común•
mente impregnada de resina o bañada por la fétida agua de las bombas, sin
gran peligro de caer, amé.et de los estorbos de la jarcia y la cordelería. e
entiende el vj jo adagio: "La tierra para el hombre y la mar para los
pee ".

La primera luz del amanecer, muchas veces esperada con ansia, después
de una espantosa noche de insomnio, era acogida con una salmodia y varias
oraciones cantadas a gritos por el grumete; oraciones y salmodia que se

252
253

�repetían a lo largo d 1 día, como un estribillo que acompasaba los trabajos
rutinarios de la tripulaci6n. El día transcurría largo pesado, interminable y
monótono para lo infelices pasajeros adormilados o atacados del mareo, hacinados en grupos promiscuos, tratando de distraerse en interminables conversaciones, preñadas de no talgia, de morriña, de saudade, de añoranzas, en las
que las sencillas anécdota familia
se repetían tanto y tanto, que llegaban
a ser tediosas y se diluían en un pesado silencio; o on los no menos interminables y tediosos juegos d naipes o de dado . Las comidas fiambres o mal
guisadas en los hornillos de cubierta, la ración de agua, y otra vez la noche
con sus horribles horas de incómodo sueño en la caldeada bodega o a la
luz de las estrellas, sobre el duro suelo de la cubierta o las toldillas.
Y aquella habitual incomodidad de la nave llegaba a su apogeo en las
terribles jornadas de temporal o d mar ruesa; en que se pasaban los días
presa del mareo y del miedo de que el barco se desencuadernase o se hundiese tragado por el mar; sin poder, tan siquiera ponerse de pie o caminar;
sin poder tomar una comida caliente ni dormir un minuto en un barco
barrido por las olas, en el que no debía de quedar ni un sólo rincón
o.
En los días de mar tranquila o en la temida "calma chicha" que alargaba
el viaje, tal ez había ánimos para cantar acompañándose de la vihuela, de
la guitarra o el salterio, los viejos romances o las canciones de amigo. Tal ez
algunos nadasen n tomo al navío o se divirtiesen pescando. Tal vez, limpiando y despejando la cubierta,
bailaran fandangos o fado , jotas o muñeiras; se pelearían los gallos d la despensa o se harian ingenuas parodias de
toreo, pero, muy pocas y eventuales han de haber ido aquellas diversiones
en las travesías trasatlánticas.
El viaje de la nao Santa Cataliña, n la que vinieron las entes d Carvajal,
no pudo haber sido una excepción: al contrario, por venir abarrotada de pasajeros, tal vez doscientos o más entr marinero hombres mujeres y niños,
siendo una nao tan pequeña, la promiscuidad y las incomodidades han de
haber llegado a limites intol rabl · no es extraño que todos desembarcasen
enfermos en la co ta de Pánuco.
Pero dejemos esto y pasemos a hacer el anális' y la crítica de la "relación'.
La Dirección General de Inv tigaciones Humanísticas de la Universidad
Autónoma de uevo León, inició la publicación de sus ACT S, en su rie:
Documentos, con la ''Relación de las personas nombradas por Luis de
aja! y de la ueva para llevar al descubrimiento, pacificación y población
del ue\'o Reino de León ( 1580) ", cuidadosamente paleograíiada por el

254

ilustre historiador regiomontano Israel Cavazoe Garza. El importantísimo
documento
. .
. se encuentra en el Archivo General de Indias de Sevilla, con la
51 gwente signatura: Contratación, número 5538, fols. 473-478, y fue localizado ~r el Dr. Peter Boyd Bowman, quien obsequió una copia facsimilar a
la OC1edad uevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística
• d d
ual se hizo la publicación.
' partien
e la

°

. La ."Relación" es, sin duda alguna, el docum oto más importante para la
~~ona del noreste de México en el siglo XVI que se ha descubierto en las
últimas décadas ( en 1951 se encontró el "Documento del Parral,.} .
eso que creímo pertin nte escribir estas " otas y comentari09''. ' y
por
En nuestra His~oria del Nuevo Reino de León (1577-1723). Monterrey,
1972. 2 vols., dedicamos el capítulo IV del primer volumen a estudiar "L
gent~ de Carv~jal"; y el apartado "e•• trata de )os pasajeros de la nao San:
~atalina. En dicho apartado, con base en muy variada documentación, princi~al.mente los procesos inquisitoriales de la familia Carvajal y sus allegados
asi como los protocolos notariales de la ciudad de Sevilla intentamos fo
,
1
la n6mina de Jas personas qu se habían embarcado con Carvajal com:;:.
turos pobladores del uevo Reino de León y logramos localizar un número
muy cercano a la centena. En otras palabras: quisimos, a base de datos dispersos, reconstruir el documento que ahora comentamos.
Creemos. que. del cotejo de las dos nóminas: la de la "Relación" con ¡a d e
nuestra Historia, pueden resultar cosas muy interesantes.

�•
22. María Esteban

NóMINA DE LA '1RELACI0N"
Almadén de los Azogues
Ciudad Rodrigo

l. Andrés del Águila
Esposo de Francisca Núñez Viciosa

N tra. Sra. de Erandio

2. Antonio de Alcega
3. Pedro Alonso Enrlquez

Fuente el Maestre

Zafra

Esposo de Ana de Porras

Llergueñas
Toro
Barco de Avila

4. Gonzalo de Aronte
5. Gabriel .Ballesteros (herrero)
6. Bemarclino de Bardales
Esposo de Isabel Rodríguez
Hijos; Remando, Francisco,

y María

7. María de la Barrera
Esposa de Andrés de Herrera
8. Elvira Beltrán
Esposa de Andrés Velasco
9. Juan Beltrán
Esposo de Francisca Hemández
Hijos: Lope y Bartolomé

Olivares de Duero
Medina del Campo
San
San
San
San

Juan
Juan
Juan
Juan

del
del
del
del

Puerto
Puerto
Puerto
Puerto

E~~so de Francisca de Guzmán
HiJos: María, Martín y Andrés
28. OJalla García
Esposa de Bartolomé Martín
29. Roque Gil
30. Mariana Gómez
Esposa de Melchor de Serdeño
31 - Martín Gómez
32. Mateo Gómez
E~so de Jerónima López
HiJos: Antonio
Luis González
Esposo de Ana Rodríguez
.Pedro González de Paredes
Francisco Gutiérrez
Gabriel Gutiérrez

10. Pedro Beltrán de Guevara
11. Baltasar Carrillo (tachado)

Vitoria
Villa de Villel

33.

12. Pedro de Carrión

Palencia

34.

Burgos
Benavente

35.
36.
37. Francisca de Guzmán

Esposo de Juliana de Hermosilla

13. Francisca (Núñez) de Carvajal
14.
15.
16.
17.

Esposa de Francisco Rodríguez de Matos

Benavente

Luis Carvajal y de la Cueva
Lujs (Rodríguez) de Carvajal

Benavente
Benavente
Alcántara

Alonso Copete
Catalina Díaz
Esposa de Pedro Rodríguez

18. Juan Díaz
Esposo de Catalina Rodríguez

19. Gaspar Delgado
20. Andrés Duarte de Figueroa
21. Benito Esteban
Esposo de Leonor de Mota
Hijos: Juan y María

,

27. Alonso García del Corro

Fuente de Cantos

Juan

Esposa de Francisco Ortiz
23. Catalina de Espinosa
Esposa de Juan de Saucedo
24. Isabel de Espinosa
Esposa de Agustín Rodríguez
25. María Estévez
26. Alonso García

256

Almares
Pasarón
Sevilla
Sevilla
Córdoba
Jerez de la Frontera
Mallorca
Triana (Sevilla)

Esposa de Alonso García del Cono

38. Ana de Heredia
Esposa de Pedro de Salas

39. Nicolás de Heredia
40· Juliana de Hermosilla
Esposa de Pedro de Canión

41. Diego Hernández
42. Francisca Hernández
Esposa de Juan Beltrán
43. Francisco Hemández
Esposo de María de Tuesta
Hijos: Francisco, Pedro, Inés y María

AlmendraJejo
Almendralejo
Puebla de Guadalupe
Puebla de Guadalupe
Sevilla

Sevilla
Zafra
Laredo ( Cáceres)
Sevilla
Frajenal
Lobón
Lobón
Torrijos

Alcalá de Henares
Medina del Campo
Sta. Cruz de la
Ocaña
Ocaña

Zarza

Sevilla
Sevilla

Amusco
Alcalá de Guadaira
Valladolid
Frejenal
Sevilla
Sevilla
Salamanca
Adamuz
Burgos
Palencia
Benavente

San Juan del Puerto
San Juan del Puerto
Jerez de los Caballeros
Granada

257
hlllll&amp;Ditu-17

�44. Gómez Hemández Salgado

San Martin de Nogueira

45. Inés Hem4ndez

Arjona
Arjona

Esposa de Juan de Piedrola
4&amp;. Maria Hernández
Esposa de Francisco Jiménez

Écija ·
Granada

47. María Hernández

Zafra

Esposo de Olajla García
Hijos: Miguel, María, Isabel,

]uan. .

Hijos: Simón, María, Inés y Francisco.

Juan

del Hoyo
51. Pedro tñiguez
52. Juan Izquierdo
Esposo de Rufina Rodríguez

53. Francisco Jiménez
Esposo de María Rodríguez
Hijos: Isabel

54. Juan Jiménez
55. Doña Catalina de León
Esposa de Gonzalo Pérez (Ferro)

56. Jorge dé León
Esposo de doña Ginebra Márquei

57. Andrés López Prbano
58. Antonio Lópe,z
59. Jerónima Lóp_ez
Esposa d½ .Mateo Gómez
60. Juan López
61. Juan López Urbano
62. Pedro López de Mendoza
63. Diego de Madrid
Esposo de Ana de los Reyes
Hijos: Diego
64. Francisco de Madrid
65. Doña Ginebra Márquez
Esposa de Jorge de León

258

Llerena
Pasarón
Cariñena
Villa de Feces
Granada
Écija
Laredo ( Cáceres)
Medina del Campo
Medina del Campo
Medina del Campo
Medina del Campo
Hornachuelas
Sta. Cruz de la Zarza
Ocaña
Ocaña
Sta. Cruz de la Zarza
Hornachuelas
Laredo ( Cáceres)
Sevilla
Sevilla
Córdoba
Medina del CamP.o
Medina del Campo

...

Lobón
Lobón

Fr.liUlcisco y

67.
68.
69.
70.
71.
72.

Zafra
48. Pedro Hemández
Zafra
Esposo de Elvira Sánchez
Hijos: Juan, Ana, Gómez, Leonor, Francisco, .
Manuel, Isabel, Catalina y Luis.
Medina del Oampo
49. Andrés de Herrera
Olivares
de Duero
Esposo de María de la Barrera

50.

66. Bartolomé Martín

.l

Domingo Martínez
Francisco Mazo
Remando de Medina
Elvira Mejía
Hernando Mejía
Andrés de Morales
73. Bartolomé de Morales
74· Manuel de Morales
Esposo de Isabel Pérez
Hijos: Antonio, Diego, Leonor y Ana
75. Leonor de Mota ,
Esposa de Benito Esteban
7G. Ana Muñoz
'Esposa de Juan de Nava
77. Juan de Nava
Esposo de Ana Muñoz
Hijos: Juan

78 · Felipe Núñez de Rivera
79. Francisca Núñez (Viciúsa)
E~posa de Andrés del Águila
80. Vtcente Núñez
81. María de la O
Esposa de Pedro de Rojas
82. Francisco Ottiz

Triana (Sevilla)
Mallorca
1, &lt;

Sevilla
Sevilla

Sevilla
·Sevilla
Sevilla·
Oiudad Rodrigo
Almadén de los Azogues
Sevilla
Morón
r 1,
Sevilla

-

83. Francisco Ortiz
.Esposo de María Esteban
Hijos: María, Esteban Juan Leonor y·
.
'
'
F ranasco.
·
84. Gonzalo Pérez {Ferro)
Esposo de doña Catalina de León
85. Isabel Pére.z
Esposa de Manuel de Morales
86. Juan de Piedrola
-Esposo de Inés Hernández

Guernica
Carrión de los Condes ,
(?)
Zafra
Sevilla
Arjona
Arjona
Arjona
Arjona

Torrecilla del Duque
de ájara
Almendralejo
Almendralejo

'

. ')

Medina del Campo
Medina del Campo
Arjona ·'
Arjona
Arjona
Arjona

259

�87. Luis Pimentel
88. Ana de Porras
,
Esposa de Pedro Alonso Ennquez

89. Francisco de Porras

90. Don

Juan de Portugal

91. Pedro de Prado
92. Ana de los Reyes
.
Esposa de Diego de Madrid

93. Agustín Rodóguez

Villada
Zafra
Fuente el Maestre
Medina del Campo
México
Peñafiel

Sevilla
Sevilla
Sevilla
Sevilla

Esposo de Isabel de Espinosa
Ciudad Rodrigo
94. Alonso Rodríguez de Jaque
Sevilla.
95. Ana Rodríguez
Sevilla
Esposa de Luis González
Sevilla
96. Catalina Rodríguez
Sevilla
Esposa de Juan Díaz
Sevilla
97. Domingo Rodríguez
Santiago de Sotordey
98. Francisco Rodríguez
Santiago de Sotordey
Esposo de Maria Rodríguez
Hijos: Antonio y Juan
Benavente
99. Francisco Rodríguez (de Mat~)
Benavente
Esposo de Francisca de Carv~Jal
.
.
.
Baltasar
Macías,
Lws,
FranCISco,
HiJOS.
'
•
d . el doña Isabel, doña Catalina,
M 1gu,
-An ona
María (na)' doña Leonor y dona
a
Fuente de Cantos
100. Isabel Rodríguez
Barco de Avila
Esposa de Bernardino de Bardales
San Juan del Puerto
101. Juan Rodríguez
Frejenal
102. Juan Rodríguez Matalobos
Frejenal
Esposo de Catalina Sánchez
Hijos: Catalina Y Juan

103. María Rodríguez

,
Esposa de Francisco Rodriguez
104. Martín Rodríguez (al margen)

105. Miguel Rodríguez

,
Esposo de Violante Rodríguez

106. Pedro Rodríguez
Esposo de Catalina Díaz
Hijos: Catalina, Isabel, Cristóbal, Inés y

Santiago de Sotordey
Santiago de Sotordey
(?)
Sevilla
Sevilla
Pasaron

107. Rufina Rodríguez
Esposa de Juan Izquierdo
108. Violante Rodríguez
Esposa de Miguel Rodríguez
109. Gaspar de Rojas
110. Pedro de Rojas
Esposo de María de la O
Hijos : María de la Ensinción (sic) , Pedro
Agustín e Isabel
11 l. Martín de Sagasti
112. Juan Salado
113. Pedro de Salas
Esposo de Ana de Heredia
114. Pedro Salvador
115. Catalina Sánchez

Esposa de Juan Rodríguez Matalobos
116. Elvira Sánchez
Esposa de Pedro Hernández
11 7. Rafael Sánchez

118. Juan de Sauceda
Esposo de Catalina de Espinosa
Hijos: Jerónimo, Juan, Gracia, Guimar y
Pedro

119. Melchor de Serdeño
Esposo de Mariana Gómez
Hijos: Lorenza

120. Luis Tasc6n
121. María de Tuesta

Villa de Feces
Cariñena

Sevilla
Sevil]a
Guadalajara

Sevilla
Morón

Gucrnica
Frejenal

Salamanca
Sevilla
Alcalá de Guadaira
Frejenal
Frejenal
Zafra
Zafra

Pasaron
Puebla de Guadalupe
Puebla de Guadalupe

Medina del Campo
Alcalá de Henares
Villalpando

Esposa de Francisco Hemández
122. Pedro de Va]dés

Granada
Jerez de los Caballeros
Burgos

123. Diego de Valladar
124. Andrés Velasco

lseca Vieja

Esposo de Elvira Beltrán
Hijos: Pedro

125. Bartolomé de Vera

San Juan del Puerto
San Juan del Puerto
Zayas de Bascones

Altnares

Diego

,

260

261

�Lugar:

LUGARES DE ORIGEN EN LA "RELACIÓN"
Lugar:

Partido Judicial:

Provincia:

Adamuz
Alcalá de Guadaira
Alcalá de Henares

Montoro
Utrera
Alcalá de Henares

Córdoba
Sevilla
Madrid

Alcántara
Almadfo de los Azogues

Alcántara
Almadén

Cáceres
Ciudad Real

Alma.res
Almendralejo
Amwco

Peñaranda de Bracamonte
Alniendralejo
Astuclillo

Salamanca
Badajoz
Palencia

Arjona
Barco de Avila

Andújar
Barco de Avila

Jaén
Avila

Benavente
Burgos

Zamora
Burgos

Cariñena
Carri6n de los Condes

Cariñena
Carri6n de los Condes

Zaragoza
Palencia

Ciudad Rodrigo
Córdoba
tcija
Feces
Frejenal de la Sierra
Fuente de Cantos
Fuente el Maestre
Granada
Guadalajara

Ciudad Rodrigo
Córdoba
E.cija
Monterrey
Frejenal de la Sierra
Fuente de Cantos
Zafra
Granada
Guadalajara

Salamanca
06rdol;&gt;a
Sevilla
Orense
Badajoz
Badajoz
Badajoz
Granada
Guadalajara

Benavente
Burgos

Guadalupe
Guernica
Hornachuelas
!seca Vieja
Jerez de los Caballeros
Jerez de la Frontera
' .
Laredo
Lob6n
Llerena

262

Logrosán
Guernica
Posadas
Laredo

Cáceres
Vizcaya
Córdoba
Santander

Jerez de los Caballeros
J~z de la Frontera
Alcañices
Mérida
Llerena

Badajoz
Cádiz
Zamora
Badajoz
Badajoz

~Región:

Llergueñas
Mallorca (isla)
Medina del CampQ

Núm.

ANDALUC1A
ANDALUCtA
CASTILLA
LA NUEVA
EXTREMADURA
CASTILLA
LA NUEVA
LEÓN
EXTREMADURA
CASTILLA
LA VIEJA
ANDALUClA
CASTILLA
LA VIEJA
LEóN
CASTILLA
LA VIEJA
ARAGóN
CASTILLA
LA VIEJA
LEóN
DALUCIA
ANDALUClA
GALICIA
EXTREMADURA
EXTREMADURA
EXTREMADURA
A DALUClA
CASTILLA
LA NUEVA
EXTREMADURA
VASCONGADAS
ANDALUClA
CASTILLA
LA VIEJA
EXTREMADURA
ANDALUCfA
LEÓN
EXTREMADURA
EXTREMADURA

1

2

Partido Judicial:

Provincia:

Regi6n:

Cangas de Orus

Oviedo

ASTURIAS

Medina del Campo

Valladolid

CASTILLA
LA VIEJA

México (ciudad)
Morón de la Frontera
Nuestra Señora de Erandio
Olivares de Duero

Morón de la Frontera
Bilbao
Valoría la Buena

Sevilla
Vizcaya
Valladolid

Ocaña

Ocaña

Toledo

Palencia

Palencia

Palencia

Pasar6n
Peñafiel

Jarandilla
Peñafiel

Cáceres
Valladolid

Salamanca
San Juan del Puerto
San Martín de Nogueira
Santa Cruz de la Zarza

Salamanca
Huelva
Rivadavia
Ocaña

Salamanca
Huelva
Orense
Toledo

Santiago de Sotordey
Sevilla
Toro
Torrecilla del Duque de
Nájara
Torrijos

Ribas del Sil
Sevilla
Toro

Lugo
Sevilla
Zamora

Villalpando
Torrijos

Zamora
Toledo

Triana
Valladolid

Sevilla
Valladolid

Sevilla
Valládolid

Villada

Frechilla

Palencia

Villalpando
Teruel
Vitoria
Zafra

5

Villalpando
Villel
Vitoria
Zafra
Zayas de Bascones

Zamora
Teruel
Alava
Badajoz
Soria

1
3

Sin lugar de origen

1
1

1
7

1
10
1

15
2
l

2
2
2
1

9
5
1

2

7

2
2
1

7

Núm.
l

12

1
ANDALUCIA
5
VASCONGADAS
1
CASTILLA
LA VIEJA
1
CASTILLA
LA NUEVA
3
CASTILLA
LA VIEJA
1
EXTREMADURA
8
CASTILLA
LA VIEJA
1
LEóN
1
ANDALUCtA
8
GALICIA
CASTILLA
LA NUEVA
3
GALICIA
4
ANDALUCIA
21
LEóN
LEÓN
CASTILLA
LA NUEVA
ANDALUCfA
CASTILLA
LA VIEJA
CASTILLA
LA VIEJA
LEóN
ARAGóN
VASCONGADAS
EXTREMADURA
CASTILLA
LA VIEJA

1
3

1
l

1
1

15
1

2

263

�PERSONAS DE LA "RELACIÓN'' POR REGIONES
Región:

GALICIA

Provincia:
Lugo
Orense

Partido Judicial:
Ribaa del Sil
Monterrey

Rivadavia

ASTURIAS
LEÓN

Oviedo
Zamora

Salamanca

EXTREMADURA

dáceres

Badajoz

Cangas de On1s
Benavente
Alcañices
Toro
Villalpando

Peñar,.nda de Bracamonte
Ciudad Rodrigo
Salamanca
Alcántara
Logrosán
JarandiJla
Almendralejo
Frejenal de la Sierra
Fuente de Cantos
Zafra
Jerez de los Caballeros
Mérida
Llerena

CASTILLA LA VIEJA

Santander
Palencia

Valladolid

CASTILLA LA NUEVA

,

264

Avila
Burgos
Soria
Madrid
Toledo

Laredo
Astudillo
Carri6n de los Condes
Palencia
Frenchilla
Medina del Campo
Valoría la Buena
Peñafiel
Valladolid
El Barco de Ávila
Burgos
El Burgo de Osma
Alcalá de Henares
Ocaña

Lugar:
Santiago de Sotordey
Villa de Feces
San Martín de Nogueira
Llergueñas
Benavente
Laredo
Toro
Torrecilla del Duque
de Nájara
Villalpando
Almares
Ciudad Rodrigo
Salamanca
Alcántara
Puebla de Guadalupe
Pasarón
Almendralejo
Frejenal de la Sierra
Fuente de Cantos
Fuente el Maestre
Zafra
Jerez de los Caballeros
Lob6n
Llerena
!seca Vieja
AmUJCO
Carri6n de los Condes
Palencia
Villada
Medina del Campo
Olivares de Duero
Peñafiel
Valladolid
El Barco de Avifa
Burgos
Zayas de Bascones
Alcalá de Henares
Ocaña
Santa Cruz de la Zarza

Región:

Provincia:

Núm.
4
1
1

ANDALUCfA

Ciudad Real
Guadalajara
Huelva
Sevilla

1
15
3
Cádiz
C6rdoba

1

1
1
2
1
1
7

VASCONGADAS

8

7
9
5

1
15
5
7

ARAGóN

Ja~n
Granada
Vizcaya
Alava
Zaragoza
Teruel

Partido Judicial:
Torrijos
Almadén
Guadalajara
Huelva
Utn:ra
tcija
Morón de la Frontera
Sevilla
Jerez de la Frontera
Montoro
C6rdoba
Posadas
Andújar
Granada
Guernica
Bilbao
Vitoria
Cariñena
Teruel

Lugar:

Núm.

Torrijas
Almadén de los Azogues
Guadalajara
San Juan del Puerto
Alcalá de Guadaira
lcija
Mor6n de la Frontera
Sevilla
Triana
Jerez de la Frontera
Adamuz
C6rdoba
Hornachuelos
Arjona
Granada
Guernica
Ntra. Sra. de Erandio
Vitoria
Cariñena
Villa de Villel

ISLA DE MALLORCA
CIUDAD DE MAXICO
Sin lugar de origen

1
1
8

2
2
5
21
3

1
1

2
2
10

2
2
1

1
1
1
1

2

1

1
1
1
1
1
12

1
1
1
1
2
1
1
3
3

265

�27. Alonso García Mendoza

NóMINA DE MI HISTORIA
1. Andrés del Águi~a Núñez Viciosa
Esposo de Franc1~ca
2 Francisco de Agu1lar .
· Esposo de Petronila Ruiz
3. Pascual de Al~edo
4 Francisco Alvarez
. Es oso de Inés Hemández
,
de
p
d
Andrada
(
o
Rodnguez
5. Leonor e
,
'C arvajal)
6. Fulano Balleste,ros (herrero)
7. Fulano de Bardales

Ciudad Rodrigo

Pariente

Portugués

Sefardita

Encartaciones
Portugués

Benavente

Sefardita

Pariente

(?)
(?)

35, Fulano Íñigo (carpintero)
36. Juan Izquierdo (herrero)
37. Mujer de Juan Izquierdo
38. Juan Jiménez de Mendoza

9.

tería)
.
)
14. Fulano Braba ( carpintero , ez de Car15. Ana de Carvajal ( o Rodr1gu
vajal)
d Car
16. Luis de Carvajal (o Rodríguez e
.
vaJ'al)
•
d la Cueva
17. Luis CarvaJal y e
odrí ez de
18. Catalina {negra esclava de R
gu
Matos)
de
19. Clara (negra esclava de Rodríguez
Matos)
20. Vicente Correa
21. Gaspar Delgado
.
. Ennquez
,
de Paiva
22 Beatriz
.
· Esposa de Sirn6n de Pa1va
23. Catalina Enríquez
24. Diego Enríquez
25. Pedro Enríquez
26 Susana Galván
· Esposa d e M arti'n Pérez

.

266

Esposo de Isabel Clara de Morales
30. Inés Hernández
Esposa de Francisco Alvarez
31. Pedro Hernández
Esposo de Blanca de Morales
32. Manuel de Herrera
33. Hombre viejo
34. Mujer del hombre viejo

8.

10. H'. de Fulano de Bardales
11
IJOS
d l
.
. d Fuláno de Bar a es
12. Mu1er e
d (maestro de can13. Rodrigo de la Barre a

28. Diego Hernández
29. Francisco Hernández

(?)

!

(?)

'

39. Francisco Jorge

Terminón

(?)
Medina del Campo

Pariente

Benavente
Portugués

Pariente
Pariente

Medina del Campo

Pariente

Medina del Campo
Portugués
Portugués
Portuguesa

Pariente
Sefardita
Sefardita
Sefardita

Portuguesa
Sevilla
Sevilla
Portuguesa

Sefardita
Sefardita
Sefardita
Sefardita

(Dejó la mujer en España)
40. Catalina de León
Esposa de Gonzalo Pérez Ferro
41. Duarte de Le6n
42. Ginebra de León
(Viuda)
43. Jorge de León
44. Diego López
45. Francisco López
46. Isabel López (sic' por Pérez)
Esposa de Manuel de Morales
47. Pedro López de Mendoza
48. Juan Lucero (albañil)
49. Teresa Lucero
Esposa de Juan Jaramillo
50. Criada de Teresa Lucero
51 Hija de Teresa Lucerb
52. Diego de Madrid
Esposa de Ana de los Reyes

Espinosa de
los Monteros
Portugués
Portugués

Pariente
Sefardita
Sefardita

Pbrtuguesa

Sefardita

Portugués

Sefardita

Portugués
(?)
(?}
Portugués

Sefardita

Sefardita

(?)
( ?)
Espinosa de
los Monteros
Benavente

Pari~nte
Pariente

Medina del Campo

Pariente

Portugués
Portuguesa

Pariente
Pariente

Portugués
Portugués
Portugués

Pariente
Pariente
Pariente

Portuguesa

· Sefardita

Espinosa de
los Monteros
Portugués
Portuguesa
Portuguesa
Portuguesa
Sevilla

Pariente
Sefardita
Sefardita
Sefardita
Sefardita

267

�53. Diego Márquez de Andrada
54. Domingo Martínez de Cearreta
(Dejó la mujer en España)
55. Primo de Domingo Martinez de Cearreta (clérigo)
56. Pedro Martínez de Cearreta
5 7. Fulana Mata
58. Ana Morales
59. Andrés de Morales
60. Antonio de Morales
61. Blanca de Morales
Esposa de Pedro Hemández
62. Isabel Clara de Morales
Esposa de Francisco Hemández

Portugués
Vasco

Pariente

77. Alonso del Río

Espinosa de
los Monteros

78. Isabel de Rivera (o Núñez)

Portuguesa

79. Agustín Rodríguez

Pariente
Sefardita
Sefardita

Vasco

80. Alonso Rodríguez

Portugués
Portugués

Vasco
Portuguesa
Portuguesa
Portugués
Portugués
Portuguesa

81. Antonio Rodríguez

Portugués

Sefardita

Sefardita
Sefardita
Sefardita
Sefardita
Sefardita

82. Baltasar Rodríguez ( de Carvajal)

Benavente

Pariente

83. Diego Rodríguez de Rivera

Portugués

Pariente

Portugués

Sefardita

Valderas

Pariente

Portuguesa

Sefardita

Valderas

Pariente

63. Manuel de Morales
Esposo de Isabel López ( sic por Pérez)

Portugués

Sefardita

64. Ana Muñoz
Esposa de Juan de Na.va

Portuguesa

Sefardita

Benavente
Portuguesa

Pariente
Pariente

65. Juan de Nava (sastre)
Esposo de Ana Muñoz

Portugués

Sefardita

66. Andrés Núñez

Portugués

Pariente

67. Francisca Núñez de Carvajal
Esposa de Francisco Rodríguez de Matos

Benavente

Pariente

Pariente
Pariente
Sefardita

68. Francisca Núñez Viciosa
Esposa de Andrés del Águila

Ciudad Rodrigo

Pariente

69. Fulana Núñez
(viuda)

Portuguesa

Sefardita

70. Simón de Paiva
Esposo de Beatriz Enríquez

Portugués

Sefardita

Benavente
Medina del Campo
Portugués
Espinosa de
los Monteros
Portugués
Portugués
Guadalupe

71. Gonzalo Pérez Ferro
Esposo de Catalin~ de León
72. Gonzalo Pérez Ferro el mozo

Portugués

Pariente

Guadalupe

Sefardita

97. Mujer de Juan de Saucedo Espinosa

Guadalupe

Sefardita

Portugués

Pariente

98. Ana de Sosa (vino soltera)

Portuguesa

Sefardita

73. Gregorio Pérez

Portugués

Pariente

Cas6 con Francisco Tinoco

74. Martín Pérez
Esposo de Susana Galván

Portugués

Sefardita

75. Luis Pimentel

Portugués

Pariente

76. Ana de los Reyes
Esposa de DieJ!O de Madrid

Sevilla

268

84. Francisco Rodríguez ( "Labrador gallego")
Esposo de María Rodríguez
85. Fr.ancisco Rodríguez de Matos
Esposo de Francisca Núñez de Carvajal
86. Hemán Rodríguez de Matos
(Dejó la mujer en España)
87. Isabel Rodríguez de Carvajal ( o de An(viuda)
drada)
88. María Rodríguez
Esposa de Francisco Rodríguez
89. Mariana Rodríguez de Carvajal (o Núñez de Carvajal)
90. Mi~el Rodríguez de Carvajal
91. Pedro Rodríguez
92. Pedro Rodríguez
93. Diego Ruiz de Rivera
94. Juan Salado
95. Juan de Saucedo Espinosa (carpintero)
(casado)
96. Hijo de Juan de Saucedo Espinosa

Sefardita
Sefardita
Sefardita

269

�PERSONAS DE MI HISTORIA POR REGIONES

LUGARES DE ORIGE

Regi6n:

Pro1Jincia:

LEóN

Zamora

Partido Judicial:

Benavente
Valencia de don Juan
Salamanca Ciudad Rodrigo

Puebla de Guadalupe

3

CASTILLA
LA VIEJA

Villarq,.yo

Espinosa de los
Monteros
Tennin6n
Medina del Campo

5

Benavente
Ciudad Rodrigo
Encartaciopes
Espinosa de los Monteros

Benavente
Ciudad Rodrigo
.Valmaseda
Villarcayo

Zamora
Salamanca
Vizcaya
Burgos

Guadalupe
Medina del Campo

Logrosán
Medina del Campo

Oácere!
Valladolid

Portugal
Sevilla
Termin6n
Valderas
Sin lugar de origen

Núm.

Rtgi6n:

,

LEóN
LEÓN
VASCO (;;ADAS
CASTILLA
LA VIEJA
EXTREMADURA
CASTILLA
LA VIEJA

7
2

Burgos

V~cncia de don Juan

Sevilla
Burgos
Zamora
Vizcaya

ANDALUClA

Medina del Campo

Sevilla

Sevilla

4
4

5
3
5

ANDALUClA
CASTILLA
LA VIEJA
LEÓN
VASCONGADAS

4

'

9

1
2
3

PORTUGAL

54

SIN LUGAR

9

Como se puede fácilmente comprobar, las personas cuyos nombres figuran
en ambas nóminas son relativamente pocas, 55 en total

PERSONAS QUE APARECE
l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.

270

Valladolid

VASCONGADAS

54
Sevilla
Bribiesca

2

7
2

Logrosán

Bribiesca

P;o11incia:

,Benavente
Valderas
Ciudad Rodrigo

EXTREMADURA Cáceres

EN MI HISTORIA

Partido Judicial:

Lugar:

Lugar:

EN LAS DOS

Andrés del Águila
Leonor de Andrada
Gabriel Ballesteros
Bemardino de Bardales
Hernando (¿de Bardales?)
Francisco (¿de Bardales?)
Juan (¿de Bardales?)
María (¿de Bardales?)
Doña Ana de Carvajal
Luis de Carvajal el mozo

271

�ll. Luis Carvajal y de la Cueva
12. Gaspar Delgado
13. Catalina Díaz
14. Catalina de Espinosa
l5. Alonso García Mendoza
16. Diego Hernández
17. Inés Hemández
18. Pedro fñiguez
19. Juan Izquierdo
20. Juan Jiménez de Mendoza
21. Doña Catalina de Le6n
,
22. Doña Ginebra de Le6n (o Marquez)
23. Jorge de Le6n
24. Pedro L6pez de Mendoza
25. Diego de Madrid
26_ Domingo Martínez de Cearreta
27. Ana de Morales
28. Andrés de Morales
29. Antonio de Morales
30. Manuel de Morales
31. Ana Muñoz
32. Juan de ava
.
33. Francisca úñez de CarvaJal
34_ Francisca Núñez Viciosa
35. Gonzalo Pérez Ferro
36. Luis Pimentel
37. Ana de los Reyes
38. Alonso Rodríguez de Jaque .
39_ Baltasar Rodríguez de CarvaJal
40. Francisca Rodríguez
41. Francisco Rodríguez de Matos .
42. Doña Isabel Rodríguez de CarvaJal
43. Isabel Rodríguez
44. María Rodríguez
.
45. Doña Mariana Rodríguez de CarvaJal
46_ Miguel Rodríguez de Caivajal
4 7. Pedro Rodríguez
48. Rufina Rodríguez
49. Juan Salado
50. Juan de Saucedo Espinosa

,

'

51. Jer6nimo (de Sauceda Espinosa)
52. Juan (de aucedo E pinosa)
53. Gracia ( de aucedo Espinosa)
54. Guiomar ( de aucedo Espinosa)
55. Pedro ( de Sauceda Espinosa).
La "Relaci6n" añade los nombres de 70 personas a la nómina que habíamos logrado formar en nuestra Historia; pero en ella figuran 43 persónas
que no aparecen en la "Relación".
El cotejo de ambas nóminas plantea una serie de problemas muy interesantes, que vamos a analizar aquí:
¿ inieron a Ja ueva España todas Jas personas anotadas en la "Relación''?
¿ Jgunas de ellas fu ron sustituidas por otras, al mbarcar?

E tas dos preguntas no pueden ser conte tadas con base documental, carecemos de datos para ello.
¿ Vini ron personas que no figuran en la "Relación' ?

e t pregunta podemos sponder afirmativamente apoyándonos n la
nómina de nuestra Historia en la que como decíamos atrás, aparee n 43
personas no anotada en la "Relación".

¿Algunas de ellas ambiarían us nombres al Ucgar a la

ueva España?

• C'sta pregunta tampoco podemo responder con certeza; pero creemos
que no: los ejemplos que podemos ofre er carecen de importancia, ya que
son simples cambios de forma en el apellido; pero de ninguna manera implican el deseo de ocultarse: Pedro fñiguez que cambió a Pedro fñigo; Antonio Martínez de Sien-eta, apellido cuya forma correcta es Cearreta; Gaspar
de Rojas que era hijo de Pedro el Rojo y que por Jo mismo debió apellidarse
Rojo y no Rojas; entre los fundadores de altillo figura Santos Rojo.

¿ Por qué no coinciden los lugares de origen que anota la 'Relación" con
los anotados en nuestra Historia?

A ta pregunta sí que podemo responder, ya que las diferencias son
muchas r diagnósticas: Andrés d I Águila aparece en 1a 'Relaci6n" como natural de Almadén de los Azogues y como de Ciudad Rodrigo en mi Historia
y lo creemos portugués; Luis Carvajal y de la Cueva, quien declaro en su
proceso inquisitorial ser natural de Mogadouro, en Portugal, aparece en la
«Relaci6n ' como nacido en Benavente, en el antiguo reino de Le6n; Gaspar

272

273
hWIWÚtas-18

�De]_,o-ado que en la "Relación" aparece como natural de órdoba, en realidad era portugués; otro portugués, Francisco Hernández, figura en la "Relación" como natural de Jerez de los Caballeros· lo mismo ocurre con Pedro
1ñigo, quien siendo portugués, se anotó como natural de Pasarón, en Extremadura; J orge de León quien según la "Relación" era natural de Meclina
del Campo, era en realidad portugués; Pedro López de Mendoza que en
la "Relación" aparece como nacido en Laredo (Cáceres), en una escritura
notarial declara ser natural de Espinosa de los fonteros; Manuel de Morales y toda su muy numerosa familia, que en la "Relación" figuran como
naturales de Arjona (Jaén), eran todos portugueses; Ana Muñoz, a quien
la ''Relación" hace sevillana, era también portuguesa; Felipe Núñez, que
había nacido en Fundao, Port., aparece en la ''Relación" como natural de
Sevilla; Gomalo Pérez, natural de Oporto, Port., figura en la ''Relación"
como natural de Medina del Campo; Luis Pi.mente], portugués, probablemente de Mogadouro, aparece en la "Relación" como nacido en Villada
en la diócesis de Burgos · Francisco Rodríguez, que la "Relación" hace nativo
de Santiago de Sotordey, en la provincia de Lugo, en Galicia, era en realidad
nacido en San Vicente de Aveiro, en Portugal; pero, baste con estos numerosos ejemplos. Como se puede fácilmente constatar, en la mayoría d ellos,
gentes nacidas en tierras de Portugal, se anotan en la "Relación" cor.no e~
pañoles¡ la razón es muy sencilla: la Casa de Contratación de Sevilla no
autorizaba el paso de extranjeros al Nuevo Mundo; y, por aquellas fechas,
mucho menos de portugueses, ya que, en aquel entonces, portugués y judío
eran casi sinónimos en E paña. Es por eso que todos los que habían nacido
en Portugal se anotaran como originarios del lugar en que, en el momento de
contratarse con Carvajal, tenían su residencia, o de algún lugar arbitrario,
tal vez, ya que como dice la real cédula que encabeza a la "Relación!,, no
serían investigados: podlan mentir impunemente.
En la ''Relación" figuran 24 personas como naturales de Sevilla; pero,
seguramente no eran sevillanos; lo que ocUITe es que Sevilla era la única
puerta legal de salida rumbo a las Indias y allí acudían todos los que pretendían emigrar y en Sevilla estaba la Casa de Contratación; a través de
los procesos inquisitoriales sabemos de muchos portugueses o g ntes de la
"Raya de Portugal" que se hacían pasar por sevillanos; toda la familia política de Luis Carvajal y de la Cueva estaba en ese caso; es por eso que
en la "Relación" figuran tantos falsos sevillanos. Ya lo señalaba Boyd-Bowman en su Indice biogeográfico, Vol. II, p. XIV: 'Siendo Sevilla la sede
de la Casa de Contratación, y la ciudad a donde a veces residían hasta por
varios meses, los que tramitaban su pasaje a América, se present6 el hecho

de que algunos, o hasta muchos de los
eran de nacimiento".
'
que se llamaban sevillanos, no lo
En otras palabras: 1a "Rela . , '
confiable; para utilizarlo como ªr::t;ohi:~ ~n documento _cien por ciento
aguda y severa crítica. Aparentemente 1 r:, es necesano aplicarle una
resolvería en forma total y perlect 1 , ebl
poner de dicho documento
con CaIVaJa
·J ,
ª
e
pro ema de las gent
· •
, asi como sus lugares d
.
es que vuueron
atrás, del cotejo de ambas n6 .
e ongen; pero como ya lo demostramos
resulta que no
,
los que están ni están tod mmas
. •
es asi: que no son todos
os 1os que son.

_Aun sabiendo esto, entregamos al lector d
,
mmas de personas, la lista aUabética de lo • espues de. cada una de las n6de un cuadro de la distrib .6
s l~gares de origen anotados, seguida
,
UCl n por regiones y p
· ·
razon de habemos metido en tan 1 bo .
.
rovmcias españolas. La
hacer el anális.is de lo.s datos e tea _ndoso trabaJo es que creímos interesante
on ru os en la ''R la "6 ,,
probable es que al ano+~-e
la C
e CI n , ya que lo más
'
«u" en
asa de Co tra ·,
el lugar en que vivían en aquel año d 1580 n taCJon, hayan anotado
naturales; y esto no pocli . ...1:
lase
, como el lugar del que eran
ª
mu.icar
zonas de prefe
·
.
Espana,
para aquellos portugu
.
. ,
renoa en berras de
M und o, así como important eses cripta-Judíos que espera ban pasar al uevo
es
uenCJ.as culturales d la
·,
en que vivieron antes de venir a J N
E e
region española
a ueva spana.
Las anotaciones
odrí
od
que p
amos hacer a la "Relación'' so
ch
no p emos sobrepasar los limites de un artí ul
n mu as, pero
a unas pocas.
e o Y, por eso, nos limitaremos
infl"

•

Hay ~ ella un dato muy desconcertante.
..
acompanaban a Francisco Rodrígu d Ú cuando enumera los hiJos que
cisca de Carvajal hermana del bernaezde atos y a su esposa doña Fran"
,
go
or del uevo Rem· d L 6
.. .y Baltasar y MACIAS y Luis F
. o e e n, anota:
y doña Catalina y doña Mari ( _Y RANCISCO y Miguel y doña Isabel
Ana, sus hiJ"os " Lo d
a sic por Mariana) y doña Leonor y doña
··· ·
esconcertante de t
·
dos hijos de dicho matrimonio
es e 3,51ento es que figuran en él
que no se menoonan en . ,
mento, MACIAS y FRANCISCO .
. .
mngun otro docu-·d
.
, ru tan s1qwera en las geneal ,
ru as y ngurosas de los procesos inquisitoriales .
.,
ogias tan ceOcéano o en tierras de Pánuco ant d 1
· 'Monnan en la travesía del
es e. proceso
contra doña Is bel;&gt; H b ,
razones muy poderosas y altament
.
· a • ¿ a na
sus nombres? ¿ Será tan sólo
e IIUStedeinosas ~ara no volver a mencionar
un error
escnbano;, No od
pero nos inquieta.
·
P emos saberlo,

La real cédula dice haber
recomendado a Carvajal q
t
cuidado de que los que lo acompañen como pobladores ue enga mucho
de su gobernación

274

275

�"sean personas límpias y no de los prohividos de pasar a aquellas partes
y principalmente, que ningún casado deje a su mujer en estos Reinos ...".
Sabemos muy bien que Carvajal no tuvo tal cuidado ya que todos los que
con él vinieron eran de los prohibidos; y que el último punto de la recomendación no sólo no lo cumplió, sino que él mismo dejó en Sevilla a su esposa
doña Guiomar de Rivera; y lo mismo hizo su pariente Jorge de León y otros
más, que en la "Relación" figuran como solteros. Para cerrar este trabajo
que ya me resultó demasiado largo, ya sólo discutiré o anotaré a algunas
de las personas que figuran en la "Relación":
Como un magnífico ejemplo del gran peligro que entrañan los homónimos
dentro de la investigación histórica, mencionaré el caso de Antonio de Alcega: " ... soltero, natural de Nuestra Señora de Erandio, en Vizcaya, lújo
de Juan de Alcega y de doña Mayor de Alcega", como reza el asiento de la
"Relación".
En la historia del noreste de México en el siglo XVI figura un Antonio
de Alcega que a no ser por nuestra larga experiencia con las trampas de los
homónimos, hubiéramos identificado con el que aparece en la "Relación";
pero, el segundo mencionado nació en 1556, eu Inurinazo, en Guipúzcoa, de
donde eran naturales sus padres, don Diego Sanz de Alcega y doña María
de Zúñiga; era nieto de don Antón Sanz de Alcega; y todos ellos señores de
la casa de Hernani, en Guipúzcoa. "Pasó a estas partes de las Indias del Mar
Océano, sirviendo a S. M., en la flota en que vino por general don Diego
Maldonado, en compañía de don Diego de Alcega, su primo, que vino por
almirante de la dicha flota por el mes de marzo de 1577; era sobrino del
arzobispo de Sevilla." Como claramente se ve se trata de dos personas
diferentes.
Esta familia guipuzcoana era familia de marinos: además del ya mencionado don Diego, que fuera almirante de la flota de la Nueva España
entre los años de 1574 a 1579 y, en ese año de 1579 lo fue de la flota de
Tierra Firme; encontramos a don Juan de Alcega, otro peligroso homónimo,
de la orden de Santiago, quien, en los años de 1572 y 1573, vino como general de la flota de la Nueva España; fue padre de doña Catalina de Alcega,
de la que nos ocuparemos después. En la flota que vino a la Nueva España
a principios de 1594, venía como almirante don Pedro de Alcega " ... el cual
vino sizviendo de general por haber muerto Martín Pérez de Olazával en
el viaje ...".
Pero volvamos al Antonio de Alcega, homónimo del que vino con Carvajal: Acá, en la ueva España desempeñó importantes oficios: en 1578,

a;;a

apenas desembarcado, era teniente de obe d
27 de junio de 1579 recibió el título je
or en la Nueva Vizcaya; el
para la armada que se hizo contra el ira.ta erez _en el pu;110 de Huatulco,
Hemando de Robles ·a d l
p
_D~e, a las º.rdenes del doctor
' o1 or e a real audieneta de M, .
.
general; de 1580 a 1583 fue alcalde mayor de 1
. e~c~ que iba por
partido; en ese año de 1583 a 8 de ab ·1
a provmcia e Amula y su

~!=~~ ~

~:gl~ licenciado, como ~id~r en Guad~;ja::~:=:tr:
cosas se nos complican terriblemente. uno de los An .
fue interinamente tesorero de las al
: d
tomos de Alcega
.
re es ca3as e Guadalajar
figura
como alcalde ordinario de di h
. d d
a, y en 1584
combatir a los indio hi-1,:_
c a cm a , y con ese carácter, salió a
s e ,.,uJ.UJecos como capitán . el 5 d f b
información de méritos en G d~ .
.
'
e e rero presentó
.
.
ua ªJara: estaba casado con Paulina de E
p_mosa, y eran vecmos de Guadalajara; para febrero de 1590
hab'
scmdado en Chimaltitán. en 1594 l
se
ian avelas Prov· . d Á al ,
o encontramos como alcalde mayor de
mcras e v os y en ese año ya . d
.,
.
seráfica. di fr
.
'
VJU o, se metio a fraile en la orden
.
. ce ay_ Antoruo Tel10 en su Crónica: " ... el año de 1600 fu
enviado por guardián de Guaynamota el padre fray Sebastián de
e
llevándose por su compañero al padre fray Antonio de Al
Gamboa,
fue obispo de Venezuela y santo. Falleci6 en 1609 "
cega,_ que d:s~)ués
Velázquez en su Histori
di
" . · · · · Don Primo Fchc1ano
a, nos ce que: ...Junto con Miguel d U
que fuera su paJ·e, tomó eJ ha'b,;to
f ranciscano
.
".
e ranzu,
~
Un Antonio de Alcega
tur I d J
.
.
.,
Q ,
' na a e a anteiglesia de Erandio en Vizcaya
muna en ueretaro en 1610 ·Q '
,
'
'
• ¿ ue pasa.na con el que vino con Carvajal?
Doña Catalina de Alcega atrás mencionad f
..
Alcega y de a0 - c talin d'
.
a, ue hiJa de don Juan de
na
ª e Alqwza' naturales de Fuenterrab'1a y vecinos
de Hemani
G · ª,
Jmiran d' en wpuz~a; hermana de don Diego de Alcega y Alquiza el
a
te e la flota, pnmo de Antonio de Al
d .
'
el contador Carlos de lb ..
. cega; ona Catalina casó con
"ó
hi" d .
.
arguen y .pasaron a la ciudad de México y allí
naCJ su JO, on Lu1S de Alcega Ibargüen Al ·
.
Isabel de Urdiñola hij d F
.
d
Y . qwza, qwen casó con doña
de este matrimoni~ lo a e ranCISco, _e U~diñola. Entre los descendientes
s hay de muchisuna importancia en la historia del
noreste de la Nueva España. Las mujeres de esta familia· fu
con 1
bern d
d
eron casando
. os. go
a ores e la ueva Vizcaya y fueron creando el .
latifundio del Marquesado de San Miguel d A
D ~enso
Al
,
e guayo. ona Catalina de
. cega caso en segundas nupcias con don Antonio de Morga.
Baltasar Carrillo " ... soltero, .natural de la villa de Vill l" . N . ,
fulano Carrillo, vecino de Saltillo mencionado el 4 d
e . ~d o sera un
el p d Bald c ,
'
e agosto e 1589 por
a re
o ortes, en una queja contra Alberto d l C
ante la Jnquisici6n?
e
anto presentada

276
277

�Pedro de Carrión " ...natural de Palencia, hijo de Pedro de Carrión y
Catalina Jiménez; y Julián de Hermosilla, su mujer, natural de la ciudad
de Burgos, hija de Pedro de Hermosilla y de Inés de Cavias". ¿No será un
fulano Carrión que en octubre de 1596 vivía en una estancia de su propiedad, a una legua de las minas de Pachuca, de oficio zapatero, a quien
Carvajal el mozo, en su Proceso, dice ser judío?
Antonio Gómez " ...natural de Ocaña, hijo de Mateo Gómez y de María
López". Encuentro varios sefarditas novohispanos con ese nombre: En 1597
fue procesado y sometido a tormento, un Antonio Gómez, portugués y judaizante; era natural de Villa Nueva de Polimán, en los Algárvez, y de
oficio ventero, dueño de la venta de Amozoc. Fue reconciliado en 1603. El
25 de marzo de 1601 era procesado otro Antonio Gómez, natural de Fundao,
en Portugal; fue condenado a cinco años de galeras al remo y destierro
perpetuo de las Indias.
En 1619 vivía en México un Antonio Gómez, esposo de doña Ana Fer-

nández de Castro (o Martínez de Castro), suegros de Jerónimo Treviño.
Luis González " ... natural de Sevilla, hijo de Diego Martín y de María
Hernández; y Ana Rodríguez, su mujer, vecina de esta ciudad de Sevilla,
hija de Diego López y Ana López". El 7 de noviembre de 1584 se encontraba en el pueblo de Guajutla, en la gobernación de Pánuco ; tenía en esa
fecha 33 años de edad. Acompañó a Carvajal a la guerra de Tamapache.
Estuvo ocho meses de guarnición en el pueblo de Tamaholipa antes de
la dicha guerra.
Pedro 1ñiguez ' ... soltero, natural de Pasarón hijo de Alonso fñiguez y
Juana 1ñiguez". Carvajal en su Proceso anota: "lñigo, carpintero que (en
14 de abril de 1589) vive en el dicho Reino (de León)". En 1590 Pedro
de lñigo acompañó a Gaspar Castaño de Sosa en su entrada a Nuevo México.
El 20 de septiembre de 1596 asistió a la fundación de Monterrey y fue su
primer alcalde ordinario. Pobló en la labor que ahora llaman Santa Catalina.
Israel Cavazos Garza en su artículo "Los primeros vecinos ..." dice: "De
Pedro de lñigo, sólo se sabe que fue el primer alcalde de segundo voto en
Monterrey, en 1596. Fue dueño de tierras en la Cuesta de los Muertos, y
murió en el puesto de Camacho, próximo a Santa Catarina, a manos de
los indios, a poco de fundada la ciudad.. .".
Antonio López " ...soltero, natural de Santa Cruz de la Zarza, hijo de
Juan Gómez y Catalina Sánchez, hermano de Martín Gómez". Luis de Carvajal el mOLo, en su Proceso, menciona a un Antonio López, natural de
Sahelices, en Portugal, judío, mercader que fue en la ciudad de México y

218

"que se fue a España habrá cuatro años ( en 1591) ". "Cree que está en Salónica, en la judería!' Era primo hermano de Cristóbal Gómez, portugués,
judío, natural del pueblo de Escrigo, sujeto a la villa de Castel Rodrigo,
quien, en 1589, era un rico mercader con tienda en la calle de San Agustín
de la ciudad de México, y fue el depositario del dinero y la plata de
Luis de Carvajal el mozo; "se fue por Guatemala; y que agora está en el
Perú o Cartagena". Fue muy amigo de Antonio Machado. Por todo esto
creemos que el Antonio López mencionado por Carvajal el mozo es el mismo
que figura en la "Relación' .
Juan López " ...soltero, natural de Santa Cruz de la Zarza, hijo de Hemán
López y Catalina Alonso". Encontramos un homónimo que mucho nos intriga y desconcierta: nuestro admirado amigo, el notable genealogista Tomás
Mendirichaga y Cueva, nos proporcionó la siguiente información: "Juan
López declaró en su testamento, fechado en Monterrey el 8 de noviembre
de 1634, que nació en ]a ciudad de México y fue hijo legítimo de Pedro
López y de Cecilia López. Juan López estuvo casado con Magdalena de
Avila; siendo sus hijos: Juana, casada con Juan de Montalvo; Melchora,
esposa de Leonardo de Mendoza; y Bemabé López". "En la merced de 8
caballerías de tierra que le otorgó don Diego de Montemayor el 5 de junio
de 1600, afirma que se le habían dado algunas tierras desde 'la primera
vez que se vino a poblar'. Su hijo Bemabé López declaró en 1635 que
Juan López, su padre, fue 'persona de las primeras que entraron en la población de dicha ciudad (Monterrey o Villa de San Luis)', que entró con
el primer gobernador de ella, Carvajal ...".
Israel Cavazos dice de él : " ...es otro de los pobladores primitivos. Nacido
en la ciudad de México, fueron sus padres Pedro López y Cecilia López,
vecinos de la corte virreinal. Compañero de Carvajal, vuelve con Montemayor a Monterrey. El 15 de febrero de 1598, le son dadas, en merced,
uatro caballerías de tierra, a la falta del cerro de la Silla. Allí funda su
hacienda llamada 'La Pastora', donde siembra duraznos, granados y otros
árboles frutales. Es dueño, además, de otras tierras en el Topo". 'Casado
con Magdalena de Avila, vienen con él sus hijos: Juana, casada con el
sargento Juan de Montalvo; Melchora, mujer de Leonardo de Mendoza,
y Bernabé." "Es Juan López uno de los pobladores más antiguos y que sobrevive a sus compañeros por más tiempo. Su testamento está fechado en
Monterrey el 8 de noviembre de 1634."
Aparece como testigo y como uno de los vecinos en el "Acta de Fundación de Monterrey". En 1601 era regidor en dicha ciudad; en 1602 alguacil
ejecutor; en 1603 mayordomo de la iglesia parroquial; en 1604 alguacil.

279

�Hay otro homónimo muy sugerente: Juan López, que fuera criado de
Gaspar Castaño de Sosa en su entrada a Nuevo México; creemos qu.e éste
es el Juan López de la "Relación".
Domingo Martínez " ... natural de Garnica, hijo de Pedro Martínez de
Sierreta (sic por Cearreta) y de Juana G6mez". O'Gorman en su Catálogo
de pobladores dice: "Domingo Martínez Learreta ( ~c por de Cearreta) ,
por sí, y don Pedro de Cearreta Buitrón, su hijo, ha dado información en
esta real audiencia, de los servicios que ha hecho en esta tierra a V. M.,
habiendo venido a ella nueve años ha, en compañía de Luis de Carvajal,
a quien, por V. M. se encomendó la conquista y pacificación del Nuevo
Reino de ;León y de los Pueblos de Tamapachem, Tamotela, Tanholen, y
que en ella, padre e hijo, han servido a su costa y misión, con sus armas
y caballos, sin salario ni otro entretenimiento alguno; y que el Domingo
Martínez ha hecho oficio de alguacil mayor y sargento mayor y factor de
la Real Hacienda (en el Nuevo Reino de León) , y dado buena cuenta de si
en todos; y lo mismo parece por la información que se ha he&lt;;ho de oficio i
siendo V. M. servido de ocuparle en cosas de su real servicio, nos parece
que tiene cualidad, habilidad y suficiencia para hacerle merced· y lo mismo
el dicho su hijo. El licenciado Eugenio de Salazar dijo que entiende que
en la persona del dicho Domingo Martínez, concurren partes para que V.
M. le haga merced, aunque por procesos que ha seguido como Fiscal en
esta Audiencia, contra el Carvajal, gobernador del Nuevo Reino de León,
parece que el dicho Carvajal, ni los que han andado en su compañía, no
tienen obligado a V. M. por los servicios que aill le hicieron".

Dice Powell en Soldiers, lndians and Silver· «Fo th
. .
catecas, in bis absence Ahu d . f
. . _r e protect:ion of ZaJuan de Portugal en ;en w: ea ~n ormed t~e ofücials that he was leaving
to aid in escorting highway trafqf' ~petd thsoklie_rs at the Paraje del Cuicillo
ic m o e c1ty ,, Esto
,
f'
mes de junio de 1561.
·
ocurr1a a mes deJ
en

~:ºex::si::~r

abusado, de la pa~encia del lector y haberme excedido
e este articulo y deJo ya de seguir anotando.

Carvajal, en su Proceso, dice: "que (Domingo Martínez de Cearreta) vive
en esta ciudad (México) ; y su hijo, don Pedro, que reside en el dicho
Reino de León; y un su primo, clérigo, que pasó de aquí al Perú". Los tres
vinieron con él en su urca.
Don Luis de Velasco 11 en una carta al Rey dice: " ...un SPldado que
había hecho oficio de Tesorero de V. M. en aquella tierra, con el gobernador Luis de Carvajal, que se llama Domingo Martínez de Cearreta, hidalgo
y de buena intención y conocido de la gente que por allí ancla ... ".
Fue Tesorero del Nuevo Reino de Le6n antes de Diego de Montemayor.
Don Juan de Portugal " ...soltero, natural de México, hijo de don Hernando de Portugal y doña Magdalena Pinelo de Villegas". El 3 de agosto
de 1576 don Hernando de Portugal era un rico minero en las minas de
Zacualpa

280
281

�RETIRADA DE HERNAN CORTts A LA
MUERTE DE MOCTEZUMA
¿Conminación? ¿ Amenaza?
Conminación es apercibimiento.
Amenaza es amago.
El juez conmina al litigante: Je previene.
El padre amenaza al hijo, le levanta la mano.
La conminación es forence.
La amenaza es física.
Hasta aquí ROQUE BARCIA
Dicciol)ario de Sinónimo,

CARI.os R. CANTÚ CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

N UESTRo LEMA No ES ni conminación ni amenaza, es una nonna que encierra
un propósito a que deben sujetarse todos los que escriben Historia.
Los que leemos Historia por placer (''La Historia es la maestra de la
vida") o por necesidad como los que se dedican a enseñarla, tropezamos a
veces con problemas: es imposible conservar la imparcialidad y en ocasiones
impera la pasión; a veces se omite, como por descuido, un dato útil, clave
del asunto o se deja anotada una duda sutil que se antoja deliberada; que
la hlstoria la escriben los vencedores es una verdad conocida desde Jos tiempos antiguos; que hay escritores a sueldo es también cierto; pero mantener
una duda o urdir una trama por gala de dialéctica es siempre reprobable.

En el hecho que vamos a tratar de recordar, que se efectuó hace cuatro
siglos y medio, ayer apenas en el devenir del tiempo, hay todavía muchos

283

�puntos oscuros y por demás está decirlo, no seré yo el llamado a resolveTlos,
s.jn embargo entro en él con los mejores deseos.

-Señor nuestro: te has fatigado te has dado cansan ·
I ·
' ha
.
'
ao; ya a a tierra
tú
s llegado.
Has arribado a tu ciudad, México. A111.' has· veru'do a sentarte
.
en tu solio, en tu ~no. i Oh! Por tiempo breve te lo resexvaron, los que ya
se fueron, tus sustitutos ... , etc., etc ...

Hernán Cortés se presentó en el Valle de México en plan de conquistador;
no le valieron al Gran Moctezuma Xocoyotzin, Rey de México Tenochtitlan,
prete.-xtos protocolarios ni argucias divinas para detenerlo: los valiosos regalos de oro, pedrerías y plumas finas (signos indudables de tácito vasallaje )
no habían logrado sino excitarlo más en su empeño y reforzar la codicia
y la audacia del temerario capitán, que con un puñado de hombres, menos
de cuatrocientos, había penetrado hasta el corazón de las tierras soguzgadas
por los aztecas.

. (Moctezuma, profundamente religioso, tomaba a Hernán Cortés por el
Dios Quetzalc6atl que, de acuerdo con las profecías, volvería de oriente a
reclamar su trono.)

"¿ Qué hombres ha habido en el universo que tal atrevimiento tuviesen?"
Esto dijo Berna! Díaz del Castillo como en 1568. ¿Dijo la verdad?

-Tenga confianza Moctezuma, que nada tema. Nosotros mucho lo amamos.

"Uichilobos les aconsej6 que los dejen entrar, y desde que entreis en
México que allí os matarán" les decían los de Huejotzinco a Cortés, y Don
Hernando invitó a veinte nobles a acompañarlo. . . "No tenían los mexicanos
ni otras ningunas naciones poder de matarnos, salvo nuestro Señor Dios."

En seguida caminaron hacia Palacio. Según unos, Moctezuma a su casa

Antes de llegar a lztapalapa recibió Cortés la última embajada: Cacamatzin, culto y valiente Rey de Texcoco, sobrino del Gran Tlatoani tenochca, le prometió que si se devolvía a su país, México-Tenochtitlan pagaría
tributo; a su negativa le ofreció 1a bienvenida.
El intrépido Capitán entró a la ciudad rodeado de sus soldados armados
en pie de lucha. (Estamos a 8 de diciembre de 1519.)
Cuitláhuac, señor de Iztapalapa y hermano de Moctezwna, y otros grandes
señores se adelantaron para encontrar al Emperador; la calzada era amplia
y tenía de trecho en trecho cortaduras y puentes; ya en 1a ciudad llegaron
hasta Huitzillan (junto a los colibríes) y esperaron. A poco llegó Moctezuma
y después de los saludos de rigor éste puso al cuello de Cortés un collar de
oro y piedras finas y regaló a los capitanes españoles sartales de flores hermosas y de suaves aromas.
Cortés puso a Moctezuma otro collar y luego, sorprendido, habló:
-¿Acaso eres tú? ¿Es que ya tú eres? ¿En verdad, que eres tú Moctezuma?
-Sí, yo soy Moctezuma.
Luego el Gran Tlatoani, se irguió, inclinó 1a cabe2a cuanto pudo y dijp:

284

Cortés, por boca de Malintzin, contestó:

donde fue apresado a los cuatro días; según otros (lo más probable), Moctezuma Y Cortés caminaron cogidos de la mano hasta el v1eJo
· · p a1acto
· de
~u padre Axayác~tl, alojamiento destinado para los españoles; lo acampanaban: Cacam~tzm, Rey de Texcoco; Tetlepanquetzaltzin, Rey de Tlacopan; ltzcuauhtzm, Gobernador de Tlatelolco· Tepantemoctz' M
d
. .
,
,
m,
ayor orno,
Y un grupo de altos oficiales del ejercito azteca.
Don H ernando retuvo sólo a Moctezuma y a Jtzcuauhtz'
_,
m y... , de repente
tr on6 e1 canon
...
La confusión y el espanto se apoderó de todos. ¡ Los aztecas huyeron a la
desbandada abandonando a su señor!
La ciudad quedó desierta.

Marina pidió de comer para todos y útiles para prepararla. Los indios
la trajeron medrosos y huían.
A los pocos días comienza la opres1on
· ' d e1 R ey. Sus ayudantes huyen o lo
ob~decen con disgusto, pero nada falta. En la ciudad se comenta que el Rey
esta preso.

Dentro del Palacio comienza el saqueo: Los españoles recogen todo el oro
que encuentran; registran toclos los rincones, preguntan por el tesoro y los
con~ucen a Teucalco: Allí hay riquísimos objetos de oro y plumas y pedrenas; se ªP.oderan de todo, lo destrozan y se quedan sólo con el oro, dejan
las plumas a los tlaxcaltecas. Hacen lo mismo en Totocalco (La Casa de las
Aves), en donde están las cosas personales de Moctezuma.

285

�Cacama, que fue el que aconsej6 que se recibiera a Cortés como Embajador del Rey de E paña, vocifera en Te."&lt;coco, dice que su tío • es la mujer

. Cortés pide a Moctezuma que lo llame y Cacamatzin, que no quiere obe-

de los españoles" .

decer,
secuestrado y traído preso a México. En seguida, Don Remando
pide que vengan, en rehenes, todos los reyes vecino y )legan Tetlepanquetzaltzin, Cuitláhuac y otros mucho ; el siguiente paso es que llame a todos los
eiiores Tributarios de la Alianza de Anáhuac a venir a jurar obediencia
y reconocerse tributario del Rey de España Carlos V su señor; . ante
Pedro Hemández, y varios testigos todos traen y aceptan pagar tnbutos
excepto uno de Pánuco, su pariente· no quiere pagar y huyó a los mon
Cuauhpopoca, Wl señor de la costa de Vera.cruz, que mató a un español,
es traído y juzgado por Cortés y quemado vivo con otros quince nobles a la
vista de Moctezuma, al que ponen grillos. Se usa como combustible flechas
de los dep6sitos imperiales y el infeliz monarca llora y da las gracias cuando

Je quitan los hierros infamant s.
En otra ocasión Cortés y us capitanes querían obligar a Moctezu.ma a
quitar sus ídolos de los templos y a suspender los sacrificios humanos, y sólo
acepta que se baga un lugarcito junto a Huitzilopochtli para poner una
virgen con flores y velas encendidas.
El descontento popular es intenso y, presumiblemente no es igual el estado
de ánimo del Emperador, porque Moctezuma se atreve a decir a Cort'
que debía salirse de la ciudad de México y volverse a su país porque sus
dioses aconsejaban a los tenochcas que mataran a todos los españoles.
Don Hemando reconocía tal necesidad, pero daba pretextos: no tenía
barcos y había pocos carpinteros; Moctezuma le dio carpinteros y unos español fueron con ellos a Veracruz a fabricarlos. Los españoles llevaban
la consigna de trabajar despacio.
E taban en esas di cusiones cuando se supo la Iletrada de Narváez, y ambos actuaron :
Moctezuma envió regalos.
Don Hemán Cortés dividió su escasa fuerza, entreg6 dinero a un fraile
amigo y lo envió por delante a entrevistarse con los que llegaban¡ dictó
instrucciones a Pedro de Alvarado y se encar6 a su destino.
Ya sabemo cómo la intriga, el soborno (una práctica tan vieja como el
286

mundo) la amenaza velada o franca y sobre todo la capacidad indiscutible
de Cortés, dio por resultado que el atrevido y valiente conquistador adquiriera
más d mil soldados y arváez quedara tuerto y además preso.
Mientras tanto en México tenían lugar muy importantes acontecimientos.
Durante mayo era el mes de Toxcatl y se verificaba una fíe ta en el
Templo Mayor; Alvarado concedió el permiso a condición de que los celebrantes se p-resenta.ren desarmados; por una falsa denuncia de los tlaxcal~
o por codicia, los españoles hicieron una horrible matanza de más de cuatrocientos nobles y muchos de sus familiares y robaron sus joyas; el pueblo se
nfureció y atacó a los españoles que después de muchas fatiga volvieron
a su cuartel, al cual pusieron itio los indios que no obedecieron a Itzcuauhtzin
que pedía paz. Al conocerse el triunfo de Cortés suspendieron el ataque
pero estrecharon el asedio y esperaron; mientras, ahondaron las acequia y
las cortadura de las calzadas, ob trurcron los camino y edificaron baluartes.
Don Hernando se vio en apuros: suspendió la colonización de Pánuco y
de Coatzacoalcos; pidió a los soldados de arváez que olvidaran sus rencillas,
que formaran en sus filas con ánimo y que los haría ricos. "Si supieran las
fuerzas de México, cierto está que no fuera ninguno." Esto pensó BemaJ
Díaz del Castillo pero no se lo dijo a nadie.
Don Hemando pidió ayuda a Tlaxcala y allí hizo alarde. Alarde es revista
pero también es jactancia:
Disponía de 1,300 soldados a pie, 96 a caballo, 86 con ballesta y 86 con
escopeta, en total 1,568 homb
Al llegar a Texcoco lo encontró abandonado y un aliado traidor, Ixtlilx6chitl, le detu o los últimos indios que se marchaban a México. o hubo
fiesta, ni oro, ni nada. Entró a México-Tenocbtitlan por el norte y no encontró ni un hombre en la calle.
Penetró al Palacio de A.xayácatl fiero y sañudo y despreció a Moctczuma
que quiso aludarlo y pidió informes a Pedro de Alvarado.
Colérico Cortés por la situación, maldecia de Moctezuma a quien llamaba
perro y traidor; calmado por sus capitanes pero preocupado por la falta
de alimentos solicitó del Rey que mandara abrir el Tianquistli y éste, seguramente ya de acuerdo, pidió que saliera Cuitláhuac a conseguirlo.

De pronto llega un soldado infonnando que atacan los indios en multitud
de escuadrones. Diego de Ordaz sale con cuatrocientos soldados a apaci287

�guarlos sin guerra y sin ruido y por poco no vuelve ante la tenaz acometida
&lt;le los aztecas que por todas partes lo persiguen.
Berna} Díaz del Castillo se admira de la bravura de los indios y asegura
"que aunque tuviera allí con ellos diez mil Héctores troyanos y tantos Roldanes" no los podrían contener y luego lo confirma "porque unos tres o
euatro soldados que se habían hallado en Italia, que allí estaban con nosotros,
juraron muchas veces a Dios que guerras tan bravosas jamás habían visto
en algunas en que se habían hallado entre cristianos y contra la artillería
d.el Rey de Francia ni del gran Turco".
Las tropas españolas hacían salidas frecuentes; quemaban cuanto podían
y volvían cansados a curar sus heridos y a enterrar a sus muertos. En una
d.e estas salidas Cortés atacó el Templo Mayor y valerosamente subió sus
114 escalones, mataron muchos indios, quemaron los ídolos pero no encontraron la virgen que habían mandado poner. La llegada no interrumpida
&lt;le nuevos escuadrones guerreros hizo que los españoles se retiraran a su
&lt;:uartel, después de muy sensibles pérdidas de vidas.
Como el sitio se hacía cada vez más serio, Cortés y sus capitanes quieren que
Moctezuma salga a la azotea a apaciguar a sus súbditos pero el Rey se niega.
Bernal Díaz del Castillo pone en boca del Emperador estas palabras: "¿ Qué
-quiere ya de mí Malinche, que yo no deseo vivir ni oírle, pues en tal estado
por su causa mi ventura me ha traído?". Pero el Padre de la Merced y
Cristóbal de O lid, con persuasiva insistencia lo convencen, pero dice: "Yo
tengo creído que no aprovecharé cosa ninguna para que cese la guerra, porque ya tienen alzado otro señor y han propuesto de no os dejar salir de
.aquí con la vida y así creo que todos vosotros habéis de morir '.
Valentísimas palabras.
Moctezuma salió o lo sacaron a la azotea, pues algunos aseguran que para
-ese momento el Rey ya estaba muerto. Acercáronse los capitanes aztecas y
.dijeron a su Tlatoani cuánta pena tenían por su estado y el de sus familiares, que no podían dejar de pelear y que tan pronto como lograran su
1ibertad volvería a ser su rey. . . Y se reanudó el ataque.
(Esto sucedía cuatro días después de que los españoles se subieron a la
-plataforma superior de su Templo Mayor y quemaron sus dioses.)
Siguieron los rudos ataques a los aposentos españoles y casi cada día Cortés
enviaba mensajeros a los aztecas solicitando paces de que hacían burla los
.indios.

288

En una de tantas salidas Cortés y sus capitanes llegaron hasta Mazatzintama1co, casi en tierra firme, y cortaron jilotes y rastrojos de una milpa. Las
puentes, informa Bernal Díaz del Castillo, estaban casi todas quebradas. Error
grave fue no aprovechar esos días de fines de junio para evacuar la ciudad.
Don Remando no pensaba todavía en tal eventualidad.
Don Carlos Pereyra, siguiendo la pulida dicción del cultísimo Fraile Don
Antonio de Solís, acepta como cierta una imaginada petición de paz como
causa o motivo de ese fatal error.
Cuatro días después de la supuesta arenga de Moctezuma o de Itzcuauh-

tzm, arrojados por sobre el pretil del terrado o conducidos por sus compañerns de cautiverio, sus cadáveres aparecieron sobre una tortuga de piedra.
Don Hemán Cort 's ordenó informar a los indios con una comisión de
sus prisioneros, que en aquel lugar tenían a su Rey muerto por ellos mismos.
Don Manuel Orozco y Berra, termina el tercer tomo de su Historia Antigua y de la Conquista de México, p. 445, con estas muy graves palabras:
"No le pasó por las mientes (se refiere a Moctezwna), caso de que el
sino no pudiera ser contrarrestado, esperarle con paz serena, desplegar la
confianza tranquila y estoica que los guerreros indios saben mostrar en los
crueles tormentos que sus enemigos les aplican. Ante los embates de la fortuna se doblegó como frágil caña: Ante ]a desgracia quedó fascinado como
el pajaro ante la boca de la serpiente; el orgulloso, el omnipotente, el Dios,
perdió la energía; baj6se él mismo de su alta dignidad tomándose débil,
cobarde y aun villano."
Don Carlos Pereyra, con menos disculpa que Moctezuma, fascinado también por la estatura de su héroe, Hernán Cortés, escribe: "Una leyenda
indígena, recogida por autore:, caste11anos, frai1es algunos, hacen morir a Moctezuma apuñaleado por mandato de Cortés.
"Bien cotejados y puestos en claro todos los testimonios, podría en rigor
decirse que no sabemos cómo murió Moctezuma; pero de ningún modo podemos afirmar que lo asesinaron los españoles. Esto nadie podrá probarlo".
Hernán Cortés~ Carlos Pereyra, p. 115. Ed. Sepan Cuántos, Porrúa, Méx.

Que lo asesinaron los españoles a puñaladas fue afirmado por el Padre
Bemardino de Sahagún y un grupo de Sabios y Grandes Señores Aztecas.
Hist. General de las cosa,s de la Nueva España, IV tomo, p. 48, Ed. de 1969.

Así pues, aceptando la trayectoria del Gran Tlatoani tenochca, pero to289
bumanitas-19

�mando en su justo valor los pequeños pero claros parlamentos que Berna!
Díaz del Castillo, testigo ocular del trágico momento histórico, pone en boca
de Moctezu.ma, cuando hacia el holocausto de su vida ante la oprobiosa
presión de los conquistadores, al agudo punzar de las espadas, el Gran
toani vindica con creces su nombre, pues obró ofuscado por la fatal comodencia de las profe-cías de Quetzalc6atl y la llegada de los españoles.

:r~-

Sin interrumpir las bravas y constantes acometidas sobre el P.alacio de
Axayácatl al cual trataban de destruir y quemar, los indios recogieron los
cadáveres de sus reyes muertos y con un tanto de repugnancia condujeron
a Moctezuma a Copulco en donde fue incinerado y a ltzcuauhtzin a Cuauhxicalco en Tlatelolco, en donde se le hicieron grandes honores.

En esos momentos, de mediodía al caer la tarde, hicieron Cortés y sus
capitanes su inútil salida hasta Mazatzintamalco, casi a la orilla del lago.
Y el ataque se reanudaba por veinte partes a la vez y Del Castillo asegura
que oía claros los gritos de los indios: "Ahora pagaréis de verdad la mu~~~e
de nuestro Rey y el deshonor de nuestros dioses, y las paces que nos enviais
~ pedir, salid acá y concertaremos cómo y de qué manera han de ser''. Y en
afirmación agrega Bernal Díaz: "Veíamos nuestra muerte a los ojos".
Pero el estado de las cosas llegó a tal grado que no se podía esperar más:
faltaban alimentos y se terminaba la pólvora; estaban fatigados y los escuadrones indios se renovaban continuamente y crecían cada día de número.
Y después de largas deliberaciones resolvieron salirse de la ciudad y dejar
para mejor ocasión la conquista. Discutieron el modo y la hora de hacerlo:
"Y para tratar de descuidarlos les mandamos a decir con un Papa {Sacerdote) y varios prisioneros que teníamos, que nos dejaran ir en paz de allí en
ocho días y que les dejaríamos todo el oro" ...
Decidieron salirse de noche, lloviznaba y el suelo estaba resbaloso. Reunió
Don Hemando a todos: les hizo recomendaciones sobre el modo de proceder,
juntos y sin ruido j cómo defenderse y matar sin piedad; y resuelto todo
llamó a los representantes del rey: separaron el quinto del rey, Cortés tomó
su quinto, también guardó lo que pertenecía a los que estaban en Veracruz
y con la anuencia de los oficiales reales, repartió lo que quedaba. Los soldados de Narváez se cargaron de oro.
Se organizó la columna: 7 a 8,000 hombres: 1,300 eran españoles; de 8
mujeres, una era española, María de Estrada "que no tenia.mas otra mujer
de Castilla, sino aquélla". En la vanguardia Gonzalo de Sandoval, Antonio de
Quiñones, Francisco de Sauceda, Diego de Ordaz y otros más; 200 soldados,

290

20 jinetes y· 400 tlaxcaltecas con un puente para pasar las cortaduras del
camino. En el centro Cortés, Alonso de Avila, Cristóbal de Olid, fardos a
espaldas de los aliados tlaxcaltecas, el tesoro en 7 caballos heridos o cojos,
Doña Marina, Doña Luisa, los hijos de Mc;&gt;ctezuma ,(varones), Tecuichpo
que significa: Hija del .Rey1 llamada también Ichcaxócbitl (Copo o flor
aJgoclónL que ya bautizada se llamó Doña Isabel. En la retaguardia Alvarado (Don Pedro) "El Tonatío", por su pelo rubio, Juan Velázquez de
Le6n, muchos soldados de Narváez a pie y los últimos de a caballo.

d;

Comenzó la silenciosa marcha: se rodeó el Templo Mayor por el Coatepantli hasta la puerta del poniente: Acatl iyacapan (Punta de la caña),
enfrente de la Calzada de Tlacopan. El Templo tenía sólo tres puertas:
la del sur a lztapalapa {Entrada del águila), a la que llamaban Cuauhquiyauac y la del norte a Tlatelolco y Tepeyac; Tezcacoa (Serpiente de espejos), y la primera nombrada.
Hay mucha anarquía sobre los nombres y la situación de las cortaduras
de la Calzada de Tlacopan por donde huyeron los españoles {seguimos el
Plano de Sahagún que se encuentra frente a la página 144 del IV tomo de
la Hi.st. Gral. de las Cosas de la Nueva España, del P. Sahagún, Ed. Porrúa
de 1969) : En los primeros pasos sobre acequias dentro de la ciudad no
hubo ninguna dificultad; al llegar a la orilla de la isla, "Tecpantzinco", doI,J.de
está hoy el Correo y tenía entonces su casa Tecuichpo, la calzada estaba
cortada; al ruido que se hizo para colocar el puente una mujer que recogía
agua comenzó a gritar al mismo tiempo que el Teponaztle del Templo
Mayor llamaba a la guerra y llegaron innúmeras legiones de indios a pie
y en lanchas en una gritería tremenda jalaban el puente tratando de quitarlo
para impedir el paso; con mil penalidades pasaron la primera y la segunda
secciones de la columna cuando los aztecas lograron quebrarlo cayendo al
agua tlaxcaltecas cargados con fardos y petacas y caballos hasta que se colmó
la cortadura de la calzada; Alvarado, de la retaguardia, logró pasar, Juan
Velázquez de León fue muerto a pocos pasos de allí; pero el extremo posterior de la columna: unos 80 españoles y muchos cientos de tlaxcaltecas
tuvieron que devolverse y refugiarse en el cuartel (Palacio de Axayácatl),
en el cual fueron paulatinamente exterminados.
Multitud de canoas (muchas especialmente preparadas para el combate
acuático), iniciaron un enconado ataque a la columna; lloviznaba. . . y el ataq~e era doblemente desastroso porque la calzada, en esa parte, estaba construida en una fila de islotes y el ataque era desde las canoas y desde las
azoteas de las casas. Los españoles apenas si podían defenderse con las Jan-

291

�zas y las espadas, pu
escopetas.

la Uuvia y la oscuridad dificultaban el uso de las

¿ La

gunda cortadura 'Toltea lli". donde hoy está an Hip6lito, ya no disponían de puente y aguantando el acoso de los fle hero
aztecas· por I mpuje de columna qu avanzaba sin poderse detener, caballos y fardos, indios y españoles, fueron cay ndo al agua hasta que la
cortadura se colmó pasaron I que pudieron.

Al llegar a la

Hemán Cortés afirmó que él ganó los dos últimos pasos a nado.

En el tecer paso Toltecaacalopan ( Canal de los toltecas), frente a la bocacalle del Tívoli, hoy de Jesús Terán, también sin puente, Alvarado lo pasó
por una viga que alguien pudo poner (no hubo tal salto); pero fue de los
últimos.

oche de la Victoria?

¿La anunciación d una nueva nacionalidad?

\

BIBLIOGRAFJA

Historia de la Co11q11.ista de la 11.eL•a España, Bcrnal Dí:tz deJ
tillo.
Bernán CortJs, Carlos Pereyra.
Historia de la Conquista de MJxico, Fray Antonio de Solli.
Historia General de las Cosas de la Nueva España, Fray Bemardino de Sahas,ín.
MJxico Vújo. 1521-1581, Luis Gonzilez Obregón.
Historia A11ti¡11a de la Conquisto d, Mlxico, Manuel Orozco y Berra.
Historia d, las Indias de la Nueva España , Islas de la Tierra Firme, Fray Diego Du.rin.

Los qu quedaban atrás llamaban !amorosamente pidiendo ayuda y Don
Remando acudió con algun compañeros pero a poco andar encontró al
Tonatío herido, a pie (pues le mataron su hermosa yegua alauuia), acompañado por cuatro españoles y unos cuantos tlaxcaltecas, todos heridos. Al
enterarse Cortés que atrás no quedaba nadi se desistió de su empeño y lloró
por la muerte y pérdida de tantos compañeros.
En las puentes quedaron los hijos de Moctezuma: Doña Ana y Doña
María, tambi'n himalpopoca; acamatzin Rey de Texcoco y un hermano
u ·o, así l'omo otr pr1ncipes prisionero . · sa lvaron
ña Marina, Doña
Luisa (Hija d ¿ i ot'n atl ) dada como mujer a Juan Velázquez de León,
que qu dó mu rto en la calzada. La pañola María Estrada también salvó
la vida.

Te uichpo (Ixca. -óchitl: Copo de Algodón ) apareció despu
tenochcas.

entre 1

Todavía de noche y ya en tierra firme, bajo el tenaz acoso de los flecheros
indios fue muerto Tlaltccatzin otro hijo d M tezuma, que peleaba a faor d
ort' . Antes de amane r ncontraron prot ccióo y descanso n un
pequeño teocalli. A la luz débil d l aman r huyeron en dirección d 1 nort .
Los guiaban oficial de Tlaxcala.

Era el 19 de julio d 1520.
¿ Cómo podremos JJamar a aquella noche trágica, horrible, plena de luchas, llena de lágrimas, saturada de gritos de guerra y de cantos de triunfo?
¿La Noche Triste?

,
'

292
293

�EL MUNICIPIO DE SAN NICOLAs DE LOS GARZAS

Antecedentes históricos

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística.

I
EL ORIGEN DEL actual Municipio de San Nicolás de los Garzas se remonta a
los últimos años del siglo XVI.
Consumada la fundación de la Ciudad Metropolitana de uestra Señora
de Monterrey, el 20 de septiembre de 1596, por el Capitán Diego de Montemayor, hizo éste poco después el reparto de tierras a los primeros pobladores,
como lo estipulaban Jas Reales Ordenanzas.

El 5 de febrero de 1597, el Escribano Diego Díaz de Berlanga, que fue
quien redactó la carta de fundación de Monterrey, solicitó a Diego de Montemayor, entre otras mercedes, cuatro caballerías de tierra y un sitio de ganado mayor al norte de la ciudad. 1 El mismo día le fueron otorgadas.
De dicha petición se deduce que la merced ya se le había concedido a Dí.az
de Berlanga, aunque quizá sólo verbalmente, pues asienta: "me hallo en posesión de cuatro caballerías de tierra, que en nombre de Su Majestad me cupo
cuando ¡re repartieron las tierras a todos los vecinos de esta ciudad". Más
adelante señala su ubicación: "Y caen estas dichas tierras por encima
de· la estancia que dicen de Santo Domingo {en donde) hace una ciénaga
• La caballería de tierra era una medida de superficie, equivalente a 42 hectáreas,
79 áreas y 53 centiáreas. Un sitio de ganado mayor eran 1,755.61 hectárea.,. El sitio
de ganado menor equivalía a 780.27 hectáreas.

295

�en las dichas tierras y está u11 árbol de guaje, sin otros muchos guajes que
hay en la dicha ciénaga, y las aguas que tiene y ojos en el distrito de las
dichas tierras, por cuanto (Diego de Montemayor) nos las repartió luego que
aquí llegamos, en nombre de Su Majestad, con un sitio de ganado mayor en
die ha parte ... " 2

La redacción del documento parecerá algo confusa al lector de hoy. Sin
embargo, de los párrafos anteriores claramente se deduce que, antes del 5 de
febrero de 1597, el Escribano Diaz de Berlanga ya estaba en posesión de
aquellos terrenos, por lo tanto solicitaba la confirmación de la propiedad.

Esta merced fue el núcleo de la futura Municipalidad de San Nicolás de
los Garzas.
Díaz de Berlanga actuó como Regidor del primer Ayuntamiento regiomontano en 1596 y volvió a tener el mismo cargo en el año 1600. En mayo de
1605 ya babia fallecido, pasando la propiedad a Mariana Díaz, su viuda.
Sabemos por referencia que Diego de Montemayor concedió otras mercedes en la misma comarca, o sea al norte de Monterrey. Por el mismo rumbo,
Pedro Iñigo, primer Alcalde de segundo voto de Monterrey en 1596, obtuvo
dos caballerías de tierra y Domingo Manuel, quien también aparece entre
los primeros vecinos de la ciudad, fundó una hacienda de labor n9mbrada
Santo Domingo, donde murió asesinado por los indios en 1604 6 1605.
Las tierras que habían sido de Domingo Manuel fueron adquiridas por el
Capitán Antonio Rodríguez, o quizá solicitó una nueva merced.

Es poco lo que se sabe de este antiguo poblador. El Capitán Antonio Rodríguez fue Alcalde Ordinario de Monterrey en 1601 y aparece mencionado en
varios documentos. El Cronista Alonso de León, en el discurso segundo, capítulo XII, de su famosa R elación, al mencionar el asalto a Monterrey, consumado por _la¡¡ tribus al mando de Guajuco y Colmillo, en la madrugada
del 8 de febrero de 1624, dice que el Capitán Antonio Rodríguez resultó
herido "en una pantorrilla; yéndose a Saltillo, se le i11flam6 y muri6".
En una importante Memoria del estado en que se hallaba el Nuevo Reino
de León, redactada por el Ayuntamiento de Monterrey en 1626, se mencjonan
siete estancias en la jurisdicción de Monterrey, pero no se citan las que habían
sido de Diego Díaz de Berlanga y Domingo Manuel, pues seguramente estaban

,
'

• La merced primordial de tierraJ y aguas concedida al Escribano Diego Díaz de
Berlanga se- encuentra en el Archivo Muflicipal de Monterrey: Ramo Civil, volumen
89, año 1760, e,cpediente 5, folios 5 vuelta a 6 vuelta.

despobladas debido a la "guerra viva"
. ,
naturales.ª
que e.xistia entre los pobladores y los

R:

~oco después, un Antonio de Urb·
·
.
qwzá yerno, del Capitán Antonio
a qwen .se menaona como "hijo"
Garza la Hacienda que fue de
iguez, vendió al Capitán Pedro de la
su suegro.
El Capitán
Pedro de 1 Garza repobló la Ha · da
. ,
.
y cultivo sus tierras Este anti.,..,
.
cien
de Santo Domingo
l _
·
-e, ..o conqwstador hab'
tr 'd
.
e ano de 1610 con Inés Rodríguez hi ·a d
.
~n ai o nupcias por
ticia Mayor del Nuevo Reino de L' , J tb Ca~1tán Diego Rodríguez, Jusnacieron cuatro hijos: Mariana, Eleon, py e astiana de Treviño. Del enlace
ena, edro y José.

ª

;ª

Hac~ ,1630, Elena de la Garza, hija de Pedro e Inés se unió en
.
.
al Cap1tán Juan Cavazos natural d 1 ·11 d
'
matnmoruo
V' .
'
e a vi a e Santa María
C tilla
teJa, quien había entrado a la conquista del Nuevo Reino de' Len, asd
- la
antes.
eon os anos
Con ese motivo, el Capitán Pedro de la Garza reso . , . . .
Y dio en dote a su hija Elena mil
"
, !vio dividir la propiedad
"la mitad de la hacienda de lab
pesos, d en los ~eneros y cosas" siguientes:
e indios" valuada en 600
or que era e Antonio Rodríguez, ti.erras y ª"Uas
'
pesos· 200
" d ·
"
menor, cabras '11 ove¡·as'' y " . t,
pesos en oscie11tas cabezas de ganada
.,
vern e vacas corra/eras
·
.
cada una; diez '\leguas con s p d
.
en cum /Jcsos, a cinco pesos
.,
u a re en cien pesos".
Posteriormente, la otra mitad de la Haciend d
.
quirida por el Capitán c
ª e Santo Domingo fue adavazos y su esposa. Así lo especifica Elena de la G
en su testamento fechado el 29 d
· b
arza
'
e noviem re de 1659· "lt
d
otra mitad de la Hacienda se
p ,
f
. em, eclara que la
com ro con rutas proced "d d /l
.
y madre Inés Rodríguez" A- di d
,
' os e e a a mi señora
· na en o mas adelante
nes: "La Hacienda (de S t D .
q~e posee, entre otros bieb .
ano ommgo) en que vivo con e
d
l
a¡os y ventanaje, toda cubierta de vigas labradas Un , l
asas e a tos y
que se encierran las semillas" L
.
a ga era muy capaz, en
veinte caballerías de tierra ~ u~~o agrdega gue la propiedad se compone de
Y es sitios e ganado mayor
"
tará por merced y compra" ' E d .
.
y menor, como conssiglo XVI o Do .
. s cCir que la Hacienda fundada a fines del
p r mmgo Manuel, alcanzaba a mediados del XVII
extensión.
·
una respetable
' Cossfo, Historia de Nuevo León t I
9
' T
, · , pp. 1 3 y 208.
estamento de Elena de la Garza Y recibo de la
.
Cavazos, en : Protocolos de Instrumento
, .
dote, extendido por el Capitán
106 a 111. Archivo Municipal de Mon~r::.licos, volumen 3, años 1650-1680, folio.s

296

297

�( Cabe aclarar que las citas de documentos antiguos, transcritos en este
trabajo, están modernizadas para comodidad del lector).

Al quedar dividida la Hacienda de Santo Domingo, el Capitán Pedro de la
Garza decidió adquirir unos terrenos colindantes. En efecto, el 16 de agosto
de 1635, compra a Mariana Díaz, viuda del Escribano Diego Díaz de Berlanga, las cuatro caballerías de tierra mercedadas a su marido por el Capitán
Diego de Montemayor, "que caen por encima de tierras de estancia que llaman de Santo Domingo, con el ojo de agua que comúnmente llaman de
Marianti', cuya transacción se hizo "por precio ,, cuantía de cien pesos, que
le ha de satisfacer en trigo ,, matz ,, carne ,, lo más que hubiere menester
hasta la dicha cantidad . .. " 5

Es a partir de entonces cuando se empieza a formar la Haciepda de San
icolás, conocida como la Estancia de Pedro de la Garza.
Algunos autores (J. E. González, T. L. Hernández, S. Roel) creyeron
erróneamente que la Hacienda de San Nicolás, fundada por el Capitán Pedro
de la Garza, era la misma Hacienda de San Nicolás Tolentino. Es preciso
aclarar que esta última, también nombrada San Nicolás del Topo, después
fue conocida como el Topo de los Ayalas y ahora es el Municipio de General
Escobedo, habiendo sido su dueño el Capitán José de Ayalai primo camal
del Capitán Pedro de la Garza.

Un trágico suceso conmueve a los pobladores del Nuevo Reino de LeóJI en
esos años. El martes 8 de febrero de 1639, el Capitán Pedro de la Garza
muere asesinado de un arcabuzazo en el Valle de las Salinas, a manos de
Mateo Monzón, al disputarse la pasesión de wt indio de encomienda.
Al ocurrir la muerte violenta del Capitán Pedro de la Garza, éste ejercía
los cargos de Regidor del Ayuntamiento de Monterrey y Juez Provincial de
la Santa Hermandad, cuyos cargos ya había tenido en 1636. También fue
Procurador del Cabildo reinero en 1630.
Se hizo el inventario de sus bienes. Entre los papeles que guardaba el difunto se encontraron los siguientes documentos: "una merced hecha a. Pedro
Iñigo de dos caballerías de tierra, abajo de la ciénaga"; "una donaci6n de
cuatro caballerías de tierra con su agua, que le hizo Bernabé L6 pe.z"; "más
la merced del señor Gobernador (Martín de Zavala) de esta Hacienda (San1 Protocolos de Instrumentos Públicos, volumen 1, años 1599-1630, folios 43, 43
vuelta y 44. Mi.mio Archivo.

298

to D

·
om.mgo), con diez cabal/erías de .
, "
a Bernabé L6per'.G
tierra' Y una merced de tierras hecha

Es lamentabl

e que no se mencionen las f chas
ocumentos anteriores. Sólo en d d
e
en que se extendieron los
merced de Ja
•
os e ellos se cita 1 b · ·
Ha.crenda de Santo Domin o
. . a u 1cac16n Y, en Ja
sona a quien fue concedida.
g , se Oirutió el nombre de 1a perd

La Hacienda de San Njcolás uedó b .
·
. .
drl~';2 Y sus dos hijos varones: :edro ª 10 _la ª~rustración de Inés Ro,

!

Capitán, como su padre . d
Jose. E1 prime.ro tuvo el grado d
, Sien o conOCJdo
e
I
arza el Mozo. Nacido en el Nu
R .
con e nombre de Pedro de la
los r-;irano d R .
evo emo de León entre 1612
~ egidor y Procurador del A
.
.
Y 1615, ocupó
merosas ocasiones, siendo Alcalde de M yuntamiento regiomontano en numatrunonio con María de la Rocha
onterrey en 1659 y 1683. Contrajo
• procreando once hijos
El C~pitán Pedro de Ja Ga.rza el Mozo se
.
~. propiedad y pidió al Gobemador Martín propuso ensanchar los límites de
SJ.tlos de ganado mayor y d d
de ZavaJa una merced de d
E
.
os e menor, " n las d a.sí
os
stancia que fue de su padre. El G be
em_ as que hubiere" en la
0
M a¡es
· t ad"., exp1dió
·
en la Villa d C rralmador accedió y, " en nombre de Su
ced de los cuatro sitios de ganad: e . vo, el 5 de marzo de 1642, la merlugar que más c6modamen.t e hubie m;or ~menor solicitados, "en la parte ,,
Garza seiíalare en la d' h E
:e em as, y donde el dicho Pedro de l
te a stancta . .. "
a

G

-o-..

A la muerte de Inés Rodr'
..
. I'
lgtlez, su hi10 Pedro h
dó la
.
N ico
as, que se componía de
ere
Hacienda de San
cuatro
caballerías
d
·
na d o mayor.
e tierra Y un sitio de ga-

Para asegurar sus derechos, solicitó a las
.
sesión legal de aquellos terrenos "
autondades que le dieran la po-

familia y

labrando las dichas
·
mis ganados y caballada ... "

tie

en cuya part~ _estoy poblado con mi casa y
rras, ,, en el sitio (de
d
gana o mayor) tengo

El 13 de octubre de 1655 Juan de Ab
~ey, Je dio "quieta )' pacífica posesi6n" ;:g~;~calde. Ordinario de Monwdas en 1a merced del 5 de febrero de 1597
las .ºC:-ras y aguas conteSan Nicolás. 7
' que constituian la Hacienda de
• EJ voluminoso expediente b'
Ca\Ua.S Criminal
a ierto para la averiguación del
.
vue1
es, volumen 3, años 1639-1641
pedi
cnmen, se halla en:
• ta Y 12. Mi.uno Archivo.
' e.x
ente 32. Ver los folios 11, 11
La merced de 1642 y eJ a11to de posesión de las ti
cf
erras, ectuada en 1655, puede.o

299

�..,
t enario en Monterrey, el 20
Este Capitán Pedro de la Garza muno °&lt;: og .
uial ho Catedral.
de noviembre de 1695, siendo enterrado en la iglesia parroq ' y

la Hacienda de San Nicolás el 19 de ocEn su testamento, otorga~o, en acio Guerra Alguacil Mayor del Nuevo
tubre de 1688, ante el Capitán dlgnl
d . p'or mis bienes esta labOT que

· t . "1tem ec aro Y e10
Reino de Le6n, as1en a.
, .
' d tierra y dos sitios de ga11ado
se contienen ( así dice) de cuatro caballenas e d l
dos" ,Además "la
l
d
enor como consta e os recau
.
mayor el uno Y e otro e m
'
b .
alto y una galera accesoria
ue se compone de un aposento aJo y uno
,
.
,
casa,
q
p
sento
ltem
tres
aposentillos,
todo
de
adobe
'.Y
morillos'.
con un a o
•
,
.
. "ltem una casa de vivienda en la ciudad
,
.
n el solar que le cod
na sala y cocina, co
de Monterrey que se compone et
l d' a mi primo Lucas González".
rrcsponde' menos un pedazo de so ar que e i
. .
.

Luego añade entre otros bienes

.
d 1 . dios que estaban a su serviao :
Enseguida menciona la encom1endado; ;;a:ín de Zavala, Gobernador que
"1tem, declaro tener por merceíddde. d'
lazapas la cual según la ley de la
rancher a e in ios a
,
,
R .
fue de este ezno, una
mi hi ·o Pedro de la Garza, al cual le ensucesi6n, entra en ella ( la hereda)
l J . de su suste11to enseñanza y las
bl'
· , y con e ca1 go
,
cargo cumpla con su o
(ser) encomendero es obligado, según la vodemás cosas que ~or raz n
encar o la conciencia y le pido que los
luntad de Su Ma1estad, sobre quedled
g h"rmanos y mis hijos, no se los
. d' l
e yo les he a o a sus "
indios e in 1zue os qu
.
H . d
donde fueron encomenquite pues son para que asutan a esta acien a, a
dados''.

'!ªª';;

. da de indios
También declaró pertenecerle otra encomien
. "s alazapas, merced
concedjda por el Gobernador Zavala, "a que me u mito .

II
.
al poruen
· t e, con .las Haciendas
La Hacienda de San Nicolás colmdaba,
las del
de
Topo de los Ayalas y el 1:ºPº de los González y, al onente, con
Santo Domingo y El Mezqwtal.
.
'd de cómo eran esas Haciendas en el pnQuizá.
poddrl~olsX
tenVe~¡n~
\e:;
un breve párrafo del importante informe
mer teroo e 51g O
'
verse en: Ram0 Civil • volumen /)9, año 1760, expediente 5 folios 1 y vuelta, 3
Y vuelta.
.
p ed ro d e la Garza el Mozo en: Protocolos de lnstru• El te Mismo
lamentoArchivo.
del Capitán
a'blicos , volumen 4' años 1681-1690, folios 106 a 109.
mentos Pú

300

que, con fecha 11 de enero de 1735, envió eJ Gobernador del Nuevo Reino
de León, José Antonio Fernández de Jáuregui, al Virrey-Arzobispo de México doctor Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta. Le dice que en las cercanías de la ciudad de Monterrey ''hay algunas estancias y labores muy buenas donde se coge maíz, frijol y caña dulce · críase también algún ganado
mayor y menor, porque /ia más de seis años que no los perjudican los (indios)
enemigos, como lo ejecutaron en los años antecedentes".°

El 22 de agosto de 1760 se hizo un reconocimiento de los límites de la
Hacienda nicolaíta, basándose en los títulos de propiedad de las Haciendas
colindantes, pues las escrituras de la Hacienda de San Nicolás carecían de
los datos esenciales para poder precisar dichos linderos.
El Ümjte de propiedad entre la Hacienda de San Nicolás y 1a del Topo de
los Ayalas (hoy Municipio de General, Escobedo) era la Abra Grande, "que
'Cae en la falda del Cerro del Topo, cuya línea corre para abajo hasta tas
cercanías del fin de esta Hacienda (San Nicolás), donde señalaron un montecillo que cae poco más abajo de lo.r términos de esta Hacienda. Desde cuyo
paraje guiaron los colindantes e interesados hacia la parte del sur, por abajo
de unas ruinas de unas casitas, atravesando una cañada que comúnmente
dijeron nombraban El Charco, hasta topar una loma tendida, con que se
reconoce que la naturale~a divide esta Hacienda de la de Santo Domingo ... "

La medición continuó ''rumbo del poniente hasta topar un mogote de árboles grandes que comúnmente llaman el Monte Redondo, que está frontero
a la punta del Cerro del Topo. Desde cuyo paraje, rumbo al norte, proseguimos hasta coger el camino real de Salinas (Salinas Victoria) ... '', en donde
fue sefialado el lindero con el Topo de los González ( ahora Topo Chico),
'que se compone de una peña elevada, de la banda del poniente de dicho
camino real. Y, siguiendo dicho camino real, proseguimos por él y laderas del
Cerro dél Topo, hasta llegar a la abra ya citada, que divide las tierras áe esta
Hacienda con las de los Aya/as . .. "

EJ mismo día 22 de agosto se hizo el nombramiento del Capitán Juan José
de Montemayor, vecino del Guajuco, para que actuara como agrimensor.

AJ día siguiente se dio principio a la medida "en la ladera del Cerro del
Topo, hasta donde se pudo subir a caballo, en un paraje que comúnmente
llaman la Abra Grande, que se compone de una ladera que sube entre dos
arroyuelos, hasta poco menos de la cumbre del citado cerro, y en su extremo
está circundado de peñas.
• Descripci6n del Nuevo Reino de León... , p. 20.

301

�"Y se tiró la primera línea, rumbo entre oriente y norte, donde se tiraron
ciento treinta y seis cordeles, que alcanzaron poco más a~aja de los sembrados de esta Hacienda, distante de ella como un tiro de escopeta hacia el
norte, donde se puso señal. Y se tiró la segunda hasta el camino real que
pasa de Monterrey a lS'an Francisco (Apodaca), rumbo entre sur y oriente,
donde se llegó con cincuenta y nueve cordeles, donde po, ser tarde paró esta
medida ... "

Además se agregaron veinte cordeladas geométricas, "que se midieron después
por haber quedado f-uera del referido círculo". Reconocido el diámetro
.
' se
que eran c~arenta y seis cordeladas y media, "bajo de cuyo círculo y dos
t~n~~los ya cita~os" declaró el agrimensor que dicha extensión comprendía
vemtIS1ete caballenas de tierra, tres cuartos más de caballería y trece cordeladas geométricas.1 º

vi?,

. Poco_ ,después, el ~ge~ero militar Nicolás de Lafora realizó un viaje de
msp~c1on a l~s Provmc1as Internas de Nueva España, que se prolongó por
espacio de casi dos años. A principios de diciembre de 1767, Lafora anot6
escue~~nte" en su R_elación que, a dos leguas de Monterrey, "hallamos la
Estancia' y en este intermedio algunos ranchitos''.

El día 25 se continuó "prosiguiendo el citado rumbo hasta llegar (a) poco
más de la mitad de una mesa o loma, hasta dar vista a la vivienda d·e don
Juan Bautista Cavazos, donde se llegó con treinta y un cordeles, que juntos
con los del día veinte y tres hacen el número de noventa cordeles, donde se
puso señal.
"Y se siguió la tercera línea, rumbo entre sur y poniente, hasta llegar al camino real que pasa de la ciudad de Monterrey para Salinas, dejando por lindero fijo un monte que vulgarmente llaman el Redonda, y con efecto se
distingue de los demás montes por componerse de unos árboles más elevados
que los otros. El que, dejando por lindero, se tiró la cuarta línea, rumbo entre
poniente• y norte, laderas del Cerro del Topo de los González y Ayalas, hasta
llegar al primer lindero ya citado, a donde se llegó con ciento y ocho cordeles . . ~"

El 26 de agosto, estando "por la parte de abajo" de la Hacienda de San
Nicolás, en un paraje denominado Palmitos, se tiró una línea rumbo a1
oriente, "dividiendo esta Hacienda con la de El Mezquital (ahora perteneciente al Municipio de Apodaca), hasta llegar a un camino que dijeron llamarse 'el camino de carros', y se contaron cuarenta y cinco cordeles, donde,
habiendo puesto señal, se tiró segunda línea rumbo al sur hasta topar al extremo de la segunda línea, loma citada y señal donde se divisó la vivienda
predicha de don Juan Bautista Cavazos".
Basándose en estas medidas, se hizo constar que la Hacienda de San Nicolás
se componía de dos sitios de ganado mayor "y más ciento sesenta y ocho cordeles y cuarenta y siete varas geométricas", quedando incluidas las caballerías
de tierra. Se asentó que dicha medida era "en cuadro prolongado imperfecto".
El día 27 de agosto de 1760 se llevó a cabo otra medición, con el fin de
saber de cuántas caballerías de tierra se componía la Hacienda. Esta remedición se inició abajo de la acequia de dicha Hacienda, en donde había un
nogal grande, lugar desde donde comenzaba el riego de las tierras y, siguiendo
los límites de los sembradíos y las cercas, remató la medida "en círculo redondo" en el punto de partida, siendo ciento cincuenta y , una cordeladas.

302

/

Consumada la Independencia, llega a Monterrey en el mes de enero de
1829 la famosa Comisión de Límites, integrada por varios destacados científicos, quienes a las órdenes del General Manuel Mier y Terán debían demarcar la frontera del norte con los Estados Unidos. En el Diario de Viaje
de dicha Comisión, escrito por Berlandier y Chovel y publicado en 1850, se
hace una breve referencia a la Hacienda de San Nicolás, pero equivocadamente la nombran dos veces así: "estancia de las Garzas''.

III
. L~, antigua Estancia del Capitán Pedro de la Garza perteneci6 a la jurisd1cc10n de Monterrey por espacio de dos siglos, desde sus orígenes hasta que
se erigi6 en Municipio.
En su último decreto del año 1830, expedido el 16 de diciembre, la Legislatura del Estado hizo algunas aclaraciones a las leyes electorales. Cuatro de
los doce artículos del mencionado decreto tratan sobre la creación del Municipio de San Nicolás de los Garzas.u
•• ~ o Civil, volumen 89, año 1760, expediente 5, folios 5, folios 23 a 31. Mismo
Archivo.
u El decreto de erecci6n del Municipio puede verse en: Colecci6n de los decretos
expedidos por la. H. Legisiatura del Estado de Nuevo Le6n, desde ]P de agosto de
1824 en que se m.stal6, hasta 16 de diciembre de 1830. Imprenta del Gob"e
di
• ·d
.
1 mo,
ngi a ~r Sisto González, Monterrey, 1832, pp. 292-294. Colecci6n d, l,yes, decretos Y circulares, ex!~didos por el Gobierno del Estado, desde el ¡p de agosto de 1824
hasta d 30 de dmembre de 1830. Imprenta del Gobierno Monterrey 1895
687-689.
'
'
' pp.

303

�El artículo 9o. dice: "Para que las elecciones de la capital (Monterrey)
sean menos incómodas y expuestas a desorden, se cría un nuevo distrito municipal, desmembrado del de la capital, cuya cabecera es la Estancia de los
Garzas".
En el artículo 10 se disponía que, para ayudar a la construcción de la
cárcel y la sala consistorial, se le cedía a la nueva MunicipaJidad el total ~e
la contribución directa de ésta por espacio de tres años sobre cuyo rendimiento se podría tomar dinero prestado, informando de ello a la Superioridad, es decir al Gobierno del Estado. Además se le hacía donación, "por una
vez", de trescientos pesos sobre el Ramo de Vacantes, para ayudar a la construción de la Capilla de la Estancia. (Artículo 11) Por último, el artículo
12 expresa que el Gobierno de Nuevo León "demarcará los límites del nuevo
.Ayuntamiento da11do cuenta al Congre.ro".
Respecto a la fecha de creación del Municipio, el historiador Hermenegildo
Dávila dice erróneamente que "es por decreto de Septiembre de 1835".12 Por su
parte, el doctor José Eleuterio González afirma: "El decreto de erecci6n de
la Villa de San Nicolás de los Garzas no parece. . . debi6 darlo el Congreso
en Septiembre de 1835. Las actas de ese mes no se publicaron por la revolución que centralizó el Gobierno en aquella época y acabó con los Congresos''. 13
En 1835 se le concede a la Villa nicoJaíta un Juez de Primera Instancia.
La nueva Municipalidad se erigió hasta principios de enero de 1836. El
primer Ayuntamiento fue integrado así:
Alcalde Primero: José Andrés Montemayor
Alcalde Segundo: José Carlos Cantú
Regidor Primero: José Rafael Lozano
Regidor Segundo: Juan José de la Ga17,a
Regidor Tercero: Cristóbal de Elizondo
Síndico Procurador: Francisco Can tú
A la nueva Villa se Je siguió nombrando, en documentos públicos y privados, Estancia de San Nicolás de los Garzas o Estancia de los Garzas (En la
década de los veinte del presente siglo, aún se Je llamaba la Estancia).
Catecismo geográfico, poUtico e hist6rico de Nuevo Le6n, Monterrey, 1881, libro
-segundo, p. 52.
11 Lecciones orales de Historia. de Nuevo León, Monterrey, 1887, t. III de las Obras
Completas, p. 152, nota 3.
n

El lo. de febrero de 1836 se hizo el nombramiento de Secretario del Cabildo, que recay6 en José María Cantú, "con la dotación de cien pesos anuales
.Y la mitad de los derechos de los Juzgados Jo. y 2o .. . "
Refiriéndose a este Municipio, el doctor José Eleuterio González asienta
que "la primera acta de su Ayuntamiento es de 5 de ma,Yo de ]836, .Y en ella
consta que se reunieron los que habían de dar las tierras para los ejidos de la
Villa, .Y las dieron . .. "u
La Corporación nicolaíta envió, a mediados de ese año, al Gobierno del
Estado las Ordenanzas Municipales que deberían cumplir y guardar sus vecinos, siendo aprobadas por el Congreso.
Los inicios de la vida constitucional de San Nicolás de los Garzas fueron
muy precarios. A fines del citado año, el Alcalde Montemayor comunicaba
aJ Gobierno del Estado que la contribución estatal para el nuevo municipio,
que era de 300 pesos anuales, se había consumido en la construcción de la
Casa ConsistoriaJ y la cárcel, pero ésta aún no se terminaba "por falta de
dinero".
En 1838 los pobladores se reunieron y1 después de algunas deliberaciones
decidieron solicitar aJ Gobierno del Estado que se fundara una Villa ofre~
'
c1endo ceder la tierra necesaria para trazar la población. (A la antigua Hacienda del Capitán Pedro de la Garza se le llama la Estancia Grande.)

.

La solicitud de los nicolaítas fue resuelta favorablemente. Se hicieron algunas medidas de terrenos y se repartieron solares a los pobladores, pero no
se terminó de ejecutar la traza de la Vma.
Fue hasta eJ 15 de septiembre de 1841 cuando el Ayuntamiento de la
ciudad de Monterrey aprobó las Ordenanzas Municipales de la Villa, cuya
jurisdicción había sido segregada de la capital nuevoleonesa.
EJ artículo 27 de dichas Ordenanzas, redactadas en 1836, decía: "Los
accionista,s de esta Hacienda ( de San Nicolás) ceden en beneficio del repueblo, para asiento de la poblaci6n y ejidos, quinientos pasos de terreno
contados desde el centro de la plaza por el norte, poniente y sur y doscientos
por el rumbo oriente".
El artículo 28 estipulaba que, dentro de dicha demarcación, tomarían la
cuarta parte de una manzana de tierra para edificar su casa los que eran
" Lo mismo, nota !!.

304

305
hu.manitas-20

�accionistas de la Hacienda de San Nicolás y, los que no lo fueran, pagarían
su valor a juicio de peritos nombrados por la autoridad.
El lo. de mayo de 1843, el Juez Primero de Paz nombró una Comisión
que~ acompañada del ingeniero Guillermo Gitte, la autoridad municip~l Y
los principales accionistas, llevó a cabo la medida de los terrenos ced1dos,
señalando los lugares destinados para Casa de Cabildos, iglesia, plaza y
solares de los vecinos, así como el delineamiento de calles y callejones.

IV
En un "censo y ramo de estadística" levantado en 1848 por el Ayuntamiento, se afirma que las aportaciones económicas del Gobierno Estatal,
estipuladas en el decreto de erección del Municipio, para la construcción de
la Capilla, Casas Consistoriales y cárcel, no se habían recibido.
Cuando se creó el Municipio, en 1830, el "censo de almas era de tres
mil poco más o menol', dice el documento citado. Añadiendo que, debido a
"haberse desmembrado las rancherías, hoy San Francisco Apodaca", del municipio nicolaíta, el vecindario era "en igual número" que en la fecha de
su erección y, además, "por la poca riqueza de las crías de ganados ... , se
encuentra su totalidad en el mismo ser". Es decir, que en casi dos décadas
su población no había variado debido a esas causas. La segregación de las
rancherías y su anexión a San Francisco de Apodaca, es probable que se haya
efectuado en 1845, al hacerse la erección de ese antiguo Valle a la categoría
de VíHa.15
En la misma estadística se asienta que la Municipalidad registraba una
poblaci6n de 3,027 habitantes: 2,036 solteros de todas las edades, 951 hombres y 1,085 mujeres; 822 casados, es decir 411 parejas; 169 viudos, 79
hombres y 90 mujeres.
En el censo de profesiones y empleos, que denominan "distinción de clases",
aparece que en la jurisdicción municipal nicolaíta vivían 129 jornaleros,
"muchos" labradores, 20 carreteros, 7 zapateros, 6 criadoras de ganado y 6
carpinteros, 5 músicos, 4 herreros, 3 obrajeros y 3 albañiles, 2 sastres Y un
panadero. No figura ningún sacerdote, médico, abogado, escribano, estudiante ni "retirados con fuero". Tampoco había comerciantes, empleados,
11 CAVAZOs GARZA, Israel y Profr.
GARZA OsuNA, Rodolfo, San Francisco di
Apodaca, N. L., Monterrey, 1951, p. 19.

306

mineros, pintores, plateros, alfareros, barberos, bordadores, "cooheteros" ( ¿ coheteros?), curtidores, fiesteros, jaboneros, jarcieros, cereros ni sombrereros.
En el año 1848 habían nacido 40 niños y 32 niñas, es decir 72 nuevos
cristianos; contrajeron matrimonio 21 parejas y fallecieron 32 personas, 14
hombres y 18 mujeres.
En dicho año se levantaron 1,022 fanegas de maíz que, cotizadas a 6 reales,
tenían un valor de 766 pesos y 4 reales; 60 fanegas de frijol a 3 pesos, valuadas en 180 pesos, y 70 cargas de piloncillo queJ cotizadas en 8 pesos, valían
560 pesos. Del producto de las huertas se obtuvieron 70 pesos. El valor total
de los productos agrícolas fue 1,576 pesos y 4 reales.
En el ramo ganadero se asentó que había 1,870 cabezas de ganado, que
importaban la cantidad de 4,216 pesos y 4 reales, aunque se debían agregar
200 pesos "por los puercos vendidos en el referido año ( 1848) ...".
El valor de las cuatro Haciendas que existían en el Municipio y el fonclo
de fábrica de las mismas era 24,042 pesos.
. Finalmente, los ramos de agricultura y ganadería y las Haciendas estaban
valuados en 30,035 pesos.
Los datos relativos a las escuelas y la Guardia Nacional son muy semejantes a los del año Í852, que mencionaremos después.

V
Al concluir la Invasión Americana, el Estado de Nuevo León se encontraba en la mayor penuria. El Gobierno se vio en la imperiosa necesidad
de exigir. mediante un decreto de la Legislatura del Estado, ayuda económica
a los Municipios para cubrir los gastos públicos de la Administración. A San
Nicolás de los Garzas se le asignó una cuota anual de 350 pesos.
El Ayuntamiento nicolaíta, en sesión extraordinaria celebrada el 5 de enero
de 1849, aprobó un dictamen que fue dirigido al Gobernador José María
Parás, solicitando la suspensión de dicho decreto, pues la situación de las
finanzas municipales no era precisamente bonancible.
El citado dictamen es una enérgica protesta contra las exacciones del Gobierno, en el que se da una triste descripción de lo que era el "miserable
pueblo" de San Nicolás de los Garzas, el cual, "en uerdad, no forma sino
una Hacienda muy corta, sin comercio de ningún género, sin artes, sin edi-

307

�ficios, expuesta a las incursiones de los bárbaros y reducida a la agricultura

y labranza de la tierra, que sólo proporciona a sus moradores una escasa y
diminuta subsistencia",
Al mediar el siglo XIX, la vida en la antigua Estancia del Capitán Pedro
de la Garza era relativamente apacible. La fiesta titular de la Villa era la
Exaltación de la Santa Cruz, que atraía a numerosos forasteros. Pero a veces
cunde la alarma entre el vecindario, cuando acecha en los alrededores alguna
gavilla de hombres armados o grupos de indios en actitud sospechosa. Entonces el Ayuntamiento apresta un escuadrón de veinte o veinticinco vecinos
a caballo, al mando de algún veterano de las guerras contra los tobosos y
lipanes.
Por otra parte, la seguridad pública estaba al cuidado de dos soldados,
que desempeñaban funciones de policías y resguardaban la cárcel, cuyo sueldo
de ocho pesos mensuales cada uno era sufragado por particulares. Los caminos y veredas eran custodiados por tres patrullas de caballería, que prestaban el servicio diariamente, dos hacia el sur y la otra al norte del Municipio.
Los sobresaltos del vecind¡u'io ya no fueron tan frecuentes desde que el
Gobierno dispuso, a mediados de 1849, la construcción de un cuartel de
la obra nacional, cuyo costo ascendió a 900 pesos, siendo contratista de la
obra el prominente nicolaíta Isidro González. El edificio constaba de una
pieza de trece varas "de luz", construida de sillar, con techo de vigas y piso
de hormigón, que tenía dos puertas y una ventana, con sus respectivas cerraduras de hierro.
VI
Como hemos visto, el "censo de almas" en 1848 era de 3,027 habitantes,
pero a principios de 1850 el Ayuntamiento informó que "hoy se encuentra
en el de dos mil novecientos veinte y cuatro, quizá y sin quizá por el demérito del cólera del presente año" y la anexión de los ranchos de San Martín
a la ciudad de Monterrey.
En efecto, en 1848 ó 1849 los ranchos de San Martín, pertenecientes a la
Municipalidad nicolaíta, habían sido reclamados por la ciudad de Monterrey
como suyos y, después de breve litigio, anexados a é,sta.
Sin ·embargo, en el censo oficial de 1850, el Municipio de San Nicolás
experimenta otro descenso en su población, pues aparece con 2,711 habitantes.

El Cabildo nicolaíta, en sesión ordinaria celebrada el 3 de marzo de 1851
informó al Gobierno del Estado acerca de los fondos públicos de que disponí~
para afrontar los gastos propios de la Municipalidad. La Corporación afir.
maba
que, "viendo alrededor de todo este Municipio", no encontraba "en
,
el uno seguro que no dependa del acaso, por ser incomparables los males
de que adolece este Pueblo y casi insignificantes los medios que hay para
remediarlo/'.
En el dictamen se asienta que aún no se concluían las Casas .Consistoriales,
pues solamente constaban de una pieza con su respectiva Secretaría construidas de adobe y techos de paja. La cárcel pública era un cuarto de ;errado
de ocho varas de largo, al que faltaba agregar otros cuartos interiores. La
obra del camposanto se había iniciado en 1848, pero faltaban 280 pesos
para terminarlo. Existía otro camposanto en el Topo de los Ayalas (ahora
General Escobedo), "aunque pequeño y con.rtruido de madera". Además
funcionaban tres establecimientos de Instrucción Primaria, uno en San Nicolás de los Garzas, otro en el Topo de los Ayalas y el otro en el Topo de
los Gonzále:z (Topo ?~co), todos edifi~dos de adobe y techos de paja, que
eran sostemdos econonucamente por particulares, incluyendo el sueldo de los
preceptores.

vu
En el año 1851 la Villa de San Nicolás de los Garzas estaba prácticamente
despoblada. El Ayuntamiento nombró una Comisión para que propusiera las
medidas que se debían dictar con el fin de "conseguir que se pueble de una
vez esta Villa, que tiempo ha debía estarlo.. .".

La citada Comisión buscó, en primer lugar los títulos de fundación de la
Vil~a _Y, "af.fnque perdió algunos días en revolver el archivo", no 1os encontró,
des1Sb.endo de su empeño. Entonces decidió "ocurrir a lo que respefto de
ella se sabe de público y notorio".
La Comisión aseguraba en su dictamen, fechado en San Nicolás de los
Ganas el 15 de diciembre de 1851, que en el año 1838 se empezó a trazar
la población, pero con el transcurso del tiempo había taido en el mayor
abandono, "por manera que este lugar más bien presenta la vista O el aspecto de una ranchería que de una Villa". El informe añade que, "como
no hay solares, no hay tampoco calles ni callejones y sólo se observan unos
cuantos jacales bien desordenados, unos con un pequeño ruedo de cerca ,.
o~ros sin nada absolutamente".

308
309

�Consideraba la Comisión que el Ayuntamiento de San Nicolás tenia fa.
cultades para obligar a los vecinos a cercar los solares y a construir casas
y habitarlas "dentro de un término prudente", sin permitir que las abandonaran, pues quienes habían pedido la fundación de la Villa estaban obligados
a ser sus babitantes, "aunque después con el tiempo puedan cambiar de
residencia''.

Por último, sujetaba a la consideración del Cabildo seis proposiciones,
que podrían sintentizarse así: En el término de veinte días, el Procurador
del Ayuntamiento procederá a señalar los solares que les corresponden a los
que fundaron la Villa en 1838 o a sus descendientes. Los dueños de dichos
solares y los de los que habían sido mercedados o estuvieren dados en enfiteusis, deberán cercarlos en el término de dos meses. Quienes habían solicitado la fundación de la Villa, deberán contruir las viviendas en sus respectivos solares, en el término de seis meses "los más abonados" y en un año
los menos.
En una interesante Memoria enviada por el Ayuntamiento de San Nicolás
al Gobierno del Estado, fechada el 20 de marzo de 1852, se afirma que los
fondos públicos con que contaba la Municipalidad para sus gastos provenían
solamente de los ramos productivos, que "son muy eventuales y nada seguros
en su rendimiento", ya que algunos "dependen del acaso" y otros sólo dejaban
rendimientos en los pueblos donde existía comercio y "concurrencia de trajinantes", que no era el caso de San Nicolás. Hasta entonces los Municipios
habían percibido la tercera parte de la contribución directa que se pagaba
al Estado, pero tal disposición había sido recientemente derogada.
Otros fondos municipales eran los "carcelajes" o multas que p3,gaban los
presos al quedar libres, el degüello de .reses y el cobro de piso durante los días
de "función" concedidos a la Villa de San Nicolás, que eran el sábado y
domingo más próximos al día primero de todos los meses del año. En resumen, los impuestos que se cobraban no cubrían el monto anual de los gastos
municipales, que ascendían a más de 400 pesos.
El Informe añade que existían las policías urbana y rural, cuerpos de
seguridad creados para conservar el orden inteáor y exterior de la Villa.
La primera constaba ele "un único hombre", que servía de vigilante y estaba
a las órdenes de loa Jueces de la Municipalidad, siendo pagado por particulares con un sueldo de ocho pesos mensuales, aunque el Ayuntamiento lo
remuneraba algunos meses con cierta cantidad que variaba entre uno y ocho
reales. Había también trece "cordilleros" (carteros) , que estaban exceptuados
de cualquier otro servicio que no fuera el de correos. Las funciones de la

SlO

guardia rural eran desempeñadas por las Guardias Sedentaria y Móvil, sin
sueldo, debido a la escasez de fondos.
Las obras públicas eran: las Casas Municipales, con sala de sesiones y
Secretaría; la cárcel pública, el cuartel de la Guardia Nacional y los cementerios. Los establecimientos de lnstrucci6n Primaria no se mencionaban por
pertenecer a particulares, dice la citada Memoria, siendo cubiertos sus gastos
por los padres de familia, excepto algunas veces en que el Ayuntamiento
aportaba su colaboración.
La construcción de la Capilla de San Nicolás de los Garzas -prosigue el
Informe- se había iniciado en el año 1836, "la cual se halla en soleras" y
medía 32 varas de largo.

La Guardia Nacional en el Municipio se componía de media Compañía
Móvil y una Compañía Sedentaria de Caballería, esta última constituida de
64 hombres montados. La infantería Móvil la integraban 40 hombres.
La principal fuente de riqueza era la agricultura y "día a día toma más
engrandecimiento, porque cada labrador le da más extensión ti la tierra que
cultiva, ocupándola con las plantas acostumbrad~'.

Por último, el censo municipal revelaba que en su jurisdicción vivían 2,807
almas, habiendo aumentado la población en 96 habitantes durante el último
ano.
A fines del mismo año 1852 se redactó una interesante estadística. En
ella se asienta que en la jUiisdicci6n municipal no existían rancherías, pero
había cuatro haciendas, cuyo valor total era de 64,000 pesos: la de San
icolás de los Garzas, valuada en 23,000 pesos; la del Topo de los Ayalas
(General Escobedo), que valdría 19,000 pesos; la de Santo Domingo (El
Nogalar) estimada en 16,000 pesos y la del Topo de los González (Topo
Chico) en 6,000 pesos.
Conforme a dicha información, el número de habitantes ascendía a 2,837
almas. Había 899 que permanecían solteros, 585 hombres y 314 mujeres; estaban casadas 1,826 personas, 913 hombres y un número igual de mujeres;
habían enviudado 113 vecinos, 75 hombres y 38 mujeres.
En e) año 1852 nacieron 54 varones y 50 mujeres, en total 104 nuevos
cristianos; 9 parejas contrajeron matrimonio y 79 personas fallecieron, 49
hombres y 30 mujeres.
En el distrito de San Nicolás no vivían eclesiásticos, militares ni comer-

311

�ciantes; sólo había dos empleados, agricultores "muchos", 13 artesanos, 64
jornaleros, 123 sirvientes domésticos y 14 sirvientes de campo.
El estado que guardaban los ramos de agricultura y ganadería era el siguiente: en dicho año se habían levantado 5,000 fanegas de maíz, con valor
de 4,000 pesos; 30 fanegas de frijol valuadas en 90 pesos y 100 carga~ de
piloncillo valoradas en 500 pesos. Total: 4,590 pesos.
Había 300 cabezas de ganado vacuno que valían 1,500 pesos; 1,000 de
cabrío valuadas en 500 pesos; 200 de lanar que se valuaron en 100 pesos;
200 de caballar cuyo valor era de 1,000 pesos; 30 de mular valuado en 300
pesos; 140 burros en 700 pesos; 300 cerdos e.n 150 pesos. El total de la riqueza agrícola y ganadera ascendía a 8,840 pesos.

El valor estimativo de las dos Capillas, alhajas, paramentos, camposantos
y muebles, así como las obras públicas de las Casas Consistoriales? cár&lt;;el Y
cuartel de la Guardia Nacional, era de 6,120 pesos.
Funcionaban sólo dos escuelas, una con 47 párvulos y la otra con 98,
debido a ''hallarse vacante'' la del Topo de los Ayalas, que tuvo 55 alumnos.

A mediados del siglo XIX, dos eran los caminos más transitados en el
Municipio: uno hacia el oriente, que atravesaba la Hacienda de Santo Domingo (El Nogalar), y el otro que cruzaba el centro de la Municipalidad,
de norte a sur, y comunicaba a San Nicolás con la ciudad de Monterrey.
Ambos ~ecía el Ayuntamiento nicolaíta- "vienen de las Villas del norte",
es decir de Cerralvo, Salinas Victoria, Villaldama, Bustamante, Sabinas
Hidalgo, etc., facilitando, "por ahora, el tránsito libre y franco al tráfico del
comercio .. .". En 1853 el Cabildo comunicó al Gobierno Estatal que unos
meses antes se había iniciado la apertura de tres nuevos caminos, hacia el
oriente, poniente y norte, estando a punto de concluirlos.

VIII
En el decreto de erección del Municipio se disponía la donación por parte
del Gobierno del Estado de 300 pesos, como aportación para construir la
Capilla. .l?.sta fue iniciada en el año 1836. Pero en el censo levantado en 1848
se expresa que, aunque la Capilla se estaba construy~ndo la aportación gubernamental para ese fin no se había recibido.
Quince años después de comenzada la obra, el 21 de julio de 1851, Isidro
312

González, Alcalde de San Nicolás, presidió una sesión extraordinaria de 10&amp;
vecinos en la que acordaron aportar mil pesos para concluirla.
En el año 1852 se efectuó otra sesión extrorclinaria, decidiendo el Alcalde
Ignacio Cantú y los vecinos contratar al "arquitecto de carpintería" Fernando Mier, vecino de Monterrey, por la cantidad de 845 pesos para que
realizara todo el trabajo en madera de la iglesia.
El 2 de febrero del mismo año se celebró contrato con Simón Castillo,
"arquitecto de albañilería", quien por la cantidad de 1,250 pesos se comprometió a terminar los techos, así como el bautisterio, sacristía y torres de
dos cuerpos cada una. Sin embargo, en 1854 aún no se había concluido.
En un informe enviado por el Presidente Municipal Isidro González al
Secretario General de Gobierno a mediados de 1859, que ya mencionamos,
le dice entre otras cosas que estaba terminada la iglesia y "ya es en uso".
Dos o tres años antes había sido erigida canónicamente en Vice-Parroquia.
Los libros más antiguos de sacramentos (bautismos, casamientos y entierros)
que guarda actualmente su archivo, se inician a mediados de 1857.

IX
Casi veinticinco años después de haberse erigido el Municipio, sufrió éste
la primera desmembración, aunque ya hemos visto que algunas de sus rancherías le habían sido quitadas para agregarlas a Monterrey y Apodaca.
Por acuerdo de la Legislatura del Estado, con fecha 27 de abril de 1853,
la Hacienda del Topo de los González fue segregada del Municipio nicolaíta, quedando comprendida en la jurisdicción de Monterrey. A principios
de mayo de dicho año, el Ayuntamiento de San Nicolás comunicó al Gobierno del Estado que, "con bastante sentimiento", quedaba enterado de dicho
acuerdo y lo acataba.
El poblamiento de la Villa de San Nicolás de los Garzas fue muy lento.
Esto .se deduce de la afirmación que hizo el Presidente Municipal Isidro
González, quien le dice al Secretario General de Gobierno, en un informe
fechado el 9 de junio de 1859, que dicho pueblo -así lo llama- "del año
antepasado a la fecha comenz6 a formarse, no obstante ser antiguo en comparación de otros". Por otra parte, la población del distrito municipal siguió
descendiendo, ya que en el mismo informe se asienta: "El censo de este
313

�Municipio se compone de dos mil once habitantes...". Y unos años después
sería menor el número de habitantes.
En 1862 el Cabildo, respondiendo a un cuestionario, comunicaba al Gobierno Estatal que en el Municipio existían tres Haciendas:
lo. La que se hallaba contigua a la Villa de San Nicolás, que tenía el
mismo nombre de ésta y pertenecía a más de ochenta accionistas. Estaba
dividida en las rancherías conocidas con los nombres de Las Puentes, Los
Lozanos y El Temporal.
2o. La del Topo de los Ayalas, situada dos leguas al norte de la anterior,
pertenecía a más de cincuenta accionistas. Estaba constituida en dos rancherías: la del mismo nombre citado y la de San José de los Saúces.
3o. La Hacienda de Santo Domingo, tres cuartos de legua al oriente de
la de San Nicolás, estaba dividida entre sesenta accionistas. Era considerada
como Rancho y conocido con el mismo nombre de la antigua Hacienda.

X
Pero el Municipio nicolaíta aún habría de ser desmembrado otra vez. Un
decreto del Congreso Estatal, expedido el 24 de febrero de 1868, dispuso
qu~ la Hacienda del Topo de los Ayalas se independizara de aquél para
formar, con los ranchos de San Miguel y San Martín y la Hacienda
de don Mariano de la Garza, un nuevo Municipio que se nombró "General

50 en Santo Domingo, las p~eras valuadas en 13,200 pesos y las segundas
en l,00~ pesos; ambas comunidades tenían dos sitios de ganado mayor cada
una, estuna~as en 600 pesos las de la Villa y 750 pesos las de la Hacienda•
Santo Donungo poseía los 4 sitios de ganado menor· San Nicolás tenía
caballerías de tierra, valuadas en 500 pesos, y Santo Domingo 22 caballerías,
valoradas .en 600 pesos; ambos vecindarios tenían una saca de agua cada
uno. La nqueza de _San Nicolás en dicho ramo se calculaba en 32,600 pesos
y la de Santo Dommgo en 24,600 pesos.

8

En el ramo de semovientes, la riqueza de los particulares consistía en 60()

cabezas de ganado vacuno, 300 de caballar, 20 de mular, 100 asnos y 2,000
cabras, 500 de lanar y 400 cerdos. El valor total ascendía a 5,150 pesos.
. La ~queza en productos agrícolas estaba representada por 150 cargas de
ptloncillo Y 2,400 fanegas de maíz, cuyo valor total se estimaba en 1 800
pesos.
'
El comercio y la industria empezaban a desarrollar. En 1869 existían
8 casas de ab~rrotes "de muy pequeña fortuna'', 7 en San icolás y otra
en San~ Dommgo, y 5 establecimientos industriales: 2 fraguas y 2 talleres

de carpintería en Sa~ Nicolás y una fragua en Santo Domingo. Las fraguas
ocupaban dos trabaJadores cada una y en las carpinterías laboraban tres
º?erarios en cada una de ellas. Por lo tanto, en ese año, la incipiente poblaci~n fabril_ del M~cipio nicolaíta ascendía a 12 obreros. Dichos negocios,
asienta el mforme, apenas dan a sus dueños lo necesario para vivir".

BIBLIOGRAF!A

Escobedo".

En una Memoria que el Cabildo envi6 al Gobierno Estatal en 1869 se
asienta que el censo practicado ese año, "con la mayor exactitud por medio
de padrones bien acabados", registró 1,791 habitantes "de todo sexo y edad''.
Añade que la riqueza de los particulares en fincas rústicas y urbanas., consistía en 354 casas con valor de 14,200 pesos; 4 sitios de ganado mayor, valuados en 1,350 pesos; 4 de ganado menor en 750 pesos; 30 caballerías de tierra
en 1,100 pesos y dos sacas de agua. El valor total ascendía a 57,200 pesos.
Los datos estadísticos anteriores corresponden a la Villa de San Nicolás,
cabecera del Municipio, y a la Hacienda. de S.anto Domingo, "congregación
que le es anexa".

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Monterrey, 1953.
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caaones
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ecno co y de Estudios Superiores de Monterrey. Serie: Historia,
13, Monterrey, 1972, dos tomos.

En el "estado" o cuadro estadístico número 2, añadido al documento,
se especifica que en San Nicolás había 304 {incas urbanas de particulares y
314

3!5

�FUENTES DOCUMENTALES
Archivo Municipal de San Nicolás de los Garzas. Los documentos antiguos han
desaparecido.
Archivo Municipal de Monterrey. En las notas de este trabajo se mencionan los
documentos consultados.
Archivo General del Estado de Nuevo León. Secciones: Correspondencia con el Alcalde de San Nicolás de los Garzas, Congreso del Estado y Estadísticas del Municipio.

DE LA HISTORIA SOCIAL A LA HISTORIA DE LA SOCIEDAD:
EL SERMóN EN LA COLEGIATA DE GUADALUPE
DE FRAY SERVANDO TERESA DE MIER EN 1794
ARTEMIO BENAVIDES

H.

QurzÁ, SE HA dicho, el más grande problema que un lústoriador puede
analizar no sea ni el cataclismo de una revoluci6n ni la decadencia de los
imperios sino el proceso por el que ]as ideas se convierten en actitudes sociales.1 Y es justamente el propósito de este trabajo elaborar sobre la significación del sermón de Fray Servando Teresa de Mier, en la Colegiata de
Guadalupe en 1794, para tratar de esbozar un ejercicio en historia social
para ir un poco más allá de la idea que de ella se mantiene y pueda aspirar
a ser historia de la sociedad.
Es ya clásica la concepci6n de historia social de G. M. Travelyan como
'historia con la política dejada afuera". Y ya Voltaire había afirmado que
por centurias los únicos galos, aparentemente, habían sido reyes, ministros
y generales. En nuestro peculiar ambiente histórico, hace tiempo al menos,
no se ventilaba sino una simple visión maniqueísta de insurgentes contra realistas, centralistas contra federalistas, liberales contra conservadores, revolucionarios contra reaccionarios. En su debido momento la historia de las ideas
y la historia económica y social campearon por sus fueros. Y en buena hora.
Pero quizá, a veces, se exageró la nota: se derivó con demasía hacia el
análisis de textos aislándolos del ambiente social que los produjo y se ateni:lió
el estudio de la producción material sín relacionarla con la estructura total
del hombre que buscaba su sustento.
Pero esta abstracción de los aspectos sociales del hombre de sus otros modos
• PLOMB,

J. H., New York Times Book Review, 9 de febrero de 1975.
317

�vitales, hizo aparecer un pe]igro inminente: la narración tautológica y ]a
inevitable trivialización. Y parece el turno, creemos, de una nueva idea de
la historia social que supere el campo de los "movimientos sociales", de la
caracterización de "maneras, usos, costumbres, vida cotidiana" de las diversas
clases sociales, especialmente las clases bajas y medias. Y ello debido a que
de acuerdo a E. Hobsbawn, la historia de la sociedad e historia, esto es,
tiene un tiempo cronológico real como una de sus dimensiones; 2 entonces,
se pide una colaboración entre los específicos fenómenos que acontecieron y
modelos de estructura socia], cualquiera que sea la escala geográfica o crono.
lógica de nuestras investigaciones. Además, no debe olvidarse que la historia
de la sociedad es la de unidades especificas de gente viviendo juntas y definibles en términos sociológicos. Aunque los criterios que se utilizan (territoriales,
étnicos, políticos) no son satisfactorios a menudo, el historiador debe hacer
explícitos los problemas de definición.

Nos proponemos en este ensayo, pues, partiendo de los hechos concretos del
sermón, delinear las fuerzas económicas y sociales en juego, atender las ideas
políticas prevalecientes y el fondo de las creencias subyacentes para establecer
el significado del pronunciamiento del P. Mier en el contorno de la estructura
social de México al final del siglo XVIII.
El sermón de la Colegiata de Guadalupe: 1794. La ceremonia del día 12
de diciembre era imponente: estaban presentes el Virrey Marqués de Branciforte, la Real Audiencia y demás tribunales; las autoridades eclesiásticas,
toda la gama de corporaciones virreinales y el pueblo devoto a su Virgen de
Guadalupe. El honor del sermón se había asignado a un joven fraile dominico
que ya se destacaba como fogoso orador sagrado: Fray Servando Teresa de
Mier, nativo del Nuevo Reino de León y con 31 afios de edad.
&amp;te criollo dominico dice que se ocupará de la historia de la Virgen de Guadalupe "según su genuina tradición libre ya de equivocaciones".ª Acto seguido
se encomienda a la Virgen ya que sólo dice haber dispuesto de 17 días para
preparar esta importante intervención y se lanza a su empresa: afirma que
Torquemada, Boturini y el P. Clavijero no han acertado respecto de la historia
1 liOBSBAWN, E., Prom Social History to the Hísfory of Society, en Deadalw, Vol.
100; No. 2; pp. 25 y 29-31.
1 HBRNÁNDEZ y DÁVAtos, Colección de Documentos para la Historia de la Guerra
de Independencia de 1808 a 1821. Tomo 111, p. 5 y siguientes. En la colección hay
dos versiones: la que se entregó en varias hojas al iniciarse la investigación por el
Arzobispo y una versión que el P. Mier elaboró días después, de acuerdo a 111 memoria. Nos limitaremos a la primera en lo esencial por considerarla más cercana
a sus ideas primera.! al pronunciar el sermón.

318

y aventura que debemos acudir al estudio de la lengua mexicana para dar en
"el punto céntrico de la realidad" y, para el efecto, lanza estas cuatro proposiciones: Primera: "La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe no está
pintada sobre la tilma de Juan Diego sino sobre la capa de Santo Tomás,
Apóstol de este Reino". Segunda: ''La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe antes de 1750 años ya era célebre y adorada por los indios ya Cristianos
en la misma sima plana de esta tierra de Tenanyuca donde la erigió templo y
colocó Santo Tomás". Tercera: "Apostatas los indios muí en breve de nuestra religión maltrataron la Imagen, que seguramente no pudieron borrar y
Santo Tomás la escondió hasta que 10 años después de la Conquista apareció
a Juan Diego la Reina de los Cielos pidiendo Templo para servirnos de
Madre y le entregó la última vez su antigua imagen para que la presentase
ante el señor Zumárraga". Cuarta: "La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe es pintura de los principios del siglo primero de la Iglesia, pero así
como su conservación, su pincel es superior a toda humana industria, como
que la misma Virgen viviendo en carne mortal se estampó naturalmente en
el Ayatl o lienzo".
Agregó que las proposiciones le parecen "mui probables" y que esperaba
"exitar'' la desidia de sus paisanos y que se aclararan las críticas de los desafectos. Es inte~ante anotar que el P. Mier habló de excavaciones que han encontrado monumentos "mucho más preciosos que todos los de Herculano y
Pompeyana".' Pero más capital, a .nuestro ver, es la afirmación de identidad
entre Santo Tomás y Quetzalc6atl: "¿Puede ser otro que este Apóstol el contenido en la parábola de Quezalcohua que según refiere a la letra Torquemada era un hombre blanco y barbudo que pocos años después de la muerte
de Christo llegó a la antigua Tula, usaba una vestidura hasta los pies, con
capa sembrada de Cruces coloradas. . . mui sabio y castísimo, hacia penitencia ... no admitía sacrificios de hombres ni animales ... ?" De todo ello
dice el joven impetuoso, "tengo yo solidos fundamentos '. 5
Y dirigiéndose a la Virgen exclamó: "O portento ~todavía no bien conocido
de los americanos, Abogada Madre suya y salvadora desde e] pie de la
Cruz ... ".6 Y en el sermón escrito después de su acusación dice: "¿No es
este el pueblo escogido, la nación privilegiada y la tierra prole de María
señalada en todo el mundo con la insignia gloriosa de su especial protecci6n?" .1 Se indica que el pueblo escogido es el de los americanos, de los que
' JbRNÁNDEZ
• HEllNÁNDEz
1 JbRNÁNDBZ
' llnNÁNDEZ

Y
Y
Y
Y

DÁvALos, op. cit.,
DÁvALos, op. cit.,
DÁVALOS, op. cit.,
DÁVALOs, op. cit.,

p.
p.
p.
p.

8.
14.
17.
21.

319

�1a Virgen es Abogada y protectora. En ocasión tan solemne y en alta voz a
Virrey, Obispo, Audiencia españoles1 criollos e indios el fraile re iomontano,
el criollo dominico estaba postulando nada menos que una especie de bautismo retrospectivo' al pasado indígena al proponer una previa evangeliza-ción, asentaba una aceptación del pueblo azteca como rep~~te de la
.antigüedad mexicana, debilitaba entonces el derecho de dommaci6n española sobre el mundo americano ( "pueblo escogido" "Nación privilegiada",
"tierra prole de María") 1 en fin corría un velo dudoso sob~e _la .con~uista
que destruyó un Cristianismo -trastocado y todo- pero Cruttamsmo. . ~a
reacción no se hizo esperar: al día siguiente el Arzobispo Núñez de Raro pidió
copias del sermón y le suspende las licencias de predicar e inicia un proceso
que culminará en el exilio del atrevido fraile criollo.
Antes de iniciar nuestra explicación, debemos encarar una explicación del
hecho que ha sido adelantado por su más p rspicaz _investigador (E.
man) y que dice que el afán de notoriedad fue el motivo de sus planteamientos
de 1794 y sigue diciendo: " ... el famoso sermón guadalupano, causante de
todo (expulsión destierro), no ti ne otra ~"})litación que el desenfrena1
' •
do deseo de originalidad que lo consumía" y más adelante, sm querer
:restarle méritos al P. Mier, puede afirmar qu, su afán de exhibicionismo
,es la clave para comprender la mayoría de sus actos y la explicación de] tono
de toda su vida",ª Esta explicación p icohistórica, ava11t la lettre, padece de la
falla común de las biografías que abstraen al hombre de su mundo y son particularmente equívocas ya que toda pública declaración expresa iempre al o
más: las obsesiones, los temores y las aspiraciones de sus contemporáneos. Tal
,es el caso del sermón que estudiamos, al que no podemos aplicar los instrumentos de los doctores de Clio que, como se ha dicho agudamente, intentan
salvar la virginidad histórica mediante la inseminación artificial del reduccionismo p icologista. 10 o se puede ai lar la
baladiza ariable emotiva y
condensar alli la explicación del hecho. Vayamo más adelant .

o:Gor-

El siglo XVIII novohispano ve acelerar el cambio social: eJ ?espoti roo
ilustrado borbónico pretendía una reconquista virtual de las Indias y eran
muy conscientes de ello como resultado de las conmociones qu trajo la expulsión de los jesuitas en 1767 y sus con cu ntes problemas en México y otras
• Brading, David, Los or!g,nes d,l nacionalismo mexicano, Sep-Set.eatas, M6cico,
1973, p. 75.
.
• O'G0RMAN, Edmundo, Fray Servando Teresa de Mier. Antología, UNAM, M~-xico, 1945, p. IX.
• BARZlJN, Jacques, Clio ánd th, Doctors: Psycho-History, Quanto-Histqry and
Bistory, Univel'Jity of Chlcago Press, 1974.

provincias de ueva España. Los intentos reformistas de España erosionaban
las bases de la estructura social corporativa al tratar de restringir el poder )'
el status de los grupos tradicionales, de esta manera: se limitan los fueros privilegiados, se extiende el Patronato Real y se disminuye el fuero eclesiástico
así como el poder del Santo Oficio, se atacan los privilegios de los Consulados con la política del librecomercio y se ablandan las prácticas restrictivas
de I gremios artesanales. Por otra parte, se afianza el prestigio, la. moral y
los fueros de la milicia. Estamm en presencia de una revolución en los mecanismos de gobiernos desde 1717 con el establecimiento de la ecretaría del
Despacho de In~ y el de las Intendencias que -s.iguiendo el modelo peninsular- buscan uniformizar el aparato estatal, mejorar la administraci6n
de las rentas reales y la gestión pública atacando los repartimientos, el comercio y las irregularidades fiscal de los Corregidores y Alcaldes Mayores. 11
Al final del XVIII tenemos que el cuerpo social novohispano está sometido
a severas presiones: Ja sociedad estratificada (nobles, burgue3es, comuneros)
y Ja sociedad paralela de corporaciones e sentían amenv.ados en sus posiciones.
La Iglesia era tanto un estrato primario como una corporaci6n funcional.
Era una institución española. pero compartía la misión universal de la Iglesia. Y así, trascendía el ord n estratificado y corporativo: había tenido su lugar muy aparte.
Españoles, castas e indio son tres cuerpos que tenían su propia estratifica 'ón basada en parte en status adscrito y en parte n riqueza y favor real,
con sus debidas jerarquías. 1 ~ Para los españoles hidalguía, vieja cristiandad,
limpie7.a de sangre, hispanidad y blanca piel constituían la contraparte americana del estado noble peninsular (pero había espaiioles americano que no
llenaban estos requisitos, corno veremos). Lo castas infames por derecho y
ujetos a tributo, eran los comuneros de América y los indios tenían un status
depencli nte peculiar, de tut Jaj , con fuero juz do especiales. Las caracteristicas étnica y cuJturales legalmente reconocidas y no las conómicas eran
base del sistema social: títulos, honor nobleza eran variables sociales preponderante . Se trataba de estrato que tendían a la autarquía, entidades eparadas. o había, nos ñala L. . Me i ter ciudadano , intere s o valores
u MlllANDA, José, Las ideas y lar lnslitucio11es pollticas m,iciuina.s. Primera parle:
1521-1820, Iiutituto de Derecho Comparado, U AM, Mbico, 1952, pp. 188-191.
4
MaALisn:R, L. ., "Social structurc and social change in New Spain", en
Hispanic Anuric4n Historical R,view, Vol. 43; o. 3; agosto de 1963, p. 354. En general nuestro modelo 11e basa en este provocativo, estimulante ensayo.

320

321
bumanita,-21

�comunes: sólo indios, nobles, mercaderes, mineros, abogados, sacerdotes o
sea una sociedad invertebrada en términos de Ortega y Gasset.u o se objetaba la desigualdad social, racial o jurídica. Y la Corona contribuía a mantener este sistema social como medio de legislación, de compulsión, como fuente última de privilegios y, en fin, como mística y símbolo. La Iglesia era su
poderoso aliado en el control social, mediante su poder religioso, educativo
y económico.
Las presiones externas, las revoluciones burguesas europeas, el aumento demográfico, la apertura de tierras, el desarrollo económico, las reformas gubernamentales empiezan a socavar el establecimiento colonial. Con la aristocracia
terrateniente y la naciente burguesía mercantil urbana y los ricos mineros, se
desmorona la anterior estructura social y las reformas borbónicas aceleran el
cambio de status de los grupos tradicionales corporativos: se delinea un sistema basado en clases económicas con la burguesía mercantil y el aparecer
de sectores empresariales (en los textiles marcadamente) . En términos de Max
Weber, a un sistema social donde el honor social, el prestigio, constituían la
base del poder económico y político se estaba imponiendo un orden d: cosas
dominado por intereses funcionales que nada saben de honor y de estilos de
vida según normas estamentales, esto es, de mercado y de clases que se orga-

nizan según modos de producción.
La celeridad de estos cambios, según toda evidencia no pudo sortear todas
las tensiones del orden social, dice L. N. McAlister, en especial la de los estratos bajos y las frustraciones de los criollos. Y esta estructura compuesta de
"estados dentro de estados" va a hacer eclosión y mostrar y hacer patente su
carácter invertebrado.
Pero habiendo delineado, con la escasa gracia que permite la brevedad,
nuestra visión de la estructura social del fin del XVIII no olvidamos de ningwia manera que las interpretaciones sociológicas pierden, a menudo, al hombre inserto en esa estructura. Así que retomemos al criollo que predicaba en

1794.
Ya hemos apuntado que los criollos eran un estrato frustrado: se consideraban los herederos desposeídos; "padre mercader, hijo caballero, nieto limosnero", peregrinos de su patria que parecía honrar a los advenedizos gachupines que insistían en la ausencia de carácter y constancia criollas. Viajeros
del XVIII percibieron este encono entre europeos españoles y americanos.
La expresión de este odio no era, desde luego, monolítica ni :mucho menos

lll

ico~oclasta, había grados. Notemos que en la segunda mitad del XVIII, Espana trata de hacer en América un "cuerpo unido de Nación" teniendo an~~ente_s ~u~ co~?cid~s ~e Representaciones de criollos que criticaban esta
~J~ta. ,discrunmac1on. S1 bien es cierto que las leyes metropolitanas no hacían
distmcion entre estos "hermanos en pugna". Ni estaban en condición insopo~ble de_ inferioridad o de opresión/ 4 los mismos españoles en ueva Esp~na c~nspiraban contra las Reales órdenes que mandaban más representacron cnolla (El Arzobispo Núñez de Haro, entre otros, según L. Aiamán: 1s
se tra~b~ de aque~o de "obedézcase pero no se cumpla" que las características
burocrattcas coloruales parecen imponer.
Querían un lugar en el ambiente político colonial. Las ideas políticas de
~ue echaban mano van desde el tipo reformista -modificar la sociedad pero
sm trastocar el Estado- a las ideas radicales que justo unos meses antes del
serm6n estudiado, ~ _fijaron en pasquines pro-republicanos en la capital. Los
papeles de la lnqU1S1c16n nos muestran las tendencias antiespañolas que se
asom~ en la sátira anó~a y no se esconde en las Representaciones de Juan
Antonio Ahumada a Fehpe V y la de la ciudad de México a Carlos III en
1771. T~bién se encu_entr~ conjuras y se recogen rumores. Todo ello arroja
un ambiente de sorda mqwetud que anuncia vientos de fronda.
Pero es más en el plano histórico y religioso donde los españoles americanos. ~llan las b~es de rechazo del status colonial. Y es aquí donde la predicacion ~e_I P. M_1er logra su planteamiento: frente al pasado azteca y frente
al pr~g10 mexicano que simboliza la Virgen de Guadalupe. Con más tintes pintorescos que con exactitud histórica, Fray Servando es el vocero de
~a clase criolla que en los mitos va a recrear las obsesíones de una conciencia en g~staci6n, conciencia que responde a la descomposición de una estructµra social y ~con6mica en transición, en rompimiento. Porque su delito fue
aten.ta~ sobre ideas fundamentales, telúricas, del fondo insobornable del establec~ento colonial. En su planteamiento convergen los temas del naciente
patriobsmo criollo, de la formación de la conciencia nacional de México futuro: aztequismo, antiespañolismo, guadalupano al servicio de la conciencia
Y el ~atriotismo criollos. Aquí pueden estar l~s claves para contemplar cómo
estas ideas criollas se convierten en actitudes sociales aceptadas.
Se trata en esta etapa de nuestro ensayo de ir al encuentro del "clima humano" que diría Marc Bloch, ese "residuo ' o margen que los métodos seriales
16 KN~z1tE, Richard, "La condici6n legal de los criollos y las causas de la Jnde~dencia", en Estudios Americanos, Vol. II, ~o. 5, enero de 1950, pp. 53 y sigs.
ALAuÁN, Lucas, Historia de Mbrico, Vol. 1, México, 1883-1885, p. 58.

Jbidem, p. 364.

323
322

�o cuantitativos no pueden captura.r. 18 Sin duda las creencias mantienen relaciones con la estructura social, con los procesos econ6micos, con las ideas políticas; más en el caso de México donde la esperanza milenarista y los movimientos mesiánicos son tan aparentes.

De acuerdo al investigador Jacques Lafaye, las creencias en Nueva España eran el producto inestable de aportes diversos de grupos étnicos desiguales, donde el contacto de unas religiones se modifican en la colisi6n y
largo contacto con otras. Entre nosotros, las religiones no católicas eran residuales por la persecuci6n o por estar alejados de su lugar de origen; no
tardan en aparecer creencias sincréticas y prácticas mágicas en México entre
indios, castas y criollos pero el común denominador de estos sincretismos son,
a no dudarlo, la espera mesiánica y las concepciones apocalípticas de la historia. Indios, criollos y castas no se separan de sus creencias y como los judíos,
indios y cristianos tratan de renovar el hilo roto de una historia sobrenatural.
Hay mucho, pues, de connotaci6n mesiánica en los movimientos de liberación
política y social. 11 Pero vayamos explicitando por partes esta apretada síntesis.

Es el indio como problema piritual quien acarrea la transformación
de las conciencias criollas. Los primeros misioneros franciscanos están presididos en su celo apostólico por un clima de exaltación milenarista y de espera
mesiánica alimentados por el "Evangelio Eterno" de Joachim de Flore, a través de San Francisco de Asís. Los franciscanos venían a fundar la Iglesia
indiana,, a crear un nuevo mundo que implicara una ruptura con el antiguo.
Aquí se pueden ver ya los fundamentos del futuro espíritu criollo, de utopías
milenaristas ( en V asco de Quiroga) , donde Cortés es un nuevo Moisés -de
acuerdo a las concordancias con Joachim de Flore. Un clima carismático ordena los esfuerzo franciscanos y no menos a los españoles que siempre se consideraron el brazo de la cristiandad contra los her'ticos. Porque para el franciscano Fray Bernardino de Sahagún, el pueblo mexicano era presa del poder
de Satanás, todos sus dioses demoníaco , sus sacerdotes nigromantes --como
Quet?.alcóatl- "amigo de los diablos" y que se consume en los infiernos.u
Pero se defendía la humanidad del indio, aunque se trate de un pueblo en
• LAPAYE, Jacques, Quetzalc6atl et Guadalupe. La formation de la conscience nationale an Mexique (1531-1813), Editions Gammard, París, 1974. Un libro exhaustivo
que mucho esclarece los fines de nuestro trabajo, aunque en el caso del senn6n peca
de inexactitudes graves: principalmente comete el autor el increíble pecado de creer
todo al fraile dominico. Y otras falla! menores.
11 lbidem, pp. %-47.
11 Vn.LoRo, Luí,, Los grandes momentos del indigenismo en México, El
Colegio
de México, México, 1950, pp. 32-34.

324

pecado. Pero ya en Sahagún hay contradicciones: parece a veces aceptar una
evangelización anterior a la conquista o una revelación primitiva: no se
acierta a captar "en un nítido perfil el ser indígena".19
Escoger la solución de una evangelización previa era abandonar la fiebre
milenarista de los franciscanos. Así, un agustino del Perú, Fray Antonio de la
Calancha, se apoya en un pasaje de la Vulgata: 'El Evangelio será predicado
por toda la tierra y pronto vendrá el fin de los Siglos" (Mateo, 24) . e pensó
que no era acorde con la justicia Divina que, por siglos, los indios carecieran
de luces; interpretar el versículo del Apó tol fue el segundo paso y el terc ro,
consistió en buscar las trazas materiales de la evangelización primitiva. Se
desata un optimismo a principios del XVII qu ejemplifica bien Bernardo
de BaJbuena que canta la eterna primav ra del paraíso mexicano, e exalta la
ciudad de México via la mujer mexicana. Sigüenza y Góngora equipara la
"primavera indiana" a 1a del mundo se canta la preeminencia mexitana y 1
indio, entonces ignorado, conquista en este criollo leal a la Corona la imaginación del poeta: se mitifica el pasado indígena puesto que el indio no era,
de hecho, problema. Ya Sor Juana preludia una conciencia mexicana: d cubren que tienen una patria, dice Octavio Paz, Nueva España pero ello no
contradice su fidelidad al Imperio y a la Iglesia puesto que se trata de dos
órdenes de lealtades diferentes· 20 on antiespañoles y buenos vasallos de Rey
y patriotas de Anáhuac.
Para 1737 la Virgen de Guadalupe se toma principal protectora de las epidemias que asolaban el país; el Tepeyac
su imagen reunían las creencias
judeocristianas y el politeísmo indígena mexicano. La aparici6n de la Virgen
a los mexicanos, representados en Juan Diego, otorga un carisma de elegidos.
Ita y Parra, apologista guadalupano, proclama que "el pueblo indiano supera
no solamente a Israel, sino a todas las naciones del mando . .. ". 21 En 1754,
Arzobispo y jesuitas logran de la anta Sede el reconocimiento del patronato
guadalupano sobr la América septentrional. Parece que se trata más de una
fe patriótica; los cultos de Guadalupe y otras imágenes marianas parecen converger al mismo fin : "lavar a México del antiguo pecado del paganismo y
de la idolatría''.z2 El triunfalismo criollo de la primera mitad del XVIII se
fundaba sobre la conciencia de la riqueza material ( San Luis Potosí y sus
minas), n el desarrollo urbano (la Nueva Roma) , la pr eminencia cultu• lbidem, p. 88.
• LAPAYE, J., op. cit., p. XXI.
11 LAPAYE, J., op. cit., p. 123.
• LAFA-n, J., op. cit., pp. 128-129.

325

�ral (Eguiara y Eguren), sobre el sentmnento carismático de ser el pueblo
elegido: la devoción guadalupana es el plano escogido. Fe religiosa y nacional se confunden y propugnan la supremacía de la ueva sobre la Vieja España. La certidumbre carismática apoyada en la epifanía guadalupana desembocará en ese optimismo nacionalista tan certeramente analizado por Luis
González y González 23 que nos despojaría del carácter de "bárbaros frente
al europeo civilizado".
Un jal6n importante en la toma de conciencia nacional es, sin duda, la expulsión de los jesuitas, tan activos en la actitud triunfalista criollos, en 1767.
Carlos III une a criollos, castas e indios contra la Corona y dota al guadalupanismo de mártires. La nostalgia del exilio proporciona a Clavijero un
mirador ejemplar para contemplar a la historia de su patria bajo una visión
épica y heroica: los indios no son inferiores sino distintos. Aquí el criollo
niega el punto de vista europeo y " (a ) través del indio puede el criollo presentar a Europa un ser que no pende de su juicio". 2~ Mucho contribuyen los
jesuitas expulsos a despertar la curiosidad europea por México: el Barón de
Humboldt tenía entonces 17 años.

11

Retomemos a las obsesiones criollas. Quetzalcóatl-Sto. Tomás. Ni indios
ni españoles pusieron en duda que Quetzalcóatl había anunciado la presencia de los segundo. Para el dominico Durán -que apoyaba la tesis de la preevangelización- topilzin (el Quetzalcóatl histórico) que era reverenciado
como santo no era otro que Sto. Tomás. Torquemada, siguiendo a Sahagún,
más reservadamente lo considera nigromántico pero se rehúsa a tomar partido
en la contienda como Clavijero. En el siglo XVI se aceptaba que Sto. Tomás
había predicado supra Gangem y allí se incluía a América. Se interpretaba
la Vulgata en el sentido de que la evangelización se hizo por toda la tierra.
Dice J. Lafaye: "Quetzalcóatl-Sto. Tomás es pues el ejemplo más privilegiado del sincretismo entre los mitos cosmológicos de la antigua América y el
Cristianismo" ; 25 Dios no podía olvidar a un :ercio de la humanidad: huellas,
cruces, prodigios testimonian de la presencia del Apóstol, que es Zume en
Paraguay, Viracocha en Perú, Quetzalcóatl en México. Con la identificación Quetzalcóatl-Sto. Tomás se lograba un cambio de status espiritual
para la conciencia criolla: "si no se hubieran apropiado previamente del pa.. GoNZÁLEZ y GoNZÁLEZ, Luis, "El optimismo nacionalista como factor de la
independencia de México", en Isabel Gutiérrez de Arroyo et al: Estudios de historiografla americana, El Colegio de Mé,óco, 1948.
11 Vn.LOllO, Luis, Los grandes momen,os del indigenismo en Mlxico, El Colegio

de México, 1950, p. 130.
"" LAPAYE, Jacques, op. cit., pp. 250-251.

326

sado -indígena, los criollos no habrían jamás podido tomar en sus manos el
futuro nacional". 26 ¿ Y la Virgen de Guadalupe?
Los testimonios misioneros concuerdan: Tonantzin era una divinidad mayor, Te~eyac era ~u principal santuario. Según León-Portilla, QuetzalcóatlTo~tnn es p~eJa f~damental del panteón mexicano. Otra vez Sahagún
conS1gna la eqwparacion de Guadalupe a Tonantzin y otra vez se muestra
contrario a esta asímilación.: 7 Guadalupe es también el nombre de una Virgen de ~tremadur~, España, que en tiempos difíciles apareció a un pastor.
Y también la devoción a esta Virgen era enorme como lo testimonia el nombre que Colón dio a la isla antillana. Pero, como se ha dicho, los criollos luchan por su Virgen frente al reto de la del Pilar y de Sta. Rosa de Lima: un
marco general de devoción mariana se impone en América donde los prodigios
de la Vrrgen María daba a los indianos una dignidad. Pero el éxito de su devoción no estuvo ausente de querellas: Sahagún y otros franciscanos protestan
en 1556 contra el ya popular culto, donde se dejan oír ecos erasmistas de
cristianismo esencial. Por otro lado, había aquellos que alentaban los sacramentos, la comunión frecuente y el aparato del culto. Y serán los jesuitas
los_ artesanos de esta metamorfosis cada vez más criolla: " . . . oratoria, la arqmtectura barroca, arcos de triunfo, (ellos) plantean la ruptura con el sueño
franciscano" .28
Pero como lo ha demostrado el recordado Francisco de la Maza es a med~dos del XVII cuando el Bachiller Miguel Sánchez y Lasso de la Vega publican sus obras guadalu panas ( el segundo en náhuatl ) y crean los símbolos
del fu~r~ ,radalupanismo mexicano: con raíces proféticas ("Mujer de la
Apocalipsis anunaada por el evangelista San Juan) e implicaciones patrióticas ("mujer criolla" de este "Paraíso Terrenal") al hacer de los mexicanos
"el pueblo elegido". El investigador Lafaye llega a llamar al Bachiller Miguel
Sánchez "padre espiritual de la naci6n mexicana" 2ll lo que nos hace "hijos de
Sánchez" desde el siglo XVII. Cierto es que el apologista guadalupano da una
compensaci6n metafísica a los criollos desposeídos gracias a la Virgen "Reina
de los mexicanos" mágicamente, en el plano sobrenatural éstos están sobre
los gachupines.
Creemos estar ahora en mejor posición para justipreciar el serm6n de Fray
Servando: identificar a Sto. Tomás con Quetzalcóatl no tiene la excusa de
"'
"
,.
•

l.APAYE,
LAPAn,
LAPAn,
LAFAYE,

Jacques,
Jacques,
Jacques,
Jacqucs,

op. cit., p. 257.
op. cit., p. 288.
op. cit., pp. 317-318.
op. cit., pp. 332-333.

�la originalidad, como bien dice Edmundo O'Gorman, pero era bastante atrevido sugerir la asimilación pura y simple del politeísmo indígena al cristianismo; pero lo que pareció herético y escandaloso fue la actitud anti-aparicionista del P. Mier frente al pueblo devoto y a un Arzobispo todavía más celoso de esa tradición; echa abajo todo lo que los apologistas guadalupanos
habían presentado como sobrenatural y llega, posteriormente, a llamarlos "inventores" de Guadalupe; afirmando un cristianismo anterior el fraile regiomontano -en plaza pública y ante el pueblo entero- desconocía el significado esencial de la conquista: no son el misionero ni el conquistador, dice L.
Villoro, sino Sto. Tomás y d pasado indígena precortesiano las instancias revelantes,80 esto es, debilitaba el derecho de la aominación española sobre el
Nuevo Mundo ya que lo Úl•ico que hizo la Conquista fue destruir el cristianismo nativo. La obsesión criolb del despojo se hace pública por voz de este
dominico apresurado, el malestar se expresa en las implicaciones del sermón.
Además, el P. Mier atacaba el fondo de creencias, esas ideas recibidas que
atesoramos más que otros bienes; iba contra tradiciones ya seculares, contra
popular devoción; el público desacato se inscribe en tiempos de desequilibrio
y malestar y Fray Sezvando "se convierte en una tarde de 1794, en el símbolo
torturado de la conciencia criolla emergente, en la persona (ya casi personaje) que con ese estilo tan contradictorio va a encarnar en su obligada carrera política e ideológica los grandes temas del naciente nacionalismo mexicano". 81
Todo lo anterior no tiene la pretensión de propo:aer este acto de Fray Servando como un acontecimiento capital en la historia de México. De ninguna
manera. Sí fue crucial, o como parece inevitable decirlo, fue un choque traumático en la carrera personal del fraile; la cosa no era para menos. Pero sí encontramos en este peculiar asunto en la voz de un criollo eclesiástico --en una
sociedad donde ambas calidades estaban en fermento, la una desde siglos y
la otra con las reformas borbónicas-- los temas e ideas que se tomarán en acti•
tudes sociales abiertas; la denigración de la Conquista, el resentimiento en
contra de los españoles, la exaltación del pasado indígena y la misma devoción
guadalupana.82 También es justo reconocer que la ambigüedad · del criollo
frente a los españoles es típica en Fray Sezvando: repudio y atracción, atracción por el antiguo México y defensa del legado profundo español (sobretodo
el religioso) . Quizá tenga razón Luis Villoro: al presidir la divina Provi-

dencia el centro del primer momento indigenista y colocar a América bajo
el signo religioso, la actitud del P. Mier es un retroceso frente a Clavijero; un
dechado de contradicciones y de sorprendentes amalgamas encarnará Fray
Sezvando como católico libera], como aristócrata y republicano, que se harán
claras Y públicas cuando después de más de dos decenios regresa a su querido
"seno mexicano", mediando entre estos dos acontecimientos la vida más increíble, la más azarosa existencia que tiene a ratos la audacia de elevarse
a las alturas de la ficción artística.
Es tiempo de concluir. Todo lo anterior se ha propuesto como un ejercicio
de historia social que se quiere mover a historia de la sociedad: se inició con
una relación particular de un hecho que no se puede explicar en términos simples, utilizamos un modelo de estructura social para tratar de precisar las
características salientes de relaciones económicas y sociales del peculiar ambiente; atendimos las fuerzas institucionales y políticas ~n juego, las formas de
cambio social, las imágenes sociales de los actores relevantes y fuimos en fin
al fondo de las creencias subyacentes que el acto público en estudio 'puso en'
jaque. Pretendimos e.."-plicitar las tensiones de la sociedad novohispana al cerrarse el siglo XVIII, lo que nos permitió creemos, exponer el proceso de
cambio histórico y las convergencias de fenómenos tradicionales que se encerraban en el sermón de un religioso criollo que va encarnar en su futura carrera política la temática esencial del nacionalismo mexicano.

No sabemos si este modelo operacional de análisis histórico pueda servir
para los menesteres de nuestros compañeros de oficio. Para nuestras preocupaciones es una aspiración y un desafío. Y, como lo dice D. Hobsbawn
'
aunque no exista todavía una obra que ejemplifique la historia de la sociedad
aquí delineada, existen grandes posibilidades para su realización.

BIBLIOGRAF1A ADICIONAL

Juan,

Historia social de España y de Hispanoamirica, Aguilar, Madrid, 1973.
J. (ed.), Historia social y econ6mica de España y América, t. IV
Vol. I; Editorial Teide, Barcelona, 1958.
'

BBNBYTO,

VtcENs VIVES,

John Leddy, The millenial kingdoam of the Franciscans in the New World
2na. edition, University of California Press, 1970.
'
CLrNE, Howard F. (ed.), Latin American History. Essays on its 1tudy and teaching,
1898-1965. Vo. two. Published for the Conferencia an Latin American History
by the University of Texas Press, Austin and London, 1967.

Pm!:LAN,

Luis, op. cit. , p. 139.
11 BENAVIDEs, Artemio, ''Fray Servando Teresa de Mier, nacionafuta mexicano"
(trabajo in6dito). Monte1Tey, N. L., 1974, p. 15.
• VILLOllO,

•

328

BRADING,

David, op. cit., p. 147.

329

�Jnveseigaciones Contemporáneas sobre Historia de ~éxico. Memorias de la ~e;~
Reuni6n de historiadores mexicanos y norteamencanos; Oax~epec, Morel~s, •
noviembre de 1969. Universidad Nacional Aut6noma de México. El Colegio de Mé.
The University of Texas at Austin. México, 1971.
XICO.

Monterrey,

. L. Marzo-Abril de 1975.
PRÓCERES DE LA REFORMA Y DE LA
INTERVENCióN FRANCESA

I
JosÉ P.

SALDAÑA

de la Soc. uevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

Es MI PROPÓSITO formar una especie de galería de los personajes que con su
esfuerzo, talento y patriotismo contribuyeron al triunfo de la República en
tiempos aciagos. Considero de elemental justicia divulgar los actos de quienes,
sin cuidar sus intereses personales, dedicaron su vida en pro de una causa
que significaba la libertad y la restauración del Gobierno Constitucional, seriamente amenazado.
Para tal fin es conveniente recordar los antecedentes de esa empresa heroica que comprende la Guerra de Reforma y de la Intervención Francesa.
A grandes rasgos es del caso mencionar la Revolución de Ayutla, en la que
jugaron papel de primera magnitud el Gral. don Juan Álvarez y el Gral.
don Ignacio Comonfort. En la primera etapa que corresponde a 1a Reforma
procede recordar a don Santiago Vidaurri, Gobernador de Nuevo Loon, cuya
actividad en el plano revolucionario adquirió relieves de altura nacional.
A su talento, actividad, y dotes militares se debió la formación de militares
que llegaron a la cumbre con sus hazañas, como los Generales Mariano Escobedo, Ignacio Zaragoza, Juan Zuazua, Jerónimo Treviño, José Silvestre
Aramberri, Lázaro Garza Ayala, Pedro Hinojosa, Pedro Martínez . ..
De la Revolución de Ayuda nació la Constitución de 1857, y de ella se
derivaron la Reforma y el llamado Imperio de Maximiliano.

Es pues la Constitución del 57 la base estructural dada a la forma de

330

331

�gobierno por los liberales. A su nombre, a sus esencias idealistas de libertad
e igualdad de todos los mexicanos, se encadenó la sucesión de acontecimientos que pueden resumirse en la actitud de los conseIVadores tendientes a la
derogación de la Carta Magna, en contra de los liberales que a toda costa
luchaban por su supeIVivencia.
En febrero de 1914, el señor Felipe López de ava publicó en Monterrey
un folleto conteniendo el Manifiesto dirigido a la Nación por los Constituyentes, explicando la razón de ser de la nueva Constitución, con algunas
referencias históricas. Prologó este trabajo el escritor potosino don David Alberto Cossío, ya para entonces, 1914 inscrustado devotamente a las esencias
nuevoleonesas.
Vale la pena hacer algunas consideraciones sobre este folleto ya que, si
es conocida de sobra la Constitución de 1857, no corre igual divulgación el
Manifiesto, siendo también poco conocido el prólogo del escritor, poeta e
historiador David Alberto Cossío.
En prosa heroica bruñida con sentimiento patriótico, Cossío escribió un
prólogo digno de la majestad de la obra realizada por los constituyentes. Así
principia:
"Hacer un proemio que debería ser un canto; forjar con la pluma letras
que mejor estarían esculpidas por la mano del artista, en oro macizo y mármol imperecedero; alzar un pórtico desgarbado y pobre, donde debieran
grabarse estrofas inmortales, es una locura y es una herejía; válgame, empero,
para atenuar mi pecado, al condescender con el recopilador de esto datos
históricos, en trazar estas líneas, mi sincero entusiasmo en toda causa noble,
el cariño a mi pueblo y a mi Patria, el respeto a sus hombres honrados y a
sus héroes, que en las horas amargas, han sabido curar sus dolores y restañar sus heridas, darle días de gloria y de paz, que, en el trágico y grandioso
monumi;nto de nuestra vida nacional, resaltan como severos bajo relieves,
bañados con la luz de todos los martirios y todas las esperanzas."
Con este tono grandilocuente llena su cometido Cossío, dejando en el pórtico la ardiente tónica de admiración hacia quienes forjaron nuestra nacionalidad, "vigorizando nuestros principios, acrecentando nuestra fo, nos encaminará por la ruta de la ley y de la sabiduría".
Viene después en el folleto la nota relacionada con la apertura de la sesi6n,
en la que el Diputado José Maria Mata dio lectura a la Constitución, ratificada por los Secretario.s del Congreso en cuanto a su texto original.

332

Ácto continuo se procedió a su juramento y firma por todos los constituyentes, siendo el primero en hacerlo don León Guzmán, quien en su carácter
de Vice-Presidente, presidió el acto por ausencia del Presidente, don Valentín
Gómez Farías, seriamente enfermo. "Hubo un momento -dice la crónicade emoción profunda, cuando conducido por varios diputados y arrodillado
delante del Evangelio, jur6 en seguida,,, pues el primero en hacerlo fue don
León Guzmán.
De pués de este solemne acto se dio lectura al Manifiesto que procedería
a la Constitución. Me ocuparé de ello.

En "Humanitas" de 1976 hice referencia a: Gral. Mariano Escobedo, Gral.
Lic. Lázaro Gan.a Ayala, Gral Albino Espinosa, Gral. Jerónimo Treviño, Lic.
Manuel Z. Gómez, y Cor!. Ruperto Martínez. Ahora continúa la cita histórica con otros grandes personajes.

DoN MELCHOR ÜCAMPO

Por su carácter noble y su bondad, por su don de gentes y su disposición
de servicio, don Melchor Ocampo mereció el título de Santo de la Reforma.
En pocas ocasiones ha sido aplicado un apelativ,o en forma tan correcta.
Hizo sus primeros estudios en el Seminario de Morelia, Michoacán · se
empapó en consecuencia de la doctrina cristiana en toda la amplitud de sus
enseñanzas y manifestaciones; y si con el tiempo dejó de practicar algunos
actos religiosos, siguió en cambio la huella luminosa que dejaron los primeros
cristianos. Debido precisamente a su vida humilde de trabajo en la agricultura, de investigación botánica y de preocupaciones por cuanto se refería a
la vida de los campesinos, por su empeño en resolver los problemas físicos
y morales de los habitantes que residían en la región, por todo esto y con
su carácter amable y condescendiente era estimado y querido por todos sus
coterráneos.
Durante varios años al hacerse cargo de la hacienda de Pateo del Municipio de Maravatío, Michoacán, lugar de su nacimiento, que heredara
ele su protectora, la Sra. Francisca Xaviera Tapia, se dedicó como queda
dicho a los estudios propios de las tierras cultivables, sin que apareciera el
hombre público que habría de dar brillo a la política, y fuerza extraordinaria a la Reforma, que reclamaba con urgencia el progreso del país.
Fueron sus coterráneos quienes lo sacaron de las habituales ocupaciones

333

�para que participara en la política. En esta forma se le designó por votación
popular diputado al Congreso de la Unión por el Distrito d Maravatío.
Con tal carácter actuó en la Cámara durante el año de 1842 distinguiéndose por sus firmes ideas federalistas. Logró darse a conocer como magnífico
orador elocuente, de fácil palabra y de efectiva persuasión. Conquistó muchos amigos con quienes años después formaría en las filas del Partido Liberal.
En 1840 fue electo Gobernador del Estado de Michoacán, actuando durante
bre e tiempo en virtud de no estar de acuerdo con los tratados que dieron
fin a la guerra con los Estados Unidos.

Posteriormente ocupa e] puesto de Senador por su :Estado y poco después
fue designado por el Presidente Juárez Ministro de Hacienda.
Eran los tiempos de los hombres de pundonor y de dignidad a flor de piel.
No era necesario que se les exigiera la renuncia del puesto que desempeñaban, resultaba suficiente que se desdeñara o se dejara de apreciar aun en
forma discreta su gestión para separarse del P.Uesto. tsta era la norma inalterable de don Melchor Ocampo.
Cuando Juárez investido con la dignidad de Presidente de la República,
en virtud de haber quedado vacante el Poder Ejecutivo por la renuncia
forzada del General Ignacio Comonfort, toda vez que siendo Juárez ~
tro de la Suprema Corte le correspondía asumir legalmente este puesto, fue
entonces el momento culminante de una época tormentosa, pues el Partido
Conservador había cobrado bríos al derrumbar el gobierno de Comonfort
y con él la Constitución que apenas empezaba su vigencia.
Los momentos eran cruciales, de augurios tenebrosos para la causa liberal,
y fue Juárez con su carácter de granito y su fe inquebrantable en el triunfo,
quien logró reunir a su alrededor a un grupo de los más destacados intelectuales del Partido Liberal, entre los que figuraba en primera línea don Melchor Ocampo. Formaban parte también los licenciados Dn. Sebastián y Dn.
Miguel Lerdo de Tejada, Dn. Guillermo Prieto y otros más de la misma
altura intelectual.
Salieron de México con intenciones de embarcarse en el Pacífico y durante
su estancia en Guadalajara estuvieron a punto de perder la vida. La elocuencia y sangre fría de Dn. Guillermo Prieto hizo que los soldados que
apuntaban ya con los fusiles a Juárez y a los suyos se detuvieran evitando
la catástrofe.
Así se iniciaba lo que habría de ser la Guerra de Reforma o de Tres Años.

334

Instalado Juárez con su Gabinete en Veracruz, Ocampo se hizo cargo de
la Secretaría de Relaciones Exteriores. Con ese carácter firmó el documento
conocido con el nombre de tratado Mac Lane-Ocampo.
La historia se ha encargado de justificar plenamente a Ocampo, en vista
de que se ha comprobado mediante documentos que existen en Washington,
que el propósito de Ocampo de acuerdo con Juárez era el de obtener el
reconocimiento de los Estados Unidos para la importaci6n de armas y de
implementos de guerra, ganando tiempo por medio de procedimientos dilatorios, antes de que los Senados de México y de Estados Unidos conocieran
y en su caso aprobaran o rechazaran el tratado.
Los hechos confirmaron plenamente la táctica seguida por Ocampo, de
quien no cabe dudar de su patriotismo. Lo justifica la actitud que asumi6
en 1848, cuando, siendo Gobernador de Michoacán se opuso al tratado de
paz con los Estados Unidos, pidiendo se continuara la guerra para lo cual
ofrecía desde luego dos batallones.
Convencido Ocampo de que los conservadores continuarían la guerra intestina fue de los más decididos en la expedición de las Leyes de Reforma
que abollan los privilegios de que gozaban el ejército y el clero.

El nombre de Melchor Ocampo significa honradez, talento, ilustración,
patriotismo y entrega de todo cuanto significaba su persona al servicio de
la Patria.

•
Han pasado los años, sufre destierros, prisiones, han ocupado puestos de
alto honor: Gobernador de u Estado, Michoacán, Senador y Diputado en
varias ocasiones, ocupando en los Gabinetes de los Generales Juan Álvarez
e Ignacio Como:nfort y del Lic. Benito Juárez, los Ministerios de Gobemaci6n, de Hacienda y de Relaciones Exteriores.

Ha llegado el año de 1861, cuando triunfante Juárez, llega a México
procedente de Veracruz, se instala de nueva cuenta en el Palacio Nacional,
acompañado de su leal colaborador, don Melchor Ocampo, desempeñando
con talento el cargo de Ministro de Gobernación.

Años de fatiga, de entrega total al servicio de la Patria, que han sido para
Ocampo de prueba y de sacrificio. Sus bienes abandonados, su hacienda en
ruinas, su salud quebrantada reclaman reposo. Renuncia a su cargo y tratando de mejorar su situación económica y física regresa a Pomaca.
335

�A]ejado de la contienda armada, se dedica a ordenar su vida campirana,
que tanto le atrae; pero su personalidad se proyecta en el panorama político más allá de lo que él se imagina.
Las guerrillas de conservadores no aceptan el triunfo de los liberales y
tratan a toda costa de alterar el orden. Una de esas gavillas, comandada por
eJ español Lindoro Cajiga, sin dificultad aprehende a Ocampo el 31 de
mayo del citado año de 1861.
Lo llevan de un lugar a otro hasta Huapango en donde se encuentran
Zuloaga y Márquez, máximos dirigentes conservadores; después, siguiendo
instrucciones de estas personas, lo trasladan a Tepeji del Río, para seguir
por otras poblaciones hasta llegar a Caltengo, en donde es fusilado sin for-

mación de causa.

FRANc1sco

ZARco

Dos aspectos fundamentales deben tomarse en cuenta para configurar la
personalidad de Francisco Zarco: El de literato y el de político.
No todos los que Jo conocieron de cerca y estuvieron en condiciones de
juzgar su obra literaria y sus actuaciones políticas están de acuerdo en los
juicios sobre los méritos correspondientes a tales actividades.
Por mi parte considero que difícilmente se puede afirmar, con plena razón,
que Zarco es más grande como literato que como político. Es de considerar que en uno y en otro caso existe de todo, bueno y malo, ya que se trata
de una obra humana; pero indudablemente que se está en lo justo al valorar la obra de Zarco en conjunto calificándola de excelente, y no se estaría
lejos de la verdad si dijéramos que es extraordinaria.
Con una decidida inclinación a los estudios literarios abandona la carrera
que había emprendido en la Secretaría de Relaciones Exteriores en 1849,
después de ocupar el puesto de emplea.do en el departamento de traducciones,
puesto que desempeñó en virtud de su conocimiento del idioma inglés que
había aprendido en el Colegio de Minas. Dada su capacidad había sido
designado oficial mayor de dicho Ministerio habiendo tenido la oportunidad
de colaborar con Dn. Luis de la Rosa, Ministro del Ramo. Posteriores incidentes motivados por los continuos cambios en los Ministerios debidos a
revueltas más frecuentes que las lluvias veraniegas forzaron su alejamiento
de la burocracia.

336

Es así como en 1851 se le designa Presidente del Liceo Hidalgo, en cuyo
acto, lleno de solemnidad por la presencia de las más distinguidas personalidades de la Literatura, de la ciencia y de la política, pronuncia el Discurso
sobre el objeto de la Literatura, trabajo que le fue muy aplaudido, y conocido
posteriormente por el público en general al publicarse en la revista la Ilustración Mexicana.
Antes de este acontecimiento Zarco había publicado numerosos artículos
literarios muy del gusto de la juventud. Se había hecho notar también ~orno
escritor festivo bajo el seudónimo de "Fortuno".
Sería largo hacer mención de las personalidades relevantes que se han
ocupado de Zarco. Citaré únicamente a Dn, Ignacio M. Altamirano, por
tratarse de uno de sus contemporáneos y maestro en Literatura. Al hacer
referencia en su libro La Literatura Nacional al mencionar el Liceo Hidalgo,
dice:
"Zarco venía ya con ideas más modernas que las que habían animado a
los académicos de Letrán, quienes, con excepción de Ignacio Ramírez, pertenecían, por el carácter de sus obras, a la escuela antigua. En esta parte
no hacia otra cosa que seguir a Ramírez. Con mejor fortuna ciertamente,
porque encontró un auditorio entusiasta y auxiliares resueltos."
Tratándose de un intelectual que además de su preparación universitaria
había logrado conocer lo suficiente en inglés y francés, leía en su propio
idioma a los más famosos escritores de su época, especialmente en los temas
a que era afecto como sociología, economía y política.
De estas lecturas -agregada la experiencia propia debida a su inclinación
al progreso del pueblo- y los artículos apegados a estas disciplinas que escribía, desentonaba del ambiente; provocando disgustos frecuentes en las esferas oficiales y, en contrario, admiración y aplausos en la sociedad en general.
En cierta ocasión el Gral. Dn. Mariano Arista, Ministro de la Guerra por
1850, or:den6 el axresto de Zarco debido a publicaciones que en cierta forma
desacreditaban sus aspiraciones presidenciales.
En 1853, siendo presidente de la República don Antonio López de Santa Anna y Zarco editor del periódico el Siglo XIX, publicó en el mes de junio
varios artículos contra las alcabalas, que según él produdan graves perjuicios al pueblo por el encarecimiento de las mercancías.

337
humaniw-22

�Cansado de los atropellos que recibía después de un encarcelamie~to, de;
,
dirse fm" es de 1854 se trasladó a Nueva York. Allí logro
que 1ogro eva
a
'
d
conectarse con políticos mexicanos enemigos de Santa Anna colaboran o con
ellos para derrocar al dictador.
El l de Ayutla proclamado por el Corl. Florencio Villarreal en Ayutla
Guer!'er3; que encabezaba como Jefe del movimiento el
don fJuan
.
'
,
,
'd
al
grado
de
trmn
ar
en . orma
Alvarez se propagó en el prus rap1 amente
absolun:_ quedando fuera no tan sólo San~ Anna sino todo el engranaie político y burocrático que integraban su gobierno.

?ralf.

Estos acontecimientos permitieron su regreso en el mismo año de 1855
abrazando ya de plano las actividades políticas.
El día 13 de agosto del mismo año en asamblea citada al efecto, dictó una
diante la cual se adherían los asistentes al Plan de Ayutla, y fue
acta me
C · , d pués Zarco
desi ado jefe el Gral. Rómulo Díaz de la Vega. on~nuo es
entr:ado de lleno a la política; fue electo tres veces diputado al Congreso

de la Unión.
te del Congreso Constituyente de 1856-57 y distinguióse por
Ó
F
orm par
d' · ,
tri t' mo
sus intervenciones parlamentarias llenas de eru icion y pa o 1S •
S. . do su producci6n literaria y política de gran categoria por su co?te• , hist6nea,
·
.d ien bresale entre sus obras la relaoon
que con
. tanto ngor
m
y canno h ace en su libro·· Historia del Congreso Constituyente de 1857.

º•.':'

Nacido el día 4 de diciembre de 1829 en la ciudad de Durango, fallece en
la ciudad de México el día 22 de otro diciembre, el de 1869, a la temprana
edad de 40 años.

bajo el amparo de la bandera tricolor y las disposiciones de nuestra Constitución.
Nació Arriaga en el año de 1811 en la ciudad de San Luis Potosi cuando
los im1urgentes, siguiendo al cura don Miguel Hidalgo y Costilla se enfrentaban por todos los rumbos del país a las huestes del dominio español, que
sujetaba con cadena de ignominia al pueblo mexicano.
Todavía no podía darse cuenta de los hechos gloriosos de ]os insurgentes
acaudillados por Hidalgo, Morelos, Guerrero, Matamoros, Allende, los Rayón,
los Galeana, Pedro Moreno y centenares más de hombres que habían jurado
acabar con la dominación española. Apenas si a los diez años de edad pudo
darse borrosa cuenta por boca de su padre de que Guerrero e Iturbide habían consumado la Independencia, realizándose el grito dado por Hidalgo
en Dolores, Guanajuato, la noche del 15 de septiembre de 1810.
Nace pues a la luz de la conciencia Arriaga entre el tronar de los fusiles
y el rugir de los cañones. Porque esa luz de libertad no podía alumbrar con
el esplendor debido por las frecuentes revoluciones y contrarrevoluciones
que arrancan desde la caída de Iturbide hasta el 57, en que no se define
si el gobierno ha de ser central o federal.
A estas alturas Ponciano Arriaga tiene ya 46 años de edad. Se ha dedicado
a estudiar con empeño las ciencias políticas, económicas y sociales de los
principales países del mundo. Había podido comprobar la triste situación
que prevalecía en el país, debido en gran parte a las ambiciones desenfrenadas de quienes lo querían todo para sí olvidando a las mayorías.

Antes de llegar Arriaga como diputado al Congreso Constituyente había
ocupado algunos puestos públicos en su ciudad natal; prunero en calidad
de Regidor del Ayuntamiento y después como Secretario General del Gobierno del Estado.

PoNCIANO ARBIAOA

Es triste comprobar que personajes de indiscutible valer en la conf~rma. , d I patna· en lo referente a quienes, en el transcurso del tiempo
cion e a
'
1 l 'd
contribuyeron a su grandeza y supervivencia, permanezcan en e o Vl o. .
de omisión y entre ellos se cuenta el del egregio
Son numerosos 1os casos
• d d
. ta Dn Ponciano Arriaga. Esto nos hace pensar en la necesida
e
patno . . • .
· · t o d e 1os
.
f rma ta1 que llegue a conoc11n1en
una divulgación masiva, en
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e
con
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armas
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la
mano,
habitantes del país qm es ueron os qu ' .
. .
• contribuyeron
.
palabra hablada y escnta,
a fortalecer 1a tierra en que vivunos

°

338

'

En función de sus ideas estableció en San Luis Potosí el Partido Liberal.
En forma sorda pero efectiva el clero lo combatió sin tregua; pero Arriaga
no se amilanaba, ya que sabía perfectamente quiénes eran sus enemigos y
hasta dónde podían llegar. En tal virtud la lucha que se entabló fue ardua
ya que el Partido Conservador era fuerte y estaba dispuesto a ganar en la
contienda.
Sin embargo de todas las dificultades que se le presentaron resultó electo
diputado al Constituyente, y como era costumbre entonces hizo el viaje a la
ciudad de México atenido a sus propios recursos, que eran pocos, como
339

�sucedía con la mayoría de los liberales. Sin embargo en lugar de constituir
aquello una dificultad resultaba ser un nuevo estímulo.
Al hacerse las elecciones de la Mesa Directiva del Congreso resultó electo
Presidente, no obstante pertenecer al grupo de los liberales puros; pues la
mayoría la controlaban los liberales moderados. Este hecho indica el prestigio de Amaga.
Duras batallas parlamentarias tuvo que sostener con los moderados en
asuntos trascendentales, como en lo relativo a la posesión de la tierra.

EL HOMBRE EN SAN LUIS POTOS1

Esta cuestión, que la había estudiado a fondo, era una de las que más
le preocupaban y a toda costa pretendía que se introdujeran en la Constitución algunas bases protectoras de los pequeños propietarios.
Formaba parte de la comisión encargada de redactar el proyecto de constitución y en esos momentos trató de introducir las normas agrarias en que
tanto interés tenía; pero aun sus compañeros liberales puros no las aceptaron,
de manera que se vio precisado a formular un voto particular, que puede
tomarse como modelo todavía, cien años después de formulado. J!,n concreto la historia, o más amarga, que principia desde el momento en que los
indios fueron despojados de las tierras en que habían nacido, no acaba de escribirse.

Por su brillantísima labor en el Congreso Constituyente del 57 fue declarado padre de la Constitución, ya que numerosos diputados liberales se
inclinaban por el restablecimiento de la Constitución de 1824 con ligeras
modificaciones. Su elocuencia salvó la situación.
Como todos los liberales de prestigio y de personalidad propia sufrió persecuciones y presidios. Compartió con Juárez, Zarco, Ocampo y otros muchos
liberales el destierro durante la última dictadura de don Antonio López de
Santa Anna.
Fatigado por tantas luchas y ~bores, pero no vencido falleció don
Ponciano en su ciudad natal, San Luis Potosí, el 5 de enero de 1863. Sus
restos descansan en la Rotonda de los hombres ilustres en la ciudad de
México.

340

I. Lo

INNATO

OCTAVIANO CABRERA lPIÑA

Los aborígenes
~ ENTRE LAS sombras de un remoto pasado, podemos imaginar un
~ o pano~a, dentro del cual, entreveremos la parte más elevada del
altiplarto potosmo como un paisaje de extensas llanadas cubiertas de pastizales Y moteada ~ los bajíos arreicos por profundos lagos; era el último
redu_cto de un declmante mundo zoológico que desaparecía lenta pero irremediablemen~e desde la ú~tima glaciación. Los postreros ejempíares del to.seo
caballo amencano y del bisonte gigante, ágiles de pezuñas, cruzaban aquellos
espesos zacatales donde casualmente se veían grupos de enormes y peludos
mamutes,. lentos y pesados, saliendo de entre los bosquecillos de altas y rugosas enemas donde moraban resguardándose de los rigores climáticos. La
ecología de la región les daba aún lo requerido para seguir viviendo en
aquel mundo evolutivo y mudante en el cual habían pululado por milenios.
Pero .el clima propendía a ser cada vez más seco y caliente, siguiendo el
cambio anatermal del ciclo inexorable del cuaternario.

En aquel paisaje apareció en tierras potosinas el primer grupo de homb~. Llegó éste corriendo, extrañado en su parte, tras las manadas de cuadrúpedos que Jo sustentaban. Eran pocos los recién venidos, de aquella raza
arre~da en pieles, de cuerpo ancho y mentalidad angosta, creada en las
~oscas de la estepa siberiana y reproducida y multiplicada durante milenios_ ~n las praderas septentrionales de Norteamérica, dejando aqui y allá
vestigios de su fugaz estadía que, de vez en vez, salen casualmente a la luz
entre profundidades ignoradas. Eran dolicocéfalos, de frente estrecha y de-

341'

�primicia, las fosas nazales anchas y nariz aplastada; los pómulos salientes,
las mandíbulas amplias y dientes ennegrecidos; chaparros, cargados de hombros ellos, y de caderas las mujeres; lampiños y, en total, un conjunto rudo
y macizo, rebultado de músculos, de piel oscura y cabelleras híspidas.
¡ Debieron ser entes preciosos!
Vivían como podían, debajo de cualquier rebuja!, pero si encontraban
alguna cueva o covacha más o menos adecuada, alú se instalaban de por
vida y no se salían de ella ni después de muertos, ya que ahí mismo lo
enterraban. Estos individuos fueron tradicionalmente cazadores y recolectores
pues era de los animales de donde sacaban su principal sustento y abrigo,
completando sus dietas con lo que el monte les deparaba, que eran mochas
las plantas edibles que se encontraban.
Nadie sabe con certeza cuándo ocuparon estos terrenos puesto que nunca
se ha investigado el caso, pero por observaciones fortuitas se deduce que no
hace menos de diez mil años ya andaban por aquí. Vinieron de los enormes
ámbitos norteños descendientes de los que pasaron un día el estrecho de
Juan de Fuca, hoy de Bering y que, por aislamiento o atavismos, se mantuvieron por milenios en el mismo horizonte cultural de la edad de piedra,
tan cómodamente adaptados a él puesto que, dada su naturaleza y la vida
que llevaban, no hicieron mayor esfuerzo por evolucionar y salir de su rutina
primitiva. Desde luego que, tan connaturalizados estaban con el medio que
su vida era fácil y sana, subsistían apegados a la naturaleza qµe les rodeaba
y a la fauna que perseguían, siendo sus descendientes fuertes y su procreación
abundante y natural.
Corrieron milenios, ignotos y anónimos, durante los cuales los climas
se volvieron cálidos y resecos, incómodos y nocivos para las especies animales; los pastizales de gramíneas se trocaron en breñas y nopaleras, las encinas
cedieron el lugar a los mezquites y el suelo se cubrió de dañinos hierbajos
de repelente sabor. La mayor parte de las espléndidas bestias se extinguieron,
preponderadamente los mayores y con ellas, los temibles carniceros; pero el
hombre, en lugar de desaparecer se adaptó, evolucionando lenta, dolorosamente, en sus costumbres y dietas y sobrevivió.
Sus armas ahora eran otras, había cambiado el acatl o lanza-dardos, las
boleadoras y la pica, por las flechas, mucho más rápida para clavarse en
las costillas del fugaz antílope. Las cactáceas, el metl o maguey y los cimatlís (papas) complementaban sus magras comidas. Del corazón del sotol y
del ocaxtle del maguey confeccionaban tortas y, mezquitamal de las vainas del
mezquite, además tenían las tunas, el pulque; la miel y muchas plantas nutrí-

342

tivas. Así es que cuando volvieron a verse afligidos por las tremendas sequías de
Jos siglos IV y 111 anteriores a nuestra Era, ya eran duchos en sortear las crisis
climáticas que arrastraban largos períodos de necesidad, aunque a su favor
tenían los múltiples microclimas de la ladera potosina que se extendía desde
el seco altiplano hasta las recién emergidas marismas de la costa del Seno
Mexicano.
Teniendo en cuenta este puñado de datos, podemos penetrar un poco en
el desvanecido misterio de nuestros primitivos antecesores en su luenga e
ignota estadía en este territorio.
Suponiendo que una pequeña tribu de veinte gentes haya llegado ahí hace
un ciento de siglos y, dándole un lento y nuciente desarrollo, castigado por
mil causas adversas, más las naturales emigraciones de zona, en ese largo
período de tiempo deben de haber sumado muchos cientos de miles sus
descendientes. Creo que entre los siglos I al X de nuestra Era la población
del actual territorio del Estado de San Luis Potosí, debe de haber alcanzado
un máximo hasta ahora apenas superado según vamos a ver.
Un día de nuestra prehistoria, aún no precisado, llegó otra misteriosa raza
que ya tenía un horizonte cultural barbárico. Entraron por el gran río en
múltiples acallis (canoas) apoderándose de todas las tierras bajas del territorio, cautelosamente primero, despué.s, según iban creciendo en población,
abiertamente, en son de eonquista, arrinconando en la abrupta sierra o en
las selvas a los primitivos habitantes, a los del horizonte ütico, que no se
dejaban domeñar de buen grado por aquellos invasores mayas.
Al cabo de siglos, éstos eran fuertes y cultivaban el maíz, vivían en pueblos; mucho y grandes pueblos de complicada organización, con llamativos
centros ceremoniales que eran residencias de caciques y sacerdotes.
Parece que llegaron en el siglo III de nuestra Era, y fue tal su expansión
en tan largas temporadas de paz y buenas cosechas, que para el año de
900 o upaban no solamente las tierras bajas de nuestra llanura costera, sino
que también los extensos y ricos valles del escal6n intermedio, los de la
cuenca del río Verde. Fueron tan grandes sus pueblos y tan densa su población que el mapa arqueológico de la zona apenas si los contiene. ¿ Cuántos
facron? Incontables tal vez, que se desbordaron invadiendo toda aquella
región de tan gran potencial biótico y ecológico que les sostenía favorablemente el cultivo del preciado alimento de Quetzalcóatl: el maíz. Además,
la numerosa población autóctona, nuestros primitivos cavernícolas, los proveían de abundante mano de obra y de mercado para sus huyules (cántaros)
y granos, desconocidos en las áridas llanuras del altiplano.

343

�Hay indicios de que esta ocupación duró alrededor de diez siglos, en loa
cuale,, si se tiene en cuenta un moderado porcentaje en el aumento de
población, la que se desenvolvía en un medio quieto y libre de grandes epidemias, el resultado puede ser un censo de cientos de miles repartidos desde
la costa hasta Rioverde.

Un indicio es que, cuando fueron a Teotihuacan, construyeron según sus
tradiciones dos montes enormes, uno a Tláloc y otro a Tlalzoltéotl, como
no se habían visto otros en aquellas tierras del Sur. El grado de civilización
que alcanzaron fue uno de los más vigorosos en las Américas. Su cultura
y arte los sitúan entre los aborígenes de máximo adelanto en México y, en
San Luis Potosí, indudablemente no hubo nunca otro pueblo aborigen más
aventajado.

Ahí, donde el hombre pudo domeñar la tierra y hacerla su principal fuente
de sustento, la densidad demográfica se mantuvo superlativa y daba suficientes soldados para mantener a raya las tribus agresivas del Norte; hombres para el trabajo de las sementeras, e inspirados sacerdotes para crear la
compleja trama de su pante6n. Sus deidades importantes eran cuatro, aunque
innúmeros sus dioses menores. En sus centros ceremoniales siempre había
grandes templos para Tlalzoltéotl, la eterna diosa de la reproducción y de
la tierra; Tláloc, el de la lluvia, y Ehécatl el del viento, a más del importantísimo Quetzalcóatl, el que les dio el maíz. Desde luego que, como nación
de agricultores, los elementos era lo que les preocupaba preponderantemente,
ya que estaban expuestos a los caprichos climáticos del Golfo. Sus artífices
produjeron una cerámica cuyas obras de arte no eran inferiores a otras de
esa época, siendo la ütica también toda una industria cuyas obras son de admirar. También practicaban el deporte, pues en todos sus pueblos, al lado
de los centros ceremoniales, se ven las canchas donde jugaban a la pelota
y se disputaban la máxima presea : los bien labrados yugos de piedra.
Cultivaban y fumaban el tabaco en pipas zoomorfas, de barro y piedra;
se confeccionaban telas de algodón para las minifaldas de sus mujeres, teñidas de brillantes colores, por lo que constatamos que no hay nada nuevo
bajo el sol. Hacían papel de amate y eran duchos en modelar figurillas de
barro de muy distintos estilos. Las de mujeres desnudas de piernas gordas
y caderas abultadas son muy comunes, aunque había otras de clásicas proporciones perfectamente conformadas. Otras más en las que se ven las modas
usadas en aquellos lejanos días del año del 900 con todas sus elegancias
vikinescas. Hay figurillas masculinas que demuestran un prognatismo acentuado siendo éstas las de los cabezas chatas, con sus altos copetes y com' tocados de pieles y pedernales.
plicados

344

Sus casas y templos, siempre sobre un terraplén más o menos alto, según
la categoria de la estructura, lucían fonnas bizarras, elegantes y extrafias,
aunque estaban hechas de materiales delesnables que no resistieron al paso
de los siglos: bahareque y reboques de cal policroma, con techos de palma
y zacatón dé las ciénagas, cerrando el ápice con un gran apaxtle de barro
en forma de pecho maternal.
Encontramos ahora en toda la zona los sitios de sus pueblos formados por
grandes núcleos de montículos y cúes, como el que está cerca de San
Rafael, en el municipio de San Ciro; como los Juzgados y El Revolcadero,
en Rayón, o los de Cieneguilla y San Diego a orillas del río de Los Morales en R.ioverde. Muy espectaculares son los de Tantoc y Pueblo Viejo en
la Huasteca Potosina y muchos otros más que sería muy largo enumerar.
Pero no solamente en las tierras bajas fueron conquistados y sometidos
los primeros habitantes de estas tierras, puesto que también en el altiplano se
vieron expulsados y dominados por gente venida de Occidente: los náhuatla
o mexicas. Subieron éstos del lado del Pacifico en son de guerra, con mucha
gente; gente bárbara y cruel que gustaba bañar a sus sádicos dioses con la
sangre de sus enemigos. También eran agricultores además de cazadores y
sabían cómo hacer sus casas, y bien las hacían de adobe ( xamitI) y varios
pisos de altura.
No cabe duda, siguiendo la localización de sus pueblos, que además de
pequeños, se ve que no tuvieron en an Luis Potosí sus mayores concentraciones, pues su esfera de influencias se encontraba para el lado de Zacatecas
Y Jalisco. Aquí se extendieron sobre y entre los grandes tunales del rincón
felsítico del Estado, en donde dejaron vestigios de su ocupación que ha de
haber durado alderredor de 500 años. Sus pueblos se encontraban en los
valles de Tangamanga, San Francisco, Bledos, la planicie de Arriaga y Cerro
Prieto, pero no pasaron hacia el Norte donde seguían viviendo las salvajes
tribus chichimecas y sus parciales que, acosados por ellos, les daban íctimas
para sus altares.
Su cerámica es peculiar, de un solo estilo poco variado, decorada con dibujos lineales en negro y en rojo sobre fondo siena. Eran grandes guerreros
Y aunque peleaban constantemente con los vecinos norteños, se ve que la
llevaban bien con los de las tierras bajas puesto que tenían un activo comercio
con ellos.
Sus dioses eran otros: Xipe, el dios desollado rojo que florece todas las
primaveras (la tuna) Coatlicué y Huitzilopochtli, el de la guerra y el fuego,

345

�se distinguieron prepondcrantemente en su abigarrado panteón, todos ellos
ávidos de COl'aZQDes. ••
Contando los sitios donde hay vestigios de sus pueblos de adobe, creo que
la población náhuatl en San Luis Potosí alcanzó_ en~ doscientos Y trescientos
mil habitantes los que al finalizar el primer milenio de nuestra Era Y agregados a los cientos de miles que existían n las tierras bajas y los valles del
río Verde~ más los primitivos que ocupaban las enormes llanuras del norte
. Jas escabrosas sierras intermedias, deben de haber sumado entre. t~os
) uando menos, millón y medio de individuos contando todas las distintas
naciones y sus parcialidades.
La e.xpansión demográfica tomaba curvas ascendentes de mal pr~gio,
pero inesperadamente viene el cambio brusco de clima,
gran sequ.ia_ de
lo años 1275 a 1300 que marca los índices más reduCJdos en los _amllos
arbóreos y, con ellos, la desaparición de los lagos, aguazales manantiales
ciénegas en el territorio potosino.

!ª

Esta prolongada sequía trajo a lo pueblos de agri ultores una carcn
absoluta de cosechas (entonces no se podía traer nada de Tex:15 \ : ~na
disminución de plantas edibles en los montes, además de la casi xti~ci~n
d la fauna. Tan numerosa población como existía en nuestro terntono
potosinense sufrió de hambre y sed, que no soportaron los anciano ni los
niños y que ha de haber traído sobre aquellos populo ~ pu~blos dificultades
sociales sin cuento: revoluciones intertribales, guerras, mvasion Y, al final,
la trasmigración de los que quedaban, buscando tierras má'I fértiles hacin

el Sur.
Tanto el altiplano como Jo valles del río erde y la planicie costeña se
quedaron solos, abandonados los pueblos, vacías y po~vosas las cementeras
enne ecidos ]os campos por los incendios, secos los n s las fuentes, Y los
arroyos mostrando los arenales y pedrusco de sus fondos, carentes del predado hilillo de agua zarca de antaño.

P asa ron décadas anónimas , mejoró de ou vo el ciclo de lluvia'I y las. d'
, tnibus norteñas de lo adaptab es
salvajes chichimecas que ,·1v1a11
persas
. d.
en el desierto, ocupando aquellas llanadas y rebujale , comenz~n a in~a ir
an Luis y, solapadamente primero despu' con redoblados bnos voh'l~n
a ocupar sus tunales, planicies y serranías, posesionándose de todo lo que vac10
ncontraron.
Bajaron aaí mismo otras naciones del norte, tribus pod

que vagaban

de uno a otro lado en aquel reacomodo de población característico de esos
siglos, ignoránd~ los motivos de estas gigantescas migraciones.
Eran muchas las tribus de distintas lenguas y dialectos, y éstas se dividían
en parcialidades de más o menos número, obedeciendo siempre al cacicazgo
autóctono de un jefe de guerra y caza. El territorio potosino se lo dividían
do grandes naciones: los guachichiles al poniente, emparentados con los
sioux de las praderas centrales de orteamérica y los pames al Este Iwta
la Sierra Madre, los cuales se hicieron fu rtes en lo más escabroso de a~uellos
montes, descendientes tal vez de nuestros arcaicos cavernícolas. Eran estas
naciones de mucha gente temidas por todos por indómitas y crueles• espiados guerreros, pintado el cuerpo de rojo y amarillo, ágiles y magníficos
flecheros. Xale, Maticoya, Copus y Guainame en el altiplano¡ Machicab,
Guashca1o y Macolio por el río Verde, eran poderosos jefes de grandes tribus
en el siglo A'VJ.
o culti aron nunca la tierra, pues eran cazadores recolectores y vivían
de lo que la naturaleza les deparaba, que muchos anímales y sabandijas
había, así como infinidad de plantas apro echables que ellos bien conocían·
teniendo en cuenta que eran manjares buenos para el paladar
estóma~
de aquellos primitivos aborígenes de nu stros campos.
Desde 1330 hasta 1550 ocuparon la zona sin disturbio mayor salvo las
pequeña, y continuas escaramuzas entre ellos mismos, pues peleaban por
cualqui r causa insignificante o simplemente por hacer mitote al cabo de una
borrachera. Dado lo difícil de su primitiva vida, deben de haber subsistido
únicamente los más bien dotados , si tenemos en cuenta el constante expurgo de Jas pequeñas guerras intertribales, el crecimiento de esos grupos
d .be de haber sido lento, ya que las bajas eran constantes y el cuidado de
us crfo negli ente y despiadado. Pocos II aban a vi.ej y ' tos eran abandonados a su suerte tan pronto como no podían bastarse a sí mismos.
Perduraron dentro de los límites de sus respectivas querencia , en su vida
trashumante, hasta bien entrado el siglo XVI y para entonces el aumento
de población era ya considerable. De las tribus xistentes en el territorio
))Otosino en 1527, según historiadores y cronistas d aquellos años, se calculaban más o menos las siguientes:

Chichimecas ........ ... ..... . 380,000
Pames . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60,000
Huastecos . . . . . . . . . . . . ... . . . . . 250,000
Mexicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60,000
Total . . . . . . . . . . . . 750,000

'46

347

�Después vino el cruento choque on los hispanos y sus secuaces, guerra de
onquista a sangre y fuego, sin cuartel, entre los aborígenes y las tropas coloniales formadas por indios, mestizos y unos cuantos dirigentes españoles. Duró
esta. guerra cincuenta años, llen~ de crueldad por unos y otros, con algunas
grandes batallas como la de la Boca de los Bledos y de Charcas; mil escaramuzas, persecuciones, asaltos y emboscadas, y no hubiera sido la gesta adversa a los embijados guerreros guachiohiles si no hubiera intervenido el otro
enemigo: la peste. Entre viruela, matlazahuatl (tifo) y sarampión acabáronse tribus enteras ya que hubo rancherías de más de mil habitantes que, después de las epidemias, quedaron reducidas a unas cuantas docenas de individuos.
Entonces, en unos cuantos años, la población del territorio potosino bajó
hasta cerca del fondo de la gráfica, c.asi a los limites del principio, allá cuando llegaron los primitivos cavernícolas...

¡ El territorio del Estado estaba en otras manos y casi d spoblado a finalu
del síglo XVI!

II. Los

UE

s

GE ES

rraa, muy justo era que vivieran como señores de ellas y no como siClVOS de
los colonos.
. ~pero, los cuatro jinetes del Apocalipsis dejaron tan extenuados a los
mdi&lt;:&gt;5 del TWlal, que se rindieron a aquel capitán que los comprendía y se
acasdlaron en los lugares que les indicaron.
AC.:baba el capitán Caldera de pacificar el Gran Tunal y las áridas estepas
nortenas, cuando dio con las ricas minas argentiferas del Cerro de San Pedro,
que provocaron un arrebato de entusiasmo entre las avanzadas de la colonia.
La creciente riqueza de las minas del Tunal fue lo que dio pie para fundar el pueblo de San Luis en el único lugar cercano con agua abundante ara
procesar el mineral.
p
~ fundó en 1592 por Dn. Juan de Oñate, Miguel Caldera, Gabriel Ur-

qU1Z Fu~ayor y fray Diego de la Magdalena, poniéndosele el nombre d
San Lws en honor al virrey Dn. Luis de Velasco conde de Sani-i-..an

S L ·
'
..._..,,Yª
an w~ Rey, patrono de los terciarios de San Francisco, agregándosele el
de potosí poco después por su riqueza en oro y plata.
El término potosí viene del quechua, poc-tosi o sea cerro que hace ruido
palabra
que los españoles incorporaron al idioma como sinónimo de n'queza'
.
minera.

Durante más de cincuenta años pelearon como fieras los chichimecas en
su insula territorial del centro de México, causándole al gobiemo de su Majestad la más costosa e insuperable dificultad de toda la conquista, pll! durante esos cincuenta años tuvieron que mantener en pie de guerra un enorme
ejército construir innúmeros fuertes y presidios, hacer armamentos y sufrir
la pérdida que representaba la disminución de la saca de metal en esos
territorios tan ricos en minas. El asunto fue tan serio que hubo momentos
en que se encontró en bancarrota el tesoro del Reino.

EJ virrey Dn. Luis de Velasco el II, teniendo en cuenta la fracasada guerra
de sus predecedores para lograr someter a tan aguerridos indios y buscando
recortar los gastos de esa desastrosa campaña a la cual no se le veía el fin,
accedió a pactar con ellos a través del capitán Miguel Caldera, un aguerrido mestizo que créia más en la diplomacia que en la espada, con el fin
de atraerse a su gente. Se comprometieron a entregarles los suficientes víveres
con tal de que viviesen en algún poblado bajo la dirección de los frailes, por
Jo cual se mandó se les donase por cuenta de la Corona el ganado y semillas
que requerían para su sostenimiento, pues si ellos eran nativos de estas tie-

Se fundaron también otros asientos de población donde acasillaron a

_

ch.ichile , negntos
. y pames. Con anterioridad había fundado Dn. Hernando
gua

Cort~, Santiago de los Valles, en las tierras bajas del Estado y los padres
franciscos ~ Real de
Maria de las Charcas al norte de San Luis, al pie
de otras romas argentíferas, pueblo que sufrió un feroz ataque por los indios
borrados, los que masacraron a todo sus habitantes arrasando eJ caseno.
•

?ta

Como los chichimecas daban constantes mu tras de inquietud por no poder adaptarse a la vida ciudadana, se trajeron indios de Tlaxcala y de Michoacán a fin de que éstos les enseñaran a los salvajes chichimecas a cultivar la tierra y a comportarse con urbanidad, pero todo fue inútil.
. ~ colonias mexicas y tJaxcaltecas traídas del sur no llegaban a muchos
md1v1duos; los colonos crioUos e hispano eran pocos y las tribus autóctonas
estaban, bien a bien, exterminadas. unca San Luis Potosí había tenido tan
poca gente como al finalizar el siglo XVI. oues se calcula para d pués
de la guerra con los chichimecas unos sesenta. mil habitantes en todo el
extenso territorio.

349
348

�De 1590 en adelante tenemos datos más precisos, como son Los emanados
de los censos de los conventos. Llegaron los misioneros como avanzada de
la colonia, cambiando los antiguos dioses y el animismo de los chichimecas
por la cruz y sujetando a los nativos que sobraron al proceso doctrinal de la
cultura cristiana que se les imponía. Pese a los distintos conceptos de la suma
de este penoso proceso de aculturación, los pequeños grupos de aborígenes,
bajo encomienda o servidumbre, prosperaron de nuevo y crecieron aunque
despacio, en su constreñimiento.

.

Se trajeron también muchos esclavos negros a San Luis, · pero éstos quedaron circunscritos a las tierras huastecas y -a las minas, los que a la larga
se revolvieron con los nativos desapareciendo entre ellos como grupo étnico,
aunque sus genes quedaron dominantes creando guapas cambujas que se remontaban hasta las capas altas de la sociedad hispánica.
Para darnos una idea de los pocos nativos que quedaban, en 1626 el ceru¡o
de la población de Rioverde que era anteriormente tan poblado, era de: 79
coyotes; 134 mascorros; 131 otomites; 110 guachichiles y unos cuantos mecos:
total 460 indios.
A pesar de todo, en pueblos como El Venado, se sostenía la población
indígena gradas a los nuevos colonos traídos del Sur, pues el censo de 1674
nos da solamente 144 guachichiles contra 477 tlaxcaltecas y 165 tarascos,
notoria minoría de los antiguos habitantes de estos terrenos ante los colonos
indígenas sureños, pero al fin tan indios como aquéllos.
El pueblo de San Luis seguía prosperando pues era grande y muy cuantiosa la producci6n de metales finos, los franciscanos construyeron un enorme
convento, después los agustinos, los mercedarios y los dominicos. Los que
levantaron conjuntamente a su iglesia un enorme colegio, fueron los padres
de la Compañía de Jesús, fundando la primera cátedra de instrucción superior. Notable fue la labor desarrollada por el jesuita Dn. Luis de Molina, que
sin mayores medios cimentó, primero un patrimonio sólido y cuantioso que Je
asegurara el financiamiento de la Comunidad y de las costosas obras que todo
ello requería. Después, con celeridad, construyó el templo, el convento y el
colegio, obras que aún perdw-an en nuestros días como asiento de la Universidad potosina. Es de justicia reconocer al padre Molina como · el organizador
de la inst.n.icci6n superior en la Ciudad. El colegio se inauguró en 1632 bajo la
dirección del padre Dn. Francisco Cabrera.
Para 1637 el pueblo estaba en crisis, pues decay6 en forma alarmante la
saca de metales en los reales, con lo que aminoró enormemente el circulante;
se cerraron muchos comercios y la gente comenzó a volver los ojos al campo
350

ya que no a la minería, al grado de que se despobló el nuevo pueblo y ni las
casas que estaban en la plaza se podían alquilar, y eso que los arrendamientos
iban entonces de siete pesos por una casa grande a diez pesos por un buen
local comercial.

A principios del siglo XVIII ya se habían fundado casi todas las poblaciones principales de la región que fueron en su mayor parte establecidas por
misioneros de San Francisco.
Durante todo el siglo XVII y gran parte del XVIII San Luis estuvo gobernado por un Alcalde Mayor sujeto a la Real Audiencia de México. Fueron
estos años de paz y de trabajo fructífero; se construyeron los mejores monumentos religiosos que tenemos; se fundaron las grandes haciendas y se descubrieron todos los centros mineros cuyos metales se procesaban en nume:°sas haciendas de ~neficio. Entonces era un ir y venir de emigrantes espanoles, los que, despues de hacer fortuna, volvían a sus lares, pero muchos, los
más, se quedaban y formabah grandes familias criollas que seguían usufructuando la riqueza creada por aquellos en haciendas, minas o comercios.
Se hicieron también en esos años cuantiosas fundaciones en favor de conventos e iglesias, que sostenían escuelas y hospitales para el pueblo. Fue una
época constructiva y, hay que tener en cuenta que lo que los españoles constituían era para durar por siglos, así como toda organización política social
y administrativa, las cuales quedaron en el medio potosino bajo fo~as básicas e indestructibles en las que aún descansan nuestras más evaluadas tradiciones.
La Ciudad de San Luis, durante los siglos coloniales, rodeada de importantes reales de minas, fue productora de plata en grandes cantidades, convirtiéndose también ef!. la puerta de los grandes territorios norteños, ya que
era el centro más al septentrión de la Audiencia de México la cual sostenía
una pugna constante con la Audiencia de Nueva Galicia por el control de
esos territorios.

En el año de 1628 y dada la importancia que había alcanzado la minería,
se dotó al pueblo de unas cajas reales para mejor controlar la recaudación de
los tributos llamados "Los Quintos Reales" y en 1655, se le dio el título
de Ciudad concediéndole un escudo en que fundar su prosapia.

En 1720 se mandaron al Nuevo Reino de León, hoy Monterrey, 120 familias indígenas desde San Luis Potosí, para poblarlo de nuevo, pues su autóctona población había casi desaparecido. Pero en la Sierra Madre, escondidos
entre arcabucos y peñascales en aquellas cumbres serranas, por demás inac351

�cesibles, se calcula que había alrededor de tres mil indios en pie de gu~,
y en las lejanas llanuras de los desiertos norteños, ya fuera del Estado, VlVWl
más de trescientos mil chichimecas alzados. to nos da una pauta para creer
que la desaparición de los chichimecas de la escena potosina se debió a que
muchos de los rendidos de paz, huían hacia el norte a unirse con sus congéneres en pie de guerra.
En 1738 se fundó el convento del Carmen, gracias al cuantioso donativo
de un rico minero, Dn. icolás Fernando de Torres, construyéndose en los
años que siguieron uno de los monumentos de arquitectura. mística más ostentosos de México, siendo éste un verdadero alarde de estilo barroco churrigueresco tan de moda años atrás en la Península.

San Luis Potosí no se quedaba a la zaga en el florecimiento artístico del
dieciochavo, pues por toda la ciudad se hacían obras portentosas como ~
las elegantes mansiones, los retablos dorados de los altares, ~ torres y ~ borrio de las iglesias que se adornaban en cuadros de mérito reconocido,
.esculturas y orícbrería de maravilla y una arquitectura que basta ahora no se
ha podido superar.
El cronista franciscano fray José Arlegui, escribía en 1743 que " .. ,la
Ciudad de San Luis Potosí era de las principales de ueva España: que
contaba con 30 tiendas de mercaderías de géneros de Castilla y de la tierra,
con 17 tendajon gruesos que vendían el piloncillo de la huasteca mucha
azúcar cacao pimienta canela y otras especias· que había múltipl y ave' como sastres,
'
zados 'artesanos
carpinteros, herreros, sombrereros, teJ'edores,
curtidores, albañiles, hojalateros, pintores, armeros, encuadernadores, doradores y numerosos y hábiles plateros. Que tambi' n tenía sus industrias como
eran las tenerías de cordobanes, cuerdas y badanas, más los telares en que
se hacían {rasadas, colchas y alfombras; tambi 'n la fábrica de salitr , ~l
que se enviaba a México y, lo más importante, las haciendas de beneficio para
-sacar plata, porque, aunque decadente como andaba la minería, los me~es
del Cerro de San Pedro pagaban aún anualmente 60,000 pesos en real qumtos, con haber 100 hornos de fundición en ellas. e apreciaba la penuria
que iba pasando la minería en atención al recuerdo de los viejos tiempos, en
los que el oro y la plata abundaban enormemente. Tai:nbién decla de los moradores de la Ciudad, que todos ellos eran muy nobles y honrad v ·nos,
quienes heredando con la sangre la virtud, eran muy dados a lo bueno y muy
afectos al culto divino".

En 1763 el temido matlazahuatl (tifo) destruyó a familias nteras, por lo
' de la plaga, se tomó un censo en todo el Estado para ver cuancual, después

352

ta gente bab~ que~do. Dicho recuento dio por resultado Jo que sigue:
en 1774 el vecmdano de la Ciudad se componía de 2147 familias d
_
-1
.
. .
'
eespa

no es, ~~ mdJ~ ~ mulatos, de los cuales una cuarta parte eran conocidamente mdios de distmtaa nacione , factor que daba una población no meno~ de 12:~
y 81,0?0 para toda la Alcaldía Mayor. Nos dice Dn.
Pruno Felic.iano Velazqucz citando al Teatro Americano.

alow:

En esta época constructiva, fu el mestizaje I que salvó absorbiéndolas
.
de este territorio que sin este hecho hubieran
'
anbguas
desapare-'
cido mexorablemente, como sucedió en tantos otros !u ares de América d
·~-~
amugalléUI como se encontraron d su perturbado medio.

ª. las .razas

También con el ~estizaje se hizo la fusión más completa entre Jo aborigen
lo europeo, erradicando aquel grupo venido de ultramar así como tambº,
'
Jen
h f • d
se an usiona ~ en una raza común todos los otros grupos étnicos importados como el aíncano y el mongol.
~~és de siglos de gestación se impusieron Jos genes dominantes del
mestizaJe, el que por número y fuerza llegó a crear lo mexicano auténtico
ya sin mayor s diferencias raciales ni anacronismos históricos.
'

1767 fu un año acia o para .L.P. pu

registraron seri tumultos que
estallaron con pretexto de la expulsión d los j uitas. La rebelión fue abogada con mano de hierro pero las autoridade se vieron en un apuro tre~endo ya que la plebe se apoderó de la ciudad liberando a los presos, incendiando las__ Casas Reales y saqu ando los principales comercios. Pedían a gritos el deguello de los españoles y el desconocimiento de Carlos III. Al fin
fueron los mismos padres de la Compañía de Jesús los que calmaron la barahúnda que se le formó al Alcalde.
En 1777 comenzó a hacer ruido un nu ,·o d ubrimiento min ro situado
en la sierra del A tillero, por Ma huala. Tomó cuerpo I rumor, revelándo
en_ toda su magnitud con el fantástico d ubrimiento que hizo un indio neto de harcas. Fue tal la riqueza prístina d ese hallazgo, que e] arrebato
de 11 ar allá de todos los minero dejó solos a lo demás real de la comarca,
al rado de que en uno cuanto días se formó un pueblo grande en aquellas
heladas umbres. Fundó el pueblo allá en su ventilada soledad Dn. Ramón
Ure he, osa que objetó Dn. ilvestre L6pcz Portillo quien fue nombrado
comisionado del nuevo Real al que gob mó acertadamente durante vari05
lustr s. 1 pueblo se I llamó La Purísima Concepción de los Alamos d
Catorce.
Eu 1787 se cambió el sist ma de gobierno interior del Reino, de Alcaldías

353
humarutas-23

�M:iJ ores a Intendcnci s, quedando la de San Luis Potosi de enonnes proporciones y de un potencial económico fantástico. No perduró mucho el enorme poder reconcentrado en esta In ndencia a cargo del anciano Dn. Bruno
Díaz de Salcedo, el brigadier Calleja y Dn. Manuel de Ja Gándara, pues pronto habría de estallar el segundo intento serio de ind pendencia que esta vez
alcanzaría proporciones incontrolabl s ya qu contaba con mejore dirigentes y respaldo más seguro.
En un censo de 1793 cuando el territorio de {éxico estaba subdividido en
Intendencias, la de San Luis Potosí que engolfaba además del territorio potosino, los norteños de Tamaulipas, Coahuila, uevo León y I enorm t rritorio de Texas, tenía una población, toda la Intendencia, de 250,000 gentes,
de las que 9,000 vivían en la ciudad capital. La cantidad anotada para este
enorme territorio parece sumamente baja pero hay que tener en consideración que todo el norte estaba casi deiliabitado, salvo unos cuantos presidios
y misiones, además de no haberse tomado en cuenta el gran número de indios
trashumantes en pie de guerra que vagaban por las llanuras norteñas.
La cuenta de saca de metales asienta que en 1788, se introdujeron en las
Cajas Reales de San Luis Potosí, 2,649 barras de plJta · 56 con ley de oro,
y cinco de oro: total 2,710 barras con valor de $3.058,490.00 pesos los que
pagaron por derechos al R y $331,000.00 pesos por quintos reales. Patentiza
esto el descenso en 1a gráfica de la producción de metales y por ende en el
laboreo de minas, las que cada vez se hacían más profundas y llenas de agua.
Fue tal la influencia de los religiosos de los numerosos conventos de la
Ciudad, ejercida en estos iglos sobre la mentalidad de sus habitantes, que
lograron crear un grupo social altamente fervoroso y místico. La vida se desarrollaba en un medio tan quieto y falto de empresas materiales que lógicamente la actividad espiritual era la que absorbía el pensamiento de aquellas
personas. Su vida diaria estaba r gida por las múltiples campanas de las
iglesias, por demás sonoras, que cuando no estaban llamando a misa lo era el
rosario; o si no a vísperas o maitin , o tocaban a muerto, grave, pausadamente• o se arrancaban con un repique ruidoso por una festividad, llenando el
•
ámbito de las calles y patios con sus resonancias. Las procesiones, que las había muy fastuosas y concurridas; los ejercicios espirituales, o las temibles misiones, en las que se anatematizaba a todo el mundo, rompían la monotonía
de la vida; naturalmente, la concatenación de todo e1lo hicieron de los potosinos unos católicos por demás fervientes y piadosos que Jlegaban al fanatismo pasivo.
El pueblo en general obedecía a sus padres espirituales y nadie se atrevía

354

a proyectar su pensamie~~ fuera de los cánones establecidos. Cuando algunos com nzaron subrepticiamente a conocer las ideas de los enciclopedistas
franceses y se echaron fuera del redil, se encontraron ante horizontes vastísimos y extrañamente prometedore . El Reino había llegado a un estado de superación económica y social bastan difundido y la ente buscaba un cambio, el cambio que las circunstancias demandaban ; había demasiada energía
populachera acumulada y riqueza creada en las altas esferas, que junto con
el resquemor, alentado por potencias extrañas, hacían una combinación altamente explosiva y violenta.
Cuando brotó la revolución de Hidalgo en contra del régimen colonial
fue secund~do en San Luis ~or un puñado de insurgentes capitaneados po;
legos Y frailes. Esta revolucion causó serios daños en la Ciudad, pues fue
entregada al saqueo varias veces por los insurrectos con muchos monstruosos
asesinatos de españoles y honorables vecinos.
F ue de San ~u.is de ~onde salió Dn. Félix Maria Calleja del Rey, su comandante, a batir a los lllSUrgentes, derrotándolos varias veces hasta culminar
con_un triunfo arrollador en Puente de Calderón, de donde se dirigió a la
hacienda de Bledos con toda su tropa a celebrar con u familia eJ triunfo
de las armas reales.

III. Lo

VERNÁCULO

San Luis Potosí fue erigido en Estado en 1824, con sus actuales límites
más~ m~os, y con Dn. Ildefonso Díaz de León como su primer gobernador
c?nsbtuaonal. El censo de la Ciudad dio 12 000 habitantes pero en 1833 se
~o :ectada de nuevo por otra terrible epidemia, el cólera morbus, pere~en o en u~os cuantos meses la cuarta parte de la población. Los apocalípticos
Jmetes se dieron gusto en esa época pisoteando al desdichado Estado el cual
despoblado de ente, sin dinero, sin semillas ni ganado en las haciendas,
'
es-'
taba en la decadencia y la recesión más completa.
Entonces, la Ciudad de México contaba con 160,000 habitantes y estaba
en manos de un gobierno dictatorial bajo Vicente Guerrero y también en
una penuria económica perenne de la cu.a] no podía salir. ¡ La situación en
todo el País era desesperante!
En la década de 1830 se inicia la lucha entre federalistas y centralistas que
habría de durar muchos años, alternándose en el gobierno de San Luis funcionarios de uno y otro bando. Esta circunstancia frenó el desarrollo de la

355

�iudad la cual siguió envuelta en la violencia. Fue entonces cuando se dieron
las dos tremendas batallas; una en Pozo del Carmen el 3 de agosto de 1832
y la otra en Dolores Hidalgo, donde fue derrotado el ejército potosino que iba
a la conquista de la ciudad de México al mando d I cneral Moctezuma y de
Ponciano Arriaga. Ocho mil cadáveres yacen enterrado en una larga fosa en
las lomas del Gallinero.
Después se sucedieron los conflictos con Texas y Estados nidos, ayudando el Estado con todos sus recursos y mucha gente, pues de la capital llegó
anta Anna sin medios pecuniarios y sin ropa para su d m drado ejército.
Después de mil exaccion , levas y toda clase de sacrificios para los habitantes de San Luis, nos encontramos, aJ final, ante una vergonzosa retirada y
un campo cubierto d cuerpos mutilados, alJá por San Jacinto.
Como compensación a todos los sacrificios y frustraciones ganamos el
honroso título de "San Luis de la Patria".

De los años de 1841 a 1847, el territorio potosino sufrió varias incursiones
de indios comanches que se descolgaban desde la frontera con el sub uente perjuicio por incendios, robo , rapto y matanzas en haci odas y rancherías.
Siguió en apogeo la revolución después de las desastrosas guerras en las
que perdimos más de la mitad de nuestro territorio (Destino Manifiesto) ya
por una causa, ya por otra, implacable , como la de Eleuterio Quiroz en la
ierra Gorda, qu causó gra~ perjuicios pu gran número de pueblos y
haciendas, como la de an Diego, fueron saqueadas y quemadas.
Después vino un periodo de paz o de cansancio, durante el cual se distinguieron por sus ideas liberales un montón de políticos de segunda que se
hacían pasar por redentores de las !ases populares, prof ión que siempre
ha dado buenos resultados dcstacándo el inquieto político potosino Ponciano Arriaga, el que ganó una estatua en el Paseo de la Reforma de la
Capital por su decidida intervención en la constitución de 1857.
Por eso años el censo de San Luis Potosí daba 400,000 ha bitantes para
todo el Estado y 27,000 para la Ciudad. Era ésta en aquella época, un
Jóbre o pueblo n el que la g te
onsumía de fastidio. Hacia el norte
e tendía el caserío unas cuantas cuadras de la plaza principal ; al oriente estaba limitada por el extenso convento del Carmen· al sur por el de la Merced
y su hospital; al poniente llegaba apenas a la Alameda de Braca.montes y lo
demás eran olares bardados con órganos y magueyes. Unas cuantas huertas,
regadas con los escurrimientos de la ierra o algunas exprimidas norias, ale-

graban con sus verdes la perifcria. Los viejos gra eros de fundición, formando
negras colinas rodeaban el caserío por todos lados· más allá no había más
que llanadas de cactáceas y chaparral dond nacían, al más ligero soplo de
vi nto, unas enormes nubes d poi o qu todo lo em·olvían . . . de ahí el
mote de an Luis Polvosí.

Despu' , para no perder la costumbr&lt;" vino la guerra de r forma, en la
cual tomó parte muy activa 1a ·udadanía potosinense, desarrollándose la batalla del Puerto de Carretas en abril del 58, y la de Ahua1ulco en septiembre
del mismo año, la que resultó mortal para miles. D spués de ella, el general
Dn. Miguel Miramón entró triunfant a la Ciudad.
Vidaurri huyó a punta de diliga hasta fonterrey no sin antes quemar
los trenes de carros cargados con 1 producto de los saqueo en la Ciudad y
entre ello parte del archivo histórico del palacio de gobierno.
Para 1861 estábamos de nuevo en guerra, esta z con Francia, aportando
San Luis nutridos contingentes d rancheros y efectivos. A poco 11eg6 Dn.
Benito con sus ministros donde instalaron el gobierno de la R pública, pero
tuvi ron que abandonar Ja plaza pronto al acercarse las fuerzas de Tomás
Mejía el destacado encral del Imp río. Al fin, 1 13 de enero de 1864 el
general Castagny, de los ej cito de apoleón III se apoderó de la Ciudad,
alojando a toda su oficialidad en casas particulares, de donde resultaron van matrimonios como 1 del Gral. Mad lor con la apa rita. anjuán 1
de ,-arias señoras con afición al idioma galo.
fin de 1866 las fuer.zas fran.
resas abandonaron an Lui , que fue inmediatamente ocupado por el ejército
republicano que comandaba el Gral. Escobedo, llegando a los pocos día el
presidente Juárez a dictar la fatal ntencia en contra del abandonado Emperador.
Para stas fechas el censo que da el eógrafo Feo. Macías Valadez en sus
apuntes geográficos y stadísticos del Estado dan 500,000 habitantes en todo
el territorio del Estado y 40,000 para Ja Cfodad d an Luis Potosí.
La paz que trajo 1 triunfo de la República hizo mucho bien a la destrozada economía del Estado y los potosinos; con renovados bríos, acometieron
la empresa de 1 vantar a an Luis de la ruina en que tantas guerras y revoluciones lo habían hundido. P ro no duró mucho el entusiasmo pues a poco
estallaba de nuevo la revuelta qu ncabezaba esta ez el general Dn. Porfirio Díaz, durando la trifulca hasta que alcanzó el triunfo completo que lo
llevó aJ poder.
Hasta aquí la diferencia qu

había entre las ciudades del interior y la

356
35

�metrópoli no era mucha· tal vez un poco en número de habitantes pero no en
clase de vida ~ocia!. La ~iudad de México era pequeña pues apenas si llegaba
sv. ámbito un poco más allá de la Alameda Central y a seis cuadras d~l Palacio de Gobierno, hacia el sur, terminaba el caserío en una secuenCJ.a de
huertos y ciénagas; en cuanto al número de habitantes se mantenía alrede~?1'
de los 200 000 habitantes. Pero después de la última y desastrosa revoluCion
y su agrarismo, que aventaron a las masas de población de los pueblos _Y ciudades del interior hacia la Capital, ésta dio un salto en número de habitantes
tan desmesurado, que se distanció en forma total de las pequeñas ciu~es
estatales cosa que trajo también una diferenciación en calidad y modo de vida
social: el contraste que hay entre una megalópolis internacional y el pueblo
vernáculo.

.

Durante los treinta años de paz que siguieron floreció el Estado, llegando
a la cumbre del bienestar económico. En San Luis fue electo gobernador el
general Carlos Díez Gutiérrez, hombre de car~cter e iniciativa. ~ante ~u
gobierno hubo innumerables mejoras que cambiaron en ~ucho la f1SOnomia
de la abatida Ciudad. Se gozó entonces de paz y tranquilidad, una paz que
tanto el pueblo como los empresarios necesitab~ condición que creó la é~oca
más floreciente y feliz de aquellos días. En estos años de paz y prospendad
se construyó mucho de lo que hoy es la ciudad; fastuosos edificios se levantaron dándole categoría a las calles; enormes y ricas mansiones se construyeron por toda la población y ésta era una de las principales y de mayor
movimiento en la República.
Una estadística de 1910 nos d.a como población del Estado el número de
575,432 habitantes, y para la Ciudad el de 61,000 ¡ Comenzáb~os a crece:!
Aquel enorme y efectivo poder político que controlaba los destinos del PaJ.S
se derrumbó con estrépito al grito maderista de ¡ Sufragio efectivo, no reelección! ... Las ya numerosas clases populares esgrimieron con entusiasmo
las armas buscando una forma de gobierno más propicio al interés general
del popuiacbo que rechazaba las desigualdades estáticas de una sociedad
terrateniente basada en el absolutismo del dueño de la tierra. ¡ La verdad
era la explosión demográfica!
Después del asesinato del presidente Madero en la Capital se extendió por
todo el Estado el desconcierto político, cayendo el gobierno en la más espantosa de las anarquías. Se extendió la revolución por todo México y el estado
de San Luis Potosí se vio asolado por la embestida de las fuerzas en lucha
y por un sinfín de alzados que no eran más que salteadores y abigeos que
nadie castigaba. Las áreas rurales se volvieron invisibles y todas las fuentes
de trabajo quedaron paralizadas. Con esto vino un éxodo de las haciendas

358

y ranchos a las ciudades grandes, pues hasta los pueblos chicos quedaron
abandonados.

Los trastornos eran múltiples, ya que la moneda circulante casi desapareció,
hasta que fue sustituida con papeles que de un día a otro perdían su valor,
pues eran muchas las emisiones que se ponían en circulación y que a poco
se cancelaban, hasta que se comenzó a usar de preferencia el dólar que se
cotizaba a 30 por uno. Como en las haciendas no se trabajaba, el maíz se fue
escaseando en todos lados, al grado de que la miseria se extendió hasta el
último de los rincones del Estado, el .kilo se cotizaba a dos pesos en lugar
de los seis centavos que valía antes de la revolución, y a pesar de ello, la
gente se desesperaba, pues aunque tuviese papeles en la mano no había nada
que comprar. En la Ciudad la situación se volvió crítica: en las calles vagaban turbas hambrientas de mujeres y niños y para mediados de 1917 no
se conseguía que comer a pesar de la Junta Reguladora de las subsistencias.
El S&amp;queo de las residencias fue general .
Empeoró la situación a fines de 1917 con una epidemia de tifo que mató
mucha gente. Muy despacio comenzaron a mejorar las condiciones, los gobiernos locales se volv:ían poco a poco más estables y los granos se importaban en grandes cantidades de los Estados Unidos; los dólares circulaban
libremente y en abundancia, gracias al auge petrolero de Tampico, puesto
que San Luis era paso obligado para ir aquel puerto.
Pero para septiembre de 1918 se presentó en San Luis Potosí una terrible
epidemia que se dio en llamar "influenza española" la que mataba a las
personas en unos cuantos días.
La peste se extendió por ciudades y ranchos al grado de que muy pocos
hombres quedaron en pie, dando por resultado que se paralizaran de nuevo
todos los trabajos. La mayor parte de los que morían eran jóvenes y mujeres,
pereciendo, en ese nefasto invierno, alderredor de un diez por ciento de la
población total del Estado. Ésta fue la última gran plaga que azotó a San
Luis y contra la cual no hubo defensa.
Después el gobierno cayó en manos de hombres que ejercieron el poder
en forma dictatorial, tratando de levantar la decaída economía, pues todo el
Estado estaba en la ruina más completa y decadencia más envilecida.
Hace apenas unos lustros que comenzó a mejorar la situación después
del impacto agrario el que causó serios trastornos en la economía del Estado
y del que aún hoy estamos pagando sus consecuencias, pues el reparto precipitado de las haciendas entre la peonada, trajo una disminución catas-

359

�trófica en la producción agrícola y pecuaria, la que parece nunca se repondrá
a pesar de los miles de millones que se emplean en sacarla de la re sión
en que cayó.

D cia

Wl

sabio refrán: ••pre ta un huerto y a

en propiedad un erial y al

pac.o tendrás un erial; da

pac.o tiempo tendrás un huerto".

Hasta estos años, la población se mantu\'O más o menos dentro de un
crecimiento moderado y table, pero de ahí en adelante, gracias a las condiciones higiénicas mejoradas por las mara rillosas medicinas descubierta en
los últimos años· al liberúnaje rural y a condiciones económica m jores,
el crecimiento de la población
vuelve desorbitado, insólito, y da un alto
enorme en la gráfica que alcanza alw.s casi erti.cales. El censo de 1950 da
para el Estado 850,000 habitantes y, para la Ciudad 130,000.
Corrieron los años añ de paz y prosperidad y para 1960 San Luis
Potosí había llegado a ser una ciudad rnodema en plena expansión la cual
comenzó a figurar corno uno de los polos indu triales del País, un importante
cruce de carreteras y centro comercial de gran potencialidad.
El

nso de 1960, muy detallado y completo señala para todo el ~ta.do

un millón de habitantes y para la iudad 165 000.
Ho en 1977, la Ciudad d San Luis Potosí cuenta con una pobla ión
de 300,000 habitantes, de lo cuale 160 000 son mujeres y 140,000 hombres. ¡ La totalidad n todo el Estado e de un millón y medio de almas con
uno de los índices de natalidad más alto del mundo!
A pesar de ello, la ciudad de an Luis Potosí no llegará nunca a ser una
gran concentración humana por las carencias de que adolece; se rnantendrá
dentro de un límite razonable de ciudad chica con reminiscen · as de pueblo
olonial con su atmósfera límpida r el ámbito de sus casas !len aún con
las resonancias de las campanas d u múltiples templo .

UN GOLPE DE ESTADO

ONTRA HERNAN CORT!S •
GoILLERMO

PoJUlAS MUÑoz

EL
araTÍTuLO
·

n"'UE RE puesto a este trab .
.
mgresar a esta ilustre
instituc·, ªJº, .con el que pretend o hacer méritos
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bros, pudo ser también "La
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' con tono más dramático .. :-L "
o n en la ueva España"
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para anunciar las escenas q e
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ualqwera serviría
u vamos a trata d d
. .
a a~uel momento de la Historia de Méxi r e escnbtr, que se refieren
Hacienda de la ueva Es - d
co, cuando el factor de la Real
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l
1 ,
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·
ªlazar, ogro arrebatar el
qwen se encontrab
terrestres siendo obemador y ca . ,
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apogeo de sus glorias
pitan eneral de la tierra recién conquistad
P
ara entrar en 1
.
a.
152
a escena, pnmero tencmo
4 }', además, plantear algun d I
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el arte
.
os e os antecedentes
hi .
ro cambio de gobierno
. . od .
que oeron propicio
, 1r mtr uaend
,
actuar en la trama.
o a lOS personajes que van a

~n 1524, como es de todos sabido 1
. .,
qwsta
había asentado finnem nte' aLapaz que sigwo a la gesta de la con.
d
·
nueva T 0 och ·t1
rumas
la pi tal ven ·d
.
ti an surgía de las
CI a y a estaba bastante adelantada su construcción.

rc:ra

Trabajo
. . de 1975
de• Hi
. presentado d 30 de Jumo
.
"Qui~~:wy Geograíí:a ; antes de iniciar su
lllS~ a la Academia Nacional
car este trabajo a dos peno
' e
r. Porras Muñoz di1·0·
a Momeñor
] osemaria
, Escnvá
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.
de Bala nas que .tengo muy dentro de 1111• coraz6n.·
C&amp;Clón y mi sacerdocio Dcsd
gucr, a quien, dcspub de Dios debo
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mi vomc al cnt6 a pr,_.,...,,;,. mu' cst .,,
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conocerlo
en
1947
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cumento de Monseñor Escrivi en Roma' ona. mceram~nte conmovido por el falleque e.ta ceremonia le hab na
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' apenas
al , hace Cinto días• creo con certeza
Y agradecimiento
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egna. También lo dcdi
.
aquí.
.
' a quien, por haberme dado la. .d
co, con DU amor
. a Dll madre, prcae:nte entre nosotrol".
Vl a, es culpable de que yo cst~

361
360

�El gobierno se ocupaba de asuntos habituales: la celebración de acontecimientos singulares; el registro de nuevos vecinos que llegaban de la peníns~
y la asignaci6n de solares para que edificaran sus casas; la reglamentaoon
del comercio y de los edificios manuales; la repartición de huertas en los
alrededores de la Ciudad· ciertas obras de mejoramiento, de limpieza Y aun
'
de embellecimiento, etc. Todo parece indicar que la vida de la Nueva Espana

-

era la normal de c\lalquier poblaci6n.
Pero en Cortés no se había apagado el fuego que ardía en el corazón del
conquistador, las ansias de más poderlo, de dar mayor amplitud a su territorio. Todavía soñaba con e&gt;-1:ender el reino de Dios y el del emperador,
con llegar a más almas, a más regiones. Teniendo noticia de que al sur de
su gobernación había muchos pueblos, minas ricas y nuevas tierras, y siempre
con la esperanza de encontrar el paso de un mar al otro, Cortés envi6 dos
expediciones al mando cada una de sus capitanes más esforzados: por tierra
fue Pedro de Alvarado a Guatemala; por mar salió Cristóbal de Olid a lo
que hoy se llama Honduras y entonces era las Hibueras o las Higueras. Las
dos expediciones iban a re ultar contrarias a los planes de Cortés, pu
ambos capitanes se independizaron.
Aquí nos interesa la expedición de Cristóbal de Olid. Fue preparada con
detenimiento y en detalle por el mÍ$mO Cortés. Con anticipación envió a
lonso de Contreras a la I la de Cuba, relata Bemal Díaz del Castillo, con
seis mil pesos de oro, para adquirir caballos, cazabe, cerdos y tocinos,
'.Y otras cosas pertenecientes a la armada, el cual soldado enui6 Cortés

adelante de Crist6bal de Olid por causa que si veían ir la armada los
vecinos de La Habana encarecerían los caballos y todos los demás
bastimentos.
Con cinco navíos y un bergantín, Olid parti6 de la Villa Rica de la
Veracruz el 11 de enero de 1524. Hizo puerto en La Habana, avitualló con
abundancia a su flota, y tuvo tiempo de cambiar su lealtad, aliándose con el
gobernador de la Isla, don Diego Velázquez, quien era enemigo acérrimo
d Cortés, como ya sabemos, para hacer la conquista por su cuenta.
Don Carlos Pereyra parece querer disculpar a O lid, diciendo:

sintió de nueuo el influjo de Velázquez, su primer amo, o crey6 que
le sería fácil imitar a Cortés, sirviéndose de Velázquez hasta que dejase
de necesitarlo.

362

Pero un hecho ocurrido cuando la flota de Olid salió de La Habana nos
lleva a concluir lo contrario. Cristóbal de O lid topó con el navío en' que
,-iajaba el adelantado don Francisco de Montejo a su regreso de Castilla,
camino de su gobernación en Yucatán, e intentó apoderarse de esta embar&lt;"ación, lo cual no logró por ser más velera. Con Montejo venía de España
don Gonzalo de Salazar, el primer factor de la Real Hacienda nombrado
por Carlos V. En La Habana, Salazar se enter6 de la alianza de Olid y
Velázquez, y fue quien trajo la noticia a Hemán Cortés al hacer tierra en
an Juan de Ulúa el 23 de mayo de 1524.
Mientras dejamos que Olid siga su vía je a las Hibueras, veamos quién
era Gonzalo de Salazar. Hijo del médico de los Re es Católicos, el doctor
Juan o Francisco, como también e le cita, Fernández de Guadalupe, y de
doña Catalina de alazar, Gonzalo fue el "primer hijo de cristianos nacido
en Granada", nos dice él mismo con lo cual podríamos calcular que tendría
unos treinta años a su llegada a la Nueva España. Pero el cálculo resulta
&lt;.'rróneo porque en la conquista y al servicio de Cortés, ya andaba el mayor
&lt;le sus hijos, Remando de alazar. Para tener un hijo conquistador en 1519,
don Gonzalo debía ser bastante mayor de lo que presumía.

En su juventud, Salazar había servido de paje a los reyes don Fernando
}' doña Isabel, y luego fue continuo de la reina doña Juana; después prestó
~rvicios al emperador en las comunidades. En 1522 Carlos V nombró por
primera vez a los que habían de ser sus oficiales de la Real Hacienda en la
Nueva España, el tesorero don Alonso de Estrada, el contador don Rodrigo
d Albornoz, el factor don Gonzalo de Salazar, y 1 veedor don Pedro Almíndez Chirino.
alazar había casado con la burgalesa doña Catalina de la Cadena de la
'
que habían nacido, además de Remando, ya mencionado tres varones, Juan
Velázquez de Salazar, otro Gonzalo de Salazar y un tercero, cuyo nombre
no se con igna y de quien sólo sabemos que falleció en México, y una bija
doña Catalina de Salazar. La familia quedó en España, concretamente en
Granada, ciudad de la que era Veinticuatro don Gonzalo, por nombramiento
que le dio la reina doña Juana en Madrid a 30 de octubre de 1510. En
México, Salazar tuvo, por lo menos, un hijo mestizo, cuyo nombre desconocemos; fue ordenado sacerdote por el arzobispo don fray Alonso de Montúfar en 1561, a su regreso de Castilla, donde pasó dieciocho años al servicio
de don Francisco de Mendoza, obispo de Jaén.
Llegados los oficiales reales en la primera mitad de 1524,
363

�fueron muy bien rescibidos y ospedados de D. Hernando, el cual, en
11.0mbre de Vuestra Magestad, los admitió á sus oficios, y les hizo mucho
bien, y todos se le ofresieron por grandes amigos, en especial el factor
Salazar,

..

escribía después aJ rey el obispo de México, don fray Juan de Zum.írr::iga.
Pero en el juicio de residencia de Cortés, se relata que, al tener noticia de
que venían a hacerse cargo de la Hacienda real, los conquistadores discuúan
delante del capitán, si los había de recibir o los había de rechazar, discusión
a la que puso fin Hemán Cortés, diciendo: "si ellos no fiziesen lo quél quisiese, quél faria dellos su voluntad". El testimonio es parcial por venir del
testigo Bemardino Vázquez de Tapia, enemigo de Cortés y partidario de
Salazar.

Sin tener noticias de Cristóbal de Olid y con la novedad de su rebelión,
que le trajo el factor, Hemán Cortés inmediatamente organizó otra expedición, que puso al mando de su pariente, Francisco de las Casas, para que
fuera por tierra a someter a Olid. Además, empezó a planear todavía otro.
expedición, · que él mismo dirigiría, para lograr aquella conquista. Con algunos de los conquistadores, Salazar y Chirino se opusieron a que se alejara
de la capital, alegando precisamente el peligro de que se alzaran los indios
y se perdiera la tierra. Sus argumentos aumentaron al enterarse de que pensaba dejar como sus lugartenientes, encargados del gobierno, al licenciado
don Alonso Zuazo y a los otros dos oficiales de la Real Hacienda, don Alonso
de Estrada y don Rodrigo de Albornoz. Seguramente en esa coyuntura empezó a urdir su plan Gonzalo de Salazar y convenci6 a Pedro Almfodez
Chirino de que ellos debían acompañar a Cortés.
Camino de Coatzacoalcos

Hay una discrepancia en lo que se refiere a la partida de la expedición.
En carta de Hemán Cortés al rey, dice que el 12 de octubre de 1524 salió
a las Hibueras; sin embargo, su cuarta relación está fech~da "en la gran
ciudad de Temixtitan de esta Nueva España", todavía el día 15 del mismo
mes y año.
Hay otra discrepancia referente a su acompañamiento. En la quinta relación, Cortés dice que llevaba "alguna gente de caballo y de pie, que no
fueron más de los de mi casa y algunos deudos y amigos míos". Quizá trataba
de restarle importancia 1a su fracaso, pues Pereyra, recogiendo datos sueltos de
Berna! Díaz, la describe de la siguiente manera:

364

Llevaba una comitiva de príncipe. Le acompañaban Gonzalo de Sandoval, que era alguacil mayor, Luis Marín, Francisco Marmolejo, Pedro
de lrcio, Pedro de Sauceda, el Romo; Jer6nimo Ruiz de la Mota,
Alonso de Grado, Pedro Salís, Casquete; Juan Jaramillo, Diego de
Mazariegos, Gaspar de Garnica, Gil González de Benavides, y otros
que se le juntaron e11 el camitlo nuevamente llegados de España. Iban
también tres deudos de Cortés: los dos hermanos Juan de Avalos y
Hernando de Sayavedra, primos del conquistador, y un sobrino apellidado Palacios Rubios. No faltaba la indispensable doña Marina, sin
la cut:1 era imposible dar un paso. Le asistían un clérigo y dos frailes
franciscanos, flamencos, teólogos notables, que predicaban por el camino. Su servicio personal estaba a cargo del mayordomo Carranza
y del maestresala Juan de Jaso, del botiller Serván Bejarano, del despensero Guinea y de un Rodrigo M añuel, cuyas funciones no constan.
Tello de Medina cuidaba de las vajillas de oro y plata. Le atendían
su médico, el licenciado Pedro L6pez; su cirujano, maese Diego dr
Pedraza; su camarero Salazar, sus pajes, entre los que figuraban Puebla
~ Montejo, y ocho mozos de espuelas. Para distracciones le acompanaban tres halconeros: Perales, Garci Caro y Álvarez Montañez; cinco
~ú_si~os de ~~irimías, sacabuches y dulzainas, un volteador y un prestidigitado~ tttirero. El caballerizo Gonzalo Rodríguez de Ocampo, con
tres acemileros, llevaba a su cargo el ganado. La columna iba esguida
de una manada de puercos.
Toda expedici6n española llevaba auxiliares indígenas. Cortés escogió
de tres a cinco mil mejicanos, entre guerreros y servidores de los caciques. Figuraban entre los acompañantes de Cortés todos los principales
del valle, desde Cuauh émoc hasta el señor de T acuba.

Hasta aquí Pereyra. La muchedumbre era, en verdad, muy numerosa, pero
a l_os lados del capitán iban Gonzalo de Salazar y Pedro Alrrúudez Chirino,
quienes departían amigablemente con él. Bernal Díaz del Castillo nos cuenta:
.. .íbanle haciendo mil servicios, en especial el factor, que cuando Cortés
hablaba, la gorra quitaba hasta el suelo y con muy grandes rev,erencias
Y palabras delicadas y de gran amistad, con ret6rica muy subida le
iba diciendo que se volviese a México y no se pusiese en tan largo
Y trabajoso camino, y poniéndole por delante muchos inconvenientes; y
aun algunas veces, por complacerle iba cantando por el camino junto
a Cortés, y decla en los cantos: "¡ Ay tío, y volvámonos! ¡ Ay tío, volvámonos, que esta maiíana he visto una señal muy malat• I•Ay tío ,

365

�volvámonos!". Y respondíale Cortés, cantando: "¡,Adelante, mi sobrino!
¡ Adelante, mi sobrino, y no creáis en agüeros, que será lo que Dios

quisiere! ¡Adelante, mi sobrino!".
Como no consta que Cortés y Salazar fueran parientes, suponemos que
su canción era un canto popular de aquel tiempo, a menos que por amistad
se dieran el tratamiento de tío y sobrino.
Al avanzar lentamente la expedición, abriéndose camino por la selva tropical, hubo tiempo para amenidades. En un pueblo cercano de Orizaba,
contrajeron matrimonio Juan Jaramillo y la imprescindible doña Marina,
la Malinche, sin que parezca cierto que Jaramillo estaba borracho, como ha
asentado algún autor.
Salazar seguía aprovechando toda ocasión para afianzar su amistad con
Cortés y ganar su confianza. Al recibir noticias de sus amigos de México,
que le comunicaban los pleitos que tenían Estrada y Albornoz, quienes llegaron a desenvainar las espadas para atacarse, comentaba el peligro de su
gobierno con Cortés. Pero mejor dejemos que lo explique Bernal:
Y siempre el factor le iba diciendo que se volviese del camino que
traía; que mirase a quién dejaba en su poder; que tenía al contador
por muy revoltoso y doblado amigo de novedades, y que el tesorero se
jactanciaba que era hijo del rey cat6lico, y que no sentía bien de algunas
cosas y pláticas que en ellos vi6 que hablaban en secreto después que
les dió el poder, y aun de antes; y además de esto, ya en el camino
tenía Cortés cartas que enviaban desde México diciendo mal de su
gobernación de aquellos que dejaba. Y de ello avisaban al factor sus
amigos, y sobre ello decía el factor a Cortés que también sabría él
gobernar, y el veedor que allí estaba delante, como los que dejaba
en México, y se le ofrecieron por muy servidores.
A 110 leguas de viaje, Salazar alcanzó su meta. Con "sus blandas y delicadas palabras", detalle en que insiste Bemal, agregando "decía tantas cosas
melosas y con tan amorosas palabras", antes de llegar a Coatzacoalcos, don
Gonzalo había convencido a Cortés de que los nombrara a él y a Chirino
para gobernar. Se les extendieron dos documentos. Según el primero, habían
de entrar a gobernar Salazar y Chirino con Estrada y Albornoz, si encontraban que ya estaban de paz cuando llegaran a México. Según el segundo,
Salazar y Chirin.o habían de sustituir en el gobierno a Estrada y Albornoz
si continuaban las disensiones de los lugartenientes. En cualquiera de los

36ñ

casos, el licenciado Zuazo había de retener su oficio de alcalde mayor y
teniente de gobernador y de capitán general.
Logrado su propósito, Salazar y Chirino emprendieron el camino a México. Dice Berna):
.. .cuando se despidieron el factor y el veedor de Cortés para volverse
a México, con cuántos cumplidos y abrazos. Y tenía el factor una ma:.
nera como de sollozos, que parecía que quería llorar al despedirse, y
con sus provisiones en el seno, de manera que él las quiso notar y el
secretario, que se decía Alonso Valiente, que era su amigo, las hizo".
Prosigue el plan
De regreso en México, Salazar y Chirino asisten a la sesión del Cabildo
de la Ciudad, celebrada el 29 de diciembre de 1524-, y presentan no el primero de sus títulos, que mandaba compartir el gobierno con los otros oficiales
reales, quienes efectivamente ya estaban en paz, sino el segundo, en el que
se estatuía que habían de sustituir a Estrada y Albornoz si todavía andaban
con dificultades. .El Cabildo acepta el nombramiento y los recibe como tenientes de gobernador, y toman posesión del cargo, quedando eliminados así
Estrada y Albornoz.
La siguiente reunión del Cabildo es presidida por Zuazo, Salazar y Chirino
y, siendo el 1 de enero, día en que se renovaban los cargos capitulares, presentan un documento, que seguramente les había dado Cortés cuando regresaron a la Capital, en el que constaban los nombres de quienes habían
de integrar el Cabildo en 1525. Los alcaldes ordinarios eran el comendador
Leonel de Cervantes y Francisco Dávila · para regidores del concejo se había
designado a Gutierré de Sotomayor, Rodrigo de Paz, Antonio de Carvajal
y Juan de la Torre; Pedro Sánchez Farfán era procurador del Cabildo.
Todos seguirán figurando en los acontecimientos que iban a ocurrir en los
meses siguientes.
El ardid no tardó en descubrirse, pues Cortés, suponiendo que todavía
gobernaban Estrada y Albornoz, les envió algunas cartas sobre el gobierno,
con lo cual se hacen cargo del engaño. Acuden al licenciado Zuazo, por ser
justicia mayor en ausencia de Cortés, en apelación contra Salazar y Chirino.
El 17 de febrero, Estrada y Albornoz se presentan en el ayuntamiento. Lo
primero que ocurre en esta sesi6n es que el Cabildo recibe a Rodrigo de Paz
por alguacil mayor, nombramiento que Je había enviado Cortés.

367

�los "privaremos del gobierno". Ganada la confianza de don Rodrigo y juramentados ante el capellán del factor, Salazar lo sacó de su prisión y le
señaló su propia casa p0r cárcel.
En seguida, Salazar se comunica con los contrarios, les hace ver que convenía sacar al preso de su casa por el rumor de que, siendo su enemigo
enconado, se le iba a envenenar, y lo llevan preso a la casa de Albornoz.
Después les explica que reprendió a Paz y prometió enmendarse y que, por
tanto, sería mejor soltarlo; el Miércoles Santo, 12 de abril, lo ponen en
libertad. Al día siguiente, Jueves Santo, a sugerencia de Salazar y siguiendo
una costumbre inmemorial, los cinco tenientes de gobernador y Rodrigo de
Paz comulgaron, para significar su amistad. El lwies de Pascua y por invitación de Alonso de Estrada, comieron juntos.
Con estos antecedentes se puede comprender por qué en la primera sesión
que tuvo el Cabildo, pasada la Pascua, a 19 de abril, Rodrigo de Paz r etrae
el voto que había dado el 25 de febrero a favor de Estada y Albornoz y se
declara por Salazar y Cbirino, produciendo de nuevo la división del Cabildo.
El alcalde Dávila vuelve a apoyar la sentencia del licenciado Zuazo, en tanto
que el otro alcalde, el comendador Cervantes, se afirma en favor de Salazar
y Cbirino y por la exclusión de Estrada y Albornoz. Los regidores Sotomayor y de la Torre también se encuentran en posiciones contrarias: el primero favorece el gobierno eonjunto de los cuatro oficiales reales, en cambio
el segundo se declara por el gobierno exclusivo del factor y del veedor.
En plena discusión, llegan al Ayuntamiento Salazar y Cbirino, y sus partidarios los requieren para que manden pregonar su nombramiento. A esto
se opone el alcalde ordinario Francisco Dávila, con lo cual Salazar le arrebata la vara de justicia, la rompe y se la lanza a la cara, diciéndole: "Daos
preso". El mismo día, 19 de abril de 1525, se pregona "en haz de mucha
gente", el gobierno de Salazar y Chirino. Al día siguiente se señal6 como
pena a quien obedeciera a otro que no fuera Zuazo, Salazar o Cbirino, el
perdimiento de todos sus bienes o, a falta de bienes, cien azotes.

Desaparecen los contrarios

No satisfecho con haberles quitado el gobierno a Estrada y Albornoz, Salazar se propuso eliminar a todos los que eran obstáculo para quedar él solo
con el mando. La prisión del alcalde Dávila mostr6 al pueblo el poder de
Salazar, a la vez que fue eliminado uno de sus enemigos más tenaces. Don
Gonzalo intentó ganárselo, ofreciendo restituirlo en la alca1día, y al ver su

370

firme opo~ci6n, planeó darle muerte, pero Dávila Jogr6
d I ,
Y se ocultó durante varios días. d
,
.,
escapar e a caree!
F
.
d d
, espues se refugio en el convento de S
rancisco, on e estaba fuera del alcance de Salazar El of1·0·
d . , an
cante hasta I 6 d · ·
·
o se eJo vae
e Jumo, cuando fue nombrado por Salazar
..
un cunado de Rodrigo de Paz, Cristóbal de Salamanca.
y Chirino,
La, siguiente víctima fue el licenciado Alonso Zuazo
todav1a compañero de Salazar
Chirin
. ' alcalde mayor y
O en el gobierno. Después de que
Zuazo fue des O • d d
y
Ciudad Estra~}ª
las hue~ _que le había concedido el Cabildo de la
l
,
y
~oz le p1d1eron que hiciera una informaci6n sob
os desmanes. de los teruentes de gobernador, de lo cual no tard
re
enterarse
los
mteresad
.
aron
en
limin
os y se pusieron de acuerdo con Rodrigo de Paz
e . ar a Zuazo. El martes 23 de mayo -seguimos en 1525par~
Cabildo, que presidieron Salazar Chir"
z
,
' se celebro
de portar armas
d, '
mo y uazo, y se trato sobre el derecho
y se man o pregonar una real cédula respectiva.

:i~

Esa misma noche se presentaron Salazar C . .
.
~rn_i~do, en la casa de Cortés, donde residí!n
s:ztgs
genRtío
s1sb.o Zuazo con su guardia
da
.
o e az. emejor trasladarse esa .
arma ' pero Paz lo convenció de que sería
ue
.
. ~ma noche a Texcoco, donde estaría a salvo hasta
q
cambiara la s1tuac10n. Acompañado de Rodrigo de p
d
,
hombres armados, emprendi6 el via"e el li
. d
. az y e treinta
una acémila
1
J
cencia o Zuazo, montado sobre
en ugar de uno de sus caballos, lo cual fue causa de di
En la madrugada del día 24 y todavía a tres leguas de T
I sgusto.
caron que "b
,
excoco, e comuni1 a preso y sena expulsado del país, a lo cual contestó

21::\

~ u;

con alegre rostro ... quel holgaba dello, porque creia que Dios le hacia
merced en sacarle de aquella tierra, por las comunidades que se ban
plan_teando de poco a poco, e quel no avi.a de dar lugar o av~ de
morzr en la demanda.

de
S Después
. comer
,
. en. Texcoco el

r

.
J d e mayo, fiesta
de la Ascensi6n del
enor,
continuo
el
VIaJe
hasta
llegar
a
Medell'
d
d
l
d 1 I
.
w, on e fue encarcelado en
~ casa e a guacil Alvaro de Saavedra teniéndolo prác♦:
•
rucado A
diad d
'
ucamente mcomu~
.. .
me
os e agosto fue embarcado en San Juan de Ulúa
:udo a La Habana. Con esta acci6n, Salazar cometi6 un error involun~:n ?~ba, Zuazo aprovechó una embarcación que había enviado Cortés a~
escnbrrle _una carta en la que le daba noticias de la situación de Méxíc! lo
cual motiv6 su regreso como Juego veremos.
J
F

Poco. antes
, regresado a México
d 1 de que fuera expulsa do zuazo, h ab1a
ranc1sco e as Casas' a qu1·en eortés h ab'ta enviado
.
a someter a Cristóbal

371

�de Olid, lo juzgó sumariamente y lo degolló. Al enterarse de que Zuazo
estaba preso en Medellin, Francisco de las Casas fue con doscientos jinetes
a intentar rescatarlo para que volviera a México a hacerse cargo del gobierno.
Zuazo rechazó su propuesta, pero con su intento, Casas se ganó la enemistad
de Salazar. Ni tardo ni perezoso, Salazar tomó preso a Francisco de las
Casas y lo envió a Castilla, para que respondiera en la corte por la muerte
de Cristóbal de Olid.
Por lo que se refiere a Estrada y Albornoz, aunque habían quedado eliminados del gobierno, ejercían con libertad sus oficios de Real Hacienda
y por su autoridad y su amistad con muchos de los habitantes de México,
seguían siendo un obstáculo y un peligro, por lo menos en potencia, para
la hegemonía del factor. Unos días después de la aprehensión de Zuazo,
corrió el rumor de que el tesorero y el contador iban a huir de la Ciudad.
Escondidos en la casa de Lucas Gallego, Estrada y Albornoz se enteraron
de que los gobernadores y Rodrigo de Paz, por su parte, andaban reuniendo
gente y buscándolos de casa en casa para aprehenderlos, después de haberse
cerciorado de que no se encontraban en su propio hogar.
Frustrada esta ocasión, Salazar esperó otra, que no dilató en presentarse.
Estrada y Albornoz resolvieron depositar el oro del Rey en el monasterio de
San Francisco, por temor a que fueran saqueadas sus casas. El oro fue encajonado y trasladado de noche al convento, donde se ocultó debajo de la
cama del padre guardián, fray Francisco de Soto. Luego resolvieron que
Albornoz llevara el tesoro a España, para poder infonnar en la corte de todo
lo que ocurría en México. A Salazar dijeron únicamente que para embarcar el oro irían a Medellín. Pero Salazar y Chirino exigieron que se les
mostrara el oro que enviaban y, una vez que lo habían visto, declararon
que ellos también irían a Medellín a entregar el oro en los navíos que salían
para España, fijándose el 25 de junio para su partida.
No obstante, los planes cambiaron. Dicho día Salazar y Chirino no quisieron acompañarlos aunque el factor les deseó buen viaje al encontrarlos ya
saliendo de la Ciudad. Estrada y Albornoz hicieron noche en Tlalmanalco,
donde los hospedaron los franciscanos. Tenninada la cena y cuando se habían
retirado, fueron prevenidos por unos indios de que algunos españoles venían
a atacarlos. De prisa se prepararon para defenderse, pero siguieron el consejo
de los frailes, de que estarían con más seguro en Chalco y emprendieron la
huida. De camino, un mensajero de Chirino les dio alcance, diciéndoles que
esperaran al veedor, pues quería acompañarlos a Medellín. Lo esperaron.
Chirino llegó con un pequeño ejército -ochenta jinetes y cien peones- y,
tomándolos prisioneros, los volvieron a Tlalmanalco a pasar la noche. Por

la mañana del 26 de junio los condujeron a México, con las manos atadas.
A la entrada de la Ciudad, los hicieron bajar de sus caballos y les ordenaron
"que cabalgase~ en ancas de las bestias de unos moros que trayan a fin de
que! pueblo viese que los trayan vituperadamente presos''. Se Je señaló
a cada uno su propia casa por cárcel, pero más tarde Albornoz fue a dar a
1~ atarazanas, a consecuencia de un rumor de que quería aliarse con Francisco de las Casas.

Otro enemigo a quien había que eliminar era Hernán Cortés. Habían
P_~do unos ~is meses sin que en México se tuviera noticias de la expedic1on .ª las H1bueras~. y se empezó a temer que Cortés y su gente habían
pereCJdo. Salazar teJ1Ó datos y leyendas y convirtió el temor en realidad.
H~~ía llegado Diego de Ordaz de España y, con un navío y un bergantín,
sa~o en busca _de, Cortés y su expedición. Unos indios Je infonnaron que en
Xical~go los .mdígenas habían dado muerte a los españoles, lo cual había
ocurndo efectivamente, pero se trataba de Francisco de Medina y Simón
de, Cuenc~ y otros que había enviado Cortés. Ordaz regresó a Veracruz y de
allí mando_ una carta al factor, comunicándole la noticia que había recabado.
Además, dice Bemal Díaz del Castillo:
Y como también hay en este mundo traidores y aduladores, y era uno
de ellos uno que le tenía por hombre honrado, que por su honor aquí
no le nombro, dijo al factor delante de otras muchas personas que
estaba malo de espanto porque yendo una noche pasada cerca del Tatelulco, que es a donde solía estar e/ ídolo mayor que se decía Uichilobos,
do está a!tora _la iglesia de Señor Santiago, que vi6 en el patio que
1e ardían en vivas llamas el ánima de Cortés y doña Marina y la del
c~pitán 'Sandoval, y que de espanto de ello estaba muy malo; también
vino otro hombre que no nombro, que también le tenían en buena
reputaci6n, Y dijo al factor que andaban en los patios de Texcuco unas
cosas malas, y que decían los indios que era el ánima de doña Marina
Y la de Cortés, y todas eran mentiras y traiciones, sino por congraciarse
con el factor dijeron aquello, o el factor se lo mandó decir.

S~ como fuere, a ~alazar le bastó para declarar oficialmente que Hernán
Cortes y sus acompanantes habían perecido. Mandó construir un túmulo
en la iglesia mayor y, vestido de luto, asistió a las exequias. También decretó
que todas las mujeres cuyos maridos habían ido en la expedición eran viud
.
b"1en por sus ánimas y se casasen".
as,
Y " que hic1esen
Declarada oficialmente la muerte de Cortés, procedía que se inventariaran

372
373

�La hegemonía de Salazar
sus bienes, para determinar lo que correspondía a sus herederos Y lo que
deb1a al fisco. Salazar sacó de su prisión a Estrada y Albornoz, para que los
cuatro oficiales real hicieran el inventario. Con este pretexto llegaron. a la
casa d Cortés la noche del sábado 19 de ago to. Todo era una maniobra
para sacrificar a Rodrigo de Paz. En su caso había varias_ razones de ~o para
eliminarlo. paz era alguacil mayor, siendo este motivo secundano, pues
ya vimos que el cargo que tenía Zuazo no sirvió Pª:3' respetar\?. Paz era
rimo hermano de Cortés y, al iniciarse el viaje a las Hibueras, babia quedado
~r administrador de su hacienda, la ual era codiciada por Salazar.
Habiénd
negado Rodrigo de Paz a que
hiciera el in~entario, después
se le acusó de que había reunido un cabildo privado con el fin de remover l
gobierno y poner otro; además:

se hizo fuerte en la casa del dicho eñor Gouernador con mucha gente
armada e tiros de artilleria e huuo en esta Cibdad tanto alboroto e escandalo que se obiera de perder la tierra e oviera muchas muertes de
hombres sobre aser el dicho ynventario.
Desde la plaza y a gritos, requirieron a Paz para que despidiera el ayuntamiento que había reunido e hiciera ~ a la ~ ' sin. lograr _nada hasta
que intervinieron algunos frailes y por su mtercesi6n cedió R~ng~ de Paz.
Después el factor mandó arar los suelos de la ~ de Cortes, . sin que se
encontrara el tesoro. in arredrarse en sus propoS1tos, a Rodrigo de Paz
se le dio el tormento de agua y le quemaron los pies con aceite hirviente,
para que confesara dónde se ocultaba el tesoro, pero manteniéndose firme
en su negativa porque no había tal entierro o por su lealtad, fue ahorcado en
la plaza pública en septiembre del mismo 1525.
Quitado de en medio Rodrigo de Paz, a Salazar solamente le quedaba
un estorbo para satisfacer su ambición de tener un poder omnímo~o. r¿&gt;s
nombramientos que había ido dando habían sustituido a los . funcionanos
con partidarios O pelel de alazar. Chlrino no era su contrano_ pero co_mpartía el gobierno; había que eliminarlo. Salazar aprovechó una msurrecci~n
de indios que se hicieron fuertes en el peñol de Coatlán, en O~ca, Y, e~v1ó
a Chirino a som terlos. Esto ocurrió después del día 2 de novtembre, ultuna
ocasión en que aparece Chirino en el Cabildo de México. Desde entonces,
don Gonzalo de

alazar quedó solo en el gobierno.

Pero regresemos al 22 de agosto, cuando alazar y Chirino expusieron
ante el Cabildo de México el delito de Rodrigo de Paz. Entonces asentaron
en el acta que

a mas de seis meses que no se sabe del dicho Señor Governador ni ay
nueva de el e que es publica boz e fama en toda esta Nueva España
que es muerto con todos los que con el yban por mano de les yndios.
Esto servía de introducción para exponer el caso de Rodrigo de Paz, d pué de lo cual el acta de Cabildo vuelve repentinamente sobre el tema del
gobierno:

.. .segund derecho e fuero e uso de España quando quier que algun
capitan general gouernador o correxidor muere los tenientes que tal
capitan general gouernador correxidor tenia presentados usaban de los
dichos oficios eran tenidos e obedecidos en ellos por su magestad hasta
tanto que .su magestad proveya de otros nuevos capitanes governadores
e correxidores pero que a mayor abundamiento por escusar los dichos
alborotos y escanda/os si necesario era les pedian e requerian que de
nuevo los recibiesen a los dichos oficios de tenientes de capitan general
y governadores de esta Nueua España por sus magestad s.
El procedimiento que siguió Salazar indudablemente fu audaz e ingenioso:
primero declara muerto a Cortés, de quien era tenient , y luego pide qu
se les reconozca por tenientes de gobernador y de capitán general por 1
rey, valiéndose del alboroto que él mismo había provocado con motivo del
inventario. El Cabildo pidió a Salazar y a Chirino que salieran de la sesión
para deliberar libremente, y consultó a u letrado, el bachiller Alonso Pérez,
quien mantuvo que el poder subdelegado no ·piraba con la muerte del
delegante. De nue o entraron a la reunión Salazar y Ch.irino, y fueron juramentados con su nuevo título, lo cual fue pregonado el mismo día para
que fu ra observado bajo pena de muerte y perdimiento de bien .
Al hacerse el pregón a las puertas de la casa del Cabildo, se encontraban
presentes Alonso de Estrada y Rodrigo de Albornoz y seguramente para
asegurar su vida y sus bienes en vista del triunfo del factor y del veedor,
aunque también para apaciguar los ánimos turbulentos de los partidarios de
cada bando.

375
374

�hicieron a todos los que allí estaban ayuntados un rasonamiento el efecto
del qual hera que todo estaba muy bien echo y que asy convenia al
servicio de su magestad y al bien de la tie-rra y que ellos eran alegres
y contentos de ello y que si alguna diferencia les parecía que avia
avido entre los dichos 'Señores factor y veedor tenientes de governador
y ellos avia sido todo movido a buen fin pensando los unos y los otros
que aseriaban mas en el servicio de su magestad y que lla se habian
acordado en el y que les rogaban que aquí adelante no se hiciesen mas
alborotos porque era en gran deservicio de su magestad y otras cosas
muchas dixeron a esto semejantes.

,1 1

A continuación rindió pleito homenaje el alcaide de las atarazanas y de
la fortaleza, Gonzalo de Ocampo, y luego los conquistadores y los principales vecinos de la Ciudad "juraron y prometieron de tener y guardar y
cumplir todo 1o contenido en el dicho pregón".
La tiranía de Salazar realmente empezó el 19 de abril de 1525, cuando
fueron excluidos del gobierno Estrada y · Albornoz, aunque todavía compartían el poder Chirino y Zuazo. El primero casi no merece tomarse en cuenta;
era una sombra de Salazar, quien lo maneja a su antojo. El segundo pudo
haber salvado la situación pero se muestra como un hombre débil y crédulo,
cuya buena fe no era para oponerse a la astucia y a la malicia de Salazar.
Muy pronto perdió su prestigio y hasta su rango, pues inclusive en las actas
de Cabildo se invierte el orden en que se enumeran los que presiden según
su rango, y se anteponen el factor y el veedor al alcalde mayor.
Al contarle sus pecados a Salazar, cuando ya había cesado en el gobierno,
se encontró que, en el tiempo que ostentó el poder, sus desmanes iban contra el rey, contra la república y contra particulares. Entre los primeros, una
de las acusaciones principales fue que se había apoderado de la provincia de
Tlaxcala, que Cortés había puesto en la corona, y había recaudado y retenido
los tributos sin enterarlos en la caja real.

,,

También había negado la toma de posesión de su regimiento a Alonso
Pérez de Valera, primer regidor de México nombrado por el rey, alegando
que ya se babia solicitado a Castilla, que estos oficios fueran cadañeros y que
se otorgaran a los conquistadores y pobladores para favorecerlos. No obstante,
muy poco después de la negaci6n, los procuradores a corte fueron instruidos
para que pidieran que los regidores fueran nombrados por el rey a perpetuidad. Además, en lo que se refiere al mismo Cabildo, corporación indtLdablemente fuerte gracias al principio del municipio libre que se trasplantó
de España, Salazar fue imponiendo servidores suyos, que le aseguraban el

fácil manejo de los que pudieran manifestar alguna opo · ·,
I Id
.
s1c1on. Así, nombró
a ca es, regidores, escribano y alguacil mayor a su antojo.
También se cuentan entre las acusaciones afectas a las dís · ·
1
¡ h b
pos1Ciones rea es
e a erse apoderado de algunas almonedas de esclavos, de las que sacó
~ucha s ~ de pesos de oro, que no ingresó a la caja del rey, y el haber
Jugado ruupes da~os Y otros juegos prohibidos y haber permitido que varias
personas también Jugaran.

!

Entre las oíensas contra la república, García de Llerena "como
d 1
,
. .
,
uno e
P ebl0 "
u , , ~cuso cnnunalmente a Salazar por toda su actuación en contra
del licenciado Zuazo, Alonso de Estrada y Rodrigo de Albornoz Rod · d
Paz y Francisco Dávila, a la que vino a sumarse la de
d'
ngo e
E ,
man a que puso
en spana, dona loes de Paz por los malos tratamientos y la muerte de su hijo.
Para granjears~ a1 pueblo, don Gonzalo quit6 encomiendas, huertas
solares en la Capital, muy especialmente a los que hab'
"d
l
y
dí ., d C ,
1an I O en a expeCIOD e
artes, y los volvió a repartir a sus paniaguados y a aquellos cu o
favor ~ataba de ganar. De sobra está decir que en cuanto cambi6 el gobie~,
los, ~nmeros poseedo~s reclamaron sus derechos y se efectuó la restitución
leg1tuna en la mayona de los casos.
Del monasterio de San Francisco Salazar sac6
·
f
¡
, .
'
a viva uerza a a gunas
~ ~~s vict~. que se habían refugiado en sagrado, por lo cual )a jurisdíccion edesJ.aSt1ca lo excomulgó J·unto con Chirº
ha
·
J
.
•
,
mo,
sta que cumpheron
a penitencia que se les impuso.
d

Cuando Salazar cayó preso, se encontró que "valía más de treinta mil
pes~s de oro lo q~e le secuestraron, demás de la cantidad de oro que había
e~viado a esos remos, que fue mucha '. De dicha suma por lo menos dí
mil pesos ~ran de Hemán Cortés, quien lo demandó por~ue los "menosca~'~
de su hacienda.
. Hay constancia de que el día de su aprehensión, muchas personas acudier~n a _las nuevas aut~ridades a recuperar joyas y preseas que Salazar les
babia qmtado. A Francisco de Orduña se le devolvió un búh d
los ojos de .chalchih 't . M , V'
o e oro con
.
.
U1 es, a artin azquez un pato de oro con un chalchihU1te; a Diego de Ordaz una ropa de seda "aforrada en pelle:xas negras"
una taza dorada con su "sobrecopa rica" · a Blas de Mo t
·
¡
y
d
,
n erro30 una sa sereta
e e.smeralda, por la que más tarde Cortés había de dar un caballo
una
C~tidad de pesos; y al mercader Francisco Miguel de Salamanca, :ierto
pano que le tomó a la fuerza.
El robo más escandaloso fue el que hizo a don Carlos, señor de Texcoco,

376

377

�quien acompañaba a Cortés a las Hi.bueras. Sal~ envió ~ Alonso _ortiz
de Zúñiga Antonio de Arriaga y Antonio de CarvaJal a la ciudad vecma Y
"traxeron 1munchas xoyas e plumas, e rropa rrica, e piedras". Salazar aleg6
que todo lo había enviado al rey, pero el nuevo alcalde mayor sostuvo que él
lo había restituido a su propietario.
En general, los testigos del juicio de residencia de Salazar y Chirino ~tán
de acuerdo en que "andaban a viva quien vence" y que "e~ ~n tenudos
que de puro miedo e temor los obedescian". Por su parte, el licenoado Zuazo
había avisado a Cortés, que durante el gobierno de Salazar, "cada día había
cuchilladas y revueltas".

Alguna cosa positiva había de aparecer entre tanta desventura. En ~ecto,
Salazar y Chirino mandaron reparar la fuente que surtía de agua a 1~ Ciudad
de México, y "fizieron la Iglesia mayor desta Cibdad, la qual el clicho _Don
Remando [Cortés] no habia querido ni quiso fazer". Entre las declaraciones
se encuentran datos interesantes sobre el primer lugar de culto ~ue tuvo
México, aparte de 1a capilla del primitivo convento de San Francisco. Por
disposición de Cortés,

se descia misa en u11a sala baja gra11de [de su casa1 e de alli la fizo sacar
la dicha Iglesia para meter aUi sus armas en la dicha _sala, e se pasó el
altar a un corredor baxo de la dicha casa donde soban antes estar; e
porque era pequeño, fizo fazer un colgadizo de paxa del dicho corredor, e aun alli no cabia la xente e se estaban al sol algunas.
Asimismo el regidor de nombramiento real y partidario de Salazar, el doctor CristóbaÍ de Ojeda, después de afirmar que no sabe que haya "mercadeado
ni tratado''¡ sigue diciendo:

antes sabe quel dicho Factor a usado siempre de su. oficio, bien e lealmente, como bueno e leal servidor de su Magestad, e deseando e procurando que todos estobiesen en paz, en seruimiento de Su Magestad.
Aun en la d sgracia, algún amigo le quedaba a don Gonzalo de Sa)aza.r.

La ca1da
A principios de enero de 1526 apareció la primera sombra sobre. el gobierno de Salazar: después de casi un año de silencio, lleg6 a México una
noticia de la expedición a las Hibueras. El día primero del año había trans-

378

currido con la tranquilidad habitual, renovando Salazar, según costumbre,
el Cabildo de la Ciudad y nombrando a sus más allegados para los principales cargos. Pero antes d l día cuatro llegaron a Tecamachalco algunos de
los indios que habían acompañado a Alonso Valiente, su encomendero y secretario de Cortés en la expeclición a las llibueras, y clijeron que habían dejado
a todos sanos y salvo .
La noticia vino a México, a Juana Ruiz de Mansilla, mujer de Alonso
Valiente, una de las que se habían negado a contraer nuevas nupcias por ser
oficialmente I viudas", y de Juana se desparramó por toda la Ciudad. Llegada
aquella novedad a oídos de Salazar, la mandó aprehender, acusándola de
bruja y de contravenir el decreto que prohibía negar que había p recido la
expcclición. En un juicio brevísimo, Juana fue sentenciada a ser sacada en un
asno por las calles principales de México, pregonándose su delito y dándosele
cien azotes. Después fue encarcelada en la casa de Juan Ceciliano, en espera
de er enviada a Medellín y de allí al destierro.
Si bien Salazar pudo dominar la situación e infundir miedo y hasta terror
a los habitantes de México&gt; para algunos aquella noticia debió a ivar su
e pcranza, y en el factor, por lo menos, nació la duda. e fortificó en la casa
d Cortés, haciendo llevar allí la artillería de las atarazanas, de la cual nombró jefe a Luis de Guzmán, y redobló su guarclia personal, que mandaba el
conquistador Ginés ortes.
El domingo 28 de enero, por la noche, llegó a la Capital un criado de
Cortés, Martín Dorantes, a qui n enviaba con cartas para sus partidarios.
Dorantes había desembarcado ocultamente cerca de Veracruz, se disfrazó de
campesino, hizo el viaje a hurtadillas hasta México, y lleg6 dircctament al
monasterio de San Francisco, donde estaban refugiados los amigos del Capitán. A pesar de tanto sigilo, se enteró Sala.zar e inmediatamente envió
un correo a Chirino, quien se encontraba en Coatlán.
En el convento el regocijo fue enorme al saber que Cortés y sus a ompa-

ñantes no habían fallecido y que ya se dirigían a la Capital. Los que recibi ron la noticia -Andrés de Tapia y Jorge de Alvarado, entre otros muchos-bailaban, cantaban, gritaban y brincaban del contento que tuvieron. Desde el
monasterio salió la nueva a los demás partidarios, en especial a Alonso de
Estrada y a Rodrigo de Albornoz, quien se portó con la doblez que lo caracterizaba: como Salazar le pidió ayuda, se quedó en su casa, esperando para
estar de parte del bando que triunfara.
Por la mañana d J día 29 el Cabildo de México se reunió on Sala.zar en
la casa de Cortés y alli fue notificado de que en el convento de San Fran-

379

�cisco les esperaban los documentos que había traído Martín Dorantes. Salazar se neg6 a ir, pero los concejales se trasladaron a la casa de Luis de la
Torre, frente al convento, donde se leyeron las cartas que enviaba Cortés.
Por éstas se supo que revocaba los nombramientos de Salazar y Chirino y
designaba por I~garteniente de gobernador y capitán general en su ausencia
y mientras regresaba, a su primo, Francisco de las Casas. Se presentó en la
reunión Alonso de Estrada y apareció, por fin, Rodrigo de Albornoz.
La sesión se prolongaba por dificultades que presentaban los partidarios
de Salazar. Por ejemplo, al presentar Estrada su título, con el cual reclamaba
el gobierno, el regidor Gonzalo Mejía, pidió examinarlo y, al detectar una
enmendadura, sugirió que el documento era falso. Estrada escuchaba detrás
de la puerta y entró violentamente, quitó su espada a Mejía y le anunció que
era preso; el alcalde Diego de Valdenebro protestó esta manera de actuar, y
Estrada le arrebató la vara de justicia y ordenó su aprehensión. En la calle
se agolpaba el pueblo, y se oía gritar "ahorquenlos", "echenlos desas ventanas abaxo" y "si no lo quereis fazer, dadmelos a mi, y yo los ahorcaré".
Por fin, después de constatar que Francisco de las Casas estaba ausente en
Castilla, el Cabildo decide que han de tener el gobierno Alonso de Estrada y
Rodrigo de Albornoz, por haberlo dispuesto así Cortés antes de salir a las
Hibueras. Inmediatamente tomaron posesión del cargo, nombraron a Leonel de Cervantes por alcalde ordinario en lugar de Diego de Valdenebro, al
bachiller Juan de Ortega por alcalde mayor, y a Andrés de Tapia por alguacil mayor y, una ve2 que se había pregonado el cambio de poderes, recibieron pleito homenaje de Jorge de Alvarado, alcalde de las atarazanas.
Si bien el cambio de gobierno había sido ruidoso, la caída de Salazar fue
estrepitosa. Sus enemigos, que eran unos 150 hombres, además del pueblo
que los seguía, marcharon a la plaza mayor y encontraron la artillería asestada frente a la casa de Cortés. Por más que Salazar ordenaba qµe dispararan
los cañones, ante el tumulto el capitán de la guardia huyó por las azoteas y
el de la artillería desapareció por una puerta. En el mismo momento en
que el factor intentaba disparar un cañón, fue tomado preso. La batalla había
durado sólo media hora. Allí mismo, en la casa de Cortés, el carpintero
Alejo de Torres hizo una jaula de gruesos maderos en la que fue encerrado
el poderoso factor, engrillado, encadenado y con guarda de vista. Poco después Je hacía compañía Pedro Almíndez Chirino, quien regresó de Oaxaca
y se refugió en el convento de Texcoco al sabe{ la suerte de Salazar, de
donde fue traído a México.
Se dice que la gente desfilaba por aquella prisión a ver los presos y a burlarse de ellos. Gonzalo de Ocampo, el humorista de la conquista, quien com-

380

puso unos libelos a muchos de los personajes de su tiempo, simulando que
eran frailes de un convento del que era superior Cortés, no omitió a don
Gonzalo de Salazar, de quien dijo:
¡ Oh, fray Gordo de Sala.tar,
factor de las di/erencias!
Con tus falsas reverencias
engañaste al provincial.
Un fraile de santa vida
me dijo que me guardase
de hombre que asl habla.se
ret6rica tan polida.

Epílogo
Abusando de la paciencia de tan benévolo auditorio, voy a explicar brevemente lo que ocurrió a Gonzalo de Salazar después de esta aventura, aunque
con su caída propiamente se agota nuestro tema.
Durante el gobierno del licenciado Marcos de Aguilar, Salazar -y Chirino
fueron sacados de la casa de Cortés y trasladados a otra prisi6n, a pesar de un
complot organizado por sus amigos para liberarlos. Finalmente fueron puestos en libertad y recobraron sus oficios de factor y veedor de la Real Hacienda.
Sin perder nunca las oportunidades que se le presentaban, Salazar aprovechó

la llegada de la primera Audiencia, para hacerse amigo de Nuño de Guzmán

.
amistad
que éste aceptaba, seguramente, porque el factor era un contrapeso'
a1 poder de Cortés. Nuño de Guzmán Je dio licencia para ir a Castilla,
dejando la factoría a cargo de su cuñado, Antonio de Cadena. De regreso en México, encontró que se le habían intervenido todos sus bienes por
un desfalco que se descubrió al tomarle cuentas.
Poco después, don Gonzalo fue sucedido en la factoría por su hijo mayor,
Remando de Sala:zar, quedando él como regidor del Cabildo de la Ciudad
de México hasta 1549 o el siguiente año, cuando falleció.
Para entonces, Salazar había traido a todos sus hijos a México, y aquí
casaron. Juan Velázquez de Salazar fue marido de doña Ana de Esquive!;
tuvo una plaza de regidor de México durante muchos años e hizo dos viajes
a España; tuvo su casa en la plaza de Santo Domingo, y la vendió al Tribunal del Santo Oficio. Gonzalo de Salazar, hijo, casó con doña Antonia

381

�Dávila; {ue alcalde ordinario de México en 1564, _Y uno de ~ hibos~ra:
llevó el mismo nombre, fue obispo de Yucatán. Fmalmente, dona a ..
.
. da de Ruy Díaz de Mendoza, del que tuvo un hiJO. y
de Salazar vmo viu
·
J conquts
una hija que trajo consigo; aquí contrajo segundas n~pe1as con ;
tador de la ueva Galicia, el capitán Cristóbal de c:&gt;nate; uno . e susMé ~u. hizo la conqwsta de Nue o
xico.
chos hijos fue Juan de Onate, qwen '
d
blad res" como
Todos tuvieron familias numerosas -• fueron gran es po . , o ,' .
decla- y sin duda, en nuestro México actual, qwza aqw m1SID0,
:::c:s
ha~r muchos descendientes del intrépido don Gonzalo de

;ben

Salazar, "el que se alzó con el reino".

OTES O

THE MEXICAN SILVER MINING INDUSTRY I
1590's*.
P.

J.

THE

BAKBWELL

University of

ew Mexico.

THAT SU.VER MININO was an important part of the economy of Mex:ico
during the whole colonial period needs no str ing. Tbe quest for mines and
tbe subsequent exploitation of ores were responsible for tbe early exploration
of many areas, for much of the growth of interna} trade, and for agricultura]
devclopment in many regions. ilver itself was the vital fluid of the body
economic, tbe major export of the colony, and one of tbe major incentives
impelling pain to maintain her exclusive control over many great and
empty tracts of territory. Despite these and other familiar qualities of the
industry, the ubiquity of mining in Mexico stil1 surpri . Toe few great
names ring out in both manuscripts and ancient and modem historical writings: Trueco, Pachuca, Guanajuato, San Luis Poto í, Zacatecas Parral. Tbese
were indeed the places from which most silver came. But the dozens of lesser
centres which existed, and which played their part in their day, are long
gone from view.
A mo t revealing manuscript beld by the Briti b Library (BL) gives a
reminder of tbese lesser centres' existence, while providing a good measure
of tbeir importance relative to tbe great mines. It also offers much general
information on Mexican mining in the Iast years of the sixtecnth century
a time in the industry's history about which little is yet known. From tbe
manuscript, estimates of silver production can be made. And a surprising
conclusion about tbe mining labour force also emerges: free Indian wage
• I am much obliged to Judith Reynolda Bakewell, Elinore M. Barrett and Michael
L. Conniff for their criticisms of this article. The errors that remain are my own
responsability. PJB.

,.

382

383

�· d a lmo t 70at.
o{ it• Tbis fincling goes
far towards
contralabourers compnse
70
.
•
f
d
·
that
.....
:n:ng
Iabour
in
colonial
Mcxico
was
orce
dicting past assumpt:tons
............,
labour.
The manuscript ai is wrongly described in the Gayang~ catalogue of ~~
· d ocuments 2 as 'Estado de minas y romeros .en el Peru .
Librarys Hisparuc
lt consists of a large table showing the names of mining cen_tres m four areas
f l . 1 Mexico in 1597: New pain, Zacatecas, Guadiana and Guadao co orua
. isdº ·
f th Treasury
Clearly these areas correspond to the Jur icbons o
e
.
la .
Jara. (cajas reales)
'
offices
of Mexico City, Zacatecas, D urango and GuadalaJara
.
1
-the offices into which flowed the tax taken by the C~~ on si er
duced. These jurisdictions extended to embra~ all the ~ g centres of
,
S . , . be used in this say only m the sense of the
day. (The tenn ew pam wi11
•
•
for the
. rial Jun
. . dic..:on
of the caJ·a real of Mexico
C1ty. • See
the Map
ternto
u:
•
•
)
rough boundaries of the four areas and locations of m.uung centres .

p:

The BL table summarises the r ults of an official_ ins~ti?n, or visita¡o:
the . . industry. For most centres in the four regions it gives ~entyinformation. ine of these data are about mercury, w~ch was a
:asic raw material in the silver refining process: its supply to the mines : d :
the current Crown monopoly, and various estimat of. the deb ow ~
miners in each centre to the Treasury for mercury recewed. Then fo~ .
. sh ov,m the number of mineros in it,3 the number
of .functiomng
centre JS
.
• (h
refineries ( haciendas en beneficio), the number of dilap1dated refmenes -~. d
'das) the number of animal and water powered stamp m1 s
cien as ca,
,
.
(·
· d l
( in enios) ' the number oí machines for washing refined ore ingenios e avar~ the number of mules in use, the number of black slavcs held, the num~
f
lndian wage-labourers (naboríos)' and the number of forced Indian
~bourers (indios de re partimiento) . Othcr data
eo for. each centre
:_
.
refined at the time the information was collecte
the amount o f ore be tng
.. • ,
the additional numbers of forced labourers that the míners were petitiomng
tbe Crown to grant them; and the amounts of maize, candles, salt an~ pulverised iron that miners were ask.ing the Crown to supply to tbe mdustry

ieces7

free

~

~

at subsiclised prices.~
B ºtish Libr ry Adclitiooal Manuscripts 13, 976, itcm 61 (ff. 34_6-7).
. h
• P:cual de Ga~gos, Co,alogu, of the manuscripts in 1he Spanuh la11guage m t e
Brüish Museum, 4 vols., London, The Trustees, 1875-93.
1 0
f both mines and refining milis, or at least of one or the other.
o feed Indian labouren and anunals;
.
· es·, &amp;alt
a.nd
• Mwnen
· to
candles to light mm
.
aIZe
ts
•
th
refinina
process
Subsidies
on
these
supplies
were
triturated iron as reageru Ul
e
--o
.
not granted by the Crown.
1

,.

384

The BL table seems to be the full original of the table accompanyiog a
document held by the Archivo General de Indias (AGI) in Seville. This
document has the title 'Relación del estado que tienen las minas de esta
ueva España y las de Zacatecas y lo que deben los mineros a su Magestad
y el azogue en especie que se les halló y la calidad de sus haciendas, cantidad
de gente que tien o, y lo que más piden para el avío de ellas, sacado [sic] de
las visitas que se hicieron en particular de todas las dichas minas por comisarios qu fueron a ello con bastantes in trucciones de lo que debieron hace.r'. 5
This AGI 'Relación ... ' con ists of a six-page commentary on the visitas,
followed by a table giving statistics for the mines of ew Spain and Zacatecas (with its adjacent mining village of Pánuco). The AGI table does not
supply any information about the other mines of the Zacatecas area, nor
those of the Guadiana and Guadalajara districts. The BL table does show
these mis.ID1g districts; there is, however, no commentary attachcd to it.
Tbe categories of data in the BL table are the same as those in the GI 'Relación ... ', and th figures are the ame Cor the mining centres mentioned
in both. (The Bancroft Library of the University of California at Berkeley
possesses a typ cript copy of the AGI 'Relación ... ' and a protograph of the
table accompanying it. These form part of the collectioo entitled 'Bancroft
Library Transcripts') .
The are obvious limitations to the BL table. umerous entries are íilled
either with a horizontal line or with zeros. It is impossible to tell in which
cases these blanks indicate a verilied absence of items in a particular category,
and in which cases the information was simply not gathered. So, for example,
for six of tbe minor centres of the Zacatecas district (Las ieves, Santiago y
San Marcos, Chalchihuites, antiago, la Hacienda del Capitán Urdiñola and
Mazapil) entries for the nine categories of mercury data are shown by a
series of noughts. These centres were clearly operating at the time of the
visitas, since the chart shows them to have haciendas en beneficio. Since it is
unlikely that they were all smelting centres (which would not require mercury),
the table should contain sorne record of the mercury they had received for
use in amalgamation. That it does not suggests that it is iocomplete. Again, in
the Zacatecas district, only the small Zacatecas-Pánuco area is shown as having ingenios de lavar. A horizontal dash is the only entry in this category
for the otber centres in the district• orne of which almost certainly did pos1

AGJ Máico 24, ramo 1, o. 7a - an enclo,ure with a letter of Viceroy
Monterrey to the Jcing, dated Mexico 24 April 1598. The 'Relaci6n ... ' iuelf is unsigned and undated. A note on the revene states that the visita referred to took place
in early 1597.

385
bum.auitu-25

�sess ore wa.shin apparatus. Yet agnin, a footnote to the table accompanying
th.e AGI 'Relación .. .' says that the officials who collected the information
failed to count all the mu! in use. Other exampl oí doubtful ompleten
could be given. In general, it seems that data are least complete for the Zacatecas district, rather fuller for Guadiana and Guadalajara, and complete for
ew Spain. For all four distri ts, though, sorne important categories do fortunately seem fully recorded: mineros, haciendas en beneficio, :in enios, esclaos, naboríos repartimiento. Other categories of rather 1 ss interest also appear complete-for example, the petitions made to the Crown for subsidised
supplies of mining goods.

Tite purpose of the manuscript.
The BL table and the AGI Rclaci6n-... ' summarise the findings of an
inspection of the Mexican silver industry made early in 1597 by officials
specially appointed for that purpose (comisarios). The inspectors appear
to have been sent out by the Viceroy Conde de Monterrey, who is probably
the author of the 'Relación ... ' (paragrapb 4 of which is written in the
first person, evidently by Monterrey). Tbe inspection was made with the
particular purpose of detennining the sums owed to the Crown by mine :md
refinery owners for mercury, and the likelihood of their being able to pay off
those debts. How had these mercury debts arisen?

In an effort to make a profit from the sale of mercury to silver producen,
and to ensure that a constant supply of mercury was available to them, the
Crown and its agents in Mexico had tried, between 1559 and 1572, to set
up a monopoly of tbe production and distribution of m rcury. To ma.'Cimise
production of silver, the Crown had soon found it necessary to advance mercury to miners on credit. A large debt quickly grew up, which the Crown
always had difficulty in recovering. Variuo ingenious procedures for advancing mercury supplies were then devised during the final quarter of the
sixteenth century, designed to iroprove the Crown's chances of collecting
the value of new mercury issues.
Toe mercury debts sbown in the BL table originated :in a serie of dep6sitos
made in 1582 by the Viceroy Conde de Coruña. A depósito was an amount of
mercury i sued on credit to a refiner by tbe Treasury. The reúner was expected to maintain the amount of th dep6sito thereafter as a steady stock,
so that be would always ha e mercury at hand to proc his ores. The method by which the tock was to be kept up was known as consumido. By this,
the refiner, when taking a quantity of sil er to the Trea ury for ta.xin and

386

assay, was to recei,·e from the Treas

to have used in producing that

~

the

~ount of mercury he was thought
quanoty of silver The
ra1
•
as correspondencia) between sil"
·
gene
ratio (known
.
. .
ver produced and me
1
1t vaned m time and place fr
rcury ost was known:
•1
•
om a 1owcr level of sorne 80
k (4-0
s1 ver gamed pe.r quintal (lOO lb5 ) 0 f
mar s
lbs.) of
mercury lost to
·
140 marks of sil er per quin tal f·
'
maxunum
of sorne
0 mercury.• The overall
th
. . .
d
. .
e rnmmg mdustry in thc early 1590' . .
.
correspon encia m
I 15 marks per quintal of
s IS. givcn ~ the 'Relación ... , , as about
mercury -a h1gh rabo which if
would suggest sorne degree f
.
,
,
accurateJy tated
that time Th
.
o prosperity and profitability in the industry of
.
e rabo may not, however hav been
.
. .
50 conS1Stently h1gh m the
1590 s a is noted below.
'

ª

One large advantage to the T
system of rep1enishing a refiner's
of the correspo~dencia-consumido
to bring to the Treasury all th sil
stock was that it encouraged him
would receive less new mere~ fr ver tbe produced. lf he did not do so, he
previous refining _
d
om e Treasury tban he bad used up in
an eventuaJly would have no
1 ft, .
.
thougb not wholly in practice
ne e smce in law,
' no mercury could be had
.d th
monopol . The s tem thu h I ed th
outs1 e e royal
ep
e Treasury to ens
h
.
produced in Mexico was b
h . f
ur t at all silv r
roug t m or taxation.ª

::.;s;rr

i;:r

Having received the depósitos issued by v·1ceroy C oruna
- m
. 1582
d
th .
o er lSSUes of mercury made d unng
.
h
'
an
t e rest of the 1580's th
·
refiners of the centres listed in the BL table th
. e mmers and
Jess than 617 024 pesos de oro común ( of 272 e Cro~, m July 1590, no
marav d1S) - the valu , at
' Thú range of ratios holds for Mexi
•
.
In later tim in colonial Mexico and _e.o ~ the ~1xtecoth and seventeenth centuries.
"!ver yield per unit of mercury l~st ~ stov~ mmbeenof panish South America, the
, Paragraph 3.
ve
generally higher.
1
· Mexico,
·
t At this tirn_e Ul
a tcnth (diezmo) of alJ silver r
.
o the Crown m rctum for access to th
bsoiJ which
.
~la bythromeros was
duc
e
su
was
•
pcrty of the monarch. The tax rate varicd from '
m w e exchwve proSee: P.]. Bakewell, Silaer mitúng ond sociel i place. to pla~ aqd from time to time.
(_Cambridge, England, 1971) , p. 182· D y n co~omal Me:nco. Zocatecas 1546-1700,
silver mining: Meicico and Peru' IÍ· . : Brad1~g and . Harry E. Cro s, 'Colonial
o. 4, ovember 1972 pp. 545.7'9 (p isp5o6nlrc2)AmFe11con Historical Review, Vol. LIT
'
' P·
•
·
'
cury supply question, see: Bakcwell, s·¡
·. .or further informauon
on the mer1
'~lonial silver mining ... ', pp. 562 _5
ch. 7 ; Brading and Cross,
minas de Álmodln, Vol I (Desde la lp
,
Matilla Tascón, Historia de las
Guillermo Lohmann illena Las . oca romana ha~ta el año 1645), Madrid 1958 ·
Seville, 1949.
,r1111a.s de Huancav,lrca m los siglos XVI '1 XVII~

;;~.;'.in:g···,.

387

�,,

current prices, of some 3,740 quintales of mercury. 9 To enable the debtors
to pa-y off this amount, the viceroy of the day, Don Luis de Velasco (the
younger), decided to issu.e another depósito to them - this one totalling,
according to the BL table, 6,917 quintales.10 The value of this depósito, together
with the outstanding mercury debt of 1590 (a total of 1,828,787 pesos de
oro común), was to be paid off thenceforth by veinteno - i.e. a twentieth
of ali the silver produced by miners and refiners. New issues of mercury,
including the amounts needed to maintain depósitos, were to be made after
1590 only when paid for cash down (de contado). Between July 1590 and
February 1597, the total sum paid by veinteno against the 1590 debt was
668,321 pesos de oro común - leaving the refiners still owing the Crown
1,160,466 pesos. It was their ability to pay off this debt that was the main
object of the 1597 inspection.

bave profited the Orown to recall the mercury it had issued? That would
have brought silver production almost to a halt, and left the Crown with
~ large amount _of mercury that could serve no pu.rpose. Finally, although
1t was true that m New Spain and Zacatecas-Pánuco, there was this stock of
~me 2,558 quintales, that quantity was far less than the depósito issued
m 1590 to those same areas (5,149 quintales). That is to say, the depósito
system, by which a refiner's stock of mercury was to be rnaintained at a
co~~t leve}, had failed. The refiner had been using up his individual
?eposito, and presumably not declaring sorne of the silver had produced with
1t, so as to save himself part of the royal tenth due on output. This tax
ev~ion did not increase the mercury debt; but on silver not declared, the
vemteno was not collected, which meant that the 1590 debt was not bein
paid off as it should have been.
g

Viceroy Monterrey, in paragraph 3 of the 'Relación...' concluded that
the Crown was not taking a great risk in tolerating the mercury debt. As
security, the refiners could offer their processing plants. They had many
guarantors (fiadores). (To obtain mercury on credit from the Treasury, the
refiner had to supply a guarantor) . And finally, the 1597 inspection had
shown that the refiners of New Spain and Zacatecas-Pánuco ( the only areas
referred to in the 'Relación.. .') had in stock at the time 2,558 ½ quita.les of
mercury worth 422,743 pesos de oro común.

. Despite Monterrey's reassurances of 1597, therefore, the Crown vas carrymg a large mercury d~bt that it _had little probability of collecting by any
means that would prov1de for 9ontmued high output of silver; and the Crown
was concerned that output should continue high. In the 1630's faced , 'th
•
'
VI
a pressmg need for immediate cash, the Crown did eventually grasp the nettle
and foreclose on the mercury debt. The cost was a severe depression of the
Mexican silver mining industry lasting until the final third of the seventeenth
c_en~ury. 11 In the first two decades of that century, attempts were made,
simil:11' to Velasc~'s in 1590, to recover the debt by encouraging silver produ~tJ.on through liberal issues of mercury. The result of this policy was onl
to mcrease the debt.
y

Monterrey was probably being over sanguine about the security of the
debt. The refiners claimed, according to paragraph 5 of the 'Relación.. .',
that the cash cost of building their processing plants had been 5 million
pesos de oro común. But the resale value of these haciendas depended on
market conditions at any particular time. If the Crown had foreclosed on the
debt ( as it eventually did in the 1630's) , seized the haciendas and offered
them for sale or lease, their effective value would have been far less than
the building cost. Neither was the existence of guarantors more than a token
of security, since the majority of guarantors were other silver refiners. The
mercury stock was similarly a poor form of secu.rity for the Crown, since
a large part of it, at the time of the inspection, was actually being used for
amalgamation, and was not readily accessible. Furthennore, what would it
• The debt may have been higher still, since the completeness of the figures shown
in the BL table for centres outside New Spain, is doubtful.
u This figure may be a slight understatement, since the BL table fails to mow
any dep6sito in 1590 to fifteen smaller centres in the Zacatecas, Guacliana and Guadalajara districlll.

,.

388

Silver production, 1590-97.
!he 'Relac~ón .. .' and the BL table contain information from wbich rough
estunates of silver production between J uly 1590 and February 1597 can be
made. The 'Relacion.. .' (paragraph 3) states that in that period total cash
sales of mercury by consumido in New Spain and Zacatecas-Pánuco were
about 2,500,000 pesos de oro común. The BL table does not show consumido
sales, but does record for all four districts receipts from the veinteno. From
both consumido and veinteno an approximation of production can be calcuJated.
.If the price of mercury is known then the quantity of mercury bought
w1th the 2,500,000 pesos de oro común under consumido can be found. Toen
if the correspondencia is also known, an estímate of silver output can ~
u For this, see Bakewell, Silver mining . .. , chs. 8 and 9.

389

�made. The price of a quintal of mercury in 1590 was 110 pesos de oro
de minas¡ from 1591 to 1597, 100 pesos de oro de minas.12 It is impossible to
know how much mercury was bought at each price; and for the purposes
of argument there is probably not much risk of clistortion in assuming that
the average price from July 1590 to February 1597 was 101 pesos de oro de
minas. This type of peso was valued at 450 maravedís; the peso de oro
común at 272 maravedís. Therefore, the approximate amount of mercury
bought by consumido was: (2,500,000 x 272) / (101 x 450)
14,961.5
quintales. These figures, it should be repeated, derive from the 'Relación .. .'
and therefore refer only to New Spain together with Zacatecas-Pánuco. This
however, was clearly not the total amount of mercury used betwecn 1590
and 1597, since, as mentioned before, the dep6sito declined substantially in
that period (by 2,591 quintales), and tbe quantity of mercury by which thc
depósito fell was pr~umably also used for refining. Therefore, in New Spain
and Zacatecas-Pánuco, total mercury consumption was 14,961.5
2,591
17,552.5 quintales. At a correspondencia of 115 marks of silver per quintal,
silver output would therefore seem to have been 2,018,537.5 marks; or, in
rough terms, two million marks.

=

+

=

Using information from the BL table, it is possible to go from this estimate
of production in New Spain and Zacatecas-Pánuco to one of total output in
Mexico. The table gives apparently complete information on the nw:nber
of functioning refining milis in ali four districts. The total number of such
mills in ew pain and Zacatecas-Pánuco is shown as 237. On average
each rnill thus yielded 8,517 marks of silver between J uly 1590 and F bruary
1597. The total number of milis shown for ali Mexico in the BL table is
373. Total output in Mexico was therefore in the regíon of (372 x 8,517)
3 1681324 marks in that same period. (This calculation assumes that the
number of mills had not varied between 1590 and 1597 · and that the output of
each mill was tbe sarne. Both these assumptions are unwarranted, but not so
much so as to invalidate the calculation.) lt should be emphasised that this
figure of sorne three million marks refers to production by amalgamation only,
and that to it should be added production by smeltmg, which will be men-

=

tioned in due course.
The veinteno may also be used to make estimates of production, since it
was supposedly a twentieth of all amalgamated silver produced. The BL table
shows veinteno colle ted in each of the regions between July 1590 and
u Bakewell, Silver mining . .. , p. 172.

390

February 1597, Íl1 pesos de oro común. These may easily be converted into
production figures in marks. 23 Veinteno and production figures are then as
follows :

Region

veinteno
(pesos de oro común)

production
(marks)

ew Spain
Zacatecas
Guadiana
Guadalajara

396,619
195,259
13,596
62,847

906.558
446,306
31,077
143,650
1,527,591

The total output suggested by the veinteno figures is therefore only about
half the three million or so marks calculated from the consumido. What can
account for this wide discrepancy? First, it is likely that the veinteno was
not fully collected, so that calculations of output derived from it are likely
to be on the low side.H Secondly, the correspondencia of 115 marks per
quintal of mercury, u ed above, may be too high for this period as a whole.15
Thirdly, it is likely that sorne of the mercury paid for under consumido had
not yet yielded si]ver at the time of the inspection of 1597. (There had been,
on the other hand, no carry-over of mercury from befare 1590 into the
period of Velasco•s new depósito of that year, since all mercury stocks were
recalled befare the new depósito was made.) These considerations, taken
together, suggest that output figures derived from consumido may be too
high, and those derived from vemteno too low. As a very rough estímate
of total silver production by amalgamation in the four regions from mid 1590
to early 1597, a figure of 2,5001000 marks is not implausible.
" le., marks of 2380 maravedís si!ver.

the accepted standard fincness of amalgamated

,. Cf. AGI México 23, ramo 2, No. 35 - an advertimiento of Viceroy Velasco II
to bis successor, the Viceroy Conde de Monterrey, dated México 20 January 1596.
Velasco complains that miners have avoided paying the veinteno by not bringing silver
to the Treasury.
,. Cf. AGI México 23, ramo l, o. 9 - Viceroy Velasco II to Philip II, México
4 April 1595. Velasco reports that in 1590 he ordered mercury distribution by consumido at a correspondencia of 115 in New Spain, and 140 in Zacatecas. But he has
recently lea.med that at Zacatecas the curre,nt ratio of silver gained to mercury lost
is 100 marks per quintal; and so has ordeted a correspondencia of 100 to be
generally observed in Mex:ico.

391

�To this amount mu.st be added production by smelting. This cannot be
calculated from any data given in the BL table. The sixth paragraph of the
'Relación.. .', however, gives sorne information about smelting, mentioning
Zimapán, lxmiquilpan, San Luis Potosí and Sichú as smelting centres ( congregaciones). It is stated that the last two were the most productive, and the
'Relación.. .' suggests that with encouragement from the Crown in the form
of subsidised supplies, they alone might together yield 100,000 marks of
silver a year. It does not indicate how much Zimapán and lxmiquilpan
produced; nor does it re fer to any production by smelting in the amalgarnation centres, though sorne did undoubtedly take place, since smelting was
the most economical way of refining the pockets of very high grade ore that
were occasionally found. All considered, a total smelting output of 150,000
marks a year seems reasonable. To.is would be in addition to an annual amalgamated output between July 1590 and February 1597 of roughly 370,000
marks - giving a total annual output in Mexico from all silver mining centres,
by ali methods of refining, of 520,000 marks. Given the amount of guesswork
entailed in arriving at this figure, it would be wise to round it off still further,
to half a million marks.
The state of the industry in 1597.
A little simple analysis of the information given m the BL table makes
it possible to assess the state of the silver industry in the four regions. In
makinab this assessmentJ it is convenient to consider information about refining plant separately from that on labour.
The predominant position of New Spain in silver rnining at this date is
perfectly clear. It had by far the largest numbers of refiners (mineros),
functioning refineries ( haciendas en beneficio) and stamp mills (ingenios.)
Table I, which ranks the dozen largest rcfining centres of Mexíco, judged
by the number of ingenios they had, clearly demonstrates this predominance
of New Spain: it had eight of the twelve leading centres, and only one centre
in New Spain (Ozumutlan) did not fall in the top dozen. ew Spain also
had by far the largest number of functioning refineries and of refiners. ( See
Table 2.) Next in ranking, to judge by these same criteria, came the Zacatecas
district; then the Guadalajara district; and finally Guadiana.
Oalculation of sorne basic ratios, however~ suggests differences in the industry's vigour in the four regions - differences that do not wholly correspond w~th the ranking made according to plant. Of particular interest are
the ratios between the nu.mber of ingenios in a district and the number
392

of mineros (1/M), and between the number of ingenios and the number of
haciendas en ben.eficio (1/H). The ratios in the four regions are as follows:

New Spain
Zacatecas
Guadalajara
Guadiana

1/M

1/H

1.31
2.01

1.57
2.40

1.14

1.14

0.92

1.00

The Zacatecas district, therefore, bad on average a larger number of stamp

milis per refiner, and a larger number per refinery, than any other d.istrict.
Tbe processing capacity of individual refineries in tbe Zacatecas district was
thus probably correspondingly greater than elsewhere, and investment in
fixed capital by individual refiners also would seem to have been larger. The
centres in the Zacatecas district where these tendencies were most evident
were: Avino (1/M and 1/H of 4.67), the twin centre of Fresnillo and San
Demetrio (I/M and 1/H of 3.13), San Martín, Las Nieves and Santiago
(all three with 1/M and 1/H values of 2.5), and Zacatecas-Pánuco (1/M
1.91 and I/H 3.25.) Few centres in ew Spain and the other two district.s
had values approaching these. Other things being equal, the Jarger capacity
of refineries in the Zacatecas district, and the higher ratio oí individual investment there, suggest a greater buoyancy and confidence in the Zacatecan
mining .industry than elsewhere -a sense of richer prospects. This expectancy
was borne out by the rapid rise of silver production in the Zacatecas district
between the final years of the sixteenth century and the mid 1620's.18
There is sorne indication, indeed, that from 1590 on the Zacatecas district
had e;cperienced a greater prosperity than the other regions, in that the
rate of veinteno payment per refiner had been far higher there than in
the other districts. The following table illustrates this. It shows veinteno
payments between mid 1590 and early 1597.
veinteno paid

veinteno/mineros
( pesos d, oro

( pesos de oro
District

común)

mineros

común)

Zacatecas
New Spain
Guadalajara
Guadiana

195,259
396,619
62,847
13,596

89
261
56
26

2,193.9
1,519.6
1,122.3
522.9

11

Bakewel!, Silver mining .. . , pp. 241-2.

393

�Toe high veinteno payment in the Zacatecas district is all the more striking
when the reported difficulty of enforcing veinteno collection there is taken
into account. (See note 14 above.) Doubtless, collection was also incomplete
in Guadalajara and Guadiana since they were areas just as remote as Zacatecas from the centre of Spanish administration. But the indicated rate of
veinteno payment in those areas is so much lower than the one in Zacatecas
that there' can be little doubt that the figures shown here provide an accurate
ranking. A further sign of Zacatecas' lead here is that the BL table, from
which the above data are taken, records veinteno payments for all centres
in New Spain, Guadalajara and Guadiana, but fails to show any such receipts
for si.x of the minor centres of the Zacatecas area.17 Even with this omissionJ
the table shows the Zacatecan refiners making significantly higher veinteno
payments than their fellows in other distcicts. If the nineteen refiners of the
centres for which the BL table shows no veinteno payments are excluded
from the calculation, then the remaining seventy refiners of the Zacatecas
district paid on average, from 1590 to 1597, 2,789.4 pesos de oro común
in veinteno - almost twice as much as the refiners of New Spain.
A further sigo of Zacatecas' vitality is that had the smallest proportion
of dísused refineries (haciendas caídas) to functioning ones (haciendas en
beneficio) of the four districts, as is shown in the following table.

A.

B.

District

Haciendas en
beneficio

Haciendas
caldas

Zacatecas
New Spain
Guadalajara
Guadiana

75
217
56
24

14
47

46
32

B as percentage

A+B

89
264
102
56

of A

+B

15.7
17.8
45.1
57.1

The decay of at least the refining section of the silver industry in Guadiana
and Guadalajara is clearly shown by these figures. It is very likely that the
high percentage of disused refineries in these regions also reflects a decline
in or~ extraction. Mining itself might have continued at a level commensurate
with the former number of working refineries, ,vith ore being sent to New
Spain or the Zacatecas district for processing. Butt the high cost of freight
makes that procedure unlikely.
I.e., Las Nieves, Santiago y San Marcos, Chalchihuites, Santiago, Hacienda del
Capitán Urdiñola, Mazapil.
17

394

One final point of interest about plant indicated by the BL table is the
difference in power sources apparent among the four regions. The stamp
mills of the haciendas required considerable energy; and washing vats were
sometimes also power driven. 18 Two sources of adequate energy were available
-water and animals. 19 The numbers of ingenios driven by each source in
the four regions were as follows:

District

Water
powered

Animal
powered

Total

New Spain
Zacatecas
Guadalajara
Guadiana

167
7
25
6

174
168
39
18

341
175
64
24

Water
Animal
powered
pow1red
as% of total as% of total

49
4
39
25

51
96

61
75

In no region did water power predominate - though it drove almost
half the ingenios of New Spain. In Zacatecas it was almost unknown - only
being used in Fresnillo, Chalchihuites, Avino and the Hacienda of Captain
Francisco de Urdiñola, aU of which were sited on or near strearns of sorne
size and permanence. The variations in power sources were naturally the
result of differences of climate and land fonn, both between and within
regions. New Spain was on the whole wetter and hillier than the other
areas - providing more fast strcams and more opportunities for damming
them than existed elsewhere. But even in ew Spain there were considerable differences from centre to centre. Zacualpa, for instance, had 23 water
powered stamp milis, but only 3 powered by animals. It lay in a area of
seasonal and only moderate rainfall, to the south of the volcano called the
evado de Toluca. But this was an area of deep valleys cut by streams, which
were presumably used to drive water wheels.20 Guanajuato, conversely, had
44 animal powered milis, but only 2 driven by water. It like the centres
of the Zacatecas district to its nort-west, was in an area of low rainfall - but
also one of wide plains, which were as suitable for raising large nurnbers of
mules as they were unsuited to building daros.
For a description of was.hii:ig vats, see Bakewell, Silve, mining. .. , p. 267.
The animal most commonly used was the mule. The BL table has a column for
'ingenios de mulas' for ew Spain and Zacatecas. For the Guadiana and Guadalajara
districts the corresponding column is headed 'ingenios de caballos'. It is uncertain
whether any differentiation was intended.
• Peter Gerhard, A guide to the historical geography of New Spain, (Cambridge,
England, 1972), p. 397.
11

'

1

395

�Labour.
The BL table provides an interesting conspectus of the labour force employed in the m.ining industry. In sum.mary, the situation was as follows. (See
Table 3 for infonnation on labour in individual centres.)

District

.~

Ncw Spain
Zacatecas
Guadal ajara
Guadiana
Totals

Black slaves
( esclavos)
Total
%

Free lndian
wage workers
(naborEos)
Total
%

Draft lndian
labour
(repartimiento)
Total
%

892
200
110
61

14.6
9.3
16.4
27.1

3582
1956
559
164

58.8
90.7
83.6
72.9

1619

1263

13.8

6261

68.5

1619

o
o
o

26.6

Total
labour
force

o
o

6093
2156
669
225

17.7

9143

o

The BL table refers merely to esclavos
not specifying whether they
were Indian or black. The likelihood is that they were black, since although
Indian slavery was not unknown in the late sixteenth century, nor even in
the late seventeenth, especially in tbe nort, Indian slaves were usually specifically identified. Naboríos were in effect free Indian labourers, lúred for a
wage by mineros. R epartimiento lndians were those drafted into tasks of
general public utility, under Spanish reguJations imposed mainly in the late
1570's. 21 The BL table appears to record the whole of the mining industry's
labour force - that is, employees both in extraction and refining; there is no
indication in the table, nor in the 'Relación.. .', that the labour infonnation
given applies to only one task or the other. 22
The most remarkable revelation of the BL table concerning labour is,
n For further information on labour in general, and particularly in mining, see:
Woodrow W. Borah, New Spain's century of depression, (Ibero-Americana 35, Berkeley and Los Angeles 1951), pp. 30-44; Bakewell, Silver mining.. . , pp. 124-9;
Robert C. West, The mining community in northern New Spain: the Parral mining
distri,t (Ibero-Americana 30, Berkeley and Los Angeles 194-9), ch. $¡ Brading and
Cross, 'Colonial silver mining ...', pp. 557-60.
22 The BL table indicates that in 1597 there were 1014 naborfos in Zacatecas and
Pánuco. Bishop Alonso de la Mota y Escobar, visiting Zacatecas at sorne time between
1602 and 1605, found approximately 1,500 Indians working in all sections of the mining
industry. Allowing for the fact that Zacatecas' silver output grew considerably between
1597 and 1605, it seenu reasonable to suppose that the 1014 naboríos of 1597 were

396

undoubtedly, the very small size of the work force. There were fewer than
10,000 workers in the whole of the silver industry, producing two-thirds of
the value of Mexico's exports to Europe at the end of the sixteenth century. :u
The smallness of the figure tends to reinforce earlier arguments u that the
decline of the Mexican native population in the sixteenth and early seventeenth centuries was not the major determinant of the mid-seventeenth century decline of the m.ining industry. 25
A second notable feature of the industry's labour force, clearly shown by
the BL table, is the preponderance in it of free-wage workers. They comprised
almost 70% of all labourers in 1597. There were almost as few forced Indian
labourers as there were black slaves. Woodrow Borah, using the incomplete
version of the table held by the Bancroft Library, stressed tlús prevalence of
free labour in his now classic essay. New Spain's Century of Depression, pointing to it as typical of the response of the Spanish economy of sixteeenth
century Mexico to the decline in lndian numbers. 26 That is, as a great part
of the native population existing at the time of the Conquest vanished, the
Spaniards brought into operation a series of labour systems that ensured
them a progressively larger share of the remaining Indians' labour time. The
final step in this series was the coming, and rapid expansion, of free wagelabour, which gave Spanish employers complete access to the work-effort of
those Indians they chose to hire. The Bancroft table used by Borah does not
show, however~ any information for the Guadalajara and Guadiana districts,
nor for the Zacatecas district beside Zacatecas and Pánuco themselves. The
those working in both extraction and refining and that the BL table's labour data for
other regions also apply to both extraction and refining. See Alonso de la Mota
y Escobar, Descripción geográfica de los reinos de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y
Nuevo León (Instituto Jalisciense de Antropología e Historia, Guadalajara, 1966),
p. 66.
20 See Fran~is Chevalier, 'Les cargaisons des flottes de la Nouvelle-Espagne vers
160.0' (Revista de Indias, Año IV, No. 11, 1943, pp. 323-30), p. 329. Indeed, the
proportion of silver in the export to Europe may have been larger even than this,
since Chevalier refers to 1609, by which time the value of non-metallic exporta from
Mexico to Europe had risen well above ia level of the fmal years of the sixteenth
century.
" E.g., in Bakewell, Silver mining... , pp. 199-201¡ and D. A. Brading, Miners
and merchants in Bourbon Mexico, 1763-1810, (Cambridge, England, 1971), pp. 9-10.
• For a discussion of the decline, see Brading and Cross, 'Colonial silver mining'... ,
pp. 568-74. The major restraints on the industry in the seventeenth century seem
to have been lack of mercury, depletion of ores, and - until the final third oí the
century - lack of capital.
• Pp. 37-8.

397

�total absence of repartimiento in these areas adds strength to Borah's argument. Repartimiento, it is true, still persisted in ew Spain, providing just
over a quarter of mining labour there. Draft labour was clearly more firmly
rooted in New Spain than elsewherc, since Central Mexico had from long
before Conquest a denser and more scdentary native population than the
other areas under discussion here. It is thus a region in wbich repartimiento
was easier to implement.
The social implications oí this prevalence of free wage-labour in the
mining industry still remain to be investigated. Naborías seem, by the late
sixteenth century, to have formed a compact professional mining force, more
completely a part of the Spanish economy of Mexico than other native
groups. Many of them Ji ed permanently in the mining towns, which were
largely new panish foundations, unfamiliar in form, and oíten in ]ocation,
to the Indian. (The northem mining centres, for example, were in areas
strange to the naborías, who carne mainly from Central Mexico). 1n Zacatecas, and presumably elsewhere, some naborías lived in the refining haciendas
themselves - others in the town, congregatin into barrios according to their
regional origins. Despite this attempt to find solidarity and cornfort in
gathering like with like, the rnining naborías must have been exposed to an
intensity of acculturative influences not experienced by the majority of lndians.
The history of this early industrial proletariat of native Mexicans awaits its
researcher. 27
Still unknown, also, is the extent to whi h these naborías were retained
by debt. The first paragraph of the 'Relación...', notes that they owed a
Iarge sum to their employers, and that these went to great expense to recover
naborías who fled without paying off their debts. These debts were presumably
contracted as advances of wages or o{ goods on credit against wages. Nevertheles, it is impossible to know whether the employers purposely allowed the
debts to arise in order to retain labour or whether they had to offer advanced
wages in order to attract scarce skilled labour in the first place. There is
evidence from Zacatecas that in the late sixteenth century the latter practice
was the origin of naborías' dcbts, and that, in fact, the debts were a singularly
ineffective means of retaining labour. 28
~ Eric R. Wolf has provided a highly interesting account of trus proletariat in
and around Guanajuato in the late eighteenth century, in 'The Mexican Bajío in
the 18th century: An analysis of cultural intcgration', Synoptic studies of Mexican
culture, ed. Munro S. Edmundson { ew Orleans, 1957).
21 Bakewell, Silver mining ... , pp. 125-6. Cf. the findings of William B. Taylor,
who suggests that in eighteenth century Oaxaca, a Spanish land-owner might compete

•

398

It should perhaps be said that there is no necessary contradiction between
the earlier statement made here that shortage of labour was not a majar
deterrninant of the rnining industry's seventeenth century decline and this
evidence of competition far naborías. What the employers sought was experienced mine labour. The native population never fell to so low an ebb
that it could not supply the few thousand skilled workers needed in rnining,
though employers might have to bid ever higher to secure the skilled labour
they wanted. The cost of mine labour seems therefore likely to have risen
as the total lndian population fell. In this sense the decline of the native
population acted to depress the mining industry. But even this was a less
severe cause of the industry's difficulties in the seventeenth century than
the shortages of capital and mercury that beset it from about 1630 onwards. 29
The relatively small proportion ( about 14%) of black slaves in the work
force may seem surprising, in view of the heavy nature of rnining tasks and
the Spaniards' common belief that the black was physically superior to the
lndian.80 But it was soon found that blacks died quickly when put to underground mine labour, and that in general they tended to sicken easily in the
cool conditions of the high Mexican mining towns. Heavy mortality, added
to the high capital cost of black slaves, thus meant that they were used
rather little in the rnining industry. 81
The BL table lists fifty silver mining centres in Mexico (if the double
centres, such as Zacatecas-Pánuco, are counted as one) . Three of these, in
the Guadalajara district, were apparently abandoned, having neither refineries,
refiners nor workers. Presumably, though, to merit inclusion in the table,
they had been active fairly recently. These 50 centres contained 604 ingenios.
On average, therefore, they had about 12 eacl1; though in fact the distribution of ingenios among them was very unequal. The twelve leading centres
shown in Table I had 460 ingenios - or 76% of the total. It is therefore
explicable that the history of Mexican silver mining in the early to rniddle
Cor Indian labour by offering a higher cash advancc than his neighbours. See Landlord
and peasant in colonial Oaxaca {Stanford, 1972), pp. 149-50.
'" For an account of the decline of one of Mexico's major silver mining districts,
that of Zacatecas, see Bakewell, Sílver mining . .. , clu. 6-8. It must be admitted that
the degree to which the Zacatecan case was typical is not yct known.
• J. l. Israel, Race, cla.ss and politics in colonial Mexico, 1610-1670 (Oxford
1975), p. 67.
ii Israel, Race . .. , pp. 25-6. For similar observations about the use of black slaves
in Peruvian mines, see Frederick P. Bowser, Tht A.frican slave in colonial Peru, 15241650 (Stanford, 1974), pp. 13-14, 119.

399

�colonial period should be dominated by a small number of great names.
But the importance of the lesser centres sbould not be underestimated. The
existence of eacb was the outcome of arduous exp]oration, which, though
mucb of it was íruitless, represented an addition to panish knowledge, and
sometimes scttlement, of outlying regions. Eacb centre, Jarge or small, stimulated the growth around it of a n w local economy, developing to supply the
mines with food, animals and raw materials. Long-distance trading also grew
up to link the centres, and incidentally to increase the intensity of Spanish
occupation of Mexico.

Table 1

Perhaps the most striking conclusion to emerge from this study of the
BL table is tbe predominance of the mines of ew Spain. There has been
a tendency, doubtless reinforced by the earlier work of this author, to assume
that after the strikes in the Zacatecas district in the mid-sixteentb century,
tbe majori.ty of Mexican silver carne from the mines of tbe northem pJateau. The BL table, however, shows ew Spain still dimonant in 1597, with
the central mines of Pachuca and Ta.icco leadin tbe fieJd by a large margin.
Accorcling to the veinteno record (see 'Production' above) New Spain was
yielding two-thirds of Mexico's silver in the 1590's. Even making a large
allowance for the vagaries of the veinteno figures, it can hardly have been
producing les, than half Mexico's total. The first great silver age of the
nortbem plateau tberefore seems to have come in the early decades of the seventeenth century, with the great boom at Zacatecas, the prosperity of San
Luis Potosí (in the AGI 'Relación' ... a budding producer, still regarded
as a smelting centre), and the Parral strike of the early 1630's.

The hvelve largest refining
ingenios.*
centres of Mexico m 1597, by numbers of

Ce1itre
l.
2.

Region

Pachuca
Taxco

ew

pain

ew Spain

3. Zacatecas + Pánuco
4. Guanajuato
5.
ultepec
6. Zacualpan
7. Cuautla
8. Fresnillo
an Demetrio
9. Tlalpujahua
10. Sombrerete
11. Temaxcaltepec

+

12. San Martín

Zacatecas
ew pain
ew pain
ew Spain
New Spain
Zacatecas
ew Spain
Zacatecas
New Spain
Zacat cas

Ingenios
82
81

65
46

40
26
26
25

19
18
17
15

•. The_ signüjcance of the ranking in trua table
aJJ mgemos were of roughly th
.
depends on the alsUlllption that
e aame s12e and millin
.
that at present this asumprion cann be
.
g capaaty. It must be adnritted
ot
verified As f
be
b

ta

111

le, ali these ingenios were operab·

ve an

d f

• . . ar as can
anclionmg.

seen from the BL

400

401
h~manitu-26

�Table 2(b)
~a.catecas district. Mining centres, ranked by numbers of ingenios, with
ref.uung plant and refinen;.
Table 2(a)*
New Spain. Mining centres, ranked by numbers of ingenios, with refining
plant and refiners.
Haciendas

Centr,

Pachuca
Taxco
Guanajuato
Sultepec
Zacualpan
Cuautla
Tlalpujahua
Temaxcaltepec
Ozumutlan
Totals

Total
ingenios

82
81
46
40
26
26
19
17
4
341

Ingenios
de mulas

Ingenios
de agua

Mineros

en
beneficio

59
36

52
61

49
47

44

2

29

23

23
3
23
13

17
23

35
23
14
19
18
10

29

261

23
45

o
o
174

3
6
17
4
167

Haciendas
caldas

3
14
6
7

2

21
16

o

10

9

18

o

4

6

217

47

Centr,

Total
ingenios

Haciendas
Ingeniar Ingenios
de mulas de agua Mineros

en

beneficio

Haciendas
caídas

14

Zacatecas +
Pánuco

65

65

o

34

20

Fresnillo+
San Demetrio

25

24

1

8

8

Sombrerete

18

18

12

12

San Martín

15

15

6

6

Avino

14

11

3

3

Las Nieves

10

10

4

4

Charcas+
La Habana

9

9

7

7

Chalchihuites

6

5

6

6

Santiago

5

5

2

2

Mazapil

4

4

4

4

Hacienda del
Capitán Urd.iñola

4

2

1

1

2

2

89

75

3

1

2

Santiago+
San Marcos

Totals

175

168

7

14

• In Tables 2 and 3, blanks and noughts appear as in the BL table. The spelling
of place naxnes has, where possible, been modernised.

402

1-03

�Table 2(c)
Guadalajara district. Mining centres, ranked by numbers of ingenios, with
refining plant and refiners.

Total
ingenios

Ingenios
d,
caballo

[Etzatlan?]

11

10

1

8

8

Ocotitlan

10

6

4

10

10

Tenamache

7

6

1

6

6

Chimaltitlan

7

o

7

6

6

C,ntr,

Ing,nws
d, agua

Haciendas
en
Mineros beneficio

Haci,ndas
caldas

Izatlan

•

Guajacatlan
+ Apala
Real de anta Ana

4
4

4

4

4

4

4

TABLE 2(d)
Guadiana district Mining
refining plant and refmers.

9

San Andrés

4

Chiametla

4

2

2

3

3

Moloya

4

2

2

2

2

17

Jocotlan
+Jora

3

1

2

3

3

8

Espíritu Santo

2

1

1

2

2

7

H uauchinango

2

1

Ostoticpa

2

1

Zacatongo

2

o

an Felipe
Tecorito

1
1

2

2

2

2

2

2

2

1

1

1

1

1

1

1

an Pedro Analco

Centre

Topia
Mapinú
Guanaceví
Santa Bárbara
Los Papudos
Todos Santos
Coneto
El Caxco
San Bernabé
Indé
Totals

entres, ranked by numbers of ingenios,
with

Total
ingenios

Ingenios
de caballo

Ingenios
de agua

6
5

3
3
3

2

3
3
2

3
2

2

1
1
1

24

3

1
1
1

18

Mineros

3
6
3
4
3

3
3

l

2

2
1
1
1
1
6

Hacúndas en Haáendas
beneficio
calda.s

26

3
6

5
2

4
10
l

2
1
l

7
4
1

24

32

4

an Gerónimo
El Carrizal
TotaJs

64

39

25

56

56

46

404

",

405

�TABLE 3(b)
Zacatecas district. Mining centres, ran.ked by numbers of labourers, with slaves
and naboríos. There is no repartimiento labour.

TABLE 3(a)
New Spain. Mining centres, ran.ked by numbers of labourers, with slaves,
naboríos and repartimiento Indians.
Slaves

Naboríos

Repartimiento

Total labour

Pachuca
Taxco
Guanajuato
Cuautla
Zacualpan
ultepec
Temaxcaltepec
Tlalpujahua
Ocumutlan

109
266
42
178
117
130

o

1168
834
415
244
364
222
172
137
26

394
406
166
200
126
66
133
113
15

1671
1506
623
622
607
418
351
254
41

Totals

892

3 582

1619

6093

Centre

Centre

Zacatecas
Fresnillo

+ Pánuco
+ San Demetrio

Hacienda del Capitán Urdiñola

46
4

Slaves

Naborlos

Total labour

130

1014

1144

22

230

252

10

120

130

121

121

Avino
Sombrerete

8

106

114

Mazapil

3

94

97

1

83

84

6

71

77

20

27

47

44

44

Chalchihui tes

29

29

Santiago

17

17

1956

2156

Charcas

+

La Habana

an Martín
Las Nieves
antiago

Totals

+

San Marcos

200

�TABLE 3(c)
Guadalajara district. Mining centres, r~~ed by numbers of labourers, with
slaves and naboríos. There is no reparturuento labour.
Slaves

Naborlos

Total labour

Chimaltitlan en Guadalajara

26

137

163

Ocotitlan

18

65

83

3

63

66

35

24

59

Centre

. ••

Tinarnach.e en Guadalajara
Chiametla

43

Moloya

42

Izatlan

40

40

4

33

37

2

31

33

10

20

30

25

25

23

25

24

24

11

20

Huauchinango

14

14

Espíritu Santo

7

7

Guaxacatlan
Xocotlan

+

Apala

+ Xora

San Felipe
Cacatongo
Tecorito

2

Ostoticpac
Real de Santa Ana

9

Guadiana district. Mining centres, ranked by numbers of Jabourers, with
slaves and naboríos. There is no repartimiento Jabour.
Centre

Slaves

Naborías

Total labour

Topia

51

51

102

25

35

Guanaceví

28

28

Mapimí

24

24

Los Papudos

15

15

Santa Bárbara

12

12

Todos Santos

4

4

Coneto

4

4

Indé

1

1

164

225

San Andrés

San Gerónimo
El Carrizal

110

559

669

10

El Caxco
San Bernabé
Totals

San Pedro Analco

Totals

TABLE 3(d)

61

I

�EL CAPITÁN ALBERTO DEL CANTO
(SU VIDA Y SU OBRA)

J.

DR.
DE JESÚS DÁVILA AGUlR.RE
Del Ateneo ''Fuentes" de Saltillo

desconcertante personalidad del Fundador de Saltillo,
Monterrey y Monclova; Explorador, Pacificador y Poblador. Recopilación
de los datos que sobre su vida y actividades se han podido conocer hasta
la fecha.
SEMBLANZA DE LA

La controvertida personalidad del Capitán Alberto del Canto ha sido hasta
la fecha poco estimada por los historiadores. El ameritado cronista del Noreste de la Nueva España -el Capitán Alonso de León, en su "Historia de
Nuevo León, con noticias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México", escrito en el siglo XVll- ¡ólo hace dos pequeñas referencias a él, aunque muy in~eresantes.
A partir de él, nadie vuelve a recordar a este personaje que descollara en
el último tercio del siglo XVI y principios del XVII como: Explorador,
Descubridor, Conquistador, Pacificador, Poblador, y muy principalmente
como Fundador de algunas de las más importantes poblaciones del Noreste, como son: Saltillo, Monterrey y Monclova.
Vito Alessio Robles, en su monumental trabajo "Coahuila y Texas· en la
Época Colonial", al encontrar en sus investigaciones sobre don Francisco de
Urdiñola ( a quien por muchos años se atribuyó la fundación de Saltillo),
que fue en realidad el Capitán Alberto del Canto quien lo fundó, y que
también fue su primer Alcalde y quien repartiera las primeras Mercedes
entre sus pobladores, como consta en el Título de Composición del Marquesado de San Miguel de Aguayo, despierta el interés de los historiadores
sobre la pel"sona de Alberto del Canto, y aporta a !U vez valiosos documentos sobre él.

411

�Don Wigberto Jiménez Moreno, uno de los más brillantes investigadores
de nuestra época, al descubrir en 1951 en el archivo de Parral, Chihuahua,
un importante documento sobre el Noreste, el cual es conocido como el
"Documento del Parral", da lugar a que se aclaren numerosas dudas, y revive el interés de los historiadores.
El mencionado Documento, es una carta que Don Luis de Valdés: Gobernador de la Nueva Vizcaya, dirige a Don Martín de Zavala: Gobernador
del Nuevo Reyno de León, reclamando la jurisdicción de las minas de San
Gregorio y de Nuevo Almadén para su gobernación y notificando importantes cambios de funcionarios en su jurisdicción. El mismo Documento aclara
que el Fundador de la Villa de Santiago del Saltillo, del .:residio y ~oblación
de los Ojos de Santa Lucía -hoy Monterrey- y poblac1on de Cou1la -hoy
Monclova-, fue el Capitán de la Nueva Vizcaya Alberto del Canto: Al~!?e
Mayor de las minas de San Gregario, en cumplimiento de u~a Common
que Je fue conferida por el entonces Gobernador de 1a Nueva Vizcaya: Don
Martín L6pez de Ibarra, en el año de 1577.
Las investigaciones de Don Eugenio del Hoyo Israel Cavazos y otros
historiadores ampliamente reconocidos en nuestro medio, confirman estos
datos.
Trataré, con los escasos datos sobre Alberto del Canto que han podi~o
llegar a mí, de reconstruir la personalidad y ~ct~v~dades de este, personaJe.
Algunos datos, más parecen anecdóticos que lústoncos: _pero estan tomados
de fuentes dignas de todo crédito y son de una autentiadad fuera de duda.
De cuando en cuando he de basarme en simples conjeturas, pero aun éstas
tendrán una base lógica, habiendo algún día de comprobarse o desecharse.

El Capitán Alberto del Canto

mas

En el año de 1547, en la Villa de Praia Da Vitoria (Playa de la Victoria~:
en la Isla Terceira del grupo de las Azores, perteneciente a Portugal, nac10
Alberto del Canto Días, tercer hijo del matrimonio formado por Sebastiao
Martina Canto : escribano, y su esposa María Días Vieira. Constituían la
familia: los padres y siete hijos, los cuatro primeros varones y tres mujeres.
Alberto era pues, un hijo segundón, y éstos se veían obligados a seguir
la carrera eclesiástica, militar o a emigrar en busca de fortuna, pues los
bienes familiares correspondían por derecho al primogénito.
El adolescente Alberto del Canto, influenciado por las narraciones de
quienes regresaban de América, en donde las aventuras eran constantes Y

412

donde con un poco de suerte y audacia se podía en poco tiempo hacer fortuna, decidió emigrar a aquel lugar tan promisorio.
Ni en el Archivo de Indias, ni en las n6minas de la Casa de Contratación
de Sevilla, se ha encontrado algún dato sobre Ja fecha de su salida para la
Nueva ,España; ni referencias a su familia. Como en la ruta de las embarcaciones que venían a la Nueva España, era casi obligada la escala en las
Azores, es posible que en ellas, por algún medlo, lograra embarcarse aun
sin documentación, y un día desde la cubierta de la embarcación en que había
hecho el viaje, admiraría la lujuriosa vegetación tropical de la Vera Cruz;
muy probablemente en 1562.
De la Vera Cruz, pasó a México y de ahí a Guadalajara, en donde esperaba encontrar algunos familiares o conocidos. Fue ahí donde tuvo su
primer problema con las autoridades. Impulsado por su juventud, su audacia y su siempre irresistible pasión por las faldas, debe haber incurrido en
alguna falta. El temor de ser denunciado y la irregularidad de sus documentos, lo impulsaron a huir hacia Zacatecas, en donde sabía de cierto residían algunos familiares, antes de ser aprehendido.
No hemos podido encontrar ninguna relación del delito cometido; la
búsqueda ha sido infructuosa, pero aquello determinó su destino. Al no encontrar ninguno de sus familiares en Zacatecas, se dirigió a San Martín,
en donde buscando compañeros de su lengua y nacionalidad, se alistó como
soldado en el grupo que comandaba el tristemente célebre Martín de Gamón,
grupo compuesto principalmente de vizcaínos y portugueses, entre los que
encontraremos algunos que más tarde serían famosos en la conquista y colonización del Noreste.
Este grupo, bastante numeroso, tenía fama como pendenciero, revoltoso
y amoral; había participado en frecuentes motines y revueltas, por lo que

habían sido expulsados de Zacatecas. Habían participado en el motín que se
había suscitado entre Diego García Colio: Alcalde Mayor de San Martín
y el mismo Don Francisco de !barra: Gobernador de la Nueva Vizcaya
quien consideraba a San Martín dentro de su jurisdicción.
Precisamente en el grupo de Gam6n, militaban Diego de Montemayor,
Manuel Mederos, Gaspar Castaño de Sosa, Juan Pérez de los Ríos, Baltazar
de Sosa y Juan Navarro ; entre otros que con frecuencia encontraremos en la
colonización del Noreste; formaban parte del mismo grupo hombres que
habian acompañado a Ginés Vázquez del Mercado en su fracasada expedición hacia el norte de Zacatecas, en donde creyendo encontrar una montaña de plata a la margen norte del Guadiana, sóJo encontró una de hierro;

413

�de Zacatecas y regiones vecinasº
todos ellos eran grandes conocedores del nolrte 1 tar en la avidad de 1562
F
·
de Ibarra a rec u
por lo que Don rancisco 1
.' ta de la Nueva Vizcaya, les dio preciento sesenta soldados para a conquis
f erencia; ya entre ellos iba Alberto del Canto.
.
.
,
ascendiente sobre Don Francisco a qmen
Martín de Gamón, terua gran
dre
ro esto no fue obstáculo
hi ·
este llamaba a Gamón Pª , pe
G ,
llamaba JO, Y
.
d las continuas quejas que de amon
para que, cansado D_on Fran:1sco e íble conducta, le mandara dar garrote
recibía por sus tropelías y su mcorreg1
en el Valle de San Juan en 1563.
, 11 d a ser nombrado Maese de Campo
A la muerte de su jefe que. hab1a ega : sabiendo que habían perdido el
en las tropas de Don Francisco, el grup 'po de ellos entre los que estaban
n.,,._
se dispers6 pero un gru
favor d e .ivaua,
&gt;
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campo de acción en el oreste
Montemayor,. Del Canto ~
s:acían frecuentes "entra~as" para
de Zacatecas. en Mazap ,
. ..
tilidades en los romerales y
hacer esclavos que luego vendían con pmgues u

º:C:~ J::

estancias de la región.
.
. aban entradas por el centro y sur de uevo Le6n
Desde Mazapi1 orgaruz
bl das de naturales esto les dio opory Coahuila; regiones densamente po a
.,
e f~rmaba parte de la
tunidad de conocer a fondo una extensa region qu
Gran Chichimeca.
.
. .
de su estancia n América entre IDU1eros, y
Habiendo vmdo gran .p~teto de ellos aprovechaban sus entradas para
adquirido muchos conocu:ruen s
, . d mm· erales y stable er ccn· d. an la presenoa e
,
buscar señales que 1es 1n icar
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el sur de Nuevo León, cuando,
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una de las prolongaciones
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li do por sus descubridores el nombre
promisorio de gran nqueza, e ue ap ca b lsó de mineral que pronto se
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de Potoss1.
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. .., con el nombre del Potossí.
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Los expedicionarios aprovechaban ~ ien s~cáreas que se forman en el
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"Piedras ¡es _es do algunos ~antes del género capra. A estas pie~ras por
aparato ~nvo e
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árabe se les atribuían virtudes maravillosas y
reminiscencia de la me ona
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gran estimación y alto precio.
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epoca

ª

°

La audacia, valentía e iniciativa de Alberto del Canto, su personal simpatía y su espíritu alegre y emprendedor, hicieron que pronto se le nombrara
Caudillo, y poco tiempo después, Capitán de las Milicias de la Nueva Vizcaya;
como tal lo encontramos con el nombramiento de Alcalde Mayor en las
minas de an Gregario desde antes de 1577, minas cuyo descubrimiento se
atribuyó Carvajal cuando ya Del Canto las trabajaba con mineros de Mazapil
Estas minas debían su nombre a la procedencia de su descubridor y de los
mineros que las trabajaban, pues procedían de San Gregario de Mazapil.
Fue ésta otra de las grandes mentiras que inventara Carvajal para acrecentar
sus méritos ante la Corona.

Las minas de San Gregario, carecían de las instalaciones necesarias para
el beneficio y afinación de los metales, de ellas e"'traídos. Esto obligaba a
quienes las explotaban, a enviar por medio de recuas los minerales hasta
Mazapil para su beneficio; el viaje era largo y penoso, tenían que atravesar
una regióu salvaje, infestada de indios frecuentemente levantados, y hostiles
por la reacción que en ellos causaba el esclavismo.
El camino de San Gregario a Mazapil, pasaba por el Valle de Extremadura, donde después se fund6 en su primera población, los Ojos de Santa
Lucía, antecesora de Monterrey; seguía luego hacia el suroeste pasando por
el valle en que después se fundaría Saltillo· y un poco más al sur de este, se
bifurcaba siguiendo una de sus ramas para Mazapil y Zacatecas; y la otra
hacia el poniente, hacia la Villa del Guadiana, capital de la Nueva Vizcaya,
a cuya jurisdicción pertenecía San Gregario.
Teniendo el Capitán del Canto que recorrer este camino con frecuencia&gt;

es muy probable que baya propuesto a su Gobernador, Don Martín López
de !barra, que había sucedido a su tío Don Francisco de !barra en la gobernación, la fundación de una estancia a la mitad del largo camino y cerca
de la bifurcación. Esta estancia serviría como punto de apoyo, reposo y
aprovisionamiento de hombres bestias y alimentos para los viajeros. Creemos
que el Gobernador haya aceptado la idea, puesto que el año de 1577, dio
Comisión al mismo Alberto del Canto no sólo para que fundara la Villa
de Santiago del Saltillo, en el férteil valle provisto de abundantes aguas, que
era un oasis en el desierto; sino que también hiciera la fundación de un
presidio y poblara el Valle de Extremadura que también tenía abundantes
aguas y excelentes tierras. Este presidio constituiría un excelente punto de
defensa en las peligrosas regiones que el camino crll2aba. Se ordenaba también a Del Canto, la pacificación y asentamiento de los indios; tanto en
el Distrito de Potossí como en el de Couila, puntos sobre los que tendría
jurisdicci6n su Alcaldía Mayor.

415

414

�Es muy probable que en la primavera de 15 77, haya salido de la Villa
del Guadiana una expedición formada por dieciocho a veinte hombres al
mando del Capitán Alberto del Canto, llevando como capellán a1 franciscano
Baldo Cortés, quien sería el primer párroco de la Nueva Villa, pues por
disposición del Gobernador, el Saltillo nacería con la categoría de Villa. Los
caballos y bestias de remuda, estarían· cargados con provisiones e implementos de trabajo para iniciar las fwidaciones.
Entre los hombres que formaban la expedición, la historia ha conservado
los siguientes: Alberto del Canto, Capitán de la e&gt;..-pedición; el franciscano
Baldo Cortés, capellán del grupo; Diego de Montemayor, Juan Alonso, Juan
Navarro, Santos Rojo, Baltazar de Sosa, Gaspar Castaño de Sosa, Rodrigo
Pérez, Juan Erbáes, Manuel Mederos, Antonio Hemández Grimón, Pedro
de Murga, Juan Pérez de los Ríos, Luis Vogado Martín Pérez, Diego Muñoz,
Alfonso González, Cristóbal de Sagastiberri, y quizá algunos que escapan
a nuestro relato.
Al llegar a la bifurcación del camino, el grupo torcería hacia el norte,
para a poco andar, llegar al fértil valle en que se fundaría el Santiago del
Saltillo, llamando así a la nueva Villa, por haber sido fundada bajo la
advocación de Santiago Apóstol, y por el accidente geográfico del salto del
Ojo de Agua Mayor, que desde wia altura de cuatro metros se precipitaba
al fondo del arroyo a cuyas márgenes, un poco más al norte, se hizo la
fundación.
Una vez desbrozado de maleza el sitio elegido, que fue en el lugar en que
se encuentra la Plaza de San Francisco· con todas las ceremonias habituales, se plantó la Cruz de la Fundación; se señaló lugar para Iglesia, Convento, Casas Reales y Camposanto. Se pr ocedió en seguida a nombrar las
autoridades de la Villa, quedando como Alcalde Ordinario, el propio Capitán Alberto del Canto, quien procedió desde luego al trazo de las Calles
Reales y a repartir solares entre los fundadores.
Apenas iniciada la erección de la Villa, el Capitán del Canto, acompañado de un reducido grupo de soldados, se encaminó hacia el Valle de
Extremadura, para dar cumplimiento a la segunda parte de su Comisión.
Llegado a éI, escogió la parte del valle que se encontraba entre el Río de
Santa Catarina o de Monterrey y el arroyo que fonnaban las aguas de los
Ojos de Santa Lucía, para hacer la población. Fue ésta la primera fundación de lo que hoy es la ciudad de Monterrey.
Habiendo repartido sus gentes entre el Saltillo y Monterrey, es muy probable que haya vuelto al Saltillo, para reclutar gentes con qué seguir en el

desempeño d
Com1S1on.
· ·' Ya para su regreso, nuevos grupos de pobladores
,
e su
hab1an llegado a la nueva Villa, procedentes de la Nueva Vizcaya
d
Zacatecas. Debía también reabastecerse de provisiones bestias'
y
t
e
1
d
b'
.
,
yeemenos
_e_ tra_ ,ªJº, par~ ~ontinuar con la tercera parte de su encomienda: Ja pacificac1on del D1Str1to de Potossí y luego el de Couila.
El d~um,~nto ~el Parral, es muy claro en la parte correspondiente a la
letra, dice: Poblo el Valle de Extremadura y se llamó OJ'os de Santa L ,
h
.
ucia,
11
que . oy se ama cmdad de Monterrey, y prosiguiendo el orden que llevaba
de dicho gobernador de esta Nueva Vizcaya arriba mencionado pacificó el
pueblo de Potossí y Valle de Couila, descubriendo ..,...;.,.,.~
las ' cuales puso
~.........., a
por nombre La Trinidad ...".
En el S~till?, una vez integrada la expedición, debe haber partido hacia
el sureste, s1gwendo la vertiente occidental de la Sierra Madre hasta 11
1
., d
,
egar
a a ~1.on ensa.mente poblada de aborígenes de los que debe haber hecho
repa~ento entre los pobladores del sur de Coahuila, Haciendas de Patos
Castanuela y Parras.
'

~~ probable que en esta ocasión haya descubierto en el Cañón de las
~-tas, como se le llama hoy las minas a las que puso por nombre La
Tnrudad.
A ~esar_ ~e ~~ discrepancias que existen entre distintos autores respecto
a la 1dentif1cacion de esas minas nosotros nos m· clinam
és
. .
,
os a que tas son
las Mirutas,_por distintas razones: porque en el orden que señala el Docu~
men~o del Parra], la pacificación del Potossí, fue anterior a la del Valle de
C~uila; porqu~ en la región de Monclova, sólo sabemos de la existencia de las '
Mmas _de Cowla y las que luego descubriera Castaño de Sosa, habiendo sido
descubiertas las de Couila por los mismos expedicionarios de Alberto del
Canto en anteriores "entradas"; porgue es probable que las gentes de Alberto
~el Cant~ conocieran desde mucho antes la región de Potossí y sus posibi~dades mm eras; porque a sólo ocho kilómetros al poniente del Potossí está
situado el cañón de las Minitas que desemboca en el Valle del Potossí; sólo
a un centenar ~e metros al lado poniente de la Carretera General y dando
frente al ~otoss1, se encuentra una antiquísima hacienda llamada Ja Trinidad,
la_ que posiblemente fuera el lugar de aprovisionamiento y asentamiento de los
mmer~s de las
desde muy antiguo abandonadas. Tanto el poblado del
P~~O~SJ, como la Trm1dad y el Cañón de las Minitas, se encuentran en el murucrp10 de Galeana, en el sur de Nuevo León, al oriente de Mazapil y aproximadamente noventa kilómetros de Saltillo.

~ta_s,

116
417
huma.ni.tas-27

�I

Una vez cumplida esa parte de su Comisión, regresaría Alberto del Canto
al Saltillo, para organizar la siguiente e"'-pedición que su Comisión le señalaba, la pacificación y asentamiento de población en el Valle de Couila,
donde años después, el mitómano Carvajal, har'ia. o intentaría por llenar
el expediente, fundar el Nuevo Almadén, erigiendo unos cuantos jacales de
ramas, los que en muy corto tiempo fueron abandonados. El mismo Documento del Parral, tantas veces citado, nos dice que el Valle de Cuoila, había
sido poblado y sus minas trabajadas por mineros de Mazapil y vecinos del
Saltillo, año antes de la llegada de Carvajal a esa región.
Hecha la pacificación y población del Valle de Couila, "en virtud de dicha
su comisión dimanada de dicho gobernador de este Reyno, Martín López de
!barra, repartió tierras y dio repartimiento de indios, en especial a la provincia de Couila, a los vecinos de dichas jurisdicciones y distritos". . . Aquí
nos asalta una nueva duda. El problema es saber a qué se refiere el Documento al citar las "naciones de la provincia de Couila".
En la época en que el Documento fue redactado, 1643, la Provincia de
Coahuila comprendía el territorio del hoy Estado de Coahuila, desde el
paralelo 26º al norte y gran parte del Estado de Nuevo León, todo ello
dependía de la N\leva Vizcaya. Al nombrarse Gobernador del nuevo Reyno
de León a Carvajal, según él interpretaba sus Capitulaciones, todo lo citado
quedaba bajo su gobernación. En 1677, toda la parte sur de Coahuila, que
quedaba al sur del paralelo 26º, Parras, Patos, SaltiUo, Arteaga y Capellanía, fueron segregados de la ueva Vizcaya y agregados a Coahuila. Cabe
la duda en saber a qué provincia de Couila se refiere el Documento.
En la época en que se le dio Comisión a Alberto del Canto, no sabemos
de la existencia de una provincia de Couila, todo era la Nueva Vizcaya. En
una "Carta geográfica del Siglo XVI", que aparece publicada en Fray Juan
Larios; obra del Dr. Jesús Figueroa, de la Editorial JUS, Carta que debió
ser hecha después de 1568, pues en ese año se fundó Mazapil y aparece en
ella, pero que debe haber sido levantada antes de 1577, pues en ella no
aparecen ni Saltillo ni Monterrey.
En dicha carta, no aparece la provincia de Couila, pero al norte de
Mazapil, en lo que ahora se llama Nudo Saltillense, aparecen los "M.
de Couila'\ y un poco al oriente, en lo que corresponde al Potossí, aparece
un Bourg D' Indiens Couila, lo que traducimos por poblado de indios couilas. o he encontrado ninguna otra referencia a los indios couilas, ni en el
Mapa de Distribución de los Grupos Indígenas del Norte de don Wigberto
Jiménez Moreno, ni en Alessio Robles. Sólo la expedición de Urdiñola, para

111

418

castigar a los que asesinaron al padre Altamira
. .
puede darnos alguna pista. pero la . a· .,
Y ª sus mdios doctrineros
. .
'
expe 1c1on se hizo m , b'
de 1os mdios Cuamocuanes e 1607
,
as ien en contra
B
,
n
, Y estos son más b ·
ausarmg~mas, que habitaban la reaión del
ien una rama de los
dadores. Sm embargo, algún historiad ha a~tual Monclova y la de Nade Couila~ que significa tierra b . or
derivado el nombre de Coahuila
naturales que las habitaban. s ªJas, y dado el nombre de couilas a los

i;

No se puede descartar la
'bifd d
taron la región de Monclova pos1
de que los indios couilas que habipor Del Canto al hacer los 'r[procturu~~ran de] valle del Potossí, llevados ahí
,
'
ar
entos después de
ifi
PotoSSI, para trabajar las minas. l
d
pac car el valle de1
·
' os que espués de treinta
tteron en los asesinos del padre Alt . .
anos se convirCouila, se les diera por estar trab . dam1ra, y que el nombre de minas de
.
ªJª as por ellos Pero
has
gaaones sobre probables hipótesis
d b
.
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las diva. d
, Y e emos volver al te
· •
Jan o para mejor ocasión, el esclarecmuento
. .
de las dudas.ma prmc1pal, de#

Lo que sí está comprobado, es ue la rim
.
es Monclova la hizo el C 't' qAlb P era población, en lo que hoy
.
'
ap1 an
erto del Canto
1577
.
cumplido
esta
parte
de
su
•
'ó
,
en
.
Habiendo
.,
comm n regreso al Saltill . . . d
eton de Mercedes de Tierras Agu ' E .. d
o lll1C1an o la repartirle la nueva Villa, repartiendo
JI os ~e Molino entre los pobladores
la Villa, para ser destinadas a est . es ext~nsrnes de Tierra al derredor de
para éstas últimas, ya que la pr:;~ :~~:d~dO ganaderas, principalmente
de ganado hasta 1591, en que la re i,
. d~ los colonos, fue la cría
gada de los tlaxcaltecas.
g on se convirtio en agrícola con la lle-

gr~/

En 1578, se envió al Gobernador de la Nu
V'
repartición de Mercedes hab'' d l
b
eva 12caya, el proyecto de
'
ien o as apro ado éste en 1581
excepciones.
, con muy pocas
Para entonces la may r
t d l
al Sal tillo a su; familias~ y p:::íaneh;~ nuevos po~ladores, habían llevado
aperos de labranza y trabaJ· o . tre ll o .llevar pies de ganado, semillas,
' en
e os estaba Don Diego d M
con cuya esposa, doña Juana Porcallo
la
.
e . ontemayor,
del Canto entabló 'lí 'to
Y
Cerda, el mcorreg1ble Alberto
1 CI s amores.
El Doctor, Don Jerónimo de Orozc p "d
Guadalajara h b' d' d
o, reSI ente de la Real Audiencia de
berto del C~t= ~~ icta, o orden de aprehensión en 1578, en contra de Al' por crunenes Y abusos cometidos" y "
,
a poblar una vil!
a· .
porque av1a entrado
estab
a en e1 istnto deste rreino (el Saltillo) entre . di
an sosegados y de paz J
,
m os que
vos los vendí
tal
' e os que prendía e hacía de su autoridad escla'
a por es; y por otros delitos graves que ha cometido". Ha-

�biéndosele aprehendido · en el camino para la Nueva Galicia, pudo escaparse,
'
,
y se refugió en la Nueva Vizcaya. "e trayéndole preso, se soltó e fue a la
dicha Nueva Vizcaya, donde el Gobernador, aunque supo que yba huyendo,
no tan solamente no le quizo preender, pero tomole a ynbiar a la parte donde
antes residía con soldados y gente de guarda".
El Gobernador de la Nueva Vizcaya, Don Martín López de !barra, en
continuas pugnas con la Real Audiencia de Guadalajara, cuyas órdenes
no acataba, de lo que con frecuencia el Doctor Orozco se quejaba al Rey,
consideró que la orden de aprehensión en contra de Alberto del Canto, era
injustificada y una intromisión en los asuntos de su gubematura, ya que el
mayor delito, era el haber fundado la Villa del Saltillo, y ésta_ no estaba
en la jurisdicción de la ueva Galicia, sino en la de la Nueva Vizcaya y su
gobernación, lo había autorizado para ello.
La conducta amoral y la vida licenciosa que el Capitán del Canto llevaba
en el Saltillo, daban pábulo a la actitud del Presidente de la Real Audiencia, pero ante los ojos del Gobernador, más que sus faltas, pesaban los
méritos a que se había hecho acreedor por sus trabajos en favor de la gobernación y del Rey, por lo que Je brindó su más completo apoyo.

AJ regresar al $altillo, enterado Del Canto de que el Doctor Orozco, había
iniciado una visita de inspección por su jurisdicción y se encontraba en Zacatecas • temiendo ser aprehendido de nuevo, abandonó la alcaldía del Sal tillo
y se ~efugió entre los chichimecas; probablemente en el sur de Nuevo León
que mucho conocía. Entre ellos permaneció por espacio de dos años hasta
saber de la muerte del Doctor Orozco, que ocurrió en Guanajuato en 1581.
Regresó entonces a ocupar su alcaldía del Saltillo, para la que en su larga
ausencia, el Gobernador había nombrado a Don Diego de Montemayor. A
su regreso, reanudó sus amores con Doña Juana Porcallo, la esposa de Montemayor, pero como siempre sucede, a pesar de ser público y notorio el hecho,
fue el ofendido el último en enterarse. Hirviendo de cólera, Montemayor,
juró, no cortarse el pelo ni la barba hasta haber dado muerte a sus o~ensores: a su infiel esposa y a su falso amigo. Tan pronto como tuvo ocasión,
asesinó a su mujer, pero al ser descubierto por las autoridades, tuvo que
huir refugiándose en San Gregorio. Ahí, se encuentra de una manera al
parecer casual, con su viejo conocido, Don Luis Carvajal y de la Cueva
en su segunda entrada, ya como Gobernador del Nuevo Reyno de León.
Buscando protección, Montemayor se confederó con él, para que le dejase
poblar la ciudad de León, hoy Cerralvo, lo cual consintió aun a sabiendas
que era jurisdicción de la Nueva Vizcaya y ''aunque lo informó a su Go-

bemador, López de !barra, que se aprestó a defender sus derechos, pero
que desistió de ello por evitar muertes y saber de mayor fuerza en gentes
de guerra del Gobernador Carvajal".
De San Gregorio, pasó Carvajal a Ojos de Santa Lucía, y de ahí, "Pasó
al Saltillo, que era población más antigua y en virtud de sus capitulaciones,
por caer en demarcaci6n de su jurisdicción, mudó justicia, poniendo de su
mano las que le pareció".

Tocóle a Alberto del Canto, recibir en su calidad de alcalde, al Gobernador Carvajal y de la Cueva, quien lo destituyó de su cargo. Carvajal,
dando una interpretación torcida a lo estipulado por sus capitulaciones,
argumentaba, que su gobernación comprendía todo aquello que se encontraba
dentro de un cuadro de doscientas leguas por lado. S61o que las capitulaciones excluían lo que ya estuviera descubierto o poblado por la Nueva
Galicia y la Nueva Vizcaya. Para consolar al destituido alcalde, Carvajal,
lo autorizó para hacer una entrada hacia la Ciudad de León, sin embargo,
revocó el permiso sin que del Canto lo supiera y probablemente lo hiciera
del conocimiento de Montemayor, quien fungía en Le6n como Teniente de
Gobernador, quizá para que aprovechase la oportunidad.
Del Canto, al llegar a las inmediaciones de Le6n, "asent6 el real, cerca
de la propia ciudad, desde donde envió a los soldados que llevaba, a hacer
la entrada. Súpolo el Teniente de Gobernador, que contra el requerimiento
que se le había hecho, había despachado a hacer jornada; envió a aprehender
al Capitán Canto y lo trajeron a las Casas Reales, habitación del Teniente".
"Quizo proceder contra él, al tiempo que su gente vino y hechando de
menos a su capitán y sabiendo que estaba preso, se resolvieron a una bárbara hazaña, y pocas veces vista entre gentes que militaban debajo de un
gobierno, un Rey y cristianos, y pudiendo negociar por bien, quisieron hacer
un escándalo y ruido; que a haber quien los siguiera, les costaría por desacato,
las vidas, honras y haciendas."
''Fueron a mano armada a Ja ciudad y enderezando a las Casas Reales,
comenzaron a peloteadas, pidiendo a su capitán; cuyas peticiones iban escritas en las balas, que como granizo saJian por las bocas de las escopetas.
Los de adentro, desde el Torreón, se defendían; y mataron a uno de los de
afuera, llamado Bustamante. Encendíase a más andar el fuego, y apretaban
el cerco; llegándose a casa, pidiendo a voces que les entregaran a su capitán."
"Persuadido el teniente de los demás, y por no dar Jugar a que el atrevimiento pasara más delante, mandó entregarlo, pero muerto, juzgando que

421

,,

420

�con quitar la causa, quitaría el efecto. Lo cual dispuesto, un viejo prudente,
de adentro, se abrazó al Capitán del Canto, y así salió a la calle, que lo
recibieron sus soldados sin lesión, porque los de adentro, por no las~ar
a su compañero, no le tiraron."
"Cesó el combate y se volvieron a la Villa del $altillo, gozosos de haber
sacado a su capitán de aquel empeño; como si hubiera salido de poder de
turcos a punta de lanza. Y de allí a pocos meses, volvió el Capitán Alberto
del Canto a entrar en la tierra adentro, y en el río que hoy se llama Pesquería, asentó un real, súpolo el Teniente, que le avisaron de San Luis.
Despachó una compañía contra él, que llegó a tiempo que tenían hecha
una buena presa y estaban almorzando los soldados. Llegaron los de León
con los arcabuces en la mano; les invitaron los demás a almorzar; ellos dijeron que no iban sino a soltar aquella presa. Soltáronla sin resistencia alguna
y se fueron los del Capitán del Canto. Hicieron otra después y se fueron al
$altillo sin otro impedimento alguno." (A. de León.)
Habiendo perdido Montemayor la oportunidad de vengarse en la primera
entrada, comprendiendo que Del Canto era protegido de Carvajal, desistió
de su venganza, más no olvidaba su rencor. Carvajal, con agudo sentido
político, comprendiendo que aquellos dos valerosos soldados le serían muy
útiles para sus fines, trató de conciliados. Ignoramos de que medios se valió,
pero el caso es que para 1586, logró que Montemayor, diera a su hija
Estevanía en matrimonio a Del Canto. En 1586, nace el primogénito de este
matrimonio, Miguel; y en 1588 el segundo, Diego; ignoramos la fecha del
nacimiento de la hija, Elvira, que años después fuera la esposa de Pedro
de Vega.
Desaparecida totalmente la rivalidad, para 1591, a la llegada de los tlaxcaltecas, encontramos a Montemayor y a del Canto en el mismo Ayuntamiento,
a Montemayor como alcalde ordinario y a del Canto como regidor.
Las pruebas de la infidelidad, eran abrumadoras, toda la población tenía
conocimiento de ella. Antiguos Documentos que se encuentran en el Archivo
General de la Nación, dan fe de ella; no podemos menos que transcribirlos.
El primero es una queja de Juan Morlete, familiar de la Santa Inquisición
y que también está calzado con la firma de Baldo Cortés, primer párroco
del Sal tillo; el documento dice: "En la Villa de Santiago del Saltillo, a
veynte y cuatro días del mes de agosto de mili e quinientos y ochenta y nueveños, me dió noticia el padre Baldo Cortés, Cura y Vicario de dicha Villa,
de las cosas siguientes, para que dellas de noticias al Santo Oficio de la
Ynquisición desta Nueva España y su distrito, cuyo familiar soy".

422

"Primeramente di6 noticia como en esta Villa, vive un Alberto del Canto,
natural de la Ysla Tercera, del Reyno de Portugal, casado con doña Estevanía, hija de Diego de Montemayor y de doña Juana de la Zerda, y es
cosa pública y notoria, y de mucho escándalo en esta Villa, que el susodicho
antes de casarse con la dicha Estevanía, tuvo cópula con la dicha doña
Juana, su suegra, dice, y de esto son testigos Ana Gómez, su esclava y Juan
de Virues y Juana, Yndia vieja natural de Tlaxcala..."
O tro importante documento, es una queja de Fray Pablo de Góngora,
franciscano residente en el $altillo en 1593, y que dice: "soí deste convento
del Saltillo, y en este tiempo e savído por ser negocio muy público, que un
vecino deste pueblo, que se llama Alberto del Canto, clisen con mucha publisidad que estuvo amansebado con su suegra, que se llama doña Juana
Porcallo, antes que se casase con su hija, que se llama doña Estevanía, con
quien está casado al presente, en quien ti~ne dos hijos, ame dicho una
vieja india Tlaxcalteca, que está en casa del dicho Alberto del Canto, que
ella propia la vido munchas veces, por vista de ojos, y también clise esta
dicha india, que el padre Baldo Cortés, vicario, desta Villa, lo save de
sierto; tanbién clise que están con ella otras dos compañeras de dentro
de casa, que lo vían y lo saven, y su mujer del dicho Alberto del Canto, clise
esta india y una negra suya que si apartasen el marido de la mujer, que
ella misma diría como lovido al dicho su marido con la dicha su madre
munchas veses en la cama, porque estando con él no osara desir nada por
temor a él. .. ".
El mismo documento nos da una muestra del carácter bromista y burlón
de Alberto del Canto. "Los indios chichimecos mataron a un vecino desta
Villa que se llamaba Juan Pérez Chocallo, después de muerto andava el
dicho Alberto del Canto y un criado suio llamado Juan Rodríguez (con)
flautas (y) con hierros hasiendo ruido de noche arredor de la casa y después
preguntando que ruido era aquel que havían oido la noche, el dicho Alberto
del Canto decía que era el ánima del difunto; esto lo dijo un vecino desta
villa, que se llama Melchor Albares; también lo dijo Ortuño de Aguirre,
sastre desta villa, que no tan solo lo había hecho."
"El padre guardián que al presente tengo el cual me ha dado licencia
para escribir esta carta, me dijo que el padre vicario desta villa, Baldo
Cortés le dijo de rodillas ante un Crucifijo que este mal ombre avía andado
con dos hermanas, y una dellas es su comadre."
O tra faceta de su desconcertante personalidad, nos la muestra un documento del Archivo Municipal de Monterrey: Agustina Díaz, vecina de Mon-

423

�terrey, presenta una queja en contra de su marido Alonso Pérez por malos
tratamientos y pide separación de cuerpos y bienes; en su oficio dice: "Me
llevó a la villa del Saltillo, en donde continuando esos malos tratamientos,
en un día, sin causa, me sacó al campo y poniéndome una soga en la
garganta, me colgó de un árbol, sin moverle a piedad los ruegos y lágrimas
con que le pedí que mirase que era cristiano y que no tenía causa para
semejante crueldad; sin reparar de ello me ahorcó, que si Dios no permitiese
que Alberto del Canto, pasando por allí en esta ocasión que viéndolo, con
toda presteza, cortó la soga con la espada, cayendo casi muerta por tie1Ta".

y sus costumbres, pero rodeado del canno que su simpatía despertaba. Fue
enterrado con los honores que como fundador y alcalde merecía en el Camposanto de la Parroquia, ya desaparecido, por lo que no se ha podido localizar su tumba.

Alberto del Canto a pesar de sus actos, era grandemente estimado por los
habitantes del Saltillo; pasó el resto de su vida en esa población figurando
siempre en puestos importantes, ya como alcalde, como regidor o simplemente como capitán de las milicias, de la Nueva Vizcaya; desempeñando
comisiones de apaciguamientos y asentamiento entre los indios que le temían
y le resP.etaban.

BIBLIOGRAFtA

La última acción en que él participó, fue en septiembre de 1607 cuando
el Gobernador de la Nueva Vizcaya, Don Francisco de Urdiñola, organizó
en Sa]tillo una expedición de castigo y apaciguamiento en contra de los
indios Guamocuanes, que en las riveras del Río Nadadores habían dado
muerte al padre Fray Martín de Altamira y a tres indios doctrineros que Jo
acompañaban; fue en esa ocasión cuando confiesa tener sesenta años y ser
originario de la Isla Terceira del grupo de las Azores. Entre los que acompañaron a Urdiñola, estaban los capitanes Alberto del Canto, Bemabé de
las Casas y el padre Baldo Cortés, cura del Saltillo.
Terminada la expedición, Alberto del Canto regresó al Saltillo en donde
residía, llevando una vida activa en cumplimiento de las funciones públicas
que le eran encomendadas y su profesión militar. Aunque había llegado a
hacer fortuna en sus actividades mineras y agrícolas, vivía modestamente,
pues ya para esa fecha, se había deshecho de sus propiedades, dejándolas
en manos de sus hijos y de su yerno, Pedro de Vega, a quien donó la hacienda de Miraflores al poniente del Saltillo, con catorce días del agua
de los Berros que era de su propiedad; en 1599, había hecho donación de
su hacienda de los Alisos a Don Francisco de Urdiñola, en pago de la amistad y favores recibidos. Esta hacienda fue luego uno de los puntos más
importantes del dilatado latifundio del Marquesado de San Miguel de Aguayo.
Murió en diciembre de 1611, siendo Alcalde Ordinario del Saltillo, rodeado de los suyos y del afecto del pueblo que había fundado; no podemos
decir como es corriente "en olor de santidad" puesto que conocemos su vida

424

El día primero de enero de 1612, en junta del Ayuntamiento, se eligió
para substituirlo, al Capitán Bernabé de las Casas y demás miembros del
Cabildo, los que rindieron su protesta el mismo día aceptando sus puestos.

HISTORIA DE NUEVO LEóN . . . . . . . Capitán Alonso de Le6n.
Coahuila y Texas en la Época Colonial . . Vito Alessio Robles.

Estuclios de Histora del

oreste . . . . . . . . . Soc. Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.
Estado de Nuevo Le6n y Ciudad de Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Israel Cavazos Garza.
Historia de Nuevo Le6n . . . . . . . . . . . . . . Eugenio del Hoyo.
Fray Juan Larios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Dr. J. Jesús Figueroa Torres.
Cuadernos de Cultura del Edo. de Coah.
"El Documento del Parral" transcripci6n
completa y "la Fundaci6n de la Villa
de Santiago del Saltillo" . . . . . . . . . . . . Del autor de este trabajo.
Carta que el Dr. Jerónimo Orozco envía
a Felipe II en 1578 . . . . . . . . . . . . . . . • Archivo General de la ación.
Carta de Juan Morlete al Santo Oficio
de la Inquisición, en 1589 . . . . . . . . . . . Archivo General de la Nación.
Carta de Fray Pablo de G6ngora, 1593 ..
Queja de Agustina Díaz . . . . . . . . . . . . . . Archivo Municipal de Monterrey.
Litigio entre Pedro de Vega y los colonos
Tlaxcaltecas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Archivo Municipal de Saltillo.
Acta del Cabildo del dia 1q de enero de
1612 .............................. Archivo del Gbno. del Edo. de Coah.
Datos sobre los ascendientes de Alberto
del Canto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Proir. Sergio Recio Flores.
Saltillo, Coah., septiembre 6 de 1977.

In Omnibus Veritas
En todo la verdad.

425

�CONFLICTO SOCIO HISTÓRICO EN EL
CERRALVO COLONIAL

GERARDO DE LEÓN

TOMANDO coMo PUNTO de partida la comarca minera de la Nueva Vizcaya,
las huestes españolas inician su avance explorador y conquistador hacia el
noreste de lo que hoy es la República Mexicana, apenas iniciada la segunda
mitad del siglo XVI. Y si en los ellas en que vivimos nos parece tedioso
y apabullante el trayecto de la altiplanicie septentrional, no deja de causar
asombro el coraje de aquellos aventureros que, en exiguas jornadas, avanzaban casi a la buena de Dios a través de llanuras y mesetas.
El profesor Gcrardo Merla, en su estudio sobre las características geográfico-físicas del Noreste, publicados recientemente por la Universidad Autónoma de Nuevo León,1 define esta planicie como una zona "que abarca
grandes extensiones de los estados de Chihuahua, Coahuila, este de Durango,
Zacatecas, San Luis Potosí y suroeste de Nuevo León. . . ubicada sobre altitudes mayores de 1,000 metros, limitada al este por la sierra Madre Oriental,
al oeste por la sierra Madre Occidental y al sur por las serranías de Zacatecas y San Luis Potosí".
Tierras de matorral desértico, con escasos bosques de encino y coníferas
en algunas sierras, y pequeñas áreas de pastizales, con posibilidades muy
relativas de explotación agrícola-ganadera, según el mismo Merla.
Para aquellos aventureros, después de haberse familiarizado con la explotación de minas en el agreste paisaje zacatecano, o por el rumbo del cerro
1 "Análisis Geográfico-Físico del Noreste ... ", publicado por el Centro de lnvs.
Urbanísticas de la UANL en Análisis y Expectativas de la Estructura Urbanlstica del
N. E. de México; Imp. Talleres Gráficos de la Fac. de Arq. de la UANL, Monterrey, 1976 (pp. 15 y 16 ) .

427

�de Mercado, la incursión por tierras inhóspitas y desconocidas no podía ofrecerles más aliciente, que nuevos descubrimientos metalíferos; y con ellos, un
cambio súbito quizá, en sus vidas plenas de pobrezas y de aventuras.
Unos desde Mazapil, en Zacatecas, con Francisco Cano a la cabeza, y
otros dirigidos por Martín López de !barra desde San Martín, por la vía
de Durango, partieron con cuatro meses de dif ncia entre finales de 1568
y los primeros m
del año siguiente. Ambos en pos de una laguna descrita por fray Pedro de Espinareda, de la que éste había recibido noticias
por parte de los indígenas, cuando trataba de establecer un camino a P.hiuco
'
en 1556.
Llegaron los primero , hasta la de Patos ( del municipio de Gral. Cepeda,
Coahuila, en la actualidad) ; y siguieron hacia el este, hasta el valle en que
hoy se asienta la ciudad de Saltillo. Tomaron posesión de aquellas tierras, en
nombre del reino de u va Galicia, que tenía por cabecera a Guadalajara.
Los otros, tocando los mismos puntos geográficos, también se sintieron sus
propiet.arios, a tal grado que López de !barra mercedó tierras y aguas en el
Nudo Saltillense, en su carácter de teniente de gobernador y tesorero del reino
de la ueva Vizcaya, que por entonces reconocía como m centro a Durango.
Entre los novovizcaínos venía un personaje que en un corto tiempo cobraría gran importancia para Ja historia de la región. Después fue capitán, y
se lJamaba Alberto del Canto.
De acuerdo con la documentación hist6rica recabada hasta la f cha todo
l
hace aparecer que nue e años de pué del des ubrimiento del Nudo SaltiUense, del Canto fundó allí, n 1577 la villa de Santiago del SaltiJlo. Pero
para entonces, el área cubierta por sus correrías abarcaba un espacio geográfico de amplias proporciones. Pue n los papel s d cubierto por Wjgberto
Jiménez Moreno en el archivo de Parral, Chihuahua, en 1951/ cuyo contenido e importancia capital son ya de sobra conocidos), se menciona al fundador de Saltillo como alcalde mlJyor de las mina de San Gregorio y poblador de las de La Trinidad y del Poto í. Sobre este último punto ha habido
desacuerdo absoluto entre los historiadores que han estudiado el tema, pues
mientras unos lo localizan al sur del actual estado de uevo León otros
J
lo sitúan en Cuatrociénegas de Coahuila. En cuanto a la Trinidad, gún
las investigaciones de los eruditos, tiene mayores visos de eracidad el que se
1
''Documento del Parral", paleografla publicada por el Dr. J. de
en Cuadernos de Cultura, de Saltillo, Coah., 1977.

,.

J. Dávila

guim:

haya tratado de lo que hoy conocemos como Monclova, también en territorio
coahuilense.

Pero para el punto que nos interesa. tratar, es de gran significación y definitivamente comprobado, que las minas de San Gregorio pertenecen al municipio de Cerralvo, Nuevo León, de nuestros días.
Allí pues, hubo un asentamiento humano embrionario, probablemente
anterior al año de 1577. Más tarde, la historia del lugar ha sufrido incontables vicisitudes. Entregado por Diego de fontemayor al primer gobernador
del Nuevo Reino de León, Luis de Caivajal y de la Cueva, cuando éste
llegó en su primera incursión penetradora después de haber capitulado con
el rey Felipe II, y aquél allí se encontraba jurisdiccionado a la ueva Vizcaya; se funda oficialmente con el nombre de ciudad de León, en abril de
1582; para despoblarse un poco más tarde, tras la d gracia política y la
caída del propio Carvajal.
Posteriormente, hacia 1629, el gobernador Martín de Zavala realiza una
~ueva fundación en el mismo lugar -o muy próximo al primitivo-, y le
unpone el nombre de Cerra! o.
De los azares que tuvo que sortear la incipiente población, nos habla Alon-

so de León en su crónica del siglo XVII, imprescindible fuente de información para quien se interese por la trayectoria histórica de la regi6n.

tl nos narra, que en el mes de septiembre de 1636, sufrió el poblado una
inundación de características catastróficas; pues " ... parece que e abrieron
las cataratas del cielo y rompieron las fuentes del abismo de las sierras
según las bocas (que) por ellos reventaron." Que aquel fenómeno "demoó
todas las casas de Monterrey y las iglesias dejándolo hecho un desierto ...
(y que) la villa de Cerralvo quedó de la misma suerte, cayéndose la iglesia
Y demás casas; que fue necesario guarecerse la gente en una cuadrilla de carros que a la sazón estaba en la villa".
)

También reseña que · años más tarde, se repitieron los desastrosos sucesos, a tal grado que, en la villa de Cerralvo fueron tan fuertes las aguas,
que traspasaron las tapias.
Y que una vez más, en el año cuarenta y cuatro, "cayó un aguacero en las
haldas de la sierra de San Gregorio, vertiente de la villa de Cerralvo; que
creció una cañada tanto, y tan rápida corriente, que, sobrepujando el hueco
de la cañada, que es bien ancho, embistió a la villa; derribando las casas que
topaba, haciéndolo todo un mar ... "

428

'

429

�Advierte el cronista además, que en esa zona "las sementeras son por junio
y parte de julio ... " y que en ese último año en particular, había llovido muy
poco, por lo que se habían malogrado las siembras; agregándose a esta situación angustiosa, los perjuicios de la inundación. "Prevínose el hambre que
había de haber -agrega-. Mandóse por auto que los labradores no vendieran a rescatón ni pastor el maíz, sino a los vecinos; y pues los pastores tenían
mulas y gente, los metieron de afuera. Hiciéronse notables diligencias. No
bastaron para que los unos no vendieran ni los otros dejaran de comprar;
de lo que se siguió tanta falta, que se vendió l maíz podrido y que no se
podía comer, a ocho p os; cosa jamás vista ni oída en la Nueva España,
en tiempo de mayores hambres. Muchos tenían por mejor comer carne sola,
en su casa, o otras cosas en qué engañar el hambre, que comprar maíz tan
caro." 8

Y es justamente a partir de aquella refundación debida a Martín de Zavala, en que, a pesar de las dificultades y acontecimientos citados por el Cronista, va consolidándose poco a poco la nueva población. Toma un auge inusitado la explotación minera. El propio Zavala, en un memorial dirigido al
Rey, le informa que "en el Real de San Gregorio, junto a la villa de Cerralo, hay cuatro haciendas de sacar plata.' Y el escritor español Juan Díez de
la Calle, en su Memorial y Noticias Sacras, editado en el mismo siglo XVII,
asienta que el distrito de Cerralvo era tan abundante de metales, que "en él se
descubrieron en breve 200 minas ... ,, 6
Estas circunstancias de carácter económico aparentemente favorables, propiciaron la inmigración de mineros y colonos muchos de los cuales arraigaron definitivamente; y sus apellidos se advierten aún no s6lo entre los
habitantes de la villa misma, sino también de la zona comarcana, que pronto
se vio influenciada por ésta, a tal punto que de allí partieron los pobladores
de muchos nuevos establecimientos ( como Agualeguas, Gral. Treviño, Parás,
Los Herreras, Los Ramones y Melchor Ocampo de Nuevo León, y Ciudad
Mier Guerrero y Ca.margo, en Tamaulipas, entre otros), cuyas respectivas
familias, aún en la actualidad ofrecen indiscutibles lazos de par ntezco.
• LEÓN, Allonso de; CHAPA, Juan Bautista y S.úlcHEz DE ZAM.oRA, Femando,
Historia de Nuevo León con Noticias sobre Coahuila Tamaulipas, Texas y Nuevo
México; publicación del Gobno. del Edo. y la UNL ; E&lt;lit. Jw, México, 1961. (Cap.
VII, pp. 91 y 93.)
• Hovo, Eugenio del, Historia del Nuevo Reino de León (1577-1723); publicaciones
del ITESM. (Serie Historia No. 13), Talleres de lmpresfones, S. A., Monterrey, 1972
{vol. II, p. 364).
• Id. (p. 365.)

",

430

Para 1628 ya vivían en el Real y Minas de San Gregario, Juan Buentello
Guerrero y su pariente Pedro Botello de Morales ( al parecer, ambos apellidos Buentello y Botello, se corresponden); el capitán Rodrigo Ruiz; Pedro
Salinas y Martín de Aldape; Vicente Guerra; minero; Juan de Arredondo
Agüero ( quien firmaba como "secretario") ; Alonso de Molina y Diego L6pez, también minero. Veinte años más tarde, van apareciendo en los documentos testimoniales levantados en el lugar, nuevos nombres de colonizadores, como Antonio Pérez de Molina, minero; Antonio García de Sepúlveda,
hijo de Jacinto García de Sepúlveda, medio hermano del gobernador Zavala;
Agustín Saldívar; Francisco Báez de Benavides ( cuyo apellido fue apocopado
más tarde como Benavides exclusivamente) ; Francisco Vela ( quien declara
haber sido originario de Cuencamé, Dgo.); el general Diego de Ayala y icolás Ramos ( apellido muy común ahora en la porción norte de Tamaulipas).
Para finales del siglo solían aparecer en los documentos las firmas de Dieao
Gutiérrez y de Juan Bautista Chapa --cuyo apelativo generó una infinita gama
familiar característica de aqueJlos rumbos.

En 1701 hizo testamento uno de los vecinos de Cerralvo que llegaron a ser
más prominentes en el Nuevo Reino de León: 1 capitán Ignacio Guerra
Cañamar, originario de la ciudad de México, pero cuyo apellido, reducido
al Guerra exclusivamente (pues es evidente que completo era compuesto),
poliferó mucho en varias partes del Nuevo Reino y de la provincia de Coahuila. Sus descendientes llegaron a tomar participación muy activa en algunos eventos de gran resonancia en la vida colonial de la región. Uno de sus
tataranietos fue nuestro "Increíble Fray Servando", como calificara Alfonso
Junco a este personaje de la historia nacional.
De todos estos antecedentes respecto a la economía y a la sociedad de la
antigua villa de Cerralvo, con una labor consultiva muy minuciosa y metodizada podrían llegar a obtenerse conclusiones muy satisfactorias para la evolución histórica de la comarca cerralvense, y así, interpolando otros estudios
conducentes, ir delimitando la verdadera imagen de nuestro pasado regional.
El paralelismo entre el enfoque económico de la historia y la historia de
la sociedad, tendrá que ir íntimamente estrecho. Aunque algunos historiadores modernos tratan de supeditar lo sociológico a 1o económico; y otros
por lo contrario, pretenden la supremacía de los estudios sociales. Eric. J.
Hopsbawn, por ejemplo, asevera, en defensa de la última de estas posicione
que "la dimensión social se evidencia hasta en los más cautos y estrechos historiadores de la economfa".6
' HOPSBAWM,

Eric

J.,

"De la Historia Social a la Historia de la Sociedad", pu-

431

�Arnold J. Toynbee, el coloso inglés de la Filosofía de la Historia, arguye
por su parte ( según comentario de Lucien Febvre), que la sociedad no crea,
sino que no es más que el lugar común donde coinciden las actividades individuales. Que la sociedad organiza las comunicaciones entre individuos, pero
que son éstos, los que hacen la historia. 1
Es evidente que nuestra historia local -entendiendo por local, la del
oreste de México-, está ávida de ser escudriñada en sus fuentes de información y recibir el abono vivificante de una simiente germinadora. Si los
archivos municipales y parroquiales han sido peligrosamente mermados por
el tiempo, la incuria y las extracciones, lo que de ellos quede requiere con
urgencia ser utilizado. Hay documentos publicados ya, por supuesto, que nos
ofrecen testimonios contemporáneos de la situación y la vida económica de
los dh-ersos pueblos de la región; pero su información es árida y fragmentaria.
A las publicaciones posteriores, con los criterios actuales de la historiografía,
habrá que someterlas a análisis, "a laboratorio" -como dijera el profesor
Antonio Pompa y Pompa.ª
En dos de aquellos testimonios particularmente, hemos encontrado algunas noticias del Cerralvo Colonial. En el informe que el gobernador del uevo Reino de León, Jáuregui y Urrutia, rindió al virrey de la Nueva España
en 1740, se asienta que para esas fechas C rralvo contaba con 73 pobladores
españoles, sin el capitán y 12 soldados, más 3 mulato y 5 indios; que su
iglesia era de adobe y muy pobre.11 Y Antonio Ladrón de Gue ara, en edición realizada por el T ecnológico de Monterrey/º advierte que en 1729
aquella villa contaba con un alcalde mayor y un capitán de una escuadra, con
11 ó 12 oldados. Que se criaba en gran cantidad el ganado menor, y todo
género de ganado mayor; pero que escaseaban las semilla. os dice adem ,
que ''hay buenos abrevaderos, aguajes, pasto y salitr en dichos terrenos,
pastando los ganado donde habitan las primeras naciones de aquellas frooblicado en Tendencias actuales d, la Historia Social 1 Demográfica; Eds. Scp-Setentas,
o. 278 ; México, 1976. (p. 64.)
1 FEBvu, Lucien, Combates por la Historia; Ed. Ariel, Barcelona, 1974. (p. 203.)
• PoUJ&gt;A v Po PA, Antonio, "Las Bodegas Documentales de la Provincia y la Historia Regional", publicado en Estudios de Historia del Noreste; Ed por la Soc.
Nuevoleoneaa de Hist., Geog. y Est.; Eclit. Alfonso Reyes, Monterrey, 1972 (p. 23.)
• FEaNÁNou DE JÁUREOU1 Y UuuTIA, Joseph Antonio, Description o/ Nuevo L,,Jn,
Mlxico (1735-1740). The Summer School of ITESM; Monterrey, 1964 (p. 94.)
• LAo11.6N DE GmtvARA, Antonio, Noticias de los Poblados del Nu,uo Rlino de
Le6n (1739); publicado por el ITESM. (Serie Historia o. 10) ; Talleres de lmpreai.ones, S. A., Monterrey, 1969 (p. 94).

,,

,

432

teras, de donde_ se exper~enta la gran facilidad con que dan principio a una
general alteraetón en_ dichas fronteras; porque el indio que ha ejecutado
muerte o es~go, ha sido por robar alguna oveja para comer; y de aquí nace,
el que quenendose to:1°ar la satisfacción por las armas, como se ignora el
~ r se suelei_i castigar a los que se hallan inocentes y así se mueve una
con~ua alteración con todas las naciones de aquel rumbo, por donde ha
~a~1do la tal muerte o robo, lo que pucli :ra evitar la prud cia y pencnoa del que manda, por Jo muchos modos que hay para ello y no que por
falta ~e este conocimiento se aumentan más lo daños y perjuicio n vidas
y haoendas entre los indios y vecinos de sus front ras".
. En esas mismas condiciones, o muy parecidas, debe haber transcurrido la
,,da de Cerralvo en la media centuria siguiente, cuando tuvo lugar el episodio que hemos escogido como tema central de este trabajo, como u.na muestra de al~nas de las ~ct~ísticas de la ida social de aquel lugar y en
aquellos tiempos; caracteristicas que no deben haber sido mu diferen
en el resto del área cubierta por nuestra región.

Geranio de Le6n, mi padre, era cerralvcnsc. Mi abuelo, -también llamado

Gerarclo- fue originario de Mier Tamaulipas; pero contrajo matrimonio en
esta villa, y su mujer -mi abuelae hacía llamar Dominga del Bosque hapa. (Posteriores investigaciones g nealógicas me U •aron a descubrir que Jos
apelli~o usados por mi abuela, eran en realidad los de us padrino }' padres
ad~puvo, y que sus progenito1
apellidaban Chapa y Ruiz) .
ualqu1er manera, todos ellos suenan familiar s ent.1c lo d los pobladorc d
los primer tiempo coloniales que hemos citado.

Así, en una ocasión r pasando el índice del Ramo Civil del Archivo Municipal de Mont rr , me n ntr 1 el nunciado e un exp di nt que a la
letra dice: "Litigio ntr don J ' Romualdo del Bosqu y María gunda
Vela ante el señor gob mador del u o Reino de León don imón Hrrrera r Ley a"; 11 y por razone de interés familiar, me puse a hurgar el exJ~dientc mismo. Esto me condujo a identificar uno de los aspectos sociológicos más int r antes y probablem nt de no poca tra endencia en la
pacifica vida de las ttltima décadas n la vida colonial nuevoleonesa.
David Alberto Cossío de cribió, en su Historia de uevo León~ algunas
características de nu stros ant pasados ( aunque no nos remite a la fuente
de infonnación ) en los iguientes términos:
u

AMM.

Ms. Ramo Civil, Vol. 167, Exp. 14, 1800 (9 fs. útilea) .

433
humanitu-28

�"Las costumbres de los pobladores del Nuevo Reino de León en las postrimerías del siglo XVIII, seguían siendo, con poca diferencia, ~ observadas
hacía más de dos siglos: el hogar, un modelo de amor y sencillez. El padre
era como la puerta de hierro del honor de la casa; el mejor .espejo en el que
sus moradores veían su propia moral, su fuerza, su valor, sus proyectos y sus
esperanzas de fortuna O de gloria. La madre era -~omo el marco_ de oro de
aquel cuadro de ternura y veneración. En las me1illas de esa muJer se sellaban los pactos más solemnes del esfuerzo progresista o guerrer_o de aque~los
hombres recios, ingenuos, llenos de simplicidad, que con el IDISIDO entusia~
mo abrían el surco en la parcela, que tomaban el fusil para defender la v1. d
l famili'a En el regazo de la madre, descansaba leal y amorosav1en a y a
·
. .
L
..
mente, la cabeza del marido o del hijo, fatigados en 1a d1:ina tarea._ ~ _hiJª
era la rosa más fragante de aquel jardín de amor y sencillez; su vrrg~dad
era el tesoro más preciado de la casa. En el hijo, el padre y la madre IDirahan
siempre el renuevo de sus recios corazones hechos al dolor y la ternura: la
mayor promesa de gloria y de fortuna."
"En las poblaciones -sigue escribiendo el poe~a-~storiador-, :ntre el vecindario la vida era casi familiar, fuera de las mevitables pequenas desaveniencias' por intereses que en lo mezquino de aquella sociedad, resonaban ~ucho esas pendencias ~ litigios, y que eran arreglados casi sie~pre con sentido
justiciero por los mismos gobernadores. . . En el ~andatano, gobe~~?or 0
alcalde se veía continuamente la efigie de su maJestad; en la religion,. el
· · '. y fºm de todas las cosas•, la
prme1p10
. doctrina cristiana era para aquellos
. . menuos moradores, el libro que encerraba todos los códigos y const1tuc1ones
gsociales, políticas y morales del estado y de la f ami·11a." 12
Encuadrada en ese marco, lkicamente descrito por Cossío, se ,desenvolvía,
pues, la sociedad cerralvense, entre quienes se contaban don Jose Romu~do
del Bosque y doña María Segunda Vela, actores principales de . la trag1~°:
media contenida en el litigio consultado, cuyos pormenores -futil~as _qu_iza
en la actualidad-, trascendieron, por los abultamientos que l~s 11Dpruman
a aquellos sucesos los prejuicios sociales de la época y del medio en que se
desenvolvían.
Abre el expediente un escrito de Romu~do, dirigido al capitán ~olítico .Y
militar residente en la villa de Cerralvo, qwen a la saz6n lo era Jase Antoruo
de Benavides. No lleva fecha, pero por el auto que lo sucede, debe haber
corrido el mes de octubre del año de 1799.
u Cossío, David Alberto, Historia de Nueuo León; editado por
Monterrey, 1924-1926 (tomo 111, pp. 280 Y 281).

J.

Cantú Leal.

El actor manifiesta en él, como antecedentes, que para entonces hacía ocho
años que pretendía contraer matrimonio con Maria Segunda; a lo que su
hermano Víctor del Bosque, se oponía terminantemente, so pretexto de que
la pretendida no era igual al pretendiente; agregando que no encontraba en
su hermano ninguna patria potestad, por lo que no le reconocía ningún derecho al impedimento, a más de ser él mayor de edad.
Argumenta también, que ya había comparecido ante el señor gobernador
de la provincia con el mismo asunto, y que el mandatario bahía ordenado a
su tiempo a la autoridad local, por interpósita persona, que al no haber legítimo impedimento, contribuyera a que el acto matrimonial se verificase.
Por lo tanto, pide y suplica al capitán de la villa, le permita la licencia
conducente; y que además imponga al hermano opositor, un término de veinticuatro horas "para que se imponga del derecho que a él asiste".
Sigue el asiento de recibido y auto correspondiente, éste, citando a la
parte causante del conflicto.
En escrito que obra en el mismo expediente, ésta presentó sus justificaciones a la misma autoridad, encabezándolo con sus generales: "Don Francisco Xavier Víctor del Bosque y Ochoa, español, originario y vecino republicano de esta villa de Cerralvo ... "; y previas las solemnidades que corresponden, objeta por principi.o que el escrito de su hermano Romualdo no exprese que éste es "hijo de don Juan del Bosque y de doña Resalía de Ochoa
y Echaguen, españoles"; para continuar ratificando la declaración del mismo
hermano, sobre el tiempo que dice de tener relaciones con su pretensa; pero
que sus padres siempre se opusieron a ese matrimonio, porque "siempre se
han visto y tenido los de su linaje, de pública voz y fama, por de baja esfera,
por revueltos de la sangre. Y yo en ese mismo tamaño los he visto, y que
conste que siempre se han visto por gente de ningún lustre, ni esplendor,
como asimismo de unas conductas poco o nada arregladas por sus malos procedimientos. Y en conformación de que tienen mezcla de mala sangre, me
consta que desciende la nominada María Segunda, por parte materna, de un
linaje que, por información que se ha hecho de él por lo eclesiástico, para
prevender órdenes, ha salido no sea limpio".

Alude también don Víctor en su escrito, a la argumennición del hermano
cuando a él no le reconoce patria potestad, en los siguientes términos:
"digo que es cierto no tenerla yo, pues sólo en los padres se advierte tenerla,
pero como los míos ya son muertos, yo, como hermano mayor, en compañía
de los tíos carnales, hermanos de nuestros difuntos padres, hacemos la parte
paterna, arreglados a la pragmática real de su cargo, para impedir el tal

435
434

�matrimonio, a calll!a de la desigualdad de sangre, como llevo dicho; además
de que al señor gobernador le consta que el primer decreto que su señoría
dio, hace tiempo de dos afíos, fue a pedimento del señor capitán don Bruno
Barrera, mi tío camal, con el fin de evitar el que dicho mi hermano tuviera
entrada y comunicación con la casa de esta dicha su pretensa; lo que habiéndole notificado, así a él como al padre de la indicada, fue avivarlo a la perseverancia y frecuencia de la casa, hasta verificarse el desfloro de ella, haciendo poco o ningún caso de Jo decretado por su sefíoría ... "

Y termina su escrito ratificando su insistencia sobre el impedimento, no
sin antes sacar a colación que sus padres murieron de la pesadumbre que les
causaba aquella obstinación, "porque desde que vivían -dice-, dio en esa
terquedad, y por más que hicieron porque se quitara de eso, no lo pudieron
conseguir ... "
Contiene el expediente después, dos autos; uno del alcalde Benavides,
fechado en Cerralvo en el mes de noviembre del mismo año, donde acuerda
que se le remita lo diligenciado al señor Gobernador, teniente coronel don
Simón de Herrera y Leyva "para que su. señoría determine lo que sea de su
superior agrado".

El

otro, de una semana más tarde, es del mandatario del Nuevo Reino
de León, para devolver desde Monterrey la documentación y ordenando que
se notifique al padre de Segunda Vela, "justifique y acredite en debida forma
la calidad que tiene, para en su vista proveer lo que convenga".
Tras la citatoria a Leonardo Vela, aparece un papel simple (sin sello oficial) firmado por el propio Herrera y Leyva, fechado con antelación a la
cronología que se venía siguiendo. 1'or él da orden al capitán Benavides que,
para evitar escándalos y otros perjuicios "de que también estoy informado",
se notifique a Romualdo del Bosque se abstenga de todo trato y comunicación con Vela y su hija, previniéndoles a uno y a otro, que se les multará
si contravienen lo mandado y que si reinciden se les destierre de aquel
partido.
Entonces aparece en la palestra el padre de la aludida, con escrito dirigido
directamente al Gobernador, rubricándolo como José Leonardo Vela y García
de Sepúlveda; y en él hace una brillante defensa de los cargos imputados,
argumentando:
" ... debo decir que por no tener persona instruida perfectamente (que)
me dé instrución de mi calidad y descendencia, me es dificultoso el hacerlo;
además de conocer que, siempre que esto asj se verificara, serían lastimadas

muchas familias, y deshonorados algunos señores; bajo el supuesto de hacer
público lo que ha estado en lo secreto. Pero sí puedo decir, que aunque se
me adjudique, como se me imputa, el no ser de calidad, igual, limpia y
perfecta, ésta lo ha estado o está en lo secreto; sí puedo decir que en lo
público lo han tolerado todos los señores, seculares y eclesiásticos, en el supuesto de que nos han visto y dado el lugar de nobles en todos los derechos,
donativos y demás cosas. También sé que mis ascendientes fueron producidos de buenos, así por parte de mi padre como de mi madre, y en aquel tiempo todos fueron tenidos por nobles; con que si tenemos que en los de hoy
hay alguna mácula, ha estado tolerada, como lo están muchas familias. Yo no
negaré que la mía sea de ellas, pero hasta el día se ha tolerado y han sido
honorados, y honorados como tales nobles. Para prueba de lo dicho, hago presente a vuestra señoría que es público y notorio que don Salvador Salinas,
que está de receptor en la Real Aduana de la villa de Cerralvo, y ha servido
en el Real Ramo del Tabaco; además de haber suplido en varias ocasiones,
en audiencias, la vara de justicia. Don Pedro Salinas fue teniente, su delegado por el señor Vahamonde u de la dicha villa. Don Cayetano Salinas fue
teniente, su delegado por el mismo señor Vahamonde, de la hacienda del
Alamillo, jurisdicción del Vallecillo; todos ellos parient~ de mi esposa. Don
Juan Pérez está en el actual evento de teniente de campo en el rancho de La
Laja, jurisdicción de la referida villa de Cerralvo; y en el mismo paraje lo
ha sido don José Antonio Pérez, ambos tíos carnales de mi esposa, y de consiguiente tíos de la pretensa de quien se trata; además de otros ejercicios que
han tenido como nobles· por donde es de inferir, según sé, que una vez
que han ejercido honores de noble, y todos públicos, y los señores han pasado
por ellos, ya su majestad los tiene y declara por tales nobles.
Por lo que, según lo dicho y expuesto que es notorio y no se puede negar,
parece que se falsifica don Víctor al decir que los del linaje de mi hija María
Segunda, son y han sido de baja esfera, y de ningún lustre, de conductas
poco arregladas, y de malos procedimientos i porque si así fuera, no hubieran
sido ni fueran honorados con los cargos dichos, como tales nobles. Y cuando
don Víctor se tiene por republicano, por sólo haber sido subdelegado teniente
de gobernador, por la misma razón los deben ser los ya nominados; con lo
que se deja ver, según estos honores, corren igualdad el pretenso y la pretensa,
Y nada mancha con que don Romualdo tome el estado de matrimonio con
mi hija María Segl.lllda.
• Manuel de Vahamonde y Vi!lamil, coronel de los Ejército■ Reales, Gobernador
del N. R. de León de 1787 a 1795 (cfr. CovARRUBIAs, Ricardo, Gobernantes d,
Ntm,o Ll6n, 1582-1961; publicado en Monterrey, N. L., sin pie de imprenta ni fecha.

437

436

�También presento a vuestro senona, y hago saber, que el citado arriba,
don Antonio Pérez, se halla casado con doña María Josefa Méndez, prima
segunda de don Víctor y de don Romualdo, que es el pretenso, y dicho Pérez
es tío de mi hija María Segunda: Doña María Olaya Barrera, prima hermana del señor capitán don Bruno Barrera - y ésta es tía del dicho don Víctor
y del nominado don Romualdo-, está casada con un sobrino mío, primo
segundo. de la pretensa. Con que vea su señoría cómo ya la familia de don
Víctor está entroncada por otra parte, con la mía y con la de la pretensa
por parte materna. En este supuesto, la desigualdad ya no mancha a la fa.
milla, porque ya lo está por los otros entroncamientos, y de consiguiente, don
Romualdo vale igual a la pretensa; además de que hay la circunstancia de
que don Romualdo debe satisfacer la obligación a que se considera sujeto,
por la palabra que tiene dada y por' poner remedio al mal que ha causado.
Por lo que es de inferir que aunque se case don Romualdo, .nada mancha ni
deshonra a su hermano, ni a sus tíos carnales, pues éstos quedan iguales
en sus honores, como lo han estado con los matrimonios celebrados".
Concluye haciendo la advertencia al Gobernador, que cuando el capitán
político lo llamó para que firmara la declaración, éste estaba solo; y que después advirtió que quien firmó de testigo fue un riiño de doce a trece años;
circunstancia que lo obliga a imputarle "de parcialidad". u
Por lo que llevamos comentado y transcrito, y tomando en consideración
los antecedentes mencionados respecto a las familias de mayor arraigo en
aquella comarca, advertiremos fácilmente que los nombres y apellidos que
van entrando en juego en este cuasi sainete: pertenecen á personas cuyos as-cendientes jugaron desde siempre, papeles de importancia en la vida provincial de allá. Los Del Bosque tienen seguramente un tiempo menor de haberse
arraigado, pero a partir del siglo XVIII y durante todo el XIX, los miembros
de esta familia, proveniente de Coahuila, ocuparon siempre cargos de importancia en la vida política, e indudablemente un lugar de privilegio en la
exigente sociedad de entonces. Pero, por otro lado, el mismo padre de la pretensa hace aparecer entre sus apelativos el de García de Sepúlveda; y ya veíamos que entre los primeros pobladores de la villa, eb. tiempos de Martín de
Zavala, estaban s~ medios hermanos, los García de Sép&lt;i.Iveda (y aún allí vivi6
su madre, doña Ana de Sepúlveda), por lo que es presumible que el señor Vela
haya sido descendiente de los familiare¡¡ de aquel distinguido Gobem~te.
En cuanto a la capacidad moral del gobernador Herrera y Leyva, a quien
i&lt;

438

Toda&amp; lu citas están contenida1 en el Exp. del AMM cit. en la notá No. 11.

se ha hecho partícipe en este pleito de familia y árbitro en la contienda, nd
parece que haya tenido grat1des merecimientos para actuar salomónicamente.
Recordemos el poco favor histórico que recibió, junto con sus dos hermanos,
en el libro del ingeniero Vizcaya Canales, de reciente aparición, sobre la epopeya de la Independencia mexicana ert estas latitudes; donde los exhibe, de
acuerdo a sus investigadores, como un trío de pillos, dedicad?s más a actividades contrabandistas que al gobierno que se les había encomendado, tanto
a don Sim6n como a don Pedro su hermano. Aun el mismo capitán Bruno
Barrera, de quien se sirvió indudablemente la f ¡µnilia Del Bosque para propiciar favorablemente la intervención del gobernante, en esta misma obra aparece como un incondicional y protegido de los Herrera y Leyva; lo que nos
lleva a conjeturar que él ta;rnbién curtía no malas vaquetas.15
El epilogo del melodrama -que constituye un auténtico happy ending-,
lo contiene un dictamen del licenciado Juan Manuel Mejía, residente entonces
en el Real de San Pedro de Boca de Leones (Villaldama, N. L.), a quien
se dirigió el gobernador en busca de asesada· y este jurisconsulto, en base
a la argumentaci6n de Leonardo Vela, evidentemente desbarata los melindres
sociales de Víctor del Bosque, sentenciando:
"En tales circunstancias, no me parece conveniente que este asunto siga
adelante, por ser de muy perniciosas resultas, principalmente en unos lugares,
como los de que se compone esta provincia, el mover cuestión de calidad,
estando la familia en el concepto de ser buena, y tenida, y respetada por tal;
y basta para no estimarse por justo y racional el 'disentimiento del dicho
don Víctor, . la común estimación en que se halla la familia de don José Leonardo Vela, y el estar entroncado con ella.
Por lo que siendo su señoría servido, podrá así declararlo, y mandar que
a su hermano don Romualdo se le dé la certificación que corresponde a esa
declaraci6n siempre que pida, quedando este expediente en lo reservado
del archivo, sin que sobre su asunto se admitan más escritos, ni otro ocurso
que el que se pueda imponer, según las últimas determinaciones, si por alguna
de las partes se promoviere." 18
Quizá nunca se imagin6 el licenciado Mejía, al hacer la recomendación
de que el expediente se guardara en lo más reservado del archivo, que ahora,
más de un siglo y tres cuartos más tarde, íbamos a sacarlo en exhibición.
• VIZCAYA CANALES, Isidro, En los .Albores de la Independencia. .. Ed. del ITESM
(serie Historia No. 14); Talleres de Impresiones, S. A., Monterrey, 1976 (p. 25).
• E.%p. del AMM cit. upra (el énfasis C! nuestro).

439

�Pero en realidad, nuestro interés se enfoca a un estrato mucho más profundo
que el de una simple curiosidad morbosa. Hemos pretendido utilizarlo a
manera de muestra, como se incita el gambwino al afloramiento del metaJ,
por seguir la veta minera. Si tomamos a éste y otros fenómenos históricos por
dilucidar para, al estudiarlos detenidamente, que nos conduzca -repitámoslohacia las verdaderas dimensiones de la sociología pretérita de nuestra región.
En todo hecho histórico podemos encontrar una lección para el futuro.
Lucien Febvre, elucubrando sobre el tema en su obra citada, nos obliga a
advertir que en cada página del viejo Toynbee, se encuentra la afirmación
de que la historia se repite. Y para demostrar ese sentido de la filosofía histórica, recurre a aquella antigua anécdota sobre un sha del oriente que, en
trance de agonía, se quejaba ante su anciano bibliotecario por haber llegado
al final de su existencia, sin haber logrado entender el significado de la historia y por cuánto hubiera deseado conocerla toda... «Mi príncipe - le dijo
el viejo sabio-, los hombres nacen, aman y mueren." ir

• FKBvu, o;. cil. (p. 217).

4-40

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Hernán Cortés</name>
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                    <text>Sección Quinta

-

NOTICIAS, RESENAS Y
COMENTARIOS

�LA GRAN ENCICLOPEDIA RIALP
-Una obra que Honra a la Literatura de la Lengua Española-

DR. JuR. DR. PHIL. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos y Catedrático
en la Facultad de Filosofía y Letras y en la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Aut6noma
de Nuevo Le6n

EN EL SIGLO xvm, la Enciclopedia elaborada en Francia llegó a contar con la divulgación más importante de la filosofía del iluminismo. Este gran Diccionario razonado
de las ciencias, artes y oficios, editado entre 1752-1757, en 35 volúmenes, bajo la
dirección de Dionisio Diderot ( 1713-1784) y del connotado matemático Juan de
Ron D'Alembert ( 1717-1783 ) , logró reunir casi todos los intelectuales franceses
de alcurnia de aquella época: Montesquieu, Voltaire, Quesnay, Turgot, Holbach,
Rousseau. La primera edición contó con 4,250 sustentadores. Las ediciones posteriores se sucedieron con mayor fortuna, pese a la inútil prohibici6n de la autoridad.
Han pasado aproximadamente dos siglos entre la fecha de aparición de la Enciclopedia Francesa y la Gran Enciclopedia Rialp, publicada en España con el concurso
de 3,500 colaboradores de diversas latitudes geográficas. No se trata de una obra
anónima de carácter divulgador, más o menos extensa, que repite lugares comunes,
machaca sobre los Inismos o parecidos datos y exhibe una enorme colección de errores, lagunas. Tiene de común, con la Enciclopedia Francesa, la garantía de artículos
firmados por hombres de ciencia, filósofos, críticos literarios, historiadores, humanistas... Hay, no obstante, una notable diferencia: La Enciclopedia Francesa no fue,
en rigor, una Enciclopedia objetiva, sino una Enciclopedia "ideológica" y, en muy
~scasa medida, científica. La Gran Enciclopedia Rialp, en cambio, es una Encielo~
pedia científica, de tipo general, que reúne, en apretados resúmenes, lo esencial de
las Enciclopedias especializadas. En habla española la Gran Enciclopedia Rialp supera a las demás por su calidad, por su objetividad, por su actualidad y, sobre todo,
por su rigor científico. Es más universal, más abierta que las Enciclopedias Británica,
Italiana, Americana y Soviética. Su equilibrio está mejor logrado. La Enciclopedia Italiana presenta en forma muy decorosa los temas jurídicos y de humanidades, pero
no posee esa misma profundidad ni parecido rigor met6dico en temas de ciencia
positiva. La Enciclopedia Británica descuida el mundo que sobrepasa la Common-

603

�wealth y muestra inocultables deficiencias e insuficiencias en temas filosóficos, jurídicos y teológicos. Esta característica -al parecer muy anglosajona- se repite en
la Enciclopedia .Americana. La Enciclopedia Soviética, técnicamente bien presentada,
es parcial, sectarea y desastrosa desde el punto de vista cient!fico. Si alguna crítica
podría hacérsele a la Gran Enciclopedia Rialp, sería el que nos ha concedido más
extensión de la que merecemos, a nuestro mundo Iberoamericano. Pero aún este
posible defecto no está llevado a la exageración. Y más que reproche, constituye
para nosotros los hispanohablantes de América, un título de viva gratitud a los directores de esa magna empresa que cristaliz6 en la gran Enciclopedia de habla
castellana. Alfonso Reyes dijo, alguna vez, que Hispanoamérica ya había adquirido
su mayoría de edad. Esto lo han entendido muy bien, a últimas fechas, algunos
europeos ilustres, pero no suele ser la tónica común en el Viejo Continente.
Entre las innegables ventajas que presenta la Gran Enciclopedia Rialp quisiera apuntar las siguientes:

colaboramos en la Enciclopedia sabemos d 1 .
.
ración: los Directores de secci-'
~ ngor metódico en el proceso de elabo. .
ones propusieron prim
r
especialidad y especialistas para hacerlo. La Redacció:~men~ ista d~ temas de su
puestas de los Directores de Secciº6 . ºtá d
oordinadora eJecutó las pro.
n, mVI n onos a redacta 1
, ul
revisados y aprobados por el Director de Se º6
.
r os artic os. Estos fueron
se ocup6 de las remisiones de
, CCJul n respectiva. La Redacción Coordinadora
.
unos art1c os a otros
ºtand
. .
•
cuidando la presentación técnica el
. . • , evi
o repeticiones mútiles,
1
hombres hispánicos no sabem trayb . enguaJe_ limpio y terso. Se suele decir que los
os
aJar en eqwpo La G
E .l
.
.
prueba contundente d
.
.
·
ran nc1c oped1a R1alp es una
e un gigantesco trabaJo hecho
lid d
rectores hispanolocuentes. Antes de ef t da '
~ a ' por
su equipo de Di, ·1m
ec ua
nos pareció un
bº .
. '
am 1c1oso planteamiento
difICJ. ente realizable. Puesta en Ie tras d e imprenta
.
bº
a dmiramos ahora su autenticidad ci· tífº
. - , y muy ien puesta por cierto!•
en 1ca Y onentado
· · •
y no de pruriºto d
. . lid
ra, su ongmalidad en el sentido
d e onginariedad
. .
e ongma ad La bºbli raf' d
y la bibliografía universal del siglo XX se
. .
1 og ia e habla castellana,
ciclopedia Rialp.
'
ennquecen notablemente con la Gran En-

a) Visión sintética y complementaria de los temas desde los puntos de vista de
las diversas ciencias que se ocupan de ellas.
b) Facilidad para conocer el estado de la cuestión en cualquier tema especializado, sin perder de vista la visión de conjunto.
c) Evitar el "imperialismo" científico de muchos especialistas que presentan a su
ciencia --de modo impositivo- como la más importante, la más "interesante", la

más central y centrada.
d) Facilitar la iniciación de tesis, tesinas o investigaciones monográficas o la altura
de nuestro tiempo.
Nuestros estudiantes suelen acudir a superliciales diccionarios enciclopédicos, que
apenas sí definen el objeto científico buscado y dejan sin explicar los temas y problemas
entrañados en la tarea intelectual que se trata de emprender. En realidad, este tipo
de diccionarios carece de profundidad, de amplitud, de bibliografia y de responsabilidad
intelectual. No están ubicados en un nivel universitario. La Gran Enciclopedia Rialp,
presentada en 24 tomos, constituye verdaderamente una hazaña intelectual de la España ecuménica del siglo XX: 3,500 científicos de 60 países han firmado artículos
originales para esta gran Enciclopedia española y universal, con la colaboración de
más de 500 universidades. La Enciclopedia abarca: historia universal; historia de la
iglesia; historia de América; biografía; geografía ; literatura universal; derecho; sociología y política; religión ; iglesias separadas ; religiones no cristianas; filosofía; psicología; psiquiatría; arte; música; educación y enseñanza; medios de información;
economía; geología; biología; medicina; física; química; ciencia experimental; matemáticas; tecnología; etnografía y folklore.
Una de las excelencias innegables de la Gran Enciclopedia Rialp es la de hacer
confluir, bajo una sola voz, visiones de diversas ciencias. La riqueza multidisciplinaria
cuando trata las voces historia, realismo, tiempo, tierra, vida, etcétera, es una de sU5
mejores prendas. Algunos artículos nos impresionan, singularmente, por su extensión
y profundidad: hombre, mundo, Dios, universo, investigación, ciencia... Quienes

604

1

605

•

�MAS SOBRE EL KRAUSISMO Y MEN~NDEZ PELAYO

A NDRÉ BAllON

Boletln de la Biblioteca de Meninde:
Pelayo, Santander, 1972, Año XLVIII,
núms. 1, 2, 3, y 4, 141 págs.

YA

EN 1936 la tesis doctoral de P. Jobit, titulada L es iducateurs de l'Espagne contemPoraine, libro que lleg6 a ser considerado como clásico en la materia (su autor cumpli6 una tarea de precursor), puso de relieve el problema mayor del krausismo español
y de 1u crítica hist6rica y/o filos6fica; problema que, en realidad, rehala notablemente los límites locales para encauzar en una formulaci6n general: una filosofla
claramente anticuada porque cerrada por la autosuficiencia de su completud sistemática
a todo enriquecimiento y toda evoluci6n interior ¿ es capaz de traer dentro de un
contexto cultural dado, unos valores positivos?

En contraposici6n a la respuesta de Menéndez Pelayo, la que facilita P. Jobit inclina
sin vacilaci6n hacia el sí (véanse particularmente las págs. 132, 173, etc.), siendo el
reproche dirigido por él a los krausistas más de orden práctico ( véase pág. 280). Los
trabajos posteriores, sin abordar este punto (y a veces siquiera sin suponer la gravedad
de la cuesti6n), adoptan a menudo una apreciaci6n análoga (que, y hay que decirlo,
no se desprende siempre del empleo de los criterios idénticos, sometidos sólo a la
motivaci6n de una investigaci6n no preconcebida) .
Señalemos entre los más importantes, al menos los de J. L6pez-Morillas: El krausismo español: Perfil de una aventura intelectual (México, F. C. E., 1956). Una crisis
de la conciencia española: Krausismo y religi6n (in CUADERNOS AMERICANOS,
México, 1966, núm. 2, págs. 161-180) y la edici6n con prólogo y notas por el mismo
autor de un volumen con el título Krausismo y literatura (Barcelona, Labor, 1973);
los que se centran sobre todo en la contribuci6n educadora del movimiento krausista
como La Instituci6n libre de Enseñanza. I: Origenes y etapa universitaria (1860-1881)
por V. Cacho Viu ( Madrid, Rialp 1962), Los reformadores de la España contemporánea por M. D. Gómez Molleda (Madrid, C. S. l. C., 1966), La cuesti6n universitaria
( 1875) por P. de Azcárate (Madrid, Tecnos, 1968), La Institución libre de Enseñanza por A. Jiménez-Landi (Madrid, Taurus, 1973); y los que podríamos colocar
dentro de los estudios monográficos o temáticos: véanse F. Díaz de Cerio: Fernando
de Castro, fil6sofo de la historia: 1817-1874 (Le6n, Archivo hist6rico diocesano, 1970),
1

607

,

�/

E. Díaz: La filosofía social del krausismo español (Madrid, Cuadernos para el diálogo,
1973) y F. M. Buezas: La teología de Sanz del Río y del humanismo español (Madrid,
Gredos, 1977).
El primer mérito del profesor Baron consiste justamente en rechazar el conformismo
a la moda y salvar así la trampa de una confusi6n de los criterios. Se interroga desde
el comienzo sobre el alcance global de la teoría propia del krausismo español; en lugar
de pararse, como de costumbre, en sus aplicaciones especiales {pues parciales), mide
la doctrina por el (no) cumplimiento de su proyecto inicial e intencional: "¿aparecía verdaderamente bienhechora para la cultura nacional, y en lo venidero prometedora de fecundos desarrollos, la especulación krausista?"; pregunta que implica otra:
"¿ eran verdaderamente nuevos vientos europeos en sentido lato, los que ella venía
trayendo a España?" (pág. 12). Siguiendo a nuestro autor en su análisis crítico de la
tesis doctoral de Nicolás Salmerón ( 1864), considerada ésta en tanto que "producción
típica" de la escuela krausista española, difícilmente podríamos evitar un juicio obviamente negativo. Para averiguarlo, es suficiente fijarse en una carencia manifiesta del
rigor metódico y la falta de coherencia 16gica de manera que, finalmente, al lado de
unas afirmaciones apriorísticas no queda sino una "apariencia de filosofía". Conque
parece justificado extrañamos sobre la complecencia de J. Sanz del Río quien aceptó
y aprobó esta "órbita"; extrañamiento que llega necesariamente hasta la duda "respecto de si fu.e don Julián tan filósofo de verdad corno es fama" {pág. 49).

Lo que debe destacarse corno el segundo mérito del estudio reseñado es el hecho de
mostrar la auténtica filiación de las ideas krausistas, proceso que desembocó consecutivamente (dado el carácter anquilosado del sistema de Krause) en una transformación degradaci6n de su contenido originario, acentuándose así la imprecisión nocional
de la doctrina. En caso de probarse el papel mediador del belga G. Tiberghien corno
decisivo para el krausismo español ( véase cap. 11: "El profesor Guillaume Tiberghien,
profeta y pontífice del krausismo en lengua gala") -y el Sr. Barón trata de hacerlo--,
los defensores de éste sólo a duras penas podrían sostener en adelante su rehabilitación
dentro de la historia de la filosofía nacional ya que parece altamente improbable esperar
de unos epígonos de un epígono un mensaje filosófico de valor al menos circunstancial. Improbabilidad que conduciría directamente hacia un juicio negativo si se confirmara la hip6tesis ( que el autor presenta bajo un aspecto evidencia!; ¿ no sería preferible, antes de concluir de una manera categ6rica, proceder a un análisis comparativo
de los textos en cuestión?) según la cual Sanz del Río adoptó la doctrina de Krause
"po~ ser ella la más elaborada de las filosofías masónicas, y debía haberse hecho consciente de ella bastante antes de emprender viaje a Alemania" (pág. 101).

La polémica acerca de este tema no está cerrada ni mucho me
E
:~al :e la investigación sería pues sin duda demasiado arriesgad:o:dhe~~

::!º
~

inf:::::t~eª ~:n:~:/;~:~~:;: ~rl~a;:;:is!:ie~ní: pesar de reconocer que
I
págs. 133-6), toma por suya su condena global en ran unas . ag~as (véanse part.
juicio "plenamente acertado" {pág. 137 ).
'
g
parte intuitiva, hallando tal
. Hay unas reservas que se imponen, entre otras metodol6 . .
Siempre manejada co
h
.
,
gica. la analogía debe ser
si nunca lo reprobó s: ::a:cstroª precaución; ~i u~os resultados del discípulo, incluso
,
, no nos pemuten Juzgar el p
·
d é
.
titulo indicador. ¿ Podremos decir con el S B
d S ensanue~to e ste Sino a
ºd d d
'
r. aron, e anz del Rio que poseía "l
segun a
e detentar la verdad total" (pág 123 )? E t dO
.
ª
jan un retrato sumamente diferen . ,
·
: n
caso, sus Memorias refle"Qui.
d sd
,
.
t~, vease por eJemplo la frase siguiente de 1864:
siera e e mi y en mi pensamiento adelante y alrededor prevenir en otro
en todos, los errados caminos míos. por esto es ºb
s, y aun
•
'
cri o Y con este humano sentimi t ,,
( T extos inéditos,
in REVISTA DE OCCIDENTE M d ºd
en o
pág. 12).
, a n , octubre 1969, núm. 79,

°

s·m embargo, hay que acoger favorablemente lo que constituye un ras .
blemente positivo de esta ubli .6 .
go incontestaf' ,,
.
. p _caci n. destruyendo la pantalla conceptual de "filoso1a que sirve a cualquier doctrina para esconder su pobreza d "d
b
. tifº .
e i eas y uscar un alib.
Jus 1cat1vo, ella clarifica el debate sobre el Kra •
i
aparece ineludible· 0 1
• .
.
usismo espano1· Al presente el dilema
.
.
.
e movimiento Krausista fue esencialmente filosófico y
.
mente ideológico O es lo contrario La nf .
accesona.
•
co us16n, a veces voluntar· d 1
,
de investigación y de interpretaci6n ya no está permitida.
ia, e os metodos
DR. ZDENEK KOURÍH.

De ese punto de vista unos filósofos, conocidos especialistas en la historia de la
filosofía, aparentemente se equivocan al estimar que la contribución del krausismo
español no carecía en absoluto de importancia y que el ilustre M. Menéndez Pelayo
incurrió en una injusticia al condenarlo sin apelación. André Baron menciona y critica
al propósito la opinión del profesor Alain Guy (págs. 103-104); podrían citarse otros
nombres, por ejemplo el de J. Ferrater Mora (véase su Diccionario de Filosofía, Buenos
Aires, Sudamericana, 1958, págs. 773-4) quien se expresa en el mismo sentido; pero
no hay que olvidar tampoco la posición opuesta, muy próxima a la de nuestro autor
cuyo representante fue por ejemplo A. Muñoz-Alonso (véase su Expresi6n filos6fica y
literaria de España, Barcelona, Juan Lors, págs. 95-7).

608
609
humanita,-39

�COMENTARIO AL ESTUDIO:
TRES FILÓSOFOS ALEMANES DE NUESTRO TIEMPO

Luis

•

RrONDA ARREOUÍN.

Los PROBLEMAS fundamentales de la antropología filosófica, la axiología, la metafísica y la gnoseología en Tres Fil6sofos Alemanes de nuestro Tiempo. Max Scheler,
Martín Heidegger y Peter Wust, son abordados por el doctor Agustín Basave Femández del Valle, partiendo de las características, tanto del espíritu alemán en general,
como de la filosofía alemana en particular. Este libro no es una simple exposición histórica de los sistemas filosóficos de estos tres pensadores alemanes, sino un estudio vivo
y unitario, donde los asuntos, cuestiones y temas, son analizados de manera vital y
crítica mediante el diálogo que enseña y motiva, sin que se pierda la visión unitaria
del conjunto. Pero no sólo eso, sino que para un filósofo por vocación, como el doctor
Basave, infatigable, buscador de la verdad, resulta imprescindible tomar una postura
personal ante los problemas esenciales planteados en esta obra de naturaleza dialógica,
en que la verdad brota del comentario oportuno y aleccionador, así como del coloquio
con tres filósofos de la altura de Scheler, Heidegger y Wust, que hacen que el autor
puntualice su posición personal.
"Tres Filósofos Alemanes de nuestro tiempo", no tiene la pretensión de ser una
obra magistral dirigida solamente a eruditos de la filosofía, al contrario, los temas
y las cuestiones seleccionadas son planteadas y resueltas con la claridad y la ~encillez
que caracterizan al maestro de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su deseo,
tal como lo deja sentado, es que las investigaciones que aparecen en el libro, puedan
posteriormente ser los estímulos que motiven a otros a emprender nuevas y más directas
reflexiones sobre los asuntos planteados. Por otra parte a lo largo de la obra se advierten las analogías y las discrepancias del doctor Basave, en algunos puntos fundamentales, con los sistemas estudiados; por ejemplo, con Max Scheler, que sustenta
que lo absoluto es redimido por el hombre, siendo la objeción encontrada' por el
doctor Basave en el mismo Scheler: "Es un contra-sentido que lo derivado pueda
redimir al fundamento, que el hombre en quien no hay fuerzas que no están también
en su origen, pueda redimir a ese origen". Si para Scheler entre el hombre y el animal
la diferencia es sólo de grado, el autor pone de relieve que la capacidad de abstraer
constituye un abismo entre ambos. La tesis original de Scheler sobre la existencia de
un Dios personal, creador omnipotente y fundamento del mundo, se convirtió en su

611

•

�última época --expresa el doctor Basave-- "en un vago panteísmo", en una autorrealizaci6n de Dios en la historia del mundo y en la historia del hombre" que él no duda en
rechazar. Es inadmisible el dualismo entre ser y valor, ya que los valores son algo y
sería imposible que no fuesen. Además el doctor Basave se pregunta, c6mo es posible
que el hombre que continuamente está realizando valores durante su vida, llegue un
momento en que se le dice que los valores s6lo valen pero que carecen de ser. Inaceptable, porque los valores siendo anteriores e independientes de sus depositarios, constituyen con éstos un bien, una cosa valiosa. Los valores forman una esfera particular
de objetos y por ello es imposible que no sean. "¿ C6mo puede haber un campo de
objetos que no son?", se pregunta finalmente. Por último, los valores en la doctrina
axio16gica de Scheler, no son captados por vía sensible ni racional, sino por vía emo-

tivo intencional.
Si bien es cierto que este análisis sobre la filosofía alemana actual es una investigaci6n comprimida, es preciso también hacer patente que no obstante su brevedad logra
delinear, cosa bien difícil, los aspectos fundamentales del sistema filos6fico de cada uno
de los pensadores germanos contemporáneos objeto de estudio. Por supuesto que el libro es un estudio palpitante, en que las sugerencias se insinúan, las reflexiones brotan
del texto que las motiva; una obra en suma, que nos obliga repasar nuevamente nuestros conceptos y cambiar nuestra comprensi6n de los mismos. Al mismo tiempo, encuentro bosquejado en este trabajo, pautas que tienen la virtud de orientar al lector
en la penetraci6n y entendimiento de los problemas de la metafísica, la axiología y la
antropología filos6fica de nuestros días. Pero además, en este "libro sanamente apasionado", el doctor Basave no esquiva las disensiones, al contrario, las apunta, las
desglosa, toma posici6n y señala vías de comprensi6n. Reconoce como magnífico el
cuadro que Heidegger presenta de la vida inauténtica, de vanidades, placeres y negocios en que el hombre se refugia, para eludir su existir auténtico, su ser para la
muerte. Por lo demás, la postura personal del doctor Basave no se deja esperar en el
siguiente pasaje: Pero la "vida auténtica" es la que se sabe religada a un Ser Supremo, hacia el cual tiende, y no la que se siente abandonada y condenada al anonadamiento. "La angustia que él describe -refiriéndose a Heidegger- es la angustia del
hombre sin fe, que nada sabe ni de su origen ni de su fin; que se anonada cuando
reflexiona sobre su nada prehist6rica y sobre su ser para la muerte. En rigor, s6lo
cabe angustiarse ante la contingencia y no ante la nada."

~n;:u~~ci:::n~ª ~nvicci6n :e q~e ~íos es fiel y va a cumplir su promesa". Para Peter
.
,,
re mseguro e s xrusmo y del mundo es impulsado a filosofar L
f~lo_sof1a nace pues de la inseguridad y la verdadera sabiduría d
1 · ª
opio absoluto.
escansa en e prinlo ~=~o~v!"c:l!~vee 1~ ::s\0: : : : : ~~1::::nt~ una gran proximidad; es más
poniendo al descubierto la necesidad de .que los pro:i:n• mf~l p6arefice que ambos están
bre
di
.
as 1 os 1cos acerca del hom-

de 1::~=~:t:cer~~:c::e;i~~:;~~ tenie:!º ~ cuenta la relaci6n recíproca
lógico y plenitud subsistencia!.
y cer um re y amparo; desamparo antoEstos tres !i16s~fos alemanes de nuestra época, Max Scheler, Martín Heide
Peter Wust, mspiran poderosamente el ens .
gger y
ha probado su decidida vocaci6n antropops6f' arrueNnto de~ doctor B~ave, que siempre
•f
•
.
ica. o pemgue este libro ser p
t
m ormativo, smo además formativo d' . 'd
d
uramen e
trata de un estudio esclarecedor ' . mg1 o a to o aquel que cultive la filosofía. Se
hasta las ideas-madres d
ta ' smgular, que penetra hasta las entrañas mismas
e es s tres cumbres del pe
.
fil s6fi
'
temporáneo.
nsaxruento O co alemán con-

Las inquietudes metafísicas del pensador germano, Peter Wust, son descubiertas por
el doctor Basave cuando advierte: "En la soledad silenciosa de la naturaleza, su alma
'se hizo contemplativa y piadosa ante el misterio del ser'". Por otra parte, no deja de
reconocer que su idea de la filosofía como propedéutica de salvaci6n, está muy pr6xima a la doctrina de sabiduría y salvaci6n del fil6sofo alemán, "con el cual siento
tener mayor afinidad filos6fica". El hombre, según Peter W ust, sufre una inseguridad
de la que no puede sustraerse y que le hace oscilar entre la libertad y la animalidad.
La inseguridad de la existencia humana es patente en la aventura de la fe, en el
ámbito de la religi6n, cuando busca y trata de alcanzar una seguridad sobrenatural.
Por ello, la muerte siendo una situaci6n insoslayable, supone un peligro inminente
y un destino metafísico. Si según Wust, toda realidad se encuentra entre el nihil
absolutum y el Ens absolutum. Asimismo, observa el fil6sofo mexicano: "Entre la absoluta seguridad de salvación y la absoluta inseguridad, está la esperanza, la confiada

612

613

�TAMPICO: CRÓNICAS DE UNA CIUDAD
Por Carlos Gonzákz Salas

EuoENIO DEL

Hovo

EL DISTINGUIDO COLABORADOR del anuario Humanitas, el licenciado don Carlos González
Salas, digno y ameritado cronista de la ciudad de Tampico, nos entrega uno de sus
amenos y bien documentados trabajos, fruto de su infatigable tarea de investigación:
Tampico: Cr6nicas de una ciudad, editado con todo decoro por el H. Ayuntamiento
de Tampico, 1977.
El libro está dividido en cuatro partes: "Tampico Colonial", "Asentamientos Históricos en Tampico", "Del Tampico Independiente a la Intervención Francesa" y "Sucesos varios de Tampico". Cada una de estas cuatro partes colecciona, como lo dice
su autor: "Crónicas o pequeños ensayos históricos, bajo cierto orden cronológico, que
recogen las palpitaciones, el alma y el ser, las vicisitudes de la historia local y también las partes del cuerpo -ay, tantas veces mutilado- de este nuestro Tampico".
Lo que a nuestro juicio le da unidad al libro, aparte del tema, es la seria y profunda investigación histórica y la asombrosa erudición de su autor, así como "el amor
natural de patria", como decía el Inca Garcilaso de la Vega al escribir sus Comentarios Reales.
La primera parte "Tampico Colonial", tiene, para el que esto escribe, especial
interés, ya que cae dentro de mi campo de trabajo. Encuentro allí cosas interesantísimas, como la erudita discusión sobre la localización geográfica de los varios
Tampicos; o el ataque del pirata Lorencillo, tan bien documentado ; o la inteligente
y justísima valuación de "El Documento de fray Pedro de San Luys", que confieso
haber conocido en la obra de don Manuel Toussaint y que no supe aquilatarlo;
o la localización de la tumba de fray Andrés de Olmos.
Creo que para los habitantes del Puerto, la segunda parte "Asentamientos Históricos de Tampico", ha de resultar de un especialísimo interés, ya que el cronista
va localizando y haciendo la historia de antiguos lugares y edificios ya desaparecidos
o que han sufrido notables cambios y mudanzas.
En la tercera parte "Del Tampico Independiente a la Intervención Francesa",
recoge el cronista las impresiones que su ciudad dejó en los viajeros que la visitaron,

615

�tal la marquesa Calderón de la Barca en 1842, o de los historiadores que de ella
escribieron, como don Toribio de la Torre en su Historia General de Tamaulipas
para el año de 1843.
. d e Tampico" , es una colección de interesantes
La cuarta parte "Sucesos vanos
arece
reseñas, finas anécdotas y datos curiosos: especi~ente amabl'~ y ameno no~a~le de
el capítulo: "La vida social durante la Intervenc1on Francesa ' en que se
modas, diversiones, comidas y bebidas.
. .
.
t
la ciudad de Tampico por haber merecido un cronista
Felicittamdos s1tannceramamee:oe ~ erudito tan buen historiador, como lo es el licentan en era o,
,
'
ciado don Carlos González Salas.

MIGUEL RAMOS ARIZPE. CUMBRE Y CAMINO
Por Carlos González Salas

e

EUGENIO DEL Hoyo

EN UNA ELEGANTE y pulcra edición de Manuel Porrúa, México, 1978, aparece un
nuevo libro del fecundo y notable historiador tamaulipeco, cronista de la ciudad
de Tampico, el señor licenciado don Carlos González Salas: Miguel Ramos .Arizpe.
Cumbre 'Y Camino.
Aun cuando el "chato" Ramos Arizpe no sea santo de mi devoción, coincido plenamente con el autor del trabajo que aquí reseño en que "Hombres que crucen
por el escenario de la Patria y dejen huella perdurable, no son muchos. Hombres
que influyan en el ser y destino de un país, de modo decisivo, pueden contarse con
los dedos de las manos". Sí, estoy plenamente de acuerdo con don Carlos González
Salas en que don Miguel Ramos Arizpe fue uno de ellos y que su talento, su formación intelectual, su astucia, su entereza, su increíble actividad, su profundo conocimiento de los hombres y su gran habilidad para manejarlos, su desbordada pasión
política y su completa entrega a la causa que sostenía, hacen de él un hombre verdaderamente extraordinario, una cumbre señera de nuestra historia.
Miguel Ramos Arizpe, Cumbre y Camino, es un libro hermosamente escrito; un
libro escrito con amor; libro que se empieza a leer y ya no se deja hasta alcanzar
el final; libro noblemente apasionado; biografía ágil, bien llevada, elegante en su
brevedad y que logra situar al personaje dentro de su época y dentro de su ambiente;
biografía que revela una profunda y apasionada admiración por el biografiado y
que alcanza a contagiarla.

ªº
616

617

�MEXICO'S MIGUEL CALDERA
THE TAMING OF AMERICA'S FIRST FRONTIER (1548-1597)
Por Philip W ayne Powell

EUGENIO DEL Hovo

•

THE UNIVERSITY 0F Arizona Press nos ha enviado, para su reseña, el último libro
del notable historiador Philip Wayne Powell, maestro de Historia de México y de
España de la Universidad de California, en la ciudad de Santa Bárbara, desde 1948 ;
reconocida autoridad en la historia del Norte de la Nueva España en los siglos XVI
y XVII; notable hispanista que por su libro Tree o/ Hate, que es un profundo y
erudito estudio de la "Leyenda Negra" contra España, seguramente lo mejor sobre
el tema se ha escrito, mereció ser condecorado como comendador en la Orden de
Isabel la Católica.
El último libro del doctor Powell es una nueva y muy valiosa aportación dentro
del campo de investigación histórica, en que, desde 1934, .se ha venido especializando,
bebiendo en las fuentes originales: Archivo de Indias de Sevilla, Archivo General
de la Nación en la ciudad de México, Archivo Histórico de Hacienda, de la misma
ciudad, Bancroft Library, en Berkeley, Archivo de las reales cajas de Zacatecas en
Ann Arbor, Michigan, etc., etc., y realizando frecuentes viajes a través de la zona
historiada. Powell está altamente especializado en la Historia del Norte de la Nueva
España en los siglos XVI y XVII, muy particularmente en el complicado y apasionante problema de la Frontera y la guerra contra los indios chichimecas que, en
1952 diera como fruto magnifico Soldiers, lndians and Silver, editado por la Universidad de California; y en 1971 War and Peace on the North Mexican Frontier,
colección de Documentos Inéditos, impresa en Madrid por José Porrúa Turanzas,
en lujosa edición.
Y ahora, para integrar una magnífica trilogía o construir un bien acabado tríptico,
nos entrega Mexico's Miguel Caldera. The Taming of America's First Frontier (15481597), que más que una simple biografía, es el estudio pleno, profundo, exahustivo,
agotando las fuentes, de una amplia y poco estudiada región del Norte de la Nueva
España dentro del período de tiempo mencionado ( 1548-1597) ; poniendo especial
énfasis en la guerra contra los chichimecas y su pacificación; pero sin dejar al margen
el estudio de instituciones políticas y sociales, colonización, población y evangelización,

619

�minería, agricultura y ganadería y comunicaciones, es decir, la_ hist~~a económi~a,
todo .,.;rando
en torno a la figura de ese gran mestizo, hiJo del es~an?l
0
etc., e te., Y
•
d
• di
uach1chil
Pedro Caldera, uno de los fundadores de Jerez, Zac., Y e una m a g
,
que fue el zacatecano Miguel Caldera.
Para que el lector de esta breve reseña se fon:ne una idea del contenido de la obra
del doctor Powell, copiamos aquí el índice del hbro:
Part One: War by Pire and Blood.
l.
2.
3.
4.
5.
6.

Warrior Born.
The Strangest of Wars.
Frontier in Flames.
Don Martín and the Wilderness War.
Soldiers, Pesos, and Kingly Conscience.
The High Noon of Fire and Blood.

Part Two: Frontier Justice.
7.
8.
9.
10.
11.

12.
13.
14.

15.
16.
17.

Captain on the Norther Border.
The Impatient Viceroy.
Diplomacy ín the Saddle.
Chief Justice of the Chichimeca Peace.
The Tlaxcalan Trek.
Silver in Saint Peter's Hill.
A Boomtown Is Born.
The Quasi Magnate.
The Naked Clothed - The Hungry Fed.
The Will of Miguel Caldera.
Death on the Silver Highway.

COMENTARIOS AL TRABAJO DE PRESENTACIÓN DEL DOCTOR J. DE
JESÚS DAVILA AGUIRRE, COMO MIEMBRO CORRESPONDIENTE DE LA
SOCIEDAD NUEVOLEONESA DE HISTORIA, GEOGRAFlA Y ESTADISTICA

GERARDO DE LEÓN

EsTA NOCHE HA sido especial dentro de las actividades normales de esta Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, por la realización de una Sesión
Pública más, en la que se ha presentado, de acuerdo con nuestras disposiciones esta•
tutarias, el trabajo de ingreso de un nuevo socio.
Pero la ocasión, además, ha sido privilegiada; porque el presentante de esta vez,
el doctor José de Jesús Dávila Aguirre, de amplio reconocimiento como historiador
en su natal Coahuila, amén de otras muchas partes del país y del extranjero, ha
cumplimentado los reqtúsitos indispensables que lo acreditan como miembro corresponsal de nuestra Agrupación en la ciudad de Saltillo.

Y para mayor abundamiento en el regocijo que debe embargarnos en la aceptación
de un nuevo socio, el trabajo histórico leído por él hoy, merece los más efusivos
parabienes, por su calidad y por la importancia que representa para la investigación
histórica del Noreste de México.
En una ' agrupación del carácter de la nuestra, no sólo es de primordial importancia el contar con miembros foráneos, sino que la integración de corresponsalías
afianza y garantiza más, el interés por los estudios históricos, geográficos o estadísticos,
objetivos principalísimos de su constitución. Pero también debe halagarnos la circunstancia de que personas con mayores intereses comunes, como los que atañen a
nuestra región, se agreguen a nuestras filas.
En su articulado, nuestros Estatutos exigen que los trabajos de ingreso deberán
versar sobre aspectos relacionados con el estado de Nuevo León, Regionales o Nacionales; y en este caso, no solamente se ha ajustado el presentante a las disposiciones al respecto, sino que el tema tratado por él rebasa con mucho la incumbencia
de la historia de nuestro Estado actual, porque además contiene información básica
para el estudio de la génesis colonial de una vasta zona del territorio jurisdiccionado
a la antigua Nueva España.
El personaje histórico tomado como centro del tema tratado, como explica el autor
del trabajo, ha sido escasamente estudiado por los historiadores; ni aun los de la

620

621

�reg1on, salvo casos excepcionales. Ya Alonso de León, el cronista del siglo XVII,
nos ofrece los primeros datos sobre las actuaciones de este conquistador, y sus ingerencias en la vida del Saltillo primitivo. Habrían de pasar muchísimos años, hasta
la tercera o cuarta década de la presente centuria, cuando Vito Alessio Robles, en su
magna histórica sobre Coahuila y Texas, toma interés en las actividades de Del
Canto, sacando a luz con ellas, documentos de notable valor para formamos una
idea más o menos clara sobre la psicología del hombre.
Luego, un hecho por demás fortuito --como suele suceder en los grandes acontecimientos-, el hallazgo de Jiménez Moreno, hace un poco más de veinticinco años,
de aquel viejo litigio que descansaba, empolvado, en el archivo de Parral, Chihuahua;
que no obstante que contiene (o contenía) papeles redactados en 1943, nos ofrece
nuevas posibilidades, no solamente para continuar perfilando los rasgos biográficos
del personaje de nuestro interés hoy, sino que surgen con meridiana claridad, dos
o tres acontecimientos que hasta entonces se ocultaban entre la niebla de las inexactitudes: como la fundación de la antigua villa de Santiago del Sal tillo, y los poblamientos del valle de Extremadura y de la zona de la actual Monclova, en los que
el capitán Del Canto aparece como primer actor.
Pero en épocas más recientes, habría de ser un historiador zacatecano, Eugenio
del Hoyo, quien en su Historia del Nuevo Reino de León, aparecida apenas en
1972, sintetiza el producto de las más concienzudas investigaciones que se han realizado sobre nuestra historia particular, y que por ser el más notable de quienes han
hecho motivo de sus estudios a esta etapa colonial, tiene un mayor mérito. Las
premisas estaban formuladas ya por los otros investigadores mencionados, y él se
adentra, con entusiasmo de gambusino, a rastrear la vida y los hechos de quienes
forjaron nuestro medio. Y de todos éstos, Alberto del Canto Je mereció especial
atención
No escatimó esfuerzos: pues además de las fuentes consagradas, recurre directamente a los acervos documentales de archivos como el de Monterrey, el General de
la Nación y el General de Indias, amén de haber consultado algunos expedientes
conservados en archivos menores de las regiones involucradas en el interés investigatorio. Ediciones de obras ya históricas como tales, publicadas en los siglos pretéritos,
no escaparon a su escrutinio; así como historiógrafos extranjeros que pudieron indicarle algunas nuevas vetas por explotar.
Y así y todo, tras hacer mención de cuanto dato relacionado con la vida de nuestro
personaje le fue dable conseguir, recapitula honradamente: "De la biografía de
Alberto del Canto es muy poco lo que hemos logrado averiguar: sabemos que era
portugués, quizá judaizante, natural de la isla Terceira del grupo de las Azores,
y ha de haber nacido por 1547, ya que el año de 1607 declaraba ser de edad de
sesenta años. ¿ Cuánto y en qué circunstancias vino a la Nueva España? No lo sabemos. Tal vez entró por Zacatecas, siendo muy joven, a la región de San Martín
y Mazapil entre gentes reclutadas por Francisco de !barra en 1562...".
Y agrega más adelante: "Sabemos muy bien que en un trabajo histórico no se
debe abusar de las conjeturas y que, si es posible, deben eliminarse. Pero dentro
de la época y la región que venimos estudiando, son tan escasas las fuentes y tan
vagos los datos, que creemos de nuestra obligación dar a conocer, sin omisiones, unos

622

y otros, a los futuros estudiosos señalándoles a la
.
.
gación . y esto sólo p d.
h ' 1
vez, posibles cammos de investí'.
u rmos acero a base de este entramado de con·e
que fwmos señalando las fuentes recogiend
r· d I
J turas, en el
po~endo todo lo que éstos nos 'sugerían ºs:ña~::oo e os. más humilfdes dat~s, e~gac1ones ...".
Y
aromos para uturas mvestiHoy, todo hace aparecer que el doctor Dávila A .
.
tafeta ofrecida por Del Hoyo No t
h be _gmrre ha quendo recoger la es.
uvo que a r sido '
·
interés de nuestro nuevo consocio por lo af
h" ~s~ necesanamente, porque el
· di
.
s
anes 1stoncos de s
·,
m . scutiblemente la autenticidad d e sus esf uerzos Pero el
d u •reg¡on, avalan
tac1ones parece muy a propósito.
·
enea enannento de apor-

ti mismo nos ofrece, al calce, su biblio rafía consul d
son coincidentes con las del traba.o
t .g
ta a. Algunas de estas fichas
J an enor; pero no podía ser en mu h d
manera, pues son las fuentes indispensables· Alonso de Leó Al . ;
e otra
documentos del Archivo General de la Nación y del M .. n:U d eSSio o es y los
la e?riquece con otras consultas en el Archivo Munici;;;c1;e Sa~ti¡;fonterrey. 1P~r~
;.ob1erno d~ Estado de Coahuila; además de una publicación del
YJ e~e e J ~

;I

n:

p~!:e:::, :::~e::a:n!u:::e Lario~ que? a~nque su objetivo es cro~ológicam=~:
habilidad
. ,
geográf!ca histónca que nuestro presentante utiliza con
maestra, as1 como los articulos referentes a Monterre
,
de la Enciclopedía de México, redactados por Israel Cavazos.
y Y a Nuevo Leon
A U~a prim~ra aportació~ de gran valor en la investigación ofrecida por Dávila
gmrre, es a que se refiere al lugar exacto del nacimiento de D 1
hoy desconocido por nosotros: la villa de Praia do Vitoria e 1 . l eT Cai:ito, hasta
1
~;~:; Je 1~\ no;bres de sus padres, ~sí como el núme~o ndea¡~:
~:
.
sos. . aunque no nos rerrute a su fuente de información ésta es tan
precisa, que nos mvade la sensación de que su veracidad es auténtica. '

ªmi::~::: !:

':]~unas de l~s actividades del biografiado, antes de la fecha en que m1c1a sus
actiVIdades en berras del septentrión novohispano también ofrecen información novedosa.
'

y al analizar el documento del Parral -el descubierto por Jiménez
el doctor Dávila Aguirre va obteniendo conducentes razonamientos
Mor~~~:
en su investigación sobre Alberto d l C
El
.
que luego utilizara
¡~ había pu?licado en los Cuadern:s dean~:ltura e~t:id1~st::~o~:áf~o :e\ mismo ya
citado también en su bibliografía.
oa UI a, Y viene
Como
de información para el tema q ue hoy nos congrega
ta b"'fuente
D ¡ imprescindible
H
ya . ~ ien e
oyo echó mano de los datos que representaron novedad a su des~
c~bnm1ento. Y este historiador es el primero que ocupa su atención tr
dilucidar la localización de los puntos geográficos que a la vez se b atando de
dudas
¡ hi
·
•
m raron nuevas
en a stona regional; como el pueblo del Potosí y las minas de la Trinidad.
"La parte transcrita del 'Documento del Parral' -asienta el historiad
después lide sacar a colación
la novedad del descubrimien~
t
or ~catecano,
m
nos proporciona
datos
uy va osos, como. el ano ~e fundación de la ciudad de Saltillo y el nombre de
fundador ... Nos dice también, y esto es de primera im t
.
su
que en el mismo año de 1577, Alberto del Canto 'pob1/:~ avnacl1lae den
estuddio,
e Eeste
xtrema
ura

623

�y le llamó Ojo de Santa Lucía, que hoy se llama ciudad de Monterrey' ... Pero,
además de estos datos concretos tan valiosos, se pueden leer entre renglones cosas
mucho más interesantes, como que tiempo atrás de las fundaciones de Saltillo y
Santa Lucía, ya eran conocidas las minas de San Gregorio y el valle de Extremadura,
ya que al fundar Saltillo, Alberto del Canto lo hizo como 'alcalde mayor de las
minas de San Gregorio y valle de Extremadura. ..'. Nos dice también el documento
que Alberto del Canto, 'prosiguiendo la orden que llevaba...' (después de poblar
Santa Lucía) pacificó el pueblo del Potosí y valle de Couyla, descubriendo minas,
a las cuales puso por nombre La Trinidad' . .."
Y aqui empieza a elucubrar el maestro Del Hoyo sobre las localizaciones geográficas de estos puntos, tan importantes para nuestra historia: "No hemos podido
identificar plenamente ese pueblo de Potosí --escribe-. Existe en el municipio de
Galeana, N. L., un famoso cerro con ese nombre, de él nace el rio Potosi y al pie
del cerro, hacia el poniente, hay un poblado que se llama también Potosí. Lo que
mucho nos desconcierta es la gran distancia y los rumbos tan opuestos a que se
encuentran el cerro del Potosí y las minas de la Trinidad, cuando el documento
siempre los menciona uno en seguida del otro, dando la impresión de ceremonia...".
Del Hoyo comienza entonces a barajar las posibilidades acordes a su lógica: "¿Potosí no sería lo que se llamó después Cuatro Ciénegas? Vale esta conjetura si recordamos que para 1582, fecha de la entrada de Carvajal, existía una alcaldía mayor
en Cuatro Ciénegas, perteneciente a la Nueva Vizcaya, cuyo alcalde mayor era Juan
de Ontiveros; este lugar fue uno de los que Carvajal trató de usurpar a la Nueva
Vizcaya, como lo hizo con las otras fundaciones de Alberto del Canto: Castillo,
Minas de San Gregorio, Villa de Santa Lucía, Minas de la Trinidad; en esta lista
sólo falta el Potosí para que esté completa; sin embargo hay que añadir Cuatro
Ciénegas; volvemos a preguntar: ¿Potosí no sería Cuatro Ciénegas? Que la región
era bien conocida y había sido colonizada por los vecinos de Saltillo en un fallido
intento, nos lo dicen varios documentos..." Recapitula el párrafo, después de citar
algunas menciones documentales que lo condujeron a relacionar el pueblo del Potosí
y el valle de Couyla, al que él identifica con las minas de la Trinidad, y éstas a la
vez con la actual Monclova: "Lo cierto es que no hemos logrado identificar plenamente el Potosí del 'Documento del Parral' -dice-. Su identificación con el actual
cerro del Potosí no nos satisface y la identificación con Cuatro Ciénegas, que mucho
nos atrae, se nos queda en débil conjetura".
Sin embargo para hoy, apenas un lustro más tarde, ya el doctor Dávila Aguirre
ha dado, al parecer, con la clave de este misterio histórico. Las deducciones logradas
por él respecto a una más factible precisión de estos puntos geográfico-históricos,
suenan a lógicas conclusiones. Las hemos comentado en lo personal con el mismo
profesor Del Hoyo, y se ha mostrado muy inclinado a aceptarlas.
Pero independientemente del mérito que representan estas aclaraciones del ponente;
hay otra aportación valiosísima. Es bien sabido que cuando en los documentos coloniales se habla de la comarca de Coahuila ( o Couyla, como se escribía generalmente), se está tratando de la zona aledaña a la actual Monclova; y que aún a
esta misma solía reconocérsele como San Francisco de Coahuila, lo que llevó a muchos historiadores a considerar aquellas tierras como el habitat de los indios couilas.

Pero las investigaciones actuales del doctor Dávila Aguirre, como lo ha demostrado
en la l~ctura q~e acaba de hacemos, indican con muchos visos de veracidad ue
estas tribus abongenes procedieron también del sur de Nuevo León. El análi¿s ~el
maya francés consultado por él en la obra del Dr. Figueroa sobre 1 'd d f
Juan de L .
1
• '6
a v1 a e ray
. _anos, ~ a apanc1 n en la misma carta de los montes Couilas y el pueblo
de los md1os cowlas, son bastante convincentes.
Por otro lado, y esto es motiv_o de gran interés dentro de los quehaceres históricos
locales, el1 f estrecho
d d demparentam1ento entre Alberto del Canto y D"iego d e Mon temay~~• e un a or el actual Monterrey, al vincularse matrimonialmente aquél con
la h1Ja de éste, nos ofrecen un cúmulo de necesidades por conocer las personalidades
de ambos más a fondo. Recordemos que los nietos de Montemayor e hijos de D l
Canto, fueron los pobladores iniciales de zonas de primaria ·
.
e
ald ed
d 1
. 1
1mportanC1a ya, en los
err . ores e a cap1ta de Nuevo León, como son los municipios de Ga
G ,
y Santiago actuales.
rza arc1a
Ambos figuraban entre los primeros habitantes de la naciente vil! d
del
a e S~n~ago
llá Saltillo. Pero además, procedentes también de la comarca zacatecana
vtvteron
a
entonces, Manuel de Mederos, Gaspar Castaño de Sosa J
Pé ' d
R'o J
N
B 1
, uan
rez e los
1 s, uan avarro y a tazar de Sosa. De ellos, sin perjuicio de los demás que
en alguna forma figuran entre los colonizadores del Nuevo Reino es m
· 'f'
ti ta b"é 1
'd
,
uy s1gn1 1cad va 1 m I n. a personah ad de Diego Rodríguez, hijo de Baltazar de Sosa el último
e os menCJonados; por la posibilidad de que se trate de uno de ¡0 / nietos de
Mo~temayor Y, por lo tan~o, emparentado políticamente con Del Canto; pero también
sobrmo de_ ?~spar Castano de Sosa, enjuiciado por la Inquisición por la misma
época del. JUICIO de Ca~~jal; lo que nos debe llevar a la suposición de la comunidad
de creenCJas y ~r?:edumentos de la inmensa mayoría de aquellos que, indudablem~nte ~os perm1~nan, tras estudios adecuados, ir delineando más claramente la
ps1col~gef1~ _del habitante del Noreste, y nos proporcionarían instrumentos suficientes
para
1mr 1os factores sociológicos de los mismos.
. F_inaliza el t~abaj~ con otra aportación novedosa e importante: la fecha del fallec1m1ento del b1ograf1~do, obtenida de las actas del cabildo de la ciudad de Saltillo ·
para con éste, definimos concluyentemente los datos sobre el 1f
1
'
la vida del fundador Del Canto.
'
ª a Y e omega en
~eñor doctor José de Jesús Dávila Aguirre: permítame a nombre de mis
paneros de. es~ Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geo;rafía y Estadística co:~
la
me ha .encomendado
el privilegio de estos obl"g
y
tariJunta
d Directiva
d que
1
.
1 ad os 'comenos, ar a uste a más cordial bienvenida al seno de nuestra Agrupación .
er
sonalmente,
ofrecer
a
usted
mi
más
cálida
feli
'
ta
'6
·
'
y
p
esta noch .
d
.
c1 CJ n por su trabaJo presentado•
_e, aunanás do los meJores deseos porque este acontecimiento signifique un
es
· d"ispensa bles para la mayor claridad futura
d tre1charruento
bl m . e .los vínculos tan m
eé ~s p~o emas hia t6·ncos de esta magna comunidad que representa el Noreste de
M nco. 1 Muchas gracias!
Monterrey, N. L., 22 de noviembre de ¡ 977.

625

624

h11m,nit1s-40

�RESEtitA
y

';
.,
.
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Debido a la gentileza de su autor, el licenciado José M. Niño, hemos recibido su
interesante estudio: En Torno al Presidente de la República. ¿ Quién suple al señor
Presidente en caso de ausencia definitiva?, publicado por B. Costa-Amic Editor.
México, D. F., 1974.
En el acceso al tema, su autor, el licenciado José M. Niño, señala que este libro
tiene como finalidad, "comentar algunos principios generales y hacer una sencilla
reseña histórica de · varios preceptos de nuestras Constituciones y de sus reformas,
relativos al titular del Poder Ejecutivo, partiendo de la de 1814 hasta la vigente
de 1917. Son ellos, su elección y la duración del cargo; la reelección al mismo y sus
prohibiciones; las formas de suplir al Presidente de la República en caso de ocurrir
la falta absoluta de éste y, por último alguna consideración respecto del Informe
Presidencial".
El índice de la obra del licenciado José M. Niño, nos permite enterarnos de su
interesante contenido, que es el siguiente:
l. PRINCIPIOS GENERALES DE LA SOBERANtA Y DE LA DEMOCRACIA. . .
Del Gobierno directo, p. 11. El referéndum, p. 13. El veto, p. 14. El plebiscito.
La revocación, p. 15. Del gobierno representativo, p. 16. El sufragio universal, p. 18. El sistema de mayorías, p. 18. El artículo 39 de la Constitución
vigente, p. 19.
11. EL PRINCIPIO DE "NO REELECCIÓN" DEL PRESIDENTE DE LA
REPÚBLICA.
Antecedentes constitucionales, p. 23. Acta Constitutiva, p. 26. La Constitución
de 1824, p . 27. Primera República Central (1837-1841), p. 32. Segunda
República Central (1844-1847) , p. 35. Acta de reformas de 1847, p. 36.
Constituciones rígidas y flexibles, p. 37. La Constitución de 1857, p. 40. La
Constitución de 1917, p. 49. El Artículo 83 vigente, p. 56.
III. DE CóMO SE SUPLE AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA EN CASO
DE SU FALTA ABSOLUTA ...
Antecedentes constitucionales (La Constitución de Apatzingán) , p. 67. Acta

627
humanitas-41

�Constitutiva de la Federaci6n (Decreto de 31 de enero de 1824), p. 69. Constituci6n Federal de los Estados Unidos Mexicanos, p. 70. Las "7 leyes" de
1836, p. 73. Bases de organizaci6n política de la República Mexicana 1844,
p. 75. Acta de reformas de 1847, p. 78. Constituci6n de 1857, p. 78. Reforma
de 3 de octubre de 1882, p. 82. Reforma de 24 de abril de 1896, p. 83.
Reforma del 6 de mayo de 1904, p. 87. La Constituci6n de 1917, p. 89. La
sucesi6n presidencial de 1928, p. 92. De las distintas clases de Presidentes:
Presidente Constitucional; Presidente Interino; Presidente Sustituto; Presidente
Provisional, p. 95. Los Artículos 84 y 85 de la Constituci6n vigente, p. 97.
IV. ALGUNA CONSIDERACIÓN RESPECTO DEL INFORME PRESIDENCIAL...

NOTA

Los Artículos 65, 66 y 69 constitucionales.

CONGRESO DE SOCIOLOGtA

Lro. AuluTo

GARCÍA G6M:EZ

En la ciudad de México, D. F., tuvo lugar el XX Congreso Nacional de Sociología,
auspiciado por el Instituto Mexicano de Cultura y la Asociación Mexicana de Sociologia, Correspondiente de la Asociación Internacional de Sociología de la UNESCO,
y por la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Plantel "Acatlán", de los días
19 al 23 de junio de 1978.
Este Congreso, con un carácter internacional, reuni6 a 70 delegados de todas las
Naciones del mundo. Estuvo presidido en forma honorífica por el Presidente de la
República, Sr. Lic. José López Portillo y por el Lic. Miguel Alemán Valdez, Presidente del Instituto Mexicano de Cultura, destacándose la presencia del ilustre
maestro y eminente sociólogo mexicano, Dr. Lucio Mendieta y Núñez.
El tema general del Congreso fue: Sociologia de la Paz y de la Guerra. Las
finalidades:
1. Hacer una revisi6n crítica de las teorías sociol6gicas sobre la paz y la guerra.

2. Examinar todos los aspectos de la paz y de la guerra desde el punto de vista
sociol6gico.
3. Aportar nuevos datos y conceptos respecto de los fen6menos sociales paz y guerra.
()

4. Determinar y analizar las condiciones sociales de la paz.
El Temario se distribuy6 de la siguiente manera:

LA PAZ:
l. Concepto sociol6gico de la paz. Diversas clases de paz. La Paz orgánica. Condiciones sociol6gicas de la paz.
11. Las utopías de la paz. La paz perpetua. Influencia social y política de la
literatura ut6pica sobre la paz.

628

629

�III. El pacifismo. Los pacifistas como agentes activos de la paz. Diversas clases
de pacifismo. El pacifismo bélico. Las estrategias del pacifismo. Influencia social de
las corrientes ideológicas pacifistas.
IV. Los Tribunales Internacionales y las organizaciones creadas para asegurar la
paz. Causas sociales de su creación. Sus efectos desde su origen hasta la actualidad.
Crítica sociológica. Sus posibilidades.
V. El Derecho Internacional Público y la paz. Su origen y sus efectos sociales.
Su situación actual y sus posibilidades futuras en función de la paz.
VI. Las religiones y la paz.
VII. La educación en sus diversos grados y la paz. Educación religiosa; educación
laica. Sus efectos sociales.
VIII. El arte en sus varias expresiones y la paz.
IX. Temas relacionados con la Sociología de la Paz, no comprendidos en el
Temario.

XIV. Temas relacionados con la Sociología de la Guerra, no comprendidos en el
Temario.

LA GUERRA CIVIL:
I. Definición sociológica de la revolución. Las características fundamentales de la
revolución. Las diversas etapas del proceso revolucionario.
11. Causas de las revoluciones, aparentes y reales.
III. Los prodromos de la revolución. La posible prevención de las revoluciones.
IV. Triunfo y decadencia de las revoluciones. Causas y efectos sociales de la
revolución.
V. La contrarrevolución violenta. La contrarrevolución pacífica. Sus causas y efectos sociales.
VI. Los efectos sociales de la revolución.

LA GUERRA:
l. Definición sociológica de la guerra. Las finalidades de la guerra. Historia
sociológica de la guerra, sus diversas fases y procedimientos.
II. Las industrias bélicas. Evolución de las armas. El fenómeno actual del armamentismo. Causas y efectos sociales.
III. La polemología. Definición, contenido, finalidades. Situación actual de los
estudios polemológicos.
IV. Revisión crítica de las teorías sobre las causas de la guerra: como fuerza
de la naturaleza; mandato divino; pasiones y voluntad de poder; expresión de lucha
por la vida; resultado del despotismo y de la ambición política; consecuencia de las
relaciones de la producción económica; resultado de las ambiciones nacionalistas.
V. El imperialismo. Definición sociológica, su influencia bélica.
VI. Los criminales de guerra. El juicio de Nuremberg. Causas y efectos sociales.
VII. La guerra total. Su origen. Efectos sociales.
VIII. La propaganda y la guerra.
IX. Los efectos sociales de la guerra.
X. La guerra como fenómeno cíclico.
XI. El espionaje y la guerra.
XII. Influencia de la explosión demográfica y la guerra. El espacio vital.
XIII. El arte en sus diversas expresiones y la guerra.

630

VII. Los ciclos revolucionarios.
VIII. El cuartelazo y la revolución: Diferencias y coincidencias. Causas y efectos
sociales.
IX. El golpe de Estado y la revolución, desde el punto de vista sociológico.
X. Las clase, sociales y la revolución. Papel de los intelectuales en las revoluciones.
Las ideologías revolucionarias.
XI. Temas relacionados con la Sociología de las revoluciones no comprendidas
en el Temario.

LIC. ALBERTO GARCÍA GÓHEZ

�Al.AJN GuY

FERNÁNDEZ DEL VALLE, La cosmovisión de Franz Kafka, avec
prologue de Zdenek Kourím, México, Ed. Jus, 1977, I vol. 20 x 15 cms. de 212 pp.,
assorti d'une bibliographie et d'un index onomastique. Président du Centre d'Etudes
Humanistes et professeur de la Faculté de Philosophie et Lettres de l'Université de
Nuevo-León, a Monterrey (Mexique), l'auteur est bien connu pour ses nombreux
ouvrages (comme Filosofía del hombre, Teoría del Estado, Ideario filosófico, La filosofía de J. Vasconcelos, Metafísica de la Muerte, Pensamiento de Pascal, etc... );
il dirige depuis longtemps !'importante revue Humanitas. On sait aussi combien il
s'intéresse a la pensée germanique (El Romanticismo alemdn, Tres filósofos alemanes
de nuestro tiempo, etc... ) ; il nous en donne aujourd'hui une nouvelle preuve, en
publiant ce beau livre sur la conception du monde du romancier-philosophe tchécoslovaque de tangue allemande Franz Karka (1883-1924 ), auquel on doit tant
d'oeuvres suggestives (La Métamorphose, Le proces, Le Cháteau, Amérika, La colonie
pénitentiaire, Lettres a Milene, etc... ) . Comme !'observe Zdenek Kourím ( docteur
de l'Université de Prague et membre de notre toulousaine ERA nº 80 sur la philosophie
ibérique), dans sa tres personnelle préface, Karka s'apparente a Unamuno, en ce qu'il
veut comme luí vaincre l'image de la mort, afin de mieux affirmer la permanence de la
personne. A. Basave, dont le spiritualisme catholique est nourri de thomisme eais aussi
de phenoménologie s'efforce ici, avec un rare honheur, de nous restituer la "Weltanschauung" de ce grand agoissé que fut Kafka, tiraillé entre son judaisme origine!, le
germanismc et sa patrie tcheque, dans ce Prague si attachant a l'aube du XX:e siecle;
a cet effet, il s'appuie principalement sur les Lettres a Milene (la jeune Tcheque
dont il fut amoureux) et sur le Journal (1910-1923), tout en utilisant également
!'ensemble de ses oeuvres et de ses commentateurs (de Lukacs ou Landsberg a R.
Marthe ou M. Brod); il fait foud, spécialement, sur G. Janou.
AousTÍN BASAVE

Conversations avec Kafka. L'ouvrage s'articule en sept chapitres tres riches et bourrés
de textes: la vocation et la trajectoire de Kafka, K. dans ses conversations, K. dans
ses journaux intimes (12 cahiers posthumes), K. dans ses lettres a Milene Jésenska,
K. dans ses aphorismes, K. dans ses romans et dans le récit intitulé Amérika, la
problématique et le message de K. "Aveuglé par la mérité de l'indicible et de l'indéchiffrable, K., écrit A. Basave (p. 23), chemine a tatons. 11 va tout Seul. 11 poursuit,
avec la littérature, quelque chose qui ne s'exprime pas du tout a travers la littérature.
11 se laisse conduire par ses songes et par ses divinations. . . ( ... ) ... 11 soupc;onne qu'il
est coupable parce qu'il est homme et parce qu'il est juif". Tres complexé (notamment,

i P.

633

��ALAIN

Guv

Homenaje a Agustln Basave Fernández del Valle, en su 25' aniversario de docencia
e investigaci6n, Monterrey (Nuevo León, Mexique), Editora Nacional Monumel, S. A.,
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad de Nuevo León, 1976, I vol.
27 x 20 cm de 218 pp. Avec une photographie.

Cet important hommage a l'éminent président du Centre d'Etudes Humanistes et
professeur de la Faculté de Philosophie et Léttres de l'Univ. de Nuevo León ( a Monterrey), le philosophe A. Basave, tres connu par ses nombreux ouvrages et par son
rayonnement (notamment, a travers sa grande revue Humanitas), vient tout a fait
a son heure pour consacrer la pleine maturité du maitre (né en 1923, a Guadalajara,
Mexique). Aissi que le remarque Neftali Garza Contreras, dans sa "Preséntation",
la tres abondante production scientifique de Basave est "reconnue par les philosophes,
les politologues, les juristes et d'autres savants des pays les plus divers": c'est ce
qu'attestent les soixante-six études ici présentées ( tantot inédites, tantot reprises de
revues ou d'ouvrages ) . Citons notamment José Aguirre de Carcer y Alvarado ("La
posición filosófica de A. Basave"), Pedro Caba ( "Ideario filosófico de A. Basave"),
Alain Guy (préface a Pensamiento y trayectoria de Pascal, volume publié par A.
Basave en 1973), Régis Jolivet, A. Muñoz Alonso ("Una experiencia filosófica"),
F. J. von Reintelen, Patrick Romanell ("Prólogo a Visi6n de Estados Unidos, por
Basave ), L. Recaséns Siches, José Vasconcelos, Juan Zaragüeta, Jacques Vimont (ambassadeur de France au Mexique), A. Gómez Robledo, lvo Hollhüber, Octavio Derisi
(Mgr.), etc... On note avec intéret le currículum tres complet (pp. 1:4) , avec la
bibliographie exhaustive a la date. L'auteur de Filosofía del hombre, Teor!a de la
democracia, Filosofía del Quijote, Teor!a del Estado, Pascal, V asconcelos, Unamuno
y Ortega, El romanticismo alemán, Existencialistas y existencialismo, La Escuela Jusfilos6fica española de los siglos de oro, etc... professe, sous le nom d'intégralisme
métaphysique et d'anthroposophie, un spiritualisme néo-thomiste extremement ouvert,
ou l'augustinisme, le berggonisme, le ratiovitalisme, les doctrines d'Unamuno, de
Siacca, de Wust et des autres philosophes allemands jouene également un certain role.
C'est assurément l'une des plus grandes figures de la philosophie ibéro-américaine
actuelle (cf., dans le volume collectif de !'ERA au CNRS n• 80, publié en 1971, a
Toulouse, Association des Publicationes de l'Univ. Toulouse-Le Mirail, Le Temps et
la Mort dans la philosophie contemporaine d'Amérique Latine, la présentation, tra•
duction et notes par A. Guy, d'un texte de la Metaf!sica de la muerte de A. Basave:
"La mort, situation-limite et le salut", pp. 45-69.

637

�CANJE

ALEMANIA
Mundus. A quartely of German Research Contributions on Asia, Africa on Latin
America arts and Science, Volume XIII, Number 1, 1977; Volume XIII, Number

3, 1977.
Zeitschrift fur Kulturaustausch. Institut Für Auslandsbeziehungen Stuttgart, No. 1,
No. 2, 1978.
Educaci6n. Colección Semestral de Aportaciones Alemanas Recientes en las Ciencias
Pedagógicas, Volumen 16, editada al Servicio de la Colaboración Científica.

ARGENTINA
Sapienta. Órgano de la Facultad de Filosofía, Universidad Católica de Argentina
Santa María de los Buenos Aires, Año XXXII, 1977, No. 123; Año XXXII, 1977,
No. 124; Año XXXII, 1977, No. 126.
Conferencias Cifina. Centro de Investigaciones Filosófico-Naturales No. 1, 1976.

BULGARIA
Mundo Estudiantil. Revista de la Unión Internacional de Estudiantes, Volumen 31,
No. 9ol0, 1977; Vol. 31, No. 11, 1977 ; Vol. 32, No. 1, 1978; Vol. 32, No. 4,

1978.

COAHUILA
E. C. A. Revista de Información Técnico Académica, Volumen 1, Número 2.
COLOMBIA
Estudios de Derecho. Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad
de Antioquía, Año XXXVIII, Segunda época, 1977 ; Volumen XXXVI, No. 91.

639

�J. E. G. P.

Boletln de la Academia Colombiana. Tomo XXXVI, 1976, No. 114; Tomo XXVII,
1977, No. 115; Tomo XXVII, 1977, No. 116; Tomo XXVII, 1977, No. 117.
Thesavrvs. Boletín del Instituto Caro y Cuervo, Tomo XXXII, No. 1, 1977; Tomo
XXXII, No. 2, 1977.
Franciscanum. Revista de las Ciencias del Espíritu, Universidad de San Buenaventura, Año XIX, No. 57, 1977.
Universitas Humanistica. Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Filosofía
y Letras, Nos. 8 y 9, 1974-75.

CUBA

Casa de las Américas. Publicado por el Instituto Cubano del Libro, Año XVII, No.
101; Año XVII, No. 102; Año XVIII, No. 104; Año XVIII, No. 106; Año
XVIII, No. 107; Año XVIII, No. 108.
Colecci6n Pensamiento de Nuestra América. Ernesto Che Guevara Obras 1957-1967
de Casa de las Américas, Tomo 1, Tomo II, 1970-1977.

CHECOSLOVAQUIA

UIE DE 78. Revista sobre la Democratización y Reforma de la Enseñanza, publicado por la Unión Internacional de Estudiantes, No. 1, No. 2 y No. 4.

CHIAPAS

Revista de Humanidades. Publicación del Area de Humanidades de la Universidad
de Chiapas, Año 1, Número 1, 1978.
El Funcionalismo en la Etnogra/fa Zeltal-Tzotzil. Universidad Autónoma de Chiapas.
1978.
CHILE

Revista Chilena de Historia y Geografía.
Historia y Geografía, No. 144, 1976.

1

Journal of English and Gennanic Philology, Vol. LXXVI, Number 2,
1977.
Sesto Prete. Studies in Latin Poets of the Quattrocento, University of Kansas Humanistic studies No. 49, 1978.
The Hispanic American Historical Review. Published Quarterly by the Duke University Press, Volume 58, Number 2, 1978.
The God of Arts. Ruling Ideas Shakespeare's comedies, University of Kansas Publications, 48, 1977.
The University of Kansas Science Bulletin. Phylogeny and Classification of the
aculeate hymenoptera, with special reference to mutillídae, by Charles D. Michener
and Fred D. Bennett, Vol. 51, No. 7, 1977; The comparative anatomy of caecilian
mandibles and their teeth by Edward H. Taylor, Vol. 51, 1977; The Parasitic
Groups of Halictidae (Hymenoptera, Apoidea) by Charles D. · Michener, Vol.
51, 1978; The mecoptera of Indonesia Genus Neopanorpa by Helen Chwei-Sia
Chau and George W. Byers,. Vol. 51, No. 11, 1978.
The Psychological Record. A Quartely Journal in Theoretical and experimental
Psychology Publisched at Denison University, Granville Ohio; Volume 27, 1977;
Volume 28, Winter, 1978; No. 1; Volume 28, Spring, 1979, No. 2; Volume 28,
Summer, 1978, No. 3.
Michigan Academican. Papers of the Michigan academy of science, artJ and Letters,
Volume IX, Spring, 1977; Number 4; Volume X, Winter, 1978, Number 3.
The Southern Review. Published Quarterly at Louisiana state University, Volume
XIV, 1978, Number 1; Volume XIV, 1978, Number 2.
Quichean Linguistic Prehistory. University of California Publications in Linguistics,
Volume 81; A Grammar of Vai, Volume 84; Nahuatl in the Middle Years,
Volume 85.
Bulletin of Hispanic Studies. Liverpool University Press, Volume LIV, Number 2,
1977.
University of California Berkeley. General Catalog, 1976/77.
The Last Titan. Percival Farquhar 1864-1953 American Entrepreneur in Latín America, by Charles a Gauld, foreword by ronald hilton California Institute of International Studies glenwood Publishers, 1972.
ITALIA

Publicada por la Sociedad Chilena de

Archivo Ibero-Americano. Revista trimestral de estudios históricos publicada por los.
PP. Franciscanos, Año XXXVII, Núms. 147-148, 1977.

Giornale di Metafísica. Revista Bimestrale di Filosofía, Año XXXI, 1976, Nos. 4-6;
Año XXXII, 1977, Nos. 1-2; Año XXXII, 1977, No. 3.
Revista di Matematica per le Scienze Economiche e Sociali. Associazione per la
Matematica Applicata Alle Scienze Economiche e Sociali, Anno 19 , Fascicolo 19,
ler. Semestre 78.
Atti. Classe di Scienx.e Morali, Lettere ed Arti, Tomo CXXXIV, CXXXVIII, Anno
Accademico, 1975-76.

ESTADOS UNIDOS

JAPÓN

Historical Abstracts. Part a Modern History Abstracts ( 1914-1975) Anual Indetex.
Vol. 22 Part. B No. 4 Winter 1976.

Bigaku. The Aesthetic Movement, As an early Stage in the Development of the
Modero Design, Vol. 28, No. 3, 1977.

640

641

�MÉXICO
Bibliografía Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México, Biblioteca Nacional de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, suplemento 1, 1974,
enero-febrero, No. 1, 1976.
Boletín INAH. Impreso en los Talleres del Departamento de Divulgación y Promoción Cultural, Época 11, 1976.
Humanidades Anuario. Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Universidad
Iberoamericana, No. 2, 1974; No. 3, 1975.
Califa. Revista de la Universidad Autónoma de Baja California, Volumen 111, No.
4, 1977.
Colonizaci6n del Valle de Mexicali. Universidad Autónoma de Baja California, Primera Edición, 1976.
Anuario 1977. Publicación del Seminario de Cultura Mexicana, Editorial Galache,
1977.

Acab6se de imprimir el día lo.
de diciembre de 1978, en los
talleres de la Editorial Jus,
S. A., Plaza de Abasolo 14
( entre las calles de Luna y Estrella), colonia Guerrero, México 3, D. F. El tiro fue de
1,000 ejemplares.

PUERTO RICO
Sin nombre. Revista Trimestral Literaria Publicada por Editorial sin nombre, lnc.,
Año XXXVIII, Vol. VIII, No. 2, 1977.

URUGUAY
Revista Hist6rica. Publicación del Museo Historici Nacional, Año LXX ( 2a. ép. ),
T. XLVIII, Nos. 142-144, 1976.

VENEZUELA
Universidad Nuestra. Revista de Crítica Universitaria de la Asociación de Profesores
de la U. C. V., No. 2, 1977.
Bolívar y los Poetas. Selección y Prólogo de José Manuel Castañón, Impreso en
Venezuela, 1976.

..

0648

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>lástica, creemos haber mostrado que en ninguna se conserva puro su sentido
originario, aunque haya identidad léxica y un contexto problemático semejante, como no podía ser menos. Esto no es mengua de la originalidad
del fil6sofo, sino al contrario. Quizá el gran mérito de Spinoza haya sido
su capacidad para dotar a las viejas discusiones de nuevos contenidos, posibilitando llegar a su significado extremo. Aunque fuera un escándalo para
sus contemporáneos, y no sólo para ellos.

Se ha acusado a Spinoza de haber exagerado el significado de f6rmulas
"verdaderas" hasta convertirlas en falsas. ¿ Puede realmente una fórmula
"verdadera" volverse "falsa" por profundización de su significado? ¿ Dónde
termina la profundización y empieza la tergiversación? No es fácil responder
a esa pregul}ta· Spinoza presenta fórmulas tajantes, a veces parecidas a las
de Descartes, sin ser cartesianas, con sabor escolástico, sin tener que ver con
ella. Porque la escolástica, si nos atenemos al sentido de su filosofía, no fue
una fuente positiva de inspiraci6n, sino más bien un desafío que aceptó, un
trampoün que le permiti6 lanzarse más allá. Y sobre esto podemos seguir
discutiendo, asintiendo a una invitación formulada hace tres siglos.

NOTAS

Textos: BENEDICTI DE SPINOZA, Opera quotquot reperta sunt. Recognoverunt J. Van
Floten et J.P.N. Land. Editio Tertia, 4 t. (2 v.) Apud Martinus Nijhoff, 1914.
Se cita por esta edición según las siglas:
TIE Tractatus de Jntellectus Emendatione
Et. Ethica ordine geometrico demonstrata
TP Tractatus polilicus
TTP Tractatus theologicus-politicus
BT Korte Verhandeling van God, de Mensch en duzelfs
PP

Renati Des Cartes Principiorum Philosophiae

CM Cogitata Metaphysica

162

Sección Segunda

LETRAS

�LA PROBLEMÁTICA DE AZOR1N EN TORNO
AL "TOMAS RUEDA"

Lic. EouARDo

GUERRA

C.

Centro de Estudios Humanísticos.
UANL

PARA PENETRAR NUESTRA mirada en el mundo de "Azorín" es necesario antes
ver su personalidad en el tiempo y en el espacio.
Nace José Martínez Ruiz (Azorín) en Monóvar (Alicante) el año de
1873. Sus primeros estudios fueron realizados al lado de su madre, Luisa Ruiz,
quien era maestra; sus estudios de Bachillerato los llevó a cabo en el colegio
de los padres Escolapios de Yecla, pueblo murciano que, en el último término,
influiría de manera bien marcada en su espíritu. Sus estudios Universitarios
fueron realizados en Valencia y Granada, para luego pasar a Salamanca.
José Martínez Ruiz casi siempre ha firmado con seudónimo sus escritos.
Primero tomó el de "Cándido" con el que firmó su libro La Crítica Literaria en España. Luego adopta el de "Buscapiés" y también el de "Arhimán". Poco tiempo después, y con Las Confesiones de un Pequeño Filósofo,
tomará su seudónimo definitivo: Azorín.
Es el escritor más representativo de la Generación del 98. Y si no fue él
mismo quien la bautizó sí cooperó a divulgar su fama más que nadie.
e" Generaci6n o Escuela?

Veamos un punto de vista, una fijación más, para luego pasar al trabajo
que nos ocupa: Tomás Rueda.
Oigamos pues, a don Miguel de Unamuno. "Azorín -maestro en hermosuras le llamó Eugenio Montes- ha traído a primer plano en su deliciosa

165

�manera de pintor puntillista, una vez más, el tema de la generación del 98.
Pero ¿ha habido generación del 98? Unamuno niega su existencia, y en cuanto a Baroja, tampoco está el gran novelista de acuerdo con Azorín en dar
calidad extensiva a lo que parece más bien grupo de amigos coincidentes en
ciertas apreciaciones literarias y discrepantes en otras. Y estas predilecciones y estas divergencias dieron carácter a la tertulia cuyo núcleo germinal
lo constituían Baroja, Azorín y Maeztu. Los tres, como dice Azorín, iniciaron coetánea.mente su tarea inspirados en el amor a las Artes, a la Historia y al paisaje españoles, y ese trabajo fue produciendo, por lo que había
de novedad en su tono, en su pensamiento, y en su técnica expresiva, sugestiones en otros profesionales de la pluma, que ocasionaron una 1amplificación del grupo, constituyendo, más que generación, escuela . . . "
Sí, así es. Para don Miguel de Unamuno esa generación del 98 no era en
realidad lo que pretendía ser, pero, él mismo lo reconoce, la generación del
98 formó escuela. Y sus fundadores fueron: Azorín, Maeztu y Baroja. ¿Y
qué mejor escuela que la de Azorín?
La Problemática de Azorín en torno
al "Tomás Rueda"

La problemática que nos plantea Azorín en su re-creación del Licenciado
Vidriera, de Cervantes, es grandiosa, gigantesca.
Parece muy sencillo que Azorín nos pregunte que ¿cuándo era más auténtico, más de sí, más humano el Tomás Rueda: siendo loco o siendo cuerdo;
estando enajenado o estando en su propia posesión? Parece sencillo. Sin embargo nuestro pensamiento se ve acosado por la pregunta.
Azorín, al principio de su re-creación, nos indica que el Tomás Rueda
-como él ha llamado a su re-creación- es la versión pequeña, la síntesis del Quijote cervantino. Los dos personajes -Tomás Rueda y Alonso
Quijano-, nos dice Azorín, viven de lo irreal. Los dos acaban por volver
a lo cotidiano. Vuelven, claro está, melancólicamente. El uno, el Quijote,
vuelve a su realidad -¿realidad?- para morir destrozado, deshecho. El otro,
Tomás Rueda, vuelve para ver a su patria por última vez, para recordar
un momento, una vivencia-¡ Mari-Juana!- y después irse ... o posiblemente
monr.
1

UNAMUNO,

Miguel de, Ensayos, 3a. edic., Edit. Aguilar, Col. Joya, tomo Il,

Madrid, 1951, pp. 10-11.

166

Per~ ¿quién es Tomás Rueda? Veamos la conce .,
,
nos dice, una vez un rey
N
.
poon de Azorm: Era,
... o noeraunre u
caballero
Tampoc
'
Y, na vez era un gran
tán
T· · ·
o·' no era un gran caballero. Era un valiente ca .
. . . ampoco; no, no era un valiente
'tá
Q ,
pisi ! U na vez era un niño U
.. ~ap1 n. ¿ ue era, entonces? i Ah,
,
. n mno que vtv1a en una ciudad de Castilla ... ,, 2
Era un niño. Tomás Rueda era un niño· C orno todos los niños que nacenS1. viven
'
· · · -a veces-- Y luego mueren Un ·No era un niño como todos tl 'l
T .
runo como todos. Pero no.
, e era omás Rueda.
Vivía en una casa situada en Castilla
,
padre? -¡ quién sabe'- L , .
. S_u madre hab1a muerto. ¿Su
.
· • o uruco que nos dice Azo ,
.
gntaban. Es suficiente.
nn es que gntaba o le
Así pues, los primeros días de este niñ
.
horribles. Pero, sin embargo no tod
o, anlte nuestra VISta, fueron duros ...
.
,
o era ma o Había un
Jer: Mari-Juana Era risuebl
. .
a persona, una mu.
.
na, ama e y i bien que que , al ·- '
.
na
mno. Sin em_ . pa
·
?
oargo, una vez desapareci'o' p ara siempre
el padre. y aquí aparece otro p
. Lo&lt;'- ra siempre.-. y luego se fue
.
ersona1e:
renzo qu·e
1
h"" d
Y meto de Lorenzo Tod
h'
'
n era IJO e Lorenzo
.
os cae icanes de la Olmeda E t L
Tomás Rueda y lo lleva a la Olmeda, que, por cierto,
.
. la
sehabía
orenzo
viene por
ya
comprado
Lorenzo trata de educar a Tomás
.
primer Maestro. El Maestro vi ,
y es dentonces cuando éste conoce a su
vta cerca e la Olmeda y ·
montado
en un borriquillo. U na de sus piernas
.
.
era de . 1 siempre
R .llegaba
.
c1a de Cervantes el ya tan
. d
pa º· -¿ ermmscen,
'
menciona o Manco de Lepa t ?
y
,
o.-.
más todavta. Los ojos del Maestro brillaban cuan
biaba de Flandes y de Itar
.C
do olía la cocma o cuando haia. - ¿ ervantes o Azorín?-.

~

y en la Olmeda el tiempo pasa. Dice Azorín · "
,
los años. Han venido muchas
I
I . .Han pasado los días, los meses,
'd
veces as go ondrmas y se h
h d
ca1 o muchas veces las hojas de I
1m
' .
an marc a o. Han
po está pasando. i y qué manera ;; ~
han sa!1do otras." s Sí, el tiem.
,
escn irnos el tiempo! Así tal cual es.

º~i/

~~w se _entremezcla la otra problemática de Azorín · el .
matica nacida de la lectura de los filó f d
.'
tiempo. Probledegger?
so os e nuestro tiempo. ¿Kant o Hei-

Pero. . . el niño ahora tiene once años y
b
sus manos un libro que dice "So d M. ,ª ,,5ª e leer. y ha tomado entre
Y e ana . y Azorín nos muestra, nos
• A ZORIN,
, Obras Computas tomo UI, la. edic., Edit. Aguilar' Col. Joya, Madrid,
1947, p. 283.
'
• AzoRÍN, op. cit., p. 294.

167

�pinta, c6mo ese libro es -¿fue?- de Maria. Pero también nos muestra la
interioridad que esa frase simple y sencilla -"Soy de María"- tiene. Sí. Hay,
en ese momento en que Tomás toma el libro, una especie de relación
espiritual de sangre, de pensamiento. Ese "Soy de María" está presente y
se compenetra, se vacía -por así decirlo- en las manos del niño. Ya no
es sólo una mente. Ahora son dos: Maria y el niño. . . el niño y María.
Lo demás no importa.
Y el paisaje. Hay que ver el paisaje que nos pinta Azorín en sus escritos. Ese paisaje castellano o alicantino. Ese paisaje que es España mis-

ma. España vista por Azorín.
No hay que olvidar el mensaje de la araña del lentisco. Es una lección nunca oída. La araña tiene que ser de la montaña. Esas arañitas finas
que van tejiendo su hilo en los lentiscos. Tomás Rueda estará escuchando
las leyendas de los pastores -¿cuántos serían?-. Pero mientras él está
viendo a las arañas. Esas arañas que nos dan, dice Azorín, una lección
de pulcritud, limpieza; de serenidad.
Son momentos, ciertamente, pero sin embargo esos momentos vendrán
a damos un momento mayor: la vida de Tomás Rueda.

"Una manana,
paseando por las ·u
bre sentado 'junto al río N ha , on as del Manzanares, vio a un homrt
• 0
c1a nada· pe
,
so o contemplando el agua L .
'
rmanec1a profundamente ahdel bullicio de la ciudad f:. ª1 mt~ abstracción de este hombre apartad
' lJOS os OJOS en la
.
'
o
tenerse a nuestro mo
Co
comente de las aguas, hizo d
,
zo.
sas extranas p
c1
esta, en su simplicidad, era una de las ;:an en ~ grandes ciudades; pero
este hombre? ¿Un filósofo o un loco? . ás ,ex~as ~e todas. ¿Quién era
funda atención, correr el río?" s
. t Que hacia mirando, con tan proSí. Sólo los filósofos o los I
que están más cerca d la
ocos pueden contemplar el río. Sólo ellos,
e s cosas pequeñas.
Y luego su eneuentro con aquella mu.
. .
trabó palabra alguna. Los estudiantes
Jer solitaria en la llanura. No se
por el suyo. Nada importaba U
! Tomás Rueda por su lado y ella
• na muJer más y el!
Tomás R d
1
.
os, unos hombres más.
ue a sa e de España . A dó d . ,
Flandes y de Italia- Sale de Esp. :
n e ma? -Claro, a las tierras de
.
ana para volver a ella· Otra vez Salamanca.
Allí T ,
.
ornas encontrará un amigo Un , .
.
c1Samente, se enamorará de
. .
uruco arrugo: Asensio. y allí pre
ás
una muJer y IIí
,
m Rueda el vino "dulce y violento". T ª, ' en Salamanca, tomará Torebro "todo hecho de fuego".
. ornas cayó enfermo. Sintió su ce-

¡ Y el Tiempo ... ! "No para de marchar el tiempo."'

El niño sale de la Olmeda en la caravana de romeros. Es en septiembre.
Ha salido de la Olmeda y también ha salido de su niñez. "Quiso nuestro
amigo ser hombrecito." 5 Por vez primera el mozuelo bebe. Bebe hasta caer dormido. Y al despertar verá a una mujer solitaria vestida de colores chillones, junto con el carretón de la farsa. Versos y cantos ... cantos y versos.
¿ Qué pasaría? De pronto nos encontramos con la sonora voz del maestro de maestros: Cervantes. El muchacho estaba tendido debajo de un árbol cuando dos estudiantes pasaron y le preguntaron si sabía leer. tl respondió que sí, y que iba en busca de un amo a quien servir por solo que
le diera estudio. Se va con los estudiantes. Un largo camino le espera todavía.
Y en Salamanca Tomás estudia. Estudia en un pequeño cuarto con una
ventanita y un muro blanco. Y el tiempo pasa. Y es hora de partir. Ahora hacia el mar. Pero antes ha visto su ventanita y su muro blanco. Y
se ha sentado en el escritorio donde pasara muchas horas de ensueño entre los libros. Ahora es tiempo de despedirse.
• AzoRÍN, op. cit., p. 298.
' AzoRÍN, ofJ. cit., p. 300.

168

y aquí, nos dice Azorín llegam
Tomás ya no era igual p'
, os a la parte más delicada del cuento.
• ¿ or que?
"S, er extenormente,
.
socialmente, era i al.
babia puesto un no sé qué e
. gu ' pero una honda conmoción
sens1'bºlºd
• • ad que no hab' n su organismo. Algo bah'ia en su cerebro en
ritual de nuestro anu·go1aD~ntes. No será fácil describir este estado' esps~
• 1remos en t' ·
•ahora era 'vidrioso, un poco vidri~so' .. -~~mos generales, que su carácter
Sí. Tomás ahora era vidrioso en extremo
mu_chas cosas que antes pasaban inadvertidas
. Separa
irritaba
, por
e'l ' T dice, Azonn,
m1Smo.
. ornas no era el
De Salamanca Tomás Rueda asa
.
Tuvo muchos amigos que le b pb a Valladolid. Allí estaba la Corte
d
b
usca an por la Iarid d
.
esea a estar solo. Porque una vida de co
. c . , a de juicios. Pero él
tante le hubiera hecho no ser él T á mu~1caoon y de expansión cons. om s quena ser él mismo

y de pronto Tomás desea irse.
: AzoRÍN,
AzoRfN,

.

op. cit., p . 307_
op. cit., p . 320.
169

�En el capítulo XII, Azorín nos presenta una defensa: su lucha interior.
Es el grito abierto de la generación del 98. Entre el diálogo con que se
abre este capítulo dice Tomás -Azorín!!!-: "Tú sabes lo que yo amo a
España, lo que yo quiero a estos paisajes, estas piedras, estas ciudades, estas
callejuelas. Pero, poco a poco, en mí, se ha formado un estado espiritual
que todo esto -amado con tanto entusiasmo- no logra contrabalancear
y neutralizar. Veo la irremediable perdición de España... Al pronunciar esta frase me asalta la duda: ¿ha de ser fatalmente así la Humanidad,
la sociedad española, o esto podría ser de otro modo, de un modo bueno?
Me inclino a este último extremo; mi fe no se ha extinguido todavía del
todo . . . " 8
Sí. Tomás se iba de España. Se iba porque la veía fracasar. Todo estaba
obscuro para él. Sin embargo no se iba a ir con el alma. destrozada. Sólo un

paña reflejada en el paisa •e
. . ?
tilante de Mari-Juana? . N J a;:miano · ¿ España reflejada en la risa tin,
• e: o po na serlo? ¿Por qué no?
Si. Aquí está 1a v1S1on
· ·, nuestra de la re
.,
sigue en pie.
· ¿ Q uién es más hum
-creacion de Azonn.
' L a pregunta
.
1
1
ano. e oco o el cuerdo?
~uestro pensamiento parece decirnos. los
razon nos contesta i No! Pero .
ha d:ch
d~. . . los dos. y nuestra
h
•
' e: no
1 o alguien
· ' u
ay que ir en pos de la razón d 1 .
' quiza namuno, que
• .
e a smrazón? . N ha dich
cesano ir en busca de la tumba del Qui.ote; e:, o
o que es neel loco y el cuerdo eran uno .
T
J • Si. Tanto uno como otro
b
mismo anto el loe
1
'
ese a andono y esa necesidad de soiedad y
o como e cuerdo sentían
el cuerdo como el loco era
.
.
no podemos negar que tanto
n uno mismo. To ás R d
era un hombre . .. No· n
h ·
m
ue ª· Y Tomás Rueda
' o era un ombre . Q ,
ra
Tomás
Rueda
un
ni#
·
e:
ue
era entonces? ¡ Ah, sí!
E
,
no...

dolor.
Antes de irse. En un atrio de una iglesia creyó ver a Mari-Juana. Sin
embargo le dio vergüenza ir a preguntarle porque venía con unos amigos
de buen vestir. Se hizo el propósito de verla después. Y la vio. No era
Mari-Juana. Sin embargo, de pronto, se dio cuenta de la terrible negación
que había hecho de su propio yo. De su personalidad. Había negado el
conocer a Mari-Juana en aquella mujer pobremente vestida. Había tenido
vergüenza de su pasado. De su pasado que fue limpio y venturoso, amargo y negro. "Había renegado en un instante de todo un pasado que él
9

amaba con tantas ansias."
Ahora tenemos a Tomás en los Países Bajos. Viviendo en una casa acogedora. Limpia. -¿Reminiscencia de su casa y Mari-Juana?- Y allí ha
conocido a Gabriela. -¿Mari-Juana?- Una mujer que veía la vida siempre nueva. Tomás se siente apoyado por Gabriela.
Una tarde que volvía Tomás de su acostumbrado paseo por el campo
vio sobre su mesa una carta. La leyó. Y luego como vuelto loco de alegría
gritó a Gabriela. tsta vino y Tomás le entregó la carta. Y la carta, dice Azorín, decía así ...
¿Qué diría la carta? -Probablemente diría un mensaje de Mari-Juana.
Probablemente serían noticias de su amada España.
Y en último término ¿no era Mari-Juana la misma España? ¿Esa Es• AzollÍN, op. cit., pp. 323-324.
• AzoaÍN, op. cit., p. 327.

170

171

�LA POESlA DE MARGARITA LóPEZ PORTILLO

D R. JuR. DR. PHIL. AousTÍN BASAVE
FERNÁNOEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos y
Catedrático en la Facultad de Filosofía y Letras y en
la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la
Univenidad Aut6noma de Nuevo Le6n.

Introducción
VIVIR LA VIRGINAL esencia de la poesía por la vía cordial sin que la razón
hunda en ella su garra, es algo muy diverso al apoderamiento discursivo
de la sustancia poética con el propósito de analizarla y desentrañar sus
procedimientos. Imposible realizar las dos actitudes al mismo tiempo. Pero
cabe sumergirse, primero, en el misterio de ese mundo soñado entre sueños,
en el lecho desencantado de la propia vista que apenas nos deja alzar la
voz hacia el Absoluto a fuerza de ahogar entre gritos la palabra sagrada de los cielos. Tras la vivencia estética viene el análisis discursivo, la
elucidación de las relaciones entre los signos de la lengua trastornada en
su significación para transmutarla en sustancia y visión poética. Todo poeta trabaja con elementos psíquicos perfectamente individualizados, con percepciones sensoriales y con contenidos afectivos que se integran en la complejidad sintética del poema. Sólo cuando se dan chispazos metafísicos del
sentimiento, los versos llevan el nombre de poema. La configuración del poema consta de materia y forma. Aquello que el poema expresa -próxima
o remotamente- es su materia. Pero la poesía, si lo es auténticamente,
debe ser la conformación poética de su materia -asunto o tema- que
no se da cabalmente sino por la belleza de los sentimientos llevados a un
grado de abstracción.

Con solo el metro, el ritmo y la rima no se da la poesía. La gracia de

173

�, .
del amor la simbolación sensitiva
la inspiración es primero. La musical
'a PÍatón- un endiosado, un
viene después. E1 poeta' es --como o quen
arrebatado.

,.
aratorio Más
, .
b 1
n elemento pre-poetico, prep
..
El ritmo, la musica ver a ' es u
1 lí
del complejo de sensaciones,
allá del valor fónico, del color' '~e ª1 nea pone el alma con voz propia
. . , del espmtu. o que
. .
está la íntima palpitacion
' .
El universo del sentim1end al
tacto del universo• • •
, ·
en respuesta anima a
con
d
mirando hacia dentro, en un mtito, los ecos inertes.: pueden sorp:~de:ie temporalidad. Atrás queda todo
roo monólogo prenado de esen
dy s tan sólo con un valor senerer Nos que amo'
'
esfuerzo de saber y de qu
.
rt natural separado de las causas
. 1 desprendido de su sopo e
'
timental, sensoria, .
. . d
·uego libre y esplendente.
lo han producido, cnstaliza o en J
•
que
.
r arita López Portillo se eleva de lo c~~sComo verdadera poetisa, Ma g
Pid a la poesía densidad, intima
1
. ersal y eterno.
e
.
D.
to
1
crito y tempora a o umv
. r d d quiere resonancias, ios y conmoción humana. Más qu~, musica iat:.apar lo inasible. Sus imágenes no
nalidad del universo, provoca:ion para . , d intuiciones. No pretende fortos sino expresion e
.,
son cobertura de concep '
.
. al expresarlas. Dmase que e5
.
r sus vivencias
d li
mular definiciones, smo goza
.
aravillados -y a veces o encomo una niña que contempla, conNodJOS m, importante y a la vez más
, 1 d 1 niverso
a a mas
tes- el espectacu o e u
. .
..ble que ese ser teotrópico que so"d d d 1 universo visi
d 1
extraño en la um a
e
h". de sombras y luces; de o ores y
d
tros creaturas iJas
1
d d
mos cada uno e noso '
de Dios y hechos para conocer a ver a '
de esperanzas; entes de la raza
para gozar la belleza.
b.
·
al an
Para amar e1 ien,
.
.
los más variados caminos para c •
Margarita López Portillo, intenta
. l ra como único recipiente
l a la que clama e imp o
.
. l h
1
d
zar la Plenitud e a uz
.
afán de plenitud subsistencia an
.
sed
De
ese
acuciante
capaz de saciar su
.
.
.
flexiones introductonas.
nacido estas re
antes de abordar el astérmino,
al
aspecto
formal,
Vayamos, en primer
pecto interno.
Aspecto Formal 1

.

.

,

Los Días de la Voz (Editonal Porrua,

México 1975) es una obra poé'

.
en tomo al aspecto formal de
b
. al las observactones
. d
Letras
, Hago mías, en lo su stanct '
p till
ealizadas por la Licencia a en
1 b poética de Margarita L6pez or o,. r
reso pública constancia de graa o ra
. . Basave de Medina, a qwen exp
Españolas Patnc1~
laboraci6n en este estudio.
titud por su valiosa co

174

tica concebida, la mayoría de las veces, en verso libre. Los elementos tradicionales de la poesía: métrica, rima y ritmo, son eludidos de manera casi
absoluta. Hay, ciertamente, algunos ejemplos de rimas asonantes. Pero cabe
advertir que las frecuencias son muy irregulares y la métrica y el ritmo
se manejan libremente. Margarita López Portillo no se olvida, sin embargo,
de la puntuación, de la disposición tipográfica establecida; hurga en las
diversas figuras literarias, en la expresividad estilística que constituyen la
trama misma de la poesía de todos los países y de todos los tiempos. Su
versolibrismo patentiza una sensibilidad personal y una tendencia contemporánea. Acaso alguna vez, en el próximo futuro, Margarita se apropie del
soneto. Pero ahora experimenta la necesidad de encontrar cauces, de romper, o al menos adaptar moldes prefabricados. Todo ello a fin de ofrecer
mayor libertad a su expresión poética.
Suele hablarse, entre algunos especialistas, de las "desviaciones" del estilo
poético de la norma tradicional en lo que atañe al aspecto formal. Para
la preceptiva literaria, el término desviación presenta una significación negativa: desacato, separación. Pero la desviación puede cobrar importancia y
categoría artística cuando porta calidad estética. Maravillosa alquimia que
puede realizar, una y otra vez, el auténtico poeta, Y, en el caso de Margarita López Portillo, la desviación es positiva. Formalmente Los Días de
la Voz presenta una estructura nueva, moderna, original, pero sin caer
en malogrados desenfrenos experimentales que no escasean, por desgracia,
en el panorama de la literatura contemporánea. Hay sobriedad y recato en
la poesía de Margarita L6pez Portillo, sentido de la mesura y voluntad
de equilibrio.
El ritmo cadencioso, rápido, está casi siempre bien adaptado al contenido del poema. Las frases cortas -no más de cinco palabras en cada
línea o verso, generalmente-, se deslizan ágiles y suaves:
Pasa el viento
sobre tu cuerpo
sobre los dulces
frutos de la vid.
Sobre el ondeante
trigal.
Sobre las dunas
del desierto

(pág. 43).

En la estructura poemática formal destaca el manejo fonológico que contribuye a lograr ese peculiar ritmo. Obsérvese, en el ejemplo citado, el pre-

175

�. , poe, ti·ca de brisa
d
la sensac1on
. . de los sonidos sibilantes, que anf
l tá muy bien adaptada,
dom1mo
d 1·
La estructura orma es
leve, de placentero esºdizarse.
en este caso, al conteru o.

t de la pausa. Pausa
dºd
rescindir por supues o,
.. , .
El verso libre no ha po i o p .
con su erlativo valor linguishco y
que en manos diestras pued: f~~;~::ómeno ~uramente ~isiológico -ne~
.
. No se trata, tan solo,
. del maneJo adecuado de
literario.
del hablante- sino
M arita
cesidad de respirar por parte . d la emoción y del suspenso. _arg f
ilencio de la interdependenc1~, ed
sas respetando el paralelismo osLópez 'Portillo utiliza
• • diversos tipos e pau , trica
'
, · ) ' que es
con la sintactica
,
.:co
(coincidencia
de
la
pausa
me
no-semanu
la más tradicional:
La muerte,
presencia vigilante,
nos tuma,
nos zarandea,
(pág. 35).
nos urge
.
pnva
en L os Días de la Voz es el
.
Sin embargo, el tipo de pausa que
termina pero el sentido contiun versofono-semántico
'
conocido como eneabalgamiento.
. E t . onflicto
repudiado por
. . los
·
aniente
s
e
e
1
,
·
atreVlllllennúa en el verso Slo.
l
ánticos y llevado a má.XllD0
t
boga
por
os
rom
.
, allá de, los resclásicos, pues o e~
. e able valor expresivo,
mas
la
to por los simbolistas, posee mn g
d más diversos grados, segun se~
nales Presenta, a e
isa de e1empetables gustos ~rso . ; . táctica que provoca. Vayan, a gu
.mtens1"da d de la dislocac1on sin
plos, unos cuantos casos:

,

Cohesión gramatical débil:
La urgencia de _la vida
que tiene que venir.

(pág. 21 ) .

Cohesión gramatical fuerte:
S obre los dulces
frutos de la vid.

(pág. 43).

Sobre el agua
del río.

Mas

176

Margarita López Portillo es rica en el empleo de figuras literarias: anáforas, reiteraciones, gradaciones, antítesis, polisíndeton. De su estilo se desprende la existencia de un propósito estético, pero exento de preciosismos.
Cabe destacar el empleo del color. Predominan en la obra los tonos dorados,
resplandecientes: el amarillo y el oro en toda su gama. Rara vez menciona
directamente el color, prefiere evocarlo en pluralidad de imágenes: arena,
dunas, desierto, trigo, siega, miel, polvo, llama, fuego, lámpara, sol, luz, antorcha .. . Es la suya una poesía radiante, plena de fulgores lumínicos. Existen
también otros tonos, algunos de ellos sombríos, otros alegres, pero sirven para
forjar un contraste con el resplandor imperante.
La adjetivación de la autora es sobria, medida, fiel a una melodía interna
de la que no pretende distraer. Predominan en los poemas los sustantivos y
los verbos, por lo que adquieren un dinamismo expresivo, positivo. Dicho
de otra manera, su ritmo resulta móvil, rápido, porque esas palabras aport.an
nociones nuevas y aceleran la lectura:
Señor
soy hermana del agua.
Mi piel es tierra,
mis cabellos, algas. ..
yerbas mis pies,
mis ojos
universos...
Soy ventana
por donde todo miras.
Soy carne tibia
por donde a todos
amas ...

(pág. 91).

(pág. 43).

Cohesión gramatical muy fuerte:
no satisfizo a mi alma.

No es tarea fácil emplear con acierto los encabalgamientos, sin llegar a
extremos de romper estructuras muy internas, para brindar un cierto ritmo
que refuerce el contenido semántico. La autora realiza la tarea con innegable decoro. Es posible que este artificio literario, casi siempre inconsciente,
resulte instintivo, no forzado en la poetisa. Corresponde al crítico, y no al
poeta, analizar, desglosar encabalgamientos y procedimientos estilísticos.

(pág. 79) .

Es así como logra la poetisa, en la mayoría de los casos, esa difícil correspondencia entre fondo y forma. El dinamismo expresivo de los poemas
demuestra el aserto. No es éste, claro está, un procedimiento exclusivo de
la poesía, pero en ella encuentran su más elevado exponente. Mientras más

177
humanitas-12

�logrado sea un poema, más cuenta nos daremos de una verdad aparentemente muy sencilla: lo que en el buen poema se dice, no pudo haberse dicho
de otra manera. Quiero indicar que la unidad fondo-forma es indisoluble.
Altérese el lenguaje poemático, aun en sus aspectos más nimios, y el contenido se verá afectado. Y podríamos aseverar, también, que si se altera el
contenido, aun en elementos de poca relevancia, se verá afectado el lenguaje
del poema. La creación poética con lo que encierra de inspiración y de elección, intuición y reflexión es, en buena parte, arcano. Los Días de la Voz,
muestra un delicado y sutil equilibrio entre problemática y estructura externa,

si bien prepondera el fondo sobre la forma.
Aspecto Interno
Se ha dicho -y con razón- que el estilo es el hombre. Cada ser humano
-el poeta no es una excepción- es una versión original, única, incanjeable,
irrepetible del universo. En el universo de la poesía, Margarita L6pez Portillo deja oír su voz poética simple, esencial. No hay en ella mayores rebuscamientos estiüsticos ni retorcimientos conceptuales. Semeja un diario
espiritual, íntimo, lírico. Ante todo nos encontramos frente a una arquitectura
bien estructurada. Hay también imágenes y metáforas, símiles y símbolos,
llenos de luz y sentido. No es difícil encontrar la simbolación concreta. Dios
será llamado: "El sabio y experimentado escultor de blanda arcilla", el juicio
final se expresa hablando de Los Días de la Voz cuando suene la trompeta
del ángel. Y al infierno se Je designa con dos palabras: "eterno tormento".
Obviamente la aprehensión de imágenes, metáforas, símiles y símbolos exige
una formación religiosa, específicamente católica. Su lenguaje proviene de cuna,
de hogar y de educación religiosa. Imágenes y metáforas giran en torno de
Dios.
Una poetisa teotrópica, hondamente religiosa, con una religiosidad sincera,
no de mero artificio literario, es natural que tenga en Dios su centro de gravedad. Se le ha llamado, por parte de mi cordial amigo y coterráneo Agustín
Yáñez, "panteísta". Discrepo, en esta ocasión, del ilustre novelista jalisciense.
El panteísmo no admite un Dios personal distinto del mundo. Identifica
a Dios con el conjunto de todos los seres del universo. Admite una sola substancia, de la cual los seres visibles no son sino modificaciones o evoluciones.
Se le llamará Dios-Naturaleza, o Dios-Fuerza, o el Gran-Todo, identificándose siempre a Dios con el Cosmos. Al panteísmo se le puede aplicar lo que
decía Bossuet del paganismo: "todo es Dios, excepto Dios mismo". El panteísmo de Spinoza y de Hegel incurre en graves errores:

178

lo.
.
. Destruye la idea de D'ios que es mmutabl
. f .
sano, al asignarle los caracteres op tos
• e, m IDlto, perfecto, necefecto como la materia.
ues : vanable, finito, limitado, imper2o. Admite efectos sin causa· S u D'10s no es un
mundo. No hay seres necesarios p t
ser personal, distinto del
' ues o que el Ser
.
preguntar entonces: . Dónde tá l
necesano es único. Cabe
b'
e:
es
a causa que h
od .
a igarrada, multiforme y confusa
II
~ pr uc1do esa balumba
que amamos universo?
3o. El panteísmo violenta a nuestro senfd , .
tros se siente, sin que haya lugar a dudas i ~
Cada uno de noso4o
.
' un md1vrduo, y no otro ente
. Contradice los enunciados de la
.
mundo atributos inconciliables.
razón que descubre en Dios, y en el

":1~º·

r:~ !:

5o. Destruye toda idea de Je . 1
y de recompensa. Ahora bien,
~ncienc_ia, de deber, de castigo
expresamente de castigo ("Et
argar1ta López Portillo habla
la voz", "Cuando suena 1 tr erno tonnent~"~' de juicio final ("Los días d
"El b
a ompeta del septimo án l")
d
e
(
sa io y experimentado esculto d
g~
y e Dios personal
mente a Dios Creador del universo/ e blanda arcilla"). Distingue clara-

iil ha creado
la tierra y el cielo!
Su senda es mi senda
porque he entendido al fin
la orden,
la voluntad del Señor
dueño del universo.

(págs. 37-38).

Como San Francisco de A ,
giosidad de Margarita López ;s~llcomo San Buenaventura, la honda relivestigios de Dios· "' en la peo o hsabe ver, en el universo visible huellas
b'
' ;
rsona umana 1 .
'
'
iada- del Dios persona]. Quiebra "la fo a rmag_e? :;-un tanto enturuna y otra vez, con la raíz de la vida Su ~ sensitiva para contactar,
a las cosas de la tierra Podemos c.
b~oeslia alude, en forma de signos
, ·
·
once rr a e
"
,
]
mea
del
pensamiento)
Esa
f'
.
orno una Gedankenlyrik"
(
•
con 1gurac1'
· ·
y distante, de lo íntimo y tr
d
on ongmal y viviente de lo diverso
1 •
.
aseen ente lo lleva
bo
a mseraón personal de su alm
'1
, a ca nuestra poetisa por
u
be d' .
.
a en a melod1a y ann , d
.
istingurr del Cread
.
oma el umverso
-q e sa
d I
or-, gracias a l
1
b
e a nota necesaria entre el alm h
a pa a ra. Crea el acorde
a umana, el mundo y Dios
Queda bien claro el teísmo de M
.
.
arganta López Portillo. Teísmo reitera-

179

�tivo, casi obsesivo. La búsqueda de Dios personal y providente, que da sentido a la vida, al amor y a la muerte, es tema único de Los Días de la
Voz. Vida, amor y muerte: he ahí los tres principales goznes sobre los
que gira la obra. No hacen falta títulos para los poemas. Hay, a lo largo
del libro, unos mismos motivos y un solo tema. Estamos, así lo creo, ante
un solo y gran poema con pausas significativas.
En su Prólogo a Los Días de la Voz, Agustín Yáñez habla de diversas
influencias en la poesía de Margarita López Portillo: Sor Juana Inés de
la Cruz, los místicos orientales y occidentales, la poesía náhuatl. . . No es
éste el momento de verificar las influencias asignadas. Basta decir que, en
todo caso, estamos ante una amalgama nueva, distinta, cuajada de estilo
personal, muy propio de la autora. Quiero apuntar, eso sí, que la poesía
de Margarita L6pez Portillo es una poesía religiosa, pero no mística. Ni
estamos ante itinerarios de las tres vías espirituales: Purgativa, Iluminativa y Unitiva, ni puede hablarse, tampoco, de una unión mística con la
visión facial de Dios en pleno "status viatoris". La pásión de lo divino de
Margarita L6pez Portillo le lleva a regresar hasta el punto de partida, buscando al Arquitecto de la semejanza, a la Mano Plural del equilibrio que
da el ser a la nada y la medida a las cosas del universo. Es la suya una
peregrinación hacia la luz no creada, inextinguible. Afanosa búsqueda de
Dios sin tregua ni cansancio. Búsqueda que empieza por las huellas estampadas en la naturaleza, y que prosigue en la imagen sentida en el corazón:
Estás
en el vuelo del pájaro
que huye.
En la ola del mar
que s.e levanta.
Estás
en todas partes,
pero sobre todo
te siento
en mi coraz6n,
inc6gnita morada
de tu ley.

(pág. 13).

En los viejos manuales de catequesis se decía que Dios estaba en las cosas
en esencia, presencia y potencia. No se trata de panteísmo, sino de causa
eficiente, de causa ejemplar y de causa final. Y para decirlo en un len-

180

guaje más cristiano: Providencia Di
.
pot~nte y Providente, lo percibe t'amb~-amor. Ese ~os Omnisciente, Omniesprritu:
ten en su propio cuerpo y en su propio

Tú,
el sabio y experimentado
escultor de blanda arcilla,
h acedor de milagros.
Tú formaste
mi cuerpo
Y el espíritu
que arde dentro de él.

(pág. 25) .

tPero, como vivir es convivir, Ia autora de Los Días de la
a raves de los hombres:
Voz ve a Dios
Hermosa la arquitectura
del cuerpo del hombre .
sagrado receptáculo ,
de tu poder.
Es suave y tibia la carne
como suave la rosa
'
La
. mirada de uno: o1·os amad os
tume el insondable secreto
de tu bien...
En ellos yo te amo,
en ellos yo te busco,
en ellos te contemplo.

(pág. 47).

Dios vivo palp1·ta en 1a autora de L os D'
ces pueda ser presa de la duda
f tas de la Voz -aunque a ve0
su fe .· " ·1 Greo Senor
en
Luch a por avivar
.
ayuda · ·
d .orma auónica
•
h
'
mi mere ulidad 1" s ·
ambre de inmortalidad de la
h bl
.
iente muy a lo vivo esa
ría que trasciende la ~ era ham~:: da _aba Un~uno. Más aún, yo ditrata simplemente del connato spmociano
. . e mmortahdad
unamuniana• N o se
. "tod
de a perseverar en su ser" . d 1 . .
o ser, en cuanto es tien' smo e axioma q
'
escubierto
para
la
Antropolog'
F'l
'
f'
ue
por nuestra parte hemos
d .
ia toso ica · "Tod
h
es, tiende a ser en plenitud" N d
.
o ser umano, en cuanto
1
Nº • .
· a a terrenal saf f
i . siquiera el amor humano. Siente mu
is ~ce a a poetisa tapatía.
16gxca del hombre, la fractura moral 1 y a lo . vivo la manquedad onto, a nostalgia de lo Absoluto• L a au-

181

�Su senda es mi senda
porque he entendido al fin
la orden,
la voluntad del Señor
dueño del universo.

sencia de Dios es punzante. Advi~rte que algo le falta, un no sé qué superior,
sobrenatural, eterno. Dios a la vista:
Entraste en mi casa
y me arrojaste.
Cuanto me diste al nacer

Hay, también, mucho de apocalíptico en la poesía de Margarita L6pez Portillo. Se inclina, reiteradamente, por el número 7, ese número sagrado y cabalístico en el judaísmo y en la Biblia. Aparecen, así mismo, símbolos tales
como los sellos, las trompetas, los ángeles y arcángeles:

el trigo,
la abundancia,
lo apartaste de mí.
Pero aún tenía
la esperanza
de amar y ser amada.
Lo fui ...
Mas
no satisfizo a mi alma
ese don.
Pequeño don fue el amor
del hombre para mí.
y O buscaba algo
que no tenía
en esta tierra
pequeña '.)I apretada,
donde de todo
estuve despojada.
Y así
un día de tiniebla
en el llanto y la tiniebla
te encontré
y te vi.

'

(págs. 79-80).

, de la Voz es una larga invocación al Cread?r,
La poes1a de Los Dias
1
ca terrible. Hay en ese canb'
que a ratos e parez
al Dios bueno y sa 10, a~n
f 1
dones veterotestamentarias en tono de
,

tico destellos de nuevos cielos, u gura
salmo:

y vi salir el sol, y dije
- ¡ Ahí está mi Dios!ftsos son sus signos.
¡ El ha creado
. l o.'
la tierra y el cie

(págs. 37-38).

Siete grandes potencias
con sus catorce alas
sostienen la cúpula
de este Universo.
Siete arcángeles
de fuerzas poderosas
hacedores de luz
comendadores
de ejércitos celestes;
instrumentos de fuerza.

(pág. 39).

Emoción sincera, desmedida, vibrante que atraviesa ese largo poema intitulado Los Días de la Voz. Afán de plenitud subsistencia! y búsqueda
afanosa de Dios. Pero, por momentos, un diálogo sentido, íntimo, doliente,
-a veces- con ti. Bajo la luz divina contempla la vida humana, el amor,
la "habencia" (todo cuanto hay). Y todo lo sabe, saboreándolo transitorio,
perecedero. Vida como espera que se transforma en esperanza. Lámpara
encendida que simboliza la espera vigilante, dispuesta, esperanzada. Porque
algún día vendrá el momento de la llamada última de Dios.
La muerte, última opción, es el único acto definitivo. Los demás actos
de nuestra vida son definitorios, pero no definitivos. Margarita López Portillo advierte la posibilidad, actualizada en tanto que posible, que nos está
siempre presente, como una amenaza cierta y delimitante. Riesgo ineliminable que condiciona cualquier posibilidad determinada. Incitación a la fidelidad con ella misma y a la fidelidad con Dios. Término incierto, porque
se trata de un acontecimiento futuro y de realización cierta, aunque incierta
sea la época de su realización. Conclusión única y definitiva sin posibles
adiciones ni reformas del yo-programa. Medida definitiva de. nuestro ser:
amor u odio. La muerte es inherente a la vida. Marca su fin y configura
183

�.
tr ectoria Nos revela nuestro límite absoluto y nos mues·
definiuvamente su ay
.
M
"ta llama a la muerte amiga
tra lo abierto, puro y simple.. Por eso dargand morir Sin embargo, todos
.
te hay miles de roo os e
.
.
y madre. Ciertamen
"6 f damental. son modos de monr
unidad o conexi n un
·
ellos conservan una
l animal la muerte es un puro acaecer nahumanos. Mientras que para os
es
blema un drama extraño y
tural, para los hombres la muerte es un prol no p~ede afectar al espíritu.
be que la muerte corpora
.
difícil. La autora sa
.
.
bocada a la muerte, smo a su
tá en su propia esenaa, a
l
.
Su persona no es '
la
"nberente a la vida, a mu1er
rfección en la eternidad. Porque muerte es 1 .
~ta incorpora existencialmente la idea de monr:
Este morir constante,
este acabamiento
que tiende cada día
su ineludible lecho
no se escapa a nadie.
Al nacer
ya morimos.
Comienza en la existencia
la agonía...
La muerte,
presencia vigilante,
nos toma,
nos zarandea,
nos urge.
•Nadie más fiel
1
•
que esta engañosa ausencia,
la muerte,
amiga y. madre!

(págs. 35-36) •

t l autora d e L os DL'as de la Voz teme al silencio
•
Más que a la muer e, a
b"d
enti"das queridas ante el si'ticas
-sa
i
as,
s
,
Divino. Lanza sus p alab ras poe .
. ra que es un "Deus abs.
b
Dios existe, pero no igno
l
lencio de Dios. Sa e que
.
ul l
ece mudo y sordo. Se reve a
ese
Dios
oc
to
e
par
.
"
(
,
conditus". Y a veces
· de "pecado e infierno pag.
arentes errores, sucio,
.
contra este mundo d e ap
. . h manas y por momentos, dia1oga,
69) Le asalta el dolor de las rmsenas ufu . t E'lla le ama así: buscán.
dición humana s nen e.
como Job, desde su con
, d le idiéndole que le responda, rodole hablándole, increpándole, can~alo ' p br todas las dudas prevalece
,
_ __ :e: t Pero al fm ' por so e
"
gándole que se maiw1es e.
" bl . "tadora consoladora esperanza como
, .
la esperanza - no e mo
'
la fe agoruca,

184

la llama Goetbe- y una aceptación de Dios como su destino último de
creatura deiforme, como ser teotr6pico.
Filosofía y Poesía
Al concluir la lectura de Los Días de la Voz tengo la impresión de haber
leído un poema que es un "raid a lo absoluto". También la filosofía, a mi
modo de ver, es una propedéutica de salvación. Filosofía y poesía nos enseñan a sospechar que esto que pisamos fuerte y miramos alto, este mundo,
no se limita a ser lo que parece. Por eso cumplen una función igualmente
liberadora. El fil6sofo y el poeta están poseídos por el Amor, por ese amor
que sostiene el universo y que es anhelo de poseer para siempre, el bien
saciante. La filosofía es una conquista humana; la poesía es un don de los
cielos. El poeta padece a la musa; el filósofo escucha al "daimon" interior
y se padece a sí mismo. "Sólo nosotros -dice el poeta Hoelderlin- somos
de corazón puro, como niños; s6lo nuestras manos son inocentes". "Filósofo, --dirá Sócrates-- es quien aspira a contemplar el mundo de las esencias, ese mundo que ningún poeta ha cantado aún ni cantará nunca dignamente". El filósofo explica el universo en cuanto universalizable, desentraña
sus fundamentos, ofrece una sabiduría vital de los últimos problemas humanos; el poeta se extasia ante el siempre nuevo misterio del Cosmos, y
estalla esplendentemente en ritmos, rimas, imágenes, chispazos metafísicos ...
Uno contempla el mundo "sub specie aeternitatis", el otro lo ve "'sub specie
novitatis". Ante la novela del mundo se recurre al perpetuo fundamento.
Pero no se puede descubrir la perenne novedad de la habencia -todo
cuanto hay- sino cuando se comienza por ver su perenne antigüedad. No hay
oposición sino convergencia.
La mentalidad pragmatista en estos tiempos de indigencia pretenden llevarlo todo ante el supremo tribunal del rendimiento y la eficacia. Los poetas
y los filósofos nos sentimos constantemente acosados y acusados por la pregunta machacona: ¿ Y esto, para qué sirve? Tras de esta pregunta se esconde la pérdida de ctmfianza en las más altas manifestaciones del espíritu
humano. La "inutilidad" de la poesía y de la filosofía no es, en rigor, una
verdadera acusación. El pretendido reproche se nos convierte en el mejor
elogio de la filosofía y de la poesía. Hay cosas que valen por sí mismas.
Lo útil no posee un valor absoluto, sino subordinado, porque sirve para algo
y se comporta como un medio naturalmente inferior a su fin.
Las intuiciones del poeta fecundan al filósofo y pueden ser llevados a su
cabal desarrollo por la filosofía. Pero a su vez, la cultura filosófica presta

185

�Despierta en mí tu fuerza
Concédeme la luz
·
i Dame tu mano!

al poeta -como en el caso de Antonio Machado- hondura y densidad
metafísica.
Ante un mundo que todo lo ve con ojo calculador y todo lo siente con
coraz6n ávido de opulencia, no puede justificarse la poesía de Margarita
L6pez Portillo. Pero ella da testimonio de sí misma al margen de toda intención justificadora. Su ser es su verdad y su belleza. El esplendor que
irradia el gran poema de Los DEas de la Voz es la mejor evidencia que anoticia de su valor. Ella sabe, como auténtica poetisa, que en lo más profundo
del ser hay una virtualidad indemne, redimida y salva. Le basta abrir los
ojos a lo que existe para advertir secretos parentescos entre los seres, para
advertir que cada cosa tiene su propio rostro y su propia voz en el conjunto sinfónico de la habencia. Después del momento impresionista cierra los
ojos para gustar la savia del mundo que hunde sus raíces en la tierra nutricia de la Deidad. Hombre, mundo y Dios puestos en la balanza de su
corazón y proferidos en verbo poético. Y nosotros, sus lectores, recogemos
agradecidos sus señales cordiales: "¡ De pronto te sentí ... !" (pág. 99). Impaciencia de eternidad, sed insaciable de verle a Él, cara a cara:
Déjame una vez mirarte,
o niégate, Señor

(pág. 22).

No es que hayamos matado a D'
que "hemos ocultado su prese . "ios, como cree Federico Nietzsche es
nc1a como af
M
.
'
. '
mna
arganta López Portillo. Pero llegará el día de 1 fatiga
Y el error se trocar'
pvrque suyo es el dominio . S , 1
a en conocimiento·
• 1 ° o suyo es el reino!" (pág. l04)
'
Más allá de 1os senderos que recorro ("
·
rayo nuevo de luz el sol
. p~a cada hombre guarda un
. . . y un cammo
D' "
poeta León Felipe) a Marg .t L,
_virgen, ios como dijera el
una incurable nostalgia de o7os~ opez Portillo me siento hermanado por

•~

ª

(pág. 69).

El Señor poderoso y ausente es buscado, más allá del amor humano, en
ese algo que no tenía. Mirando hacia el mundo contempla vestigios de Dios
-suprema Causa Ejemplar- en sus criaturas: resplandor de la noche, miel
del higo, rumor del agua, manzana que madura, grano de arena, luz, alborada, muerte, olvido, todo tiene algo de Él. Pero la visi6n especular no
le basta, su semblante se pierde, a veces, y duda si es Él:
No sé qué es tu sustancia.
No sé c6mo es mi alma,
te grito y no me escuchas,
te increpo y no respondes.
Si eres Dios
¡ no te calles!
¡ grítame que estás vivo,
y que vendrás después. . .!

(pág. 59) .

Aunque lo presiente en el vuelo del pájaro que huye, en la ola del mar
que se levanta y en todo el universo visible, concluye por recogerse y, sentirlo en su coraz6n. Su vocación de poetisa termina en invocación:

187
186

�FEDERICO GARCIA LORCA -1898-1936-:
su dualidad poética: clásica y surrealista

DRA.

MA. GUADALUPE MTZ. DE RODRÍGUEZ

Fac. de Fil y Letras U A N L

I. Datos bio-bibliográficos: Poesía, teatro, ensayo.
Ese "petit espagnol tout noir", así lo llamaba Paul Ducas.
Nació el poeta andaluz en Fuentevaqueros -Granada-, en 1898 y murió violentamente en 1936, al comenzar la guerra civil española.
Estudió las carreras de Filosofía y Letras y Derecho en la Universidad
de Madrid, donde vivió una temporada en la Residencia de Estudiantes
hasta 1928.
Hacia 1930 hizo un viaje a América. Fundó un teatro universitario que
denominó La Barraca y con el cual recorrió diversos pueblos de los más
apartados de España, llevando obras de los principales españoles clásicos,
tales como Fuenteovejuna, de Lope de Vega, el Auto La vida es sueño,
de Calderón, y El burlador de Sevilla, de Tirso, entre otras.
Ya para esa época era reconocido por su Romancero y sus obras teatrales como Bodas de sangre, cuyo éxito en Madrid lo confirmó en Buenos
Aires adonde fue a pasar una temporada el poeta hacia 1933-34, alternando sus actividades teatrales y dictando conferencias.
De regreso a España, doña Margarita Xirgu estrenó Yerma y poco después Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores, La casa de Bernarda Alba y Mariana Pineda.

Entre sus obras poéticas se cuentan Canciones -1924-, Libro de
poemas -1921-, El Romancero gitano -1928-, Poeta en New York
-1931-, El llanto de Sánchez Mejías -elegía- ·1934, etc.
189

�En prosa public6 Impresiones y. paisajes, producto de las notas que tom6 en un curso de arte en la Universidad de Granda con don Martín
Domínguez Berrueta.1
Federico García Lorca tiene una dualidad poética: clásica y surrealista,
ya que cultiv6 tanto la poesía de tema popular de corte clásico como la
poesía de vanguardia o surrealista en su obra.
En el Romancero gitano pone a flote la canci6n, la cancioncilla, el romance y el soneto, estructuras clásicas con temas populares como lo vemos
en su famoso tríptico a los santos: San Miguel, San Rafael y San Gabriel,

amplia túnica. Tiene una mirada misteriosa
ra donde se lee: 'Libertad'
J tr d
. y dulce. . . con una bande' en e as e relieve".
Mariana Pineda, heroína real como el Cid C
garrote", conquistando las sim :tías d J
. ':'71Peador, fue condenada "a
María Egipciaca. Murió el 2~ de e as religiosas del Convento de Santa
mayo ...
El pueblo la sinti6 asimismo y en la ob
'
ra se reproduce su sentir. Veamos:
Marianita, declaro, declaro
Que la vida te la van a quitar
Marianita por haber bordado
la bandera de la libertad.•

por ejemplo:
San Miguel, lleno de encajes
en la alcoba de su torre,
enseña sus bellos muslos,
ceñidos por los faroles.
Arcángel domesticado
en el gesto de las doce,
finge una c6lera dulce
de plumas y ruiseñores. 2

En la historia real Mariana Pineda . .6
é
d VII
.
. '
VIVI en 1a poca del Rey Fern
o
' qwen munó en septiembre de 1833 "de un ataque de apople ., " any su esposa María Cristina se convirtió en la Regenta del Reino. s Jia ... '
Hacia 1856 se decidió que Mariana Pineda fuese inhumada def 'ti
te en la Catedral de Granada donde allí de
.
mi vamencon una inscripción a su memoria que a l ~ ; : :c~~a discreta sepultura

(Del Romance de San Miguel.)

D.O.M.
Ad perpetuam memoriam reliquiae mortales
Mariana Pineda ... a

1.1. MARIANA PINEDA -1925-, drama político-amoroso.
En la obra dramático-poética de Federico García Lorca, destaca Mariana Pineda, cuyo tema de "amor y libertad" es sublimado a grado tal
que la heroína da su vida en aras de sus ideales político-patri6ticos.

Esta obra fue estrenada en Madrid, el 12 de octubre d 1927
l
de Fontalba, por Cía. de Mar arit
.
e.
, en e Teatro
derico García Lorca.
g a Xirgu, obra que dio a conocer a Fe-

El asunto es el siguiente: la heroína "de conspiradora liberal, Mariana
Pineda se convierte -en la obra-, en amante del jefe de la conspiraci6n, Sotomayor, bordando tanto por amor como por idealismo la bandera de los

"Federico García Lorea, granad'mo, es uno de los más altos
~ 1 d 1 s·
no es e iglo XX."
poetas espa-

liberales".8
La acci6n se desarrolla en Granada, en donde se le erigió una estatua:
"La heroína figura con un vestido que llega al suelo recubierta con una
1

1.2

EVOLUCIÓN POÉTICA DE FEDERICO GARCÍA LORCA

En la evolución poética d F d ·
,
Modernismo hasta el S
~ e enco Garc:a Lorca encontramos desde el
mentar:
urrea mo contemporaneo cuyo enfoque vamos a co-

CounoN, Claude, Granada y Garcla Lorca, Ed. Losada, Buenos Aires, 1967,

p. 39.

• GARCÍA LoRcA, Federico, Antología poética, Ed. Losada, S. A., Buenos Aires, 3a.
ed., 1965, p. 100..
• CouFFON, op. cit., p. 48.

190

• CouFFON, op. cit., p. 64.
. pp. 64 y sigs.
op. Cit.,
1
COUFFON, op. cit., p. 66.

• eOUFFON,

191

�Tu sokdad esquiva en los hoteles
Y tu máscara pura de otro signo"• ..

Ejemplo del Modernismo lo tenemos en Sueño, del Libro de poemas.
-Mayo de 1919-. Veamos:
Mi coraz6n reposa junto a la fuente fría.
(Llénala con tus hilos,
araiía del olvido.)

"Pero yo he de buscar por los rincones
tu alma tibia sin ti que no te entiende
con el dolor de Apolo detenido
,
con que he roto la máscara que llevas.10

El agua de la fuente su coraz6n le decía.
( Llénala con tus hilos,
araña del olvido).1

También captamos el Surrea1·ismo en el Romancero gitano. Veamos:
ROMANCE SONÁMBULO

y en Adelina de paseo, denota la influencia de Juan Ramón Jiménez, por
la musicalidad de sus versos. Veamos:

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y. el caballo en la montaña.u

La mar no tiene naranjas,
ni Sevilla tiene amor.
Morena, que luz de fuego.
Préstame tu quitasol.ª

·
·
·
E" mplo·
En el Poema de cante jondo -1921-22-, encuentra su propio yo. Je
•

O el famoso Llanto por Ignacio Sánchez Mejías -1935-.
LA COGIDA y LA MUERTE

SORPRESA

A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
ª las cinco de la tarde
Lo demás era muerte ; sólo muerte
a las cinco de la tarde.

Muerto se qued6 en la calle
con un puñal en el pecho,
No lo conocía nadie.
¡Cómo temblaba el farol,
Madre! 9

La técnica surrealista la tenemos en Poeta en N ew York -1929-1930-,
con cierta ironía por la civilización neoyorquina. Ejemplo:

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.

POEMA DE LA SOLEDAD EN COLUMBIA UNIVERSITY

Tu INFANCIA EN .MENTÓN.
Si, tu niñez ya fábula de fuentes.
JORGE GUILLÉN

y a luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.

Si, tu niñez ya fábula de fuentes.
El tren y la mujer que llena el cielo.
' GARCÍA LoRcA, Federico, Antología poética, op. ci~., p. 16.
• GARCÍA LoRCA, Federico, Antología poética, op. cit., p. 63.
• GARCÍA LORCA, Federico, Antología poética, op. cit., p. 36.

192

o

10

11

G ARC~A
' L ORCA, Federico, Antología poética, op. cit., p. 129.
GARCIA LoRCA, Federico, Antologia poética, op. cit., p. 93.

193
humanitas-13

�. y el toro solo corazón arn'b a.,
A las cinco de la tarde.12
I

..

usicalidad en los versos, y la supervi.
Vemos que en este poema _hay m. 'uanramoniana- como anteriormen. modernista -quizás de influencia J la
un poema con técnica suvenoa
sea a
vez
fl
. d pendientemente que
poner a ote
te decíamos, in e
d , bolos y de ensuenos Y
.
. bolista al hacer
rrealista
y sllll
, .uso e SlID
timientos intunos.
los recursos y sen
podemos anotar de la poe, .
fundamentales que
.
Así pues, las caractensticas
.
poesía popular refinada, ansto, d Federcio García Lorca son. una
VIS.i6n del mundo andaluz;
s1a e
lista con una
, • á
crática, modernista y, a la v~z, surrea su 'lírica con una profunda raiz h1sp el uso de metáforas brillantes y
F derico García Lorca es uno
con
......A
os aseverar que e
, . o
nica. Por todo ello, !"""'ero
, .
tantes de nuestro siglo y el maxun
de los poetas y drama~gos mas 1IDpor
exponente de la lírica hispana.

II.3.1. En Bodas de sangre -1933-, el tema es el rapto de la novia.
II.3.2. Yerma -1934-, es el tema de la fecundidad frustrada, donde la
protagonista al final mata a su esposo en un impulso de desesperaci6n y
de angustia vital.
11.3.3. Y en La casa de Bernarda Alba -1936--, se enfoca la falta de
educaci6n de las hijas casaderas, cuya protagonista principal, doña Angustias, vela ferozmente por la castidad de las doncellas manteniendo en tensi6n
dramática al lector o espectador hasta el final de la obra.
11.4. Teatro dramático:
11.4.1. En Doña R osita la soltera -poema dramático-, la temática es
"la espera inútil", tratada con una fina ironía.
En general, el teatro tan variado de Federico García Lorca es meramente
hispánico.
III. La Generación del 27. Ismos:

II. El teatro

.
, .
fundamentales del teatro estil'izado de Federico
.
Los temas y caractensticas
1
alidad psico16gica de la mu1er esintura de a re
"
García Lorca son: . una p"
" de la "honra"' de "la pasi6n ~o~osa '
- ola. el testimoruo del honor ' .
.
iales" y el predomuuo de
pan '
l" "los convencionalismos soc
.
"el instinto materna '
1 bra Mariana Pineda.
'tico como en a o
lo lírico sobre lo d rama '
"el conflicto ma. .
.
1929.30-, el tema es
II 1 En La zapatera prodigiosa la esposa joven"' farsa fina
. .
'd
trado en anos y
.
trimonial entre el man o en .
anir ese tipo de matrimonios con. estriba en no seocon fin feliz, cuyo mensa1e

vencionales sin amor.
d
Perlimplin con Belisa en el
·- l : En El amor de on
11.2. T eatro gumo
· d'n
1931- Y en:
· t al
1ar i -1931-, el tema es seme1an e
.ll
de
Don
Cristóbol
11.2.1. Retabli o
. . un matrimonio desadaptado.
anterior.
t 1 im.
"
predomina
un
elemen
a d'
. '6 campesina
.d d- que provoca irreme iaE los dramas "de realizao ~
n sexual -el amor o el ansia de materru a
'
pulso
blemente la tragedia.

11.3. T eatro de tema campesino:

derico Aneologla poltica, op. cit., p. 163.
u GARCÍA LoRCA, Fe
'

Se denomin6 así a un grupo de jóvenes intelectuales "d'entre dewc guerres" que se preocupaban por la situación político-econ6mico-social de la España de los 40. A esta Generaci6n se le denomin6 la "Generaci6n de la
Dictadura", "de los nietos del 98", "Generaci6n del 25 o del 27", compuesta por solamente poetas, quienes respetaban a los maestros anteriores: Unamuno, los Machado, Juan Ramón Jiménez y otros.
III.1. Modernismo. -1898-1915?- F.G.L.
Como el movimiento modernista termina hacia 1915, surgen entonces las
subsecuentes "Escuelas de Vanguardia":
III.2. El Ultraísmo -1918-1923-, movimiento éste subversivo cuyo "empleo libre de la metáfora", ~'el abandono de lo decorativo", "del elemento
anecd6tico", "con un tono juvenil y optimista", con una "estilización poética da lugar al surgimiento de "la poesía pura", de "la poesía desnuda"
como la de Pedro Salinas y la de Rafael Alberti; la vuelta a los clásicos y
a "lo popular", netamente hispánico con Federico García Lorca -de quien
nos ocupamos ahora- y Jorge Guillén.
III.3. Surrealismo. F.G.L.
Poco después surge el "Surrealismo" hacia 1920, movimiento subversivo,
de "origen francés", que engloba algunas características de los movimientos anteriores: "la poesía pura", de valor lírico, "la asociaci6n libre de
195

194

�ideas" y "las imágenes ilógicas", «la vuelta a la tradición española", a los can•
cioneros de la época medieval, "al uso del romance y de la copla popular"
y a la lírica culta como fuentes de inspiración -Garcilaso, Fray Luis, San
Juan, Góngora, Quevedo y Bécquer-, la vuelta a lo humano, "al uso de
elementos oníricos" y "alucinadas visiones" con un predominio del "automatismo psíquico" y de la expresión del mundo subconsciente.
Como hemos visto, dentro de este movimiento señalamos a Federico García Lorca, claro sin encasillarlo ya que su obra poética evoluciona desde
sus primeros poemas de tono íntimo, emotivo y sencillo como en Sueño,
hasta su poesía surrealista, como decíamos. Veamos:
SuEÑO

Mayo de 1919.
Mi coraz6n reposa junto a la fuente fría.
(Llénala con tus hilos,
araña del olvido.)
El agua de la fuente su canci6n le decía.
(Llénala con tus hilos,
araña del olvido.) 1 3

A esta ''Generación del 27" pertenecen Federico García Lorca, como jefe,
Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Jorge Guillén y Dámaso Alonso, estos dos últimos maestros universitarios todos ellos
utilizan los nuevos métodos poéticos europeos.
III.4. Impresionismo. F.G.L.
Federico García Lorca después de sus poemas íntimos, sencillos, pasa al
Impresionismo, cuya característica principal es exponer las ideas espontánea
y finamente con ese toque de captación personal del mundo circundante
como lo hizo Manet en su famosa pintura Desayunando en el parque,
que marca el inicio de este movimiento pictórico-cultural.

III.5. Expresionismo. F.G.L.
Luego, en la poesía de Federico García Lorca tenemos también el Expresionismo, movimiento que parte, asimismo, de la pintura francesa que
es el reverso de la medalla, con sus manchones y colores fuertes que los

11

GARCÍA LoRCA,

Federico, Antologla poética, op. cit., p. 16.

encontramos manifiestos en Lorca
Veamos el Impresionismo en:
' por ejemplo en Romance Sonámbulo.
Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa
m~ montura por su esp:jo,
mi cuchillo por su manta

captamos ese sentimiento m·t .
todDonde
·
o su ser a l servicio de su amada ... enor del amado que qwere
brindar
· · Y el Expresionismo, en este rmsmo
•
Romance, en estos versos :
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban
Verde que te quiero v;rde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.

Mientras que en los dos primeros
poético de la naturaleza:
versos aún se capta ese sentimiento
L a noche se puso íntima
como una pequeña plaza.

En los siguientes dos versos es el contrapunto expres1·on1·sta, caricaturesco:
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban,

que implica el ambiente lucha guerrera de la España de los años 1936-39.
Y_ co_ntinúa el poema con los dos versos siguientes, de tono íntimo - impres1omsta.
V erde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.

Para terminar el poema con la tragedia circundante al poeta:

197
196

�El barco sobre la mar.
• H
y el caballo en la montana,

en donde tenemos el

JII.6. Simbolismo. F.G.L.
.
e artir
" b llo" por el amante que tiene qu p
O sea: "barco" por casa y ca a
.
.
bo f'1.
asimismo captamos el
sm rum
1°, Y,
d1
de
..
F G L que sería el corolario e poema y
III.7. Cosmopolitr.smo. · · ·,
d
··o
los "ismos".
tema es la muerte e un ron '
Veamos:
En el Romance de la luna, luna, cuyo
mas de Lorca.
se nota el tono dramático de 1os poe
-Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu coraz6n
collares y anillos blancos.
-Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados. . •
Cómo canta la sumaya,
i Ay, c6mo canta en el árbol!
Por cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.H

rt del niño los gitanos lloran, vemos asíEn este Romance donde la mue e 1 S. bolismo de la muerte que, desde
mismo la personificación de la luna ~ e h
el desenlace final; movimiento
el comienzo del poema se va cap~n ,º as
la obra de Federico García
.
implícito como senalabamos, en
literano que va
'
Lorca.

i:_

.
,. GARCÍA LoRCA,
•• GARCÍA LoRCA,

198

A tología poética, op. cit., p. 93.

FFedde~co, A:tología poética, op.
e enco,

La voz del runo que le suplica a la luna -la muerte- le permita
que baile, mas le advierte que los gitanos al llegar lo encontrarían muerto:
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados. ..

Y así es. Muere el niño y la luna se lo lleva consigo:
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano . ..

Y en el medio-ambiente "la zumaya" canta en el árbol y en la fragua lloran los gitanos.
Dentro de la fragua lloran
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando. ..

O sea que Federico García Lorca después de imprimir su sentir poético y
emotivo personal vuelca ese sentimiento popular a la comunidad con lo que
simboliza o representa, como decíamos, el Cosmopolitismo.
Lorca, es, pues, uno de los máximos poetas españoles del momento ya
que juega con los "ismos" desde el Modernismo hasta el Surrealismo, dándonos una muestra de su capacidad creadora y artística, y hace latir las fibras
poéticas íntimas a los que gustan o gustamos de la poesía y tenemos esa sensibilidad poética.
IV. Antecedentes e influencias teatrales de Federico García Lorca.
IV.l. DON JACINTO BENAVENTE -1866-1954-.
A principios del Siglo XX, Don Jacinto Benavente -Madrid, 1866-1954-,
premio Nobel 1922, y los Hnos. Serafín y Joaquín Alvarez Quintero, son las
figuras destacadas del teatro en prosa y de los sainetes de "color local", cuya
sátira social es la nota característica.
IV.1.1. Dramas de tono popular: Señora ama. -1908-.
Benavente, con sus obras dramáticas de grandes conflictos humanos como

cit., p. 89.
199

�Señora ama -1908- o La malquerida -1913-, figuraba en cartelera de
los teatros madrileños, así como también su
IV.1.2. Teatro costumbrista-guiñolesco: Los intereses creados.
-1909-, cuya fina ironía atraía a las mayorías de su época.
Estos dramaturgos tuvieron la virtud de renovar el teatro español, dándole un tono moderno y europeo, con el predominio aún del Realismo en el
teatro costumbrista o el Naturalismo o el Idealismo en ciertos casos como
en La noche del sábado -1903-.
Don Jacinto Benavente hizo escuela a la cual pertenecieron don Manuel
Linares Rivas -1867-1938-, don Gregorio Martínez Sierra -1881-1948-;
los hermanos . Serafín y Joaquín Alvarez Quintero -Sevilla, 1871-1938, y
1873-1944-, a quienes aludíamos, continuadores del "sainete" de ambiente
popular y las comedias, cuya fase ingeniosa y su vivacidad en el lenguaje daban
un toque específico a las obras teatrales de ese entonces; don Carlos Arniches -Alicante, 1866-1943-, don Pedro Muñoz Seca -1881-1936-, con
"la astracanada" y don Jacinto Grau -Barcelona, 1877-1958-, con sus
propósitos de arte, entre otros, quienes, como decíamos, son los dramaturgos que preceden al teatro de Federico García Lorca, el que continúa con
la línea española de contenido netamente popular.
IV.2. DON ALEJANDRO CASONA. -n. 1900-.
IV.2.1. Teatro idealístico-r.ealista: Los árboles mueren de pi.e. -t-.
-1949-.
Casona ya no es de la Escuela de Benavente, pero sí un dramaturgo asimismo destacado y afianzado en el exilio argentino con sus obras, tales como
Los árboles mueren de pie -1949-, de contenido idealista-realista, por citar
s6lo una, que enfoca ya la tendencia surrealista de nuestros poetas de "La
Generación del 27".
IV.3. DON ANTONIO BUERO VALLEJO. -n. 1926-.
IV.3.1. La tejedora de sueños. -t-. -1952-.
Con Buero Vallejo se tiene ya en la escena contemporánea, asimismo, el
teatro con vuelta a los clásicos, con un tono de inquietud metafísica, con una
vaga confianza en el futuro y en los valores del espíritu -amor, fe, sinceridad- en sus obras, con su "realismo trascendente" -como él mismo lo
ha dicho-, como base de las mismas, realismo que trasciende al "teatro de
evasión" de algunos de sus contemporáneos, usando el símbolo para sus proyecciones artísticas tales como La tejedora de sueños -1952-, cuya "ver-

sión
del mito de la f.d
1 lid d de Ulise "
de Iosescéptica
·
griegos
con su problem , .: e hª
_s ' nos proyecta al mundo
.
a ...ca umana uru
l A
.
eJo
es
posterior
a
Federico
G
,
L
versa. ntoruo Buero Va11
.
arc1a orca en c
t
..
'
uan o a su vlSIÓn dramáf
his-tÓricamente hablan do, mas se engloba dentro
d l
.
ica,
panola de mediados del Sigl0 XX h
e a evolución literaria es,
,
asta nuestro d'
eneabeza 'los nuevos valores" q
ias, ya que Buero Valle1·0
1950, presentándonos una obra dra
ue renuevan
la concepcion
. , d el teatro, hacia
, .
tr ,
matica y human
, d
a epoca con su problemática . t . 1
a mas e acuerdo a nues. di .
exis enc1a y angusti
m vidual y social de nuestros h b
osa en su doble aspecto
de aquí su valor y el interés
~m ;~s y de nuestras sociedades modernas.
la que escribe.
que rmp ica al degustador teatrófilo como lo e~

V. Conclusiones
la. Don
Federico G arc1a
, L orca cultiva la dualidad
.
't·
.
sico español, de tono popular
la
poe ica: de corte clá2
Ya
vez surrealista
a. F.G.L. en su obra Maria· na p·meda -n
realiza . l
Y libertad" sa ·f·
d
,
-,
e tema del "am
' cr1 ican o aquel en po d
.
or
3a. F G L .
.
s e sus ideales políticos.
. . ., sigue el realismo legendario de
M.
.
vivió en la época del Re F
d
un
w Cid, ya que la heroína
F
y ernan o VII -1833-.
4a. .G.L., es uno de los más sobresalientes
5a. En la evolución
,.
poetas espanoles del siglo XX.
poet1ca de F.G.L., econtram d d
os es e el Modernismo
hasta el Surrealismo.
6a. F.G.L., en su poesía tiene la influencia d
la musicalidad de sus versos y l b e ~uan Ramón Jiménez, por
güistica.
e re uscamiento de la expresión lin7a. F.G.L., cultiva el Surrealismo en
,
sonámbulo o Poeta en N
y k su poes1a, por ejemplo en Romance
ew or -1929 30 0
l f
Ignacio Sánch.ez Mejías.
·
• · en e amoso Llanto por
8a. F.G.L, cultiva el Simbolismo de proced .
Llanto por Ignacio Sánche M .,
Lenaa _francesa por ejemplo en el
9 F
z
e¡1as - a cogida y la muerteª· _.G.L., en el teatro cultiva desde la farsa sutil
,
. .
:Jemplo en La zapatera prodigiosa -1929 30- con epílogo feliz, por
nol, como en El r.etablillo d D
C .
' hasta el teatro guid
e on rist6bal -1931 . ,
ramas de realización campesina
.
- , as1 como los
o Yerma 1934.
'por eJemplo: Bodas de sangre -1933lOa. .Tanto F.G.L. como "La Generac1on
. , del 27" tienen como fuentes de
mspiración a los maestros anteriores.
Ramón Jiménez entre otros.
. Unamuno, los Machado y Juan
201

200

�lla. F.G.L. es considerado como Jefe de la "Generación del 27".
12a. F.G.L. cultiva el Impresionismo por ejemplo en el Romance Sonámbulo.
13a. Asimismo cultiva el Expresionismo por ejemplo en ese mismo poema
Romance sonámbulo, al enfocar ese contraste del sentimiento íntimo
del novio que va en busca de su amada y la encuentra muerta y "los
guardias civiles borrachos" que golpeaban la puerta del padre de su
prometida ...
14a. F.G.L. utiliza "la técnica de contrapunto".
15a. F.G.L. es un poeta cosmopolita.
16a. F.G.L. cultiva la poesía de tono dramático por ejemplo en Romance
de la luna, luna.

17a. F .G.L., de raíz hispánica en su teatro, tiene sus antecedentes en la obra
de tono popular, podríamos decir en don Jacinto Benavente, por
ejemplo, de su obra La malquerida -1913.
18a. F.G.L. tiene, asimismo, el antecedente teatral del cultivo del "teatro
guiñ9l" en don Jacinto Benavente, por ejemplo en Los intereses creados
-1909, Obra en la que intervienen los personajes Colombina y Pierrot.
19a. F.G.L. influye, quizás, en don Alejandro Casona -n. 1900-- en sus obras
tales como Los árboles mueren de pie -1949-, de contenido poético-idealista, que difiere un tanto del Surrealismo de la "Generación del 27" .
20a. F.G.L. influyó asimismo, quizás, en Don Antonio Buero Vallejo
-n. 1920-, con su vuelta a la tradición clásica con el teatro de inquietud metafísica" por ejemplo en La tejedora de sueños. -1952.

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�¿ ES MEJOR EL INGLtS BRITÁNICO QUE EL DE LOS

ESTADOS UNIDOS?
Lic.

ELISABETH KLEEN DE H1NOJOSA,

M.L.I

ITESM

a exponer el tema, quisiera hacer la siguiente aclaraci6n: no soy norteamericana ni inglesa, pero simpatizo tanto con ingleses
como con norteamericanos con respecto a su gente, sus países y su literatura.
ANTES DE EMPEZAR

¿ Por qué no nos enseñan mejor el inglés de Inglaterra o el de Boston?
Es está la pregunta que en diversas ocasiones, a través de los años, me
han hecho varios estudiantes de este idioma. Un estudiante de lingüística o
un lingüista, jamás haría tal pregunta, debido a sus conocimientos de la
evoluci6n de los lenguajes a través de los años y países.

Primero hablemos del lenguaje. El lenguaje es un instrumento u organismo social. Es el producto de la sociedad que lo utiliza y por lo tanto
se encuentra en proceso continuo de re-creaci6n. De esta manera todo lenguaje refleja la cultura, experiencias y la psicología características de la
gente que lo habla. Todo lenguaje vivo crece continuamente, se nutre de
vocablos y aportaciones. El lenguaje que se utiliza, cambia, prueba de ello
lo tenemos en el inglés actual, ya sea de Inglaterra o los Estados Unidos.
No es un monumento hist6rico que se ha de preservar eternamente sin
alteraci6n. El inglés no ha sido siempre el idioma que nosotros conocemos.
Vayamos brevemente a los orígenes del inglés. La base de este idioma,
así como la del alemán actual, es el teut6n, lengua de los anglo-sajones que
la llevaron a Inglaterra al ser llamados por los pobladores de la Isla para
combatir a los bárbaros de la parte Norte, y ya ahí, se establecieron permanentemente.
Doy a continuación como ejemplo la oración del Padre Nuestro por

205

�.
uede comparar fácilmente
ser una vers1'6n ampliamente conocida y que se p
con la moderna:

F~er üre,
pú pe earl on heofottum,
.ñ pin nama gehálgod.

Tóbecume pirv. rice.
"
- swá on heofonvm.
"" willa on eorc,an swa
.
Gewurpe mn
•
•
le w tó d~g. · ~
U rne gedzghwámlican Jµáf ~ - we- forg•"aJ úrum . gyltendum.
· úre gyi·t~• swa swa
"
And forg,yf· ú.s
·
,....d ,,;;.- ú.s con costnunge,
Anti ne ge= rae álys ús of ,yfele. Sóprice.
(Our Father who are in heaven,
hallowed be your name

y our kingdom come
h
it is in heaven.
y our will be done on ear as
Give us toda)' our daily bread,
.
h wrong we have done
And forgive us t e
As we forgive those who _wrong us.
Subject us not to the tr~
But del;ver us fron the evil one.)

•

d 1970)
·
(New American Bible, e •

.d de la gran diferencia entre el anCon esto se formará el lect~r duna i ;:iarse aún mejor, oyendo una gratiguo inglés Y e1 actual' pudien o ap
. , d ambos ejemplos.
b
de
bac1on e
d ·r funcionaba a ase
. •·
sintético es eci
d
1
Este idioma en un pnnc1p10 era
' todavía en la actualida en e
1 latín y como ocurre
' el caso
declinaciones, como e
ti s adjetivos y artículos, segun
, donde cambian los sustan vo ' .
cusa..:vo) Posteriormente fue
a1eroan,
'ti
dativo o a
.u
•
•
que se utilice (nominativo, gem vo, f
6 en idioma analítico, o sea que uti.
d linaciones y se trans orm
perdiendo las ec
d hasta la fecha.
. . es como suce e
infl
liza preposic1on
"6 ufrió diversas
uen066 D C el anglo-saJ n s
bl
Durante los años 900 a 1
. . lt lengua de los habitantes esta ecias. Primero se trasplanta sobre, el :e~n algunos vestigios; posteriorme~te
cidos en la Isla y del cual todav1aci~ente en el vocabulario. C~n la cnsse agregan nuevos elementos, espe
influencias latinas; escandinavas dutianización de Inglaterra, entran nuevas

rante los ataques e invasión de daneses y vikingos; y a partir de 1066 y
durante los siguientes 300 años, encontramos la gran influencia normanda
(con el francés) ya que los normandos permanecieron en Inglaterra durante ese tiempo, cambiando la lengua y costumbres en el aspecto militar, cultural y social, y como consecuencia natural, se enriquece el vocabulario.
Como dato curioso se puede mencionar que durante el período medieval,
el número total de palabras adoptadas, pasa de 10,000 y de éstas aproximadamente un 75% todavía están en uso. Mencionaremos sólo unas cuantas.
army peace arms battle defense soldier captain
lieutenant habit gown robe coat collar chemise
lace button jewel breoch ivory garnet ruby
emerald pearl dinner supper feast appetite

La influencia también se puede ver en numerosas frases y modos de expresión tales como "to take leave", "to come to a head", "han in hand",
"on the point of', "by heart" y muchas otras. tstas y otras frases aunque
utilizan vocablos ingleses, siguen un patr6n francés.
Con esta asimilación el idioma se enriqueció enormemente y más tarde lo
sigue haciendo con aportaciones adicionales del italiano, el español y otros
idiomas.
INGLtS MEDIEVAL

,

Whan that Aprille with his shoures sote
T he droghte of Marche hath perced to the rote,
And bathed every v.eyne in swich licour,
Of which vertu engendred is the flour; ... .
( As soon as April pierces to the root
The drought of March, and bathes cach bud and shoot
Through every vein of sap with gentle showers
From whose engendering liquor spring the flowers; ...)

Con este breve ejemplo tomado del prólogo de los cuentos de Canterbu.ry
de Chaucer, podrán ver que ya no es tan difícil leer el inglés de esa época
(siglo XIV), aunque todavía las vocales tienen una pronunciaci6n parecida a la nuestra, pues es un poco más tarde, cuando va a ocurrir un curioso
fenómeno, el llamado "Vowel Shift" o sea un movimiento de las vocales según el cual, por ejemplo la "i" en muchos casos se va a pronunciar "ai" y
lo mismo va a ocurrir con todas las vocales.

207
206

�Volviendo a la cuestión inicial de si el inglés norteamericano es tan bueno como el británico, convendría hacemos las siguientes preguntas:

l. ¿ Qué se quiere decir precisamente con Inglés Británico e Inglés Norteamericano?

2. ¿ Cuáles son las diferencias principales entre estas dos variantes del
idioma?

3. ¿ Cuál es el origen de estas diferencias?
4. ¿Aumentan o decrecen las diferencias?
5. ¿Es la diferencia o variación, lo suficientemente importante para justificar el término específico de inglés norteamericano?
Hay una breve historia, quizás apócrifa, que suena a discriminación, en la
que se cuenta que en una tienda en París, en una ocasión, se exhibía el siguiente rótulo: "English spoken, American understood". La discriminación
no es nueva y se ha dado en ambos lados del océano. Después de la guerra
de independencia en los Estados Unidos, llegaron a oírse inclusive, protestas
en contra del propio idioma de los descendientes de los colonizadores. Los nacionales extremistas llegaron al grado de estar en favor de adoptar el hebreo
( !) como lengua nacional, dejando que Inglaterra continuase con el inglés.
En una ocasión se llegó a profetizar que el inglés norteamericano del futuro,
cambiaría tanto con respecto al británico, que llegaría a 'diferenciarse uno
del otro, tanto como el alemán del holandés, danés o sueco pero como podemos ver, nada de esto ha ocurrido.
En Inglaterra, así como en los Estados Unidos, hay varios dialectos. Un
individuo tiene un modo de hablar diferente de otro y aún más, un mismo
individuo tiene diferentes modos de hablar según las circunstancias o situaciones; por lo tanto no nos podemos basar en los dialectos para una comparación. Aquellas personas que crean que el inglés británico es uniforme en
todo el país, se llevarán la gran sorpresa, pues saliendo de Londres se empiezan a notar diferencias, y no se diga ya al llegar a Escocia en donde la
pronunciación es bastante diferente. (Claro que ningún escocés, australiano
o canadiense, admitirán que su inglés es inferior al de la Gran Bretaña.) Se
puede decir que la diferencia es mayor entre un habitante de Londres y uno
que viva a 50 kilómetros de ahí, que entre uno de St. Louis Missouri ·y uno de
Texas. Las diferencias son efectivamente menores dentro de los Estados Uni-

208

dos, -a pesar
de las grandes distancias
. y el DllSmo
.
,
1
f ,
espano comparado con el de España.
enomeno ocurre con nuestro
Para nuestro tipo de comp
.6
"standard" en ambos ,
arao n en cuanto al tema, se toma el . l'
b
paises, que es el len
. d
mg es
uena reputación (en cuanto al
d la guaJe e hablantes y escritores de
.
.,
uso e
lengua
e mstrucoon. Esto no quiere d .
por supuesto) y educación
El 1
·
eor que las otras f
enguaJe escrito, muestra tan
d'f
. ormas sean menos buenas.
decir en qué lado del océa
pocah i. erencia, que difícilmente se podr{..
.
no se a escnto
lib
""
mteresante que cabe menc1·
un
ro, por ejemplo. Un dato
onar, es que el . lé
con mayor lentitud y con meno
.
mg s norteamericano se habla
.
r vanedad de tono que el británico
Las diferencias principales o variantes s
.
pronunciación y la sintaxis p .
' e encuentran en el vocabulario la
.
, reosamente en ese rd
p
'
f erencias, los especialistas toman en cuenta tres nio 1en.d ara estudiar estas dio vulgar, el coloquial y el literario.
ve es e la lengua, el "slang''

LITERARIO

LITERARIO

COLOQUIAL

COLOQUIAL

SLANG

_SLANG
INGLtS BRJTANICO

INGLtS NORTEM.

del nivel más ha·JO a 1 supenor
. en ambo . 1
d' Pasando
.
mrunuyen considerablemente M'
s mg eses, las diferencias
• 1entras escr·t
Emerson, Lewis, Hemingway y t
i ores como Hawthome, lrving
•
0 ros norteameric
..
'
popular (dialectos del puebl )
, .
anos, no utilicen la lengua
d I ,
o o terrrunos que - al
1
e pa1s, no se notará ninguna o
. .
sen en p antas o animales
.
' casi ninguna diferencia en el idioma
El mglés británico fue trasplantado o .
.
Jonias de Norte América en el . 1 XV importado de Inglaterra a las coO
'di
sig
II Los colon· d
su 1 orna era naturalmente el in J' d . ,
iza ores eran ingleses y
• ,
g es e esa epoca
I la
mg1es de Shakespeare o de Milto C
en ng terra, el llamado
d
n. orno sucede 00 J ·d'
e un país a otro (el español de
n os i 10mas que se llevan
nuevo como e·
1)
estancan en cierto modo, con respecto aÍ mis
!e~p o ' en un principio se
el cual sigue una evolución normal M'
mo idioma en el país de origen
• 1entras echa ra1ces
,
en el nuevo suelo, el'

209
humanitas-14

�desarrollo del idioma trasplantado es más lento y presenta un aspecto conservador. Este fenómeno ocurre con frecuencia en comunidades o pueblos
aislados y en México quedan vestigios de ello con palabras somo truy~ y vide,
que hoy consideramos sub-standard.
Existe en el inglés norteamericano una serie de arcaísmos que ya no se
utilizan en Inglaterra, o que tienen otro sentido nuevo. Veamos algunos ejemplos: "mad" en el sentido de enojado, como Shakespeare y sus contemporáneos lo utilizaban; "sick" sin restringirse a náusea; se utilizaba "rare meat"
en Inglaterra, hoy es "underdone". La expresión "I guess" que se ridiculizaba en Inglaterra, es tan antigua como Chaucer y seguía usándose en el
siglo XVII.
En la pronunciación encontramos también arcaísmos, como se verá más
adelante. Las diferencias en un mismo idioma hablado en diferentes países,
se deben principalmente a contactos nacionales, raciales y al ambiente geográfico y social. Los descendientes de los colonizadores retuvieron palabras, pronunciación, formas y modos de expresión traídos de su patria, mientras que allá, algunos de estos elementos ya no se utilizaban por considerarse
anticuados, poco elegantes o porque cambiaron de significado. En los casos
en que los norteamericanos retuvieron el significado antiguo de una palabra, el nuevo vocablo que surgía en Inglaterra, no necesariamente tenía
mayor precisión o especialización. Por ejemplo, la palabra "chemist'' llegó
a incluir a los que venden medicinas. "Baggage" se comenzó a usar a principios del siglo XV y significaba precisamente lo que hoy allá significa "luggage", se perdió "baggage" a fines del siglo XVIII, mientras que en los
Estados Unidos se sigue utilizando.
El inglés de las colonias, va asimilando una serie de vocablos indios, como
"moccasin", "mackinaw" y acuña otros compuestos, como "medicine Man",
"paleface", "big chier'. Posteriormente -continúa enriqueciéndose con palabras y expresiones tomadas de la legión de inmigrantes de todas razas: franceses, holandeses, alemanes, turcos, italianos, para mencionar sólo algunos.
Las diferencias en cuanto a sintaxis son pocas y de leve importancia. La
mayor parte se encuentran en los tiempos verbales, por ejemplo, el participio
pasado del verbo "get" en Estados Unidos es "got" o "gotten" ; el británico sólo utiliza "got". "Gotten" se usaba todavía en Inglaterra hace dos
siglos.
La doble negación se encuentra en ambos ingleses en personas de un mismo nivel y por cierto era aceptada en tiempos de Shakespeare, para dar
énfasis a la negación. Se podía decir: "My father bath no child but I,

nor none is like to have. //
alone. / / This JS
. not my' noseNMither".
or never none shall m1stress
.
be of it, save I

Losnorteam ·
.
dicen
"due to" (d ev1do
. a) . el britá' . d"
o " because of''encanos
.
'
meo ice "owing to"
El doble superlativo o
.
utilizaba Shakes are
com~arativo que se considera un
cut of all" Utilipe . ~n Julio César dice: This
th grave error, lo
·
zaba as1 mism f
was e most unk · d
cientest''' "violentest" .
o ormas como "worser", " more kinder",in"anest
. Hay
I variaciones tamb",
ien en el uso d 1
vive N a certain street en N rt
, _e as preposiciones. En Inglat
se dice There is
. nothing' IN ·t0 Eeamenca ON ª street. En inglés b erra
"tá · se
De 1 .
i . n Norteamé . Th
n meo
first : rrus~a manera My first vacation FOR nea
ere is nothing TO it.
acation IN 3 years (E.U.)
three years. (Inglaterra.) My
Una tendencia moderna nor
.
pués del verbo para mayor énfasis·
teamencana,
to I es la de utilizar adverbios des-aperson
;
to
back
up·
to
chek
.
ose out; to start in· to beat
(
)
up to (sornething); y' este háb"to
up on; to slip up (make a mistake).
'
to f up
Gran Bretaña.
i parece estar extendí,endose también
,
ace
en
Otra característica
preguntar si se ti"ene amiguna
uy marcada
cos Else. encuentra
,
en e1 verbo "have"
norteamericano· Do y h
a.
mgles dice: Have you got a boo'kp?araEI
·
ou ave a book?
Es en el aspecto de la Pronunci . ,
personas que abogan
ac1on en el que creo se f.
parecerles más sofisti!~r 1~ense~anza del inglés británico su;~; más las
en la /a/ 1 /
o. as diferencias son m
d '
o que por
.
, a o/ y la /r/ principalmente.
arca as en algunas vocales
.
In Es
1 curioso' pues 1a / a / abierta
de "fast" ''bath" "
~ aterra a fines del siglo XVIII (se , d.' . . ' pass" entra en uso en
la epoca) ; en cambio "hat" "l b"gun icc1onanos sobre pronunciación d
y otr
·
' am , "sand" "b g'' «
,,
e
_as tienen la pronunciaci6n / / E . ' a ' cap ' "ham", "han"
nunciaba la /a/ como ho
h ea . n tiempos de Shakespeare
d d" .
y se ace en los Estad U .d
se proe 1cc1onarios y gramáticas la / a/ abierta
,ºs ru os /ae/. Según datos
rededores de Londres y hay a1guna evtde
.
entro
en uso sobre todo en Ios al.
una circunstancia irónica,
noa que señala el fenómeno
E r h"
pues parece que ti
,
como
ng lS • La ironía está en el hech d
ene sus ongenes en el "Cockney
personas consideran esta pronunci:ció: qu~ en l?s Estados Unidos algunas
nas que se sienten social y cultu 1m
.mas refmada, especialmente algu
b ., .
ra ente mse
C .
ntámco, los que pronuncian "'pass"
1 /guras.. unosamente en el inglés
con a a/ abierta dicen « passage" con

211
210

�/~/ y lo mismo sucede con otras palabras. Este ejemplo de la /a/ abierta

es una muestra de que el inglés norteamericano conserv6 los rasgos de pronunciaci6n antiguos, mientras que el británico sufrió cambios más recientes.
Walker en su diccionario de pronunciaci6n de 1790, considera esta pronunciación de la /a/ abierta, vulgar y de mejor gusto la /ae/ anterior. Con
la vocal /o/ ocurren casos parecidos.
Otros ejemplos básicos es la pronunciación de la consonante /r/. Hoy
en día muchos ingleses no pronuncian la /r/ final en palabras como "far",
"dear", "car", se pierde y queda una /a/ abierta. La excepci6n ocurre cuando en la frase u oraci6n sigue una palabra que comienza con vocal, por
ejemplo "The car is here". Las palabras "father" y "farther", según esa
costumbre, tienen la misma pronunciación. También es éste un cambio que
ocurrió durante el siglo XVIII en Inglaterra.
Durante el siglo XVII la ortografía no se había uniformado. Autores
como Shakespeare y otros utilizaban la doble pronunciación de una misma palabra para fines de rima, por ejemplo "please" rimaba con "knees" y otras
veces con "grace"; "meat'' se pronunciaba durante la época de la colonia
"mate". Al separarse los dos ingleses, con esa falta de uniformidad en la pronunciación y muchas veces en la ortografía, es de comprenderse que tenía
que haber cliferencias posteriores al preferirse una u otra pronunciación.
Las palabras "neither" o "either" se pronunciaban antes en Inglaterra como
hoy se pronuncian generalmente en los Estados Unidos, es decir con /i/,
aunque algunas personas utilizan la forma con /ai/. Es en la Gran Bretaña
donde a partir del siglo XVIII cambia la pronunciación de /i/ a /ai/ en
ambas palabras. La palabra "schedule" aparece también en el siglo XIX
allá, con la pronunciación inicial de /sh/. Se pueden agregar como ejemplos de estas diferencias con las palabras "tomato" que presenta diferencia
en la /a/; "been" (I have been) por ejemplo, que en la Isla se pronuncia como "bean" y en Estados Unidos /bln/. Palabras como when, which
omiten la /h/ en la Gran Bretaña, aunque no es general en todos los habitantes.
La /u/ en vocablos como "new" "student" "Tuesday" en Estados Unidos
generalmente se pronuncia / oo / , en Inglaterra /iu /. Otra diferencia curiosa
la tenemos en la palabra "lieutenant". El norteamericano la pronuncia como
/lotenant/ o / liutenant/; ·el británico dice /leftenant/ .
Con respecto a las silabas no acentuadas, la diferencia principal en la
pronunciación en ambos países, se encuentra en la mayor retención del acento

212

secundario en el inglés norteam .
la tercera sílaba en palab
encano. El inglés británico tiende a º""':tir·
ras como:
.......
secretary
necessary
millinery
dictionary
oratory

= secret'ry

=

necess'ry

=
=

diction'ry
orat'ry

= millin'ry

Esta eliminaaon
· , aparece a fines d I . 1
Inglaterra y es otro eJ·emplo d I e s1g o,~VIII y principios del XIX en
•
e a caractenstica
amencanos que no omiten la sílaba L
.. ,
conservadora de los nortebritán.icos y la pronunciaci6n de íl· bª omision del acento secundario en los
8
huye
· ,
ª as completas en Norteamenca
, ·
n qmzas a presentar al ingl, b . , .
contri..
es ntáruco como dif
se cntica al inglés por trag
I
erente. Por un lado
l
.
arse as palabras mientra
es considera monótonos de parte d 1 . '
s que a los americanos se
sólo cuestión de costumbres.
e os mgleses; pero creo que todo esto es
T amb'ien
' 1a pronunciación de sílabas final
es un desarrollo reciente en In lat
es_ como en "fertile" y "hostile''
Exi
.
.
.
g erra. (La / 1/ se pronuncia /ai/.)

. . ste mcons1stenc1as en la pronunciación d
idiomas. En Inglaterra:
e algunas palabras en ambos
Greenwich se pronuncia Grinidge
Noiwich
Beiwick
Ipswich

Noridge
Berrick
Ipswich

En Norteamérica:
Connecticut sueni Connecticut
Illinois

Arkansas
Chi~o
Michigan

IllinoiArkanso~
Shicago
Mishigan

En Chicago y Michigan la / ch se
.
mismó en la palabra "M
ch /
pronuncia /sh/, pero no ocurre lo
assa usetts" donde el sonido es / ch/ .
213

�Inglé~ británico:
magaZINE
specTATOR
roMANCE
reCESS

Inglés norteamericano:

MAGazine
SPECtator
ROmance
REcess

de diferencias, pero los anteriores ya
Podría seguir enumerando ejemplos
nos dan una idea de las mismas.
.
s diferenoas entre
Es en el vocabulario en donde se encuentraln ,m~yore semi técnico Teto coloquial y en e tecmco o
.
ambos ingleses, en e1 ~pee
"h .
peach" "bootlegger"' "pep"'
di
americanos como s e is a
'
nemos mo smos
. l XVII había innumerables locuciones que
s
O
" nk" En el Londres del ig
dis s no
pu
. t d 'a en el Stratford contemporáneo, pero estos mo mo
no ~e en en en
.
N
' ·ca
con;tituyen la lengua inglesa ni de Inglaterra m de orteamen .
,
bos lados del oceano,
vocablos que se encuentran en am
Otro caso es e1 de
. 'f.1cad o diferente en cada parte:
pero con s1gn1
focrlés británico:

como el inglés británico, aunque ambos difieran algo en cuanto a pronunciación, vocabulario y modismos. Sucede lo mismo con el inglés que
se habla en Sudáfrica, Australia y Canadá. Las diferencias equivalen a las
del ambiente, las instituciones políticas y sociales y otras circunstancias que
se reflejan en el lenguaje de cada área. Son más las semejanzas que las
diferencias y no es de esperarse que la brecha entre los dos ingleses se acentúe, aunque tampoco que se cierre.
Adoptando una actitud lingüística sana y lógica, se llegará a la conclusión de que no hay una base real para decir que un inglés es mejor que
otro ( y podemos decir lo mismo respecto a nuestro español y el de España) ya que se llegaría a una discriminación basada en la ignorancia.
El lenguaje literario no muestra diferencias esenciales en los dos países;
el habla popular presenta algunas divergencias, aunque no tantas como podrían imaginar algunas personas, y en el campo en donde las variantes son
más llamativas, o sea en el vocabulario, no son suficientes como para justificar los términos de Inglés Británico o Inglés Norteamericano.

BIBLIOGRAFÍA

Inglés norteamericano:

"

railroad
baggage
gasoline
elevator
rare (meat)
fall
truck
drugstore
streetear
engineer

railway
luggage
petrol
lift
underdone
autumm
lorry
chemist's( shop)
tram
engine-driver

BAuoH, Albert C., A History o/ the English Language, Appleton.Century-Crofts,
lnc., New York, 1957.
MARCKWARDT,

Albert H., American English, Oxford University Press, New York, 1958.

PYLE, Thomas., The Origins and Development o/ the English Language, Harcourt,
Brace and World, New York, 1964.

.
a su vez ha aportado vocabulario al briPero el inglés norteamericano
h
tad fácilmente algún vocablo,
.
no se a- acep o
,
tánico ; aunque en ocasiones
. t, cnico ya forman parte de el. Por
muchos que corresponden al lenguaJe e ·ter prairie stunt, lynch, blizzard"
ejemplo: "phonograph, telephone, _typewln d 'uda d/ Inglaterra con los EsE difícil determinar l e últimos ciento cincuenta anos,
~
y muchos otros. s
tados Unidos en este aspecto, pero en os,
excede a cualquier otra deuda con otro pa1s.
b.
.
l'
orteamericano
es
tan
ueno
Para finalizar podemos decir que el mg es n

ª

215
214-

�DR. JOSf. LEONARD Y SUS ACTIVIDADES EN
AMf-RICA CENTRAL
Las Afinidades ldeol6gicas Entre Leonard y Darío

DR.

EnMUND STEPHEN URBANSKI

Washington, D. C.

EL DR. JosÉ LEONARD es uno de los más interesantes y novelescos polacos
que han vivido y actuado en el norte de la América Latina. Llegó a América Central de España vía Francia, y desempeña en el Istmo actividades
muy variadas por las cuales es todavía recordado como personaje extraordinario por los viejos intelectuales centroamericanos.
José Leonard nació en 1841 en Hrubiesz6w (Polonia), donde su padre
prestaba servicios como profesor de idiomas. Estudiaba Humanidades y Derecho y como muchos coterráneos suyos, participó en el movimiento patriótico estudiantil, dirigido contra los opresores de Polonia. De aquella
época data su interés por los estudios histórico-literarios, que no sólo le recordaban del rico patrimonio cultural polaco, sino también le daban una
extensa visión de la cultura occidental. Siendo todavía joven escribió un trabajo intitulado Juan Ziska y los husitas, y un opúsculo: "La Fraternidad" (Braterstwo), dedicado a los campesinos y los burgueses en búsqueda de la unidad
nacional contra la tiranía zarista. En 1863 se graduó de Doctor en Leyes
en la Universidad de Varsovia. Estallada la insurrec~ión polaca contra
los opresores rusos en la misma fecha, el Dr. Leonard se alistó a las filas
militares y tomó parte activa en las luchas por la libertad de Polonia. Desempeñaba el cargo de ayudante de campo del General Kruk, jefe del Levantamiento Nacional, cuando éste sucedió al General Mariano Langiewicz.

217

�d . .6 de comandante del
Durante la victoriosa bat_alla de Zarzr:, ~::arel ~ o de capitán.1
escuadr6n de caballería insurgente, os en
D L ard como muchos de
.,
1 en 1864 el r. eon '
Suprimida la insurrecc1on po aca
', Al cruzar la frontera fue deteue abandonar su pa1s.
d a
sus compatriotas, tuvo q
.
estuvo a punto de ser entrega o
tr
.
·
nte" a la Lerudo
por las autoridades auS iacas
. . , Yde unirse "voluntaname
Rusia porque rechaz6 la proposicion 1 tonces para reforzar el inseguro
. , 'Austriaca organizada en aque en.
, swz·a y de allí por Alegion
'
M, xico Por fm paso a
Imperio de Maximiliano en e
·
p rís la oportunidad de po,
España y tuvo en a
mania y Francia 11ego a
,
lucionarios españoles que preparanerse en contacto con los eleme~to;I re;:contrándose en España, Leonar,d
ban la sublevaci6n contra Isa?e . . se , n lo confi6 muchos años despues
.·, tremendas escaseces econom1cas, gu
suf llO
•
w· t ale en Guatema1a. Aprendi6 relativamente.
a su compatriota Antonio ia r abri6 las puertas en la enseñanza ~artlel idioma castellano, que le
ltiºvaba estrechas relaciones
pronto
~ 1
al perecer, cu
d
cular y el periodismo es_pano, y, rminada la Revoluci6n de 1868 que escon los elementos republicanos. Te
ntraba entre los redactores de
1 D Leonard ya se enco
r
2 Afir
tron6 a Isabel II, e r.
f . 1 del nuevo Gobierno repub icano.
la Gaceta de Madrid, 6rgano o ic1\.
de aquella época encuéntranse en
poh icasb '1· "
lleg6 a España, donde
mªCl·ones sobre sus actividades
di
así so re e • · · ·
S
las fuentes españolas s que cen
preparaban la Revoluci6n de epentr6 en relaci6n con l?s. elemen:s1i~~d se dedic6 a la enseñanza y pr~tiembre en la que tomo parte. E
1 bor6 en la Gaceta de Madml
'
. F ández Cuesta co a
.d
su
tegido por Nemes10 , em
mo se s;be eran peri6dicos conoci os ~r ~
I bor6 también en la revista madrilena
Y en Las Novedades' , qu: co
. democrática y hberal. Co a
tendenc1a
nstituto Histórico de la Academia Polaca :e
Este hecho fue verificado por el I.
d
or el Profesor Dr. Tadeusz Mante . .
(PAN) en la carta al tutor, fuma a p
Ciencias
1963
'b' de
ff l el 3 de junio de
.
d
España y Francia los rea i
e• Algunos detalles de la estancia d~l
Ri:.rdo Fernández Guardia~ de San
parte de su amigo, costarricense, el h1Sto1:-ª. dordes .en Centroamérica me han sido proJosé así como otros relativos a sus a~1; ~or Mendieta, catedrático de Man~;
porcionados por su discíp~o ; o~:~o ;:do Michalski, catedrático de la Umvertambién algunos por el Lic. e
sidad de Costa Rica.
1l t da Europeo-Americana (Barce1ona, 1930),
• Véase la Enciclopedia Univers~, us ra ard llegó a España en 1868, lo que me
tomo XXX, P· 3· Según esta version,
to Leon
estallo, 1a R evolución de Septiembre, en la
dudoso puesto que en nce5
.
n cuenta que ya entonces
parece muy
,
ó arte activa S1 se toma e
d 1 ne
que el intelectual polaco tom -~l castellano, es lógico que p~ ap_redi°: er \86~
dicho individuo hablaba y escn ia e
.
stancias es más preciso m car
_
Debido a estas c1rcun
cesitaba uno o dos anos. b bl de su llegada a España.
o 1867 como la fecha pro a e
i

D_\Lco;,~

Cr6nica de la Guerra, que luego cambi6se en Cr6nica Universal Ilustrada.
Una serie de artículos de fondo sobre la Guerra Ruso-Turca de 1877-78,
acerca de la Europa Central y Oriental, de los Balcanes y del Cercano
Oriente, firmados por Leonard, parecen atestiguar que fue director de dicha revista en aquella época. Al hojear los anales de la prensa madrileña
de aquel entonces es agradable notar que nunca antes o después, los asuntos de Polonia y sus vecinos imperialistas: Alemania, Rusia y Austria hayan
recibido tanta atenci6n en la Península Ibérica. Parece que buena suerte le
toc6 al Dr. Leonard que se estableci6 firmemente en Madrid. Vivía entonces acompañado de su hermana Luisa a quien hizo venir de Polonia.
Luisa Leonard, igualmente bien educada como su hermano, se cas6 algunos
años después con el Sr. Marchante de Valencia, formando allí una buena
familia.

Entre 1877 y 1879 el Dr. Leonard tuvo a su cargo la cátedra de la Historia de los Pueblos Eslavos en la Instituci6n Libre de Enseñanza, una
especie de universidad libre en Madrid, establecida y dirigida por el fil6sofo-educador Dr. Francisco Giner de los Ríos. En sus conferencias sobre
la moderna literatura polaca Leonard dedic6 mucha atenci6n al novelista
hist6rico José Ignacio Kraszewski; dichas conferencias fueron publicadas
en la prestigiosa Revista de Madrid en 1878, y algunos años más tarde
también en la prensa centroamericana. El prop6sito de dicho Instituto fue la
difusión de las humanidades y ciencias en el espíritu libre y sin restricciones
filos6ficas, religiosas o partidarismo político, lo que fue una innovaci6n revolucionaria en la España tradicionalista y conservadora del siglo XIX.
Esta tendencia intelectual buscaba la revisi6n de los valores culturales y
una nueva espiritualidad, basada en las investigaciones racionalistas y una
experiencia propia. Dicha corriente intelectual fue influenciada por la fi.
losofía del alemán Christian F. Krause, cuyo pensamiento era medio racionalista y medio seudomístico. Modificado en su adaptaci6n peninsular,
el "krausismo español" retenía varios rasgos hispanos, y sirvi6 así a la
educación laica. El Dr. Leonard llev6 más tarde esta nueva ideología educativa con algunos maestros españoles a los países de Centroamérica, y contribuye a su regeneración cultural y social.
Desempeñando el cargo de redactor político y luego de redactor en jefe
de la Gaceta de Madrid, así como catedrático y escritor, Leonard se hizo
un personaje bastante conocido. Debido a sus funciones oficiales, estaba entonces relacionado con prominentes parlamentarios e intelectuales españoles;
también por haber frecuentado las sesiones del Ateneo de Madrid, que a
la saz6n fue una tribuna del pensamiento democrático, liberal y progre-

219
218

�. os contábanse notables políticos y escrisista de España. Entre sus anug .
p· M rgall Emilio Castelar, Fran.
l'
S
lmer6n
Franasco
iy a
'
.
tores como N ico as a
'
Li
S lvador Calderón, Ventura Rmz
.
d l Ríos Augusto nares, a
.,
cisco Gmer e os
,
.
'lo algunos La actuaoon
. d T b para mencionar so
·
.
Aguilar y Antoruo e ~e a, 1 ral
política española debe haber sido
del Dr. Leonard en la vida e~~~ f y d aquella época Manuel Osorio y
0
bastante perceptible, Y~ que el
e co-español" y lo trata al par
1
Bernard lo llama sencillamente escritor po a
través de sus actividades
,
tri tas suyos. Parece que a
,
.
con los demas compa o
'd d
l cual también aumentó la sim. t populari a , con a
,
,
Leonard logró aun oer a
L
de esta simpatia tuvieron
. 1
usa polaca os ecos
patía peninsular h acia a ca
d . .6 poética de España. Lo muestra,
visibles repercusiones hasta en la_~~ uc~i n r el poeta Ventura Ruiz Aguientre otros, la "Balada de Pol&lt;;ua_ ' e:~~ 6mtares (Madrid, 1873). Dicha
lera y publicada en sus Ecos , acw;: atención del mundo literario, P?rq~e
"Balada"' al parecer' desperto mue a
t gués provenzal italiano, ingles
.d al talán gallego por u
'
'
. .. f ,
ha sido traduci a
ca
'
d' . 1 polaco en la transcnpcion oneLeonard la trad u10_ a es i'ncluidas en la edición original
y alemán._ El mismo
. d t d s estas tra uccion
tica espanola, sien o o a
.
d L Ecos Nacionales y Cantares,
E 1 notas finales e os
l b
de Ruiz Agui1era. n as .
. , b' áfica. sobre Leonard, donde a a a
,
b e mforroacion 10gr
. , 1
el autor agrego una r_ev
.
f do conocimiento de las prmcipa es
"su
ilustración
Y
pro
un
entre otras cosas
lenguas vivas de Europa,, .'
1
.
1
- ol cambió después de la caída de a
La situación del escritor po aco-espan
t d v'1a sigue sus actividades
, .
- 1
1874 aunque o ª
Primera Repubhca Espano a. en , 'libe 1 1· acobina incompatible al aud su ideoloa1a
ra Y
'
, • •,
intelectuales. A causa e
º d b ndonó España en 1879 dmgien·
1
Dr
Leonar
a
a
toritarisroo monárqmco, e
.
- d residir en la patria de Cervantes
.
D
t
los
doce
anos
..
del G edose a Francia. uran e
- d de 1 Gobierno Provisional
atestiguó las tribulaciones de Espan_a des de e Am deo I9 de Saboya ( 1870.
868 70) el corto rema o e
.a
74)
neral Pnm ( 1 - '
'd d la Primera República ( 1873,
·
,
la
breve
vi
a
e
·
d
72) la proc1amaoon Y
XII
1875 hasta el fm e 1a
'
, · d 1 rey Alfonso
en
'
la restauración borbomca e
1 . , de la relativamente moderada Consúltima Guerra Carlista y la promu g~~10n 1878 que traJ·o algunas medidas
1 p de ZanJon en
titución de 1876' y a az
b
apasionadamente luchaba por su
ara Cu a que
.
liberalizadas de Espana p
'
l Dr Leonard llevaba consigo
. Al salir de Espana, e
.
t
dencia.
1
tumbres españolas y una vas a
Propia indepen
. .
d la cultura y as cos
el rico conoclIIliento e
dí desde Polonia hasta Espana.
.
1' .
opea que se exten a
experiencia po itica eur
'

,!ogr~

J6zef Leonard and bis Cultural-Po• Véase el artículo del mismo autor "Drd 1880" in The Polish Revi,w, Vol.
litical Acti.vities in Spain between 1868 an
Xlrl, No. 3, 1967, New York, N. Y.

220

Al llegar a Francia, Leonard se estableció en París. Poco se sabe de sus
actividades allí, pero hay pruebas fehacientes de sus estrechas relaciones con
los hispanoamericanos residentes allí, para quienes París era entonces la "Meca" intelectual. Uno de ellos era el Dr. Rafael Zaldívar, el futuro Presidente de la República de El Salvador, en cuya casa parisiense lo conoció
el entonces joven y después notable historiador Ricardo Fernández Guardia,
de Costa Rica. Este catedrático costarricense, en una carta dirigida a mí,
caracteriza así al intelectual polaco: "Era un hombre de gran talento, de
vasta cultura y muy amena conversación. Hablaba español como un hijo
de Castilla".
Fue ésta la época en que varios Gobiernos de América Central reorganizaban la enseñanza superior en sus respectivos países, para participar en el
progreso de la cultura occidental. Varios de esos Gobiernos contrataban, pues,
conocidos educadores y científicos de Europa para servir cátedras en las repúblicas centroamericanas. Con tal propósito hizo un viaje a España y Francia el senador nicaragüense Agustín Avilés, quien contrató en París al Dr.
Leonard como maestro para el Instituto de Occidente en la ciudad de León.
Parece que esto tuvo lugar en 1879, porque ya en 1880 el educador polaco se
encontraba en Nicaragua, siendo en 1881 uno de sus alumnos en el aludido
Instituto leonés el joven Rubén Darío, más tarde el más famoso poeta hispanoamericano. Leonard llegó a Nicaragua junto con otro maestro, el naturalista español Dr. Salvador Calderón. Ambos, al establecer el Instituto de
Occidente, pusieron en marcha ciclos de conferencias y abrieron gabinf!tes
científicos para facilitar así la educación superior a la juventud nicaragüense.
Comisionado como director del Instituto, el Dr. Leonard daba clases de pedagogía y literatura universal.
• Durante la inauguración del Instituto en León en 1881, Leonard dio un
discurso en el cual trazó las ventajas culturales y el progreso material obtenidos por aquellas naciones, que respetan la libertad de conciencia, e indica
como ejemplo la grandeza de los Estados Unidos. Desgraciadamente, la mención de la libertad de conciencia excitó las iras populares y del clero conservador, que empezó una violenta campaña contra él y el Instituto, y se toma
a la vez por asalto el domicilio del Dr. Calderón. Esta controversia halló profundos ecos en la prensa nicaragüense, cuyo sector progresista defendió el
principio racionalista de educación, apoyado también por el Presidente Joaquín Zavala de Nicaragua. Dicha circunstancia y la presión política del sector
liberal socavaron la actitud intransigente del clero, coincidiendo con la expulsión de los jesuitas en lo cual Nicaragua siguió a otros países de Hispanoamérica. Al parecer, tal hecho tuvo, pues, poco o nada que ver con el

221

�,
•
le atribuyan una fuerte
. , llegado Leonard, aunque no faltaran quienes .
1.
rec1en
, .
d 1 , Lo cunoso es que aun e JOinfluencia en los asuntos domest1clos def pa1s.de su maestro polaco del Insbé D ,o sale en a e ensa
ven poeta R u n ar1
. .
, s La Verdad identificándose así con
tituto, en las páginas de~ penód1Dco leLone d Lo des~ribe como "víctima de
. 1 , lºbe 1 laica del r. eonar .
la ideo og1a 1 ra y
b 1 personalidad de un gran hom.
d
iado que nega a a
un oscurantismo esgrac
d .
. alista de Darío se puede ver
gran patriota". La ten enc1a racion
d
.
,
breyeun
en su soneto "A 1a Raz6n" (1881) que empieza as1:
Al contemplarte augusta, te venero;
al ver tw luz, mi coraz6n se inflama,
pues al fulgor de tu radiosa llama,
se estremece la faz del mundo entero.

. . r t medio
meditativo, desplegó DaUn tono semejante, medio rac10na is a y
.,
1A
d León"
á 1
"En la inaugurac1on de E
teneo, e
río en su poema m s. argo . ,
la ciencia y continúa con la loa
,
. t a Vol( 1881). Empieza con mvocac1on del autor a
.
d 1 ndo mostrando el desden seme1an e
de los grandes hum~~1~tas_ e mu
' la intolerancia religiosa. Darlo ostenta
taire por la supersticion ignorante,~
t
byugados de Alsacia-Lorena,
, h . 1
eblos pohticamen e su
su simpatia ac1a os pu
1
del triunfo del proT
. s poema con a esperanza
Polonia y Cuba. ermma u
. d
manos fraternales a todas las
1 N evo Mundo que extien e sus
.
gre5:° en e ~ bo N cab; duda que la mención de los sucesos europeos c10
O
naciones del g
·
·~
maestro polaco. Semejantes datos
, 1 d b", el poeta-mno a su
tados aqm, a e io
d
t'tud se hallan también en otros poemas
. , .
lt ales de sorpren ente exac i
d
h1stonco-cu ur
, . J' ,, ( 1881 ) y "El libro" (1882); to os
como "A Voltaire" (1880), "Maxi~o e~ez
b 'd e la prot~cción educa}.
b do mcaraguense goza a
escritos cuando e 1oven ar d" 1 . t d A esta circunstancia se debe que
. d L
rd y de su cor ia amis a .
t1va e eona ~ a fuera de1 I nstlºtu to, e1 idioma y la literatura francesa,
Leonard 1e ensenar '
d
. tes l1ºterarias de Europa. Esto
D ,
las gran es comen
que acercaron a ano a
d N'
para Chile donde publicó su
.,
rera el poeta e icaragua"B'bli
'
h'
suced10 antes que sa i
" del Modernismo is.
A l (1888) que llegó a ser 1a
i a
.
famoso libro zu
'
b", o-rafos prestaron la debida
.
D fortunadamente pocos 10º
.
panoamencano. esa
' 1
'genes de la corriente modern1s.,
h ho creyendo que os on
atenc1on a este ec ,
.
ctura de la poesía francesa en
.
h
buscarlos en su mtensa 1e
L
ta danana ay que . .
osición de ella hecha primero por eoChile, en vez de atnbmrla ,ª la
Gavidia en El Salvador ( 1882).
nard en Nicaragua y despues por ranc1sco
.
. l d Darío le animaba al cultivo
Viendo el Dr. Leonard el talento genlia t~t- s Hay varias afirmaciones
de la poesía, no por otras r azones que as es e ica •

ei .

en tal respecto, que ipso facto infieren la influencia intelectual del humanista polaco en la juvenil producción poética de Darío. Bástenos indicar
aquí los testimonios fragmentarios tan variados como los de los nicaragüenses
Dr. Diego Manuel Sequeira, Dr. Ernesto Mejía Sánchez, Juan D. Vanegas y Alfonso Valle; del mexicano Dr. Francisco Monterde; del norteamericano Dr. Eiwin K. Mapes y del español Marcelo Jover, quienes en varias
ocasiones, aunque con medida desigual, presentan las relaciones intelectuales entre Darío y Leonard. Así, Eiwin Mapes atribuye las primerísimas influencias francesas en la poesía de Darío a su profesor polaco; Sequeira
acredita a Leonard con la implantación del racionalismo y radicalismo en
la mente del joven poeta; Alfonso Valle cree que el liberalismo desenfrenado
- y algo anticlericial- dominó a Darlo cuando éste se hallaba dentro de la
órbita intelectual y educativa de su maestro en el Instituto; mientras tanto,
Jover atribuye a las enseñanzas de Leonard, la aceptación de Darío a las teorías filosóficas de Kant.
Un interesante juicio al · respecto, aunque en el sentido general, lo emitió
el Dr. Francisco Monterde, quien al dictar un curso monográfico sobre "El
Modernismo y Rubén Darío" en la Universidad Nacional de México, recalcó que "Darío tuvo un maestro polaco a quien debía mucho" ( 1943) .
Siendo yo su estudiante a la sazón, empecé, pues, a investigar las relaciones intelectuales y personales entre Leonard y Darío, logrando reunir estos
datos presentados aquí, que todavía constituyen un capítulo poco conocido
para muchos biógrafos y críticos darianos. Algunas personas consultadas respecto a las posibles influencias ideológicas de Leonard en la prosa juvenil
de Darío, señalaron los poemas "El libro", "A los liberales" y "A Voltaire";
uno de ellos dedicado al mismo Leonard. Lo lamentable es que por haberlos
publicado Rubén en varios periódicos y desaparec~dos, 106 dichos y otros poemas no han sido incluidos en sus Obras completas; además que las hemerotecas
centroamericanas no siempre guardan viejos periódicos...
A través de sus propias obras enalteció Rubén Darío la figura de Leonard,
señalándolo como uno de los principales educadores de su época en la América Central. Dice al respecto así: "La fundación de los Institutos de Oriente
y de Occidente en Granada y León fue un gran paso en el adelanto intelectual de Nicaragua. Llegaron para enseñar en ellos españoles eminentes. Al
de León debió ir como director Augusto Gonzá1ez de Linares, gloria de la
ciencia moderna de España. 'No pudo realizar el viaje, y fue en su lugar
Jos~ Leonard, un polaco admirable. Con él fue el doctor Salvador Calderón, sabio naturalista, hoy profesor de la Universidad madrileña. A Gra-

223
222·

�. ulares" ·5 En otro lugar habla
S
LI ' y otros pemns
nada fueron el padre anz ~
cu a amistad gozaba durante su essobre los intelectuales extranJeros de laboy . , en el periódico La Verdad;
ezó la co
racion
·1
tancia en Managua, d on de emp
, a un historiador i ustre
. . t
"En Managua conoci
·el poeta dice Jo siguien e:
M túfar quien me cobró mucho canno;
de Guatemala, el doctor Lorenz~ on b '
e fue para mí intelectualAntoruo Zam rana, qu
.
f
al célebre orador cub ano
d Bertholet que fue nu pro esor
l d t José Leonar Y
'
mente paternal, y a oc or .
ue tuvo una vida novelesca y cuen el Instituto leonés d~ Occide:t: ia; relaciones entre Leonard y J?arío
riosa. Era polaco de ongen, etc.
d dmiración de parte del Joven
debieron haber si'do muy estrechas y . e a se refiere a él como "nu. pro.
cuando lo menciona,
b ,, t
poeta, porque siempre
d ,, " bio" "un gran hom re ' e c.
f r'' "un políglota consuma o ' sa
'
1
eso '
1
·stad que unía al maestro po aco
Unos detalles interesantes sobre a ami
1 lato de Marcelo Jover
.
.. se los presenta e re
.
con el precoz joven rucaraguen '
'd d como director del lnshtuto
.
firmar su auton a
.
, . "Leonard consigue rea
., h
t diado Rubén- y sigue
as1.
,
que tambien a es u
d
d O ccidente en Leon -en
·- El número de pro uce
ltu 1 al poeta-runo.
prestándole todo su apoyo cu ra L
d le ayuda a editar su primer
ciones de Rubén Darío aumenta y eo~ar ti'tulo Poesías '.Y Artículos en
,·
que llevara por
· ·
libro un folleto . modestisimo
.
d 1881 en homenaje al patricio
'
1 d f, nebre a fmes e
'
,
. una
Prosa En una ve a a u
'
M' .
Jérez Rubén Dano recita
nicar~güense y prohombre liberal . aximto Entr~ éstos hay intelectuales y
bro a los asisten es.
1
.tal
oda que llena de asom .
. .
Rubén a trasladarse a a capi .
'nfl
. qwenes mvitan a
1.
oe
políticos de i uencia,
. d d 1 traslado diciendo a Joven p El maestro José Leonard apoya la i ea le d, ento~ces a Managua, donde
d ' 7 Rubén se tras a o
. al I te
ta: 'Tuyo es e1 mun o .
d
la Biblioteca Nacion . n consiguió un modesto _empleo ?e a~ ~::e c~ales nunca sintió afición, conrrumpió así sus estudios colegiales,
d ' h
los libros por centenares,
·d
'devoran o a ora
· ·
virtiéndose en autodi acto y
.
b
éste era un ambiente propicio
verso
Sm
em
argo,
.
E
tanto en prosa como en
.
.,
ara una vida bohenua. . . n la
Para su desarrollo intelectual y tambien p , deo intelectual, integrado por
.
h bo entonces un. nu
•,
1 d tor
capi·tal de Nicaragua u.
entre quienes se ha Haba tamb1en e oc
lgunos escritores extran1eros,
. ºt' ndolo no pocas veces a
a
a su seno mvi a
,
Leonard. tste Je acogió otra vez
est~s intelectuales ayudó a Dano
. 1.iteranas.
• El contacto con
las tertulias
.
Historia de mis libros", Obras
·-' R bén "El Viaje a Nicaragua e
• Véase: DARJo, u
'
64
completas (Madrid, 1919), vol. Xb~Ilgraf,P;a" .Obras completas, (Madrid, 1918), vol.
1 ,
,
"Auto 10
• Véase: DARfo, R u ben,

XV, pp. 32-33.

R bén Darlo. Ensayo biográfico y breve antolog!a, (Mé, Véase: JovER, Marcelo, u
,
·
D . F ., 1944) ' p. XII.
xico,

224

a extender su horizonte cultural y desarrollar su gusto por el cosmopolitismo, que llegó a ser un importante antecedente en su posterior producción
de ]a poesía modernista".
Diego Manuel Sequeira, pintando la silueta de] Dr. Leonard en la época
de su actuación en León, dice Jo siguiente: "Había sido nombrado Director de aquel plantel e] esclarecido ex-Director de la Gaceta de Madrid, Dr.
José Leonard. Era hombre de ideas avanzadas y una especie de apóstol
de las doctrinas liberales, cuyas raíces comenzaban a causar una penetración profunda en tierras centroamericanas. Las ideas de la doctrina liberal
pura, germinan y se desarrollan plenamente en Nicaragua, no sólo entre
una pléyade intelectual de valía, sino a] amparo del poder constituido por
un régimen de estructura tradicionalmente conservadora. No es de extrañar, pues, que en el desenvolvimiento de ese fenómeno, los hombres que
se hacían pasar por los abanderados del ideario liberal, rodearon al Presidente Zavala y formaron la plana mayor de su defensa".
No hay que olvidar que todo eso sucedió a consecuencia del discurso
pronunciado sobre la libertad de conciencia por el Dr. Leonard, con cuya
ideología se identificó el Presidente Zavala y un poderoso sector de la sociedad nicaragüense. Según Sequeira, la mayor parte de la prensa nicaragüense salió en defensa de esta ideología: "Modesto Barrios editorializa
desde las columnas del periódico oficial La Gaceta. Fabrio Camevalini defiende la actitud del gobernante en las páginas de El Porvenir de Nicaragtta.
Carlos Selva hace lo mismo en La Verdad y José Dolores Gámez en El Term6metro. Los redactores y colaboradores de E/, Ensayo completan e] grupo
de los defensores de Leonard. Salen a la palestra las plumas de Felipe !barra y José Dolores Espinosa".ª
Pese a tales circunstancias, el Dr. Leonard 9espués de un año y medio
al servicio del Colegio de Occidente, decide trasladarse al Colegio de Oriente
en Granada, donde enseña la Historia Universal y la Literatura Española.
Cumplida su misión educativa, Leonard se marcha a Managua donde sirve algún tiempo de Consejero al Presidente Zavala y colabora en los periódicos capitalinos La Gaceta y El Comercio. Fue entonces cuando otra vez
tiene bajo sus alas protectoras a su antiguo discípulo Rubén Darío, a quien
introduce a los hombres de pluma residentes allí. En el verano de 1882
Leonard va a El Salvador y edita allí con Pedro Ortiz el semanario liberal
La República y es nombrado Director de Instrucción Pública de aquel país.
• Véase: SEQUEIRA, Diego Manuel, Rubén Darlo criolloi o raíz y médula de sv crea.
ción poética (Buenos Aires, 1945), passim Capítulo 111.

225
humanita.s-15

�Según nos asegura Sequeira, cuando Darío llega a San Salvador en su primer viaje al extranjero, es Leonard quien le da la bienvenida y lo introduce
a los intelectuales salvadoreños. Entre ellos está Francisco Gavidia quien
comparte con Rubén su entusiasmo por la poesía francesa, se hace su amigo
y como hombre de más experiencia literaria, le instruye en la métrica poética del "alejandrino" francés. Rubén Darío lo adapta con habilidad en sus
versos y según Edelberto Torres, así se inicia la refonna métrica de la poe9
sía castellana en una casa de San Salvador.
El Presidente Rafael Zaldívar reconoce en Leonard la habilidad humanista y experiencia política, lo hace su secretario y consejero y le confiere
misiones diplomáticas en México y los Estados Unidos. En 1883 el Dr. Leonard acompaña a dicho Presidente de El Salvador en su visita oficial
a España y Francia, como su "mano derecha". Según afirma el investigador salvadoreño Salvador Escobar Ballesteros, las actividades culturales y
periodísticas desempeñadas por Leonard tuvieron gran peso en la vida nacional salvadoreña. "En el campo del periodismo, la obra del Dr. Leonard en
El Salvador era bastante fecunda, no sólo por la fecundidad de su pluma, sino por las cosas nuevas y constructivas que polemizaba y exponía ante
la sociedad salvadoreña, ansiosa del mejoramiento intelectual y moral. Sus
comentarios sobre la filosofía de la educación tenía en aquellos años especial
interés. Se puede decir que el Dr. Leonard ayudó a conocer en el ambiente
salvadoreño el pensamiento del filósofo Valentín Letiels y del no menos eminente pedagogo Dr. Francisco A. Barra, a quienes también se discutía en
Europa."
"Los elementos liberales del país dieron entonces grandes oportunidades a
destacados individuos extranjeros, para desarrollar la obra de educación del
pueblo salvadoreño." Se debe a estas circunstancias que el Ministro de Educación Pública de El Salvador, Don Esteban Castro, utilizara entonces los
servicios del colombiano Francisco Gamboa, así como de los europeos Dr.
José Leonard y Sergio Lusky. Las relaciones intelectuales entre Leonard y
El Salvador deben 'haber sido bastante estrechas, porque muchos años después, cuando Leonard residía en Guatemala, no rechazó consejo a sus amigos salvadoreños cuando se lo pedían. El citado ya Ballesteros dice al respecto lo siguiente: "Otra fase del aporte cultural que el educador polaco hizo
a El Salvador fue cuando obraba como consejero de la Delegación Salvadoreña al Primer Congreso Centroamericano de Pedagogía, celebrado en la
ciudad de Guatemala entre el 10 y el 25 de diciembre de 1893. Una de las
• ToRRES, Edelberto, La dramática vida de Rubén Darlo (Barcelona-México, 1966),
p . 64.

226

principales
ti
d 1 medidas adoptadas por el referido c
guo e etreo fuera substit .d
,
ongreso, el de que 1
fue ins . 'ó
u1 o por el metodo analítico-sintético
e anp1rac1 n del pedagogo polaco".
de lectura,
· Después de la caída del p res1'dente Sal d Za ,
sigue trabajando algún tiempo con el b'
va or
ld1var, el Dr. Leonard
pero en mayo de 1885 se march go iem~ del general Francisco Menéndez
manece allí un año y entre t a a Francia. Se establece en París y
'
b
.
,
o ras cosas se d d'
perre lt~re del general salvadoreño J J 'S
e Ica a editar el libro El homFranc1a a Guatemala, donde goza 1· amoya. En 1886 Leonard viene de
renzo Montúfar. Su esta .
e apoyo del notable intelectual D Lo
d .
nc1a en este más
d
r.
ed1cada a la enseñanza y el p 'od•
gran e país centroamericano está
d
en ismo Es un
.
oce anos durante los cuales desa 11 • .
a estancia estática de casi
El D r. L eonard junto con su ami rro
acfivi'da des intelectuales.
o a intensas
.
hacen entonces los exponentes m, gd, d~l escntor español Valero Pujo! se
radiac1on
· ' desde Guatemala h . as e icados del "kraus1smo"
·
español S
.
ac1a otros pa' d C
. u
hr entonces mediante la creciente t d ~ses e entroamérica se hace senen lo cual encuentran apoyo d
en cnc~a en extender la educación seglar
L
d
e sus coterraneos istm L O
'
permane"e
enos. leaado
de franc1a
.
.eonar
.
~ algun' t'1empo en Quezalt
vicios docentes en el Instituto N . 1 d
enango donde presta sus ser.6d.
ac1ona e o 'd
n . ico El Bien Público y el Diario di!). O . CCI e~te y colabora en el peto~ano Federico Proaño, Quien colabo~czdente, ~drtado por su amigo ecuapues de trasladarse a la ~pital d G ra con el en San Salvador. Desen el Instituto Nacional Y pos'bl e uatemala, Leonard sirve de maestro
c·
I
i emente en otr
I
ipa
as actividades cívico-culturales de la A ~ ~cue as superiores. .Partitamb1en en el Diario de Centro-A ' . L soc1a~10~ El Porvenir y colabora
Parece
menea, a Republica y La Estrella
que Leonard llevaba entonces un .
.
.
en Guatemala donde los paso d Le
a v1qa social bastante activa. Fue
s e
onard y Da '
en 1889' cuando el poeta nica ..
no se cruzaron otra vez
.,
raguense que ya ent
c1on, tuvo el cargo de redactor en 'ef~ d
. , . onces gozaba de reputala Tarde en la ciudad de G t
JI
el penod1co gobiernista Correo de
. , 'I
ua ema a. Según mis
ocas1on e . Leonard y el poeta c b
J ,
mo poeta cuenta, en una
f
u ano ose Joaquín Pal
b
una . iesta por el general guatemalteco Ca eta
, ma esta an invitados a
convidados bajo la influencia del alcohol [ b no Sanchez. Ya era tarde y los
General Sánchez concibió la "d f , ~ a an en buen humor. De repente el
i ea antástica de d
b
campo la torre de la Catedral E ta d l
. , errum ar con un cañón de
p 1m
· s
ec arac1on les deJ·,
1.
a a, para retardar la e3'ecución d 1 d
. .,
o perp e30s. Entonces
d .
.
e a or en p1d10 más c - b .
e improvisar un poema en honor de tan memorabl
onac
. . ªJº el pretexto
tras tanto el General Sánchez se durmi
. e acontec1m1ento ... Mien6, gracias a lo cual Guatemala evitó

d

~?

227

�1

la destrucción del bello monumento de su arquitectura colonial. º El escritor hondureño Ángel Ugarte, residente entonces en Guatemala, menciona
a Palma, Leonard y Federico Proaño en otra fiesta, celebrada el mismo año
en el Gran Hotel donde se hospedaba Leonard. Interesantes recuerdos deja
también el puertorriqueño Julio Essau Delgado sobre las segundas nupcias
contraídas por Rubén Darío en 1891 en Escuintla. Entre los participantes de
esta boda figuraban aparte de Leonard, los poetas J. J. Pahna. y Essau Delgado, el escritor colombiano César Conto y los autores salvadoreños Vicente
Acosta y Joaquín Méndez. En tan augusta ocasión Leonard pronunció un
discurso mientras que Darío y Conto improvisaron unos poemas. Por lo visto,
esa boda se convirtió en una verdadera fiesta de camaradería intelectual de
11

carácter internacional.
Quizá el acontecimiento más importante que anotan en 1893 las crónicas
de la prensa guatemalteca fue el Concurso por la letra del Himno Nacional
de Guatemala. Según las costumbres, en tal ocasión la selección del Jurado
Calificador se reservaba a los personajes más distinguidos en las bellas artes
y letras. Para dicho Jurado Calificador de la letra del Himno Guatemalteco
fueron entonces elegidos el Dr. José Leonard, el poeta cubano José Joaquín
Pahna y el ensayista salvadoreño Francisco Castañeda. Las pahnas por la
letra de dicho himno las ganó Palma, que trabajaba entonces en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala. Por lo visto, Leonard no
sólo gozaba de buena reputación intelectual sino también de plena confianza
de los gobernantes guatemaltecos. Tal circunstancia explica el porqué el Presidente Manuel Lisandro Barillas le confirió el cargo de Chargé d' Affaires
de Guatemala en México, que el Dr. Leonard desempeñó, al parecer, entre
1887 y 1888. Gozaba de la misma confianza del Presidente posterior, José María Reina Barrios, quien había realizado un notable esfuerzo de liberalización de su país, desafortunadamente destrozado por la dictadura ulterior. Por eso, después de la caída del Gobierno de Barrios en 1898, Leonard
sale de Guatemala y se dirige a la vecina Repúbica de Honduras. Al margen
se puede decir que tampoco a Rubén Darío le placía siempre la situación política en la "Tierra del Quetzal" como llamaba a Guatemala, aun cuando
haya aprovechado su puesto periodístico pro-gobiernista para su propio avance literario. Tal impresión da la lectura de su último editorial que bajo el
título "Hasta luego" ha publicado el 5 de junio de 1891 en El Correo de
la Tarde, en vísperas de su suspensión. Lo increíble es que en dicho artículo
10

Véase: DARÍO, Rubén, "Autobiografía", Obras completas (Madrid, 1918), vol.

XV,
p. 81. DELGADO, Julio, Artículo "Recuerdos de Rubén Darío", La Prensa, 16
u EssAu

hay~ transcrito en polaco un proverbio de p 1 • " .
.
kuptla sobie prosie" diciendo q
,
o orna N1e m1ala baba klopotu
T
.
'
ue este podría t d · " .
.
,
an erugmáticas palabras para los gu t
I ra ucir rru amigo Leonard".
O
las dificultades personales d
.
a ema tecos se referían, desde lueo-o
a
e qmen compra un cerd O Y después no sabe cuí'
arlo...
d
El Dr. Leonard viene a H d
.
algún tiempo en Ceiba en Ion uras a ~ediados de 1898 y se establece por
. l de Honduras a la ' s , a .costa tropical de aquel pa1s.
, En la Guía Socia
" .
"
azon, Junto a su nombre fi
b
.
agricultor , lo cual me sorprend·,
ch
gura a su ocupación de
d ~
.
10 mu o
Sin emb
1
e eguc1galpa hallé un contrato firmado . . .
argo, en os archivos
d~ Honduras y José Leonard sobre la colo !'°r .~os apoderados del Gobierno
tntos de El Negrito y Tela N
be
ruzac1on de los poco poblados dis. o ca duda que Le
d
,
esarrollo
económico
de
H
d
onar
quena
fomentar el
d
on uras con los agricult
ortunadamente su proyect
, .
ores centroeuropeos. Desaf ,
,
o no tuvo el ex1to esperad
1
a I algunas docenas de cam .
d
.
o, porque uego de llegar
11 . .
pesmos e Polorua no
, h bl
,
am ic10so plan colonizado
I
h
'
se o1a a ar mas de este
b
r po aco- ondureño M' t
ta ece su residencia en T
. l
. ien ras tanto, Leonard esbl
manidades en el Coleo-io "EelguEc1~a. pa,ddonde actúa como profesor de Huo·
spmtu el Siglo" t bl ·d
Policarpio B ·11 C
' es a ec1 o por el Gobierno
del, Presidente
.
om a. orno se sabe d
t C l .
mas conocidos liberales que se d" ti
.
, e es e o egio salían los
las letras Leonard dan'd
is ngu1eron tanto en la vida pública como en
·
,
ose a conocer po
· t r
.
elegido en 1899 miembro d 1 J d
r s.u m e igenc1a extraordinaria, es
e ura o Exammador del I .
.
. t eno
. d e Relac·o
Nacional y
d.esempena un puesto en el M'mis
E nstituto
.
ien en la vida nacional y el p "d
. I nes xtenores. Se integra
b
res1 ente Terenc10 Sierr I
b
a o nom ra Consejero
de Estado y utiliza sus servicios.
Ya bien conocido en los círculos culturales
,.
la confianza de las autoridad D d
y pohticos, Leonard se gana
·
es. es e 1900 a 190'.-I
l
de la Universidad de Hond
. .
- ocupa e puesto de Rector
uras, aslIDlsmo es 'eleo-ido p "d
uperior de Educación Públi
A
,:ires1 ente del Consejo
Sca. sume así res
bil'd d
nanza hondureña, lo que para e'l como europeo esponsa
la enseuna 1 adies. por
.,
peña también otros cargos
b
rara stmc1on. Desem,
gu ernamentales mayorme t
1
.
s1, en enero de 1901 el p "d
s·
'
ne en e extran1ero.
A
res1 ente 1erra mand
L
de Honduras al 2o. Congreso J 'd" d C
a a eonard como delegado
d
ur1 ico e entro A , .
S
onde va acompañado de Vicente D, ·¡ E
menea en an Salvador,
representan a Honduras en el 2 C av1 ª· n octubre del mismo año los dos
ongreso Paname ·
, .
partiCipan activamente en vari
..
ncano en Mexico, donde
nombrado Árbitro por Hondura:se:;;r~~es jurídicas.. E~ 1902 Leonard es
no en Costa Rica y a la vez se le
f
1unal de ArbitraJe Centro-Americaduras en aquel país. Cuando e~o;1ereLe puesto de_Cónsul General de Honr. eonard se incorpora al Cuerpo de

..

º·

de julio de 1941, New York, N, Y.

229
228

�. dº
e necesita tal título para deAbogados costarricense, parece m ica~ qu.
bog , en Costa Rica.
- s cargo oficial o que quena eJercer a acia
sempenar u
s·
Leo ard tras una cor, d l caída del Gobierno del Genera1 ierra,
n
. .
Despues e a
N'
por cuyo Gobierno fue invitado
ta estancia en Tegucigalpa, va a icaragua
por primera vez en 1880.

1 Dr Leonard se dio a conocer, sobre
Durante su estadía en Ho~duras : eso .es más recordado aún. Uno de sus
todo, en el campo de educ~~n poMendieta más tarde el ardiente propaalumnos allí fue entonces a va or
, '.
El Dr Mendieta habla de
F d lis
Estatal de Centroamenca.
.
gador del e era mo
.
d go" y a la vez subraya las
su maestro como eminente ,"h~aru;taca~o~e
con la juventud centroestrechas relaciones que uruan a e u .
lazos intelectuales que siem.
. d" como ejemplo los amistosos
amencana; m ica
R bé D ,o Es casi seguro que Leonard simpa-

J

;r:co

~ : : :e~n::vi1:e:a~df:de:li::a, ::ndo las desgracias que e~~pp=~=é~
- E tados tanto en Europa como en is
político llevaba a los pequenos s . .
d Leonard hacia cualquier
.
be d d
e la positiva postura e
.
nea. No ca
u a qu
1 t á ·ca experiencia de su patria, Polorua, que
idea unionista se b_asaba_ en a r gi
ufrir ba'o el triple yugo político, en
durante más de cien anos _tuvo que ~1
. J Rusia y Austria a fines del
resultas de su desmembramiento por emama,
siglo XVIII.
.
. .
. na lo afirma también el investigador estaduLa actitud uniorusta leon~rdia.
e "Leonard se convirtió en elemento de
nidense Charles Watland, quien dice qu
f
, la unidad de Cen.
l
t mericanos que avorecian
enlace entre los h~era es cen ro~ les i2
no aclara si éstos deveras habían
troamérica, y los hberales espano ' p .
Un recuerdo de carácter
.
,
1 s asuntos centroamencanos.
.
tenido mteres en o
d bo l D Rafael Heliodoro Valle. Como JO·
anecdótico sobre Leonard lo e a - r. , no pocas veces andar al Dr.
. d
1 capital hondurena, veia
la
ven radica o en ª
.
E
personaje popular en
so1
Leonard por las calles de Tegucig~ Pª: ra /:stentaba una amable sonrisa.
ciedad hondureña. De estatura ~-ªJa, s1emplr
dultos lo llamaban cariñosatanto los mnos como os a
Debido a sus canas,
b 1 b ena comida y el buen vino, por lo
mente Papá Leonard. Le gusta a. a u ble Era un conversador admirable
cual ganó la fama de un gourmet msupera .
y hablaba varios idiomas.

e:o

.
a en 1903 es bien recibido por el GoCuando Leonard llega a N1caragu
. '
, 1 humanista pola, S t Zelaya qwen conoc1a a
bierno del Presidente Jose anos
1 ', H mbre de semejante ideología
co de sus previas actividades en aque pa1s. o
L F rmaci6n Literaria de Rubén Darío, Pu,. Véase: WATLAND, Charles D., a , o (Mana a 1966), p. 44.
blicaciones del Centenario de Rubén Dano
gu '

230

liberal, Zelaya acoge a Leonard fraternalmente y utiliza sus consejos en asentar la enseñanza laica y otras reformas de carácter social. Empero, la actuación del Dr. Leonard gradualmente sigue disminuyendo debido a la enfermedad que casi lo inmoviliza. Declarado huésped de honor del Estado y
"en atención a los méritos del ilustre cosmopolita prestados a Nicaragua",
el Presidente Zelaya le concede a Leonard una pensión. í.ste, ya paralizado,
pasa los últimos años de su vida en la residencia campestre "La Palacina"
en Masaya, que pertenecía al arquitecto italiano Napoleón Ré. Como una
especie de "eminencia gris", Leonard estaba no raras veces rodeado de sus
amigos y de los que necesitaban su consejo.
Rubén Darío, en su penúltimo viaje a Nicaragua efectuado en 1907, visitó allá a su viejo maestro y amigo polaco en compañía del médico-poeta
Dr. Manuel Maldonado. Según el relato de Dionisio Martínez Sanz amigo
1
de Leonard y Darío, ese encuentro fue muy dramático: "Se abrazaron dos
hombres geniales. Ambos estuvieron abrazados un rato sin poder hablar".
Darío, maravillado con la puesta del sol sobre Managua vista desde "La Palacina" y queriendo acompañar a Leonard, se quedó allí con él varios días.
Los dos amigos se contaron los sucesos desde su último encuentro en Guatemala. Cuando Darío ha sido iniciado en la Masonería el 24 de enero de 1908
en la Logia "Progreso" No. 16, el polaco Leonard y el español Martínez Sanz
eran sus "padrinos". El Dr. Leonard murió el 14 de abril de 1908 y fue
sepultado en el cementerio de San Pedro en Managua. Durante la dedicación de su mausoleo, muy concurrida por los intelectuales y políticos de toda
la América Central, llevaron las palabras sus amigos, el orador cubano Antonio Zambrana y el maestro nicaragüense Dr. Modesto Barrios. Una parte
del mencionado cementerio se hundió durante el terremoto de Managua en
1931. Del entonces destrozado mausoleo de Leonard, se salvó ~ólo su estatuabusto en mármol, que hoy está a la entrada de la Logia "El Progreso" No.
16 en Managua. Según las fuentes masónicas, Leonard la fundó con otra en
Honduras.
El Dr. Leonard dejó de existir a los sesenta y nueve años de edad, de
los cuales cuarenta y dos pasó en destierro. La odisea intelectual hispánica
del humanista polaco comprendió cuarenta años, habiendo pasado doce de
ellos en España y veinte y ocho en Centroamérica. Leonard amaba a su país
natal, Polonia, pero también quería a España y Centroamérica. Le ligaban
a estos países estrechos lazos de cultura, sentimiento y trabajo profesional.
Se asimiló a la idiosincrasia y al pensar de su ambiente hispano de tal roa.
nera, que casi no se le podía distingiúr de los coterráneos peninsulares o istmeños. Esta flexibilidad de Leonard tuvo sin duda mucho que ver con su

231

�fondo cultural y temperamento eslavos, que en varios grados recuerdan semejantes rasgos hispánicos. Por eso, su identificaci6n con los anhelos de su
ambiente centroamericano bien encajaba en su rebelde personalidad intelectual. Su extraordinaria movilidad geográfica y adaptabilidad a las condiciones
políticas, se debían indudablemente tanto a su inteligencia e intuición como
a su amistad con los personajes conductores, que veían en Leonard un portador de una ideología útil y regeneradora para sus propios países.
En esto estriba el éxito de su vida, basada en una filosofía de fraternidad
y progreso humano, como también en el radicalismo social que se oponía al
oscurantismo dogmático del pensamiento conservador. El Dr. Leonard era una
rara especie de revolucionario intelectual, que creía en los valores humanos
y el mejoramiento cultural promovido mediante los métodos evolucionarlos,
siempre cuando éstos estuvieran dirigidos por la gente de mucha conciencia
social. Por eso, abogaba por la libertad de conciencia y racionalismo positivista, elementos que ya se integraron en la idiosincrasia de hoy, pero que
en la época de Leonard eran considerados demasiado atrevidos. Una interesante reflexión a tal respecto deja el antiguo Ministro de Educación de
Nicaragua, Lic. Clodomiro Urcuyo, que pinta la silueta humanística de Leonard así: "El eminente Leonard se distinguió como sabio, maestro, filósofo
y orador. Fue considerado como hombre que se anticipó a su época por su
ideología liberal. Sus ideas revolucionarias supo mantener y fomentar toda
su vida".15
Por lo visto, la muerte de Leonard fue muy sentida en los países de Centroamérica, en cuya prensa habían aparecido a la sazón varios artículos, que
encomiaba el papel desempeñado por el difunto educador polaco. Así, La
Regeneración de Tegucigalpa (Honduras) escribió lo siguiente: "Tras largos años de sufrimiento acaba de morir en Nicaragua el Dr. don José Leonard,
eminente sabio polaco que fue cariñoso maestro de la juventud centroamericana durante el período de casi treinta años. Posey6 una luminosa inteligencia, una vasta instrucción, un carácter firme y de inagotable bondad.
Sus consejos, su influencia, su bolsillo estaban siempre a la orden de quien
los solicitaba. Como amigo, ninguno más sincero, más fiel, más abnegado.
¡ Repose en paz esta víctima del despotismo ruso, este protector de los desvalidos, esta alma bondadosa que no deja un solo enemigo en estas tierras
de los odios perpetuos". No menos interesantes conceptos emitió el Diario
de El Salvador: "Mereció la confianza de los hombres de los Gobiernos
centroamericanos, que le distinguieron con diversos nombramientos para car.. Es cita de una carta del Ministro Urcuyo dirigida al Presidente de Costa Rica,
Dr. Tcodoro Picado, quien la remitió a este autor el 19 de agosto de 1942.

232

gos públicos que desempeñ6 con mucha b ·11e.n
dero poliglota y un pedagogo ins"
C
~1
tez. Era Leonard un verda. .
igne. onoc1a todas las r te
y era penodista de larga práctica S
,.
I raturas extranjeras
noso y su cerebro un vasto arsenal. d u ebs~dm~ fue verdaderamente lumitural
e sa I una Le encantab
eza y nos quería. Kosotros también le
. .'
a nuestra nale lloramos muerto ... "
qummos mucho en vida, y hoy
Los recuerdos
quizá más íntimos sob re L eonard se deb
·
·
a s~s anugos que le conocían muchos años
,
,
an, sm embargo,
caracter y de su perfil intele t 1 A , y as1 ?odían darse cuenta de su
que compartió con el educado: uaoiacos1,la el escnt?r ~pañol Valero Pujo]
t~mala, dice de él lo siguiente:
ri ~ _angustias mtelcctuales en Guad1cal, sin ninguna violencia en los , id nc1~1os profesaba la democracia ray mesurada palabra brotaban "d me os ru en las palabras. De su tranquila
.
I eas como de un
1d
era útil a la cien .
l d
aposto a o del porvenir.
S•u .vida
,
cia, a
erecho y al tr t
•
s1rv10 Leonard de centro d
.
a o socia1; dondequiera
lento reflexivo más que
he anugos y eje de círculo de simpatías. Su tave emente y agudo
r
para iniciativa. Estaba perfectame te
' va ia más para consejo que
da intelectual del norte de E n enter~do de la literatura y de la vi"d'
· uropa, estudiándolo tod
1
I 10mas, que es el modo único de pe tr
I
o en os respectivos
ros y evoluciones. Sentía bien y pensa: c:U e ª~.ª. de los pueblos y sus giEn la amistad era leal y consecuente N d" un JUICIO recto y desapasionado.
T ,
• a 1e que le trat6 d "6 d
erua _por su organismo tendencia a la estabilida .
eJ . e. que1:rle.
lo vario: no preveía dónd
. .
.
d, por su mteligencia a
.
e viviera sus último . ,
Asoc1ábase a todo lo que era afecto n
. s anos m donde morirla.
en todos los países una p tri
y o a _runguna aversi6n. Con hallar
,
a a y en las amistades u
f ili
vac10 del primero de los hogares
I'ti
. na am a, sufría el
privados. En su paso por el mund po t cos y del prunero de los hogares
0
una mortificación".
no creo haya causado una herida ni

,t

Otro
amigo, e1 ensayista
·
.
salvadoreño Francisco C
asoaado con Leonard en El S 1 d
G
astaneda, que estaba
. . .
a va or y uaternala
"t d él
. .
JUICIO: " ... Pocos . t 1
1
' enu e e
el siguiente
m e ectua es como él tan bien
1. d
celente preparación Pose'
.
.'
cu nva o y con tan ex.
ia cmco o seis lenguas .
nocimientos, además de los de d ch
~vas, y en cuanto a coVarsovia, los tenía de diversas . ere_ o que curso en la Universidad de
de "~octo" en toda la extensión c:~c~~l:erecí~ por esto el calificativo
especial predilección".
Cultivaba el profesorado con
. Uno de los íntimos amigos del Dr Leon d
.,
rucaragüense Rubén D ,
á
.
ar fue tamb1en su discípulo
ario, m s tarde el exaltado " d " d
mo Hispanoamericano Darío ¡
.,
Pª re
el Modernis.
e conoc10 a través de casi treinta años y al

233

\

�d l , la misma movilidad geográfica e
igual que su maestro polaco, esp ego
.
'ses istmeños Son varios
ual
l permitía tratarlo en vanos pai
.
intelect ' que e
l bardo nicaragüense public6 en sus prolos relatos sobre Leonard que e
11
.
bargo uno
'
. libros y en la prensa d e d i'ferentes pa'1ses. Descue a ' , sm
. "em
"José Leonard. Un polaco ilustre en Centroam~nca ' que ª1paren
o
t "b to franco y cordial, que a a vez
ci6 después de su m~erte. ~s ~: L:o:ard escrito por el poeta en plena
esparce luz sob~e. la id~olog1a
. .do sus 'últimos días en el seno de nuesmadurez: "El vie30 patriarca ha VlVl 1 h bres de corazón y de talento.
tra sociedad, querido y respeta~o pdor los o~s y de su amada Polonia, le
h
,d
la tumba le30s e os suy
d
Hoy a cai o en
'
.d
.,
f cial Pobre maestro Leonar .
cubren las guirnaldas de la colnsi erac1~n doei ex~epci6n flor humana. Céd d alma de per a corazon
,
Incapaz
. , hasta ' sus u, lt·rmos d'ias, consolando sus soledades
.
· e, ano,ermanecio
libe y epicureo p
I
dicación de sus eternos anhecon el cultivo de las bellas letras y con a pre
los de todas las libertades.

~:ad

. . .,
,
1
. .ento filosófico llamado krausis"Tomó part1C1pac:i_on aq~·\, enfoe al:=de muy poca autoridad y resota, por el nombre e un. i oso
e en España causó una verdadera
•
su país de ongen, pero qu
.
nancia en
.
,
k
. ta Leonard era un hegeliano, o
revolución en las ideas. Mas que ~usis ' ,
Creía en el pro.
S lib pensamiento tenia esos v
·
mejor un platóruco. u
re .
. t h ano A todos sus discípulos
.
le
greso en el inacabable pedeccionamien o um .
'
f
p ede decirse que dos generaciones
les comunicaba su fe y su uego.. _u t
Las necesidades del medio, en
de luces y conoC1ID1en os.
d d
fueron eu ores
.,
1 Am' . Central le obligaron a tomar
ue perrnaneoo en a
enea
'
.
tantos anos q , .
F
redactor de diarios, consejero de Gobiernos, y
'bli
en México Un
Parte en la pohttca. ue
d. 1 'f
de una de 1as repu cas
.
aun repre~ntante ip =a1c;oliente y sufrida, envuelta en pálido~ nimbos,
cerebro bnllante Y un
, .
.
r todos sus apost6licos marformados por todas sus nostalgicas tristezas y pod
b
amable afable,
1 H b ? El hombre era encanta or, ueno,
'
tinos. ¿ y e
om re.
d li .
compañarle a la mesa. Conver.
1
rmet era una e eta a
gentil. Exce ente gou
.'
f
Lo
sos o polacos o alemanes, o
d
de pnmera uerza.
s ru
'
d
sador y narra or
lac'an en oírle contar cuentos o eingleses, o italianos, o espanoles, s~ comp i
di 'a que era de todos los
.d.
respectivos pues se n
cir versos en sus i 10mas .
.
'
, d"da nacional. El entierro fue
'ses Su muerte fue casi teruda como per i
pai ·
·
,
d lo" u
una manifestación general de simpaba y ue .
lSOS.

en Centroamérica, lo que indudablemente le daba gran prestigio. Lo curioso es, sin embargo, que a pesar de la fecundidad de su obra educativa y
de divulgación cultural en el sentido publicístico, no haya dejado ningún
libro. ¿Entonces cómo logró su fama? Parece que la respuesta la hallamos
en el artículo del ensayista y crítico chileno Raúl Silva Castro, titulado
"La literatura en Centro América" e incluido en sus Obras desconocidas
de Rubén Darío (Santiago, 1934). Dicho autor, refiriéndose a Leonard, dice de él que "era uno de los más ardientes luchadores en pro de la revolución filosófica de los últimos tiempos, como escritor de nota en el diario
y como conferencista distinguido. Leonard hizo tomar un nuevo rumbo a
los embriones de literatura nacional existente y formó las bases literarias
de muchos de los que hoy ocupan el primer rango entre los que por allá
escriben". Es, pues, un reconocimiento imparcial de las influencias leonardianas, ejercidas sobre los literatos centroamericanos, que al parecer, duraron dos generaciones. Lo confirma también el ensayista y bibliógrafo hondureño Rafael Heliodoro Valle, que asimismo acredita a L&lt;!onard con las
influencias políticas y sociales en la transformación ideológica de la América Central. Según Valle, Leonard a través de sus ideas liberales y progresistas logró formar a su alderredor un núcleo intelectual, que él sencillamente llama "grupo de Leonard".
Según las indicaciones hechas a mí por el mismo R. H. Valle y otros,
dicho "grupo de Leonard fue integrado por los nicaragüenses Rubén Darío, Manuel Maldonado, Salvador Mendieta, Enrique Guzmán, Modesto
Barrios y Joaquín Zavala; los guatemaltecos Enrique Gómez Carrillo, Lorenzo Montúfar, Domingo Estrada, Joaquín Méndez y Máximo Soto Hall;
los hondureños Valentín Durón, Timoteo Miralda, Froylán Turcios, Angel
Ugarte, Antonio R. Vallejo y Terencio Sierra; los salvadoreños Vicente
Acosta, Francisco Castañeda y Rafael Zaldívar; los cubanos Antonio Zambrana y José Joaquín Palma y el puertorriqueño Julio Essau Delgado, mencionando sólo algunos. También frecuentaron dicho "grupo" cuando residían en Centroamérica, los colombianos Francisco Gamboa y César Conto
y el ecuatoriano Federico Proaño. Como se puede ver, dicha lista incluye
a distinguidos escritores, poetas, diplomáticos y estadistas, su impacto de antaño y las repercusiones presentes de sus actividades no han desaparecido
del horizonte centroamericano.

, .
. b
d la Real Ac ademia Española Y
El Dr. Leonard fue el _uruco m:~- : : ~e Madrid radicado a la sazón
de la Asociación de Escritores y r is
, R ub'en, "Semblanzas"' Obras completas, tomo 11,
" Citas entresacadas de DARIO,
(Madrid, 1950)' páginas 921 a 929, passim.

234

235

�EN 1908 RUBtN DAR10 SE INICIÓ EN
LA MASONER1A
-Relato que se nos hace de la ceremoniaUna estimable persona, amiga de "El
Centroamericano", nos envía el relato de cuando en 1908, Rubén Darío, estando en Managua se inici6 en
la Masonería:
Helo aquí

Cuando Rubén estuvo en Managua, en 1907 estuvo unos días en lo que
se llam6 "en su retiro de 'La Palacina' ". Pues bien, "La Palacina" era
una quinta que el bien conocido y bien recordado don Napole6n Ré, tenía en "Cerro de Chico Pel6n", a las orillas d_el entonces pequeño Managua.
En aquella Quinta estaba el sabio Dr. José Leonard, impedido de sus miembros inferiores, pero por obra de Dios, doblemente activo de brazos y cerebro prodigiosamente lúcido y de gran producci6n. Leonard, había sido maestro de Rubén en el Instituto de Le6n, y desde entonces, aunque algo diferentes
en edad, se fusionaron los genios. Cuando Darío supo que Leonard estaba
en Managua, lo buscó con la excusa de acompañarlo unos días de descanso
y retiro de las festividades que lo tenían abrumado. Así, pasaron unos días
tranquilos Leonard y Darío en "La Palacina". Leonard era completamente
abstemio.
La Logia Progreso de Managua, le tenía recomendado a este tu amigo,
que visitara a Leonard, con la mayor frecuencia posible, pues, este sabio polaco se puede llamar el padre de l~ Masonería Centroamericana. Así, yo
llegaba todas las tardes a "La Palacina". Allí nos juntábamos Darío, Leonard, Maldonado, Ré y éste que ellos llamaban el "benjamín", el menor de

237

�los cinco. De estos conciliábulos salió el qu~ en el primer mes del año 1908,
recibiéramos a Rubén Darío en la masoneria.
· t os ocho
y así llegó el veinticuatro de enero de m1·1 novec1en
. ' deRla ,iniciación de Rubén en la Francomasoner~a. Es el c~so: que Enrique . an;ir;z
Medal y otra persona que ahora escribe, cumpliendo par~e del ntula L e
, s1tua
. dos en e1 cuarto de reflexiones de a o. . . . , en la Masoneria
m1c1ac1on
'
.
"b Te repito que
d
d
Rubén de medio cuerpo am a.
gia Progreso, esnu am~s ar
~u hermoso muy imponente, cuando el
~::e::bf: ~:::~~o~ndi:::~ ::~ito '~esnudo t~ recibimos en esta herman-

MARSHALL MCLUHAN AND THE APPEARANCE
OF A NEW REALITY

dad ... "

Lrc.

PEDRO TREVIÑo MORENO

ITES'.M

thousand years of explosion, by means of fragmentar,i
and mechanical technologies, the Western world is imploding. During
AFTER THREE

the mechanical ages we had extended our bodies in space. Today,
after more than a century of electric technology, we have extended
our central nervous system itself in a global embrace, abolishing both
space and time as far as our planet is concerned.1

It is my belief that this statement shÓuld remain as an achievement in the
perception of a new era as it has unfolded befare us in the tangible world
of art. In order to set a basis from which I will draw ~oncepts, to account
for Faulkner's pattem of narration in As 1 Lay Dying, the comprehension
of the twentieth century concepts of time and space are necessary. I believe
that the observations of Dr. Marshall Mcluhan about the boundries of
a "mechanical age" -as he names a period of time that has an uncertain
genesis three thousand years ago and a definite end- with and "electric
age", exemplify the change in the conceptualization of time and space which
is so basic for our perception of reality. In the quote above, the key words
are "mechanical" and "electric". The first term points to the description
of the behavior of an object commonly called "the machine". The dictionary
definition of machine is:·

' McLuHAN, pp. 19-21.

238

239

�. ,·m g of interrelated parts with
separate funcAn apparatus conszs
. d f ork s
.
h.
h
;.
used
in
the
performance
of
some
km
o
w .
twns, w te ..,
chi
the discovery of fire, marks the begiThe invention of the roa ne, as
f
nkind The appearance of a
· the development o roa
·
nning of a ne': _e~a ~
Id h di have taken place without the use of
ar Y
, •
t
hn I · ¡ civilization cou
tec o ogica
.
.
th
·ded an acceleration of man s mpu
any of the mechamcal dev1ces at prdovi. hi book Técnica y Civilización
.
.
k L .s Mumfor m s
of effort m h1s wor . ew1
I .: 'of nature to practica! forms -that
.
. . or f orstates that " technique" is a transh auon
.
h. h have been implic1t
· tific t eones- w ic
í
have developed roro sc1e~
d b
·ence s Science itself, is the study
mulated, anticipated or d1scovere ' y s~t1 fun~tions based on natural laws.
• ¡
f b h · r of nature as 1
of the pattern o e aV10
.
f that natural behavior into practica
Technique, became a transla~onl fo s" were in other words, "machines"
h
lled "practica orm
'
"d d
fonns. T ese so ca
.
d o anic in nature. Science provi e
that substituted all that was ahve an . rgth f rm of laws which were tran.
d th
trol of nature m e o
.
. .
the analys1s an
e con
d
I behavior. this simple tnck lS m
slated to D;J.achines that repeate natura
'
itself the key of all technology.

Dr. Mcluh an ech os Mumford's ideas when he says that:

.. .technologies are ways of translating one kind of knowledge into
another mode. • •
he then adds,

. .
" ellin -out" of forms of knowing. What we ~all
Translatwn is thus a sp
_g
d of own natures, into
" mee hanization" is a translatwn of nature, an
amplif~ d and specialized forms. 4
. that receded the early Renaissance
Mumford believes that the centunes
fp th machine for he &lt;loes not
I ical appearance o
e
'
hn
had prepared the tec o og
"bl gent for such an event.5
.
f hance as a respons1 e a
.
d
believe m the element o c
. .
state of evolution partially base
•
f civilizatron m a
.
We must then conc1eve o a
.
f
1 f rms into: practica! ones.
f t slations o natura o
on a technological process o ran . T t"on has suffered "three thousand
Wben Mcluhan states that our c1vi iza i
, The American College Dictionary (New York : Random House, 1966)
1
MUMFORD, p. 66.
• McLuHAN, p. 63
• MuMFORD,

240

p. 78.

years of exp1osion'.', what he is implying is that technology involves a lineal
movement of expansion that advances from the center of space toward the
edge of space. As used by Mcluhan, the term "explosion" becomes a metaphor
for the evolution of civilizations as it has sequentially linked period after
period of historical developntent technologically as well as intellectually. I
woul like to make clear that what should be understood by "the center
of .space to the edge of space" is simply the spatial and geographical
conquest of our planet. Man has managed to cover every mile of our earth
with bis presence taking with him bis technological and intellectual civilization. He. has exhausted the spatial limits of his own world an he has
nowhere else to go yet.8
This mecha;nical "explosion" of our civilization has implied an specific
perception of reality in terms of time and space. If we trace our understanding of these two concepts back in history, we will all agree that western
man has always thought of time and space as lineal, with a definite
beginning and a definite end-although this one might not heve been at
times too definite. Our technology, a translation of nature, implied the
very same conceptualization; but wheather technology had become a mirror
of our own thougths on the subject or we had adopted those ideas from
our technological evolution, the answer is not easy. Philosophy and, in a
certain manner, psychology have devoted endless treatises to the matter
and it would be impossible for me to attempt an analysis on the subject.
For tjie purposes of my discussion, I will take advantage of the fact the
"mechanical age" did in fact partake of the. lineal concepts of time and
space.
· Toe machine, a practica! forro, as it translates nature, has had to include
the time and space continuua in ist operative process. But iri the translation
of these two concepts of reality; the machine has fragmented each, turning
lineal time and space from an organic. and natural state into a mechanical
one. "The natural laws of "cause and effect" were seen as if in "slow
motion" ~xemplified in any machine in operation.
· Dr. Mcluhan thinks of the Gutemberg press as the most important
happenning of modern mechanical times. The invention of rooveable types
in· the press mirrored a psychological conceptualization of fragmentation,
and the output, the production of identical books, implied the birth of mass
production in series. This meant the mechanical repetition of forro il!, space
and,. time. This repetitive process created the · concept- of a fragmented
• I am not considering explosion into outer space for.

'' ..
2-11
humanitas-16

�.
ence of moments that took place in fragments
.
reality where orne was a sequ .
here is the element of fragmentation,
of space. The common d ~ = ~ ~ e itself.
a concept that appears W1
e
. d d by the laws of cause
behavior had been JU ge
M
h
Psychologically, uman .
to an externa! time and space.
ª~
d effect which had sub1ected man
lity It was not unttl
an
.
tions in the outer rea .
.
became the sum ~f ali. ~ ac of time that the psychological aspect o~ it
Locke carne up w1th his ideas_
exam le, the concept of ume
was actually considered.1 In ~terature, f:-at the ~uthor could only record
was lineal and mechanical which meant f
ent of space c.ould actually
one idea at a time and that only . one . r~e life of a character. The
10
·
•
be during any given
moment of nme d f the XIX century is
a literary
th
1 up to the en o
development of e n~vel
ts of time and space.
f the mecharuca concep
D
hi
story o
. t Out the theory of r.
chine serves .to pom
•
•
The appearance of the ma
" The preceding d1scuss1on of
•
f
M cluhan that "the medium ·is the message
d
and of the concept of rag.
ha . al time an space
..
the creauon of a mee ruc
dium as it modif1es human
.
mentauon
are logical consequences of a me
.
Dr• Mcluhan states that,
behav1or.
.
or technology is the
of scale
h "message" of any med ,um
. change
s
.. .t e
th t it introduces into human affaires.
or pace of pattern a

?f

.
.ves as its message a new concept
reality
The machine, as a medium, gi
. 1 reliinous psychological and
. 1
litical econormca ,
i::,·
'
•
be
that will have socia ' po
'
f th Industrial Revolution comes
.
·
The
advent
o
e
•
intellectual modifications.
f th machine as a med1um ·m our
a historical landmark of the eff~ts o d : the end of a feudal age based
civilization. Socially, the message is re~ .:ning of a uniform society where
on a hierarchycal structu": and ~is
foUowed politically by the. Fren~h
the idea of masses predommates. li
d fratemity mirror the uruformity
Revolution where the ideas of equa . tyllan the appearace of a middle class
·
Economica
Y ularization of culture. In religi_on,
·
of repetitive fragmentabo~.
th
produces a uniform morality _and e r:ald dominated by the mecharucal
human behavior becomes rational 1an_ 11 'man can hardly conceive of
concept of the universe: Psy~o
fragmentary concept of real_ity
the ultimate effects of his actl~ns
1 .:onships. And finally, on the m. 1 grasp of mterre au
avoids a syhthenca

r

ºf: ¡e

.
d O onions of Tristam Shand'i, .A penguin Book
Laurence, Th, L,f, an. : ks Ltd. 1967) ' pp. 616-617.
(Harmondsworth, Middlesex: Pengwn oo '
'
• 'McLuHAN, p. 24.
• $TER.NE,

p
1

242

tellectual aspect, the arts show a mechanization
Jaws and precepts that must be observed so that
of art- is maintained within a certain range of
through the mechanical conceptualization of time

achieved, first, through
the product -the work
uniformity; and second,
and space in reality.

After these explanations, I believe that it is possible to understand the
nature of the "rnechanical age". In human experience, this way of life
brougth a side effect known as "specialization", specialization of any kind
in any kind of activity. It is within this concept that the idea of fragrnentation is better seen. Specialization broke ali possibilities of interrelationship between the different aspects of concentration. The idea of a wholeness
was substitud by sequential and fragrnented forros, by a series of specializations which were not necessarily related. This mechanized for becomes
another message of that media that media that was soon to be devoured
by the new age.
Electricity was introduced by technology and with it, according to Dr.
Mcluhan, the "electric age" was installed in history. Technology was responsible for the appearance of such a phenomenon. As a matter of fact,
science was behind it ali. It provided the necessary physical laws by which
a source of energy coul be repeated rnechanicaly. The atmospheric conditions
necessary to produce a lightning were translated into other forros of thechnology, into practica! forms. The machine provided the means to generate
electricity and, in that fashion, to copy nature. Nevertheless, even if the
"mechanical age" had produced the "electric age", the key factor that made
a difference was "speed". One of the several rnanifestations of electricity
was light, and this element implies, to our knowledge, the fastest speed at
which any element can move within our universe before it become pure
energy. This element of speed or velocity was a new concept, a new message,
derived from the medium of electricity. The machine itself, when it was
adapted to electricity was transformed from a mechanical device to an
electronic one. The fragrnented sequential pattern of operation observed in
its functioning was accelerated to a point where an organic interrelationship
was stablished between the separate parts. The independent nature of every
aspect of its functioning was miraculously linked as the speed of the machine's
output increased. Electricity was a tenn that brought with it the concept of
"simultaneity." With electricity ali things became instant, as light seems to
our poor senses. The concept of simultaneity was not necessarily invented,
but we became aware of it through the new media. Dr. Mduhan conceived
of the great potential of electricity through its side effects.

243

,

�where man prolonged himself mechanicall .
village" as Dr. Mcluhan h
y m space, and it became a "global
as repeatedly stated O
.
- .
fragmented but it be
h
. ur mstant world was no
1.onger
.
'
carne a w ole a
.t tha
.
m time and space.
'
um
t eXIsted continually

The gr.eatest of all reversals occurred with electricity, that ended
sequence by making things instant.9

Soon mankind was facing another kind of reality. The mechanical nature
of our world was becoming a dynamic one. But the speed of change mtrodúced by the "electric age" was beyond the grasp of our perception.
In the mechanical age now receding, many actions could be taken
without too much concern. Slow movement insured that the reactions
were delay.ed for considerable periods of time. Today, the action and
the reaction occur almost at the same time. W e actually live mythically
and integrally, as it were, but we continue to think in the old fragmented
1
space and time patterns of the pre-electric age, º

Western man became astonished by the dynamic reality now involving

l).im, an~ he had little time to make a shift on his perception. Mechanical
time and space continued to operate in an age of simultaneity. But what
were the new concepts of time and space in this new age? Dr. Mcluhan
tells us that,
_ The 1',!Ussage of the electric light is like the message of electric power
in industry, totally radical, pervasive, and decentralized. For electric
light and power are separate from their uses, y.et they eliminate time
and space factors in human association exactlyas do radio, telegraph,
11
telephone, and T. V., creating involvement in depth.

. Thé asp'.ration of our time fo'r wholeness
. .
awareness is a na~utal adj~nct of electric te:h:;:g~7; and depth of

. _It is this new concept of wholen~ that f
the world around us Any so . . 1·· • al
orces us to become aware of
f th
.
c10-po itic -economical cha
.
o
e world sirnultaneously affects e
nge m any part
Electric technology puts· inf
. veryone of us everywhere else in it
ormation and kn 1 d
·
beyond the range of our senses ri ht .
ow e ge that was previously
movement observed in the 1 t . g ~nto our own consciousness. So the
.
e ec ne era 1s no long
f
was m the "mechanical age." It h be
er one o explosion, as it
as Dr. Mcluhan states in th f
as come a movement of "irnplosion"
e irst quote of this cha t
B .
.
understands a movement from th d
p er. y implos1on he
·
e e ge of space and ti
of it. Through the speed of ll 1 .
me to the center
a e ectnc technology th
Id .
sma11er. Therefore the new d.
.
e wor is growing
'
rmension of the evoluti
f · ·· •
movement of total awareness f II th.
on o c1vil1zation is a
implosion requires interrelation:hi as
past,_ pre~nt and future. This
a different way. .
p ' an to ach1eve it one must think in

:gs

"-

n

Seldom had any form of technology erased a psychological behavior set
to a traditional space and time continuua as the electric technology did.
J'ime and space were not changed, they were simply abolished. When a
person uses a telephone he is instantly speaking to another person without
moving one inch away from bis space and time coordiantes. The speed of
electricity, through the. telephone wires, erases the space between any two
points •in space in a question of seconds. When a child turned on his T. V.
set and he saw the man landing on the moon, he became an astronaut
in bis own livingroom. The amount of time that it took the mechanical
technology to achieve the climax of its explosion was achieved in a matter
of seconds with electricity. The , world ceased to be an enormous sphere
' lbid., p. 27.
1
º lbid., p. 20.
u lbid., p. 25.

244

1

The restructuring of human work and
. .
thechnique of fragmentation th t . th associations was shaped by the
a is e essence of m h" t h
e essence of automation t h l
.
ac zne et nology.
dTh
ec no ogy is the opposit.e It . .
ecentralist in depth J·ust
th
hº
·
,
as e mac ine was fragme tis integral and
.
an d superficial in ist patterni
f h
.
.
. n _ary, centralist,
.
. ng O uman relatwnships.13

The "global village" required a scientifi
l .
.
fferent aspects that formed
ythº
~ ana ys1s not m each of the dith .
an mg, as m the "mechani l
" b' .
e s1multaneous perception of th th"
.
ca age ' ut m
acquired a aifferent perspecti
e h mg. ttself. All aspects of human life
h
ve w en viewed in relati . hº
ºth
?t er. This very same thesis tends to oh the
. ons ip w1 each
mterrelationships among different forms eyof huma
same kind of. awareness
of
.
of interrelated whole
.
n express1on m a kind

'

.

This new technology affected ali existin
new ones. It is with the appearance of I t _g_ artth forms ~d created sorne
e ec m:1ty at the birth of the cinema
" lbid., p. 21.
" lbid., p. 23.

•\

l

24-5

�º[

takes place, lt was to become the art fonn that would absorb most of the
new patterns of change in perception that took place in the twentieth century.
As Dr. Mcluhan states it in his book, for him the movies exemplify every
concept of the new era in its very essence of being.

Anxiety for the reason of the electric implosion
regardless of any
pomt &lt;&gt;f view. !he partial and specialized character of the viewpoint,
however noble, wzll not serve at all in the electric age.16

Mechanization was never so vividly fragmented or sequential as in the
birth of the movies, the moment that translated us be)•ond mechanism
into the world of growth and organic interrelation. The message of the
movie medium is that of transition from lineal connections to configurations. ª

Wi~ the publication of Marce! Proust's In Remembrance of Things Past
and with _James Joyce's CJ_lysses, literature absorbed ali electric technolo~
as a medmm ~nd champ1oned the total awareness that its simultaneous
concept of reahty -now outter and inner reality- demanded.

The movies became a clear example of the end of an age and the birth
of a new one. This medium, derived from ali the messages of the electric
technology, met the demands of the new space and time concepts. The
roachine was drastically changed when electricity was added to it, for the
movies are only possible if there is a certain speed applied to the film. This
medium is not the only example of the new patterns introduced into human
affairs. Literature and painting, for example, had to suffer parallel changes
in the perception of reality as they had previouly experienced in the age
of the machine. In painting, the change in the "electric age" was radical
and it is directly responsible for the contemporary situation in the plastic
arts. Dr. Mcluhan accounts for this change when he says,
Jt was at this moment of the movie that cubism occurred, and it
has been described by. E. H. Gombrich ( Art and IJlusion) as "the
most radical att.empt to stampt out ambiguity and to en/orce one
reading of the picture -'that of a man-made construction, a colouretl
canvas." For cubmn substitutes all facets of an object simultaneously far
the "point of view" or facet of prespective illusion. 15

This is the Age

!~ª'. comp~ls ~~mm,tmen~ and participation, quite

It is ~ather p~culiar that the effect of the electric medium were acknowledged m the f1eld of art before they were ever recognized anywhere else.
Dr. Mc!uhan_ says that common man still percieves the world through the
me~~cal tune and space continua. Reality is for him fragmented and
spec~d. The common man, we should add, is still living in the pre~lectnc age. :oday, he still hasn't been able to understand the achievements
m art and hteratur: that took place during the first thirty years of this
century. He mechamcally frowns to simultaneous time and space, he de~ands a f:agmented "point of view" unamare of the great changes 'operated
m those firs~ three. decades. This is perhaps due to the basic characteristic
o~ the electr1c medmm. Maybe all the changes have happened too fast for
him to grasp and be aware of their presence. But on the other hand h ·
pa~tern of perception has not been adjusted to the element of speed. •T;;
artist has always been aware of the change in his world, regardless of how
fast they take place, ~r. ~cluhan has as corolary to all of his theories that
of the role
of the artist m the "electric age•" For hun', the ar tº1st or ·mte.
llectual 1s the only one with the special kind of sensibility needed to ad0 t
all changes in reality.
.
P
The effects of technology do not occur at the level of opinions of
co_ncepts, but al~er sense ratios or patterns of jJerception steadily and
without any resistance. The serious artist is the only person able to
encounter technology with impunity, just because he is an expert aware
of the changes in sense of perception.11

· Cubisrn did not appear by chance on the twentieth century canvas. The
"age of electricity", abolishing ali mechanical perceptions of space, made
it possible to abandon the fragmentary "point of view" of impressionism
and to adopt a simultaneous representation of reality.

In literature, the psychological novel had made it possible for us to observe
the mechanical fragmentation of reality through the different points of view
an author could adopt froro within his narration. But the compromise with
the new age dernanded a different attitude from the writer.
" !bid., p. 27.
" !bid., pp. 27-28.

246

...

_T~e artist, an expert of awareness, has been the only one capable of
sh1ftmg
modes
of perception as the med_ia demanded it. When the "elect ne
·
,,
.
age was mstalled he was able to detect the change in messages and was
11

!bid., p. 20.
" /bid., p. 33.

247

�abl~ to ibc&lt;_&gt;rporate tbem to his own art. Súch is the case thát I intend to
amilyze in the following chapters.
I would like t~ point out the fact that Dr. Mcluha.n, like ~y other
intellectual, was able to detect the shift in pattems of perception a fully as
the painters and the writers did at the beginnig of this century. By making
us l}Ware of .:;uch event, he has made it possible for me to set a common
basis frqm whic}l an. interrelation between a novel by Faulkner and a movement in painting is relevant and justified. As I have previously pointed
out in this chapter, this pattem of analysis obeys the same pattem of perception that electric technology has manifested everywhere else. My purpose
in this chapter was merely to explain sorne basic concepts as stated by Dr.
Marshall Mcluhan in his book Unterstandig Media so that the following
mateñal would be as interrelated as possible by them as in any organic
whole. I have not intended to exhaust the po~ibilities of explanation or
the theoñes in that book. I just focoused on sorne that will be recurrent
in the following éhapters.

Sección Tercera

HISTORIA

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HUM A NI T··A S
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

19

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
1978

���HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

19

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN , . o0utt1-v
1978

tíl,l,l~Q

�HUMAN ITAS
Derechos reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.

La
nsabilidad derivada de los estudios conten!doa en este
Anu'::f: corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMAN1STICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMAN1STICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Presi,dente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
Lic. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

PRIMERA EDICIÓN

Jefe de la Sección de Historia:

Diciembre de 1978.- 1,000 ejemplares.

PRoFR. ISRAEL CAvAzos GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - M~xico.

r

19

1978

'

.

�fNDICE
SECCIÓN

PRIMERA

FILOSOFlA

(A)

INVESTIGADORES LOCALES

Dr. Jur. Dr. Phil. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Análisis

Crítico del Positiuismo Lógico . . . . .

13

. . . . . .

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

FRITZ•JOACHIM V0N RrNTELEN: Der tod und die Fragenach dem sinn

27
47

E. MouTSOPOULOS: Psycho-and Bio-cybernetics in Plato's Acoustics and Theory of Education . . . . . . . . . . . . . . . .

55

Mons.

Dr. ÜCTAVIO N. DERisI: Nueuos Aportes a la Metafísica Tomista

Profr.

Dr. TosmMrrsu HAsuMI: Étude Comparatiue de la Philosophie de

l'Existence chez Heidegger et de la Pensée Philosophie du Zen

59

BERNARD P. DAUENHAUER: Rationality and its Finitude . . .

77

HAROLD EuoENE DAvrs: El Pensamiento Social en las Américas

85

SYLVIE KouRÍM: Dr. ZDENEK KouRÍM: Segunda Entreuista con Fer-

99

dinand Gonseth . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profr. Dr. JEAN-MARc GABAUDE: Hétérodoxie et Hispanité

. . . .

ÜELINA ANA LERTORA MENDOZA:

Acerca de las Fuentes Escolásticas

de Spinoza . . . . . . . .

. . . . . . . . . . ......

117
139

7

�SECCIÓN

ToMÁs MENDIRICHAGA CuEvA: El Municipio de San Nicolás de los

SEGUNDA

Garzas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 295
ARTEMIO BENAVIDES H.: De la Historia Social a la Historia de la Sociedad: El Sermón en la Colegiata de Guadalupe de Fray Servando
Teresa de Mier en 1794
317
JosÉ P. SALDAÑA: Próceres de la. Ref~r~~; d; l~ Ín;er~e~ció~ Fr~nc~s~ 331

LETRAS

(A) INVESTIGADORES LocALES
Lic. EDUARDO GUERRA C.: La Problemática de Azorín en Torno al

"Tomá.s Ruedtl' . . . . . . . . . . . . . . . • • • • • • • 165
Dr. Jur. Dr. Phil. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: La Poesía
173
de Margarita López Portillo . . . . . . . . • . • • • •
Dra. MA. GuADALUPE MTZ. DE RomÚGUEZ: Federico García Lorca
189
-1898-1936-: Su Dualidad Poética: Clásica y Surrealista

(B)

COLABORADORES FoRÁNEOS

(B)

COLABORADORES FORÁNEOS

341
Un Golpe de Estado Contra Hernán Cortés 361

OCTAVIANO CABRERA !PIÑA: El Hombre en lS'an Luis Potosí . . . .
GUILLERMO PORRAS MuÑoz:

P.

J.

BAKEWELL: Notes on the Mexican Silver Mining Jndustry in
the 1590's . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 383
Dr. J. DE JEsÚs DÁVILA AGUIRRE: El Capitán Alberto del Canto
(su Vida y su Obra) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 411
GERARDO DE LEÓN: Conflicto Socio Histórico en el Cerralvo Colonial 427

¿Es Mejor el Inglés
Británico que el de los Estados Unidos? . . . . . . . • • • • • 205
Dr. EDl'dUND STEPHEN URBANSKI: Dr. José Leonard y sus Actividades
en América Central . . . . . . . . . . . . . • • • . • • • 217
Anónimo: En 1908 Rubén Darío se Inició en la Masonería . . . . . 237
Lic. PEDRO TREVIÑo MoRENO: Marshall Macluhan and the Appearance
of a New Reality . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 239

Lic. EusABETH KLEEN DE HINOJOSA, M.L.I.:

SECCIÓN

SECCIÓN

CUARTA

CIENCIAS SOCIALES

(A)

INVESTIGADORES 1oCALES

Lic. ALBER'ro GARCÍA GóMEZ: Celebración del XI Congreso Hispano-

TERCERA

Luso-Americano-Filipino de Derecho Internacional . . . . . . . .

443

HISTORIA
(B)

(A)

INVESTIGADORES LocALES

de

las Personas Nombradas por Luis de Carvajal y de la Cueva para
Llevar al Descubrimiento, Pacificación y Población del Nuevo Reino
de León. 1580 . . . . . . . . . . . . • . • • • • • • • • • 251
CARLOS R. CANTÚ CANTÚ: Retirada de Hernán Cortés a la Muerte
283
-de M octezuma . . . .

R.

DELGADO MARTÍNEZ: La Generatividad de las Palabras . .

465

ANTONIO POMPA Y POMPA: Historia y Sociología de una Gran Ciudad .

481
497

Dr. F.
Profr. EUGENIO DEL Hovo: Notas y Comentarios a la "Relación"

8

COLABORADORES FORÁNEOS

ÁNGELES MENDIETA ALATORRE: ¿Decadencia o Nuevo Orden? . . .
Dr. HÉcTOR GROS EsPIELL: El Caso de las Islas Canarias y el Derecho

a la Libre Determinación de los Pueblos
507
Dr. DAVID G. DAvms: Propiedad Pública Ve~s~s ·P;opiedad P;iv~d~
de las Empresas Económicas y su Efecto en el Comportamiento de

9

�•

los Líderes Financieros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

519

Dr. ALDO ARMANDO CoccA: La Orden de Malta como Sujeto de De-

recho Internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
527
Juuo E. LINARES: Juicio Crítico sobre la Independencia de Panamá . 537
ROBERTO LARA VELADO: Las Primeras Altas Culturas Derivadas . . 555
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Dr. C. A. CANNEGIETER: Aspectos Humanos de la Inflación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 579

SECCIÓN

QUINTA

NOTICIAS, RESE:RAS Y COMENTARIOS
Dr. Jur. Dr. Phil. AGusriN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: La Gran

Enciclopedia Riallp .

. . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. ZDENEK KouRÍM : ANDRÉ BARoN: Más sobre el Krausismo y Menéndez Pelayo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
Mtro. Lms RIONDA ARREGUÍN: Comentario al Estudio: Tres Filósofos
Alemanes de Nuestro Tiempo . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profr. EuGENio DEL Hovo: CARLOS GoNZÁLEZ PEÑA: Tampico: Crónicas de una Ciudad . . . . . . . . . . . . .
Profr. EUGENIO DEL Hovo: CARLOS GoNzÁLEZ PEÑA: Miguel Ramos
Arizpe. Cumbre y Camino . . . . . . . . . .
. . . . . . .
Profr. EuGENIO DEL Hovo: PHILIP WAYNE PowELL: Mexico's Miguel
Caldera. The Taming of America's First Frontier (1548-1597) . .
GERAROO DE LEÓN: Comentario al Trabajo de Presentación del Doctor
J. de ·Jesús Dávila Aguirre, como Miembro Correspondiente de,.Ja
Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística . . .·
Lic. ALBERTO GARCÍA Gó1,rnz: En Torno al Presidente de la República
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Congreso de Sociología . . . . . . .
ALAIN GuY: AGusriN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE : La Cosmovisión de Franz Kafka . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ALAIN GuY: AGUS1ÍN BASAVE FER_
NÁNDEZ DEL VALLE: Tres Filosófos
Alemanes de Nuestro Tiempo: Max · Scheler, Martín Heidegger,
Peter Wust . . . .· . . . . . . . . . . . . . . . . .
ALAIN GuY: Homenaje a Agustín Basave Fernández del Valle

10

.

603

Sección Primera

607

FILOSOFIA

611

615
617
619

621
627
629
633

635
637

'

�ANALISIS CRITICO DEL POSITIVISMO LóGICO

Da.

JuR.

Da.

PHn.. AousTÍN B&gt;.sAVE

FERNÁNoEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudios Hwnanisticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León y Director de la División de Humanidades
y Ciencias Sociales de la Universidad Regiomontana.

Su1tA1Uo: 1.-La Frustrada eliminación de la Metafísica. 2.-La ceguera de los Neopositivistas hacia la Metafísica. 3.-Diecisiete objeciones al Positivismo Lógico.

4.-Falacias de los Analistas Lógicos.

l. La frustrada eliminación de la Metafísica

No ES NUEVO el intent.o de eliminar a la metafísica como disciplina filosófica.
Lo nuevo es el estilo dogmático, virulento, obtuso del positivismo lógico. Se
ha dicho -y lo vamos a constatar- que en esta nueva filosofía positivista
"todo lo nuevo no es bueno, y todo lo bueno no es nuevo". El positivismo
lógico -nombre más generalizado- recibe también otras denominaciones:
"Filosofía Científica", "Empirismo terapéutico", "Atomismo lógico", "Humanismo científico", "Filosofía analítica". Se pretende llevar la mentalidad
físico-matemática al ámbito de la Filosofía. Antes de observar sin prejuicios,
de ir a las cosas mismas -Zu den Sachen selbst, como reza el lema de
la escuela fenomenológica-, se postula un método empirista cerrado, se reduce la filosofía a análisis lógico de lenguaje, se refuta -con falsas premisas-la metafísica.
Para los analistas hay juicios con sentido - proposiciones auténticas-y juicios sin sentido - pseudoproposiciones- que habría que relegar al cam-

po de las emociones: las pseudoproposiciones metafísicas. El significado de
la proposición depende de que pueda ser verificada. Si no se puede verificar,
carece de sentido lógico aunque gramaticalmente se trate de una proposición

13

�correcta. Las proposiciones que manejan los metafísicos -al decir de los
positivistas lógicos-- no son ni verdaderas ni falsas, porque carecen en absoluto

ma~ nicht sprechen kann, daruber muss man schwei en")
.
Philosophicus edición bT ..
á
g
(Tractatus LógicoMadrid).
,
I mgue, p g. 190, Editorial Revista de Occidente,

de sentido.
Examinemos el método del empirismo radical, considerado por sus autores
como terapéutica filosófica. El filósofo analítico utiliza la experiencia personal de él mismo. Formula entonces una proposición protocolaria o de base
que confirma algún pensamiento. Las significaciones han de ser verificadas
por medio de las proposiciones protocolarias (de experiencia inmediata) .
El filosofar de los analistas no sale del lenguaje. Empieza con las palabras
y termina con las palabras. ¡ Cuidado con rozar el ser de los entes reales!
La semiótica -semántica, sintaxis y pragmática- es el método ideal. Se
estudian los signos en relación con los objetos designados y se prueba la
realidad de las proposiciones protocolarias (semántica); se combinan los signos entre sí a base de reglas convencionales, haciendo caso omiso de lo que
designan y significan los signos en la realidad (sintaxis) ; se determina la
relación de los signos con los intérpretes que los usan (pragmática).
Dentro del positivismo lógico -sin mengua de las peculiaridades de cada
cual- agrupamos a Bertrand Russell con su atomismo lógico, a Ludwig
Wittgenstein con su análisis filosófico del lenguaje, al "Círculo de Viena"
-Philip Frank, Hans Hahn, Otto Neurath, Moritz Schlick, Rudolf Carnap--,
a la Escuela Lógica de Berlín con Hans Reichenbach a la cabeza, la Escuela
Lógica de Varsovia representada por Tadeo Kotarbinski; Alfred J. Ayer,
John Wisdom, Gilbert Ryle y J. L. Austin en Inglaterra. Todos ellos se
oponen a la reflexión metafísica y a la Filosofía especulativa; postulan la
unidad metódica de las ciencias; entronizan un lenguaje científico -para
evitar todo pseudo-problema- y una nueva lógica; acentúan fuertemente
el viejo empirismo de Hume. Russell identifica la matemática con la lógica
y postula una concepción determinista del mundo y de la vida. "Las percepciones individuales -dice B. Russell- son la base de todo nuestro conocimiento, y no existe ningún método por el que podamos comenzar con datos
que sean propiedad pública de muchos observadores" (El conocimiento humano, pág. 25, Editorial Revista de Occidente, Madrid). Ludwig Wittgenstein
ve toda la filosofía a la luz de la correcta o de la falsa interpretación del
lenguaje. El mundo acaece. Los acaecimientos son hechos atómicos. Los
hechos atómicos se piensan en figuras lógicas. Las figuras lógicas son proposiciones con significado. Las proposiciones con significado son funciones
en verdad de las proposiciones elementales (proposiciones de verdad de sí
mismas) . La forma de expresión de verdad se expresa simbólicamente:
(P, f, N, [El). ''De lo que no se puede hablar, mejor es callarse (Wouon

14

f':°tes ;e. plantearse la cuestión de la verdad de los enunciados la Filo::: ·pean·, it1caf t~ata lde averiguar su significado. Para ello realiza; 1) una
n ion unc1ona (compara la palab
sentido del término) . 2) un retr t . . ra cfon otras pa~abras y aclara el
d 11
.
'
o rauruento ormal-operativo (cada pal b
e engua3e es retrotraída a otras palabras y finalment e a las palabras aque
ra
aparecen en las proposiciones protocolarias) ; 3) una verificaci, d"
-fundada en una
•, .
.
on rrecta
.
percepc1on mmed1ata- o indirecta -se echa mano d
otros enunciados ya verificados-- H d el
e
tido: las r
. .
, . . ay os ases de proposiciones con senp opos1C1ones tautologicas (proposiciones analiti
J
el predicado está implícitamente con .
.
cas en as cuales
rificables ern , .
terudo en el suJeto) y proposiciones vepmcamente
(
observables
y experimentablcs) M' t
toloo{as ti
,
•
1en ras 1as tau-o·
enen caracter de necesidad ló .
1 1
basan en probabilidades estadís .
. g1c_a, as eyes de la naturaleza se
bach, es Jo verosímil L l' . ticas .º inductivas. Lo probable, para Reichen,
. a ogica polivalente opera con proposiciones probables
mas
o
menos
verdaderas-p ara aprovechar un cálculo
,
a 1 . .
..
proposicional útil
vie:e ~:n~1a ,u_nif1cada. El lenguaje unificado de la ciencia unificada proradical. a fJSJca. Por lo menos así Jo cree Otto Neurath con su fisicalismo
Rudolf Carnap los conceptos metaf1S1cos
,•
, Para
.
no pueden verificarse em
pmcamente; en consecuencia, carecen de una recta significación L
d tncep~os metafísicos quedan al descubierto mediante la analo~ía ~:J:u d:i
enguaJ~- Las pseudoproposiciones metafísicas las rechaza la . taxisº 16 .
la ambivalente palab
sm
gica.
tencia. Sólo u
ra . ser ~ usa como cópula o como predicado de exis. .
q e la existencia no es una propiedad L
taf' .
c1enc1a sino una expresión emotiva de la vida o· . a me lSlCa no es
metafísica surge de la necesidad de d
., .
igamos . a Carnap : "La
la vida
1
.
ar expres1on a una actitud emotiva ante
d
' a a postura emocional y volitiva del hombre ante el m d' .
ante, ante el prójimo, ante las tareas a las u
.
e io crrcunque Je a ue.a "
.,
q e se dedica, ante los infortunios
. d lq J n . (La superacion de la metafísica por medio del an 'l. . l'
gico e leng ·
á
a isis o.
ua7e, P gs. 31 -32, Centro de Estudios Filosóficos U ·
"d d
, n1vers1 a
Nac1onal Autónoma de M, . ) y 1,
a lo into
. eXI;~·
meas adelante, el autor austríaco lle a
s·ca1 p
~ c~ando dice: los metafísicos son músicos sin capacidad g
1 ' en sustitución de la cual tienen un
. . .
muen el cam de 1
, .
a marcada mclmac16n a trabajar
pág. 33) . 1;s
o t~oretico, a conectar conceptos y pensamientos" ( op. cit.,
son mecánicosco;o s1 a nos~tro~ se ?ºs ocurriese decir: los positivistas lógicos
iegos, con mclmación a construir un sistema verbal mcon-

15

�taminado, en sustitución de lo cual tienen una marcada inclinación a trabajar
en la eliminación de la metafísica haciendo una mala metafísica. Las ilimitadas proposiciones universales no son verificables. Ningún positivista lógico
ha verificado universalmente la proposición: "Todo cobre conduce la electricidad". La verificación de los positivistas lógicos es una ridícula panacea
que pretende servir lo mismo para negar la existencia de Dios que para probar
que la puerta de la casa del "filósofo" Camap es de madera. Las inferencias
de Carnap son las mismas que harían los técnicos o los científicos especializados con mayor derecho que él. Porque primero hablan los hombres de
ciencia y luego vienen los analistas con su sintaxis lógica. "La lógica -como
advierte Francisco Larroyo- tiene que ver con las ciencias particulares, es
cierto, pero no para repetir el trabajo del investigador, ni menos para suministrar a éste reglas prácticas" (El positivismo lógico "-pro y contra-",
pág. 138, Editorial Porrúa, S. A., México, 1968). La L6gica no está para
confirmar ni para crear las ciencias particulares. Está muy bien que se depure el lenguaje, pero está muy mal que se reduzca la filosofía a análisis
del lenguaje. Resulta loable desenmascarar algunas ilusiones especulativas,
pero resulta vituperable confundir la metafísica con las ilusiones especulativas. El simplismo grosero, en materia de método, desconoce la riqueza
de los objetos de conocimiento que exige una pluralidad de métodos. El
filósofo analista se inmiscuye en todo sin construir nada. Si la filosofía es
amor a la sabiduría, el analista resulta un entusiasta aficionado a la ciencia
y un malogrado filósofo. Nada nos dice de los últimos y más significativos
problemas de la vida humana. Ninguna teoría del universo, de lo universal
en cuanto universalisable. Ninguna explicación fundamental de todo cuanto
hay, del horizonte de la habencia. Sólo un atomismo lógico y un empirismo
radical. Si el concepto de verificabilidad empírica no es apto para explicar
la ciencia natural, como atinadamente ha observado Karl Popper, menos lo
puede ser para eliminar la metafísica del panorama filosófico. La Filosofía
es una totalidad y la Metafísica es el gran núcleo que no se puede ignorar
so-pretexto de "rigor" matemático. La Filosofía no es Matemática. La Matemática nada nos dice sobre la naturaleza del número, del espacio y del
tiempo. Los conceptos originarios de la Matemática (cantidad indistinta,
división, unidad, número) son irreductibles a la Lógica. Los axiomas no son
proposiciones lógicas ni los conceptos básicos de la matemática son conceptos

lógicos.
2. La Ceguera de los Ncopositivistas para la M etafísica

El círculo de Viena se orientó decididamente hacia las cuestión gnoseoló16

gicas -especialmente en sus aspectos lógico-simból'
.
de evitar) todo problema metafísico, todo matiz o n ~ evi~~o (o tratando
a las estructuras relacionales . ból'
. lógico. Dmge su atención
los ojos -en actitud de volu~= icas y expresivas del lenguaje, y cierra
del mundo, de la totalidad de cu:n:~:ra-d:l la real estructur~. d_e los entes,
se cierra en sus estructuras lin .. , ti
yy
pensar. El pos1t1V1Smo lógico
.
gu1s cas y se bloquea el horizonte
ul
nores avances. Permanece ciego a las totalid d
_para tedel universo y del hombre.
a es estructurales y Jerárquicas
Por elementales principios de honestidad . l
.
en el positivismo lóo-ico un alt . l d
mte ectuaJ, es preciso reconocer,
o· ,
o ruve e pureza y rigor l' .
N
a deshacer anfibolooías
libe
.
ogicos. os ayuda
•
o·
y a
ramos de los peliaros de
b' .. d d
grac1adamente los positivistas l'ogicos
.
decretan como
o
.
laro igue
. I a . Des.
u-rea e rrre evante tod os los aspectos irracionales
que les resultan in/ormaliz~b;~;r~c1onales, misteriosos de la realidad pormáticos lo suprimen p
l . ~ que no pueden reducir a signos mate. ero o supnmido sigue ta d
todo cuanto hay en la habe .
es n o en el conjunto de
•
'
ncia, aunque lo pretend d
·
Clones puramente lin .. , ti
.
an estrwr por afirmafuese tan transparen:; ;as s~I sostén en~tativo, óntico. Si la habencia
Ysaldría sobrando la Filosof::qu~s:i~:ei ~~ional, b~tar~a la lógica formal
ciencias particulares
d 'd
e p ma quedana disuelta en múltiples
o re uc1 a a un alto epíloao d . .
entra en los moldes de la ló ·ca del
. . .º
e c1enc1a. Lo que no
la mente de los positivistas ló ~
L neopositivismo está descalificado (en
ni Wittgenstein ni C
~coAs) . o que no pueden ordenar ni Russell
'
arnap, ru yer ni ning
el
'
calle ante el problema del se d ¡'
una escu a es que el hombre
entre sí y de éstas con el pe r ~ os ent~s, de las relaciones de los entes
nsanuento. Nmguna escuel
d
que no alcanza a comprender L
,
a pue e suprimir lo
sus límites. y el último ac~ d: ~:zon ~lculadora, lógica-matemática, tiene
límites.
razon ~s reconocer que la razón tiene
Carnap subordina la Filosofía a l C' ·
naturalizando a la Filosofía -cu a~u i~~c1~, a la legalidad científica, desque las ciencias no pueden ab
y
nc1on siempre ha sido ocuparse de lo
tivos- e incapacitándose
are;, por no ser accesible a sus métodos privacondicionado" " I'd d . para _egar a conceptos-límite: "absoluto" "in..
' rea I a rrrespectiva", ''Dios" " ,, "
"
'
verificar empíricamente Un d I
' ser , nada ' por quererlos
de los positivistas l' . .
o e os mayores errores de Rudolf Carnap - y
con lo falso. Si to~~~:~a~~=~ ~ confundir_ lo inverificable empíricamente
experiencia actual -de
d
alde reducirse a los datos sensibles de la
ha ,
acuer o con a postura de M h S hli
_bna que negarle objetividad a la r . , .
ac ~ e ck y Carnapnuembros del "Wiene Kre' " p p op1a F1S1ca que sirve de modelo a los
15 •
r
or algo Karl Poppe
M
p
acusado de psicolocismo
al
.
lócnco
.
r y ax
lanck han
o
pos1't'lVISmo
. no
o· . s·1 e¡ mun do f'meo
se halla

17
humanitas-2

�constituido por nuestras experiencias sensibles, el momento metafísico es inevitable. Un científico de la talla de Max Planck afirma que ningún progreso
es factible para la ciencia sin un criterio de valor. ¿ C6mo discriminar, sin
un criterio axiol6gico, hip6tesis y teorías? Ahora bien, el concepto de valor
rebasa el ámbito de todas y cada una de las ciencias experimentales. He aquí
unas aleccionadoras palabras de Max Planck: "En todo caso deberíamos
nosotros, creo yo, aferramos a la hip6tesis fundamental de toda investigación científica de que todo lo que ocurre en el universo transcurre con independencia del hombre y de sus aparatos de medición" (¿Determinismo o
indeterminismo?, en el libro en colaboración: 1, Max Plank (Premio Nóbel) :
¿Determinismo o indeterminismo? 11, Erwin Schrodinger (Premio Nóbel): La idea fundamental de la mecánica ondulatoria. 111, Wemer Heisenberg (Premio Nóbel) : La unidad de la imagen científico-natural del mundo,
pág. 33, I, Cuatro Pliegos, Madrid, MCMXLVII) . Los grandes científicos
son mucho más prudentes que los neopositivistas. Vaya ahora este texto
de Erwin Schrodinger: "No se puede decir nunca lo que es real o lo que
ocurre realmente, sino sólo lo que se observará en el caso real concreto ...
La ciencia exacta, en fin de cuentas, no debe tender más que a la descripción de lo efectivamente observante" (La idea fundamental de la mecánica
ondulatoria, en la obra citada, pág. 69, 11). Ir más allá, identificando lo
inverificable o lo inobservable con lo falso, es una falsedad y es una extrapolación científica. Contra el fisicalismo cerrado del "Círculo de Viena",
contra el simplismo metódico de los neopositivistas, escuchemos una valiosa
advertencia que nos formula Wemer Heisenberg: ... "una imagen del mundo, por lo menos en principio, debe abarcar todos los dominios del Universo.
En ella debe corresponderle a cada distrito de la realidad un lugar determinado. Precisamente por esta condición se hicieron patentes de manera
tan clara los fallos de la imagen del mundo orientada hacia la física clásica;
porque los dominios espirituales aparecían en aquella imagen del mundo,
en cierto modo, sólo como el polo opuesto de la realidad material no contenido en ella. El andamiaje conceptual de la física clásica era demasiado
rígido para poder recibir en sí, sin violencias, nuevas y distintas experiencias"
(La Unidad de la imagen científiconatural del mundo, op. cit., pág. 103,

111) .
La crítica a la metafísica, emprendida por los neopositivistas de nuestro
siglo, tiene valor en cuanto se apoya en la odiada metafísica. Sin base
metafísica no cabe articular una metodología científica. Cuando el físico,
el químico o el biólogo buscan una ley suponen que existe algo por buscar
y que aún no ha sido hallado. Suponen que existe, cuando menos, un mundo
físico, un mundo químico, un mundo biológico independientemente del ex18

perimentador y de sus proposiciones protocolarias. Algo ha sido hallado por
las diversas ciencias y medido independientemente de una experiencia subjetiva. Crear objeto de búsqueda para la ciencia, sin presupuestos reales, onto16gicos, es una pura quimera. Si algo se impone, se impone la metafísica.
El método científico -que no es una construcción filosófica- se remite con
inmediatez a las bases metafísicas comunes y naturales. De otra suerte,
la física, la biología, la química y las restantes ciencias se volatizan en su
significado. En el mismo principio de verificabilidad subyacen conceptos metafísicos: entes concretos, realidad. Lo malo del caso es que la experiencia
estrictamente personal y subjetiva incapacita para llegar al ser objetivo de
los entes, a las relaciones reales entre los entes, al horizonte de la habencia
y a la comunicaci6n con los otros hombres. El color violeta es, para mí,
la impresión que experimento al ver aquella parte del arco iris a la que
precisamente denominamos violeta. Pero la impresión del color violeta es
mía, incomunicable y podría diferir del violeta de otras impresiones. Si sólo
se trata de impresiones y creaciones mías, caemos en un solipsismo. Una
vez encerrado en mis impresiones, no puedo salir de ellas, aunque se intenten acrobacias carnapianas. El fisicalismo de Neurath, si no quiere reducirse
a vacuo logicismo, tiene que recurrir a la instancia metafísica. Al identificar
lo significante con lo verificable, los positivistas lógicos eliminan al sujeto,
lo diluyen en experiencias impersonales. De ahí la afirmación de Wittgenstein:
Das denkende, vorstellende Subjekt gibt es nicht (Tractatus logico-philosophicus, 5,631), "El sujeto pensante, representante, no existe". Objeto y sujeto
se diluyen en la experiencia o en las experiencias. Cabe preguntar a los
neopositivistas: ¿Existe una experiencia sin un sujeto experimentante? ¿Puede concebirse un sujeto experimentante sin circunstancia, sin mundo, sin
universo? Si a la verificación fenoménica se le da concreción y subsistencia
aut6nomas, ya se volvió, en alguna manera, al objeto realístico de la antañona metafísica. Otro de los graves errores en que incurren los positivistas
16gicos, estriba en sostener que las palabras no indican por sí mismas objetos
o conceptos, sino que "el concepto no es sino el conjunto de las reglas que
fijan el uso de la palabra correspondiente al mismo". El pensamiento se
reduce a palabra. El lenguaje es el complejo de reglas admitidas arbitraria
o convencionalmente. El concepto universal de hombre, según el positivismo
lógico, pasa a ser un complejo de reglas lingüísticas arbitrarias, indicadas
a muchas experiencias distintas, sin estructura permanente alguna, sin ninguna base metafísica que fundamente la aplicación de la palabra hombre
a muchos hombres concretos. Estamos ante un nuevo nominalismo empirista, relativista, y a la postre, escéptico. La metafísica no resucita, porque
no ha muerto. Se le expulsó por la puerta del edificio neopositivista y se

19

�coló por la ventana. De ahí la afirmación de un filósofo contemporáneo de
habla española: "la filosofía o es metafísica o no existe". V ale la pena
realizar el análisis crítico del positivismo lógico para corroborar la verdad
de ese aserto.

3. Diecisiete Objeciones al Positivismo Lógico

Los cultivadores de la metafísica no podemos ignorar la pretendida eliminación de nuestra disciplina, por parte de los positivistas lógicos, en el campo
de la filosofía. Una vez expuesta la teoría neopositivista, es preciso tomar
posición frente a ella. Nuestras observaciones críticas al positivismo lógico
las podemos condensar en 17 objeciones:
lo. La crítica del positivismo lógico a la metafísica, en apariencia de logicidad férrea, abunda en puntos débiles. El valor que pudiese tener esta
crítica depende de la abominada metafísica, a la cual se expulsa por la
puerta de la construcción neopositivista y regresa por la ventana. Cuando
el físico, el químico y el biólogo buscan una ley, suponen que existe algo
que buscar y que aún no ha sido hallado; suponen que existe, por lo menos,
un mundo físico, un mundo químico, un mundo biológico -según el casoindependientemente del experimentador y de su experimentar. La exigencia
metafísica de algo se impone. Sin entes, sin realidad, sin la totalidad de
cuanto hay, la física, la sintaxis lógica y las restantes disciplinas pierden el
significado propio.
2o. La lógica no está para crear o confirmar los asertos de las ciencias
particulares. Depurar el lenguaje de anfibologías y pseudoproposiciones no
es la única ni la más importante tarea de la filosofía. Del hecho de haber
desenmascarado algunas ilusiones especulativas no puede concluirse que toda
la metafísica y cualquier metafísica es una ilusión especulativa.
3o. El grosero simplismo metódico de los neopositivistas desconoce la riqueza de los objetos de conocimiento que exige una pluralidad de métodos.
Si la filosofía es una explicación fundamental de la realidad entera y una
sabiduría vital de los últimos problemas humanos, el analista del lenguaje
lógico resulta un entusiasta aficionado a la ciencia y un malogrado filósofo.

4o. Si el concepto de verificabilidad no es apto para explicar la ciencia
natural, como certeramente ha observado Karl R. Popper, menos lo puede
ser para eliminar la metafísica del panorama filosófico.
So. El principio de verificabilidad no es verificable ni ha sido demostrado.
Debería demostrarse que la única fuente de conocimiento es la experiencia

20

~nsible. El principio priva de sentido a las ro s· .
c1a, a las leyes naturales De t d 1 . . ~ po ic10nes genera les de la cien.
n ro e pnnc1p10 de e if b"l"d d
tos conceptos metafísicos.
v r ica i i a quedan ocul-

6o. R eductio ad absurdum· Se d"
nificante: la realidad queda ~ontenid;ee que s61o _lo :J\.-perimentable es sigde ella. Pero la experiencia es
ln la ~~enencia y nada existe fuera
t
. .
persona subJebva e in
· bl
anto, m1 impresión del color amarillo ' od ,
. .
comuruca e. Por lo
De este modo se eFm:M la ob· tt' "d d p na d1fenr del amarillo de otros
uuma.
Je Vl a y la
"bilid
.
tersubjetiva, que son esenciales l . .
posi
ad de comunicación ina a ciencia El neo ·ti ·
~n fundamento lógico para la ciencia e~in
po~1 -~smo, al querer crear
sismo. Una vez encerrado en .
' .
a la obJet1V1dad y cae en solip.
lll.ls sensaciones no pued
1. d
e1 mtento del fisicalismo de N
th l h
o sa ir e ellas. Inútil
·
b'
eura a abiar de un l
· ·
mtersu Jetivo, prescindiendo del su ºeto
.
enguaJe mtersensual e
no hay contenido caemos en vac~ l y _d~l obJeto correspondientes. Cuando
o ogic1smo, en huera sintaxis

7o. s·i sigru
· ·ricante equivale a verificable
. ·
. .
hecho no es ni subJºetivo . b" .
' queda elunmado el sujeto. El
.
m o Jebvo No ha
· b·
.
expenencia. El solipsismo de W ºtt . .
y m o Jeto m sujeto, sólo hay
I genstem cae en el b
d
surdo pensar una experi
. .
a sur o. Porque es abb.
encia sm pensar algún .
,
o
y si la experiencia es identificada
SUJeto q_ue experimente algún
memco, la metafísica realista d 1
"d con, la realidad en sentido fenoe sentI o comun resurge de nuevo
· al'ismo extremo del positivismo l' .
·
.80. El nonun
.
nuento en palabra y lenguaJ·e N h
. ogico convierte nuestro pensa0 ay conceptos
.
·
,
·
·
1
Jer, tigre, arbol)' sino reglas lin .. , f
. umversa es (hombre, mupor su nombre y aplicadas a
guch1s icas c~nve~cionales, arbitrarias, indicadas
E
mu as expenenc
d" ·
ste nominalismo presupone el I t· .
ias istintas aunque semejantes
ést
re a 1vismo -en el se
·
1
e, a su vez, el escepticismo Al
r y en e conocer- y
base para toda verdad en cual~u. ~o aceptar la metafísica, se suprime la
sistema.
'
ier sistema y, por ende, también en el propio

!e~o.

9o. Reducir toda posible experiencia a la
. .
es empobrecer, innecesariamente el
experiencia de la ciencia natural
10
. .
'
campo del conocimiento.
'
o.
Ehmmar
los
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bl
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I
ro emas metafísicos para adhe .
f
ca a a guna de las soluciones trad" . ' 1
nrse en orma dogmála meta f'lS!ca,
.
ic10na
es
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.
aunque de
d
.
.
amiento, es volver a
mo O torpe e mconsc1ente
llo. Escamotear el verdadero r bl
d
.
ideas con los obJºetos-p o ema el conocimiento -relación de las
no es resolverlo.
120. Del hecho de que las condi .
de la ciencia empírica n
d
c1o~es para el sentido de las proposiciones
.
o pue an aplicarse a en
. d d
no se denva que estos 'lf
uncia os e otra naturaleza
u irnos rarez~n, en absoluto, de todo sentido.
'

21

�. . , n no es· ven•r·icable. De aplicar
.
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l . tada
130. La propia teona e .
h b , que concluir diciendo que a C1
.. t lógicos a na
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disfrazada de impera. . . d alor es una orma
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l fundamentos de esa _ogica.
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l 16 •ca Los aXJ.omas no
ductibles a a gi ·
, t'
son conceptos lógicos.
ceptos básicos de la materna ica
4. Falacias de los Analistas Lógicos

. •r·icado, Rudolf Carnap
,.
rentes de s1gn1
Para mostrar palabras metaf1S1cas ca
. rt
característicos del método
•
l -&lt;lesafortunados, por cie o· · · de exisescoae dos eJemp os
. ' . •p'o' (en sentido de pnncip10
~ t . "el término metafísico pnnc1 i .
) D' ersos metafísicos han
anal is a.
.
l ' . o o axioma .
iv
tencia, no de principio epistemo -~gicd cuál sea el (supremo) 'principio del
ofrecido una solución a la cuestion . e . ' o de 'el ser') y han presentado
'
d la 'eXJ.Stenc1a '
al
, .t
mundo' (o de 'las cosas ' o e
l movimiento, a la vida, espm u,
a al número, a la forma, a .
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.
· , al bien y s
·
. . ·o' tiene en este problema metaa la idea' al inconsciente,1a la1accio~,
bra prmcipi
cubrir el significado que a pa a
taf' .
baJ·o que condiciones una prolos me is1cos
.
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físico debemos preguntar a
. . . de Y' es verdadera y baJo que co es el ~~cipio responderá aproximadamente como
posición de la forma 'X
El metafis1co nos
X' ' l ser de
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diciones es fa sa . . .
.
dec·ir que 'Y surge de
' e
·
·
·
de
Y'
qmere
·
.
. 'X es el pnncipio
. d d X' así sucesivamente. Pero
sigue .
' 'Y . t por VU'tu e ' y
'bl "
y reside en el ser de X '
e~is e
.
muchas interpretaciones posi es .
.
ambiguas y tienen
. f' . ,
eta
estas interpretaciones son
·t . para esta especi icacion m . . d ue faltan en enos
Carnap concluye dicien o q
22

física, que "la palabra ha sido desprovista de su significado original, sin que
se haya otorgado alguno nuevo; lo que resta de todo ello es una especie de
cáscara vacía" (La superación de la Metafísica por medio del análisis lógico,
págs. 13-14, Centro de Estudios Filosóficos, U.N.A.M.).
Veamos ahora cómo pretende eliminar Rudolf Carnap la palabra Dios
y la existencia misma de Dios de la "filosofía científica". "La palabra 'Dios'
-nos dice- es otro ejemplo. Haciendo caso omiso de la variedad de usos
que ha tenido en tantos órdenes, podemos distinguir sus usos lingüísticos a
través de tres contextos distintos, de tres situaciones históricas que incluso
llegan parcialmente a coexistir en un orden temporal. En su uso mitológico,
la palabra tiene un significado claro. Ella misma -o términos equivalentes
de otros lenguajes-- es usada en ocasiones para designar a seres corpóreos
que están entronizados en el Olimpo, en el Cielo o en los Infiernos, los cuales
se hallan dotados en mayor o menor grado de poder, sabiduría, bondad y
felicidad. En ocasiones también se utiliza para designar a seres espirituales
que, a pesar de no tener cuerpos semejantes a los humanos, en alguna forma
se manifiestan en cosas o procesos del mundo visible y resultan, por consiguiente, empíricamente comprobables. Por el contrario, en su uso lingüístico
metafísico, la palabra 'Dios' designa algo que está más allá de la experiencia.
El vocablo es deliberadamente despojado de cualquier significado relativo a
un ser corpóreo o a un ser espiritual que se halle inmanentemente en lo
corpóreo, y como no se le otorga un nuevo significado deviene a significativo. . . En el caso de este vocablo ni siquiera se ha satisfecho la primera
exigencia de la lógica, o sea la exigencia de la especificación de ·su sintaxis,
es decir, de la forma como aparece en su proposición elemental. En este
caso la proposición debería tener la forma 'X es un Dios' ; sin embargo, el
metafísico rechaza completamente esta forma sin sustituirla por otra, o caso
de aceptarla, no indica la categoría sintáctica de la variable X. Son categmías, por ejemplo: cuerpos, propiedades de cuerpos, relaciones entre cuerpos, números, etc. El uso teológico de la palabra 'Dios' se sitúa entre el uso
mitológico y el metafísico. No hay aquí un empleo propio, sino una oscilación del uno al otro de los usos mencionados." (Op. cit., págs. 14 y 15.)
Al utilizar el término falacia quiero precisar que entiendo por esa palabra
la base falsa en que se funda el sofisma. En el caso de los positivistas lógicos
estamos ante el caso típico de sofismos relativos a las premisas. En el caso
de la palabra principio se ofrecen algunas de las diversas connotaciones
que el vocablo ha tenido en la historia, sin precisar autores y escuelas, concluyendo por asegurar que "la palabra ha sido desprovista de su significado
original, sin que se haya otorgado alguno nuevo; lo que resta de todo ello
es una especie de cáscara vacía". Ahora bien, es falso que la palabra haya

23

�sido desprovista de su significado original sin que se haya otorgado uno nuevo..
La solución que dieron los presocráticos -solución cosmológica- s~ ha pe~dido ciertamente en la metafísica contemporánea, pero eso no quiere decir
que por ese simple hecho la palabra haya quedado desprovista de significa~o.
Precisemos nuevamente: la palabra principio significa: A) En un sentido
cronológico O topográfico es lo primero de una serie espacial o temporal ?eterminada o de todo el tiempo (principio del mundo); B) En un sentido
causal, aq~ello de que depende algo con algún género de dependencia dentro de un orden; C) En un sentido lógico: a) los elementos de que se constituyen los preceptos o conceptos complejos; b) los juicios _primarios; a')
materiales de que se derivan como de premisas por razonamiento los subsiguientes; b') formales que van implicados en toda afirmación y todo ra~~namiento ("primeros principios"). D) En el orden ético: las normas bas1cas
de conducta moral y jurídica. E) En el orden metafísico, el Ser fundamental
y fundamentante de todo lo anterior, al cual ~e puede ll~gar -entre otras
vías-- por la implicación insoslayable que se da de lo contingente a lo necesario.
La variedad de usos de la palabra Dios -uso mitológico con designación
de ser corpóreo, uso metafísico más allá de la experiencia, uso teológico situado en los dos anteriores- lleva a Rudolf Carnap a desechar la palabra
-y el concepto-- por asignificativa. Como el metafísic~ no le. ot_o~ga. un
nuevo significado al vocablo Dios -según Carnap- ~eviene asignifi~tlvo.
El error de Camap no puede ser más grosero. Parece ignorar que Dios, en
el orden lógico, se presenta como aseidad o "ser-por-sí". Entidad in~ausada
imposible de limitarse. Razón de sí mismo. Ser Subsistente y necesario. Por
ser actualidad pura, omniperfección -"falto de toda falta"- le llamamos
infinito. y el infinito no puede cambiar, excluye toda composición, no se
opone a nada (es único), no es un cuerpo ( porque implicarí~ finit~d )_ '. está
totalmente libre de las condiciones temporales. Como realidad mfm1ta es
ser sin restricciones. Inmutable, simple. Como causalidad infinita u omnipotencia es causa, de manera total, de _lo fini:º· :odo en El ~s in_finito:
Conciencia, gozo, vida perfecta, personalidad, ciencia, benevolencia, libertad
creadora, sabiduría ... Estos atributos del Ser fundamental y fundamentante,
que la razón humana descubre, son incapaces de encerrar la ?,lcnitud d~l Ser
Supremo, del Deus Absconditus. El estudio y la contemplacion del univ~rso
creado, con todas sus maravillas, pone de manifiesto, a su modo, la ommpotencia la omnisciencia y la infinita bondad de Dios, ensanchando nuestros
horizo~tes, pero induciéndonos a cultivar la humildad intelectual.
En el orden existencial, Dios es amor. Ni yo, ni los otros, hacíamos falta:
Estamos enviados -"arrojados", dicen los existencialistas- a la existencia,

24

por la amorosa voluntad de Alguien. En este sentido nuestra existencia es
una dádiva de amor de ese Ser que nos hace ser amorosos y que es el supremo
Amor. Y con su amor nos comprometió a "estar en el mundo" amorosamente. Por eso en la más profunda subjetividad encontramos una intersubjetividad, una comunidad amorosa. Si existe nuestro amoroso afán de pleni_tud subsi_stencial -y esto es un hecho evidente-, .existió siempre una plenitud submtente, porque si no hubiera existido, el afán de plenitud subsistencia! -y la misma idea de plenitud- sería un efecto sin causa. Pero un
efecto sin causa resulta absurdo. La causa final es la causa de las causas.
Lo que exige el argumento no es sólo una plenitud, sino una Plenitud subsistente.
Carnap pide una categoría sintáctica de la variable X, para llegar a una
proposición elemental que debería tener esta forma "X es un Dios". Añade
que son categorías, por ejemplo: cuerpos, propiedades de cuerpos, relaciones entre cuerpos, números. Lo que Rudolf Carnap está haciendo es "pedir
peras al olmo". ¿ Quién ha dicho que las categorías tengan que ser materiales o numéricas? ¿ Por qué tendríamos que mutilar bárbaramente la reflexión metafísica - la más alta prerrogativa intelectual del hombre- sólo
porque no entra dentro del empirismo carnapiano? Carnap combate la palabra "principio" y echa mano del principio de verificación. Camap exige
que todo sea verificable empíricamente y el principio de verificación no es
verificable. Camap se vale de un desafortunado texto de Heidegger sobre
la nada --tomado de su obra Was it Metaphysic?-, sin tocar jamás un texto
de Santo Tomás de Aquino, de Francisco Suárez, de Xavier Zubiri o Nicolai
Hartmann -para no citar sino unos cuantos ejemplos-, y decreta que todas
l~s proposicio~es metafísicas son pseudoproposiciones, sonidos verbales desprovistos de sentido. Lo que verdaderamente carece de sentido es el insosten~ble reduccionismo -a proposiciones empíricas, protocolarias- del positivismo "lógico" que atenta a la plural riqueza de la realidad y de la habencia.
Alfred J. Ayer cae en la ingenuidad de querer eliminar a la metafísica
0
P_ rq~e trasciende los límites de la experiencia sensorial. Tengamos la paciencia de ~sc~charle: "Una manera de atacar al metafísico que pretendiese
te~e~ conoc~1~mto ~e una realidad trascendente con respecto al mundo fenomeruco, seria mvestigar de qué primisas fueron deducidas sus proposiciones.
¿Ac_aso ~o debe empezar, como los demás hombres, por la evidencia de sus
sentidos? . (L enguaje, verdad y lógica, pág. 40, Editorial Universitaria de
Buenos Aires) • Una cosa es empezar por los sentidos -también Aristóteles
Santo Tornas
' Y H artmann empiezan por los sentidos- y otra cosa muy di-'
f~rente_ es que ,todo . termine con los sentidos. El mismo A. J. Ayer en el
libro citado esta haciendo uso de la intuición intelectual, de la razón racio-

25

�cinante que no se palpa, ni se huele, ni se ve, ni se saborea. Habla de "verificabilidad práctica" y de "verificabilidad en princi~io''., de senti?o "fu~rte"
y de sentido "débil" del término "verificable'.': claro ~~ce de su ~gundad
criteriol6gica. Desecha por espuria la cuestJon _metafisica _concerniente a la
"sustancia", sin detenerse a pensar en las coneXIones esenaales, en la ley estructural de una cosa que existe en sí y no en otra. Oigámosle una vez más:
"Podemos por lo tanto definir un enunciado metafísico diciendo que es una
sentencia que quiere expresar una proposición genuina, pero que de hecho
no expresa ni una tautología ni una hipótesis empírica. Pero como las tautologías y las hipótesis empíricas componen la totalidad de la clase de las p~oposiciones significativas, estamos justificados al concluir que todas las
maciones metafísicas carecen de sentido" (op. cit., pág. 50). La reflex1on
sobre la mismidad personal o sobre la totalidad de cuanto hay no es ni tautología ni hipótesis empírica. Aquí estriba, precisamente, el gran error de Ayer,
en reducir la totalidad de la clase de las proposiciones significativas a puras
tautologías o a meras hipótesis empíricas. Parafraseando a Shakespeare, podríamos decir: hay en la habencia -en la totalidad de todo cuanto haymuchísimo más de lo que contiene la pobre "filosofía" del positivismo lógico.

NUEVOS APORTES A LA METAFfSICA TOMISTA

ª!~-

MoNs. Da.

0CTAVIo

N. DER1s1

Obispo Rector y Profesor de la Pontificia Universidad Cat6lica Argentina

I
Motivos de la renovación de la M etafísica tomista

Los GRAVES PROBLEMAS planteados por la Filosofía contemporánea, especialmente por la Fenomenología y la Filosofía de la Existencia, han obligado a
los cultores actuales del Tomismo a un estudio más profundo y detenido
de sus propios principios, a revisar y precisar mejor algunas de las nociones de la Metafísica y Gnoseología, en busca de una solución adecuada a los
mismos.
Estos nuevos análisis y retoques hechos a la doctrina de Santo Tomás
lejos de encerrar una modificación o cambio de la misma significan m~
bien una reconquista de la auténtica mentalidad de Santo T~más, un retorno
al pensamiento original y vivo del Aquinate.
Obscurecidos u olvidados por los comentaristas y expositores del Doctor
Angélico, estos puntos fundamentales vuelven a recobrar toda su primitiva
1~ Y significación, para una más honda y armónica comprehensión del
m1SD10 y para derramar la luz de su verdad sobre los temas planteados por
la Filosofía actual.
S~ negar la importancia que tienen para una mejor comprehensión de
la mtSma, la verdad es que la ocasión y motivos del redescubrimiento de estos

as~tos. doctrinales del Aquinate significan menos que el análisis penetrante
Y nunuooso de los mismos, para la valoración del pensamiento del Aquinate
en su preciso alcance.

26

27

�Vamos a señalar a continuación algunas de estas nociones, reconquistadas
al menos precisadas en su estricto alcance y significación y que juzgamos
f.:ndamentaies para alcanzar una comprehensión más profunda del rico Pensamiento de Santo Tomás.
0

11
El esclarecimiento de la noción de ser y de la
participación en Santo Tomás
l. El esclarecimiento de la noción de ser: la esencia
El ser es la noción primera y la más evidente de todas, ya que en su
luz se esclarecen todos los demás conceptos. De ahí que sea imposible definir al ser: no hay una noción genérica más evidente y superior a ~ ~n
que poder definirlo. Sólo podemos esclarecer esta noción, tomando conc1enc1a
precisa de la misma.
El ser es algo que es, un modo de ser o existir. Implica algo, aquello q~e
define O constituye una cosa y que la diferencia de toda otra: la esenc~a;
y la existencia o acto o perfección que le confiere reali~ad_ en sí,_ a esa es~nc1a,
que hace que ésta realmente sea, que esté presente en s1 misma, mdepcnd1entemente del pensamiento que la formula.
Ahora bien, esos principios constitutivos del ser logran toda su significación y su preciso alcance a la luz de la doctrina de la participación.

Veamos la doble participación de Santo Tomás, en lo que hace a la
esencia y a la existencia.
A. La participación de la esencia. Las esencias son necesariamente -sin
existir en sí mismas- desde toda la eternidad. De un modo necesario se
fundan en la E.tistcncia infinita de Dios; ya que tsta, por su misma Perfección infinita, es Modelo para las infinitas maneras o modos finitos capaces
de participar de la misma, fuera de ella.
La Inteligencia divina, también infinita, al contemplar exhaustiva y necesariamente su Existencia, no puede dejar de ver los infinitos modos finitos
capaces de existir fuera de la misma: las esencias; esencias que, acabamos
de decir, aquella Existencia funda con su infinita Perfección. Al contemplar
necesariamente su Existencia infinita -de otra suerte, no sería infinitala intelección divina ve también de un medo necesario las infinitas esencias
o modos finitos capaces de existir fuera de ella.
Estas esencias solamente son como objetos de la Mente divina, capacidades
de existir, pero sin existencia actual propia.

Lo que esta tesis Tomista pone en claro en la actualidad, es que las esencias no son en sí, como algo ya constituido, sino que son siempre actuales,
siempre y constantemente constituidas por el Acto de Intelección divina.
únicamente son en acto con este Acto divino, que las está siempre mirando
y necesariamente dándoles su ser propio. En una palabra, sólo son esencias
en cuanto están bajo y sostenidas por la mirada del Acto de la Intelección
divina, en cuanto Dios las está pensando, o sea, en cuanto son objeto del
Pensamiento siempre actual de Dios.

B. La participación de la existencia. La existencia, en cambio, es el efecto

2. La participación en el esclarecimiento del ser
Esta noción de origen platónico-agustiniano estaba en el fundamento mismo de la Metafísica tomista, pero había sido obscurecida y absorbida por ~
noción aristotélica de potencia y acto, en cierto sentido por el mismo Aqmnate y, sobre todo, por sus comentaristas y expositores.
Sin embargo, en Santo Tomás estaban ambas nociones: de participación
y de potencia y acto, íntimamente unidas y exigidas, la una por la otra, en

la fundamentación del ser.
Precisamente el re-descubrimiento de esta noción de participación, ha venido a esclarecer la noción del ser, en su esencia y existencia, en Santo
Tomás.

28

de la Voluntad libre divina -dirigida por el Acto de su Inteligencia, identificados ambos en el único Acto puro de Dios-. Infinitamente perfecto,
Dios no necesita de nada, fuera de tl, para su Perfección y su Felicidad en
la posesión de ésta. Dios es la Perfección perfecta y gozosamente poseída.
Sólo puede hacer partícipes de su Existencia a las esencias que tl libre y
amorosamente elige. La existencia es el acto que confiere realidad en sí
a la esencia, el acto o perfección que hace que la esencia llegue a ser realmente en sí misma. Porque esta comunicación de la existencia proviene de
una Causa eficiente y libre, esta existencia así participada puede existir o no,
es contingente. La Libertad de la Causa se manifiesta o traduce en la contingencia del efecto.
Dios no puede comunicar a las esencias su propia Existencia pues es Acto
puro y simple, el cual no puede comunicarse con otro ni dividirse. De ahí

29

�que la participaci6n de la existencia del ser finito sea desde la Causa eficie~te
libre y se realice por creación -la primera existencia-, por conservación
--continuaci6n del acto de existencia en la esencia- y por concurso Y premoción -el acrecentamiento de la existencia, que no puede proceder de sola
la actividad de las creaturas, las cuales no son sino que s6lo tienen recibida
contingentemente su existencia, y que para causar necesita~ ser. movidas al
acto y realizar éste bajo la acci6n de la Causa que es la Existencia.

hechas: están siendo constituidas como esencias, y están siendo hechas como
existencias bajo la acci6n causal inmediata y actual de Dios. Si, por absurdo,
Dios dejase de contemplar las esencias, éstas dejarían de ser; y, si por absurdo Dios dejase de causar eficiente y libremente las existencias -dejase
de crear, conservar y actuar en la creatura con la promoción y concurso-éstas se aniquilarían.

Toda existencia es, pues, efecto inmediato de la Causa eficiente y libre
divina: en la creaci6n, en la conservaci6n y en la premoci6n de sola la Causa
divina, y en la acci6n de la CI-eatura, de la Causa divina actuando inmediatamente con ésta.

Las esencias son y las existencias existen bajo una acci6n inmediata y continua de Dios y, en cuanto están bajo esta acción. Como la luz depende
inmediata y actualmente del sol que la irradia; así también la esencia y la
existencia dependen inmediata y a~tualmente de la Existencia divina que las
causa.

El aporte del Tomismo actual es haber re-descubierto la realidad de la
existencia como acto. En efecto, la existencia nunca está en potencia, siempre
es acto: o el Acto puro divino de existir, o el acto que es por la acci6n
inmediata de este Acto. No hay una existencia hecha. La existencia está
siempre siendo hecha por vez primera, o está siendo mantenida en su acto.
El acto de existir depende de la Acci6n causal inmediata del Acto divino
de existir. Una esencia existe bajo la actuación actual de la Existencia en sí,
Su acto de existir depende del Acto puro de existir, que lo está actuando
o dando razón de su existencia ahora. El acto de existir del ser participado
es continuamente causado por el Acto puro de existir. En otros términos,
la existencia no es comunicada y queda ya recibida en la esencia. La existencia
es por una dependencia causal actual e ininterrumpida de la Existencia en sí.
Así como si el sol dejase de irradiar su luz, cesaría la iluminación del mundo;
así también, si, por absurdo, la Existencia divina pudiera dejar de causar
la existencia - por creación, conservación, premoción y concurso-, ésta se
apagaría, dejaría de ser.
Tanto, pues, la esencia como la existencia, respectivamente, es o existe,
bajo una acción causalmente inmediata de Dios: de una Causalidad ejemplar
necesaria de la Existencia y del Pensamiento divino, las esencias, a las que
contempla en su Existencia infinita y, contemplándolas, las constituye; o de
una Causalidad eficiente y libre de la Voluntad divina, las existencias, las
cuales son conferidas continuamente por esta Voluntad a aquellas esencias,
que libremente ha elegido para ser actuadas por ellas.
Esencia y existencia finitas son siempre participadas en acto, están dependiendo ahora, en acto, de la Causalidad divina, que le confiere su propio
ser, respectivamente, de esencia o existencia.

Las esencias ~unca están ya constituidas, y las existencias nunca están ya

30

En síntesis, la esencia es y la existencia existe siempre ahora, en acto, como
Acto puro -sin antes ni después, eterno- es la Causa inmediata de las
que ambas dependen.

3. Acto y potencia
Santo Tomás adoptó como propia, la doctrina del Estagirita; volcó su
propia Filosofía en los principios de Arist6teles, interpretado eso sí sf!cundum
veritatem.
Así la diversidad y multiplicidad del ser las explicó con la doctrina del
acto y la potencia; que Aristóteles la había explicado a las esencias: a la
materia primera y a la forma sustancial, y a la materia segunda o sustancia
Y a la forma accidental, es decir, no el s~r como ser, sino al ser como tal ser
o esencia. Santo Tomás lleva la doctrina del acto y la potencia hasta la
constituci6n misma del ser en cuanto ser: hasta la composición de esencia y existencia, composici6n que Arist6teles no alcanzó a ver con claridad. Más aún, con
esta doctrina, enteramente suya, el Aquinate llega a develar la esencia metafísica del Ser de Dios y la del ser participado de la creatura. Dios es el
Esse per se subsistens, la Existencia pura y subsistente. La creatura, en cambio es la esencia que no es sino que tiene existencia. Brevemente, Dios es la
Existencia y la creatura no es la existencia.
Desde esta profunda perspectiva del ser - para colocarse en la cual lo
ha ayudado el conocimiento de la noción de creación y la existencia de los
puros espíritus creados--, Santo Tomás incorpora a su sistema la doctrina
platónica agustiniana de la participación. Y lo hace, ubicándola con gran
precisión en su cabal objeto: el ser en cuanto ser, y no en tal ser o esencia,
como lo había hecho Platón y sus seguidores.

31

�Esta doctrina fundamental de la participación de Santo Tomás -oculta
en él muchas veces bajo los conceptos de ·potencia y acto y concretamente
de la esencia y existencia- ha sido redescubierta y pu~ta en plena luz con
los trabajos del ·P. Geiger 1 y sobre todo del P. Corneho Fabro.2
La participación como acabamos de exponerla brevemente, en lo que
hace a la esencia y e,cistencia ( n. 2), se refiere al fieri modo có7:10 pr_ocede
de la Causa divina -ejemplar y eficiente- la esencia y la existencia del
~er participado o creado.

?

E ambio la doctrina del acto y la potencia se refiere al ser participado
in f:c~o ess/ explica los diversos grados y la multiplicidad del ser, por la
mayor O menor intervención del acto y, viceversa, por la menor o mayor
intervención de la potencia.
De todos modos, la reincorporación al sistema tomista de l.a ~octrina de
la participación logra dar una visión integral del ser y, co~~1gmentemente,
de la misma Metafísica: hace asistir al proceso del ser participado ~n su
esencia y existencia- desde el Ser imparticipado; y en su .luz _1: doctnna del
· alcanza toda su significación como realizacion o efecto de
acto y 1a pot enc1a
la Causalidad del Ser imparticipado.
Esta reconquista de un importante aspecto metafísico del sistema d~ Santo
Tomás como es el de la participación, traía aparejada una reconqmsta del
amplio' y rico pensamiento del Aquinate, sobre la analogía; al cual nos vamos
a referir en el capítulo siguiente.

III
La reincorporación de la analogía de atribución intrín,seca a la de
proporcionalidad intrínseca de Santo Tomas

4. La restitución del auténtico pensamiento de
Santo Tomás sobre la analogía

L a remcorpora
·
c'o'n
1
de la doctn·na de la participación en la concepción
metafísica Tomista, ha traído aparejada consigo una reconquista, amplia y
L. P. GEIGER, Participation, 2a. ed., Vrin, París, 1953.
· ·
C. FABRO, La Nozione di Partecipazione
seco~,d o S • Tommaso , Societá , Editrice
.
· le, T onno,
·
1950., y Partecipazione e Causalzta secondo S.
D Aquino,
Naz1ona
., Tommaso
•
,
t en
Societá Editrice Nazionale, Torino, 1960. Est~ obra. aparec10. s1mu1taneamen e
francés, publicada por Institut Superieur de Philosoph1e, Louvama, 1960.

rica de su pensamiento en lo que hace a la expresión conceptual del ser,
vale decir, a la analogía.
En efecto, esta doctrina de la analogía se ha visto enriquecida con la reincorporación a la ya tradicional analogf.a de proporcionalidad intrínseca
-afirmada por Cayetano y los grandes comentaristas tomistas, como única
en Santo Tomás-, de la hasta ahora rechazada por todos estos tomistas, y
que, sin embargo, estaba en los escritos y en la mente del Aquinate: me refiero a la analogía de atribución intrínseca.
Por caminos diferentes: el de la Metafísica y el de la Lógica, se ha llegado
a una reconquista del pensamiento integral de Santo Tomás, con la participación en Metafísica y con el de la analogía en Lógica. Aspecto metafísico y
lógico, que, por otra parte, se reclaman y complementan y se articulan admirablemente como si el uno necesitase del otro, como es en verdad.
Mientras el P. Cornelio Fabro trabajaba en el redescubrimiento y formulación de la participación en Santo Tomás; el P. Santiago Ramírez se aplicaba al redescubrimiento de todo el rico pensamiento de Santo Tomás sobre
la analogía. Y los resultados de ambos insignes intérpretes del Aquinate,
sin habérselo ellos propuesto, se ensamblan y articulan armoniosamente, precisamente por que se trata de dos aspectos correlativos de la doctrina de
Santo Tomás -metafísico, el de la participación, y lógico, el de la analogíaque se corresponden y que, por diversos caminos, habían sido olvidados y
dejados de lado por los comentaristas del Angélico Doctor.

5. Correspondencia de participación y
analogía de atribución

La participación incorpora un punto clave, hasta entonces olvidado, en la
concepción tomista: el origen del ser creado en su esencia y existencia, a
partir del Esse subsistente o en sí. De este modo, quedaban bien claros los
dos aspectos de la comunicación del ser desde el Ser en sí: la participación
o comunicación del ·ser desde su Causalidad -el fieri del ser creado o participado- y la comunicación de este ser, ya constituida en diversos grados,
por el acto y la potencia -el f actum esse de la participación-. De este modo
Participación y acto y J;otencia corresponden, respectivamente, al fieri y al
factum esse del ser participado.

1

2

32

Cayetano y la Escuela tomista posterior se había atenido al segundo aspecto de la comunicación del ser. H abía buscado la explicación de los grados
Y multiplicidad del ser -el factum esse- en la doctrina del acto y la potencia;

33
humanitas-3

�pero había olvidado la participación prop~~ente dicha, .e~ proceso causal
mismo del ser desde el Ser incausado: el fzerz del ser part1c1pado.
En cambio, el P. Francisco Suárez, S. J. se había atenido a este prim:r
aspecto de la' comunicación del ser, al fieri del mismo o ~ su dep~ndencia
causal respecto al Ser incausado; y, por otra parte, hab1a descuidado el
tema de la realización de la diversidad y multiplicidad de los entes por el
acto y la potencia, había descuidado el factum esse del ser.
Esta posición obedece a su tesis que· identifica la esencia con la existencia
en el ser creado. Por lo cual, no puede explicar la graduación de los seres
participados por la potencia que limita al acto y, concretamente, por la esencia que limita a la existencia. Para explicar la limitación de la existencia
identificada con la esencia, Suárez se ve obligado a recurrir a la Causa_eficiente divina. Por eso, Suárez es conducido, por una lógica interna del sistema,
a atribuir a la intervención de la Causa eficiente divina, a su libre Voluntad,
la comunicación gradual del ser.
Ahora bien, la graduación del ser ya realizada -in facto esse- es decir,
las diversas y múltiples cosas dadas en el mundo, son formuladas por la inteligencia, por conceptos de una analogía de proporcionalidad, o sea, por
conceptos que expresan el mismo ser dado en todos los entes, pero no enteramente el mismo, sino sólo relativa o proporcionalmente el mismo, sin referencia ninguna a un analogado principal.
Cayetano, que se atenía a esta comunicación realizada del ser en diversos
grados, defendía, por eso, la analogía de proporcionalidad intrínseca, como
expresión lógica de la misma.
En cambio, Suárez, como debía atenerse necesariamente a la Causalidad
eficiente divina para justificar la multiplicidad y diversidad del ser, se ve
obligado a expresarla con una analogía que haga referencia a esta Causalidad de Dios, como Analogado principal de donde procede el ser, y por
referencia de dependencia causal a fü, a los demás seres, es decir, con una
analogía de atribución intrínseca: sólo Dios es el Ser por sí, y los demás
seres sólo son por dependencia de su Causalidad.
Pero la verdad es que ambas analogías: la de proporcionalidad intrínseca
y la de atribución intrínseca pertenecen a la Doctrina de Santo Tomás, am-

participación: el de la Causalidad divina, de donde procede la esencia y
la existencia (n. 2) -el fieri o la participación estrictamente tal-; y el
de la realización de la misma, de la diversidad y multiplicidad de los seres
-el efecto o f actum esse de la misma participación-.

Ahora bien, Santo Tomás necesitaba echar mano de ambas analogías para
abar~ en su ex~resión conceptual uno y otro aspecto de la participación
metafmca : el primero o de la Causalidad divina, que comunica la esencia
y la existencia a los seres participados -el fieri del ser o participación estrictamente tal-, necesitaba expresarlo con la analogía de atribución intrínseca:
Dios, Causa del Ser o Analogado principal, con relación al cual son solamente los otros seres como efecto. Y el segundo o de la realización de la
gradación ~&lt;:l se~, y de su diversidad y multiplicidad -el factum esse O efecto
d~ la fartz:ipaczon- tenía que ser expresado como una analogía de proporcionalidad intrínseca, es decir, como una noción de ser que se aplica la misma
pero de diverso modo o ~elativamente la misma, a cada uno de los seres:
Mientras Fabro reconquistaba para el pensamiento de Santo Tomás la
realidad de la participación y ponía en claro los dos mencionados aspectos
de la misma: el fieri y el factum esse del ser participado; Ramírez reincorporaba al Sistema tomista las dos analogías, incluidas ambas en el pensamiento
de Santo Tomás.
Los redescubrimientos de ambos intérpretes de Santo Tomás -en Metaf~ica: el ~e la participación, y en Lógica: las dos analogías- se correspondian Y ~rt1culaban armoniosa y perfectamente, ya que el mismo pensamiento
del Aqumate abrazaba facetas: ontológica y lógica de un mismo problema.
Las tesis de Cayetano y de Suárez eran unilateralmente verdaderas, pero
no opuestas como se presentaban hasta hace pocos años, sino complementarias,
porque ambas se referían a aspectos diversos del Pensamiento de Santo Tomás.3
,E~te acuerdo o articulación de ambas posiciones, que en el plano de la
Logica ensanchaba y enriquecía la concepción del Aquinate con las dos
analogías - Ramzrez'
f ue pos1'ble gracias
· a la reconquista y articulación
de la doctrina de la participación -en fieri del ser participado desde la Causa

bas están sostenidas por él.
Esta posición del Aquinate en Lógica -la analogía es un problema eminentemente lógico- correspondía a una posición suya en Metafísica. En su
concepción integral estaban claramente afirmados los dos aspectos de la

34

l • SANTIAGO RAMÍREz, O. P., En Torno a un Famoso Texto de Santo Tomás sobre
~ Analogía, en Revista Sapientia, No. 29, págs. 156-192, La Plata-Buenos Aires
1 53
d
! lder:z, Obras Completas de Analogía, t. II, 4 volúmenes, Instituto "Luis Vives':
e Filosofia, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1970.

35

�. . t di ina- con la doctrina del acto y la potencia - O del / actum esse o
eficien e v
M f' ·
Fabro-•
realización de la participación- en el plano de 1a
eta isica .

y objeto, como un sujeto con un objeto trascendente e irreductible a él,
es decir, el carácter intencional de la conciencia y de la exsistencia.

Con la reincorporación de la participación al Sistema tomista, se ha _loado una comprehensión más honda y precisa del alca~ce. de la acción
fnroediata causal de Dios sobre el ser participado y, consigwentemente, en
la del alcance de la esencia y existencia (cfr. n. 2) •

Tales afirmaciones han confundido a ciertos pensadores, que han creído
ver en estas concepciones de la Filosofía contemporánea de la intencionaltlad
y transcendencia, un retorno al realismo.

IV
La auténtica intencionalidad y trascendencia del conocimiento
de Santo Tomás

6. El alcance de la intencionalidad y de la trascendencia
en la Filosofía Contemporánea

Esta reconquista del verdadero concepto del ser par~cipado en su_ esencia
y existencia en la Concepción tomista, ha traído aparejada una noción muy
precisa del 'alcance del ser trascendente o trascendencia del ser.
' y 1a Fil0 La Filosofía contemporánea, y concretamente la Feno~enolog1a
f' a de la existencia han reconquistado el carácter intencional y trascendente
~:: ·objeto para la ~nciencia intelectiva y la intencionalidad del ser de los
entes para el Dasein O "Ser aquí" de la Ex-sistencia del hombre.

Husserl pone en evidencia que no pu_e~e haber_ acto de_ inteligencia -y
tampoco de voluntad y vida afectiva espmtual- sm un ob7eto trascendente,
irreductible al acto mismo de intelección.
Scheler sostiene otro tanto en el orden emotivo espiritual: que en tales
actos de amor y de emoción espirituales se de-velan los_ v~lores trascendentes,
irreductibles a los actos de la voluntad o de los sentimientos que los perciben.
En el plano existencial Heidegger quiere demostrar que el ser o pr~se~cia
de-velación
de los entes en el Dasein es trascendente al ser de este ultuno.
0
E tros términos estos autores están de acuerdo en afirmar la intencion o
d l
.
.
b
nalidad de la conciencia intelectiva y también e a ex-s1stencia, a sa. er,
que los actos de la conciencia y la misma ex-sistencia se de-velan como SuJeto
• OcTAVIO N. DERISI, Participaci6n, Acto y Potencia y An~lo~!a en S~nto Tomás,
del Número Extraordinario de la Rivista di Filosofía Neoescolastica, Fasciculos 11-IV,
Milano, 1974.

36

La verdad es que tales posiciones implican una reconquista de tales caracteres de la conciencia y de la ex-sistencia, pero sólo parcial y que no
alcanzan la auténtica intencionalidad y la real trascendencia de la inteligencia y del espíritu, según Santo Tomás, y que, por eso, y en definitiva,
reace en la inmanencia subjetiva. 5

7. El alcance de la intencionalidad y de la
trascendencia en Santo Tomás

Estas tendencias actuales de la Filosofía han obligado a un análisis más
minucioso y a una comprehensión más profunda y precisa del verdadero
carácter de la intencionalidad y de la trascendencia, tal cual se encuentran
en el Aquinate.
La intencionalidad y trascendencia, redescubiertas por la Fenomenología
(Husserl), la Fenomenología axiológica (Scheler) y la Fenomenología existencial de (Heidegger), afirma la dualidad irreductible intencional de sujeto
Y objetivo, de sentimiento y valor, y de ser del Dasein y de ser de los entes,
con la trascendencia del objeto, valor y ser de los entes; pero ambos caracteres de intencionalidad y trascendencia sólo son tales en cuanto dados en la
conciencia y nada más que en ella. Tales caracteres pertenecen y son un
modo o carácter propio de la conciencia y de la ex-sistencia. Pero el término
intencional y trascendente -el objeto, en el caso de la inteligencia- no implica
un ser o valor real en sí mismo, más allá e independientemente de la conciencia -o del sentimiento en el caso del valor, o de la ex-sistencia subjetiva
en el caso del ser de los entes-. Esta intencionalidad y trascendencia real,
más allá del sujeto, es inasequible - retorno al agnosticismo-.

En cambio, en Santo Tomás esta intencionalidad está dada en la conciencia del sujeto, como una unidad intencional de sujeto y objeto dada en
el acto espiritual, pero que implica una dualidad real -de un ser del sujeto
realmente distinto del ser del objeto-. En la inmanencia del acto intelec' ÜCTAVJo N. DER1s1, El Ámbito de la Fenomenología en E. Husserl y Critica T omista
al Método Fenomenol6gico, c. XX del libro Santo Tomás y la Filoso/fa Actual,
EDUCA, Buenos Aires, 1975.

37

�tivo -y análogamente en la del acto volitivo y demás act~s _espirituales_ intencionales-- está presente el objeto, pero como realmente distinto del su1eto.
Vale decir, que en el acto intelectivo, el mismo ser real ~n sí, trasc~nde~te
al sujeto, está presente el mismo -bien que no con su realidad material,_ s1_no
de un modo inmaterial y bajo alguno de sus aspectos. El concepto ob7etwo
es la realidad misma en sí, trans-subjetiva, que existe o puede existir en sí
misma, y que está presente en él inmateriamente y bajo algunos de sus
aspectos.
Porque esta intencionalidad real del concepto, no se logra por int~i~ión:
no es una aprehensión del ser en sí trascendente, en su s~r r~~ Í!SICO Y
presente por sí mismo en la conciencia, como sucede en la mtmc1on de l~s
sentidos. es sólo su presencia en él hajo alguno de sus aspectos y a travcs
de las ~ágenes O "species". El concepto objetivo es trascend,en~e sól~ en
una faceta del ser, ni tampoco la realidad está presente en el mmed1atamente por sí misma O sin intermediarios intelectivos. La prese~c~a inmediata
del ser trascendente en el concepto se refiere al orden gnoseologico o del conocimiento pero no al proceso psicológico con que ha llegado el ser a la
conciencia. Cuando la inteligencia formula, por ejemplo, el concepto de
hombre, éste está presente en aquél, el mismo que es en sí mismo - inme~iatamente en el plano del conocimiento-, pero sólo en sus notas de animal
racional, y no de un individuo concreto, y tampoco de un hombre existente;
y además ha penetrado en la inteligencia mediante imágenes sensitivas Y luego del propio concepto subjetivo como imagen espiritual del mismo.
Lo que importa aquí es que no debe mutilarse la inten~ionalidad y. la
trascendencia, tal cual es dada en la conciencia, de su realidad ontológ1ca
en sí, que da consistencia y sentido a la primera; no _hloq~earla e~ ~na
intencionalidad válida sólo dentro de la conciencia -o ex1stenc1a- sub7etwa.
Porque esta intencionalidad y trascendencia, que no alcanza y ~o _están .fundadas en un ser realmente distinto del acto aprehendente sub7etwo, pierde
el sentido de intencionalidad y de trascendencia: se reduce a un mero modo
subjetivo de ser de la conciencia y de la ex-sistencia; y no se percibe siq~i~ra
qué pueda significar esa intencionalidad y ~rascen~encia ~e ese pl_us ob7etwo
--o valor O ser- dado en el sujeto, pero irreductible a el, que sm embargo
no es realmente distinto del sujeto. En definitiva, tal trascendencia no puede
ser sino un modo de manifestarse la conciencia subjetiva, y que pierde todo
sentido de una auténtica intencionalidad y trascendencia, de un objeto verdaderamente irreductible al sujeto.
La trascendencia implicada en la intencionalidad del acto intelectivo es la
de un ser realmente irreductible al mjeto y que existe o puede existir fue-

38

ra de éste. Y así se manifiesta en la conciencia; y los intentos de reducirla
al ámbito clauso de la conciencia subjetiva, implican una verdadera mutilación,
que, a más de ser arbitraria, la deforma y desnaturaliza.
Con gran rigor Santo Tomás ha precisado el alcance exacto de la intencionalidad del concepto, que comprende sólo un aspecto del ser trascendente, inmaterial e intencionalmente presente en el acto conceptual -en el
concepto subjetivo-. En éste hay dos aspectos: el del acto o concepto subjetivo, y el del objeto o concepto objetivo, intencionalmente dado en aquél
y como trascendente a él. Este concepto objetivo no es una imagen del ser
trascendente alcanzada en sí misma y desarticulada del objeto trans-subjetivo
-tal como acaece en Descartes y en la Filosofía moderna y contemporánea-,
sino el mismo ser o, mejor, una faceta del ser trascendente, inmediatamente
presente en el acto, en cuanto ser objetivo. Por eso, con el concepto objetivo,
la inteligencia no expresa o dice su acto -en el cual y por el cual se hace
presente el ser trascendente-, sino el objeto mismo, hecho presente por él.
Con el concepto la mente no piensa en sí misma ni en su imagen -concepto
subjetivo o species expressa- del objeto, con que lo hace presente en sí,
sino directa e inmediatamente en el objeto mismo. Mediante el concepto
subjetivo o imagen, la mente aprehende y piensa en el ser trascendente, siquiera bajo algunos de sus aspectos: dice y expresa el ser real.
Este carácter abstracto del concepto objetivo o de la realidad trascendente
alcanzada bajo algunos de sus aspectos, exige otro acto de la inteligencia,
el juicio, que integre a aquél en la realidad existente, de donde fue abstraído.
Por ejemplo, en el juicio: "Juan es hombre" el concepto objetivo de hombre
es reimplantado y reidentificado en el ser real existente, del cual fue abstraído.
Por eso, si bien el concepto es el paso primero indispensable para conocer,
o sea, para aprehender el ser en sí o trascendente; recién en el juicio la mente
realmente entiende, aprehende el ser o verdad trascendente como tal. El
acto de concepto "hombre", por sí solo no haría conocer la realidad, coloca o
hace presente en este acto la realidad de "hombre", pero nada más. Para
conocer algo de este "hombre" es menester integrar el concepto objetivo
- la cosa presente en el acto conceptual- en la identidad o afirmación o
en la no identidad o negación del juicio. Éste nos hace conocer ya formalmente el ser o verdad trascendente, tomar conciencia de él. En el juicio
"Juan es hombre", la inteligencia afirma la identidad del concepto objetivo
-en el ejemplo: hombre o animal racional- con el ser real concreto "Juan".
"S~ ~ aprehendo por mi inteligencia que Juan es hombre", que el concepto
0
bJehvo de hombre está identificado con el ser real de Juan.

39

�En posesión del ser trascendente por la intencionalidad real _del ~onocimiento conceptual y del juicio, la inteligencia, apoyada y nutrida siempre
por su verdad e inteligencia objetiva, sigue avanzando y penetrando ~n el
ser trascendente, primero, con nuevos conceptos o aspectos de la realidad,
reintegrados en nuevos juicios; y, luego, mediante el raciocinio, con el que
llega a conocer las causas extrínsecas e intrínsecas del ser inmediatamente
dado, hasta la Causa primera, Dios, que da razón de ser a todos los seres
finitos. 6

V

8. La inmaterialidad constitutiva del conocimiento y
de la cognoscibilidad o verdad
Otra de las tesis, redescubiertas y puestas en evidencia del Siste~ tomista,
como fundamento y razón de ser de la intencionalidad y trascendencia del conocimiento integral -y en general, de toda la actividad espiritual- Y como
constitutivo del mismo conocimiento, es la de la inmaterialidad. A la reconquista de esta inmaterialidad, fundamento constitutivo de todo el orden del
conocimiento para Santo Tomás, han contribuido especialmente el P. J. Gredt
y J. Maritain.7
conocimiento, nos hace ver
y hasta _opuesta ª. toda r~ao esencialmente inmaterial;
del conocimiento están cons-

En efecto, en el orden material toda realidad que sobreviene y se une con
• ÜCTAVIO

N.

DERISI,

xm~1~
• J. GREDT, Elementa

Santo Tomás " la Filoso/la Actual, cs. VII, IX, X, XI, XII,

.

.

Philosophiae, t. 1, ns. 463-467, 7a. ed.,_ Fnburgo de Bnsgau
(Alemania), 1937; y De Unione Omnium Maxima lnter SubJec!um Cognoscens e'.
Objectum Cognitum, Xenia Thomistica, t. I, págs. 303-318, Angehcum, Roma, 1925 ,
ÜCTAVIO N. DERISI, Doctrina de la Inteligencia de Arist6teles a Santo T~más, c. ~11,
Cursos de Cultura Católica, Buenos Aires, 1945; La Persona, su Esencia, su. Vida,
su Mundo, c. II, Universidad Nacional, la Plata, 1950; y Santo Tomás " la Filosofía
Actual, c. XXVIII.

4-0

En cambio, en el conocimiento la realidad recibida en el sujeto o acto
de conocimiento o acto de conocer, no se junta y mezcla con él, es decir,
no forma un compuesto, sino que, por el contrario, está presente en él come&gt;
distinta de él.
Ahora bien, un sujeto capaz de tener en su acto un ser distinto del propio,
sin mezclarse con él, sin recibirlo o padecerlo pasiva o materialmente para
formar un compuesto, no es ni puede ser material en dicha actividad. Se
trata de una posesión de otro ser, de up. modo no-material, no-pasivo o material~
es decir, de una posesión inmaterial del mismo.

La inmaterialidad, constitutiva del conocimiento y fundamento de la
intencionalidad y trascendencia real del ser

Un análisis directo y cuidadoso del ser del
que esta realidad es única y, como tal, diversa
lidad material y, por eso mismo, no material,
y que, por esta razón, los grados de perfección
tituidos por los grados de inmaterialidad.

otra, forma siempre un compuesto, ya substancial ya accidental. Así de la
unión del alma y el cuerpo se constituye el compuesto del hombre, de la
unión de un color con la materia, surge un cuerpo coloreado; y también de
la unión de un acto psíquico con el hombre que lo produce, surge un compuesto, porque se realiza a la manera de recepción material o de potencia
que recibe su acto.

Además, el acto de conocimiento implica y se constituye como un enriquecimiento del ser. En este acto no sólo hay ser para el acto mismo constitutivo, que forma un compuesto con la substancia -v. gr. el hombre- que lo
produce, sino para otro ser distinto del propio, y que, por eso, está presente
en él como ob-jectum o ser puesto delante del sujeto. Ahora bien, la materia es un elemento pasivo que limita y coarta al ser. Si, el conocimiento,
tiene esse o existencia para su propio acto y para otro ser distinto del suyo,
que existe sin embargo en el mismo acto y con la misma existencia de éste,
es evidente que se constituye por un principio distinto y opuesto a la materia
o potencia pasiva, es decir, con un principio inmaterial o, de un modo
positivo, por una supremacía del acto sobre la materia.
Conviene advertir que la inmaterialidad no es algo puramente negativo.
Al contrario, siendo la materia un principio de limitación del ser, la forma
adviene a ella como acto y forma con ella un compuesto, la materia se presenta como un principio negativo, como un no-ser del acto o perfección.
Por consiguiente, la inmaterialidad, negativa en su expresión: no-materia,
significa algo realmente positivo: la negación de la negación de la materia,
el alejamiento de la limitación de un ser, lo ·cual es una perfección positiva.
Por eso, la inmaterialidad es la perfección o concentración del ser, gracias
a la liberación de la coartación o limitación de la materia, es, como dice
Maritain, "una super existencia"; 8 y por eso, se explica que en el acto de

• J. MARITAIN, Reflexions sur l'lntelligence, c. II, especialmente págs. 53 y sgs.,
Nouvelle Librairie Nationale, Paris, 1926.
41

�conocimiento la existencia no se agote en el propio acto subjetivo -que
en cuanto tal forma un compuesto con la sustancia inteligente- sino que
lo desborde y ofrezca existencia para otro ser distinto del propio, es decir
para un objetum o "ser puesto delante de" del sujeto.

objeto, capaz de ser conocido. Por. eso, por la espiritualidad del acto, es
posible la de-velación o aprehensión del sujeto como objeto, por el mismo
sujeto, es decir, es posible la conciencia formal o expresa: la presencia del
ser del sujeto a su propia mirada intelectiva como objeto.

Cuanto más inmaterial es el conocimiento, mayor es la amplitud de la
existencia para albergar en el seno de su acto un ser distinto del propio como
distinto u objeto, es decir, sin unirse o mezclarse materialmente con él.

En cambio, en el conocimiento de los sentidos, donde la inmaterialidad
constitutiva del conocimiento no logra la liberación total de la materia o la
espiritualidad -y por eso es un conocimiento orgánico, que depende también de los órganos materiales--, su ámbito objetivo son sólo los fenómenos
objetivos concretos, sin llegar a la aprehensión fonnal del ser y sin poder
llegar tampoco, por eso mismo, a la conciencia de sí, del sujeto, como ser
formalmente distinto del ser del objeto. La dualidad intencional de sujeto
y objeto es vivida, pero no explícita, no llega a aprehender el ser del sujeto
y el ser del objeto, de una manera expresa, es decir, no llega a de-velar
explícitamente la distinción real de ambos.

Si, pues, el conocimiento es una aprehensión inmaterial de un ser distinto
&lt;lel sujeto -ob-jectum-, en el acto de éste, los grados del conocimiento
y su jerarquía ascendente en el ámbito objetivo y en el de la perfección de
la captación del objeto, estará determinada por los grados ascendentes de
inmaterialidad o, lo que es lo mismo por el acrecentamiento del acto de ser.
Cuanto más inmaterial, cuanto más se aleja de la materia, de su modo de
recibir otro ser -pasivamente y formando un compuesto con él- es decir,
&lt;:uanto más acto, más perfecto será el conocimiento.
Por eso, cuando el ser alcanza la inmaterialidad perfecta o total, la cspi:ritualidad -la forma o acto esencial puro, como el alma humana-, logra
liberarse de toda coartación material, y el ser alcanza una amplitud total,
,capaz de albergar en el seno de su acto todos los seres y el mismo Ser divino,
es decir, una capacidad infinita objetiva que abarca todo el ámbito del ser.
A la vez, en esta inmaterialidad perfecta o espiritualidad no sólo se extiende el ámbito del conocimiento para abrazar todo ser, sino que se perfecciona el conocimiento como tal: la aprehensión del objeto en el sujeto
se hace más nítida y más consciente: el sujeto toma conciencia expresa de
estar frente a un ser trascendente o realmente distinto del ser inmanente.
Por la inmaterialidad total o espiritualidad, es aprehendido el ser formalmente
tal: el ser trascendente del objeto y el ser inmanente del sujeto y, por eso,
-el conocimiento es perfecto, una aprehensión del ser objetivo trascendente
como tal y distinto del ser subjetivo, desde un acto en que el ser del sujeto
se de-vela a sí mismo simultáneamente con el ser del objeto. En la unidad
.intencional, la dualidad real está formalmente aprehendida, o sea, expresamente como dualidad de sujeto y objeto.

Por otra parte, también la verdad o inteligibilidad del objeto está constituida por la inmaterialidad o acto de ser, por la forma, y no por la materia.
La materia, como pura potencia o no-ser del ser, no es directamente agnos&lt;:ible.
Por esta inmaterialidad perfecta o espiritualidad, pues, el ser del sujeto
-está develado tanto como sujeto, capaz de conocer, corno también como

42

En cambio, en la conciencia del conocimiento enteramente inmaterial o
espiritual de la inteligencia, en la unidad intencional del acto, el sujeto . y el
objeto están presentes como ser, como ser realmente distinto el uno del otro,
a saber, con la conciencia formal o expresa de un sujeto que aprehende y
tiene presente en su acto un ser distinto o trascendente al propio -el objeto.

9. En la cima de la liberación de toda materia y de toda potencia:
el conocimiento del Acto puro de Dios

Hay todavía un grado infinitamente más perfecto de conocimiento, en que
la inmaterialidad no sólo es perfecta -espiritualidad- , sino que alcanza la
liberación de toda potencia limitante del acto cognoscitivo, es decir donde
desaparece el último vestigio de potencia pasiva, la de la esencia que limita
el acto de existencia -composición de esencia y existencia, que constituye al
ser participado o creado- para dejar sólo el Acto, y por eso, el Acto puro
o infinito de Existir, el Esse per se subsistens.
Este Acto infinito de existir, sin materia ni potencia li..mitantc alguna, está,
por esta razón, en el Acto mismo de Entender, y a la vez en el Acto de
cognoscibilidad o verdad conocida. El ser totalmente inmaterial espiritual
creado, limitado por la esencia, está sólo en acto primero -en capacidadpara entender, y también en acto primero -en capacidad- de ser entendido, pero para entender en acto segundo, para estar en el acto mismo de
entender, necesita pasar de la potencia al acto, realizar su acto de entender
y llevar también al acto la inteligibilidad del objeto, realización que se verifica

43

�en la unidad intencional del acto de intelección. En el ser creado el acto
de entender no se identifica con su acto de ser -&lt;:on la forma o el alma
espiritual del hombre- sino que es un nuevo acto accidental, que complementa el acto de ser e identifica intencionalmente sujeto y objeto. Precisamente porque la creatura, aun la espiritual, no es su acto de existir -sino
una esencia que tiene ese acto-, por eso ha de conocer con un nuevo acto
distinto de su acto de ser.9 Porque si conociese con su acto de ser -&lt;:on su
forma o alma espiritual, que es un acto esencial permanente- sería a fortiori
su acto de entender, y, si tal fuese a fortiori su acto de existir -implicado en
el acto de entender- y sería Dios. Únicamente Dios es el Acto puro de
Existir.
Sólo en Dios, el Acto puro de Existir -sin potencia alguna, ni de materia
ni de esencia distinta de la existencia- está, por eso mismo, en el Acto
de Entender, es el Acto de Entender, y a la vez está en el Acto de inteligibilidad o verdad, es el Acto de Ser o Verdad entendida. Y, por eso, sólo
en :el no hay Acto de Entender distinto del Acto de Ser o Verdad. El Entender y el Ser divinos, realmente identificados, son Entender y Ser o Verdad
entendida en Acto Puro, sin dualidad real de ambos. Tanto por el Sujeto
como por el Objeto, Dios está en Acto Puro. La identidad intencional de
sujeto y objeto del conocimiento creado, en el Acto puro de Dios es identidad
real. Dios es el Acto puro de Entender de su propio Ser o Entender, como
alcanzó a verlo el propio Aristóteles: "Dios es la Intelección de la propia
Intelección".10 En una palabra, hay una identidad real de Ser y Entender,
lo cual implica que el Acto de Entender de Dios de su propio Ser, sea un
Acto de Entender Dios su propio Entender. Todo el Ser infinito de Dios
está infinitamente entendido en su Único Acto puro.

10. Conclusión
Desde esta cima divina del Ser, desde el Acto o Esse puro, se esclarece y
aprehende en toda significación el principio del conocimiento y de la cognoscibilidad o verdad. Helo aquí: todo ser, en la medida de su ser o acto, es
conocimiento y es cognoscibilidad o verdad a la vez. Por eso en el Acto
Puro de Dios, Ser y Entender -o Conocer- son infinitos y realmente identificados en el Acto puro.
La limitación del conocimiento y de la cognoscibilidad del ser, proviene

' s.

s. Th.,

I, 79, l.
Met., c. XIJ, 1074. Cfr. S.
ns. 2601 y 2608 y sigs., S. Th., I, 14, 4.
THOll,l:AS,

,. ARISTÓTELES,

44

THOMAs,

Com. in Met., c. XII, lec. 11,

de la intervención de la potencia que limita su acto: la primera, común a
toda creatura, de la esencia que limita a la existencia, y que hace que el
acto de conocer y el objeto conocido no esté en Acto puro, sino en un acto
de la esencia, de la f arma, que necesita un nuevo acto segundo accidental
para alcanzar el acto mismo de entender y de ser entendido -sujeto y objeto-, es decir, la identidad puramente intencional de la dualidad real de
sujeto y objeto. La identidad real del conocimiento y del objeto conocido,
únicamente es posible en' el Acto de Dios, libre de toda potencia -esencia
y materia- limitante. En la creatura esa identidad es sólo intencional y
realizada en un acto nuevo, porque al no ser el Esse o Acto puro de existir,
el ser creado es limitado y, por eso mismo, no se identifica con los otros
seres; y para alcanzar la identidad intencional en el conocimiento de esa
dualidad real de sujeto y objeto, necesita también llegar al acto de conocer,
por un nuevo acto, distinto del acto de su ser -o forma- por un acto accidental, que sobreviene al acto de ser.
El acto de ser se hunde aún más en la obscuridad del no-ser o potencia,
en los seres materiales, en los cuales no sólo la potencia de la esencia limita
al acto de la existencia, sino que ya dentro de la esencia misma, la potencia
de la materia limita al acto de la forma o acto de la esencia.
En este descenso del acto del ser por el no-ser de la potencia de la materia,
se va extinguiendo la luz de su conocimiento y de su cognoscibilidad, hasta
llegar, primero, a los seres de vida puramente vegetativa, y, luego, finalmente, a los seres puramente materiales. En ambos tipos de ser material,
con vida vegetativa o sin ella, el acto de ser queda enteramente y apresado
en el no-ser de la materia y, por eso, desaparece todo conocimiento. También
su acto esencial o forma, en sí misma inteligible, desaparece en su inteligibilidad o verdad, hundida en la potencia de la materia; y sólo puede reconquistar su inteligibilidad en acto, gracias a la intervención de otro ser, en
que el acto de ser aún conserva su vigor, frente a la potencia de la materia,
por su espiritualidad o liberación total de ésta, y que, en su acto es capaz
de acoger el acto de cognoscibilidad o verdad del ser material, previa desmaterialización o abstracción de la materia concreta, que con su potencia
impedía su cognoscibilidad en acto.
Queda en pie, pues, que todo ser en la medida de su acto de ser, es, cognoscente y cognoscible, que los grados del ser o del acto son los grados d~l conocer y los grados de la cognoscibilidad o verdad de este mismo ser; y que
si hay seres que conocen imperfectamente y que no conocen del todo -y
otro tanto dígase de su cognoscibilidad o verdad objetiva- es por el no ser
de la potencia que los limita y los obscurece en su acto de ser.

45

�DER TOD UND DIE FRAGENACH DEM SINN

fRITZ-JOACHIM VON RINTELEN

Universitat Mainz

l. Wm WISSEN, dass wir sterben müssen. Wir Menschen sind nun einma
auch vitale Wesen, welche in der Natur immer wieder zugrunde gehen. Der
Tod wird die Grenze unseres endlichen Lebens, zurnal wir einer raum-zeitlichen
Welt angehoren. Würde uns in ihr ein unendliches Leben eigen sein, sostehen wir in einem uferlosen Meer. Das Leben als solches aber kann sich
in anderen als Nachfolger immer wieder emeuem. Das alte Leben muss
dem neuenimSinae der Arterhaltung Platz machen. Aber sind wir Menschen
nicht mehr als blosse Witalwésen, zurnal wir uns des kommendenSterbens
immer bewusst sind?

So spricht Heidegger von dem "Sein zum Tode" als Sorge und Bevorstand_
"Das Dasein stirbt faktisch, sofern es existiert." Uns ist das "Hingerichtetsein
zumTode" nach Heidegger tets gegenwlirtig. Das _Schiksal des Todes ist
uns heute urnso mehr bewusst geworden, als in den letzten beidenWeltkriegen
so viele ihr Leben geopfert haben, vor allem die blühende Jugend, was sich
auch vielfach als sinnlos erwiesen hat. Und eben das jung erloschene Leben
konnen wir mit Recht beklagen. Darurn wird gerade heute die Beantwortung
der Frage des Sterbens zu einem innersten Anliegen, zu einem bedrohenden
tiefen Geheimnis. Verbleiben wir in einer abgründigen, antworflosen Hoffnungslosigkeit? Stellt uns das unerbittliche Sterben nur vor eine Gebrochenheit
unseres Daseins und Ausscheiden aus der Gemeinschaft? Freilich ist das.
Sterben immer nach Heidegger "wesensgemliss das mein" und nur den eigenen-Tod konnen wir "existentiell" auf uns nehmen. Wir stehen hier nach KarlJaspers in der "Grenzsituation des Todes." Müssen wir nicht überwindend
das Sterben lernen angesichts einer letztenSinn-bestimmung? Von dem
bekannten Dichter Rainer Maria Rilke stammen sogar die Worte:

47

�"Der Tod ist gross-Wir sind die Seinen -LachendenMundes.Wenn wir uns mitten im Leben meinen, -Wagt er zu weinen- Mitten
ins Uns."
2. Gewiss kann das Sterben für uns sehr unterschiedlich sein, oh etwa eine
-durch die Familie beglückte Mutter plotzlich aus ihr scheiden muss, oh ein
.alterer Mensch nach einem reichhaltigen Leben ermüdet sein Leben mit
Dank und Frieden werliert oder oh ich durch das Sterben von einer mich
-erschütternden, unertraglichen Krankheit, womoglich mit demWunsch zu
sterben, befreit werde. So ist lias Verhalten vor demTode sehr unterschiedlich.
Dennoch will ich versuchen, einen wesentlich bedeutsamen Gedanken, den
-des sinnerfüllten Lebens, angesichts des Sterbens darzulegen. Sehe ichin ihm
.nur die Seinsvernichtung, nur einen vollstandigen Verlust des eigenen Selbnt
und seinesvorausgehenden Tuns, dann ist für uns der Tod allein eine Vernichtung. Worin besteht dann in unserer Endlichkeit die Rechtfertigung unseres
personalen Lebens?
Dürfen wir danach heute überhaupt noch fragen angesichts einer rein
physikalischen-mechanistischen Interpretation der Natur und unserer Wirklichkeit, mag auch jene Interpretation von führenden Physikem wie H eisenberg,
Heitler, Túuich, Pascral, fardan oder Weizsacker gegenwartig überwunden
-sein? Sie hatte aber eine eindeutige Entselbstung, Entpersonalisierung, so auch
weitgehend im offentlichen Leben zur Folge. Unser Tod wird dann nur
als ein Verenden wie das anderer Lebewesen, gemass dem nur biologischen
Le bensablauf gesehen. Aber tiefere Fragen zu stellen beunruhigt uns. Somit
:sei auch die nach demTode verdranggt und meistens ausgeklammert. Wird
alles zu einer "machina mundi" nach demAstronom M eurers-Wien, dann
ist das Sterben nur ein notendig sich ergebender Maschinende fekt, ein
sinnfreier materieller Ablauf. Aber angesichts solcher Haltung spricht gerade
-die junge Generation in einemGedicht (Wünburg 1968, Jugendzeitschrift)
von dem "Verlorensein in die Leere, demAngstlachen vor dem Unaussprech1ichenVor allemdie Jugend sthet hier vor einer Ratlosigkiet, Einsamkeit, wenn
nicht Le bens verdrossenheit, einem geistigen Vakuum, mitunter mit einer
Neurose verbunden. Das bedeutet aber nach demVerhaltensforscher Konrad
.Lorenz nicht eine "menschliche Evolution, sondem Involution", eine
Rückentwicklung unseres Dasein.
Darum wird weitgehend von der heutigen entwunelten Daseinsangst, nicht
Daseinsfreude, und nach Jaspers von der noch tiefer liegenden "Existenzangts"
mit der Flucht nach vorn gesprochen, ja der Angst vor dem Nichts angesichts
des Sterbens. Ebendadurch ist die Todesangst gewachsen und nur die erschüt-

-48

ternde Tragik des Todes wird empfunden. Müsste man dann nicht das
Nichts anbeten, fragt bereits Nietzsche und sieht einen aufkommenden
Nihilismus voraus, der rnituntcr eine Neigung zur Selostentfremdung, zumNichtigkeitsge fühl, zur Lebens feindschaft, wenn nicht Todessehnsucht, ja
zumSelbstmord hervorruft und uns vor eine Sinnlosigkeit des eigenenSeins
stellt. So kam es mach Max Scheler "zur Revolte der Natur im Menschen
und alles dessen, was dunkel, dranohaft und triebhaft ist, alles Unbewussten
gegen das Bewusstsein. Es musste einmal kommen" und ist nun da. Aber
dannist es doch nur sinnvoll, allein nach eigenem, wenn auch vorübergehendem
Wohlstand, Befriedigung und Nutzen, oft jenseits aller Bindung, zu streben;
mag das auch alles letztlich fragwürdig und nur relativ sein. Wir leben
nur in den Tag hinein, bis schliesslich das unser Leben auflosende Sterben
eintritt und wir fragen nicht mehr much den tieferen Hintergrümden unseres
Dasei in der Gemeinschaft, nach dem, was unverganglichenWert hat. Wir
wissen aber aus der Kulturgeschichtz zur Genüge, dass sie nur schopferisch sein
kann, wenn letztlich positive, sinnvoll personale geistige Aspekte den Menschen
bestimmen, welche jenseits des Sterbens eine zeitüberlegene Bedeutung haben.
3. Welche Antworten konnen wir nun auf die Frage nach demSterben
geben? Betrachten wir es zunachst geschichtlich nach unterschiedlichen
Aspekten. Das Schweigen vor demSterben, die Gelassenheit seiner Hinnahme
( auch als Folge der dargelegten gegenwartigenEmpfindungsweise) ist sogar
bereits in der Antike bei Aischylos (gest. 456 ante), natürlich auch rnit anderemAspekte, zu beobachten. Der Aias des Sophokles sagt: "Grab, süsse Todesgruft,
winkst du mir?" Ist damit eine Infragestellung des eigenen Selbst angenommen,
wenn auch eine Reinigung (katharsis) von demübermass, der Hybris, für
denHelden erwartet wird? Gegenteilig ist das Pathos einer reinen
W eltfreudigkeit, wie sie etwa in der R enaissance aufftritt. Jene wendet sich
in dem spateren Rationalismus der Aufklarung den Gütern des Daseins und
der Sweckhaftigkeit und Nützlichkeit zu, dem utile, auch in ethischer Hinsicht
(Hedonismus). Aber deren Unzulanglichkeit wird heute angesichts der
gegenartigen Weltkrise deutlich empfunden. Die Frage nach dem Sterben
tritt aber bei jener Haltung dennoch zurück.
Nicht gleichartig ist der geschichtlich immer wieder auftretende Naturalismus eingestellt, bereits in der Antike bei den jonischen Naturphilosophen
order im mittelalterlichen Averroismus. Alles ist nur ein natürlicher Rhythmus
von Leben und Tod und rnit demSterben gehen wir jedoch in die allgemeineKraft des Alis ein, Z. B. im sog. Panpsychismus. Diese Auffassung beobachten
wir auch bei Ludwig Feuerbach "Tod und Unsterblichkeit" ( 1830), aber
der Tod imSinne eines Aufgehens in die überindividuelle Gesellschaft
49
hwnanitas-4

�I

verstanden. Ist damit eine entscheidende befreiende Antwort gegeben? Feuer•
bach spricht sogar von "der reinstenWüste des Todes."
Ein Ringehen in das unendliche Universum nach demSterben kennt auch
die Romantik, aber mit einer durchaus anderenSicht. Hier wird die nach
Nietzsche dem deutschen Wesen so eigene Schwermut, das Tragische, die
Schiksalsüberlassenheit entscheidend empfunden. Es tritt eine Todesmustik
des Sterbens uns entgegen, verbunden mit einer Allsehnsucht als Befreiung
von der zeitlichenVerfallenheit mit der N atur und ihren düsterenMlichten,
von den Fesseln begrenzender Enge. "Durch denTod wird das Leben
verstlirkt", sagt sogar Nóvalis H ardenberg. Aber ist es nicht ein unpersonliches
Sich- Verlieren im Universum? Verwandtes konnen wir auch bei clero
modernen Vitalisten Ludwig Klages und bei Rilke feststellen. Dieser spricht
von demSterben, sofern wir ins "Offene", "Stille" wieder zurückgenommen
werden, so dass wir eine Einheit von Leben und Tod annehmen konnen.
Immerhin nimmt er auch, sagen wir, eine Zwischenform von endlichem, zeitrliumlichem Dasein und einer eigenenTron-zendenz an, sofern wir aus demTotenreich durch unsinnliche Stimmen, sagt er, "ununterbrochen Nachrichten"
erhalten. (Vgl. moderne Parapsychologie). Beide Sphliren stellen eine "grosse
Einheet dar (Brief aus Muzot Nr. 106) . Verwandt spricht Hans Driesch von
einem "Uber-ich".
Von geschichtlich produktiver Bedeutung ist aber der Gedanke, dass unser
Sterben sugleich ein Eingehen in eine überzeitliche, transdimensionale, ewige
Welt im-Sinne der Unsterblichkeit des eigenen Selbst ist Er tritt uns schon
im indischen Geistesleben entgegen, so in der Bhagavadgita, in der Karmalehre als Seelenwamderung, mag auch das Selbst, nicht das ego, immer bereits
eine Einheit mit dem gottlichen brahman darstellen. ZumTeil liegt es auch
im Buddhismus vor.
Das klassisch-griechische Denken stellt vor allem auch eine Eigenstlindigkiet
der je einen menschlichen Geistseele heraus, die nicht nur aus Teilen besteht.
Gerade weil sie von Natur aus zur Dimension des Überzeitlichen jenseits
von Raum und Zeit strebt, hat sie Teil amUnverglinolichen. Verwandtes uns
auch Friedrich Schillerin "Worte des Glaubens":
Hoch über der Zeit und imRaume schwebt
Lebendig der hoc hste Gedanke;
Und, ob alles in ewigen Wechsel kreist,
Es beharrt imWechsel ein ruhiger Geist.

ein;_ denn sie ist fü~ ihn kein Konglomerat physischer Krlifte. Warum, fragt
er s1ch, kommt es m der Natur zu dieser hochstenGestalt im menschlichenGeiste, zur veredelnden Vollendung und darurch zumRezug zumEwigen,
denldeen, wenn er durch das Sterben wieder vollends zugrunde gehen sollte?
(Phaedros 2445/6. Nomoi XII, 959 a 4 f.) Dann aber wlire der Tod der
absolute Herr des Menschnn und dieser nicht nach Platon ein erhabener ·
Geist aus demUrgrund.
Die personliche Unsterblichkeit, verbunden mit demStreben zum Vorbild
Gottes wird dann zum zentralen Gedanken des Christentums, spliter des Islam.
Das Sterben ist dann eine Erhebung in das ewige Reich Gottes, wenn das
Gesc~opf ~ich ihm ~ seinemLeben zugewandt hat. Blaise Pascal (gest 1662)
sagt m semen Pensees (Fragment 194): "Die Unsterblichkeit der Seele ist
etwas, das uns so tief berührt, dass man jedes Gefühl verloren haben kann
.
'
wenn es emen gleichgültig ist, zu wissen, was es damit auf sich hat".
ImAugenblick des Sterbens wird es mir erst voll bewusst.
Unter den verschiedenen Antworten auf die Frage nach demTode sind
vor allem zwei, die eindeutig Stellung neemen. Entweder wird mit dem
eintretenden Sterben eine volle Vernichtung unserer Existenz als Abschied
von allem angenommen, teilweise als eine Befreiung von der Not ohne einen
Blick darüber hinaus, ein Gewahrwerden unserer vollen Endlichkeit oder
es liegt einEingehen in eine hohere Sphlire erhabener Tran-zendnez v~n der
Zeitlichkeit zur Oberzeitlichkeit, meine personale Selbsterhaltungg als letzte
Si~erfüll_ung vor und der erschütternde Tod ist überwliltigt. Welche Haltung
schhesst eme Verengung des Wirklichkeitshorizontes ein oder Wirklichkeitsferne
und nicht Wirklichketsnlihe?
4. Eine Antwort auf die Frage nach demSterben konnen wir meines
Erachtens nur geben, wenn wir auch die Frage nach der womoglich
überzeitlichen Sinngehalt unseres Lebens stellen. Oder leben wir nur in
einem sinnlosenTrugbild? Es steht dem angenommenenüberstieg unseres
endlischen Daseis eine moderne metaphysische Skepsis gegenüber. Nach
Jaspers konnen wir hier hochstens von einer Chiffreschrift der Transzendenz
sprechen. Selbstverstlindlich ist dafür ein physikalisch-mathematischer Aufwees
5?hon der Methode nach nicht moglich, wenn auch Begründungen aus
emer umfassenderenGesamtbe trachtung in überzeugender geistiger Einsicht
darge legt werden konnen. Aber letztlich stehen wir hier nach Jaspers vor
einer "Entscheidung", beiKant dem"Postulat". Gerade das wird uns
angesichts des Sterbens gegenwartig. Jedoch ist es vor allem der Fall
'
wenn wir uns nahendenTodes bewusst werden und er nicht unerwartet

Nach Platon geht gerade darum die Geistseele wieder in ein ewiges Dasein
51
50

�eintritt oder wir nicht durch schwere Leiden bedrangt, womoglich durch Mord
beziehungsweise durch politischen Massenmord vernichtet werden.
Die nicht zu umgehende Sinnfrage und damit W ertfrage, eben das, was
sich selbst rechtfertigt, ist heute in der Welt, wic ich inJapan, Nord-und
Südamerika feststellte, wieder sehr hervorgetreten, gerade wegen einer als
leer empfundenen alleinigen Betriebsankeit und des ausseren, fragwürdigen
Erfolges bezüglich des Genusses der Güter. In der Sinnfrage handelt es sich
um das konkrete Lebensgeschehen, sofern es die blosse Alltaglichkeit und die
Funktion der immer wieder überholten vordergründigenErscheinungswelt
übersteigt. Angesichts des zu erwartenden Todes kann ich imSinne eincr
Sapientia mortis eine Bilanz meines Lebens, das Facit meines Lebensverhaltens
vollziehen und dann kann der Tod nachSchiller "eine reinigende Kraft"
haben. Ich kann einen Dankfür das Geschenk des Lebens empfinden und
eine innere Freude erfüllt uns gerade angesichts desSterbens, wenn wir imLeben
werthaft Positives, auch inllingabe für den anderen oder die Gemeinschaft
in Verantwortung vollzogen haben, mag es mitunter, wie das Selbst-Opfer
für einen Ertrinkenden, erfolglo vergeblich oder nutzlos gewesen sein, als zum
Beispiel ein Student J ahren ein in don Rhein gefallenes Kind erretten wollte.
So konnen wir uns imSterben ohne Selbsttauschung unseres gelebten,
ureigenen, innerenDaseinswillens bewusst werden und darin cine Genugtuung
gewinnen, beziehungsweise unsere Mangel oder egozentrischen Fehler überwindend verurteilen. :Oie grenze des Todes lehrt uns, das eigene Leben, wie ich
gelebt habe, zu verstehen, seinen inneren Wert bewusst zu schatzen und meine
eigeneVerschuldung innerlich zu überwinden. Freilich ein jeder musstein
seinem.Dasein auch vieleLeiden überstehen, derenUberwindung aber einAnspom zu werthafter Selbstbeherrschung war. Oh er dazu fahig war, wird
ihm angesichts des Todes in unerbittlicher Wahrheit bewusst. Nehmen
wirjedocheine Sinnlosigkeit unseres Daseins an, so führt es zu Flucht vor der
sich bewahrendenFreiheit und, wie gesagt, zur sinnlosenFlucht nach vom
mit der Bedrohung der Selbstbejahung. 1st aber alles in unseremLeben bereits
total vollendet, kann nicht mehr als tiefere Sinngebung von einer Bewahrung
gesprochen werden, welche letztlich eine teilweise werthafte, freie Entscheidung
voraussetzt, wie Leibniz bereits sagt.
Es muss aber auch gesehen werden, dass unser Ausscheiden aus dem Lebcn
zugleich einc schmerzliche 1'rennung von den mit uns inLiebe verbundenen
Verwandten und auch Mitmenschen in sich einschliesst. Danum haben wir
einenAuftrag, mit dem Sterbenden mitzufühlen und seine Sorgen, soweit
moglich, auf uns zu nehmen. Umso mehr kann er dann zur Bewaltigung des
Todes, zu seiner Annahme in stiller Bereitschaft gelangen, zu einer

Sterbensfreiheit.
Er wird sich zugleich, wie bereiºts hervorgeh oben, semes
·
.
smnvollen, -:ven? au~. nu~ teilweise erfüllbaren Tunsund Schaffens imLeben,
mag au_~h. einD1~nst fur die Zukunft vollzogen sein, im augenblick des Todes
geg~nw~!:°g. M1~ Goethe konnte man hier AAgen: "Der Augenblick ist
Ew1gke1t , das he1sst, erübersteigt die reine Endlichkeit.
. Esmag _auch gesehen werden, dass der Drang zur Transundenz geschichtlich
unmer. w1eder aufge~eten ist. Ja, es i.~t als einUrgedanke bereits, wie
neuerdmgs nach gew1esen, gemass denRestattungs formen in Früzeit der
Neandertal_er_ (c. 100 000 ante) und der Eiszeit (c. 10000 ante) eineWendung
zumTransfm1ten festzustcllen. In dem spateren hoherenKulturen ist d "t
verbunden die Anerkennung überzeitlicher Normen, wie in der Natur : ~
vonG~n~wert:n. Eein woller Pluralismus ist einfach unrichtig, zumal 'dieses
gesch1chtlich emdewtig aufweisbar ist. Wenn auch unterschiedliche Aspekt
auftreten, so liegt doch imLetzten ein überzeitlicher Sinnkern vor wie ¡~
inVeroffentlichungen nachzuweisen versucht habe. Plato sagt uns im' Phaedon
(67e?, d~s d~r Eros zum Agathon, die Liebe zumGuten, welches sich in der
Endlichke1t me voll werwirklichen lasst, uns darum in eine hohere abe
allgemeingültige transzendente Sphare erhebt, gleichwie in anderen KuÍturenr
Sogar. Nie~zsche sagt, ':enn auch ohne Annahme einer Transzendenz, "all~
L~s~1r _wurden sagen he~ende Freude- will Ewigkeit, will tiefe, tiefe Ewigkeit • Nunmt man aber eme überzeitliche Dimension an, dann ist der Vollzug
des _Gute~ und _Werthaften nich nur ein verübergehendes Ereignis, sondern
gewmnt eme~ e1genen Bestand, in den wir mit demSterben, der Endlichkeit
enthoben, mit Hoffnung und Vertrauen eintreten. Wir gehen dann nicht
vollends zu~nd:. ~as ~deutet zweifleohne eine besondere Schatzung der
Menschenwur~e imSmne emer tief empfundenenHumanitas, wie auch Nicolai
Hartmann mir gesagt hat. Die menschliche Geistpersons selbst-dieser so
schopferische europaische Gedanke - wird dadurch unaufhalts
rth ft
·
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am we a .
1st m
t letztlich nichtig und tritt mit demSterben in eine überzeitlich Stuf 1
. H.
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as ew1ge eimat em. Was sie im irdischenDasein vollzogen hat erhalt eine
unaufhebb~re Bedeutung. Gerade diese hat, geschichtlich gesehen, das aktive
Vcrhalten mEuropa so gefürdert, das dann zum führendenKontinent wurde.
_Jedoch ist he~r kein em~ifischer-rationaler Beweis moglich, mit Jaspers,
w1~ gesagt, nur eme Entsche1dung. Sonst ware eine teilweise freie menschliche
Bewahrung zu Gunsten des Positiven und Guten inHingabe nicht m h
··rh
mog
1c und unser V erhalten würde sich alsdann als notwendig ergeben. e r
5. Wie ~an nun dazu stehen mag, die Regegnung mit demSterben stellt
uns, abschhessend zusammen gefasst, vor die letztenFragen. Es besteht whol

53

52

�kaum ein Zweifel, dass in der Tedesstunde, wenn sie uns bewusst wird und
das Sterben nicht vollig unerwartet eintritt, das Gewissen hezüglich unseres
Verhaltens im Leben zu uns spricht oder sprechen kann. Das Wissen, dass
wir sterben müssen, verbindet uns auch mit der Antwort darauf, worin denn
der Sinn unseres Daseins überhaupt bestand. Ist es moglich, in unserem
nunmehr beendetenLeben eine teilweise Erfüllung zu sehen, auch wenn vieles,
das wir erstrebten, nicht voll ereichabr war und wieder als unbestandig zugrunde
gegangen ist? Liegt nicht eine befreiende Grosse des Menschen in dem,
was er auch transzendierend Gutes, Positives an sich, Werthaftes getan hat,
dessen Abschluss zwar mit demSterben gegeben ist und deseen wir uns
angesichts des Todes gegenwartig werden konnen?
Ob wir nun einen Fortbestand des eigenenSelbst nach demSterben bejahen
oder nicht, die Vergegenwartigung unserer positiven Sinnerfüllung oder auch
des negativen Tuns in unseremLeben traten angesichts des Sterbens in gleicher
weise hervor. Der bekannte franzosische Dichter und Philosoph Albert Camus,
der sogar von der Absurditat unseres Daseins spricht, gab mir imGesprach
inSáo Paulo 1960 zu, dass es ihm in seinemRoman "Die Pest" um die sehr
werthaften Unterschiede des Verhaltens der einzelnen Menschen, sei es rnit
hilfsbereiter Hingabe oder sei es nur egoistisch, gegenüber den schwer
Erkrankten gegangen sei, zumal eine Hilfe der Kranken die Gefahr der
Ansteckung einschliesst. Diese Frage nach dem positivenWerthaften Sinn
unseres Tuns und Lebens werde ihn, sagte er, noch naher beschaftigen.
Zwei Monate spater kam er leider bei einemAutounfall uros Leben.
Darum sei zuro Abschluss nochmals zumAusdruck gebracht, dass wir gerade
angesichts des Todes in einer Situationstehen, in der unser sinnvolles oder
sinnwidriges Verhalten irnLeben als Ergebnis uns wieder voll bewusst werden
kann. InDistanz zumVergangenen konnen wir dann eine befreinde innere
Rechfertigung vor uns selbst sowie auch eine überwindende Distanz zu unseren
Fehlem und ungutenTaten als Vorbereitung des Todes gewinnen. Mit der
Annahme einer Unsterblichkeit gewinnt dieser Gedanke eine entscheidendere
wesentlichere Bedeutung. Dennoch wird mit ihrer Ablehnung die
Vergegenwartigung des von uns vollzogenen Sinnes in unserem Dasein durchaus
nicht aufgehoben, wenn wir imTode das Ende unserer endlichen Existenz
entgegen nehmen und rückblickend unser vergangenes Leben durchschreiten
Unter diesemGesichtspunkt unseres Verhaltens werden wir wenn gestorben
auch von den überlebenden, so desgleichen die Figuren der Geschichte, stets
beurteilt oder bewertet.

PSYCHO-AND BIO-CYBERNETICS IN PLATO'S ACOUSTICS
AND THEORY OF EDUCATION

PRoF. E. MouTSOPOULos
Rector de la Universidad
de Atenas

IN Th
PLATO's woRK' Physio
· 1ogy and Physics
. are closely connected both in
his
eory. of Ps'.~ology and in his Theory of Education.1 According to
. fl uences, and respond·Plato,
to man
th is a unif1ed whole being subject to extemal m
mg
em accordingly. Under those circumstances the human ps ch
t'
factor of
•
.
Y osoma 1c
ext
1 . ;nnections IS understood to be autoregulated reacting against
ema ~ ue~ces. On the other hand, the above mentioned structure of
man yerm1ts his extemel educative regulation. Knowing thus the rh thmi
reac~1ons of the hurn3:11 constitution as well as those of his ~sychisi: it
poss1ble
' . 2
. tof react
th .educatively on the latter. In which case the roAle of Cybemetics
con:ts ~
e nght formation of shapes through which the externa! influence
~n de ~ element ~ill be achieved according to the best possible way
ut erodiog on the crrcumstances. To make this clear we shall mentio~
a coup e of examples, taken from the regions of Acoustics and Ph . 1
as Plato understands them.
ysio ogy,

~

~he principie hiding under those considerations is that of motion a th
h
which both the conn~ct'ion between the physiological and the physical roug
level,
and that of those prev1ously mentionem to the educacional is achieved R f .
to th
b·
· hi
.
, e emng
e su Ject m s T1maeus Plato starts off from his definition of sound

Vt';~x;REYMOND,

~:d. ~ Platon ou la géométrisation de l'Uniuers, Paris Seghers
• E. Mou T SOPOU LO S, La musique dans l'oeuure de p¡ t'
p ·'
19 , P· 3, •
P.U.F., 1959, pp. 39, f. 203 f.
a on, ans,

: The term appears for the first time in PLATO, Gorg., 51 ld.
. Vd. E. . MouTSOPO ULOs, Musical M ouement and Psychology in Plato's Later
Dialogues (m Greek ), Athena, vol. 64, 1960, pp. 194-208.

55
54

�which he understands to be a stroke transmitted by a sound source, moving
through the air, ear, brain and blood to those parts of the body, in which
the soul resides par excellence.4 Hearing too is defined the same way, viz:
as motion continuing or accompanying the motion of sound in the body,
and which, starting from the ear, reache the liver trough the brain and
heart in such a way as te&gt; invade the whole psyche, having had invaded
grosso modo the seats of its three essential parts, viz: intellect, emotivity and
desire. The transmission of sound, however, is not achieved through vibrations, which is something Plato ignores, just as he ignores the way of transmission of the acoustic irritation through the body. A. E. Taylor, having studied
that description asserts that Plato means a reaction relevant to that caused
by creaking. 5 In this case, however, it is not noises that are understood but
6
pure sounds, which are called by Plato in the Philebus smooth and bright,
which means that they are musical sounds.
The height of the sound is in proportion to its speed. But, as soon as
the sound goes through the ear ( the role of the tympanum is not known
by Plato) , a regula tive mechanism is set into motion, to the effect that the
movement of sound shall decrease in reverse proportion to its initial speed:
the quicker the sound was 'moving in the air, the longer it would need for
it to reach from the ear to the liver during its course in the body. The
1
coefficient of decrease in speed is in its turn in proportion to the initial speed.
It is to be remarked that the decrease of the speed of the sound during its
course in the body, does not in the least any longer affect its pitch. This
of course is a simple postulate, necessary as it is, otherwise that Platonic
theory falls to the ground. If then, the above mentioned things are to be
taken into consideration, we shall have to suppose that two different sounds
transmitted simultaneously from the same sound source (e.g. a musical
instrument) will cross the distance between it and the ear in different times,
according to their pitch. If V and v are respectively the speeds of two sounds
having harmonic relation ( 1: 2, 1 : 3, 1 : 4 etc.), P and p their relative pitches,
than we have the following relation:

(a)

V
p

=

v

The speed 0f the sound higher in pitch S is greater than the spped of the
other, as a result of which the higher pitched sound will reach the ear before
the lower, and in time equalling the difference
(b)

tp -

tP.8

In the simplest of all cases, that of the octave, there 1s proportionality
between the pitches (1;2) and speeds, expressed thus:
(c)

p

V

p

V

2.

In that case, and considering that, during its course in the air the specd
of sound is not altered, the sound pitched P will reach eár. in time tP
'
corresponding to half of the time tp which the sound pitched p needs in order
to cross that distance.
The graphic accompanying the present text, &lt;loes not unfortunately allow
us to determine with exactitude the point to which the speed of the higher
in pitch sound has been decreased, during the moment in which the lower
sound strikes the ear.
We may follow the course of the sounds in the body. Right from the
start of the instrusion of the sound through the body, the speed (but not
its pitch) is altered according to a rigorous law, as we have already mentioned, viz: in reverse proportion to its original value. Thus, at a given
time tj, the speeds of those two sounds will have equalled each other; the
one that moved slower through the air joining the first. Both of them, then
united, continue their course till they reach the liver, when at a given time ti,
their speed is annihilated. Although they die that way, 9 they just have the
time to impose their harmony on the psyche, reflecting an inmortal harmony.1 º
The results of the harmony on the body as much as on the soul become

p

• Vd. Tim., 67 a.
• Vd. A. E. TAYLOR, A Comm.entary of Plato's "Timaeus", Oxford, 1928, PP· 476-

477.
• Vd. Phil., 51 c.
' Vd. Musical Movement .. . , ibid., p. 119.

' Vd. La musique . . . , p. 40.
• Vd. Tim., 80 b.
10
The old conception of Th.-H. MARITAIN, Notices sur le "Timée", París, 1841,
ad loe., on the Pythagorean provenance of this idea has been accepted by A. E.
TAYLOR, op. cit., ad loe.

57
56

�beneficient. Not only does it offer pleasure,11 but, which is more important,
12
it imposes prudence and justice.
The above mentioned data extend according to Plato to the level of bodily
movements, so as to impose on it a hermonious way of living, owing to
13
dance, which is a disciplined manifestation of human vitality. The rhythmic
as well as the harmonic exercise requires in order to be effective, a method
of habit through which either anticipated immunity from disease or cure of
states of psychic abnormality is obtained. The role of Cybemetics in its
original meaning consists of the right specifications and the right selection
of sounds or movements of the body, which are able (considering the
psychosomatic mechanism of physiological reactions subjected to the reactions
caused by it) to give exemplary forros of beauty and goodness to the soul,
according to the need of each individual. To a lesser extend analytically
Damon ª has supported this theory. Plato's contribution consists of the
systematization of the subject, and of his recognition in it of a certain educa15
tional technique, technically taking resource even in Art. Cybemetics and
Education are closely related in that domain.

ETUDE COMPARATIVE DE LA PHILOSOPHIE DE L'EXISTENCE
CHEZ HEIDEGGER ET DE LA PENSEE
PHILOSOPHIQUE DU ZEN

DR. TosHIMITsu HASUMI
l. Introduction.-11. Les Caracteristiques fondamentales des
deux _P_h1~osoph1es:-!II. Les similitudes entre deus philosophies.-IV. Les
Caractenstiques
pnnc1pales de la comparaison.-V. C ompara1son
·
d es notions de
"
. ,,
Venté et de "Néant".-VI. Conclusion.-Appels de note.

TABLE DES ~ATIEE~Es:

e:

:.;
CI&gt;

Pitch P

e
"«i

.e

t:

ro
O&gt;
.e

~

&lt;.&gt;

e

:::,

·~

a,

.::::

1
1
1
•• •-y-•y--.--- ...

ti

t

Time

I
I

•

1

1

1

1
1

1
1

1

1

t

I

•

----,--T'--,---' '

tj

1
1
1

tp
tP

o

O

Distance covered
in the air)(in the body)

&lt;

Vd. Phil., 51 d.
u Vd. Tim., 46 d; Republic, IV, 340 d; cf. E. Mou TS0POULOS, O/ t he Fourfold
Root of Practica! R eason according to Plato (in Greek), Athena, vol. 68, 1965,
11

pp 12-16.
" Vd. La musique . .. , pp. 96-156. Musical M ovement. .. , p. 203 f.
,. La musique .. . , pp. 73-77.
" Vd. ibid., p. 309 f.

58

I

t

\

!NTRODUCTION METHODOLOGIQUE *
IL EST NÉCESSAmE de déterminer la méthode que nous allons suivre toute
recherche s~ la _compa:aison de la philosophie de l'existence chez Heidegger
et _la pe~see philosophique du Zen exigeant les méthodes pratiques de la
~h1~osophie comparée: d'ou la defficulté de trouver la méthode qui menera
a bien cet ouvrage. En général, la méthode est déterminée par l'objet de la
recherch~; or, notre theme est la comparaison entre la philosophie de l'existence
chez Heidegger et la pensée philosophique du Zen.
~~

premiere méth~e est philosophique: la transformation d'une pensée
~hg~euse, le Bouddl_u~me, du Zen en philosophie contemporaine, ce qui
rmphq~e la trans~s1t1on ~e la terminologie du Bouddhisme mahayanique.
La" methode
de philosophie
comparée exige que l'on ait, des le d'b
t
h
..
eu,un
meme e amp de vis1on du theme philosophique. Cette méthode est sans

• "J~ tiens a re~ercier _I'article de Prof M. Saégusa, 'Hikaku-Tetsugaku no mitchi'
(Chemm de la philosoph1e comparée) 'Riso' No. 255 Aout 1954 t I' t" ¡ d
p f K T ·•
, •
.
,
, e ar 1c e e
ro . . su1rmura Do1tsu-sh1So to Zen' (La pensée allemande et Zen ) 'R" ' N
311, Avril 1959."
·
iso
o.

59

�doute, en général, la premiere base de la philosophie comparée. Mais il y
a la encore quelques difficultés. La premiere est la suivante: comment peuton donner une expression philosophique de la terminologie de la pensée du
Zen, alors que l'origine du Zen est une méthode méditative de l'expérience
de l'illumination dans le llouddhisme mahayanique? Or il faut représenter
le Zen comme une philosophie contemporaine. La deuxieme est le probleme de
la traduction des terminologies spéciales aux langues chinoise et japonaise des
textes classiques du Z en en langage philosophique, sans en perdre le sens
originel, particulierement par rapport au langage philosophique contemporain.
La raison d'etre de cette méthode est non seulement la transformation en
termes philosophiques de 1a pensée du Zen, mais aussi l'étude de la base
générale de l'horizon philosophique de pensée commune de ces deux philosophies que nous voulons maintenant comparer. Cette méthode a toujours
un caractere relatif.
La deuxieme méthode est la comparaison des deux philosophies, la
philosophie de l'existence chez Heidegger et celle du Zen. Mais ici il y a
encore deux possibilités de comparaison, et il faut distinguer entre les deux
modes de la philosophie comparée. I1 y a la philosophie comparée en tant
que science de la comparaison de plusieurs philosophies et il y a, d'autre
part, la philosophie comparée en tant que philosophie par l'étude de
comparaison de diverses philosophies. Nous reviendrons sur ce probleme du
criterium de la comparaiso·n. En général, celui-ci se dissimule dans l'intention
personnelle, idéologique, religieuse ou politique, ou dans le caractere individuel
du philosophe, ce qui nous montre les difficultés de la comparaison objective
des philosophies. En tout cas, on ne peut pas écarter absolument les conditions
relatives et subjectives de la comparison, et il faut trouver la base commune
entre deux ou trois ou meme plusieurs philosophies. Il faut done, par
conséquent, chercher d'abord la structure isomorphique des philosophies a
comparer, la comparaison n'étant possible que sur la base de structures
isomorphiques. Nous voulons done chercher dans cet ouvrage l'isomorphisme
éventuel entre la philosophie de Heidegger et la pensée philosophique du

Zen.
Le but de la philosophie comparée est, en premier lieu, de préciser
l'orientation objective de chaque philosophie a la pensée philosophique
universelle a travers sa longue histoire de traditions spirituelles et intellectuelles. Mais du point de vue de la comparaison, il faut rejoindre la base
commune de toutes les philosophies que nous voulons comparer. Cette base
commune est la structure isomorphique de cés philosophies. En deuxieme
lieu, le but de la philosophie comparée est le "philosopher" par la comparaison

obfective. En troisieme lieu, il faut trouver la
.
de notre pensée philosophiqu .
. ·¡ ' . structure ultime et universelle
.
e, ma1s i n est pas da
t .
.
traiter ici ces derniers deux problemes. N
,
ns no re mtentlon de
future.
ous reservons cela pour une étude

II
LE&amp; CARACTERISTIQUES FONDAMENTALES
DES DEUX PHILOSOPHIES

0n peut remarquer les difficultés u'il
'
.
de l'existence chez Heideager et la ph·l q h. y/ a co~pa_rer la philosophie
déja exposé. Chacun vit "aans l' tm iho~p hi1~ u Zen, ams1 que nous l'avons
ª osp ere storiqu ' ·¡
,
.
de penser selon la longue tradition d
'
. _e ou i est ne, et contmue
la philosophie comparée n'est p 1 ue a _ses ongmes. La raison d'etre de
.
.
as a coexistence de pl ·
hil
.
ma1s l'onentation ultime et universell d
.
us1eurs p osoph1es,
toutes les périodes historiques t d e es conna1ssa~?~s p_hilosophiques dans
d
.
e ans toutes les c1vihsations D
•
e vue, la compara1son entre ces deux h]
h'
.
e ce pomt
comprendre et d'assimiler 1
h'l p h1 ~sop ies nous montre la possibilité de
.
.
es p 1 osop ies de l'Occident t d l'
stricto sensu, J·usqu'a' nos Jours
.
1a pensée d e z e ,Extreme,
,,
O,nent. Ma1s,
eveloppee
en
tant
qu'une
h'l
hi
'
.
u
en
na
pas
ete
dcélebre spécialiste du Bouddh~ I osop e. Depms un demi-siecle, Suzuki, le
·,
15me et expert du z
ses nombreux ouvrages en la
1.
en, a traite du Zen, dans
du Bouddhisme ínahayanique nmgu~ ang aise, comm~ d'une pensée religieuse
' a1s non pas du pomt d
h'l
.
A cause de la simplicité paradoxale fra
.
,e. vue p I osophique.
l'expression du Zen on , •
'
gmentaire, poetique et absurde de
la philosophie. On ,porttlea~e pas reco~naitre au Zen le droit de cité dans
Jugement smvant· le z
,
¡
mystique naturelle du Bouddh'isme,i le zen est
. uneen n'th
est dseu dement, qu'une
.
O
bouddhique, et le Zen n'est pas une ph.l
me ,. 1e , e med1tation
1 osophie parce
sur le logos en tant que fondement de l'Etre.
qu I n est pas fondé
A

II est certain que' dans 1e zen, 1a ref
, 1ex1on
. sur !'Et
1
,
•
manquent parce que le Zen n'est
'
re et a pensee ra~10nnelle
de l'Etre et que, par conséque t ~as ,ª proprement ~arler une ph1losophie
n ' I n est pas une ph1losophie du logos au
t DuMOLIN, H., Zen, Geschichte und Gest l
(B
Begriff des natürlichen Mystik biet t . h a t,
ern, _195~), pp. 279-280: " ... Der
.k.h .
e sic an er memt
1· .
ir lic ke1tserfahrung oder seelische Beruhu~ d
eme re _1g:¡ose unl{Úttelbare
W
Zen sowohl von der übernatürlichen G d
~k es absoluten Sem und grenzt das
Ph"
na enmystJ als auch von
. f h
.
anomenen der Religionsgeschichte ab ,, 11
)'
manmg ac en mag1schen
mystique naturelle • il ne pense pas
z·
exp ique que le Zen est enfin une
'
que 1e en en tant que h.l
I
h'
. .
du Bouddhisme mahayanique.
'
P osop ie, so1t mdépendant

61

60

�Done le Zen n'est pas l'Ontologie. En réalité, on ne trouve
sens européen.
· d }'
dans les textes sur le Zen que son expression illogique, et, a p ~ e a,
on juge que le Zen est illogique et done qu'il est un no~ns. ~1- l'on ne
comprend la philosophie que dans l'expression de la pcnsee quotidiennc ou
conceptuelle et formelle, cette attitude négative contre le Zen n'est ?as sa~s
justification. En effet, le Zen n'est pas, au sens strict du terme; une_ p~osophie
de la pensée analytique et fonnelle, ni, non plus, de la pensee ob1et1ve. C~tte
critique négative du Zen ne peut done, au départ, que méconnaitre sa ra1son
d'etre.
Maintenant, nous envisagerons un grand probleme de la philosophie
contemporaine, lequel nous montre un nouveau dévelop_pement de la
philosophie: pourquoi la philosophie de l'existence chez Heidegger montret-elle le "Néant" dans la profondeur de l'Etre? D'apres ~- Jean W~hl,
"il faut bien dire que ce Néant est l'Etre lui-meme, en tant qu il est supéne~
a toute détermination".2 Mais, chez Heidegger, le Néant révele l'Etre lwem par l'angoisse et le Néant est la possibilité de révélation (Offenbarung)
:e r:tant (das Sei;nde) en tant que tel (als eine Solche) de l'etre-la (d~
Dasein).ª Chez Heidegger, le concept du Néant n'est pas le concep:, oppose
a l'étant, mais l'essence de l'Etre lui-meme, et daos l'Etre de 1etant le
Néant se néantise.'
D' res la philosophie du Zen, le dernier fondement de l'Etre est le vide
ap
d l
' ti d l'"tre
et le Néant. 5 Ce Néant est non seulement le sujet e a nega on e ,e
quotidien, mais aussi le sujet de la négation de soi. Nous sommes ce Neant,
6

le Néant absolu, ou seulement le Néant.
Une des différences entre Heidegger et le Zen ne tient pas seulement au
concept du Néant, mais réside également dans le probleme de la transcendence
• W1t.HL, Jean, Les Philosophies de l'Existence, (Paris, A. Colin, 1954), P· 106.
• HEIDEGGER, Sein und Zeit, (Tübíngen, ?eme éd., 1953), PP· 187-l88,_ et Was
ist die Metaphysik?, (Bonn, 1930), pp. 19-20. "In der hellen Nacht des N1chts der
Angst entsteht erst die ursprüngliche Offenbarkeit des Seíenden als eines so\chen;
dass es Seiendes ist - und nicht Nichts."
.
.
• lb ·d
20 · "
Das Níchts gibt nicht erst den Gegenbegriff zum Se1enden ~er,
sonde~ ;e~~rt ~~glich zuro wesen des Seins se\bst. Im Sein des Seienden geschieht
das Nichten des Nichts."
.
. );
.
(Tokyo 1943) pp. 46-72, (en langue Japonaise
• SuzUKI, D ., Z en no shiso,
,
,
il identifie le vide et le Néant.
. .
.
• SuzUKl D. Essais sur le Bouddhisme Zen, traduit du texte ongmal ang~aisAsolb~s
'
'
2e
, · (3cme éd aug d'un Index, Paris,
m
la direction de Jean HERBERT,
me sene,
. , . .
H
N
( 638 713)
Michel, 1940-1943), PP· 904-911. Cf. également la poes1e de ou1- ENG
·

de l'Etre. Dans la pensée du Zen, la propre Nature humaine qu'illumine et
en meme temps qu'est le Vide Absolu, le Néant trascendental, ne connait
plus l'angoisse de vivre, ni la peur de mourir: c'est la la transcendance du
Zen. Done le Néant est la transcendance absolue de l'etre-la en tant que l'etrequotidien vers l'existence transcendantale, qui illumine de soi-meme. Mais
la transcendance chez Heidegger est, en premier lieu, l'Etre lui-mcme et,
en deuxieme lieu, l'extase ( aus sich Sein) de temporalité de l'etre-la. Alors
la transcendance chez Heidegger est la transcendance de l'etre-quotidien dans
le monde. 7
Réfléchissons maintenant a l'histoire de la philosophie européenne. Depuis
le période de la philosophie grecque, on constate que l'on a pensé ce
probleme du Néant et de l'Etre sous forme de paradoxe. Par exemple, le
paradoxe de Zénon, l' aporía chez Aristote, la theologia negativa chez le PseudoDenys, la coincidencia oppositorum de Nicholas de Cuse, l'Antinomie de
Kant et la dialectique de Hegel. Cette expérience philosophique de la
pensée dans l'histoire de la philosophie européenne nous révele aussi la limite
de possibilité d'expression de notre pensée formelle et analytique.

Au point de vue de la philosophie comparée, cette orientation nous montre
quelques similitudes entre la philosophie du Zen et celle de Heidegger. D'autre
part, elle indique quelques grandes différences fondamentales entre ces deux
philosophies, bien que la philosophie de H eidegger soit bien accueillie dans
le monde philosophique au Japon. La grande différence se trouve dans la
conception du Néant du Zen et celle du Néant de Heidegger. Considérons
une phrase de la philosophie de Heidegger: "Le Néant est dans la profondeur
de l'Etre ... Le Néant est la possibilité de révélation de l'étant comme l'Etre
propre pour l'etre humain, le Néant n'est pas l'anti-concept de l'Etre, mais
originellement, c'est l'essence de l'Etre lui-meme. Dans le Néant, le Néant
dans les "Discours et Sermons de Houi-Neng", traduit par Lucien HouLNA, aux éd.
Albín Michel, (París, 1963), p. 45:
"Il n'y a pas d'arbre d'illumination
"Ni cadre de miroir brillant;
"Puisque, intrinsequement, tout est vide
"Ou la p&lt;&gt;Ussiere peut-elle s'attacher?"

Cf. également HAsUMI, Elaboration philosophique de la pensée du Zen, (Paris, 1973),
pp. 120-122.
' HEIDEGGER, Sein und Zeit, (Tübíngen, 1953 ), pp. 364-372. Cf. également, Von
Wesen des Grundes, zum 70, Geburtstag HussERLS, Gewidmet, (Halle, Niemayer;
Verlag, 1929), pp. 101-107.

63

62

�·
· e comme suit ··
, · l m-me
· Ame"•s Heidegger a done ra1son
s•·1
1 s' expnm
neantise
,
'bl " 9
"Le Néant est l'origine de la négation, mais non pas revers1 e .
la substance
Dans la ph1'losoph'e
1 du Zen , le Néant est non seulement ,A
'd' de dla
néantisation, mais- aussi le sujet ultime de réalisation de l etre-quotI. ien, . e
tout l'Etre. Le Néant est 1'absolu, la propre Nature de l'Etre, lequel illumme
comme un miroir.
Il y a encore une différence entre ces deux: c'est que chez Heidegg~r, _la
. est la pensée par la réflexion intellectuelle de l'Etre en tant qu obJet
p hilosoph1e
l'
, ·
de
métaphysique de l'existence humaine, alors que le Zen est_ expenence
l'illumination de la propre Nature de l'homme et la connaiss~nce transce~dantale dans l'objet sans sujet de connaissance, parce que le su1et de connaissance est le Vide Absolu, c'est-a-dire le Néant.
Cette étude préparatoire est une tentativa de comparaison des deux
philosophies.

LES SIMILITUDES ENTRE DEUX PHlLOSOPHIES

. .
nous l'avons déJ·a exposé dans les chapitres 1&gt;récédants, le Zen
Ams1
que
. A
· l ,
t
t
philosophie puisque cette connaissance do1t etre srmu ~eme~
;:x :~ence profonde de la vie humaine. La raison d'etre de la_ p~1losoph1e
n'es~ pas seulement la recherche critique, la connaissance ~u constitut1?n onto1 .
de l'Etre mais l'étude de la base de la connaISsance de l Etre. en
og1que
'
,
h'l
h'
. la connaissance ultime
tant qu'objet de notre pensee. La p I osop ie exige
la plus profonde et la plus universelle de l'Etre.
Le príncipe du Zen est justement celui-ci, comme nous l' avons d'''
eJa q-~elques
'
I

ny a

V
(B
l930) p 20· "Da-sein heisst
• HEIDEGGER, Was ist di~ M~taphys1 . , . o~n, hon über .das Seicnde im Ganzen
Hineingehaltenheit in das N1chts 1st das _Dasem Je se
. d'e Transcendenz. Würde
binaus. Dieses Hinaussein über das Se'.ende nenne~. w1r ~ h jetzt würde es sich
• • G nde seines Wesens mcht transzen 1eren, • ·
, .
. d.
das D asem im ru
. h h' . h lt
dann konnte es sich me zu Se1en en
. h • V h · in das N1c ts mem a en,
k .
me t rm or euem
.
.h
lb t"
"Ohne Ursprüngliche Offenbar e1t
.
d
1 auch mch t zu sic t se s • · · ·
1
h
ver a ten, a so
k .
F ih 't Das Nichts ist die Ermoglichung er
., N' hts · Selbstsein und eme re el ·
N' h
..,es ic
rem
.
.
1h
für das menschliche Dasein, Das ic ts
Offenbarkeit des Seienden b al\;mes sosc•::den her sondern gehort ursprünglich zum
_gibt nicht erst den Gegen er1. z;m S :1 den geschieht das Nichten des Nichts."
Wesen des Seins selbst. I_m e_m es Uem
d Verneinung und nicht umgekehrt."
, ]bid.: p. 22: ''Das Nichts 1st des rsprung er
'

64

Toutefois, cette attitude de la philosophie du Zen comporte quelques
similitudes thématiques avec les philosophies de l'existence et particulierement
avec celle de Heidegger, et cela malgré les grandes différences intimes que
présentent l'une et l'autre de ces deux philosophies. Dans le Zen, l'expérience
et la connaissance intérieure sont inséparables,11 l'expérience du Zen étant
aussi existentielle en tant que réflexion absolue. Selon le Zen, la connaissance
ultime serait atteinte par la disparition de "moi-meme", de l'etre-quotidien.
Le Zen montre strictement le Néant de l'etre-quotidien de notre vie.12 Cette
attitude philosophique, nous voulons l'appeler "transcendance verticale", le
dépassement de l'Etre vers le Néant. 13 De l'autre coté, Heidegger considere
l'Etre comme l'abime sur lequel repose le fondement de l'etre-la.14
Nous sommes arrivés maintenant a la premiere comparaison entre la
philosophie de l'existence selon Heidegger et la philosophie du Zen:

III

fois exposé: contempler sa propre nature humaine. Dans le Zen,

pas de différence entre la pensée objective et la pensée subjective, car "moimeme", comme sujet de ma pensée, quand "je" pense "moi-meme" comme
sujet, et "je" ne suis jamais l'objet en tant qu'etre de ma pensée immédiate
et intentionnelle a l'instant de la connaissance de "moi-meme". En tant que
sujet de ma pensée, je suis le Néant comme objet de ma pensée.

lo. Similitude des principaux points de vue problemátiques: l'objet de la
pensée philosophique est l'etre-quotidien de l'homme. Les deux philosophies
exigent l'expérience existentielle de l'Etre et de l'etre-quotidien, l'etre-la, qui
est précipité dans l'angoisse de la mort de sa propre vie quotidienne qui est,
pour lui, le fait inconditionnel de l'etre humain;
2o. Similitude des attitudes philosophiques: le mode de pensée philosophique

'º Les caractéristiques philosophiques du N éant étaient précisément traitées dans
I'ouvrage de HASUMI (Heme partie), Elaboration philosophique de la pensée du Zen;
DuMOULIN !'explique aussi dans son ouvrage, The Development of Chines e Zen A/ter
the Six Patriarchs, Translated from the German with additional notes and appendices
by Ruth Fuller SASAKI, (New York, 1953), pp. 25 sqq.
u Dans le Zen, la connaissance est toujours la connaissance par l'expérience de
l'illumination, laquelle signifie la connaissance par la lumiere de sa propre nature:
c'est l'expérience transcendantale et existentielle.
" Nous pouvons dire: le Zen montre le vide de l'etre-quotidien; ce vide est, au
sens substantiel-conceptuel, le N éant. Le vide ( sunya) signifie "la non-existence de
l'etre constant", mais en soi il est le N éant.
1
• Ce chemin de dépassement de l'Etre vers le Néant est le chemin d'aller, le chemin
négatif de destruction du monde de l'Etre. Dans l'ouvrage de fusuM1 il s'explique
précisément de ce procédé avec les interprétations des "Dix Etages de l'Image de
la Vache". Cf. HASUMI: Elaboration philosophique de la pensée du Zen, París,
1973, pp. 55-84.
" HEIDEGGER, Was ist die Metaphysik?, p. 20.

65
humanitas-5

�de Heidegger de l'Etre de l'étant n'est pas la pensée objective, ma!s la _pe~sée
réflexive, car l'Etre de l'etre-la lui-meme n'est pas l'objet de la pensee obJecti~e.
Le mode de pensée du Néant du Zen est la réflexion par miroir et ~e suJet
de pensée est le Néant. Les deux philosophies concentrent leurs pensees vers
le sujet qui est la pensée réflexive elle-meme. Nous appelons ce mode de
pensée "existentiel; 15
3o. Similitude des transcendances de pensées: on touche au but par la
percée du quotidien et par le dépassement de l'expérience co~une dans
la situation ultime. Dans la philosophie de Heidegger, cette expenence de la
16
percée et du dépassement est appelée la "transcendance", et d~s le Zen,
la "délivrance" y Mais le probleme réside dans la différence existan~ entre
la transcendance de l'Etre et de l'etre-la et la délivrance de la concup1scence
-le désir et la passion- de l'etre-quotidien au sujet de l'illumination.

IV
CARACTÉRISTIQUE PRINCIPALE DE LA COMPARAISON

La caractéristique la plus importante de la comparaison entre le Zen et
la philosophie de Heidegger est l'attitude de la pensée existentielle réflexive
des deux philosophies. L'essence principale du Z en est l'art de v¿ir dans
sa propre nature. Mais, selon le Zen, la propre nature de l'etre humain est,
sur le plan psychologique, le vide; il n'y a aucun etre constant dans le monde.
Et sur le plan métaphysique, la propre nature est le Néant, qui est le concept
de la substantialisation métaphysique du vide. Done, le Zen n'est pas la
philosophie de l'Etre, ainsi que nous l'avons déja expliqué, mais bien la
pensée sur le Néant. Selon Heidegger, la philosophie est la pensée de l'Etre,18
en soi-meme, en général et en totalité. 19

Che~
Heidegger, cependant, le Néant est l'essence de l'Etre, et auss1 sem~lable a
l'abime de l'etre-la ( das Dasein); tandis que, dans le Zen, le N eant est
comparable a la propre Nature de l'Etre, et _est auss~ l~ nature. elle-m~me
de l'Absolu. D'une maniére générale, on peut d1re que 1att1tude philosoph1que
a l'égard du concept du Néant est symptomatique dans ces deux philosophies.

Nous réfléchissons maintenant la fonction du concept du Néant. Apres
l'introduction du concept de "zéro'' dans les mathématiques, l'objet de réflexion
mathématique s'est beaucoup élargi, mais en Europe le concept du Néant
était au début introduit comme un des concepts principaux philosophiques
dans la philosophie de Heidegger. Comme nous avons déja exposé, le concept
du Néant est non seulement le concept central, mais la clef unique de la
pensée du Zen.

Nous pouvons montrer encore quelques points de similitude entre ces deux
philosophies, cette similitude n'étant toutefois qu'apparence.

Apres la philosophie grecque, la philosophie européenne est la pensée de
1'Etre par le logos. Or, a cause de la tradition historique, cette attitude philosophique de l'Europe ne tient pas compte de la philosophie du Zen dont
l'essence, au contraire, est la pensée par l'absence de pensée. 20 Ainsi la philosophie du Zen n'est-elle pas la philosophie de l'Etre.

4o. Similitude des príncipes thématiques: le Néant et le ~éant.

" WAHL, Jean, Les philosophies de l'existence, (Paris, A. C~lin, _19~4), P· ;4:
"L
nnºe're chose a dire c'est peut-etre que l'existant se conna1t lm-meme, et e est
a pre
,
·
,
t d
en ce scns que le premier des existants, c'est Socrate, et que le prem1er precep e e
·
· to1-meme
· • , .. •" , p • 45 ·• "Et
sous
l'existence, ce sera: 'Conna1s-to1
.
.nous retrouverons
, .
,
•
"d'e
chez
HEIDEGGER
quand
il
dira
que
I
ex1stant,
e est
une autre forme 1a meme 1 e
,
"
·eu lui·-meme." Dans le Zen la premiere devise est Regarde ta
celui qui se met en J
propre Nature."
. ,,
.. .
.
,. D'apres H. FEICK, (lndex zu Heideggers "Sein und Zei~ , Tubmgen,_ N1_em~'.er,
, p. 79), les sens de transcendance chez HEIDEGGER var1ent selo~ tro1s s1~1hca1961
tions. ¡o¡ La transcendance en tant qu'Etre. La transcendance de I Etre et 1etr~-1~
·
·
d
1 2•; La transcendance comme extase de temporahte.
est la conna1ssance trascen anta e.
.
30 / La vérité phénoménologique est veritas t-ranscendantalis.
.
.
' du Zen , ma1s auss1 dans le
17 Cette délivrance est non seulement d ans la pensee

concept fondamental du Bouddhisme en général. Ici nous constatons que le but
· ·
d u zen, ma1gre, ¡e "Zen", "Dhyana" , signifie originellement seulement
une
rehgieux
,,
.
méditation par concentration de l'énergie spirituelle simultanément avec I evacuation
de conscience quotidienne.

66

Dans la tradition en Europe, particulierement chez Aristote, la philosophie de l'étant, c'est la voie qui conduit l'étant vers le point de vue de
l'Etre. Ainsi pouvons-nous dire que la différence essentielle qui réside entre
la philosophie de l'existence de Heidegger et celle du Zen est celle-ci: le
Zen est la philosophie de la connaissance transcendantale et en meme temps
18

HEIDEGGER, Über den Humanismus, (Frankfurt am-Main, 1949), p. 7.
HEIDEGGER, Sein tmd Zeit, p. 306: "Das Woraufhin dieses Entworfenen, des
erschlossenen, so kostituierten Seins, ist das, was diese Konstitution des Seins als
Sorge selbst ermoglicht. Mit der Frage nach dem Sinn der Sorgc ist gefragt: was
ermoglicht sie Ganzheit des gegliederten Str.u kturganzen der Sorge in der Einheit
ihrer ausgefalteten Gliederung?"
"' (Trad.) GERNET, Jacques, Entretiens du Ma1trr: Dhyana Chen-Houei du Ho-Tso
(668-760 ), (Publication de l'Escole Franc;aise d'Extreme-Orient, Vol. XXXI, Hanoi,
1949), pp. 12-15.
1
•

67

�de l'expérience de l'illumination dans le fond du N éant Absolu, et cette
connaissance et cette expérience sont le "voir" de la propre Nature de l'etre
hwnain, tandis que la philosophie de H eidegger est essentiellement l'OntoThéo-Logique,21 la métaphysique de l'Etre.
Notre étude, qui consiste dans la comparaison de la philosophie du Zen
et celle de Heidegger, est déja lirnitée par ce point de vue qui, toutefois,
n'exclut pas une comparaison prise sous un autre angle. Considérons tout
d'abord, de ces deux cotés, les trois points suivants:
lo. Des le début, le Zen a opté pour ce theme principal de la propre nature
de l'etre humain qui illurnine et de notre etre quotidien qui est fortement
chargé de souffrance et de douleur. Et nous envisagerons sans cesse toujours
en face de la mort, ce qui revient a dire qu'en réalité tout n'est pas autre
que souffrance inévitable dans la vie humaine, et cette souffrance nait dans
l'erreur inévitable et fondamentale de l'etre humain. Ainsi, la propre nature
de l'homme se noie effectivement dans cette erreur de la vie de l'etre quotidien.
La réalité de l'etre quotidien de l'homme est done la souffrance dans la vie
et la mort.
La philosophie de Heidegger vise a saisir cet abime qui, en fin de compte,
signifie la mort. Mais la mort est la fin de la vie de l'etre-la; c'est une
situation potentielle qui, a chaque seconde, est liée a la vie. 22 Alors la mort
est la condition ultime de l'etre-la de notre vie. La philosophie du Zen
montre cependant la possibilité de transcender l'angoisse de la mort dans
le chemin d' "aller" 23 -le chemin négatif de l'etre-quotidien- pour arriver
HEIDEGGER, Identitat und Differenz, (Pfüllingen, 1957), pp. 51-68: Die OntoTheo-Logische Verfassung der Metaphysik: "Wir verstehen jetzt den Namen 'Logik'
in dem wesentlichen Sinne, der auch den von HEGEL gebrauchten Titel einschliesst
und ihn so erst erlautert, namlich als den Namen für das jenige Denken, das
überall das Seiende als solches im Ganzen vom Sein als dem Grund (LOCOS) her
ergrundet und begründet. Der Grundzug der Metaphysik heisst Onto-Theo-Logik, Somit
waren wir in den Stand gesetzt zu erklaren, wie der Gott in die Philosophie kommt
(p. 56) ... " "Die Erklarung streift vermutlich etwas Richtiges, aber sic bleibt für
die Erorterung des Wesens der Metaphysik durchaus unzureichend. Denn diese ist
nicht nur Theo-Logik, sondern auch Onto-Logik." ...
22
HEIDEGGER, Sein und Zeit, (Tübingen, 1953), pp. 258-259: "Der Tod als Ende
des Daseins ist eigenste, unbezügliche, gewisse und als solche unbestinunte, unüberholbare
Moglichkeit des Daseins. Der Tod ist als Ende des Daseins im Seins dieses Seienden
zu seinem Ende." !bid., p. 263: "Der Tod ist eigenste Moglichkeit des Daseins. Das
Sein zu ihr erschliesst dem Dasein sein eigenstes Seinskonncn, darin es uro das Sein
des Dasein schleichthin geht."
,. DooEN, Shéibogenzéi, Vol. III, (Tokyo, 1943), pp. 239-241.
21

68

a l'illumination. Nous voulons nommer cette transcendance "la transcendance
verticale".
2o. Considérons maintenant l'attitude philosophique des deux directions
qui veut sonder l'existence humaine jusqu'au fond. Dans le Zen, on n~
cherche pas dans le monde de l'Etre,2• mais la propre Nature humaine·
on ne cherche ni la vie, ni la mort, mais la propre Nature qui est le vid~
et substantiellement le Néant absolu, et cette propre Nature est la base 011
la vérité est révélée.25 La prévision dont fait preuve la compréhension humaine
a l'égard des faits quotidiens, a son origine dans la dualité qui existe entre
le sujet et l'objet de la connaissance. L'on doit done surmonter cette prévision
de la pensée quotidienne pour transcender le monde de l'etre-quotidien de
l'er~ur et, c~ntempler imm~diatement la Nature propre.26 Dans la philosophie de l eXIStence chez Heidegger, la pensée n'est également plus objective:
la mort doit maintenant etre vécue sur le plan existentiel. Philosopher, c'est
con:iprendre la vérité du fondement individue!; malgré la philosophie de
Heidegger, la mort est la fin de l'angoisse en face de la limite de l'etre-la.21
Done la transcendance chez H eidegger n'est pas la transcendance verticale
mais la transcendance horizontale.28
'
3o. Considérons le fondement de l'Etre, soit la transcendance, ou se situe
en réalité la différence principale entre le Zen et la philosophie de l'existence
de Heidegger. Ce dernier pense que la transcendance de l'etre-la vers l'Etre
se manifeste en tant qu'existence. Mais l'etre-la va vers la mort fondée sur
l'abime, c'est-a-dire que l'etre-quotidien envisage le Néant, ce qui revient
a ceci que l'etre-quotidien est attiré par le Néant. 29 Dans le Zen, on cherche
par contre a faire dépendre la délivrance de l'etre-quotidien de son chemin
d'aller vers le Néant; chez Heidegger, l'etre-la est jeté dans le monde, et
le monde transcende l'etre-la.
Et cependant, l'etre-la forme le monde pour une large part et transcende
le monde. Une troisieme transcendance en découle: la transcendance du
Néant. Alors, le Néant est le fondement de soi-meme. Done le fondement
du Néant est la néantisation du propre· Néant. L'etre-la provient done de
" Hsrn-Hsrn-Mrno, (écrit par CHENo-TsAN, traduit par L. WANG etc. dans
Hermes, (París, 1963), pp. 59-63.
,. Ce processus est rnontré dans le chapitre "Dix étages de l'image de la vache"
de HAsu111, Elaboration philosophique de la pensée du Zen, pp. 55-84.
,. DooEN, Vol. III, pp. 239-240.
.., HEIDEGGER, Sein und Z eit, (Türbigen ), 1953, pp. 237-241.
,. HAsuM1, Elaboration philosophique de la pensée du Zen, pp. 178-182.
., HEIDEGGER, Kant und das Problem des Metaphysik, (2 Aufl. Bonn, 1929), pp.
131-135.

69

�l'abime du Néant. Selon Heidegger, l'etre-la est formé par l'abime, et cette
formation est la transcendance.8° C'est ici que réside la plus grande différence
entre la pensée de Heidegger et celle du Zen. Toute la philosophie se concentre
dans le probleme du Néant. Dans la pensée du Zen, le Néant n'est pas
l'abtme de l'etre-la.
Chez Heidegger, le . Néant se révele dans l'abtme de l'etre-la.31 Dans le
Zen, on vit l'état de Néant dans l'illumination. Le N éant, comme Nature
propre primordiale et sans fond, se manifeste l'existence transcendantale
dans l'illumination. Pourquoi une différence aussi grande entre la philosophie de l'existence de H eidegger et le Zen? Nous ne pouvons juger
unilatéralment la valeur propre de la philosophiei du Zen et aussi celle de la
philosophie de Heidegger. Car le Z en selon la conception européenne ne semble
pas etre une philosophie. Aussi tonjours que l' "existence" de la philosophie
de l'existence demeure la philosophie de l'Etre, on ne peut éviter le destin
tragique qui veut que l'essence de l'Etre justifie la raison d'etre de l'etrequotidien dans un sens négatif et nie l'existence transcendantale dans sa
rupture meme. Dans le Zen, l'etre-quotidien devrait etre déterminé de maniere
profonde et le propre Etre devrait etre vécu jusqu'a sa rupture totale dans
le chemin d'aller. 82
Au sens européen, un tel procédé n'appartient cependant plus a la philosophie. La philosophie du Z en veut peut-etre démontrer que l'Etre se
manifeste en lui-meme comme nature de l'Absolu dans le chemin de retour.
Le "devenir" sans fin de toute chose est semblable a la réalité du Néant
Absolu. II n'y a point de différence entre l'apparence et le Néant Absolu
dans la pensée du Zen. Tout l'étant repose dans le Néant; done l'etrequotidien est toujours en face de la mort. Chez H eidegger, l'etre-la (das
Dasein) est l'Etre vers la mort ( das Sein zum Tode). 88
Dans le pensée du Z en, il est tres remarquable que le temps et l'Etre
soient identiques. Nous voulons exposer ici l'enseignement de "temporalité"
chez Dogen. Selon Dogen, le temps est l'Etre et l'Etre est le temps; le temps
est le temps de l'Etre, et l'Etre est l'Etre du temps; l'etre-quotidien est
dépendant du temps, car l'etre-quotidien ne peut etre séparé du temps,
30
HEIDEGGER, Was ist die Metaphysik?, p. 20: "Da-sein heisst Hineingehenhaltenheit
in das Nichts ... Dieses Hinaussein über das Seiende nennen wir die Transcendenz."

31

!bid., pp. 28-29.

Dans la pensée du Zm, il faut distinguer les trois étages du chemin: le chernin
d'aller, le Néant, le chemin de retour. Cf. HAsUMI, Elaboration philosophique de
la pensée du Zen, pp. 101-103.
13
HEIDEGGER, Sein und Zeit, (Tübingen, 1953), pp. 235-265.
32

70

alors il l'exprime par un mot, "l'Etre-Temps" 34 en langue japonaise. Done
le temps est déja l'Etre présent, et l'etre passant et l'Etre devenant. tout
Etre est le temps. Le temps est le mouvement de l'Etre. 35 Dans cet '.i.spect
d~ ~en, le temps
ni substantialité ni continuité. 36 L'Etre et le temps sont
reums dans le Neant Absolu en une individualité insécable. 87 Les instants
(temporels) sont pres les uns des autres comme les choses du Monde-Tout.ªª
La promiscuité du "moi" est celle du temps et la promiscuité des instants
(t~mporels) correspond a la promiscuité du Monde-Tout.ª9 Le présent seul
c,aste réellement.40 Maintenant est Absolu; chaque instant est renferm'
1 . L'E
,
e en
u1.
tre n est pas uniforme "hors de soi" 41 ( extase), maís "dans le Soi"
et nous le disons "l'instase".4 2 En tout cas, le temps est alors la détem~inatio~
intérieure de notre conscience, ce qui conceme la durée de la conscience
~ne,-~eme comme l'immanence de l'Etre.43 "Puisque le temps est partie
mterieure de mon Etre, mon Etre est le sujet du temps." H

?'ª

Le caractere le plus intéressant du concept du temps exposé por Dogen
c'est la subjectivité du temps,45 et c'est "le mode de l'aller et du retour''
qui est lié a moi-meme. Le temps n'cst pas dissociable de I'Etre et de moi.
Le monde _est tout entier dans l'expéríence que "j' " en ai, et le temps du
monde entier est dans la conscience que "j ' " en ai. Dans le chemin de
retour, le temps est afirmé comme réalité du monde quotidien qui manifeste
le Néant Absolu.46

V
ÜOMPARAlSON DES NOTIONS DE "vÉRITÉ" ET DE "NÉANT"

Nous voulons exposer maintenant la comparaison de la notion de vérité
dans les deux philosophies. Selon la définition classique de Saint Thomas
a.

DoGEN, Vol. I, pp. 159-165.

,. /bid., p. 160.
,. DOGEN, Vol. I, p. 160; HASUMI, pp. 99-101: op. cit.
17
HAsur,u, p. 180: op. cit.
38
DoGEN, p. 161: op. cit.
.. /bid., pp. 159-165.
'° HASUMI, p. 211: op. cit.
u HEIDEGGER, Sein und Zeit, ( Tübingen, 1953), pp. 328-329.
42
HASUMI, p. 192: op. cit.
42
HAsu1,u, ibid., pp. 100-103 ; DoGEN, p. 159: op. cit.
.. DOGEN, ibid., pp. 159-161 ; IiASUMI, ibid., p. 102.
.. HAsUMI, ibid., pp. 102-104; DoG1rn, ibid., p. 159.
" HASUMI, ibid., pp. 214-215.

�d'Aquin, la vérité est l'adéquation entre l'objet et l'intellect.47 Mais 1~ question
n'est pas posée: pourquoi cette adéquation est-elle possible? ,H_e~degger a
exposé sa réflexion de la vérité existentielle, et il donne la déf1mtJon de la
vérité: la vérité est la lumiere de l'Etre.48 La vérité, selon Saint Thomas
d' Aquin, est que le sujet (l'intellect) a besoin de l'objectivation de tout E.tre
en tant qu'objet. Par cette objectivation, la vérité réside dans l'adéquation
entre l'objet et l'intellect. Mais, du point de vue de la philosophie du Zen,
le "moi-meme", le sujet est I'objet de connaissance, et ce sujet est vide et
substantiellement le Néant. Alors, dans la pensée du Zen, le sujet et l'objet
sont identiques, et l'objetivation du sujet signifie la réflexion totale. Nous
l'appelons l' "intentio intensitiua''."

Done le sujet ~n tant qu'objet est le Néant. Les caractéristiques principales
du Zen sont:
lo. la philosophie du Zen traduit la pensée issue de la réflexion intérieure
de la conscience;
2o. la philosophie du Zen est l'épistémologie existentielle, et le leitmotiv
du Zen est "regarder sa propre Nature" et "arriver a l'état de l'illumination";
3o. la vacuité du moi-meme est l'état nécessaire et principal de dépassement
de la situation quotidienne de notre Etre et de la réalisation de l'état de
l'illurnination, la Nature propre de l'etre humain.
Par rapport au concept de la philosophie du Zen, le ~n~ princi~al .du
concept de vérité de la philosophie de Heidegger est, a vrai dire, le devoilement, (cll,j8ua, Entdeckendsein, Un Verbo~genheit, G_ffenheit},~0 ce ,Jue
donne le fondement de l'adéquation entre l'obJet et le SUJet. La ra1son d etre
est le dévoilement de l'Etre, et l'Etre se dévoile lui-meme comme lurnier~.
Selon Heidegger, cette lumiere de l'Etre est la vérité; mais la vérité est cachee
au fond de l'etre-la ( das Dasein); elle doit alors se dévoiler dans le monde. 51
Cette lurniere est le pays natal de l'homme, et nous sommes jetés dans le
monde de l'etre-la. Mais qu'est-ce que dévoiler cette vérité? C'est le Néant
de Heidegger. "Le Néant est la possibilité de dévoilement de l'étant comme
quelque chose pour l'etre-la de l'humain." 52 Le Néant n'est pas la contre" D'AQUIN, Thomas, Quaestiones disputatae de veritate, quaes.t. 1, art. l.
41
HEIDEGGER Von Wesen d,r Wahrheit, (Frankfurt am-Mam, 1949), p. 26 :
''Wahrheit bed;utet Jichtendes Bergen als Grundsatz des Seins" et:. "Das li~htend::S
· t d . h. Iiisst wesen die Ubereinstimmung zwischen Erkenntms und Se1enden •
Bergen 1s,
.. HAsuMr, pp. 149-157: op. cit.
• HEIDEGGER, Von Wesen der Wahrheit, (Frankfurt, a.M. 1949), p. 26.
11
H EIDEGGER, Was ist die Metaphysik?, (Bonn, 1930), p. 20.
" /bid., p. 20.

72

conception de l'étant; mais il est originairement l'essence de l'Etre lui-meme.
Dans l'Etre de l'étant, le Néant néantise lui-meme. 58 Alors, chez Heidegger,
au fond du Néant, l'Etre illumine en tant que vérité.
Dans la pensée du Zen, le Néant est non seulement le fond de l'etrequotidien, mais la derniere et la plus profonde base de l'Etre. Le Néant,
toutefois, ne signifie pas la non-existence de l'Etre. Le Néant n'est ríen d'autre
que l'état illuminé du Vide al;&gt;solu.54 Le Néant est la base sans fond et
illirnitée de tout, et le concept du Néant dépasse de tout le concept réel et
relatif. Le Néant est considéré du point de vue de l'afirmation absolue a
partir de laquelle nous pouvons développer la pensée existentielle dans la
philosophie du Zen. 55 Ce Néant est en soi la contradiction, et cette contradiction, en tant que telle, laisse identifier le Néant. 56
Lorsque l'on peut supprimer la contradiction, celle-ci n'est plus qu'une
contradiction apparente. En fait, le N éant est une notion pleine de contradictions qui ne peuvent etre résolues.
Nous considérons encore ce qu'est en fait le Néant par rapport a la relation
logique entre sujet et objet.57 Dans l'épistémologie hors de l'objet, i1 n'y
a pas de sujet; le sujet réside dans l'objet, tandis que l'objet représente la
négation du sujet, et les deux sont des correlatifs conceptuels de notre pensée
logique. Mais selon l'enseignement du Zen le sujet lui-meme est vide, et,
substantiellement, le sujet est le Néant. Car si le sujet n'était que Néant,.
seul alors existerait l'objet, et le sujet ne pourrait etre dans l'objet. Le fait
que le sujet réside dans l'objet confirme aussi que le sujet est aboli par l'objet
et que, comme Néant, l'objet se rapporte a lui-meme alors que, conjointement,
l'objet est néanti dans le Néant par le sujet. Le rapport entre le sujet et
l'objet est d'une part contradictoire, et d'autre part identique. Pour se
contredire, il faut qu'ils aient tous les deux une base identique entre eux.
"Je" suis le Néant en tant qu'objet, el le Néant en tant que sujet est l'irnmanence dans l'objet. Le Néant en tant qu'objet est la transcendance du
sujet. Le mon propre soi" est, en d'autres termes, non le "soi" -parce que
le soi est vide- mais, épistémologiquement, le sujet de connaissance. Le
"moi-meme" est le vide et en meme temps le non-moi. Nous trouvons ici
la pensée du paradoxe comme expression de la vérité tautologique sujetobjet dans la logique formelle et la pensée quotidienne.
11

Von Wesen der Wahrheit, p. 26.
pp. 175-178: op. cit.
• /bid., pp. 178-180.
• /bid., pp. 120-122.
"'/bid., pp. 112-116.
HEIDEGGER,

"HASUMI,

�Le Zen n'interroge pas l'Etre, mais le "soi-meme" en tant que Néant;
non comme etre humain en général, mais comme "mon propre soi". 11 est
évident que "l'etre en soi" contient notre étant et ne peut etre réduit entierement a l'objet, mais que la totalité qui englobe notre étant comprend
l'Etre et signifie déja l'objectivité de l'Etre. Dans la pensée du Zen, le monde
quotidien n'est plus notre objet de connaissance, et la réflexion sujet-objet
.rigoureuse conceptuelle de l'Etre manque. Mais nous vivons dans le monde
et nous avons notre objet dans le monde de l'Etre, bien que le monde toutefois
ne soit pas notre objet, c'est-a-dire que le monde est la circonstance du
-sujet. Nous saisissons cependant la totalité du monde qui comprend en lui
notre etre humain, mais non pas l'etre objectif. Dans l'etre objectif, il n'existe
plus de subjectivité; celle-ci ne peut se trouver que dans le N éant absolu.
Le sujet ne peut conserver sa propre subjectivité que par le Néant Absolu
envers l'Etre, alors que le Zen est par essence "philosophia negativa".
Selon Heidegger, "la philosophie est l'expression de la métaph)•sique, et
la philosophie est seulement possible si le penseur s'engage avec toutes les
possibilités et capacités de son existence". 58 Ainsi, chez Heidegger la philosophie est seulement possible dans la sphere de la subjectivité qui, seule,
-serait la lumiere de l'Etre.59 Au contraire de cette définition de philosophie,
peut-on dire, la philosophie du Zen est seulement possible dans la sphere de
la subjectivité que, seule, serait la lumiere du Néant. Nous ne trouvons pas
chez H eidegger la distinction claire entre "philosophia affirmativa" et philosophia negativa". Mais on peut dire, peut-etre, que la philosophie de Heidegger
est celle de l'Ambigui:té, comme dit W ahlens.
Dans la pensée du Zen, la transcendance de la scission sujet-objet ne signific
pas que la jonction du sujet et l'objet soit rendue possible pour la négation
de cette scission, mais bien que l'affirmation absolue est possible par la négation
mutuelle. Le sujet qui est nié par l'objet et qui réside dans l'objet n'est
Was ist die Metaphysik?, pp. 28-30.
Von Wesen der Wahrheit, p. 26: "Wahrheit bedeutet lichtendes
Bergen als Grundzug des Seins. Die Frage nach dem Wesen der Wahrheit findet
ihre Antwort in dem Satz, 'Das Wesen der Wahrheit ist die Wahrheit des Wesens'.
Man sieht nach der Erlauferung lcicht, dass der Satz nicht bloss eine Wéirterzusammenstellung umkehrt und den Anschein des Paradoxen erwecken will. . . Das lichtendes
Bergen ist, d. h. llisst wesen die Ubereinstimmung zuischcn Erkenntnis und Seiendem ...
Die Antwort auf die Frage nach dem Wesen dcr Wahrheit ist die Sage einer
Kehrte innerhalb hes Geschichte des Seins. Weil zu ihm Iichtendes Bergen gehéirt,
erscheint Sein anfiinglich im Licht des verbergcnden Entzugs. Der Name diesen
Lichtung ist al,¡Ocia." D'accord avec cette expression de HEIDEGGER, on peut dire
que sa philosophie est la philosophie de la lumiere de l'Etrc, par repport au Zen,
qui cst vraiment la philosophie de la lumiere du Néant.
"' HEIDEGGER,

.. HEIDEGGER,

74

plus le meme s~jet ~e la pol~is~tion. Le sujet ne s'oppose pas a l'objet
comrne Etre, mrus existe dans I obJet comme Néant et contient tout a la fois
l'~~j:t en soi. Ce Néant est maintenant le sujet réel. Ici, il n'y a que la
vente sous forme de paradoxe. 00 Et nous appelons "dialectique" Ja logique
du _para?oxe_- ?e. ~•est que par cette dialectique que nous pouvons expliquer
la liberte qw s1gn1fie le monde du N éant absolument libre. s1
La fhilosophi~ de Heidegger, laquelle est fidele a la tradition de la pensée
europeenne depuis les grandes philosophies grecques, est devenue la philosophie
la pl~s cél?bre de la pensée existentielle par la méthode de la phénoménologie
herrneneutique, et elle se trouve etre la pensée la plus proche de la philosophie
du Zen.

VI
CoNCLUSION

~n résurné, la plus grande différence entre le Zen et la philosophie de
~eidegger est que la pensée du Zen n'est pas la pensée par la réflexion
mtellect~elle sur l'Etre, le Zen étant la pensée réflective de l'expérience de
la connrussance transcendantale du Néant par I'illumination.
La raison d'etre du Z en est toujours l'expérience de l'illurnination la
transcend~nc_e ultime de notre existence, alors que la philosophie de Heide~ger
reste subJective et conceptuelle a la limite de l'expérience de l'existence de
l'Etre de l'étant quotidien, particulierement l'etre humain. Le Z en est la
"philosophie negativa"; mais, dans la pensée de Heidegger, on ne trouve pas
de p~ns~,e parad~xale; malgré cela, il y a des exemples de "philosophia
negativa , ce qu1 montre encore la grande différence entre la pensée
philosophique de l'Occident et celle de l'Extreme-Orient.
Le devoir de philosophie du Zen est l'illumination, et celle de Heidegger
est la connaissance existentielle de l'etre humain.

"' HAsuMr, pp. 126-128: op.
"' lbid., pp. 210-211.

l"Ít.

75

�RATIONALITY AND ITS FINITUDE

BERNARD P. DAUENHAUER
University of Georgia

RATIONALITY AND ITS exercise is intrinsically finite. This general thesis,
though debatable, is hardly new. Nor do all those who advance it understand
it in the same way. In this brief paper I wish to specify one sense of this
thesis and, without claiming to have definitively proven that this sense of
the general thesis is true, to provide something of a justification for holding it.
I will conclude by pointing out one of the important implications of the
case I make here. I do not claim that the sense of the intrinsic finitude
of rationality with which I deal here is either the only or even the most
fundamental of the senses in which this general thesis can be legitimately

held.
Briefly stated, the particular thesis that I wish to explore is: Rationality
and its exercise is intrinsically finite because the exercise of rationality involves
at least two mutually dependent, but distinct and irreducible, functions,
namely the dogmatic function and the critica! function. These functions
cannot be taken to be either facets or dependent moments of one more
fundamental operation. Nor is one of these functions definitively subordinable
to the other. The justification for holding this particular thesis in considerable
measure arises from the explication of precisely what the thesis involves
and the assumptions that are implicit in it.

I
Explication of this Thesis
A. For present purposes, I adopt a maximally broad definition of rationality.
Rationality is the capacity both to bring and to refrain from bringing one's

77

�sensible experience -perceptual, imaginative, and pictorial- to expression
and to preserve, perpetuate, and extend this expression by further expression.
Though this expression can be a&lt;;-eomplished in &lt;leed and in production as
well as in word, I will here confine my discussion to verbal expression. My
strategy in adopting this maximally broad definition is to have my rcmarks
apply to any and every verbal utterance which can with any plausibility be
taken to be a manifestation of rationality. Thus my definition encompasses
what has traditionally been called wrong reason as well as right reason. It
embraces both· no~al verbal expressions and abnormal ones, for example
the expressions of mentally i1l persons.
B. In advancing this thesis I assume that the exercise of rationality both
is aimed at and is capable of achieving truthful expression. A minimal condition which must be satisfied for an expression to be truthful is that it must
be meaningful. Hare again, my strategy dictates that I define the term
"meaningful expression" in a maximally broad way. Thus an expression is
meaningful insofar as it is, in principie, recognizable to anyone as both in
sorne fashion based upon the sorts of sensible experiences that are in principie
accessible to more than one person and as experiences which the expressor
could have refrained from bringing to expression. The only "test" to determine
which experiences are of the sort that can be accessible to more than one
person is sensible intuition. It follows from this definition that there is no
meaningful expression which is accessible only to its author.
These maximally broad, intertwined definitions of rationality and meaningful
expression stake out a field that is both closed and maximally extensive. This
field includes expressions which take place in any historical or cultural
context, whether familiar or unfamiliar to us. But the mere identification
of this maximally extensive field still leaves open the issue of distinguishing
within the field between truthful and untruthful expression. It is in conjunction with this latter issue, rather than in conjunction with the question of
the extensiveness of the field of expression as a whole, that my thesis concerning
the intrinsic finitude of the exercise of rationality is philosophically important.
C. In my thesis I make use of the standard distinction between the dogmatic
and the critical functions of rationality. That is, the dogmatic function of
rationality consists in straightforwardly making assertions both concerning
the things, events, and states of affairs which are encountered in sensibly
experiencing the worl~ _and concerning the principles, causes, and implications which are taken to be involved in what is encountered. In short, the
dogmatic function consists in bringing to expression, by way of afíirmation,
denial, etc., the content of what is encountered in sensible experience, either

78

immediately or mediately. The critical funotion of rationality, on the other
hand, consists in examining expressions concerning their worth or importance,
from the standpoint either of their content, their origin, or their goal. The
expressions subject to this examination may be either dogmatic expressions
or previous critica} expressions. Examples of types of critica! activity arehistorical critiques, logical critiques, linguistic critiques, etc.
With these clarifications in hand I can now proceed to offer reasons for
accepting my particular version of the general thesis concerning rationality's
intrinsic finitude.

II
It must be borne in mind that every expression 1s 1) a particular expression, 2) uttered by someone, 3) addressed to someone (who can be
anonymous) , 4) such that it need not have been uttered, and 5) such that it
purports to arise from sorne sensible experience that is in principie available
to anyone. These characteristics of particular expressions lead to severaf
consequences, three of which it will be useful to mention here.
First, the expression of what we sensibly experience is not a mere reflex
reaction to what we encounter. Otherwise we could not refrain from a
particular expression. Thus the world we sensibly experience shows itself
as one which allows for initiative on our part.
Second, the sensible experience which I have and bring or refrain from
bringing to expression is not in all details identical with that which everyone·
else has, even though in principie it is available to anyone. Otherwise, it
would be pointless for the expression to be addressed to someone. He would"
be already in a position to express or refrain fr.om expressing that experience.
Third, nonetheless our particular expressions are all aimed toward being·
truthful. That is, we are all interested, in ali our expressions, in participating
harmoniously in the world which we primordially experience. And this world
is experienced as populated by other people, ancestors and descendents as
well as contemporaries. Thus each of our expressions is oriented toward
fitting harmoniously with the expressions of others as well as with both our·
sensible experience and theirs.
The upshot of these considerations, and this is directly pertinent to the
particular thesis I am defending in this paper, is that each and every expression,
each and every episode in the exercise of rationality, is in need of suplementa-cion.

79·

�Particular expressions are open to supplementation in a number of ways.
Though not all of these ways are relevant to the thesis I am here defending,
the thrust of my thesis will be elucidated by noting two sorts of supplementation with which I am not concemed. For example, an expression p can be
formally supplemented by not not-p. Likewise p can be materially supplemented
by q in p. q. One might hold, that these sorts of supplementation revea!
the finitude of rationality. That is, one might hold that the very discursiveness
of the exercise of rationality establishes its finitude. Pascal, for example,
apparently holds this. My thesis, however, &lt;loes not hinge on the discursive
character of rationality's exercise.
Again, one might hold that since every expression can be supplemented
by other expressions which analyze it into its multiple c~nstitutive ~om~nts,
e.g. its syntax and its semantics, every expression, every ep1sode ~f ratlonali1?7's
exercise is derivative from something more fundamental. And if the exerc1se
of rationality depends upon something other than itself, then, one might
conclude, rationality is intrinsically finite. This rather romantic line of thought
is not germane to my thesis. My thesis does not hinge on rationality's need
for something to express.
The sort of supplementation of an expression which is relevant to my
thesis is not that which requires the introduction of sorne second expression.
Rather it is the supplernentation of one rational function which issues in
an expression by another rational function which may or may not lead to
sorne further expression. Specifically, the dogmatic function must be
:Supplernented by the critica! function and vice versa.
All expressions are, in the broad Husserlian . sense, predicative. And ali
of them which occur in natural languages can be the outcome of either the
,&lt;logmatic or the critica! function of rationality. None of them can, in all
respects, be the outcome of both functions.

In other words, one cannot tell just from a particular expression itse!f
which function its issues from. There are no fixed catalogues of dogmatic
expressions, on the one hand, and critica! expressions, on the other: But
.every expression, from whichever function it issues, calls for an exercISe of
the other function. The force of these considerations can be elucidated by
returning to the characteristics which belong of necessity to every particular
expression.
As I mentioned above, each of our expressions is oriented toward being
,acknowledged as truthful. That is, each is oriented to~ard fitting harm_oníously with the expressions of other persons as well as with both our sensible

-80

experience and theirs. Thus, if I say ];&gt;, I intend to bring to expression what
I have encountered, immediately or mediately, in my sensible experience. I
want to inform you both 1) that sornething determínate is available, in
principie, for anyone to experience it, and 2) that in fact I myself have
experienced it. M y expresion involves both a claim and an appleal to you
to accept the claim as truthful, not merely as meaningful.
If we push the analysis of what is involved in uttering a particular expression,
we find the following. If I say p, I intend p 1) to express what has, in
this episode of experience, been encountered by me, 2) to be comonant both
with what I have encountered and with what I have expressed in previous
episodes, 3) to be capable of being harmonized with my subsequent experience,
4) to fit in with what you have encountered in sensible experience, and 5)
to be compatible with what you say about what you have experienced.

But, according to my thesis, this complex intention cannot be definitively
fulfilled. lt can, at any specified mornent, be only partially fulfilled. Eeach of
the components of this complex intention can be fulfilled at least to sorne
extent. But the fulfilling of the components of this intention depend upon
distinct rational functions. For the most part, the first component of this
intention which I named, namely the intention to express what I have
encountered in experience, is fulfilled by the dogmatic function. The other
components • are fulfilled by the critica! function in sorne one or more of
its severa! modes.
Now in the very fulfilling of any of these components, there a corresponding loss of fulfillment in at least one of the other components. What
Merleau-Ponty says concerning perception, namely that "perception
entails a process of making explicit which could be persued to infinity
and which, ... could not gain in one direction without losing in another,
and without being exposed to the risks of time",1 holds good for all attempts
to fulfill any of the complex components of the intention involved in uttering_
any particular expression. More specifically, the exercise of the dogmatic
function of rationality requires a suspension of the exercise of the critica!
function and vice versa. But the suspended function must be subsequently
reinstituted if every one of the components of the complex intention involved
in expression is to achieve even partial fulfillment.
Thus, there is a dialectical tension between the dogmatic and the critica!
1
M. MERLEAu-PoNTY, Phenomenology of Perception, tr. by Colin Smith, (London:
Routledge and Kegan Paul, 1962), p. 343.

81
hwnanitas-6

�functions of rationality. Neither function enjoya unequivocal primacy over
the other. Neither is reducible to the other.
Further, this dialectical tension is not something required only by reason
of the peculiarities of expression itself. Rather it arises from the endeavor
of expression to articulate that which is encountered in sensible experience
itself. That is, sensible experience itself is such that it can only be brought
to expression by virtue of the dialectical tension between the dogmatic and
tbe critica! functions of rationality. As Alquié has pointed out, in other
language than that which I am using here, sensible experience itself reveals
the opposition between the given and the exigencies of reason. There can
2
be no concrete comprehensive unity of experience or of its expression. Thus
the very texture of sensible e&gt;..1&gt;erience requires that, if it be brought to
expression in any fashion which claims to be both meaningful and truthful,
both the dogmatic and the critical functions of rationality be both employed
and kept in tension.
Put in other terms, the very texture of sensible experience lies at the basis
of the distinction Ricoeur has drawn between a situation and a world.
Expression of sensible experience in a situation is primarily an exercise
of the dogmatic function of rationality. Expression of sensible experience
belonging to a world is primarily an exercise of the critica! function. Though
I do not think that Ricoeur has adequately grasped the dialectic between
situation and world, his distinction can be helpful in clarifying the irreducibility
and equiprimordiality of these two functions in their orientation toward
truthful expression.
But further, it must also be recognized that in the concrete exercise of
these dialectically related functions, each function can, and often does, pose
a threat or obstacle to the other function. This point has oftcn been noticed,
by Amiel for example, in connection with literature. Lavelle has made much
the same point with reference to human creativity in general. lt is precisely
this inability to bring these two functions into comprehensive and definitive
synthesis which constitutes the intrinsic finitude of rationality. And if
rationality is, in this sense, intrinsically finite, then it is irrational to give
priority to either of these functions and the expressions which issue primarily
from it.
• FERDINAND ALQUIÉ, L'Experien ce, (Paris : Prcsses Universitaires de France, 1970),

111
To illustrate something of the importance of this conclusion, I would
like now to sketch briefly its impact on a specific region of expressive activity
namely politics.
'
. ~o~tics, as Aristotle ~as shown, belongs to the realm of speech. And speech,
IÍ It IS t~ be authentic, must draw upon an already sedimented language
and yet nse to a new saying, which is itself destined to rejoin the sedimented
bas_e_ for futu7:_ sa~ngs.8 lf ~e authenticity in speech which is requisite for
legitimate polines IS to be achieved, then one must employ and keep in tension
both the dogmatic and the critica} functions of rationality.
The use of the dogmatic function enables one to give expression to the
new phenomena he encounters. Without this expression of what is new in
one's sensible experience, political discourse and conduct tends to be a mere
ritualistic repetition of what has already been sedimented in expression on
the basis of previous sensible experience. This way Iies the dogmatism either
of the merely habitual or of ideology. The dogmatic function of rationality
thus tends to destabilize political dogmatism.'
. But the_ dogmatic function above cannot fully insure against political dogmatism and Ideology. There can develop, if only the dogmatic function is taken
seriously, the tyranny of the here and now, the tyranny of an unhistorical
realpolitik. The critical function of rationality is needed to fit the exp~ion
of one's own experience into the context of his audience, whether
contemporaries or ancestors and descendents. lt is likewise needed to fit his
present expression into the context of his own previous experience. Without
the critical function, the política! community tends to dissolve into Babel.
But what I want to stress here is that neither of these functions enjoys
primacy over the other. lt is only through its members' exercise of the
dogmatic function that a political community can respond to the exigencies
of new situations. But it is only through their exercise of the critica} function that the political community can sustain its identity over any ~onsiderable
period of time. Neither function without the other can establish and maintain
a genuine political community.
• For a development of this point, see my "Renovating the Problem of Politics"
The R eview o/ Metaphysics, Vol. XXIX, No. 4, June 1976, pp. 626-641, and "Politic:
and Cocrcion", Philosophy T oday, Vol. 21, No. 2, Summer, 1977, pp. 103-114.
• Hannah Arendt has seen this. See her " Truth and Politics" in Between Past
and Future, (New York: The Viking Press, 1968 ), p p. 227-264. '

p. 105.

83

82

�The irreducibility of these two functions in the political realm manifests
the intrinsic finitude of rationality. What holds here could be shown to hold
in every domain of human expression. But far from this finitude being
unequivocally regrettable, this finitude is, as Alquié has said, a necessary
condition for freedom. 5 The finitude of rationality, then, is not an unfortunate
condition. lt is simply our condition.
EL PENSAMIENTO SOCIAL EN LAS AMtRICAS

HARoLo

EuoENE DAVIS

UN TÍTULO MÁS exacto para este ensayo podría ser "Algunos rasgos de
la historia del pensamiento social de las Américas", porque es obvio que en
el tiempo limitado a mi disposición, no puedo más que hacer un bosquejo
de la materia, indicando unas pocas líneas de investigación y planteando
algunos problemas.
Una dificultad inicial se encuentra en la frase misma pensamiento social.
El significado de esta expresión, como se usa en Norteamérica, en el
idioma inglés, es distinto de su significado en castellano. La diferencia semántica es importante desde el punto de vista de la comunicación de ideas
exactas, pero es algo difícil de definir. Tengo la impresión de que en inglés
usamos la frase en una acepción más amplia y al mismo tiempo menos
exacta que la que tiene en castellano. En castellano el pensamiento social
se define en general como la configuración de los conceptos básicos de una
sociología. Por otro lado, en inglés usamos la frase con un sentido que
abarca todos los conceptos del hombre y de la sociedad, incluyendo los principios de la economía, de la política, de la antropología filosófica, de la
filosofía de la historia, así como las vinculaciones de estos conceptos e ideas
con los principios de la ontología, la epistemología, la axiología, la ética, la
estética, y agregando también los sentimientos y las creencias irracionales.
Quizás es también un concepto sociológico, pero dentro del pensamiento anglosajona pragmática, el que da a la sociología un sentido más extricta. En todo
caso, yo empleo la frase en este sentido.
Comienzo suponiendo la existencia de una historia más o menos inteligible de estas ideas sociales, pero no afirmo que su forma y su proceso
sean siempre lógicamente inteligibles. Al hablar de las ideas del hombre
tratamos de un segmento de la vida humana en su totalidad, racional e
• ALQUIÉ,

84

op. cit., p. 106.

85

�irracional, de la vida núsrna. Por eso, en cada hecho histórico lo que encontramos es un Gestalt, una idea compleja, un conjunto de principios, sentimientos, y valores el que, para comprenderlo, hay que analizarlo y penetrarlo en su totalidad. Sobre la base de estas consideraciones, llego a la
conclusión de que el problema intelectual más profundo en la historia del
pensamiento social en América relata al problema de la filosofía de la historia, porque solamente sobre una base histórica, solamente entendiendo algo
de las afirmaciones que se derivan del pasado, se puede penetrar el pensamiento del presente. Por eso, antes de hablar de las vivencias intelectuales
de América, querría indicar muy brevemente mi concepto para con la historia
y la cultura humana.
Creo que la historia es el pasado. Pero la totalidad de la experiencia
humana en esta tierra es más que algo pasado, es también la actualidad.
En todo caso la realidad social más importante es la realidad histórica. Esta
realidad histórica es un proceso, es un proceso con rumbo, cuyo desarrollo
se asemeja en algunos aspectos al proceso biológico. Pero se diferencia del
proceso biológico en el sentido de que la civilización no nace ni muere. Quizás no continúa progresivamente, pero continúa. Pero la historia es más;
además de ser un proceso, la historia es algo que se siente. Es la conciencia
humana y la vida del espíritu.
Las vivencias históricas son momentos en el tiempo y en el espacio. Por
lo tanto su significado es relativo. Cada vivencia es compleja, está compuesta
por la experiencia del espíritu humano a través de los siglos. Pero lo importante es que del contenido de cada momento histórico se puede elaborar
una serie de ideas, ideas de valorización histórica y social.
No se puede separar o extraer completamente estas ideas abstractas, estos
verbalismos, de los hechos concretos ni de los sentimientos que constituyen
la Gestalt de cada experiencia humana. La expresión de estas ideas no
puede ser completamente racional, como tampoco tiene autoridad en el
sentido de inmanencia que les da la dialéctica hegeliana. Además, los verbalismos nunca dan expresión exacta ni completa al significado del momento
histórico. Siempre queda algo de misterio no expresado por las palabras.
Por otro lado, se encuentra unidad en la cultura y en la historia; pero
esta unidad no tiene ni implica conformidad lógica. La historia tiene que
abordar todos los aspectos de la cultura humana, luego la unidad consiste
en una integración que sube de la multiplicidad -de una balanza de fuerzasideas-- y que se expresa en la configuración de creencias de la época.
Este concepto en general acuerda con la idea de Ortega que la esencia
de la historia consiste en una serie de configuraciones de creencias. Tam-

86

bién está de acuerdo con Alfred North Whitehead sobre el punto. En la
mentalidad nacional esta unidad asume la forma de una predestinación nacional, que es en general el sentido nacionalista del pasado. Además, esta
unidad histórica es el fin que busca la historia, que como conclusión nos
lleva a conceptos universales de cultura y de valoración.
En este momento histórico por el que pasamos en el Nuevo Mundo buscamos una integración basada en la experiencia americana. Durante el siglo
que terminó con la primera guerra mundial, los historiadores de América,
hemos pasado por una época muy importante, buscando generalmente la
forma y el sentido de la historia nacional, creyendo que la nación ha sido
la forma política más adecuada a las necesidades humanas. Pero siempre,
como americanos y como participantes en la experiencia del Nuevo Mundo,
hemos creído que nuestra experiencia en la creación de sociedades nuevas
en América debe conducirnos a la expresión de valores más universales.
Ahora enfrentamos un desafío intelectual y moral, producto y expresión de
otras experiencias y de otros momentos en el tiempo y en el espacio, que
rechaza en gran parte nuestro sentido de la historia americana y nuestro
sistema de valores. Tenemos que construir la nueva estructura de valores
y creencias adecuadas para con este momento histórico. Por eso, en mi
juicio, las tareas básicas para los historiadores americanos son las tres siguientes:
1) Estudiar y valorizar la experiencia social, económica y sobre todo
política de las naciones americanas, descubriendo, iluminando y criticando
sus tendencias, sus problemas y sus creencias.
2) Estudiar la política internacional de los países americanos -la historia
de las relaciones interamericanas y de las relaciones entre las naciones americanas y las europeas, para descubrir y alumbrar el concepto americano de
un orden mundial relativo a la persona humana, la sociedad y la historia
humana.
3) Estudiar la historia del pensamiento social de América, descubriendo
la configuración de ideas y creencias, porque en el pensamiento americano
se encuentra la llave del entendimiento de su historia y su actualidad.
El concepto de bienestar general

Desde los primeros años de la conquista y la colonización, América era
el centro de una búsqueda intensiva para la forma de una sociedad más justa,
más perfecta, más cristiana, en fin, utópica. Basándose de principio en esta
87

�búsqueda, la América adquirió su significado histórico, no sólo entre sus
habitantes de América, sino también en la mentalidad europea. Pero la
historia del pensamiento en América no encuentra una expresión adecuada
en el proceso del socialismo materialista, como mantiene el comunista, William
Foster, en su Outline Political History of The Americas.1 En general nosotros
los americanos hemos rechazado tales interpretaciones como exóticas, como
derivadas de experiencias históricas extranjeras. En efecto, el sentido americano se encuentra en un socialismo americano, sea el socialismo utópico del
Brook Farm, el de Progress and Poverty de Henry George, el de Manuel
González Prada, el de José Ingenieros, el del aprismo de Haya de la Torre,
o el de Lázaro Cárdenas. Pero sabemos que al fin ninguno de éstos exl)resa
completamente el concepto del hombre y sociedad en América. Lo que hemos buscado en América es más que el bienestar social en el sentido materialista. Para nosotros el bienestar material es un medio, un instrumento
para el movimiento del espíritu humano a través del. tiempo hacia el bie~estar más completo y lo espiritual. El bienestar material no puede ser el fm
del proceso histórico humano.
Conceptos históricos de América

En la historia del continente se puede percibir una serie de configuraciones
conceptuales sobre su naturaleza y su destino soci~l, económico y ~o~tico.
Una de estas configuraciones se encuentra en la epoca del descubrmuento
y de la conquista en el debate sobre la inferioridad o no-inferioridad de los
indígenas. Luego, en la carrera del Bartolomé de las Casas se puede_v_~r
la formulación del concepto del Nuevo Mundo como centro de una c1vihzación cristiana. Más tarde, en el siglo de la ilustración, aparece el concepto secular del bienestar general (general welfare) . Fue basado en una
teoría racional de derecho natural, pero se deriva de la idea judaico-cristiana
del Reino de Dios, y que incluye los fines ecuménicos cristianos. · Expresados
en términos del derecho natural, este concepto está enraizado tanto en las
vivencias espirituales americanas como en la evolución del pensamiento europeo. Este concepto utópico del Nuevo Mundo encue~t~ oposi~ón _en la
idea creciendo en la Europa del siglo XVIII que Amenca fue mtenor al
mundo viejo. Pero americanos, como Jefferson en su Ensayo sobre Virginia,
rechazaron esta inferioridad.
Llegamos a la tercera etapa de la historia americana, a la etapa de la
independencia. Este es el gran momento, el momento trascendental en
1

88

New York: I nternational Publishers (1951).

la historia americana, en el cual se encuentra un concepto global del destino
histórico, es decir la ideología que proporcionó la base de la historiografía
americana del siglo pasado. Hay dos conceptos a notar en este aspecto de
la historia: ( 1) la idea de la nación autónoma, fundada sobre los derechos
del hombre, y organizada de acuerdo con la balanza libre de los "intereses"
-la nación como el instrumento preferible para alcanzar el "bienestar general"-; (2) la idea de uri orden natural de paz en el mundo, un orden
basado en el derecho internacional, que es también una balanza natural
entre los pueblos autogobernados. Este segundo concepto implica como base
filosófica el libre movimiento del comercio, de las personas y de las ideas.
Las relaciones de las naciones en este concepto, deben ser gobernadas por
la razón y por el derecho internacional. Se explica, así, que las guerras resultan de las conspiraciones políticas o de dinastías y de la aplicación de
falsos principios de la economía política. Por ser este doble concepto el más
característico, quizás el más básico en la historia de las naciones americanas
independientes, ha sido el fundamento de la historiografía americana durante
la mayor parte de su existencia. Pero, apenas formulado este concepto doble,
aparecieron influencias tendiendo a cambiarlo o modificarlo. La misma Declaración de la Independencia de los Estados Unidos dijo: "governments long
established should not be changed for light and transient causes;" El· Federalista de Hamilton, Jay y Madison describió el mejor gobierno como "una
balanza" de fuerzas e intereses. En fin, nosotros los americanos, tuvimos que
modificar el concepto en un sentido más práctico, quizás más Hobbesiano.

En verdad, la filosofía revolucionaria se excedió en el sentido de sostener
que un pueblo podía ser completamente "Master of its destiny" (señor de
su destino) . Solamente los "exaltados" así opinaron. Los más cautelosos
siempre recordaban que al hombre no es dado este arbitrio total. Seamos
calvinistas, católicos u otros, reconocemos que Dios impone límites al libre
arbitrio humano. En el caso norteamericano, vemos claramente que en la
época de la independencia olvidamos nuestra herencia calvinista, según la
cual el hombre siempre debe obedecer a la voluntad de Dios y actuar según
ella. Olvidábamos las palabras de John Milton: "Who best bears His mild
yoke, he serves Him best". Reinbold Niebulher ha descrito la manera en
la que nosotros, los norteamericanos en la época de la independencia, rechazarnos el concepto calvinista de la subordinación del hombre a la voluntad de Dios en favor del concepto de un dominio completo de nuestro destino.2 En la América católica, el concepto del dominio del destino es distinto
• The lrony of American History (New York: Scribners, 1952) , pp. 23 ff., 49 ff., 70.

89

�y sus raíces teológicas son también distintas, pero el resultado en la época
de independencia era similar.

más bien estudiaban la historia "para mostrar las raíces que impiden la
realización de su propio destino".

Muchos norteamericanos de la época fueron influenciados por Edmundo
Burke y sus Reflections on the French Revolution en el que dice:

Esta configuración de idea y sentimiento además de proporcionar una interpretación característica de la época, nos da el temple de la era de formación de las naciones americanas. Fue un período de grandes desilusiones
relativas a los ideales de la Revolución Norte Americana-Francesa. Fue la
era de Metternich. Pero fue también una época de socialismo utópico, de
rebelión romántica, del pensamiento utilitario, de trascendentalismo kantiano:
la época del culto a la historia romántica. Por un lado fue una tendencia
revolucionaria, socialista y reformista; por otro lado, fue el triunfo de los
partidos conservadores en la mayoría de las naciones.

I should therefore suspend my congratulations on the new liberty of
France until I am informed how it has been combined with government,
with public force, with the discipline and obedience of armies; with
the collection of effective and' well distributed revenue; with morality
and religion; with the solidity of property, with peace and order. ..
Liberty, when roen act in bodies, is power. Considerate people, befare
they declare themselves, will observe the use which is made of power.
( Antes de felicitar la nueva Libertad de Francia, quería saber cómo
ha sido combinada con el gobierno, con la fuerza pública, la disciplina
y la obediencia de los ejércitos, con la recolección de las rentas públicas bien distribuidas, con la moralidad y la religión, con la solidez de
la propiedad, con la paz y el orden . .. La libertad, cuando los hombres
actúan en conjunto es el poder. La gente de juicio, antes de declararse,
observará el uso que se hace del poder.) 3

Así vemos que los pensadores de esta época de romanticismo y protoutilitarismo confrontaban dos tradiciones, los que involucran dos dilemas.
Defendían la teoría de una revolución basada sobre los derechos del hombre y creían que estos derechos podrían ser demostrados en la historia. También, ellos creyeron que habían iniciado una nueva época en la historia.
Pensaron en términos del gran sello de los Estados Unidos, la que dice:
Annuit coeptis novus ordo seclorum. Pero también tuvieron que rechazar
lo malo del pasado colonial para hacer su revolución. Aquí ellos chocaron
con la historia científica como concebida por Vico, Herder y Hegel. En segundo lugar, encontraron el dilema de establecer las naciones, y prevenir
los trastornos revolucionarios que pudieran destruir la estabilidad política,
mientras que tuvieron que hacerlo sobre la base de una teoría revolucionaria.
En general, los historiadores de las naciones americanas de la primera
mitad del siglo XIX rechazaron la nueva historia científica de la época y
sus presuposiciones deterministas. Así, Leopoldo Zea dice que Domingo F.
Sarmiento, José María Luis Mora, José Victorino Lastarria y José A. Saco,
no buscaron en la historia las raíces del destino nacional, pero que ellos

Luego tenemos la llegada del florecimiento a Nueva Inglaterra de los
Transcendentalistas (Emerson, Margaret Fuller, Thoreau), de la influencia
filosófica de Kant, Fichte y Hegel. Surgió una gran literatura netamente
americana en los EE.UU. Hubo allá también una época de reformas. Fue
la época del socialismo utópico, con centenares de comunidades organizadas,
tales como Brook Farm, ZOAR y las falanges fuerieristas. También hubieron
reformistas y socialistas utópicos en América Latina. Fue la época de Esteban Echeverría y la famosa Asociación de Mayo, con Sarmiento, Alberdi,
Avellaneda y Gutiérrez en Argentina; de Lastarria y Bilbao en Chile; de la
colonia de Padre Jesuino do Monte Carmelo y Padre Feijóo en Itú, Brasil;
de José Varela en Cuba; de José Mora e Ignacio Ramírez en México.4'
Son excepciones de esta tendencia, como Lucas Alamán en México, Diego
Portales en Chile, Thomas R. Dew y John C. Calhoun en los EE.UU. Pero
en general y por toda la historia nacional, un pensamiento formulado dentro
de este concepto romántico y anti-europeo proporciona una característica de
la época hasta mediados del siglo XIX.
La década con la que termina la época romántico-utilitariana ( 1860-1870)
es un período de crisis política general en América. Hubo grandes guerras
tales como la de la Triple Alianza, la guerra de Diez Años en Cuba., la
guerra Civil en EE.UU., la guerra de las Reformas y la intervención francesa en México, y las intervenciones imperialistas de España en la República Dominicana y en Perú. Canadá obtuvo su independencia en 1867.
Unos pocos años más tarde la Guerra del Pacífico ( 1879-1882) trastornó a
Sud América. Brasil se transformó en una república ( 1889). A través de
este proceso de violencia llegamos a la abolición de la esclavitud negra, y
• Dos etapas del pensamiento en H ispanoamérica (México). El Colegio de México

• Cap. l.

90

(1949), p. 34.

91

�\

a la llegada a América de la Revolución Industrial. Comienza con ella la
época de las empresas en gran escala en el comercio, industrias, minería y
la agricultura. Forman también parte de este proceso el desarrollo de la
ciencia, las teorías de la evolución biológica y geológica, el evolucionalismo
social de Comte y Herbert Spencer, como el materialismo dialéctico-histórico
del movimiento marxista. Los historiadores americanos no pueden rechazar
la historia científica y la aceptan, casi como la que enseñó Leopoldo von
Ranke, pero manteniendo todavía que las raíces del destino americano deben ser buscadas no en la historia europea sino en la historia americana
o nacional. Frederick Jackson Tumer y Diego Barros Arana enfatizaron esta
idea en sus trabajos. Una reciente investigación sobre Barros Arana destaca
el positivismo romántico liberal en su pensamiento y su predilección por la
historia objetiva y científica de Humboldt, Robertson, Buckle y muchos otros.
A pesar de los críticos científicos, debemos notar, Barros Arana permanece
antiespañol:
.. .el período. de los descubrimientos, el de la conquista y el de la independencia son las etapas preferidas, mediando entre las dos primeras
y la última, todo un lapso de oscurantismo social.. . La independencia
fue el brote necesario, un esfuerzo inmenso, una extraversión de la ener•
gía de la conquista que, unida ahora a la de los pueblos antiguamente
sometidos, llegó a rebasar el propio marco que se proponía discutir. 5

En su rol de historiador Barros Arana tuvo que reconocer la importancia
de la cultura y las instituciones europeas. Pero rehusó aceptar la interpretación que la historia de América fuese meramente una extensión de la
historia europea. Para esta posición encontró abundante inspiración en los
trabajos de William Robertson, Alexander Humboldt y Henry T. Buckle,
que consultaba. En los Estados Unidos, Frederick Jackson Tumer, de las
Universidades de Wisconsin y Harvard, formuló después de 1890 su interpretación de la historia nacional y continental que produjo más tarde la exposición de Herbert E. Bolton de una historia de las Américas. Cuando
él estudiaba en la Universidad de Wisconsin en el año 1880 Tumer absorbió
de su maestro, Thomas Chamberlin, geólogo, el concepto de la necesidad de
las hipótesis múltiples para explicar el desarrollo de la tierra. Asimiló gradualmente las doctrinas de la evolución biológica y social de William F.
Allen y de la historia científica. Más tarde, como postgraduado en la universidad de Johns Hopkins rechazó la teoría "germ", que enseñaba el profesor
• RoLANDo M ELLAFE, Barros Arana Americanista (Santiago: Anales de la Universidad de Chile, 1958), p. 34.

92

de historia, Herbert Baxter Adams, la cual influenció a tantos historiadores
jóvenes de su época. La teoría de Adams buscó siempre los antecedentes
de las instituciones americanas entre los teutones. Tumer, en su tesis para
el doctorado de filosofía, rechazó la hipótesis de Adams, explicando la historia
del comercio de pieles en Wisconsin por los efectos de la selva del oeste
( the wilderness) sobre los inmigrantes.
Pero ya antes que Turner presentara su famoso discurso en una reun10n
de la American Historical Association ( 1893) sobre el tema de la influencia
de la frontera en la historia americana, hubieron en el pensamiento de Turner algunas anticipaciones de la inquietud que se desarrollaría en el siglo XX.
En un ensayo del año 1891 él escribió: "each age writes the history of the
past anew with reference to the conditions uppermost in its own time." 6
Así, como la ha señalado Curtí, Tumer se anticipó a los conceptos relativistas de la historia, tales como "the frame of reference" de Charles A. Beard,
y el concepto de Carl Becker que la idea del proceso humano puede servir
como hipótesis útil, aunque su verdad sea limitada. Más importante que
esta anticipación a las dudas e incertidumbres del porvenir fue la expresión
que Turner dio al espíritu del "New West" y más importante aún, añade
Curtí, fue su reconocimiento "que las cuestiones contemporáneas más importantes fluyeron de la época de maquinaria, del sistema de fábricas y del socialismo". Defendió la realidad de la historia para explicar la actualidad.
Nuestra época de incertidumbre

Llegamos por fin a nuestra época, siglo XX, siglo de lucha, de miedo, de
agonía, y de incertidumbre. A pesar que existen otras tendencias, parece
ser la época del existencialismo, ya que los mismos tomistas se ocupan de
discutir sobre la existencia y el ser. También es el siglo de los historiadores
americanos con temple existencialista (aunque muchos norteamericanos no lo
admitan), historiadores que se ocuparon de conciliar la historia objetiva con
la subjetiva, la naturaleza con el espíritu humano, sin escapar al viejo dilema
entre la libertad y la necesidad. Si son comunistas, dan un salto desde el
sueño de la necesidad hasta la libertad, basado en el supuesto libre arbitrio
del proletariado emancipado. Si son demócratas, tratan de reconciliar la
necesidad y la libertad, en los EE.UU. sobre una base pragmática, o sobre
la base de la ontología en América Latina. Se libran de conceptos básicos,
tales como el espacio, el tiempo, la causa, la categoría y el fin, a lo menos
• MERLE ÜURTI, Frederick Jackson Turner (México: PAIGH, 1949), p. 18.

93

�para expresar una especie de relativismo o funcionalismo. Intelectualmente
se libran del concepto del progreso, aunque éste persista en la conciencia.
Se elimina quizás en la forma dialéctica de la historia, o lo hacen una dialéctica del espíritu, pero en todo caso la lucha de ideas continúa. Además
el espíritu americano conserva todavía el antiguo sentimiento y sueño ecuménico, que constituyó en sumo grado el origen del concepto mismo de
América.
Encontramos varias reacciones en EE.UU., Reinhold Niebuhr, filósofo y
teólogo, convencido que un cataclismo mundial es evidente, rechaza el liberalismo socialista de una época anterior y busca en su Faith and History,1
una filosofía de la historia Cristiana, parecida a la de San Agustín. En otro
de sus libros: Ironía de la historia americana; 8 destaca como una falacia
el concepto revolucionario americano (master of destiny) y quiere restituir
un concepto democrático más próximo a las raíces calvinistas del concepto
de América. Carl Becker y Charles A. Beard rechazaron el pesimismo de las
nuevas tendencias realistas e insistieron sobre la retención del concepto revolucionario sobre una base pragmática -su utilidad como un "frame of
reference."
Muchos norteamericanos han aceptado los conceptos de la historia de
Amold Toynbee, rechazando la tesis disolvente de Oswald Spengler, que más
que cualquier otro había destruido la confianza en una historia científica
y un destino que abarca la good society (buena sociedad) como una finalidad histórica alcanzable. Usando el método científico derivado de un
psicoanálisis de las culturas, Toynbee habla con una voz basada en la experiencia de los setenta años pasados en los que las dos grandes naciones
de habla inglesa han experimentado un nuevo sentimiento de atracción mutua y de un destino común. Este hecho histórico junto con el experimentado entre los pueblos españoles después de su Revolución, es el fenómeno
más importante del siglo. En el trabajo de John Herman Randall, Jr., que
participó junto con Charles A. Beard y otros en el comité de la Social Science
Research Foundation, formulando la teoría de historia en "Theory and Practice
in Historical Study". 9 Recientemente ha publicado su teoría de la historia
en una forma más extensa: Nature and Historical Experience; Essays in
Naturalism and in the Theory of History. 10 Un punto muy interesante en
' NIEBUHR, Reinbold, Faith and H istory (New York: Scribner, 1949).
8
N1EBUHR, Reinbold, Ironía de la historia americana (New York: Scribner, 1952).
• Theory and Practice in Historical Study: A Report of the Committee on
Historiography (New York: Social Science Research Council, 1946).
10
Nature and Historical Experience; Essays in Naturalism and in the Theory of
l-Iistory (New York: Columbia University, 1958).

94

esta exposición es el énfasis dado a la función de la historia de limitar el
área en el proceso histórico en que se puede tomar una decisión, o el área
de libertad. Esto es algo como una teoría del poder.

Me parece que en EE.UU. son los filósofos más que los hostoriadores
los que han discutido con profundidad sobre el significado de la historia,
y con especial interés en la historia americana. Es una gran tentación, para
mí, entrar en una amplia discusión sobre esto, pero me abstengo, pues creo
que todo esto es ya bien conocido. En mi opinión este debate se encuentra
más desarrollado en Argentina, Chile, Brasil, Bolivia, Perú y México y con
menos fuerza en todos los países del continente. Quizás refleja algo de la
preocupación de los filósofos españoles Unamuno y Ortega, de los historiadores José Gaos y Rafael Altamira, aunque sus influencias no han sido debidamente estudiadas. Pero el argumento tiene mucho de americano. México
tiene una importancia muy especial en este asunto, porque es centro del
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, y una comisión del Instituto
patrocina el proyecto de una historia de América en la que Silvio Zavala
organizó la colaboración de muchos historiadores. Se encuentra entre ellos
Eugenio Pereira Salas, participante activo en debate sobre el sentido de esta
historia, comentando la obra de Pitirim Sorokin de Harvard University,
The Crisis of our Age, en la cual sostiene la identidad de las culturas de
América y de Europa diciendo: "Queda todavía inexpresada, por falta
de monografías -tarea de urgente e ineludible necesidad en ambos hemisferios- la respuesta adecuada" .11
Pereira Salas tiene mucha razón, pero no cabe duda que la gran inquietud
de América Latina, expresada en esta conversación filosófica e histórica sobre el sentido de América y su historia, tiene gran importancia en el mundo
intelectual contemporáneo. En realidad en cierto sentido expresa en sí la
configuración de ideas y sentimientos que penetra la historia de nuestro
tiempo. Es mucho menos ingenuo que los conceptos de las etapas anteriores,
más crítico, menos provincial, ocupado mucho más con relaciones internacionales.
En los EE.UU. se pueden distinguir varias corrientes en el pensamiento
social del siglo XX, todas penetradas más o menos por los conceptos existencialistas. No puedo más que mencionarlas: ( 1) el instrumentalismo de John
Dewey, es quizás la tendencia más distintiva y la que se encuentra su expresión más importante de la filosofía de la educación. Él sostiene que no
11

El viejo y el nuevo mundo; reuniones intelectuales en Sáo Paulo y recontres internacionales de Geneve - 1945 (UNESCO, 1956), p. 114.

95

�tienen valor o verdad en sí, sino en la acción. James Harvey Robinson, en
su New History, está de acuerdo con este principio de Dewey, sosteniendo
que la historia es un instrumento para controlar el futuro. (2) El institucionalismo de Thorstein Veblen y de John R. Commons, que representa la
aplicación de la psicología y la sociología modernas a la economía. (3) El
funcionalismo de los sociólogos Lester E. Ward y Graham Summer. (4)
El relativismo cultural de Franz Boas, en repercusión continental, como en
el caso de Gilberto Freire y (5) la jurisprudencia sociológica de Oliver
Wendel Holmes y Roscoe Pound. Hay que mencionar, también, el pensamiento religioso-teológico, con implicaciones sociales, de los neo-ortodoxos,
tal como Reinhold Niebuhr, y su evolución, la que representa mucho de
los cambios en los EE.UU. También se puede añadir Tillich, existencialista,
cristiano, revolucionario o socialista, Edgar S. Brightman, personalista, los
neo-tomistas (católicos y protestantes), Alfred North Whitehead, angloamericano, quien sostuvo una filosofía de la vida esencialmente cie~tífi~a e idealista, buscando las bases, la valoración y las direcciones en la historia.
Me permito presentar mi impresión general: el fenómeno más importante
en la mentalidad norteamericana (EE.UU.) durante los últimos años es el
interés creciente en la teoría y filosofía de la historia, aunque ha tardado
varios años. La prueba de esto se puede ver en las referencias y alusiones
de los presidentes Truman, Eisenhower, y Kennedy. Se pue~en co~pro~ar
también el hecho de que casi todos los presidentes de la American HIStoncal
Association, en recientes años, han querido dedicar su discurso a algún aspecto de este tema.12 Sobre este punto, en mi opinión, Angélica Mendoza
se ha equivocado en su libro Panorama de las ideas en los EE.UU.,13 en_ ,el
que da demasiada importancia al llamado "credo nacional" de la R~voluc~~n
Permanente en la forma expresada en la revista, Fortune. La eqmvocac10_n
no consiste 'en dar demasiada importancia a este concepto en sí, sino en
aceptar como representativa la estructura de conceptos sociales, ortodoxos,
conservadores que constituyen la base filosófica de este credo. Ella hace
notar la importancia del debate sobre la filosofía de la historia así como
pasa por alto las corrientes creadoras del pe?s'!!11iento social que ~ata ext~nsamente al discutir "las corrientes y tendencias . Sobre este particular, V1ctor
Alba hace un análisis mucho más agudo de la mentalidad mexicana en el
12
Vea, por ejemplo, in The American Historical Review, CARL BECKER, "Everyman
His Own Historian", XXXVII (January 1932, 221-236; SAMUEL EuoT MoRRI~oN,
"Faith of a Historian", LVI (January 1951), 261-275; and DEXTER PERKINS, We
Shall Gladly Teach", LXII (January, 1957 ), 291-309.
,. MENDOZA, Angélica, Panorama de las ideas en los EE.UU. (México: Fondo de
Cultura Económica, 1958).

96

último capítulo de su libro Las ideas sociales contemporáneas en México,1'
contrastando las dos corrientes nacionales que aceptan la Revolución Mexicana en sí.
En mis recientes libros sobre el pensamiento en América Latina, he distinguido seis tendencias generales en el pensamiento Latinoamericano de este
siglo: ( 1) el positivismo científico, modificado por la psicología moderna
y la antropología cultural el que falta un verdadero, consistente, pensamiento
social; (2) el marxismo, en varias formas; (3) corrientes existencialistas; (4)
corrientes personalistas; (5) el neo-tomismo; y (6) el indigenismo. Quizás
los existencialistas deben ser divididos en idealistas (cristianos) y materialistas (comunistas) y (fenomenalistas) . Los indigenistas tienen que incluir
el fenómeno de la mística de la tierra, pensamiento telúrico, de los bolivianos.
Este esquema de categorías no hace justicia a los numerosos e importantes
partidarios de la escuela neo-kantiana, a pesar de que revela algo de existencialismo de la herencia kantiana.15
Pero al final la impresión más notable y fuerte que yo llevo de los libros
latinoamericanos que he leído es que dentro de todas estas corrientes, encuentro muy poco derrotismo. Veo sin embargo un espíritu optimista que se
podría llamar revolucionario en el sentido general que admite la posibilidad
de cambios verdaderos en la sociedad y que es basado sobre un concepto
optimista de lo humano. Encuentro mucha vitalidad en el pensamiento
social en América y en ello una importante garantía del futuro de este
continente.

i&lt; VÍCTOR ALBA, Las ideas sociales contemporáneas en México
(México: Fondo
de Cultura Económica, 1961 ) .
" Latin American Social Th ought (Washington, D.C.: University Press of Washington, D.C., 1961, 1963, 1966) and Latin American Tho-ught: A Historical Introduction (Baton Rouge: Lousiana State University Press, 1972 and New York: Free Press
[paper], 1973).

97
humanitas-7

�SEGUNDA ENTREVISTA CON FERDINAND GONSETH 1

FG: Estoy trabajando actualmente sobre lo que representa la clave de
mi pensamiento. Se trata de un conjunto de ideas que gravitan alrededor
de la idea del referencial. No recuerdo si había ya escrito algo sobre este tema
la última vez que le vi.

ZK: Era después de la publicación de la primera parte de su Itinerario,
de su artículo sobre El momento ético, fomento de la moral, después de su
LXXX aniversario, y después del número de la Revista Internacional de Filosofía que apareció al principio del siguiente año.

FG: Entonces, le conté cómo la idea de referencial reaparec10 en mí,
cargada de sus caracteres principales, de una manera absolutamente repentina. Le conté cómo, en la Chaux-De-Fonds, estaba pronunciando un discurso cuando, de treinta años atrás, se me impuso un recuerdo, el recuerdo
que llamo el "acontecimiento de los abetos oblicuos".
ZK: Ya me habló de ello y también recibí su artículo en el que trata
de este tema.

FG: Pues, esa idea es la que se ha desarrollado, afirmado, circunstanciado y que ha representado lo esencial de mis reflexiones desde hace cuatro
años.2
Ahora que lo sabe, puede hacer todas las preguntas que quiera.
ZK: En nuestro primer encuentro, ya abordé con usted -sin ahondarlala cuestión de la situación de su filosofía abierta en relación con las co-

rrientes del pensamiento filosófico que ejercen o incluso imponen su in1

Esta entrevista tuvo lugar en Lausana el 26 de marzo de 1975. Para la primera
entrevista, ver mi libro La dialéctica en cuesti6n, Paidos, Buenos Aires, 1974, pp.
219-254.
• Como testimonio de ello, el último libro de F. GoNSETH, Le référentiel, univers
obligé de médiatisation, l'Age d'Homme, Lausanne, 1975, Colee. "Dialéctica", 201 pp.

99

�fluencia en el mundo actual. Hoy, si no le molesta, quisiera que continuáramos
en esta dirección.
FG: Bien. No suelo hacerlo pero acepto intentarlo con usted.

ZK: Creo que asistimos cada vez más a una especie de ideologización
totalizadora de las mentalidades (siendo su meta final e inconfesada el alistamiento) que se traduce por la vuelta a un nuevo aislamiento espiritual o
cuando menos al encerramiento espiritual: se proclama la necesidad del
diálogo y el derecho a la diferencia, pero se rechaza toda argumentación
preconizando un acercamiento pluralista verdaderamente consecuente que
pondría en tela de juicio los dogmas de nuestro tiempo. Este estado de
cosas, ya perceptible al nivel del lenguaje común, me parece sintomático:
lo mismo que el concepto de la dialéctica designa así la dialéctica marxista,
el de la filosofía analítica implica siempre un modelo dado, variable, pero
esencialmente no evolutivo (sin que los autores de tales modelos sean la
causa directa de ello) . U no de estos modelos que lleva ya mucho tiempo
ocupando la escena internacional de la filosofía, aparentemente sin pasar
de moda, tiene por autor Karl R. Popper. Su pensamiento, muy apreciado
en los países anglo-sajones, está progresando en Europa (Alemania, España,
y últimamente también Francia) . Puedo imaginar con bastante facilidad
una confrontación de su posición con la del marxismo "ortodoxo" ( y me he
art:iesgado algo a hacerlo), pero me faltan unos puntos de referencia para
concluir a un proceso paralelo y/o discordante por ejemplo entre usted y Karl
R. Popper.
FG: Tengo que decirle antes que Henri Lauener, filósofo de las ciencias

en Berna, ha escrito recientemente un artículo sobre Popper en el que vuelve
sobre la idea fundamental de éste: la de la falsificación, y muestra que esta
idea de la falsificación no resiste en un clima de conocimiento abierto, que
la idea de la falsificación tal como la presenta Popper presupone una especie
de realismo ingenuo. 3

ZK: Precisamente, quisiera preguntarle cuál es su opm1on sobre los problemas planteados por esta doctrina, particularmente sobre la "sistemática
• Se trata de las dos intervenciones de H. Lauener en el Simposium de la Sociedad
Suiza de Filosofía consagrado a "La idea de 'Crítica' en _filosofía contemporánea"
y que ha tenido lugar en Basilea el 7 de marzo de 1971. El texto fue publicado en
Studia Philosophica, vol. XXX/XXXI, Basilea, 1972, bajo el título "Die
erkenntnistheoretisclien Grundlagen des kritischen Rationalismus" (pp. 34-59) Y
"Argumente des "kritischen Rationalismus" gegen die "kritische Theorie" (pp. 86-97).
Cf. también, del mismo autor, "Den Realismus auf die Spitze Getrieben", en Information Philosophie, Zürich, enero 1975, núm. 1, pp. 10-13.

100

del conocimiento preliminar" o la doctrina preestablecida que rige su "lógica del descubrimiento científico". No pienso que se pueda asimilar con la
del "Círculo de Viena", dado que Popper se opone a sus miembros hasta
combatir abiertamente a Reichenbach o Neurath. No está de acuerdo en
absoluto con sus doctrinas.
FG: No, en absoluto.

Recuerdo haber trabado conocimiento con Popper con ocasión de uno
de los tres congresos de la Sociedad para la Unidad de la Ciencia. U no
de aquellos congresos se había reunido en París en 1935; el otro en Copenhague
en 1936 y el tercero de nuevo en París con motivo del Congreso Descartes,
como preliminar al Congreso Descartes ; en Copenhague es donde tuve una
conversación bastante larga con Popper. Todo el Círculo de Viena estaba
allí, pero Popper no se presentaba como su miembro a parte entera. No
estaba muy opuesto a él, pero pretendía distinguirse de él por su lógica de
la ciencia cuyo principio fundamental era la falsificación. De forma que la
adhesión de Popper al Círculo de Viena fue más aparente que real. Sin
embargo, si se mira de un poco más ·cerca, perten!!CÍa mucho más al Círculo
de Viena de lo que él mismo dice.

ZK: Es lo que me parecía al leer su obra. Pero ¿ cree usted que se puede
hablar, hechas estas restricciones, a propósito de su posición filosófica, de
"realismo somerísimo" según califica usted a la doctrina preestablecida del
Círculo de Viena?
FG: No lo creo, porque oí todavía a Popper en Viena cuando presentó
su punto de vista e insistió mucho en el triple universo en el que hay que
situar el conocimiento. Y la idea misma de este triple universo no está
de pleno acuerdo con el realismo ingenuo: este triple universo significa que
hay tres universos en los cuales hay que pensar el conocimiento al mismo
tiempo -un universo teórico, un universo experimental y un universo del
pensamiento, digamos intuitivo; pero él no escogería la palabra ''intuitiva";
Y muy explícitamente menciona lo que llamo los tres aspectos que conocemos
ya desde mi Geometría y el problema del espacio. Pero el reproche que
hago a Popper y que aparece como una grave laguna de su doctrina previa
es que no indica en absoluto cuál es la naturaleza de los tres universos y
sobre qué experiencia nos podemos fundar para captar la realidad de estas
relaciones. ¿ Es también la opinión de usted?

ZK: Sí. Pienso que su problema de demarcación, basado únicamente en
la idea de falsificabilidad, se dirige a uno solo de estos universos y no engloba
a todos los demás.
101

�FG: Eso es.

, '

ZK: Así que su punto de vista resulta forzosamente parcial.
FG: Muy parcial, y no queda muy claro en este sentido que las partes
no están ligadas las unas a las otras por ciertos principios que ellos sí serían
preliminares. Mientras que en la filosofía abierta lo teórico siempre es una
enunciación de lo que ha sido percibido y más o menos verificado en el
plano experimental y de lo que ha sido concebido por el espíritu.

ZK: Sí, pero hay que decir para el descargo de Popper que él, aparentemente, no pretende llegar a una filosofía total, aunque en su crítica del
historicismo va un poco más lejos; ahí asesta también la sociedad .abierta,
los aspectos sociales.
FG: Pero la idea de abertura no la ha ensanchado a la totalidad de los
aspectos que pone en obra. Muchas veces ya con Lauener y los alumnos de
Lauener hemos hablado de lo siguiente: todo conocimiento puede ser falsificado; todo enunciado puede ser falsificado, si se tiene en cuenta el que
todo enunciado no ha sido no falsificable hasta ahora sino en cierto medio
técnico, a cierto nivel técnico, toda la enunciación aparece justificable porque no falsificable, habida cuenta del hecho que la precisión no supera el
nivel de tecnicidad con el que está ligado el conocimiento. Todo conocimiento experimental, sobre todo experimental, está ligado con cierto estado
de progreso de las técnicas, de la medida y de la observación. Bastará -y
en general basta- dar un paso más en la precisión de estas técnicas para,
sea encontrar que lo que se había enunciado es un acercamiento y no es
directamente verificable, no es más que un acercamiento que puede ser
falsificado por una nueva precisión de la medida, sea que la idea misma de
la medida llega a ser también no-precisa, llega a ser más vaga porque se ha
pasado a un horizonte de conocimientos en el que lo mensurable ya no es
continuo.

FG: Sí, hay un aspecto dialéctico hasta en la medida ya que toda medida
modifica lo que se mide.

ZK: ¿Está usted de acuerdo con el procedimiento de corroboración, o
sea la prueba de los tests?
FG: Sí, desde luego.

ZK: Se relativiza en él todo el sistema de enunciados de base. Popper
dice que ha aceptado hasta el momento determinado de tiempo, es decir
que aquí incluye el aspecto de temporalidad.
FG: Con esto también estoy de acuerdo..

ZK: Usted ·acepta también, supongo, de la misma manera, su idea del
progreso de la ciencia en el que se exige como condición esencial la de la
libertad y una constante y nueva puesta en cuestión, lo que corresponde al
principio de usted de la revisabilidad.
FG: Quisiera saber hasta qué punto lo que escribí sobre este tema antes
que él no influyó en él. No se puede ver.

ZK: Es una cosa que no deja de extrañarme. He leído no pocos libros
en los que se tratan estas cuestiones que fueron planteadas por usted, a
veces de una manera del todo decisiva, y cuando tomo uno de ellos y miro
el índice onomático, siempre en vano busco una referencia al señor Gonseth.
FG: Sí, es un fenómeno general.

ZK: Y pienso que explicable. Tengo la impresión que su filosofía molesta.
No es clasificable ni en una corriente de la dialéctica que se arroga el derecho
de escribirse con D mayúscula, ni en una corriente del pensamiento analítico. Dado que esos autores no saben muy bien a qué atenerse, prefieren
ignorarle.
FG: Sí. En el mismo orden de ideas, había mandado mi Geometría y el
problema del espacio a una editorial americana preguntádoles si aceptaban

ZK: Así no sería erróneo afirmar que Popper aborda este problema· de
una manera casi metafísica.

traducirlo. Me contestaron todos: "muy bien, pero vuelva dentro de cien
años".

FG: Eso es. En cierto sentido, se puede decir que tras el princ1p10 de
falsificación, hay la idea que se halla uno enfrente de una realidad dada para
sí y que no es mensurable sino para sí. Y en este sentido nos hallamos con
una especie de realismo fundamental.

ZK: Efectivamente, sobra todo comentario.' Recientemente he leído el
libro de Thomas S. Kuhn sobre la estructura de las revoluciones científicas. 5
Supongo que lo conoce.

ZK: En el cual la realidad misma se queda inmutable.
FG: Eso es, y la realidad no está modificada por la medida.

ZK: Falta este aspecto dialéctico.

102

• Hasta aquí el único libro de F. Gonseth traducido al inglés es El problema del
tiempo. Ensayo sobre la metodología de la investigaci6n: Time and Method. An Enssay
011 the methodology of Research, Ch. C. Thomas Publisher, Springfield (Illinois, 1972.
• The Structure of Scientifics Revolutions, The University of Chicago Press, 1962,
traducción francesa: L a structure des révolutions scientifiques, Flammarion, Paris, 1972.

103

�r

FG: No, no lo conozco.
ZK: Es también un filósofo de moda actualmente. Critica a Popper por

su teoría de la falsificabilidad y emite un criterio más flojo. Ha forjado una
teoría de paradigmas y de ciencia normal. Dice: "Para ser aceptada como
paradigma, una teoría debe parecer más valedera que sus rivales; pero no
es necesario que explique (de hecho nunca explica) todos los hechos con los
cuales puede enfrentarse". Y define este paradigma, categoría esencial para
él,- como sigue: "Un paradigma es lo que los miembros de un grupo científico poseen en común, y, recíprocamente, un grupo científico se compone
de hombres que se refieren al mismo paradigma". Es decir que relativiza un
poco más la concepción de Popper.

FG: No me agrada mucho esta definición del paradigma. Pienso que el
paradigma es ante todo un ejemplo que se revela capaz de generalización, o
sea que se ha revelado ya y del que se tiene el sentimiento bastante preciso
que es . capaz de nuevas generalizaciones.

ZK: Kuhn emplea además este término con dos sentidos: a veces como
una especie de matriz disciplinaria, a veces en el sentido de un ejemplo
común.

FG: Pero en el fondo, para ser ya un paradigma, no hace falta que sea
reconocido comúnmente por un grupo. Puede ser ya comunicable pero reconocido por uno solo. Porque el estado de pensamiento de uno solo es ya más
o menos el resultado de una especie de intercambio, de comunicación que
ha tenido lugar antes de él y con él, etc. Un ser, en la- sociedad de los
sabios no es nunca totalmente aislado. De forma que incluso lo que piensa
aisladamente no le pertenece aisladamente. Es porque hay que estar en
posesión de un paradigma y creer que es el único -sin saberlo y sin que
los otros lo sepan.

el número a mí consagrado,° hay estas palabras: "el espíritu no es, en todo
momento, sino lo que ha llegado a ser por el esfuerzo mismo de su investigación". Es maravilloso ¿no?
ZK: Sí, es una magnífica formulación.
FG: Es una magnífica formulación del espíritu mismo de la abertura. Le
he oído pronunciar una frase similar en un coloquio del Instituto del Método
que tiene su sede en Viena. ¿ Sabe usted dónde está Viena?

ZK: La sitúo sólo aproximadamente a pesar de ser miembro de la Asociación Ferdinand Gonseth.
FG: Pues ha dicho algo así y yo en seguida he reaccionado: "Es una
frase ésta que jamás dejará de despertar en mí su eco". "El espritu no es, en
todo momento, sino lo que ha llegado a ser por el esfuerzo mismo de su
investigación." Es una frase tan densa y de tal contenido. Es maravilloso.
Y al mismo tiempo es una posición frente a todas esas filosofías y en particular la filosofía analítica que pretenden siempre comenzar con enunciados
verdaderos. Empiezan presuponiendo que tienen a su disposición enunciados verdaderos y su problema esencial es saber cómo a partir de enunciados
verdaderos puede ganar otros enunciados verdaderos. Pero eso es plantear
el problema de manera totalmente artificial. Sería necesario saber hasta
qué punto los primeros enunci!ldos que se tienen por verdaderos son fiables.
ZK: Semejante concepción no permite vuelta atrás; tiene una dirección

única.
FG: Eso es, tiene abertura hacia atrás.
ZK: A propósito de su idea referencial, ¿ en qué sentido la estima usted
próxima o alejada de la de Jean Piaget?

FG: Es muy difícil de decir.

ZK: Sí, porque actualmente la comunicación en el medio científico se

hace muy rápida y casi automáticamente.

FG: Esta idea del paradigma se parece bastante a la idea que tengo actualmente del referencial. Considero dos especies de referencial: de manera
muy simplificada: un referencial que sería previo a toda enunciación si~temática y luego otro que es, de cierto modo, biológico o social en un sentido
muy elemental y que prácticamente no está puesto en cuestión, salvo grandes
trastornos biológicos o sociales. Hay también el referencial, creado por el
esfuerzo mismo del conocimiento. Hay en Ladriere, en el artículo que ha
escrito en la Revista Internacional de Filosofía de Bruselas, precisamente en

104

He seguido con atención y desde siempre las investigaciones de Jean Piaget.
He sido uno de los primeros amigos de Jean Piaget y he seguido con interés verdaderamente apasionado los resultados de sus investigaciones sobre
la génesis de la inteligencia en los niños y estaba tan interesado y verdaderamente convencido por sus investigaciones que decía esto: basta con situarse en cierta perspectiva a la vez de abertura y de inesperado para creer
en lo justo de los resultados de Piaget; porque muestra que la génesis del
• JEAN LADRIERE, "La philosophie ouverte et les mathématiques,
Internationale de Philosophie, Bruselas, 1970, núms. 3-4, pp. 450-476.

in Revue

105

�niño se hace de manera muy distinta de una génesis lógica. Es una génesis
que pasa por estados de semi-coherencia o de semi-incoherencia que sorprenden cada vez.7 Piensa uno: el paso siguiente será éste y siempre es algo
que no es todavía lo que uno se imaginaba. Así que estuve totalmente de
acuerdo con las investigaciones de Piaget, las cuales mostraban a las claras
que su autor comenzaba en un estado que no estaba cerrado hacia lo anterior
y que no estaba, en principio, cerrado hacia lo posterior. Pero Piaget imagina que una vez alcanzado el término de esta génesis, nos paramos más o
menos. Siendo tan bien reconocido, según él, el desarrollo, y por una parte
no sólo reconocido sino de cierto modo señalado -ha colocado señales más
o menos enunciadas a lo largo de esos desarrollos-- no imagina que la
continuación de este desarrollo es sencillamente la metodología abierta.
ZK: Lo que incumbe a la parte del estricto realismo en su concepción
del constructivismo. ¿Cree usted que se puede decir que la detención de
esta evolución se hace precisamente porque Piaget se adhiere también al
mismo tiempo al estructuralismo?
FG: No adhería al estructuralismo antes.

ZK: No del todo pero tal vez en parte. Acepta algunas ideas básicas.
FG: Sí, pero hay ciertas ideas básicas en ciertos estructuralismos que no
serían metafísicas. Hay ciertas ideas básicas de este estructuralismo, puedo
decir en todas las filosofías científicas, que buscan su acuerdo con los hechos.

Para e,._-plicar lo que es el referencial, le diré, por ejemplo, que si una
teoría intenta destacar su doctrina previa, en su desenvolvimiento esta teoría
tomará su doctrina previa como referencial. Se trata pues de un sistema de referencias que se plantea como admisible y como siendo el mejor posible en un
estado de información dado.
Quizás un referencial de este tipo se muestre falso porque puede ocurrir
que una parte de los presupuestos, que se han planteado como previos creyéndoles totalmente dignos de confianza, por el avance de los conocimientos,
se revelen como insuficientemente precisos, insuficientemente justos o incluso
falsos. Así que un referencial puede ser falso incluso si ha sido planteado
c_omo doctrina previa. En este sentido, todas las filosofías que se han establecido de manera coherente se han establecido a partir de un referencial.
Y tal referencial encuentra en la filosofía, no digo su culminación, pero sí
su desarrollo, su expansión.
• Véase al propósito Le référentiel, univers obligé de médiation, part. pp. . 37-38,
181 y sig., 199.

106

ZK: Al mismo tiempo que su justificación.
FG: Al mismo tiempo que su justificación si lo que de él se desprende
se halla ~o~oborado por, en los demás, por la transposición a otros universos
de ~onocmuentos. Ahora, hay en este referencial todo lo que Piaget ha descubierto.

ZK: Sí, del punto de vista biológico y psicológico.
. FG: De forro~ que no se debe poner en duda, del punto de vista de la
idea de. referenc1~, los resultados de Piaget. No quiero decir las ideas porque la idea
.gnif. de P1aget sobre la reversibilidad nunca la he entendido, n O s'e
1o que s1
1ca.

ZK: Sí, es a veces un poco abstruso.
FG: No entiendo nada en la definición que da Piaget de la ·estructura
en tres puntos. ¿ Ha leído usted el libro de Piaget sobre el estructuralismo? s

ZK: Recientemente lo he vuelto a hojear para notar unos puntos
compatibilidad o de discordancia con las ideas de usted.

O

de

~G: Pues ~as estructuras matemáticas por ejemplo -y Piaget cita despues_ como eJemplo las estructuras matemáticas- no responden a las tres
pr?~1edades cru:acterísticas que Piaget cita para toda estructura. En las matematicas, no eXISte la _ley de auto-corrección. Así, un grupo es una estructura P:ro un grupo nene leyes de composición y no tiene ley de su propia
c?rrecc1ón. No cabe imaginar que una estructura de grupo necesita corregirse porque se desarrolla.

ZK: Precisamente, me daba la impresión al leer este libro que Piaget
ha querido ofrecer a toda costa un panorama completo, incluso si debía poner,
e~ lugar de los hechos y argumentos, una ilustración más O menos aproximauva; presentar_ el estructuralismo pero como una especie de método totalm~~te e~~stivo. L~ . que me ha sorprendido, por otra parte, es que su
enoca prmc1pal la dmge contra Foucault, mientras que admite casi por
completo algunas conclusiones de Althusser.
FG: Pienso también que Michel Foucault va demasiado lejos. Hace de
las e~tructuras algo independiente y no muestra cómo estas estructuras se
constituyen como tales y que hay estructuras que pasan por todos los estados
' Le structuralisme, P.U.F., 1968, Paris. Según Piaget "una estructura comprende
los tres carae teres d e tota lidad , de transformaciones
· · y de autorregulación" ( /bid.,
.. ·
4 a, ed., 1970, p. 7). - El concepto de "la reversibilidad" está mencionado en ]a
p. 15.

107

�del conocimiento. Por ejemplo, su manera de hacer de la lengua una estructura en el sentido estricto me parece falso.

ZK: Demasiado fijo, casi como para la eternidad.
FG: Sí, falta la libertad dialéctica.

ZK: Es natural, porque Michel Foucault rechaza del todo la idea misma
de dialéctica.
FG: Note que no he dicho la necesidad dialéctica. He dicho la libertad
dialéctica. Y en eso la dialéctica más o menos necesitaría, me parecerá,
siempre tener que llegar a ser abierta.

ZK: Tal vez sea esta expresión la que mejor caracteriza la diferencia fundamental entre la dialéctica en sentido ortodoxo marxista y la de usted.
FG: Sí.

ZK: Quisiera abordar, si le parece bien, otro problema. Recuerdo haber
leído en uno de sus artículos la siguiente frase: "una ciencia es una lengua
bien hecha".
FG: ¿ Sabe de quién es esta frase?

ZK: Creo que es casi, palabra por palabra, la frase de Condillac.
FG: Es la frase de Condillac, repetida por Poincaré.

ZK: No sabía que Poincaré la había adoptado por suya, pero yo la encontré en Condillac: he traducido al checo el Ensayo sobre el origen de los
conocimientos humanos; he estudiado este autor y entonces fue cuando me
di cuenta de que existe una especie de filiación entre Condillac y usted.
FG: Tal vez. No lo sé porque no conozco bastante a Condillac. Pero si
miro la idea de ciencia en tiempos de Condillac, no podía ser la de una
pálida idea de sentidos; la idea de la lengua, en tiempos de Condillac, no
podía ser la de una estructura en sentido metafísico: La idea de estructura
no se había aclarado bastante para que se pudiera aplicar la idea de una
estructura completa a la idea de la lengua. La práctica de la lengua era
entonces como lo sigue siendo ahora todavía, tan flexible, tan dúctil, y se
ejercía en un horizonte de conocimientos tan poco riguroso, tan poco determinado, que no cabe imaginar que Condillac haya pensado en una estructura
en el sentido de Foucault.

ZK: Eso sí que no.
FG: De forma pues que la identificación de la ciencia con una lengua
bien hecha comprende además la idea que la lengua es más o menos bien
hecha y también que la ciencia puede ser más o menos bien hecha según

108

su enunciación. Para mí, esta frase dice lo siguiente: una ciencia que no
halla una enunciación bien hecha no ha alcanzado el estado de "perfección"
-entre comillas.

ZK: De madurez.
FG: Sí, de madurez deseable. Pero no imagino que se podría trasladar

a la idea de la lengua la idea de ciencia lógicamente expresada según los
deseos de la Escuela de Vien~ por ejemplo: o bien la idea de una matemática completamente formalizada como Hilbert pareció creerlo un momento. Así que en la idea de Condillac presiento una idea de abertura tal
como la entiendo. Es porque no digo que usted no tiene razón al su~ner
que puede haber en Condillac algo que prepararía una filosofía abierta.
Pero por otra parte hay una palabra que me choca aquí, y en Poincaré también. "La ciencia es una lengua bien hecha". ¿ Cuál es la palabra que me
choca?

ZK: Sin duda la cópula.
FG: Pr~cis~ente "e_s". Es esa identidad que no tiene en cuenta que si
una ciencia, digamos digna de este apelativo para emplear las palabras habituales, debe ser enunciada por una lengua bien hecha, no es sino una
enunciación, y no la ciencia toda. Tal vez ha leído usted esta frase mía:
"toda disciplina tiene su lenguaje pero la disciplina no está toda en s
lenguaje".
u

ZK: Sí, la conozco.
FG: Este es el reproche que le hago tanto a la frase de Condillac como
a la de Poincaré, pero aún más a Poincaré.

ZK: Porque Condillac, desde luego, se hallaba mucho más limitado por
su época y su circunstancia.
Pero lo que me hace pensar en una especie de "parentesco" -pongo parentesco entre comillas- entre Condillac y usted, es también la actitud filosóf~ca global. Creo que fue el primero en tratar de combinar, juntar O incluso
fusionar el estudio, es decir el método de estudio y el método de investigación.
Y la unidad del aspecto pedagógico con el aspecto científico se inscriben d~
llano en la perspectiva de usted.
FG: Sí.

ZK: Creo que podría irse aún un poco más lejos. Hay una categoría
que desempeña un gran papel en la filosofía de Condillac, la de analogía.
109

�También para usted, esta categoría, y de ningún modo casualmente, ocupa
un papel de particular relevancia.
FG: Sí.

ZK: Ha escrito usted un artículo sobre el tema: "Analogía y modelos
matemáticos".9 Condillac, por su parte, estudió esta categoría, y ha llegado,
de una analoofa en sentido común, a una especie de concepto que, con restricciones his«&gt;ricas, no es exagerado llamar científico de analogía idéntica,
hasta hacer de ella un instrumento metodológico.
FG: A partir de lo cual -y tal vez lo hizo- probablement~ se p~ría
llegar a la idea que la analogía presupone una estructura comun al mvel

de la lengua.
ZK: Creo precisamente que es porque su interés por la investigación lingüística tiene importancia. Claro, en su épo~a, sus contemporáneos de;atendieron un poco esta óptica porque no se dieron cuenta de que pod1a ser
fructuosa.
FG: ¿Tiene usted la intención de escribir un artículo "Condillac pr_ecursor
de la metodología abierta"?
ZK: Lo he hecho ya, y creo haberle mandado una separata. Se llamaba
10
"El nuevo discurso del método de Condillac".
FG: Por desgracia, no me acuerdo de ello.

ZK: No es de extrañar pues usted está tan solicitado; recibe probablemente una multitud de publicaciones, de todo género.
FG: No es eso. Pero el hecho que ya no veo absolutamente nada hace

que soy muy lento en el trabajo.

y la vejez. Tengo la impresión que cuando se habla de.;ª vejez,~ de
la facultad de trabajo, se dicen cosas verdaderas pero tamb1en muchmmas
cosas falsas. La verdad es que la vejez entorpece cierta facultad de concentración que no se puede ejercer tanto tiempo como ante~. Y también. en la
cantidad de trabajo que uno es capaz de hacer en un tiempo determmado.
Lo que es falso es la comprensión profunda. T~~go la ~~resión,. por el
contrario que con los años, la facultad de penetrac1on no d1smmuye smo que
• "Analogie et modeles mathématiques, in Dialectica, Neuchatel, 1963, núms. 2-3,
pp. 119-150.
.
,. "Le nouveau "Discours de la méthode" de Condillac", in Revue de Metaphys1que
et de Morale, París, 1974, núm. 2, pp. 177-195.

al contrario se le añade otra dimensión. Una facultad casi de. . . sería exagerado decir "adivinación", pues raya en lo místico, pero sí una facultad
de anticipación que me parece -no siempre, pe~o en ciertos casos- crecer
más bien con los años; siempre, naturalmente, que las facultades queden.
más o menos intactas.
ZK: Quisiera plantear otra pregunta, si me permite.

No hace mucho, usted pronunció una ponencia sobre "Enseñanza según
el modelo de la investigación",11 y una frase me ha llamado la atención:
Dice: "lo que tiene que transformarse ante todo es la búsqueda de la verdad,
no sólo de la verdad científica y objetiva, sino la búsqueda de una verdad
moral". Pienso que semejante verdad debe necesariamente ir más allá del
individuo. ¿ Podría darme algunas indicaciones sobre lo que se colocaría aquí
bajo el concepto de dialéctica de la superación? -Del momento ético esencial, porque creo que ello precisamente remite a su conferencia, a la que ya
aludimos, sobre el momento ético.
FG: Pues ya tiene la clave de lo que puedo decirle en éste y en otro
artículo publicado en la misma revista.12 Pero he desarrollado eso bajo la
idea siguiente: al mismo tiempo que hay que considerar al ser individual, en
particular al hombre, en su integridad, hay que completar esta idea y aI
mismo tiempo debilitarla por la concepción de un ser colectivo que parece
primero un simple ser de pensamiento pero que se revela ser también de cierto
modo, de un modo que no es imaginario.

Lo que le digo aquí sobre el ser individual y el ser colectivo me ha
parecido de repente absolutamente necesario, del punto de vista subjetivo,
al oír cierta conferencia en un coloquio de la Sociedad Vaudesa de las
Ciencias Naturales sobre "Las sociedades y sus leyes". Era un coloquio
acerca de la organización, las leyes de las sociedades animales. Escribí ahí
un artículo titulado "La estructuración de las Sociedades".
ZK: Desgraciadamente, no lo conozco aún. 13
FG: Me ha apasionado el descubrimiento de lo que se llama las feromo11
"Enseignement selon le modele de la recherche", in Revue Universitaire de ScienceMorale, Ginebra, 1972, núms. 16-17, pp. 11-26.
" "Le moment éthique, levain de la mora!e", in Revue Universitaire de Science·
Morale, Ginebra, 1971, núms. 14-15, pp. 55-76; "Morale et méthode", in ibid., 1970,,
núms. 12-13, pp. 39-62.
11
Primera publicación en M emoires de la Societé Vaudoise des Sciences Naturel/es,.
1970, vol. 18, fase. 1, pp. 68-88, después recogido en Le réferentiel, univers obligé
de médiatisation, pp. 83-108.

�nas. Las feromonas son hormonas, de un género muy especial, que los insectos se comunican, se llevan unos a otros. Y son substancias químicas que
tienen la propiedad de provocar ciertas conductas de conjunto. En ciertas
conductas de conjunto que no son simplemente transmitidas por algo parecido a un lenguaje, un lenguaje formulado por signos, estos signos son substancias químicas. Es extraordinario. Y en seguida di un paso más en la
abstracción y pensé: esas substancias químicas ¿cuál es su papel? Su papel
es transportar información, ser ante todo portadoras figuradoras en su misma
estructura, figuradoras de informaci6n y vector de información. Luego, el
carácter de la sociedad animal está asegurado por un lazo que es del orden
informacional. Hice inmediatamente la transposición a la sociedad de los
sabios. La sociedad de los sabios no es verdaderamente una sociedad sino
porque el conocimiento y la información tienen posibilidad de transmitirse
del uno al otro como lo acaba de decir, casi automáticamente. De hecho,
se trata de una colectividad que es, al nivel de las figuraciones infonnacionales, lo que llamo formas informacionales. Pasa lo mismo con la sociedad
&lt;le los hombres: hay pues participación de todo referencial individual al
referencial colectivo de las comunidades a las que este ser individual pertenece. ¿ Le extraña?
ZK: Pienso que se podría añadir que lo esencial consiste aquí en una
especie de ascensión de moralidad, tomar conciencia de este proceso.
FG: Hay primero algo casi anterior a ello. Es que, entre las cosas comunes, este referencial colectivo, la participación de cada uno al referencial colectivo no es total. Además el referencial colectivo no es la reproduc-ción del referencial reducido de cada uno. Hay una participación que hace
que cada uno esté más o menos conforme con una parte del referencial
colectivo pero conforme en un sentido más o menos estrecho. Por ejemplo,
un diccionario -es un ejemplo que me gusta mucho- es el bien de todos
a la vez, pero nadie lo posee entero y lo que de él posee no es exactamente
bajo la forma que está en el diccionario. Hay pues participación a un bien
común, participación que es parcial y más o menos aproximada. Diré que
es un género de participación abierta. Ello plantea la cuestión: ¿cómo los
individuos con su referencial individual pueden formar una comunidad? Pues
uno de los caracteres es la participación en el sentido que acabo de decir.
Es la participación de cada referencial individual al referencial colectivo. Y
en este referencial colectivo hay cierta moral aplicada que es una de las
condiciones mismas para que la participación al bien común sea eficaz. Si
cada uno quisiera actuar a su antojo, no habría participación común. Así
que la participación común sólo es posible porque ciertas reglas comunes son

112

observadas. Las reglas comunes son
las
.
la coherencia del ind' 'd
. ~ de moral social. Pero hay además
.
1v1 uo consigo rmsmo 1 .
. .
y a mtegración al todo del in
d ividuo en tanto que conc1enc1a.
Entonces las
las
.
•
carácter moral. Lo que e
la
. . .
reg
sociales cobran un
· d
xp ica
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soc1e ad no puede vivir si
1
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morales -y que una
.
n mora . Pero al rn1Smo f
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morales tienen cierta multipli 'd d d
iempo e echo que las
ral
ial
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a raz6n a la existe . Obli
mo
soc e individual a la multi li 'd d d
ncia
gada de una
perfectibilidad. y lo qu~ dec'
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e esas morales posibles y a su
'd
ta uste se refiere
senti o doble de antes: coherencia d l . d'1 'd
a esta perfectibilidad en el
to
d
· •
e m VI uo consigo ·
ma e conciencia, coherencia en una es .
.
con su propia
comunes y luego abertura De t be
pec1e de unif1cac16n de las reglas
ético.
.
es a a rtura trato sobre todo en el Momento

r

ª .

'?1~º'

ZK: Me parece que lo entiendo mu b'
bordo no dejaría de hacerle esta b. -~ ien, pero un pensador del otro
individuo frente a cierta
ralid do JeCion: ¿ la situacidn conflictiva del
d I
mo
a de la SOCiedad, p·
e os rebeldes espontáneos b tal h
. tenso en el ejemplo
1 .
.
' ru es, asta los anarq . tas
revo ucionanos, o sencillamente un h b
U1S
' pasando por los
pués, a posteriori, razonando. '
om re que contesta el orden dado des-

!

.FG: Sí, claro que esta objeción me la presenté
, .
pnmero con el hecho de que si ha
-· . a mi IDISIDO, y contestaré
usted cuán .
y constremm1ento social -y b'
be
.
.
importante puede ser éste- cons -· .
ien sa
eXISte Sin embargo libertad d
d
'
trerumtento de lo colectivo
, .
e ca a uno para acepta O
h
'
mt1ma. Ahora bien tamb''
r
rec azar. Libertad
l
,
'
ien se puede menoscabar ta libe
,
os metodos conocidos del lavado d e cerebro etc Pe es
rtad mtima con
no es un mundo orgaruza'do arm .
'
·
ro pese a todo el mundo
. l .md'ividual
.
c1a
puede en 1 • , oruosamente con neces1"da d . C ada referen'
re ac1on con el referenc'al l .
estar en estado
d e• acuerdo o de rechazo., pero sob re todo porq1 co echvo,
1m
llllSma se divide en sociedades h til
.
ue actua ente la sociedad
contestan una moral com, f
os es y rivales. y cada uno de los que
f
•
un
orma
de u.na c?murudad
·
re erencial moral y social q
la parte
.
que tiene otro
h
.
ue
prunera. Si se
.
emos dicho sobre el referencial m
. d'1v1'dua1 y colecti
Imagina, uno
d que• cuanto
mod o que sea necesario
.
vo está etermmado de
.
.
' pues se eqwvoca uno Estam
pero s1 nos abrimos a esta
d d
.
os en las paradoJ·as·
.
ver a que actualment 1
•d
'
sociedades más o menos rivales a v
.
e a SOCle ad se divide en
la multiplicidad de las morales ia
~~:t:les del todo, nos decimos que
no es sino el reflejo de la estru~t pdos1 l a . de contestaciones tan diversas
ura e a sociedad.

ZK: ¿No será que de este modo desembo
nos planteamos el dilema q
tal'
camos en un círculo vicioso y
final debemos buscarla úcicamue t vez es falso: es decir que la solución
en e en un campo soci'al Y hay que elegir

113
humanitas-8

�ZK: Estoy completamente de acuerdo con usted.

un combate, o en un campo del todo moral y hay pues que ir predicando la
buena palabra?
FG: Ambas soluciones son falsas porque no tienen en cuenta este dato
de nuestra naturaleza, a la vez biológico y psicológico que es que la libertad
que hemos pensado debe pagarse con la ausencia de certeza absoluta.ª Uno
puede equivocarse, puede divergir con pedecta buena fe, pero no arregla nada.
La buena fe no arregla nada. Lo que podría arreglar algo es un análisis
tal como lo hacemos ahora si este análisis quiere decir un elemento común.
Entonces cada uno podría reconocer una especie de relatividad y de elección.
De elección, no quiero decir indispensable, pero inevitable en la multiplicidad,
y -finalmente- ¿qué podría servir de hilo conductor? Sería la visión histórica de una sociedad admisible por y para la mayoría.
ZK: Pienso efectivamente que la filosofía abierta podría desempeñar aquí
un gran papel. En este sentido, su fundamento, la metodología abierta, es
al mismo tiempo un método científico y también pedagógico de la libertad
o del punto de vista didáctico de la libertad.
FG: De la vida en común, de la libertad y de la necesidad.

ZK: Tal vez sea precisamente este aspecto el que menos se comprende
y más molesta a los que silencian su filosofía.
FG: Probablemente tenga razón.

ZK: Porque siempre hay prevenciones, prejuicios, incluso para los mayores
científicos, los pensadores modernos; se trata de residuos conservatorios, es
decir fronteras de espíritu que, sin que quieran confesárselo, son incapeces de
salvar. Su abertura, cuando la hay, es siempre más o menos parcial. Usted,
finalmente, preconiza una abertura completa, sin restricciones.
FG: Sin restricciones de principio. La única restricción es un pnnc1p10
digamos de acción; es que hace falta buscar por la acción misma y la vi-

gilancia de la acción las condiciones de un orden viable, que no comprometa
lo que es absolutamente esencial para el individuo humano, siendo éste una
libertad que sólo debe reconocer como límites los que ha reconocido por
necesarios.
ZK: Lo que se podría nombrar: la honradez intelectual, tal vez incluso
más, autorreflexión crítica constante.
FG: Eso es, autorreflexión constante y al mismo tiempo resituación constante
en una situación que nunca está asegurada de su supervivencia.
" Véase al propósito: E. BERTBOLET, "La roorale et le probleroe de la ccrtitude",
in Revue Univ1mitaire de Science Morale, núros. 10-11, pp. 43-78.

Espero que nus
· preguntas no le han cansado demasiado.
FG: No. He sentido gran placer a volver
mente dos artículos tod , .
.
a contestarle. He escrito últ"
1
avia sm publicar El
imae otro es la prefación a un lib
.
uno es "Referencial y método".
ro que ha de reun·
,
,
y un 1argo artículo sobre l
.
ir este articulo y otros m , is
na 1e V:
a epistemología para 1
as
.
~y a ver si puedo fotocopiarlo
~ nueva enciclopedia italiael trabaJo mío sobre la lengua "Obe dº ~ mandarselo. ¿Le he enviado ya
z
r ie prache sprechen ?"

K: No, me habló sólo de él en una de sus cartas.
.
FG: Será publicado en el
, .
,
pletamente anti-analít"
NproXImo numero de Dialéctica; 11 ahí so
ico.
o lo noto explí .
y comtomo no es reductible a la posición d
T ~1tamente, pero la posición que
de len~a. En fin, siempre ha sido :íana JSJS ;_ no lo ~s ni en las cuestiones
a la filosofía analítica, aunque según ~eC0~~1dero nu posición irreductible
bastante el asunto, la f.l
1 osof'1a analítica se d1Jo
b Lauener
. , que ha estud·1ado
frases de las cuales pretende partir
d
a re ~bien a la idea que las
' pue en ser reV1Sables 1s

ZK_:

Creo de hecho que se observa al
. . . .
esta filosofía. Pero en tod
go el pnnc1p10 de revisabilidad
1 h
o caso, no se forro 1
1' .
en
o ace usted. Es decir que
u a exp ic1tamente por tal
h bl
no se trata de
d
, como
a ar más bien de una de las reglas d
' ; ver adero principio; se puede
. p
a opta as por esta filosofía.
FG . ocoapocose va a b"
nendo a 1 ·d
tarde, o ya era hora.
a I ea de revisión. N0 es d emasiado
ZK·. Sí' despues
, de unos cuarenta años.
FG: y hace aproximadarn
vez a la Escuela de V
ente cuarenta años que me opuse por pr:mera
años.
iena. Era en París' en 1935. Hace exactamente cuarenta
""

ZK· e:·Confmua
, escribiendo su Itinerano.
. '
A

•

FG: Sí. Lo he abandonado estos .
t~rc:r capítulo. Vuelvo a las se
d tiechmpos. He escrito el segundo y el
lectJca. El
, ¡
gun as
arlas de Zurich
1 .
cap1tu o IV será titulado "E tr
.
' a a idea de dia11
•
s ategia de fundamento y estrategia
,. HLe référentiel, univers obligé de médiat. t.
asta ahora inédito
isa ion.

" Berna, 1973, Fases. .3-4 num'
u V'
al
'
. 27.
Ali case
propósito por ej J FERRATER M
anza Editorial, Madrid, 197.4. .
ORA, Cambio de marcha en filosofla,

115

114

�,
de referencial y
. ,, y habrá un quinto capitulo
sob re la idea
,
de compro~lSO .
flexiones que ya no superare.
espero terminar con unas re
bl" ' en Dialéctica.
ZK: Sin duda se pu icara
f. , a Dialéctica.
Si no lo con iarc
pecial
FG. Creo que haré un volumen es
. 'con un rendimiento que,
.
crus·
desde hace cuatro anos y
He trabajado mu
imo
b ue a mi edad, se pudiera ~v~nzar
veces me asombraba. Me asombra a q '
, ismo Es un sentumento
a
'
. algo que me pareciera nuevo a mi m
.
aún y conseguir

1
ucho· si es posible,
lente forma Y me egra m
'
ZK: Le encuentro en exce continuar esta charla.
..
volver dentro de unos anos para
qwsiera
.
al
año
que
viene.
1
V
FG: Vuelva antes. ue va

verdaderamente asombroso.

ª

PRoFR. Da. JEAN-MAac GABAuoE

Catedrático de la Universidad de
Tolouse-Le Mirail

ZK: Si lo permite, volveré.
FG: Con mucho gusto.

.
,
nea más posible.
Por desdicha, no fue y no sera nu
.,
Lausana el día 17 de diciembre de 1975,
Ferdinand Gonseth se muno en
a sus 85 años.
DR. ZoENEK KouRÍM

(traducción: Sylvie Kourím)

116

ALAIN Guv, Penseurs hétérodoxes du Monde Hispanique, ouvrage collectif
de recherche associée au C.N.R.S. No. 80 ( sur la philosophie de langues
espagnole et portugaise), Tolouse, Association des Publicatione de l'Université
de Tolouse-Le Marail (56, rue du Taur, 31000 Tolouse), 1974, serie A,
tome 22, un vol. de 398 pp., 2 ilustrations sur la couverture, 16 x 22 cms.
Prix: 45 F.
Aussi représentatif de la solide pensee ibérique, aussi varié et polymorphe
dans l'unité, aussi dense et aussi bien écrit que les précedents, voici le quatriéme
volume de la prestigieuse équipe de recherche associée au Centre National
de la Recherche Sientifique pour l'étude de la philosophie de langues
espagnole et portugaise. Cette équipe de recherche fut fondée en 1966 (grace
au regretté Doyen Georges Bastide) et, depuis lors, elle est animée et dirigée
avec autant de compétence que de dévouement par le professeur Alain Guy,
son directeur, qui est l'aucien directeur de l'Unité d'Enseignement et de
Recherche (ou F-aculté) d'Etudes philosophiques et politiques de l'Université
de Tolouse-Le Mirail. A. Guy est le grand spécialiste fran~ de la
philosophie ibérique et ibero-americaine. A cette équipe dynamique et bien
fournie pluri-disciplinairement, il est agréable de rendre un vif hommage fort
mérité. Sous l'impulsion de son énergique et infatigable directeur, cette
équipe se réunit mensuellement á l'Université et le rythme de ses remarquables
productions nous fournit une belle preuve de sa vitalité et de son renouvellement
incessant et une attestation de sa présence tant en Europe que dans les
Amériques. 11 convient de souligner l'intéret et la valeur d'exemple d'une
telle recherche de groupe et de telles productions "collectives" et d'insister
sur la mission de l'équipe qui est l'ambassadrice de la pensée ibérique daos

117

�la culture fran"aise. Ce role de l'équipe s'avere vraiment irremplacable et
il faut féliciter M. Alain Guy et tous ses coéquipiers. Avant de recenser le
présent livre, rapelons les titres des volumes précedents, cela afin de mieux
situer celui-ci dans la recherche de l'équipe: "Le temps et la mort dans la
philosophie espagnole contemporaine", préface de Georges Bestide, Paris et
Tolouse, Presses Universitaires de France et Privat, 1968: Le temps et la
mort dans la philosophie contemporaine d'Amerique Latine, Association des
Publications de l'Université de Tolouse-Le Mirail, 1971; Pensée ibérique et
finitude (Essais sur le temps et la mort chez quelques penseurs espagnols
et portugais contemporains), Association des Publications de l'Université de

Tolouse-Le Mirail, 1972. Puis nous invitons le lecteur a réfléchir sur notre
recension du cinquieme volum de l'équipe, Philosophes ibériques et ibéroaméricains en exil, 1977. Ce cinquieme ouvrage collectif de l'équipe du
professeur Alain Guy, fortement dirigé par luí comme les précédents, est
aussipublié par l'Association des Publications de l'Université de Tolouse-Le
Mirail. Profitions de l'occasion pour signaler l'importance de cette Association qui a notamment édité une traduction por Alain Guy du précis et
précieux ouvrage de Julián Marías, Jdée de la métaphysique, préface d'Henri
Gouhier, 1969. Outre Georges Bastide et Henri Gouhier précités, d'autres
philosophes bien connus ont préfacé et cautionné les productions ibériques
et ibéro-americaines de l'équipe de A. Guy: Geroges Hahn, Pierre-Maxime
Schuhl et André Robinet. Rappelons efin qu'un emembre de l'équipe, Reine
Guy, épouse du directeur, a publié chez la meme Association sa these brillamment soutenue a l'Université de Tolouse-Le Mirail, Axiologie et métaphysique
selon Joaquim Xirau. Le personnalisme contemporaine de l'Ecole de Barcelona,

1976. J'ai préfacé ce dernier ouvrage.
Les treize hispanistes auteurs des Penseurs hétérodoxes du Monde Hispanique
font _preuve d'un pluralisme d'inspiration manifeste, ce qui s'imposait
d'ailleurs pour traiter un pareil sujet. Mais ce pluralisme est également
enrichissant pour tous les volumes de l'équipe. Le directeur sait laisser a
chaque co-auteur sa liberté et sa responsabilité. 11 a aussi l'art d'en tirer
partí et de réussir chaque fois l'unité symphonique. Ces treize auteurs
reprennent, d'une certein maniere, la célebre entreprise de Menéndez y Pelayo,
mais dans une tout autre perspective, nettement progressiste: ils tendent a
montrer comment la pensé ibérique et ibéro-américaine est loin d'etre
monolithique et comment les dissidences y sont légion. Selon l'éminent
préfacier, P.-M. Schuhl, "l'hétérodoxie se développe spontanément au sein
meme de l'orthodoxie, qui a cru pouvoir répondre a de nouveaux dangers
par les anciens remedes" (p. 8) ; oui, certes, mais une telle spontanéité n'cst
qu'apparente et toute hétérodoxie a des causes dans un contexte historique.

Ajoutons que l'orthodoxie gagnerait tou ·ours a
. .
par les lignées des ma,'tres d
J
se laisser hbrement interpeller
u soupfon · c'est ce
'
•
tres nombreux th' ¡ ·
.
'
quadmettent au1ourd'hui
de
eo ogiens et ph1losophes hr, ·
.
cas dans les longs temps inqu;,.;t .
n c etlens. Ma1s tel ne fut point le
..,, onaux. rourtant p M Schuhl
.
e remarquer que l'Inq · ·t·
, .
' .- ·
a bien raison
WSl 10n ne reUSSlt point a 'limº
d
conformiste: "Jamais un L'
l'H'b
e mer toute pensée non
, •
eon
e reu ne s'est l · '
·
.
emigrer deux
fois,
et
chez
ceux
qui
ont
été'
.
qwtte a
.
convertis aisse
par laconvertir,
f
souvent, s01t une pensée hét' d
.
orce, on retrouve
.
ero oxe, so1t dans des ad
rth
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en
apparence
une
ms·
p1'r
t'
d
1
'
c
res
o
, . .
,
a 10n ont a tonalité ff •
.odoxes au
hes1tatlon sur son origm'
f d
a ective ne laISSe aucune
1 ch
,
e pro on e comme p
ou l'on retrouve l'accent des prophct~s et aus . a~ e~~p e
ez Las Casas,
Le présent ouvrage atteste l'incoercibilit' d s~ c ez .º~z de Vega" (p. 7).
la lutte idéologique en pays tels
el' u cote domine et progressiste dans
découvre les graves inconvénients d' que ~spagne. Avec le préfacier, "l'on
une att1tude obstin' d'
•
.
re use toute adaptation a une , al' ,
.
ee autosatisfaction qui
1
f
lignes de P.-M. Schuhl sont b : i : ; \ f e:e r":ansfo.~tion" (p. 8). Ces
Ecoutons la suite de la le"o d
'f ~c ª ité polinques et idéologique.
espagnol s'est accroché aux ve~us ~~1:r: "C'est en vain que l'orgueil
dans le conformisme les struct
d . ruques des héros castillans. Raidies
, .
'
ures urc1es ont été plu
·
. .
e reagir convenablement a d
•
.
s que pmais mcapables
es circonstances médit
D' ,
d.
tions parfois vraiment imprévues" ( 8) O .
es.
ou des constellades surprises -et le suivant auss·
·z . ui, ~n ~el ouvrage apporte bien
en exil- et a le mérite
t i,
' osophes ibénques et ibéro-américains
,
.
' en re autres vertus d'Atre
.
.
de reflexion, voire d'autocritique.
' e
un pmssant stimulant

~h

De la terminal.
pertinente "En
préface de
.
l'alinéa
. p .-M. Schuh1, il. est Juste
de rapporter encore
.
susc1tant un tel ensemble d
ch
de Toulouse accomplit une d
. .
e re erches, l'Université
e ses rruss1ons essentiell
. l' .
naturellement vers l'étude d
,
.
es, qm oriente tout
e 1a pensee h1sp ·
·
•
ma part, d'avoir pu y introduire ' l'' aruqu~: _Je sws heureux, pour
philosophiques !'explica~
d
' a epoque ou j'y dirigeais les études
'
uon e textes espagn ¡
,
certificat d'histoire générale d 1 hil
. o s aux epreuves orales du
e a p osophie que co
ta' al
gramme de licence· et 1·e f'li ·t
'
.
mpor it ors le pro.
'
e ci e tres v1vement I
f
.
prés1dent de I'U E R d' .
.
e pro esseur Alam Guy
· · ·, avoir su constltu
¡
'
de chercheurs, une équipe capable de m:~ av:c _e concours d'une pléiade
aussi importants. Cette concep•: d
er a bien des travaux collectifs
uon es groupes d''t d
d
, . .
Recherche, qui associe tre's u~l
l'
ff
... ement e ort du eCu et etN es. Semmaires de
cherche Scientifique a celui d U .
. ,
en re ational de la Re,
es ruversites est sans
d
adaptee aux exigences de notre tem D
' .
aucun oute la mieux
la fécondité" (p. 9) . oui s t tps.l es recueils comme celui-ci en prouvent
.,
'
' ur ou orsque ces
·¡
lierement dans le temps malgré toutes les difficult;:.cue1 s se succedent régu-

119
118

�Les penseurs a contre-courant étudiés dans ce volume s'échelonnent du
XVIe siccle au xxe siccle. Dans l'ordre chronologique, le premier penseur
presenté est l'illustre médecin Léon Abravenel, exilé en Italie, que scrute
longuement et brillamment Jean Cobos: "Léon l'Hébreu et ses Dialogues
d' Amour''. Membre de l'académie florentine et kabbaliste, l'Hébreu développe
un platonisme personnel et vivant. Sa vision du monde, apparentée a
l'émanatisme ou productionnisme des néo-platoniciens, frise le panthéisme.
Elle nourrira des générations de philosophes et les mystiques espagnols du
Siecle d'Or. Jean Cobos a su replacer le grand spécialiste en érotologie
daos son contexte historique et idéologique. Léon l'Hébreu est un Renaissant
soucieux de rationalité, d'une rationalité qui, notamment, interprete la Révélation. Apres avoir présenté son auteur, l'époque "a la charni~re de deux
époques" (sous-titre, p. 18) et l'oeuvre, J. Cobos décrit l'architecture interne
des Dialogues avec ses trois niveaux: psychologique, cosmologique et religieux.
Ensuite il ceme l'hétérodoxie et l'originalité de son auteur et il fait comprendre
l'intéret des Dialogues. Aprcs quoi, nous pouvons lire, grace a J . Cobos,
une excellente traduction-résumé. C'est pour l'Hébreu une bonne formule,
d'autant plus que J. Cobos a eu l'adresse d'insérer dans son résumé fidele
la traduction in extenso de pages essentielles de son auteur. Nous avons
ainsi des morceaux choisis reliés par le résumé intégral de l'oeuvre. D'autre
part, J. Cobos a conservé pour le résumé la forme dialoguée et il a essayé
avec succes de rendre la naiveté des échanges entre les interlocuteurs. Nous
avons done la une formule qui pourra etre imitée. J. Cobos estime que
l'on peut caractériser ainsi l'entreprise de l'Hébreu: rationalisation rassurante,
"conviction unitaire et obligation morale de collaborer a toute unification
envisageable" (p. 30), sens de la relativité totale et onto-logisation du pur
fait relationnel. J. Cobos offre un tableau symbolique avec explication de la
signification des figures.
En cette année du tricentenaire de la mort de Spinoza, il est juste de signaler
quelque lointaine parenté entre l'H.ébreu et Baruch Spinoza, ce que fait J.
Cobos qui écrit en parlant de l'auteur des Dialoghi di amore: "les mystiques
lui ont emprunté a pleines mains, tout en les enrichissant de leurs propres
expériences, les idées, les images et meme les mots. Il est vrai qu' ils ont
visé encore plus haut puisqu'ils ont tout de suite mis l'accent sur l'amourconnaissance plutot que sur la connaissance-amour. Mais la branche délaissée
ne mourra pas avant de permettre a un autre juif, également d'ascendance
ibérique, de la faire fleurir'' (p. 17) . En note, J. Cobos indique qu'il s'agit
de Spinoza et il donne des indications complétant une note antérieure a
propos de Spinoza. 11 est extremement probable que Spinoza a lu Léon
l'Hébreu. Aussi, pour commémorer l'auteur de L'Ethique, les philosophes

120

dofvent-ils lire les pages dues a J. Cobos La
themes des deux dialogues de S .
. .
forme, le vocabulaire et les
·
pmoza msé ' d
pirent, a notre avis des D1·alogh· d.
'
res ans son Court Traité s'ins1 J amore L
"D. ¡
'
·
,
ia ogue entre l'Entendement l'Am
Í e premier
de ces deux dialogues
le texte le plus ancien que no~
our a Raison et la Concupiscence" es;
l'influence culturelle de l'H'b
ayons : la philosophie spinoziste. Certes
e reu sur Spmoza s'
e'p·ist,emologique et théorique
J C0 bo .
accompagne d'une coupure'
est encore, en effet pré-co · . ·.
s S1gnale
a vec raison
·
.
que l'Hébre
sel
• '
perrucien. Tand1s que S ·
u
on nous, rahonaliste et pre'maté' . 1·
pmoza, post-galiléen est
'
na 1ste (n
'
,
a cette question). Au fond Leibn·tz
beous consacrons plusieurs articles
u'il ª lu. Il apprécie que' l'H 'b1 sera. aucoup Plus Proche de l'Hébreu
q
et le plaisir de l'homme O tre reu vo1t dans l'amour pour Dieu le b1'en
·
n ouve a · d
l
analogisme commun Leibnitz
.
uss1 ans es deux philosophies un
.
se s1tue dans la
reprenant la vieille idée pré-cope . .
mouvance de l'Hébreu en
m·
m1c1enne des correspo d
'icrosco~e. Le scmi-rationalisme de Léon I' ,
n ~ces macrocosme/
1un et l autre souoles ass;,.,... ·¡ t
H ebreu et celu1 de Leibnitz sont
•
'
uul a eurs et syncr, ti t
il
une W eltanschauung esthét'
. e s es; s donnent tous les den:
ique et grand1ose.
x

d

Christian Clanet estime avec raison ue l'
.
parmi les Penseurs hétérodoxes de dq .
peut Juger paradoxal d'inscrire
Casas et v·itoria ont fait figu ux
omm1cains
bien en cour. De fait Las
d ch
.
dossier nourri auquel Ch Cl re e
amp1ons de l'orthodoxie. D'o~
"Las C
r.
anet a donné le titre
un
,
asas et Vitoria, suspects d'orthodoxi ?"
pro~ocateur et juste:
etude, remarquable de précision et
, e; . Le preIDier point de cette
deu x d omm1cams
· · · furent effecti·
presentee avec clart'e, montre que les
d
vement suspectés ,
et e leurs opinions. Chr CI t
a cause de leurs ouvrages
il conclut ce point en hist~rie:e«~,:~r~lle la.~ . certain nombre de faits et
les écrits des deux dornini . .
.
onc I eth1que coloniale, suggérée par
• la licéité dcams,
qu,e11 e examme
l qui
1 est
. .suspectée, pour autant, au moins
Dans un deuxieme tem
e, a co omsation d u Nouveau-Monde" (p 90) '
.b.
ps, 1auteur examine l
.
.
acn ie et cela l'amene a concl . N
e concept d'orthodoxie avec
.d,
ure. ous sommes d
r· al
cons1 erer comme des orth d .
onc, m ement conviés a
o oxies toutes les doctr·
. . '
au,trement que par la ver
, ü'1cation"
.
mes .et opmions autor;,
'
( 94)
...ees
theologiens se penchent actuell
p.
. Il serait intéressant que les
'
ement sur cette cat' . d'
ue
s
accentue
le
courant
des
hét,
d
.
egone orthodoxie alors
q
d'avant-garde, si bien que l'on peu/~~ oxzes_ et que fleurissent des thé~logies
au sein de I'Eglise catholique . e_sorm:11s pa:ler d'un pluralisme doctrinal
.
qw craint d exammer l
.
ce SUJet, cet ouvrage apporterait d' til T
a quesbon au fond. A
qu'au début du troisieme pom·t d ul' es :_ ements de réflexion. C'est ainsi
· •
e enquete q · , al
op1D1ons suspectes des deux celebres d . . . ' w ev ue maintenant si les
écrit: "S'il faut admettre une plurali;;:;:::~n~so~t orthodoxes, Chr. Clanet
o o,ues, autant que d'autorités

?º

121

�. .
. en res
, ulte qu'une meme
. tif r une op1mon
il
distinctes en mesure de JUS ie
t h' 't'rodoxe Effectivement une
• l ,
t orthodoxe e e e
·
opinion peut etre s1mu tanemen,
A temps a des normes différentes;
. .
t Atre mesuree en meme
'
fº . 11 "
meme op1ruon peu e
. : 1
dif n religieuse la doctrine of ic1e e
l l' gument d'autonte, a tra 10
'
d
par exemp e, ar
.
ra orte l'auteur montrent que 1es e\L"&lt;
(p. 94). Les textes et les fa1ts, q~~ PP f
istes en ce qui conceme, tout
. . .
trerent en realite non con orm
.
domimcams se mon
II . porte de bien situer cette novation
.
l · ation et novateurs.
im
au mo1DS, 1a co oms
'
1 il f t lire le passionnant ouvrage
. ºte l'auteur Pour ce a,
au
comme nous y in~•
. e de la spéculation philosophique et théologique
d'Alain Guy, Esquisse des progr s
.
p . V. 1943 On comprendra

a Salamanque
. •

du XVI• suele

ans,

nn,

·

.

.
d v·, . initiateur du mouvement philoFray Francisco e 1tona,
mieux, ams1, que .
XVIe siccle fut un grand rénovateur,
sophique et théolog1que a Salamanque aud. .
'dºe'~ale en lui restant fidele
t
veler la tra ition me i
mais parce qu•·¡
1 su renou
· alisme et contre le
di
C' st ainsi que contre 1e nomm
et en l'approfon ssa~t.
e
l ' tion de droit naturel et put ainsi
luthéranisme, il remit en honn~ur a no . t tant international que colonial
b
un droit pubhc progressis e,
hi
édifier sur sa _ase
_30 ). Chr. Clanet rapporte avec sympat e
22
(A Guv, op. cit., chap. III, pp.
. l missionnaire Las Casas et le
. l . liste des deux amis, e
l
le message ant1co onia
'
.
coloniale condamnent e
. . . ·¡ "dénoncent l oppress1on
'
professeur V1tona. is
.
lim te cette mystification ethno.
'
t que l'obscurantJ.sme a en
. . ,
rac1sme, suggeren
. . et émancipatrice des md1genes
.
t une tutelle trans1toire
98)
centriste et proposen .
.
l''bauche de la décolonisation" (p.
.
du Nouveau-Monde qui const1tue e
. '
b 'ectifs pour établir l'égalité
. . .
ourent a des enteres o J
•
Les deux domimcams rec
. , d Indiens en confirmant leur ratiodes races. "Vitoria établit l'humarute es l
lture définie objectivement
nalité. Cette rationalité est indiquéde p~ die~r es~ (p' 100) Ethnologue et
• · ti
es m gene
•
·
ons
dº ,
la rauºonalité des Indiens
Par les oeuvres et . les mstitu
d · al
iff erence juriste, Vitoria affirme le ro1t . a ·¡¡, t
et il démasque "les mobiles
l notre mais di eren en'est pas autre _que_ a . . ' . ºustifier la spoliation des Indiens" (p. 100).
de l'argumentation impénaliste. J
.
•
t la doctrine chrétienne
· · ins a pliquent vraunen
En tout cela, les deux dorruruca
p
. ils "se démarquent nettement
• hé 'fques ni hétérodoxes, mais
é.J' (
et ils ne sont m . re i
. .
11 des croisades et des autodaf ~ p.
de la pratique dite consta~tinienne,dce de' rgences idéologiques puissent etre
. . ' d et pomt que es ive
d
103). V1tona na m
.
t "Las Casas revendique la ouceur
,
e cause de guerre ¡uste e
104) L
invoquees comm
, 'f'1c1't'e de l'évangélisation" (p.
., e
. 1
comme la spec1
et la non vio ence
.
h Cl t permet done de conc1ure a un
troisieme point du dossier de C rl.' anel deux dominicains, et l'Autorité,
, th do .e renouve ee par es
.
divorce entre 1or o XI '
1·1gie
. ux, "traduit un non-conformisme
t
c'entifique
et
re
.
1
car ce renouve11emen, s
d l''tude de Chr. Clanet consutue
l0G) Le quatrieme temps e e
.
.
résolu" (p.
·
.
" mment est-il possible que l'autonté a1t suspecune réponse a la question: Co

122

au cours

•

té ce qu'elle affecte de consacrer?" (p. 106). Autrement dit, quelles sont les
conditions du divorce entre Orthodoxie et Autorité a propos des deux dominicains? C'est que sont en causes des intérets économiques et la légitirnité du
pouvoir impérial. L'étude de Chr. Clanet est suivie d'un tableau chronologique
comparatif. Nous avons déja signalé l'intéret actuel de cette étude. Ajoutons
qu'elle montre que la lutte idéologique entre progressisme et conservatisme
traverse le droit, la théologie, la religion, l'Eglise. Cet exemple du XVJc
siecle peut etre rapproché de cas contemporains. Depuis ses origines, deux
courants s'affrontent dans la religion chrétienne, par exemple, et meme
antérieurement jusque dans les textes bibliques. C'est le courant progressiste,
porteur de !'avenir, qui nous parrut authentiquement évangélique et chrétien.
Comme le pense Chr. Clanet, l' histoire a donné raison a Las Casas et a
Vitoria contre Sepúlveda, tout comme, a notre avis, !'avenir donnera raison
aux thélogiens de la révolution, aux chrétiens marxistes et aux chrétiens qui
• s'engagent dans le partí communiste pour lutter contre l'injustice et contre
la misere.
"Fadrique Furió Cerio! et Antonio López de Vega, deux hétérodoxes
méconnus", tel est le titre de la contribution si éclairante due a Henry
Méchoulan qui vient de soutenir brillamment sa these de doctorat d'Etat
a la Sorbonne. Voici comment l'auteur présente ces deux méconnus: "Lorsqu'
une pensée gene, irrite ou contrarie les sectateurs d'une idéologie, il est
plusieurs manieres de l'attaquer: soit en la condarnnant explicitement, et en
la qualifiant d'hétérodoxe; soit, de fa~on plus subtile, en l'ignorant pour
l'ensevelir dans l'oubli; soit en l'installant dans le rayon des accessoires de
curiosités que l'on salua d'un lointain coup de chapeau. Il reste une derniere
attitude, plus perverse, qui consiste a délester la méditation originale de sa
charge explosive pour la ranger dans la rassurante collection des auteurs bienpensants" (p. 115). Cette demiere fa~on, ou plutot contre-fa~on, concerne
Furió Cerio) et López de Vega, viétimes d'ingratitude et de trahison. C'est
ainsi qu'ils n'ont point l'honneur de figurer dans l'Histoire des Hétérodoxes
de M. Menéndez Pelayo. Et pourtant, a juste titre, H. Méchoulan signale
la parenté de ses auteurs avec le grand maítre dtL soupfon, Spinoza. Apres
avoir cité les premieres lignes de la contribution de H. Méchoulan, signalons
maintenant que, dans les dernieres lignes, il revient sur la comparaison avec
Spinoza: "ces deux hommes se rejoignent dans la condamnation sans appel
de tout ce qui sépare et oppose les hommes. Ils rompent avec l'idéologie de
leur temps et de leur pays, retrouvant ainsi un autre frere en hétérodoxie ... "
(p. 132); et l'auteur cite Spinoza qui écrivait en accord avec les deux Espagnols:
"il est avant tout utile aux hommes de nouer des relations entre eux, de se
forger ces liens qui les rendent plus aptes a constituer tous ensemble un seul

123

�tout, et de faire, sans restriction, ce qui contribue a affennir les amitiés"
(Ethique, IV, chap. XII). Lire l'étude de H. Méchoulan est ainsi une autre
maniere de commémorer Spinoza. Furi6 Ceriol au xvie siecle et L6pez
de Vega au XVlle siecle sont, en effet, deux rationalistes. Le premier écrit:
Homo sum, id est dialecticus (cité, p. 117). La raison est son unique critere.
11 rejette done l'attitude "autistique, providentialiste et messianique" (p. 117)
que le contexte historique et l'idéologie dominante imposaient alors en Espagne.
0n sait que Spinoza reprendra la meme critique et défendra aussi l'humanisme.
Dans son Consejo y Consejeros del Príncipe, Furió Ceriol apparait souvent
en précurseur des Traités politique et théologico-politique de Spinoza, notamment par sa volonté "d'expulser la religion de la politique pour confier cette
derniere a la seule raison" (p. 118). De meme, Furi6 Ceriol évacue toute
immixtion divine de l'histoire, qui est pour luí seulement humaine. 11 décentre
la notion de péché: "Ce sont les erreurs et les fautes des Princes et celles
de leurs mauvais conseillers qui sont les péchés. Ceux-ci ne sont que les ,
produits de l'incompétence politique" (p. 119). Spinoza dira que, s'il y a
trop de méchanceté dans une cité, cela provient des défauts des structures
sociales et de la législation (Traité politique, V, § 2) .
Environ quatre-vingt ans plus tard, L6pez de Vega reprend le flambeau
de la lutte contre l'idéologie dominante. Sa métaphysique, qui procede,
écrit justement H. Méchoulan, d'une lecture originale du stoicisme, est proche
de Spinoza et a pu l'influencer. En effet, L6pez de Vega s'oppose a la
méditation de la mort et il estime qu'il s'agit d'etre philosophe de la vie.
Son apologie de la persévération dans l'etre et du conatus, traduirions-nous
spinozistement, se retrouve dans l'Ethique. "Notre auteur constate d'abord
que la vie, rnanifestée par le désir, est présente dans chaque etre sous la
forme d'une tendance fondamentale a persévérer dans l'etre, meme si
la conscience du désir est absente" (p. 123). Spinoza écrit notamment:
"Chaque chose, selon sa puissance d'etre, s'eforce de persévérer dans son
etre" (Ethique, 111, prop. 6) . López de Vega, comme Spinoza, démystifie
la douleur. Héritier de Furió Ceriol, il est rationaliste et hurnaniste. Son
rationalisme l'amene, comme Spinoza, a se toumer vers les mathématiques,
expression de la raison. C'est a la raison que s'adresse López de Vega comme
Spinoza, et cela pour vivre, "tant la vie, lorsqu'elle est philosophiquement
appréhendée, est exigence de rationalité" (p. 124). "Seule autorité, la raison
est d'abord, dans son exercice premier, avant meme sa démarche critique,
une exigence d'existence heureuse et vertueuse. Nous sommes éminemment
rationnels, écrit López de Vega, qui rejoint ici, une fois de plus, Spinoza, et
plus nous entrons dans la connaissance vraie, plus nous jouissons des démarches

124

de la
. raison" (P· 125) • La suite du texte de H
contmuer la comparaison entre L6
de
. M:échoulan permet de
souvent a la ressemblance C' t ~ .
Vega et Spmoza et de conclure
"l
.
.
es amsi que, pour le hil
h
a prem1ere des vertus est la lucidité" (p. 125) .
p osop e espagnol,
Sylvie Kourím est l'auteur de la
.
. .
tions d'une idéologie de l'Esp
i:tneme contnbution, "Des contradicen regardant le miro"
agne ~
oxe en XVIle siecle". Elle explique
'
ir que constituent les ceuvres n
. , . '
comment la Peninsule a e't'e Ie ¡ouet
.
'
otamment
littéram-.s
du le
d'
.
'
réalité. L'idéolouie dominant
al .
urre une orthodoxie rebelle a la
o·
e ex tait la vertu d'a tref .
en reprenant les termes d'H M' h l
u ois. On pourrait dire,
se complaisait dans une tt. 'tudec ou :111. (p. 117) que l'idéologie dominante
ª i e autistique, p rovi"dentia· z·iste et messianique
en ce qui concerne la p t .
a ne espagnole S Kou ,
,
passéisme, par exemple reliui
11
. ·.
nm presente fort bien ce
.
'
o-eux.
Y a aussi le myth d p ¡
bien des témoignages on sera d'acc d
l'
e e e ayo; et, devant
•
or avec analyse d l'
"
dont l'Espagne du Siecle d'Or s,est vue dans s h · e •auteur: . La
. fa«;on
Son passé, dans la mesure ou il
.
on istoire est s1gnificative.
prenait pour elle le se d'
1
ns t une
quete
(ou plus exactement reconquete) dont cependant to
d ongue
.
,
absent, qui s'inscrivait dans une sort d
u
ynamisme etait
offrait pour le présent un exemple e e permanence éternelle des valeurs,
La pensée du Siecle d'Or est de:n meme tero~ qu'une garantie" ( p. 134) .
pour la suite de l'his"to;,.,,.
I enue un poids pour le XVIIe siecle et
.... espagno e Un 01"d d'
d'Or était Iui-meme le résumé e
·
P _ s, autant plus que le Siecle
1
riche et revalorisé M.,.;. s'il t el 'º::"pendium de tout un passé déja fort
·
....,
Y a e cote "cour" "'I
.
de mendiants tres 1 •
.
. • i Y a aussi les tableaux
'
wruneux et ar1Stocratiques
rt
•
.
cependant une réalité moins brillant "
ce es, malS qui révelent
du Siecle d'Or et du XVIIe • }. I e S (p. 1~2) . _Pour le roman picaresque
.
sicc e, . Koumn Juge
.
vam de parler déja d'un 'alis
.
.
avec ra1SOn qu'il est
., ,
re me . qui aurait eu pour f onction
·
de dénoncer
1a SOC1eté espagnole· Le roman picaresque
· fl .
combat point l'idéolno-ie d .
' qw eunt au XVIle siecle ne
.
-o·
ommante pour laquell "} f ·
"
'
relais, toujours tres catholique. "Ain . 1
e i_ ait plutot office de
si, e roman picaresq
rf .
o rthodoxe contribue a mainterur·
..
ue, pa aitement
. ,
une po1itique et non ' l'aff 'bl' "
ittérature espagnole du xvne ., 1
,
ª ai rr (p. 150).
La
l'E
siec e est restee confonnist "E ,
. .
spagne
a
manqué
son
envol
capitaliste
V
e:
t
e
est
amsi
que
l
décade~ce dans laquelle entrait leur .a s~ement conscients de la phase de
aux pnncipes qui evaient fait sa grand p y ' es ~pagnols se sont accrochés
,.
eur, en esperant que 1
ayant 1es memes effects, et l'hist oi.re
. se répétant ·1
· ' es .memes causes
et d'étonner l'univers M .
. .
, i contmuerait de grandir
152). Plutot que l'Es~agnt: : : ::~:pes so~t d~:e?us ~nachroniques" (p.
a-dire la classe dominante 0 .
que c est l ideologie doininante, c'est' qw refuse de s'adapter et de changer. L a
A

A

125

�f "t Mme Kourím de cette situation avec l'Espagne

.

compara1so~ qude annaiées 70 est suggestive (p. 153, note).
Contemporaine es
•
·
. "Un hérétique:
, 'l ensuite une cuneuse
figure.
Lucienne Domergue no,us ,re:~~ Ce retre fut incarcéré en 1800 et mourut
Juan Miguel Solano, cure d_!, ."ansénistes protestantisantes et anti-romaines.
dans l'impénitence pour ses i ees J
'L Domergue a placés en exergue
Le lecteur pourra réfléchir sur le~ilvers ~:e~nt a Spinoza (extraits de "La
de son étude, d'autant pl~s qu sMse
1 P'
del Camino). La contribu. ' p ,.
Satiras de anue erez
, '
'
intolerancia' ' oetica y
'.
b"
h" intellectuelle du cure d Esco
de deux parees, iograp ie
tion se compose
,
l T "b al du Saint-Office. Sur de nombreux
• · d proces devant e n un
.
,
et descnpuon u
.
,
. é hérétique. Ce s1mp1e cure
points de théorie et de prat1que, l~ cure est Julug_ plutot qu'un "théologien
t n hérés1arque pop aire
de campagne, certes, es u
1' entiel 1·anséniste d'aspirations, fervent
, " ( 17 5) "Solano reste pour ess
.
patente p.
.
.
l
t' de l'Eglise primitive, de sa ngueur,
du 'Dieu caché'' nostalgique de a pure e
Mme Domergue a raison
,,, ( 175) Nous pensons que
de sa pauvrete P·
·
. meme au contraire, il ne
hercher le martyre pour 1ui'
d'estimer que, sans rec
. .
.
t "toute idée de persécution
.
. t plus ou m01ns mconsciemmen '
. . l "
repoussait pom '
h
t de perse'cutions inquisitoria es
bli "t'
le true emen
ou du moins de pu . c1 e par e e donne le témoignage de Jean Antoine
(p. 187). En ~pp~n~1ce? L- J?~m
l'lnquisition d'Espagne, depuis l'époque
Llorente, extrait d Histoire critiq_ue
V .
'au regne de Ferdinand VII,
de son établissement par Ferdinand_
¡usqules yeux de l'auteur par Alexis

!

traduit de l'espagnol, sur le manuscrit et sous

Pellier.

l ·t
.
d u kraus1·sme espagnol" , tel est e ti re
, h .
t poe'tique
"Valeur metap ysique e
,
.b
Az
Cette contribution est
"b ti
due a Gil ert
am.
de la sixieme contn u on,
d k s:M'Yle courant hétérodoxe
l
d ette valeur u rau .., ... '
constituée par une ana yse e c
d
, t Juan Ramón Jiménez. L'analyse
implanté en Espagne, chez le gran. p~e e 1 oete de Moguer le krausisme
.
religieux qui onente e p
'
,
souligne le modernisme
.
J" ,
"par les préoccupations metap ' modemisme
imenez,
.
étant lwmeme un re·
démarche intellectuelle qui
1
.
.
t dent son oeuvre et par a
.
·¡
phys1ques qw sous- en
di
"t l'héritage du kraus1sme, dont 1
. , 1
, tion de son eu, re"01
.
b"
le conduit a a crea
, tr ers le courant modermste, ien
.
1 e toute la résonance a av
1. d 1
per"01t et pro ong
"b"lit'
litt'raire et esthétique que sur ce m e a
1
moins sur le plan de ~ se~i .~ (
G. Azam rappelle que Sanz del
.... p. h" .
lle" car l'oeuvre de Krause
spiritualité et de la htheologie
. . 1 "ph1losop ie nouve '
Río avait bien su e_ ~1srr , a . G Azaro présente les grandes theses du
arrivait dans un milieu receptif.l . , de Jiménez. 1l insiste notamment
•
f" d
. ux cerner a pensee
L
kraus1sme a m e mie
.
.
anence et transcendance.
e
.
d conciliation entre imm
.
'
sur la tentative e
. .
,
t 1 Martial Gueroult, attnbuent a
,.
que
certains
mterpretes,
e
panent h eisme,
•

A

\oo)

Spinoza, est une these de Krause que l'on retrouve transposée chez Jiménez.
Ce que des commentateurs pensent aussi de la religion spinoziste, G. Azam

le dit de Krause pour expliquer comment un esprit religieux, tel celui du
jeune Jiménez, pouvait etre séduit par la "philosophie nouvelle": "le panenthéisme de Krause est bien plus une religion qu'une philosophie, car il a
l'ambition d'apporter aux hommes un ensemble de vérités, d'ordre religieux
et moral. .. " (p. 210). Certes, les krausistes ont critiqué l'Eglise et ils ont lutté
contre l'idéologie dominante, du moins partiellement car i1s en récupéraient
une partie sous la forme d'un substitut libéral. On comprendra a quel point
l'Espagne avait besoin d'une "philosophie nouvelle" vers la moitié du XIX•
siecle en lisant La filosofía "oficial" en la España del siglo XIX. 18()(}-1833,
d' Antonio Heredia-Soriano (Real Monasterio de El Escorial, 1959).
Anne Amalric scrute "Vie et immortalité chez Miguel de Unamuno aux
chapitres 111, IV, V, VI du Sentiment tragique de la vie". Nouvelle maniere
de commémorer Spinoza, "philosophe total" comme l'appelait le regretté
Doyen Georges Bastide, car le chapitre 111 s'ouvre sur Spinoza: "Souvenonsnous avant tout et une fois de plus de ce mot de Spinoza selon lequel chaque
etre s'efforce de persévérer dans son etre, que cet effort est son essence
actuelle meme et implique un temps indéfini; que l'ame enfin, soit dans ses
idées claires et distinctes, soit dans ses idées confuses, tend a persévérer
dans son etre selon une durée indéfinie, et est consciente de cet effort" (cité,
p. 214) . Signalons la qualité de la traduction d' A. Amalric, alors que Marcel
Faure-Beaulieu a commis deux fois une erreur dans ce passage en traduisant
"temps infini" et "durée infinie". Or, Miguel de Unamuno a correctement
traduit Spinoza qui avait employé le concept d'indéfini (indefinitum) et
non pas celui d'infini. (La traduction de M. Faure-Beaulieu, Le sentiment
tragique de la vie, a paru chez Gallimard depuis 193 7; actuellement elle se
trouve dans la collection "Idées"). 11 n'empeche que le texte spinoziste des
propositions 6-9 de la troisieme partie de l'Ethique est interprété par Unamuno
dans le sens de son désir d'immortalité, substitut non rationnel d'un ií:npossible
immortalisme. La lecture d'un grand philosophe par !'un de ses pairs est
toujours suggestive et révélatrice, comme ici avec la lecture de Spinoza par
Unamuno. Par opposition a une durée intrinsequement limitée, l'auteur de
l'Ethique tient que la persévération daos l'etre n'enveloppe qu'un temps
non défini dont la fermeture viendra de l'extériorité; et cela est vrai, non
seulement de !'esprit humain, non seulement de l'homme d'Unamuno, mais
encore de tout etre (res). 11 n'empeche qu'il y ait chez Spinoza une grande
idée-force qui affecte Unamuno, a savoir qu'aucun etre n'est intrinsequement
etre-pour-la-mort, c'est-a-dire ne porte la mort inscrite en luimeme, mais
que toute mort s'explique par le jeu des causes extérieures qui ne peuvent point
127

126

�ne point nous submerger un jour, vu la disproportion entre un individu et
la Nature entiere a laquelle l'individu ne peut point d'ailleurs ne point
participer. Pour mieux comprendre que Spinoza parle ici de temps non défini
et non point de temps infini et pour constater que, comme le dit Anne
Amalric, la rupture est consommée (p. 215) entre Unamuno et Spinoza, nous
engageons le lecteur a retire la démonstration de la proposition 8 que nous
ne pouvons rapporter faute de place. Rupture, car Spinoza disions-nous a
propos de L6pez de Vega, estime qu'est philosophe celui qui médite sur la
vie sans regarder la mort. 11 est vrai que, sur ce point comme sur les autres,
Unamuno tientrait a avoir le dernier mot. Nous pensons que, foncierement, Unamuno a besoin du rationalisme spinoziste comme d'un complément.
Sa conscience philosophique et son inconscient ne peuvent se priver "de
s'appuyer sur le systeme par excellence intellectuel et tragique: celui
de Spinoza, systeme résumé en trois mots (Deus sive Natura)" (p. 214),
sur ce systeme, fait remarquer Anne Amalric, qui se démontre géométriquement.
Mais ce systeme, Unamuno le réduit a n'itre qu'un vctement qui cache
le désespoir devant la mort. Nous invitons le lecteur a relire les textes
d'Unamuno, dans les chapitres II et 111, traduits par Alain Guy dans son
bel ouvrage si bien titré Unamuno et la soif d'éternité, Seghers, 1964, pp.
116-118. (Nous essayons de montrer dans nos articles que Spinoza vide le
concept d'éternité, comme bien d'autres, de son sens traditionnel, de la
signification inculquée par l'idéologie dominante, pour le naturaliser/

croit et que ne le croient la plupart des
pour un philosophe matérialiste
rémaco~en.tateurs. Nous tenons Spinoza
l'.d,ali
ou p
térialiste ene
"
i e sme, et pour un philoso he de l'" . .
; , ore empetré dans de
la f oís individualiste et collectivl:, ,,
mdiVIdualite avec une "ontologie a
11 de Liberté et raison Assoc' ti' ed (no": ou_vrage consacré a Spinoza tome
,
ta on es Publicatt
d l'U .
'
Le Mirail, 1972 p. 29 l ) C
. f .
. ons e
ruversité de Toulouset d
'
. e qw ait plemement éch a l' l
pro on e d'Anne Amalric: "S'il f
f .
o
ana yse fme et
attitude philosophique ne pe t " aut :11re appel au matérialisme, cette
l" d' .
u etre reelle que . ll .
m iv1dualité. Le theme de 1•· d' 'd
.
s1 e e ttent compte de
d ¡
m ivi u devient en
l
e a l~on spinoziste" (p. 2l 6 ) U
. que que sorte le 'réquisit'
.
. namuno, au ruveau d
d
sanee rattonnelle, nie -ou dénie-- l'id,
,.
. ~ genre e connaismortalisme; mais au niveau d I
ee_ de l 1Il1Inortahte de l'ame et l'imd''
'
e
connaissance sensibl il
·
unmortalité. D'ou méthode des co t d' .
e, accue1lle le désir
n ra 1ctzons, doute ag ·
f .
.
(pour reprendre trois sous-titres d ¡·
d''' . ,
onzque et o, agomque
1
h ·
u vre eJa cite d'Al · G )
e apitre VI du Sentiment tragique d l
. "
am uy . L'émouvant
déses . fe
e a v1e confronte
. 1
porr a 1ectif et le scepticisme rati alis ,,
magistra ement le
d'éternité, op. cit p 6
'té
on te (A Guy, Unamuno et la soif
., . 9' ci
par Ann Am 1 .
complementarité inconciliable S .
/ e
a ne, p. 219). D'ou la
. . .
pmoza Hume "De 1
•
apparait ICl comme prolégomene a la criti
d.
_s ors, la philosophie
de Dieu" (p. 221 ) . D'ou
l A
que _e la vie future et du royaume
'h , ,
' se on nne Amaine qui
b'
.
eterodoxe
la
pensee'
un
.
a ten raison ce qu'a
d
amuruenne "La 'd' •
'
s'inscrivant dans la mate' 'al't' d 1• . me itatton de l'etre et de la mort
n 1 e e a Vle l
}' •
le rationnel" (p. 221).
' a re ig1on ne peut se tisser dans

ª

rationaliser).

Anne Amalric comprend et expose fort justement le rapport d'Unamuno
a Spinoza: "L'individualité propre a partir de laquelle Unamuno édifiait sa
réflexion parvient ici a s'assurer du passé philosophique, a faire de l'histoire
de la philosophie l'illustration de sa pensée" (p. 214). L'auteur montre,
textes a l'appui, comment Unamuno et Spinoza sont éloignés l'un de l'autre au
coeur de leur proximité meme: "La rupture est consommée. Au tournant d'un
meme horizon de pensée, fondée sur la conception individuelle et sur l'effort
de persévérance dans l'etre, la rupture s'opere de la 'nature' a la vie ou a
l'existence. {... ] De la Nature a la vie, la différence est bien profonde, la
premiere déterminant une dépendance réelle, logique et psychologique de
l'individu, la seconde se percevant sans ordre" (p. 215) . Anne Amalric
juge a juste titre que l'auteur du Sentiment tragique de la vie ne s'approprie
du spinozisme que l'idée-force des propositions 6 et 9 de la troisieme partie
de l'Ethique et qu'il n'adopte ni le sens de l'affection spinoziste ni la conception de l'esprit qui sous-tend ce sens (p. 215). Mais quand Unamuno s'écrie:
Matérialisme? Pourquoi pas? (dans la suite du chapitre 111, texte cité p.
216), il se trouve, en réalité, beaucoup plus proche de Spinoza qu'il ne le
128

Antonio
Machado, ¡m· aussi,. a su regarder la
.
mais luí était étrangere la t .
.
mort en face et la penser.
ens1on agoruque dont
uff
'
remarque Marie Laffran
d
.
a so ert et vécu Unamuno
.
que ans sa contnbution "U h'J
'
n P 1 osophe en marge .
Antomo Machado" En d
·
es pages denses sugg ti
alli
.
·
sympathie pour l'auteur a l'ob. ti . ,
'
es ves,
ant fmesse et
Machado fut un grand poet " Jec vite, Marie Laffranque prouve que si
philosophe, "philosophe disc:t ~~~~t et plu~ qu'un poete" (p. 223) il fu/ un
sophe hétérodoxe. Daos l'histoire d: l e pre:ruere grandeur'' (id.); et un philo,.
a pensee espagnole il ce
,
•
courant d idées que toute une fa
d'"
.
'
represente moms un
·
i;on etre -sentir se
auner-, done de philosopher S'il t
' comporter, parler, penser
·
res e assez largement ·
,
'
es
pays
de
langue
hispan.
'
.
ignore ou méconnu hors
d.
.
ique, e est au moms autant
.
cette raison que du
fait des crrconstances' d u contexte personnel et pour
.
1· .
socio-po itJ.que de sa vie"
(PP· 223-224). Dans le premi
1
G
er vo ume collectif de l' ' ·
d
uy, volume que nous avons menti
,
1
equipe e M. Alain
Laffranque, qui est lllaltre de rec:=;e;u e début de no~e a~cle, Marie
Machado. Elle avait en effet
,
,
C.N.R.S., avait deJa écrit sur
texte de Pablo de A. Cobos "P -~· presente,, tradu!t et richement annoté un
, oe ique et metaphys1que du temps chez Antonio
129
humanitas-9

�t pensée de Antonio Machado
Machado", extrait de l'ouvrage Humour De
otes Mlle Laffranque
.
't"
( 1963)
ans ses n
,
dans la métaphysique poe ,que .
h:
notamment leibniziennes, de
.
. li ti
philosop iques,
comrnentait les unp ca ons
d hilosophe comme Unarnuno
Machado. 11 est vrai que Machado esdt un ~an copmprendre' de l'intérieur, un
' "l nnet e nueu.x
'
et Ortega y Gasset, et qui pe
lgré sa grande culture et sa
"b ·
Et pourtant ma
philosophe comrne Le1 rutz.
"
:alité' en raison d'elles- Machado
.
.1
hi
--ou plutot en re
,
fonnation phi osop ques,
de: hilosophies de l'Antiquité a son temps.
gr~ _P
"
'e J·usqu'a. de si extremes
Prend discretement conge des
·
moz1ste est pousse
C'est ainsi que la constru~tion sp
1 f nne en creux d'un 'tragique
conséquences qu'elle devient c:::~af;ran:ue, Machado aime ~eux se
érotisme'" (p. 236) . Selon M.
t dans la méditation des onentaux,
retrouver dans la pensée des premie;~ ~~se boudhique (p. 238). L'auteur a
dans la sagesse ongme ' M chado dit s'intéresser avant
Plus précisément
,
•
citant un texte ou
a
,.
commence son essa1 en
223 . Pour Machado, toute o uvre ~tl~ue
tout au contenu du lang~e (P_-. ) d' tre
rt "toute vraie med1tat1on
, h ·
unphcite et, au
pa ,
recele une metap ysique
,.
,, ( 231 ) . et plus que tout autre,
d mot poetique P·
' '
·
est, au sens P_r&lt;&gt;P~, ~
, ' 1 fois poete et métaphysicien. Or, ici, Ma~1e
Machado a reuss1 ,ª. etre a a résenter la noble et belle pensée du poete
Laffranque a le mente de nous p
"fis'te et laique. La richesse de
.
d d,
son message pac1
, .
républicam et e egager
t terons de glaner quelques epis.
cette contribution est telle que nous con en
.
he. "Tout systeme
·1
h"
t sceptique et quas1-apocryp
L'éloge de la phi osop ie es
. .
t' fabriqué caduc, susceptible,
, dif humam mven e,
'
.
philosophique est un e ice
,,, ( ' 263) Aussi le philosophe ne peut-il
Par suite, d'erreur et de faussete •·¡P· t ;.... t.e'gre au sérieux, d'autant plus
. t, lement s 1 es ...
'
. 1
point se prend re. in ~gra . :
uable dans la durée. C'est pourquo1 e
qu'il ne reste pomt unmob1le!~
b
a sa place, ses deux doubles
. .
,
bdelegue et su roge,
.
poe'te-métaphys1c1en cree, su
.
C l m"me qui invite a réviser
. t Juan de Mairena. e a e
.
successifs, Abel M artm e
ssi a corriger le notion de D1eu.
la conception de la philosophie endgage au bergsoniennement: "Machado
.
n· coulent e source,
La philosoph1e et ieu .
d t
.rrationalistes en un seos, de 1a
.
. f
t parrru les a ep es, 1
..
,
s'mscnt ennemen
f . d'
;,...tuition initiale: v1S1on, poeme
.
mme le ru1t une ...
.
l' ' d"f"ce de la plus savante log1que
Philosophie con~ue co
,
source et tout e 1 1
sont le plus souvent a sa
'
" (
263) Quant au Dieu de 1a
' I
développer
P·
·
conspire seulement a , ~.
. ,
263) . c'est un Dieu présent en l'ho~e
"Methaphysique de poet~ (cite P·"S''l ' un seos c'est celui, positif, d'unc
1 a
·
' 1nventer
'
O)
et qui reste touJours ª
. ·
dans chaque conscience" (p. 28 ·
.
d
d active et per~ue
harmonie vitale u mon e,
.
. , 1 " (cité p 280) pour employer
l' · d
conscience mtegra e
' ·
'
.
Cette "grande p emtu e ou
. 1 . "me relie les consciences. Ce D1eu
• d' Abel Martm u1-me ,
.
les images abstraites
,.
d k
. tes dont nous avons parlé -mais
,.
"t
dans
le
penentheisme
es
raus1s
smscn

130

s'y inscrit originalement et discretement, dans les dernieres années de A.
Machado (p. 255) . Si Dieu était Raison, le Christ serait "Ange rebelle
révolté au nom de cette autre raison que la Raison ne conruut pas" (p. 278),
car l'homme a besoin de dialogue et d'amour. "Autrement dit, le Christ
fut un homme qui se fit Dieu pour ell.'J)ier sur la Croix le grand péché de
la Divinité" (cité, p. 279) . Mais Machado n'a point "d'inclination pour
l'amour platonicien, dont l'homophilie est la forme la plus parfaite" (p. 283),
amour qui se projette dans le Bien platonicien et dans l'Un plotinien.
Machado préfere l'amour daos la différence des sexes, car cet amour révele
L'essentielle hétérogénéité de l'étre, pour reprendre un titre d'ouvrage. L'unité non homogene de l'etre, l'unité dans la différence, cela évoque Leibnitz.
Nous renvoyons aussi le lecteur aux belles pages contre la guerre.
II est heureux que le directeur du volume, M. Alain Guy, ait placé l'un
a la suite de l'autre les articles consacrés aux deux poetes philosophes ou
métaphysiciens poetes, tous les deux suscitateurs et créatcurs, pour reprendre
des termes de M. Laffranque. II est également bien venu de placer l'un a
la suite de l'autres les articles sur Antonio Machado et sur Joaquím Xirau,
deux fervents républicains. C'est Reine Guy, spécialiste de J. Xirau, qui est
l'auteur de la contribution "La théorie non-conformiste du temps chez
Joaquím Xirau". Daos son ouvrage déja cité, Axiologie et métaphysique
selon Joaquím Xirau, l'auteur a exposé magistralement le hilan des philosophies
révolues selon Xirau, la richesse symphonique de sa philosophie, son personnalisme axiologique, sa métaphysique de l'amour, sa psychologie du concret,
sa doctrine et son action pédagogiques. Dans sa vie comme dans sa philosophie,
Xirau fut un non-conforrniste et Mme Guy est le premier auteur a avoir
remarqué que la théorie du temps se situe au coeur de ce non-conformisme.
Intransigeante, la théorie du temps de Xirau "s'inscrit en rupture de ban,
tout a fait délibérée, avec toutes celles qui ont été proposées au cours de
l'histoire de la psychologie et de la philosophie" (p. 292). Cette théorie
novatrice présente le double mérite de récapituler significativement l'histoire de la philosophie et d'offrir un retentissement psychologisue et métaphysiquc.
Cette conception est exposée dans un article, "Le Temps et ses dimensions",
qui a paru en 1946, année de la mort accidentelle de Xirau, exilé a Mexico.
Alain Guy caractérisait ainsi le philosophe de Barcelone: "Cet homme de
gauche, constamment dévoué a la cause du peuple, se rattachait a un
spiritualisme original, daos le droit fil de Platon, de saint Augustin, de Descartes, de Husserl et de Scheler, qui visait a dépasser, a la fois, un intellectualisme desséchant, un naturalisme grossier et aussi l'équivoque vitalisme"
("La philosophie de l'amour selon Joaquím Xirau", M élanges a la mémoire
de ] ean Sarrailh, París, Centre de Recherches de l'Institut d'Etudes Hispa-

131

�, . a dé asser de meme que les théories
m·ques 1966, p. 426}. Ces theones
p
'f d d'une "outrecuidante
'
· ·
résultent, au on ,
.
1
fausses telles que les re ativisrnes,
. .té des philosophes, promotlon
.
,, (p 205} par la meJon
,, ,
t
Promouon du temps
.
"E f :•., ... t du temps pur 1 e1emen
.
annihile l'Etre:
n a._..
·
qui appauvnt le ~l e~
'
et en le réduisan a un écoulement gratwt,
essentiel de la vertebration de 1 Etred
l divers relativisrnés ont fini par
,
i
une transcen anee, es
,
l'Et
sans reférence .,. auc .
,
,, (
) . Détruire le reel et
re,
205
dissoudre aussi bien l'existence que ~ E~ pXir..
time que l'existentialisme,
l temps lw-meme.
au es
. .
c'est, d'ailleurs, annihiler e
'
d
lus graves formes de relauVISIDe
notamment allemand, représente 1une 'esl p
d nom de Heidegger, estime
.:
"Sans qu'il se trouve prononce, e gran .
i
1
'ditation de
scepuque.
t ici sousJacent .,. a me
avec raison Reine Guy, est cons~en
excellence· c'est, en effet, le
Xirau, comme celui de son advelrsatre pal~tement saos' doute, dissous l'Etre
. h . a le p us comp e
. ,
d
Philosophe de Messkirc qw '
. .
' n s'en aperroit aisement ans
1 d 'tants ams1 qu O
~
• ,
au sein du flux temPore es e Xi ' d"agnostique une différence de gravite
Sein und Zeit" (pp. 205-2?6}.
rau é1
comme l'empirisrne classique,
. .
téneurs a notre poque,
, .
"
entre les relat1V1Smes an
, . .
. les relativisrnes anteneurs se
ain du negativ1sme,
d
et le triomphe contemPor
ur déboucher humblement ans
bomaient a refuser la transce_n?an~~• Po 206) Dans le nihilisme contero. •
d s le scepticisme (p.
·
11
l'agnost1c1sme ou an
, t qu'évanescence temPore e.
1
fond car tout n es
.
'
d ·t urprenant des deux tentatives
Porain le mal est p us pro
'
•1
bl "tre le pro Ul s
•
"Ce nihilisme saos fail e sem e e
.
ntreprises Pour reconstrmre
· · t 'té de nos 1ours, e
les plus remarquables qui aien e ' .
d' ne part et le husserlisme, de
. ,
·r· le bergsomsme, u
'
.
,
la philosoph1e, a savo1 .
.
1 d' ne maniere étonnante, unprevue,
.
xphque
ce
a
u
.
l'autre" (p. 207 ) . X irau e
'té amenés a réintroduire la notlon
B
et Husserl ont e
en montrant que ergson ,
ºti
t active" ( cité, p. 207}.
d
, nt "comme une presence pos1 ve e
.
e nea
sé les fausses soluuons,
.
, t' 1 probleme du temps et rePous
. . , .,
Apres avorr presen e e
.
de l'Occident a pnv1leg1e une
. thi
hacun des tro1s cyc1es
.
i
Xirau pose l'hipo ese q~e e
these qui s'avere tres suggestive et tres
dimension du temps et il démontre sa
' rter a l'exPosé lumineux de Mme
éclairante. Nous engageons le le~teur a ~ retPo ar l'Antiquité et le Moyen Age;
• 1 t
ramene au presen P
Guy Pour voir e emps
1 Modemes· ramené au futur par
,
1 R naissance et es
'
1
ramené au passe par a e
bº des analyses justes. 11 est exact que es
les XIXe et
siecles. 11 y a la ien. 'I' ., le présent et que le concept
, . °t' ont pnvi egie
. d
diverses écoles de 1 antiqw e
chr'ti.
est "corrélatif de celu1 e
.
Moyen Age
e en,
. .
d'éternité, dommant au
1 lace de nous étendre, car il unporte
d de ces trois f~ons, daos l'hisPrésent'' (p. 209). Nous n'avo~s pas, ª1•
..
de Xirau a egar
. ..
1
d'insister sur a critique
. dim . ns temporelles. Ces tr01s v1S1ons
l'
des trois
ens10
, .
toire de se centrer sur une .
. t tres' net pour la science mecamste
'
.
' 1 détruire ce qw es
. .
.
l
du temps en arrivent a e
'
. . . s du temps umdimensionne
et la mathématique au xvne siecle. Les trolS VlSlOD

xxe

f

132

"commettent l'erreur majeure de courir aprcs un phantasme; celui d'un
temps pur, dépouillé de toutes ses dimensions non-temporelles, réduit a une
seche abstraction. II faut, au contraire, restituer au temps toutes ses connexions extra-temporelles" (p. 213). Critiquant les autres conceptions du
temps, Xirau présente, en effet, la sienne: le temps comme totalité concrete,
comme déploiement multidimensionne/ de nombreux rythmes. "Ce qui est
directement peri;u ou saisi, c'est une expérience de volume, celle d'un volume
gonflé de profondeurs et de distances" (pp. 213-214). Les rythmes sont tres
divers, sans plan d'ensemble et sans unité de direction. "Xirau insiste longuement et brillamment sur cette perpétuelle interférence, sur ce constant
entrecroisement des expériences temporelles, des situations et des visées, des
projets et des vivences (pour employer un terme ortéguien) " (p. 215).
"L'expérience de la durée est celle d'un entremelement intime des diverses
dimensions et situations, au sein de la concrétude'' (p. 216). Tout en reconnaissant la puissance et la pénétration des conceptions de Xirau, nous
esquisserons une réserve sans avoir la place de la développer. Les critiques
de Xirau sont pertinentes contre les métaphysiques, mais, a notre avis, elles
ne portent nullement contre le matérialisme historique et dialectique. Quant
a la théorie de Xirau, elle est valable a un niveau subjectif, mais il faudrait
la resituer et la compléter, notamment a l'aide de l'histoire. La fa~on dont
Lucien Seve utilise la notion d'emploi du temps, dans Marxisme et théorie
de la personnalité (Paris, Ed. Sociales, ge éd. avec deux postfaces, 1974)
permettrait aussi de corriger scientifiquement le subjectivisme de Xirau.
Apres Xirau, militant socialiste qui, souscrivant a la fusion avec les communistes, rejoignit le Partí Socialiste Unifié de Catalogne, vient Gustavo
Bueno, remarquable et original penseur socialiste. Professeur a l'Université
d'Oviedo, G. Bueno se détache et s'impose dans la production philosophique
espagnole contemporaine par la vigueur et la rigueur de sa puissante pensée.
Récupérer l'ontologie de Wolff au profit du matérialisme dans une perspective
marxiste, c'est la une grande entreprise. Et l'on salue avec intéret que ce
soit le directeur de l'équipe et de ce volume, comme des volumes précédents,
qui ait tenu a présenter lui-meme "Le matérialisme critique et socialiste de
Gustavo Bueno". Le philosophe d'Oviedo se déclare matérialiste a part
entiere: "En una filosofía materialista, fuera de la Materia, no hay nada"
(cité, p. 328); ainsi lit-on dans Ensayos materialistas (p. 62) , ouvrage de
1972 et le plus copieux des ouvrages de G. Bueno. Celui-ci, en second lieu,
se déclare socialiste; autrement dit, il lutte pour substituer le socialisme au
capitalisme. En troisieme lieu, il se réclame du matérialisme historique et
dialectique, mais pour reconstituer une nouvelle métaphysique. Disons, pour
schématiser les grands príncipes et les orientation directrices, que, en
133

�quatricme lieu, le grand progressiste marxisant entend rechercher l'unité de
la théorie et de la pratique: "je veux défendre la these de l'unité interne
entre la conscience philosophique et la pratique du socialisme" ( cité, p. 325).
En cinquieme lieu, c'est rationnellement que la philosophie doit comprendre
la praxis; Bueno est un rationaliste. La praxis étant tenue par lui comme
le crueuset fondamental, Bueno ne veut point, certes, d'un rationalisme
formaliste. Lui-meme logicien consommé, i1 refuse l'impérialisme logiciste au
nom de son rationalisme matérialiste: "La rigueur formelle n'est, pour la
philosophie, qu'un cas particulier de la rigueur matérielle, et c'est pourquoi
il est aussi inopportun de la diviniser que de l'ignorer" ( cité, p. 316) . Etant
rationaliste, Bueno est done éloigné de toutes les modes spontanéistes, gauchistes, irrationalistes, nihilistes. C'est ainsi qu'il réfute le livre de Manuel
Sacristán qui demande la suppression de l'enseignement de la philosophie.
G. Bueno a bien raison d'estimer que le gauchisme et le nihilisme sont
objectivement réactionnaires. Les thcses d'Illitch sont récupérées par l'idéologie
dominante. De meme, le Socrate fonctionnaire de Thuillier est-il réactionnaire. Ce qui nous conduit a remarquer, en sixieme lieu, que le socialisme
de Bueno, tourné vers l'avenir s'intéresse aux superstructures. C'est ainsi que
l'enseignement philosophique aidera la société socialiste
devenir de plus
en plus consciente d'elle-meme et
pratiquer son autocritique. Alors les
professeurs de philosophie se transformeront en fonctionnaires, au sens plein
du terme. "Mais, s'il est ridicule que Socrate soit un fonctionnaire d'un
Etat exploiteur, il est nécessaire qu'une société socialiste possede comme
fonctionnaire, non plus un Socrate unique, non susceptible d'etre répété,
purement individue!, mais des cantaines de Socrates, qui constitueront le
noyau du véritable pouvoir spirituel de la société socialiste" ( cité, p. 327).
Les pages de Bueno sur l'enseignement de la philosophie sont justement
mentionnées
deux reprises par Alain Guy, car les lecturs franc;ais sont
tres sensibilisés cette question, étant donné que, depuis des années, le pouvoir
au service du capitalisme essaye, en France, de réduire l'enseignement de la

a

a

a

a

philosophie.
Toujours avec M . Guy comme guide sür, abordons maintenant le coeur
de la philosophie de Bueno. En septicme lieu, celui-ci entend constituer une
philosophie académique matérialiste. En huitieme lieu, il utilise, a cette fin,
la méthode géométrique, méthode de construction d'idées, "de certaines idées
qui ne proviennent pas seulement d'autres idées, mais que l'on obtient a
partir de l'analyse régressive de la conscience scientifique, politique, mondaine
du présent ... " ( cité, p. 315) . Ces idées forment systeme et nous font remonter
le cours de la tradition. D'ou, en neuvieme lieu, moment capital, l'ontologie:
"Ces Essais constituent une revendication de l'ontologie traditionnelle comme

134

contenu principal de la philosophit matérialiste" ( .
pouvons pas résumer l'excellent et . t lli
,
cité, p. 315). Nous ne
,
, .
m e gent resumé qu' d
, Al .
d e la recuperalion matérialiste de l'ontolo ·e
.
~ onne am Guy
peut-etre de l'eau au moulin du hiloso gi ternaire~ mais nous apporterons
propos de Spinoza "Le hil ph
phe des trois genres de matérialité
·
P osop e espa l
'
dissoudre un blocage: celui d l'"d' d gn~ se trouve alors contraint de
e i ee e matiere avec e ll d
. ,
d',onc, avec celle de mesure· 11 s'él.&gt;.cve contre le p é · é e e .e quantite et'
Jug cartés1en qui définit
l etend .par le nombrable et par 1e mesurable" (pr 323)
,. ,
0
e
sa
v1e,
Spinoza
s'était
e'levé
.
r,. deJa, a la fin
d
.
contre ce préJºu ,
, •.
la v01e d'une ontologie que B
.
. ge c~rtesien et ti avait indiqué
si la diversité d ch
u:no Ju~ra1t ternaire: "Vous me demandez
es oses peut etre demont , a · ·
concept d'étendus. J·e cro15·
.
. ree
priori en partant du seul
,
'
avoir assez cla1rement
t ,
,
.
c est pourquoi la définition cartes'i·e
d l
.mon re que c est unpossible;
.
nne e a matiere
l' , d
mauvaise; il faut, au contraire l'
¡·
,
_par eten us me semble
.
.
' exp iquer necessairement
.
qui expnme une essence éternelle et inf . " 1
par un attnbut
Tschirnhaus 15 Jºui!let 1676) S .
lllle ( ettre de Spinoza E. W. de
'
• pmoza se propo "t d
•
du troisieme attribut ma15" l
t l'
sai e reverur sur ce probleme
,
,
a mor en a empech, T
~ .
la, en ce début de la lettre 83 l'
td · i e. oute o1S, ce qu'il confiait
, l .
' avan errucre que n
d
.
ec airant: la matiere ne peut point
d 'f .
ous ayons e lui, est
seule géométrie et le seul méc .
. sed' ,e mir par la seule étendue, par la
.
.
anISme' ou la recours un
tre
"b
.
expnmerait la matiere dans sa spé "f ºt' la
., •
au
attn ut qui
irréductible au géométrisme et ci ici ée, _mauere en tant qu'elle se montre
.
au m carusme y 0 • • d
avec tro1s attributs et trois ord
d
.
ici onc une ontologie
res mo aux· Pensée Et d
.,
Cependant, nous n'en resterions point 1~. s'il ' en ue, ~atier spécifique.
n?us du coté de la matiere, ¡¡ doit
.
_Y a ~eux attnbuts connus de
coté de !'esprit, a savoir la pe , h y _en. av?i~ logiquement deux aussi du
,
, .
nsee umain mdividuelle et la
,
¡¡ .
c est-a-dire la pensée de l'h
ºt' l
. .
pensee co ecttve,
umaru e, e patnmome social et historique accumulé
A

a

a

a

Bueno a bien raison de relever a l'occas"
"
. .. .
.
christianisme" ( cité p.
) C'
,. ion la significabon matérialiste du
323
,
'
·
est qu ti Y a en to t
1· ·
metaphysique lutte "d , l .
.
'
u e re igion et en toute
, . .
'
' eo ogique interne entre
.
matenaliste, et un courant conservat
"déal" un courant progress1ste,
,
.
eur, 1
iste l'un d d
etant dommant. Ainsi l'idéalisme t-"l d .
'
es eux courants
chez Spinoza. . . et chez B
Ues 1 o~ant chez Platon et le matérialisme
ueno.
ne quesbon de M G
de quelque idéalisme chez B
· uy montre la présence
ueno, et ce n'est ]a
•
genre de matérialité requiert des , 1 • •
qu un exemple. Le troisieme
.
ec airCISSements La d, 1 .
isme
philosophique
exclut-elle
caté
ori
u
.
ec arabo~ de material
Guy "l'au-dela la . d'
g q ement, se demande JUStement A
'
,
vie
outre-tombe cett
·
.
·
Unamuno?" (p. 32 ) p
, '. . e exigence imprescriptible selon
8 · our 1e maténahsme dialectiq
•
hº
•
pal"Vlent a évacuer tout idé r
.
ue et istonque, qui
a isme, une telle mterrogati
. . .
se trouve etre doublement hét, d
hé
on sera1t mutile. Bueno
ero oxe, terodoxe a l'égard des hétérodoxies.

135

�Avec la onzieme contribution, nous passons des hétérodoxcs espagnol aux
hétérodoxes hispano-américains. M. Zdenék Kourím, docteur en philosophie
de l'Université de Prague, présente une étude critique pénétrante et fouillée
intitulée ''Deux émancipateurs de la philosophie au Mexique: Caso et Vasconcelos". Entre Bueno, philosophe rigoureux, rationaliste et marxisant et
les deux philosophes mexicains insoucieux de rigueur, plutot irrationalistes
et hostiles au marxisme par préjugé et sans le conmutre, il y a un océan.
Pourtant les deux philosophies sous-développées de Caso et de Vasconcelos
ne manquent point d'intéret surtout lorsqu'elles sont examinées par un penseur
ayant la culture et la profondeur de Z. Kourím. Les deux mexicains ont
fait oeuvre de pionniers en implantant dans leur pays une philosophie non
importée. Une production nationale pouvait paraitre, a certains, hétérodoxe.
Mais surtout les deux philosophes mexicains se montrerent hétérodoxes a
l'égard de l'idéologie positiviste mise en place dominante sous le Porfiriat,
par Porfirio Díaz et son équipe de technocrates. Enfin les deux philosophes
voulurent devenir hétérodoxes vis-a-vis de la philosophie occidentale. D'ou
leur mépris de la logique et de la scientificité, leur défaut de cohérence, leur
mysticisme. Ils ne retiennent que des pensées, comme celle de Bergson, qui
vont dans le sens de leur esthétique de l'émotion. Mais ils conservent le
christianisme en l'oblitér~t d'intuitionisme et de mysticisme. Leur idéalisme
fait office de philosophie conservatrice: on preche la conversion des coeurse
afin de ne point toucher aux iniquités de l'ordre établi, alors que Spinoza
avait déja dit qu'il faut, en priorité, transformer les structures économiques,
sociales et politiques. La-contre, Caso preche: "Le probleme social du
Mexique, comme celui de partout, est une question morale" (cité, p. 335) .
A propos de V asconcelos, Z. Kourím donne des exemples d"'inconséquences
difficilement adrnissibles lorsqu'il s'agit de philosophie" (p. 338) et il propose
ce raccourci "l'arbitraire du volontarisme incamé en l'occurrence dans une
mystique et dans un messianisme -expressions d'un irrationalisme extreme"
(id.). La connaissance est émotionnelle avec, comme moyens, le rythme, la
méloclie, l'harmonie et le contrepoint. La pensée se mo que de l'ordre du
dissours et de l'analyse; les critiques extérieures ne l'atteignent point; elle
suit le rythme suggéré par une imag issue d'une émotion. On le devine,
Caso et Vasconcelos estiment que se moquer de la philosophie, c'est vraiment
philosopher. Qu'importe la philosophie, l'essentiel est l'Evangile. L'hétérodoxie
se nie comme te11e et devient done extreme orthodoxie. Z. Kourím explique
fort justement cette position en prenant notamment en considération la période
de troubles extremes qui suivit la· chute de Porfirio Díaz, a partir de 191O:
"La ré-action apparait ensuite logique: le mystique contre le superficiel,
doté de prétentions scientifiques, l'absolu contre le précaire, a la frontiere du

136

cataclysme" (p. 350). z. Kourím note é ale
.
l'aveuglement des deux phil
b
g. 1:°ent comb1en est symptomatique
osop es mexicams a 1' , d d
egar
u marxisrne (p.
35O, note) auquel Caso re roch
ne se manipule socialeme!t qu~a: ptar exemlaple, d'avoir oublié que "la matiere
ravers
culture q • · ·
l
se convertit en richesse" (cit'
336).
, , u ams1 seu ement elle
, · ·
e, p.
, Caso meconnait q
•
I'
caractenstique du matérialisme histonque.
.
ue c est a une
philosophe mexicain fa1't 1,ob'Jet de la contrib t'
"UUn troisieme
h'
.
ne 1stoire spéculaire. S
R
u ion suivante
· amue1 amos· culture t
thro
'
Alonso Tordesillas. Samuel Ramos f t l''j'
d
e an
pologie" par
Comme eux, il est héte'rodoxe
u e ev~ e Caso et de Vasconcelos.
en ce sens qu'd s' t d,
,
culturelles et qu'il se situe tout ' f .
d
es egage des contraintes
.
a ait en ehors de la seo! ti
auss1 que, grace précisément a C
t , V
as que; en ce sens
philosophie" (Z K ,
aso e a asconcelos, "découvreurs de la
· ourun, P· 350) -el de ce fait " 'il
écbec n'a pas été vain" (id.)- une
,
~ _s s ~nt échoué, leur
une culture me . .
'
.,
pensee mexicame s est constituée et
xuaine s est unposée dont R
.
psychanalyse. N'ya-t-il point hétérod . d
amos trace une pwssante
,
oxie ans l'entreprise de R
.
scrut e eI d ecrypte une imposition f
,
, . .
amos qui
A le clifférence de C
d V ace a I Europeanisation et aux Yankees?
aso et e asconcelos R
.
.
que la pensée m"-:c .
' .
, amos est rat1onaliste et il sait
""' ame n a nen a gagne ' .
1' .
émotionnel. L'étude de la r l t'
, r .ª Jouer autisme et le folklore
"
e a ion speculeire de l'E
d
.
repose sur des données précises pouvant ,.
. d
urope et u Mexique
historique, sociale, psychologique" ( 3;6n;sc~re ~s une_analyse scientifique:
précise et remarquable de profonJ:ur f ·. ~ presentati?n d'A._Tordesillas,
Ramos. Celui-ci étudie lepas
d 1' ~t ,b.1en ressortir la demarche de
sage e a mimesis a la d ·¡¡ '
que 1e nationalisme culture! de C
d
, erence et comprend
,
•
aso et e Vasconcelos ' ' , ,
necessarre, certes, mais insuffisant et a dé
_n a ete qu un moment,
ou sauvage civilisé est un obst l , . passer: Le chvage Mexique/Europc
gisme de l'humainism
I . ac e epistémologique et il reflete l'anthropolo', . .
e c ass1que, alors que la
11
th
.
s edif1er sur "l'idée d'une
b'
.
nouve e an ropologie doit
com mato1re des cultures" (p. 365)
La tre' .,
.,
.
lZleme et dem1ere contribution "La hil
.
..
vador Allende et son contexte h' t . ',,
p osophie poliuque de Sal, .
IS onque
est due a Ala. H
L
et 1action
courageuse
de
l'hom
d'E
'ch.
.
m uc. a pensée
, ..
.
me
tat ilien y sont . te , ,
un rev1S1onrusme et comme
.
m rpretees comme
pensée politique d Sal d une express1on de la bourgeoisie nationale: "La
e
va or Allende est I' p ·
· , .
voire 'hétérodoxe' -un certain 'humanis
ex . res:ion ,'deologique originale,
l b
..
me marxiste - d une classe d 'te . ,
a ourgeome nationale" (p 369) R
e rmmee,
'h
.
·
·
emarquons au passag
1
'
e, que e terme
d umanisme, comme de tres no b
li
1
m ~ m ~ ~ e s pbil
hi
sme, iberté, démocratie etc
t t
,
osop e, matériaa un humanisme bourge~is
eas ra~erse phar la _lutte idéologique; s'il
h
,
auss1 un umarusm
'ali
,.
un umanisme métaphysique reflet du
.
·¡
e s~1 ste; s d y a
'
prem1er, I y a auss1 un humanisme

¡-y

y

137

�scientifique. La critique que fait Huc de la pensée et de l'action du président
Allende et de la politique de l'Union populaire est violente et partiale,
unilatéralisée. Wous ne nions point qu'il y ait au des erreurs dans la stratégie
et la tactique de l'Union populaire, mais l'échec est surtout du a la conjonction objective de l'intervention américaine (C.I.A. notamment) et de
l'opposition gauchiste, comme le reconnatt incidemment A. Huc (p. 386,
note 67). Huc refuse dogmatiquement toute voie pacifique, c'est-a-dire sans
guerre civile, vers le socialisme, alors que Cuba, par exemple, montre la
possibilité d'un tel passage. 11 recuse la notion de lutte pacifique pour le
pouvoil (p. 389), alors que la lutte des classes peut s'intensifier aux niveaux
économique, politique et idéologique sans qu'il y ait toujours nécessairement
guerre civile. De meme, l'histoire contemporaine nous montre qu'il peut y
avoir coexistence pacifique entre socialieme et capitalisme et lutte idéologique
achamée, cela avec un avancement progressif du socialisme. Huc fait partie
des imprécateurs gauchistes qui veulent empecher, dans les démocraties occidentales, l'arrivée au pouvoir d'une gauche dotée d'un programme commun
au partí de la classe ouvriere, c'est-a-dire au partí révolutionneire, et aux
réformistes. Pourtant, le mouvement historique avance grace a l'unité des
contraires. A. Huc n'est point dialecticien. Par rapport au marxisme, il
est autrement hétérodoxe que le président Allende; et si ce dernier est
hétérodoxe a l'égard du marxisme, il l'a été davantage a l'égard du capitalisme
monopoliste et de son idéologie.
Comme la place nous manque pour condure, disons surtout que ce volume,
comme tous les autres volumes de l'équipe de M. Alain Guy, est d'une grande
richesse humaine et philosophique, ce qui amene le lecteur a réfléchir, a
discuter, a compléter sa lecture et son information. 11 est précieux pour le
lecteur fran~ais d'avoir ainsi acces a de nombreuses sources ibériques et ibéroaméricaines. Nous souhaiterions qu'en Espagne, au Portugal, en Amérique
latine, il y ait, de meme, des équipes pluridisciplinaires de chercheurs qui
produisent des volumes collectifs pour mieux faire connattre la philosophie
fran&lt;taise. Que l'équipe d' A. Guy constitue un modele a imiter originalement!
Pour terminer, que l'on nous permette de citer la fin de la préface de notre
regretté mattre Georges Bastide au premier ouvrage de l'équipe: "la volonté
qui nous conduit dans notre tache nous paratt doublement fondée: dans la
conjoncture culturelle d'un monde en quete d'un humanisme dont il serait
regrettable qu'il laisse échapper l'apport de l'irrempla&lt;table esprit hispanique;
plus profondément encore, dans la nécessité métaphysique et morale du dialogue
de l'homme avec l'homme dans la commune édification de sa destinée et,
peut-etre, de son salut" (Le temps et la mort dans la philosophie espagnole
contemporaine, op. cit., pp. 10-11).

138

ACERCA DE LAS FUENTES ESCOLÁSTICAS DE SPINOZA

CEUNA ANA LERTORA MENDOZA
Centro de Investigaciones filosófico~atu~es (Consejo Nacional de InvestJgac1ones
.
U
. . Científicas y Técrucas
y
ruvemdad Católica Argentina), Buenos Aires

l. lntroducci6n
EL ESTUDIO DE las fuentes filosóficas de B . S .
dificultades en gran parte debidas a la ~ruJ . pmo~ (1632-1677) presenta
enfatice uno u otro aspect
d ,
disp~ndad mterpretativa. Según se
.m fluencias que a otra A
o, se ara mayor. rmportancia
. a una corriente de
·
unque 1a cuestión n
,
mucho se ha progresado superan'dose 1 .. , . o esta totalmente resuelta,
.
'
a VISlOn srmpr ta d
.
contmuador de Descartes
bó
is
e un Spmoza mero
·
Y esIa n entre éste
L "b ·
mterpretaciones cartesianizantes com 1
y e1 rutz o Wolf. Junto a
kill,' Callot/ Broetto,5 Feibleman e o as de Bausola,1_ Ben-Scholmo,2 Bur' etc., podemos citar las de Caill01s,
. 1
. ' Criticando a Semerari insiste en la dependencia
, .
s1ano. Cf. ADRIANO BAUSOLA "I probl . d 11
. gnoseologica del dualismo cartc'
enu e o spmozis " R"
.
·
v.•47 , pp. 2 60-264.
mo , iu. Filos. Neoscol., 1945
J. BEN ScnoLMo, "Human kno I d
'
philosophy'', Iyym, Yisra'el, 1959 vw ;O ge an~Othe attribute of thought in Spinoza's
15
sumen en inglés).
' ·
' pp.
· 8 Y 1-29 (original en heb reo, re1
Encuentra un paralelismo entre S .
et , l'absolutisme" ( "Theism
.
p1~oza y Ph
Hegel,
.
and absolutlsm")
•¡ cf. T. A. BuRKILL, "Le the1sme
Problemes du cartesianisme D
i osophy, 1944, v. 73
pp 117 129
195
• escartes Maleb
h
.
'
·
.
6, pp. 280 ss.; dedica tres ensayos a Í .
ranc e: Spinoza, ANNENCY GARDET
• "Lógica e metafisica ne! metodo d" S '.'5 m,~erpretac1ones de Spinoza.
'
1 pmoza
"d
R" p·¡
cons1 era que Spinoza sigue las lín
d d
' ,u. 'os, 1950, v. 41 pp. 260-279
• Rechaza la tesis de Haserot y
~olio del "cogito" cartesi~no.
'
su, i~ea~smo; cf. "Was Spinoza a Nomin~:~~~ ~!¡¡ºº;"1alismo spinozista, afirmando
Spmoza et la métaphysique" C ·,·
195'
. eu., 1951, v. 16, pp. 386-396.
' n ,que,
3, v. 70, pp. 221-230.

7: ::

139

�Clark,8 De Rosa• y especialmente Di Vona,10 todos ellos reconociendo fuentes
diversas. Pío Gaja 11 al resumir los aportes de Joel, Freudenthal, Sigwart y
Richter, concluye la necesidad de considerar las siguientes influencias: cábala
y tradición judía, escolástica católica y refonnada, filosofía hebrea, el panteísmo renacentista, y por supuesto un trasfondo general de cartesianismo.
Los resultados de la crítica histórica justifican ocuparnos de las fuentes
escolásticas, aspecto poco tenido en cuenta, a juzgar por el escaso número
12
de trabajos específicos. La Bibliografía filosófica de Van der Linde
las
omite; la de Wetlessen 13 menciona algunos títulos sin dedicarles acápite especial; la de Préposiet,14 más completa y ordenada, distingue entre fuentes
escolásticas ( con citas de obras anteriores a 1910) y fuentes medievales. En
total podemos contar apenas una docena de escritos, en su mayoría antiguos.
Junto a ellos, por su vastedad e importancia, la obra de Di Vona se impone
como referencia principal.
El pluralismo de fuentes nos parece la posición exegética más acertada y
concordante con el cuadro histórico y los datos biográficos de Spinoza. Pero
para evitar una interpretación atomista y tipo mosaico es necesario adecuar
la estimación de las fuentes a una correcta metodología. Esto nos lleva a
formular algunas precisiones liminares.
El concepto de "fuente filosófica" es ambiguo. Para deslindarlo mejor distinguimos entre:
1 Exposici6n en un estudio sobre los elementos neoplat6nicos de la obra de Spinoza:
"How plotinian is Spinoza's doctrine of freedom?", New Scholst., 1959, v. 33, pp.

273-290.
• La concepci6n de Dios spinozista no puede llamarse propiamente religiosa. Cf. "La
religione nella vita e nel pensiero di Spinoza", Divus Thomas, 1961, v. 64, pp. 241·
265.
" En "L'analogia del concetto di 'res' in Spinoza", Riv. crit. Stor. Filos, 1961,
v. 16, No. 1, pp. 48-78; también "Vernierc : 'Spinoza et la pensée fran~ise' ", Riv.
Crit. Stor. Filos, 1954, v. 9, No. 6, pp. 622-628; y sobre todo S tudi sull'ontologia
di Spinoza, Publicazioni dell Instituto di Storia della Filosofía dell'Universitá dcgli
Studi di Milano. La nueva Italia Editrice-Firenza, I parte, 1960, 11 parte, 1969.
11 "Lo stato attuale deglo studi sulle fonti dello spinozismo", Riv. Filos. N eoscol.,
1951, v. 43, pp. 377-398.
11 Cf. Benedictus S pinoza, Bibliografía, Niruwdoop, B. de Gra::ú 1961, reim. de
1870.
11 A Spinoza Bibliography, Universitests Forlaget, 1968.
" Bibliographie Spinoziste, Les Belles Lettres, Paris, 1973. Recoge los datos con•
tenidos en las dos antes citadas y en AooLPH S. OKo, The Spinoza Bibliography,
publised under the Auspices of the Columbia University Librarles, Boston, Mass., G. K .

Hall &amp; Co., 1964.

140

~u~ntes en sentido amplio, que com rende t
.
.
o mdirectas--, motivaciones y co . P_
odas las influencias -directas
su desarrollo y elaboración sisternánti~~enltos que ·el filósofo experimentó en
.
ca, me uyendo aún las "nfl
. .
cientes y las motivaciones (po "ti"
.
1
uenc1as mconssi vas o negativas) · · d
y obras y por el medio cultural en
b msprra as por otros autores
que actua a.
Fuentes en sentido estricto que inclu
sóficos, doctrinas o teorías q~e
fiil' yfe solam~mte aquellos sistemas filo.
d
un oso o consciente y 1
•
mcorpora o a su sistema sin modificarlas
.
vo untariamente ha
cuales se ha inspirado directam t
sustancialmente, y aquellas en las
en e.
La diferencia entre las dos es .
el primer sentido puede serlo e ~portantde, no to~o lo que es fuente en
tare
n e segun o Segun esta d' tin . ,
mos mostrar a lo largo de este t b .
·
1S
aon intendema, católica y reformada h "d ra ªJº que la escolástica medieval y moa s1 o una fuente s · •
los sentidos, no en el segundo E d .
pmozista en el primero de
.,
· s ear que hay en s ·
zacion acorde con ciertos modos e lás . '
. .
pmoza una temati.,
seo ticos recibidos y co
u tilizacion de terminolouía ya I bo d
nsecuentemente una
•
o·
e ª ra a, pero no ha ·
·,
ciente, voluntaria e inmodificada de nin ,
. y mcorporaaon conscolástica relevante en su sist
gun conterudo doctrinal de la esema.
Los aspectos más salientes de su vinculación
, .
a la metafísica, y por ello dar
.
con la escolast1ca se refieren
, ·
emos especial preferencia e ·
umca obra en que trata siste 'f
a og1tata Metaph,•sica,
. . .
ma icamente los temas d
1 ,
Jwc10 de comparar nuestros res lt d
e onto ogia, sin peru a os con el
á]" • d
lo demás queda entendido que al h bl d f an is1s e otras obras. Por
sentido, salvo que expresamente a . ard" e luentes nos referimos al segundo
se m ique o contrario.

II. Las fuentes escolásticas
La ubicación de las fuentes escolásticas su n
.
.
aspectos y elementos tomados po S .
d po e deslindar previamente los
un cierto consenso a que a tu lmr pmoza. e sus fuentes principales y según
e a ente arnba la crítica hist,anca.
.
H asta no hace mucho la influencia d D
macía absoluta. Hoy se ti d
. e e~carte~ era considerada con pri, .
en e a rnatIZar afirmaciones A , 1 ,
metnco, supuestamente exclusivo del f
,
. si, e metodo geoen la filosofía del 1600 15 e m· 1 . rSa~ces, era en realidad un lugar común
,
,
e usive pmoza ut"lizó
f
.
metodo sintético del cual Descartes d
f' i
~n pre erencia el subescon iaba obstinadamente• T am b",
ien
" Cf. ENRICo DE ANOELis, ll metodo geometric
.
.
Le Monnier, Firenze 1964 cap II S .
nella f1losof1a del seicento Felice
·
'
'
·
• pmoza admit
d
'
bco problemas que Descartes resolvía con el analit:ore emostrar con método sinté( P· 65), sobre todo en Et.

º.

141

�ha ,
de elementos geométricos eu•
la escolástica (católica y refo~adadel) c1a usoTampoco coinciden Descartes y
li
la analogia
ente.
.
clídeos para exp car
dis . . es entre sustancia y modo, pensanuento
,
tivas
bnCIOn
.
,
Spmoza en sus res~
.
la vía a la escolástica: lo que G1lson demostro
y extensión. Esto deJa abierta .
ale
b''n para Spinoza, en la medida
en Descartes sobre su influencia vch taml iteeos de los "escolásticos nuevos".
, . fil s6fico y mu os p an
. . d
que tomó un 1exico o
1 rtesianismo spinozista es hnuta o y
Todo ello muestra ciertame~te que el ca 1, tica, pero no quiere decir nada
que existe una vinculación cierta con a esco as
sobre su contenido.
.
.
ble tanto en su
.. , . d' en Spmoza es mnega '
La importancia de la tradtcion JU. ta
su orientación filos6fica de
, ..:
teológica como en
1
b
vertiente mística, ca a is.-ca y
"gnif"1cación son diversamente
•
.
, . u unque su alcance Y si
R
inspiración anstote11ca, a
, 'tu relioioso • De osa
.
. 1 filósofo fue un espm
o·
'
interpretados. Se discute s1 e
d
"fluctuación" entre tesis cató.
E sodi habla e una
•
'd
y Di Vona lo ruegan !, c
de su admiración por Ibn Ezra, conoc1 o
licas y judías; u tamb1en _se ~bde
lb Daud pero estas influencias, como
Maim6ru es e n
,
• ·
'd amplio más bien como msp1raY aceptado antes que
t
nderse
en
sena
o
,
.
la de la cábala, d eben en e
t mitológicos y fantásticos del mis•
ción y elementos aislados, pues los as~ec os
acordes con la mentalidad
.
los cabalistas no son
ticismo, el neoplatorusmo Y_
b d 1 siglo XVII. En cambio los
. al d Spmoza un hom re e
..
ordenada y rac1on
e
' d M . 6nides fueron duramente cntl·
aristotélicos judíos, como lbn Dau y
aimen encontrar influencias subtecados, a pesar de lo cual algunos autores ere
,
· Roth 18
rráneas, as1 por eh
.
·e to renacentista es difícil de precisar;
La relación de Spinoza con el pensamt n .
en dos siglos no totalmente
. 1
· ·entos antenores
'
seguramente conoció os movlffil
. . o pero en sus obras no hay
•
· , del cartes1amsm ,
eliminados por la irrupc10~ .
d
t
En cuanto a la ciencia moocmuento e tex os.
citas que demuestren _con
al
t aunque su aporte al respecto es
Spmoza estaba
tan
dema, parece que
d B 1 sobre las combinaciones qu1ID1cas
insignificante. Frente a las teorías_ e oy el' ticos al afirmar el valor ciense muestra más ':r~ de lo,s antlgu~:l e,~;rimento bien hecho" _1a A pesar
tífico de la expenenc1a comun y no

°,

.

,·

.
vida - Su época - Su influencia, Bs. As., Fac.
,. Cf LEoN DuJOVNE, Spmoza - Su
. 1m nte en t II señala: lbn Ezra, Ibn
e lb~ Daud y Maim6nides entre
d e Fil~sofía y Letras, 4 vol., 1943. Es~ecia 'eu·co
, .
1 neoplatonismo m15
Gabirol, Gersomdes,. etc. en e
. . .
"
elos filósofos aristotelizantes (p.. 94) ~ de S inoza entre judaísmo e cmttamsmo ' R
" Cf. JoAo Ecsoot, "As _osc1la&lt;_;oes aul~ 1952, No. 2, v. 1, pp. 67-82.
. t da Universidade Catolica de SIi.o p
' .
'des Russel &amp; Russell, New York,
vis a
S .
Descartes &amp; Ma1moni ,
,. Cf. LEON RoTH, pmoza,
"

1963.
.
érimentale: sa discussion de l'expérience de Boyle ,
11 Cf "Spinoza et la science exp
·
949
11
pp
Rev. Hist. Scien., 1 , v.
'
· 179-190.

142

de no haberse ocupado de estos temas, es posible una reconstrucción hipo20
tética que lo muestra acorde con el modo de pensar científico del siglo
XVII; inclusive su "natura naturata" sería el mundo físico de la ciencia
natural y la matemática aplicada a ella.
Frente a la escolástica Spinoza se encuentra en posición de recepc1on de
un léxico y ciertas fórmulas de significado preciso, pero estos elementos fueron tomados con la finalidad de combatir y criticar esta corriente. De los
escolásticos medievales conocía a Santo Tomás, Alberto Magno y Duns Scoto,
quizá algunos más. Parece que conoci6 también, aunque indirectamente, los
más importantes escolásticos católicos modernos. Más profundo, por ser directo, fue su conocimiento de la escolástica reformada.
Spinoza escribía en el momento culminante de la escolástica moderna,
antes que comenzara su curva decadente, acaecida después de la muerte del
filósofo. Era natural que en los temas claves no pudiera prescindir del contorno coetáneo, que era cartesiano o escolástico sin mayores variantes. Una
profundizaci6n en la temática específica nos mostrará que en casi todos los
puntos Spinoza se opuso tanto a la escolástica católica cuanto a la reformada,
afirmando una doctrina diferente que partía de algunos presupuestos comunes, de cierta identidad de lenguaje y de un núcleo problemático al que dio
su solución personal. Estos aspectos se concentran en CM y las relaciones
detectables en otras obras resultan derivación lógica de ésta, habida cuenta
de la estrecha dependencia que la escolástica establece entre filosofía primera
y segunda.

a) T emas metafísicos
Algunos intérpretes de Spinoza descuidan la metafísica, considerándolo sobre todo moralista (Brunschvig, Freudenthal), un espíritu religioso (Delbos)
o un continuador de la gnoseología cartesiana (Meyer), y por ello centralizan
su atención en la Ética. El hecho de ser ésta la obra máxima del fil6sofo,
no autoriza sin más a prescindir de las otras o a juzgarlas en un todo a
la luz de ella. Si Spinoza trató sistemáticamente temas metafísicos en CM
y en las sucesivas no varió explícitamente esta concepción, es legítimo considerarla una expresión de su doctrina y no solamente continuación de los
problemas cartesianos (Meyer) o mera introducción a la Ética (Wolfson).
Las dos partes en que se divide CM, acorde con la sistematización escolástica
hace aconsejable analizar separadamente los temas ontológicos. Dejamos pa-

'° Cf. MICHELE G100ANTON10, "Intorno ad un tentativo di riconstruzionc della
mecanica e della física di Spinoza", Sophia, 1954, v. 22, Nos. 3-4, pp. 326-330.
143

�ra el parágrafo correspondiente la parte de CM que se refiere al alma humana.
b) Temas ontol6gicos

.
l única fuente textual, pues Spinoza no se
Aquí es CM prácticamente a
.
tra obra. La división de esta
·
'ticamente en mnguna O
tiene
ocupo' de ellos sistema
l' 1·
Su concepto de ente man
uema esco as 1co.
•,
primera parte sigue un esq
lo define como una percepc1on
•
culaci6n
con
Descartes,
ya
que
estrecha VlD
clara y distinta:
d intelligo Id omne quod, cum
"lncipimus igitur ab Ente, pero q~o . t
vel ad mínimum posse
. .
ecessario IJXIS ere,
l
et distincte percipitur, n
4
187)
e are
.
,, CM 1 1 (Opera, 11, ' p.
.
existere, reperimus.
' '

.
Di Vona considera que el sentido real
A pesar de este sabor cartesiano l d trina de las afecciones del ente.
del mismo se ve claro 21 sobre todo en l a toc real aunque entend.d
i o en sen.
CM
es
e
en
e
'
afí
El obJ·eto de la met lSlCa en
.d
t 16o-ico guarda relac1.6n con la
al en senti o on o o· ,
,
tido cartesiano. El ente re '
La identidad entre estos términos e~ ,com~
tradición del concepto res y ens.,
l
·dera sinónimos y tamb1en op1
a la filosofía de su tiempo: Su~r~zo ::t:r:~n el que polemiza Spinoza ,,e~
b así Fonseca; Heereboord, umc
scriben "res seu ens .
na a
,
como Keckermann, e
CM Y otros contemporaneos,
.
t mista segun' la cual ente y
,
•
n la doctnna O
d.
Inclusive hay una ~meJan,~a ~; " el ente que se divide por los diez pre 1cosa se convierten, 51endo enti a~
inoza traza sus propias líneas, como
camentos.2s Pese a estas referenciai S:ile er: 2, la sustancia de que ~llí se
se demuestra en la carta XII, ~ .
i~le del capítulo IV de esta primera
habla no difiere del ente necesario
n no contradice el determinismo
parte Por lo demás, toda esta e adoraeto rse a Heereboord en el concepto
metafísico por él aceptado. El modo e oponleo nota Di Vona. El sentido de
d
casual como ya
.
l
de ente real no pue e ser
' .
eXIS·te de modo necesar10 o que o
esencia que
•
·
su definición es, ~ues: ~a afirma ue el esse essentiae y el esse existentiae
menos puede existir. Aqw se
q . l metafísica de la V Parte de la
se distinguen rea1mente en la creatura,
Heereboord y el zuansmo. El
D
scartes
como
a
Ética se opone tanto a e

t i;°5 .,
ª

·

"' Ob. cit., t. I, P·. 66.
176-7.
,. D1 VoNA, ob. cit., t. I, pp.
2
1
• Cf SANTO ToMÁs, ST, I, q. 48 a. .
ta del 20 de abril de 1663, trata de
.
car ' Modo, Eterru.da d , Duración' Can·
Opera,
t. II, v. 3' pp. 38-43. End esta
S sta-ncia,
. r·.. ·to
incluye además los conceptos e u
mJru,
•
Tmo
tidad, Número, Medida y ie p .

144

progreso ideológico de Spinoza consiste en haber restringido el concepto de
ente al concepto de ente necesario por el perfeccionamiento de la teoría de la
contemplación de la cosa "sub specie aeternitatis". Así la definición de ente,
a pesar de su tono cartesiano, queda dotada de sentido propio.
Spinoza rechaza la división escolástica de ente real y de razón con palabras
fuertes:
"Hincque facile videre est, quam inepta sit illa divisio, que dividitur
Ens in ens R eale et ens Rationis; dividunt enim Ens in Ens et Non-Ens,
aut in Ens et modum cogitandi. Attamen non miror, Philosophos verbales
sive grammaticales in símiles errores incidere: res enim ex nominibus
judicant, non autem nomina ex rebus." CM, 1, l. (Opera, 11, 4, p.

189.)

Di Vona no se explica, tras esta declaración, la dependencia que halla
en esta obra spinozista de la escolástica, y lo considera un caso raro. 25 En
realidad lo que se rechaza en el texto es un medio entre el arte y la nada,
admitido por Burjersdijck y Heereboord. Esto se ve por lo expresado al
comienzo del capítulo III, al cual sigue la reducción del ente de razón a
la nada. Hay que admitir que el rechazo de esa distinción implica un retorno a la equivocidad del ente respecto de ambas formas, oponiéndose así
a los escolásticos calvinistas y también a Suárez y la escolástica católica, es
decir, todos los que admitían el posible como ente. Para Spinoza s6lo lo real
es existente, y s6lo lo existente es necesario; éste es el concepto de ente sostenido en la V parte de Et. Di Vona encuentra una cierta analogía entre
esto y el "ente infinito" de Scoto y la tradición scotista, concluyendo que,
sin mengua de la originalidad de Spinoza, sus resultados estaban latentes y
surgen de la cultura metafísica de su tiempo. 26 Sin embargo el mismo autor
ha de reconocer que esta analogía no es satisfactoria y frente a esa insuficiencia resulta más claro el rechazo explícito de CM. Tampoco suscribimos
la idea de Di Vona en cuanto a que estos desarrollos nada tenían de aberrantes para el pensamiento de su tiempo.27 No sólo fue rechazado en vida
sino que posteriormente las críticas y aun los intentos píos por "salvarlo del
panteísmo" ( como si él se hubiese preocupado por esa salvación) muestran
que el determinismo metafísico no teísta que profesó es difícilmente digerible
para la mentalidad escolástica.
.. Ob. cit., t. II, p. 28.
• Ob. cit., t. II, pp. 113-114.
" Ob. cit., t. II, p. 176.

145
humanitas-10

�La división del ente propuesta al comienzo y sin subordinación a la segunda parte deja al lector considerar su dicho como descripción simplemente.
El contenido del "aquello" de su definición no incluye el ente de razón,
éste no es una idea de las cosas sino un modo de pensar. Aquello a lo cual
compete una existencia actual o posible es lo ideado de una idea clara y
distinta, y esto es idéntico a la esencia del ente. De allí su división en:

de existencia necesaria por su esencia o no.
La división más general de ente en real y de razón la da en el BT, cap. 16
de la I parte, limitando los entes reales a los individuos naturales y sin mencionar las acciones, pero esta división fue superada en CM con su rechazo
del ente de razón. Esta corrección explícita nos impide aceptar, con Di Vona,
que la triple ordenación de los amores (cap. 5 de la II parte del BT) pruebe
la trascendencia divina y con ella la analogía del ser. No obsta a esta reticencia el hecho de no ser común a todas las obras esta doctrina, ya que la
división del ente en real y de razón se expone también en el TIE. Pero
nos parece que lo explícito y sistemático de este texto de CM debe prevalecer
sobre los otros, fragmentarios y circunstanciales.
Ahora bien, puesto que la única afección del ente es la necesidad, no hay
distinción entre necesario y posible. En la Epístola XII funda la división
del ente en las relaciones de esencia y existencia de un modo más sistemático
que en CM, pero admitiendo allí la distinción de ente real y de razón. Esto
demostraría que el concepto de ente real fue de elaboración fatigosa. Algunos
autores, como Wolfson 28 consideran posible reducir la división del ente de
Et. a la división de sustancia y modo, o ente in se et in alio pues todas sus
teorías concluyen a partir de la noción de sustancia. Esto lleva a Di Vona
a interpretar que el· modo es la causalidad eficiente de la sustancia y de
Dios, que sería entonces causa eficiente equívoca a sus efectos, y por tanto,
trascendente.29 Estimamos que esto es llevar demasiado lejos el sentido de
los textos. Que la inmanencia de los modos tenga un sentido metafísico, lo
que es innegable, no significa que deba entenderse en los términos aristotélicos de causalidad eficiente, y menos aún que ello fundamente la trascendencia divina. Si Spinoza hubiese querido decir esto, tenía a su alcance
un léxico muy claro para decirlo; y el _mismo Di Vona reconoce que cuando
Spinoza usa términos de la Esc~ela, no deben interpretarse sin más en sentido tradicional.
Por lo demás, analogías y comparaciones son posibles. Suárez admite que
,. Cf. The Philosophy of Spinoza, Cambridge-Massachusetts-Harvard University Press,

1934, t. I, pp. 63 SS.
.. Oh. cit., t. II, p. 286.

146

la primer a d'iv1S1
· '6n del ente es f .
. . .
para quienes lo es en unidad
ul~toli ~ inf1mto, difiriendo de los toID1S
·t
Se ' M
Y m tip adad
as
~ liax Wundt ao la metafísica reforma/ ente por sí y por accidente.
ª. orne o Martini y se aleja de Su,
~ . _emana del siglo XVII si e
~1den~ y tratar a Dios como una esarez_ al d1v1dir el ente en sustancia ~~d=: Bmgend;jck la resuelve a 1;.°e d~ 't"'.'cia, pero deja la cu~tión
~s uruf1~. Es indudable que la soluc;z; de a _filosofía alemana y Spinoza
e aborac16n de la doctrina de su tiempo
e ~P~?za supone una profunda
L
, muy d1v1dida.
retaa otra división fundamental, de sustancia y od
.
rse en sus límites n· V
.
m o también debe . t
dP l
.
i ona entiende
I
ID ere os modos respecto de 1
.
que a dependencia ontol ' .
l
a sustancia prueba I
al
ogica
se e restaría importancia a I d
.
a an ogía del ente a1 y as'
que su .
.
a octnna de la equi 'dad
i
. 1?'1.p ortanaa persiste habida cuen
voc1
. Pero creemos
c?n. s1gruf1caci6n real y su conce to sobta del rechazo de los trascendentales
dIStmgue con distinción modal d:la rea~}os ente~ de razón. El modo se
lo, cual
. con
. su concepto se acerca al prime dd y I entidad de la sustanc1a,
ténruno pone Fonseca. Los modos
ro e os tres sentidos que para el
tancia, pero no con distinción real
ve_rdaderos entes, distintos de la sussalvo los to .
. sto tiene anteced t
mitían la s:::c!u~:i:r:redisdt~fe~?ierdon la distinció:n :al~~:~ás:::sa;spaudes
s t ·
mc1on e
,
us anc1a y accidente. Por eso esta f
-~azoo con fundamento real entre
para considerarlo panteísta E . a mnac1on spinozista por sí sola no b
puede pensarse sin los mod. s cierto que para el filósofo la sustan . asta
ti
os· pero tamb''
cia no
ene que ni sustancia ni a .d '
ien en esferas escolásticas
No es a ,
CCI ente pueden conceb·
. .
se sosS
_q_~ pues, donde hay que buscar - . 1
irse sm el concepto de ente.
fu. !'°s1aon se entiende bien en el
s1 o h~y- el panteísmo de Spinoza
us1on entre doctrinas de l
l , . contexto filosófico de su tiem
.
D'
a esco astica cató]'
( 1
po, como
ios como sustancia) y reformad
I
ica e concepto ockhamista d
y en tro
a, con a adapta "ó d .
e
tualesr ~on susta-ncia y accidente (lo cual so:~ n e identificar ente en sí
tan . ' m s tarde expresó esta distinción d f .. enen muchos tomistas acc1a .y modo, pero su espíritu ind
e lDltivamente en forma de susmentalidad escolástica del 1600.
udablemente estaba ya alejado de la

:i;

;n

Esse
essentiae
· y esse existentiae
.
,
dis . .
capitulo, proviene también d 1 ,
tinc16n enunciada al fin del p .
T ,
e a escolásf
L
runer
ornas, especialmente Cayetano
el F i~. o~ comentadores de Santo
y
erranense mdagando b
'° E ta ·
so re esta dis.

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1
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., O

Com:.:ny, E~:;i:, e~;er:::;sophie
néerlandaise au
' London, New York

interpretación fue aceptada
pp~l~~vt:s Publishing
.

t;~-

b. cit., t. II, p. 115.

D

'

147

�.
· del ente casi en los mislos constitutivos
propios
tinci6n, se pregun~n p0r
las soluciones no coinciden. La imp0rtanmos términos que Spmoza, aunque
.
le dedica La cuesti6n
.
distinci6n está clara en la extens16n que
.
c1a de esta
queda planteada en estos términos:
. distinguatur ab
.
h
nt sequentes: an essent ta
"Quaestiones autem aec su
.
'd
et, si
. .
aliquid diversum ab 1 ea;
.
..: . et, si disttnguatur, an s1t
. 11 t
,,
existenwa,
.
.
h be t aliquod esse extra mte ec um.
aliquid diversum ab idea s1t, an a a
CM, I, 2. (Opera, II, 4, p. 192.)

1 as y admiten un paralelo con la escolástica:
Sus respuestas son e ar
.
d
quod essentia in
.
t
sub distinctione respon emus,
"Ad pnmam au em
.
.
d
'dem sine hae illa non
. .
b exístentta, quan oqui
Deo non distinguatur a
. d'ffert ab existentia: potest
·p·. in caeteris autem essentia ,
potest conct ,,
..
nimirum sine hec concipi.
. .
uod res quae extra intellectum e/are
Ad secund~m vero dic~~us,
uid d¡versum ab idea sit. Deo denuo
et distincte, sive vere concipit~r, q
't a se ipso, an vero a Deo craill d esse extra mtellectum s1
.
quaeritur, an u
.
f rmalem non esse a se, nec etiam
tum, Ad quod respondemus, essenttam o t xistere: sed a sola essen.
pponeret rem ac u e
,
creatam; haec duo enim su
. ,
. t r,, CM I 2. (Opera, II,
.
mnia conttnen u •
, '
tia divina pendere, in qua ~

:li

4, p. 192.)
, n con las corrientes escolásticas
rimera parte es comu
.
Esta respuesta en su P
. . .
" dmitidas entre esencia y exislas "disunciones a
. ,
y se bifurca en punto ª .
.,
pregunta gnoseológica que qU1Za
1
1
turas Spmoza vo vio a a
. 1 di
tencia en 1as crea
.
.,
.
los escolásticos discutían s1 a •
haya sido origen de la cuest1on,, rruentras
ferencia es real, modal o de razon.
. . .,
, . entre necesario, posible, imposible y contingente
La d1st1ncion ontologica
.
. d d 1 lóaica aristotélica. Pero para
olástico deriva o e a o·
.
conserva el esquema ese
.
lo que existe es necesano y
.
al
rango.
en
rigor
Spinoza no tienen todos igu
' .
'ble Contingente Y' posible no
d
. tir y es impos1 .
lo que no existe no pue e exts
d
. u· sino productos de un defecto
.
. modos e exis r,
.
son predicados de suJetos m
los predicados de las cosas y no
. t que no conoce
de nuestro entendimien o,

puede decidir si son necesarios o imp0sibles. Sofía Vanni Rovighi 82 ha sostenido justamente que las afecciones del ente en cuanto ente se reducen a
lo necesario y lo imp0sible, pues la concepción sobre necesario, p0sible e
imposible, todavía inmadura en TIE, queda limitada a una función auxiliar
clarificadora, con respecto a los caracteres de la idea ficta y la idea falsa.
En este aspecto CM marca un progreso definitivo en relación a BT y TIE,
asemejándose a sus puntos esenciales a la Et.
Posible es la cosa cuya causa eficiente conocemos, pero ignoramos si está
o no determinada a producirla. Algo es contingente no en relación a la
causa eficiente sino p0r su esencia, cuando no conocemos si sus notas la
toman imposible o necesaria. Di Vona argumenta que si la contingencia
de parte de la esencia no fuera real, esta doctrina estaría en contradicción
con la división del ente y con la distinción de esencia y existencia en la
creatura, 83 y Spinoza no habría rechazado la contingencia como constitutivo
del ente no divino, sino negado que se dieran entes contingentes en la naturaleza: siendo contingente en su interioridad, la realidad creada es necesaria o imposible en virtud de la causa de la cual depende. Pero si contingente y posible son defectos de conocimiento -y en ello es muy da~
y lo imposible es lo que no existe, sólo lo necesario es verdadera afección del
ente, lo cual no s6lo es ajeno al marco escolástico en que quiere situarlo Di
Vona, sino también al cartesianismo. Por eso los CM representan la . definición por el determinismo metafísico. En la Et. el concepto de necesidad
conserva el mismo valor ontológico que en CM, aunque con ~xpresiones
propias de su filosofía y no en términos de la ontología del 1600. Este
concepto puede completarse con los de la Epístola XLIII a Ostens en 1671,8•
donde identifica la libertad de Dios con la necesidad, la Epístola LIII a
Bozel en 1674,35 sobre la libre necesidad y también las Epístolas LIV y LVI.86
Sus últimos intercambios epistolares ratifican esta línea de pensamiento. Por
.. "La ontologia spinoziana nei 'Cogitata Metaphysica' ", Riv. di Fil. neosc., 1960,
v. LII, p. 407.

ª Oh. cit., t. II, p. 131.
" Opera, t. II, v. 3, pp. 159-163. ,
" Opera, t. 11, v. 3, pp. 178-180. ·Esta carta del 21 de septiembre de 1674 contesta a una pregunta sobre la existencia de espectros, considerándolos sólo producto
de fábulas y de ignorancia; la libre necesidad implica que no pueden existir espectros-,
ni obrar atormentando al hombre.
11
Opera, t. II, v. 3, pp. 181-184 y 189-192 respectivamente. La epístola LIV
continúá el tema de los espíritus, y abunda en razones sobre la anterior. La LVI, también dirigida a Boxel, el 8 de octubre de 1674, responde a la pregunta si acerca de
Dios se tiene una idea tan clara como acerca del triángulo, y responde afirmativamente. En cambio la imagen de Dios no es tan clara como la de triángulo.
149

148

�ej. las Epístolas LXXIV, LXXV y LXVIII 11 y el comienzo del TT~.ss
La teoría de las a/ecerones del ente se vincula estrechamente a lo antenor.
La fuente hist6rica principal es b. teoría de las perfecciones objetivas de
Descartes. Haserot considera que la interpretaci6n "objetiva" que ve en el
atributo un carácter distinto, pero inherente a la sustancia, y no un simple
99
modo de conocimiento, es más acorde con el racionalismo de Spinoza. Se
puede conjeturar que el filósofo no cambió la doctrina contenida en el
al escribir el TIE, porque en CM toma una posición semejante. D~pues
de discutir los términos unum, verum, bonum, concluye que las perfecciones,
como el bien y el mal, son relativas, con excepción de la perfección q_ue
signifique la esencia real. Por eso puede atribuir a Dios una perfección infinita en sentido real. En cuanto a la Et. Eckstein ha insistido en que la
interpretación de los textos debe preservar el sentido derivado de la forma
geométrica ( deductivo sintético) . Por ello la interpretación correcta será ver
la elaboración spinozista como un todo coherente.
La teoría de las perfecciones contiene un rechazo del finalismo; perfecciones O imperfecciones son modos de pensar. La identidad de la realidad
con la esencia, a pesar de su semejanza con la escolástica, no pued~ tomarse
en igual sentido. La doctrina tomista de los trascendentales, _por eJ., s~pone
el concepto de esse como acto último del ente y de la esencia; tal pnma;o
es extraño al pensamiento de Spinoza. Por eso estas aparentes analogias
derivadas de un mismo léxico, quedan bastante diluidas a la luz de la interpretación auténtica de la intención spinozista.
La distinci6n entre eternidad y duración es congruente con su distinción
del ente. La duración es el modo de existir de las cosas cuya existencia no
es infinita, mientras que Dios es el ente absolutamente infinito al que le
compete la eternidad.

B!

., Opera, t. II, v. 3, pp. 226-228; 228-230 y 208-218 respectivame~te. La ~pístola LXXIV del 16 de diciembre de 1675 a Oldenburg sobre los nulagros,_ ª:1rma
que la creencia en ellos se debe a la ignorancia de las. leyes nat~es. En la s1gu1ente,
con el mismo destinatario, continúa el tema y se rerrute a lo dicho en el TTP. C?n·
cluye que nadie puede atribuirse arrogantemente el conocimiento de todas las leyes
de la realidad; por eso frente a los casos que no podemos expli~, lo m~ prudente
es suspender el juicio. En la Epístola LV:11 a Burg sobr~ _la . mterpretac16n de _las
Sagradas Escrituras, entre los motivos para rechazar el cr1Sbamsmo ~e aduce la 1m·
posibilidad de explicar la figura de Cristo como lo pretende la I~l~1a.
• En el Pre{acio indica que la superstici6n proviene del. desconocl!lllento. de la causa
dieran efectos
1- por lo cual, si la causa necesaria se conociera, o no se
d e 1osma....,,
d'fl'
aparentemente malos, no existiría la superstición. El hombre no pue e m u1r, ~roo
cree el supenticioso, en las leyes ~atura!~ neces~ias; por eso es una postura irracional que debe eliminar el que quiera regir su vida por la razón.
• Cf. "Spinoza's definition of atribute", Phil. Rev., 1953, v. 63, pp. 499-513.

150

"Hic tantum dicimus eam esse attributum, sub quo infinitam Dei
existentiam concipimus. Duratio, vero est attributus, sub quo rerwn

creatorum existentuam, prout in sua actualitate perseverant, concipimus."
CM, I, 4. (Opera, 11, 4, p. 197.)
. Mientras que lo infinito es absoluto o relativo a un género, lo finito es
siempre relativo a un género, por lo tanto lo finito es siempre determinación
de una cosa limitable con respecto a otra de la mis-ma naturaleza. La concepci~n. spinozista ?e la eternidad es diversa a la mayoría del pensamiento
escolastJco de su tiempo, reformado y cat6lico. Aunque Di Vona cree encontrar fuen~. en la esco1ástic_a del seiscientos, debe reconocer que Spinoza
al sacar las ultunas consecuencias de la escolástica, se pone abiertamente en
controversia con ella: entre existencia y dura-ción hay s6lo distinci6n de
razón, afirma en el capítulo IV de CM y también en el V de la II parte.
¿ No debemos ver en esto más que una simple oposición, el intento de fundar
una nueva vía filosófica? No parece legítimo reducir el alcance de CM a
una mera tesis negativa.
Los trascendentales o afeccione~ generalísimas del ente son sometidos a
una extensa crítica.. Se niega que la verdad sea predicado de todo ente en
cuai:ito ente, reduciendo su alcance a la verdad de las ideas, conforme a la
teona sustentada en el BT. Por lo mismo el bien no es un trascendental en
sentido real, no puede ser absoluto, pues lo sería también su contrario. Hay
que distinguir la doctrina de los trascendentales en CM y en Et. La omisión
en esta última del tratamiento del unum, verum, bonum es explicable. Los
paralelos de CM y la escolástica indican un tr.ansfondo común más que verdade_ras identidades; por otra parte entre los escolásticos había serias divergencias. La_ univocaci6n escotista es entendida por la Dialéctica Complutense
como n~gaci6n de la trascendentalidad del ente. La teoría de la analogía se
conse~o ~ólo en las grandes obras del tomismo del siglo XVII y también
hubo Jesuitas que la sostuvieron, como Suárez, los Conimbricenses y Hurtado
de Mendoza. Resulta que en el contexto doctrinario escolástico católico del
16?0 la analogía del ente es compatible con la negación de su transcendentahdad. Estas discusiones pasaron a la escolástica calvinista de donde Jas
conoció Spinoza.
'
Los universales, según algunos autores, no fueron comprendidos por Spinoza
en sentido escolástico, encontrando su fuente en Bacon, Descartes, etc. Di
V?na, en _cambio, considera importantes las doctrinas nominalistas de los jeswtas Arriaga Y Hurtado y su eficacia hist6rica. Haserot ofrece otra interpretación al negar una consideración nominalista de la filosofía de Spinoza,
cuya característica sería más bien un realismo platónico de los universales.
Otros autores aportan lo suyo: alejamiento de la teoría realista tradicional

151

�para Borkowski, trazas nominalistas sin reservas para Darbon y limitadas para Bunschvicg, origen hobbesiano de la teoría del signo para Wolfson.
La disparidad de interpretaciones no permite conciliación alguna en este
punto. Notemos sí, que las tesis metafísicas y gnoseológicas se implican y
por ello siempre resultan limitados los esquemas interpretativos en función
de teorías anteriores cuando el autor analizado tiene algo de original; limitaciones que, por supuesto, aumentan en proporción directa a la misma originalidad.
Spinoza no trató especialmente de la analogía; aunque usa el término,
lo hace muy escasamente: en CM aparece a propósito de la natura. Según
Di Vona. esto no significa imposibilidad de interpretar sus conceptos en relación a la teoría escolástica. El Libro IV de la Metafísica aristotélica dice,
es demasiado importante como para que no lo tuviese en cuenta y efectivamente sabemos que Spinoza poseía un ejemplar de esa obra. Este nos parece
un argumento muy débil. Que Spinoza leyera a Aristóteles y que lo considerara incluso un gran filósofo (pues lo fue) no significa que tuviera que
aceptar sus teorías o sus puntos de vista filosóficos, sobre todo cuando se
trataba de componer su propia teoría. Esta interpretación olvida que cuando un filósofo busca su propia línea de pensamiento no sólo tiende a soluciones diversas sino también a diferentes planteos acerca de los temas básicos
de la filosofía. Por otra parte, la cuestión de la analogía presenta tantos
matices en la escolástica que siempre es posible encontrar un hilo conductor
hacia Spinoza. Cayetano, una de las figuras importantes admitió sólo la
analogía de proporcionalidad como analogía en sentido propio. El Ferrariense
admite entre Dios y creaturas una analogía de proporcionalidad pero no de
proporción. Fonseca descarta la analogía de "duobus ad tertium" para Dios
y las creaturas. Suárez polemiza con Cayetano rechazando la analogía de
proporcionalidad. En nuestros días Ramírez ha intentado conciliar las dos
posiciones admitiendo ambas analogías. Interesa en todo esto un común esfuerzo por elaborar la teoría de la analogía de forma rigurosa, evitando la
univocidad. Según Di Vona hay que tener en cuenta a Heereboord, quien
contribuyó a que Spinoza entendiera la atribución a Dios en el sentido de
una atribución extrínseca, y a Clauberg y Lamberto vol Velthuysen, conocidos con anterioridad a la redacción de CM. Spinoza difiere de Suárez
en que acepta la analogía de proporcionalidad y la de atribución extrínseca
para el ser. Sin embargo en 1600 algunos jesuitas revalorizaron radicalmente
la teoría de la univocidad como Rodrigo de Amaga, retomando a Scoto,
y también encontramos en esta línea a Capreolo, Javelli, Soto, Suárez, Hurtado de Mendoza, Oviedo, sosteniendo todos que el concepto de ente es
unívoco para Dios y las creaturas. Se les oponen Cayetano, el Ferrariense,

152

Fonseca, Vázquez y los tomistas en
.
la analogía con argumentos de ti
gene~ ~wenes sostuvieron la teoría de
.,
po matematico y geométri .
tamb1en paralelos en la escolásti"
. .
co, se encuentran
ca ca1vm1sta.
Poco antes de q ue spmoza
·
comenzara a escrib. 1
l' .
holandesa retomó el estudio de l d
.
. . ir, a esco astica calvinista
a octrma Jeswta De tod
,
una so1.a .parece contraria a la tradic1on
. , calvmista
. .
.la d S ár
as estas
T teonas
.,
, con' argumento
e u ez.
amb1en
1os ca1.vmIStas y luteranos defienden la analogia
, .
por eJ., Burgersdujck y Heereboord As'
f' il
s geometncos,
de Di Vona sobre el origen d l
. . i, es ac. aceptar las conclusiones
.,
e as nociones que Spmoza
., 1 .
tac10~ matemática de la proporcionalidad del
maneJo: a mterprecat6hca y la calvinista holandesa.
ente dada por la escolástica
c) Temas teol6gicos
• ..: . 1os temas central d 1 fil
. Estos podrían llamarse con JUSuc1a
,
z1sta. Les dedica la II part d CM l
es e a osof1a spinoLas referencias son numeroes's· e
, a I de Et., algunos párrafos del TTP.
I rmas, como se ve e
1L .
Boscherini. Aquí nos refenre·
'l
l
n e
exicon de Giacontemos so o a os punt
dmi
,
ralelo
. os que
. .con la escolástica' que es el t ema a considerar
El a , tan algun
•
, paspmOZista se encuentra en la I parte de E t con sus 6. d f numero
sIStematico
· ·
y 37 proposiciones. La II parte de CM
.
d
e InICiones, 7 axiomas
física Especial: el estudio d 1
c~~pren e lo que se denomina Metae os entes espmtuales. Dios 1
ya que los ángeles quedan fuera de la consider : , . ' : . a mente humana,
siguientes atributos divinos: eternidad
"d :i~n filos_ofica.. Considera los
simplicidad, vida, inteligencia
1
um a ' ~ens1dad, mmutabilidad,
hallamos una enumeración m'e vo un 1y potencia. En la Epístola XXXV
orden, se encuentran en todos~: ::deta. Pe~o _estos atributos, en diverso
dievales. En CM no da una d f . . , ; escolasti_cos desde las Sumas meDios, comenzando directamente ec101c1londi e_ ~~stancia que pueda aplicarse a
on a vlSlon:

ta.d

"Jam autem docuimus, in R erum Natur p
.
modos nihil d . [ J S b
.
a raeter substantias earumque
~n . . . u stantias deinde divissimus in duo s
genera. Extensionem scilicet et Co ·t .
. .
umma
tam, sive Mentem h
ationem, ac cog1tat1onem, in creaumanam, et mcreatam, sive Deum,, CM II 1
·
, , .
(º pera, II, 4, p. 203.)

?1

En cambio, la tercera definición d e Et· nos m
. dica qué es la sustancia:
intelligo id, quod in se est, et per se concipiatur
. .
h "Pert substantiam
"d
·
•
oc es. ' , cu;us conceptus non indiget conceptus alter,·us
,
orm
d b
,, E
rei, a quo
t an e eat. t. I, def. III. ( Opera, I, 1, p. 37.)

153

�De esta definición se desprende que s6lo Dios será verdadera y propiamente sustancia, lo cual no es el sentido de la división de CM. Aquí hubo
una evolución en su pensamiento, continuando y profundizando líneas no
explícitas en CM.
Freudenthal ha mostrado que el desarrollo spinozista de los atributos guarda paralelo con los manuales escolásticos, católicos y reformados, pero él
los aborda con criterio propio. Entendió en diversas formas las propiedades
metafísicas de Dios: 1) como denominaciones extrínsecas referidas a acciones divinas; 2) como modos de todos sus atributos considerados en conjunto; 3) como propiedades que sólo pertenecen a Dios, pero que no explican su esencia ni sus atributos; 4) como explicación de la esencia activa
de Dios; 5) como simples consecuencias y modos de la esencia divina. Por
tanto hay que distinguir entre atributos esenciales y atributos propios de Dios.
Analizando los argumentos principales de la I parte del BT se ve que el
objeto de la metafísica para Spinoza no son los atributos esenciales de Dios,
sino los propios.
El rechazo de la distinción entre sustancia y accidente al comienzo de la
II parte de CM es una referencia directa a la escolástica. Pero vuelve a
ella al utilizar sus esquemas en la prueba de los artibutos divinos, los que
sólo se distinguen con distinción de razón, tal como lo sostiene la Escuela,
pareciendo considerar "atributo" lo que es " nota esencial" en terminología
escolástica, pues en Et. define al atributo como aquello que el intelecto percibe acerca de la sustancia como constituyendo su esencia (def. IV de la

I parte).
Además no debe confundirse atributo con afección objetiva, aunque hay
afecciones objetivas que son atributos. Atributo o nota esencial en sentido
escolástico es lo mismo que Spinoza define en Et.:
"Ad essentiam alicujus rei id pertinere dico, quo dato res necessario
ponitur, et quo sublato res necessario tollitur; vel id, sine quo res, et
vice versa quod sine re, nec esse nec concipi potest." Et., II, def. II.
(Opera, I, 1, p. 73.)

Indudablemente sigue a Descartes en una parte de su elaboración sobre
la esencia, pero va más allá al poner en relación esencia y existencia, como
ya vimos; es decir, hay esencias cuyas notas no incluyen la existencia, en
cambio otra sí, y tal es Dios. Este argumento tiene una variante respecto
al ontológico cartesiano; éste llega a Dios por inferencia, mientras que el
concepto de Dios spinozista es anterior al sexto axioma, es el caso único de

su inaplicabilidad. Tras estas fórmulas l
.,
tica sobre los posibles pero
d ª~ tambien la elaboración escolás.
'
en manos e Spmoza esta t á .
•
mente de sentido' como es p at ente a part1r
. de su definic.
em tica
cambia
total, d e sustancia.
.
.,
ion
Ta-mbien es posible encontrar al ,
.
a la noción y distinciones d 1 gun p~ral~hsmo con la escolástica en punto
e a potencia divina En CM l di .
soluta y ordinada; la primera es lo ue Dios
.
a. vide en ahla segunda, lo que hace consideranl
d puede
omnipotentemente,
e . . d
sus ecretos (lDlcio del
IX) La
onc1enc1a e Dios es su . teli 'b'lid d
cap.
.
la inteligibilidad de Dios se me fgi d1 a ' para nosotros; según Dufrenne
.
on un e con su prese •
conciencia que tomamos al te
'd
ncia en nosotros, es la
•
.
ner 1 eas verdaderas
·
lare
,
tesis
Spmoza
estaría
mucho
,
d
y
smgu
s.
Segun
esta
.
mas cerca e Malebranch
d l
m
necesidad
de
suscribir
totalm
l
.
e
que
e
a
escolástica.
ente a tesis de Dufre
. d
S
ay necesidad de distinguir e t
. .
nne, es m udable que
h,
, .
n re conOCim1ento de ,
. .
esta sena Justamente conc1·enc·ia d e nuestra co
y conC1enc1a de sí'
t
·s1alid
~ara llegar a este punto debemos a ardar nsus anc1
ad con Dios. Pero
ligado a las nociones tr d' . l gu
a la Et., pues en CM está más
a 1c10na es.

?~~r

ª

La potencia divina por relación al mund0 d 1ugar

ª una segunda división:

" Porro datur potentia ordinaria et extraordin .
.
. .
qua mundum certo ordine conservat. extr
.ana_ Dei. Ord~a~1a est,
praeter Naturae ordinem et
' . ao~mana, cum aliquid agit
·
, , ex. gr. omma miracula
r
z
.
asinae, apparitio angelorum et . ·r "
, qua sunt ocut10
p. 219.)
,
simi ta. CM, 11, 9. (Opera, 11, 4,

'ª

Aunque como miembro divisorio admite la
.
lidad se muestra bastante e , t'
b
potencia extraordinaria, en rea,
scep ico so re estos hech
f' · d
os, pre men o dejar a
los teologos estas cuestiones.
Las relaciones de Dios y las creaturas si e
traciones more geometrico q . á
l d gu n en muchos puntos demosreconoce Se . lin
1' UIZ ~r a ependencia con pp que él mismo
.
me e por a no etermdad del mu d
,
algunos escolásticos Adrnit
n o, pero solo de facto, como
.
e e1 concurso absoluto lo
1
h
su posición absolutamente d t
. .
,
cua es co erente con
sad
e ermimsta. Claro que una d t .
a sobre el concurso pone en cuestión la causalid d
oc rma muy acupues rechazada la causalidad f 1
d ,
ª. _real de los entes finitos,
Sin embargo hay otras interpmata, ~ue ~ sFolo la efic1e~te y muy disminuida.
d D'
re oones, orsyth sostlene q
, .
e IOS hay un retorno a la causac·,
ion f'ma1 a f uerza de af ue l a propos1to
fº . 1.
or otra parte Faucci tamb', h
irrnar a e 1c1enc a.
ien a mostrado que el
·
P
se escinde en un cierto dualismo' uno d e cuyos casos es
monismo
de Spinoza
est
K.
por su parte no encuentra que estos elementos penmtan
.
e
punto.
mré,
concluir que Spinoza

155
154

�sostuviera la heterogeneidad absoluta entre Dios y la creatura. Este resultado nos parece el más acorde con la totalidad de los textos spinozistas y
su implicación reciproca.
En cuanto a la orientación definitiva de la teología spinozista, estamos
lejos del acuerdo. De Rosa, Di Vona, y otros intérpretes, sobre todo de
orientación marxista, como Hubbling y Garulli, sostienen que Spinoza es un
espíritu laico, mientras que Dujovne, Seligman, Brunschvicg, etc., ven en
él elementos místicos. En realidad la teología de CM carece de ellos, y en
todo caso hay que buscarlos en obras más avanzadas, como Et. o TTP, lo
que explicaría también las violentas polémicas que esta obra suscitó en 1670
en el continente, reproducidas más de medio siglo después en Inglaterra,
según la prolija historia de Colie. Para Zac, Spinoza considera el cristianismo como una religión profética que no niega al judaísmo y que a la vez
puede considerarse una religión natural. Pero Giorgantonio piensa que sus
reticencias sobre ella demuestran lo dudoso de una concepción personalista
de Dios en Spinoza. Por nuestra parte señalamos que admitir en Spinoza
ciertos elementos "místicos" no significa reconocerle una religiosidad ligada
a la concepción personalista de Dios. Por eso no concordamos con Seligman
cuando, contra Wolfon y su interpretación del Dios spinozista como una
máquina eterna, señala los elementos místicos de Et. Sucede que ambos
hablan de diferentes cosas, no incompatibles. Preferimos mantener una interpretación media: la-s ideas de Spinoza no se adecúan a ninguna religión
positiva, pero en su obra aparecen elementos místicos provenientes de una
especie diluida de panteísmo, en el sentido de conciencia humana de unificación en la Totalidad o Absoluto.
En cuanto a la relación con los escolásticos en estos temas, debemos reconocer que se aleja de ellos considerablemente más que en la ontología.
Utiliza su terminología, pero con alcance muy distinto. No resulta esto del
todo claro si sólo nos atenemos a CM, pero justamente el more geometrico
imitativo y la omisión del concepto de sustancia nos pone en la pista de
que esta parte e-s menos original que la primera y por tanto menos confiable.
Estamos de acuerdo con Di Vona en que muchos de estos casos de transposición no derivan de un punto de partida diferente, sino de ahondamiento
de su significado primitivo. Pero no está claro dónde hay que detenerse para
que el sentido primitivo no se pierda en la profundización de su contenido.
La escolástica debió hacer muchas precisiones y rodearse de circunloquios
para evitar la caída en fórmula~ heterodoxas. Spinoza no tenía esta preocupación, incluso gustaba cortar sin temor el nudo gordiano. Dando vuelta
la tesis de Di Vona resulta no tanto que la escolástica sea el punto de partida

del Spinoza ( de CM) sino ro, b"
de llegada de la Escolásti
:; ien que el. Spinoza (de Et.) es el punto
ca. n punto de vISta digno de considerar.
d) Temas gnoseol6gicos

?°s son los puntos de inserción oseoló .
.
metodo y el tratado de I
hgn
gtca en el sistema spinozista. el
a mente umana e
·
creadora o forjadora de concept
.
n. cuanto cognoscente, es decir
os, nociones e rmágenes.
'
El meto
' do propuesto se encuentra en el TIE 0 b
de 1661 e incompleta Allí
' ra temprana, posiblemente
•
·
expresa que su intención
d" · ·
.,
es ingtr las ciencias
al fm . y . objeto de lograr la suprema perfeccion
humana L ·
.
conocrmiento y la filosofía
· a mtención del
no es puramente especul f
·
secuentemente con su búsqued d l
.
a iva smo práctica. Con.
a e os caminos a la
d d
tipos de percepción:
ver ª , expone los cuatro

"I. Id est perceptio, quam ex auditu
.
.
ad placitum, habemus.
, aut ex aliquo signo quod vocant

II. _Est_ perceptio, quam habemus ad ex erien(
experientia, quae non determinatu b . t llp
ia va-ga, hoc est, ab
·
•
r ª in e ectu sed tant
·t d" ·
quia casu sic occurrit, et nullum aliaud habe ,
_um I a icztur,
hoc appugnat et ideo ta
.
mus expenmentum, quod
'
mquam mconcussum apud nos manet.
III. Est perceptio, ubi essentia rei ex al"
.
adaequate . quod fit e
l b .
la re concluditur, sed non
,
, um ve a aliquo ff t
cum comcluditur ab ar
.
. e ec u causam colligimus, vel
iquo universali quod se ,.
¡·
concomitatur.
'
myer iqua propietas

ª

IV. Denique perceptio est ubi res pe . .
vel per cognitione suae p , .
rcipitur per solam suam essentiam,
,
roximae causae." TIE (Opera, I ' 1, p. 17) .

De estas cuatro clases la tradición
.
tratado tres sin mayores desacuerd
,Ey espec~almente la escolástica, había
os. n cambio muy d' tid
. que en genISCu
d e 1a .percepción intelectual de las esencias
al o era el .asunto
os
aristotélicos.
A
pesar
de
.
.
.
er
negaron siempre
1
. .
su antianstotelismo sp·
f
conoclDllentos obtenidos de este od
'
moza a urna que los
tante es el de la unión alm
m o son muy pocos. El caso más impora-cuerpo a partir del co . .
que tiene cierta semejanza con el "
. .
noclDllento del alma, lo
lástico. Desde el TIE ha
S . conocmuento por connaturalidad" esco•
d
1
y para pmoza dos clases de
. .
,er~, a ratio y la scientia. Aparentemente hab'
. conocmuento verdalastico, pues en BT propone la clásica d" .. ,
~a p~tido de un centro escoivision tripartita, de origen aristotélico.

'

157
156

�pero las incongruencias de esta obra de inmadurez no permiten tenerla por
segura y por ello, ya que no hay corrección posterior, debe tenerse por definitiva la del TJE. Ya vimos que aquí se otorga límites muy modestos a
la intuición esencial; sin embargo, implícitamente se admite que el conocimiento humano tiende a perfeccionarse como conocimiento intuitivo, pero
como una especie de movimiento inacabable. Desanti ha tratado de mostrar
cómo se pasa, en Spinoza, del mundo exterior al mundo de la reflexión filosófica como conciencia de sí..
Por lo tanto, Spinoza y escolásticos coinciden en que la mayor parte de
nuestro conocimiento, incluyendo el metafísico, es obra de la razón deductiva.
Pero en CM falta una determinación más precisa del conocimiento natural
racional. En cambio en TTP están los elementos de la solución: las nociones
comunes sobre las que se funda el conocimiento de Dios son entendidas de
modo diferente que Descartes. Su ideal es, como en el francés, alcanzar
una idea clara y distinta, por eso se rechaza el trascendental análogo. El
ideal será pues, el concepto unívoco; también su desarrollo de la noción de
idea falsa se separa de la escolástica y se acerca al desarrollo cartesiano.
Pero luego de esta aproximación se aleja metodológicamente por su preferencia del método sintético.
A pesar de cierta similitud terminológica, tampoco guarda relación con
la escolástica la teoría del conocimiento del singular. La infinitud es el
fundamento de la inteligibilidad, lo finito es negación de lo infinito. Esto
que la escolástica admite en el orden ontológico es para Spinoza válido también en el gnoseológico, y por ello se ha querido ver algunas aproximaciones

alma. No parece que Spinoza adh' .
l
.
.
doctrina ockhamista de l
. mera a arb1transmo cartesiano y a la
a potencia absoluta ·
d •.
entre "sobre natura" " t
' ru que ª mitiese una distinción
y con ra natura" aunque c. ta
di .. ,
También el enfoque varía en las d
b' .
I
esta v1S1on teológica.
.
os o ras en CM se p e
ta . D'
el alma inmortal "de t . b '
r gun s1 10s puede
d.estnur
,
po enc1a a soluta". e Et b
tion para centrarse en cua'I aspectO o parte del' alma
n . a ·andona esta cuesaquella que corresponde a las .d
. ~s mroortal, a saber,
I eas eternas o conc1enoa de sí.

En punto a las potencias del alma ha
,
.
con la escolástica aunque S .
y mas semeJanzas con Descartes que
en el entendimie;to lo que : ~ : centra .fuertemente la perfección humana
'b . .
'
ne an considera un acercamie t I
. .
n o a optimismo
le1 mtz1ano, pero Spinoza no admit l libe
Esta teoría de la libertad humana eti. a
rtaf~ de_la voluntad (Et., prop. 32).
ene una mahdad m l
a
V
parte
de
Et
Dice
Al
.
,
ora ' como se ve por
l
·
qme que es legítim
,
hablar de libertad y de moral
f'l
, o preguntarse como se puede
.
en una I osof1a de la
'd d
Spmoza no planteó así la cuestión este
~eces1 a . En realidad
escolástica, que no ve reconciliac·, '
'brunto de V!Sta sería propio de la
absoluto y la antropología D 110n pos1 e entre el determinismo metafísico
, .
. e a otra parte no falt
l .
.
escepticas sobre la antropolo ,
'. . an as mterpretac1ones
1
Gagnebin y Henry quien gi:~ a :ora;l si~~z1sta, como las de Semerari,
pendiente de los acontecimientos so re. a elic1d~d, que resu!ta algo indeque el hombre no quede esclavo
que tie~e un objeto eterno e infinito para
por los escolásticos más b'
el' sus pas10nes. Estos puntos fueron tratados
ien en mea pastoral q fl , f
les da un sentido racional qu l
ue i oso ica, pero Spinoza
e os acerca a la t
·
.
mente el trasfondo de la natur l
h
ª.
araxia estoica. Indudable.
a eza umana es rmperfe t
.
.
,c o, ~ero s1 Spmoza
h ub1era sido un escéptico total no hubiera r
posibilidad universal de realiz' . , h
p opuesto la via racional como una
ac10n uroana.

J

a Malebranche.
f) Temas cosmológicos
e) Temas antropológicos

El dualismo cartesiano que se continúa en Spinoza escinde el tema del
hombre en dos aspectos: la mente humana como cognoscente y el individuo
en su contexto social y político. Las restricciones que la Antropología impone a la Ética tienen su explicación en el concepto de mente, porque la
ciencia del hombre es la ciencia de la mente humana. Según Di Vona
el fin de la beatitud no subordinada a sí a la metafísica sino a la inversa.
Otros autores opinan lo contrario. El punto es difícil, pues si bien la ontología de CM es independiente de Et., el carácter práctico de ésta es tan fuerte
que parece debiéramos inclinamos por ella. En realidad la antropología de
Spinoza está en la Et. y tiene muy pocos contactos escolásticos. CM sólo
se ocupa de la mente en cuanto a la demostración de la inm(?rtalidad del
158

E~ta es la parte del sistema spinozista que menos relaci,
tradición. Ni siquiera le ha dedicado acápite es ecial
on guarda con la
pueden considerarse Se ha dicho q S .
p
' pero algunos puntos
aunqu_e algunos aut~res matizan esta o;~nió::n~:on;:ó !ocau;lidtd :inal,
pretaoones extremas está De Angelis al analizar el rechaz: de~
;terpor su antropomorfismo S , S .
m ismo
cesariamente, ni siquiera. Di;~r/;~:ne~i~aal
todo s~ce?e ne-

n::~::leza

t

pasaj~, pa~alel? de la Guía de los Perplejos de Maim6n~:s An(f~s )cita un
negac10n rmphca el rechazo de los mil
d
' 9 . Esta
a utilizar la distinción entre potencia abs;r:,_:r;:adX:oclo qdi~e n~nca llega
ordina ·
, Y or nana- extrana, que expone en Cilf. En este paso reconoce que los teólogos no

�hablan de la obra divina como "contra natura" sino "sobre natura". Pero
si Dios no destruye las leyes naturales con los milagros, los efectos "milagrosos" serán tan naturales como los otros. Por eso las relaciones Diosmundo no sólo son diversas entre escolásticos y Spinoza sino también entre
éste y Descartes. No se acepta la demostración de la existencia de Dios por
la causalidad final porque la finalidad es extrínseca, dice en CM, repitiendo
una objeción que ya bahía sido formulada por Aristóteles en el cap. 10 del
libro XII de la Metafísica.
El concepto de tiempo recoge elementos escolásticos dotándolos de un nuevo sentido. Hay una analog'ia. con Suárez, que en Disputaciones Metafísicas
XL, Sec. "Si el tiempo es por sí cantidad", habla de la formación imaginativa del tiempo. Para Spinoza el tiempo es producto de la imaginación,
proviene de una inadecuada captación de la duración. Coincide con los
escolásticos al identificar perfección y realidad (por ej., Santo Tomás, S. T.,
I, 5, a. 1; CG, 1, 37 y 38; Suárez, Disp. Met., X) pero disiente en punto a
si nuestra captación de la duración es imperfecta por carencia de entidad ;
quizá quiso decir que no tenemos intuición intelectual del tiempo como
totalidad, ni tampoco de la duración ( aspecto ontológico del cual el tiempo
o medida es aspecto gnoseológico) . Si se interpreta así quedaría más cerca
de las posiciones escolásticas.
En cuanto a la teoría de los cuerpos presenta tres lemas: no hay distinción
substancial entre ellos, sino de movimiento y reposo, velocidad y lentitud,
como corolario propone una formulación del principio de inercia. Puesto
que Spinoza no distingue substancialmente los cuerpos, sus diferencias serán
"accidentales" en sentido escolástico. Ahora bien, obviamente sólo conocemos
estas diferencias experiencialmente. Parece pues, que de acuerdo a los
postulados spinozistas, no podemos tener ciencia deductiva de la realidad
natural. Además su idea de que los cuerpos se diferencian por el movimiento
y el reposo parece indicar una diferencia dinámica y no estática (esencial
o "formal") en el mundo físico, lo cual resulta una idea muy interesante,
aunque totalmente ajena a la escolástica. Incluso su dinámica pareciera seguir o admitir un esquema evolucionista, o sea una transformación gradual
y no por saltos esenciales. Pero nosotros, inmersos en su corriente, no conoceríamos su verdadero alcance. Por ello es preciso hacer el esfuerzo de comprendemos como totalidad. Esta es la idea que encierra la metáfora del
gusano en la sangre, de su carta a Oldemburg. Esta idea, hipotéticamente
reconstruida sobre los escasos textos spinozistas, nada tiene que ver con la
escolástica, pero en cambio es sorprendentemente moderna, y salvando las
distancias admitiría un paralelo con Bergson o con Theilard de Chardin.

Lo cual expli
. cana,
' como se dice, que Bergson se encontrab "chez lwº" leyendo
Spmoza, Y que Hauteville 1
ve
rentemente tan disímiles a
.
. ogre r entre estos dos filósofos apaproxunaoones en los sigw· t
nos) : creación del mundo la f lid d
en es temas ( nada me-

ª

ª

'

ma

ª , Y su paralelismo.

El despliegue t~mporal paralelo al espacial ·en la cosmol ,
.
los conceptos de tiempo y durac·,
,
.
ogia,
ion. p ero estos
no tie
s • hace Jugar
migenio sentido cosmológico, como en el s·
. ne~~ pmoza un prieste punto se aleja de toda la
l ' . _iste~a anstotehco, con lo cual en
C
esco astica msprrada en el tagm·. C
en M define estos conceptos un
1 ·1
es
ta. uando
la ontología no el cosmos f' '.
Epoco ba estI o cartesiano, tiene en vista
'
1S1co.
n o ras p t ·
aparece ligado a la noción de ete . d d p
os ,enores, como Et. y TTP
tiempo guarda diferencias con O:a~e~ cero aun en CM su concepto de
es cartesiano concebir la duración co
' om~bha observado Wolfson; no
·
mo un atn uto de un
1m
existente;
en
esto
coincide
más
bº
la
. suarista de 1a cosa
rea
ente
. .
ien con tesis
d
.,
. de las cosas.a uracion como
d etermmación de la existencia y no de 1a esencia

III. Conclusiones
El análisis realizado sobre 1as connotaciones
.
l' ·
permite arribar a las sigw'entes co 1 •
esco asticas de Spinoza nos
ne us10nes:
lo.) La importancia q ue se 1e d'e a las fuentes
l' .
d
gran parte de la orientación de la .
.,
esco asticas epende en
de Brunschvicg tenemos la
mterpr~tac1on. Frente a la tradicional
expuesta por Di Vona
,
.
materialistas de Hubberl'
G
.
, Y mas recientemente las
mg Y arulli. En un trabaj d Hall
interpretativa en la q
'l
h
o e
et se aprecia
1a 2complejidad
)
. .
'
ue so o se an logrado acuerdos parciales.
o. tamb''
ObJebvamente• pueden rastrearse e1ementos escolásticos en S •
como
ien cartesianos, hebreos cabalísticos , .
pmoza,
la importancia a dárseles
1 '
' misticos, etc. La cuestión es
.
en e contexto total Para D' V
.
e mcluso sugieren (o exigen)
.
·.,
i ona son importantes
. , .
una mterpretac1on no pante' ta •
.
ru mistica. En contraposición F . dm
IS ' ru raoonalista,
' ne ann recuerda el
' d 1
•
por sus teorías, especialmente las del TTP p
.
esc_an a o suscitado
pretado a Spinoza en función de CM . . arec1era que Di Vona ha intertes sostienen que no es una obra origi=tras que la mayoría de los intérpre~o.) Por nuestra parte pensamos que no ued
. .
Spmoza no rechazó nunca sus doctrin
p _e eliminarse CM, pues
de su pensamiento exige interpretar es: :::: e: ;vid~~te
quelaslaposteriores
evolución
uncion de

4o.) Pasando revista a las principales nociones en contacto con la esco-.
161

160

humanitas-11

�lástica, creemos haber mostrado que en ninguna se conserva puro su sentido
originario, aunque haya identidad léxica y un contexto problemático semejante, como no podía ser menos. Esto no es mengua de la originalidad
del fil6sofo, sino al contrario. Quizá el gran mérito de Spinoza haya sido
su capacidad para dotar a las viejas discusiones de nuevos contenidos, posibilitando llegar a su significado extremo. Aunque fuera un escándalo para
sus contemporáneos, y no sólo para ellos.

Se ha acusado a Spinoza de haber exagerado el significado de f6rmulas
"verdaderas" hasta convertirlas en falsas. ¿ Puede realmente una fórmula
"verdadera" volverse "falsa" por profundización de su significado? ¿ Dónde
termina la profundización y empieza la tergiversación? No es fácil responder
a esa pregul}ta· Spinoza presenta fórmulas tajantes, a veces parecidas a las
de Descartes, sin ser cartesianas, con sabor escolástico, sin tener que ver con
ella. Porque la escolástica, si nos atenemos al sentido de su filosofía, no fue
una fuente positiva de inspiraci6n, sino más bien un desafío que aceptó, un
trampoün que le permiti6 lanzarse más allá. Y sobre esto podemos seguir
discutiendo, asintiendo a una invitación formulada hace tres siglos.

NOTAS

Textos: BENEDICTI DE SPINOZA, Opera quotquot reperta sunt. Recognoverunt J. Van
Floten et J.P.N. Land. Editio Tertia, 4 t. (2 v.) Apud Martinus Nijhoff, 1914.
Se cita por esta edición según las siglas:
TIE Tractatus de Jntellectus Emendatione
Et. Ethica ordine geometrico demonstrata
TP Tractatus polilicus
TTP Tractatus theologicus-politicus
BT Korte Verhandeling van God, de Mensch en duzelfs
PP

Renati Des Cartes Principiorum Philosophiae

CM Cogitata Metaphysica

162

Sección Segunda

LETRAS

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Pero en realidad, nuestro interés se enfoca a un estrato mucho más profundo
que el de una simple curiosidad morbosa. Hemos pretendido utilizarlo a
manera de muestra, como se incita el gambwino al afloramiento del metaJ,
por seguir la veta minera. Si tomamos a éste y otros fenómenos históricos por
dilucidar para, al estudiarlos detenidamente, que nos conduzca -repitámoslohacia las verdaderas dimensiones de la sociología pretérita de nuestra región.
En todo hecho histórico podemos encontrar una lección para el futuro.
Lucien Febvre, elucubrando sobre el tema en su obra citada, nos obliga a
advertir que en cada página del viejo Toynbee, se encuentra la afirmación
de que la historia se repite. Y para demostrar ese sentido de la filosofía histórica, recurre a aquella antigua anécdota sobre un sha del oriente que, en
trance de agonía, se quejaba ante su anciano bibliotecario por haber llegado
al final de su existencia, sin haber logrado entender el significado de la historia y por cuánto hubiera deseado conocerla toda... «Mi príncipe - le dijo
el viejo sabio-, los hombres nacen, aman y mueren." ir

• FKBvu, o;. cil. (p. 217).

4-40

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�CELEBRACIÓN DEL XI CONGRESO HISPANO-LUSOAMERICANO-FILIPINO DE DERECHO INTERNACIONAL
Lta .. ALBERTO GARCÍA GóMEz
Universidad Nacional Aut6noma de M6xico.
Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n.

EN LA CIUDAD de Madrid, España, tuvo lugar el XI Congreso del Instituto
Hispano-Luso-Americano-Filipino de Derecho Internacional, de los días 2 al
12 de octubre de 1977. La verificación de este interesante evento coincidió
con el cumplimiento de las "Bodas de Plata del Instituto", bajo la presidencia
del eminente internacionalista mexicano, Lic. César SepúJvecla.

En efecto veinticinco años han pasado de aquellos días similares, pero de
octubre de 1951 cuando tuviera lugar en Madrid y en Salamanca el I Congreso, en el que entonces se acordó crear el I.H.L.A.F.D.I.
Disfrutando de la noble hospitalidad hispana, el programa del Congreso
ocupó la atención de los asistentes no solamente en lo académico sino también en lo social, sin olvidar la visita a Salamanca, la que dejó ver la grandeza de España, cuando en ella añadió brillantemente una cultura que floreció a partir del siglo XIII.
Una idea de su importancia, lo proporciona el temario del propio Congreso,
el que distribuido en diversas Comisiones, realizó amplia y profundamente
sus fines.
La Comisi6n I estudió el palpitante tema de nuestro tiempo: Principws y
Reglas Fundamentales del Nuevo Orden Econ6mico Internacional, siendo
Ponente, el ilustre internacionalista español Dr. Adolfo Miaja de la Muela.
Su anteproyecto de ponencia comprende los siguientes apartados: l. Aspectos

Económicos del Derecho Internacional Clásico. 2. El llamado "orden económico internacional" clásico. 3. El período de transici6n entre las dos- guerras

�mundiales. 4. El mundo posterior a 1945: factores determinantes de la elaboración de un Derecho internacional económico y principales aportaciones a su
formación.
a) El desarrollo económico como finalidad de la comunidad internacional
organizada.
b) La llamada socialización del Derecho internacional.
c) La aportación de los países del Tercer Mundo.
d) La aportación de los países occidentales.
e) La aportación de las Organizaciones internacionales.
f) Deducciones de los datos expuestos y problemática abierta.

Del Derecho Internacional Económico al nuevo
orden económico internacional.

l. Una agrupación de reglas dispares en su origen y heterogéneas en su
contenido.
2. Contenido del Derecho internacional económico según sus cultivadores.
3. Necesidad y dificultades de una delimitación de contenido IIW precisa
para el Derecho internacional económico.
4. El Derecho internacional del desarrollo.
5. E} nuevo orden económico internacional.

Líneas directrices del estudio propuesto y
esquema de sus fuentes.
1. Imposibilidad de delimitarlo a la Comunidad Hispano Luso Americana.

Los títulos de su meritoria Ponencia explican su. importancia, ellos son:
1. Preliminares. 2. ¿ Qué se entiende por ley extranjera? 3. Naturaleza de la
ley extranjera. 4. Título de aplicación de la ley extranjera. 5. Interpretación
de la ley extranjera. 6. Control de constitucionalidad. 7. Derecho interno
y Derecho internacional. 8. Ordenamiento plurilegislativo. 9. Leyes procedentes de Estados no reconocidos. 10. Derecho Público. 11. Los problemas
de la ley extranjera en el tiempo. 12. Problemas procesales que suscita la

aplicación de la ley extranjera. 13. Alegación de la ley extranjera. 14. Prueba
del derecho extranjero. 15. Imposible determinación del derecho extranjero.
16. La información acerca del derecho extranjero. 17. La ley extranjera y el
recurso de casación. 18. Casación por infracción de la ley extranjera. 19. La
adaptación. 20. Exclusión de cuestiones conexas y, por último, Conclusiones
provisionales.

La Comisión Tercera, por su parte, estudió el anteproyecto de exposición
intitulado: La expropi,ación de bienes ante el derecho internacional, y fue
relator del mismo, el internacionalista del Brasil Doctor Renato Ribeiro.
El anteproyecto se divide en las partes siguientes:
Introducción. I. El concepto de propiedad privada. Evolución histórica.
Institución jurídica, concebida durante siglos como derecho sagrado e inviolable. Advenimiento de un nuevo concepto~ basado en función social de la
propiedad. Nacionalización de los medios de producción.
II. La nacionalización corno institución independiente y distinta de otras
formas de intervención que el Estado, en ejercicio de sus prerrogativas soberanas, hace en la vida económica mediante la apropiación de la propiedad
privada por el interés colectivo, motivo de utilidad pública o social: expropiación, estatización socialización y confiscación.

2. Las reglas de Lege lata y de lege ferenda.
3. Los "principios" en el Derecho internacional económico.
4. La equidad como principio del Derecho internacional económico.
5. Los principios de interdependencia y cooperación.
6. Las reglas de Derecho internacional económico.

111. Los derechos y deberes de los Estados, en especial, en cuanto al principio de protección jurídica de la propiedad del extranjero, tanto en el
Derecho internacional común como en el Derecho internacional convencional.
Las fuentes del Derecho internacional de los extranjeros. Interpretación del
artículo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia.

7. Las situaciones jurídicas subjetivas en Derecho internacional económico.

La Comisión 11 estudió un .no menos interesante Anteproyecto de Ponencia.
con el título de Problemática de la aplicación del derecho extranjero en la
comunidad Hispano-Luso-Americana"; fue Ponente el connotado interna•
cionalista Dr. Alejandro Herrero Rubio, de España.

+44

IV. Las restricciones a la noción de propiedad en el orden jurídico interno
de los Estados. Las nacionalizaciones ocurridas antes e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, afectando bienes de extranjeros. Legislación internacional, reflejada en acuerdos, convenciones o tratados, aseguran•
do protección jurídica a la propiedad del extranjero. Evolución del Derecho

445

�de Gentes con vista a adaptarae a las nuevas y mutables condiciones de la
vida internacional, su influencia en los nuevos lineamientos de justicia.

l. Introducción histórica. II. La autodeterminación de los pueblos en el
régimen de las Naciones Unidas. III. Territorios no autónomos y territorios

V. Las Resoluciones de la Asamblea General de las aciones Unidas, referidas a 1a libre determinación de los pueblos y a 1a soberanía permanente sobre
los recursos naturales. El progresivo desenvolvimiento del Derecho .internacional, reflejado en la Resolución 1,803 (XVII), particularmente en cuanto
a la responsabilidad del Estado por motivo de nacionalización, expropiación
o requisición de bienes extranjeros. La Resolución 3,281 (XXIX), intitulada:
Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados.

fideicometidos. La Resolución 1.514. IV. El problema de los mirúestados.
V. Autodeterminación y secesión. VI. La autodeterminación dentro del nuevo
orden económico internacional. VII. La autodeterminación en lo político,
social y cultural. VIII. Recapitulación y perspectiva. IX. Juridicidad del
derecho descolonizador de las aciones Unidas. X. La comunidad hispanoluso-americana y 1a autodeterminación de los pueblos. XI. Proyecto de Declaración.

VI. El reconocimiento de la práctica internacional del derecho soberano
que tienen los Estados de nacionalizar bienes de propiedad extranjera.. El
deber de dar compensación y el debilitamiento de la tesis tradicional de compensación pronta, adecuada y efectiva, exigida por los Estados Unidos en tratados de amistad, comercio y navegación. El principio de compensación admitido en las nacionalizaciones para fines de reformas de estructura.

La Comisión V en su anteproyecto de Ponencia estudia: Nuevos aspectos
del derecho internacional privado en materia de relaciones económicas, siendo
Ponente el Lic. Luis Demetrio Tinoco Castro1 de Costa Rica.

VII. La tesis de equiparación entre nacionales y extranjeros. La exigencia
de no discriminación. El Derecho de recursos ante los tribunales internos.
La tesis mexicana relativa a la expropiación general e impersonal, resultante
del cambio de la estructura jurídica y económica del Estado y que afecta por
igual a todos los habitantes del país. Los convenios globales de compensación.
Su compatibilidad con el orden público internacional.
VIII. Fundamento jurídico y extensión del deber de compensar las nacionalizaciones. Las penas, como internacionalmente ilícitas, configuran una
controversia que autoriza la protección diplomática. Identificación de las fuentes o reglas aplicables al Derecho internacional. La tesis tradicional de los
derechos adquiridos de propiedad. La tesis del enriquecimiento ilegítimo.
1,,

IX. Ot,ros estudios doctrinarios tendientes a precisar el fundamento de la
obligación jurídica de indemnizar las nacionalizaciones. La teoría de Konstantin Katzarov. La teoría de Quintín Alfonsín.

X. Conclusiones.
En lo referente a la Comisión IV, tuvo como Ponente al ameritado internacionalista mexicano Doctor Antonio G6mez Robledo, cuyo tema de su
anteproyecto fue: El Derecho de autodeterminación de los pueblos y su campo
de aplicación.
Su estudio está dividido de acuerdo al sumario siguiente:

fll

446

Resumiendo, el autor principia por decimos que:

"En la historia reciente de la humanidad, pocos sucesos han ocurrido cuya
trascendencia en el devenir de las naciones pueda equipararse al de la aceptación por la comunidad internacional, tácita o explícitamente, del concepto
socio-político-económico de que los países en estado de incipiente desarrollo
tienen derecho al aprovechamiento en benefició de sus pueblos, de las riquezas
naturales de sus territorios; y las naciones en pleno desarrollo, el deber moral
de contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida de aquellos países
coadyuvando al fortalecimiento de sus economías.
Precedida por lo que ha dado en llamarse 'la revolución de las esperanzas
crecientes' que estimularon las declaraciones formuladas por los representantes de las grandes potencias aliadas durante la última guerra mundial, por
las manifestaciones de estadistas y pensadores de la postguerra, y por los pronunciamientos de la Primera Conferencia de las aciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo de 1964 (UNCTAD I), la nueva doctrina del deber
de solidaridad del mundo industrializado con las naciones en vías de desarrollo
recibió nuevo y singular impulso en 1967 al dar a la publicidad el Papa Paulo
VI su imperecedera encíclica Populorum Progressio. Tres deberes fundamentales tienen las naciones industrialmente avanzadas, como derivación de la
responsabilidad colectiva de los hombres en el desarrollo de la humanidad,
dijo el Santo Padre: 'el deber de la solidaridad humana -o de ayuda que las
naciones ricas deben dar a los países en desarrollo--; el deber de justicia
social -o de rectificación de las inequitativas relaciones del intercambio comercial entre las naciones poderosas y las naciones débiles--; el deber de la
caridad universal -o de esfuerzo por hacer un mundo más humano para

447

�todos los hombres, en el que tocios puedan dar y recibir sin que un grupo
progres a expensas d I otro'." 1

poderosa y de economía más desarrollada de la tierra, y los de veinte Estados
latinoamericanos de incipiente desarrollo económico.ª

Veinte años antes, las naciones que surgieron a la vida independient al
pañol y al pararse de Portu,,.al el Imperio brasilciio,
lograron ql!c fuesen adoptados prin ipios similares -de ámbito regionalen la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra &gt;' de la Paz
celebrada en el Castillo de Chapultepec de la ciudad de México en el aiio
1945: "Considerando dice en la Resolución Cincuenta-, que es d mutuo interés, tanto para los países americanos ya industrializados como p:ira
aquello que no lo están, desarrollar en estos últimos industrias que tengan
bases sólidas. . . que, para lograr dicha inclustriafu.aci6n en un plazo razonabJc será indispensable que los Gobierno americanos se presten unos a
otros el grado máximo de cooperación técrúca y financiera. . . que la solidaridad económica americana será más fuerte y permanente en virtud del
desenvolvimiento del comercio interamericano derivado de dicha industrializa ión. . . Resuelve: ... 30. Con el fin de apresurar un s6lido desarrollo
industrial, así como para el fomento y explotación de los recurso naturales,
las Repúblicas americanas en las que exista abundancia de capital pondrán
1 mayor empeño para que
otorguen a aquella que los solicit n créditos
amplios a largo plazo y con tasas de interés y amortizaci6n equitath-as ...
-4-0. Las Repúblicas americanas se empeñarán en prestar amplias facilidades
para eJ libre tráfico e in ersi6n de capital . . . 50. Las inversiones de capitales ctranjeros en empresa privadas de la Repúblicas am ricanas deber.fo
on preferencia efectuarse de modo qu aseguren al capital nacional una justa
r acle uada participación no sólo en la formación de las empresas, sino también en la dirección de las misma · }' que dichas inversiones, como r la general, no desplacen a los capital na 'onales de las industrias, negocios o
acti idad económicas ya e ·istentes.. .' _:i

Prosigue el autor: "El Derecho Internacional Privado no escapa a esta
ley de la ciencia jurídica. Dio sus primeros pasos en la alborada del siglo
XIII, cuando la fragmentación del mundo occidental en Estados feudales y
Ciudades-Estados, cada uno con su propio régimen de Derecho, y el desarrollo de las relaciones humanas y comerciales entre ellos planteó por vez
primera conflictos a los jueces encargados de administrar justicia en casos
en que una relación entre personas o bien con respecto a bienes sometidos
a distintos regímenes legales, deberían ser resueltos en sus estrados. Se anuncian entonces los apotegmas, para esa época revolucionarios en cuanto significan el abandono de la regla que disponía la aplicación sistemática, sin
excepciones, de la lex fori, que en el idioma latino de uso entonces universal
fueron redactados así: Statutum non ligat ni.si subditos. . . Debat enim indicare secundum quod melius ei visum fuerit . .. Si Quod Bononiensis conveniatur Mutinae, non debet indicare secundum statuta Mutinae, quibus non
subtst. La regla cerrada de la territorialidad de las leyes, que se venía aplicando en el mundo romano desde las postrimerías del siglo III de nuestra era,
se abría para dar paso a la posibilidad de aplicaci6n de principios legales contrarios a 1a lex fori, o desconocido por ella, si formaban parte de ]a l~x
patria de alguna de las partes contendientes. La nueva disciplina jurídica que
nacía en las Universidades italianas encontraba las fórmulas de resolver con
justicia los problemas creados por el tráfico de personas y bienes en el mundo
nuevo que surgía de las ruinas de] Imperio Romano de Occidente...".

disolverse el Imperio

Formulados así en Chapultepec los principios básicos del nuevo ord n onómico internacional por cuyo e tablecimiento luchaban las naciones en d arrollo del Continente Iberoamericano con variantes y ampliacione quedaron incorporados en el Convenio Económico uscrito en Bogotá -aunqu
con numerosa$ reservas- el 2 de mayo de 1948 al finalizar la o ena Conf rencia Internacional Americana, por lo representantes de la ación más
1. Traducci6.n publicada en Costa Rica, que varía ligeramente de la que public6 la
Editorial Apostolado de la Prensa, S. ., de Madrid y Lima, en página 48 del folleto
&lt;¡ue editó en 1971.

• Acta final de la Conferencia Intera.mcricana sobre Problemas de la Guerra y de
la Paz, febret'O-IIlalYo 1945, M~xico, D. F.

448

Por último, el autor formula las siguientes conclusiones:

l. EJ Derecho Internacional Privado, en constante renovación obligada por

las circunstancias y problemas nuevos que pre entan las cambiantes modalidades del tráfico externo y las re]aciones jurídicas en que interviene un elemento extranj ro, se en uentra ahora en un período de profunda crisis, que
ha producido severos resquebrajamientos en el edilicio jurídico que \ nía construyéndose a lo largo de siete siglos de la hi toria universal.
2. Abandonada por irrealizable dentro de las circunstancias actuales, la
ilusión de crear un sistema universalista de aplicación de normas deducidas
' La ovena
en 1943, estuvo
concurrieron los
Orranización de

Conferencia Internacional Americana, que debería habene celebrado
reunida en Bogotá del 30 de marzo al 2 de mayo de 1948, y a ella
21 Estados que suscribieron y más tarde ratificaron la Carta de la
los Estados Americanos.

449
humaa.ita-29

�apriorísticamente para la resolución de los problemas jurídicos que se producen con ocasión del intercambio de bienes y servicios entre su jetos de
diversa nacionalidad y de los movimientos migratorios internacionales, la tendencia predominante hoy es la de asignar al Derecho Internacional Privado,
como misión primaria, interpretar y sistematizar las reglas positivas que cada
Estado adopta, como derecho interno, para la solución de aquellos problemas,
por sus tribunales.

3. Dentro de esa tendencia al "realismo", se abandona por inconveniente,
la oposición a procurar, en la dificil uniformidad de las legislaciones, la fonna
de evitar los conflictos de leyes cuya solución con ideraban importantes escuelas doctrinarias el objeto único del Derecho Internacional Privado; y se
estima que las "normas uniforme " constituyen medi apropiado de regulación del tráfico privado internacional y tienen cabida dentro de nuestra disciplina.
4. De igual manera, conforme a esa misma corriente, se concede creciente
importancia a las "normas de derecho interno de aplicación necesaria ', y a las
"normas materiales de derecho internacional privado", como procedimientos
adecuados para la regulación de las situaciones jurídicas en que, por circunstancias atinentes al objeto, a los sujetos o a los variables que las determinan,
diversos ordenamientos jurídicos podrían estar afectados.
5. Surge así, con vigoroso entusiasmo el movimiento "comparativ.ista" o
del método comparativo, en el estudio de la ciencia del Derecho Internacional Privado, que derivó en la formulación de una sugestiva doctrina sobre la
solución de los problemas de calificación.
6. Se profundiza, por otra parte, la intervención del Estado en las relaciones y la actividad privadas, y siguiendo la tendencia predominante hacia el
realismo, se concede "discreta acogida' en el Derecho Internacional Privado
al Derecho Público extranjero, a la vez que se inicia un interesante proceso
de interpenetraci6n de los Derechos Internacional Público e Internaciona1
Privado.
7. Paralelamente, aunque sin relación visible con el expuesto, e impulsado
por el dinámico desarrollo de las comunicaciones internacionales y del comercio con el extranjero, a la vez que influido por el contacto con los negociantes de los grandes centros mercantiles de los países anglosajone , comiel17.3
a afirmar su existencia un jus mercatorum consuetudinario, no crito, elaborado sin participaci6n de los cuerpos legislativos estatales, y basado en los
usos y costumbres predominantes en el gremio de los comerciantes; con450

junto de normas peculiares, con terminología propia, que tiende a derivar en
un Derecho económico internacional.

8. Surge en los países que no han alcanzado pleno desarrollo -ante el
extraordinario incremento de las inversiones extranjeras y de su participación
en la formación y distribuci6n del Producto Nacional- la tendencia que
propende a reservar en beneficio exclusivo del Estado o de sus súbditos el
aprovechamiento de determinados recursos o riquezas naturales; adquiere
importancia de nuevo, como consecuencia, el problema de la nacionalidad
de las personas jurídicas; y se elabora la doctrina nueva del control efectivo de
las sociedades como factor decisivo en la determinaci6n de la nacionalidad
de las personas morales, como medio de dar realidad al principio, también
nuevo, de la primacía del derecho de cada pueblo -el Estado y sus nacionales-, al aprovechamiento de sus riquezas y otros recursos naturales.
9. Por otro lado, una concepción humanista del Derecho provoca notables
ampliaciones en el contenido doctrinario del Derecho Internacional Público y
extiende sus efectos en el Internacional Público, al dar acogida a los principios de reconocimiento universal y protecci6n debida a los derechos humanos, y, particularizándolos, a los derechos de los trabajadores: el hombre debe
ser el centro de interés de todos los esfuerzos de los pueblos y de los gobiernos'', se d clara en el documento obre Principios Sociales de América elaborado en Ja Conferencia sobre los Problemas de la Guerra y de la Paz
(Chapultepec, 1945); "nada debe tener mayor primacía que procurar el
bienestar de los hombres", se expresa en la Carta de Bogotá de 1948; "todos
los seres humanos sin distinción de raza, credo o sexo, tienen el derecho de
perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad económica y en igualdad de oportunidades y
condiciones mínimas exigidas por la justicia civilizada", se dice en la Carta
de Filadeliia del mismo año 1948; y nace así el principio de la obligatoriedad
del respeto en todos los pueblos de un "mínimo jurídico internacional'' que
cobija a todos los hombres cualquiera que sea su nacionalidad, y se extiende
consiguientemente al derecho de extranjería en cuanto tiene que ver con el
derecho de traba jo y con las relaciones laborales.
Por último, tenemos a la Comisi611 VI, cuyo anteproyecto de Ponencia se
intitula: "Los Acuerdos de la Comunidad Económica Europea con España,
Portugal y los países hispano-luso-americanos", la que tuvo como Ponente
al reconocido internacionalista uruguayo, Doctor Héctor Gros Espiell. Tomando en cuenta la extensión de tan interesante ponencia y por razones

451

�de espacio limitado, nos obliga a suprimir los Apartados III y IV, de éste
último, los números del 7 al 12.
En el Apartado Primero, el Ponente dice: España, Portugal, Argentina,
Brasil, México y Uruguay son los países hispano-luso-americanos que han
concluido, hasta el día de hoy, acuerdos con la Comunidad Econ6mica
Europea.
Estos acuerdos, todos ellos comerciales en la terminología comunitaria, son
esencialmente diferente entre sí. Los de España y Portugal -países que por
su carácter de Estados europeos pueden~ en principio, llegar a ser miembros
de la Comunidad Econ6mica Europea (art. 237 del Tratado de Roma del
25 de marzo de 1957)- son acuerdos de tipo preferencial que, aunque no
iguales, aceptan ambos la posibilidad eventual de un futuro hacia otras
formas jurídicas ( arts. 237 y 238 del Tratado). Los de Argentina, Brasil,
Uruguay y México en cambio -distintos asimismo entre eUos-, son acuerdos
estrictamente comerciales, aunque fundados también en los arts. 113 y 114
del Tratado de la CEE.
Pero las diferencias esenciales existentes entre los acuerdos de España y
Portugal y los acuerdos de Argentina, Brasil, Uruguay y México, no excluyen
el interés de estudiarlos global, conjunta y comparativamente, encarando, en
especial, su análisis desde un punto de vista que tenga en cuenta la realidad
y los intereses de nuestra Comunidad hi pano-luso-americana.
Este enfoque ha de permitir, entre otros posibles resultados, extraer conclusiones a las que no se llegaría si se analizaran tales acuerdos estudiándolos
en otro contexto y con un método diferente, como en general se ha hecho
hasta hoy.
aturalmente nuestro estudio se ha de limitar a los problemas jwidicos
que plantean estos acuerdos y a ciertas consideraciones generales sobre las
relaciones de los Estados de la Comunidad hispano-luso-americana con el
Mercado Común Europeo, sin que entremos en forma alguna, al análisis
particularizado de sus aspectos estrictamente econ6mico-comerciales.

II

2. Estos acuerdos son tratados entre Estados y una organizaci6n internacional.
El Tratado de Roma reconoce expresamente a la Comunidad Económica

Europea la personalidad jurídica (art. 210) y prevé asimismo la posibilidad
de conclusi6n de acuerdos entre la Comunidad, uno o varios Estados, y una
organización internacional ( art. 228) .
El Tratado regula la cu ti6n de los acuerdos o tratados entre la Comunidad, es decir, una organizaci6n internacional, y los E tados y entre la
Comunidad y otra u otras organizaciones internacionales, recogiendo a í en
sus normas esta cuestión caracteristica del Derecho Internacional actual."

Es sabido que estos Tratados no están incluidos en la Convención de
Viena sobre Derecho de los Tratados de 1969, raz6n por la cual la cuesti6n,
analizada por el Instituto de Derecho Internacional en su sesión de Roma
( 1973) 5 se encuentra en estudio, por decisi6n de la Asamblea General de
las aciones Unidas de la Comisión de Derecho Internacional, que ha nombrado al eñor Paul Reuter como Relator Especial. El estudio del tema ha
de terminar con la aprobación de un proyecto de artículos relativo a estos
tratados.'
La previsi6n expresa de estos tratados que hace el Tratado de la C.E.E.
facilita nuestro estudio, ya que muchas de las cuestiones que el proyecto de
• huna, Paul, Primer in/ arme sobre la cuestión de los tratados celebrados entr,
RIiados 'J organizaciones internacionaú1 o entr, do1 o m4s organizacion,s inlernacioules, Introducci6n, Desarrollo hist6rico d1 los acuerdos de organizaciones int1rnacionaús (Anuario de la Comisi6n de Derecho Internacional, 1972, vol. II, pp. 185-215) ¡
hoOUllT GAJtcfA, Enrique, La. acción normativa d, las Organizaciones Intemacional,s
(Anuario de Derecho IntemacionaJ, I, 1974, Pamplona, pp. 191-196); PESCATO.R!,
Pierre, Les rl~ions 1xúri1ures des Communautls europlmes, Contribution a l'ltud,
tl, la per,onaJi" d,s organisations int,rnationales (Recucil des Cours, Academie de
Droit InternationaJ, La Raye, 1961, II); llzUT!ll, Paul, Organisations Europlen,s
(presses UnivenitarieJ de France, París, 1961, Chap. VII. Relati6ns Extérieures des
Communautés, pp. 391-429); DuPUY, R. J., ú caractere unitaire tl, la C. E. E. dans
s,s rl~ions extlrieures (Annuaire Franca.is de Droit lnternational, 1963, p. 779);
MEORET, J., Le pouvoir de la C. E. E. d, concluredes accords internationaux (Revue
du Marché Commun, 1964 p. 528 y 1965, p. 19); RAux, J., Aspects juridiques d,s
rllations extérieum de la C. E. E., Rennes, 1964.
1
MIAJA DE LA MUELA, Adolfo, La reuni6n del "Instüuto de Droil inlernational"
en Roma (septiembre de 1973. Anuario de Derecho lntcmacionaJ, I, 1974, Pamplona,
p. 426). La ponencia que estudi6 el Instituto fue preparada por el profe,or Rcné
Jean Dupuy y e titu16: 'La apJjcaci6.n de las reglas de Derecho Internacional general de los tratados a los acuerdos concluidos por las Organizaciones lnt rnacional ".
• huTt.a, Paul, Primer informe cit., S11gundo informe (Annuaire de la Commission
de Droit Intemational, 1973, vol. II, pp. 73-92) ; Tercer Informe (A/CN 4/279);
lrrforme de la Comisi6n de Der,clio Internacional (26 Sesi.6n, /CN 4/L 211, cap.
IV, 1974).

452

•

453

�artículos en proceso de elaboración encara han sido ya resueltas para el caso
de la Comunidad por su Tratado constitutivo.
Así, por ejemplo, en lo que a la capacidad para concluir tratados respecta
problema cuya regulación normativa ha dividido a la Comisión de Derecho
IntemacionaJ/ la Comunidad se ha atribuido esta capacidad expresamente
por su Tratado de Roma.
Los acuerdos de la Comunidad son negociados por la Comisión y, a reserva
de las competencias reconocidas a este órgano en la materia, son concluidos
por el Consejo, luego de consultar a la Asamblea en los casos previstos por
el Tratado {art. 228, párrafo 1). Es decir, que la negociación de los acuerdos es hecha por un órgano colectivo: La Comisión (arts. 155-163). y su
conclusión se efectúa por otro órgano también colectivo: el Consejo ( arts.

145-154).
Esta pluralidad de órganos actuantes, plantea diversos problemas. Sin entrar a su enumeración y estudio, puede ser útil señalar desde ya que la acción
del Consejo no puede calificarse estrictamente como un caso de ratificación,
sino como la aprobación necesaria, dada por el órgano competente para
obligar internacionalmente a la Organización.8 Los acuerdos concluidos en
las condiciones fijadas por el art. 228 obligan a las instituciones de la Comunidad y a los Estados miembros (párrafo 3 del art. 228).

3. Las formas de vinculación de la Comunidad con Estados podrían ser
clasificadas en tres grandes grupos, algunos de los cuales admitirían a su vez,
subclasificaciones.

1 1

La primera forma es la E&lt;)sibilidad abierta a todo Estado europeo de transformarse en miembro de la Comunidad ( artículo 237). Esta posibilidad
está limitada por la exigencia que se deduce de diversas disposiciones del
Tratado y de su Preámbulo de que el Estado que pase a ser miembro de Ja
Comunidad debe poseer un régimen político no incompatible con el de la1
t I nf orm~ cit. Artículo 6 propuesto por el Relator Especial: ''La capaci~ d'une
organisation_ international de condure des traités est régie par les regles pertinentes
de cette organisation'' y comentario a esta norma (A/ C 4/ L 211, pp. 22-24). En
cambio el párrafo 2 de la resolución del Instituto de Derecho Internacional dice:
"Toda Organización Internacional puede concluir acuerdos conforme a sus reglas
pertinentes y a la práctica general en la materia". Es evidente la diferencia de enfoque
entre estos dos textos. dilerencia que se ha proyectado en los debates de la Camuión
de Derecho Internacional, que no ha adoptado aún un.a posición definitiva.
• RoussEAu, Charles, Droit International Public, t. I , Introduction_ et Sourcel,
París, 1970, p. 66.

454

restantes miembro de la CEE,9 es decir, que debe poseer las instituciones
p&lt;&gt;líticas propias del Estado democrático liberal, con las consecuencias económicas y sociales que de ello se derivan. Desde un punto de vista formal
la solicitud de adhesión debe dirigirse al Consejo, que debe pronunciarse
por unanimidad, luego de haber escuchado el dictamen de la Comisión.
El párrafo 2 del art. 237 prevé la situación en que la admisión requiera una
adaptación del Tratado, circunstancia en la que la adaptación debe materializarse en un acuerdo entre los Estados miembros y el Estado demandante
que debe ser sometido a la ratificación de todos los Estados contratantes.

La segunda posibilidad está constituida por los acuerdos de asociación.
Bajo el nombre genérico de acuerdos de asociación, se incluye una amplia
gama de posibles convenciones de diversa naturaleza y contenido.

La asociación se integra con la posibilidad de una infinidad de regímenes,
ya que según la fórmula de Walter Hallstein, "la asociación puede ser todo
entre la adhesión y el acuerdo comercial''. El propio Tratado de Roma dice
que la asociación "está caracterizada por derechos y obligaciones recíprocos,
acciones en común y procedimientos particulares" (art. 238), expresión vaga
• Informe Birkelbach, 15 de enero de 1962 ; Resoluci6n del Parlamento Europeo,
25 de enero de 1962; Informe Davignon, 27 de octubre de 1970; Comunicado final
de la Conferencia de los Jefes de Estado o de Gobierno de la Comunidad, núm. 1,
París, 22-23 de octubre de 1972 ; Declaraci6n de Identidad Europea, 15 de diciembre de 1973. Sobre esta cuestión pueden consultarse, entre la amplia bibliografía:
TRUJOL, Antonio, La Integraci6n Europea, Idea y Realidad, Editorial Tecnos, Madrid. GARIUotrEs, J. y A.; Anmao, José M.; MELcHOR DE LAS HERAs, A. y VEoA
PEN1ce.u, M., La participación de España en las Comunidailes Europeas, Editorial
Tecnos, Madrid; José L. Iglesias, Comunidad Económica Europea: razones y ejemplos de los obstáculos para la admisión de España, Madrid, 1972; SotDATO, P. y VAN•
DERSANDEN, G., L'admission dans la C. E. E., Cahiers de D. E., 1968; Mariano
Aguilar ·avarro: Integración europea y competencia doméstica, Anuario del Instituto-Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, núm. 4, Madrid, 1973, pp.
108, 116-119 y 123; PuENTE Eomo, José, Algunas consideraciones en torno al principio de annonfa institucional en las organizaciones europaas con especial referencia
al Derecho Español, Revista Española de Derecho Internacional, vol. XXI, núm. 3,
1~68; FRAoA IIUBAB.NE, Manuel, Forma polttica de la Umdad Europea, Arbor, ReVuta General de Investigación y Cultura, t LIII, núm. 201-202, Madrid, 1962, pp.
38-40; TOllR.Es BEllNÁR.OEt, Santiago, La participaei6n de España en la organización
earoJ&gt;ea, dificultades, realizaciones y posibilidades, Política Internacional, núm. 35,
~ebre':° de 1958, Madrid, pp. 13-16, 32-33; CONSTA TINESCO, Leonti.n, Problemas
1•ríd"os de la incorJ&gt;oracwn de lo.s nuevos Estados Miembros de las Comunidades
B~ropeas, Las condiciones políticas, Derecho de la Integración, núm. 13, Buenos
Aires, p. 89.

455

�y genérica, de complejo contenido explicativo, pero que pone de manifiesto la
variedad indefinida de fórmulas que caben en ella.

cia, Turquía y Malta), o puede limitarse a materias comerciales ( casos de
Túnez y Marruecos) .

El Estado asociado no es un miembro de la Comunidad, pero es más
que µn tercer Estado.10

Otra fórmula de asociación es aquella prevista para los países y territorios
de ultramar (arts. 3 K, 131, 132, 133, 134, 135, 136 y 227.3) que mantenían
con Bélgica, Francia, Italia y los Países Bajos "relaciones particulares", eufemismo destinado a caracterizar la situación colonial existente en 1957. El
fin de esta fórmula de asociación es la promoción del desarrollo económico
y social de los paises y territorios y el establecimiento de relaciones económicas
estrechas entre ellos y la Comunidad en su conjunto ( art. 131, inciso 2) .1•
Los Estados asociados dentro de esta fórmula a diferencia del primero de los
casos de la fórmula anterior, no pueden llegar a ser miembros de la Comunidad por no ser europeos (artículo 23 7) . Estos acuerdos establecieron entre
los países firmantes y la C.E.E. zonas de libre comercio. ·

De todos modos, la asociación se distingue del acuerdo comercial por su
carácter global, porque intenta regular la totalidad de los intercambios de
productos entre el Estado asociado y la Comunidad. 11
El artículo 228 establece, como ya hemos visto, con carácter general, el
proceso de negociación y conclusión de estos acuerdos. En el caso de los
acuerdos de asociación, el artículo 238 precisa que la conclusión se efectúa
por el Consejo que debe pronunciarse por unanimidad, luego de haber consultado a la Asamblea. La negociación -según lo dispuesto en el artículo
228- se hace por la Comisión.
Una primera fórmula de asociación es aquella genérica prevista en el
artículo 238 del Tratado de Roma. Puede incluir un tipo elaborado en función de una perspectiva precisa: la futura adhesión del Estado asociado a
la Comunidad ( casos de Grecia y Turquía) 11 o puede redactarse en una
perspectiva diferente. 13 Puede establecer una Unión Aduanera ( casos de GreV10NES, D., L'association des états africains et Malgache á la C. E. E., Librairie
Armand Collin, París, 1970, p. 12.
u K.Iss, Allexandre-Charles, Quelquis réflexions sur l'Association d'états européenes
aux Communautés européenes, Estudios de Derecho Internacional Público y Privado,
Homenaje al Profesor Luis Sela Sempil, t. 1, Oviedo, 1970, p. 434; ANANIADEs, L. C.,
L'Association aux Communautés européenes, Libraire Générale de Droit et Jurisprudence, París, 1976; COLLIARD ET MANIN, C. A., L'.A.ssociation a la C. E. E ., Jurisclasseur de Droit In temational, fase. 164 C, 1973; PINTO, Roger, Les organisations
européenes, Payot, París, 1963; LucHAIRE, F., Les associations a la CommunauU
Economique Européene, Recueil des Cours, Académie de Droit International, La
Haye, 1975.
i: Acuerdo con Grecia del 9 de julio de 1961; VAROUXAKis, S., La nature juridique
de l'association entre la Crece et la C. E. E., Revue du Marché Commun, núm. 75,
1964; Acuerdo con Turquía del 12 de septiembre de 1963.
11 Acuerdo con
igeria de julio de 1966; Acuerdo con África del Este, Arusha,
24 de septiembre de 1969; Acuerdo con Marruecos, 31 de mano de 1969; Acuerdo
con Túnez, 28 de marzo de 1969; Acuerdo con Malta, 4 de diciembre de 1970
Ver V10NEs, Daniel, La clause de la nation la plus favorisée et sa pratique contem•
poraine Problemes prosls par la Communauté Economique Européene, Recueil des
Cours, Academie de Droit Internacional, La Haye, 1970, II, pp. 312-314 y 316,
nota 14a.
10

...

1 '

456

U na tercera posibilidad -la primera y la segunda son la adhesión y la
asociación- es la de los acuerdos comerciales, que están previstos en los
artículos 111, 112, 113 y 114 del Tratado de Roma.
Estos acuerdos en su compleja variedad, pueden ser de tipo preferencial u
o tratarse de acuerdos comerciales no preferenciales,16 pueden estar referidos
a países europeos, que por el hecho de serlo tienen la capacidad de encarar
su evolución hacia otras fórmµlas que puedan llegar a la adhesión (art.
237) o países mediterráneos frente a los cuales la Comunidad sigue una
política especial 17 o con países situados en otros continentes.18
Pese a la variedad que pueden adoptar estos acuerdos comerciales, a su
• Convenciones de Yaoundé de 20 de julio de 1963 y de 29 de julio de 1969.
Esta última expiró junto con la de Arusha el 31 de enero de 1975. Ver: DELOR?,rn,
Nicole, L'Association des 2tats Africains et Malgache á la Communauté Economique
Eutopéene, Librairie Géoerale de Droit Internacional, París, 1972; VtoNEs, Daniel,
L'Msociation des 2tats Af,icains et Malgache a la C. E. E.; cit.
• Por ejemplo, el A.cuerdo con España, el 2o. Acuerdo con Israel, el Acuerdo
con la República Árabe de Egipto, el 2o. Acuerdo con el Líbano, los Acuerdos con
Argelia, Austria, Portugal, Suiza, Suecia, Finlandia.
• Primer Acuerdo con el Líbano; Acuerdos con Irán, Yugoslavia, India, Brasil,
Argentina, Uruguay, México, etc.
" VIONEs, Daniel, La clause, cit., p. 316; J. B., Engagement mediterranéen d, la
Communauté Economique Européene, Revue du Marché Commu.n, mars 1970, núm.
131. El Acuerdo Preferencial con España, en su Preámbulo, se refiere al deseo de la
C.E.E. "de desarrollar sus relaciones económicas y comerciales con los países ribereños
de la cuenca del Mediterráneo" y "Las medidas transitorias y adaptaciones al acuerdo
existente entre España y la Comunidad Económica Europea, contenidas en el docu-

457

�diferente contenido y a sus diversas posibilidades de evoluci6n hacia otras
fórmulas, todos ellos, dirigidos a obtener "la coordinación de las relaciones
comerciales de los países miembros con terceros países", se caracterizan por
el hecho de que el Estado contratante con la Comunidad, continúa siendo
frente a ésta un tercer Estado, ajeno a la estructura comunitaria. 19

· El proceso de negociaci6n y conclusión de estos acuerdos varía según los
diferentes casos, en la forma regulada por los artículos 111, 112, 113 y 114,
normas que, dentro del marco procesal general establecido por el artículo
228, fijan según las diversas situaciones, las formas de actuar de la Comisión
y del Consejo.
13. El 15 de julio de 1975 se firmó en Bruselas el Acuerdo Comercial
entre México y la CEE.~º Hasta el momento de escribir estas líneas no ha
sido ratificado por México.
Los contactos exploratorios para este Acuerdo se iniciaron en abril de
1973, durante la visita del Pre idente Echeverría a Bruselas. En octubre
de 1974 la Comisión de la CEE pidió oficialmente al Consejo autorización
para realizar las negociaciones, las que, celebradas especialmente durante
]os meses de abril y junio de 1975, permitieron llegar a un Acuerdo que,
iniciado en junio de ese año, fue firmado el 15 de julio de 1975.
El interés de México en la celebración de este Acuerdo radicó en el deseo

t

M

mento firmado en Bruselas el 29 de enero de 1973, hacen referencia al objetivo de
negociar con España un nuevo acuerdo "en el marco de un enfoque global de las
relaciones entre la Comunidad y los países mediterráneos. .. ".
u La Convención de Lomé fue firmada el 28 de febrero de 1975, luego de la
expiración de laa Convenciones de Yaoundé y Arusha el 31 de enero de 1975 por
los países africanos, partes en ambas convenciones, así como otros países af~canos del
Caribe y del Pacífico y la C.E.E. y sus Estados miembros. Esta Convención, c~ruecuencia en cierta forma del tratado de adhesión del Reino Unido a la Comuruda~
del 22 de enero de 1972, establece una nueva fórmula de acuerdo, que no es JU
una simple cooperación ni estrictamente una asociación (ScamPPHANN, Charles,
Hiitoire d'u.ne negociation et d'une Conve11tion, Le Courrier, núm. 31, Do ier Lo~
Mars 1975, pág. 3 ; WlS SINO, E., Vers de nou.velles relations economiques, op. cit.),
Se trata de un acuerdo novedoso, con un contenido diferente, con fórmulas preferenciales y de cooperación muy evolucionadas.
.
u VlONES, Daniel, L'A.ssociation des 2tats A.fricains et Malgach, a la C.E.E., cil.,
p. 12; GRos EsPIELL, Héctor, La dause de la nation la plus favorisée, la CommunavU
Economique Européene et l'aide aux pays en voie de developpement, Revue du
Marché Co=un, núm. 148, novembre 1971, pp. 411--421.
.. El texto en Communautés Européenes, Le Corueil, S/1002 1/ 75 (Comer.
289, rev. 1).

458

de alcanzar por medio de él tres objetivos fundamentales: "reducir el déficit de su balanza comercial con la Comunidad, que es, en la actualidad,
de unos 400 millones de dólares, fomentando sus exportaciones a los Nueve";
"reducir su dependencia económica con respecto a los Estados Unidos (2/3
del comercio exterior se realizan con los Estados Unidos, de donde procede
el 80 por 100 de las inversiones extranjeras)", y "sentar sus relaciones con la
Comunidad sobre bases más conformes con las reivindicaciones del Tercer
Mundo". 21
Este Acuerdo se diferencia de los acuerdos llamados "clásicos" que se habían celebrado con Argentina, Uruguay y Brasil. Sigue el camino del firmado
por la CEE en la India en 1973. Se trata de un acuerdo comercial no preferencial, pero que supera el tipo de mero acuerdo comercial, para constituir
un nuevo modelo de acuerdo de cooperación comercial y económica en todos
los sectores que presenten un interés para las Partes, que tienen en cuenta la
situación de México en cuanto país en desarrollo y la Convenci6n de Lomé
firmada pocos meses antes, en febrero de 1973.22
El Acuerdo se abre con un Preámbulo que contiene, además de frases
contenidas en los otros tres celebrados con países latinoamericanos, elementos
distintos y que señala novedosamente que " una política comercial basada
en la cooperación constituye un instrumento eficaz para fomentar el dei;arrollo de las relaciones económicas internacionales", reiterando "la voluntad
común de contribuir a la instauración de una nueva fase de cooperación
económica internacional y de facilitar el desarrollo de sus recursos humanos
y materiales respectivos, basado en Ja libertad, la igualdad y la justicia".
El Acuerdo contiene un artículo 1, que no tiene equivalente en los de Argentina, Uruguay Brasil, en el que se establece que Jas dos Partes "están decididas a desarrollar su intercambio comercial para su beneficio mutuo, para lo
cual establecerán y promoverán una cooperación comercial y económica en
todos lo sectores de interés para ambas Partes, a fin de contribuir a su progreso económico y social y al equilibrio de sus intercambios recíprocos al nivel
11 La Comunidad y la América Latina, Las relaciones con México, Comunidad Europea, Año XI, núm. 118, junio de 1975, pág. 9.
,. Discurso del Secretario de Relacion.es Exteriores de México, Lic. Emilio O. Rabasa,
el 15 de julio de 1975: Camilo Cembrero : Importante acuerdo con México, Comunidad Europea, Año XI, número 119, julio de 1975 ¡ Roberto Dávila Górnez Palacio:
El Acuerdo entre México y la Comunidad Económica Europea, Comercio Exterior,
vol. 25, núm. 6, México junio de 1975 ; Conferencia de Pren.a de1 Secretario de Industria y Comercio de México, Lic. José Campillo Sáinz, el Acuerdo con la C.E.E.,
rebasa el ámbito comercial, El Nacional, México, 14 de junio de 1975.

459

�más elevado posible, teniendo en cuenta la situación especial de México como
país en desarrollo".
El artículo 2 por el cual !léxico y la CEE se conced n en sus relaciones
comerciales el trato de la nación más fa orecida, es similar al artículo 1 de
los Acuerdos con Argentina, Uruguay y Brasil.

Sin embargo, hay una diíerencia muy importante y significativa. El.párrafo
2 que establece las excepciones a la aplicación del trato de la nación más
f~vorecida, concuerda con los tres Acuerdos anterior _en 13:5 Ietras a), b) Yc),
pero contiene la previsión de otras dos situaciones no mclu~das en estos _Acuerdos. Se trata de casos en que ventajas otorgadas por México no se_ extienden,
por aplicación del trato de la nación más favore~da a 1~ Comurudad. Estos
casos son: I) "Ventajas que México otorgue a. ciertos pruses. de acuerdo con
el protocolo relativo a las negociaciones comeroales entre pai.ses en desarrollo
en el marco del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio", y II) "Otras
' · a cua lquier
· pais
' o grupo de
ventajas otorgadas o por otorgarse por Mexico
países de América Latina y del Caribe".
Estas situaciones previstas en el Acuerdo entre México y la CEE, mu stra~
no sólo Ja modernidad de este texto, sino la solidaridad que pone, d ro~mfiesto para con los otros países en desarrollo en general y para los paises latinoamericanos en particular.
Por Jo demás, debe destacarse qu la pr visión del trat~ de la nación más
favorecida en este Acuerdo tiene una significación csp cial. En efe~to, Argentina Uruguay y Brasil, y los países miembros de la CEE, por ser M1 mbros
del Ac~crdo Gen ral de Aranceles y Comercio ya se habían otorgado este
· to en Vll'
· tud de lo dispuesto en el artículo 1 del GATT.
En
ambio,
tanuen
•
•
en el caso de México, que no es Miembro del G TT,
aplicaci~n de e te
tratanúento a sus relaciones comerciales con la Comurudad, co~stituye p_or
su carácter multilateral y general&gt; un elem nto nuev~ Y de suma 1mpor~ncia~
Por tanto, eJ tratamiento de la nación más favorecida por la Comurudad
México posee una importancia que no tiene en los otros tres Acuerdos Y constituye un beneficio nuevo y real para México. Mé~co sólo poseí~ cuatro
Acuerdos bilaterales vigentes e tableciendo el tratamiento de la nac16n más
favorecida con países actualmente Miembros de la CEE lo que aum nta el
interés de la cláusula del Acuerdo con la Comunidad que tablece te tratamiento con carácter general. 23

U:ª"

!ª

1

!ii

a Converuo
· con Italia, firmado el 15 de ·eptiembrc de 1949 (artículo 1-3);
Conve•
1•
eido
nfo con los Países Bajos, fumado el 27 de enero de 1950 (artículos 1- t , cu

•,

460

México es también parte en la Asociación Latinoamericana de Libre omercio y por ende la misma cuestión respecto del artículo 18 del Tratado de
Montevideo que establece el tratamiento de la nación más favorecida, a que
hicimos referencia al estudiar los Acuerdos de Argentina Uruguay y Brasil,
se plantea a su respecto.

Las Partes, por el artículo 3, se comprometen a promover al nivel más alto
posible el desarrollo y la diversificación de su intercambio reciproco y se
obligan a desarrollar su cooperación económica&gt; cuando esté vinculada a1 intercambio comercial ( art. 4). e adoptan, asimismo&gt; las medidas requeridas
para comenzar el proceso de aplicación de los artículos 3 y 4 (art. 5) . Estas
normas no tienen equivalentes dentro de los otros tres Acuerdos.
e crea una Comisión Mixta para vigilar el buen funcionamiento del Acuerdo y fonnular recomendaoion . El Acuerdo prevé la integración y forma de
funcionamiento de la Comisión (art. 6) y enumera, a título de ejemplo, sw
competencias (art. 7) . Estas competencias no sólo reproducen las incluidas
en los otros tres Acuerdos, sino que además incluyen aquellas que son la conlCCUencia necesaria de las caracterísúcas propias que este Acuerdo posee.
El articulo 9 relativo a la sustitución de la disposiciones de los acuerdos
anteriores cel brados entre México y los Estados Miembros de la CEE, incompatibles e idénticas con las de este Acuerdo, es igual al 6 del Acuerdo con la
Argentina, al 6 del Acuerdo con ruguay y al 8 d l Acuerdo con Brasil Se
aplica a los Convenios o Acuerdos que hemos citado en la nota No. 52 de
Italia, Francia, Países Bajos y Unión Belgo-Luxemburguesa.
El artículo 10, referente al ámbito espacial de aplicación del Acuerdo, coincide textualmente con el artículo 9 del Acuerdo con Brasil y se diferencia
del artículo 7 de los Acuerdos con Argentina y Uruguay, en la forma que ya
hemos indicado al tucliar el texto brasileño.
El artículo 8, qu no tiene equivalente en los otros tres Acuerdos, det.ermina
que este Convenio no se contrapone a ciertas prohibiciones o restricciones a la
importación, exportación o tránsito, que se enumeran, con la condición de
que no constituyan un medio de discriminaci6n arbitraria ni una restricción
simulada en los intercambios entre las Partes Contratant . Se trata de una
Comercial con la Unión Bclgo-Luxemburgucsa, firmado el 16 de septiembre de 1950
(artícu!OJ 1-5); Acuerdo Comercial con Francia, .firmado el 29 de noviembre de 1951
(artículos 1-6) Tratados Bilaterales de los Estados Unidos Mexicanos, Secretaria de
Relacione, Exteriores, Tlatelolco, 1979. Todos estos acuerdos entraron en vigencia
como COllJeCuencla del canje de ratificaciones por las Parles.

461

�norma que tiene su fuente en los Convenios o Acuerdos de México con Francia (artículo 7), con la Unión Belga-Luxemburguesa (art. 6), con los Países
Bajos (art. VI) e Italia (art. 6). Estas normas serán sustituidas por el artículo 8 del Acuerdo, según lo dispuesto en su articulo 9.

venio de Coperación" con el Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON) . Aunque no entra en los límites de este estudio analizar este Convenio
es interesante señalar la trascendencia política que significa la fuma simultán~
de estos dos textos.

Se determina que el anexo forma parte del Acuerdo ( artículo 11) . Este
artículo es igual a sus equivalentes en los otros tres.

V

En cuanto a la entrada en vigencia ( art. 12, párrafo 1), el régimen es el
mismo que el establecido en los Acuerdos con Uruguay (art. 9) y con Brasil
( art. 11) , difiriendo en la fonna ya estudiada del de Argentina ( art. 9) .
Su duración será de cinco años (art. 12, 2), mientras que la duración de
los otros es de tres años.
Si ninguna Parte lo denuncia seis meses antes de su expiración, se prorro-

gará anualmente (art. 12 2). Es un régimen similar al de los Acuerdos de
Brasil y Uruguay (artículos 11, 2 y 9, 2), con la única diferencia de que en
estos dos casos el plazo es de tres meses. Se diferencia del de Argentina, en que
éste, para ser prorrogado, requiere la expresión formal del común acuerdo de
las ,Partes (art. 9, 2).
El Acuerdo comporta un Anexo.
El Anexo contiene una declaración común relativa al artículo 6, que al
tratar lo referente a la acción de la Comisión Mixta, regula especialmente
lo referente a la cooperación para el desarrollo económico de México.
Asimismo el Anexo incluye una Declaración de la Comunidad relativa al
istema General de Preferencias, que coincide, en términos generales, con la
Declaración No. 1 de la Comunidad contenida en el Anexo Ill del Acuerdo
de Brasil, con la Declaración o. 2 de la Comunidad incluida en el Anexo
II del Acuerdo con el Uruguay y con la Declaración No. 3 de la Comunidad
que se encuentra en el Anexo II del Acuerdo con Argentina. Se ha tenido
el acierto de no incluir una Declaración correlativa de México, sobre la posibilidad de que se estudie la concesión de arreglos tarifarios de productos que
interesan a la Comunidad, del tipo de la Declaración No. 1 del Uruguay del
Anexo II del Acuerdo del Uruguay, de la Declaración No. 1 de la Argentina del Anexo 11 del Acuerdo de la Argentina y de la Declaración No. l
del Brasil del Anexo III del Acuerdo del Brasil, a que nos referimos al es-

tudiar el texto uruguayo.
México es el único país hispano-luso-americano que ha firmado un Acuerdo con 1a CEE y, casi simultáneamenter el 13 de agosto de 1975, otro "Con•

462

14. Estos Acuerdos celebrados por los países iberoamericanos con la CEE
no han sido concebidos, en g_eneral, tomando en cuenta la necesidad de una
coordinación negociadora para llegar a fórmulas más o menos similares en
cuanto a los derechos y obligaciones entre la CEE y los países americanos
pactantes, que contribuyan a instrumentar una acción común en materia comercial y una cooperación económica que tuviera en cuenta la inserción de
nuestra América en el mundo de los países en desarrollo.

En cuanto a los Acuerdos de Portugal y España, han olvidado, o no han
considerado en toda su proyección, la realidad de las vinculaciones entre los
países hispano-luso-americanos y los Estados de la Península Ibérica y Jo que
podría hacerse para lograr la coordinación de las políticas comerciales entre
ellos y la CEE, teniendo en cuenta y respetando las diferencias que resultan
de la inclusión de unos Estados en el Continente Americano y su actuación
dentro de los países en desarrollo, la condición europea de los otros dos y la
situación jurídica, actual y futura, de ellos con respecto a la Comunidad.
. No es aventurado pensar que España, y en cierta forma Portugal, pueden
~ar un papel altamente interesante como vínculo entre los países füeroaroencanos Y la CEE y como platafonna de reexportación, siendo posible, quizá1
llegar basta encararse la posibilidad de creación de una zona de libre comercio
entre los países iberoamericanos, la ALALC y España e incluso Portugal. u

VI
CO CLUSIONES

7

U~ Los acu rdos co~erciales firmados por España, Portugal, Argentina,
guay, Brasil y México con Ja CEE, poseen una naturaleza jurídica y un
: Ramón Tamanes, Alejandro M agro y Manuel Guash: Las relaciones entre Ese Iberoamúica, Hac.ia
· un coten d"umento
·
global, en Seminario de América La-

pana

463

�contenido diverso, que responde al distinto tipo de relaciones posibles entre
los dos países europeos citados y los otros cuatro americanos con la CEE.
b) La existencia actual y el contenido de estos seis instrumentos internacionales, bastan para demostrar el interés y la importancia de los Acuerdos de
los países hispano-americanos con la CEE.
c) Es posible y d~seable que otros países iberoamericanos, además de los
cuatro antes citados, concluyan en el futuro acuerdos comerciales con la CEE.
d) Es de esperar que tanto la renegociación de los Acuerdos vigentes; como
la negociación de Acuerdos futuros, se haga teniendo en cuenta la necesidad
de considerar y defender los intereses económicos globales de nuestros países y
sus ineludibles vínculos con los demás países en vías de desarrollo.
e) Estos Acuerdos deben traducirse en obligaciones concretas para la Comunidad, dirigidas a fomentar el comercio recíproco e impulsar el desarrollo
económico, saliendo de enunciados vagos y genéricos que no constituyen sino
manifestaciones no exigibles de buena voluntad eventual.

f) Es preciso encarar la coordinación entre los Acuerdos actuales y futuros
de los Estados americanos con la CEE y los Acuerdos de ésta con Portugal
y España.
g) La evolución posible, aunque condicionada por causas políticas cuyo
proceso no puede hoy preverse, de estos dos Acuerdos no debe impedir, sino
que por el contrario, obliga, a pensar en fórmulas que tengan en cuenta 1a
especial naturaleza de las relaciones entre los países de la Comunidad HispanoLus0-Americana y la necesidad de traducir normativamente este extremo en
los futuros Acuerdos que España y Portugal negocien con la CEE.

tina y España, Bases ·comunes para el incremento de las relaciones comerciales, financieras y de cooperación ~cnica, Ediciones Mundo Hispánico, Madrid, 1969.

•,

464

LA GENERATIVIDAD

DE LAS PALABRAS
F. R

DELGADO MARTÍNEZ

Doctorado en Derecho, Diplomado en
Filosofia, Bachiller en Filologia
Clásica.

SE ENTIENDE GENERALMENTE por generatividad la capacidad de generar. Ge◄
nerar en cambio es una palabra que se origina en Género; de donde generar
significa la acción de género. Es evidente la incorrección de esta frase; sin embargo nos ayuda a percibir claramente cuál es la idea de generar, o sea "hacer
género"; lo cual equivale al sentido usado de "engendrar", "producir"; es
decir hacer un semejante a sí mismo. Esto se entiende, como es evidente, en
primer término, del nacimiento de los hijos de los padres, del engendrar hijos;
sin embargo también se entiende de las palabras, aunque rro conste claramente
si engendrar sea primeramente propio de las palabras y luego de los seres
humanos o viceversa, primero de] engendrar hijos y luego de las palabras.
Este hecho nos consta por ejemplo en el verbo latino en su tercera persona del
singular, fertur, que tiene a la vez el significado de "se cuenta", "se dice"
y también de "es engendrado", "es producido" aunque no se use en este
último sentido si no es raras veces.
De este modo las palabras reciben el atributo de engendrar, producir, "generar" o "hacer semejante a sí mismo". No tocia palabt¡:¡. es evidentemente
generativa; si bien observamos el lenguaje de los animales que hablan, como
los loros, no consta claramente que sea "generativo"; no tanto porque sean palabras repetidas de las ya oídas a las personas; cuanto porque las palabras
de un loro no son tales que "hagan semejante a sí mismo". Igual problema
se puede plantear al hablar de las grabaciones magnetofónicas, radiofónicas
o televisivas o mejor radiovisivas. Estos problemas no nos interesan por ahora;
además de que suponen estudios complicados -sólo posibles de hacer en laboratorios expresamente preparador- para descubrir la influencia tanto cons-

465
J,umaniw-30

�ciente como inconsciente en el radiovidente o televidente1 en orden a dete~minar la bondad o la maldad o capacidad de dañar ~e los ap rato tele a:..
diovisivos y luego secundariam ote el contenido de los p~am '
S1vos o ra
.
d terminar en
en cuanto pudieran ser generativos. No nos interesa en s~ _caso e
.
su con. unto el fenómeno humano y cultural de la edición de ~ libro o
J
d e R a d"1ov1. 1'6n o de Televisión , como olemos •decir
nosotros,
de un programa
•
erativo de lore y apreciamientos
en cuanto pued a ser gen
.
, )' cntenos;í ya que
J
. almente upondría hacer un e tudio largo y tedio o. Bast nos con orm_u ar
tgu
, que ersar nuestra r flexión:
l
ta básica en torno a la cual ten dna
.,
a pregun
ás d
ba 'ón o reprodu ion de
. Puede la p rsona aprend 'r tanto o m
e una gra
.
O
fa voz humana; uanto d escuchar la misma oz humana ~,~en~e?
odo: ¿La generati"idad de las palabras es una cualidad u1tn~ca
d tr
o o ro
l . taxis d l IDlSmaJ
al sonido mismo y contextura de cada palab~ o a a sm
e as
rdaalabras o supone el ser producidas por el IIUSlllO ser humano para ser ~
pderamente
' genera o·vas o sea para que verdaderament se
. . aprenda medtante
d
Jlas. o uizá de la exactitud de los apara ti vos r productivos de la voz y e
~as ¡ctit~de humanas dep oda su generatividad? ~osotros por lo pronto y
por todas las anteriores razones nos ceñimos en estas hn as al er humano y no
a los animal que hablan; ni tampoco a los aparatos r productores de la v01.
y de las actitudes humanas como la radiovisi6n.

Una caracter'istica propia del lenguaje humano es el ser "inventado"; es de:
cir es producido adaptándolo a las necesidades que se le pre n~n. Aqw
rescindimos de las repeticiones colectivas que se someten a ~etermm~~ CS:
p
fi"
q",e reciben por su periodicidad un carácter ntual y religioso,
quemas JOS Y ~
, t
· do la
lema
no
lo mencionaremos especialmente en este artícu o, sien
t rob
es e P
· · temente
razón el que son reproducidos por seres humanos, cons1gw:°
, . la generatividad de las palabras no tiene ningún elemento extrano a s1 misma que
pudiera relativizar su naturaleza.

1 1

El término "inventar el lenguaje" es actualmente usado ~por todos los fil6entiende primariamente en l sentido de adaptar y
lin ... tas
1 os y
gws
Y
1 · di 'd h ano·
adecuar la palabras a las necesidades que experirnent~ e m vt uo um ~
"dades pueden ser instintivas y en este seno.do nos acercamos ~

esas necesi

· ·d d

generatividad de las palabras en ?':°eral. Toda generabvt a

pero no toda invención es generativtdad.

·

e16n·

e mven

'

.

. "d a d d e las pa Ia b ras.? En general. podríamos
deca
¿ Qué es pues la generabvt
, .smo"
que es "la capacidad de las palabras para producir un seme1ante a Sl mi
•
.
·
Las palabras tienen en pnroer
lugar una substan oa

esencia ' que enconi en
abra
misma
verbum
o
verba
en
latín;
logo
la
Pal
resad
tramos exp
a por

466

0

griego; wort o woerter en alemán; word en inglé : parola en italiano; mot
en francés. De todas estas palabras aparece claro que el ignificado común de
toda! ellas es spiraculum, "espiral de vaho ' salidas d la boca, como nubes
de rocío o sea piraciones de ,ida (o sea spiraculum vitae).

Toda palabra tiene un ontenido consciente; es de ir. del cual está enterado tanto el que habla como el que escucha. E te sentido es comprendido
por la referencia convencional a un objeto d terminado ea objetivo, sea subjeti o. Sin embargo este enterarse y estar consciente del contenido de las
palabras, ya ncierra en sí mismo una fuerza generativa que podemos explicar
de este modo: la conciencia hace referencia directa a un ' venir juntos o juntarse para dividir o cortar algo"
decir "al juntarse para comer". En toda
comida o banquete se crea una conciencia y al mismo tiempo un lenguaje; una serie de expresiones fonéticas, llamadas palabras, wo-rds en inglés;
woerter en alemán. Es decir, con el mismo movimiento en el cuál se come,
se va a hablar después; precisamente el lenguaje en lo niños p queños comienza a existir teniendo como contenido la acción de mamar o beber. Más
aún1 la lengua significa eso: el toparse el músculo llamado lengua con los
dientes; ya que la palabra lengua viene de la raíz que significa paladear o
saborear1 lo cual consiste precisamente en limpiar el alimento de los dientes
una vez que se ha dividido con estos. Explica la palabra conciencia la referencia a las expresiones "partir el pan"; "compartir el pan"; "partir el pastel";
etc., etc. Como es evidente, cuando se come e hacen exactamente los mismos ademanes que cuando se parte el alimento; con los dientes se parte
el alimento que se ha tomado ( cortado o partido) y con la lengua se cataloga
su sabor, bondad, etc. De aquí también el contenido psicofilológico de "darse
cuenta"; "tener razón" y otras expresiones semejantes. La cuenta y la raz6n
es la medida de la parte que se corta o se separa para sí mismo o para otro
de los que "se han juntado''¡ de los que "han comido" ( nótese la relación
casual o no de la palabra española comer con el verbo inglés to come y con
el verbo alemán zu kommen) . tsta es igualmente la base psicofilológica de las
palabras "madre' , matemáticas y otras semejantes. En el lenguaje tenemos
la repetición d lo mismos sistemas y mecani mos usados para comer; repetidos mediante una síntesis vital y consiguientemente en orden y para bien
del individuo mismo que habla. e repiten por tanto para indicar la necesidad
de alimento o para repetir una situación afectiva o emotiva desarrollada en
torno a la acción de alimentarse, es decir para satisfacer Wla necesidad de
"estar junto con" o "juntarse con'' o también "comer", etc., etc.

Con esto ya podemos darnos cuenta que el lenguaje es generativo; ya que

sirve para generar,

para "hacer otro semejante a sí mismo".

467

�Hacer otro "semejante a sí mismo" tiene por lo di ho hasta ahora un significado bien concreto y determinado, es decir 'repetir una situación afe tiva
0 emotiva mediante la repetición de un sistema o mecanismo o compl jo de
movimientos de la boca y de la faring hablando en eneral".
Diciéndolo de otro modo toda palabra tiene un ignificado convencional;
pero también un significado simbólico, es decir expresado al mismo tiempo que
ese significado convencional; el significado simbólico es el que es ~ ~ t e
generativo, por el mismo hecho de hablar expresa una ~ecesidad mstmtiva, Ja primera de las cuales es la referente a la misma serie de partes del
cuerpo puesta., en movimiento para hablar, com~ son la _boca, ~ len~a, loa
labios, la faringe, etc., iempre dentro de una sei:e ~e. realidades mtencionales,
dirigida! y originadas para el bien de todo el md1V1duo humano.

De t modo la g neratividad de las palabras
origina de la actividad
misma del organismo humano, que al exp~se ~ rba~e~~' crea otro ~mejante a sí mismo, repite vitalmente una situación m.suntiva de esencial
· portancia para la existencia del individuo humano; con lo cual logra
:cer un semejante a sí mismo, o sea, una actitud o _serie de ac~tudes de
sí propio y al mismo tiempo logra una reacción semeJante en qw~ lo es-cucha, ya que el oyente comprende lo dicho mediante 1~ refere~~ a una
necesidad común, como es la de alimentarse, tanto on alimento solido como
con alimento líquido, es decir mediante la referen ia al papá y a ~a mamó
en último termino mediante la referencia al movimiento de lo labio de la
~ . de la lengua, de la faringe, etc. La generatividad consiguientem':°te
es en un doble aspecto, con referencia al sujeto mismo que habla y al SUJeto
con quien se habla; en toda comuni ción verbal por ~to,_ en&lt;:°n~
sentidos o significados, uno de lo cuales es una ~m~caoón m~tlntlva,
, ·
te posible mediante la refer ncia a la expenenc1a de la vida huurucamen
·d d
· .:-ti·va&gt; mediante
la referencia a la vida instintiva o a las neces1
mana lDSLlll
·
'd a es
instintivas propias de todo individuo humano, dotado de cuerpo uru o _n~
sariamente a una alma racional, o en 1 peor de los caso a una expenen~
de 51 mismo, de )a cual no pued prescindir y mediante la cual determma
su propio destino.
La generatividad de las palabras hace referen~. en ~rimer término, a _lol
ecanismos sistemas o complejo usado para re 1b1r alunento, tanto ~qwdo
m
s6li"do' 0 también para rehacer una situaci6n afectiva y emotiva •
como
,
.
, .
d ·
· ti6
mejante a la cual se recibió alimento liqwdo º. solido, es ecir, ~
satisfechas sus necesidades de alimento líquido o s6lido, con lo cual ~
recibió seguridad y en un orden tan primitivo ~ o~ginal que al ~
tiempo recibió el sistema básico para toda comumcaoón humana posteri«

468

con aus sem jantes y con las cosas. in embargo, mediante la semejanza
de unos sistemas con otros, de unos mecanismos con otros, de unos complejos
con otros, de una serie de actitude con otras, el significado de ]as palabras,
su capacidad simbólica, su carácter generativo,
extiende igualmente a
todos ellos, acomodándose vitalmente a unos y luego a otro . eamos más
concretamente cómo:
La boca. Esta palabra es, en español, la que se u a para indicar I órgano
del h.1bla r también mediante el ual
alimenta el individuo humano.
Proviene de la palabra latina Buceo cuya raíz podría ser *Bue, que tiene
el significa.do de cavidad, de hueco d entrada, etc. Con este significado
general la palabra se puede aplicar a todas las partes del cu rpo que tienen
la forma de cavidad, de hueco y d entrada; así por ejemplo se habla de
boca del estómago (lo cual, por otra part , no deja de ser una tautología,
ya que boca y estómago vien n a ignificar lo mismo; stómago es derivado
de la palabra griega Stoma); buscando una aplicaci6n más vital del término,
encontramos que en ingl' la raíz Bue
encuentra en forma de Buck y en
alemán en forma d Bock, lo ual hace referen ia directa al Tragos griego
(de ahí tragedia) ; o
a la máscara que usaban los actores 'trágicos"
en la representación de las obra trágicas. El Tragos griego hace, por su
parte, referencia a la máscara que usaban Jo actores a la "persona" (sonare
pe,), hecha de piel de cabra o d cabrito. La palabra Cabra -o Cabrito-.
por su parte, tiene el significado de un animal que usa la boca para comer
de una manera singular, por antonomasia. De la misma raíz tenemos la
palabra Vagido, el lloriqueo de los niños aJ nacer · Vagido, en latín Vagitu ,
tiene su origen en Bue, igualm nt .

De la boca pasamos pues, a otras cavidadc del mismo organismo; sin
tmbargo, mediante la evolución de las palabras es decir no directam nte;
ya que de Boca Ucgamo a la angu tia, al dolor, a la aflicción, sentimiento
todos que ya no
r lacionan con la Boca, jno con e corazón, con el
pecho, con la entrarías ; pero d e te modo teniendo una ref rencia directa
a otras fun ion y 6rganos del cuerpo, qu guardan una mejan7,a con la
boca y todo los ro canismo y funcion a tivadas por la nec idad y satiafacci6n d la n
idad d alimento tanto sólido como liquido. De aquí
ya no es difícil pa ar a otras vidad d 1 u rpo, orno por ejemplo, )os
labios vaginales: 1 vago · etc., te. D t modo lo generati o d las palabras actúa continuamente
bre la persona misma que habla
obre la
J)Crlona a quien se habla.

La verdadera comunicación humana In que es válida

y soluciona

el pro469

J

�blema de la necesidad de contacto, de seguridad y autosuficiencia; la que es
básicamente el origen de la actividad social; del fenómeno Venir (to
come en inglés) y del fenómeno "juntarse" o estar juntos; la que hace
posible las iglesias y las asambleas; las comunidade y organizaciones; los
pueblos y las naciones; depende totalmente de esta cualidad llamada generatividad de las palabras, es decir de la capacidad de "hac r a uno emcjante a sí mismo".
Toda palabra por más que sea abstracto u significado y esté lejano de
la mente de quien habla el expresar una necesidad de alimento o de seguridad o de comunicación y contacto, dice relación n ce aria a la necesidad
instintiva de recibir alimento líquido o sólido. eamos un ejemplo: la palabra Ser. Esta palabra se usa sobre todo en Metafísica o en Ontología
para expresar al ente a lo contrapu to a la nada. Su significado es tan
abstracto que no es fácil encontrar la persona que pueda definirlo. Esta
palabra tan abstracta se dice en griego To einai · en francés Etre; en
italiano Essere; en alemán Zu Sein · en inglés To Be. Del estudio de
todas estas palabras encontramos que el significado común a todas ellas es la
misma que la de la palabra Madre. Es evidente la relación pues, de esta
palabra con la necesidad de alimento tanto líquido como sólido. Del mismo
modo encontramos que el niño succiona el alimento del pecho materno o
su ustitutivos. El niño recibe la esencia del pecho de su madre; ahora
bien, esencia es al mismo tiempo el sustantivo del verbo ser como es evidente.
Lo más abstracto consiguientemente tiene relación cuando
e,q&gt;resado en
palabras con la necesidad de alimento tanto liquido como sólido.
Aquí encontramos nuevamente la generafü,ídad de las palabras; la generatividad en este caso consiste en mover al que escucha mediante las palabras
que son como cla es que encierran en sí mismas las capacidades necesarias
para mover. Las palabras, digo son como claves en cifras que al pronunciarlas el que habla las inventa y emite¡ quien las recibe u oye las descw:"
y al hacerlo se mueve mediante ellos· llevan antes que nada un mensaJe
básico para ]as necesidades básicas d I individuo humano.
Lo generativo se e"'Presa en latín de modo semejante a como se expresa
la acción de hablar; como ya decíamos al principio. De este modo fertur
es "se habla"; lo cual es lo mismo a "ser engendrado"; ser generado · es
decir al Hablar e Hace uno semejante a sí mismo, hacer uno semejante 1
sí mismo, tanto en el que habla como en el que escucha.
Las palabras identifican al que habla con el que escucha y consigo :mismo,
La identificación es un proceso intelectual, yóico ( egol6gico) , mediante el

470

cual dos elementos o dos individuos --de los cuales uno es sujeto y otro objeto- se activan en su ser propio. La identificación por tanto no supone una
desaparición de un elemento y el engrandecimiento del otro elemento; sino
que ambo elementos, personas, egos, se mue en mutuamente en orden a su
propio ser y dentro de su propio ser. La gcneratividad es también por esta
razón un proceso de identificación ya que con las palabras tanto el que
habla como el que escucha "hace un semejante a sí mismo.,, es decir "hace
una identidad·'.
Esta cualidad de la generatividad de las palabras no siempre es bien
aceptada; de alú las épocas de la humanidad en las cuales masivamente
se pensaba en el silencio como la alternativa más necesaria para oponerse
a las palabras, a la opinión, a la calumnia, a los efectos dcsa trosas o onsiderados como tales del uso de la lengua. Sería interminable I traer a
cuento, aun brevemente, la cantidad de escritos antiguos y modernos sobre
la disciplina de la lengua, sobre Ja asccsis que el bien hablar exige; además
de los tratados sobre gramática y literatura; sobre retórica y oratoria.

Es además interesante la erie de xpresiones e.xj tentes en torno a ]as
palabras, a la palabra, como alimento obre todo cuando se trata de predicar, enseñar, hablar en público, escribir, comunicarse masivamente. e le
llama "pasto para el alma' ; "alimento del espíritu", etc., etc. Con los medios
de comunicación de masas, este aspecto parece haberse perdido y el espectador en el cine, o el radiovidente, se siente más bien inclinado a comer
golosinas cuando ve una película o su programa favorito de televisión o
radiovisión.

De la capacidad generativa de las palabras se ha aprovechado siempre
la humanidad para hacer el bien al ser humano, y así como se abomina
de las palabras, igualmente se las bendice cuando son portadoras de paz, de
tranquilidad de Juz y de armonía. Cuando de un modo sist mático se u an
las palabras para hacer bien al individuo se originan las técnicas de la
palabra -entre las cuales se encuentra sobre todo 1a Psicoterapia verbal
Y otras semejantes- con las cuales, mediante las palabras, se cura a la
persona sus enfermedades y debilidades. Tal técnica es posible mediante
la cualidad de las palabras llamada generatividad.
Otro elemento que se desarrolla mediante las palabras es lo que podríamos
llamar la supervivencia del "semejante a sí mismo ', en quien habla y principalmente, en quien escucha. Puesto que las palabras "hacen un semejante a
si mismo", la persona que habla comienza a vivir mediante su semejante en la
persona que escucha. De este hecho se deduce que las palabras nos conducen

471

�al conocimiento no sólo del ignificado convencional de las palabras, sino
también de la personalidad o persona que dice las palabra o habla. .~ te
conocimiento es po ible gracias al "uno semejante a sí mismo" que e ongma
en la persona que escucha u o ,e las palabras. Más ~múnmente te fenóm no
expresa diciendo que
forma el oy nte una una en d la-~ _na
qu habla. E a im en s vital, e d cir, no s estática tampoco ftJ : smo
que ,-iv iguiendo la vida cl la persona oy te, a tal grado qu no tve_ la
persona que habla jno la persona que scucha. Estos fenómenos ~ n ron 1go
una seri de probl mas p icológicos muy importantes y que se estudian cuando
e trata sobre el conocimiento o la capacidad de conocer. El problema más
importante es el problema de la pro ia indiv~dualidad,, qu: se ve amenazada
por el mismo hecho de encontrar a un
Jant en SJ _rrusmo; d . te conflicto se originan las llamada defensas gológi~as, ~ons1st~ntes ~~nente
en asegurar la propia personalidad frente a la mvasi6n o mtromL ton del semejante creado por las palabras en la persona que escucha.
El pr blema se ha e todavía más intrincado cuando la persona confunde •
quien le babia con una persona superior a sí mismo, a su padre o a su madre
0 alguna otra persona mayor en edad o en algun~ o algunos de 1~ aspectOI
de su vida. De este modo el oír exacerba los conflictos de personahdad. de la
propia individualidad y de la propia identidad. Aunque este f en6m_ no ~
entenderse también desde un punto de vista diferente, como alunentaci6n
de esas relaciones del individuo que oye; pero, el significado convencional
guiría siendo el mismo y únicamente sujeto a las modificacion
hechas
por el significado simbólico.
La ausencia de problemas upondría en I oy nt la a ptación d u supervivencia en la m ote o en la p rsona de las d más g ntes o d los demál
n general; dando de este modo parte de í mismo. a lo~ d ~ con los
ya de por sí mismo tiende a r pariente, uno, amigo, igual; ,el a u vez te~
dría que tar dispuesto a ten r n í mismo parte d_e los d ~as con 1 uaJcs
igualmente tiende a ser igual uno, s mejante, panente, arrugo.
La ausencia de e ta disposición a dar parte de í y recibir parl &lt;l l01
demás conduce a la onducta antisocial; a la condu ta d lictuosa
criminal~ a la conducta demente o a la locura·
decir, a la catatonia, a la
esqu~frenia o a la paranoia; a una detención del proceso. ~tal humano.
dentro del cual se encuentra la necesidad instintiva de parttopar, de trllcender a los demás el propio ser humano.
La generatividad de las palabras explica el porqué éstas han sido ~
en todas las religiones en sus rito ; en todas las culturas en sus monumentoli

472

y IObre todo en sus leyes y en su vida jurídica, ya que es el derecho el gestor

mú importante de la cultura, desde el momento que toda su fuerza se encuentra precisamente en el respeto a la ley, a las f 6nnulas en que la misma
se encuentra participada.
La generatividad d las palabras
igualmente fuente de magia y de poder
oculto; de los cuales en toda la historia se ha servido igualment la humanidad para hacer el bien y, como en todas las cosas, para hacer también el
mal. Las fórmulas mágicas, los ensalmos poderosos, no deben a otro ser su
fuena, sino a esta capacidad de las palabras llamada generatividad. El aspecto
más importante de este fenómeno de las palabras ulta ser su eficacia oculta, es decir simbólica· lo significado convencionalmente por las palabras, quizá
no pueda ser entendido por el oyente; pero el significado simbóli o será ciertamente captado o comprendido por 'l. A i se explica que una persona esté
atenta a lo que estamos diciendo y sin embargo no entienda lo que estamos

diciendo.

Tanto más
aleja el significado convencional de las palabras del significado simbólico, tanto menor es I número de personas que lo pueden comprender y entender y \-Ícevcrsa: tanto más el significado convencional
acerca
al significado simbólico, tanto mayor e el número d personas que Jo comprenden y lo enti nden. Esto explica el éxito de las grand obras de literatura que ya n su tiempo
tienden entre multitudes inmensas, sobre
todo despué d 1 invento de la imprenta; la misma explicación tienen en nu stros día

las películas cinematográficas vistas por millon de persona d •
todas las edades y de todas la culturas y capacidad . Ej mplos notabl son
Tiburón y La Guerra de las Galaxias. E cierto que en la cinematografía juega un papel muy importante la fotografía; sin embargo, la parte de los diálogos
es muy importante; además d que el pod r de simbolizar no es s6lo de las

palabru.
uestras reflex:ion sobre la generatividad d las palabras pu de on retizarsc más todavía, analizando su fica ia n la conducta mi ma del oy nt
ya que como hemo dicho la encratividad crea un semejante a sí mismo, primero en quien habla luego en quien CSC'Ucha. En el que habla como ya
decíamos, al hablar pone en juego la necesidad instintiva y básica, coincidente con la de lo animal irracionales, de aferrarse, de agarrar, d 11 Yal1C a la boca d soltar y d buscar de nuevo. Esto se llama en Psicología
Profunda (Szondi) impulso o instinto de contacto. La rie d a tos que se
llevan a cabo para tomar aliment crean la capacidad para formar las palabra, Ma, Ma · Pa, Pa; al pronunciar la cuales no 1o emiten los sonido
dicboa, sino también crea una situación psicol6gi parecida o semejante

473

�a aquella en la cual el niño es alimentado; después siempre que el niño necesite no sólo alimento, sino simplemente sentir la situación del ser alimentado repetirá los mismos mo irruentos que entonces, hasta llegar a ser el
mismo sujeto de contacto como lo eran sus padres y sus protectores. Más aún,
1 movimiento o serie de movimientos hechos para decir Ma, Ma; Pa, Pa,
&lt;'nera movimiento en otras acciones del mismo sujeto consistentes en último
término en dar y recibir; en abrir y cerrar; en llenar y vaciar.
La generatividad de las palabras no debe. confundirse con la genética_ No
suele hablarse de que las palabras sean genéticas y sí uele de~e que sean
generativas. o es que debidamente explicado el ténnino fuera inadecuado
usarlo para cualificar las palabras; sino que no suele indicarse como cualidad
genética, sino la propia de los seres vivos en sí mismos; pero no lo que ellos
hacen como son hechas las palabras. Adecuadamente explicado el término
sí puede referirse también a las palabras; en cuanto que las palabras de cada
cual estén caracterizadas por sus propios genes; no creo sin embargo que en
la actualidad haya algún método o técnica mediante el cual se pueda descubrir la carga genética de las palabras de un individuo humano; aunque no
dudo que con asiduos estudios se pudiera llegar a reconocer los componentes
enéticos de una persona mediante el conocimiento de sus palabras. Por tal
razón al aplicar la palabra genético a las palabras habría que decir más bien
no "genética de las palabras", sino genio de las palabras, lo cual es muy diferente a la generatividad de las mismas como ya hemos explicado; las palabras
n sí mismos no tienen ninguna cualidad genética; sino más bien las palabras son cualidades genéticas del individuo humano parlante.
Por tan.to al hablar de Psicología Genética hay que hablar de las cualidades genéticas de la Psiqué; lo cual es muy diferente a decir que la P iqué en
sí misma, en abstracto, tenga cualidades genéticas. Es decir, las cualidades
genéticas de un individuo se encuentran o pueden encontrarse también en su
Psiqué; pero no existen cualidades genéticas sin individuo, por más psicológicas que sean.
Aunque parezca evidente no lo es, sin embargo, el pensar que la Psiqué
no es un fenómeno social sino un fenómeno vital, en este sentido animal
y en cuanto espiritual o racional, lID fenómeno anancástico, lo cual no es
precisamente social, aunque en él se trate de muchas o varias personas, es
decir los mayores, antepasados, padres, abuelos, etc., de cada individuo. El
fenómeno social, por más que en virtud de la raíz Soc (Som) pudiera eD•
tenderse como la unificación de varios elementos en uno solo, no lo suelen
entender las lenguas de la Psiqué, sino de varias, más de una, Psiqué. Al
tratarse de organismos vivos, la tendencia de los organismos es moverte

474

para sí mism?s, o sea, en orden a su propia vida y perfeccionamiento, 00 en
orden a la ~~da de otro organismo ni en orden al perfeccionamiento (llevar
a cabo el vivir) de otro organismo.
La Psiqué, por tanto, no es un fenómeno místico extra individual. s6lo en
p~abras m~y estrictas, en cuanto al nombre con que suele expresars~ la acti\ldad y me;or, en cuanto a la descripci6n que suele hacerse de la actividad
3cnética, podría decirse que es una actividad mística. La realidad o fenómeno místico en este orden de las palabras, serían más bien las supervivencias
de la prrsona que habla en la persona que escucha, en la cual como ya hemos
e~resado,, co~enza a ~vir y a seguir la suerte del mismo. Quien habla part~cipa de Sl ~ o a qu1en escucha, con el cual comienza a ser uno, igual, pancnte y armgo.
P~ede ll~se ~~tica y miste~osa esa supervivencia en cuanto se logra
mediante una UlID1s1on de los sorudos en los oídos de quien escucha• no es
en ~ mi~a una vio~ón de la individualidad de la persona sino
perfeccionamiento del sentJdo del oído, ya que mediante el oír el sentido del
oído lleva a cabo su funci6n orgánica.

:in

M~dernamente se ha hablado mucho de la generatividad de la gramática•
no directamente de las palabras; sobre todo con la aparición de los libros
de NoA.M Cn~MSKY de los cuales es el primero Sy11tactíc lS'tructure, en
1957. Hablar drrectamente de la generatividad de las palabras ha aparecido
hablando en general hasta la fecha como un trabajo anticientífico y fuera
c~c época y se prefiere hablar de la semántica, de la gramática, de la gramática comparada, de la semiología y otros muchos aspectos. La teoría de
Ca~MSKY es directamente sobre la gramática llamada por él "transfor~acional"; de tal modo que la cualidad que él llama generatividnd se refiere
directamente a las frases; distinguiendo dos clases de O'eneratividad una
"débil" (weake en inglés) y otra "fuerte" (strong). La p:·unera se entiende
aquella que es capaz de producir frases gramaticales y la segunda la que además sirve para producir frases no-gramaticales.
Prescindiendo de la signüicación lingüística, filosófica y psicológica de la
teoría chomskiana en general y sobre el concepto de generatividad de las reglas gramaticales en especial, el problema verdaderamente importante se
encuentra según mi opinión en el concepto mismo de genera.tividad de las
reglas gramaticales; es decir, la generatividad que nosotros ponemos en las pa~bras -según este concepto-- se encuentra en las reglas gramaticales que
ngen una lengua determinada. Al hablar de las reglas gramaticales, necesariamente nos encontramos con la. psicología o sea la ciencia de la conducta; de tal

475

�modo que las reglas gramaticales aparecen como las ~ormas de educación,
que más tarde se convertirán en las normas morales directoras de la ex_presi6n de los afectos y sentimientos morales, finos y referentes a la sexualidad
( Szondi). Según esto hay frases ( las gramaticales) que son débi~ente generativas se refieren levemente a la idea general de la generacion, a los
actos p~pios para la generación, a la actividad sexual. En cam?io las normas fuertemente generati: ~, se refieren a las frases (gramaticales Y no
gramaticales) fuertemente relacionadas con la generación y lo~ _concep_tos
cercanos a esta idea. La idea de fuertemente generativo hace qwza relación
a un contenido no simplemente sexual sino además agresivo. Nuestro modo
de pensar -aunque prescinda de dar ~ juicio sobre
teoría ~e CHOMSKY
por Ja razón, sobre todo, que ha modificado sus teonas postenormente- es
más bien que la generatividad es inmediata y directamente de las_ palabras
y no de ]as reglas !ITamaticales; o sea, las normas o reglas gramaticales son
posteriores a las palabras, de tal modo que su generatividad pertenece ~ las
palabras mismas y no a las reglas gramaticales; por más que el ambiente
psicológico de )as palabras y de las reglas sea. o pueda ser el mismo: Quere-mos repetir que nuestro conocimiento de CHOMS~Y se reduce ,exclus1vamen~
al concepto de generatividad y no a toda su teona o sus teonas en general.

;ª

Nos hemos referido exclusivamente a la generatividad de las palabras e~
el complejo O sistema de movimientos producidos en la necesidad ~e la alimentación; pero como ya apuntábamos, el mismo sistema o compleJo_ se acomoda a otros sistemas con movimientos parecidos. En esta capa 1dad de
acomodabilidad encontramos la base para la cualidad de simbolizar de _1:15
palabras. Hay algunos autores que reducen esa capac~da~ _de acomodac1on
y consiguientemente de simbolizar al aspecto se~al_ ~el 111d1v1duo ~UID~O; es
·
toda palabra al mismo tiempo que el s1gnif1cado convencional se end ecir,
en
,
. ..
.
contraría un significado e.'q)resado al mismo tiempo que el (s1gnificado sunbólico) y el cual se referiría a las necesidades sexu_ales directamente y no
indirectamente como pensamos nosotros a las neceS1dades orales de aferramiento y de alimento.
Huella de esa otra teoría la encontramos en una nota de Freud que dice asi:

"Aquello que en la actualidad se encuentra enlazado por ~n_a. relación
simbólica, probablemente se hallaba unido, en épocas pmnitwas, por
una identidad de conceptos y de expresión verbal"; sigue así:
, Para estas ideas cfr.
Introduction.

476

GRBENE,

Judith, Psyeholin¡uistics, Pinguin Boob, 1972.

"Esta concepción sería corroborada en forma extraordinaria por una
tesis del doctor Hans Sperber. En Ueber den Einfluss sexueller Momente
auf Entstehung, und Entwicklung der Sprache (La influencia de los
momentos sexuales en el origen y el desarrollo del lenguaje), ]mago, 1,
1912, Sperber opina que todas las voces primitivas designaban objetos
sexuales, habiendo perdido ulteriormente esta significación sexual al
pasar a otras cosas y actos que fueron comparados con los sexuales."~
La referencia a las voces primitivas es en cierto sentido también aplicable
a los origenes del lenguaje en cada persona; aunque naturalmente el proceso
de ese primitivismo actual, por así decir, a una introducción al ambiente paterno y familiar y hogareño, sea incomparablemente más rápido que la evolución que en la historia de la humanidad ha sufrido el mecanismo, sistema
o complejo de movimientos en torno a la necesidad de alimento.
únicamente hemos puesto un ejemplo de la generatividad de las palabras,

pero un ejemplo que es necesario&gt; como es necesaria la referencia a la
boca y a sus partes al hablar del lenguaje y de las palabras. Podemos sin
embargo tomar cualquier palabra y analizar su capacidad generativa. Veamos por ejemplo la palabra Libro. Esta palabra se deriva de la palabra latina
Líber; en otras lenguas tenemos sonidos semejantes: en francés Livre; en
inglés Book; en alemán Buch; en italiano Libro. En griego tenemos la palabra
Biblos. Prescindiendo de la semejanza del 1ocablo que se usa para indicar
la parte del cuerpo de los rumiantes, busquemos de qué modo se encuentra
dispuesta la generatividad en esta palabra.
El signüicado convencional de la palabra es perfectamente bien conocido y
consiste esencialmente en la unión en cuadernos, uno sobre otro, de hojas
impresas antes.

El significado convencional nos hace pensar en esa idea; sin embargo el
significado simbólico, en el cuaf se encuentra la cualidad generativa de la
palabra lo debemos de indagar de la situación psicológica o emotiva que es
revivida o repetida por la palabra misma. Ya de antemano sabemos que
esa situación psicológica se refiere a la necesidad de alimento en general,
al aferrarse al objeto, al ll~várselo a la boca, a succionar, masticar, luego
dejarlo y buscar otro. La palabra Libro por tanto tiene necesariamente
alguna referencia a ese conjunto de actitudes. ¿De qué modo concreta1 Fu.u», S., Obras Completas, vol. 111, Editorial Biblioteca Nueva, Barcelona,
1967, p. 160.

477

�mente? Si atendemos a la semántica, es evidente que el concepto de libro
se refiere a palabras impresa y por consiguiente die r ladón nccc aria a la
necesidad de alimento o d contacto n general. o b::i. ta sin embargo; es
necesario encontrar una relación más concreta y d terminada para poder
hacer evid nte la cualidad generativa de la palabra misma.
La raíz de la palabra Libro es doble: por una parte Lib junto con la terminación er (ro, re,); por otra parte tenernos la raíz bu con la adición ch (k)
que en griego es bi, bli y en inglés boo. El conocimiento de la raíz n~ acerca
metodológicamente a la serie de actos del complejo dicho. Efectivamente, la
raíz Lib se usa para indicar la acción de amar,_ desear gustar, agradar; de
este modo Libro viene a significar "lo que selecciona, gusta, agrada" o bien
"lo seleccionado, gustado, agradado, amado". tste es el significado de la
raíz Lib o Lub; en cuanto a la raíz, Bi, Bu, no tenemos ahora datos concretos, por lo cual bástenos con la anterior.

Para llegar a la esencia ~sma_ del fenómeno hemos tenido que prescindir,
naturalmen_te, en un trabaJo de mducci6n y de deducci6n, de otros muchos
elementos Junto, a .los cua.Jes se encuentra incluido este fe nomeno
,
d e 1as
palabras; no sena, sm embargo, difícil hacer una síntesis para encuadrar este
fenómeno en todo el context.o de la Gramática de la Litera.tu
d I p ·
d 1 0
.
ra, e a s1co1
og¡a, ~ a raton~, de la Antropología, de la Filosoíía y del Derecho.
pe~ sena un ~baJo largo y daría materia para un volumen de no pe~
quenas proporciones. Bástenos por ahora, pues el haber indicado aJ
'd
, ·¡
,
'
gunas
1 eas ub es -as1 lo esperamos-- para indagar más ampliam t
.
en e y en mayores
1

p_r~~r~~nes la naturaleza de las palabras, sobre todo en sus relaciones a la
avilizac'.on _de nuestros tiempos y aprovechando los inventos y conclusiones
de las c1~cras modernas, tanto en el campo de Ja técnica, como en e1 campo
de la psicologia profunda, que al descubrir 1a naturaleza de las necesidades
humanas, alienta y fundamenta la grande esperanza de su satisfacción tanto
en el orden de los energéticos, como en el orden de Ja alimentaci6n' de 1a
humanidad.
1

Si la palabra Libro significa "lo seleccionado; lo amado; lo agradable,
etc.", ¿qué relación tiene este significado concreto con el s.istema o complejo de Ja necesidad de alimento? Ya en este momento aparece evidente
que la acción de tomar alimento exige precisamente antes que nada aferrar
o seleccionar el alimento o la fuente de alimento; de este modo, al decir la
palabra Libro significamos en primer momento el objeto llamado así, ya que
ésta es 1a significaci6n convencional inmediatamente transmitida por la palabra. Además de esta significaci6n tenemos el significado simb6lico, transmitido
al mismo tiempo por la palabra, por el hecho de tratarse de una palabra
con determinadas letras; esto equivale a decir que al oir la palabra "hbro",
se genera en nosotros al mismo tiempo en cantidad más o menos grande la
necesidad de seleccionar, de preferir, de amar, de gustar y de agradar; esto
es tan e.vidente que no es necesario analizarlo más detaUadamente.
Por lo anteriormente comentado ya nos damos cuenta cómo junto al significado simbólico o generativo, se encadenan inmediatamente otra serie de
acciones o movimientos o complejos y sistemas, que están íntimamente relacionados con el signüicado indicado. Preferir, gustar, etc., se refier·e en primer
término al movimiento de aferrar o tomar alimento; sin embargo inmediatamente se ocurre también hasta la uni6n conyugal, que suele presentarse como
la máxima preferencia en este orden.
Del modo antes analizado podríamos demostrar cómo cualquier palabra
tiene su significado llamado convencional y su significado simbólico, y como
este último es la base de la cualidad de las palabras llamada generatividad.

478

479

�HISTORIA Y SOCIOLOG1A DE UNA GRAN CIUDAD
ANTONIO POMPA y PoMPA

Instituto Nacional de Antropologia e Historia

Los ÜRÍGENES DE GuANAJUATO. Mucho se ha especulado en dimensión de
fantasía acerca de los orígenes mestizos de 1a histórica ciudad de Guanajuato;
algunos los sitúan en los comienzos de la conquista española, otros fijan
fechas posteriores, y todos ellos fundan sus aserciones en supuestos con aparentes visos de verdad, creando una serie de hipótesis que no vislumbran
históricamente la realidad del fasto.
S61o la investigación en las fuentes, con criterio y cultura histórica; la
valoración del aporte de las fuentes y la exégesis completa y metódica del
fen6meno, podrán dar las efemérides precisas de este acontecimiento.
Únicamente de esta manera se podrá lograr una precisión histórica en el
acontecimiento de los orígenes del Guanajuato mestizo, que de los orígenes
de la población indígena pre-hispánica se remontan a un período que aún
no han podido precisar las ciencias auxiliares de la Historia, como la arqueología, la etnología antigua, la lingüística y la antropología física. Sólo
una que intuimos protohistórica avisora con unos importantes vestigios, un
horizonte de antigüedad remota, y de ellos tampoco se puede a~irmar su
}X)Sici6n en lo positivo.

En esta situación de incertidumbre dentro del conocimiento de los orígenes mestizos de la ciudad de Guanajuato, procedemos a esta disquisición
histórica.

•
La dramática epopeya que hace ciclo trascendental en la conquista española
en la Mesopotamia del Bajío, clave en los orígenes de poblaci6n sedentaria en
481
humanitas-31

�la región, ]a llevan al cabo porciones de 1a caballería de don Nuño Beltrán
de Guzmán, después de cruzar posesiones de matlatzincas y purépechas.
Así se puede conjeturar 16gicamente al conocer el texto de la Tercera
Relación anónima de la jornada que hizo Nuño de Guzmán, y así lo entien.
den en sendas Crónicas don Matías de 1a Mota Padilla y Fray Antonio Tello.

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En este escenario que cubría la flora se ubica Guanajuato, de cuyos ha·
bitantes remotos nada se puede afirmar con sentido evidente, aun cuando
hay manifestaciones arqueológicas de un horizonte magalitico y una tradi•
ción acerca del culto zoomorfo como símbolo de la fecundidad en los aledañol
al Paxtítlan mexica (lugar antiguo en la lengua náhuatl), y la historia
antigua apunta a incursiones toltecas, otomíes, mexicas y pu.repechas de cuya
invasión nos queda el nombre del lugar, Guanajuato, de dos raíces dialectales
Kuanas, que significa ranas y juata que significa cerro, donde está el cerro
de las ranas, y nos quedan también otros indicios como yácatas y coecillos en
la hacienda de Cuevas y cúes, plataformas y cerámica en diferentes Jugares
aledaños, ésta desde el teotihuacano y otros horizontes como el de occiden~

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En un depósito sedimentario de edad terciaria, seguramente del miocenGi
es donde ahora se asienta la ciudad; depósito constituido por fragmentos dit
acarreo de granitos, sienitas, pizarras arcillo as y rocas volcánicas unidGI
por un cemento arcilloso rojizo.

CD

~

,,,.,. ••• •••

"Partió Nuño de Guzmán, de Puruándiro -dice la Tercera Relaciónque es postrero pueblo de la provincia de Mechoacán, hada los teul s chlchimecas en diez del mes de febrero, año de quinientos y treinta. . . y llegó
al río de Nuestra Señora de Buen Paso (Lerma) ... Allí se detuvo tres
días, uno más o menos ... " Además, el propio uño afirma en su Relaci6n
al Rey, que fue "seis días por despoblado, la mitad dellos por el río abajo..."
y es de suponer, como lo hace el historiador López Portillo y Weber, los ot:rol
tres o cuatro días lo hizo al norte, y así coinciden y lo parece a los cronistas
Tello y Mota Padilla.
Luego, después de cruzar e] río de uestra Señora de Buen Paso, o sea
el Lerma y la región de una Mesopotamia mesoamericana -el Bajío, ~
irrigan con amplitud en distribución trapezoidal el Lenna, el Laja y e(
Turbio-, los conquistadores españoles Uegaron, subiendo las estribaciones dt
la sierra, al lugal' en donde ahora se aposenta 1a ciudad de Guanajuato,
región de poderosa formación sedimentaria que la constituyen pizal'ras arcillosas despro istas de restos fósiles, que sirven de caja a la mayor parte de
los criadores minerales que e encuentran en eUa. Sedimentos que se conjeturan de edad precretásica.

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�además de monolitos desde el arcaico, y objetos líticos, y contribuciones ~
fósiles que bien estará investigar para precisar si hubo contemporaneidad
humana.
S6lo don Pedro Goozález, don José Guadalupe Romero y don Lucio Marmolejo, investigadores insignes, apuntan a este ti~ de investigacío~es locales,
lo que preconiza la urgencia de investigar y ~b1car en~ cronolog1a ~orrecta
ese remoto pasado que precedió a la Conqwsta espanola,_ ~blamt nto. y
colonización estanciera que situamos históricamente en proxmudad posterial
al año 1530.
Mucho se. ha sostenido que la colonización estanciera la inicia n Guanajuato Rodrigo Vázquez a raíz del Mandamiento a su favor dado por el
rimer virrey de ueva España, don Antonio de Mendo1.a, fechado ~
ciudad de México el día tres de julio de mil quinientos cuarenta y SCll,
mas hame parecido qu este documento no es inicial en los orígenes de
Guanajuato.

~

Pero Núñer, Maue de Roa. Recordemos que uño Beltrán de G ~
· TVKP,oiones de matlaltzincas y purépecha , y al hacerlo por las pnmeras
cruzo r .
1
~6 en
estuvo en estancias recién concedidas a Pero úñez, qw~ e acomp~
la expedición a la Nue a Galicia, según onsta en la nómina de los Jmetes.
Este Pero úñez, que algunos por error llaman Pedro_ ~uñoz, era n.a~
de la Villa de Roa, médico o curandero de palabra lDSllluante Y facil Y,
además, escritor de croniquillas; hijo d Alonso, Maestro de Roa Y de
Catalina Bennúdez.
El soldado cronj ta, Bernal Díaz del Castillo nos lo describe con donaire
al narrar que era vecino de México, qu se d ía el Maestro de Roa; ya
era hombre viejo, con un gran lobanillo en el cuello y _cuatro palmos de
tatura • como t nía nombre de Maestro de oa le d cian adrede
de Rod~ y este comisario fue el que el Marqués (Hemán Cortés) hubo
enviado a llamar a Castilla y llegó a u va E paña en 1528 para que le
cura el brazo derecho que tenía quebrado de una caída de caballo, despu&amp;
que el conquistador vino de las Hibu ras, y porque vi~ies~ a curarle, el brazo
se le pagó muy bien dándole encomiendas en pueblos m~geoas y a.si des~ués
fue a Castilla a curar a doña María de Mendoza, muJer de don FranCIICO
de los Cobos Comendador Mayor; y al Cardenal Sigüenza, Presidente de
Indias, con que más que éxitos curativos consiguió fama y posición de mú!·
tiples estancias en la ueva España, ya en la matlaltzinca, ya en las chichimecas.

J;

Mucho se ha discutido acerca de que si los conquistadores al mando de
uño Beltrán de Guzmán llegaf9n o no al lugar donde ahora se ubica
Guanajuato; históricamente no se puede afirmar, ni negar, en vista de
que las Crónicas y Relaciones conocidas del viaje de don uño describen
explícitamente este acontecimiento, ni el lugar t nía entonces la prominencia
que hiciese obligatorio el consignarlo; mas de los elementos y referencias que
se deducen de la propia Relación de don Nuño fechada el día 8 de julio
de 1530, y de la Tercera Relación anónima de la jornada qu hizo ~uño de
Guzmán, auxiliada~ de las relaciones conexas de Gonzalo López autorizada
por AJonso de Mata escribano del Rey (3-11-1532) · la de Pedro de Carrarv.a.
la de García del Pilar, la Relación de la onquista de los teulcs chichimecas
de Juan de ámano )' la Cuarta Relación anónima y la jornada de don
uño, se puede conjeturar la posibilidad de una entrada de los conquistadores de don uño hasta el Jugar donde se ubira Guanajuato, y así lo
parecen entender los cronistas Tel10 y Mota Padilla.
En la expedición de don uño, tras el acontecimiento del paso del rlo
Lerma, parece que se oculta Pero úñez, el Maese de Roa, ¿ acaso fue a
incursionar en la región para volver a México y aparecer al ser consolidada
legalmente la colonización estanciera y el asiento definitivo de una sociedad
donde estuvo con Pero ápoli o
ápoles, Melchor Hernández Antonio
Frausto, Diego de Aguilera y otros más, en donde ya había sido propietario

Juan de Cuenca y después Juan de auc do y María Burgueño desde 1555
en que hacen traslado de dominio a Martín de Aranda?

¿ Fue antes estanciero en Guanajuato Pero
Vázquez?

úñez, que el mismo Rodrigo

Y de esta manera queda planteado un período hipotético acerca d Jos
orígenes y poblamiento de Guanajuato orno ciudad mestiza entre lo años
Primeros de la Conquista en que el enorme paí de lo "chichimecas" fue
invadido por hombre blanco y aliados indígenas d don uño Beltrán d
Guzmán, de don icolás de San Lui Montañez, ca ique indígena a rviao
de Villaseñor, de Diego de lb rra y hru.ta de Juan JaramilJo, quien obtuvo
f&gt;ro..isión n 1543 para internarse a d ubrir en la región de lo "chichi-

mecas".

Concordes están testimonios documentales en que para antes del año 1554,
que algunos autores fijan, había en Guanajuato poblaci6n de estancieros
dedicados al ganado y a la incipiente agricultura, así como de la minería,
no ajena a los otomies, purépechas, y náhuas que tuvo en no pocas circuns-

11

484

•,

85

�tancias sus primeros descubrimientos por los españoles, debido al infonne
de los propios indígenas.
Meditando las proposiciones que hemos planteado, consideramos que se
establece en los orígenes de Guanajuato una obligada división entre lo que
forma un período hipotético, y el que constituye un período estrictamente
histórico, que se inicia con la colonización estanciera que da origen a una
población sedentaria que toma después nuevos cauces con la actividad minera
hasta llegar a la consolidación de un grupo humano, que con el tiempo se
,'tlelve meta de progreso y evolución y cuyos reflejos se proyectan en la historia económica del mundo.
La Estancia de Guanajuato. Para algunos es conocido el tenor del documento que da propiedad a Rodrigo Vázquez de una estancia en las clúchimecas, cerca del nacimiento del río de Guanajuato; mas este documento,
por lo que yo he visto, no ha sido publicado en la integridad que hoy lo
damos a conocer, debido al esfuerzo inqu.Ísitivo de don Pedro fartínez de
la Rosa, quien lo ha puesto a nuestra disposición.
La estancia concedida a Rodrigo Vázquez hemos podido ubicarla por una
minuciosa confronta de documentos, en terrenos de lo que despu' constituyó
la Hacienda de Cuevas, colonización estanciera que se proyectó de sur a
norte en el caso de Guanajuato y puso las bases para el posterior desarrollo
minero.
El famoso documento dice como sigue: ''Yo don Antonio de Mendoza vi50rrey e gobernador por Su Magestad de esta Nueva España, etc. Por la
presente doy licencia a vos Rodrigo Vázquez para que en las chichimecas
cerca del nacimiento de un río que se llama Guanaxuato el río arriba una
legua encima de un cue arrimado al mismo río podais asentar y asenteis una
estancia donde de la cual e de caballería e media de tierra cerca de la dicha estancia e para el sustento de ella en parte sin perjuicio vos hago merced
para que sea vuestra e de vuestros herederos e sucesores y como en tal estancia
vuestra podais tener en ella vuestros ganados sin que os sea puesto impedimento alguno e podais labrar e cultivar la dicha caballería e media de tierra
de lo que quisieredes e por bien tuvieredes e tomada por vuestra parte
la posesion de la dicha estancia e de la dicha caballcria e media de tierra
mando que de fecho no seais despojados sin primeramente scais oido e por
fuero e derecho vencido ante quien y con derecho deba.is e podais disponer
de lo susodicho con tanto que no sea a Iglesia ni a monasterio rú a otra
persona eclesiastica la cual dicha merced vos hago de la dicha estancia e
caballeria e media de tierra con tanto que no sea en perjuicio de los indios

487

�ni de otros tercero alguno e con que en el asentar y poblar de la dicha
estancia y culth·ar de la dicha tierra guardeis las ordenanzas que en este
caso estan hechas e so las penas de ellas e mando a Antonio de Godoy Jus.
ricia en los chichimecas que os ha!!a medir y señalar la dicha caballeria e
medio de tierra en parte sin perjuicio e con que no sea en tierra e termino
de la tierra que tá señalada para la población de los chichimecas. Fecho ea
México hoy tres días del mes de julio de mil e quinientos e cuar nta · seis,
años.-Don Antonio de Mendoza.-Por mandado de u eñoria.-Antonio de
Turcios".
A continuación, damos el tenor del documento suscrito por Antonio de
Godoy en que da posesión a Rodrigo Vázquez, de la estancia de Guana.'&lt;:uato.
"En jueves quince dias del mes de eptiembre de este año de mil e quinientos e cuarenta e seis años Yo Antonio de Godoy recibí esta omisión
de u Seiioria Ilustrisima hecha a Rodrigo Vazquez de una estancia caballería e media de tierra contenida en esta dicha merced e confom1a a ella
y en el dicho dia medi la dicha caballeria e media de tierra en un río que
esta a mano derecha que viene de hacia San Miguel del dicho asiento de
estancia el rio arriba de una parte e de otra del dicho rio e por parte
de arriba esta una angostura e vuelta que hace el dicho rio e porque s ,-e.edad
que di la dicha posesión conforme a e ta merced de esta dicha parte con.
tenida lo firme de mi nombr Testigos que se hallaron presentes Antonio
de Godoy el Mozo y Diego criado del dicho Rodrigo Vázquez que es fecha
en el dicho dia mes y año susodicho.-Antonio de Godoy."
Por este importante documento que inicia el período histórico de 1a estanria
en Guanajuato, encontramos diversas circunstancias que nos hacen conjetu•
rar la posible presencia del conquistador mucho antes de ta fecha, mas téngase como período hipot' tico, que del histórico ésta es la primera fecha
evidente.

La colonización estanciera de Guanajuato hist6ricamente comprobado desde el año 1546 con el Mandatario de don Antonio de Mendoza a Rodrigo
Vázquez, agrega en 14 días del mes de agosto de 1548 la merced concedida
a Hemán Sánchez Mancera de "tres sitios de estancias donde tenga sus ganados, en términos de Yuririapúndaro, que se llaman de Temascatío al pie de
una sierra, cabe unos manantiales una fuente de agua e tule junto a un rio;
la segunda está más adelante, junto a otro río que
dice de Jo CarrizaJes en
términos de San Miguel, a un pozo de agua; la tercera junto al río de Guanaxuato, en términos de la estancia de Rodrigo Vazquez e Juan de Cuenca,
que entra en el dicho Guanaxuato, estancias que podrá poseer y heredar

.

488

,

y donar y vender, con tal que no sea a iglesia o monasterio o persona eclesiástica"; mercedes concedidas por don Antonio de Mendoza, quien las suscribe, así como Antonio de Turcios.
Téngase idea de la importancia económica de estas estancias, tan sólo
con la parte que poseía Juan de Cuenca de media estancia de Guanajuato,
con ganado vacuno y caballar por valor de quinientos ochenta pesos de oro
de minas de ley perfecta, .iendo el valor de cada peso de cuatrocientos
cincuenta maravedíes.
Así también Hemán Sánchez Mancera estan iero de Guanajuato y terrenos aledaños del ur, tenía en us tres estancias corrale , casas asiento
sitios, términos que poseen las estancias, más la mitad de dos mil cabezas d;
vacas chicas y grandes, yeguas, asno , etc. con un valor de tres mil setenta
pesos de oro, de ocho reales cada uno.
En esta forma dentro de la estancia, va aumenta.'ldo día a día el poblamiento de Guanajuato.

López de Legazpi, Estanciero de Gua.najuato. Al principiar la segunda
mitad del siglo XVI, ya tenemos un grupo de e tancieros que dan vicia a la
región de Guanajuato; está Rodrigo Vázquez natural de evilla y casado
con Juana de Moralle el 30 de ago to de 1526 y con quien aposentó en su
estancia; este Rodrigo Vázquez fue conquistador e hijo de Rodrigo Alonso
Y de Leonor Femández, y se le considera, históricamente, el primer estanciero de Guanajuato; contemporáneo a él en la concesión de merced está
Juan de Cuenca, poseedor d media estancia de Guanajuato, y que adquirieron después Juan de Sau edo y María Burgueño, su mujer, y que en 1555
enajenaron a Martín de Aranda, con ganado vacuno y caballar evaluado
en quinientos ochenta pesos de oro de minas de ley perfecta; así también en
~uel tiempo era estanciero Hernán Sánchez Mancera, que fue vecino de la
ciudad de Valladolid en Michoacán, así como también de la ciudad de México, quien posteriormente enajenó en favor de Miguel L6pez de Legazpi,
Adelantado de Filipinas, la estancia de Temascatío el Carrizal y la Calera
c?n todos los corrales, casas, asientos, sitios, términos que poseen las estanc~, más un mil cabezas de vacas chicas y grandes, yeguas, asnos y otros
anímales en la suma de tres mil setenta pesos de oro de ocho reales cada uno.
Tal movimiento en la propiedad estanciera advierte la necesidad de una
pobl~ción que organizara y mantuviera el equilibrio de la estancia, y así se
explica que desde temprano hubiese tal movimiento en la región que ya era
Guanajuato; así se explica que posteriormente la minería haya podido de489

�sarrollar sus trabajos con decoro y holgura por la agricultura y ganadeóa
que la sustentaban.
Miguel L6pez de Legazpi y Gorrichategui fue también es~~iero de

?~-

na juato. Este ilustre vasco, nacido en Zubarraja de la Provmc1a de. Gwpuz-

coa, hijo de Juan Martínez de Legazpi y de Elvira de Gorrichat~i, fue ~
famoso Adelantado de Filipinas, quien sali6 a ese memorable viaje el día

21 de noviembre de 1564.
Miguel L6pez de Legazpi, a principios. de la segunda mit_ad del sigI_o XVI,
fue adquiriendo un sinnúmero de propiedades en la regt6~ guanaJuat~
y así Hernán Sánchez Mancera es el primero que vende a Lopez de Legazps
la mitad de tres sitio de estancia de Temascatío, el Carrizal y la Calera en
los chichimecas y términos del Río Grande, las que poseía ánchez Mancera
por titulos otorgados por don Antonio de Mendoza · la venta incluye la mi~d
de todos los corrales, casas, asientos, sitios, t 'rminos que poseen las estancw,
más mil cabezas de vacas chicas y grandes, macnos o hembras y qninicntas
y guas, la mitad de siete garañones asnos, herrados de su hierro? más la
mitad de }os muletos y muletas, todo ello en la suma de tres ID1l setenta
pesos de oro de ocho reales, y esta venta se llev6 al cabo _el día 20 de marzo
de 1556; en el año siguiente, el día 5 de mayo Hernán Sanchez
Man~era
vende a Gabriel Díez la mitad de su mitad de las tres estancias refcndaa
en donde había cien yeguas, siete asnos garañones, dos mil cabezas de ganado
acuno más otras mil trescientas cabezas de ganado vacuno recientemente
adquiridas, más las tierras de labranza que hay en las estancias Y sitial
donde se siembra maíz y todo esto lo enajena a Gabriel Díez por un mil
quince pesos de oro de minas, y también considera _en la venta ~a terceia
parte de las minas que el primero tenía en sus estancias, y es el pmner dato
que se encuentra acerca de las minas de Guanajuato, ex~epto aquellas referencias a las minas descubiertas por Juan de Jaso y el d1a 9 de octubre_ de
1558 el mismo Sánchez de Mancera vende a Miguel López d~ Legaz~1 la
cuarta parte de aquella su antigua propiedad sobre las tres estancias refendal,
entre el ruo Grande y las minas de Guanajuato, con todos sus ganados
propiedades, quedando Migu l López de Legazpi como propietario; ª, este
. agregó López de Legazpi un cuarto de sitio de estancia y una caballena de
tierra en compañía de Juan y Pedro de Aranda que venía a quedar_~•
la estancia de los dichos Aranda y Temascatío, más la mitad de otro sino de
estancia en compañía de Martín Martínez · este dicho Martín Martínez tenla
pedido para aumento de la propiedad a don Luis de V~lasco otr~s terrelllll
con todas las aguas y pastos y todas las entradas y térmmos Y salidas Y UIIII
, costumbres y servidumbres que le pertenecían, por el precio de un JDil

?e

doscientos pesos de oro de minas de marca real, que bajo ciertas condiciones
le tenía hecha cesi6n a Francisco Ramos, que estaba en las minas de Guanajuato, para que quedara todo en favor de Miguel López d e ~ De esta manera sigue extendiéndose la propiedad agrícola y ganadera que
sustentará en el advenimiento del desarrollo minero, ese auge que desde
los primeros años dio importancia a Guanajuato, la base de sustentación que
presenta la agricultura y la ganadería hace que desde el nacimiento la
minería se desarrolle con toda la importancia que corresponde a esa nobilísima industria, que fue uno de los blasones de mayor categoría para los
primitivos guanajuatenses.

Progreso de la Estancia. Ha quedado plenamente comprobado que la primera fonnaci6n mestiza a raíz de la Conquista en el ámbito donde hoy se
asienta la ciudad de Guanajuato, se debe a la estancia, esa porción de territorio destinado a la cría de ganado, para cuyo mantenimiento dispotÚa de
terrenos suficientes con pastizales que aseguraran su mantenimiento; así
también había una extensión que fuera suficiente para asegurar el mantenimiento de los ganaderos, o estancieros, lo que significa las extensiones que
fueron sumándose al aumentar las mercedes y las personas que las obtenían.
Ya h mos referido cómo ha ido creciendo la institución de la e tancia
en terrenos donde hoy está la ciudad de Guanajuato y lugares próximos;
hemos visto c6mo empezó a crear el primer latifundio el poco tiempo después
adelantado Miguel L6pez de Legazpi, y seguiremos viendo cómo va tomando
una mayor importancia esta región en vísperas de iniciarse en una forma
lúst6ricamente comprobada el auge minero.

Es muy importante tener presente que la primera escritura de compañía
que se otorga el día 29 de diciembre de 1559, en relación con territorios
aledaños a Guanajuato en la región de los chichimecas, es suscrita por Miguel
I..6pez de Legazpi y Pedro de alcedo por una parte y Juan Ortiz por él y
en nombre de Pedro Marfil, cuyo nombre perdura aún en la ciudad muerta
de Marfil a la entrada de Guanajuato, y esta compañía hizo crecer los territorios hasta la región del río Turbio, adelante de las estancias de Comanja
hacia Guanajuato, de cuyas estancias dos tercias partes eran de Pedro de
Salcedo y una tercera de Miguel L6pe:z de Legazpi; y ambos venden la tercera
Parte de los sitios a Juan Ortiz y Pedro Marfil, según carta de venta y hacen
compañía por ocho años, según las condiciones que estipul6 la misma carta.
Es curioso anotar que en la cláusula primera de esta carta se indica que es
condición el agregar por los compradores cien yeguas; y en las cláusulas tercera Y décima segunda se menciona la entrada de individuos de raza negra

�como parte de lo bienes de la compañía y de esto, que sepamos, es la primera entrada de los negros n la región de Guanajuato de que hist6ricamente tenemos noticia.
Poco después equilibraron los propietario d
te enonne terreno en extensiones iguales considerando siempr cabeza de esta compañía a Miguel
L6pez de Legazpi. Ya para aquel entonces, por 1560, apar ce el primer telar
de jerga que trabaja Maria de Turencio mujer de Juan Ortiz y también de
esta primera industria e I primer dato rigurosamente histórico que hem01
ncontrado.
En 14 de mayo de 1566 Juan Ortiz da poder amplio cumplido y ba tante
al mercader Alonso Ball tero para vend r a don P dro de astilla y a
Pedro de auc do o a otras personas i a bien I par cier . la ua_;ta parte
de ciertas tancias de ganado va uno en la re 'ón de lo chi hlm :as n el
río Turbio, qu él tiene en compañía y que linda por una part con las
stan ias d don Luis d
astilla y Juan d Jaso y por otra con estancias
d Diego de Ibarra, autorizándol para que esta najen.ición la concierte
por l pre ·o d maravedíes o pesos de oro que le pareciere, al contado o de
fiado; y Alonso Ballesteros, aceptando el poder vende en nombre de Juan
Ortiz a don Pedro Lorenzo de Castilla, ecino y regidor de la ciudad de
México, la uarta parte de todos los sitios de e tan ia de ganado vacuno
y la cuarta part de todo el ganado ,·acuno novillos, vacas, toro y becerros y la cuarta parte también de todo los negro · y mulato esclavo varones
y hembras, chicos y grandes, y 1a cuarta parte de todos los caballos, potros y
}eguas de aquería, y la cuarta parte de todo el apero que había allí, y del
ganado menor y mulas que Juan Ortiz tiene en los llanos de los chichimeca,
en el óo Turbio, en compañía de dicho don Pedro Lorenzo de Castilla y de
P dro de auc do en el precio d nu v mil pesos de oro común.
Apuntó como creador del prim r latifundio en la regi6n de Guanajuato,
el ilustre don Miguel L6pcz d Lcgazpi, poco después Adelantado de Filipinas, mas no tocó a él crear el verdadero latifundio, sino a don Pedro
LoreI120 d Ca tilla, por lo que verem adelante.
El latifundio creado po teriormente por don Pedro Lorenzo de Castilla
merece una crítica pecial por las circunstancias qu con unieron y por ser
el conjunto d
tas propiedades lo qu puso los cimiento d la rdadera
colonización estanciera en la amplia región del Bajío, pue to que las características del latifundio d don Pedro Lorenzo d Castilla fueron n rmas en
su ve inos de estan ·as aledañas.

•

492

Gtulnajuato 1n el Latifundio. Es indispensable para entender la historia
de la propiedad territorial y Ja evolución en us orígenes, del núcleo inicial
guanajuatense, hacer algunas digresiones, que si bien aparentemente separan
de un método rígido, son indispensables para una ubicaci6n en Ja dinámica
y en el espacio de la posteriormente metrópoli guanajuatcrue; por ello be
considerado pertinente señalar los orígenes del latifundio regional, ligado al
núcleo inicial de las estancias que dieron origen a la población de la ho)'
ciudad capital del Estado de Guanajuato, primero por el Adelantado de
Filipinas don Miguel López de Legazpi y Gorrichategui y después por don
Luis y don Pedro Lorenzo de Castilla.

Son don Luis y don Pedro Lorenzo de Castilla creadores del primer latifundio, en la xtensión del término e.n los al daños de la posterionnente
metrópoli guanajuatense.
Caballrro de prosapia fu don Luis de Castilla, qui n vi tió el hábito de
caballero de :antiago y vino a México a poco d hecha la conquista: n busca
de fortuna empezó desde luego lo que pudiéramos llamar su carrera política
y reobió de Hemán Cortés y de la segunda udi ncia el encargo de fundar
una villa en los límites de la provincia de olima
de someter al famoso
don Nuño de Guzmán.
Don Luis de Castilla salió y llegó a la Nueva Galicia, y fue requerido

por el Ayuntamiento de Compo tela para que saliese de la provincia, mas
don Luis desoyó el requerimiento diciendo que tenía poder del Marqués
del Valle )' autorización de la Real Audiencia para poblar en la provinria
y siguió adelante en olicitud del rebelde don uño, y poco faltó para que don
Luis pcrecie en mano de Guzmán, aunque don José Fernando Ra.míre7
dice que tan sólo trató de intimidarle, reteniéndolo en prisi6n por algún

tiempo.
Seguramente las andanzas de don Luis por territorios chichimecas fueron
el origen de las propiedades mercedadas en su favor, y constituyeron el
núcleo inicial del latifundio 'más grande, creado por los Castilla en el hoy
territorio guanajuatense.
Fue don Luis de Castilla R gidor en la ciudad d M' ··co-Tenochthlan
en 1534 y Procurador en 1549, según aparece en los libros capitulares; en
155? fue Alférez Real y por esa época encom ndero d Tututepec.
Cuando se preparaba la conducente para las expediciones a la Esp cieria
en Huatulco y Santiago (Manzanillo), don Luis de Castilla tuvo significada
intervención y acompañó a Pedro d Alvarado :i la acción del Mixt6n.

493

�Don Pedro Lorenzo de Castilla, descendiente de don Pedro el Cruel e
hijo de don Luis de Castilla, fue Alférez Real en 1577 y Escribano de Cabildo
en 1595 y con su padre fue de los prisioneros a quienes se conside~
complicados en la sonada conspiración del Marqués del Valle, y es qwen
adquirió de Juan de Ortiz, en 14 de mayo de 1566 por conducto del mer•
cader Alonso Ballesteros, la cuarta parte de ciertas estancias de ganado va,.
cuno en la región de los chiclúmecas en el río Turbio, que Ortiz tenía en
compañía y que lindaban con las estancias de su padre don Luis de Castilla
y Juan de Jaso y por parte con estancias de Diego de lbarra, como ya lo
hemos referido.
Diego de !barra era hidalgo de la casa de !barra establecida en la villa
de Eiliar en Guipúzcoa y pertenecía a la orden militar de Santiago. Vino a
Nueva España en tiempo del primer Virrey; hizo la campaña conn:a kll
chichimecas en la parte norte del país y se contó entre los cuatro capitanes
q_ue fundaron Zacatecas en 1546. Después !barra expedicionó por la Nu~
Galicia y la costa del Pacífico y como recompensa le nombraron Gobernador
y Capitán General de Copala, Chiametla y Nueva Vizcaya, y fue Alcalde
Mayor de Zacatecas.

En breve tiempo Diego de Ibarra hizo fortuna y tuvo diversas propie~det
de minas, ingenios y estancias, como las estancias de Santa Ana, ~antiago,
Estancia Vieja, Chichimecas, Ciénega Salada, Buenavista y Guad1ana que
constituyeron el Mayorazgo de !barra; consígnase que las vacas que, había
en esas propiedades estancieras no podían ser contadas, pero que excedían de
ciento treinta mil y los caballos pasaban de cuatro mil. También tuvo en propiedad las haciendas grandes de Trujillo, a orillas del Río Grande y de Lagos,
esta última junto a la población de ese nombre y que entonces se estaba
formando.
Con las propiedades de don Luis de Castilla, de su hijo don Pedro Lorenzo y demás descendientes, se construyó y fue ampliándose el Mayorazgo,
que se componía de diversas pertenencias, entre ellas la ha~enda de L~ Erre,
en jurisdicción del norte de Guanaj uato (hoy Dolores Hidalgo) , colind~te
de la de Reoyos, perteneciente al Mayorazgo de Salvatierra; ~as de La_ Pila,
Trejo y Mezquite Gordo situadas en Irapuato y Santiago Silagua (Silao).
Además de éstos y otros diversos bienes, pertenecían al Mayorazgo el oficio
de Alguacil Mayor del Tribunal y Audiencia de Cuentas, valuado en cua•
renta y cuatro mil pesos q_ue reconocía la hacienda de Arandas, al sur de
Guanajuato.
De esta manera tenemos en la historia de la propiedad territorial, los

"

494

oñ-

genes del latifundio en Guanajuato, representado por las pertenencias de
los Mayorazgos de Castilla y de !barra, ejemplos de la organización y coordinación estanciera, ligados en su principio con aquel núcleo primitivo de
estancias que dieron nacimiento, desde la primera mitad del siglo XVI a
una de las más importantes ciudades de Nueva España.

El Auge minero. Asegúrase que las primeras minas halladas por los españoles en la Sierra de Guanajuato, lo fueron por Juan de Jaso, el viejo, hacia
1552-53, cuando en calidad de Capitán combatía en la región de los chichimecas a los grupos indígenas de la región, mas entonces no fueron registradas
por é~ ni parece haber trascendido la noticia del hallazgo, quizás porque el
propio Jaso y sus soldados guardaron celosamente el secreto, como que quizás
también la noticia de esas minas fue comunicada a Jaso por los propios
indígenas, como aconteció en muchas ocasiones a los conquistadores.
Mas en el año 1556 el estanciero Pero Núñez, Maese de Roa, halla y
hace de su dominio por denuncio, minas en la Estancia de Guanajuato y la
noticia se difunde y a fines del año mencionado, 1556, aparecen los primeros registros ante Juan Sánchez de Alanís, teniente de Alcalde Mayor
de la recién fundada villa de San Miguel (esta villa data de fines de 1555,
aunque el pueblo de indios, u antecedente, fue fundado en 1542, donde
ya había comunidad indígena prehispánica); tanto San Miguel como Querét:rro dependían por aquel entonces de Jilotepec.
Cabe hacer notar que otros registros de minas ubicadas en Comanja, fueron
hechos al comenzar mayo de 1557 en la estancia de Chapapetiro, ante Antonio de Godoy, Corregidor de Yuriria.

Al principio de 1557, diremos sin exagerar, tumultuosamente se acudió
al registro de fundos mineros; la afluencia de españoles fue caudalosa, asegurándose que hubo día en que hubo más de cien propiedades registradas,
Y es que quizás por alguna disposición gubernamental se fijaba plazo para
el registro de los yacimientos hallados, so pena de que fuesen declarados
realengos.
Como verdadera "fiebre de la plata" puede ser considerada la afluencia
de numerosos españoles a principios de 1557 a las minas recién descubiertas,
Y ante esa caudalosa migración fue preciso que el Alcalde Mayor de Pátzcuaro,
Francisco Velázquez de Lara, a cuya jurisdicción se supone pertenecía por
aquel entonces la estancia de Guanajuato, se trasladara a dicho lugar para
atender el registro de las minas; día tras día, durante el mes de mayo hubo
abwidante registro, y da la impresión de que este inquieto ajetreo vivo y
dramático de quienes se afanaban por poseer yacimientos en las venas de

495

�plata de la en potencia riqwsuna región guanajuatense, ponía la piedra
angular de esa singular y excepcional industria regional.
Mucho se ha dicho que Juan de Jaso, el viejo, fue víctica de algunoe
españoles que trataron de apoderarse de las minas que encontró en la Estancia de Guanajuato, y se aduce documento de protesta del propio Jaso
ante Francisco Velázquez de Lara, Justicia Mayor en las dichas minas y
esta acusación y protesta se enderezó muy particularmente en contra del
Maese de Roa y de Pero Nápoles, mas lo que vale n Derecho es el Registro
del fundo, y este lo hizo legalmente Pedro Núñez, Maese de Roa.

El Maese de Roa no sólo tuvo estancia en el núcleo inicial de Gua.najuato, sino que: "tiene en las Chichimecas en Guanajuato tierras de estancia
de ganado mayor e otros ganados... que le había (n) hecho merced de ellas
y que porque agora la quería hacer labor de pan y demás de su aprovechamiento, que redundará en pro y utilidad general para la nueva población
de las dichas minas de Guanajuato, de que él ha sido descubridor" y por
ello pide al virrey: "se las mida y amojone conforme a las Ordenanzas, de
manera que no reciba agravio e tenga causa de quejar..." propiedades que
amplió con largueza y constituyeron posteriormente la conocida Hacienda
de Cuevas.
Mucho más podría ser agregado acerca de los orígenes de la Estancia y
de las minas de Guanajuato; poseemos documentación facsimilar de repositorios oficiales y particulares, d 1 país y extranjero, que amplían las informaciones que ilustran este ensayo· por ello sabemos que la Estancia en el
13ajío y en los altos de Guanajuato no fue sólo agrícola, sino más bien
ganadera, pues era necesaria en abundancia 1a con-ea cruda para el ademe
de las minas, ya que el claYo metálico era efímero en el interior1 por el calor
y la humedad; debido a ello la Corona española urgió la multiplicación
de la E tancia que, como era natural exigía cultivo de zona. agrícola para
el sostenimiento de estancieros y forrajes y, dentro de este extraordinario
sistema la Estancia de Guanajuato no sólo satisfizo la necesidad y exigencia de la miner.ía Guanajuatense sino que auxilió ampliamente a la minería
en Zacatecas.
Valga por hoy la síntesis que antecede, que de un desarrollo mayor el
tiempo y la Historia se encargarán de ampliar.

¿DECADE CIA O NUEVO ORDEN?
AJociaci6n Mexicana de Sociol&lt;&gt;sfa
ÁNGELES MENDIETA ALATORU

Prólogo

ME HA TOCADO vivir, contemplar y padecer una interesante época de transici6n social de mi pals. Caigo en la tentación que ha tiempo me desazona:
relatar las observaciones hechas, pues aunque conllevan las limitaciones de
cualquier vivencia personal, se apoyan en testimonios que le otorgan cierta
validez.

En pocas décadas, ante mis ojos, México aumentó su población de 20
millones de mexicanos a más de 60. Como el país tiene la natalidad más
elevada del mundo y el índice de crecimiento demográfico es de 3.6 por
ciento anual, se estima que la población mexicana para el año 2,000 alcanzará
la extraordinaria cifra de 210 millones de personas.
La ciudad de México, lugar donde nací y vivo, tuvo que reunir en 1920
a varios pueblos aledaños para contar con un millón de habitantes: actualmente se calcula que hay de 12 a 13 millones de personas.
La economía de tipo rural se ha orientado hacia la industrialización, violentando así la mentalidad cíclica, morosa y mágica de un pueblo agrícola
por excelencia.

La demanda de educación sigue siendo superior a los presupuestos, pero
ha formado una ciudadanía cada vez más atenta a la problemática social.
Grandes grupos -nueva clase social sui generis sin arraigo alguno, analfabeta e impreparada- ha cercado las grandes ciudades y está compuesta
en su mayoría por jóvenes, niños, madres solteras y población flotante.

496

497
humanitru:-32

�La enseñanza de carácter laico instaurada desde la época independiente.
destruyó la labor formativa de la iglesia colonial y no la ha suplido con
eficacia para formar la dignidad cívica y ejemplar de los grandes patrici0&amp;

costumbres del hombre que convive con la tierra obedecen a una mentalidad
cíclica, morosa, humana y mágica, en ese orden.

liberales.

El campesino es ajeno a la rutina -devastadora hasta la deshumanización- que exige el trabajo de las máquinas. El clima, el gozo de la siembra,

En las familias ha hecho crisis y llegado a su término la esclavitud doméstica de la mujer hecha por otra mujer.

la ~ra de la ~osecha y las . fiestas tutelares, señalan pasos calendáricos y
son aJenos a la vida del trabajador industrial.

Un intelectualismo híbrido y snob, imitador de la decadencia europea, ha
sido la respuesta siguiente al movimiento sumamente valioso y original de
carácter nacionalista que surgió al triunfar el movimiento revolucionario de

Se ha dicho: la Revolución la hicieron los campesinos para que la disfruten los obreros y parece verdad, pero no se ha recapacitado bien hasta
qué punto hay cierta resistencia de los campesinos a transfonnar su modo
de vida por alternativas industriales que no consideran mejores.

1910-17.
Los grandes mitos mexicanos han sido puestos en duda y analizados para
luego sostenerse a ultranza.

De vez en vez han ocurrido fenómenos de enfrentamiento y disolución
social, así como la solidaridad, pero ha sido más poderoso el último que los
primeros.
Una gran movilidad social, el cambio de economía, la multiplicidad de
opciones y la inestabilidad han estremecido y resquebrajado los patrones sociales provocando un ambiente de inseguridad, propio de las épocas de tm•
ción social.

De todo ello se colige la pregunta obligada: ¿ decadencia o nuevo orden?
Estas notas, exclusivamente desde mi particular circunstancia, señalan algunas líneas estructurales, las que, si no ocurren cambios inesperados, serán
poderosas vertientes de influencia en el próximo y cercano nuevo siglo.

a) Economía: orientación industrial para un pueblo
de mentalidad agrícola
Los patrones económicos de poder industrial tienden actualmente a despreciar o por lo menos a devaluar a los de economía agrícola a pesar de
que la tierra y el mar son fuentes vitales de Ja Humanidad.
De acuerdo con este criterio y con la injusta costumbre de pagar mal
los frutos de la tierra, los pueblos agrícolas se han convertido en servidores
de los países tecnificados y de las potencias industriales: por ende, la gran
tentación de aquéllos es imitar el modelo de país industrial.

Sol~.e~te la e~riencia_ ha ido planteando necesidades que no se vieron
al prmcip10 de la renovaaón rural. De la frase "tierra y hbertad" de los
Flores Magón, a la posesión de la tierra, la reforma integral, y el crédito
~ ha lleg~do. a la conclusión de que no importa estrictamente la po~6n smo es mas importante que ella produzca. No tiene sentido repartir
berras . ~cas. ~s jornaleros sin tierra representaban en 1970 el 27% de la
~bl~on acbva del país, lo cual informa también que no hay ya tierra
dispomble en buenas condiciones.

rw:a1,

El campesino sí recibió beneficios incalculables de la Revolución, hay algunos hech~s que no ,se han destacado bien como la ausencia de los golpes
a los ~~~aJadores agr1colas, la restauración de la dignidad del trabajo rural,
la posibilidad de ser sujetos de crédito, además del incipiente ejercicio de los
derechos cívicos al pedírseles su voto. El campesino ha comenzado a tener la
sensa~ón de su valor como persona humana. La idea revolucionaria de la ejidatana como dueña de tierra, también es sorprendente.

N~ pertenezco a partido político alguno para tener cierta libertad de exp~i6n, pero el partido revolucionario oficial ha logrado que el campesino
se sienta "algu1en
· " , aunque este
. , manipulado.
·
Votar por un partido que tiene
los colores de l a ms1gma
· · · naciona
·
1, 1o convierte en persona importante aunque
sea como agregado a la fuerza de presión política del líder.
Por otra parte, el campesino trata de aprovechar tractores y técnicos contra
la erosión, pero es renuente a englobar el proletariado industrial. Este proceso de elegir lo mejor y rechazar lo obsoleto, es un fenómeno lento pero
firme, en el agro mexicano.

Oon poca perspicacia, México ha caído en el error de querer transformar
a un país de mentalidad agrícola en un pueblo industrial. Craso error. 1M

•

498

499

�b) Educación: extraordinaria demanda
La imagen, no por familiar menos valiosa, de la madre analfabeta que
hace guardia varias noches antes del día de la inscripción para obtener lugar
para sus hijos en la escuela cercana a su hogar es ciertamente significativa.
La sorprendente demanda de instrucción, explicable en un país de jóvenes,
ha desquiciado todos los pronósticos y es un signo de pujanza asi como la
respuesta más grata a la lucha por lograr que la educación sea popular.
En cuanto a la educación superior sigue siendo, a pesar de su gratuidad,
un tanto elitista; las puertas están abiertas pero no todas las familias tienen
el mínimo nivel económico para prescindir de los ingresos de uno de loa
miembros de familia.

En un pueblo formalista de tradición señorial, las carreras profesionalel
otorgan jerarquía social, de ahí la pretensión de las familiall de contar con
hijos graduados en estudios superiores. La consecuencia de estos afanes es
la presencia de miles de estudiantes sin vocación, ni amor a los estudioa.
Mientras el país siga ofreciendo educación superior sin pedir a cambio sea,,
vicios, prestaciones o remuneración posterior, las casas de estudio serán .,.
mili ero de perezosos, irresponsables, fósiles o discrepan tes por inconsciencia.
Un mayor rigor en los estudios evitará que el país gaste inútilmente en proporcionar carreras para quienes no las ejercerán o desertarán en los añ01
intermedios.
c) Población: formación de nuevos grupos sin arraigo social
Una gran movilidad social tiene lugar en México a partir de 1920. Sabido
es que nuestro pueblo es andariego y va de santuario en santuario cumpliendo
con sus curiosas mandas y que los millonarios siempre han tenido posibilidad de
viajar, pero en las últimas décadas la clase media comienza a trasladarse
de a lo largo y lo a11cho de la república. Esta migraci6n se incrementa cila
a día con el turismo nacional y con el cambio de radicación.
Desde la época revolucionaria numerosos grupos de familias se refugiaron
en las grandes capitales de los Estados y no volvieron más a sus lugares de
origen. Con el tiempo comenzó también la migración de los estudiantes
en busca de centros de educación. El paulatino empobrecimiento del campo
y el deslumbramiento de las grandes ciudades provocó finalmente un movi•
miento masivo de grupos que se situaron en los alrededores de las capitales,
en sitios sin urbanización y que formaron ciudades perdidas y cinturones dt
500

miseria. Ahí fueron creciendo grupos numerosos de jóvenes que no reconocen
nada familiar, carecen de religión y de conciencia cívica y son semianalfabetas. Son algo parecido a los grupos formados en el siglo XVI en Nueva España, cuando apareció el mestizo audaz y todavía sin conciencia de identidad.
Estos grupos influenciables y peligrosos porque se mueven emocionalmente
son, por naturaleza, agresivos. Si no se les educa prontamente -y estoy diciendo un disparate quizá por preocupaci6n, a sabiendas de que educar lleva
mucho tiempo- México va a padecer la presencia de estos grupos un tanto
apátridas, definitivamente ignorantes y potencialmente violentos. Sus miembros no creen en nada y no aman lo que hacen. Constituyen un serio reto
a la sociedad. Yo creo que más que la pesadumbre de la llamada explosión
demográfica --sobre la cual tengo pensamientos negros pues lo asocio con
las campañas de dominación extranjera- digo, este tema de la explosión
demográfica es miedo a estos grupos y a la impotencia de hacer de ellos
algo positivo.
Un temor no totalmente formado ni confirmado, es que estos grupos, debido
a sus características, en un momento dado puedan asaltar la opulenta riqueza de las ciudades, destruir el orden ciudadano, violar las leyes y atacar
a las personas, o sea, provocar el caos.

d) Religión: crisis de conciencia
México ha padecido y aún padece sucesivos cambios de religión, de ahí
su perfil heterogéneo en cuestión de creencias.
En nuestros días subsiste todavía la actitud ceremonial de las antiguas religiones a las cuales los evangelizadores supieron darles nuevo curso. Los
curas de pueblos fueron los iniciadores del movimiento de Independencia. A
mitad del siglo pasado, la Iglesia tuvo conflictos con la Reforma pero nuevamente en la Revolución, la iglesia sin jerarquía estuvo con el pueblo.
Establecida la educación laica, el Estado no ha podido emular la paciente
Y formativa labor de la iglesia colonial y ha creado una población apática e
indiferente, apenas ceremoniosa, que no ha podido alcanzar a los niveles
ejemplares ni a las virtudes cívicas de los grandes patricios liberales.

En nuestros días hay un fenómeno peculiar: a raíz de la exhortación del

?

0 ncilio

Vaticano II pidiendo la intervención del pueblo de Dios, muchos
J6venes, renuentes a seguir el despiadado materialismo, han formado asociaciones que podríamos llamar pararreligiosas. Trabajan a veces con la colabo501

�ración de jesuitas, dominicos y otros sacerdotes, pero en forma autónoma.
No hacen mucho ruido, tampoco les interesa hacer alianzas. Se mueven en
generosa búsqueda y están presentes en los hospitales, ciudades perdidas y
conflictos laborales. Buscan algo y seguramente lo encontrarán.

de una larga, abyecta y cruel esclavitud hecha por la mujer en perjuicio de
otra mujer.

e) Feminismo: fin de la esclavitud doméstica

Como en la religión, la cultura mexicana avanza a marchas forzadas. En
nuestros días se advierte la intensa preocupación de la identidad, buscada
en forma diversa a la generación antecedente.

¿Ha escuchado usted algo sobre la esclavitud de la mujer hecha por la
propia mujer? Pues persiste hasta nuestros dias.
La jornada de las servidoras del hogar no es como la del peón del por•
firiato, de sol a sol, sino de sol a luna y de ésta al sol -podríamos llamarla
jornada lunasol- porque las faenas domésticas no tienen fin y, por la noche,
es más frecuente la gravedad de los enfermos, el llanto de los niños y la
impertinencia de las fiestas.
Estas esclavas han vivido sujetas a raciones alimenticias; asuetos, conforme
al humor o necesidades de las amas, pero sobre todo han soportado en forma
persistente e inmisericordiosa, humillaciones en el trato, lenguaje, órdenes
y condiciones de vida. Un látigo verbal las ha flagelado siempx:e y en el
lenguaje de las mexicanas hay frases y palabras tradicionales para denigrarlas.
El pago siempre ha sido a discreción. Todavía hoy no es posible reglamentarlo. Además en muchos países latinoamericanos y en el nuestro propio,
la vejación a las muchachas es mayor por obligarlas a dar servicio de otra
clase para satisfacer los apetitos de patrones y jovenzuelos.
Un instinto natural de procreación las hace fácil presa de cualquier promesa y luego soportan doble trabajo porque las amas se cobran la manu•
tención de los hijos que ellas procrean. Explicablemente su defensa es la
irresponsabilidad en el trabajo y el rompimiento intempestivo del contrato
oral.
Las sirvientas no desean más ese trabajo para sus hijas y las han enviado
a trabajar en otros lugares, así se ha presentado ya la escasez del personal
de servicio domiciliario. Esta situación, aparentemente de poca importancia
ha provocado una radical transformación en las reglas del juego de la organización familiar. La comida no es más. Cientos de personas han vendido
sus residencias por falta de personal de servicio y los nuevos matrimonios
prefieren un departamento l'equeño que les permita disfrutar de su tiempa.
Quizá esto no es mejor para muchos, pero obviamente ha sido el resultado

502

f) Cultura

Los artistas quieren sacudirse la tutoría obligada que sucedió al gran movimiento nacionalista, ocurrido como consecuencia del movimiento popular
de 1910.
En algunos grupos, incluye el deslumbramiento propio de las colonias hacia
las metrópolis y tratan de imitar la decadencia de las metrópolis europeas;
otros, toman diversos rumbos, pero algunos más, con talento y rigor, han
creado sus propios patrones estéticos, su particular modo de expresión, y
conforman hoy un movimiento promisorio.

g) Forlaleia y deterioro de los grandes mitos
¿ Cuáles mitos? Los mitos mexicanos que van del brazo y por la calle,
conocidos por todos, junto a los temas prohibidos.
¿Nombres? Libertad, ejidos, familia, movimiento, cristero, Revolución, Señor Presidente, etc. Esta cita es deliberadamente un contubernio para comprobar precisamente la visión disparatada de nuestra personalidad.
Nadie ha sido llamado a engaño en estas cuestiones, pero se fortalecen los
mitos. Va una breve revisión de algunos.
El ejido ha fracasado en muchas partes pero está ligado a un ideal de la
Revolución. Modificarlo sería ser culpado de reaccionario, por lo tanto se
sostiene con doble protección, digo doble por la cuestión de la propiedad.
Recuerdo el asombro de unos sociólogos extranjeros en Sonora cuando vinieron expresamente a conocer los ejidos. El primer problema fue analizar
la cuestión de la propiedad ejidal, hecho explicable para nosotros pero motivo de escándalo para ellos.
En un pueblo duramente esclavizado, el concepto de libertad está enraizado
a los anhelos más profundos.
México proclama y grita en sus ceremonias su amor a la libertad y hace

503

�renovado homenaje a sus libertadores; de ahí que presidente, gobernantea.
legisladores, patrones, líderes y autoridades cuidan bien de dañar esa imagen,
Se ha dicho: más vale el abuso de la libertad que el de la carencia de
ella; así se ha llegado a tolerar el libertinaje y actuar con un paternalismo
censurable.

El tema del machismo, revisado por la psicología tan agudamente, encuentra en nuestros días una respuesta peculiar. A las jóvenes les importa tener
un hijo y no desean al padre. La situación de la madre soltera, que escandalizara a la sociedad de hace unos cuantos lustros, hoy no solamente
se acepta sino que mue.has no desean vivir con el esposo y ellas solas soatienen el hogar.
No recurro a juicios de valor, personalmente toe parece antinatural esta
nueva situación, pero es un hecho; lo han declarado asi muchas mujeres en
una gran ciudad aledaña a la ciudad de México, donde la mayoría son
madres y los hijos viven felices solamente con ellas porque no hay padres
golpeadores o viciosos y ellas "son limpias y saben cocinar". Señalo esto súnplemente como un nuevo concepto de grupo familiar.
La Revolución es tema intocable en el ambiente oficial y atacado pm'
detractores de buena o mala intención. El pueblo admite que los gobiern01
"emanados de la Revolución" han buscado el mejoramiento material del
pais: legislador para realizar la justicia social; pugnado por la educaci6n
popular, generado riqueza y han actuado con talento frente a Jas presiones
internacionales, pero no han sido ajenos a la deshonestidad y a la corrupción, que han provocado una inmoralidad en cadena.

hay casos contados de cooperación, generalmente en apoyo de las demandas
gremia~es _de otros líderes, ~ero estos grupos privilegiados han sido ajenos
a la misena de los no asalanados. La corrupción de los líderes se manifiesta ,
pero se disculpa por solidaridad o por conciencia de clase.
La revolución cristera se ha convertido oficialmente en un tema tabú. Los
historiadores extranjeros se han preocupado por investigarlo. Quizá el pueblo, por salud mental, trata de eludir aquellos asuntos que en el pasado
crearon divisiones y conflictos ideológicos.

Naturalmente, todos los pueblos tienen sus nútos y sus temas intocables,
pero los primeros se cnraizan más en nuestro país por cierta mentalidad
mágica, que parece haberlos transformado en íntimo resguardo, de ahi que
cualquier investigación programada de carácter social, deberá prever un
inesperado cambio en las respuestas previstas, porque esos nútos funcionan
como elementos de defensa que muchas veces han desconcertado a los observadores y sociólogos de otros pueblos. Estos símbolos funcionan además de
factores de influencia inexplicable, como elementos de cohesión e identifi-

cación social.

Epílogo
Las épocas de transición conllevan siempre la interrogación insoslayable:
¿decadencia o nuevo orden?
El gran peligro de Iberoamérica, incluyendo a México, es decaer sin
su cabal florecimiento. Dice Luis Villoro que toda predicción
histonca es por principio, desconfiable, pero indudablemente el análisis de
lo que es hoy, permitirá descubrir lo que será mañana.

~~- logrado

En cada nuevo cambio de régimen, el pueblo contempla la fí~ta de la renovación del poder y confia en la suerte para que la fruta que caiga de la
piñata llegue a buenas manos, pero algún dí.a deberemos crear al político
de carrera y al funcionario elegido por concurso de capacidad. Se considera
que el cambio es saludable para evitar los abusos del poder, pero se hi
creado la idea del rito en el cual el nuevo ungido deberá tener la doble babi·
lidad de destruir la imagen de su predecesor pero sostener siempre la unidad
de la familia revolucionaria.

Un llamado para el Tercer Mundo fue hecho por Frantz Fanon: crear
l'h~mme neuf, que no imite a Europa. Tiene razón, la competencia es imposible, suicida y desmoralizadora. Hay que forjar un modelo propio de
desarrollo congruente con la tradición de humanismo y -¿ por qué no decirlo?- wrido al propio concepto de felicidad.

A raíz de las grandes expropiaciones del subsuelo y de la electricidad,
pasaron a poder del Estado esas riquezas y éstas fueron entregadas a 101
trabajadores; se crearon así fuertes grupos sindicales que agrupan a person':'
con muchos privilegios. Sus demandas periódicas pulverizan el valor adqw•
sitivo del salario de otros trabajadores y desde luego de los campesinos. S6lo

' · apresurad a, cualquiera puede ver que los signos me. En una panoranuca
xican~ son alentadores. He señalado algunos que pueden ser positivos o
negativos, según el manejo que de eJJos se haga, pero influirán en la nueva
sustentación social, más inclinada a crear un nuevo orden. Hay una pujante
promesa económica y no ha sido destruida la calidad humana del pueblo.

504

505

�Repito: hay signos promisorios y esta época puede ser -si se n:i~ntiene
l
se.evita
la corrupc1on moe espíritu, se meJ·ora la voluntad de trabajo y .
,
ral- el paso que antecede a una hermosa anuncrac1on.
ÁNGELES MENDIETA .ALATORRE

(Antigua Hacienda de S. Juan Hueyapan, ligo. Mayo 1978)

EL CASO DE LAS ISLAS CANARIAS Y EL DERECHO
A LA LIBRE DETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS
HÉcTo&amp; GRos Es PIELL

I
l. LA DECISIÓN ADOPTADA recientemente en Trípoli por un Comité de la
Organización de la Unidad Africana, respecto al derecho a la libre determinación de las Islas Canarias, así como las actividades de un llamado Movimiento de Liberación acional de estas islas, han centrado la atención
internacional sobre la cuestión de las Canarias.

La enérgica reacción del Gobierno español y de las Cortes, en un pronunciamiento apoyado por todos los partidos politicos, rechazando el criterio
de la OUA y afirmando el carácter español de las Canarias, ha dado origen
a un serio diferendo, que se ha proyectado incluso en un enfriamiento de
las relaciones hispano-argelinas.
Estos extremos muestran el gran interés actual de la cuestión y la necesidad
de hacer un intento para clarificarla, situando el asunto en el marco del
Derecho Internacional actual.
Las Islas Canarias son parte de España. Su ingreso en la esfera de influencia castellana se produjo ya en el siglo XIV. Luego se realizó su integración a la Corona de Castilla en un complejo proceso de conquista, de
conflictos internos y de enfrentamiento internacional con Portugal, que en
el Tratado de Toledo, después de la paz de 1479, reconoció 1a soberanía
castellana sobre las islas mientras se reservaba para sí la conquista de Fez
Y de Guinea. De modo que la conceptualización de las Canarias como territorio de lo que después sería Estado e~pañol es wi hecho anterior al término
de la Reconquista de la Península y a las últimas etapas del proceso que

506

507

�culminó en el siglo XV con la formación del Estado nacional español, que
si bien no constituyó una manifestación de centralismo unificador, se tradujo
en la existencia de uria monarquía hispánica única, común a todos los reinos
y territorios españoles.1

2. La cuestión planteada respecto de las Islas Canarias debe estudiarse
en función de lo que el derecho a la libre determinación de los pueblos es
y significa en el Derecho Internacional actual, teniendo en cuenta lo que
las Canarias son respecto del Estado español, como consecuencia del análisis
no sólo de su situación jurldica sino también de la realidad histórica, étnica,
económica, social, cultural y política de estas islas en relación con el resto
de España.

Período de Sesiones, ítem 9 de la Agenda), estudia los problemas jurídicos
que plantea el reconocimiento por el Derecho Internacional del derecho a la
hbre determinación de los pueblos. No trato en mi estudio como Relator
Especial el caso de las Canarias, porque no existe ninguna resoluci6n de las
Naciones Unidas al respecto, ya que no ha sido, con raz6n, estimado como
un caso pendiente de solución por aplicación del derecho a la libre determinaci6n de los pueblos sometidos a una dominación colonial y extranjera.
Pero conceptuamos de interés aplicar los criterios que hemos afirmado en
nuestro estudio a este caso concreto de las Islas Canarias, cuya significación
actual y cuya importancia práctica no pueden desconocerse.

4. En nuestro informe, los párrafos en los que hacemos afirmaciones que
pueden considerarse aplicables al caso de Jas Canarias son los siguientes:
II
3. En nuestra condición de Relator Especial de la Subcomisión de Protección de Minorías y Prevención de Discriminaciones de las Naciones Unidas, sobre el tema: "Aplicación de las Resoluciones de las Naciones Unidas
relativas al derecho a la libre determinación de los pueblos sometidos a una
dominación colonial y extranjera", hemos debido estudiar los aspectos jurídicos generales de la cuestión del derecho de los pueblos a la libre determinación.
Las conclusiones genéricas a que hemos llegado se pueden aplicar, naturalmente, a la situación de las Canarias y eso es lo que haremos en este estudio.
Nuestro informe (E/ C .4/Sub.2/390) en la versión que fue analizada por
la Subcomisión en agosto de 1977 [Informe de la Subcomisión de Prevención
de Discriminaciones y Protección de Minorías sobre su XXX9 Período de
Sesiones, E/CN.4/126; E/ C .4/Sub.2/399; Resolución 7 (XXX)], por la
Asamblea General en noviembre de 1977 (Resolución 32/14 del 7 de diciem•
bre de 1977, párrafo 12,b) y por la Comisión de Derechos Humanos en
febrero de 1978 (Informe de la Comisión de Derechos Humanos, XXXIV'
1 DoMÍNOUBZ ÜRTIZ, Antonio, Historia de España Al/aguara, tomo III, La Exp~sión Atlántica, Alianza Universidad, Madrid 1973; Antonio Beltrán, Los Paleog!ifOI
Canarios Historia año III, No. 23, 1978, Madrid, p. 35; Pedro Molas Ribalta, Centralismo 'y Auton;mia en la formación del Estado Español, Hístoria 1 Vida, No. 20,
año XI, Madrid 1978, p. 64; Marqués de Lozoya, Historia de Espafia, tomo III, L,
revelación de las rutas oceánicas, Salvat, Barcelona 1973, p. 112; Y H. Elliot, La Es·
paña Imperial 1469-1716, traducción de J. Marfany, Editorial Vicens-Vives, B~
lona, 1974, pp. 39, 41, 55 y 69.

508

A. Al terminar el capítulo introductorio, en la parte titulada "Significado
de la expresión derecho a la libre determinación de los pueblos sometidos
a dominación colonial y extranjera", decimos:
40. El Relator Especial se refiere a este tema específico de la secesi6n en otra parte de su informe. De las diversas variantes de estas
respuestas resulta un criterio común que el Relator Especial comparte:
la dominaci6n colonial y extranjera significa cualquier forma de dominaci6n que el pueblo interesado conceptúa libremente como tal, sea
cual fuere su naturaleza. Implica la privaci6n del derecho a la libre
determinación por un elemento externo y ajeno &lt;1l pueblo titular de
ese derecho. No hay, por el contrario, dominaci6n colonial y extranjera
cuando un pueblo vive libre y voluntariamente dentro de un orden
jurídico estatal, cuya integridad territorial, siempre que sea real y no
una mera ficci6n jurídica, debe ser respetada, sin que, en ese caso,
exista el derecho de secesión.
41. En consecuencia el derecho a la libre deterrninaci6n de los pueblos existe como tal en el derecho internacional de hoy, con todas las
consecuencias que de ello se derivan, cuando un pueblo está sometido
a cualquier forma o tipo, sea cual fuere su naturaleza, de dominación
colonial y extranjera. El concepto de dominación colonial y extranjera
de acuerdo con lo dicho en el párrafo anterior, es más amplio que
el de ocupaci6n extranjera, aunque lo incluye, y por lo tanto el derecho a la libre determinación de los pueblos se puede configurar y tipificar en otras situaciones además de aquéllas en que s6lo existe una
ocupaci6n extranjera. Pero es evidente que la ocupación extranjera de
509

�un territorio, hecho condenado por el derecho internacional actual,
que no puede producir efectos jurídicos válidos ni afectar al derecho
a la libre determinación del pueblo cuyo territorio ha sido ocupado,
constituye algo absolutamente violatorio del derecho a la libre dete,.
minación. Todo pueblo sometido a cualquier forma o tipo de dominación colonial o extranjera posee el derecho a la libre determinación,
sin que sea posible distinguir entre un pueblo u otro para reconocer la
existencia de tal derecho si se dan los elementos necesarios de que dicho
o dichos pueblos están sometidos a una dominación colonial o et•

C. En el mismo capítulo I, en el que se analizan los problemas jurídicos
básicos que plantea este derecho a la libre determinación de los pueblos,
decimos:

55. El derecho a la libre determinaci6n, en su regulación por las
Naciones Unidas, ha sido configurado como un derecho de los pueblos
sometidos a dominación colon.ial y extranjera. No se refiere a los pueblos ya organizados bajo una forma estatal, en los que no se dé una
dominación colonial y extranjera, porque la propia Resolución 14J5
(XV), así como otros textos de las Naciones Unidas, condenan cualquier intento dirigido a destruir total o parcialmente la unidad nacional
y la integridad territorial de un país. Pero si bajo la máscara de una
pretendida unidad estatal, existe en los hechos, una realidad de dominación colonial y e,"l:tranjera, cualquiera que sea la fórmula jurídica que
intente disimular tal realidad, el derecho de ese pueblo sometido no
puede ser desconocido sin violar el derecho internacional. La Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional referentes a las relaciones de amistad y cooperación entre los Estados, usa para precisar
este conocepto una fórmula particularmente feliz porque reafirma la
necesidad de preservar la integrid(ld territorial de los Estados soberanos e independientes, pero relaciona dicho concepto con la obligación
de que éstos estén "dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivo
de credo, raza o color".

tranjera.
B. El caso de las Canarias debe ser analizado y resuelto no en función de
los títulos originarios que pudieran derivarse de Ja conquista hecha en lm
siglos XIV y XV o del Tratado de Toledo con Portugal de 1479, sino por
aplicación del Derecho Internacional de hoy. De acuer~o ~~ lo que _resul~
del "derecho intertemporal", es por aplicación de los pnnc.1p10s de la ~te~•
dad territorial del Estado o, en su caso, del derecho a la libre determmaaón
de los pueblos, que la cuestión debe ser resuelta. En nuestro informe decimos
al respecto en el párrafo 64 del capítulo I:

Debe destacarse a este respecto que) en especial a partir de la R,.
solución J514 (XV) todos los títulos en los que se fundó o se pretendió
fundar la soberanía o el dominio sobre un territorio colonizado han
caducado en cuanto violan el principio de la libre determinación tU
los pueblos sometidos a una dominación colonial y extranjera. En vir•
tud del nuevo decreto intertiacional aplicable, todos los antiguos t!tulol
coloniales, resultantes del viejo y caducado derecho internacional, haa
dejado de existir. El llamado "derecho intertemporal" permite M1
resolver todas esas situaciones mediante la sola aplicación de las con·
secuencias del reconocimiento del derecho a la libre determinación d,
los pueblos. 2
• La caducidad O pérdida de valor de los tltulos originarios en virtud del nuevo clelicable es una cuesti6n resuelta por el llamado "derecho intertemporal". Ell
rech o ap
,
.
J • • di" "L Corie
el caso de Minquiers et des Ecréhous, la Corte Int~cional de ustlc'.a J~:
a tulo
considera que basta decir que, a su parecer, aun si los reyes de Francia teman un tí .do
feudal originario que se extendía a las Islas de la Manch.i, dicho título ha de~
dejar de existir como consecuencia de los acontecimientos del a,ño 1204 Y de_los_aiíOI
· · tes" . (CIJ
1953 , p. 56). Igual criterio se sostuvo en . el. arb1tra¡e
de
s1gw.en
. . ., necueil
..,.
. telJ)lf
de los distintos sis •
1a I s1a d e Palmas. El Juez Huber dijo: "[Para] saber cuál
d.
. d .
-cuestt6111
jurldicos en vigor en épocas sucesivas debe aplicarse en un etermma o caso

del llamado derecho intertemporal-, hay que distinguir entre la creación del derecho
y el mantenimiento de tal derecho. El mismo principio que somete un
acto creador de derecho al derecho en vigor en el momento en que tuvo origen el
derecho, exige que la existencia de ese derecho, en otros términos su manifestación
continua, reúna las condiciones requeridas para la evolución del derecho". (Naciones
Unidas, Recueil des sentences arbitrales, vol. 11, p. 845). El Juel: Gros había e,.:presaqo en 1953: "Un hecho jurídico debe apreciarse a la luz del derecho que le
es contemporáneo. . . Cuando desaparece el sistema juridico en virtud del cual el titulo se ha creado válidamente, ese derecho no puede ya mantenerse en el nu.evo
sistema juridico a menos que se ajuste a las condiciones exigidas por este último".
(C.IJ .• Mémori,s, Minquiers et Ecréhous, vol. U, p . .375). Y en 1975 el Juez de
Castro, comentando la jurisprude.ncia sobre esta cuestión, dijo: "La Corte ha estimado, pues, que el título originario pierde su valor ai ocurren hechos nuevos que
considerarse según un derecho nuevo" (C.I.]. Recueil '975, p. 168). Véase
a!IIIllSmo, la resolución del Instituto de D~cho Internacional, adoptada en 1975 y
105 comentarios al respecto hechos en el Annuaire Francais de Droit Jnternational,
1975, pp. 1313-1317.

en cuestión

'11:~

511
510

�Y en los párrafos 81 y 82 concluimos

~

En cuanto a la preservación de la integridad territorial del Estado n
relación con la aplicación del derecho a la libre determinación de lot
pueblos, tanto la Declaración sobre la concesión de la independencia
a los países y pueblos coloniales, como la Declaración sobre los prin,.
cipios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad
y a la cooperación entre los Estado,8 afirman en/áticamente la necesidatl
de respetar y preservar esa integridad. Cuando está en juego la int,gridad territorial del Estado, no se aplica, en principio, el derecho d,
libre determinación! pero la propia Declaración sobre los principios
de derecho internacional relativos a las relaciones de amistad y cooper•
ción entre los Estados exige que los Estados independientes y soberanos
para tener el derecho a que se respete su integridad territorial, deben
conducirse de conformidad "con el principio de la igualdad de der,.
chos y la libre determinación" y estén "por tanto dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio,
sin distinción por motivos de raza, credo o color".

La aceptación expresa de los principios de la unidad nacional y de l,
integridad territorial del Estado en estos textos, implica el no reconocimiento del derecho de secesión. 5 El derecho a la libre determinaci61&amp;
de los pueblos, tal como resulta del sistema de las Naciones Unida,,
existe para los pueblos sometidos a una dominación colonwl y extrtJ1'-o
jera, es decir, que no viven bajo la f arma jurídica estatal. El derecho
a la secesión, con respecto a un Estado existente Miembro de las
Naciones Utzidas, no existe como tal en los textos y en la práctica SI'
guida por la Organización porque si se pretendiera invocarlo par,
romper la unidad territorial y la integridad territorial de un Est~
se estaría haciendo una aplicación abusiva del principio de la lihfl
determinaéión, contraria a los prop6sitos de la Carta de las Nacionll
Unidas. 6 Sin embargo, para evitar todo equívoco, es necesario precisar.
• Resoluciones 1514 (XV) , párr. 6, y 2625 (XXV).
' Declaración del Juez Nagendra Singh, en el caso del Sahara Occidental, (CJJ
Recueil, 1975, p. 80).
• G. ScELLE, "Quelques reflexions sur le droit des peoples a disposer d'eux-mlmd'!I
Festschrift /ür ]ean Spiropoulos; Antonio G6mez Robledo, El derecho de autodlldl
minaci6n de los pueblos y su campo de aplicaci6n, Madrid 1976, p. 11.
• Informe del Comité I de la la. Comisión de la Conferencia de San Francisclil
respecto a la inclusión en la Carta del principio de la libre determinación.

512

a. juicio del
Especial
· ¡ y za
. Relator
.
. .' que si la pretendida u m'dad naciona
invocada integridad
terntonal
son
sólo
ficciones
·
'd"
. .,
.
JUn zcas que encu bren
u~a real d~minaczon. co_lo_nial y extranjera, resultado del desconocimient~ efect_wo del principio de la libre determinación,1 él O los pueblos
sometidos tumen derecho a e7·ercer, con todas sus consecuencias, su
derecho a la libre determinaci6n.

respecto:

ITI
5. Corresponde ahora que apliquemos estas conclusiones genéricas al caso
concreto de las Islas Canarias.

En p~er término, es necesario precisar que tipificándose para el Derecho
Intemacio~al actual el derecho a la libre determinación de los pueblos s6Io
cuando eXISte un pueblo sometido a una dominación colonial y extranjera,
debe determinarse si este extremo se da en el caso de las Islas Canarias.
Creemos que es evidente que no. Las Canarias integran el Est:ido españ 1
no como una ficción jurídica destinada a ocultar un hecho colo ·a1
o,
d · -6
ru
o una
0~~ n extranjera, sino como una realidad indiscutible. Las Islas Ca~ son Esp~ Y nada existe en ellas que se asemeje a una dominaci6n
co_l~al o extranJera. Por el contrario, histórica y actualmente, han sido ad~str~das sin ninguna forma de discriminación respecto del resto de los
temtonos españoles.8
Si la afirmación del carácter español de las Canarias ocultara la realidad
penúltimo párrafo preambular de la Resolución 2887 (XXVI) de 6 de d' ·
bre' El
de 1971 d 1
1oem.
e a Asamblea General, dice: "Considerando además que todo intento
quebrantar parcial o totalmente la unidad nacional o la integridad terride un euun Es~o, establ~cido de conformidad con el derecho de libre determinación
P eblo,. es incompatible con los propósitos y principios de la Carta".
1
1
1 ~corporación del Arcbipiilago Canario a la Corona de Castilla y a la
um
• e ~crente Estado Español, en los siglos XIV y XV se aplicó a las Islas
en
. diferencras
•
• de estatuto
'
algusu mtegndad , .el d erech o castelJ ano, sm
jurídico de clase'
XIXnaia tan~ ª ruve~ de ~ Administración Central como de la Local. En el siglo
las
re:on can~ envió, como las demás regiones españolas sus representantes a
Conati:~6 e : Nació? en Cá~, que elaboraron y promulgaron' en 1812, la primera
naria lasª~ma mo~~?ca Espanola. A todos los niveles, siguió siempre la región ca,, __ , De
L 9 VlCISltudes del resto de la Nación española y en la actualidad por
creto ey de 17 d
'
mico sem .
: mano de 1978, se la ha dotado de un régimen preautonóCJante ª otras regiones del Estado español.

=:ado a
.;:;:e a
Co

-=

513
hwnaniias-33

�de una dominación colonial o extranjera, podría plantearse intemacionalment el problema de la libre det rminación de su pueblo, pero ello no ea
así. Lo ant cedentes qu han e."i tido en la práctica internacional reciente,
en que la afinnaci6n de la pertenencia al E tado s61o encubría una dominación olonial o extranjera, han permitido en algunos caso la acción internacional,9 como en el caso de los territorios bajo dominación portu...uesa
hasta 1975, pero n otro por el contrario, pese a ci rtas objecion doctrinarias,1º no han hecho posible fundar una decisión al respecto de las aclones Unidas, aunque el de nvolvimiento y el resultado final de las situacionos ha ido distinto.u

i no hay una dominaci6n colonial o extranjera y si las Canarias son realmente y no como una mera ficción jurídica parte integrant de E paña,
el principio aplicable es el del necesario respeto de la int ·dad territorial
del E tado español. Libre determinación de los pueblos e inte:rridad territorial del E tado no on término antitéticos y no tie e sentido díscutir cuál
de ello debe predominar. Son conceptos di erso , aplicables en el Derecho
Internacional de hoy en casos y para ituaciones diferentes.1 2 En u11a situaci6n
(cuando hay dominio colonial o extranjero) se aplica el principio d la libre

determinación
de los pueblos•' en otras, cuando ex.iste Ia real'd
.
.,
I a d d e una mtegracaon estatal
que
cumpla
con
las
exigen
ias
de
ser
real
d
•
Y e respetar los
extremos lll1puestos por la Declaración
sobre los principios de De rec h o In ter•
cional re ferentes a las relacion d amistad y a ¡
na
·, entre los
Estad [R
·
ª cooperac.mn
. _os ~luCJ6n _2625 (XXV)] se aplica el principio de la integridad temtonal_ segun lo di puesto entre otros muchos texto pertinentes
r
R.esolue1ones 1514 (XV) y 2625 (XXV) de la Asambl Gen
'
po las
·
U 'd
ea
eral de las Naoonts ni as.

En efecto, el p~fo 6 de la Resolución 1514 (XV) de 14 de diciembre
de 1960 (Declarac1on obr la concesión de la ind p d
.
l
,
r pueblos coloniales) , d.l e..
en encJa a os paises
Todo _intento encaminado a quebrantar total o parcialmente l
•
dad ,1acio11al y la integridad territorial de un país es i
pat'bla unilos p p6 't
. . .
ncom i e con
ro n os y prmcip1os de la Carta de las at:iones Umas.
'd

a:s la º. c}aración

_obre los principios de Derecho Internacional referente
relaoones de amistad y a la cooperación entre lo E tados de conform'd d
con la Carta d e las aciones
·
U rudas
.
[Resolución 2625 (XXV)] de 241 ade
octubre de 1970, expresa en el párrafo 15 de su preámbulo:

• Caso de lo antiguos territorios bajo administración portuguesa, situaci6n reapedlD
de la que la Asamblea General e pronunció en reiteradas oportunidades en este 11:ntido (S. Calogeras-Stratia, Le Droit d1s peup/,s d disposer d'eux-memes, Bruylam-

· de que todo intento
.
. Convencida' en comecuencra,
de quebrantar parcial o totalmente la unidad nacional ,, la integridad territorial de
Estado
o p~u' ~ _su ,n
· dependencra
. pol1t1ca
, . es incompatible con los proun
•
Ó
p sitos Y pnncipws de la Carta.

Brwcelles, 1973, pp. 318-319 ).
w J. Zo'lfRBK, La lutle du peuple de Bangladesh l la lumi~re du Droit Intemational,
Le Monde, 5-6 diciembre 1971; M. G. K. ayar Self determi.nation beyond tbe colonial context. Biaíra in r trospect, Texas JnJernational Law ]ournal, 1975; M. O. K.
ayar, Sel! determination; The B ngladesh experiencc, Revue des Droits de l' hom,n1,
París 1974, o. 244; M. G. Marco((, Le Droit des peuples d disposer d'eux-mhtll,
principie 1Jtructurd du Droit lntemational Public, Fribourg, Editions Universitaitel,
1977; S. Calogeras-Stratis, op. cit., pp. 296-299, 342-347.
u En los caaos de KaWlga y Biafra, la ituación finaliz6 con In afirmaci6n raclic:,I
del principio de la integridad territorial. En el de Bangladesh, producida la separaci61
de Paquistán, luego de un amplio conflicto internacional, con intervención de tercedl
potencias, Bangladesh fue admitido como fiembro de las aciones Unidas (v&amp;II
Antonio G6me.i Robledo, El Dueeho de aútodeterminaei6n d, los pu,blos y su t:111111'
dt aplicaei6n, Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, Macid4
1976, pp. 11-14.
" CA,iuuL:Lo SALCWO, Juan Antonio, Sobtranla del Estado 'J D1r11cho Irtt,rll4Cio..,
Editorial Tecnos, Madrid, 1969, pp. 58-59; MIAJA DE LA
UELA, Adolfo, La ,,,....
cipat:i6n de tos pueblos coloniales )' iJl Deruho Jnternai:ional, Editorial T nos, Madrid.
1968, pp. 115-116; ELÁZQUBZ, Carlos María, ''Las Naciones Unidas y la. I)cscolc#
:zaci6n", Anuario Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, tomo II, 1,i,
ragoza, 1963, p. 64; CALOOEllAS-STRAns, op. cit .

Para afirmar luego en

1•
lil

parte

a· po 1t1va:
··
J

N_inguna de las disposiciones de los párrafos precedentes se entende que autoriza o fo menta acción alguna encami
na ~ ª. quebrantar o menoscabar, total o parcialmente la integritla~
temtonal. de Est ados so beranos e mdependi
·
• ntes que se' conduzcan de
~or.fom_nda~ con el principio de la igualdad de derechos y de la libre
d:te:mmac~6n de los pueblos antes descritos y stén por tanto, dotados
al ten _go~,er~o q~e. re fresen te a la totalidad del pueblo perteneciente
rrttorio, sin dutmci6n por motivo de raza, credo o color.
d

°

aa11
d en el sen tuf

na::t!º
un

q~e el intent~ de quebrantar la integridad territorial y la uuidad
1
b. e stado espanol, soberano e independiente, que está dotado d
go terno que rep1·esenta a la totalidad del pueblo pertenecient a su

515

•,

514

�territorio, sin distinción por motivos de raza, credo o color, para provocar
la secesión de las Islas Canarias, al margen y con olvido de la libre expresión de la voluntad d~ su población, es incompatible con los propósitos y prin,.
cipios de la Carta de las Naciones Unidas.

En segundo lugar, para que exista el derecho a la libre determinación tiené
que haber un pueblo capaz de ser titular de ese derecho. La Corte Internacional de Justicia, en su opinión consultiva sobre el Sahara Occidental, hi
reconocido que la consideración de que a certain population did not con.rtitute a people, tiene importantes consecuencias. 13 Es evidente, en efecto,
que si no hay un pueblo titular del derecho colectivo a la libre determinacióu,
y sólo existe una población que no constituye un pueblo, es imposible Pnl?
tender que este derecho se tipifique en la forma en que ha sido óbjeto de regulación por las Naciones Unidas.
En el caso de las Islas Canarias no hay un pueblo que cumpla con estas
características que lo determine11 y califiquen como tal ante el Derecho Inter•
nacional. En efecto, la población originaria que los españoles encontraron
en los siglos XIV y XV, se ha extinguido prácticamente en forma completa
y la población de las islas es desde ~ce siglos totalmente española, exacta'mente igual a la de las otras regiones de España, en una diversidad que no
excluye la unidad.1' Fue, por lo demás, esta población canaria, es decir
l,I

INTERNATIONAL CoURT OF Jus'l'ICE, Western Sahara, Advisory opinion of Octobet

16, 1975, Nv 59, p. 33.
1• La actual población de la región canaria, cifrada en 1977, en 1.322,861 habitantes, lo que equivale al 3.75 % de la población total española, tiene absolutas características de españolidad por:
1Q La escasez de la población originaria a la llegada de los castellanos en los

siglos XIV y XV.
29 L¡¡. semejanza racial existente, en aquel tiempo, entre la población originaria
y la que llegó al Archipiélago, ya que ambas entroncan históricamente en el grupO
racial, de origen mediterráneo, que pobló zonas diversas del Norte de África, Península Ibérica y Archipiélagos Balear y Canario.
39 La integración perfecta, por uniones conyugales, entre originarios y la num
aportación de población, a partir del siglo XV, lo cual produjo la situación existenter
ya desde hace varios siglos, de españolidad total de la poblac,ión de Canarias y de
identidad completa con la del resto de España.
49 La españolidad poblacional está demostrada perfectamente en el hecho de qui
la única lengua empleada en el Archipiélago es la española, no existiendo lengua
aborigen alguna. Esta lengua desapareció rápidamente, dejando al español hablaclo
en Canarias, sin embargo, una aportación, compuesta exclusivamente por toponímicel
y por algunas palabras de la vida diaria, que enriquece, como ha ocurrido en laa
demás zonas de habla hispánica, la lengua española hablada hoy por más de trescienllll
millones de personas.

516

española, la que contribuyó en gran parte al poblamiento hispánico de ]os
territorios conquistados por España en América.
En tercer lugar, hay que concluir que el territorio de estas islas forma
par~e ,~tegrante de~ territorio español. Í.sta es una realidad jurídica, politica
e histonca. Los hab~tantes de este territorio 15 no sufren discriminación alguna
respecto de los habitantes de las restantes partes del territorio español y su
v~l~tad política se ejerce libr~1;1ente. De tal modo se cumple con ]as exigenaas unpuestas por la Declarac10n de los principios de Derecho Internacional
~ferentes a las relaciones de amistad y cooperació11 entre los Estados [Resoluc16n 2625 (XXV)], para la plena aplicación del principio que impone el respeto de la integridad territorial del Estado.

6. Resta hacer algunas consideraciones respecto de la situación de las Islas
Canarias como consecuencia de su proximidad al Continente Africano.16

Es cierto que la Carta de la Organización de la Unidad Africana establece
como uno de sus objetivos de la Organización la eliminación de todas las
form~ de colonialismo en África (artículo 2, 1, a). Pero este objetivo
altamente loable, nada tiene que ver con el caso de las Islas Canarias, porque
no hay ahí un fenómeno colonial, ni las Canarias son ni histórica ni étnica
'
ru. cu] turalmente africanas. Pretender imponerles una solución como
la que'
proclama el llamado Movimiento Nacional de Liberación de las Canarias
constituye una forma de intervención y de neocolonialismo, ya que supone
RE~o BROToNs, Antonio, Las Cortes 'Y la Polltica Exterior Española (1942-1976),
Valladolid, 1976, pp. 42-52; REMIRO BROT0NS, Antonio, El Territorio Naciono,l y la
Constitución, Madrid, 1978.
" _C~n respecto a la situación geográfica del Archipiélago, como consecuencia de su
proxmndad al Continent.e Africano, cabe señalar que:
19 Tod
· · espanol,
. o eJ t,er~1tono
tanto el peninsular como el Archipil!;lago de Baleares
Y ?ananas, está situado en la vecindad del Continente Africano, estando, por ejemplo,
mas cerca de Africa la zona sur de la Península Ibérica (25 km. desde Tarifa) que
el propio Archipiélago, cuyas islas más cercanas al Continente están separadas de
éste por más de un centenar de kil6metros.
. 29 España es una naci6n que, po.r su localización geográfica, está compuesta báS1camente por una masa continental, que ocupa buena parte de la Península Ibérica
Y por los dos Archipiélagos mencionados, siendo ademá.s una nación bicontinental per~
ellonoe5 un caso umco,
,.
.
'
ya que existen,
en la actual estructura politica del mundo
numerosas
·
.
naciones
que poseen caracteres continentales y archipiélagos y al mismo'
tiempo
·
' territorio
.
, ~on b'icontinentales
y que no se ajustan a un esquema simplista de
lln solución de continuidad.
. Por tanto, las características geográficas, aunque son elementos a considerar, no
tienen valor determinante en relación con cualquier intento de aplicar esquemas
pseudo descolonizadores al Archipiélago Canario.
11

517

�suplantar la libre voluntad de los canarios,17 que son los úrúcos competentes
y capaces para determinar, mediante el libre ejercicio de su voluntad, su
futuro destino político.

PROPIEDAD PÚBLICA VERSUS PROPIEDAD PRIVADA DE LAS
EMPRESAS ECONÓMICAS Y SU EFECTO EN EL COMPORTAMIENTO DE LOS LIDERES FINA CIEROS
DAVID

G.

DAVIES

EL DEDATE ENTRE los advocadores de empresas públicas y los de empresas
privadas se viene desarrollando por lo menos desde la época de Adam Smith.
Desde ese entonces han habido vastos pronunciamientos por parte de escritores socialistas, comunistas, clásicos y neoclásicos pero muy poco trabajo
sistemático teorético o empírico se ha desarrollado que compare las dos alternativas de organización económica. Este artículo representa un modesto
atentado en hacer comparaciones sistemáticas entre empresas privadas y gubernamentales.
Nuevamente hemos comenzado a reconocer la crucial importancia de las
empresas económicas y su directo impacto en los derechos de propiedad.
Las alternativas en las estructuras de los derechos de propiedad están íntimamente relacionadas con los diferentes sistemas de incentivos y dichos incentivos presentan a los líderes con diferentes tablas de recompensa/costo.
Como resultado se espera observar diferencias identificables -las cuales resultan de los procesos de decisión bajo la influencia de las diferentes estructuras
de recompensa/costo. Lo necesario es derivar de los métodos teoréticos las
diferentes clases de comportamfonto que se puedan esperar de cada una de
las diferentes estructuras de las instituciones económicas, derechos de propiedad, métodos de incentivos, estructuras de recompensa/costo.

11 AouILAR Nt.vARRo, Mariano, "La 'Africanidad' de Canarias", Ya, Madrid, 11
de marzo de 1978.

518

Además, necesitamos evaluar los diferentes resultados con la mira de analizar la eficiencia económica de las dos alternativas, ya sean empresas públicas
o empresas privadas. Se debe tomar en cuenta que existen otras metas
además de la eficiencia económica que puedan dictar el optar por un tipo
de organización u otro. Por ejemplo, la equidad, puede ser tan fuerte e un-

519

�portante que los lideres políticos sacrifiquen la eficiencia económica por lograr
más equidad. Sin embargo, sin tener noción de la relativa eficiencia de las
dos formas de empresas, los líderes tienen poca idea del costo real de las dos
alternativas.
Como hipótesis un líder, ya sea público o privado, tiene como meta el
realizar ganancias máximas. Generalmente, las fuentes de ganancias pueden
ser pecuniarias o no-pecuniarias. Poder, prestigio, ambientes placenteros y
personas agradables con quien trabajar son ejemplos de fuentes de ganancias
no-pecuniarias. Las varias fuentes de satisfacción para los líderes son ~scasas
y substituibles. Por lo tanto, bajo esas condiciones, ase eramos que mientras
más bajo sea el precio o costo de una oportunidad de ganancia, más f recuentemente el líder se verá inclinado a escoger dicha oportunidad.
Para poder usar la anterior relación como ayuda en predecir, es ne~es~
el explicar la forma en que cualquier cambio afecta la raz6n de subst1tuc1~n
entre Jos varios productos y servicios que representan fuentes de g~aa
para el líder. Debido a las limitaciones impuestas por la tecnología y ~I estado
de la naturaleza, varios escritores 1 han desarrollado un punto de vista ha,.
tante fuerte que es la estructura de los derechos de propiedad que af~tan
cierto producto que el líder vaya a escoger al igual que afectan la rap1dei
con la cual el líder substituirá un producto por otro.
Historia de la Investigación

El área especifica que estamos examinando es la industria bancaria de Australia en donde se realizan las transacciones comerciales. A pesar de que los
bancos privados están regulados, es una situac~ón ideal Pª:3' investiga~
porque ambos bandos públicos y privados co-ex1sten y compiten en los IJl1So
mos mercados.
La estructura del sistema bancario Australiano, como la de todos los otroS
países del mundo con excepción de los Estados Unidos, está dominada por
pocos grandes bancos, cada uno con una e~ensiva cadena .de s~cursales. En
Australia existen seis bancos de importancia en el comeroo. Dichos bancos
son: Australia and New Zealand Banking Group Ltd. (ANZ), The Bank
1 ALcEIAN, A. A. , "Economía de los Derechos de Propiedad 11 , Jl Polftico, Di~
de• Propiedad
br e
1965
, ,Pp
. 8 16-829·, DEALEsst'L.
' "Implicaciones .de los Derechos
.
M
en las Alternativas de Inversión Gubernamental", Am,mcan Economtc Reuuw, . ai;,
1969, pp. 16-23; y DEMSETZ, H., "Algunos Aspectos de Jos Derechos de Prop1eda ,
Journal of Law and Economics, Octubre, 1966, pp. 61-70.

520

of New South Wales, Commercial Bank of Australia Ltd., The Commercial
Banking Co. of Sydney Ltd., The National Bank of Australasia Ltd., The
C.Ommonwealth Trading Bank (el cual pertenece al gobierno Australiano).
El Bank of New South Wales es el banco más antiguo, habiendo sido establecido en 1817, y el banco más nuevo es el Commercial Bank of Australia
Ltd., que fue fundado en 1866.
Los dos b~cos más grandes son: el Bank of New South Wales., que es
un banco privado, y el Commonwealth Trading Bank, que es un banco de]
gobierno. La información generada por estas dos instituciones constituye Ja
esencia de la investigación. Estos dos bancos son similares en tamaño al igual
que en otras características importantes. En realidad, es la habilidad de
encajar características lo que en efecto permite el sostener ciertas variantes
en un molde ceteris paribus y establecer una metodología de investigación
útil y certera.

No se logro conseguir estimaciones detalladas de costos, pero se pueden
producir medidas de productividad significativas utilizando las relaciones
~ haberes y ganancias, haberes y empleados, depósitos y empleados, réditos Y empleados, y ganancias y empleados. Una variante importante que
se mantuvo constante bajo estas relaciones es la estructura de salarios que en
~te _caso, y en general en Australia, se ve fuertemente influenciada por los
smdicatos de comercio.
El costo de obtención de dinero por dólar es también igual para cada
empresa porque las dos insfituciones se enfrentan con una tasa de interés
que es determinada por un mercado financiero razonablemente competitivo.
E~to no significa que una empresa no pueda pagar un mayor volumen de
dolares ~ara atraer depositarios ni pagar intereses más altos ( con un efecto
contráctil sobre las ganancias pecuniarias) .

Resultados
La evidencia sostiene la predicción resultante de incentivos impregnados
en 1~ alternativas estructuras de derechos de propiedad. Los gerentes públicos
atenuan los derechos de los dueños (pagadores de impuestos) más que los
gerentes en el sector privado en reducir las riquezas de sus accionistás. La
empresa privada, a pesar de estar regulada, aparenta ser más eficiente que
el banco del gobierno.

Las r:ned_idas de productividad indican que el banco de comercio -operado
Y perteneciente al gobierno tiene más haberes por empleado, y ya que los

521

�haberes y las deudas están altamente correlacionadas y casi iguales en bancos
comerciales, tiene más depositarios por empleado que el Bank of New South
Wales. Por otro lado, la relación entre ganancias y haberes, que muestra
con qué eficiencia se están utilizando los fondos, y la relación entre ganancias
y depósitos durante todos los años de 1964 a 1972 fueron mejores en el
sector privado que en el banco del gobierno. Además, la relación entre ganancias y empleados en ocho de los once años que se observaron es mayor
para el Bank of New South Wales. También, el promedio de los once años
es más alto para el banco privado. El Cuadro 1 incluye detalles de estas
medidas de productividad.

~

"i::

Las columnas 3 y 4 representan abstractos del portafolio de inversiones
de los dos bancos. La columna 3 representa la. razón de posesiones del gobierno Australiano en depósitos del CTB a las del BNSW. Dichos depósitos
constituyen los haberes más seguros. En este caso nuestro análisis predice que
los gerentes del gobierno pre!erirán el mantener una proporción mayor de los
haberes de la firma en bonos de gobierno ya que son más seguros. Las estadísticas indican que en todos los años estudiados, la firma pública mantuvo
una proporción significantemente mayor de sus haberes en bonos del gobierno
central que el Bank of New South v\/ales.
Por otra parte, la columna 4, que resume la razón entre las posesiones de
"otras fianzas" del CTB y del BNSW, indica que el Bank of New South Wales

522

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Las cifras en el Cuadro 2 son instructivas. La primera columna, que es
el resultado de dividir los haberes del banco del gobierno (0TB) entre los
haberes del banco privado (BNSW), es el indicador con el que se comparan
las otras columnas.
La columna 2 está compuesta del volumen de dólares en préstamos del
Cammonwealth Trading Bank dividido entre el valor en dólares de préstamos del Banco de New South Wales. uestra teoría nos dice que los pr' tamos, siendo los haberes que producen mayores ganancias pero los más
arriesgados, son una proporción menor de los haberes del Commonwealth
Trading Bank que de los del Bank of New outh Wales, que ~s el banco
privado. Como es de esperarse, la razón de préstamos del CTB a la del
BNSW fue más baja durante 10 de los 11 años observados que la razón de
los haberes del CTB a los del BNSW como se ve al comparar las columnas
1 y 2. Esta prÓporción se reversó únicamente en 1972. Una comparación
de la mediana de las dos colurrmas sostiene la hipótesis que los gerentes del
banco privado persiguen las ganancias más agresivamente que los empleado
que dirigen el banco público.

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�CUADRO 2

CUADRO 3

Una Comparación entre el Banco Privado y el Banco Público: Total de Haberes,
Préstamos, Inversiones en Documentos egociables del Público Australiano
y Otras Fianzas

Año

Inversiones
Total de Haberes
Préstamos
Inv. Público Áust.
Otras Fianras
CTB+B SW CTB+B SW CTB+B SW
CTB+BNSW

1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972

.650
.612
.641
.668
.673
.693
.712
.740
.752
.743
.674

Promedio

.698

.549
.588
.561
.585
.612
.636
.663
.670
.686
.700
.719
.656

.870

.923
.931

.260
.213
.324
.272
.165
.154
.175
.159
.163
.181
.082

.870

.195

.625

.781
.965
.922
.885
.878
.951
.842

posee una proporción significantemente mayor de sus haberes en inversiones
más arriesgadas y más productivas que el banco del gobierno. Esta conclusión
se vio durante todos los once años de observación.
Al examinar el Cuadro 3 se nota lo mediocre de Jas ganancias del Commonwealth Trading Bank. A pesar de ser el segundo en tamaño, en lo que a
depósitos y préstamos se refiere, ha languidecido durante los años con respecto
a ganancias.

Ganancias del Banco Comercial Después del Pago de Impuestos
(Los dólares se muestran en millares)
Banco
Año

A.N.Z.

1964 $ 3,626
1965
4,567
1966
5,360
1967
6,919
1968
8,511
1969
7,929
1970
9,384
1971
6,067
1972
7,789
1973
11,395
1974
11,271
% de in-

Banco
Nacional

B.N.s.w:-

C.B.A.

C.B.C.

$ 5,592
5,244
5,115
6,416
9,175
11,014
11,175
10,245
13,357
20,557
18,205

$1,370
1,522
1,570
1,857
2,058
1,604
1,345
1,412
1,375
2,859
3,239

$1,656
1,727
1,683
2,043
2,534
2 587
2,566
1,987
1,734
2,394
2,645

$1,854
1,614
3,275
4,037
4,110
3,995
3,611
3,883
6 881
6,468

$2,311
2,199
2,550
2,809
3,896
4,103
5,183
5,246
5,272
7,253
4,333

226%

136%

60%

249%

87%

2,142

C.T.B.

cremento
1974 sobre

1964

211%

Como se predijo, la evidencia empírica indica que los gerentes de gobierno
tienen mayor predilección en evadir riesgos y prestan menor atención a las
ganancias que los gerentes en el área privada.

Conclusión

Un anáJisis de las diferentes estructuras de los derechos de propiedad, los
incentivos resuJtantes y las restricciones puestas sobre la obtención de ganancias
máximas produce predicciones especificas acerca de las diferencias en el comportamiento económico en las empresas privadas y las públicas.

524

525

�LA ORDEN DE MALTA COMO SUJETO DE
DERECHO INTERNACIONAL
Por AL.Do ARMANno CocCA
Catedrático y Embajador de la
Argentina

LA ORDEN DE MALTA es, en definitiva, una creación intelectual del Derecho
Internacional, con una finalidad espiritual de alcance universal. Tal apreciación que debe hacerse de esta legendaria institución, a la luz del moderno
Derecho lntemacional y de su papel en la comunidad jurídica internacional
de nuestros días.
Anticipamos esta conclusión y daremos los fundamentos para sustentarla.
Entendemos que no existe duda alguna de que ha sido desde su creación, y
lo es en la actualidad, un sujeto de Derecho Internacional. Un sujeto de Derecho Internacional no necesita forzosamente ser soberano: las organizaciones
internacionales, comenzando por la más completa (Las Naciones Unidas),
carecen de soberanía. Sin embargo, la Orden de los Caballeros de Malta se
denomina a sí misma "soberana" y esta mención constitucional forma parte
de su denominación como sujeto de Derecho Internacional. Tal soberanía
supone independencia que es Ja ausencia de dependencia o de subordinación
política; es, sobre todo, una noción negativa y, en esa medida, insuficiente
de ofrecer un criterio que satisfaga.
La independencia implica a la ,·ez la exclusividad, la autonomía y la plenitud de la competencia. Las dos primeras nociones tienen carácter cualificativo
r la tercera cuantitativo.
La exclusividad de la competencia supone:
a) El monopolio del ejercicio de la competencia coercitiva;
b) El monopolio de la competencia jurisdiccional;

527

�c) El monopolio de la organización de los servicios públicos.
La autonomía es un carácter positivo de la independencia. Es la libertad
de actuar como se desee, sin seguir directivas ni consejos que un tercer Estado
o bien otro sujeto de Derecho Internacional pretenda imponerle.
Es de advertir que mientras las competencias de ]as colectividades públicas
diferentes del Estado son competencias de atribución, necesariamente limitadas
a su objeto, la competencia estatal queda indeterminada ratione materiae.1
La Orden de Malta tiene las dos primeras exclusividades. La competencia
coercitiva se manifiesta en la capacidad para punir las infracciones de los
Caballeros. La competencia jurisdiccional también le es propia, dada la organización actual de sus órganos jurisdiccionales, sin que para ello sea óbice
el hecho de que exi ta una última instancia judicial derivada al Estado de la
Ciudad del Vaticano. Hemos visto que esta instancia se hace por delegación y,
consiguientemente, se respeta el requisito determinado por el Derecho internacional para que tal competencia se considere propia. Asimismo goza de la
capacidad procedual activa y pasiva, conforme lo reconoce pacífica y permanentemente el Estado que podría disputarle esa capacidad: Italia.
En cuanto a la organización de los servicios públicos debemos adelantar
que la noción de servicio público se extiende hoy a nuevas y más amplias esferas, que incluyen actividades de la Orden de los Caballeros. Pero en razón
de que las competencias específicas de la Institución son competencias de
atribución, limitadas a su objeto, esto es, a sus fines institucionales, no debe
imponerse este requisito sino a Jos Estados, y no a otras personas del Derecho
internacional que no sean Estados.
Debemos agregar que, si bien en el sistema del Derecho internacional
tomado como entidad, la subjetividad de los Estados se nos presenta como la
regla y la de otras entidades como la excepción,2 la Orden de Malta constituye una de esas excepciones y por cierto la más singular de todas. Guarda,
sin embargo, alguna semejanza con la anta Sede, en el aspecto de que, en Jos
sujetos ordinarios, la personalidad aparece de abajo hacia a;rrib~, y en este
sentido se da un "reconocimiento"; en la Ciudad del Vaticano el proceso
1

También debemos recordar que son sujetos de un ordenamiento jurídico
los posibles destinatarios de la norma de dicho ordenamiento, esto es, individuos y entes a los cuales la nonna de tal ordenamiento les atribuye capacidad
e idoneidad para ser titulares de poderes, derechos y deberes. 4 Y es sujeto
internacional el destinatario de la norma jurídica internacional.
Además de la capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones
internacionales, es menester ejercerlos. Los Caballeros de Malta los ejercen
en el marco de sus fines institucionales y en la medida de sus atribuciones.
La soberanía de la cual gozó siempre la Orden de los Caballeros de Malta
es la soberanía institucional o funcional, que poca o ninguna relación tiene
con la soberanía territorial que ejercio en Rodas o en Malta. Esa soberanía
territorial era un complemento de su soberarúa institucional, con alcance espacial limitado, en tanto que la soberanía esencial de la Orden no tenía ni
tuvo esa limitación física territorial. Más bien habrá de verse en tales territorios, una "base" para el ejercicio de la otra soberanía, del mismo modo que
fueron bases los castillos y fortalezas en Tierra Santa y lo es hoy el Palacio
Magistral o la Residencia del Gran Maestre, en Roma. Por encima de esa
soberanía externa, ostensible que oa el territorio, la Orden poseyó siempre
una soberanía interna, que la acompañó en todas sus manifestaciones ante
otros sujetos del Derecho internacionaJ de todos los tiempos. A la pérdida de
Rodas, que significó la carencia de una base territorial simplemente, su soberanía institucional en nada quedó afectada, y es así que durante su peregrinar
en Civitavecchia, Viterbo, iza, Villaíranca, y en todas partes, se reconoció
la soberanía interna de la Orden y a sus embajadores. inguna nacmn ni
entidad jurídica internacional dejó de mantener relaciones con motivo de la
pérdida de soberanía territorial en aquel período, ni luego de la caída de
Malta.
Dada la calidad _soberana institucional de la Orden de los Caballeros de
San Juan de Jerusalén desde su creación, el Emperador Carlos V no podía
someterla a vasallaje. Pero en tanto le cedía parte de sus dominios terrestres,

RoussEAU, Charles, Droit lnternational Public, 3e. Edition, Paris, 1965, pp.

98-100.
~ BEREZOWSKY,

Cezary, Les sujets non souverains du Droit internalional, en "Re•
cueil des Cours de l'Academie de Droit Intemational de La Haye, 1938-111, T. 65,
p. 78.

528

es inverso, de arriba hacía abajo, y en este sentido se podría hablar de una
"constitución".ª En lo concerniente a la Orden, se puede hablar de "constitución", palabra esencialmente jurídica, creación intelectual, donde los hechos no tienen la misma trascendencia que con relación al reconocimiento.

1 PuENTE

Eomo, José, Personalidad internacional de la Ciudad del Vaticano Ma-

drid, 1965, p. 65.
4

llALLADOu

PALLt111u,

.'
G., Diritto InternazionaLe Pubblico, Milano, 1962, p. 101.

529
bumanitu-34

�se recurrió a la ficción de la oferta del halcón, como 'grata y perpetua memoria de la concesión". Y era tan espiritual el sentido de esa ofrenda que la
Orden se comprometió a celebrar anualmente en el Convento 'una misa solemne según la intención de S. M. Cesárea". Esto se halla muy Jejos de los
tributos y de las otras obligaciones que adquirían los señores feudales frente
a su monarca.
Por otra parte, el emperador deseaba seguir protegiendo la acción de los
Caballeros -pues lo que interesaba eran sus fines institucionales y no su
calidad de feudatario o posibilidades de desarrollo como nación- y por ello
en el diploma imperial se consignaba que "no le era permitido transferir los
lugares enfeudados a persona alguna, sea quien fuere, no importando a qué
título, o de enajenarla sin mandato expreso", y que si tal cosa ocurría "sin
su licencia y consentimiento, dichos lugares volverán de pleno derecho a
Nosotros y a Nuestros Sucesores". Esta protección imperial contra terceros
no fue debidamente tenida en cuenta por los Caballeros que actuaron en la
toma de Malta por Bonaparte. Sólo uno de los Hospitalarios, el Caballero
Felipe de Amat, al suscribir el acta de capitulaciónI del 12 de junio de 1798,
dejó expresa reserva de esa protección que con tanta previsión política le
había acordado a la Orden Carlos V, al declarar Amat antes de su firma:
"11alvo el derecho de alto dominio que pertenece a mi Soberano, como Rey
de las Dos Sicilias". Si todos los representantes de la Orden hubieran hecho
valer las cláusulas del diploma imperial de concesión del archipiélago maltés, Bonaparte se hubiera visto en la imposibilidad de concertar la renuncia en
favor de la República Francesa de los derechos de soberanía y propiedad sobre
la isla de Malta y las de Gozo y Comino.
Como persona internacional, la Orden ha sido amparada en toda su existencia por derechos territoriales de los lugares en que ha actuado. Primero fue
el derecho islámico, en Jerusalén, que determinó o permitió su establecimiento
y funcionamiento como fundación pía. Luego, con posterioridad a las Cruzadas, el derecho canónico, en su carácter de Orden religiosa de la Cristiandad.
Durante la Edad Media el Derecho de Gentes, cuando reforzó su acción
militar y hospitalaria y cuando, además de soberanía institucional, dispuso
de soberanía espacial territorial. En la actualidad el Derecho internacional,
en su más refinada elaboración, como sutil creación intelectual.

en cuyos territorios se manifiesta la actividad institucional de Ja

rana. 5

Y esa situación es. la misma que se presentó con la per'd'da
· ·
1 de sus terntonos
~n que l~ Orden siguió gozando de su condición en De,recho intemaciona/
mdepend1entemente de sus derechos territoriales. Las actividades instituciona~
les de la Orden se cumplen en diversas naciones; habiendo sido federal en su
estructura, _dado que los Prioratos fueron distribuidos en diferentes Est d
como
las diversas. Asociaciones
os,
.
.
. Nacionales de hoy. Cump le su programaa mediante· un· mecarusmo
mternac1onal
de
conformidad
con
las
reglas
part·
ul
•, 6
1c ares
de su mshtuc1on.
E~ cuanto ~! derecho público melitense, es decir, el ordenamiento jurídico
propio, que Sl • se tratase de un Estado, sería su derecho nacional, es igualmente reconoodo en el campo internacional. Sobre el particular recordaremos que la Suprema Corte de Casación de la República Jtalia~a, confirmando precedentes relativos a la soberanía de la Orden en su se t ·
9 2056 d l
.
' .
n encia
n .
, e 25 de. Julio de 1964, ha declarado al ordenamiento jurídico
~eli~ense como propio de la Orden y originario de la misma que como tal
.
de " separación" con otros ordenamientos jurídicos.1
'
J
unp lica re1ac10.nes
·•

En cuant-0 .ª la ac~vidad que realizan los Caballeros de Malta en el campo
del Derecho
mternac1onal, es del caso señalar que si se analizan ¡0 s acuerdos
1·
conc w,dos por la, ?rden _con organizaciones internacionales y los tratados
con paises d~ Amenca Lanna, Asia y Africa, sin dejar de estudiar una forma
de acuerdo-tipo elaborado por dicha Institución se destaca un hech · d"
'bl l
,
o m 1s~uti e:. a Orden afirma de más en más su calidad de sujeto de Derecho
~ternac~onal, que, en definitiva, implica la evolución misma del Derecho
mtemaoonal. 8
Esperemos que este aporte de la antigua Orden ecuestre no se detenga
en, ese plano y alcance una dimensión mayor, como resultaría si adhiere a las
mas acabadas formas del Derecho internacional: los tratados en Derecho
~ ' !dANLio GAZz.ONI, Tito, Allocution de l'Avocat de l'État . .. en ''Zeitschrift fü.r Auslandisches Offentliches Recht und Volker.recht" t. 18 nQ 1 octubre 1957
120
'B
V
'
'
'
'
'p.
.
RE:CH• AUTIEll, Arthur C. y PoTUUCKI, Michael, The Oráer of St. John in
lnternat1onal Law, en "American Journal of International Law" vol
1954, N9 4, p. 558.
'
. 48, octubre,
7

Hoy el derecho de los Caballeros de Malta se presenta caracterizado e informado de los principios del Derecho canónico -que la acompañan desde su
creación- y de los principios del Derecho internacional actua 1 do r rmónicamente y tonexos en coexistencia con el derecho privado de los vados Estados
530

or den sobe-

MANLIO GAzZONI,

1973, p. 29.

Tito, L'Ordine di Malta e la sua Carta Costituzionale Roma
'
'

1

NAKA~ARA, Kiichiro, The Sovereign Order of Malta Today-An Inquiry into its
treaty-makmg, en "Hogaku Shimpo (Chuo Law Review)" vol. I N9 10 T ky
1970· V • "A nnal es ..." , Juillet-D écernbre 1970, Nros. III-IV,' p. 112•
, 0 0,

531

�espacial internacional. Los fines institucionales de los Caballeros de Malta,
superadas las etapas de las guerras santas y contemplando la labor que hemos
bosquejado en este libro, tienen alcance universal. Por lo tanto, hacen al
interés general de toda la Humanidad. Hasta el presente, los únicos instrumentos internacionales que responden a un interés común de la Humanidad
son los elaborados por el Derecho del espacio, que ha logrado la más revolucionaria mutación del Derecho internacional: Los Estados dejan de actuar
como sujetos soberanos del Derecho internacional cuando realizan una actividad espacial, a título individual, para hacerlo en nombre y representación
de la Humanidad, sirviendo los intereses de ésta y no los propios. No van
al espacio en busca de nuevos ámbitos de soberanía ni reclaman apropiación
de cuerpos celestes. Van al servicio de la Humanidad, nuevo sujeto de Derecho internacional y no un superestado.
A la luz de la ciencia del Derecho, el reconocimiento por el Tratado del
Espacio de 1967 de la Humanidad como nuevo sujeto de Derecho internacional, es una creación intelectual del núsmo modo que lo es la Orden de
Malta para el Derecho moderno. Uno y otro tipo de sujeto de Derecho internacional nacieron de documentos solemnes que los tiempos acordaron la
más alta significación: la Bulla approbationis et confirmationis Paschalis II,
del año 1113 y el Tratado del Espacio, de 1967. Y ambos tienen un valor
universal: el Derecho del espacio considera a la Humanidad como un todo,
y el derecho humanitario que desarrolla la Orden de Malta considera al
hombre individual, en todas las latitudes del planeta.

'

Por lo menos con relación al Acuerdo sobre Salvamento y devolución de
astronautas y la restitución de objetos lanzados al espacio ultraterrestre
de 1968, inspirado en ''sentimientos de Humanidad" (preámbulo), la Orden
debe acceder a ser parte en el mismo, dado que se encuadra entre las finalidades institucionales de los Caballeros de Malta. El Vaticano es parte en
algunos tratados espaciales. La Orden no debe dejar de afianzar su personalidad internacional ni privar su concurso en las nuevas esferas de actividades humanas, donde la vida humana se halla en peligro en una dimensión
mayor que en los campos de batalla y en actividades excluyentemente pacíficas. 9
Es propio que así lo haga, porque desde el punto de vista institucional, la
Orden puede ser mirada como la más vieja -después de la Satila Sede-organización internacional que registra la historia. Puede considerársela como
• Para mayor información sobre el particular, nos remitimos a nuestro dictamen del
31 de octubre de 1970, elaborado para el Gran Magisterio.

532

p~ursora de la Cruz Roja en el campo de prestar asistencia a través de 1a
candad ª. los seres h~anos.1 º Hay similitudes entre la Orden caballeresca
y el Comité
Internacional de la Cruz RoJ· a·• ambas cumpl en func10nes
·
·
.
m~~acxonales, pero e? tanto el ClCR nació de una convención, el .reconocmuento de los traba1os de la Orden se basan en una costumbre p Iunsec
• u1ar.
D_e~ tenerse en ~uen~~' por otra parte, que para el Vaticano, el esta~leCl.IDle~to o consolidaeton de la paz religiosa es un factor de estabilidad
mtemaetonal. Esto tiende a disipar aprehensiones y deJ·a entrever nuevos
desarro_U~s para la política concordataria, se sostuvo hace algún tiempo.11 La
paz rehg:tosa es parte de una paz genera] que todos los pueblos ambicionan.
Por eso debe de ser no sólo objetivo de la Santa Sede sino de t d I
u·
'
oas as
re gtonesJ Y a ello contribuye con su acción humanitaria los Caballeros de

Malta.

Se ha venido consolidando en los últimos tiempos a través de org ·
cíf
d
,
an1s.mos
~spe 1c_os entro del sistema de las Naciones UnidasJ un nuevo Derecho
mtemacmnal: el Derecho hwnanitario internacional. En ese sentido, la Orden
de los Caballeros de San Juan de Jerusalén, de Rodas o de Malta repre~entan ~I antecedente más firme y permanente de ese moderno Derecho
internacional.
Para los Caballeros Hospitalarios, en todos los tiempos de su larga historia
cont6 por _sobre todo el hombre, el prójimo. y se ha afirmado que es sólo
la_ eo~cepa6n de] hom~re lo que permite edificar la historia después de dos
mil anos para la Iglesia de Roma y de casi un milenio para las órdenes
caballerescas más antiguas, sobre cimientos mucho más firmes que los inciertos y vacilantes que ofrece la sociedad de hoy.u

Al antiguo proverbio árabe wataniya fil Islam {no existen nacionalidades
e~ el Is~~), los Caballeros Jerosolimitanos, mucho más allá de esa solidaridad m1stica con preferencia a la lealtad local entre los pueblos musulmanes
crearon la solidaridad universal, que la practicaron en las mismas tierra~
del Islam.
• BREYCHA-VAUTIER y PoTULICKI, The Order of St. John in /nternational Law
A forerunner of the Red Cross, cit. loe. cit, p. 554.
'
_u Luc1BN:BRuN, Je;w., La politique concordataire de Pie Xll, en "Annuaire Frande Dro1t International", 1955, I, p. 222.

~a:

MouuN, Leo, Une forme originale du gouvernement des hommes: le gouvernem,nt des Communaulés religieuses, Comunicaci6n hecha al Instituto ·de Derech e .
parado _de la Univ,:1'sidad de París, el 15 de enero de 1954, en "Revue lntem:tio::e
de Dro1t c;Jompm , N9 4, oc~bre:diciembre,. 1955, p. 771.

533

�Para ello necesita la Orden del apoyo de los Estados territorialmente interesados y, en tal sentido, se requiere la calidad de soberana, por tratarse
de una actividad gubernamental, apoyada por una acción diplomática indispensable ante los gobiernos de esos Estados. Los fines propios, institucionales
de los Caballeros de Malta, son reconocidos en el plano internacional, y son
además uniYersales, en el sentido de que competen al Derecho internacional
humanitario. La calidad de soberana es propia de la Orden y responde a sus
fines. Por eso ninguno de sus miembros cambia de nacionalidad al ingresar
a ella, ni tampoco cuando la Orden ejerció soberanía espacial territorial.
El nuevo Derecho internacional está enraizado en nuevos valores humanos
universales . .. Al servicio de esta noble finalidad -se ha dicho con acierto-están ya actualmente algunos órganos de la comunidad internacional que,
a diferencia de los Estados, no tienen intereses particulares que perseguir.
Abre el corro aquellos sujetos del Derecho Internacional cuyos cometidos
son exclusivamente religiosos, sociales y humanitarios, como la Sede Apostólica, la Soberana Orden de Malta, el Comité Internacional de la Cruz
Roja. Pero se suman a ellos también algunos órganos recién creados de la
comunidad internacional, como son, en primer término, el Consejo Económico
y Social, la Secretaría de las Naciones Unidas y varios organismos especializados que actúan íntegramente al servicio de la comunidad internacional
en su conjunto, constituyendo así factores de integración de esta comunidad.u
Tenemos de este modo que, si los Caballeros de San Juan, de Rodas y de
Malta constituyeron el centro más antiguo de la unidad europea y de iniciativa asistencial internacional, a través de su pabellón, el más antiguo de
la comunidad internacional, también ofrece el valioso precedente del primer
factor de integración de la comunidad internacional.
Otros importantes factores han de tenerse en cuenta en la consolidación
del Derecho internacional, como ser el sentido y el ejercicio de la neutralidad.
Tal neutralidad fue siempre permanente en conflictos que podían surgir
entre naciones cristianas. Y mucho costó a veces a los Caballeros mantener
ese principio del Derecho internacional.
Aparte de esa práctica, observada durante siglos, la Orden contribuyó con
el Código de Rohan a la formación del nuevo Derecho internacional público,
y bastará para ello ver cómo en él hallan inspiración cartas constitucionales
de entidades internacionales del pasado y organizaciones internacionales del
presente.
st

534

VERDRoss,

Alfred, D1recho Internacional Público, Madrid, 1963, p. 570.

Tampoco debe olvidarse aquí, si de integración hablamos, la importante
&lt;'Ontribución que a tales fines significó la creación de la Universidad de
Malta, primera universidad internacional conocida.

Y un detalle que no debe escaparse: los Gobiernos que mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede lo son ante la Silla Apostólica y no
ante el Estado de la Ciudad del Vaticano. Es ante el sujeto de Derecho
internacional y no ante un Estado. 14 Lo mismo ocurre con la Orden de Malta
que ejerce su derecho de legación activo y pasivo sin otra calidad que la'
propia de sujeto de Derecho internacional. Esta calidad, cuando deben
actuar los Caballeros de Malta en territorios bajo la jurisdicción de otros
sujetos de Derecho internacional, firma acuerdos que responden a un llamado
'derecho de coordinación". Ambos sujetos, la Orden y el Estado en cuestión,
se comprometen mutuamente en un terreno donde se superponen sus competencias.
Por ello es conveniente destacar aún más que, por sus propios fines institucionales, la Orden de los Caballeros de Malta no podría constituir un
Estado, ni tampoco puede ser visto con un ente "ex estatal". Su personalidad
propia, singularizada, sin ejemplo que le precediera, parangonara ni sucediera, nada tuvo ni tiene que ver con el concepto de soberanía espacial
territorial. Nacida con personalidad internacional, ella confirió y no recibió
soberanía de los territorios que ocupó y extraterritorialidad diplomática a los
lugares que hoy ocupa en Roma, concepto diverso de la mal llamada extraterritorialidad de las embajadas. Mantuvo además su plena independencia
y su propia organización interna luego de la pérdida de posesiones territoriales, en mérito de su constitución y por el ejercicio permanente de sus
derechos y obligaciones internacionales.
En suma, la Soberana Orden Militar de Malta, por carecer de atributos
tales como territorio, población, ejército y otras formas físicas de poder,
constituye un hermoso ejemplo de supremacía del Derecho sobre hechos materiales, en el caso, del Derecho internacional.

Y por sus finalidades humanitarias, un triunfo frente a la política que, si
es propia de los intereses particulares de los Estados, no Jo es de una institución con finalidades generales de proyección universal.
u existencia que marcha hacia el milenio, ha supuesto la actuación de
" CCr. SIOTTO PlNToR, Manfredi, Les sujets de Droit lnternational autres que les
Eus, en "Recueil des Cours de la Académie de Droit lntemational, 1932-111, tomo 41
de la Colecci6n, Paria, 1933, p. 331.

535

�Derecho internacional con un sentido moderno, muchos siglos antes de que
se Jo concibiera como tal. Y su quehacer multisecular en tierras y lugares
tan dispares, demuestra una acción internacional que sólo pudo tener, en
todas las etapas de su larga vida, amparo en el Derecho.

JUICIO CRITICO SOBRE LA INDEPENDENCIA
DE PANAMA 1

Juuo E.

LINARES

l. Mucho se ha escrito, principalmente en el extranjero, acerca de la independencia de Panamá. Pero la historia auténtica, objetivamente narrada
y serenamente analizada, espera todavía un primer esfuerzo. Nuestros historiadores, en este aspecto, están en mora. Nuestro Gobierno está igualmente
en mora. Mora que debe cesar, ya que la mayoría de las cosas que en tomo
a aquel suceso han sido expuestas, o lo han sido con el propósito manifiesto
de causar daño, o han sido producto del patriotismo herido, pero apasionado, de quienes sintieron en lo más hondo de su ser que una nación que
se obligó por tratado público a garantizarles la soberanía sobre una parte
del territorio, le impidiera toda posibilidad de recuperarlo desde el instante
mismo en que ese territorio se separó.
Y estas circunstancias, acompañadas de una intensa propaganda política~
han forjado una leyenda negra, para usar la expresión del Dr. Ricardo J.
Alfaro, acerca de la independencia de Panamá. Y no son tan contados, por
desventura, los panameños que sin un conocimiento previo de los hechos
y circunstancias que llevaron a Panamá a separarse de Colombia, han llegado a mirar con poca simpatía aquel acontecimiento histórico, han llegado
a condenar a todos sus protagonistas, contribuyendo así, inconscientemente, a
reafirmar la leyenda. Resultado de todo esto es que un alto porcentaje de
panameños no sólo no está compenetrado de la significación histórica del
3 de noviembre de 1903, sino que cuando se enfrenta con el tema visualiza a
nuestros próceres como codiciosas marionetas, ayunas de todo sentimiento
1
Discuno pronunciado por el Dr. Julio E. Linares en la sesión-almuerzo que celebraron el 4 de noviembre de 1972 las asociaciones cívica! Club Activo 20-30, Club
de Leones, Club Kiwanis, Club Rotario y Club Rotario Sur, en el Hotel Continental.

536

537

�patriótico, cuyos lúlos movía desde Washington Teodoro Roosevelt, por lo que
un buen día elijo: 'hágase una república", y la República de Panamá fue
hecha. í.sta es la verdad dicha sin eufemismos, verdad que pone de manifi to la gran falla de nuestra e uela y la gran falla de nosotros mismo .

clcramente alarmante por aquellos días, debido a la cesación de los trabajos
del cana~ ~r parte de los franceses y a los d astadores efectos de la guerra
de 1~ IOJI días que durant los tr año que precedieron al de la separación
a,:otó cruelmente a toda la nación y de manera insen ata al Istmo d e p an amá.

Los que así piensan ignoran, o pretenden ignorar, que si ha existido un
pueblo donde la semilla de la independencia gennin6 y sielJlpre se mantuvo viva,
ese pueblo fue, precisament , el pu blo panameño. Los que así pi nsan también ignoran, o pretenden ignorar, que si ha existido un territorio cuya función
geográfica, aislamiento y condiciones de vicia empujaron a la independencia,
ese territorio fue, precisamente, el territorio istmeño. o oh tante, la secesión
de Panamá se tiene como algo artificial, como una obra prefabricada por Teodoro Roosevelt, con la complicidad escandalosa de un puñado de hombres.
Y surge así la leyenda, esa leyenda negra que pretende quitar toda signifi-

" El historiador ~o~ombiano Eduardo Lemaitre ratifica lo anterior al afirmar
qu_e_ la guerra C1 il, pero sobre todo la guerra en el I trno, fue factor tan
d~~-1~º 2en la separación de Panamá como el mismo de obiemo a que la
d1viSJon
conservadora había llevado •al pa'15» .a y mas
• a d e1ante en otro
,
parrafo de su obra sobre la sece ión de Panam~ agrega. "A ' '
d 1
.
_
•
st, cuan o a
Paz· sobrevin ~, no ~os 1Stmenos,
... , se empezaron a preguntar si valía
la pena co~tmuar urudos a una nación que necesitaba la ayuda extranjera
para garan_ozarI:5 su soberanía, y los arrastraba dentro de la vorágine de sus
trastornos intestinos, que se umaban a lo propios"!

cación histórica al movimiento secesionista.
Que el rechazo del Trabajo Herrán-Hay fue la causa exclusiva de la
ecesi6n, se comienza por decir. La angre de sus lújos no fue la que dio
nacimiento al nuevo Estado, se difund por doquier. Asimismo, se afirma
que los próceres actuaron siguiendo consignas extranjeras r que la sece ión
fue concebida, planeada y ejecutada por los E tado Unido d América.
o han faltado tampoco quien s han condenado a los próceres por haber,
·opuestamente, puesto en manos de Bunau Varilla los destinos de nuestra
República.

2. ebe quedar por encima de cualquier duda la part de la leyenda
negra que erróneamente con idera que el rechazo del Tratado Herrán-Hay
par el Senado colombiano fue la única causa que motivó la sec ión de Panamá, por cuanto la autonomía fue siempre una aspiración con tante del
pueblo panameño. Pruebas abundantes de lo anterior las encontramos en la
emancipación de España en 1821, en las secesiones más o menos efímeras
de 1830, 1831, 1840 y 1861, y en la creación misma del Estado Soberano de
Panamá. Ni siquiera nuestra unión voluntaria a la Gran Colombia se podría
esgrimir para tratar de negar aquella aspiración, puesto que los ideales bolivarianos constituyeron fuente de dicha unión aparte de que la propia pequeñez d l Istmo habría hecho difícil su subsistencia autónoma en ese entonces.

Es e~dente que ~¡ rechazo del Tratado Herrán-Hay fue factor detenninante
~e_ la mdependenaa de Panamá, ra que los istmeños habían depositado su
ultuna esperanza de bienestar y progreso en la construcción y funcionamiento
de una vía de agua interoceánica en parte de su territorio. Pero de esto a
sostener que tal rechazo constituyó la causa única de la secesión es no tener
un claro conocimiento de la historia.

. 3. Refiriéndon~s ahora a otro aspecto de la leyenda, para cualquier Estado
nene que ser motivo de orgullo la proclamación de su independencia gracias
a la sangre ~e sus hijos heroicamente derramada en los campo de' batalla.
'tste, desgraciadamente no es el caso de Panamá ni podía serlo con una
po~laci6n aproximada de apenas 381 000 habitantes y una exte;sión territorial cat~rce vec~s. más pequ ña qu la del resto de la nación. Cualquier
nfrentamiento militar con Colombia estaba, consiguientemente, condenado
al fracaso.
Com~ si esto fuera poco, Panamá, en 1840 s separó por tercera vez de
olomb1a en ese entonces denominada la ueva Granada, paración ésta
que duró
hasta el 31 de diciembre de 1841 • Una .....
·
•
v..... produet"d a la remcorporaCJón,
las
personas
en
cuyas
manos
estaban
los
destinos
de
la
a
·6
¡
n c~ n, n
ugar de preocuparse por conocer la causas que llevaron a los istmeños a

'o se deben marginar, por otra parte, el grado de abandono en que el
regionalismo y las estrecheces de miras tenían sumido al Istmo, para no
mencionar el desgobierno, la anarquía y las constantes luchas fratricidas que
impedían a la nación toda posibilidad de progreso, como causas mediatas
d la independencia. Además la po traci6n económica del Istmo era verda-

538

, ~ ~I. historiador citado alude a la eacisi6n del Partido Conservador colombian
históncos' Y "nacioruilisw".
o en
1 U!MAJTRJt, Eduardo, Panamá 1 ni Separación de Colombia, Biblioteca Banco Popular, Bogoti, 1971, p. 299.
' lbid,m, p. 431.

539

�la secesión, pretendieron buscar una fórmula milagrosa que habría de garantizar a la Nueva Granada su soberanía permanente sobre el Istmo de Panamá. Y esta fórmula la creyeron encontrar en un tratado con los Estados
Unidos, el Tratado Mallarino-Bidlack, ya que en el mismo este país se obligó
a garantizar positiva y eficazmente a la Nueva Granada la perfecta neutralidad del Istmo, con mira de que en ningún tiempo, existiendo dicho tratado,
pudiera ser interrumpido ni embarazado el libre tránsito de uno a otro mar;
garantizando, por consiguiente, de la misma manera, los "derechos de soberanía y propiedadu que la Nueva Granada terna y poseía sobre el referido
territorio. Como el Tratado Mallarino-Bidlack, suscrito en Bogotá en 1846,
a iniciativa de la Nueva Granada, tenía una duración de veinte años, prortogables hasta un año después de su denuncia por cualesquiera de las partes,
la sumisión del Istmo de Panamá había quedado aparentemente asegurada. s
Excluido, por las razones indicadas, el camino de la beligerancia, quedaba
tan sólo el de la conjura y, aún así, siempre que los Estados Unidos, movidos
por el interés de construir el canal por Panamá, incumplieran el Tratado
de 1846, reconocieran prontamente la independencia del Istmo y le brindaran., además, su protección. Era, pues, de imperiosa necesidad, motivar a los
Estados Unidos en favor de la causa panameña, y esto explica el envío a
aquel país del capitán J. R. Beers y del Dr. Manuel Amador Guerrero, una
vez que el Senado colombiano rechazó el Tratado Herrán-Hay.

1

,

Volviendo al tema que nos ocupa, repetimos que 1a secesión de Panamá
fue producto de una conjura. No porque así lo quisieron los próceres. A ellos
no quedaba, sencillamente, otra alternativa. Y siendo la secesión producto de
una conjura infantil es pretender encontrar en ella epopeyas heroicas. La
conjura no es guerra abierta, previamente declarada. Los instrumentos de
la conjura son otros ( el sigilo, la sorpresa, la oportunidad, la rapidez, etc.)
y la misma para triunfar tiene que valerse, no en pocos casos, de la pasión,
de las apetencias y de las ambiciones humanas, sin que ello signifique que
los conjurados tengan que compartir esas deformaciones espirituales.
4. ¿ Y qué decir de aquella parte de la leyenda que afirma que los próceres actuaron siguiendo consignas extranjeras?
Al comenzar el presente siglo cuatro intereses bien determinados se movían
en favor de la construcci6n de un canal interoceánico: el de Colombia, el
de Nicaragua, el de los Estados Unidos y el de la Compañia Nueva del

~anal de Panamá, sucesora de la Compañía Universal del Canal Interoceáruco, la cual era tenedora de 68,887 acciones de las 70 000 que constituí'
. l SOCJ.a
ºIde la Compañía del Ferrocarril de Panamá.
'
an
e1 cap1ta
De estos cuatro intereses los de Colombia y los de la Compañía Nueva
eran concordantes y coincidentes en cuanto a que ambos buscaban interesar
a. los Estados U nidos por la ruta de Panamá. Pero mientras que para Colombia un cana~ por Pan~ se justificaba tan sólo en la medida en que dicho
canal_ produJera beneficios a la nación, para la Compañía Nueva la construcción
canal ~r dicha ruta constituía un bien final, puesto que de tal
construccion depend1a la venta y traspaso a los Estados Unidos de todos
~os derechos, ~~vilegi~s, propiedades y concesiones que ella, como sucesora
de la Compama Umversal del Canal Interoceánico había obtenido de
Colombia.
'

~;I

La Compañía Nueva del Canal de Panamá se constituyó co,n el propósito
apar~t~ de reanudar lo~ trabajos ~e excavación. Sus directores, sin embargo,
en mngun momento tuvieron en .m.iente la realización de ese propósito pues
el verdadero objetivo de la empresa fue el de traspasar a los Estado; Uni~os la concesión canalera. Para lograrlo, consiguieron que Colombia consintiera~ a cambio de cinco millones de francos, prorrogar por seis años el
~rmmo para concluir y abrir el canal a la navegación. Faltaba, por ello tan
solo, que los Estados Unidos se decidieran por la ruta de Panamá, cosa difícil
por ~quellos días en que Nicaragua lucía favorita, hasta el punto de que
el BiJI Hepburn, r~erente a la construcción del canal por aquel país, fue
aprobado por la Camara de Representantes por 234 votos contra 36. No
obstante, los intereses franceses y colombianos apuntaron hacia un mismo
objetivo, con William Nelson Cromwell y Philippe Bunau Varilla a la cabeza y
superaron todos los obstáculos: la ruta de Panamá sustituyó a la de Nicara¡ua
Y el C~ngreso norteamericano expidió la Ley Spooner, por la cual autorizó
al PreSidente de ese país para adquirir, por la suma de cuarenta millones de
dólares, los derechos, privilegios, franquicias, concesiones, obras inconclusas
Y propiedades que la Compañía Nueva del Canal poseía en el Istmo de
Panamá. Por la misma ley el Presidente de los Estados Unidos quedó ürual. d
, º
mente, _autoriza o para negociar con Colombia un tratado que le permitiera
constrwr, mantener y proteger un canal interoceánico, pero, si dentro de un
plazo razonable no se llegaba a un acuerdo satisfactorio, el Presidente quedó
facultado para iniciar negociaciones con Costa Rica y Nicaragua.º
Cae, por tanto, dentro de la lógica más rigurosa que, una vez que el

' Aaos"EUENA G., Di6genes A., Historia Documental del Canal de Panamó, Universidad de Panamá, Imprenta Nacional, 1962, pp. 37 y 38.

540

' Ibídem, pp. 14-9 a 155.

541

�1 mbiano hubo rechazado el Tratado Herrán-Hay, los intereses
d
S
ena o co o
l
·tu "6 de un nuevo
franceses e istmeños unieran sus esfuerzos en a const1 c1 n
d
Estado que pudiese negociar con los Estados Unidos otro tratado, sobre to o
si se tiene resente que figuras representativas del Panamá de aquel, entonha b,P manifestado públicamente favorables al Tratado Herran-Hay.
ces se
ian
l probara ' En
El Consejo Municipal de Panamá instó al Congreso a q~e o a
. .
pro del mismo escnoieron Pablo Arosemena, Rícardo Anas y Juan ~nto~o
Henriquez a y de los tres senadores que el Departamento de Panama tenda
en el Con~reso: José Agustín Arango, al t~ner la _c~nvicción de, que el t~a~a ~
,
ado ni siquiera se tomó la molestia de v1a3ar a Bogotá para asistir
sena neg
'J , D .
de Obaldía se abstuvo de ir a la sesión en la cual
Congreso, y ose ornmgo
. .,
se rechazó el tratado, por estar en desacuerdo con esa decmon.
Siendo coincidentes y concordantes, desde el :echazo de! Tr~tado Herrá;Ha los intereses franceses e istmeños, así como lo hab1an sido, antes e
di yh,O echazo los de los franceses y colombianos, no debe causar aso~br?
c
r
,
G
tras dos pnnc1.
J , Agustín Arango y Manuel Amador uerrero, nues
que ose
t
·al el prunero
ales figuras del movimiento secesionista, fueran agen e espec1 ,
, '
p
'di
.
·ano
el
segundo
de
la
Compañía
del
Ferrocarril
de
Panama.
y
y me co cm1J ,
· ,
. •
no debe causar asombro, porque no pudiendo realizarse el mo~ento ~e~aatista por medio de un levantamiento armado ¿quiénes en me3or pos1;1ón
rd . . .
.
llevar a cabo la conjura
que Arango y Amador ' personas estas
e m1C1ar Y
• tm ~
zones
ue además de las vinculaciones que tenían entre 1os is enos por ra
.
:oliticas y sociales estaban a"simismo ligados a una empresa, la del ferrocarril,
ara cuyo accionista principal era de vida o muerte que e~ canal_ ~e consp
Panamá;i . Quiénes volvemos a repetir, en meJor pos1c16n que
truyera por
· &lt;!
'
• d
d ·
ellos para fusionar los esfuerzos que en favor de nuestra m epen encia pu.
;i
dieran hacer franceses e istmenos.
~

I En vez de examinarse y analizarse los hechos, a la luz. de todas
ero no
·
limitan a af un:lar solas circunstancias que los rodean, no faltan quienes se
~.
te. Arango y Amador eran funcionarios de la Comparua del Ferrof,isttcamen
.
• · d
·gnas
carril de Panamá, luego Arango y Amador actuaron s1gwen o cons1
.p
1

extranjeras.
Esta aíinnaci6n podría tener cierta aceptación si Pa~amá hubi:se sido :
bl donde la semilla de la independencia no hubiera gemunado y.
pue
o como por ar te de magia , el movimiento secesionista hubiese surgido.
pronto,
, T llÁ óscar Del Tratado Herrán-Hay al Tratado Hay-Bunau Varilla, Segunda
Parte,E llll~renta
"motivos colombianos", Ciudad de Panamá, 1934, p. 378.
• lbidem, p. 378.

de

542

Mas la realidad histórica demuestra que el movimiento secesionista de 1903"
fue el quinto que llevó a cabo el pueblo panameño, desde su emancipación
de España. La afirmación anterior podría tener también cierta aceptación
si la construcción de un canal interoceánico por nuestro territorio hubiese
sido una cuestión irrelevante para la nación panameña. Mas la realidad histórica también demuestra que desde que Vasco Núñez de Balboa descubrió
el Mar del Sur, el destino del Istmo qued6 dispuesto por su función geográf ir.a
y unido indefectiblemente a una comunicación interoceánica, con todos los.
peligros que para un territorio de poca extensión representa una obra colosal,
como la del canal, peligros éstos que desde los tiempos de Felipe II &gt;'ª fueron
advertidos por la Casa de Contratación de Sevilla y por el Consejo de Indias.
La afirmación anterior podría tener asimismo cierta aceptación si entre Panamá y Colombia hubiese existido una unión real, verdadera y auténtica.
Mas la realidad histórica asimismo demuestra qtn! el aislamiento en el cual
la impenetrable selva del Darién colocó a Panamá, al impedirle comunicarse
por tierra con ninguna de las provincias colombianas limítrofes, produjo períodos en los cuales la soberanía de Colombia sobre nuestro Istmo no pasó
de ser una soberanía meramente nominal. Y la af irmaci6n anterior, finalmente, podría tener de igual modo cierta aceptación si el abandono en el
cual el regionalismo y las estrecheces de miras tenian sumido al Istmo de
Panamá, unido a las constantes guerras fratricidas que frecuentemente ensangrentaron a la nación, no hubiesen pintado un cuadro de desidia, miseria
y dolor, que hizo exclamar al Dr. Rufino Cuervo, encontrándose de pase&gt;
entre nosotros: "Quien quiera conocer a Panamá, corra, porque se acaba",!&gt;
5. Ocupémonos ahora de otro infundio de la Leyenda.
Aunque la creencia de que la secesión de Panamá fue concebida, planeada
y ejecutada por los Estados Unidos pudiera encontrar cierto apoyo en dolosas
adulteraciones periodísticas a manifestaciones de Teodoro Rooseve]t, Presidente de aquel país en la época en que tuvo lugar el movimiento secesionista,
la realidad ha sido otra. Es comprensible que una vez que el Senado colombiano hubo rechazado el Tratado Herrán-Hay, los Estados Unidos, si en
verdad estaban deseosos que el canal se construyera por el territorio del Istmo~
tenían 1 ecesariamente que simpatizar y hasta favorecer cualquier movimiento
revolucionario que pudiera culminar con la independencia de Panamá, para
luego suscribir, como en efecto suscribieron, un tratado con la nueva entidad
jurídica-política. Pero de esto a convertir a los Estados Unidos en artífices
' CAsTILLl!RO R., Ernesto J., Historia de Panamá, Séptima Edici6n, lmpre.,ora Panamá, Panamá, 1962, p. 87.

543

�de la secesión de Panamá hay una gran diferencia, por más que los medios
empleados para favorecerla no fueran los más convencionales.
Cualquiera persona con capacidad para sopesar adecuadamente las fuerzas
políticas y económicas en juego tendrá que convenir que lo aco~tecido en
noviembre de 1903 ocurrió como tenía indefectiblemente que ocurnr. Es más,
-casi dos meses antes de la secesión el Encargado de Negocios de Colombia
en los Estados Unidos y firmante del Tratado Herrán-Hay lo había predicho,
sin ser vidente, en nota que remitió al Ministerio de Relaciones Exteriores
de su país, fechada el 11 de septiembre de 1903. Escribía Tomás Herr_án,
luego de infonnar acerca de una entrevista de José Gabriel Duque, Editor
de La Estrella de Panamá, con el secretario de Estado, entrevista en la cual
el Sr. Duque describió como alarmante la exaltación de la opinión panameña
-y anunció como probable un movimiento revolucionario separatista, en el
supuesto de que el Congreso colombiano adversara el tratado del canal, lo
.siguiente:
Parece que el Sr. Hay se apresuró a manifestar que el Gobierno de
los Estados Unidos ningún apoyo daría a semejante movimiento, Y
que observando estricta neutralidad, su acción se limitaria a conservar
libre y franco el tráfico interoceánico, en cumplimiento de lo estipulado
en el tratado vigente entre los dos países.
Mientras nuestro Gobierno conserve su autoridad en las ciudades de
Panamá y Colón, la intervención americana contribuirá poderosamente
a impedir la realiza~ión de los planes revolucionarios, pero en el caso
de que lograra una conspiración apoderarse de la ciudad de Panamá,
muy difícil sería la recuperación de esa plaza, pues nuestras fuerzas
probablemente no podrían hacer uso del ferrocarril, ni se nos permitiría
emprender en las ciudades terminales operaciones que suspendiera o
estorbaran el tráfico.

Éste es el apoyo indirecto que los conspiradores esperan.10
Si al frente de la Gobernación del Departamento de Panamá hubiese
estado un funcionario contrario a la secesión; si el Batallón Colombia, acantonado en Panamá, se hubiese encontrado en su totalidad en la capital del
departamento y si su comandante se hubiese mantenido leal a su país, cual11 AAAocHA GRAEL'L, C'.atalino, Historia de la Independencia de Panamá, Panamá,
1933, p. 253.

544

qui~ levantamiento annado se habría visto obstaculizado por estas circunstancias Y por una posible intervención de los Estados Unidos, con objeto de
mantener el libre tránsito de uno a otro mar, conforme al tratado de 1846.
Pero, para desgracia de Colombia, el Vicepresidente Marroquín nombró el
lo. ~e septiembre de 1903 Gobernador de Panamá a una persona (D. José
~mmgo de O baldía) cuyas tendencias separatistas eran del dominio público; parte del Ba~ón Colombia marchó hacia la Provincia de Coclé a
hacer frente a una invasión imaginaria de nicaragüenses que nunca, de más
está decir, llegó a producirse, y su comandante se puso al lado de los istmeños
lo que permitió a los revolucionarios apoderarse de la ciudad de Panamá ~
disparar un solo tiro. Y una vez que h ciudad de Panamá estuvo en manos
de los secesionistas, a las fuerzas militares que tardíamente envió el Gobierno
de Bogotá no se les permitió, como bien predijo Herrán, "Hacer uso del ferrocarril", a no ser que lo ordenara el Gobernador del Departamento, ni "emprender en las ciudades terminales operaciones que suspendieran o estorbaran
el tráfico".
Que los Estados Unidos favorecieron la independencia de Panamá es innegable. Que del Tratado Mallarino-Bidlack tan sólo tuvieron en mira la parte
que les afectaba -la interrupción del libre tránsito de uno a otro mar- y no
la que afectaba al otro signatario -el mantenimiento de "los derechos de
soberanía y propiedad" de Colombia- es igualmente innegable. Que de permitir los Estados UnidÓs a los colombianos abrir hostilidades contra Panamá
la independencia no se habría mantenido, es asimismo innegable. Pero que
los Estados Unidos ni concibieron ni planearon ni ejecutaron la secesión de
Panamá debe quedar por encima de cualquier duda.
6. Es un hecho histórico, aceptado por el mismo Roosevelt, que entre los
últimos días de septiembre y primeros de octubre de 1903 se le propuso "fomentar la secesión de Panamá".11
Él, sin embargo, se negó a ello. No por razones de escrúpulos, cosa que no
tenía, sino por simple cálculo. El mismo Roosevelt confiesa en su autobiografía
algo peor: su propósito de ocupar, no importa de que manera, el Istmo de
Panamá y proceder a la exc~vaci6n del canal. Agrega el Presidente que tenía
incluso preparado un proyecto de mensaje al Congreso en ese sentido, pero
cuando tuvo conocimiento de la posibilidad de que ocurriera una revolución,
por cuanto los panameños consideraban de interés vital para su bienestar
la construcción inmediata del canal, dio instrucciones al Departamento de
11

TwN,

op. cit., 2da. parte, p. 133.

545
hmnanitas-35

�le cablegrafiara pidiéndole "ace
.. ,
con el fin de obten r el
. p~ la m1s1on del iinisterio PI .
. .
del Canal. . . Desd
teconocrm1ento de la República v I f erupotenciano,
Bunau
.
e e momento en que recib
, a irrna del tr'ratado
. Varilla-, mi responsabilidad co .
a este cablegrama -a
ó
mediato de enviarles a Uds. e· mil
nuenza. Entonces tendré el d be~
ci,
1en
dólares
e r mon en el plazo d 48 horas•_ 111
y ver que se les extienda protec-

Marina para que anclara vario barco a corta clistancia del Istmo, listo para
entrar en acción de haber nece idad de ello/ 2

Las afirmaciones de Roosevelt concu rdan perfectamente con lo sucesos,
corno se desarrollaron. Desde que se tu,·o conocimiento de que el Tratado
Herrán-Hay ría rechazado, que algo su dería n Panamá flotaba en el
ambiente. Ese algo tenía que r una revoluci6n, dadas las circunstancias.
Por ello en la sesión del enado colombiano, de 20 de octubre de 1903, el
senador por Panamá Juan B. Pérez y Soto comenz6 su intervención así:
"Antes de discutir proyectos de ley relativos al D partamento de Panamá, he
creído que debíamo resolver otro asunto previo: si e..x.iste Panamá, esto es,
si existe para olombia, no ea que cuando estas leres que vamos a dar
queden sancionadas, ya el Istmo no et' cobijado por nuestro glorioso Pa-

eraban idóneo. para dicho cargo.

Ma volviendo a Roose elt, los conjurados en Panamá en ningún momento

se habría producido.
7. De todo lo expue to resulta evidente que no hay motivo para sentimos
a rgonzados, humillados o rebajados por lo acontecido el 3 de noviembre
de 1903. Pero si ello es así ¿por qué condenar, entonces, a nuestros próceres?
¿ Hasta d6nde es cierto que ellos pusieron los destinos de nuestra República
en manos de Bunau Varilla?
En la entrevista que el 20 de octubre, en ueva York, tuvo Amador con
Bwiau Varilla, éste aconsejó a aquél que, una
proclamada la República,

vez

,. RoosznLT, Theodore, An Autobiography, e:w York, 1913, p. 553.
11 TzllÁN, op. cit., 2da. parte, pp. 149 y 150.
» luvEllA RBns, Juan y DiAZ E., Manuel ., Hirtoria .Autlntica de la Escandalosll
Negocüici6n del Trillado d,1 Canal de Panamá Escrita por ,t Propio Autor d, 1111
Conv,nci6n, S,iior Philipp, Buno.u Varilla, Impresora, S. A., Panamá, 1964, p. 27.

546

an de Bunau Varilla o no le con i-

O

sospecharon cuál era la verdadera posici6n del Presidente norteamericano.

Estado.1' Pero todo esto lo elijo Bunau Varilla para que en Panamá se continuara con el movimiento secesioni ta&gt; mas un compromiso entre Bunau arilla
y el Gobierno norteamericano nunca existió, y es probable que de haber
tenido los conjurados conocimiento de ello, la independencia de Panamá no

b

~o;br~o~ tan sólo Agente Confidencial ~~;a vez p~oclamada República, le
a epubbca y contratar -un em , .
ra negoCiar el reconocimiento de
cable que le notificaba este nom:res~to por doscientos mil dólares". Pero el
su de tinatario el 7 d e noVIembre
.
ran:uento
sea tresfue
díarecibido' desgraciad amente, por

bellón: tal es la gravedad del momento pr ente '. 13

Ellos, por el contrario, estaban bajo la impresi6n de que los Estados Unidos
estaban participando en foona activa en la preparación del movimiento seceionista, porque Bunau Varilla así había hecho creer a Amador y le asegur6,
además, q_ue 48 horas d pué de que
le nombrara Ministro de Panamá en
Washington, 1 fuerza de los Estados Unidos brindarían protección al nuevo

Po:;~r

· em bargo o de co
d Los próc res• sm

·

ya que llegó a ueva York encon~d
B s d pués de haber sido puesto
cuando le fue pasado a Wa~¡.,;""t B o e unau Varilla n Washingt
,
va y: k E
~'f&gt; on unau Varilla
b
on y
or . sta demora, totalm nte fort .
ya esta a de regreso a uementarla el mismo Bunau Varilla
ut~, en la recepción del cable al coextraordinaria que do • b
expreso
que se "maravillaba d ¡ 'f
.
mma a todas las •
a ortuna
con~~miento de dicho cable insistió an:~unstancias", porque al no tener
Provmonal en el nomb
.
mador y la Junta de Gob·
.
ranuento de ministro
1erno
runguna alusión O omenta •
' para poder actuar in h
.
no a su de lgn ció d
,
acer
este silencio segun' 1 .
ª n e A ente Confiden cial . y
,
,
DllSmo Bunau Varill d b. .
él asumia con rela · •
1
.
e 16 mterpr tarse como que
d
'
Cion a dicho
nomb
.
esprecio" Y que su dignidad le
. , ranuento, una actitud ' de negligente
como nulo o no existente.u
exigia tratar el cable que se lo notificaba

ª

Resultado de esta mal .
a. Jugada del destino fue que el 6
.
p. m., Bunau Varilla r cibi6 el bl
de noVJembre, a
Junta d Gobierno le nombrara 'En . ;
egrama que le comunicaba que la
tenciario ante el Gob.
d
via o Extraordinario y Ministro PI .
f
ierno e los Estados U "d
erupoe ectuar negociaciones políticas fi
.
ru os, con plenos po ere para
brab
y rnanoeras , u En tr
.
a representante diplomático de p
,·
o as palabras, se le nomse le otorgaban poderes espeoales
.
anama
ante
la Casa Blan ca, pero no
ara f

las 6: 45

p
. mnar el tratado del Canal. Abramos
•~ Junta de Gobierno y presentar~e~
Bunau Varilla no recibiera de
Ciale . él oficialmentt- no podí
1· re~1 ente Roosevelt sus cartas cred n .
a rea IZar nmguna g ti6n, por lo que la notiun paréntesis para señalar aquí

;1en~

: lbidem, p. 27.
lbidem, p. 41
lbidem, p. 3B

1T

4

547

�.
, por qu • re presentar peligro '
ficación cablegráfica del nombramiento
no tema
a la luz de las normas de Derecho Internacional.
Pero siguen desarrollándose con rapidez los acontecimientos, poniendo
i almente de manüiesto que la Junta de Gobierno nunca puso en ~a~os del
gu
fr
's los destinos de la República. En efecto, el 10 de noviembre
aventurero anee
· B d C
.
partieron
para W ashington Manuel Amador Guerrero
. y Federico"fl oy . omo
·
ellos llevaban las cartas credenciales de Bunau Var1~la, nuestro
amante ~1nistro" nada podía hacer, en perjuicio de la República, hasta que llegaran os
..
p ero Amador y Bo)rd no solamente llevaban
las
coIIUS1onados
panamenos.
d' ha
cartas credenciales de Bunau Varilla, a pesar de que la Junta pret~~ ia
.
ó
d
.
ple
"'asistencia
'
la
misión
de
los
com1S1onados.
lif
cérselo creer y ca 1c e srm
,
Le llevaban, además, instrucciones que, textualmente decian:

Usted tiene que ajustar el trata.do para la construcción del Canal,
por los Estados Unidos, pero todas las cláusulas de ese tral~do deben ~er
discutidas previamente con los Delegados de la Junta, Senores Ama or
y Boyd. U d. procederá. en todo estrictamente de acuerdo con ellos.

ara el caso de que, ante tales instruccion~s, Bunau Varilla ~enuncia~e el
p Am dor y Boyd eran portadores de un decreto, según exphca el mismo
V~lla que los autorizaba "para negociar directamente con el_ Go.
d 1 E, tados Unidos" 1s Después de naITados los hechos anteriores,
b1erno e os s
·
,
l
tar
uales se a ·ustan estrictamente a la verdad, ¿ por que, vue vo a. pregun '
~:~~enar a n~estros próceres? ¿ Dónde está el pecado de lesa patri~ p: el~os
dolosa, malevo e lllcome t1'dos.? l• Es que se puede imputar a ellos la forma
. ?
fame como el Convenio del Canal ístmico fue suscrito.
y

:1:~

. es breve. En 1a man- ana del. 13 de noviembre,
8 L historia de este converuo
.
. a cto que no tiene precedentes en la historia de la diplomacia, el cereen un a
. •
· l I entrega
monial de la Casa Blanca fue puesto en movimiento para s_rmu ar a ,
al Presidente Roosevelt de unas credenciales que Bunau Varilla n~ tema,Bpu:
ue le fueron expedidas se encontraban en poder d~ Ama or y º.Y .
lasL q d 1 simulación se pasó al fraude. El 18 de noviembre, a las 6. 40
uego, e a
·
.
Am d
Bovd Bunau
dos horas antes de que llegaran a Washington
a or y
' '
p.m._,
. d Estado John Hay firmaron el tratado del canal,
Varilla y el Secretano e
,
' .
•¡·
las rru's.
. nort eamencanas -paral un
"tan bien adaptado a las exigencias
. izar 'ti
del
mas palabras del aventurero francés-, que desafiara cua qwer en ca

Mas la firma arbitraria de este Tratado es un acto de piratería que los próceres no podían prever. Ello es así, porque para .que 1a firma del tratado fuera
un acto diplomático válido, requisito indispensable habría sido la presentación
real y verdadera de las credenciales de Bunau Varilla a Roosevelt.
9. El tratado, aunque arbitrariamente, había sido firmado. Que fuera ratidada al general Rafael Reyes fue el siguiente objetivo perseguido por el avenficado antes de que llegara a Washington una misión colombiana encomenturero francés. Para lograrlo, pretendió qne los comisionados panameños Jo ratificaran en la misma fonna arbitraria como él lo había firmado. Como Amador y Boyd se negaron trató, entonces, de que la Junta de Gobierno les ampliara los poderes de suerte que pudieran ratificarlo. Habiéndole fallado también este segundo intento, el 24 de febrero envió el tratado a Panamá, dentro
de una caja fuerte seUada, en el buque "City of Washington", el cual debía
llegar a Colón el 1o. de diciembre. Pero en vista de que el Gobierno panameño
no mostraba ningún interés, al día siguiente envió un cablegrama al Ministro
de Relaciones Exteriores, Francisco V. de la Espriella, en el que, haciendo
uso de la mentira insolente y la amenaza sutil, pidió que se le autorizara para
notificar al Gobiemo norteamericano que el tratado sería ratificado a su llegada a Colón. La Junta de Gobierno capituló, desgraciadamente, el 26 de
noviembre, al autorizar a Bunau Varilla para notificar oficialmente a los Estados Unidos que el tratado sería ratificado tan pronto fuera recibido. 20
Bunau Varilla ya tenía en sus manos la promesa dé ratificación. No obstante, temeroso de que una discusión pública pudiera producir su rechazo,
empezó, entonces, a ingeniarse, para que el tratado permaneciera en Panamá
el menor tiempo posible. El tratado debía llegar a Colón en la mañana del
lo. de diciembre. Ese mismo día, a las 12: 00 m., salía el buque correo "Yucatán" con destino a Nueva York. Como el siguiente buque partiría una semana
después, el tratado tendría que permanecer en Panamá siete días, tiempo demasiado largo, según Bunau Varilla para asegurarse contra una posible reconsideración. En vano trató entonces de que el Yucatán zarpara un día después, para que pudiera llevar el tratado de regreso, debidamente ratificado.
Al no lograr su propósito, una vez más se dirigió cablegráficamente al Ministro de Relaciones Exteriores para comunicarle la necesidad de que el tratado fuera devuelto tan pronto hubiese sido ratificado, razón por la cual
debían entregarlo al Cónsul norteamericano para aprovechar la valija diplomática del Departamento de Estado. 21

Senado".19
" Ibid,m, p. 69.
,. Ibidtm, p. 45.
" Ibidtm, p. 51.

11

Ibidem, p. 80.

549

548

�La Junta de Gobierno se reunió el lo. de diciembre, a las 4:00 p.m., para
abrir la caja de hierro que contenía el tratado. Al día siguiente expidió el
Decreto No. 24, por el cual lo aprobó y dos días después, el 4 de diciembre,
a las 3: 30 p.m., fue entregado al Cónsul de los Estados Unidos, H. G. Hudger, para que lo devolviera a nuestro ministro en Washington. 22

Si consideramos solamente que la convención del canal fue aprobada al
día siguiente de haber sido recibida, se tiene que admitir que la Junta de Gobierno, f!D este aspecto, actuó precipitadamente. Llama además, la atención,
la actitud complaciente de la Junta, a partir del 26 de noviembre, la cual
contrasta con la de recelo o franca desconfianza demostrada hasta esa fecha.
Aunque lo aconsejable, en las circunstancias en que Bunau Varilla y Hay
colocaron cínicamente al nuevo Estado habría sido diferir, hasta donde humanamente hubiese sido posible, cualquiera decisión en relación con el tratado, lo cierto es que la suerte de Panamá en opinión de la Junta, ha debido
quedar echada, una vez que el tratado fue arbitrariamente firmado. En efecto,
si siendo Colombia más poderosa que Panamá, con una existencia estatal que
databa de 1819, los Estados Unidos, al violar las nonnas elementales del Derecho Intemacional, no sólo incumplieron el Tratado Mallarino-Bidlack,
sino que en lugar de garantizar "los derechos de soberanía y propiedad" que
Colombia tenía y poseía sobre el Istmo, atentaron, precisamente, contra esos
derechos ¿ que podía esperar el recién nacido Estado de Panamá de haber rechazado también el tratado del Canal? ¿Es que un rechazo del Tratado
Hay-Bunau Varilla no significaba más para los Estados Unidos que el rechazo
del Tratado Herrán-Hay, por cuanto este segundo fracaso se producía como
consecuencia de una actuación dolosa del Gobierno norteamericano, duramente criticada dentro de los mismos Estados Unidos? ¿Acaso la mala fe
demostrada por Roosevelt y Hay al simular el recibo de unas credenciales y
suscribir un tratado sin que el representante de la contraparte hubiese tenido
poderes para ello, no estaba de por sí indicando hasta dónde serían capaces
de llegar los Estados Unidos de no ratificar Panamá el Tratado Hay-Bunau
Varilla?
A las interrogantes anteriores hay que añadir que en la Junta de Gobierno
debió pesar el ofrecimiento hecho por Colombia a los Estados Unidos de aprobar, sin compensación, el Tratado Herrán-Hay. En efecto, uno de los cuatro
procedimientos que ensayó el Gobierno del Vicepresidente Marroquín, con
objeto de reincorporar el Istmo, fue el de motivar a los Estados Unidos para
Ernesto, Panamá y los Estados Unido1, Editora Panaml
América, S. A., Panamá, 1953, pp. 59 y 60.
11

550

CAsTILLEll.O PIMENTEL,

qu~ desembarca~an trop~ que permitieran a Colombia mantener su soberanía,
al igual que _el libre tránsito, en esta faja de tierra. Para ello, el general Rafael
Rey~:• a qwen se_ asignó la difícil tarea de procurar la reincorporación, prometJo a los nortenos
la proclamación de la ley marci·a1 Y, de acue rd o con Jos
. .
poderes constJtuc1onales de que se investía al gobierno cuando el orden público
estaba turbado, aprobar por decreto la ratificación del Tratado Herrán-Ha
ta] como había si~o firmado, o de preferir los Estados Unidos se convoca¡;_
al Congreso a ses~ones extraordinarias, "compuesto ya de miembros nuevos y
favora?lemente ~~spuestos" a aprobar el tratado. Ló anterior consta en un
mensaJe cablegráfico que el Ministro de los Estados Unidos en Bogotá envió
al Departamento de Estado, el 6 de noviembre de 1903.zª
rn_as de~pu~ el general _Reyes, encontrándose en la capital norteamericana,
no ~l~ reitero su oferta, sino que fue más generoso todavía, al declarar a los
periodistas:

!obre l~s ofertas que_ Colo_mbia está lista a hacer, deseo expresar que
energias Y las de mis amigos serán dedicadas a conceder los derechos
del Canal
Unidos sin el pago de un solo centavo . A'un asi,'
. a los Estados
,
Col 01~bia saldra ganando. Ustedes pueden decir que toda Colombia
est~ inflamada con_ celo por la co11strucci6n del Canal por fos Estados
Unidos Y que los infortunados disturbios políticos que han sido la sola
catisa de la muerte del Tratado ante el Congreso de Colomb; ¡
d
'd
.a, ian
esapar~cz o completamente. Nosotros queremos el Canal y he venido
a Washington para saber si el pueblo de los Estados Unidos está dispuesto a aceptar. Yo traigo instrucciones directas del Presidente de Colombitl'. 24
mis

1

R_eyes, ~- embargo, Uegó a Washington un día después de haber Bunau
Varilla notJf1cado oficialmente al Gobierno norteamericano el tele,,....,,....,,,.
·_
0 , ............ rec1
b'd
•
_1 ° es~ llll~~ día, en el que se le informaba que el Tratado Hay-Bunau Varilla ~~na ratificado tan pronto como fuera recibido por la Junta de Gobierno
ProvJSional.
Es inequívoco que de haber sido rechazado por la Junta de Gobierno el
tratado del canal, las siguientes eran las alternativas que se habrían podido
pr 'scntar: lo. Que el Gobierno de los Estados Unidos hubiese aceptado la
oferta de Colombia, en cuyo caso el canal se habría construido de todas ma11

:w

Áll.ROOHA GRAELL, op. cil., p. 284.
RtvUA R:sns y Dfa.z, E., op. cit., pp. 75 y 76.

u.

551

�neras por el Istmo, pero éste habría perdido quizás para siempre t~da posibilidad de autogobernarse; 2o. Que el Gobierno de los Estados U mdos, dejando el Istmo a su propia suerte~ hubiesen dirigido su. interés por la, ruta de
Nicaragua en cuyo caso la reincorporación a Colombia no se habna hecho
sin entrar en comproesperar ,. y '3 0 . Que el Gobierno de los Estados Unidos,
.
1C
misos con Colombia, hubiesen procedido a constnur de todas._mam:ras e anal de Panamá, en cuyo caso en lugar de existir en la ac~li~a~ un ;ncla~e
colonialista dentro de Ja República de Panamá, todo el temtono 1stmeno sena
hoy en enclave colonialista dentro de América Hispana.

10. Si los sucesos se desarrollaron en la forma que hemos indicado, mu~hos
se preguntarán la razón de ser de la leyenda negra. La respuesta es sencilla.
En Colombia se acusó a los Estados Unidos de América de ser los causantes de la secesión de Panamá, tan pronto ésta ocurrió. Por otra parte, n~ se
debe olvidar que numerosas personas simpatizaban en los Estados Uru~os
con la ruta de Nicaragua. Por ello, cuando el Tratado. Hay-Bunau varu:a
fue enviado al Congreso para su aprobación, los simpat:J.zadores de esta via
iniciaron una fuerte oposición, encabezada por el senador ~or~an. Roosev:lt
fue acusádo de complicidad con el movimient~ revoluc1onano pana~eno.
Mas que todo este escándalo fue motivado por mtereses de ruta quedo demostrado con el hecho de que, una vez ratificado el tratado, muy poco se
hablar sobre el particular. Pero el tiempo sigue su marcha Y el sel ·'
vo vio a
illiarn H Taft
gundo período presidencial de Roosevelt está por terminar. W
. •
,
quien había sido su Secretario de Guerra, se presenta como cand1dat~ c~ntinuista. Los demócratas, impulsados por el deseo de frustrar esa a_spuaci~n
y conquistar el poder, con todo el apasionamiento, desenfreno y .:1rulencia,
tan comunes en las contiendas electorales, echan mano de la seces1on de Pa, Will'
Nelson Cromwell y Philippe Bunau Varilla son acusados de
nama.
iam
d · ·
haber formado un sindicato de especuladores con el propósito de a qumr todas las acciones de la Compañía Nueva del Canal y apoderarse así de los
cuarenta millones pagados por el Gobierno norteamericano a los franceses.
Douglas Robinson, cuñado de Roosevelt, y Henry W. T~ft, h~rm~no del candidato, son acusados, por su parte, de formar parte de dicho smd1cato.
El escándalo que levantó tal acusación fue tremendo, aunque n~, por ello
se privó a Taft de alcanzar el solio presidencial. Roosevelt, denuncio por calumnia a Joseph Pulitzer, director del "World" de Nueva_ York, y a _otros
periodistas, por emanar de dicho dia~~ l~ notici~ y haber sido reproducidir.:
través de una cadena nacional de penod1cos. Puhtzer, enven~ado por la d
nuncia, continuó con mayor vigor su campaña contra el Presidente y la pre-

552

gunta de "¿ quién se cogió los 40 millones?" siguió repitiéndose por meses y
años, mientras con aspereza se debatía en tomo a la libertad de prensa, dogma
tan sagrado para la mayoría de los norteamericanos, hasta que un juez federal
falló diciendo que "si la historia de la libertad algo significa, este negocio debe
terminarse, con la declaración de inocenc1·a de los acusados •" " . .. es e Juez
debe ser un imbécil un pérfido, o un asno" fue el comentario de Roosevelt
sobre el autor del fallo. 1 5
El tiempo y la política continúan sin detenerse y al estar, en esta ocasió~
por finalizar el período presidencial de Taft, Roosevelt aspira, una vez más,
ser elegido Presidente. La pregunta "¿quién se cogió los 40 millones?" y la
secesión de Panamá vuelven a ocupar, por consiguiente, las páginas de los
periódicos. Para que se tenga una idea aproximada de hasta qué extremos
los hechos que produjeron la secesión de Panamá fueron tergiversados, basta
decir que el 23 de marzo de 1911, en una conferencia que Roosevelt pronunció en la Universidad de California, en Berkeley, expresó:
Sí; estoy interesado e,1 el Canal de Panamá, porque yo ló empecé
a construir. Si hubiera seguido los métodos convencionales y conservadores, yo habría sometido a la consideración del Congreso un solemne
_documento de Estado sobre el cual se estarla aún discutiendo,· pero yo
me apoderé de la Zona del Canal (I took the Canal Zone) y dejé entonces que el Congreso discutiera, no ya sobre el Canal, sino sobre mí,
de modo que mientras la discusión avanzaba, el Canal también seguía
hacia adelante"."

Estas palabras de Roosevelt, aunque cuucas, encierran una gran verdad.
Roosevelt se apoderó efectivamente de la Zona del Canal al imponernos, en la
forma ya narrada, un tratado que, dadas las circunstancias, colocó a la Junta
de Gobierno en la difícil posición de aprobarlo. Pero la frase "I took the Canal Zone'' fue maliciosamente mochada por la prensa opositora y transformada en "J took Panamá", que es cosa distinta. Desde entonces las declaraciones de Roosevelt, así tergiversadas, han sido utilizadas para pretender probar su participación en la preparación del movimiento secesionista.
Es inequívoco que Roosevelt actuó con insólita precipitud al reconocer a
la República de Panamá. Es inequívoco también que Roosevelt cometió un acto
de piratería con Colombia al impedirle someter por la fuerza el movimiento
• LtMAITRB,

op. cit.,

p. 575.

'" lbid,m, p. 577.

553

�•
, oco asimismo que Roosevelt cometió un acto
secesionista panameño. Es me_qwv
d d las circunstancias el Tratado
.
,
p
á al imponernos a as
'
.
de pu-atena con anam
.,
esa pasión que por desgraaa no
Hay-Bunau Varilla. Pero la pasion po ~ ca, d Roosevelt llevaron a los de"d 11 ron a los op0S1tores e
'
1
nos es desconOCI a, eva
,
. • "6 del Presidente en e
d vez mas la paruc1pac1 n
mócratas, a au~ent_ar ca a
~ h ta culminar con la leyenda negra que
movimiento seces10msta panameno, as
tanto daño nos ha hecho.

l'ti

Señores:
do de la aciencia y benevolencia de mis oy~Perdonadme que haya abus_a
_P d 1 tema No he pretendido destrmr
to la 1mportanaa e
·
tes. Como excusa presen
f .
desde los días del nacimiento de
enzó a orJarse
una leyenda negra que coro
. 'n es imposible de satisfacer con
'bl'
anto tal pretens10
·
.
nuestra Repu ica, por cu . .
1b
producen el efecto de mteresar
.
'ó Pero s1 nus pa a ras
...
una sola mtervenc1 n.
.
1 di I aci'o'n sobre todo de los JWClOS
t atado y en a vu g
'
'
1
a mis oyentes en e tema r
tr historiadores y que nuestro
. .
1 b s looran que nues os
aquí expuestos, S1 nus pa a ra
º 1
t antes a la luz pública el libro
.
.
f
Para que sa 0 a cuan o .
Gobierno unan es u~rzos
end; satisfecho me retiraré de esta tnbun~,
que destruya para siempre esa ley
' lid con un deber patriótico, prec1.do de haber cump O
, •
plenamente convenci
1 d' d 1 Bandera y el sexages1mo nono
lebrarnos e ta e a
.
samente hoy que ce .
C b"ld Abierto el Acta de Independencia.
.
.
de
haberse
firmado
en
a
i
o
'
amversaoo

LAS PRIMERAS AL TAS CULTURAS DERIVADAS

RoBBRTO LARA VELADO

A) EL

FEl'l'ÓMENO DE LA DERIVACIÓN DE LAS CULTURAS

Las altas culturas históricas, que Toynbee llama civilizaciones, se influyen
mutuamente; se difunden de unas zonas a otras, y producen filiales. Las
formas de derivación de las culturas, que son las que permiten seguir el proceso de evolución histórica, son las siguientes:
1) Paternidad-y-filiación: Es la forma en que nonnalmente se producen
las derivaciones. Supone la desintegraci6n de la alta cultura paterna, es decir
su extinción como complejo cultural armónico; de esta desintegración subsisten gran cantidad de elementos culturales, que constituyen el núcleo a
partir del cual se generan una o varias filiales.
2) Simple difusión: Las culturas pueden difundirse por ámbitos territoriales distintos de los propios y en ellos, sufrir variantes que las distinguen
de la forma original. Citamos varios ejemplos; la cultura rusa se originó por ,
la difusión de la bizantina, por las tierras ocupadas por los rusos; como
resultado de la conquista europea, la cultura occidental se amplió a toda
América. La cultura puede difundirse totalmente, como en los ejemplos
citados; pero también puede hacerlo solo parcialmente, es decir suministrando únicamente algunos elementos; como sucede con los elementos culturales
procedentes de las culturas orientales del Antiguo Mundo, encontrados en
las altas culturas americanas precolombinas.
3) Difusi6n cruzada: El encuentro entre dos altas culturas genera una
zona de doble influencia, dentro de la cual surgen, a veces, nuevas culturas
que, sin ser filiales de ninguna de ellas, son el resultado de la combinaci6n
1

554

555

�de ambas. Podemos citar algunos ejemplos: la. forma típica es la cultura
indo-china, resultado del encuentro de la hindú anterior y la china, en el
Sudeste de Asia; la m:inoica, durante la etapa de su nacimiento, sufrió los
influjos combinados de las culturas egipcia y mesopotamia. Finalmente, las
absorciones parciales resultantes de las colisiones culturales, deben colocarse
dentro de esta especie; ejemplo, la figura cultural resultante de la transformación japonesa del siglo recién pasado que combinó la variedad japonesa
de la alta cultura del Extremo de Oriente, con la alta cultura occidental
intrusa.

B) LA

~d~ a manos d~ nuevos invasores, procedentes de la destrucción del imperio
mmo1co por los b~b~s helenos; probablemente esta invasión está relacionad
con tres hechos históricos conocidos. la
d
a
pueblo filisteo citado e la B'bl:' ,
gduerra e Troya; el nacimiento del
., d E . '
n
z za, que escendía de los invasores. y la in
vas1on e g1pto ' por los 11ama d os pue blos del mar, que contuvo Ramsés
,
III.Posteriormente, hubo una nueva reacción de los hiti'tas El segu d .
.
h't't f
·
n o unpeno
' , a uc mucho menor que el primero en extensión duraci'o'n
d
.
nif ·' h' , ·
,
, po er y s1gest ic~~n f1stónca. F~e sucedido por el imperio mitano y luego por el lidio.
e
mo ue conqwstado por los persas.
,

ALTA CULTURA HITITA

C)
Colonos sumerios establecidos en Asia Meno.r, durante las primeras etapas
de la historia de la alta cultura mesopotamia, proporcionaron a los hitítas
su cultura paterna; probablemente, las comunicaciones entre esta coloni:1 y la
propia Mesopotamia se interrumpieron"' como consecuencia de las vicisitudes
que acompañaron a la caída del Imperio akadio; esto permitió que la cultura
entrara en desintegración, en Asia Menor, con independencia de la propia
Mesopotamia, donde se repuso de la crisis y floreció nuevamente. Cuando
los Heteos o hititas, una tribu indoeuropea, invadió Asia Menor, la cultura
sumeria de los colonos sirvió de cultu.ra paterna a la que crearon los invasores.
Los pueblos que realizaron esta cultura pertenecían a dos grupos raciales:
los indoeuropeos y los asiánicos o caucásicos; los autores discuten cuáles
tribus pertenecían a uno u otro grupo racial; probablemente, la capa dirigente de todas ellas era indoeuropea, mientras la generalidad de la población
era asiánica, descendiente de los antiguos sumerios.
Podemos distinguir dentro de los portadores de esta alta cultura : a los
heteos o hititas, el núcleo creador del Imperio, cuyo país recibía el nombre
de Hathi; y los hurritas, cuyo país era Hurri; además de otros de menor
importancia, como los frigios, los lidios, etc. La cultura desbordaba los límites
del Estado que crearon los hititas y se extendía a otros pueblos limítrofes,
especialmente a los mitanes y a los urarteos o armenios.
El primer imperio hitita fue un estado poderoso, dentro de la sucesión de
imperios de tendencia universalista que gobernaron el Asia Occidental en
la antigüedad; entre sus hazañas cuenta con haber quebrantado el primer
imperio asirio y haber sostenido una larga guerra indecisa con el imperio
nuevo de Egipto, que consumió las fuerzas de ambos contendientes. Fue des-

556

LA ALTA CULTURA HlNDÚ ANTERIOR

hindú anterior surgió a raíz de las 10vas1ones
.
.
d e 1os anos
.
'bLa dalta1 cultura
.
tn u .e os m~oeuropeos, al valle del Indo. Antes de la llegada de los in~
vasores, la India estaba po~la~a por los drávidas, pueblos de piel oscura
y pro?ablemente de raza as1ámca o caucásica. La India septentn' al f
conqmstad
I
.
on
ue
.
a por ~s . anos; e_llos proporcionaron las capas superiores de la
poblac16n
las inferiores•, la India men'd'10na1 se mantuvo drá.da
. y los dravidas
. .

J .' llhabrendo reC1b1do más tardíamente, por difusión, las corrientes cultura es egadas
·, m
, d'1ca,
. , del Norte. Toynbee llama a esta alta cultura, ci v1T12acion
porque nac10 en el valle del Indo.
Vl

En la zo_na don~e nació esta alta cultura, se han encontrado las ruinas
~e la colonia sumena de Mohenjo-Daro; estos colonos llevaron a estas tierras
a alta cultura mesopotamia, antes de la invasión aria; ella pennitió
ll~gado el momento, la alta cultura mesopotamia traída por los colonos, q=~
viera probableII1ente de paterna.
Los indoeuropeos, en su hogar ongmario que probablemente estuvo en
las etap~s del Sur de Rusia, se dividieron en dos grupos: el occidental, que
proporcionó
di
1 las olas de poblamiento de Europa ,· y el oriental, del q ue proce eron os pueblos siguientes: los hititas, mitanos y urarleos O armenios
por lo menos las capas dominantes en todos ellos; los iranios, entre los qu~
se encuentran los medos y los persas ; y los arios que invadieron la India }'
conquistaron la mitad septentrional de la misma.
Los períodos de su historia, los cuales s~ establecen alrededor de las corrientes de tipo religioso por regla general, son los siguientes:
I) Período védico: Es la época heroica de la nueva alta cultura; esta

557

�época ha sido objeto de poemas épicos, escritos con posterioridad, desde luego,
como pasa con todas las épocas heroicas, pero que retratan la época tal
como aparece en la tradición; podemos citar al M ahabbaratta y el Ramayana.
Los libros sagrados de la época, conocidos con el nombre de Vedas, le dan
su nombre; contienen no solamente nonnas religiosas y rituales, sino también
familiares y sociales; las normas jurídicas están compiladas en el Código del
Manú. Los dioses más importantes son Varunna, Agni e Indra, una de cuyas
encarnaciones es Rama; aparece ya Brahma, aunque sin la importancia que
le dio después. Aparecen ya las castas, pero se afincan en el período siguiente:

II) Período brahmánico: Este período se caracteriza por el afincamiento
de las castas y por la modificación de las creencias religiosas. Las castas son
círculos cerrados en los cuales se nace y se muere, no siendo posible ascender
en ellas. Las tres castas más altas proceden de los arios; son la de los brahmanes o sacerdotes, la de los chatryas o guerreros, y la de los vasias o comerciantes; la casta inferior, la de los sudras, procede de los drávidas; entre
los miembros de esta última casta, el grupo que sufre 1a máxima discriminación se conoce como el de los parias.
Las modificaciones sufridas por la religión podemos resumirlas así: 1) La
trinidad formada por los dioses, Brahma, Vishnu y Shiva, se eleva a ser
la trinidad suprema de la religión hindú; la figura de Brahma emerge como
dios supremo; la religión toma el nombre de brahmanismo. 2) Se introduce
la creencia en la metempsícosis, es decir en la transmigración de las almas,
o sea en su reencarnación después de la muerte; el comportamiento de cada
persona en la vida, sería premiado o castigado en las vidas posteriores.
111) Período búdico: La aparición del budismo marca una etapa. Spengler
dice que el budismo, más que una nueva religión, es el último aliento de
almas cansadas; en realidad, fue la religión dominante en la última etapa de
esta alta cultura. El budismo se originó de la predicación del príncipe Gautama1 quien abandonó todo para dedkarse a la contemplación y a la predicación; se le llamó Buda y Sakya-Mundi, es decir el iluminado.
El Budismo se fundamenta en la consideración de que el deseo es la fuente
de todos los males, por lo que la extinción del deseo traería la desaparición
del mal. tste es el sentido que asigna a la metempsícosis; mientras alguien
no extingue el deseo en sí mismo, se repite una serie intenninable de encarnaciones; la extinción del deseo pone fin a ella, haciendo que el su jeto se
disuelva en la realidad impersonal suprema, que los hindúes budistas llamaron nirvana.
Las diversas formas en que se diversificó el budismo, sQn l::is si "i1ientes:

558

1) ~ahayana o pequeño vehículo; recomienda el proceso de extinción exclusivamente com~ una ~~riencia personal de cada creyente, por Jo que
carece de, tendenc1~ proseht1sta. 2) Hinayana O gran vehículo; señala que
Buda habra conclmdo su peregrinaje en el mundo, una encarnación antes
de su vida histórica, pero que por compasión a sus semejantes, renunció
por el momento al descanso que la disolución en el nirvana traía consigo;
p,ua .reencarnarse una vez más, a fin de señalar a los demás el camino•
situaciones similares creen que se producen periódicamente; a los encarnado;
en estas condiciones les llaman bodisattbas; esta forma, por su particular
creencia en las encamaciones de los iluminados, tiene una fuerte tendencia
prose~tista; la d~usi6n, del_ budismo fuera de la India se debió a ella. 3)
Tantr1smo o budismo tántnco: Es una variedad del mahayana que floreció
Y flo_r~ce aún en el Ti~et; se combinó con la religión preexistente en el lugar,
a~1t.1endo 1a adoraCion de los antiguos dioses locales y aun de algunos
animales.
IV) Imperios Maur}'ª )' Gupta: El Imperio Maurya, que comprendió el
valle del Indo, con su capital en Pataliputra, es considerado por Toynbee
como el estado universal de e:,ta alta cultura, es decir como su etapa final de
desintegración. Su fundador, Chandragupta, luchó contra los macedonios
de Alejandro Magno y los expulsó de la India. El Imperio fue ampliándose
a 1a mayor parte de la India. Bao Asoka, el budismo fue la religión oficial
del Estado; después de Asoka, el proceso de desintegración de la cultura $e
cumplió totalmente. La reacción brahmánica, representada por el neobrahmismo o hinduismo, constituye el elemento más importante de la formación
de la filial. El Imperio Maurya fue prematuramente destruido por invasiones
bárbaras de nómadas mongólicas, especialmente los sakas, provenientes del
Noroeste, cuando el proceso de desintegración de la alta cultura no se había
cumplido, por lo que no era posible todavía la formación de la filial; varios
siglos más tarde, resurgió el estado universal, en el Imperio Gupta, · que al
igual que el anterior había sido fundado por príncipes nativos, en lucha constante con los bárbaros mongólicos del Noroeste y con los griegos del principado de Bactriana, estado sucesor del efímero imperio macedónico del Asia
Occidental fundado por Alejandro Magno. Este segundo estado universal
recogió el último aliento de esta alta cultura; en eJ mismo, se cumplió el
proceso ele desintegración; al ser destruido por nuevas invasiones de bárbaros
mongólicos, especialmente los hunos y los gúrjaras, la formación de la filial
estaba ya en marcha.

559

�D) LA

ALTA CULTURA EGEA

o

MINOlCA

La alta cultura egea o minoica fue realizada por pueblos que formaron
parte de la primera ola de invasión a Europa de los indoeuropeos occidentales. Procedentes de su hogar originario, situado probablemente en las estepas
del Sur de Rusia, la sección occidental de los indoeuropeos invadió Europa
en cuatro olas sucesivas de población, así: 1) Los pelasgo-helénicos, que se
establecieron en el Mediterráneo oriental; y se dividieron en los pelasgos,
que crearon la civilización minoica en las islas del Egeo y en las costas de
Asia Menor, donde fundaron a Troya; y los helenos que son los griegos
de la historia. 2) Los italo-celtas, que también se dividieron en iteliotas y
celtas; los primeros se establecieron en Italia; y los segundos en Francia,
Bélgica e Inglaterra y algunas de sus tribus pasaron a España. 3) Los germanos, que se establecieron en Alemania, Holanda, Austria y los países escandinavos; de ellos procedieron los bárbaros que se repartieron el imperio
romano. 4) Los escita-sármatas, que luego se convirtieron en los eslavos, establecidos en la parte oriental de Europa.
Toynbee considera a esta alta cultw·a como civilización sin parentesco;
señala como estímulo físico en su nacimiento, la incitación del mar. En realidad, el influjo de las altas culturas egipcia y mesopotamia, en el desarrollo de
la egea o minoica, no puede negarse, sin que por esto se trate de una filial
de cualquiera de ellas. Por ello, somos de opinión de que se trata de una
alta cultura derivada, pero no por el proceso de paternidad y filiación que
es la forma más frecuente de derivación, sino por el sistema de difusión
cruzada, que aportó los elementos egipcios y mesopotamios que aparecen en
la cultura minoica.
Esta alta cultura desempeñó el papel de puente, que condujo el fenómeno
de las altas culturas o civilizaciones del Oriente, donde aparecieron los primeros ejemplares, al Occidente o sea a Europa. Fue una cultura insular,
cuyo centro estuvo en Creta, con su capital en Cnossos, habiéndose extendido por la mayoría de las islas del mar Egeo, cuyo dominio indiscutible
mantuvo; por ello, los autores dicen que el Estado cretense fue una talasocracia.
Las religiones de misterio, surgid~s tardíamente en Grecia, en las cuales
se ofrecía a los iniciados, un medio de salvación para después de la muerte,
son consideradas por algunos autores, entre ellos por Toynbee, como una
posible reminescencia del pasado minoico; para estos autores, la religión roinoica probablemente tuvo ese carácter; los recuerdos que restaban de esa

560

r:l~gión, fueron probablemente el punto de partid
lig10nes de misterio helénicas,
ª del desarrollo de las reEsta alta cultura fue destruida or la .
.
durante la primera etapa o pe , pd h s ~vas1ones de los bárbaros helénicos
no o ero1co de su historia.
'

E)

LA ALTA CULTURA INDOCHINA

Esta alta cultura es el resultado d 1
anterior y la del Extremo de O .
e encue~tro entre la cultura hindú
.
nente en su pruner eta
l d l
de la pnmera
cultura china en la
pa, a e desarrollo
. .
cuenca del río A
·11 E
cu1tura ongmada por difus'ó
d
man o. s, pues una
I n cruza a de las altas cultu
'
encuentro le dio origen Este
ras antecedentes cuyo
del budismo por todo. el ~:i:uenttro_ c~tural tuvo dos aspectos: la difusión
0
.
erntonal de la cultu
d1E
0 nente,
. lo cual constituye parte d 1 his .
ra e
xtremo de
formación de la civilización . d
a
tona de esta alta cultura; y la
m oc1w1a, en el Sudeste de Asia.

i.::

Como resultado de la forma como se ori . ,
tesis de elementos procedentes d
b gmo, esta alta cultura es una sínprincipal es el budismo de ori;
culturas an~ecedentes. Su religión
China¡ Japón y Corea 'Su art n
u, pero ampliamente difundido por
confundibles de una y o. tra
e dy su~ costumbres ofrecen características inproce enc1a.

ª:lo:

En la etapa prehist6rica previa al
• .
Sudeste de Asia fue poblad'
. naClilllento de esta alta cultura, el
o por negntos del mism 0 f1 d 1
los seno1. y los semany Poste
•
'
Pº e os de Filipinas
lid
.
normente aparecen 1
1
'
e, conocidos como los sakaí.
,
os ma ayos, de raza austraEl período histórico se caracteriza
.
.
china, que se hizo sentir de . 1m
por la mfluenc1a combinada hlndú y
. .
s1gua . ente en los diferen t
bl
se di v1dieron en los chams d ºnfl
.
es pue os. Los malayos
e
i
uencia
china
entr
1
yuec11 o anamitas. y 1os m
,
e os que se cuentan los
'
on o peguanos, de influencia hindú.
Una segunda corriente de población de
.
.
por los tibetanos. entre ell
'
ongen mongólico, representada
'
os, se cuentan los Khmers
de Camboya. y los
thai
.
' que crearon el imperio
'
o
siameses, creadores también de su propio
. Estado.
L
.
a cultura mdochina se proyectó h . l
sobre los habitantes de Oceaní. L ªª1ª e sur, donde ejerce un fuerte influjo
a. a cu tura melanesia
f
• ..
acusa características que denotan
d ,
' aunque ue pnnutiva,
.
f
su
proce
enc1a
indochin
L
1
lineSJa o rece también muchos l
e ementos procedentes de laa. . a cu tura pouna alta cultura, aunque muy corta evolución al cabo de l Dllsmal zona; fue
'
a cua nos oúece

561
humanitas-36

�. caer a los polinesios en el primitivismo. Estas
.,
e hizo
'6 .
una clara regres1on, qu
acterísticas la navegac1 n'
, tuvieron entre sus car
.
O
dos culturas de ceama,
.
li esios llegar a América; cons.. ,
melanes1os como a po n
'
al
bl
ello penrutlo, tanto a
.
bl ci6n ue contribuyeron
po atitu)•en las dos últimas cornent~s de pocha ele!entos culturales de origen
, .
1 mbma. mu os
d
miento de Amenca preco o, .
, 1 melanesios y polinesios; sobre to o
, d a Amenca por os
asiático fueron trai os
,
alta cultura.
por estos últimos, que perteneoan a una

F) LA

ALTA CULTURA HEBREO-IRANIA

· se ongm
" 6 en
. .
a filial de la mesopotanua;
.
La cultura hebreo-irarua es un
tida largo tiempo al injluJO
blac'6n antecedente, some
h b'
1
Palestina, donde a po . i
, .
de los sumeroacadios, de los cuales a ta
cultural y a la dependencia polla.ca
. 6 1 b se humana que aportó los
tamia constttuy a ª
,
recibido la cultura mesopo
.'
tamia que fueron el nuc1eo
d de la alta cultura mesopo
'
.
l
elementos disgrega os .
. .d por los cananeos de Palestma y os
ta
poblaoón,
consbtui
1)
La
de
fili 1
de 1a
a ; es
. .
.
to de dos invasiones sucesivas:
.
rameos de Siria, rec1b16 el unpac
'6 del Imperio Mino1co,
a
dentes de la destrucci n
L d
los grupos h~manos proce
ueblo filisteo, citado por la Biblia. 2) a e
cuyos descendientes fueron el ~
d d habían sido influidos por esa cultos hebreos procedentes del Egi~to on e
1 . nos de emigrantes akadios
'
descendientes no muy eJa
tura, pero que, por ser
d
talmente su cultura ancestral.
.
d U conservaban fun amen
salidos e r,
de su nacimiento;
ltu
siríaca por e11ugar
Toynbee llama a esta alta cu ra,. . ' través de los invasores procefili 1 de la mmotca a
la considera como una
a .
. d Cn,ossos cuya cultura llevaron; con. , d 1 11'.Ilpeno e
,
. .
dentes de la destruccion e
, 1 que originó su nacimiento.
.
.,
osttninoica fue el estimu o
sidera que la mvas1on p
, .
di que su signo es una cueva,
Spengler llama a esta cultura mag1ca y ces características, señala la de
1
do como cueva. entre su
. t
porque concibe e mun
'
sus caracteres étnicos, se 1D eque los pueblos de esa . cultura: más q_ue pora ue los judíos constituyen el
l' . , de sus miembros' agreg q
gran por la re ig1on
f
bao parte de esa culhlra.
, .
o ue aún subsiste de los que orma
umco grup q
. .
or los ueblos que fueron sucesivamente
La hemos llamado hebreo-irama, p
p .
1 iranios que estuvieron
'
. .
1 h b os que la crearon, y os
sus realizadores: os e re '
1
u· 'dad de éstos en Bab1loma y
h b
durante a cau v1
en contacto con los e reos,
1
ltura nos ofrece las dos primeras
.
'nfl • . ltural Esta a ta cu
que sorbieron su I UJO c~
. l Asia Occidental: el judaísmo y el zoreligiones superiores surgidas en e.

ª

·

Las etapas de la historia de esta alta cultura son las siguientes:

I) Etapa de formaci6n: La invasión de los minoicos, padres de los filisteos,
preparo las condiciones para el nacimiento de esta alta cultura, al separar
al lugar donde se originó del ámbito territorial donde floreció la culhlra
mesopotamia, a la cual mezclaron elementos culturales traídos del Egeo. La
llegada de los hebreos, después de un largo peregrinaje por el desierto de
Sinaí, marca el principio de la formación de esta cultura; los hebreos fueron
sus creadores.

Los hebreos aportaron a la nueva culhlra que creaban, dos elementos nuevos en el panorama de Jas culturas arcaicas del Oriente medio, que fueron:
1) Su religión monoteísta y de gran contenido moral; se consideraban a sí
mismos el pueblo elegido de su Dios único, Yahvé, con el cual habían con.
cluído una alianza; Yahvé les dispensaba su protección, a cambio de que
ellos obedecieran su ley moral. 2) Su régimen político, el cual no pasó directamente del patriarcado a la monarquía, sino que entre ambos hubo un
período de gobierno de jueces electivos que duró toda la etapa de formación.

II) Período hebreo monárquico: La conversión de Israel en un reino marca
una nueva etapa. El florecimiento máximo del Estado hebreo, se da bajo
David y Salomón; pero concluye en el cisma que dividió el Estado en dos:
el reino de Israel y el de Judá. Durante el período de los dos Estados, el
movimiento de desarrollo filosófico de la religión y de afirmación de su contenido trascendente tomó gran impulso, gracias a la predicación de los profetas, que se presentaban como inspirados por Yahvé para instruir y guiar en
lo religioso y en lo moral a su pueblo. El período termina con la conquista
extranjera; el reino de Israel es conquistado por los asirios, que llevan cautivos a sus habitantes, los cuales, a partir de ese momento, desaparecen definitivamente de la historia; el reino de Judá es conquistado por Nabucodonosor, quien lleva a los judíos cautivos a Babilonia, donde cumplen con la
siguiente etapa de la historia de esta alta cultura: la de su expansión.

III) Expansi6n a los iranios: La cautividad de Babilonia fue para los hebreos un período de máximo sufrimiento y, a la vez, de culminación de su
experiencia religiosa; la obra de los profetas se completa con el más profundo y polifacético de ellos, Isaías. Además, fue en la cautividad de Babilonia donde se realizó el encuentro entre los hebreos, creadores de una
nueva alta cultura, y los iranios, en sus ramas meda y persa, todavía semibárbaros; el resultado del encuentro fue la acuJrurización de los iranios,
especialmente de los persas. Los iranios, hasta entonces, tenían una religión
inferior, la adoración del fuego, con una clase sacerdotal muy influyente, la

roastrismo.

562

563

�de los magos; bajo el influjo de la nueva alta cultura que habían ado~tado,
crearon la segunda religión superior del Asia Occidental, el zoroastnsmo;
esta religión fue predicada por Zoroastro o Zarathustra y se b~ en el durv
lismo de )os principios del Bien y del Mal, representados respectivamente por
los dioses Ormuz y Arimán; los persas fueron los portaestandartes del zoroastrismo. La rebelión de Ciro, rey de los persas, que conquistó primero a los
medos y luego a Babilonia, marca el paso a la etapa siguiente.

IV) Imperio aqueménida: Ciro y sus su~esores, C3':°'bises y Darío, crearon el imperio persa, conocido como imperio aqueménida. Toynbee lo considera como el estado universal de esta civilización aunque agrega que
englob6 las otras que se estaban desintegrando en el Cercano Oriente. Efectivamente desempeñó ese papel; porque unificó todo el ámbito geográfico
en que ~ció y creció la alta cultura hebreo-irania; y, además'. los de_ !ªs
antiguas y moribundas alta culturas siguiente : la ~~potarrua, la hitita
y la egipcia. También podemos considerarlo como ~l úl~o de los gr~des
imperios arcaicos del Oriente Medio, antes de ~ mtrus1ón. del helenismo.
Las guerras médicas, que enfrentaron este impeno con los JÓ enes_ y flo_recientes estados-ciudades helénicos, fue el último esfuerzo de cons.1derac1ón
por aumentar el ámbito territorial del imperio; después del fr~o ~e Jerjes,
el imperio se estabilizó y atendió más bien a conservar su _ex1stenc1a ~ue. a
perseguir su expansión, aunque no desperdició las oportunidades de mm1scuirse en las guerras y rivalidades interciudadanas de la Hélade.

V) La pseudomorjosis: La conquista del Imperio Aquem~da ~~r Alejandro Magno, ma.rcó la intrusión del helenismo. La conqUISta 1:°1htar del
Oriente por los macedonios superficial.mente helenizados,_ fue segwda por la
conquista espiritual de lo conquistadores por los conqU1Stados; el resultado
fue doble: Para el helenismo intruso, la etapa que los autores llaman be~enística, que no es más que una nu va figura decadente, profundamente mfluida por la cultura hebreo-irania; para esta cultura, la etapa que pengler
llamó de la p udomorfosis, es decir la subsistencia subterránea, bajo el dominio helenístico, al que procuró resistir y al que venció finalmente a costa
de un esfuerzo extraordinario. Bajo el dominio poütico helenístico, representado primero por los sucesores de Alejandro, especialmente por los léucidas,
y luego por los romanos, las culturas orientale que sufrieron el f cnómeno,
fueron, principalmente la hebreo-irania, y además, los :estos de la ~~op~tamia y la egipcia que terminaba de concluir su largo periodo de ~o~ific_aci6n.
Dentro del impacto causado por el helenismo, habremos de d1stmgwr dos
clases de influjo: a) El de la llamada cultura helenística, representada por
Alejandro Magno, sus inmediatos sucesores y los eléucidas, influjo que fue

564

muy ~u?erficial, en virtud del proceso mismo de formación de Ja variedad
h_~emstica. b) EJ de los_ rom_anos, CU&gt;·o influjo fue mucho más profundo y
V1 0 oroso, aunque haya sido finalmente vencido.

. VI~ Imperios parto 1 sasánida: Durante el dominio de los Seléucidas la
s1tuac1?n de es~ alta cultura, se diversific6 como resultado de la separación
del Irán, conqwstado por los partos. La zona occidental la cual comprendía
el nuevo estado de Judea, reconstruido desde los primeros días del I
·
A
, ·d
mperio
qu~m~ru a y que era el núcleo originario de la aJta cultura; esta zona
continuo formando
parte.,del imperio
seléucida, del cual pasó a1 romano,.
.
.
en consec_uenaa pe~ecro 50Jlletida a la intrusión del helenismo y a la pseudomorfoSis.
La mna onental, es decir el Irán, se separo' de¡ he1emsmo,
·
.
o sea
acud16 la pseudomorfosis. y pu~o voh· r al desarrollo propio e independiente
·
dde esta alta cultura; dos 1IDper10s se sucedieron en el Irá n pnmcramcntc
e1
e lo~ partos Y lueg~ el de los persas este último bajo la dinastía de los
Sasánidas. La fase v10lenta de la colisi6n cultural entre la hebreo-· ·
la h léni
· ó ..
u-ama y
e
ca, ontmu lDIDtemunpidamente, mediante una guerra de si los;
~r una parte los romanos y sus ucesores, los bizantinos; por la otra, sucesivamente, los partos Y los persas sasánidas. En este estado se encontraban
las cosas, cuando la reacción árabe puso fin a la pseudomorfo is.
. VI~) El re-nacimiento islámico: La resistencia de esta alta cultura a Ja
10trus1ón _del helenismo, fue tenaz y se presentó en diversas formas; tuvo
5~ cara violenta., como la rebelión de los macabeos contra los seléucido
en
liempo de Antío~o IV Epífanes; la r beli6n de Mitridates ayudado
Ti~es ~e Armerua, contra los romanos; y la lucha de siglos entre romanos
Y bi~tmos,_ por una parte, y partos y persas, por la otra. También tuvo su
cara ideol6gtca; las herejías nestoriana y monofisita fueron intentos de despojar al cristianismo del ropaje helénico, es decir de su forma de presentarlo
a~orde ~on los planteamientos filosóficos y teoréticos grecorromanos; en esta
mi ma lmea de pensamiento religioso, podemos situar al islamismo. El islamismo_ es 1~ religión que Mahoma predicó a los árabes, los cuales eran bárbaros inflwdos por la cultura hebreo-irania, como antaño lo habían sido los
mac~_onios por la cultura helénica. Por las circunstancias peculiares de su
ª?ªnCJ6n Y temprana expansión el Islam jugó un doble papel en las relaCJon de la cultura hebreo-irania con su congénere la intru a helénica; por
una ~rte, fue una respuesta en el campo ideo16gico-religioso · por la otra
g~lvamz6 a los_ guerreros árabes y les permitió ofrecer una exitosa respuesta
v10lenta, oonqwstando todo el Asia Occidental, tanto Jas provincias bizantinas
orno el Imperio Persa; ello permitió unificar el ámbito territorial de Ja
cultura hebreo-irania y, lo que fue más importante, librarla de la pseudo-

po/

565

�morfosis; esto constituy6 un renacimiento del antiguo tado universal hebreoiranio, que babia sido destruido prematuramente por Alejandro Magno; dentro de este estado universal resucitado, se desintegró la cultura hebreo-irania
y se produjo la formación de su filial, la islámica.

G)

LA ALTA CULTURA HELÉNICA

La alta cultura helénica paterna de la occidental, es una filial de la minoica,
que fue realizada sucesivam nte por tres pueblo , como portador principales de la misma : los helenos, que la crearon; los macedonios y los romanos
que continuaron la obra de los helenos. Los helenos creadores de e ta ultura, la realizaron en su propio hogar originario · mediante su movimiento
de colonización le dieron su primera e,.-pan ión por todos los rincones
del mundo mediterráneo. Los macedonios y los romano como portadores del
helenismo que habían aprendido, la llevaron hasta su máxima extensi6n · los
primeros mediante la conquista del Cercano Oriente; y los segundos mediante
la conquista del mundo conocido entonces.
Esta cultura descansó sobre la sublimación de los valores humanos, característica que sirvi6 para especificarla, poniendo la nota diferencial entre ella
y las viejas culturas del Oriente, que
habían proye tado hacia el Occidente,
a través de la paterna alta cultura minoica. u creación principal fue la "pelis", es decir la ciudad-estado, alred dor de la ua1 e desenvolvió toda ta
alta cultura; la reJjgión sirvi6 de justificación ideológica a la subordinación
de los inter es individual s al d la ciudad tado, a la cual convirtió en objeto de culto, a tra és del ofrecido a los dioses tutelares de la ciudad; n su
seno, se desenvolvió toda la vida de los ciudadano , con sus facetas poütica
y cultural, tan importante en la Hélade; fue el medio indispensable para la
reafuaci6n del ideal de vida de esta alta cultura, la libertad ciudadana, y
para producir las nuevas formas de gobierno, la monarquía de los tiempos
heroicos, la aristocracia y la democracia.
Spengler llama, a ta alta cultura, apolínea, porque su ideal de belleza
est' en la representación d 1 cuerpo de nudo, uyo tipo es a su juicio, la
estatua de Apelo llamada "de Beh d~re" · die qu su igno ·tá en la corporeidad del aquí y el ahora, lo cual influy en todas su peculiares mani•
!estaciones; por ejemplo, e,.i,lica el incretismo religi o del pagani roo greco•
romano del Imperio, por el hecho de que concebían a los dio
de las diferentes localidades, como propios del lugar donde eran venerados, lo que

566

permitía aceptarlos simultáneamente a todos como dioses d I dif
localidades del ¡
· d •
'
e as
crentes
,
mpeno; e igual manera, el átomo lo concebían como el
corpusculo más pequeño imaginable, el alma como el principio vital d
cuerpo y' fin a lm en t e, la geometna
, euclidiana como la geometría de los cuerpos.
e Wl
_Toyn~ llama -~vilizaci6n helénica y coloca en ella, no solamente a Jo
gneg~ mo tamb1en a los romanos, tal como lo ofrecemos al lector en este
trabaJo. Otros autores la han llamado cultura grecorromana
. . d
esto que ambos pueblos tuvieron igual importancia Pref . , sugmen o con)
nomb d
h 1, .
·
enmos mantener e
1
. re e u tura e ~mea, en atención de que los griegos fueron sus creado~, Y los romanos conbnuadores solamente. Sin embargo, es conveniente seña.·
fil que
fi ambos pueblos descollaron en campos diferentes., los gnegos
en 1a
oso Ja Y en las bellas artes; los romanos en el Derecho y en l ,, ........
p~.
~~~
Las e~p~ en que podemos dividir la historia de la alta cultura helénica
son las 1gu1ente :
I) Etapa de formaci6n: La primera ola de invasión de los indoeuropeos a
Europa, fue la de los ~]asgo-helénico , que se dividi6 en pelasgos y helenos.
Los pelasgos !legaron primero y se establecieron en las islas del Egeo y en las
c~ tas del Asia _Menor; la alta cultura minoica fue creada por ellos; Troya 0
lh6n, en el A~ ~-enor, fue una ciudad pelasga. Los helenos llegaron despué ; . estaban divididos en cuatro tribus que, en el orden de su llegada a
onllas del Mediterráneo, fu ron: aqueos o acayo , eolios, dorios y jonios.
os aqueo fueron los primero en llegar; se establecieron en las costas deÍ
Peloponeso, desde donde iniciaron las hostilidades con el mundo minoico
qu onclu ·eron en la destrucción de la taJasocracia de Creta y en ¡ d · '
t
., fin 1 d
a esmgrac10~
a e la alta cultura rninoica, cuyos elementos culturales 50 b'd
por Jo mvas
. .
d
r I os
.
ores Sll'Vleron e punto de partida para la creaci6n de la filial
hel~ca · hordas salidas de la debacle minoica, se precipitaron al Cercano
Oriente donde d:sempeñaron diver os papeles; tales como haber contribuido
de manera muy Ullportante a la formación de la alta· ultura hebreo-irania
~aber amenaz:ado,,1a existencia del imperio nue o de Egipto como invasore;
pu~blos del mar . y ~be.e sido los padres del pueblo filisteo. La guerra de
Tro)a, cuya descnpc1on legendaria recogió magistralmente Homero en la
!liada, fue probablemente una peripecia de estas luchas.

:as

U) !iempos heroicos o período homérico: Es la etapa inicial previa a la
fonnac16n de_ la alta cultura durante la cual los bárbaro invasore dan el
goJpe, de graCJa a la cultura paterna en desintegración, o sea que se produjo
el epilogo de la desintegración de la alta cultura minoica, Jo que permiti6

567

�la formación de su filial, la alta cultura helénica. Le llamamos edad heroica,
porque corresponde a la primera etapa aún bárbara de toda al~ cultura;
la llamamos período homérico, porque sus costumbres y forma de vida nos son
conocidas a través de ]as obras de Homero, la Ilíada y la Odisea, que recogieron Ja tradición, todavía reciente en la época en que fueron esc~itas, de
los hechos costumbres y creencias de la época que acababa de termmar. En
esta etapa: aparece la ciudad-estado, fenómeno que se repite e~ el nacimi~nto
de muchas altas culturas; la forma de gobierno es la monarqma de los tiempos heroicos que, por la idiosincrasia que supone, se diferen~a fundamentalmente de la monarquía de las altas culturas del Cercano Oriente; en efecto,
el rey helénico no es un autócrata, sino el pr~ero entre los nobles guerreros,
jefes del pueblo; es cierto que la mayoría de las dinastías h_el~nicas de esta
época, pretendían descender de los dioses o de héroes o sem1d1~ses; pero tal
afirmación no fue utilizada para divínizar a los soberanos, a fm de fundamentar su autocracia como en el Oriente, sino solamente para darles un prestigio de legitimidad. Las costumbres que caracterizan a los helenos? nacen a
partir de esta época, tales como los juegos y depo:tes que . pracll aron su
amor por las bellas artes y la filosofía y su tend:nc1a a subhm3;1' ~os valores
humanos. De igual manera, su religión con sus dioses antropomorficos representativos de las pasiones, cualidades y vicios humanos, se forma en esta época;
su mitología desarrollada poéticamente y sus prácticas ritualesi tales . c?roo
los sacrificios de animales y los oráculos para adivínar el futuro, ~e. ongman
también entonces; 0 sea que toda la evolución posterior de la relig16n helé:
nica, hasta llegar a su amalgama con la primitiva religión romana, tuvo aca
su punto de partida.
III) Período intermedio: La llegada de las dos últimas tribus helénicas,
los dorios y los jonios, señala el cambio de período; este fenómeno se con~ce
como "el regreso de los Heráclidas", porque la leyenda cuenta que los hiJOS
de Hércules, en griego Heracles, que habían sido expulsados a la muerte de
su padre rearcsaron al frente de dorios y jonios para someter a los aqueos;
' º de esta invasión y conquista, la Hélade o Grecia
. toma 1a
como resultado
fisonomía histórica con la cual es conocida. La consolidación de la ciudaclestado, Ja "polis" sienta la base de lo que fue la esencia del helenismo; la
monarquía de los tiempos heroicos desaparece para dar lugar a dos nuevas
formas de gobierno, nacidas ambas en el seno de la ' 'polis", que so~: _la
aristocracia favorita de los dorios; y la democracia, preferida por los JODIOS
y los eolios. Las ciudades consideradas como representativ~ de la Hélade,
inician su desarrollo histórico en este período; entre los donos, Esparta, Megara y Corinto; entre los jonios, Atenas; y entre los eoli~s, Tebas. Atenas Y

568

Esparta nos ofrece dos tipos diferentes en que se concretó esta alta cultura los
cuales ~erecen un análisis más detenido. La primera se distinguió por su desarrollo mtelectua~ y artístico, dentro de un marco de libertad; por su poderío
y po_r su comercio que le permitió relacionarse y fundar colonias en todos
los _n~~ones del Mediterráneo; su forma de gobierno final y, en cierto modo,
defJmnva, _fue la democracia, si bien sus alcances fueron limitados; fue la
r~presentattva por excelencia de la "polis" griega de la época. La segunda
~o ~ esfuerzo ex:es~vo por convertirse en una potencia militar dominante,
obJ~~vo al cual SUJeto todo su desenvolvimiento; ello exigió una espccializacion tan completa, que detuvo su desarrollo cultural en todos los demás
aspe:t~.s_; t3:11to es así, que Toynbee la sitúa como uno de los ejemplares de
sus c1vihzac10nes deterudas; se organizaron como una aristocraci.,. d r
·
á
•
.... e iorma sin rq~ca (p~r haber tenido una monarquía doble simultánea); los dorios propomonar:°n mtegrame~te el estamento lacedemonio, que fue el privilegiado, y
m_ayona de_los peneces, la clase comercial; los ilotas que eran el grupo
rnfenor escl~v1zado, e_ran los descendientes de los aqueos llegados primeramente al P~ ,Y somettd~s por los dorios. La colonización fue el complemento
de la expans1on comercial; al igual que los ferucios, con quienes el comercio
los puso en contacto y cuya influencia recibieron, en muchos detalles concreto_s, como en el alfabeto, los griegos se expandieron por todos rincones del
Mediterráneo; sus principales colonias fueron las de la costa del Asia Menor,
de la Magna Grecia que comprendía el Sur de la Península Italiana, Sicilia
Marsella en la costa mediterránea de las Galias, y en diversos puntos impor~
tan tes de la~ _costas de la Península Ibérica; las colonias griegas, lo mismo
que las fenJCtas, eran ciudades-estados independientes, fundadas desde Ja
metrópoli, con la cual conservaban nexos comerciales y culturales, pero no
dependencia política.

!ª

IV) ltpoca Clásica: Es el período que corresponde al máximo florecimiento de la cultura helénica, en su hogar originario, es decir en la Hélade, y por
el esfuerzo exclusivo de sus creadores, es decir de los griegos o helenos. Comenzó hacia el año 500 a.J.C. y concluyó alrededor del 430 a.J.C.; duró escasamente unos 70 años, pero en este período quedaron comprendidos los acontecimientos que representan el máximo florecimiento de la alta cultura helénica. En el orden político y militar, las guerras médicas, con que se inició el
período, que fueron una prueba de cohesión y solidez de los estados-ciudades
gri~gas, al conservar su independenci_a, al precio de derrotar al poderoso Im~no Persa qu~ dominaba el Asia; y luego, la formación de una liga de Jas
ciudades marítimas de Grecia, bajo la dirección de Atenas, lo que permitió
gozar del fruto de la conquista; en el orden intelectual y artístico, todo ese

569

�.11
que conocemos históricamente
Dorecimiento que hasta hoy nos maraal,,poday os encerrarlo en la hegemonía
.
p · 1 " • tocio lo cu
cm
como "el siglo de ene e '
b d d hechos heroicos de obras maestras
época sem ra a e
'
disol uf
de Atenas, que ue una
. d
d defectos como fueron la
.dad
también e gran es
,
b ,
y de prospen
pero
b , f ra del imperiafümo ateniense, que a uso
1
ci6n de costumbres Y la som na , ~
en tributarios.
de sus aliados convirtiéndolos practicamente
d l
. Los los de Esparta pro\'ocaron las guerras e
V) Decadencia parcial:
ce
,
•
. ello represent6 una
.
fin a la hegemoma ateniense,
Peloponeso, que pUSieron
acle
ue recipit6 su decadencia; si esta alta
crisis que afectó toda la Hél
Yq p
.mn!'lrio las guerras del Pelolimi d a su bogar onb-- •
cultura hubiera estado
ta ª
.
., . pero debido a Ja expansión
,
. 'tado su desmtegrac1on,
'
poneso babnan prec1p1
.
l
cedonios y luego los romanos, tode la misma, otros pueblos, pnmero os roa d es .;.,o como continuadores
¡ b 1 s no como crea or , .,....
maron 1 lugar de os e eno ' 11 1
·si·s que nos ocupa solamente afectó
.
. 1 más· por e o a en
durante vanos SJg os
'
ul ' h 1~ ica la cual continuó con los pue. . . de la alta c tura e en '
Esel hogar ortgmano
Pelo oneso concluyeron con la victoria de .
blos conversos. Las guerras del . p
h
, sobre Grecia. luego Vl·
• 6
rto uempo la egeo)onia
'
parta, que conqwst por co
. dad eolia obtuvo diez años de
d T has en que esta c1u
nieron las guerras e e '
.
dó dividida en tres bandos más o
d una de las ciudades
grande.za efímera. Finalmente, Grea.a que
.
itaneados cada uno por ca a
. .
menos de igual fuerza, cap
T bas. estos bandos v1vie•
1:1. h emonía Esparta, Atena y e
,
.
que aspiraban a
eg
' ,
d bilitaron tanto que deJaron
ron en guerras continuas entre si, ha ta q~e se e
la Hélade a merced del invasor exiranJero,
a
• de un pueblo
.
L
rimeros continuadores pro enian
VI) Los macedonios: os P
d
· !mente con los he.
de la Hélad y emparenta o racia
que habitaba al orte
'b'd algun' influjo ultural de
.d O 1 unos contactos y reo I o
lenos; habían tem
ªg
hab' an permanecido bárbaros; 5u
.
d l ur pero en lo genera1'
i
sus vecinos e
'
'
r d d libcramente por sus soberanos, espehelenización fue una obra rea iza a teod
. o lo que no llega de modo espon•
Fil'
JI pero -como
cialmente por
ipo ,
. . .
recién aprendida capa de cultura hetáneo-- fue bastante sup rfic1al, baJO su d . . en abierta a cualesquiera
.
s alma bárbara, es cru virg '
.
d
lénica, conservaron u
L d' .. 6 xistente entre las CJuda es
.
1 11 garan de fuera. a i, t I n
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influencras que es
d b'l'taau'ento facilitó su ca1 a
,
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·go su e.xtremo e l J
'
griegas, que hab1a traí
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la mano pudo forzar a los
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II con las arma en
en la dependencia; i ipo
'6
ara luchar contra los persas, bajo la
helenos a concluir una confederaci n P_,
realidad el fin de la inde.
d · . a confederac1on era en
•
..
dirección de Mace orua • es
A, • d:ro Magno el hi JO Y
.
.
Ell
iti6 además, que leJan
pendencia gnega.
a ~erm '
.
d l Asia Occidental, lle ando a sus
sucesor de Fill'po II , realizara la conqw ta e

570

guerreros macedonios como portaestandartes de la primera intrusión del helenismo en tierras de la cultura Hebreo.irania.

VII) Variedad helenística: La conquista del Asia Occidental, especialmente del Imperio Persa Aqueménida, p&lt;&gt;r Alejandro Magno, fue la primera
colisión cultural de alcances mundiales de que tenemos constancia histórica;
sus resultados fueron, como es natural, muy complejos; para la cultura hebreoirania vencida, comenzó la etapa de la pseudomorfosi , si bi n ste fenómeno
d bía de acentuarse y adquirir todo el rigor con que se le conoce en la historia, hasta que apar cieron los romanos. Para la cultura helénica vencedora,
fue el punto de partida de 1a variedad helenística, la cual representa el impacto del Orient militarmente derrotado, en la cultura de los conquistadores.
Los macedonios se habían h lenizado superficialmente, pero conservaban u
alma bárbara, abierta a cualesquiera influencias exteriores; ello permitió que
la conquista militar del Oriente, fuera seguida p&lt;&gt;r la conquista cultural de los
macedonios p&lt;&gt;r los vencidos; la variedad helenística resultante del encuentro
cultural, fue h breo-irania de fondo, recubierta de una capa de barniz helénico: ésta fue la cultura del grupo dominante en los estados sucesores del
Imperio de Alejandro Magno, e pecialmente del Egipto de los Ptolomeos y
de la iria d los aléucidas. Los efectos de la formación de la variedad
helenística tuvieron, además, otros alcances; su influjo terminó por prevalecer
en una Grecia en plena decaden ia; cuando sonó la hora de Ja decadencia
del Imperio Romano, la variedad helenística jugó un papel muy importante;
finalmente, fue el punto de partida de formación de la filial bizantina.
IIT) Los romanos: Después de los macedonios, lo continuadores de e ta
alta cultura fueron lo romanos. Roma bebió su cultura en dos fuentes: la
fagna Grecia, es d cir las colonias griegas del ur de ItaJia, cuando no
taban aún en decadencia; la Etruria, que se había helenizado, a travé de sus
relaciones bélicas y comerciales con los griegos; los romanos recibieron el
helenismo en todo su igor, por ello lo conservaron con mayor pureza y por
mucho más tiempo que los macedonios, o sea que fueron mejores continuadores de los helenos que éstos. Roma fue una ciudad-estado del mismo tipo
que las helénicas; sus instituciones también fu ron paralelas a las de Grecia;
su primera forma de gobierno fue una monarquía, establecieron una república aristocrática que guardó gran similitud con los regímen de igual tendencia de la Hélade; su religión inicial ofrecía rasgos fundamentales idéntico
a la helénica, si bien era una religión agrícola mucho más sencilla y sobria
y con una mitología muchísimo menos rica· estos rasgos fundamentales fueron
los que facilitaron que, llegado el momento del contacto estrecho, ambas
religiones se fundieron en un paganismo grecorromano.

571

�IX) La república roma11a: Durante el periodo republicano se erigió la
grandeza de Roma; el Imperio, en uanto unidad política que comprendia
la mayor parte del mundo conocido entonces, fue creado en ese período.
Roma no fue inicialmente una ciudad-estado imperialista; sus primeras conquistas fueron forzadas por las circunstancias; ante la e.xistencia de vecinos
b licosos que la hacían obj to de sus ataques, ya para favorecer a los hijos
del último rey depuesto, como los etruscos, o para saquearla o imponerle
tributos, como los volscos y los galos Roma recurrió al expediente de onquistarlos para asegurar la tranquilidad propia; la mayor parte de la conquista de Italia fue hecha en esta forma· es hasta en las guerras contra Pirro,
cuando empiezan a aparecer las primera manife taciones del imperialismo
romano. Las guerras con Cartago fueron a la vez una lucha consciente por
la propia existencia, y una pugna tal vez meno consciente por el dominio
del mundo mediterráneo; al final de la segunda guerra púnica, los romanos
tuvieron plena conciencia de lo que su triunfo sobre Aníbal significaba; fue
entonces cuando recogieron la idea del imperio uni ersalista, de las antiguas
culturas orientales, pero la modificaron amalgamándola con su propio ideal
helénico de la libertad ciudadana. En su nueva creación imperial, Roma
sustituye al autócrata, de las altas culturas orientales, por el pueblo romano;
es el pueblo romano el que conquista territorios y los reduce a pro\'incias, el
que pone y quita gobernantes de toda clase, el qu celebra y rompe tratados,
el que concede beneficios a las distintas r giones y les exige tributo , en
fin, el que recibe la sumisión del mundo mediterráneo, como pueblo-rey.
X ) La crisis social: La sociedad romana estaba dividida en dos clases social , o más bien estamentos, que eran el patriciado y la plebe. A la caída
de la monarquía la república que
estableció, se {undó sobre el privilegio
e ·agerado de los patricios; toda las magistraturas les e taban reservadas: el
enado la autoridad máxima de la república, estaba formado por los jefes
de las familias patricias· el matrimonfo le al entr patricios y plebeyo staba
prohibido. Esta situación provocó la primera lucha
ial entre el patriciado
la pi
la ual fu ganada por los plebe s, aún ant d qu I imperio
alcanzara proporcion mundial ; e crearon los tribuno rep
ntant de
la pleblc, armados de un d
ho de eto ; se d ro 6 la prohibición matrimonial; se abrieron tod
lo.s magistraturas a lo ple ·o ;
se
titu ó
1 istema de otación que, de la supr a 'a de la nobleza de san re, pasó
a la pr pond rancia de la min ría adinerada ; se confirió el patriciado a un
po de familias plebeyas;
finalmente, se decidió qu el Senado se integrara con los que hablan desempeñado las roa istratura • con lo ual también
qu dó abierto a los pl beyo . Esta solución fue más apar nte que real; el

572

patriciado de pojado legalmente de sus ri ·1 •
ciclo de poder· además todos los .. . ~ Vl egtos, retuvo de hecho eJ ejer.
'
,
.emtonos conquistad
.
prop1ed d del pueblo romano formando el
,
que se consideraban
nfiteusis a ciudadanos para
1
1 ager publacus, se entregaban n
.
'
que os exp otaran a eamb_io de
bien,
el patriciado aprovechó el poder ue d
. , un censo; ahora
exclusi amente entre sus miemb
t d q I e he:11~ eJercia, para repartir
causa d una enconada pugn ros_ 1º Eso e agu publiciu,· esta situación fue
.,
a SOCta •
ta pugna se comb' ,
I
c1on
. . de los capitanes-politi"cos que aprovecharon I d mo con
,:~ a. , aparieJéttJto romano para ponerlo
. .
esmorallülc1on del
su SCl'VICIO personal · ) · ' ·
que había sido el instrumento e·
e e;ercito romano,
.d
e icaz para crear el im
.
SJ o modelo de disciplina y de lealtad
la
.
per10, por haber
el influjo del Oriente conquistado· la coªnquistª~ª• 1se desmoralizó bajo
del imperio de Alejandro f
e os Estados sucesores
variedad helenística d
ª~º• puso a los romanos en contacto con la
las costumbr s y la
!:pia cul~ ~n plena decadencia; eUo relajó

?5

'

ª

ª

m::i

políticos aprovecharon la pugn~~~~:6 la ?~adencia. Los capitanespropios fines de ambición personal. se coloca:atnci: y plebeyos, para sus
de Jo bandos, para utilizarlo de , retexto
on a a cabeza de cualquiera
premo; Ja antigua magistratura d p
para apoderarse del mando sua sw prop6 itos· ante .
e emergencia, la dictadura sirvió cabalmente
dinario se enU-C:gan
~ando la pa~a corría un peligro extraor-

t:~:~:t.e cru:C:ueª

había pasado; a la hora de la

f~il didcecltador hasta q_ue el peligro

ac
arar la patna
1·
para of.recer la dictadw·a al cap:•-'- pol'tt'
.
. o Tres
1 co \"lctono
· end pe. igro,
se disputaron sucesivamente el
d
has
.
parejas e nvales
blica. fueron ellos: Mario
·¡p~ pcr,
ta que naufrag6 d 1 todo la repúy 1 a,
mpevo
y César· An• •
0
1
marcha de iJ
b R
'
~oruo Y eta vio· la
a so re orna marca la culminación d 1
•
'
de ~ corrupción del ejército. La lucha misma a med'd proceso dísolvent: y
p rd1endo su contenido inicial y ñaland 1 '
~ a que avanzaba iba
cha entr
.
.
.
o a acentua 6n de la crisis. In lu. .
ano y ila fue efectivamente Ja lucha social
tr
I be
patncios; la de Pom ·o
C,
en e p e yos y
.
.
pe) Y esar fue en realidad entre la rep 'bli
1
•

U&lt;,UJ•

unpeno; la de Antonio y Octavio ·a
. ..
u ca y e
decidir quién de los d
, h
&gt; no tuvo otro significado que el de
os scna eredero político de César y po J
e1 amo de Roma.
,
r o tanto,
XI) El imperio: El íen6meno con¡ t te
¡
..
capitanes-políticos, es conocido con el n : b : da ap~c16n y gobierno d los
riva del de Julio César
.
cesansmo; e te nombre de, qw n entre el puñado de ambi •
los capitanes-políticos, fue el más capaz }' probabl
ciosos que fueron
·
emente el
·
·
c10nado. El imperio sur i6 como la 1 alización del
.
. m JOr mtenron todas J
·
cesansmo, se concentraas ma istraturas en la persona del dictador mediante la llamada

573

�Lex de Imperio. Durante este período, el proceso disol ~nte provocado por
el encuentro con la variedad helenística en plena decadencia, continuó
hasta la desintegración final; el establecimiento mismo del Imperio, fue un
efecto político del proceso en referencia; el imperio universal en función
y provecho de la libertad ciudadana, creado anteriormente por los romanos,
como una adaptación magistral del ideal político de las altas culturas orientales al propio ideal helénico, deja de existir· en su lugar, surge una autocracia, estructurada al modelo de los orientales disimulado al principio y
finalmente sin tapujos. Todo el período que duró el imperio, constituye el de
desin
ación final de esta alta cultura; la crisis social provocó el colapso;
el imperio fue la desintegración. El proc o fue
dual· por ello, podemos
distinguir, dentro de este período, las etapas menores siguientes:

A) El principado: Es la etapa durante la cual se vive la dictadura imperial, bajo apariencias legales republicanas; el Príncipe, que es el dictador,
asume todas las magistraturas de la república, la cual teóricamente continúa
existiendo; el régimen fue ideado por Octavio, llamado Augusto después de
su triunfo sobre Antonio; tiranos como Tiberio, Calígula y er6n pudieron
oprimir a sus conciudadanos todo lo que quisieron, a pesar de las formas
aparentemente republicanas. La crisis provocada por el influjo del Oriente
había aíectado de manera especial al campo religioso· durante la parte final
del período anterior, se había creado el paganismo grecorromano por fusión
de las religiones grie a y romana; la tendencia al eclecticismo reli ioso continuó funcionando con rapidez; fueron admitidas sucesiva.mente las deidades
de los distintos pueblos conquistados; en el Panteón romano, se dieron cita
los dioses más extraños y los ritos más exóticos; Spengler explica este fenómeno como resultado de la idiosincrasia de la alta cultura helénica, tal como
se ba dicho más arriba; Toynbee lo considera como un aspecto del sentido
d promiscuidad, que es una de las características del proceso de desintegración; como resultado de e ta mescolanza, el hombre del imperio romano
terminó por no creer en nada, y lo que es peor, por llevar en el alma el
acío que la religión estaba supuesta a llenar; el gobierno imperial d~
Augusto introdujo el culto a la persona del Emperador, el cual remataba
en la apoteosis o divinización inmediatamente de pués de su muerte; con
ello se perseguía una finalidad política a la vez de llenar el vacío; solución
artificial, incapaz de remediar nada. La etapa tuvo sus períodos turbulentos,
alternados con otros de calma, es decir "tiempo de angustia" y "veranitos"
para el lenguaje de Toynbee; la dinastía de los Antonino proporcion6 el
'veranito" más largo y de mayor prosperidad; pero, al terminar este "veranito" vino el "tiempo de an tia'' más fuerte, representado por los acon574

tecimientos que la historia conoce como "anar uía . . •
no que vino a continuación. el
di 1
•q
militar' Y el desgobierque fueron una reacción q~e : e o o pus¡ ~eron los "emperadores ilirios",
.
d e estos emperadores fue Dioclesi renacer e unperio.'. e] últim o d e 1a sene
siguiente.
ano, cuyas refonnas dieron Jugar al período
B) El verdadero imperio· Dioclesiano modif'có J
1
· · d
·
a estructura del impe ·
~pr~1en o las antiguas magistraturas de la república y dándole una no,
ruzac1 n al modelo de las autocracias orientales. és f
orgapues el establ · ·
d
' ta ue su obra permanente;
ecuruento e cuatro emperadores par d' 'd'
responsabilidades del gobierno imperial f
,
: Jvt ,ir entre todos Jas
las crisis im eriales habían
' ~e u~a o ra ef1mera. Desde que
hizo
la necesidad ~:~:za:o a ~qwetar int~m~ent al coloso,

se

sentÍr

fuera eficaz; 1as reformas de Dioclesian:q~~di~:n o;~:,7eton distinta que
pero no lo lograron; en realidad la soluo'ón hab , 'd talvcr este problema,
•
.
,
ria s1 o
,,_ la d
vertir al unperio en alg0
'd
·-,
e con•
,
pareci O a una federación de municipi .
11
eqwvalia a deponer la supremacía de Roma por lo
,
os, ~o e o
tarla. Una sorda rivalidad con la consigw·: t
que esta no podía acep'
n e pugna tras de bastidores
ó
gener por la supremacía dentro d 1 .
•
' se
oricnt l d J ·
e •mpeno, entre Ja parte ocdd ntal y
teníanª ca ea:::o, desd~ que se demostró que las legiones de las provincias
Roma 1 P 'taL p~ un.poner emperadores; la parle occidental tenía a
. ' a cap1
por o que había ejercido siempre 1a upremacía. la art
onental
~ra
la
que
contenía los núcleos de la variedad helenística' C p de
C
onstantmo destruyó la tet
,
· uan o
J
•tal C
.
rarqwa Y quedó como emperador único trasladó
a cap1
a . onstantmopla, la antigua Bizancio, en el extremo orie~tal de la
~ur~pa mediterránea, con Jo que pareció que la victoria en 1a
mc~ba hacia el Oriente; pero la rivalidad con . ó
pugna se
dosio I al morir di 'di,
.
.
tmu ª tal grado, que Teovi o eJ llDper10 en dos partes, separando el Occidente
y el nente.

º '.

'

XII) El cristianismo· Durante el tran
d .
.
el Cristian.
1
.. .
.
.
cur o e 1 un peno romano, surgió
.
lSlllo, a religión supenor que no solamente jugó un papel de
:nmer orden,.:" la desintegración de la alta cultura helénica y en la formaón y evoluoon de sus filiales sino en toda la histo . h
su p 1 nnrl...C
'
na u.mana; por el10,
ape _r,u,4 exaltarse y defenderse o podrá combatirse pero
.
La vida d e •
,
no ignorarse.
e nsto, su fundador, transcurrió en tiempos de lo d
.
emperad
·,
os pruneros
la
o~; naeto en el principado de Augusto y murió en el de Tiberio·
propagación de su doctrina se sirvió en gran meclida d la
'
po · ó · · ·
'
, e
paz que prorlcion m1ciaJ:mente el imperio, así como de sus vías de comunicación Vm'
0
a I enar el
•
d ·,
·
. . vacio que eJo en el alma del hombre del impen'o la pérdid
de su r ,:~ón ancestral· 1J f ·¡·
• .
'
'-'5'
' e o ao itó su difusión. Dio al problema político d

ª

�organización del imperio y a la pugna entre las partes oriental y occidental
del mismo, la respuesta más inesperada: declaró injusto el imperio, así como
toda supremacía y desigualdad entre los hombres; ello facilit6 su difusión
entre la parte sometida de la población, esto es, entre el proletariado interno
de la sociedad helénica en desintearación, según el lenguaje de Toynbee.
Esta actitud, así como la de negarse a alternar con las demás religiones que
concurrían al Panteón romano, a las que declaraba falsas, fueron las causas
de las persecuciones que, de Nerón a Dioclesiano, azotaron a la comunidad
cristiana. El emperador Constantino, hijo de madre cristiana, requirió y obtuvo el apoyo de los cristianos en su lucha por destruir la tetrarquía y arrogarse todo el poder imperial; después de su triunfo, el imperio se hizo
cristiano. El papel del Cristianismo, en la evolución final de la alta cultura
helénica y en la evolución inicial de sus filiales, fue de grandísima importancia. En la desintegración de la cultura helénica, proporcionó a los habitantes
un campo de acción distinto· esto es lo que Toynbee Uama "polingenesL"l";
el traslado de los problemas insolutos, del campo poütico y administrativo al
campo religioso, donde se propició la formación de nuevas culturas, con
idiosincrasias distintas, dentro de cuyos estilos aparecieron otros problemas
y otras soluciones. En el proceso de formación de las filiales de la alta cultura
helénica, la occidental y la bizantina, desempeñó el papel de crisálida de la
cual salieron las mariposas de ambas civilizaciones filiales; la primera resultó
de la reagrupación de les elementos sobrevivientes de la versión romana del
helenismo, combinados con las aportaciones de los bárbaros germanos; y la
segunda de la reagrupación de los elementos sobrevivientes de la variedad
helenística, combinados con algunos procedentes de la versión romana del
helenismo; ambas, bajo la dirección del Cristianismo, la primera bajo la
de la versión católico-romana y la segunda bajo la de la cismática griega,
que tiñeron con su peculiar carácter, los fenómenos de to~ índole de aquellos días.

XIII) Desintegraci6n: EJ proceso de desintegración de la cultura helénica,
ta] como se ha dicho, coincidió con el período del imperio romano, al cual
Toynbee identifica como el estado universal de esta cultura; su culminación
ocurrió después de la división del imperio; en la parte occidental, el golpe
de gracia fue dado por los bárbaros germanos, que estaban en guerra con
los romanos, desde los días de Augusto, recién fundado el imperio; en la
parte oriental, el paso de la cultura paterna en desintegración a la cultura
filial en formación, ocurrió gradual y paulatinamente, habiendo quedado
cumplido después de la muerte de Justiniano, el último romano de los emperadores de Bizancio. El Cristianismo jugó el papel de núcleo ideológico

576

de. fondo del proceso ,• a Ja vez que ofrecio
• , un nuevo
d.iante la palin
.
1 , .
genes1a, a as ultimas generaciones de
patema, comenzó a desempeñar el papel de crisálida
,
ed
que qu ara completa la formación de las filiales.

campo d
·,
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SPENGL'Ett

1948.

ASPECTOS HUMANOS DE LA INFLACIÓN
San Salvador, 25 de marzo de 1978.

DR.

c.

A.

CANNEOIETER

Profesor Residente del Instituto de Investigación
Económica de Nueva Zelanda
Traducción del Lic. Alberto García G6mez.

INTRODUCCIÓN
CoNSIDERANDo LA ECONOMÍA mundial de nuestro tiempo, vemos que la inflación gradualmente está llegando a ser uno de los problemas más sobresalientes. "La plupart des pays du monde sont actuellement en proie a
Pinflation", de acuerdo con Fran!Jois Plassard y Albert Samuel en "Les Chrétiens et l'inflation" (Chronique Sociale de France, número 4, 1975, p. 77).
Hay muchos aspectos humanos que están envueltos en ella, mismos que serán
tratados en el siguiente artículo.
¿Qué es la inflación? Primeramente, permítasenos considerar algunos ejemplos:
1. Dur;mte abril de 1974, un conductor de los típicos vehículos de Saigón
no pudo mantener a su esposa y cinco niños por más tiempo, cuando el precio del arroz subió al 100% y el aceite de cocina al 300%. Al no ver ninguna
salida, se prendió fuego a sí mismo, hasta morir, en la plaza de un centro
comercial.
2. En Francia, los ricos hermanos Goncourt dejaron su enorme fortuna
para fundar la Academia Goncourt y el premio literario del mismo nombre.
Este premio (ahora el principal de literatura en Francia), equivale a 50
francos franceses, Jo que hoy resulta difícil en extremo para pagar un almuerzo
en el restaurante donde se encuentra la Academia, debido a que el dinero
578

579

�que los hermanos Goncourt legaron se ha desvanecido en dos generaciones
de inflación francesa.
3. Si asumimos que la presente tasa de crecin'liento de la población mun-

dial, que es de alrededor del 2%, siga continuando, entonces de acuerdo con
un estudio de la Sociedad Nacional Francesa de Geografía, para el año 2600
no dispondremos más que de 1 metro2 cada quien para permanecer de
pie. Esto sería terrible, pero, ¿ qué sucedería si el promedio anual del aumento de precios del 5.3% para México durante el período 1950-69, continúa hasta ese mismo año 2600? Un paquete de cigarros costaría entonces
616,919,386,245,000 de pesos. Sin embargo, este precio es todavía muy modesto comparado con el cálculo que hice en la página 747 de Hu.manitas
1973. 1 Lo triste de esto es, no obstante, que aunque la población estime que
se esté verificando una sobreestimación, el precio del cigarro para el futuro
podría ser menospreciado.
Volviendo a la pregunta: ¿ Qué es la inflación? Vemos que hay diferentes
clases. Pero cuando tomamos la "nueva inflación", que es la que tenemos
en la actualidad, entonces la inflación es un alza más o menos continua del
nivel del precio general. Desde que esto es, hablando en lo general, también
válido para el nivel del ingreso (los salarios también cuentan: el precio por
el trabajo) , hablando generalmente, con la inflación cada quién obtiene más
dinero todo el tiempo y debería estar feliz, pero al final la inflacióp. puede
llevar a un atascamiento de nuestro sistema económico, y éste es. el porqué
un industrial brasileño acuñó la expresión de que · "la inflación' es una ilusión
de grandeza y una garantía de catástrofe".
Desde que la inflación es una garantía de catástrofe puede también ser
usada como arma por grupos políticos que quieren echar abajo nuestro
sistema. Podría asumirse que los comunistas, por ejemplo, no solamente están
haciendo campaña para obtener más altos salarios para ayudar a las clases
pobres sino también para introducirse y estimular la inflación, la que lleva
al caos económico. Entonces, solamente una cosa falta a la gente desesperada
y ella es probar otro sistema político tal come;&gt; el comunismo.

El diccionario explica la inflación como un "alza en el nivel de precios
debida al relativo incremento del poder de compra". En este sentido, el
término está relacionado a la idea de que el suministro de dinero está "in1 "Aspectos Humanos del Desarrollo Econ6mico", Humanitas, Anuario del Centro
de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n, Vol. 14, 1973,

p.

tú. -

580

fiado" (
d d
cantidad agran .ª o). Infl~ es1 de acuerdo con el diccionario, aumentar la
de dinero, espectalmente el papel moneda en circulaci6n "E
conceptos están relacio~ados a la vieja teoría de la cantidad del din~ro sos
~stablece que ]os precios suben debido a que la cantid d d din
qu~
incrementándose mucho."
e
ero esta

ª

, En
. hel otro, lado de la moneda está lo "real"
·
o el aspecto de las mercanc1as. ay mas demanda para los bienes que el suministro y co
lo
·
b
, nsecuentemente
s precios ~u en. Esto podría realizarse a través del suministro de dinero ;
que ,el con~uo aumento del nivel general del precio (que es la inflaci~n)
es solo posible cuando hay suficiente dinero circulando para sostener la alta
demanda de mercancías. Consecuentemente, tanto la caracterización del dinero como la de las mercancías se suceden al mismo tiempo
d
·d d
Y pue en ser
cons1 era as como los dos lados de una moneda.

DIFERENTES MODELOS TEORÉTlCOS DE LA INFLACIÓN

No todas las situaciones inflacionarias son 1~ mismas. Es más
d
acerca
l . f] '6
' p.o emos
rnos a a 10 aet n desde diversos ángulos. Consecuentemente hay diferentes conceptos de inflación en circulación.
'
El concepto "inflaci6n de demanda" enfatiza que en ella hay también
muc~a demanda, lo que presiona el nivel del precio general a subir. Esto
podr1a ser causado, por ejemplo, por la guerra o la preparación de la misma.
' Basán~ose e~ 1~ ~ocias de K ynes, se puede construir un modelo de la
br~ mflacionana ' (
lo que es más en Ja demanda de lo que puede
producrrse) para explicar esta clase de inflaci6n.2

=

eConsiderando el funcion~miento dinámico de una economía con exceso
d demanda, se han construido otros varios modelos. Sin emb:iro-0 mn·
d

ell

h ·d
•
-o ,
g\lno e
os a 81 o particularmente adecuado. Un interesante modelo en este campo
es el del economista danés Bert Hansen.s
En Australia un grupo de economistas sostuvo que todas las inflaciones son
• Ver, por e1emp
·
¡o, SA!l!UELSON, Paul A., Economics (Economía) 9th Editi
N
ew York, McGraw Hill, 1973, p. 241.
'
on,
de•] V;r ·:t~6sE)N, Bert, Á Study '.n the Theory of lnflation (Un Estudio en la Teoría
a n aC!J n , AUen and Unwm, 1951, Chapter VII y también ACltLEY G d
Macroeconomic Theory (Teoría Macroecon6mica), New York, Mac.millan, 1963,:. :;;:

581

�de demanda y que los " ostos" nunca pueden ser culpados por la inflación,
ya que cuando no hay suficiente demanda los precio no suben.
Otros economistas so tienen sin embargo, que si hay inflación combinada
con consid rabie desempleo, no hay inflación de demanda, ya que _no hay
demanda suficiente para competir con el desempleo, pero los precios. an
para arnba porque los costos están subiendo y mantienen el concepto mflaci6n de costo, por ejemplo, los salarios están subiendo _más qu~ la ~roductividad d 1 trabajo por consecuencia, los cotos empujan hacia am~ _los
precios; la inflación puede ser atribuida en tales casos, a la fuerte posición
de la fuerza de trabajo.
La fuer-a de trabajo está renuente a aceptar la culpa por la inflación.
En la Reunión Anual de la Asociación Económica Americana, verificada en
ueva York, en diciembre de 1969, las uniones de los Estados Unidos presentaron fuerte evidencia para apoyar su negativa. Walther P. Reuther, Pr sidente de los Trabajador
nidos del Automóvil, indicó que en los Estados
Unidos, en el período 1958-1969, el alza de lo costos de la unidad .de trabajo
siguió el alz de precio al por mayor y que antes d que esta urudad-costotrabajo subiera, había habido un aumento de utilidad; consecuentemente, la_s
ganancias deberían ser culpadas de la inflación. Esto lleva al concepto de utí-

lidad-presi6n-in/laci6n.
En la misma reunión, el Dr. Galbraith formuló que había cuatro teor~as
para explicar la ioflación.
na contempla l problema totalm~nte ~ terminos de consumidor y gasto de compañía· por ej mplo la mflaaón .d
demanda. Otra teoría ve el aumento d salarios llevando al al~ de pre 1~s,
causando inflación del costo y, una tercera que toma la perspec~va contra.na,
a que el aumento del precio conduce al aumento de_ salanos, resultando
0
así La inflación del costo de la vida. La cuarta perspecnva ~bse~ que_ los
precios y salarios reaccionan unos con otros para producir la mflaci6n mixta.
Galbraith tiende hacia esta más compleja teorla, la que de acuerdo con su
sugerencia, era una "confesión no de preocupación, sino de profunda per-

.,

que en el mundo real los precios no son determinados en el mercado libre
sino están fijado . E te modelo está basado en la práctica de fijar el valo;
de las mercancías sobre la base de algún alza de precios fijados sobre su
costo de material y trabajo directos. Esto asume que el trabajo valúa sw
servicios sobre la base de un alza de precios fijada sobre su costo de vida.
Entonce , tanto el trabajo como los empresarios, valorizan sus productos ( trabajo y mercancías) en la misma forma con un alza de precios sobre el precio
de los otros. La elevación del costo de la vida trae consigo más altos salarios
y éstos, a su vez, llevan a un más alto costo de vida. Esto conduce a un
proceso en e piral. Cada quien trata de apropiarse de las ganancias del
aumento de la productividad a través de la expansión de u alza de precios.
Cada quien quiere tener una "porción suficiente" del aumento de productividad, sólo un poco más de lo que quede para ellos. Ninguno de ellos
quier la inflación, p ro debido a que ambos desean tener más de Jo que
hay -más d 1 10091 - el resultado final es la inflación. Esto puede hacerse
debido a que ambas partes están organizadas n forma monopolista: el
trabajo n uniones y los empr sarios n monopolios, oligopolios, y a través
de acu rdos de precio. Como resultado, este modelo también es llamado in-

flación de preri6n de grupo.
Los modelos presentados anteriormente, todos ellos, están relacionados a
rtloderar la infla ión que está todavía más o meno bajo control. Sin embargo,
la situación puede subir en forma casi imperceptible que es cuando el control se ha perdido y una economía e encuentra en estado de hiperinflaci6n.
Es un tanto difícil indicar dónde comienza la hiperinflaci6n. Parece que
hay un cambio gradual en esta etapa en el que el control de la inflación
llega a er más difícil. He aquí. las caraclerí ticas de la hiperinflación:
-que la tasa de inflación es más alta que la tasa de interés,
-que la 11ente se inclina a comprar mercancías ahora, antes que los precios
uban más alto,
-que la inflación es dificil de controlar y se inclina a acelerarse .

. tífi ...

cepc1on cien ca .
Gardner Ackley introdujo la inf!ación del alzo de pruios,5 enfatizando
• Esto fue CJtablecido en un mensaje especial, el cual no eatá ~cluido en loa
·
p
d' · tos) ,....rn mencionado en The
Papers and Procetd1ngs (Documentos Y roce unten
, r-N,w York Times. Diciembre 30, 1969.
.
k
• AcnEY Gardner Macroeco 11 omic Theory (Teoría Macroecon6m1ca), cw Yor ,
;Macmillan '1961, pp. \52 y siguientes. Su trabajo debe mucho a _un ut1culo d~ F. _D,
HoLZWA
intitulado "Incomc Determination in Open InflatJon" (Detemunao6n

,1

Dichas características también están presentes en las primeras etapas de la
inflación, aunque en forma meno declarada.
Parece como si durante la primera parte de la hiperinflación, la gente
está tem rosa del futuro y quiere tener algunas reservas financieras para uno
del Ingreso en Ja lnflaci6n Abjerta), Reuiew of Eco11omics and Statistic1 {Revuta de
Economfa y Estadistica), Mayo 1950, pp. 150-158.

583
582

�que consideran peor aún. Aun cuando saben que tienen un~ pér~~a en s~s
ahorros hablando en términos reales ( desde que la tasa de mflaCion es mas
alta qu~ la tasa de interés), prefieren tener algunas reservas financieras ( que
pu~dan necesitar muy urgentemepte en lo futuro) a invertir en cosos que pueden volverse en no buenas para sus futuras necesidades {antigüedades, oro,
plata, colecciones de estampillas, segadoras de césped, etc.).
En la segunda etapa de la hiperinflación, cuando la inflación adquiere
mayor rapidez, se hace claro que es mejor tener bienes que ~versione~ ~onetarias fijas tales como bonos y libretas de ahorro, las que pierden rap1da'
. . .
mente su valor. Entonces, tanto los consumidores como los mversiorustas,
anticipan mucho el incremento de precio para lo futuro, a tal grado, qu_e
quieren realizar su consumo e inversiones, gastando ahora en lugar de ~cerlo
en lo futuro. En esta forma se provoca un movimiento rápido en espiral. El
gobierno los consumidores y los inversionistas gastan más y más dinero en
bienes y' servicios con el resultado de que los precios suben más Y más. Aquí
la preferencia d; tiempo llega a ser extremadamente fuerte. Considerados
en términos del modelo IS-LM, 6 los gastos gubemamentales financiados por
la creación del dinero circulante, significa que tanto el IS (Inversión de
Ahorro) ~ el LM ( demanda de dinero, suministro de dinero) curva el cambio a la derecha, trayendo consigo más presión inflacionaria. Los ~~l~ntes
aumentos de precio causan otra precipitación para cambiar el equilil&gt;;io del
dinero por bienes. El clímax de la hiperinflación llega cuando el unpetu
del dinero es tal que la velocidad de circulación del mismo se acerca al

LA

INFLACIÓN EN EL MUNDO

El hecho notable acerca de la inflación es que no solamente constituye
un problema para países tales como México o los Estados Unidos sino para
t~os l~s países. Fran~ois Plassard habla aun acerca de "L' épidfuiie d'inflat.Io~ qui_ se developpe dans tes pays occidentaux". 8 Algunos países culpan a
la inflación del exterior de su inflación y consideran a "la inflación importada'' como la causa de 1a inflación doméstica, mientras otros culpan a los
países productores de petróleo por haber elevado mucho sus precios.
Si consideramos a. todo el mundo como una economía cerrada entonces la
inflación. nunca podría ser explicada como "inflación importada•'•, desde que
nada es importado.
Aunque los aumentos en el precio del petróleo solamente han dado otro
empuje hacia arriba a los niveles del precio, antes de que esto sucediera el
nivel del precio general estaba ya aumentando todo el tiempo en la ma;ría
de los países durante los últimos cuarenta años. La OECD ha deducido que
los aumentos más intensos en el costo del petróleo solamente han agregado un
3% al costo de vida en los países industrializados durante 1974.
Consecuentemente, tenemos que considerar más cabalmente la inflación como un fenómeno mundial y no relacionarla con la inflación importada y con
el alza de los precios del petróleo.
La inflación, como un fenómeno mundial, tiene, no obstante, en realidad
diferentes apariencias.

infinito.
De acuerdo con Brunner y Meltzer, la hiperinflación continuada y acelerada eventualmente llega a un fin por la adopción gradu.µ de dinero ~uevo
y un nuevo conjunto de arteglos transaccional_es. S~ embargo, advierten
que este proceso de investigación y de convergencia social es no menos costoso
para las transacciones individuales o la sociedad. 1

• La Hicks-Hansen Synthesis (Síntesis de Hicks-Uanse¡i), explicada, por ejemplo, en
S.utul!LSON, Paul A., Economics {Econonúa), novena edición, Nueva York, McGraw
Hill, 1973, p. 350.
• BauNNER, K. y MBLTZER, A. H., "The Uaes of Money" (Los
American Economic Review, Diciembre de 1971, p. 80].

584

u

sos

del

n·

)

mero ,

1. En primer lugar, están las inflaciones relacionadas con los períodos de

guerra y de postguerra; por ejemplo, la inflación en los Estados Unidos durante las guerras Revolucionarias y Civiles, las que fueron financiadas por el
sistema de imprimir más dinero. La inflación puede resultar de la excesiva
demanda común en los periodos de postguerra. Entonces hay una demanda
insatisfecha de los consumidores para los bienes que no estuvieron disponibles
durante el tiempo de guerra y también para las firmas de negocios que deseaban reemplazar su equipo y reponer sus existencias. También está la demanda
creciente del gobierno para reconstruir el país. Todo esto debe ser ajustado
teniendo en contra un suministro que ha sido limitado por el daño de la
guerra a la producción potencial. El serio vacío entre el suministro y la de1
En su articulo "Réflexion sur l'inflation", publicado en la Chronique Sociale d,
France, no. 4, 1974, p. 72.

'585

�. 1 inflacionana.
·
· La guerra de Vietnam, .sin
da da como resultado una espira
,
man
d
d
ha
tn·buido
a
tal
situación
aunque
otros
factores
tamb1en
lugar a u a,
con
'
están involucrados.
2 En segundo lugar la inílaci6n tiene en ocasiones 1~ forma de_ una crónica
.
.
. , d 20 50 por ciento al ano, como en
aguda, perQ no acelerad~ mflacion e
a
or décadas. En Brasil,

• latinoamencanos. Esto puede perdurar P
.
algunos
paises
.
ha
tado
en
los
siguientes
porcentaJes
anuales:
por ejemplo, los precios n aumen
Año

9

Por Ciento

1952
1953
1954
1955
l956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972
1973
1974 (Noviembre)

25
20
19
20
22
19
14
37
35
38
52
75
86
61
46
26
25
23
17
21
17
13
35

l . flaci6n son tan poderosos que la eficiente y noi:mal proLos efectos de ta 1D
•
• ·ento económico se reducci6n de bienes y servicios necesitados para el creclIDl
• (M acroeco nomía} ' Chicago
.
H
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ciera Internacional)' Washington, . . Y
noviembre, 1974, P· 61.
• BROOM,

586

duce. De acuerdo con el Dr. Kahil: "Para 1963... la economía había cesado
de crecer, la industria y el transporte fueron convulsionados por innumerables
huelgas y los campesinos fueron invadiendo tierras en el campo".1 º Aunque
algunos otros factores pueden también contribuir al trastorno económico y
social, este ejemplo muestra qué sucede cuando la inflación perturba la economfa.
3. En tercer lugar, están los casos de una inflación galopante abierta, tal y
como ocurrió en Alemania entre los año~ 1920 y 1923 · en Hungría en 1947; en
China en 1949 y en Indonesia durante la segunda mitad de 1960. En Alemania, los precios aumentaron un trillón de veces. Los sueldos y salarios fueron
pagados dos veces al día en un intento por mantener e1 paso con el aumento
de precios por hora.11 En Alemania, en 1903, el valor de todas las hipotecas
pendientes de pago fue de 10 billones de dólares. Dada la inflación que
había ocurrido, esta cantidad pudo haber sido pagada en 1923 con un centavo norteamericano en el entonces tipo corriente de cambio. En Hungrla el
gobierno tuvo que emitir notas de banco de 100 quintillones de pengos, las
cuales valían menos que un centavo norteamericano.12 Y en Indonesia, la rupia, para el final de 1965, valía menos que el papel en el cual había sido
impresa. 13
4. En cuarto lugar, tenemos la "nueva inflaci6n", la cual es la de más reciente desarrollo de precios en el mundo occidental, incluyendo países tales
como Europa occidental, Estados Unidos y México. En el pasado había la
creencia común de que los niveles generales de precio podrían moverse hacia
arriba y hacia abajo. Esto ha sido ilustrado por la extraña correlación entre
los precios existentes y el corte de las faldas para mujer, exhibido primeramente en 1968 y demostrado más explícitamente en el Stock Traders Almanac
en 1971 H y en Toe Economist.15
Pero más recientemente, la idea del alza y caída de los niveles del precio
ha sido reemplazada por un nuevo concepto de alza continuada de precios.
,. Kum., Raou(, lnflation and Economic DeDelopmenl in Brazil (La Inflación y el
Desarrollo Económico en Brasil), Oxford, Clarenden Press, 1973, p. 334.
11
Coc~N, John A., Money, Banking and the Economy (El Dinero, las Operaciones Bancarias y la Economia), segunda edición, Nueva York, MacMillan, 1971, p. 579.
n Kusz, Eugene S., Money and Banking (El Dinero y las Operaciones Bancarias),
quinta edici6n, Cincinnati, South Western, 1972, p. 467.
u The Economist (El Economista}, 2 de enero de 1971, p. 62.
,. HutscH, Yale, Stock Traders Almanac (Almanaque de Existencias de los Comerciantes), 1971, The Hirsch Organisation Inc.
u The Economist (El Economista). 2 de febrero de 1971, p. 62.

587

�Un proponente de ta teoría, es el Profesor J. R. Hicks, de Oxford. Despu'
de considerar los niveles de precios en difer ntes países en los últimos veinte
años, concluye "que el aumento en los precios que se experimentó en forma
general, durant el primer quinquenio, ha continuado hasta el presente. No
hay ni siquiera algún signo de retraso; tal cambio, como se operó, ha sido
marormente en la otra foona". 16 El Profesor llicks ilustra esta afirmación con
una tabla, en la cual compara los cambios de precios sobre períodos de cinco
años para diferentes países.
En relación con el hecho de que el nivel general d l precio ( costo de ida)
haya estado subiendo en todo tiempo durante los últimos cuarenta años, no
sorpresivo el que en 1a Asamblea General de la Sexta Sesión E pecial de las
aciones Unidas (mayo 1974), el ecr tario Gen ral Waldheim lo mencionara
como una de la principales y primeras cuestione que el mundo e tá encarando: controlar la inflación como la enfermedad del cánc~r.
El Presidente Ford, de los Estado Unidos, en agoto de 1974, también
menciona la lucha n contra de la inflación como su meta más importante.
5. Finalmente e tá la inflaci6n "oculta" de los países comunistas, la cual
es solamente aparen~e en lo que respecta a los bienes: la escasez y el ten r que
hacer cola , son aún experiencias comune , ahl de acuerdo con The Economist 17 mostrando que ahí hay también más demanda que sumini tro. ado
que los pr cios no tán determinado por la fuerzas d I mercado sino por 1
gobi rno, pueden mantenerse estables y el aspecto monetario de la inflación
puede er suprimido. Esto hace que el sistema sea aparentemente más fa orablc comparado con la severa inflaci6n en el Occidente.

LAS

CA S S DC LA INFLACIÓN

Si la inflaci6n es tan prevaleci nte alrededor de todo el mundo, entonces
debe haber muy poderosas fuerzas que la cau en.
Como ya se ha explicado arriba, la inflación tiene dos aspectos: el monetario es uno y el "real" o el aspecto de los bienes es el otro.
» J:II.c s, J. R., In/lalion 4,ad lnlares (Inflaci6n e Interés) , Banca Nazionale del
Lavoro Quarterly Review, Septcmber 1970, p. 262.

" The Economist (El Economista), julio 13 de 1974, p. 42 .

588

. Considerando los aspectos monetarios, Milton Friedman ia y 1
nstas a sostienen que la inflaCl"6 n es causada por
d os .monetarelación con los bienes dis
•
un exceso e dinero en
,
.
pombles. Este planteamiento ha sido conf
d
mas recientemente por los hallaz os de la .
. .,
urna o
.,
g
mvestigac1on de Vogel concerniente
a la inflacion
en 1os países Ja tin. oamencanos.
•
Concluye que. "en toe! 1
trocesos bancarios los coeficientes de las
.
.
.
os os resuminist d din
eXJStencias de moneda corriente y el
ro e
ero atrasado un año' son altamente Sl"gnif·1catwos
.
. .
e mdican
q
ue un aumento en la tasa de crecimiento del suministro de din
awn to
·
ero causa un
en propoTCJonal en la tasa de inflación ... ., 20
Regresando al otro lado de la mo d
la in!lación- podr'
ne ª , ¿
ül uno sorprenderse del
atrás de la excesiva demanda comparada con

¡

os aspectos no monetarios de
porqué ha . mucho
é
el swrurus
· · tyro de b"1enes?
y qu hay

Parece como si la excesiva demanda fuera causada por tres culpables:

1. El gobierno.
2. La fuerza laboral y
3. Los empresarios.
. ~- El Gobierno: la mayoría de los gobiernos quiere ser popular 1
.
' o que s1g-

nifica qu de ea realizar un gran programa:

-Mejorar J~ ~teras, los puertos, los ferrocarriles y otros trabajos de
carácter publico.
- Mejorar la ducación.
-Mejorar Jos servicios de salubridad.
- fejorar Ja productividad.
--Subvencionar a los agricultores y a otras industrias pobres
-Planeación de programas de irrigación.
·
Para permanecer en la popularidad, no quieren aumentar mucho los impuestos. Consecuentemente, están gastando más de lo que están
·b· d
E t "gnifi
reo 1en o.
1ca que están poniendo más en la corriente de la circulaci6n ecos 51
n6m1ca de lo que están retirando de ella. Un gobierno que está trabajando

º.

11
er F~IEDMAN, Milton, ln/lation, Cau.res and Consequences (Jnfl "6
C
Co:secuenaas]' Londres, Asia Publi!hing Hou.se, 1963.
aci n, ausa., y
SUJ segwdores, originalmente en la Universidad de nL:r"'"'
·
aencialm
od
um......,,o, qwenes
creen que
ente t o puede ser hecho por eJ control del suministro de din
¡
• VooE R .. __
ero so amente.
•
L,
oucct . ni Amanean Economic R1view (La Remta. E 6 ·
ncana), marzo 1974, p. 112 ,
con m1ca Ame-

e r•

.

589

�/i

con un presupuesto deficitario está creando la demanda ~cesiva. ;l d!!:~:
está f inanciado por préstamos, la situación es un tanto mas co~p ica ~' lar
. cunstancras
que el efecto final en el sistema depen d e d e las cir
. d..particu es.
de
Pero, en general, puede afirmarse, codnlBemb_ard Heqteer;nq~~n~od:c::em. . , de una nueva deuda é go ierno,
la termmacron
la disminución en el gasto sea igual al
pleo total aproximado, ... a mednos toqu: l préstamo el resultado probable será
ento en consumo de los pro uc s e
'
.
.d
aum
.
aeneral ,, 21 Colin Clark participa de la nusma I ea
un aumento del precro en t1
• •
Th E
• t (de 21 de septiems6l
más directamente, al deCir en
e conomis
.
.
.
o
que
974
44)
.
"Todos
están
de
acuerdo
en
los
efectos
mflac1onanos
bre de 1 , p.
•
de los prestamos del gobierno".
del
2. La Fuerza Laboral: hay algunas razones y t endencias fundamentales
. .
porqué la fuerza laboral tiene éxito al aumentar los salar10s.
-El trabajador pobre, que fue explotado por los capitalistas, tiene que
ser ayudado.
. · d ¡ ·
Una tendencia hacia una más igual distnbucr6n e ingreso.
.
- U sentimiento de responsabilidad social acerca de que los trabaJadodre~
- deberán
n
. . "6n que conduzca a un aumento e
tener una justa parbCipao
nivel del salario rrúnimo.
sa1 e ateo para más. altos
l'tt·
La fuerte posición de la fuerza laboral en e r g
- larios con huelgas industnales
.
como un arma para fortalecer esta po 1 ca.
estos éxitos los salarios han estado y están usualmente
Como resultado_ de
d' .. dad del trabajo. En el caso de Nueva
.
d
más
apnsa
que
la pro ucbv1
.
b
su
1en
.
l
·gui·ente diagrama:
1
Zelandia, por ejemplo, esto se I ustra en e s1

°

.

..........,

_,_

....

Los datos correspondientes a México no están publicados aún por la Oficina
de Estadística de las Naciones Unidas o en los Anuarios ILO, pero para la
mayoría de los países, el modelo es similar al de Nueva Zelanda.
Esta alza en las tasas de los salarios podría llevar al desempleo: si el gobierno permanece pasivo, el trabajo se valoraría en sí mismo fuera del mercado. Sin embargo, ningún gobierno quiere tener mucho desempleo. Para
contrarrestar esto, el gobierno tiene que estimular la economía, con el incremento del suministro de dinero.
Así, detrás del aumento en el suministro del dinero, está de hecho, la presión de la fuerza laboral para obtener más del pastel del ingreso nacional. Si
queremos prevenir la inflación, entonces los porcentajes del salario deberán
subir de acuerdo a cuanto trabajo extra está produciéndose (lo cual es el alza
en la productividad del trabajo).
En tanto como la inflaci6n es motivada por el hecho de que los salarios están
aumentando más rápidamente que 1~ productividad, ello es causado por la
voracidad del trabajo para una rebanada más grande del pastel del producto
nacional.
3. Los Empresarios: la voracidad de la fuerza laboral es contestada por los
empresarios también con voracidad: igualmente quieren tener una rebanada
grande del pastel y aumentan los precios de sus productos. Y, consecuentemente, los empresarios contraponen a la fuerza del trabajo su propia presión.
Los precios de los productos son aumentados por colusión, monopolios de
industriales y acuerdos de precio. Los industriales quieren conservar sus utilidades, así como un cierto porcentaje de salarios en forma tal, que si los
salarios suben, los beneficios seguirán el ajuste .

. . . . . . . """""81Ht.T i•

INIM

,.., ,.,ntn

. , ~,..1- 1-»01

Bemard :P., Modern Pu.blic p·ma1tce (Finanza Pública Moderna) HomeIII, Iiwin, 1971, p. 562.
w ood '
u

590

HEllllER,

El Consejo Ejecutivo de la Federación Americana del Trabajo (C.I.O.),
en 1966, afirm6 que "las utilidades de los más grandes negocios y no los salarios, son principalmente los que deben de culparse por el alza de los precios." 22 Esta declaración podría ser sostenida por los datos estadísticos de
Fortune, indicando que durante 1963, las 300 compañías industriales más
prominentes, fuera de los Estados Unidos) superaron todas las marcas anteriores de ventas e ingresos, a pesar de la presión de las uniones por obtener
salarios más elevados.2 3
'" Á.u.stin American Stat,sman, 26 de febrero de 1966, p. 2.
91
Ver Th, Australian Financial Revi,w (La Revista Awtraliana Financiera), 6 de
agosto, 1974, p. 34.

591

/

�ha. o como capital, deben compartir la
E to podria signiíicar que, tanto tra J
tar su apoyo al modelo de la
bilidad por la inflación, así como pres
responsa
. d
• anteriormente.
'nfl ., del alza de precios escrita
.
1 acion
. d c6
maneJar
.
d inflaci6n es la ignorancia e mo
Ignorancia. Otra causa - e
,
di inadecuados pueden fácilmente

4. Ignorancia en relación con las medidas adecuadas para detener la inflación, como, por ejemplo, la supresión artificial de Ja inflación.
CAUSA 1. Podemos tratar de mejorar la productividad, como, por ejemplo,
creando consejos de grupos guías de productividad, los que organizan seminarios para aumentar la productividad: estimular la salida de bienes y servicios.

tal situación. Lieftinck/' senala ~ue reme os '6 artificial por controles de
. fl .6 Menciona la supreS1 n
lle,,ar a mayor m aci n. . .
d b·enes y sexvicios específicos.
. ' subsidio directo e mdirecto e i
.
precio )
.6 en el presupuesto del gobierno,
El último método da lugar. a una tensttad n
'l mismo en lugar de menos,
, dinero gas o por e
,
con el resultado de que m~
l f'
.amiento de inversiones en el
deJado para e manci
por lo tanto, menos es
,
1 roducci6n y, consecuentemente, resector público ( lo que podna acelerar a p

CAusA 2. En este aspecto, los gobiernos han actuado en formas diferentes.
Por ejemplo, después de la Revolución Rusa, el nuevo gobierno imprimió mucho dinero, a tal grado, que llegó casi a carecer de valor. Desde este punto
de vista, el Gobierno Laborista Británico tampoco fue muy bueno al principio: querian. ser tan populares, que esto llevó a la inflación: más y más
baratas casas, más hospitales, escuelas y carreteras; la industria tenía que ser
modernizada, etc. Todas las co as buenas e taban por llegar a todos los hombres. Pero, qué sucedió en realidad: Los costos de la vida subieron agudamente y promesa tras promesa en el manifiesto de la elección de gobierno
salieron a la Juz pública.

• la infiaci6n)
ductr
.
na 51·~•UA
... ción que deteriora más
.
ti den a causar u
Los controles de precios, en.
'bilida'des de utilidad en área las que
51
•
•
q u mejora. Desd e que hay meJores pod d b'damente los empresarios
tienn controla as e t
,
d
no son controladas o no so
.
bac1·a esas ~eas con el resulta o
· 'dad
roductivas
'
'
den a cambiar sus activ1
es p
,
d
n lugar de los d"' neced b' es de fantasia se pro ucen,
de que toda clase e ien
. l ll
án a ser entone s más escasos,
, l esencia es egar
sidad básicas. Los articu os
d . ón y la demanda, empeorándose
aumentándose así el vacío entre la pro ucci

Otros países, en su lucha en contra de la inflación, abruptamente cortaron
sus de rnbolso , como Franci , aminorando la producción del avión Concorde,
pagando las pérdida en el a ión de línea "'France".

CA

3. Para contener la voracidad del trabajo y de los mpresariosJ solamente hay un medio que puede ser fectivo, la así Jlamada política de ingresos. Esta política interfiere con las fuerzas libres del mercado determinando la
distribución del ingreso.

la inflación.

¿QUÉ

HACER E,

CONTRA DE LA I.NVLACIÓN?

ha
en contra de la inflación, consiAntes de considerar qué podemos odcer
tiempo primeramente, debccán r de nuestros m emos
'
d la
derada como el
ce
, es de ello O sea las causas e
1as raic
.
da
de
nuevo
a
,
mos echar una tnJJ'3'
inflación.
Como ha .ido expli cado arriba,

esas causas son :

1 Mucho dinero, causado por
t
más de Jo que reciben.
·
· n ser populares Y gas an
d
2 los gobiernos que quiere
•os los cuales quieren ca
.
d d l traba1· o y de los empresan '
3. La voracida
e
roducto acional.
quien tener una mayor parte del p

ª

r
rul Economic Dev,lQJ&gt;m,nt (Polltica Mo•
Profesor P. Lieitinck, Mon.~tory_ Po icy ad Development, Diciembre 1974.
. Y "'-·-llo
Económico)' Fmancc an
netana
UQ41•u
N

592

SA

Si Ja distribuci6n del ingreso se deja a las fuerzas del mercado libre ( en el
sentido de los mercados lihre.5 de la intervención gubernamental). El resultado es un grupo de presi6n competitiva entre el trabajo y los empresarios
llevando a una más grande inflación. Aquí, la contestación es la intervención
de] gobierno en la distribución del ingreso para proteger el interés general. El
método usual es intervenir en la determinaci6n de alarios y precios, ya que
los salarios y precios son también los ingresos de los diferentes factores de la
produci6n. Aplicando tal política de ingre s, un compromiso entre el obierno, el trabajo y los empresarios podría hacer , n el cual al trabajo podría
prometérsele un costo estable d vida, si bien, pero las uniones laborales deberán prometer no pedir más, no ir a la huelga para obtener aumentos de
salarios mayores que el aumento en la productividad laboral. A su vez, los
empresarios ( qui n no tendrán que encarar más huelgas) deberán promet r
que no incrementarán us precios, ya que mayores salario serán compensados
por una más alta productividad. La redistribución del ingreso, si se desea,

593
b=tu-38

�tiene entonces que dejarse a lo impositivo y a una política social y no deberá
exigirse por la competencia de los grupos de presión. Lo más altos precios
de importaci6n deberán llevar a mayores precios que tendrán que ser absorbidos por toda la comunidad y por los cuales ningún grupo deberá ser compensado.
La aplicación de una política de ingresos no es, sin embargo, tan simple
como parece. Dos problemas están involucrados. El primero es que el mundo
real no es estático, sino dinámico. Hay cambios en la oferta y la demanda
todo el tiempo los cuales deben llevar al precio justificable y a variaciones-salario. La dificultad está en distinguir entre ese precio justificable y los aumentos de salarios y la inflación de grupo de presión. Más aún, cuando una
política de ingresos permite aumentos salariales en linea con la creciente productividad laboral, ¿ cómo poderno distinguir entre las exigencias de aumento
salarial que están g nuinamente basadas sobre el aumento de la productividad
del trabajo y aquellos que están basadas de la inflación del grupo de presión?
La situación podría también er diferente en diferentes industrias.
Esto lleva a Rose a proponer un nue o enfoque en la aplicación de una
política de ingresos por )a industria separadamente, en lugar de por un factor
tipo ingreso. Sugiere la creación de juntas de industria con responsabilidad
para asignar precios, vigilar las ganancias y regular los precios. Para una
industria con un rápido progreso técnico, los precios deberán ser mantenidos
everamente bajos y no así los ingresos; en tanto que para una industria de
crecimiento de baja productividad, deberá aplicarse una política a la reversa. 25
El segundo problema es que en algunas ocasiones los cambios estructurales
en la distribución del ingreso son deseables. Algunos salarios deberán ser
aumentado para ayudar a algunos grupos socio-econ6mico , pero tal ez esto
pueda llevar hacia una inílaci6n de grupo de presión.
Debido a estos problemas, muchos econoroi tas están dudosos acerca de la
satisfactoria aplicación de una política de ingresos. Sin embargo, otros estiman que no hay donde escoger y de que tal política es el único medio disponible. Ejemplo de este punto de vista se mencionan abajo.

l. En los Estados Unidos, Bach no ve otra solución para la nueva inflación
que alguna suerte de política permanente de ingresos o contrato social.16
Esta idea de 11 contrato ociar ha venido trabajando en Australia.
• Ron, W. D., '

ew Zealand and the Contemporary International Economy".

Qua,rterly Predictioos (Predicciones Trimcttral ), Scptcmber, NZIER, pp. 32-33.
• BAcs, George L., The N1w Inflation (La Nueva lnflaci6n), Providence, Brown

El Presupuesto para 1974-75 está basado en la "d
que estimule un "contrato social" con
.
J ea de crear un clima
moderaci6n de salarios apli d
las ':1111ones sobre el tema de una
'
can o una poliuca de
1
a1tos impuestos y a] mismo tiem
.
cargar a os ricos más
de la escala.
po, convementemente más al más bajo fm

2. En Australia, Ronald Henderson es un fuerte
. .
de ingresos. Su Instituto de Economía Aplicada p:da~o ~~ una ~lítica
Melboume, propone un sistema más
e vestigacion Social, en
todo ingreso de dinero en
d detallado. Uno de los puntos es de que
'
exceso e un aumento a cierto precio
3%
ano, es para que sea totalmente tOIDado po 1 .
.
o por
esta forma, éJ
. U
,.
r e mgreso del un puesto. 21 En
quiere egar a una política co p I t · d
aplicada a través de un sistema im itivo m~ sa _ona. e precios. e ingresos,
llevado a cabo en una forma ligerf'OS
. . misma clase de idea se ha
Francia.ta
amente diferente por ueva Zelanda y

+

. 3. En Inglaterra, Hugh Clegg, es también partidario de un
,.
mgresos. Cree que una efectiva política de in r
,
a polttica de
una sociedad más estable y fer
. d g esos podria hacer de Inglaterra
deben ser satisfechas E tre tlzl pero, e acuerdo con él, ciertas condidones
.
· n de as, una .sola . adminis trao·6n con maqu1llaJe
. .
bipartita una politi
,
ca asenta a por la discusi6n entre l d
"d
cipalmente concernientes y un uobierno l suf" •
os os part1 os prine
o
1c1entemente podero
50
poner la fuerza de] derecho atrás de las decis1ones
··
·
• administrativas.:19
para
tnparbtas
C6Mo

AR.REOLÁRS"'
•s CON LA INFLACIÓN
._...,.

Si aceptamos_ el p~to de vista de los más pesimistas en econom
ui
creen que la s1tuac16n es irremediable y de que es .
ib}
ia,li q enes
d ·
unpos e ap car una
políti
ca e ingresos, tenemos que encarar el prospecto de una infl "6
tinua Ento c t drem
aci n conflaci6~
n es,. en_
os ~ue arreglárnoslas con las privadones de la in___._E_tas_ pn aoones seran principalmente para los viejos, los pobres, las
." Th, Á~ralian Economic Review (La. Revista AUJtraliana Econ6mi ) 2/74
8
.
. Australia"
ca (Infla •"6p.
d ' ver
In también lliNDBRSO , Ronald F., "T.wcome Inflation
m
e
~resos en Australia), Awtralia..n Economia Pa
(
.
~n
Australianos), junio 1972, pp. 6_7_
pera Documentos Ecou6nucos

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.
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•
rvmien
con ingresos de utilidades a reducir fa infla "6
LEGO, Hugh, How to Run an Jncomes Polic
(C6
M
.
Cl n.
Ingresos), Loodon, Heincmann, 19 7 1.
&gt;'
mo
aneJar una Polltica de

°

Univenity Prest, 1973, pp. 85 y 88.

594

595

�mujeres y niños que viven en familia sin padre, quienes tienen que sostenerse
con ingresos fijos, como pensiones, anualidades, etc.
Hay algunas formas dentro de las cuales esos grupos pueden ser compensados de los efectos de la inflación.
Una forma de hacerlo es por medio de "índices"; atar todos los pagos
contractuales en un índice de costo de vida o índice de salarios. En Holanda,
por ejemplo, el lo. de enero de 1975, todos los pagos de pensiones subieron
en un 16o/o, en línea con el aumento de salarios, entre septiembre de 1973
y septiembre de 1974.
Las pensiones de los ancianos podrían ser sujetas al índice de costo de
vida, como en Holanda y en el nuevo Esquema del Gobierno para Jubilaciones, de Nueva Zelanda.
Una Ley de Ayuda Social podría dar asistencia financiera a todas las
personas que sufren las consecuencias de la inflación, como en Holand~ a
partir del lo. de enero de 1945, para cada persona, de acuerdo a su nivel

l. Un efecto deflacionario como un cambio a más altas tasas de interés
estimulando los ahorros y rebajando el que se agoten. De esta forma ell~
reducirá la inflación.
'

2. Un uso más eficiente de los medios de la Economía, ya que la tasa
de interés más alta, trabajará más selectivamente. Solamente las inversiones
como un alto rendimiento serán realizadas. Con el sistema de bajas tasas de
interés, el mecanismo de los precios se disturba y los medios de la Economía
serán. canalizados hacia donde, de hecho, la producción es muy baja.
Con préstamos sujetos al índice, debe tomarse en cuenta sin embargo
que _las tasas de interés son también un elemento de costo en' la fijación deÍ
precio y, consecuentemente, sostiene a los patrones en su exigencia para más
altos precios. En Finlandia, donde las cadenas del índice han sido aplicadas
~ f~rma un tanto extensivamente a sus reclamaciones financieras, la expenencra que se obtuvo fue Ja "conexión entre la tasa de inflación y el nivel
de la tasa de interés. . . que usualmente tiende solamente a extender el período de inflación", de acuerdo con el Dr. Markku Puntila, Director del
Banco de Finlandia.ªº

de vida anterior.
Los bonos podrían quedar sujetos a un índice para ayudar a los que tienen
que vivir de un ingreso fijo. Finlandia introdujo los bonos sujetos al. índice
después de la Segunda Guerra Mundial. Francia siguió con los se~-bonos
gubernamentales. Suecia, Chile, Israel y Australia también ~troduJe~on el
índice de sujeción a ciertos contratos. En Suiza, algunas em1s1ones privadas
de esta clase también estuvieron flotando. En Brasil, el índice sujetorio se ha
venido usando desde 1967, para préstamos bancarios, depósitos, papel del
Gobierno para préstamos, a corto y a largo plazo, así como obligaciones
privadas.
En el Reino Unido, el Gobierno está emitiendo bonos de ahorro a un
plazo de cinco años, cuyo valor es ajustado anualmente, ~eándolo_ c~n el
precio del minorista, si bien, esto es solamente para los ancianos pensiorustas.
Un segundo bono, ligado al índice, está flotando a través de un esquema de
ahorre-como gane. De acuerdo con tal esquema, los bonos no podrán ser
cambiables después de cinco años.

Los

ASPECTOS HUMANOS

Como así puede concluirse de la explicación arriba mencionada acerca de
la inflación, hay muchos aspectos humanos involucrados. En primer lugar, el
sufrimiento humano que hay en los grupos afectados por la inflación: la gente
pobre, quien, debido a los precios más altos, no puede erogar más para comprar el alimento suficiente para evitar el tener que vivir en el hambre, la
mala nutrición y otras penurias, que son las consecuencias.
En segundo lugar, también hay importantes aspectos humanos involucrados en las causas de la inflación. Como explicamos con anterioridad, las
causas básicas son :
Los Gobiernos que desean hacerse populares y quieren tomar el camino
fácil, al financiar los proyectos gubernamentales (vía inflación, en lugar de
la vía aumento tributario).
La avidez del trabajo y los empresarios.

Aparte del efecto equitativo, hay otras ventajas de tal sistema de préstamos sujetos al índice:

596

'" Financia} Markets in Finland (Los Mercados Financieros de Finlandia), Helsinki,
Finland's Bank, 1972, p. 57.

597

�La ignorancia.
í.sas son todas las flaquezas humanas y esto puede explicar el porqué
hay tanta inflación y el porqué es tan difícil el conseguir liberarse de ella.
Si no podemos librarnos de la inflación, entonces tendremos que tratar
de vivir con ella. Para superar las penurias de la inflación, un sistema de
compensarla podría ser introducido. Para la gente más anciana y para los
que invierten en pequeños ahorros en un esquema de ahorro o en bonos con
un fijo tipo de interés, la idea de los préstamos sujetos al índice o los sistemas de ahorro sujetos al índice, es una importante sugerencia. Ambos,
tanto el interés como el valor del dinero del préstamo, deberían ser sujetos a
una clase de índice.

En Holanda, el profesor W. C. Mees, ha propuesto ha poco, sujetar legalmente toda deuda a un cierto índice. Repagando una deuda en dinero para
quienes, comprando poder que ha sido reducido por la. inflación, hacen una
farsa de todo lo prestado y la ley debería ser enmendada para corregir esto.
Cuando un sistema de compensación para la inflación se ha introducido,
entonces el peligro será de que la inflación está siendo generalmente aceptada. Admitimos que algunas secciones de la comunidad están sufriendo, pero
serán compensadas por ello. Y así nomás adelante, en un camino feliz, con
salarios y todo lo demás, encadenado al costo de la vida, llevándonos cada
vez a más y más altos precios. En tanto tengamos esta actitud, la tasa de
inflación podría gradualmente aumentar poco a poco, hasta que la tasa
alcance tales niveles que llegue a ser más dificil reducirla. Con la inflación,
sucede entonces como si alguien resbalara en una cuesta de nieve. A más
velocidad, más difícil le resultaría detenerse, ya que la aceleración se estimula
por sí misma y reduce la capacidad de detenerse. Finalizamos con cada vez
más altos tipos de inflación, llevando esto a la hiper-inflación. Esta última
es un camino seguro para el caos económico, como así es de observarse de
los períodos de hiperinflaci6n en Indonesia y en otros países. Consecuentemente, la inflación puede ser usada como una arma política por grupos que
quieren atacar el sistema político, económico y social de un país. Esto es
demostrable en el caso Indonesio, en el que el caos económico fue usado por
los comunistas en un esfuerzo por adueñarse del poder y también en el caso
de Vietnam, en donde, de acuerdo con El Economista, en 1973, la táctica
comunista fue el usar la inflación y el caos económico como palanca para
obtener el poder. 51
11

The Economist, agosto 18 de 1973. "The New Communist Tactic" (La Nueva

Cuando la hiperinflación h
od .d
entonces llega a ser claro el q:e ~: influc1
el caos en el sistema existente,
.
aoon es una forma fácil de
·
nuestro_ s1ste~ presente, de acuerdo con la siruiente secuencia. com;-"11n;1'
fºr la dinflac1ón, la hiperinflación y el caos ec;nómico. Esto pu~de conf::::::
oman o en cuenta la experiencia en China El . t
.
lleg' l od
.
SIS ema actual comurusta
o a p er en 1949, debido a los 8 5 millones de ·11
d
perdido en los precios de los productos .entre 1937 y 1:9 o~es_ elaume~to
régimen qu d tru , talm
, ªJº e antenor
e es yo to
ente su credibilidad como Gobierno efectivo.u

?,

Desde que el actual Gobierno está co .
que la inflación lleva a un sistema polí=epn:.etora de ~ vulnerabilid_ad
flación ara rom
.
'
e como si se usara la mp
per otros SIStemas y usar la prevención de la infl ..
un medio par
t
.
ac1on como
. a man ener su propio sistema. El Gobierno de Pekín ha h ch
la prevención de cualquier significante tendencia hacia más alt
e. o
una · ·d d ·
•
os precios
pno~ a mmediata. Como así lo explica la Agencia de Notici Chi '
ueva: Cuando se emite papel moned a, China
.
na
hech
observa que estoasha sido
. o ~ara mantener el paso con la producción en desarrollo
andir
circulación de productos y no ha permitido la práctica de emi~ exp 1 la
neda para aumentar los ingresos".º
r pape moEl Gobierno ve el déficit-financiamiento como un ra'pºd
.
1 0 canuno
r· infla·,
,
a una
se ia • . CJon. Mas aún, el Gobierno usa una mezcla de precios administrados
y su_bs1d1os para los esenciales productos para mantener la estabilid d d 1
precio.
a
e

N~ obstante, hay también cierta clase de inflación "escandid "
explicó
· •d d
a , como se
con antenon a , ya que, por ejemplo, el arroz aún está racionado
Chin
en
a.
t Concl~ye~do, puede establecerse que si queremos conservar nuestro "sisema rru.xto , tenemos que pelear en contra de nuestra humana d b'lid d
que es la que causa 1~ inflación. Tenemos que ser menos codiciosos ~ev:n~
: nuestro falso salano y aumentos de ingresos e ideas de presupuesto gumamenta~. Tenemos q~e aceptar que hay otros valores humanos que valen
más que el mgreso del dinero, tal como la libertad personal, a la cual probablemente tendremos que renunciar si continuamos en nuestro desliz ·
· 'nfla •
.
a1D1ento
Por e.1 ~ o
1 c1onano, llevándonos a las dictaduras ya sea de d
ha
o de 1zqwerda.
'
erec

~

"Inflation under Control" (Inflac1'6 n bªJº
· Control)
F "' EConsultar
t
E a LEo. GooosTEDT,
.
ar as ern conomic Rev1ew, 8 de noviembre de 1974
64
'
• V~ase Far Easter Econom1c
· Review, como arriba. 'p.
.

Táctica Comunista).

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598

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                    <text>Sección Quinta

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NOTICIAS, RESENAS
Y COMENTARIOS

�INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFIA DEL DR. JOSt. RUB:BN SANABRIA

DR. AousTÍN

BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n.

L\ ENCOMIABLE LABOR filosófico-didáctica del Dr. José Rubén Sanabria no puede
ser desconocida ni minusvaluada por cualquier mediano conocedor de la filosofía
en América Latina. Sus textos de L6gica, 2tica, y ahora su lntroducci6n a la Filosofía, resplandecen por su orden, rigor científico. Además, menester es decirlo, el
Dr. José R. Sanabria ha escrito una Filosofía de lo Absoluto que le sitúa entre los
mi! destacados cultivadores de la Teología Natural o Teodicea, para utilizar el
término ya clásico de Leibnitz, en Hispanoamérica.

Escrito desde México pero sin perder su universalidad, el libro lntroducci6n a
la Filosofía cumple magistralmente su cometido. El autor hace que los lectores penetren al recinto filosófico por el umbral de la historia y del sistema. No trata de
hacer una historia del concepto de la filosofía; apunta, más bien, los grandes hitos
de la filosofía en la historia. Y para darles concreción espacio-temporal a su lntroducci6n a la Filoso/Ea, termina en la edad contemporánea y en México, con los
conceptos que de la filosofía tienen en nuestro país, algunos pensadores como José
Vasconcelos, Oswaldo Robles, Agustín Basave y Leopoldo Zea.
La obra del Dr. José R. Sanabria está dividida en tres partes, un Proemio, 1~
capítulos y 28 textos de lectura -la primera parte vena sobre el concepto de filo10fía, la segunda sobre los temas de la filosofía y la tercera sobre los textos de
lectura-. Al final, ofrece el autor una bibliografía selecta y una revisión a otros
repertorios bibliográficos.
Tras el estudio etimológico e histórico de la filosofía, el Dr. Sanabria discute la
inutilidad e "inactualidad" de la filosofía. La filosofía es supraútil, mejor que cualquier otra ciencia más -al decir de Aristóteles- y está más allá de la nada.
Para el autor "Filosofía quiere decir: ir de camino y que sus preguntas son más
esenciales que sus respuestas y que toda respuesta se convierte en una nueva pregunta".
(José R. Sanabria: lntroducci6n a la Filoso/Ea, pág. 18, Editorial Porrúa, S. A.,
México, 1976.) Para Jaspers el pensar filosófico tiene que ser original en todo momento. Tiene que llevarse a cabo por sí mismo. Este pensamiento de Jaspers, que
parece compartir José R. Sanabria, no me parece muy consistente. En rigor las pre-

607

�-guntas nunca pueden ser más esenciales que las respuestas. Toda pregunta adquiere,
por la respuesta, su cabal significado y nunca podemos descansar en la pregunta, sino
tan s6lo en la respuesta.
El origen de la filosofía, psicológicamente hablando, lo hace radicar el autor, si_guiendo la tradición griega, en la admiración. Sin embargo, el hombre es un animal
insecurum y filosofa no tan s6lo por admiración sino también por un menester de
ubicación de autoposesión.
Dice con razón el Dr. Sanabria que quienes "han decretado la muerte de la filosofía
no son filósofos, sino quienes tal vez no tienen aptitud para ella. ¿ Qué se pensaría
-de un ciego de nacimiento que negara la luz, simplemente porque él no la puede ver?"
( op. cit., pág. 34). Con penetración innegable, José R. Sanabria apunta que "la filo-sofía es la integración maravillosa de contemplación y de vida" ( op. cit., pág. 41).
Filosofar es decisión y compromiso, búsqueda amorosa y difícil del fundamento
-último de los entes, faena vital ontológica, ímpetu interior transfinito.
La filosofía es actitud personal ante los problemas que se presentan al hombre,
pero es, a la par, un conocimiento que interroga acerca del ser y del interrogante
mismo. "El saber filosófico es un conjunto sistemático de conocimientos fundamentales sobre la totalidad de lo que hay'' ( op. cit., pág. 51). tsta sería la noción
de filosofia que en el autor más se aproxima a una definición -que el Dr. Sanabria
elude expresamente-. Por ciencia entiende el Dr. Sanabria "un conjunto de conocimientos relativos a un mismo objeto y unidos en conexión de fundamentación"
( op. cit., pág. 52) . Las características de la ciencia son la criticidad, metodicidad y
sistematicidad. Filosofía y ciencia positivas se distinguen, pero se complementan. Que-da, no obstante, la duda sobre la estructura científica de la filosofía. Sanabria no se
pronuncia en torno a la cuestión de saber si la filosofía es o no ciencia.
Filosofía y religión, filosofía y sentido común son estudiados en sus relaciones, como
también la problematicidad e historicidad del saber filosófico. Con verdadera prudencia, el autor advierte que "en todo sistema filosófico hay algo de verdad -el
error absoluto es imposible- y que el error nos impulsa a llegar a la verdad" ( op. cit.,
pág. 8 7). "La verdadera vocación filosófica -dice el Dr. Sanabria- jamás se queda
en la pura contemplación. La verdadera vocación filosófica busca en la filosofía una
doctrina de sabiduría y pretende alcanzar la sabiduría misma. La filosofía, en suma,
es un saber para vivir. Pero para vivir como hombre auténtico. Es un saber vital:
no saber por saber, sino saber para ser o al menos para llegar a ser." (Op. cit.,
pág. 89.)
Aunque la Introducción a la Filosofía del Dr. Sanabria es primordialmente sistemática, la sistematicidad misma se ve enriquecida por el despliegue histórico de los
temas y problemas de la filosofía, desde los presocráticos hasta nuestros días. El
lector no iniciado de esta obra de texto que comentamos puede ilustrarse con los
principales conceptos y las principales características de la filosofía contemporánea.
El autor ha tenido el gesto -generoso, justo, elegante- de dedicar un capítulo
-muy poco frecuente en este tipo de obras- a la mujer y a la filosofía. Por las
páginas del capítulo VII pasan desde los filósofos griegos de la antigüedad clásica,
hasta los filósofos contemporáneos europeos y mexicanos.

En cuanto a temas de. filosofía, cualquier tema puede ser objeto de la filosofía;
el m_und?, el hombre, Dios, el conocimiento, la existencia humana y todo lo que
ella rmplica. Con la salvedad de que el lugar donde todo se revela es en el hombre
La filosofía "se coloca en la atalaya del ser, y trata de abarcar el horizonte de 1~
real para d~os una visi6n fundamental de cuanto existe". (Op. cit., pág. 203.) Es
un saber unificante, total y definitivo.
El autor divide la filosofía provisoriamente, de acuerdo con sus temas: "¿ qué es
el hombre? -Antropología Filosófica-"; "estructura y fin del mundo"• "fin en la
naturaleza"; "¿existe Dios?", "¿cuáles son sus relaciones con el homb:.C y con el
mundo? -Teología Natural-"; "¿ qué es lo que hace que algo sea realidad y no
nada•'" ,· . " ~ cuiles son 1as 1eyes por las que se rige el ser (Ontología)"; "¿ qué es
e~ co~OCIIIllento y qué valor tiene?"; ( "Epistemología y Lógica") ; "¿ qué es )a conciencia'"
· é es la Justtaa.
· · · ?" ; " ¿por qué unas acciones son buenas y otras malas?"
. • ,· " tqu
-~~ca-; "¿_cuál es .la ~encia de lo bello y del arte? (Estética)"; "¿qué es la
actividad técmca? -Filosofia de la Técnica-".
. E~, f~osofar crítico ,e~cuentra variantes metodológicas: análisis conceptual lógico,
lin.gu1stJ~o, método cnhco trascendental, método fenomenológico, método históricoexistencial, método especulativo, método intuitivo, método irracional. No se trata
de diferent«:' verdades, sino de diferentes aspectos de la verdad que es inagotable.
La correlación entre objeto y sujeto es irreversible. El conocimiento plantea varios
P~~lemas: posibilidad del conocimiento, origen del conocimiento, esencia del conoc1m1~n~o Y _el magno problema de la verdad. El autor estudia escuelas y posiciones.
En ultima instancia, el conocimiento es la captación inmediata del ser de los entes.
El problema del ser de los entes y del ser que hace que haya entes lleva al autor
al examen de la ~endentali~ad, de la a~alogía, de la nada, de la potencia y
del acto, del d_everur, de la esencia y de la eXJstencia, de la sustancia, de la causalidad
Y del ser subsistente. Temas y problemas que trata con precisión y mesura.
. El capítulo XI versa sobre el tema del hombre. Rubén Sanabria lo aborda históncamente, desde San Agustín, reconociendo a Max Scheler como fundador de Ja
Antropol~ ~~os6fica: La significación del cuerpo como expresión, como presencia
Y ~orno pnnc1pio de mstrumentalidad, la filosofía dialógica del yo y del tú en relaCJ~n al ser, a la verdad y al amor, el espiritu en relación a la actividad y a
la libertad? la persona, la cultura, la muerte y la supervivencia van siendo mostradas
y profundraadas hasta su última raíz.
Tras de examinar al hombre en su ontología, el Dr. Sanabria, pasa en el capítulo
~11, al actuar humano, porque sabe que el hombre es constitutivamente libre y su
vida es autoconstrucci~n ética. "Yivir éticamente es tratar de llegar a ser plenamente
hombre. En ello ha~ siempre ~l. nes!o de desviarse por lo útil. Pero nadie podrá negar
que el hombre ~ende la fJSJologia y la psicología: el hombre vale por sus valores
mo~les." (Op. crt., ~ág. 263.) El estudio filosófico de la acción humana en relación
al bien, que es la ética, nos insta a orientarnos totalmente hacia el bien, según Ja
recta razón. Porque el hombre nace para amar y el amor -agustinianamente hab!3°do-- es s~ peso Y su mcdid_a. El ser_ del h~mbre es trascenderse hacia su plerutud
substant1al. Cultura, técruca, trabaJo y vida filosófica son ob¡ºeto de l'c"d
,,,_.
U I O
an=11 por parte del Dr. José Rubén Sanabria.

609

608

HUMA."•IIT AS·39

�El hombre está en busca del ser. Del ser que se manifiesta en cuanto rer en su
diferencia del ente. He aquí el acontecimiento filosófico trascendental. Veamos los
entes en lo que son y en lo que aparecen, como si los viéramos por primera vez.
¿Acaso esta implantación en la vida no es también implantación ante el misterio de
la vida? La filosofía no puede eludir el problema de la muerte. En este sentido, la
filosofía tiene también una función escatológica que abre las puertas a la esperanza.
La aventura metafísica de la vida humana tiene su pleno acabamiento en el seno
del ser.

José

Rubén Sanabria rehúsa, al concluir su libro, dar una definición de la filo~ofía.

Le parece que la filosofía es indefinida e indefinible. No carece de una determinada
visión de la filosofía, pero no quiere imponer su respuesta. Yo pienso que es un
exceso de delicadeza. Al menos, podrla proponer una definición abierta. Ciertamente
la filosofía es actitud existencial, forma de vida, compromiso individual, cosmovisión
personal, manera singular de responder al llamado del ser. Pero también es un
saber rigurosamente conceptual. Un saber - y en esto me siento plenamente hermanado con José Rubén Sanabria- que sirve para vivir y para morir.

UNA OBRA FILOSÓFICA DE UN FILÓSOFO CHECOSLOVACO
-"Zdenek Kourlm: La DiaUctica en Cuesti6n"Editorial Paidos, Buenos Aires, 1974
DR. AousTÍN BAsAvE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

La obra del Dr. José R. Sanabria no tan sólo cumple con su cometido didá.ctico, sino
que ilumina, con espléndida luz, el anchuroso e inexaurible panorama filosófico.
Introducción a la Filoso/ta es una obra de un pedagogo y de un filósofo. Enriquece
la bibliografía filosófica de habla castellana y estimula el genuino acto de filosofar.

El Doctor Zdenek Kourím, miembro -hasta 1968- del Instituto de Filosofía de
la Academia Checoslovaca de Ciencias, donde trabajaba como investigador, es autor
de numerosos estudios filosóficos. Colabora, actualmente, en el equipo de investigaciones de la Universidad de Toulouse (Francia). Distínguese el Profesor Kourím por
su ejemplar honestidad intelectual y por su afán de rigor filosófico. Al lado de
esas prendas intelectuales, cuenta con una experiencia valiosa en tomo a la autenticidad e inautencidad de convicciones filosóficas, de ideologías revestidas de "cientificidad" que tratan de imponerse totalitariamente por coacción.
Bajo el título de La Dialéctica en Cuesti6n, el Profesor Zdenek Kourím reúne
orgánicamente una serie de estudios que obedecen a una misma idea directriz y que
siguen un mismo hilo estilístico. La obra que reseñamos está estructurada en siete
capítulos, una introducción y un apéndice (Entrevista con Ferdinand Gonseth). He
aquí los capítulos:

l.
11.
111.
IV.

Visión marxista del año 2000
Algunas reflexiones sobre el diálogo y la confesión
Sobre el marxismo checo
Prospectiva del pensamiento filosófico
l. Orígenes y fundamentos de la filosofía prospectivista
2. Prospectiva y sus posibilidades de aplicación
3. Algunas notas en torno de la prospectiva

V. Ortega -Punto de vista de la crítica marxistaIntroducción

610

611

�l. La crítica soviética
2. Ortega visto por un crítico búlgaro
Conclusión

VI. ¿ Adónde va la dialéctica?
l. Los fundamentos
2. Los caminos de la dialéctica
3. Los resultados y las perspectivas

VII. La dialéctica en cuestión
l.
2.
3.
4.

Marxismo ortodoxo
"Revisionistas" y marxizantes
El rechazo del absolutismo dialéctico
Limitaciones metodológicas de la dialéctica

En la Introducción, el autor habla de la manera objetivante o instrumental
que corresponde al discurso científico. El discurso filosófico, en cambio, exige la
toma de conciencia de una connotación inherente y hasta de su cultivo y ahondamiento. Por esa causa, el reflexionar del filósofo -del hombre que prefiere la sapiencia, la lucidez que alcanza a los mitos de todo género-- se reconoce en una
autoproblematización incesante. Un paso en el progreso del espíritu abre para él
una nueva dimensión-problema. (La Dialéctica en Cuesti6n, pág. 12, Ed. Paidos.)
La meta de la filosofía, para Kourím, es una metasaber en función del saber. Trátase
de saber, hoy en día, cómo se escoge un tema, quién lo escoge y cuáles son las
consecuencias de tal opción. Pero este funcionar en el mundo no impide, me parece,
que la filosofía siga siendo una explicación metódica y fundamental del universo y
una sabiduría vital de los últimos y más significativos problemas humanos. El filósofo
checoslovaco, transterrado en Francia, apunta que la reflexión filosófica comienza donde
voluntariamente cesa todo simulacro, siempre circunstancial. "Quien quiere vencerlo debe someterse a la regla elemental de prueba adecuada que comporta la apertura a lo hipotético y a la confrontación teórico-práctica. Podríamos llamar fidelidad
dialéctica a la virtud -una de las más difíciles- de asumir plenamente ese riesgo
intelectual." (Op. cit., pág. 13.)
Se habla, muy imprecisamente, por cierto, de la dialéctica marxista como un
"sistema abierto". La parcialidad de los escritos de los filósofos soviéticos que tratan,
al parecer, el "problema de transformar las formas de la dialéctica materialista", es
patente. Zdenek Kourím señala una doble parcialidad:
"1) La dialéctica, tomada como metodología del pensamiento debe -con prioridad absoluta- desempeñar la función de autorreflexión analítica que sólo le permite
constituirse y mantenerse, a través de la evolución de las disciplinas especiales, en
un saber dinámico, interdisciplinario. Desgraciadamente la presencia de esta etapa
dentro de la esfera del conocimiento exacto (la matemática, las ciencias de la naturaleza) falta en la concepción ortodoxa de la dialéctica materialista. Sería, por lo
tanto, más apropiado designar su facultad sintética como cierta flexibilidad doctrinaria." (lbid., pág. 16.)

612

2) De acuerdo con su origen, el campo propio de la dialéctica marxista es el
de las ciencias humanas. Aquí poseemos un método de investigación-acción cuya
operatividad político-social no puede ser puesta en duda. En efecto, a partir de los
escritos de Hegel, Marx y Engels, se fue elaborando un proyecto esquema del estar
histórico de la sociedad. Su actualización permitió sacar a la luz una técnica que,
como praxis concreta, contiene una dimensión teórica, pues hay un virtual replanteamiento o relativización del problema.
A simple vista parece que la dialéctica materialista integrada en un conjunto políticosocial como una base filosófica, y la metodología del funcionamiento como fuerza
sintética, no excluye sino incluye la vertiente analítica. Pero en este punto de "experiencias de práctica" tenemos que recurrir al argumento práctico. El ejemplo de
Checoslovaquia en lo referente a su parte ideológica, es muy claro: la respuesta va
en un solo sentido." (Op. cit., págs. 16 y 17.)

Poner en cuestión a la dialéctica equivale a tomar conciencia de la fundamentación ética de todo acto de pensar determinado y situado.
En "versión marxista del año 2000" el autor habla de problemas del marxismo
actual. El año 2000 ya ha comenzado y debemos decidir nosotros mismos lo que
va a pasar. Kourím no quiere zozobrar en el utopismo. Nada de sueños apaciguadores que nieguen todas las angustias. El instrumentalismo criticado por los filósofos
marxistas desde algunas prisiones instrumentalistas no acaba de ser puesto en su lugar.
Para quienes crean que la dimensión social del hombre es el trabajo -creador de
valores-, resulta comprensible su preocupación por la investigación de las posibilidades
del desarrollo ulterior de la actividad del trabajo. La superación de la división
del trabajo en vigencia debería desembocar en la plena movilidad de la estructura del
trabajo. Aún así, habría que preguntarse si el trabajo sólo será el valor capaz de
llevar una existencia. El desarrollo libre del hombre y el desarrollo libre de todos
es tarea principal de la filosofía marxista. Cabe preguntar, también, si se puede
hablar de un desarrollo libre y armónico del hombre ahí donde la visión del hombre
está mutilada. La unidimensionalidad del monismo materialista, tratándose de una
antropología filosófica, salta a la vista.
El 19 de noviembre de 1967, Zdenek Kourím pronunció una charla en Radio
Praga bajo el título "Algunas Reflexiones sobre el diálogo y la confesión". El diálogo
es abordado por el filósofo checo estableciendo una distinción entre sus dos vertientes:
La humana y la doctrinal. La vertiente humana es el problema de las reglas y
de las disposiciones necesarias para evitar encuentros estériles, monólogos paralelos.
Trátase de la ética de diálogo. Todos somos hombres. Todos podríamos valorar
con equidad y bondad las opiniones ajenas. Todos tenemos derecho a contribuir
a la construcción del porvenir del hombre. El aspecto doctrinal de imposible diálogo
constituye su propio cuerpo. Los representantes de las doctrinas adversas no deben
olvidar que sus tesis fueron creadas por el hombre y para el hombre. De aquí hay
que partir para superar la incompatibilidad, si no fundamental, al menos histórica.
Kourím considera inútil tratar de discutir lo "eterno" de la concepción cristiana y
la concepción marxista: La fundamentación irracional de la fe por una parte, es
decir la religión reducida, en la expresión del profesor Muñoz Alonso, a "la aceptación
voluntaria, libre y consciente de la relación esencial del hombre con el Ser absoluto",
y la elaboración racionalmente científica de la visión marxista del mundo por otra

613

�parte, visión en que el puesto central pertenece al hombre, ser "absoluto" en su materialidad histórica". (Op. cit., pág. 43.) Ante todo, perrnítaseme hacer la siguiente
observación crítica. La fe no está fundamentada irracionalmente como afirma Zdenek
Kourím. Me llevaría muy lejos hacer en este momento un análisis ontológico de
la fe. Básteme decir que la fe no es irracional aunque la estructura intelectual de la fe
no sea de razón racionalmente. Recordemos que existen motivos de credibilidad.
(Preambula Fidei.)
El ex-investigador del Instituto de Filosofía de la Academia Checoslovaca de Ciencias apunta que lo que se puede y tiene que discutir es la praxis.
En torno a la confesión, el autor considera que el hombre que se confiesa establece por medio de su confesor un diálogo consigo mismo, una toma de conciencia
de sus faltas y de ·sus imperfecciones, fijando, de esta manera, una base para su
propio mejoramiento. Habría que observar, dentro de un concepto sacramental de
la confesión, que lo primordial no es el diálogo consigo mismo .-sto sería monólogo-,
sino el diálogo con el ministro de Dios. Lo que despectivamente suelen tener por
"institución institucionalizada", es un sacramento instituido por Cristo, con fundamentos bíblicos y practicado desde los primeros siglos de la era cristiana. Por lo
demás, no existe oposición alguna entre la confesión a los sacerdotes y la santa libertad de abrirse a los otros y a la cual se refería Santa Teresa de Avila.
"Sobre el marxismo checo" Kourím conoce autores y escritos que en el resto de
los países no comunistas apenas si se conocen. Sus apuntamientos críticos resultan
muy interesantes para los marxólogos de naciones no socialistas.
La filosofía de la prospectiva debida a Gaston Berger, suscita especial simpatía
en Zdenek Kourím. Expone el pensamiento de Berger y las posibilidades de aplicación. El "personalismo espiritualista" del autor francés suscita, sin embargo, una
grave duda en el pensador checoslovaco. Del subjetivismo se salva Gaston Berger
invocando a Dios y a la eternidad. Se trata de una actitud de espera del mundo
auténtico. "Para quien se ha liberado de la ilusión temporal, la espera de la luz
es la seguridad de que ya nos está alumbrando y que sólo nos hemos 'divertido' demasiado para reconocerla." La interrogante que lanza Kourím es la siguiente: "una
salvación de este género ¿puede considerarse como realizable para una empresa colectiva como lo es la prospectiva? Dudamos de ello". (Op. cit., pág. 102. )
Europa Oriental y la URSS apenas si conocen la filosofía española. De la filosofía
hispanoamericana -añadiríamos nosotros- apenas si se tiene noticia seria. No sé
si solamente sean el obstáculo lingüístico y la barrera ideológica las causas originantes
de esa lamentable situación. Me parece que hay también un lamentable menosprecio de parte de la Europa Oriental y de la URSS hacia la filosofía de habla
española. Mientras los hispanoamericanos y españoles no ignorarnos la filosofía europea, los europeos en cambio sí ignoran la filosofía nuestra y esta ignorancia --que a
últimas fechas trata de remediarse-- empobrece más a ellos que a nosotros. Se privan
de enriquecer su horizonte filosófico. El caso de Zdenek Kourím es una dichosa ex•
cepción. Desde antes de que estuviese en Francia, cuando trabajaba en el Instituto
de Filosofía de la Academia Checoslovaca de Ciencias se interesaba ya por la filosofía hispano-hablante. Lo sé por experiencia personal. No es, pues, raro que Kourím
haya publicado en Revista de Occidente (número 86, mayo de 1970), un artículo
bajo el título: "Una visión crítica marxista de Ortega", que ahora recoge en el

614

libro comentado, bajo otro título: "Ortega -punto de vista de la crítica marxista".
Estudia nuestro autor un artículo sobre la filosofía de Ortega de la escritora soviética Aza Borisouma Zykova del Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de
URSS. El artículo comentado por Kourím es de "increíble ligereza de juicio". No
expondré el decepcionante enfrentamiento marxista con el raciovitalismo orteguiano.
Simplemente me basta apuntar el vivo interés que el doctor Kourím pone en desenmascarar los mal entendidos y las críticas gratuitas de autores partidistas. Los
trabajos de los autores soviéticos intrigan al lector desprevenido mucho más de lo
que convence. El dogmatismo de los soviéticos en torno a Ortega resulta verdaderamente risible.
¿Adónde va la dialéctica?, se pregunta en el capítulo sexto Zdenek Kourím. Repasa
algunas de las connotaciones del término en la historia del pensamiento, sirviéndose
del Diccionario de Filosofía de André Lalande -muy deficiente, a nuestro juicioy del Diccionario de Filoso/la de José Ferrater Mora. Pero esto es sólo un punto
de partida. El autor trabajó por su cuenta el concepto de dialéctica en confrontación con autores modernos y contemporáneos. Piensa que la dialéctica que se reclama del marxismo tiene posibilidades de avance siempre que admita poner en
cuestión su propia fundamentación. Y el campo más propicio para el desarrollo de
la dialéctica marxista es el de las ciencias humanas.
La filosofía en su función originaria es, para Zdenek Kourím, "búsqueda de la
vía sagaz y eficaz hacia lo verdadero". (Op. cit., pág. 177.) Con base en esta definición, el autor piensa que se va ensanchando el divorcio entre los filósofos y la
filosofía. La dialéctica -desde el punto de vista marxista- se presenta como método que por su propia evolución interna tiene capacidad para alcanzar la absolutividad
metódica. La crítica que el autor emprende del pensamiento dialéctico cerrado de
Eli de Gortari, de Mikail Erazmovitch Omelianov y de Louis Althusser es bastante
certera. "Revisionistas y marxizantes", el rechazo del absolutismo dialéctico y las
limitaciones metodológicas de la dialéctica son objeto de acucioso análisis por parte
de el doctor Kourím. Lo dialéctico, propio del hombre, tiene indudablemente un
papel importante en nuestra existencia. "Pero -y hay que subrayarlo- eso no significa la dialectización de la dialéctica dada, ni su parcialización. La tensión dinámica entre Jo sagaz y lo eficaz se sitúa fuera de los esquemas objetivo-subjetivo Y
universal-particular; partiendo originariamente de la conciencia, traspasa su circunferencia y se generaliza junto con el progreso del conocimiento, lo que se comprende
por la noción de humanización del mundo." (Op. cit., pág. 207.)
El ensanchamiento científico de la supuesta relación dialéctica entre lo sagaz y lo
eficaz se muestra en la filosofía abierta de la ciencia tal como la concibieron Y
desarrollaron Gaston Bachelard y Ferdinand Gonseth. Bachelard se apoya en la doble
exigencia y práctica del pensamiento científico: su empirismo y racionalismo. De
la insoslayable "polaridad epistemológica" surge la necesidad de "un desarrollo dialéctico de las naciones de la ciencia. Al dialectizar el pensamiento se incrementan científicamente los fenómenos completos y se regeneran todas las variables degeneradas.
"La realización tiene primacía sobre la realidad." "La generalización dialéctica" incluye lo negado y su racionalismo a la apertura de pasaje entre los sistemas racionales.
Gonseth empieza por interrogarse "sobre sí mismo, para preguntarse cuáles son las

615

�garantías de su propia autenticidad". Hay una permeabilidad entre las fronteras de
la dialéctica y de la base axiomática. Se da una retroacción de lo producido en la
situación en la cual ha sido efectuada y a la cual se ha conformado. El filósofo
suizo designa la dialéctica como un "sistema discursivo ordenado a una cierta práctica". Establece Gonseth una metodología abierta, operacional, que incluye el procedimiento de autofundación. Las situaciones observacionales y los horizontes de validez
son relativos, pero el proceso de experiencias es trascendente en el sentido de que
una experiencia participa siempre de otra. El doctor Zdenek Kourím no cierra
la discusión de la dialéctica con las perspectivas trazadas por Gaston Bachelard y
Ferdinand Gonseth. El "cruzamiento de experiencias" puede significar una vía que
no ignora ni lo sagaz ni lo eficaz. ¿ Es posible definir con todo rigor intelectual,
dentro del pensamiento un método de pensar este pensamiento? El pensamiento humano no se da sin la opción del hombre. Donde no se puede definir se puede mantener
--entre lo sagaz y lo eficaz- y construir.
"La metodología general o dialéctica del pensamiento se hace en filosofía y se
deshace en accionismo." He aquí una interesante y última disyuntiva que plantea el
filósofo checoslovaco. Su libro es una invitación a una continua autocorrección dentro de un pensamiento abierto. Toda investigación cientüica y toda construcción
técnica reclaman un desarrollo y una profundización que toda conducta humana auténtica puede y debe procurar. La obra de Kourím muestra con toda lucidez el
"resquebrajamiento en la unidad monolítica del marxismo". Repiensa las tesis
de Marx no como verdades absolutas sino en plan de reflexión crítica. Es mérito de
Kourím la confrontación -poco frecuente entre autores marxistas- con otras convicciones no marxistas. Porque, en última instancia, lo que le interesa son valores
filosóficos y no ideológicos.
La filosofía en habla castellana se ve enriquecida, notablemente, por el libro de
Zdenek Kourím intitulado La Dialéctica en Cuesti6n. Libro claro, sagaz, abierto y
comprometido. Pero comprometido no con una ideología imperante, sino con la verdad. La verdad que se busca y se profundiza en la historia pero que es metahistórica.
La verdad que nos espolea siempre a ir más allá de un determinado grado de
visualización intelectual. "Busquemos, aconsejaba San Agustín, como quienes van a
encontramos, y encontremos como quienes aún han de buscar, pues, cuando el hombre
ha terminado algo, entonces es cuando empieza." (De Trin. IX, c. i.) Esta encomiable
actitud filosófica agustiniana refulge espléndidamente en las páginas incitantes de
La Diallctica en Cuesti6n. Obra que traza caminos, propone criterios de comprensión y nos incita a una ulterior meditación directa sobre la dialéctica.

LAS RESERVAS DE LA CONVENCIÓN DE VIENA DE 1969
SOBRE EL DERECHO DE LOS TRATADOS

Por el PROFESOR, DocTOR ERNESTO J.
REY CARo. Sobretiro del Boletín de
la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Universidad Nacional de Córdoba. Dirección General de Publicaciones. Córdoba. República Argentina,
1977.

de la Comisión de Derecho Internacional
de las Naciones Unidas. Los sucesivos
informes de Brierly, Lauterpacht, Fitzmaurice y Sir Humphey Waldock, dejan
entrever las diversas alternativas a que
estuvieron sujetas las proyectadas normas,
desde el primero de ellos hasta el que,
en definitiva, serviría de base de discusi6n en la citada Conferencia."

Nuevamente el ameritado internacionalista argentino, Doctor Ernesto J. Rey
Caro nos brinda su última obra que es
un estudio pormenorizado y acucioso sobre el tema de Las reservas en la Convenci6n de Viena de 1969.

El capítulo II se refiere al concepto
de Reserva, el que, siguiendo el método
adoptado en anteriores conferencias codificadoras -según nos dice el autor de
mérito--, que establecieron en las primeras cláusulas el alcance y contenido
de los diversos términos utilizados en
los siguientes dispositivos, la Convención
de Viena prevé en el artículo 2, inc. d,
lo que debe entenderse por reserva:

En la Introducción, el Doctor Rey
Caro nos dice que "La formulación definitiva de los artículos sobre las reservas
a los tratados, incorporados en la Convención de Viena sobre el Derecho de
los Tratados, estuvo precedida de ciertas
alternativas que reflejan la indefmición
de los Estados en algunos aspectos de
este debatido tema y de que la solución
de compromiso no estuvo ausente, como
no la estuvo tampoco en la consagración
de otros preceptos de la citada convención.
Este hecho, no constituyó una manifestación exclusiva de los debates en la
Conferencia, sino que se manifestó también a través de los casi veinte años de
labor preparatoria realizada en el seno

616

"Se entiende por 'reserva' una
declaraci6n unilateral, cualquiera que
sea su enunciado o denominaci6n,
hecha por un Estado al firmar, ratificar, aceptar o aprobar un tratado
o al adherirse a él, con objeto de
excluir o modificar los efectos jur!dicos de ciertas disposiciones del tratado en su aplicaci6n a ese Estado."

La Conferencia adoptó así textualmente el concepto de reserva elaborado
por la CDI, la que creyó necesario dar
una definición en razón de que los Es-

617

�tados, sea al firmar, ratificar, aceptar,
aprobar, o adherirse a un tratado suelen
formular ciertas apreciaciones sobre el
alcance o la interpretación que le otorgan a algunas de sus disposiciones, las
que pueden ser simples aclaraciones de
su actitud o bien constituir verdaderas
reservas, según modifique o no la aplicación de alguna cláusula o la excluya.
El Dr. Rey Caro, en el capítulo III,
trata lo relativo a la Formulación, Aceptación y Objeción a las Reservas. En
él están contenidos el Proyecto de la
Comisión de Derecho Internacional y
sus antecedentes; la opinión consultiva
de la Corte Internacional de Justicia;
la Resolución de la Asamblea General
de las Naciones Unidas; el Sistema Interamericano; el Informe de la Comisión
de Derecho Internacional de 1951; el
Informe de Lauterpacht; el de FitzmauTice; la propuesta de W aldock; el Informe de la Comisión de Derecho Internacional de 1962; Los Debates de la

Conferencia; La reserva haga inoperante
el tratado por subordinar su aplicación
de un modo general o indeterminado,
a la legislación nacional; y, por último,
el Párrafo 4.
En la segunda parte del capítulo en
cuestión, el autor trata lo relativo a
"Los debates de la Conferencia", comprendiendo: Las enmiendas al artículo
16 del Proyecto de la (CDI); el Párrafo
4 y las enmiendas presentadas por los
EE. UU., el Reino Unido y la URSS.
El capítulo IV trata sobre "Efectos
Jurldicos de las Reservas y de las Objeciones a las Reservas". El V, del Retiro de las Reservas y de las Objeciones
a las Reservas. El VI se refiere al Procedimiento relativo a las Reservas y el
VII a las Consideraciones Finales.
Tal es, en síntesis, el valioso aporte
a la ciencia del Derecho Internacional
que nos brinda el estudio del Dr. Ernesto
J. Rey Caro.

cida, deshonrada y desobedecida, muchas veces, enmendada aún sirve como
instrumento para alcanzar el propósito
nacional, aunque algunas de sus disposiciones delinean una meta para lo fu.
turo mis que a una efectiva realidad.
No obstante, su condición es sagrada,
fortalecida durante cincuenta y cinco
años de existencia".
Esta interesante obra, escrita en idioma inglés, ha sido dividido su material
de la siguiente manera:
Preface.-1. 1857 to 1917: Background
for a Revolutionary Constitution.-2.
Electiom, Delegates, and Preliminary
Sessions.-3. The Apogee of Anticlericalism.-4. The Evolution of a Labor
Program.-5. Article 27: The Attack
on Vested Interests.-6. The Prevailing
Winds of Reform.-7. Concluding Sessions: The Politics of Discord.-8. In
Retrospect.

El libro del Dr. Niemeyer cuenta también con no menos interesantes Apéndices como son: el A: Article 130 of the
Constitution of 1917; el B: Article 5
Compared with Draft Proposal; el C:
Article 123 Compared with Draft Proposal; el D: Carranza's Draft Propasa!
oí Article 27; el E: Article 27 Compared
with Draft Proposal y, por último, el
F : Biographic Information on Delegates
Referred to in Text (as of January 31,
1917) . También contiene un Glosario,
Bibliografía e Indice, así como un buen
número de ilustraciones, fotografías y un
mapa, lo que proporciona una más completa visión de ese álgido y trascendental
período revolucionario de México, lograda plenamente por la acuciosidad, talento
e investigación del brillante historiador
norteamericano E. V. Niemeyer Jr.

Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

REVISTA INTERAMERICANA DE SOCIOLOGfA

REVOLUTION AT QUERETARO
(La Convención Constitucional de 1916-1917)

DocToR EBERHARDT VfcToR NntMEYER

JR. Publicado por el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Texas, Austin y Londres.
Monograf[as Latinoamericanas, No. 33.

El autor, ampliamente conocido no so1amente en los círculos históricos, por sus
obras anteriores como Cuide to the
Hispanic American Historical Review
(Duke Press, 1958), y El General Bernardo Reyes, de la serie "Biblioteca Nuevo Le6n, Centro de Estudios Humanisticos y Gobierno del E~tado de Nuevo
Le6n, Monterrey, 1966 y autor también
de varios artículos en revistas de Historia,
en este su último libro: Revolution at

618

Queretaro, revela el fruto de un constante estudio e investigación acerca del
interesante tema enunciado.
En el Prefacio, el autor Niemeyer Jr.,
nos habla de que "una Constitución tiene significación hasta el punto de que
sirve como una base para el desarrollo
social y político de un pueblo en una
atmósfera de libertad política y de tranquilidad. Desde su promulgación, la
Constitución Mexicana de 1917, con los
requerimientos del alzamiento revolucionario de 1910 incorporados en sus disposiciones, ha sido el cimiento legal
para la más grande transfonnación experimentada por el Pueblo Mexicano
desde la Conquista. Honrada y obede-

Instituto Mexicano de Cultura. Asociación Mexicana de Sociología Correspondiente de la Asociación Internacional de Sociología de la UNESCO.
Vol. V, Año 6, Número 18, eneroabril 1976.
La importancia de esta Revista lnteramericana de Sociologla es ampliamente
reconocida, tanto en lo nacional, como
en lo internacional. Así se pone de manifiesto de la lectura del Indice:
Dos Sociólogos Mexicanos que se fueron; Introducción al Estudio de la Sociología de las Relaciones Internacionales,
por el conocido maestro e ilustre sociólogo mexicano, Dr. Lucio Mendieta y
Núñez; Las Relaciones Internacionales
y la Justicia Social, por el Lic. Juan
González A. Alpuche; El Poliglotismo y

las Reuniones Cientificas Internacionales,
por óscar Uribe Villegas; La Delincuencia e Inadaptaci6n Juvenil ante Algunos Criminólogos Críticos y Algunos
Moralistas Postconciliares, por Antonio
Beristáin; Aspectos Sociológicos de la
Salud Infantil, por el Dr. Francisco J.
Menchaca; Temas Jurídicos, por el Lic.
Juan González Alpuche; México e Israel, por el Dr. Rafael González A. Alpuche; Dominio y Servidumbre de los
Países en Materia Tecnológica, por José
Isaacson.
Por último, la Sección Informativa
que comprende la Crónica del XIX Con•
greso Nacional de Sociología y la bien
nutrida Sección de Notas y Estudios
Bibliográficos.
Lic.

ALBERTO GARcÍA G61n.z

619

�HISTORIA DE LAS RELACIONES DE MtXICO
CON ESTADOS UNIDOS
Periódicamente se publican y se reeditan historias de las relaciones de México con Estados Unidos que estudian
los sucesos en que participaron las dos
naciones en uno o varios de sus aspectos. Recientemente han salido a la
luz pública libros que se refieren a
la guerra entre estos dos países, a su
origen, a la interpretación que se ha
dado al conflicto, a pequeños períodos
de las relaciones o a síntesis que van
desde la época colonial hasta el presente.
Tenemos del año de 1972, en la colección SepSetentas, núm. 19, de Jotefina Vázquez de Knauth, Mexicanos )'
norteamericanos ante la Guerra del 47,
volumen que presenta una selección de
textos, que tienen por objeto ayudar a
contestar la interrogante: "¿ Qué es lo
que ha hecho tan dificil la tarea de
entender la historia de esta guerra?".
A Juan A. Ortega y Medina, Destino
Manifiesto. Sus razones hist6ricas y su
raíz ideol6gica, del mismo año y de la
misma colección (núm. 49), lo mueve
a estudiar el tema, lo que él considera
la necesidad "del conocimiento de los
otros para poder saber más de nosotros
mismos", en las relaciones con los norteamericanos. La Editorial Contenido, S. A.
presentó, a su vez, en 1974 una edición
de 25,000 ejemplares de los conocidos
Apuntes para la historia de la guerra
entre México y los Estados Unidos, escrito por un grupo de mexicanos, testigos de ella. Este libro, como lo indica
el tiraje, ha sido muy leído desde hace
tiempo. A fines de 1976 apareció, de
César Sepúlveda, La frontera norte de
México. Historia, conflictos. 1762-1975,
México, Editorial Porrúa, S. A., 1976.
Este autor informa, en el prologo del
libro, que publicó, ya hace algún tiempo
en la revista Historia Mexicana (29),

620

VIII-1 (jul.-sept. 1958) 1-34, el artículo,
"Historia y problemas de los límites de
México. l. La frontera Norte". Como
ha transcurrido el tiempo y han surgido
nuevos problemas de límites, Sepúlveda
hace una ampliación de su artículo, que
en 1958 terminaba con noticias de 1944.
Por la muestra que presentan estos
libros las relaciones de México con Estados Unidos son una historia difícil
de explicar. Los' autores mexicanos escriben perplejos, tristes o indignados y
no parece insinuarse un cambio en el
tono con que se presentan los textos,
pues los estudiosos consideran que la
querella ("historia infausta" la llama
Sepúlvcda) con la nación vecina sigue
aún en pie. Sin embargo, convendría
no s61o repasar "la amarga lección",
sino también emprender otras tareas menos polémicas y más históricas que proporcionaran fresca información, útil en
nuestros días, pues de su ausencia se
resienten muchos libros, incluyendo el
último mencionado.

tera en la historia del Nuevo Mundo
ha sido objeto de tantos estudios que
resulta necesario, cuando se intenta analizarla de nuevo, deslindar las ideas y
los términos para que puedan seguir sirviendo de vehículos de entendimiento".
Frontera, fronteras, línea divisoria, límites territoriales son en el caso del
libro La frontera norte de México términos que aparecen indistintamente. No
es porque el autor carezca de escrúpulos o preocupaciones en el uso de esas
palabras, pues en un pasaje dice: "no
existía un auténtico concepto de frontera
entre las naciones (p. 81)". Aseveración útil para referirla a la época colonial y a las relaciones de España con
las naciones indias, pero peligrosa referida a los artículos de los tratados celebrados con los Estados Unidos por
España y por México, en los que la línea
de frontera quedaba marcada precisamente. En la p. 65, en cambio dice:
"La línea divisoria del Bravo estaba casi
concedida desde 1836", olvidándose de
que la concesión ya había sido hecha
por España en 1772 por el Reglamento
e instrucci6n para los presidios que se
han de formar en la linea de frontera

de la Nueva España. R,suelto por el Rey
nuestro señor en cédula de 10 de septiembre de 1772.

Convendría también llevar adelante el
estudio de las dificultades para precisar
la línea de frontera que no queda marcada por el río Bravo ( cap. VIII de La
frontera norte de México). El libro de
Joseph AJlen Stout, Jr., Th, Liberators.
Filibustering expeditions into Mexico.
1848-1862 and the Last thrust of
Manifest Destiny, Los Ángeles 90041,
Westernlore Press, 1973 narra las actitudes que adoptaron los fronterizos del
oeste en esos primeros años de la vigencia del tratado de Guadalupe Hidalgo y que hicieron tan difícil fij:ir la
"frontera movediza" a que alude Sepúlveda.
Estos estudios y otros muchos que
seguramente han sido publicados recien•
tementc son una variada contribución
para que, como lo propone Sepúlveda
"se redacte un tratado completo sobre
la materia".

MARÍA DEL

CARMEN VELÁZQUEZ

El Colegio de México.

Una de ellas es a la que alude Silvio
Zavala en la presentación de su estudio,
Las fronteras de Hispanoamérica (Sobretiro de la Memoria de El Colegio
Nacional, Tomo VII, núm. 4, Año de
1973), originalmente publicado por W.
D. Wyman y C. B. Kroeber, eds., The
frontier in perspective, Madison, The
University of Wiscoruin Press, 1957, pp.
35-58, después parcialmente en español,
en Cuadernos Americanos, XVII ( 1958),
374-384 y en otro volumen de la colección SepSetentas (núm. 265) que también se ocupa del tema: El México perdido. Ensayos sobr, el antiguo norte de
México, 1540-1821. Antología de David
J. Weber, México, Secretaría de Educa•
ción Pública, 1976. Allá dice: "La fron-

621

�LA IMAGEN DEL HOMBRE EN LA OBRA DE FRANZ KAFKA

MTllo.

Luis

R10NDA

ARucuíN"

LA ATOlUIIENTADA VIDA INTERIOR del gran escritor checo en lengua alemana Franz
Kafka (1883-Kierling-1924; Viena) es penetrada mediante un profundo anáfüis de
"" diarios, novelas, cartas, aforismos y convenaciones por el doctor Agustin Basave,
poniendo nuevamente de manifiesto su evidente y ejemplar vocación antroposófica,
en un libro de reciente aparición: La cosmovisi6n de Franz Kafka. Su origen judío
y posteriormente la enfermedad que se cierne sobre él, lo llevan a sumirse en el
recogimiento espiritual, y a encontrar en esa soledad la condición de todo lo que
ha producido. Estudiante y graduado de la Universidad de Praga, es durante catorce años empleado en una Compañia de Seguros, donde sufre las limitaciones económicas hasta alcanzar madurar su inclinación literaria.
La personalidad de Franz Kafka, sus crisis periódicas, la convicción de ser un
tuberculoso, las relaciones conflictivas con el padre y sus fracasos sentimentales, Jedan al doctor Basave el material para ahondar en la visión del mundo y de la vida.
del escritor de la Metamorfosis.

De la inisma manera, pone de relieve al hombre Kafka, que siente la incertidumbre de elegir, ante la alternativa de sujeción, como miembro de una burocracia
rapaz y mezquina que le lleva a cumplir con esmero sus obligaciones visibles y la
alternativa de libertad, que le permite realizar sus recónditas obligaciones. Dualidad
de ocupaciones, más bien diría de afanes irreconciliables, que es imposible poner de
acuerdo de modo equitativo, pues "La menor felicidad en una de ellas equivale a
una gran desgracia en la otra. Si una noche escribo algo bueno, al día siguienteardo en la oficina y no puedo hacer nada". Justamente, hace notar el doctor Basave,
no hay avenencia entre su profesión y su vocación. Por lo tanto, para Kafka toda
elección es culpa, flaqueza, infelicidad, porque. . . "cada obligación íntima no cumplida se convierte en una desdicha perdurable".
• La familia de Kafka está formada en su línea materna por seres suaves y débiles
y en la línea paterna, de gigantes, de hombres emprendedores. A tal punto es
conmovido el filósofo mexicano por la vida de Franz Kafka, que no vacila en
expresar: "Hago mías sus preocupaciones, sus angustias, sus proyectos y sus miserias.
Le siento próximo, familiar, humano".

623

�"Me instalo fácilmente en su interior y desde ahí unifico las contradicciones de
su existencia." Contradicciones que capta no mediante la inquisición puramente fría
Y contemplativa, sino de manera vivencia!, del que hace suyas las experiencias vitales
de otro. Aunque se obstine en ser, ante todo y sobre todo, un literato -expresa el
doctor Basave- Kafka fue, primordialmente, un hombre que inquiría sob,e el hombre, un explorador de la condición humana." Las situaciones cotidianas a que se
enfrenta el ser humano, como el trabajo, la condición económica, la superación individual, son situaciones concretas que podemos transformar; pero la muerte y la
enfermedad son, lo que Jaspers llama situaciones-límite que es imposible eludir, que
inevitablemente nos determinan y a las que de modo inexorable tenemos que hacer frente.
¿Es posible desentendernos de ellas? Jamás, no sólo parece decir el autor de la
Cosmovisión, sino que dice taxativamente: "La presencia de la muerte frente a
nosotros, o, mejor aún, en nosotros, es insoslayable. La muerte es "esa presencia.
ausente", que en Ka.fka. " ... está frente a nosotros más o menos como en el muro
del aula un cuadro de la batalla de Alejandro. Se trata de obscurecer aun de borrar
completamente el cuadro por medio de nuestros actos en la vida".

Ka.fka, en sus conversaciones, opina que la guerra produjo un adormecimiento
de los sentimientos morales, de la conciencia del hombre de su tiempo, que Jo
llevó a considerar a Dios como algo extraño, del cual no se siente la más mínima
nostalgia y al pecado como algo a lo que no se ha de temer. Es, además, consciente de los pedestres principios a que por miedo se mantiene vinculado el hombre
de un tiempo. En una época donde se cree que todo en la tierra es perfecto, tiene
que descansar en fundamentos vulgares, incultos, bajos. No obstante el signo pesimista y escéptico de los tiempos en que se ha debilitado la nostalgia de Dios, Kallia.
no ha perdido la fe ni el sentimiento de lo absoluto " ... sigue con una mano tendida a la obscuridad; una mano que espera otra mano que da, que dispensa". La
exigencia de los tiempos mantiene a Dios. retirado, encubierto, "para que no lo destronen los hombres". Mucho de lo anterior, es razón más que suficiente para que
el autor del pensamiento y trayectoria de Pascal, califique a Kafka como "un testimonio viviente de su tiempo y un peregrino de lo absoluto". El hombre que supo
interpretar el espíritu de su época y traducirlo en "imágenes y en símbolos". Pese
a que los tiempos conservan a Dios más allá de la existencia del hombre, a la parálisis que padece la conciencia del hombre de su tiempo, Kafka no desconoce --dice
el doctor Basave- "su desamparo ontológico, su insuficiencia radical". Este aban-dono y la propia insuficiencia, constituyen el punto de partida que conducen al
novelista checo a aquilatar la necesidad que tiene el hombre de una verdad inmutable, aun cuando ésta permanezca inescrutable y obscura.
La Cosmovisión de Franz Ka/ka, es una obra que ha de ser objeto de un examen
concienzudo, meditado, por la variedad de temas tratados; su religiosidad, su soledad creadora, su lucha solitaria en busca de Dios, lo conflictivo de su mundo, la
exploración de su novelística. La multifacética obra de Kafka es integrada por
el doctor Basave en una Cosmovisión, donde las partes encuentran su cohesión en
la visión totalizadora, la cual es extraída de las diversas materias que ocuparon la
actividad del escritor checo. La angustia como actitud del hombre frente a su situación en el mundo, tiene su origen en la existencia. como posibilidad. La existencia
humana se desenvuelve en el ámbito de las posibilidades sin que esté garantizada
su realización; por eso el hombre vive proyectándose hacia el futuro. Kafka. vive

624

en una angustia existencial, en una situación afectiva fundamental, de aquel en
quien palpita la amenaza permanente de la muerte. "Pálido, encorvado y sonriente
-expresa el doctor Basave-, Kafka marcha con paso lento hacia la muerte. Apenas
si le hace un tierno y resignado guiño a la vida." Sin embargo la angustia
en Ka.fka, derivada de su situación en el mundo, espera la respuesta, no pierde en
ningún momento la esperanza de aspirar a la gracia. El espíritu particularmente
inquisitivo de un filósofo por vocación, como es el caso del doctor Basa.ve, aprehende
la angustia kafkeana, producida por el constante acoso a que estuvo sometida la vida
del escritor checo-judío: "El hombre atenazado lenta y minuciosamente por la angustia hace saltar las ligaduras y traza, en letras azules, el nombre de Dios. Es la
esperanza ultramundana que se impone a la angustia intrarnundana".

La falta de combustibles y alimentos, que aparecen en las épocas de guerra, así
como la necesidad de trabajar para obtener el sustento económico, agravan su salud,
pero su vocación literaria no decae, sigue escribiendo de modo febril hasta los últimos
momentos de su vida. Sus afanes personales estaban orientados hacia la actividad
literaria a la que dedicaba la mayor parte de su tiempo libre. Le disgustan las relaciones sociales, siente el temor de crear vínculos y perder su soledad realmente
creadora. Posiblemente esta sea la causa que nos permita comprender sus desastres
amorosos, que casi siempre terminan en una ruptura, su soltería, su desarraigo de
la comunidad y de la religión judía y la sensación de ser un extraño en su propia
familia. Su mundo tiene como centro al hombre como ser angustiado, que actúa en
un universo contradictorio, movido inconsciente y mecánicamente, parecido a un paso
subterráneo obscuro y sin salida. Kafka vive en un mundo alienado, siente la soledad
del apátrida, del que no ha echado raíces en patria alguna, ni temporal, ni espiritualmente. "A pesar de todos sus afanes -señala el doctor Basa.ve-, tiene conciencia de ser un judío desarraigado sin un segundo de paz. . . Agregar un aislamiento a otro aislamiento es crear una cárcel, no una patria." Creo que la dotada
capacidad de penetración del maestro de la Universidad de Nuevo León, entrevió
la singular problemática kafkeana: la lucha espiritual, esperanzada del hombre moderno, que va con rumbo incierto a la búsqueda de una realidad que lo sobrepasa,
que está por encima de él. Realidad inescrutable, imposible de aprehender, que en
Ka.fka es una vivencia personalísima. En el relato que Kafka intitula, Metamorfosis,
un joven queda convertido de pronto en un insecto deforme y repulsivo, razón por
la que tiene que vivir marginado, sin poder vivir en comunidad con el resto de los
seres humanos. El extrañamiento, es una cuestión básica en la cosmovisión del escritor checo-judío, planteada, para desentrañar su auténtico y peculiar significado.
Las novelas de Kafka tienen una naturaleza alegórica, rica en simbolismos; reflejan
no sólo el carácter y la personalidad del autor, sino que al mismo tiempo Ka.fka
practica --dice el doctor Basa.ve- "una autopsia de nuestro tiempo".

625
HUMANITAS-40

�EL PRELUDIO DE LA J?',.'DEPENDENCIA EN EL NORESTE
DE MeJcICO: 1810-1811
AllTBIIIIO BENAVIDES

H.

EL LIBRO DE don Isidro Vizcaya Canales (En los albores de la Independencia. Las
Provincias Internas de Ori,nte durante la Insurrecci6n de don Miguel Hidalgo y
Costilla. 1810-1811) representa -a nuestro juici~ una muestra de madurez de la
historiografía local mexicana; es, también, un enfoque serio y objetivo sobre "el otro
lado" del movimiento insurgente, descuidado por historiadores que sólo cantan gestas
para los oradores del 16 de septiembre o contribuyen a la nomenclatura de calles o,
en fin, aniquilan los viejos nombres de pobres pueblos; esta obra, además, es un
golpe duro a los perdurables infundios del incoherente y caótico "Cuadro Hist6rico"
del patriota don Carlos Ma. de Bustamante -a quien la Patria le debe tantas estatuas y la historia tantos infundios- y, en fin, este trabajo de Isidro Vizcaya va
a colocar en su justo sitio y en su adecuada perspectiva hist6rica a los protagonistas
de Acatita de Baján ; será -tal vez- un alivio a los preocupados por llevar el apellido Elizondo y por la suerte de don Primo Feliciano Marín de Porras. Pero s6lo
tal vez.

Vayamos por partes.
La historiografía local tiene una prosapia ilustre junto a ejemplos ridículos. Don
Luis González y González -con su alegre seriedad y su inevitable sarcasm~ ha
relatado los altibajos de los cronistas locales. Nos dice que en el siglo XIX "fueron
arquitectos monstruosos pero buenos prosistas", que cultivaban la historia municipal
y los aspectos pollticos, tenían tendencias enciclopédicas con enfoques aldeanos;
perpetraron diccionarios al por mayor con escaso aparato erudito: ''No hay indicios
de que alguno haya sido best-seller. Quizá varios tuvieron una acogida local; otros,
ni esto". El nacionalismo y el culto a los héroes -patrios y "matrios"- inund6 sus
páginas e infl6 sus adjetivos.

Con la Revoluci6n tódo cambi6, para bien o para mal o mejor dicho, para bien
y para mal, como siempre. Se alent6 la bandera de provincias, se estimul6 "la adhesi6n calurosa a la tierra nativa". O sea, lo que era vicio se hizo virtud. La capital
era "ojerosa y pintada" --según L6pez Velarde-- que no la conoció, afortunadamente, contaminada y cant6 a la "amorosa tierruca".
Y ya desde 1940 -nos dice don Luis- el nacionalismo mexicano era más popular

627

�y mú aguado. Con la creciente urbanización y la incipiente industrialización, el provincialismo se atenúa y, claro, el atractivo del "Deefe" arranca de su "tierruca" a
muchos historiadores que, desde luego, ya no hacen historia "matria" y se lanzan
-&lt;iesde el erario federal- a intentar historia patria.
De 1941 a 1969, nos dice, aparecieron 292 historia de tema regional y parroquial,
esto es, diez obras por año. Para como andaba el abarrote, la cosecha no era pobre.
Se abandona -gracias a Dios- la moda de hacer historia de los Estados. Pero -una
de cal por otra de arena- persisten los historiadores locales en la testaruda tarea de
hacer listas de personas y narrar hechos políticos y militares. Pero hay buenos augurios desde entonces: nuestros cronistas entran al entonces selecto club de los
adoradores de las fuentes primarias y el aparato erudito. Ya citan siglas al estilo
americano de archivos como AGN (Archivo General de la Nación), AGENL-RM
(por Ramo Militar de nuestro archivo estatal} ... , etc. Y acuden ansiosos a archivos
parroquiales, de notarías y se sofistican tanto que son duchos en manejar los rollos
de microfilm.
Pero (y la sucesión de "peros" no acaba) "son pocos los que saben sacar provecho a sus materias. Los hay que son historiadores de tijera y engrudo; los hay que
pasan de la más pura fantasía a la erudición más espesa". Y peor: los hay que son
simples comisionados del poder político para ajonjolí de todo mole y de todo pobre
centenario y aniversario, o vergonzante orador de obscuras conmemoraciones de inflada prosa y flaca erudición.
'El auditorio y el "lectorio" de los cronistas de provincia ha sido reducido y pobre.
"En el círculo académico gozan de escasa estima, los críticos rara vez les conceden
un rato de atención y el público general difícilmente se percata de su existencia."
Y otro estudioso apuntaba que "el historiador local necesita madurez, lecturas amplias, mucha simpatía y piernas robustas".
El libro de Vizcaya que ahora presentamos es un digno indicador de esa "agua
viva" que don Alfonso Reyes percibió en los historiadores locales. Alejado de la
eterna enfermedad patriótica que hemos padecido en nuestra historiografia nacional.
Maduro, por su frío tratamiento del acontecer que narra. Objetivo sin estar exento
de esa simpatia necesaria en la faena histórica. Amplio en su tratamiento: no es la
"tierruca" solamente su objetivo, sino el contexto total de la independencia que son
las Provincias Internas de Oriente. Porque no hay otra manera de contemplar estos
hechos en su cabal desarrollo. Sin aldeanismos, sin ira y con estudio, el enfoque
de Vizcaya nos parece saludable al sacudirnos ese polvo entumecedor que provoca
eso tan grave y sonoro que es el nacionalismo y el patriotismo.
Y eso nos lleva al asunto de la Independencia. Ya hemos dicho antes que esta
investigación es un enfoque si no novedoso, al menos poco frecuentado por nuestros historiadores. Queremos decir -con el señor Hamill- que la mayoría de nuestros
historiadores se ha ocupado de los insurgentes. Y que el énfasis persiste. Pero ya
a 23 años del año 2000, creemos que todo mortal que entone nuestro himno patrio,
puede aceptar que, heroicidades y todo, los realistas se las ingeniaron para aplacar
toda crisis que desde que lturrigaray flirteó con el criollismo en 1808 hasta el triunfo
de lturbide en 1821, que nos independizó sí, pero nos hizo menos libres.
Luego entonces, hay razón sobrada para examinar "el otro lado" en el movi-

628

miento de 1810. Y justamente el estudio de Vizcaya ilumina esos terribles acontecimientos de principios de 1811 que van a ser fundamentales en la formación de los
exitosos métodos contrainsurgentes por unos diez años más. . . cuando menos.
Es simplista e insuficiente también utilizar como explicación exclusiva la división
de criollos y gachupines en esta revuelta de 1810. Como ahora lo es, sin duda,
la de burgueses y proletarios: es marxismo vulgar. Y el otro enfoque es historieta
escolar. Nada de eso. Como bien lo ilumina Vizcaya, crioUos y gachupines y castas,
estaban muy divididos. Mina (Feo. Javier) no era oaxaqueño; el increíble "Capitán
Colorado" era criollo. Los sociólogos no acaban de entenderlo pero los historiadores
saben bien que las categorías sociales ficiles -&lt;:orno el lugar de nacimiento- no son
nunca razón suficiente para iluminar sobre nuestros comportamientos.
Otra cosa esencial: toda explicación del triunfo de los realistas debe tomar en
cuenta el regionalismo. Y Vizcaya lo ilustra en forma patente: la diversidad, variedad y rivalidad entre regiones se debía -en gran parte-- a la absurda topografía.
Laa grandes distancias y las pésimas comunicaciones iban a echar abajo toda acción
concertada en campaña contra los realistas. Y este factor es determinante en 1811.
Otro asunto importante es el siguiente: cuando se habla de la derrota insur~nte

se achaca a traiciones, a la división interna de los líderes, al mal tiempo u otras
causas discutibles y se olvida tranquilamente que Venegas y Calleja eran experimentados militares, conocedores de la táctica guerrillera, de la mentalidad y de la ambición criollas. Los "reglamentos" de 1811 de Calleja son prueba de su profundo
conocimiento de esas realidades que determinarán la guerra larga de independencia
y ru nada sorprendente desenlace conservador.
Se ha olvidado por nuestros historiadores la efectividad de la guerra psicológica
como factor de la derrota de Hidalgo. Vizcaya es una excepción. La Virgen de
Guadalupe es manzana de la discordia y un aliado bien seleccionado por Hidalgo.
No se le ocurrió eso tomando chocolate con el cura de Atotonilco, de ninguna manera
(Feo. de la Maza). Sabia su valor como elemento de arrastre popular. Pero los
realistas tenían a su Virgen de Zapopan ( "Generalisima") y decian que los insurrectos ofendian a la de Guadalupe.
En fin, no descuida el estudio de Vizcaya estos aspectos y se ocupa debidamente
del campo realista. Ya era hora, deveras. De allí una novedad refrescante en los
poco aireados rumbos de nuestra historia nacional, patriotera y derrotista, nacionalista
y estrecha.
Se ha dicho, un poco solapadamente, que la insurgencia era "sotanera" o clerical,
como usted quiera. Y no hay duda: se ha calculado que -en cierto momento-como 400 frailes y clérigos estaban comprometidos en esta sedición contra la Corona.
Para 1815, aproximadamente 125 eclesiásticos habían sido fusilados por traición. El
movimiento pues, tenia un indudable olor de sacristía. Y ello lo hace, digamos,
peculiar.
Los lideres sudamericanos independentistas se percataron de ese singular carácter,
del cual sus movimientos estaban exentos. Simón Bolívar y Manuel Moreno, por
ejemplo, percibieron con curiosidad esta mezcla de fanatismo religioso y arrastre popular. Es decir, los insurgentes recurrieron en sus proclamas a las emociones anti-

629

�españolas, a invocaciones religiosas, a la leyenda negra sobre la conquista y en menor
medida, a encender la imaginación popular con declaraciones de igualdad. Vizcaya
nos lo dice en su forma clara, rotunda: "Es curioso, dice, ver cómo la propaganda
de los dos bandos en pugna, era muy similar; ambos luchaban por la religión, rey y
patria y acusaban al contrario de querer entregar el país a los franceses. Con el
pueblo, los insurgentes tuvieron la ventaja. Muchos individuos del bajo clero, que
era el que estaba en contacto con él, se unieron a la insurrección. De hecho, ésta
fue_ básicamente fomentada por miembros del clero, tanto secular como regular, por
frailes y por legos" ( p. 1O1) .

aventurero capitán de presidio, asombro de Lucas Alarnán, de innumerables correrías
contra los indios y de continuos desfalcos, protagonista central de la conspiración de Baján
y del proceso contra-insurgente "post-Puente de Calderón"; el subdiácono Juan Manuel Zambrano, punta de lanza del "proceso estabilizador" -como dijo un sexenio
nacionalista y retórico recientemente- en San Antonio de Béjar, con un historial
de actuales "sociales de pobres": las páginas de policía; don Juan Ignacio Ramón, de
Lampazos; y, claro, Ignacio Elizondo, nativo de Salinas, hombre lleno de deudas
entonces y cargado de líos, ahora lleno de oprobio que este estudio coloca en la justa
posición histórica. Y muchos, muchos más.

Esta mezcla ideológica empañaría el movimiento y, justamente, don Carlos Ma.
de Bustamante es producto de este discordante embrollo: un conservador católico
Y un republicano patriota, anclado en un indigenismo histórico -como bien dice don
A. Brading-, guadalupano y cincelador de mitologías heroicas y de desencuadramientos históricos de los cuales vamos mucho a tardar en reponernos. De su retórica
nacionalista apenas estamos en vías de recuperarnos.

Ante los eventos de Dolores, la falta de recursos magnifica la debilidad de Santa
María en Nuevo León. E igual en Nueva Santander que carecía de ciudad capital
y de líder adecuado. Toda la Provincia era una olla de grillos, y un caos de organización. Al leer el cuadro de Vizcaya uno se asombra del fracaso insurgente, tan
rápido. Todo se derrumbó como un castillo de naipes el 7 de enero de 1811. Monterrey recibe con arcos triunfales a Mariano Jiménez el 26 de enero (la revolución
institucional no inició esta práctica, según se lee). Y la ciudad ( sobre todo el clero)
no ocult6 su regocijo. A tanto llegó este júbilo que hasta dos jefes insurgentes
se atrevieron a contraer nupcias durante los festejos. Las participaciones matrimoniales
tendrán estos apellidos: Quijano-Lanzagorta y Ugartechea-Carrasco.

Y Vizcaya en su libro deja claras muchas de sus aberraciones. El buen don
Carlos vivió mucho y escribió más de lo que hubiéramos deseado; con la mejor de
las intenciones pavimentó el infierno de las inexactitudes históricas. Un pueblo sin
héroes, dice Ortega, es un pueblo invertebrado. Quizá. En nuestro caso hay que
desvertebrar para empezar la reconstrucción bajo mejores auspicios.
. Y aquí tienen ustedes 11 apretados capítulos y un indispensable epílogo; 72 páginas de notas, sabrosos comentarios sobre las fuentes, una bibliografía y un índice
alfabético que es una cortesía necesaria del editor de este libro de la serie Historia
del Instituto Tecnológico.
Echamos de menos una cronología y algunos mapas. A ratos la narración es muy
abigarrada y en ocasiones confusa. A veces, da la impresión de que el autor no
dejó una ficha afuera y lo cerrado y breve de lo historiado produce desesperanzas
en el lector. Fallas a nuestro parecer que deben presentarse. Somos admiradores
de la labor de Vizcaya desde su libro sobre la industrialización de Monterrey y queremos dejar constancia que la prosa de este agrónomo (como Alarnán era ingeniero
y Orozco y Berra y el terrible Bulnes y el inquieto Vito Alessio Robles) no tiene
la vivacidad de Fuentes Mares o lo sabroso y mordaz de Luis González pero tampoco
sus licencias y desacatos.
La introducción aclara los propósitos y acota el tema: la insurgencia de Hidalgo,
las Provincias Internas de Oriente, Acatita de Baján; seis meses casi exactos. El primer capítulo se ocupa del pobre Manuel de Santa María, sevillano que el 29 de
septiembre se entera del grito de Dolores. Era el hombre inadecuado, en la hora
inadecuada, en el puesto inadecuado y en la región menos propicia, más expuesta
a los hechos de "temible trascendencia" que le comunica Calleja ese dla.
El escenario está listo para el "desfile de protagonistas" (2o. capítulo). Uno se
pregunta: ¿se trata de una procesión de pícaros y pobres diablos?, ¿acaso es un
"salón de la infamia"? Escuchen: los "hermanitos" Herrera y Leiva, unos canarios
de pico largo y contrabandistas ilustrados, precursores de chiveras; los González de
Hermosillo, padre e hijo y una cosa verdadera: oportunistas que desprestigian a la
causa insurgente; el increíble "Capitán Colorado", criollo más realista que Calleja,

630

Pero la fiesta de Monterrey se aguó, los transportes del júbilo no llegaron lejos:
hacía ocho días Hidalgo y su ejército había sido derrotado en la batalla del Puente
de Calderón. Y empieza el crujir de dientes y lo más frecuente, el cambio de casaca,
el tradicional "chaqueteo", la voltereta.
Por ejemplo, la provincia de Texas -la más despoblada, asediada y peor organizada- que estaba en manos insurgentes, las de Juan Bautista Casas, competidor de
los ''hermanitos" Herrera y Leiva, pasa a la protección del escandaloso subdiácono
Zambrano. Y esta dudosa recuperación realista de Texas desencadena una reacción
previsible. Y el "chaqueteo" esperado y la falta de escrúpulos aflora por todos los
ámbitos. Como apunta Isidro Vizcaya, don Francisco Bulnes "que conocía muy bien
las veleidades de la política en México" escribió que "Cuando una revolución va para
arriba (¿y adelante?) hay multitud de personas que solicitan sus favores, pero
cuando va para abajo o lo que es peor, cuando la opinión la considera ya muerta,
nadie pide a un muerto el despacho de teniente general" ( citado en pág. 295) .
Como en los dramas de Bertold Brccht, aquí no hay héroes, casi: hay hombres
desconcertados, angustiados, pillos oportunistas. Y también perfiles de valor, sí, pero
que brillan por su pura presencia.
Este último libro de Isidro Vizcaya aclara con fría erudición lo que don Vito
Alessio Robles barruntó; con masiva documentación ilumina lo que el sentido común
y el conocimiento de la política mexicana de don Francisco Bulnes sospechó; evidencia lo que don Luis Castillo Ledón no acabó de investigar; reafirma lo que
nuestro paisano el Padre Mier supo por otras fuentes, allá en Londres; endereza
lo que tergiversó y propaló don Carlos Ma. Bustamante y repitieron Gonzalitos, don
Alberto Cossío y otros señores sobre la conducta de Ignacio Elizondo; despeja la
incógnita de la intervención del Obispo don Primo Feliciano de Porras; sigue acuciosamente a los insurgentes en franca huida con Hidalgo prisionero hasta Acatita
de Baján y, en fin, con objetividad y erudición narra la culminación fatal de la
primera etapa insurgente en 1811.

631

�ENMIMO LIBRO DE AURELIANO TAPIA MtNDEZ

José Eleuterio Gonzál,z. Benemérito d, Nu,vo Le6n. México, Editorial
Libros de México, S. A., 1975, 186 pp. fü., portada por Pablo
Valero Herrera, 17 cms.

lsRAEL CAvAzos GARZA
Universidad Autónoma de Nuevo León

PoR FORTUNA PARA MONTERREY, se está haciendo cada vez más frecuente la modalidad de presentar un libro. El suceso tiene gran importancia por cuanto a que constituye un índice, muy elocuente y reconfortante, de cultura.
Hoy nos corresponde el privilegio de "presentar en sociedad" a un nuevo huésped
de la bibliografía local y regional. Con el patrocinio del Patronato Univenitario y
bajo los auspicios de la Univenidad Autónoma de Nuevo León, ha salido de las
prensas de la Editorial Libros de México la obra: Josl Eleuterio González, Ben,mérito de N.uevo Le6n, hermoso tomito de 186 páginas, ilustrado con 45 grabados,
algunos muy raros y valiosos, y con portada debida al admirable pintor Pablo Valero
Herrera. Se trata de una edición de bolsillo (17 x 14.5 cm.) de texto erudito, pero
a la vez ágil y ameno, accesible a todo lector.
En el supuesto de que este libro requiera de presentación, no se hace necesario
hacerla de su autor, el P. Aureliano Tapia Méndez, de contagiosa popularidad. Son
múltiples los nexos suyos a la vida cotidiana de Monterrey; ora en el ejercicio de
su ministerio; ya como constante colaborador en los diarios locales o en los medios
de difusión; bien en su labor social; o en su extraordinaria calidad de fecundo
historiador; etc. Y vaya que si su fecundidad bibliográfica es admirable. En los
últimos cuatro o cinco años ha tenido como tarjeta de visita, invariablemente, un
libro; escrito por él o publicado por él. El Instituto de Investigaciones Bibliográficas,
de la UNAM, nos ha hecho la encomienda de preparar una guía bibliográfica de
autores de Nuevo León. Debemos de expresar en esta ocasión nuestra "protesta"
porque la ficha referente al P. Tapia ha sido una de las más difíciles de integrar,
y la que ha sido objeto, en el transcurso de la investigación, de constantes adiciones y enmiendas.
En un intento de clasificación somera de su producción, podemos establecer los
apartados siguientes: 1) los trabajos de carácter literario-espiritual: El caso p,rdido

633

�No. 19 ... ; Un alto en el camino; Por d6nde va el problema sacerdotal; C6mo encontrarse a Dios; etc.; además de una docena de títulos bajo el rubro de Folletos
"Espiga". Podrían ser clasificados en este apartado, aunque con enfoque histórico,
sus libros: Una estaci6n en Santa Maria la Purísima, y Santa Maria de Guadalupe
en el Nuevo Reino de Le6n, de amplio contenido sobre el pasado local y regional.

2) Tiene el P. Tapia una faceta importante: la de poeta. Testimonio de ello
son sus libros Salmos y letanías; Once salmos y doce odas; y Nuevos salmos, oraciones
y letanlas; este último en espléndida edición.
3) El periodista y el viajero quedan plasmados en sus obras: Reportajes desde
Israel; y La patria de Jesucristo. En éstas, su pluma ágil y observadora nos ofrece
estampaa e imágenes de notable realismo, colorido y movimiento.
4) Pero, no cabe duda que el mayor filón bibliográfico del P. Aureliano Tapia
procede de sus habilidades extraordinarias como biógrafo. De este aspecto tenemos
múltiples ejemplos: P!o XII, pastor angélico; Juan XXIII, pastor y navegante;
Paulo VI, peregrino en Tierra Santa; y Paulo VI, peregrino apost6lico. El más
consagrado historiador de. los Papas, Lµdovico Pastor, hubiera envidiado la habilidad
del P. Tapia para presentar a estos personajes. De este género publicó no hace
mucho: El Caballero de la Reina, erudita y excelente semblanza de Lorenzo Boturini,
el notable historiador guadalup:mo del siglo XVIII. Otro libro: José .Antonio Plantarte y labastida, profeta y mártir, nos revive, e'l más de 300 páginas, a uno
de los más importantes prelados, mexicanos, situándolo en los sucesos de su tiempo.
Además, para beneplácito de Nuevo León, se ha ocupado el P. Tapia de algunos de
sus hombres más destacados, en sus libros: Pablo. Cervantes, un sacerdote d11 su
tiempo, bien logrado perfil de quien, por su sabiduría y austeridad, dejó profunda
huella en la vida de Monterrey. Su Belaunzarán, un obispo mexicano entre la lndep,ndencia y la Reforma, es otra obra que hace mover al personaje en una época
turbulenta y crucial de, la historia de México. Ha dedicado dos libros a otro obispo
quizá el más insigne de Nuevo León: Fray Rafael Josí Verger y Suau, técnico de
misiones; y Fray Rafael José Verger y Suau, el obispo constructor. Una de sus obras
más recientes es su José Juan de Jesús Herrera y Piña, VI obispo de Tulancingo
y V arzobispo de Monterrey, de 254 páginas.

Ha sido el P. Tapia un cultor devoto de la figura de otro personaje, imprescindible de citar si se habla de historia de Nuevo León: José Eleuterio González. 'En
1975 dio a la estampa una edición facsimilar de la rarísima Biografla. . • escrita
por Hermenegildo l)ávila en 1888; y recientemente reeditó en igual forma las Lecciones de moral médica, publicadas en 1878; _ambas con estudios introductorios muy
bien logrados. Pero, no contento con ello, fue éste su tema para su trabajo de ingreso a la Academia Nacional de Historia y Geografía recogido hace un año en
volumen bajo el título de: El Dr. Josí Eleut,rio González, historiador del norest,
de México, bello tiraje de Editorial Jus, de 140 páginas. Y vuelve a ocupane de
Gonzalitos y en un certamen convocado por el Gobierno del Estado, obtiene el primer
lugar su estudio: ]osí Eleuterio Gonzáléz,r benemírito de Nuevo Le6n, motivo de
este comentario.
Dijérase que conoció el P. Tapia al Dr. González, por la forma en que va
presentándolo al lector, en las más importantes de sus múltiples facetas. Su nacimiento en Guadalajara, dando pormenores de su familia; y sus estudios allá, ocupán-

dose de los antecedentes del Instituto de Ciencias. Le trae Juego con Fr. Gabriel
Jiroénez a San Luis Potosí, para trasladarles luego a Monterrey. Le vemos vivir en
·una celda franciscana y, al morir Fr. Gabriel, trasladarse al Hospital del Rosario,
del cual el obispo Belaunzarán ha de nombrarlo director, no obstante llamarle él
mismo el "niño médico", puesto que el Dr. González ha cumplido apenas veinte años.
Hurga el autor la trayectoria del hospital desde los dias de su fundador el obispo de
Llanos y Valdés, y nos muestra testimonios fidedignos de las actividades de médicos
y boticarios. [Aquí una censura que raya en minucia: al apellido del Dr. Constanza,
llamado así por todos los historiadores locales, le sobre la primera n, puesto que era
Costanza.)
Es el P. Tapia el primero en abordar un aspecto escabroso en la vida del Dr.
González: la advenidad de su matrimonio. Nadie aquí habíamos querido tocarlo.
Todos recurríamos a supresiones o a puntos suspensivos. Aquí se presentan las cosas
romo parte esencial en la vida de un hombre, y dijérase que la referencia, lejos de
denigrar, dignifica.
Presenta el autor a su biografiado -ya lo dijimos- en diversos ángulos:
1) El benefactor de Nuevo León y de la región, creando el Consej~ de Salubridad
en 1851; dirigiendo el 'hospital basta su clausura en 1853; fundando el Hospital
Civil "preliminar indispensable de la Escuela de Medicina" y que más tarde habría
de llevar su nombre. Aquí se detiene el autor para referir vicisitudes; para hablar de
la entrega del chantre Garza 'Cantú, como colaborador de la noble empraa; para
exaltar la prudencia del Dr. Gonzilez quien tn un&amp; época difícil, como · to fue ·la
de Ayutla y la Reforma, actúa "con tino especial y con una com'preniidn unificadora, sin ahondar diferencias de credo". Subraya, además, la alegria del fundador,
"al ver a "enfermos, enfermeros y practicantes, todos vivíán juntos en la única · sala
que había".

' 2) Se pone de relieve otra fase, indudablemente de las más nobles: el maestro.
Su primer curso de farmacia en 1835; la primera cátedra de medicina; a cinco alumnos, en 42, suspendida por la invasión americana; el segundo curso de farmacia en 49;
la cátedra de obstetricia diez años más tarde; su entrega absoluta a la Escuela de
Medicif\a, fundada por él en 59; su labor magisterial en el Colegio Civil, del cual
fue dos veces director; el ~tablecimiento, en fin, de la Escuela Normal, en 1870.

3) Se ocupa del Gonzalitos político, embarcado en ello más por deber cívico que
por inclinación. Diputado en diversas legislaturas; magistrado del Tribunal de Justicia, sin ser abogado, pero por sus profundos conocimientos y por su probidad; gobernador interino en 1870-73; gobernador constitucional en 72 y nuevamente interino
en 74; subraya su amargura de la política, que divide y su postura y su concepto
como gobernante en el sentido de que "todos son iguales ante Dios e iguales ante
las leyes".
4) Quizá el aspecto más trascendental en esta semblanza por su proyección, sea el
del Dr. González escritor. El P. Tapia lo toca ampliamente. Desde que examina
las aguas de Santa Lucía y encuentra el origen de las fiebres palúdicas, consiguiendo
su canalización. Nos da cuenta de su costumbre de caminar por el pacífico Monterrey
del XIX, ensimismado en la lectura; de su prodigiosa retentiva; de sus conoc1m1entos
enciclopédicos; de su precisión en las citas clásicas y bíblicas. Analiza al histori:idor

635

634

�Y pretenta en _unos cuan~os p~os _el contenido de su obra; susceptible, naturalmen~e, de e~enda, a dutancia de cien años. Registra su producción en los temas
médicos, admiránd~ de que en su Anatomla 1ennal mencione 30 autores. Sabe
recoger _el P. Tapia conceptos que encierran un mensaje o una lección: "Ninguno
~tá obligado ~ ser un sabio ni a ser héroe ... , el médico es la excepción" ; "N0
mtente el médico enriquecerse a costa de sw enfermos"; etc.
~ los trabajos científicos; entre éstos el discurso sobre las plantas; su Higien,
pública, en el c~, n~ ob~tante haber sido escrito ya estando ciego, cita 62 autores.
Alude a los_ trabaJos inéditos: Apuntes para la historia de Coahuila o el M.inual
de ralees t~ieg~; y pone la impresionante producción bibliográfica del Dr. González:
19 obras. ~t6ncas; 20 científicas y 11 de literatura y educación; así como Jaa divenas ~aon~ de sus Obr~ completas; todo con rigor de bibliógrafo citando título,
lugar, pie de 11Dprenta, medidas, etc.

Una abundante_ sección del libro es dedicada a relatar lo que Nuevo León ha
hecho por Gonzalitos: la declaratoria de benemérito; la espectación popular por su
~torno de Nueva York, con la vista, en parte, recuperada; los funerales; la erección de su cs~tua, etc.; y, finalmente, hace un retrato fisico, recurriendo a los viejos
retratos de Nicolás M. Rendón; a la iconografía conocida y al testimonio de sus
contemporáneos.

Toda la información está basada no sólo en las obras de Dávila, Roel, PérezMaldonado,. etc., ~ en articulos, reaeñas, etc. y, más que todo, en fuentes originales
de los archivos of1cialcs, eclesiásticos y particulares, que dan solidez y seriedad absolutas
esta nueva obra del P. Tapia; quien solidarizándose con los conceptos de
Franc11co G~en:-• uno de 101 más recientes cstudiOS01 de su figura, asienta que "resulta muy dificil ~ncontrar [en el Dr. Gonzálcz] una ocasión en que su palabra 1e
encuentre en conflicto con 1UJ actos".
·

.ª

La penonali,dad del Dr. José Eleuterio González se ha convertido para Nuevo
~ n en. un s1mbolo. Surge ahora este libro del P. Aureliano Tapia Méndez que
Viene a divulgarla más y a arraigarla más en nuestras gentes. Sea bienvenido

Monterrey, 17 de marzo de 1977.

NUEVO INTENTO DE UNA HISTORIA GENERAL DE MtxlCO
Salvat: Historia de Míxico. Salvat
editores, S. A., Barcelona-México, 1974•
1976, 10 volúmenes, 3200 páginas.

ESTÁ POR TElllUNAll la publicación de una Historia d, Míxico, en fasículos de
la editorial Salvat. Como todas las obras de esta antigua y famosa casa editora, la
Historia de México está cuidadosamente editada, impresa en buen papel y con mag•
níficas y muy bien escogidas ilustraciones, a todo color; el lector encuentra muy
interesantes y gratas sorpresas en este abundante y selecto material gráfico. Desde
el punto de vista tipográfico, la Historia de México de Salvat, es una bella obra.
La Historia de Míxico de Salvat es un nuevo intento de ofrecer a los lectores y
a los especialistas una "Historia General de México"; creemos que ese intento no
se ha logrado; pensamos que la obra reseñada es, en realidad, una colección de estu•
dios monográficos que no llegan a integrarse plenamente. Resulta que la única
"Historia General de México" siga siendo, hasta la fecha, México a travís de los

Sitios.

La Historia d, Míxico de Salvat ha tenido como coordinador general al conocido
estudioso de la cultura nihuatl, al aventajado discípulo de don Angel María Garibay,
Miguel León Portilla y, como coordinadores de cada uno de loe diez volúmenes que
componen la obra, a verdaderos especialistas, figuras prominentes en nuestra historiografía todos ellos, algunos de muy justa y bien ganada fama: Ignacio Bemal, Luis
Gorw.lez, Jorge Gurría Lacroix, Miguel León Portilla, José L. Lorenzo, Alvaro Ma·
tute, Edmundo O'Gorman, Ernesto de la Torre Villar, Josefina Vizqucz de Knauth
y María del Carmen Velizqucz; quienes, además de su coordinación, son colabora·
dores dentro de sus respectivas secciones.
Colaboran en la redacción de la Historia d, Míxico de Salvat, cerca de 70 his·
toriadores que, como es natural, no todos son de la misma calidad.
Dentro del texto se van intercalando largas citas y copias de documentos históricos,
que, ciertamente enriquecen la obra, pero que desconciertan y, a veces, huta molestan al lector, ya que, aunque llevan un recuadro de color, para diferenciarlas,
rompen, sorpresivamente, la lectura, interrumpen desagradablemente la continuidad
del texto; creemos que éste es un serio error de formato, aunque esté de moda.

636

637

�Al final de cada uno de los artículos o estudios monográficos que componen Ja
o~ra, aparece_ 1~ bib~ografía utilizada; esperamos que, en el último volumen, se publique una b1bhograha general y buenos indices.

EUGENIO DEL

Hovo

VALIOSO TRABAJO DE ISRAEL CAVAZOS GARZA
Israel Cavazos Garza: "Estado de
Nuevo León" y "Ciudad de Monterrey". México, Enciclopedia de Mlxico, 1976.

IsRAEL CAVAZOS GARZA es un historiador que reúne cualidades que difícilmente
se dan todas juntas: hurgador constante y afortunado de archivos y bibliotecas;
acucioso investigador; trabajador infatigable; exigente y habilísimo en la critica de
las fuentes ; metódico en la recolección y ordenación de sus datos y fichas bibliográficas; ordenado y claro en su exposición ; y, todo esto y mucho más, vaciado en
una buena y elegante prosa castellana y en un ameno estilo que hace fácil y
agradable la lectura, a pesar de la riqueza de los datos y de la abundancia de las
citas. Repito: no es fácil encontrar historiadores que aúnen la erudición y la
exigencia metodológica, con la amenidad y la galanura en el decir.

,.

Israel Cavazos Garza fue invitado por los editores de Enciclopedia de México para
escribir los articulos correspondientes al Estado de Nuevo León y la Ciudad de
Monterrey. El H. Ayuntamiento Regiomontano, tuvo el gran acierto, que merece
felicitación, de hacer un sobretiro especial de estos dos articulos, con una "Presentación" del entonces presidente municipal, el Lic. don Leopoldo González Sáenz. El
sobretiro está impreso en muy buen papel, a diferencia de la Enciclopedia, en el
que lucen las muy abundantes y bien escogidas ilustraciones; además, está hermosamente encuadernado.
En su artículo "Estado de Nuevo León", Israel Cavazos Garza, después de una
breve, pero enjundiosa nota geográfica, hace una completa y excelente sintesis de la
historia neoleonesa, desde los tiempos precortesianos, hasta la revolución villista. La
parte histórica va seguida de ricos datos y bien estructurados apéndices: la cultura,
la educación y la historiografía neoleonesas; los gobernantes, la demografía, la agricultura y la ganadería, la industria y el comercio; el turismo y el folklore; cerrándose este magnifico trabajo con una erudita e ilustrativa nota sobre los municipios
del Estado, en la que se registran, con sus fechas, los cambios de nombre que han
sufrido las cabeceras municipales, al correr de la historia.
Aportación no menos valiosa es el articulo dedicado a la Ciudad de Monterrey;
basta anotar los capítulos que lo componen para darnos cuenta de su utilidad e im-

638

639

�po~cia: l ~ ó n geográfi~a, hidrografía, clima, comunicaciones y seivicios, abast~ent~, _mdustna Y_comercio, historia de la Ciudad, expansión urbana, templos,
edificios civiles, educación superior, historiografía, periodismo bibliotecas y archivos
demografía, alcaldes de Monterrey y arquidiócesis de MontU:Cy.
'
Creemos que este trabajo de Israel Cavazos Garza es uno de los más serios bien
documentados y confiables, entre los que se han publicado en los últimos añ~ ; no
creo necesario destacar su indiscutible utilidad.
Felicitaciones a Enciclopedia de Míxico por haber logrado contar con tan valiosos
colaboradores.
Evo1.N10 01.L

CANJE

Hovo

ALEMANIA
Mundus. A quarterly review of German Research Contributions on Asia, Africa and
Latin America Arts and Science, Volume XII, Numbcr 1, 1976.
Literature, Music, fine Arts. A review of German-Languagc Research Contributions
on Literature, Music, and fine Arts, With Vivliographics, Volume IX, Number 1,
1976.
Educaci6n. Colección Semestral de Aportaciones Alemanas Recientes en las Ciencias
Pedagógicas, Volumen 14, editada por el Instituto de Colaboración Científica,
1976.
Universitas. Revista Alemana de Letras, Ciencias y Arte, Edición Trimestral en
Lengua Española, Volumen XIV, Diciembre 1976, Número 2; Volumen XIII,
Junio 1976, Número 4.
Fu Berlín. Freie Univenitat Berlin, Names Und, Vorlesungsverzeichnis, Winterscmcstcr,
1976-1977.

ARGENTINA
Sapienta. Órgano de la Facultad de Filosofía, Universidad Católica Argentina, Santa
María de los Buenos Aires, Año XXX, No. 16, 1975; Año XXX, No. 17, 1975;
Año XXX, No. 18, 1975; Año XXXI, No. 19, 1976; Año XXXI, No. 120, 1976;
Año XXXI, No. 121, 1976.
Univ,rsidad 84. Primeras Jornadas Nacionales de Derecho Aeronáutico, Universidad
Nacional del Litoral, Enero-Junio 1976.

BRASIL
Convivium. Año XV, Vol. 19, Editora Convivio.

COLOMBIA
Colombia. -"El Grupo andino en el proceso de integración de América Latina"-.
Harold José Rizo Otero.

640

641
HUMANITAi-41

�Boletln de la Academia Colombiana. Tomo XXVI, No. 111, 1976; Tomo XXVI,
No. 112, 1976.
Thesavrvs. Boletín del Instituto Caro y Cuervo, Tomo XXX, Septiembre-Diciembre
1975, Número 3.
Gramática Yebamasa. (Lingüística Aplicada), Departamento de Idiomas de la Universidad Social Católica de "La Salle", 1975.

COSTA RICA
Revista Histórico-Critica de Literatura Centroamericana. Universidad de Costa Rica,
Ministerio de Gobernación, Vol. 1, No. 2, 1975.

CUBA
Casa de las Américas. Publicada por el Instituto Cubano del Libro, No. 96, Volumen XVI, 1976; No. 97, Año XVII, 1976; No. 100, Año XVI, 1977.
Islas. Discurso conmemorativo del XXX aniversario de la victoria sobre el fascismo,
Número 51, Revista de la Universidad Central de las Villas, Mayo-Agosto 1975.
Universo. Universidad Autónoma de Santo Domingo de la Facultad de Humanidades; Julio-Diciembre, 1973.

CHILE
Auxiliares audiovisuales -en la enseñanza de lenguas extranjeras-. Escritores: Carlos
Aguirre M., Sonia Buljan M., Publicada por la Universidad del Norte, 1975.

ECUADOR
Anales. Publicada por la Universidad de Cuenca, Tomo XXXI, Julio-Diciembre,
Nos. 3-4, 1975.

ESPA~A
Crisis. Revista Española de Filosofh, fundada por ( t) Adolfo Muiioz Alonso, Aiio
XXIII, Enero-Junio, Números 39-90, 19i6, Editorial Avgvstinvs.
Avgvstinvs. Revista Trimestral Publicada por los Padres Agustinos Recoletos, Año XXI,
No. 81, 1976; Año XXI, Nos. 83-84, 1976; Año XXII, Nos. 85-86, 1977.
Archivo Ibero-Americano. Revista dr E~tudios Históricos, publicada por los PP. Franciscanos, Núms. 82, 83, 101, 109, 110, 112, 116, 117, 118, 120.

Vol. 21, No. 4, Winter 1975; Part B Twcntieth Century Abstracts (1914-1975).
Vol. 21, Xo. 4 Winter 1975.
America History and Life. Part D, Annual lndcx, Vol. 11, 1974.
The Southern Review. Published Quarterly at Louisiana State Unhcrsity, Volume 12,
Number 3, Summer 1976, Volume 13, Number 1, Winter 1977.
JEGP. Journal of English and Germanic Philology, Vol. LXXV, Number 1, 2 y 3
January, April, July, 1976, Published quarterly by the University of Illinois Press.
Revista lberoamerica11a. :'\os. 94, 1976; 95, 1976; 96-97, 1976; publicada por The
Instituto Internacional de Literatura lberoamcr'cana.
Los Pliegos Poéticos de la Biblioteca Colombiana. (Siglo XVI.) Estudio Bibliográfico por Antonio Rodríguez-Moi:ino, Unh·ersity of Califonia Prc.ss, Volume 110,
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aculeate hymenoptera, With special reference to Mutillidae, By Denis J. Brothers,
Vol. 50, No. 11, August 15, 1975. Taxonomy of five Nearctic Subgenera oí
coelioxys (Hymcnoptera: Mcgachilidae), By J. R. Baker, Vol. No. 50, No. 12,
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Psychology. Published at Denison University, Granville, Ohio; Volume 25, Nurnber
2, Spring, 1975; Volume 25, Number 4, Fall, 1975; Volume 26, Nurnber 1, Winter,
1976 ; Volume 26, Number 3; Sumrner, 1976; Volume 26, Number 4, Fall, 1976;
Volume 27, Special Issue, 1977; Volume 27, Number 2, Spring, 1977; Volume
27, Number 3, Summer 1977.

INGLATERRA
ESTADOS UNIDOS
Historical Abstracts. Part A Modcm Ilistory Abstracts ( 1450-1914), Anual Index,

Wo,ld Student Chess Team Championlhip.
oí Students, Julio-Agosto 1976.

Published by the International Union

643
642

�ITALIA
Pubblicationi dell'lstituto di Filosofia Facolta di Magistero-Universita di Genova.
Collana diretta da P. P. Ottonello e M. A. Raschini, Editorial Cittá Nouva, 1976. lo.

Mario Stefani: "Il Problema della Fondazione del finito nello Sviluppo del Pensiero
di Michele Federico Sciacca". 2o. Ettore Bonessio di Terzet: "La'Morte dell'Arte
in Hegel E la Poesia Moderna". 3o. Anna Maria Tripodi: "Il Problema Della
Liberta'in rosmini". 4o. Giorgio Lmbraguglia: "Esistenza e Sperimentazione".
.5o. Francesco Petrini: "L'idea di dio in Hegel". 60. Adriana Dentone: "11
Problema Morale e Religioso in Antonio Aliotta". 7o. Petr Jakovelic Caadaev:
"Lettere Filosofiche et Al tri Scritti". 80. Santino Cavaciuti: "Momenti della
Ontologia Contemporanea". 9o. Enrico Corradi: "11 Diabattito Odierntra Dialectica e Metafisica". 10o. Ettore Bonessio di Terzet: "Esperienza e Real ta".
Axiologie et Metaphysique Selon Joaquim Xirau. Le personnalisme contemporain de
l'Ecole de Barcelone, Publications de L'Université de Tolouse-Le Mirail, Serie "A",
Tomo 33, 1976.

JAPON
La Literatura Japonesa entre Oriente y Occidente. El Colegio de México, Centro

de Estudios Orientales, Ensayos 2, Primera Edición, 1969.

MtxlCO
Anuario de Historia. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional

Autónoma de México, Año VIII, 1976.
Bibliografía Mexicana. Publicada por la Universidad Nacional Autónoma de México,

No. 1, Enero-Febrero 1974; No. 2, Marzo-Abril 1974; No. 3, Mayo-Junio 1974; No.
4, Julio-Agosto 1974; No. 5, Septiembre-Octubre 1974; No. 6, NoviembreDiciembre 1974; No. 3, Mayo-Julio 1975; No. 4, Julio-Agosto 1975; No. 5 Septiembre-Octubre 1975.
Boledn. Impreso en los talleres del Departamento de Divulgación, Promoción y Cultura, No. 15, tpoca 11, Octubre-Diciembre 1975; No. 16, Enero-Marzo 1976;
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PORTUGAL
Boli,lln de la Facultade de Dirito. Publicada por la Universidad de Coimbra, Vol. LI,

1975.

PUERTO RICO
Sin Nombr,. Revista trimestral literaria, editada por Editorial Sin Nombre, lnc.,
Año VII, Vol. VII, Número l, 1976; Vol. VII, Número 2, 1976.

644

URUGUAY
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Anuario de la Escuela de Letras.

�Acabóse de imprimir el dla 15
de diciembre de 1977, en los talleres de la Editorial ]us, S. A.,
Plaza de Abasolo número 14
( entre las calles de Luna y Estrella), colonia Guerrero, México 3, D. F. El tiro fue de 1,000
ejemplares.

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Filósofo checoslovaco</name>
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        <name>José Rubén Sanabria</name>
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        <name>Revista Interamericana de Sociología</name>
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                    <text>Sección Segunda
LETRAS

�TIEMPO Y ESPACIO EN LA PRODUCCIÓN
DE JORGE LUIS BORGES
Lxc. EnuARDo GuERRA CAsTELLANos
Centro de Estudios Humanísticos

UANL

EL MOVIMIENTO superrealista se desprende del Ultraísmo. Se puede decir
que es una evolución de las artes plásticas. Ya que en cierta forma se
desprende del Cubismo. Al evolucionar -dentro de las corrientes literarias-se convierte en una abstracción de los objetos exteriores, o al menos, del
orden que la costumbre del espíritu confiere a la percepción de esos objetos,
y en yuxtaposición, sin buscar entre ellos relaciones lógicas, recuerdos, sensaciones, citas e ideas de muy distinto origen. Se puede decir que se alcanza una realidad superior gracias a esa liberación -por así decirlo-de los instintos.
A esta corriente precisamente pertenece Jorge Luis Borges. Sabemos que
junto con Gerardo Diego y Guillermo de Torri lanzaron el manifiesto ultraísta en España. Sabemos también que ese ultraísmo evolucionó hasta
el superrealismo. Y sobre todo, sabemos que es Jorge Luis Borges el principal -por no decir único- representante de este movimiento en América.
Este superrealismo atenuado de Borges se ve perfectamente en su producción literaria.
De esta producción literaria hemos tomado nosotros dos o tres cuentos
que nos servirán de apoyo en nuestro trabajo.
Notaremos perfectamente ese manejo majestuoso de los elementos de la
lengua que pronto se convierten en seres de propio existir en Borges. Se
hacen unidades aisladas, con significación propia, única.

En la producción de Borges las palabras tienen -por así decirlo- vida
y movimiento temporal propio.

245

�En casi todos los cuentos del libro titulado Ficciones nos encontramos una
misma característica de hombre. El Hombre -con mayúscula, si se quiereterreno, corporizado con sentido propio. Con vida propia. No prestada.
No donada. Vive su propio vivir.
En "El Milagro Secreto" nos encontrarnos a ese Hombre personificado por
Jaromir Hladík "autor de la inconclusa tragedia Los enemigos, de una Vindicaci6n de la eternidad y de un examen de las indirectas fuentes judías
de Jakob Boehme".1 Un hombre que vive su propio existir, sueña lo que
debe soñar. Un hombre común. -Así lo parece en un principio.
Este hombre se encuentra en Praga. Es el 14 de marzo de 1939. Plena
guerra.
La realidad histórica parece ser de lo más real. Los datos son exactos
--en el buen decir-, las fechas son ciertas. Los acontecimientos podrían
haber sucedido. Pero ...
El día 15 entraron las tropas del tercer Reich. El día 19 éstas recibieron
una denuncia, y al atardecer Jaromir Hladík fue arrestado.
Era judío. Este hombre en los primeros momentos sintió -todos los
hombres sienten- terror. Pensaba que el acto de morir era lo terrible.
Sin embargo, en cierta forma se atormentaba pensando -inventando- las
distintas maneras de cómo podía morir. "Antes del día prefijado por Julius
Rothe, murió centenares de muertes, en patios cuyas formas y cuyos ángulos
fatigaban la geometría, ametrallado por soldados variables, en número cambiante, que a veces lo ultimaban desde lejos; otras, desde muy cerca." 2
Poco a poco el tormento -autotormento- surtió un efecto. Las reflecciones lo hicieron llegar a otras conclusiones. "Con lógica perversa infirió
que prever un detalle circunstancial es impedir que éste suceda. Fiel a esta
débil magia, inventaba, para que no sucedieran, rasgos atroces; naturalmente, acabó por temer que esos rasgos fueran proféticos." s Llegó a anhelar
la descarga ...

Pero un día antes de su ya prometida muerte, su pensamiento se transformó. Olvidó sus abyecciones y se puso a razonar sobre su obra. Su drama
"Los enemigos".
1
BoRoEs, Jorge Luis, Ficciones. 2a. cdic.
p. 159. ("El Milagro Secreto".)
• BoRoEs, Jorge Luis, op. cit., pp. 160-61.
• Ibid., p. 161.

246

Edit. Emecé. Buenos Aires, 1958,

Borges, aquí empieza el segundo relato -por llamarle así-. Nos presenta a Hladík tal cual era. Nos hace ver que el ejercicio de la literatura
era lo que constituía la vida de éste. En cierta forma Hladík quería redimirse -nos dice Borges- de su anterior vida por medio de su drama. Que
estaba inconcluso.
Borges entra en una digresión del tema para narrarnos en pocas palabras
la trama de esta obra. ¡ Razgo superrealista!
Había Hladík terminado el primer acto. Su obra era en verso. Pensó
en ese momento --cerca de su muerte- que pronto iba a morir y que
su obra no estaba terminada. Así pues, habló con Dios en la obscuridad.
"Si de algún modo existo, si no soy una de tus repeticiones y erratas, existo
como autor del drama 'Los enemigos'. Para llevar a término ese drama,
que puede justificarme y justificarte, requiero un año más. Otórgame esos
días, Tú de quien son los siglos y el tiempo."'
Esa noche durmió Hladík.
Entra una nueva digresión. Borges nos narra un sueño de Hladík. Sueño
de simbolismo puro. El Hombre a la búsqueda de Dios. ¡ Y no lo encuentra!
En ese sueño que soñó Hladík "una voz oblicua le dijo: El tiempo de tu
labor ha sido otorgado".5 Hladík despertó.
El día esperado había llegado. El día de su muerte. Dos soldados entraron en la celda y le ordenaron que los siguiera. Borges nos narra que
Hladík se había imaginado en sus elucubraciones "un laberinto de galerías,
escaleras y pabellones". Pero la realidad fue menos rica. "Bajaron al traspatio por una sola escalera de fierro." 6
En el momento de irlo a fusilar, dice Borges, "el universo físico se detuvo" .7 Todo se había paralizado. Los soldados, las cosas, el cigarrillo tirado,
todo. Absolutamente todo. Sólo una cosa. Podía pensar. . . Su obra pues,
por milagro de ese dios desconocido, podía completarse.
La trama interior del cuento, por lo que acabamos de ver está muy bien
urdida. Los momentos psicológicos del personaje están perfectos. Las evoluciones son sorprendentes. Y la ficción . ..
El cuento por sí solo constituye unidad. El relato no saca de la realidad
•
•
•
'

BoaoES, Jorge Luis, op. cit., p. 164.
Ibid.
Ibid., p. 165.
BoRGES, Jorge Luis, op. cit., p. 165.

247

�ficticia que estamos viviendo. Las palabras de Borges están bien condicionadas al espíritu del lector. El escape de la realidad sensórea está palpable.
Se entra a un nuevo mundo. El de la mente. ¿Un mundo ideal o ficticio?
Podemos verlo muy bien. El final del cuento nos da -en cierta formala explicación necesaria. ¿ El año transcurrido por Hladík fue el año que
transcurrió verdaderamente en el tiempo? -Posiblemente no. Posiblemente
sí. ¿El tiempo fue de su imaginación? -Es seguro, pero ...
El lenguaje de Borges, decíamos anteriormente, tiene vida propia y precisamente la toma de ese uso casi exclusivo -diría y0- del adjetivo. Los
sustantivos, los nombres en Borges tienen su adjetivo que les cae perfectamente. Las cosas se nos presentan más reales.
En "El Milagro Secreto" nos dice Borges: "soñó con un largo ajedrez".8
Se nos indica la largura del ajedrez, nos da idea de tiempo, de lonjevidad,
de edad. Es un ajedrez viejo el que soñaba Hladík. Luego nos dice, en ese
mismo párrafo: "el soñador corría por las arenas de un desierto lluvioso".~
Lo que llueve posiblemente no sea agua, sino angustia. Es un desierto,
no hay que olvidarlo. Casi al final se nos dice: "Inició un grito enloque·
cido".1º La angustia de encontrarnos frente a frente con la muerte no era
para menos. El grito, claro está, no es el enloquecido. Es Hladík. Es el
grito de una angustia incontrolable ante la muerte. El enloquecido es el que
la sufre. El que la lleva.
Los cultismos en el lenguaje de Borges son frecuentes. A cada momento
los encontramos. Y es claro. Ya desde los tiempos de la poesía gauchesca
se había establecido el precedente de que el poeta -escritor- era culto.
Era un hombre de la ciudad cantando las glorias de la Pampa.
Borges no se queda atrás. Basta ver una lista pequeña tomada de dos
o tres cuentos.
Omnipotencia, oprobio, símbolo, crepúsculo, cámara de bronce, Pirro,
Euforbo, Heráclidas, Pitágoras, vicisitudes análogas, atroz, impostura, imperfecto, conjeturas blasfemas, carácter plebeyo, agraciados, interpolación, rectángulos, elementos no pecuniarios, simetría, carmesí, letrina sagrada,
acueducto, apoteosis, mutilación, hexágono, líneas caóticas, supersticiosa,
bibliotecarios, dictamen, inalterables, dialectal, análisis combinatorio, etc.
• BoaoEs, Jorge Luis, Ficciones. 2a. edic. Edit. Emecé. Buenos Aires, 1958, p. 159.
( "El Milagro Secreto".)
• BoaoEs, Jorge Luis, op. cit., p. 159.
• Ibid., p. 167.

248

Y éstos son pocos. Hay cantidades. Cada paso en sus cuentos constituye
un sendero de cultismos.

En algunas ocasiones gusta de utilizar algunos argentinismos: como trenzador, mate, cimarrón, compadrito, estancia, planchadora, catre, larga payada de contrapunto, pulpería, chambergo, palenque, una caña (bebida) ,
facón (daga) , etc.
·
Estas últimas, usadas en poca proporción, nos dan la idea que el autor
quiere darnos. No es abuso de regionalismos, es únicamente la sección,
el corte propio de cierto lugar. Borges tiene mucho cuidado al usarlos.
Como vemos sólo para esto y nada más. Porque ya hemos visto que sus
personajes viven por sí solos. El habla de cada región es un símbolo de
pintoresquismo.
El cuento que acabamos de considerar nos da una idea del manejo del
tiempo en Borges. Para él, el tiempo no es el que transcurre aquí, sino el
que es en cada uno de nosotros. El tiempo es una de las circunstancias de
nuestro vivir. Por eso Hladík vive su tiempo de justificación. Las acciones
-circunstancias que lo rodean- se suspenden. El universo físico de Hladí.k
se paraliza. El tiempo que transcurre es el de él y no el de otro. Es su
propio tiempo.
Hladí.k murió en efecto a la hora en que debía morir para los demás.
Pero esos instantes, esas décimas de segundo de nuestro tiempo, antes de su
muerte, se convirtieron en días, en meses, en años. Su mente trabajó lo
que podría haber trabajado en un año. Su obra concluyó. ¿ Pero pasó ese
verdadero año? -No. Nunca pasó más de un segundo.
El tiempo en Borges, además, se convierte en escape hacia una irrealidad,
hacia el ideal, hacia lo fantástico. . . Es pues una puerta, una salida de
nuestro propio yo hacia esa realidad irreal que nos quiere comunicar Borges.
El tiempo sigue transcurriendo. Pero por ser salida y por ser circunstancia de nuestro yo, se convierte en un ser dentro de nuestro ser. En un
yo que hace juego con nuestro yo. El tiempo se convierte pues, en algo
de nosotros mismos. Ya no es el tiempo para los demás, sino para mí
mismo.
El elemento fantástico tiene pues esa salida: El tiempo. Así se convierte
en parte de nuestra imaginación.
Si el fin -o uno de los fines- de la literatura es divertir, sacar de
nuestro mundo a nuestra imaginación, el elemento fantástico lo logra. Y
lo logra a través del Tiempo en Borges.

�En Borges podemos notar una influencia muy marcada de la tradición
argentina. La pampa, la llanura, el llano son temas muy tratados por las
literaturas iberoamericanas. Pero sucede ~orno en todas las cosas- que
cada país, cada región tiene su forma de ver las cosas.

La pampa, la gran extensión de las tierras argentinas se convierte en la
obsesión -por decirlo así- nacional. Desde la aparición del Romanticismo
la pampa se empezaba a cantar ¡ ¡ ¡ No lo digamos con la aparición de la
poesía gauchesca!!!
Borges, tomando pie en esta tradición, toma a la pampa en algunos de
sus cuentos, no en todos, y la hace vibrar.

ENSAYOS SOBRE "EL EXTRANJERO Y EL MITO DE StSIFO''
DE A. CAMUS. PREMIO NOBEL 1957
PR.oFRA, DRA. MARÍA G u ADALU PE

La pampa ya no es esa extensión, puede ser el patio de una casa en
Buenos Aires o en Río de la Plata. La pampa es el argentino mismo. No
es la extensión espacial.11

MAR.TÍNEZ DE RooRÍCUEZ

Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n

¿Por qué de esto? -Es sencillo. La pampa se va terminando cada vez
más. Los cercos se multiplican. Ya no es la gran extensión. Ahora son las
pequeñas extensiones. Luego vienen las ciudades que van robando -por
así decirlo- el terreno a la pampa. Ya no son ni siquiera pequeñas extensiones, ahora son plazas y patios. La pampa pues ya no es la extensión, es
el alma argentina.

I. Datos bio-bibliográficos. Su filosofía
del absurdo

Esa limitación que da la pampa en otros cuentos de Borges no se encuentra. Los otros cuentos son sin espacio. Porque las ciudades pueden ser
reales o ficticias. Ya no importa el espacio, sino el desarrollo de un tiempo.

Camus hizo sus estudios primarios y secundarios en una Escuela y en un
Liceo de Argelia -1918-30-. Ya para entonces tenía ciertas manifestaciones de la tuberculosis, que se le desarrolló poco después. Sus estudios
superiores los hizo en la Facultad de Argelia, en donde obtuvo su licenciatura en letras, presentando como tesis un estudio comparado sobre San

CAMus nació el día 7 de noviembre de 1913, en Mondovi, provincia de Constantinopla, Argelia. Era de familia de obreros: Su padre,
francés, murió en la guerra de 1914. Su madre, de ascendencia española.

ALBERT

Agustín y Plotino.
Como era de posición modesta, trabajó como vendedor de accesorios de
automóviles, alternando su trabajo con el estudio. Desde joven se notó
su pasión por el teatro, fundando un grupo teatral denominado "El Equipo"
-1935-. Fue asimismo, animador y actor. Montó diversas piezas de teatro,
tales como: "Rebelión de las Asturias", escrita por él mismo -1934-,
que fue prohibida por la censura; "El regreso del hijo pródigo", de Andrés
Gide; adaptó "El tiempo del desprecio", de André Malraux; representó
"Paquebote Tenacity", de Vildroc; "La mujer silenciosa", de Ben Johnson;
etc. En este trabajo viajó por diversos lugares de Europa: España, Italia,
Checoslovaquia, etc.
BoRoEs, Jorge Luis, Evaristo Carriego. la. edic. Edit. Emecé. Buenos Aires,
1955, pp. 11-32.
u

También fue periodista en Argelia, luego en París colaborando con el
periódico Paris-Soir; redactor-jefe de Combat, puesto que abandonó hacia

251
250

�1945. Ya para entonces era conocido en el ámbito literario. Luego, hacia 1946 viajó por los Estados Unidos de América.
Obras: Sus obras principales son: Actuales -1950-, colección de editoriales, El revés y el derecho -1938- (f), Nupcias (n), El extranjero
-1942- (n), El mito de Sísifo -1943- (e. f.), El malentendido (t) ,
Calígula -1945- (t), El estado de sitio -1948-- (t), Los justos -1950(t), La peste -1947- (n. f.), El hombre rebelde -1951- (e. f. ) , La
caída -1956--- (e. f.), El exilio y el reino -1957-, entre otras.

En 1957 recibió el premio Nobel de literatura con su obra La peste.
Para introducirnos en el comentario de las obras de Camus, vamos a dar
una somera explicación de su pensamiento filosófico. Camus es el creador
de la "filosofía del absurdo". Ahora bien, ¿qué es el absurdo para Camus?
El absurdo en el pensamiento de Camus, es lo que no tiene sentido
para el hombre, cuya conciencia del mismo, nace de la comparación de
elementos. O sea que "lo absurdo" del mundo nace en el hombre de
su inconformidad con su "circunstancia", de ese divorcio de su yo con su
mundo y este conocimiento de "la absurdidad" lo tiene el hombre cuando
ha adquirido uso de razón. Así Camus dice que el hombre es y luego tiene
conciencia de ser; que el hombre cada momento se da cuenta del "absurdo"
en el mundo: Por ejemplo, que los hombres se maten los unos a los otros;
que se les imputen determinados crímenes aun siendo falsos, etc. Por ello,
Camus simboliza al "hombre absurdo" como el hombre que vivió inmediatamente después de la última guerra mundial: Nos pinta el estado anímico
del hombre angustiado y desesperado de esa época, destrozado moralmente
sin ningún ideal ni creencia. Así, el hombre se encuentra en este Universo
extenso, de repente, privado de ilusiones y de luces y se siente un extranjero ...

Sin embargo, Camus opina que este estado de ánimo del "hombre absurdo" fue pasajero; que el hombre se vio envuelto en este mundo cruel,
sin conciencia y sin bondad por las circunstancias que le rodearon pero
que el hombre es un ser capaz de ser bueno y de conocer la verdad y la
belleza a través del amor.
Además del concepto del "absurdo" en el pensamiento de Camus tenemos
otros dos: el del suicidio y el de la esperanza que en seguida comentamos.
En principio, Camus condena el suicidio así como también la esperanza
como escape de la realidad -suicidio metafísico--. Dice que el hombre
es llevado al suicidio físico, a la muerte, por escapar a esa realidad en
que vive, con la cual está inconforme. Opina que se ha hablado de muchas
252

causas del suicidio: "disgustos íntimos", "enfermedades incurables", "trastornos mentales", etc., pero que el suicida al momento de suicidarse confiesa
que no ha comprendido la vida y "que no vale la pena vivirla". De aquí
el divorcio del hombre con su mundo, el "absurdo", cuyo tema lo trata
en "El mito de Sísifo". Recordemos la actitud romántica: El romántico
se suicida por escapar a su vida y a su subjetividad. En la historia literaria
tenemos este problema tratado en "Werther", de Goethe; en "Romeo y
Julieta", de Shakespeare o en la poesía de Manuel Acuña, en México, por
ejemplo.
El otro suicidio, el metafísico, es, según Camus, la actitud del hombre
al tener una esperanza en "otra vida futura" y de creer en un "más allá".
Dice que el hombre con esta creencia -actitud religiosa- vive esta vida
no por sí misma sino por aquella que cree y espera merecer, actitud de
escape, dice, del hombre en general y del filósofo, quien, al topar con la
negación de su razón para explicar al Universo creado y al hombre mismo,
acepta la fe que permite la creencia en Dios como Ser Superior, Creador
del mundo y del hombre, actitud que condena. Sin embargo, recordemos
que el pensamiento escolástico a través del tiempo y ~un en el contemporáneo de ciertos filósofos existencialistas como Kierkegaard, en este punto
de la insuficiencia de la razón humana para explicar claramente la existencia
de Dios, el hombre se religa al Creador, puesto que reconoce su insignificancia, pero a la vez, su enorme valor, al ser dotado de razón, única diferencia que le distingue de entre los demás seres creados. Camus, como
decíamos, dentro de su pensamiento positivista, prefiere permanecer en el
estado de "claridad mental", ya que es ateo. Más aún, dentro de su pensamiento existencial da las bases de una moralidad para el hombre al que
le reconoce su dignidad de persona humana. Opina que el ser humano
tiene una "razón de ser'' y por ello no tiene ningún derecho ni a suicidarse
física ni racionalmente, cuya "razón de ser" el hombre debe encontrarla
en sí mismo y en el amor a sus semejantes. Es, pues, su pensamiento humanista, angustioso, realista. Camus, como vemos, tiene importancia porque se sitúa con su actitud filosófica dentro de la problemática existencial
de nuestros días.
Con estas nociones, comentaremos, en seguida, las obras: El extranjero
y El mito de Sísifo, haciendo un enfoque personal sobre las tesis negativa
y valorativa del hombre en el pensamiento filosófico de Camus.

253

�11. Sinopsis de El extranjero -1942- (n)
El extranjero es una novela de la negaci6n en la que Camus sostiene la
tesis del absurdo. En cambio, en El mito de Sísifo sostiene la tesis de
la libertad a través de la cual, el hombre, con su esfuerzo, es capaz de lograr

Camus, con esta tesis, hubiera sido condenado por la crítica literaria y
filos6fica si no publica inmediatamente después su otra obra El mito de
Sísifo, en la que sustenta la tesis de la libertad a través de la cual el hombre es capaz de conseguir, mediante su esfuerzo personal, el triunfo y atacar
las circunstancias adversas que le rodean.

lo que se propone, tesis realista y valorativa del ser humano.
El extranjero, novela publicada en 1942, tiene influencia de la obra de
Franz Kafka: El Proceso.
Argumento: El extranjero, Mersault, es arrestado por un crimen que

cometió y que no sabe explicar por qué actuó arrastrado por las circunstancias que lo rodeaban. Ha matado un árabe. Sin embargo decía que se
había dado cuenta de que "había destruido el equilibrio del día" . . . Mersault, el protagonista, fue a un asilo de ancianos a Morengo, a 80 kil6metros
de Argelia, en donde su madre había muerto. Asistió al sepelio pero todo
le fue extraño: Recordaba que todos a su alrededor lloraban y que él permanecía impasible. Luego, que decidió ir a la playa, ya que disponía de
unos días de vacaciones y allí fue donde mat6 al árabe; que el día que
mató al árabe hacía el mismo sol que el día que habían enterrado a su
madre. Y que una vez que le dio muerte, tir6 todavía cuatro tiros más sobre
el cuerpo inerte, que le parecieron cuatro golpes sobre la puerta de su tragedia íntima. Luego, fue arrestado y al ser conducido a presidio le pusieron
un abogado defensor quien trat6 de defenderlo, mas le fue imposible ya que
el reo no tenía ninguna "excluyente de responsabilidad".
Camus, en esta obra, como decíamos, tiene la influencia de Franz Kafka,
aunque éste enfoca a su anti-héroe desde un punto meramente imaginario,
pues en El Proceso, José K., el protagonista, perdió todo contacto con la
realidad y la vida, en cambio Mersault sentía el apego al mundo.
El "héroe absurdo" de Camus, es el símbolo del hombre de inmediatamente después de la última guerra mundial, quien perdió la esperanza
de un mundo mejor; la fe en la justicia humana y divina y la religión;
pues cuando Mersault fue visitado por el sacerdote que fue a su celda, quien
le decía que tuviera fe en la "justicia de Dios", le respondi6 que a él
ya no le importaba vivir, puesto que la única razón de su vida sería el
amor de María, de quien ya no sabía nada, luego estaba dispuesto a morir
resignado a su suerte. Es una novela de la negación. Todo en ella es nulo:
el amor, el asesinato, la defensa, la creencia religiosa, su vida, sus esfuerzos ...
Lo único que esperaba el extranjero, Mersault, era verse rodeado de sus
semejantes el día de su ejecuci6n con sus gritos de odio . . .

254

III. El mito de Sísifo -1943- (e. f.)
En esta obra, El mito de Sísifo, Camus se basa en la literatura griega:
Según Homero, los dioses habían condenado a Sísifo a hacer rodar una
roca hasta la cumbre de una montaña, de donde volvía a caerse, ya que
consideraban que no había mayor pena que la de condenar a un hombre
al trabajo inútil y sin esperanza; sin embargo, Sísifo logr6 vencer las circunstancias adversas que le rodeaban por su constancia y apego a la vida.
Según la Mitología griega, Sísifo era el más sabio y prudente de los mortales, por ello y porque había encadenado a la Muerte, lo habían condenado
a rodar la piedra hasta la cumbre de la montaña, pero Plutón un día no
pudo soportar el espectáculo de ver su imperio desierto y envió al dios de
la guerra para que librara a la Muerte de manos de su vencedor. Por
ello, Sísifo se vio condenado a morir. . . En esto, Sísifo, desde el infierno,
quiso probar el amor de su mujer y le ordenó que arrojara su cuerpo sin
sepultura en medio de la plaza pública, lo que ella, obedientemente hizo.
Entonces, Sísifo, encolerizado por la obediencia ciega de su mujer y tan
contraria al amor humano, pidió a Plutón que le permitiera regresar a la
Tierra para castigar a su esposa. Mas cuando regresó al reino de los mortales, que gustó nuevamente de este mundo, de la naturaleza, del sol, del
paisaje del mar, etc., no quiso regresar a las sombras del infierno ...
De este mito griego tenemos una conclusión moral: el hombre, a pesar
de sus desgracias y desventuras, se apega al mundo porque en él encuentra
la alegría de vivir y el amor. El héroe mitológico aunque castigado por
los dioses y viviendo bajo las sombras infernales, habiendo sentido la desgracia y desventura que reina en los imperios de Plutón, una vez que vuelve
al mundo terreno, capta, aun con mayor alegría, la belleza, la sabiduría,
el amor y la bondad de los mortales, teme a la muerte y se apega a la vida.
Sísifo es, pues, el símbolo del "héroe" de Camus.
Homero nos da la visión del mundo de los griegos con su mitología pagana
y Camus nos muestra un enfoque personal de la realidad de su tiempo.

Sísifo, aunque condenado a trabajar sin cesar, al final de su vida, ya pró-

255

�ximo a la muerte, se da cuenta de la dimensión profunda del Universo y
del hombre. . . Al cabo de muchos esfuerzos, el "héroe mitológico" alcanza
la cima de la montaña de donde se le cae la roca que hasta allí ha llevado;
mas, nuevamente, y con mayor energía, vuelve a comenzar su camino hasta
que los dioses se apiaden de él. Sísifo, a cada momento de volver a empezar su condena, que tiene "conciencia de sí" y de su "circunstancia", es
más fuerte que la roca. Es el héroe consciente que sólo la esperanza de
alcanzar el triunfo le sostiene con su actitud firme, quien a pesar de su
tragedia se apega a su vida y a su condena. La misma lucha por alcanzar
la cima de la montaña es suficiente para llenar el corazón del hombre.
Necesitamos imaginar a Sísifo feliz, símbolo del hombre.
Camus, con Sísifo, como decíamos, simboliza al hombre del Siglo XX,
quien, a pesar de las circunstancias por las que ha atravesado en estos
últimos años, que ha sobrevivido a los trágicos acontecimientos de las guerras mundiales y que se ha visto en un punto de desesperación y de angustia,
reconoce que su victoria está en el trabajo continuo, en la "conciencia de
sí", de sus posibilidades, y, en la esperanza de un futuro mejor.
Dice Camus que así como Edipo, el héroe trágico griego, ciego y desesperado, al darse cuenta de su tragedia, reconoce que lo único que le ata
al mundo es el amor, "la mano fresca de una joven", así también, el hombre
desesperado y trágico del siglo XX, el "hombre absurdo" pero consciente
de sí mismo se apega al mundo por amor, luego su destino él debe forjárselo ...
Camus así nos presenta un aspecto de la realidad en que vivió. Por un
lado, al hombre desesperado que fue arrastrado a la muerte o sea la tesis
de la negación y por otro, al hombre consciente de sí y de su "circunstancia",
que forja su porvenir, que tiene fe y esperanza en sus semejantes y en el
futuro de la humanidad.
Camus, como decíamos, condena tanto el suicidio físico como el metafísico, pues opina, dentro de su pensamiento existencial, que la vida es un
don que el hombre tiene y por lo tanto ningún derecho le permite quitarse la vida ni quitar la de sus semejantes; que el suicida ha tenido un
falso concepto de la realidad en que vivió, que ha actuado irracionalmente
y así ha querido resolver su situación angustiosa en el mundo; que el hombre que se apega a la vida es un hombre "consciente de sí", a pesar de lo
absurdo que le parezca el mundo, actitud ésta que valora.

IV. Conclusión
Aunque Camus no hace una relación del hombre y Dios, no la niega.
Su tesis filosófica permanece dentro de la concepción meramente existencial
pues no hace relaciones metafísicas y la trascendencia del hombre le es
desconocida en su pensamiento ya que opina que el hombre con el conocimiento de la "absurdidad del mundo" tiene dos caminos para elegir: el uno,
que conduce a la desesperación y al suicidio, camino que siguieron muchos
hombres después de la última guerra mundial -que Camus rechaza, puesto
que valora al hombre-, y el otro, que toma el hombre consciente de sí
y de su "dignidad de persona humana", que se forja la ilusión de dejar
una huella de su paso por este mundo, camino que siguen la mayoría de
los humanistas contemporáneos y el hombre en general, puesto que el hombre es un ser espiritual cuya espiritualidad despliega en sus semejantes por
medio del amor ...
Camus, por lo tanto, en su obra El mito de Sísifo propugna por la tesis
realista-valorativa del ser humano, a pesar de que en El extranjero da a
publicidad su concepción realista-negativa del hombre de inmediatamente
después de la última guerra mundial.
En conclusión, opinamos que Albert Camus como escritor y como filósofo
existencial tiene un lugar prominente dentro de la Literatura Universal y
Francesa y dentro del pensamiento contemporáneo actual.
Monterrey, N. L., marzo de 1977
BIBLIOGRAFfA
l. CAKus, Albert, L'Etranger. Librairie Gallimard. 5 Rue Sebastien Bottin, Paris,
Vlle. -"Le livre de poche"-. 86e. ed.
2. CAMUS, Albert, Le Mythe de Sisyphe. Gallimard. 5 Rue Sebastien Bottin, París,
VIle. 95e. ed.
3. DARMON, Serge P., Contestación a un acto de acusación. "Armas y Letras". Boletín Trimestral de la U.N.L., Año XV, No. 10, octubre de 1957.
4. HENRIOT, Emile --de la Academia Francesa-, Albert Camus, premio Nobel.
"Armas y Letras". Boletín Trimestral de la U.N.L., Año XV, No. 10, octubre
de 1957.
5. LUPPE, Roberto de, Albert Camus. Editions Universitaires, No. l. Classiques du
XXe. Siecle.
6. KAFKA, Franz, El Proceso. Novela. Editorial Losada, 5a. ed., 1957.
7. MoELLER, Charles, Literatura del Siglo XX y Cristianismo. Tomo I, -El silencio
de Dios"-. Camus, Gide, A. Huxley, Simone Wei1, Graham Greene, Julien Green,
Bernanos). 4a. ed. Editorial Gredos, Madrid, 1961.

257
256

HUMANITAS-17

�EL TEATRO DEL ESPEJO EN: ASl ES, SI ASl OS PARECE
RosAURA BARAHONA

A.

Así es, si así os parece:

"El público del teatro Atelier ha sido materialmente violado por
la filosofía ... "
Fran~ois Mauriac trae el estreno de la obra Chacun se verité,
en París.

l. Mundo de Fantasía. llusi6n y realidad
Poa LO GENERAL, al hablar de fantasía en literatura y en particular en drama,
nos referimos concretamente a los aspectos no reales creados por la mente
del autor o de uno de los personajes para alterar, invertir o mutilar una
realidad que les molesta o aburre y de la cual desean huir al menos instantáneamente. En Pirandello, sin embargo, el aspecto fantástico adquiere
otro sentido, y por lo mismo, es difícil marcar una línea que divida tajantemente los mundos ilusorios y reales del autor. De hecho, en este caso particular lo ilusorio nunca logra sobrepasar el horror de lo real y por lo
mismo, Pirandello no busca huir de sus sufrimientos a través de un mundo
de sueños o de fantasías extraordinarias, ni tampoco busca permanecer inmóvil como víctima de la miseria humana. Más bien, intenta darle "a su
purgatorio vital un nivel de tragedia".1
Los planos de realidad e irrealidad están dados en la mayoría de sus
obras por la visión propia que cada uno de sus personajes posee, de tal
1
LuALEY, Frederic.k, Now trends in 20th Century Drama.
Press, New York, 1967 (pp. 20-21).

Oxford University

259

�forma, que casi nunca existirá una realidad objetiva como tal, sino que
nos será presentada fragmentadam.ente de acuerdo con la opinión de los
que la manejan. Lumley lo explica en pocas líneas: "Todas las explicaciones
diferentes -aunque cada una sea contradictoria frente a la otra- pueden
ser las correctas puesto que cada quien hace su propia verdad".2
En Así es, si así os parece, la realidad se nos da de manera concreta en
un solo aspecto, el de los habitantes de la ciudad convertidos en investigadores. Sus entradas, sus salidas, sus encuentros, sus deducciones, en el plano
vital no-filosófico, se pueden seguir y estudiar como acontecimientos a lo
largo del drama. Sin embargo, lo que se oculta tras eso escapa ya a la
realidad determinada. Lo que lleva a cada uno de ellos a pensar de tal
manera o a opinar tal cosa, escapa a nuestra apreciación, porque también
en ellos se cumple el principio pirandeliano de que toda realidad es válida en
cuanto está ahí en alguno de nosotros, aunque los demás seamos incapaces
de verla, de captarla o de comprenderla.
Aquí no podemos hablar de un solo plano de fantasía sino de varios.
Se nos dan, indudablemente, a través de la Sra. Frola, del Sr. Ponza y
-rematándolos- de la Sra. Ponza. La locura, la muerte, el manicomio,
el amor por el otro que es el demente, las prohibiciones, los permisos, etc.,
nos son dados como algo casi ajeno a la realidad en tanto que todo eso
se gesta en la cabeza de unos personajes que nunca acaban de ser absolutamente reales si los comparamos con los vecinos inquisidores.
Aquí, nuevamente, habría que aclarar que la búsqueda pirandeliana de
estos aspectos de fantasía son más que puertas de huida puntos de apoyo
que le ayudan a cimentar sus principios de pesimismo vital. Hay que recor·
dar también, que en Pirandello como en Strindberg y como en algunas
obras de Maeterlinck, los incidentes en la vida están determinados por el
destino, de tal forma que la gente no es culpable en sí, lo que le permite
actuar en ocasiones sin ningún sentimiento de culpa. Si bien el anterior
principio se aplica a los autores que acabamos de mencionar, también es
cierto que no podemos perder de vista el hecho de que en Pirandello los
incidentes se welven abstracciones, lo que dará nombre a su teatro.

11. La sátira social: protesta contra quienes escudriñan los secretos de los
demás.

No corresponde a este trabajo señalar los motivos que provocaron en el
Pirandello-autor el pesimismo que lo caracteriza y que, por otro lado, sus

críticos parecen justificar plenamente al estudiar la vida de Pirandellohombre.
"Lo que no se debe olvidar, es que estos personajes son un espejo no del
mundo ni de una moda literaria, sino de la vida del propio Pirandello;
son su apología y su justificación para el profundo pesimismo que lo embarga." 3
"Por lo general, Pirandello expresaba siempre su insatisfacción respecto al arte porque según él, estaba siempre demasiado suavizado con respecto
a la realidad." •
Es con base en lo anterior que se siente obligado a exagerar algunos de
los personajes o de las situaciones que presenta en sus comedias hasta, en
ocasiones, caer en lo grotesco (característica de su obra que veremos posteriormente) . Dentro de estas exageraciones, bien se puede incluir la sátira
social que hace en Así es, si así os parece. El motivo que lleva a los habitantes de la ciudad a convertirse en investigadores voluntarios casi las
veinticuatro horas del día, es lo de menos. A Pirandello no le importa qué
relación pueda existir realmente entre la Sra. Frola, su yerno y su supuesta
segunda esposa. Es decir, se pudo utilizar cualquier otro tipo de relación
e incluso cualquier otro tipo de situación y la obra no se hubiera alterado
esencialmente porque lo que interesaba señalar era la conversión de los
atentos vecinos en crueles inquisidores.
Por supuesto, esta especie de tribunal inquisidor cae dentro de la estructura dramática de la obra aunque no está lejos de la realidad que se vive
actualmente en las ciudades pequeñas o en los pueblos en donde el espacio
y el tiempo aún permiten que se entable este tipo de lazos y esta clase
de "comunicación".
En la obra, quien nos marca la pauta de la sátira es Laudisi que desempeña el papel de "raisonneur" (y que, en último término es el vocero de
las ideas pirandelianas respecto a la obra misma) . Es Laudisi quien nunca
pierde la serenidad ante los desbocados acontecimientos que se presentan
para alterar la serenidad de la ciudad y sus habitantes. Es él quien se
molesta con los demás porque son incapaces de respetar una vida ajena
y una realidad también lejana a ellos, sólo por el hecho de que no la "ven
clara" y porque no "saben". Por lo mismo, lucha porque el asunto sea
• LUMLEY,

• LuMLEY,

Frederick, op. cit. (p. 22.)

• GASSNER,

Frederick, op. cit. (p. 18.)
John, Masters o/ Drama. Dovor Publications. Ncw York, 1954 (p.

44'.!).

260
261

�olvidado y todo vuelva a la normalidad para que se salven las víctimas
de los inquisidores.
LAuoISI.

Ya está. Siéntese usted ahí. Rompa medio pliego de información, que no dice nada, y aquí, en la otra mitad, escriba
usted una información concreta y segura.

CENTURY. ¿Yo? ¿Cómo? ¿ Qué información?

LAums1. Una cualquiera, la que más le guste a usted. Es por el bien
de todos. Para devolverle el sosiego a toda la ciudad. Quieren
una verdad, no importa cuál, con tal de que sea rotunda y
categórica . . . y que sea usted el que la diga.
Laudisi juega el papel de sincerador y a la vez de acusador. Con el mejor de los humores y con toda la finura que se podía esperar de él, acusa
a las señoras Cini y Nenni de hipócritas, metiches y tontas en una escena
casi cómica en donde les toma el pelo con toda facilidad, gracias a que ellas
se dejan llevar al juego porque éste ha sido provocado por Laudisi a través
de una serie de preguntas que, aparentemente, tienen que ver con la Sra.
Frola, su hija y el Sr. Ponza.
Sin embargo, lo que en un momento determinado pudo ser una broma,
en realidad cubre una situación por demás dolorosa (también este aspecto
lo trataremos con más detalle posteriormente), de tal forma que Laudisi
no se rió de sus bromas ni de sus comentarios porque se da cuenta del dolor
que se está provocando en dos seres que hasta entonces habían logrado sobre·
vivir a base de quién sabe qué realidad propia, mentira tácita, o acuerdo
falso que les permitía sostenerse a cada uno en sí, a la vez que les ayudaba
a sostener al otro.
Lo cierto es que conforme vamos leyendo la obra, vamos simpatizando
cada vez más con la Sra. Frola y con el Sr. Ponza, aunque sospechemos
o intuyamos que jamás llegaremos a conocer realmente quiénes son. (Aquí
cabe una de las preguntas que sostienen toda la obra de Pirandello, ¿ realmente podemos llegar en alguna ocasión a saber quién es el otro, el que
está frente a nú, aun si ese otro es mi propia imagen reflejada en un
espejo?) Y conforme nos aliamos a ellos, pobres locos (¿uno? ¿los dos?
¿ninguno??), vamos alejando de nuestra simpatía a los demás personajes
porque se convierten en atacantes y su ataque no es individual ni bienintencionado, sino colectivo y cruel, a pesar de que saben que nada lograrán de

262

su investigación, sino satisfacer una curiosidad malsana que no alterará
sus vidas: será otro de tantos temas de conversación que suenan durante
una temporada para luego ser echados al olvido. Así, la Sra. Cini que en
su primera aparición nos pudo simpatizar porque surge casi como caricatura de la vieja chismosa del pueblo, al poco tiempo, nos empezará a
molestar por su insistencia y su morbosidad contaminantes.
La sátira social es pues, clarísima y durísima. Como miembros de un
grupo social determinado, no nos está permitido poseer verdadera privacidad
en nuestras vidas. Cualquier motivo de duelo o de alegría que nos aflija,
aun en lo más íntimo de nosotros mismos, deberá ser aireado tarde o temprano por el resto de nuestros vecinos que se convertirán tácita y automáticamente en jueces listos a emitir su fallo. Probablemente habrá tantas sentencias distintas como jueces aparezcan, pero eso también es parte del proceso,
de tal modo que si tratásemos de indagar cuál fue la situación que originó
todo aquello, nos encontraríamos con tantas versiones que sería poco menos
que imposible armar la verdadera.
111. Lo grotesco. La máscara y el rostro
En algunas de sus declaraciones, Pirandello tocó el aspecto de la máscara
y el rostro en su teatro: "Quien ha nacido personaje, no puede permitirse
el lujo de reírse de la muerte porque su ser no cambia día a día. Esos
personajes entrevistados por su creador los domingos por la mañana, viven
y sufren dentro de los límites inmutables de su creación, dentro de la
lucha entre la verdad objetiva y la lógica subjetiva, lo absoluto y lo relatívo, lo real y lo ilusorio, la máscara y el rostro".5
¿A qué se refiere cuando habla de máscara y de rostro? Esencialmente
a la apariencia y a la realidad que se dan en sus tragedias, comedias, o tragicomedias. La máscara sería la apariencia que cubre la realidad del rostro.
Es decir, en un primer contacto con la obra de Pirandello, nos puede parecer
que sus situaciones tienen mucho de comicidad y que incluso a la hora
de determinar el tipo de montaje que se utilizará para poner la obra en
un teatro se podría pensar en un montaje ligero, característico de las comedias. Sin embargo, si se penetra realmente la obra, se descubrirá una
situación por demás dramática e incluso trágica:
"Aunque su pesimismo es innegable, sus obras no traspiran pesimismo.
Hay una máscara sobre la vida y esa máscara, a menudo provoca hila• LuHLEY,

Frederick, op. cit. (p. 17.)

263

�ridad. Cuanta más risa provoca, mayor la tragedia. Y es precisamente
a través de la risa, de la ironía, de la sátira y de las inconsistencias entre
la máscara y el rostro que Pirandello logra desarrollar plenamente sus
obras. Su habilidad técnica es infalible, su diálogo tenso y abrupto ideal
para el propósito buscado. Sus personajes son individuos ordinarios. A
menudo la dialéctica del problema les impide aparecer como personajes
hasta que la máscara desaparece repentinamente y surgen como individuos, porque Pirandello es un gran individualista." 6
Sin embargo, aquí cabe preguntarse si este planteamiento no será más
bien teórico en lo referente a la producción pirandeliana. Porque ¿ realmente
hay una separación entre lo que se considera máscara y lo que se considera rostro, si la máscara participa de muchas de las características del
rostro? Aclaremos. Podríamos hablar con mucha seguridad de estos dos
términos, si los aspectos aparentes en la obra de Pirandello fuesen totalmente distintos de la realidad, o mejor dicho, del fondo que están tratando
de ocultar. Pero si en este caso, la risa que hay en ese primer plano de
apariencia, es una risa triste, más que una risa desorbitada o sin~eramente
alegre, ¿ podemos realmente considerarla risa? ¿ No será más bien una
risa dolorosa, una risa que nos deja adivinar que está ahí para evitar que
surja el llanto? Quizá sea eso lo que llevó a otro de sus críticos a declarar
que en Pirandello no hay necesidad de usar la máscara puesto que rostro
y máscara son lo mismo. Quizás, entonces, sería más justo hablar de la
máscara y el rostro como una técnica pirandeliana más que como un recurso.
Lo sentimos más justo porque eso nos haría presuponer que como cualquier
técnica el autor la está manejando conscientemente lo que permite hablar
ya de una exploración dramática a través de esa técnica particular.
No podemos olvidar que siempre que hablemos de Pirandello debemos
hablar de su teatro cerebral. No es un autor intuitivo ni lírico, aunque por
supuesto, no se le puede negar que posee a ratos ambas características. Su
teatro, es un teatro pensado y creado para molestar al espectador medio
que acude a presenciar algo que lo haga gozar con una obra que lo distraiga y entretenga, pero nunca que lo obligue a pensar. Pirandello busca
irritar a ese espectador medio y hacerlo brincar de su asiento, con un teatro
descarnado, amoral, de ideas, filos6fico, nunca simplemente entretenido.
"Ni teatro es serio. Quiere toda la participación de la entidad moral-hombre. No es, ciertamente, un teatro cómodo. Teatro difícil. Teatro
• LuMLEY,

264

Frederick, op. cit. (p. 20.)

peligroso. Nietzsche decía que los griegos levantaban blancas estatuas
sobre el abismo para ocultarlo. Yo, en cambio, las derribo para revelarlo ... Es la tragedia del alma moderna." 7

IV. Tres grupos de personajes
La separación de los personajes en tres grupos puede hacerse de manera
tajante, o siguiendo una serie de matices que complicaría un poco la división. Por lo mismo, nos quedaremos con la primera clasificación, pero
no sin antes añadir que de los elementos que incluyamos en el grupo tres,
se puede hacer a su vez una subdivisión.
El primero de los grupos, no es tal. Es decir, en la primera categoría
aparecería un solo personaje: Lamberto Laudini, vocero de las ideas de
Pirandello, raisonneur, moderador y, en cierta forma, la única conciencia
más o menos ajena a la morbosidad que se apodera de las mentes de los
habitantes de la pequeña ciudad. En un momento determinado, estuvimos
tentados a incluir en este grupo al Prefecto que hace su aparición hacia el
final de la obra porque si bien, participa de la curiosidad de la mayoría,
también es cierto que conserva la serenidad al menos durante más tiempo
que los demás. Sin embargo, su actuación a la hora de resolver el conflicto,
nos hizo que lo dejáramos en el tercer grupo.
La segunda categoría la constituyen esencialmente la Sra. Frola y el Sr.
Ponza, aunque tácitamente, se incluye en ella desde el principio -y concretamente hacia el final- a la Sra. Ponza. Son, además de los vivientes
del drama, los únicos que conocen la verdad ( aunque ésta sea tres verdades
y no una) y los que, no sólo involuntariamente sino en contra de su voluntad
provocan todo el problema que se desarrollará a lo largo de la obra. No
son personajes inocentes ni culpables. Simplemente son. Y por el hecho
de ser y de no poder (o no querer) explicar a los demás qué los hace ser así,
se convierten en los individuos ( en el sentido de únicos) de la ciudad y
eso en sí, constituye delito que hay que pagar diluyendo esa individualidad
entre la de los demás. Y deberán hacerlo sometiéndose así a las leyes de
un grupo determinado que no soporta "misterios" de los que no participa.
Permanecer ahí, como individuos, atenta contra la tranquilidad de la comunidad.
El tercer grupo, el de los inquisidores, lo integran principalmente Agazzi,
' P1RANDELL0, Luigi, Obras escogidas.
Madrid, 1963, 6a. ed. (p. 30.)

Ed. Aguilar (Colección Premio Nobel).

2fi5

�Amalia, Dina, el Sr. Sirelli y su esposa, Centuri, la Sra. Cini, la Sra. Nenni
y el Prefecto, además de los señores y señoras que amorfamente aparecen
al final de la obra como habitantes casi constantes de lo que el Prefecto
llama "el cuartel general" desde donde se realizan las investigaciones y
desde donde se "controla" la situación. El criado no se nos escapa, pero
preferimos dejarlo simplemente como un personaje de fondo del que se
vale Pirandello para ver varias cosas.
Este tercer grupo dará el valor real y característico a la obra. Representada toda la ignominia, la falta de respeto, la inmoralidad y la hipocre~ía de
una sociedad que devora a quienes son raros en su seno.
Todos ellos son también los instrumentos de que se vale el autor para
reafirmar su tesis de que somos incapaces de penetrar al misterio que en-

cierra la identidad de cualquier persona. Por lo mismo, "debemos de mostrar tolerancia hacia los demás, es decir, debemos respetar sus motivaciones
personales más profundas en tanto que nunca podremos llegar a conocerlas
realmente".8
Si a nosotros como habitantes de este mundo concreto en que nos estamos
moviendo, nos sucediera algo similar a lo que sucedió dentro de la obra,
si repentinamente y por equis circunstancia todos los papeles que nos identifican legalmente ante los demás y que certifican lo que somos llegaran a
desaparecer, y además, no quedara a nuestro alrededor nadie que con su
testimonio nos avalara en cuanto a lo que decimos ser, ¿ cómo probarlo satisfactoriamente ante la mente y el espíritu de los demás? Para Pirandello
el punto a discutir no es cómo probar todo lo anterior, sino el hecho de
que no es necesario y sí inútil el intentar probarlo porque en último término
ningún certificado será capaz de penetrar en una verdad que, con toda
seguridad, es distinta para cada uno de los que se enfrentan a ella y aun
para el mismo ser que desea identificarse.

LAumsr. (Se pasea un momento sonriendo y moviendo la cabeza: luego,
se detiene delante del espejo, contempla su imagen y habla con
ella.) ¡ Hola, muy buenas! (La saluda con dos dedos, guiña un
ojo maliciosamente, ríe con picardía.) ¿Qué hay amigo? ¿Cuál
es el loco de nosotros dos? ( Apunta con el dedo a su imagen,
que naturalmente le devuelve el gesto. Ríe nuevamente.) Ya
lo sabía. Yo digo que tú, y tú me señalas a mí con el dedo.
¡ Cómo nos conocemos tú y yo! ¡ Lástima que los demás no te

vean como yo te veo! ¿ Pues, en qué te transformas, amigo mío?
Aquí, frente a ti, me veo y me pregunto: "¿ Cómo eres para
los demás?" Un fantasma, amigo mío, un fantasma. Y, sin embargo, ¿ves esos locos? Sin fijarse en el fantasma que cada uno
lleva dentro de sí mismo, corren llenos de curiosidad detrás del
fantasma de los demás, y creen que es otra cosa distinta.
(Acto II, escena III )

V. El teatro del espejo en la obra:
Cuando se habla del "teatro del espejo", se hace referencia a un teatro
de contrastes para explorar un univeroo imaginario que tiene similitudes con
el nuestro, sólo que refleja un mundo imperfecto en el espejo del ideal.
Antes de tratar de señalar por qué ciertos aspectos de la obra que nos
ocupa parecen caer dentro de lo que se llama "teatro del espejo" hemos
querido incluir las propias declaraciones de Pirandello acerca de este tema
porque consideramos que explican muchos de los aspectos que, por tradición, se consideran poco claros en su obra.
"Creo que la vida es una triste bufonada, ya que sin poder saber ni indagar ni por qué ni de quién, sentimos siempre la necesidad de engañamos
a nosotros mismos con la espontánea creación de una realidad ( una para
cada cual y nunca igual para todos), que de cuando en cuando se nos muestra ilusoria y vana ... Lleno está mi arte de compasión por todos cuantos
se engañan, pero nada impide que esta compasión derive una burla ferm
contra el destino que así condena al hombre al engaño. Cuando uno vive,
vive y no se ve. Ahora bien, haced que se vea en el acto de vivir, presa de
sus pasiones, poniéndolo frente a un espejo: o queda atónito y desconcertado
ante su propio aspecto o desvía la mirada para no verse, o indignado escupe a su imagen, o levanta airadamente el puño como si fuera a destrozarla. Si lloraba, ya no puede llorar y si reía, ya no puede reír. De esto
deriva a la postre, forzosamente, una desventura. En tal desventura consiste
mi teatro." 9
Y será, precisamente, a partir de este teatro del espejo manejado por Pirandello o por sus seguidores, o aun por quienes han sido influidos por él
y niegan su influencia, que el dramaturgo busca intervenir directamente en
' CUSTODIO,

• GASSNER,

266

John, op. cit. (p. 440.)

Alvaro, Forjadores de un mundo moderno (Luigi Pirandello) . México,

1957 (p. 751).

267

�nuestra vida e ideas de espectador. En tal forma, que se nos exige una
participación activa al enfrentarnos a la obra para que ésta se convierta
en parte integral de nuestra vida al menos durante el momento en que nos
planteamos su problemática. Ahora, si la obra nos obliga a pensar, a alternarnos espiritual y quizás definitivamente, qué mejor: uno de los fines de
toda manifestación artística se habrá cumplido: inquietar anímicamente al
espectador.
Concretamente, se puede hablar de teatro del espejo dentro de la obra,
al hacer referencia a los tres personajes juzgados: la Sra. Frola, su yerno y la
esposa de éste. Se les obliga a enfrentarse a una realidad tan abruptamente que
no soportan reconocer la diferencia que existe entre ésta y el engaño en
que cada uno ha decidido vivir. Pero esa realidad se deforma en cada
enfrentamiento, como si se reflejara en un espejo defectuoso que alarga,
acorta, ensancha o ridiculiza la figura que proyecta. Así la locura que pudo
haber sido verdadera, se nos escurre de la realidad concreta porque pasa
a ser una locura incapaz de ser determinada. Es la locura de la Sra. Frola,
o la del Sr. Ponza ... o la de la Sra. Ponza ... o, quizás ¿la de los inquisidores? ¿Julia es Lina o es Julia, o es Julia-Lina, o no es ninguna de las
dos, o es, como ella afirma, en una de las partes más bellas de la obra:
SRA. PoNZA.

EL

PREFECTO.

(Lentamente subrayando) . . . la verdad. ¿ No es eso?
Pues óiganla ustedes: yo soy. . . sí. .. , la hija de la
señora Frola . .. y la segunda mujer del señor Ponza. Sí,
para ellos soy eso. Para mí . . . no soy ninguna de las dos.

cables (para nuestra mente llenas de conceptos tradicionales) formas dimensionales. Todo esto, quizás aclara -y en cierta forma justifica-, el pesimismo metafísico del autor, así como su concepto del hombre como ser
falso, creador y amante de falsedades. Es también quizás esto, lo que ha
conservado en el teatro de Pirandello la frescura que le permite ser representado en la actualidad con toda vigencia y ser considerado, aun ahora,
como una de las manifestaciones teatrales más originales y apasionantes del
siglo. Esto, cuando muchos de sus contemporáneos han envejecido en sus
obras y nos hablan en ellas de cosas que sentimos ya muy lejanas a la problemática actual.
Así es, si así os parece se deja penetrar sólo después de varias lecturas
que inducen a la meditación porque en ella se manejan valores muy particulares: cada hombre no es una conciencia sino muchas conciencias al
mismo tiempo, la realidad es subjetiva y relativa, la vida, en su constante
fluir, se contrapone a la forma o a la apariencia que pretende inútilmente
detenerla en el tiempo; sólo el personaje o creación es inmortal ya que
el hombre, instrumento de esa creación, parece inexorablemente, la reflexión,
espejo de la conciencia, congela el sentimiento hasta casi matarlo; lo grotesco, que nos puede parecer desorbitado, es a veces más tenue que la
realidad que se nos trata de ocultar bajo la máscara. Quizá todo se justifique y reafirme si recordamos las palabras de Pirandello, buscador de la
verdad:

"Como hombre, he querido decir algo a los hombres sin ninguna ambición, excepto la de vengarse de haber nacido. Y, sin embargo, la vida
aún con todo aquello que me ha hecho sufrir, ¡ es tan bella!" 10

¡ Ah, no! Para usted, señora ... tiene que ser la una o la

otra.
BIBLIOGRAFIA

SRA. PoNzA.

No, señores. Para mí, soy ... solamente ... la que los demás creen que soy.

Este planteamiento de qué es la realidad y hasta dónde es posible aprehenderla, no se había dado bajo esta forma dentro del teatro. Por eso
Mauriac habló de filosofía tras el estreno de la obra en París. Hay que
recordar que Pirandello participa de un movimiento renovador en la literatura coincidente con la filosofía bergsoniana, orteguista y heideggeriana
con su punto de arranque en la teoría de la relatividad de Einstein. Es decir
tiempo y espacio, como dimensiones humanas, se ha alterado en cuanto a
conceptos filosófico-científicos, y por lo mismo, la realidad que participando
de ellos nos rodeaba, ha desaparecido para dejar lugar a nuevas e inexpli-

268

CusT0D10, Alvaro, Forjadores de un mundo moderno. (Cap . Luigi Pirandello ) , vol. 2.
México, 1957.
DENUR, Guy, Historie des spectacles. Ed. Gallimard. Paris, 1965.
GAsSNAR, John, Masters of Drama. Dover Publications. New York, 1954.
Lu11uEv, Frederick, New trends in 20th Century Drama. Oxford University Press.
New York, 1967.
PlRANDELLo, Luigi, Obras completas. Ed. Plaza y Janés. Colección Clásicos del siglo
XX, vol. l. Barcelona, 1961.
PIRANDELLO, Luigi, Obras escogidas. Ed. Aguilar ( C olección Premio Nobel ) . Madrid,
1963.
'" LUMLEY, Frederick, op. cit. (p. 17.)

269

�GEORGES BATAILLE
GIAMPIERO

Buccr

ITESM

INTRODUCCIÓN
UNA VIDA DE modesto bibliotecario, transcurrida en los estudios hasta la
muerte ( 1961) no amparó a Georges Bataille de las polémicas con dos
verdaderas instituciones: Breton y Sartre. Póstumo ha llegado un reconocimiento por parte de la vanguardia: El Quel lo considera una figura
capital de nuestro siglo. Derrida, Barthes y Foucault lo leen hasta una (imposible) asimilación. "Ecos de Bataille" se encuentran en la poesía de Paz
y en el marxismo antihumanístico de Althusser. Si su libro más conocido
es L'erótisme (1957) y su obra maestra La Part Maudite (1949), Bataille
no se ha expresado con menos plenitud en los artículos diseminados en
efímeras revistas de los años '30 Documents, La critique sociale, Minotaure, Acéphale. Estas migas de filosofía por estar estrechamente ligadas
con La somme athéologique, su meditación más llena y dolorosa de la
guerra y postguerra, y por la coherencia con el cuerpo de las obras mayores,
merecen ser leídas con la atención debida a una pregunta todavía abierta
en la filosofía moderna.

En Le langage fleurs Bataille aplica el par alto/bajo (ya usado con éxito
en L'Anu.s Solaire) a la figura de las flores. La flor es asociada con el
amor. ¿Por qué? Bataille se lo pregunta, y rechaza en esta metáfora toda
connotación obligada, rechazando así mismo la idea de una "connaissance des
relations" entre "les divers objets". Para él las correspondencias no hay que
buscarlas, a la manera de Baudelaire, sino inventarlas: de otra forma el
proceso de la metáfora, el deslizamiento que la caracteriza dependería de
una identidad objetiva comprobada. En contra de estas llaves obligatorias,
Bataille recuerda que para el psicoanálisis todo el proceso es "presque toujours

271

�un rapprochement accidental". Si es así, a la raíz de cada metáfora hay un
deseo, cuando menos en el caso de la metáfora "libre". En los otros
casos, cuando la metáfora identifica elementos comunes, su proceso es obligado justamente a partir de esta identificación. La metaforización libre nos
permite liberarnos de una visión " ... suivant laquelle les formes extérieures,
qu'elles soient sésuisantes ou horribles decéleraient dans tous les phénomenes
certaines décisions capitales que les décisions humaines se borneraient a
amplifier. 11 y aurait ainsi lieu de renoncer immédiatement a la possibilite
de substituer l'aspect au mot comme élément de l'analyse philosophique. Or,
il serait facile de montrer que le mot permet seulement d'envisager dans
les choses les caracteres qui determinent, une situation relative, c'est-a-nre les
propriétés qui permettent une action extérieure, cependant, L'aspect introduirait
les valeurs decisives des choses ... ".
Aspectos en contra de palabras, arbitrariedad (deseos) en contra de identidad, pues ésta rige el reconocimiento como base de lo útil, de la acción
y del proyecto. Asociar flor y amor (en cuanto a la fecundación) , por ejemplo, quiere decir hacer depender la metáfora de propiedades " ... qui permetten t une action extérieure" (cfr. supra) . Además, esta metáfora "menor"
tiene una función idealizadora (¿y por qué no sublimadora?) . La flor es
un ideal humano, entonces encierra un deseo de perfección. ( Otra vez un
désir sublimado.)
Con el gesto de la metáfora menor, el hombre finca el mundo del proyecto, del saber, y de la jerarquía, removiendo al mismo tiempo el erotismo,
el obsceno, la risa. Remover quiere decir explotar la organización de un
espacio (nacido con la misma remoción) en pares alto/bajo, inteligible/
sensible, bien/mal. El mundo profano se constituye así como una jerarquía
de funciones y objetos descontinuos, regidos por el moi abstrait que es deveras el vicario de Dios y que Dios a su vez garantiza. Cuando el moi es
moi qui meurt como en Le Sacrifice, cuando está al borde de las lágrimas,
Dios desaparece. Pero ¿qué es este sacrificio de integridad? Este desmembramiento sacrificador es la automutilación de Van Gogh en presencia del
sol, que mutila al mismo Dios. El orden del cuerpo es violado por una
fuerza que debe serle interior, si su experiencia es intérieure. Esta fuerza es
la muerte, y solicitarla quebranta el interdicto por medio del cual el hombre
se ha constituido, vivo y en discontinuidad con los otros hombres. Bataille
habla de la sociedad moderna y de la ciencia que la conoce y construye
como de una falta de continuidad en acto. Recordando Le Valeur D'Usage
de D. A . F. DE SADE: La ciencia es una mirada cargada de intenciones,
no es neutral, ya que "leyendo" ciertas relaciones, las "escribe", las crea.
Estas relaciones son las de la proximidad discreta (Platón dice lo mismo

272

en el Teetetes), nada más que están allí para ser violados. (Esto Platón no
lo dice.) La rosa de Sade está allí para ser deshojada, como el pie de la
reina está allí para ser besado. En Le Gros Orteil sabemos que el pie de
la reina se viola porque es sagrado, y que su sacralidad es penetrada y superada por el deseo mayor (de la violación) pero no quebrada y el interdicto es mantenido. Esta situación de la ley, abierta y cerrada a la vez,
es la base misma del pensamiento de Bataille. Para él la misma filosofía
humana nace de una profanación, el cuerpo siendo el lugar en que un
alto, la cabeza, se defiende de las erupciones de un bajo, los genitales, que
podrían cortarla. Bataille piensa en una transgresión conservadora, una ley
a la base misma del hombre, que si no fuera violada lo mutilaría. Y violarla
para superarla no sería menos reductivo. Aquí está el típico problema de
una lectura de Bataille: no aislarlo en uno de los elementos del par, no
leerlo como a un gótico. En esto nos ayuda saber que Bataille es atraído
fuertemente por los sistemas dualistas, y que ésta atracción lo acerca al materialismo (A) dialéctico y a la gnosis con el mismo movimiento. Justamente
en relación a la gnosis Bataille se da cuenta de la necesidad de disociar la
materia de toda afinidad con el espíritu, de hacer de ella un principio activo
y "otro" del espíritu. Su dualismo es una voluntad de resistencia a todo
sistema: que por su naturaleza misma, es monista, cientista y reductor.1
El sistema, lo sabemos, es el de Hegel, que de dos términos opuestos,
materia y espíritu, hace dos términos simétricos, removiendo la materia en
lo bajo del papel pasivo ("Les murs de la prison" cfr. Le Bas Materialisme
Et La Gnose). Ahora, si los dos mundos, el proyecto y su sacrificio, son
simétricos, no hay en ellos que la falsa oposición del bien y del mal. Esto
sería quedarse en el mundo del bien, porque se escoge siempre un objeto,
y voluntad y objetos, en su dinámica de fines, son típicos del mundo del
proyecto del bien.
El mal no es escogido, escoge. Por esto L' expérience intérieure es un
método de caída, no de hallazgo. El mundo al que resiste es el mundo
del proyecto, condenado a remover la muerte y el erotismo desde su mismo
origen. Este mundo se esconde su (originaria) fractura abrazando el ser
con una mirada totalizadora y omnipotente como su misma voluntad de
monismo. Bataille no se ha hecho ilusiones acerca de la era de oro. El
mundo arcaico para él no es el mundo orgiástico del erotismo, porque de
todas maneras es un mundo humano, es decir fincado a partir de un
interdicto, única condición de humanidad. Su amor por los aztecas y por
1
Por esto L'Heterologie no es ciencia, es Scatologie, o sea obscenidad. cfr. Le
Valeur D'Usage de D. A. F. de Sade.

273
HUMANITAS-18

�las prácticas del potlatch no le permite leer la historia del hombre desde
el caos hasta el individualismo moderno, sólo quiere subrayar la mayor apertura de las sociedades arcaicas a lo sagrado. Así es en La Notion De Dépense,
cuando leemos que en el mundo burgués "La jalousie d'etre humain a etre
humain se libére comme chez les sauvages, avec une brutalité équivalente:
seules la générosité, la noblesse ont disparu".

1

1

Aquí la generosidad es la disposición abierta hacia lo sagrado: la fascinación, movimiento que la voluntad ni siquiera puede reconocer. Así, no
se escoge entre bien y mal, pues si se escoge el objeto siempre es el bien.
Para Bataille una violación a sangre fría del interdicto simplemente sería la
demostración que éste ha sido desplazado. Pensemos en la sexualidad "natural" de las revistas neo-femeninas, a la ideología hippy y al mito de la
vuelta a la naturaleza. Un pensamiento de este género ha sido inmediatamente absorbido por la ideología neo-capitalista, y no por caso, pues dejando creer que la sexualidad sea un "campo" que por fin la ciencia puede
penetrar y liberar, se le puede quitar toda carga "escandalosa" , poniéndola
en la serie de los objetos compatibles con un deseo compatible, y reduciéndola a lo homogéneo. Una sociedad que espera "practicar" la sexualidad esconde mal su carácter represivo, y se parece a una sociedad que
inserte el proletariado en el cuadro del poder. De hecho liberalización sexual
y socialdemocracia siempre van juntas. La "fecondité celeste" ( recordamos
Le Gésuve) es la condición misma de la historia, del lenguaje, de la racionalidad. Nuestra sociedad nos da el ejemplo de una aparente ignorancia
de la ley que Bataille hubiera mirado con sospecha. El interdicto es el
origen mismo de toda historia y sin embargo es permeable, finca el bien
como huida de la animalidad, pero ésta puede volver (como lo removido)
y sitiar sin fin el territorio limitado por la ley. Los dos mundos, sociedad y
naturaleza, vida y muerte, están lejísimos el uno del otro, separados por
una estricta voluntad de dualismo. ¿Pero cómo se pasa del uno al otro?
Cómo se refiere a la metáfora menor sin que ésta hable a través de esa
jerarquía de gestos que es la voluntad? Con la violación, en el momento
puntual del pasaje de la línea del interdicto. Más allá del bien, todavía
hay bien, hay la voluntad que vuelve a apoderarse de sus derechos y a
fincar el proyecto.
El yo diferente del yo abstracto aparece "a la limite de la mort" ( Le
Sacrifice) y cuando la muerte aparece, la voluntad deja espacio al désir,
porque la voluntad proyecta y el désir destruye, destroza el cuerpo y decentra. Por eso, deshojar la flor no quiere decir guardar el tallo: si fuera
así, habría una pura sustitución de elementos en la misma estructura: el
bajo en lugar del alto, una simple sustitución a la manera del materialismo

274

clásico. Esta transgresión sin descanso, que en Bataille es capital, la en~n~ramos igual en La Littérature et le Mal, sobre el problema del profes10rusmo del mal en Genet: La perfección de Arman es ilusoria y acaba
por hacerlo parecer a un SS, pues lo obliga a querer. No hay fidelidad al
mal, el Gésuve tiene que tener erupciones breves: antes y después no hay
más que el bien, un objeto entre los otros que se busca con la voluntad.
C~ando és~ cae, su objeto se vuelve impensable: un objeto erótico, es decir
abierto al Juego de la seducción, que lo recorre de lo alto a lo bajo, que lo
sacrifica y el sacrificio vale también para el sujeto. En los sacrificios " ... la
bete et l'homme ne forment qu'un seul etre" (La Mutilation Sacrificielle .. .
cit.) Así "il est possible d'etre en toute liberté un jouet du mal si le mal
lui-meme n'a pas a repondre devant dieu" (Le Bas M atérialisme. . . cit.) .
En los últimos renglones de Le Gros Orteil leemos " ... qui on est séduit
( ... ) en écarquillant les yeux". Los ojos se abren como se abre la voluntad
en la caída desde los H auts Lieux de la conciencia despierta. Así se pas~
a lo sagrado, que se define a partir de su trascendencia en relaci6n a lo
profano. Lo sagrado es víctima de una separaci6n que con el mismo acto
ha constituido lo profano, y removido una zona del ser que por eso mismo
~s s~da. El interdicto es ya una transgresión, un gesto de separación, el
mterdicto nace de una fractura que rige con su existencia los dos campos
que separa; en uno de los cuales, además, la fractura se revela constitutiva
pues lo profano es justamente el mundo de las separaciones 2 la lógica d;
las separaciones llega a poner lo sagrado que acaba por ser lo profano alterado, trans~redido por sí mismo. La aparición de lo sagrado no destruye lo
profan~ smo lo hace más fuerte, así como la muerte no viola la vida que
para alimentarla. La frase de L'Srotisme "L'trotisme est ( ... ) l'aprobation
de la vie jusqu'a la mort" significa que la muerte no es otra cosa que la
plétora de la vida, guardada y respaldada por el interdicto. Hay en el hombre una exigencia de dépense más sensible que pensable y el problema de
Bataille es como decirla con un lenguaje que no la borre, que no la reduzca
a un simple contrario. Bataille cita una frase de Breton, sacada del Second
Manifeste au Surréalisme: "Tout porte a croire qu'il existe un certain point
de l'esprit d'ou la vie et la mort, le reel et l'immaginaire, le passé et le futur,
le communicable et l'incommunicable cessent d'etre percus contradictoirement".

Y escribe "fajouterai: le bien et le mal, la douleur et la joie" (cfr. La
' Por esto Denis Hollier escribe "Le monde profane se définit done comme séparation: pure séparation ou, a la rigueur, séparation u profane et du sacré ... " cfr.
Hollier Le Matérialisme dualiste de G. B. in "Tel Que)" printemps 1966, pp. 41-54.

275

�Littérature et le Mal, p. 226) pero no escribe que también lo sagrado y lo
profano pueden ser percibidos de una manera contradictoria. Y ¿ cómo pudo
escribir lo sagrado y más cómo pudo evitar Nietzsche, su doble, cayera entre
las figuras de la Fenomenología al lado del siervo?

En Méthode De Méditation, leemos "L'idee du silence (C'est l'inaccessible)
est desarmante! Je ne puis parler d'une absence de sens; sinon lui donnant
un sense qu'elle n'a pas. Le silence est rompu, puisque j'ai dit ... toujours
quelque lamma sabachtani finit l'histoire, et crie notre impuissance, a nous
taire; je donner un sens a ce qui n'en a pas: le etre a la fin nous est donne
com.me impossible!". El lenguaje que tiene que "decir" la mutilación de
Van Gogh la dice en términos medios, encerrándolo: toda la Somme Athéologique será atravesada por la necesidad de hacer deslizar sus conceptos hacia
un punto más allá de la comprensión del lector, para que este se pierda
como en un laberinto. Bataille ha aislado la dépense sabiendo que no la
iba a agotar: ahora sabemos que la dépense tiene el carácter del inconsciente, es inapropriable. "Seule la pensee violente coincide avec l'evanoussement de la pensée (Le coupable). El libro debería de reír pero como, si "le rire
de l'extase ne rit pas, mais il m'ouvre infiniment?" si el filósofo es sacrificado
en su mismo pensamiento, si es transgredido por su misma escritura nace
una diferente posibilidad la del filósofo loco: " ... je ne suis pas un philosophe,
mais un saint. Peut-etre un fou'' (Méthode De Méditation). Bataille ha
hablado para que en él hablara otro, para quebrar " .. .l'unite sereine d'une
subjectivite" (Foucault) y aludir a ese centro fuera de puesto que el psicoanálisis ha revelado al pensamiento occidental. El filósofo-sujeto, Hegel,
frente a él es el filósofo profano. ¿Pero es el Siervo? si Hegel es el Siervo,
nace el peligro que un filósofo de lo sagrado, Nietzsche, ocupe el lugar
del Amo. La oposición entre el hombre de la dépense conceptual y el
hombre quien se ha negado a lo sagrado removiendo la muerte en el trabajo
no ha de ser vista dialécticamente. El souverain (l'acéphale), es el exceso
del amo y del siervo, su exceso moral, no el opuesto de uno de ellos. Ya
sabemos que lo sagrado no se opone a lo profano, está más allá de las
oposiciones dialécticas (porque es innacible). En la dialéctica Siervo-Amo
ninguno de los dos es sagrado, pues los dos huyen de la muerte, representando en esto a la perfección Hegel, y su sistema que ha vaciado frente
a la muerte y la ha llamado trabajo, poder de lo negativo.
La palabra de la muerte Bataille tiene que pronunciarla fuera del sistema, fuera del todo, o sea no "pronunciarla", para evitar la trampa de
Hegel, la negativa abstracta. Bataille tiene que decir " ... ce qui dans
l'homme est irreductible au projet: l'existence non discu~ive, le rire, l'extase,
qui lient en dernier lieu-l'homme a la négation du projet. .. " (L'Expérience
276

lnteorieure). El Souverain (¿Nietzsche? ¿Bataille?) es muy parecido al
Amo, pero hay una diferencia: el Amo no debe morir para poder gozar
lo que ha arriesgado enfrentándose con la muerte. Viviendo la proximidad
a la muerte, finca el sentido y la cadena de la vida. La diferencia es la
repercusión de lo negativo o su gasto. Bataille no puede escribir ( es decir
dar sentido, hacer trabajar) la risa del Souverain sino con palabras que
deslicen, con conceptos que se sacrifiquen y expíen su mismo sentido: tiene
que escribir un silencio soberano: "Le silence est un mot qui n'est pas un
mot et le souffle un objet qui n'est pas un objet ... " (L'Expérience lnterieure)
y duplicar la escritura. A la escritura servil, para la cual "nous restons
condamnes a nous faire reconnaitre, a vouloir etre un dieu pour la foule"
ha sobrepuesto la soberana "j'ecris pour annuller, en moi-meme, un jeu
d'operations subordonnees (c'est, somme toute, superflu)" (Méthode De
Meditation) la alteración de los conceptos está toda en este espacio. Bataille
no crea conceptos nuevos, decapita los de Hegel. La dépense no puede guardar nada de sí, no debe curarse de su misma huella bajo pena de caer
en la dialéctica. Bataille obra un potlatch filosófico, lo que Sartre no ha
querido ver, escribiendo "Bataille ne veut pas voir que le non savoir est
imrnanent a la pensée. Une pensée qui pense qu'elle ne sait pas c'est encore
une pensée".8 Pero si la soberanía escribiera su texto, éste sería un saber
protegido por la presencia responsable de una experiencia, mientras nosotros
sabemos que la materia "Ne peut servir en aucun cas a singer une autorite
quelconque" ( Le Bas M aterialisme . .. )

Bataille sigue siendo de alguna manera ilegible por ser "L'exces abolu de
toute épisteme, de toute philosophie et ·de toute science" (Derrida) . Y más
ilegible para un filósofo del proyecto como Sartre. A sus "discípulos" (Barthes, Derrida) les quedan más las armas de Borges "La alusión o mención"
que las de una escuela, y la tarea de leerlo con los ojos cerrados como
él tuvo su experiencia interior, para poder ver "Ce qui vaut la peine d'etre
regarde" (Rene Char) .

• J. P. Sartre,

Un Noveau. M ystique in Situ.ations l . Galimard, 1947.

277

�LA CONCEPCIÓN DE LA TRAGEDIA
EN ALFONSO REYES
DR. JUAN GÓMEZ GARCÍA

ITESM

LA

TRAGEDIA, sabemos nosotros, surge del ditirambo. Etimológicamente significa "canto de macho cabrío", porque los coros --dice Niet:zsche- generalmente se componían de sátiros, los que recibían el nombre de "trogoi".
"El origen de la tragedia se encuentra en el Peloponeso, entre los corintios
y los siciones." 1

Los elementos líricos constituyen la base en sentido propio de la tragedia,
y sólo poco a poco retroceden ante el diálogo. La tragedia griega surge de
los ritos dionisíacos y nunca cambió de tono. Así pues, la tragedia surge
de la lírica dionisíaca y no de la apolínea. "El hombre estremecido en todos
sus fundamentos por el placer y el horror por el milagro que le rodea,
percibe, de pronto, un nuevo orden transfigurado de las cosas: culpa, destino, muerte del héroe, son sólo medios para que la mirada se abra a este
nuevo mundo transfigurado." 2
La tragedia es fiesta para todo el pueblo griego. Hay "un estado de
ánimo religioso, animado, y, sereno, libre como un amanecer. El estado
de ánimo de los espectadores es de enorme influencia en el desarrollo del
teatro ... " 8
"La tragedia griega se caracteriza y se diferencia por la proporción de la
acción. Para nuestro criterio, la acción de una tragedia griega debería constituir sólo un acto. El fin y el propósito del poeta son una grandiosa escena
NIETZSCHE, Federico, La Cultura de los Griegos. Tomo XIV de Obras Completas, la. Edic. Edit. Aguilar. Argentina, 1955, p. 79.
• lbid., p. 80.
• NIETZSCHE, Federico, op. cit., p. 80.
1

279

�llena de resonancia, el Pathos, un punto culminante de la vivencia lírica;
todo lo que sucede está destinado a abrir un camino para ello. . . En resumen, la construcción de la tragedia griega es mucho más sencilla y unitaria."'
En la tragedia los hechos son originariamente episódicos, algo accesorio,
escueto. El argumento no interesaba por la curiosidad -por decirlo asísino lo que realmente tenía importancia era la solución presentada. "Su
atención se concentraba en el núcleo y en el tronco del mito." 5

TEORÍA DE DON .ALFONSO REYES SOBRE LA TRAGEDIA

"La tragedia griega es, desde luego, humana, pero universalmente humana, en cuanto sumerge al hombre en el cuadro de las energías que desbordan su ser. . . Al griego, sus propios dolores, se le presentaban como ecos
de un mal general: él no era más que una oreja en la conciencia dolorida
del universo. Este era, precisamente, el consuelo, esta alegría fundamental
de la vida griega: que el hombre no estaba a solas con su dolor, que su
dolor mismo no era exclusivamente suyo. Esto era también lo que hacía
posibles la desesperación y el desahogo dionisíacos: el duelo era comunicable al mundo." 8 "Para los aspectos más individuales de su pasión, el griego
usaba de la lírica. Al teatro no quería llevar más que un diálogo cosmogónico, aunque revestido de pretextos humanos ciertamente, porque sólo
al modo humano tenemos noticia de la agencia de los destinos. Y el griego
prestaba al Teatro, por lo demás, la misma imaginación colorida que tuvo
para su religión." 7
Don Alfonso Reyes piensa que el coro es el embrión de la tragedia griega
y que éste representa la danza de los sátiros alucinados. Esa alucinación
-dice don Alfonso Reyes- engendra al Dios, al héroe o al actor trágico
Sin embargo, al afirmar don Alfonso que el coro conserva el principio
lírico está en cierta forma contradiciendo la teoría general de que la tragedia
es dionisíaca, puesto que lo lírico -según concepción de Federico Nietzsche- es apolíneo.
' !bid., p. 81.
' !bid., p. 82.
• REYES, Alfonso, Obras Completas, tomo X ( testimonio o constancia poética),
la. edic. Edit. Fondo de Cultura Económica, col. Letras Mexicanas. México, 1959,
p. 353.
' !bid.

280

Don Alfonso Reyes afirma categóricamente que "el coro produce a los
actores" 8 y esta concepción -o afirmación- no difiere en lo absoluto de
la teoría general.
Para don Alfonso -posiblemente influenciado por Nietzsche y los críticos alemanes- el coro es en cierta forma el público ideal, pero también
es "el instrumento dinámico por donde estalla, en cantos, en gritos, en
'ololygmoi', el sedimento o carga emocional precipitados por los episodios
de la tragedia".9
Para don Alfonso Reyes el coro es el instrumento de la kátharsis. Es decir
el instrumento purificador. En cierta forma esta concepción se aparta de
la teoría general. En último término, don Alfonso afirma ya más categóricamente lo apolíneo del coro. Es el instrumento de purificación, es el
que viene a limpiar -descargar- del pecado de la emoción dionisíaca,
del pecado de transfigurarse en cosas de la naturaleza, del pecado de la
opresión que se olvida.
El coro es la válvula de escape de las pasiones contenidas del dolor.
"Es el dios que lo ve todo, eres tú, soy yo, y es -más que nada- la
conciencia misma del drama, enfrentada con su propio espectáculo." 10
Don Alfonso piensa en tres clases de coro: Fiel. Traidor. Indiferente.
El traidor -dice don Alfonso- se convierte en actor. El Indiferente es un
mero adorno. El Fiel es el verdadero coro, pero debe ser pasivo. Sólo debe
contemplar el desastre y como es incapaz de evitarlo sólo se desahoga por
la boca.
Entrando a la lfigenia dice don Alfonso que él ha cambiado la solución,
como pudo hacerlo otro trágico de los tiempos clásicos, porque para él la
"maldición no se redime sino con otro choque de la fatalidad". 11
Y sigue diciendo don Alfonso "Y ante todo, queremos que lfigenia, sacerdotisa de Táuride, viva como en sueños, sin el recuerdo de su vida anterior,
el cual una divinidad sabia, armónica, habrá cuidado de arrebatarle al envolverla en el vaho sagrado que la ocultó. Que sea Orestes quien venga,
como la fulminación del rayo, a encender en ella la memoria de su vida
anterior, irritando -con la alegría de la conciencia cobrada- el horror de
• REvEs, Alfonso, op. cit., p. 355.
' !bid.
'° REns, Alfonso, op. cit., p. 356.
u REYES, Alfonso, op. cit., p. 359.

281

�saberse hija de una casta criminal. Que Orestes robe en buena hora la
estatua de la Diosa, pero que no logre convencer a Ifigenia".12
GÉNESIS DEL CONFLICTO TRÁGICO Y SU SOLUCIÓN EN LA
bIGENIA CRUEL

La tragedia clásica nos muestra a una Ifigenia que nunca ha perdido la
memoria. Ella sabe quién es. Cuando llega Orestes -cumpliendo un trabajo
para redimir a su raza- viene la anagnórisis (reconocimiento) . Ifigenia
ayuda a Orestes a robar a la Diosa y luego parte con él. El conflicto en
esta tragedia -la clásica, claro está- lo encontramos en ese reconocimiento.
La solución es la huida. Orestes es el que redime a la raza maldita. Ifigenia
sólo es un agente secundario.

y yo no -suspensa del aire-,
grito que nadie lanzó. 13

Ifigenia se está quejando de su soledad. Ella no es igual a las demás
mujeres. Y sobre todo no sabe si su destino es estar allí o no estar. Ella
no sabe quién es. Hay en ella un vacío absoluto de recuerdos. Ella de
pronto se ha encontrado a los pies de la Diosa (Artemisa) y se ha dado
cuenta que es una sacrificadora.
Ifigenia -al fin mujer- siente algo de su pasado "humano" porque
dice:
Y, sin embargo, siento que circula
una fluida vida por sus venas:
algo blando que, a solas, necesita
lástimas y piedades.14

Pero veamos la tragedia de don Alfonso Reyes.
Don Alfonso, decíamos anteriormente, piensa su solución de distinta manera. Aquí Ifigenia después de la anagnórisis decide quedarse. La solución
se nos presenta desde otro ángulo. Pero veamos el conflicto.

Pero hay algo más fuerte que la llama: La diosa.
Alguien se asoma al mundo por mi alma;
alguien husmea el triunfo por mis poros;
alguien me alarga el brazo hasta el cuchillo;
alguien me exprime, me exprime el corazón.15

Don Alfonso pensó su Ifigenia que no recordaba nada de su vida anterior. Un dios bienhechor le borró su pasado antes de que ésta fuera envuelta en el "vaho sagrado".
La génesis del conflicto está en que Ifigenia se encuentra sin un solo
recuerdo. El monólogo con que don Alfonso la introduce a la escena es
bastante revelador de su sentimiento, que no es otro que el de una soledad
absoluta -¿razgo autobiográfico ... ?-.

Ifigenia es Sacrificadora. No puede saber quién es. El coro se ha dado
cuenta del problema. Ifigenia no tiene pasado. Y la descarga emocional
viene inmediatamente:
¡ Pero tú, que ni nos engañas siquiera!
Tú que nos das la nada que te llena,
¿no harás, al menos, por forjar un sueño,
una memoria hechiza que nos pague
la sed de consolarte que tenemos? 16

lFIGENIA

(que ha perdido la memoria de su vida anterior)
Ay de mí, que nazco sin madre
y ando recelosa de mí,
acechando el ruido de mis plantas
por si adivino adónde voy.
Otros, como senda animada,
caminan de la madre hasta el hijo,
" !bid.

282

El coro pide a Ifigenia que ésta haga algo para recordar. El coro sólo
habla. No puede actuar ni remediar nada.
Alfonso, op. cit., p. 31 7, Part. I.
Alfonso, op. cit., p. 320.
" 1bid., p. 321.
11
lbid., p. 324.
u

REYES,

"

REYES,

283

�El conflicto es éste. La solución de don Alfonso ya la conocemos: La
anagnórisis -Orestes se encuentra con Ifigenia-. Y luego el tomar - como cordero expiatorio-- la culpa de su casa y quedarse a cumplir su destino.
Ifigenia, pues, se ha convertido en el ser que ya se conoce y que por un
acto de plena libertad ha escogido el quedarse a cumplir su destino. El
encuentro de los dos hermanos no ha venido a ser sino una especie de
kátharsis, purificación. Ifigenia ahora sabe quién es. El reconocimiento no
es sólo de su hermano, sino de sí misma.
EL MODERNISMO EN HISPANOAMÉRICA
A. SÁNCHEZ
ITESM

PROFRA. BERTHA

LA PALABRA "modernismo" había sido usada en el Concilio Vaticano con
un sentido teológico.
La admisión de esta palabra en la Academia de la Lengua Española causó
serias divergencias. En el año de 1895 el término "Modernismo" no estaba
bien cimentado. Menéndez Pidal defiende su antigüedad diciendo que José
Cadalso ya la había utilizado. Por fin en 1925 aparece la primera definición
"oficial" de la Academia: "Modernismo", afición excesiva a las cosas modernas con menosprecio de las antiguas sobre todo en Arte, Literatura y
Religión.
Samuel Gil y Gaya, en su diccionario Vox indica lo siguiente: Modernismo, corriente literaria de principios de siglo cuyo principal exponente
es Rubén Darío.
1

1

1

El Modernismo -ya como corriente literaria- es el culto a las apariencias tangibles y visibles. A su poesía se aplica la técnica de las Artes Plásticas.
Es -dice Menéndez Pidal- una Escuela decadente.
El Modernismo supone una renovación en el léxico. Hay una gran adjetivación. Hay renovación en rimas y en estrofas. Se presenta -dice Llannes- la belleza como ideal exclusivo. Se puede decir que es una poesía
optimista que se presenta como frente al pesimismo de la Generación del
Noventa y Ocho.
La poesía Modernista es amoral. No inmoral.
"Ante todo, debe quedar constancia de dos hechos. Primero: el moder-

284

285

�nismo, al menos en la lírica, no es un movimiento totalmente nuevo, como
se viene afirmando. Se fragua a lo largo de dos o tres décadas; tiene su
inevitable período de preparación, con una serie de creaciones que se pueden calificar de 'premodernistas' y antes de triunfar ha realizado sus tanteos, ni más ni menos que lo hicieron en su día el romanticismo, y mucho
antes, la escuela neo-clásica.
Segundo: la poesía modernista no es, no lo fue nunca, una reacción
contra la poesía anterior; mucho menos una negación de ésta." 1

Innovaciones temáticas
El cambio más notable en el Modernismo es en la temática y en la versificación (concepto que veremos más delante). Los temas sociales y los
filosóficos desaparecen. "Surgen, en cambio, los de ambiente popular tratados con cierto aristocratismo y vistos siempre a través del prisma estético. Se vuelve a la Historia que también es observada de una manera
convencional: primero interesa el mundo entre galante y escéptico del siglo
XVIII, particularmente el francés; luego, la edad imperial española, más
en lo externo y anecdótico que en lo entrañable y substancial; por último
ya bajo el influjo de los ensayistas del 98, busca la inspiración en los
sustratos raciales de la Edad Media siempre, repitámoslo, con preferencia
de la consideración estética sobre toda otra." 2
"Casal tomó sus temas de Gracia, del Oriente, y aun el del Lejano
Oriente. Jaimes Freyre sacó de la mitología escandinava el material de su
'Castalia bárbara'; las primitivas leyendas cristianas inspiraron a Valencia su 'San Antonio' y 'el centauro' y su 'Palemón el estilita'."
Los temas nativos, que tanto los clásicos como los románticos consideraron esenciales a nuestra independencia literaria, yacían ahora en un olvido casi general. Hay un paisaje tropical en Silva, dos o tres en Casal.
Gutiérrez Nájera, sin nombrar a México, traza una imagen fiel del paisaje
de aquel país en el altiplano, con sus matices de luz, color y temperatura.
Pero Darío, en el desafiante prólogo a Prosas Pro/anas, declaró que detestaba la vida y el tiempo en que le había tocado nacer, y que "si hay poesía
en nuestra América, ella está en las cosas viejas, en Palenque y Utatlán, en
el indio legendario, y en el inca sensual y fino, y en el gran Moctezuma
• Dú:z-ECHARRI y RocA FRANQUESA, Historia General de la Literatura Española

e Hispanoamericana, la. edic., Edit. Aguilar. Madrid, 1960, p. 1176.
• DfEz-EcHARRJ y RoCA FRANQUEsA, op. cit., p. 1177.

286

de la silla de Oro". "Lo demás -añade- es tuyo, demócrata Walt Whitman."
Prosas Profanas es una orgía de lujo que procede de todos los puntos cardinales, con Versalles por meridiano. El contenido poético del volumen es
a menudo soberbio; pero los escenarios y aderezos han envejecido: Palacios,
lirios, cisnes, pavos reales, marfil, perlas. Se ha acusado a Darío y a sus
imitadores de excesivo apego a las tradiciones y modas del Mundo Antiguo;
en realidad, toda aquella parafernalia extranjera no era más que un disfraz." 3 El conocimiento de los Modernistas de toda esta riqueza y todo este
lujo no es de simples lecturas: los había visto. "Versalles era un nombre
simbólico para la nueva vida de las ya prósperas ciudades de la América."•
Otras fuentes de inspiración para la lírica modernista son los primitivos
españoles: Berceo, Hita, Manrique, los Cancioneros. En algunos clásicos
como Góngora.
Los modernistas despiertan todo el mundo clásico olvidado por los románticos. Todo este mundo clásico --es seguro - venía a través de la
literatura francesa, muy de su predilección.

Innovaciones formales
Como es natural, al cambiar la temática cambió el estilo. Se encuentran
nuevas palabras. Se simplifica la sintaxis. Se suprime el hipérbaton exceptuando --dice Henríquez Ureña- las formas que le eran comunes en el
habla popular.
"En metros y formas poéticas la riqueza de la innovación fue extraordinaria, y se debió en gran parte a Rubén Darlo." 5 Antes del modernismo
se contaba con unos cuantos metros ya muy utilizados como los endecasílabos (importados de Italia), y el castizo octosílabo. En el romanticismo
se cae en lo más profundo de la ignorancia métrica. Hay intentos -desafortunados todos ellos-- de inventar formas nuevas.

Al llegar el movimiento modernista se empiezan a utilizar los metros más
conocidos -todos por no decir otra cosa-. La variedad de formas estróficas
se hace infinita.
Rubén Darío utiliza el verso libre, aunque con mucha timidez. Usa el
• HENRÍQUEZ UREÑA, Pedro, Las Corrientts Literarias en la América Hispánica.
la. edic. Edit. Fondo de Cultura Económica. México, 1949, pp. 175-76.
' !bid.
• HENRÍQUEZ UREÑA, Pedro, op. cit., pp. 178-79-80.

287

�verso corto -sobre todo en su "canto a la Argentina", la "razón de amor"
y otros.
Lugones --dice Henríquez Ureña- escribe en una especie de verso libre
(libre en cuanto a número de sílabas) pero con rima regular. Silva inventa
con su "Nocturno" un nuevo tipo de verso (pie de cuatro sílabas que se
puede repetir libremente de dos a seis veces. Y para romper la posible
monotonía introduce el pie bisílabo) . Darío utiliza el pie de tres sílabas.
(Marcha triunfal) (Salutación a Leonardo.) Ensaya el hexámetro (Salutación del optimista y Salutación al águila) pero sin adoptar un sistema definitivo.
Se introduce el eneasílabo francés. Se hacen sonetos eneasílabos y alejandrinos, etc.

CORRIENTES LITERARIAS FRANCESAS Y SU INFLUENCIA
EN EL MODERNISMO

PARNASIANOS:

1

1

"Gautier y el parnaso. Entre los románticos cansados de las efusiones
y las confidencias, hubo algunos que se orientaron hacia la poesía social
y las epopeyas humanitarias, otros no conservaron más que el sentido de lo
pintoresco; pero se vuelven más exigentes en la elección de los medios, y
como reacción a los poetas que se creen portadores de una misión social,
proclaman que el arte no tiene otra finalidad que él mismo. Théophile Gautier ( 1811-1872), por su evolución, por sus obras y por sus brillantes manifiestos, es el que mejor representa a esta tendencia ... " 6 "Gautier desarrolla
sus ideas en su última poesía del libro titulado L'Art (El Arte), añadida
en 1857. Expresa su predilección por la materia dura, bella, en este caso
un verso corto y sin agilidad, que no admite los subterfugios del oficio. Las
obras, incluso las menores así realizadas, durarán más que los regímenes po·
líticos y tal vez más aún que los dioses. Se nota una constante referencia
a las artes plásticas en un momento en que la pintura, por su parte, evoluciona hacia la sobriedad y la imitación de la realidad." 7
• NATHAN, Jacques, Enciclopedia de la Literatura Francesa. Trad. de Luis Felipe
Vivanco. la. edic. Edit. Montaner y Simón. Barcelona, 1957, p. 270.
' NATHAN, Jacques, op. cit., p. 271.

288

SIMBOLISTAS:

"Los poetas malditos: Desde 1850 hasta final del siglo, los poetas parnasianos consiguen honores y éxito en las librerías. Sin embargo, algunos
solitarios, ignorados o calumniados, intentan orientar la poesía hacia un
nuevo destino. Son principalmente Baudelaire, Rimbaud y Mallarmé. Estos
poetas han sido calificados de simbolistas. Pero el manifiesto del simbolismo apareció hasta 1886 y, para estas fechas Baudelaire había muerto ya,
y los demás habían dejado de escribir. La denominación de "poetas malditos", debida a Verlaine, califica mejor sus esfuerzos ignorados. Pero, con
todo, no hay que deducir de este nombre colectivo que formaran una escuela entre los cuatro. Con muy pocas excepciones, siguieron, por separado,
sendas paralelas y no tuvieron entre sí más que una influencia limitada.
El único punto de coincidencia entre ellos es una idea muy general, pero
nueva en su época, aunque Rugo la había expresado en varias ocasiones
en forma diferente. Existe alrededor de nosotros, además del mundo que
conocemos, otro universo misterioso y mucho más bello en el que estamos
inmersos sin saberlo. La misión del poeta consiste en explorarlo y hacerlo
sensible a los demás, por _medio de sus versos.8

Baudelaire dice que de todos los espectáculos feos y repugnantes el poeta
debe extraer la belleza. Rimbaud enseña a todos el desprecio al mundo
racional y de las conversaciones. Mallarmé dice que hay que quitarle a
la música todo su haber para ponerlo a los pies de la poesía.
La influencia -pues-- de las corrientes literarias francesas se puede resumir en un pequeño párrafo.
El modernismo -hemos dicho- cambió su temática. Ésta se vuelca -por
decirlo así- en las tónicas francesas. El modernismo cambia sus rimas -¿ en
busca de musicalidades nuevas? ¿Mallarmé?-.
El modernismo aborrece al mundo --dice Darío-- y nos preguntamos
-¿Rimbaud?
El Modernismo busca la belleza como ideal exclusivo -¿ Gautier o los
Parnasianos?-.

• NATHAN,

Jacques, op. cit., pp. 274-75-76-77.

289
HUMANITAS-\9

�TEMAS AMERICANOS DEL MODERNISMO
"Pareci6 durante algún tiempo que los poetas del continente americano,
con Rubén a la cabeza, habían vuelto la espalda a los temas americanos.
A este sentir general responde la frase de Rod6, aludiendo a Darío cuando
aparecieron sus Prosas Profanas; '¡ No es el poeta de América!' La afirmación era injusta. Rubén Darío venía cantando temas americanos desde su
juventud: 'del tr6pico', 'Tuetecotzimi', 'Caupolicán', 'Momotombo', 'A
Colón' y otros títulos análogos son testigos de ello. Hay que convenir, no
obstante, en que la mayoría de esas composiciones sólo se conocieron más
tarde y ya publicadas las Prosas; también es cierto que hubo una época, que
va desde 'Azul' casi hasta 'Cantos de vida y esperanza' (y en libros posteriores vuelve a ellos con verdadero a~ínco) en que el poeta pareci6 des·
entenderse de su tierra y su raza." Su ejemplo es seguido por todos los
modernistas, pues el modernismo en América se puede reducir a Rubén
Darío.9

BIBLIOGRAFlA

DíEZ-EcHARRI y RocA FRANQUESA, Historia General de la Literatura Española e
hispanoamericana, la. edic., Edit, Aguilar. Madrid, 1960.
HENRÍQUEZ UREÑA, Pedro, Las Corrientes Literarias en la América Hispánica, la.
edic., Edit. F.C.E., col. Biblioteca Americana, serie de Lit. Moderna (pensamiento Y
acción), México, 1949.
NATHAN, Jacques, Enciclopedia de la Literatura Francesa, la. edic. Trad. Luis Felipe
Vivanco. Edit. Montaner y Simón. Barcelona, 1957.
'

1

LUZ Y COLOR EN LAS RIMAS INtDITAS
DE FERNANDO DE HERRERA
Lic. RAMIRO RoDRÍouEz
ITESM

HEMOS ENCONTRADO un libro titulado Rimas inéditas editado por José Manuel Belecua, donde nos presenta 130 poemas, muchos más que la edición
hecha por el mismo Herrera en 1583. La colecci6n data de cinco años
antes de la mencionada edición herreriana, es decir de 1578. De estos 130
poemas, cuarenta y seis son inéditos rigurosamente.
Los 46 poemas se distribuyen en 34 sonetos, tres canciones, tres elegías,
cuatro églogas y dos poemas en estancias.
La mayor parte de los sonetos están dedicados a cantar la pasi6n despertada en Herrera por doña Leonor de Milán, eje de casi toda su poesía.
Aparecen los ya conocidos temas de la red del cabello de la amada, de los
rayos de Luz, los dolores de ausencia o las quejas por el olvido de las promesas. No falta el tema del Carpe diem o el de la mariposa. En otro
compara su atrevimiento al de Faet6n.
Un interés particular ofrece el soneto que dice:
Presa soy de vos solo y por vos muero
( mi bella Luz me dixo dulfemente),
y en este dulfe error y bien presente,
por vuestra causa sufro el dolor fiero.

• DíEz-EcHARRI y RocA FRANQUESA, op. cit., p. 1193.

290

Regalo y amor mío, a quien más quiero
si muriéramos ambos juntamente,
poco dolor tuviera, pues avsente
no estaría de vos, como ya espero.

291

�Yo, que tan tierno engaño oy, cuytado,
abrí todas las puertas al desseo,
por no quedar ingrato al amor mío.
Ahora entiendo el mal, y que engañado
fuy de mi Luz, y tarde'el daño veo,
sugeto a voluntad de su alvedrío.

De ser ciertas estas palabras, y no un recurso poético (aunque por lo
inusitado en la estilística herreriana nos debíamos inclinar por la certeza,
preferimos apuntar la duda), doña Leonor de Milán correspondió a la pasión del divino Herrera. Pero ¿ quién puede asegurarlo?
Ahora bien, aquí hay que observar dos cosas: La Luz se revela ya como
una persona y no como un símbolo de persona.
Herrera ha hecho hablar a su Luz. Y su Luz lo habla a él. La otra cosa
que habíamos de notar es que Herrera ha sufrido un desengaño porque
" . . . y tarde el daño veo,/sugeto a voluntad de su alvedrío".
La Luz parece ser el día que necesita morir con las primeras nubes de
la noche. Y la Luz pide a Herrera que mueran "juntamente". Es decir que
el amor soñado se realice.
Los tercetos indican con nitidez el desengaño del poeta.
Decisivos parecen ser de cierta correspondencia amorosa los tercetos del
Soneto XX (Rimas inéditas):
1

diré que no ay amor en vuestro pecho,
que el amor que mostrastes fue'vn engaño;
que soys ingrata, indina de memoria.

1

Así mismo el principio del soneto XXXIV (Rimas inéditas):
Amor, para remedio de mi vida,
hízome en mis tormentos eloquente;
Valióme vn tiempo, agora no consiente
que me valga en fortuna'aborrefida. 1

Muy bellas son las Canciones inéditas, destacando la dirigida al Conde
de Gelves (esposo de doña Leonor de Milán). Es una apología de don
1

292

Op. cit., p . 65 (soneto XXXIV).

Alvaro, en la cual Herrera le promete la inmortalidad, porque sólo los poetas pueden inmortalizar a sus amigos. Lo demás todo es perecedero. Ofrece
además la particularidad de estar escrita en liras, estrofa que sólo había utilizado en otras dos canciones (la que comienza "Cuando con resonante ... ",
dedicada a don Juan de Austria, y la II de la colección de inéditas pub.
por J. M. Asensio).
En la Canción V, jamás alc;o las alas alto al c;ielo, p. 114, después de
una descripción delicadísima de doña Leonor que va en el siguiente tono:
Hermosos nudos, crespas trenfas de oro,
en coronas luzientes sustentadas,
que enriquefeys la blanca y roxa frente,
llena de puras perlas y lazadas,
del propio, rico y felestial tesoro,
odores esparziendo de Oriente,
al ruuio sol, quando en león ardiente
los rayos altos tien (d)e a nuestro suelo,
vuestros fercos rebotan, y, rendido,
huie del azul cielo,
que vuestro resplandor esclarefido
a tierra y mar y ayre alumbra, y muestra
quánto es mayor la ilustre lumbre vuestra.2

con momentos de la más fina sensualidad, Herrera nos muestra su platonismo amoroso:
Tiempla el ardor que siendo la armonía
del amoroso verso y dulfe llanto
y con doradas alas subo al fielo,
ymitando al sublime y graue canto
que sigue vuestra luz, Estrella mía;
y la frágila corteza dexo al suelo,
que impide con su peso el leue buelo;
y contemplo por vos la suma'alteza,
el felestial espíritu y la gloria
de la inmortal belleza,
y a vos ordeno aquesta gran victoria,

• Op. cit., p. 115 ( canción V).

293

�pues me prestáys el soberano aliento
con alto y jeneroso atreuimiento.3

en aquel claro sol de hermosura,
alcanfa su virtud toda inflamada.•

En estos dos pequeños trozos vemos perfectamente representado el colorido y la luz extraordinaria de Femando de Herrera.

Herrera ha encontrado su expresión más grande en este trozo donde el
platonismo puro se nos muestra en su mayor interpretación.

Pero hay que notar que aquí la Luz se ha convertido en Sol que " . .. quando en león ardiente /los rayos altos tien (d) e a nuestro suelo . .. " y poco
después el mismo Sol se espanta y huye " ... del azul cielo" pues el resplandor
de su luz " ... a tierra y mar y ayre alumbra".

El solo resplandor de la pura Luz que le alumbre le da la mayor esperanza. Su espíritu se eleva a " ... la luz del alto c;ielo" donde la belleza
está presente " .. . y siempre nueua". Herrera no puede bajar los ojos de
tan inmortal belleza, ni quiere, porque su alma está libre y " .. . rompe la
oscuridad del inmortal velo". Allí está su Luz que es un " ... claro sol de
hermosura".

Herrera trata de nombrar a su luz en todas formas y si no hay oportunidad en el° verso por el tema, él pone la palabra conveniente para invocarla, y así Herrera dice "Hermosos nudos, crespas trenc;as de oro .. . " y
aquí nombra el oro que en último término viene a ser luz. Y más abajo dice . . .
" ... en coronas luzientes sustentadas ... ". Y aquí vuelve a nosotros con la
Luz en "luzientes".
Más abajo dice Herrera . .. "llena de puras perlas y lazadas del propio,
rico y c;elestial tesoro ... " Y aquí nos vuelve a mencionar su luz en las
perlas puras que son propias del celestial tesoro.
Pero prosigamos nuestro reconocimiento a las rimas inéditas tan extraordinarias.
La mejor expresión del platonismo de nuestro autor, del cual hablamos
más delante y que luego tomaremos para exponerlo, la encontramos en la
siguiente elegía:
El desseo comueue a la alma mía
y al resplandor de su pureza llena
y ofrefe la esperanfa de alegría.

De las églogas que están publicadas en Rimas inéditas la que ofrece más
interés es la primera, precisamente por su contenido autobiográfico y su
belleza.
Herrera toma el nombre de !olas y se lamenta de la ausencia de los condes
de Gelves -Albano y Lencotea-, que habían marchado a tierras de Pisuerga:
¿C6mo podré mirar sin dolor mío
en su ausencia la selua y el bosque y llano?
Aquí con blanca mano
la vi despojar flores,
mirando los pastores
su hermosura, y con pena ueo
questá'apartada más que yo desseo.
Pisuerga ue lo que mi Betys uía
y gosa su desseo.
Versos de Betys suená, auena mía.5

Allí haze mi espíritu que mueua
las alas a la luz del alto fielo
y halle su belleza siempre nueua.
Nunca baxo los ojos en el suelo,
que la'alma, de sus nubes desatada,
rompe la oscuridad del mortal velo.
Conofe'el bien que tiene y, admirada
• Op. cit., p. 118 ( canci6n V).

294

• Op. cit., p. 91 (Elegía).
• Op. cit., p. 72 (Elegía).

295

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                    <text>Sección Tercera
HISTORIA

�LA DIPUTACIÓN DE MINEROS
EN LAS MINAS RICAS DE LOS ZACATECAS,
DEMOCRACIA CORPORATIVA
EUGENIO DEL Hovo
ITESM

PRIMERA PARTE

I. EL PROBLEMA
AL HACER la paleografía del Primer Libro de Cabildo de las Minas de los
Zacatecas. (1557-1586), perdido por tantos años y aún no utilizado por
los historiadores, me llamó poderosamente la atención la forma que el gobierno municipal tuvo en esas Minas en sus primeros años de vida institucional; concretamente, desde 1553 en que se estableció la Diputación, hasta
1587 en que se nombraron los primeros alcaldes ordinarios. Su ayuntamiento
o cabildo no estaba integrado por alcaldes ordinarios y regidores, como ocurría en todas las ciudades, villas y lugares de los Reinos de Castilla y, en
particular, de las Indias, según tradición y según lo mandaban leyes y ordenanzas. En las Minas Ricas de los Zacatecas el gobierno municipal estaba
a cargo de cuatro diputados, elegidos el día primero de cada año, entre los
"señores de haciendas de minas", por el ayuntamiento saliente. La primera
acta de cabildo que se conserva, ya que al Libro le faltan las cinco primeras
fojas, dice así:
"En las Minas de los Zacatecas, a primero día del mes de enero de mil
y quinientos y cincuenta y siete años, estando en la iglesia mayor de estas
dichas Minas, cerca del altar mayor de ella, conviene a saber: el muy magnífico señor Gaspar de Tapia, alcalde mayor, y Bernardo Pérez, y Diego

299

�de Argüello, diputados, y el tesorero Pedro Gómez de Contreras, y Alonso
Ruiz; en presencia de mí el escribano yuso escrito, se juntaron a nombrar
diputados en este presente año de mil y quinientos y cincuenta y siete años;
y, nombraron por diputados a Cristóbal de Oñate, y a Diego de !barra, y
a Diego Hernández de Proaño, y al tesorero Pedro Gómez de Contreras; a
los cuales mandó (sic) el dicho señor alcalde mayor y diputado, lo acepten;
y les dieron poder cumplido para usar del dicho cargo; y lo firmaron de
sus nombres. Va enmendado do dice siete, no empece.- Gaspar de Tapia.Diego de Argüello.- Bernardo Pérez.- Pasó ante mí, Pedro Martínez de
Palenzuela.- (rúbricas) .
Habiendo hurgado tanto entre papeles del siglo XVI, desde luego sospeché que había dado con un apasionante problema: aquella forma aberrante de municipalidad debía de ser mucho muy rara o, tal vez privativa de
aquellas Minas y que, de todas maneras, valía la pena estudiarla.

Il.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Es cierto que de tiempo atrás se sabía que en el año de 1553 _se había
establecido una "diputación de minería" en las Minas de los Zacatecas;
pero siempre se habla de ella anacrónicamente, pensando en las "diputaciones" que se establecieron en 1783 al crearse el "Cuerpo de la Minería de
Nueva España", institución ILUSTRADA que nada tiene que ver con una
institución de gobierno municipal.
Ya el Conde de la Laguna, don José de Rivera Bemárdez, en su Compendio de las cosas más notables contenidas en los libros del cabildo de esta
ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas. (1723), en el párrafo sexto, menciona una real provisión de la real audiencia de la Nueva Galicia, fechada
en la ciudad de Compostela, en aquel entonces capital del Reino, el cinco de
septiembre de 1553: "para que (en) estas Minas se pudiese elegir diputados".
El Conde tomó el dato del Primer Libro de Cabildo, folio 19 vuelta, que
contiene el inventario de las provisiones "que entregó Baltazar de Bañuelos
para que se guardasen en el cofre donde está el Libro de Cabildo". La
partida concerniente del inventario reza así: "Primeramente una provisión
dada por la real audiencia de este Nuevo Reino, que habla en razón de que
en estas Minas se puedan elegir diputados, la fecha de ella en la ciudad
de Compostela, a veinte y cinco días del mes de septiembre de mil quinientos
y, cincuenta y tres años, firmado del licenciado de la Marcha, y del licenciado Contreras, y del licenciado Alonso de Oseguera, refrendada de Sebas-

300

tián de Sanclemente, escribano de Su Majestad". Desafortunadamente no
conocemos dicha provisión que, tal vez, en su texto, aclare el porqué de esta
anomalía en el gobierno municipal de las M"inas de los Zacatecas, su origen
o sus antecedentes.
Al Conde lo citan: Fray Francisco Frejes en su Historia Breve de la Conquista de los Estados Independientes del Imperio Mexicano. ( 1873), quien
fiel a su mala costumbre de no citar fuentes, sin mencionar al Conde, escribe:
"El año de 1553 recibió la minería de Zacatecas un ser considerable con la
instalación de la primera diputación de minería. Esta promovió con empeño
tan interesante ramo". La última frase es típica del liberal ilustrado que era
fray Francisco. Elías Amador, siguiendo a Frejes, que no al Conde, en su
Bosquejo Histórico de Zacatecas. ( 1892), dice: " .. .la audiencia de Compostela libró cédula en 1553, concediendo el establecimiento de una Diputación de Minería". Hay que notar que ni Frejes ni Amador hablan de "elegir
diputados", sino de "establecer" o "instalar" una diputación de minería. Y,
siguiendo a fray Francisco o a Don Elías, otros muchos historiadores, nacionales y extranjeros, que por no cansar ya no menciono, hablan de la "Diputación de Minería", pero ninguno aclara que funcionaba como gobierno
municipal.

III.

FUENTES PRIMARIAS

Buscando los orígenes o antecedentes de la singular institución municipal
zacatecana, acudí a las fuentes que consideré básicas ¡ no fuera a resultar
que lo que a mí me parecía original y desusado, fuese algo frecuente y previsto en la legislación indiana! En primer lugar, como fuente la más idónea,
consultamos las "Ordenanzas de la Audiencia de la Nueva Galicia", que
son dos, de fechas muy próximas, firmadas por el Rey don Felipe II en
Alcalá de Henares, las primeras el 13 de enero de 1548; y el 19 de marzo
del mismo año, las segundas; dichas Ordenanzas eran, sin duda ninguna, los
documentos más importantes en nuestra investigación, ya que fue precisamente esa real audiencia la que firmó la provisión concediendo la elección
de diputados el año de 1553; pero, la única referencia al gobierno municipal
de vil!as y lugares, que se encuentra en la ordenanza número VI de las
segundas, sólo dice: "Otrosí porque nuestra voluntad es que se tome residencia a los alcaldes ordinarios y a todas las personas que han tenido cargo
y administración de justicia en el dicho Nuevo Reino...".
Consultamos también las "Ordenanzas sobre descubrimiento nuevo y po-

301

�blación" de 1573 y, en la número XLIII se dice que "Elegida la tierra...
en que se ha de hacer la nueva población. . . declare (el fundador) si ha
de ser ciudad, villa o lugar; y conforme a lo que declarare, se forme el
Consejo, República y oficiales y miembros de ella... para las villas y lugares
-que sería nuestro caso-, alcalde ordinario, cuatro regidores, un alguacil,
un escribano de Consejo y público, y un mayordomo". Si bien es cierto que
estas "Ordenanzas" son de fecha muy posterior a la población de las Minas
de los Zacatecas, ya que están firmadas por Felipe II en el Bosque de Segovia
el 13 de julio de 1573, son fuente importantísima en nuestro caso, ya que,
en lo referente a las municipalidades en el Nuevo Mundo, no hay ninguna
innovación a lo que había venido siendo el gobierno municipal en Castilla desde la Alta Edad Media; forma de municipalidad que pasó a tierras
americanas: ya en 1501, en las Instrucciones a Nicolás de Ovando, se le
daba poder para nombrar y remover a sus subordinados, incluyendo alcaldes
ordinarios, regidores y alguaciles; y desde 1507 en que las catorce poblaciones que se habían fundado en la Isla Española, solicitaron y obtuvieron
el privilegio de su incorporación al régimen municipal castellano, se establecieron en ellas cabildos o ayuntamientos, con derecho de elegir anualmente, alcaldes ordinarios y regidores, tal como se había venido haciendo
en España; en 1511 don Diego Colón pedía que en las Indias no hubiese
alcaldes ordinarios; y en 1520 el Rey se reservaba el derecho de nombrar
a los miembros del gobierno municipal, derecho que delegaba en los vecinos
en cabildo abierto: " . ..Nps podemos nombrar alcaldes ordinarios, y en
nuestro nombre los elijan y nombren los pueblos, como hasta aquí se ha

nfi lugarteniente: Es Nuestra Voluntad que sean elegidos cad
1
orma que hasta ahora se ha hecho f
'
a ano, en a
narios los cuales mandam
y uere costumbre, dos alcaldes ordi'
os que conozcan en primera . ta . d
d
los negocios, etc.". Por últim I L
'
,
ms ncia, e to os
"Que la ca itulación
a ey IV, del Titulo V, del Libro IV, dice:
f
P
, P:i-rª villa, de alcaldes ordinarios y regidores se haga
:~gun::n:l;a e~ta Ley:_ Si la disposició~ de la tierra diere lugar pa~a poblar
e espano1es, con ConseJo de alcaldes ord'marws
. y regidores
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bl 1
,.
Y u iere persona que tome asiento
con estas calidades " p
1 para po ar a, se haga la capitulación
. . . . ara no a argar más este apartado ya sólo di
que las
. . 1'·d
. i:emos
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d fuentes l básicas solamente hablan de la mumcipa
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º:

f

ex:7:i: ad ºr a cald~s ordinarios y. regidores, sin mencionar diputados ni
e ayuntamiento a los alcaldes ordinarios
,
'
nicipalidad de las Minas de los Zacatecas.
' como ocurria en la mulos e~ dul artos
· 1n d.:anos que están publicados, como
el Consultamos
de V
d también
p
de Cue:o as: uga, el de ~1ego de Encinas, o el de Juan de Montemayor
1816)
idcomo el Catalogo del Cedulario de la Nueva Galicia. (1624', pu ica o por Fernando B. Sandoval en 1967 por si había al
reaI cedula no recopil d
'
guna
parecía ~ ori ·n 1 a ª•, en que se mencionase lo que a nosotros nos

bl'

menor alusión.

gi

a y anomalo; pero, tampoco en ellos encontramos la

IV. Los

TRATADISTAS

cLÁsmos

hecho ...".

s' :asamos a los tratadistas clásicos, empezando por el autorizado y famo

No podíamos dejar de acudir a la fuente obligada: La Recopilación
de las Leyes de las Indias. (1680), obra insoslayable en cualquier estudio
de instituciones indianas. La Recopilación en su Ley IV, Titulo V, del Libro IV, recoge a la letra, la Ordenanza XLIII, ya mencionada, de las "Or- ·
denanzas sobre descubrimiento nuevo y población" de 1573. Y, en otra
parte, Ley III, Título X, del Libro IV, dice: "Que en los lugares que
de nuevo se fundaron, se elijan los regidores conforme a esta Ley. Si no
se hubiese capitulado con los adelantos de nuevos descubrimientos y poblaciones -que es nuestro caso-, que puedan nombrar justicia y regimiento,
haga (sic) elección de regidores los vecinos, en el número que al gobernador pareciere, como no exceda del contenido en las leyes antecedentes".
Y el Título III, del Libro V, trata "De los alcaldes ordinarios", y su Ley
I recoge un mandamiento del Emperador don Carlos, del año de 1537,
que dice: " ...para el buen regimiento, y administración de justicia de las
ciudades y pueblos de españoles de las Indias, donde no asistiere gobernador,

et;á~f:\Juda~ de 'tulSolórz~o Pereyra. en su Política Indiana, quien, e~
, e capi o primero, del libro V di . "
.

302

:~:::c

l~!ar:~1: :spañoles que se iba_n funda~~º ;e ~ob·l~~1:e e: :;i~~e~:;
0 . . . se creasen cabildos regidores
1 d ,
..
necesarios en tales repúbli
bl .
'
Y os emas oficiales
sen y eligiesen, de entre lose:¡:: a~10nes; l?s cuales, todo~ los años, sacaordinarios, que dentro de sus t' v~cmos y cmdadanos, sus Jueces o alcaldes
ermmos y territori
tu ·
· •
la jurisdicci6n civil y crimin
d' .
os, viesen Y ejerciesen
1
R h b'
.
a or mana; no de otra que si por el mism
es~ :ie:::e:~do :u::~dos, que es el que dio a los cabildos el derecho d:
Reinos de Esp'
t o y form~ que ~e solía hacer y practicar en los
ana, an es que se mtroduJese el uso d
.
"
Dos siglos más tarde Ots Capd ,
,
e corregidores. . . .
til
.
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equ1 comentana: "Pero así como en C s
el la, al . ~eX:OPº de producirse los descubrimientos colombinos, había llega~~
do mso'uloruuc1p10 a bun dmolmento de postraci6n y decadencia grandes sienna soro ra e O que fue e1 vigoroso
·
, .
'
regunen
municipal castellano

!

303

�de los siglos XII y XIII; en las nuevas ciudades de las Indias, estas mismas
instituciones municipales, caducas en la metrópoli, cobraron savia joven
en un mundo de características sociales y económicas tan distintas, y jugaron un papel importantísimo en la vida pública de los nuevos territorios
descubiertos". Este renacer de formas medievales en América, en el período
que podríamos llamar de descubrimientos y conquistas, es común a todos
los aspectos de la cultura, ya don Manuel Toussaint, en su Arte Colonial
en México, lo señala, y llama el período 1519-1550: "La Edad Media en
México", y dice: "Así, el primer período es, naturalmente, el de La Conquista, que no tenninó en 1521 con la sujeción de la capital azteca, sino
que continuó durante toda la primera mitad del siglo en las diversas expediciones para someter aquellas partes del país que se encontraban en rebeldía.
Esta época de sobresalto militar y de vida guerrera, se traduce, en arte, en una
supervivencia de la Edad Media y sus estilos artísticos, como por ejemplo el gótico que se desarrolló en una forma intensa en la arquitectura de esta
época". Estas supervivencias y retoños medievales en las Indias, son un tema que necesitaría todo un libro para presentarlas; dichas supervivencias
aparecen en todos los campos, no sólo en el arte y las instituciones políticas, como arriba señalamos, sino en toda la actitud vital, que es típicamente
mudéjar. Sólo quiero señalar aquí dos factores que a mi ver lo explican:
aquellos españoles que iban fundando nuestras ciudades villas y lugares,
venían, en su mayoría, de la zona de frontera: Extremadura y las Castillas, que había sido "tierra de guerra viva" por ochocientos años y, además,
casi todos ellos vinieron al Nuevo Mundo siendo muy jóvenes, en fechas muy
cercanas al despertar renacentista que, como ocurre con todos los cambios
culturales, fue de arriba a abajo y tardó varios años en llegar a las aldeas y
a la clase social de hidalgos campesinos que era de donde salían los conquistadores. El segundo factor es que el estado de "guerra viva" que señala
Toussaint, era como un retoñar en América de la guerra de Reconquista, ya liquidada en España, es decir, era un volver a la ya muerta Edad
Media. Pero volvamos al camino que traíamos: Antonio de León Pinelo, en
su Tratado de las Confirmaciones Reales, no toca para nada el punto. Manuel
José de Ayala, en sus Notas a la Recopilaci6n de Indias, sólo llegó, por
desgracia, a anotar los libros I y II, y lo que se refiere al gobierno municipal está en el libro IV de dicha Recopilación.

v.

Los

TRATADISTAS HISPANOS MODERNOS

Ya sólo nos quedaba por revisar los tratadistas modernos, empezando por
Rafael Altamira y Crevea, maestro de todos los que vienen después, quien,
304

ni en su Diccionario castellano de palabras jurídicas y técnicas tomadas de
la legislación indiana, ni en su "Plan y documentación de la historia de las
municipalidades en las Indias Españolas. Siglos XVI a XVIII", menciona
el tipo de la primitiva municipalidad zacatecana. Al hablar de las "Formas
distintas de municipios", en el último trabajo mencionado, dice: "Colectividades de emigrantes que no solicitan poblar ni crear oficialmente municipalidad, sino que llegan a un lugar americano, viniendo de otro español europeo,
( o americano también, que era lo más común) y se limitan a organizar su
poblado, sin pedir permiso, conforme a su tradición regional en la metrópoli.
De estas poblaciones no hablan las leyes, salvo para exigir la aprobación
posterior del Rey o de los virreyes, esa aprobación no contiene la forma
regional o local de origen. Por haber sido numerosas. . . exigen un estudio
especial. . .". Pero, Altamira se concreta a señalar el problema, sin dar un
solo ejemplo; y no sabemos que ese estudio se haya hecho.
Su ilustre y fecundo discípulo, José María Ots Capdequí, quien desde el
año de 1924, con sus "Apuntes para la Historia Municipal Hispanoamericana
del período colonial", se ocupó tanto y con tanto fruto del estudio de las
instituciones políticas indianas, no menciona nada que pudiera aplicarse al
peculiar caso de Zacatecas; ni en el trabajo mencionado, ni en trabajos posteriores, como "El régimen municipal hispanoamericano del período colonial";
ni en su tratado sobre El Estado Español en las Indias; ni en su Manual de
Historia del Derecho Español en las Indias y del Derecho propiamente Indiano; ni en sus Instituciones; en todos estos trabajos Ots Capdequí habla
de la municipalidad formada por alcaldes ordinarios y regidores y repite
la misma concreta y enfática afirmación: "El régimen municipal de las
ciudades de Indias fue, en sus líneas generales, un fiel transplante del viejo
municipio castellano de la Edad Media".
Tampoco encontramos ninguna referencia en Ricardo Levene: Trasplante
en Indias de las Instituciones políticas castellanas; o en J. Avellá. Vives, "Los
cabildos coloniales"; ni en Los cabildos seculares en la América Española de
Constantino Bayle; y, aunque no es hispano, cerraré este apartado citando
el trabajo de Franc;ois Chevalier, "Les municipalités indienes en Nouvelle
Espagne. 1520-1620", que, como ya era de esperarse por el título, tampoco
arroja ninguna luz en nuestro problema.

VI. Los

TRATADISTAS ANGLOAMERICANOS

Y, pasando a los angloamericanos, consultamos los trabajos de C. H.
Haring, tales como "The Genesis of Royal Govemment in the Spanish Indies",
305
HUMANITAS-20

�o su libro The Hispanic Empire in America; y, desde luego, los dos fundamentales trabajos de J. H. Parry, su magnífica introducción a "The Ordinances of the Audiencia of New Galicia" y su excelente libro The Audiencia
of the New Galicia in the Sixteenth Century. A Study in Spanish Colonial
Government. No nos fue posible consultar un trabajo que consideramos de
especialísima importancia, tal vez el de mayor importancia de todos los mencionados en este apartado: "The Real de Minas as a political Institution", de
J. Lloyd Mecham, quien posiblemente, en este ensayo, tenga estudiada la institución que nos ocupa. Para terminar citaremos el ensayo de Cunningham:
The Audiencia in the Spanish Colonies, quien en la página 10, nota 3,
dice: "Alcaldes ordinarios and regidores were members of the town ayuntamiento or cabildo. Regidores not exercise juditial functions"; el de H. l.
Priestley : "Spanish Colonial Municipalities"; o el de John Thomas Vanee:
The Background of Hispanic America Law. Y hacemos gracia al lector
de una abundante bibliografía secundaria, como diccionarios, crónicas, tratados históricos, monografías, etc., etc. que fueron consultados.

Ya escrito lo anterior pudimos conocer el magnífico libro de nuestro buen
amigo, el joven y talentoso historiador inglés, Dr. Peter J. Bakewell: Silver
Mining and Society in Colonial Mexico. Zacatecas, 1546-1700, cuyo capítulo
5: "Corregidor and Cabildo", está dedicado al estudio de las instituciones
de gobierno y, en lo conducente, dice: "Like any other incorporated twon
in Spanish America at the time, Zacatecas had a cabildo consisting basically
of two types of official: aldermen (regidores) and magistrates (alcaldes
ordinarios) . These were the voting members. As first a twon (villa) and
then a city, Zacatecas was legally enabled to maintain a cabildo of
two alcaldes ordinarios and up to six regidores. It is impossible to know
when the cabildo was established because the first book of minutes (primer
libro de actas) has gone; but long before the start of the second libro de
cabildo in 1587 the council evidently existed with two alcaldes ordinarios
and a nurnber of regidores." Como se ve, el Dr. Bakewell no pudo sospechar
la existencia de la "diputación de mineros" ya que el Primer Libro de Cabildo
andaba perdido.

VII.

FUENTES HISTÓRICAS

Además de la consulta bibliográfica de las fuentes y de los tratadistas,
pasamos revista a los datos disponibles sobre las municipalidades novohispánicas a todo lo largo del siglo XVI, especialmente de las poblaciones mineras.
y, muy particularmente, para el Norte de la Nueva España.
306

En esta parte de nuestra investigación encontramos algunas interesantes
sorpresas que analizaremos más adelante: pero, en la mayor parte de los casos estudiados, que fueron muchos, no encontramos "diputados", sino
"regidores" y "alcaldes ordinarios" formando el ayuntamiento; en todas ellas
el gobierno municipal se integró, desde sus orígenes, como lo manda la
Ordenanza de 1573, la cual tiene como antecedente la "Ordenanza de nuevas
poblaciones" de 1525 del Emperador don Carlos y una ley del mismo soberano, de 1537 y, en ambas se recogía la antigua tradición castellana.
Moisés Ochoa Campos en su Historia Municipal de México, dice que
"Para fundar una villa se seguía el siguiente procedimiento:
19 Elección de regidores y alcaldes (ordinarios) . U na vez que se reunieran
los cincuenta o más vecinos, después de haber oído misa, pasarían a elegir
cuatro regidores, los cuales, a su vez, designarían dos alcaldes de los más
viejos y honrados."
Así ocurrió en 1522 en la fundación de Colima: "Aquella villa de Colima
se fundó habrá 32 años (escribe en 1554 el licenciado Lebrón de Quiñones)
...no había facultad para elegir regidores, ni alcaldes, ni alguaciles, más de
tenerlos por costumbre. . . eligiéndose unos a otros de un año a otro...". Y
en 1531 Nuño Beltrán de Guzmán "fundó la villa (de San Miguel de Culiacán) . . . nombró alcaldes y regidores y los demás oficiales convenientes a
tma república..."; en el año de 1532 en la Guadalajara de Nochistlán
" .. .por el mes de enero de 1532 la justicia y regimiento ( de la villa) se
juntaron en cabildo. ..", dice el padre Tello.
En la Descripción del Arzobispado de México, se dice para el año de 1569:
" . . .en la villa de los Valles de Oxitipa... hay once españoles y un mestizo
y un mulato casados: hay dos alcaldes ordinarios y tres regidores ..."; y, en
otro lugar del mismo documento: " ... la villa de San Luis de Tampico es
villa de españoles; hay en ella diez y seis vecinos casados, sin otro muchos viandantes y tratantes. . . hay en la dicha villa dos alcaldes y cuatro regidores ..."; y en las "Informaciones sobre la villa de Tampico" de Martínez
de Loayza, se dice: "(hay en la dicha villa) ... dos alcaldes ordinarios y
cuatro regidores, que eligen cada año nuevo los que lo dejan de ser a otros
para el año que entra...". En la Relación de la villa de la Purificación,
hecha por Gómez de Alvarado en 1585, se dice: "Al segundo capítulo respondió que Juan Fernández de Ijar... la descubrió y ganó con los conquistadores que son y fueron: Martín de Rifareche, Juan Gallegos y Martín de
Salaya, que fueron alcaldes y regidores. ..". En 1531 Nuño Beltrán de Guzmán ordenaba: " . ..poblareis (en el pueblo de Tepic) una villa de españo307

�les
a la cual llamareis... la villa del Espíritu Santo de la Mayor España,
'Y ~~·ella señalareis y elegireis alcaldes y regidore~ Y. ,alguaciles; •:". El obisp~
don Alonso de la Mota y Escobar, en su Descripcion Geografica, etc., refiriéndose a las minas de Santa Bárbara (Chih.) dice: " .. .la justicia (es) un
alcalde mayor, allende de dos ordinarios que el Consejo de la villa :lige...".
y de la villa de Llerena (Sombrerete, Zac.): "La justicia que la nge es un
alcalde mayor, allende de d05 ordinarios que el Consejo de l~ villa elige...".
y más O menos, con las mismas palabras, se refiere a las VIilas de No~b;e
de Dios (Dgo.), Jerez (Zac.), Aguascalientes (Ags.), Lagos_ (Jal.), Cuhacan
(Sin.) En la Relación de los descubri7:1ientos, etc. ~e Fr~~c1sco de !barra~
hablar de la Villa de Nombre de Dios ( 1562) , dice: . .. nomb~ ~ ehgio
y puso alcaldes, regidores y los demás oficiales de cabildo_ y regimiento Y
república de la dicha villa..."; y refiriéndose a la fundación de, D~ngo
(1563): " .. . eligió y nombró en ella alcaldes y regidores, y los demas oficiales
de cabildo, justicia y regimiento de la dicha villa...".

~!

Las excepciones que encontramos a esta forma tradicional y legal de ayuntamiento, las dejamos para estudiarlas en otro apartado.

VIII.

EL PROBLEMA SEMÁNTICO

Quedaba otra posibilidad: que el problema fuese tan sólo un problema de
semántica que sólo se tratase de la perfecta sinonimia, en el lenguaje jurídico
'
,
,
de la época entre las voces "regidor" y "diputado". Ya deciamos atras que
el maestro Altamira, en su Diccionario, no incluye la voz "diput._ado", y que en
las demás fuentes consultadas, con dos importantísimas excepciones que estudiaremos más adelante, tampoco la utilizan como sinónimo de "regidor''.
Desafortunadamente no hemos podido consultar el Diccionario razonado de
legislación y jurisprudencia de Escriche. El Diccionario _de Ai:to~idad~s no
registra tal sinonimia; ni la registra Terreros en su neo Diccionario de
Ciencias y Artes; ni aparece registrada en la Segunda Edición ( 1783) del
Diccionario de la Real Academia Española; ni tampoco la encontramos
en la edición de 1875; ni en el Diccionario de Alemany, en su edición de 1917.
Las sinonimias que encontramos al consultar estos diccionarios fueron:
Ayuntamiento = Cabildo= Regimiento =Consejo= Consistorio; y también: Regidor= Veinticuatro= Cabildante= Consejal. Sólo en el Tes~ro
de la Lengua Castellana o Española ( 1611) de Sebastián de Covarrub1~s
Orozco en la voz "diputar'', se dice: " ...y de aquí tomaron nombres los diputado;, que son los escogidos para algún ministerio, o particular, o uni308

versal, como los diputados en la ciudad de Valencia y en otras partes".
Aquí podría sospecharse que se trata de "regidores", pero habría que comprobarlo y nosotros no lo hemos hecho. Otra referencia sospechosa la encontramos en el Diccionario de Alemany; una de las acepciones que da
a la palabra "diputación" es: "En México, casa consistoral"; en el Diccionario de Autoridades viene esta acepción de 1'consistorio": "En algunas
ciudades y villas principales de España, se llama así el Ayuntamiento o Cabildo Secular y Regimiento, compuesto de Corregidor, Alcalde y Regidores".
Aquí la explicación puede ser que algunos "regidores" eran "diputados" a
desempeñar ciertos menesteres: diputados de las carnicerías, diputados de
propios, diputados de alcabalas, diputados de mesta, etc. Esta sospecha
nuestra queda confirmada por lo que se lee en el Acta del Cabildd celebrado
en la ciudad de México el día 13 de febrero de 1531: "El cabildo respondió a Diego Hernández de Proaño diciéndole que ha cumplido la provisión real
dándole voz y voto como regidor. Respecto a la petición que hizo de la
diputación, se le respondió que, por no haberlo pedido antes, ha perdido su
derecho". Se ve aquí, con toda claridad, que regidor y diputado eran cargos
diferentes que podían concurrir en la misma persona. En la Segunda Edición
del Diccionario de la Real Academia Española ( 1783), se dice: "Diputado.Comisario o persona nombrada y destinada por un cuerpo o comunidad,
para que en su nombre y con su autoridad, ejecute alguna cosa". Creemos
que esta definición es concluyente: el Ayuntamiento es el cuerpo formado
por regidores, que pueden nombrar diputados, que pueden ser regidores
o no. En las "Ordenanzas de Minas" dictadas por don Antonio de Mendoza
en 1539, leemos: " .. .las cuales dichas marcas (para señalar la plata de los
diferentes señores de minas) no pueden ser sacadas de la dicha arca por
los dichos diputados ..." Aquí parecía que habíamos encontrado por fin
el antecedente inmediato de la diputación de mineros en las minas de los
Zacatecas; pero no fue así, se trataba de diputados muy de acuerdo con la definición del Diccionario de la Academia, ya que los dichos diputados, en
número de tres, eran el alcalde mayor o justicia, el escribano de minas y
"una buena persona estante y habitante en las dichas minas, señalada por
Vos, los oficiales de Su Majestad". Para mayor abundamiento citaremos el
acta de cabildo de la ciudad de México del día 12 de mayo de 1597: " . ..de
las apelaciones que van de la diputación al cabildo". Aquí se mencionan
diputación y cabildo como dos instituciones diferente. Además, no siempre
los diputados del Ayuntamiento eran regidores, como se puede ver en el
acta del cabildo de la ciudad de Guadalajara del día 2 de enero de 1608:
"Lo segundo, que se haga tabla de los jueces diputados para cada mes
del año. . . El mes de enero, el señor alcalde más antiguo... Febrero... el
309

�señor Francisco Rodríguez Santos, alguacil mayor". En el acta de primero
de enero de 1611 del cabildo de dicha ciudad de Guadalajara, se dice:
"Nombróse por diputados de las alcabalas a Diego Hurtado (que era contador de las reales cajas)". Ya sólo citaremos lo que dice el Diccionario de
la Real Academia, en su edición de 1875, en la voz "diputados": "Diputados
a Cortes.- El regidor o persona de alguna ciudad de voto en Cortes, que
servía en la. diputación general de los Reinos". Ésta es una acepción mucho
muy tardía. Debemos pues concluir que no existió tal sinonimia entre las
palabras "regidor" y "diputado", o "cabildo" y "diputación".

IX.

CAMINO A LA SOLUCIÓN

Sin embargo, en el curso de nuestra investigación fuimos encontrando
algunas referencias que nos acercaban a la solución de nuestro problema,
pero que, por razones de método, quisimos estudiarlas juntas en este apartado:
En 1571, a 30 de julio, en la ciudad de México, el virrey Don Martín
Enríquez, daba un mandamiento para que "el alcalde mayor de las minas
de Tasco, de aquí adelante y hasta que otra cosa se provea y mande,
los diputados que se eligieran para las dichas minas, sea el uno minero y el
otro vecino que no las tenga (las minas), y estos no repartan ninguna cosa
sino fuere en presencia del dicho alcalde mayor y con su licencia". Y en
otra provisión de 29 de julio de 1573, se dice: " . . .que a la elección de los
diputados que se eligen en las minas de Tasco, solamente se hallen a ella
los señores de haciendas de minas y no otras personas". Y en 8 de junio
de 1575, decía el virrey: " ...por informaciones que me han hecho Bartolomé
del Águila y Nuño Ruiz, diputados, por sí y en nombre de los vecinos y
mineros de Tasco". Estos Mandamientos y provisiones se encuentran en
fuentes para la Historia del trabajo en la Nueva España, de Silvio Zavala.
Lo que no hemos podido aclarar -y ojalá algún investigador que
pueda trabajar en el Archivo General de la Nación lo aclare- es si en la~
minas de T asco había alcaldes ordinarios y regidores, o si estos diputados con
el alcalde mayor, formaban su Ayuntamiento. Por citas de atrás nos
inclinamos a pensar en diputados más acordes con las "Ordenanzas de Minas" de Don Antonio de Mendoza, que en miembros de un cabildo. Donde
sí ya no hay duda de la perfecta sinonimia entre las palabras regidor y
diputados, es en esta cita de la Historia de San Luis Potosí de don Primo
Feliciano Velázquez: "Además del alguacil mayor que ejecutaba sus mandatos, contaba el alcalde con dos regidores o diputados de república, que

le auxiliaban en el gobierno, representando los intereses de la comunidad.
Su car?o er~, anual Y_ de elección de los vecinos, pero sujeta a la aprobación
Y conf1rmac1on del virrey: los diputados para 1593 fueron Cristóbal Gómez
de Rojas y Juan de Valle". En San Luis Potosí, fundado por Zacatecanos retoñó la diputación de mineros; desafortunadamente don Primo no da r:ferencia bibliográ~ica ninguna que apoye su afirmación; pero creernos que se apoya
en un '_'concierto c~le?rado entre Cristóbal Sánchez con don Juan de Oñate
Y lo~ diputados Cnstobal Gómez de Rojas y Juan de Valle, para abrir un
camino del pueblo de San Luis al Cerro del Potosí", que él mismo publica
en las pp. 258 a 260 del tomo I de su Colección de Documentos para la historia ge San Luis Potosí.
Todavía más clara es esta cita tomada de la "Descripción de las minas de
Pachuca" de 1608 : "Cada día de año nuevo, se eligen cuatro diputados,
de cada real suyo, y confírmalos el alcalde mayor: estos hacen oficios de
regidores, y acuden a las cosas de la comunidad corno cabezas de ella". En
Pachuca existía la misma forma de municipalidad que en las Minas de los
Zacatecas; la de San Luis Potosí se le asemejaba y tal vez también la de
Tasco; n? pudimos ~~co~trar datos para Guanajuato. Sabíamos, por fin,
que es: tipo de mumc1palidad sin alcaldes ordinarios y diputados en lugar
de regidores, no había sido privativa de las Minas de los Zacatecas sino
,
'
que aparec1a en algunas de las poblaciones mineras, que no en todas.
Dejo para quien me siga el estudio de este apasionante problema: "Las diferentes modalidades de la municipalidad en las poblaciones mineras de la
Nueva España".
. Y llegamos al final de esta parte de nuestro trabajo, estudiando otro
eJemplo de clara sinonimia entre las voces "regidor" y "diputados", que creemos resuelve nuestro problema.

D~gamos cómo ocurrió nuestro importante hallazgo: Ya que el problema
se vinculaba con el descubrimiento y población de unas minas, era elemental
y forzoso consultar, no sólo las diferentes "Ordenanzas de Minas"' sino
también la Recopilación de 1680 en el Libro y títulos concernientes a Ía minería. Así el Título XIX del Libro IV: ''Del descubrimiento y labor de
las minas"; el Título XX: "De los mineros y azogueros y sus privilegios";
y el XXI : "De los alcaldes mayores y escribanos de minas"; pero nada encontramos que pudiera arrojar alguna luz sobre nuestro problema. Por simple inercia, seguimos adelante en la consulta; y en el Título XXV de dicho
Libro IV, que trata "De la pesquería y envío de perlas y piedras de estima
. ' " , en su Ley III : "Que sean e1egi"dos un alcalde ordinario y cuatro
. c1on
diputados de la ranchería". Y trae como antecedente un mandamiento del

�Rey Don Felipe II, su fecha en Aranjuez el 24 de mayo de 1579. El texto
completo de la Ley III es el siguiente: "Para el buen gobierno de la ranchería
-pequeño poblado formado por los buscadores de perlas, "señores de canoa" y
sus esclavos y trabajadores, sin mujeres, sin niños, sin orden de calles ni
concierto de ciudad: jacales desparramados al azar, por la costa-, ordenamos
que el gobernador y dueños de canoa se junten y elijan un alcalde ordinario
y cuatro diputados que acudan a las cosas de su obligación, como se dispone
por las leyes de este Título, y el ejercicio de sus ocupaciones ha de durar
un año continuo; y pasado, se hará nueva elección de oficios". La Ley VII
también resulta interesante: "Que el elector sea dueño de canoa, con doce
negros"; y su texto completo es el siguiente: " Para que el dueño de canoa
pueda tener voz activa en las elecciones, ha de tener canoa o piragua, armada y aviada con doce negros, y no menos". En este Título la R ecopilación recoge algunas antiguas "Ordenanzas para la pesquería de perlas",
cuya fecha no registra; pero que fueron hechas en el reinado del Emperador Don Carlos.
Teníamos por fin el tan acusiosamente buscado antecedente de la pnnutiva municipalidad zacatecana; y en verdad que era singular e insospechado.
Creemos que los señores de la real audiencia que residía en la ciudad de
Compostela, aquel año de 1553, al recibir la petición de los mineros,
de que se les diese derecho al gobierno municipal, ya que hasta entonces sólo
tenían un alcalde mayor y un alguacil mayor, nombrados por la real audiencia; sin encontrar nada aprovechable en las "Ordenanzas de Minas", recurrieron a las "Ordenanzas para las pesquerías de perlas" que, años atrás,
había dado el Emperador Don Carlos. Nuestra conjetura está bien fundada:
el parecido de las "rancherías" con aquel lugarejo desparramado por cerros
y cañadas, formado de pequeñas casas de adobe y con terrado, primitivas instalaciones mineras: toscos molinos de almadanas, hornillos y fuelles, y míseros jacales o "cuadrillas" para los negros esclavos e indios barreteros; y
para que la semejanza fuese mayor, todo aquel conjunto de humildes construcciones, dominado por la "casa fuerte", de calicanto, de Diego !barra.
La Ley II del Título XXV, que venimos estudiando, dice: "Que en la ranchería se fabrique una casa fuerte"; y ya en el texto de la Ley: "Ordenamos
que el gobernador y oficiales reales hagan que los dueños de canoas, indios, personas 'Y' esclavos, que andan en ellas, hagan en la ranchería una buena
casa fuerte y segura, donde se puedan recoger y defender de los corsarios
-en la Mina de los Zacatecas eran los chichimecas salteadores-, que con
frecuencia procuran inquietar y robar en la costa...". Y así como en la
"ranchería" sólo vivían "señores de canoa", y buzos y esclavos, en las Minas
Ricas de los Zacatecas, por aquellas fechas, sólo se encontraban "señores de
312

minas", buscones, gambusinos y barreteros esclavos. Y así como en la "ranchería" había que salvaguardar los quintos de Su Majestad, lo mismo era
necesario salvaguardarlos en las minas; si en la mar había "corsarios", en la
"tierra de guerra viva", había "chichimecas bravos". Perlas y plata eran
cosa de estimación. Y apoyándose en estas semejanzas, los oidores alcaldes
mayores de la Nueva Galicia, aplicaron a las Minas de los Zacatecas, las "Ordenanzas para las pesquerías de perlas".
Dejamos para otro artículo d estudio de la evolución de la municipalidad
zacatecana a través de las actas de su Primer Libro de Cabildo.
Ya terminado este trabajo y listo para enviarlo a la imprenta, nos llegó
el tan deseado artículo de J. Lloyd Mecham: "The Real de Minas as a
Political Institution", que leímos con gran interés. Como lo esperábamos,
Mecham sí señala la singularidad institucional que hemos estudiado en este
trabajo. Lo citaremos en extenso:
"According to the Laws of the lndies (4:7:2 ) , Zacatecas as a villa was
entitled to an alcalde ordinario, four regidores, an alguacil, an escribano de
consejo, an escribano público, and a mayordomo. But so great was the rush
of miners and settlers to the new bonanza that it was constituted an alcaldía
mayor under the new Audiencia of Nueva Galicia. The first alcalde mayor
of Zacatecas was Juan de Tolosa (falso) . He was also comrnissioned lieutenantgeneral to enable him to assume the military headship of the district (falso) .
In 1553 Tolosa was succeeded as a alcalde mayor by Gaspar de Tapia
(falso) ." / / Nota 44: Elías Amador: Bosquejo Histórico de Zacatecas. (Zacatecas, 1892), p. 212; Francisco Frejes: Memoria de la Conquista de
Zacatecas. (Zacatecas, 1834), p. 8 / / . (Esta última cita está equivocada).
"According to Frejes, the Audiencia of Nueva Galicia established in Zacatecas, in 1553, a diputación de minería. The first delegates or diputados
wcre Gil (por Diego) Hernández de Proaño, Baltasar de Bañuelos, and
Pedro Melgarejo (falso). They were assisted by a notario público. The diputación was given supervisión of ali mining affairs and, in these matters,
was independent of other official appointed by the audiencia falso: Mecham
está también pensando en la diputación de minería del siglo XVIII) . / /Nota
45: Frejes: Historia Breve, etc., p. 194//. The registers in which were
entered the mining claims were kept by the diputación (falso: en las Ordenanzas de Minas para las Minas de los Zacatecas de 1550 de Hernán Martínez
de la Marcha, en la ordenanza IV se dice: 'lten ordeno y mando que los registros de minas que así se presentaren por los mineros y dueños de cuadrillas,
se pongan en un libro encuadernado y en el arca de la tres llaves .. .').
Is body was nothing more or less than a cabildo made up of Regidores who
313

�were also to act as miners' deputies ( ????). The same procedure is to be
noted in ranchería government".

"In the fishing and pearl fishery country little communities of a
temporary character ( rancherías,) sprang up, especially in the Cumaná region, and although sorne sort of local government was needed, the character of the population and surroundings made the dignified cabildo of the
ordinary Spanish pueblo out of place. It was provided, therefore, that
the governor, together with the boat owners, should elect an alcalde ordinario and four regidores or diputados ( deputies, for a term of one year
or till their successors should be duly elected." / /Nota 46: Jones: "Local
Government in the Spanish Colonies", p. 84/ /.
"In the diputación de minería of Zacatecas we have an entirely _differe~t
organization from that created in 1783 for the later body ~as entirely ~tinct in composition and in functions from the secular cabildo. The wnter
has found no record of other diputaciones prior to 1783 ( nosotros encontramos la de Pachuca, la de San Luis Potosí, la de Trueco y la de las Ordenanzas
de Minas de don Antonio de Mendoza de 1539), although it is probable that
these existed in sorne of the most important reales. It is reasonably certain, however that the mining branch was not put under a separate and independent
autho~ity in the reales until the Tribunal General de la Minería de Nueva
España was established."
Haremos unos breves comentarios al magnífico trabajo de Mecham, quien
por otro camino, llegó a conclusiones muy parecidas a las nuestras.
En general, Mecham, como los demás escritores angloamericanos que se
ocupan de nuestra historia, por ser ajenos al ámbito de nuestr~, cultura Y
de nuestro idioma, cometen curiosos o serios errores de traduccion, de paleografía o de interpretación. En el trabajo que comentamos hay ~º. ci:-,riosísimo: en un glosario que lo enriquece, leemos: "Partero
Obstetnc1an ,
en lugar de portero; según Mecham, debía haber un partero en las casas
de cabildo. Lo segundo, que Mecham concede gran autoridad a historiadores que no la tienen, en este caso concreto a fray Francisco Frejes y a Elías
Amador. y así, afirma enfáticamente que el primer alcalde mayor de Zacatecas lo fue Juan de Tolosa, quien además fue comisionado como teniente general
en cuestiones militares, apoyándose en Elías Amador: Bosquejo Histórico,
p. 212, quien, sin ningún apoyo documental, dice que: "El primer alcalde
de Zacatecas fue Juan de Tolosa, quien duró 5 años en ese encargo, en el
cual le sustituyó Gaspar de Tapia". Tolosa nunca fue alcalde mayor de Zacatecas ni de ningún otro lugar; Juan de Tolosa fue un hombre inquieto, de

=

314

espíritu aventurero, soldado y "descubridor de minas" que, a diferencia
de Baltasar de Bañuelos, no llegó a desempeñar ningún cargo público en
las minas por él descubiertas. El primer alcalde mayor de Zacatecas lo fue
Pedro Mejía, como lo demuestra el primer registro de minas hecho por
Baltasar el día 30 de abril de 1549, ante Pedro Mejía; se dice en tal registro:
" ...y digo que por cuanto en estas minas no ha habido justicia ante quién
registrar las minas...". La cita está tomada de un Pleito de mineros de
fines del siglo XVI, que se conserva en el archivo de Notarías de la ciudad
de Zacatecas y que incluye copias autorizadas de documentos más antiguos,
como los primeros registros y ventas de minas de principios de 1549. Pedro
Mejía ~vo como tenientes a Luis Lusardo en ese mismo año de 1549, y
a Antoruo de Soto en 1551; a Pedro Mejía lo sucedió Sancho de Caniego
en 1551; y, a éste, Gaspar de Tapia en 1554. Además, Juan de Tolosa,
como "señor de hacienda de minas", no podía ser alcalde mayor por prohibición expresa de las "Ordenanzas de Minas".
Dice Mecham que los primeros diputados de la minería fueron un tal Gil
( sic por Diego) Hernández de Proaño, Baltasar de Bañuelos y Pedro Melgarejo y erróneamente se apoya en Frejes, cuando en realidad tomó el dato
de Elías Amador: Bosquejo, p. 208: Ese mismo año (1557 y no 1553
como quiere Mecham), siendo todavía alcalde mayor de Zacatecas Gaspar
de Tapia, fueron nombrados diputados de minas, Gil Hernández de Proaño,
Baltasar Bañuelos de Temiño y Pedro M. Melgarejo, y primer notario público Juan Soto de Palos. En realidad no se sabe quiénes fueron los primeros
diputados, ya que, como decíamos atrás, al Primer Libro de Cabildo le faltan las 5 primeras fojas; y el acta más antigua que se conserva es la del día
primero de enero de 1557, que copiamos atrás; en esa fecha eran diputados
~lientes: Bernardo Pérez, Diego de Argüello, Pedro Gómez de Contreras y
Alonso Ruiz; y, ese mismo día, fueron elegidos: Cristóbal de Oñate, Diego
de !barra, Diego Hernández de Proaño y Pedro Gómez de Contreras, y el
escribano lo era Pedro Sánchez de Palenzuela; ya antes había habido varios
escribanos en las Minas, como: Diego de Salta, Baltasar de Montoya, culpable de la muerte de Alvarado, Francisco Vázquez de Eslava, Cristóbal de
Cea, Esteban Marbán, Bernardo de Balbuena, padre del famoso poeta, Alonso
Sánchez, etc. ¿De dónde sacaría Amador a ese Juan Soto de Palos? Al
año siguiente ( 1558), siendo alcalde mayor Juan de Villagómez, fueron
nombrados diputados: Baltasar de Bañuelos, Pedro Mejía Melgarejo y Alonso
Gutiérrez del Campo. Como se ve, don Elías formó una enredada maraña
en la que cayó Mecham. Salvo estos errores de detalle, "The Real Minas
as a Political Institution" es un magnífico trabajo, como todos !os de su
autor, y el único en que se estudia la primitiva municipalidad zacatecana.
315

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316

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317

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TERREROS v PANDO, Esteban de, Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes,
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318

319

�VIDA Y OBRA DEL PERIODISTA LUIS B. HERRERA JUAREZ*
Lic. ANA MA. HERRERA A.
Soc. Nuevoleonesa de Historia

I.

BIOGRAFÍA DEL PERIODISTA

Lurs

B.

HERRERA JuÁREz

EN MONTERREY EN la última década del siglo pasado, 1890, un once de
octubre nació por el barrio de Santa Lucía, en una casa ubicada cerca de la
Parroquia de San José, hoy 15 de Mayo "f' Pino Suárez, un niño al que pusieron por nombre Luis.
Recibiéronle con gran júbilo por ser el primer varón en la familia, sus
padres Don Antonio Herrera Pulido y Doña Germana Juárez Castañeda.
El cuadro de familia donde creció Luis lo comporúan sus hermanas mayores: Teresa, Josefa y Antonia, y sus hermanos más pequeños que él: Antonio,
Mateo y Marcelina a quienes les dedicó un especial cariño.
A los seis años ingresó Luis al Colegio "Seminario Conciliar".

Ahí combinó sus actividades escolares con las de monaguillo.
Pasó luego al Colegio "Porfirio Díaz'' siendo Director de esta Institución
Don Jesús A. Rojas, aquí Luis terminó su primaria !.uperior.
Su madre de espíritu religioso y de una inteligencia poco común, su padre
de carácter fuerte y estricto en sus normas morales, le trasmitieron el numen
de la nobleza, y la luz del conocimiento.
Siendo su padre Don Antonio, Maestro Contratista Urbanizador del Mon-

* Trabajo de ingreso a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística,
leído el 7 de Dic. de 1976,

321
HUMANITAS-21

�terrey de aquella época ( 1900-1913), Luis no sintió afición por esta especialidad.

En este mismo año fundó con otros colaboradores un periódico de la tarde
con el nombre de El Regional.,

En el año de 1908 ingresó al Colegio Civil para prepararse en la Carrera
de Abogado.

Reingresó luego en el año de 1923 al periódico El Porvenir donde trabajó
hasta 1937.

Los primeros estruendos de la Revolución se dejaron sentir interrumpiendo
sus estudios.

Durante su estancia aquí, en el año de 1928 fue enviado por el propio Director del periódico, como Corresponsal de Guerra a Chihuahua atendiendo
a una invitación que le hizo el Gral. Juan Andrew Almazán.

Fue hasta el año de 1912 cuando reingresó a continuar su Carrera. Precisamente en este año y el siguiente siendo estudiante de Leyes, fue a prestar
sus servicios a la Secretaría de Ayuntamiento como Oficial Segundo. Estaba
en ese entonces de Alcalde Don Alfredo Pérez.

En noviembre del año de 1932, contrajo nupcias con la Srita. Profesora
Ana Isabel Arredondo. Su hogar fue bendecido a través del tiempo por tres
hijos.

Por estas fechas ingresó al periódico La Prensa, que dirigía Manuel Múzquiz Blanco, y aquí comenzó a escribir artículos alusivos a los problemas de
la época (1913-1914).

En el año de 1938 fundó el periódico El Noticiero, diario de la mañana.

En el año de 1915 publicó algunos de sus escritos en la Revista El Comercio de Don José López Hickman, y más tarde en el año de 1916, en la
Revista A zul de Manuel Guzmán así como en el periódico La Época de San
Antonio, Texas.

Del año 1941 al año de 1944 dirigió la RevMa Salubridad.
Del año de 1944 a 1963 fue Director Gerente de la Kevista llamada Monterrey.

En esta fecha cursaba el tercer año de Leyes cuando tuvo que interrumpir
sus estudios por causas de fuerza mayor.

Durante los años de 1964, 1965 y 1966 escribió en el periódico El Porvenir,
diurno, así como en el Suplemento del Domingo su columna titulada "El Joyel
de la Anécdota".

En el año de 1917 trabajó en el periódico Nueva Patria.
A los dos años siguientes, en el año de 1919, prestó sus servicios al periódico
El Progreso.
En ese mismo año se fundó el periódico El Porvenir, y nuestro biografiado
pasó a colaborar como redactor del servicio informativo de ese importante
órgano.
Animoso en el cultivo del difícil arte de ser un buen reportero, decidió

ir a la Capital de la República con el fin de estudiar para mejorar sus
conocimientos en esta rama de las Ciencias de la Investigación.
Pasó en la Capital un tiempo, haciendo estudios y colaborando en el periódico El Universal.
En el año de 1920, regresó a ésta para contribuir con sus reportajes en la
formación del periódico El Diario.
Al año siguiente ingresó a la redacción de El Noticiero, diario de la tarde.
En el año de 1922 entró a trabajar a la redacción de El Sol.
322

Durante los años 1939 y 1940 se hizo cargo de la Revista Viajante.

.

Alternó sus actividades periodísticas con diligencias dentro del campo de la
Abogacía.
Trabajó en sus horas extras en la Presidencia Municipal como Inspector
de Rótulos desde el año de 1949 hasta! el año de 1953.
De los años de 1946 a 1950 asistió a los Cursos de Verano de la Universidad de Nuevo León.
Colaboró en el periódico El Tiempo del año 1950 a 1956, escribiendo
artículos y reportajes.
En agosto del año de 1965 hizo la petición de la conservación de los "Arcos
de la Alameda Mariano Escobedo" a la Sociedad de Historia, Geografía y
Estadística y fue escuchada por esta Sociedad, procediendo de inmediato
a apoyarlo.
Colaboró en las Actividades Cívicas dentro de la Dirección del Registro Nacional de Electores.
Perteneció al Centro Literario de Monterrey fundado por el Lic. Héctor
323

�González desempeñando el cargo de Secretario de Prensa. Perteneció al C~culo
Mercantil Mutualista como socio activo desde el año de 1922 hasta el ano de
1967.
En el año de 1944 recibió de esta Asociación un Diploma de Honor al
haber obtenido el Primer Lugar en un Concurso Literario del Pensamiento
a la Madre.
Al siguiente año volvió a recibir Diploma por el mismo conce?to. A ~os
veinticinco años de pertenecer al Círculo le fue entregado el Diploma ele
Constancia. A los cuarenta año recibió el Pliego de Perseverancia junto con
la Medalla Cruz de Malta. A los cuarenta y cinco años le fueron entregadas
una Medalla de Oro y el Pliego de Perseverancia.
Su carrera periodística lo llenó de satisfacciones dado su empeño Y
dedicación por servir a la Comunidad, y en especial a su Ciudad natal a
la que tanto quiso.
El once de julio de 1967 recibiendo el auxilio cristiano, a las 8.55 a. m.
dejó de existir nuestro biografiado en su domicilio de 15 de Mayo, donde
pasó todos los años de su vida.

JI.

CONCEPTOS SOBRE LA REVOLUCIÓN

MEXICANA DEL SR.

Lurs B.

HERRERA

JuÁREZ

El periodista Luis B. Herrera Juárez se declaró creyente y a favor del
sentimiento revolucionario.
Sus conceptos y actitudes las dejó escritas en las Revistas Salubridad Y
Monterrey. y en los artículos de su columna "El Joyel de la Anécdota".
Aquí narro los reportajes que realizó estando como redactor.
En las apreciaciones que él hizo acerca de los cambios _p~lític~s en el
Estado de Nuevo León analizó los distintos programas adm1mstrahvos que
existieron desde 1880 hasta 1928, abarcando un período de casi cincuenta
años.
Es muy evidente que el periodista-historiador manifestó una actitud positiva ante el gobierno del Gral. Don Bernardo Reyes. He aquí uno de sus
conceptos:
El Gral. Reyes gobernó el Estado de Nuevo León por 25 años, Y durante su actuación dejó sentadas las bases para su prosperidad activando

todos los ramos, pero de preferencia los de Salubridad al otorgar una
concesión para el Servicio de Agua y Drenaje en Monterrey, la instalación de varias fundiciones de metales, la educación pública, la agricultura, la industria, la ganadería, la urbanización y planificación de
Monterrey moderno con sus trazos de calzadas, la edificación del Palacio
de Gobierno. , .
(El Joyel de la Anécdota. "La Política, los
Políticos y los Partidos en Nuevo Le6n", Núm.
10, El Porvenir, marzo 16 de 1965.)

El Sr. Herrera Juárez reconoció definitivamente la etapa de desarrollo
que realizó el Gral. Reyes en el Área Metropolitana.
En forma conciliatoria mencionó que este Gobernador "dejó sentádas las
bases de la prosperidad". Sin embargo esto no disminuyó en el periodista su
convencimiento de que el porvenir histórico del país, y por consiguiente de
Nuevo León, tendría un cambio social y político.
Remitiéndose al año de 1880 examinó los comportamientos de la política
al establecer la historia de los partidos de reacción que nacieron desde ese
entonces. Así lo señaló:
En el año de 1880 era Gobernador Constitucional del Estado, Viviano
L. Villarreal, había dos partidos: el Liberal y el Conservador. El primero manejado por los juaristas y dirigidos por los señores Marín y Lorenzo
Roel; el otro manejado por don Genaro García, Lic. Mauro A. Sepúlveda, Casimiro Casso, Ignacio Guajardo y José S. Treviño.
(Ob. cit.)
Más adelante mencionó los partidos políticos que fueron apareciendo: el
"Garzayalista", "Reyista", "Cientüico-Corralista", "Católico", "Liberal Independiente", "Antirreeleccionista", "Democrático", y otros.
El Sr. Herrera Juárez mostró un gran interés por la función que los partidos
ejercían, y el importante papel que representaban. Tal es así, que escribió
con todo detalle sobre las primeras experiencias que tuvieron los grupos políticos de reacción:
El primer ensayo político que se originó en Monterrey contra la reelección del General Reyes fue visto con agrado por. . los partidos Científico
y Católico... Fue en el año de 1903, en que ocurrieron los sucesos san325

324

�grientos del 2 de abril. .. Los manifestantes llegaron frente al Palacio
Municipal, en cuyos balcones y azoteas estaban parapetados los policías.
Hablaron varios oradores atacando al régimen y principalmente al Gobernador Reyes. Un grupo.. . de los partidos Católico y Corralista trataron de penetrar al interior del Palacio y fueron recibidos a balazos
por los gendarmes.
(Ob. cit.)

Los antecedentes históricos examinados con todo cuidado por nuestro historiador revelan la situación de aquella época. Refiriéndose al hecho de que
el Gral. Reyes tenía un resguardo de defensa, apuntó que en esos momentos
los representantes, tanto el del pueblo, como los de los partidos, estaban desorientados en el escenario donde les tocaba actuar.
Los vicios y las consecuencias de organizar la vida política alrededor de un
solo hombre, había anulado hasta entonces, la personalidad política del mexicano.
Los acontecimientos que provocaron la inquietud de aquel ambiente de la
primera década del siglo presente, preocuparon al periodista Herrera Juárez
hondamente. De esta forma lo expresó a continuación:
Después del Gobierno del Gral. Reyes vino un período de transiciones
políticas que originaron una verdadera anarquía deteniéndose el avance
progresivo de la Ciudad. Vino la Revolución y el Municipio de Monterrey quedó a merced de los grupos armados en pugna, que salían y
entraban siendo mayor el abandono y desastre de los servicios, al grado
de no haber alumbrado público, ni policía, llegándose hasta el saqueo de
los bienes de la ciudad y la imposición de préstamos forzosos a los
vecinos atemorizados por tanto abuso.
(Editorial "El Municipio de Monterrey". Revista Monterrey, Año 111, Núm. 15, junio
1945, p. 3.)

de

El Periodista estudió esta atmósfera de cambio inesperado que acabó
con toda una época de la vida nacional.
Analizó el inconformismo general que reinaba, la inquietud de la opinión
pública que preparó los ánimos para acontecimientos futuros.

326

El haber vivido en aquel ambiente revolucionario lleno de problemas políticos y sociales despertó en su ánimo el deseo de escribir las ideas revolucionarias, los episodios alusivos, y los hech?s históricos donde hizo hincapié
en una democracia bien dirigida.
Comulgó en su credo político con el manifiesto que expuso el Licenciado
Luis Cabrera en contra del Partido Científico, y al ponerlo en comparación
con la situación que ha predominado en México en cuestión de política
hizo la apreciación siguiente:
Al leer el manifiesto del gran político y escritor Luis Cabrera, no hay
más remedio que pensar que en nada ha cambiado hasta la fecha el procedimiento de los partidos políticos actuales que son manejados por la
burocracia reinante.
(El Joyel de la Anécdota. "Los Políticos, la
Política y los Partidos en Nuevo León". El
Porvenir, Núm. 11, abril 6 de 1965.)

El Sr. Herrera Juárez aseveró que la estructura oficial de los partidos
políticos era como para comentarse en voz alta. Le contrarió siempre la
ausencia del espíritu de lucha en los partidos de oposición. Esta actitud
determinante fue adquirida por él al estudiar los principios de la Revolución Mexicana. Más adelante el periodista refirió el período en que llegó
Don Francisco I. Madero a la Presidencia, ry, describió la situación que ocurría en su Provincia con el cambio de gobierno.
Al narrar las elecciones municipales de los Partidos Constitucional-Progresista, ( Partido de oposición) , y el Partido Liberal ( Partido maderista)
en las que triunfó el Partido Constitucional, escribió su opinión al respecto:
Se considera ésta la única elección democrática habida en Monterrey
por el interés con que el pueblo participó en ella, mas no por su legalidad ya que se violaban frecuentemente las normas de la política como
en el caso en que se asegura que los partidarios del Liberal emitían
sus votos aún al día siguiente de las elecciones.
Sin embargo, el entusiasmo de la ciudadanía es el mejor síntoma de
que Nuevo León, no estaba al margen de la vida nacional, sino lo contrario, vivía los momentos que la patria vivía.
(Algo de Historia. "La Política en Nuevo
León de 1908 a 1913". El Porvenir, 24 de
marzo de 1964. Núm. 2.)

327

�El Sr. Herrera Juárez expresó de manera enfática el l°?ro obteni?~ de
esta elección, ya que al participar el pueblo en ella se poma de manifiesto
el espíritu cívico del ciudadano.

Relató luego los destrozos que ocurrieron; de la guarnición y los refuerzos
que los huertistas obtuvieron; de los muertos y heridos de los leales; y de
la suerte que corrió el General Treviño.

A continuación comentó el trágico desenlace del Presidente Franc!~co l.
Madero. Los sucesos trascendentales para la historia de nuestra Naoon los
determinó en la forma siguiente:

En el episodio del segundo ataque a Monterrey, escribió acerca de las
peripecias que 1a población sufrió al ser asaltada la ciudad por los rebeldes en
1914. Así lo explicó:

La caída y el asesinato del Presidente Madero fue reci.bi~a Y comentada en el Estado y sobre todo en la cd. de Monterrey de distintos modos:
Huerta tenía amistades en la Cd.. .. Aunque el Congreso estaba formado
por antirreyistas y treviñistas, enviaron un mensaje reconociendo al
Gobierno del Usurpador, no obstante la contrariedad del Gobernador

Tres días duró la resistencia de los defensores de la plaza, y los rebeldes
no pudieron llevar a cabo sus maniobras de tomar el Bordo de Grasa
por el certero y tenaz fuego de la artillería del Obispado.

General Treviño.
(El Joyel de la Anécdota. "La Política, los
Políticos y los Partidos Políticos en Nuevo
León." El Porvenir, abril 12 de 1965. Núm.
12.)

El Sr. Herrera Juárez captó cómo el movimiento político se fue complicando cada vez más, y en la ciudad comenzó a haber ataques contra el gobierno naciente.

I¡

El periodista después de haber apuntado des~e su si~o. donde se re~guardaba para observar los acontecimientos, los paso a escnbir para P~~l:~arlos
en un "Extra" del periódico La Prensa en 1913. Esto es lo que refino.
La tarde del día 22 principió el ataque a la ciudad avanzando los
carrancistas por el camino del Topo Chico. . . Las, fuerza~ que ~arnecían la plaza fueron distribuidas hábilmente .~gun las .mstrucc1ones
del señor General Adolfo Iberri. Y ya en las pos1c1one~ d~b_1~as las :uerzas esperaron el ataque formal sobre la ciudad que prmc1p10 la manana
del día 23 a las ocho y media...
(Extra de La Prensa, octubre 24 de 1913,
Monterrey, •N. L. Recopilado en El Joyel de
la Anécdota. "Primer ataque de los rebeldes
que sufrió Monterrey". El Porvenir, oct. de
1965. Núm. 30.)

El periodista consideró la importancia del hecho histórico en donde su
Ciudad se sacudió ante la rebelión manifestante.

328

A las primeras horas de la mañana del día 23 empezaron a correr
rumores de una posible evacuación de la plaza por parte de los Federales. A las once de la noche salió la columna tomando la calle 15
de Mayo al poniente, protegida por los grandes reflectores instalados
en el Cerro del Obispado, y la artillería que durante toda la noche estuvo
vomitando metralla sobre el "Carrizal" cuartel de los carrancistas.
(El Joyel de la Anécdota. "Las Batallas y
Caídas de Monterrey". El Porvenir, mayo 4de 1964, Núm. 4.)

El periodista analizó la inestabilidad política, y por consiguiente las constantes luchas revolucionarias entre los partidos que imperaban en el país. La
violencia y el azar eran los factores que decidían el destino de la Ciudad.
Son muchos e interesantes los detalles que el Sr. Herrera Juárez expuso
acerca de estos movimientos negativos al desarrollo evolutivo de la Ciudad.
El periodista en cuanto trató acerca de los acontecimientos que vinieron
por añadidura, al ser tomado Monterrey por los rebeldes de la División del
Norte al mando del Gral. Francisco Villa y del General Felipe Ángeles,
refirió lo siguiente:
El General Ángeles, a su llegada, desde uno de los balcones centrales
del Hotel I turbide, dirigió la palabra a numerosas personas reunidas frente
al edificio invitándolas a simpatizar con la causa villista y llamando a los
carrancistas "ovejas descarrriadas".
(El Joyel de la Anécdota. "Francisco Villa en
Monterrey". El Porvenir, Núm. 6, octubre 19
de 1964.)

329

�Es evidente que el Sr. Herrera Juárez encontró bien definido el propósito
de aquel discurso-campaña a favor del Gral. Francisco Villa.

decidió entregar el Gobierno a don Alfredo Pérez cuya Legislatura ocupaba ya el recinto oficial y había hecho la declaratoria.

Más adelante, en su artículo mencionó acerca del nuevo programa político por el cambio de gobernadores y alcaldes.
Explicó el periodista la forma en que el Gral. Raúl Madero quedó de
Gobernador y el Sr. Don José Videgaray de Alcalde.
El haber sido designado éste por el Sr. Madero, dio lugar a varios comentarios entre algunos jefes villistas. Entonces el Gobernador ordenó que
se eligiera al nuevo Alcalde por medio de un Plebiscito. El periodista explicó
lo siguiente al respecto:
El Plebiscito tuvo efecto frente al Arco de la Independencia invitándose
al pueblo a votar. .. A este acto concurrieron unos cinco mil ciudadanos
que votaron por Videgaray siendo hasta la fecha (1944) un caso insólito en la historia política del Estado.
(Oh. cit.)

Como puede apreciarse este caso "insólito", como el periodista lo llama,
es una reafirmación más de su idea revolucionaria. El Sr. Herrera Juárez
insinuó aquí el factor positivo del Plebiscito porque se podían observar
abiertamente los resultados de las elecciones. Esto iba a remediar en algo
el problema político ocasionado por las circunstancias reinantes en el Municipio de Monterrey.
El Sr. Herrera Juárez creyó de fe cierta que debía hacerse respetar la
opinión e intereses del pueblo aunque fuera la minoría. Sólo así se podía contar con una sociedad civilizada.
El periodista hizo luego una síntesis del período político que siguió a 1917.
Uno de los conflictos dentro del campo de la política que se originó en
Monterrey a raíz de los nuevos partidos creados por la Revolución, lo describió de la siguiente manera:
Surgió otro conflicto político como resultado de las elecciones que para
la renovación de poderes, decretó el Gobernador Tarnez. Hubo dos
candidatos que se disputaban el triunfo, don Alfredo Pérez y el General
Porfirio C. González. El Gobernador Tamez, encerrado en Palacio
con gente armada, víveres, municiones, etc. para sostener un largo sitio, se

330

(Haciendo Historia. "El Palacio de Gobierno".
Revista Monterrey. Año I, Núm. 6, septiembre de 1944, p. 31.)

Puede decirse que aquí el Sr. Herrera Juárez quiso mostrar el desorden
interno que existía dentro del recinto gubernamental cuyo origen se debía
principalmente a las organizaciones administrativas "en ciernes".
Lo malo, advertía el periodista, no estaba en la ideología revolucionaria,
sino en aquéllos que pretendían administrarla.
Así lo dijo:
En mi calidad de periodista y con la autoridad que se me concede al
haber actuado durante más de veinte años entre políticos. .. los actos
( de entusiasmo y apoyo cuando entra un nuevo gobernador al poder)
son falaces porque hoy abrazan al nuevo Gobernador y desprecian al
que dejó el poder. Luego están urdiendo un nuevo candidato para
"tumbar" aquél porque no obtuvieron "ventajas".
(Haciendo Historia. "Palacio de Gobierno".
Revista Monterrey, Año I, Núm. 7, octubre
de 1944, p. 35.)

El periodista plasmó en sus conceptos sobre la Revolución la idea del
sistema democrático en el amplio sentido de la palabra.
El punto de vista sintomático fue el de fortalecer con sus apreciaciones
el principio revolucionario del poder del pueblo, para el pueblo, y por el
pueblo. En más de una ocasión afirmó su fe de que la Ciudad de Monterrey
ya estaba preparada para elegir democráticamente a sus gobernantes.

La honradez en los asuntos de Gobierno fue otra constante de su misión
periodística, por eso cuando él analizó la situación del México de 1918, puso
de manifiesto su posición de apoyo y respeto por la política que adoptó el
Presidente Plutarco Eüas Calles.
De esta manera lo escribió:
Un caso insólito en la historia política de México ocurrió el día veinte
de julio del año de 1928, al ser asesinado el Presidente de la Repú-

331

�blica, General Alvaro Obregón, cuatro meses antes de hacerse cargo
del poder público. . . A la muerte de Obregón, la primera providencia
tomada por el Presidente General Plutarco Elías Calles fue la de lanzar
tres manifiestos; uno a la Nación, el otro a las Cámaras de Senadores
y Diputados y el último al Ejército... En estos mensajes hizo formal
promesa de no continuar en el Poder, recomendando que se tomara en
cuenta que ya era tiempo de terminar con el caudillaje, y que deberían de ser civiles los directores de los destinos de la Nación.
(El Joyel de la Anécdota. "La última Revoluci6n de México fue, la del Coronel José
González Escobar". El Suplemento de El Porvenir, septiembre de 1965. Núm. 27.)

El periodista siguió narrando los hechos que se sucedieron y la creciente
onda de disgusto que surgió en las filas militares del Coronel José Gonzalo,
Escobar. Después de informar sobre las disposiciones tomadas por el Primer
Mandatario para contratacar al Coronel Escobar que se encontraba ya en
Monterrey ese 4 de marzo de 1928, expuso cómo se registraron los acontecimientos de la "última Revolución de México".
Al hacer alusión a la llegada a Monterrey de tropas militares al mando del
Comandante Gral. Juan Andrew Almazán, escribió sobre las investigaciones
que éste realizó para imponer justicia a los actos cometidos por el infidente
Escobar.
La tarea del periodista de colaborar siempre dando cuenta de los desenlaces
de estos actos revolucionarios continuó sin descanso. Lo comprobó a continuación:
El día doce de marzo a las diez de la noche, en varios trenes militares
y uno exclusivo para los corresponsales de los periódicos extranjeros y
nacionales, se movilizó la columna del Gral. Almazán hacia TorreÓn7
por la vía del antiguo Internacional. Entre los corresponsales de guerra iba el que esto escribe, como representante de "El Porvenir".
(Ob. cit.)
Esta empresa tan importante que el periodista realizó, dio una tónica
más a su vida revolucionaria de espectador y protagonista al mismo tiempo.
El narrador de hechos históricos del momento cumplió con el deber de
ciudadano y de individuo apegado a su profesión.
332

Sus conceptos y actitudes revolucionarias se quedaron grabadas en las
páginas de sus libros.
Ahí leemos también sobre los estudios biográficos que el Sr. Herrera Juárez
hizo de los hombres civiles y militares que intervinieron para bien, en la
Revolución Mexicana.

Cabe citar: Gral. Pablo González, Teniente Trinidad Flores, Don Marcelino Hinojosa, Cap. lo. Alberto Olivares, Don Ramón de la Garza, Gral.
Pablo de la Garza, Don Porfirio Elizondo y muchos otros más.

III.- ACTUACIÓN DEL SR. LUIS B. HERRERA JUAREZ
EN LA VIDA DEL PERIODISMO

La obra periodística que el Sr. Luis B. Herrera Juárez elaboró, se puede
dividir en tres épocas: de 1913 a 1922; de 1923 a 1940; "f' de 1941 a 1956.
La primera época fue el comienzo de su vocación. El joven Herrera frecuentaba con asiduidad el ambiente literario, y así conoció de cerca el grupo
de escritor~ y periodistas.
Compartiendo con ellos sus momentos de creación literaria, poco a poco
se despertó en él un deseo de escribir artículos informativos sobre los sucesos
del momento. De esta forma comenzó su producción reporteril.
Desafortunadamente poco se encuentra de ella, pues se quedó cliseminada
en publicaciones que las más de éstas ya desaparecieron, como son: las Revistas Azul y El Comercio, y los periódicos El Diario, El Noticiero, vespertino, El Regional, El Nueva Patria, El Progreso, La Prensa. Sin embargo,
el periodista recopiló algunos artículos y los agrupó poniéndoles como título "Indiscreciones Reporteriles" que volvió a sacar a luz pública en 1938,
en el periódico que él mismo dirigió llamado El Noticiero ( diario de la
mañana). A la vez conservó un artículo, el más antiguo que existe de su
cosecha. Se imprimió en el periódico La Prensa el 25 de octubre de 1913
cuando era gerente de él, Manuel Múzquiz Blanco.
Aquí el joven principiante señaló entre otras cosas una nota de interés
donde destacó su personalidad de escritor:
A grandes plumadas, damos enseguida una reseña de los sucesos registrados la noche del día 22, no detallando como desearíamos, en

313

�virtud de que la fuerza motriz en nuestros talleres nos dificulta grandemente esta labor.
(Extra de La Prensa, octubre 25 de 1913,
Monterrey, N. L. Recopilaci6n en El Joyel
de la Anécdota, "Primer ataque a los rebeldes
que sufri6 Monterrey". El Porvenir, octubre
31 de 1965. Núm. 30.)

Como se observa, el reportero "en ciernes", no esquiv6 desde un principio
las barreras con que se enfrentó en la dura profesión del periodismo. El
decir siempre la verdad, el dar a conocer la noticia a su tiempo justo, el
determinar con cautela o con insinuación causas y motivos del suceso, fueron
las características que marcaron su estilo.
Siendo sus fuentes las noticias policíaca, militar y política se fue especializando en éstas cada vez más. Su arriesgo y valor lo distinguieron, pues las
noticias al obtenerlas siempre "de primera mano", como solía decir él, puso
en peligro su propia vida más de una vez, por lo que los compañeros de labores lo bautizaron con el nombre de "El Reportero Audaz".
En la primera publicación diurna de El Noticiero, donde como se dijo
al principio, recopiló sus primeros reportajes, escribió al respecto:
El Reportero Audaz, de larga ejecutoria en el periodismo local, dará
a conocer en esta Sección sus indiscreciones, haciendo recordación de
hechos notables de los que tuvo conocimiento o en los que tomó parte, no
habiéndose publicado muchos de ellos por haber intervenido funcionarios de aquellas épocas (hace 20 años) y que no dejan de ser interesantes.
( "Indiscreciones Reporteriles"1• El Noticiero,
diario de la mañana. Tomo I, Núm. 1 Monterrey, Nuevo Le6n, febrero 19 de 1938, p. 2.)

En la escuela de la práctica fue, madurando el periodista tanto física como
intelectualmente. Sus compañeros de armas más avezados que él en la tarea
del periodismo fueron sus maestros.
Cabe citar entre otros, a Don Miguel Martínez Rendón, Don Eduardo
Martínez Celis, Don José G. Morales, Don Celedonio Junco de la Vega,
Don Jesús H. Ríos, Don Jesús Cantú Leal.
334

También anotamos a Eusebio Villanueva (Maciste),
tonio Treviño Torrea, José' Navarro, Alfonso Navarro,
Luis Benedicto, Oswaldo Sánchez, Dámaso G. García
'
gusto Audirac, Luis Rojas, Lic. Vargas Morán, Juan
Plowells.

Federico Gómez, AnTomás A. de Hoyos,
Carlos Medellín Au'
Chapa, José Manuel

En compañía de estas tres últimas personas, nuestro periodista en su afán
de superarse en su profesión, y con la inquietud de independizarse, fundó
un periódico con el nombre de El Regional, diario de la tarde, en 1922.
La segunda época del periodista abarca del año 1923 al año de 1940. Es
precisamente durante este tiempo cuando el escritor da un avance en su carrera de periodista, logrando cumplir varios objetivos por él propuestos.
Solicitado por el periódico El Porvenir en 1923 para que reingresara a
formar parte del equipo de redactores dio a conocer aquí, más de sus reportajes.
Es en este órgano Informativo donde se encuentra la producción del periodista, así como también en la Recopilación de Artículos que realizó en
su periódico El Noticiero.
El periodista fue desenvolviéndose con gran facilidad en el campo de la
noticia política, y muchas veces fue el portavoz de asuntos oficiales de gobierno.
En el Artículo titulado "Un Incidente" escribió lo que está a continuación:
La administración andaba por los suelos, pues los "embutes" que daban a la Tesorería los protegidos del Gobierno habían ocasionado
una bancarrota tal en las Arcas Municipales que no había para pagar
los Servicios.
No obstante la amenaza de la Primera Autoridad que me consideraba
su enemigo porque decía verdades me di a la tarea de seguir trabajando
mis fuentes.
Se trataba que la Empresa de Luz había emplazado al Jefe de la
Comuna por término de 24 horas para que entregara la tercera parte
del adeudo por concepto de alumbrado público...
Ese mismo día daba la noticia al periódico que representaba, de que
la Ciudad iba a quedar sin luz esa noche y las siguientes, hasta en
335

�tanto que el Municipio diera en prenda mayor la cantidad de treinta

mil pesos...

Al siguiente año, 1939, dirigió la Revista El Viajante, donde se encuentran
editoriales y reportajes hechos por nuestro periodista. Aquí duró en actividad
constante hasta el año de 1940.

(Indiscreciones Reporteriles, "Un Incidente"
El Noticiero, Tomo I, Núm. 9. Monterrey, feb.
1938, p. 2.)

La tercera época de su obra, tuvo una duración de 25 años, ya que abarca
desde el año de 1941, hasta! el año de 1966.

El enfoque que dio el periodista a sus reportajes, en cierta forma lo llevó
a sortear dificultades para salir airosamente del paso.

Su producción está repartida en dos grandes obras: la Revista Salubridad
y la Revista Monterrey. Así como también en el periódico El Tiempo, en el
periódico Solidaridad del Círculo Mercantil Mutualista, y en el periódico
El Porvenir.

Sin embargo, esta postura adoptada por él, le brin?ó seguridad ~?lítica
; ·
la actividad periodística de El Porvenir donde trabaJO hasy econom1ca en
• d ta t e
t 1937 Al mismo tiempo le permitió tener muy buenas armsta es, . no n
. 1 de gobierno como en el ambiente social de particulares,
,eª1 amb.'1ent e of.1cia
quienes le llamaron por cariño "Herrerita".
. .
Deseoso de crear un periódico nuevo, informativo y práctico, e~~ noticia
-veraz 'Y d e mueh o impacto, fundó en 1938 su periódico El Noticiero que
editaba en la Imprenta de Don Jesús H. Ríos.
El primero de febrero del año ya mencionado sacó a luz el primer ejemplar

De esta tercera época se hizo un estudio y un índice de su producción
del que se va a tratar en el siguiente número de este trabajo.
Su primera obra, la Revista Salubridad, la sacó a luz en agosto de 1941. Los
Servicios Sanitarios Coordinados pensaron en la creación de un órgano Informativo donde se publicaran las enfermedades causadas por la falta de
higiene. Para llevarla acabo, el Sr. Dr. Julián Garza Tijerina, Jefe del Departamento solicitó al periodista Luis B. Herrera Juárez que se hiciera cargo.
Esta Revista llevó objetivos bien definidos:

-con la siguiente Salutación:
El Noticiero sale el día de hoy a la luz pública sin pretensiones ni os. , de ron'guna especie' con el deseo de servir a todos los sectores
tentac1on
d
sociales, para quienes hace la debida salutación. N~es1:o gran eseo
es ir mejorando esta publicación con el favor del publico, correspon-

a) dar una información general de enfermedades contagiosas y no ccntagiosas;
b) educar al lector para que aprenda sobre la conservación de la salud;
c) enterar de las actividades científicas y sociales del Departamento mencionado, así como notas políticas y culturales.

diendo amplia y sinceramente a tal gracia.
Nos obligó a lanzamos a la lucha per~~d~stica el hecho de que ya
era una necesidad de que hubiera un penod1co barato, con abundan:e
infonnación, ya que no llevamos dentro, los qu: hacemos este hurrulde periódico, el gusano de la envidia y la voracidad.

Después de fijar una disciplina en su Revista, el quehacer del periodista
fue seguir una estructura que delineó en todas sus publicaciones:

Así pues, que S·1 El Noticiero lleva los deseos de nuestros lectores,
les hacemos presente nuestro profundo agradecimiento.

órgano Oficial de los Servicios Sanitarios Coordinados en el Estado de
Nuevo León.
Año I, Octubre de 1941, Número l.

l.

Portada de la Revista Salubridad;

La Dirección.

2.
("Salutación". El Noticiero, tomo I, Núm. l.
Monterrey, Nuevo León, febrero de 1938, P·
l.)

Las frecuencias de estas publicaciones fueron doce en total.

Página del Escritor o Editorial; aquí se pueden apreciar:
a) observaciones críticas sobre el "mutatis mutandi" de la ciudad y sus
problemas;
b) semblanzas biográficas de personajes históricos;
e) teorías sobre el carácter del individuo y su medio ambiente.

337
HUMANITAS-22

�El Director de la Revista sacó la última publicación en marzo de 1944.

3. Artículos; en éstos encontramos temas:
históricos, científicos, literarios, sociales, políticos y educativos.

Habiendo cimentado ya las bases para elaborar por si solo una Revista,
el Sr. Herrera Juárez después de una breve deliberación se decidió a edi-

4. Anuncios comerciales de: suscriptores y anunciantes.

tarla, consiguiendo que se la imprimieran en el Taller de Don Eusebio Villanueva.

5. Ilustraciones-clisés: viñeta del escudo de arm~ de Mo,n~errey; fotografías de personas participantes en la vid~ social_ y. pohtica; fotografías de personajes históricos y revolucionarios; paisa1es del Monterrey
Antiguo y Moderno.
6.

De esta forma al mes siguiente ( abril del mismo año, 1944) apareció la
primera edición con el nombre de Monterrey.

El Programa que la Revista Monterrey se comprometió llevar a cabo siguió determinados objetivos que se examinarán a continuación:

Indicador Salubridad, Revista Mendsual l
la Oficina de Correos
Registrado como artículo de segun a c ase en
de esta Cd. el 26 de Septiembre de 1941.
Sr. Luis B. Herrera Juárcz
15 de Mayo 473 Poniente
Tel.: 23-24 Negro

La Revista fue muy bien aceptada en los ambien~es soci;l:s y c~lt~;¡;s_Evidencia de ello fue la carta que apareció en la Revista de e rero e
.
Sr Luis B. Herrera ( · · · ) :
•,
' honorífico
.
Deseamos
so1·ici'tar a Usted, con la debida atencion, el envio d · · ,
rmanente de la Revista Salubridad que Ud. acertadamente mge y
es Ór ano de las eficientes actividades que desarrolla ~~ el Est~do_ el
q
g
d S 1 b 'd d Pública a través de los Servicios Sanitarios
Departamento e a u n a
'
'bl'
C d' dos Dicha publicación se utilizará en la Biblioteca Pu. ica que
e:~:.e:: díi:s se abrirá en esta Escuela para trabajadores, dependientes de

y:

la Secretaría de Educación Pública. ( • • • )

LA

COMISIÓN DE BIBLIOTECAS

FRANCISCO MATA
JESÚS ALAMRAZ

c.

a) dar a conocer todo aquelJo que se refiere a Monterrey en su tradición
histórica;
b) referir hechos que trascendieron en la Historia del País;
c) informar sobre actividades políticas, comerciales, educativas y culturales de la Ciudad de Monterrey;
d) escribir estudios biográficos de políticos, profesionistas, hombres de empresa y trabajo, estimando su valor de aportación en bien de nuestro
progreso cultural, económico y de bienestar social.
:Éste fue el objetivo principal que se convirtió en el "Leit-Motiv" de sus
artículos.
El periodista historiador político-social buscó la unidad de su tema en la
vida de la Ciudad y en su conjunto.
Así lo expresó en uno de sus artículos:
El Estado de Nuevo León cuenta, con hombres nuevos, quienes sabrán
por su inteligencia y voluntad hacer mantener el prestigio legítimo que
guarda su tradición de pueblo honrado y laborioso.
Y más adelante el periodista manifestó en otro párrafo que también:

A.

("Nuestra Revista en los Centros Obreros".
Revista Salubridad, Año 11, Núm. 18, febrero
de 1943, p. 28.)

!ª

obstante esta nota aprobatoria y otras más que se r:cibieron,_
Re. ~o Salubridad llegó a su fin. Esto se debió a que el coor~mador oficial Dr.
vis . ,
. f e llamado de la Ciudad de México para desempeJuhan Garza T"i1erma
u
ñar ahí un puesto en el Gobierno.

Hay que recordar como un acto de justicia a los que ya han aportado
su iniciativa y esfuerzo en bien de la prosperidad y cultura de nuestra
Ciudad.
Luego continuó el Sr. Herrera Juárez diciendo:
Es tiempo de avalorar las cualidades de nuestros hombres encargados

339
338

�de dirigir la administración de los negocios que constituyen fuentes de
trabajo y de progreso redundando en beneficio de la economía nacional.

Celis,
Luis .Tijerina Almaguer' Don José G • Garc1a,
, D on Mº1guel
Án
ge1 Osono, Don Alfonso Reyes, Lic. Héctor González Prof T"1
moteo L. Hernández.
,
r.
b) escri.tos por el periodista.
El Histórico se divide en:
a) aportaciones de otros historiadores como. Don Jo , p S Id Lº s ·
·
se . a ana
ic. _antiago Roe!, Dámaso G. García, Francisco Naranjo Gral'
FRran;1sco L., Urq~izo, Juan M. Torrea, Ricardo Delgado, CoroneÍ
ubén Gama, Lic. Héctor González.

Después de que el periodista estableció el futuro, pasado y presente dentro de la unidad de su tema, aseveró :

La labor del periodista que investiga es dejar asentados datos para la
Historia Política y Social de nuestro Estado de Nuevo León donde podrán abrevar las nuevas generaciones que nos precederán.
El Sr. Herrera Juárez consciente de su reputación como periodista msistió numerosas veces en la formación de un Catálogo de la Historia Política
y Social de Nuestro Estado.

4. Semblanzas
biográficas. Se elaboraron mediante e1 procedimiento si.
guiente:
a) selección de personas,
b) entrevista,
c) reportaje,
d) secuencia histórica.
El periodista una vez obtenida la inforrnaa·o·n, 1a dispoma
, en secciones
.
mayores o menores según lo requería el biografiado.

La situación en las dos épocas que le tocó v1v1r, y consecuentemente las
dos generaciones con las que se relacionó ampliamente ( ya que hizo entrevistas con personas nacidas entre 1868 y 1928) lo motivaron para que analizara la oscilación del ritmo político-social en el medio ambiente neoleonés,
En este proceso histórico el periodista aplicó un esquema de valores, distinguiéndose su obra -Revista M onterr.ey- como la más madura que realizara.
El desarrollo de la serie de artículos, presenta una estructura continua:
l.

MONTERREY
Portada:
Director
-Luis B. HerreraRevista Mensual
Cultura, Educación, Información
Año I. Monterrey, abril. Núm. 1

2. Editorial: aquí se pueden apreciar:
a) opiniones críticas del periodista sobre el planteamiento de las administraciones de los gobiernos y los sistemas del país;
b) aportaciones de otros colaboradores.
3. Artículos: en éstos encontramos temas:
científico, social, político, educativo, literario e histórico.
El literario se divide en:
a) escritos de otros colaboradores, entre otros el Sr. Apolinar Núñez
de León, el Sr. Don Manuel Neyra Barragán, Eduardo Martínez
340

5.

Anuncios comerciales de: suscriptores y anunciantes.

6. Ilu~traciones-clisés : viñeta del escudo de armas de Monterrey y del
Ob,1sp_ado; fotografías de personas participantes en 1a vida social
'
y
po_1itica; fotografías de personaJ·es histónºcos Y revo1ucionarios; paisaJCS del Monterrey Antiguo y Moderno.
7. Indicador: Monterrey, Revista Meruual.
Registrado como Artículo de Segunda Clase en la Administración de
Correos de Monterrey, N. L., el 9 de agosto de 1944.
Cultura,

Información,

Educación.

Luis B. Herrera, Director-Gerente
15 de Mayo 473 Poniente
Teléfono 23-24 Negro
por 1 año
$6.00
por 6 meses
$3.50
La
Monterrey tuvo una copiosa labor de difusiº6n gozando de
1 Revista
"d
popu an ad entre los intelectuales de la época.
Suscripciones:

341

�Con razón justa le escribieron cartas exhortativas para que prosiguiera ejecutando su interesante programa de acción.
He aquí una del antiguo coordinador de la Revista Salubridad:
Monterrey, marzo 11 de 1947.
Sr. Luis B. Herrera
Director-Gerente de la Revista Monterrey,
Monterrey, Nuevo León.
Estimado amigo:
( ... ) Como ya conozco a Usted, personalmente, y en su vida de periodista, luchador por las buenas causas, de honrada y honesta conducta,
que ha venido cooperando desde hace varios años, con los Servicios
Coordinados de Salubridad y Asistencia en el Estado, le expido la presente carta que le servirá como testimonio, esperando encuentre Usted
la cooperación y ayuda que necesita para sostener su Revista de parte
del Comercio y de la Industria Regiomontana. ( ... )
Atentamente de Ud. Seguro Servidor
Dr. Julián Garza Tijerina,
Jefe de los Servicios Sanitarios.
(Firma)
("Nuestra Labor'', Revista Monterrey, Año 111,
Núm., 28 marzo de 1947, p. 4).

Fue en el año de 1948 cuando el Sr. Herrera Juárez adquirió con su propio
esfuerzo una Prensa y todo lo necesario para instalar su Taller de Imprenta
ubicándolo en su domicilio.
Aquí elaboró su Revista mensualmente, participando en la formación de
ella su esposa, quien fue el apoyo moral del sostenimiento de la Revista, y
sus hijos de quienes recibió en numerosas ocasiones la ayuda física.
A los 19 años de vida la Revista Monterrey. interrumpió su ritmo debido a

Una invitación que me hizo mi buen amigo y compañero Francisco Cerda, Sub-director de El Porvenir, y que mucho le agradezco, me ha movido en servir en esta sección, así como el interés público por conocer
lo que estuvo relacionado con los sucesos de hace medio siglo.
("Joyel de la Anécdota" El Porvenir, Núm.
3, abril 20 de 1964).

Aquí colaboró el Sr. Herrera Juárez hasta 1966. El número de artículos
preparados y escritos por él fueron cuarenta y seis.
U na recaída de su mal le impidió seguir en su actividad de producir escritos históricos y reportajes, concluyendo en ese año, 1966, su trayectoria
de más de cincuenta años.

Su vida fue noble: su obra perenne.

IV.

ÍNDICE DE ARTÍCULOS PUBLICADOS EN LAS REVISTAS

SALUBRIDAD Y MONTERREY DEL PERÍODO

1941

A

1954

A. Artículos Históricos de Hombres Ilustres y de acontecimientos de la
Ciudad.
B. Servidores de la Ciudad: Alcaldes.
C. Profesores en la rama de Educación y de otras especialidades.
D. Profesionistas.
E. Industriales y Comerciantes.
F. Artículos publicados en la columna "El Joyel de la Anécdota", periódico
El Porvenir, Suplemento del Domingo.

LUIS

B.

HERRERA -

REVISTA MONTERREY

A

que su Director sufrió una intervención quirúrgica.
Al siguiente año, 1964, después de una larga convalecencia, nuestro periodista continuó su producción en el Periódico El Porvenir publicando su
columna el "Joyel de la Anécdota".
Así nos lo comunicó en uno de sus artículos:

342

Artículos Históricos
l. "Galería de Gobernantes, Gral. Porfirio González". Año I-Núm. 6Septiembre de 1944, pp. 16-17.
343

�2. Haciendo Historia, "El Palacio de Gobierno". Año 1-Núm. 6-Septiembre de 1944, pp. 27-28.
3. Haciendo Historia, "El Palacio de Gobierno" (cont.) Año 1-Núm. 7Octubre de 1944, pp. 33-34-35.
4. Haciendo Historia, "La Vida Revolucionaria de Antonio l. Villarreal".
Año 1-Núm. 9-Diciembre de 1944, pp. 26-27.
·
5. Haciendo Historia, "Ataque a Monterrey". Año 1-Núm. 11-Febrero de
1945, p. 37-38.
6. Haciendo Historia, "La Avenida Bernardo Reyes". Año 1-Núm. 13Abril de 1945, p. 29.
7. "El Asesinato de Carranza". Año 11-Núm. 15-Junio de 1945, p. 32.
8. "Muri6 el Gran Estadista Plutarco Elías Calles, su vida revolucionaria y política". Año 11-Núms. 20-21-Noviembre y Diciembre de
1945, pp. 4 a 9.
9. "Los Ojitos de Santa Lucía". Año 111-Núms. 24-25-Junio y Julio
de 1946, p. 17.
10. "La Herencia de Gonzalitos". Año 111-Núm. 27-Febrero de 1947,
11.
12.
13.
14.
15.
16.
17.
18.
19.

p. 6.
Indiscreciones Reporteriles "Un Atraco Literario". Año 111-Núm. 32Julio de 1947, p. 22.
"Efemérides de enero de 1921". Año 111-Núm. 32-Julio de 1947,
pp. 26-27-28.
"Efemérides de Monterrey, febrero de 1921". Año 111-Núm. 33Agosto y Septiembre de 1947, pp. 32-33.
El Reportero Audaz "Influenza Española". Año 111-Núm. 33-Agosto
y Septiembre de 1947, p. 34.
"Efemérides de Monterrey, marzo de 1921". Año 111-Núm. 34-Octubre de 1947, pp. 26-27-28.
"Aniversario de la Revoluci6n". Año 111-Núm. 35-Noviembre de
1947, pp. 12-13.
"Efemérides de Monterrey, abril de 1921". Año 111-Núm. 35-Noviembre de 1947, pp. 28 a 31.
"Efemérides de Monterrey, mayo de 1921". Año IV-Núm. 36-Diciembre de 1947, pp. 25-26-27.
Haciendo Historia, "Primer Alcalde Constitucional de Monterrey, Don
Antonio Garza Elizondo". Año IV-Núm. 37-Enero de 1948, PP·

16-17.
20. "Efemérides de Monterrey, junio de 1921". Año IV-Núm. 37-Enero
de 1948, pp. 21-22.
344

21.
22.
23.
24.
25.
26.
27
28.
29.
30.
31.
32.
33.
34.
35.
36.
37.
38.
39.
40.
41.

"Efemérides de Monterrey, julio de 1921". Año IV-Núm. 38-Febrero de 1948, pp. 26 a 30.
"Efemérides de Monterrey, agosto de 1921". Año IV-Núm. 40-Abril
de 1948, p. 28.
"Efemérides de Monterrey, agosto de 1921" (cont.) Año IV-Núm.
41-Mayo de 1948, p. 25.
"Efemérides de Monterrey, septiembre de 1921". Año IV-Núm. 42Junio de 1948, pp. 29-30.
"Historia del Leonismo", Año IV-Núm. 43-Julio de 1948, pp. 7-8.
"Efemérides de Monterrey, septiembre de 1921" (cont.) Año IVNúm. 43-Julio de 1948, pp. 25-26.
"Efemérides de Monterrey, octubre de 1921". Año V-Núm. 44-Agosto
de 1948, pp. 19-20.
"Se recuerda la obra eficiente del Ex-Presidente Calles". Año V-Núm.
46-Octubre de 1948, p. 8.
"Efemérides de Monterrey, noviembre de 1921". Año V-Núm. 46Octubre de 1948, p. 46.
"Efemérides de Monterrey, noviembre de 1921" (cont.) Año VNúm. 47-Noviembre de 1948, pp. 23-24-25.
De Antaño, "Los Tranvías". Año V-Núm. 50-Febrero de 1949, pp.
23-24.
"El derrumbe del antiguo Hospital González". Año V-Núm. 51-Marzo de 1949, pp. 24-25-26.
"lnauguraci6n de los Transportes en Monterrey". Año V-Núm. 52Abril de 1949, pp. 16-17.
De Antaño "De la Alameda Nueva a la Alameda Mariano Escobedo".
Año V-Núm. 52-Abril de 1949, pp. 24-25.
De Antaño "Alberca Monterrey; El Hip6dromo; Los Carnavales".
Año V-Núm. 54-Junio de 1949, pp. 9-10.
"Monterrey hace un Siglo". Año V-Núm. 55-Julio de 1949 pp. 24-25.
De Antaño, "Las Iglesias Regiomontanas". Año V-Núm. 56-Agosto
de 1949, pp. 18 a 21.
"Homenaje a la Ciudad de Monterrey". Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, pp. 7-8.
"Van desapareciendo los Edificios Hist6ricos". Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, pp. 18 a 21.
"Monterrey Antiguo". Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, pp. 24a 26.
"Natalicio de Fray Servando Teresa de Mier". Año VI-Núm. 58Octubrc de 1949, pp. 6-7.
34.'&gt;

�42. De Antaño, "Los Mercados, Oficialías del Registro Civil". Año VINúm. 58-Octubre de 1949, pp. 23-24.
43. "Bodas de Oro de la Fundición de fierro y acero". Año VI-Núm. 65Mayo de 1950, p. 19.
44. "La Madre y el Seguro Social". Año VIII-Núm. 88-Mayo de 1952,
pp. 3 a 7.
45. "Los obreros cooperan con el Seguro Social". Año IX-Núm. 93-Octubre de 1952, pp. 2 a 5.
46. "Aniversario de la muerte del periodista Ricardo Arenales". Año IXNúm. 101-Junio de 1953, pp. 24-25.
47. "XX años de la Escuela de Ingeniería". Año X-Núm. 105-Octubre
de 1953, pp. 11 a 14.
48. "La Revolución Felicista y el Presidente Madero". Año X-Núm. 106Noviembre de 1953, pp. 3-4-5.
49. "Aniversario de la muerte del periodista Eduardo Martínez Celis".
Año X-Núm. 106-Noviembre de 1953, pp. 3-4-5.
50. "Recordando al Benemérito Dr. Gonzálitos". Año XI-Núm. IIIAbril de 1954, pp. 11-12-13.
51. "Un rasgo de valor civil del Héroe del 2 de Abril". Año XI-Núm. 111
Abril de 1954, pp. 19-20.
52. "La muerte del Héroe Gral. de División Mariano Escobedo". Año
XI-Núm. 113-Junio de 1954, pp. 21-22.
.53. "Santana y el Himno Nacional". Año XI-Núm. 115-Agosto de 1954,
p. 20.
54. "Los autores de nuestro Himno Nacional" Año XII-Núm. 116-Septiembre de 1954, pp. 21-22-23.
55. "Un episodio de la decena trágica que se refiere al valor civil de
Francisco I. Madero". Año XII-Núm. 118-Noviembre de 1954, pp.
19-20-21.

LUIS

B.

HERRERA -

REVISTA MONTERREY

B
Alcaldes

l. Hombres que triunfan, "La Personalidad Social y Política de Don
Heriberto Montemayor". Año 1-Núm. 7-Octubre de 1944, pp. 16-17.

346

2. "Manuel Chapa González; sirvió al Estado y a la Cd. de Monterrey".
Año 1-Núm. 9-Diciembre de 1944, p. 19.
3. "La obra realizada por Don Hilario Martínez en beneficio de la
Ciudad de Monterrey". Año I-Núm. 10-Enero de 1945, pp. 17 a 20.
4. "Don Jerónimo Siller, Alcalde de la Ciudad". Año 1-Núm. 12-Febrero de 1945, pp. 20 a 24.
5. "Félix González Salinas, ocupa firme lugar en la Política Militante ... ". Año II-Núm. 14-Mayo de 1945, p. 15.
6. "Sr. Constancio Villarreal, Presidente Municipal de Monterrey". Año
11-Núm. 16-17-Julio y Agosto de 1945, pp. 4-5.
7. ''Don Felizardo Villarreal siendo Alcalde de Monterrey defendió la
soberanía municipal". Año II-Núms. 16-17-Julio y Agosto de 1945,
pp. 12-13.
8. "El Lic. Generoso Chapa Garza rigió los destinos de Monterrey en el
período 1932-1933". Año II-Núms. 20-21-Noviembre y Diciembre de
1945, pp. 20-21.
9. "El Prof. Elíseo B. Sánchez dejó perdurables obras durante su paso
por el Municipio de Monterrey". Año 11-Núm. 20-Enero de 1946,
pp. 21-23.
10. "Valeriano Montemayor Escamilla. Alcalde Suplente". Año III-Núm.
26 Oct., Nov. y Dic. de 1946, p. 26.
11. "Ayudó a la Instrucción Pública Don Jesús M. Salinas, Presidente
Municipal de Monterrey". Año III-Núm. 32-Julio de 1947, p. 25 .
12. "Don Leocadio M. González. Presidente Municipal de Monterrey".
Año IV-Núm. 39-Marzo de 1948, pp. 11-12.
13. "Lic. Ignacio Sepúlveda. Presidente Municipal Suplente". Año IVNúm. 39-Marzo de 1948, p. 13.
14. "Don Teófilo Garza y la Escuela Lizardi. Alcalde Suplente". Año
IV-Núm. 41-Mayo de 1948, p. 10.
15. "La fatalidad truncó una vida ejemplar; la de Salvador Chapa González". Año IV-Núm. 44-Agosto de 1958, p. 17-18.
16. "El Dr. Gregorio D. Martínez fue Presidente Municipal Suplente en
1913". Año VI-Núm. 69-Septiembre de 1950, p. 12.
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Año IV-Núm. 43-Julio de 1948, pp. 15-16.
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33. "Murió el Prof. Félix Escamilla". Año VII-Núm. 78-Junio de 1951,
p. 12.
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78-Junio de 1951, p. 21-22-23.
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Año VIII-Núm. 82-Noviembre de 1951, pp. 13-14.
37. "Se hizo honor a un buen maestro, Prof. Ernesto de Villarreal Cantú".
Año VIII-Núm. 87-Junio de 1952, pp. 10-11.
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Año 1-Núm. 8-Noviembre de 1944, p. 18.
6. Hombres que triunfan, "Don Francisco C. Reyes, Luchador en el
taller y en el campo social". Año I-Núm. 9-Diciembre de 1944, p. 15.
7. "Iniciado en el mundo de los negocios, Simón Villarreal". Primeros
distribuidores S. de R. L., en venta de motores, tuberías, fierro. Año
1-Núm. 10-Enero de 1945, p. 21.
355

�8. "Don Martín E. Martínez, Comerciante Casa de Abarrotes Martínez y Martínez, Año 1-Núm. 11-Febrero de 1945, p. 36.
9. Luctuosa. "En memoria de Don Jesús González". Primera Planta
Pasteurizadora de Leche. Año 1-Núm. 13-Abril de 1945, p. 17.
10. "Don Fortunato Esquivel, por su propio esfuerzo, llegó a triunfar en
la vida, siendo ejemplo de Honradez y Trabajo". Banquero. Año IINúms. 16-17-Julio y Agosto de 1945, pp. 16-17-18.
.
11. "Juan Calvillo" (padre) Industria Embotelladora de Agua Mmeral.
Año II-Núm. 20-Febrero de 1946, p. 14.
12. In memoriam, "Luis Saldaña", fabricante de overoles "La Fama".
Año III-Núms. 20-21-Octubre, Noviembre y Diciembre de 1946,
pp. 20-21.
13. "Impulsor del Turismo". Sr. Jesús Maldonado. Año III-Núm. 29Abril de 1947, pp. 23-24.
14. "Lauro Cavazos", Cía. de Luz y Fuerza Motriz de Monterrey. Fundó
tres partidos: el Democrático de N. L.; el Partido Nacional Revolucionario y Revolucionario Institucional. Año III-Núm. 29-Abril de
1947, p. 26.
15. In memoriam, "José Calderón". Hijo de uno de los dueños de la
Cervecería Cuauhtémoc. Año III-Núm. 32-Julio de 1947, p. 12.
16. "Comerciante Pablo Lozano Villarreal". El Almirante. Año 111-Núm.
32-Julio de 1947, p. 14.
17. "Fomentador de Nuestra Industria". Alberto Escamilla. Fábrica de
Ropa íntima marca "Ales". Año 111-Núm. 33-Agosto y Septiembre
de 1947, p. 24.
18. "José Calvillo Lozano". Gerente de la Embotelladora Monterrey.
Año 111-Núm. 33-Agosto y Septiembre de 1947, p. 30.
19. "Impulsor de la Radio Difusión en Monterrey". Don Roberto Reyes
fundó la primera estación R R.
20. "Candidato a Alcalde". Sr. Salomé Leal. Dueño de la Mueblería
"El Golfo". Año 111-Núm. 35-Noviembre de 1947, p. 17.
21. "Factor de Cultura y Economía". Don Manuel L. Barragán fundó
el Banco Popular de Monterrey. Año IV-Núm. 37-Enero de 1948,
pp. 6-7.
22. "Iniciador de la Celebración del día de la Esposa del Viajante". Don
Moisés García Fernández. Comerciante. Año IV-Núm. 38-Febrero
de 1948, p. 15.
23. "Impulsor del Radio de Monterrey y Saltillo". Manuel Rodríguez
fue el primero que creó el Servicio de Control Remoto en Monterrey.
Año IV-Núm. 38-Febrero de 1948, pp. 18-19.
356

24. "Iniciador de los Transportes de Pasajeros en Monterrey''. Don Leobardo Tamez. Año IV-Núm. 40-Abril de 1948, pp. 6-7.
25. "La personalidad de Don Nicolás Rodríguez Guzmán". Manejó la
administración de la Casa Holck y Cía. Año IV-Núm. 40-Abril de
1948, p. 11.
26. "El primer Sitio de Autos en la Plaza de Zaragoza". Sr. José E.
Cantú, 1917, legalizado en 1948. Año IV-Núm. 40-Abril de 1948
'
p. 12.
27. "Impulsor de la Industria Embotelladora". Don Pedro Alvarez. Año
IV-Núm. 42-Junio de 1948, p. 7.
28. "El Decano de los Panaderos de Monterrey". Don Juan García Sánchez. Panadería "El Gallo". Año IV-Núm. 42-Junio de 1948, p. 15.
29. "Don Primitivo Taboada". Mejoró y urbanizó la Colonia Industrial
por su cuenta. Año IV-Núm. 44-Agosto de 1948, pp. 11-12.
30. Luctuosa. Sr. Manuel Reyes fundó las primeras fábricas de Muebles
"La Malinche". Año IV-Núm. 44-Agosto de 1948, p. 12.
31. "Fue impulsor de la Educación y de los Transportes, Don Lucio
Lazcano. Año V-Núm. 45-Septiembre de 1948, pp. 19-20.
32. "Gustavo Sada Paz". Gerente de Vidrio Plano. Año V-Núm. 47-Noviembre de 1948, p. 15.
33. "Don José D. Lozano", Industrial, Dueño de Panadería, fundador
de una fábrica de tinta y grasa. Comerciante. Año V-Núm. 49-Enero
de 1949, p. 14.
34. "Don José María Domínguez". Industrial, Agencia de llantas Popo.
Año V-Núm. 51-Marzo de 1949, pp. 14-15.
35. "Recordando a Don Ramón Elizondo". Fundó el Banco Comercial
de Monterrey. Año V-Núrn. 52-Abril de 1949, pp. 12-13.
36. "Don Gregorio Garza Guzmán y su interés por Monterrey". Año VNúm. 53-Mayo de 1949, pp. 4-5-6-7.
37. "Datos biográficos, Don José A. Muguerza". Año V-Núm. 55-Julio
de 1949, pp. 7-8.
38. "La personalidad de Don Juan S. Farías". Gerencia del Banco Capitalizador de Monterrey, S. A. Año V-Núm. 55-Julio de 1949, p. 12.
39. "Se le impuso la Medalla de la Constancia". Sr. Porfirio González
Gerente de la Cervecería. Año V-Núm. 55-Julio de 1949, pp. 16-17.
40. "Fundador y Primer Presidente de la Cámara Chica". Don Teófilo
Garza. Año V-Núrn. 55-Julio de 1949, pp. 14-15.
41. "Don Miguel Albuerne". U no de los impulsores de la Industria Automovilística. Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, p. 14.
42. "Bodas de Plata", Don Bernardo Jiménez, Presidente de Cristales In357

�dustriales, S. A. "Casa Jiménez". Año V-Núm. 57-Septiembre de
1949, p. 10.
43. "La Obra de Don Pedro Wood". Cía. Gral. de Seguros S. A. Año
VI-Núm. 59-Noviembre de 1949, pp. 15-16-17-18.
44. "Benefactor de la Enseñanza en Nuevo León. Don Jesús María Montemayor. Año VI-Núm. 60-Diciembre de 1949, pp. 5-6.
45. "Factor de Progreso en Monterrey". Don Emilio Marcos. Año VINúm. 60-Diciembre de 1949, p. 8.
46. "Vida Consagrada al trabajo". Don Genaro Treviño. Año VI-Núm.
60-Diciembre de 1949, p. 11.
47. "Acumuladores Monterrey festejó sus Bodas de Plata". Don Teófilo
Garza. Año VI-Núm. 63-Marzo de 1950, pp. 4-5-6.
48. "Don Moisés Tijerina". Administrador del Instituto del Seguro Social. Año VI-Núm. 64-Abril de 1950, pp. 13-14.
49. "Quién fue Don Zenón Guzmán". Gerente Gral. de la Casa Holck
y Cía. Año VI-Núm. 64-Abril de 1950, pp. 17-18.
50. "El Cafetero más antiguo de Monterrey''. Don Margarito Villarreal.
Año VI-Núm. 66-Junio 30 de 1950, pp. 14-15.
51. "Difusor de la Música Folklore", Don Fidel Ayala Jiménez. Relojería Modelo y otras. Año VII-Núm. 74-Febrero de 1951, pp. 18-19.
52. "Don Ricardo Cantú Leal Director de LTH". Año VII-Núm. 79-JuIio de 1951, p. 17.
53. "Hijo del Patriota Simón Montemayor". Don Herminio Montemayor.
Año VIII-Núm. 84-Enero de 1952, p. 14-15.
,
54. "Jubileo de Oro de Don Anacleto Guzmán Cantú". Colaborador de
la Casa Holck y Cía. Año VIII-Núm. 86-Marzo de 1952, pp. 4-5-6-7.
55. "Creador de nuestra Industria de Oxígeno". Ing. Esteban Rock,
fundador y Director de la Cía. Productora de Oxígeno, S. A. Año
VIII-Núm. 88-Mayo de 1952, pp. 8-9.
56. "Sentida Defunción". Don Jesús Cantú Gracia fundador de la primera Refaccionaria llamada "Madero". Año VIII-Núm. 89-Junio
de 1952, pp. 10-11-12.
57. "Actuación Social y Política de Don Timoteo R. Martínez. Fundó
la primera Panadería bajo el sistema de cooperativismo con el nombre de "Comunidad de Panaderos". Año IX-Núm. 92-Septiembre
de 1952, pp. 13-14.
58. "Datos Biográficos de Don Antonio Rodríguez". Precursor de la
Industria del Turismo, fomentó para la creación de la Asociación
Mexicana Automovilística. Año X-Núm. 107-Diciembre de 1953,
pp. 7-8.
358

59. Luctuosa, Don Santiago Garza Lozano. Dueño de la Casa Lozano,
S. A. Año XI-Núm. 112-Mayo de 1954, p. 11.
60. "Dejó sentado honorable precedente como empleado público". Don
Atanasio Cantú Garza. Estableció la Agencia de Productos Eléctricos. Año XI-Núm. 113-Junio de 1954, p. 12.
61. "Recordando la vida inquieta y de superaciones de Don Juan Antonio Batarse". Dueño de la Fábrica de Camisas "Correcto". Año XIINúm. 116-Septiembre de 1954, p. 17.
62. "Don Jesús Salas". Fue Jefe del Depto. de Comercio e Industria
dependiente de la Tesorería General. Año XII-Núm. 119-Diciembre
de 1954, p. 10.

Luis B.

HERRERA -- REVISTA MONTERREY

F

Artículos publicados en la columna "El Joyel de la Anécdota".
El Porvenir, Suplemento del Domingo.

1965

l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.

"Luis Tijerina Almaguer, Poeta de la Charrería".
7 de marzo-Núm. 13.
"Simón Guajardo Cantor de la Provincia".
14 de marzo-Núm. 14.
"Miguel D. Martínez Rendón".
21 de marzo-Núm. 15.
"Lic. Héctor González y sus Cuadros Urbanos".
28 de marzo-Núm. 16.
"La obra musical del Maestro y Compositor Gustavo Quiroga",
18 de abril-Núm. 17.
"Apolinar Nuñez de León y su libro Fuegos Fatuos".
11 de abril-Núm. 18.
"Desaparición de nuestros edificios históricos".
9 de mayo-Núm. 19.
"Edificación del Centro Venustiano Carranza."
23 de mayo-Núm. 20.
359

�9. "Transformación de la Alameda Mariano E.scobedo".
6 de junio-Núm. 21.
10. "El Padre Jardón".
20 de junio-Núm. 22.
11. "Felipe Guerra Castro".
4 de julio-Núm. 23.
12. "Las audiencias con los gobernantes".
18 de julio-Núm. 24.
13. "La pasteurización de la leche en Monterrey".
8 de agosto-Núm. 25.
14. "El Periodismo en Monterrey".
29 de agosto-Núm. 26.
15. "La última Revolución en México fue la del Coronel José Gonzalo
Escobar".
12 de septiembre-Núm. 27.
16. "El valor civil del Gral. Reyes. Su última ceremonia oficial".
3 de octubre-Núm. 28.
17. "Recordando al escritor y poeta Eusebio de la Cueva".
17 de octubre-Núm. 29.
18. "Primer ataque de los Rebeldes que sufrió Monterrey''.
31 de octubre-Núm. 30.

26.
27.
28.
29.
30.
31.
32.
33.
34.

"Episodios de la Revolución".
15 de mayo-Núm. 38.
"El Lic. Salvador González y su labor en la Industria del Vidrio".
29 de mayo-Núm. 39.
"El Cuadragésimo aniversario de la Peluquería de Don Félix Granados".
19 de junio-Núm. 40.
"De Falluquero a Millonario".
3 de julio-Núm. 41.
"La Placita de Bolívar y una Aventura del General Treviño".
24 de julio-Núm. 42.
"Los Judíos, y luego los codos en la Historia de Monterrey".
7 de agosto-Núm. 43.
"El Lic. Enrique B. Garza lleva 37 años en la Judicatura del Estado".
21 de agosto-Núm. 44.
"Un juez que se impone. Lic. Teófilo Martínez Pérez".
11 de septiembre-Núm. 45.
"Prof. Manuel Flores, Líder Político y Socio del Club de Leones".
2 de octubre-Núm. 46.

(Continuación)
1966
19. "Recordando al General Juan Andrew Almazán".
30 de enero-Núm. 31.
20. "Las calaveras".
16 de enero-Núm. 32.
21. "El Dr. Gonzalitos y las Hermanas Rufina y Mariana Pulido".
20 de febrero-Núm. 33.
22. "Madero y Pino Suárez; Tres versiones sobre los asesinatos".
6 de marzo-Núm. 34.
23. "Don Jesús Alarcón Dávila, Caballero del Bien Decir y de la Estética".
13 de marzo-Núm. 35.
24. "Algo de historia sobre los transportes urbanos en Monterrey".
3 de abril-Núm. 36.
25. "Distintas épocas del teatro en Monterrey".
24 de abril-Núm. 37.
360

361

�EXIGENCIAS DE UNA METODOLOGtA CIENTÍFICA PARA LA
HISTORIA REGIONAL*
MARÍA DEL CARMEN VELÁZQUEZ
El Colegio de México

DESDE QUE RECIBÍ la atenta comunicación de los dirigentes de la Asociación
Mexicana de Historia Regional, invitándome a participar en este III En-cuentro me he estado preguntando, casi con la persistencia de un comercial si
será cierto que la historia regional requiera o exija una metodología científica
,especial y propia, distinta de la que exige, digamos una historia nacional o
-continental. Estas líneas son el resultado de las reflexiones que me he hecho a
este respecto, dependiente de la experiencia que haya podido adquirir en
una larga práctica docente, evocando ejemplos del periodo colonial de la historia mexicana. No obstante que alguna luz se ha hecho en mi pensamiento,
tengo muchos escrúpulos para exponerla a ustedes y quizá sólo sirvan
como motivación para el examen que los especialistas tendrán oportunidad
&lt;le hacer, ejercitando su ilustrada crítica.
Empecé por preguntarme si habría que establecer diferencia en la prepación teórica de un historiador profesional que quiere escribir sobre la historia
de México como país y de otro que intenta la del Nuevo Reino de León o
la del Valle del Mezquital. Mi preocupación se deriva del exacto título de
mi participación: "Exigencias de una metodología científica para la historia
regional". Esto es, que parece que tiene que haber una preparación específica para el historiador que se interese por la historia regional y otra para
el de la historia de más amplio territorio. Se trata pues, de meditar sobre
la preparación formal, en la enseñanza superior, de un individuo que quiera
-ser historiador regional.
• Presentado en el III Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey, Sept.,
J.976.

363

�En verdad, que no había caído en la cuenta, hasta el momento presente,
que pudiera haber, digamos una sección especial, dentro de la formación
profesional del historiador para los que quisieran ser historiadores regionales.
Pensaba que, quizá, así como los estudios particulares que se ofrecen a un
joven para convertirse en médico eran generales en su formación académica,
no obstante que en la práctica, el joven profesional encontrara mayor facilidad
y satisfacción y éxito en ejercer la clínica o la cirugía y de allí la designación posterior de especialista, así mismo el historiador buscaría, una vez en
posesión de los instrumentos y destreza intelectuales adquiridos en el campo
de su disciplina, la historia que más le agradara practicar. Tenía la impresión
de que la preparación formal, básica y teórica en escuelas e institutos superiores daba oportunidad al historiador para decidirse por los aspectos económicos, sociales, políticos o culturales de la historia para lo cual, desde
luego necesitaba mayor entrenamiento en el conocimiento de la economía, las
ciencias sociales, la literatura, la religión, etc., pero no necesariamente cuando
se tratara de la mayor o menor dimensión especial, esto es regional o nacional,
de su estudio. Pero es muy posible que yo ande atrasada en mis conocimientos
o equivocada en mis creencias y: así como el psicólogo de nuestros días ya no
tiene que ser médico, el historiadon regional no tenga que ser, por decirlo así,
general.
Como por alguna parte había que empezar, fui a buscar al diccionario esa
palabra regional que tanta inquietud me estaba causando. Encontré la siguiente
definición: una región es una porción de territorio determinada por características étnicas o circunstancias especiales de clima, producción, topografía,
gobierno, etc." y regional lo que pertenece a la región.
Parece que una parte de la definición apunta a la historia, otra a la
geografía. La segunda parte del concepto me fue fácil de ejemplificar, quizá
por la mayor permanencia en el tiempo de sus componentes naturales. Los
mexicanos sabemos más o menos, que el territorio de nuestra república tiene
sus características particulares. Hablamos de las tierrras bajas y de las altas
o de arriba, de las frías y las calientes, de las tropicales y las desérticas. También reconocemos con facilidad la producción local: mangos de Córdoba,
cocos de Colima, uvas e higos de Aguascalientes, fresas de Irapuato, trigo
de Sonora, fierro y acero de Monterrey, camarones de Campeche. Y quizá
haciéndonos preguntas un tanto cuanto pedantes y patrioteras llegáramos
a descubrir que también las modalidades del gobierno no son las mismas en
las distintas porciones del territorio nacional.
En cuanto a la primera parte de la definición, ésa que alude a las características raciales, lo que parece ponernos ya en dirección del panorama his-

tórico pues se refiere a grupos humanos, encontramos también allí, en el
acervo cultural, elementos con los cuales podemos aventuramos en nuestra
indagación Es común y corriente entre los mexicanos advertir diferencias
entre ellos mismos: bajitos y finos de Yucatán, pintorescos y locuaces veracruzanos, tapatíos cantarines, pausados y cortantes norteños. No estarnos entonces inventando el estudio de esas regiones mexicanas, que con sóÍo un poco
de reflexión aparecen distintas unas de otras en nuestra cultura general. Es por
tanto, un hecho de valor aceptado por los mexicanos que en la República
hay regiones que se diferencian unas de otras. De aquí podríamos pasar
a decir que, en consecuencia, cada una de ellas podrían tener una historia
propia, distinta de las demás, para la cual el historiador se tendría que preparar especialmente.
Pero, ¿ es este primer paso resultado de una reflexión de tipo histórico?
Pues no precisamente, si queremos depender solamente de la región, porque
generalidades de este tipo las podríamos haber leído en la obra de un geógrafo. Por ejemplo, Osear Schmieder menciona las características regionales
con el _nombre de "bases naturales" (clima, producción, topografía, gobierno)
y partiendo de ellas describe el paisaje cultural, esto es, que en una región
geográfica caracterizada señala la presencia del hombre acomodado o adaptado
al medio ambiente. Las consideraciones que a este respecto hace son, por
supuesto geográficas y cuando adelanta en su estudio, atendiendo a las
bases naturales y al paisaje cultural, llega hasta la geografía humana O la
geografía histórica. Desde luego él maneja datos históricos, pero sólo
para completar la descripción geográfica y no la de los hombres como
objeto de su estudio y, lo que al historiador interesa son los hombres la
vida pasada, la sociedad que ellos conformaron y a la que perteneci:ron
Y no, como objeto primero y preferente del estudio, el rastro que haya quedado de su presencia en determinada región.
~fasta aquí cr;o podría servirnos la definición del diccionario de la lengua.
Evidentemente esta apunta a cosas concretas, que vemos no son el objeto del
estudio de la historia, podríamos descartarla sin más.
Pero, no _obstante esta primera precisión en la indagación, como que no
~uedamos libres ~e preconceptos que son del dominio general y que constituyen una especie de carga intelectual que nos inclina a dar por supuesto
que si hay regiones geográficas caracterizadas, la historia de los hombres
que las habitaron podrían quedar, en alguna manera determinada por la
región. ¿ Convendría aprovechar esta noción para perseguir su historia? Veamos.
Partiendo de la región, luego Vienen a la memoria algunos nombres: la

�Mixteca, la Huasteca, la Galicia, la Tarahumara, el Bajío, el Septentrión.
Fijándose un poco, luego advertimos que. unos son de origen indígena, otros
español y esto ya apunta al paso del tiempo. En un catálogo de regiones que
nos propusiéramos hacer, la abundancia de nombres indígenas, sobre los
españoles, nos llevaría a concluir que, en alguna época, el territorio nacional
debía haber estado compuesto de mayor número de regiones reconocidas por los
tipos étnicos que las habitaron, de las que señala para la república la geografía moderna. Esto podría ser porque el interés de nuestra búsqueda estaría encaminado al encuentro del grupo humano y no al de la región natural.
¿ Quiere esto decir que hemos estirado la definición del diccionario, aplicable
sin duda a la geografía para ponerla al servicio de la historia? Sigamos por
este camino y veamos hasta dónde nos lleva.
Si el interés está ya en el grupo humano, en el grupo étnico, podríamos
preguntamos de cuántos pueblos indígenas, de los que caracterizaron una
región se tiene noticia. Para estudiarlos entonces se prepararía un correspondiente número de historiadores. No seamos ambiciosos y queramos extendemos por todo el territorio nacional, por de pronto. Fijémonos sólo en la
porción más densamente poblada, en esa franja del continente que va de los
ríos Lerma-Santiago-Tololotlán y Pánuco hasta la península de Yucatán.
Quizá encontraríamos un centenar en esa porción, cada uno de ellos acomodado en su región particular. ¿ Serían éstos los sujetos de nuestra historia
regional? Pues es dudoso, porque para identificarlos hemos tomado la información de las noticias que proporciona la antropología, la etnografía, la
arqueología y posiblemente la pre-historia, pero no precisamente de la historia, que se sirve, como indica la más sencilla clasificación de las ciencias
de constancia escrita para reconstruir la vida pasada. ¿ Otra pista falsa?
Sin más recurso que la evocación, las nociones generales que hemos manejado para encontrar el camino de la historia regional aún piden consideración. Volvamos al asunto del centenar de regiones.
Para descubrirlas nos ayudamos de otras disciplinas, las llamadas ciencias
afines en relación con la historia y éstas en alguna manera se refieren a los
hombres. Una vez topándose con individuos, al que le interesa la vida pasada
le cuesta trabajo hacer un corte tajante y mucho más en un tiempo histórico
remoto, por más que éste le ayude a precisar el objeto de su estudio. Al que
le interesa Jo que aconteció antes de su tiempo, le resulta generalmente penoso
romper la continuidad de la vida pasada. Muchas veces, en su interés y
ambición por conocer el suceder de sus personajes en el tiempo, quiere ocuparse, tanto de lo que ha dado en llamarse el tiempo histórico largo, como
pueden ser la permanencia de las características de raza, como del corto, que

366

puede referirse a acomodos sociales y culturales de menor duración. No
se siente a gusto sin conocer el origen de los hombres que estudia y le preocupa
su paradero. Por eso toma a los hombres de una región y comienza su estudio
cuando éstos vivían dentro de horizontes muy limitados. Sigue adelante y
se va percatando que, con el correr del tiempo, el grupo que habitó la región
va perdiendo sus características gentilicias. El contacto, en el espacio, de uno
y otro grupo y quizá el crecimiento demográfico van erosionando lo singular
y particular de cada tribu, ensanchando, en buena medida, los límites naturales de su especial región, hasta incorporarla quizá a otra mayor o, como
también puede suceder, dejándola de lado, pues los rasgos específicos se debilitan muchas veces hasta hacerse ineconocibles. El trato con los vecinos y
el comercio, en su acepción más amplia, como apuntaron los españoles de
la época colonial, produce, con el tiempo, un desarrollo histórico de difusión
cultural, de superposición de grupos que podemos observar, desde el más
remoto pasado hasta nuestros días. Muchos elementos homogeneizadores contribuyen a este proceso, uno de primera importancia es la lengua. En nuestro
mundo, el náhuatl fue lengua franca conocida que saltó las barreras regionales. Siglos después, en su intento de borrar las diferencias autóctonas y
superar, por medio de un habla común el regionalismo étnico y natural,
el español impuso su lengua. Por las razones apuntadas, en estos tiempos,
con siglos de vida histórica mexicana, que llegan casi ya al milenio es difícil
contemplar nuestra historia atendiendo a los particulares regionales. Es
mucho lo que se ha perdido de la historia y poco lo que queda específicamente
regional. El que va _por este camino, perdida la veta de la primitiva historia
regional, termina por señalar la herencia cultural que es común a todos los
pueblos y regiones de la república. Porque, en verdad al punto a que ha llegado
nuestro conocimiento histórico es más fácil y frecuente hacer historia de la
civilización, que perderse, con lo que parece una serie de minucias de escasa permanencia.
Este camino, que no tiene nada de nuevo y sí mucho de trillado, tiende
a considerar la criba de las historias regionales como el único conocimiento
histórico de valor universal. Por este procedimiento, eliminando las características regionales y atendiendo sólo a las coincidencias, se puede llegar
a deformaciones inaceptables, como, para poner un ejemplo, llamar "anomalía" a los indios del Septentrión. La palabra no es gratuita, hubo historiador angloamericano que llamó a los indios de allá "anomalía del paisaje"
y, aunque sin usar la palabra, ha habido quien considere a Benito Juárez
una anomalía entre los gobernantes de México. Por este camino de la enciclopedia, que puede confundirse con el de la historia de la cultura, podemos deslizarnos sin sentir hasta la historia totalizadora, diríamos de corte

367

�imperial, como se manifestó en la ilustración dieciochesca y por tanto a la
conclusión de que, el que estudia la historia de una región ya ha estudiado
la de todas y afirmar, sin escrúpulos, en nuestro mundo, que el que ha visto un
indio ya los ha visto a todos. En relación con los grupos étnicos y en
un acontecimiento particular, Miguel León Portilla, con la fina presentación
de la Visión de los vencidos, nos ha hecho caer en la cuenta, de cuán facilrnente nos podemos acostumbrar a despachar los sufrimientos de los rnexicas
conquistados con las frases tradicionales del lecho de rosas. Llegar a extremos como los mencionados demuestra que no es éste el camino que nos
puede llevar a la historia regional, no obstante que partimos de regiones y
grupos étnicos particulares, puesto que evidentemente hemos menospreciado
lo que es único y propio de cada una de ellas.
Con el propósito de ver funcionando la región en relación con la historia
y por medio de un lenguaje técnico, que por el uso caprichoso y errático
que le he dado ha perdido su valor científico, me he dejado llevar a divagaciones, que quizá, después de todo, puedan resultar útiles, pues vienen a
ser ejemplo de pensamientos que no tienen asidero seguro, que apuntan en
una dirección y siguen otra. El tema de esta charla empieza con estas palabras: "Exigencias de una metodología científica ... " y es precisamente sin
método como hasta aquí he llegado. Para evitar justamente esas divagaciones, confusiones y titubeos, para ir en derechura al objeto de su estudio es
para lo que el interesado en los seres del pasado, el historiador, recibe una
preparación formal.
No podría, ni sería oportuno aludir aquí a todo lo que exige w1a metodología científica, que generalmente se conoce con el impresionante nombre
de hermenéutica. Sabemos que se ha llegado a ella para facilitar y precisar
el conocimiento histórico. Se tiene confianza de que por medio de las operaciones que ella considera imprescindibles, el historiador estará en posibilidad
de reconocer los testimonios históricos y saberlos interpretar.
Hay infinidad de escritores que narran acontecimientos, que reúnen efemérides, que con sus escritos no han dejado perder los nombres y acciones
de personas de todas condiciones y clases, que son, en una palabra, los que
sin pretensiones académicas escriben por gusto y curiosidad, interesados en
las vidas de sus semejantes y en los acontecimientos del momento y cuya
lectura satisface a un gran número de lectores por muy yariadas razones.
Son éstos historiadores a los que podríamos llamar de producción espontánea, cuyas letras serán siempre bien acogidas y aprovechables. Pero he mencionado una preparación formal en relación con aquéllos que quieren hacer

Hace ya algunos años, aquí en esta ciudad de Monterrey don Alfonso
Reyes decía que, el mayor pecado del historiador era decir m~ntiras, dejarse
poseer por el monstruo que "miente a sabiendas". Y lo decía porque como
.
l
,
'
prof ~s10~a de una disciplina y a la altura a que ha llegado el conocimiento,
el .historiador no puede ignorar que hay reglas y leyes a las que tiene que
sujetarse para practicarla como ciencia de valor universal. Los historiadores
d: . escuela, ~quéllos que quieren hacer de su quehacer algo permanente,
vahdo y confiable no pueden ignorar los preceptos de un arte o ciencia que
practican "a sabiendas".
Sería largo y tedioso repetir ahora lo que tantos teóricos de la historia han
expuest? bri~lante~ente como necesario para identificar la disciplina, conocer
los testimon_1os ~stóricos y saberlos interpretar. Bástenos mencionar que el
fuerte del historiador deben ser las lecturas, de preferencia en varios idiomas,
puesto _que en lo escrito descansa la historia. Deberá ser un lector avisado y
entendido que sepa distinguir toda clase de textos, analizar y resumir información, descubrir la importancia de cada escrito, que no es lo mismo una
capitulación que un recibo mensual, aunque ambos sean esenciales para completar la narración de un acontecimiento. Tener habilidad asimismo en el
manejo de números, saber hacer cuadros sinópticos, gráficas estadísticas
guía~ bibliográficas e índices. En fin, ser un fino analista y un ~ompendiado;
confiable, razonablemente escéptico y cautelosamente creyente y además un
i~vestigado~ infatigable para localizar, reunir y aprovechar tantos datos perdidos u olvidados como son necesarios para reconstruir el pasado.
Por otra parte, difícilmente podríamos asentar que el historiador haya sido
en México un pensador pasivo, encerrado en su torre de marfil. Desde Berna! Díaz y Alonso de Zorita, sin olvidar a Hemán Cortés, pasando por Alaman, Zavala, Bustamente, Mora, el padre Mier, Justo Sierra y Riva Palacio
hasta llegar a Daniel Cosío Villegas, nuestros historiadores han sido hombres d;
acci6n, casi podríamos decir que de intensa y apasionada acci6n. Vivieron en
continua comunicación con sus semejantes, aprendieron a interpretar a los
~uertos por su ~nocimiento de los vivos, así que es de desear que el historiador sea un nuembro activo de la sociedad a la que pertenece.
¿ Quiere esto decir que la preparación del historiador es penosa y lleva
- ;, e·1ertamente. Marc Bloch ya nos previene que la vida es demu.chos anos.
masiado breve y que los conocimientos se adquieren lentamente. Muchos
ejemplos corroboran lo apropiado de esta observación.

Fijémonos sólo en uno, en una de las historias que por el título parece
ofrecer historia de una gran región, la de Matías de la Mota Padilla, Historia

de la historia una profesión.

369
363

HUMANITAS-2♦

�del reino de la Nueva Galicia. A pesar de parecer referirse a todo un reino,
su obra de toda la vida trata primordialmente de la ciudad de Guadalajara
y de sus habitantes, adicionada con noticias de aquí y de allá que don Matías
reunió, pero de las que no se hace responsable. Generalmente éste es el procedimiento, implícito o explícito que sigue el historiador: reúne noticias, que
le resultan mucho más aceptables y satisfactorias si son el resultado de estudios pequeños, por lo concreto del tema, pero amplios mientras más aspectos de la vida pasada presenten y los integra a lo que él mismo reconstruyó.
Por mucho que se quiera y aun suponiendo una larga y laboriosa vida de
esfuerzo y dedicación, es difícil que haya individuo que sea capaz de acumular el enorme volumen de noticias que requeriría poder hacer la historia
de un amplio territorio, concediendo a cada región y a sus habitantes la misma atención. Es muy frecuente, que en los casos en que el historiador ha
llegado a reunir suficiente y adecuada información y a interpretarla correctamente, si se sale del tema o la región, la aplique, por extensión a otro
paralelo. Si estudió las haciendas de los jesuitas, generaliza la caracterización para las demás del virreinato, si conoce la historia de la lucha agraria
de Zapata, la supone también en Francisco Villa. Y no por ligereza o desenfado, sino porque incapaz de acumular más y más información, ordenarla e
interpretarla, presupone desarrollos históricos semejantes, justificado, hasta
cierto punto, como ya apunté, porque en el pasado de nuestros pueblos siempre se pueden encontrar coincidencias. Su contribución personal, en esta manera de hacer historia le vendrá muy posiblemente del dominio que tenga
del arte de la composición literaria, de encontrar la frase jamás escrita, de
contar la vida pasada como antes no se había contado, pero no de la específica investigación histórica.

El mucho tiempo y esfuerzo que requiere elaborar un texto histórico puede reducirse y facilitarse cuando se sigue el método y la técnica de investigación que ahora propone la enseñanza académica para los que quieren ser
historiadores, tanto si su intención es dedicarse a la historia universal, la de
la nación mexicana o a la de un modesto villorrio. Recuerdo a Antonio Alatorre, quien en su cátedra de Teoría literaria decía que, tan buen poeta
podía ser el que escribe un gran poema épico como el que describe amorosamente los cuernitos de un caracol de jardín, lo único que se requería de
ambos era que supieran su oficio. Creo que lo mismo se puede decir del
historiador.

No es por la mayor o menor, específica o general preparación académica
por lo que es conveniente fijarse en el historiador regional. Una situación de

370

hecho, las limitaciones vitales del investigador, obliga a los profesores a considerar la importancia del historiador regional con especial atención.
Partimos de la imposibilidad que tiene un solo individuo de abarcar toda
la historia de un país como el nuestro, de un pasado fragmentado por la
geografía y el asentamiento, en distintas épocas y regiones de hombres de
diversa estirpe. Esta realidad impone a los historiadores profesionales la
solución de tener cada pueblo, cada villa, cada región su historia particular
y específica, que presente la vida que allí sólo se desarrolló, que satisfaga a
sus habitantes, en la que puedan confiar, con la que se regocijen y acaso, a la
que acudan para disponer el futuro. Pero, sin comprometerse ya con la historia nacional, la dedicación a la historia regional, no quiere decir, y permítaseme la insistencia, que al historiador local se le exima de las imposiciones metodológicas que se exigirían a cualquier otro historiador. Sería como
decir y valga la comparación, que el miniaturista no necesita ni saber dibujar, ni distinguir los colores. Al historiador regional se le pide, como al nacional o continental, el conocimiento de los planteamientos teóricos de su
disciplina, los procedimientos adecuados para el acopio de materiales, el
examen y crítica de éstos y por lo menos una discreta capacidad de exposición oral y escrita. El mejor ejemplo moderno que puedo señalar de historiador regional, que ha cumplido con todos los requisitos de su disciplina, es
el de Luis González y su famoso libro Pueblo en vilo, escrito después de muchos ejercicios de composición histórica, ensayos, síntesis, bibliografías, ya
en posesión de una vasta erudición y de muchos años de cátedra de Teoría
y método de la historia.
A cambio de tanta exigencia, el historiador regional tiene, por fortuna algunas ventajas sobre el de más amplio territorio. Como es notorio en nuestros tiempos, en el mundo de la ciencia, la tarea repartida y compartida
es más llevadera y eficaz y el que mide sus fuerzas con discreción y sabe
hasta dónde puede llegar tiene sus recompensas. El historiador regional, con
su dedicación a un solo lugar, podrá convertir, con sus escritos, a la historia
de la región, en verdadera historia universal. Hasta ahora, en México han
escrito historia los que han tenido un gran interés por explicar o explicarse
lo que ha acontecido a otros mexicanos. A esta actitud se le llama vocación
en el mundo académico. A veces es amor, otras interés, otras necesidad de
comprensión o todas estas apetencias reunidas. Es más frecuente encontrar
esta actitud emotiva entre los miembros de una pequeña comunidad que en
las grandes concentraciones humanas, despersonalizadas y regimentadas y
tener vocación es un buen principio para el trabajo histórico, que, en reali-

371

�dad, difícilmente se puede emprender por otros motivos, pues si da alguna
honra, apenas se puede hablar de provecho.
El historiador regional trabaja en ámbito reducido, podríamos decir que
tiene sus materiales a la mano: apuntes, cartas, periódicos, folletos, libros
que conservan los vecinos; archivos parroquial y municipal; facilidad de movimiento para visitar casas, ranchos, templos, ruinas de culturas pasadas,
posibilidad de verificar descripciones geográficas y conocimiento o maña para
entrar en diálogo con los vecinos. Es posible pensar, que en él se produzca
de manera más auténtica la destreza para recrear, en sus numerosos detalles
las vidas que le son afines. En buena medida el historiador regional tiene
mayor posibilidad de distinguir a los hombres del pasado, de conocer sus
trabajos y afanes, sus aspiraciones, sus dolores y esperanzas, sus aventuras Y
permanencias, sus creencias, porque, generalmente el historiador nacional se
tiene que fijar en las grandes figuras, en los hombres que sobresalieron, en
los acontecimientos de ruidosa o larga repercusión, en las determinaciones
que identifican un momento crítico, en la riqueza o pobreza general y, por
tanto, sus textos, por manejar en mayor medida generalizaciones y abstracciones se acercan a los de filosofía de la historia o de sociología. El historiador regional se puede defender mejor de caer en esa tentación. Llamo a este
desenvolvimiento, tentación, no porque no sean necesarísimas obras de esa
naturaleza. La historiografía mexicana se empobrecería notablemente si no
tuviéramos las historias de Lucas Alamán, fruto de la pasión política o la de
Justo Sierra, de objetividad razonada, sino porque volverían a quedar huérfanos de historia particular tantos grupos de mexicanos, convertidos, por
abandonados en puntitos de un censo, que son útiles s6lo para sumar y restar.

en su profesión, que otros de ajenas inclinaciones u ocupaciones hagan su
tarea y mucho menos que con cualquier pretexto los "extranjeros", y los hay
de muy diversas condiciones y regiones, lo liberen de llevarla a cabo.
Es imposible predecir a dónde irán a parar los historiadores que se preparan en las aulas, tanto de la provincia como de las grandes metrópolis. Se
ha visto que unos se integran al mundo cosmopolita, otros de hecho o con el
pensamiento y la obra vuelven a su lugar de origen, pero tanto si son historiadores continentales o regionales, creo firmemente que las posibilidades de
éxito son mejores si están amparados en su profesión por un método y una
técnica rigurosos, adquiridos en la práctica fiel de su disciplina.

Una última observación quisiera hacer. Hace muchos años, refiriéndose a
la historia de Yucatán, el maestro Dr. Silvio Zavala decía, que, era necesario
emprenderla, porque asentaba, ,con ironía desusada en él, que si no la hacían
los yucatecos vendrían "los mexicanos o los norteamericanos" a hacérsela. Y
pienso que no s6lo le parecía inconveniente porque faltaría en ella el sabor
que tiene el fruto de la tierra, sino porque, digámoslo de esta manera, para
facilitar su tarea, los no oriundos, suelen llevarse lejos los materiales, pensemos que para estudiarlos con más comodidad, en grandes centros y ricas
bibliotecas. Por falta de quien se ocupe de los testimonios del pasado se
pierden muchos valiosos documentos que van haciendo cada día más difícil
conocer el pasado de muchas regiones mexicanas. En este sentido, el historiador regional tiene una especial responsabilidad profesional y social, pues
es muy cierto que s6lo él y no otros de diferentes intereses, puede valorar
lo que es testimonio del pasado. Por tanto no debería confiar, si está de veras

372

373

�SUGERENCIAS PARA DOTAR DE NUEVAS PERSPECTIVAS
A LA HISTORIOGRAFIA REGIONAL 1
JosÉ MA. MuiuÁ
Centro Regional de Occidente
I.N.A.H.
S.E.P.

EN LA CONCIENCIA de todos está ya -y si no, debería estarle&gt;-, la patética
situación en que se encuentra la historiografía en la provincia mexicana y el
nivel tan desproporcionadamente inferior que guarda respecto de la capital.
Ello no es imputable únicamente a los provincianos, entre los cuales se encuentran frecuentemente verdaderos apóstoles del estudio del pasado, que,
con gran paciencia y a costa de innumerables sacrificios, han podido mantener una llamita viva en sus solares.
A manera de ejemplo, me gustaría referir el caso de Enrique Trujillo, a
quien pude seguir parcialmente y hasta ayudar microscópicamente en la preparación de su Historia de San Gabriel, población del sur de Jalisco de aproximadamente 13 mil habitantes que actualmente padece el ~ombre oficial
de ciudad Venustiano Carranza. En ella nació Enrique hace casi 40 años, y
en ella sobrevive gracias a sus habilidades para la fotografía.

La inversión que este autor hizo, en cuanto a tiempo y en cuanto a dinero
-tomando en cuenta su poca disponibilidad en ambas cosas-, para allegarse el enorme caudal de información de primera mano necesario para escribir su libro, con una minuciosidad que causa envidia, nos muestra una
admirable vocación por el quehacer historiográfico y un amor por su pueblo
dignos de mayor apoyo oficial y privado del que ha tenido.
Además, al finalizar su tarea intelectual, Trujillo tuvo que pasar a una
' Leído en el 111 Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey, Sept. 1976.

375

�colecta, que en ocasiones rayó en limosna, para que su obra pudiera ponerse
en letras de molde; y ahora, con el libro bajo el brazo, anda tratando de
vender algunos ejemplares a fin de recuperar algo de lo que se gastó en su
edición y poder reembolsar a quienes le prestaron para ello.
El caso de Enrique Trujillo no es único en la provincia mexicana. Afortunadamente muchos como él siguen trabajando con paciencia para reconstruir la histo;ia de sus pueblos o averiguando sobre temas de particular interés.
Dado su poco entrenamiento y la marginalidad en que viven y trabajan
estos autores, su empeño y sus frustraciones son desproporcionadamen~e mayores a los buenos resultados y a las satisfacciones, lo cual va en detrunento
de la abundancia de su producción y de la divulgación de ésta.
Frente a tales personajes, no deja de causar cierta vergüenza el despilfarro
de recursos que encontramos en donde sí los hay: ediciones lujosas que ofenden por su costo o, simplemente, por inutilidad, supuestos investigadores profesionales totalmente improductivos, suntuosidad sibarítica en recintos académicos, investigaciones de profundidad y preciosismos tales que se abstraen
totalmente del contexto de nuestras necesidades y posibilidades, etc.
Es evidente que no todo se puede lograr con s6lo entusiasmo y amor. Aunque estas características sean indispensables, hacen falta muchas cosas más.
Ya en 1974, cuando la segunda versión de este mismo Congreso se llevó
a cabo en San Luis Potosí, Luis González y González hizo un preciso Y ágil
señalamiento de los principales defectos que padecemos los historiadores provincianos, por lo que no tiene caso repetirlos aquí en fonna que resultaría,
sin duda, mucho menos afortunada.
Tampoco es el caso de insistir en el centralismo feroz que ha imperado en
nuestra República Federal, el cual, además de canalizar la mayor parte de
los recursos al centro --0, por accidente, a alguna de las ciudades grandes
del país-, ha privado a la provincia de la convivencia cotidiana con sus
mejores hombres, debido a la emigración de éstos en busca de mejores condiciones para su desarrollo.

El caso del propio Luis González es muy claro. Nacido en San José de
Gracia, Mich., tuvo finalmente que ir a parar a la ciudad de México para
hacerse historiador. Lo que de él es excepcional y digno de la mayor admiración es que, aun viviendo en las entrañas del monstruo no haya perdido
su condición de provinciano ni roto el cordón umbilical con San José.
Pero, por contra, la inmensa mayoría de los emigrados, se transterran de

376

tal manera que acaban reconociendo su lugar de origen tan s6lo como un
folclórico accidente de su pasado, sin que éste se vislumbre siquiera en su
quehacer cotidiano y, a veces, ni siquiera en sus propias obras.
En Jalisco, por lo menos, no son escasos los personajes que s6lo se preocupan de sus paisanos cuando se trata de recibir algún beneficio por parte
de ellos.
Sin gentes y sin recursos no es inexplicable la aridez historiográfica provinciana de los últimos sesenta años, pero hay algo que se respira en el ambiente, que despierta la ilusión -esperemos que no sea tan s6lo una ilusión- de que las circunstancias empiezan a ser favorables para que las cosas
cambien.
El hecho de que exista la Asociación Mexicana de Historia Regional, A.
C., -desde su nacimiento con muy buenos timoneros-- y el hecho de que se
esté celebrando el III Encuentro de Historiadores de Provincia, son ya indicios halagadores de una toma de conciencia y del ansia colectiva de hacer
las cosas mejor.
A través de estas reuniones, hemos tenido el grato conocuruento de la
feliz existencia y empeño en provincia de algunos centros de investigación
histórica de reciente creación, que, aun con modestia, han roto ya las hostilidades en contra del letargo padecido hasta hoy. Pero además hemos empezado a ver instituciones del centro, tradicionalmente centristas y centralizadoras, que han empezado a proyectar algunos de sus recursos hacia la
provincia.

Tal es el caso de los seis Centros Regionales que el Instituto Nacional de
Antropología e Historia ha creado en diferentes ciudades de México durante
l~s últimos cuatro años, gracias a los cuales se han reintegrado a su provincia gentes que estaban destacando en su especialidad fuera de ella, se ha
logrado que algunos capitalinos a ultranza se enteren de que el país no limita
con los Estados Unidos en Cuautitlán y que la carretera México-Acapulco
no es la única que tenemos, y por último, se nos ha dado la oportunidad a
otros, que estábamos tratando de aferrarnos a la provincia, de consolidamos
en ella trabajando cómodamente en lo que realmente nos gusta.
Por otro lado, estos centros de trabajo, han servido para violentar muchas
cosas y lograr un mayor reconocimiento de la importancia y la necesidad de
llevar a cabo una verdadera investigación.
La Universidad de Guadalajara, por ejemplo, ha respondido .ya al acicate que ha sido el Centro Regional de Occidente.

377

�Hasta hace pocos años, esta casa de estudios disponía tan sólo de algunos
nombramientos de investigadores "de tiempo completo" detentados por gentes que los entendían como una digna jubilación o recompensa que no los
obligaba a nada.
Pero en menos de tres años, han creado dos centros de investigación afines
a nuestra disciplina, los cuales, desafortunadamente, se_ han enfrentad~ con
, culo de que no tienen investigadores debidamente capacitados
el grave Obstá
d" So · l
h
c1a es, la
como t ales. Uno de ellos, denominado Instituto de Estu. 1os
echado mano de jóvenes de vocación y talento y se ha sabido apoyar en a •
•
capitalinos, con lo que augura buenos resultados; el
0s
gunos orgamsm
. , otro,
adscrito a la Facultad de Filosofía y Letras, también, apoyado ~n Jovenes,
pero sin las cualidades mencionadas, se ha pasado no se cuanto tiemp~ est~diando a Egipto -sí, al Egipto con que nos empie~ ~ enseñar la Hist?na
Universal en la secundaria- con los resultados prevmbles para cualqwera
que tenga un palmo de sentido común.
Estas circunstancias son las que nos deben de hacer meditar, puesto que
· d"ica que ya es tiempo de abandonar las lamentaciones
to do m
. . . ,para empezar
a actuar y, para ello, no vendría mal una adecuada planif1cacion.
Aparte de lo importante que es velar para que l~s _pocos, e_lementos disponibles no se desperdicien en manos de gentes cu:o u~co mento es
de, haberse sabido ganar la gracia de algún alto funo~nar~o, l? _cual atane mas a
.
't' cas O políticas que propiamente histonograficas, creemos que
cuestiones e 1
d d b di · ·
1
es importante que se medite cuidadosamente hacia dón e e en ngirse os
esfuerzos y cómo deben canalizarse los recursos.

:1

Obvio es que aun el trabajo de un aislado hist~riador provinciano ~o debería de imaginarse abstraído ni de su contexto ro del marco de necesidades
tanto del medio ambiente que lo rodea; como de los colegas que, a su vez,
también andan en estos menesteres. Por ello, aunque sabemos bien que el trabajo en equipo es prácticamente imposible fuera de l?s ce~tros ~ormales de
investigación, no es tan difícil que, aun quien trabaJa mas aleJa~o de l~s
demás, piense un poco en éstos cuando está desarrollando su trabaJO de historiador.
En última instancia, creemos que la historiografía regional mexicana debería de trabajar en su conjunto, con la finalidad última de aportar m~terial dirigido a
conformación de una buena y amplia visión de la región

1:

correspondiente.
Precisamente el poderle explicar a nuestros paisanos lo que hemos sido,

378

es en lo que podemos sexvir a la sociedad regional a la que pertenece cada
uno de nosotros, en vez de permitir que la falta de autoconocimiento debilite
aún más nuestra personalidad y nos haga presa fácil de la implementación
de formas de vida excesivamente ajenas.
Vale aclarar que no se pretende sostener una posición individualista y
reaccionaria que nos aferre únicamente al pasado y al interior de nuestras
cuatro paredes, puesto que nuestra aspiración máxima es la de que cada uno
de nuestros pueblos pueda participar y aportar en un contexto más general,
en una forma armónica, habiendo entendido y asimilado perfectamente lo
que es y ha sido.
Válgase un ejemplo: si hubiera un cabal conocimiento histórico de nuestra arquitectura habitacional, de las razones que la motivaron, de su funcionalidad y de sus éxitos y fracasos, tal vez se podrían descubrir modelos más
auténticos que nos llevaran al diseño de casas habitación adecuadas a lo que
realmente necesitamos, en vez de encarcelarnos en muros cuya ubicación se
diseñó para otras latitudes, longitudes o altitudes y que nos fuerzan artificialmente a cambiar nuestra forma de vida hogareña.
Insisto en que no se trata de copiar o sostener a capa y espada modelos
del pasado, sino de dar a éstos la evolución lógica que deberían de haber
tenido a fin de derivar en algo acorde con lo que hemos sido y, por consecuencia, con lo que somos.
Aceptando la necesidad de que, tanto el especialista como el profano necesitan del conocimiento histórico, los historiadores estamos obligados a proporcionárselo precisamente al nivel y en la forma en que éste lo pueda alcanzar: lo mismo al analfabeto y al especialista de la disciplina más ajena
a la historia, que a aquél que se mueve en areas del conocimiento muy cercanas o iguales a las nuestras.
No se trata, en el fondo, de la obligación de hacer varias historias, sino
de obtener, entre todos, un conocimiento lo suficientemente amplio y bien
estructurado corno para poderse presentar y divulgar después de diferentes
maneras, a diferentes niveles y con diferentes grados de profundidad, por
quienes tengan las cualidades específicas para ello.
Se trata, en fin, de que el esfuerzo individual pueda derivar en algo de
verdadera utilidad colectiva, con lo cual se ganaría un mayor reconocimiento social de la importancia de lo que estamos haciendo, el cual, a su vez,
se revertiría en mejores condiciones de trabajo para todos.
Es evidente que no es ésta una empresa fácil y breve, pero también lo

379

�es que no se trata de algo inalcanzable, sobre todo si, repito, se piensa un
poco en los demás cuando se está realizando el trabajo propio.
Para ello hay ya una serie de cosas de gran utilidad que se están haciendo
y que nos marcan pautas a seguir; reedición de documentos y textos antiguos, las monografías de pueblos ( como en el caso del citado Trujillo o del
conocido y alabado por propios y extraños de Luis González) índices y catálogos de archivos o colecciones documentales que atenúan la deficiencia de
nuestros repositorios (en lo cual tan brillante papel han realizado Israel Cabazos y el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y en lo que los Centros Regionales del I.N.A.H. están
dedicando nutridos esfuerzos con resultados concretos ya en Hermosillo, Puebla, Oaxaca y Guadalajara) . Bibliografías más o menos seleccionadas ( como
la que Mario Colín auspició en el Estado de México, tan digna de ser imitada) biografías, en lo que somos tan prolíficos, sobre todo cuando se trata
de héroes, etc.
Todos estos son caminos que redundan en trabajos de gran utilidad para
todos; sin embargo, no todo lo que se hace se hace realmente bien:
lo. Si las ediciones de textos antiguos o de documentos no están dotados
de las anotaciones, aclaraciones, y, sobre todo, de los índices necesarios, la
utilidad de estos empeños se reduce sensiblemente.
2o. Si las monografías locales no están bien apoyadas documentalmente y
el autor, en forma egoísta, no exhibe sus fuentes de conocimiento o el origen
de su información, su valor se reduce casi al cero.
3o. Si los catálogos e índices no se hacen con rigor y mucho cuidado, no
sirven absolutamente para nada.
4o. Si las biografías no prescinden un poco de tanta pasión y se preocupan

un poco más por la ubicación del personaje en su medio ambiente, podrán
tener gran valor novelesco pero no histórico.
5o. Precisamente el hecho de que un centro de investigaciones, integrante
de una universidad de una de las provincias más mal estudiadas, haya invertido el sueldo de supuestos investigadores en rastrear ires y venires de los
faraones, nos lleva a precisar que la planificación debe llevarse seriamente
también a la temática de la investigación misma.
Sobre ello es en lo que me gustaría insistir, a partir de la experiencia vivida durante los tres primeros años de existencia del Departamento de Historia del Centro Regional de Occidente.
380

Esta dependencia, al nacer, se encontró también con el inconveniente de
no disponer de personal debidamente capacitado para la investigación, quedando bajo la jefatura y dirección de quien estaba más en condiciones de ser
jefaturado y dirigido.
Ello nos sirve ahora de disculpa -no sé si válida o no-- para los graves
errores cometidos durante los primeros meses. Pero echando a perder también se aprende y más aún cuando se busca el asesoramiento de instituciones
y colegas de mayor experiencia. De tal manera, pronto decidirnos rectificar
totalmente el rumbo y ponernos a trabajar en cuatro direcciones diferentes.
La primera, ya citada, fue la de poner al abasto de cualquier interesado
el inventario de algunas colecciones importantes de documentos, como lo son
las 234 Misceláneas que constituyen una primera serie de esta índole que se
encuentra en la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, la cual ya se publicó en forma provisional y pronto se hará en forma más completa y definitiva. Por otra parte, ya está a punto de entrar a prensa un catálogo del
Archivo o colección de Bienes de Difuntos, del Archivo de Instrumentos
Públicos de Guadalajara, sobre el cual no hacen nada quienes está a cargo
de él, y apareció publicada ya, hace años, una colección de documentos en
torno al Federalismo en Jaliseo (1823) .
Otra actividad, a menudo olvidada por los centros de investigación muy
sesudos, es la de divulgación, a la cual nos obligan los preceptos básicos
del Instituto Nacional de Antropología e Historia, pero que nosotros abordamos con especial entusiasmo.
Aparte de la tradicional exposición de temas mediante artículos periodísticos y conferencias, hemos hecho algo sobre lo que me gustaría insistir.
En Jalisco, como en muchas otras partes de la República, la buena información sobre su historia es difícil de conseguir y, lo que es peor, lo que
a veces está más al abasto son textos de pésima calidad y totalmente deformadores. Lo bueno, proveniente de plumas tanto locales como foráneas, se halla
diseminado y escondido en publicaciones modestísimas, muchas veces totalmente agotadas, o en revistas especializadas, en castellano o en cualquier
otro idioma, muy difíciles de localizar y de costear debido a nuestras modestias y carencias.
Por otro lado, la última obra de historia general de mi Estado es la de
Luis Pérez Verdía, que data de 1910, la cual a pesar de haberse reeditado
en 1952, está prácticamente agotada o a precios exorbitantes en las librerías
que conservan algún ejemplar.
381

�Como puede imaginarse, aparte de lo difícil que es ~onseguirl~, este libro
se encuent ra en el caso de la poca utilidad que implica su ve1ez, a·b·pesar
de que, a la fecha, los jaliscienses no hayamos sido capa.ces de escn ir un
libro mejor y más adecuado a las necesidades de nuestro tiempo.
Esta situación ha ocasionado un alarmante desconocimiento de su propio pasado entre los jaliscienses.
Una somera investigación, llevada a cabo por el Departamento de. Ed~cación Pública de Jalisco, en 1971, sobre el des_conocimiento de la histona
local en las secundarias oficiales y privadas, se vio que:
lo. no estaba mencionada en los programas.

2o. que los alumnos acusaban a los maestros de no saber nada al respecto.
3o. que los maestros reconocían el hecho y responsabilizaban, a s~ vez,
a los centros donde ellos se habían capacitado y a la ausencia de
material asequible donde se pudieran informar sobre el asunto.
Reconociendo lo prematuro que era lanzarse a llenar el hueco que en 1910
había llenado Pérez Verdía, pensamos en violentar las cosas de tal manera
que haciendo trampa, pudiéramos eliminar la excusa de la falta d~ ?uen
' . 1
1 mismo tiempo apoyar a cualquier estudioso serio -princ1p1ante
materia Y, a
. d b
rdad que or.
t do- poniendo a su alcance materia1 e uena ca I
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o expenmen a
• · r ·
h t donde
denado sistemáticamente, resiguieran todo el devenir Jª isc1ense as a
el propio material lo permitiera.
os lanzamos a la tarea de localizar textos que debían tener,
h,
D ea1n
..
·
dr'
además de las limitaciones de extensión que cualquier editor nos impon ia,
las características siguientes:
1)

haber sido escrito después de 1910, esto es, poste~ores a l~ pu?licación de la Historia Particular del Estado de Jalisco de LuIS Perez
Verdía.

2)

buen nivel de investigación y lenguaje asequi~le. _D~a ve,z hecha la
primera selección ( de la que e~ó u~a _amplia b1bhograha cuya publicación podría ser útil) , se hizo lo s1gu1ente:

a)

· que versaban sobre el mismo
se eliminaron algunos de los trabaJOS
asunto que otros de mayor calidad.

b)

382

· desech ados en la primera selección
se incorporaron otros trab aJOS
por abordar temas que, de otro modo, hubieran quedado vacantes.

Finalmente, todo se organizó lo más sistemáticamente que se pudo y se
dio a la imprenta. De ello ha aparecido ya el primer volumen: Lecturas
Históricas de Jalisco -antes de la Independencia-, del cual nos sentimos más orgullosos por la utilidad que va a tener que por el mérito intrínseco de
nuestro trabajo. El segundo volumen -Después de la Independencia- entrará en prensa próximamente, si es que no lo ha hecho ya.
Afortunadamente, nuestra creencia de que estos trabajos deben repartirse
en otras partes de México, es ya compartida por varios colegas. A la fecha
tenemos noticia de que se están empezando trabajos similares en Guanajuato,
Sonora, Veracruz y el Estado de México.
En este mismo sentido de divulgación, a más de la preservación del patrimonio actual, el Centro Regional de Occidente ha hecho algo más, seguramente ya del conocimiento de los asistentes, como lo es el hecho de que el 3
de julio pasado se reinauguró -después de una reanimación total- el Museo
Regional de Guadalajara en uno de los edificios más bellos de la ciudad.
Estamos seguros de que, una vez precisados los detalles que se dejaron
en el tintero a causa de una inauguración precipitada por motivos no académicos y totalmente ajenos a nuestra voluntad, el Museo podrá divulgar dignamente el conocimiento del pasado de Jalisco.
Como es de esperarse, aun a riesgo de abrumarnos con un trabajo excesivo y
diverso, ninguno de los cuatro miembros del Departamento de Historia
estaba dispuesto a prescindir de la investigación misma y de la elaboración
de trabajos emanados de ella.
Aun cuando nos dimos cierta liberación en cuanto a la elección de los temas,
se procuró que cada quien tomara caminos diferentes que implicaran, incluso,
el manejo de fuentes diversas, pero sin que se dispersaran tanto como para
no podernos auxiliar entre nosotros mismos en la obtención de datos y los
trabajos finales no pudieran conectarse entre sí.
Uno de ellos fue la Vida Política de Jalisco 1821-1833, que acaba de salir
de las prensas por cuenta del Gobierno del Estado. Los otros son: Las festividades públicas de Guadalajara (de 1808 a 1828) y La Intolerancia religiosa en Jalisco, entre 1823 y 1857, que están a punto de salir de las prensas
del I.N.AH., y el último, Historia de las Divisiones Territoriales de Jalisco,
que ya apareció publicado recientemente.
De todos creo que podemos estar más o menos satisfechos, puesto que han
abierto campos prácticamente vírgenes hasta la fecha, aunque todos son susceptibles de ser mejorados por propios o por extraños; pero sobre el último
383

�título me gustaría insistir un poco, y no propiamente porque sea el que me
tocó a mí firmar.

prender un estudio similar, hasta la fecha el número de interesados no ha
pasado de 30 y no esperamos que sean muchos más, ahora que se ha editado...

Este tipo de estudios, en los cuales se resigue un problema desde sus orígenes, aunque sea difícil alcanzar una profundidad envidiable, son de los
que mayor utilidad pueden tener para los colegas y para trabajos posteriores que
uno mismo quiera emprender, dada la perspectiva general que abren y, al
mismo tiempo, la sugerencia de infinidad de asuntos particulares que acarrean.

Una última dirección que hemos dado a nuestro trabajo no merece mayor
mención: se trata de la asesoría solapada a ciertas gentes que han recurrido
a nosotros para hacer su tesis universitaria, ante la imposibilidad de encontrar
el catedrático que les preste la atención debida por falta de tiempo, de interés o de capacidad. En este caso, hay que hacer las cosas con discreción para
no herir susceptibilidades, pero no creemos que deba desaprovecharse el entusiasmo de quien ve en su tesis algo más que un simple trámite.

Cualquier trabajo de esta naturaleza, sea de las divisiones territoriales, de
la deuda o la inversión pública, de la escolaridad, de las comunicaciones,
de la industria, de las actividades artísticas y literarias, de la historiografía
misma o de cualquier otro asunto que esté presente en todas las épocas,
aporta información muy útil para el estudio de cualquier otro tema más acotado en el tiempo y en el espacio, sugiere infinidad de investigaciones nuevas
y, sobre todo, va dotando al conocimiento del pasado de columnas vertebrales que le sirven para ir adquiriendo mayor cuerpo y sentido.

En suma, lo que hemos querido plantear aquí es el hecho de que es necesario olvidar un poco las lamentaciones en beneficio de la acción; y que, aun
dentro de nuestra pobreza de recursos, es posible mejorar la satisfacción de
nuestras necesidades historiográficas si esta acción puede coordinarse, organizarse y sistematizarse en formas de trabajo verdaderamente útiles.

Me imagino que la forma de ir construyendo cualquier cosa, aunque sea
algo tan vago como el conocimiento, es la de consolidar primero una estructura sólida -esquelética si se quiere- a la que después se le podrá ir dando la
forma deseada.
En el caso concreto de la Historia de las Divisiones Territoriales de Jalisco,
alcanzamos a tener grandes satisfacciones, aun antes de que se editara
viendo cómo varias personas que estaban escribiendo sobre sus diferentes pueblos, se entusiasmaban al encontrar en el manuscrito la información necesaria
sobre el lugar geopolítico ocupado por su localidad a través del tiempo; viendo cómo varios forasteros, nacionales o del extranjero, mostraban su agradecimiento por el ahorro de energías que les representaba localizar, en
forma clara, la división política de regiones de su interés; viendo cómo algunos
se interesaban por estudiar algunos problemas planteados y cómo, nosotros mismos, obteníamos de ahí la idea y la estructura de nuevos proyectos
de investigación.
He de confesar que jamás pensamos, al iniciar el trabajo o durante la
elaboración del mismo, la gran ayuda que representaría para otras investigaciones la simple presentación organizada. de los ires y venires de las demarcaciones que el hombre, artificialmente, ha impuesto sobre el mapa de Jalisco
a través del tiempo.
Sin embargo, conviene aclarar una cosa, por si alguien se animara a em384

385
HUMANITAS-25

�CRÓNICA DEL P. FRAY LUIS DE GUZMÁN DE LA REBELIÓN DE
LOS JONACES EN 1703*
MARÍA ELENA GALAVIZ DE CAPDEVIELLE
Instituto de Investigaciones Históricas

UNAM

Disposiciones del virrey para pacificar a los rebeldes jonaces.

FRAY Luis DE Guz:MÁN, religioso de la Orden de Predicadores, fue enviado
por el virrey Duque de Alburquerque a la Sierra Gorda, con el título de
Capitán General, para sujetar a los rebeldes jonaces, el año de 1704.
Por los informes que envió el padre Guzmán al virrey durante ese año,
conocemos las causas que motivaron la gran rebelión de 1703, las medidas
adoptadas por el Oidor Zaraza y Arce, la situación de las cuadrillas de los rebeldes, con la delimitación de la propiedad de sus tierras, por las que lucharon
desesperadamente hasta perder algunos de ellos la vida.

',

En primer lugar vamos a ver cómo estaba repartida. la tierra entre las cuadrillas de los jonaces que habitaban esta región.
Forma en que tienen repartida la Sierra Gorda
los indios que andan alzados en ella.

Estaban organizados en cuadrillas que comprendía extensiones de tierras,
administrada o gobernada por una familia indígena, de la siguiente manera
Alonso de Tovar Tariz a quien llamaban "el Cabrero" y sus hijos eran

* Trabajo presentado al III Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey,
Sept., 1976.
387

�dueños del paraje de Maconí, desde el río del Desagüe hasta cerca del sitio
y paraje de Las Ranas.
El puerto de Las Lajas, cerro del Dottor, Cerro Gordo y El Espolón,
pertenecían a Andrés Panguz al que llamaban El Obispo, a Pedrote y a su
cuadrilla.
Correspondía a Sebastián de Lomo Verde y su cuadrilla, desde dicho río
del Desagüe al otro lado hacia el Real de Zimapán, con el cerro de Santa
Elena, el de los Lirios, y el de la Zarabanda, desde el Infiernillo hasta Las
Adjuntas.

"Los indios alzados de la Sierra Gorda se consideran tan absolutos dueños
de ella que la tienen dividida entre sí, con separación de jurisdicciones. . ." 2
El padre Guzmán con el propósito de pacificar a los rebeldes y saber por
qué motivo no se habían sujetado al señor Zaraza y Arce, hiw comparecer a
los caudillos de cada cuadrilla y así, se enteró de las causas que motivaron
la rebelión y de las medidas adoptadas por las autoridades españolas para
pacificarlos.

Informado de todo el padre Guzmán, escribe al virrey el 30 de abril de
1704 informando lo siguiente: que, los indios nunca fueron juzgados por tri-

Las Adjuntas, río abajo todo el Cerro Prieto, Las Trincheras, Cerro de
los Camarones, el de Santo Tomás y lo que toca hacia Pacula y sitio de San
Juan Tetla, pertenecía a la cuadrilla de Alonso Cerrato.

bunales, ni escuchadas sus quejas por las autoridades, por lo que le parecía
injusto pretender atacarlos con las armas sin antes oírlos.ª

Sebastián Tariz y su cuadrilla poseían desde dicho paraje de San Juan
Tetla, río del Estoras, Media Luna, Masaquiapa, Asiento de Gatos y Cerro
del Portugués.

Después, en su informe del 17 de junio del mismo año, expone la causa de
la rebelión, y dice que la causa principal del alboroto de los indios era el
pleito que sostenían con algunos hacendados por sus tierras y pone como ejemplo el de la Hda. de La Cieneguílla contra Dn. Juan Arias, explicando:

Desde el río de Estoras, el Frontón, la Muñeca, cerro del Angel y los demás
cerros hasta la misión de San José, eran propiedad de Gerónimo de Chirimía
y su cuadrilla.

" ... No se hartan los dueños de haciendas, quedándose aquellos indios
en el mismo paraje, hasta hoy perdidos por un pedazo de tierra que
nunca se justificó. Y no contento con esto el dicho don Juan de Arias,
agora con Dn. Juan Vélez de Guevara, tienen con bastante inquietud,
amedrentado al religioso de la Misión de San Miguel, sobre las tierras
que le pertenecen, aunque aparentan arrendarlas a dicho religioso para
sus ganados.. ."

" ...En cuya división tenían observado no entrar unos en las jurisdicciones
de otros a sacar agua miel de sus magueyes, ni a otra cosa cuando estaban
de paz..."
Cuando estaban de guerra se juntaban todos y se robaban sin respetar las
propiedades. No permitían la entrada de españoles a sus tierras y si lo hacían
les exigían que contribuyeran por entrar en dichas tierras, como sucedía con los
pastores y los que iban a cortar vigas o entraban a beneficiar las minas, obligándoles a que les dieran maíz, sal, carne ry otras cosas, y los que no lo
hacían, los mataban o les robaban sus ganados y desafiaban.
Al ver los jonaces que los españoles no respetaban su propiedad, decidieron
alzarse contra ellos para ahuyentarlos, despoblando y quemando las haciendas,
como sucedió con la de Gerónimo de Labra ( el Viejo) y otras que quemaron
posteriormente.1
Para los españoles esta. repartición de la tierra entre los indios y su actitud,
era arbitraria y absurda pues opinaban:
1

388

A.G.N. Tierras, Vol. 204 Exp. 1 f. 112.

También acusaba a los hacendados de inquietar a los indios de esa Misión
y de la de Santa Rosa, predisponiéndolos contra los misioneros.•

En Aguacatlán les quitaron las pocas tierras que podían sembrar.5 Lo
mismo sucedió en la Misión de la Nopalera a la que le quitaron un Ojo de
agua.6
Otra de las causas de su alboroto que mencionó el padre Guzmán fue el
maltrato de su Protector Dn. Francisco de Cárdenas con un indio prin•
•
•
'
•

lbidem.
lbidem,
lbidem,
lbidem,
lbidem,

f. 126.
f. 133-133v.
f. 134.
f. 134v.

389

�cipal apodado "El Monarca", a quien Cárdenas sacó de la iglesia de la Misión de San José y lo apeloteó, sin más causa que andar fugitivo y desde
entonces esta Misión se fue despoblando y acabando.

3o. El lo. de agosto envió despacho al capitán Francisco de Cárdenas
para que requiriese de paz a los indios alzados del Cerro Prieto y
de la Media Luna.

Francisco de Cárdenas cometió muchos abusos no sólo en la Sierra, sino
también en sus haciendas y el padre Guzmán aseguraba:

4o. Recabó el informe del padre fray Nicolás Moctezuma, de la Orden
de San Agustín, ministro de las misiones de Pacula y Xiliapa.

" ...me consta que tiene esa sierra llena de sangre, los fatales alientos
de tantos niños, hombres y mujeres muertos a manos de dicho Francisco
de Cárdenas y de Antonio de Olvera, por cuya causa hoy se padece
la inquietud de la alteración. . ." 7

Después de exponer las causas que provocaron la rebelión de los jonaces,
el padre Guzmán informó las disposiciones adoptadas por Zaraza y los Protectores de indios para su pacificación.

Disposiciones del Oidor don Francisco de Zaraza y Arce
para pacificar a los rebeldes jonaces.
(Cadereita 25 de agosto de 1703.)

Una la de Sebastián de Lomo Verde, compuesta de 15 indios de arco y
flecha poco más o menos, y pertenecían a la Misión de Santa María, además
de mujeres y muchachos que andaban con ellos. Se les habían hecho requerimientos para que se pacificaran y no lo habían hecho.

Por esta razón, el padre Guzmán solicitó al virrey su autorización para
que desaparecieran los Protectores y capitanes en la pacificación de la Sierra Gorda, por ser éstos los causantes del descontento de los indios, como
lo demostró en su informe. Además explicó que el atraso de dicha pacificación no sólo se debió a la deficiencia de los misioneros, como lo informó
Dn. Francisco de Zaraza, sino más bien a los abusos cometidos por los capitanes.

1

Remoción y traslación.
El capitán Zaraza, auxiliado por fray Antonio de Torres, trasladó la Misión de Santa María con su padre ministro, los bienes que le pertenecían y
los indios que había en ella, al otro lado del río del Desagüe, en el paraje
nombrado Maconí. Se eligió el paraje más conveniente para la fundación
de dicha Misión, y el sitio anterior con los bienes que no pudieron ser transportados se depositaron con el Br. don José de Arévalo, cura beneficiado de
ese lugar. La Junta se efectuó en el Real y minas de Zimapán el 31 del mes
de julio de 1703, en las Casas Reales con los capitanes Dn. José Cuéllar,
Alcalde Mayor de dicho Real; Lic. Dn. Alonso de la Cruz Durango, abogado de los Reales Consejos; Cap. Dn. José Ocon; Juan de la Neira; Jorge
del Barrio y Lorenzo de Labra, diputados; y, Francisco de Cárdenas Protector
de dicha Sierra Gorda. Zaraza les hizo saber el fin principal de su comisión;
reducir de paz a los indios que andaban alzados en la sierra y de no reducirse por medios convincentes, hacerles la guerra. Señaló que eran tres las
cuadrillas de rebeldes.

Antonio de Olvera, arbitrariamente, en la misión de Soriano, sin tener
autoridad sobre de ella, sacó de la iglesia a los indios y a unas 6 ó 7 leguas
los mandó apelotear.8

'lu

5o. Envió su informe fechado el 5 de agosto, referente a su salida de
Zimapán para el reconocimiento y descripción de la Sierra Gorda.

•

Hizo la remoción y traslación de la Misión de Santa María de los
Dolores que estaba fundada en la salida de dicho Real.
2o. Convocó a una Junta que se realizó en el Real de Zimapán con el
Alcalde Mayor, capitanes y personas prácticas, y diputados el 31
de julio.
' Ibídem, f. 135.
• Ibídem, f. 135v.

390

La segunda cuadrilla se componía de setenta u ochenta indios flecheros.
Su caudillo era Andrés de la Cruz Panguz de la Misión de San José y prometió dar la obediencia a su Majestad y recoger los indios que andaban alzados en el paraje de Las Ranas, cuya diligencia quedó a cargo del padre
fray Luis de Guzmán.
La tercera cuadrilla de rebeldes era la de Cerro Prieto, que según las noticias nunca habían estado sujetos a Misión, ni a los justicias, ni dado obediencia al Rey. Defendidos por las asperezas de dicho Cerro Prieto el de Las

'

391

�,
banda del río y campeando por una y otra
Trincheras que está de la otrda ~
f on los que despoblaron la Misión
hab'
h h muchos anos y uer
parte
ian ec o
de los adres agustinos, expusieron al despuede Jiliapa, que estaba a cargo . di p hab' an refugiado atrás de un cerro
ble la Misión de Pacula, cuyos m os ;e ~. lás de Moctezuma, ministro
dejando solo en el pueblo al padre ray ico
de esta Misión.
. f
,
demás de estas tres cuadrillas rebeldes existían otras
Zaraza m ormo que a
l d 1 Media Luna y el cerro
d ·n
en el cerro del Estoras, e e a
dos cua n as; una
.,
dill
a Sebastián Taris que capitaneaba
del Portugués cuyo capitan y cau o er
18 6 20 indios flecheros.
' de la que era
La otra en el sitio del frontón, cerca ~el pueblo de T oliman
capitán Gerónimo de Chirimía con 12 mdios.9

.
z
el capitán Juan de Neira
Gorda
Sobre lo expuesto anteriormente por araza,d 1 s·
·'
e a ierra
·
opinó lo siguiente, para lograr la pacificacion
"

merced (Zaraza) vaya al pueblo de los Lirios, a reco?ocer
... Que su
, d de habitan los indios alzados y que, reduciendo
la tierra s::iain~:s se tiene por conveniente se lleven a obraj~~ o
algunos e c os
'
.
h tenido y tienen en las m1S10ingenios por la poca permanencia que an
.
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partes
distantes
y que las muJeres y n
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~es,
uedan volver a ella; porque uno que que e asta
sierra, de donde no p
,
les hiciere guerra es de senpara infeccionar a los demas. En caso qu~ ,se de armas y municiones por
tir que se mande gente con toda prevencion
cuatro partes:

J

La la. por Ocotitlán, río arriba a reconocer la Ajuntas, Trincheras y Cerro
Prieto que están inmediatos a ella.
0 0
1
La 2a. saliendo gente de estLe R~~l co~ ::!::n P:v;j~!:: c:: 1:d:e~:~
1
man el Monte y llega a La om a y JU
del trozo mencionado río arriba.
, 1 ueblo que llaman Santo Tomás y
La 3a gente que salga de Macom, a p
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ra Las AJ. untas a incorporarse con la emas gen .
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•
L Lir·os y por allí se baJe
La 4a. que de este Real salga más gente a os . i
ueden determinar
.
tas y estando toda la gente 3unta, p
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al pueblo e as JUD
lo que les pareciere ... "

°

.

• Jbidem, f. 27-30.

392

El diputado Lorenzo Labra, estuvo de acuerdo con todo lo que opinó D.
Juan de Neira. En cambio el Cap. Jorge del Barrio se opuso a que los indígenas grandes se les llevara a ingenios y a obrajes, donde se supone se les
cuidaría y enseñaría la doctrina, además se les daría lo necesario para su
alimento y vestuario. Propuso que a los menores y mujeres se les llevara a
lugares distantes de donde no pudieran volver a su tierra o se repartieran
entre españoles y a los grandes " ... se les declarara la guerra por los cuatro
vientos ... "
Por su parte el capitán Francisco de Cárdenas opinó, que siempre se había
tratado de reducir a los indios por medio de la religión y no se había logrado
nada, que su experiencia de 20 años de residir en el Real de Escanela le permitía asegurar que no con hostilidad, ni con dádivas, ni con religión se sujetarían los rebeldes, por lo que recomendaba sacarlos de la sierra y llevarlos
a obrajes e ingenios lejos de ella.
Para las mujeres y menores, proponía se repartieran en villas y ciudades
del reino, a las muchachas en conventos de monjas y a los muchachos con
religiosos para que se educaran en policía y cristiandad.
Resuelto así el problema de los sublevados, Cárdenas proponía se inviertiera el quinto Real en explotar las minas de la Sierra Gorda que había descubiertas y eran ricas en plata, plomo, mercurio y otros metales. ( Causa
económica.)
Que se hiciera lo mismo con los aguajes y salitres para el ganado, con lo
que aumentarían las Reales Alcabalas y los Diezmos.
Si se decidía el Sr. Zaraza por declarar la guerra a los rebeldes, Cárdenas
propuso cerrarles todas las salidas de la sierra para obligarlos a rendirse y
dispuso el ataque de la siguiente forma: un grupo atacaría desde la Misión
de San José y Villa de Cadereita, que está en la parte poniente de la falda de
dicha Sierra Gorda hasta el pueblo de Pacula al oriente. Otro desde el
cerro de Estoras, Media Luna y Escanelas que están hacia el norte del Real
de Zimapán y que era precisamente en donde habitaban los sublevados.
Por su parte el Lic. Alonso de la Cruz Durango, opinaba que los indios
eran indolentes y flojos, que en los 13 años que había vivido en la sierra había experimentado varios ataques y asaltos de ellos; pero se oponía a que
fueran sacados de sus tierras. Proponía que los menores de 8 años se quedaran en las misiones y los mayores que no hubieran justificado sus causas
de rebelión fueran enviados a la ciudad de México, y los que tuvieran causa

393

�justificada asistieran en las mmones. El castigo a los prisioneros de guerra
fuera de acuerdo con la gravedad de sus delitos.

Disposiicones para la fundación de M aconí.

El Cap. Dn. José de Cuéllar propuso que para mantener la paz en la
sierra era necesario fundar un Presidio cerca de la Misión establecida y proponía la conveniencia de poner un obraje para dar trabajo a los indios, y
éste debía estar a cargo de un Protector que los alimentara y tratara bien,
además, las mujeres debían vivir en dicho obraje con sus maridos.10

Para esta empresa nombró a Lorenzo de Labra,12 vecino y diputado del
Real de Zimapán; Gabriel Martínez, alguacil de la Comisión y José Femández, ministro de la Real Sala. Labra fue nombrado cabo y caudillo de los
hombres que irían a dicha fundación. 13 Después de esto Zaraza personalmente
efectuó varias diligencias.

Por Jo antes expuesto, podemos observar que las opiniones sobre la forma
de reducir a los rebeldes, variaban, según los intereses o ambiciones de cada
conquistador.

Diligencias de Zaraza para la pacificación de la Sierra Gorda.

Don Francisco de Zaraza y Arce, después ae escuchar las opm1ones de
todos los miembros de la Junta, ordenó a Dn. Francisco de Cárdenas (Protector de indios de la Sierra Gorda) que,
"por los medios más suaves y seguridad convenientes para los dichos parajes, por una, dos y tres veces les requiriera a los capitanes de cuadrilla
de indios jonaces que encontrase, y les diera un plazo de cuatro días
para que con sus familias concurrieran al paraje y Real de Maconí,
dándose de paz ... "
también debía exhortarlos que si así lo hacían, quedarían libres y se les
perdonarían sus anteriores delitos, pero que si no se presentaban en el término indicado se les declararía la guerra. Para dicha guerra dispuso el ejército para combatirlos, que estaría compuesto por indios flecheros amigos de
las misiones de Pacula y Jalpan, con los del Real de Escanela y los españoles
que fuesen necesarios.
Estas disposiciones fueron dadas a todas las misiones circunvecinas al lugar
de los hechos, para que los misioneros encargados de ellas, facilitaran las
acciones de armas.U
Una vez dadas las órdenes al Protector Francisco de Cárdenas, Zaraza
dispuso la fundación de Maconí, que sería el centro de operaciones para la
pacificación de los sublevados.

,. I bidem, f. 30-34v.
u lbidem, f. 35v-37.

394

En la primera diligencia se hizo acompañar por el Cap. Valeriano Antonio de Arévalo, protector de indios, de 3 españoles y 3 indios amigos. Uno
de ellos sirvió de intérprete y habló con Melchor de Lomo Verde, hermano de
Sebastián de Lomo Verde, capitán y caudillo de una cuadrilla. Le hicieron saber los propósitos que llevaban si se pacificaban; pero no aceptó las
condiciones.
Enterado Zaraza de la decisión del cabecilla rebelde, volvió a hacer una
segunda diligencia en la que envió sólo a los 3 indios con obsequios: mantas,
cotones, maíz y tabaco, invitándolos a pacificarse.
El resultado fue que regresaron dos de los emisarios y al tercero, Pascual
Chacón lo mataron, se quedaron con los obsequios y con el salvoconducto
que Zaraza les había enviado.
Más tarde declararon que al entrevistarse con Melchor de Lomo Verde,
éste había decidido que Pascual Chacón se quedara entre ellos por ser su
pariente.
Zaraza realiza una tercera diligencia, en la que fue informado que eran
cinco y no tres, las cuadrillas de rebeldes.
La primera de Andrés de la Cruz Panguz de la Misión de Sn. José, con
80 indios flecheros y comprendía los ranchos que eran propiedad de Pedrote, El Obispo y Petaquilla.
La segunda de Gerónimo de Chirimía, también de la Misión de San José
con sólo 12 indios de arco y flecha.
.u Éste era hermano de Gerónimo de Labra, el famoso Protector de indios y pacificador de Sierra Gorda.
"A. G. N. Op. cit., f. 41-49.

395

�e¿.

La tercera de Sebastián Tariz, de la congregación de l?s otormM' j°{aces
y chichimecas, compuesta de 18 a 20 indios flecheros, hacia la e ia una.
La cuarta de Sebastián de Lomo Verde de la misión de Zimapán compuesta de 16 indios.
La quinta cuadrilla y la peor de todas, por no haber e_stado sujetos nunca
a doctrina ni obediencia, era, la del Cerro Prieto, inmediata al monte y. ce.
de zi·mapán de la que eran caudillos Alonso Cerrato y Diego
rro de las mmas
b
Baquero, que andaban unidos y siempre en plan de guerra, y am as se componían de 70 indios poco más o menos.
En total, las cinco cuadrillas tenían 196 indios flecheros ~on U:~cho más
número de mujeres y niños, que andaban esparcidos por la sierra.
por otros lugares de la sierr_
Continuó Zaraza sus i·nves•:gaciones
w
Xiliª. y se
,
1 . d'10 estaban pacíficos como en las misiones de
apa y
entero que os m s
'
f
N' l' d
Pacula a cargo de los agustinos, quienes por conducto de ray ico as e
Moctezuma solicitaban clemencia para los alzados de Cerro Prieto.
.
Zaraza decide entrevistarse
con los cabecillas para conocer el motivo por
el que estaban descontentos.
Entrevista d e Z araza con los rebeldes.

.
tr Zaraza y los caudillos jonaces se efectuaría en Maconí,
La entrevista en e
.
~
d •d· , limpiar y aprot l gar el capitán espano1 eci 10
y para llegar h asta es e u ,
,
.
d d l R I de Zi.
ue Gerónimo de Labra habia abierto es e e ea
::~: ~a=::h~ paraje, en el que, con 25 soldados comb,ati~ a los rebet
bl . ,
hacienda de fundir m etales ( causa economica) que m
des, esta ec10 una
.
. d' . también construyó algunos jacales y estarde quemaron los mismos m ios'
l
.,
~ guarnición que serviría de defensa contra os ataques
tablec10 una pequena
,
l .
de los indios, por su magnüica situación en el corazon de a sierra.
' 11 gó ante él el
Ya establecido el destacamento de Zaraza en M acom, e
.
f , "ó
.,
dillo de los indios Andrés de la Cruz Panguz, quien o reci
~:~1:no~e:;ncia y poblarse en ~l paraje de Las Ranas donde juntaría a su
gente para convencerla de pacificarse.
.
Zaraza no confió mucho en el ofrecimiento de Panguz, p_or los info~es
que había recibido de él del padre Guzmán, que, en ocasiones anteriores
" Jbidem, f. 50-52v.
u

396

.
Carta de Zaraza del 31 de agosto de 1703, Jb1dem, f. 55-58.

había tratado con este caudillo, cuando se encontraba instalado en el paraje
de La Laja y el cerro del Dottor, con algunos indios de su cuadrilla. En una de
estas ocasiones le había enviado regalos tratando de atraerlo de buen modo y le hizo varios requerimientos para que se sometiera y aparentemente
Panguz y su gente se pacificaron; pero como estaban acostumbrados a su
libertad, con el primer pretexto que tuvieron volvieron a rebelarse. Con este
antecedente, Zaraza solicitó armas y hombres para combatirlos.1 6
Causa que impedía la reducción de los rebeldes.

La rebelión de los indios, según Zaraza se debía al abandono en que se
encontraban las misiones, principalmente la Misión de San José y la del
Rosario de la Nopalera, que habían sido abandonadas por el padre Vicario
Provincial fray Antonio de la Torre, con el pretexto de encontrarse enfermo.
Cuando llegó Zaraza a la Misión de San José, la encontró despoblada y
todos los indios que pertenecían a ella andaban alzados, con el pretexto de
no tener ministro y al llegar Zaraza se acercaron a él manifestándole su deseo de congregarse.
La Misión de Ntra. Sra. del Rosario de la Nopalera, aunque estaba poblada y con bastantes indios, necesitaba de muchas reformas, ya que muchos
de los indios allí congregados se dedicaban a asaltar y a robar a los vecinos de
Huichapan y el pueblo de Tecozautla, inmediatamente a dicha misión.16
Después de recibir varios escritos, justificando el abandono de las misiones, Zaraza recibió del padre Provincial José González, el nombramiento del
sustituto del padre Antonio de la Torre.
El elegido para esta empresa fue el padre fray Luis de Guzmán por ser
la persona más indicada, por su experiencia y celo con que había trabajado
en las misiones desde sus inicios.
A.demás, el padre José González informó los gastos y sueldos invertidos en
las Misiones de Maconí, Nopalera, San José, Zimapán, Soriano, San Miguel,
Sta. Rosa, Aguacatlán o Pugilia. Y, que al despoblarse Maconí se fundó en
su lugar Sta. Ma. Magdalena a tres leguas de las minas.
Según el P. González la causa real del alzamiento de los indios fue la presencia de soldados en la sierra, quienes cometieron toda serie de atropellos,
11

Ibídem, f. 61.

397

�" ... quitándoles sus pobres alhajas, milpas, ovejillas, gallinas y caballejos..."
a los 513 indios que el padre Guzmán ya había logrado sujetar y adoctrinar.
Además señalaba como estorbo de su labor, el comportamiento de los Protectores, quienes inquietaban a los indios, y aunque éstos deseaban sosegarse
no lo hacían por el mal ejemplo que recibían. Ya que, los Protectores en
nombre del Rey y de la Iglesia les ofrecían su protección, enseñanza de la
doctrina a cambio de su obediencia, y lo que hacían era despojarlos de sus
bienes, maltratarlos y abusar de su condición, con lo que provocaban su
descontento.
Otra causa de la rebelión surgió en la investigación, la influencia del mulato Antonio Valdelamar, sirviente del alguacil mayor de Huichapan, don
Eugenio Sánchez de Espinosa, quien tenía relaciones con el caudillo Panguz,
al que incitaba con sus consejos a la rebelión, po~ lo que Zaraza, o~d_enó_ ,se
pusiera preso a Valdelamar, por considerarlo peligroso para la pacif1cac10n
de la Sierra Gorda.17
Ya habían pasado casi tres meses desde que inició sus pesquisas Zaraza,
para lograr la pacificación de la sierra, cuando se entrevistó con Sánchez
de Espinosa en su Hda. de Las Aguas. Decidió regresar a Maconí para solucionar el asunto que le había sido encomendado por el virrey, y acompañado
por los misioneros Guzmán y Coronel se dirigió a su centro de ºfera~iones
y en el camino se enteró que el 3 de noviembre los rebeldes hab1an meendiado y destruido la Misión de San José.
Al conocer esta noticia el padre Provincial, para evitar males mayores le
escribió a Zaraza el 18 de noviembre, recomendándole se trasladaran los indios de la Misión de La Nopalera a la de Sto. Domingo Soriano, que se encontraba más retirada de la sierra, asistida por buenos ministros, los indios
eran de mejor condición y su ministro era fray Miguel José de Orendain,
de reconocido celo del bien de los indios.
Así mismo, sugirió que las 29 familias de Sta. Rosa de Xichú se trasladaran a la Misión de San Miguel de la Cruz del Milagro, que era la más
inmediata y podía administrarse con éstos y con los indios que en ella
había.18
Con respecto a la Misión de Ntra. Sra. de Guadalupe Aguacatlán, situada
en lo alto de la Sierra, cerca del Real de Escanela, recomendó se mantuviera en ese lugar y sólo se le pusieran religiosos de habla chichimeca.
11

A.G.N. Tierras, Vol. 204 Exp. 1 f. 16-20 Y f. 78.

18

Ibídem, f. 79-83.

398

El 19 de diciembre de 1703, el padre González solicitó al virrey el repueble
de San José del Llano, con vecinos de la villa de Cadereita, labradores y
ganaderos para defensa y protección contra los rebeldes de la sierra.

Proposici6n de Zaraza de fundar seis Casas Fuertes
en las faldas de la sierra.
Para reforzar a las misiones, Zaraza solicitó al virrey, la fundación de un
Presidio en Maconí y de seis Casas Fuertes en las faldas de la sierra, que
servirían de freno a los indios rebeldes.1 9
Para la primera Casa Fuerte, propuso el repueble de San José, con los
vecinos de Cadereita, entre los cuales nombró a José Olvera, Julián Nieto,
Juan Yáñez, Manuel de Vega y Antonio de Ledesma con sus familias, que
tenían fama de ser buenos pobladores, dueños de ganado.
Para la segunda Casa Fuerte, solicitó la autorización del Alcalde mayor
de Huichapan, don Andrés de la Mora, para que 20 familias de indios
"otomites" de ese pueblo y de Tecozautla poblaran el paraje de San José,
haciéndoles barrios aparte y se les repartieran las tierras que hubiere menester, concediéndoles como a los pobladores españoles los privilegios y exenciones pertinentes.
La tercera Casa Fuerte pedía, se fundara entre la Misión de la Nopalera
y la de San José, en el lugar donde Dn. Eugenio Sánchez tenía una casa
bien fabricada con patio grande y paredes altas que servirían de defensa contra los rebeldes.
La cuarta Casa Fuerte, se podía instalar inmediata a la Misión de la Nopalera, colindando con las tierras de la Hda. de don Agustín y don Diego
de Trejo y servirían de habitación para los mayordomos y pastores de los
Trejo, y, al mismo tiempo de fortaleza para detener las invasiones de los bárbaros.

La quinta Casa Fuerte, podía levantarse a un cuarto de legua del Real
de Zimapán, aprovechando una construcción existente a la que se le podría
hacer sus almenas y troneras donde podían vigilar 6 ó 7 hombres del propio
Real de Zimapán, y así, se protegerían los contornos hasta el arroyo de Tolimán, que era una de las entradas de los indios rebeldes.
El lugar escogido para la sexta Casa Fuerte, fue la abandonada Misión
18

Ibídem, f . 84-91.

399

�de Jiliapa, que pocos años atrás había sido incendiada por los indi~s del
Cerro Prieto; pero aún conservaba en buen estado sus muros y podía reconstruirse. Podla poblarse con los mismos indios de esa Misión, que estaban
refugiados en la Misión de Pacula.
Los indios refugiados en Pacula fueron aprovechados por Zaraza para combatir a los rebeldes, pues eran enemigos. Eran indios grandes, buenos flecheros y odiaban a los del Cerro Prieto por los daños que les habían ca~do.
Los rebeldes no les permitían pasar a Zimapán a comerciar y los ataJaban
en la barranca de Apesco, donde los robaban y los mataban. Por tal motivo
pidieron permiso a Zaraza para combatirlos, quien se los concedió y además
" ...ordenó, en viendo un indio chichimeca de la sierra, los prenden o
matan..."

20

actuación del joven capitán, lo nombró capitán de caballería, cabo y caudillo de las fronteras de la Sierra Gorda.
Al iniciarse el año de 1704 en el Presidio de Maconí, muno repentinamente Zaraza y las compañías que había formado se deshicieron de inmediato.22
Cuando el padre Guzmán se hizo cargo de la pacificación de la sierra, a
la muerte de Zaraza, logró, durante más de un año con dádivas y alimentos,
reducir a la mayoría de los rebeldes, en la Misión de St. Domingo Soriano,
sustentándolos a costa de la Real Hacienda.
Cuando ya se pensaba que estaba pacificada la Sierra Gorda, muno en
la Misión el Padre Guzmán y nuevamente quedaron los indios sin sustento
y sin amparo, por lo que volvieron a sus antiguas costumbres.23

Informe de Gerónimo de Labra de sus campañas contra los alzados
de la Sierra Gorda. 20 de diciembre de 1703.
Por su parte don Gerónimo de Labra el Mozo, logró someter a la cuadrilla de Sebastián de Lomo Verde y aprehendió a 6 de los principales de
dicha cuadrilla y una mujer con un niño de pecho, a la que depositó con
una familia en Huichapan.
Entre los indios que capturó, había tres chiquillos; Lorenzo, Cristóbal y
Lázaro de los que decía:
" ... ya sacados de su barbarie suelen ser muy bueno_s y codiciados en
todo el reino, por ser chichimecos, pues sirven muy b1e~, todos, los tres
son preciosos y especialmente Cristóbal, que no ha hab:do persona que
lo haya visto y la familiaridad que trata con los espanoles, que no lo
codicie ... "
Los indios sometidos por Labra fueron 76, había de todas edades Y_. sexo,
a lgunas muchachas' segun' Labra, eran preciosas, especialmented la hiJa· de
21
uno de los capitanes, llamada Tomasa, que fue enviada a la casa e mon1as.

BIBLIOGRAFIA

Manuscrito

A.G.N. Tierras, Vol. 204 y Manifiesto en lo precedido en la conquista, pacificación
y reducción de los indios chichimecas-jonaces de la Sierra Gorda, Colecci6n Latino
Americana de la Universidad de Texas, Austin, Texas 1740. Ms. 1711. A.G.N.
Tierras, Vol. 204 Exp. 1 f. 62-69 y Ma. Elena Galaviz de Capdevielle "Descripción y Pacüicación de la Sierra Gorda" Estudios de Historia Novohispana, México,
IIH, UNAM. 1971 Vol. IV, p. 128.

IMPRESOS

GALAVIZ DE CAPDEVIELLE, Ma. Elena, "Descripción y Pacificación de la Sierra Gorda"
Estudios de Historia Novohispana, UNAM, IIH, México, 1971. Vol. IV, pp. 113149, lis. mapas.
GusTIN, Monique, El Barroco en la Sierra Gorda, Misiones franciscanas en el Estado
de Querétaro, siglo XVIII. México, INAH, 1969, 287 pp.

Después de rendir su informe Labra al Oidor Zaraza, satisfecho éste de la
,. GUSTIN, Op . c·t
p • 66 con le título de "Templos y Casas Fuertes de la Sierra
1 .,
Gorda" y Capdevielle, Op. cit., p. 128.
21 Solicitud de Zaraza al virrey con fecha 19 de diciembre de 1703, A.G.N. Tierras,

,. Manifiesto, Op. cit., CAPDEVIELLE, Op. Cit., p. 128.
,. Ibidem, p. 129 y GusTio, Op. Cit., pp. 66-67.

f. 100-101.

401

4-00

HUMANITAS.26

�LA IMPORTANCIA DE LA HISTORIA ORAL
PARA LA HISTORIA REGIONAL*
Lm.

JULIA TuÑÓN

Centro Regional de Occidente
INAH
SEP

A PRIMERA VISTA, venir aquí a hablar de Historia Oral puede parecer novedoso -o tal vez excéntrico-, sin embargo, la mercancía que vengo a propagandear es tan vieja como la historia misma, ya que fue el primero, y más
espontáneo, método que tuvo el historiador para aprehender una realidad
específica, materia prima para la labor de historiador. Tal hicieron Herodoto, Bernardino de Sahagún y tantos más.

La novedad de la Historia Oral estriba, pues, no en su esencia, sino en
su accidente. El rescate de los testimonios de primera mano que pueden proporcionar los testigos presenciales de determinada situación no es nada nueva,
puesto que lo han hecho los historiadores infinidad de veces, aunque la información la conozcamos a través de un material más o menos bien impreso.
Pero lo que sí resulta innovador es el uso de maquinaria para la conservación intacta de dichos testimonios, con lo cual se posibilita su empleo en
cualquier momento posterior. A partir de los años 4-0's, con las grabadoras,
se abrió la posibilidad de conservar en cintas magnetofónicas la frescura
de una voz, una conversación, un chiste o un recuerdo, que pueden ser
material inapreciable para el historiador futuro o presente.
La Historia Oral tiene, pues, como finalidad primigenia, la conservación
en cintas magnetofónicas de testimonios sobre acontecimientos vividos que,
de otra forma, se perdería irremisiblemente al morir los dueños de la información.

* Presentado en el III Encuentro de Historiadores de Provincia, Monterrey, Sept.,
1976.
403

�Creo que todo historiador ha soñado alguna noche que, montaba una fantástica máquina del tiempo para transportarse a un~ epoca ya muerta Y
padecerle, respirarla, sudarla y disfrutarla. Ya que la vida, p_r~nte y pasada
está llena de minúsculos detalles, 'Y que solamente en func1on de ellos_~demos aprehender nuestra realidad, presente y pasada, todos hemos en~d1ado la posibilidad de vivir siquiera un día, aunque fuera como co~vidado
de piedra, al lado de las huestes insurgente de Hidalgo o Morelos, los gnegos de
Pericles o los bizantinos de bizantinas discusiones.

'.

Todo historiador ha gozado las lecturas de hemeroteca que nos llevan a
sentir frío cuando leemos los anuncios de abrigos, aunque estero°:' en pleno
mes de mayo, a participar de valores esté~co~ o moral:s a partir del sentimiento de una época, más que del conoclffilento erudito que de ella podamos tener.
Muchos hemos querido, alguna vez, haber tenido un abuelo que nos ~laticara sus andanzas con Benito Juárez o con Pancho Villa, pero desgrac:adamente la vida no les alcam.ó para explicarnos sus recuerdos y nos deJaron
ayunos de ellos. La Historia Oral pretende no dejar huérfanos a los futuros
historiadores, y, por qué, no tampoco a los presentes.
La espontánea narrativa de un anciano no~ empapa, m~chas. ;1eces de una
manera más eficaz que cualquier texto erudito, de una situacion pasada. Y,
además, puede aportar datos, pistas o perspectivas que nos lleven a una interpretación más justa.
La Historia Oral es, pues, un método por medio del cual, a través de la
entrevista y teniendo como arma una grabadora, se extraen los recuerdos
de un individuo para darles validez independiente de él mismo y puedan
así cobrar utilidad. Los tan platicados cuentos del abuelito chocho que Y~
nadie quiere, ni por caridad, oír, pueden ser una fuente inc~l~~lable de riqueza para el historiador, a quien le estaremos dando la pos1bili~ad de e~plear la tan anhelada máquina del tiempo y de o~t~ner ~na mformacion
más espontánea y vívida que la que pueden transmitir los impresos.
Hasta aquí pareciera que la Historia Oral ha declarado la ~erra a todo
material bibliográfico, hemerográfico o de archivo. Nada más le1ano a 1~ r~alidad. El rescate sonoro no pretende una absurda exclusividad que ehmme
otro tipo de testimonios. La Historia Oral es un método auxiliar p~~a la
investigación histórica que adquiere valor como c~mplemento del_tr~dic1onal
acervo documental. El material virgen que recopila puede contnbwr a que
el historiador recree con mayor aproximación, el objeto de su estudio, desde el
momento mismo e~ que tiene una posibilidad más para posesionarse de la
situación.

De tal manera, el objetivo fundamental de la Historia Oral debe ser el
rescate de aquellos testimonios que, por angas o por mangas, se acabarán,
perdiendo irremisiblemente, ya sea por ignorancia del poseedor ( analfabetismo o inconsciencia del valor de la información), desidia (por lo que nunca
se tomarán el trabajo de escribir) , miedo a posibles enemistades, etc. En
síntesis, la Historia Oral debe buscar, básicamente, aquello que no se ha
escrito, antes de que la muerte ajena nos prive de la posibilidad de ese conocimiento al que tenemos derecho.
Naturalmente que el historiador oral no está exento de dificultades para
obtener su información. En algunos casos son comunes con la técnica tradicional, pero en algunos otros le son particulares.
Los problemas más usuales son la distorsión de los hechos debidos a la
subjetividad del entrevistado, la mentira voluntaria, la falla de memoria, etc.
Sin embargo, estos mismos problemas los observamos en las fuentes escritas,
aunque por un cierto carácter mágico de la letra impresa las afirmaciones así
expresadas nos parecen más ciertas que las recogibles en forma sonora.
La presunta solución es aplicar a la Historia Oral la crítica que siempre
debe acompañar al investigador al manejar información tanto oída como
leída. Naturalmente cabe el error, y corremos el riesgo de irnos detrás de
una pista falsa. La ventaja de la información oral sobre la impresa es
que, en general, ésta está dotada de una frescura y espontaneidad que difícilmente alcanza la letra escrita, por su carácter más culto e intelectualizado.
El empleo de información oral se ha repetido mucho desde Herodoto hasta
la fecha aunque muchos autores se resisten a confesarlo por un cierto pudor
absurdo que obliga al historiador formal a empequeñecer el valor de la voz,
aunque a veces dé total credulidad a la palabra escrita, misma que en ocasiones se manifiesta de manera tan o más subjetiva, como es en el caso de
las cartas personales, las memorias, etc.
Existe una menor reserva a concederle veracidad a un diario personal, que
perseguimos anhelantes por los archivos, que a hacerlo ante un recuerdo sabrosamente platicado. Sin embargo, en los últimos años, la Historia Oral
ha ido paulatinamente recuperando su lugar como vehículo de aprehensión histórica, gracias a las máquinas grabadoras y a su empleo en la recopilación sistemática de información.
Los primeros intentos que se hicieron en este sentido se deben a Allan
Nevins, de la Universidad de Columbia, quien sintió la necesidad de rescatar
vivencias personales cuando realizaba una investigación sobre Groover Cleveland. Como resultado de sus experiencias fundó, en 1948, en el mismo

404
405

�centro escolar, la Oral History Research Office, cuyo éxito hizo que se empezaran a propagar en la enorme nación vecina los intentos de esta naturaleza.
Actualmente, veintiocho años después, hay en Estados Unidos de América
más de 900 programas de historiru oral, en todos y cada uno de los estados de
la Unión y existe una Asociación de Historia Oral que en los últimos tiempos
ha promovido coloquios anuales para lograr una mayor difusión del método
y para intercambio de material. En nuestro país, siempre pobre en este tipo de proyectos y a la zaga respecto de las grandes potencias, el Programa
de Historia Oral es una institución relativamente nueva que lucha aún por
lograr una aceptación, la cual muchas veces le es negada tan sólo por su
carácter de novedoso.
El abuelo de los actuales programas de Historia Oral fue un Departamento
de Grabaciones adscrito al Museo Nacional de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia, formado básicamente por recopilaciones
de música folklórica.
1

1

~

'

En 1959, el entonces Director del Departamento de Investigaciones Históricas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Wigberto Jiménez
Moreno, dio comienzo a los primeros pasos para rescatar la información de
revolucionarios que aún vivían.1 Este proyecto fue el padre de los actuales
programas de Historia Oral.
Un poderoso impulso para el nacimiento de ellos lo fueron las labores de
investigación que, en 1964 y 1965, realizaron James y Edna Wilkie en nuestro
2
país, y que fructificaron en un trabajo escrito y publicado en 1969.
Finalmente, en 1971 nació un niño: el Instituto Nacional de Antropología
e Historia decidió crear el Programa de Historia Oral adscrito a su Departamento de Etnología y Antropología Social. Desde entonces se ha realizado
una intensa labor metódica y sistemática de rescate, ordenación y publicación
de información de primera mano, enriquecida mediante el intercambio con
otras instituciones similares.
Un fuerte apoyo al Programa de Historia Oral lo dio la división de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad
1 Al respecto puede verse la recopilación de Daniel Cazes: Los Revolucionarios
México, Ed. Grijalbo, 1973, (Colección Nuestras Cosas No. 9.) Asimismo la serie del
archivo sonoro del I.N.A.H. que constó de cuatro números publicados entre 1970 y 1971.
• WILKIE, James y Edna. Mé1'ico Visto en el Siglo XX, México, Instituto de Investigaciones Económicas, 1969.

Nacional Autónoma de México, con la creación, en el año de 1973 de un
Seminario de Historiografía Contemporánea que trabaja básicament: con el
método de la Historia Oral. Actualmente, en base a la información recogida,
se elabora un trabajo sobre la educación entre los años de 1920 y 1940.
La política del Instituto Nacional de Antropología e Historia desde hace
cuatro años, ha sido la de pretender salvar del olvido a la pr~vincia mexicana, en. este sentido es que se han creado los llamados Centros Regionales,
que funcionan ya en puntos claves de la República. El Programa de Historia
Oral, acorde con este sentir, ha hecho el intento de extender su acción
fue~a d~ la capital del país. Actualmente existen centros de investigación en la
Uru~ers1dad Autónoma de Baja California, con sede en Mexicali, en el Centro
Regional del Noroeste, con base en Hermosillo y, en el Centro de Estudios
de la Universidad Veracruzana en Jalapa. Precisamente de los inicios de la
Historia Oral en Guadalajara, Jal., tengo yo la intención de informar a ustedes.
Creo ~ue _lo que nos ~a reunido aquí es la conciencia de la importancia
~e _la h1ston~ de las regiones que con características peculiares y bien defirudas constituyen el substrato nacional. Es indudable que el país no está
fo~ado por un todo homogéneo, sino por infinidad de zonas que dotan a sus
habitantes, y a su historia, de una idiosincrasia particular, sin que ello signifique
que dejen de participar de muchos elementos que les son comunes con otros
ámbitos más amplios.
Sin embargo, n pesar de las diferentes regiones existentes, el estudio de
la historia se ha llevado a cabo casi exclusivamente de acuerdo a una perspectiva centralista. Debido quizá, al poder económico que detenta el centro
es él quien cuenta con los elementos indispensables para historiar, mien~
que casi toda la provincia carece de los fundamentales. tsta es la causa por
la que la mayoría de las grandes obras sobre historia se hayan gestado en
el D. F. Ahora bien, como el país no está formado exclusivamente por el
acontecer de una ciudad, ni siquiera de muchas, sino por un proceso más
amplio que incluye las diferentes zonas geográficas y la interrelación entre
ellas, no puede aspirarse a lograr un conocimiento coherente de nuestro pasado en función exclusiva del centro.
Es importante, entonces, recalcar la importancia que tiene el desarrollo de
la historia regional para, como ha dicho Luis González, a partir de la microhistoria llegar a la macrohistoria de México.8
1 GoNzÁLEZ Y GoNZÁLEZ, Luis. Microhistoria para Multiméxico. En Historia Mexicana, vol. XXXI, núm. 2, pp. 225-241. México, El Colegio de México, 1971.

407
406

�Tal vez valga la pena insistir en que, mientras la historia que se hag_a
sea exclusiva ante la de los acontecimientos políticos y militares, se segwrá haciendo un tipo de historia excesivamente parcial y carente de significación profunda y de raíces. Lograr hacer una historia que intente aprehender
en su totalidad a la realidad nacional, implica, en primer lugar, buscar las
formas esenciales y regionales de la vida económica, política y social, para
poder así desentrañar muchas actitudes que doten de sentido a nuestro devenir.

..

Ello implica abandonar el criterio de que la ciudad de México es el foco
exclusivo de interés, para extenderlo a la nación toda e intentar así comprenderla en su integridad.
Ahora bien, creo que todos los presentes sabemos y padecemos cada _día
de las múltiples dificultades con que se encuentra todo aquel que qwere
historiar en provincia, especialmente por el estado de nuestra bibliotecas Y
archivos y por la escasez de recursos económicos, que convierten en un caso
raro a aquel que puede vivir de la historia como profesión. ~odo~ es~os ~~­
táculos han hecho a más de uno, desertar de las huestes de la ciencia histónca,
y han afectado seriamente a aquellos que, tercamente, nos mantenemos en
ella. Esta situación, por otra parte, nos convierte en eternos lamentadores
de nuestra condición al compararla con la de la ciudad capital.
Definitivamente las posibilidades de desarrollo historiográfico en provincia
son pocas, pero es nuestra obligación intentar abrir I:15 perspec~vas para ~
futuro, ojalá muy cercano: una de ellas es la de la mcorporac1on de _la historia oral en nuestra rutina historiográfica, y no solamente por las ventaJas que
pueda ofrecer, sino además, porque puede llenar muchas ausencias que_ ,n~s
dejan los acervos de documentación impresa. Allí donde_ nos faltan pen~dicos, libros y viejos papeles, podemos contar con narraciones orales de importancia y representatividad, que nos ayuden a salir adelante.
Vale aclarar que la Historia Oral no consiste únicamente en andar haciendo
entrevistas a tontas y a locas. Aparte de que hay reglas específicas para su
realización ésta debe antecederse de una cuidadosa investigación sobre la
temática ~!rededor de la cual girará la entrevista misma, con el objeto de que
'
.
el investigador la pueda dirigir hacia los puntos que son realmente unportantes. Además es necesario tener presentes algunos cuestionarios específicos,
que sin seguirse en forma muy estricta, puedan servir de guía al entrevistador.
Posteriormente, una vez llevada a cabo la entrevista con el informante, la
cinta grabada debe transcribirse, corregirse y catalogarse, con el obj~to . ~e
facilitar su consulta al estudioso. Todo ello, aunado a la labor de localizac1on

408

y selección de informantes, hace que el procesamiento de cada hora de entrevista implique varias más de trabajo de preparación.
En Guadalajara, la implementación del Programa de Historia Oral data
de los principios de este año, dependiendo directamente del Instituto
Nacional de Antropología e Historia.

Al estado de Jalisco debemos considerarlo junto con sus ahijados Colima
y Nayarit, ya que hay que tomar en cuenta que las divisiones políticas del
país se han determinado muchas veces en una forma más o menos arbitraria
y en respuesta a intereses muy particulares, lo que obliga al investigador, en
algunas ocasiones, a restarles importancia en beneficio de afinidades socioeconómicas y culturales que frecuentemente, hacen caso omiso de las fronteras
políticas. El estado de Jalisco, gracias a su capital Guadalajara, desempeña
un papel preponderante en esta región a causa del gran tamaño de ella y de
su importancia económica.
La región que mencionamos empezó a tener su importancia para el resto
del país hasta muy a finales de la época colonial, cuando su estratégica situación geográfica la convirtió en puente entre la ciudad de México y los
entonces recién explorados territorios del noroeste. Precisamente por su ubicación, la región se convirtió en pieza codiciada en los múltiples casos de
luchas armadas que padeció el país, por lo cual, sus habitantes, ~in ser muchas
veces actores de primer orden en las grandes convulsiones nacionales, sí tuvieron la posibilidad de ser espectadores de primera fila.
Tal sucedió durante el movimiento revolucionario iniciado en 1910, a
pesar de que hubo algunos grupos inquietos que se aunaron a las primeras
manifestaciones de descontento, la zona empezó a vivir plenamente la ráfaga
de la guerra cuando el noroeste se incorporó plenamente a la lucha. Los momentos más difíciles para los jaliscienses los fueron precisamente aquellos
en los cuales los grupos carrancistas con Manuel Macario Diéguez a la cabeza, se disputaron con los villistas de Julián Medina el control de la locación.
La situación se mantuvo indefinida hasta abril de 1915, cuando se inició el
ocaso de Francisco Villa, después de la derrota de Celaya.
Un movimiento muy importante por su fuena, duración, número de adeptos y de balas lo fue indudablemente el denominado cristero, el cual afectó
profundamente la vida del país entre los años de 1926 y 1929. En Jalisco, este
movimiento tuvo su sede más importante en la región de Los Altos con cuya
idiosincrasia parece haberse identificado plenamente. También entre los colimenses y nayaritas el grito de ¡ Viva Cristo Rey,! tuvo su importancia.
En la historiografía sobre la cristiada se ve un claro ejemplo de los per-

409

�juicios que puede crear la existencia de una historia oficial al conocimiento y
a la comprensión del pasado. Por tratarse de un movimiento cuyos postulados
han sido claramente adversos a los de todos los gobiernos habidos desde entonces hasta la fecha, su estudio ha sido marginado intencionalmente por
la historiografía predominante, y el interés por su estudio ha sido excesivamente pobre.

..

De esta manera se ha perdido, irremisiblemente, una importante documentación. La Historia Oral podría rescatar todavía muchos testimonios que
permitieran eliminar muchas de las limitaciones de una investigación tradicional. Algo de esto trató de hacerse en los tres tomos que sobre la cristiada
escribió recientemente Jean Meyer.4
Otro aspecto que ofrece amplias posibilidades para el interesado en el quehacer histórico, lo constituye la historia de la educación, escasamente estudiada en la zona, la cual posee vetas de gran importancia. Asimismo, la
música folklórica regional, especialmente en lo que se refiere a los sones y
corridos es riquísima, y cabe perfectamente dentro de las posibilidades sonoras de historiar. El desarrollo de las diferentes universidades y diferentes
profesiones son también posibles temas de investigación.
En lo particular, me aconteció algo digno de mención, en lo que al conocimiento de la historia del cine se refiere. A partir de una mención intrascedente en la Historia Documental del Cine Mexicano, de Emilio García
Riera,5 en la que se aludía muy vagamente al cine tapatío, pude desempolvar una serie interesantísima de testimonios sobre unos intentos cinematográficos habidos en Guadalajara, totalmente ignorados aun para los mejores

, .......

dríamos decir' en pana
- les. Considero
.
que la rime
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establecer un proyecto de t -.:
.
P
ra necesidad para poder
es e upo estnba en la dif . , d l
la mayor localización de posºbl
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mental necesarios para la previa
.,
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un clima de confianza y cooperac·,
Ip er~ etapa lo es la creación de
.
ion entre os posibles
tiº .
SUJetos a entrevistar son mu h
.
par cipantes, ya que los
c as veces reac10s a to!
.
sucede en mayor medida tr 1
erar esta experiencia. Ello
en e a gente de p · ·
entre la más reservada y conservadora de
~ovmcia Y, muy especialmente,
con recelo la llegada de l .
.
Jalisco, que frecuentemente mira
os mvestigadores de la capital.
Hasta ahora se han realizado en Jalisco
.
aproximado de 46 horas de gr b . , L 13 entrevistas, logrando un total
. .
a acion os temas , t b . d
del cine y de l d
., ·
mas ra ªJª os han sido
lª h 1stona
.
ª
e ucac1on. En el futu
.
el estudio de la historia de la
1 .,
ro, se proyecta incrementar
revo uc1on.
Como consecuencia de mi trabajo he d d .
a valorar y a respetar más 1
:
e ecrr que con él he aprendido
a os ancianos a da
enorme de enseñanzas que pod
ºbº'
rme mayor cuenta del caudal
yor conciencia del gran papelemos recidir de ellos. También he cobrado maque pue en desemp - la cual, desgraciadamente ra
1
enar en nuestra sociedad
' ras veces os valora en f
.
recuerdo que sustente al pres t
1
orma JUSta- como un
,
en e y o dote de senfd
L His .
1
como veh1culo que rescata inf
.,
º· a tona Oral'
ormacron puede lograr
mente su intención digruºficar l h b '
, aunque no sea estricta'
a omreoal
· d
dole un papel útil en la sociedad h ., d ; mu1er e edad avanzada, dáncabal en este mundo nuestr t _Y. acien o e cobrar conciencia de su valor
0 an m1usto con ellos.

conocedores del tema.
Considero esto sumamente representativo, primero, porque muestra las
amplias posibilidades de la Historia Oral para rescatar un aspecto histórico
que ya ahora, y a pesar de que la mayoría de los testimoniantes aún viven,
se encontraban en pleno olvido. Segundo porque demuestra la riqueza de
temas que, para el investigador, tiene la historia de provincia. Esta experiencia,
en lo personal, me motivó mucho respecto a mi labor y me convenció de
las enormes bondades que la historia oral ofrece en función de la historia
regional.
Hasta el presente, la Historia Oral en Guadalajara se encuentra aún, po• MEYER, Jean. La Cristiada. México. Siglo Veintiuno editores, 1974. 3 vol.
• GARCÍA RIERA, Emilio. Historia Documental del Cine Mexicano. México, Editorial

Era, 6 vol.

410

411

�LAS MONOGRAF1AS EN LA HISTORIA REGIONAL*
Da.

JosÉ

DE JESÚS DÁVILA AGUIRRF,

Univenidad de Coahuila

PARA

QUE UN tema sea comprendido con claridad, en ocasiones se hace
necesario determinar el significado y alcance de los principales términos empleados en él.

A pesar de que la Historia Regional es tan antigua o más que la historia
misma pues en la Historia Antigua, ante el pequeño marco del mundo conocido, la Historia sólo podía ser Regional, muy poco se ha escrito sobre ella.
Se le conoce también como Historia Provinciana, Historia Local e Historia Particular. Los historiógrafos modernos en su afán de tecnificar le llaman
ahora Micro-historia, es decir Historia pequeñísima. No me agrada el nombre
a más de que por parecerme inadecuado y despectivo, porque me recuerda
mi profesión y me huele a yodoformo e infección. Me agrada más el que el
maestro don Luis González ha propuesto: el de Historia Matria; suena un
poco raro, pero si hemos aceptado sin objeciones el de Historia Patria para la
Historia Nacional, nada tenemos que objetar el de Historia Matria para la Historia Regional, pues como él dice: "éste designaría el débil y amoroso mundo
femenino, el terruño, la patria chica" la tierruca de donde procedemos, la
que nos nutre y nos ve crecer, la que amorosamente cobijará nuestros restos
mortales, sin embargo, por su mayor uso, seguiremos mencionándola como
Historia Regional o Micro-historia.
La Historia de México tiene sus más hondas raíces en la Prehistoria. Los
pueblos primitivos del abigarrado mosaico del México Precortesiano, nos dejaron la historia de sus más importantes acontecimientos en Estelas, Códices
e Inscripciones y era Historia Regional escrita, porque cualquiera que fuera

*

Presentado al III Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey, Sept. 1976

413

�el tipo de escritura, ideográfica, figurativa o en glifos aún no completamente
descifrables, era Historia escrita y ella es el punto de partida de nuestra Historia.
En el transcurrir del tiempo, desde su origen, la Historia Regional ha tenido períodos de florecimiento y períodos de decadencia, pero siempre vuelve a
resurgir porque la humanidad no se puede pasar sin ella; pues siempre encontrará quien la practique y quien la lea. Se achacan los períodos de decadencia a la diletancia de los Historiadores que la practican, pero el entusiasmo con que ha surgido Nuestra Asociación, señala la iniciación de un
período de florecimiento.
La difinición más aceptada de Historia Regional, es que, es la Historia
que cubre un determinado espacio geográfico, que puede ser: la zona habitada por grupos humanos que tienen la mismai raza, religión, lengua y cultura
o puede ser el territorio ocupado por un Estado, o un Municipio de nuestra división política territorial o una Ciudad, un Pueblo, una Parroquia, un
Barrio, una Hacienda, etc. algo de unidad tangible o como dice Unamuno
"lo que se puede abarcar con una mirada, como Bilbao desde distintas

!~~va a la investigac~?n debe ajustarse a lo métodos científicos, ajustarse tamb1e~ a la estructurac1on arquitectónica y la periodificación; no está en cambio
obligada a hacer crítica ni interpretación, aunque a menudo lo hace.

LA

CRÓNICA

La Crónica, es en cierto modo una Monografía Histórica narra el devenir
d~ los aco~tecimientos en un lugar determinado, periodJicándolos, eslabonandolos, mvestigando su causalidad, su desarrollo y sus resultados aventurándose a veces hasta en la crítica y la interpretación. No debe conf:indirse
la Crónica con las Efemérides que sólo son una compilación ordenada cronológicamente de fechas, nombres, lugares y hechos. ni con un fichero cronológico producto de la investigación ordenada. La 'Crónica es el escalón
que precede a la Historia Regional.

LA GENEALOGÍA

alturas".
El espacio geográfico cubierto por la Historia Regional, no tiene límites
precisos ni absolutos pues permite intrusiones y las hace en territorios vecinos sobre los que influyo y de los que recibe influencias. En cuanto el tiempo
que cubre, no tiene límites, es el Historiador quien los señala.

La Genealogía, investiga la procedencia y ancestralía de una familia 0
de un individuo, remontándose a través de muchas generaciones hasta el
más remoto origen posible de investigar. De paso señala los hechos más importantes en que interviene la familia o el individuo.

La técnica Historiográfica y la Metodología, son en todo semejantes a las
usadas en la Historia General en todos sus pasos.

LAS

MONOGRAFÍAS

Las Monografías son a la Historia Regional, lo que ésta es a la Historia
General, pueden o no tener límites en el espacio y en el tiempo cubiertos,
pero en cambio sí tiene límites en la temática pues sólo se ocupa de un
tema único. Como el número de temas entre los que se pude elegir es
infinito, la división por temas que de ellas se hace, es infinita también, señalaremos como muestra algunas de las más importantes: la Crónica, la Biografía, la Historia Eclesiástica, la Economía, el Derecho, la Política, la
Educación, el Folklore, las Artes, etc.
La técnica historiográfica para la Monografía, es menos estricta que la
usada para la Historia y permite algunas licencias. Si bien en la parte re-

414

LA

BIOGRAFÍA

La biografía narra la vida de una persona, sus actividades, sus actitudes,
su ca~áct;~ y la ~~ervención que tiene en los fenómenos sociales, políticos,. c1e~?f1cos, artisticos, etc. Mas por las dificultades que presentan la investigac1~n ~ ,la comprobación, po~ e_I ocultamiento de algunos hechos y la
falsa _atr1buc1on de otros; pero prmc1palrnente por la participación que en
ella tienen la imaginación y la fantasía, se acerca más a la novela Sólo la
Biografía tiene importancia para la Historia.
·

LA

HISTORIOGRAFÍA

Podemos considerar la Historiografía como el estudio científico del pasado
humano. En él se investiga, comprueba, acumula, y se interpreta el devenir

415

�de los sucesos de la humanidad. Un gran número de Monografías Históricas
están dentro de este concepto que abarca desde la simple Historiografía Narrativa que se concreta a exponer lo real del suceder histórico; o la Pragmática que estudia la relación entre causas y efectos en busca de la enseñanza
para la vida y la sociedad; o la Genética que se interesa más por la evolución de lo histórico; o la Sociología que estudia las leyes que rigen el
curso de la Historia.
Son éstas en realidad, sólo cuatro etapas del mismo concepto que van en
relación con la preparación cultural y las corrientes ideológicas del mon6-

grafó.
En los distintos grupos podemos incluir, desde la simple narración precortesiana de los pueblos primitivos, en códices, estelas o inscripciones que también son Historiografías, pues son Historia escrita, hasta obras contemporáneas
como la de nuestro compañero el profesor Don José de la Luz Valdés, "El
Mito de Zapata", pasando por todas las épocas de la historia de México
como "La Historia de la Revolución de la Nueva España, Antiguamente Anáhuac" ... de Fray Servando Teresa de Mier, primera obra sobre la Independencia de México.

LA

HISTORIA ECLESIÁSTICA

Debemos no confundir la Historia de la Iglesia con la Historia Eclesiástica;
la primera se refiere a la historia de una religión, su origen y evolución en
las costumbres humanas y la relación del hombre con el ser supremo, es
decir Dios y la segunda a las actividades religiosas de una Parroquia, un
Obispado, un Colegio, una Orden o una asociación religiosa y con frecuencia
hasta a un solo individuo. Entre éstas están la Crónica de Arlegui, "Crónica de N. P. S. Francisco de Zacatecas", "Las Misiones en la Tarahumara",
"Las Misiones del Padre Kino en las Californias y sonora", "Fray Juan Larios
"Defensor de los Indios de Coahuila", y tantos ejemplos más.

EL

ARTE

T an variados como son las formas de el Arte y sus modalidades, tan innumerables los h ombres se han dedicado a él, sus métodos y sus escuelas, son
las Monografías que de ellos se han ocupado; las hay sobre Pintura, Música,
Literatura, Danza, Folklore, Arquitectura, Etc.

-416

LAs cmNcIAs

Desde épocas muy antiguas, todos los avances y descubrimientos de las
ciencias están expuestos en elaboradas Monografías que describen detalladamente los fundamentos, origen, descubrimiento; técnicas y aplicación de )os
más importantes descubrimientos de la ciencia en todos sus aspectos.
No se considera Monografía, aunque no veo la razón, a aquellas que tienen
coro~ tema a alguna de las ciencias naturales, ni los manuales cualquiera que sea
su tipo o textos dedicados a la enseñanza. Por lo hasta ahora expuesto tanto
por el número, volumen e importancia, puede ceducirse lo que las Mon:grafías
representan para la Historia Regional a la que contribuyen y de la que realmente forman parte.

EL

HISTORIADOR

. Cuando ~a _pe_rsona se dedica con tiempo total o parcialmente a la práctica de las disciplinas de la Historia, se le da el nombre de historiador. Esta
definición me parece bastante confusa y no precisa el concepto ni los distintos
aspectos que en sí encierran el término.
~umerosas clasificaciones se han hecho tratando de conceptuar los términos.
A nesgo de c~usarles aburrimiento, tenemos que exponer algunas de ellas para
que cada qmen se catalogue en la que le parezca más adecuada a sus actividades históricas.
La tecnología moderna los divide en dos grandes grupos: el Macrohistoriador y el Micro-historiador. El primero se dedica a la Gran Historia, ya
sea la Universal o la Nacional. El segundo, es el cultivador de la Pequeña Historia, no pequeña por su extensión ni por su importancia sino por
el :spacio ge_ográfico que cubre. En este segundo grupo se cataloga el Histonador Regional, local o pueblerino. A mí me parece más adecuado aunque
meno_s técnico el de Historiador Provinciano, e incluye en este grupo al
Cronista.
El historiador, investiga, narra e interpreta científicamente el pasado humano, explicando los hechos.
El Cronista, relata y relaciona el acontecer de los hechos históricos.

417
HUMANITAS-27

�El Historiador, es por lo general oriundo de la Provincia; es un hombre
de una cultura más que mediana, que un día se inició casualmente escribiendo accidentalmente un artículo para el periódico local, o le hizo al locutor
y de ahí cogió la honda; una compulsión inesperada lo impulsó a escribir sobre una leyenda o una tradición local; tiene algún éxito y un buen día se
arriesga a escribir un folletín o un ensayo sobre algún hecho más o menos
importante, generalmente épico o de crítica sobre actividades políticas. Reconociendo sus errores empieza a cultivarse leyendo mucho e investigando
de una manera torpe nada científica pero que va puliendo poco a poco su
técnica; cada vez, a pesar de ser autodidacta, va mejorando y su estilo llega
a tener algún prestigio local; esto lo anima a seguir adelante, asiste a conferencias y congresos, a veces toma un curso intensivo sobre Historia e Historiografía y un buen día llega a ocupar una cátedra de Historia en la
Secundaria o el Bachillerato de las instituciones locales; sus obras mejoran
pero él sigue cultivándose, pudiendo llegar hasta la Cátedra Universitaria
y recibir con toda dignidad el nombre de Historiador.
El Historiador, procede de todas las esferas sociales, pero tiene simpre
una cultura más que mediana; es un maestro, un periodista, un abogado,
un médico, un sacerdote o un simple empleado pero que tiene cierta preparación. Puede provenir de las clases más humildes o puede ser gente acomodada o jubilado que intenta distraer sus ocior. con una actividad creativa.
Aun cuando llega el éxito, el Historiador Provinciano sigue siendo una persona sencilla, tratable, humana. Su modestia natural, le hace más grande y
sigue amando al Terruño, la Patria, la Historia y la Humanidad.
Alguna vez, cuando el Historiador adquiera cierta categoría, equivoca
el camino, a cambio de un puesto burocrático o de la protección oficial,
pone su pluma al servicio de los jerarcas o de las gentes políticamente importantes; se dedica a escribir loas y panegíricos de los mandatarios en
tumo, sigue escribiendo temas históricos pero falseando la realidad, creando
héroes ficticios, de personajes anodinos y a veces despreciables o escarnece
y vitupera a los verdaderos héroes y aun los trata como locos o visionarios,
todo por seguir la corriente de moda, que se le marca y poder así conservar
su privilegiada posición. Esta actividad me hace recordar una frase de
Telleyrand: "La Historia es la mentira convenida" y la de Paul Valéry,
"La Historia es el más peligroso producto elaborado por la química del
intelecto"

418

EL MICRO-HISTORIADOR

El Micro-historiador, Histona
· dor Provinciano o Pueble .
que en nada difiere por su aspecto de cual .
r~o, es una persona
es una persona de edad mad
d
quier pueblenno, generalmente
cepto de Nietzsche "la lab durahi
,. cu~n o no un viejo. Nos recuerda el con'
or e stonador pro · ·
•
Es que el viejo mira hacia atrás
vmciano .conviene a los viejos".
'd
' en su mente pasa revista a los h ch
e os Is
suce-1
di os, los "vive y evalúa. Somos como d'ice nuestro querido amigo
C
avazos: gentes que vivimos en el pasado" 1
. .
rae
son viejos de espíritu.
' os que no son vie1os de edad,

e::.::~ :ºr

El historiador pueblerino es generalmente oriundo del t
~
menos ha pasado gran parte de su vida en él y con él se ha
o
lo
lo. , conocen y a todos conoce., se habla de t,u con sus veC1nos
.
mado'
y lo
hace todos
tam
bien con sus persona1·
es' todo mundo le cuenta y le confía e
.
b narrador pues tiene materia para la ch 1 .
,
.' s un uen
y todo lo que le interesa lo anota en ~ a~g~=~: : aun meJor. escuc~ador
Cuándo y Cómo son los "nortes" que lo
iarán e su me~ona: D?nde,
Conoce todas las veredas los
.
. gu
en sus mvestigacmnes.
zas, los viejos edificios ~ su
s~:sv:::os y~~~ escondrijos. Las pla-

e::::

St rersonajes son: el alcalde, el jef~ de las arma:º el d: 1: ;:t:ndetales.
e. parroco, el doctor, el boticario y hasta el sacris~, .
icia, e Jue~,
m?gu~o,_ todos _tiene cabidad en sus relatos. Conoceai:~ ~=:~t:~o~e:::e~::
mas llillliOS accidentes geográficos, su hidrografía
fl
f
hasta su potencial económico.
' su ora y su auna, conoce
Con hábiles '. discretos interrogatorios sabe sacar de sus informadores
~:~:::;snq~: l~i:~te.r;sanf para su investigación. No maltrata sus fuentes como
onogra os, pues sabe que más se consigue de un otro ce
rrero
con
terrones
de azúcar
que con el la't'igo. v·lSita
. los archivos
.
pestatalesmuni . al
.
c1p es .Y parroqmales en busca de documentación importante aun u;
clon frecuelnc1a se le ponen obstáculos a su visita. Saca copias cuando puede
e asusta a paleografía' p ues no puede pagar un paleógrafo . l h ,
:~1:.ueblo; a fuerza de practicarla ha llegado a tener algún' d:rn:o a~b::

\o

Recorre el campo y el des1er
· to en busca de rumas
.
y restos
,1 .
toma bosquejos de los restos de viejos edificios e instalaciones. :4~:;oºfcos,
notas que pueden ser necesarias.
'
orna
pu,Ordena
d h luego los datos consegw.dos por med'10 de la investigación y deses e acer un esquema que utilizará para su obra, empieza a darle forma a
419

�ésta. Quizá el método seguido para la investigación no sea muy ortodoxo, pero
no por ello es menos científico y adecuado.
Por fin inicia la obra. Como el historiador pueblerino desconoce o finge
desconocer las técnicas historiográficas, pues para él la Heurística, la Hermenéutica la Crítica y la Estructuración Arquitectónica sólo son términos
esdrújulos' difíciles de comprender a aun más de aplicar, quizá aplique
esos conceptos, pero lo hará de una manera empírica ateniéndose más a su
juicio lógico.
Principia por un prólogo que más bien es una presentación que una apertura; es un prólogo sencillo, corto y franco con el que trata de gana_rse al
lector. En algunas ocasiones dudoso de su éxito, recurre a un persona1e _notable escritor o historiador para que se lo prologue. :Éste, sólo con ho1ear
la obra, hace un prólogo lleno de ditirambos para el aut~r, pero él tiende
a ensalzarse más asimismo y al mérito que le fue concedido.
Es frecuente que el autor inicie la obra partiendo de los tiempos más remotos
de la cronología para seguir luego con los períodos posteriores, llegando
hasta la época actual.
Su estilo 'Y' lenguaje son llanos y sencillos, usa el lenguaje común, sin términos pomposos y de difícil comprensión. No trata de a~rumar al lec~or con
su erudición sólo trata de hacerse comprender y ser sentido; pues escribe con
el sentimien~o no con la mente, por ello evita las citas marginales o al pi~
de la página y no envía al lector a las páginas finales ~ buscar en l'a nó~ina de notas las que pudiera señalar con números progresivos. Es que el qw~re
ser creído, porque él mismo cree en lo que escribe y las notas pueden o desviar
la atención del lector o sugerir dudas y no quiere como Pilatos lavarse las
manos, apoyándose en lo que otros escribieron.
También hace transcripciones importantes o que le gustan de otros autores,
pero tiene buen cuidado de incluirlas en el texto, señalar su procedencia Y
entrecomillarlas, no quiere pasar por plagiario.
Rehúye al incluir en su obra largas nóminas de personajes que ~ueron
gobernantes, obispos O párrocos, las considera tedi~sas y carentes de ~portancia histórica, ya que las únicas huellas que de1aron, fueron los digitales
en las arcas públicas o en los cepos de las iglesias.
Omite también listas de nombres, fechas, lugares y hechos que no considera
de importancia histórica, deja eso para el compilador o para el que se dedica a las Efemérides.

420

Llega por fin el término de la obra y escribe un Epílogo; en él no hace
una evaluación crítica y profunda ni una sentenciosa interpretación sociológica
de los acontecimientos, sólo se arriesga a hacer una somera interpretación
como en las fábulas de Esopo o los cuentos de Calleja, una simple moraleja
que es un juicio crítico que el lector comprende. Agrega una simple bibliografía más que por mostrar erudición, para remitir al lector a libros
o documentos accesibles que a él le fueron útiles y cuya lectura cree pueda
ser provechosa al lector.
Viene luego la peor parte, la otra caída en el Vía-crucis, encontrar la forma
de publicar su libro. Ningún editor lo quiere hacer pues no se le ven posibilidades de utilidades económicas, no cuenta con dinero para hacerlo por
su cuenta, no hay Mecenas que sufraguen la edición ni tiene el apoyo oficial.
Al fin encuentra una imprenta de tercera categoría que accede imprimírselo,
hace una edición barata llena de errores y de mala calidad; para ello se
endeuda y echa mano de sus escasos ahorros; pero al fin la obra ve la luz
pública, los libreros le compran dos ejemplares, y a consignación, sólo los
muy amigos y uno que otro curioso se arriesgan a comprarlo pues no arriesgan
mucho, ya que se vende a menos de lo que cuesta; después de algún tiempo
empieza a circular lentamente; pero sólo dentro de los límites del territorio historiado, uno que otro ejemplar llega a manos de los entendidos que saben
aprovechar los frutos de la investigación del autor. Vienen luego las críticas,
que si fue así, que si no fue así, que por qué no citaste a mi tío abuelo
que lleva un nombre de calle, que por qué no te refieres a mi abuelo que
luchó durante la intervención Francesa y fue disignado para darle el tiro
de gracia a Maximiliano, si éste hubiera recibido tantos tiros de gracia
como me han contado los descendientes de quienes se los dieron, lo hubieran
enterrado sin cabeza.

DE LA CLASIFICACIÓN DE LOS HISTORIADORES

Hay muchos modos de clasificar a los historiadores, depende de qué base
partamos para hacer la clasificación. Una de ellas ya es clásica, con frecuencia la oímos y la repetimos, la del Historiador hormiga, el historiador araña
y el historiador abeja. El Hormiga, incansable, acarreador de materiales que
compila hasta completar un libro, no se preocupa por la estructuración de su
obra ni de escribirla bien, él, con unas tijeras y un bote de engrudo, puede
llenar un libro de muchas páginas. El Araña, lleno de soberbia y de prejuicios
que lo hacen sentirse el centro del universo, teje alrededor de sí y de su

421

�familia una enorme tela de araña frágil e intrascedente, llena de prejuicios
y desahogos. El Historiador Abeja, constante y trabajador que investiga en
todas las fuentes, pero que como la abeja que visita todas las flores, toma
el néctar y los juegos de ellas, los transforma en miel y la almacena para elaborar su obra conforme a sus posibilidades técnicas; a la hora de investigar,
es científico e igual lo es a la hora de estructurar, pero a la hora de describir los hechos, es artista.
Por la vocaci6n, se pueden clasificar en aficionados y profesionales. El
Aficionado es un diletante cuyas compulsiones lo llevan al mundo de la Historia: desconoce las técnicas cientüicas que le permitan hacer una buena
obra, pero suple sus deficiencias con un estilo llano, sincero y amable; no
escribe con el intelecto, escribe con el sentimiento. Su vicio, es la diletancia;
su virtud, la falta de profesionalismo, dentro de ese grupo se encuentra la mayoría de los pueblerinos.
El Profesional, casi siempre se inici6 como aficionado, pero el estudio tenaz
de las disciplinas de la Historia r¡ sus técnicas, le permitieron superarse hasta
llegar a ser reconocido como Historiador.
Por su residencia y forma de trabajo, se pueden clasificar también en dos
especies: el Capitalino y el Provinciano. El Capitalino se subdivide en dos variedades, el que afinando sus técnicas ha llegado a ser con justicia considerado
como Historiador, llegando a ocupar las Cátedras Universitarias o de Instituciones especializadas. Prestigia su profesi6n practicándola con honestidad
y seriedad y merece el nombre de Historiador. El otro cuando ha llegado
a tener cierto prestigio, desvía su ruta y pone sus aptitudes al servicio de los
jerarcas o influyentes personajes políticos, para la educaci6n o para hacerles ambiente, lo hace a cambio de un puesto burocrático o de protecci6n
econ6mica. No encuentro un término adecuado para esta variedad, los que
su actitud me sugiere son demasiado crudos. Pero ahora, que él mismo ha
puesto de moda el término de "Azteca" para todo lo mexicano, desde futbolistas hasta diplomáticos, sin importar su procedencia ni que el 98o/o de los
mexicanos no tenemos nada de "Azteca" retornándole la pelota con perd6n
del pueblo azteca, al que no deseo ofender, pueblo que en la época prehispánica
logr6 fincar una temporal grandeza, subyugando o otros pueblos por medio
de la astucia, la fuerza, el comercio y el tributo e integrando su propia cultura
con los restos que quedaban de los pueblos dominados y la herencia ancestral
de las viejas culturas de los Olmecas, Toltecas, Teotihuacanos y Tarascos;
absorbida por ellos.
Quiero llamarle así en vez de con el despectivo nombre usual de "Chilan-

guenses". Inventor a la medida de héroes p6crif d
Es realmente el mixtifº d d
. .
os eturpado de verdaderos.
1ca or e 1a Histona.

ª

de "Azteca" naci6 de un t orpe intento
.
lizaEl. ,nombrecito
.
de revivir la centra
c1on que imperaba en todos los aspectos durante la C 1 .
.
l
al que se intenta darle .
.
o oma, tnste egado
sino hasta en la raza. vigencia, no s6lo en lo político, lo econ6mico y cultural,
Federalismo
por· el que luchara Migue1R amos Anzpe,
.
. defraudado,
es El
s6lo
una mala co
ha sido
y no de h ch
p1~ al. carb6n de otros federalismos, es ficticio, es de letras
"
, : os y per3ud1ca a México. Con cuánta raz6n alguien ha dºch .
son mas unportantes por s1, mismas
.
las espigas que el lazo que las ata".1 o.

Er

MICROHISTORIADOR

Es. un .importante personaJe
· en e1 mundo de la Historia es

.

p:J::::

~: : : :0 ~i~li!::!aj:rechin_uvnerolusjoy~'ky bdien ,~co~dicionado estudio,
e!~
'
ar ex · tiene un
·
d
1
y secretarias bien entrenados pale6
gran ~wpo e ayudantes
todos los archivos y bºbli t ,
gr os expertos. Tiene acceso fácil a
t b . d
i
o ecas y cuenta con el auxilio de los peritos. El
ªJº el e~uipo, consiste en escoger, recoger y colocar las pequeñas piezas que
orman un gigantesco rompecabezas. informaciones
fuentes y en particular de la Hist . , R .
. que proceden de todas las
ona eg1onal Nm ' Hi
· d
que sea puede prescindir de l
.
.
gun _stona or, ¡x&gt;r erudito
investiga sobre el terreno mis::;c1~ y clardas aportaciones que hace quien
el d ali
. n os gran es mapas no se puede incluir
et e por falta de espacio; pero cuando el detalle es d .
.
hace en un re d
.
e importancia, se
.
cua ro marginal. Esa es la aportaci6n del Historiador Provi·n
c1ano.
-

:.r

.

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solo
queda completarla dándole
Terminada la estructurac1on
·' narrabva,
·
,
~uerpo
y volumen,
recurriendo a la técnica historiográf'ica, la cnuca
, . y la
mt
ta
·,
erpre c1on y hacer conclusiones abstractas y profundas q
1 d
l
a la obra.
ue e en c ase
E~ Macr~~storiador, mira con desdén la obra del provinciano del ueblenno;
enoca en ella
la patente falta de t'ecmca,
.
p
afi
.
pero recurre ay ella para
nar el detalle valioso, aunque rara vez lo confiesa.
. No pasa esto entre el Regional, el Pueblerino y el Mon6grafo ,· éstos militan en el mismo bando.

423
422

�LA

HISTORIA ORAL

He dejado intencionalmente casi para colof6n, un capítulo sobre el que
deseo hacer hincapié. En los últimos años, en Europa, más concretamente en
Inglaterra y también en los Estados Unidos; la Historia y la Tradici6n Orales,
han tenido notable relevancia, en las Universidades se han creado cátedras para esa materia y se le da singular importancia, pues se considera
Historia Viva.
Provincianos y pueblerinos tenemos ahí un rico fi16n que ell.-plotar como
fuente de nuevos tipos de Monografía que poco se practica pues aun se ve
con desdén y no se le da beligerancia. Me refiero a la Tradici6n Local, la
Leyenda, la Anécdota, el Corrido y la Tragedia popular versificada. Con
mucha frecuencia al hacer una investigaci6n las encontramos y sin darles
importancia las tiramos al bote de la basura sin pensar que todas tienen un
fondo hist6rico de mayor o menor importancia. En vez de tirarlas, deberíamos
por lo menos guardarlas en el caj6n de los tiliches que un día pueden ser
de utilidad para más tarde analizarlas, investigarlas y comprobar las verdades
que encierran; luego compilarlas y tomarlas como tema para una maravillosa
Monografía. No debemos permitir que se pierdan, debemos conservarlas
para beneplácito de los viejos, delectaci6n de los j6venes y encanto de
los niños. Ellas pasan de boca en boca, se transmiten así de generaci6n en
generaci6n, son siempre nuevas y casi inmarcesibles porque en ellas se encierra
el alma y el sentir de los pueblos y los villorios. Podremos pasamos sin la Historia del Plan de la Noria o la Batalla de Salamina, pero nadie dejará de
leer o recordar al Señor de Chalma, el corrido de Rosita Alvírez, las anécdotas de Pancho Villa o la Leyenda de la Llorona. Las fuentes son inagotables
y accesibles y el éxito de la publicación está asegurado.

He afirmado que me siento revolucionario, a los hombres de nuestra tierra
les gus~ las re:oluciones'. nunca hemos sido conformistas, pero para hacer
revoluc1on, necesitamos UillmOS y luchar por nuestro ideal, no puedo salir yo
solo a la palestra armado sólo de una resortera o una honda ante el Goliat
de las Instituciones jerarcas de la Historia.
Soy un visionario; mas nos convendría a los que escribimos historia local
en vez de Regionales ser más bien llamados Románticos y hasta Buc6licos po;
lo de pastor y por lo de soñador, y porque practicamos el deporte de la
pedrada.

Saltillo, Coah., agosto 29 de 1976.

RECOMENDACIÓN

Compañeros de andanzas y aventuras en el apasionante mundo de la Historia. Yo los exhorto a que aunque sea por una vez intenten escribir una
Monografía sobre uno de estos temas, no les pesará pues por lo menos afinarán
su práctica en la investigaci6n y la estructuración.
De Xicoténcatl y no de Moctezuma es la poca cultura de mi pueblo; viene
de la mezcla de las culturas hispánicas y tlaxcaltecas como la de casi todo
el noroeste de México, cultura que tuviera su foco de distribuci6n al igual
que de raza, en la vieja Colonia de San Esteban de la Nueva Tlaxcala.

425-

�DOS CRONISTAS FRANCISCANOS DEL NUEVO SANTANDER:
SIMÓN DEL HIERRO Y VICENTE DE SANTA MARlA *

Lic. CARLos GoNzÁLEz SALAS
Universidad de Tamaulipas

I
EL DIARIO DE FRAY SIMÓN DEL HIERRO (1749)

LA

de las tierras que posteriormente durante la Colonia recibirían el nombre hispano de Nuevo Santander y que en realidad equivalió
a la cimentación del actual Estado de Tamaulipas, dieron materia al fraile
franciscano Simón del Hierro para escribir su crónica de las fundaciones
a la que puso por nombre: Diario que hizo fray Simón del Hierro en el Seno
Mexicano, año de 1749. El coronel don José de Escandón emprendió su
caravana expedicionaria en Querétaro. Simón del Hierro puntualiza el mes de
diciembre, contra lo que dicen algunos historiadores: Con la ocasión de entrar a poblar el Seno Mexicano de la nueva Colonia del Nuevo Santander
salió el mes de diciembre del año cuarenta y ocho de Querétaro". El padre
Hierro salió con otros tres compañeros del Colegio de Zacatecas el día 9 y
llegó a la villa de Güemes -"que pocos días antes había fundado el coronel"- y lo alcanzó "en la población de San Antonio Padilla" al día siguiente.
Desde entonces fue acompañante de la caravana y por tanto testigo de muy
primera mano.
COLONIZACIÓN

Con seguridad las notas fueron escritas en el terreno de los hechos y por

* Presentado en el 111 Encuentro de Historiadores de Provincia, Monterrey, Sept.
1976.
427

�ellas nos enteramos de no pocos pormenores de las fundaciones. No aparece
clara la intención haber sido redactado este diario como una de las pruebas.
acusatorias para el juicio de residencia a que fue sometido don José de Escandón. Aquí y allí aparecen algunas divergencias de criterios entre el colonizador y los frailes, mas no creemos que éstas constituyan un alegato jurídico como tan abiertamente lo afirman varios historiadores. Proporciona abundantes datos sobre las muertes de soldados, encuentros con indios y todos los.
pormenores que fueron surgiendo durante las fundaciones. Interesa sobremanera el nombre de cada tribu que fueron encontrando y el número de ellas
en los diferentes lugares. Desfilan así los janambres "que entre sí son enemigos y ahora se han visto juntos" gobernados por un indio capitán Mezquite "que nunca se llegaba a los españoles y tiene fama de corsario" (Padilla) : Los borrados y cadimas ( en la Tamaolipa) ; los pintos (San Fernando) ; los pamoranes (a la orilla del río Conchos) . Un indio de los Boca
Prieta -"un indio algo ladino y capitán"- los guiaba por el arroyo de San
Lorenzo. El diario más bien parece escrito sobre la marcha ya que se fija en
todos los acontecimientos y carece de consideración o reflexión alguna.
Por la abundancia de datos de primera mano por incluir el itinerario de
las fundaciones de la mayor parte de las cabeceras de los municipios que
forman hoy día el Estado y sobre todo por ser testimonio de un testigo presencial este diario acrece su importancia. El cuidadoso historiador tamaulipeco Gabriel Saldívar lo ha dado a conocer en uno de los boletines de la
Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística ( 1941), prestando un gran
servicio a los estudios históricos ya que no conocemos otra edición y aun ésta
es de difícil adquisición. Don Alejandro Prieto -también historiador del
Estado- no lo desconocía. Lo que sí nos extraña es que le haya parecido
oscuro y de poco provecho como documento esclarecedor. Salvo las opiniones.
en que no estamos de acuerdo, reconocemos el sentir justo de Gabriel Saldívar cuando escribe: "Su importancia (del Diario) salta a primera vista ya
considerado como documento que trata de costumbres indígenas, ora como
itinerario de la colonización, bien como testimonio de cómo se organizaba la
naciente provincia, y en conjunto, el dicho de un testigo ocular, el cual constituye una de las primeras fuentes de información del Nuevo Santander como
entidad independiente".
Cierto que el mismo padre Hierro hizo extrañamiento y observaciones al
colonizador, mas son tan justas y razonables que no aparecen como acusaciones. Voy a permitirme citar el párrafo escrito, villa de los Cinco Señores (hoy
Santander Jiménez), el 17 de de febrero de 1749 para que esto se ponga

de manifiesto y al mismo tiempo nos acerque al estilo sencillo, fluido y espontáneo de la narración.
"El diez y siete de febrero, estando ya los pobladores en un lugar que habían por mejor elegido y todos muy contentos, pareciéndoles que no tenían
que desear por tener bastimientos, buen paraje y buena agua, se determinó
para este día la fundación de la Villa, con la advo::ación de los Cinco Señores, y fue de esta manera: juntos todos los soldados y pobladores, con sus
armas, al son de caja, en la plaza que es grande y espaciosa, tiene docientas
varas en cuadro, trajeron a la remada, que estaba prevenida, al capitán de la
villa, y estando a la puerta se bendijo la iglesia o ramada, el coronel le hizo
su razonamiento al capitán tomándole juramento de defender la villa, y alentado y animado a los pobladores finalizó, diciendo que su administración
en lo eclesiástico encargaba a los padres del Colegio de Zacatecas, se cantó
la misa, a la que asistieron los padres Villar y García y después se cantó el
Alabado. Después se llevaron los soldados y pobladores a su tienda, habiendo dado antes carga cerrada, se sacó una limetilla de mistela, la que se
repartió a los capitanes y jefes principales, en pequeños vasos de plata, echáronle el brindis y la dieron gracias. Aquí le reconvino el P. Simón diciendo
que le faltaba lo mejor, que le señalase lugar para el pueblo de la misión, que
a esto era su venida y a esto se le ordenaba en la patenta que traía, que no
se hacía mención de villas sino de misiones, y que si no tenía ( n) lugar para
vivir y sembrar los indios, era esto bastante motivo para que no se juntasen
etc. Mostró el coronel alguna displicencia, oyendo esta pregunta dijo que por
entonces no había indios, que cuando los hubiese se les haría lugar en la
villa con los pobladores y que con ellos sembrarían y que de esto dispondría
después de su vuelta. -A esto le instó el P. Fray Simón diciendo que no rn
acomodaba con su disposición, ni su respuesta, que le había de señalar misión distinta con lugar para pueblo y tierras para criar sus bienes y para
sembrar los indios, que a esto le enviaban de parte del Colegio, a lo que dijo
que sería así, que por la presente señalaría lugar para el pueblo, como señaló
a la parte norte de la población, sitio con el título de N. S. de la Consolación ...
En este estado quedó la villa de Santander (hoy Jiménez) y el pueblo de nuestra señora de la Consolación."
Si a esto se le ve cara de acusación, no lo parece mucho en verdad. Fray
Simón narra solamente hechos, no insinúa acusaciones. Si poco más tarde sus
palabras se esgrimen como argumentos en contra de Escandón en las peticiones del fiscal y del auditor de la junta general de guerra, así como en el informe privado de fray Joaquín García y en un memorial del Colegio de
San Fernando dirigido al rey, eso es harina de otro costal.
429

428

�¿ Quién era Simón del Hierro?

Muchos tenían su carácter y su contextura física de su apellido, pues lo
vemos emprender grandes caminatas a pie, con su bastón y libro de horas,
su rosario y sus sandalias desde Guadalupe, Zacatecas, hasta todos los confines del llamado Nuevo Santander, una y otra vez, y recorrer palmo a palmo el extenso territorio y caminar hasta en el Nuevo Reino de León en 1742.
Sabemos que nació en la ciudad de Zacatecas por el año de 1700; sus padres fueron don Antonio del Hierro, genovés, y doña Ignacia Salas, oriunda
de Zacatecas. Ingresó al Colegio Apostólico de Guadalupe, Zacatecas, del
que iba a ser su primer cronista y tomó el hábito en 2 de mayo de 1719;
profesa el 3 de mayo de 1720 y recibe el sacerdocio en 28 de octubre de 1724.
Gran caminante y fervoroso admirador del V. fray Margil de Jesús lo acompaña en su caminata de Guadalajara, Morelia, Querétaro y México y a él
débesele la conservación del hábito usado por Margil. El año de 1749 emprende el viaje hacia la costa del Seno Mexicano de la que deja escrito el
diario citado· débesele también el Informe o Descripción de las Misiones del
' documentos que tan de cerca atañen a Tamaulipas. Escribió
Seno Mexicano,
además dos tomitos que se conservan admirablemente manuscritos en la biblioteca y archivo del convento del Colegio Apostólico de Guadalupe Zacatecas donde hemos tenido la fortuna de hojearlos; contienen éstos: Relaciones, 'Diarios y otras Noticias muy importantes sobre las misiones de fieles e
infieles; Tomo Primero: l. Breve relación de la última salida y misiones del
V. P. fray Antonio Margil de Jesús. 2. Breve relación del camino y misiones
que se hicieron por los lugares que en ella se expresan. (1726-1737) 3. Breve
relación de la entrada y estancia de fray Simón del Hierro en la Costa del
Seno Mexicano. 4. Caminata por el Reino de León que hizo fray Simón
del Hierro, Año 1742. 5. Datos estadísticos de la Tarahumara y sus misiones. Tomo 11. l. Síntesis Histórica y Cronológica del Colegio Apostólico de
N. S. de Guadalupe, Zacatecas. (Fol. 2-20); 2. Hojas en limpio (21-31) y
(38-57); 3. Catálogo de Religiosos de Coro (Fol. 58-60); 4. Copia de cláusulas de cartas del V. P. fray Margil de Jesús (Fol. 60-61); 5. Número de
misiones del Colegio de Guadalupe (Fol. 63-65-bis); 7. Copia de la carta del
padre Margil de Jesús al padre Comisario General (Fol. 65-75). También
desempeñó el cargo de comisario septena} de misiones y fue guardián desde
el 28 de julio de 1759 hasta el 31 de julio de 1762. Celebró su jubileo de
oro sacerdotal el 28 de octubre de 1744, y murió el 27 de enero de 1775.
Fue gran compañero de andanzas apostólicas del venerable padre Margil Y
seguramente por su gran prudencia y discreción, además de su gran pureza
de costumbres, fue elegido por él como su confesor.
430

La Universidad Autónoma de Tamaulipas mediante el Instituto de Investigaciones Históricas desea sacar del polvo de la biblioteca, donde yacen,
algunos de esos documentos para darlos a conocer, porque considera que
Simón del Hierro forma parte de la literatura histórica de Tamaulipas.
Creemos que la lista entera de sus obras se publica por primera vez. Nosotros
por nuestra parte escogeríamos para su publicación la última salida y misiones del V. P. Fr. Margil de Jesús y Caminatas por el Reino de León por estar sembradas sin duda de gratas y valiosas noticias que, por lo demás, nos
atañen de cerca.

11

FRAY VICENTE DE SANTA MAR1A
Y SU RELACIÓN HISTÓRICA
Pocos documentos deberían andar en manos y estudio de todos los tamaulipecos como los escritos por Fray Vicente de Santa María. Los redactó a
petición de los descendientes de Don José Escandón y Helguera, los prestigiados criollos don Manuel de Escandón y Llera, Segundo Conde de Sierra
Gorda y sus hermanos, licenciado Mariano, don Francisco y doña María Josefa para reivindicar la memoria de su padre y exaltar su gran obra colonizadora. Santa María dióles el nombre de Relación Histórica de la Colonia.
del Nuevo Santander y constituyen una magnífica descripción del extenso y
rico territorio de lo que hoy es Tamaulipas, que aún conserva su valor además de que nos da a conocer las tribus y naciones que lo habitaban, sus costumbres y lenguas ya que conoció y trató a algunas de ellas como la de los
mariguanes y los que él llamó "maratines" (quizá sean los Martínez) ; conoció de cerca sus usos sociales y su religión. Leerlo, en una palabra, significa
adentrarse en nuestro pasado histórico y en la evolución de nuestro Estado
tan poco conocido de los tamaulipecos. La Relación fue escrita hacia 1790.
Hubiera tenido cinco volúmenes; sólo éste escribió el padre por razones
que ignoramos y probablemente porque dedicó su actividad a menesteres que
le robaron todo su tiempo. El plan era extenso y comprendía propiamente
la actuación del Coronel Escandón en estas tierras del Seno Mexicano; la
conquista, pacificación y población de la nueva colonia y aun más allá. Lo
más probable es que el proyecto haya sido abandonado. Sólo se conoce de
hecho el primer tomo del cual se conserva el original manuscrito en la Bi431

�"blioteca Nacional sección de manuscritos, inscrito bajo el número 1665. Re.sulta de interés sumo conocer el plan original de la obra tal como él mismo,
Santa María, lo dejó planeado en las primeras páginas de la Relación. Toda
,ella sería fruto, como nos consta por esta primera parte, de una inspección
personal a lo largo y lo ancho de la Colonia aprovechándose, como él mismo
afirma, "de las relaciones y noticias que procuraba adquirir de los prácticos y
.moradores del país, especialmente en orden a la historia natural, distancias
y actual estado de sus poblaciones. Del cúmulo de esos conocimientos, tanto
adquiridos por papeles, como habidos por la observación personal, resultó
el método que me ha parecido más adaptable y oportuno en los cuatro libros que se ven." Después habla de un quinto libro, como dijimos. Por todo
lo cual se comprueba que empleó Un Método y que en él tuvo especialísima
relevancia, la observación personal que se manifiesta en la confesión propia:
"Añadí el viajar personalmente por todo lo que pude de la costa" y desmiente lo que no pocos han puesto en duda: su conocimiento directo del territorio y de sus tribus.
Creo conveniente transcribir el plan completo que el autor se proponía
para conocer mejor lo que nos legó. Se componía de cinco libros. "El primero, sobre el estado natural y antiguo de la costa desde el tiempo de la gentilidad a lo que se puede conjeturar, hasta la primera entrada de los españoles en ella. El segundo, sobre los sucesos acaecidos desde la primera empresa de su descubridor y progresos de su conquista hasta su muerte. El ter-cero, en que se ve el estado de la colonia y lo acontecido en ella desde la
muerte de su fundador hasta el día. Un cuarto libro sobre la prodigalidad y
riquezas con que la naturaleza se explica, tanto en el reino mineral como
,en el animal y vegetal del suelo fertilísimo y por todas partes hermoso y
xico de la Colonia del Nuevo Santander y costa del Seno Mexicano." Y añade:
"Para consumación de la obra y para ver como en resumen, que de este trabajo puede resultar algún bien a la patria y al Estado, me pareció congruente extender Un Quinto Libro sobre las ventajas que se han seguido
y en lo futuro deberán seguirse a la nación, de la pacificación y dominio de
la costa del Seno Mexicano, de sus proporciones para el comercio, del número de sus poblaciones de que todavía es susceptible y de las riquezas abundantísimas que encierra y uso que de ellas podrán hacer". (Ver "Advertencia
previa al que leyere".) Santa María no quería cumplir sólo como historiador y geógrafo; era sacerdote y deseaba contribuir a la evangelización de estas tierras y a la felicidad temporal y eterna de sus moradores aborígenes;
para ello nos esboza otros propósitos que deberían redondear y complementar su gran proyecto. "Se discurrirá, asimismo, un algo sobre las máximas que,
432

según experiencias, parecen oportunas para la total reducción de los indios
Y la conducta qu~ a consecuencia deberán tener los misioneros y ministros
para_ cooperar al fm de esta obra y poner a la vista de los indios neófitos y
g~ntiles Un Catecismo Práctico de la Religión, del Orden Civil y de la Sociedad que hasta ahora han aborrecido y que es natural no aborrezcan, siempre que se les conduzca por medios eficaces e insinuantes." (lbid.)
Nosotros creem?s que las ocupaciones y sobre todo los menesteres y afanes en que postenormente a la reacción del primer libro se vio involucrado
sobre todo su participación en la conspiración de Valladolid y posteriorment~
e~ el proyecto constitucional que debía presentar a Morelos para ser sancionado en Apatzin~án, le impidieron dar cima al propósito inicial. ¡ Lástima
habemos quedado sm esta verdadera Historia de Tamaulipas hasta ese tiempo! Por lo visto algunas partes del plan logró insertarlas ampliamente como
puede comprobarse por el título de los puntos diversos del índice sobre todo
e~- lo t~nte a descripción de las riquezas naturales del país: valles y campmas, nos, mar Y playas, puertos y barras, salinas minerales además de lo
q~e arriba _i~dicamos respecto a costumbres, idio~a, bailes ~ mitotes, relig1on y trad1c1ones guerreras de los indígenas. Todo eso narrado en un hermoso estilo fluido y elegante; engarzado de citas y conocimientos que hablan claro de la cultura y erudición del franciscano.
_Ernesto de la Torre Villar puntualiza con toda precisión las fuentes esc:1tas de otros autores que Santa María utiliza a discreción, como informac10~es de las ei:pediciones anteriores, el Derrotero del bachiller don Juan Anto~10 de la Pena, que en calidad de capellán acompañó al marqués de San
Miguel del Aguayo en su expedición, la Relación sobre el descubrimiento
po~lació~ y pacifica~ión _del Nuevo Reino de León, del Capitán Alonso d;
Leon as1 como la H1stona de Juan Bautista Chapa sobre el mismo Re· o·
1
f
·
m ,
as re er~n:1as a l~s obras del padre Torquemada y su Monarquía Indiana,
a la Pol1t1ca Indiana de Solórzano Pereyra, al Diccionario de Antonio de
Alcedo, a 1~ obra de Fray_ Isidro Félix de Espinoza, a las Disertaciones del
padre Gum1lla y de Francisco Javier Clavijero; las referencias a éste último
son numerosas y su utilización frecuente, más las Disertaciones sobre la Tierra, los Animales y los Habitantes de México que la 'Storia Antica del Messico
Y las menciones de otros autores, e, incluso, el rechazo abierto de sus opini;
nes como las de Buffón, Robertson y de Pau.
El mismo de la Torre Villar asegura que la Relación de Santa
es "un cen~ó~ de noticias deslavazadas, ni una narración fatigosa y
de ~contec1~11entos, nombres y fechas, sino una descripción bien
sencilla, flmda y gustosa. El estilo del religioso es directo, conciso,

María no
recargada
planeada,
sin retor-

433
HUMANITAS-28

�cimientos barrocos ni disgreciones eruditas innecesarias y superfluas. Expresa
con claridad su pensamiento en periodos bien construidos y cortos". En fin,
que Santa María, Vicente José María de Santa María y Martínez, además
de todo, sobresale como excelente escritor. Nos queda pendiente hablar de
su persona.

III
¿QU!tN ERA VICENTE DE SANTA MAR1A?
Incorporado a nuestra literatura histórica por haber sido autor de la
Relación Histórica de la Colonia del Nuevo Santander, Vicente de Santa
María nos pertenece de algún modo. Hemos hablado de la obra, escribamos
ahora de su persona.
Vicente José María Santa María y Martínez fue oriundo de Valladolid
(Morelia) donde nació el 7 de septiembre de 1755. Hijo de don Felipe de
Santa María y de doña Rosalía Martínez, registrados como españoles, esto
es, criollos avecindados en esa ciudad. Don Antonio Guitubay fungió como
padrino del bautismo celebrado en la Parroquia del Sagrario Metropolitano
de Valladolid. Ahí creció y se robusteció y aprendió las primeras letras el
niño Vicente pidiendo ser admitido a los catorce años en la Orden de San
Francisco. Un año más tarde hace su profesión solemne emprendiendo una
carrera brillante en distinguidos puestos y encomiendas, "religioso de espíritu abierto, inquieto, amante del estudio y de la vida activa" como nos lo
pinta Ernesto de la Torre Villar, quien es uno de los que más se han empeñado en averiguar su biografía completa. Entregóse con pasión a los estudios
de filosofía y teología y pronto el éxito le sonríe quedando como maestro
en Valladolid. Pasa con el cargo de maestro de artes al convento de Querétaro, puesto ganado a través de magníficas oposiciones entre el mes de abril
de 1780 y el 20 de octubre de 1781.
Se distingue también en la oratoria sagrada como predicador del convento de Querétaro, al paso que dirige a los jóvenes levitas y los orienta en su
vocación. De trato agradable, finca numerosa red de amistades y se relaciona con numerosos prohombres en varias poblaciones. Quizá sea en ese
tiempo cuando cultiva amistad acendrada con miembros de la familia Escandón que más tarde lo llevarían a defender la persona del Conde de Sierra
Gorda y a escribir su famosa Relación. Ocupó diferentes puestos en la Orden y podría decirse que se apasionó en las rivalidades entre criollos y penin434

sulares dentro de ella tomando partido a favor de los primeros en un ambiente de encendida virulencia. El L ibro Becerro de Provincia lo registra
como perteneciente A la Parcialidad de los Criollos.
Profundo conocimiento y benévola inclinación hacia las clases oprimidas
le reportó el trato con los hermanos de la venerable orden tercera que le
abrió nuevas perspectivas y le fue alimentando aquella ansia de libertad y
de independencia para sus hermanos que más tarde lo conducirían a la militancia abierta desde su puesto de ideólogo de la Revolución de Independencia. Santa María fue siempre un intelectual y como intelectual se conserva
dentro de la "inteligentzia" mexicana que desea y trabaja por la emancipación ya sea conspirando (lo que ocurre en Valladolid) o elaborando un anteproyecto de Constitución para que Morelos lo presentara en Apatzingán.
Cultiva con esmero su inteligencia con variadísimas y sapientes lecturas que
asimila con facilidad, prueba de ello es el derroche impresionante que hace
de ellas en la Relación. Vivió las vicisitudes sociales y políticas de su tiempo
con pasión cada vez mayor, pero no desdeñó servir a su Orden aun en menesteres al parecer incompatibles con su arrebatado espíritu de vanguardia
como Vicario de religiosas en Querétaro. Pronto vuelve a sus tareas de docencia a Valladolid, a las cuales renuncia.
Realiza con permiso de sus superiores un víaje de inspección por la costa
del seno mexicano recogiendo datos e informándose oralmente, leyendo cuanto de interés se le podía ofrecer sobre la recién establecida Colonia del Nuevo Santander, para luego redactar la Relación; ya hemos visto que no tuvo
tiempo de dar cima al plan inicial y solamente desarrolló algunas partes.
No sabemos cuánto tiempo empleó en esa inspección llevada a cabo antes de
1790. En 1801 lo encontramos acompañando a Juan Antonio del Castillo
y Llata en un minucioso recorrido por haciendas, ranchos, pueblos y demás
para delimitar un posible Obispado de Valles que proveyera eficazmente la
labor apostólica de La Huasteca. En los trámites anteriores al proyecto. Del
Castillo y Llata dirigiéndose al Virrey en una carta fechada en diciembre 20
de 1799 al h.ablar de quiénes podrían acompañarlo para la misión de demarcación de límites, escribe: "Y por cuanto entre los sujetos que pueden darla,
contemplo sea uno el Reverendo Padre jubilado Fr. Vicente de Santa María residente en el Convento de Valladolid por Haber Recorrido en Persona
Toda la Colonia del Nuevo Santander. Y lo más del Territorio que ha de
Inspeccionar y Formado de el una Completa Descripción, por encargo y súplica de mis hermanos políticos, Conde de Sierra Gorda, Gobernador de dicha Colonia y Don Mariano de Escandón, Maestre de la Escuela de la Santa
Iglesia de Valladolid; cuyo trabajo lo redujo a varios tomos, y a causa de
435

�la guerra no se han remitido a España para su impresión". Pese al pormenorizado y valioso informe redactado por Juan Antonio del Castillo y Llata,
asesorado por Fray Vicente de Santa María, el proyecto no se llevó a efecto
y corrió igual suerte que el proyectado Estado de Iturbi~e o Estado Huasteco del Diputado Manuel Fernando Soto; la semilla no cayó en tierra infecunda y hasta hace poco se convirtió en realidad.

.,

Después de estas honrosas comisiones, retorna a servir a su Orden ahora
como rector del convento de Zamora, circunstancia que le ayudó a compenetrarse de las necesidades de esos pueblos conociendo su situación social y
política, no sólo religiosa, que le facilitó a venir en auxilio del Obispo Abad
y Queipo para los problemas de límites entre los Obispados de Michoacán y
Guadalajara. De ahí va a Salvatierra como Guardián del Convento y de
ahí a Valladolid como comisario de la venerable Orden Tercera, puesto que
ocupaba todavía para 1809. Fue en este año donde formó parte activa de
la conspiración a favor de la Independencia de México como uno de los
componentes más comprometidos. Va a prisión allí mismo en Valladolid y
luego a otros sitios. Desde el encierro se enteró de los sucesos: el desastre de
Puente de Calderón y la muerte de los cabecillas del movimiento. Y enterado del movimiento de Don José Ma. Morelos que levantaba un ejército y
se hacía rodear de distinguidos intelectuales como el Lic. Ignacio López Rayón, José María Coss, José Ma. Liceaga y otros, logra escapar y unírseles
en su intento más que de combatir a los realistas, de dar al país una forma
de gobierno que respondiera a las necesidades. Destacó su personalidad en la
Suprema Junta Nacional al grado de que terminó con las desavenencias entre Rayón y Liceaga y de que Rayón pensara en él proponiéndolo como Delegado de México para asuntos espirituales al Arzobispo de Baltimore y Delegado Pontificio. Como buen conocedor del derecho, colabora en la elaboración del proyecto de Constitución y, sabedor de que Don Carlos Ma. Bustamante hacía otro tanto, lo invita a unir esfuerzos; no llegó a unírseles pero
probablemente envió su proyecto. Hacia julio de 1813 terminó Santa María el suyo y envió copias a Rayón por quien fue recibido, a Morelos y a los
abogados del grupo de los "Guadalupes".

honramos de contarlo entre nuestros más insignes hombres de letras en Tamaulipas.

NOTAS Y REFERENCIAS

' DEL HIERRO, fray Simón, Diario que hizo Fray Simón del Hierro en el Seno
Mexicano, Año de 1749, boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística, septiembre-octubre de 1941; t. LV, número 3, México, D. F., precidido de breve prólogo de
Gabriel Saldívar, pp. 263-296. Advertimos que en esta primera publicación del diario
de padre Simón del Hierro se omiten las notas a manera de diccionario escritas por
su autor al final del diario; esas notas fueron publicadas por el padre Fidel Lejarza,
O.F.M., por primera vez en su obra Conquista Espiritual del Nuevo Santander, Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Instituto Santo Toribio de Mogrovejo,
Madrid, MCMXLVII, como uno de los XX documentos que ahí inserta; cotejándolas con las que de puño y letra escribió el padre Simón del Hierro en el manuscrito
de esta obra que se encuentra en el archivo del convento del que fuera Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe de Guadalupe, Zacatecas, descubrimos que
faltan algunas de las notas y, refiriéndose a pormenores geográficos y étnicos concernientes a nuestro Estado, nos pareció interesante recogerlas de modo que completen
las ofrecidas por el padre Lejarza. Pronto las publicaremos en la segunda parte de
nuestro estudio e investigación sobre Las Misiones franciscanas de la Colonia del Nuevo Santander que en tres etapas: (1530-1627); (1627-1827) y Las Misione.s del Colegio Apostólico de San Francisco de Pachuca y la Secularización de las Misiones,
que emprendimos y tratamos de llevar a feliz término bajo los auspicios del Instituto
de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
• Ver "Advertencia previa al que leyere".
3
Ibídem.
' Provincia de S. Pedro y S. Pablo de Celaya, No. 3, año 1798.
• DE LA TORRE V1LLAR, Ernesto, Erección de Obispados en el Siglo XVIII, El
Obispado de Valles, sobretiro de Estudios de Historia Novohispana, Vol. 111, México, 1970, Apéndice 4, pp. 194-195.

Convocado por Morelos a Chilpancingo para concluir con las diferencias,
va a Acapulco, donde se encontraba Morelos, para preparar el Congreso.
Una terrible peste se enseñoreaba del puerto. Vicente de Santa María contrae el mal y muere ahí en el año de 1813. Por todos esos acontecimientos y
otros actos que se van descubriendo está siendo considerado como uno de los
más definidos inspiradores del movimiento de Independencia. Nosotros nos

436

437

�LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA Y SU
INFLUENCIA IDEOLóGICA EN MÉXICO
(Notas para su estudio.)

ERNESTO DE LA

ToRRE

VILLAR,

Universidad Autónoma de México.

EL NORTE novohispano, llamado en la época virreinal tierras septentrionales,
produjo en la mente de los mexicanos amplias y abundantes preocupaciones.
No podía ser de otra manera, pues México, desde los tiempos precolombinos sufrió un intercambio recíproco, un flujo y reflujo de corrientes de
toda especie entre Norte y Sur, entre las costas y el altiplano.

Las tierras norteñas, descubiertas por los conquistadores españoles, despertaron en ellos gran admiración, y su interés por los inmensos recursos
naturales que encerraban, la importancia estratégica y política que se les
concedió fue siempre señalada. Tanto el Oriente como el Occidente fueron
explorados y descritos con entusiasmo por los grandes descubridores: Juan
Ponce de León, Lucas Vázquez de Ayllón, Pánfilo de Narváez, Remando
de Soto, Tristán de Luna y Arellano, al Oriente; y en el Oeste por Vázquez de
Coronado y el fantasioso e inquieto Fray Marcos de Niza. Sus opiniones,
que encontraron eco tanto en los gobernantes españoles como novohispanos
y entre la población novohispana que crecía y prolongaba con su esfuerzo la
acción descubridora de la metrópoli, motivaron diversos movimientos de expansión hacia el Norte hasta llegar más allá de Vancouver por el Pacífico y
muy arriba del Mississippi y Missouri hacia el Oriente. El continente que se
mostró cada vez más vasto fue recorrido y reconocido en todas sus latitudes
y sólo tuvo fin esta exploración cuando barreras políticas, esto es, la presencia de colonizaciones extranjeras, la detuvo. Su reconocimiento, si bien provocaba la admiración y era un estímulo para su colonización y poblamiento,
representó a los ojos de las autoridades una preocupación ya que su control

439

�político, cultural y económico se les dificultaba por la falta de medios político-administrativos idóneos y la necesidad de arraigar en el centro una
sociedad compleja difícil de manejar que no se quiso dispensar. Los esfuerzos
colonizadores en los que se aprovechó tanto a elementos criollos como indígenas, procedentes éstos de los grupos aborígenes más adictos a los europeos,
como tlaxcaltecas y tarascos, uncieron al septentrión político novohispano,
más estos esfuerzos no llegaron sino a unos límites detrás de los cuales quedaba un territorio más amplio que el dominado, y en él una población heterogénea que por sus condiciones culturales escapaba a la sujeción estatal y
religiosa. El régimen misional que como puntas de flechas se instaló en el
Norte, puso las bases de una incorporación que fue muy difícil y lenta y que
sólo de haber proseguido su acción pacífica, unida a formas de colonización
coherente con las necesidades de su ulterior desarrollo, pudo haber detenido
varios siglos más tarde la pérdida de ese territorio.1
El entusiasmo que el septentrión despertó entre los mexicanos, la admiración de sus vastos recursos naturales que le señalaba como un territorio que
aseguraba a la Nueva España un futurQ positivo, un crecimiento sólido y una
grandeza político-económica admirable, quedó plasmada en numerosos testimonios que datan desde el siglo XVI. No es necesario, ni podemos hacerlo,
recoger los que existen, baste citar algunos que son como hitos que muestran
ese interés.
Testigo de calidad, es en el siglo XVII Carlos de Sigüenza y Góngora,
quien redactó en 1689 para el Virrey Conde de Galve a base de la descripción del capitán Juan Enríquez Barroto un Memorial acerca de la Bahía de
Panzacola, en el cual señala que es: "puerto tan en estremo capaz y cómodo
para que las armadas de Su Majestad como los navíos particulares, tengan
en él su total alivio en todos los contratiempos que suelen experimentar en
todo el Seno Mexicano". En el mismo Memorial menciona "la abundancia
de agua dulce, la inexistencia de arrecifes y la presencia de bosques abundosos de encinas, laureles, robles y pinos, de tierras en que prospera el cultivo del maíz, frijol, calabazas, tomates, chiles y otras vituallas propias de
VELÁZQUEZ, María del Carmen, Establecimiento y pérdida del Septentrión de
Nueua España, México, El Colegio de México, 1974 [8] - 262 pp., mapas (Centro
de Estudios Históricos, Nueva Serie 17.)
Para la colonización de las zonas vid.: ALESSio ROBLES, Vito, Coahuila y Texas
en la época colonial, México, D. F., Cultura, 1938, 753 pp. En esa obra se ocupa
principalmente de la colonización tlaxcalteca.
1

440

Indias y excesiva cantidad de peces de tan diversas especies cuantas apenas
podrán hallarse en otra parte de las costas de aquesta América." 2
Tal comodidad, tales ventajas para una colonización, y principalmente la
importancia estratégica que esa bahía y los territorios aledaños tenían tanto
para la defensa del Reino de la Nueva España como para su futuro engrandecimiento, hizo a Sigüenza recomendar el poblamiento de esas regiones, la
construcción de bases militares y de misiones que civilizaran y atendieran
las necesidades espirituales de la población, y la preservaran de cualquier ataque de los enemigos; franceses, ingleses, holandeses que tendían un cinturón
bélico en torno del Imperio y se aprestaban a destruirlo.ª
Muchas otras voces levantáronse en esos años que motivaron la atención
de las autoridades, atención que cristalizó en la construcción de un cordón
defensivo que fue desde la Florida hasta Cartagena de Indias, pasando por
la Habana y Puerto Rico, cordón que se trató cada vez de hacer más efectivo y poderoso.
La riqueza septentrional y su importancia política continuó preocupando
a la Nueva España en años posteriores. Fuera de memoriales y relaciones
muy amplias, de una correspondencia que abruma por su cantidad y principalmente por la inteligencia y el cuidado que encierra y que también revela
cómo la administración estatal fallaba ante numerosos imponderables y ante
la deshonestidad e indiferencia de muchos de sus miembros, mencionemos
cómo en los órganos de comunicación pública, en los medios destinados a
satisfacer la necesidad de información del pueblo aparecían amplias noticias
destacando las exploraciones arriba de la costa de California y las riquezas
de esas tierras. En la Gaceta de México hallamos información a este respecto
que muestra cómo la sociedad estaba interesada en conocer no sólo la descripción geográfico-ecológica de la Nueva España, sino su importancia estratégico-política. Las noticias acerca del viaje de Malaspina con sus corvetas
Descubierta y Atrevida así como de otros viajeros, las menciones acerca de
la riqueza pesquera de las costas californianas vecinas a las misiones como la
de Monterrey, aparecidas en mayo de 1795 y en otros meses más, revelan
un interés creciente a esos territorios de los cuales mucho se esperaba, pero
• Documentos Inéditos de Don Carlos de Sigüenza y G6ngora. La Real Uniuersidad
de México y Don Carlos de Sigüenza y Góngora. El reconocimiento de la Bahía de
Santa María de Calve. Recopilación, prólogo y notas de lrving A. Leonard, México,
Centro Bibliográfico Juan José de Eguiara y Eguren, 1963, VI-118 pp. (Bibliotheca
Mexicana 1 ) , p. 50 y ss.
• lbidem.

441

�a los cuales se sentía tan desprovistos de cuidado, de atención, de arraigo al
centro de poder novohispano.4
Si la creación de Comandancias de Provincias Internas, y la implantación
del sistema de Intendencias que signüicaron un más amplio control militar,
y económico político revela la preocupación estatal por afianzar el septentrión novohispano, esas soluciones fueron tardías, débiles e inseguras ante
un desarrollo político económico que las colonias angloamericanas manüestaban con seguridad y firmeza. Aún la institución de un nuevo virreinato
como el de Nueva Granada o el del Río de la Plata, integrado por los territorios nórdicos de la Nueva España, pudo haber sido medida eficaz, pero
su creación fue detenida por los acontecimientos políticos de la época.

La colonización angloamericana no fue en Nueva España sentida ni motivo de preocupación sino tardíamente, en el siglo XVIII. Anteriormente y
en esa misma época más nos preocuparon los franceses establecidos como
vecinos en la Luisiana y merodeantes en los bordes del Mississippi.5 Los anglos fueron mirados con curiosidad, aun cuando algunas veces con recelo. Lo
que en ellos extrañaba fundamentalmente era su diversa religión, la cual
les separaba de los novohispanos, pero éstos veían con simpatía cómo algunos ingleses y norteamericanos se convertían al catolicismo como es el caso
de Newark Jackson Walker, joven bostoniano quien en 1795 a los 22 años
• Gazetas de México, compendio de noticias de Nueva España por Don Manuel
Antonio V ALDEZ, México, en la Imprenta de Don Mariano de Zúñiga y Ontiveros,
1784-1809.
En tomo de esta publicación véase el artículo de Ru1z CASTAÑEDA, María del
Carmen, "La tercera gaceta de la Nueva España", Gazeta de México (1784-1809)
en Boletín del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, vol. 6, julio-diciembre 1971,
pp. 137-150.
• La aparición de franceses en esa zona se documenta entre otras fuentes en DE LA
PEÑA, Juan Antonio. Derrotero seguido por el Marqués de San Miguel de A.guayo,
en su viaje y expedición a la Provincia de Texas (1720-1722), para recuperarla de los
invasores franceses de la M ovila, reintegrar sus misiones y establecer barrera -con
la construcción de presidios en las Adays, Texas y Bahía del Esp!ritu Santo. Escripta
de orden del mismo Marqués en la Villa de Santiago de la Monclova, Capital de la
Provincia de Coagüila, Nueva Estremadura, por el Br. D . ... Capellán Mayor del
Batallón de San Miguel de A.razón, el 2 I de junio de 1722. Esta obra ha sido impresa en Documentos para la Historia Eclesiástica y Civil de la Provincia de Tex~,
Nuevas Philipinas, 1720-1779, Madrid, José Porrúa Turanzas, 1961, XI · 463 pp., 1l.s.
mapas ( Colección Cbimalistac de libros y documentos acerca de la N ucva España 12).
Muy importantes son las obras de DE LEÓN, Alonso, la de BAUTISTA CHAPA, Juan
y SÁNCHEZ DE ZAMORA, Fernando editadas en Historia de Nuevo León con noticias
sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, escrita en el siglo XVII por

442

fue solemnemente bautizado en la parroquia de la Santa Veracruz con asistencia de todas las personas de distinción de la ciudad y un gran conjunto
de plebe que aguardaba en las afueras del templo contemplar al neófito que
recibiría las aguas lustrales.6
No podemos conocer cuál fue el estado de la opinión pública novohispana
ante la rebelión de las colonias inglesas, pues durante los años de la independencia norteamericana no se publicaron gacetas, pero una vez que éstas
se inician algunos informes se pueden recoger de ellas, demostrativos del interés que se tenía en el desarrollo político del nuevo Estado. En las Gacetas
que van del mes de abril de 1794 en adelante aparecen numerosas noticias
en tomo de la política internacional de Jorge Washington quien no dejó
arrastrar a su país a nueva guerra con Inglaterra, a pesar de los intentos del
Ministro francés Genet y de varios políticos para apoyar a Francia en sus
disputas con la Gran Bretaña. La actitud de Washington es vista con profunda simpatía por los redactores de la Gaceta, no sólo por revelar una
libertad de acción que beneficiaba a su país, sino por no aceptar las presiones que el gobierno revolucionario francés le hacía para tomar parte en una
lucha que no le incumbía. La firmeza de Washington, su conducta política
aun enfrentándose a Jefferson a quien también se adiniraba, es puesta de relieve en nuestros periódicos como ejemplo de rectitud, de patriotismo, de
libertad, de criterio, de respeto a los intereses nacionales.7
Sabemos muy bien que los años posteriores, esa simpatía hacia los Estados
Unidos y sus dirigentes va creciendo en la medida en que disminuye, por los
excesos revolucionarios y el expansionismo napoleónico, la simpatía por
Francia. El enfrentamiento de Napoleón contra la iglesia que se amplificó
en la propaganda político-religiosa con los sucesos de 1808 en Bayona, nos
hizo temer más al francés que al norteamericano. Sin embargo, fuera de esta
antipatía y peligro inmediato, el crecimiento de los Estados Unidos, su fortalecimiento, su dirección política empezó a ser objeto de atención de observadores más profundos, de estadistas auténticos como el Conde de Aranda,
el Cap. Alonso de León, Juan Bautista Chapa y el Gral. Fernando Sánchez de
Zamora. Estudios preliminares y notas de Israel Cavazos Garza, Monterrey, Gobierno
del Estado de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León, 1961, LVI-283 pp. ils. (Biblioteca de Nuevo León 1.)
VELÁZQUEZ, María del Carmen, op. cit., p. 191, documenta en su obra la entrada
al territorio Novohispano ya en el siglo XIX de Philipo Nolan, Tbomas Freeman y
Zabulon Montgomery Pike.
• Gazeta de México, año de 1795.
'Ibidem.

443

�quien bien informado de la situación del Imperio y sus diversas dependencias
y de la política europea en general, pudo vislumbrar el peligro que significaba la aparición de un fuerte poder económico-político en América, que venía a romper el equilibrio de la política europea. Después de él Godoy,
apoyado en los Planes de Aranda vuelve a advertir el peligro y a proponer
un remedio que aunque resultaba tardío hubiera tal vez detenido la fragmentación del Imperio.8
Estas observaciones últimas, circularon en América Hispana y fueron conocidas y meditadas por diversos estadistas hispanoamericanos. Los primeros
observadores de nuestra realidad político-internacional como Alamán y el
Dr. Mora, tuvieron muy en cuenta el pensamiento de Aranda, observaron
cómo iba siendo realidad su profecía y no sólo se asombraron y atemorizaron
ante el peligro que significaba, sino que trataron de evitarlo.9
Efectivamente, el crecimiento rápido de los Estados Unidos, su capacidad
expansiva provocó en las autoridades metropolitanas y en las mexicanas honda
preocupación, semejante al interés creciente que los territorios al Sur de las
primitivas trece colonias despertaba en los dirigentes de la política norteamericana. España ante la Independencia de los .Estados Unidos -lo señala
Rydjord- se tuvo que enfrentar a un dilema: el temer que Inglaterra quien
conservaba en América numerosas fuerzas, con las cuales podía ampl~ar sus
dominios, si llegaba a un acuerdo con sus antiguas. colonias podría formar
con ellas una alianza con la cual se enfrentaría a las posesiones borbónicas,
Luisiana y Nueva España, y si no llegaba a ese acuerdo, de toda suerte la
autonomía de las colonias significaba un foco de contagio para sus posesio• DE LA TORRE VILLAR, Ernesto, La Constitución de Apatzingán y los crea1ores
del Estado Mexicano, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto
de Investigaciones Históricas, 1964, 425 pp., ils., pp. 2~-26.
.
• Fue MoRA, Dr. José María Luis en su obra México y sus revoluciones, 3 ~s.
París Librería de Rasa 1936 el primer publicista americano que comentó Y publicó
' de Aranda. En ' torno ' de la política borbónica en general y en particu
. lar de
el Plan
Aranda y de su Plan vid.: ZAvALA Y LERA, Pío, España bajo los B~rbones, 4a. ed.,
Barcelona, Labor, 1945, 417 pp., ils.; DÁvILA Y COLLADO, M., Reinado de Carlos
IJI, 6 vs., Madrid, 1891; ALcÁzAR MoLINA, Cayetano, Los hombres del ~espotismo
ilustrado en España. El Conde de Floridablanca, su vida Y su obra, Murcia, 1934 Y
más concretamente MoRET Y PRENDUGAST, S., El Conde de Aranda, Madrid, 1879;
KoNETZKE Richard Die Politik des Gra/en A randa, Berlín, 1929; RooRÍoUEZ CAsADO,
Vicente "Política :xterior de Carlos III en torno al problema Indiano" en Revista
de Indias 19441 pp. 227-266 y WHITAKER, Arthur P., El Pseudo-memorial de
Aranda d; 1783 en JI Congreso Internacional de Historia de América, Buenos Aires,
1938, II, pp. 549-558.

444

nes, la primera de ellas México.10 Ante ese peligro, España trató de detener
el avance angloamericano, promoviendo la separación de los territorios al
Sur del Mississippi y constituyendo con ellos una entidad separada. Este
proyecto que se denominó la Conspiración Española, estuvo apoyado por algunos funcionarios franceses. Resultaba evidente que los fuertes intereses
comerciales que se beneficiaban con la navegación del Mississippi y la colonización que se establecía en sus riberas, despertaba grandes ambiciones entre
las tres potencias que deseaban su control, grandes luchas entre ellas, de las
cuales a la larga saldrían victoriosos los Estados Unidos al obtener la cesión
de la Luisiana que estaba considerada como la llave para penetrar en México.11
Mucho antes de ese año, los políticos americanos cultivaron diversos
proyectos que fueron también motivo de preocupación para los dirigentes
novohispanos. En 1785 el Ministro John Adams, conocía y comentaba al
año siguiente el panfleto conocido como La Crisis de Europa en el que se
habla de la emancipación de las colonias europeas en América y se proponía
una coalición de Gran Bretaña, Estados Unidos, Holanda, Rusia, Dinamarca,
Suecia, Prusia y Austria para lograrla. Adams comentaba ante esa proposición, qué debía tenerse en cuenta para su política futura, y mencionaba
cómo agentes de la Gran Bretaña y otros países europeos deseaban independizar a las colonias españolas y portuguesas para aprovecharse con su
comercio.12 Diversas noticias llegadas a los Estados Unidos reveladoras del
descontento general existente en México, fueron aprovechadas por diversos
agentes y funcionarios que no creyeron inconveniente aprovechar cuanto
resquicio de inquietud surgiera para apoyar sus intentos expansionistas. Por
su parte los descontentos con la política española no tardaron en solicitar
el apoyo de diversas potencias, principalmente Inglaterra para obtener la
emancipación política que tanto deseaban.
Si los mexicanos deseosos de romper un vínculo político veían que era
necesario adoptar una nueva forma de gobierno y esa forma se los proporcionaba el nuevo estado surgido de una guerra emancipadora, los norteamericanos a su vez pensaban que sólo era posible ayudar a México a ser libre
si éste consentía en cambiar su mentalidad, en transformarla, como lo afir'" RYDJORD, John, Foreign interest in the lndependence of New Spain, an introduction to the war for Jndependence . .. , by Durham, North Carolina, Duke University
Press, 1935, XII-347 pp., lis., p. 77 y ss.
" lbidem, p. 191 y ss.
11
lbidem, p. 97. Cfr.: Diplomatic Correspondence of the United States of .A.merica,
/rom the signing of the Definitive Treaty of Peace. . . to the Adoption of the Constitution, March 4/ 1789, 7 vs. Washington, D. C. 1833-34.

445

�13

maba Jefferson en 1787 al solicitarle un agente de nuestro país su ayuda.
México debería seguir los lineamientos de la Unión Americana, darse una
organización semejante, una constitución como la americana, pero antes que
nada debería liberarse mentalmente de los vínculos que la ataban al sistema
español. Esto explica cómo José Antonio Rojas, perseguido por la inquisición
hace un elogio de las ventajas de la independencia americana y copia para
sus paisanos la constitución americana.14 Los Estados Unidos ofrecían a través
de las prédicas de Thomas Paine y de los escritos de los censores del régimen
español como Santiago Puglia, un modelo a seguir.15 La reprobación y condena de un sistema que los censores hispanoamericanos hacían y la apología
de un modelo que se tomaba por su eficacia como excepcional provocó en la
mente de los mexicanos marcada simpatía por el país vecino, por sus instituciones y sus hombres. Esa simpatía que fue creciendo día tras día, sólo
se detendría ya hacia 1807-1808 debido a las noticias de la conducta de
Wilkinson y Burr en el norte novohispano.16 Pero ni siquiera eso le restó
atractivo al sistema norteamericano. Los mexicanos pudieron distinguir también cómo la política norteamericana era diferente de la Inglesa que como
17
en el caso de Buenos Aires, ofendía a las posesiones hispanoamericanas.
11 JEFFERSON, Thomas, The Works of Thomas Jefferson, la. ed. Paul Leicester
Ford, 12 vs. New York, 1904-1905 y The Writings of Thomas Jefferson, ed. Andrew
A. Lipscomb, 20 vs. Washington, Library Edition, 1903.
" ALAMÁN, Lucas, Historia de México desde los primeros movimientos que prepararon su independencia en el año de 1808 hasta la época presente, 5 vs. México,
J. M . Lara, 1849-1852, 111 apéndices. En la actualidad preparo un trabajo más amplio en torno de Rojas. El Ministro Luis de Onis, señala María del Carmen Velázquez
en su documentado y s6lido estudio, veía más tarde con admiraci6n, aun cuando con
desconfianza el crecimiento de los Estados Unidos.
PAINE, Thomas, The Writings of
11 Acerca del primero de estos autores véase:
Thomas Paine, ed. M. D. Conway. 4 vs. New York, 1894-1896. Parte de las obras
de Paine corri6 traducida por Manuel García de Sena en Hispanoamérica bajo
el título La Independencia de la Costa firme justificada por Thomas Paine treinta
años ha. Extracto de sus obras traducido del inglés al español. Filadelfia, Imprenta
de T. y S. Palmer, 1811. Esta obra contiene fragmentos de De Common Sense, the
Disertation on the first - Principies of Government. Moderna edición de esta obra es
la siguiente: La Independencia de la Costa Firme, justificada por Thomas Paine,
trenta años ha. Traducida del inglés al español por Don Manuel García de Sena.
Con prólogo del profesor Pedro Grases, Caracas, Instituto Panamericano de Geografía
e Historia, 1949, 255 pp., 11s. (Comité de Orígenes de la Emancipación Núm. 5.)
1• DE LA TORRE V1LLAR, Ernesto, "Dos proyectos para la Independencia de Hispanoamérica: James Workman, Aaron Burr", en Revista de Historia de América,
México, No. 49, junio de 1960, 83 pp., en donde se proporciona amplia información
sobre esos dos personajes y su acci6n en las fronteras novohispanas.
" El bombardeo y toma de Buenos Aires por los ingleses produjo fuerte conmoción

446

Los Estados Unidos en la mente novohis
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447

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·
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. '.:cuatro, veinticuatro' cuarto, veinticuatro y cuarenta y uno,
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y cuarenta.21
. . , sexta, se puede desprender
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Del mismo documento, en su a d lClon
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influencia hacia determinados principios que m~ej~ron los ~onsutuyen::
.
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mexicanos, prmcipa
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. , IX del artículo primero, las referentes a1 a eas
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1a seccion
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secc1on
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.
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. do aprovech adas por las Constituciones posriantes circunstanciales, van Sten
teriores: francesas, española y la mexicana de 1814.
. . , de p ennsy1vam·a de 1790 hay notable parecido entre sus
De la Constitucion
,
.
articulos
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segund° Y séptimo' con el veinticuatro, cuatro y cuarenta
•
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22
de la de Apatzmgan.

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.. Ibídem, p. 198.
21
Ibídem, p. 199.
20
lbidem.

¿ Cómo conocieron nuestros constituyentes esos códigos? La respuesta no
es difícil de dar. Posible es que en ediciones inglesas que circularon en toda
América a fines del siglo XVIII y principios del XIX; pero también es muy
probable que haya sido en versiones españolas u otras, contenidas en la obra
de algún tratadista, como Thomas Paine, cuyos estudios fueron bien conocidos por la élite Hispanoamericana y traducidos y publicados numerosas veces en Venezuela, Perú y en Filadelfia, de donde se distribuyeron copiosamente, por los restantes países. Una de las obras de Paine más importante es
la que tradujo el inquieto político venezolano Manuel García de Sena, titulada: La Independencia de la Costa Firme justificada por Thomas Paine
treinta años ha. Extracto de sus obras, traducido del inglés al español por
D. Manuel García de Sena, el cual fue publicado en 1811 en la imprenta
que T. y J. Palmer tenían en Filadelfia. Este libro de 288 páginas contiene
fragmentos de las obras de Paine: De common Sense, De Disertation on the
first-principles of Gouernment y otras, a más de los siguientes textos legales
norteamericanos: Declaración de Independencia de 4 de julio de 1776; Artículos de Confederación y Perpetua Unión de 8 de julio de 1778; Constitución de Massachusetts; Relación de la Constitución de Connecticut; Constitución de New Jersey; Constitución de la República de Pennsylvania y la
Constitución de Virginia. Esta obra traducido en 1810 lleva una dedicatoria
del propio García de Sena, la cual tiene el propósito de "ilustrar principalmente a sus conciudadanos sobre la legitimidad de la independencia, y sobre
el beneficio que de ella debe desprenderse, tomando como base la situación
social, política y económica de los Estados Unidos".23

El aprovechamiento de estos textos así como de las obras de Burke que los
constituyentes mexicanos hicieron, muestra que nuestros próceres estuvieron
influidos tanto por los textos legales norteamericanos, como por las ideas de
numerosos publicistas anglo americanos; cómo supieron aprovechar las ideas
generosas de renovación que bullían en el mundo de aquellos años y adaptarlas a sus necesidades. Hombres atentos a los cambios que se operaban en
su mundo circundante, acogieron lo que en ese mundo les pareció correcto.
El notable desarrollo que los Estados Unidos habían adquirido, su crecimiento, la tranquilidad y respeto de que gozaban, inducía a los mexicanos a
adoptarlos, a imitar por de pronto sus formas institucionales que se consideraban fórmulas mágicas en la transformación que todos anhelaban.
La guerra insurgente amplificó la admiración hacia los Estados Unidos.
Sus directores creyeron que del país vecino debía proceder el auxilio nece21

lbidem, pp. 199-200.

449
448

HUMANITAS-29

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· . de Tadeo Ortiz, México, Se,. D
ToRRE VrLLAR, Ernesto, Labor Diplomática
E LA
.
4
206
(Archivo
Histórico Diplomitico 3a.
cretaría de Relaciones Extenores, 197 ,
pp.

época No. 4.)
. ó .
d las Revoluciones de Mlxico (1808u
z
Lorenzo Ensayo Hist neo e
J
DE AVALA,
'
1832 Cf
a este personaje vid.: BURLE SON, esse
, N
York 1831·
r.,
d l L
P
1830), ans, ew
'
al Mé .
1953 284 h. PARCERO, Ma. e a uz,
Isaac, La vida de Lorenzo de Za~ a, d 7coReforn:a liberal en México, México, IruLor,nzo de Zavala, Fuente y ,onge~ist:ri: 1969 XII-292 pp. (Serie Historia XX)'
tituto Nacional de Antropologia. e
'
án'
• SmRRA O'REILLY, Justo,
f' de un coterr eo suy0 ,
1 b'
Y fundamentalme~te a i~gra ia 1 v· . a los Estados Unidos, Mérida de Yucatin,
Noticia sobr, su vida 'Y escr1tos, en e
ia.Je
1846, 57-383 pp., ils.

450

tecedentes ya mencionados de la Constirución de Apatzingán, la cual de seguro no conoció Zavala, pero también y lo que es peor, Lorenzo de Zavala
no conoció el Semanario Político y Literario aparecido en las imprentas de
Mariano de Zúñiga y Ontiveros, en la de Alejandro Valdez y en la de Celestino de la Torre de 1820 a 1822. En el \'Olumen cuarto del Semanario -lo
señala Jesús Ihmoff Cabrera- aparecen "los documentos interesantes relativos a la primera revolución emprendida en el continente americano" tal es
el título con que se presentan al público, y entre esos documentos aparecen:
la Declaraci6n de Independencia, los artículos de unión perpetua de 1776
entre las provincias de New Hamsphire, Massachusetts-Bay, Rodeisland,
Conecticut, New York, New Jersey, Pcnnsylvania, los estados de Kent y
Sussex sobre el río Delaware, Mariland, Virginia, North Carolina, South Carolina y Georgia; la Constirución de los Estados U nidos de 1787, artículos
adicionales a la Constitución y diversas arengas de Washington y de Jefferson.29 La publicación en el Semanario Político y Literario de éstos documentos debi6 asegurarles amplia difusión, no sólo en la capital sino en diversas
provincias. Por otra parte, a más del Semanario apareció en México otro
periódico, El Federalista, editado del 24 de junio de 1823 al 14 de octubre
del mismo y el cual insertó amplios trabajos en tomo a la adopción del sistema federal. Este periódico que se vendía acompañado de los discursos de
Jorge Washington, fue ampliamente difundido entre los politólogos de la
época.
Zavala ignoró también los contactos establecidos entre Esteban Austin, de
quien fue bastante amigo y don Miguel Ramos Arizpe. Se sabe que aquél
quien había propuesto varios proyectos de ley a los legisladores mexicanos,
elaboró un Plan de Gobierno Federal que someti6 a la consideraci6n de Ramos Arizpe, el cual contenía condensados los principios de la Constitución
Americana. Este Plan, como ha sido señalado ya (Gaxiola, Ihmoff) presenta
grandes semejanzas con el Proyecto de Acta Constitutiva elaborado por el
célebre padre del federalismo mexicano, Ramos Arizpe. 27
Si Zavala en su Ensayo Histórico critica la copia de esa constitución, en
su Viaje a los Estados Unidos se preocupa por dar a conocer a los mexicanos
las formas de gobierno establecidas en la Unión Americana y a ese respecto
,. YnuOFF CABRERA,
tudiosos del federalismo
bliográficas, México.
n GAXIOLA, F. Jorge,
Porrúa, 1956, p. 177 y

Jesús, "Dos publicaciones periódicas de interés para los esen México", en Boletín del Instituto de Investigaciones BiLa crisis del pensamiento político y otros ensayos, México,

ss.

451

�proporciona una información detallada que comenta inteligentemente, de las
diversas constituciones estatales y de la Constitución General norteamericana.28 De toda suerte su crítica no disminuye en nada el hecho de que
haya sido el modelo norteamericano el adoptado para organizar a la República Mexicana en sus inicios y que de esa primera adopción institucional
hayan derivado otras más, que se creyeron necesarias y útiles para encauzar
al país.
A continuación veremos, en otros cuantos testimonios, cómo continuó la
influencia ideológica de los Estados Unidos, ejerciéndose positiva o negativamente en el desarrollo de México.

El notable y creciente progreso material de los Estados Unidos, la firmeza
de sus instituciones, su poderío, el impulso educativo y cultural que elevaba
el nivel espiritual del pueblo, el orden establecido dentro de un pleno ambiente de libertad, el libre y efectivo ejercicio democrático, el ascendente nivel
económico que el pueblo en general iba adquiriendo, llevó a los inteligentes
observadores de aquella realidad a cotejar, a comparar a la sociedad mexicana, a nuestras instituciones con las norteamericanas y a mostrar a éstas
como reales modelos a seguir, como paradigmas que sólo a base de una profunda transformación se podrían alcanzar. La pintura que nuestros primeros
sociólogos como Zavala hacen de nuestro pueblo y las comparaciones que
establecen, pueden molestar nuestro nacionalismo, mas esos cuadros corresponden a una realidad. Es posible que haya exageraciones, pero éstas resultaban necesarias ante el cambio que se deseaba. El propio Zavala se da cuenta
que sus descripciones podrían molestar la quisquillosa sensibilidad mexicana, mas cree necesario mostrar los males para proponer los remedios. Por
otra parte, Zavala no es un crítico que vea en lo mexicano aspectos puramente negativos. Advierte en el modelo imperfecciones, encuentra en el vecino país elementos negativos que le parecen constituyen un mal grave dentro de la sociedad norteamericana, defectos o concepciones sociales inadmisibles que chocan por completo con la concepción mexicana del prójimo,
del hombre en general.
Algunas de las comparaciones generales que Zavala hace entre los dos
países, entre dos formas de ser, entre dos culturas son las siguientes:
Los Estados Unidos, afirma, son "un pueblo laborioso, activo, reflexivo,
21

DE ZAVALA, Lorenzo, Viaje a los Estados Unidos del Norte de América, París,
Imp. de Decorrchant, 1834, VII-374 pp. y passim. Ésta es la edici6n que hemos
utilizado.

circunspecto, religioso en medio de la multiplicidad de sectas tolerante avaro, libre, orgulloso y perseverante. El mexicano es ligero, ~erezoso intolera~te, generoso y casi pródigo, vano, guerrero, supersticioso, ignorant~ y enenu.go de todo yugo. El norteamericano trabaja, el mexicano se divierte; el
pnmero gasta lo menos que puede, el segundo hasta lo que no tiene: aquél
lleva a efecto. las empresas más arduas hasta su conclusión, éste las abandona a los pnmer~s pasos: ~l uno vive en su casa, la adorna, la amuebla,
la ~res::"ª de las inclemencias; el otro pasa su tiempo en la calle, huye la
hab1tac10n, y en un suelo en donde no hay estaciones poco cuida s:lel lugar
de su descanso. En los Estados del Norte todos son propietarios y tienden a
aumentar su fortuna; en México los pocos que hay la descuidan y algunos
la dilapidan.
. Al hablar así debe entenderse que hay honorables excepciones, y que espec1~l~ente entre la gente de educación se encuentran virtudes sociales y dom~s~cas muy recomendables. También hay en los Estados Unidos personas
prodigas, perezosas y despreciables. Pero no es ésta la regla general.
Parece qu: oigo a algunos de mis paisanos gritar: "¡ Qué horror! ved cómo
nos desacredita este indigno mexicano, y nos presenta a la vista de ¡
_
bl
• ili
os pue
~s c1v zados. Tranquilizaos, señores, que ya otros han dicho eso y mucho
mas de nosotros _Y de nuestros padres los Españoles. ¿ Queréis que no se diga?
Enmendaos. Qwtad esos ochenta y siete días de fiesta del año que dedicáis
al juego, a la embriaguez y a los placeres. Acumulad capitales para vuestra
decente manutención y la de vuestras familias, para dar garantías de vuestro
interés en la conservación del orden social: tolerad las opiniones de Jos demás: sed indulgentes con los que no creen lo que vosotros creéis: dejad a los
huéspedes de vuestro país ejercer libremente su industria, cualquiera que sea,
Y adorar al supremo Autor del Universo, conforme a su conciencia. Dedicaos al t~abajo útil: componed vuestros caminos: levantad casas para vivir
como racionales: vestid a vuestros hijos y a vuestras esposas con decencia·
no exitéis tumultos para apoderaros de lo ajeno: por último vivid el frut~
de vuestro trabajo, y entonces s~réis dignos de la libertad y de los elogios de
los hombres sensatos e imparciales".29
Más adelante tendrá ocasión de insistir en esas diferencias que no las hace
c?n la mira de den!grar, sino de corregir, de ofrecer un modelo a seguir, un
eJemplo que es posible emular en la medida en que nos esforcemos a abandonar vicios ancestrales y adoptar una conducta positiva. Considera Zavala
• Ibídem, pp. III-VI.

452

453

�que no todo lo que se veía en el vecino país era bueno, que allá también
había grupos que vivían en condiciones infrahumanas de las que difícilmente
podían escapar y que en México, pese a la existencia de varios grupos en
situación paupérrima, éstos tenían sobre aquéllos una esperanza de mejoiía.
Esto lo pone de relieve al comparar la situación de los Squatters del Mississippi con los indios de Chalco y del Valle de Toluca.30
Las diferencias sociales existentes en los Estados U nidos son subrayadas
por Zavala. Si fue un admirador entusiasta de sus instituciones jurídicas, económicas, educativas, también fue un censor rígido, de la persistencia en el
país que admiraba, de una realidad social angustiosa, de sentimientos que no

"

• Jbidem, p. 47. La comparación que hace es la siguiente: "En los bancos menos
cenagosos de las orillas hay rancherías o pequeñas casas de madera, montadas sobre
estacas que las sostienen y preservan de la humedad y de los lagartos, y en estas
miserables chozas habitan los proveedores de leña para los trescientos barcos que viajan
en aquel caudaloso río. Los Americanos los llaman Squatters, que creo quiere decir
agachados: será sin duda porque no pueden estar en pie en sus habitaciones por ser
muy pequeñas. Mrs. Trollope hace una pintura muy melancólica de estas pobres
gentes. 'De tiempo en tiempo, dice esta viajera, aparecen unas cabañas de cortadores
de leña, que proveen a los buques de vapor de la necesaria, y que viven en este
tráfico a riesgo, o mejor diré, con la certidumbre de una muerte prematura, a cambio
de pesos y de whiskey (aguardiente de maíz). Estas tristes habitaciones están en la
mayor parte inundadas durante el invierno, y las mejores están sobre estacas que
preservan a los habitantes de ahogarse cuando suben las aguas del río. Estos desgraciados seres son víctimas de calenturas agudas, que ellos desafían sin miedo alentados
por el estímulo de licores espirituosos de que hacen uso. El aspecto macilento de sus
miserables hijos y mujeres causa horror, y aunque se repetía este espectáculo con
frecuencia jamás dejó de causarme la misma impresión. Su color es pálido azulado
y todos parecen hidrópicos. U na vaca y dos o tres puercos, con el agua hasta las
rodillas, distinguen a los más acomodados entre estos desventurados, y lo que puedo
asegurar es que nunca vi la naturaleza humana reducida a tanta degradación como
aparece en los leñeros de los malsanos bancos del Misisipi.'
En efecto es exacta la descripción de Mrs. Trollope. Pero yo he visto varias de
estas pequeñas rancherías aumentarse en los lugares en donde lo permitía la altura de las tierras litorales, y formar ya aldeas en que se comienzan a establecer casas
de alguna comodidad. Nuestros Indios de la laguna de Chalco y de los pantanos del
valle de Toluca se hallan en la misma situación de estos Squatters. Pero hay esta
diferencia, que nuestros Indios pueden mejorar mucho las tierras, establecer sus casas
sobre un suelo sólido, criar animales y coger cosechas; mientras que éstos no pueden
salir del pequeño círculo en que han establecido sus cortes de madera y leña, porque
los aluviones del río no se lo permiten. En un pueblo a tres leguas de Toluca, llamado
San Pedro de los petates, los Indios viven dentro de las aguas que se derraman del
río de Lerma en tiempo de lluvias. Mueren muy jóvenes, y la última peste del cólera,
que hizo tan pocos estragos en la capital del Estado, acabó casi con aquella pequeña
población" .

454

se conciliaban con el espíritu humanitario, amplio, de esencia cristiana fraternal que la civilización cristiana, española y mediterránea le había dotado.
Por ello Zavala no puede menos de condenar la desigualdad racial, la discriminación de la población negra que se hacía en los Estados Unidos. Estima que los norteamericanos pese a sus adelantos en la democracia política,
no habían alcanzado una democracia social efectiva. De esta consideración
penetrante, de este sentimiento producto de una larga, sana y positiva tradición, va a derivar el párrafo siguiente en el cual Zavala, a base de una gran
sinceridad conviene en conceder a la civilización cristiano-hispánica una mayor superioridad que la que encuentra en las formas imperantes en los Estados Unidos:
"Aunque los católicos y los protestantes convienen -escribe- en que todos los hombres son hijos de Dios, hermanos entre sí y herederos de la gloria
con iguales títulos, sólo los primeros dan ejemplos prácticos de esta profesión
de fe. En un templo católico el negro y el blanco, el esclavo y su señor, el
noble y el plebeyo se arrodillan delante de un mismo altar, y allí hay un olvido temporal de todas las distinciones humanas: todos vienen con el carácter de pecadores y no hay otro rango que el de la jerarquía eclesiástica.
En este sagrado recinto no recibe inciensos el rico, no se lisonja el orgullo de
nadie ni el pobre se siente abatido; desaparece el sello de la degradación
de la frente del esclavo al verse admitido con los libres y ricos en común para
elevar sus cánticos y ruego al autor de la naturaleza. En los templos protestantes no es así. Todas las gentes de color son excluidos o separadas en un
rincón por enrejados o barandales; de manera que aun en aquel momento
tienen que sentir su condición degradada.
El más miserable esclavo recibe de manos del sacerdote católico todos los
consuelos de la religión. Es visitado en su enfermedad, consolado en sus
aflicciones; sus labios moribundos reciben la hostia consagrada, y en el último momento de su agonía, la voz postrera que escucha es el sublime apóstrofe que dirige el católico al moribundo: "Proficiscere anima christiana.
Parte en paz, alma cristiana". ¿ Cómo no han de ser así católicos todos los esclayos y negros de la Luisiana.81
Y más adelante hace presente la superioridad de la cultura cristiano latina
sobre la anglosajona y protestante en ese aspecto al comparar la superioridad
jurídica y legislativa que México tiene sobre el vecino país.
"Al pasar de la República Mexicana a los Estados Unidos que permiten
" lbidem, pp. 58-59.

455

�la esclavitud en nuestra hermana y vecina, no puede dejar el filósofo de
sentir el contraste que se advierte entre ambos países, ni dejar de e&gt;..-perimentar una agradable memoria por los que han abolido este degradante tráfico y hecho desaparecer entre nosotros los vestigios de tan humillante condición de una especie humana. El general Guerrero dio un decreto el 16 de
septiembre de 1829, en virtud de facultades extraordinarias, por las generosas inspiraciones de D. José María Tornel. A mi pasada por Nueva Orleans
había en venta más de un mil esclavos. Esta gente es tratada con mucha severidad en la Luisiana. Ellos hacen el servicio de las casas y posadas, y generalmente duermen en el suelo. Cuando un amo quiere castigar a su esclavo o esclava, los manda a la cárcel con un billete que contiene la orden del
número de azotes que debe darles el carcelero. El pobre hombre o mujer
vueh-e a su casa con la nota que participa habérsele aplicado el castigo prevenido. Cuando el amo lo estima conveniente ordena que se aten las manos
del esclavo por otras, se le eche a tierra boca abajo, y se le azote de esta
manera. Muchas veces se oyen los gritos y lamentos de estos infelices, al
pasar por las cárceles por la mañana." 32
Fuera de estas diferencias que estima son un lastre de la cultura norteamericana, defectos muy sensibles en su desarrollo social, todo lo demás parece
a los ojos de Zavala superior, y digno de imitar.
Estima que la organización político-jurídica de Norteamérica debe ser seguida ajustándola a la realidad y luego que se conozca a fondo; que ciertas
formas judiciales como el jurado deben establecerse en México, por lo que
él abogó tanto en el Estado de México al igual que el Dr. José María Luis
Mora; que debe esforzarse el país por establecer, al igual que allá, una limpia democracia política, la cual deba ser respetada como ei...-presión libre y
espontánea de la voluntad popular. Que su ejercicio salvaguardado tanto
por el Estado, como por una alta conciencia ciudadana evitará los continuos
golpes de Estado, los motines y las rebeliones caudillistas.
Afirmaba don Lorenzo que la conciencia ciudadano sólo era posible establecerla a base de una transformación cultural de la población, lo cual sólo
se lograría, favoreciendo las instituciones de enseñanza, la instrucción pública que debería llegar a todas las capas del pueblo. Zavala es un fervoroso
partidario de los sistemas educativos establecidos en los Estados Unidos y al
igual que el Dr. Mora, aboga por un cambio radical en nuestros planteles,
12

456

Ibidem, p. 52.

que modificará a la lar"a la mentalidad d 1
33
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.. Ibídem, p. 145 Y otras· En reac1nconl
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457

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escribir a lo menos. Compárese esta situac16n mor
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458

y Texas. Abierta la puerta a la colonización, como debía ser, bajo un sistema
de gobierno libre, era necesario que una generación nueva apareciese dentro de pocos años poblando parte de la República Mexicana, y de consiguiente
que esta nueva población fuese enteramente heterogénea, respecto de las
otras provincias o Estados del país. Quince o veinte mil extranjeros distribuidos en las vastas comarcas de México, Oaxaca, Veracruz, etc., diseminados
entre los antiguos habitantes, no pueden causar ningún cambio súbito en
sus usos, costumbres y hábitos. Más bien ellos adoptan las inclinaciones, maneras, idioma, religi6n, política y aun los vicios de la multitud que les rodea.
Un inglés será mexicano en México, y un mexicano inglés en Londres. No
sucederá lo mismo con las colonias. Lugares enteramente desiertos, bosques
y florestas, inhabitadas hace doce años, convertidos en villas y pueblos repentinamente por alemanes, irlandeses, y norteamericanos, deben por necesidad formar una naci6n enteramente diversa, y sería absurdo pretender que
renunciasen a su religión, a sus costumbres y a sus más profundas convicciones. ¿Cuáles serán los resultados?

Ya lo he anunciado muchas veces. Ellos no podrán sujetarse al régimen
militar y gobierno eclesiástico, que por desgracia ha continuado en el terrines a las de nuestros vecinos, particularmente en algunos Estados. Los de México,
por ejemplo, y Yucatán, de que tengo mayor conocimiento, se puede afirmar que,
entre un mil16n doscientos mil habitantes que tiene el primero, y setecientos mil
que tiene el segundo, habrá, cuando mucho, la proporci6n de uno entre veinte. Algo
más: entre los cinco milésimos que saben leer y escribir dos quintos no conocen la
aritmética, tres quintos ignoran hasta el significado de la voz geografla, historia,
astronomía, etc. Cuatro quintos no saben lo que es la Biblia, y los nombres de
Génesis, Paralipomenon, Evangelio, Apocalipsis son enteramente desconocidos. Añádase a esto que en Yucatán hay a lo menos un tercio de los habitantes que no hablan
el castellano, y en el Estado de México un quinto. Los que cuentan por nada el
grado de civilizaci6n de las masas para dar instituciones a los pueblos, o son sumamente ignorantes, o son extremadamente pervenos."
De una de tantas instituciones educativas existentes en la Uni6n, la Academia
Militar de West Point que se dese6 tomar como modelo para crear nuestro colegio
militar, y de sus sistemas, escribe: "West Point es el punto en que está la escuela
militar, colocada sobre una vasta plataforma que pertenece a una rama de los AJ.
leghanis, y a sus pies corre el majestuoso Hudson. La meseta está elevada más de
trescientos pies sobre el nivel del río, y de consiguiente el aire es sano, los estudiantes
gozan de buena salud. El estado mismo de aislamiento de este instituto, les pone al
abrigo de la corrupci6n de las ciudades, al mismo tiempo que les obliga a entregarse
a sus estudios sin distracciones. La instrucción y las costumbres ganan al mismo
tiempo. El número de estudiantes es de doscientos veinte: son recibidos gratuitamente,
luego que el secretario de la guerra de los Estados Unidos comunica la orden del
presidente. Las condiciones que deben tener los jóvenes, son de quince a diez y ocho

459

�torio mexicano, a pesar de las constituciones repúblico democráticas. Alegarán las instituciones que deben gobernar el país; y querrán que no sean un
engaño, una ilusión, sino una realidad. Cuando un jefe militar intente intervenir en sus transacciones civiles, resistirán y triunfarán. Formarán asambleas
populares para tratar los asuntos públicos, como se practica en los Estados
Unidos y en Inglaterra. Levantarán capillas de diferentes cultos para adorar
al Creador conforme a sus creencias. Las prácticas religiosas son una necesidad social, uno de los grandes consuelos a los males de la humanidad. ¿ El
gobierno de México enviará a Texas una legión de soldados para l~ace~ _cumplir el artículo 3o. de la Constitución Mexicana, que pr~híbe el :Jerc1c10. d_e
otro culto que el católico? Dentro de pocos años esta feliz conqwsta de c1v1l~ación continuará su curso por los otros Estados hacia el sudoeste, y los
de Tamaulipas, Nuevo León, San Luis, Chihuahua, Durango, Jalisco y Zacatecas serán los más libres en la confederación mexicana; mientras que los
de México, Puebla, Veracruz, Oaxaca, Michoacán y Chiapas tendrán que
34
experimentar, durante algún tiempo, la influencia militar y eclesiástica.
Zavala como Mora pensaban que la existencia de dos cuerpos el clero Y
el ejército que para él representaban la mayor resistencia a vencer, pues desvirtuando su esencia se habían convertido en grupos que trataban de manaños de edad; buena letra, conocimiento perfecto de la lengua inglesa _Y poseer los
primeros elementos de aritmética. El curso de estudios es . de cuatr~ a~os, e~. cuyo
período aprenden las matemáticas, astronomía, física experimental, c1enc1as =litares,
historia natural, geografía, lengua francesa, historia, dibu!o, filosofía moral : l~s. leyes
de la Unión. Se les enseña al mismo tiempo el mane¡o de armas, el e¡erc1c10 de
campaña y la práctica del arte militar en general. Con este objeto se destina~ dos
meses del año a hacer en las comarcas cercanas excursiones, en donde los estudiantes
levantan planos, toman posiciones y se acostumbran a las fatig_as de la carnpa~a.
Las ciencias matemáticas son las en que se ocupan más activamente. Se eX1gen delos colegiales conocimientos de mucha extensión y superiores a los que en Europa
se requieren generalmente para hacer un buen oficial de infantería o caballería. Se
da mucha importancia a las matemáticas en los Estados Unidos, seguramente porque
hay todavía y habrá por mucho tiempo una grande cantid~d de territorios que e,~lorar y fecundar, a cuyo efecto los conocimientos mate~áticos ~on sun_i;unente utiles.
En todo el establecimiento reina el orden y la decencia, y la mstrucc1on es bastante
avanzada. Hace pocos años que un joven indio de la tribu de los Crecks: llamado
Moniac, ocupaba un lugar distinguido entre los estudiante~. Yo he oído e~og1os acerca
de sus conocimientos matemáticos, de personas que le vieron resolver diversas cue~tiones de geometría y análisis con grande facilidad. Este rasgo : muchos que . ~odna
citar de Indios mexicanos que hacen honor a su patria, desID1enten la asercion deBuffon y Raynal de que los indígenas de las Américas no pueden llegar al gradode inteligencia que los habitantes del antiguo mundo."
" Ibidem, pp. 140-142.

460

tener a toda costa el antiguo régimen, se opondrían a ese cambio. Por ello
es que desea la existencia de una iglesia desligada de toda intervención política, de un poder netamente espiritual que ejerza sobre la sociedad una
sana influencia, que mediante sus prácticas conduzca al pueblo no a la realización de actos supersticiosos, sino a acrecentar profundamente sus sentimientos religiosos que le harán ser cada día mejor, alejándole de prácticas
viciosas, y que aumenten la moral y purifiquen en general al ambiente.
Considera perjudicial la alianza de Estado e Iglesia y más aun el absolutismo religioso que ahoga la libertad de creer sin cortapizas y sin presiones.
Menciona que la alianza de Estado e Iglesia es nociva, pues el Estado se ha
apoyado muchas veces en la iglesia para ahogar las libertades esenciales. Propone por ello una absoluta separación, y una amplia tolerancia religiosa. La
religión es para Zavala elemento importante en toda sociedad, pero indica
que debe ejercerse sin coacciones. Esta reflexión y la observación de la libertad de cultos existente en norteamérica, ninguno de los cuales contaba con el
apoyo político, es la que le lleva a escribir:
"El pueblo americano es sumamente religioso, hasta el grado de fanático
en aJgunos pueblos y congregaciones; pero el culto está enteramente en manos del pueblo. Ni el gobierno general, ni el de los Estados tienen género alguno de intervención en las materias religiosa. La necesidad de tener un
templo o capilla para juntarse los sábados, como ellos dicen, conforme al
precepto del Génesis, forma esas asambleas de gentes de un mismo culto
.
'
quienes convienen en los términos en que se ha de arreglar el culto: nombran sus ministros, los mantienen, y ejercen sobre ellos la jurisdicción que
debe tener una compañía que paga sus pendientes. Para facilitar el ejercicio
de su gobierno litúrgico y económico, se eligen cierto número de personas qui!
tienen las facultades de administración delegadas por la congregación. Entre
los protestantes, luteranos, presbiterianos, episcopales, etc., el pueblo elige
sus ministros, y los despide cuando tienen mala conducta. Entre los católicos
sucede lo mismo; pero usan la forma de pedirlo al obispo, que jamás se lo
niega. Los obispos católicos son enviados por el papa; y ellos los reciben O no
según les parece conveniente. Los episcopales, cuando tienen vacante, se reúnen a nombrar sus prelados. Todo esto es conforme a la disciplina de los primeros siglos del cristianismo, y compatible con el sistema de igualdad popular. Otro cualquier método, en que el gobierno tenga parte en los negocios
del culto, es destructivo de la libertad." 85
• Ibidem, pp. 130-131.

461

�. . t o de la realidad mexicana, de los defectos
y desviaEl pleno conoc1rmen
.,
roo
.
él mismo Zavala había causado, y su comparacion con un
c10nes que
1
. t' lizacio'~ perfecta de amplios ideales de la humanidad,
delo que era a cm a
· 'l
de los ideales de la ilustración y del liberalismo, llevan a este s~io ogo y
.
lítt. O perspicaz
a a dmi..u:~i como posible una gran transformac10n para • d ec transformación basada en el ejemplo que ofrecían los Estados Um os.
xico,

:i.~-

Admirado enceguecido por la deslumbrante luz que emanaba de ~ _p~s
' . .
de ue ahí se hacían realidad los prmc1p1os
en pleno crecrmtento, seguro
q
.
•
1 z vala como otros
'l había adoptado y que creía tenían validez universa ' a
.
que e
,
f
ar a México haciéndolo semejante a los
efusivos idealistas, trato de :ans ~rm
ello radicó su error que bajo todo
Estados Unidos. No pudo a verttr, y ,en
. .
oderí~ firmeza instit positivo que ese país ofrecia: creclmlento, p
'
1
e aspee o
·
cían poderosas fuerzas
. 1 libertad democracia, cultura, to1eranc1a, ya
tuc10~a '.
o ~bao toda esa estructura, trataban de aprovecharla ~n . un
~ue ~i b1:n :r~c~vo el del dominio político, el de la hegemonía econorm~,
~t::eslam::sorción ; sujeción de todos aquellos grupos, de todos aquellos/ai:es, de los que ansiaban sus riquezas. Creyó Zavala que l~s co~onos :f~c;::
, t d , alma de pastores bondadosos que con su eJemp o mo
recia en nan
.
, o por abaJ·o de las exigencias de los colonos se
1
bl ·ón y no vio com
.
amovía
a pouna
aafuerza expansiva
' . empuJ·ada por poderosos, pero inclementes mtereses.
.
De toda suerte en Zavala se pueden advertir en plenitud una serie de influencias ideológi~as, muchas de ellas positivas que actuaron en nuestra realidad.
..,., par'rafa final muestra a qué conclusiones podía arribar este ideóU n 1a,50
'
u 'd
lago mexicano en su admiración hacia los Estados m os.
.,

""'

, 'da sobre esa n ación gigantesca' que
"Al echar una ojeada rapi
, . nacio ayer
d
e ho extiende sus brazos desde el Atlántico hasta el Pacífico y mar_, e
y qCuhin '. l Observador queda absorto y naturalmente se hace la cuestton,
la
a, e
'd d N es el poder de las
de cuál será el término de su grandeza y prospen a . . .o .
·1 .
d
.
. l fuerza de las armas . tampoco el prestigio m las i usiones e
conqIDstas m a
'
• · d I d
es un
,
las reglas de la moral los m1Stenos e ogma,
un culto que reune ª
.
l' ·
ha excluido
orden social nuevo, brillante, positivo; un sistema po itlco que .
d 1
. ·1egios todas las distinciones consagradas por los siglos ante
t~ os ~ p~:v~a he~ho esa prodigiosa creación. A la vista de este fenómeno
no~:, e lqs hombres de estado de todos los países, los filósofos, los econop~ taco, ºhan detenido a contemplar la marcha rápida de este portentos~
IDlS s se
. . do unánimes en la nunca vista prosperidad de sus habipueblo, y conVlillen
•

462

tantes al lado de la sobriedad, del amor al trabajo, de la libertad más indefinida, de las virtudes domésticas, de una actividad creadora y de una religiosidad casi fanática, se han esforzado a explicar las causas de estos grandes
resultados.
En efecto, la escuela política de los Estados Unidos es un sistema completo; obra clásica, única: un descubrimiento semejante al de la imprenta, al
de la brújula, al del vapor; pero un descubrimiento que aplica la fuerza moral de las inteligencias individuales a mover la gran máquina social hasta hoy
arrastrada, más bien que dirigida, tirada por resortes facticios, compuesta de
combinaciones heterogéneas, mosaico monstruoso de trozos unidos de feudalismo, superstición, privilegios de castas, legitimidad, santidades y otros
elementos contranaturales; y escombros de ese diluvio de tinieblas que inun-dó al género humano durante doce centurias.
Muy bien pueden los publicistas europeos librarse a intepretaciones, vaticinios, conjeturas y comentarios siniestros sobre las constituciones, porvenir,
estabilidad y leyes de los Estados Unidos. Lo que no pueden negar, es, que
no hay ni hubo jamás un pueblo en que los derechos del ciudadano fuesen
más respetados, en que los individuos tuviesen más participación en el gobierno, en que las masas estuviesen más perfectamente niveladas en todos los.
goces sociales. ¿Qué género de argumento es contra sus instituciones el anunciar a una nación un porvenir desgraciado, catástrofes melancólicas, cuandoal presente está llena de vida, de felicidad y de ventura? Los que no pueden
resistir a la convicción de los hechos palpables, de una experiencia diaria,
recurren a vaticinios funestos y predicen ya la disolución de la gran república. Nosotros les contestaremos que vale más el bien presente, que esperanzas.
nunca realizadas: que no habrá un hombre ni pueblo que prefiera vivir
en la opresión o en la miseria, a la existencia feliz e independiente de aquella
república; sólo porque algunos malhumorados políticos le dicen que aquella situación próspera no durará doscientos años. No, jamás se debilitará la fuerza de ese ejemplo vivo y perseverante de utopía social, con semejantes argumentos. Espiad enhorabuena sus pequeñas y efímeras asonadas; exagerar el
calor de sus debates públicos; los tumultos de sus elecciones; sus rarísimas
aberraciones de fanatismo presbiteriano; su aversión a la casta negra, sus.
dificultades por su sistema de esclavitud, sus cuestiones de aranceles, embarazos momentáneos de sus bancos; comentad de la manera más desfavorable
estas crisis políticas y económicas; una solución positiva, una peripecia feliz
y pronta viene a contestar todos vuestros argumentos. Aquel pueblo, lleno de
vida y movimiento, continúa su curso a un fin, y desde las fronteras de la
Nueva Escocia, hasta las de Nuevo México, el Norteamericano sólo obra

463

�'1

-sobre estos principios: trabajo y derechos del ciudadano. Su código es conciso, pero claro, neto, perceptible. En las cuestiones combinadas, en que no
pueden decidir por no estar al alcance de las clases menos ilustradas, se refieren enteramente a aquella parte que les ha parecido haber merecido mejor
su confianza, por una serie de acciones y decisiones rectas y de resultados

linas de otros países, y que fecundará todo el territorio mexicano? Inútiles
esfuerzos opondrá una generación envilecida, heredera de las tradiciones y
creencias castellanas, y defensora sin grandes resultados de sus antisociales
doctrinas. El sistema americano obtendrá una victoria completa aunque ensangrentada. 36

benéficos.

La influencia ideológica de los Estados Unidos no se detiene en las primeras décadas de nuestra vida independiente. Ni la guerra de Texas en 1835
ni la invasión de 1847 impiden que siga ejerciéndose. No me refiero a la
política intervencionista de ese país en nuestro desarrollo político y económico, sino a una influencia cultural, a un paso espontáneo y tranquilo de
ideas, de instituciones, de formas de ser.

Pero es necesario distinguir a la nación mexicana aquella parte poblada,
,disciplinada, fundada por decirlo así, en los moldes de su antigua metrópoli,
,de la parte desnuda de habitantes, y de consiguiente susceptible de una nueva
población, diversa enteramente de la otra. En la primera existirá por muchos
años todavía la lucha de principios opuestos que se han plantado en sus instituciones y será inevitable la guerra civil, mientras que en la segunda los
colonos americanos, alemanes, irlandeses e ingleses forman pueblos enteramente libres, que prosperarán pacíficamente bajo la influencia de sus instituciones democráticas, y más que todo de sus hábitos al trabajo, de sus ideas
y convicciones acerca de la dignidad del hombre y del respeto que se debe
·a las leyes. Así pues, mientras que los Estados de Puebla, Chiapas, Oaxaca,
México, Querétaro, Michoacán, Guanajuato continúan entregados al brazo
militar y eclesiástico en pena de sus preocupaciones, de su ignorancia y de
su superstición; mientras que en el seno de estos Estados algunos patriotas
generosos e ilustrados harán esfuerzos para elevar a sus conciudadanos al
nivel de las instituciones adoptadas, y procurarán darles lecciones de libertad
y de tolerancia; mientras estos elementos opuestos enciendan el combate entre una juventud ardiente, amante del progreso y de la civilización, y un
clero ignorante, apegado fuertemente a sus privilegios y rentas; sostenido por
algunos generales y oficiales reliquias del antiguo ejército español, sin fe, sin
honor, sin patriotismo, poseídos de una sórdida avaricia y entregados a vicios
degradantes, mientras esto pasa en estos Estados, los otros se poblarán, se
enriquecerán, procurando evitar ser contaminados por los desastrosos acontecimientos de sus hermanos del mediodía.
El término sin embargo será el triunfo de la libertad en estos Estados; y
sobre los escombros góticos y de privilegios insostenibles, se levantará una
generación gloriosa e ilustrada, que poniendo en movimiento todos los elementos de riqueza de que abundan, asociará al fin esa clase indígena degradada y envilecida hasta hoy, a la familia civilizada, enseñándola a pensar
y a estimar su dignidad elevando sus pensamientos. ¿ Qué barrera podrá
oponerse a este torrente que ha nacido hace veinticuatro años en un pequeño
pueblo del Bajío, oscuro en su origen, sin dirección ni cause, devastando
cuanto encontraba, hoy un río majestuoso que recibe aguas puras y crista-

464

Esa influencia se observa tanto en lo material como en lo espiritual. Es
evidente que no todo cuanto ocurría en los Estados Unidos influía en México
pero s1, muehos de los hechos trascendentales de aquel país repercutieron en'
nuestro desarrollo. El ascenso de Lincoln a la Presidencia de la República,
la guerra de secesión, importaron muchísimo en nuestra política internacional
y la consolidación de la República, lograda con el esfuerzo del pueblo mexicano que cobró en ese momento conciencia plena de la nacionalidad,
debe reconocer que el triunfo de las ideas de Abraham Lincoln apoyó ese
esfuerzo.
La República, una vez que puso en juego un vasto plan de transformaciones
princ~palmente en lo cultural, transformaciones que aun nos benefician, siguió
con mterés el desarrollo institucional de los Estados Unidos y no sólo el
institucional sino el general.
El triunfo de la Reforma y de los ideales republicanos hizo posible en
México iniciar una transformación ideológica. El amplio plan reformista que
había sido enunciado en 1833 con la administración Mora-G6mez Farías
'
se hizo posible a partir de 1867, en que empezaron a hacerse realidad una
serie de instituciones y disposiciones encaminadas a modificar positivamente
la mentalidad mexicana. La legislación dada con este fin, así como las instituciones creadas, revelan como en este renglón se siguieron de preferencia
las normas europeas, la experiencia de las naciones más adelantadas del Viejo
Mundo. Francia que había sido la agresora, fue el país que a partir de ese
momento y aun antes de la intervención, ejercería una influencia mayor
sobre nuestro desarrollo cultural. De ese momento parte el afrancesamiento
de nuestra cultura, de nuestras costumbres. Más tarde, cuando las instituciones
" Ibidem, pp. 354-368.

465
HUMANITAS-30

�superiores están creadas y funcionan y cuando se hace necesario atender al
crecimiento escolar se adaptarán normas educacionales procedentes de los
Estados Unidos. La expansión demográfica y escolar de los Estados Unidos y
la solución atinada que se le dio a través de sus notables pedagogos y de la
creación de una cadena de establecimientos educativos que satisfacían la necesidad de instrucción de capas amplias de población, fue vista con interés
por los mexicanos, y por otros dirigentes hispanoamericanos quienes tratarían
de aclimatarlas a toda costa en nuestras latitudes. Un ejemplo de ello, ya
en nuestro siglo consistió en la creación de la escuela secundaria que hizo
Moisés Sáenz y la cual rompió con el tradicional sistema de bachillerato tomado de los países europeos. Otros ejemplos más pueden darse de esa influencia, mas no hemos de fatigar con todas esas citas a quienes nos siguen.
A cincuenta o más años que Lorenzo de Zavala visitara los Estados Unidos,
otro mexicano, un gran mexicano lúcido, penetrante, patriota, incursionará,
en "Tierra Yankee".M Justo Sierra en el año de 1895 emprende un viaje
que durará varios meses por el vecino país y de su visita nos deja expléndido
testimonio en el que se destaca la lucidez con que el visitante penetró en
las formas de ser, en el trasfondo del poderío de los Estados Unidos, en su
grandeza que advirtió había llegado a un explendor considerable, pero que
a la vez estaba amenazada por extremos peligros, por males irreversibles.
Justo Sierra no es un censor de los Estados Unidos, pero tampoco un hombre
como Zavala que considere a este país como modelo. Percibe las grandes virtudes de la nación, sus elementos positivos, su grandeza material que le admira;
sus esfuerzos por crear una cultura sólida, su consciente preocupación por
consolidar en una nación armónica, fuerte, responsable, distintos grupos nacionales, por absorver sus virtudes y desarrollarlas en beneficio de la colectividad; pero también advierte ciertos males sociales que le preocupan.
Como educador, la admiración y entusiasmo que siente por las instituciones
educativas y culturales del vecino país, es inmensa y en eso coincide con Zavala. Numerosos trozos escribe en su relato acerca del colosal esfuerzo educativo
que se hace en el vecino país. Podemos pensar que ese asombro y ese entusiasmo sólo fueron iguales a los que experimentó Domingo Faustino Sarmiento al observar el desarrollo educativo estadounidense, al cerciorarse como
pedagogos como Horacio Mann y otros transformaban con un sentido místico de la educación a su país, transformación que tanto Sarmiento como
Sierra deseaban.
" SrERRA, Justo, Viajes en Tierra Yankee, en la Europa Latina. Edición, notM
e indices de José Luis Martlnez, México, Universidad Nacional Autónoma de México,
1948; 372 pp., ils. (Obras Completas del Maestro Justo Sierra, .T. VI.)

466

Unos trozos a este respecto son los siguientes:
"Lo que es para mí tentación suprema, es ver las escuelas. Un día que
iba solo rumbo al Central Park, muy temprano me colé en una. ¡ Cuánto
bueno entreví en cinco minutos! El edilicio me pareció muy pintoresco, pero
muy alto; en estas elevadísimas y graciosas ton-ecillas espía a los niños del duende feroz del incendio; es verdad que todo está previsto, escaleras de fierro bien
aisladas que sirven unas para que los alumnos suban, y para que bajen, otras;
por dondequiera, en los pasillos, bocas de agua listas, con sus servicios de
mangas, etc.; sin embargo, el pánico echa por tierra todas las precauciones.
Aquí en la escuela primaria superior o high school, lo mismo que en el
kinder-garden ( esa deliciosa institución froebeliana por la que tienen pasión
aquí y que entre nosotros apenas ha podido prosperar, por la viejísima preocupación del alfabeto y los palotes) y en toda enseñanza, como en la sociedad
entera, predomina, reina, triunfar la mujer. Esta es una escuela mixta, y
aunque la coeducación no sea tan absoluta como creemos, pues muchachos
y muchachas juegan y salen aparte, el hecho es que existe sin inconvenientes. ¡ Ay del rapaz que faltara el respeto a una girl!, sus compañeros se encargarían del castigo. Dirección y profesorado aquí son femeninos; las mujeres
obtienen diez veces más que los hombres, en cuanto a aplicación y disciplina.
La sala de asamblea, como aquí llaman al aula, es capaz de contener mucha
gente; es un gran espacio dividido por tabiques de madera, que se doblan
y desaparecen; sirven, pues, para clases y para reuniones; en el fondo el estrado y el magnífico órgano. Lo que encanta es el aseo, la elegancia, el confort;
aquí no hay pupitres para dos personas siquiera; cada alumno tiene su silla,
con un brazo movible a la derecha, que es también mesa y atril. Todo esto
me daba envidia. ¡ Figúrense mis lectores que en la gran escuela ( ?) en que
yo sirvo como profesor y donde se han gastado considerable número de millares
de pesos en los últimos años, son contadas las clases en que los alumnos pueden
estar bien sentados, y no hay una en que puedan tomar notas, como no sea
sobre sus rodillas! Parece mentira".38
Y en torno a la educación superior, al apoyo a la cultura en sus manüestaciones más elevadas nos dirá palabras exaltadas llenas de elogio. A la par
de esa admiración, Sierra estima como logro inigualable la libertad de que
se goza en los Estados Unidos. Sentado frente a la estatua de la libertad,
medita sobre el alcance de la libertad, sobre ese anhelo que en México parecía inalcanzable y que en cambio ve convertido en algo tangible en el país
vecino:
• I bidem, pp. 83-84.

467

�"¡ Oh! libertad, reina aquí sobre inconmovible asiento; allá ideal muy
puro, sí, puro ideal. ¿ Qué eres, por qué no nos conformamos con vivir sin
ti, con ser dichosos sin ti? ¿ Por qué, para apellidarte, apuramos los vocablos
de admiración y amor de nuestro idioma? ¿ Por qué te llamamos augusta, y
santa y tres veces santa y más aún, te llamamos madre? ¿Madre de qué
eres tú? ¡ Madre de violencias, de tumultos, de manos armadas, de multitudes ebrias, de sociedades histéricas, de pueblos que se bambolean y se
desmoronan, eso eres en la historia! ¡ Oh manía incurable de nuestro corazón!
Pero si no esperásemos en ti, no creeríamos en la vida moral; nos sabría a
ceniza el placer más noble; se apagaría, como una llama en el fanal reumático,
nuestra fe en el porvenir. ¿ Te veremos los hombres de mi generación aunque
sea sentada al borde de nuestra tumba? ¡ Te hemos llamado, te hemos amado
tanto! . . . ¡ Mi generación creyó entrever un día tu aurora política! ¿Fue
una visión juvenil? No importa; moriremos gritando como el Berlichingen

de Goethe: ¡ Aire celeste... libertad, libertad!"

39

Si en los años en que Zavala visitó la Unión, su desarrollo material ya
era considerable, cincuenta años más tarde ese desarrollo tuvo que ser mayor.
La tecnología se había acrecentado, las obras de infraestructura, como hoy
las llamamos daban a aquel país un aspecto totalmente diferente a cualquier
otro, el crecimiento de las ciudades era inmenso y el pueblo comenzaba a
gozar de muchas comodidades, de bienes materiales que en México eran
desconocidos. Este aspecto lo vio muy bien don Justo, amante del sibaritismo
como lo era y de todo ello resultó muy bien impresionado. Algunas líneas
de él nos ilustran muy bien al respecto.'º

1 ,,

Pero si estos aspectos tan positivos advirtió, Sierra no pudo menos de
sorprenderse de al~as fallas que la sociedad norteamericana presentaba.
Estas fallas son las IlllSmas que percibió Zavala, sólo que Zavala vio al problema de la discriminación racial como algo que repugnaba el sentimiento de
fraternidad universal, a la idea de una igualdad esencial de todos los hombres
en cambio Sierra no vio con simpatía a los grupos negros aunque sí adivin6
q~e en ellos latía un espíritu de odio hacia los blancos, una animadversión
violenta.
Algunos renglones que Sierra escribe al efecto nos muestran este sentimiento
De
sociedad y _de la población negra que se ha multiplicado en el paí;
e~~be, con un aire dolorido. "Esa sociedad está enferma, a pesar de su
h~giene, enferma de viruela negra. Hay en la Unión, según el censo de este
ano, 6.388,000 n~g~o~ puros~y 1.132,000 mestizos (mulatos, cuarterones, etc.),
Y aunque en vemticmco anos la proporción de la gente de color respecto
de los blancos haya bajado de quince a trece mil cada cien mil blancos
esto_ no. quie~? decir que los negros sean cada vez menos prolíficos, sino qu~
la mm1grac1on blanca ha superado a esa fuerza reproductiva. Sea lo
que fuere, Washington es una de las capitales de la nación negra y eso la
c~g~ ~e sombra. El mulato de los hoteles de New York, es limpio, elegante y
sunpatico, con frecuencia; el negro de los hoteles de Washington es sucio
Y feo _como un diablo de baja estofa. Pobre raza, apenas desprendida de la
esclavitud, apenas en estado de oruge hace un tercio de siglo, la libertad
ha hecho en ella un efecto singular parecido al del alcohol; en realidad no
lo ha hecho libre, sino insolente." 41

!ª

En otros trozos, don Justo vuelve a incidir en este tema y aun cuando
comprende que el sentimiento de las masas negras se origina en viejos agravios,

• Ibidem, p. 71.
• Ibidem, p. 70 en donde dice: Así, al visitar Manhattan escribe: "En este triángulo, el mundo entero está presente en vertiginosas transacciones comerciales, y todos
los representantes del comercio del mundo han querido tener ahí un despacho, un
mostrador, un libro de cuentas; por eso el terreno tuvo una demanda enorme y todo
quedó distribuido en proporciones de siete y medio metros de frente; entonces, para
dar cabida a esta enorme población diurna de la transacción y del lucro, sobre un
piso vino otro y veinte más, y los arquitectos americanos, preocupados bien poco del
arte, y gobernados por la necesidad de conquistar en el aire lo que no era licito
tener en el suelo, y de buscar en sus construcciones mucha resistencia contra el viento
y contra lo deleznable del piso, han hecho maravillas de solidez frágil; empeñados
en tener en sus fantásticas torres todo el confort, toda la comodidad característica de
la cultura yankee, inventaron los 'elevadores' y otra porción de cosas que es preciso
que nuestros arquitectos vayan a estudiar alli, sur le terrain, porque cada una de
ellas significa una dificultad vencida a fuerza de cálculo, un problema resuelto a
fuerza de ingenio. Y así es como se han puesto de moda en New York y en toda
la Unión, estas casas que los americanos llaman con cierto orgullo 'rasca nubes', sky-

468

scrapers. Pronto ~stas tor~s ~e:in de_ acero, o de vidrio, o de aluminio, subirán (hay
una en construcción de vemticmco p1Sos y otra de treinta y dos en proyecto para el
Sur, popular periódico de aquí), a 140 metros. Supongo que habrá que tener entonces
encendida la luz eléctrica todo el dla en las calles de esta Babilonia".
Y del Puente de Brooklin por entonces el mejor del mundo dice: "Y es indecible
la elegan~a de esta c~~ enorme (que me perdone el lector los epitetazos, no hay
otros en rm carnet de viaJe). i Hay tal gracia del encaje metálico en la onda espléndida
que traza es~ hamaca de cuatro cables de acero kilométricos, que partiendo de otras
curvas_ amplmmas sobre la tierra firme, atraviesan las cornisas superiores de las pilas
Y sosb.enen el puente a cuarenta metros de altura sobre el agua. La mesa tramada
de metal tiene cu~trocientos cincuenta metros de largo, cuyos bordes están unidos a
los ~bles por varillas de acero que se cruzan con las que parten en abanico de las
comisas al pue~te, formando una red que da fuerza, aumentando la gracilidad aérea
de la construcc16n".
u Ibídem, p. 112.

469

�no cree como Zavala que esas diferencias puedan resolverse por la educación
o una amplia liberación sino que teme, tal vez por el recuerdo de la lejana
guerra de castas que se dio en su patria natal, en una explosión de odio de
la gente de color, e:,,.1&gt;losión que afectaría hondamente a la población blanca.
Algunas otras lacras sociales hirieron la sensibilidad de Sierra, mas en el
fondo, una vez que pudo penetrar en el mundo material de los Estados
Unidos, de las cosas, como él le llama, se creó en él amplia admiración por
la potente república del Norte. Si sus primeras páginas son sobrias y discretas
en su expresión emocional, al final del libro se advierte asombro por lo que
ve, por la civilización material de que los Estados Unidos se ufanaban y
también por hondas expresiones espirituales que se daban en aquel país. Como
Zavala, piensa que las formas religiosas de los mexicanos son imperlectas,
pues se detienen en lo superficial y no crean un auténtico espíritu cristiano.
En cambio admira la labor religiosa profundamente espiritual desarrollada
por personajes como el arzobispo Gibbon, "hombre grande de alma y de
cuerpo grande, por su candor de lirio evangélico, por su fe en Cristo y en
la democracia. Gibbon e Ireland, las dos columnas magnas del catolicismo
angloamericano, son personalidades apasionantes. Sus contornos hieráticos,
pero luminosos destacándose en la inmensa mancha de sombra de irreligiosidad
de nuestro tiempo, parecen prefigurar al misionero del porvenir, al hombre de
concordia de caridad y de pueblo, destinado a resucitar la religión, limpiándola del parasitismo gigantesco de la superstición y de la nimia y rnicróbica
devoción que no es más que una forma de la irreligiosidad, y encendiendo
en las al~
muertas un calor de amor hacia el supremo ideal de justicia
simbolizado en la cruz y que será lo único que podrá convertir en unánime
sursum el terrible choque de los grupos humanos en el siglo que llega" .42
Junto a estas observaciones y otras más, todas ellas inteligentes y, oportunas,
Don Justo llega a una que le preocupa a lo largo de su recorrido y de la
narración que de él hace. Al observar de cerca al coloso que eran los Estados
Unidos en aquellos años, al percibir y sentir su grandeza, poderío, recursos, fuerza material e influencia política, no puede menos de afirmar que
los Estados Unidos significan una extraña mezcla de elementos óptimos con
otros malos. La reflexión que hace al observar la inmensa cúpula del capitolio resulta esencial:
"La teoría científica (apoyada en la observación y la experiencia) del
gobierno libre, democrático y federal, formulada en preceptos en la Constitución, ha sido, en este laboratorio político y judicial, reducida a la práctica.
., lbidem, p. 129.

470

Y a pesar de que el admirable domo blanco, asentado sobre un tambor artístico de puro estilo francés neoclásico, ha disminuido a la vista sus majestuosas proporciones de antaño, gracias al crecimiento constante de los pabellones
laterales, puede decirse que, idealmente, descuella sobre todo el continente
nuestro; es la mayor altura americana. Admiro al pueblo cuyo centro de gravedad política es el Capitolio; su grandeza me abruma y me impacienta, y
me errita a veces. Pero no soy de los que se pasan la vida arrodillados ante
él, ni de los que siguen alborozados, con pasitos de pigmeo, los pasos
de este gigante, que, en otro tiempo, fue el ogro de nuestra historia,
corno los niños a los hércules de circo. Pertenezco a un pueblo débil, que
puede perdonar, pero que no debe olvidar la espantosa injusticia cometida
con él hace medio siglo; y quiero, como mi patria, tener ante los Estados
Unidos, obra pasmosa de la naturaleza y de la suerte, la resignación orgullosa
y muda que nos ha permitido hacemos dignamente dueños de nuestros destinos. Yo no niego mi admiración, pero procuro explicármela; mi cabeza
se inclina, pero no permanece inclinada; luego se yergue más para ver mejor.
Desde la noche misma que llegamos a Washington, después del teatro,
sin poder dominar nuestra curiosidad, subimos como sombras por la amplísima
escalinata que hace accesible la colina del Capitolio; nos sentamos al pie de
la gran balaustrada, y durante una hora larga vimos de hito en hito aquel
edificio: ¿ por qué con indefinible emoción? Es muy grande, muy regular
en cada una de sus partes, aunque desproporcionado ya, como he dicho; la
cúpula no totaliza el edificio, como antes; necesitaría ser cinco veces mayor
de lo que es; no era ni podía ser la mía, como se ve, una emoción estética;
era otra, del orden moral, sin duda; muy confusa y muy tumultuosa brotaba
de mi memoria y de mi conciencia; pensaba yo en todo lo que allí se había discutido, en las enseñanzas insólitas que esa discusiones entrañaban, en
los actos que de ellas se iban desprendiendo; pensaba yo en las iniquidades
allí sancionadas por la facción que perpetró la guerra con México y la anexión
de territorios que no eran Texas; pensaba en lo que por tanto tiempo había
logrado hacer el partido esclavista protegido por la ley; en la áspera e implacable política de egoísmo nacional que con el título de 'protección a la
industria', no sólo ha creado la industria americana, lo que podía justificarla, sino que después de nacida y crecida, la ha. mantenido en su situación
previlegiada, lo que ha dado por resultado la formación de formidables divisiones sociales en el seno de la democracia, provocando el amontonamiento
de gigantecas riqueza en manos de unos cuantos oligarcas y de apetitos
insaciables en las densísimas masas obreras: electricidades contrarias de donde
se originarán conflagraciones más pavorosas que los cataclismos de la na-

471

�turaleza que cambian la forma de los continentes. Se ve bien, por contraste,
esa base obscura de la flama que esplende en este gran faro en que se combinan el elemento de la ley y de la justicia para producir la luz. El desenvolvimiento de la Constitución, su apropiación a las ingentes necesidades de
este organismo que es un milagro de crecimiento, la liberación de millones
de esclavos, provocando la guerra civil para hacerla definitiva, y exponiendo
a la Unión a disolverse, para hacer triunfar la libertad humana; y el comentario perpetuo de la ley fundamental hecho por su Suprema Corte, que
con él ha embebido de derecho constitucional hasta la última celdilla
de este cuerpo vivo, esa es la labor sin par del Capitolio. ¿Cómo no inclinamos
ante ella, nosotros, pobres átomos sin nombre, si la historia se inclina?" 43
En esta mezcla de elementos, Sierra tiene que reconocer, cargado de
una conciencia portadora de dura experiencia, que los Estados Unidos se encuentran encaminados a una fuerte expansión, que en ellos ha surgido ambición imperial incontrastable que arrollará cuantos obstáculos se le opongan.
Las páginas que dedica a descifrar la política norteamericana en las Antillas
resultan magistrales máxime que en ellas, avisorando el porvenir, prevee que
1898 será el año decisivo que marcará el fin de un Imperio, el de España
en América, para dar lugar a otro, el norteamericano. 44
0

Ibidem, pp. 119-20.
.. Ibidem, pp. 106 y 149-150. "Y luego, Cuba. ¿ Qué actitud tomará el Ejecutivo
americano, cuál los poderes legislativos? ¿ Cómo permitir que esta guerra, cada vez
más sangrienta, siga indefinidamente? Que impidan, no aparentemente, sino de veras
los americanos las expediciones filibusteras, y la insurrección morirá falta de parque
y de dinero, decían los españoles y los españolizantes. La opinión predominante allí y
en todos los circulos sociales era ésta: ha llegado la ocasión de resolver el problema
cubano; a todo trance será resuelto esta vez; o lo resuelve España o lo resuelven los
Estados Unidos; en América no puede haber más que pueblos libres, y Cuba lo será.
Si, pero sólo una politica 'sensiblera' puede querer que esta libertad sea obra de
los Estados Unidos, replican otros; esto equivaldría en realidad a la anexión de la
isla, y los que nos llamamos latinos no podemos ver tranquilamente la absorción del
mundo antillano por la raza sajona, que tiene fines y medios esencialmente distintos
de los nuestros: éstas, poco más o poco menos, eran las opiniones que alli oímos y de
que pudimos tomar nota. Lo repetimos, la idea dominante en los círculos sociales
y políticos de la Unión, es que Cuba debe ser independiente, y debe ser, no de los
Estados Unidos, ¡ oh, no!, sino formar parte de los Estados Unidos; no una colonia,
sino un Estado de la federación americana. Y eso es indeclinable. Este sentimiento
que es general, casi unánime, según pudimos observar, va en un crescendo de exaltación a compás de la exaltación española; al menos en el pueblo. Los móviles humanitarios sobre que se frasea tanto en discursos y artículos, son una soberana añagaza;
esto sólo es cierto en el corazón de algunas señoras y estudiantes; lo que aqui hay
es una formidable codicia; lo que aquí existe es el mismo cínico apetito que determinó

472

Y metido ya en esa vía _de interpretación de una realidad política, Sierra
prevee que los Estados Umdos van encaminados a convertirse en un Estado
en el que impere el_~esarismo: "U~ gran periodo militar y guerrero en que
sobren_adan las cod1C1as y, los apetitos de dominación y explotación de las
con~mstas, en es~e pueblo repleto de energías de incalculable potencia, traerá
consigo un cesansmo más o menos disimulado, pero seguro, y este es quizás
el secreto desideratum de un gran grupo de políticos de aquí; ya no preponderan los hombres que rechazaron la anexión de la isla de Santo Domino-o
&lt;:, '
ahora los que quieran anexar el archipiélago de Hawai son los que tienen
al ~ongreso americano a aceptar la anexión de Texas, que, al segregarse de nosotros,
hab1a hecho lazar por sus cowboys un jirón del territorio de Tamaulipas. La verdad
es que Cuba es una gran business: hace cincuenta años que el entonces ministro
Buchanan autorizaba al plenipotenciario Saunders a ofrecer cien millones de duros
a España por la siempre infiel isla; cinco años después la oferta subió a doscientos
millones, Y ahora mismo, si pudiese haber de parte de España una intención manifiesta
de discutir semejante proposición, el gobierno americano ofrecería lo mismo O más
con el reconocimiento de la deuda cubana por añadidura. ¡ Si será negocio!
'
Por eso el gobierno de la Casa Blanca tiene la firme decisión de facilitar con la
libertad, la americanización de la isla; éste es el pensamiento, apenas disimulado
es el de derriere la téte, como los franceses dicen. Si su actitud ha sido hasta ho;
reservada y en apariencia correcta, depende de que aquí una preparación para la
guerra es muy lenta y muy pública; pero, según informes que creo buenos esta
preparación quedará completa en el curso de 98; entonces la amonestación acistosa
a España, se convertirá en aspérrima intimación, y el coloso levantará su voz formidable para formular un insolente ultimátum. Y los españoles no pueden forjarse
ilusiones; una guerra por Cuba, que empezaría por hacer de Cuba misma la prenda
pretoria que asegurase los gastos de la guerra, sería aqui enormemente popular: un
puerto bombardeado, una ciudad saqueada, dos o tres centenares de buques mercantes
pillados en la mar por los corsarios, son alfilerazos en el cuerpo del coloso; sólo servi_rian para irritarlo, ni lo desangrarán, ni lo rendirán. Verdad es que España, perdiendo a Cuba con honor, es decir, luchando, perderá casi nada, si se atiende a la
incurable situación de la isla mientras sea española. Pero la guerra con los Estados.
Unidos, sí enriquecerá con nuevos episodios heroicos los heroicos anales españoles;
cavará tal abismo financiero a los pies de la monarquia, que no bastarán a colmarlo
las ruinas seculares del trono."
Y agrega en pp. 149-50. "Un gran período militar y guerrero, en que sobrenadan
las codicias y los apetitos de dominación y explotación de las conquistas, en este
pueblo repleto de energías de incalculable potencia, traerá consigo un cesarismo más
o menos disimulado, pero seguro, y éste es quizá el secreto desiderátum de un gran
grupo de politicos de aquí; ya no preponderan los hombres que rechazaron la anexión
de la isla de Santo Domingo; ahora los que quieren anexar el archipiélago de Hawai
son los 'que tiene el oído' de esta gran República. Cleveland será uno de los pocos
hombres capaces de hacer escuchar los consejos de un honrado y noble amor a la
libertad en un pueblo ebrio de fuerza y de gloria, y poseído de la conciencia de su.

473

�el oído de esta gran República". Y agrega "si no puede la nación americana
con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse
temer de Europa y tener inmóvil a la América Latina entre la boca de sus
cañones monstruosos, pero esa será la víspera del desmembramiento".•~
Ya Sierra, como Darío percibían que en medio de grandes recursos espirituales, de logros de la cultura, de un espíritu libertario y tolerante, de un
ejercicio democrático casi perfecto, en la estructura norteamericana se perfilaba la figura de Mammon con sus fatales consecuencias. De ese gran pueblo
Sierra aporta a México cálida admiración, sincera estima, pero no puede
evitar manifestar la herida que lleva, como representante de un pueblo débil,
ante la grandeza del ofensor. Un sentimiento de temor y de resentimiento, de
preocupación ante el engrandecimiento cada día mayor del coloso, es el
que deriva en esos años, de la mente de los mexicanos, quienes tendrán que
adecuar su forma de ser, fortalecerla para defenderse de la absorción que todo
país fuerte hace del menos poderoso.
En resumen, podemos decir que la influencia ideológica y en general que
los Estados Unidos ejercieron en México, fue: de una simpatía hacia el
hermano mayor, hacia el país maduro de quien se solicitó amistad, ayuda y
protección, para pasar después a una admiración sin límites en unos sectores,
admiración que llegó al extremo de desear la identificación plena con ese
país; y, finalmente, deriva, como consecuencia de nuestra experiencia histórica,
a admirar al coloso, pero temerlo, desconfiar de él.

misión de constituir en la tierra un 'pueblo standard', un pueblo tipo, conciencia
heredada de sus fundadores puritanos.
Si no puede la nación americana con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse tener de Europa y tener inmóvil a la América Latina
ante la boca de sus cañones monstruos; pero esa será la víspera del desmembramiento.
Mas dejémonos de la manía de profetizar; lo cierto es que Mr. Cleveland es todo
un ciudadano; nadie desprecia como él la popularidad o la 'populacheridad'; nadie
como él ha sabido ponerse frente a su propio partido y ha arriesgado su jefatura
democrática, no por orgullo ni por capricho, sino por no faltar a lo que él cree su
deber; esto se llama ser un hombre; los demás, son los títeres cómicos o trágicos de la
historia".
41
lbidem, p. 150 y ss.

474

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��•

f

FONDO
UNIVBRSIVJUO

IIUMANITAS-1

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

18

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

1977

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U .N.L.

La responsabilidad derivada de los estudios conte~idos en este
Anuario corresponde exclwivamente a sus respectlvos autores.

HU MANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Jefe de la Sección de Letras:
LIC. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Jefe de la Sección de Historia:
PROFR. ISRAEL ÜAVAZOS GARZA
PRIMERA EDICIÓN
Diciembre de 1977.-1,000 ejemplares.

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

18
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Direcci6n: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo Le6n, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México

197 7

�INDICE
SECCIÓN

PRIMER.A

FILOSOF1A

(A)

INVESTIGADORES LOCALES

Dr. AousTÍN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Pensami~nto )' Tra)'ectoria de Max Scheler . . . . . . . . . . . . . . . • . . . .

(B)

13

CoLABORADORES FORÁNEOS

Lic. CARLos GoNzÁLEz SALAS: El Concepto del Hombre ,m la Filosofía

29

Dr. EvANOHELOs A. MouTSOPOULOs: Dos Peligros Actuales: Conformismo y Deformación . . . . .

45

l.
ll.
III.
IV.
V.

Preliminares Metodológicos
El Mito Cientifico
El Mito Artístico . . . .
El Mito Histórico . . . .
Las Estructuras Deformantes

PATRICK RoMANELL:

Dr.

FRITz

J.

Naturalism and Evolution: A Study in CoutrOJts

45
51
57
68
78

91

voN RINTELEN: Sinn und Bedeutung van Humanismus

und Humanitiit heule . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
Dr. J. E. BoLzÁN: Aristóteles y la Lista de Cualidades en Meteor
385 a 10 . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . 113

7

�Dr.

Antinomie Logiche e Idea Delftmere . . . . . .
Dra. CELINA A. LERTORA MENDOZA: Ciencia y Método en Roberto
Grosseteste . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. Aunro CATURELLI: La Pedagogía, La Política y la Mística en
José Antonio de San Alberto . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. Lu1GI BAooLINI: Perfettismo e Giu.stizia . . . . . . . . . . .
Dr. Ivo HoLLHUBER: Presencia del Hombre Te6tropo en la Hi.stmia
Dra. Junrru GARCÍA CA.FUENA: Improntas Filos6ficas en la Lingüfstica
de Noam Cbomsky y su Concepci6n del Uso Creativo dr.1 Lenguaje
SERGIO $AR.TI:

129
153

COLABORADORES FORÁNEOS

215
221

227

INVESTIGADORES LOCALES

Lic. EouARDO GUERRA CASTELLANOS: Tiempo y Espacio en la Producci6n de Jorge Luis Borges . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profra. MARÍA GUADALUPE MARriNEZ DE Romúomz: Ensayos sobre "El
Exlra,ijero y el Mito de Sf.sifo" de A. Camus. Premio Nobtl 1957
RosAURA BARAHONA A.: El Teatro del Espejo en: Así es, Sí a.si os Parece
GIAMPIERO Bu001: Georges Bataüle . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JuAN GóMEZ GARCÍA: La Concepci6n de la Tragedia en Alfonso
Reyes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profra. BERTHA A. SÁNCHBZ: El Modernismo en Hispanoambica . . .
Lic. RAMIRO RonaíoUEz: Luz y Color 611 las Rimas inéditas de Fernando de Herrera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

(B)

183

LETRAS

(A)

Lic. ANA MA. HERRERA A.: Vida y Obra del Periodista Luis B. Herrera Juárez . . . . . .
321

245

CARMEN VEÚ.zQUEZ: Exigencias de una Metodología Científica para la Historia Regional . . . . . . . . . . . . . . . .
JosÉ MA. MuRIÁ: ~ugerencias para Dotar de Nuevas Perspectivas a la
Historiografía Regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
MA. ELENA GA.1.Avxz o.E CAPDEVIELLE: Cr6nica del P. Fray Luis de Guzmán de la Rebeli6n de los Jonaces en 1703 . . . . . . . . . .
Lic. JULIA TuÑÓN: La Importancia de la Historia Oral para la Historia Regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JosÉ DE JESÚS DÁVILA AGUIRRE: Las mo11ograflas en la Historia
Regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. CARLOS GoNzÁLEz SALAS: Dos Cronistas Franciscanos del Nuevo
Santander . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.ERNESTO DB LA TORRE VrLLAR: Los Estados Unidos de Norteamérica
y .ro Influencia Ideológica en México . . . . . . . . . . . .
MARíA DEL

363
375
387
403

413
427

439

251

259
271

279

SECCIÓN

CUARTA

CIENCIAS SOCIALES

285
291

(A}

J

VESTIGADORES LOCA.LES

Lic. ALBERro GARCÍA GóMEz: La Asociaci6n de Derecho Internacional 477

HISTORIA
(A)

INVESTIGADORES LOCALES

Profr. EuoENIO DEL Hovo: La Diputaei6n de Mineros en la.s Minas
Ricas de los Zacatecas, Democracia Corporativa . . . . . . . . 299
8

(s) Cou..ooRADOns FoRÁNEos

Lic. LuIS M. FARÍAS: Hacia un Nuevo Humanismo . . . . . . . . 487
Dr. FRANCISCO R. DELGADO: Patos, Motos, Padre y Madre . . . . . 499
Dra. ÁNGELES MENDIETA Al.A.TORRE: Los Textos Literarios como Fuente
del Conocimiento Social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 509
9

�ANTONIO POMPA

v

POMPA:

Un Radical Problema de la Historia "Mé-

,,-ricana'' . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ~ . . . . 523
Dr. Luc10 MENDIETA Y 'úf;'E.z: Influencia de la Política sobre la Le-

gislación Agraria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Las Primeras Altas Culturas Origi.narias . •
Dr. A.LDo ARlIANOO CocCA: El Sistema Marítimo Internacional de Satélites: Nu.eua Área del Derecho del füpacio . . . . . . . . . .
Dr. DAVID G. DAvms: Una lndagaci6n Acerca del Comportamiento
de los Impuestos Centrales y Estatales-Locales en Sistemas Federales de Gobierno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. HÉCTOR GROS Es.rtt.LL: La Dcsnuclearización Militar de la América Latina y la Sucesión de Estados en Materia de Tratados . . .

ROBERTO LARA VELADO:

SECCIÓN

QUI

531
547

565

579
593

FILOSOFIA

TA

TQTICIAS, RESERAS Y COME

TARIOS

Dr. AoosrlN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Introducción a la Filosofía dtl Dr. José Rubén Sanabria . . . . . . . . . . . . . . 607
Dr. AGUSTÍN BAsAVE F:e:RNÁNDEZ n:EL VALLE: Una Obra Filosófica de
un Filósofo Checoslovaco . . . . . . . . . . . . . . . .
611
Dr. ERNESTO J. REY CAR.o: Las Reservas de la Convencwn de Viena
de 1969 Sobre el Derecho de los Tratados . . . . . , . . . . . . 617
Lic.

ALBERTO GARCÍA Gó~rnz:

Revolution

Dr.

EBERHAR0T VÍCTOR NrEMEYER Ja.:

Que.re.taro . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Revista lntcrame,icana de Sociología
MA. DEL CARMEN Vin.ÁZQuEz: Historia de las Relaciones de México
con Estados Unidos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Mlro. Lms RroNoA ARR.Eouí.N: La imagen del Hombre en la Obra de
Franz Ka/ ka . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ARTEMio BENAVIDES H.: El Preludio de la independencia en el Noreste
de México: 1810-1811 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
lsRAEL CAYAZOS GARZA: Enésimo Libro de Aureliano Tapia Méndez
EUGENIO DEL I-foyo: Nuwo Intento de una Historia General de México
EucENIO oEL Hovo: Valioso Trabajo de Israel Cavazos Garza . . . .

10

al

Sección Primera

618
619

620
623
627
633

637
639

�PENSAMIENTO Y TRAYECTORIA DE MAX SCHELER
DR.

AousriN

BAsAvE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudio.s Hwnanlsticos de
la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n.

FILÓSOFO AUTÉNTICO de gran capacidad especulativa, expositor ágil y brillante, personalidad fascinante y protéica, Max Scheler vivió, "ebrio de ideas",
una existencia no muy larga. Nace en Munich, de padre campesino bábaro
y de madre judía. Su padre adoptó la religión de su madre. Entre los aseenclientes de Max Scheler se cuentan pastores protestantes y juristas con honrosos e.argos. Bajo la influencia del capellán del gimnasio de Munich se bautizó, en el seno de la Iglesia católica. Estudi6 Filosofía, Ciencias Naturales,
Economía Política y Geografía en la Universidad de Munich, Berlín y Jena.
Escuchó las lecciones de Dilthey, Stumpf, Simmel, Liebmann y Eucken. De
este último recibe una especia] predilección por San Agustín y por el tema
de la Filosofía del espíritu. Se doctora en Filosofía en el año 1897. Un año
después contrae matrimonio civil con una divorciada. Resulta explicable, por
este tiempo, su primer alejamiento de la Iglesia. El matrimonio dura seis
años. Tiene que abandonar la Universidad por episodios de su vida privada.
En 1916 frecuenta la Abadía Benedictina de Beurón. Surge su "segunda conversión". Decide contraer matrimonio católico con Marit Furtwangler. Alterna misiones diplomáticas con cátedras de Filosofía y de Sociología. Solicita a las autoridades cat6licas la anulación de su matrimonio. Al no conseguir su desideratum se divorcia y contrae matrimonio civil con su discípula
María Scheu. Comienza a alejarse intelectualmente de la Iglesia y cesa de
creer en un Dios personal. Se orienta hacia un panteísmo evolutivo. El día
19 de mayo de 1928 fallece Max Scheler de un ataque al corazón.
Ma.'C Scheler -"el más grande animal philosophicum de su época", como
le ha llamado Heinemann- es una extraña mezcla de religiosidad y mundanidad, de profundidad y de ingenio. Fumador de grandes habanos, bebe-

13

�dor de cerveza, conversador de extraordinaria personalidad, estudioso de las
Ciencias y de la Filosofía, Max Scheler asombró al mundo -y lo sigue asombrando- por su espíritu genial. "Nunca en ningún otro, y siempre ante él,
he tocado tan cerca el fenómeno del genio", dijo Edith Stein a prop6sito de
Scheler. Los ojos azules de Scheler sabían mirar, difundían -al decir Lützeler- "una tranquilidad llena de paz casi inverosímil''. 'Si por genio entendemos -según la definición del profesor Scheler- el que conducido por
eros llega a obtener la imagen del mundo más rica que la de los demás y
logra transmitirla a estos", Max Scheler fue un auténtico genio. Genio de
basto saber: Filosofía, Biología, Psicología, Psicopatología, y Economia Politica. No importa que muchos de sus pensamientos procedan de simpatías o
antipatías, de impresiones nada confiables, de ocurrencias momentáneas. Porque en él siempre privó la actitud de encararse directamente con la problemática filosófica, de pensar por cuenta propia y de especular en grande. Ser
dialócico que amaba la compañía y que mostraba a cada paso compasión,
corte;ía, amabilidad y ausencia de rencor. No tuvo Scheler la oportunidad de
recibir una sólida y sostenida formación católica. Aunque en sus "Escritos
de Sociología" asegura que no había podido llamarse "católico creyente"'
en ninguna época de su vida, es lo cierto que sus libros evidencían lo contrario y que en una carta a Dietrich von Hildebrand confiesa: "quiero vivir
y morir en la Iglesia, que amo y en la que creo". Desgraciadamente la falta
de humildad para aceptar la decisión de la Iglesia sobre la validez de su
matrimonio can6nico, le llevó a una ruptura formal definitiva. La teoría panteísta y gnóstica de su última época es incompatible con el dogma. Pero
queda para nosotros la buena época de su obra De lo Eterno en el Hombre.
Hay en la trayectoria filosófica de Scheler tres grandes épocas:

La primera etapa, dominada por Eucken, en la cual se da un extraordinario
interés por la vida humana, y, en particular, por la vida del espíritu. San
Agustin -que ya nunca Je abandonará- avasalla por aquel entonces la atención de Scheler. En la segunda etapa (de 1913 a 1922), Scheler escribe las
obras decisivas: E{ Formalismo en la Ética y la Ética Material de los Va-

lores. Acerca de la Subversión de los Valores y De lo Eterno en el Hombre. Es aquí donde se nos muestra el 1-fax Scheler personalista, teísta y católico convencido. La transformación de su filosofía se anuncia en Las Formas del Saber y la Sociedad y llega a su extremo en El Puesto del Hombre en el Cosmos. Del Dios del Amor ha transitado al hombre como escenario único de una divinización en proceso.
Al lado de San Agustín existen, en la filosofía scheleriana, influencias de•
cisivas: Nietzche, Dithey, Bcrgson, Eucken y, sobre todo Husserl. En 1901&gt;

14

Max Scheler conoce a Edmund Husserl en una rewiión de la ''Kant Gesells
chaft". Encuentro decisivo para la vida filosófica de Scheler. Aunque no sea
un fenomen6logo ortodoxo, Scheler es el más grande de los f enomenólogos
después de Husserl.
No podemos olvidar el extraordinario talento de Scheler como ensayista
y su fecunda actividad de escritor. Quedan ahí como muestras de su aptitud
para el ensayo ágil y brillante: El genio de la guerra y la guerra alemana;
La guerra y la reconstrucci611,· Sociología y teoría de la sabiduria; El
saber y la cultura. Hasta aquí, en apretado resumen, el "curriculum vitae",.
específicamente académico, de Max Scheler. Vayamos ahora a su doctrina.
Aunque no llegó a escribir un tratado de Teoría del Conocimiento, hay
bases para hablar de la gnoseología de Scheler. Saber inductivo, saber de )a
estructura esencial y saber metafísico o saber de salvación, son tres órdenes
de conocimiento en la epistemología scheleriana. A las ciencias objetivas que
tienen por objeto la realidad -resistencia a nuestro esfuerzo- corresponde
el saber inductivo basado en el instinto de dominación. No hay, en esta clase
de conocimiento, leyes compulsivas. Lo a priori -proposiciones y unidades.
significativas o ideales que se dan independientemente de toda posición subjetiva- es objeto del saber de la estructura esencial. Pero lo a priori no es
como en Kant, algo que atañe a los juicios, sino contenidos materiales independientes de la e&gt;..--periencia y de la inducción. No hay para qué preguntarnos
cómo es posible que se dé algo, sino ¿ qué es lo que se da? Ahora bien, no todo
lo que se da es racional. Al lado de lo racional está lo emotivo espiritual) el
amar, el odiar, el sentir y todo ese caudal de apriorismo emotivo que recuerda
el ordre du coeur pascaliano. De la articulación de las ciencias positivas con
la Filosofía orientada a las esencias surge la tercera especie del saber: Orden
metafísico o saber de salvación. Metafísica de lo absoluto que empieza en el
problema, vecino a las ciencias, que se formula con la clásica pregunta: ¿ qué
es la vida? No se parte del ser-objeto sino del ser-sujeto. Es cuestión de Antropología Filosófica que culmina en saber de salvación. Cabe advertir que
la ontología del mundo o del espíritu es anterior a la teoría del conocimiento.
El conocimiento y la valoración son modos peculiares de la ''conciencia de
alma". Pero estos modos se constituyen sobre la conciencia in.mediata de hechos que se dan en si mismos. Datitud de cosas en sí mismas, aprehensión
y conocimiento se dan escalonadamente. Un juicio es verdadero cuando no
hay ilusión respecto a su objeto, existe el contenido objetivo mentado y
presenta corrección 16giea.
La axiología scheleriana destaca los valores como objetos intencionales de
la emoción. Se da un a priori emotivo intencional que capta valores, alli donde
15

�Valores Propios

.
.
.
.
o se trata de hechos científicos ni de formas catela mtehgenoa es ciega.
ti
L
.
T
d un deber ser ideal o de un deber ser norma vo. os
gonales. ampoco e
.
• •
f
bsolu tos e inmutables----- son cualidades obJetlvas que'6 ·ormano·un
valores -a
'
reino coordinado de conexiones esenciales y leyes f~nnales ~pn _neas. i~.
A '
n supenores e infenores. Clas1dense en pos1t1vos y negativos. grupanse e
.
.
l
.
en
va.lores
de
persona
y
valores
de
cosa.
La
exi.stenoa
de
un
va
or
f1canse
•
·
.·
sí :misma un valor positivo y su no existencia
-ap u nta Schepos1uvo es en
al
~:
valor
. egahvo La existencia de un v or negauvo es un
ler- es un valor n
u
·
•
•
.
no existencia entraña uno positi\'O. Todo valor no negativo es
negativo y su
·
sitivo
••
· ·ersa porque el mismo valor no puede ser negativo o po · •
positivo y v1cev
,
.
divi
Son valores superiores aquellos que siendo más conSJ.Stentes son menos
.ºbl
fundan a los demás; provocan una satisfacción más honda ~ s~ muessi es Y
1
·
uía a pnon de los
tran menos relativos. Hay, para l\fax Sebe er, una Jerarq
valores que no es posible demostrar, sino tan sólo mostrar:

ORDE

JERARQUICO DE LAS MODALIDADES DE VALOR

Valor 8 s Propios

Funcion1s

Estados

1 ) agradable

sentir sensible

sentimientos de
sensación
placer-dolor

desagradable

gozar-padecer

Reaecion8s

Valores Coruecutivos

técnicos

sentim. vital

útil, perjudicial
lujo

ascendente
descendente
salud-enfermedad

contento-pesadumbre
coraje-miedo
venganza

juventud-vejm:

cólera

bienestar, prosperidad ( valores de conser•
vaci6n)

muerte-debilidad-fuerza

Son independientes tanto de lo agradable como de los v. espirituales.
3) valores
espirituales

sentir espiritual, Alegrlaprcferir, amar- tristeza
odiar, espirituales

&amp;tados

a) bello-feo
b) justo-injusto
c) conocimiento
puro de la
verdad:
ftlosoHa

Reacciones

Valor,s Consecutivos

respetar-despreci.ar
impulsos de
rettibuci6n

colecciones ar-

tísticas
derecho positivo, ciencias

Son separados de la vida y del medio; se puede sacrificar a ellos la vida
4) santoprofano

aeto de amor
especial a
personas

bienaventuranza-desesperación

fe-descreimiento, veneraci6n,
adoración

cosas del culto
y sacramentos;
formas de veneración, etc.

No son una clase especial de objetos, sino que sus portadores pueden ser
cualesquiera objeto en la esfera absoluta. Son independientes de lo que en la
historia ha valido como santo, un fe tiche o Dios, pero siempre se dan como
"personas".

La gradación jerárquica, por orden de prelación descendente, es la siguiente:
l. Valores religiosos

2. Valores espirituales

Son independientes de las cosas en que se dan.
2) noblevulgar
(valores
de desarrollo).

Funeionn

sentir-disentir,
aprobar-desaprobar

Valores de la
cultura

3. Valores vitales
4. Valores sensibles
Los valores sensibles SOf:!- valores de cosas, los valores vitales son valores
de seres vivos, los valores espirituales son valores humanos, los valores religiosos confluyen en Dios. Scheler no ha ordenado jerárquicamente muchas
cualidades de valor dentro de cada modalidad. Por ejemplo, en la modalidad
de lo e tético no se sabe cuál es la jerarquía entre lo bello, lo trágico, lo
cómico, lo sublime.
Los valores cuando son valores de una cosa constituyen un bien, pero son
independientes en su ser de sus depositarios. Representan un dominio propio
de objetos con particulares relaciones y conexiones, con orden y jerarquía. Los
actos ~on morales o inmorales. El sustentáculo funda.mental de los actos es
la persona. En consecuencia s6lo las personas son buenas o malas. Quede para
después la crítica de la a.~ología scheleriana. La ética, ya se podrá suponer,
es una ética basada en la intuición de los valores que se tiene en el sentir,
17

16

�· y, acaso más, en el amor y en el odio. La necesidad del deber
en e1 prefenr
finca en la intuición de la conexión a priori entre los valores, aunque
ser se
'd .d 1
solamente se concierta en deber lo que es bueno en senti o 1 ea .
"No es un azar terminológico -dice Max Scheler- que la ética formal
caracterice a la persona en primer lugar, como 'persona racional'. No quiere
decir este término que sea esencial de la persona realizar. actos, los cu~les
sigan -con independencia de toda causalidad- unas leyes ideales de senudo
y objetividad (Lógica, Ética, etc.), sino que expresa -en una sola palabrael supuesto material del formalismo, a saber: que la perso~~ no «:8• en e)
fondo, otra cosa más que el sujeto lógico de una produooon racional de
actos. es decir, que sigue aquellas leyes ideales. O en pocas palabras: la persona 1es -según esta opinión- la X de una actividad racional y la perso~a
moral la X de una actividad volitiva que se ajusta a Ja ley moral. Es decir,
no se indica, ante todo, en qué consiste la esencia de la persona y su peculiar
unidad, y luego se demuestra que la actividad racional pertenece a esa esencia, sino que el ser de la persona no es otra cosa, y a ello se redu~e, que el
punto de partida o la X del punto de partida de una voluntad_ racional conforme a leyes, o de una actividad de la razón en cuanto práctica. Co~orme
a esto, lo que un ser llamado persona, por ejemplo, un hombre ~etenrunado
-o también la persona de Dios- es, además de 'punto de paruda de actos
de la razón conforme a ley, no puede fundamentar su ser persona, antes bien,
sólo puede limitarlo y, relativamente, suprimirlo'" . (Ma~ _Scheler: Ética
-Nuevo Ensayo de Fundamentaci6n tÚ un Personalwno etica-, tomo II,
pág. 159, Editorial Revista Occidente).
Para elaborar una teoría de la persona, Max Scheler parte de la comprensión fenomenológica de la persona humana. La personalidad humana es irreducible a una esencia racional-universal o a una individualidad empírica. Decir persona es decir concreta y esencial unidad de actos diversos fundados
por una mismidad. No se trata de una forma vacía, sino de un ser concreto
que no se agota en sus actos singulares y que no se identifica con la conciencia o percepción interna. La persona es cabalmente individual. No hay personas generales. Las personas concretas son autónomas en una doble manera,
por una parte autonomía de la visión de lo bueno y de Jo malo, por otra la
autonomía de la voluntad personal de lo que se da como bueno y como malo.
Aunque vinculada al cuerpo, la persona no guarda ninguna relación de dependencia con él. El personalismo de Scheler destaca el señorío sobre el cuerpo. Finalmente la persona nunca es "parte" de un mundo, sino correlato de
su mundo, microcosmos. Cabe hablar, según Scheler, de persona singular Y
18

de persona plural. La persona plural arraiga en los c.entros múltiples del vivir.
en el convivir total. Hay según Scheler cuatro tipos de unidades sociales:

l. Unidad por contagio e imitación involuntaria (masa);

2. Unidad por la convivencia o revivencia que genera una comprensión de
los miembros, pero que no precede a la convivencia ( comunidad de vida) .

3. Unidad artificial, en la cual todo enlace entre los individuos se establece
mediante actos conscientes particulares (sociedad).
4. Unidad de personas singulares autónomas en una persona plural autónoma, espiritual, individual, en la unidad.
"La verdadera función de la simpatía --observa Scheler- consiste en destruir la ilusión solipsista y en revelarnos como dotada de un valor igual a la
nuestra, la realidad del otro, en cuanto otro." Esta forma de comprensión
reviste varias modalidades: sufrimiento, alegría, compañerismo, amistad, lazos
conyugales, sociales, colectivos, nacionales ... El amor exige, más aún que la
simpatía, diversidad y autonomía de la persona. Su sentido más hondo no estriba en tratar al otro como si fuese al propio yo, sino en quererlo como es. "El
amor consiste en comprender suficientemente otra individualidad, moralmente
diferente de la mía, en poderme poner en su lugar, aun considerándola como
distinta y diferente de mí e incluso, mientras afirmo, con valor emocional y sin
reserva, su propia realidad, su propio modo de ser." (Max Scheler: Esencia
y Formas de la Simpatía, págs. 110-111).
El amor es el fundamento de la simpatía y se dirige necesariamente al
núcleo valioso de los entes. Tiende a realizar el valor más alto posible y se
centra en la naturaleza, en la persona humana o en Dios. La persona espiritual
no es objetiva. Scheler reconoce en la simpatía una relación afectiva originaria entre las personas. Simpatizar es un sentir pena o alegría por la vivencia del prójimo. Trátase de una participación efectiva y no de un contagio.
Pero la simpatía es una función de la sensibilidad, mientras que el amor está
referido a un valor. Algunas de las mejores páginas de Scheler están consagradas a ese amor que aparece en el hombre como el principio promotor de todo
crecimiento de valores. Amor que en Dios es el principio creador mismo, idéntico con la esencia divina. El amor está vinculado, también, con el sufrimiento
y con el sacrificio. Es el conocimiento el que se funda en el amor y no el
amor el que se funda en el conocimiento. El hombre es un tns amans antes
que un ens cogitans o volens. "El primado del valor, por parte del objeto, se
corresponde, exactamente con el primado del amor por parte del sujeto." La
tesis de que Dios es amor, significa, para Scheler, que en Dios el amor precede
al conocimiento y al querer divinos. Los caracteres amables de las cosas y los

19

�fines e ideas esenciales son ya amados por Él desde la eternidad. Pretende
Scheler haber encontrado la doctrina del primado del amor en San Agustín.
Pero es lo cierto que San Agustín, siempre más mesurado, no le dio al amor
el alcance que le confirió Scheler. El genio de Hipona afirma que nadie puede
amar aquello que ignora y que el amor impulsa a descubrir los aspectos ~ún
desconocidos del objeto amado. En el amor sexual, el placer se da como rmpleción de un amor y de un anhelo que no fue motivado por la voluptuosidad
sino que en esta halla sólo su satisfacción. Pero el amor sexual ocupa, en Scheler, una categoría muy inferior a la del amor espiritual al cual, cuando es preciso, se sacrifica.
Entre el dolor y el amor hay una conexión vital. El amor, fuerza originaria
de toda formación de uniones, crea una precondici6n del sacrificio, que es
tanto muerte, como dolor.
El personalismo scheleriano de tan alto valor, se complementa con la teoría
de los tipos a priori de personas de valor y de la función de los modelos en
Ja vida moral de los hombres. Las normas se fundan en valores, y el valor supremo es el valor de la persona en cuanto tal. Pero el deber ser ideal, intuido
en una persona valiosa, no es norma sino modelo. El "seguidor" complementa
al "modelo". Debe distinguirse entre modelo y conductor (führer). El modelo
no sabe ni quiere ser modelo, a diferencia del conductor. Vinculando la idea
de la persona valiosa con la jerarquía de las modalidades de valor, Scheler
obtiene cinco tipos puros: al santo (valores religiosos), al genio (valores espirituales), al héroe (valores vitales), el espíritu conductor (valores de lo útil),
al artista del goce ( valores de lo agradable). El rango jerárquico de los modelos coincide con el de los valores. Hay páginas de antología cuando Scheler
describe el santo, el genio o el héroe. "El santo no actúa por narraciones o por
escritos, que a lo más son restos de su existencia, sino por su presencia intuitiva
sobre un séquito inmediato, que en nuevos santos reproduce su figura. Es su
ser y su persona, no sus obras (como el genio) ni sus acciones ( como el héroe)
lo que actúa en el co-vivenciar de ella por sus discípulos. Por eso no deja una
obra escrita, sino que 'se deja a él mismo'. La esfera de su eficiencia es
supra e intramundana, no simplemente mundana, como la del genio. Alcanza
hasta donde llega el reino de una comunidad de amor entre personas espirituales" (Juan Llambias de Acevedo: Max 'Scheler -exposici6n sistemática y
evolutiva de su filosof ia- pág. 278, Editorial Nova, Buenos Aires, Argen-

tina).
La agudeza psicológica de Ma.x Scheler se pone de relieve en el agudo análisis que verifica en tomo al fen6meno del resentimiento. En el resentimiento
se revive reiteradamente una emoción, se \'Uelve a sentir una cualidad de valor

20

negativo, se realiza un movúniento de hostilidad. Trátase de un autoenvenenamiento anímico. La actitud psíquica permanente surge por la represión sistemáúca de la descarga de ciertas emociones, de determinados afectos. En la
vivencia emocional del resentimiento -tan compleja de suyo--- se da, además,
una ilusión valorativa, un impulso de venganza. En el resentimiento hay odio,
maldad, envidia, ojeriza., perfidia. Se detiene temporariarnente el impulso de
venganza y se aplaza la reacci6n para un momento más oportuno. En este sentido, todo resentido es un impotente. La venganza la ejercen los débHes. Por
eso entre los débiles abundan los resentidos. Si el ofendido perdona o si la
venganza del ofensor se manifiesta inmediatamente en insultos o en golpes,
no hay lugar para el resentimiento. Puede decirse que el resentimiento brota
cuando la vehemencia de los afectos va acompañada de la impotencia para
traducirlos en acciones. La envidia dirigida al ser esencial del otro suscita un
fuerte resentimiento. Se perdona todo, menos que el otro sea lo que es: dotes
innatas de naturaleza, carácter, inteligencia, honores . . . El resentido suele elogiar algo, no por su interna cualidad, sino con el propósito -nunca confesado-de censurar otra cosa. El resentimiento es una de las fuentes que derrocan
el orden jerárquico objetivo y eterno entre valores. Scheler sostiene que el resentimiento ha influido, de modo asombroso, en la génesis de las morales europeas. Ese talento psicológico scheleriano se manifiesta, siempre, en el análisis
de todos los estratos de la vida emocional: lo mismo hablando del pudor que
del amor, de la simpat'ta y del sufrimiento. En el • aniversario de la fundación
de la academia Lessing en Berlín, Max Scheler pronunció una conferencia intitulada: "El Saber y la Cultura". Cultura es, ante todo, una categoria del
ser, no del saber o del sentir. A esta primera determinaci6n, partiendo de la
idea del microcosmos, cheler añade esta otra: "Cultura es Humanización'',
es el proceso que nos hace hombres -visto desde la naturaleza infrahumana-;
un intento de progresiva "autodeificación", visto desde la imponente realidad
que existe y actúa por encima del hombre y de todos las cosas finitas (Max
Scheler; El Saber y la Cultura, pág. 23, Editorial Cultura, Santiago de
Chile). La vocación antropológica de Max Scheler es patente. Sus observaciones sobre el hombre en plan sistemático nos llevan a considerarle como el
fundador o por lo menos el sistematizador de la Antropología Filosófica en el siglo XX. El hombre es un animal que se ha enfermado. Su adaptación orgánica y su capacidad de adaptación se han quedado atrás respecto de sus compañeros de la especie más próxima. Si consideramos al hombre desde afuera,
desde un punto de vista puramente anatómico, presenta un sistema nervioso
Y una corteza cerebral sumamente diferenciados y jerarquizados. Acaso como
ser vital, el hombre sea un callejón sin salida de la naturaleza, un término y
una máxima concentración. Pero corno ser espiritual, el hombre es una salida

21

�hacia Dios, una automanifestación del espíritu divino. No puede hablarse del
hombre como de una cosa, sino de una humanización de un proceso eterno,
posible y libre. Humanizaci6n y deificación son inseparables de la idea de cultura. "Estudiad a los animales -solía decir Scheler a sus discípulos--- y os
daréis cuenta de lo difícil que es ser hombre.'' El animal muestra, según Scheler, una inteligencia técnica, cierta. capacidad de elegir, pero vive siempre en
las cosas en éxtasis momentáneo. El hombre en cambio, se coloca así mismo,
con su conciencia, frente al mundo. Objetos circundantes y conciencia de un
yo están nítidamente separados. El hombre -y esto le distingue de cualquier
animal- es determinado por el contenido de una cosa, siente un a.mor sin
apetito hacia el mundo (independiente de los impulsos, distingue entre la esencia de una cosa (lo que es) y su existencia (el hecho de ser). "En realidad, el
hombre, considerado en la conexión de las especies orgánicas es, relativamente,
el asceta de la vida..." (Jbidem, pág. 38). El "Saber por el Saber" no puede
darse1 no debe darse ni se ha dado tampoco seriamente en el mundo. Max
Scheler habla sobre tres ideales del saber: el saber de dominio o de resultados
prácticos, el saber culto y el saber de salvación. Estos saberes están articulados.
Todo saber práctico se orienta hacia fines del hombre en cuanto ser vital.
Sirve, en última término, al saber culto. El curso y transformación de la naturaleza han de servir al florecimiento de la persona. La barbarie, científica
y sistemáticamente fundada, sería, al decir del filósofo de Müncben, la más
espantosa de todas las barbaries imaginarias: "Pero también la idea 'humanística' del saber culto -tal como en Alemania la encama del modo más
sublime Goethe- ha de subordinarse a su vez y ponerse, en su última finalidad, al servicio del saber de salvación. Porque todo saber es, en definitiva,
de Dios y para Dios". (Ibídem., pág. 69.)

El Puesto del hombre e1i el cosmos, libro genial como casi todos los de
Scheler, fija la última posición filosófica de su autor, que no podemos compartir. No todo, por supuesto, es discrepancia Reconocemos los felices atisbos
sobre la diferencia esencial entre el hombre y el animal, sobre los grados
del ser físico, sobre el conocimiento ideatorio de las esencias como acto fundame11tal del espíritu. Pero rechazamos, decididamente, la concepción scheleriana de un "Dios" que deviene en un universo que se constituye en el
cuerpo perfecto de su espíritu e impulso eternos. Una \·ez más, Max Scheler
reafirma su tesis de "El hombre como asceta de la vida". He aquí un valioso
texto: "El hombre puede reprimir y someter los propios impulsos; puede
rehusarle el pábulo de las imágenes perceptivas y de las representaciones.
Comparado con el animal, que dice siempre "sí" a la realidad, incluso cuando
teme y rebú1e, el hombre es el ser que sabe decir no, el asceta de la vida,
el eterno protestante contra toda mera realidad. En comparación también

22

con el animal ( cuya existencia es la encamación del filisteismo) es el eterno
"Fausto" la bestia cupidíssima rerum novarum, nunca satisfecha con la realidad circundante, siem~re ávida de romper los límites de su ahora, aquí y de
este modo, de su "medio" y de su propia realidad actual. (Max Scheler: El
Puesto del Hombre en el Cosmos, pág. 85. Ed. Losada, s. A.)
Libertad, objetividad, conciencia de si mismo son las tres características
esenciales del espíritu. Pero el espíritu es actualidad pura. Los animales tienen
a~ma, psiq~ism~, in~eligencia práctica, pero no espíritu. Desde el punto de
\'lSta de la mteligencia, Scheler considera --erróneamente a mi modo de verque la diferencia entre el hombre y el animal es únicamente de grado. No
a~derte el limite infranqueable que se da entre hombre y animal: la capacidad de abstraer. En una de las últimas conferencias Scheler rechaza la
tesis que había sustentado en sus mejores momentos: 'la existencia de un
Dios absolutamente omnipotente y sabio como fundamento del mundo. Repudia la creación de la nada, la revelación natural la adoración a Dios la
1
caída del ángel y del hombre. Ahora se queda en vago panteísmo. El ~erdevenir divino solidario con el mundo es historia. La tensión entre el espíritu
y el ímpetu se d.a e~ Dios. .cheler llega a hablar de un proceso teogónico,
de una autorrealizac1ón de D10s en la historia del mundo y en la historia del
hombre. El espíritu no puede crear nada real. Estamos ante un Dios -si
así puede llamarse- indiferente al bien y al mal que se manifiesta o realiza
en el ~undo, con la intercesión del hombre: Su amigo y aliado. Pero, ¿cómo
~ posible que el hombre sea amigo y aliado de un Dios indiferente al
bien y al mal, que no es creador ni amante ni redentor?
. Pero rnlvamos ª. la época en que Scheler estudia, con verdadera profundidad Y congruencia, la esencia y los atributos de Dios. La religión es una
nueva forma de saber, aunque sea más que un saber. Concentra todas las
faculta~'; y f~':1'2as espirituales del hombre. Max Scheler se propone una
renovaoon religiosa que puede llevar a cabo un nuevo horno religiosus. Utilizando la fenomenología contempla los fundamentos esenciales de la exis~encia_ Y el contacto del alma con Dios. Oigamos a Scheler: ' 4Es como un
mau~to drama misterioso en las más profundas honduras del alma, por
~edio del cual se alcanza el conocimiento religioso de que el santo ens a se
nene que ser de 11atu1aleza espiritual, 'espíritu'. El hombre tiene que darse
cue~ta de un modo claro y vivo -hasta dentro de cada percepción, de cada
sentir del mWldo, de cada acción en el mundo o en cualquiera de sus objetos
de la completa indiferencia de su yo y de su conciencia frente a la existencia
del mundo, Y de su total impotencia espiritual frente a su plenitud incluso
frente a cada elemento de su plenitud". (Max Scheler: De lo Eterno en

23

�el Hombre -La Esencia y los Atributos de Dios, pág. 153, Editorial Revista
Occidente, Madrid, 1940.) Scheler afirma que hay un conocimiento natural
de Dios que no coincide con las pruebas racionales y que difiere del conocimiento suministrado por la revelación positiva. El filósofo alemán coincide
con San Pablo cuando dice que "se puede conocer el artífice por sus obras".
Todo saber sobre Dios es un saber por medio de Dios. El hombre posee una
hipótesis sobre el camino de su propia salvación del mundo antes de adoptar
la actitud metafísica. Dios como espíritu presenta atributos formales como la
absolutibilidad y la infinitud, la libertad y la potención creadora. La elevación constante de valor no puede verificarse por las propias fuerzas del
mundo. Se requiere libre descenso de fuerzas superiores que eleven reno\'adamente lo que cae en la nada. "Constante peligro de muerte, renacimiento
sólo posible por redención; constante caer de rodillas, y 'levantarse' sólo por
la fuerza elevadora que desciende y compadeciéndose al ponernos de pie una
vez y otra: esto nos parece una imagen más acertada del hombre que se
mueve en la historia, que la del alegre muchacho que corre por sus propias
fuerzas, en un país cada vez más bello, hacia lo ilimitado." (Ibidem., pág.
257) Scheler distingue, con todo vigor, entre Ciencia y Filosofía. La Filosofía es definida como una forma de participación cognoscitiva del sujeto
en la esencia de todas las cosas. La participación -y no el intelecto abstracto
y desnudo- es el núdeo esencial del hombre. Y la participación está condicionada por el amor. "La Filosofía -dice Scheler- es por su esencia convicción rigurosamente evidente, no multiplicab1e ni revocable por inducción,
válida a priori para todo lo contingentemente existente, convicción de todas
las esencias y complejos de esencias de lo existente accesible para nosotros
en forma de ejemplos, a saber, en el orden y en la jerarqlúa en que se
encuentran en su relación con el ente absoluto y su esencia" (Max Scheler:
La Esencia de la Filosofía -y la co,idición moral del conocer filosófico-,
pág. 57 1 Editorial Nova).
A pesar de la variedad de titulos, Scheler muestra unidad de estilo y de
preocupación. El tema que le apasiona, sobre todas las cosas, es el terna
del hombre. Provisto de la mejor y más fresca información suministrada por
las ciencias de la naturaleza y por las ciencias de la cultura emprende sus
estudios "A cerca de las Ideas del Hombre'' para poner en claro su esencia.
Explora históricamente las concepciones antropológicas en ''La Idea del Hombre en la Historia". Se detiene en la preocupación por el futuro de nuestra
especie y por la posibilidad de una transformación biológica con sus consecuencias espirituales en "El porvenir del hombre". Analiza el rasgo esencialmente igualitario de nuestra época en "El Hombre en 1a Etapa de la
Nivelación". Señala la responsabilidad que corresponde, en el proceso político
24

encauzado a las minorías directoras. El hombre adviene a la plenitud de sí
mismo y se realiza como ser culto. Pero la cultura no es una forma de saber
sino una manera humana de ser. Porque le interesa el hombre, le interesa
a Scheler la Filosofía de la \'ida humana en Niet1.Scbe, Dilthey y Bergson. Su
Fenomenología y Metafísica de la Libertad complementan su sistema moral.
La libertad no es ilusoria ni puede resolverse en un mero análisis ideatorio.
Ante todo ha.y que distinguir entre un poder o facultad del sujeto, originalmente espontáneo, y una capacidad de elegir que aumenta o disminuye de
acuerdo con las posibilidades ofrecidas. Hasta la compulsión y la resistencia
presuponen la vivencia de la espontaneidad. Hay distintos grados de libertad
que van desde la arbitrariedad hasta la determinabilidad del ,·alor.
La renovación completa de la metafísica no la llevó a cabo Max Scheler
por su prematura muerte. Nos queda su libro-Idealismo-realismo- como
indicio de lo que pudo ser su sistema metafísico. Trátase de superar la antítesis "idealismo-realismo", porque -según Scheler- ambas posiciones reposan sobre falsos supuestos. El filósofo germano admite que la e.'Cistencia
(ser-ahl) y la consistencia ( ser-así) es una pareja que no puede escindirse
del problema de la inmanencia o trascendencia a la conciencia. Scheler admite
que el ser-así ( esencial o accidental) puede ser inmanente a la conciencia.
Pero afirma, a la vez, que la existencia es ajena -y no por accidente- a
la conciencia. Critica a Husserl por no haber ahondado en el momento de
realidad y en la experiencia que de ese momento recaba el sujeto. La desreali7.ación del mundo mueve a una represión del ímpetu vital, fuente del sentimiento de realidad. chcler no se conforma con la reducción fenomenológica
-suspensión del juicio de existencia- que aprehende esencias. La certidumbre de la existencia del mundo brota de una impresión de resistencia mundana
que experimentamos estática.mente antes que el yo se perciba a sí mismo.
Lo "en sí" es independiente de la conciencia y se desdobla en esencia y
valores, por una parte, en realidad, por otra. En la metaffsica scheleriana
se afirma un ser no objetivable, una existencia de un saber estático y un
conocimiento participado en la contienda entre impulso y espíritu. Distingue
el filósofo de Munich cinco esferas del ser:

l. La esfera del absoluto (santo, suprapoderoso); 2. La esfera del mundo
común (el tú, el nosotros y la sociedad y 1a historia); 3. Las esferas del
mundo exterior y del mundo interior; 4. La esfera de los seres vivos v de su
mundo circundante; 5. La esfera de los cuerpos inanimados. El ·espíritu
irreductible a toda otra forma de ser, es originariamente impotente. Sólo la
vida le presta fuerza. El espíritu ve, pero no camina. La vida empuja y
camina pero no ve. Es el caso del ciego que lleva a cuestas al tullido. Pero

25

�objetivamente, como observa Juan Llarnbias de Azevedo, "la tesis de la
impotencia del espíritu sucumbe ante la objeci6n que frecuentemente se le
ha hecho desde distintos lados (Haecker, Buber, P.rzywara, etc.): si el espíritu
puede reprimir los impulsos, si los impulsos son la fuer1,a ante la cual oponen
resistencia los centros dinámicos de las cosas, el espíritu ha de poseer una
fuerza originaria (Juan Llambias de Azevedo: .Max Scheler -Exposición
sistemática y evolutiva de la filosofía-, pág. 448, Editorial Nova, Buenos
Aires).
Permítasenos apuntar, en apretada síntesis, las principales observaciones
críticas que podríamos enderezar contra la filosofía de Max Scheler.

lY. Es insostenible el dualismo entre ser y valor. Si los valores son algo
que se ofrece como contenido de un acto ¿ cómo puede pensarse que este
algo no sea ser? ¿Cómo puede haber un campo de objetos que no son?

29. La intuici6n emocional a priori, al lado del conocer teórico es otro
dualismo inaceptable. Si el sentimiento intencional fuese un 6rgano cognoscitivo estaríamos ante una facultad de orden teórico. Si no es un conocí-

' entonces tampoco cabe atribuirle la propiedad de captar objetos.
miento,

39. Si el hombre es portador y realizador de los valores, es un contrasentido que se pase su vida afanándose por realizarlos, para que a la postre
se le diga que los valores no son sino que valen. Esto equivale a decirle que
ha realizado la pura nada.
49, Scheler afirma, por una parte, la impotencia del espíritu, y asevera,
por la otra, que el espíritu puede reprimir los impulsos. Si fuese totalmente
impotente no podría reprimir los impulsos.

59. La unidad del En.s a se queda destruida con un ímpetu desenfrenado
que desata la deidad y que sin embargo no sabe que desata.

69. Si una de las notas esenciales del espíritu es la conciencia de sí mismo,
¿ por qué se olvida Scheler de esta nota y priva al espíritu absoluto de la
autoconciencia?

70. El panteísmo scheleriano no resiste la crítica que e] propio Scheler
había hecho a esta teoría años antes de haber escrito Cosmovisi6n Filosófica.
En su obra De lo Eterno en el Hombre, el filósofo de Munich asegura que
para mantener la relaci6n de identidad entre mundo y Dios, el panteísmo
hubo de admitir "la serie siempre creciente de factores irracionales, no divinos, incluso, finalmente, antidivinos (Max Scheler: De lo Eterno en el
Hombre, pág. 23).
26

8..,, La tesis de que la persona es sólo la unidad de sus actos -advierte
Juan Llambias de Azevedo- no conduce necesariamente a identificarla con
la sustancia eterna. Scheler ha cedido aquí ante una significaci6n demasiado
estrecha de substancia, Lo mismo hay que decir respecto al argumento de
los centros de fuerza (Juan Llambias de Azevedo: .Max Scheler -Exposici6u sistemática ,, evolutiva de su filosofía-, pág. 469, Editorial Nova, Buenos Aires).
99• La mejor objeción que se puede hacer a la última tesis scheleriana
de la misión del hombre como redentor de lo absoluto está formulada por el
mismo Scheler: "Es un contra-sentido que lo derivado pueda redimir al
Fu11damento, que el hombre en quien no hay fuerzas que no esté también
en su origen, pueda redimir a ese origen" (Von Ewigen im Menschen, pág.
503, Berlin, 1933).
Aunque resulta dramática y patente la lucha de Scheler contra Scheler
lo cicrt? ~ que no pudo ?lvidar nunca, del todo, su personalismo teísta ;
su adrruraet6n a San Agusün. Se duele el fil6sofo germano de los movimientos irracionalistas, con marcado desprecio del espíritu y de sus valores. Más
allá de las discrepancias apuntadas, siento hacia Max Scheler una profunda
admiración y una viva simpatía. No deja de tener raz6n Ortega y Gasset
cuando califica a Max Scheler como "la mente más fértil de la hora actual".
Admiramos en el filósofo germano la recia novedad de sus enfoques filosófico , la diafanidad y la gracia de su ágil pluma, la viveza y variedad de
sus preocupaciones antroposóficas, axiol6gicas, éticas, sociol6gicas, religio as.
Acaso lo que me mueva a sentirme hermanado con Scheler es su pasi6n de
t?da
~ida por el tema del hombre. No importa que no haya llegado a la
s1DteSJs fmal. Quedan un puñado de atisbos geniales que pueden ser llevados
m~ru_ite un_ apropiado cultivo, a su cabal desarrollo. Max Scheler nos pon;
en v1a1e hac.t.a los grandes problemas. Raro caso el de Max Scheler: "filósofo
embriagado de serenidad" y a la vez polemista incansable• tenso hacia lo
absoluto y palpitante de sensualidad vital. Su temprana p&amp;dicla en el horizonte filosófico asume el carácter de lo irreparable. Aun así la "h0!!1lera
filosófica" que encendió Scheler ya no podrá ser apagada jamás. Nos ~señ6
a conciliar las grandes categorías ordenadoras con la rica variedad de cont~nidos vitales co~cretos. Ideas geniales, observaciones precisas, distingos sutiles. fundamentaciones. p~ofundas, podemos sorprender en cualquier página
de las muchas que escnb16 Max Scheler. En mis mejores horas de plenitud
suelo recordar estas inolvidables palabras de Max Scheler.
'

!ª

"Siempre que el hombre se siente removido y conmovido hasta en su último
fondo por cualquier cosa -sea por el placer o el dolor-, no puede huir

27

�. .
.
· · tuales a lo eterno
bre levante sus OJOS mtenores esp1n
esa hora sin que el hom
.
l
b . secretamente o en la forma
h 1 en voz a ta o ªJª,
¡
y a lo absoluto y 1o an e_e .
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de un gn'to aunque sea inartic~a
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pág 7 Editorial Revista
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tnbutos e ios-,
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Hombre -La esencia y os a .
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tro ser. P orque
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EL CONCEPTO DEL HOMBRE EN LA FILOSOF1A

Lxc.CARLosGoNzÁLEZSALAs
Sociedad de Historia Eclesiástica
Mexicana.

I
TElllA CENTML de la filosofía contemporánea el del hombre. El hombre se
pregunta a sí mismo sobre su propio ser, no tanto sobre su devenir histórico.
Lo inquieta su naturaleza compleja, contradictoria, varia. Todas las cosmovisiones filosóficas tratan de un modo o de otro de responder a la inquietante
pregunta: ¿Qué es el hombre?
Platón y Aristóteles, si bien explicando su esencia de diverso modo, plantean
la contextura dual del hombre. Según Platón su esencia es el alma, que es
espiritual e inmortal; el cuerpo viene siendo una cárcel del alma. El hombre
debe purificarse de esa carga material y espiritual en cuanto pueda. Plotino,
siglos más tarde, piensa de manera semejante y representada el neoplatonismo
más avanzado. Porfirio, su biógrafo, dice: "Parecía no tener cuerpo... y no
qujso admitir que hicieran su retrato ni su busto. Un día que Amello le
suplicaba que se dejara retratar: ¿ No es bastante, le dijo, llevar esta imagen
en la cual la naturaleza nos ha encerrado? ¿Es preciso llevar también a la
posteridad la imagen de esta imagen, como un objeto que valga la pena de
ser mirado?". Plotino llama a su cuerpo imagen porque según su doctrina
el cuerpo no es sino la imagen del alma que la produce.1
Aristóteles, fiel a su teoría hilemórfica que integra todo ser de elementos
materiales (materia) y de un elemento estructurador de Ja materia (forma),
1 PoRFnm, Vida de Plotino y orden de sus libros, en Plotino, Selección de laJ
En6lda.s, Editora Nacional, México, 1967, p. 3.

29
28

�equivalente a la idea platónica, inmaterial, inteligible e inmutable1 concibe
al hombre integrado de materia, que es el cuerpo y de forma que es el alma.
La esencia del hombre es, pues, una síntesis de materia y espíritu. Arist6teles
se opone a que el cuerpo sea una cárcel para el alma, más bien es un constitutivo esencial, sin el cual el hombre no puede adquirir la felicidad, al lado
del alma.

Heidegger, Buber y Sartre. Fue San Agustín quien retomando el salmo:
¿ Qué es el hombre para que Tú pienses en él? le imprime un sentido personal y se lo aplica a sí mismo e,cclamando: quid ergo .rum, Deus meusi'
quo natura mea? ¿ Qué soy yo? ¿ Cuál es mi naturaleza? Y a través de su
propia naturaleza es claro que se interroga por la del hombre.

En la cosmovisión de Santo Tomás de Aquino que es teocéntrica, el hombre es una creatura de Dios1 el hombre está hecho a imagen y semejanza
de Dios y como creatura debe acatar la ley divina y conformarse a ella.
Shopenhauer, influido fuertemente por el budismo, sostiene que el hombre
es fundamentalmente voluntad, la cual presa del deseo1 siempre está insatisfech~ frustrada y vacía. El hombre por consiguiente no tiene otro remedio
que refugiarse en la estética, la misericordia y la ascética o gimnasia de la
voluntad. Por la belleza se evade de este mundo; por la misericordia calma
su propio dolor mitigando el dolor ajeno y por la ascética sofoca su voluntad
que es la causa del dolor en cuanto produce deseos. La voluntad es la esencia
misma del universo y la voluntad de vivir lejos de ser una ficción o bip6stasis
caprichosa es la única expresión verdadera del ser último del mundo. "En
todas estas consideraciones, explica, se descubre claramente que la voluntad
de vivir no es una consecuencia del conocimiento de la vida, no es en cierto
modo, una conclusio ex praemisi.s ni nada secundario; antes, al contrario, es
lo primero de lo primero, la premisa de todas las premisas, y precisamente
aquello de que la Filosofía debe partir, pues la voluntad de vivir no existe
como una consecuencia del mundo, sino el mismo mundo como consecuencia
de la voluntad de vivir." 2

se robustece con los acentos vehementes de Bias Pascal que recoge a su vez

Ha habido una evolución notable en el filosofar sobre el hombre; este
filosofar viene a constituir una de las faenas más importantes y más interesantes para el filósofo actual. Estamos en plenos terrenos de lo que se ha
llamado con razón ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA o ÁNTROPosom KETAFÍSICA.
La creatura humana se convierte en problema de sí misma, investiga su propia e íntima consistencia. Las etapas más significativas del pensar humano
quedan jalonadas por aquellos hitos que los principales filósofos han colocado
para responder a la interrogante sobre la naturaleza y el ser del hombre:
De Aristóteles a Kant, pasando por San Agustín, Santo Tomás, Pascal, Spinoza; de Kant y Hegel y Marx pasando por Feuerbach; después Scheler1
• SHoPENHAUEll, El Mundo como reprasentaci6n )' como voluntad, Cap. XVIIl,
en La Filoso/fa ,n sus Tutos, Julián Marías, Tomo Il, de Descartes a Dilthey, Edi•
torial Labor, 2a. Eclic., 1963, p. 904.

30

Esta trayectoria tremenda del hombre que se interroga por su propio ser

Jos de Carolus Bovillus quien dirigiéndose al ~ombre, dice: "Eres hombre,
permanece en el hombre'' y a su vez la expresión de Nicolás de Cusa: H omo
non uult use nisi horno (el hombre no quiere ser sino hombre) · esos acentos
perviven todavía palpitantes y henchidos de su espíritu como es'fácil advertir
leyéndolos: "El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza; pero es una caña que piensa. No es necesario que el universo entero
se arme para aplastarlo: Un vapor, una gota de agua bastante para matarlo.
Pero, aun cuando el universo lo aplastare1 el hombre seria todavía más noble
que quien lo mata, porque él sabe que él muere y la ventaja del universo
sobre él. El universo no sabe nada".

El hombre ~J~uiera de nosotros- se siente frágil, cada noche piensa
que pueda ser ~ ~~ y quedar envuelto en las tinieblas como por despojos
postreros; el mmuno viento helado puede segar la frágil contextura de su
cuerpo hacer huir so alma a la ultravida; de todos modos sabe que hoy
es y manana no será; que el mundo seguirá su curso y que las cosas las tiene
que dejar; pero de esta fragilidad, de la conciencia de su propia endeblez
saca _f_uerzas po:q~e:, ~omo dice Martín Buber, "hasta pereciendo puede ser
un. hiJo del espmtu . Sabe y comprende su fragilidad y por eso acude a
qwen puede salvarlo.

!

Según Martín Buber, Kant ha sido quien con mayor agudeza ha señalado
la tarea propia de una antropología filosófica en el Manual que contiene
sus cursos de lógica, que no fue editado por él mismo ni reproduce literalme~te lo~ apuntes . que le sirvieron de base. En eros apuntes distingue Kant
la fdosofia en sentido académico y la filosofía en el sentido cósmico. Define
a ésta como la "ciencia de los fines últimos de la raz.6n" o como "la ciencia
de las máximas supremas del uso de la razón". Su campo lo delimita en
cuatro preguntas: l. ¿Qué puedo hacer? 2. ¿Qué debo hacer? 3. ¿Qué me
cabe esperar?
_¿ Qué es el hombre? Añade que a la primera pregunta responde la metaiíSica; a la segunda la moral, a la tercera pregunta responde

4:

1
Buua, Martin, lQul t1s el Hombr,?, Breviarios del FCE, 6a. Eclic.; Trad. al
Español de Eugenio Imaz, Mroco, 1949, p. 33.

31

�la antro logia.• Desgraciadamente Kant no ~
la reli i6n )' a ~ cua~
1 ~ de decir qué era cl hombre y ofrec16
ocupó n lo que él llamo antropo_ og H "degger en Kant und das probltm
. • t O SUS 0bservac1ones. e1
e
é
algo muy d asun o e
. d
. do" de la p
nta qu
der Metaphisik habla del ''carácter in temuna

es el hombre"' de Kant.

.

, que acogtó los planteaHegel omiti6 tc.ferirse al hombre real por mas
mient

kantianos.

r del marxismo, no queda
ue del hombre di~o. Feuerbach, precu:°mente pobre: El hombre es
d
la frase defimdora pero tr mcn a
d'
expresa o en
.
b
bién le preocupa conferirle mayor imenlo qu come. 1 íu1 y al ca o, tam ,
c·cncia universal. "El hombre
. 1 ref . a la antropolog1a como i
1 .
sión socia y
enrse
. d I hombre no como ser mora m
,
ti ne en í la
nci.a e
'
.1 d
indi\'idual en 1 no e
l
la romunidad en la umc a
nte El ser del hombre . e ia 11 a en
. '
la
e.orno ser pensa ·
"d d que se apoya umdamen 1 en
d I hombre como el homhrc u~a um .: a
realidad de la diferencia entre tu y yo.
.
•
• d d eso •mclec1sos
enfoque , Marx en las Tesu
Ampliando . partien o e .
d I
dario del hombre negando que
Jobre Feuerbac/1 centra el senudo e º. so i trata de una universal e inmctenga esencia o naturale1.a a lo menos. i rsalse no natural mediata; entendida
d
la ti ne como uruve
'
f
af.
oiata y U1llan o que_
"
ultado de los lazos social y es nito
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ncia la c.xplica como el r
b .
"al", i • aba1·0
.u,
f
él
el tra ªJº soc1 .
J.
de una meditación concreta e ~~t_°ª a ~r d I hombre despu'· de haberlo
ref re a la cond1c1on SOC1a e
la
retoma y se
ie .
'
d l conjunción entre el determinismo y •
definido como pra.xu, fruto ecl ª ult la p..,,,v;s histórica. De ahi la eqwl"b d • don e res a
........
actividad humana I re
.
d las te ¡
refiere a la cíedad
.
1l
b c.omo ¡iraxt . En otra e
\'alen a d
10m re
d
práctica y no es más que
d 1 hombr· a la vida social que ha pasa o a ser . d" 'd
d la
iedad
El l
b
no es ya m IVJ uo
la mi ma praxis humana.
lO~d red ,, Es un ser 'que se objetiva", d l
del ' istema de n
a
.
.
burguesa o
rá t' o., De su crítica a Feuerbach prosi ie
mismo modo que es_ un ~r .P ~ I~u-al ara llevar al hombre a la actividad
con la crítica a la ali nac16n_ in~ ~ a ~e la filosofía y d los filósofos. u
ráctica. farx ataca la acutu tn1 m
.
1
d nosotros
pf
frase 'la filosofía se ha contentado con mterpretar a mun o, ul .
amosa
.
od L tareas purarn nte espcc ativ,
queremos tran forro rlo'' lo dice t o. as
Lo

r

• Buso Martln, op. cit., pp. 12-13.
.
58
•
d . cl
r M Buber op, til., p.
.
• F11t1EJUl-'Cll, Lu wi,g,
l. po
. h T• •
) ( 18-45 ) cit. por
• MARX Karl Tesis sobre F•uerba,
(
•
163
•.
' dt Carlos M ar:c, T ª--,
""'~ M drid, 1960, p.
·
.El Pe11sam1ento
• Jbid., p. 169.

2

J

de las filosofías las juzga de este modo; "La Filosofía no era biperpráctica
más que en el sentido que planeaba arriba de la praxis", dice en H~illig,
Familie, al paso que responde a )as acusaciones de Bauer.• El puro filosofar
ignifica para Marx una actividad mutilada de) hombre. Del puro trabajo
intelectual del filósofo al trabajo manual hist6rico existe una contradicción
como entre la intención una vida totalmente y plenamente reconciliada y
la de vivir solamente en pensamiento. El filósofo es un ser dividido entre
una voluntad de realismo y un ''estorbo de praxis", pues, como dice el mismo Marx, "si en toda ideología, los hombres y las cosas nos aparecen colocados boca abajo como una cámara oscura este fenómeno se infiere de su
proct&gt;so de \-ida histórico exactamente igual que la inversi6n de los objetos
en la retina se infieren de su proceso de vida directamente fisico". • Tiene
una dualidad en su existencia. De esta situación de los filósofos y de los
ideólogos puros .l a responsable es la situación política y social de Alemania.
"La buena voluntad'' kantiana, origen .inspirador de la burguesía alemana,
corresponde absolutamente a la impotencia o mezquinos intereses de la burguesía alemana incapaz para transformarlos en intereses nacionales y por
ello continuamente explotados por los burgueses de todas las demás naciones.
Aquí ya se esboza la doctrina del materialismo histórico de Marx.10
Mane fija el ser del hombre en un ser social. Ya lo vimos afirmar que
la esencia humana ni es a1go ab tracto inherente a cada individuo. Es en
realidad el conjunto de sus relaciones sociales. Establece r.asi como principio:
"No ES L.\ O() CIENCIA DEL HO UIR.E LA QUE DETF.RMINA u SER, por cl contrario ES EL SER SOCIAL EL QUE DETERMINA SU CONCT!.NClA".11
En su crítica a la alicnaci6n religiosa Marx ha sido precedido por Feuerbach quien fue el primero en acuñar frases como éstas: "El ser divino no
es otra cosa que el ser del hombre. liberado de los límites del indhiduo".
" i el hombre es para el hombre el ser upremo, la primera y má., alta luz
práctica del hombre debe ser el amor del hombre por el hombre: horno
.homi11i DeUJ: El hombre es un Dios para el hombre." 11 Para él, el hombre
M.u.x, K., HeiJlit• Familie, m NaC'bl , p. 136.
• M.ux, K., H,illig, Pamiliir, en 'achla , p. 304.
• M.ux, K., Deutsch, ld1ologi,, trad. Molitor, O,urms philoiophiq,us, T mo VII,
pp. 182-183.
1

u

M.ux-ENOELS, Prólogo de Conlribuci6n a la critica de la Eco11omi4 Polltic ,

Vol. 1, p. 348.

• F&amp;UEIUIACH 1 Ludwig, La Esencia dtl Cristianismo, Trad. franc
cia, por Jean !vez-Calvez op. cit., p. 93.

de

J. Roy

33
llUMANITAS-3

�se antepone a los animales en que produce él mismo los medios de subsistencia. Y, en realidad ¿ los produce, o mejor, los transforma, Sr. Feuerbach?

En su endiosamiento del hombre, los marxistas distorsionan el ser del
hombre de modo que nos vemos convertidos en simples máquinas de producci6n y el pensamiento no queda reducido sino a una emanación del
cerebro. Y, ¿ cómo, preguntamos, puede salir de algo aunque tan perfecto
material y carnal algo espiritual como es el pensar? El cerebro es incapaz
de producir ideas; sirve como elemento indispensable o conditio sine qua
non como para alumbrar con luz eléctrica es indispensable el foco; el foco,
en realidad, no produce la luz. Pero ellos llevan el agua a su molino a como
dé lugar.
El estudio del humanismo marxista interesa mucho en el mundo de hoy.
Fascina porque es el hombre mismo en que está en primer plano, en clase 1tp
diremos en términos cinematográficos. Requiere una e.xposición amplia y
detenida. Combate en nombre y signo del hombre todas las alienaciones
humanas. Estos nuevos aspectos del humanismo marxista se han descubierto
en los escritos del "joven Mane" y están siendo muy estudiados en su nueva
imagen. Todo está en ver si realmente es un verdadero humanismo o una
deformación de la imagen del hombre.

II
PASCAL Y EL HOMBRE

Prosigamos el itinerario de opiniones y conceptos sobre el hombre, "este
desconocido" que dijera Alexis Oarrel. ¿ Qué piensan los que piensan, pensadores, filósofos, sobre el ser y la naturaleza del hombre? ¿Se puede confiar
en ellos? ¿ Tienen en todo razón y altura conceptual en todos los momentos
de su filosofar? ¿Respetabilidad moral? A menos que aceptemos el "perspectivismo" orteguiano -no podemos conocer la verdad total, sólo la podemos avizorar y descubrir desde nuestra perspectiva ("Cada vida es un
punto de vista sobre el universo") ,15 no todos tienen toda la verdad, algunos
casi o parte de ella, pero nos ayudan mucho a formamos un concepto claro,
rico y variado del hombre.
y ÜASSET, José, El Tema de nuestro Tiempo, Cap. X, La Doclrina d.l
punto de Vista, Obras Complcms, 3a. Edic. Tomo UI, Revista de Occidente, Ma~
" ÜRTECA

V amos ahora hacia Pascal, genio polifacético de la humanidad, nacido
01
en
ermont-Femand (Auvemia, Francia) en 1623. Además de sus tr •
,.
d'
a~os
matematicos, e1a en proyecto su "Apología de la Religión Cristiana" e
sus famosísimos Pe11samie11tos.
n
Nadie ~ás consciente que Pascal de la limitación del hombre de acuerdo
con el metodo aconsejado por él para saber lo que es. Veamos.
"Vuel~o, a sí ~ o , considere el hombre lo que es a costa de lo que no
es; cons1derese
perdido en este cantón apartado de )a natu ra Ieza,. y d esde
,
esta celu~a en que s~ halla alojado, me refiero al Universo, aprenda a estimar la tierra, los remos, las ciudades y así mismo en su justo precio. ¿ Qué
es un hombre infinito?" 14
Pascal se complace en contraponer al hombre ---creatura f' 'ta1
inf •
• • .
llll
a O
. ~to. Fren~ a lo tnfllllto aparece más clara nuestra naturaleza finita,
limit_ada, contingente. El hombre no es una parte de la totalidad sino un
medio. entre nada )' todo. En ningún momento sufre pantelsmo el concepto
pascahano del hombre. 'Porque finalmente ¿ qué es el hombre en la naturaleza? Una nada frente al infinito, un todo frente a la nada un medio
entre nada y todo." 15 Su condición de medio lo condiciona ; le impide
com?render_ los extremos, la_ nada de que viene o principio de las cosas y el
desuno haoa donde va o. ím de las cosas. "Infinitamen te aleJa
· do de comprender los extremos, el fm de las cosas y su principio, le están invenciblemente ocultas ~ su secreto impenetrable, igualmente incapaz de ver Ja nada
de donde
ha. sido sacado y el. infinito en
que se halla 5umi'do.,, 1s N o hay
.
.
seme1anza entre la nada sartnana o he1deggariana y la nada de p
1 1
d
a1·
asca, a
a pase 1ana se asemeja a la nada bíblica, el impenetrable y oscuro caos
mforme del cosmos aclarado y puesto en orden por la Creación. Las cosas
Y el hm~bre entre e_llas, sacados de la nada, son puestos en el infinito por
la creae1ón .. Para evitar la desesperación el hombre ha de buscar en la naturaleza su unagen, la de su autor, porque ambos tienen algo de la infinitud
del Creado~ aun valiéndose para ello de las ciencias que buscan la naturaleza e n · us mves t..i gaoones.
•
"Cuando se sabe esto se comprende que habiendo
la naturaleza guardado su imagen y la de su autor en todas ]as cosas, casi
todas ellas_ t~n~an algo de su propia infinitud. Y así vemos que todas las
cosas son mfm1tas por la extensión de sus investigaciones." 11

?ª

"

PASCAL,

Bias, Pensamie11tos, Pensamiento 72, ia. edic. Espasa-Calpe, Madrid,

1967, p. 22.

op. cit., p. 23.
Bias, op. cit., Ibidem.
Blas, op. cit., Ibidem.

u PASCAL, Bias,
11

PASCAL,

1'

PASCAL,

drid, 1947, pp. 199-200.

35

34

�su cuerpo 'i mcn todaví~ lo que es su espíritu, )' lo peor del mundo,
c6mo un cuei:po puede estar unido con un espíritu. Es éste el colmo d la
dificultad
y, sin embargo, C" su prop·10 ser.. M odus quo corponbus
.
e
• •
odltaerent
spiruus
ab. liominibus
non potest, el hoc tomen h omo est•11
,. , comprehendi
,
. .
Ad 111ertcse aqu1 una definic16n neta y precisa de ta naturalC?.a d ) h b .
ás ,
d
. .,
e om re,
que

Ha)' una evidente dualidad en el hombre si
qui re, d tendencias que
de ordinario van mezcladas en una mezcla tan fusionada ) constante que a
veces no puede casi distinguirse: El hombre es una síntesis de espíritu y
materia tan mezclada en la cotidianidad de la vida que unas veces se obra
tan materialmente que parece no existir en nosotros el espíritu y otras sentimos el hálito de éste tan vehemente que par
que nos arrebata hacia
la altura. Difícilmente
comprende cómo un cuerpo pueda estar unido a
un espíritu y cómo actúa en el hombre como unidad de persona. Cuando
ejecutan ciertas acciones parece que es otro quien las ha ejecutado; otro
quien ha dicho esto o aquello de lo cual a la vuelta de los días nos desdecimos o arrepentimos. Somos muchos en una unidad siendo lo mi mos.
He aquí uno de los más intrincados enigmas del hombre. in embargo, en
todo momento nos sentimos solidarios del pasado, unidos a nuestra propia
historia; esta consideración ha 11 -ado a lo historicistas a decir: "Qué sea
el hombre sólo e lo dice su historia''. 'o exi:te nntura1C7A en l homb ,
modo invariable de ser, pennanente, sólo inmersión el tiempo, historicidad.
El homb no tiene historia sino que
historia. La filosofía será en coneecuencia, análisis descriptivo y comprensivo de la vida humana, interpretación histórica. Tal es la filosofía de Guillermo DILTHEY. Pero, como apunta
Agustín Basa.ve Femández del Valle el filósofo regiomontano, "el historicismo diltheyano no parece adv rtir, pese a us fino análisis sobte la vida
humana, qu la historia es historia de una naturaleza. Sin tructura permanente del hombre, sin una naturaleza, ¿ cómo historiar lo historiado?11
Arrastramos o llevamos en vilo nuestro pasado y no pod mos deshacernos
de él o arrojarlo como se arroja un pañuelo inservible, somos nuestra hi toria sostenida en nuestro propio ser, sin identificamos con ella en el tiempo
y el spado, porque estos son otros, pero la llevamos en nosotro .
Esta dualidad es el drama del hombre, u punto esencial: Descubrir y
rá nada dada por nuestros
propias fuerzas o habrá que pensar irremediablemente en un poderoso au.'Cilio divino para poder obt nerlo? u rvidor está con\/Cncido de esto último.

realizar el equilibrio. ¿ Será esto posible, nos

Pascal dice: "¿ Quién no ere rá, viéndonos componer todas las cosas de
naturaleza y espíritu, que esta mezcla nos había de ser muy comprensible?
Es, sin embargo, la cosa que se comprende m nos. El hombre es para mi
el más prodigioso objeto de la

¡

taturaleza, porque no puede concebir lo

• JlASAVE Fu.NÁ 'OEZ t&gt;&amp;L VALu, Agustín, [,41 principa/11 ,orrie,it,s filos6ficas,
en 1, siglo XX, en 1luma11it,u, Centro de tudi01 Hwnanlsticos de la Univcnidad de
Nue\'O León, o. 14, 1973, p. 24.

~

aun, una

escnpcon de su naturaleza ind

ífrable y de las consecuen-

c1_as _de eJla. El ho~bre es, pues, materia y espíritu, y como tal, una cont.radico6_n que debe integrarse mientras m nos se logra esa integración más se
expcnmenta la contradicción y más se ufre. S6lo el inconsciente no la e:_
perimenta o trata de olvidarla.
~ho~ ~os a ver entregarse a Pascal a exaltar lo especifico del hombre:
su mteligenoa.
Con ella el hombre puede llegar a superar la contradicción de su naturaleza, se adueña del sí de que hablaba Aristótel . Para Aristóteles el hombr
es el ser _d I í Y ~el no. La ,·irtud dep nde d nosotros igual que el vicio.
En las crrcunstancw en que podemos obrar podemos también ab enerno,
de
- de dcc1r
·
" i''hacerlo: donde nosotros decimos "no'' somos tambí 'n d ueno
B • O sea el hombre puede enseñorearse de su decisión con u inteligencia
y voluntad.
Pensar es aquello que ~fica al hombre, lo que lo di tinguc )' en-

grandece.
~ in~eligencia, como ente_n~iento,

constituye su grandeza. Aunque su
en v rdad, deb1I como una caña azotada por el viento que
cua~qwcr rafaga sa ude Y estremece. El hombre es una débil caña, ta má
débil de todas, pero es una caí1a que piensa.
·
Hermoso y conoc1clí
· ·mm el
párrafo en que P3.S&lt;"al describe la naturaleza del hombre como una caña
~nte, hennoso Y hasta sublime y conmovedor. Al leerlo todo bien nacido
se Siente
orgulloso
.
. d su estirpe v, de su rango·, tas frases ¡e 3)'ltd ará n a
as';°11~ su propia responsa~ilidad la de su condición humana
a sentirse
mas dichoso qu: las cosas mertes y que los animales de modo que no pueda
aceptar
lo" escrito
por Rubén Darío en un momento d ab at'1m1en
· to y d e
d
.
errota: Dichoso ~l árbol que
apenas sensitivo- )" más la pi dra dura
porque_ ésa Yª. no siente- pues no hay dolor más grande que el dolor de
star vivo- m mayor pesadwnbre qu la vida conscien " . i que lo qu
hace, el_ hombre es lo q~e piensa y más cuando la acción es hija directa del
pensamiento Y no del unpulso, del apetito o del instinto, con estas frases

apan~

ia ~ ,

r

• PAaCAL, Blaa, P,nsami,ntos, Pensamiento 72, op. cit., p. 27.

37
36

�Pascal demuestra la grandeza del hombre y a la vez la nobleza de su antropología filos6fica.
"El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza, pero
es una caña ~ t e . No hace falta que el universo entero se anne para
aplastarlo: un vapor, una gota de agua, bastan para matarlo. Pero aun
cuando el universo lo aplastara, el hombre sería todavía más noble que lo
que le mata, porque sabe que muere y lo que el universo tiene de ventaja
sobre él; el universo no sabe nada de esto. Toda dignidad consiste, pues,
en el pensamiento. Por acpú hemos de levantamos, y uo por el espacio y la
duración que no podemos llenar. Trabajaremos, pues, en pensar bien: he
aquí el principio de la moral."

20

Pascal infiere del pensamiento la dignidad del hombre y la coloca como

piedra angular del orden ético.
Al mismo tiempo que el universo me devora como hombre, por el pensamiento yo comprendo al universo y debo vivir en la alta dignidad que
ello supone.
"El Hombr está visiblemente hecho para pensar'', ello constituye toda su
dignidad y todo su mérito; su deber consiste en pensar como es debido y
en ordenar la vida como es pensamiento. "Ahora bien: el orden del pensa1
.
.
m.1ento
esta' en comenzar por s1' ID.lSillO,
por sus act os y por su fin .n ,
"No es en el espacio donde debo buscar mi dignidad, sino en el arreglo de
mi pensamiento. No poseyera más aunque poseyera tierra; por el espacio,
el Universo me comprende y me de,.·ora como un punto; por el pensamiento,
yo Jo comprendo." ~2

IIl
¿HUMANtS).W

o

ANTIHUMA.NisMo DE

Nrn:rzscH.E?

En nuestro afán de conocer en toda su profundidad, extensi6n y complejidad de ser, la naturaleza del hombre, hemos repasado hasta ahora algunos
de los pensamientos que se han bordado para conocerlo íntimamente de

Nietzsche, a nuestro modo de ver, al tratar de elevarlo a una categoría
y rango superhumano, despoja al hombre de su ser humano. Siendo una
condición indispensable para la otra, al omitir la primera, destruye la segunda. ¿Qué clase de hombre supone el superhombre? Y ¿este superhombre,
al sobrepasar al hombre, al superarlo, ha de destruirlo?

Es evidente que Nietzsche se propone que el hombre quede superado por
el superhombre. Lo formula mediante su personaje Zarathustra. He aquí la
escena que el pensador alemán finge para publicar su programa.
"Cuando Zarathustra llegó a ]a ciudad más inmediata a los bosques, encontróse con la muchedumbre de la plebe congregada en el mercado porque
se le había anunciado que vería a un volatinero. Y Zarathustra habló así al
pueblo diciéndole:
'Vov A ENSEÑAROS AL SUPERHOMBRE'. El hombre es algo que tiene que
ser superado. ¿ Qué habéis hecho vosotros para superarle?
Todos los seres hasta ahora crearon algo superior a ellos, y ¿ vosotros preferís ser el reflejo de esta gran marea retrocediendo hasta el animal en vez
de superar al hombre?
¿Qué es el simio para el hombre? Un motivo de risa o una dolorosa
vergüenza, y esto es precisamente lo que para el superhombre debe ser el
hombre, y mucho del gusano existe todavía en vosotros. Un día fuisteis simios
y hoy sigue siendo el hombre más simio que cualquiera." 23
Mientras otros en la actualidad tratan de reducir al hombre a su condición meramente animal -todo el libro de Desmond Morris, El mono desnudo, no es otra cosa que un estudio del hombre como anima] de modo
'
exclusivo-, las corrientes de pensamiento alentadas por las ideas de Nietzsche
tratan de llevarlo a esta categoría o rango superhumano sin advertir que al
pretender transformarlo de esa manera, destruyen su humanidad.
Martín Buber sitúa e interpreta con acierto la posici6n originaria de Nietzsche: "O el hombre en virtud de su 'moralidad creciente', que reprime sus
instintos, va a desarrollar sus posibilidades de 'animal gregario' 'fijando' así
el animal llamado hombre como la especie en que desaparece el mundo

manera ontológica.
"

PASCAL,

11

PASCAL,

"

PASCAL,

Bias, Pensamientos, Pensamiento 3•~7, op. cit., p. 68.
Blas, Pensamientos, Pensamiento 146, op. cit., p. 40.
Bias, Pensamiento,, Pensamiento 348, op. cit., p. 68.

. n N1ETZSCHE, Federico, Así Hablaba Zarathustra (Un libro para IQdos y para
m.nguno) precedido de un e!tudio sobre el origen de la obra por la hermana del

autor Doctora Isabel Forster -Nietzsche- Veni6n castellana de F. L. de Lluis
Ediciones Ibéricas, Madrid, 1946, p. 22.

'

39
38

�animal decadente, o, por el contrario, será capaz de superar lo que en él

se haya fundamentalmente fallido y reavivará sus instintos, sacará a la luz
del día pos.ibilidades inexhaustas, levantará su vida sobre la afirmación de
poder y ascenderá al superhombre, que será el verdadero hombre, la novedad lograda". 24
En su patológico odio anticristiano digno de un estudio sicoanalitico, en-

vuelve Nietzsche su propósito de convertir en superhombre al hombre.
Crear nuevos valores para el hombre significa para él acabar con los que
el hombre ha considerado valores. Esto está a través de las tres transformaciones o m.etamodosis del espíritu. Pasar de la condición de camello,
imagen del sufrido espíritu que se arrodilla ( como un camello) y quieren
que le carguen bien; pero eso marcha al desierto y se convierte en león, que
"quiere conquistar la libertad y ser el señor de su propio desierto". Quiere
luchar y conseguir la \-ictoria contra el gran dragón. El gran dragón no es
más que el deber, la obligación. Hay que ser libres y formular un "no" ante
el deber. Pero, finalmente, ocurre la otra transformación: La del león en
niño. "El es inocencia y olvido, una renovación, un juego, una rueda que
rueda sobre sí misma, un primer movimiento, una santa afirmación." ~
Zarathustra a través de todas sus cátedras enseña el anti-humanismo.
Aparte de su anti-teísmo, manifiesto en todas sus obras, que proclama que
hay que arrojar a Dios, "una obra de humanos", junto con todas las demás
ilusiones, como el bien y el mal, el mundo del más allá, "aquél mundo completamente deshumanizado e inhumano, que es una nada celestial", las
enseñanzas nietzscheanas nos proporcionan estas lecciones, preñadas de antihumanismo.
"Antes tuviste pas.iones y las llamaste virtudes. Pero ahora no tienes más
que tus virtudes, nacidas de tus pasiones. Y aunque fueras un colérico y un
voluptuoso, un fanático o un rencoroso, todas tus pasiones acabarán por
convertuse en virtudes y todos tus demonios en ángeles. . . el hombre es algo
que debe ser superado, y por esto debes amar tus virtudes, porque perecerás
por tus virtudes." Pero, ¿cómo se transforman las pas.iones en virtudes?
"Llevaste a estas pasiones tus más altos objetivos insinuándolos a su corazón,
y así se convirtieron en virtudes." ¿ Qué virtudes son las que propone Zarathustra? Niemche confunde las virtudes con los que las predican. "Todavía
,. BUBu, Martln, éQ.uA 11s el Hombre?, Breviarios FCE, Mbic.o, 1967, p. 68.
F., .Asl Hablaba Zarathustra, o¡,. ,it., p. 37.

• NIETZSCBE,

40

hay otros que se pudren en su ciénega y hablan así desde los cañaverales:
La virtud consiste en estar quietos en la ciénega."

De la prédica de Zarathustra contra la igualdad de los hombres, habría
que escribir mucho. Lo mismo dígase del capítulo "De las antiguas y nuevas
tablas". Aquí claro indica su programa de nuevo: "Que el hombre es un
puente y no un objetivo... ". "Así lo exige mi gran amor a los que están
más lejos'': "¡ No tengas lástima de tu prójimo". "Véncete a ti mismo hasta
en tu prójimo."zs Tampoco son de olvidarse sus consejos de llevar el látigo
al tratar con la mujer ni el consejo de estrellar contra el suelo al hijo endeble de una mujer enflaquecida que le preguntaba qué hacia con él.
Se trata, en suma, de convertir al hombre en su Dios y Señor.
"¡ Ante Dios! Pero este Dios ha muerto. Este Dios, hombres superiores,
ha sido vuestro ma}Or peligro. Para que resucitarais ha sido preciso que
yaciera Él en su tumba. ólo ahora vendrá el gran mediodía y también el
hombre superior para ser ¡ El Señor!
¿Habéis comprendido estas palabras, hermanos míos?
¿ Os habéis asustado? ¿ Hase abierto ante vosotros el abismo? ¿ Se ha apoderado el vértigo de vuestros corazones? ¿ Os amenaza con sus ladridos el
perro del infierno? Pues bien: ¡ Adelante, hombres superiores! Sólo ahora
va a dar a luz la montaña del porvenir humano. Dios ha muerto; nosotros
queremos que viva el superhombre." 11
Según Niemche, de las ruinas de Dios surgirá el Superhombre. Pero este
Superhombre, ¿será hombre o antihombre?

IV
EL

HOMBRE SEGÚN K.Aru, JASPERS

"Si la diuinidad uiste, 11-xist11 tambiin la es/),ranza,"

K.

JASPERS

¿QulÉN es el hombre? ¿Sólo materia deleznable, barro que se ha de convertir en barro? ¿Cuerpo y espíritu? Si alma también, además de materia,
"' NIETZSCHE,
" NIETZSCHE,

F., ÁSÍ Hablaba Zarathu.st,a, op. cit. pp. 202-203.
F., op. cit., p. 288.

41

�·de dónde le viene el alma? ¿ Cuál es su sustancia? ¿Es el a ~ inmortal?
~Predomina en el hombre la tendencia soc~. ha~a sus sem:Jantes? ¿O
'lo ueda confiado en su propia circunstanoa mter1or y exterior de modo
so q
.
u
•
., ,,,
que pueda ser denommado ser en situaoon .
.

toda filo-He aqlli' unas cuantas de las interrogantes que debe. responder
l fí ·
sofia que lo sea en verdad. l o ha sido posible concebir una fi oso a StD an,
sea , un filosoüa que prescinda del concepto del hombre.
troposof 1a, 0
Yendo en camino de hallar una respuesta a la problemática ~ue plantea
el hombre a quienes llevamos en peso su nombre Y_ su comprollllSO, nos encontramos recorriendo las doctrinas en que los diversos filósofos han hablado del apasionante e ineludible tema.
Tócanos encaramos ahora can un filósofo contemporáneo alemán de
personalidad definida: Karl Jaspers.
r ·, el Oldenbur O el 23 de febrero de 1883. Fue médico siquiatra Y
de_d:Cl:ta disciplina se acercó a la filosofía a la ~ue ha dedicado todo su
fueno. El lenguaje de Jaspers a la inYersa de Heidegger,
ofrece cla~ Y
directo. Más cuando habla de "su'' filosofía, cuando ~ta d acl~rarla Y smtetizarla Entonces como que abaja su lenguaje técmc_o )' ~m1te un men. suficientemente inteliuible. , ro cogió pronto la fdosofta, cuando la ensaJe
o·
.,
l
t más
contr6 nunca .la ha abandonado. "La íilosofía me parec10 e asun o
el vado d I hombre, inclu o el único. Pero, sin embargo, un sant~ temor me
,-edaba hacer de ella la profesión de mi vida." Nos confiesa él rmsm~ ,en _un
ensayo escrito para introducción a sus obras completas en una vers1on ita-

liana.
Filosofar obre el hombre ha sido una de sus tarea~ pñncipales. Tiene una
m tafüica; le inquieta el ser, pero al compensar u filo ofar en tre pre~tas _. Qué podemos saber de las ciencia ? ¿ Cómo hemos de conscgwr la
~ '6n.? ¿ Cómo nos es accesible
comurucac1
· la verdad?- .confi sa abiertamente
.
búsqueda
de
los
impul
os
que
provocan esas mterrogant los. obJe1
que en a
di · ·d d''
tivos son "el hombie y la trascendencia, o sea, el alma y 1a VJm a •
"En el mundo el hombre, dice, es la r •alidad única que me es accesible.
Aqw hay una ~resencia in.mediata, cercanía. plenitud, ,·ida. El hom_bre es
n el cual y por virtud del cual es real todo aquello que existe en
e l 1ugar
• if ,
neral para nosotros. ro cuidarse del
del hombr s1gn icaria para
nosotros descender en la nada. Lo QUE EL HOMBllF, 1:.s Y P EDE ER ES UNA
CUESTIÓN FUNDAMENTAL PARA EL HOMJ3RE,11
•

42

JASPERS,

Karl, Sobre mi Filoso/fa, (19H) en La Filosofía

,n

sus tutos, Julián

Esta última frase lo dice lodo, aunque enseguida más que sobre la natu1-alcza del hombre nos habla como ser en comunicación. Para él en todas las
formas de su ser el hombre está referido a otra cosa. No puede ser un ser
cerrado en sí mismo, una mónada leibinitziana. o se basta a sí mismo, "es
lo que es en virtud de las cosas que hace suyas". "En todas las formas de
u ser está el hombre referido a otra cosa: como existencia empírica, refe~
rido a su mundo; como conciencia, referido a objetos; como espíritu, a la idea
del Todo; como existencia, a la trascendencia." :o Se sigue de ahi que s61o
comprendemos lo que es el hombre cuando lo entendemos referido en esas
dimensiones.

''Siempre el hombre se hace hombre porque se entrega a lo otro que él.
únicamente sumiéndose en el mundo de lo existente, en el inmenso espacio
de los objetos, en las ideas, en la trascendencia, es como el hombre se hace
real. Si se hace a sí mismo de modo inmediato objeto de su imaginación,
entone sigue su últim~ y peligroso camino en cuanto que es posible que
pierda el ser de lo otro y entonces tampoco encuentre nada en sí mismo.
El Hombre que quiera aprehenderse directamente no se comprende ya a sí
mi.mo, no sabe lo que él es y debe ser propiamente." 30
En una palabra, ya no basta la pregunta que se hace el hombre ¿ qué
puedo esp rar? Pregunta a la cual a lo sumo llegó Kant, con eso no le
basta para sentirse seguro. Para eso será necesario religarse a la Divinidad.
En esto me parece encontrar lo más relevante y significativo del e..xistencialismo de Karl Jaspers: en esa necesidad de remitir al hombre a la trascendencia. "De aquí, afirma, que la pregunta de ¿Qué es el hombre?
sea una como la pregunta esencial si hay trascendencia (divinidad) y qué
es. Es posible entonces esta tesi : únicamente la trascendencia e el Ser
ITal. Que exista la divi1údad, ya es suficiente. Estar cierto de ella es lo
{mico que acerca de ella importa. Todo lo demás se deriva de eso. El hombre no es digno de atención. Únicamente en la divinidad está la realidad,
la ,·erdad, la inmutabilidad del ser mismo; allí está la quietud, está el lugar
&lt;le la procedencia y de la meta del hombre, porque por sí mismo no es nada
y lo que es sólo es en relación con este fundamento." 81
Esta relación del hombre con la trascendencia para comprender el ser
Marías Tomo 111, la Filosofia de nuestro úcmpo, de Charl
Francisco Romero, Editorial Labor, S. A. Madrid, 1962, p. 515.
JA l'Ells, K.irl, op. cit., p. 515.
• J.\ PERS, Karl, op. cit., p. 515.
11 JA Pus, Karl, op. rit., p. 515.

Sandcn Peirce a

43

�mismo del hombre hace completamente falso el juego de una pre_gunta co~t.ra la otra, 0 sea, de preguntarSe, aparte, qué es el hombre, que es la Divinidad. La pregunta por el hombre conduce directamente a la trascenden-

cia y a ninguna otra parte más.
"Descubrir el ser del hombre e.s descubrir el Ser en el tiempo. El homb1:
es lo envolvente que somos." 32 Por lo envolvente que somos, por la plunconciencia que tcnemo , estamos desgarrados. El proble~a radica ~n cómo
podemos ser múdad es un camino insoluble pero tamb1en el canuno para
-L• •
• rt
"
buscarlo. • ''El hombre está, 1=
mCie o que nunca.

SS

DOS PELIGROS ACTUALES: CONFORMISMO Y DEFORMACIÓN

Lo que Jaspers e&gt;.-cogita :respecto del hombre como que. queda in~ca~~do
aunque su concepto no pone camino de la_ tras~den~1a y del infJD1to.
Porque él mismo asegura que la trascenden~~, es mvesb~le, s61o se nos
aclara si relacionamos la filosofía con la relig1on, La religión va aparte Y
tiene su propio papel, papel que no puede ser sustituido por la filos_ofía. Se
entiende mejor a qué se refiere cuando Jaspers habla del auténtico Ser.
No por ello quiere decir que admita la Revelación. ~~ sí se demuestra
de modo suficiente que la filosofía de Jaspers es religiosa, como su concepto del hombre en relación con la trascendencia.

Da. EvANOHELOS A. MoUTSOPOULOS
Univenidad de Atenas,
Atenas, Grecia.

CAt&gt;ÍTuLO

PRELIMINARES METODOLóGICOS
sus raíces en el conocimiento del sentido de las palabras,
así como los Antiguos lo pretenden, nos hace falta emprender, previamente
a toda investigación de interpretación, una búsqueda semántica de algunos
términos fundamentales implicados por nuestras consideraciones particulares
sobre el tema general propuesto a nuestra reflexión en el curso de estas confcrencias. Y, en principio la idea de la verdad nos aparece como designando
una creación del espíritu a partir de ciertos datos de la conciencia, de origen
interno o externo. Entiendo por "interno", el origen de las estructuras adquirientes de la conciencia, estructuras categóricas o valorizantes en el momento mismo de la adquisición de un cierto conocimiento, por lo tanto independientemente del problema de la génesis, de la formación de estas estructuras,
aunque no sea para nada posible el excluir al menos una adaptación de estas
estructuras al objeto del conocimiento, adaptación que facilita precisamente
su plasticidad inherente; y por "externo", el origen de los mismos conocimientos que, teniendo su fuente en la experiencia SPnsible, o en la reflexión,
constituyen unos objetos que adquiere la conciencia y se apropia por asimilación. Es a esta asimilación que corresponde además todo proceso de
conocimiento. Esto supone una adaptación mutua que comprende por una
parte esta adaptación de las estructuras adquirientes de la conciencia, de
la que acaba de tratane, r, por otra parte, por supuesto una adaptación
de los datos de procedencia reflexi\"a, sensitiva o emocional en la misma naSr

Karl, op. cit., p. 521.
.
Karl, 0 p. cil. Ibidtm, p. 521. Con esta frase quedamos a oscuras e irremediablemente avocado5 a la búsqueda. La ,ida no se nos da ~uelta, hay que buscar
• JASPERS,
• JASPERS,

aoludonea.

44

I

EL SABER TIENE

45

�turaleza de las estructuras de la conciencia, sin lo cual serla imposible que
las adquisiciones en cuesti6n fueran tomadas y asimiladas por la existencia
en tanto que vividas. Entresacando, a este propósito, el pensamiento de G.
Bachelard para quien la creación científica supone la inexistencia de toda
linea de demarcación entre sujeto y objeto del conocimiento, se podría pretender que la creación de la verdad, a todos los posibles niveles, es el resultado del contacto directo o hasta de la fricción entre, por una parte, la
apertura de la conciencia al conocimiento, por lo tanto su intención de conocer; y, por otra parte, el aspecto por el cual los objetos del conocimiento,
objetos de los sentidos, ideas o valores, se prestan a éste, o mejor dicho al
enriquecimiento de la conciencia por medio de su presencia en ella. Esto
no es ahí más que el pendiente dinámico de la concepción estática aristotélico-escolástica de la verdad en tanto que "adecuación del intelecto y de
la cosa». Admitiendo respectivamente la existencia de una intención de la
conciencia, y de un aspecto particular del objeto conocido, a través del cual
éste se presta lo mejor posible a ser asimilado, se entrevé ya las perspectivas
que la idea de una elección operada por parte de la conciencia en el curso
del conocimiento abre para una apreciación de esta última. Esta elección
que es el mismo privilegio de la conciencia tiene muchas ventajas, pero también unos riesgos de los que tendremos que hablar mis adelante. in embargo, y lejos de fundar nue tras consideraciones única )' exclusivamente
sobre una concepción genética del conocimiento, tal como Jean Piaget lo
enjuicia, por ejemplo, nos puede ser difícil de no tener en cuenta esta
posición en el momento de nuestras conversaciones.
La segunda noción que atraerá nuestra atención, es la de objetividad, que
se impone además directamente a nuestro espíritu a partir de lo que acabamos de evocar a propósito de 1a noción de la verdad. De una manera
general, la objetividad consiste en la fülelidaJ del pensamiento en la naturaleza de su objeto, por lo tanto al reconocimiento y a la adopción de todos
sus aspectos poi parte de la conciencia. Esta se adapta así al objeto en
cuestión sin no obstante confundirse con él, y, por consiguiente, sin desdeñar
de mantener una distinción de principio entre ella misma y este objeto, o
dicho de otro modo sin que la elección anteriormente supuesta intervenga
de ninguna manera, y sin que la mtención en causa adquiera algún derecho
sobre la realidad misma del objeto; de forma que una dialéctica entre 1a
concepción estática y la concepción dinámica de la fonnación del conocimiento evocado al principio sea iniciada en el acto. La preocupación de
objetividad unida, si no opuesta. a la preocupación de verdad sugiere una
relación análoga entre la naturaleza de lo evidente y la de lo real, oponiendo la \'erdad a lo evidente mismo, según la distinción ya clásica de Franz

Brentano, y, por consiguiente, oponiendo igualmente lo real a lo objetivo.
Si tocia verdad es la creación de una relación entre la conciencia y su objeto en los límites del conocimiento, toda evidencia es, en el campo de la
conciencia mi.m1a reconocimiento y admisión de la realidad del objeto. Si
hay diferencia entre tal o cual interpretación de la realidad y de la evidencia, es debida a la diferencia de los niveles sobre los cuales la oposición
entre la verdad y lo falso pueden ser considerados. En efecto, una actitud
dicotómica confundiría, a nivel semasiológico de lo "falso", los sentidos de
nociones muy diversas que suponen unas actitudes radicalmente opuestas
de la conciencia: el mentiroso, primero, que es debido a una intención decididamente alterante de la realidad, y contraria con relación a la concepción misma de verdad en la cual la conciencia sustituye deliberadamente una
imagen negativa y trucada de lo real que difiere punto por punto; el "lápsico", después, (de lapsus) a través del cual una imagen viciada de lo real,
debido a algún "paso en falso" fortuito, "mecánico" y sin graves consecuencias, del pensamiento se propone a la conciencia. El equirncado, en fin, que
no es nada opue to a la verdad misma de la que constiture, por contra,
el desarrollo y como la continuación en la dirección de lo posible, pero solamente en lo correcto del cual surge, a su vez, como una concretización
de la verdad. por eliminaciones sucesivas, antes de afinnarse como empobrecimiento dimensional de la realidad en su presencia aJ interior de la
conciencia. Así las dimensiones de las nociones mismas de verdad y de evidencia, de realidad y de objetividad, consideradas bajo este día, se encuentran automáticamente al menos desdobladas, lo que conduciría arriesgadamente a unas complicaciones de nociones, pero que, de hecho, es suficiente
para mostrar que el problema cousiderado, lejos de ser simple, no es habitualmente más que peligrosamente simplificado: peligrosamente, pues arriesga asi de conducir a una concepción ella misma viciada de las relaciones que
existen entre la conciencia y su campo de actividad.
La tercera noción propuesta, es la de información. A la im·ersa del sentido que un pa1:ecido aparente con la palabra informal, por ejemplo, sugeriría sobre este punto, la etimología del término de información nos conduce
a una significación muy diferente: no es pues la preocupación de evitar una
rigidez formal cualquiera que designa este término, sino, al contrario, el de
plegar el dato a las exigencias de una formalización con el fin de volverlo
accesible, naturalmente, pero también, y sobre todo, asimilable por la conciencia a la cual será presentado. Así, la información es una simple puesta a
disposición de la conciencia, de un dato o de una serie de datos destinados
no a enriquecer el contenido, sino a enriquecerlo de una cierta manera, bien
sea este enriquecimiento buscado por la conciencia misma para una cierta

�finalidad precisa, o que arriesgue el serle impuesto de fuera, con una finalidad precisa igualmente. Es fácil de captar, a la luz de las otras dos nociones analizadas, la de la ,•erdad y de la objetividad, los peligros que tal
operación comporta, en el momento que supone por una parte, la transmutación de todo hecho y de todo acontecimiento en un "mensaje codüicado"
universalmente aceptable, por lo tanto indefinidamente transmisible, y, por
otra parte, una puesta a punto de la intencionalidad, de la apertura de la
conciencia, precisamente con vistas a captar este mensaje y de asimilárselo
en unas condiciones epistemol6gicas óptimas no solamente de adquisición,
sino también de explotación y de pue ta en valor. Además, haría falta, sobre
este punto, distinguir entre la informaci6n-mensaje y la información-operación, no siendo la primera más que un elemento de la segunda, elemento
necesario, cierto, pero nada suficiente para determinar el contenido, pues
el complejo mensaje-conocimiento del mensaje supone una correspondencia
dinámica entre conciencia y objeto, correspondencia en que domina el factor de intencionalidad de la conciencia, por lo tanto del nivel y de la calidad de apertura de la existencia cara al objeto de la ID'periencia sensible,
reflexiva o emotiva, en todo caso de experiencia vivida.

En estas condiciones, es fácil de darse cuenta que si el hecho mi.smo de
la existencia de una información cualquiera está sometida a una exigencia,
por lo tanto a un postulado de universalidad, es indispensable, con el fin de
que esta exigencia se vuelva efectiva, que la forma codificada revestida por
el mensaje en cuesti.6n sea la más sencilla, la más general y la más abstracta
posible, con vistas a la aplicaci6n más univeml que sea. Esto supone un
análisis estimulado al extremo, tal como el método cartesiano lo exige, por
ejemplo, por una parte, y que la crítica bergsoniana lo denuncie por otra
parte, como alterando la naturaleza de lo real que ella pretende precisamente reflejar y transmitir de esta forma; sea una uniformidad absoluta
prohibiendo toda verdadera síntesis, por lo tanto toda operaci6n fructífera
del espíritu. Dicho de otro modo, y de todas las maneras, el peligro que
corre el conjunto de las conciencias implicadas en un proceso de infonnación, es el del aislamiento: aislamiento de los mensajes, sometidos a un
análisis por demasiado estímulo; y aislamiento de las conciencias, ellas mismas sometidas a una pretendida exigencia de universalidad. Este último
aspecto del problema podría parecer como una paradoja. Es suficiente no
obstante referirse a las condiciones generales de unificación y "de unidimensionalidad" de las conciencias que concierne, para darse cuenta que refleja
una realidad cierta que califica precisamente una uniformidad de juicios
debido a la uniformidad de la información. Mal comprendido, el postulado
de universalidad conduce así, a través de la uniform.idad instaurada entre

las
conciencias,
directamente a una "impersonalizaaon
. , " , por 1o tanto a una
":-1...
.
. , ,,
lllllUIIlall.12aClOD
d~1 _conoClllllento.
· ·
Estas consideraciones pueden ilustrarse
sob~ tres plan~ pnnc1pales. Es a propósito de los campos ue estos lan
defmen respecuvamente que es posible captar mejor la im~rta11cia ~e
hechos
. . d el arte y de la
bis · expuestos.
• Estos tres planos son los de la etencra,
l tona. _Es~dia;~mos pues alternativamente las condiciones en las cuales
een mensa
me11saje artístico y el mensa1· e hist,onco
. se presentan
la Je bcientífico,
·ó d el
1
apro aci n e as conciencias así como la medida
I
al
mensajes p ed
calir d
'
en a cu
estos
u en se~
ica os de mitos puesto que los polos epistemol6 .cos
entre los cuales oscila su valor son los de conform1·smo y def ormac1on.
. , gi

1::

Con el•gua1m
fin de . completar este estudio semánti·co
·
pre1.irninaº r haría falta
5?meter
i
ente
estos
dos
últimos
términos
a
un
anális'IS. A' este propósito
·
, , _es nec~no volver sobre la cuestión de interpretación etimológica del
te~o de ~onnación, que hemos avanzado anteriormente. Hemos
erido
deor que la mformaci6n es' de alguna manera, un proceso que traduce
qu por
una parte la "puesta en forma" de cierto mensaje con vistas a facilitar
d
0
voh·er basta posible,
la
asimilación
de
la
parte
de
.
.
'
1
.
as concienoas; y, por otrae
pru:te,_ una operación que pretende permitir al objeto de conocimiento ,
delimitado
de llenar esta funC10n
· • que es za función
. que le es atribuida recasi_
.

nOCI~~• .Y. h~ta "~afiada", pues este objeto tiene, la mayoría del ~emp:
Jll1S1ón
.
" .
., "una •aventura" y un "des tino " que constituyen
los elementos'
: su ~tona propia. La "puesta en forma'' y la propagación del mensa. e
"" ~flcado son dos fases, complementaria, y estrechamenre dependient~
e o;a, del proceso en cuestión, de manera que las condiciones en las
c es ca a una de entre ellas se desenvuelve y se realiza, infl
.
.
tífica res ti
I
uenc1a o 1us'
pee vamente, a otra, de cualquier manera que sea.

una
d

:i

. .
1os ternunos
, .
de Es este
f contexto
.
dde actividades que enfocan al conocmuento,
con o ~ o y eformación adquieren un significado y una importancia
muy · particulares.
•
. . Conformismo significa en lo sucesi vo, por parte de las
conciene1as errulldas, una insistencia a reducir todo mensaJ· e a
r
de e.xpresi6
·
da
una iorma
'd
n ~xpenmenta ' aprobada y generalmente reconocida por su
l
SO 1 ez semántica
y por su ef'icacia
· que concierne la rapidez la facff d d
.
1
la segundad con las cua1 es se registrará, comprendida y utilizada
'
lt ª . Y
mente con
. wia finalid a d preconcebida; y por parte de las e
u
. . enorcept
.
'
one1ene1as rearas, aparentemente acbYas o pasivas pero de hech
, .
sivas en la
dida
'
'
o, uruc.amente pa'
me
en que acept
. dis . 1
establecidos de la disp ..6 d 1 an Slll
_cutir os cuadros pre.,,iamentc
mente dii , .
OSLCl n e proceso de información, una actitud pura1amica, una terquedad, que no puede ser más que de orden

49
48

HUMA.-.rf.AS-4

�CAPÍTuLo

"sofismática", dicho de otra manera que no puede suponer más que un
postulado reconociendo en la fuente emisora una autoridad indiscutible.
Esta expresión de la lógica efectiva está principalmente fundada sobre el
argumentum ad verecundiam. Es además lo que en toda íil?sofía vivien~e
se ha siempre rechazado, y es lo que, de su lado, el bergsomsmo denuncia
a su manera, cuando reclama, según la palabra célebre de Charles Péguy
"que se piense sobre medida y que no se piense de confección:•. ~n el ~mo
orden de ideas, deformación significa, por parte de las conaenoas enusoras
del mensaje, una alteración, lo más frecuentemente deseada, de las estructuras formales, así como unas condiciones normales de transmisión del mensaje, con el fin de volver más eficaz su impacto sobre las conciencias
receptoras. De su lado, estas conciencias manifiestan su intención _d~onnadora, por una parte, negando, raramente sin que lo sepa, y casi siempre
deliberadamente, el valor de un mensaje que responde, por su forma, al
objeto que expresa; por otra parte, alterando la significación; finalmente,
discutiendo, par principio y por convicción, la "fidelidad". Por _lo ta~lo,
no solamente tal actitud no es una actitud escéptica propiamente dicha, sino
que también procede, tanto como la actitud contraria, de una terq~ed~~ que
es igualmente de orden "sefismática", puesto que supone de pnncipio la
puesta en duda de la credibilidad de fuente ~ra. Esta lógica ,afecti~
destaca principalmente del argumentum ad homtnem. Aparece asi. segun
el análisis de los valores negativos del conocimiento, que el conformismo
podría reclamarse erróneo, mientras que toda deformación de un conocimiento
particular puede ser llevada sea al lapsus, sea, sobre todo, el embustero.
Lo que antecede ilumina suficientemente, y de una manera n~eva, parece
ser la relación que puede ser establecida entre verdad, real; evidente y objetivo. Subraya sobre todo la significación a~itida de est~ último término,
y que es la de "conformidad" y de adherene1a del pensamiento a los aspectos múltiples de lo real: aspecto en que cada uno está embargado por_ las
conciencias subjetivas individuales mediati7.ando algún proceso de selección,
considerado como el único posible, objetividad y verdad volviéndose así y
por contra-golpe, unos términos sinónimos,. en ~~ medida _en que designan
un adelantamiento de lo exclusivo en la direcc1on del polivalente; y de lo
mítico en la dirección de lo real.

11

EL MITO CIENTfFICO
No ~ay un campo en que la acumulación de infonnaciones sea, en nuestros d1as, más a~un~te y más impresionante que el campo de la ciencia,
sobre todo las ciencias exactas, pero también las ciencias llamadas humanas
cuyos datos pued~n en ocasiones ser sometidos a una especie de tecnología
co~parable, en ciertos aspectos, a la que sostiene los datos de las primeras.
En?cn~o por es~o unas ciencias no solamente como la sociología y la psicolog1a, s~o tamb1~ c_omo la lingüística. En efecto, las técnicas de reunión,
de acopio y de difusión de las informaciones científicas se han desarrollado
a un punto nunca alcanzado hasta aquí. El desarrollo de la teoría de la
~~rmaci6n n~ tiene igual más que el de las técnicas que ilustran las posib1~idades ofrecidas por la cibernética. Yo podría citar una serie casi intermmable de pu~licaciones colectivas aparecidas en Europa occidental y en
los _Estados Urudos, y que reproduce los trabajos presentados en e) curso
de mnumerables coloquios que tienen como objeto de sus actividades la detección de los medios apropiados a la reuni6n de conocimientos a su clasificaci6n razonada, y a su puesta a disposición de los investigado~ la manera
más rápida y más eficaz. Ciertamente, corno acontece casi siempre en el
caso de que se trate de una empresa hecha desinteresada, estas técnicas han
~pezado por ser primero unas técnicas que pretenden asegurar un uilibn? e~tre, la pr~ucción . ~dustrial y su salida comercial. Esta prod:ción
~tá ademas t_odavia cond1e1onada, a más de una consideración, por las técrucas
cuestión, y se encuentra muy particularmente estimulada y favorecida.
El espmtu humano es capaz de unos impulsos los más sorprendentes, y se
puede afirmar que a la hora actual; y a un nivel mundial, toda una red
~e biblio~ecas,_ de, ~ntros y de institutos de investigaci6n en el campo de la
información científica se encuentra a la disposición inmediata de los investigadores en busca de datos y de elementos de conocimiento cienúfico que
puede en todo momento permitirles hacer el punto de la marcha de ]a ciencia
sobre un plano internacional.

':1.

~agen_ ~~ca y _satisfacción demasiado apresurada. Ciertamente, un largo
camino dificil ha Sldo ya recorrido. Pero queda todav'ia mucho que hacer
Y_uno se pregunta _si la finalidad deseada no está todavía desesperadamente
leJos de n~~os._ Situaremos lo~ hechos a considerar sobre tres planos superp~~stos, distmgm~~do alternativamente las dificultades tenninol6gícas, las
dificultades especÜicamente metodológicas y las dificultades epistemológicas

51
50

�de la cuestión, que hacen que conformismo y deformación son dos peligros
inevitables, pero no insuperables, de la ciencia contemporánea.

griego tanto tiempo como uno se abstiene en añadir al sentido corriente del
término un sentido especial, aunque enteramente aceptable, por lo correcto.

Primeramente, sobre el plano que yo llamo tenninol6gico, los malentendidos son imputables, ante todo, a la terminología. Igual que en la historia

Se vuelve evidente que las tradiciones nacionales y lingüísticas en el campo
de la ciencia: impiden de una manera permanente que ésta alcance una
universalidad total, puesto que los convenios terminológicos, lejos de ofrecer
un terreno de comprensión, causan frecuentemente unos malentendidos suplementarios. La solución de las traducciones no es sola; pues, siendo un
trabajo intelectual, no haría más que perpetuar las diferencias de terminología. ¿ Confiar la tarea del traductor a las máquinas de traducir? Sus posibilidades restringidas nos lo prohibitian en el presente, y nada deja prever
que esta posibilidades se volverán nunca espectaculares. Con el fin de evitar
un cierto conformismo tradicionalista, se caeiía así en un formalismo técnico
y tecnológico que acarrearía inevitablemente la legaJizaci6n pura y simple
de las estructuras deformantes de la verdad científica; con vistas a evitar
las deformaciones eventuales de la idea que la ciencia se hace de su objeto,
se arriesgaría el defonnar los marcos que se ha construido pacientemente
en el curso de siglos enteros de labor continua que ha asegurado los cimientos del progreso científico. Se ve dibujarse el peligro de un círculo vicioso
mortal para la ciencia, y en el cual ésta no sabría decidirse a entrar. Prefiere
aun la multiplicidad a la unicidad, el equívoco al estancamiento. Es en el
inconveniente de los peligros que corre actualmente que la ciencia encuentra
su salvación, La información científica no se resiente menos.

de la filosofía, y a pesar de las apariencias engañosas, la historia de las cien•
cías exactas es, eUa también, una historia de ideas, más precisamente de
ideas cient'ificas. Estas ideas que nacen, que se desarrollan, que evolucionan,
son, tales los genes de organismos vivientes, transmitidas de un sabio al otro,
de una generación de sabios a otra, por medio de nociones transportadoras
que son principalmente lo que se llaman los términos científicos, y que constituyen, en último análisis, unas estipulaciones del lenguaje.
No obstante ocurre que estos términos que son de hecho unos instrumentos
del pensamiento, se emplean de maneras distintas que están lejos ele asegurarles una uniformidad y una universalidad. Cada tradición cientüica
nacional posee su propio arsenal de ideas y de nociones que utiliza según
su propia concepción y según el genio particular de la lengua en la cual se
expresa. En estas condiciones, las dificultades deberían atribuirse primeramente a la existencia de términos diferentes que se suponen ser equivalentes,
pero que, de hecho, no lo son más que parcialmente; y segundo, a la existencia de términos idénticos que difieren entre ellos por sus acepciones en
dos lenguas distintas. Me limitaré a citar algunos ejemplos muy sencillos,
pero que me parecen estar completamente indicados en esta ocasión.

Así, ya en filosofü., las tradiciones francesa y anglosajona, por ejemplo,
recaerían de acuerdo sobre el empleo del término de teoría del conocimiento,
pero se atrincherarían cada una respectivamente detrás de los términos "gnoseológico" y "epistemológico", designando el segundo en inglés lo que el
primero designa en francés, pero teniendo igualmente en esta última lengua,
una acepción completamente distinta. Igualmente, no es completamente cierto
que los ténninos que designan una disciplina que nos interesa aquí muy
particularmente "informática'' y "theory of information", designan unas disciplinas idénticas. Igualmente, también, el término "cioernética" sobre el
cual además el término "informática" ba sido calcado en francés, y cuya
primera utilización se remonta a Platón, es difícilmente utilizable en el griego
actual para designar la disciplina científica formada en el curso de los
últimos decenios; la razón es que la evolución del sentido del término ha
sido más normal en griego que en las lenguas occidentales donde se ha per•
petuado bajo una forma descendiente del latín, y donde su recuperación
reciente bajo su fonna inicial, pero con una acepción diferente, ha permitido evitar una confusión, que, no obstante, persistirá inevitablemente en el

52

En segundo lugar, sobre el plano que yo llamaría metodológico, será suficiente recordar dos hechos que dan cuenta de la importancia del "aspecto"
o del "punto de vista" elegido por el sabio, Y' que sirYe de modelo en la
investigación y en la transmisión de la información científica. Así, la revolución copemiciana en astronomía no es más que una reacción razonada contra
el conformismo medieval que había optado por una de las dos soluciones del
problema de la tierra, emitidas en la Antigüedad, la geocéntrica, de Ptolomeo,
rechazándose considerar la otra, heliocéntrica, de Aristarco. En este caso,
el conformismo se confirma ser igualmente una deformación de la evidencia.
Es un conformismo que no es solamente de orden científico, pues si fuese
así, hubiese sido rebasado más pronto y más fácilmente; es igualmente, y
sobre todo, un conformismo de orden religioso y que, de hecho, es tributario
de autoridades tradicionalmente veneradas y recopiadas tales cuales; pues,
pese a las innm-aciones importantes que se debe a la tecnología de la edad
media, la información cientüica, ella, se reclama de un tradicionalismo de
aspecto muy aristoteliciano, pero también muy patrístico. i se entrevé raras
posibilidades de escapar a lo todopoderoso de una tradición científica eri-

53

�gida en expresión única de la verdad, y consolidada gracias a su adopción
por el dogma, estas posibilidades se deslizan furtivamente en unos detalles
de comentarios y no alcanzan para nada la esencia de las cosas consideradas.
En este conte&gt;..-to general de conformismo, es natural que la readmisión de 1a
teoría de Aristarco por Copérnico haya sido considerada como una deformación blasfematoria de las verdades establecidas para siempre.
No obstante, con el Renacimiento, el tipo mismo de la información científica medieval se encuentra profundamente modificada. No se procede ya
por comentarios de autoridades reconocidas, que están inmediatamente en
situación a su vez, en tanto que autoridades complementarias, sino, por
cambio de pracedimientos de investigación. Ciertamente, las dos tendencia.5
se oponen durante mucho tiempo y, mucho antes que Galileo sea obligado
a abandonar sus opiniones astronómicas, Bacon habrá ya publicado su De
dignitate y su Nouum organum que revolucionarían unas concepciones seculares de la ciencia. Conformismo y deformación cambian respectivamente
de campo. Todo se confirma ser relativo en este dominio: el conformismo
era de fe, se vuelve de razón. La deformación era de subversi6n, se vuelve
conservatismo. El juego de valores, de denominaciones y de calificaciones
continúa a manifestarse bajo unas formas y bajo unos aspectos diferentes,
pero también siempre en un aspecto inmutable. Es con dificultad que uno
se desprende de la influencia que el principio de Carnot ha podido ejercer
sobre los espíritus y, en nuestros días, es todavía difícil renunciar a la concepción newtoniana del tiempo, profundamente enraizada en la conciencia
del profano, reclamándose todavía muy frecuentemente la información escolar a nivel de primaria. Lo que es en adelante considerado como conformismo no es más que una deformación practicada con unos fines pedagógicos.

En tercer lugar, sobre el plano que yo llamarla epistemológico, en el sentido dado a este término en francés, a saber el de los problemas generales
que el sabio se pone en cuanto al valor gnoseológico de sus gestiones, la
ciencia prueba de emitir unas suposiciones sobre la base de hechos anteriormente establecidos. Ciertamente, siempre está permitido de inventar científicamente, y es efectivamente en esto que consiste, propiamente hablando,
la actividad del sabio, sobre todo cuando se trata de problemas menudos
en que es suficiente ser ingeniosos para proceder con éxito. Pero las grandes
hipótesis científicas no sabrían formularse más que conforme a la tradición
te6rica, bajo pena de comprometer al sabio, al menos provisionalmente, en
un callej6n sin salida. No me referiré más que a dos ejemplos: el primero
concierne los medios utilizados con vistas a permitir la conceptualizaci6n,
por lo tanto la comprensión, por parte del sabio, de los datos científicos
54

nuevos que no entran, por su complejidad, en ninguna categoría establecida
y aceptada; el segundo, los medios utilizados con vistas a permitir la figura-

ción, por lo tanto la comprensión de estos mismos datos, pero esta vez por
parte de lo vulgar.
El descubrimiento de la verdad cientlfica, es la afirmación o 1a confirmación, según el caso, de un orden de ideas consíderado ser aplicable a la
realidad, y más o menos conforme a un orden que se sospecha. Así, para
estar conforme al tipo de realidad que descubre en el campo de la micro.Üsica, por lo tanto más objetivo, el sabio actual tiene cada vez más recursos
a unos modelos matemáticos, lo que le fuerza a abandonar cada vez más Jas
formas tradicionales de observación y de experimentación. La "matematización"
en cuestión acarrea inevitablemente una "desensibilización" de la naturaleza
del objeto de la investigación. El recurso a lo sensible no tiene ya lugar más
que en vista de una verificación de lo que ha sido ya algebraicamentc, por
lo tanto matemáticamente, racionalmente, calculado y probado previamente.
Esta "matematización" a nivel de la investigación va no obstante al igual
con una "visualización" de orden "geométrico", necesaria desde el instante
en que hace falta dar cuenta de los progresos de la ciencia a los no iniciados.
llstos están celosamente ávidos de experiencias sensibles, sobre todo visuales
Visualizar lo que tiene necesidad una mate.matización para ser concebida, he
aquí una apuesta que está más allá de toda pretensión a la objetividad, y
que es de un conformismo manifiesto, pero no obstante necesario, tanto
tiempo como la ciencia sea partidaria de poner, aunque no sea más que
superficialmente, a los no iniciados al corriente de sus conquistas. La representación de los fen6menos bajo el aspecto tradicional de imágenes espaciales
cuyas esferas armilares, ya conocidas en tiempo de Platón, son los modelos
más clásicos, no es ya adecuada a la naturaleza presumida de la realidad.
Deformación deseada, apuntando a la información, toda "imaginización"
sensible de una realidad que ha hecho falta primero "matetnatizar" para
captarla, es el último refugio de un conformismo pedagógico debido a los
representantes del "siglo de las eminencias"'.
Sobre los tres planos cientüicos considerados: terminológico metodológico
y epistemol6gico, conformismo y deformación aparecen como unos aspectos

complementarios, y no siempre incompatibles, de un orden de ideas que
tiende a afirmarse a través de una sistematización que no es siempre de nivel
científico más puro, pero que, si no enfoca exclusivamente el objetivo y lo
exacto, al menos apunta a lo evidente y lo cómodo, y en todo caso, sino
la verdad, al menos lo que se tiene como tal.
No obstante esto no es particularmente peligroso en tanto que la ciencia

55

�pura esté ahí para garantizar la permanencia de un término de referencia
estable y sólido, por lo tanto la posibilidad de rectitud. Tan Juego como la
ciencia misma, en su función y en su expresión más altas, está sometida a unas
estructuras deformantes o que tienden a alterar el carácter de término de
recurso último de las conciencias a la verdad, eUa degenera y e arriesga.
por contra, a volverse un medio a través el cual tal o tal concepción podria
imponerse.
Mas la ciencia progresa mas ella se \'Ueh-e el patrimonio de cierto espíritus privilegiados, y mas ella pro\·oca una separación epistemológica entre
las conciencias del iniciado y del vulgar; de manera que este último se
encuentra cada vez más estar a la merced de un complejo de informaciones
que se quiera proponerle. Se abandonará de antemano a todo y ·rdadera
crítica a la cual tiene derecho, y se co1úinará en el papel de una conciencia
muda por un espíritu de crítica que supone una terquedad, por lo tanto
una indolencia intelectual unida a algún interé de orden privado. Es así
como nace el fanatismo, esta vez en lo relati\'o erigido en absoluto por las
necesidade de la causa; es igualmente así como nace el temor, unido al
sentimiento de culpabilidad que acompaña la conciencia de una i orancia
recordada sin cesar, pero también sin ce~ar alentada. El que tiene la ,·erdad
puede ser un iniciado, pero, tal como el esclavo de la caverna, que se
remonta hacia la luz del saber, siente la necesidad de abrirse a sus compañeros
volviéndose en adelante un iniciador. "Dios Padre" no existe entre los humanos más que porque éstos quieren desestimarse de sus derechos a escrutar
lo real o lo ideal en vista de descubrir la verdad. Fatigados, confesándose
vencidos ant &lt;le emprender cualquier esfuerlo que sea, abogando "culpables", se remiten inconsideradamente a algún charlatán que los coge imponiéndoles un código de conducta tanto como un código de pensamiento.
El mensaje científico se altera así en mito científico, en mito nada más, y
sin cesar proseguido por el opresor intelectual y por el oprimido que tenninan
por creer los dos. La vigilancia científka e intelectual s la única garantía
contra toda deformación deseada o involuntaria y de todo conformismo que
se derh·a necesariamente con \'istas a mantener las estructuras en su sitio.
El mito científico está formado y vive por las malas conciencias tan pronto
como una conce¡xi6n científica, reconocida como siendo errónea, constitu)'e
el punto fijo al cual estas conciencias se enganchan para sostener la rectitud
por oposición a la concepción que tiende a sustituirse. La concepción geocéntrica del universo, para todavía hacer alusión, no se ha confirmado ser
un milo má que a partir del momento en qu la concepción heliocéntrica ha
sido probada definitivamente como siendo la única válida. Desde entonces,
56

las reacciones levantadas contra el sistema copernidano, destinadas a sostener
una tradición que no tenía ob·o ~ientos más qu el hecho de haber estado
conforme a una concepción arbitrariamente elegida -puesto que Ja concepción contraria le hubiese sido igualmente útil- no han tenido otra razón
de ser más que la de afinnar una cierta causa, tanto más desesperadamente
como que podría considerarse como perdida de antemano. Lo mismo, tal
concepción biológica extendida hacia la mitad de nuestro siglo y pretendiendo. diversas experiencias espectaculares en apo ·o, que las leyes de la heredad
podrían ser desafiadas por el sólo hecho de la intervención humana, de
manera que fuese ella misma de acuerdo con una cierta concepción de la
naturaleza y de la historia, se ha también confirmado ser un mito. Se podría
afirmar que todo mito cultural, científico, artístico o histórico, que sostenga
unas concepciones conservadoras o progresistas, nace de una voluntad de
conformismo a una concepción mortal, voluntad que no duda en empujar
este conformismo hasta la deformación de lo real, sustituyendo a los modelos
adecuado a esta última unos modelo adecuados a sus propias preocupaciones.
'o es suficiente el denunciar el conformismo cuando uno se quiere ''progresista'' en materia de ciencia como además en material de moral, y no
es sufic-iente tampoco el denunciar el peligro de deformación cuando uno se
quiere "conservador"; pues los "jefes de acusación" pueden también estar
invertido . Hace falta, por contra, ver en estos dos modos de concepción y
de presentaci6n de lo real unos signos de debilidad del espíritu humano,
pero también unos escollos que e\"itar en la m dida en que se quiere permanecer interiormente libre.

CAPÍTULO

III

EL MITO ARTI. TICO
"El descubrimiento de la verdad científica, hemos dicho durante nuestra
convet!\ación anterior, es la afirmación o la confirmación, según el caso, de
un orden de ideas que se considera aplicable a la realidad, y más o menos
conforme a un orden que se sospecha." Volvamos a tomar esta definición
que nos parece, a su ·ez, aplicable muta, dis mutatis, a la actividad artística.
Parece que en materia de arte, el descubrimiento de la '\'Crclad no es más
que la instauración de un orden de ideas que se considera no solamente aplicable a lo real, sino también ser esta realidad misma fuera de toda aparien-

57

�cia, y conforme a un orden de ideas íntimamente apresado fuera de toda
coacción racional. Ensayemos en el presente de comentar, aunque no sea
más que sucintamente, esta nueva definición, con el fin de hacer resaltar
]os puntos esenciales, antes de proceder a la apreciación de la noción de
información artística relativamente a las de conformismo y deformación.

como proceso de adaptabilidad de una realidad instaurada en lllla idealidad
instaurable.

El artista tiene constantemente que Juchar contra unas potencias de des-

En efecto, en el campo artístico, se trata todavía de descubrir la verdad,
o al menos, una verdad parcial, y de imponerla en el mundo de la materia,
en tanto como verdad única y absoluta, cargándola de todos los sentidos
posibles que pudiese admitir, y, además, aceptándola ella misma como realidad. Pues la magia del arte conduce precisamente a esta reuniíicación de
la verdad y de la realidad, que la reflexión científica y epistemológica contribuye, de su lado, a separar. Si, sobre el plan científico, esta separación
aparece como e1 resultado de la preocupación de objetividad, sobre el plan
artístico, la reunificación correspondiente supone, semín el postulado antinómico puesto en luz por Kant, una subjetividad univenalmente aceptable.

i los modelos propuesto por la actividad científica pueden ser considerados como unos instrumentos del pensamiento, los propuestos por la actividad instauratriz del arte pretenden al estatuto de valores. Así, la realidad
en materia de arte, finalidad de los diversos procesos de creaci6n, alcanza el
nivel de valor en virtud de la verdad que le es inherente y a la cual debe
identificarse, a falta de lo cual, permaneciendo realidad sensible, por ejemplo,
no llega nunca a un estatuto de realidad artística. Por otra parte, el orden
de ideas artísticamente instaurado, relativo a una creación original que expresa, es un orden que se basta a sí mismo y que posee su propia lógica,
una 16gica que obedece a unos principios válidos universalmente, pero no
generalmente, y que es igualmente propio a cada una de las obras de arte
consideradas. En estas condiciones, y en el momento que verdad y realidad
se identifican a nivel artístico, el arte desafía las e.X"igencias de la apariencia
y de la razón

Se vuel\'e claro que la ,· rdad artística, en tanto que realidad instaurada,
es una verdad particular y única que pretende la universalidad que alcanza
en razón de un "porcentaje de éxito" que expresa la adaptabilidad de la
forma creada en algún modelo intencional de creación. No se trata ya de
una simple adecuación de conformidad, sino de una adecuación de sinceridad. Se invade, por decirlo así, de esta forma, en el dominio de la ética,
lo que falsea. aunque sea poco, la estcticidad misma del proceso de la artística. No obstante, el postulado de sinceridad en la creación artística no es
menos legítimo, por el hecho mismo de las condiciones de rigor formales
en las cuales el proceso en cuestión se afirma como proceso de éxito tanto

58

•

viaci6n que se ejercen sobre su voluntad de realizar, lo más fielmente posible, la forma concebida en tanto que fonna a instaurar. Sin embargo,
lo que se podña llamar "grado de éxito" de la obra creada, es decir su
grado de fidelidad a la forma ideal concebida en el origen como instaurable,
incluso si es un poco elevado, no es por lo que fuere el índice de un fracaso
artístico; pues la forma ideal concebida no es de ninguna manera estática:
admite, al contrario, una serie de reestructuraciones en el curso de la creación. Es de alguna manera, ella misma fecundada, amplificada, enriquecida
a medida que la inspiración artística se concretiz.a mediatizando la intervención de lo real. El proceso de creación artística no es más que una serie
ininterrumpida de experimentacion que se entrecnu.an las unas en las otras
y que r panden a la necesidad de la conciencia del creador de precisar sus
propios "objetivos" en tanto que la creación está en vía de realización. Si
hay pues lugar de considerar alguna sinceridad en el cuadro del proceso de
creación artistica, no es la que se podría suponer que existe, por parte del
artista, relativamente a su modelo tal como concebido inicialmente, sino
relativamente a este mi mo modelo tal como habrá sido remodelado, en sus
particularidades como en su estructura profunda, en virtud de los enriquecimientos y de las reestructuraciones de los que el mismo se beneficia en el
curso de su realización. Por las modificaciones que le son impuestas, el ideal
formal tiende a coincidir con esta última. Más que a la idealidad inicial,
el "grado de éxito" de la obra instaurada se relaciona a su concepción evolucionada. El problema de la sinceridad artística no se pone pues al solo
nivel de la comparación entre esta idealidad inicial y •1a forma realizada,
ino también a otros dos niveles: por una parte, el de la comparación entre
e ta idealidad inicial y la idealidad definitiva que constituye la finalidad
evolutiva; y, por otra parte, el de la comparación entre esta última y la
forma realizada. Por otra parte, es deseable que un acuerdo y que una coincidencia sean hechos posibles sobre un plano completamente sintético entre
los dos procesos de evolución considerados: el del paso de la idealidad inicial
a la idealidad definitiva; y el del paso de la materialidad informe a la forma
instaurada. Estos dos procesos que van en el mismo sentido, pero en unas
direcciones convergentes son los dos postigos de una creación única.

Lo más frecuentemente, la desnivelación comprobada entre los dos términos de comparación en cada uno de los dos niveles anteriormente distinguidos,
y que hace aparecer una falta de sinceridad, es debido al hecho de que el

59

�de lo verdadero, no es menos cierto que el arte se presta a un profundo
malentendido, puesto que frecuentemente se hace el vehículo de un engaño
mezquino o hasta de una mistificación de gran envergadura. Todo depende,
a este ni\·el, de la intención del artista mismo o de las conciencias del que
se hace el portavoz. Por su naturaleza de alguna manera "mágica", el arte
puede llegar al estatuto de realización instaurati\'a o de simple éxito, pasando por todos los grados intermedios. El gran arte, a saber el que abra7..a,
en sus realizaciones originales, las aspiraciones más altas del esp'iritu humano,
así como el arte que demuestra ser una especie de artesanado, porque se
limita a unas repeticiones de explotaciones artísticas anteriores, así sometidos simplemente a unos procesos de innovación técnica en que sólo la habilidad y la destreza están en rigor, está sujeto a este género de degradación;
el genio, como el talento, se prestan a toda suerte de procesos de envilecimiento cuyos aspectos propiamente estéticos no son de ninguna manera
menos significativos que los aspectos morales. En cuanto se haya reconocido
al término de mimetismo artístico una acepción que apela a la noción de
interpretación más que a la de .imitación, se llegará a admitir que verdad
y objetividad en materia de arte no tienen nada que hacer ron unas preocupaciones de conciencia e:dravertidas, pero que, por contra, implican una
temática de problematización directamente unida a la vida interior.

creador ha podido ceder a la tentación de aceptar llllas soluciones fáciles
a los problemas engendrados por la creación misma. En este caso, los dos
postigos de la progresión no sabrían superponerse, en todo o en parte: se
deduce que la falta de sinceridad se traduce sea por alguna discontinuidad
en la evolución de la idealidad en cuestión, sea por un desnivel entre idealidad definitiva y fonna realizada, sea por los dos al mismo tiempo: desnivelación que denota precisamente las dificultades encontradas por el artista,
así como una cierta falta de adiestramiento artístico, es decir incluso de
talento, que le vuelven incapaz de llegar a cabo de su empresa. Discontinuidad en la progresión artística y falta de sinceridad son, por contra, frecuentemente disimuladas, a nivel de la realización de la obra, con una habilidad
y una destreza demasiado eficaces. De hecho la autenticidad de la obra de
aite está reflejada por su estructtn-a conforme a las estructuras sugeridas,
propuestas e impuestas por la existencia íntima del artista, y que, seg{m
Gilbert Durand, no serian más que las "estructuras antropológicas de lo
imaginario".
En cuanto a la objetividad artística, reside más en el carácter adecuado
de la forma instaurada con relación a unas estructuras universalmente admitidas que en la similitud aparente de las formas representadas con unos
objetos sensibles. No tiene, por así decir, ninguna relaci6n con unas preocupaciones llamadas "realistas". En efecto, la objetividad no sabría ser una
cualidad artística superficial; aunque el arte sea "eikastico" o "fantástico'',
repre entativo o imaginario, según la célebre distinción de Platón, estará
siempre alejado de al menos un grado de los objetos sensibles, y las formas
imaginarias no se prestarán nunca a unos ensayos de apreciación de alguna
semejanza. Si se debe pues tener en cuenta alguna objetividad en materia
de arte, habrá que buscarla a un nivel superior al que implica la noción cle
"semeja_ru,.a", principalmente a nivel de la exploración riguro a de la universalidad.
Esta solución propuesta del problema de la sinceridad artística une directamente este problema al de la importancia semántica del modelo formal
de la obra de arte. Además, esta misma solución permite distinguir el verdadero mensaje de la creación estética, del mito artístico, el primero pudiendo
definirse como la afirmación sensible de una adecuación estructural; el
segundo, como la afirmación sensible de una inadecuación llevada a una
adecuación, dicho de otra manera, disimulada bajo los trazos de una plenitud
formal. Si es cierto que Platón, por ejemplo, exagera cuando compara todo
artista a un prestidigitador o a un mago, y, finalmente, a una especie de
sofista cuya sola preocupación fuese de presentar lo "falso" bajo los trazos

60

•

Conformismo y deformación confirman ser, sobre este plano como sobre
todos los otros, unos peligros debidos a alguna exageración, a una especie
de "hibridismo" estético en cada uno de los dos sentidos respectivos: el de
la fidelidad a unos modelos dados; y el de la negativa de lo que puede ser
considerado como un idolo. Se encontrarán estas dos actitudes en todos los
niveles de la actividad artística: en el nivel íntimo de la inspiración misma,
así como acabamos de verlo más arriba, como a nivel de la realización técnica de las obras, y a nivel de su presentación social. A todos estos ni,,eJes,
se comprueba, en efecto, una especie de fluctuación de las funciones respectivas entre la fidelidad a lo que se establece y su repulsa; entre la búsqueda de la innovación y su temor. Hay que considerar separadamenle cada
uno de los niveles y de los casos considerados, con el fin de poder precisar
en definitiva dónde se termina la atracción legítima de la conciencia artística
por estas dos eventualidades y dónde comienza la exageración, el "hibridismo". La dialéctica entre lo establecido y lo nuevo se encuentra por consiguiente estar recubierta por una dialéctica entre lo legítimo y lo e.,ragerado.
Conformismo y deformación pueden afirmarse sobre los dos planos dialécticos
ya distinguidos, y constituir los términos de una especie de dialéctica combinatoria; se puede, en efecto, mostrar fácilmente cómo el conformismo,

61

�por ejemplo, puede ejercerse en la dirección de lo establecido tanto como
en lo de exagerado. Es lo mismo para toda tendencia deformante o deformatriz.
De todos los casos que estas tres oposiciones fundamentales, combinadas
entre ellas con ayuda de la tercera, pueden permitir de distinguir, la historia
del arte y la estética están en condiciones de suministrar unos ejemplos precisos y típicos. En efecto, toda conciencia artística, como toda conciencia
estética, está sin war perpleja entre su apego por unas estructuras comúnmente aceptadas y otras estructuras que aparecen desafiar las estructuras
anteriores en tanto como universalmente válidas; entre lo conocido y lo
desconocido; entre Jo terminado y lo no terminado; entre quietud e inquietud; entre satisfacción beatífica y búsqueda angustiada. En materia de
historia unas formas estéticas, por ejemplo, la actitud conformista se afirma
tanto sobre el plano de lo legítimo, a través de unas obras de carácter clásico,
como sobre el plano de la novedad, a través de unas obras de carácter romántico. Es verdad que, incluso entre las creaciones románticas propiamente
dichas, figuran ciertas obras de carácter clásico (y, en este caso, el término
"clásico" designaría más bien lo que puede ser calificado de "típico": así,
un drama de V. Hugo, un quatuor de Schubert o un cuadro de Delacroix
son unas obras "clásicas" del romanticismo). Lo mismo, la actitud de deformación se afirma tanto sobre el plano de lo establecido como sobre el
plano de lo exagerado, puesto que en el primer caso la inspiración formatriz
degenera en academismo; en el segundo, en manierismo. Haría falta distinguir el clasicismo del academismo admitiendo que la obra clásica está
impuesta y reconocida como tal a posteriori, mientras que la obra de inspiración académica se quiere de carácter clásico a priori, y se afirma por
referencia a un modelo formal ya reconocido. Haría falta todavía distinguir,
a propósito de manierismo, la tendencia al acicalamiento de la tendencia al
amaneramiento.

En todos estos niveles, las formas artisticas pueden volverse los vehículos
de mensajes estéticos destinados por los creadores a los contempladores: mensajes estéticos, seguramente, pero también mensajes humanos; mensajes que
arriesgan degenerar en mitos; y esto, no solamente cuando se trata de la intrusión de factores propiamente anestéticos, sino también cuando se trata
de consideraciones que tienen relación directamente con la esencia misma
de la creación de formas artísticas. El mito artístico está constituido y vivido
por una mala conciencia o por un grupo de malas conciencias tan pronto
como una concepción estética reconocida, por ejemplo. como destacada, se
vuelve el punto fijo al cual esta conciencia o este grupo de conciencias se adhie-

62

re con vistas a sostener el valor, por oposición a una concepción en vía de
sustituirse.
Toda actitud clásica, principalmente, tiende a enraizarse en un cierto formalismo, tan pronto como una actitud de orden romántica comienza a prevalecer; este formalismo se expresa bajo los rasgos de un neo-clasicismo persistente, antes de degenerar en academismo privado de todo sentido, de toda
vitalidad, de todo vigor y hasta, con frecuencia, de todo otro rigor que
intención. Esta insistencia se manifiesta en toda querella entre "antiguos" y
"modernos" aferrándose a unos modelos caducados en cuanto a su significación práctica, o hasta, insignificantes, en cuanto a su valor intrínseco,
pero beneficiándose del apoyo de alguna actualidad histórica: en los dos
casos, se está en presencia de seudovalores cuya oposición, frecuentemente
artificial y sin fundamento real, conduce a la formulación de seudoproblemas.
Conformismo y deformación, esterilidad e innovación peligrosa, son las
invectivas que los partidarios de cada una de las dos tendencias, se lanzan
imprudentemente, y hasta sin vergüenza, gastándose sin destacar, sin trascender sus preocupaciones estéticas. De hecho, el conformismo de los unos
y de los otros se expresa a través de una tendencia ddonnatriz de las intenciones del adversario, ahogando, al mismo tiempo que la verdad misma, el
menor resto de creatividad eventual.
Cuando no nacen espontáneamente por reacci6n contra el capricho provocado por la persistencia de movimientos anteriores, los grandes movimientos estéticos parecen ser de alguna manera tributarios de problemas morales, en su alcance humano, es decir, en la: medida en que están unidos a
alguna teoría precisa. Así, habiendo prevalecido tal realismo, en cierto país,
en el curso de la primera mitad de nuestro siglo, se unía abiertamente a unas
preocupaciones de orden moral, y hasta históricas y políticas, por lo tanto
anestéticas. Se trata ahí de w1 mito artístico típico. Está terminantemente
reconocido que el valor de tal concepción reside únicamente en su utilidad
social Por contra, el acadexnismo teórico del tipo ponderado por Plat6n
está fundado sobre la necesidad de combatir el mito estético de la innovación
estimulando en exceso, con vistas a halagar, por unas concesiones cada vez
más importantes en la direcci6n de lo convencional, los gustos deformados
de un público informado en materia de realizaciones artísticas, pero cada
vez más ávido de virtuosidad espectacular, finalmente ella misma, erigida
en exigencia mítica.
Dejemos provisionalmente el estudio de los aspectos interiores de la evo63

�luci6n de las concepciones estéticas y de sus homologías artísticas para pasar
al estudio de la manera en que el mito artístico está formado a partir de
las conwciones ex.temas en las cuales la información está, en nuestros días,
practicada en este campo. La legión de los "intelectuales" afectados al servicio de los medios de información de masa ( se diría con mucho gusto:
de las maras), presuntos "hierofantes" en cabeza, se aplica, recurriendo a
las nociones más convencionales&gt; las más esquemáticamente conformes a una
tradición terminológica mal asimilada, por lo tanto más impropiamente
utili2adas, a suministrar a no importa qué precio, una imagen falsa y deformada de los antecedentes te6ricos y de las causas indirectas de la actualiclad. Es así como naceni por ejemplo, incluso cuando son debidos a una
mtcnción pura, a una voluntad sincera de comunicar una creencia perional, los mitos relativos a los grandes nombres del arte. No se denunciará
jamás bastante ciertos aspectos sociológicos de las condiciones en las cuales
las funciones auténticas del arte se encuentran falseadas, y hasta en las
&lt;:uales el arte propiamente dicho deja de interesar directamente las conciencias en provecho de alguna "ciencia de artistas". Un esnobismo estético,
tributario de un esnobismo social, invade las conciencias y las fuerzas a ponerse "al paso". Es suficiente para ciertos artistas, de haberse creado, por
cualquier medio que sea, unas simpatías en el mundo de la prensa para
que sus hazañas, artísticas u otras, indiferentemente, sean continuamente
mencionadas. Es el perro de Alcibiades que, en este caso, hace siempre los
gastos de publicidad reservada a su dueño.
No son las plumas ignorantes que contribuyen a este maltratamiento de

la dignidad artística, sino támbién, involuntariamente, las de los críticos,
espíritus informados que, conjuntamente con los historiadores del arte, pretenden poder fonnar los gustos del público ayudándole a apreciar la actualidad artística y hasta a prever su porvenir, al menos inminente. Esta función del crítico, que, en ciertos casos, hubiera podido considerarse como un
sacerdocio, degenera en culto de lo extravagante en el cuadro de lo convencional, lo que explica las relaciones entre el espíritu de confonnismo y el
de deformación en materia de realidad artística. La preocupación de la
verdad (y hasta de verosimilitud) pasa fácilmente a· la segunda fila de las
exigencias estéticas. En lugar de formar los gustos, este mecanismo que se
apoya sobre la inconsciencia misma de espíritus de los que se hubiese precisamente exigido un sentido de responsabilidad, es, de hecho, un mecanismo
de deformaci6n de los gustos, o más bien de formaci6n de los gustos inauténticos. Añadamos a esto que el capricho para el extravagante favorece el
nacimiento de celebridades y contribuye a erigir los ídolos de una nueva
religión nacida de la necesidad experimentada por el hombre de todos los

64

tiempos, pero más que nunca por el hoznbre actual, de darse wios modelos
de conducta mediante unas formas de comportamiento creador, que eleva
a la dignidad de puntos de apoyo, sobre todo durante los periodos de inestabilidad histórica.
De donde la afirmación de los charlatanes, de los magos, de los sofistas
del arte, de los que Platón denuncia el éxito; de donde aun la afirmación de
ciertos "héroes" de la ciencia, y también de ciertos pretendidos pensadores
que son todavía menos que unas caricaturas de profetas a los C'Ua1es además
juegan con mucho gusto, conscientes como están de su insuficiencia sobre
el plano rigurosamente intelectual, y que juegan, a tontas y a locas, sobre el
hecho de que pueden impunemente presentarse como unos incomprendidos
o como unas víctimas. A largo plazo, la historia hace incontestablemente,
la parte de las cosas. Pero, a corto plazo, pueden, con un poco de suerte,
esperar a sobrevivir. En efecto, el mecanismo que favorece todas estas 1.Dlposturas funciona infaliblemente.
Volvamos, después de este paréntesis, a unas consideraciones más particularmente estéticas, principalmente a los problemas implicados por la
idea del mensaje artístico. E. Cassirer había antaño recalcado sobre la importancia de las formas simbólicas insistiendo principalmente sobre la significación de ciertas formas artísticas. Se podría fácilmente, sin ser en todo
punto de vista deudor a los análisis de Cassirer, generalizar las tesis adelantando que toda actividad artística es simbólica en la medida en que constituye un medio de afirmación, por exteriorización, de ciertas estructuras
existenciales que se encuentran estar ya manifestadas interiormente sobre
el plano de lo imaginario. Esto una vez admitido ( y creemos haber dado las
razones, de manera rigurosa al mismo tiempo que detallada, en una serie
de textos ya publicados, de forma que sea inútil volver aqw), se puede concebir toda obra de arte como un mensaje. Se tratarla de un mensaje formal
wrecto, es decir de una presencia directa de lo inefable sentido por el artista
y transmitido a] contemplador, invitado y hasta incitado a reconocer en la
forma artística de las cargas estructurales que lleva en sí mismo, confirmadas por unas estructuras externas que le son adecuadas. El símbolo artístico
ejerce una función saludable en dos direcciones al tiempo opuestas y complementarias, en el momento que creación y contemplación artísticas son respectiva y mutuamente un estimulo operacional y una integración de plenitud.
Queda no obstante que mostrar en qué medida los valores implicados
por la función informativa de la obra de arte así concebida sobre el plano
gnoseológico pueden tener alguna incidencia sobre el plano de la regula-

65
HUMANITAS-5

�ción, es decir de la reglamentación de la creación estética. El arte, como la
ciencia, puede pretender a la realidad. El carácter específico de la verdad
artística, es la sinceridad del artista vista a través de la sinceridad de la
obra, de la creación, en tanto que fidelidad doble: por una parte, fidelidad en la forma de instaurar al modelo ideal; y por otra parte, fidelidad
de la obra realizada de la forma en cuestión.
La información artí.stica consiste en la proyección del símbolo estético sobre la conciencia del contemplador, mediante la forma que se vuelve el
vehículo simbólico al mismo tiempo que una parte, al menos, pero parte integrante, del sí.mbolo a transportar. Esta identificación, no siendo más que
parcial, de la forma a la idea que expresa constituye el ínclíce por e.'Ccelencia sino la prueba, de lo que se transmite de una conciencia a otra en
el curso de la información art'istica, no es solamente una idea o un objeto,
sino su sinceridad misma la que condiciona la autenticidad.
En estas condiciones, la información arústica adquiere un carácter de
comunión mística, y toda desviación del postulado de autenticidad formal
finaliza en un mito que, de hecho, es una mistificación. Las aperturas ofrecidas por una estética liberal en la dirección de lo posible y de lo tolerado
no dan nada por lo que fuere de las formas inauténticas legítimas. Es a través del carácter inauténtico de una obra de arte, y en virtud de la naturaleza
particular de las estructuras inadecuadas que expresa o que impone que
esta obra, tanto como la conciencia a la cual se debe o esta a la cual se
dirige, puede ser tachada, respectivamente, de conformismo o de deformación.

La actitud mítica conformista en materia de arte está, lo hemos dicho,
subordinada a algún postulado moral o político, por lo tanto anestético, que
no tiene nada que hacer con el sentimiento de la tradición social o religiosa
que el arte conservador expresa auténticamente, por el hecho de que la
prolonga en la mayoria de los casos. Si unas sociedades puritanas desaprueban
todo arte licencioso, esto no es más que sobre un plano moral y nunca social.
Lo mismo, si en nombre de un cierto realismo, unos artistas de envergadura
están obligados a proceder a una "autocritica", la razón es exclusivamente
imputable a una cierta línea política. Los mitos de conformismo estético
proceden, lo más frecuentemente, de una intención moralizadora de la autenticidad más dudosa.
En efecto, nadie cree en el carácter estético de las razones falsamente
invocadas para defender un cierto tipo de expresión artística, pero todos

66

fingen aceptarlas. Las conciencias estéticas no obstante esperan la primera
ocasión para liberarse renunciando.
No es lo mismo en el conformismo estético relativo a la tradición social
y religiosa. El arte popular expresa la participación sincera del artista en la
cultura de su grupo, étnica u otra; el arte sagrado, la participación del artista en un dogma particular. La autenticidad artística adquiere el valor de
expresión de una vibración común de conciencias estéticas. El conformismo
artístico favorece, de hecho, toda intención de deformación. Se favorece principalmente, en nombre del postulado de comprensión, o del de moralidad,
una insistencia en unas formas de arte hechas estériles o llamadas a hacerse
a largo plazo.
Los mitos artísticos, deformantes de por su naturaleza, apelan en principio al postulado de libertad; tal libertad, no obstante, degenera frecuentemente en licencia en cuanto a la evaluación de la forma. Se asiste a la apreciación entusiasta, por un público de snobs que se sienten así estar "estar
a la última", abortos arústicos cuyo solo carácter importante es la extravagancia. No es de distinta forma en las obras que, en primer lugar, se dirigen a los instintos y no a la conciencia, y a las cuales uno se adhiere por
razones estéticas. Es precisamente a este nivel que, por un curioso abuso de
lenguaje, se llega a confundir libertinaje con libertad, licencia con franqueza.
Para resumir, en cuanto es cuestión de creación artística, el concepto de
verdad puede ser comprendido como designando una sinceridad de vistas
y de intenciones; el de objetividad, como indicando una universalidad a alcanzar fuera de tiempo. En los dos casos, se tiene que hacer unas consideraciones que tocan la categoría de lo auténtico, de lo que está en lo opuesto
de encarecido, de esquemático, de habitual, de común, y también, de lo
que viene del fondo de la existencia.
Sobre el plano artístico, como sobre el plano científico, el mito está construido de todas las piezas por las conciencias que se llevan por una intención de inautenticidad, en la ocasión, estética. No obstante, el mito está,
sobre todo, sostenido por un vocabulario que se presta sorp1·endentemente a
unas confusiones deseadas. No es más que por un esfuerzo de precisión de
las categorías atribuibles a los objetos estéticos que se estará un día en condiciones de evitar equívocos de todas clases, de los que nada es involuntario,
y que todos denotan la existencia de malas conciencias cuya núst.ificación
estética parece ser el instrumento más anoclíno, pero no más eficaz.

67

�CAPITULO IV

EL MITO HISTÓRICO
Jacques Chevalier relata que en el curso de una de sus entrevistas con
Bergson (22 de marzo, 1921, in fine), éste le ha confiado que en 1917,
mientras que la primera guerra mundial estaba en su apogeo, había sido
enviado, con otros representantes de espíritu francés, a los Estados Unidos
para pleitear en favor de la causa francesa en tanto como "embajador intelectual (iterativo", como se diría hoy o como debía haber sido escrito en
algún reportaje de la actualidad de entonces) . Se habría muy fácilmente, de
formando la realidad, deducido que había sido nombrado oficialmente embajador de Francia ultra-Atlántico: mito debido a una confusi6n o simplemente a un error de interpretaci6n de un hecho particular, pero que
demuestra que la rectitud en la información histórica depende de una comprensión previa de los valores lógicos y epistemológicos a que están enlazados.
Esto es, naturalmente, evidente en el campo de la información científica;
contrariamente, en el campo histórico, se está demasiado frecuentemente
inclinado a descuidar esta exigencia que se confirma estar implicada por la
naturaleza de los acontecimientos.
La historia es, en efecto, por una parte, una serie de realizaciones únicas
encadenándose las unas en las otras según una causalidad que le es propia
y que condiciona a la unidad; y, por otra parte, una tentativa de reconstitución no solamente de esos acontecimientos, sino también de esta misma
causalidad particular por parte del historiador que se esfuerza, mediante
unas técnicas de interpretación, de volver a trazar los rasgos fundamentales. Más que el estudio de los acontecimientos, está preocupado por el de
sus causas. Es sobre este punto precisamente que aparece con más nitidez
en historia, así como se acaba de ver, la exigencia lógica; pues no podría
ser cuestión que tomar unos informes de causa con efecto sin fundar la
realidad sobre unos informes de valor semánticos a los cuales pueden estar
finalmente reducidos.
Estas reflexiones delimitan los contornos de la significación reconocida en
las nociones de verdad y de objetividad aplicadas a la información histórica.
Si hiciese falta estrechar el problema de más cerca, forzosamente habría que
admitir que, sobre el plano de los encadenamientos de los acontecimientos
hist6ricos, la verdad consiste en la autenticidad de la línea de separación
entre causa y efecto. Existe, principalmente, un margen de error para el

68

historiador llamado a explicar la causalidad real a través de la causalidad
aparente. El problema de la verdad histórica entero está reducido a la cucsti.6n de desnivelaci6n posible entre la línea que separa el acontecimientocausa y el acontecimiento-efecto; pues una tal separación es frecuentemente
concebida por el historiador, en el plan temporal, de manera diferente que
no aparece al vulgar -estando el historiador en la medida de captar la verdadera causalidad en cada aspecto particular del proceso histórico. Verdaderamente, más que como una línea de separación entre lo de "antes" y lo
de "después", entre la causa y el efecto, la causalidad histórica se presenta
cada vez como un "modelo reducido" de procesos, como una zona o como
un margen en el interior del cual tales tensiones causales, ellas mismas temporalmente concentradas, se afirman no obstante en tanto como elementos
axiológicamente intensificables e intensificados. Temporalmente reducida al
mínimo, la causalidad histórica adquiere un máximo de intensidad y de
alcance. En este género de proceso histórico ya reducido a Jo esencial, el
historiador localiza, en el interior de una zona ya particular, un punto
mínimo que separa lo de "antes" de lo de "después"; la causa de] efecto;
reduce así, al segundo grado, lo esencial de lo definitivo.
Gaston Bachelard ha mostrado que la realidad posee una naturaleza "fibrosa", y que es en esta realidad que el sabio es llamado a distinguir unas
estructuras paTticulares complicadas, porque le son acordes. Pero, por otra
parte, Bachelard niega la existencia de toda oposici6n entre objeto y sujeto
del conocimiento científico. No parece ser de otro modo en la naturaleza
de la realidad histórica: ella misma fibrosa, esta última llama a una interpretación histórica que le sea adecuada. Todo el problema se encuentra, desde
entonces, reducido a una cuestión de equivalencia entre la temporalidad
que expresa la interpretación de la causalidad hlst6rica y la temporalidad
de esta causalidad misma. El punto mínimo al cual la temporalidad causal
está reducido marca la conceptualización de esta naturaleza de lo histórico por parte del historiador. La interpretación histórica es conforme a la
realidad hist6rica en la medida en que el punto, el mínimo temporal, que
marca la causalidad de esta última, coincida con el que es propuesto por el
historiador. Ciertamente, el peligro de esquematización está presente en esta
concepción de lo histórico; pero, más allá de la naturaleza "fibrosa" de
éste, hay lugar de manifestarse sobre lo decisivo que es, en un contexto causal, más que una reducción, una verdadera puesta en valor de lo esencial.
¿ Es posible, en estas condiciones, concebir una temporalidad hist6rica diferente de la temporalidad causal expresada por la relación "antes" "después'', mejor dicho, una temporalidad histórica "al contrario"? La distin-

69

�Cion hecha por Collingwood, entre el aspecto interior y el aspecto exterior
del acontecimiento histórico, a saber entre ]a apariencia, con frecuencia engañosa, que no parece obedecer a ninguna causalidad efectiva, y el fondo
interno del acontecimiento, revelado en la conciencia del que participa
intencionalmente en la creación del acontecimiento, y muy importante en la
circunstancia. Pues para Collingwood, conocer el pensamiento íntimo de los
protagonistas de la historia equivale a coger la causalidad de los acontecimientos que la constituyen. Así, por un cambio de su actitud habitual, el
historiador se co1oca sobre un pJano completamente "consciente" adoptando
una posición resueltamente bergsoniana, la de concebir en adelante la historia "de dentro", lo que no quiere decir negar todo objetivismo; al contrario, el historiador procede metódicamente, profundizando el pensamiento
del personaje histórico, para coger de manera adecuada, por lo tanto objetiva, la causalidad interna que conduce a la producción del acontecimiento
estudiado, por lo tanto a su comprensión y a su intepretación según sus estructuras íntimas.
Esta búsqueda de la causalidad histórica en la conciencia de los creadores
de la historia, lejos de obedecer a algún "psicologismo", no tiene más que un
carácter esencialmente metódico, y responde a unas nociones que, además
de un interés histórico propiamente dicho, presentan un interés moral, es
decir filosófico, a saber las nociones de intencionalidad y de kairicidad ( de
'ka.iros' ) . La noción de intencionalidad no sabría interpretarse ( de la manera en que ésta ha sido intentada después de Husserl) como totalmente
distinta de la noción de intención. En efecto, ya en Husserl, la intencionaliclad designa una necesidad de la conciencia que no sabría ser más que
conciencia de alguna cosa, según la concepción escolástica. Esta apertura
de la conciencia no debería considerarse no obstante como completamente
e tática. Pues, si es abertura hacia un objeto cualquiera, es igualmente abertura hacia un objeto que, bajo el punto de vista de la temporalidad se
coloca en el interior de una serie de acontecimientos dados, en un futuro
más o menos próximo del presente tomado como punto de referencia. e
supondrá la eventualidad de una inversión de la relación considerada colocándose sobre un plano "de conciencia", principalmente el del personaje
histórico, para concebir la intencionalidad de la conciencia como una expresión de su posibilidad de tener unas intenciones. La inversión operada permite al acontecimiento situado en el porvenir de adquirir él mismo las dimensiones y la importancia de un punto de referencia al cual se reduce
el presente, e incluso, de un centro de interés, de un centro de apelación,
por lo tanto un valor para la conciencia que se encuentra estar en adelante

70

totalmente comprometida en el camino de la realización del acontecimiento
concebido como realizable.
La causalidad histórica interna implica, por consiguiente, una inversión
de la temporalidad, instaurando una temporalidad aparte, puramente intencional donde, al sistema de las nociones categóricas de "antes" y de
"después" se superpone un sistema diferente, el de las nociones o más bien
de los valores categóricos de "aún no'' y de "nunca más", sin los cuales la
intencionalidad histórica, en la medida en que es, ante todo, un seguimiento de las ocasiones favorables a la realización concebido no sabría afirmarse. Es en estas condiciones que es posible de coger el sentido de la
noción de "kairicida.d" al cual se acaba de hacer alusión. A la inversa de
la co 1cicncia del historiador, la conciencia del personaje histórico está
decididamente orientada hacia el porvenir. Es pues falsear el contenido, la
orientación y la especificidad que el querer a todo precio, y en una perspectiva que parecería derivar directamente de la lección kantiana alinear la
segunda a la primera: peligro amenazador para el verdadero conocimiento
de la realidad cumplida, vuelto tanto más probable como que es debido a una
deformación constante de esta realidad por los historiadores que, en su
confonnismo "indolente", no dudan en modelar cada uno su actividad sobre
la de los otros. La información histórica adquiere pues, a nivel ya de la
metodología aplicada a la investigaci6n, una inflexibilidad altamente deformante de la realidad, al punto que la concepción misma de la verdad histórica se encuentra profundamente afectada.
El mito histórico es posible gracias a la inadvertencia metodológica de
los historiadores. En sí, no obstante, el mito histórico se forma y vive por
una mala conciencia o un grupo de malas conciencias tan pronto como una
concepción histórica, reconocida como siendo errónea, se vuelve el punto
de vista fijo al cual esta conciencia o este grupo de conciencias se adhieren
para sostener la verdad y la exactitud por oposición a la concepción que
tiende a sustituirse. No se trata de ningw:ia manera aquí de empujar las
cosas al extremo poniendo, por ejemplo, en duda la legitimidad misma de
los cimientos tradicionales de una nación, juzgándose estos cimientos necesarios a la existencia de una conciencia nacional. Se trata más bien de
subrayar el carácter inadmisible de ciertas aseveraciones comúnmente admitidas hasta sin haber sido discutidas y CU)'a. verdad ficticia es mantenida
con fines de explotación, política u otros.
Tal concepción nacional o económica se supone expresa un postulado
de idealidad o una necesidad real que tiene que triunfar a cualquier precio.
Es suficiente que esta concepción se realice, incluso por algún medio que la

71

�moral humanitaria repruebe, para que sostenida por la fuerza de las cosas,
se erija en dogma; es suficiente, por contra, que, por unas razones con frecuencia mal definidas, su realización sea comprometida, para que sea juzgacla inadmisible, es decir criminal. Es aquí, más que en otra parte, que se
aplica la palabra de Pascal sobre la verdad concebida como tal o como error
por una parte y otra de los Pirineos. Se reclama, habitualmente, unos mismos acontecimientos históricos para confirmar o para invalidar una tesis
política. La "politización" de la historia, oJ más exactamenteJ la intención
de "politizar" la realidad histórica con el fin de sacar provecho, está principalmente fundada sobre la posibilidad de "mistificación" de los espíritus.
Es en el curso de este proceso de deformación de lo histórico en virtud de
un pretendido conformismo con respecto del acontecimiento interpretado
arbitrariamente, pero también con una cierta intención, que se utilizan los
medios más diversos de deformación de ]as ideas y de los hechos. Ocurre
también que el mito histórico se presente bajo la forma de una combinación
o de un complejo de concepciones científicas y culturales, y que sea bajo
esta misma forma que pretenda la universalidad más absoluta.
Raymond Aron sostiene con razón que hay unos limites en cuanto a la
objetividad con la cual toda investigación histórica puede ser emprendida
y conducida. Se podrían distinguir dos principales niveles de referencia del
mito histórico, por una parte, principalmente, un nivel "de acontecimiento",
considerado tanto como nivel de concepción filosófico de la historia, y que
presenta él mismo dos aspectos particulares bien distintos, según que la
conciencia histórica se refiera al pasado o al porvenir; y, por otra parte,
un nivel "heroico" sobre el fondo del cual están proyectados dos distintos
mitos de personajes míticos. A nivel "de acontecimiento", se puede considerar que la estructura del mito histórico responde a un esquema de evolución, o a un proceso, concebido e impuesto a priori según la intención
de la conciencia o de las conciencias que se aplican. En este contexto, la
causalidad histórica se interpreta según las aspiraciones deformantes de
la realidad. El pasado histórico es así deformado con vistas a ser doblegado
a las exigencias del presente. Tal es el caso de la poesía, cuando con Hesiodo,
se esfuerza en mostrar que la edad actual de la humanidad es la última de
una serie de fases de decadencia, y que el hombre griego del VIII'&gt; siglo
debe darse cuenta que su salvación no depende más que de él solo; o cuando,
con Virgilio, presenta Eneas como la antepasada de Augusto. La poesía
histórica de Voltaire no está tampoco exenta de tales exageraciones. En
Herodoto, el esquema "hibris" "némesis'', aunque se trate de personas o
de imperios, vuelve sin cesar con una insistencia y una regularidad que no se
encuentra más que en la tragedia griega. En Michelet, el idealismo exa-

72

gerado de la intención histórica empuja a unas interpretaciones de hechos
que tienen fantasía pura. No hay más que considerar la manera en que el
mito mismo de Juana de Arco está tratado para convencerse.
El porvenir está, él también, considerado sobre todo en función del presente. Los historiadores griegos han estado muy atentos a este respecto, y
se han confinado a los hechos solos. Es a la concepción hebraica de la historia, o más bien a la historia hebreica, que es imputable esta tendencia
del historiador a objetivar la intcndonalidad de su propia conciencia. El
mito del porvenir, como el mito del pasado, responde a unas necesidades
sentidas en el presente, a unas necesidades urgentes de legitimar unas aspiraciones que pueden contra-balancear unas decepciones repetidas. Los diversos tipos de revelaciones proféticas responden a una necesidad real de
extender la historia más allá del presente limitando el carácter indefinido
mediante unos límites significativos así puestos con vistas a dar un sentido
a la actualidad. Todos los "profetismos" de nuestra era, comenzando por el
"profetismo" augustiniano, han sido construidos sobre este esquema. Los
"profetismos" modernos, los de Hegel, de Comte o de Marx, se diferencian,
no obstante, del hecho que se refieren a un porvenir próximo, mientras que
el esquema augustiniano "creación-redención-juicio" supone un porvenir más
o menos alejado. Hegel y Comte quieren que el porvenir esté ya atacado.
Más prudente, Marx lo rechaza ligeramente, sin incluso fijar el principio,
así como lo hace, por ejemplo, en el XIII9 siglo, Gerardo del Borgo San
Donnino que, previendo la "liberaci6n" de los Cristianos del "yugo" de la
Iglesia, preconiza el advenimiento de un estadio dominado por el "Espiritu", como continuación a los estadios del "Padre" (Antiguo Testamento)
y del "Hijo" (Nuevo Testamento), y cuyo principio está curiosamente, pero
bien imprudentemente, colocado en el año 1260. Unas concepciones análogas
pasan con frecuencia en el folklore de pueblos oprimidos reclamándose de
un pasado glorioso. El esquema sub-yacente en este caso es, ante todo, un
esquema vagamente analógico: punto de convicción, pero implicación histórica; punto de garantía lógica, pero creencia de origen afectiva. La aspiración psicológica reviste, de esta forma, una vestidura de causalidad histórica.
A nivel propiamente "heroico", el mito histórico se vuelve esencialmente
un mito de persona o de personas. El nacimiento de los héroes corresponde
a una necesidad cuyo aspecto primordial es un aspecto psicológico. El héroe
es, sobre un plano muy particular, la encarnación de la historia en un momento dado. La "dialéctica" de lo actual y de lo duradero se manifiesta
en la formación de los mitos heroicos. Haría falta en la circunstancia distinguir la historia de los héroes míticos del mito de los héroes históricos.

73

�Los primeros son unos individuos con cualidades y con posibilidades de
superhombres. Gilgamesh, Heracles o Ulises son unos seres que afirman su
condición humana a través de unos esfuerzos repetidos con el fin de superar
unas dificultades cuya malevolencia de alguna potencia sobrenatural les
abruma. Por la calidad de sus esfuerzos, se elevan a nivel de símbolos de la
humanidad. Hombre como Ulises, semi-Dios como Heracles, el héroe mítico
debe cumplir el mismo género de hazañas imposibles antes de liberarse de
una maldición que pesa sobre él y que le tiene bajo su empresa, tal como
un sortilegio.
La historia del nacimiento del mito de tal s héroes puede ser vuelta a
trazar en el espacio y en el tiempo. o hay pueblo que e té privado de su
mundo de héroes. La creación de este mundo corresponde a la necesidad
ele afirmación, por este pueblo, de su propia existencia, de su propia individualidad. Obedece a unas leyes generales, y parece tener lugar según unos
modelos arquetípicos comunes. La conciencia de los pueblos tiene necesidad
de erigir unos tipos de individuos en símbolos que expresan el vigor. La
imaginación colectiva, alimentada por la forma que esto mitos adquieren
a través de su elaboración literaria, acaba por integrarlos en un contexto de
funcionamiento más o menos hist6rico. Alrededor del origen mítico crea
una aureola cuyos elementos esenciales están tomados de la historia, a una
histmia en que este origen se vuelve, a su vez un elemento de estabilización.
Tal es el caso del mito de Ulises, que está integrado en el contexto histórico
&lt;le la guerra de Troya, y del que se perpetuará, de su lado el recuerdo.
Un proceso inverso parece prevalecer en el curso de la formación de los
mitos de héroes históricos; dicho de otra manera, este tipo de héroe parece
emerger de un contexto histórico bien definido para cristalizarse en leyenda.
No sostiene la realidad de los acontecimientos históricos sino que está al
'
'
contrario, sostenido y reforzado. El caso de la formación del mito de Juana
de Arco es un caso típico. Es suficiente de seguir la manera en que un historiador de la clase de Michelet utiliza e te mito para comprobar a qué
punto tales creaciones pueden influenciar la conciencia de los historiadores,
después de haber influenciado la actualidad histórica. No obstante, los dos
procesos considerados presentan ciertos parecidos, es decir ·erto trazos comunes. En principio, la presencia del elemento sobrenatural que se manifie ta a través, por una parte, &lt;le un imperativo al cual el héroe se somete
de grado (Gilgamesch, Heracle Juana de Arco) y, por otra parte, a través de una serie de intervenciones de potencias sobrenaturales que se consideran ser favorables sea a los héroes (Ulises) , sea a la empresa que le ha
sido asignada, sea, finalmente, a la causa que defiende (Juana de Arco) ;

74

después, y a pesar de la existencia de todo un abanico, de toda una gradación en cuanto a la fuerza física de que el héroe dispone (Hércules dispone
de una fuerza excepcional; Ulises está obligado de unir la astucia a la
fuen:a: Juana de Arco es una mujer), la intervención compensadora del
elemento sobrenatural es tal que el triunfo del héroe o de la heroína está
siempre asegurado; finalmente, la acción del héroe sobresale siempre, y basta
gratuitamente, en la buena causa, la del triunfo del bien sobre el mal: Gilgaroesh, Heracl y Ulises son castigados por haber pecado, pero expían su
pecado por sus proezas y sus desgracias les vuelven simpáticos, al punto de
merecer la asistencia de las fuerzas sobrenaturales del bien; Juana de Arco
es la in cente obre la cual recae la elección de conducir una nación humillada a su renacimiento. Los trabajos de Hércules, como los altos hechos de
Juana de Arco, no les valen ningún reconocimiento; su suerte común hasta
erá de perecer sobre la hoguera, bien que por razone aparentemente diferente . En su caso, el elemento purificador es el fuego· i!rual como en el
caso de Ulises, es el agua.
Los análisis que anteceden permiten pasar al estudio de los mitos históricos contemporáneos con el fin de revelar los caracteres más importantes.
e comprobará al primer golpe que la mayoría de estos mitos conciernen a
unos personajes reales elevados al rango de héroes. Estos mitos históricos
no se hubiesen nunca impuesto sin el consentimiento, y mejor dicho la
complicidad de las conciencias receptoras desestimadas fácilmente de sus
derechos a la crítica de los acontecimientos y de las condiciones en las cuales
estos mitos han sido elaborados; cansadas o inquietas. pusilánimes o intimidada aceptan ualquier información que les es presentada como verdadera, mientras que apacigue sus dudas.
Lo rasgos principales de estos mitos recuerdan sorprendentemente los de
lo. mito "heroico " clásico que se refieren a unas figuras legendarias, tal
1 mito de Juana de Ar ·o: primeramente, hacen su aparición en el curso de
p ríodo de depresión, cuando las conciencias atormentadas están dispuestaS
a b01rarsc ante la tentación del prestigio· en segundo lugar, hacen del "hé.roe" el hombre providencial que sabrá luchar por la buena causa del enderezamiento; en tercer lugar y a cualquier precio, presentan a este "héroe"
como inspirado, como virtuoso, y por ello mismo, como desinteresado, como
teniendo que alcanzar el éxito ahí donde los otros individuos grupos o forma iones, han ya fracasado ( de hecho, son con frecuencia estos mismos grupo- que encuentran en la persona del "héroe" un sustituto, antes de estar
definith·amente desposeídos por él en cuanto se encuentra en condiciones
de imponer su propia voluntad). El caso de la creación del mito de Bona-

75

�parte d~ los más típicos; no , por así decir, aislado, sino forma, al contrario
una especie de modelo obre el cual unos mitos análogos han sido creados
a continuación _en unas ondiciones más o menos análogas. Ciertamente (y
en el caso preclSO evocado, to es indi u tibie), el mito no tá desprovi to
de toda objetividad; pero el aparato colocado para difundirlo y para imponerlo a la larga, aparato que
vuelve 1 sistema científicamente elaborado
en el curso de la prim ra mitad de nuestro siglo, posee todo los caracter
de la mentira, y pochía ser invariablemente cl mismo en el caso de un
personaje completamente dif rente. ea lo que sea. a la d bilidad del Directorio engañado a su vez, sucederá siempre la fue17..a del Consulado. La.
imposición de las ''llagas del Faraón' a los hombres por unos hombres o,
al menos, la pue ta en guardia contra tal ~ llagas eventuales no tiene otra
finalidad por parte de uno más que el hacer nacer en los otros un sentimiento d culpabilidad y por con iguiente, la n e idad de una redención
que no pu de venir más que de aquéllos: insolencia o maldición del hombre que reniega de u natural za aspirando a volverse igual a la divinidad.

El esquema "hibri.s" 'n mesis" esquema herocloteaoo, parece poder aplicarse a varios casos parecidos por unos esptritus in enuam nte "históri
'
demasiado fácilmente inclinadas a sucumbir al encanto de una concepción
trá ·ca de la historia. De hecho, las cosas
pasan mucho más sencilla·
mente: e.l solo esquema que
vuelve a encontrar con tantemente en todos
tos procesos bist6ri os es el del conformismo en la deformación. Hay demasiad
dimisiones espontáneas o d
das entre los débiles en provecho
de 1 s que tienen figura de fuertes; y demasiada voluntad de creer en lo
upcrhombrcs entre las conciencia ing nuas y, en todo caso, desorientadas
o guiadas más por una pasión, además creada de cualesquiera pieza , y
sabiam nte mantenida del e ·terior, más que por un razonamiento clari idente. E tas conciencias se complacen en un tal conformismo defonnant
en e te culto de los ídolos del que Vico, d pu Bacon, hace estado y basta
el día en que la verdad estalla, en que el mito se de plome. o la heroi idad
tome fin. Por prudencia, la denuncia del I culto de la personalidad" so revien enseguida. ¿ Se volverá? La nostalgia es el estado del alma donde
llega a olvidar lo más en provecho de lo menos. Es basta po ible que, d
ahí, se venga a crear un mito nuevo en el cual el mito anterior podrá
sobrevivir. Pero to es ya leyenda. . . La informa ión sobre la realidad
actual en tránjto de volverse histórica i ora, con más frecuencia, estas verdades cuya e.'Cperiencia personal más corriente ofrece unas repeticiones indicativas. Tributaria de conformismos convencional , hace un uso inconsiderado de los sofismas más engañosos.

Sobre el modelo de 1 micos heroicos, otros mitos, impersonale son
creado , pero en lo cual se denota una preocupación análoga de heroi•
zación, de "superhumanizaci6n". sí nacen, por ejemplo, el mito de la
"nación invencible" el del "coloso militar", o el del "coloso económicoº, etc.
Estos mitos tán, aún más r u ntemente que lo otr . eri ·dos de valores.
Las técnicas de la propaganda y de la publicidad on idénticos. La v rdad
multidimensiona1 y se encuentra iemprc un
go por dónde al nzar al
meno un aspe to particular. El método histórico elaborado desde el principio d 1 siglo podría aplicarse a la actualidad tal como lo es al pasado.
La crítica de los monumentos, de lo documentos &gt;º de los t timonios, ofrece,
aún en el caso en que la superchería no es ostensible, uno medios de detención de lo real. No será necesario el proceder fuera del estadio de lo
heurístico al de lo hennenéutico, revelándose las causas de tales mitificaciones demasiado evidentes para que uno no e dé cuenta enseguida d la
futilidad de tal empresa, futilidad no de la finalidad, sino del objeto.

La sed del hombre actual (desvinculada de todas sus aspiracione román•
ticas), para unos mitos heroica (las filosofías de la historia del tipo de la
de Carlyle abundan), es tal que en defecto de héroes politicos o de ideologías proféticas de las que es rápidamente desen añado,
contentará con
ídolos del mundo de los deportes y del espectáculo. El papel de la prensa,
bajo todas u formas, en la información y, por consiguiente, en el proceso
d la formación de mitos sobre la actualidad, política u otra, es enorme;
sus responsabilidades lo son igualm nte. La dificultad reside en el hecho
de que muy frecu ntemente, unos mitos erigidos en valores han sido talmente integrados en un sistema de valores ya e tablecidos que
impo ibl
proceder a alguna demitificación sin que este !.istema ufra. Poder central
o grupos de presión, según la forma de vida pública considerada, ti nden a
imponer sus propios mitos a un i tema informacional que le es adicto pero
cuyas conciencias individuales pueden permanecer independientes. o es el
quivocado, es el m ntiro o que parece ser condenable; no por unas razon s
morale , se entiende, sino porqu arri s a bloquear, en un momento dado,
el fun ionamicnlo d l sistema en su totalidad. Se e indulgente con respecto
a un error, pero difícilmente se perdona una mentira. El descubrimiento de
una mentira acarrea inevitablern nte la laboración de nuevos mitos etiológicos -una serie de sofismas de tinados a sost ner una causa perdida de
antemano.
brc los planos de la ciencia, del arte y de la his oria, conformismo y
deformación en la información son dos actitudes comunes. Inherentes a toda
expresión de la actividad del hombre, están dictadas por su naturaleza, o

77
76

�bien ellas mismas se deben a unos factores estructurales exteriores que condicionan su vida, conjuntamente a los distinto aspectos bajo los cuales la
lógica afectiva se manifiesta en él. Más aún que sobre los otros planos, no
obstante, es sobre el plano de la historia que el peligro es más inminente;
pues este plano cubre los otros dos en la medida en que se puede concebir
una axiología histórica de la marcha de la ciencia y del arte. Ocurre que
unos modelos de procesos particularmente históricos sean igualmente revelados en estos campos.
Nuestra época es una época de relativismo si no de relatividad, y la profusión de mitos particulares, opuestos, si no contradictorios, no hace más que intens~car este carácter de denegación del valor absoluto; de manera que
lo nutos actuales, por elaborados que estén, no podrán ni siquiera, vistos los
re~m-sos técnicos de los que sus promotores disponen tan ampliamente, enraizarse en nuestra cultura y en nuestra civilización, estando inmediatamente
impugnados por otros mitos tan poderosamente (y, por las mismas razone
ineficazmente) concebidos y sugeridos. Nuestra época es la de la desapari~
ción de las grandes figuras individuales, bastante numerosas no obstante para
ba_star ª. fijarle (objetivamente y sin que ello necesita la creación de algún
m1to umversal), por su solo número y su solo dinamismo, el sello de la
grandeza épica.

ÜAPÍTULO V

LAS ESTRUCTURAS DEFORMANTES
"¿Estamos demasiado informados?" se preguntaba recientemente un periodista francés (P. Drouin, El Mundo, 8 de abril de 1973). En realidad,
no sólo se comprende esta pregunta cuantitativamente sino también cualitativamente. Hacíamos una alusión a la primera eventualidad al comienzo
de nuestra entrevista inicial en la que nos felicitábamos de los logros alcanzados por la ciencia, por la cultura y por la economía en el campo de la
información. En cuanto a la segunda eventualidad, "mucha" información
no significa necesariamente "buena" información. La cantidad influye sobre
la calidad. Por razón de la demasiada o de la falta de información, puede
suceder que la calidad de los datos informativos se resiente cuando ]a capacidad de las estructuras colocadas o formadas por ellas mismas, para
este efecto, se encuentra sobrepasada. e asiste entonces a manifestaciones
de incomodidad. Enseguida, se utiliza un proceso de información, sea para
78

subrayar, sea para mmnruzar la importancia de la información -siempre
con el fin de mantenerla adecuada a la capacidad de las estructuras en
cuestión-. Se trate de una amplificación o de una elección. de una selección
o de una e"'trapolación, este género de deformación, por llamarla así, reguladora, no puede imputarse a una mala intención. Tal intención sólo es
eventual; por otra parte sólo se hace manifiesta más tarde, y si ciertas condiciones favorecen _su aparición. Por el contrario la deformación de los datos
informativos está condicionada por la naturaleza misma de estas estructuras
mencionadas que juegan un papel de medios que ejercen cierto filtraje. Son
dispo itivos si no concebidos, al menos empíricamente formados y, de todas
formas, que re ponden a las necesidades de equilibrio entre información
ofrecida e información recibida, entre potencialidad y efectividad.
Poch-ían distinguirse tres catego1ias y, partiendo de tres niveles de estructuras reguladoras • deformantes". Por una parte, estructuras individuales
propiamente dichas, que tratan sobre las e.xigencias lógicas y psicológicas;
por otra parte, cslructuras institucionales, que tratan de las exigencias sociológica y culturales; finalmente, estructuras axiológicas que tratan sobre las
exigencias morales. Lejos de s.er independientes las unas de las otras estas
tres categorías de estructuras se estructuran por si mismas en un s.i tema
coherente, en el interior del cual adquieren respectivamente el grado y la
impottancia de causas, de medios y de efectos. Situando cada categoría de
csb.·ucturas en uno de los extremos de un triángulo imaginario que se supone
que puede invertirse, de manera que una tras otra, cada una de ellas Yepresente la cima, se obtendrá una imagen esquemática, ciertamente, pero
instructiva, de la unión, incluso de la interacción que unifica el campo operativo de cada una de estas categorías de estructuras. Las primeras son
subjetivas, las segundas objetivas, las terceras "objetivadas".
A) Si fuera necesario plantear una definición de estructuras deformantes
individuales, trataría principalmente sobre el carácter más sobresaliente y
aparentemente el más discutible, a saber su universalidad. En efecto, estas
constituyen modelos de comportamiento de las conciencias frente a los datos
informativos. Por razones condicionadas por las formas habituales de paso
del .individuo a la persona, falsean estos datos, sea para asimilarlos por subsunción, a nociones o a dictámenes ya aceptados como lógicamente impecables, sea para someterlos a esquemas de actividad intencionada. Además, no
sólo se explica asi la noción de estructura individual sino también el campo
operativo en el que tal explicación es valedera. Nos damos cuenta desde este
momento que las estructuras deformantes individuales se relacionan conjuntamente con los campos lógico y psicológico, en razón del soport de
79

�objetividad que la universalidad real del primero ofrece al carácter subjetivo
de la pretendida universalidad del segundo.

razonamientos invertidos, atestiguan las posibilidades de deformación en
este plano.

En el campo de las inferencias 16gicas, se invocarán primeramente ciertos
esquemas relativos a las aplicaciones del principio de identidad. En lo que
concierna a los esquemas de noci6n, se entiende que cualquier información,
sea sencilla o comporte implicaciones que la sobrepasen, sólo se acepta y se
reconoce como tal si es subsumable a una noción fijada anteriormente; debe,
por decirlo así, cumplir las condiciones lógicas requeridas para estar formalmente catalogada entre los datos asimilables por el pensamiento. La forma
más común bajo la cual una información se ofrece a la conciencia, es la de
un juicio de tipo clásico, explícita o implícitamente formulado. Este juicio
comporta, naturalmente, al menos dos nociones, el sujeto y el predicado,
siendo este último positiva o negativamente confirmado a propósito del primero. Todos los tipos de proposiciones distinguidas por la lógica moderna
deberían en principio reportarse a este tipo fundamental de juicio definido
por la lógica de Aristóteles.

Además, como la filosofía, la ciencia, que ha dependido durante mucho
tiempo de la lógica de Aristóteles, ha sido incontestablemente esencialista.
Gaston Bachelard deploraba hace poco tiempo que la química clásica, por
ejemplo, se ocupara de las condiciones extremas implicadas en una reacción,
y no de la reacción misma y que estuviera al acecho de situaciones estables,
que sólo pueden expresarse en los términos de la lógica clásica, y no de
situaciones fluidas correspondientes a un devenir. En el ejemplo ya mencionado de juicio, las dos formas de las que se ha hecho inventario son idénticas
en cuanto al modelo al cual responden: en los dos casos se puede recurrir
a la cópula, lo que lleva a afirmar que los predicados respectivos designan
cualidades y no estados: esto es cierto en el segundo caso y falso en el primero. Este género de deformación lógica ha podido por lo tanto, en el curso
de cuatro siglos de ciencia experimental, falsear el contenido, a despecho de
la experiencia cotidiana la cual, si bien puede referirse a hechos y no exclusivamente a nociones (y, en consecuencia, no cae en la trampa esencialista
tendida por una lógica construida únicamente con vistas a una ciencia que
tiende a la clasificación), es, sin embargo, incapaz de proceder a las distinciones necesarias para este efecto.

Cuando digo: "la cera se funde", esto supone un cierto número de operaciones a través de las cuales se comprende el sentido de la proposición.
Ya Kant había establecido una distinción entre juicios sintéticos y juicios
analíticos. Partiendo de esta distinción, la noci6n de cera se entiende de
manera diferente, ya como cera en general, ya como un trozo de cera preciso. Nos encontramos ante una cierta paradoja según la cual cuanto más
preciso es el predicado, más se toma necesariamente el sujeto del juicio en
su acepción más amplia. En efecto, si se precisa: "la cera se funde a la
temperatura de sesenta grados", ya no hay manera de confundirse: ya no
se trata de "este trozo de cera", sino de la cera en general. La informacióo
está tanto menos sujeta a deformaciones cuanto que se presenta con términos
precisos. Así, según que la noción de cera se entienda en un sentido general
o en un sentido particular, el predicado "se funde ..." se entenderá como
demostrando un hecho o una cualidad. En eJ primer caso se dirá: "la cera
( que veo) se está fundiendo", en eJ segundo caso: "la cera es una sustancia
orgánica sólida que, cada vez que se somete a una temperatura apropiada,
se funde sin remedio". En cada uno de los casos el predicado es diferente
porque el sujeto está tomado en una acepción diferente. Basta, no obstante,
concebir la posibilidad de paralogismo o de sofisma para precisar la acepci6n
en que se desea tomar el sujeto, escogiendo el predicado respectivo, de forma
que esta acepción esté automáticamente implicada como la única concebible
en este caso. Sofismas célebres desde la antigüedad, el "Epiménido'' o los

80

La información sólo vale como mensaje objetivo, en el caso en que esté
conforme con las exigencias de los principios lógicos, siempre que estos no
deformen los datos en bruto, sometiéndolos a ciertos esquemas de interpretación que imponen en cualquier ocasión al pensamiento. Esto es todavía
más manifiesto en el caso de la aplicación del principio de la causalidad.
Aun aquí, nos enfrentamos tanto a exigencias de noción como de relaci6n,
por parte del pensamiento, Tomemos de nuevo el ejemplo anterior: "la
cera se funde a ... sesenta grados", es un juicio que puede entenderse igualmente desde el punto de vista de la causalidad. En este caso, el elemento
"a . , .sesenta grados" no significa "cuando ..." o también "todas las veces
que ..." (implicación temporal), sino más bien "porque alcanza sesenta grados" (.implicación causal).
Dejemos no obstante este campo de Ja información científica, para tomar
otros ejemplos en un campo completamente diferente, el de la información
histórica; campo diferente, ciertamente, mas en el que se encuentra de nuevo
una implicación causal. La proposición (elíptica) ''Hannibal {est) ante
portas" puede juzgarse hoy como desprovista de cualquier sentido de actualidad. Pero, para los habitantes de Roma en la época de la segunda guerra
púnica, podía constituir una información de la mayor importancia, ya que
81
HUMANITAS-6

�se trataba de una amenaza inmediata de saqueo de 12 ciudad, "Hannibal''
ya no se considera una noción individual, propiam nte hablando, sino una
noción que representa esta amenaza. Esta noción, este nombre está pues lleno
de sentidos sobrentendidos entre los cuales el de amenaza de destrucción
inminente es el más importante (implicación causal) . El elemento " (est) ante
portas" de la frase no significaría en forma alguna, en este caso, un rasgo
ncial del cartaginés, sino un rasgo accidental que refuerza la acepción
causal del elemento "Hannibal", entendido en un momento dado de la
historia.
' pues, el segundo elemento que viene a precisar el sentido del
primer el mento (a saber: "peligro para Roma") se comprende como el
refueno dramático (a saber: 'peligro inminente'').
La relación de causalidad implicada por los dos miembros de la {rase no
es la misma antes y d pué d la retirada de Aníbal. El punto crucial está
marcado en ta circunstancia por el tiempo entre esta retirada y la marcha
que la ha pre edido. En uno de los casos se trata d un hecho probable:
"el avance de Aníbal hasta este punto tremo debe, pu de ser que ine,;itablcmente, causar la pérdida de Roma"; en el otro caso
trata de un hecho
incont table: "la retirada ine perada (si no inopinada) de Aníbal se debe
al avance extremo mismo, que el agresor mide en sus consecuencias inmediatas". El desenlace dramático del acontecimiento vacía la. proposición
"Hannibal ante portas" de cualqui r ntido de actualidad, pero no de sentido de probabilidad por lo cual la implicacjón causal tiene importancia
Aquí, la deformación consiste en tomar, por anticipado, un hecho probable
por un hecho cierto y además, condensar en una frase de carácter dramático
acontecimientos desplegados en el tiempo. P. Crimal ha subrayado no obstante el carácter irracional de la interpretación de la salvación de Roma por
el poder, así como sus implicaciones culturale .
En el campo de las inferencias psicológicas se evocarán sobre todos los
esquemas relativos a las ruv rsas reacciones provocadas por las informaciones
que \'an en el ntido o al encuentro de deseos y aspiracion , de dudas y
temor . En todos lo casos los aspecto lógico y psicol' ·co se reúnen en
la línea de la "lógica" afectiva y de una cierta "intencionalidad". Pero, lo
que importa, es que el acercamiento de dos aspectos se hace ya en el estadio
de la formulación de la información. Esta fonnulación sugiere, si no impone,
una interpretación particular del hecho conducido ante que cualquier otra.
o es pu en las concienci receptoras donde se opera la deformación :
sencillam nte, la información así formulada encuentre disposiciones que fa.
'li n la interpretación, en un sentid dado del hecho en cu · tión. Por

ambas partes la exigencia de universalidad esté llena en razón de la relación
de causalidad invocada.
B) Las estructuras deformantes institucionales por su parte, son ya sociales,
pecüicamente culturales. Las primeras conciernen a la manera en que se
deforma la información por las conciencias emisoras, relativamente a los
modelos de organización básicos que se juzgan necesarias; las segundas
onciemen a la man ra en que ésta se deforma en las conciencias receptoras,
refiriéndose a modelo unánimemente reconocidos como ejemplares. o obstante las dos interesan por sus prolonga iones mutuas respectivas. En lo
on emiente a las estructuras sociales,
por ej mplo innegable que son
inherente a la fonna en que Jos diversos grupos sociales están compuestos.
Que estos se distingan en una base económica o no, la deformación del
hecho ofrecido omo informa ión se opera al nivel d lo que se considera
indi pensable, obligatorio y razón suprema. Lo que importa en la maror parte
de los casos, , como se afirma, la continuídad del istema social en el interior del cual se da la información. Es la tructura misma de la organización
social que constituye el modelo subyacente de la estructura de los m canismos
de trasmisión de la información. Esta tructura parece que debe expresars
y cristalizarse en los di..,.ersos mito formados precisamente para subrayar la
inalterabilidad de la organización en cuestión, y preservar la integralidad
transformándose en modelos a su vez.

ya

De model011 de información de las conciencias, los mitos
transforman
en efectos y aun en causas. e pasa de lo social a Jo ultural. La organización
familiar, tribal o nacional, pre5enta sus propias exigencias de información,
adaptadas a su estructura particular, que sostienen y refuerzan. En la pera,
tas exigencias se conciben enteramente como expresiones de una n esidad
compleja que emana del carácter duradero de la organización social y en
el último análisis, de la sociedad dada: ya que un organismo como éste una
sociedad, no puede existir si no es durad ra, no puede ser ella misma i su
organización interna no existe. La información
deformará en este caso,
tranlformándose de social en cultural, para que pueda adaptarse más fácil,nente a las aspiraciones d las conciencias.

Los análi is de Cl. Levi• trauss aclaran de manera convincente como, no
sólo las técnicas sino tan1bién la organización de la vicia en las sociedades
indoamericanas, se refl jan en los mitos: técnicas adaptadas al carácter particular de cada región geográfica, organiución del trabajo confonn a las
técnicas utifuadas, mitol ía &lt;l tinada a prot er el carácter duradero de
1 modelos d actividad social suministrando modelos de moderación, de exclusión y de 'hibris", partiendo de una conducta irreprochable. La oposi83

82

�dones se palían mediante fórmulas en las que se reflejan no sólo las exigencias de rendimiento óptimo, sino también la preocupación por sobrepasar
cualquier dificultad debida a la fluctuación de los datos exteriores a la actividad humana. Trabajo y economía están pues, entre otros factores, en el
origen de cualquier deformación informativa que contribuya a mantener
duradera la organización.
Es en el paso de lo social a lo cultural (y es lo que subraya no obstante, las
relaciones entre los dos campos) donde la información técnica, pero que se
presenta como mítica, se deforma. Esto se justifica no sólo por los resultados
prácticos obtenidos, sino también, más particularmente, por las aperturas
ofrecidas a la espiritualidad humana estimulada, de esta forma, en sus actividades. Cualquier filosofía política debería tener en cuenta este hecho, así
como que ciertos aspectos de la actividad cultural no pueden reducirse a
aspectos económicos, sino a exigencias espirituales propiamente dichas. Las
instituciones económicas y las instituciones culturales se transforman, unas
tras otras y aun a la vez, en causas, medios y efectos, por razón de las influencias recíprocas que ejercen entre ellas.
En el plano puramente cultural, se distinguirán diversos aspectos de las
estructuras deformantes de los datos de la información a partir de los aspectos que la actividad cultural pueda revestir. Nos referiremos en primer lugar,
a las técnicas modernas salidas de las técnicas primitivas, y desarrolladas
según las exigencias económicas y sociales. Las sociedades que han accedido
al nivel industrial hacen un uso amplio de las posibilidades que les ofrece la
técnica para orientar sus actividades hacia un rendimiento mejor y también
(es lo esencial) hacia una mayor venta de su producción. Las sociedades
llamadas "post industriales" no se escapan a esta regla que han desarrollado
no obstante, que parece ser universal, y que se resume en cierta fórmula
mediante la cual, el mejor resultado debe obtenerse con el menor esfuerzo.
Esta regla se ignora desde el momento en que se desprecia la relación existante entre las dos acepciones posibles del término de referencia de la noci6n
de resultado, a saber su acepción restringida y su acepción ampliada. Cualquier diferencia entre sistemas económicos podría, bajo un cierto ángulo,
reducirse a la cuestión de la prioridad acordada a cada una de las dos
acepciones. La Técnica y la tecnología se vuelven desde este momento, medios
de influencia sobre las mentes. Asociando las técnicas de comunicación y de
persuación, las técnicas de producción están preparadas para orientar las
conciencias en la dirección deseada. Es cierto que, en el pasado, los medios
ut.ifu.ados revelaban todos cierta sofística: se dirigían todos a la razón, una
raz6n debilitada por las alusiones continuas a la afectividad; esta técnica

84

particular que se podrfa calificar de téaúca de creacon de motivaciones
consistía en orientar indirectamente las preferencias hacia lo que se tenía
que volver deseable. Las técnicas actuales recurren a la afectividad indirectamente por el símbolo, o aun directamente, por ]a imagen, con el fin de
obtener resultados aún más espectaculares. Las técnicas espantosas de la
intolerancia y del fanatismo, religiosas o políticas, técnicas que recurren a
la repetición y a la exclusividad de la información, se han reemprendido
con la actividad tan prosaica, pero tan rentable, de la publicidad. La violencia ejercida en otros tiempos sobre las conciencias continúa, aunque atenuada, sin no obstante ser menos aparente, ya que se dirige a los sentidos
mediante choques repetidos. Lo que buscan en lo sucesivo, y lo que se buscaba
menos anteriormente, es lo imprevisto, aún si, para alcanzarlo, hay que pasar
por el absurdo o por lo menos por lo irracional. Por lo tanto se recurre a un
arte que está condenado a la pérdida de su autonomía, a saber a la esclavitud. Mejora de la técnica por el empleo de] arte, ciertamente, pero también
degradación del arte que no sabría, en tales condiciones, ser auténtico, es
decir libre de cualquier compromiso frente a lo que es extranjero a la autenticidad existencial del mismo creador.
Dejando el campo de la técnica, esto nos conduce a examinar las estructuras deformantes propias del campo artístico. Estas últimas pueden redu-

cirse a dos categorías diferentes: las que tratan de los caracteres inherentes
al arte y, en consecuencia, que han calificado en toda época la actividad
estética, y las que conciernen más específicamente a la vida artística tal como
está organi7.ada en nuestros días, en oposición con otras épocas. Entre las
primeras situaremos las que facilitan la deformación retardadora o acelcrantc de la evolución en el campo del arte. Se comprobará una especie de
dialéctica entre estas dos fases en la historia del arte, así como en la historia
de las ideas, o en la historia en general. En efecto, este movimiento no está
aislado al campo artístico, sino que se encuen~, en general, asociado a
movimientos más ampli~.
En eJ interior de un período histórico tradicionalmente considerado como
un periodo de inmovilismo, por ejemplo la Edad Media occidental, notablemente en el siglo XI, se producen trastornos técnicos que influencian. la
evolución, tanto de las formas artlsticas como de los movimientos de ideas.
La invención del arco de ojiva permitirá, del punto de vista artístico, el
paso progresivo del estilo romántico al gótico, paso que recuerda al de la
poesía mística a la poesía de Dante y, desde el punto de vista de la historia
de las ideas, el paso del neoplatonismo de Denys al neoaristotelismo escolástico.
Retardamiento de la evolución no significa pues, tendencia de la evolución

85

�a pararse, ino madw·aci6n en vistas de cambios n profundidad. En cambio
en un período de mucho movimiento, como por ejemplo la primera mitad
d 1 siglo IV ant de nu tra ra, en el curso del cual se prepara en Grc ia el
paso d 1 platonismo al aristotelismo, y qu es un periodo d in tabilidad
hi t6ric , se compru ba una profu i6n ele tend ncias y de estilos h:ista tal
punto que se puede del rminar con precisión el año de producción de tal o
ual vaso, partiendo de u forma o d cora ión.
Retardamiento o acel ración son movimi to para! lo en historia, n el
arte y en las in titucion . E tos movimiento son ac ptables en tanto qu
no falseen la importancia de los dato tradicionales o que re ulten de una
inno • ción. En la c,.-oJución de las formas artí ricas, notablcment en el
tradicionali mo que está normalmente asociado al re pecto de las formas
stablecidas, dcg nera en da icismo, y en a ademismo, en cualqui r sociedad
que se d e vera, y cualqui ra que a u matiz ocial. Hemos Yisto en una
sociedad pretendida revolucionaria, la profusión d modelos artístico estereotipado , como se ha visto también en cierta soci dades altamente traclicionalista afirma
permeables a cualquier
de forma artí tica edificada
incondicionalmente. i o obstante, la agera ión alcanza igualmente a estos
mo\'imientos acelerados. Se comprueba a menudo una confusión entre clivergente }' original entre insólito y agre ivo.
Lo que llamamos nuevo en todos lo planos, es lo que llena un lugar vacío
pr xistente pero implícito, para no hacerse
plicito mis que en presencia
de lo nuevo que actualiza, por decirlo así, la exi tencia. En el in~ rior de este
esquema, es pasibl comprender en qué consiste la autenticidad del original
n materia de arte, así como en otras. En el interior d
te m' mo esquema,
el problema d la "moda" puede igualmente tomarse en u
ncia: la moda
ria el rechazo de lo que no ha podido impone
como auténtico y, en
onsecuencia, como duradero de manera que ant de consagrarse como
tal, se vuelve \'iejo en pro bo de lo que
presenta como insblito, pero
que reún las probabilidade de imponerse en el caso n que se mostrara
auténtico. La moda aparece pues como la aceptación de lo nuevo que rá
• pasaj o porque no es auténtico, omo un movimiento, com el paso de un
ridículo a otro ridículo, de una espera a una decepción d una esperanza
a un pesar. La influen ·a d lo social sobre Jo cultural es aquí más evidente.
La 'preocupación por hacer como los demás" on el Jin de integrarse a
una sociedad dada con caractcrí ticas bien definidas, hace que un cierto
conformismo exija a las conci ncias, que se plieguen a unas formas que, una
vez aceptadas, deforman los encuadres de creencias s6lidam nte e tablecidas
(así los ísra litas de los Estados nido han adoptado la costumbre cristiana

d 1 árbol de oel. Encontraríamos un gran número d casos semejant s en
,arias sociedades, y nivel muy variados). Moda pasajera o costumbre duradera, to d pende d I grado de autenticidad del objeto y del grado de
sinceridad de la conciencia que
lo apropia.
o obstante al lado de l implica ion relativas a la e ocia del arte,
las concernient s a la in tituciones artístic
no son menos significativas.
Exist una red de rela iones trechas entre la crític de arte, la crítica mu; cal y la org nización de conci rtos, de po icione y también de museos.
ierta prefer n ia per nal bastan para impon r tal o cual direc ión en
la orienta ··611 de un organismo, excluyendo, o casi exduy ·ndo tod
las
demás. Resulta \ll1a falsa imagen de la realidad que hay que restaurar a
cualquier pre io en las conciencias.
n re peto exa rado ha. ia la Iglesia, que la Iglesia no exige, hace que
gracia al espíritu complaciente de parte de lo lai os, algunos datos informativos se pasan por la criba antes de d tinarse a una difusión más amplia.
Igualmente, la información científica d bida ya a la invesúgación. ya a la
en ñanza. · a menudo tributaria de las e tructuras \W.Í\"ersitarias. Para
formar parte de e tas estructuras, se está a menudo obligado a imular un
conformi mo del que por lo demás nadie se engaña. En todos I países en
que es po_ibl la producción de annas secretas la infonnaci6n en este plano
por definición, tributaria de la política general guida. Racionalistas de
toda el
falsean el contenido y la orí ntación.
L
m dios de información para la masa contribuy n, por su lado, a
mantener equívoc
y malentenclidos (en lo Estados Unidos la pantalla,
grande o pequeña, rechazaba h ta una fecha relath-amente reciente el prentar a los negros. Figuraban, en rigor según cierto clichés. como servidores
pinto
os. unca
mostraban "cow-boy " negros, aun cuando un tercio de
la mano d obra en el Oeste era de color. Los negros d los " lum " aparecieron momentáneamente cuando atrayeron la atención de la a tualidad,
pero desaparecieron de prisa para ceder su itio a negro bien \'C tidos y que
habían recibido una instrucción universitaria) .
Algunos tipos de información libre
en materia de arte n mis aptos
para reformar la actitud tética d las conciencias. Formadas en la tradición
del arte gri o clásico algunas inteligen ias
mbrarian de comprobar,
d pués de los trabaj de Evans, que la columna minoana fue, al contrario
que la gri , afinada n u b . Estas mismas inteligenci no e habían
a. mbrado jamás de la forma anál a tradicional de los portes de una
m a. La im· nión de la estéti de las formas artí.sti as
vueh co iente,

87
86

�y puede ser molesta, solamente en el caso en que se trate de realizaciones
enteramente sujetas a comparación.

formismo moral disimulado. o hay ciertamente que rehacer la filosofia; no
obstante sus po ibilidades r-stán lejos de explotarse a fondo.

Las diversas técnicas empleadas en los programas de deformación de la

C) Las estructuras deformantes axiológicas trascienden a las estructuras
individuales e institucionales en la medida en que los valores con los que se
relacionen son objetivaciones del deseo de trascendencia. Estas estructuras son
sobre todo relativas a la persona humana y a su interpretación por parte de las
conciencias. La idea que éstas se hacen del hombre y de sus dimensiones o funciones depende de la idea que se hacen de los parámetros que definen su
presencia y su actividad. La formación de estructras sociales a partir de
estructuras psicológicas fundamentales conduce al establecimiento de estructuras culturales que, a u vez imponen códigos de conducta, a menudo
contradictorios, pero que no entran jamás en conflicto aparente los unos
contra los otros. El hombre-medida del universo y el hombre-instrumento
del destino son concepciones que coe:&lt;isten en el interior del mundo helénico,
in que su naturaleza antagonista se resienta por ello. Asimismo, la coexistencia de la concepción del horno creator y la de la humildad humana no
parece mole tar a nadie en nuestros días. Varios sistemas de valores se superponen, pero las estructuras a las cuales responden les hacen a la vez necesarios y aceptables en bloque, indispensables e indiscutibles. Se aparta cualquier preocupación de coherencia lógica, y la dualidad del hombre no
molesta a nuestros contemporáneos más de lo que molestaba a Pascal. Todo
pasa como si se tratara de restablecer en las conciencias la unidad humana
a través de una multiplicidad de formas contradictorias, pero aparentemente
coherentes, de su actividad. Siendo efectos de movimientos de trascendencia,
en tanto que representan trasfiguraciones de medios de deformación, estos
alores actúan a su vez como causas y como medios que producen una nu va
serie de efectos.

realidad las ha anafuado y evaluado Piaget: poder central o grupos de presión, tendencias o canalizaciones de encaminamiento a través de los cuales
se ofrece Ja información con un aspecto alterado, se pueden tomar como
una red de causas, de medios y de efectos en el interior de un sistema bien
definido de fuerzas de concentración y de repartición de los dato de la
información, que en último análisi , son los dato más a menudo sabiamente
matizados del conocimiento. Las técnicas en cuestión son, incontestablemente,
concebidas, puestas a punto y perfeccionadas sin cesar, l cada vez más adaptadas a las necesidades de la causa por los agentes que expresan el fin perseguido. Así orientada, la información se vueh- , por la alteración de su
esencia, una técnica sintética y de aspectos múltiples, de defonnaci6n no sólo
de la realidad, sino también de la racionalidad de las conciencias.
Esta situación multiclimensional, que podría representarse con un amplio
fresco, se beneficia con el apoyo de la filosofía que es ella misma una institución, sea tradicionalista o revolucionaria. En efecto, lo que es importante
en filosofía no es necesariamente lo que se pone en \'alor. Hay problemas
aparentemente insignificantes, pero que muestran ser llaves de valor capital
para la comprensión de un sistema de ideas. Como en el caso de una función
matemática, se tudiará la realidad filosófica partiendo de una serie de
valores concretos atríbuidos a diferentes variables. La filosofía francesa, aunque sea en su conjunto tributaria de las grandes líneas de división que Descartes le ha impuesto y que, en el primer abordaje, disfraza las posibilidades,
y deja entrever en filigrana la importancia real de lo que parece ser "menor".
Hay que saber escoger lo "secundario,., y reconocerle sus derechos de posibilidad primordial. Esta idea de la importancia del matiz está, a primera
vista, ligada con una idea de debilidad; pero en filosofía matiz y vigor no
son incompatibles; y filosofar, es saber wscernir los matices y subrayar su
importancia. Esto trae a rechazar lo que es sistemático y engolado; en fin,
esto viene a negarse, a plegarse a generalidades tradicionalmente repetidas
y, finalmente, y nos lle,·a quizá a la libertad. Es lo que Platón ha sacado
a la luz; pero la filosofía moderna sólo lo ha alcanzado a través de Plotino,
no sin haber sido no obstante afectada por los formalismos deformantes, por
ser conformistas, de Kant (noción de deber), de Hegel y de los hegeliano
(principios esquemáticos religiosamente respetados). Hasta los casuistas se
han lt'berado de un conformismo moral aparente para meterse en un con-

88

Habiendo llegado al término de nuestra encue ta, podemos recordar los.
temas principales de sacar algunas conclusiones generales.
a) Los aspectos del problema en cuestión, lejos de ser los únicos parece.o
no obstante ser los más importantes en nuestros días; si existen otros, no
hemos olvidado aludirlos en su ocasi6n, y en varias veces, con el riesgo de
repetirnos.
b) Algunos rasgos comunes a los tres niveles principales examinados, a,
saber, el científico, el artístico y el histórico, se imponen a nuestra atención:
voluntad de deformación para alcanzar un resultado anticipado, aquiescencia, si no connivencia, por parte de las conciencias receptoras, ávidas de
encontrar en las formas de comunicación alteradas y alterantes de qué ali-

89

�mentar su inercia; mística y mistüicaci6n en la información, de la que s6lo
se exime la realidad artística, por su naturaleza particular.
e) Enraizamiento, cada vez más evidente, de la creencia en la necesidad
de aceptar el mito como medio de entendimiento en un mundo en el que
la incoherencia sólo parece igualar a la humanidad.
Esta incoherencia y esta humanidad, resentidas cada ez más, subrayan
ciertas perspectivas que dominan la reacción, ya entablada contra la alienación del hombre por éJ mismo: por una parte, denuncia del mito en todo
los planos, aun en el plano estéti o, toda vez que parezca alterar la sinceridad
artística; por otra part , iov ligación de los medios mediante Jos cuales el
hombre de nuestra época puede rechazar, en el campo estudiado, el peligro que amenaza a su personaHdad y a su existencia; finalmente, imposición
de la verdad como postulado uprerno de sabiduría y como regla efectiva
de conducta. Aun si la debilidad humana ha podido crear sus ídolos, el
hombre, consciente de sí mismo, puede confiarse en la autenticidad de su
futuro.

ATURALI M AND EVOLUTIO

A STUDY I
PATRJCK

CONTRASTS
Ro

UNELL

Univenity of Texas at El Paso.

FTER CoMTE, no concept of "evolution" can be understood without traciog
its history, especially since this protean term has signified different things to
different authorities. Moreover, viewed logically, evolution is one of those
terms which unfortunately has a double meaniog even in biology. It refers
therein to a fact about certain proce~s of change occu.rring in nature as
well as to a tlteory for explaining them. Con quently, to avoid confusion
in semantics, wc should restrict the term "evo)ution" in the biological context
to its empirical meaning and employ "evolutionism" for its theoretical counterpart. tric.tly speaking, "evolution" is one thing, "evolutionism" (theory of
evolution) is another, and debatable thing.

As is familiar to historians oí ancient Greek science and philosophy, the
first recorded specuJation on evolution goes back to Anaximander of Miletus
and his particular naturalistic fragment that man sprang from a "fish." lf
we had more than a few pre- ocratic íragments to go by, Anaximander
would probably qualily as the first evolutionist in the Western world, and
the first evolutionary hypothesis would be, interestingly enough, the ichthyic
theory of the evolution of man rather than the simian. EYen so, naturalism
as a philosophy and evolutioni m as a theory of nature be ame closely linked
v.-ith each other only after the second half of the last century especially
with the advent of Charles Darwin and hi epoch-making scientific attempt
in The Origin of Species (1859) and The Descent of Man (1871) to explain
the evolutioo of life empirically "by meaos of natural selection." Since
then the ew Naturalism as a philosophical movement has thrived mainly
in America, where it is still vital, in spite of certain appearances to the
contra.ry. One concrete proof of its vitality, as we are about to illustrate,
is that the Darwinian heritage has itself inspircd contemporary American

90

91

�naturalists to propose important variations on the theme of evolution which
presuppose but go beyond Darwin himself.
The interplay of naturalism and evolution covers such a multitude of
pcrsons and places that we must for lack of space be selective here. Fortunatelr, however, our selection of the pcrtinent material does not have to be
purely arbitrary, inasmuch as evolutionary concepts associated sorne way or
other with Darwin have served as a major stimulus of thought primarily
in two countries, England and America, and chiefly in two areas of philo~oph~·· metaphysics and social ethics. In lb.e first or metaphysical area,
e,,olut1on as a new way of approaching the fact of development has been
utilized for decades by a large and influential number of philosophers in
Amcrica in order to lend empirical support to a naturalistic methaph) ics,
thercby restoring the continuity ben-veen nature and man. In the second
or socio-ethical area, many biological and social thinkers in America and
elscwhere have been continuously advocating for almost a century now the
application of Danvinian principles of evolution to problems of moral
and social file. In these two particular areas of inquiry, metaphysical and
ethical, the impact of Darwin's work on naturalistic thought has bcen so
far-rcaching in America that she has been christened in retrospect "the
DaIWinian country." 1

In view of the foregoing it will be advisable to divide this essay into

t\-vo

parts. The first part will be devotcd to a sbort comparison of Frederick

J.E. Woodbridge ( 1867-1940) and William P. Montague ( 1873-1953) in
their respective roles as distinct representatives of those contemporary American naturalists who have addressed themselves to the general import of
modern evolution for philosophy. The second part will touch briefly on how
the eventual dispute among the disciples of Darwin in biology proper, with
respect to his precise conception of evolution, finds expression in the moral
and social doctrines of Darwinism, old and new.

Woodbridge and Montague as Epic Naturalists and Evolutionists

If Charles S. Peirce (1839-1914) and William James (1842-1910) may
be said to belong to the inilial period of the so-called "Golden Age of
American Philosophy," we may say that Woodbridge and Montague belong
to its final period. Recentl&gt;·, in an autobiographical mood and advisory
1
HoJ&gt;STADTER, R., Social Darwinism in American Thought, Rev. ed., Boston,
1955, p. 4.

92

capacity as tbe grand-old-champion of Evolutionary Naturalism today in
the U.S.A., the late Roy Wood Sellars (1880-1973) declared that he for
one could not help but "take evolution seriously." 2 Now, although Woodbridge from his first article, "The Argument Irom Design as Affected by
the Theory of Evolution" ( 1894) ,3 to bis last book, An Essay on Nature
(1940), apparently paid more continua! attention over the years to the
subject of evolution than Montague, he actually took it less seriously than
his younger colleague at Columbia University. But, befare showing how
their dífference in appraisal regarding the signilicance of the subject expresses itself technically, wbat do they share in spiri.t as naturalistic apologists far evolution?
Woodbridge and Montague not only are fond of reading tbe great book
of nature in evolutionary terms of one sort or another, but they read it
with epic eyes, essentially. In fact, more revealing in the long run than their
evolutionary presuppositions about nature is their epic preconception of life
itself. That the two roen as typical Anglo-Americans interpret natural evolution epically is no surpcise cuJturally. The most spectacular evidence that
the American way of life is epic at heart comes from the two glorius feats
marking the history of America: the original landing of the Pilgrims on
Plymouth Rock and the subsequent landing of the astronauts on the moon.
To be sure, Woodbridge and Montague as American philosophers are neither
early 17th-century Pilgrims nor late 20th-century astronauts out to succeed
at any cost and at whatever risk by overcoming practically insurmountable
obstacles, but they too have an epic sense of file, however subdued and
sophisticated. In no other aspect of their naturalistic thought is this better
revealed than in their common outlook on evolution.
The clearest statement of Woodbridge's epic pcrspective on life and evolution is found in a commemorative address delivered in 1911. In it the chicles
those narrow•minded scientilic thinkers who "take the knowledge that matter
is hcartless, or that mechanism is careless of results, or that the fittest survi.ve
and the dead are dust, as the organon for the enthusiasm of meo. So to
take that knowledge, is to deny to man a thing of which he is capable, the
thing that tums his life into an epic. And, believe me, there is an epic in
this universe of ours as surely as there is an evoluti6n." • It should be added,
• SELLARs, R. W., Sorne Questions and Suggestions: Án ExposhJ/ation, in "Joumal
of Philosopby," LXVI, 1969, p. 859.
1 Wooo11RIDOE, F. J. E., Natttre and Mind, New York, 1937, pp. 29-36.
• lbid., p. 456.

93

�however, that this confessio fidei is more characteristic oí the earlier Woodbridge than the author of An Essay on Nature, which is not only his last
book but his last testament also. Though still an evolutionary naturalist
in a way, the later Woodbridge lac.ks the epic "enthusiasm" of his younger
optimistic days.
As to Montague,s expression of the epic spirit of optimism in relation to
evolution, it comes out best in his autobiographical essay, "Confessions of an
Animistic Materialist" ( 1930), where he dares to speculate that "the epic
of cosmic evolution would consist in the uncertain, imperfect, and interrupted, but generally progressive, leavening of an infinite chaos by the element
in it of divine love and good. This little yet perfect thing working in the
heart of all things we can symbolize as Prometheus or as Christ, the finite
will of a God whose essence and substance are alJ comprehending and
infinite." 5 Montague is no doubt well aware of his "hazardous and farflung speculation" on the eYolution of tl}e universe, but quite apart from
its validity it does constitute bis Promethean attempt to make a cosmic epic
out of tbe gran story of evolution.
Turning next to how Woodbridge and Montague differ philosophically
as naturalistic interpreters oí evo1ution, we must first dispose of a terminological problem on our hands. The former preferred to call him elf a
"naturalist" while the latter ref erred to himself as an "animistic materíalist'
preferring ' the tougher to the softer label. 0 However tedious this issue of
proper nomenclature may sound, it actualJy provides us with a tellíng clue
as to why Woodbridge and Montague differ in their appraisals and interpretations of evolution.
Historically, their difference rnay be traced all the way back. to the two
distinct types of naturalism persisting since ancient Greek phi.losopby. The
earlier of the two is, of course, the reductionistic type associated with Democritus the rationalistic materialist, the later being the anti-reductionistic
associated with Aristotle the empirical naturalist. Accordingly, whereas Montague as a neo-materialist is an updated Democritus tinged with Bergson
Woodbridge as a neo-naturalist is an updated Aristotle tinged with Santayana. Therefore, whatever differences Montague and Woodbridge have as
evolutionists stem ultimately frorn an original difference in their genealogy
as naturalists in philosophy. We are now ready to compare in nuce our t\.-vo
contemporary American oaturalists as philosophers of evolution.
• MONTAGUE,

• Ibid., p. 90;

91

W. P., The Ways of Things, New Yozk, 1940, p. 665.
WOODBRIDOI!, ibid., pp. 255-56.

To begin with Montague, the publication which reflects perhaps best of
all that he is philosophically on the side of Democritus, is "A Materialistic
Theory of Emergent Evolution" (1929). Tbe essay defends a "quantitatiue

interpretation of the various qualitative levels of l17e that successivel)' emerge
in the course of evolution. The whole process of development from the
simplest protopla.sm to the highest forms of spiritual life is depicted as a
transformation of mecltanical or externally determined systems in which
kinetic energy is dominant into teleological or self-determining systems in
which potential energy is domi11ant." 7 In other words, what the "atom"
is to Democritus, the physical category of "energy'' (kinetic and potential) is
to Montague. Time does not permit us to deal with Montague's ingenious
hypothesis of mind or consciousness as a special form of potential energy. 8
To appreciate better why Montague insists on interpreting Emergent Evolution "materialistically," that is, in quantitative or cornmensurable terms, we
must go to what he finds wrono- with that particular evolutionary theory
associated usually with tbe name of Samuel AJexander (1859-1938) oI Australia. Otherwise we will be in no position to arrive at the exact difference
between Montague's interpretation of evolution and Woodbrige's. At any
rate, what Montague fincls highly objectionable in the doctrine of emergent
e\·olution is its acquiescent attitude of "natural piety'' towards the unpredictable emergence of novelties in nature. With characteristic frankness, he
attacks such attitude as "scientific treason," because in hi.s opinion our task
as investigators is not to accept piously the "emergence of the new and
higber levels of being'' as "brute facts," but rather to explain them "analytically" by "ratiónal etiology," yet without eliminating their unique qualitative
properties themselves. 9
This stubbom quest1 on Montague's part, for a thorougWy quantitative
explanation of the qualitative changes emerging in the course of evolution
by recourse to purely physical principies and fonns of energy, is precisely
what W oodbridge denies as an adequate approach to understanding nature
and man. For one thing, there is too much Loc.ke, as well as too much
Aristotle, in Woodbridge for him to have Montague's metaphysical confidence
in the cognitive pos.5ibilities of m.athematical physics. For another, though
Ibid., p. 418.
• Ofr. RoltANELL, P., The Leading Idea in Montague'J Philosophy, in "Joumal ol

1

Ph.ilosophy,11 LI, 1954, pp. 619-24, in particular p. 621.
• MoNTAOUI!, op. cit., pp. 427-30. Cfr. ALE.XANDB.1!., S., Natural Piety, in "llibbe.rt
Joumal,' XX, 1922, pp. 609-21.

95

�Woodbridge to my k:nowledge did not make any special comments in print
on the theory of emergent evolution itself, he was himself too imbued with
.a "sense of piety" 10 to protest with Montague against its attitude of "natural piety."
According to Woodbridge, "the fruitful approach t.o a theory of nature
is from an initial emphasis on Hfe." n Starting with the primacy of bíological
categories, he remarks in a public lecture of 1935 as if he has Montaguc
in mind, "one whose thinking has been largely controlled by physicists may
find it advantageou.s to let it be controlled for a season by biologists and
&lt;?xamine the evidence that their work affords" concerning the place of "natural teleology" in the scheme of things.1 ~ The contrast between Woodbridge's
call for an interpretation of nature and evolution from the vantage po.int
-0f the biologist, on tbe one hand, and Montague's from that of the physicist,
on the other, éould hardly be more pronounced.
However, despite their fundamental clifferences in points of departure and
controlling categories, there is one central category that the two meo share,
namely"' the hiological category of "pontentiality." But, on account of their
common epic horizon, it is of ten used interchangeably with the category of
"possibility." Neither Woodbridge 15 nor Montague u seems to be aware
of the m.1cial diffcrence between the Aristotelian category of "potentiality"
and the Existentialist category of "possibility"- a difference first made
c!f·ar and given due importance in contemporary Italian pbilosophy by Nicola

(Apr:il 29, 1935). "Aclaro was the first Darwin. Adam named Nature"
(May 1, 1935) .
It is boped that these few excerpts from the unpublished Woodbridge will
show why he took modero theories of evolution less seriously than Montaguc.
The reason, to put it in a Shakespearean vein, is not that he loved Darwin
less, but that he lovea Aristotle more.18 And of ali of the writings published
by Woodbridge himself, the one which perhaps spells out best where be stands
with respect to evolution, is the booklet entitled The Purpose of Hi.story
(1916). There be identilies evolution with the idea of "historical continuity."
There also he admits that the modern doctrine of evolution "wrought a real
emancipation of the m.ind" by making "the fact of continuity convincingly
apparent." 17 Yet, at the same time, he asserts that the obvious fact of evolution or continuity of itself "teaches no lesson in morals an provides no guidc
to the perplexed." 111 In contrast to Montague, who as a persistent critic
of the relativistic theory of truth categorically questions the relevance of
evolution for epistemology but grants its relevance for ethics,19 Woodbridge
would contend that evolution as such is relevant to "the pursuit of knowIedge" but irrelevant to "the pursuit of happines." 20 Tbis Ieads us to the
second or ethical part of our brief comparative study of naturalism and
evolution.

Moral and Social Darwinism, Old and New

Abbagnano.15

In the spring of 1935 I was fortunate to take a graduate course on "Theory
of Nature" with Woodbridge at Columbia University. The following excerpts
takcn f mm my notes in the course strike me as more indicative of how he
frlt about the ·whole doctrine of modero evolution than what he said in
print during hjs lifetin1e: "Evolution and progress are superstitions. I hope
you outgrow them" (February 27, 1935). "Evolution is a fact Yet there
are rnany controversies about it. Aristotle and Darwin are pretty much alike"
11)

WooDBRIDGE,

op. cit., p. 456.

u lbid., p. 275.

,: lbid., pp. 293-94, 113-33.
21 Wooo11.RIDC&amp;, op. cit., pp. 51-3, 258, 303-06; An Es.ray on Nature , New York,
1940, p. 150, 211, 264, 267, 274, 305.
11 MoNTAOUE, op. cit., pp. 267, 275, 408-417, 502, 592-94, in particular p. 501.
11 Cfr. RoMA.NELL, P., Abbagnano, Nicola, in Eneyclopedia. of Philosophy (Editor,
Paul Edwards), I, New York, 1967, pp. 1-2.

96

What atomism was to the Epicureans in the ancient world, evolutionism
is to the Darwinians in the modern. Just as the Democritean theory of
the atoms was transformed by tbe former into a guide to personal peace
of mind or spiritual survival, so the Darwinian doctrine of evolution has
been adapted by the latter as a guide to physical and social survival. But,
with thc birth and proliferation of moral and social theories stemming from
Dar-winian biology, there arosc eventually a serious difference of opinion
among the disciples of Darwin regarding the actual meaning of evolution
,. Cfr. WoODBIUDGE, F. J. E., Aristotle's Vision of Nature (Editor, J. H. RandaU,
Jr.), New York, 1965.
" WoooBJUDGE, F. J. E., Th, Purpose of History, Ncw York, 1916, pp. 70-71.
• ]bid., p. 74. Cfr. WoonBJUDOE, F.J.E., The Rtalm of Mind, New York 1926,
pp. 106-110.
» MoNTAOU&amp;, W. P., Tht Ways of Knowing, London, 1925, pp. 163-64.
.. WOODBRIDCE, ...tn Essay on Natu.re, pp. v-x, 331-38, in particular, p. 290.

97
HUMANITAS-7

�in the master and its implications for morality and society. 21 While the earlier
Speocerian generation of Darwinians was content to interpret, literally_
nature's evolutionary processes in Darwin's tenns of "the struggle for life,"
and, as a result, saw moral and social evolution in the sarne competitive
tenns, the subsequent Kropútkinian generation on the contrary has been
inclined to view the whole story in coopcrative terms.
The man who foreshadows the split within the Darwinian camp into two
groups of social moralists and represents the critica! period of transition between thc carlier and later generation of evolutionary naturalists, is Thomas
H. Huxley, a physician by training and the greatest advocate of the ew
Biology in the Victorian Age. Surprisingly enough, Huxley is a complete
Darwinian in biology, but not in ethics. In fact, in bis widely discussed essay
Evolution and Ethics (1893), he calls so much attention to the fallacies
ínherent in the ''ethics oí evolution" that one is left wondcring as to whether
there is any validity to it at all for him. In any event Hu.."&lt;ley assumes a
radical duality between "the cosmic process" and "the ethical process,"
argues that social progress "means a checking" of the former by the Iatter,
and "repudiates" on moral grounds the Darwinian vie..v of nature for its
ruthlessness, describing it colorfully as '·the gladiatorial theory of existence." 22

As I see it, the most telling feature of Hmdey's peculiar position in Evolution and Ethics is that he i faced with a tragic dilemma as a convinced
Darwinian in biology. The dilemma is implicit in an open declaration of
bis at the outset: "Whatever difference of opinion may exist among experts,
there is a general consensus that the ape and tiger methods of the struggle
for existence are not reconcilable with sound ethicaJ principels." 28 Like every
tragic soul, Huxley is confronted with an unavoidable conflict of interests.
In bis particular instance, the conflict arises because he holds two incompatible bcliefs simultaneously. One is what be firmly believes as a Darwinían
evolutionist the other as a Stoic moralist. The two beliefs clash in his mind
'
and, though he has trouble resolving bis own dilemma, he at least recognizes
that "the glacliatorial theory of existence" is no model for ethics.

~~t was due to bis particular reading of Darwin in the rugged individualisbc term of his own generation of evolutionary naturalists, it was not
too Ion? before a n~~ way out of the problem was found by the subsequent
generation of Darwuuans. The available stratcgy was, obviously, to question
the adcquacy of the original reading of Darwin in the catchwords of "the
~truggle for _e~stence" and "the survival of the fittest' e.xclusivcly, by dcnymg on empmcal grounds the previously accepted primacy of the factor of
"mutual struggle" in Darwin's conception of evolution or stated positively
by shifting the emphasis to the complementary facto; or' "mutual aid" ~
the master him~elf. 24 Tbis i~ precisely the resolution of HtLxley's, dilemma
advanced by Pnnce Kropotkin at the beginning of the century in his book
Mutual Aid a Factor of Evolution (1902), and what many of the contero~
porary neo-Darwiruans in the moral and social field, with or without acknowJedgment, have done since then is to incorporate the Russian evolutionist's
hypothesis of "mutual aid" into their own systems of evolutionary thought.u
As to the reason for thc original popularity of the ruthless form of evolutionary ethics in the late 19th century, here is how one of the neo-Darwinians
in contemporary America has explained it, on looking back at his Spencerian
predecessors: "such tootb-and-claw ethics," in a phrase after Tennyson,
"suited the ~k of Victorian laissez faire capitalism and, also, with only
rather superf1c1al remodeling, of its opposing ideology in 1arxist socialism."28

This critique of the old social Darwinism on ideoJ~gical grounds gets rein~orced by another, which rests on logical grounds, as follows: "Omitting
nnpo~nt facts and basin~ their arguments on false premises the tough
Darwm~. could .º~Y arnve at false conclusions." 27 As a consequence, of
such empmcal onuss1on and false reasoning on their part, this neo-Darwinian
naturally draws the conclusion that the immediate clisciples of Da.rwin failed
to appreciate the moral of the entire story of evolution, to wit: ''To Iove
thy neighbor as thyself is not simply good text for Sunday morning sermons
but perfect1y sound biology. ' 21 In fine, whereas the original generation of
"the tough Darwinians'' used to read the evolutionary story of life in terms

Now, once it is understood that the reason for Huxley's actual predica21 Cfr. LRAKE, C. D., and RoMANELL, P., Can We Agree? A Scientist and a Philosopher Argue abovt Ethics, AUJtin, 1950 ¡ RoMANELL, P., Ethical Problems and Scientific Method, in "Ethks", LX, 1950, pp. 294-95; ROMANELL, P., Il naturalismo critico,
Torino, 1969, pp. 69-94.
" Hoxuv, T. H., E11olution and Ethics, London 1893, p. 33.
" Ibid., p. 7.

,. ~ROP~TKIN, P. A., Ethics: O,igin and De11elopment, trs., L. S. Friedland nnd J
R. Piroshmkoff, Kew York, 1924, pp. 13-14.
·

" Cfr.

liERRtcK,

C.

J.,

The Evolution of Human Nature Austin 1956 ·
'
'

WADOtNCTON

C. H., T/1e Ethical Animal, London, J960.

'

: SwPsoN, G. G. The Meaning of E11olution, Ncw Haven, 1949, p. 298.
•

AsH~IW MONTAG~,

M:

g1cal Bans of Cooperation,
• /bid., p, 281.

in

F;:

Th, Origin and Nature of Social Life and the BioloJournaJ of Social Psrchology •• XXIX 1949
274
'
'
' p.
.

98
99

�of the lron Rule of Spencerian ethics, those who could well be named ' the
sof t Darwinians," by contrast, evidently read it today in tenn of the Golden
Rule of Christian ethics.

It is indeed comforting to hear from one of the current followers of Darwin
tbat the Christian commandment of neighborly love not only meets the
requirement of a good religion but, in addition, gets tbe blessings of the latest
word in biology. Nevertheless, the new conclusions of ''the soft Darwinians,"
whose general picture of Nature, in contradistinction to ''the gladiatorial
theory of existence," may be named (with out offense) "the boy scout theory
oí evolution," suffer from a fallacy opposite to that of "the tough Darwinians." While the earlier generation of evolutionary naturalists used to commit
the fallacy of false prem.ise in ethics and social philosophy, the newer generation may be said to commit the fallacy of true premise. For, granting that the
organic world is more of a cooperative than a competitive affair on a grand
scale, this fact does not of itsell necessarily prove that cooperation is morally
better than competition in our dealings with each other.
Even if we granted the moral superiority of cooperation over competition,
its superiority could not be proven by simply appealing to a "principie of
mutualism." 211 goveming living organisms. Why not? lf "the ethical conception of love" or the "principie of cooperation" is "grounded in the
biological structure of man as a f unctioning organism," then it follows that
a11 moral effort on his part is absolutely superfluous, since he "is boro with
an innate need for love" and his "cooperative behavior" is assumed to be
"úmate" likewise.3º And iI all our moral and social behavior is "innate"
to human nature, conceived in necessitarian fashion, then it makes no difference from an ethical standpoint whether we say that man is competitive
or cooperative in essence, that cooperation is morally superior or inferior to
competition, because in any case he has no choice or freedom to act otherwise, ex hypothesi. In a word, the biological doctrine of innatism negates
the raison d'étre of ethics as such by simply removing the real need for it
in a world where the moral itself is guaranteed in advance. Besides, cooperation in its moral context is not always good, nor for that matter is
competition always bad. Tbe gang world illustrates the truth of the first,
the sports world that of the second.

In the final analysi.s, the only real difference between the old Darwinism
and the new as regards the moral and social aspects of evolution turns out
.. Ibid., p. 272.
• Ibid., p. 280.

100

to be essentially one in ideology. In contrast to the previous generation of
"the tough_ Dan-vinians," who went presumably to Darwin to seck backing
for the social value of competition in vogue at the time and found it in his
cardinal idea that adaptability to changes in tbe environment is tbe key
~o s~val, "the_ so:t Darw~•• at present are returning to the same
1d~ m order to JUStify the social value of cooperation to contemporary men.
This new look at the master's great work in biology is doubtless very meaningful from the viewpoint of cultural relativity, because it is another reminder that any shift in social tbinking reflects the set of values at stake
in a particular culture at a specific period in human history.

. Yet, ironically enough, the new cultural phenomenon has little bearing,
if any, on the co~e of natural evolution itself. For, to clase this study in
contrasts of Naturalism and Darwinism with what I said in an earlier article
on the subject, "it should be pretty plain that Nature's face and the behavior of the species themselves have not changed much in the Iast hundred
years, and that whatever evidence of cooperative activity biologists find now
in the animal kingdom was accessible to their colleagues a century ego. So
the change then in perspective from tbe old social Darwinism to the new
m~st be attributed, at. bottom, not really to a reassessment of the biological
evidence_ at hand, but primarily to the moral growth of that rare species
tax~nonucally labeled homo sapiens- man himself- who is beginning to
rc~tze a~ long last that _mutual cooperation among free men and responsible
nattons is the only sensible alt.emative to mutual annihilation in a nuclear
world." n

11 R~u~ELL, P. So~al Darwinism, O/d and New, in ActtU: Segundo Congreso E"traordmano Interamericano de Fi/ofofía, San Josi (Costa Rica} 1962, pp. 140-41.
~fr. R~NÉ DuBos, Man, Medicine, and Environment, New York 1968, p. 6: "Scicntuts m.ight like to believc that thc change from tooth and claw ethics to social lfüerafüm is a consequence of greater biological knowledge, but there is no b:isis for t.hi5
flattering assumption. Nature and the interplay bctwcen living organisms have not
~anged ~ the. past 100 yean. In particular, thc various forms of cooperative activity
m thc ~ a l kingdom were as rcadil&gt;• accessible for observation and study to Victorian
naturalists as they are now to modero biologists. It is probable that the scientifü.. evidence for a liberal social policy as agairut 19th-century social Darwini.sm does not
come from a reassessment of old biological information bul rather from the search
for new kinds of information."
'

101

�SINN UND BEDEUTUNG VON HUMANISMOS UND HUMANITAT
HEUTE

(Eroffnungsvortrag der "World Society of the Humanities"
September 1974 U.S.A., in deutsh}.

DR. FRITZ J. VON RlNTELEN'
Univenidad de Maguncia
República Federal de Alemania.

DmsE FRAGEN stehen heute sehr im Vordergrund, um die Gefahren einer
destruktiven Entwurzelung der sozialen Gemeinschaften und die i.mmer
wicder auftretenden Akte der Gewalt und die Mi,8achtung des eigentlichen
mcnschlichen Daseins sowie seiner Grundrechte zu überwinden.
Dieses ist Folge der i.mmer starker gewordenen Infragestellung bindender
gegenseitig seelischer Verpflichtungen gegenüber dem Mitrnenschen und seiner
personalen Würde, der dignita hominis ( Seneca). Wenn wir nur das anerkennen, was im Sinne eines rein formal en Intellektualismus und einer rein
mathematisch-mechanistischen Interpretation der Wirklichkeit analysiert werden kann, mag es auch zu erstaunlichen Ergebnissen führen, verliert der
Mensch mit diesem Teilaspekt der Wirklichkeit sein innercs Wesen, seinen
Gehalt, sein Ethos, seinen humanen Auftrag. Dann entsteht eine Dehumanisierung, ein inneres Vacuum durch ein eingleisiges Denken. Es ist das, was
Werkmeister U.S.A. einen blopen Scientism genannt hat. Gerade dann kam
der berechnende, wenn auch in vieler Hinsicht praktische Verstand zum
Vorspann der Gewalt werden, eben des "Willens zu Macht", einer Mi,8achtung dessen, was das Leben des einzelnen Menschen sowie seiner Gemeinschaften lebenswert und sinnvoll erscheinen la,8t.
Diese Frage ist der uns in der Gegenwart gegebene Auftrag unserer geschicht-

103

�lichen Situation. Darum beobachten wir auch heute vielfach das Bestreben
zu einer interdisziplina.Ten wissenschaftlichen Gesamtdeutung des Daseins und
Lebens zu gelangen, indem die einzelnen Fachgebiete sich gegenseitig befruchten, gegenseitig eindeutige Ergebnisse anerkennen, um eine umfassendc
Antwort eines Gesamtaspektes (Max Planck) zu gebcn. Dann erst tritt das
Humanum wieder in den Vordergrund und dcr totale, integrale Mensch
ist angesprochen. Er erkennt dann auch seine Verpflichtung gegenüber der
Einheit der Menschen, andemfalls stehen wir mit den Worten Panikkars,
St. Barbara California vor einem "vegitationslosen Abhang".
Man spricht hier von einem Humanismus. Was bedeutet das Wort? Es
ist die Entfaltung der dem Menschen eigenen Moglichkeiten, seiner schopferischen Kraf te gegenüber sich und den anderen, welche ihn zur inneren
Vollendung geleiten sowie immer wieder erneuert werden müs en, freilich
durch die jeweils neue Situation und ihrer A pekte bedingt. Es crmoglicht
die Entfaltung eines hoheren Menschntums einer ur5prünglicben Gaben.
In der Europaischen Welt ist dieser Weg besti.mmt durch die auf die Antike
zarückgehende klassische Tradition, aber wir konnen beobachten, dap in den
anderen Kulturen, so etwa in den Asiatischen, durchaus verwandte Grundforderungen als Verbindlichkeiten mit unbedingtem Cbarakter, man konnte
auch agen, Grundwerte bekannt wurden. Das wesenhafte Gemeinsame vermag
eine innere B gegnung unter den Kulturen.1 Es liegt ein gleichartiger Sinnkern
vor, der sicb in unterschiedlichen Variationen ausdrückt und seinen jeweiligcn
historiscben Horizont besitzl Der bekannte Zenbuddhist Daisetz Teitaro
Suzuki bat formuliert, da/J die menschlichen Forderungen der Treue, Wahrhaftigkeit, Hilf bercitschaft für andere, der Ehrfurcht vor dem Letztgültigen
in Japan al "values", Werte gegolten haben, als es noch nicht im geringsten
mit der Europaischen Kultur in Beziehung stand.

In dieser Weise konnte man einen gleichen konstanten Grundgedanken in
verschiedenen Gemalden, wenn auch in unterschiedlicher Qualitat, ausdrüc.ken. Die Menschheitsgesch.ichte lehrt uns zur Genüge, da/J die Forderungen
eincs Humanismw die Grundbedingung ist für eine reichhaltige Entfaltung
positi\"er schopferischer Entwicklung der Kulturen und ihrer Strahlungskraft
auf allen Gebieten, welche dem menschlichen Dasein seine innere Genugtuung
verleiht, es erst als lebenswert erscheinen laPt und die letzten Motive des
Lcbensi.Iihaltes vermitteln.

Freilich, sprechen wir beute von Humanismus, dann i.st es im umfassendercn,
globalen Sinne gemeint als eine Anknüpfung nur an die eigene geschicbtliche
• Und ein gegerueitiges Ventehen der mensc.hlichen Grundhaltungen zu ermoglichen.

104

Tradition. Dieser Humanismus wendet sich vor allem dem menschlichen Ethos
und seiner Bereiche sowie unserem Wesensaustausch im personalen Kontakt
zu. Es ist auch historisch weitgehend durch die religiosen Haltungen fundiert.
Wir fragen gerade beute nach dem Gemeinsamen in allen hoheren Kulturen
wie icb noch aufzeigen werde; denn ein voller Pluralismus la/Jt sich eindeutig
widerlegen. Wilhelm von Humboldt batte bereits gesehen, da.p die "Gcsamtheit menschlicher Seelenkrafte' gerade in den Sprachen als Emanation des
Geistes offenkundig werden, die uns das Bekenntnis zu dem, was den Lebenssinn erfüllt, offenbaren, so dap wir nicht, wie die jungen Dozenten auf der
letzten East-West Philosophers Conferences in Hawaii {1969) sagten, vor
einer "sinnlosen Leere" stehen, vor einer "alienation", "Daseinsentfremdung'' 1
"Aber wir fragen nach neuen ,verten", welche eben neue Impulse verleihen,
um nicht in einer Sekundarwelt stehen zu bleiben. Dann erst erscheint ein
menschJicher Einsatz gerecbtfertigt. Dieses ist das immanente Anliegen des
modemen Humanismus eben die Frage nach dem zu achtenden, allen Menschen gemeinsamen, geistig-seelischen Sinngehalt als inneres Rückgrad unseres
Daseins, welcher den \ andel des Berwuptseins und die zufallige historiscbe
Situation übersteigt sowie die Urfrage aller Philosophie zu allen Zeiten gewesen
ist Seine Selb tverwirklicbung ist die Bedingung einer echtcn Humanitat,
sonst verbleiben wir in einer direktionslosen, hodenlosen innkrise.
)

Es ist auffallend, dap in der Gegenwart das Problem des Sinnes, ja des
Werthaften, auch bei den führenden atun.,,i nschaftlern, in den Vordergrund tritt. W.u bedeutet Sinn? Zunachst schliePt es eine bestimmte Eindeutigkeit ein, nichts Widerspruchvolles. Aber darüber hinaus verstehen wir unter
Sinn etwas Sinnvolles, das in einem nicht mit den Sinnen nur fassbaren
weiteren Zusammenhang steht und ihm gegenüber cine dienende Funktion
ausübt. So wird auch heute von aturforschem von "kosmischen Sinngebilden"
gesprochen und ibrem Strukturgewinn, sofern die niederen Daseinsschichten
eine Untetlage für die hoheren Gestaltungsformen und ihre Ordnung darbieten (vgl. Heisenberg, Linser, Woltereck). Der bekannte Physiker Pasqual
]ardan sp.richt daher von der nicbt mechanistiscb erklarbaren Spontaneitiit
zu hoberen organiscben Gebilden, die nicht nur aus Summation bestehen,
gleichwie ein Gebliude nicht nur aus Steinen oder einem Sandhaufen ( Othmar
Spann) . Die Sinnfrage gilt nun vor allem für das menschJiche Dasein, um
im Sinne des Humanismus moglicbst zur vo11en Entfaltung zu gelangen.
Dieses ist
den
tronom Vikto1 Frankl, früher in U A, jetzt in Wien,
das "Constituens meruchlicher Existenz". Ihre Veiwirklichung geschieht, mit
Kant gesprochen, um seiner selbst willen, weil sie einen dominanten Eigenwert, nicht nur einen Funktionswert, eiruchliept, wenn auch bedeutsam für

rur

105

�die Gemeinschaf t. Dies ruft eine menschliche Genugtunng und Freude hervor, die aber nicht utilitaristisch zu verstehen ist.

generis bumani, der Einheit des Menschengeschlechtes gesprochen. Zur Gemeinschaft sind wir gcboren, in communi nati sumus (Ep. 95, 52).

Das Nützliche allein hat eine sehr relative Bedeutung. Es erschien zum
Beispiel in Deutschland als sehr nützlich für den Einzelnen wie für die Gemeinschaft, sich 1933 mit der gro/Jen Mehrheit 70-80% der Gemeinschaft
dem Nationalsozialismus anzuschlie/Jen, um spater als sehr unnützlich ernpfunden zu werden, Hingegen, wer aufgrund eines überzeitlichen Humanismus
sich gleich am Anfang, von einem hoheren Wert bestimmt, dagegen wehrte,
war zunachst vollig erfolglos, und es wurde damals mitunter mit dem Tode
bestraft, wie z. B. Prof. Huber und die Geschwister Scholl. Immer wieder
beobachten wir in der Gescbichte und auch in der Gegenwart derartige

Der Gehalt der menschlichen Person ist vieldimensiona1, in innerer Erfahrung vennittelt und besitzt gegenüber aller Natur einen hoheren qualitativen
Rang. Freilich wird das heute immer weniger gesehen und der einzelne Mensch
unter Aufgabe des eigenen Ethos wird zum Funktionar einer um!a enden
egalisierenden, au/Jeren Apparatur um nach Jaspers zum nivellierten "Maschi-'
nenmensch" zu werden, nicht von innen geleitet, sondem von au/Jen gesteuert.
Der Prasident von Indien, Radhakrishnan, sagte daher in "Wissenschaft und
Weisheit" {1961 S. 15, 150): ''Die Quellen des Geistes sind im Versiegen,
wiihrend die Errungenschaften des Intellektes ein alarmierendes Ausrna/1 angcnommcn haben. Etwas ist uns verloren gegangen , . . Das Urteil wird
schlie/Jlích lauten: Selbstmord durch Geisteszerrüttung". Theodor Lessing
sprach vom "Untergang der Erde am Geist", gemeint ist der nur formale
Intellekt. Wir konnten sagen: "Was aufbaut, freilich einseitig aufbaut, das
zersetzt. Was zersetzt, kann aber wieder aufbauen."

Situationen.
Ich spreche also von einem zeitüberleger1en-nicht zeitverfallencn-Humanismus, der wohl geschichtlich bedingt ist, aber auch nach W erner JaegerChicago übergeschichtliche Prinzipien von zeitloser Dimeruion einschlie/Jt.
Versuchen wir, unseren Grundgedanken zusammenzufassen. Es handelt sich
um die Sclbstentfaltung des Menschen sowie die Beziehung von Mensch zu
Mensch, Person zu Person. Einem jeden mu/J ein inneres Selbstsein, ein
autonomer Eigenwert, seine Eigenstandigkeit zugesprochen werden, die nicht
nur Schablonc ist. Freilich ist es nicht in dem Sinne eines übersteigerten Individualismus zu verstehen, der zur \'ollen Egozentrik führen kann mit der
Reaktion cines apersonalen Kollektivismus. Die Freiheit des Einzelnen im
Sinne seiner Verantwortung und seiner überzeugung mu/J tolerant anerkannt
werden, falls sie nicht als Amoralitat mi/Jbraucht wird und die humane
Ordnung durch Gewalt und Verbrechen nú/fachtet. Freiheit ist zugleich Gebundenheit an den Anderen und die Gemeinschaft. Immerhin übersteigen wir
damit die blo/Je Naturordnung.
Dcr Hurnanismus fordert, da/J das gleiche Recht, justitia, wenn auch im
Gericht oft allzu formal behandelt, allen zukommt. Darum werden alle Menschen zu Brüdem, wie bereits die Stoa sagte, sofem sie nach ihr an dem
gottlkhen Weltlogos teilnehmen, was dann in dcr christlichen Welt der Agape,
der Charitas einen personal-transzendenten Bezug erhiilt. Homo sacra res
homini, der andere Mensch wird dem M nschen zu einem hohen, heiligmii/Jigen Auftrag, formuHert Seneca (Ep. ad Luc. 95, 33), nicht zur Funktion
seiner Intcressen. Erst in der Ringa be zur sozialen Gemein.schaf t bommt der
Mensch zu seinem eigenen, wie man es heute nennt, existenziellen Sein. Diese
Forderungen sind das gerade ibm Eigene, das oikeien im Sinne der Griechen,
seine Humanitas, wie Cícero sagt. Scbon bei Sencca wird von einer unitas

106

Es sei abschlie/Jend über Humanismus auf die sehr verwandten Wertungsweisen in der asiatischen Welt eingegangen. Für einen Lao-tze (6. Jhdt ante)
ist das Tao, man konnte sagen, die Ordnung, das Unwandelbare, shang, die
entscheidende Gro/Je (Tao-teh-king 39. Übersetzung Ular). Das lichtvolle
Prinzip, yang, und das dunkle irdische, yin, verbinden sich zum Gleichgewicht
dcr Goldenen Mitte, Chung Yung, indem nach Confucius gerade das Ma/J
die gottliche Ordnung einschlie/Jt (vgl. Aristoteles) und hier für den Menschen
nach Pierre Do-Dinh die Forderungen der "vollen Ehrlichkeit, Aufrichtigkeit.
des Humanen der Loyalitat'' als Wertprinzipien aufstellt. 7 Im Tao-teh-king
des Lao-tze finden wir die Gedanken: "Ohne Ordnung zer/Jtobe das Ali" (39).
"Einzelsein zeugt Héihersein'' ( 16) und "schenkt ans Menschliche,. (81).
"Vcrílucht sei jedoch der Mensch, welcher durch das Vorbi]d der Lust und
ihres leichtfertigen Wahnes verblendet in Ordnung Gewohnte" (26). "Gut zu
Guten; gut auch zu Nicht-Guten: das ist der rechteWeg derGüte" ( 49). Der
"Verstand - sagen wir wieder formale 1ntellek - ist Vemichtung des Lebens" (20). "Die Summe der Teile ist nich das Ganze" (39 vgl. erneut Aristoteles).

In den Indischen U panishaden finden wir auch den Gedanken der Erhebuntr über Sinnlosigkeit in Stufen des Aufstiegs bis zur vollen Selbstwerdung
(Brha.daranyaka Up. 3, 4). In der Bhagavadgita ·wird von Bhagavan ges1 Koffucius, deutsche Ausg. 1960, S. 89. Vgt. Verf. nahere Darstellung in "Values in
European Thought'' I 1973, J. H. Grepe, Libreria, Serapio Rend6n 125, México 4, D. F.

107

�prochen, dem 'Wahrheit, Güte, Er babenheit" ah hohe Werte zukomm n
und dies ist ' 1des Guten Güte" (6, 7; 10, 3, 36). Es wird auch in den Upani!haden von dem hochsten Wert der Liebe, bhakti (Brhadaranyaka 71 11; 8
22), der Vollkommenbeit, kaivalya, pílíchtgema.Pen Tat und Wei sheit,
jnanan, der Freiheit des Selbst gesprochen, was "Sein, Bev,uptsein, innere
Freude", sat, cit, ananda und absolute Liebe eiruchliePt.
Durch Befreiung vom egozentriscben elbst gew.innen wir moksa. Sie ist
Selbstverwirklicbung al erhabenster Wert, real intrinsicvalue, sagte WodeyarMysore (Katba Up. II, 2, l; 3, 12; 11, l. Chandagoya Up. 6, 8. 7, 15. 8, 7).
In diesem Sinne sprach Virgil Aldricb U A in Hawaii von der "gemeinsamcn
Struktur des Menscben".
Wir haben bisher darüber berichtet, was unter Humani.smus als innere
Ordnung heute zu verstehen ist. Icb schliepe die Frage an, was mit Humanitiit gemeint ist. Es ist die konkrete Verwirklichung von Forderungen des
Humanismus als pcrsonale Bewahrung. Dieses Verhalten ist eine vollzogenen
Humanitat, Damit ist zugleich eingeschlossen der Dienst am anderen und
Schleiermacher, der ev, Theologe, forderte: "Hineinbildung in die Gem inschaft und dadurch Herausbildung der Personlichkeit". Die Achtung vor ibr
ist Grundbedingung der Humanitat und ennoglicht cine ecbte, befruchtende
Begegnung, die sich auf die entscheidendeo, tieferen Schichten von qualitativem Gehalt im Menschen beziebt, durchaus nícht our durcb Technik und
Ókonomik gewinnbar. Diese Erfahrung machen wir ja alltaglich mit dem
Mionenschen, ganz gleich, welcher Nation oder Kultur er angehort. Es kommt
einem jeden in bestimmter werthafter Cbarakter zu, welcher Berufsgruppe
er angehoren mag, und es ist unabhangig von intellektueller Entwicklung.
AuI dieser Hiowendung und Hilfsbereitschaft zum anderen beruht di Humanitlit Sie ist nicht nur ein gemeinsames Interesse am Wohlstand, wenn sic
auch eioen Einsatz für dar Wohlergeben des anderen und ser Gemeinschaft
verlangt

Aber ist dieses Bekenntnis zur Erfüllung der Humanit.at nicht weitgebend
geschwunden? Gerade darum ist dieses unser Thema. Wir müssen u.ns darüber
k1ar werden, was die lideren Ursachen der Auflosungserscbeinungen und der
geistig-seelischen Entwurzelung sind. Wir sprechen davon, dap heute, gerade von
der jüngereo Generation, so oft von Dascinsangst vor dem Nichts, dcr Sinnleerc,
der Einsamkeit, Ausweglosigkeit und Ungerborgenheit gesprochen wird. Statt
der Angst sieht man die in gleicber Weise ursprüngliche Freude nicht mehr.
Wie kam es da7.U? 1st alles Menschliche nichts anderes als cine determinierte
Fun.ktion des verabsolutierten primitiven, biologisch-vitalen. Trieblebens mit

108

dem Vorsp~ des ~ormalen nur auf das quantitativ Bestimmbare ausgeheoden
Intellektes, wie we1tgehend uns, auch zum Teil in der Pbilosophie gelcbrt
wurde?
'
Wurde dies nicht durch eine an sicb sehr produktive, allein in den Vordergrund ~tende technische Industrialisierung hervorgerufen, so dap zum Tell
gerade die Jug~d besonders in den GroPstiidten, wenn wir in Deutschland
an. ~rankfurt,_ .'.n US~
New York denken zur Haltlosigkeit ohne jede
ge1~t1g-bumarutare ~nenberung entartete&gt; sich zum Teil zu jedem auch neg~tivcn Tun berechtigt fühlte und vollends intolerant wurde? Denken wir an
die bekannten Worte Goethes:

ª.º

"W as ihr nicht tastet, steht euch meilenfern,
W as i~r ni~ht faPt, das fehlt euch ganz und gar,
W as 1hr mcht rechnet, glaubt ihr, sei nicht wahr
Was ihr nicht wagt, hat f ür euch kein Gewicht
'
Was ihr nicht münzt, das meint ihr, gelte nich;.',
(Faust II 1. 4917 fr.)
Kein Wunder, wenn dann der Mensch nur noch gewürdigt wird nach seinem
fraglich bleibenden Wohlstand, welchen Autotyp er besitzt, weJche Stellung
und Bedeutung er im oí fentlichen Leben hat, statt vollig unabhangig davon
den anderen Menscheo, ganz gleich von welcher Position hoch zu schatze
Es k"onnte an das deutsche Sprichwort erinnert werden: "Je
' mehr er hat n.
·e
mehr er wíU.n Wenn alles andere gleichgültig ist, sind wir frei von ¡11~r
Humanitat, eotpersonlicht, eingeebnet, sehen nur auf unsere Lebensversorgung
de~ P.rofit, den man sucht, statt auf den Lebensgehalt. Wir sind dann vo~
freier Verantwortung und Entscheidung für die Gemeinschalt entlastet. Die
F~lg~ ist, dap w!r zum Mitlaufer cines leeren die Freiheit bedrohenden Orgamsat1om;~nec~1amus ~erden mit der Flucht nacb vom und aupen, zurn
Fortschritt, w1e heute viel gesagt wird. Aber es Rommt darauf an worin der
Fortscbritt, auch im human.ir.aren inne besteht, offensichtlich
darin
dap wir einem cinseitigen entmenscblichendcn Prozep mit absolutem Geho~
Folge leisten, welcher die Würde des einzelnen Menschen sowie der Gemeinschaft in Frage stellt und nur den auperen Zwang kennt.

cicht

Darum die Forderung unserer Tage: Gebt der Zeit auch einen gropen
Geclankcn, eben den der Humanitat, damit sie darnn leben kann. Das ist
aber nur dann moglich, wenn wir wieder den Wertcharakter des Einzelnen
mit sein r Sozietlit sehen und nicht mit Scheler der Wertblindheit verfallen.
Die eindeuti.g auiweisbaren, wenn auch nicht physikalisch exakt beweisbaren

109

�Wertgehalte der Humanitiit Cordero dann zu dynamischkonkreter Wertrealisierung durch den {en hen auf und schliepen wie sa , ihren Eigenwert
mit hopferi her Kraft in sich ein. Hier hand lt es ich nicht nur um allgemeine Gesetzlichkeiten und a hgegcbcnheiten1 wie in der reinen einsinterpretation, sondem um die Moglichkeit der Steigtrung im konkretcn, individuellen Gesch en. Die Menschenliebe als Grundwcrt der Humanitat kann in
v rschiedenen Graden ich \"erwirklichen und in unterschiedlicher Tiefendimension empfunden werden. lch kann einem Mitmenschen cine gewisse
Hilfe leisten oder wie in Mainz ein tudent ein in den RheinfluP gefallenes
Kind zu retten ,. rsucht, wobei er aber erfolgl
in Leben verlor. Das war
in hohcr Rang ethi ch-humanitiiren Verhaltens v.•enn au h nutzlo .

un
r Tag~ und gibt ~ns die Pragung eines sich rfüllenden inngehaltes
~se~ D~s. Der SOZlal_-h~anitiirc uftrag besteht gerade darin, jed m
~ cm. r hoberen, auch geistig-seelisch n Entfa]tung zu verhelfen, statt sich
w1
vt lfach hcutc cinem nur ckundiren Dasein ..º""'
""'""'passen. G erad e auf'
•
Jen m \ ege kann er, wie man sagt1 "münclig" werden.

Das humanitare Verhaltcn bezieht sich auf alle Bereicht menschlichen Tuns
von verschiedener Hohendimension, vor allem auch auf den in sozialer Hinicht heute in d n Vordergrund tr tenden okonomischen Bcrcich, die taatliche
Ordnung, die Eniehung, die Kraukenpíl ge und anderes in der Gemeinschaft,
tatt nur d n eigenen orteil womo lich durch unsau re Verhalten am:u•
treben di taatliche notwendi e Ordnung nur durch Zwangherrschaft zu
· rwirklichen, die Et7.ichun nur für ei ne Zwe k und Bevonnundung zu
mipbrauchen die Krankenpfleg nur um d Profits wegen zu betr i 1.

Wi:r halten somit e:.chen, dap Humanitiit nur gewonn n werden kann,
wenn wir un dem hoheren iveau de \ erthaften zuwenden, vor allem in
ethl cher Hin icht. Das kann nur erreicht werden, wenn der fensch durch
eine mchr bewupte oder unbewupt . wie ich zu sagcn pílege,S seine Otientierung findet. Dí s Verhalten wird erst voll lebendig in wu, wenn ich einen
G samtaspekl un r Daseins in der \\'elt ewinne. or allem erreiche i h
eine innere B r icherung sowohl durch &lt;len asthetischen Wert, wenn er in
cinem innenbild mich durch ein qualitatives innbild belebt, als auch, wcnn,
wie die G hichtc lehrt, in dcm rrligiosen W rt als menschliches Urphanomen
di Ehrfurcht vor d m 1 1.1.tgültigcn Gch imnis, wie Goethe sagt, dem Mensch n ro cigen wird.

Sornit venteh ich Hu.manitiñ als die innere und aupere konkrete Ver•
wirklichung d n, was wir Humanismus nenncn. Es i t di
oraus.setzung
echten m nschlichen Welt\·erstiin&lt;lnwcs und der Gemeinschaften im Volke
und der Kulturen zueinander.
Di

wieder mehr in unser

wuP

m zu erheben, ist d

Erfordemi

• "Philo ophie des lebendig n Geist "

110

111

�ARISTÓTELES Y LA LISTA DE CUALIDADES EN METEOR.
385 a 10

DR.

J.

E. Boi.zÁN,

Universidad Católica de Argentina.

"Probábase a razonar, ayudándose
de palabras y acciones. Y tal vez lo
que comenzaba la lengua lo acababa
de exprimir el gesto."

LA

LISTA QUE presenta Aristóteles en Meteor., 385 a 10 acerca de las cualidades empíricas que "diferencian Ja mayoría de los cuerpos" (a 18) se ha
mostrado siempre un paso difícil para traductores y comentaristas cuando
se trata de trasladar unívocamente los términos griegos, y de explicar el
porqué de tal lista y no otra.

En términos generales, es comprensible la dificultad con que se halló el
mismo Aristóteles, no sólo desde el punto de vista lingüístico -problema que
explícitamente refiere en más de una ocasión-1 sino también y en primer
término por las dificultades derivadas de su propia vía empírica, intentando
reconocer y distinguir aquello mismo a clasificar. Vale todo ello decir que
es Ja labor pionera que emprendiera Aristóteles la causa fundamental y originante de toda otra complicación.
Lo que resulta sencillo es determinar el criterio de selección de las cualidades, pues al principio mismo del texto se declara que se comienza "por
enumerar aquellas cualidades que expresan aptitud o ineptitud de algo para
1

Por ej.: Categ., 7 a 5; Maleo,., 387 a 32 ss.

113
11 UMANITAS-8

�ser afectado de determinado modo" (a 10); tratándose entonces de la clásica "segunda especie de cualidad", según la conocida clasificación de Categ.,
VIII. Estas cualidades son derivadas con respecto a las cuatro fundamentales: humedad, sequedad, calidez y frigidez, las cuales • constituyen la materia de los cuerpos compuestos" 2 y podrían denominarse aquí cualidades
de primera especie (hábito y disposición); pero que se especifican en la
realidad fáctica de la existencia de innumerables cuerpos a través de las
cualidades de segunda especie, las más inmediatas éstas y útiles en una clasificación empírica. Con lo cual queda, en principio, justificada la lista dicha
pues recoge el conocimiento empírico de Aristóteles según "las afecciones
más características que expresan las posibilidades [del cuerpo :mixto] de sufrir
acción" (384 b 34 ss.); es decir, de ejercer sobre ellas alguna actividad de
tipo experimental. Sin embargo la justifü:.aci6n no es definitiva, pues recabando del mismo Aristóteles una defensa aducida en otro contexto, "debemos
tener en cuenta que estos términos no denotan con propiedad lo hechos
mismos, pues no todas las varias clases de acontecimientos similares tienen
nombres que les sean propiamente aplicables; en consecuencia es menester
considerar las especies enumeradas como no siendo exactamente lo que indican las palabras, sino algo semejante".ª
Bajo tales premisas intentaremos dar una versión castellana de dicha lista,
tomando como base el texto crítico de Fobes; 4c versión que justificaremos a
continuación presentando comparativamente las traducciones de Vicomercatus (V),5 Lee (L) 18 Webster (W),7 y Tricot (T) ,8 citando también la
opinión de Düring ( D) 0 y, finalmente, nuestra propia versión (en bastardilla). El comentario que seguirá en cada caso intenta justificar nuestra
• De part. animal., 646 a 16; cfr. también De gen. corr., 329 b 32.
• Meteor., 379 b l2 ss., estableciendo su terminalogía con relación a los procesos
naturales de cambio: nbp,i;, i,¡n¡cnt; 1 lmn]a,i;, etc.
• Fo»ES, F. H., ,fristotdis Meteorologieorum libri quattuor, Cambridge (Mass.),
1919; reprod. Ohm, Hildesheim, 1967. Agradecemos a la Lic. Axucena A. Frabosdñ
su valiosísima ayuda en la correcta interpretación de los términos griegos.
• V1cOMERCATUS, F., In IV libros .Ari.rtotelis Meteorologica comentarii, Venetiis,

1565.
1

LEE, H. D. P., Aristotle: Meteorologica, Loeb Class, Library, 1952.
E. W., Meteorologica, en The works of A.ristotu transfaled into English,

' WEBSTER,

Oxford, vol. III, 1931; reimp. 1955.
• TRICOT, J., A.ristote: Les Météorologiques, Paris, Vrin, 1941.
• DiliuNo, I., .A.rütotle's Chem~al Tua.tise. Meteorologica. Book IV, Goteborg, 1944.
En la secci6n correspondiente a su traducción omite Dürin.g el paso de 385 a 10 ss.,
saltando desde 385 a 8 hasta 985 a 20; pero en sección "Oomment'.lry" refiere muy

n~:nclatura ~tellana en base al uso que el mismo Aristóteles hace de sus
tenrunos en diversas ocasiones.

TEXTO

. "Com~c~os por enumerar aquellas cualidades que e.xpresan la apb~d- .º mephtud de algo para ser afectado en determinado modo·
solidif1~bl:, no solidificable (nf}XTOV afffJX7:0'II); fusible, infusíbl~
(n¡xTcw aT71x-r:cw) ; ablandable por el calor no ablandable
1
cal ( al
, , _1
•
por e
ar µ ax-r:ov aµ{Ut,a:x-r:cw) ; ablandable por el agua, no ablandable
~r el agua (uy,m&gt;t' ,i't-yx-ro11 ); doblable, no doblable (xa
•
axannTot')
.
'ble ( xa-r:ax-r:ov
• axá-raxi-ov)
•
µn,-r:cw
. r-'. partibl e, unparli
. friable
~1able (fJeav&lt;1-r:ov lifJeavcnov); estampable, no estampab~
afJla&lt;1Tcw)
1 •
.,
.
. ,· plástico, no Plásn'co (ffA,Q.O"t'ov
anla&lt;1-r:cw)
· compresible.,,
1:1compreS1ble (nteO"t'ov dní.ecno11); extensible, inexten~ble ( llx-r:o~
d.x?:ov) ; maleable, no maleable ( lla?:ov av~la.1:ov) • hendible
he dibl (
' "'
·,
•
, no
.n
e ~X'O"t'º" aax,~ov) ;cortable, no cortable ('r:µ111:ov á1:µ111:o'tl);
viscoso, dispersable. (?'l'&lt;1XUº" &lt;pa8veo"); compactable, no compact:ble ( ml17To11 cun..t11,i-011) ; combustible, incombustible {xav&lt;11:011
axavtno'tl) ; exhalan te, no exhalante (8vµ,a-,:011 afJvµía1:o11 ) ."

(8la:.rt

ª"

385 a 10 ss.)
GoMENTAJUO

I · n11x_i-~
• ~17x1:ov:
.,
concretile, inconcretile (V) ; capable or incapable of solidif1cabon (L); to be apt or inapt to solidify (W) . lidif' bl
lidifiabl
' so
ia e,
non so
_e. ~T); solidify, congeal, freeze, by cold as well as by
heat (D) ; solidifu:able, no solidificable.
En varios ~~s d~ Meteor., cap. VI, estudiando precisamente los cambios
de. ~~do,. _utiliza A~telcs nfjs~i; indicando indudablemente el proceso de
solidifica.CIOn,
· 1 , 8 Y oporuendolo a n¡~,i; (fusi6n: 382 b 28) 0 b.1en al corre la1abvo
11,VEU.. &lt;U (disolverse·· 382 b 31) · Un caso el aro aparece en 383 a 6
ss., donde los c~erpos acuosos no son soHdilicables (n 111 ,,v1:a,) por el
fuego, ya que
es• este el que los disuelve (.ltie1:&lt;u ,vá"
•
C' ilno nvA..c
!!Vi; ) y e f ectos contranos. piden causas contrarias·. preo·sament e "solidif'1can
·
, ·
por perdida
de calor y disuelven por agregado de calor". Dado el claro eJ·emplo utilizad
0
,
( cu
. erpos acuosos, agua, líquidos)
el uso que hace de :mí~,i; está bien defimdo ·• se trata d e so lidif"1cació n, o también
· congelamiento (como dice Dü-

b1:evemente el problema, y de alll lo tomamos.

115

114

�ring). y que ello acontezca no sólo por el frío sino también, por el calor vale
para el caso de los compuestos por tierra y agua: por el fno~ en cuanto éste
expulsa conjuntamente el calor y la humedad que lo acompana; por el calor,
ya que éste provoca el escape de la humedad bajo la fonna de. vapor (383
a 13 ss.). Pero el ejemplo más conspicuo y que ya no puede ~e1ar du~as es
aquel q_ue se refiere a la siderur~a, froc~o en el cu~l e~ hierr~ s61ido s~
funde y solidifica posteri01mente (vyeoc; y1,yvtcrra1, xa1, míliv n11rvve18a,,

embargo, que el mismo término ( o sus derivados) lo emplea Aristóteles para
significar ablandamiento o blandura sin necesaria referencia al calor o al
fuego, en una serie de textos acerca de la cualidad «blandura" (382 a 8)
1
a las definiciones de "duro'' y ''blando" ( 382 a 11), y aun al medio ( tacto )
utilizado para discriminar entre lo duro y lo blando (382 a 14 ss.)

IV. uyxro11 lí-r:t)IXT01': humectile, non humectile (V) ; softenable
or unsoftenable by water (L); be softened by water (W); amollisable,
non amollisable par l'eau (T); be absorbcnt (D) ; ablandable por el
agua, no ablandable por el agua.

cfr. 383 a 26 ss.) .1 º

u.

-i:,¡x-i:lw li-i:,¡x-rcw: liquabile, ineliquabile (V); meltable ~r unmeltable (L) ; to be apt to melt (W); fusible, non fusible (T); liquefy,

roelt by beat, be dissolved (D); fusibl4, infusible.
En 382 b 28 ss. aparece ·n7xte18a, como una espe~~e de ~real'l't_e18~,
y en los pasos ya citados de 382 b 31 y 383 a 6 ss.&gt; utiliza Anst6teles mdistintamente -r:17~,,; y '-vta8ai ( cfr. 1) ; esto P;1e?e ":rifi~e fá~~t: e~
383 b 12 donde "'l'Í:~eo'I' di xal cíltc; Av-i:a 1'yew, ov nanc. dt d.Ua
"'Xe&lt;1&gt;"' y por consiguiente, debe referirse a la disolución, no a la ~ón;
; en 387 b
ss. aparecen como ejemplo de ''fusibles" el cobre y el incienso.11

25

JU. µalax-r:o11 &amp;µálaxi-o'I': emollibile, inemollibile (V) ; softenable
or unsoftenable by heat (L) ; be softened by heat (W) ; amollisable, non
amollisable par la cbaleur (T) ; be softened by fire (D) ; ablandable por
el calor, no ablandable por el calor.
EJ.emplos claros de este uso en 383 a 19 ss. ( especialmente a 25) -donde
d sufrir
la arcilla aparece ablandándose por el fuego, pudiendo de este mo o . .
deformación en el horno- así como los casos del hierro y el cuerno, fhudificables sólo en presencia de calor excesivo pero ablandables (µal.án-t-rcu:
29-32 · el cuerno también en 384 b 1) a menores temperaturas;
383
a
'
"C,' al
')
mientras que en 384 b 15 ss. la madera no es ablandable ( ov t µ ax-r:a
por el calor. En 385 b 6 ss., se reúnen como ~ateriales ablan_dables por el
fuego, en diversas circunstancias, el nitro, la arcilla, la sal, el hierro, el cuei:no y la madera; distinguiéndose entre ablandables por el calor (los tres p~meros) y ablandables por el fuego (los tres últimos). Debe destacarse, sm
10 Cfr. también el ~ de la arcilla en su proceso de cocción.' 383 .ª 19 s~-~' hemos
tratado ex.te.nsamente de la siderurgia. en "Aristóteles y la anbgua s1derurgJa , Aca·
demia Nacional de Ciencias (Córdoba, Argentina), Miscelánea nº 52 , 1972.
u Cfr. 383 b 13 y 384 a g3 para otros ejemplos.

116

Traducir este término como "ablandable por el agua" no es absolutamente
correcto, según veremos a través del uso que de él hace Aristóteles; pero estimamos que la dificultad está más bien de parte de la empiria que de la semántica, y tal ve.z la justificación global más sólida resida en que el Estagirita
compara claramente, en 385 b 12 ss., n¡x-rÓ'I' y nyx-ro'I' cuando dice que
'el bronce, siendo fusible ( 1:17,c-r:o'I'), no es ablandable ( lfrty,c-r:o,,) ; en
tanto que sí lo son lana y tierra, pues pueden embeberse" (385 b 13-14). Esta
imbibición (Peixta8a,) es previa al ablandamiento, el cual resultará· entonces ser un ablandamiento por el agua ( de imbibición) ; pero todo ello no
justifica la traducción de Düring. No obstante estamos de acuerdo con Düring
en que rlyyta8at debe incluir tanto /Jeixta8a, cuanto µala,cdnt(!O'I'
yl'Yt&lt;18a, aun cuando el mismo Düring no da la razón de ello.12 En efecto,
en 385 b 6 ( citado supra) los casos de nitro, la sal y la arcilla muestran un
ablandamiento por el calor (µalaxrá) en presencia de una cierta proporción
de a!?Ua, siendo a su vez diferente de un ablandamiento por el fuego (rasos
del hierro, el cuerno y la madera, lineas 11-12); no obstante, en 385 b 15 se
dice del nitro y de la sal que son fusibles por el agua (ilJa-r:os- -r:77x-r:0011
¿ olubles?) mas no ablandables ( anrx-ra), sobreentendiéndose "por el
agua". Más aún: en 385 b 19 se habla de cuerpos porosos que pueden ser
nyxi-á si los poros son mayores que las partículas de agua; mientras que
si son, además, homogéneamente porosos, resultan -r:17x1:a de 1Jdan. Es decir que -r:tyx.-r:á supone "por acción del agua", dándose ejemplos en 385 b 21.

=

V. x.aµn-r:lw l,.x.aµn-r:o'I': flexible, inflexible (V) ; flexible or inflexible (L); bend (W); flexible, non flexible (T); apt to band, of flexible bodies (D) ; doblab~, no doblable.
12

f. d. Osterr. Oymn.,
J., TranJ. Oxford Philolog. Soc., 1884-5, p. 11.

Pero remite a dos trabajos: HovnlANN, K. B., Zeit,

35, 573; y CooK.

W1LSON,

188at,

117

�El texto fundamental al caso es el de 385 b 26 ss., donde se habla de cuerpos
que pueden ser "'Xaµn:r:á. xai &amp;8u'JITá (doblados y enderezados), tales como
la cafia y el mimbre"; y de aquellos otros que 'como la cerámica y la piedra,
son lixaµ.nTa (inflexibles)''. Todo este paso (385 b 26 - 386 a 9) es de
considerable sutileza lingüística y constituye eficaz ejemplo de las dificultades
con que se las hubo Aristóteles, pues aparece él debatiéndose aquí entre el
vario acontecer natural y la ausencia de una adecuada nomenc1atura. Lo
que aquí se halla en juego es -propiamente y tal cual lo dice el párrafo
final del texto: xai. ?"aV?"á E&lt;hW xaµn,?"a xat. Evev,,'t"á, )((If, líxaµn,?"a xai.
a.-'JIE1Í8vna b 7 ss.- el poder o no ser encorvado o enderezado algo por
medio de un movimiento (xai ?"O xá.µ¡t"t"E&lt;18at xai. TO Ev8vt'ta8at [...)
µdJlo'tao8a, 7J xt,,Ei&lt;18a.i a 31-33). Es por ello que lo más correcto e
referir e a esta cualidad como la de aquello que es "doblable o no doblable"
más bien que "flexible" (pues flexible tiene una connotación tendiente a
"elástico") como puede verificarse cuando dice €(1WJI de áxaµzn:a

xal

ex

·ov"Ta

a.'Jlt11

u

0000,,

neet&lt;peeda~ xa,

,

,

.. ,

aooµan,,,, ov ov'JlaTat

¡~

lv8'ÍJT7''t"O~

el~

,

TO

-

,

µ71'H-o~ ti~

1r.Ef!t,:pieELQ/JI

µe,,
~e,
n, VT71't"ª

µtTa/JáUs,,,,

a 29-31 J· donde más bien se trata de cosas plásticas.

con el hielo y la piedra -para tomar ejemplos del mismo Arist6teles en línea
10- y, seg(m se proceda, también con la cerámica, que es xai 8eavC1Tcw
xa¡ xaraxi-ó,, (líneas 11-12) porque, aplicando al caso la teoría de los
poros (líneas 14-17), tiene los suyos dispuestos en parte discontinuamente
y en parte longitudinalmente. Para Düring la distinción entre xa.ra,mw y
8eavcnÓ'JI es "artificial", pero ello se explica por su errónea concepción
de lo xaTa.xTÓtr. Téngase en cuenta que la teoría general de poros señala
dos modos bien diferenciados de comportamiento frente a la percusión : si
los poros de un determinado material son numerosos y se hallan dispuestos
al azar, el resultado será una múltiple fragmentación de la cosa según los
múltiples límites internos que dichos poros establecen; si, por el contrario,
esos numerosos poros se hallan regularmente distribuidos siguiendo una dirección preferencial, se producirá una ruptura en pacos trozos de mayor
tamaño.

VIII. _8laOTO-'JI lí.81aOTO": impressibile, non impressibile (V); capable or mcapable of taking an impression (L); be impressed (W);
apte a cons~rver les empreintes, inapte a conserver les empreintes (T) ;
apt to be 1mpreMed, e.g. by stamp or signet (D); estampable, no
estampable.

VI. 'H.ara'H-TOtl dxáTa.'H-TO'JI: ruptile, non ruptile (V) ; breakable or
unbreakable (L); break (W) ; frangible, non frangible (T) ; apt to be
cracked (D); partible, impartible.
Aristóteles trata en un mismo paso (386 a 9 ss.) de lo xaTctxTÓ-'JI y de lo
VII infra); y ambos "difieren porque partición (xára~t~)
es división con separación en grandes trozos, pero desmenuzamiento (8eav&lt;1i~)
lo es según numerosos trozos menudos" (386 a 12-14); y las cosas partibles,
tales como la madera (= astillable) tienen sus múltiples poros dispuestos
longitudinalmente ( a 16-17). Por esto, y por cuanto se dirá en el caso siguiente (el VII) no nos parece correcta la aclaración de Düring según la
cual, al referirse a xaTaxrÓ,,, "be [Arist6teles] thinks of brittle things of

8eavanw (cfr.

a splinter and the like' 1 •

VII. 8eav&lt;1ro11 a.8eavar0t': fragile, non fragile (V) ; capable or
incapable of fragmentation (L); be comminuted (W); friable, non
friable (T); apt to break into small pieces, be comminuted (ice) into
a granular condition (D); friable, 120 friable.
Hemos referido ya la distinción de 386 a 12-16 (VI supra). Precisamente
es "friable" aquello más o menos fácilmente desmenuzable, tal cual acontece

El texto fundamental ( 386 a 17-25) no deja lugar a dudas en cuanto al
sentido de esta cualidad pues se describe am la 8A.áoi~ como "modificación
superficial con hundimiento parcial por presión o impacto o, en general,
por contacto; y tales cosas son o blandas, como la cera -cuya superficie se
modifica sólo parcialmente- o bien duras, como el cobre" (386 a 18-22).
A contrario sensu, son lí.81a.cn:a los materiales duros (cerámica) o líquidos
(agua); pues en el caso de la cerámica, ésta no cede según su superficie;
y en el caso del agua existe, sí, cesión pero ahora de toda su masa pues toda
ésta es la que se despl~a por acción de la presión.13 Repárese, de paso, en
la cuidadosa observación que hace Aristóteles con relación al cobre: éste es
duro, pero estampable porque a diferencia del agua y de la cerámica, cede
en su superficie y, en parte, en su masa.
IX. nl_a.ad,- ánA.aaTo,,: fonnabile, non fonnabile (V) ; plastic or
non plastic (L); be moulded (W); plastique, non plastique (T); apt
to be formed, moulded (D); plástico, no plástico.
~ Rccu~rdese que para Arist6telcs e.1 agua es dura (=incompresible) pues su superfice es capaz de ceder, pero con despla:z.amiento de las demú partes. Ofr. 382 a 1 t-14
y nuestro n9 XI infra.

119
118

�Para Arist6tel s las substancias .n.1aOT&lt;Í son una especie de las estampabl , y Jo son "cuantas retienen la impronta lograda por simple modelado
manual" {386 a 25). Las án.1aOTa son "aquellas que o no son fácilmente moldeables (µ17 tiitJl.aut'a) -tal como la piedra y la madera- o, siéndolo,
no con 1van la impronta ~ de la lana y de la esponja-" (386 a 26).
De aqu1 que se justifique la tradu ción por "plástico".

X. nu:cnoY cuiÍEO't'0'1: compressile non compressile ( ) ; cap ble
or incapable o{ being squeezed (L); be squeez d (W); compr ible,
incomp
ible (T); apt to be squeezed, compressible (D); compmibl,,

incom Jmsible.
En el paso de 386 a 26 (citado upra) dice rist6tcles de las su tanela
no plá ticas y de su ejemplo , que son met1t'á.; en un largo texto (386 a
29-b 11) retoma el ,•ocablo para aclarar que "son mecn&lt;Í aquellas cosas
que, al ser e truja&lt;las, pueden contraerse por d plazamiento de sus superficies hacia el interior, sin ruptura ni intercambio local de sus partes"; ocurriendo esto porque dichas cosas "tienen sus poros vacíos ( vado del mismo
[mat rial que 1] cuerpo) '. Por consiguiente "son ntEO't'&lt;Í cuantas pu d~
contraerse hacia su propio vacío o hacia sus poros [...] tales omo la ponJa
la cera y la carn "; y son 'dnlecrta aquellas cosas que naturalment no
pueden contraerse bajo presión hacia sus propios poros, sea porque no los
poseen, a porque los tienen lleno de algo más duro [que el mismo cuerpo].
De este modo, son incompresibl el hierro, la piedra, el agua, y todo otro
liquido". Las e.rigencias fundamentales de compre ibilidad con r lación al
despla.7.3.rniento de partes deben ser referidas a lo ya di ho en VIII y nota 13.

XI. ll.xf&lt;W ü,,dxt'OY: tractile, non tractile ( V) ; ductile or non
ductile (L) ; to be tractil or non tractile (W) ; étirabl , non étirable
(T) ; apt to be stretched (D); extensible&gt; inextensible.
El texto explanatorio es el de 386 b 11-18: "llxt'CÍ on aqu llas cosas
cuy
uperfici pueden ser desplazadas hacia los lados; pues ser tirado
( l).,aa8a,) significa el d plazamiento, según la dirección del motor de
una superficie que [no obstante] permanec continua". Se trata, pue de un
desplazamiento según un movimiento de tracci6n,ª produciéndose un elongación de la cosa. E tamos así en el ca de cosas extensibles (cfr. también
XV). Por otra parte los ejemplos a que recurre Arist6teles: cabello, cu ro,

Es &amp;ta una de las "cuatro especies de traslación" de Phys., 243 a 15.

~e~os, pasta , ~gamenlo, l_ana, flema (líneas 13-18) más bien parecen
10dicar cosas elásticas es decll': alargablcs con recuperación espontánea del
tamañ~. original; no oh tan te, la letra del texto por un lado ( "cosas cuyas
s~perftcies pu den ser desplazadas hacia los lados"), y por otra lo que se
~irá en 'V acerca de los cuerpos que "pueden extenderse y contraerse constderablernente' ( 387 a 14), nos ha preferir aquí la terminología propuesta
( extensibl , inextensibl ). d chando totalmente "dúctil".

XII. llat'&lt;W d,r,jlat'OY: du tite, non du tile (V); malleable or non
malleabl (L); malleable or non malleable (W}; ductile, non ductile
(T); apt to be wr ught. pecially by forging, mall abl (copper) (D);
maleable, no maleable.
"Exj t n también cosas llai-á, tal como el cobre; otras a,r,jlaTa, tales
como la piedra y la madera. Son llai-«i aquellas cosas que por un mismo
.º~pe pu~en, al mismo tiempo y parcialmente, desplazarse
'n su supcrf~cre_ hana los lados en profundidad" (386 b 18-21). e trata, por congu1ent , de un proceso de laminación por percusión, r sultando el cuerpo
achatado y ext ndido; de aquí también la compa.raci.6n: "Todas ]as llaTÓ.:
son también 9lacná (= estampables)" (b 22). De modo tal que resultan
l.1a-rd el cobre dicho. pero también la cera y el lodo (b 24-25); no lo son
la piedra, la madera (b 19) ni la lana (b 25), no ob tante ser todas ella
compresibles ( b 24) .15

r

Xlll. axiui-o,, áaxtt1t'01': fissile, non f ile (V) ; fissile or non
fi ile (L): f ile or non fissile (W) ¡ fissile, non fusile (T) · fi ile
(D) ; het1dible, no hendible.
''Es oxurróv aquello cu 11 división puede ·tende
más allá de la popor el
en di isor· pu . algo resulta uxltaa, cuando~
previa divisi6n, se raja más allá del punto alcanzado por el divisor'' (386
b 27-29). Y recurriendo explicativamente otra vez a una e tru tura porosa,
resulta que "[t1XL&lt;1t'CÍ] son las que tienen sus poro -a lo largo de l cuales
consolidan- dispu t longitudinalmente, no tranSV rsalmente'1 {387 a
1-3). En tales condiciones se llega a producir un efecto de tipo cuña de
parte del instrumento y el material
hiende o raja pues lo poros, Ion-

i i6n alcanzad

11 En linea 25 aparece el agua como compmible (nmnÓti), siendo así que en
otros lugares 110 lo es (11id. nota 13). Fobes pone el texto entre corchetes: [011d'ii8coe].
anotando que Thurot lo elimina, ,in más.

121
120

�gitudinalmente ordenados, fa\'orccen d a tillamiento; caso típico es el d la
madera (386 b 26 ) . Ejemplo este último que muestra, además, que "hendible'' es un caso particular d "partible'' · rc-idi ndo e tructuralm ntc la
diferencia en la disposici6n de los por (cfr. VI y IV) .

XIV. Tµ1p:~ lí:1:µtp:o~: dividuum, individuum (V); cuttable or
incuttable (L) ¡ apt or inapt to be cut (W) ; sécable, insécable (T);
apt to be cut (D); cortablc, no cortablt.
l referirse a lo hendible, adara

rist6tel

que la prosecu i6n e pontánea
del efecto del agente divisor no
produce en el proc so de Tµijcrn; (386 b
30). Ahora dirá, más e.xplícitamcnt , que son 't:µ1]Tá los sólidos, duros
o blandos, que sometido a divi i6n no se d menuzan ni [el tajo] va necesariamente más allá de la división. Pero cuantos no
an húmedos, son
á:-cµ,¡t:á'' {387 a 3-6). · trata entone d un proceso de corte dond el
re ultado de la acci6n no
extiende allende 1 término alcanzado por 1 in. trumcnto. Y apelando una vez más a una razón tructural: " lgunas cosas,
omo la madera, son tanlo cortables cuanto hendibles {:&gt;&lt;a, t:µ7/t:á xcd
e7X&amp;O'Tá); pero, dicho en general, [e] longitudinalmente hendible y transversalmente cortable; pu
tratándose de al o múltiplemente divisibl , es
hendible cuando la separación [de las partes} se produce longitudinalmente,
y cortable si ocurre transversalmente" {387 a 7-11).

XV. yAfoxe~ ,paBveéw: lentum, friabile (V); viscous or friable
(L); to be viscous or friable (W) · visquex, broyable (T); viscous,
friable, grauular or pul\'erous, guttiform (D); viscoso, dispersable.
Es é te el único caso en que Arist6tele se aparta de su criterio fundaID ntal de "aptitud e ineptitud" 11 para echar mano má bien -en cuanto
a lo iscoso- a las cualidades de primera peci (hábito o disposición):
'Algo e yllt1xeo,, cuando siendo líquido o blando,
extensible. Tales
son los cuerpos de tructura entrelazada, al modo d
denas,
que pueden
extender y contraerse con iderabl mente. Los que no n así n VJ«Bveá"
( 38 7 a 11-15) . En términos generale , r A.lt1x eo,, indica una cierta consistencia g tatinosa,11 escurridiza, 1• elástica.10 En particular, lo
de-

riva de lo húmedo pue s trata d una especie de liquido modificado tal
como es el caso del aceite,10 cuya yl,axe61:71t; impide la aparición de sedim nto (382 b 13-16 donde cita también la pez) , así como también que
llegue a dei carse (383 b 34) .
El " tado viscoso" ha sido iempre difídl de conceptualizar y describir
pu to qu , n realidad y científicamente hablando ahora, todo cuerpo posee
ci rta flwdez, determinada viscosidad, excepto el cuerpo (te6ricam nte) rígido. La \'Í o idad aparee a í como fricción interna cuando se produce
un movimiento rela~-o de d slizamicoto de las capas -arbitrariamente consideradas- de una masa Owda y donde las capas superiom aparecen como
arra! lrando en sus movimiento , a las inferiorcs.' 1 .omo en muchos otros
· te aquí en ristótcl - una d limita 'ón n ta de lo ,·i ,
sino
incluyen baj
te término tod I s cu rpos que "pueden extende
ntracr considerabl ment ''; pero l intento de teoría de la tructura
a)'Uda a definir la t nninología, si ndo posible, además y nuevamente, obrvai la perspicacia demostrada por nuestro autor al reparar n que la
elasti idad forma parte de lo viscoso: d
hace unos pocos años la ci ncia
ha debido crear, como una rama especial, la reologia para sistematizar los
estados de fluencia precisamente por aquellos casos que, _en términos g ne-

ral s, incluyen conjuntamente viscosidad y elasticidad.
En cuanto a ,pafJvecí Aristóteles se reduce a incluir bajo e ta propiedad
a todos lo demás cuerpos. ¿ Cuáles son é tos? Parece, simplemente, que
aqu ll
que 'no son así" esto
qu siendo líquidos o blandos no son
tensibl y contráctiles, no se deslizan con cierta elasticidad. Muy pocas
,- c ha utilizado Arist6tcles dicho término en sus escritos y la dificultad de
acertar con su sentido y traducción merece nos detengamos un tanto en él.
En De Anima, 419 b 35, refiriéndose al papel del aire en la t.ransmisi6n del
sonido, dice Aristóteles que te no se produce d,a. d ,pa6~eo~ [ó d~e]
z~a, ; y esto aparece como ontrapu to a un aire que 'º"'18fí ""'"ex;;~ :&gt;&lt;al
e~, caso en el cual sí
producirá el nido; contraposición, pue de algo
,pa8veó~ a algo uno y continuo. Haml traduce aquí ,pafJve/w por "lack
of cohereoce"; 22 Siwek por ' particulas minutas f riandum; 23 y Tricot por

,,Aíoxe~

,. Algo semejante ocune con nuestro n• Xl, pero :illl poclrla recurrine a "mol-

deable, no moldeable", por ejemplo.
11 Hist. aniinal., 518 b 14-.
11 Hist. a11imal., 527 a 27.
u D, parl. animal., 652 a 18.

" D, 11n . corr., 330 a 4 u.
" De a.qui que resulle tan llamativa la recurreocia de Aristóteles a una e truclura
"entrelazada, a modo de cadena,", imagen aun hoy utiliz:ida,
= HA»LY, D. W., Árislotlt's D, anima, Oxford at the Clar ndon Press, 1968.
u Srwn, P., Arirtotdis D• onima libri tres gratu d latín,, Pontificia
niv rsiti

Gre oriana, Roma, 3a. 1957.

123

122

�"friabilité" (''tres impropcment d'ailleurs", reconoce en nota). st En sus respectivos comentarios, Ro habla de "friable" H }' Rodier dice que "l'air n'est
pas consi tant". 11 En De sensu, 44-1 a 23-26 se comparan agua y aceite diciendo d la primera qu es el más li ,ero de l líquidos, aun que el acei ;
pero ~. te, debido a su vi. cosidad, se . tiende más que el agua, micmras que
el ae;ua e ,pa8veó,, y por ello es más difícil de retener entre las manos que
ac ite. Mugnier traslada aquí VJa8veó'&gt;' por "íluide"; 11 Beare lo har:e
por 'inc h ive '.ª' Otros dos usos, pero de menor cuantía: en Hist. animalium,
510 b 26 (517 b 6) aparece una r ferencia a ,¡.,ÓY roa8velw lx8v"'Y, las
típicas va o cúmulos de hue\'ecillos¡ y en Problem. 927 b 27
habla d lo

,.

,

o ,

n,nen1:oueo,, por ser VJª veo,-.
Es decir que n todos los casos se alude con el ténnino ,¡.,a8ve&amp;,, a algo
que
discontinuo, que aparece como desmenuzado; a algo cuya coherencia
es muy lábil y que por ello
di persa más o meno fácilmente al no po r,
jwtamenLe, la "e tructura entrelazad , al modo de caden " de lo cue
d o:;o ;
tr.:i.ta, pues, de alguna denominación muy general, tal cual parece
darlo entender el paso de 387 a 15 al reunir bajo ,pa8vea. precisamente a
cuantos "no son así": no son viscosos. i se recuerda lo dicho supra para la
YÍscosidad, lo contrario a esta propil·dad sería la rigidez absoluta; pero penrnr así ría un anacroni mo, ) en consonancia. con lo que estimamos e la
"intentio auctoris" timamos que balta con la apro.ximación que se lo ca
traduci ndo ,pa8verw por "di~persable":
dispersable todo aquello que
pi •rdc fácilrocnt su cohesión, provocánd
bajo determin do fueno no
una d formación reversibl ( la ticidad) o irrev r&lt;,ible (fluidez)
gún un
d lizamiento de las partes con el arra tt·e J ial que corr ponde a lo vi e

ino la

p:iraci6n

in má

d la par

XVI. ,ul,71:ó,, anll71-ro": subactilc insuba tile ( ) ; comp "ble
incompre iblc (L) • to
compres ibil or incompre ibile (\ ) ; foulable non foulabl (T); apt to be kneacled (O) · compaceabltJ, no com-

pactable.

11

m,,

J., Aristott: D, l'
París, \'rin, 1965.
Ross, W. D., A,istotle De anima, editcd ,,ith introd., and

,. TlllCOT,

omm., O. forcl at

the Clarcndon Pre , 1961.
• RoD1ER, G., Aristou: Traití de l'4me, Pari E. Leroux, 1900.
.
rr MuoNtER, R., Arúlol1: Petits 1,aitl1 d'histoirt naturtlle, l xte établi et tradutt,

Paris, "Le_ Bcllcs Lettres", 1953.
11 BEARe, J. I. _ Ro s, G. R. T., ParrJa Naturalia, en Tht WorkJ o/ Ari1lotle
trarul. into English, vol. III.

12-1

"Entre los compresibles, son :n:,l71rá cuantos retienen establemente la
compresión; son cmll71-ra. cuantos o son absolutamente incompresibles o no
retienen establemente la compre i6n" (387 a 15-17). Es decir que m.t71-ró,,
es una _especie de meuró,- (dr. X). Aristóteles utiliza 1 verbo mlécu y
sus denvados en otros lugares con sentido constante de "compresión"; "
aquí se trata de retener o no tablemente el
ultado del esfuerzo de compre ·ón, lo cual sólo puede aconte er en 1 caso de sólidos que, por compresión, devi en coherentes; y en esto con iste ser compactable.

XVII. xavOTcw áxavt1l'o,,: ustile, non ustile (V) ; combustfüle or
incombustible (L); combu tible or incombu tibie (W); combustible, incombustibl (T) ; combustible (D) ; combustiblt, it1combustible.

La traducción del ténnino griego no parece aquí nada dudosa, y hasta la
grafía en lo diversos idiomas modernos citados es coincidente. Aristóteles
utiliza ,caiícTL;- y us derivado con el sentido de quemar y de combustible; 0
y aquí, en Meteor. 387 a 17-22, una nueva apelación a la teor"i.a de los poros
hace definitiva la noción pues además de sostener que madera, lana y huesos
son "avCTl'á -siendo áxava-i-a la piedra y el hielo- se dice que las primeras son así porque poseen poros ad cuados como para recibir el fuego,
y siempre que la bum dad presente no sea excesivamente resistente a ello
(precisam nte, por ocurrir esto último es que resultan incombustibl el hielo
y la madera verde). Ju1.gando ahora desde uno de los resultado deJ proceso, los combu tibies producen enizas (387 b 13). Ari t6te1 retoma más
adelante el tema de los combustibl , relacionando la combustibilidad con
otras varias cualidades vistas (con exhalabilidad: 387 b 21 ' b 31 , 388 a 2 ,·
con fusibilidad: 387 b 25) y di tinguiendo, además, entre combustión e inflamación (387 b 18 ss.).

XVIII. 8vµ,aTO'I' á8vµlaTO'tl: uffüu aptum, suffitu ineptum ( V) ;
capabl or incapable of giving off fumes (L); to be apt or inapt to
give off fum (W); vaporisable, non v porisable (T); fumigable, like
írankincense (D) ¡ ullalante, no uholanle.
• Cfr.: Pkys., 213 b 16. 216 b 24, 230 b 3; A-J1t10,.,
6 b 13 (compi, ión de
aire formándose viento); Híst. animal., 622 a 16: 1uJ..ovp,.,,o;, en el ntido de "apr .
tar'' al pulpo el cual, iendo resbaladizo puede capar (curi
ente D. \ . Tbom n,
Híitoria Animnlíum, n Th, ll'o,ks . .. , vol. IV, nota ad 622
16, dice: "nc.l.ovµcro~,
i.e. to make i t lcndcr") .
E.g.: Pk-,s., 251 a 16 (x11vo-ró. y xára-8tu); D, ca,lo, 307 a 1 (x(IVOTIXa&gt;Tat'a} ·
.De anima, 417 a 8 ( &gt;11111cnó,.) ; De pa,1. 1111imal ., 648 b 18 ( JC.cn,noií xavOTtHc:ineo11).'

.

�Arist6teles ha establecido antes (341 b 6 ss.) su teoría de las dos exhalaciones, que se producen cuando el sol calienta la tierra, diciendo que la
á,,a(Jvµíaut~ es de dos clases: una, más bien de la natura del vapor
( a:rµt.Jro8uniea"); la otra, de la natura del viento (n't'tvµa-rro8tudea") .111
De esta división general sacará posteriormente conclusiones con relación a la
producción de rocío, lluvia, nieve, rayos, terremotos, etc.; y aún se referirá
a la formación de minerales y metales; 32 tratándose siempre de cierto desprendimiento de un cuerpo sutil -gas vapor, humo- por acción del calor sobre
ciertos sólidos. Y esto, en castellano, es exhalar. Pero existe en Aristóteles una
posterior precisión pues en 387 a 23 ss., exigirá, s~ que los cuerpos exhalantes contengan humedad, pero la exhalación misma es algo más que desprendimiento de vapor (l~a.-rµittw) por obra del calor: de hecho es desprendimiento junto con el vapor ( a:rµí~: 387 a 23-24) de algo que es, por natura, cálido y seco -semejante al fuego: 340 b 27-29-; con lo cual resulta, finalmente "una segregación concomitante de seco y húmedo, debida al
calor ardiente" (387 a 30). La llama es humo ardiente (388 a 1); la exhalación del material leñoso es humo (387 a 32 y 388 a 2); la de la grasa,
hollín (387 b 6); la del aceite y de los cuerpos oleosos es humo pingüe
(387 b 6 y 388 a 5), así como también lo es en los casos de la cera, la pez,
el incienso, y materiales análogos. Como resultado, el cuerpo exhalante desaparece totalmente o bien se transforma en tierra (387 a 26). En algunos
casos podría hablarse de vaporización pues se trata de un líquido sometido
a "calor ardiente" (1J1t0 fJEeµov xavun,cov linea 25), con lo cual provocará el desprendimiento masivo de vapor. 33

pero en casos concretos podrá ser aconsejable recurrir a ciertos términos que

~ adecuadamente expresen la experiencia, varios de los cuales han apareodo al correr del comentario.

J. E.

BoI.ZAN

CENTRO DE INVESTIGACIONES FILOSOFICO-NATURALES
(Pontificia Universidad Católica Argentina y Consejo
Investigaciones Cientüicas y Técnicas)

acional de

BUENOS AIRES-ARGENTINA

•
No esperamos que hayan de este modo quedado resueltas todas las dudas
y ambigüedades de la lista de cualidades de Meteor., 385 a 10 ss.; en todos
los casos hemos debido optar por los términos castellanos actuales que mejor
representan -a nuestro juicio- las cualidades que, según Aristóteles, "expresan aptitud o ineptitud de algo para ser afectado de determinado modo";
Cfr. para esta distinción: De caelo, 305 b 14.
Cfr. nuestro artículo: "Aristóteles y la formación de minerales y metales", Anuario
Humanitas, Universidad de uevo Le6n (Mé'&lt;ico), vol. XIV, p. 218 ss.
11 Esta diferenciación entre evaporación y vaporización puede aparecer como un
anacronismo; sin embargo vid. ÜLD4PIODORO, In Meteora commentaria, en Comm .
in Aristotelem. Graeca, vol. XII, Pars II, 334, 19 ss., Beroliru, 1902. También Au:JANDllO, idem., ibid., vol. III, Pars II, 217, 14 ss., Berolini, 1899.
11

ª

126

127

�ANTINOMIE LOGICHE E IDEA DELL'ESSERE

DR.

SERGIO SARTI

Udine, Italia.

Puo ESSERE fonte di stupore il fatto che le antinomie, o paradossi logici,1
siano state tanto poco studiate nell'ambito della filosofía moderna. La Scolastica le conobbe sotto il nome di lnsolubilia o sotto quello, analogo ma
avente un riferimento un po'diverso, di Impossibilia, e ne cliscusse ampiamente, sulle tracce di Aristotele che gia le aveva intraviste (ma cosa non
ha visto o intravisto Aristotele?) ; !'ultimo che ne abbia trattato con ampiezza
e forse que! Paolo Nicoletti da Udinc, comunemente conosciuto come Paolo
Veneto, che della piu celebre delle antinomie, quena del "mentitore", elenco
quattordici soluzioni, aggiungendovi una quindicesima, la sua. 2 All'avvento
dell'Umanesimo, i parados:ñ logici furono relegati tra le inutili logomachie,
assieme a tutto l'annamentario :ñllogistico, e bencbe Paolo Veneto fosse
studiato ancora nel '600 (Galilei senza alcun dubbio lo lesse), la questione
non fu piu ripresa seriamente lungo tutto l'arco del pensiero moderno, salvo
che in Spagna, ad opera della Seconda Scolastica, e dunque in un ambito
spazialmente e cronologicamente limitato.
E' vero che verso la mete dell'800 si verifica un risveglio d'interesse per
í paradossi logici, ma e cosa che riguarda esclusivamente i matematici; tale
• Spesso i "paradossi" vengono distinti dalle "antinomie", in quanto queJte vengono
assunte come un caso speciale di quelli: cosl, ad es., FEU.ATf.R Mou, José, ne) suo
Diccionarú, dt Filoso/la, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 5a. ed., 1965, vol. II,
p. 365. Poiche tuttavia i paradossi che non coincidono con le antinomie sono o
esinenziali o ¡,sicologici, l'aggiunta della qualiflca "logici" basta a identüicare i paradossi con le antinomie. Avvertiamo che di alcuni paradossi logici, detti "di conforma",
non ci occupiamo in questa sede.
1 Cfr. FEIU.AT.ER MoRA, José, Diccionario, cit., vol. II9, p. 366.

129
HUMANITAS-9

�risveglio infatti costituisce un aspetto -causa ed effetto insieme- di quella
Grundlagenkrisis (la crisi dei fondamenti de lle matematiche) che, iniziatasi
con Cantor, oltreppassa i confini del secolo per concludersi -e negativamentesolo nel 1931, col "teorema di incompletezza" di Kurt Godel. 3 A fianco dei
matematici, si sano posti solo i neoempiristi logici, specialmente gli stucliosi
di logistica e gli analisti del linguaggio, per i quali le antinomie presentano
particolari ragioni di interesse.
Quanto ai filosofi "umanisti" -o filosofi tout court-, non se ne sano
occupati, né se ne occupano tuttora, neppure quelli, tra loro, che si sono dedicati a problemi logici: di antinomie non trattano, anzi non fanno neppur
menzione né Cartesio né Leibnitz, né Hegel, né Stuart Mili, né Croce&gt; né
,
'
. .
Gentile. Tra i piu recenti si nota qualche eccezione; e tra queste nu p1ace
ricordare Juan Roig Gironella,-4- che delle antinomie ha dato una profunda
trattazione su basi scolastico-tomi.ste.

Ma i matematici che hanno affrontato il problema, lo hanno aUrontato
con mentalita e intenti da matematici; ne diversa i.mpostazione gli hanno
dato i neoempiristi logici. Occorre tener presente che lungo tutto il sec. XIX,
gli sforzi degli studiosi lurono volti a liberare le matematiche ~l p~ di
presupposti filosofici-kantiani, platonici, psicologici, ecc.-, per cogliere 11 fare
matematico nella sua esclusiva purezza, e che la carica antifilosofica che si
accompagnava a tali sforzi, e finita per apparire come naturale retaggio della
mentalita matematica. Si osservi poi che, se tra la fine del secolo scorso e
l'inizio di questo, si e stabilito uno stretto connubio tra matematica e logica,
cío stato solo perch.é la logica
stata considerata a sé, avulsa dal corpo
della filosofia, e a sua volta "matematizzata". D'altronde e noto che i matematici e i "matematisti ' guardano la filosofía urnanistica, non scientifica
0 scientifizzante, con una sufficienza almeno parí a quella con cui i filosofi
umanisti guardano la matematica. Onde quando A. Schonflies ritiene di
poter evitare le dilficolta dei paradossi logici "semplicemente relegandoli

e

e

• Sul teorema di Godel abbiamo presentato una comunicazione al Congreuo di Fi•
Godel o
[ . di Sáo Paulo ' 1974, i cui Aui non sooo ancora usciti. Per i1 te;to di
1~ra
.
di
per una chiara introduzione alla comp~essa mate¿a ~e
il teorcmo, mnan _amo
a: AOA:i:zt, Evandro, ]ntrodu.:ione a1 problem1 dell llSSromallca, Ed. Vita e PellSlero,

~guar?

Milano, 1961.
• Roro Gnt.ONELLA, Juan, S. J., Estudios de Metaffsica, Flon Ed., Barcelona, 1959;
si veda parti.colarmente la Prima parte e in specie i capitoli 111 e IV. E' do.veros_o
ricordare anche l'opera di una srudiosa italiana, R.lv&amp;TrI BAJU10, Francesca, L'anhnom1~
del mentitore nel ¡,ensiero contemporaneo, Unive1"$Í.ta Cattolica del Sacro Cuore, Mi,
lano, 1961.

130

nell'ambito della problematica puramente filosofica ? egli non fa che muoversi all'intemo di un att ggiamento dilluso tra i matematici, per i quali in
fondo la filosofia e il luogo di tutti i vaniloqui, e pertanto tutte le questioni
insolubili le appartengono di diritto.
Sarebbe dunque inutile cercare, presso i matematici e i neoempiristi, a
proposito delle antinomie logiche, una problematica propriamente filosofica.
Come ha visto chiaramente il Roig Gironella, il problema che le antinom.ie
suscitano nel matematico, e quello -ben piu pratico che teoretico- del
modo di evitarle. Esse costituiscono un ostacolo ne!Fe plicazione del processo
mentale per cui da alcuni assiomi si ricavano teoremi e proposizioni sempre
nuove: il matematico, abituato normalmente ad avanzare indefinitamente
in questo processo deduttivo, al rivelarsi di un inciampo imprevisto, ne rimane
sconcertato; ma, trovato il modo di evitarlo o di aggirarlo, non se ne cura
oltre. A proposito della teoria dei tipi di B. Russell, ad esempio, il Ferrater
Mora osserva: "La soluzione russelliana dei paradossi logici consistette fondalmentalmente nel dimo trare che le espressioni nelle quali essi si farmulano
mancano di significato e devano essere eliminate per mezzo di nuove regole" .0 Altri tipi di soluzione, su cuí tomeremo piu avanti, consistono nel
negare la loro effettiva consistenza: cosi, sia pure in forme diverse, il Koiré
e il Ryle. Nessuno sembra sfiorato dal dubbio che occorra chiedersi che cosa
siano questi parados.5i qua1e sia la caratteristica della mente um:ana che
permette il loro insorgere, quale sía insomma il loro significato per la comprensione dell'attivita pensante e, piu in genera]e, dello spirito umano.
Solo il Roig Gironella, come s'e accennato, in virtu dei fondamenti scolastici del suo filosofare, e andato oltre, ed ha fomito una spiegazione del
loro fonnarsi; ma noi riteniamo che si possa fare ancora di piu, chiedendoci:
come va inteso il pensiero u.mano, un pensiero cioe che, ne! suo libero
esplicarsi, cacle in insolubili contraddizi.oni? Le antinomie Jogiche rivelano
che tale pensiero l1a dei limiti: in che consistono, quali sono e da che sano
determinati questi li.miti? Quali conseguenze se ne devano trarre, in ordine
al modo con cuí va concepito il pensiero stesso e 1a sua fumione? Queste
sono le domande alle quali noi tenteremo di dare risposta.
E' probabile che il proposito ora espresso di indagare con la ragione la
ragione stessa, per individuame i limiti, possa. suggerire al lettore un accos• MANGIO. !, Corrado, 'La logica nel XX secolo", in Storia del pensiero filosofico
e scienti/ico, dintta da Ludovico Geymonat, 2a. ed., Garzanti Ed., Milano, vol. IV,

p. 474.
• FERRATER

MoRA, José, Diccionario, cit., vol. Il, p. 798.

131

�tamento col tipo di problemi esaminati nella kantiana Critica della Ragion
Pura. Non abbiamo ragione di respingere questo accostamento, purche esso
si riferisca esclusivamente al tipo di problemi, e non alle soluzioni, ne a tutto
quell'insieme ideologico che ad esse si connette. Osserviamo inoltre che tale
accostamento ne richiama i.mmediatamente un altro, in quanto anche Kant
ha conosciuto e discusso il problema delle antinomie, sebbene si trattasse,
nel suo caso, di antinomie non logiche ma cosmologiche; queste sarebbero
state anzi, secondo recenti studi, proprio }'incentivo iniziale a tutta la com•
plessa elaborazione concettuale del Criticismo.
Prendiamo occasione da questo accoslamento, per f are delle precisazioni
che ci introducono direttamente nel nostro argomento. Infatti, tra le antinomie logiche, che qui ci inter~o, e quelle cosmologiche di cui si occupato
Kant ci sono delle differenze che meritano rilevate, e che possiamo articolare

e

' puntL
in due

Anzitutto Je antinomie kantiane, essendo cosmologiche, fanno riferimento
._,.
a un oggetto --o, p1u
esattamente a una ,ecosa" , vera o presun ta- , che,
come tale, in se stessa, estema al pensiero. L'antinomia nasce, qui, quando
ed in quanto il pensiero cerca di afferrare una cosa per sé non conoscibile,
non circoscrivibile dall'atto noetico, non riducibile a noema. Se da un lato
e il pensiero che tende ad afferrare il cosmo per farsene un pensato, cPaltro
Jalo e il cosmo in sé che non e pcnsabile: il limite che in questo caso si
viene rivelando, appartiene bensl al pensiero, ma solo in quanto questo
si ponga di fronte, o in relazione a tale suo inoggettivabile oggetto. lnvece
le antinomie logicbe -quelle cli cui ci occupiamo in questa sede-, appartengono al pensiero in quanto tale, e nascono, per cosi dire, dal suo interno.
E' vero che esse si rivelano solo quando il pensiero pensa un oggetto determinato (né d'altronde sarebbe possibile altrimenti, dato che, per pensare,
ossia per CMer pensiero, il pensiero deve pur pensare qualcosa) ; ma nel caso
delle antinomie logiche l'oggetto ( o, meglio, cio che il pensiero tenta di
afferrare come oggetto, senza riuscirci) e un dato puramente mentale, senza
riferimento ad alcunche di esterno a se stesso.

e

In secondo luogo, le antinomie cosmologiche si presentano come coppie
di proposizioni la cui unione si rivela contradclittoria, ma la cuí enunciazione
isolala non e, per sé, impensabile. lnfatti, le tesi e le antitesi delle antinomie
kantiane, prese da sole, non solo ipoteticamente possono essere sostenute
come vere, ma anche di fatto lo sono state, sia prima che dopo l'uscita della
Critica della Ragion Pura. Che il mondo sia finito sía nel tempo che nello
spazio, non e per sé un'idea assurda, cosl come non lo e l'altra, che il mondo
sía infinito nello spazio ed eterno nel tempo. L'antinomia nasce non gia

132

,

dalla natura delle due proposizioni in quanto tali, ma dalla loro unione,
dal loro esser disposte a coppia, dal loro proporsi come oggetto di una scelta
che si rivela indecidibile. Questo accoppiamento, d'altra parte, non e necessario, ncl senso che }'una proposizion richieda o richiami consequenzialmente
l'altra; e non ha neppure carattere rigorosamente esclusivo, se e vero, come
e vero, che !'alternativa proposta dalle tesi e dalle antitesi non esclude altre
ipotesi, pero es quelle che lo stesso Kant ha avanzato come soluzione.
Invece le antinomie logiche, pur essendo costituite anch'esse (spesso, ma
non sempre, e quindi non necessariamente) da due proposizioni contradclit•
torie, sono tali che in esse quesle due proposizioni si implicano mutuamente,
talche la contraddizione risulta non da un accostamento, in certo senso estrinseco, cli due ''pensati" cliversi, ma all'interno di un solo e medesimo
"pensato". L'antinomia, nel caso nostro, consiste proprio nel fatto che un
noema si presenta come pensabile se e solo se lo si pensa come il suo opposto,
il che per l'appunto lo rende impensabile. In altri. termini, !'antinomia logica
emerge la dove il pensiero incontra un pensato per sua stessa natura impensabile; non, pero esempio, un circolo quadrato, che e bensi impensabile,
ma solo come accozzo di due pensieri ( quello del circolo e quello del quadrato),
che per loro natura sono perfettamente pensa.bili; roa un circolo che, per
esser pensato come circolo, richieda d'esser pensato come quadrato, e non
possa pertanto esser pensato ne come circolo ne come quadrato. Nell'anti•
nomia logica non si ha dunque una semplice contraddizione, un non-A che
si pone cli fronte o di contro ad un A, ma una assoluta contradditorieta,
un A che per essere A deve essere, anche non-A, e percio non puo esser
mentalmente coito ne come A ne come non-A.

e

R.isulta chiaro, a questo punto, perche non
strettamente necessario che
un'antinomia logica si presenti come una coppia cli proposizioni. Essa rac•
chiude bensl necessariamente una coppia cli pensieri contraddicentisi ( altrimenti, e cbiaro che !'antinomia non si formerebbe), ma questa coppia e
antinomica proprio nel momento in cui i due pensieri si presentano uniti,
benche inconciliati, entro un unico atto pensante; che i due pensieri che
entrano in conflitto siano espressi in due o piu proposizioni, o in una sola,
conta ben poco. Ed e anche pcr questo che Pantinomia del ''mentitore ' (o
di Epimenide, o del cretese), che puo esprimersi con un'unica semplicissima
forma verbale -la prima persona del presente indicativo del verbo men•
tire-, si presta ad essere assunta come !'antinomia tipo, quasi paradigma,
riassunto e archetipo di tutte le antinomie.

Se, ora, colleghiamo tra loro i due punti di differenziazione tra antinomie
cosmologiche e antinomie logiche ora precisat:i, ne possiamo trarre un'im-

133

�portante conseguenza. Se le antinomie logiche scaturiscono dall'intemo del
pensiero e non dipendono da qualcosa a cuí il pensiero si debba riferire,
e se si rivelano in un pensato in sé contraddittorio e non nell'unione di due
pensati per se stessi pensabili, sembra inevitabile dedume che esse rivelano
qualcosa di piu profondo, di piu radicale, a proposito del pens.iero, che non
le antinomie cosmologiche; i limiti del pensiero che esse possono rivelarci,
riguardano evidentemente Ja natura dell'atto pensante in quanto tale.
Possiamo anche aggiungere un'altra considerazione: se da1 pensiero analizzato da Kant come caratterizzato dalle antinomie cosmologiche, altri ha
potuto far nascere l'idealismo immanentista, e cioe una nuova forma di
esaltazione del pensiero stesso, milla del genere potra esser dedotto dal pensiero analizzato attraverso le antinomie logiche: queste rivelano nel pens.iero
una finitudine che nessun artificio dialettico potra superare. E' lecito perlino
il sospetto che proprio questa sia la ragione segreta e inconfessata, per cui
l'idealismo ha sempre evita.to di esaminare l'argomento delle antinomie
logicbe.
Si sara gia intuito che noi tendiamo a unificare tutte le antinomie logiche
-tutte quelle, almeno, che riteniamo veramente tali-1 sotto una solo categoría specifica. In effetti, senza negare l'interesse che, sotto altri riguardi,
puo presentare una classificazione che tenda a distinguere diversi tipi di
antinomie, e in particolare quella del Ramsey di cui tra poco diremo, noi
riterüamo preferibile -ed anzi decisivo ai fini della nostra indagine- trascurare le clifferenze tra le antinomie e cogliere in ece in esse le caratteristiche comuni, o, meglio ancora, l'unica caratteristica determinante e spedficatrice.
Data comunque la notorieta della classificazione ramseyana, ci soffermercmo brevemente su di essa.. Il Ramsey, nel 1926, segnalo la possibilita
di distinguere le antinomie riguardanti nozioni matematiche, da quelle implica.nti nozioni logiche piu generiche, di tipo linguistico; le prime -tra
le quali egli pose il paradosso russelliano delle classi, quello del maggior
numero ordinale del Burali-Forti, quello analogo del maggior numero cardinale del Cantor, ecc.-, vengono denominate logiche da taluni (p. es. dal
Ferrater Mora nel suo Diccionario), ma noi preferiamo chiamarle matematiche per e itare equivoci (essendo, a rigore, tutte le antinome di cui ci
occupiamo, logiche); pero le seconde -tra le quali si collocano il paradosso
del ''mentitore", quello del Richard, quello di Konig, ecc.- possiamo usare
il nome di semantiche che comunemente vien loro attribuito, tralasciando
quello di metateoretiche con il quale vengono designate in base alla distinzione tra linguaggio e metalinguaggio, a cui si accennera piu avanti. Il nerbo

della distinzione tra antinomie matematiche e antinomie semantiche, consiste,
per il Ramsey, oel fatto che le prime fanno riferimento a contesti che pres ntano soltando propriet.a estensionali, mentre le altre riguardano contesti
in cui sono presentí anche proprieta intensionoli. 7
La cosa potra diventare piu agevolmeote comprensibilc quando si tenga
conto del fatto che l'antinomia russelliana deUe classi enne a colpire il V9
dei sei assiomi che il Frege aveva preposto ai suoi Principi; tale assioma
puo essere cosl enuncia to: 8 "Se sotto a due concetti cadono gli stessi oggetti,
allora i due concetti hanno estensioni uguali; e viceversa, se due concetti
hanno estensioni uguali, allora sotto di essi cadono gli stessi oggetti". Tralasciando il fatto -pero noi qui irrilevante- che !'antinomia delle classi
scalzava direttamente solo la validita della seconda parte dell'assioma ( "e
viceversa, se due concetti . . ."), mentre colpiva la prima parte indirettamente,
a noi importa notare come qui si parli di este11sione di concetti, prescindendo
totalmente dal loro significato o contenuto, e quiodi dalla loro i11tensio11e:
!'antinomia russelliana, dunque, riguardava propriet.a esteruionali. Se invece
pensiamo ad antinomie del tipo di quella del "mentitore", vediamo che qui
entra in gioco bensi l'estensione ( e su questo fatto dovremo tomare), ma
anche il significato de] concetto, e che anzi e sulla base di questo -e quindi
delNntensione- che nasce l'antinomia.
La distinzione del Ramsey interessa il matematico perche semplifica il
problema: permette di risolvere, per eseropio, solo le antinomie matematiche
tralasciando le altre, oppure permette di usare, per risolvere le une e le altre,
metodi diversi. Ma non dimentichiamo che per il matematico risolvere le
antinomie significa semplicemente trovare artifici per evitarle, e null'altro.
Ma proprio sotto questo profilo, che un gruppo di antinomie sia "solubile"
e un altro no, o sía solubile in un modo e un altro gruppo in un altro,
non ha per noi akuna rilevanza. D'altra parte la distinzione del Ramsey non
ha saputo sottrarsi alle critiche degli stessi matematici, alcuni dei quali
l'hanno accolta con riserve (Chwisteck), altri non ne banno tenuto conto,
avanzando un'unica soluzione perle antinomie di tutt'e duele specie (Stenius).
r Uso j termini "estensionale" e "intcnsionale" ,eguendo la lendenza prevalentc che
si adegua alla fonctica inglcsc; tuttavia i lermini "estcnsivo" ed "intensivo" ( tta
l'altto, sacri alla tradizione galiiciana) andrebbero altrettanto bene e suoncrebbero
mcglio ad orecchie latine.
• Riproduco l'cnunciazione che ne fa MAN010NE, Corrado in "Logica e problema
dei fondamenti nella seconda meta dell'800", in Storia del pensiero filoso/ico e
scie11tifico, cit., vol. V, p. 822.

135
134

�e

e

Ma vi altresi un'altra cosa da rilevare: ed che le regole che sono state
formu1ate per evitare le antinomie matematiche, sulla base delle loro proprieta implicanti l'estensione, sono arbitrarie e perlino esse stesse antinomiche.
Queste regole si risolvono in ultima analisi in questa soltanto: che l'estensione di un concetto non puo essere spinta fino al punto in cui esso include
se stesso. A questo si riduce, in sostanza, la teoría russelliana dei tipi. Cosl
per il Reichenbach, che la accetta, "non e permesso dire che una classe
contiene se stessa come membro; una tale combinazione di parole e senza
senso".9 E perche mai non e permesso? Perche !'atto di attribuire una classe
e se stessa sarebbe senza senso? Se ci si risponde che il seguire questa regola
permette di evitare le antinomie ( che senza dubbio sono proposizioni senza
semo), non si fa altro che una petizione di principio: tanto varrebbe dire
senz-altro: ''bisogna evitare le antinomie". Ma i logico-matematici non sanno
dirci molto di piu; soprattutto non sanno dirci perche, se l'autopredicazione
e un atto mentale insensato, esso non produca sempre e necessariamente dei
risultati insensati. Eppure e facilmente constatabile che l'autopredicabilita
da luogo in molti ca i a proposizioni perfettamente intelligibili, prive di ogni
antinomicita. Si puo dire anzi che uno di questi casi coincide con l'enunciazione grafica comunemente accettata del principio d'identita, cioe dello stesso
principio fondamentale della intelligibilita: infatti quando dico "A
A",
che cosa faccio se non predicare A di A, predicare cioe la classe degli A
come appartenente a se stessa?

=

Riteniamo di doverci soffermare ancora su questo punto, essemplificandolo
proprio con alcune delle piu note antinomie logiche.
Una formulazione tecnica del parados.,o dellc classi di RusseU 10 si presenta
in questo modo: dapprima ci vien data la formula

XER

+- ➔

XEX

che si legge: per ogni classe X,X appartiene a R se e solo se X non appartiene
a se stessa; questa formula cioe definisce R como la classe di tutte le classi
che non appartengono a se stesse. Incli si sostituisce X con R e si ha subito
la formula
RER -E- ➔ RER
dove la antinomia appare chiaramente evidente.
H., Elem,nts of Symbolic Logic, New York, 1948.
• Mi servo dell'enunciazione che ne dl MANotONE, C. Logica e problema dei /ondamenti, cit., p. 821.

Poichc tuttavia pensiamo che tra i nostri lettori ve ne siano molti per
i quali -come del resto per lo stesso scrivente- la simbologia in uso tra i
logisti non e ne familiare né gradita, possiamo esporre lo stesso paradosso
in forma intuitiva, servendoci di un suggerimento del Dopp. 11 Ogni biblioteca
possiede un catalogo ove sono registrati tutti i libri in suo pos.sesoo; poichc
questo catalogo costituisce es.ro stesso un libro, alcune biblioteche registrano
anch'~ ne! catalogo stesso, altre no. Un funzionario riceve l'incarico di
f are il catalogo di tutti i cataloghi che non registrano se stessi. 11 funzionario
compie diligentemente il suo lavoro; ma, giunto alla fine, osserva che egli
stesso ha compilato un catalogo, che finora non registra se stesso: e si chiede
pertanto se non dovrebbe inserirlo nell'elenco assieme agli altri. Ahimé: non
appena lo facesse, il catalogo cambierebbe di categoría e rientrerebbe tra
quelli che registrano se stessi. Se pero non lo facesse, il catalogo resterebbe
nella categoría di quelli non registrano se stessi, e pertanto, cli diritto, vi
dovrebbe essere registrato. In sostanza, il nostro funzionario avra fatto un
lavoro completo solo a patto di averlo fatto errato (menzionandovi un catalogo che ne avrebbe dovuto essere escluso), oppure un lavoro esatto solo
a patto di essere incompleto ( non menzionandovi un catalogo che avrebbe
dovuto esservi incluso).
Questa rappresentazione intuitiva del paradosso russelliano ha, oltre al
merito di essere f acilmente accessibile, anche quello di permettere piu agevolmente ( almeno per chi, come lo scrivente, matematico non e) un'ipotesi
diversa. Che cosa sarebbe successo se il funzionario avesse avuto I'incarico
di catalogare, anziche i cataloghi che non includono se stessi, quelli che
si includono? La risposta e semplice: non sarebbe accaduto assolutamente
nulla. Giunto al termine del suo lavoro, senza traumi né crisi psichiche, egli
avrebbe potuto tranquillamente porre anche il suo catalogo tra gli altri, concludendo l'elenco dei cataloghi che includono se stessi, in modo insieme
esatto e completo. N es.runa antinomia caratterizza in questo caso l'autopredicazione. L'elemento estensionale non ha, per sé, rilevanza determinante:
nei due casi l'estensione la stessa, in entrambi abbiamo infatti un catalogo
che menziona se stesso, ovvcro una classe che si estende fino all'autoinclusione.
Cio che appare determinante in uno, e uno solo, dei due casi, e che in questo
presente una negativita.

e

e

Considerazioni del tutto analoghe si possono fare anche nei paradossi di
tipo semantico ( di quelli, per intenderci, che si rifanno al "mentitore") .
Esponiamo uno di questi paradossi, quello del Richard.

• Cfr. RE1cH11NBA011,

136

u Cfr. DoPP,

J.,

Ufons d• logiqu• form•ll•, Louvain, 1950.

137

�In una lingua detenninata (per es. !'italiano), le proposizioni che descrivono
le proprieta dei numeri naturali sono in numero finito, o quanto meno,
sono in quantita numerabile. Possiamo dunque ordinare queste proposizioni
secondo un criterio qualsiasi e porre la serie che cosl ne risulta, in corrispondenza con la serie dei nwneri naturali. associando ogni proposizioni ad
un numero. Otterremo cos1 la successione P 11 P2 , P3 , • • • Pn dove la lettera
P indica la proposizione, e il numero posto al suo piede, il numero naturale
che le associato.

e

Potremo osser\'are che qualche proposizione, pur definendo le proprieta
di tutti i numeri naturali o di akuni di e si, non definisce le proprieta particolari del numero a cuí
associata; altre proposizioni invece definiscono
le proprieta specifiche del numei-o che le contrassegna; per es. P 3 potrebbe
deiínire le proprieta particolari del numero 3. Chiamiamo richardiani i
numeri che sono associati a proprieta che non li riguardano direttamente;
non richardiani gli altri. ( ell'esempio ora fatto, il 3 sarebbe non richardiano).

e

Ora, il fatto che un numero possa esser dcfinito richardiano, costituisce
una proprieta dei numeri naturali; come tale, anch'esso puo essere espresso
in una proposizione, posto nella serie delle altre proposizioni analoghe e come
queste contrassegnato da un numero naturale. Sía questo numero K. Avreino
dunquc la proposizione Pk, che afferma la possíbilita dei numeri naturali
di essere richardiani.
L'antinomia nasce nel momento in cui ci i chiede se K _possa dirsi richardiano o non richardiano. Se e richardiano, o-ocle della stessa proprieta che
enunciata dalla proposizione che contrassegna; ma, a llora
non richardiano. Se non richarcüano poiche la proprieta enunciata da Pk si riferisce
a numeri che contrassegnano proposizioni che non li riguardano, si trova
esattamente in questa situazione, e quindi richardiano.

e

e

e

e

Poniamo anche in questo caso la domanda: che accadrebbe se, per numeri richardiani, si intendessero, anziche quelli associati a proposizioni che
non li riguardano, quelli che contra segnano proposizioni che li riguardano?
Evidentemente, nulla: nessuna difíicolta, nessuna contraddizione. Difficolta,
contraddizioni, antinomie, nascono solo la dove entrano in campo tennini
negativi.

In linea generale, possiamo dire che la formula di un'antirtomia che sia
verarnente tale,
A implica non-A. Dal punto di vista di questa formula,
scompare la dillerenza ramseyana tra paradossi matematici e paradossi seroantici; tutti i paradossi, sia che domini in essi J&gt;aspetto estensionale, sia

e:

138

che vi si noti la presenza anche dell'aspetto intensionale, sono caratterizzati
dalla negativit.a
Si prenda !'antinomia delle espressioni autologiche ed eterologiche ( designata
col nome di Grelli11g dal Ferratcr Mora e dal Roig Gironella, col nome di
Hennan Weyl dal Mangione). L'ant.inomia parte da una constatazione: vi
sono, in ogni linguaggio, delle espressioni autoJogiche, che cioe designano
o qualificano proprieta che esse stesse possiedono: per esempio, "polisillabo"
una parola polisillaba; "breve"
una parola breve; "sdrucciolo"
una
parola accentata in modo da risultare sdrucciola; "Deutsch"
una parola
tedesca che significa tedesco. Vi sono anche parole eterologiche, che designano
prop1ieta che esse non hanno: "monosillabo·• non un monosillabo; "lungo"
non una parola lunga; "tronco" non
dal punto di vista dell'accentazione,
una parola tronca; "ltalienisch" una parola tedesca che significa "italiano".

e

e

e

e

e,

e

e

e

e

Orbene, ci si chiede: la parola "eterologico"
autologica o eterologica?
e autologica, esprime se stessa; roa cío che essa esprime,
precisamente
che non esprime se stessa, dunque eterologica; se e eterologica esprime se
stessa, dunque
autologica... Non occorre sottolineare che !'antinomia si
presenta nel caso della parola "eterologico", mentre non sussiste nel caso di
"autologico".

e

e

e

e

II padre gesu.ita Luis de Lossada, vissuto a cavallo tra il '600 e i1 '700,
secondo quanto riferisce il Roig Gironella, oltre a dare una sua classifica7jonc delle antinomie, ne fornisce alcune originali; per esempio questo, che
si v 1ifica nella conversazione tra due immaginari personaggi chiamati Socrate e Platone. Socrate dice: ti claro denaro, se la pro sima frase che dirai
sara vera. Platone ris_ponde: Non mi darai denaro. E' chiaro che, e Socrate
clara denaro, Platone avra detto il falso e quindi non dovn\ a ver denaro;
e non gli verra dato denaro, avra detto il vero e quindi dovra averlo. Del
tutto analoga e l'antinomia di Jourdain o del biglietto, riportata dal Ferrater
Mora: su un biglietto si leggc: "Sull'altro lato di questo biglietto c'c un
enunciato vero"; voltando il biglietto si legge: "Sull'altro lato di questo
biglietto c'e un enunciato falso".
i potrebbe pensare a prima vista che questi ultimi esempi contradclicano
la nostra d finizione di antinomia come atto unico del pensiero: ma si noti
come le fra i antinorniche si rimandino !'una all'altra ("la prossima frase che
dirai .. :•; "sull'altro lato di questo biglietto...") e come solo da questo
rimando nasca !'antinomia. La ripro,·a cli quanto stiamo dicendo e che le
due frasi possono ridursi ad una sola, restando immutata la struttura antinomica; cio si verifica in questa antinomia che il Dopp ha mutuato del

139

�Lukasiewicz: su una pagina si trova una sola frase scritta in corsivo, che
suona cosi: "La sola frase scritta in corsivo su questa pagina e falsa".

e

Quest'ultimo esempio ci riporta al paradosso del mentitore, di cuí non
che una versione. Ma d'altra parte e evidente che, sotto il profilo della
negativita, tutte le antinomie si riducono a quella del "mentitore", che della
negativita antinomia e l'esempio píu semplice e perspicuo. Perlino l'antinomia che G&amp;lel introduce nel suo teorema, e che e fondamentale per la conclusione negativa de] teorema stesso, riflette nelJa su.a struttura quella del
mentitore; ed e stato lo stesso Godel il primo a notarlo. 12 Non sarebbe difficile mostrare che anche casi di paradossi apparentemente roolto diversi da
quelli citati (per es: quello del numero di Berry, secando il quale la frase:
"il piu piccolo tra i numeri interi che si definisce con non meno di venlicinque
parole" e gia una definizione di tale numero, pur constando di meno di
venticinque parole) possono essere ricondotti a quello del "mentitore"; ma
poiché non intendiamo presentare questo scritto come un lavoro sistematico
ed esaustivo, possiamo lasciar da parte questa dirnostrazione.

Desideriamo piuttosto rilevare che !'antinomia del "mentitore" presenta
un aspetto che puo risultare sviante, in quanto il mentire e assunto normalmente con una connotazione bensi negativa, ma nel campo morale. Ora e
chiaro che noi ci muoviamo in campo logico, nel quale la negativita morale
non ha rilevanza. Per evitare dunque ogni equivoco, precisiamo che il mentire implica il dire qua/cosa diverso dal vero; qua le sia il motivo che induce
il soggetto a questa diversita, se volanta perversa o altro, e cosa che al logico
come tale non interessa. La proposízione "io mento" equivale, nel nostro
contesto, a questa: "io sono in errore"; ed e del resto immediatamente
rilevabile che questo secando enunciato presenta le stesse caratteristiche antinomiche del primo, poiche se chi lo pronuncia, erra, dicendo di errare, dice
la verita, ma se dice la verita dicendo di errare, erra. La negativita implicita
nell'antinomia del roentitore riguarda dunque la negazione della verita e
non la violazione di una norma morale.
Ma a questo punto dobbiamo respingere una solu.zione che e stata data
a questa antinomia, soluzione che veITebbe a inficiare quanto abbiamo detto
finora e, in ultima analisi, tutto il concatenarsi del nostro ragionamento.
Nel 1922, nell'Introduzione al Tractatus del Wittgenstein, il Russell propose una gerarchia di linguaggi, in cui il linguaggio di un certo grado fungeva
u Cfr. la traduzione dell'articolo di Godel riportata in Appeodice al volume di
E., lntroduzionr ai p,oblemi dell'assiomatica, cit., pp. 205-206.

AoAZZI,

140

da oggetto per il linguaggio di grado superiore, detto metalinguaggio. Tale
teoria gli serviva non solo per risolvere alcune difficolta avanzate dal Tractatus che qui non ci interessano, ma anche per eliminare lo scandalo delle
antinomie di tipo semantico, come quella del "mentitore". La gerarchia dei
linguaggi fu accolta largamente, com'e noto, e oggi non c'e manuale di
filosof.ia analitica che non pa.rli di linguaggi a piu livelli, L, L 1, L 2, ... , Ln,
molte dimenticando o ignorando che co e del tutto simili erano state gia
dette seicento anni fa dagli scolastici, con le loro teorie delle diverse "intentiones" e "suppositiones".
Ora sia ben chiare che noi non intendiamo negare la validita della gerarchia dei linguaggi, che d'altra parte interessa solo marginalmente il nostro
argomento; ma intendiarno respingere decisamente l'applicazione che di
questa teoria e stata fatta a proposito del "mentitore" e di tutte le antinomie
analogbe, quando si e sostenuto che la frase "io mento" avrebbe bisogno di
un metalinguaggio per esser dich.iarata vera, e che !'antinomia nascerebbe
solo quando i piani del linguaggio e del metalinguaggio vengano confusi
tra loro.
Che ci sía bisogno di un metalinguaggio per confermare la validita. di un
enunciato linguistico, e un non-senso logico. Il rafforzare i propri enunciati
con altri, del tipo: "e cosl, e proprio cosi come dico io, e proprio vero
che...", ha una valenza psicologica (anche Cristo iniziava i suoi insegnamenti con: "in verita, in verita vi dico..."). ma sul piano logico non puo
essere altro che ridondante. Un linguaggio esiste in quanto e fin tando si
presl.lllle che le proposizioni per suo mezzo formulate possano essere vere:
un linguaggio che avesse bisogno di un altro linguaggio fuori di sé per
rendere vere le proprie asserzioni, non sarebbe un linguaggio, sparirebbe
come tale.
D'altra parte si voITebbe anche sapere -ancora una volta, inevitabilmente,
torniamo sullo stesso punto- perche la frase "io mento" avrebbe bisogno
di una conferma da parte di un mentalinguaggio, mentre la frase "io dico
la verita'' non ne ha, evidentemente, bisogno alcuno. Nessuno, speriamo,
pretended di sostenere che per risultare intelligibile la frase 'io dico la
venta", debba esser preceduta. da: "io dico la verita che..." .13
"' Il noto studioso italiano di cibemetica CECCATO, Silvio, ha trattato il problema dci
paradossi logici in due articoli di,•ulga.tivi apparsi sul quoticliano JI Giorno, il 2 agosto
1966 e il 25 ottobre 1966. Ne! primo articolo, il piu interessante, risolve !'antinomia
dci mentitore con la teoña del metalinguaggio, riconoscibile nonostante cgli la esponga.
in forma molto popolare. Ma per scrupolo di coerenza, egli sostiene che sarebbe neces-

141

�E' opportuno prendere in esame anche un'altra soluzione delle antinomie
semantiche, quella avamata dalla &amp;uola di Oxford e particolarmente dal
Ryle. Questi, in un certo senso, nega la stessa esistenza del paradosso, affermando che in esso non si enuncia nulla. Epimenide dice di mentire, ma
non dice a proposíto di che stia mentendo; percio il suo mentire si riferisce
a un nulla; e come se qualcuno dice~: "Anch'io", dopo che un altro non ha
parlato. Il paradosso dunque un mero flatus vocis senza consistenza.

e

Quest-analisi del paradosso e esatta; tuttavia non tocca la sostanza della
questione. Neppure quando Epimenide dicesse: "dico la verita", non direbbe
nulla, non dicendo a proposito di che cosa intende dire la verita; e tuttavia
in questo caso non cadrebbe in nessun paradosso. Bisogna distinguere tra
un "dir nulla" di fatto e un "dir nulla" che si fonda su un'impensabilita
logica. Ne! primo caso, il "dir nulla" puo dipendere dal non aver nulla da
dire, o da1 non voler dire nulla, pur enunciando fonemi che danno l'impressione del parlare; in questo campo, gli uomini politici sono spesso dei
maestri. Ma ben diverso e il secando caso, in cuí rientra quello di Epimenide: il quale, dicendo "io mento", non dice nulla, perche pronuncia un
fonema cuí corrisponde, non gia un pensiero semplicemente vuoto, ma
un pensiero impensabile; non gia un mero non A, ma un A che implica il
non A. E dunque le osservazioni del Ryle non chiudono il problema, roa
semmai lo apeono: affermare che Epimenide non dice nulla (nel secondo
senso ora chiarito) quando coniuga il verbo mentire alla prima persona
del presente indicativo, non spiega affatto perche lo stesso verbo si possa
coniugare in tutte le altre persone, tempi e modi, restando significante. Puo
darsi che il matematico o il logista considerino esaurita la questione, una
volta che abbiano ridotto !'antinomia a zero; roa per il filosofo e proprio
qui che essa ha inizio, poiche si tratta di vedere come a perche la mente
u.mana possa porsi nelle conclizioni di cercar di pensare un impensabile zero.
Che le antinomie vadano considerate come un errore logico, sembra ovvio;
in questo caso, per spiegarnc la formazione, possiamo avanzare due ipotesi:
o le leggi logiche adoperate per formularle sono errate, o
errato l'uso
che ne facciamo. Ma la prima ipotesi cacle da
sostencme la validita
significherebbe accettare veramente e definitivamente !'antinomia del "mentitore", poiche non si saprebbe con quali leggi logiche giudicare 1 errore di
altre leggi logiche. D'altronde abbiamo visto -ed una considerazione della

se:

e

e

sario distinguere linguaggio da metalinguaggio ---ovvero enunciato da metaenunciatoanche ne! C1UO che il cretese affermasse che tutti i cretesi dicono la verita. Confessiamo
che la funzione del metaenunciato, in questo caso, ci riesce incomprensíbile.

14-2

massima importanza- che le stesse leggi che adoperiamo ne! formulare le
frasi antinomiche, in molti casi danno risultati del tutto validi; abbiamo
anzi rilevato che perfino i1 principio di identita -almeno nella sua formulazione corrente, A=A- puo esser considerato una forma di autopredicazione.
enza dubbio, pertanto, e !'uso che facciamo delle leggi logiche che e
crrato: roa la difficolta sta ne! fatto che non appare a prima vista la ragione
della differenza d'uso nei casi validi e in quelli non validi. Da che cosa
e determinato il limite discriminante? Da quale elemento e tracciato il confine tra uso legittimo e mo illecito? Poiche, si noti, di confine si tratta: e
come se la mente u.mana, procedcndo secando i suoi principi, si muovesse
su terreno solido e sicuro fino ad un certo punto, oltre il quale improvvisamente sprofondasse neUe sabbie mobili. C'c qui una innegabile analogía con
la colomba kantiana, che si sostiene finche muove le ali nell'aria, e cade
quando, oltrepassandola, cerca di muoverle nel vuoto. Ma l'analogia non
esclude una diversita.: per la colomba kantiana, il passagio dall'aria al
vuoto segna un cambiamento di campo d'indagine ( dalla física alla metafis.ica), mcntre ne! caso delle antinomie la mente umana continua a muoversi,
o crede di continuare a muoversi, sempre nello stesso ambito: Russell non
ha certo pensato di far della metafísica, anzi neppure di uscire dalla logic.a
matematica, segnalando al Frege !'antinomia delle classi; ne lo ha pensato
il Frege, quando ha accettato suo malgrado come valida la segnalazione.
Vi e dunque nel pensiero un misterioso confine, in base al quale le leggi
che vigono al suo interno, non hanno píu validita non appena lo oltrepassino: quale sía questo confine, e perche sia tale,
precisamente cio che
si tratta di determinare.

e

Ma una prima risposta a questo problema l'abbiamo gia data, quando
abbiamo rilevato che tutte le antinomie si possono raccogliere sotto la nota
comune dell'implicazione di una negativita. Nell'insistere su questo fatto,
piuttosto ovvio ma fondamcntale, precisiamo che la negativita antinomica
non si presenta mai determinata, delimitata o definita, ma assume sempre
l'aspetto dell'assoluta indeterminazione, della totale illimitatezza.
La cosa aparira piu chiara, se si tiene presente che noi non escludiamo
affatto l'estensionalita dei concetti. In effetti, riteniamo che la funzione dell'estensione nelle anlinomie sia fundamentale, purche sia coniugata con la
negativita e non assunta isolatamente. Abbiamo gia rilevato piu volte che
l'estensione di un concetto positivo, portata fino all'inclusiones di se stesso,
non da luogo ad antinomie di sorta. D'altra parte, non insorgono antinomie

143

�neppure dove un concelto negativo venga usato con un' tensione limitata,
lasciando almeno una zona, un margine, anche se minimo, di positivita.
Le írasi: "Tutti i cretesi mentono, ma io non sono un cretese", "tutti i
crctesi mentono meno che quando dicono di mentire'', non ,ono antinomiche
perche in entrambi i casi rimane salvo qucl tanto di positivita che rende
l'enunciato pensabile.
e la negativita, ne l'estensione portata fino all'autoin lusione, aono, per
sé, tali da detenninare l'antinomicita: questa insorge quando l'autoinclusione
si rileriscc alla negativita, quaodo cioe un concctto negativo viene as.runto
con tale ampiezza da investire la totalita dell'enunciato, compromettendone

ogni elemento di positivita.
Ma proprio in questo caso si v rifica quel che si e detto poco fa, che cioe
la negativita antinomica si presenta come illimitata e indeterminata. L'osservazione del Ryle che il cretese non dice nulla perche non precisa a proposito
di che stia mentendo, asswne ora un preciso rilievo: it mentire del retese,
in quanto non
rilerito ad alcun contenuto determinato, risulta svincolato
da ogni limite, e si pone come un mentire puro, un mentire assoluto. Anche le
antinomie che presentano formulazioni divene, rivelano la stessa prerogativa:
nell'enunciato che si autodichiara falso, la negativita sembra rilerita unicamente all'enunciato stesso; ma in tendo questo enunciato totalmente, gli
toglie ogni definitezza, ogni limitazione; e la negativita vi si affcrma come
assoluta. Cosl pure nel paradosso russelliano delle classi, la dasse che contiene
se stessa proprio non contenendosi, si autoannulla, perdendo ogni lineamento
specifico, di ventando cioe un puro nulla: e del milla come tale non si puo
dirc che sía "questo" o "quel" milla.

e

Sulla base di qucsta assolutezza della negativita, possiamo qualificare
!'antinomia come una specie particolare di errore logico.

=

e

Abbiamo gia avuto modo di accennare al fatto che A
A la formula
piu comune del principio di identita; e sebbene non si tratti della migliore
cspressione di tale principio, posgamo servircene senza danno. Ora, ponendo
la fonnula
A in raffronto con quella dell'antinomia, che suona: "A
implica non A", o, piu esattamC{!te: "A e non A si implicano mutuamente",
ediamo subito che !'antinomia, di quanto conti'addice se atessa, di tanto
contraddice al principio di indentita. Pertanto !'antinomia
-prima di
tutto ed essenzialmcnte-- un errore logico, identificabile in base al prin ipio
elcmentare di ogni pensabilita, quello per cui A non si puo pensare se non
come A, e mai contemporaneamente ( cioe con lo steSIO atto di pemiero)

=

e

come non A.

Ma se l'antinomia rientra nel genere errore, vi rientra come una specie
a sé. Un errare, qualunque errore, reca sempre in se stesso una sia pur
mínima traccia di verita: chi lo pensa non puo pensarlo com errore, e
dunque deve pur avere almeno qualche ~ione per pensarlo come verita.
Ma la antinomia non i puo pensare come verita, dato che non i puo
pcware afiatto: e cio a causa delt'aMOlute-zza con cui la negativita vi si
manifesta; come i e nota to, infatti, nell'antinomia neppure un angolo, un
aspetto o un momento di positivita si sottrae alla negaz.ione. L'antinomia
· pone come un
che implica un non A, dove il non
occupa tutto lo
spazio logico werito da A; come un1affermazione di una negazione, dove
la negazione involge totahnente l'affennazione, siccbe qu ta, non riuscendo
a sottrarrc nulla di ' alla negazione, vi si scioglie totalmente vi · dissol .
Pertanto l'antinomia costituisce un errore "sui gen ris": i potrebbe definirla la quintessenza dell'erroneita l'errore in quanto tale, l'errore puro.
Ccrto, Benedetto Croce aveva ragione quando negava la possibilita dell'errorc
puro: in effetti, !'antinomia "qua talis'' non
formulabile dal pensi ro; il
fatto di non avere neppure un aspetto di verita, e
ttamente do che la
rende impensabile. E tuttavia qui si ri la qualcosa che Croce non an-cbbe
potuto ammettere: che cioe la pensabilita ha dei limiti intrinseci, limiti che
coincidono con quelli del principio di identita.

e

Ma prima di trarre le conseguenze di questo fatto, csaminiamo un'altra
caratteristica dell'antinomia che si collega alla sua assolutezza: quella della
improbabilita. i ruol dire che le antinomie, almeno nella forma in cui
solitamente ven no presentate hanno un aspetto di contraddittori ta cosl
evidente e palmare, che incontrarle nella vita concreta e molto difficile.
Vunico luogo dove abitualmcnte s'incontrano, sono i libri di logica¡ ma
qui esse appaiono gia qualificate appunto come antinomie e quindi improntate dal marchio dell'impensabilita; tanto che il loro studio finisce per assumere apparerua quasi ludica, come di pauatempo ingegnoso, affine ai
rebus o agli indovinelli.
on che vogliamo sostenere che la real ta storica non abbia a che f aie coi
parad i logici; al contrario, se potessimo dilungarci aull'argomento, vorremmo mostrare quanto ampio ·a il loro raggio di applicazione e quanto grave
sia la loro incidenza sulla vita umana. Ma quando si presentano storicam nte, le antinomie logiche appaiono camuffate sotto forme che danno loro
l'apparenza della pensabilita: non appena iano riconosciute per quel che
sono, e ano di avere un ~ esistenziale, e restano solo come ricordo. Del
resto, facile rilevare che di mentitori incalliti aulla noatra strada ne possiamo

e

145
144

HUMANITAS-10

�certo trovare, roa non sara da essi che sentiremo pronunciare la frase "io
mento".
Dicevamo che questa. caratteristica dell'improbabilita si collega a quella
dell'assolutezza; precisiamo che il legame tra i due conc.etti e costituito dall'astrattezza. Il fatto che l'antinomia presenti una negativita assoluta, la
rende astratta, in quanto le inibisce la possihilita di collegarsi ad una qualsiasi
situazione concreta; e questo fatto la rende, a sua volta, improbabile.
Altrove 14 abbiamo sostenuto che ogni giudizio logico autentico nasce da
un problema: se clico che il cavallo
bianco,
perche sí
problema a
proposito del colore del cavallo; senza di che, tale enunciato e un vuoto
fonema, che del giudizio logico ha l'apparenza esteriore ma non la reale
sostanza. (E l'errore piu grave dei neopositivisti logici e affini,
quello di
anatomizzare i giudizi come mere proposizioni, astratte dal fondo problematlco
da cui emergono e dal quale soltando acquistano senso). Ma un enunciato
antinomico come "cio che sto ora dicendo
falso", non nasce da n~un
problema autentico, non risponde ad alcuna sollecítazione vitale: se potesse
esser pronunciato seriamente (non, cioe, come mero esempio di impensabilita) , si librcrebbe all'intemo del discorso in un isa lamento che potrebbe esser

e

e

da

e

e

detto spJendido, se non fosse i1 segno della sua assoluta inutilita.
I caratteri che siamo venuti via via enucleando -negativita, estensione
spinta fino all'autoinclusione, illimitatezza e assolutezza, improbabilita derivante da astrattezza da ogni nesso problematico-, sono quelli che, a nostro
avviso, qualificando la struttura fondamentale dell'antinomicita. Ora possiamo procedere a iotenderne il significato.
Abbiamo osservato in precedenza che !'antinomia mostra che i füniti del
pensiero coincidono con quelli del principio di identita; e, in effetti, qui
ci si offre una singolare riprova della validita di questo principio, poiche
!'antinomia si rivela inafferrabile al pensiero nella stessa misura in cui lo
nega, anzi lo so erte totalmente.
Ma il principio di identitA non e che il riflesso, sotto il profilo logico, della
presenza alla mente dell'Idea dell'Essere. E qui senza dubbio la filosofi.a
moderna -e non solo i1 neoempírismo logico- puo ritenersi autorizzata ad
avanzare molle e gravi riserve; ma non
qui i1 luogo per dibattere una
questione cosl vasta. Bastara dire pertanto che chi scrive appartiene a quella

e

il nostro articolo ''Bosqu.ejo de una teoría de la mediaci6n 16gica", in
14 Cfr.
Humo.nita.r, Universidad Aut6noma de Nuevo León, n. 15 (1974), p. 107.

146

corr~n~ di pensi;ro ch~ ha le sue radici nel platonismo e nell'aristotelismo
ellemc1, che nell Eta d1 Mezzo ha avuto incremento e in quella mod
e cad~ta nell'~b~o; che nel secolo scorso e risorta, sp~cialmente ad ope~r:
~toru_o ~osm_101 e
ne! secolo _attuale trova ancora validi campioni, tra
1 quali ncordiamo Michele Fedenco Sciacca; quella corrente di pensiero,
dunque, per la quale l'Essere, presente nel mondo come reale,
altresl
presente alla mente come Idea, e della mente e, come tale, Iume e alimento.

ch:

e

Per ~oi_, ~er~n~, i ~~nfini della pensabilita coincidono non solo con quelli
del pnnC1p10 dt 1denttta, ma anche con quelli dell'ldea dell'Essere •
·
ff .
.
' e m
e ~tti, per no1 Idea dell'Essere e pensabilita, o intelligenza, fauno tutt'uno.
Clnch pensa,· peosa nell'Essere, con l'Essere' mediante l'Essere., P""º;.,....,..
di re
v.........u•O
an e:. chi P~, .pensa l'Essere; non nel senso che l'Essere sia oggetto
determmato di pens1ero, ma ne~ senso che il pensiero, pensando un oggetto, lo
pen~a come e~re, lo pensa m quanto vi riconosce O vi ritrova l'Essere.
Co 1cche, se pnma abbiamo definito !'antinomia come A che implica
A
l' ff
.
.
non
, o come a ermauone d1 una negazione, ora possiamo definirla come
1:~o~e dell'essere di un non essere. 11 che, tra l'altro, riconferma che
1antmomJ.a e errare puro; infatti, l'attribuire l'essere al non e~e e la
modalita pradigmatica dello errore in quanto tale.
L'aver def.inito l'ant.inomia come errore nell'ambito di una concezione che
ve?e il pen~ero so~etto e ~en~to dall'Essere, porta dei vantaggi ed apre
de1 pro~lez~u. Tra 1 v~tagg1, nottamo quello di poter recuperare, da questo
punto di vista, le prenose indicazioni date dal Roig Gironella sulle antinomie •
ma non volendo dilungarcí eccesivamente, preferiamo occuparci qui dei
problemi.
. Anzituuo, si ~a.tta di vedere di_ quali "mezzi" o "strumenti' logici il pen-

s:~ro possa_ se~rrs1 nel suo tentativo di spingersi oltre se stesso per pensare
11mpen~bile;. m seco~do luogo, di identificare la caratteristica che permette
~l pens1ero_ di comp1ere tale tentati\10; infine, di precisare quale causa 0
~pulso lo m~uca a compierlo. Solo con la risposta a questi problemi, potremo
ntenere compmta -almeno per quanto possibile nei limiti di questo scritto-la nostra indagine.
La ricerca sui "mezzi" o "strurnenti" con cui i1 pensiero puo spingersi
oltre la sfe.r:1 della pensabilita, ci induce ad una considerazione di ordine generale: ogm strumento foggiato in vista di un fine possiede una struttura sua
prop~~ una sua p~ale autonomia, che gli consente di conseguire fini piu
amp1 di quello per 11 quale e stato pasto in essere.
La scrittura

eun insieme di segni graíici che simboleggiano suoni o fonemi,
147

�segni creati per fissare stabilmente delle espressioni linguisticbe; eppure questi
stessi segni possono venirse accozzati -senza che ne siano violate o modilicate
la proprieta- in modo da formare parole senza senso, piu ancora: parole
che la voce umana non riesce a modulare. La scritura dunque, creata per

fissare il linguaggio, oltrepassa i confini del linguaggio.

11 linguaggio, a sua volta,

e stato creato per il pensiero; o, piu esattamente,

il pensiero stesso l ha foggiato al suo servizio. Eppure, crea to che sía, il linguaggio ha proprieta tali per cui puo e$ere usato per dire non solo parole
e írasi che non si pensano ( come quando si recitano meccanicamente poesie o
preghiere), ma anche parole e frasi senza senso, vale a dire impensahili
( come quando si dicono assurdita per gioco, oppure per far rilevare che
sono, appwito, assurdita). 11 linguaggio cosl oltrepassa l'ambito del pensiero.
Ora, quel che s'e detto della scrittura rispetto al linguaggio e del linguaggio
r.ispetto al pensiero, si puo dire anche del pensiero rispetto all'idea dell'Essere. L'intelletto tale in quanto "intellige" l'Essere, e pertanto il pensiero
e fatto dall'Essere e in vista dello Essere: gia abbiamo detto che per noi
Idea dell Essere e intelligibilita. fanno tutt'uno. Ma come la scrittura, fatta
per il linguaggio, oltrepassa l'ambito del linguaggio, e questo, fatto per il
pensiero, oltrepassa l'ambito del pensiero; cosi anche il pensiero, sorto che
sia, rivela di possedere una propria struttura che gli permette una (Ielativa,
anzi sostanzialmente illusocia) autonomia rispetto all'Idea dell'Essere, per cui
puo oltrepassarne l'ambito, scavalcando íl confine della pensabilit.a e cadendo

e

nell' antinomismo.
Autonomia relativa, abbiamo detto, anzi sostanrialmente illusoria: poiche,
come i segni grafici non costituiscono propriamente scrittura, anche se disposti
in orcline sulla carta, quando fissano suoni senza senso, e come la parola non
propriamente linguaggio, anche se ne conserva l'aspetto íonetico, quando
non esprime un pensiero, cosl il pensicro non e verarnente pensiero -anche
se il fatto di rispettare le forme logiche possa fario apparírc tale- quando

e

si spinge, con l'antinomia, al di

la

dell'Idea dell'Essere.

Ma, se il pensiero puo costituirsi a strumento per anclare oltre se stesso,
quale proprieta intrínseca gli consente quest'uso abnonne delle sue capacita?
Il problema puo apparire tanto piu grave, in quanto si potrebbe credere
che un pensiero che viva e si alimenti dell'~e, si muova esclusivamente
nella dimensione della verita e gli resti precluso l'errore.

parlato
altrove ·l.6 Ci limi b.amo
·
ad osservare che, se il· momento conoscitivo
. •
s1 nsolvesse totalmente nel rapporto tra il soggetto pensante e l'oggetto
pensa~o la dete~inatezza stessa delPoggetto finirebbe per catturare l'acies
a~t~~va del ~siero, onde ne risultarebbe impedita la capacita di passare,
~ _dis-correre_ da ~ ogg~tto ad un altro: l'oggetto, come una Medusa,
~p1etrerebbe , 11 penstero. E solo percheJ conoscendo lo oggetto, il soggetto
VI ªP?rende l Essere, e lo riconosce tale da non poter essere circoscritto ed
esaunto da nessun oggetto determinato;
solo per questo che il pensiero
puo" passare, "dis
. -correre U da un oggetto all'altro. In altri l termini la pres~nza, de_ll'Es8&lt;:re al pensi~ro ne fonda il dinamismo e quindi la Iibettl. Questa
hberta SI. manifesta altresi come domanda inquieta suU'essere delle cose finite
vale a ~e ~m~ problematicita; di conseguenza, l'Essere
anche il fonda~
mento di ogru discorso sensato, poiché, come s'e detto il discorso sensato e
quello che risponde a un pwblema.
'

e

e

Ma se

e abbastanza agevole comprendere come

la presenza dell'Essere dia

al pensier_o 1: liberta _di muoversi entro la molteplicita degli oggetto finiti,
meno facile e rendem conto di come tale liberta possa attuarsi anche nei
confronto di quell'Essere stesso che pure la fonda. Per darsi ragione di ero
occorre persuadersí del Iatto che l'Essere affetta la mente in modo assoluta~
men~ radicale, e che di consequenze e radicale la liberta che ne proviene al
pens1ero. Questo pertanto puo porre a problema l'Essere da cui riceve alimento, quasi rivoltandoglisi contra, e, al limite, negarlo ( 0 illudersi di neg~rlo) ; _come un figlio che contesta i genitori che gli hanno procurato, dandogli la vita, la stessa possihllita di contestarli.
Ben s'intende che esercitare questa possibilita significa, per il pensiero,
oltre~~~ la sfera della pensabilita e quindi annullarsi come pensiero: jJ
che s1 verifica puntualmente nelle antinomie, come abbiamo piu volte rilevato.
Ma a ~oí preme sottolineare che questo autoannullamento
reso possibile
al pensiero dalla sua intrinseca liberta, quella stessa liberta che, ad esempio
permette all'uomo il suicidio.
'

e

. ~b~iamo visto di quali "strumenti" si serve il pensiere per pingersi oltre
11 ~t~ della pensabilita, e sulla base di quale facolta si attui questa sua
poss1b1hta resta ora da rhiedersi quale sia la causa, quale l'intrinseca motivazione, di questo sforzo inane.
11Cf
. r. iJ nostro •mtervento " Abbouo di una concezione problematica della verita",
ne~h ~etas de~ 2o. Congreso Nacional de Filosofía (Córdoba, Argentina, 1971), EditoriaJ Sudameocana, Buenos Aires, 1973, vol I, pp. 350 sgg.

Non possiamo qui riprendere la teorica dell'errore, della quale abbiamo

149
148

�E' chiara che una motivazione del genere che fosse diretta ed esplicita,

il pensiero non potrebbe mai trovada in se stesso: proporsi di pensare
!'antinomia in quanto tale, e un non senso. Ma puo accadere che il pensiero
si trovi, o si ponga, in condizione tale da venire suo malgrado spinto all'antinomicita.

Ora, una tale condizione non puo verificarsi fin quando il pensiero sente
ed afferma il suo legame con l'Essere: sappiamo infatti che !'antinomia
insorge solo nell'atto di oltrepassarne l'area. Ma quella condizione puo verificarsi quando il pensiero -per particolari ragioni psicologiche e culturaliavverte tale legame come oppressivo e limitante, ed esercitando quella liberta
che pure gli proviene dallo stesso legame, tende ad alJentarlo, a misconoscerlo,
a riduroe la portata e infine a negarlo, per affennare pienamcnte la propria
totale autonomía.

In questo caso, il peosiero puo bensi continuare a pensare, muovendosi
ancora nell'area della pensabilita; ma avendo perduto -all'atto della rottura
del suo rapporto con 1 Essere- il criterio per riconoscere la propria pennanenza o meno in tale area, puo uscime in ogni momento, senza trovare in
sé alcuna indicazíone cautelatrice, alcuna remara o ostacolo: il fatto d'esserne
uscito gli si rivela quando il passo
gia compiuto, sotto forma di impossibilita di pensare cio che legittimamente si aspettava di poter pensare. Che
quanto accade nell'alltinomia.

e

e

sufficiente, quasi edificio librato nel vuoto e sostenentesí per forza propria,
tale e il senso del gia citato teorema di Godel. Ed e fallito proprio
in quanto nel calcolo godeliano
stato inseri.to un paradosso -analogo a
quello classico del "mentitore"-, che la logica stringente del teorema dimostra insuperabile e ineliminabile.

e fallito:

e

Ma a nostro avviso, il significato dell'esito della Grundlagenkriri.s va al
di

la

di un semplice scacco delle matematiche. Tutta la filosofía moderna

si puo configurare come il tentativo del pensiero umano di porsi come autosufficiente; e cio significa che tutta la filosofia moderna e condannata a
cadere nell'antinomismo, che e dunque una sua caratteristica essenziale. E
poiche la fílosofia moderna ha finito per imprantare di sé il mondo moderno,
possiamo interpretare le con,.,'Ulsioni sterili e insensate che lo pervadono e di
cui siamo ogni giorno testimoni, come un riflesso esistenziale dell'an.tinomicita che penrade il pensiero moderno.
Ma con queste ultime considerazioni siamo andati troppo lontano. Ci
diterremo soddisfatti se saremo riusciti a prospettare il problema delle an~
tinomie logiche sotto una luce diversa da quella usuale, e se avremo mostrato
che tale problema ha dimensioni tali, che non riguarda soltanto i neoempiristi e gli analisti del linguaggio, ma tutti coloro che si dedicano alla ricerca
filosofica.

e

L'antinomicita dunque non solo possibile, ma inevitabile, ogni qualvolta
il pensiero tende a separarsi dall-Essere e a porsi come assoluto e autosufficiente. I caratteri di astrattezza e di assolutezza che abbiamo identificato
come tipici delle antinomie, risultano in questo senso particolarmente significativi. La causa dell'antinomicita
dunque l'errato uso che detla sua
liberta fa il pensiero, uso che gli consente di cercar di affermare un'autosufficienza che illusoriamente gli appare come il suo-trionfo e che invece si
rivela come la sua marte.

e

Si pensi, ad esempio, che il paradosso russelliano delle classi insorge nell'ambito di una logica formalizzata che, aspirando ad uno stato di asroluta
purezza, rinuncia ad ogni riferimento concreto e vitale. Ma forse ancor piu
esemplare e, in questo senso, ]'esito della Grundlagenkrisis. Precisiamo, ad
evitare equivoci, che non la legittimita del rifiuto da parte della matematica,
di presupposti psicoJogici e filosofici, che noi contestiamo; ma respingiamo
invece la ten.denza a interpretare Jo svincolamento da premesse estrance,
come svincolamento da ogni riferimento al reale. Sta di fatto, comunque,
che il tentativo della matematica di ergersi a costruzione razionale auto-

e

150

151

�CIENCIA Y MtTODO EN ROBERTO GROSSETESTE
DRA.

CELINA

A.

LERTORA MENDOZA,*

Buenos Aires, República de Argentina.
Univenidad Católica de Argentina.

LA FIGURA DE Roberto Grosseteste (1168 a 75?-1253) tiene doble importancia para los estudiosos de la Filosofía Natural. Por una parte su propia
obra muestra un espíritu inquieto y positivamente interesado en problemas
científico-e.'q)erimentales que trataba de resolver. Además, su carácter de
jefe de escuela imprime una direcci6n de pensamiento que prolonga su influencia al menos por dos siglos, hasta el comienzo del periodo denominado
-con razón o sin ella- renacentista. La variedad temática y estilística de
su obra, justamente señalada, 1 que abarca traducciones, comentarios, opúsculos tratados y cartas, sobre asuntos científicos, metafísicos, teol6gicos y pastorales, hace necesario deslindarlas previamente a fin de elaborar sobre Jas
escogidas una síntesis de su pensamiento. En lo que respecta a la Física y
a la teoría de la ciencia, nos interesan muy especialmente dos Comentarios
a Arist6teles: a la Física y a los Analíticos Posteriores, y otros opúsculos sobre
temas de ciencia experimental.!
• Miembro de la Carrera de Investigador, Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas de la República Argentina. Este trabajo se basa en otro más exte11JO: El
ci&gt;memario ú Robuto Grossetene a la F'isica de Arisl6teles, Tesina de Licenciatura,
Universidad Complutense, España, Octubre de 1974, 397 pp. mecanografiadas.
1 Un estudio general
de toda su obra en S. Harrison Thompson: The Wrilings
of Robert Grossettste, Bisb.op of Lincoln, 1235-1253, Cambridge, 1940. Véase también
la Tabla cronol6gica en Robert Grosseteste Schular and Bishop, Esaays in Commemo-ration of the Seventh Centenary of his Death, ed. D. A. Callus, Oxford, At the Clareodon Press, 1955, reeditado 1969, pp. 251-252.
1 Los escritos de interés en nuestro tema son: Commentarius in Octo Libtos Physicon,m Aristotelis, Commentaria in Aristotelis Posteriorum Analyticorum Libros, De
potentia et actu, De fluxu et refluxu maris, De luce, De slatu causarum, De oeritat,

153

�Todos los historiadores de la ciencia oxoniense son acordes en destacar
que la importancia de Grosseteste en la historia de la filosofía y de la ciencia
se debe a su concepción del método cientüico y su teoría sobre la explicación científica. En sus aspecto teóricos, encontramos exposiciones fragmentarias en sus Comentarios a Arist6teles, pero además sus opúsculos científicos presentan una aplicación práctica aunque rudimentaria. Además de la
metodología que él mismo propone y aplica en sus investigaciones naturales,
Gro eteste concordaba con Ari tóteles en que la Física, como ciencia, es un
sistema y no un conjunto acumulativo de noticias acerca del mundo físico.
Sin embargo no escribió una obra completa y sistemática sobre el tema,
sino que se sirvió de la del Estagirita, ordenándola según su propia concepción. De allí que su Commentariu.s Ítl Ocio Libros Physicorum Á.ristotelis
tenga una especial importancia como expresión de lo que entendía por sistema
de la ciencia física. Esta obra no fue escrita con finalidad didáctica ni meramente expositiva, sino que constituye una lectura personal, redactada en diferentes periodos de su vida intelectual. En la medida en que un sistema
de Física, como el de Aristóteles, era repensado a la luz de nuevos aportes,
Grosseteste veía la necesidad de formular una sistematización completa de
las proposiciones generales de la ciencia. Esta es la idea fundamental que
preside todo el Comantario, y lo que también justifica la introducción de
nuevas teorías en la medida en que fueran compatibles y/o sustitutivas de las
anteriores, sin alterar la estructura básica.

¿ Cuál es el método empleado para esta sistematización? ¿ A qué resultados
propo.rilionir, D, Artibus Liberalíbus, D, generalion, sono1um, D, g1neratior11 sl1lla-

non, De impres.rionibus 1lem11ntorum, D, íride, De ,ometis, D, ,alor, solis, D, natura
locorum, D, Sphaera, D, ,011'11, D, operacionibus solil, ComPotus, D• quadratura
tirculi, D, composilion, circuli, D, lin1is, angulis et figuris.
Las fuentes utilizada. 011: Robuli Grosseteste, Epúcopi LincolnünsiJ, Comm,nlariw in VIII Libros Physicorum Aristottlis, e fontibus manu scriptiJ nunc pñmu.m ÍD
lucCin, editid Richard C. Dales, Univenity of Colorado Press, Boulder, Colondo,
MCMLXIII, lo citamos en nuestro trabajo por C.; Robert Grosseteste, In A.tistotelis
Poslmorum ..tnalyticorum Libros, Venedig, 1514, Minerva G.M.BJI., Unverinderter
Nachdruck- Frankfurt/Main, 1966; Ludwig Baur, Die philosaphischtn Werke des
Robert Grarsellste, zum erstmmal uollstifodjg in kf'ítischer Ausgabe, Munster, 1912;
E. Franceschini, "Un inedito di R. Grouatesta: la 'Questio de Accessu et recessu
maris'" Riuista di Fil. Neo-scolastica, 1952 fase. l, pp. 11-21; S. H. Tho=n:
"Grosseteste's Ques.tio de Calore, De Cametú and De Ope:rncionibus So.lis", M•d.
at Humanist, XI (1957), pp. 34-43; id., ''The text of Groueteste's De C.Ometú",
Isis, XIX, 1935, pp. 21-25; Richard C. Dales "The Text o{ Robert Grossete.ste's
'Questio de Uuxu et refluxu mari-5' with an E11glish Translation", /sis, vol. 57, 4,
no 190, 1966, pp. 455-474.

154

conduce? tstas son las dos preguntas claves del tema, y que intentaremos
responder en los siguientes acápites.

Método de sistematización
Gro teste ha dedicado numerosos párrafos de sus obras a la metodología
de la ciencia, pero eo ninguna la expone en forma completa y sistemática,
ya que el tratamiento es ocasional, sea comentando pasos de Aristóteles, sea
a propósito de un problema concreto que .se propone dilucidar. Sin embargo
su pensamiento puede reconstruirse sistemáticamente con seguridad haciendo
uso completo y ordenado de los textos en cuestión.
En primer lugar debemos distinguir dos clases de métodos: el propiamente
cientilico, propuesto para la investigación del mundo natural, y el método
interpretativo utilizado para la exposición de textos ajenos -en este caso,
Aristóteles. Es importante tener en cuenta esta distinción porque las finalidades inmediatas de los métod0s no coinciden.

El método ciAntífico, que Grosset.este comenzó a elaborar desde sus comienzos académicos, sólo al fin de su periodo científico alcanzó aplicaciones
más importantes en los casos concretos. Análisis detallados sobre esta metodología, su empleo y su posterior desenvolvimiento han sido hechos por prestigiosos historiadores de la ciencia, particularmente Crombie.ª En este momento nos interesa sólo r marcar sus lineas fundamentales, porque según
esta metodología juzga el acierto o desacierto de las teorías de Aristóteles,
previamente fijadas conforme a su criterio hermenéutico.
Las pautas fundamentales de este método científico son las siguientes:
lo. En la Física ( equivalente bastante aproximado a nuestro concepto
actual de "ciencia empírica") no se trata de buscar el propter quid o causas
últimas de las cosa.\i, sino el quia o naturaleza y modo de manifestación de los
1 Cf. Robert Gro.uetest• and th• origi,u of Exp,,imtntal science, Oxford, At the
Clarendon Press, 1963, reimp. 1971; tambi~n "Robert Grosseteste on the Logic of
1cience", ifctts du XI Congris Internalionol d, Philosophu, vol XII, pp. 171-173
y "Grosseteste and scientific Method", The Month, 191 (1951), pp. 164-174; Richard C. Dales "Roben Grossele!te's Commentariw in Octo Libros Pbysicorum Ariatotelis", Med. irt Humoni.rt., XI (1957), pp. 381-363, y ''Robert Groaeteste's scientific Worlu", /sis, 52 (1961}, pp. 381-402; Henri PouUon "Grosseteste'• Contribution
to the Histol'}' of Ph-ylosophy", P1oc. ~m. Cath. Phil. Ass., 1953, v. 27, pp. 142-144.

155

�fenómenos.• La ciencia natural pues, crea una estructura apta para explicar
los fenómenos naturales y en ese sentido sus leyes son "probables", o, dicho
en terminología moderna, sujetas a falsación. 3 Por la misma raz6n, las leyes
naturales científicas se distinguen de las explicaciones metafísicas en que
quedan sometidas a la experiencia sensitiva, como dice Grosseteste, o a la
verificación empírica, como diría un moderno metodólogo. 6
2o. La teoría científica se construye en ~ pasos fundamentales: resolutio,
compositio y expresión matemática.
La resolutio es el proceso de búsqueda de los elementos integrantes de un
fenómeno, algo así como la parte analítica de cualquier método. También a
este primer paso corresponde la eliminación de las hipótesis falsas o inaplicables, señalando ilogísticamente si la misma da cuenta o no de las condiciones
necesarias y suficientes. Ejemplos de esta aplicación del método analitico
para el tratamiento de un fenómeno, mucho antes de Bacon de Verulan,
Locke o Stuart Mill, los tenemos en sus opúsculos De calore solis, De iride,
De generntione stellarum. Así pues, en la usolutio quedan fijados los pasos
de la investigación física sujetos a verificación· en otros términos, la parte
analítica comprende como elemento fundamental ]a fijación correcta del problema y las opciones de resolución. Como ejemplo veamos el párrafo inicial
de su opúsculo De Generatione 'Stellarum:

La compositw es la parte sintética del proceso, o reconstrucción teórica
del fenómeno. En todos sus opúsculo científicos ha intentado precisamente
la explicación de los casos particulares en término generalizables que muestren constantes físicas. Estos dos moro ntos fueron aplicados también por
Roger Bacon, Witelo, Teodoro de Frei.berg r Themon Judai.ª
La matematización de los resultado científicos es una idea basada en
postulados metafísicos platónico-agustinianos, pero su finalidad es inmediata
y práctica: simplificar las descripciones particulares por reducciones a elementos generales que respondan a e!Ja , como son los números. Para ejemplificar, y como interesante comparación con las ideas de Galileo, expondremos brevemente un caso en que Grosseteste propone la sustitución del método aristotélico por el prapio: la teoría de la localizaci6n, que corresponde
al comentario del Libro IV de la F'isica. Para Aristóteles el lugar, en cuanto
primer límite inmóvil del continente inmediato 9 es ante todo una realidad
que implica relaciones cualitativas. Por ello, para indicar una localización
hay que referirse a objetos singulares cualitativamente descriptos: esta piedra, este aire que la rodea, etc.
Grosseteste propone en cambio la localización por un sistema de relación
por medidas, que permita localizar en general, con prescindencia de la clase
de objetos de que se trate. He aquí el paso:
''Puto hunc locum signatum sic posse deffiniri, ut dicatur quod locus
hic este superficies spherica concava cuius diameter est duorum cubitorum, cuius centrum distat a septentrione tantum et ab austro tantum et
ab occidente tantum. Et intelligo in hac diccione tantum signatas et
numeratas distancias a quattuor partibus mundi secundum lineas rectas
protractatas a quattuor partibus mundi usque ad centrum huius loci,
cuius centrum distat a vero oriente ut intelligatur arcus descriptus secundum viam motus diurni. In racione itaque signati et singularis loci non
cadit singularis superficies sed hec universalia, superficies spherica, cuius
diameter est duorum cubitorum, quibus universalibus intencionibus adduntur distance quattuor numerate a quattuor partibus mundi." 10

"Res eiusdem naturae eiusdem operationes secundum naturam suam ef.
fectivae unt. Ergo si secundum naturam suam non sunt eiusdem operationes effectivae, non sunt eiusdem naturae. Sed sphaerae et stellae non
sunt eiusdem operationis secundum naturam suam effectivae. Ergo
sphaerae et suae stellae non sunt eiusdem naturae" .1

• Grosseteate hace varias aplicaciones de esta distinci6n. Por ej.: con respecto a
la flsica y la óptica: "Et perspectivi et physici est speculatio de íride. Sed ipswn
'quid' physici est scire, 'propter quid' vero penpectivi" (D, iride, Baur, Werkl, p. 72);
Una explicación general de sus diferencias, mis amplia y completa en su Commentaria in Posteriorum Analyticoritm Libros (ed. cit., f. 13 v y 14).
• La experiencia es eJ criterio que utiliza principalmente la füica para la admisión
de una explicación: "Nec videtur instancia et ne videatur mirum clictum quod sic
generantur disposiciones in rebua extra multa poni possunt ubi sensibiliter patet quod
sic est" ( C., p. 128).
• Sobre la diferencia metodológica entre matemática, metafísica y física, Anal. Post.
(ed. cit.), f. 12 v b y 13 v a·b.
1 BAmt, Werke, p. 32.

156

En este nuevo sistema propuesto desaparece la importancia del "continente" el "contenido'' de Aristóteles se transforma en una variable de objeto y

'

• Cf. C11.ovsm, A., ''Robert Grosseteste on the Logic of science" (cit., pp. 172-173).
' Bk 212 a 20-21.
,. C., p. 80.

157

�su lugar no es sino su relaci6n mensurable con respecto a otros puntos de
referencia. Aunque los puntos de referencia que Grosseteste indica, por ser
astronómicos, resultan de difícil aplicación en la mayoría de los casos simples y cotidianos, la proposición es básicamente correcta, y los sistemas de
medición cartográfica han hecho uso de este tipo de teorías, cuyo perfeccionamiento matemático ha conducido al principio de las coordenadas cartesianas.
3o. El principio de subordinación de las ciencias, otro de los postulados
del método, deriva de una concepción unitaria del saber científico. Las ciencias se subordinan porque pueden formar complejos totales de conocimiento
acerca de la naturaleza, de tal modo que las subaltemantes proporcionen
los principios básicos a las subalternadas, que a su vez agregan efectivamente
nuevas noticias sobre el mundo:
"Sciendum autem quod scientia inferior semper addit conditi.ones per quas
appropriat sibi subjiectum et passiones superioris scientiae et sunt in
conclusione scientie subaltemate sicut nature due: naturam scilicet
quam accipit a superiori et natura propria quam superaddit. Proprii
itaque superadiecti. causas non dicit scientia superior et quandoque dicit
eas causas scientia inferior et quandoque non. Illius vero quod accipit
scientia inferior a superiori, causas dicit scientia superior, unde conclusionis appropriate in scientia subaltemata causas dicit scientia subalterna.ns non in se sed in suo universali" .11
Esta proposición se basa a su vez en dos hipótesis físicas cuyo contenido
resulta intuitivamente conocido, y sin ellas ni siquiera sería posible intentar
un conocimiento genérico de lo natural. Estos principios en realidad ya están
en Aristóteles, sólo que aquí se les incorpora una metodología:

l. El principio de la unifonnidad de la naturaleza;
2. El principio de economía, en el sentido de que los efectos naturales se
producen siempre por la vía más directa.
Grosseteste es muy explícito al respecto:
"[a propósito del fenómeno de refracción] Et ídem mani.fcstavit nobis
hoc principium philosoph.iae naturalis, scilicet quod 'omnis operatio
u Com. Post. .&amp;nal. ( ed. cit.), f. 14 v a.

158

naturae est modo finitissimo, ordenatissimo, brevissimo et optimo, quo
ei possibile est'

''.u

De allí se deduce también que toda explicación científica debe contar con
el menor número posible de elementos, y así prueba, por ejemplo la cuarta
proposición del Libro I de la Física: no hay más que tres principios de la
cosa generada pues ellos son uiicientes y poner otros serla superfluo.13 Occam
hizo aplicación de este principio con su famosa "navaja", sobre todo en metafísica, y los lógicos modernos lo reafirman al sostener que los sistemas a,clomáticos han de contener el menor número posible de postulados e indefinibles.
Tal es en síntesis el método que Grosseteste considera adecuado para encarar
el estudio de la Física, y con él en vista emprende la lectura del texto aristotélico. Su interpretación de la obra se cumple en dos pasos: en primer lugar una
fijación del sentido del texto; luego su ordenación en un número determina.do
de proposiciones científicas. No nos detendremos en los métodos de fijación de
texto, pues no son distintos de los que empleó para todos los casos de hermenéutica. Digamos sólo que se ocupa primero de aclarar el sentido de los nombres, luego aparece la fijación de la "intención del autor" y por último la recomposición aproximada si el texto no es explicito. Resulta interesante destacar que Grosseteste aparece muy respetuoso de "la intención de Aristóteles",
aunque ella sea contraria al dogma o a sus propios criterios científicos. Por eso
está en contra de los que quieren forzar los textos del Estagirita para acomodarlos a la propia teoría, aunque fuera con la pía intención de eliminar la
heterodoxia. En este sentido debemos reconocer que el criterio de Grosseteste
no prevaleció, y los parisinos sobre todo, entre los que Santo Tomás es un
ejemplo, han leído a veces los textos de manera por demás forzada para no
parecer en contra de esas venerables autoridades. En cuanto a la complementación del sentido original por vía de otros intérpretes, Grosseteste es más
bien reticente. De los autores árabes se ocupa interesándose por sus investigaciones científicas más que por sus interpretaciones filosóficas. En cuanto
a la utilización de las fuentes cristianas, Grosseteste no se ha interesado mayormente por su aplicación a los temas científicos y filosóficos, como lo
evidencia el escaso número de referencias a la patrística que hay en este
grupo de sus obras, y que en su mayoría son incidentales. El hecho de que
sí haga uso abundante en escritos pastorales demuestra que en este caso
que nos ocupa su prescindencia era deliberada y no se debía a ignorancia.
"' De irid,, BAuR, W,rb, p. 75.
11 c., p. 13.

159

�La sistematizaci6n de las proposiciones de la Física intenta lograr un encadenamiento unitario, en el que ]as verdades más generales subsuman a las
específicas, que a su vez se fundamentan doblemente: en las generales como
punto de apoyo y en las nuevas e'X-periencias sobre los fenómenos como nuevo
aporte. Por eso el si tema físico no equivale al matemático, ya que de los
primeros principios físicos no se pueden extraer s6lo por deducción todas
las verdades del sistema. Al contrario, la Física constituye un sistema abierto,
es decir, obtiene nuevas proposiciones por añadidura de contenidos empíricos que no e tán fijados implícitamente en las proposiciones generales. Esto
explica que el silogismo deductivo cumpla un papel importante, pero no
exclusivo.
Los principios de sistematización que Grosseteste utiliza para ordenar el
texto de Aristóteles son los cuatro siguientes:
lo. Sólo deben integrar el corpus científico las proposiciones básicas científicas y las que se deriven de ellas por deducción perfecta.H
2o. U na proposición básica científica es aquella que ha sido obtenida por
un método físico,115 que sea, por supuesto, acorde con los principios fundamentales anteriormente expuestos. Para determinar si una proposición fue
o no obtenida de esa manera en cada caso, supuesto que --como es el caso
de algunas proposiciones de la Física aristotélica- no sepamos el proceso
que condujo a ella, es ver si la proposición en sí misma se puede probar por
la experiencia, como dice Grosseteste 16 o en términos modernos, hay que

~gi~a. ~ste tipo es_tá constituido por las proposiciones que determinan y fi.
Jan amb1tos; por eJemplo la afirmación aristotélica del Libro IV: "corresponde al físico. tratar acerca del infinito" •17 Es decir, se trata d e proposicio· ·
nes metodoló~cas, que no añaden un conocimiento descriptivo nuevo acerca
d~ mundo fisico pero que son necesarias para fijar los ámbitos de conociIIDento. Hoy las. llamamos "metalenguaJ'e" de un sistema, O sea, propoSICIO·
··
n~ que se refi~ ~ proposiciones del sistema, o nivel 1 con respecto a1
ruvel O (lenguaJe obJeto) . Aunque esta distinción no es tan clara y explícita
en Grosseteste como entre los lógicos modernos, resulta importante destacar
que ~ advertido la diferencia entre esos dos tipos de enunciados. Hoy sabemos ~1~ que no ~do lo q~e. se dice ~n un libro de Física es lenguaje objeto,
descnptivo de fenomenos físicos, y sm embargo no es posible prescindir de
esos enunciados meta-científicos. En forma sistemática y fundada, la justificación de esta distinción es una elaboración de las últimas décadas; de hecho
y en forma implícita, ya la encontramos en este grupo de Oxford. También
es cierto, y lamentable, que las investigaciones posteriores no volvieron a ocuparse de estas distinciones metodológicas, por lo que fueron rápidamente olvidadas por los científicos del renacimiento y la modernidad.

ver si es empíricamente verificable.

4o. Toda proposición que no sea del tipo anteriormente indicado no pertenece de ninguna manera a la ciencia y debe ser eliminada de ella. u El
principio es claro, sus aplicaciones en el mismo Comentario fueron vacilantes, pues no se inmutó al recurrir varias veces a argumentos metafísicos y
hasta a verdades dogmáticas.19 Pero los conúenzos en la aplicación de una
metodología son siempre rudimentarios y sujetos a corrección. Interesa más
el valor de haber enunciado el principio, que sus inconsecuencias personales.

3o. Las proposiciones que sin pertenecer al grupo anterior son relevantes
para el sistema se llaman "proposiciones intermedias" entre la Física y la

Los resultados de la sistematización

" As\ por ej. wn básicas las proposiciones que Ari,tóteles obtiene por un examen
dialéctico inductivo: número de los principios, noción de natura, de causa, de lugar,
tiempo, movimiento, etc. Se derivan de ellas las que son exigidas como consecuencia,
por ej ., con respecto a la noción de instante: que es indivisible, que nada se mueve
ni reposa en el instante, etc., porque se derivan lógicamente de las nociones de
tiempo, instante, movimiento y reposo.
u Este principio no siempre es totalmente aplicado cuando comenta a Arist6teles,
pues la mayoría de las veces eic.ige sólo que una proposición sea demostrada por una
demostración independiente de las anteriores; por ej. la definición y existencia del
lugar.
" "Experiencia" debe entenderse en un sentido más amplio y menos preciso que
el actual, y tambifo integra el concepto aquellas proposiciones deducidas de otras
proposiciones en si mismas empiricamente verificables.

160

Puesto a ordenar las conclusiones científicas de Aristóteles, Grosseteste
enumera cinco para el Libro Primero, dieciocho para el Segundo, nueve para
el Tercero, treinta y nueve para el Cuarto, veinticuatro para el Quinto,
veintinueve para el Sexto, cuatro para el Séptimo y seis para el Octavo. Esta
n Bk 202 b 30-35; otros caros de proposiciones metodológicas o "intermedias" son:
noción de infinito, definici6n formal de naturaleza, definición indemostrable de movimiento, noci6n de vado y pertinencia de su examen, etc.
11 Por eso no enumera como conclusiones los desarrollos dialécticos de Arist6teles.
,. Sobre todo a propósito de la eternidad del movimiento (C., pp. 153-154) y de
la creación de la materia primera (C., p. 30) .

161
lIUMANITAS-11

�enumeración no guarda relación cuantitativa con la extensión del texto sino
con dos elementos del contenido:
-

el número de los temas independientes o unidades completas de problemática; y
la complejidad y determinación progresiva de un problema.

Cada uno de los temas o problemas independientes de la F'J.Sica debe tener
por lo menos una respuesta; a medida que las preguntas descienden a detalles cada vez más parcializados, es necesario que las conclusiones sean más
determinadas, y por lo tanto su número aumentará correlativamente a las
referencias ~arciales que contemple.

.En el Comentario nada se dice de estos principios de sis.tematización, simplemente se aplican; nosotros intentamos su reconstrucción teórica tomando
lo que Grosseteste escribió; encontramos así que su sistematización resulta
perfectamente explicable según los principios modernos de la Metodología
de la Ciencia: cuanto más general es una proposición, abarca más fenómenos pero más difusamente, por lo cual tiene menos probabilidades de falsación; en cambio, cuanto más particular es la descripción de un fenómeno
y más detalles se introducen en ella, aumentan proporcionalmente las probabilidades de falsación. También Grosseteste aplicó de hecho el principio, hoy
demostrado lógicamente, de que las leyes científicas o proposiciones universales descriptivas no son absolutamente verificables, pero sí absolutamente
falsificables 20 pues nunca exigió como requisito una enumeración total ni
una inducción completa, conociendo su imposibilidad fáctica, pero en cambio
consideró falsa una proposición científica que se demostrara falsa al menos
en un caso. 21
Veamos ahora con más detalle cuáles son los temas científicos y sus conclusiones en la Física aristotélica tal como la interpreta Grosseteste. Enunciarlos no significa que en todo estuviese de acuerdo, y por ello al margen
propone sus propias teorías, cuya análisis omitimos por exceder el marco del
tema propuesto.

En el Libro Primero la problemática científica se reduce a una sola pregunta: ¿ Cuáles son los principios de las cosas? Obsérvese que no pregunta
qué son, y tampoco si existen; el realismo científico parte de una premisa
simple: queremos explicar las cosas y llamamos principios a aquellos aspee-

.

" La falsaci6n en Grosseteste corresponde a la primera parte de la reso/utio.
n De ahí el sistema de la ejemplificación propuesto en la resolutio.

162

tos inteligibles que nos explican las cosas de nuestra experiencia. Las cinco
conclusiones son:
1. "Cuiuslibet facti
2. "Prima principia
3. "Cuiuslibet facti
4. "Non sunt plura
5. "Sunt enim duo

sunt principia contraria" 32
nec sunt unum nec infinita" 23
tria sunt principia" :u
tribus" 25
secundum rem et tria secundum racionem" 26

Se ve por consiguiente, que Grosseteste ha suprimido o dado otra interpretación a varios de los temas que ocupan 1a intenci6n disputativa de Arist6teles: las opiniones de los metafísicos, de los físicos, y el examen dialéctico de
la cuestión; asimismo los preliminares aristotélicos sobre el conocimiento y la
ciencia son considerados propedéuticos ajenos a la Física en sí. Estas conclusiones son las derivadas de evidencias básicas en una consideración física.
Es claro que estas cinco proposiciones podrían enunciarse en una sola frase :
"los principios de la cosa generada son solamente los contrarios y la materia",
en la cual se contienen implícitamente todas. Sin embargo su sucesión tiene
un sentido de progresivo desvelamiento de la verdad; es decir, cada una
agrega realmente un nuevo contenido, una nueva noticia acerca del mundo.
Por lo tanto habrá tantas proposiciones científicas cuantas sean las noticias
unitarias que se puedan obtener, aunque varias o todas se refieran al mismo
fenómeno y aunque puedan resumirse lingüísticamente en frases más comprehensivas. Debe notarse, por último, que la negación o discusión de una
de estas proposiciones no necesariamente implica la discusión o negación de
las restantes, precisamente por lo que cada una tiene de nueve con respecto
a la anterior.
En el Libro 'Segundo hay cuatro temas fundamentales:

La natura, sobre la cual enuncia las tres primeras conclusiones:
1

'

1. "Natura est principium motus et status" 27
2. "Est igitur natura principius alicuius et causa movendi et quiescendi
in quo est primum per se, non secundum accidens 28
'" C., p.
u C., p .
" C., p.
.. C., p.
• C., p.

18
20
23
23
24
:r C., p . 32

(Bk
(Bk
(B.k
(Bk
(Bk
(Bk
u C., p . 32 (Bk

188
189
190
190
190
192
192

b, 27-28).
a 11 s.s ) .

b
a
b
b
b

10 ss).
29 ss).
3 ss) .
20) .
20-22).

163

�7. "Amplius eadem contrariorum est Que enim presens
hanc et absentem causam alii contrarii'' u
causa huius est,

$. "Encia secundu.m naturam sunt habencia naturam et accidenda habentibus naturam per ipsam naturam" .29
En este tema hay un paso novedoso desde el punto de vista roetodol6gico.
Comentando la frase aristotélica: "De entre las cosas que existen, algunas
lo son por natura, otras por otras causas" ,Sº considera que debe introducirse
el concepto de "natura" en la ciencia, y lo hace a través de una definición
llamada "evidentísima e indemostrable": natura es aquello por lo cual difieren primero y por sí los entes naturales de los no naturales. 81 Efectivamente esta "definición" no es demostrable porque es estipulativa. Pero de ella
puede obtener una conclusión científicamente relevante, completada con
otras consideraciones. ¿ En qué difieren los entes naturales de los no naturales? En su tipo de movimiento y de reposo, y esto es evidente a los habituados al estudio natural. 82 He aquí un caso de "proposici6n evidente para
los doctos", distinción en los tipos de evidencia de que mucho se sirvió la escolástica, y que modernamente connota con otras postulaciones, como la
teoría de la analiti.cidad contextual expuesta por Bunge. 39 Pero esta "definición indemostrable" no integra las conclusiones científicas, aunque sea relevante para la física, precisamente porque es semántica y no tiene posibilidad
intrínseca de constatación.

Las causas es el segundo gran tema de este libro, acerca de las cuales resume en cuatro proposiciones los principios fundamentales de Aristóteles:
4. ' 10ronem rem que dicitur causa esse aliqua quattour causarum" 3"
5. ''Vero eiusdem rei, multe sunt cause per se" 88
6. "Duarum causarum efficientis, scilicet, et finis, utraque est causa alterius"

38

C., p. 33 (Bk 192 b 34-35).
" Bk 192 b 8-9.
11
p. 31.
., "Deifinicio itaque notinima de natura et que demonstrari non poteat est hec:
natura eat que primo et per se di!ferunt ea que sunt naturalia i.nquantu.m huiusmodi,
a non naturalibus i.nquantum buiusmodi. Quod autem hec ab illis inquantum huius•
mocil differunt talis princ.ipio motus et status, patet per se philosophis assuefactis in
scientia naturali, unde hoc non est per se notum principium quibuslibet sed auue11

c.,

factis in talibu.s." ( C., p. 31.)
11

Cf.

BUNoE,

Mario, "Análisis de la analiticidad", publicado en Á-ntolt1gfa Simán•

tica, Colección Interciencia, Ediciones Nueva Vis.i6n, Bs. As., 1960, pp. 261-271.
" C., p. 39 (Bk 195 a 3 ss).
• C., p. 41 (Bk 195 a 4-5).
'° C., p. 41 (Bk 195 a 8).

164

También_ aquí se observa que la definición o noción de causa no inte a
las •conchmones
científicas, aunque su ca.racterizaa"6n per tenezca a las progr
•
posiciones del sistema. Esta es la raron por 1a cual el tema d I
. . .
en ge
J
, •
e os prmc1p1os
tematicamente una de las partes de este libro, no conduce
a ·nnera ' que 1es •,
m guna conc usion, ya que todas sus elaboraciones son ad t .
respecto a este tema principal.
ara onas con
_El azar y la fortuna, o sea, las causas por accidente, merecen un tratanuento
bastante
Grosseteste lo resume en
. . extenso en la obra del Est,,airita
""'t)-·
•
Siete

•

propos1oones:

8. "Fortuna igitur esse" 88
9. "Fortuna est cum acadentaliter
·
evenit aliquid et preter intencionem
nec se_pe nec semper ex concursu causarum per se et preter inten .
agencnun" 89
cionem
10. ''Est fortuna quod accidentaliter evenit et preter intencionem et raro
ex concursu causarum agenciu.m per intencionem secundum propo
situm" "º
·
11. "F~~~ _est irú~ita et incerta quoniam accidentales cause et accidentalia infiruta et mcerta" u
12. ••Fortuna non est in infantibus et in animalibus et inanimatis" u
13. &lt;(Ca.sus cst in hiis in quibus fortuna in infa.ntibus t ·
· alib
inanimatis" "ª
e m arum
us et
14. "Casus et fortuna sunt posteriores intellectu et natura""'
15. "Prima corpora,
ut ce1um et totum universum non sunt a casu, quod
.
casus posterior est natura et intellectu" .'5
De todas estas consideraciones, importa especialmente Ja última, porque
aunque Grosseteste no le dedica en el mismo párrafo una ac1 arac1"6 n especia
· J,
" C,, p. 41
• C., p. 42
• C., p. 42
'° C., p. 43

C., p. 44
C., p. 44
u C., p. 44
'" C., p. 44
" C., p. 46

1.1

ª

(Bk 195 a
(196 b 10
(Bk 196 b
(Bk 197 a
(Bk 197 a
(Bk 197 b
(Bk 197 b
(Bl 198 a
(Bk 198 a

11).
ss).
20-21).
5-6).
8 ss).
13 ss).
13 ss).
5 ss).
10).

165

�ya anteriormente, y también en general preside su obra científica la misma
idea, se ha pronunciado por el principio de la I galidad natwal.
La finalidad de la naturaleza da por resultado tres conclusion científicas
en todo el largo paso dialéctico de Ari.stótelc al final del tema de la causa:

16. ''Tres cause in unam incidunt","
17. "Natura es propter aliquid""
18. "In physicis est necessarium ex upposicione [ ... ] naturam semper
propter aliquid esse et facere". 411
Podemos preguntarnos cómo es posible la última conclusión, qu el mismo
Grosseteste reconoce haber sido anteriormente supu ta, pues en efecto es
incluso parte de los postulados de su método científico. Debido a la importancia del tema, lo soluciona con una
is ad !toe: no es inconveniente que
se supon primer lo que luego se probará, para poder comenzar el estudio
físico, porque (y esto es lo importante) la demostración posterior no depende de la anterior." Que en el caso presente tal sea el orden real de la
prueba aristotélica no sólo es discutible sino quizá erróneo, pero el principio
es metodológicamente correcto.
En suma, en este Libro Segundo tenemos los siguientes puntos de interés
para una metodología científica: to.) la distinción entre proposición formal
e indcm trable y material o demostrable evidencia la conciencia de la distinción entre proposición tautológica y descriptiva (contingente en sentido
lógico) ; 2o.) la eliminación de las definiciones semánticas, que son punto
de partida de otras conclusiones implica sostener (al contrario de Aristótel )
que las primeras definiciones de una ciencia son obtenidas a priori e incluso
semánticamente, pero no por el mismo método de la ciencia; So.) puesto
que admite que la Lógica fija los ámbito de la ciencia, este tipo de proposiciones intermedias constituyen un bozo d la teoría del metalenguaje;'°
4o.) la n ci6n de la casualidad en el ord n de la naturaleza universal supone y explica a la vez la posibilidad de leyes científicas; no hay inconveniente
• C., p. 47 (Bk 198 a 24).
., C., p. 47 (Bit 198 b S2 y especialmente 199 a 33-35).
• C., p. 47 (Bk 199 a 34 ).
p. 47.
• ''Non igitur eimpliciter physica. est hec proposicio: quattuor cause rerum naturalium 1unt de consideracione physici aed quodammodo est ph)'lica, quodammodo logica.
Et ideo videtur mihi improprie ordinanda ínter conclusiones demonstmta.s in hac
sciencia" ( C., p. 38).

• c.,

166

ª:

en sup&lt;mer lo _que luego demostrará, pu es una necesidad metodológica;
5o.) por lo mismo se admite la suposición, que después se demostrara de la
~malidad natural. Esta finalidad no supone ningún antropomorfum~ sino
sunplemente la enunciación d la ley de regularidad de los comportantlentos
naturales.
El Libro Tercero, con sus nueve conclusiones, arriba a resultados científicos en dos temas: el movimiento y el infinito. Con respecto a) primero
ellas son:

l. ''In potentia autem e.xi t ntis endilechia secundum quod huiusmodi
t motus" 11
2. "Motus st actus imperfectui' u
3. "Omne movens mobil simul movetur cum movet" n
4. "Omne mov ns mobile simul agit et patitur ipsum, namque movere
agere est" ª'
5. "Movens movet secundum fonnam et speciem" H
6. "Unus t actus moventis et mobilis""
7. ''Unus t actus activi et motivi'._n
Grosseteste encuentra que Aristóteles ha dado también definiciones indemostrables del movimiento y que no integran el grupo de las conclusionet
científicas: movimi nto
el paso de la potmcia al acto.11 Esto resulta también cxplicabl a la luz de modernas teorías de la definición: no se trata de
decir qué e la cosa nombrada sino más bien "a tales cosas las llamamos
asi". 11 Por lo tanto, en Física no es demostrable que "el movimiento es el
paso de la potencia al acto", pero sí s puede fijar semánticamente el contenido del t •rmino ''movimiento" diciendo que
llama asi al paso de ]a
p~tencia al acto, puesto que tal cosa no es sino la caracterización n cesaria
p. 48 (Bk 201 a 10-11 ).
p. 49 (Bk 201 b 30-31 ) ,
p. 50 (Bk 202 a 3-6).
p. 51 (Bk 202 a 3-6).
p. 51 (Bk 202 a 7 ss).
p. 51 (Bk 202 a 13-20) •
p. 52 (Bk 202 b 36 u).
p. 49.
• Resulta intere.sante la ob5C.rVaci6n de Ocklwn; "Circa primum diffin.it Ariatotelis monun secundlJJll cxpositorl?l tertii Physicorum duplici diffinitione quarwn unam
dicunt eue formalcm, et alia materialem, quae lamen non dilfenm/ nisi vocal.ita'',
Summ11/u in Libros Pliysicorum, m, cap. 5um, (Ed. Romae, MDCXXXVIl, p. 52 b).
"'
•
•
"
•
•
"

C.,
C..
C.,
C.,
C.,
C.,
C.,

• c.,

167

�y previa del objeto de estudio; estamos pues en presencia de una proposición estipu]ativa.
Aristóteles ha dedicado largos párrafos al estudio del infinito. Grosseteste
también se explaya ampliamente en sus propias teorías, pero sólo concede
dos conclusiones científicas al respecto:

8. "Non est corpus infinitum in actu" eo

9. "Infinitum esse [ ... ] quodammodo [id est, sicut potentia]" 61
¿ Cómo se ha podido introducir la consideración de algo que no existe?
¿No hay allí una inconsecuencia? Nuevamente vemos solucionada la cuestión
por la vía semántica eslipulativa. La proposición que incluye el infinito en
la consideración física no es física sino metodológica, y lo mismo la definición
de infinito propuesta.62 Supuesto esto, la ciencia se limitará a decir que
esto llamado infinito no existe, porque no se da de hecho y además porque
la suposición de su existencia 11evaria a resultados contradictorios con la
realidad. En ese sentido, aunque indirectamente, la proposición cientüica
negativa resulta empíricamente verificable.

El Libro Cuarto, muy extenso y pormenorizado, por su especial carácter
científico-experimental, ha merecido una atenta consideración de Grosseteste,
quien además de la sistematización del texto, ha introducido e incorporado
al sistema teorías propias, como la nueva concepción de la localización a que
ya nos referimos; su concepto de la convencionalidad de la medida; la aceptación de otro modo válido de contraer el universal al singular ( además del
propio de la comprehensión, expresado en el "árbol de Porfirio") por medio
de la medición; la teoría del número infinito y de la proporcionalidad de los
conjuntos. Aunque el Linconiense las considera científicas, no las incluye
como conclusiones del sistema que está reseñando, sino que las propone como
corrección y ampliación de lo que le parece erróneo o insuficiente en Aristóteles.
El tema del lugar, primero de los tres que componen este extenso capítulo,
queda sistematizado en las dieciséis primeras proposiciones :
., C., p. 61 (Bk 204 b 4 ss).
., C., p. 66 (Bk 206 a 9 ss).
ª "Hec proposicio, scilicet quod physici est consideracio de infinito, non est pure
physica sed sicud dictum est de quibusdam supra; ipsa e,t quasi media ínter physicam
et logicam" ( C., p. 53). Por las dificultades que evidencia el tratamiento del tema
propone comenzar por una consideración semántica: "Et ad huius inquisicioni.s evidenciam primo distinguenda est multiplicitas huiu&amp; oominis infinitum" ( C., p. 59).

168

l. "Quod quidem igitur locus sit, videtur manifestum esse ex trarumutacione" 65
2. "Locus babet tres distancias" u
3. "lmpossibile est autem corpus esse locum" 8G
4. "Sicut est locus corporis, sic eciam superficiei et aliorum terminorum
quodammodo" 60
5. "Locus nulla causarum est'' 87
6. "Locus est terminus aliquis,, 81
7. uLocus neque est species nec materia,, 89
8. " ichil est in seipso" 70
9. "Locus est ultimum corporis continentis" 11
10. "Pars non est in toto aut aliquid in eo cui est continuum sicut in loco" 11
11. "Locus non est spacium" 73
12. "Locus immobilis est""
13. "U ltimum celi et eius motum sunt sursum et deorsum ad que feruntur
naturaliter gravia" 75
14. "Omne corpus quod habet extra se corpus aliud est in loco, quod vero
non habet, non est in loco" 18
15. "Corpus ultimum quod non est in loco, sic se habet quod partes eius
moventur; ipsum autem totum quodammodo movetur et quodammodo
non" 77
16. "Unumquodque corporum gravium et levium fieri natura in locum
suum et unumquodque corporum istarum totum quiescere natura in
proposito loco" 78
p. 71 (Bk 208 b 1 ) .
p. 72 (Bk 209 a 4).
pp. 73-74 (Bk 209 a 5-6).
p. 73 (Bk 209 a 7 ss).
p. 73 (Bk 209 a 18-22).
p. 74 (Bk 209 b 1-4, especialmente
p. 74 (Bk 209 b 21 ).
p. 75 (Bk 210 a 25).
p. 77 (se refiere a todo el paso Bk
"C., p. 77 (Bk 211 a 21-31).
11 C., p. 77 (Bk 21 t b 14-28, se refiere a
entre continente y contenido, porque tal no
" C., p. 80 (Bk 212 a 18-19).
,. C., p. 82 (Bk 212 a 21-25).
11 C., pp. 82-83 (Bk 212 a 31-32).
,., C., p. 83 (Bk 212 a 33-35).
11 C., p. 83 (Bk 212 b 29 ss hasta el fin
•
.,
•
•
.,
•
•
"
n

C.,
C.,
C.,
C.,
C.,
C.,
C.,
C.,
C.,

1-2).

211 a 29-b 2).

que el lugar no es un espacio intermedio
es nada) .

del capítulo, especialmente 29-33).

169

�Quizá pueda sorprender la primera de estas proposiciones, pues en los temas anteriores no ha considerado conclusión científica la afirmación de la
existencia del fenómeno; por lo demás, de hecho se había supuesto que el
lugar existe al hablar del movimiento local. Sin embargo Grosseteste considera que precisamente dada esta suposición, es necesario probar la existencia
por una demostración independiente de 1a hipótesis anterior y de las pruebas
de los otros temas. 79 Este detalle demuestra la pulcritud metodológica que
Grosseteste intentaba introducir en el texto, a veces no muy ordenado, de
Aristóteles.
El tema del vacío merece una sola conclusión:
17. "Vacuum non

18.
19.
20.

21.
22.
23.

24.
25.
26.

esse". 80

También aquí, como en el caso del cuerpo infinito, se parte de una noción
que sólo indica el sentido del término, para concluir en la inexistencia e imposibilidad física del fenómeno que corresponderfa al nombre.

27.

El tiempo, uno de los temas capitales
tes conclusiones científicas de este libro,
lamos en el acápite anterior de relación
y cantidad de proposiciones descriptivas
comienza su comentario correspondiente
sobre las proposiciones científicas:

30.
31.
32.

de la cosmología, recoge las restanconstiturendo el caso que ya señaprogresiva de complejidad temática
del fenómeno. El párrafo con que
introduce una precisión importante

"Et raciones quibus ostenditur quod tempus non est motus patent; nec
est sine motu quia nec eciam intelligi potest sine motu; igitur nec esse.
Non autem dico esse unam propesicionem tempus non esse circulacionem
aut ipsam spheram, quiam eciam sine demonstracione per se paterent;
opiniones autem que astruere vídentur tempus non ~ satis patent." 81
V ale decir que las proposiciones científicas que llama conclusiones deben
ser deducidas y no pueden ser evidentes; en efecto, si lo fueran serían ruciomas, es decir, puntos de partida y no de finalización.
Las conclusiones científicas sobre el tiempo son las siguientes:
'" "Supra supponit locum esse. Nunc demorutrat locum csse demonstracione non
dependen te ex superioribus" ( C., p. 71).
• C., p. 84 (Bk 214 b 12-13). La conclusi6n se refiere al vacío separado, tema
general del capitulo VIII.
ª C., p. 86.

170

28.

29.

33.
34.
35.

. motu" a2
' 'Tempus nec est motus nec sme
''Tempus est numerus qui nu.meratur et non quo primo numeramus" 83
"Sicut motus est semper alter et alter, ita tempus est semper aliud et
aliud" u
"Tempus non est sine instanti neque instans sine tempore" 85
"Instans est et continuacio et divísio ipsius temporis" 86
"lnstans non est pars temporis" 87
"Tempus per modum aliquem habet terminum in parvitate et per
•
•
•
11 88
modum aliquem non habet temunum m parvitate
"Tempus est multum et paucum; longum et breve et non velox aut
tardum" 89
"Idem tempus est mensurans simul ubique omnes motus simul presentes, tum teropus precedens non idem cum tempore posteriori" 90
"Sicut redit idem motus sic tempus consequens idem antecedenti" 91
"Non solum tempore mensuratur motus, sed econverso, motustempus1192
"Quod aliquid esse in tempere est ipsum et eius esse mensurari a
tempore" 08
.
"Tempus extenditur
et durat omne qu od est 'm tempere"H
"Omne quod est in tempere aliquid patitur et senescit sub tempere" 95
"Ea que semper sunt inquantum huiusmodi neque moventur neque senescunt neque abundat tempos ab hiis" oe
"Tempus est mensura quietis per accidens" 97
"Quecumque non moventur neque quiescunt nec sunt in tempere" 111
"Ea que simpliciter non sunt, hoc cst impossibilia non sunt in tempore" "

ª

C., p. 86 (Bk 218 b 19-22).
'" C., p. 90 (Bk 2L9 b 7-8).
"C., p. 97 (Bk 219 b 9).
ª C., p. 98 (Bk 219 b-31-32).
• C., p. 99 (Bk 220 a 4-5).
" C., p. 99 {Bk 220 a 21 ).
• C., pp. 99-100 (Blt 220 a 30-31).
• C., p. 100 (Bk 220 b 1-5).
"C., p. 100 (Bk 220 b 5-13).
n C., p. 101 (Bk 220 b 10-13).
" C., p. 101 (Bk 220 b 14-15).
.. C., p. 101 (Bk 221 a 7-8).
" C., p. 102 (Bk 221 a 26 u).
• C., p. 102 (Bk 220 a 30-b 2).
• C., p. 102 (Bk 220 b 3-4).
" C., p. 103 (Bk 221 b 7-8).
• C., p. 103 (Bk 221 b 21-22).
• C., p. 103 (Bk 221 b 23-24).

171

�36. "Tune habebit tempus sicut circulus et in eodem modo" 100
37. "Tempus non efficit corrupcionem sed accidit in tempore corrupcionem fieri per motum qui per se abiectivus est'' 101
38. 'Omne que movetur necesse est in tempore moveri" 1 "
39. "Motus circulare est maxime mensura regularis omnium motuum ce-

l. "Ipsum movens neutraliter dictum non active dicit illud super quod
aliud adquiritur per motum in comparacione adquisiti per motum" 105
2. "Omnis mutacio non secundum accidens est a contrario in contrarium
vel a contrario in medium vel a medio in contrarium vel a contradiccione in contradiccionem" 106

terorum".ioa

El comentario

a todas ellas es comparativamente breve, puesto que con-

sidera explícito el texto artistotélico, lo que lo exime de ejemplos o aclaraciones ulteriores.
El Libro Quinto está totalmente dedicado al movimiento y el reposo. Contiene muchas precisiones y detalles, acompañados de ejemplos que Grosseteste
repite e incluso aumenta con los propios. Sin embargo, el número de conclusiones, no muy elevado ( son veinticuatro) demuestra el proceso de síntesis
a que fue sometido el texto. ingún caso concreto, ejemplo o excepci6n está
incluido en ellas, redactadas todas en forma general. También hay que observar que las conclusiones de este libro no contienen definiciones, al contrario de lo que sucede en otros; esto se explica porque aquí no se trata
de ofrecer nociones generales de un fenómeno -en nuestro caso el movimiento- sino de describir cómo se producen sus diferentes tipos. Por lo
tanto, las proposiciones 15, 16 y 17, que a primera vista parecieran definiciones, son en realidad descripciones de lo que llamamos movimiento genérica,
específica y numéricamente uno respectivamente. En otro sentido, en cambio,
el comentario insiste en la necesidad de tma correcta distribución temática
de las conclusiones. Tanto es así que todo este Libro, menos extenso que
los anteriores, parece exclusivamente dedicado a ordenar el original según los
puntos fundamentales, quizá con vista a un comentario posterior más extenso que no llegó a realizarse, como lo ha propuesto Dales.104 De cualquier
manera el material que poseemos nos permite reconstruir el esquema científico del Libro Quinto tal como Grosseteste lo interpretaba.
Con respecto al movimiento en general, primero de los grandes temas del
original aristotélico, hay dos preguntas que responder: cuáles son los elementos del movimiento y en qué categorías se da. La descripción de los
elementos del movimiento y su sentido le lleva muchas explicaciones pero
sólo dos conclusiones científicas:
C., pp. 103-104 (Bk 222 b 1-5).
104 (Bk 222 b 16-26, especialmente 20-21).
"" C., p. 104 (Bk 222 b 30-31).
,. C., p. 105 (Bk 223 b 12 511, especialmente 18-20).

100

= C., p.

172

La determinación de las categorías en que se da el movimiento y la explicaci6n de por qué no lo hay en las otras, particularmente con respecto
a la sustancia abarca las seis proposiciones siguientes:
3.
4.
5.
6.
7.

"Omnes mutaciones esse tres" io-r
"Generacio simpliciter dicta non est motus" 108
"Generacio non est motus" 109
"Omnis motus est mutacio a subiecto in subiectum" 110
"Omnis motus est tres, scilicet aut in quantitate aut in qualitate aut
secundum locum" 111
8. "Est mediu.m in sola opposicione contrariorum" 112

Las conclusiones cuarta y quinta pueden parecer repetitivas, sin embargo
no lo son pues en la primera de ellas se refiere a la generación en sentido
absoluto, y en la segunda a la generación en forma indeterminada, y por
consiguiente su alcance es más atnplio, Vemos aquí aplicado lo que anteriormente dijimos sobre el progresivo aumento de las noticias sobre el mundo
físico: aunque la proposición quinta es la defmitiva, pues vale para cualquier clase de generación, el proceso científico ha pasado por una conclusión
anterior que en sí misma ha quedado demostrada con independencia de
que luego pudiera subsumirse en otra proposición más comprehensiva.

'°'

Cf. C., lntroduction, p. XII.

w C., p. 107 (Bk 224 a 34-b 10; la cita con que Grosseteste comienza el tema es

de b
•
""
,.

4-5).
C., p. 108 (Bk 224 b 28-31).
C., p. 108 (Bk 225 a 5-7).
C., p. 108 (Bk 225 a 6 ss, especialmente 12-16).
1•
c., p. 109 (Bk 225 a 6 ss, cita semejante a 25-27, aunque Arut6teles se refiere
allí a la generación en sentido absoluto).
,.,. C., p. 109 (Bk 225 b 1-2).
m C., p. 109 (Bk 225 b 5-10).
.
.
m c., p. 109; una explicación se encuentra en Bk 126 b 1-7, la cita corre3p0nde a 227
a 7-10, que algunos consideran mal ubicado en el lugar actual (Cf. Henry Carteron,
Physique, "Les Belles Lettrea", París, 1961, T. 11, p. 19, nota 2.)

173

�En el Capítulo 3 de este Libro, Aristóteles expone las nociones que intervienen en el cambio de lugar. Grosseteste no enumera definiciones, pero sí
descripciones, como las cinco conclusiones que siguen, y que pueden considerarse el segundo de los grandes temas del Libro: descripción de los elementos del cambio de lugar

15. "Simpliciter autem unus motus est qui substancia quidem unus est'• 120

9. "Manifestum est quod in hiis est continuum" ua
10. ''In hiis est solum continuum in quibus aptum natum est fieri unum

16. "Species autem motus unus est per unitatem in specie eius quod per
se movetur et eius a quo, et eius in quod et eius per quam" ui
17. "Est autem unus numero cum íllud quod movetur est unum numero
et res adquisita per motum est una numero, et tempus mensurans motum
est unum numero,, u 2
18. "Motus simpliciter unus est continuul' 123
19. "In qualibet specie motus continuat esse regularis et irrcgularis" 124

secundum contactum" iH
11. "Contactum quidem necesse est consequenter esse continuum verius ut
in prioribus consequenter ut in numero" n~
12. "Et si quidem continuum est, est tangere necesse" 110
13. "Quare ultiinum est, est secundum generacionem" 111

Las restantes proposiciones se refieren todas a la contrariedad en el movimiento; y en primer lugar la contrariedad de movimientos entre s'i, y luego
la contrariedad de movimiento y reposo, para concluir con las dos grandes
diferencias en todo movimiento o reposo: natural y violento:

La conclusión novena se refiere a los casos descriptos por Aristóteles desde
el comienzo del capítulo, y especialmente en Bk 227 a 10 ss. Por una parte
trata de recalcar su carácter de evidencia, sobreentendiéndose "para los doctos", pues se deriva de una atenta consideración de los casos presentados;
además es sintética, o resumen de todos ellos. Es pues, quizá el único caso
en que se acepta como conclusión una proposición no descriptiva, constituyendo una pequeña inconsecuencia en la metodología propuesta.
Las restantes consideraciones arti totélicas se refieren a la unidad y contrariedad de movimientos. Aquí debemos hacer constar que la enumeración
no parece muy correcta y segura como en los demás casos. Dales ha hecho
notar que la compilación definitiva de las notas que componen el comentario
a este libro no fue hecha por Grosseteste us por lo cual es posible el deslizamiento de algunos errores. A pesar de ello el esquema básico es válido
y bien arquitecturado. Se enuncian seis conclusiones sobre la unidad del
movimiento:
14. "Uno genere quidem unus est secundum figuras predicamenti,. m
w C.,
w C.,
111 C.,
m C.,
u, C.,

p.
p.
p.
p.
p.
" 1 Cf. C.,
w C., p.

174

109 (Bk 227 a 10 ss).
109 (Bk 227 a 13-14).

110 {Bk 227 a 19-20).
110 {Ble 227 a 21-22).
110 {Bk 227 a 24-25).
Introduciion, p. IX ss.
110 {Bk 227 b 3 as., especialmente 4-5).

20. "Motus est cootrarius motui isto qui est a contrario in contrarium,. 125
21. "Quies in alico opponitur privative motui qui est ex eodem in contrarium" ua
22. "Quies in oppositis [... ] sunt opposite" m
23. "Mutacioni contraria est mutacio ei que est ah alico ei que est in aliud,
ut que est ab esse et que in esse, et quod mutacioni non opponitur
quies" 1. 29
24. "ln omni genere mutacionis et motus accidunt hec due clifferencie,
naturale et violentum" 1211
El objeto del Libro Sexto es el estudio de la división y diviS1bilidad del
movimiento en partes, destacándose por su importancia el desarrollo de la
teoría del continuo. Las notas sueltas que Grossetcste escribió al respecto
más que un comentario propiamente dicho son una ordenación del texto
comparándola con la de Proclo. Las razones que da de la diferencia de nu-

C., p. 110 (Bk 227 b 3 ss).
C., p. 110 (Bk 227 b 3 as).
C., p. 111 (Bk 227 b 21 as).
C., p. 113 (Bk 228 a 20-21).
C., p. 113 {Bk 228 b 19-20).
C., p. 114 (Bk 229 a 27-28).
m c., p. 114 (Bk 229 b 28-30).
81 C., p. 114 (Bk 229 b 31).
m C., pp. 114-115 {Bk 229 b 23 as).
• C., p. 115 (Bk 229 b 23-230 a 9).

•
m
•
"'
"'
.,.

175

�merac1on son relevantes para ratificar los principios generales de sistematización implícitos que presiden su trabajo. La teoría del continuo abarca en
Grosseteste diez conclusiones y dieciocho en Proclo. Esto ha sucedido, según Grosseteste, porque aquel ha tomado como conclusión final lo que no
lo es según una correcta interpretación de Aristóteles.no Por consiguiente,
no deben tomarse como conclusiones finales o proposiciones científicas pasos
que sólo son intermedios para llegar a ellas,m pues éstos sólo tienen valor por
relación a las proposiciones finales. En algún caso concreto se ha de reconocer
que la interpretación que Grosseteste hace de Aristóteles es dudosa, pero su
procedimiento sistematizador es más correcto que el de Proclo, habida cuenta
del claro intento que se propuso al comienzo.

Las diez conclusiones que fija Grosseteste son:
1. "Ex indivisibilibus non componitur aliquod continuum"
2. "lndivisibilia consequenter non sunt in alico continuo" u 3
3. "Omoe continuum divisibile in semper divisibilia" m
4. "Si magnitudo ex indivisibilibus est et motos et tempos ex indivisibilibus erunt'' 135
5. "Necesse est velocius in equale tempore maius et in minore equale' 186
6. "Infinito tempore finito non pertransitur neque finitum tempore infinito" UT
132

,. "Proclus, qui huiu., sexti libri ordinat conclusiones non penitus, videtur sequi
ordinem Aristotelis, sed quod Aristoteles primo syllogizando concludit, ipse Proclus
quasi ultimo intentam facit conclusionem" ( C., p. 116).
sn Así, aunque Grosseteste y Proclo coinciden en la primera conclusi6n, disienten
en el paso siguiente. Para el primero la prueba de la subsiguiente demostraci6n es el
argumento: entre dos indivuibles existentes en un continuo debe haber un continuo
inten:nedio. En cambio Proclo lo toma como conclusi6n, y cuenta tres en vez de dos.
Ari.st6teles sigue dando razones de su anterior aserto, según Grosseteste, que Proclo
continúa numerando como conclusiones: dos indivisibles no se tocan; el continuo no
se compone de indivisibles. La disparidad de los criterios queda entone~ bien patente:
uno se limita a ordenar correlativamente todas las proposiciones relevantes, el otro
lo quiere hacer conforme a una metodologia que indique su relaci.6n intrínseca, Y por
tanto en la enumeración s6lo colocará las conclusiones.
10 C., p. 116 (Bk 231 a 25-26).
ua
p. 116 (Bk 231 b 6-7).
D&lt; C., p. 116 (Bk 231 b 15-17; la segunda parte de la cita no corresponde a la
ordenación actual).
:ua C., pp. 116-117 (Bk 231 b 18-22).
,. C., p. 117 (232 a 23-26).
111 C., p. 117 (Bk 233 a 31-33).

c.,

176

7. ''Linee non sunt composite ex punctis" 138
8. "Nunc est indivisibile" 1511
9. "In ipsum nunc nichil movetur" Ho
10. "In ipsum nunc nichil movetur nequc quiesquit"

Ht

La relación finitud-infinitud ( proposiciones 6 a 8), se deriva de la consideración del continuo, lo mismo que las dos últimas sobre movimiento en
el instante, por eso se integran en la misma temática. Grosseteste tiene su
propia teoría acerca del infinito y admite la posibilidad de relación entre
conjuntos infinitos, tal como lo expone en varias partes de su obra; 142 pero
para nada hace aquí referencia a ella, precisamente porque la introducción
de una concepción tan diferente rompería la unidad met6dica de Arist6teles.

El tema siguiente del Libro es la divisibilidad del móvil, a propósito del
cual se resuelven objeciones y problemas varios. Grosseteste ordena estas
conclusiones no siempre en forma asert6rica, sino que las expone a contrario
se11su, constituyendo por tanto casi el comienzo de su prueba indirecta. Igno-

ramos si en una redacción definitiva de estas notas habría cambiado la
redacción; pero igualmente debemos conceder categoría de proposiciones
científicas básicas a redacciones como las proposiciones números 18, 22, 23
y 25 puesto que pueden expresarse en fonna positiva y en cuanto la prueba
indirecta les es aplicable, resultan empíricamente verificables.

En cuanto a la correlación con Proclo, continúa indicando sus puntos de
divergencia, ahora criticando omisiones que haéen casi equilibrar el número,
pues se detiene en la 27 de aquel autor, que para el Linconiense es la 26;
las restantes no tienen correlatividad, porque las demostraciones no fueron
enumeradas.
Veamos pues, las conclusiones que completan este libro:
11. "Omne quod movetur divisibile est'' us
"' C., p. 117 (Bk 233 b 15-16).
.. C., p. 117 (Bk 233 b 33-35).
1 '" C., p. 118 (Bk 234 a 24-25).
m C., p. 118 (Bk 234 a 31-34) ; vale para estas dos últimas proposiciones lo dicho
para la 4 y 5 del Líbro V.
10 Expone su teoría de que un conjunto infinito puede relacionarse con otro infi.
nito en distintas proporciones en C., pp. 55-56; De Luce (Baur, Jferke), pp. 52-53
y Commtntaria in Posteriorum Analylfoorum Libros (Ed. cit.,) f. 13 A-B.
•&lt;1 C., p. 118; el texto dice indivisibiJe, pero ha de tratarse de un error tipográfico
(Bk 234 b 10-11).

177
HUMANITAS..12

�12. "Si partes motus fuerunt motus parcium continui totus, motus erit tocius
continui" u,
13. "Omne permutatum que primo permutatur" Ht1
14. "Omne permutatum que primo permutatum in eo cst quod primo
permutatur" 148
15. " on est alicuius permutacíonis principium sumptum secundum tem-

26. "Omne quod quiescit prius quiescebat'' 168
27. "Quoniam igitnr est tempus in quo primo statur et non althomus cst" 169
28. "Omne quod movetur non secundum tcmpus aliquod nec eciam secundum tempus primum ipsius motus est in loco primo sed totum
secundum 11unc est in loco primo" 14º
29. "Individuum in quantitate secundum se est immobile" 101

pus" u1
16. " on est alicuius mutacionis principium sumptum secundum illud quod
mutatur" 143
17. "Si illud in quod fit, pennutacio fil, non primum in ipso erit sumere'' 149
18. " i ipsum tempus alicuius mutacionis insumatur in qualibet parte temporis, fit pars permutacionis" 1110
19. "Omne motum movebatur prius" ui
20. 'In infinito tempore non pertransit finita rnagnitudo, nec forte eandem
semper' 162
21. "In tempore finito non pcrtransit infinita magnitudo" 1113
22. "Si mo,·ens fuerit infinitum non pertransit finitam magnitudinem m
tempore finito" is.&amp;
23. "Si moven fuerit infinitum, pertransibit infinitam magnitudinem m
tempore finito" 1115
24. ''Omne quiesceus in tempore quiescit" 1 &amp;11
25. "Si cuiuscumque quietis primum tempus sumatur in qualibet partícula
temporis et quietis partícula erit'' 157
C., p. 118 {Bk 234 b 21-28 ) .
C., p. 118 (Bk 235 b 6 ss, y también, según la cita, 235 b 30 ss; sobre indivisibilidad del momento primero cita 235 b 31-32).
•• C., p. 119; por error, sin duda del copista, se enumera como nueva conclusión
lo que es sólo repetición más completa del párrafo correspondiente a la anterior; inclusive se compara en las dos con la proposición 230. de Proclo.
rn C., p. 119 (Bk 235 b 13 ss).
141 C., p. 119 (Bk 236 a 35, donde se expone la conclusión general: no hay un
t6rmino prime.ro ni del sujeto que cambia, ni del tiempo.
1"
C., p. 119 (Bk 236 b 19 ss).
,.. C., p. 119 (Bk 236 b 19 ss).
:w. C., p. 119 (Bk 237 a 26-27).
,.. C., p. 119 (Bk 23 7 b 23-25).
w., C., p. 119 (Bk 238 a 20-22).
"' C., p. 120 (Bk 238 a 32-34).
* c., p. 120 (Bk 238 b 13-16).
.,. C., p. 120 (Bk 238 b 23-25).
1111 C., p. 120-121 (Bk 238 b 31 ss).
1 ..

141

178

Los dos últimos Libros de la Física tienen una importancia capital en la
filooofia aristotélica: repre en tan la culminación del saber físico y el punto
sistemático por donde la Filosofía Natural entronca con la Metafísica. Así,
Aristóteles retoma en u Filosofía Primera temas que ya trat6 cosmológicamente: existencia y atributos del primer motor, imposibilidad de la serie
infinita de motores, refutación del monismo eléata, etc. Para un comentador
aristotélico, son ocasión de playarse en las más amplias conclusione de la
Física intentando una explicación del mundo natural que reclame la fundamentación metafísica. Gro seteste no hace nada de eso. Es verdad que el
Libro Séptimo no fue completado, y el Octavo es, en realidad, tres opú culos
claramente diferenciado : el primero, muy breve, contiene la enumeración
de conclusiones,16 2 el segundo es la crítica a las pruebas aristotélicas de la
eternidad del movimiento 185 y el tercero es una obra ya editada en forma
independiente con el título De finitate motus et temporis pues existían manuscritos scparados.16' Sin embargo del material aportado podemos extraer
varias consecuencias significativas para nuestro tema. En primer lugar, en
ambos libros hay una ordenación por conclusiones, y por lo tanto, aún sin
comentario completo, está claro el pensamiento del Linconiense acerca de
qué es conclusión científica dentro de los numerosos temas y desarrollos
aristotélicos. Veamos cuáles son ellas:
Conclusiones del Libro Séptimo:
1 '" C., p. 122 (Bk 239 a 10 ss).
.. C., p. 122 {Bk 239 a 10 ss); Aristóteles resume las cuatro últimas conclusiones
señaladas por Grosseteste en 238 b 23-239 a 4, con un breve esquema de los argumentos.
,. C., p. 122 (Bk 239 a 29- b 4).
111 C., p. 124 (Bk 240 b 8-10) .
1111 Corresponde a los siete primeros párrafos, pp. 131-132.
.1t1
pp. 132-144.
• B.1.ua, Werke, pp. 101-106, sobre tres manuscritos: Oxford Merton 295; Digby
220 y Venet, San Marco VI, 168. Dales, además de las versiones utilizadas para todo
el texto, cita el MS de Prague, at, Mus., XII (p. 141 nota e). Más datos sobre
este opúsculo en Richard C. Dales, "Robert Grosseteste's Treatise 'De finitate motus
et temporis' ", Traditio, 1063, vol. XlX, p. 245-266.

c.,

179

�l. "Omne quod movetur ab alío movetur" 165
2. "Motores secundan localem motum non habeunt in infinitum, sed est
prima causa motus" 188
3. "Moveos et motum simul necesse esse oportere" 187
.
4. "Omnem alteracionem fieri secundum qualttates
sens1·biles" 1as
Conclusiones del Libro Octavo:
l. "Motus est perpetuus" 169

2. "Aliquid semper est immobile, ut mO\·ens primum, et aliquid semper
motum ut productum a movente primo quedam quandoque moventur
et quandoque quiescunt" 110
3. "Omnium motuwn loci mutacio prima est" 171
.
.
4. "Nullus alius motus a loc1. mutaaone
est contmua
et perpe tua" 172
.
.
u1
.
un·
5. "Nulla alia loci mutacio a CirC acione est con ua e t pe rpetua" 113
6. ''Primum movens immobile et impartibile est, nullam habens magnitudinem" 174
Esta enumeración no quiere decir que Grosseteste estuviera de acuerdo
con todas las proposiciones de Aristóteles. Incluso la parte final del comentario al Libro Octavo está destinada a reprobar la primera tesis, sobre la
perpetuidad del movimiento. Pero esta enumeración significa que s6lo sobre
estos puntos puede haber una discusión científica.
En los hechos Gros eteste fue un tanto infiel a sus principios, pues su
crítica a los argumentos artistotélicos sobre la eternidad el movimiento excede
el ámbito de la Física y se fundamenta en su metafísica de la luz, e incluso
en algunos asertos dogmáticos. Aparte de esta inconsecuencia, explica~I-~ en
su contexto histórico, hay otro punto importante a tener en cuenta. D1J101os
11t

m
111

..
,..
m

m

m
m
m

C., p. 125 (Bk 241 b 24-25).
C., p. 126 (Bk 242 a 16-20).
C., p. 127 (Bk 243 a 3-5).
C., p. 127 (Bk 245 b 3-5).
C., p. 131 (Bit 251 a 16-23).
C., p. 131 (Bk 253 a 22-31 ).
C., p. 131 (Bk 261 a 27).
C., p. 131 (Bk 261 a 29-31).
C., p. 131 (Bk 261 b 27 y 264 b 9 ss).
C., pp. 131-132 (Bk 266 a 10-12).

que Grosseteste no intentó una síntesis física del sistema artistotélico "hacia
arriba", es decir, hacia la metafísica. Pudo haberlo hecho: el mismo Estagirita le daba la oportunidad; otros comentadores, como Santo Tomás, lo
hicieron también. ¿ Por qué no lo hizo? Es claro que la respuesta a tal pregunta puede parecer pretenciosa pues no podemos saber con certe?.a qué
pas6 por la mente de un hombre que nada nos ha comunicado al respecto.
Pero sin pretender aseveraciones tajantes, podemos ensayar una explicación
que compagine elementos que de otro modo nos quedarían dispersos. Las
afirmaciones a compatibilizar son éstas:
- admitir que la Física es un sistema, y por lo tanto una síntesis es posible;
- admitir como válidas la mayoría de las afirmaciones físicas de Aristóteles
- modüicar en puntos metodológicos y también teóricos las investigaciones
aristotélicas pero sin salirse abiertamente del marco conceptual de la Física;
- falta de una síntesis que permita unirla con la Metafísica para constituir
una especie de unidad total del saber;
- admitir una teoría del conocimiento contraria a la doble verdad, y por
consiguiente que presuponga la compatibilidad absoluta de las verdades entre sí, y de los saberes o disciplinas que Jas agrupan.
Para compaginar e tas afirmaciones y responder a la pregunta anterior
hay una respuesta muy simple y obvia -que quizá sea la verdadera-: Grosseteste no hizo Wla síntesis física comprometida con la metafísica porque no
quiso, no le interesaba hacerlo. A lo largo de sus comentarios a Aristótele
y de su propia obra científica, ha demostrado que el estudio de la naturaleza
le importaba en sí mismo, no como un primer paso para subir a la metafísica.
EJ ya tenía de antemano su metafísica, que también sabía sacar a relucir
cuando algún problema físico no tenía solución o no se la veía con la sola
aplicación de los principios científicos que pregonaba. Por eso también estos
dos últimos libros apenas contienen para él unas pocas conclusiones verdaderamente científicas; en efecto, estamos acá )'ª casi en el límite -o quizá
fuera de él- de una problemática acerca del mundo natural. Es necesario
reconocer que el primer motor de la Física guarda muy poca semejanza con
los entes físicos que Grosseteste tiene en vista y acerca de los cuales propone
conclusiones, sobre todo porque a ninguna indagación sobre él se le puede
aplicar los métodos defendidos por Grosscteste, ni tampoco las proposiciones
obtenidas son empíricamente verificables. As!, un poco insensiblemente, esos
temas van quedando fuera de la Física, cada vez más entendida en la forma
que luego tomó en la modernidad, y cada vez más independiente de postu181

180

�lados metafísicos, que se tornan innecesarios a medida que el método científico se revela eficaz para resolver sus propios problemas.

Conclusión
Las elaboraciones de Grosseteste y las que luego se inspiraron en él demuestran que las intuiciones esenciales acerca de una metodología científica
tal como se concibió en la modernidad, existían en el s. XIII, y eran de
hecho aplicadas, aunque rudimentariamente. No se trata de ser anacrónicos,
ni de ver en estos autores de Oxford científicos modernos avant la lettre,
ni de disminuir los méritos de los autores posteriores, sobre todo renacentistas.
Se trata en cambio de mostrar que la ciencia moderna no apareció como
una eclosión inexplicable ni como una revolución agresiva contra el pasado,
sino que fue un momento privilegiado de conjunción de elementos que venían
perfeccionándose desde hacía tres siglos. La ciencia moderna fue el resultado
de una lenta y constante maduración de elementos teóricos, metodológicos
e instrumentales, que habiendo comenzado muy rudimentariamente, fueron
desarrollando su propia virtualidad, sin que interesen mayormente como explicación las motivaciones psicológicas y los elementos emotivos que a veces
se han presentado en primer plano al hablar de la "revolución renacentista".
No se niega que algo de eso ha)ra ocurrido, pero no sirve como visión total
del prob1ema, debido a su unilateralidad. La investigación histórica quizá
no nos dé nunca la respuesta a todas las preguntas sobre el pasado, y siempre
queda algo oscuro e incompleto en esta labor de indagación; pero al menos
ella nos permite ir afinando cada vez más nuestra comprensión del proceso
que nos ha llevado a ser lo que somos, lo cual es una manera humilde, pero
no despreciable, de conocernos mejor. Y esta sabidw1a socrática jamás ha
perdido vigencia.

182

LA PEDAGOGlA, LA POLfTICA
Y LA MlSTICA
EN JOSÉ ANTONIO DE SAN ALBERTO

DR. ALBERTO CATURELLt

Universidad de Córdoba
Córdoba, Argen.tina

I
EL OBISPO SAN ALBERTO

l.

UNA VIDA FECUNDA

LA PEQUEÑA VILLA de Fresno, en la diócesis de Tarragona, vio nacer a José
Antonio de San Alberto el día 17 de febrero de 172 7. Muy niño aún ingresó
en el Colegio Carmelita de Calatayud y a los quince años tomó el hábito de
la Orden con el que había de ser amortajado a la hora de la muerte. Fue
Lector de Artes y de Teología. Tenía treinta y nueve años cuando predicó,
el 23 de octubre de 1766, en la catedral de Tarragona, la Oración fúnebre
de la Reina Isabel Famecio, madre de Carlos III. Por aquella época San
Alberto ya había alcanzado fama en España y, en el año de 1778, el Rey le
nombró Obispo de Córdoba. Después de obtener el permiso de los superiores
de su Orden, redactó en Madrid, con la premura y la anticipación que le
dictaba su extremado celo pastoral, la primera Carta Pastoral destinada a
sus fieles de Córdoba, impresa en España en el mismo año. No habían pasado dos años completos cuando San Alberto llegó a la lejana Córdoba del
Tucumán ( 1780) donde había de producir lo mejor de su obra intelectual,
suscitada y pensada por el medio. No conforme con Ja primera Pastoral,
escribió otra en la misma Córdoba el 19 de febrero de 1781 y que fuera

183

�impresa en la Imprenta de Niños Exp6sitos en el mismo año. Inmediatamente se hizo cargo de los principales problemas de su di6cesis y sus esfuerzos se concentraron en la fundación de las casas de niñas y niños expósitos,
mientras en un alarde extraordinario de celo pastoral recorrió dos veces la
inmensa extensión de la diócesis en los escasos cuatro años de su obispado.
La Carta Pastoral que escribió en 1783 como introducción a las Constituciones para las Casas de Niñas y Niños Huérfanos, constituye un verdadero breve
tratado de pedagogla cristiana, sin contar otros escritos que iré citando durante la exposición de su pensamiento. Casi simultáneamente, pensó y escribió en la ciudad de Córdoba su Carta Pastoral dirigida a los cordobeses adjuntando su célebre Instrucción acerca de las obligaciones que tiene un vasallo con su Rey ( 1784) y que más tarde se dio en llamar Catecismo Real
aunque, como se verá, he preferido la primera denominación dada por San
Alberto. En esta Instrucción encontraremos lo esencial de su filosofía política,
aunque también la hemos de recoger de otros escritos no tan principales.
En 1784 fue elevado al cargo de Arzobispo de Charcas y en 1786 ya le
encontrarnos en La Plata, precedido, una vez más, por una Carta Pastoral
(fechada en Córdoba, el 2 de mayo de 1784). Ese mismo año, ya electo
Arzobispo de Charcas, pronunció en Córdoba un Sermón de acción de gracias por el nacimiento de los Infantes Carlos y Felipe de Borb6n (6 de enero
de 1784) . Y dejo para el final sus escritos espirituales, sobre todo el delicado
y místico Reloj espiritual ( 1786) del cual he de ocuparme más adelante. En
dos hermosos volúmenes impresos en la Imprenta Real de Madrid en 1786,
publicó San Alberto la Colección de instrucciones pastorales (que constituye
la principal fuente de la presente investigación); sin olvidar las Constituciones que escribió para la Universidad de Córdoba en 1784, no dejaré de
citar tanto su heonosa Carta a los indios infieles chiriguanos ( 1790) como
su notable Carta a S.S. Pío VI escrita con motivo de los acontecimientos
de la revoluci6n francesa (1792). Mientras no cejaba en su fecunda labor
pastoral, el Señor le llamó el 25 de marzo de 1804.1.
• a) Fuentes: Para todos los escritos de San Alberto anteriores a 1786, utilizo la
hermosa edición de Colección de Instrucciones Pastorales que en diferentes ocasiones,
'Y con 1Jarios motivos publicó para edificación de los fieles, arreglo )' dirección de su
Diócesis el llustrúimo 'Y Reverendlsimo Señor D. F. Joseph Antonio de S. Alberto
Obispo antes de Córdoba dtl Tucumán y al preunte Arzobispo de La Plata en América, del Consejo de .ru Majestad, &amp;c,, 2 vals., in 49, 367 pp. y hasta 830 pp. En Madrid en la Imprenta Real, Año de MDCCLXXXVI (incluye: las siete Pastorales
como Obispo de Córdoba, la Instrucción .. . donde se en.s11ñan las obligaciones que
un V asaUo deb, a .su Rey y Señor; dos Constituciones para las Casas de Niños y Niñas
hulrfanos, la Pastoral que dirigió a sus fieles al ser elevado al Arzobispado de Char-

184

2. LA

MISIÓN DEL OBISPO

Para conocer ~l pensamiento de San Alberto y, sobre todo, para hacemos
cargo de la totalidad de su personalidad, lo mejor es detenerse un momento
e~ aquello que era su vocación esencial: El ministerio. Desde otro punto de
vista, ya se, :erá que era el espíritu de la Ilustración su enemigo principal
( aspe~to enoco) y que la educación del hombre cristiano constituía su preocupación central ( aspecto constructivo) . Pero volvamos al Obispo: Era tal
su celo pasto_:al que aun antes de llegar a Córdoba se preguntaba: "¿ Pero
podré yo~ Senores, hacer todo eso por mí solo, y sin vuestra asistencia? ¿ Podré yo bdocarme, multiplicarme, y tener pies para a un mismo tiempo recas, el S_em16n de acció~ de graci4: por el nacimiento de los Infantes Carlos y Felipe
de Borbón, el Septenar10 de la Virgen y el Reloj Espiritual) .-Adcm.u Constituciones de la Real Universidad de C6rdoba del Tucumán. Reformadas por eÍ Jllmo Señor
~n. Fray !os,ph Antonio de San Alberto en la visita qu, hizo de la misma Univ,rsi~ad en 1J1rtud de Comisi6n, que a instancias del actual Reclor le libr6 el Exmo. Sor.
Vsrrey Dn. ] uan ] osl de Vértiz ( Original manuscrito de fecha 1784) • publicada en
~ons~ituciones. de
Universidad de C6rdoba, p. 199-238, Instituto de 'Estudios Americarustaa, Universidad Nacional de Córdoba, Imprenta de la Universidad Córdoba
1944.-Carta a los indios infieles chiriguanos (Imprenta de los Niños Expósitos Bue:
nos-:--yres, 1788) 1 T:xto guaraní y castellano. Note preliminar, biografía y bibliog_raf1a de J. T. Medina, LX
45 pp., Biblioteca Argentina de Libros Raros Amencanos, Facultad de Filosof!a y Letras, Peuser, Buenos Aires, 1927.-0raci611 fúnebr~
qu, en ~~ solemnes excequias del Muy Allo, y Podl!Toso Señor Carlos 111 ( ...) di,co
tJl Ilustns1mo Sr. D. Fr. Joseph Antonio de San Alberto, Arzobispo de La Plata Impreso en la Re'.11 lm~renta de los Niños Expósitos, Buenos Ayres, 1789. Voc:s del
P4:tor ~n el r,tiro. Dupertador y ejercicios espirituales, para vivir y morir bien con fa
asss.tencia ~el Gobierno Patriarca San Joseph, que dirige a todos sus feligreses el Jlustrls1mo Senor D. Fr. Joseph Antonio de San Alberto, Arzobispo de La Plata. En la
~~ Imprenta_ de los Niños Expósitos, Buenos Ayres, 1789. Litterae ( ... ) ad Sanctimmum Dom,num Nostrum Pium Se,ctum Pont. Max. de novis Galliarwn cventis
Romac, Apud Lazzarinos, MDCCXCII ( cito por el ejemplar existente en la Biblio~
teca Mayor de la Univeoidad de Córdoba).
b) Bibliografía de J. T. Medina: Para los títulos completos de todos los escritos
e~~ones y traduccion~s _al italiano de las obras de San Alberto, remito a J. T. Medina:
B,b_liograffa, en su ed1CJ6n de la Carta a los indios infiel,s chiriguanos, citada más
amba, p. XXII-LX.
e) B_ibliografía sobre San Alberto: Cayetano BauNo, Historia de la Iglesia en la
.Argentina, vol. VI, parte III, caps. 2 y 3, pp. 431-463. Ed. Don Bosco Buenos Aires
1~70; A~el ?e.ÁNETON, "Un pedagogo colonial", Boletín del Jnstitut; de Investiga~
cio~cs Hutóricas, año IV, No. 26, oct.-dic., 1925, pp. 113-145, Bs. As.; (sobre este
articulo escribió Rafael BARJUOs, "Abe! Cháneton y la valoración de la obra pedagógica
de _San Alberto", Anuario de Historia Argentina, Buenos Aires, 4, 1942, pp. 11-16).
Guillermo FRANOOVICB, La filoso/la en Bolivia, pp. 35-39, Editorial Losada, Buenos

fª

+

185

�sid.ir y visitar todas mis Iglesias?, ¿manos para administrar los Sacramentos
a todos mis fiele.s?, ¿ lengua para predicar en todos mis Pueblos?, ¿ ojos para
ver todas las necesidades de mis diocesanos, y socorrerlos?, ¿oídos para saber
todos los excesos y escándalos, y conegirlos y remediarlos?" .2 Ya en esta
verdadera pasión pastoral de San Alberto se ve que él la identificaba con
su vocación pedagógica puesto que el Obispo, dice a sus fieles, "os busca
como pastor a sus ovejas, os enseña como maestro a sus disclpulos, y os
ama como un padre a sus hljos". 8 Hay momentos en los cuales se nota una
como desesperación ( aunque no sea el término adecuado) por no poder
cumplir plenamente su misión: "ricos de deseos, y pobres de medios, exclama,
llenos de buena voluntad, y faltos de caudales; deseamos mucho, y podemos
poco".'- Y cuando se dirige a los curas del Arzobispado de La Plata, años
más tarde, y consciente que esa Iglesia tiene más caudales, "no por eso pensamos, dice, que se ha aumentado nuestro patrimonio, sino el de nuestros
hijos, que son los pobres, quienes sobre todo él ( aun cuando fuera mayor)
tienen el dominio y la propiedad, y no otros solamente el uso y la administración, contentos con el l'ico patrimonio de aquella solemne pobreza que profesamos en la reforma de nuestra gran Madre Santa Teresa de Jesús". 11 Estas
son pues las notas características de la vocación de San Alberto: Una in'
,
contenible pasi611 pastoral nacida de su celo apostólico, un desprendimie11to
ejemplar de todos los bienes y el sentimieJ,1to de una misión educadora irremmciable.

Aires, 1945; Enrique MARTÍNEZ PAz, "San Alberto en la cultura de Córdoba", Pr6logo
al vol. de Ángel Clavero, Fray José Antonio de San Alberto, pp. XI-XIX, Instituto de
Estudios Americanistas. Imprenta de la Universidad, Córdoba, 1944; Ángel CLAVERO,
Fray Jos, Antonia d11 San Alberto, Obispo de C61doba, 300 pp., Instituto de Estudios
Americanistas, Univ. N. de Cha., Imprenta de la Univ., Córdoba, 1944; Antonio SANTA
CLARA ()ólll)()BA, "Ilustrísimo Obispo fray José Antonio de San Alberto", Reuisto
Eclesiástica del Arzobispado de Buenos Aim, 35, año 1935, pp. 565-569; 783-5; año
36, pp. 88 y ss. Feo. EliaJI de TEJADA, "El pensamiento politico de José Antonio de
San Alberto", Anuario de Estudios Am,ricanas, tomo VIII, pp. 309-322, Sevilla, 1951.
• Carta. Pastoral (primera), en Coluci611 de Instrucciones Pastorales, I, p. 32.

• Carta Pastoral acompañando la,s Can.!tituciones para las Casas de Niños Huérfanas
y Niñas, en Colecci6n, I, p. 283.

• Carta Pastoral con ocasi6n de publicarse u11a Instrucción donds se enseñan las obligaciones que un Vasallo debs a su Rey "I Señor, en Colección, 11, p. 378.
• Colecci6n de Instrucciones, II, p. 537.

186

3.

PREFIGURAClÓN DEL HOMBRE ARGENTINO

Pero aquellas características personales de San Alberto, no solamente no
están separadas del medio concreto (lo que sería una contradicción) sino
que penetran en él por modo de simpatía y cuasi identificación. En efecto,
semejante celo apostólico y el deseo de formar educativamente a sus fieles,
tenía que conducir al Obispo a realizar un esfuerzo por conocer a fondo el
tipo de hombre que tenía que educar. Inmediatamente San Alberto captó
ciertas notas distintivas del hombre argentino, en medio de la paupérrima
situación del campo. Intuyó que ]as largas distancias y enormes extensiones,
producían un hombre individualista y solitario que debe bastarse a sí mismo
para sobrevivir; también comprende San Alberto que esta vida "rústica y
solitaria·• tenía que producir un fuerte amor a la libertad a despecho de la
ignorancia: "Puede decirse que cada vecino, expresa en la Carta Pastoral
que introduce a su Instrucción sobre las obligaciones del vasallo con el Rey,
forma un pueblo aparte, donde él s6lo es Padre, es Señor, es Juez, es Abogado)
es Médico, es Maestro; y a la verdad, que tendría que serlo todo, si la
miseria, la soledad y la falta de trato o de instrucción no lo tuviera reducido
a ser nada o poco lo que puede, lo que hace y lo que sabe ( ... ) ; sin embargo
se hallan tan contentos y satisfechos con esta vida campestre, rústica y solitaria, que hablarles de unión o de población, es lo mismo que amenazarles
con el destierro o con la muerte; tanto pueden en ellos la fuerza de la
costumbre y el amor a la libertad que ya no echan de menos, ni los dulces
bienes de la Sociedad, ni sienten los gravísimos males de la ignorancia".º En
esta suerte de diagnóstico no muy optimista pero real, San Alberto ha sabido
intuir, como decía una suerte de prefiguración del carácter del hombre del
campo argentino: soledad, individualismo, la infinitud del medio geográfico,
rusticidad, amor a la libertad. Caracteres que alcanzarán un valor épico en
.Martín Fierro, en Don Segundo Sombra y en la Guerra Gaucha.
4, LA MISIÓN EDUCADORA

A su vez, la mlSlon educadora de San Alberto tiene dos orientaciones
fundamentales: Una se confunde con su celo apostólico y otra se \/Uelve hacia
la adecuada formación del clero. Respecto de la primera, puede evidenciarse, por ejemplo, en su carta a los indios chiriguanos a quienes, ante todo,
trata de hacer comprender que son hermanos nuestros: "sois nuestros semejantes, les dice, sois hermanos nuestros, y os reconocemos por tales, por lo
• Colecci611 de Instrucciones, Il, p. 373.

187

�mismo que todos somos obras y criaturas de Dios, y que toclos descendemos
de un mismo hombre". 7 Después de exhortarlos a convertirse a la única
religión verdadera, ofrece una notable síntesis de toda la Teología Católica
en un estilo llano y hermoso a la vez desde la af irmaci6n de "un Dios infinitamente bueno" que no tiene un nombre adecuado porque "es superior
a todo hombre", hasta los Novísimos y la santidad de la Religión. 8 Se ha
observado, no sin razón, que los chiriguanos no habrían de entender las
palabras del Obispo; pero San Alberto se preocupó que su carta les llegara
en el chiriguano que es dialecto del guaraní y los sacerdotes que sabían la
lengua tenían la posibilidad de explicarla en cuanto los indios lo permitieran.
Respecto de la formación del clero, el tierno celo educativo se transforma
en severidad. No se fatigaba en repetir que "no es bastante la antidad
sola para entrar en el Ministerio; son menester también la ciencia y la doctrina:' .9 Y agregaba franca y directamente: "¿ Qué sacaremos con que eI
Ordenado sea un santito, si es un ignorante? ¿Con que sea un ejemplar, si
es un idiota, y por lo mismo irregular e inútil para el Ministerio? Este santito
será muy bueno para cualquier otro estado o empleo secular; mas no para
Sacerdote... Al tal santito, si es ignorante por naturaleza, y porque el Señor
no le dio más luces, ni le repartió más talentos; le negaremos las órdenes.
con mucho sentimiento y compasión nuestra diciéndole, lo que el Salvador
a los hijos del Zebedeo: nescitis quid petatis... non est meum dare vobir
(Mat. 20, 22-3): ni vosotros sabéis lo que pedís, ni está en nuestra mano
daros lo que nos habéis pedido" .10

II
LA PEDAGOGÍA CRISTIANA
1. PRINCIPIOS GENERALES

a) La educaci6n en sí misma
Como no podía ser de otro modo, ya veremos que educar, para San Alberto, es formar a Cristo en el hombre¡ es decir, el hombre plenamente edu' Carta a los indios infieles chiriguanos, p. 7.
• Op. cit., pp. 15-31.
• Carta circular, en Colteci6n de Instrucciones, 1, p. l94.
10 Op. cit., I, pp. 195-6.

188

cado será el perfecto cristiano. Pero antes de llegar a esta conclusión, no ignora
los _3:11teceden~ que en el pensamiento clásico tiene el problema de la educaoon, es~~almente en Platón y en Aristóteles. La pedagogía griega llegó
hasta el limite adonde le era posible llegar naturalmente sin otra luz que
la natural. En ese ámbito, anterior a las Escrituras que nos iluminan el problema mucho más profundamente, es evidente que "Platón estableció por
base Y fundamento de todo el bien de su República la buena educación de
los hombres. El cuidado más principal de los que gobiernan, solía decir, debe
ser educar bien a los- niños, imprimiendo en ellos amor a las virtudes; porque éstos en breve se hacen hombres, vienen a componer el pueblo, y la Rep~blica se halla reformada en poco tiempo, perseverando en ellos y en sus
hiJOS la buena educación que han tenido, y transfiriéndola como herencia a
sus nietos y descendientes. En efecto advirtió Aristóteles que si faltase este
edificio de la educación, se llenaña de vicios la República, y con sus progresos vendría brevemente a experimentarse una lastimosa ruina". San Alberto
piensa que así vieron la educación hombres sin la fe sobrenatural, "cuánto
más debemos hacerlo quienes tenemos la luz de las Escrituras".11
Para el hombre cristiano, en cambio, se ha pasado a un plano infinitamente
diverso. El modelo es Cristo y, según este Modelo se debe criar, instruir,
ayudar y, en fin, educar, a los niños. 12 Son entonces los padres los formadores
natos del niño pues no tiene maestro quien no tiene familia. 13 El medio de la
educación no será otro que la caridad puesto que la Religión a ella se reduce
y San Alberto no concibe una educación que no sea religiosa.1 • En ese sentido, la docencia por medio del Catecismo ha cumplido una labor esencial;
pero I ue necesario sólo en la medida que se iba debilitando la fuerza de la
tradición. Es decir que, ante todo, la tradición ha ejercido el poder educativo
primero, históricamente hablando; después, fue necesario el Catecismo. San
Alberto, en efecto, sostenía que si todos los hombres fueran capaces de comprender bien "la fuerza de la tradición, de leer la Sagrada Escritura y de
entenderla", no habria necesidad del Catecismo. Asi fue, según San Alberto,
en tiempos de Moisés pues en aquellos caudillos "se conservó ... la verdadera Religión, sin otro medio que el de la tradición". No fue tampoco necesario basta la venida de Jesucristo y hasta el siglo IV de nuestra era no hay
.a Carta Pastoral ( ... ) acompañando las Co11stitucione1 para las Casas d,: Niños
Huir/anos y Hufrf anas, en Coletci6n, r, p. 285.
11 Op. cit., I, p. 250.
,. Op. cit., I, p. 253.
,. Op. út., I, p. 256.

189

�noticia de que hubiese algún Catecismo para la enseñanza.16 Pero a partir
de este siglo hasta el IX, comenzamos a encontrar numerosas .instrucciones
y catecismo en los Padres para convertir a filósofos y gentiles, como es el
caso de San Gregorio Niseno y, sobre todo, el De Catechizandis Rudibus de
an Agustín.le Para la primera enseñanza, aunque San Alberto prefiere el
de Ripalda, por su difundido uso y facilidad deja el de Astete, aunque ambos
pueden complementarse. Así, pues, la educación no es otra cosa que la
formación del cristianismo, sin olvidar los egregios antecedentes griegos, pero
en el plano sobrenatural de la Gracia; su vía natural es la familia 1 el medio
la caridad y la tradición, ayudada o sustituida esta última por el Catecismo.

b) El fin y los límites de la educación
Aunque el fin de la educación ya ha sido declarado desde el momento que
se sostiene que es la formación del hombre cristiano, en lo inmediato y paxticularmente en la docencia de los niños, el fin no es otro que "el de convertir almas, santificarlas, instruirlas, iluminarlas y dirigirlas al último fin para
que fueron criadas por Dios" .17 Es decir que la educación es un proc~so que
solamente concluye con la vida, cuando el hombre alcanza la beatitud en
Dios. Pero, este proceso tiene sus límites, particularmente un limite insoslayable que es el pecado. Si bien el educando, desde el bautismo, tiene la fe,
la esperé\Il7.a y la caridad, es también cierto que "aun después de haber sido
el hombre reengendrado espiritualmente por el bautismo, queda en sus miembros una ley contraria a la de la razón. que le agita, que le estimula y que le
cautiva en la ley del pecado, como se explica el Apóstol (Ad Rm., 7, 23) ".18
Igualmente, el entendimiento, debido al oscurecimiento del pecado original,
queda sujeto al error y al engaño; la voluntad, aunque sea libre, es asaltada
por las pasio11es: "Si en tal conflicto falta la luz de la buena educación que
le haga conocer la deformidad del pecado, y le ilumine para buscar y pedir
los socmros de una gracia eficaz y victoriosa, podrá resistir; mas no resistirá
al ímpetu de unos enemigos tan fuertes como coligado . Sus prjmero pasos
serán si11 duda un precipicio, y aquel primer instante del uso de la razón que
debían consagrar a Dios, fijando en él su amor, su culto y su fidelidad vendrá a ser el principio de su perdición y de sus miserias, dando de un abismo
a

El pecado es como una barrera negativa pero dinámica, que siempre está
pronta para avanzar sobre la obra de la educación y la Gracia; el reato del
pecado original, por otra parte, ya ha predispuesto al hombre por medio
de la flaqueza de la voluntad y los en·ores del entendimiento. Precisamente
en este avance destructivo del pecado está el mayor peligro pues se comporta como una especie de ejemplaridad inversa y sirve para pervertir a muchos. Para San Alberto es ese el momento de la punición divina que puede
llegar de muchas maneras. Pero, desde el punto de vista social, cuando el
mal ejemplo cunde, "la que era una ciudad santa. quieta y pacifica, se verá
transformada en un manantial de los más enormes delitos, y digno por ellos
de que Dios, cansado de sufrir tantas iniquidades, envíe el fuego vengador
de su ira, que la abrase y reduzca a cenizas, como a Sodoma y Gomorra". 2º
Según San Alberto y haciéndose eco de la tradición del Tucumán, es lo que
habría acontecido con la desaparecida ciudad de Esteco o la de nueva Madrid. :11 Sentados así los principios generales de toda educación cristiana, corresponde ahora analizar su aplicación práctica al e.aso concreto del niño
huérfano.

2.

PEDAGOGÍA CONCRETA

a) Una pedagogía del huérfano
Para San Alberto el huérfano es el que no tiene maestro. Por eso, es
menester procurárselo y este esfuerzo implica una pedagogía especial. Por
eso, desde el primer momento tuvo la idea ele fundar un instituto para la
educación de los niños sin padres: "Desde luego que puse el pie (y pudiera
decir que aun antes de ponerle) en esta mi amada Diócesis, me propuse en
mi corazón, y así o lo anuncié en mi segunda Carta Pastoral, solicitar por
cuantos medios me fuesen posibles el establecimiento de una Casa donde pudieran refugiarse estas miserab1es criaturas". 2 : En efecto, precisamente al
llegar a Córdoba, haciéndose cargo de que la muerte de los padres deja sin
educaci6n a los hijos, San Alberto se apresw·a a declarar: "ro seré el Tutor

Carta P11¡1foral con ocasión de publicarsfl una Instrucción (sobre) las obligaciones

que un Va.sallo, etc., en Colt1cci6n, II, p. 403.

,.. Op. ci:., II, p. 404.
"' Carla Pastoral (primera), Colección, 1, p. 267.
,.. Op. cit., I, p. 289.

190

en otro hasta caer en el mayor y en el más profundo, que es el de la obstinación e impenitencia" ,10

u Op. cit., 1, p. 290.
• Op. cit., I, p. 291.
"' Op. cit., I, p. 291-2.
22

Carta Pastoral ( ... ) acompañando las Constituciones, etc., en Colección, I, p. 243.

191

�de ellos, su Curador, su Abogado y su Padre; yo los recogeré, l~s ~ustentaré,
·
· ,
·daré de su crianza y educación. Y a este fin,. , s1 dDios me da
1os mstrurre
y cm
·
·d
poder como lo espero solicitaré la fundaoon e una casa
SU gracia, Vl a Y
&gt;
'
D"
de Huérfanos, donde estos infelices, que no tienen otro Pa~ que a 10s,
Su O bispo tengan un asilo donde ponerse a cubierto de la necea 1 R ey y a
,
la p tria" u Por
sidad de la i orancia, y formarse útiles al Estado, y a ~ a:
•
y.
gnd da en proclamar a los huérfanos los "duenos absolutos de
ese motivo no u
d
. •
dmi
todos mis bienes" ya que él mismo no es más que simple eposi~a:no Y ª
·
nistrador.2• Así es cuando, al anunciar a los cordobeses qu~ ya tJ~ne la C~,
l -;.,......o anuncio indica los fines educativos de la :rrusma: Ya, graoas
en e ,,.,........
d Reli ·'
ara 1eco
dos míos tenemos en Córdoba una casa e
g:ion P
•
D.
a 10s, ama
. instruir I\J 'educar en ella a los pobres h u érfanos, y precaverlos de

ger, criar,
., .
. ,, 24
la necesidad y de la ignorancia .

Quizá esta idea no le fue sugerida a San Alberto solamente por el. hecho
,
•
tarnb"én por ser tan admirador
mismo de la e.'lÍStencia de huerf
a:nos smo,
i
,
,
'
d oto de la gran doctora de la Iglesia anta Teresa de Jesus que
lo declara: "Casa ~ue deberá igua:113ente
. titularse de nuestra santa Madre, teniendo, como tiene, la de ,Huérfanllas
mor titular protectora a mi gran M a d re a:n ta T eresa de Jesus·' . aque
a
.
p
t y
cuando huérfana de madre a los doce años, y presmtiendo
,gran an a, que
~, t 6 mo madre
la falta que había de haberla su ejemplo y su comparua, om co
la sagrada Virgen logrando que esta Señora la adoptase por su muy a:ma
1•
ªda ru·a».20 Como Santa
' Teresa, el hue'rfano esta' " pnva
· do . . . del .consue o,
•
J •,
paro de su padre amoroso" y de los de su madre a qwenes, por
mstrucc1on Y am
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s A tí
echo
natural
compete la misión de educarle.21 Repinen o a an gus n,
de
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'
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- ,, :s Hay pues que procu.el huérfano no tiene "ni maestro que le ensene .
,
'

·¿

~~brén e:uérfana. Él mismo así

s

rárselo.
·
lugar en eI Antiguo Testamento
pues
El huérfano tiene un rmportante
.
anos fuesen considerados y atendidos de los Is"una ley era, que 1os H uérf
•e
,
hermanos suyos" y otra que la familia adoptase uno; - ademas,
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-rae as como
f
ando algo
toda familia debía tener una parte de diezmos para ese m, y cu .
.
o en la viña o el olivar debíase dejar allí a la libre disamp
1
d
que ase en e c
,

posición de los huérfanos.ªº Con mucha mayor razón en el Nuevo Testamento ( cuya ley es el amor) esta obligación se acentúa. De ahí que estas
Casas de Huérfanos, además de santificar las almas, tienen como fin "iluminar e instruir los almas'' enseñando la doctrina cristiana de tal modo que
después ellos puedan enseñarla a otros. 31

b) La pedagogía ,, el fin del Estado. El medio criollo
Al comenzar su tarea educativa, el Obispo San Alberto, percibe dos consecuencias: Una se refiere a las dificultades propias del medio y la otra a los
beneficios que la educación del niño huérfano reporta para el Estado. En
efecto, así como había percibido ciertos caracteres típicos del hombre argentino del campo, solitariedad, autosuficiencia, amor a la libertad, sentido de
la inmensidad de 1a distancia, del mismo modo pronto se encontró con una
dificultad referida especialmente a los niños varones: el menosprecio ( como
poco honroso) en que se tiene a los oficios mecánicos o trabajo manual. Por
eso, se ve obligado por esta circunstancia a declarar que "no podemos, pues,
en esta casa dedicarnos a que los niños se instruran ... en unos oficios que
nunca se han de ejercitar, ni sus parientes permitirán que los ejerciten en
habiendo salido de ella". San Alberto, vencido por la actitud tan típicamente
criolla (y también española) de ver en menos los trabajos manuales, tiene
que orientar la Casa en otro sentido: Cuando los niños estén ya instruidos
cristianamente, se les hará estudiar la Gramática. De entre éstos, a los más
sobresalientes se les destinará al Seminario y a los menos distinguidos se les
hará perseverar en la Casa "hasta que aprendan perfectamente la Gramática" y, después, cccsaldrán para estudiar Filosofía''. 92 Y aun aquellos que
para las letras no resultaren aptos, se les puede destinar al comercio. El
Obispo, de todos modos, estará atento para que, quienes vayan a estudiar
Filosofía no lo hagan sin estar perfectamente formados en Gramática."
San Alberto tiene plena conciencia que la educación se tiene que adecuar
"a cada género de personas'' y no duda en hacerlo. En te caso, es menester tomar como modelo a la Iglesia primitiva que era ella misma la Escuela:
"Esta misma práctica vemos observada entre los cristianos de los primeros

.. Garfa Pastoral (segunda), en Colecci6n, I, p. 142.
" Op. cit., 1, PP· 149•50.
• d las Constitucion1J.
u Op. cit., I, p. 242, Carta Pastoral acompa11an o
u Op. cit., I, p. 248, cf. también, 1, p. 281.
., Op. cit., I, pp. 252-3.
u Op. cit., 1, p. 260.
" Op. cit., I, p. 262.

192

• Op. cit., 1, pp. 263-4.
11 O¡,. cit., 1, p. 269.
• Constituciones para el Colegio de Niños lltiérfanos, en Colecciones, I, pp. 347-8 .

• Op. cit., I, p. 360.

193
HUM'.ANITAS-13

�siglos. No había entre ellos más escuelas que las Iglesias, ru otros Preceptores que los Obispos".u
Sea lo que fuere el medio criollo donde tiene que desarrollarse y aplicarse
la pedagogía cristiana, lo cierto es que tiene inmensas ventajas para el Estado que está encargado del bien de la comunidad. La buena educación de
los niños viene a coincidir con el fin del Estado y una mala educación siempre ha dañado el bien común: "Las historias y las experiencias nos acreditan
que la falta de una verdadera religión, de una educación cristiana y de una
ocupación honesta han sido siempre plagas exterminadoras de los Reinos
más florecientes y poderosos".ª5 Por el contrario, si la educación consolida
una buena formación cristiana los resultados para el Estado son evidentes:
"una verdadera religión, una religión cristiana y una ocupación honesta son
los tres mayores :intereses del Estado, puesto que de ellos dependen su seguridad y permanencia, su paz y quietud, su opulencia y felicidad".ªº Hasta
tal punto es esto verdad para San Alberto que todo el bien '.Y el mal de Estado
depende de la buena o mala educación. 97 Detiénese en otras ocasiones a enumerar los males que se siguen para la comunidad política de una mala educación y los numerosos bienes que produce la buena educación. 38 San Alberto, como ha podido comprobarse, no es un teórico, no es un filósofo en
sentido estricto aunque sea de buena filosofía su actitud. Hay en él una tendencia inmediata a traducir en una institución concreta lo que ha pensado.
Quiere ver realizada aquí y ahora la doctrina enseñada.
c) El espíritu de las fundaciones de San Alberto

Justamente este deseo de hacer concretas las ideas dirige la redacción de
las constituciones de las Casas que San Alberto funda. El espíritu que anima

todos sus escritos pedagógicos, aquí se transforma en ley positiva, en disposiciones concretas que, aunque parezcan algo alejadas ya de la filosofía, es
conveniente no acallar: "Por Padre y principal Director reconocerá siempre
esta Casa al Dustrísimo Prelado, que actualmente lo es, y en adelante lo
fuere de esta Provincia". 89 En el mismo capítulo dispone quiénes serán "di" Carta Pastoral con ocasi6n de publicarst una Instnii;ci611 donde se enseñan las
obligacioties que un Vasallo, etc., en Colección, 11, p. 392.
11 Carla Pastoral acompañando las Constituciones, en Colección, 1, p. 275.
11 Op. cit., I, p. 276.
" Op. cit., I, p. 288 (el subrayado es mio}.
ª Op. cit., I, pp. 300-6.
• Constituciones para el Colegio de Niñas HufrfantU, cap. 11, en Colección, I, p. 317.

194

rectores particulares" e, inmediatamente, concentra su atención en la rectora que ha de ser nombrada por el Obispo: "una mujer cabal, viuda o doncella, de edad, de prudencia, de valor, de gobierno, y de mucha virtud y
honestidad, que pueda criar,. enseñar y educar a las niñas no sólo con palabras, sino también con ejemplo. Aunque todas le han de obedecer y estar
sujetas, pero con las Maestras debe mantener siempre una grande unión,
porque la discordia con ellas sería la perdición del Colegio y de las mas;
a éstas las tratará con el amor de una verdadera madre, y con aquella
igualdad en todo que pide la verdadera caridad", 40 Análoga es la perronalidad del rector en el caso de la Casa de los Niños. El P. Ángel Clavero, de
larga experiencia educativa, ha destacado especialmente la importancia del
Rector ( o Rectora) que es quien imprime carácter al establecimiento educativo. 41 Luego siguen las disposiciones sobre la Maestra general (también
Vice-rectora), sobre las Maestras ( de "virtud probada y honestidad conocida"), sobre la Tornera (portera), la sacristana, la enfermera y el modo de
recepci.6n de las niñas. 42 Como se sabe, la Casa de los Niños no Ileg6 a funcionar, pero sí la de las iñas que es ya una tradicional :institución de
Córdoba.
d) La organización de la enseñanza mperior

Pero además de esta pedagogía cristiana práctica y de sus múltiples ocupaciones pastorales, San Alberto había sido encargado por el Virrey Juan
José de Vértiz de realizar una visita a la Universidad y reveer sus Constituciones. Aunque esas Constituciones fueron redactadas no alcanzaron a aplicarse, pero muestran claramente el espíritu tanto de San Alberto como del
Estado español respecto de 1a Uni\'ersidad que desde hacia pocos años estaba en manos de los franciscanos. El Obispo, primero hace un bosquejo de
la historia de la Universidad y habida cuenta de todo lo realizado hasta
ese momento, declara noblemente: "Sin embargo de haber faltado e.sta regla
fura de govierno, hemos hallado los estudios perfectamente establecidos, y
sus exercicios, bien entablados".º En verdad, la reforma principal que quiere introducir San Alberto consistía en una mayor sujeción de la Universidad
411 Conslituciones, cap. IV, Op. cit., 1, pp. 321-2.
" Fray Josl Antonio de San ..tlberto, p. 163, Instituto de Estudios Americanistas,
Imp. de la Universidad, Córdoba, 1944.
., Constituciones, en Colección, I, pp. 322-328.
• C.011stituciones de la Universidad de Córdoba, p. 202, Instituto de Estudios Americanistas, Imp. de la Univ., Córdoba, 1944.

195

�al Estado, como, en realidad, ya lo estaba desde la expulsión de la Compañía: En estas circunstancias ha sido nuestro primer cuidado suprimir, y
separar todo lo que en Has hacía independiente el gobierno de la Universidad de los superiores de la que llamaron Compañía de Jesús". Hecho esto,
es menester acomodar la Univer idad a los tiempos y a las condiciones del
país. Pese a la actitud no muy favorable a la Compañía, mantiene a San Ignacio como segundo patrón de la Universidad después de la Inmaculada.
Desde el punto de vista de la organización institucional, el rector deja de ser
electivo y su nombramiento pasa al Real Patronato elgiéndolo el Virrey
"por el tiempo de su Yoluntad". Fuera de algunas reformas no muy importantes en los escalones de la enseñanzaJ acentúase el estudio de la filosofía
moral y rnantiénese el tomismo en Teología.

III
L
l. EL

POL1TICA CRISTIA A
ORDEN SOCIAL Y EL !LUAUNISMO

un pueblo bien instruido en los principios y máximas de la verdadera religi6n, que yo os lo haré fiel, sumiso y obediente a su Soberano, y por consiguiente estable y seguro de todas aquellas mudanzas y revoluciones que han
sido la ruina de tantos Imperios". 14 Esta fidelidad del cristiano a la potestad
política se explica perfectamente para San Alberto porque "un cristiano,
sostiene, conociendo fundamentalmente el origen de donde deriva tocia
potestad" y creyendo en los mandatos divinos de obedecer a los príncipes,
"añade al ,·aJor de las leyes civiles y políticas el sagrado peso de la divinas"
y, de ahí su obediencia }' fidelidad. Nue,·amentc para an Alberto es modelo
Santa Teresa pues ella comprendi6 esta doctrina expresándola en una frase
muy sura: que los Reyes lt! causaban mucha devoción_.6
En todo esto sigue hablando el pedagogo puesto que cuanto mejor cristiano se sea más educado se es; y cuanto más educado (cristiano) s sea, mejor
ciudadano se es. En la misma Carta Pastoral previa al te ·to de las constituciones trae un extenso jeruplo de un joven educado cristianamente y que
es un excelente ciudadano; paralelamente muestra el caso de otro joven noeducado o mal-educado (o sea mal cristiano) y que, es simultáneamente,
pésimo ciuclaclano.40 Nadie orno el cristiano debe sentir su deber de donación al bien común, aun en el caso de la guerra 41 pues, nadie como él sabe
que ese bien es camino hacia el Bien absoluto que es Dios.

a) El cristianismo como ciudadano

b) Método y modelo de una política cristiana
Como se verá enseguida, la filosofía política de San Alberto, íntimamente
ligada a su concepción de la educación, lleva subyacente una reacción contra el ambiente creado por el Iluminismo que tendía a desacralizar toda la
existencia hwnana y, por consiguiente, el ámbito de la política. Paréceme
que San Alberto tiene bien presente el iluminismo de origen francés y, sin
duda, el español contagiado de este último. Aunque no ha faltado quien ha
considerado Huminista al propio San Alberto con evidente desconocinúento
de su verdadero esp-íritu, es cierto que no podía escapar al ambiente de su
época que acentuaba fuertemente el absolutismo real.
Pero lo que realmente constituye el pensamiento filosófico-político de an
Alberto, es un acendrado catolicismo y una reafumación de !a política católica más o menos en las huellas de .Bossuet en lo inmediato y San Agustín
en lo mediato.
Precisamente con San Agustín piensa que el mejor ciudadano es el cristiano: "Dadme, decía el grande Agustino, dadme un pueblo de buenos
cristianos, que ningún trabajo me costará gobernarle. Como si dijera: dadme

196

Era natural que San Albcrto sintiera la necesidad de escribir una suerte
de ,-ademecum o de catecismo donde se presentaran, sistemáticamente, las
líneas esenciales de una política cristiana. En este caso presentada de tal
manera que fuera indicando las obligaciones de los ciudadanos respecto de
la suprema potestad política y, al núsmo tiempo, de tal modo escritas que
fueran de rápida comprensión para los niños. Esta idea la tuvo también
desde casi un comienzo y en la Pastoral que acompa.t1a las constituciones de
las Casas de riñas y Niños huérfanos anuncia ya aquella especie de catecismo político: "estamos trabajando, dice, W1a Instrucción particular o especie de Catecismo, en el que por preguntas y respuestas comprenderemos
.. Carta Pa:storal acompañando lOJ ConsliluciontS, en Col~c,i6n, I, p. 277.
Op. ciJ., I, pp. 278-281: El texto de Santa~ resa en Libro di su. vida, c. 21, No. l.
.. Op. cit., I, pp. 286-7.
" Carta Panort1.l ( . .. ) con motivo de la expedidón coiJlro los indios infieles, en
Colección, II, p. 526.

197

�aquellas obligaciones más principales que tiene un Vasallo para con su soberano".'ª De modo que el famoso y quizá mal llamado Catecismo Real fue
totalmente pensado y escrito en Córdoba seguramente entre 1783 y 1784
que es el año de su publicación, por otra parte expresamente dirigida a los
cordobeses a modo de despedida. En efecto, decía San A1berto a los cordobeses al publicar su trabajo: "Esta instrucción, amados hijos, tal vez la primera en su género que ha visto la luz pública en estos Reinos, no es más
que un cumplimiento de la palabra que os dimos en la última Carta Pastoral, que con ocasión de haber fundado en esta Capital el Colegio de Niñas Nobles Huérfanas, publicamos en el año ochenta y tres. En ellas ofrecimos trabajar una especie de Catecismo en el cual por lecciones, preguntas y
respuestas comprenderíamos aquellas obligaciones más principales que tiene
un vasallo para con su Soberano" .40
El espíritu esencialmente cristiano de San Alberto tiene presentes las doctrinas de los "novadores" o filósofos de la Ilustración aunque en la Instrucción poco o nada diga de ellos. Pero es evidente que, como ya se verá, su
insistencia en ciertos temas (origen divino de la soberanía, carácter ministerial del poder del Príncipe) se dirigen principalmente a salvar de la contaminación a los católicos. Como algunos años después se puede leer en su
Carta al Papa Pío VI, aquellos representantes del filosofismo de la Ilustración que minaron las bases mismas de la civilización de occidente, se le
presentan como "presW1tuosos", "soberbios", "pagados de vana ciencia" y
"blasfemos" .50 Y, cuando esto decía pensaba en Bayle, en Voltaire y en
Rousseau. 51 Tanto la potestad civil como la potestad divina son minadas
en sus bases y, por eso, la esencia misma del orden tanto natural como
sobrenatural ha sido vulnerada.
Veamos ahora cuál es el método propio de esta Instrucci6n teológico-política. Se compone primero de lecciones, es decir, una breve exposición de la
doctrina de modo conciso, riguroso y claro; después, exactamente con el
mismo contenido y hasta las mismas palabras (lo que ayudará a memorizar),
preguntas 'Y respuestas. Esta parte es más breve y tiene el modo del Catecismo
tradicional y así se desarrolla hasta completar veinte lecciones. Dejemos ahora
" Carta Pastorai acompañando las Constituciones, en Co!ecci6n, I, pp. 281-2.
" Carta Pastoral con ocasi6n de publicarse una Instrucci6n donde se enseñan las obligaciones qui un Vasallo, etc., en Coluci&amp;n, II, p. 370.
• Lillerae ( ... ) ad Sanctissimum Dominum Nostrum Pium Sextum Post. Max. de
novis Ga!liarum evenlis, p. 19, Romae, Apud Lazzarinos, MDCCXCII.
11 Op. cit., p. 3.

198

: San ~berto ~u~ nos lo diga con sus propias palabras: "Como ella (la
ns~caon) prmctpalmente se dirige a la enseñanza de los niños hemos
terudo q_ue acomodarnos a su edad, y a su condición en muchas cos~ tanto
en ~ estilo com~ en el mé~odo, procurando en éste y en aquél toda la
clandad, conexión y sencillez, que sin desdecir ele la dignidad y gravedad
de los asunt~s que se tratan, les facilite y les suavice la natural repugnancia
que todos. n_enen al estudio". Agrega que, por eso las lecciones son bre es'
~!aras, _cas, iguales en la extensión y ( como se dijo) dividida en tres part~
que sirvan como tres descansos o rellanos de escalera donde p
tiernas
.
d
'
aren sus
~emonas a escargarse del peso por Wl instante a rehacerse y tomar
nuevo aliento para proseguir, y dar fin a la carrera" És tan · la
'6
pedagógica
didá . d S
.
VIva
pas1 n
.
Y
~tJca e an Alberto que agrega: "a ser posible, cae a
sentencia del ~atec1smo1 había de ser para ellos un pedacito de cristal transparente
y lummoso ' ,· más aun: " a ser pos1'bl es, cada palabra del Catecismo
,
hab1a de ser para ellos como una gota de leche" .H

dulzura,

Lo di~o solamen~e. ~ refiere al método cuya naturaleza depende de aquellos a qi.u_enes _va dmg1da la Instrucción. Pero por debajo del mismo ha
una doctrina
· general y en susy
. viva
, . que, . a su vez, a1 menos en su contemdo
fuentes cs~tunsucas, uene su modelo en Bossuet. Como enseguida veremos,
la modestia de San Alberto puede producir la impresión que sigue en todo
ª Bo Suet Y esa sería una impresión falsa. De todos modos, dejémosle nuevamente que nos lo explique él mismo: "hemos procurado no decir cosa
alguna en toda la instrucción, que no la hayamos, 0 encontrado O deducido
o _apoyad~ con la sagrada Escritura, la cual, por ser palabra de Dios, y
Dios la 1.131sma luz, y verdad por esencia, nada habla, ni contiene en sí, que
no ~a ciert_o, seguro Y :~noso. En esto hemos querido imitar, cuanto nos
ha
al Ilustnsuno Señor Bossuet en aquella su Pol't
·
diri'"d &amp;1do l posible,
.
l ica, que
g1 a a a mstrucción
del Señor Delfín de Francia, se ha m eree1'do ta n Justa·
,
mente el titulo de Sagrada, por lo mismo que está deducida de las propias
palabras de _la ~scritura. En ella supo encontrar aquel doctísimo Prelado
toda~ las obligacion~s, propias de un perfecto Príncipe para trasladarse a su
Pollt1ca; Y e~ la misma hemos procurado también nosotros hallar todas las
q~e son propias de un \'erdadero vasallo para estamparlas en nuestra Instrucción. No d'
por esto pretendemos que se deba dar a ésta el título de sagra da,
como se 10 a aquélla, porque no es lo mismo haberle querido imitar que
haberlo sabido, o podido hacer. Para quererlo bastaban los deseos, mas' para
lograrlo eran menester todos aquellos brillantes talentos con que Dios enri-

se;

Carta Pastoral
con ocasión de publicarse una Instrucción , etc., en Colucit5n, II,
pp.• 414-4l
6.

199

�queció al grande Obispo de Meos, y que no ha querido wspensarlos al pequeño Obispo del Tucumán. Quédese, pues, esta obra no más que con el
nombre de lnstrucción''.~ 8 San Alberto ha querido imitar a Bossuet, entiéndase bien, en aquello de encontrar, deducir o apoyar su doctrina en las Escrituras; lo cual no significa que necesariamente haya de repetir a Bossuet.
Es más un modelo de método para el mismo tema que la repetición servil
del contenido. De todos modos, San Alberto prefiere llamar a su trabajo
Instrucción y no tanto Catecismo: ''Por hablar con los más, o llamamos
a esta obra Catecismo, sino Instrucción; y como lo sea a medida de nuestro
deseo, poco importa que se le llame de este o de otro modo; porque si bien,
toda Instrucción, no deba o pueda llamarse Catecismo. Lo que no admite
duda es, que todo Catecismo es, y puede llamarse Instrucción". 6 ' Es pues
evidente la preferencia por el título Instrucci6n que es como he de citarlo
en adelante.

2. LA

INSTRUCCIÓN SOBRE EL VASALLO Y EL REY

a) La potestad real

San Alberto comienza, en verdad, por el tema esencial puesto que es determinante de todo lo demás. Ante todo, si es Dios el creador de todo lo que
es, a f:l le compete per se el título de Rey. En cuanto a los gobernantes terrenos, San Alberto hace una rapidísima enumeración, a partir de Adán
(bajo cuyos pies puso Dios toda la tierra), de los reyes por la Biblia conocidos siguiendo con los Emperadores Romanos hasta los .reyes de España. Lo
esencial es que "su potestad procede de Dios"; cuando dice e11tonces que "el
origen de los Reyes es la misma divinidad" siempre se refiere a la potestad
puesto que, como enseguida se verá, distingue diversos modos de recibir la
potestad y no wce que la persona concreta del Rey sea directamente elegido
por Dios.u Es decir, el origen de los gobernantes es Dios porque es "Dios
mismo, de quien deriva toda potestad". 66 De donde se deduce que existen
dos potestades: La primera magestad ( como dice San Alberto) que compete

a Dios, y "la segunda magestad, que es la de los Reyes''. 61 Sobre esta base
se apoya toda reflexión posterior.

b) Los modos de alcanzar la potestad y su f unci611 esencial

Es evidente que todo Rey (o gobernante, o príncipe) es hombre y que no
todo hombre es Rey. Es por eso que en la Escritura se comprueba que la
potestad es donada a alguien: Es pues Rey aquel "en quien reside una potestad temporal, suprema; y dada por Dios para gobernar a los pueblos con
equidad, justicia y tranquilidad". 511 Es decir, que supuesto que "primero es
el bien común, que el particular' .68 Las funciones esenciales de la autoridad política se resumen en la expresión gobernar, como se ha dicho, con equidad, justicia, para llevar el todo a la concordia )' tranquilidad. an Alberto cita expresamente a Santo Tomás para sostener que esta acción se cumple "mirando por el
bien común''. 60 De donde se deduce el grave error de sostener que la potestad
tenga su origen "únicamente en la opinión y beneplácito del pueblo" ( oberanía popular), sentencia opuesta al Espíritu Santo y a la explícita doctrina
de San Pablo. 61 Paréccme que San Alberto tiene aquí presente la doctrina de Rousseau y no la de Suárez.
Por otra parte, existen diversos modos de llegar a ser Rey, es decir, diversos modos de recibi1· la potestad: El más antiguo es la elt!.cción al cual pueden agregarse adopción, donación, compra, permuta, derecho de guerra;
de todos modos, pueden ser reducidos a dos: la elección y la sucesión hereditaria. 82 Pero aun esto es secundario, aunque San Alberto prefiere la ~ucesi6n hereditaria: "lo que no admite dudas es, que de cualquier modo que
el hombre llegue a ser Rey, su potestad es dada por Dios, y derivada de la
suya".ºª Distingue pues, claramente, entre la potestad en sí misma y
la donación de ella. Una vez que el monarca la heredó, la conquistó o haya
sido elegido por los hombres, "Dios es quien le da la potestad" .H Está entonces bien claro que, para San Alberto que ha sido presentado alguna vez
como representante del despotismo divinizador del monarca propio de la
"' Carta .a los indior i11f~les chiriguanos, p. 35.
lnstruccidn, en Colección, II, pp. 426 y 429.
• Op. cit., II. p. 503.
00 Op. di,; II, pp. 426. Santo Tomás, De Req., c. 2.
tt Op. cit., II, p 427.
• Op. cil., IT, pp. 427-8 y 430.
11 Op. cit., II, p. 428.
" Op. cit., 11, p. 428.
11

"'Op. út., II, pp. 412-3.
"Op. cit., II, p. 414.

• I nslrucción ( •.. ) donde ( ... ) se e11señan ( •.. ) las obligacionts más principales,
que un Vasallo debe a su Rey y Señor, en Colecci6n, II, p. 423.
• Op. cit., 11, p. 425.

200

201

�11ustraci6nJ lo único divino es la potestad y el monarca solamente lo es por
participación y no por sí mismo ya que, en él, la potestad es recibida.

e) El Soberano, vicario de Dios
Habida cuenta de lo dicho, los príncipes "en su Reino son como unos Vicarios de la divina y eterna Magestad, o unas imágenes visibles de su poder
y soberania". 65 Es por eso que David los llama "dioses", no porque lo sean
si.no haciendo mención de su vicaria to. Dice el texto bíblico: "Sois dioses,
todos vosotros sois hijos del Altísimo; pero moriréis como hombres, caeréis
como cualquiera de los príncipes" (Ps. 82, 6-7). De ahí que en la Escritura
los reyes reciben muchos y misteriosos nombres en cuanto "imágenes visibles
de Dios", aunque fueren indignos, como parece insinuarlo el texto de David;
porque son vicarios tienen potestad sobre todo lo temporal. 66 En lenguaje
tomista, sobre todo el bien común inmanente de la sociedad civil. Aunque
existan otras potestades en el Reino, la del Rey es la que supera y manda a
todas: es pues, como el padre de todos.

Así, pues, esta segunda magestad o soberanía "no reconoce en lo civil y
temporal otro Superior que a Dios". Por eso, "el Rey no está sujeto, ni su
autoridad depende del pueblo mismo, sobre quien reyna y manda". 67 Haciendo una analogía con el primer motor aristotélico, todo en la sociedad
civil se mueve por fü. Pero cuán grave es la misión del monarca: para éJ
no hay término medio: "La suerte de aquellos hombres que Dios destina
para reinar, decide ordinariamente la suerte de los Pueblos que les confía.
Un Príncipe, no hay medio, o es un don que en su misericordia concede el
Señor a una Monarquía, o un azoté con que venga los pecados de la naci6n". 68 Por un lado entonces, no está el Rey sujeto al pueblo pues "esto sería
estar sujeta la cabeza a lo pies" y, por otro, debe cumplir funciones esenciales: gobernar el reino ''con justicia y equidad"; sostener "los derechos de
su corona"; defender el reino de los enemigos y defender también "al pobre,
al huérfano, a la viuda contra la violencia de los poderosos". 69 Pero si los
" Op. cit., II, p. 431.
"' Op. cit., 11, p. 435.
"' op. cit., 11, pp. 436, 437.
., Serm6111 de gracias ( ... ) en la solemne funci6n, que con la noticia del nacimiento
de los dos Señores Infantes Don Ctirlos y Don Felipe de Borbón, celsbró la fidell.sima
Ciudad de C6rdoba en la Sta. Iglesia Catedral en el día 6 de enero de 1784, en Colección, II, p. 720, los subrayados son míos).
• InstTucción, en Colecci6n, U, p. 440.

202

príncipes no están sujetos por el santo temor de Dios (Ps. 119, 120), ellos
son la fuente de tres males: indocilidad, ignorancia y placer.70 Vicarios de
Dios por un lado; por otro, agobiante responsabilidad ante el mismo Dios.

d) La persona del Príncipe
San Alberto cree conveniente insistir sobre las virtudes y caracteres que
debe poseer un buen príncipe pues de ellas depende la salud de la nación.
Ante todo, "la Justicia es el primero y principal oficio de los Reyes, y la
parte más esencial de su dignidad" .71
El servicio del monarca a la sociedad y el afianzamiento de su poder residen "sobre cuatro columnas firmísimas: Verdad, Justicia, Clemencia y
Religión" en las cuales una se apoyará en la otra.72 Y por todo ello, cree
San Alberto que el monarca ha de ser amante del saber como condición de
la salud del reino: "Otro escollo en que puede naufragar un príncipe, y
que trae consigo la ruina y perdición de la M anarquía. En efecto -agregala felicidad de esta depende del cultivo de las artes; del apoyo de la justicia;
del fomento de la legislaci6n; del conocimiento de lo útil, necesario y pernicioso, y sobre todo, de la pureza y estudio de la Religión. El m6vil o impulso de todas estas máquinas es el Príncipe; su aversión o indiferencia a
estos útiles conocimientos amortigua en los vasallos su cultivo: la falta de
este produce necesariamente la ignorancia; y a la ignorancia suceden en el
Pueblo el fanatismo, la incivilidad, la barbarie, la miseria y la perdu:ión.
"Por el contrario, un Príncipe amante de las ciencias, y que en sí, por lo
menos ha recibido sus primeras semillas, qué frutos tan copiosos de utilidad
y gloria no previene en sus días a toda la nación?" 73

e) Las potestades legislativa y coercitiva
Afirmadas pues tanto la soberanía como las necesarias virtudes morales
del monarca, de nada servirían si no poseyera al mismo tiempo la potestad de
hacer leyes. Tales leyes "tienen una íntima conexión con la ley eterna" y
"todas se dirigen al bien de la Sociedad".ª Esta potestad legislativa mantiene

'º Sermón de gracias, etc., en Coücci6n, II, p. 721.
"' Serm6n de gracias, etc., en Colección, n, p. 736.
12 Op. cit., II, p. 733.
11 Op. cit., II, pp. 725-6.
•• Jnstrucci6n, en Colecci6n, II, p. 441.
203

�la ''balanza de la justicia" y logra el justo equilibrio con la potestad de
gobierno. Consiguientemente tiene el ciudadano el deber de la obediencia,
deber que comienza desde el instante de la promulgación de la 1 y ( que es
menester no confundir con la "divulgaci6n' ) . Si la ley pareciere injusta, el
pueblo tiene el arbitrio de suplicar y peticionar.76 Y ejemplo de ello han de
ser los primeros cristianos ( que eran frecuentemente perseguidos) y que, sin
embargo, presentaban sus quejas al Emperador con ''humildad y atención,,
en razón de su potestad (aunque la mal empleara) .

Es claro que si todos los hombres fueran justos no hubieran sido necesarias
las leyes, pero la mayoría no lo son sino que obran bien por temor al castigo;
de ahí la necesidad de la potestad coercitiva principalmente para contener
los delitos contra la Religión, el orden público y la seguridad personal."6 Y,
naturalmente, el vasallo está obligado a las penas prescriptas por la ley.
f) La potestad real y la Iglesia
San Alberto tiene bien clara la doctrina pues, en efecto, las dos potestades,
la civil ejercida por el monarca y suprema en el orden temporal y la de la
Iglesia, suprema en el orden sobrenatural, "son supremas, en su línea, y distintas en sus objetos y funciones''. Por eso no existe posibilidad alguna de una
interpretaci6n regalista del pensamiento del Obispo de Córdoba; por el contrario, el monarca es "un Protector de la Iglesia'' 77 ( así reconocido por una
extensa legislaci6n) lo cual no supone 'poner la mano en el santuario, sino
cuidar de que no entre en el santuario la abominación, o de arrojarla, si ya
hubiese entrado alguna vez"; ni esto constituye ejercer jurisdicción sobre lo
sagrado, sino "proteger el culto".78 Así entendido esto para nada ignifica
apropiarse las dos potestades "sino unir la suya temporal con la espiritual,
y caminar ambas de acuerdo". Como dije antes, ambas potestades, supremas
en su orden, distintas por sus objetos y funciones, se u.nen y protegen reciprocamente.79
Como es lógico y especialmente en España, esta doctrina está íntimamente
unida a la del Patronazao entendido sólo como "una santa y justa tutela"
sobre las Igles¡as de Indias y muchas de España. Cinco son, para an Al-

berto, los títulos de los monarcas españoles para ejercerlo pero esenciales dos:
Porque a _los reyes "se debió el ~;5~brimiento de estas tierras" y porque
a sus capitanes y soldados se deb10 la conquista de estos Reinos".ªº Pero,
además de estos primeros dos títulos, deben agregarse la iluminación de Ja fe
de _sus poblador:5 (11,a obra misionera), por concesión apostólica del Papa
~uho ~I }', po~ fm, por la costumbre bastantemente prescripta, y con justo
titulo
mtroduc1da desde el descubrimiento de las Indias hasta el día presen,, at y
te .
a sabemos las graves complicaciones que esta legislación traerá en el
futuro cuanto 1~ antiguas Indias se transformen en naciones independientes.
Tendremos ocasión . de ~omprobarlo al exponer el pensamiento de algunos
profesores de la Uruvers1dad de comienzos del siglo XIX
g) Los deberes del uasallo para con el Rey

El ritmo interior de estas reflexiones conducen naturalmente a detallar
ahora la relación que existe entre el vasallo y el Rey. Ante todo, los vasallos
no lo son del mismo modo, ya por su mérito, estado, privilegios especiales,
como_ en el caso de los sacerdotes de ambos cleros. Estos vasallos están, en
cambio, más gravemente obligados 82 y siempre se ha mirado "con escándalo
Y horror" que quienes están destinados a hacer la Luz en las almas las perviertan.83 San Alberto justifica que el Soberano, sin salir de su jurisdicción
pueda corregirlos, expatriarlos y basta ocupar sus temporalidades si así fuer~
necesario. Por otra parte, fundado en la opinión de Santo Tomás,ª' San Alberto muestra la necesidad de honrar al Rey, que es "sentir honrosamente de
algún sujeto, y juzgar altamente de todas sus prendas y calidades".ª11 y est.o
aunque un príncipe sea malo (los cristianos honraban "en público y en secreto' a los Emperadores) en virtud de su potestad. A lo cual se une el
respeto que "es consiguiente al honor" porque "añade manifestar exteriormente con palabras y con obras este mismo juicio y concepto".88 Insiste San
Alberto en los notables juicios de Tertuliano sobre el respeto a los monarcas.
Todo lo cual implica el amor al gobernante, amor que le es debido por precept,o natural y divino, correspondiente al que nos manda honrar a los pa• Op. cit., II, p. 458.
Op. cit., II, p. 459.
ª Op. cit., 11, p. 464.
" Op. cit., TI, p. 466.
.. S. Th. Ila Ilae, 104, 6; 103, 1.
• Instrucci6n , II, p. 468.
• Op. cie., II, p. 472.
n

,. Op. cit., II, p. 443.
"Op. ci,., II, pp. 447-8.
,, Op. cit., Il, p. 452.
va Op. cit., II, p. 454.
1• Op. cit., II, pp. 455 y 457.

204

205

�dres. 87 Pero como "la oración es uno de los oficios más propios del amor",.
es menester orar por el soberano en privado y en público. 68 Y aunque e
verdad que todo vasallo debiera servir y obedecer por amor, como no todos
así obran, es también saludable el temor al soberano que, al menos "dispone
para el amor y para la justificación".88 Todo lo cual implica la obediéncia
que es participación de la obligación de obedecer a Dios. De ese modo, si el
Rey lo manda (ministerialmente) lo manda Dios; de manera que es necesario obedecer a Dios en los reyes. lKl Pero, desgraciadamente, puede darse el
caso que el Rey mande lo malo y lo injusto; en tal circunstancia, "si lo que
mandasen (los Príncipes) fuese ciertamente malo, injusto, y contra la ley
Natural o Divina, porque en tal caso no pudiendo dimanar el mal de la
potestad que Dios les ha dado, no hay obligación, ni deben ser obedecidos
según aquella sentencia de San Pedro: ' ecesario es obedecer a Dios, antes
que a los hombres' ". 111 Todo esto vale, por cierto, para los casos en los que
no exista ya ninguna posibilidad de duda, pues en caso dudoso subsiste el
deber de obediencia.
La fidelidad, por consiguiente, debe ser no sólo extrín eca sino interior y
en modo alguno puede aceptar San Alberto el tiranicidio como contrario a
la naturaleza y a la razón. 02 Esta fidelidad al monarca lo es, de hecho, a la
comunidad. De ahí la obligación de pagar los impuestos que retoman luego
en beneficio de la Monarquía dándole al Soberano el medio "de salvarlo
todo". 9 ª Lo mismo pasa con los diezmos que, si bien pertenecen a la Iglesia,
en Indias tocan al Monarca quien apenas queda con una mínima parte de
los mismos. 94 Más aun: En caso de guerra, los ciudadanos tienen obligaci6n
de prestar servicio. Aquello que hace justa a una guerra es "la defensa pro.
. . o d erechos usurpa d os" .96
pia, vindicar los agravios"
y " recuperar 1os d OIDJillOS
Naturalmente, al soldado no puede corresponder examinar si una guerra es
justa o no: "debe suponerla siempre que no le conste ciertamente lo cantrario".86 Todo lo cual se cierra con la obligación que tienen los cristianos de
orar por los reyes después de muertos; si así no se hiciere, equivaldría a ad., Op. cit., II, p. 482.
u Op. cit., U, p. 484, 486-7.
• Op. cit., II, p. 489.
• Op. cit., II, p. 494.
" Op. cit., II, p. 495.
112 O p. cit., II, p. 501.
" Op. cit., II, p. 508.
11 Op. cit., II, p. 510.
.. Op. cit., II, p. 514.
• Op. cit., II, p. 516.

206

mitir que las anteriores demostraciones de honor y respeto hechas en vida
fueron efectuadas por interés y política y no por piedad y religión. 97

3. LA

REVOLUCIÓN FRANCESA

a) Los "novadores" :Y los "falsos profetas"
La Instrucción que acabo de analizar fue publicada cinco años antes que
estallara la revoluci6n francesa y, evidentemente, San Alberto tuvo muy en
cuenta los resultados negativos y disolventes que las ideas de la Ilustración
producían en la sociedad de entonces. La revolución francesa vino a confirmar su actitud y una de sus primeras reacciones fue desagraviar al Papa
ya que se había atacado expresamente su potestad con la Constitución Civil
del clero. La causa principal de la situación francesa la atribuye a los "filósofos", es decir, a los representantes de un pensamiento ya inmanentista y
naturalista que ha proclamado la autonomía de la Razón. Y es esto, precisamente, lo que se ha aposentado en la en otro tiempo cristianísima Francia.
Hoy se ve a Francia, sostiene San Alberto, dividida en dos partidos, con la
posibilidad que prevalezca el que está por "la libertad, independencia, o irreligión", que puede conducir a la separación de todo respecto de Dios. Naturalmente, aquí la palabra "libertad" es empleada en sentido negativo como
sinónimo de plena autonomía. Y es así en la medida que se siga "la filosofía
de sus No adores, y falsos profetas los Baylees, los Voltaires, los Rosseaus
y otros muchosu.aa
Este siglo "que solamente por ironía se puede llamar el Siglo de las luces", 89

ha. traído consigo la sugestión del mal ) el desorden social.
b) La sugesti6n del mal '.Y los "perros mudos'~
Así como la antigua serpiente sedujo al primer hombre induciéndolo a
sacudir el yugo de ta ley rebelándose contra el Autor de la ley, del mismo
modo en la revolución francesa reaparece la sugerencia del bíblico "seréis
como Dioses, iguales a ellos, libres, e independientes como ellos, y sabios.
.,. Op. cit., 11, p. 519.
" Litterae (... ) ad Sanctíssimu.m Dominum Nostrum Piu.m Sextum, p. 3•
• Op. cit., p. 5.

207

�como ello ..• ".1 ºº A la vez critica }' disculpa al "piadoso de ~radado Luis
XVI" que se prestó a firmar una Conslitu ión ruin sa; pued clisculparse al
pu blo olvidado de í, transformado de repente en otro" y hasta e puede
cmculpar a cierto "filó ofo novadores" ensoberbecido y blasr~.os que han
atentado contra las do potestades: La civil en el Rey y la espmtual con la
Constitución del Clero. El gran culpable1 cree San Alberto, es Voltaire, aunque no le nombra al que llama "Luzbel de toda I_a rebelión sucedida en
Francia"; en efecto, "culpemos a este hombre enel'.lllgo. . . (que) ha espar.cido la ci7.aña del error''.101
Pero las palabras más severas las reserva an Alberto p~a aquel!~ Obispos que "no por error de entendimiento, sino por demasiada debilidad de
e phitu, cobardín de corazón, y mucho temor d~ ~currir ~ el odio, Y furor
del Pueblo, !ii hablaban, o se oponían a sus perniciosa máximas, callaron como p rros mudo ...". y concluye: "Qu' flaqueza, Broo Padre, o para decirlo más propiamente, qué traici6n !' .1º2

IV

LA VID ESPIRITUAL

l. SA
Toda la acth-idad pastoral de

TIDAD y ENTRroA

qu profesamos en la reforma de nuestra gran Madre Teresa de Jesús".1-ºª
Ya he señalado anteriormente el papel decisivo que Santa Teresa ejerce en
el alma de San Alberto r, sobre todo, en esa contemplaci6n del misterio en las
pequeñas cosas y mínimos actos de la vida cotidiana.

Esta actitud general I hacía mirar con desconfianza 1 actos o ejercicios
exteriores que no fueran la manifestaci6n de una gura vida interior. La
Religi6n, sostiene, es "santa en su principio, santa en su Maestro, santa en
u fe, santa en su moralidad santa en su máximas, santa en sus preceptos"
Y qui re que todos sean santos; m naturalmente la santidad no consiste "en
la superfi ·e de ciertos ejercicios e.xteriores y devociones diarias'' (por si so
las), ni tampoco consiste en "ciertas obras de penitencia! y austeridad ...
que Dio no las manda", ni en ciertos estados de miseria; la santidad es
"sólida e interior'' y es l cumplimiento de la ley del amor y de tos preceptos. En tal sentido, es "discreta" y, al mismo tiempo, es Unh-enal", en cuanto
"abraza todos los estados y condiciones elevadas y humildes, brillantes y
oscura ricas y miserablcs''. 1ºll Por eso agregaba: "y creed que no hay estado
en el mundo (reyes, magistrados, militares, labradores, comerciantes, abogado , etc.) que no pueda y deba ser estado de santidad, y donde no haya habido algunas insignes, que la profesaron con primor y aun con h roicid.ad". 1ot
Aquí re idía el secreto d la actitud de verdadera entrega de San Alberto
puesto que veía en cada una d sus ovejas la aptitud o el germen de la santidad de vida, desde el más pobrecito al más encumbrado. Era precisamente
esa innovación de la vida etema en cada uno, esa specie de semilla que pone
la Gracia, lo que había que hacer fructificar hasta la unión total con Dios.
¿ Qué otro fin puede tener la vid.a espiritual?

an Alberto, todas sus reflc,ciones y reali-

z3ciones pedagógicas, todas sus preocupaciones teológico-políticas, son como
las plantas qu hunden sus raíces en rico humus o culto donde toman su
alimento y su fuerza.
humus sustentador es la vida interior, la vocación
mí.tic.1¡ que
la vocación de la Orden Carmelita. o hay una sola línea
suya qu no té como embebida n esa vocación fundamental y ningún
acto de su vida pública dejó de surgir de aquel trasfondo de vida espiritual. Cuando, ocasionalmente se refiere a su propia pobreza como Obispo,
manifiesta tar "contento con el rico patrimonio de aquella olemne pobreza

b) El reloj espiritual
Hasta tal punto la santidad lo s de cada mínimo momento puesto que
Di está presente en cada uno y queriendo hacer partícipes de esta realidad
a todos sus fieles, que San Alberto (siendo ya Arzobispo de Charcas) ideó
el "reloj espiritual" para "llevar a Dios presente en toda hora". Esta especie
. • Corta Pastor4! (qve) dirig, a sus amados hijos los Curas II la entrada d, m 10•
burno 111 el A.r:obupado (d, La Plata), en Co/.ecci6n, II, p. 537 (C6rdoba, 2 de mayo
de 1784).

• Op. cit., p. 10.
111 Op. cit., p. 17.
• Op. cii., p. l.&gt;.

208

Carta PCJtoral (primera), en Col1cci6n, l, p. 56.
• Op. cit., pp. 58, 59, 61.
* Op. cit., I, pp. 78,.9.

2 9
HmlANITAS-1+

�b d' · 'd ante todo a los seglares que
de rnanualito de vida espiritual esta a 1r1g1 odre, d
"que con sólo
d
1 padres y a las roa s e
viven en el mun o, a os .
R 1.
den no perder de vista el negotener a mano, o a la memona este e OJ, pue

ranillia

. .
.
ide cada leccioncilla el dibujo de la esEl método es simple y eficaz. ~re~ l
la hora desde las 6 hasta las
.
o puntero pnnc1pa marca
alm
el
fera de un r OJ cuy
.
d'ta . , como presencia del
a a
23 es decir, dieciocho e tadios d~ roe tdCld~n
s..... .; .. a Dios ha de ser
,
d . t
"Qwen se e ica a ,..u...
'
Dios. San Alberto ª vier e:
Di del alma y en las mismas
d h ras En todas las horas es
os
'
var6n de to as o . .
tod hora está Dios presente al alma, y en
el alma ha de ser de Dios: en
a
D"
o hay hora en que Dios
.
tar presente a su ios.
todas debe la cnatura es
, ha de haber hora en que el alma
no dé alguna cosa al alma; pues por que

13 horas: Familia a Dios. Piedad, que todo lo da a Dios, marido, hijos,
criados, bajo la protección de la Sagrada Familia.
14 horas: Deseos a Dios. Desasimiento, bajo protección de San Francisco
de Asís.

cio de su salvaci6o" •

. 1' 101
no dé alguna cosa a su D ,os .

Penní.tascme la breve exposici6n

del Reloj Espiritual, hora por hora:

, Senor,
. cci6n. "Desperto,
m1· cuerpo para que
.
d las de mi vida, me
.
en esta primera hora para to as
:os sirva mi alma, y
.
. " 10&amp; Aquí acepta el alma todos los
· Dios m1 Scnor .. · ·
e
V
entrego todo a os m1
'
. . dose bajo la protecci6n del Ángel ustrabajos del día y los ofrece, pomen
.

6 horas: Todo a Dios. Drrc

todio.

.

ild d El alma hace entrega del en7 horas: Entendimiento a Dios. Hum_ ª. . bajo la advocaci6n de San
tendimiento para entenderle a Él y a s1 mismo,
Agustín.1011

. "
.
A uí el alma entrega la memoria para
8 horas: Memoria a Dios. Dolor. q ,
otra Vos" La protectora
acordanne de lo que habéis hecho por ID1 y yo co
.
es Santa María Magdalena. 110

d
9 horas: Volunta

· , d Santa Gertrudis.
a Dios, bajo la protecCJon
e

10 horas: Corazón a Dios. Amor, bajo la protecci6n de S~ta Teresa.

. p eza Protector San Josc.
11 horas: Pensamientos a D zos. ur .
''desapego" de las cosas
. a D ,os.
· Paciencia , en orden al
12 horas: Traba¡os
Cr
del mundo, bajo la protecci6n de San Juan de la

uz.

.
e u en toda hora, en Co~cci6n, U, p. 778.
"' Reloj Espiritu.al para Uevar a Dios pres n
3• Reloj Espiritual, ib., II, P· 779 ·

•• Op. cit., 11, p. 781.
del t
ongo entre las pp. 784-810 .
·t 11 ' p. 783: En a an e exp
CI ••

15 horas: Cuerpo a Dios. Penitencia, bajo la protecci6n de San Francisco
de Paula.

16 horas: Ojos a Dios. Recato, bajo la protecci6n de San Luis Gonzaga.
17 horas: Palabras a Dios. Silencio. " ... os entrego mis palabras'', comienza San Alberto, todo puesto bajo la protección de Sao Bernardo.
18 horas: Libertad a Dios. Obediencia. Es la vuelta de la libertad a quien
se la dio al alma, bajo la protección de Santa Catalina de iena.
19 horas: Tentaciones a Dios. Temor. Bajo la significativa protección de
San Vicente Ferrer.
20 horas: Beneficios a Dios. Agradecimiento del alma bajo la advocación
de todos los santos penitentes.
21 horas: Alma a Dios. Adoraci6n. Cerca ya la culminación del día, "os
entrego mi alma", toda de Dios, bajo la protecci6n de San Patricio.
22 horas: Obras a Dios. Perseverancia, en la cual las obras vuelven a Dios:
"Vuelven las aguas, dice San Alberto al mar de donde salieron" : protecci6n
de San Miguel Arcángel.
· 23 horas: Vida a Dios. Muerte. Todo culmina, pues, en la meditación de
la muerte: "En esta última hora en que mi cuerpo se va a entregar al sueño,
os entrego, Señor, mi vida, porque puede acabarse mi vida en el sueño". Es
aquí donde los protectores del alma SOll todos los Santos que lo han sido a
lo largo del día. Aquí termina el Reloj Espiritual. Al día siguiente recomienza.
Símbolo diario de toda la vida del alma.
Fácilmente se percibe cierto ritmo espiritual del Reloj de San Alberto,
solamente captado en su totalidad cuando se lo lee enteramente y bien despacio. Una suerte de crecimiento rítmico interior que se adapta muy bien a
las horas del día que, simbólicamente, van como tejiendo los instantes del
alma en su crecimiento espiritual. Una especie de escalera mística en la cual
nada queda al alma en su ascensión y desasimiento hasta quedar toda plena
de Dios. Secretos de la vida mística que San Alberto, sin duda había experimentado. Tal era el humus espiritual de su vida cotidiana.

... O p.

211

210

�V

CONCLUSIÓN

1.

REFLEXIONES SOBRE LA

PEDAGOGÍA DE

SAN

ALBERTO

d 1 pensamiento de San
. t resante una vez que se recorre to o e
s muy in e
, .
1
ectos sobresalientes de su obra. En
Alberto, volver la reflexión sobre 05 asp
rt de filosofía
.
la d
, era verdaderamente una sue e
lo que se refiere .ª
pe agog~a,
' inmediatamente traducida en obras.
aplicada; es deor, que necesitaba ser, . t . peramental de San Alberto.
t
tra parte una caractensnca em
sta ealra, polr ~
día
mucho menos tanto la especulación cuanto hacerse
Lo cu no e unpe
•, Debe
darse cómo
recor . .
,
go de los antecedentes históricos de su vocacion.
car
,
ar de la educación específicamente cnstiana, recuando nos esta por :ab~latón y Aristóteles como dándonos a entender que
cuerda todo. el, aporte e
, . o de la pedagoina en el hombre que aun
bo constitwan el punto ma.,wn
o, .
.
am s d la fe sobrenatural. Esta valoración del antecedente ~lasico nene Usu
carece e
.
· ·
wruó todo aque o
gran valor. y esto es así porque la educación cnsti~~ as t logra.ble por la
sf
'ndolo) a otro plano so=en e
(
y lo transportó tran igura
.
S
Alberto coloca el problema
G_,.;.,. Una vez asegurado este canuno,1 an
al d car no es otra cosa que
educativo en el plano sobrenatural en e cu e u
, 1 eda oedificar formar, descubrir, el hombre cristiano. Por eso, para fél, a ~6
l
'
,
la fundamental: el amor. Esta ormaci n e
E

ni

u........

!

gí~ .:~~or:::~e::u::s ~tecedentes patrísticos y San Alberto n~ shd1o tie_ne
cns,.......
·ta
Gregono e 1za

. . t de ello sino que expresamente Cl a
pleno conocmuen
inf1 · d
San Agustín. Particularmente este último parece habe_r
u1 o. en s~
y d
,
bre todo si se tiene presente la importancia que asigna
pe agogia, so
, . más
del proceso educativo. San Alberto es,
cado como el límite
grave
•
d l
pe
.
ealismo cristiano que es consciente e a
en esto muy realista, pero con un r
.
'gil da
b
.
,
te fuerza del mal que debe ser atendida, v1 a
y com asiempre presen
tida en el niño que el maestro tiene que educar.

°

Ese es el cuadro general, pero lo más personal de San Alberto Y_ donde él
. , de la pedagn1na al caso especial y cona rta lo más suyo, es la ap licaoon
-o·
.
po
1
del huérfano y allí está la aparente paradoja, pues se
creto que es e caso
·
s Alberto sabe
ta de la pedagogEa del que carece de maestro natural. an
tra
tal
1 niño al menos no carece de maestro sobrenatu-

por la fe que, en
caso, e
Ob'
., d
la naturaleza) y se hace cargo como
ispo y como
ral ( que tarob,ien e uca

212

cristiano. En pocas paJabras, la pedagogía del que carece de maestro natural
es transferida al plano de la raridad. Pero esto, para él, exige una actividad
por así decir práctico-prá~tica; es decir, una acción inmediata que se traduce en las fundaciones concretas. Esta pedagogía del huérfano traducida
en las fundaciones muestra también claramente el temperamento del Obi po
que parece no poder soportar que las ideas no se realicen aquí y ahora, en
lo concreto. Esto es, también, una especie de filosofía aplicada. Este mLcmo
carácter se comprueba tanto en su Instrucción de teología política como en
el Reloj de vida espiritual.

b) Sentido y valor de sus ideas poUticas
E insisto una vez más: No solamente no fue contagiado por la Ilustración
sino que fue un crítico de ella. Para él representaba la más grave amenaza
contra el orden cristiano, y tenía razón. Desde el momento que no hay lugar
para nada allende la Razón autosuficiente, no puede existir ni un vestigio
de política cristiana. Al mismo tiempo San Alberto distinguió con toda claridad entre la potestad política, que es sagrada porque la dona el mismo Dios
creador, y el sujeto de la misma (el Príncipe). Pero éste mismo es sagrado
también (como debe serlo el Presidente de una República) no en razón de
sí mismo sino, precisamente, en cuanto sujeto de la potestad dh-ina. La doctrina es completamente ortodoxa. El Príncipe participa de la sacralidad de
la potestad pero solamente Dios es Jo sacro en sí mismo. Entonces, la distincjón de San Alberto entre la magestad divina y la magestad del rey terreno es perfectamente congruente y natural. Pero, para San Alberto en
modo alguno la potestad reside en el pueblo, ni siquiera in habitu, como sostiene Suárc:i:; al simple acatamiento del pueblo es suficiente. Y esta es doctrina que si bien no es suarista es evidentemente tomista. Y, como hemos
visto, no es el único tema en el cual Santo Tomás está presente. Las mi mas
páginas dedicadas a mostrar los diversos modos por los cuales Je es donada al
Príncipe la potestad política demuestran que no existe para San Alberto una
elección especial del sujeto de la misma. Claro es, sin duda que el régimen
político que él sostiene es la Monarquía absoluta y esa elección decidida sigue dentro de la más estricta ortodoxia. Alguno de sus críticos, que lo señala,
precisamente, como no libre de la influencia ilu.minista, tiene plena razón al
señalar que San Alberto -hombre de su tiempo- es partidario del absolutismo monárquico pleno. Pero si esto es verdad, de ello no se sigue que
forzozamente quemara incienso en el altar del siglo. En ese sentido, en modo
alguno es verdad que en la exposición de San Alberto se unan tanto religión
y realeza que é ta última llegue a suplantar a la primera. Y muchísimo menos

213

�creer que su pasición "s ·ncucntra más cerca de lo postulados cari máticos
de cuño prot stan!J que Francisco uárez impugnaba en Jacobo l _de Inglaterra, que d la recta visión del jesuita granadino". El despro~s1to es, en
"-erdad, gran&lt;le · ni toda l tradición pañola sobre el re~ uen . que r
suarista (basta recordar a Vitoria, uno de sus antecesores). m la
I de an
Alberto tiene nada qu ,·t:1 con el protestantismo sino, m bie~ ~n 1~ doctrina politica de anto Tomá , que, dicho sea de paso fue la insp1rac16n de
Vitoria y mutho otros teólogos españoles. Y d l h cho que, tomando la e.xpresión de un salmo de David, llame a 1 Prín ipes ' dioses" ( en el ntido
qu xpu e más arriba) en modo alguno se sigue que haya llegado a ·tremo mayores que los más empecinados regalistas. ~ d~icó al mo?arc~ ni
mucho roen fu regalista. Lo único cierto s que JU uficó a conc1enc1a la
{onarquía absoluta, pero _ello
taba d . 1tro de l~ ~ás recta ortod~x.ia
católica. y también lo tana haber so temdo la Repubh . Como
sabido,
es cuestión opinable y abierta a las circunstancias temporale . El régimen
legilima en la medida que procura el bien co1nún. Nada más que por
.Y
::m

lberto lo sabía perfectamente bien.

Impresiona en este notable Obispo y virtuoso cri tiano el compromiso ~oncreto al cual lo llevaban sus conviccion . Todos sabemo que esta actitud
es rara y, sin duda, ejernplar.

PERFETTISMO E GIUSTIZIA

Da. Lmo1

BAooLINt

Bologna, Italia.

1. Per/ettismo ed esigen:a di perfezione.-2. Per/ etti.smo e giustizia.-3. Giustizia
e

Cristianerimo.

e

1. FRA r VARI scrui che la parola "perfettismo" suscettibile oggi di assumere,
mi riferi o a quello ch puo
re esp
nell'ambito di una concezione
della vita immanentistica e antropoc ntrica contraria ad ogni presupposto
assoluto, inconclizionato e trascendente rispetto alle possibilita umanc. In
questo senso ha valore assoluto olo cio che coincide col uccesso dell'azione
e del )avaro umano (anche ·entifico e tecnico). Cosi conc pito, il perfettismo implica la perdita della íede in valori che siano irriducibili a lavoro
e a prassi; e !Jende a sostituire i cosiddetti valori con le ideologie. Ad csempio,
in politica "ceu..x qui [...] ont perdu la foi [chrétienne] transpo nt l'absolu
dans le politique et considcrent [...] que 1 parti a pour but d'apportcr
le salut, de donner un espérance au pcuple, de luí permettre de trouver un
substitut de la foi".'
Al perfettismo, cosl in!Jeso, si contrappone, in vari s ttori della cultura
contemporanca, I' ·genza della perfezionc in contrasto appunto con il cone tto perfettistico di lavoro com creatore di valori t e con ogni forma, implícita o splicita, di assoluti7.7,azion di unh·ersaliz-zazione e di "totalizzazione"
1 A. Pall..11', Inttru,nlion (Co!Loque "France Forum", Saint-Germain-cn-Laye, 27
et 28 ja.nvier 1962 nel vol. collettivo La dlmoerati, a ,,fair,, Paris, 1963, p. 162.
'Cfr. M. ScuLP, A,b,it vnd Eehik, ora in G1sammelt1 W,rke, B. I, Früht Schrift1n,
hg. Maria
beler, M. S. Frin • Bem, München, 1971, pp. 163-195 e in proposito,
anche per rifcrimenti bibliografici il Cap. 111 su Scheler del mio Filosofía dtl lavoro,'
Milano (Giuffr~), in cono di tampa.

lJ5
214

�dei risultati delle scienze sper:imentali e analitiche. (I risultati specifici delle
scienze particolari non possono essere elevati "a norma suprema di ricerca
della verita totale".ª Una siffatta ~totalizzazione&gt; e in contrasto con cio che
oggi pensano scienziati operatori del piu alto livello ~ e non puo essere
verificata in base a metodi scientifici specifici e rigorosi, a cw corrisponda
di vol ta in volta la determinatezza dei rispettivi campi di indagine.)
Da que.sto punto di vista, la perfezione e pensabile come processo di rinnovamento in cui il "cercare" non si esaurisce perfettisticamente nel "trovare".
In quanto efiettivamente contrappasta al perfettisrno, l'esigenza della perfezione prcsuppone dunque un assolato trascendente 5 come interiore ed inesauribile condizione che rende possibile l'attivita umana, roa che, in se stessa, non
e obiettivabile né riducibile a conoscema specificamente scientifíca.6
2. Stando a questo modo di distinguere fra perfettismo ed esigenza di
perfezione, quale e la distinzione íra una concezione perfettistica e una concezione non perfettistica della giustizia? Puo la nozione di giustizia esprimere
una inesauribile esigenza di perfezione e di ricerca senza peraltro risolversi

in perfettismo?
C'e una nozione perfettistica della giustizia a cui si puo arrivare quando
• " ..• l'odiemo p.rogresso delle scienze e deUa tecnic.a, che in forza del loro metodo
non possono penetrare nelle intime ragioni delle cose, puo favorire un certo fenome~mo
e agnosticismo, quando il metodo di investigazione di cuí Ianno uso ques~ ~eni:
viene innalzato, a torto, a noona suprema di ricerca della veri.ta totale. Anzi vi e il
pericolo che l'uomo, fidandosi troppo delle odie.me scoperte, pensi di bastare_
se
1 tes50 e piu non cerchi cose pi:u alte" ( Gaudium et Spe1, 7 dic. 1965, Le encicliche
10,iali dei Papi, da Giovanni XXlll a Pao/o VI, II, Roma, 1969, p. 307.
• Vedi, ad esempio, W. HiusENBERO, Das Naturbitd der heutigen Pl1yrik, Hamburg,
1955, pp. 18 ss., M. BoR.N, Physik und Politik, Gottingen, 1960, pp. 21 ss. Cfr. J.
MoNoD, Le hasllrd et la mfcesriü, Paris, 1970, pp. 126-131. Cfr. fra gli altri, W •
SzILAst Philosophi1 und Naturwissenschaft, Bern, München 1961, pp. 44 ss., e, per
diveni. ~etti, B. :BAVINK, Was ist Wahrhtit in den Naturwis.seruchaften?,' Wiesbaden,
1948. Intetessa qui ancora di C. F. v. WEtZSÁCKER., Zum Weltbild der Physik,"' Stuttgarl, 1963. specialmente pp. 196-197 e T. vo:-: UE. Kfa.L, Der Mensch urtd die Na-

ª.

tur, 13em, 1953, pp. 24 ss., e 240 s.s.

• "Wir suchen überall das Unbedingte, und {.inden immer nur Dinge" ( Nov.-.us,

W~rke (H. Friedemann), 3. Teil, Fragmente, I, Berlin (a. d.) p. 62.
• Cio non implica necessariamente che J'esigenza. dell'assoluto trascendente debba
essere "strwnento delle filo.sofie reazionarie per lottare contro la concezione scientifica
del mondo". Tutt'altro. Mi riferisco a V. Al'!, . .-.ssmv, Les principes de la philosophie
(tdirions du progr~), Mo5COU (s.d.), p. 38. Secondo me, bisogna, come dicevo, distinguere fra "concezione scientilica del mondo" e «scientismo) come presunta coucezione
scientifica "totalizzante".

216

si riduce esclusivamente la giustizia al suum cuique tribuere considerato indipendentemente da cio che trascende il pur rnobile orizzonte circoscrivente
delle possibilita u.mane.
Se, in quakhe modo, non si postula la trascendenza. e se si riduce exclu~vamente la giustizia al suum cuique, da) perfettismo all'ideologia e breve
11 pass~. n_ s.uum puo ~dursi al mero interesse di un individuo o di un gruppo
e la gms1.lZla ad automganno o ad eteroinganno ideologico 7 vol to a mascherare 1~ prevalenza di certi interessi su altri. Perfettistico e poi, sotto questo
~etto~ il cr~dere che Puomo abbia la capacita assoluta dj programmare
'.11 m~era uruca e globale la detenninazione terminale della giustiz.ia. Questa
illusona credenza puo trovare il suo angoscioso contraccolpo nella constatazione del fallimento e, di conseguenza, anche in varie forme di frustrazione.
risentimento, violenza, ecc.
Ebbene, per uscirc dal perlettismo, io credo che debba essere presa in
c~nsiderazione una ~sigenza di giustizia che irriducibile e pur complementare
nspetto al suum cuique. Questa esigenza e stata espressa nell'aequ,aliter omnia
.. ·. accipere .. Aequaliter non nel semplicc significa to di eguaglianza quantita~vamente mtesa, di comparazione e di :misura; ma aequaliter implicante
animus aequus a cuí si riconnelte un certo atteggiamento di distacco, di
' Abgeschiedenheit'' e di "Gelassenheit", cioe una specie di "lasciarsi vivere"
in una condizione di calma disponibilita in una condizione nella quale "qualcosa e .stato abbandonato". La ''Gelassenheit" e prospettabile come elemento
equilibratore nel 'ciare" e nel "ricevere" e ci libera da cío per cui, qualche
volta, cercando di determinare, in un certo senso, una giustizia assoluta e
perfetta, si possono generare, in altri sensi; ingiustizie e risentimenti.&amp;

e

Alla "Gelassenheit'' si riconnette la possibilita di trovare una via di meno
Ira gli estremi e con essa l'affanno che spesso si accompagna alla ricerca di
'H. KELSEN, ad esempio, parla di "ideology'' come "self-dec:eption" (GenuaT Theot)'
of Law and Stute (Trans. by A. Wedberg), Cambridge, Mass., 1945, p. 8.) Cfr. W.
KNuTH, ldeen-Ideale-Ideofogien, Hamburg, 1955 e il mio Filqsofia del lavoro; cit.,
Cap. l.
1 Vedi
AMMELO, Zur PhilowJ,hie des Oberlebens. Gerechtigke.it, Kommunikation
und Eunom1k (Ausklang: Geruhtigkeit und Gelarunheit), Freiburg Múnchen 1975
1
pp. 259-26 7. Sui significa.ti della parola "Ge.lassenbeit" in vari conte.sti vedi rra' l'altro
Historisches Wiirte,buch dtr Philosophie, hg. J. Ritter, 3, Base!, Stuttga.r;, 1974, pp'.
220-224. Per cío che riguarda il ruentimento in rapporto alle idee di ingiustizia e
giusfuia vedi J. BuTLER, Sermon VIII, Upon Resentmtn-t (Works, ed. W. E. Gladstone,
Il Oxford, 1897, pp. 115-126) e, in proposito, il mio La simpatia ndla morale e nel
diritto,-A1p~1i del pensiero di Adam Smith 11 orientamenti alluali,' Torino (Giappia.chelli),
1975, pp. 68 SS.

I.:

217

�bcni, di interessi e di poteri, puo placarsi -

come

e slato da altri detto -

in

pax tranquilla. 0

una

Cosl intesa, questa "Gelassenheil" appare come elemento intes:ra,nte _dell'aequaliter omnia de Deo accipere di cui proprio parlava, ad esemp10, Meister

e

Eckhart. 1 º
limar Taromclo ha ripreso, a proposito della giustizia, il tema eckhartiano
della "Gelas.5ellheit'' rifiutando peraltro ogni presupposto mistico e religioso;
· modo che la "Gelassenheit" possa essere recepita anche da coloro. che
m
non siano teorcticamente e pratícamente inscriti in una esperienza religiosa.U
Ma sccondo me, una cosa e concepire la ''Gelasscnheit,, indipend ntementc
da UX:a cffettiva esperienza religiosa e una cosa diversa e concepire la ' Gelassenheil" indipendentemente dalla condizione cli possibilita di ogni e~entuale esperienza religiosa e cioe dal m.istcro. e si prescinde dalla. postulazion~
del mistero, e quindi dalla trascendenza, si resta sul piano onzzontale ~ei
conflittl [ra passioni calme e passioni violente. La dove ( come, ad esemp10,
dice\'a David Hume) le passioni violente possono avere il sopra~ento sulle
passioni calme,u e dove - potremmo aggiungere - la gi.~tizi~ ~ susce~tibil~
cli trasformarsi in ideale perfettistico e in ideologi.a al serv1Z10 di mteress1 e d1
poteri di fatto prevalenti. Ebbene, questa trasformazion~ e. degenerazione
perfettistica e ideologica della giustizia sembra soltanto evitabile a una c~ndizione: a condizione, appunto, che la ''Geiassenbeit" incrente all'eaqualller
omnia ... accipere possa essere concepita come imprescindib~ente co~ness~
a una "Offenheit für das Geheimnís" .ª Una siffatta connemone non e oggi
in contrasto con la scienza (si pensi al "caso essenziale" -di cui parl~. J~cques Monod - che non
riducibile in terroini di previsione probab1lisnca

e

ed

e percio distinto

dal "caso operativo").ª

TAMMELO, op. loe. cit.
MEisTER ECJt.HART, Predigt,n

• Cosl

und Traklull, hg. F. Schulze-M~zier, _Leipzig, l 93~,
pp. 265-272, in particolare p. 266: " ... in cinem andercn Sinne sind die ge~_t, die
von Gott alle Dinge für glcich tünnehmen .•. " (Cfr. Die deulschen und lai,inuchu
Werkl, I, hg. J. Quint, Stuttgart, 1958, p. 102).
n TAW).1111.0, op. loe. cit.
u D. Hu1tE, ,t Trealise of Human Nature, III, 2, 7, d. L. A. Selby-Biggc, Oxford,
•

1946, pp. 537-538.

Cír M &amp;mEOGEa. Gda.uenheil,1 Tübingen, 1959, p. 25.
"Mo~on: op. loe. cit.' Secondo me, il parlare in senso h_edegge?ano ~i "~pertura''. n~

11

confronti del "mistero" non contrasta con l'ammissione d1 evena nuov1 e unpreved1bili
che in riferimento aJla biosfera iano comiderati "eucnzialmente" casuali dagli scienziati pii'.l avanzati. La dove co~e secondo • [onod, tí tratta proprio del ''significato

2l8

3. Tuttavia il semplice apello al "Geheimnis'' potra sembrare ad alcuni
equivalente a un atteggiamento di eva ione e di disi.mpegno, a una illusoria
e soltanto verbale occultazione del nulla. In questo caso l'appello al "Gebeimnis" non servirebbc a salvare la giustizia clal perfettismo e dall'ideologia
e tutto il problema si ridurrebbe a una feroce alternativa: o evasione o
icleologia. Ma dal punto di vista cristiano i1 problema superato in quanto
il mistero implica l'esperienza religiosa (fede, spera.nza, carita, grazia, preghiera e altro) : non si tratta di semplice postulazione del mistero ma appunto
di una esperienza del miste1-o come ' mistero della fede'' e "impulso della

grazia".l&amp;

II cristiano conosce in quanto crede; la sua conoscenza de\le cose e rischiarata da una luce alla quale egli non puo guardare perché si trova clietro
le suc spalle. Questa luce
la condizione non oggettivabile e trascendente
di ogni conosccnza autentica. "Si tratta" "di un intelligere, di un conoscere
nell'incontro con le cose - ma
un intel/igere sulla base di un credere".u

e

e

Anche la giustizia, in quanto giustizia cristiana ed esigenza di perfezione,
implica questa esperienza religiosa, che ad esempio, secondo Pieper, corrisponde a una dimensione verticale dell'uomo lT di fronte al fatto insuperabile
del clolore
della morte terrena. 18 La dimensione verticale non si risolve
essen:ziale" della parola "caso" --e non di q_uello puramente "operativo"-, percio di
una "indcterminiuione es~nziale". Ma, se non e•~ contrasto fra "hasard essentiél". ne\
senso di Monod, e "Geheimnis", in senso hcirleggeriano, ornamente nonc•~ ncppure
idenlitá. "Hasard" e "Geheimnis" si pongono --giova nppena notarlo-- su due piani
diversi, cosi come, in un certo 5enso -e non del tutto analogamen.te-, un "Voverstindnis" non ~ lout court identificabile con il risuhato di una atthitA conoscitiva csprimibile con la parola "verstehen". A quest'ultimo proposito vcdi, a \ivcllo di discorso
giu.ridko, J. EssER, Vorv,mtiindnis und Methodenwo.hl in der Rechts/Ílld1111g, Frankfurt
a. m.. 1972, pp. 22 ss .
.. Gaudium 111 Sp,s, ediz. cit., pp. 306-307.
1• J. PrnPER, Vber das End11 der Z11it, München, pp. 61-62, nella magisLrnle trauduz.
di M. Perotti Caracciolo, Sulla fin11 del tempo, Brcscia, l 954, pp. 51-52.
n PIEPEll, Muss11 und Kult, Münchcn, 1955 e in proposüo il mio Filoso/ia d,I /o.voro,'
cit, Cap. II. Molto importante di Pr&amp;PER: Ob,r di, Cerechtigk,it, München, 1960,
anche per cío che riguarda la reliuion.e di diritto e giustizia in San Tommaso, alle
pp. 19 a.
21 Cfr. principalmente A. BAsAVB FuNÁNO&amp;Z Du VALU:, M111afEsica do la mul!rt,,
Madrid, 1965 e, in riferimento alle "limitatioru which exut for man ns a mortal
beim;", TAMWELO, Survival and Su,pa.uing, Melboume, 1971, p. 56. Non po.sso tutt.:wi.a
non ricordare un importante documento leuerario del XII s~colo -Le 01,s d, la mort
di. Ht:~J'NANT ( traduz. in [rancese moderno e commento di J. Coppin, Paris, 1930)
-11 cu1 contenuto filosofico si esprime anche in una critica contro l' "obiwonc materialistica'' (ib. p. XVII).

219

�e

nella dimensione orizzontale del vivere sociale ma
rispetto a essa complementare. La concezione cristiana della giustizia trae il suo senso piu profondo
da tale complementarita.
''La necessita. ímprescindibile di lavorare nel mondo e per il mondo" non
esdude, roa invece implica, nella guisa di "una duplice esigenza", "l'insegnamento" e "l'atteggiamento di Gersu" riferito ai Cristiani dall'apostolo Paolo
quando dice ai Corinti ( 1 Cor. 7, 31) di giovarsi del mondo come se non ne
usufruissero e quando dice ai Romani (Rom. 12, 2) di "trasformarsi"
e di "rinnovarsi nella mente" .19 Alla fin fine la coscienza cristiana nella sua
inesauribile tendenza alla giustizia perfetta presuppone un rinnovamento e una
trasformazione della mente rispetto a cui lavoro scienza tecnica e organizzazione sociale sono mezzi complementari e necessari, ma, da soli, non esclusivamente detenninanti.
Al di fuori di ogni discorso teologico, anche da un punto di vista, che
potremmo dire empiristico, come quello di Adam S:mith, la «speranza» nella
giustizia divina
connessa alla "natura" umana. E' la nostra stessa natura
che ci da questa "speranza" (" ... Nature teaches us to hope ... ") .20

e

Si potrebbe dunque, per questo aspetto, rendere esplicito il pensiero di Smith.
dicendo che siamo tutti assolutamente eguali soltanto rispetto alla giustizia
divina che e trascendente, che e "al di la della tamba" .21 ( Senza riferirci
al trascendente resta íl fatto per cui "Gleicheit ist ímmer nur Abstraction von
gegebener Ungleichheit unter einem bestimmten Gesichtspunkte" .22
Quale contenuto di una "speranza" la giustizia divina non e riducibile a
oggetto di conoscenza: non sembra pertanto che abbia significato conoscitivo
il verificarne come vera la sua negazione. D'altra parte
verificabile come
possibile e plausibile cio che di fatto si manifesta e cioe l'inesauribile esigenza
di perfezione e di salvezza eá anche, per l'appunto, la «speranza&gt; a cui corris-

e

ponde la prospettiva di una assoluta giustizia divina.
• Mi riferisco qui a O.

CuLLMANN,

23

Nsus et ll!.! 1évolutio1111aire.r de son temps uella

traduz. it. di G. Stella, Brescia, 1971, p. 71.
• A. S&gt;.UTH, The Theory of Moral Sentiments, P. II, S. TI, Chap. Ul. 12, ed. D.
D. Raphae.l, A. L. Macfie, Oxford, 1976, p. 91.
11 SVITH, op. loi;. cit.
" G. llADBRllCH, Rei;htsphilosophie,' hg. E. Wolf, Stuttgart, 1950, p. 126.
11 Vedi i miei David Hume e Adam Smíth. Elementi per una riuirca di filosofía giuridii;a e política, Bologn.a (Patron) 1976, pp.103-104 e, per altri aspetti, The Topicality
of Adam Smith's Notion of Sympathy and ]!J.dii;ial Evaluations, in &amp;says on Adam
Smitli, ea. A. S. Skinner, T. Wilson, Oxford, 1975, pp. 100-113.

PRESENCIA DEL HOMBRE TEóTROPO EN LA HISTORIA

DR. lvo HoLI.HUBER.
Salzburg, Amtria.

LAs G~ES VERDADES constituyen, mejor que todos los otros medios el
lazo social Y étnico más fuerte y a veces también el único. Tan luego c~mo
,..........
son abandonadas, las naciones se entregan a la ...
,;n.,. Entre esas verd ad es
d
escuellan la, creencia en un Dios personal al que hay que dar cuenta de
sus actoS, as1 como la fe en la supervivencia personal después de la muerte.

que dijo
· l
· Ya lPlatón,
·
, en las "Leyes" ( 730 c · ) • que nada, m· en e11 cie
o
ru en a u.erra sea mas poderosa que la verdad inculcó por la boca de S6 t
"Go · ,,
'
era es

en su. , rgias que la verdadera sabiduría del Estado deba ocuparse de la
salvaoon de Jas almas.
No conoce~os el fin de la historia; y sólo él que conoce Jo futuro se encuentra capacrtado para interpretar adecuadamente lo presente.
. Leímos en una novela de A.natole France un pasaje que merece ser meditado:
¿ Que
. .
d ' es la h.,storia?
,· La representación escn·ta de 1os acon tec1IXUentos
pasa os. Pero ¿que es un acontecimiento? ;Es un hecho cualq . ..
N
d" ,.
..
. werar
º'. me . ire1s: es un hecho notable. Ahora bien ¿ en qué forma el .histonador Ju~ga que se trata de un hecho notable o no? Juzga arbitrariamente,_ se'f"1 su gusto y su capricho, según sus ideas, i a la manera de
un aros~·,, ~ues los hechos no se dividen por su propia naturaleza en
hechos histoncos y en hechos no históricos. Por otra parte un hecb~ es
algo extrema~ente complejo. ¿Representará el historiador los hechos
en su compleJtdad? No, ello es imposible. Los representará despojados
~e 1:1 mayor parte de las particularidades que los constituyen, por cons1gwente truncados, mutilados, diferentes de lo que fueron. . . La hií1t

221

220

�toria no ts ima ciencia, ts
la imaginoción".1

utt

artt y sólo se acierta tti ellta por mtdio de

E tamos completamente de acuerdo, con tal que no sea el capricho ni el
buen gusto del arti ta 1 que determine la el cción, sino el hombre dotado
del don ublime de la inteligencia (nota bene: "intele encía• s deriva de
"intus legere" - leer en el interior) .
Hacemos nuestra la distinción sagaz de úopoldo Eulogio Palacios entre
"factibleº, que corresponde al arte, y "agible" que corre ponde a la prudencia.2 Desgraciadamente, en general los políticos no poseen sino el arte de la
política y no la prudencia política, que es una virtud. El arte y la ciencia
también pueden aloja.t
en el alma de malhechores y ladron . Lo que
val a propósito del historiador en g neral, también vale a fortiori a propósito del escritor de la historia contemporánea: éste puede tener un alma de
ladrón. He ahí por qué sucede tantas ve es que no en añamos con los que
escriben la historia de nuestros contemporán os y de los acontecimientos
qu no son familiar s y a quien s vivimos rodead de ellos.
Por esa razón, nada de sorprendente, que precisam nte los hombres teócribir obre la historia dan pruebas de un
genio raramente proPtico:

tropos cuando se disponen de

Hacia la mitad del siglo XIX, cerca de cien años antes de la muerte de
talin, Donoso Cortés, hombre t ótropo ''par excellence" escribió tás palabras proféticas: •
"Se puede temer todo de Rusia, tal vez no en cuanto lo inmediato, pero
in embargo, no es un país poderoso en Europa sino en la medida en que encuentra frente a sí una Alemania dividida. Si se viera frente a frente con una Confederación germánica unida y fuert , de inmediato la crlamo vacilante y retraída. . . Pero
v ndrá el día en que se encontrarán reunidas las tres condicion requeridas para una expan ión eslava. Estas tres condicione son: una revolución
que, despué de haber disgregado a las sociedades occidentale habrá des-

sí en cuanto a un futuro no mur lejano. . .

1 FuNc.E, Ana tole
Le Crim, d, Syluestr, Bonnard, ll, 4 (la.! itálicas son nue,tras).
• Cf. Eutomo PALActos, Lcopoldo, La Prudencia Polltico, 2 cd., 1adrid, 1946,

p. 83 •.
• Cf. CeAix Ruv, Jules, Donoso Cortls -Th,ologicn de l'Hittoir~ ,t p,ophJtt (Teólogo de la Historia y Profeta). Parls (ed. Bcauche5ne), 1956, pp. 167 ss. e Ivo Hollbuber, G,sehie/ile der Philosophie im Spanis,hen Kulturbcrtich, Munich/.Basilea (cdF.. Re.inhardt), 1967, pp. 100-105.

222

truido, vc.-ncido a u ejército permanentes; una extensión del ocialismo
que, despojando a todos los propi tario , habrá herido el patriotismo a su
raíz misma¡ finalmente la reunión de todos los pueblo eslavos en una inmensa confederación. Se pued pronosticar sin vacilación que ese día el
despotismo ruso instaurará un poder tirá1úco en toda Europa. Puede ser, en
e( ·to, que el de potismo, en Rusia, cambie de forma: p ro u e tructura
permanecerá idéntica, un solo hombre poseerá un poder colosal: n él se
expresará el Estado- íoloch, el Estado-Dios o más bi n el Estado-lucífero."

Más de un siglo después -las profecías d Donoso ort ~ habiendo . ido
verificadas c. i literalmente- los políticos vencedor s de la Segunda Guerra
Mundial, seducidos por una manipulación gigant ca de la opinión mundial
se hicieron los sordos humillándose ante el uperpoderoso del Kremel, salvo
quizás el ex-ministro francés Georges Bonnet que se manifest6 intérprete
imparcial de la historia contemporánea, no titubeante a dar cuenta de
la falsificación d lo hechos hi tórico d pués de la in-. i6n de Rusia por
Hitler:
opinión mundial cambió de rumbo f ácilmcote por lo discur s ele los
jefe de las aciones Unidas y su propaganda en favor de la U.R. '.S ....
Es el principio de una inmen a y trágica impo tura de la qu los Gobi rnos son más o meno conscientes y cómplic , y que falseará gravement y
arruinará su victoria y la esperanza de una larga paz. . . talin ahora
e]
buen pastor de una 'democracia popular' y e ta nomina ión servirá para
encubrir todo, para excusar todo: las torturas, las confesiones espontáneas,
las exaccione , lo camp s d trahajo, las purgas sangrientas, el terror, la
deportaciones, todos los crímenes de una insoportable tiranía. . . ¡ Todo eso
e nulo y tiene por no habido!" 4
u La

Y el mismo Chu.rcl1ill convino en so: 'La situación es peor que en 1939",
Georgts Bonnet confirmándole: "En el este, detrás de la cortina de hierro~
once naciones hao quedado totalmente esclavizadas bajo el yugo soviético ...
Desde 1945, los aliados habian pr•s n iaclo impasibles la ruina de sus e!fu rzos y de sus sacrificios, abandonando en roanos de 1 comunistas las.
tres cuartas partes de Europa y China'' ( ibíd., p. 435-436). Po dam marca
el fin de Europa en favor de la cual somos entrados n guerra! ( cf. ibíd.,
p. 389: "Potsdam marqu la fin de l'Europe que nous avions connue et pour
laquelle nous étions entrés en guerre.")
• CL Bo u, Georges, "Le Quai D'Orsay sous Trois R~publiqucs", Paris (Arthmi
Fayard), 1961, pp. 981-382.

223

�Todo ese fracaso de la Europa de antaño había pronosticado el pensador
genial y fil6sof o te6tropo que se llam6 Donoso Cortés!
Otra voz profética del siglo pasado a la que deseamos prestar una atención cuidadosa es la de Vladimir Solowjew, hombre igualmente teótropo
a más y mejor. En un comunicado escrito en 1899 nos reportó una Proclamaci6n del Anticristo que decía:
"Pueblos de la tierra ¡ las promesas están cumplidas! la paz universal está
asegurada por toda la eternidad. Toda tentativa por destruirla se enfrentará
inmediatamente a una oposición irresistible; en efecto, a partir de ahora,
ya no hay sobre la tierra sino un solo poder central. .. Este poder me pertenece ... El derecho internacional se ha apoderado finalmente de la sanción
que le había faltado hasta el presente. En adelante ninguna potencia tendrá
la audacia de decir 'guerra', una vez que yo habré dicho: 'paz'. Pueblos
de la tierra ¡ la paz sea con vosotros!" 6
Explicando ese pasaje J. Pieper comenta: "que después (pero también
desde entonces) que una dominación verdaderamente universal ha sido posible, el Anticristo es una posibilidad de hecho... Una organización mundial
podria traer consigo la más mortal y la más invencible de todas las tiranías,
la instauración definitiva del reino del Anticristo" (l. c. p. 149). Con todo
esto el Anticristo para quien el Estado mundial será un Estado totalitario
en el sentido extremo, serla un "bienhechor" y "tan sociable que se hablará
de él en todos los periódicos".
Osamos añadir de nuestra cosecha que los extremos se tocan: el Estado
único, totalitario y simplista del comunismo del Este y el Estado único, igualmente totalitario y simplista en la imaginación no menos utópica de la "frtmcmasoneT!a" del Oeste. Ambos suponen erróneamente que el sentido de la
historia sea idéntica a la "civilización pura y simple".
La Edad Media, precipitadamente enjuiciada como sombría y tenebrosa,
fue exuberante en su unidad espiritual y ofreció a la humanidad lo que
hay de más humano: el alma teotropista del hombre.
El mismo Leibniti, siendo un gran jurisconsulto, no tuvo empacho en
confesar: "existentia entis alicuius sapientissimi seu Dei est Juris fundamentum ultimum" (Meth. 76). La verdadera sociedad de las naciones es la
Sociedad de las Naciones con Dios.
• Cf.

224

PtEPER,

Las Grandes Naciones Europeas deberán retomar al camino de los ideales
trascendentes; solamente en ellos podrán encontrarse a si mismas. Se trata
de escoger entre el valor y el no-valor, cutre el Ser y la ada, entre el teotropismo y el nihilo-tropim10 que tienta a los individuos y a las naciones.
De esta elección dependerá la supcn ivencia o la decadencia de Europa. Una
reforma de Europa que lúciera abstracción de los valores trascendentes, terminaría de nuevo en un océano de sangre; con la pérdida de Dios, una tal
rdorma perdería tambitn a Europa.
En ese sentido el sumo Pontífice Jiian X X lll (en su arenga durante la
ceremonia que celebró el 11 de abril de 1963 en la capilla Si'.\."tina para los
miembros del cuerpo diplomático) deseaba "que una nueva energía venga
a animar a los gobernantes, que los ayude a creer en la presencia de Dios
en la historia y a aceptar su ley, hasta sus consecuencias lóaicas, hasta sus
aplicaciones concretas que ella comporta, y que sean llevados de esta suerte
a hacer todo, absolutamente todo, en espíritu de obediencia, a un deber que
los sobrepasa, que trasciende la vida de los individuos, y que, en este espíritu,
no desatiendan nada de lo que pueda favorecer el desarrollo de 1a person~dad humana y asegurar aquí abajo una vida en sociedad que tenga por
solidos fundamentos la verdad, la justicia y la libertad''.
En esta hora fatal decisiva de la historia europea nos sentimcs apretados
por dos elementos gigantesco, a saber, por el ascendiente aumentándose
siempre más y más del Estado-Mamut del Este incitado por el ánimo pre tidigitador del comunismo ateo por una parte, y por la Expedlency-Política
del otro Estado-Mamut de ultramar incitada por el ánimo mercantil, indiferente frente a los problemas de cada carácter trascendente, por otra parte.

¿Hacia dónde httir? ¿Hacia dónde meterse en seguridad?
o se olviden las imponderabilidades de todos los acontecimientos histórico . En I 656 -el año de la destitución del rey de Polonia, el segundo año
después de la abdicación de la reina de Suecia y el séptimo año después de
la ejecución del rey de Inglaterra-, Pascal presentó al preguntar: "¿ Quien
hubiera tenido amistad con el rey de Inglaterra, con el rey de Polonia y con
la reina de Suecia habría creído que pudiera falt-arle algún retiro o algún
asilo en el mundo?" ("Pensées", art. VI, no 35). Quizás no hallarnos en
el año 1976 -mutatis mutandis- frente a imponderabilidades análogas
de la historia contemporánea que -a pesar de todos nuestros esfuerzos de
ensimismarnos y empaparnos en todas las posibilidades de un porvenir probable- se asemejan muchísimo a las que inquietaron a los corazones de
nuestros antepasados, hace ya más de tres siglo .

Josef, "Ober das Ende der Zeit", Munich, 2• ed., 1953, p. 161.

225
HU.MANITAS-IS

�¿Qué resulta de todo esto?
Hace falta volver a transformar el espíritu mundial tan ampliamente "des· d " desde el ''siulo de las luces' que ha llegado a establecerse como
teoLogtza o
-:.
.
d
,
nos
clim
. ·tua1 de las organizaciones intemaaonales e nuestra epoca, y
ª_taespo'::aniiar de una manera o de otra, una especie de "Cruzada Tei.sta"
necesi
~o
,
• 6 ·
"al t
endenta1
· · de un "apostolado de la verdad" hist nea, SOCl Y rase
al serv1C10
d
t
l , .ca base
ara poder estar a medida de volver a dar al mun, o en ero a um
:ue pueda ser capaz de soportar los bamboleos gigantescos que amenazan
a la paz mundial por todas las partes.
tin 'an manifestándose
u
como otros tantos geniales interpretadores de la historia inculcan a ?osotros
-pobres titubeantes que somos al borde del abismo de un porverur .ten~broso- a no ol idar sobre nuestros quehaceres mullifacéticos la gran c1cnoa
de que estamos en las manos de Dios y que -eso no obstante- somos tan

IMPRONTAS FILO óFICAS EN LA LINGOlSTICA DE NOAM
CHOMSKY Y U CO CEPCióN DEL U O CREATIVO
DEL LENGUAJE

Los hombres te6tropos que se manifestaron y con

DRA. JunITH GARCÍA ÜAFARENA

Instituto de Investigaciones
Científicas de la
Universidad Nacional de Rosario,
República de Argentina.

tontos que no aprendemos nunca a entregamos completamente.
Salzburg, el día 25 de abril de 1976.
ACCfil&gt;ER A LA OBRA de Avram

oam Chomsky, abundante en número, densa
en el contenido, depara inesperadas sorpresas. Sabiéndolo ubicado en un
momento particularmente vital dentro del pensamiento lingüístico contemporáneo, acudimos a los temas más vinculados al propósito de nuestro estuwo,
expuestos en sw obras: Lingüística cartesiana, El lenguaje )' el entendimiento,
Aspectos de la teorw de la sintaxis y Ensayos lingüísticos, además de consultar
la mayor parte de sw publicaciones, con el fin de captar sus ideas características. La lectura de este material nos organizó espontáneamente las consideraciones que vertemos en el presente trabajo, repartiendo nuestro interés
entre la "competencia" filosófica de Chomsky (para utilizar de de ya su
vocabulario) y su concepción del "aspecto creativo del uso del lenguaje",
en cuyos ámbitos habremos de cumplir este ensayo.
En general, desde un comienzo se percibe en el autor un soslenido élan
universali.sta, que lo hace exceder del marco particulari.7.ado del lingüistalingüista -si se nos permite la reduplicación expresiva- queriendo significar
con ella sus incursiones en filosofía, filosofía del lenguaje, lógica, logi tica,
matemáticas y física contemporáneas y psicología, cuyas aportaciones abonan
normalmente sus oh.ras, marcándolas de modo significativo.
El material de observación y estudio im-entariado por Chom ky revela
su excepcional capacidad como investigador curioso y atento. Observando

227
226

�luego el c!csarrolto de dicha imestigaci6n, especialmente su orden selectivo,
nos animamos a anticipar que la t6nica general o!rece nitiJas característica~
ele eincrctismo. Chomsky mismo. con su declara&lt;la adhesión a la lingüística
cartesiana y a los principios de la L6gica y de la Gramátic.a de Port Royal,
manifiesta neta inclinación hacia el ángulo filosófico, dentro de la tarea lingüística. La sucinta Historia de la Filosoña, tal como es presentada en
Lingüística cartesiana, particularmente, basándose en Descartes y en sus
continuadores de primera y segunda importancia y los que para Chomsky
serían sus a veces involuntarios satélites, nos entrega un óptimo bagaje
para examinar la impronta que tales autores dejaron en él con.c;cientemente
y la que también se dio inadvertidamente, así como las que lo marcaron
por contraste y aun aquellas que, desde muy diversas canteras -filosóficas
o no-, se mantienen vivas dentro de su postura actual.

El entusiasmo de Chomsky por Descartes y los carte ianos y por la actitud
racionalista, es digna de un descubridor de continentes ignorados. No creemos que se haya comportado como un ingenuo, viéndolo todo a través de
un prisma cartesiano y racionalista. Puntualiza repetidamente que el interé
real mostrado por Descartes respecto del problema del lenguaje fue ínfimo
--como casi todos los racionalistas, e.x_cepto Leibnitz-1 y destaca los breves
párrafos que lo ilustran tanto en el Discurso del Método, como en Principios
de la Filosofía y en trechos de su correspondencia particular con diverso
contemporáneos, a raíz de las objeciones que aquel autor suscitara en su
época. Tampoco desconoce el hecho de que la huella del padre de la Filosofía Moderna en sus seguidores se tornara cada vez más débil, a medida
que fuera parcialmente reconsiderado por éstos )' que ciertas conclusiones
sean "discutibles y sujetas a interpretación ' . En este sentido, cabe recordar,
a prop6sito de Chomsky. las afirmaciones que Descartes formula respecto de
su propia concepción filosófica, tal cual se leen en el parágrafo 69 de la parte

Vl del Discurso del Método:
"Aunque muchas veces he explicado alguna de mis opiniones a personas de muy buen talento y que parecían entenderlas muy bien cuando
yo hablaba, cuando las han repetido he notado que las alteraban casi
siempre de tal rnaner~ que ya no podía reconocerlas como mías. Por
esta razón ruego a mis sucesores que no crean nunca en las cosas que
le digan que proceden de mí, cuando yo no las haya divulgado."
' A los empirist!l.!I F. Bacon, Locke y Hume e deben las más numerosas disquisiciones sobre el lenguaje, a partir de los idola, señalados poi' el primero de los nombrados y los plantcos especüicos de Sllli colegas ingleses.

228

A nuestro entender la polifacética personalidad de Chomsky no escapa
al encuentro de culturas antiquísimas, que dejaron en él reliquias decisivas,
producto de raíces ancestrales: de allí la \'ariedad de matices psicológicos
en la tonalidad de sus posiciones personales y cie::itíficas. En su obra creemos
advertir, además de los ,•estigios de la cultura de sus ancemros, fuerte dosis
de pragmatismo anglosajón, un behaviorismo no claramente admitido, embozada admiración por lo cibernético (aunque como su colega Bar Hillel,
rechace la traducción mecánica) y decidida preferencia por el common sense,
la logística, la matemática y el empirismo. Parece tener tangencial interés
por Platón -salvo cuando cree que puede avalar, a través del diálogo
" íenón' , su doctrina del innatismo lingili tico- r no se manifiesta favorable a Aristóteles, aunque lo cite en vruias "notas", ocasionalmente, lo que
es comprensible, ya que siendo éste rechazado por Descartes como ' obsoleto"
no habría resultado con!mlo buscarle como aliado.

Debemos declarar que nuestro primer contacto con las denominaciones:
"Estructura superfHal" y "Estructura pro!unda", insistentemente elaboradas
por Chomsky dentro de su teoría lingüística, asi como a raíz del entusiasmo por la importancia de la sintaxis para la gramática generativa transforma.ciona 1 y aun ciertas afirmacioz es suyas consignadas en varias obras) en
particular en El le•:~uaje y el entendimiento, donde se postula "un sistema
cognitivo y de creencias que ..e desarrolla en la primera infancia , opera
en concurrencia re íproca con otros factores, determinando tipos &lt;le comportamientos lingiiísLicos' ( lo que reitera en t'rminos semejantes en Aspectos
de la Ten ría dt la sintaxis) 2 y la elección de ciertas ritas, que: extrae de
Sch!egcl: " e podría comparar la razón humana con una materia infinitamente combustible: qur, sin embargo jamás se abrasa a sí misma" 3 no llevaron a p nsar en la influencia de su primera formación dentro del credo
familiari tradicionalmente aceptado junto al estudio de la lengua hebrea,
que realizó pom1'!norizadamente, hasta llevarla a ser el tema de su primera
tesis doctoral.

A nuestro entender, sincréticamente, junto

a

las .influencias ambientales

que proceden de Camap, Fodor, Postal y Harris, así como del Círculo de
Vienn, n general, muchos de los aspectos elaborados p0r Chom ky provendrían de su erudito conocimiento del hebreo, del cual oca ionalmente habla
en sus obras. Nos p nnitimo transcribir como elocuente para el caso, m1
fragmento de la obra La vic quotidieme des Hébreu-&lt; au temps de la Bible
' CnoMSKY

ª

SCHLEOEL,

., Aspectos de la teorla de la rintaxis.
De l'Etimolagie en glnhal, p. 127.

229

�debido a la extraordinaria pluma de André Chouraqui, de la Universidad
Hebrea de Jerusalén, donde dice:
"El hombre hebreo se define ante todo por su idioma, su pertenencia,
su cultura, su formación, su espiritualidad, tanto como su dinamismo
mental y sus aspiraciones... El hebreo es una lengua de flexión interna.
El fondo del lenguaje está compuesto por raíces verbales cuya conjugación permite evocar al sujeto, al objeto, la idea, la emoci6n o el
sentimiento a expresar ... El hebreo, se ha dicho, es una lengtia aristocrática que no entrega su secreto sino a los que lo conocen bien.
De hecho, su esqueleto consonántico no se anima ni se entrega sino a
la mirada del iniciado. El hebreo es la lengua del ritmo y del nombre. Las partículas invariables articulan el discurso. La sintaxis rudimentaria se funda sobre coordinadas. Es la lengua de la visi6n, hecha
para evocar las imágenes del movimiento, más que para el análisis sutil
de )as ideas. El pensamiento se impone al hombre hebreo gracias a una
dialéctica no discursiva.'' '
Insistiendo en nuestro criterio de ,·er en la "competencia filosófica" de
Chomsky un sincretismo no desmentido, hemos incorporado esta cita al inventario de nuestras pruebas.
Chomsky sabia, desde su presentación ante la opinión mundial, que lo
hacía como un estudioso de su época y de su país de origen, que con certeza
sorprendería a muchos de sus colegas anglosajones y en particular a los
decididos seguidores del behaviorismo dentro de la lingüística norteamericana.
El hecho de haber dado histórica, filosófica y "gramaticalmente" un salto
hacia atrás en el tiempa y en ámbitos de racionalismo, lo singulariza de
por sí. Él se atreve a redactar sus obras en primera persona --en lo que
coincide con Cartesio queriéndolo o no-, desafía al behavioris:mo y al conductismo inglés y americano y repristina en cambio los aspectos menos perdurables de un racionalismo proscripto entre sus colegas; desestima como
valiosa la Teoría de la información y recurre como fuente de inspiración
a la Gramática y a la Lógica de Port Royal como nadie en siglos lo había
hecho. ¿Qué ha-y que pensar de los pilares en los que se apoya la obra de
Chomsky, que, como se sabe, lleva su proyección hasta el ámbito poütico?
La respuesta que ofrecemos, a modo de interpretación, resulta ya un "ritornello'' dentro de nuestros estudios: "Cualquier lingüística refleja la antro• CaouRA~u1, André, La vie quolidieme des Hébreu;,c au 1emps de la Bible, Edit.

pología y la gnoseología de las cuales parten". Intentaremos pues observar
la linea chomskiana respecto de tales problemas, reteniend~ el sincretismo
que ya apuntamos, y anticipándolo como aporético y contradictorio en repetidas ocasiones.

•
?ºn referencia a su visión gnoseol6gica nos parece que el sincretismo es
evidente. Un solo denominador común podría hallarse a sus encontrados
~un~os de ~ta en ese ámbito: el nominalismo. No pensamos que el cartesiamsmo este exento de él: ciertamente es Descartes quien lo favorece al
aceptar la existencia de dos sustancias completas y distintas en el honibre
y la limitación metafísica de éste para captar distintos niveles de la realidad
por donde el lenguaje que nombra será totalmente convencional "por ins~
tituci6n".
. A Chomsky le seduce el conocuruento en "plenitud", que concibe exclusivamente al modo de "universalismo" racionalista, sin moverse nunca de la
disyuntiva racionalismo-empirismo -a la page en siglo XVII-, en donde
par~cen ha~rsel~ .concluido _las opciones. No alude jamás a ningún tipo de
rea~o ( ~nst~telico o medieval) ni toma en consideración el proceso abstract:lvo, ru atiende a otras formulaciones, en este orden que no sean las
sustentadas por el behaviorismo, el logicismo o el empirio-criticismo contemporáneo. Advierte en las ideas de Cartesio un antecedente del hombre
robot ~e nuestra época y su terminología está fuertemente marcada por el
mecarusmo, aun cuando se refiera con frecuencia a contextos "mentalistas''.

Diríamos que la lectura de los autores elegidos para apoyar sus asertos
está hecha con un criterio selectivamente apriorístico y en actitud voluntarista. Chomsky encuentra en ellos lo que está dispuesto a encontrar -aunque
esto le cueste una interpolación o incurra en evaluaciones históricas defectuosas-, en particular con referencia a la posición racionalista deductiva
de la Gramática General de Port Royal y la empirista inductiva de la Gramática General del periodo iluminista.
Creemos poco acertado su aprovechamiento de Leíbnitz en cuya "Monadología" pudo hallar puntos de coincidencia, así como u~a extraordinaria
~isión anticip~~ de lo que serían, contemporáneamente, la lógica matemática y la semiotica y el proyecto --detenido en esa etapa- acerca de una
l~ngua universal ( a la que puede entreverse en su teoría general de los
Signos, Ja "Characterística") que pragmáticamente sería el vehículo racional
para facilitar la comunicación entre los sabios. También para Leibnitz era

Hachette, 1971, p. 59.

230

231

�fundamental la preocupac1on por los problemas de la sintaxis Y de la se, t'ca por lo cual creemos que Chomsky podría haber logrado con él la
man 1 ,
.
· 1
·
· ' de su "racionalismo" , enriqucc-iéndolo
con
de especia
1ntegrac1on
·
.
. m:1t1ccs
,
.
valor. Senos ocurre que la razón de esta prescmdenc1a podna provenir_ del
hondo cuño metafísico del filósofo alemán, al que el americano no se anene.
Tal vez por esa misma causa al enfrentarse con el gran hurnai~st~. _qll'
Humboldt -"'ran maestro de lingüí tica general, además de lm~1 ta c.ximio--, Chom\y, cuyo modelo humano resulta tan esque~ático, h_aY~., c~ptado borrosamente sus idea , a partir de colocarlo en la linea de lingmsU&lt;:''\
cartesiana cuando aquel autor, en realidad, plantea el problema del le11gua3e
según la ~r pertiva del criticismo kantiano, contrario al innatismo y al ra-

fo:

cionalismo ustancialista de Descartes.
Dado que e) nivel sapiencial en el que se _mueve Choms~r.,es predominantemente matemático -y en eso es cartesrano-- con onns'.ºº const~;e
de cualquier relación metafísica, no es extraño que v~mos su ~terprrtac1on
del término "forma·• usado por Humboldt como un eJemplo mas del \ ·oluntarismo que hemo señalado ya como característica suya. HumholdL en
verdad. dc,·uelve a Ja noción de "forma" un valor que la Edad Mode~a
y la Contemporánea, en general han ido n_adifi':'1ndo. Ella correspondena,
para cada lcn"'ua, a un factor constante e mva1:1ab_l~ q~ sub~·a_c~ en ~ada
acto lingüístico particular: su noción completa signif1caria po~b1hdad siempre abierta, "fuerza» ( enérgeia) siempre presente en rl len~uaJe. Entre e tas
accpcion Chomsky busca una correspond nda a su ·ntnición pe1 nal Y
por ello conviene con la "forma'' humboldtiana, en cuanto ésta pu.:de apoyat
sus teorias de la competencia lingühtica, de l.;s ideas inn ~s y de b cr'.•atividad en el uso del lenguaje~ tanto orno la . irnilitud de la onc&lt;:p 1~n
linaüística relacionada con sus escritos de teoría social y política arompana
la 0 propia manera de prolongar . u cloctrina acerca del lengua je. Chom. ~y
no seguiría sin embargo, a Humboldt cuando é te afirma que el lenguaje
nos ~loca necesariamente en una relación determinada respecto del ser,
· o cu:m d. o ,r~clama:_ "Le
implicando una cierta comprensión ele su es~nc1a.
lane:age est la creation d'un monde ideal, m tout a fa1t mtenem, r- tout
u
extcricur, unisant subjecfüité et objec:tivité" .~ Por otra parte, cabe
recordar que mientras la "enérgeia" es actividad pura~ las ideas innatas

f;i;

necesitan "ser activadas".
Los apoyos, pues, invocados por Chomsk-y para impostar sus descubrimientos , reconocimientos o intuiciones -según optemos por llamarlas- son frau1

232

w.

vo. HulLBOLDT, We1k,, t.

vrr,

p. 115.

camente débiles. Ni los del propio artesio, ni de los seguidores, ni de los
iluministas ni de los románticos por él citados en Lingüfstica cartesiana,
emergen, suficientemente fundadas, las conclusiones que CA'traen de ellos ,
que, en general se nuclcan alrededor del innatismo y ]as con ecucncias que
de él hace derivar.
Como talento matemático que es, Chomsky no desconoce el valor indudable
de la homogeneidad, para tr::ibajar en ese ámbito, pero luego, extendiendo
-a nuestro entender indebidamente- la validez de tal criterio, inclush·c a
otros que lo exceden. como el humanístico, del que el lenguaje no está excluido, exige homogeneida 1 y mecanicismo donde no pueden ofrecérsele.
Hay un tra.fondo sincréti&lt;-amente nominalista matematizante, empirista en
lo que podemos considerar su postura gnoseol6gica, que impide -como él
mismo exige-- homogeneidJ.d en su criterio y en su terminología, abundando
en cambio en polisemia y ambivalencia.
Pro uramo hacer un im entario mhúmo de los términos que más fluidamente aparecen en sus obras, tales como: filósofo, filosofía. espiritu, alma
persona, u tancia, forma, inteligencia, mente raz6n, idea, verdadero. ca1ácter, estructura, universal, explicación, definición, abstracto, creador, espontaneidad, deducción , analogía, coherente tratando de comprcnd rlos contextuados, para estudiarlo ''desde dentro" -como repetía. Ortega y Gassety nos encontramos, como lo advirtiéramos en el punto de partida de e!!te
trabajo, con que un sincreú:;mo atomístico pre ide las respuesta halladas,
cribadas de aporías.
Con todo el respeto que nos merece el autor y su obra, diríamos que
predomina l acumula ión de influencias en d ·trimento de una doctrina de
equilibrada cohesión. A pesar de declararse enfáticamente anliclogmáciro. e
sobre basamento dogmático y apriorístico donde asegura u concepción. En
efecto, sin la aceptación, fáctica, del innatismo que po tula, con toda us
consecuencias: ideas unh·cr¡;alc~, competencia lingüística, ¿ qué queda de su
liugüí:;tica? 1 o a ombran su· universale.f materiales y su universales concretos, a i como lo que manifiesta acerca de dos términos que le son extremamente familiares: coheffncia y adecuación (a la situación), de los que
afirma on cara terísticas f undament.,le del uso lingüístico: "En qué consiste
la adecuación y la coherencia no lo podemos decir de manera clara y precisa,
pero no hay duda que son conceptos proporcionados por el significado".G
O cuando sostiene, interpretando el descriptivismo lingüístico moderno: "En
• CH011tsKY,

El lmguaje y itl entendimiento, pp. 27-28.

233

�ningún caso tenemos una hipótesis básica respecto a la naturaleza general
del lenguaje que sea suficientemente fuerte como para indicar por qué el
niño que está adquiriendo el lenguaje o los lingüistas que lo están describiendo, teniendo en cuenta los datos que poseen, escogen estas descripciones
y no otras" .1 O cuando señala que en la percepción utilizamos ideas "intelectuales" y acude al aval de Aristóteles al citarlo: "los conocimiento más
abstractos y más alejados de la materia son más acertados, inteligibles y
demostrables que los que se dirigen a las cosas materiales y concretas", en
el que suponemos cree encontrar apoyo al innatismo cartesiano, no obstante
discrepar con la concepción acerca de lo abstracto propuesta por el propio
Aristóteles. O cuando ofrece, dogmáticamente la siguiente declaración:
''Doy por supuesto en todo momento que el componente semántico
de una gramática generativa, como el componente fonológico, que es
puramente interpretativo. De lo que se sigue que toda la información
utilizada en la interpretación semántica debe ser presentada en el componente sintáctico de la gramática." 8

•
Si nos atenemos a las incursiones que Choms1.-y hace por áreas psicológicas
debemos tomar en consideración, en primer término, que para él la lingüística es una rama particular de la psicología del conocimiento. Luego vuelve
a la ambigüedad ya apuntada tanto al referirse a las ideas innatas, como al
innatismo en general -nunca claramente especificados-- y reconoce sin
vacilar la amplia gama de valores concedida por el propio Descartes al término idea, así como la dificultad en distinguir tales acepciones, para dudar
nuevamente ante el poder de la introspección en cuanto a su relación con
el conjunto de principios latentes para interpretar los datos de la percepción.9 A través de la vía psicológica. va delineando antropológicamente a
su hablante-oyente ideal, usuario normal de la lengua para el que piensa
una comunidad lingüística "completamente homogénea".
Si nos preguntamos cómo es el hombre chomskiano, nos encontramos en
verdad con un homúnculo de filiaci6n cartesiana, aunque más débil que el
original del filósofo francés. Por lo menos, aquél disponía de dos sustancias
completas -unidas a través de la glándula pineal- con exigencias respecLingüística cartesiana, p. 121.
• Cnovs&amp;v, Asp11ctos de la teoría de la sintaxis, Ed. Aguilar, 1970, p. 73-2.3.1.
• Csous&amp;Y, Lingülstica cartesiana, Ed. Gredas, 1960, p. 137.

' CHoHSKY,

234

tivas; se daba en él un yo psicológico y, en su conte&gt;..-to, el mundo exterior
tení~ algún. significado. Entendía la causalidad, el finalismo y sabía que la
o~po~e~~ y la. sabiduría de Dios lo garantizaban. Conocía sus pasiones,
sabia dirigirlas raaonalmente y también juzgar, analizar, reunir exhaustivamente los elementos simples en un todo, "sabiéndolos" por intuición, uno
por uno.
El de Cbomsky apenas si ofrece su fisonomía a través del lenguaje. Al
pensarlo "mentalísticamente" como una razón capaz de "generar infinitamente", lo muestra fundado en ideas innatas, dotado de un saber lingilistiro
tácito que garantiza una "espontánea competencia" lingüística, idóneo para
superar cualquier tipo de aprendizaje. La inteligencia se desdibuja el mundo
exterior desaparece casi por completo, no obstante ser apto, este menguado
oyente-hablante ideal, usuario de la lengua, para dar respuestas "adecuadas
Y coherentes' anuncia el autor, a "situaciones inéditas". Voluntad v sentimiento no se toman en consideración. La libertad parecería asom~ en el
momento de las "opciones creadoras" del lenguaje diario que nos preparamo~ a comprobar. Luego sabemos que Chomsky marcha hacia el aspecto
soaal del hombre, a través de la fase política (como se advierte en los escritos
de a índole) cuando dice a R. Blackburn, en una entrevista en la que se
habló de Lingüfstica y política:
"Mi opinión personal es que la 'capacidad humana' fundamental es
la rapacidad y la necesidad de autoexpresi6n creadora, de libre control
de la propia vida y del propio pensamiento. Una aplicación funda;11ental de esta capacidad es el uso creativo del lengua je como libre
mstrumento de pensamiento y de expresión." 10
Eso es lo que promete. Veremos a continuación a qué quedan reducidas
~a "capacidad ~~ana", la "autoe.xpresi6n creadora" y el libre control aquí
invocados. Anuapemos que asigna a la gramática generativo transformacional el deber de explicar de qué manera el hablante-oyente comprende las
frases Y mensajes de su lengua, como si ella pudiera llegar hasta los procesos
de formación y a las estructuras subyacentes del fondo de los mismos con
lo cual explicaría en parte al individuo mismo, }' aun su proyección ~ocial
y política. Así llega a decir:

,. CHoxs&amp;v, A.meru:an Power and the New Mandarins, the Responsability of Jnleller;tuals;
R., Entrevista a . Chomsky' Lingu""ístira
., p olít",ca,. r&lt;..
"Pal .B1.Acuu11.N,
.
~ .,
vn.OMSKY,
estilla: u ~ da) vic.olo cieco" en
Ponte, n• 7, 1970, pp. 817-832.

n

235

�" ...Pero a propósito de la lingüística, existe un nexo entre una ciei·t..1.
manera de ..,er us problemai. ,· lo problemas de la sociedad en general un nexo que yo caracterizaría así: la lingüística es e encialmeate
parte' de la psicología teorética; los progre os en su estudio deberían
Pennitir extraer, de la profundización d la naturaleza humana, con11
. de la natmaleza d e 1a soc1ct
. l ad.,
clusione pertinentes al estudio
.
A nuestro entender, Chomsky magnifica el valor de la lingüística, al convertirla cas.i en panacea univer~al del individuo y de los grupos políticos }
sociales. Así como hallamos incompleto al hombre que él concibe, por las
razones ya anotada , podríamos decir que son tmnbién deficientes las otrns
dos dimensiones. Si al individuo le falta contacto real con el mundo exterior
y él mismo está parcialmente C'oncebido. a los grupos sociales y políticos,
constituido por tales sujetos no podrá hallárscles ·'plenitud de naturaleza
humana'' ni -como de hecho surgiría de un estudio más afinado de estas
'
.
. , .
áreas cuyo desarrollo e."cede el ámbito de nuestro trabajo- enfoque lustonco
social libre de apriorismo voluntarista, a causa de un racionalismo matcmatizante subyacente en los fundamento últimos.

•
Atendamos ahora a la teoría del uso creati\'O del lenguaje, uno d1• sus
Ieit-motiv más insistentemente utilizados en toda la obra, en general.
La teoría generativa transformacional prnpuesta por Chom ky, basándose
en el innatismo cartesiano, desprende de él una competencia lingüística para
el hablante-oyente nativo, que permite a éste saber, por e a ia, mucho
más de lo que habría podido em;eñársele, por lo que, según el autor, se cla
una 'asimetría"' desmesurada entre lo "sabido espontáneamente" y lo proveniente de algún aprendizaje. Chomsky IllillllO hace clara referencia a la
tesis del ''Menón", en la que el autor del diáloO'o "demuestra" la ''comp:tencia" innata acerca de la geometrfa de un esclavo que jamás la hab1a
estudiado.
Basándo e en este innatismo, el cometido de la gramática generativa será
el de explicar el aspecto más ob,·io del uso lingüístico: su ilimítaci6n. Este
término significa en los contextos de Chomsky, la falta de límítes, tanto
,i

Citado en "Dialéctica e atienazio11e nel linguaggio"; coloquio de E. Golino con

en el número y originalidad semántica, 12 como en la extensión de las frases
que son gramaticales en m1a lengua. De allí infiere que sea válido afirma1
el uso del lenguaje como creativo.
Como se advierte, la concepción del acto creador aquí aJudida no corresponde a la significación que ordinariamente se le reconoce como propia.
Tal vez ayude a entender la intencionalidad con que el autor lo emplea:
cuando dice que ' la longi.tud de las frases que pueden ser fom1uladas conforme a la gramática de una lengua es arbitraria: dada cierta lengua, es
impo ible establecer cuál es la frase más larga de esa lengua".13 No es necesario llamar la atención, una vez más, hacia su insistencia en la nota matemat.izante. Podríamos haberla adelantado al escrutar el tlrmino ge11eraI
con que caracteriza su gramática generati\'o-transformacional. Concordamos
con R. B. Lees y con S. K. aujman en que el concepto de generación
adoptado por Chomsky es el matemático, equivalente a enumeración, a
selección obtenida mediante una regla determinada. Lees puntualiza:
". . . podemos afirmar que la función definida sobre el con junto de
los números naturales y=2x, genera el conjunto de los números pares.
Observamos con todo, que no es licito afirmar que 1a función produce
estos números. Es más, es imposible sostener con convicción que una
afirmación de este tipo tenga sentido ... Es importante subrayar que
la gramática no produce en absoluto las proposiciones que genera." ª
Una de las declaraciones más reiteradas de homsky es aquella de que 'el
hablante-oyente es capaz de producir un número infinito de frases, partir
del conjunto finito del que, innatamente, dispone". Si tal aseveración no
trata!'a de entenderse desde un contexto matemático, donde el infinito potencial es válido, nos encontraríamos ante un aserto aporético, como hemos
insinuado en párrafos anteriores. Si lo que logra el hablante-oyente es simplemente variar la composición de la frases que utiliza y sumarle elementos,
creemos que . u trabajo merecerla la calificación de "creación menor", ya
que carece del élan renovador e imprevisible de una creación auténticamente
humana. En la Antropología chomskiana el sujeto no es libre para responder
"personalmente' ( el término por su connotación metafísica, no coincide con
12 Cf. la significaci6n acordada por el autor al término en Asp"tos de la teoría
de la sintaxis )' de la semántica, pp. 140 y sigs.
"' Cf. CaoMsKY, "La natura fonnale del linguaggio". en LENEMBERG, E. H., Fon-

damdntt: biología dd linguagio, Turln/71, p. 448.
l&lt;- Cit. por SAUJVA , L. K., en Li11güística dintfmica, B;:1ri, 1970, p. 32.

F. Rossi, Landi, p. 113.

237

1

•

�su "estilo") en el hecho de producir frases, que usa y entiende, gracias a la
innata competencia lingüística. La producción se basa, pues, en el conocimiento tácito de un sistema de reglas (no generadas por el hablante) que
se considera interiorizado por el usuario, Chomsky se fija en el uso lingüístico
individual como producción, como "capacidad creativa" y con su gramática
generativa pretende una "formulación de los procesos creativos" del lenguaje
al que caracteriza como innovador, potencialmente infinito, coherente y adecuado. Pero lo que normalmente constituye la inalienable subjetividad del
artista Cf'eador de su lenguaje, se convierte aquí en un empleo no activo
de leyes que comprenden a todos los hablantes-oyentes, a las que · stos no
pueden controlar. El margen de creatividad, dijimos, resulta ser un re iduo
de variación en la forma de las frases o en el apartarse de las normas lingüísticas: nunca en una deliberada elección.
El hablante es un usuario de la lengua nos repite constantemente Chomsky.
Pareciera que este hablante-oyente quedara encerrado, "sin puertas ni ventanas", como las mónadas de Leibnitz, autosuficiente, pero sin verdadero
intercambfo con el mundo exterior. Chomsky, basándose en Descartes, había
preparado nuestras expectativas para descubrir a un hombre cuyo modo de
expresión -diferente a la de los brutos- se acomodaría a situaciones nuevas,
resolviéndolas originalmente, con adecuación singular y coherencia. Como
quedó dicho ya, en el momento de cumplir su promesa nos sorprende declarándose incapaz de explicar lo que entiende por adecuación y coherencia.
La "espontaneidad" prometida acerca de las respuestas del sujeto individual,
resulta traducida en una pasiva mecanizaci6n del inventario innato que
fácticamente nos propone como tal, sin que diga nunca cómo se comporta
el hablante o cómo se dan las frases en lo que Chomsky llama "estructura
superficial". Aún comprobamos, entre otras expectativas a las que el autor
nos somete, presentándonos una gramática generativo-explicativa, que ésta
sólo fija el principio de generación (aunque en verdad nada genere), pero
luego se comprueba que tampoco explica, sino que se mantiene a nivel descriptivo, como las gramáticas taxonómicas, detenida, precisam nte, por los
supuestos de los invocados universales lingüísticos y en los principios innatos
básicos de la gramática de cada lengua.
Las pretensiones de fecundidad de Jas reglas generativas, al intentar por
sí mismas llegar a los detalles mínimos del repertorio de la lengua, son irrealizables. Estamos ante un sistema te6rico, básicamente estático. La acción
lingüística es entendida como una realización parcial más o menos imperfecta
de aquel saber autónomo, de índole fonnal, a partir de un a priori "cerrado"

238

desde un comienzo. Es en estas limitaciones formales apriorísticas donde se
suscitan perplejidades acerca del grado de arbitrariedad que manifiestan.
Chomsky infravalora el alcance de la analogía en orden a lo que Ua.mariamos "creación plena'' --dentro de los límites humanos-- al reducirla a
una simple semejanza de términos, a una forma metafórica con alcance
sustitutivos y que se evocara por simple asociación, omitiendo la dimensión
metafísica de la misma, en donde radica su verdadera fecundidad. La reiterada veta mecanicista se mantiene presente cuando apunta que la propiedad fundamental de una lengua es su capacidad de usar sus mecanismos,
limitadamente especificables, frente a un conjunto ilimitado e imposible depredecir en cuanto a contingencias. i realmente él aceptara las contingencias -no siendo éstas predecibles-, l hablante-oyente se adaptaría a la
novedad de cada situaci6n y en ello consistiría la creación original de lt
respuesta, en tanto que, para Chomsky, las "contingencias'' caben innatamente en un repertorio finito con el que se lograrían "infinitas" combinaciones, libres del control de los estímulos,15 que no tienen como funci6n
principal la informativa -exceden, pues, el ámbito de la Teoría de la información- gracias a la espontaneidad inteligente. Sería extremamente útil
y esclarecedor que él indicara qué entiende por inteligencia, pues de lo
contextos en que usa el término sólo induce a concluir que aluda a una
me11te racionalísticamente concebida, por lo tanto, según su acepción de la
misma, "con diversidad ilimitada de pensamientos y acciones libres".
Si mantenemos, para explicarnos su pensamiento, la tesis de que Chomsky

se mueve dentro de una actitud matematizante, como lo hemos declarado,.
al referirnos a la connotación del término generativa aplicado a su gramática, la interpretación se hace comprensible, dentro del ámbito en el cual:
él la mantiene.

El principio de "espontaneidad inteligente" subrayado como base de la
vida mental humana -que en verdad se traduce
pensamientos e ideas" dentro de cierto "repertorio
concepción romántica que él busca como aliada,
de esta escuela citado en us obras, particularmente
éstos la concepción individualista del "genio", tal

en una "combinaci6n definito"- está lejos de la
a través de los Iil6sofos
a Schlegel -ya que para
vez heredada del Rena-

u Cnousx.v, El ltnguaj, )' ti tnt,ndimi,nto, Ed. Seix BarraJ, 1971. En p. 144.
por primera vez anuncia el estudio de la naturaleu real de los estímulos y de la
interacción entre el organismo y su medio, que "pone en mooimiento los mecanismos
cognoscitivos innatos".

�cimiento--, no compagina con las ideas innatas

111

con el racionalismo car-

tesiano.

creativo del uso lingüístico. Sus logros son autoestimados por Chomsky en
el siguiente pasaje de El lenguaje y el entendimiento:

Cbornsky nos promete una fuerza creadora del lenguaje que luego no se
cumple, dentro de los lineamientos de su concepción gramatical, a pesar de
la relación directa que cree obser\'ar entre la " 'tructura profunda" del
lenguaje y la facultad creadora del uso ,del mismo. Debemos conformamos,
pues, con lo que nos dice del aspecto creativo del pensamiento humano -que
supone innato en el hablante nativo- así como su competencia lingüística,
propios de la inteligencia normal: "El entcndinúl'nto con su sistema fijo
de pri11cipios generativos que caracterizan y asocian la estructura uperficial
a la profunda de un modo definido", 1 contando con el auxilio de la gramática generativa: " ... debe existir, en otras palabra, una gramática que
se usa al mismo tiempo que se produce o interpreta el discurso. Esa ramática representa la oculta competencia lingüística a que antes me he referido".17
Chomsky resuelve, pues, la creatividad mediante el u o pasivo de códi os
innatos, universale , de los que el hablante no posee control y cuyo sentido
desconoce no pudiendo, por con iguienle. explicarlos. Este hablante puede
formular e interpretar frases porque hay reglas universales y pa.iticulares
que las "manipulan'' e interpretan. Al tomar en cuenta la producción lingüística individual -a nivel saussuriano coa·e pond ría a la paro/e- llama
creativo a este uso agregando que el conocimit:nto (a verificar en el aprendizaje lin üístico) es el de las reglas de tal uso, qu e tácito y no se halla
inmediatamente a disposici6n del hablante-oyente .

"De todos modos, en varios aspectos, no estamos más cerca que antes
de poder dar una solución verdadera a los problemas clásicos. Por
ejemplo, las cuestiones relativas al aspecto creador del lenguaje, siguen
siendo tan inaccesibles como siempre." u

•
De todo lo dicho, tras haber intentado seguir prolijamente a Chomsky,
quedarían al descubierto las ba es y orientación de su concepción gnoseológica y de su ve1 ·ión del hombre. E natural que ellas detenninen la caracterización de su oora lingüística. Creemos advertir, como nota particular,
que el autor prefiere dedicar e a ilu trar lo que dice sin manifestar idéntica
preocupación por justificarlo racionalmente. Por otra parte, se percibe que,
tras ec·presiones aparentemente simple , e e\idencian grandes vados conceptuales, colocándolo en ocasiones, en los linderos de lo arbitrario.
Quedarían por evaluar los re ultado de su agudo interés por el aspecto
u CHOMSJCY,

El lenguaje y el enttndimienlo, p. 36.

" CaowsKY, Id., p. 37.

240

u

ÜHOMSKY1

El lenguaje y en entendimiento, ob. cit., p. 157.

241
HUMANITAS-16

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Concepto del hombre</name>
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                    <text>el oído de esta gran República". Y agrega "si no puede la nación americana
con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse
temer de Europa y tener inmóvil a la América Latina entre la boca de sus
cañones monstruosos, pero esa será la víspera del desmembramiento".•~
Ya Sierra, como Darío percibían que en medio de grandes recursos espirituales, de logros de la cultura, de un espíritu libertario y tolerante, de un
ejercicio democrático casi perfecto, en la estructura norteamericana se perfilaba la figura de Mammon con sus fatales consecuencias. De ese gran pueblo
Sierra aporta a México cálida admiración, sincera estima, pero no puede
evitar manifestar la herida que lleva, como representante de un pueblo débil,
ante la grandeza del ofensor. Un sentimiento de temor y de resentimiento, de
preocupación ante el engrandecimiento cada día mayor del coloso, es el
que deriva en esos años, de la mente de los mexicanos, quienes tendrán que
adecuar su forma de ser, fortalecerla para defenderse de la absorción que todo
país fuerte hace del menos poderoso.
En resumen, podemos decir que la influencia ideológica y en general que
los Estados Unidos ejercieron en México, fue: de una simpatía hacia el
hermano mayor, hacia el país maduro de quien se solicitó amistad, ayuda y
protección, para pasar después a una admiración sin límites en unos sectores,
admiración que llegó al extremo de desear la identificación plena con ese
país; y, finalmente, deriva, como consecuencia de nuestra experiencia histórica,
a admirar al coloso, pero temerlo, desconfiar de él.

misión de constituir en la tierra un 'pueblo standard', un pueblo tipo, conciencia
heredada de sus fundadores puritanos.
Si no puede la nación americana con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse tener de Europa y tener inmóvil a la América Latina
ante la boca de sus cañones monstruos; pero esa será la víspera del desmembramiento.
Mas dejémonos de la manía de profetizar; lo cierto es que Mr. Cleveland es todo
un ciudadano; nadie desprecia como él la popularidad o la 'populacheridad'; nadie
como él ha sabido ponerse frente a su propio partido y ha arriesgado su jefatura
democrática, no por orgullo ni por capricho, sino por no faltar a lo que él cree su
deber; esto se llama ser un hombre; los demás, son los títeres cómicos o trágicos de la
historia".
41
lbidem, p. 150 y ss.

474

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

�LA ASOCIAClóN DE DERECHO INTERNACIONAL *
(The lnternational Law Association)

LICENCIADO ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Aut6noma de México
Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n

la celebración de la Quincuagésima Sexta Reunión de la
Asociación de Derecho Internacional (The International Law Association)
que tuvo lugar en Nueva Delhi, en diciembre de 1974 y que ahora, a través
del Informe o Memoria de dicha reunión, se pone de relieve una vez más
la trascendente importancia que tal Institución tiene por sus valiosas aportaciones e ininterrumpidos esfuerzos en los campos del estudio y de la investigación de lo jusinternacional, como así se observa de su trayectoria a
partir de su fundación en el año de 1873.
CoN MOTIVO DE

Tomando en cuenta el espacio disponible, haremos una somera descripción
de los frutos obtenidos por la Asociación, como se advierte en la parte histórica contenida en el último Informe.
La idea de la formación de la Asociación emanó de América siendo su
fundador el norteamericano Elihu Burrit, un incansable trabajador de la
causa de la paz. La idea fue llevada a Europa donde encontró el eco debido,
hasta llegar en la actualidad a un número que excede de los 4,500 miembros.
En México, la Rama de la Asociación está a cargo de un presidente, siendo
el actual el ameritado internacionalista mexicano licenciado César Sepúlveda.
En 1877, después de 4 años de existencia, en la Conferencia de Antwerp,
la Asociación alcanzó un gran triunfo al lograr la unificación de las Normas

* Traducción del texto del Informe The International Law Association. Report
of the Fifty-Six Conference, New Delhi, 1974, pp. IX a XX.
477

�de Avería General, las que casi inmediatamente llegaron a ser uso general.
Estas normas fueron una vez más revisadas por la Asociación, en Liverpool,
en 1890 y en Estocolmo en 1924 y actualmente están incorporadas en cartas
y pólizas de embarque, así como en contratos de flete en todo el mundo. ~n
una enmienda posterior, fueron nuevamente promulgadas en la Conferencia
de Copenhague en 1950.
Las Normas sobre Billetes de Cambio, adoptadas en 1908, en Budapest,
han servido como base para la discusión pública sobre el tema, tanto en la
Gran Bretaña como en la Conferencia de La Haya en 1910. Las primeras
Normas concebidas en Bremen, en 1876, subsecuentemente formaron la base
del Derecho Escandinavo sobre Billetes de Cambio.
Las Actas de las diferentes Conferencias contienen una mina de información sobre un vasto número de materias que, si bien no siempre resultaron
con un carácter inmediato de aplicación en Tratados, Convenciones o Leyes,
han estado y están en amplio uso por todos los jusinternacionalistas inteligentes en los variados campos que fueron estudiados en tales Conferencias.
Entre las dos Guerras Mundiales, la Asociación de Derecho Internacional
prosigue brindando grandes aportaciones en el campo_ de la materi~ int~rnacional, siendo lo siguiente lo más notable en matenas que han sido ~iscutidas y perfeccionadas. Así, en 1921, en La Haya, se aprobó lo relativo
a Regulaciones para el Tratamiento de los Prisioneros de Guerra, para ser,
posteriormente, adoptado en sustancia por muchos gobiernos; Las Normas
de Fletamento, de La Haya, fueron aprobadas y ligeramente modificadas
en el Proyecto. Al presente, son de uso general y forman parte del cuerpo de
algunos Estatutos. En Estocolmo, en 1924, se discutió lo relativo a la Nacionalidad, a los Apátridas, así como también sobre Exilio y formaron parte
de un Estatuto Modelo. Normas para la Ejecución de Sentencias Extranjeras
fueron proyectadas. En Viena, en 1926, la Conferencia adoptó un proyecto
de Convención sobre Jurisdicción Marítima en Tiempo de Paz. Los Estatutos de una propuesta Corte Penal Internacional, así como Normas relacionadas con la Protección de las Minorías y de Propiedad Privada.
En Varsovia, en 1928, fue adoptado un proyecto de Convención sobre
Extradición y Normas para el Gobierno de un Territorio Ocupado por
Fuerzas Hostiles. Entre los resultados finales de la Conferencia de Nueva
York, en 1930, pueden considerarse las Normas sobre el Efecto de la Guerra
en los Contratos y la Legislación de Documentos.
En la Conferencia de Oxford, en 1932, se adoptó un proyecto de Convención, orientado a proteger la Propiedad Privada perteneciente a Extranjeros

478

y otra a regular la Venta de Bienes. En la propia Reunión también se discutió
un proyecto de Normas sobre el Efecto de la Guerra en los contratos, una
Forma general en Contratos y Proyectos de Principios que deben gobernar
la Jurisdicción en cuestiones de Divorcio y Nulidad del Matrimonio. En
Budapest, en 1934, se trató lo relativo a los artículos de Interpretación del
Pacto Briand-Kellogg de París. En la propia capital gala, en 1936, en Ams-.
terdam, en 1938 y en Conferencias subsecuentes, se logró mucho progreso

en algunos de los temas de actualidad para aquel entonces. Las realizaciones .
incluyen lo siguiente: Las Normas de Copenhague en materia de Arbitraje
Comercial Internacional (1950); un Proyecto de Convención sobre Pago de las Deudas en Dinero Extranjero (Dubrovnik, 1956); un Proyecto de
Convención sobre Conflictos de Leyes relacionado a Compañías (Nueva
York, 1958); un Modelo de Acta para el Reconocimiento y Ejecución de
los Juicios de las Sentencias Extranjeras sobre Dinero (Tokio, 1964). Finalmente, la Conferencia de Helsinki ( 1966) aprobó la primera codificación
general del Derecho de los Ríos Internacionales, al adoptar las "Normas
de Helsinki", las que tratan de materias como la contaminación, la navegación, la utilización equitativa, la madera flotante y el arreglo de controversias.
En sucesivas Conferencias, ahora en la Quincuagésima Sexta, la Asociación
ha sido presidida por muchos hombres distinguidos y ha discutido temas
sumamente importantes, que afectan las relaciones internacionales. Como
resultado de esa tarea, las resoluciones han sido adoptadas o bien, normas
modelo de Derecho o en la Práctica, han sido proyectadas, las que indudablemente, en algunos casos, han ejercido una importante influencia en la
legislación de varios Estados, especialmente ahora que la Carta de las Naciones Unidas encomienda a la Asamblea General el promover un desarrollo
progresivo del Derecho Internacional y de su codificación, la Asociación se
está esforzando por tomar plenamente su parte en esta tarea.
De la breve exposición hecha anteriormente, es posible percatarse -a
grandes rasgos- de la valiosa contribución que en múltiples campos del
Derecho Internacional la Asociación ha brindado, tanto a la ciencia del mismo como al propio Derecho.
El contenido, los temas y la colaboración de connotados internacionalistas
a la Quincuagésima Sexta Conferencia que habría de reunirse en Nueva
Delhi, pone una vez más de relieve la alta significación de la obra llevada
a cabo por dicha Asociación a través de su continuado esfuerzo.
El temario de la Quincuagésima Sexta Conferencia comprendió los si-

479&gt;

�guientes temas para su estudio y discusión, títulos que por sí mismos muestran lo interesante de cada uno de ellos, los que a continuación se expresan:
l.
11.
111.
IV.
V.
VI.
VII.
VIII.
IX.
X.
XI.

La Carta de las Naciones Unidas.
Derecho Monetario Internacional.
Régimen Jurídico de Recursos de Aguas Internacionales.
Terrorismo Internacional.
Derechos Humanos.
Accidentes de Tráfico Internacional.
Seguridad Internacional y Cooperación.
Derecho del Mar.
Inversiones Extranjeras en los Países en Desarrollo.
Derecho Espacial.
Arbitraje Comercial Internacional.

Los principales aspectos del Proyecto presentado en la LVI Conferencia
,1;obre el tema de la Carta de las Naciones Unidas, como resultado de estudios
previos en las distintas Conferencias de Tokio ( 1964), Helsinki ( 1966) y
'Buenos Aires ( 1968), son los siguientes:

1
1

l. Carácter opcional de las obligaciones. Cierto mmunun de obligaciones
sobre otras que pueden ser aceptadas por los Estados.
2. Relación cercana a la Carta de las Naciones Unidas.
3. Proposiciones para el establecimiento de cuerpos subsidiarios. Por ejemplo: La Comisión Permanente de Conciliación de las Naciones Unidas
y el Tribunal Permanente de Arbitraje de las Naciones Unidas.
Sin embargo, lo principal del Proyecto está en un intento para la codificación y el desarrollo progresivo del Derecho Internacional.
\

Para tal efecto, y previa discusión llevada a cabo por eminentes internacionalistas miembros de la Asociación de Derecho Internacional, se llegó a
la elaboración de un Proyecto de Tratado General para el Arreglo Pacífico
de las disputas internacionales. He aquí la Parte Declarativa:
"Los Estados Partes de este Tratado considerando que uno de los propósitos de las Naciones Unidas es el mantener la paz y la seguridad interna. cionales, y a ese fin, realizar por medios pacíficos y de conformidad con los
principales de justicia y del Derecho Internacional, el ajustar o arreglar
las disputas internacionales o situaciones que pudieran llevar a una perturbación de la paz,
--480

Conscientes del gran número de acuerdos internacionales, multilaterales,
regionales y bilaterales que tratan del arreglo de las disputas internacionales,
Creyendo que es deseable consolidar tales instrumentos en un Tratado
comprensible sobre el tema.
Deseando complementar e implantar el Capítulo VI de la Carta de las
Naciones Unidas,
Deseando mantener al mismo tiempo, la libertad de cada Estado a aceptar
solamente esos medios para el arreglo pacífico de las disputas internacionales
que encuentre apropiados.
Están de acuerdo en los siguientes Artículos:
Capítulo l. Obligaciones Generales. Artículo 1. Los Estados Partes en este
Tratado solemnemente reafirman su obligación de arreglar sus disputas internacionales por medios pacíficos de tal manera que la paz internacional,
la seguridad y la justicia no peligren.
2. Los Estados Partes en una disputa internacional, así como otros Estados,
deberán abstenerse de cualquier acción que pueda agravar la situación, así
como poner en peligro el mantenimiento de la paz internacional y la seguridad y deberán actuar de acuerdo con los propósitos y principios de las
Naciones Unidas.
3. Los Estados Partes de este Tratado, también desean el hacer claro que
ninguna provisión de este Tratado deberá en cualquier forma prejuiciar o
derogar cualquier provisión aplicable de la Carta, en particular, aquellas
relacionadas al mantenimiento de la paz internacional y la seguridad, así
como el arreglo pacífico de disputas internacionales."
En el Artículo 2.1 : "Los Estados Partes de este Tratado convienen en
buscar un arreglo pronto y justo a sus disputas internacionales por negociaciones, buenos oficios, mediación, investigación, conciliación, arbitraje, arreglo judicial, recurrir a las agencias regionales o arreglos u otros medios pacíficos de su elección.
2. En la búsqueda de tal arreglo, las partes en disputa deberán seleccionar
tales medios pacíficos que consideran los más apropiados a las circunstancias
y a la naturaleza de la disputa.
3. Las disputas internacionales deberán ser arregladas sobre las bases de
la igualdad soberana de los Estados y de acuerdo con el principio de la libre
elección de medios. Recurrir a o aceptar de, un procedimiento de arreglo
481
HUMANITAS-31

�libremente acordado así por los Estados con respecto a una existente o fu.
turas disputas de las cuales son partes, no deberá ser considerado como
incompatible con la igualdad soberana...".
El Capítulo II está referido a las Negociaciones. En efecto, el Artículo 6
establece que: "Los Estados Partes de este Tratado convienen que cualquiera
disputa entre dos o más de ellos, las partes de la disputa deberán, hasta
donde sea posible, buscar una solución por negociaciones directas a través
de los diplomáticos u otros canales...".
El Capítulo III se relaciona con los Buenos Oficios. Así, tenemos que el
artículo 10.1 previene que: "En cualquiera disputa que no haya sido posible
arreglar por negociaciones directas, cualquiera de las partes de la misma
puede invitar a uno o más Estados, no partes de ella, o a un cuerpo internacional, al Secretario General de las Naciones Unidas u otro funcionario
internacional o una eminente personalidad de reputación internacional, a
usar sus buenos oficios para llevar a las partes juntas y así hacer posible
para ellas, el alcanzar una solución adecuada entre ellas mismas ...".
El Capítulo IV está referido a la Mediación en los artículos 13 y 14 respectivamente. El primero de ellos establece: "En cualquier disputa que no
haya sido posible arreglar, por negociaciones directas, las Partes en disputa
pueden estar de acuerdo en recurrir al procedimiento de la mediación. Un
mediador, en tal caso, puede ser un Estado, un grupo de Estados, un cuerpo
internacional o un funcionario internacional, o alguna otra personalidad eminente internacional. El inciso 3 de este Artículo precisa la función mediadora,
al prevenir: "La función del mediador es la de asistir a las partes en el
arreglo de su disputa, a través de la reconciliación de sus puntos de vista
y reclamaciones, calmando los sentimientos de agravio que puedan haberse
producido entre los Estados en disputa".
El Capítulo V se refiere a las Comisiones de Investigación. Al efecto, el
artículo XV.1 dice: "En cualquier disputa que no haya sido posible arreglar
por negociaciones directas y que se haya suscitado por una diferencia de
opinión sobre puntos de hecho, las partes en disputa pueden convenir en
tener el recurso del método de investigación y el de nombrar una comisión
con tal carácter.
El convenio que establezca la comisión de investigación determinará:
a) Los puntos a examen;
b) El modo y el tiempo en el cual la comisión deberá formarse;
c) Los poderes de la comisión;
482

d) El sitio de la comisión;
e) El procedimiento a seguir;
f) El derecho de la comisión para visitar cualquier lugar, interrogar testigos y expertos y obtener documentos;
g) El método de financiamiento de los gastos de la comisión...".
Por su parte, el Capítulo VI trata sobre Conciliación. Así el artículo 18.1
previene: "En cualquier disputa que no haya sido posible arreglar por negociaciones directas, las partes en disputa pueden convenir en recurrir al
procedimiento de conciliación.

2. La función de conciliación puede ser ejercida por un Estado o un grupo
de Estados, un cuerpo internacional, un individuo o una comisión de conciliación. . .".
El Capítulo VII trata sobre Arbitraje. El Artículo 22.1 establece: "En
cualquier etapa de una disputa, las partes que en ella intervienen pueden
convenir en recurrir al procedimiento del arbitraje".
El Capítulo VIII está referido al Arreglo Judicial. En efecto el Artículo
25.1 ordena:
"En cualquier etapa de una disputa, las partes en ella pueden convenir
en someter todas las cuestiones legales comprendidas en tal disputa a la
Corte Internacional de Justicia, ya sea para un fallo obligatorio o en opinión
consultiva.
2. Las Partes en disputa redactarán un convenio especial determinando
las cuestiones legales que deberán ser presentadas a la Corte Internacional
de Justicia. El convenio especial determinará si las Partes desean un fallo
obligatorio o una opinión consultiva, o bien que la Corte pueda decidir el
caso ex aequo et bono."
El Capítulo IX se relaciona con la Asamblea General. En el Artículo 30.1
se dice: "Un Estado Parte en este Tratado, en todo tiempo declara, de
acuerdo con este Artículo, que en cualquiera disputa con otro Estado Parte
que haya hecho una declaración similar el que si una de las Partes deba
someter tal disputa a la Asamblea General, de acuerdo con el Artículo 35
de la Carta, las recomendaciones de la Asamblea General tendrán en bl
caso, el mismo efecto que las decisiones del Consejo de Seguridad bajo este
Tratado".
Otro de los puntos muy importantes respecto del Temario de la Quincuagésima Sexta Conferencia de la Asociación de Derecho Internacional
483

�(International Law Association), versó sobre Derechos Humanos, tema que
fue ampliamente debatido y en que se puso de manifiesto las graves violaciones que se han cometido en contra de tales derechos.

RESOLUCIONES
LA

Considerando que las proposiciones para la reforma del sistema monetario
internacional contemplan todavía ajustables paridades;
Considerando que las transacciones internacionales en los campos del comercio, servicios y movimientos de capital presuponen un mínimum de certeza legal concerniente a su aspecto monetario, por lo menos, en donde tales
operaciones son de naturaleza a largo plazo;

Tomando en cuenta las exigencias de espacio -la transcripción es muy
extensa-, habremos, pues, de concretarnos solamente a las principales Resoluciones tomadas en la Conferencia que se cita.

Declara que cuando las partes en un contrato internacional, hayan acordado determinadas cláusulas con el propósito de asegurar el valor de los
pagos a ser hechos de acuerdo con sus condiciones, tales cláusulas serán y
permanecerán validas y efectivas, prescindiendo de su abrogación por un
sistema doméstico de Derecho que pueda ser aplicable a tales estipulaciones e;

Por lo que respecta a la relativa a la Carta de las Naciones Unidasl se
estableció:

Invita al Comité a llevar adelante su trabajo con vistas a una futura implementación del principio anterior.

CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS

Considerando que el Comité sobre la Carta de las Naciones Unidas ha
venido trabajando por espacio de 28 años y que ha hecho un valioso estudio
de muchos aspectos de la Carta, y
Considerando que existen diferentes respecto a la adopción del Informe
del Comité,
Resuelve que:

l. El Informe sea recibido por la Conferencia como una útil contribución
al estudio y la elucidación de la cuestión relativa al Arreglo Pacífico de las
Disputas y de que sea incluido en la Memoria de la Conferencial
2. Agradecer al Presidente por su preparación del Informe y felicitarlo
por su prolongada y valiosa contribución al trabajo del Comité;
3. Que se agradezca al Comité su importante trabajo a través de muchos
años y de que se recomiende al Consejo Ejecutivo que el trabajo del Comité
se considere como completo.

DERECHOS HUMANOS

A este respecto, la Conferencia se pronunció por lo siguiente: reconociendo
el grave y crítico problema de dimensión mundial de la tortura de los individuos;
Recomienda que las Naciones Unidas adopten una convención sobre la
eliminación de la tortura con medidas apropiadas para su implementación e;
Invita al Presidente de la Asociación a notificar al Secretario General de
las Naciones Unidas de su preocupación y de la presente recomendación.

DERECHOS DEL MAR

A este respecto LVI Conferencia declaró:
DERECHO INTERNACIONAL MONETARIO

La Conferencia sobre esta materia resolvió:
Considerando que más y más monedas están flotando en relación de una
cosa con otra y de que los márgenes de fluctuación para las otras monedas
tienden a llegar a aumentar;

Aprueba el Informe, en particular, por su análisis del problema de las
relaciones entre la navegación sobre el océano por una parte, y los otros usos
del mar, por la otra parte;
Considera que una satisfactoria solución de este problema contribuiría
grandemente a la clarificación y fortalecimiento del Derecho del Mar;

Y por tanto;

484

485

�Invita al Comité del Derecho del Mar a continuar sus estudios sobre esta
cuestión a fin de someter sus proposiciones, las que buscarían el llevar un
equilibrio justo, por una parte, entre los intereses de la navegación océanica,
y en el otro aspecto, los otros intereses en relación con el mar.

DERECHO ESPACIAL

Sobre este tema la Conferencia se pronunció por lo siguiente:
Convencidos de que la radiodifusión por satélites constituye uno de los
medios más poderosos para promover el progreso social y cultural de la población del mundo entero;
Teniendo en mente la Carta de las Naciones Unidas, los Tratados del Espacio Extra-terrestre y las disposiciones relevantes de la Convención sobre
Telecomunicación y de sus Reglas relativas a la Radio;
Apelando a la Declaración Universal de Derechos Humanos,_,el Acuerdo
Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos, la Declaracion sobre los
Principios de Derecho Internacional concernientes a las Relaciones Amistosas y de Cooperación entre los Estados, y las Resoluciones de las Naciones
Unidas que son aplicables en el uso de satélites;
Convienen en que la Cooperación Internacional es una piedra de to~~e
para el desarrollo y el uso de la radiodifusión por satélites para el beneficio
de todos los países, deseando ellos mismos aprovecharse de esta nueva

HACIA UN NUEVO HUMANISMO*
LICENCIADO Luis

M.

FAR.ÍAs

Universidad Nacional Autónoma de México
Ex-Gobernador del Estado de N. L., México (Discurso pronunciado en la Convención de los Clubes Rotarios que tuvo lugar
el 25 de febrero de 1977, en la ciudad de
Monterrey, N. L.

TANTO SE HABLA de la deshumanización del arte, de lo inhumano de lo frío
que es el mundo de los negocios, de la falta de humanidad en la práctica de las profesiones, del crecimiento de lo incesante de la técnica, etc.,
que se antoja que lo humano se elude, se olvida y tiende a desaparecerse.
Quizás sólo sea aparente, quizás sea una realidad.
De cualquier manera el tema tiene interés, y no es cosa de broma.

tecnología;
Considera que a este nivel, una medida e~nente práctica ~e c~operación
debe ser a nivel regional y, en consecuencia, acoger las direcciones ~~e
han sido perseguidas o propuestas tendientes hacia obtener una cooperacion

sobre una base regional;
Convienen que bajo los términos del Tratado del espacio extraterrestre;
Recomienda que el Comité de Derecho Espacial dirija sus estudios sobre
los problemas de la aplicación de los satélites de radiodif~sión _direc~, incluyendo aquéllos concernientes al uso de la órbita geoestacionaria, a fm de
preparar un informe a la siguiente Conferencia y sus conclusiones sobre este

tema.

Por eso he preferido escribir las cuartillas en lugar de improvisar un
discurso.
Además estoy fuera de práctica en esto de improvisar y, por añadidura,
conforme se va uno haciendo viejo, se va uno tomando más parco en el
hablar. Al menos eso me pasa a mí, aunque sé que hay quienes cada día son
más parlanchines.
Debo decirles que el tema que así, como quien no quiere la cosa, me sugirieron los dos Carlos, amerita largas y cuidadosas horas de meditación y
estudio. La atención de otras tareas me han privado de esa oportunidad,
de manera que las páginas que hoy lea, serán sólo una mirada superficial a
tema de tanta entidad y hondura.

* Conferencia dictada por el señor licenciado Luis M. Farías, ante rotarios del Distrito 413, en el Casino Monterrey el dia 25 de febrero de 1977.
486

487

�El humanismo es un movimiento surgido a finales de la Edad Media, que
alcanza especial vigor en el Renacimiento que se esfuerza por elevar la dignidad de lo humano, volviendo los ojos a la antigüedad clásica.
El humanismo se manifiesta en la literatura, estudiando con pasión a los
grandes autores latinos. En la escultura, copiando las obras griegas y latinas.
En pintura, viendo al hombre cómo es en su físico desnudo, a la manera
como se hacía en la antigüedad. En los estudios filosóficos, revisando los
textos de Plotino, de Cicerón y de Carnesdes entre otros, pues ya desde antes
conocían a Aristóteles.
La caída de Constantinopla en 1453, dio fuerte impulso a este movimiento
de regreso al clacisismo en Italia primero y después en el resto de España
ya que de Constantinopla salieron huyendo del dominio turco muchos sabios
que poseían excelentes traducciones de los literatos latinos y de los principales pensadores de la Grecia Antigua.
Recibieron la protección de los Médici, que dieron vida a la Academia
de Florencia. También en Venecia surgió poco después la Academia Aldina.
En ellas, sin estar sujetos a los estrictos métodos de la Universidad Medieval,
se difundía el pensamiento griego entre laicos y eclesiásticos por igual, propiciando un gran interés por el hombre como tal, independiente de la idea
de Dios. También hubo estudiosos dedicados al conocimiento de las lenguas
y pensamiento de oriente. A esos hombres entregados al estudio de los autores
antiguos, que ya no relacionan todo con Dios y que no condicionan todo
estudio al de la Teología, se les llamó humanistas, y humanismo al movimiento cultural que integraron.
Montaigne dirá que él estudia al hombre como lo encuentra en sí, "sin
socorro extraño, armado sólo con sus armas y desguarnecido de la gracia
y el conocimiento divino".
En el movimiento renacentista destaca Pico de la Mirándola y Maquiavelo de Italia, Erasmo de Holanda, Montaigne de Francia, Santo Tomás
Moro de Inglaterra y Luis Vives de España.
Señalemos aquí, como cosa curiosa, que con ese renacimiento en que se
le pierde el respeto a Aristóteles y a sus intérpretes medievales, se inicia la
investigación libre que da paso a la ciencia moderna que, con el tiempo, se
separa totalmente del conocimiento de las "humanidades", a grado tal que
se crean prácticamente dos idiomas: el científico y el humanista, como lo
hace resaltar C. P. Snow en su obra Dos Culturas, y hará exclamar al que
fuera nuestro Presidente, el Lic. López Mateos: "Las ciencias van aleján488

dose las unas de las otras y, como naves en la niebla, apenas si se ubican
y reconocen entre ellas por el sonar de sus sirenas que lo mismo pueden

anunciar la cercanía de las playas de la vida y la paz, o presagiar la proximidad de las rocas de la guerra y la muerte".
Bertrand Russell opina que la labor de los filósofos humanistas del siglo
XVII emancipó a los hombres del dogmatismo de la iglesia de aquel tiempo;
pero no los salvó de las supersticiones, la astrología y la brujería. Tampoco
ayudó a la moral, pues junto al repudio al dogmatismo estaba la falta de ·
respeto a los códigos de conducta. Pocas veces lo licencioso ha tenido nivelesmás altos.
Hay que advertir que si llevamos este humanismo renacentista a sus últimas consecuencias, corremos el riesgo de aceptar literalmente la expresión
de Protágoras de que: "El hombre es la medida de todas las cosas", o quedarse atorado en el solipsismo, "sólo yo existo" o "yo soy la única realidad".
Solipsismo del que salió Descartes, asegurando la existencia de Dios como
una necesidad; pues con su cógito ergo sum, había cerrado las puertas de
su propia cárcel. Le urgía salir de ella y tener contacto con lo real. Se valió
de la idea de Dios y poder así asegurar que si tenía "ideas claras y distintas",
éstas correspondían a la realidad. Vamos, que el mundo sí existe y es real~
Sin esa confianza en lo real a través de Dios se hubiese quedado sumido
en que lo único real es que existo yo y existen mis pensamientos, a un paso
de la aseveración de Berkeley esse est percipi, ser es ser percibido. Las cosas.
son si yo las percibo, no tienen realidad, la materia no es real, la existencia
es ilusión.
Tenemos también el peligro de llegar a la tesis del sofista Gorgias: Nada
es; si algo es, es incognoscible; si lo conociéramos, sería incomunicable a
los demás. Gorgias va más allá del antropocentrismo de Protágoras, para
caer en el nihilismo pleno.
Como consecuencia de un humanismo desbordado, nos dice Ivo Hi:illhuber, podemos llegar a una antropolatría. También asienta Hi:illhuber, que
por allí vamos hacia el horno insipiens, el que no sabe lo que dice, en lugar
de alcanzar el horno sapiens.
Una vez advertidos de los peligros que se corren, podemos asomarnos a
lo que el hombre piensa del hombre, pasaremos a revisar, así sea por encima,
las opiniones de algunos de los humanistas más distinguidos. El estudio del
hombre nos coloca en la posición única de que lo conocido y el cognoscente
se identifiquen.
En la célebre pintura de Rafael en el Vaticano que conocemos como "La
489

�Escuela de Atenas", las figuras centrales son Platón y su discípulo Aristóteles.
Platón parece contemplar los cielos en tanto que Aristóteles con gesto enérgico apunta hacia la tierra, hacia la realidad. El genio de la pintura sin
profundizar en los textos de los dos titanes del pensamiento griego, tuvo el
acierto de señalar la nota distintiva de cada uno. Bastaría recordar que al
tratar el tema social, por ejemplo, Platón en su República crea la primera
utopía, en tanto que Aristóteles en su Política revisa todas las constituciones
hasta entonces conocidas. Deja de lado el utopismo del maestro y establece
como fundamentos de la sociedad la familia y la propiedad, indicando de
paso que el hombre es un animal social o político.
Había pues de ser Aristóteles, que tenía los pies en la tierra, quien iniciara
el estudio del hombre como tema filosófico. Claro que hay incipientes y

titubeantes intentos de enfocar la atención sobre lo humano. Así las observaciones, tantas veces vueltas a revivir, que sobre las características de la mano
humana con su pulgar oponible y su relación con el desarrollo de la civilización
que en el siglo V, antes de Cristo, hizo Anaxágoras; y la reiterada prédica
de Sócrates a los jóvenes, para que no olvidaran la inscripción del Templo de
Apolo en Delfos, "Conócete a ti mismo". Valga como paréntesis, Anatole
France solía burlarse de esta proposición socrática diciendo: "Ignórate a ti
mismo, he ahí el primer principio de la sabiduría". Pero el primero en examinar con detenimiento al hombre en lo que tiene de único, en su alma, es
.Aristóteles en su tratado "De Anima".
Ya a partir del Renacimiento, el estudio del hombre será constante; pero
del hombre desde el punto de vista de ser integral, no sólo en su orden físico.
Por eso se habla desde hace tiempo de una antropología filosófica, sobre todo
a partir de Scheler, el que en el prólogo de su extraordinaria obra El Puesto
del Hombre en el Cosmos, anunció una más amplia, que habría de titularse
precisamente Antropología Filosófica. Por desgracia no llegó a publicar dicho
"libro.
Ya a partir de Dilthey que distingue las ciencias del espíritu de las naturales y más aún con la distinción metodológica de Rickert en Ciencia Cultural y Ciencia Natural, ha sido preciso distinguir la antropología a secas,
,que es la ciencia del hombre como rama de la zoología, de la antropología
filosófica que estudia lo específicamente humano, el espíritu, la conciencia,
,el ser hombre, ser único, distinto de su aspecto animal, al hombre como ser
-creador y trascendente, capaz de imprimir su personalidad a las cosas, y capaz
de captarse a sí mismo, de reflexionar y de comprenderse.
Para Descartes alma e intelecto se confunden. Hobbes presta a las emo490

ciones ta~ta_ atención como a la razón. Locke y Hume enderezan su atención
al entendumento como facultad de pensar y conocer.
Emm_anuel Kan ha sido uno de los filósofos con mayor influencia en el
pen,sarmento moderno. Su preocupación fundamental es el conocimiento.
¿ Com~ es que, conocemos? ¿ Cómo sé que ese conocimiento no es erróneo?
La ep1stemologia es, pues, el meollo de su pensamiento; pero está consciente
~e
es el hombre el que conoce y por eso en un pasaje nos dice que la
filosof1a ha de responder a cuatro preguntas:

qu:

"l. ¿ Que' puedo yo saber?
2. ¿ Qué debo hacer?
3. ¿ Qué puedo esperar?
4. ¿ Qué es el hombre?
~ . ~a primera responde la filosofía, a la segunda la moral, a la tercera la
rehg1on Y a la cuarta la antropología. Pero en el fondo podría atribuirse
todo a la antropología, pues las tres primeras preguntas se refieren a la
cuarta."

. ,A pes~r de esta afirmación, al desarrollar su doctrina enfoca toda su atenc1on hacia e~ conocer y no hacia el hombre. Claro que al hablar de moral
no puede deJar de tocar al hombre, pero pretende que la moral es autónoma
Y qu~ _el hombre debe cumplirla conforme a lo que él llama imperativo
categonco,
que enuncia de la siguiente manera: "Obra de tal mo do que la
, .
maXlma de tu voluntad pueda valer como principio de legislación universal". Nada más que ese imperativo que él llama categórico a veces se cumple
&gt;: a veces no. Y 1~ verdad es que si es categórico se ha de cumplir siempre y
s1 no se cumple siempre no es categórico.
Nietzsche más que creer en el hombre, crea el superhombre. Un ser creador .de :7alores de poderosa individualidad que no tiene deberes para con
los mfenores, que está más allá del bien y del mal, ajeno y aun opuesto
~ la moral tradicional. Para él hay dos morales; la del Señor, por sí y para
s,; y la del esclavo, moral para débiles y resentidos.
Dilthey, identifica al hombre con su historia, que se torna en substancia
del hombre, no es que el hombre tenga historia el hombre es historia 0
~~'
'
Marx nie~a ,el_ espíritu ~n el hombre y lo declara un ser económico, sujeto
al proceso histonco. La historia sigue la dialéctica hegeliana: Tesis Antítesis
Síntesis.
'
'

491

�Arturo Schopenhauer explica el mundo por el hombre. Todo lo externo
es represión, es fenómeno, apariencia, engaño. El yo es voluntad de vivir.
Esta voluntad es en sí, es realidad y no apariencia. La realidad, el mundo
y el yo no son sino voluntad. El conocimiento sigue una cadena continua
de causalidad, sin detenerse en una causa primera.

en el mundo adonde fue lanzado sin conocerlo. Así el mundo se to
t' d
., L
rna
roo ivo e preocupacion. a angustia tiene valor educativo según este pensador, pues nos revela la nada como su causa y a su lado suro-e la esperanza.
Par~ hacerlo comprensible García Morente nos dice que laº angustia es el
ansia de ser y el temor de dejar de ser.

La voluntad provoca insatisfacción y dolor. El hombre debe tender a aliviar ese dolor en sí y en los demás, de ahí que el sentimiento moral sea la
compasión.

Orte~~ Y Gasset, el fecundo pensador matritense es vitalista y dedica muchas pagmas al tema del hombre, si bien critica con acritud el humanismo
renace~tis~. Estima él que hay tres zonas de la personalidad: una zona vital,
otra arum1ca, y una tercera espiritual. Una parte de la psique vive infusa
en el cuerpo es la vitalidad donde se funden lo corporal y lo espiritual.

Pero tanto la compasión como el estudio de la ciencia y la filosofía, no
vienen a ser sino remedios pasajeros, sólo negando la voluntad de vivir se
puede dar fin al dolor. En esto podemos apreciar la gran influencia que tenía
en Schor.enhauer, la filosofía hindú, particularmente el budismo, pues esta
negación de la voluntad se asemeja al nirvana.
Para Max Scheler, el hombre es superior así mismo y al mundo. Su nota
sobresaliente es el ascetismo, su capacidad de "decir no a la vida". El animal lleva una conducta guiada por el hábito y el instinto. El hombre aun
ante los reclamos de su cuerpo, puede rechazarlos. Es el único ser que puede
comer sin tener hambre, y puede también abstenerse de probar bocado, a
pesar de padecer dolores por el hambre. Su espíritu supera la fuerza de
lo material y mundano.
Aloys Müller estima que, a diferencia del animal que es dominado por
la vida, el hombre elabora con libertad su propia vida, mediante decisiones
tomadas sobre la base del conocimiento.
En Karl Manheim hallamos la idea de que el hombre está predeterminado por la sociedad. Sería un error, nos dice, afirmar que el individuo
aislado piensa, más bien participa del pensamiento que otros hombres han
pensado antes que él, a los que cuando mucho puede añadir lo adecuado
a la circunstancia.
Para el creador del existencialismo, Soren Kierkegaard, el sentido de la
existencia se cumple al afirmar lo subjetivo, en lo profundo del sentimiento
individual y en el interés en el destino propio. En ese sentimiento hay conciencia de pecado y por tanto insatisfacción y una sensación de angustia
que es sensación de desamparo, donde la subjetividad del hombre se halla
suspendida en la nada que no debemos confundir con el miedo. La angustia
salva al hombre de lo finito y sus engaños.
Heidegger, acaso el más notable existencialista, cree que la esencia del
hombre es existir, y sólo el hombre existe verdaderamente. El hombre existe

492

La zona del alma, intermedia, es campo de los sentimientos de los impulsos, Y apetitos: ~e los deseos y emociones. Esos estados son' míos; pero
no son yo. El espmtu es el yo y está por encima.
"Llamo espíritu -escribe Ortega- al conjunto de actos íntimos de que
cada uno se siente verdaderamente autor y protagonista. El ejemplo más
claro es_:ª voluntad. Ese hecho lo expresamos con la frase yo quiero, ... como
emanac10n de un punto céntrico en nosotros, que es lo que estrictamente
debe llamarse yo."
_El hombre no es cosa ninguna, sino un drama. El hombre se hace a sí
nnsmo. El yo de cada hombre es el programa vital que ha adoptado, el homb~ que h~ resuelto ser. Así, el hombre no es, sino que va siendo. No es,
vive. No tiene naturaleza, tiene historia.
Don Miguel de Unamuno, gran planteador de problemas, cree en el hombre de carne Y hueso y no en el hombre abstracto. Sostiene que se debe
pensar y creer con todo el cuerpo y con toda el alma y no sólo con la cabeza.
Declara ª. la. r~ón ene~ga de la vida. La razón es explicación lógica de
to~o Y al _m~~iduo_ lo disuelve en lo universal; la vida es alógica, es continuo
flwr, es md1V1dualida, es fe. La razón dirá que esto es absurdo, la vida
que porque es absurdo es verdadero.
L~ fe es voluntad de creer. Fe a toda costa, a cualquier precio. El pragmatism? d~ Unamuno se opone al pragmatismo angloamericano que busca
producir bienestar material para todos, en tanto que el de Unamuno busca producir para el bien del espíritu y vivir luego como se pueda.
P_ara el existencialista francés Jean Paul Sartre, el hombre existe y luego
decide ser esto o ~quello, creando así su propia esencia. Es libre para elegir,
cada ho~bre se elige su ser. La angustia nace precisamente de que el hombre
no es, smo que se hace y al hacerse se hace responsable por todo el género

493

�humano sin apoyo exterior. Recordamos que para Dostoiewsky cada homber llev: sobre sus espaldas los pecados de la humanidad.
Según Karl Jaspers la pregunta por el ser, es pr:gunta humana, no es pregunta de un objeto sobre otro, sino de un~ entidad (el ~ombre) que _es
fundamentalmente existencia, que se encamina a su propia trascendencia.
La ayuda trascendente se le revela al hombre únicam~nte en la ~ircunstancia de que él puede ser el mismo y sólo es perceptible en la libertad.
Para Eduardo Nicol "el hombre es el ente que integra su futuro en el
presente". O sea que el hombre en cada momen~o es ~aca~ado, ~ene fu~o,
puede irse haciendo a sí mismo. La vida pues tiene mtenc16n, tiene sentido,
al haber esta dualidad de ser y poder ser. Hay un querer ser, que se basa
en el poder ser, para lograr el llegar a ser. La vida d:l hombre es un continuo ir haciéndose, la vida es acción. Para él es obligado que el ho~~re
se halle en una situación determinada a cada momento, que al ser vivida
por el hombre es para él, situación vital y de esa situación vital parte para
ser lo que quiere ser.
Don Antonio Caso decía que toda filosofía es en cierto modo humanismo.
La existencia es economía, pero también desinterés y caridad. La sociedad
justa será aquella que respete los fueros de la personalidad.
Para el argentino Francisco Romero, el fundamento de lo humano es la
capacidad de percibir objetivamente. Luego el hombre :s el ser capaz de
percibir objetos y juzgar sobre ellos. Es un ser que es suJeto.
Martín Buber dice que la nota distinta de lo humano es lo que su~ed_e
entre el hombre con el hombre. El hecho fundamental no es pues el md1viduo aislado, ni tampoco la colectividad. Aislado es trunco, incompleto; en
sociedad está disuelto y es impersonal.
También Xavier Zubiri nos dice que "existir es existir con. . . con cosas,
con otros, con nosotros mismos".
Paul Natorp por su cuenta afirma que el individuo humano s;pa~d~ ~e
la sociedad no existe, es sólo una abstracción mental. Recuerdo como msistia
en clase el Maestro Recasens, que el hombre, si aislado en una campana de
cristal, podrá ser ángel o ser bestia, pero nunca hombre. El hombre es pues
un individuo socializado, un individuo de la humanidad.
Al dedicarme un ejemplar de su valioso estudio Filosofía del Hombre,
Agustín Basave escribió: " ...esta obra contiene mi me~sa~e más personal. .."
revelando con ello que el principal objeto de sus meditaciones es el hombre.

494

Con hondura y decisión, con apasionado entusiasmo bucea en las profundidades del ser del hombre, el profesor regiomontano. Apunta que "el hombre es un ser bifronte, anfibio. Vive en dos mundos -que en él se encuentransin poder vivir bien en ninguno de los dos. Es natura y es cultura. Está
parcialmente determinado por su animalidad y es, a la vez, libertad. Mientras el animal viene definido, el hombre viene tan sólo bosquejado. Su desequilibrio proviene de tensión constante entre su desamparo ~ntológico y
su afán de plenitud subsistencia!".
El hombre es irreemplazable. Por imperfecto que sea no puede substituirse
por otro igual. El hombre imprime su yo a los demás seres, puede humanizar
las cosas, y sin embargo, el hombre no se cosifica, no toma personalidad
de las cosas, no se hace cosa. El hombre se educa no sobre la base de únitación, como el animal que a fuerza de ver repetida una acción la repite
en únitación, sino observando y tratando de entender, relacionando, depositando en la memoria los datos esenciales para cuando sean aprovechables,
en un ejercicio de libertad.
La educación en el hombre faculta al alumno para la acc1on libre. En
tal sentido se ha dicho que educar viene así a ser una preparación para la
libertad.
El hombre, ser gregario, insuficiente, necesitado de compañía, vive en
sociedad y se mantiene en relación con otros iguales a él.
La raz6n me está diciendo que si soy hombre soy igual a los demás hombres y que éstos tienen los mismos derechos que yo ante la vida y la existencia. Las pasiones -que parecen ser innatas al hombre- aun nos dominan
y se imponen sobre la razón. La envidia, la ira y sobre todo la soberbia,
levantan al hombre contra el hombre y arman a las naciones contra las
naciones.
La soberbia es "primero en todo lo malo". Creerse el primero es siempre·
el mayor pecado, el primero desdeña al segundo y cada quien se juzga el
primero.
A la soberbia se une con facilidad la ira y un soberbio iracundo es cosa
de temer. Si vence a su enemigo sigue iracundo, y si es vencido, alimenta
su soberbia aún más con la envidia.
Por eso Antonio Caso decía que "el vértigo moral de los pueblos se ciñe·
al triunvirato diabólico de los pecados".

A pesar de la celeridad y eficacia de las comunicaciones, no obstante la
495,

�facilidad de viajar y conocer a los demás, el sentlilllento de solidaridad y
-el radio de emoción vital del hombre siguen teniendo muy poco alcance.

mente como "maestra de la vida" como lo quería Cicerón y no como fomento
del resentimiento y acicate para la venganza.

Inútil habría sido hablarle de humanidad y aun de nacionalidad al hombre de las cavernas. Para él no había más que "su familia", integrada por
él, la mujer que con él habitaba y sus hijos más pequeños y por ende indefensos. Mucho tiempo debió transcurrir para que ese ser primitivo extendiera
1a noción de "familia" hasta abarcar a los hijos de sus hermanos y a los
padres ancianos. Luego se extenderá el clan familiar y surgirá la villa, cuando
de trashumante pasa a sedentario.

La educación para el hombre nuevo, para el humanista puro, habrá de
ser mediante la prédica del bien, de la justicia, de la verdad y del perdón.

Todavía en la Edad Media, tan cerca a nuestro tiempo, la solidaridad
·gremial atada con ligas mucho más fuertes que la vida en el burgo.

La idea de nación es moderna, como bien sabemos y aun el sentimiento
nacional no deja de ser un egoísmo agrandado que fácilmente se exalta con
las mismas violentas pasiones del alma humana individual, "la diabólica
trilogía del pecado".

No intentarlo es continuar en la vendetta, en el lavado de "afrentas"
reales o imaginadas. Un pleito conduce a otro, una pendencia a otra pendencia, y quizá a más. La ira llama y alimenta la ira. Así seguiremos como
el cuento de nunca acabar.
Hay que cortar por lo sano. Si nos sabemos hermanos, actuemos como
hermanos. Ascendamos en lo moral por el camino del bien, al mismo tiempo
que ascendemos en el conocer por el camino de la ciencia.
Esa deberá ser la enseñanza del humanismo que aspira a elevar al hombre
en lo que tiene de más valioso.

El hombre en la sociedad contemporánea con frecuencia se ve deshumanizado, convertido en cifra y al servicio de estructuras de poder que ambidonan cada vez un poder más amplio y más cabal.
El adelanto técnico nada tiene que ver -por desgracia- con la moral.
Cada nuevo invento trae consigo un aumento en la ambición de los detentadores del poder. Cada avance parece traer consigo el aviso de una guerra
más grande que la anterior, presagio del holocausto universal.
El origen de estas pasiones yace en la educación. La solución está también
en la educación. Cada nación enseña una historia "nacional" que exalta lo
propio y denigra lo ajeno. La exaltación de sí abre paso a la soberbia; al
denigrar lo ajeno va sembrando en campos fértiles -las mentes infantiles
y juveniles- la semilla del odio.
El nacionalismo en sí no es malo, sino en tanto que integración social
parcial, escalón en la integridad mayor que es la humanidad, resulta algo
muy positivo y conveniente.
Lo que es negativo y un estorbo serio para lograr la armonía y la suma
de esfuerzos de todos los hombres en bien de todos, es el nacionalismo xenófobo que fomenta la vanidad y propicia la soberbia.
Debemos educar para unir a los hombres y no para dividirlos. Urge que
1a historia que se enseña sea "universal", imparcial, objetiva y sirva real-496

497
HUMANITAS-32

�PATOS, MATOS, PADRE Y MADRE
UN ESTUDIO PSICOFILOLÓGICO

DR. FRANCISCO

R.

DELGADO

Univenidad de Nuevo Le6n

LAs RELACIONES DEL individuo con la madre, con el padre y con los hermanos y hermanas y en algunos casos con otros muchos parientes o consanguíneos,
aparecen y han aparecido siempre como grandemente importantes; ya que
el principio de la vida de todo ser humano tiene esa grande importancia y
determina el futuro del mismo por todos los años futuros durante los cuales
vive. Esta determinación es doble: material y espiritual: la primera se refiere a las medidas corporales; al color de la piel; al color de los ojos; a la
complexión y constitución del organismo, etcétera. Esta se recibe en el nacimiento y es inmutable durante toda la vida. La segunda es la determinación
espiritual del individuo y se refiere ante todo a su capacidad intelectual
y a su modo de querer, de amar, desear y anhelar los objetos tanto internos
como externos. Esta última serie de cualidades y atributos es la que máximamente se origina y se desarrolla dentro del marco de las relaciones del
individuo con su padre, madre, hermanos, hermanas y demás consanguíneos.
No es que la cualificación de tales relaciones no esté igualmente determinada
y siga leyes fijas más o menos desconocidas; sino que su desarrollo y evolución dependen en gran parte del tipo y cualificación de las relaciones
arriba mencionadas.
Estas relaciones suelen llamarse familiares, siendo la palabra comúnmente
aceptada, sobre todo en las lenguas romances como el español, el italiano
o el francés; sin embargo, si acudimos a las fuertes de la significación de la
palabra encontraremos algunas clarificaciones necesarias sobre todo en orden
a mantener clara la noción de hogar, de familia, y consiguientemente de
los derechos de las personas que la forman.

499

�Familia es una palabra derivada como tantas otras del latín "familia"
y significa "el conjunto de esclavos que sirven a un mismo señor". El significado más profundo de la palabra se refiere a la producción de bienes,
tanto del campo, como industriales y en esta significación profunda parece
encontrarse la desventaja de la palabra familia aplicada a los padres y a
los hijos; ya que sobre todo en nuestro tiempo; tanto el matrimonio como
el hogar se encuentra cada vez más alejado del contenido económico-social
que tenía antes: es decir, en la actualidad dos personas se casan más en
orden a un mutuo perfeccionamiento en la línea de la propia persona, que
en orden a una ayuda o fundación de una unidad de producción con características socio-económicas más marcadas que las personales.
Por tal razón parece más apropiado el uso de hogar, sobre todo cuando
se trata precisamente de las realidades de los individuos en las cuales la
empresa, la unidad de producción, o la organización de trabajo, pasan a un
segundo término y más claramente se diferencian y contraponen. Familia
no excluye a hogar y tampoco este a familia; sin embargo, tanto más predominan las relaciones familiares; tanto menos se puede hablar de hogar
y viceversa: tanto más predominan las relaciones de hogar; tanto menos se
puede hablar de familia. Esto no excluye que en muchísimos casos ambas
series de relaciones estén identificadas, como es claro el caso de las empresas
llamadas familiares, algunas de ellas de grande magnitud y prestigio como
la Ford.

.,

Por tales razones nos referimos a las relaciones del individuo con su padre,
madre, hermanos, etc., como a relaciones de consanguíneos; ya que llamar
relaciones familiares a las mencionadas aumenta la confusión que ya de por
sí incluyen las mismas y sobre todo porque ponen en un elemento externo:
la producción; la base de esas relaciones, impidiéndonos llegar a comprender
claramente la naturaleza de esas relaciones; su causa y efecto; es decir la
parte del individuo comprometida en ellas necesariamente y no dependiendo
de una determinada situación externa.
Es lo que intentamos en estas líneas: determinar por lo menos en parte
el significado psicofilológico de la palabra Padre y Madre relacionándola
con las palabras griegas Pathos y Mathos, que como veremos explican más
profundamente y mejor el fenómeno psicofilológico al que se refieren Padre
y Madre.

Esquilo en su tragedia Agamenón eleva un himno a Zeus cantando la
influencia que tiene en el destino de los hombres y sobre todo en la providencia mediante la cual determina el camino de la sabiduría para ellos;

500

ese camino es Pathos Mathos; o sea en el sufrimiento se encuentra el aprendizaje: el dolor es la escuela de sabiduría para la humanidad.ª
En este pasaje de Esquilo tenemos en síntesis el significado de las palabras
Pathos y Mathos cuyos fenómenos cognoscitivos trataremos de explicar atendiendo a su psicofilología, aunque sea b~evemente y a grandes rasgos.
PATHOS es una palabra griega compuesta de dos elementos: PAT y OS.
El elemento OS (gr.-o~) indica un sujeto agente; significa por tanto "el
que, la que" más la acción del verbo, es decir, más el otro elemento, PAT.
La radical PAT por euforia se convierte en PATII en la composición. La
TH equivale al sonido español D; de tal modo que la radical PAD es la derivación de la griega PATII (na8 ) y la usamos en palabras como PADECER, PADECIMIENTO, PASIÓN y otras muchas.
La misma palabra PATIIOS sin sufrir variación fonética suele usarse tanto
en español como en otras lenguas para designar ideas de tipo filosófico o
culto, como cuando se habla del PATHOS del hombre y de su ETHOS;
o también en palabras compuestas como PATOLOG1A, PATOLÓGICO,
PSICOPAT1A; en las cuales es clara y evidente la significación de la palabra y es PASIÓN, PADECIMIENTO, enfermedad, vicio, debilidad y otras
afines. En alemán se usa PATHOS con el significado de dicción; énfasis;
patetismo; e igualmente en francés. En este sentido PATHOS significa "el
movimiento del ánimo"; "la emoción y afecto", como es evidente y se puede
encontrar en todos los diccionarios, los dolores y las aflicciones.
Ahora nos interesa determinar más claramente el significado de PATHOS
volviendo al significado del radical PATH o mejor a la raíz PAT, primer
elemento de la palabra que nos ocupa. El problema para determinar exactamente el fenómeno psicofilológico al cual se refiere la raíz se encuentra
en la variedad de raíces que tienen las mismas letras y casi idéntica pronunciación; sin embargo, trataremos de lograrlo mediante la comparación
de esas varias raíces y de las distintas voces derivadas de ellas; ya que éstas
no son sino especializaciones del sentido original concreto significado por
la raíz.
En este camino encontramos la ayuda de los gramáticos hindúes que redujeron a quinientas raíces todas las palabras de la lengua sánscrita e indirectamente del griego y del latín, así como de todas las lenguas indoeuropeas,
incluidas las eslavas. En esta reducción encontramos la raíz PA que significa
1

Cfr. por ejemplo

CAMELLI,

Lorenzo, L'Aggamennone di Eschilo, p. 24.

501

�"alimentar y sostener" y de la cual se derivan palabras como el griego
PATER (nan¡e); el skr. PITAR; PAN en el sentido de "dominante". De
este modo la raíz PAT podemos dividirla en dos elementos más primitivos
por lo menos semánticamente, o sea PA con el sentido indicado y luego el
elemento medio -T-; aunque no tenemos documentos de los cuales pudiéramos concluir con certeza lo que vamos a decir; teniendo en cuenta la
analogía de las lenguas; teniendo además en cuenta el significado concreto
de la -T- en todas las lenguas indoeuropeas en el uso que de ella hacen
sobre todo en los elementos fijos de las mismas, como son las terminaciones
de adjetivos y sustantivos, podemos decir que el significado de la T añadido
a la raíz PA es el de "lo dotado de PA" o "la que dota de PA". Dado que
Pa significa "sostener y alimentar'', claramente deducimos que PA-T- significa "lo dotado de sostener, alimentar" o también en la forma activa "lo
que alimenta y sostiene". Si a estos elementos añadimos la terminación -OS;
nos resulta no PATHOS, que es la palabra que venimos estudiando, sino
PATOS, que significa camino, marcha, paso: significado aparentemente muy
diferente del que hemos encontrado para la palabra PATHOS; sin embargo no
es así; como trataremos de aclarar en las líneas siguientes.

TOS como sigue: "el que o la que o la acción de -aparecer, caminar, llegar,
marchar" ; o sea:
el que
1a que

&gt;

aparece, camina, llega, marcha, pasa;

la acción de :

aparecer, caminar, llegar, marchar, pasar.

Sin embargo no es todo y la explicación de la palabra que nos ocupa todavía no aparece clara, PATHOS; pero si tenemos en cuenta que PATOS
puede tener sentido tanto activo como pasivo y desarrollamos el sentido pasivo tendremos: El que o la que o la acción de aparecido, caminado, llegado,
marchado, pasado, o sea:
el que &gt;
1a que

(es) aparecido, caminado, llegado, marchado, pasado.

la acción de (ser) aparecido, caminado, llegado, marchado, pisado.

A la raíz PA se le da el significado de alimentar y sostener de un modo
general; es decir, sin una referencia exacta al fenómeno indicado por la palabra-raíz. Esto lo deducirnos de la abundancia de lugares en los cuales
encontramos una referencia clara a la raíz con otro significado más concreto
y claro; estos lugares son por ejemplo: pisar; piso; pata; patear; etc., en
español e igualmente en las otras lenguas romances como es evidente; más
aún, no sólo en las otras lenguas romances, sino también en las indoeuropeas
como el skr. PATHAH que significa "camino" y otras muchas. De estos datos
deducimos que la raíz PA es alimentar y sostener; pero en el sentido de
llegar a, es decir "pisar", "caminar", "llegar" cuando alguien tiene necesidad
de alimento y de sostén. Efectivamente la expresión PA resulta inexplicable
para todos los investigadores y siempre la reducen a una voz familiar que
dicen los niños cuando comienzan hablar, es decir cuando dicen "PA, PA".2
De esto resulta claro que la significación del fenómeno psicofilológico de la
raíz PA no es propiamente el "alimentar, sostener", sino el "aparecer";
"llegar" ; "caminar" ; "marchar".

Es decir la significación pasiva de PATOS es camino, paso, marcha, aparición, sostén, apoyo. Para la significación pasiva se ha reservado en las
lenguas indoeuropeas PATHOS con el significado de "sufrimiento", "padecimiento", "pasión", es decir, lo caminado, llegado, pisado, marchado,
aparecido. De este modo el PATHOS es camino, paso y marcha del hombre.
La idea tanto en su sentido activo como pasivo se expresa en español con la
palabra PASIÓN para indicar la realidad humana de estar sometido necesariamente a lo que aparece, a lo que llega y viene, es decir a los elementos
naturales, al sol, a la lluvia, al frío, a la sequía; en una palabra a todo
cuanto acaece en esta tierra y determina la existencia de la humanidad. Esto
es claro de la experiencia primera de la humanidad en el hombre primitivo
y sin civilización; con los siglos sin embargo esa experiencia ha dejado huella
en las generaciones y se ha convertido en las "pasiones" humanas; que siendo
caminos del pasado llegan a los hombres del presente como debilidades y
vicios, si no las convierte el hombre del presente en enseñanzas. De este
modo llegamos a la otra palabra que nos interesa, MATHOS, cuyo significado evidente es precisamente el de enseñanza y doctrina. Veamos cómo.

Con los nuevos datos precedentes podemos expresar el significado de PA-

MATHOS es una palabra griega que significa enseñanza. Está compuesta
de dos elementos: una MAT y el otro -OS. Este último ya sabemos que
corresponde al elemento fijo usado en las lenguas indoeuropeas para expresar el nombre sustantivo o al agente o la acción misma.

• A. MEILLET et J. VENDRYES, Traite de Grammaire Comparee des langues classiques
par. e. editione revue et augmentée par J. VENDRYES, Paris, 1953, p. 36.

502

503

�El elemento MAT es igualmente difícil de aclarar por el grande número
de casos y de situaciones en los cuales se usa, incluso v~iando gra~de~ente
su significado; sin embargo, en este caso como en el,anten~r, la expli_cac1~n se
encuentra en los fenómenos de la vida humana, mas sencillos y ordmanos.
La raíz MA hindú y que se encuentra en todas las lenguas indoeuropeas
significa "producir, extender" y de ella se hace derivar una serie de palabra~
grandemente significativas como MADRE, MA!A (gr. ~a,a), Skr~ MATRA,
lat. MATERIA ( con el significado de substancia, materia en esp~nol) . N~estra palabra, sin embargo no se deriva directamente de ~sta ra1z. E!ec~-:amente se la hace derivar del verbo MANTHANO gnego, que Significa
"instruir, enseñar, hacer discípulos"; de este modo claramente MATHOS
· if.1ca «·ms trucc10
·,n, enseñanza, ser discípulo". Debemos encontrar el fes1gn
nómeno psicofilológico al cual se refiere MATHO~ y e~, ve~bo MA~THANO
de lo cual nos constará en qué precisamente consiste la mstrucc10n, la en. , 1os" .
señanza, e1 h acer d1sc1pu
De la raíz MA podemos hacer dos palabras una MATOS }'. otra MATHOS; esto comúnmente no tiene importancia, en este caso sm e~b~rgo
sí la tiene, ya que el cambio del sonido fuerte T al suave_ TH puede md1car
una puntualización del significado exacto. Con el som~o fuerte tenemos
varias palabras derivadas tanto en griego como en espanol y en las otras
lenguas indoeuropeas. En griego existe el verbo MATIOO (µan:w~ que
significa echar la masa de harina en el. molde para hacer el pan o simplemente moldear el pan; igualmente en gnego tenemos MATAI~S (µa-caio~)
y significa vano O inútil. De la misma raíz deriva_ el , aleman la. palabra
MATT que significa laso, abatido, color mate; el mgle~ en ~b10 de la
·
, deriva MAD con el significado de loco, eno3ado, funoso, tonto
nusma raiz
f. · , d
· En español en cambio tenemos la derivación MATE re men1 ose
y necio.
·
al color amortiguado O mortecino. En italiano tenemos MATO con e S1g. do de tonto, loco. La derivación más general es fla ,de. MATER que
niflea
se encuentra en todas las lenguas con ligeras variantes oneticas como veremos al final de este artículo.
La variación TH es anterior a la forma T y aquélla posterior a la forma
• ·ti· a DH. a más aun una y otra forma e incluso la forma DH se
mas pnnu
v
,
·
l
ite en diferentes lenguas en las mismas palabras; el e3emp o
conserva O rep
· l'
más evidente es nuevamente MATER en latín; MOTHER e~ mg es Y
MADRE en español. Es de suponer por tanto que el MATHOS gnego tenga
,

• D
BucK Car! ,t Dictionary of selected synonyms in the principal Indoeurop=~anguag;s, by. 'The University of Chicago Press, Chicago, Illinois, 1949, p. 94.

504

un correspondiente MATOS e incluso un MADHOS; efectivamente en las.
líneas anteriores encontramos las variaciones o al menos algunas de ellas,
de la forma fuerte T; de la forma suave y tenida como más primitiva encontramos el Skr. MADAS, con el significado de borrachera, locura; el
adjetivo skr. Madus, significando dulce, sabroso; e igualmente el skr. Madu,
miel o licor.
De los datos anteriores podemos concluir que MATHOS, MATOS y
MADHOS son tres formas diferentes de una misma palabra o mejor tres
expresiones diferentes de una misma idea y que es usada una u otra según
el tiempo y la lengua de que se trate. Igualmente podemos concluir que el
fenómeno exacto al cual se refiere la palabra MATHOS griega es a la
"acción del que ha sido extendido, producido", o sea, "el que ha sido extendido, producido". La raíz MA que significa producir, extender ( aumentar), repartir, medir; es modificada por el elemento TH para indicar la
acción concreta que tiene un significado tanto pasivo como activo, al estilo
del adjetivo-sustantivo español "bebido", significando tanto "bebedor" como
"bebido". MA11IOS por tanto significa "el producido o extendido" y también el "productor y extensor". En nuestra lengua estas expresiones no suenan
ni claras, ni comprensibles; por tal razón debemos de explicarlas diciendo
que se trata de un proceso o movimiento dinámico, si se me permite la expresión, el primer momento del cual es el MA: producir, extender, aumentar,
elemento; el segundo es MATH: la comunicación o participación de lo
extendido, aumentado, del elemento; el tercer momento sería OS: la personificación en un individuo abstracto de los dos primeros momentos. De este
modo ya comprendemos por qué se da a la palabra MATHOS el significado
de doctrina y enseñanza; no de mera instrucción; sino de enseñanza : es
decir del acopio de la propia experiencia, asimilada y ordenada en sí mismo,
se comunica a otro el secreto, el producto, el resultado. En esto consiste
hacer discípulos.
Teniendo ya el significado de ambas palabras PATHOS y MATHOS podemos comprender mejor el significado de lo que se llama un "PATHOS
MATHOS", o sea, una enseñanza a través del sufrimiento, es decir, a través
de la experiencia más o menos consciente, más o menos necesaria, más o
menos dura.
El elemento PATHOS es necesario a la humanidad; es como un paradigma del signo menos que exige ser aceptado a toda costa y de cualquier
modo; por tal razón resulta un sufrimiento para el individuo; sin embargo
es un sufrimiento que luego se convierte en pradera abundante en pastos
jugosos; o en camino seguro que ahorra a las futuras generaciones duras

505

�experiencias primitivas. El elemento MATHOS es el fruto de ese sufrimiento
plasmado en palabras y frases; en obras de arte; en instrumentos de civilización y de progreso. De esos sufrimientos han salido las invenciones del
fuego y del arado; de la rueda y de la pólvora; de miles y miles de pequeñas
soluciones a miles y miles de pequeñas necesidades de la humanidad; por
tal razón la doctrina y la enseñanza, el MATHOS es también paradigma
del signo más, que exige ser extendido y aumentado, como una basta reserva
de la humanidad que asegure al hombre futuro la confianza y la esperanza;
la alegría y el gusto por la vida.
Nos hemos propuesto en estas lineas analizar igualmente las palabras
PADRE y MADRE no por capricho o al acaso, sino por la grande referencia
que ambas significan con las anteriores PATHOS y MATHOS.
PADRE en español tiene un claro significado; "varón o macho que ha
engendrado"; sin embargo, investigando más a fondo encontramos características más exactas del significado usual y que vienen a iluminar no sólo
las derivaciones de la palabra, si no también las actitudes o motivaciones que
han llevado a producir tales palabras.
El PADRE español tiene su origen directo del latín PATER; paralelo al
PATER latino tenemos el griego PATER (:nai-11e); el Skr. PITAR. Derivados de estos se encuentran el alemán VATER; el ing. FATHER; el
it. PATRE; el fr. PERE. Los elementos de que se compone PADRE o
PATER son dos: PA y TER. Este último elemento es una terminación usada
en las lenguas indoeuropeas para indicar una oposición comparativa como
por ejemplo dexter, sinister; en español sería diestro y siniestro; hablando
de un modo concreto: lo dex en cuanto opuesto a sinis; o hablando en
español: lo dies en cuanto o puesto a sinies.• Consiguientemente en PATER
diríamos: "lo PA en cuanto opuesto a MA": esto se puede decir tanto en
lat., griego y skr., como en español. Nos falta ahora determinar el significado
de PA. Ya arriba hemos dicho que la raíz PA tiene el significado de alimentar
y sostener; o mejor, el de aparecer, llegar, marchar, caminar, cuando alguien tiene necesidad de alimento y de sostén. Por tanto PA-TER sería:
"El aparecer, caminar, etc., en cuanto opuesto al MA". Si además reducimos
el significado de PA a una simple voz infantil, diríamos "La voz PA en
cuanto opuesta a la voz MA". Como quiera que sea, ya tenemos el dato
nuevo de que el significado de PADRE está necesariamente relacionado al
de MADRE y la relación de uno y otro es de oposición o contrariedad. Esta

oposición la podemos entender desde el nivel más sencillo, en el que sin duda
se mueven los niños de pocos meses de nacidos, hasta el nivel más elevado
referente a los pueblos todos y a la humanidad entera. En el nivel más
sencillo la oposición es simplemente local de las letras P y M. Si vemos a
la p reflejada en un espejo tendremos una b; del mismo modo si vemos a la
letra M reflejada en un espejo tendremos W; ahora bien, nos consta que la b
en algún estadio de la evolución de las lenguas es producto de la W, en
cuanto está compuesta de dos V, es decir V V, a las que por otra parte
corresponde la U. Esta observación no se encuentra totalmente sin ningún
testimonio por lo menos en la lengua catalana; efectivamente, dice Vicente
García de Diego en su Diccionario de Voces naturales: "Ma es agua en
el lenguaje infantil". "Alcover recoge del catalán ma 'aigua', en llenguatge
infantil".6 Ahora bien, agua equivale a Wasser alemán y al WATER inglés
y al Unda latino; es decir al sonido W, GG, UU, VV, b y sus enantiomorfas
M y P, que se refieren sin duda a la primera sensación más importante del
niño, que es la de tragar un líquido, de donde presumiblemente le viene al
líquido esencial para la vida el nombre de AGUA, en el cual lo más importante es el sonido labiovelar o gutural.
Por tanto podemos suponer que la oposición primera entre PA y MA
no es propiamente entre los dos términos, sino entre ambos términos y uno
tercero supuesto, es decir, la necesidad de agua y alimento en general. Para
el niño da lo mismo decir TA, TA; BA, BA; MA, MA; PA, PA, como de
hecho nos consta por la experiencia. Lo importante en la significación PADRE y MADRE no es sino la oposición de ambos a la acción misma de
satisfacer la necesidad de alimento o de agua.6
Si ponemos la comparación opositiva en el nivel más elevado de la experiencia conjunta de la humanidad encontramos que PATER se opone a
MATER y viceversa. Lo que resta por aclarar es el significado de PA en
cuanto opuesto al significado de MA en un nivel más cultivado y elaborado.
Ya dejamos declarado el significado de PA; en cuanto al significado de MA
tenemos dicho en líneas anteriores que es €1 de "producir, extender". Ya
podemos ahora describir el significado de ambos como contrapuestos entre
sí. PADRE es el que sostiene y apoya en contraposición a MADRE que es la
que produce y extiende. Padre es una actitud de signo menos que exige por
• MEILLET-VENDRYES,
1

• MEILLET-VENDRYES,

506

ib. o.e., p. 56.

ib. o.e., p. 385.

GARCÍA DEDIEGO, Vicente, Diccionario de voces naturales, por Ed. Aguilar, Madrid

(España), 1968, p. 494.

507

�tanto ser recibido y aceptado; mientras Madre es una actitud de signo más
que tiende a aumentar y a recibir más y más.
Si buscamos una correspondencia objetiva existente fuera de los límites
del cuerpo humano, encontraremos las figur~s de PADRE _Y MADRE en el
sol y en la tierra: el SOL el padre que sostiene y apoya siempre; que llega
y recorre su camino de un punto a otro de la tierra; que se aparece cuando
todas las cosas están esperando su luz y su calor. La TIERRA que produce Y
extiende y hace crecer las semillas de vida puestas en ella por el sol. Éste
se opone a aquélla; aquél se impone a ésta exigente y tajante. _Ambos oponiéndose y uniéndose producen todas las cosas. Todo en la tierra g~arda
en su ser las huellas de esa ley de la vida. Día y noche; luz y obscuridad;
tierra y sol.
Los seres humanos llevan igualmente en sí mismos la huella de esa ley
imperecedera y son unos PADRE y otros MADRE; todos indistintamente
por voluntad de ZEUS están sometido a un PATHO~ para lograr la enseñanza, la doctrina, el elemento, la madre y la materia, el MATHOS, que
le pennita progresar en el logro de su destino, hasta la consumación de las
épocas y de las razas, de los caminos y de las apariciones, para vivir en
la equidad y la justicia; en la libertad y la armonía.

LOS TEXTOS LITERARIOS COMO FUENTE
DEL CONOCIMIENTO SOCIAL
ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

( Asociación Mexicana de Sociología)

Prólogo
A LA SocIOLOOÍA, ciencia joven, hácensele con frecuencia, añadidos que casan
bien con sus orígenes enciclopédicos.
Con el tiempo, la ciencia se despojará de ellos hasta ceñirse a su escueto
oficio, pero mientras, es tentador hacer comparaciones culturales, proponer
reflexiones y señalar fuentes de estudio, las cuales de alguna manera, enriquecen el estudio social.
Por ende, las relaciones de la sociología con la Literatura, la Historia, la
Psicología y otras ciencias, pueden menguar su importancia, mas por lo
pronto, es interesante advertir cuán fascinantes pueden ser estos enfoques.
En principio, para lo que aquí conviene, es bueno delimitar los campos

de estudio propios de la Sociología y la Literatura: luego, hallados éstos,
será interesante plantear correlaciones, habida cuenta que ni una puede
aprovecharse de la otra como prueba de evidencia, ni a la otra, esto es, a la
Literatura, le basta recurrir a aquélla para alcanzar excelencia; empero,
ciertamente, la Sociología enriquece el estudio de las sociedades con el conocimiento del ambiente y la atmósfera espiritual que se resguarda en las
obras literarias, captada por la sensibilidad de testigos o narradores y, por
otra parte, la literatura encuentra en los hechos sociales y la realidad, fuente
inagotable para la recreación de la imaginación y la poesía.
Épica, lírica y dramática rehabilitan mundos perdidos y retrotraen con

508

509

�viveza: costumbres, formas de vida, actividades humanas, pesadumbre, imsterio y pensamiento del pasado inmediato o remoto.

experiencia, el sufriiniento colectivo y la vital actitud ante la vida y la muerte
y el misterio, dan origen al tesoro patrimonial de la historia convivida la
cual se exalta y crea la etapa mítica de los héroes y así nace la epop: ya.

Concretamente las obras universales, son las más ricas .e~ estos c?~tenidos
-quizá a ello deben parte de su perennidad- así, la Biblia, la_ Dwma Comedia, Hamlet, Fausto O don Quijote de la Mancha, po,r citar algunos
monumentos literarios de la cultura occidental, ofrecen mas elementos de
juicio para la sociología, que el dato escueto y, desde luego, esos textos

El hombre vive en sociedad, crea sus leyes, inventa su realidad y la transforma, como un desdoblamiento de verdad y mentira; vuelve a sí mismo
y expresa sus sentimientos, así sucesivamente nacen los monumentos documentales, la leyenda y la poesía.

resguardan el testimonio con mayor hermosura.
Más allá del mero registro de un hecho social, lo importante de la _literatura desde el punto de vista sociológico, es el conociiniento muy amplio q~e
proporciona de un lapso histórico de la humanidad. Con gran. fr_ecuenoa,
las obras literarias descubren las fuerzas subyacentes de los movimientos espirituales, precursores de cambios radicales del devenir humano.
Otras veces las narraciones se anticipan a los hechos al explorar las form~s
de comportamiento de las sociedades antiguas. Por ejemplo, hay que recurrir
a la lectura de las grandes epopeyas como el Mahabhárata, el Popal ~uh,
.b l ngos O el Cantar del Mio Cid, las cuales proyectan la electrizada
,
d. ·,
1os N t e u
vibración que estremeció a los grupos humanos en los ti~mpos d~, su r~ _icaci~n
para observar en sus textos, el canto a las fuerzas de mtegracion, _d1S1dencia,
amor, libertad y valores morales que conforman acervos muy neos de 1~
historia legendaria y poética de la antigüedad. Los héroes pueden ser considerados como el reflejo de las comunidades que los exaltaron y los grandes
libros muestran el clima social de las diferentes etapas de las culturas en sus
estadios cíclicos de florecimiento y destrucción.
El estudio del fenómeno social puede enriquecerse con la literatura, en
cuanto que, por una parte lo presenta como expresión o aspiración_ de una
determinada realidad social y, por otra parte y con bas_e en _la anterior, proporciona los elementos para beneficiar a los textos hteranos como fuente
del conocimiento de lo social.
Si a descubrir constantes vamos, oficio propio de la _indagación social, se
advertirá la relación íntima de una duplicidad de comentes que va~ r~fle. do a la sociedad humana y a su expresión literaria con tanta fidelidad
Jan
· 1
f
a un género literario que
que puede afirmarse: cada etapa socia con orm
le es afín.
A grandes rasgos se advierte esto en una sinopsis tentativa:
El hombre forma sociedades obedeciendo a circunstancias externas de geografía y ubicación pero, arraigado en parecidos orígenes en los cuales la

510

El hombre entra en conflicto con la sociedad y nace un género ambicioso
que lo contiene todo: la novela. Por ejemplo la novela psicológica del siglo
XIX nace de la preocupación de haber hallado los resortes ocultos subconscientes y su manto de influencia es tan dramático que todavía hoy es
decisivo en la configuración de los personajes.

Por otro lado, en la literatura hallamos el testimonio claro de los procesos
de cohesión y disolución de la sociedad, las manifestaciones de los sentimientos que provoca los sismos y las escisiones internas del grupo social, tanto de
afianzamiento como de agresión.
El simbolismo y la religiosidad constituyeron el fermento de las antiguas
sociedades y pueden considerarse como elementos de fusión mental colectiva.
Algunos libros nos informan asimismo del perfil social que tuvieron las
culturas antiguas. A guisa de ejemplo, tenemos El libro de los Muertos o Ritual
Funerario de Egipto, en sus 170 capítulos, muestra a las generaciones agrupadas alrededor al tema de la muerte. Los antiguos egipcios, crearon una
forma de convivencia social que presenta la ingenua tenacidad, por otra
parte trágica, de alcanzar la eternidad mediante la protección de la integridad incorrupta del cuerpo, pero en la reflexión social, se advierte claramente la presencia de los esclavos en la construcción de las tumbas faraónicas, la endurecida jerarquía social, el orden mítico de la vida y la presencia
del río protector.
En la Epopeya sobre la Creación, de la literatura asiriocaldea, como en la
Biblia, o el Popal Vuh, se descubre la interpretación fabulosa de los orígenes
que muestran la angustia del hombre por encontrar su cabal radicación y sus
relaciones con las fuerzas sobrenaturales y misteriosas. Este afán por encontrar
las raíces, será una constante en todas las religiones.
Los Kings o libros sagrados de China forman una colección de canciones,
ritos, ceremonias y deberes familiares donde pueden observarse las características de las más antiguas organizaciones sociales.

511

�Mahabhárata y Ramayana -afirma Millares Cario- son los dos grandes
poemas épicos de la India y constituyen lo que es por antonomasia una
epopeya. Ambas dan noticia de la participación de héroes, hombres y mitos,
en la formación de la conciencia mágica de la cultura milenaria.
La Biblia es el más excelso monumento literario de la literatura universal.
Hállase ahí el relato de las dinastías, el decálogo del comportamiento, las
leyes de la convivencia, las formas del culto y el alma poética no solamente
de un pueblo sino de una religión que inició una era que aún persiste.

Punto importante para la Sociología, es saber que estas obras, no fueron
escritas por un autor, ni por un grupo de autores, ni siquiera por unas per-sonas que hubieran vivido en determinada época, sino que son el resultado
de una lenta, paulatina y hermosa decantación secular, "mester" de las generaciones de una cultura, donde cada época hizo su aportación o resguardo
del patrimonio espiritual y repitió -una y otra vez- hasta perpetuarlo, el
-contenido literario, que informa en las diversas fases del desenvolvimiento
de un pueblo y por lo tanto son summas del pensamiento colectivo.
El Corán, libro sagrado de los árabes, es un ejemplo fascinador. Sus reglas
-severísimas son normas para el comportamiento de millones de fieles y arrai·gan el pasado a pesar del presente, mantienen intacta la tradición, ordenan
las peregrinaciones y hacen volver las miradas de todos los que practican
,esa religión hacia los lugares santos, día con día, hora a hora, desde cualquier
punto del orbe. Los relatos de Las mil y ttna noches son fuente de fascinación literaria pero también, venero para escudriñar el comportamiento de
los pueblos que los árabes subyugaron, porque parecen haber tenido la virtud

.de apropiarse de los tesoros narrativos de ellos.
También el arte es una función del alma colectiva, dice Wndth, así, algunos
,de los mandatos inflexibles de El Corán, pueden ser el remoto antecedente de
algunas manifestaciones del arte actual; por ejemplo, la prohibición de representar el cuerpo humano, que dio origen al arabesco geométrico de extra,ordinaria belleza y puede ser antecedente del arte abstracto, aunque como
ya se ha dicho, la pugna entre arte figurativo y abstracto, no deja de ser
una discusión asaz bizantina.
¡ Ah, los libros! La interpretación libre de la Bib.lia provocó el choque im-

presionante de las conciencias y la escisión social -los hermanos separadosque se ha mantenido hasta nuestros días desde la Reforma, aunque suavizada
definitivamente por el Concilio Vaticano II.

de un hombre? ¿ Qué oscuros resortes mueven a los grupos sociales para que
ellos renuncien a su libertad y acepten hasta el sacrificio por imposición de
una sola voluntad? Esta entrega colectiva es uno de los temas más interesantes del fenómeno psicosocial.
El héroe divinizado está presente en la llíada de los griegos. Las estampas
plenas ~e grandeza de _los fu~~rales del guerrero troyano, la venganza de los
contendientes y el sentido trag1co de la muerte tienen como telón de fond
1 .
1 ·'
'
o,
a mmo ac1on de los ejércitos por decisión de una fuerza acumulada.
"L~ individualida~ creadora, el héroe, forma la sustancia de la divinidad.
El rm~o de Kukulkan-Quetzalcóatl, enlaza las civilizaciones mexicanas de
Yucatan y la Mesa Central, erigiéndose en una representación heroico-divina
que abarca a pueblos cuyo origen común aún no se demuestra. Como Odín
para los pueblos ~ermánicos
sajones, según la observación de Carlyle, es
Quetzalcoatl un eJemplo autentico del dios héroe" (Antonio Caso: Sociología).

'!

Los mitos nahoas se registran en los jeroglíficos, son recogidos de los "informantes" . en los manuscritos y conservan la tradición literaria en forma
oral o escrita, así en memorial resguardado, literatura y convivencia social,
perviven.
~tra consideración peculiar: la literatura resguarda vivamente el hecho
SOCial. Antes que la historia congele los hechos, la literatura retiene la fres:ura. Hoy, por ~je~plo, Grecia y Roma forman una unidad clásica, pero
~ste n~ era el cnteno de quienes vivieron en la Edad Media y tenían una
idea diferente del rudo concepto del conquistador romano. Dícelo así el
Arcipreste de Hita, en la forma sabrosa que le es peculiar cómo fue la
disputa de griegos y romanos cuando estos últimos demandaban las leyes y
son presentados como bellacos, aunque su fiereza y temple de dominio les
hicieron conquistar a todos los países del mare nostrum. Con el tiempo,' fue
la ley romana, una de las aportaciones definitivas a la cultura occidental.
No puede ser completo el estudio de la Edad Media, sin conocer La Divina
Comedia de Dante Alighieri. El libro magistral resume la cosmovisión de
aquella época y es obra cumbre de la literatura universal.
"Dante al promulgar su mensaje poético de salvación, procede sobre la
base de una auténtica experiencia vivida, la del pecador arrepentido. . . En
un clima de desasimiento o renuncia a sus esperanzas mortales inicia un
. .
'
v1a1e a ultratumba, a los tres reinos, infierno, purgatorio y paraíso." Pero
es un viaje de su tiempo. "No hay nada tan cristiano ni tan medieval (por

¿ Cómo explicar que los pueblos puedan ser arrastrados por la voluntad
513

.512

IIUMANITAS-33

�algo Dante lo lleva en sus entrañas) como esa imagen de la vida humana
como viaje o peregrinación. El hombre, mientras viva, es hombre viajero
( horno viator) , porque su término final no está aquí, sino allá." ( Antonio
Gómez Robledo: Dante.)
Donde expone las ideas políticas, sociales y morales de su mundo, con una
alegoría vital que informa cómo era el tiempo que le tocó vivir y recoge
leyendas antiguas, imágenes árabes, muestra el pensamiento de los santos
padres, es ensalzar a los poetas latinos y, en una concepción apocalíptica,
nos da una visión medieval de hermosura impresionante.
Vemos dos libros españoles. "Desde el punto de vista sociológico, la Celestina -dice Héctor Gally- refleja de un modo muy claro, la filosofía vital,
en este caso popular, del Renacimiento."
Cervantes, en Don Quijote de la Mancha, censura las caducas relaciones
feudales y la sociedad absolutista de España: "La realidad tan multifacética
y variada de aquel tiempo halla en el Quijote su forma correspondiente en
todos los géneros, estilos y lenguajes de la época, constituyendo los dos aspectos un admirable equilibrio, una perfecta armonía entre el contenido y
la forma, entre el ropaje y la esencia, desconcertante para quienes no logren
comprender que ése es el secreto del desarrollo, el sistema, la fórmula genial
única con que podían ser combatidas la decadencia y la descomposición de
una sociedad podrida hasta los tuétanos" Ludovik Osterc: El pensamiento
social y político del Quijote.
En el libro mencionado, esta cita del escritor cubano José Armas y Cárdenas: "Dos grandes aspectos tiene la novela de Cervantes: el de monumento literario y de la lengua, que ocupa un puesto único en la historia del
arte y principalmente en la del Renacimiento, y el de documento social
reflejo de su época en conjunto y en detalle".
En los primeros años del siglo XVI encontramos la interesante figura
de Maquiavelo. Ningún hombre de su época vio con tanta clarividencia, el
desplazamiento de las instituciones europeas y advirtió la corrupción moral
y política del cambio social. En sus libros El Príncipe y Los discursos, explicó
la forma de adoptar ciertas formas de habilidad política para evitar la ruina
debido a las ambiciones de las distintas iglesias que habían nacido con la
Reforma protestante.
Alfred Von Martín en su libro Sociología del Renacimiento hace observaciones muy interesantes sobre el rasgo característico de la tendencia del

arte renacentista, con su carácter popular y la aparición del desnudo como
transformación burguesa del arte y su conexión sociológica.
En la literatura del Japón, puede advertirse el cambio de la sociedad al
transformarse el pensamiento cerrado. El período de Tokio, tiene obras literarias que a partir de 1868, muestran ya la asimilación del ambiente europeo,
esto es, la literatura registra el movimiento social.

Libros literarios con utopías sociales
Preocupación constante de la humanidad, ha sido el deseo de hallar formas de convivencia entre los hombres. Algunos que, por su sensibilidad
recogieron esta inquietud de su época, diéronse a la tarea de imaginar sociedades perfectas y así se escribieron libros importantes para la historia del
pensamiento social, válidos también para la literatura, aquéllos por el registro de una manifestación sociológica y éstos por razón de sus excelencias
creadoras.
Dentro de la literatura universal La Ciudad de Dios de San Agustín y
Las Moradas de Santa Teresa de Jesús, son dos monumentos donde la convivencia ideal se ubica en la vida ultraterrena, obras escritas de acuerdo
con la atmósfera espiritual de la Edad Media.
Otros libros de diversa calidad literaria, escritos en diversas épocas, informan de la constante preocupación por crear una sociedad ideal. Se llaman
libros utópicos o utopías.
La palabra viene del griego aú que significa no y de topos, lugar, o sea
un lugar que no existe.
Uno de los libros más famosos sobre el tema es La República de Platón,
aunque algunas de las recomendaciones del filósofo pondrían hoy los pelos
de punta, como los consejos a los padres para elegir a los hijos que deben
vivir.
En su libro, después de hacer el panegírico de la inteligencia femenina,
afirma paladinamente:
"Las mujeres de nuestros guerreros serán, en su totalidad, comunes a todos;
ninguna de ellas habitará en particular con ninguno de ellos; los hijos serán
comunes, y los padres no conocerán a sus hijos, ni éstos a sus padres... en
cuanto a los hijos de los súbditos inferiores, así como aquellos de los demás
que tengan alguna deformidad, serán ocultados, como conviene, en algún
515

514

�secreto paraje que estrá prohibido revelar. :Ésta es la manera de conservar
en toda su pureza la casta de nuestros guerreros."
Conocida por todos es la célebre Utopía de Tomás Moro ( 1478-1535),
obra clásica que ha dado nombre a toda la escuela. Moro, canciller y víctima
del rey Enrique VIII de Inglaterra, describe un estado socialista ideal.
Curiosamente los sociólogos afirman que nunca en la historia a alguien
se le ha ocurrido presentar como utopía, un estado liberal capitalista.
Campanella, el monje dominico, cien años después de Moro, escribe La
Ciudad del Sol, también refiriéndose a un estado socialista en el cual los
bienes son comunes y la administración de los mismos se hace bajo determinado plan.
Las utopías tienen como carácter esencial y constante el alejamiento de
la realidad, la presencia de lo soñado, el elemento reconfortante paradisíaco
y la presencia del bien, el amor y la seguridad; sociedades en las cuales los
hombres ponen en juego lo mejor de sí mismos para lograr una convivencia
ideal.
José Vasconcelos, el ilustre pensador mexicano, fija también una sociedad
utópica donde magnifica el mestizaje y. hace aparecer una sociedad regida
por el amor y la belleza que nacerá en Brasil, tierra pródiga, lugar del
asentamiento humano de la Raza Cósmica.
Natas sobre literatura mexicana y sus
relaciones con el estudio social

Ya se ha dicho, se vuelve a consignar aquí: nuestra historia mexicana
parece cortada a tajos, así es fácil también advertir cada etapa, signada por
un gran acontecimiento histórico que disloca el comportamiento de las sociedades y donde los escritores, testigos muchas veces, describen los acontecimientos con diversa emoción.
Hay hechos peculiares, singularísimos en nuestra historia social y literaria
que merecen citarse. Por ejemplo, encontramos en los principios, grandes
sorpresas: los cantos y manifestaciones literarias de las antiguas culturas,
fueron por muchos siglos ignorados o sujetos a simple curiosidad arqueológica. Hay una poesía indígena "perdida en mucha parte, como enlazada
con una civilización que el conquistador reprimía de caso pensado, confundida con un material religioso que el misionero tenía el encargo de expurgar,
y mal preservada en la tradición oral, puesto que no captaba el jeroglífico y
516

la escritura fonética apenas se ensayaba. . . ella ha dejado, sin embargo, re-

liquias de inconfundible aroma añejo, que acusan una estética y una ideación
no europeas y que permiten apreciar su carácter" (Alfonso Reyes: Las
Letras Patrias).
Actualmente, en gran medida, debido a las traducciones de Ángel Ma.
Garibay, estos poemas desc~bren su fulgor, pero requieren de la interpretación del mundo cultural del que provienen para comprender su significado.
Veamos algunas fechas. En la porción terrestre de Mesoamérica viven
civilizaciones y culturas incipientes.
Aislados, desenvuelven lentamente su vida. A mediados de la centuria del
siglo XV, sobreviene la llamada "conquista".
Es un acontecimiento radical, empero no hay epopeya; no podía haberla.
¿ Quién osaría hablar de vencedores y vencidos, cuando al fin de cuentas
la raza mestiza se unifica? Pero el relato, forma literaria elemental, hecha
con carácter de refutación histórica, pasa a planos superiores merced a la
fuerza de los acontecimientos, así la Historia Verdadera de la Conquista
de la Nueva España escrita por Berna! Díaz del Castillo, muestra el choque de
dos mundos diferentes, y el dramático enfrentamiento de dos culturas.

Al asentarse la época colonial, se imponen fórmulas, lengua y leyes, pensamientos y costumbres. Aparentemente lo indígena desaparece, pero muchos
aspectos del arte, la artesanía y el habla, tejen calladamente lazos de unión,
entre ellos, el teatro evangelizador. Es posible advertir en las formas curiosas
de ese adoctrinamiento, la penetración espiritual. El interesante proceso de
aculturación tiene en el teatro un recurso genial. Además, "el teatro llenó
un hueco que había dejado la desaparición de la cultura antigua" (F. Horcasitas: El Teatro N áhuatl) .
En el siglo XVIII Nueva España es la más opulenta ciudad del nuevo
mundo. Se consolida entonces una cultura barroca, acaso "la más homogénea cultura que México haya producido. El arte florece al unísono de la
literatura, con la oratoria sagrada, con la ciencia en su aspecto externo, con
la filosofía escolástico-sofística, con las costumbres. Esta unidad, nunca antes
lograda, nos enseña, nos demuestra, que el país ha alcanzado su madurez.
El México de hoy ha nacido en estas fechas: desde entonces ha podido
desarrollar su personalidad, libre, espiritualmente, de la metrópoli". (M.
Toussaint: El arte de la Nueva España) .
El siglo XVIII es considerado por algunos como el de mayor esplendor
autóctono que ha tenido México, sin embargo, no hay unidad nacional,
517

�· esta' en 1a 1engua Y "el. lenguaje
pues el mayor escollo social
. .. , . es un factor
básico de toda comunidad (Uribe-Villegas: La sociolmguistica actual) .
Las castas hablaban dialectos, la gran población indígena_ de la ciudad
de México, se expresaba en náhuatl; mestizos, criollos y es~anoles, ha~l~ban
el castellano, pero los representantes de la alta cultura, teman co~o id;~ma
culto, el latín. Sin embargo, en esos poemas, plenos de re~er~ncias ~lasicas
europeas se encuentran ya puntos de vista, costumbres y paisajes mexicanos,
esto puede observarse en el hermoso Poema ~er~ico de Diego José Abad,
uno de los representantes de la época de los jesmtas.
Igual que en España, la corriente literaria culta corre p3:alela con la
popular. Están presentes también, los co~idos P~P~~res, , denvados de_ los
romances espan- 0 1es y desde el punto de vista sociologico, estos, son el , ejem.
plo más fresco de la expresión del alma colectiva, por su caracter anonuno,
su ingenuidad y el relato de aquello que conmueve al pueblo.
Ciertas corrientes literarias, al enlazarse con procesos ~cial:s mu_y definidos son testimonio ambivalente de interrelación entre soc10log1a y literatura.
Tai es el caso del romanticismo en México.
Hay tres clases de románticos en México. La primera generación _puede
ser caracterizada por la obra de José María Heredia ( 1803-1839), nacido "en
Cuba, pero precursor de nuestro romanticismo, el cual, con_ su poe~a El
de Cholula" aborda no solamente el tema del tiempo smo del
T eocalli
· d'
· · mexi·cano y los temas de la antigua cultura m igena.
paisaje
Una característica del romanticismo es el afán de ubicar los tem_as de la
imaginación, en una realidad exótica. Curiosamente, p~tas Y ~ove~s~
,xi·co como una necesidad social de identificac1on,
1 tro de Me
abuscareros
,
,
l'
·
Tal es el caso de Ignacio Rodnguez Ga van, con
en el pasado 1egendano.
"Profecía de Guatimoc" considerado como obra maestra del rosus poemas
manticismo mexicano.
Otros escritores buscan la autenticidad en lo folclórico, como Guillermo
•t
pm'ta el alma callej·era los tipos populares y el color, pero lo que
P ne o que
'
.
, ·
d M' ·
aquí conviene citar es que el movimiento romántico de Ame~ca Y e exico,
, oca crucial de las guerras de independencia. Contra el vaaparece en la ep
.
d ·
·
levantan los caudillos y paralelamente los escntores epn en sus
sa11 aje, se
'd
¡
obras literarias y en el periodismo combatiente, su voz estremeci a por e
- d 1
1 libertad . hallada que fue, aparece la novela. La
empeno e a canzar a
,
.
.
un género que abarca múltiples recursos expresivos; la que se tiene
novela es
, J
, F , dez
es El Periquillo Sarniento de Jose oaqum eman
por primera nuestra,

:~n

de Lizardi, autor que cumple en 1976, el bicentenario de su nacimiento.
La obra es profundamente significativa desde el punto de vista social, no
solamente porque ofrece un cuadro de la vida social de su tiempo, sino
porque muestra la intención educativa y moralizante del autor que era el
tema de mayor preocupación de los pensadores. La flamante república, las
divisiones nacionales y los problemas políticos, se sumaban a la ignorancia
de miles de pobladores y los que sabían escribir, expresaban en novelas y
cuentos, proclamas y narraciones, su actitud moralizante.
Los charros, la vida rural, los contrabandistas, están presentes en la novela
de Luis G. Inclán de luengo título: Astucia, el Jefe de los Hermanos de la
Hoja, charros contrabandistas de la Rama. En ella, una multifacética sociedad de ricos y pobres, jueces, militares y petrimetres, así como fiestas y
jolgorios, hospitales y cárceles, viven dentro de un ambiente de asonadas
políticas, con un lenguaje que informa del proceso de la aculturación lingüística. "Lo que más cautiva y maravilla --de esta novela- es su extraordinaria receptividad del lenguaje popular, al grado que no hay palabra,
modismo, refrán o frase mexicanos que no se hallen en esta amena selva de
nuestro desarrollo lingüístico, a través de nuestra historia de cuatro siglos"
según Salado Alvarez.

La vida rural, importante en un pueblo como el nuestro, está presente
en una novela cuasi perfecta: La Parcela de José López Portillo y Rojas
(1850-1923). Asimismo la novela de folletín y la de costumbres, captan los
acontecimientos diarios y son fuente interesante de la indagación social.
Dos últimos ejemplos ilustran la interrelación entre la Sociología y la
Literatura. La influencia de la cultura francesa fue decisiva en la literatura
finisecular del siglo XIX y es testimonio del irredento afán de la mentalidad
colonial mexicana, empeñada en copiar fielmente los modelos de las metrópolis europeas, pero, la novela de la revolución, en el primer tercio de
nuestra centuria nace paralela a un acontecimiento de compulsiva transformación social y presentará, ya desnudo, el rostro propio del mexicano, devastado por sucesivas frustraciones, pero poderoso y definitivamente nuestro.
Epílogo

El hombre crea la sociedad, ahí convive y entra también en conflicto con
ella, sin que pueda predecirse -hasta el momento-- ninguna otra forma
diferente que no sea el hombre dentro de esa circunstancia.
519

518

�En cada tiempo de ese registro social, aparece un género literario peculiar.
Veamos, a grandes pinceladas, algunos ejemplos:

La mitología fue característica de las etapas teogónicas y cosmogónicas
de la humanidad; la epopeya nace con la fundación de las civilizaciones; la
lírica aparece cuando el hombre se centra en sí mismo y expresa el sentido
de la vida, el amor y la muerte; la leyenda se presenta cuando el ser humano
confunde hechos y mitos por desgaste de la tradición oral o para hacer una
nueva reubicación del patrimonio literario. La novela, género ambicioso,
aparece en los tiempos nuevos, y expresa los conflictos heterogéneos de nuestra realidad. Precisamente el descubrimiento de un nuevo mundo -el subconsciente- permite hurgar campos antes desconocidos donde se hallan las
causas profundas de la conducta humana que trascenderá a la sociedad.
Marginalmente se podría afirmar que hay una paulatina mengua de grandeza en estos estadios: del dios al héroe y de éste al líder redentor de las
masas, pero en plano inverso, también podría afirmarse que jamás se había
descrito con tanta hermosura, el sufrimiento que causan en el ser humano,
los conflictos sociales.
Aspecto de importancia es señalar: la literatura no es el resultado de la
simple imaginación del autor, sino se da en un tiempo que de alguna manera
la configura, como espejo más o menos fiel de una atmósfera esencial y
con las aportaciones que el hombre ha heredado de las generaciones adultas,
hasta ese momento del devenir humano.
En la literatura no solamente están presentes los sentimientos de duda,
temor o alegría, por citar algunos de íntima raigambre, sino el ansia de
poder, la agresividad y la codicia que se proyectan en la sociedad y que
permiten advertir la presencia de las fuerzas que modifican la sociedad, así
en cada hecho social, está subyacente, ese ser maravilloso y conflictivo, noble
y miserable, rencoroso y piadoso, que es el hombre en la dualidad patética
que forma lo que podía ser llamado con la frase de Malraux, "humanismo
trágico".
La poesía magnifica los grandes movimientos sociales. Existe en todos los
pueblos un acervo resguardado con amor formado con la literatura patriótica, escrita paralelamente al acontecer de los grandes sufrimientos colectivos. Los poetas mayores, juglares, trovadores y versificadores populares, han
cantado o narrado aquellos hechos que conmueven a los pueblos y dejan
el testimonio de su emoción en poemas, romances y corridos. Si en unos hay
un soplo de grandeza, en otros se conserva la frescura, porque son la voz
con la que el pueblo repite la historia y la atesora.

520

Los cantos a la libertad nunca fueron mas' vigorosos que los escn'tos por
11os que padecieron el mied0 paruco
aque
, . de perderla 0 tu ·
•
siones y soportaron la agre . ,
.
es vieron en prision o 1a esclavitud.
Curiosamente, muchos de los me·o
J res escritores del
h
vinculados a las causas sociale
, momento an estado
s, unas veces porque se lo
porque el impacto social trasc· d
proponen, otras
ien e a Ias letras Obras d
1·d
raria son también textos de fl . , f'I , . .
.
e gran ca i ad litere exion 1osof1co-social
¡·
Ortega y Gasset Camus Paul S
s·lffione d B · '· como 1os ibros de
'
,
artre
citar a algunos.
'
e oivoir Y Octavio Paz, por
Hay naturalmente excepciones. "El últim
. .
ha sido la aparición d
,
o _gran acontec1m1ento poético no
e una poes1a de la circunstancia hist, .
(
de compromiso)' sino la reaparición de una p ,
,.
onca o poesía
es la afirmación de una poesía d 1
,
oes1a m1tica o retórica: esto
real a la poesía sino de in
e a lno-poe~1a... No se trata de incorporar lo
'
corporar a poes1a a la realid d
,
.
del mundo moderno" (G ··t
p· ,
ª
·
·
·
poes1a peculiar
ae ean icon-· Panorama d e l L'iteratura Francesa
actual) .

ª

Las obras
estéticas son
.' 1
En f10, a

maestras de la literatura
.
1
summas de 1
.. , univ~rsa ' aparte de sus excelencias
b
.
. a cosmovis1on del tiempo vivido por la humanidad
o ra literana:
·

.
l Refleja· o da testimonio de una circunstancia hist'onca,
ya que no se escribe
a azar, smo es consecuencia de una atmósfera social capta da por los autores.
Resume de una ma
.
dispersos de una soc ~;ad a veces magistral: ~ermosa y lúcida, los elementos
.
. i~ a ' como estremeclffilento vital de una pluralidad
emOCionante de vibraciones.
Capt~, merced a la sensibilidad de los autores, matices muy interesantes
de la vida de los pueblos, resguardándolos con peculiar frescura.
Presenta
· ¡es con multiples
, .
. . . a los grupos socia
y extrañas faceta d b'd
la posibilidad d
s, e 1 o a
e
sus
recursos
literarios
como
el
diálogo, la descnpcion,
. . , 1a
narr ·' l 1
,
acion, a a egona, la parábola y el juego de las metáforas.
D;scubre los esquemas mentales de la composición de las sociedades como
pu:d e~dser los resortes dinámicos de los procesos definitivos, tales c~mo la
so an ad humana, la interrelación de causas y efectos así co
1
log'a
· ·
,
mo a crono1 : nac1ID1ento, eclosión y muerte de los pueblos.
Enriquece el campo de la investigaci'o'n socia
. 1 con elementos que se res-

521

�guardan en el patrimonio cultural, donde pueden . ball~e, las causas profundas que mantienen, retardan o aceleran una s1tuac1ón.
.
. .
trata de exaltar la importancia de la llamada h~ratura
Cabe rep_enr. ~o sed
- 1 una característica de la obra literaria que
compromeuda, smo e sena _ar
recrea la sociedad y la traSC1ende.
.
d h be las porque el ser huTampoco son afirmaciones cerradas, m pue e a ~ '
h
ones
, l d" , ·co de la sociedad es un ser cambiante, pero ay raz
mano, nuc eo marni
d
;ornar en cuenta estas consideraciones
válidas como las apunta as, para
debido' a sus apoyos de evidencia.
.
. 1 ,
Literatura con sus campos propios de
Q~eden cada una, SOC10 º!:u[ntos ara ~dvertir relaciones entre ell~s,
estudio y valgan estos apun
. _P.
.
a la Sociología, ciencia
1 fascinante tarea señalada en pnnc1p10: mientras
..
en a
ha
- didos los textos literarios puedan beneficiarse
joven se le puedan cer ana
'
como' fuentes del conocimiento social.

Ciudad de México, diciembre de 1976.

UN RADICAL PROBLEMA DE LA HISTORIA "MEXICANA"

ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacional de Antropología
e Historia

LA

HlSTORIA

No CABE DUDA de que la Historia es la obra más fecunda y excelsa que ha
llevado a efecto el hombre, que con la ayuda de las artes de escribir y de
medir el tiempo logró levantar en la oquedad de la nada, que es el pasado,
el puente que inscribe y describe cuanto de importancia y trascendencia
acaeció al pasado de los hombres, por la vida.

EL HISTORIADOR • RESURRECTOR

Si pudiéramos cantar la alabanza debida a la proeza de la Historia, que
mantiene vigente lo que ya sucumbió en el arcano de eso que llamamos
tiempo, tendríamos que recordar la Omnipotencia del Único que puede resucitar a los muertos, y entonaríamos el himno de gloria que merecen los
seres privilegiados que son los historiadores verdaderos.

HISTORIA - CICERÓN

Cicerón llamó a la Historia Maestra de la Vida, que se convierte en paradigma de la virtud creadora, que proyecta el ayer lejano, que revive el
próximo pasado y orienta al incierto por venir. La Historia no es ceniza, ni
522

.523

�tumba, es dinámica que como el átomo genera energía en manifestación
permanente del pasado.

LA

HISTORIA EN ECLIPSE

de lo porvenir. En esto, nos dice, sé que se hallará todo lo que se acertare
a desear.

EL LrnRo - EL

DocuMENTO

La historia en diferentes etapas, y ahora en nuestros días, está en eclipse;
circunstancias múltiples la tienen con deformaciones, mutilaciones y defectos;
causas son varias y de diversa índole, la primera y principal radica en la
falta de preparación del historiador, por lo general con desconocimiento total
o parcial de la metodología, y en general de la ciencia histórica, además
de la incapacidad para conocer en forma suficiente los testimonios que confirman y afirman sus proposiciones, en un medio donde los centros de información carecen de la más elemental organización. Depósitos documentales
y bibliográficos en completo desorden, que han desviado a tantos investigadores de la ruta que se habían propuesto investigar.

. La_ hi_storia, pues, debe ser considerada como ciencia de la vida, como
ciencia instrumental ~or su impulso creador para abordar y aun resolver los
problemas del devemr
humano, por ello Cicerón la llamo' y con Justicia,
· · ·
.
Maestr~ de la Vida; y al exaltar a la Historia a esta categoría, exaltamos
concomitantemente
a sus fuentes, el libro, y el documento en general, que
,
son sus mas preclaros exponentes.

Alamán a mediados del siglo XIX, decía que el problema de México radicaba en la ignorancia de sus letrados, motivo suficiente que ha impedido
formar una historia integral de México y que en el siglo XIX hizo decir a
García Icazbalceta que la Historia de México estaba por hacerse, frase que
aún está vigente; porque tenemos ensayos, apuntes, intentos, pero aún no
tenemos historia verdadera, dentro del sentido relativo de la Historia.

Otr:1 de las ca~sas_ de que la Historia no pueda ser justa y verdadera,
~dem~ de las atribwdas al historiador, es la de que es punto menos que
imposible que el autor conozca suficientemente el caudal de informac·'
tr
·
d.
ion
re osfectiva isp~n~ble_ Y existente y menos en los repositorios mexicanos,
ademas de que m s1qwera se podrá afirmar que se tenga un conocimiento
exh~us_tivo y completo de tal o cual acervo documental y bibliográfico, pues
a diario se e~cuentran libros, mapas, documentos y otros testimonios que
dan un curso insospechado a los hechos que se estudian.

W.

RoBERTSON

William Robertson afirma que a ningún historiador se le debe creer, si
no presenta las pruebas en que funda sus aserciones; si esto no hace, dice7
hará relaciones entretenidas, pero no historia.

HISTORIADOR - DoN QUIJOTE

Cervantes Saavedra, en su imponderable Don Quijote afirma que los historiadores deben ser puntuales, verdaderos y no nada apasionados, y que ni
el interés ni el miedo, el rencor ni la afición, les hagan torcer el camino
de la verdad, cuya madre es la Historia, émula del tiempo, depósito de las
acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia

524

ÜTRA CAUSA - MÚLTIPLES TESTIMONIOS

Por ello debemos estar convencidos de que la Historia se hace a base de
rectificaciones y he allí la raíz y la razón de la veracidad en la Historia,
por lo general dubitativa.

PUNTO DE VISTA P1'R,SONAL DEL HISTORIADOR

Acaso la mayor dificultad que hallará el historiador para transmitir en
su obra la verdad histórica, sea la casi imposibilidad práctica de sustraerse
al punto de vista personal, que le hace decirnos su verdad; quizá muy relativa
Y la verdad relativa se vuelve en múltiples ocasiones, una verdad sospechosa.
Ortega y Gasset hace ver este escollo con toda claridad; a lo que hay
que agregar correlativamente el statu del escritor en cuanto a cultura cri~ y~~
,

525

�HISTORIA ESCRITA

Historia escrita será pues Ja manifestación literaria de la Realidad, materializada en libros, mapas y otros documentos.
Libros mapas y documentos que son independientes, temáticamente considerado; sino que en general, los unos se derivan de los otros, y se enlazan
entre sí ;or razón de causa a efecto dando lugar a la fonn~ción de un C~r~us,
que es el resultado final del proceso, después del_ trat~1cnto 1:1et?dologico,
dentro de la crítica de valoración de los testimoruos directos e indirectos de
los acontecimientos.

Congreso, en la ciudad de Washington. La preocupaaon se agrava por la
carencia de Catálogos-nóminas accesibles a los investigadores. Contamos desde
Juego para México con la Guía Bolton; con la parte conducente de la obra
del R.P. Lino Gómez Canedo, Los Archivos de la Historia de América; La
Guía del Antiguo Ayuntamiento de la Ciudad de México, de insospechada
proyección; la edición en doce volúmenes de las obras publicadas por el
Instituto Panamericano de Geografía e Historia acerca de las Misiones Americanas en los Archivos Europeos, además de catálogos parciales de fondos
documentales en microfilm en repertorios particulares como el riquísimo del
Instituto Nacional de Antropología e Historia, que cuenta con más de quince
millones de microcopias con documentaciones provinciales mexicanas.

B) Bibliotecas de Historia de México.
LAS FUENTES HISTÓRICAS

a) Archivos de historia de México.
b) Bibliotecas de historia de México.
c) Instituciones conservadoras de documentos.
d) Instituciones docentes { Histo_ri~dores
para la formación de:
Arch1v1stas
Bibliotecarios.
Consideramos pues lo que preconiza el enunciado anterior en lo relativo a:

A) Archivos de la Historia de México.
Una de las aparentes preocupaciones de investigadores e in~tituciones,, a~olos estudios históricos es el estado actual de los Archivos de Mexico,
cadas a
'
.,
brep
y la dificultad para la consulta de la abundante documentac1on, que su
ticia y obrepticiamente ha emigrado por las puntas de la Rosa o .Estrella :-e
los Vientos. En España desde luego el Archivo ?eneral de. Ind_1as, el _H1~tórico Nacional, el general de Simancas, Acadenn~ ,d~ la Histon~, crel n~msimo de El Ferro), etc.; en Inglaterra: Museo Bntámco~,el Foremº _Office,
importante para el estudio de la lucha , de ema~cipac1on; en I~ha: La
Biblioteca Apostólica Vaticana, así podnan scguuse enumerando, en_ los
Estados Unidos de Norteamérica, basta con dos botones de muestr~: U~versidad de California en Berkeley y Uni,·ersidad de Texas en Au~ti~, mas las
estupendas colecciones de Ja Sección Latinoamericana en la Biblioteca del

526

El caso de las Bibliotecas de Historia en México es tanto o más lamentable
que el de los Archivos Históricos; sólo unas cuantas bibliotecas son prácticamente consultables en sus fondos bibliográficos sobre Historia de México;
por lo general estas Bibliotecas carecen de plan, de personal preparado, y por
consiguiente de catálogos y del sentido que estos centros deben tener y tienen
en otros países, donde las antiguas bibliotecas han evolucionado a convertirse en grandes centros de información.
Para colmo de los colmos un número apreciable de Universidades estatales, en México, carecen de Bibliotecas y en la ciudad de México se han perdido
para la consulta en quince años más de diez grandes bibliotecas.
En los Estados, la generalidad de las Bibliotecas son de tipo estatal y municipal y deben ser citadas en el aspecto de la consulta histórica: Monterrey&gt;
San Luis Potosí, Durango, Mérida, Xalapa y Saltillo.
C) Instituciones conservadoras de Documentos.

Son: Desde luego el Archivo General de la Nación, los de las Secretarías
de Estado y de Instituciones como la Universidad Nacional de México, en
su Biblioteca Nacional; el Instituto Nacional de Antropología e Historia y
algunas colecciones particulares como el Centro de Estudios Históricos de
Condumex, digno de particular laudanza; hay colecciones menores que no
por ello dejan de ser valiosas.
Merecen especial mención los archivos eclesiásticos, aunque no todos bien
conservados, que desde los Arzobispales hasta los Parroquiales son fuentes

527

�permanentes de riquísima información desde el siglo XVI hasta nuestros días;
aquí hay que reconocer a la Sociedad Genealógica de los Mormones, la interesante recolección de microfilms de los libros parroquiales, que además
de otros datos, nos dan la secuencia del movimiento demográfico en extensas
-zonas del país.

D) I nstituciones docentes.
La formación de investigadores y de historiadores está a cargo principalmente de las Universidades, mas unas cuantas en México tienen la carrera
de Historia y sus frutos no siempre son opimos, como se puede apreciar por
1a historiografía mexicana moderna y contemporánea, bien está que hay
instituciones como el Colegio de México, la Universidad Iberoamericana,
la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara, de la
Universidad Autónoma de la misma ciudad; de la Universidad de Veracruz,
pero vuelvo a deciros, los frutos no son como quisiéramos y nuestra circuns·tancia los exige, opimos, y las golondrinas que anuncian una nueva era en
la historiografía mexicana, no hacen aún verano.

mismo núcleo de hechos se refracta diversamente según el espectador que
lo describe.
Ningunos temas se prestan mejor a un análisis de este tipo que los diversos
enfoques de historiadores mexicanos hacia la historia de su propio país.
Varios ejemplos podríamos exponer, baste considerar el encuentro de la
expresión greco-latina-árabe con las expresiones del mundo americano; dos
tipos de civilización entran en conflicto para que lentamente surja una nueva
expresión doblemente tradicional americana y europea lo que origina uno
de los hechos más dramáticos, más deslumbrantes de la Historia. Dramático
por el encuentro violento de dos civilizaciones separadas entre ellas y, en un
principio, ajenas entre sí; deslumbrante, porque en la conquista de América
se entreveran encomiendas, hecho y derecho, leyenda e historia, guerra y
misión, agresión y voluntad de una nueva Ciudad de Dios.
Todo ello nos lleva a meditar en la problemática de este radical problema
de la Historia "Mexicana".

De las consideraciones que anteceden, se desprenden las conclusiones si_guientes:
la. La urgencia de crear una Escuela de historiografía mexicana que dé
fin a los historietistas y forme a los historiadores.
2a. Es de imprescindible urgencia la creación de una Escuela de Archiveros, con la preparación y exigencias del caso.
3a. De la misma manera se exige una Escuela bien planeada, de bibliotecarios, y conservadores de Museos, para la defensa del patrimonio
de los testimonios de la Historia de México.
Además, debemos considerar que todas estas carencias que hemos puntualizado nos llevan a una deshumanización de la historia y del historiador;
y los daños que estas carencias ocasionan son de fatales consecuencias para
entender la evolución de la comunidad humana a que se contrae; por ello
hay que buscar al hombre que escribe la historia tratando de ver en él su
preparación y cómo ha procesado su investigación, tratando de averiguar lo
que siente, lo que piensa y lo que quiere al indagar cuáles son los motivos que
mueven lo que escribe y le hacen ver los hechos de determinada manera.
Cada hombre contempla la realidad que le rodea con una perspectiva propia
y no puede haber estudio más apasionante que el de observar cómo un

.528

529
HUMANITAS-34

�INFLUENCIA DE LA POLÍTICA SOBRE
LA LEGISLACIÓN AGRARIA

DR. Lurno MENDIETA v NúÑEz
Presidente de la Asociación
Mexicana de Sociología

TooA LEGISLACIÓN TIENE un trasfondo político. La política es la fuerza social
decisiva en las agrupaciones humanas. Crea la ley, modifica o la hace nugatoria. tsta es una constante sociológica universal.
No puede pensarse siquiera en un hacer legislativo contrario a la política
dominante en una sociedad determinada. Sin embargo, la política es más
notoria en algunos campos de la legislación sobre los que ejerce influencia
perturbadora.
El Derecho Agrario, la presencia de fuerzas políticas es constante, al grado
de que han impedido hasta la fecha su cabal configuración.
1) La legislaci6n Agraria en la antigüedad. Esto ha sido así desde tiempos
remotos. En diversos países del mundo antiguo, como si se tratase de una
ley o constante sociológica, hallamos la misma secuencia: un movimiento
político, a veces revolucionario, que logra la expedición de leyes agrarias en
beneficio del proletariado del campo y una contracorriente que nulifica o
desvirtúa esas leyes.
Víctor Alba, en su interesante Historia General del Campesino, nos proporciona varios ejemplos.
El deseo de posesión ilimitada del suelo agrícola es tan grande en el
hombre, que se impone sobre toda consideración humana y divina hasta en
pueblos de tan profunda religiosidad como el hebreo. En el siglo XII antes
de Cristo, dice el autor citado, al establecerse los hebreos en Canaan, repartieron equitativamente las tierras conquistadas a los cananeos; pero al surgir
531

�la propiedad privada, se olvidaron de las Leyes de Moisés que ordenaban el
reparto periódico del agro y se produjo la concentración territorial en pocas
manos lo que determinó la lucha entre campesinos sin patrimonio y grandes
terratenientes. Los profetas tomaron en vano la defensa de los débiles, Isaías
predicó: "Ay de los que juntan casa con casa y añaden tierra a tierra
hasta el término del lugar, ellos serán colocados solos en medio del mundo"
y predijo que cuando naciera el reino de Jehová, "las naciones de sus espadas
forjarán arados y de sus lanzas hoces". Hubo varios levantamientos de las
masas rurales y débiles intentos legislativos en pro de la Reforma Agraria;
pero sólo quedó en el viento la voz de los profetas.1
Algo semejante aconteció en Persia, en Egipto y en Grecia.
También el pueblo romano se enfrentó con el problema de la lucha entre
grandes terratenientes y campesinos desheredados. Esto obligó al Estado a
dictar leyes agrarias en varias ocasiones como por ejemplo la Ley Licinia del
año 376 antes de la era cristiana que limitó a 500 yugadas (126 hectáreas)
la extensión de tierra que podía poseer una sola persona. Pero todo intento
de reforma resultó trágico e inútil como el de los hermanos Graco que perecieron en la lucha.
2) La Legislaci6n Agraria en el mundo civilizado moderno. En el mundo
civilizado moderno, continúa la influencia de la política en la legislación
sobre el reparto y tenencia de la tierra para desvirtuar sus fines. El Sr. Lic.
Fernando González Roa, en un libro admirable sobre El Aspecto Agrario
de la Revoluci6n Mexicana, lo demuestra haciendo breve, sustancioso estudio
comparativo de esta cuestión en Estados Unidos de Norteamérica, en Francia, en China, en Holanda, Rusia, las Antillas y la América Latina. Sus
investigaciones llegan hasta el año de 1919. De entonces a nuestros días
concretándonos a los países de Centro y Sudamérica, la historia es la misma:
concentración del Agro en pocas manos, miseria de las masas rurales, presión
política de los terratenientes y de las clases acomodadas para mantener a
toda costa la organización social y económica que los favorece.
Después de la segunda guerra mundial, gracias a la Alianza para el Progreso y a instancias de la Organización de Estados Americanos, se pone como
condición de ayuda económica a los pueblos de Latinoamérica, el que promuevan sus respectivas reformas agrarias y sólo entonces emprenden notable
actividad legislativa en pro de los campesinos; pero de manera conservadora
porque dejan intocadas las grandes propiedades y proyectan la entrega de
1

ALBA,

tierras al proletariado del campo , .
de colonización interior más
dumcamente sobre Jas baldías; son leyes
,
.
que e verdadera refo
L R , .
el actual gobierno milita
. , rma. a epublica del
P eru, haJo
•
r es 1a excepcion
llí
0
, pues a se entreaaron
1as haciendas como grandes um'da des prod f
·
jornaleros que trabaJºaban en 11
uc ivas, sm fraccionarlas, a los
e as.
La actividad legislativa de carácter a
.
conocer, no sólo a través de I lib
grano antes aludida nos permitió
.
os ros el problema de I dº ºb . ,
smo tomar parte en algunos . t
d
. .
a istn ucion del agro
, .
m entos e legislación
hº .
'
pasitos de favorecer el progres d 1
,
. que se ic1eron con proo e os paises hispan
·
cuentran en vías de desarrollo.
oamencanos que se en~l año de 1949, siendo Primer Magistrado de
Arevalo, el Presidente de la C,
d
.
Guatemala el Dr. José
!adores vino a México para . a~taara e Diputados, en unión de otros legismvi rnos a colabor
11
de una Ley de Reforma Ag . .
ar con e os en la redacción
rana, pero cuando II
.
1
las tropas de la guarnición se hab'
bl
egamos a a capital, parte de
ian su evado con
ti
d 1
.
mo vo e asesinato
deI Coronel Arana y apenas si• me f ue posible
d
anteproyecto de ley que debido a 1
. .,
, . re actar un esquemático
.
a agitac1on política no llegó a formali
Haci 1 - d
zarse.
a e ano e 1961, el gobierno de I R , .
dueto de su Embajador en M, .
~ . ;P_ubl_ica de Honduras, por con.
ex1co, se srrv10 mVItarno
1
e1 I nstituto Nacional Agrar1· d
,
s para co aborar con
o e ese pa1s y u
··
formulación de la Ley de Ref
A
. n corms1onado de la OEA en la
orma graria En Te · ¡
e1 representante de la Orga . . , d
.
guc1ga pa como no llegaba
d.
mzacion e Estados Am .
d
tu iar las condiciones socioeconómicas la C
. ~ncanos, espués de esanteproyecto de código mínimo dº ºdiyd
onstituc1~n del país, redacté un
ivi o en una pnm
y un~ segunda adjetiva. En virtud de ue no
. era parte sustantiva
propiedades sin previa inde . . ,
q
era posible tocar las grandes
. .
mmzacion porque se vio! ,
dº
. .
tltucionales establecí un im
t
.
anan isposiciones cons'
pues o progresivo de ac e dO
1
a fin de obli
.
. u r
con a extensión
d·e cada predio
1
.
gar ª os propietarios a
f
·
tierras e mtroduje otros preceptos f
bl
que racc10naran sus
,
avara es al campesinad p
.
.
o. oco tiempo
d espues, vino una comisión del I nshtuto
a traerme ¡
.
en el que tomó parte el enviado de la OEA ue 11 , e pr~yecto defmitivo
yo regresaba a México Q d,
b
q
ego precisamente cuando
. ue e asom rado al ver q
.
.
coma de mi trabaJ·o se bah'
.
d .
ue sm cambiar una sola
'
ian mtro ucido artí ¡
1
venientes para transform
I
cu os e ave, en lugares conagrarias. '
ar una ey moderada en la más radical de las leyes
Emití opinión en el sentido de
,
.
redactado e ir introd . d
qu~ sena me1or aceptar el texto que había
.
ucien o, a medida que las co
tur
lí .
IDitieran, orientaciones legales de extrema izqu1er
. . ~
as
~o
lo pera que si seticas
adoptaban

Víctor, Historia General del Campesino, p. 121.

533
532

�desde luego, resultarían peligrosas porque i·ban a lesionar bruscamente muchos intereses.
. untos de vista, el Congreso aprobó el proyecto
Pero no se aceptaron IlllS p
d
,
e produJ· o un cuartelazo que deb p as semanas espues, s
d,
tal como esta a. oc
M .
Villeda Morales y la ley que o
rrib6 al gobierno del presidente Dr. ar1ano
l l ·1
.
.
misión violenta de la política en a e~is aÉste es un eJemplo de la mtro
h
dado casos de sublevaciones
. Q
tros sepamos no se an
'd'
ción agrana. ue noso
.: d
Código Civil o de un Co igo
1
b t r la derogacion e un
castrenses para o ene
d 1 d cho las modificaciones y aun a
.
.
ales
ramas
e
ere
'
,
l
Penal. En as pnncip
1
1
mediante las acciones cnd l
d namientos lega es se ogran
,
abrogación e os or e . .
a través de los cuerpos legislativos, que asi
ticas y creativas de los Juristas,
1
.dades de cada país y de
los van perfeccionando Y adecuando a as necesi

nulificada.

cada época.
distribución de
E México la influencia de la política en las l~yes sobre
n . dad 'territorial nos viene desde tiempos leJanos.
1a propie
}' '
aña con alto sentido moral y re igioso
En la colonia, los Reyes de Esp . ' . , de los pueblos indígenas, en las
. .ciada la dommac1on
h
establecieron apenas lill
.
.
.
lásicas de nuestro Derec o
.
1535 las dos msbtuciones c
cédulas de b.!3 Y
,
. ., d .
La priniera para atender a
'6
la restitucron e tierras.
1
d
Agrario: la otaci n Y
f d
y la segunda para devo ver
las necesidades de los pueblos que se hunb. aran 'do arrebatadas. pero tod;;is
. d d
ue les u iesen s1
,
a los inclios las propie a es q
1
p6 ·to de favorecerlos no fueron
. .
dictaron con e pro s1
las disposiciones que se
. d
desarrollaron en la Nueva Escumplidas, porque colonos y conqwsta
que las nulificó prácticamente
en las Indias en general, una po ca
.
pana y
b. . e territoriales y sus mtereses.
para defender sus am ic1on s
.,
ria

;r:

• 1os de coloniaJ· e, a la concentracion agra
, 11 , ¡0 largo de tres s1g
As1 se ego, a
.
de indios. Fue ésta 1a causa
en pocas manos y al pauperismo de 1~ masas
. . 1 de la guerra de independencia.
prmcipa
.
·
bargo no a ltero' la pol'1tica de las clases domiLa independencia, sm ero
'.
1 d' t on leyes de colonización con
obiernos naoona es ic ar
nantes. Los nuevos g
.
bl
rales. pero deberían llevarse
.f
1 s carencias de los pue os ru
'
objeto de satis acer a
b ld'
fin de no tocar la propie, .
te sobre campos a ios a
a la práctica umcamen
.
E tas leyes fueron un completo
. d d 1 grandes terrateruentes. s
dad pnva a e os
.
.
del suelo agrícola en be,
d ¡ acaparamiento excesivo
fracaso. El fenomeno e
.
. , d ante 100 años hasta provocar
. d
. tocracia agraria contmuo ur
nefic10 e una ans
'
. •ento armado una nueva
ía revolución de 1910. Al triunfo de este movlffil
'
534

corriente política que venía gestándose desde los priineros años de la guerra
de independencia, política iniciada por Hidalgo y Morelos y animada por
notables escritores como Francisco Severo Maldonado, Ponciano Arriaga,
Juan Sarabia, Antonio Díaz Soto y Gama, Andrés Molina Enríquez, y otros
no menos eminentes, cuhninó en planes como el de Ayala, el del villismo
y por fin en la Ley de 6 de enero de 1915 con la que se inició la Reforma
Agraria de México. Esta ley restableció las dos vías agrarias de la época
colonial: la restitución de tierras a los pueblos que hubiesen sido despojados
de ellas y la dotación para los que no pudiendo demostrar el despojo, las
necesitaran ( Artículo 3o.).
Las dotaciones deberían llevarse a cabo expropiando, por cuenta del gobierno nacional, de las haciendas inmediatamente colindantes con los pueblos interesados, la extensión suficiente para satisfacer las necesidades de su
población ( Artículo 3o.) .
Como se ve, el procedimiento inicial de la Reforma Agraria era puramente
expropiatorio. Así se estableció también en el artículo 27 de la Constitución
de 1917, parte final del párrafo tercero en relación inmediata con el segundo
y en la primera reglamentación de este precepto que fue la Ley de Ejidos
de 28 de diciembre de 1920. Esto permitía a las autoridades agrarias estudiar
las necesidades de los pueblos peticionarios y con arreglo a ellas, proyectar las
extensiones de tierra de que serían dotados. La relación era únicamente entre
el pueblo solicitante y las autoridades; pero el Reglamento Agrario de lo.
de abril de 1922 que sustituyó a la Ley de Ejidos, dio ingerencia en el procedimiento dotatorio y restitutorio a los propietarios afectados, al establecer
que podían presentar todos los escritos y pruebas que desearan y se les concedió un plazo de 30 días para alegar ante la Comisión Nacional Agraria.
( Artículo 28.)
Fue este un error fatal, porque al ser considerados los terratenientes como
partes se instituyó de hecho un juicio agrario en el que los dueños de las
propiedades afectadas tenían el carácter de demandados y los peticionarios
de actores o demandantes ante tribunales administrativos.
Las deficiencias del procedimiento permitieron a los terratenientes interponer amparos que entorpecían las dotaciones y en los que, con frecuencia
obtuvieron sentencias favorables.
Con objeto de impedir esto, el Sr. Lic. Narciso Bassols, en la Ley de
Dotaciones y Restituciones de Tierras y Aguas de 23 de abril de 1927, trató
de perfeccionar el procedimiento dentro de las exigencias de los artículos
14 y 16 constitucionales y aun cuando logró una codificación congruente,
535

�asentada en rectos principios jurídicos, en realidad consolidó así ~1 e~·~or de
convertir el procedimiento expropiatorio consagrado en la Constitu~o~, en
una contienda judicial que estaba justificada en el caso de restituciones
de tierras porque ahí sí había un actor, los denunciantes y un d:man~ado,
el terrateniente que iba a responder en el juicio con , sus propio~ b:enes;
pero en el caso de las dotaciones los afectados no teman po~ que figurar
en un procedimiento en el que el Estado y no ellos, con los bienes q~~ expropiaba y que por ese hecho pasaban a su poder, respondía a las peticiones
dotatorias de los campesinos. A pesar de esto de entonces en ~d:l~nte en_ l_as
Leyes y Códigos que se sucedieron quedó,. hasta la !echa, el 1wc10 admmistrativo agrario como una institución prácticamente mvulnerable con resultados desastrosos.
Porque en el juicio se tomaban en cuenta las necesidades de los demandantes de acuerdo con un censo que se levantaba al efecto y no las del
núcleo de población al que pertenecían, de manera que al dictarse la resolución definitiva en ésta solamente se daban tierras a limitado número de
peticionarios. y habría estado bien si se atendieran sus de:°an~as en corto
plazo; pero el procedimiento agrario duraba 10, 15, 20 y mas anos Y cua?do
por fin se entregaban las extensiones territoriales señalad~s. en la re~ol~~ión,
ya los que las necesitaban no eran únicamente los 30 solicitantes pnm1tlvos,
pongamos por caso, sino 300. Desde el punto de vist~ po_l~tico y a~uí vemos
na vez más la intromisión de la política en la legislacion agraria, no era
~onveniente desatender a los nuevos necesitados y entonces se ideó la llamada
depuración censal, que en realidad era el levanta~ento de o~o ce~so, par_a
entregar las tierras dotadas a los 300 que aparec1an en el ID1Smo sm patrimonio. Si en la resolución se dotaba con 10 hectáreas a cada uno de los 30
solicitantes, el reparto final entre los 300 era de 3 hectáreas per capite. Así
se llegó a la pulverización de los ejidos a la que alguna vez llamamos el
cáncer de la Reforma Agraria.
La mayoría de los veinticinco mil ejidos que se dice hay en la actualidad,
no tienen parcelas de extensión suficiente para satisfacer, con sus productos,
Jas necesidades de los ejidatarios y sus familias. En no pocos la parcela es
de 2, de una, de ½ y hasta de ¼ de hectárea. Ésta es la causa de que
muchos ejidatarios las abandonen o las alquilen porque cuando son ~uy
reducidas resulta incosteable su explotación. En el mejor de los casos, si la
parcela es de cuatro o de cinco hectáreas de tierras de buena calidad, sólo
sirven para propiciar una pobre economía de subsistencia.
Desde el principio del reparto de tierras, se presentó el problema _d~ la
titulación de )as parcelas, pues al entregarse los ejidos al pueblo beneficiado

536

sólo se hacía un fraccionamiento provisional. Hasta el año de 1925 se dictó
1~ primera Ley_ ~eglamentaria del Patrimonio Parcelario Ejidal que fue
bien pronto suslitwda por otra, objeto a su vez de varias reformas. Sin em~a_rgo, no llegó a cump~rse satisfactoriamente por razones o sinrazones pohticas. El General Ignacio C. Enríquez, en carta que dirio-ió al Presidente
Lázaro Cárdenas, abogando por la titulación de las parcela: ejidales le dice
.
'
en una entrev¡sta Jue tu~o con el P1:sidente Calles hizo la misma peticion Y__ que 1: contesto ~ue si se daban titulos de propiedad de la parcela
a los_ e31datarios, se considerarían dueños absolutos de las tierras y al no
nece~1tarnos nos mandaran a paseo. Esta cuestión ejidal, agregó es el mejor
medio de tener controlada a esa gente, con sólo decirles: "si quieres tierras
tienes qu~ estar con el gobierno; que no están con el gobierno, pues no
tendrán lierras".2

~u:,

El Presidente Manuel Ávila Camacho, durante su régimen pretendió que
se titularan las parcelas hasta entonces repartidas; pero aquí interviene una
política subterránea de extrema izquierda contraria a la propiedad individualizada. Se le dijo que la titulación de lo distribuido hasta entonces tardaría 50 años y se le propuso y aceptó la simple expedición de certificados
de derechos agrarios que hacen del titular una especie de copropietario porque no se especifica en ellos la parcela que le corresponde, su extensión y
linderos. Esto ha dado lugar a numerosos abusos por parte de los Comisariados ejidales que con frecuencia despojan a los usuarios o cambian o reducen
sus precarias posesiones.
La instauración del juicio agrario dio lugar a que los terratenientes afectados abusaran del amparo con graves consecuencias para los campesinos
solicitantes de ejidos, pues aun cuando la Corte estableció jurisprudencia en
el sentido de que en esta materia no procedía la suspensión del acto ret iamado, en numerosas ocasiones después de que los beneficiados con un reparto habían construido sus casas y durante años explotado la tierra, una
sentencia definitiva en favor de los afectados les quitaba sus posesiones.
Hubo casos en que tal cosa se hizo a punta de bayoneta, destruyendo sus
siembras, quemándoles sus hogares, por el ejército que otrora luchó en pro
de las reivindicaciones agrarias.
Con este motivo surgió en el seno de las agrupaciones campesinas gran
• General C. ENRÍQUEZ, Ignacio, "Carta a Lázaro Cárdenas", publicada en Temas
Contemporáneos, Núm. 237, Instituto de lnvestigacione! Sociales y Econ6micas, A. C.
Año XX, julio 15, 1974, p. 10.

537

�inquietud, manifiesta inconformidad y comenzó a gestarse una corriente política que obtuvo la supresión de la procedencia del juicio de garantías y
de cualquier recurso ante las autoridades judiciales contra las resoluciones
dictadas en materia de dotación o de restitución de tierras, mediante la
reforma, por decreto de 23 de diciembre de 1931, de la Ley de 6 de enero
de 1915 que se consideraba parte integrante del artículo 27 de la Constitución.
La Reforma fue un verdadero dislate jurídico que vino a descoyuntar
nuestro sistema constitucional, pues dejó intocada la garantía de inafectabilidad en favor de los pequeños propietarios establecida en el párrafo 3o.
del artículo 27 citado y suprimió la única manera efectiva de hacerla valer:
El amparo. Contra esta situación que, de haberse mantenido, habría señalado
el camino para hacer nugatorias otras garantías constitucionales, se produjeron numerosas críticas en las páginas editoriales de los diarios de México,
entre ellas las nuestras.
Ante el I Congreso Nacional Revolucionario de Derecho Agrario, reunido
en México el 4 de julio de 1945 presentamos una ponencia proponiendo la
reforma del artículo 27 constitucional, con objeto de que se fijara en su
texto la extensión de la pequeña propiedad que debería considerarse inafectable, aduciendo que si se dejaba a las leyes reglamentarias este señalamiento,
podía. ser reducida con frecuencia haciendo prácticamente inútil la garantía
constitucional. Esto ya había sucedido y consideramos que era una forma
de violar dicha garantía.
Propusimos también que se elevaran a la categoría constitucional, en el
mismo precepto, las inafectabilidades de otras extensiones de tierra en razón
de sus cultivos valiosos o de su destino que venían respetándose desde que
fue"ron incluidas en el Reglamento Agrario del Presidente Alvaro Obregón
y finalmente que se restableciera la procedencia del amparo únicamente en
favor de los pequeños propietarios, señalándose sanciones drásticas para quienes lo promovieron sin tener esa calidad, a fin de evitar el abuso que dio
motivo a su entonces vigente supresión.
Pero en el seno del Congreso dominaba una corriente política extremista
y la ponencia no fue aprobada. Sin embargo, en el campo crecía la inquietud y la inconformidad de los pequeños propietarios que al verse privados
de defender sus intereses acudiendo al amparo, no se atrevían a introducir
mejoras en sus tierras ante el justificado temor de ser afectados de un
momento a otro por una dotación ejidal. La producción agropecuaria empezó
a decrecer notablemente y ante esta situación el Primer Magistrado Lic.
538

Miguel Alemán llevó a cabo la f
en los términos propuestos en re orma del ~culo 27 de la Constitución
modificación de que en vez d nuetstbrla ponencia antes aludida, con la única
.
e es a ecerse sanci
d á .
qmenes promoviesen el amp
.
, . ones r sticas en contra de
, 1
..
aro sm ser autenuc
creo e certificado de inafectab"lid d
.
os pequenos propietarios se
afectación. Éste fue un erro i l a con obJeto de ponerlos a cubierto de ~na
r amentable porq
obtenerse con rapidez y d" l
'
ue ese documento no p dí
io ugar a escand I
f
o a
consecuencias aún se resienten
a ?~s tra iques burocráticos cuyas
bilidad para proteger grandes' pues_ : exp1d1eron certificados de inafectahacer constar falsas clasif . prop1e ~des con el fácil procedimiento d
1caciones de tierras.
e
Debemos advertir que nosotros n t
de las reformas introducidas en el ºA ot~amlos parte alguna en la redacción
.
r lCU O 27 COnsu
•=tuc1ona
. ] por el Presidente M iguel Alemán.
De la
, conformida d d e los campesinos con 1
.,
se paso a la inconformidad d l
- a supres1on del amparo agrario
d d d ,
e os pequenos pro . tar·10
'
a
e estos con su restabl • .
pie
s Y de la conformie
. .
eC1ID1ento, a la demag0 iñ,. d la • .
mpezaron a criticar y aun sigue
·1·
d
o- e
s izquierdas que
1
n en ican o las modif· .
na es antes mencionadas H b
.
..
icac1ones constitucior
•
u o qwen diJO
h b'
que a ian parado en seco la
R e1orma Agraria como si ésta d
escansara en la af t "ó
y no d e Ias grandes propied d
,
ec ac1 n de las pequeñas
"bTd d
a es que seguian y ,
.
s1 1 i a es de afectaciones ésta , l
aun siguen ofreciendo potierras.
'
s s1 egales, en favor de los peticionarios de

A partir de la Ley Bassols se sucedió
El número de leyes, decretos circular
un verd~~ero maratón legislativo.
rogan disposiciones a=ri,,. '
e~ que modifican o enmiendan o de0 · - ~ pasan de cien hasta
•
caos se dictó el Código Agr . d 1
que para poner fin a este
legislación porque unüicó e ano de 9~4 verdadero progreso en nuestra
n un or enamiento s.15t á .
perso sobre la materia.
em tico cuanto había dis~l. Código de 1934 era, sin embar o
.
rev1S1ón crítica que dio lugar 1 C, dig ' muy imperfecto. Ameritaba una
1940 un tanto mejor que el ant: . ~ go Agrario de 23 de septiembre de
sustituido el 23 de diciembre d ln9o4r2, pero aun lleno de imperfecciones. Fue
·
e
por un nue
d
·
vigente la friolera de 29 añ d
vo or enanuento que estuvo
•
os urante los cuales se d · ·
c1as, 1agunas y disposiciones anti
. .
a virtieron sus deficienf
d
constitucionales que hi •
. .
uese erogado a fin de sus.t·tuír·
1
c1eron md1spensable
1
o por otro que
· ·
e1 que se capitalizara la exp .
.
d ..
corrigiese sus errores y en
enenc1a a qumda d
t
.
estuvo en vigor.
uran e e1 tiempo en que
El Sr. Presidente Lle Adolfo Ló
M
.
pez ateos, se sirvió invitarme por con539

�1

!~:::~

dueto del Jefe del Departamento Agrario para qu: fonnul:~e :
1
. .
de nuevo Código. Acepté sintiéndome muy honra o y pe 1
• tanto para prevenir susceptib1., d
n funcionario de esa &lt;lependenoa,
c1on e u
,.
onfrontar mis ideas, mis puntos
lidades burocráticas Y_ políticas ~roo para
a experiencia en la aplide vista, con el criteno de algwen que tuv1e~ 1arg
.
caci6n de las leyes sobre distribución y tenencia de la tierra.

?

. "6
'a fue el Sr· Ing· Luis G. Alcerreca.
L a persona desl·gnada, a petic1 n m1 ,.
1 · ·ente forma: yo
Trabajamos ses~ones diatas ~ran~: :u::;:~e:~o ªat~digo que había
pr~ntaba, ca~1:os :::m:u:~do tuve el cargo de Oficial Mayor del Deescnto algunAtie ~ El Ing Alcerreca aprobaba o hacía observaciones que
partamento grano.
·
discutíamos hasta llegar a completo acuerdo.
El Código tenía un capítulo para hacer efectivas .las responsabilidades
b"
d
b de
lir
bo la Reforma Agraria con o Jeto e a o
los encargados de llevar a ca
1 . . . . , de la Reforma y otras
la impunidad de que gozaban _de_sde a m1cd1acsagra1ondaron profundamente a
.
. .
d ·iguroso cumplimiento que e
.
d1Spos1oones e 1
.
d
.
inf rmaron al Sr. Lic.
los dirigentes de la dependenc.ia menc10~:b~~~e::sen~do era inaceptable.
L6pez Mateos que el antepro~ectod qhaue ta 1 primeras horas del siguiente
45 día trabajan o
s
as
.
.
Entonces, en
s,
.
ti ron a la consideración pres1denoal.
laron
un
Código
Agrario
que
sorne
e
.
.
.,
f
ormu.
d
. tu la fineza de enviármelo solicitando m1 opIDion
El Pnmer Man atano vo
· l
l .,
una crítica analítica negativa pues por muy gema que ~
que se reso vio en
de Je es en tan corto plazo. El trabaJo
sea no es posib~e ela':&lt;&gt;rar un t~~ par/ no proceder con precipitaciones,
legislativo requiere tiempo su ic1en ~
. .
serenidad, meditación e independenoa de cnteno.
b
d q e había prometido en
El Sr. Pr~sidente L6pe; M:::o:rí: ~ta;:: c:n : nuevo Código Agrauno de sus informes anua es q
que se aceptase el que presen. · , d l Departamento para
rio ante la oposioon e
ha d
· dictamen sobre
'
Al
y yo y ante el total rec zo e rru
tamos el Sr. Ing. cerreca
A
.
t6 por no enviar ninguno al
el formulado por el Departamento grano, op
Congreso de la Unión.
.
.
. 50licité del Sr. Lic. López Mateos permiso para
Ante estas orcurutancias,
•
L. Humberto
.
liz d
En respuesta su secretano ic.
publicar el trabajo rea a o.
d
me indicó que el Presidente
Romero Pérez en carta de _12 d~ ,~ayo eblicaci6n que se hizo bajo el rubro
consideraba "de indudable mteres
puA rario por el Centro de Invesde Un Anteproyecto de Nuevo o igo g
,
.
.
Agran·as
el
7
de
agosto
de
1964.
ugac1ones
,
.
, A

1964

C:;

Pero no fue sino hasta la e1eco.6n de1 Sr. Lic. Lu1S Echevema

540

lvarez,

como Presidente de la República, que tuve la oportunidad de tomar parte
en la discusión del Anteproyecto de Ley Federal de Reforma Agraria pre-

sentado por la Confederación Nacional Campesina. Este anteproyecto, según
se hizo constar en las correspondientes apostillas, tenía varios artículos tomados de Un Anteproyecto de Nuevo C6digo Agrario y aproveché la oportunidad para introducir otros muchos más en largas discusiones.
A riesgo de incurrir en lo que algunos pudieran considerar signo de egocentrismo, permítasenos exponer ciertos aspectos de nuestra intervención en
el Proyecto definitivo de la Ley Federal de Reforma Agraria aprobado
por el Congreso de la Unión.
En esta materia se advierte una situación desconcertante. Legislar, según
el Diccionario de la Academia Española de la Lengua, es dar o establecer
leyes; pero conforme a Derecho sólo puede darlas o establecerlas, en un
país democrático, el Poder Legislativo que, paradójicamente, casi nunca las
redacta.
En México, el mecanismo de la legislación es éste: comisiones de especialistas formulan los anteproyectos encomendados por el Ejecutivo quien
una vez que los acepta, los envía al Congreso en donde, a veces, sin discusión
alguna son aprobados.
De aquí resulta que, en realidad, los autores de las leyes, que rigen en
un país, son los integrantes de las comisiones que las hacen y quienes una
vez promulgadas quedan en el anonimato, salvo los raros casos de personalidades relevantes que, sin proponérselo, ven ligado su nombre al de su misma
obra. Esto dificulta la correcta interpretación y aplicación de las leyes y por
eso consideramos que siempre será útil conocer, en detalle, la gestación de
una ley para aquilatar el valor de sus fuentes, las fuerzas sociales de que
procede y las ideas y puntos de vista de quienes las formularon.
Nuestra aportación en las discusiones antes aludidas consistió en el Anteproyecto de "Un Nuevo Código Agrario" y en la edición mirneográfica de
los agregados que hice a ese Anteproyecto.
El Anteproyecto de Ley Federal de Reforma Agraria tiene origen político,
puesto que fue presentado por la Confederación Nacional Campesina y
cuando menos en la Comisión que se form6 para discutir mis objeciones
y mis proposiciones, era yo el único que no estaba conectado con el gobierno.
En otras palabras, era minoría absoluta. En esa situación poco favorable
traté de introducir la mayor parte de las innovaciones contenidas en los dos
trabajos que he mencionado. Logré en buena parte mi prop6sito como puede

541

�verse en las numerosas notas alusivas, de pie de página, del libro El
.Agrario de México y la Ley Federal de Reforma Agraria, (13/a.
pero no pocas de las proposiciones que hice fueron rechazadas o
desfiguradas a veces por motivos políticos o burocráticos en la

Problema
edición);
un tanto
redacción

definitiva que se les dio.
Sería necesario, con objeto de formar la historia de la Legislación Agraria
y para el posible pedeccionamiento de la ley vigente, hacer una confrontación minuciosa, desapasionada, apolítica en lo posible, entre ésta, Un Anteproyecto de Nuevo C6digo Agrario y mis adiciones personales al mismo,
a fin de evaluar lo que se aceptó y se rechaz6 o se modificó de ambos
trabajos.
Ante la imposibilidad de llevar a cabo, ahora, esta comparación evaluativa, me concretaré a señalar tres puntos fundamentales que cambiaron
radicalmente la legislación Agraria de México en materia de distribución
y tenencia de la tierra.
El primero se refiere al procedimiento conciliatorio que se inicia en los ejidos ante los Comisariados ejidales y tiene una segunda instancia en las
Comisiones Agrarias Mixtas para conocer de los conflictos sobre posesión
y goce de las unidades individuales de dotación. Aun cuando es una mala
a_daptación de los capítulos VIII parte sustantiva y II, parte adjetiva, de
Un Anteproyecto de Nuevo C6digo Agrario, proporciona medios y mecanismos que no existían en los Códigos anteriores con objeto de restablecer
la paz, sobre bases de justicia, en los medios ejidales.
El segundo punto es de gran trascendencia. Al iniciarse las discusiones en
tomo del Anteproyecto presentado por la Confederación Nacional Campesina, ante el señor Presidente Echeverría hice una consideración general sobre
el estado de la Reforma Agraria en esos momentos. Después de 56 años de
aplicarla, no había manera de detener la pulverización de los ejidos porque
el Anteproyecto que estudiábamos conservaba el mismo procedimiento de
dotación de tierras establecido en el Código de 1942 que venía, según hemos
dicho, desde el Reglamento Agrario de 1921. Nada se estatuía tampoco
respecto de los millares de ejidos que fueron dotados con parcelas insuficientes y que vegetaban, por ello, en la más espantosa miseria.

En realidad si la Ley Federal de Reforma Agraria que se discutía no
cambiaba radicalmente estas dos situaciones, habría sido un Código más con
aciertos y errores como los anteriores; pero que no introducía reformas substanciales que era lo requerido, dada la situación del país, para mejorar las
condiciones económicas y sociales de grandes masas de la población campe-

sina en aquellas zonas en donde la Reforma Agrana
· f ue, en realidad, una
farsa ominosa.
. Por otra parte, a 56 años de incidir en el mismo procedimiento de dotaciones ddentro
de un juicio administrativo' no era posible carob"iar1o sm
· que
•
se p~o uJeran _grandes trastornos, así .es que la cuestión consistía en respetarlo• . pe~~ onentán~olo en un sentldo que resolviese el problema de la
pulvenz~cion_ ~e la tlerra para el futuro y el de los ejidos ya dotados con
parcela msuficiente.
A fin de solucionar estas cuestiones, presenté, como adición a Un Anteproyec:o de Nuevo C6digo Agrario el precepto que fue aprobado y que es
el Articulo 220 de la Ley Federal de Reforma Agraria:
"Ar_tículo 220. Para fijar el monto de la dotación de tierras de cultivo
o culuvables,
se
,
, calculará la extensión que debe afectarse, tomando en cuenta
~o solo el numero de peticionarios que iniciaron el expediente respectivo
smo ~l. de los q~e en el momento de realizarse la dotación, tengan derecho
a recibir una urudad de la misma."
En la ~d~cción original se tomaba como base para hacer el cálculo, la
tasa es~dístlca del aumento de la población rural; pero se rechaz6 esta
sugerencia.
El ~damento jurídico del precepto citado se basa en la siguiente interpretación
del artículo
27 constitucional: En el párrafo 30 .paemase
rt f" l
.
.
considera como ~Jeto d~ ~ dotaciones a los "núcleos" que no tengan tierras
Y aguas en can~~ª~ sufici~~te p~ las necesidades de su población; pero al
establecerse el JWClO administrabvo agrario a fin de cumplir con este precepto parece que los autores de tan lamentable institución consideraron que
las necesidades
·
l
li • de los poblados están en función del número de caropesmos
que as so oten en un momento dado y de ahí se deriva el error de confundir
a ese grupo de peticionarios con el verdadero sujeto que es el núcleo de
población.
, El núcleo . de po~la~i~n es una unidad sociológica que no está ligada a
numero preCISo de mdividuos puesto que éstos pueden aumentar o disminuir
en el transcurso del tiempo. El núcleo de población existe gracias a ellos•
pero no debe confundirse enteramente con ellos porque su existencia ~
~anifiesta _en una entidad jurídica, política, administrativa, cultural, que
~ene necesida~es propias, actuales, de hoy, pero también de mañana y de
siempre, su vida se proyecta en el tiempo de manera indeterminada. Su
base está en la sucesión de generaciones. Dotar de tierras a quienes las ne-

543
542

�cesitan en un momento dado sin tomar en cuenta siquiera a quienes las
necesitarán en cercano futuro, es un contrasentido jurídico y sociológico.
El tercer punto se relaciona con el problema de los miles de millares de
ejidos de parcelas insuficientes debido a la defectuosa realización de la Reforma Agraria. Para resolverlo, propusimos la rehabilitación de los que se
encuentran en estas condiciones. Esa rehabilitación consiste en una nueva
dotación complementaria que tenga en cuenta no sólo la satisfacción de las
necesidades económicas, sino aspectos educativos y de cultura en sus máximas
posibilidades.
El fundamento jurídico de la rehabilitación de los ejidos pulverizados, que
está considerada en los artículos 269, 270 y 271 de la Ley Federal de Reforma Agraria, es la siguiente interpretación. El artículo 27 constitucional
ordena se dote de tierras a los "núcleos" que carezcan de ellas o no las
tengan en cantidad suficiente para las necesidades de su población. Resulta
claro que en los ejidos que tienen parcelas de extensión insuficiente, no se
cumplió con este precepto, se violó en perjuicio de los ejidatarios y la rehabilitación tiene por objeto darle el debido cumplimiento; tomando en cuenta,
además, que las necesidades de una población no son únicamente materiales, sino que implican la elevación de los niveles educativos y de cultura en
toda una zona para convertir a los ejidos ahora miserables en unidades
eficaces de producción agropecuaria y de desarrollo.
Consideramos que la Ley Federal de Reforma Agraria, no obstante los
defectos de que adolece, responde satisfactoriamente con las tres innovaciones que hemos mencionado, al estado actual de esa reforma.
El éxito de una ley depende de la aptitud y honestidad de quienes la
aplican. Si la Ley Federal de Reforma Agraria se proyecta en la práctica
de acuerdo con sus nuevas orientaciones, desaparecerá la inquietud y el descontento que se notan actualmente en muchos centros ejidales por falta de
justicia; los ejidos que se creen en lo sucesivo ya no serán ejidos pulverizados
y a medida que se proceda a rehabilitar a los que padecen esa situación,
se irán elevando sus condiciones económicas y sociales en bien de la agri-

ha sido objeto, en todos los tiem os de l h

• . .
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uc _as md1viduales y colectivas
. .
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benef ic10 y para beneficio de Ios demás que no podr' exp
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Actualmente, en los pueblos en vías de d
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campesmos, para obtener ti
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que tienen un alto valor político d I
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Ante esta realidad social ineludible cabe
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· d
pesma Y e todo el
i ' garantizan o las posesiones y el trabajo de
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.
dad y de justicia.
aque en un clima de equi-

cultura nacional y del país todo.
En este modesto trabajo hemos desarrollado la tesis de que en ninguna
otra rama del derecho como en la Legislación Agraria se observa la influencia constante, casi siempre negativa, de la política que a menudo desvirtúa
sus efectos y sus fines. Es éste, como hemos visto, un fenómeno universal.
¿A qué se debe? Seguramente proviene del hecho de que la tierra es el más
precioso don de que disfruta la humanidad. Fuente de energía y de vida,

544

545
HUMANITAS-35

�LAS PRIMERAS ALTAS CULTURAS ORIGINARIAS

ROBERTO

!.ARA

VELADO

tsTE ES EL primero de una corta serie de artículos destinados a presentar
los puntos de vista del autor, sobre las diferentes altas culturas históricas
que se conocen en el devenir de la humanidad. La presentación se hará
guardando un relativo orden cronológico, hasta donde la coexistencia de las
culturas y su repartición entre diferentes zonas de desarrollo, algunas veces
independiente y otras interdependiente, lo permiten.

A)

CONCEPTO

Las altas culturas originarias, que Toynbee llama civilizaciones sin parentesco, son los primeros ejemplares de su especie de que tenemos noticia; y,
por eso mismo, las consideramos como emergiendo en un mundo primitivo,
lo que equivale a considerarlas como los primeros esfuerzos que superaron las
condiciones primitivas de vida y dieron origen al fenómeno de las altas
culturas históricas, cuyas series constituyen el orden en que se realiza la
evolución histórica de la humanidad.
En el proceso de formación de tales altas culturas, es indudable que ju-

garon gran número de causas incidentes, es decir todo un complejo de estímulos o incitaciones, que provocaron, en cada caso particular, las respuestas
exitosas de los grupos humanos creadores de las altas culturas originarias.
Estos estímulos o incitaciones fueron, como es lo normal, de distintas procedencias y de naturaleza diversa; los hubo procedentes del medio fwco,
tales como la desecación de pantanos, el riego de extensas zonas agrícolas
y otros similares; los hubo de procedencia humana, como la conquista de
sociedades sedentarias por los nómadas de la periferia.

547

�Toynbee señala que los estímulos o incitaciones del medio ambiente, en el
caso de las civilizaciones sin parentesco, son más fácilmente discernibles que
los de procedencia humana, debido a que, por la falta de historia, no podemos conocer con seguridad los acontecimientos que acompañaron el nacimiento de estas altas culturas. Señala la incitación de tipo físico que considera
como la más importante, en cada caso; por ejemplo: Para la alta cultura
egipcia, que Toynbee llama civilización egipcíaca, la desecación y cultivo
del valle del Nilo. Para la alta cultura mesopotamia, que Toynbee llama
civilización sumérica, la transformación de la ciénega selvosa comprendida
entre el Tigris y el tufrates en la tierra de Sonaar y su cultivo y riego mediante una excelente obra de canalización que aún hoy nos admira. Para
la alta cultura del Extremo del Oriente, que Toynbee llama civilización
sínica, el cultivo del valle del río Amarillo, sometido a variaciones extremas
de temperatura entre un calor sofocante estival y un frío intensísimo invernal
Ciertamente, las incitaciones de procedencia humana que indudablemente
han de haberse presentado en el nacimiento de las altas culturas originarias,
no podemos comprobarlas históricamente; pero podemos suponerlas con ~
probabilidad. En efecto, en la génesis de casi todas las altas cultur~ denvadas no ha faltado nunca una invasión de bárbaros que, al conquistar el
'
.
territorio de la cultura paterna, han aportado el fermento renovador necesano
para la formación de las filiales; por ello, no podemos desechar la conquista
de las sociedades sedentarias por los nómadas de la periferia, como más que
probable incitación humana en el proceso de nacimiento de las altas culturas originarias. Precisamente esta conquista, de la cual no podemos tener
comprobación histórica por haber ocurrido al borde anterior del principio
de la historia, explica el paso de las primeras sociedades sedentarias de tipo
matriarcal, a las primeras monarquías de claro origen patriarcal; lo~ nómadas conquistadores aportaron el principio político, el cual se combmó con
los elementos culturales de los conquistados en el génesis de la alta cultura
originaria.

La evolución social proporcionó el marco dentro del cual se ongmaron
las altas culturas históricas; la familia devino en la horda por el simple
crecimiento natural; la horda se convirtió en clan, al organizarse y, sobre
todo como resultado de la tendencia totemista; la creencia en el tótem común' favoreció la exogamia; esta forma de regular la relación intersexual
no solamente a los miembros de un mismo clan, sino también a los del otro
clan que tenía el mismo tótem; ambos clanes con un tótem común forman
una fratría. El paso del clan a la tribu, es el resultado de una organización
más compleja. Al aparecer la agricultura y sedentarizarse las tribus, se ori548

ginan l~s aldeas_; cuando la población de la aldea creció lo suficiente para
convertirse en cmdad, estaba listo el marco para el nacimiento de las altas
culturas.
La respuesta provocada por las incitaciones, tanto del medio físico como
del contorno humano, hizo nacer la alta cultura; probablemente en ese momento ocurrió _la conquista de las poblaciones sedentarias, de régimen matriarcal, por las tnbus nómadas, de régimen patriarcal. La conquista aceleró el
proceso; los conquistados aportaron los elementos culturales a partir de los
que se elaboró el complejo cultural armónico que llamamos alta cultura.
los conquistadores aportaron su régimen político que devino en monarquía'.
De este modo surgieron las ciudades-estado, que, en un período ya francamente histórico, se fundieron en los estados territoriales y en los imperios
de tendencia universalista.
El imperio de tendencia universalista es el remate de la evolución social
~entro de las altas culturas históricas que podemos llamar originarias. Es 1~
figura que, por imperativo religioso, tiende a someter a todo el mundo
conocido, al dominio del pueblo constructor del imperio; sus soberanos son
divinizados, ya atribuyéndoles una ascendencia divina o ya convirtiéndolos
en dioses a ellos mismos. La religión es politeísta, propia de cada pueblo 0
sea sin tendencia proselitista; las normas morales y el sentido trascendente
son la mínima importancia; juegan el papel político de servir de soporte al
imperio universalista, esto es de justificación filosófica. La sociedad tiene
la forma de pirámide; en la cúspide, el Rey dios; luego el pueblo imperial;
y en la base, los pueblos conquistados.
Aunque en gran número de los casos históricos, los imperios de tendencia
universalista han coincidido con los estados o imperios universales de que nos
habla Toynbee, los conceptos son diferentes. Los primeros son una forma
política caracterizado por su tendencia a la dominación ilimitada, en cuanto
al poder y al espacio; podemos resumir sus características diciendo que su
forma de gobierno es la autocracia, basada en la fuerza y la conquista como
~stema; su religión es particular o inferior y sujeta al poder político, al que
suve de soporte filosófico; a lo que corresponde una sociedad de grupos
desiguales en beneficio del pueblo imperial; son el resultado de la primera
etapa de la evolución histórica de la humanidad, cuyos lineamientos generales, con modificaciones de detalle, se han prolongado en la evolución del
Oriente. En cambio, los segundos son un fenómeno de la desintegración
de las altas culturas o civilizaciones, que entran en su etapa imperialista;
consiste en la creación de una única unidad política, que engloba todo el

549

�ámbito geográfico de la alta cultura que se desintegra y aun bastante más,
como resultado de la expansión de ésta; constituyen la última trinchera, antes de la desintegración final.

B)

LA ALTA CULTURA EGIPCIA

Los habitantes del valle del Nilo han ofrecido siempre una diversidad
étnica; ha habido una población de origen nubio, de características raciales
francamente africanas; junto a ésta, desde la más remota antigüedad, un
pueblo de aparente origen asiático, los Koptos o Koftos, que fueron la capa
dominante durante la vida de la antigua civilización; su idioma tiene una
afinidad lejana con las lenguas semíticas, por lo que es de suponerse que,
en una época prehistórica, formaron una sola unidad lingüística; este pueblo
tiene gran afinidad étnica con los libios y los moros o bereberes. Dadas sus
características raciales, todos los autores concuerdan en dar a los Koftos y
a sus afines un origen asiático; el Dr. Pedro Bosch Gimpera, en su obra Historia del Oriente, los considera de origen camítico; los autores Guillermo
Oncken y Eduardo Meyer, en su obra conjunta Jlamada Historia del Antiguo Egipto, los consideran de origen caucásico; estos pueblos caucásicos
no son los indoeuropeos, sino un grupo étnico intermedio entre éstos y los
semitas, al que Bosch Gimpera llama también "asiánico".
Toynbee llama a esta alta cultura, civilización egipcíaca, para no utilizar
el nombre egipcio, por cuanto es aplicable éste, tanto a los antiguos como a
las generaciones posteriores, inclusive a los contemporáneos. Spengler no le
da nombre especial; pero le asigna como símbolo un camino; el egipcio, dice,
caminaba en línea recta durante su vida, sin ver a los lados, directamente
del Nilo a la eternidad.
Esta alta cultura se inicia en los estados-ciudades del valle del Nilo, cada
una de las cuales tuvo sus propios reyes y su propio dios, los dioses del futuro
pante6n egipcio, pueden perfectamente identificarse en cuanto a su procedencia de los distintos estados-ciudades de antaño. Las rivalidades entre los
distintos estados-ciudades provocó la guerra entre ellos y la conquista de unos
por otros, hasta que se fusionaron en dos estados: el Bajo-Egipto, alrededor
de la desembocadura del Nilo; y el Alto-Egipto, alrededor del curso superior del río. La reunión de ambos en una. sola unidad política, dio origen al
imperio de los faraones.

550

. Las_ diversas etapas de la historia egipcia a partir del establecimiento del
unpeno, hasta la desintegración final de esta alta cultura, son los siguientes:
1) 11:'perio A~tigu~: Comprende las 10 primeras dinastías; bajo la supremac1a del BaJo-Egipto. Sus periodos menores son los siguientes:

l. Period? ini~ial (2 primeras dinastías) con la capital en Tanis, por lo
que estas dinastias son llamadas tinitas.

. 2. ~eriodo de florecimiento, de la 3a. a la 5a. dinastías; comprende la 4a.
dmastia, con faraones como Snofru, Kufu (Kheops), Ka-fro (Ke-fren) y
~e:a~or o Menkaure (Micorino), los famosos constructores de las grandes
p1r~des; ellas son a la vez mudos testigos del florecimiento del Imperio
anti~~' en cuanto al avance de las artes y la arquitectura, y de la inmensa
opres1on a que los faraones sometieron a su pueblo.
3. Pe~odo de c~is de la 6a. a la 10a. dinastías, con la capital siempre
en ~enf1s. Se relaJa la centralización administrativa; las provincias O nomos
adqweren autonomía; y sus gobernantes, los monarcas, se conviertieron en
hereditarios; este régimen ha sido llamado por los historiadores, el feudali~mo _egipcio. Los desórdenes se extendieron por todo el imperio; los cambios violentos de faraones y de dinastías se sucedieron rápidamente y terminaron por arruinar al imperio menfita.
La religión popular egipcia del Imperio Antiguo se formó como el Estado·
su panteón fue el resultado de agregar a todos los dioses de las distintas ciu~
dades, unido al culto de los animales que, de unas pocas localidades, se extendió por todo el imperio. La obra fue coronada políticamente por el gobierno imperial; de acuerdo con los sacerdotes, que estaban al servicio del
faraón, se declaró divinidades supremas a los dioses solares o dioses de la Luz
'
Ra y Horo; y se declaró al faraón y su familia, descendientes de Ra.
11) Imperio medio: Comprende las dinastías lla. y 12a., con la capital
en Tebas, con lo que la supremacía pasa al Alto-Egipto. El cambio de dinastía, de capital y de zona preponderante, fue el resultado de los desórdenes
de la parte fmal del periodo anterior, a los que puso fin; pero, debido a que
se mantuvo y más bien se acentu6 el régimen de los dinastas hereditarios en
las provincias, o comarcas, el gobierno fue especialmente débil, sobre todo
al final de cada una de las dinastías imperiales. Ello incapacitó al imperio
para resistir la invasión extranjera; los hiksos o reyes pastores, tribus árabes,
beduinos o cananeos, conquistaron Egipto e interrumpieron su evolución mdependiente.

551

�III) Dominación de los Hiksos: Comprende de la 13a. a la 17a. dinastías;
dos de ellas eran de hiesos, una de libios posiblemente simultánea y la última
una mezcla de hiesos con egipcios tebanos. La capital fue primero Xois y
luego Hatu-art, ambas en el delta del Nilo, aunque no se abandon6 definitivamente a Tebas.
Durante este periodo, surgió el culto de los muertos y su expresi6n simbólico-religiosa, el mito de Osiris; Osiris de ser un dios secundario de una de las
ciudades, pasó a ser el dios solar principal, con su mito de muerte y, resurrección; de igual manera, Isis y Set pasaron a ser la diosa más importante
y el dios del mal respectivamente; el dios maligno _Set se identifi~ó ~on Tif6~,
probablemente dios de los dominadores extranJeros. El movnruento religioso comenzó siendo un movimiento popular de envergadura; la nueva religión, que ofrecía a diferencia de la antigua un mensaje trascendente, amenazaba suplantar el viejo culto imperial, que había perdido su soporte más
eficaz con la dominación extranjera. Pero en ese momento, los sacerdotes
aceptaron el nuevo culto y lo incorporaron a la religión anti~~• haciend_o_ de
ambas una sola; el paso principal fue crear una suprema tnrudad benef1ca,
agregando a la pareja formada por el solar Osiris y la lunar !sis, al vi:jo
dios solar Roro, como hijo de ambos. Ello fortific6 la antigua cultura egipcia y le permitió resistir la prueba de la dominación extranjera.

IV) Imperio nuevo: Comprende de la 18a. a la 21a. dinastías, con la capital en Tebas y la supremacía en el Alto-Egipto. Tiene un corto período de
florecimiento, con faraones conquistadores; ello es un indicio de decadencia, pues las civilizaciones en desintegración se vuelve~ _imperialistas'. para
precipitarse luego en una franca declinación. El floreclffilent? fue bnllan~e,
con la 18a. y la 19a. dinastías; la primera, la de los Tutmes1s y Am:neofIS,
expuls6 a los Hiksos y amplió el imperio; la segunda,_ la de los _Seti y lo~
primeros Ramseses, especialmente Ramsés ~I,
Sesostr1s de l~s gnegos, creo
1
un imperio poderoso. A partir de la 20a. dmasha, la de los ultlffios Rarnseses,
la decadencia es franca y rápida.

e!

Durante la 18a. dinastía, el faraón Ameneofis IV intentó sustituir la antigua religión por el monoteísmo solar; propuso la adoración del disco del
Sol, bajo el nombre de Atón, como único dios; cambió su propio nombre por
el de Akhenaton. El ensayo fue un fracaso y terminó con la muerte del faraón
reformista.

V) Decadencia final: Comprende de la 22a. a la 30a. dinastías. La de~dencia final es clarísima. La 22a. dinastía es impuesta por los mercenanos,
lo que nos recuerda la dominación pretoriana en Roma. La 25a. dinastía es
552

etíope y traslada la capital a Napata en los límites con Nubia; representa,
pues, una nueva dominación extranjera. La 26a. dinastía es el último restablecimiento egipcio total; su capital fue Sais en el delta del Nilo. La 27a.
dinastía es la de los emperadores persas conquistadores. Las dinastías de la
28a. a la 30~., representan intentos de obtener la independencia que no llegaron a dommar la totalidad del territorio, pese a su larga duraci6n. Concluye con la definitiva incorporación al imperio persa o aqueménida.
Toynbee señala como incitación dominante en el nacimiento de esta alta
cultura la desecación de los pantanos existentes en el valle del Nilo formados por las inundaciones, para convertirlos en tierras aptas para el 'cultivo•
esta incitación fue tan fuerte, que para darle una respuesta adecuada se re~
quirió una total subordinación a los jefes; ello engendró la costumbre de la
obediencia absoluta que llegó a excesos como los que atestiguan la construc~ión de las grandes pirámides. Esta incitación debió de haber sido acompanada por otra de carácter humano; la migración de los Koftos desde su hogar ?riginario, su :15entamiento en el valle del Nilo y la conquista de las poblaCiones sedentarias, probablemente nubias, que encontraron a su llegada.
. Par~ To~bee, la etapa de crecimiento de esta cultura concluye con el
unpeno antiguo; el colapso se produjo, a su juicio, como resultado de los
desórdenes con que finalizó esta etapa; el imperio medio fue el estado universal creado durante la desintegración de esta alta cultura; la conquista
de los hiksos debió asertar el golpe de gracia; pero un imprevisto vino a
c~~biar las c~s-~. El culto de Osiris debió originar una nueva religión que
s1rv1era de cnsalida para el nacimiento de una alta cultura filial, a la que
podría haberse llamado milótica; pero, al incorporarse el culto de Osiris a
la vieta rel~~ión, se interrumpió el proceso; no apareció la nueva religión ni
se creo la f1hal; el efecto fue la prolongación artificial de la vida de esta alta
~ultur~, como "cadáver o tronco que obstruye el camino"; a su juicio, el
imperio nuevo y la etapa final no son más que eso.
Para nosotros, el proceso es un tanto diferente. Estamos de acuerdo con
la interpretación de Toynbee hasta la conquista de los Hiksos. Pero la fusión del culto de Osiris con la religión antigua, a nuestro juicio, hizo que
esta alta cultura se repusiera del colapso, aunque por corto tiempo; el colapso se repitió como consecuencia del militarismo de los Tutmosis y los
Ramseses y esta vez fue definitivo. Aún hubo una oportunidad de que el
proceso de desintegración que siguió a este nuevo colapso, produjera una
filial; si el ensayo religioso de Akhenaton hubiera triunfado, ello habría sido
posible; su fracaso, cerró toda posibilidad. El imperio nuevo, a nuestro juicio, representa una reposición del colapso, aunque de corta duración.
553

�C) LA

ALTA CULTURA MESOPOTAMIA

La alta cultura mesopotamia es una de las más antiguas del mundo, por lo
menos a la actual altura de nuestros conocimientos históricos; su ámbito geográfico fue el territorio comprendido entre el Tigris y el Éufrates; los pueblos
que la realizaron fueron, sucesivamente, los siguientes : 1) Los' sumerios, a
los que los autores consideran comprendidos dentro de la variedad racial caucásica o asiánica; fueron los creadores de esta alta cultura, siendo los demás
los continuadores de la misma. 2) Los akadios, de raza semítica, que crearon el primer imperio de tendencia universalista de la zona. 3) Los amorreos,
también de raza semítica, provenientes del Oeste, conquistaron la zona y se
establecieron en Babilonia, cuyo primer esplendor se debió a ellos. 4) Los
asirios establecidos en la parte montañosa del Norte de la zona, donde originalmente desempeñaron el papel de una marca para proteger a la zona,
de los bárbaros del Septentrión; su raza fue predominantemente semita; parece que fueron descendientes de los antiguos akadios, aunque mezclados con
elementos subareos; estos últimos probablemente una tribu de los arios o indoeuropeos, qm: se quedaron en el lugar, cuando éstos pasaron en ruta para
la India. 5) Los Kaldeos, también de raza semita, que dieron a Babilonia
su segundo y más grande esplendor.

de~ollándose int~rdependientemente; sus príncipes, los patesi, son a la vez
los Jefes de un gobierno que dirige los destinos socioeconómicos de la ciudad
y los sumos sacerdotes del dios tutelar de la misma con cuya inspiración
afirman gobernar.
'
II) lmper~~ akadio:_ ~as ciudades de Agadi y Nippur terminan por imponerse; la region se urufica en un único Imperio, con Sargón y Naram-Sín.
Los soberanos asum~n el título de Reyes de Sumer y Akad y también de
~eyes de las 4 Regiones; este estado de cosas dura aproximadamente dos
siglos.
caída del im~erio se inicia con la invasión de los guteos, bárbaros
mo~tane,ses, que conqwstaron parte de la zona, especialmente lo que despues sena Babel o Babilonia. Concluy~ con una reacción sumeria que recupera la supremacía, por obra de las ciudades de Lagash, Uruk y Ur.

:"ª

. III) Periodo amorreo: La conquista de la zona por los amorreos O amontas,
. restableció definitivamente
. . la supremacía semita. El reino amon'la, cuya
capital fue Babel o Bab1loma realizó un crecimiento notable de la cultura
mesopotami~; e; Código del Rey Hammurabi o Charnmuragas O Kharnmuragas, constituyo un modelo avanzado de técnica jurídica, para la época desde luego. Después de tres siglos de florecimiento, el reino de Babilonia fue
devastado por los heteos o hititas y conquistado por los coseos bárbaros
montañeses.
'

Las diversas etapas de la historia de esta alta cultura, son las siguientes:
1) Periodo sumerio: Los sumerios crearon la cultura mesopotamia; todas
las conquistas y características de es~ alta cultura son creación sumeria,
tales como los estudios de los astros y las teorías astrológicas, su típica arquitectura y escultura y la escritura cuneiforme; las corrientes de pensamiento
filosófico que con el correr de los siglos, se desarrollaron en Babilonia, partieron de las ideas de los sumerios; de igual manera, la religión mesopotamia, en sus lineamientos generales que comprenden su cosmogonía, la esencia
de su mitología y el carácter astral de sus divinidades, fue creación sumeria;
las matemáticas babilonias, tan celebradas en el mundo antiguo, fueron desarrolladas a partir de bases sumerias. El carácter ideográfico de la escritura
cuneiforme facilitó que la cultura sumeria fuera absorbida por los pueblos
sucesores en la zona, de raza y lengua distinta a la de los sumerios. El periodo
sumerio es el periodo de los estados-ciudades independientes, tales como
Lagash, Uruk, Sirgulla o Sirtella, Umma y Brech; aparecen los primeros
estados-ciudades akadios, como Opis, Kish, Nippur, !sin o Nissin y Larsa;
Ur originalmente sumeria concluye su historia como akadia. En estos minúsculos estados, lo político, lo religioso y lo socioeconómico se mezclan

554

IV) Imperio asirio: Los asirios descendieron de sus montañas y conquistaron tanto la Mesopotamia, es decir el ámbito geográfico de la alta cultura
a que pertenecían, y también la mayor parte del Asia Occidental creando
el pri~er imp;rio asiático de clara tendencia universalista; el imp~rio comprendía un, n~cleo central en Mesopotamia, cuyas provincias eran gobernadas por pnnc1pes reales y los pueblos vencidos de la periferia a los cuales
se les dej_aba s~ gobierno Y_ organización antecedente, pero se les exigía tributo.. El i~pen~. fue destrwdo dos veces y reconstruido otras tantas; el primer impeno asmo fue derrotado por los armenios o urarteos; reconstruido
por Teglat-Falasar o Teglatpileser III, fue nuevamente quebrantado por los
heteos o hititas; fue reconstruido por Solmanazar IV y Sargón II y duró
~st_a su destrucción definitiva. Sus capitales sucesivas fueron Asur, Kalak y
Nm1ve. Podemos hablar pues, de tres imperios asirios, separados por dos
períodos de quebranto, durante los cuales Asiria quedó reducida a lo que
era originalmente.
Los asirios han pasado a la historia como ejemplo de poderío militar y
de excesiva crueldad con sus enemigos. Toynbee expone dos juicios respecto
del militarismo asirio: 1) Como la marca que traiciona a la civilización a

555

�que pertenece, pues su misión era defenderla ~; los enemigos exteriores? en
cambio volvió sus armas contra ella y la sometio. 2) Como uno de los eJemplos d: la actitud activa que denota el colapso, es decir la pérdi~~ d: la
autodeterminación por falta de creatividad; esta actitud es el rmlitansmo
imperialista, que llama ''el hombre fuerte armado".

21 civilizaciones, expresa sus dudas respecto de la existencia de estas dos
civilizaciones y reconoce que, por sus características y manifestaciones culturales, más bien debieran considerarse una sola; pero, finalmente, se decide
por mantener a ambas.

V) Imperio babilonio: El imperio asirio fu~ de_struido _p~r una coalición
entre Nabopolaser II príncipe rebelde de Bab1lorua, y ~ia}eres, rey de l~s
medos antes tributarios; esta vez los vencedores no se limitaron a destruir
el imperio sino que arrasaron la propia Asiria y la hicieron de:-ap~recer como
nación; el imperio fue repartido entre los vencedores. Babilorua tuvo un
corto período de esplendor, sobre todo con Nabukodrezzar II ~ Na~ucod?nosor. La toma de Babilonia por Giro, rey de los persas, puso fm al rmpeno
y dio el golpe de gracia a la alta cultura en desintegración.

Creemos que en realidad se trata de una única cultura, a la cual hemos
llamado mesopotamia, por tratarse de un nombre más general aplicable a
todos los pueblos que sucesivamente realizaron esta alta cultura. Su nacimiento y crecimiento inicial ocurren durante el período sumerio, pues los
sumerios fueron sus creadores; el imperio akadio constituye una crisis, que
no llegó a causar el colapso, porque esta alta cultura aún fue capaz, después
de esa etapa, de absorber a varios pueblos bárbaros invasores; el período
amorreo es una nueva etapa de crecimiento, al final de la cual sobreviene
el colapso; los dos últimos períodos son efectivamente de desintegración.

Todos los reinos e imperios de esta cultura estuvieron gobernados autocráticamente; el rey era el servidor del dios supremo del p~nteón mesop?·
tamio, en cuyo nombre ejercía un pode~ absoluto. El ~:nt~on mes~potam10
se formó de igual manera que el egipcio, por la reumon de los dioses ~telares de las antiguas ciudades-estados; es sintomático que a cada cambio
de supremacía y aun de capital, había un ~bio del dios ~up~emo del
panteón. No obstante lo anterior, como el gobierno de las provmc1as, en el
imperio asirio, fue confiado a príncipes reales, q~e frecuentemente s~
mitieron la dignidad por herencia, los autores vieron en ello un prmc1p10
de feudalismo, que tendía a templar la autocracia.

1:ª~-

Para Toynbee, no se trata de una sola cultura, sino _d~. dos_ ,suce_sivas: 1)
La civilización sumeria, que la considera como una c1~~~c1on sm__par~?tesco. el estímulo dominante en su nacimiento fue, a su JUICIO, la uttlizac1on
de ¡~ ciénega selvosa comprendida entre el Tigris ~ el Éufrates, para lo
cual era necesario convertirla en tierra cultivable, canalizarla y regarla, lo cual
cumplieron medi.ante una excelente red de canales y el resultado .fue
. la
tierra de Senaar, en que se asentó esta cultura. Su nacimiento ~ crec~rmento
fue el período surnerio, a cuyo final se presentó el colapso; el rmpeno ~dio fue su estado universal; los bárbaros guteos le dieron_el golpe de graeta.
2) La civilización babilonia, filial de la anterior, surgida ?el proces~ de
desintegración de la primera, a raíz de la co~quista amonta; el penod~
amorita O amorreo es su crecimiento; la conqwsta cosea marca su colapso,
los imperios asirio y babilonio, con su militarismo exacerbado sobre todo _el
del primero, constituyen su desintegración; los persas les dan el golpe de gracia.
No obstante el propio Toynbee, al hacer la primera enumeración de las

556

Esta alta cultura se proyectó fuera de su ámbito geográfico originario,
produciendo variedades y filiales de gran interés histórico. Estas proyecciones
fueron las siguientes:
l. Grupos de emigrantes en cantidad considerable se asentaron en Asia
Menor, en los primeros períodos de la historia de la alta cultura mesopotamia; cuando la península fue conquistada por la invasión de los heteos
o hititas, la cultura mesopotamia estaba en desintegración, en la sección de
Asia Menor, cosa que pudo producirse con independencia del resto probablemente por haberse perdido el contacto entre ambas secciones, a raíz de
la alta cultura hitita, filial de la mesopotamia.

2. En la India, se han encontrado ruinas que demuestran la existencia
probable de una colonia sumeria, en Mohenjo-Daro; esta colonia es probable
que haya perdido el contacto con la madre patria, antes de la formación
del imperio akadio; si esto es cierto, como parece probable, este enclave
colonial perdido en tierras del Indo, fue el foco cultural que, a través de una
desintegración prematura y de la invasión de los arios, sirvió de cultura
paterna a la formación de la hindú anterior.
3. Finalmente, durante todo ~¡ desarrollo de la alta cultura mesopotamia,
ésta se proyectó hacia el Oeste, hasta parte de Palestina, transmitiéndose a
los cananeos y a los fenicios, ambos de raza camítica. Los fenicios conservaron
largo tiempo esta cultura, a la que introdujeron importantes variantes; a
la variedad fenicia de la cultura mesopotamia, se debe la invención de un
alfabeto fonético, que sustituyó a la escritura cuneiforme ideográfica, aunque
los rasgos de la primera fueron sacados de la segunda; este alfabeto sirvió

557

�de punto de partida al alfabeto griego; además, introdujeron una importante
modificación en el campo político; sustituyeron la autocracia por la aristocracia mercantil, aunque conservando la forma monárquica. Los fenicios
difundieron por el mundo mediterráneo, su propia variedad cultural, a través
de sus colonias, entre las que destacó la célebre Cartago; los cartagineses
dieron un paso más en la evolución política; combinaron la aristocracia
mercantil con la forma republicana.

D) LA

falta la relación, medio personal y medio real, entre el señor y el vasallo,
que especifica el feudalismo. Los pequeños señoríos entraron pronto en lucha
entre sí; en medio de este caos, terminó la dinastía Shang y fue sustituida
por la tercera dinastía, los Chou, señores de una zona fronteriza donde se habían hecho fuertes luchando contra los bárbaros. Comemó siendo' una dinastía
fuerte, pero se debilitó en breve, hasta terminar por convertirse en soberanos
fantasmas. La lucha entre los pequeños estados, dio por resultado que fueran
siendo conquistados unos por otros, hasta quedar uno solo como vencedor
final; éste fue el de Ts'in.

ALTA CULTURA DEL ExTREMO DE ORIENTE

Esta alta cultura se origina en la cuenca del Yang-tzé o río Amarillo, cuyos
cambio climáticos extremos, de un calor sofocante estival a un frío intenso
invernal, constituyen, a juicio de Toynbee, el estímulo físico inicial de dicha
alta cultura. Probablemente se presentaron al mismo tiempo, estímulos humanos de igual importancia al estímulo físico apuntado, representado por
las invasiones y conquistas de gruP.OS humanos diversos; la existencia de bárbaros en la periferia, es un hecho constante durante toda la historia de la
civilización china; probablemente, las invasiones de los nómadas de las etapas sobre las poblaciones sedentarias de la cuenca del río Amarillo, se venían
produciendo desde antes de la aparición de la alta cultura.
Aunque no han faltado tentativas de autores occidentales para relacionar
la alta cultura de los chinos con focos culturales exteriores, como Babilonia,
Egipto y la India ( esta última a través del Turkestán), podemos considerar
hasta donde alcanzan los conocimientos e investigaciones actuales que se
trata de alta cultura originaria o sea sin parentesco. Los períodos de su historia son los siguientes:
I) Etapa legendaria: Comprende las dos primeras dinastías, Hia y Shang.
Durante esta etapa se construye el imperio de tendencia universalista; el
emperador es el Hijo del Cielo, jefe político y militar de la nación y a la
vez el sacerdote supremo del culto solar; es decir el jefe espiritual y temporal
del pueblo chino, el pueblo celeste.
II) Período de los estados en lucha: Los jefes de las distintas localidades
devinieron en dinastías hereditarias; el país se dividió en gran número de
pequeños señoríos, sobre los cuales el emperador conservó únicamente una
supremacía jerárquica y nominal; la fisonomía de la China de. ent~nces, era
similar a la del Egipto del Imperio medio. A esto, algunos histonadores le
han llamadó feudalismo chino, aunque no es un verdadero feudalismo, pues

Durante este período, se forma el peculiar carácter chino y se sientan las
bases de lo que fue su cultura milenaria. En las cortes de los pequeños estados, apareció la tradicional cortesía china y su carácter archidisimulado,
que han sido características muy conocidas de su cultura, por lo menos hasta
ayer. Las grandes religiones chinas también se concretan en este período;
Confucio con su doctrina tradicionalista, que predica la aceptación profunda
de la religión ancestral, la sujeción a los valores familiares y morales de los
antepasados y la estructuración del Estado sobre la preparación de sus funcionarios, origina al confucianismo; esta corriente se desarrolla aún más,
sobre las ideas filosóficas de Mencio (Meng-tseu). Lao-Tsé funda el taoísmo,
religión que persigue la disolución de la personalidad, en una realidad impersonal suprema, en la que cree y a la que los chinos llaman Tao.
III) Creación del Imperio de tendencia uniuersalista: El triunfo de Ts'in
unificó nuevamente el imperio, fuertemente centralizado alrededor del Emperador. La división en pequeños estados, con sus dinastas locales, fue abolida. El imperio fue una dictadura militar durante toda la dinastía, cuyo
fundador, Shi-Hwang-ti, fue a la vez el vencedor de la lucha entre los
pequeños estados, como señor de Ts'in, y el creador del Imperio universalista,
como soberano del Estado unificado por la fuerza.
IV) Estancamiento y difusión: Después de los Ts'in, vienen los Han, que
proporcionan dos dinastías a China, emparentados entre sí: los Han anteriores u occidentales y los posteriores u orientales. Bajo los Han, la fisonomía
cultural de China y toda su organización estructural adquieren la forma
que debía prolongarse hasta 1911, año en que la transformó la revolución
de Sun-Yat-Sen; al mismo tiempo se produce la introducción del Budismo
hindú, que es la primera corriente del exterior que influye en China; el
Budismo no se impone como religión principal, la cual siguió siendo el confucianismo, inspirador del Estado de funcionarios en que se concretó el Imperio chino. Al mismo tiempo, la cultura se difunde hacia el exterior, englobando al Japón y a Corea, con lo que alcanza los límites que actualmente

558
559

�tiene el ámbito territorial en que se realiza la alta cultura del Extremo de
Oriente.
Después de los Han, tenemos una fuerte crisis pplítica interna; el Estado
se dividi6, primero en 3 reinos y luego en 2 imperios, el del Norte y el del
Sur· estos Estados menores lucharon duramente entre sí; la anarquía con' por la reunificaci6n, bajo la dinastía Tang; la cual termin6 al ser
cluy6
conquistada China por los mongoles. Después de un período de dominación
mongola, China recupera su independencia, con la dinastía Ming; a la que
sucede una nueva dominaci6n extranjera, la de los manchúes. A pesar de
la crisis política que lleg6 hasta la divisi6n del país y de las dos conquistas
extranjeras, la cultura de China sigui6 siendo la misma; sus realizaciones,
brillantes algunas de ellas, no constituían formas distintas en lo fundamental
de las anteriores; la quieta y profunda civilización china salvó las crisis y
absorbió a los conquistadores, persistiendo sin alteraciones de fondo hasta
empezar el presente siglo.
La evoluci6n japonesa es paralela a la china, en cuanto al proceso de la
misma, aunque distinta en cuanto a su contenido de fondo. Las etapas de
su historia son:
I) Formación del Estado y primera crisis: El Jap6n desde tiempo inmemorial, era una monarquía regida por el Mikado, cuyo poder se com~artía
con los jefes de la aristocracia de los estirpes; estos veían en aquél al primero
de ellos, pero no a su señor. La cultura llega por influencia china; el Mikado
trata de implantar un estado de funcionarios, al modelo chino, lo que acarrea la lucha armada con la aristocracia de las estirpes. La capital inicial
fue Na-ra, durante este período.
II) Establecimiento del cargo de Shogún: La capital pasó a Kei-An, cuando
estalló la guerra civil. El Mikado fue vencido y obligado a depositar su
poder en un lugarteniente político, el Shogún, que fue el corifeo de la aristocracia de los estirpes. El Shogún fue el verdadero gobernante del Jap6n,
conservando el Mikado solamente la posición de jefe espiritual supremo de
la nación. El cargo recay6 en el jefe de la familia Fujiwara, la que retuvo el
cargo por varias generaciones, mediante el matrimonio entre los Mikados
y mujeres de esa familia.
III) Estancamiento: Una nueva tentativa del Mikado de recuperar su
poder, fue seguida de una nueva guerra civil, cuyo resultado fue una nueva
derrota del Mikado; el cargo de Shogún se convirti6 en hereditario; este
período es a la vez, el período feudal y la etapa del estancamiento ja-

ponés; la fisono~a de _la alta cultura y la organización estructural japonesas, se mantuv:eron sm alteración de importancia hasta el siglo pasado.
Durante est~ periodo florece el llamado feudalismo japonés; este fenómeno
es el ~ue mas se p_:1rece al feudalismo occidental, es decir al único verdadero
feudahsmo;
los senores feudales están representados por los d a1m1os,
· ·
d uenos
.
de la berra;
·
. los caballeros por los samurais •, aún mas', la t'1p1ca
re1ac1"6n
feud al, medio personal y medio real, se daba entre el daun·10
· y sus samurais
·
aunque no se daba con sus vasallos inferiores. Las capitales sucesivas, du~
rante
f este
. . largo período fueron·· Kyoto
. . '. Kama-Kura, Muromachi y y e dO ;
1as am11ias_ que se turnaron en el eJerc1c10 hereditario del cargo de Sh ,
fueron: Mmamoto, Fujiwara, Ho-jo, Ashicaga y Tokugawa.
ogun,
#

.El ~ontac~o con. Occidente,. sacudió el estancamiento y provocó un proceso
evoluti~o mas rápido. La pnmera reacción ante los occidentales fue igual
~n C?~na Y en _el Japón; se cerraron las puertas de ambos países a toda
~trus1on extranjera; pero su proceder posterior fue fundamentalmente distmto.
China mantuvo su actitud de cierre y resistencia al extranjero, llegando
h~ta la defensa ~rmada de su posición, como en la guerra de los Boxers por
eJe_mplo: el Occidente, a su vez, rcspondi6 violentamente y abrió China a
canonazos, a su influencia y a su penetración econ6m.ica y cultural. ta
p_enetración ofreció caracteres sumamente negativos, como el infame c:,X:rc10 del opio, por ejemplo; fue en realidad, una colonizaci6n disfrazada. La
influencia occidental descompuso a China y la precipit6 en la desintegración
de su cul~ra;_ la república democrática, proclamada en 1911, no pasó de ser
pura ~panencia. El régimen marxista-leninista, a que finalmente ha llegado, la
ha alistado en el campo de los pueblos que dirigen la contraofensiva antioccidental contemporánea.
El Japón en cambio reaccionó de manera düerente. Probablemente su
largo. ~eríodo feudal le mezcl6 suficientes elementos particularistas, como para
~rmitirle comprender la postura nacionalista, es decir particularista, de Occidente y alternar con él. Bastó la presencia de una escuadra norteamericana
en un puerto japonés, para que el país iniciara un proceso de transformación
asimilativa de la cultura occidental; cuando estos hechos sucedieron, ya había
comenzado ,en el Ja~n un movimiento político nacionalista que probablemente habna conducido a alguna forma de transformación; este movimiento
reclamaba para el Mikado, como representante ideal de la nacionalidad
j~po?esa, el ejercicio efectivo del poder; este movimiento fue el que proporciono tod~ la fuerza moral necesaria para la portentosa transformación japonesa del siglo pasado, cumplida por la propia voluntad de la naci6n.

561
560

HUMANITAS-!6

�Para Toynbee, se trata de dos altas culturas o civilizaciones sucesivas, así:
A) La que llama civilización sínica, nacida en el Valle del río Amarillo; la
época legendaria sería su etapa de crecimiento; la lucha entre los llamados
poderes feudales, el síntoma delator del colapso; y la unificación del Imperio
bajo los Ts'in, la formación del Estado universal. B) La que llama civilización del Extremo de Oriente, filial de la anterior, que desborda del hogar
de la civilización paterna, para difundirse por Corea y el Japón; considera
que la religión budista, llegada de la India, es el principal motor ideológico
de la formación de la filial; esta civilización la considera aún viva actualmente.
Creemos que las dos civilizaciones sucesivas de que nos habla Toynbee,
son en realidad una sola de larga duración, debida al fenómeno de su estancamiento o momificación, por las razones siguientes:
l. Es cierto que el budismo, llegado de la India, se difundió por China
y el Japón, precisamente en la época en que la cultura nacida a orillas del
río Amarillo se expandió hasta Corea y el Japón; pero el budismo no fue
la religión principal ni en China ni en el Japón; en ambos países continuó
siéndolo la religión tradicional; en China, el confúcianismo; y en el Japón,
el shintoísmo o culto de los antepasados; por lo demás, no hubo entre las
religiones tradicionales y el budismo recién llegado pugna alguna, sino que
se produjo una especie de combinación sincrética; los principios desarrollados
por el budismo, no eran totalmente extraños a la cultura del Extremo de
Oriente, pues los puntos de contacto con el taoísmo chino, aparecido durante
el período de los estados en lucha, son evidentes.

2. Los países del Extremo de Oriente se organizaron, a partir de entonces,
sobre los modelos tradicionales, lo que nos demuestra que más bien se trata
de una prolongación de la alta cultura antecedente, que de la promoción de
una filial. China se organizó como un estado de funcionarios de influjo
confuciano; el Japón, trae un fallido intento de introducir el modelo chino,
cae en una forma semifeudal, bajo la inmemorial aristocracia de las estirpes.
El estancamiento de varios siglos, producido subsiguientemente, se encargó
de momificar esta alta cultura.

liIB1..10G8.AF1A

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WEBER, Alfred, Historia de la Cultura, Fondo de Cultura Económica, México, D . F.,
1948.

San Salvador, 18 de diciembre de 1976.

562

563

�EL SISTEMA MARlTIMO INTERNACIONAL DE SATtLITES:
NUEVA ÁREA DEL DERECHO DEL ESPACIO

(Trabajo presentado a las VIII Jornadas Nacionales de Derecho
Aeronáutico y Espacial de la Argentina, 17-20 agosto, 1976)

DR. ALoo ARMANDO CocCA
Embajador de la Argentina y Representante
Permanente ante la ComiJi6n del Espacio
de las Naciones Unidaa

J.

ESTADO ACTUAL DE LAS NEGOCIACIONES PARA EL ESTABLECIMIENTO
DE UN SISTEMA MARÍTIMO INTERNACIONAL DE SATÉLITES

l. PoslBLEMENTL ANTES DE dos semanas de concluidas estas VIII Jornadas
Nacionales de Derecho Aeronáutico y Espacial se cuente con los instrumentos legales definitivos del INMARSAT, ya que al tercer período de sesiones
de la Conferencia internacional sobre el establecimiento de un sistema marítimo internacional de satélites se reunirá en Londres del lo. al 3 de septiembre de 1976. Aprobados que sean esos instrumentos (Convención y
Acuerdo de Explotación) el Derecho del espacio contará con una nueva
área de aplicación, en virtud de la codificación alcanzada. Y de este modo,
el Derecho del espacio va sumando a su esfera específica de competencia
otros ambientes: comenzó con el espacio ultraterrestre y los cuerpos celestes,
le sigui6 las comunicaciones espaciales, la distribución de señales portadoras
de programas transmitidas por satélites; ahora el sistema marítimo internacional por satélites, y pronto lograrán sistematizarse el derecho ambiental
internacional espacial y el derecho energético espacial internacional.

2. La Conferencia internacional sobre el establecimiento de un sistema
marítimo internacional de satélites en su primer período de sesiones de 1975,
565

�convino en que, con el propósito de mejorar las comunicaciones marítimas,
se necesitaba un sistema marítimo de satélites de alcance mundial, así como
una organización internacional de carácter intergubernamental que administrase y dirigiese dicho sistema.
3. Al reunirse en el segundo período de sesiones (febrero 1976), la Conferencia decidió que los instrumentos básicos para el establecimiento de un
sistema marítimo internacional de satélites (INMARSAT) serían una Convención, abierta a la firma de las Partes, es decir, los Gobiernos; y un Acuerdo
de Explotación, que suscribirían los Signatarios, que podían ser gobiernos o
entidades designadas por los gobiernos.
4. Los órganos con que contará el INMARSAT serán los siguientes: la
Asamblea, integrada por todas las Partes; el Consejo, compuesto por 18
representantes de los Signatarios con mayores inversiones en el INMARSAT
y cuatro representantes, elegidos por la Asamblea independientemente de su
inversión, para asegurar el principio de la representación geográfica equitativa y los intereses de los países en desarrollo; y la Dirección, a cargo de
un Director General.
5. La Conferencia aprobó el texto de los artículos de la Convención y
su anexo (Procedimientos para el arreglo de controversias), con excepción
de las disposiciones relativas a los derechos de voto máximos de cada representante del Consejo, la posibilidad de hacer reservas a la Convención Y los
idiomas oficiales y de trabajo del INMARSAT. Igualmente aprobó todos
los artículos de Acuerdo de Explotación del INMARSAT y un anexo que
contiene una lista preliminar de la participación en las inversiones iniciales
de los Signatarios de 40 Estados.1
6. Estos trabajos y sus resultados fueron impulsados por la OCMI (ORGANIZACIÓN CONSULTIVA MARtTIMA INTERNACIONAL INTERGUBERNAMENTAL). Conforme lo ha sostenido este organismo especializado de la familia de las Naciones Unidas, se debe institucionalizar un
sistema internacional de satélites para la navegación con el fin de mejorar:
a) la seguridad de la vida humana y de los bienes en el mar y la eficiencia de la navegación;
b) el intercambio de información y datos para la explotación marítima en
1
NACIONES UNIDAS, Asamblea General, Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con fines Pacificos, A/AC.105/169, 16 marzo 1976, pp. 1-2.

566

forma eficiente, habida cuenta de la cantidad de estaciones costeras
existentes;
c) las comunicaciones de otro tipo, entre las que están incluidas las comunicaciones particulares de los pasajeros o la tripulación.2
7. La pregunta pertinente es la que se formula la Dra. Williams, cuando
dice: ¿Reviste el establecimiento de un sistema internacional de satélites
marítimos prioridad en el mundo de hoy? Concluye expresando que es necesario establecer un sistema de objetivos múltiples de manera de posibilitar
que el equipo de comunicaciones por satélite a bordo pueda ser utilizado en
la forma más amplia posible. Sería igualmente ventajoso que el sistema tuviera la capacidad de interconectarse con las redes generales de telecomunicaciones.3

JI. Los

SISTEMAS OPERATIVOS Y EXPERIMENTALES AL PRESENTE

8. El 19 de febrero de 1976 fue lanzado y ubicado en el Atlántico por
los Estados Unidos de América el primer satélite de comunicaciones marítimas comerciales del mundo, el MARISAT I, el segundo será lanzado pronto
y suministrará cobertura de la zona entre Singapur y la costa de los Estados
U nidos. Cada uno de ~llos ofrecerá 14 canales o más de 300 vínculos de
información y proveerán comunicaciones directas desde los navíos a la costa
y a todas las embarcaciones que tengan equipo de recepción.•
9. Los Estados Unidos de América recibieron asignaciones de frecuencias
para el sistema de radiocomunicaciones del servicio móvil marítimo por satélite MARISAT para las estaciones espaciales MARISAT PAC y MARISAT ATL (transmisión, recepción, telemedida) con estaciones terrenas en
Finegayan (Guam), Wahiawa (Hawai) , Northwest (Virginia) , S. Paula
(California) y Southbury ( Connecticut) : transmisión, recepción.5
• NACIONES UNIDAS, Aaamblea General, Comisión Espacio Ultraterrestre, A/
AC.105/ 100, p. 119.
• WILLIAMS, Silvia Maureen, El sistema marítimo internacional de satélites ( INMARSAT). Informe Preliminar de la relatora, p. 4 del original por la gentileza de
la autora.
• Naciones Unidas, Asamblea General, Comisión del Espacio, Discurso del Presidente de la Comisión al inaugurar el 190. período de sesiones, Nueva York, 21 de
junio de 1976. doc. A/ AC.105/ PV. 157, p. 3 texto español.
• Decimoquinto Informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones sobre

567

�1O. El sistema MARISAT es propiedad de un consorcio de empresas de
explotación estadounidense, que ha colocado el satélite en el Atlántico. El
segundo vehículo espacial será colocado sobre el Pacífico. El sistema MARISAT proveerá comunicaciones para la marina de los Estados U nidos y
toda capacidad sobrante se pondrá a disposición de las flotas marítimas
comerciales. Ha sido designada administradora del sistema la COMSAT
General Corporation. La Unión norteamericana prosiguió su programa experimental de utilización de técnicas espaciales para telecomunicaciones y
determinación de la posición en el servicio móvil marítimo. Se realizaron
pruebas con dos naves mercantes estadounidenses utilizando los satélites ATS-5
y ATS-6 y frecuencia de la banda 1535-1660 MHz.6
11. Conviene recordar que los Estados Unidos de América cuentan, desde
1963, con un sistema de navegación por satélite, el "TRANSIT", que está
a disposición de cualquier usuario marítimo. "Es cierto que este sistema no
se ha desarrollado mucho a causa del elevado costo del equipo, que comprende una calculadora electrónica y un receptor especial y de la dificultad que
significa el conocimiento exacto de la velocidad del barco. El sistema está
siendo usado, pero especialmente por barcos que intervienen en operaciones
hidrográficas, oceonográficas y petroleras.7
12. Existe otro sistema, aún en la fase experimental, conocido por MAROTS.
Este proyecto constituye la contribución europea a la realización de un sistema mundial de satélites del servicio marítimo. En Europa, la República
Federal de Alemania utiliza el vehículo espacial del OTS (Orbital Tests
Satellits) para el satélite experimental del servicio móvil marítimo MAROTS
(Maritime Orbital Test Satelite). En la RFA se construyen equipos radioeléctricos de barcos y un sistema de llamada de socorro marítimo para los
experimentos que habrán de realizarse con el MAROTS.8
13. En el cuadro sobre asignaciones de frecuencias a estaciones de los servicios de radiocomunicación espacial, ESPAAA figura dentro del sistema de
radiocomunicación del servicio móvil marítimo por satélites MAROTS, a
través de la estación de Villafranca del Castillo.9
14. La Administración francesa de telecomunicaciones participa activalas telecomunicaciones y la utilización del espacio ultraterrestre con fines pacificos,
p. 6, Ginebra, 1976.
• Decimoquinto Informe de la UIT, cit., pp. 75 a 77.
' FERllER, Manuel Augusto, (h): Derecho Espacial, Buenos Aires, 1976, p. 459.
• Decimoquinto Informe, cit., p. 33.
• Decimoquinto Informe, cit., p. 8.

568

mente en los trabajos destinados a determinar la organización y las características de un sistema por satélite para el encaminamiento de las comunicaciones del servicio móvil marítimo, la localización de barcos y la gestión
del tráfico marítimo. Igualmente participa en los trabajos del programa
MAROTS. En febrero y marzo de 1975 se efectuaron pruebas de propagación y de recepción a bordo de un barco que navegaba a la altura de las
Azores, utilizando el satélite ATS-6. Se obtuvieron resultados particularmente interesantes para la planificación de futuros sistemas de satélites para las
comunicaciones con los barcos.10
15. En vista de su destacada posición entre las naciones marítimas, Grecia
está muy interesada en el establecimiento en todo el mundo de un sistema
de telecomunicaciones del servicio móvil marítimo. Participa activamente en
los trabajos de la OCMI y de la CEPT relativos a la organización y determinación de las características de un sistema de esta naturaleza. 11
16. Nueva Zelandia, nación activa en el comercio marítimo mundial, está
igualmente interesada en mejorar la calidad de los servicios de comunicaciones con los barcos de alta mar, y por lo mismo toma parte en forma destacada en la labor de la Conferencia Internacional sobre el establecimiento de un sistema internacional de satélites marítirnos.12
17. Aparte de los trabajos de la OCMI, el Reino Unido participa eficazmente en las labores del Grupo de Comunicaciones Marítimas por Satélite
(SMT) creado por el Comité de Coordinación de las Telecomunicaciones
por Satélites (CCTS) de la CEPT. El SMT, presidido por el Reino Unido,
se ha reunido cuatro veces en 1975 y ha establecido un grupo de trabajo
técnico que se ha reunido tres veces. Igualmente participa con entusiasmo
en los estudios del Grupo interino de Trabajo 8/1 del CCIR sobre las características técnicas de los sistemas del servicio móvil marítimo por satélite, y
tomó parte en la reunión celebrada en Oslo en octubre de 1975, que tuvo
por objeto preparar un informe para las reuniones intermedias de las Comisiones de estudio del CCIR. En mayo y junio de 1975 la Post Office del
Reino Unido, en colaboración con la Agencia Espacial Europea, llevó a
efecto una serie de experimentos sobre inconvenientes en la propagación de
señales del satélite ATS-6 en la superficie del mar. _Los experimentos se realizaron desde lo alto de un acantilado de Punta Prawle, en South Devon.
También juntamente con la ESA se realizaron pruebas en marzo y abril, uti,. Decimoquinto Informe, cit., p. 101.
u Decimoquinto Informe, cit., p. 108.
,. Decimoquinto Informe, cit., p. 136.

569

�}izando el satélite ATS-6, para evaluar y comparar métodos de modulación
telefónica desarrollados para un sistema marítimo por satélite, es decir , métodos de modulación de frecuencia de banda estrecha con compresión y expansión y de modulación Delta con pendiente continuamente variable. También cabe agregar que el programa MAROTS es financiado principalmente
por el Reino Unido. Como es sabido, la finalidad principal de este p_ro~a
es reunir datos, experimentales y preoperacionales sobre las comurucac1ones
barco-costa.11

Asimismo, se acordó que por servicio de radionavegación marítima por
satélite se entiende el
Servicio de radionavegación por satélite en el que las estaciones terrenas móviles están situadas a bordo de barcos. (ADD 84AQB).
También recordaremos las definiciones de órbita, satélite geosincrónico y
satélite geoestacionario:
órbita es la

III.

PROBLEMAS TÉcNICOS CON CONSECUENCIAS JURÍDICAS: LAS
FRECUENCIAS Y LA ÓRBITA GEOESTACIONARIA

18. Recordaremos la definición dada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones de los términos que se emplean en la documentación de la
Conferencia Internacional de la OCMI. Conforme a la Revisión del artículo I del Reglamento de Radiocomunicaciones realizada en la Conferencia
Administrativa Mundial de Telecomunicaciones Espaciales (Ginebra, 1971),
se tiene que: Servicio M6vil por Satélite es el servicio de radiocomunicación:
-

entre estaciones terrenas móviles y una o varias estaciones espaciales
o entre estaciones espaciales utilizadas por este servicio;
o eñtre estaciones terrenas móviles por intermedio de una o varias

estaciones espaciales;
_ y, si así lo exige el sistema utilizado, realiza el enlace entre estas estaciones espaciales y una o varias estaciones terrenas situadas en puntos
fijos determinados (ADD 84 AGA, Spa2);
La mismo Conferencia determinó que servicio móvil marítimo por satélite es el:

Servicio móvil por satélite en el que las estaciones terrenas móviles están
situadas a bordo de barcos. También pueden considerarse incluidas en
este servicio las estaciones de embarcación o dispositivo de salvamento
y las estaciones de radiobaliza de localización de siniestros. ( ADD 84AGC).
,. Decimoquinto Informe, cit., pp. 141-142.

570

1. Trayectoria que describe, con relación a un sistema de referencia
especificado, el centro de gravedad de un satélite o de otro objeto espacial, por la acción única de fuerzas naturales, fundamentalmente las
de gravitación.

2. Por extensión, trayectoria que describe el centro de gravedad de un
objeto espacial sometido a la acción de las foerzas naturales a las que
eventualmente vienen a agregarse acciones correctivas de poca energía, ejercidas por un dispositivo de propulsión con el objeto de lograr
y mantener la trayectoria deseada. (MOD 84BB, Spa 2) .
Satélite geosincrónico es el

Satélite de la Tierra cuyo periodo de revolución es igual al periodo de
rotación de la Tierra alrededor de su eje (ADD 84BFA, Spa 2) .
Satélite geoestacionario:

Conforme al Reglamento de Radiocomunicaciones es el Satélite cuya
órbita circular se encuentra en el plano ecuatorial de la Tierra y que
gira en tomo al eje polar de la misma en el mismo sentido y con un
periodo igual al de rotación de la tierra. La órbita sobre la que debe
desplazarse el satélite para que este sea geoestacionario, se llama "órbita
de los satélites geoestacionarios" (MOD 84BG).
19. En el capítulo "Estudios y normalización en la esfera de las telecomunicaciones'', el Decimoquinto Informe de la UIT destaca que estos trabajos los
realizan fundamentalmente dos órganos permanentes de dicha organización:
el CCIR y el CCITT. Con relación al "Servicio móvil marítimo" tales órganos, al proseguir los estudios sobre el terna, destacaron las implicaciones téc-

571

�nicas, de explotación y de tarifas. Se ha definido el concepto general de un
nuevo sistema de este tipo para los servicios télex y de telegramas, así como
los códigos de acceso al mismo. Como se ha escogido un código de tres cifras para identificar el sistema por satélite y la zona de servicio, se dispondrá de capacidad suficiente para varios sistemas por satélite, en caso necesario. Se han elaborado los procedimientos de contabilidad y de explotación
para el servicio de radiotelegramas y el servicio manual radiotélex, así como
procedimientos de explotación para los servicios semiautomático y automático; los procedimientos de contabilidad para estos dos últimos servicios
serán objeto de ulterior estudio.H
20. Con relación a la órbita de satélites geoestacionarios, se celebró del 3
al 6 de junio en Munich una reunión del Grupo Interino de Trabajo 4/1
sobre la utilización eficaz de la órbita de satélites geoestacionarios. Este Grupo, creado en Ginebra en 1968, ha celebrado al presente cuatr~ reunion_es.
El material contenido en los informes aprobados por tales reuniones se incluyó posteriormente en los textos oficiales del CCIR, una vez aprobado
por la Asamblea Plenaria. A la reunión de Munich se sometieron 22 documentos. Luego de su examen y discusión, la reunión aprobó un informe que
contiene los siguientes títulos:
1. Flexibilidad de posición en órbita como un medio de utilizar en forma óptima la órbita de los satélites geoestacionarios;
2. Métodos de optimización del empleo de la anchura de banda y el
arco orbital mediante el uso de redes de satélites homogéneas;
3. Concepto de la eficacia de la utilización de la órbita de satélites geoestacionarios;
4. Efectos de las características del sistema, etc., sobre la capacidad del
espectro de frecuencias y el arco orbital;
5. Empleo sistemático de las bandas de frecuencias;
6. Enlaces entre satélites.
La interpretación del término "eficacia" dio lugar a una controversia,
puesto que no es posible propugnar en la actualidad un límite superior igual
0 teórico frente al cual evaluar una red por satélite. Se llegó a la conclusión de que varias administraciones proponían utilizar como punto de partida el siguiente criterio:
&gt;&lt;

572

Decimoquinto Informe, cit., p. 11.

criterio -

capacidad por satélite
anchura x ocupación del arco orbital

Sin embargo, esta expresión simple suscita importantes objeciones, puesto
que la relación entre la ocupación de la órbita y la utilización del espectro
está sumamente interrelacionada.15
21. Las definiciones recordadas pertenecen a un Derecho Espacial internacional de las comunicaciones, o si se quiere, de las telecomunicaciones,
para respetar el nombre de la más antigua organización internacional consagrada a la administración del espectro de frecuencias y a todos los aspectos
técnicos: la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Como es
natural, por pertenecer al reglamento de radiocomunicaciones, estas definiciones son técnicas. Sin embargo, todas ellas están acompañadas de un principio jurídico, a veces reglamentado y otras veces a estudio, pero que no ha
descuidado el Derecho del espacio. Así, el servicio móvil por satélite se halla
regulado por el Derecho del Espacio en cuanto al ámbito (espacio ultraterrestre), en cuanto al vehículo (satélite) y en cuanto a la actividad espacial, aun cuando se la mire como actividad cumplida en una estación terrena. Lo mismo puede decirse del servicio marítimo por satélite, que cumple una actividad espacial, aun cuando se considere la estación terrena a
bordo de barcos. La conclusión es válida para el servicio de radio-navegación
marítima por satélite. En cuanto a la órbita y a los satélites geosincr6nico y
geoestacionario, rige, además, el "derecho a la trayectoria", que tiene quien
puso en el espacio ultraterrestre un vehículo espacial a condición, ciertamente, de no interferir un derecho anterior en igual sentido que tuviese otro.u
22. La Conferencia Administrativa Mundial de Comunicaciones Espaciales (Ginebra, 1971) inspiró su obrar en principios del Derecho Espacial
de las telecomunicaciones: uso con iguales derechos de las bandas de frecuencias atribuidas a las comunicaciones espaciales, ausencia de prioridad
permanente que pueda obstaculizar la creación de sistemas espaciales por
otros países, y nuevos procedimientos de coordinación para la mejor utilización del espectro de frecuencias y de la órbita de satélites geoestacionarios.
Y, en materia de radiodifusión, la limitación de las radiaciones en el interior
del territorio de otros países. El artículo 7 (Disposiciones especiales relativas a ciertos servicios) especifica que deberán utilizarse todos los medios
técnicos disponibles para reducir al mínimo la radiación de las estaciones
,. Decimoquinto Informe, cit., pp. 14-15.
" FBRllER, Op. cit., p. 255.

573

�espaciales de radiodifusión en el territorio de otros países, salvo en el caso en
que esos países hayan dado previamente su acuerdo.
23. Hay que señalar que la utilización eficaz de la órbita de los satélites
geoestacionarios, al comienzo limitada a los satélites de telecomunicación,
comprende ahora los satélites para otros servicios, y entre ellos, el marítimo.
24. Con respecto a la órbita geoestacionaria y al espectro de frecuencias,
la UIT tomó del Derecho del Espacio el concepto de recurso natural limitado, a instancias de la Delegación argentina a la Conferencia de Ginebra,
de 1971. No está escrito en el Reglamento de Radiocomunicaciones, pero la
condición jurídica de ambos es la de patrimonio común de la Humanidad.
Y era propio que no lo consignara el Reglamento, dado que su texto no
contiene definiciones ni principios jurídicos.

la aeronave se comunique con una estación terrestre directamente o por
medio de un satélite;
Y el establecimiento de una nueva banda conjunta de comunicación
móvil aeronáutica/móvil marítima.
27. También entendió que podría ser ventajoso el uso de satélites comunes para el servicio móvil a aeronaves y buques, especialmente si el mismo
orden de frecuencias fuese apropiado para ambos. Y que de los sistemas combinados de comunicación y radiodeterminación podrían surgir importantes
ventajas, incluidas las de la economía de frecuencias.
28. Por cuanto se ha expuesto, el CCIR decidió unánimemente: que se
realicen estudios con el fin de determinar:

25. En un reciente documento, elaborado a petición del Comité Consultativo Internacional de Radiocomunicaciones ( CCIR) de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, se señala a la atención de la Comisión del
Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas la existencia del programa de
estudios 17A/8, titulado ".Características técnicas de sistemas de comunicación o radiodeterminación mediante técnicas de satélites para aeronaves o
buques" .17

l. Los tipos preferidos de órbitas para proporcionar:

26. Este programa de estudios, parte de la necesidad de comunicaciones
de larga distancia mucho más seguras entre las estaciones terrestres y las
aeronaves y los buques, y considera que podrían idearse sistemas que empleasen técnicas espaciales de comunicación, de manera de garantizar un
servicio de suficiente fiabilidad, así como que puede ser necesario utilizar
la comunicación con las aeronaves y los buques para transmisiones telefónicas o telegráficas (incluyendo transmisión de datos, impresión directa y facsímile). También considera que, en interés de la conservación del espectro
de frecuencias radioeléctricas y para reducir al mínimo el equipo que llevan
las aeronaves y los buques, podría ser provechoso:

2. Las frecuencias preferidas y las características técnicas para:

1.1. Comunicación por satélites entre estaciones terrestres del servicio
móvil aeronáutico y las aeronaves y entre estaciones terrestres del
servicio móvil marítimo y los buques;
1.2. Un servicio de radiodeterminación mediante satélites para aeronaves y para buques;

2.1. Enlaces entre satélites y aeronaves;
2.2. Enlaces entre satélites y buques;
2.3. Enlaces entre satélites y tierra.

Usar las mismas bandas de frecuencias móviles marítimas, ya sea que el
buque se comunique con una estación terrestre directamente o por medio de un satélite;
Usar las mismas bandas de frecuencias móviles aeronáuticas, ya sea que

3. La viabilidad técnica de desarrollar y usar sistemas de satélites de comunicaciones, tanto para el servicio móvil aeronáutico como para el
servicio móvil marítimo en las mismas bandas de frecuencias;
4. La viabilidad técnica de desarrollar y usar sistemas de satélites de comunicaciones para los servicios móviles aeronáutico o marítimo en las
mismas bandas de frecuencias que emplean otros servicios espaciales o
terrestres;
5. La viabilidad técnica de desarrollar y usar sistemas que empleen técnicas espaciales de comunicación tanto con fines de comunicación como
de radiodeterminación para aeronaves o buques.

u NACIONES UNIDAS, Asamblea General, Comisión del Espacio Ultraterrestre,
doc. A/AC. 105/L. 89, 14 de mayo de 1976.

29. Cuanto antecede, pone de manifiesto que el sistema INMARSAT, no
nace con la misma seguridad, digamos técnica, que el INTELSAT, dado que

574

575

�se advierten, a tenor del documento de la CCIR, muchas dudas y preguntas
para alcanzar el mejor empleo del móvil marítimo. También campea en
todo su texto, un espíritu de prevención y de conservadorismo, para evitar
ciertos despilfarros y para mantener en uso equipos que hasta el presente
han sido eficientes. Y todo ello responde a principios jurídicos tan claros
como el relativo a la condición de recurso natural limitado del espectro de
frecuencias. También se advierten razones económicas, que tienen igualmente fundamento jurídico, dado que responden a intereses legítimos de los
usuarios.

IV.

NUEVA ÁREA DEL DERECHO DEL ESPACIO

30. Como dijimos al principio, el Derecho del Espacio que es una nueva
dimensión del Derecho, va ganando día a día y con rapidez notoria en su
coclificación, nuevas esferas de acción. Prueba de ello es no sólo el texto
de los instrumentos que elabora la Conferencia Internacional para el establecimiento de un sistema marítimo internacional de satélites, que se redactan siguiendo los grandes principios innovadores del Derecho del Espacio,
sino la clara y declarada filiación que se hace al mismo, desde el preámbulo
de dicha Convención: la Resolución 1721 (XVI) de las Naciones Unidas Y
el Tratado del Espacio de 1967.
31. La resolución 1721 (XVI), del 20 de diciembre de 1961, adoptada por
unanimidad por los Estados miembros de las Naciones Unidas en su XVI
Asamblea General, establece, en su parte D:
Estimando que la comunicación por medio de satélites debe estar cuanto
antes al alcance de todas las naciones del mundo con carácter universal
y sin discriminación alguna;
Persuadida de la necesidad de preparar el camino para crear, con carácter operacional, comunicaciones efectivas por medio de satélites.

En esta parte del preámbulo se halla la mente de esta resolución en lo
que atañe a las telecomunicaciones espaciales por satélites.
32. La referencia hecha al Tratado sobre los Principios que deben regir
las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestres, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, se concreta en el artículo primero, que estipula que tal exploración y utilización deberán hacerse en provecho y en interés de todos los países.

33., ~uego, dentro_ de esa prelación que ha establecido (por su alcance
especifico la R~luc1ón 1721 (XVI) y como marco jurídico general el Tratad~ del Espacio) el proyecto de Convención tiene presente: las disposiciones
pertmentes de la Carta de las Naciones Unidas, los Convenios de Ginebra
sobr: _el Derecho ~el Mar, la Convención sobre la Organización Consultiva
Mar~:1111ª Intern~cional, el Convenio sobre Telecomunicaciones y la Convenc1on Intemac1onal sobre la Seguridad de la Vida en el Mar.
34. Aparte de que el texto encuadra en los lineamientos básicos del Derecho del ~pa~o, se han destacado de modo expreso elementos sustanciales
como los s1gwentes:
'
a) El . acceso de todos los Estados al servicio, sobre bases no discriminatonas;
b) El carácter exclusivamente pacífico de las actividades a desarrollar
mediante el nuevo sistema·
'
c) El principio de organización internacional abierta, de carácter universal;
d) El principio de universalidad con relación a los barcos de todas las
nacionalidades, sin tener en consideración si el Estado de la bandera
es 'o no miembro de la OCMI ·
'
e) El m":1'co jurídico preciso; en lo específico las regulaciones del Derecho
Espacial y en lo general, el Derecho Internacional·
f) El pr~cipio de la personalidad jurídica de la o~anización, del que
se denva:
-

Capacidad de obrar y poderes suficientes en el ejercicio de sus
finalidades;
recursos propios
responsabilidad específica.

g) El principio de la cooperación internacional, elemento básico y determinante de la licitud de su obrar.
h) Una finalidad _h~anitaria -como toda creación que corresponde a
un ]us humamtatis- y su íntima relación en salvamento y socorro
con la OCMI y la UIT.
i) Responsabilidad internacional de los Estados Partes.
j) Procedimiento específico y expeditivo para el arreglo de controversias.
~parte de ~11~ la Convención, en su carácter de instrumento de alcance
uruversal, y s1gu1endo la práctica propuesta por la Argentina observada en

577
576

HUMANITAS-37

�materia de Derecho del Espacio a partir del Convenio sobre la Responsabilidad Internacional por daños causados por objetos espaciales ( 1972) y el
Convenio sobre distribución de señales portadoras de programas transmitidas por satélites ( 1974), designa como depositario del instrumento al Secretario General de la Organización Consultiva Marítima Intergubernamental, esto es, a la Organización y no a determinado o determinados gobiernos.
35. Podría decirse que, frente a su precedente, el sistema y los instrumentos internacionales del INTELSAT no aporta mayores "novedades jurídicas". Pero hay un sentido de mayor equilibrio, que en definitiva es equidad, frente a dichos precedentes.
36. Si bien lo que llevó a elaborar estos proyectos de instrumentos internacionales ha sido principalmente atender a las necesidades de la marina
mercante internacional,18 su carácter universal y humanitario, aparte del
aspecto económico de la explotación de las actividades del sistema, lo abren
a toda la navegación marítima, independientemente de su actividad mercantil.
37. La concreción de los instrumentos jurídicos del sistema marítimo internacional de satélites representa, en definitiva, un paso significativo en la
consolidación del Derecho del Espacio y en la codificación del Corpus Juris
'Spatialiis.

UNA INDICAClóN ACERCA DEL COMPORTAMIENTO DE LOS
IMPUESTOS CENTRALES Y ESTATALES-LOCALES EN
SISTEMAS FEDERALES DE GOBIERNO

DR. DAVID

G. DAVIES

Duke University

lntroducci6n
EL OBJETIVO PRINCIPAL de esta disertación es el examinar el comportamiento
de los impuestos estatales-locales y de gobierno central en varios países federales a manera de estudiar la tesis de que la tendencia de centralización
fiscal en el gobierno ha incrementado durante los últimos 25 años. Se comenzará el análisis mediante un examen del sector federal, el cual se verá
seguido por una investigación y explicación de los datos sobre las tendencias
estatales-locales.

Buenos Aires, Julio 1976.
Razones Plausibles para Predecir Centralizaci6n Fiscal
En su trabajo en el sector público A. Peacock y J. Wiseman 1 discuten
muy convincentemente que como resultado de disturbios sociales como las
guerras, las naciones se verán sujetas a un proceso de concentraci6n.2 Este
proceso puede ser caracterizado por el crecimiento más rápido de las responsabilidades del gobierno central que aquéllas al nivel estatal-local.ª Peacock
1

" KoLODKIN A. L ., y VoLOsov, M. E., "Some intemational law questions on the
establishment of an international maritime satellite communication", en "Proceedings
of the Seventeenth Colloquium on the Law of Outer Space'', Amsterdam, 1974, University of California School of Law, Davis, California, 1975, p. 221.

578

Pucocx:, Alan T. y W1sEMAN, Jack, El Crecimiento de los Gastos Públicos en el
Reino Unido, Allen y Unwin, Londres, 2da. ed., 1967, Cap. 6.
1
Para una idea similar pero previa ver CoLM, Gerhard y HELZNER, Manuel, La
Estructura de Rentas Públicas y Gastos Gubernamentales en Relaci6n al Desarrollo
Econ6mico de los Estados Unidos (disertación preparada para el Congres de l'Institut
Intemational de Finances Publiques, Bruselas, Bilgica, septiembre 15-18, 1958), p. 4.
• Pucocs: Y W1sEKAN, op. cit., pp. 117-18.

579

�pecto de nuestra tecnología cambiante.s Riker sostiene que los adelanto5
en la tecnología hacen posible lo siguiente:

y Wiseman hacen hincapié en que el crecimiento económico también influencia el tamaño de la unidad gubernamental asumiendo funciones públicas.•
V arias razones específicas que parecen formar bases lógicas para esperar
observar una centralización de finanzas son las siguientes:
1. El crecimiento económico es asociado con adelantos en los sistemas de
transporte y comunicaciones. Este tipo de progreso le permite a individuos en varias áreas del país el estar más informados acerca de los
problemas y condiciones de sus conciudadanos. Las diferencias en la
cantidad y la calidad de tales servicios públicos como educación, asistencia social, y salud entre Victoria y Tasmania, Nueva York y Mississippi, y Ontario y Nueva Escocia por ejemplo, son más fáciles de discernir.
Como resultado de la creciente sabiduría de las diferencias, las presiones
aumentan para lograr normas nacionales más altas y más uniformes.
El gobierno central empieza a asumir más y más responsabilidades en
la provisión de servicios públicos que anteriormente eran proveídos

por los gobiernos locales y estatales.
2. Cambios en la tecnología y en métodos de organización que son mutuamente interdependientes del crecimiento económico, frecuentemente
proveen técnicas que permiten la provisión de materias y servicios a
costos más bajos por unidad a medida que el volumen aumenta. Se ha
discutido que los gobiernos centrales son las unidades gubernamentales
apropiadas para cosechar las ventajas económicas que corren en economías por escala.
3. El Crecimiento económico juntamente con sus cambios en tecnología
frecuentemente traen consigo aumentos en exterioridades negativas o,
efectos secundarios. Por ejemplo, las instalaciones de manufactura modernas pueden ser la causa de polución que afecta grandes áreas geográficas. Los problemas asociados con polución frecuentemente causan
desacuerdos inter-jurisdiccionales entre ciudades y aun entre estados.
Cuando estos problemas no pueden ser solucionados económicamente y
a la satisfacción de los varios gobiernos y ciudadanos implicados, dichos
problemas son escalados a un nivel más central de gobierno para su
resolución.
4. El Profesor W. Riker, un científico político y estudiante del federalismo,
explica el proceso de centralización o lo que a él le llama el problema
del engrandecimiento de los gobiernos por recurso a un diferente as• Ibid., p.

580

XXXV,

a)
b)
c)
d)

el
el
el
el

gobernar un área geográfica mucho mayor desde un solo centro .
llenar la tesorería del gobierno central más efectivamente.
'
mantener una burocracia mayor: y
'
formar fuerzas armadas mayores.

Rike~ cree, con amplia evidencia de historia antigua reciente y actual
que _siempre existen suficientes políticos ambiciosos en' el mundo ara a~
rantizar que por lo menos uno de ellos usará la nueva tecnolo;ía p!ra
tratar det engrandecer
.
malme
, f el área bajo su control· Los estados vecmos
norn ,e se ver:311 o~dos a hacer lo mismo para evadir agresión. La
~ec~ologia cambi~n~e, Juntamente con un sentido de competencia y el
mstmto de
. , dicamente
• sobrevivir, garantizan competencias de armas p eno
y garantizan que el gobierno central crecerá.
En una tendencia
1 f
· , más o menos similar' el Profesor K • C • Wheare raz~n~ que a uncion del gobierno central crece en relación a las jurisdicciones
d 1
destatales-locales porque los gobiernos centrales comenzaron
~ .ª na_ a, pero_ fueron dotados con responsabilidades de asuntos admm1st~~t1vos tan unportantes como lo son guerra y defensa.6 Un examen
:uperf1cial del record histórico parece apoyar la idea de Riker y Wheare
_n q~e las ~erras y los cambios en tecnología asociados con ellas han
sido mfluencias centralizadoras.
5. El Profesor
di · W. Prest en su discurso Fisher de 1954 hizo notar dos razones a c10nales por la preponderancia financiera de los gobiernos
centrales en una federación:

a) Un lfactor
.
.
f es del impacto de la economía Keynes1ana
que predica
~ue a orma e combatir el desempleo es el generar gran cantidad
e gastos p~blicos.1 Es de aceptación general en la política fiscal
que los gobiernos locales y estatales no tendrían , .t 1
mitig ¡
· ·
exi o a tratar de
ar as ·variac10nes cíclicas de las entradas naci'onales.s L as enorf1
____
m_e_s i traciones de gastos entre gobiernos no-centrales combinadas
• RIKER, William H., Federalismo· Origen Op
,
. ..
Y Co. Boston 1964
2
·
'
erac,6 n, Significado, Little Brown

'

'p. .
'
K. C., Gobierno Federal Prensa d Oxf d
.
.
Y Londres, 1947, p. 252.
'
e
or Uruversity, Nueva York

•wREARE,

'

Ad 'd

' PREST 1
W. La1955onom
Ec
ía d e ¡as Finanzas
.
Office
Federales-Estatales Advertiser Printing
• '
e a,. e,
' pp. 18-26.
,
Es justo decir que la política fiscal Keynesiana fue aceptada por la mayoría de

581

�puestos sobre la renta personal, un impuesto directo que legalmente
se le había prohibido colectar a las autoridades federales.12

con su inabilidad de crear y controlar el abastecimiento de moneda
arruina cualquier esfuerzo que el gobierno local o estatal haga para
estabilizar la economía nacional.
b) Prest hace notar que la organización y administración de concesiones es un segundo factor que aumenta la importancia fiscal de
los gobiernos centrales.9 Debido a las consideraciones que se merece
el principio de igualdad, las transferencias masivas de entradas y
riquezas dentro de una nación casi necesariamente tienen que ser
llevadas a cabo por una agencia central, específicamente una agencia del gobierno federal .
6. Peacock y Wiseman hacen notar otro factor que tiende a engrandecer
la posición financiera del gobierno federal. Ellos señalan que durante
períodos de levantamientos sociales tales como guerras, las necesidades
de defensa, por ejemplo, se vuelven más importantes que temas como
los derechos de los estados. La revocación de la independencia estatallocal durante disturbios internacionales es tolerada por los electores,
cosa que bajo condiciones más estables sería inaceptable.10
Ya que la administración central asume la responsabilidad de incrementar los gastos públicos en tiempo de trauma nacional, es también
ese nivel de gobierno el que se encarga de encontrar y explotar nuevas
fuentes de ingresos. La concentración federal de ingresos durante disturbios nacionales forma la base para el crecimiento de los gastos publicas centrales en el período de post-emergencia.
K. C. Wheare descubrió que las fuentes de ingresos cambian de más

bajos a más altos niveles de gobierno por dos mecanismos específicos.11
Esos mecanismos. son:
a) Los gobiernos centrales pueden remover restricciones legales sobre
sus poderes para colectar impuestos. Wheare cita como un ejemplo
excelente de este proceso el éxito que lograron los oficiales del gobierno de Estados Unidos en 1913 cuando la constitución fue revisada para permitirle a la administración central que colectara imacademias al igual que por varios politicos desde fines de los años 1930 hasta los
1960. Recientemente los monetaristas han recibido varios convertidos, pero ningún
grupo analítico ha tenido éxito en fijar la combinación de desempleo e inflación que
han sido un problema tan general durante la primera mitad de esta década.
• PREST, op. cit., pp. 18-26.
18
PEACOCK Y WISEMAN, op. cit., p. 30.
u WHEARI!, op. cit., pp. 252-53.

582

b) Los gobiernos nacionales pueden asumir mayores responsabilidades
fiscales al asmnir poderes de impuestos los cuales originahnente se
encontraban en manos estatales y locales. Wheare en apoyo de su
tesis cita el caso de Australia en el cual los estados cedieron su derecho constitucional de colectar impuestos sobre la renta al gobierno
central en 1942.18
7. El proceso de centralización fiscal se ve engrandecido por el hecho que
los gobiernos logran conseguir, si es que aún no lo tienen, casi un monopolio de impuestos progresivos. Las entradas no solamente aumentan
con el incremento de las entradas nacionales, sino que suben más rápidamente que las entradas reales privadas debido a la progresión
de la estructura de tarifas. El aumento de rentas está garantizado
para la tesorería central.
El fenómeno de inflación también ayuda al proceso de centralización
fiscal. Los individuos que mantienen entradas reales constantes ven que
sus rentas con la inflación se ven sujetas a tarifas de impuestos marginales y promedias más altas. Ese movimiento a tarifas más altas aumenta los impuestos que llegan a la tesorería nacional.1•
8. Otro asunto de impuestos que puede llevar al aumento de centralización fiscal debe ser mencionado. A medida que una economía se vuelve
más compleja, y a medida que crece la parte de recursos escasos absorbidos por el sector público, se desarrollan presiones para una más
eficiente forma de colectar impuestos. Se dice, y la evidencia apoya,
que es más económico que un gobierno central reciba los impuestos
sobre la renta y no tener varios estados, provincias y municipalidades
haciéndolo y teniendo cada uno de ellos sus propias leyes de impuestos.
9. Otro factor interesante detrás del proceso de centralización fiscal se
enfoca en la cuestión de los precios de impuestos con los que los ciu11

lbid.
lbid.
,. Un indice apropiado dañarla los efectos de la inflación sobre los impuestos sobre
la renta de individuos y compañías. Ver Inflaci6n y los Impuestos, Reporte al Comité
de Inquisici6n sobre lnflaci6n y los Impuestos, Gobierno de Australia Canberra
mayo, 1975.
'
'
11

583

�TABLA I
RAZóN ENTRE IMPUESTOS CENTRALES Y EL TOTAL
DE IMPUESTOS GUBERNAMENTALES

dadanos se encuentran entre los gobiernos locales-estatales y los federales.15 El ejemplo siguiente ilustra lo anterior:
Primero, hay que asumir que cada uno de los estados en una federación comienzan un nuevo programa de gobierno que será financiado
por impuestos estatales que en la mayoría de países son regresivos. Un
método alternativo para proveer al público de productos y servicios
sería que el gobierno central provea y financie el programa con impuestos federales, los cuales son normalmente progresivos. Los ciudadanos con rentas bajas y medianas en todos los estados claramente
preferirían el programa federal ya que los beneficios bajo cualquiera
de las dos alternativas son los mismos, pero el costo de los impuestos
es más bajo si se usa un sistema progresivo de impuestos federales para
financiar el programa.
Aun si las entradas promedio per capita son diferentes entre todos los
estados, como lo son en todos los países federales, los individuos con
entradas bajas y medianas en un estado rico preferirían financiamiento
federal a pesar que su estado en totalidad cargaría con un impuesto
federal más alto per capita que un estado pobre, dichos individuos en
el estado rico pagarán impuestos federales más bajos que estatales para
apoyar programas públicos.
Debido a que el precio-impuesto del programa a cada uno de estos
individuos es más bajo, ellos prefieren y apoyan la centralización de
la provisión de servicios públicos y de la colección de impuestos para
pagar por ellos.
La Evidencia Estadística sobre Centralizaci6n Fiscal, 1947-73

Al tomar en cuenta todos los factores mencionados se defiende una posición fuerte al creer que ha aumentado la centralización de finanzas gubernamentales en países federales. Mientras que esta es una hipótesis razonable,
necesita probarse empíricamente con hechos y datos estadísticos. La Tabla I
presenta evidencia de impuestos federales y estatales-locales en las federaciones económicamente avanzadas de Australia, Canadá, Suiza, Alemania
Occidental y los Estados Unidos. Los años respectivos pueden verse en la
Tabla l.
" GREEN, Kenneth, "Algunas Consideraciones Institucionales en Relaciones Fiscales Federales-Estatales", Public Choice, Otoño, 1970, pp. 14-17.

584

Año

1947
1948
1949
1950
1951
1952
1953
1954
1955
1956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972
1973

Estados

Estados

Australia&lt;• &gt;

Unidos(b)

Unidos(c)

Canadá(c)

.882
.874
.891
.895
.875
.865
.858
.855
.849
.843
.828
.826
.836
.824
.814
.815
.825
.827
.820
.821
.820
.826
.835
.810
.787

. 751
.728
.681
. 718
.761
.740
.742
.692
.695
.698
.691
.666
.567
.683
.647
.661
.649
.628
.635
.632
.619
.631
.625
.580
.554
.563
.549

.767
.742
.701
.734
. 771
.751
.752
.708
. 718
. 718
. 711
.689
.702
. 711
.679
.680
.685
.667
.670
.677
.669
.676
.672
.638
.620
.627
.628

.688
.723
.738
.732
.712
.704
.704
.672
.628
.644
.641
.632
.586
.576
.578
.569
.559
.557
.550
.555
.552
.542
.542
.546

Alemania(b)
Occidental

Sui.za(b)

.593

.488

.594

.492

.553

.516

.538
.532
.529
.537
.539
.548
.544
.544
.534
.548
.556
.551

.497
.473
.495
.470
.499
.469
.486
.452

.464
.447

Notas:
(a) AU-'tralia no tiene impuesto de seguro social.
(b) No incluye contribuciones al seguro social.
( c) Incluye contribuciones al seguro social.
Fuente de Referencia: Centro de Censos y Estadística y Centro Australiano de Estadística, Cuentas Nacionales Australianas, Rentas y Gastos Nacionales, varios años;
Departamento de Comercio de Estados Unidos, Las Entradas Nacionales y Cuentas
de Productos de los Estados Unidos, 1929-65, y Estudio de Negocios Actuales, varios
años; Centro de Estadística del Dominio, Canadá, Cuentas Nacionales, Entradas y
Gastos, 1926-56, Cuentas Nacionales y Gastos por Trimestre, 1947-61, y Cuentas
Nacionales y Gastos, varios trimestres; Naciones Unidas, Anuario de Estadística de
Cuentas Nacionales, 1969 y 1972 y OECD, Estadísticas de Impuestos de Naciones
Miembro de la OECD, 1965-1971.

585

�Cálculos basados en parte sobre los datos en la Tabla I indican que la
elasticidad o porcentaje de cambio de impuestos del gobierno central con
respecto al porcentaje de cambio en el producto bruto nacional es menor que
la elasticidad de los impuestos centrales más estatales-locales en cada uno
de los cinco países estudiados. Lo anterior revela que los impuestos federales
han aumentado más lentamente que los impuestos estatales-locales, y contradice la lúpótesis que la centralización fiscal ha crecido durante el período
post-Guerra Mundial II.
Un análisis adicional de los datos muestra que la razón entre impuestos
centrales e impuestos totales disminuye a manera que el producto bruto nacional crece. Además, esta proporción ha disminuido durante los últimos años.
La evidencia mostrada en la Tabla I es bastante reveladora. A pesar de
varios argumentos presentados, las estadísticas no apoyan la hipótesis de que
ha habido centralización de impuestos durante los últimos 25 años.

Razones Lógicas para Esperar Descentralización
Financiera en Países Federales
Hemos visto que el peso de nuestra evidencia estadística desmiente la
creencia que se ha creado centralización financiera en países federales. Por
lo tanto, debe ser posible el concebir varias razones que nos lleven a desarrollar una contra-lúpótesis basada en la creencia que los gobiernos estataleslocales se comportan de una manera que causa descentralización fiscal en
los países federales todo el tiempo menos durante los períodos de disturbios
sociales. Algunas de dichas razones son las siguientes:
l. Los gobiernos estatales-locales en un país de estructura federal se ven
asignados y tienden a mantener una gran variedad de funciones gubernamentales que requieren recursos para llevarse a cabo. Unas de las
áreas que ilustran las importantes responsabilidades que son asignadas
a los gobiernos estatales-locales por medio de autoridad constitucional
son educación, carreteras, salubridad, bienestar social, bomberos y policía.
Las jurisdicciones estatales y locales crecerán más rápidamente que los
gobiernos centrales si la elasticidad de sus rentas de demanda por sus
servicios aumenta más rápidamente que por los programas federales.
Este factor ha operado en la mayoría de países desde que acabó la
Segunda Guerra Mundial. Grandes aumentos en población y su densidad han auspiciado fuertes y crecientes demandas por esos productos
y servicios que los gobiernos estatales-locales proveen.

586

2. Un segundo factor que nos llevaría a suponer que la descentralización
ha aumentado es el llamado "efecto Baumol".
E! ~rofesor W. Baumol ha observado que los gobiernos estatales-locales,
d1stm~ente ~u~ el sector _privado, s~ ven afectados muy poco por los
cambios tecnologicos.1 6 Él cita como eJemplo la educación en las escuelas como una actividad que casi no ha sido afectada por la tecnología
Todavía se emplea un maestro para una clase con una cantidad normaÍ
de alumnos. Los pequeños cambios que han afectado la educación de
los niños no han alterado apreciablemente la proporción de maestros
y alumnos.U
Al mismo. ~empo, se han realizado grandes aumentos en la producción
Y productividad en el sector privado de la economía. Es lógico que si
existe mobilidad de individuos en el mercado laboral, la relación de
sueld~s de los empleados estatales-locales requerirá que la sociedad
contribuya una creciente porción de sus recursos a las funciones estatales-locales que casi no se ven afectadas por la tecnología. De otra
manera, el nivel de servicios de gobiernos no-centrales declinaría.is
3. La tercera razón que puede causar descentralización se ve relacionada
con el tema de eficiencia. Se implica que los factores políticos son más
importantes que el mérito en el reclutamiento del personal estatal-local
que en el de los trabajadores federales. Además, los empleados estatalesloca~e~ n~rmalmente no poseen el grado de entrenamiento, capacidad
y efic1enc1a de sus contrapartes que trabajan en el gobierno nacional.
Mientras que ésta es únicamente una lúpótesis, si estas afirmaciones
son verficadas empíricamente, entonces una cantidad apreciable de
t~a~ajadores se verían obligados a obtener un cierto nivel de productividad estatal-local. El aumento en nómina de sueldos sería un factor
importante detrás de la creciente importancia financiera de los gobiernos no-centrales.
11
BAUMOL, W. J., "Macroeconomía del Crecimiento No Balanceado" Recuento
Económico Americano, LVII (Junio, 1967 ) , pp. 415-426.
'
11
Un punto interesante es el que existe cierto movimiento interesado en reducir
la proporción de alumnos por maestro. La comisión de escuelas en Australia ha recomendado que se aumente en un 20% ó 27,000 la cantidad de maestros en un
período de 3 años (1976-78).
11
Se asume que el efecto Baumol es menos pronunciado en los gobiernos centrales
que en las_ jurisdicci~nes estatales-l~cales. En apoyo de esta posición es de notar que
la proporción de capital por traba¡ador en el gobierno federal de los Estados Unidos
es mayor que la de los gobiernos estatales-locales.

587

�4. La exportación de impuestos de un estado o de una unidad local a los
residentes de otro gobierno aumenta la posibilidad que esas jurisdicciones crezcan muy relativamente al gobierno nacional. Ya que los noresidentes del Estado "A" están ayudando a financiar los gastos del
Estado "A", los programas y servicios de dicho estado son una ganga
para sus residentes que pagan impuestos. El costo de esos servicios es
más bajo para los residentes del Estado "A" debido a la exportación
de impuestos y por consiguiente, esos residentes aprovecharán más dichos
servicios.

6. Un último tema debe notarse en nuestra lista de razones plausibles por
las que el proceso de descentralización fiscal pueda esperarse que crezca.
Este factor llega a debatir la discusión del precio en impuestos expresada
en la primera parte de este artículo para apoyar la idea convencional
de la creciente centralización.
La ganga del precio en impuestos que mencionamos anteriormente se
está volviendo menos ganga para los ciudadanos a medida que el gobierno central toma una parte mayor y creciente de la producción nacional. Según aseverá el Sr. Geoffrey Brennan. "Si, entonces, un sistema de impuestos es razonablemente progresivo desde un principio, e
impone una tarifa de impuestos marginal que se aproxima (o es igual)
a la considerada máxima aceptable, es virtuosamente inevitable que
los gastos adicionales sean financiados de una manera menos progresiva
que los gastos actuales y que la progresión de los impuestos sobre la
renta deban rebajar con aumento en las demandas por rentas.21 A
medida que el proceso de rebaja de esa progresión continúa, el financiamiento federal de proyectos públicos se vuelve menos atractivo comparado con el sector estatal-local. La ganga en precio de impuestos de los
productos y servicios de gobierno provistos a los ciudadanos con bajas
y medianas entradas por medio de impuestos sobre la renta federales
progresivos ya no es tal ganga, y ceteris paribus, las jurisdicciones estatales-locales se vuelven más importantes en la provisión de productos
sociales.22

Con los ciudadanos de cada jurisdicción razonando de una manera
similar, el total de impuestos y gastos de los gobiernos estatales y locales juntos crecerán más rápidamente sin el fenómeno de exportación
de impuestos. Ceteris paribus, sería de esperar que a medida que las
actividades del gobierno aumentan, hubiera mayor crecimiento en las tarifas de gastos de los gobiernos locales que en las del gobierno nacional.u
5. Otra razón que nos puede llevar a probar el crecimiento en la relativa
importancia de los gobiernos estatales-locales es la creciente estima que
se tienen a sí mismos las minorías en · esos países. Las demandas por
servicios públicos posiblemente serán estables y más o menos iguales
en un país de población homogénea, pero en países con una población
diversa pasa lo contrario. La desilusión de grupos étnicos, raciales, etc.,
por la falla por parte del gobierno federal en reconocer o servirles sus
necesidades ha causado que varios grupos heterogéneos soliciten a los
gobiernos locales la provisión de una variedad de servicios. Los votos de
las minorías tienen más peso en las elecciones locales donde el total
de los votantes es menor que el de la nación en total. 2º
Podemos observar el fenómeno de creciente desarrollo de poder político
en los niveles más bajos de gobierno como por ejemplo los "nuevos
australianos" en Australia, los canadienses franceses en Canadá, negros, indios, puertorriqueños y mexicanos-americanos en los Estados
Unidos y varias minorías en África, India, Gran Bretaña y otras partes
de Europa.
,. Ver McLuRE, Charles E., Jr., "Exportación de Impuestos en los Estados Unidos:
Cálculos para 1962", National Tax Journal, XX Marzo, 1967, 49-77.
20 El canadiense francés, por ejemplo, obtiene servicios del gobierno más ajustados
a su preferencia bajo los existentes arreglos federales comparados con la situación que
no eran únicamente Quebec, sino simplemente un gobierno unitario para todo el
Canadá.

588

Aun si el gobierno central llega a violar la coartación de la tarifa marginal de impuestos 25 y aumenta las tarifas de impuestos, por ejemplo
de O a 5% de la clase baja y 50 a 55% de la clase alta en producción
de entradas, tal impuesto es únicamente proporcional en el margen. A
pesar de que la estructura de impuestos en general sigue siendo progresiva después de alterar las tarifas, el sistema de impuestos federales
es menos progresivo que anteriormente.
11

BRENNAN, Geoffrey, "Sobre el Indice del Impuesto Sobre la Renta Personal",
mimeografía del artículo preparado para el Comité de Inquisición Acerca de la Inflación e Impuestos, marzo, 1975.
= El Sr. Geoffrey Brennan desarrolló esta idea y yo estoy endeudado con él por
haberla compartido conmigo.
" La percepción de una sociedad sobre lo que constituye un límite aceptable ciertamente puede cambiar con el tiempo. Sin embargo, a cualquier punto hay límites
relativos para las tarifas de impuestos, y a la larga probablemente habrán efectos
que causen que los ciudadanos se desinteresen en tomar riesgos y realizar esfuerzos
a medida que las tarifas de impuestos marginales y promedios se acercan al 100%.

589

�TABLA II

Como resultado la ganga en el precio de los impuestos por los servicios
proporcionados centralmente se vuelve menos atractiva para muchos
ciudadanos votantes. Si el aumento en gastos de gobierno es financiado
por inflación en lugar de por medio de impuestos discrecionales, a
pesar que el efecto es caprichoso y no tan seguro como con los cambios
en tarifas de impuestos, la mayoría de individuos verán que sus entradas nominales aumentarán. Por resultado, se verán afectados por impuestos más altos a pesar que sus entradas brutas estén disminuyendo.
Una vez más la ganga en el precio de impuestos de servicios proporcionados se vuelve menos atractiva para muchos contribuyentes-consumidores.

PROPORCIÓN DE IMPUESTOS ESTATALES-LOCALES
COMPARADOS CON IMPUESTOS GUBERNAMENTALES
TOTALES
Año

Hemos presentado varias razones plausibles del porqué uno puede
desarrollar la hipótesis que, guerra en baja o alta escala, el proceso
de descentralización fiscal es suficientemente fuerte como para dañar
los factores de centralización que citamos en la primera parte de este
artículo. Este tema fiscal que pruebe si el gobierno federal o el estatallocal ha crecido más rápidamente no puede ser solucionado por un
acuerdo a priori. Nos volvemos entonces a examinar el récord empírico para poder probar explícitamente la validez de la hipótesis de
que ha habido descentralización fiscal en los países federales durante
los últimos 25 años.
La Evidencia Estadística sobre la Descentralizaci6n Fiscal, 1947-73

Cálculos basados en parte sobre la información en la Tabla U indican que
la elasticidad o cambio en porcentaje de los impuestos estatales con respecto
al cambio en porcentaje en el producto nacional bruto es mayor que uno en
todos los países. Los impuestos estatales-locales han ido aumentando más
rápidamente que los impuestos del gobierno central. La Tabla II muestra
que los impuestos estatales-locales generalmente han aumentado entre los
años 1947 y 1973. La situación de los impuestos del gobierno central no es
así, la proporción de impuestos estatales-locales a la de los impuestos totales
ha aumentado en todos los países durante los últimos 25 años. Los datos
estadísticos en la Tabla U fuertemente apoyan la idea de que ha habido descentralización fiscal.

\

1947
1948
1949
1950
1951
1952
1953
1954
1955
1956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972
1973

Alemania(b)

Australia!•)

Estados
Unidos(b)

Estados
Unidos(c)

Canadá(c)

.118
.126
.109
.105
.125
.135
.142
.145
.151
.157
.182
.174
.164
.176
.186
.185
.175
.173
.180
.179
.180
.174
.165
.190
.213

.249
.272
.319
.282
.239
.260
.258
.308
.305
.302
.309
.334
.322
.317
.353
.339
.351
.372
.365
.368
.381
.369
.375
.420
.446
.437
.451

.233
.258
.299
.266
.229
.249
.248
.292
.282
.282
.289
.311
.298
.289
.321
.320
.315
.333
.330
.323
.331
.324
.328
.362
.380
.373
.372

.312
.277
.262
.268
.288
.296
.296
.328
.372
.356
.359
.368
.414
.424
.422
.431
.441
.443
.450
.445
.448
.458
.458
.454

Occidental

Suiza(b)

.407

.512

.406

.508

.447

.484

.462
.468
.471
.463
.461
.452
.456
.456
.466
.452

.503
.527
.505
.530
.501
.531
.514
.548
.536
.553

.444
.449

Notas:
(a) Australia no tiene impuesto de seguro social separado.
(b) No incluye contribuciones al seguro social.
(e) Incluye contribuciones al seguro social.
Fuente d, referencia: Igual que la Tabla l.

590

591

�Conclusión y Notificación
El peso de la evidencia claramente indica que se ha visto un fuerte movimiento hacia la descentralización financiera en todos los países usados en
nuestro ejemplo. Mientras que las cantidades absolutas de rentas públicas
han aumentado para todas las unidades de gobierno, éstas han crecido más
rápidamente al nivel estatal-local de gobierno que al nivel federal. Se debe
hacer hincapié que este patrón de creciente importancia fiscal para los gobiernos locales ocurrió en la misma era en la que el mundo ha observado
la continuación de las presiones de la guerra fría, una seria amenaza de guerra nuclear, la guerra de Corea, varias guerras en el Medio-Oriente, la guerra
de Vietnam, otras guerras locales, y una continua incertidumbre mundial
debido a asuntos internacionales, factores ceteris paribus que tienden a mover impuestos, recursos y responsabilidades hacia los gobiernos centrales.
A pesar de la fuerte evidencia aquí presentada, se debe llevar cautela al
extrapolar las tendencias reportadas. El proceso de descentralización puede
tener consigo semillas y fuerzas necesarias para generar cambios. Mientras que
en muchos casos las autoridades estatales-locales pueden atender de mejor manera las necesidades de sus ciudadanos miembros de grupos homogéneos, los
efectos de una política pública descentralizada pueden generar disparidades
entre varias unidades gubernamentales y sus ciudadanos. A medida que el
tiempo pasa, esas diferencias en la forma de tratar a los individuos puede estimular una reacción y un movimiento para intervención de autoridades centrales para la restauración de la igualdad y para fijar normas mínimas que
todas las jurisdicciones estatales y locales deben obedecer. Un poco de descentralización se puede sacrificar para lograr otros objetivos.24

Lo que se sugiere es la posibilidad de que existan ciclos del proceso de centralización y descentralización. A medida que el producto nacional bruto crece
y el tiempo pasa, la cantidad de impuestos gubernamentales, entradas y gastos
aumentan, pero a veces la parte estatal-local crece a costa de la parte federal
mientras que en otros tiempos las fuerzas sociales causan que los planos se
reversen.
Yo no he probado esta hipótesis empíricamente pero a medida que los investigadores acumulen datos del pasado y el futuro nos supla con información
adicional, será posible ya sea desacreditar o verificar esta idea.

.. Este tipo de reacción puede haber sido la raíz de algunas de las políticas del
gobierno Australiano en el período de 1971-75.

592

LA DESNUCLEARIZACióN MILITAR DE LA AM:ÉRICA LATINA
y
LA SUCESIÓN DE ESTADOS EN MATERIA DE TRATADOS*
Por el DR.

HÉCTOR GROS EsPIELL.

Secretario General del Organismo para
la Proscripción de las Armas Nucleares
en la América Latina.

l. EN LA RICA y compleja problemática actual, referente a la sucesión de
Estados en materia de Tratados,1 presenta un interés muy peculiar, por sus
características atípicas, la cuestión de la sucesión de Estados en el sistema
internacional vigente para la proscripción de las armas nucleares en la Améri'c a Latina.
Como es sabido, este sistema se integra por tres instrumentos internacionales multilaterales distintos : a) Un tratado conocido Tratado de Tlatelolco,

* La crítica de la poco feliz expresión "sucesión de Estados", inadecuadamente
tomada del derecho privado, ha sido hecha de manera insuperable por Charles Rousseau Principes de Deoit International Public Recueil des Cours, Academie de Droit
Internacional, 1958 (Répartitions des competences dans le tem, Théorie de la succession d'Etats, pp. 437-449 ). Sin embargo su utilización general y su aceptación por las
Naciones Unidas, hace ineludible su uso. (Ver Sir Humphrey Waldock, Segundo Informe sobre la sucesión de Estados y de Gobiernos en materia de tratados, términos
empleados, art. 1, Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1960, 11, p: 50).
1
La complejidad de este proceso y su interés actual resultan de los trabajos de las
Naciones Unidas en materia, iniciados en 1962 y que, aparte de una serie de importantísimos estudios de la Secretaría, se hallan en los informes del Relator Especial.
Sir Humphrey Waldock, (Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1969,
11, p. 45; Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1970, Vol. 11, p. 27;
Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1971, Vol. 11, p. 151; Anuario de
la Comisión de Derecho Internacional, 1972, Vol. II, p. 1).
593
HUMANITAS-38

�abierto a la firma y ratificación de los Estados latinoamericanos; 2 b) Un
Protocolo Adicional I abierto a la firma y ratificación de los Estados no latinoamericanos que poseen, de jure o de facto bajo su jurisdicción territorios situados en la zona determinada por el Artículo 4 del Tratado,3 y c) Un
Protocolo Adicional II abierto a la firma y ratificación de los Estados poseedores de armas nucleares.' El conjunto de estos instrumentos está dirigido
a establecer el estatuto de la completa desnuclearización militar en todos los
territorios, sea cual fuere su estatuto jurídico, comprendidos en la zona y a
garantizar el respeto de esta zona y del régimen de desnuclearización militar de la América Latina, por los Estados poseedores de armas nucleares.
La cuestión que hemos de examinar se plantea con respecto a la situación
que se produce cuando un territorio que se encontraba bajo la jurisdicción
de un Estado Parte en el Protocolo Adicional I, pasa a constituir un nuevo
Estado independiente y soberano.
Dada la actual situación respecto al Protocolo Adicional I, del que son
Partes los Países Bajos y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte,
los casos que hemos de analizar son los de los territorios que se encontraban
bajo la jurisdicción de jure o de facto de estos dos países y que han pasado
a ser Estados independientes después del 21 de julio de 1971 con respecto a
los Países Bajos (fecha en que éstos ratificaron el Protocolo Adicional I)
y después del 11 de diciembre de 1969 para el Reino Unido (fecha en que
éste ratificó el citado Protocolo) .5
Los casos de Estados cuyos territorios antes de esas fechas estuvieron bajo
la jurisdicción de los Países Bajos y del Reino Unido y adquirieron su independencia también con anterioridad a tales fechas, no interesan a los fines
de este estudio. En efecto, los territorios de dichos Estados nunca habían
• Son partes en el Tratado, hasta hoy: Barbados, Bolivia, Colombia, Costa Rica,
Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay
y Venezuela. Han firmado y ratificado, pero no han hecho aún la dispensa del art.
28: Brasil y Chile. Han firmado, pero no han ratificado todavía: Argentina y Surinam.
' Ha sido firmado y ratificado por los Países Bajos y el Reino Unido. Faltan las fir.
mas y ratificaciones de los Estados Unidos y Francia.
• Ha sido firmado y ratificado por China, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido.
Falta la firma y ratificación de la Unión Soviética. La detonación por la India de un
aparato nuclear ha planeado asimismo la eventualidad de la firma por parte de ésta
del Protocolo 11.
• Los Países Bajos habían firmado el Protocolo I el 15 de marzo de 1968 y el Reino
Unido lo había hecho el 20 de diciembre de 1967.

594

estado bajo un estatuto de desnuclearización militar y, a partir del 14 de
febrero de 1967 (fecha de la apertura a la firma del Tratado de Tlatelolco)
podían transformarse en Partes en el Tratado.
Se encontraban en esta situación Jamaica (independiente desde 1962).
Trinidad y Tobago (independiente desde el 31 de agosto de 1962) y Barbados (independiente desde el 30 de noviembre de 1966), que firmaron el
Tratado de Tlatelolco, respectivamente, el 26 de octubre de 1967, el 27 de
junio de 1967 y el 18 de octubre de 1968 y lo ratificaron con dispensa de los
requisitos previstos en su Artículo 28, el 26 de junio de 1969 Jamaica; el
25 de abril de 1969 Barbados y el 27 de junio de 1975 Trinidad y Tobago,
que lo había ratificado sin dispensa el 3 de diciembre de 1970. El caso de
Guyana es similar al de estos tres, dado que es independiente desde el 26
de mayo de 1966, es decir, antes de que el Reino Unido se transformara en
Parte en el Protocolo I. Pero Guyana no ha podido firmar todavía el Tratado de Tlatelolco, pese a haber manifestado su voluntad de hacerlo desde el
23 de abril de 1968,6 por la oposición de Venezuela fundada en el Artículo
25, párrafo 2, del Tratado.7 La cuestión, ampliamente discutida, parece estar
hoy en vías de solución, lo que permitirá la firma de Guyana y su posterior
inclusión como Parte Contratante.8
En cambio, las situaciones que caen en el ámbito de nuestro estudio, son
respecto del Reino Unido, los casos de Bahamas, independiente desde el
10 de julio de 1973 y de Granada, independiente desde el 7 de febrero
de 1974, y respecto de los Países Bajos, Surinam, independiente desde el
25 de noviembre de 1975.
• Telegrama del Ministro de Estado de Guyana al Gobierno Mexicano en cuanto
Gobierno Depositario del Tratado de Tlatelolco (Doc. OPANAL/4 y Add. 1 de 3 de
septiembre de 1969).
• Esta norma es similar a la incluida en el artículo 8 de la Carta de la O.E.A. reformada por el Protocolo de Buenos Aires de febrero de 1967 que, a su. vez, tomó la
disposición de la resolución adoptada en la I Conferencia lnteramericana Extraordinaria (Washington, 1964).
• Para intentar resolver el diferendo entre Guyana y Venezuela respecto de la
interpretación del Tratado de Tlatelo!co, se formó una Comisión de Buenos Oficios
por la Conferencia General del OPANAL [Resolución 17 (I)] integrada por Jamaica,
México y Perú. La Comisión no logró éxito y su mandato ha sido constantemente
renovado [Resoluciones 35 (II), 48 (11) y 75 (IV)]. Sobre el tema puede consultarse:
Alfonso García Robles, Mésures de désarmement dans des zones particulieres: le traité
visant l'interdiction des armes nucléaires en Amerique Latine. Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1971, I, pp. 69-70; Alfonso García Robles, La proscripción de las armas nucleares en la América Latina, El Colegio Nacional, México
MCMLXXV, pp. 173-174.

595

�La cuestión que hemos de analizar es, por tanto, muy reciente en su planteamiento. Cuando en abril de 1973 escribimos nuestro estudio "En tomo
al Tratado de Tlatclolco" .9 el problema no se había configurado aún y no
hay por eso ninguna referencia a él en esta monografía. Pero en julio de
1973 Bahamas adquirió su independencia y por ello en el discurso que pronuncié ante la Conferencia General el 21 de agosto de 1973 planteé el
11
punto,1º lo que motivó la Resolución 46 (III) de la Conferencia. La cuestión la estudié nuevamente en mi trabajo "El Derecho de los Tratados y el
Tratado de Tlatelolco" .12 En mi informe al Cuarto Periodo de Sesiones de
la Conferencia General 13 analicé los casos de Bahamas y Granada, que
se habían independizado el 7 de febrero de 1974, y reiteré el tema en mi
15
discurso del 15 de abril de 1975.1' Al respecto se dictó la Resolución 80 (IV) .
Poco después Granada firmó el 29 de abril de 1975 el Tratado y con fecha
20 de junio de 1975 lo ratificó con dispensa de los requisitos de su Art. 28.
En cuanto a Bahamas se espera su firma para fecha muy próxima. Durante
el IV Periodo de Sesiones de la Conferencia General, en 1975, el Observador
de los Países Bajos se refirió a la cuestión de Surinam y la Conferencia votó
• Publicaciones del OPANAL, Serie Ensayos, Estudios y Monografías No. 1, México, 1973.
11 S/Inf. 60, pp. 4-5.
u En lo pertinente, esta resolución dice: "Observando, por otra parte, que el territorio de las Bahamas estaba incluido en el estatuto de desnuclearización militar que
establece el Tratado a través del compromiso contraído por la Gran Bretaña en
el Protocolo Adicion~l I al Tratado y que, al alcanzar las Bahamas su independencia,
en julio del presente año, dicho estatuto ha dejado de ser aplicable a este nuevo Estado; Estimando que, al cesar los efectos del Protocolo Adicional I por lo que respecta
a las Bahamas, este nuevo Estado, para mantener su territorio sometido al estatuto de
desnuclearización militar, tendría que adherir al Tratado mismo, y Considerando que,
en virtud de su Artículo 25, el Tratado está abierto a la firma de los Estados que alcancen el disfrute de su plena soberania, cuando sean admitidos por la Conferencia
General, Resuelve: l. Expresar al Gobierno de las Bahamas, desde luego, su aceptación
y sus deseos de que en fecha muy próxima pueda proceder a dar los pasos necesarios
para convertirse en Parte en el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares
en la América Latina".
u Publicaciones del OPANAL, Serie Ensayos, Estudios y Monografías No. 2, México
1974, p. 15, nota 13. Este estudio se encuentra también publicado en el Anuario del
Instituto Hispano Luso Americano de Derecho Internacional, IV, Madrid, 1973.
CG/113, 10 abril 1975, p. 3.
u S/lnf. 84/Rev. 1, p. 5.
El párrafo 2.c. de esta resolución dice: "Reiterar al Gob:erno de Bahamas, Y
11
expresar al de Granada, su interés en que, como Estados soberanos, procedan cuanto
antes a integrarse al sistema de desnuclearización militar de la América Latina, firmando y ratificando el Tratado de Tlatelolco."
11

la Resolu~ión 86 (IV) -18 Declarada su independencia el 25 de noviembre de
1975, Sunnam procedió a firmar el Tratado de Tlatelolco el 13 de f b
de 1976.
e rero

A estos casos seguirán los de otros territorios que se encuentran actualment~ bajo la j_urisdicci6n de los Países Bajos y del Reino Unido cuando
adqweran, pr6xunamente, su prevista independencia.

· do
f Cuando
1 los• Estados Unidos y Francia firmen el Protocolo J, pomen
m a

a actitud negativa e injustificada que han mantenido al respecto
11
hasta
hoy,
que se encuentran actualmente ba·o
· · d.
·,
1 los territorios
l8
J
SU JUflS IC·
c1on _en . a zon_a_ pasarán a estar cubiertos por el Estatuto de la Desnucleanzac1ón M1htar previsto en el Artículo 1 del Protocolo I , que remite,
a esos efectos, a los Artículos 1, 3, 5 y 13 del Tratado. y a su vez el día
en _que alguno o algunos de estos territorios, en los casos en que ello sea
posible, obtengan su independencia, transformándose en Estados soberanos
se planteará a su respecto la misma cuestión que surgió ante los casos d;
Granada, Bahamas y Surinam.1e
2. La cu~stió~ que analizamos es una consecuencia del intenso proceso
de descoloruzac1ón que bajo los principios de la Carta de las Naciones
~

En la ~arte que interesa, esta resolución establece: "Recordando que el terri·
mi.tar qu~ establee~ el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la Aménea Latma, ~n. virtud de que el Reino de los Países Bajos es Parte Contratante en el
Protocolo ~d1c1onal I al Tratado y que al alcanzar Surinam su independencia, dicho
estatuto de¡ará de ser ~plicable a su territorio; Destacando la importancia de que en
:1a ~omento en q~e Sunnarn alcance la plena independencia, su territorio se mantenga
JO el actual régllilen de desnu~learización militar; Considerando que en virtud de su
Articulo
25,
·
ale
1 d.elf Tratado
d está abierto a la firma de los Estados latinoamencanos
que
aneen e 15 rute e su plena soberanía, cuando sean admitidos por la Conferencia
Ge~eral, Resuelv,e: 1. !ornar nota con satisfacción de la decisión del Gobierno del
Remo de los Paises Ba¡os de otorgar la independencia y soberanía plena
s ·
que pondrá
t
, d
a unnam,
a es e p_a1~ e nuestra región en posibilidad de formar parte del OPANAL,
Y e,cpres_ar su asentuniento para que en el momento en que adquiera su plena inde~dencia pueda proceder a la firma del Tratado de Tlatelolco".
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha pedido reiteradamente a J
Es~dos Unidos Y a Francia que firmen y ratifiquen el Protocolo Adicional I [Res:
2286 (XXII), 3262 (XXIX) y 3473 (XXX)]. Y la Conferencia Genedel OPANAL ha hecho lo mismo en sucesivas oportunidades [Resoluciones 13
(1~, 27 (1), 34. (11), B; 47 (111), B; 74 (IV)).
,
ES lados Unidos: Islas Virgenes, Puerto Rico, Zona del Canal de Panamá y
Guantánamo. Francia: Martinica, Guadalupe y Guayana Francesa
,. Ver nota 34.
·
· ·,
litono de Surmam está incluido actualmente en el estatuto de la desnucleanzaeton

!':ººes

597
596

�Unidas y de la "Declaración sobre la conces10n de la independencia a los
países y pueblos coloniales" [Resolución 1514 (XV)], se ha cumplido y
se cumple en el momento actual.
Este proceso que ha alterado tantos conceptos tradicionales del Derecho
Internacional y que constituye uno de los elementos más característicos y
esenciales de la realidad internacional de hoy, se ha reflejado naturalmente
en toda la cuestión de la sucesión de Estados en materia de Tratados, ya
que el enfoque tradicional de la cuestión 20 no puede ser integralmente
aceptado ante lo que resulta del proceso de descolonización actual y del reconocimiento pleno del derecho de los pueblos a la libre determinación.21
Como con razón ha dicho Mohammed Bedjaoui: "Cet Etat étant né
par application du príncipe d'autodetermination, les éventuelles regles de
succession ne doivent rien imposer ou prescrire qui heurte ce príncipe original
et créatur".22
En las cuestiones militares, en lo relativo a la subsistencia de bases de
este tipo y en lo referente a las obligaciones en cuanto al desarme, este cri• Por ejemplo: BRIERLY, James Leslie, Regles Génlrales du Droit de la Paix,
Succession de'Etats, Recueil des Cours, Académie de Droit lnternational, 1936, IV,
p. 63. Un resumen excelente en Marco Marcoff, Accesion a l'indépendence et succession
d'Etats ause traites internationaux, Friboing, 1969, Cap. l.
11
ABELLÁN DE VELAsco, Victoria, Reflexiones sobre la llamada "Sucesión Colonial", en Estudios de Derecho Internacional Público y Privado, Homenaje al Profesor Luis Sela Sampil, Oviedo, 1970, 11, p. 560 ss.; DÍEz DE VELAsco, Manuel,
Algunas cuestiones relativas a la "sucesión de Estados" en la reciente descolonización
española. Anuario Hispano Luso Americano de Derecho Internacional, IV, Madrid, 1973, pp. 611-613 y 620; GoNzÁLEz CAMPOS, Julio D., Algunas consideraciones
sobre los problemas de la sucesión de Estados, Revista Española de Derecho Internacional, 1963, Vol. 16, N9 3, p. 562; ZEMANNEK, Karl, State Succession after decolonization Recueil des Cours, Académie de Droit Intemational, 1965, 111, p. 187 ss.;
O'CoNNELL, D. P., Recents problems of State succession in relation to new States,
Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1970, 11, p. 101 ss.; SIR WALDOCK,
Humphrey, Segundo Informe sobre la sucesión de Estados en materia de Tratados, La
cuestión de la descolonización como elemento del tema de la sucesión de Estados,
Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1969, 11, p. 49; BARTos, M.,
Working paper on the question of succession of States and Govemments raised by the
birth and creation of new States through the application of the principie of self determination (Year book of the lnternational Law-Commission, 1963, Vol. 11, pp.
293-297).
"' Problemes récents de succession d'Etats dans les Etats nouveaux, Recueil des
Cours, Académie de Droit International, 1970, 11, p. 489.

598

terio tiene una capital importancia,23 puesto que sería inadmisible e inaceptable que . a . un nuevo Estado, surgido del proceso de descolonización por
~l rec~nocuruento del derecho a la libre determinación de los pueblos se le
unpus1era, con fundamento en la teoría de sucesión de Estados en materia
de tratados obligaciones para el mantenimiento de bases que, en algunos
casos, se ha pretendido calificar como servidumbres internacionales 24 y deberes en cuanto al desarme.
En principio no puede admitirse la sucesión ipso jure de obligaciones
.
25
en estas cuestiones,
sa1vo que se acepten expresa y libremente por el nuevo
Estado. Este extremo puede lograrse por medio de los llamados acuerdos
de transmisión,2 8 o cuando fuera pertinente, por una declaración unilateral
del Estado sucesor de que se considera Parte en el tratado multilateral relativo al desarme o a otras obligaciones de carácter rnilitar. 27
Pero sin duda los problemas políticos especialmente graves de estas
situaciones, su proyección eventual con respecto a la paz y la seguridad
internacionales y la posibilidad de existencia de presiones particularmente
sensibles sobre el Estado sucesor, hacen de estos extremos casos muy delicados, que hay que examinar con especial atención para asegurar el respeto
de la soberanía del nuevo Estado y de los principios esenciales de igualdad
jurídica y libre determinación.
11

O'CoNNELL, D. P., op. cit., pp. 194-196, en donde se estudian algunos ejemplos
al respecto.
" ÜPPENHEIM, lnternational Law, 411, ed., p. 429; REm, H. D., Les servitudes
internationales, Recueil des Cours, Académie de Droit International 1933 · KELSEN
Hans, Théorie Génerale du Droit lnternational Public, Probleme/ choisis, Recueil
des Cours, Académie de Droit International, 1932, p. 339; BRIERLY, J. L. Regles Générales du Droit de la Paix, Recueil des Cours, Académie de Droit Intemational 1936
IV, pp. 224-228; MARCOPF, Marco, op. cit., p. 228; EsoAIN, A. Y., Military ser'vitude~
and new nations, the new nations in International Law and Diplomacy, London, 1965.
" De acuerdo, por lo demás, con el criterio general -para nosotros correcto--,
aceptado por el Relator Especial, Sir Humphrey Waldock, para los nuevos Estados
(Arts. 5 y 6), Tercer Informe cit., Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1970, Vol. 11, pp. 31-39. "A juicio del Relator Especial, la norma general es
que ningún Estado de reciente independencia se halla obligado ipso jure a suceder
en los tratados de su predecesor, sean cuales fueren las ventajas prácticas de la
continuidad en las relaciones convencionales" ( p. 39).
,. Sir WALDOcK, Humphrey, Segundo Informe cit., Anuario de la Comisión de
Derecho Internacional 1969, Vol. 11, p. 54.
11
Segundo Informe cit., Art. 4, Anuario de la Comisión de Derecho Internacional
1969, p. 63; Tercer Informe cit., Art. 7, Anuario de la Comisión de Derecho Inter~
nacional, 1970, p. 39.

599

�3. Ahora bien, un nuevo Estado latinoamericano, cuyo territorio haya estado antes de su independencia, de jure o de facto, bajo la jurisdicción de
un Estado Parte en el Protocolo I, no puede pasar a ser Parte en este
Protocolo. De tal modo, el instituto de la sucesión de Estados en materia
de tratados es inaplicable a tal situación, ya que ni por un acuerdo de transferencia ni por una declaración unilateral del Estado sucesor ello es posible,
dadas las características esencialmente diferentes del Tratado y del Protocolo l.
No sólo, en efecto, el primero está abierto a la firma y ratificación de
los Estados latinoamericanos, dentro del régimen de su Artículo 25, mientras que el segundo sólo lo está a los Estados no latinoamericanos que poseen bajo su jurisdicción, de jure o de facto, territorios en la zona de
aplicación del Tratado (Artículo 1), sino que las obligaciones que el Tratado impone no coinciden exactamente con las que resultan del Protocolo I,
ya que en el primer caso los deberes que se derivan del Sistema de Control
son más amplios,28 el Tratado no permite las reservas,29 mientras que éstas
son posibles, dentro de ciertos límites, en el Protocolo I ªº y el ~ratado
establece un Organismo Internacional, el OPANAL, del que son Miembros
todas las Partes en el Tratado, pero del que no pueden serlo las Partes en
el Protocolo 1.81
,. El Protocolo I en su artículo 1, remite y hace aplicables sólo los artículos 1,
3 5 y 13 del Tra~do. Quiere decir que, con excepción del artículo 13, el Sistema
d~ Control establecido en los artículos 12 a 16, la comunicación de los acuerdos en
materia nuclear (Art. 23) y lo referente a las medidas en caso de violación del
Tratado ( Art. 20) no se aplican a los territorios bajo jurisdicción de los Estados
Partes en el Protocolo l.
" Artículo 27.
• A diferencia del Protocolo 11 ( Art. 4), el Protocolo I no hace ninguna remi'ó
1 artículo 27 del Tratado que prohibe las reservas. Parecería, en consecuencia,
s1 n a
·b·li
que deberían admitirse las reservas al Protocolo l. Per~, para nosotros, es~ poSI 1 dad está limitada por la aplicación de los criterios afirmados por los art1culos _19,c
20 2 de la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados. Hemos estudiado
ia c~estión en nuestro trabajo "El Derecho de los Tratados y el Tratado de Tlatelolco" cit. párrafo 21, p. 26.
11 Artícitlo 7 del Proyecto sobre sucesión de Estados en materia de tratados:
"Todo nuevo Estado en relación con cualquier tratado multilateral en vigor con
respecto de su territorio en la fecha de la sucesión tiene derech~ a notificar a la~
Partes que se considera Parte en el Tratado por derecho pr~p10_ a ~o ser ~ue.
... b) El Tratado sea instrumento constitutivo de una orgaruza&lt;:ón mtemac1o~l
de la que los Estados pueden llegar a ser Partes únicament_e mediante el proc~dimiento proscrito para la adquisición de la condición de Miembro de l_:l organización" (Tercer Informe cit., Anuario de la Comisión de Dere~o lnt~~~c1onal, 1970,
Vol. 11, pp. 39-40 y 43-44). La cuestión, aunque no igual, nene similitudes con la
que se plantea en el Tratado de Tlatelolco.

600

Todas estas diferencias muestran que el instituto de la suces1on de Estados e_n materia de tratados es inaplicable a las situaciones que examinamos. Sm embargo, es evidente que la integridad de la zona militarmente
desnuclearizada de la América Latina exige que las obligaciones que han
a~e~~do al respecto las potencias que mantienen territorios bajo su jurisd1cc1on en la zona, no perezcan sin ser reemplazadas por las que resultan
de las condiciones de Partes en el Tratado por los nuevos Estados que nazcan en. la zona. Hasta ahora ello se ha logrado en los tres casos que se han
producido, ya que Granada ha firmado y ratificado con dispensa el Tratado de Tlatelolco, Surinam acaba de firmarlo y sin duda lo ratificará con
dispensa en muy breve plazo.
El caso de Bahamas fue un poco más complicado, pero se ha solucionado
satisfactoriamente. En efecto, por nota del 16 de julio de 1976, dirigida al
Gobierno depositario, el Gobierno de Bahamas, en aplicación del principio
de la sucesión de Estados en Materia de Tratados, y como consecuencia de
la firma y ratificación por el Reino Unido del Protocolo Adicional I se
declaró parte en el Tratado de Tlatelolco. 31 bis El Gobierno mexicano t~mó
nota de esta comunicación y la circuló al OPANAL y a los otros Estados
partes. Pero hizo gestiones diplomáticas, sosteniendo que el procedimiento
correcto, dado que se trataba de dos instrumentos distintos (el Tratado y
el Protocolo 1), que el Reino Unido no era ni podía ser parte en el Tratado,
Y que Bahamas no podía llegar a ser parte en el Protocolo I, no era el seguido, sino que lo pertinente era que Bahamas precediera a la firma y
posterior ratificación del Tratado de Tlatelolco. La cuestión quedó aclarada
y Bahamas firmó el Tratado el 29 de noviembre de 1976.
*'bis El texto de la nota del Gobierno de Bahamas es el siguiente:

"I have the honour to call to your notice the notification addressed to the SecretaryGeneral of the United Nations on 10th July 1973 that in principie the Government
of The Commonwealth of The Bahamas acknowledged that treaty rights and obligations of the Govemment of the Commonwealth of The Bahamas for which the United
K.ingdom was responsible, would be inherited by The Common~ealth of The Bahamas
upon independence, by virtue of customary intemational law· but that since it is
likely that by virtue of customary intemational law certain tr~aties may have Iapsed
at the date of independence of The Commonwealth of The Bahamas it seemed
essential that each treaty should be subjected to legal examination. The Govemment of The Commonwealth of The Bahamas has examined: The Treaty for the
Prohibition of Nuclear Weapons in Latin America Done at Mexico, Distrito Federal,
on the 14th of February 1967; and declares that it considers itself to be bound
~ereby _by virtue of the signature of the United Kingdom and pursuant to customary
mternauonal law. I would therefore request you to consider listing The Commonwealth of The Bahamas as a party to this instrument."

601

�Todo esto se ha obtenido mediante negociaciones diplomáticas y la clara
presentación del caso jurídico planteado.
Es de esperar que en los próximos casos de independencia que se produzcan en territorios situados en las Zonas que todavía hoy se encuentran
bajo la jurisdicción de los Países Bajos 82 y del Reino Unido,ªª se llegue
a resultados iguales que los obtenidos en los tres antes citados y que, cuando
en un futuro que deseamos no lejano, Francia y los Estados Unidos se transformen en Partes en el Protocolo I y se generen situaciones iguales H a las

que ~ existido con respecto a los territorios bajo jurisdicción de los Paí~ Ba3os Y del Reino Unido, pueda llegarse a soluciones iguales a las obtemdas hasta hoy,

ª

Antillas Holandesas (Cura~ao, Aruba, St. Martin).
Caso de las múltiples islas situadas en el Caribe que aún no han obtenido
su independencia. Los casos de Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán,
Montserrat, Islas Turcas y Caicos fueron objeto de la Resolución 3289 (XXIX) de
la Asamblea General de las Naciones Unidas, que reafirma su derecho a la libre
determinación e independencia. Los casos de Antigua, Dominica, San Cristóbal Nieves, Anguila, Santa Lucía y San Vicente serán examinados por la Asamblea General
de las Naciones Unidas en su XXXI Período de Sesiones (decisión del 8 de diciembre de 197 5) . Con respecto a Belice, si se llegara a declarar su independencia [Resolución 3432 (XXX) de la Asamblea General) y se mantuviera la actual diferencia
entre el Reino Unido y Guatemala, ello daría origen a otro caso de aplicación del
Artículo 25 del Tratado que impediría al hipotético nuevo Estado de Belice firmar
el Tratado. En cuanto a las Islas Malvinas (Islas Fal.kland) [asunto que la Asamblea General decidió el 8 de diciembre de 1975 dejar para considerar en el XXXI
Período de Sesiones y sobre el que se adoptaron en años anteriores reiteradas resoluciones y decisiones, últimamente la 3160 (XXVIII) y decisión del 13 de diciembre de 1974), si volvieran a estar bajo la soberanía argentina, perderían su actual
estatuto desnuclearizado hasta que la Argentina se transformara en Parte en el Tratado de Tiatelolco, que ya ha firmado. En cambio, si se declarara su independencia,
sería otro caso conflictivo que, si la Argentina fuera ya entonces Parte en el Tratado,
permitiría a ésta invocar su Artículo 25 para impedir que ese hipotético nuevo
Estado pudiera firmar el Tratado.
" Razonando en hipótesis, todos los casos existentes de territorios sobre los que
Francia o los Estados Unidos ejercen jurudicción en la Zona, no podrían generar
situaciones similares a las que se han dado hasta hoy y que hemos examinado en
este trabajo. En efecto, ni la Zona del Canal de Panamá ni Guantánamo habrán de
constituir nuevos Estados independientes. La situación es distinta en los casos de las
Islas Vírgenes, calificadas como territorio metropolitano de los Estados Unidos, pese
a lo cual la Asamblea General de las Naciones Unidas reafirmó su derecho a la libre
determinación e independencia [Resolución 3289 (XXIX), Art. 2), y Puerto Rico,
Estado libre asociado de los Estados Unidos. Así, si Puerto Rico y/ o las Islas Vírgenes llegaran en el futuro a ser independientes, podrían transformarse en Partes en
el Tratado de Tlatelolco.
En cuanto a los territorios bajo jurisdicción francesa (Guyana, Guadalupe, Martinica, etc.), calificados por Francia como Departamentos de Ultramar, nada impide
pensar, también en hipótesis, en su eventual independencia futura y por ende en la
posibilidad de que en ese caso los nuevos Estados puedan firmar el Tratado.

ª

602

603

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>VAl.LB, Manuel M. Biological Bas,s of Rau, Cult"" ond Histo,y, Univenid.ad de
San Marco, Lima, 1960.
VARALLANos, J~. El cholo y ,l PerM, Imprenta López, Buenos Aires, 1962.
WAGLKY, Charles and HAu.Is, Marvin. Minoriti,s in th, N,w World, Columbia Uoivenity Presa, New York-London, 1964.
WvaWA, Tadeuaz. ús Rlpubliques Andines, Pichon et Durand-Auziaa, Parí• 1972.
Aoutau. BELTRÁN, G. "Indigeni1mo y mestizaje: una polaridad bio--culturaP'. Cahi,rs
d'histoir, mondial,. Vol. VI, No. 1, Neuchatel, 1962.
BAR.óN CASTRO, R. "Le prohleme de l'Indien en Amfrique espagnol.e"', Cahi,rs
d'histoire mondial,, Vol. VIII, No. 1, Neuchatel, 1964.
MORNKR, Magnw. "Race and Social Clau in Twentieth Ccntury Latín America",
Cahilrs d'histoir, mondiaú, Vol. VIII, No. 2, Neuchatel, 1964.
DJPPIE, Brian W. ''De l'épopée a la paradie: le géneral Custer et les lndiens", C.Z.
tur,s, Vol. 11, No. 1, Paris, 1975-.

Sección Quinta

NOTICIAS RESEÑAS
Y COMENTARIOS

764

�UNA INTERPRETACIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS

-Visi6n de los Estados Unidos; Vocaci6n )' estilo del norteamericano. Por Agustín
Basave Fernández del Valle. Prólogo de Patrik Romanell; Epílogo de John
L. Brown. México, Editorial Diana, 1974, 318 pp.-

liAROLD

E.

DA.VIS

The American U niversity
Washington, D. C. U.S.A.

,

UNA DE LAS CARACTERÍSTICAS de los Estados Unidos, correctamente advertida por el
autor de este libro, es aquélla de la auto-crítica, manifestada I en conspicuos autores
de la naci6n para criticar cualquier aspecto de la vida nacional. Pero la moderna
literatura abunda, también, en trabajos sobre Estados Unidos de autores foráneos.
Muchos de estos escritores foráneos, probablemente la mayoría de ellos, han sido
europeos. Se incluyen tan notables figuras como la de Immanuel Kant en el siglo
XVIII, Alexis de Tocqueville en la mitad del siglo XIX y Lord Bryce en el siglo XX.
Un buen número de críticos de los Estados Unidos han sido latinoamericanos1 y no
pocos de ellos mexicanos. Cabe recordar la extensa variedad de opiniones expresadas
por Domingo F. Sarmiento, José Martí, Manuel Gómez Ugarte, Francisco Bilbao,
José V asconcelos, José Enrique Rodó, Juan José Arévalo, Juan Bosch y Rubén Darío
para tener un sentido del rango y de la variedad. Algunos de los trabajos han terminado en laudanzas, como en el caso de Sarmiento, y otros han sido altamente
críticos, como los escritos de Arévalo. En el siglo XX, la tendencia hipercrítica ha
predominado frecuentemente, destacando por la violencia de sus ataques al "Coloso
del Norte" y al "Imperialismo Yanqui", frase gráfica con la cual Tomás Carlyle descubri6 el escrito contemporáneo del Presidente Francia de Paraguay: un grito ascendente.

Esta labor del fil6sofo mexicano Agustín Basave no entra dentro de las categorías
antes expresadas, posiblemente porque él es, precisamente, un fil6sofo. El equilibrio
de la publicaci6n puede acaso deberse a la familiaridad que el Profesor Basave tiene
con la filosofía y los filósofos en los Estados U nidos. O puede ser un efecto indirecto de la orientación ecuménico-cristiana claramente revelada en su estudio. Lo
más importante, en este juicio revisorio, parece provenir de la clara determinación
del autor de basar sus conclusiones en una cuidadosa investigación y de criticar justa-

767

�mente. Visitas a los Estados Unidos para estudiar y para dar conferencias, le han
dado una base de primera mano a su estudio. Y también se ha documentado en los
escritos de eminentes investigadores de los Estados Unidos y de Europa, sujetándolos.
no obstante, a su propio análisis crítico.
¿ Qué son los Estados U nidos como naci6n? ¿Cuál es su lugar en la historia en

d mundo moderno? ¿ Cuál es el significado de su sentido peculiar y de su destino
último? ¿ Cómo explicar mediante la adhesión al pragmatismo la "American Way
of Life.,? ¿ Cómo se insertan en la realidad de la estructura socio-política de la
nación el "pluralismo y la tolerancia"? ¿ Qué pasa con los valores hu.manos en la tecnocracia norteamericana? ¿ Cuál es el significado y el valor de la tendencia norteamericana a la auto-crítica? Éstas y muchas otras son las cuestiones que el Profesor
Basave prueba, con su inteligencia, llevar a la disecci6n mental. Se puede s6lo pensar
en comparar sus resultados con aquellos de De Tocqueville, más aún que con aquellos
de los más pragmáticos y positivistas de Lord Bryce, cuyo trabajo sobre "El Gobierno
Americano" tiene un efecto reverberante en los Estados Unidos.
Hay una importante diferencia, sin embargo, al considerar el trabajo del Profesor
Basave. Mientras De Tocqueville y Bryce se dirigen ellos mismos, en parte al menos.
al público europeo (con el propósito, claro está, de vender libros en Estados Unidos) .
Basave se dirige primañamente a los latinos -y especialmente a los lectores Hispanoamericanos-. Su libro sería de buena lectura para norteamericanos y europeos, no
obstante es de esperarse que, por lo menos, se publique una traducción al inglés.
Basave tiene una significativa ventaja sobre De Tocqueville, por el hecho de que
está contemplando a una nación que ha cumplido dos siglos de existencia independiente -no meramente un experimento joven y promisorio, como lo vio el francés
sino como un poder mundial, respondiendo a las presiones en cada parte del mundo
y siendo objeto de crítica en todas las latitudes-. Que el autor está agudamente advertido de esta diferencia ocasionada por la historia, aparece en un notable comentario
(pp. 128-129) en el cual él critica la pretensión de De Tocqueville cuando habla contra
un "exceso de democracia en la constitución de los Estados Unidos". Lo que De
Tocqueville ha fracasado en ver, escribe Basave, fue c6mo esta Constitución necesitaría
ser democratizada en tantos medios, a fin de producir una sociedad abierta en
nuestros días.
Agustín Basave es Profesor de Filosofía en la Universidad de Nuevo León
(Monterrey), en México, donde también es Director del Centro de Estudios Humanísticos. Una de sus cualificaciones para escribir este libro es que él ha estudiado,
viajado y leído en y sobre Estados Unidos. Pero él es también autor de numerosos
libros, en los cuales ha desarrollado una impresionante filosofía del idealismo, con
muchos vínculos con el pensamiento cnstiano moderno. Uno de sus libros, Teoría de
la Democracia, tiene especial relevancia por lo que respecta a un capítulo (5), capítulo que trata de la democracia en Estados Unidos. Y ha sabido asimilar e influir
en las apreciaciones de sus amigos filósofos norteamericanos acerca de la cultura de
los Estados Unidos. Esto aparece de muchos modos, notoriamente en el Pr6logo
del Profesor Patrick Romanell de la Universidad de Texas, en El Paso, y en el
Epílogo del Profesor John L. Brown, de la Universidad Católica de América. Algunos científicos de la política podrán cuestionar a1gunas afirmaciones en el libro
( otros especialistas pueden cuestionar otras aseveraciones), tal como su comen taño
del sistema de dos partidos como un "prejuicio norteamericano" (p. 130) (presumi-

768

blemente como l~tes_ de la d_emocracia política) . Ellos pueden preguntar si comp~d~ el papel h1st6nco del sistema bipartidista en cuanto realiza la unidad en la
d1vers1dad,
..
pY con ello el del
. sistema federal, del cual habla 1 en alguna parte, en ténru· nos
positivos. ~ pocos, s1 es que hay algunos, di.screpari.n de su punto de vista de
la democracia como un modo de vida, y de la necesidad de una sociedad abierta
(~ue_ él ve en los E~~~ Unidos). como la base de la democracia, 0 de su des1
cnpc16n de la 'vocaci6n norteamencana para la democracia. En esta conexión él
~Ubla con la a~toridad de un filósofo. El autor que está de acuerdo con De Toc~ueVl ~
e1 sentido de que la democracia en los Estados U nidos ha sido algo más que
naci?
--que esa democracia ha visto siempre la universalidad-. Más aún, como
previament~ se_ ~a notado, destaca el fracaso de De Tocqueville por comprender propia~e~~ el 11gnif1ca.do del hecho de que la Constituci6n de los Estados Unidos fue
dingida contra un exceso de democracia.

:i

Como fil~sofo, Basave mira hacia la expresión filosófica de la democracia en los
Estados Urud~ Y encuentra en John Dewey, quién habla de la democracia por
los Estados Urudos (p. 133). "Hay ocasiones en que por la voz de un filósofo habla
su pu~blo .. • John Dewey y su pueblo norteameñcano saben que la fe democrática
en ~a igualdad es. la. fe en que ca~a individuo debe tener la posibilidad y la oporturud~d ~e contnbutr . en la medida de su capacidad, y en que el valor de la
c~ntn~uc16n. ~ detenrunará según su lugar y función en el total orgánico de contribuciones smulares y no sobre la base de un estado precedente cualquiera." (p. 133.)
Basave est~ valorando a John Dewey. Aunque no toca el punto específicamente,
el pragmatismo que él encuentra como siendo la esencia de la democracia norteamericana es la filosofía de John Dewey, derivada básicamente de William James
con una deuda hacia Charles Peirce.
'
• El capítulo de "Estados Unidos en la escena internacional11 (7) tiene un especial
mterés a cawa del carácter controvertido de los temas tratados y por el calor ue
ha acompan-ado a las d"1Scus1ones,
·
·
q
espeaalmente
entre latinoamericanos. Al escribir
este capítulo ha calado en un amplio rango de comentadores de los Estados U nidos
Inglaterra, Francia Y España, incluyendo a Arnold Toynbee, Henry Kissinger Willi~
Fulbright, Wil~ E~nstein, Jacques Maritain, Herbert Marcwe, Jean Rog:r Riviere
Y Fern~do _D1az-PlaJa. Muchos de sus trabajos, incidentalmente, aunque no todos,
estAn disporubles en traducción española. El aliento y el carácter de estas fuentes
indican la objetividad y el cuidadoso análisis con los que el Profesor Basave se ha
aproximado a la materia tan trecuentemente tratada en forma polémica. Esta forma
no la utiliza el autor; no obstante, critica la política exterior de los Estados U nidos
en cuanto política. Su referencia, y esto es una profunda prueba de la política, es
respecto a la fuente Y naturaleza del poder de la nación en las relaciones externas
Y más específicamente en relaci6n al efecto de la riqueza nacional como una limitació~
de ~u liderato efectivo en el mundo. Estados Unidos, piensa el autor, está comprometido en una estrecha política defensiva, preteriendo su papel hist6rico revolucionario.
"~ política exteri~ ~ericana carece de una filosofía, escribe el Dr. Basave" (p. 170),
Y cita a Henry Kissmger para apoyar el punto de vista de que los Estados Unidos
carecen, en su política, de un sentido de orden en un mundo que es bi-polar en
sentido militar, pero multi-polar políticamente (p. 172). Como Kissinger, atribuye
la carencia de una filosofia ( claros objetivos que parece significar aquí, en parte,
al pragmatismo del liderato nacional.

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770

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�geometría su limitación y superación por el espíritu de fintst, y a E1paña su rtlU•
rrccción en el seno del Nuevo Mundo Hispinico. Siguiendo sobre 101 escritores
que han analizado la obra de Cervantes, el Catedd.tico de _la Universidad ~~ Nuevo
Le6n menciona en ru obra a David García Bacca, que dec1a que en el Qu11ote hay
refutaciones literarias teológicas, filosóficas y teoriaa jurídicas. Un campo muy am,.
plio de acción y de, eatudio, diremos nosotros. Pero continuando ~n David García
B., él añadía: ºEl Quijote es la refutación hecha por un loco que dio en buen tema,
en el de la defensa de los valores por el individualismo, y que por tal defensa dio
su salud, su vida, fue mútir, virgen, pobre y mereció el calificativo de Alonso el
Bueno".
En Filosofía del Q,uijote, el Dr. Agustín Basave hace presente el criterio de algunos autores que han escrito sobre el Quijote, entre ellos, la relevante figura de
Thomaa Mann, que señalaba: El poeta no hizo que amásemos la sinrazón de Don
Quijote sino aus ideales, y ésto, no murieron.
De igual manera la generación del 98 se hace presente en la palabra autorizada
de don Miguel Unamuno, que en una de sw obras se expresaba en una forma muy
elocuente de Alonso Quijano.
Llena de elocuencia encontramos algunas líneas que Dostoyevsky traza: 11 no tardó
en ine de este mundo pl&amp;cidamente y con triste sonrisa en los labios, consolado
todavía al lloroso Sancho, y amando al mundo con la gran fuerza de aquella ternura
que en su santo corazón se encerrara, y viendo, sin embargo, que no hacia ya falta
alguna en la tierra".
Otra de las facetas, que el doctor Baaave examina, es "Cervantes Y España Y, la
Gé,nesis del Quijote". En este capítulo hace concurrir a Juan Valera, que dccia:
"Cervantes no ha concurrido, no ha descubierto ninguna verdad. Cervantes era
poeta, y ha criado la hermosura que siempre, no menos que la verdad, levanta el
espíritu humano y ejerce un influjo benéfico en la vida de los pueblos y en los adelantos

morales".
Muchas de las veces se ha dicho que el hombre es producto de su medio o de

ru tiempo. A esa sentencia, no escapa Don Quijote. Ya Manuel Azaña, acertad~cnte
escribta en C,rvantes y la invención del Quijote. Don Quijote emerge de un mtema.
Proviene del encuentro de fuerzas que apretadamente convergen Y rompen hacia lo
alto, y encumbran sobre las materiales que permanecen sirviendo de escalón Y asiento
una cima señera, dominante.
Las Meditaciones d,l Quijot,, de Ortega y Gasset, es abordada por el maestro
Agustín Basavc, de quien transcribo lo siguiente: "par_a un~ y ~ara otros, J&gt;?r lo
visto Cervantes no ha existido. Pues al poner nuestro immo mas alla de ese dualismo.
vino, sobre )a tierra Cervantes. Mas a esto hay que agregar que lo que busca el
poeta español, es más que todo, buscar no el quijotismo del personaje, sino el qu.ijotimio del libro".

La extravagancia del Quipote no lo pone en un plano irreal, como ~di~ de Ga~,
sino antes bien es un penonajc, dentro de lo que se pueda concebll'. As1 se refiere
al profesor Pedro Reyes V.
Otro de los pensamientos que forman parte de este capítulo es el que nos deja

772

el gran escritor Ramiro de Maeztu, que dice: "La amarga experiencia que suele dar
cuando un pueblo o un hombre sienten al desengañarse de au ideal". Esta frase tan
profunda, proporciona al lector un deseo vehemente de reflexionar ante tal afirma.
ci6n, que n01 incita.
"Estructura y Composición del Quijote". En este capítulo se encierra una gran importancia, tanta que te convierte en la columna vertebral de La Filosofía del Q,uijote.
Esa solidez se pone de relieve a lo largo del capitulo. Aquel Valbuena Prat advierte:
"El soldado de Lepanto ha visto con amargura el principio de los vencimient01.
Cervantes, que cant6 a la Armada Invencible, antes y después de la derrota, supo
sentir en su alma el dolor del momento de un gran fracaso, la nueva era del tratado
de la tribulaci6n".

ti tiene que ir creando su propio c6digo de caballero andante. Entonce. es
cuando descubrimos au ingenio, su reflexión y su elocuencia. Cualquiera de nosotros,
puesto en el camino de Don Quijote, hubiera hecho muchas mú locuras que él,
son lal palabras escritas por Antonio Castro Leal. El maestro don Agustín Basave,
en una forma donde aflora una retórica de buen gusto, añade: "el medio hist6rico en
que ,e mueven loa penonajes está pintado, en la primera parte, con magnífica sobriedad
Y equilibrado realismo. Alguien ha recordado a V elizqucz. En prosa aural -sencilla y
compleja, trampa.rente y grande- Cervantes hace aparecer a sw personajes chorreando vida. Ya nadie los podri destruir. Ni siquiera él mismo.
Muy bonita interpretaci6n hace el Maestro de la Juventud Neoleonesa, don Agus•
tln Baaave, del paisaje de la bajada de Don Quijote a la cueva de Montesinos y
la caída de Sancho. En la sima están en pogición casi simétrica. Don Quijote sueña
en la vida pastoril al encontrarse con los muchachos que representan églogas y 1
después de 1Ct vencido por el Caballero de la Blanca Luna, camino de su aldea,
es atropellado por toros y cerdos. Parece comp si Cervantes deseara trasladarnos,
súbitamente, de la jwticia y la belleza ideales a las duras realidades terrenales.
En el capítulo que habla sobre ' 1La Realidad Aparente y Sub--realidad en el Mundo
Quijotesco", nuestro autor anota que a la realidad primordial de la vida diaria, Cervantes sobrepone una esfera o estrato de fantasía que, aunque choque con la realidad
tangible se articula con cJla. En consecuencia, tanto Don Quijote como Sancho
Panza conceden al mundo imaginario de la caballcria una dimensión de realidad.
Argumentos no faltan. El hidalgo manchego aduce en su favor el univenal reconocimiento y autorizaci6n de la caballería andante y lm testimonios de cientos de libros
impresos con licencia real. Continuando con el análisis de este capítulo, se entra a
la sub--realidad quijotesca, que está caracterizada por peculiares modificaciones al
espacio, al tiempo y a la causalidad.

Otro de los puntos de esta faceta es ' 1El orbe de Don Quijote". En él nos dice
que en la primera parte del libro Don Quijote emprende correrías por el gusto
de emprenderlas, ain importale adónde se encamina. Ea un horno agtns que viaja de
aquí para al]&amp;, aguijoneado por su melodía vital. Lo que importa es ejercitar
la voluntad, buscar aventuras. Pero es también, en muchas ocasiones, un horno sapi,ns
y homo loqu1ns1 muy diestro en la discusión y la disputa.
Todos los obstáculos y las fuerzas hostiles del mundo fenoménico y externo no
bastaron para arredrar al esforzado y tenaz Caballero de la Mancha, que no se dio

773

�tregua en su ruta hacia el ideal. Ideales que no son, por cierto, simples ideas, sino
ideas valiosas. Lo anteriormente expresado por el señor licenciado don Agustín Basave Fernández del Valle nos da la idea de la tenacidad y del espíritu indomable
del Caballero de la Triste Figura y de su inquebrantable fe en sus nobles ideales.
Ideas que se tornan Ideales es un intere5ante aspecto qu~ está .encerrando -~te
capítulo que estamos tratando. El ideal es el arma d~l político, rmsma que u_tJ.hza
para satisfacer sus intereses personales. No son ya los ideales de la época medieval,
como lo describe nuestro autor. Los idealeS de la caballería la ganan poco a poco.
Cómo no admirar el programa vital de su amo, si "la protección al desvalido es su
obsesión· la gratitud que espera, su recompensa; la gloria alcanzada en la ruta del
deber s~ única ambición; la fe en el ideal, su verdadera fuerza; la hidalguía, en fin,
la su~rema razón que 00 mide el peligro". Cuando hay verdadera sinceridad en la
concepción de grandes ideales 1 y no mero esteticismo irresponsable, se trata de
vivirlos de convertirlos en acción. Una gran verdad, en donde no es menos la nobleza,
es lo q~e encierran las palabras vertidas por el ameritado maestro mexicano.
En la ¡,Cosmovisión del Caballero Andante", nos encontramos una radical abertura
hacia las cosas y hacia los otros hombres. El hombre se afana por saber, por hacer
ciencia. Y aunque gran parte de su saber sea dudoso y problemático, .ª~que su
ciencia no sea integral e inconmovible, lo cierto es que no puede v1vlI' si~ mqumr.
Son palabras textuales, que menciona el doctor Basave, con respecto a la ' estructura
de la cosmovisión".
En una forma muy particular, en esta obra se observa "La cosmovisió~. de Don
Quijote", que se describe en estos términos: "La cosmovisión de Don Qw~~te lleva
en sí mucho más de lo que Cervantes deliberadamente pone. A la cosmovmón cer•
vantina se incorpora la cosmovisión de un pueblo. La sensibilidad, la conciencia Y la
cultura de una nación desbordan la creación literaria de Cervantes". Y es que Don
Quijote, lejos de ser un personaje de ficción, representa al homb:e en sí. Con sus
defectos y sus virtudes. Don Quijote, dicho en otras palabras, viene a representar
más que todo la esencia del pueblo español.
Un hombre sin fe está perdido, es la frase que sin lugar a duda encierra una
gran verdad. Don Quijote no podía dejar d~ escapar a es~ sentencia, porque el
hombre tiene fe en sw ideales, mismos que son alimentados por eJemplo de un San Jorge
a
0 un San Pablo, ya que de ellos toma el espíritu a la justicia, el am~; a Dios .
la verdad. El maestro don Agustín Basa.ve acertadamente come.n~:
Don &lt;?w1ote
tiene una gran esperanza. Y es precisamente la esperanza de v1VU' y ~e realizar el
bien y la justicia sobre la tierra -aventura en curso la que funda su vida-. Nunca
llega a la desesperación : anticipación anti-natural del fracaso. Cu.~ndo Do~ Quijote
se desvanece, porque no llega a morir1 el cerebro de Alonso Qw1ano asc1en~e. con
su permanente ideal a los senos eternos del arte. Quien se muere,. y m_uy ~stiana•
mente por cierto, es la realización primaria de Don Quijote (su matena prima, u se me

!

vale la expresión): Alonso Quijano.
En otro de los puntos de este capitulo se refiere a Don Quijote en pos de la honra
y de la inmortalidad. "Este punto tiene una gran importancia por su contenido ~ue
encierra el honor, palabra semejante a la pureza y a la integridad, y el otro térm.mo,
inmortalidad, que puede ser bien el premio a una entrega, en donde hubo un amor

774

sin límites, hacia un objeto u objetivo." El doctor Basave es más agudo en su observación: "La honra, resplandor de la dignidad penona1, y el bien común, conjunto organizado de las condiciones sociales, gracias al cual la persona humana puede
cumplir su destino temporal y eterno, son valores que incitan la actuación de Don
Quijote. Cumple al pie de la letra, y hasta con escrúpulo, el ritual de la caballería.
Su proceder de hidalgo, su valor profesional, su cortesía, su galantería y gallardía
integran el código implícito de su vivir. Vive por encima del grosero instinto, celoso
siempre de la dignidad propia y de la dignidad ajena. La vida para Don Quijote
es quehacer alturista, faena redentora. Quiere ser bueno activamente. El ansia de
gloria y renombre y el culto a la sobrevivencia".
"Vocación y trayectoria de Sancho". El personaje, contrapuntual a la forma de ser
de Don Quijote, es su compañero de andanzas. Sancho, el hombre bonachón y aparentemente despreocupado, a él, nuestro autor dedica estas líneas: uAnte el lecho de
muerte de Don Quijote, Sancho quijotizado saltando por encima de sus dudas, de sw
burlas, de sus socarronerías, exclama vivamente conmovido: 'No se muera, señor mío,
que quizás tras alguna mata hallemos a la señora Dulcinea desencantada que no hay
más que ver. Si es que se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa,
diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron; cuanto más que
vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse
unos caballeros a otros, y el que es vencido por ser vencedor mañana'". Desde el
punto de vista receptivo y mediador, el doctor Basave se expresa así: ••sancho reacciona de muy diversas maneras, según el tenor de las circunstancias. Lo que no hace
es crear e inventarse el curso de su vida. Cuando la ocasión es propicia encarnará
la función de buen juez. Y si cree que le llevan por los aires, sabrá reflexionar hondamente sobre la pequeñez de los afanes que mueven a los habitantes de la tierra.
Todo depende del momento".
Otro aspecto de este capítulo, visto por el maestro de la U .A.N .L., es la Proyección
de Don Quijote en Sancho, aquí con plena seguridad afirma nuestro guía: "La fe de
Sancho en Don Quijote, alimentada de dudas, era fe viva, triunfante".
Adentrados en el tema del libro, se hace imprescindible que nos ocupemos de la
dama de nuestro personaje principal de este libro, Don Quijote. "Dulcinea es, para
Don Quijote, la objetivación de todos aquellos valores que estaban encamados en la
dama medieval, a los que un caballero debe rendir pleitesía. Para el aumento de su
honra y para mejor setvir como caballero andante, poetiza a una aldeana de nombre
Aldonza Lorenzo. 1Básteme a mí, afirma esa activa conciencia a caballo que es Don
Quijote, pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta .••
y yo me hago cuenta que es la más alta princesa del mundo'."
Muy buena pregunta nos hace concebir el maestro Basave cuando se hace la interrogante. ¿ Cómo concibe Don Quijote a Dulcinea? La pregunta no queda en el
aire. Antes bien, la respuesta, nos la da nuestro célebre autor: "La dama ideal de
Don Quijote es impersonificable e insustituible. La imaginación amorosa del alucinado
caballero iba siempre más alli de toda mujer real, por bella que fuese. Llevaba doce
años de quererla más que a la lumbre de sus ojos que había de comer la tierra",
"La Filosofía de los Valores y el Quijote.'' En este capítulo menciona los puntos
de vista de diferentes pensadores. Uno de los puntos que toma en cuenta es el que

775

�ae refiere a Bases para una filosofía de los valores, en ella dice: "Cada ser particular
tiene comprimida una abundante riqueza de contenido potencial .valioso. En la realidad caben divenos grados de acrecentimiento de las normas ideales. El supremo
valor es Dios: acto puro y actualidad suma. A mayor actualidad mayor valor; o
mayor potencialidad menor valor".
"Don Quijote y el valor de lo caballeresco." Aquí agrega: "Don Quijote al intentar
realizar el valor de lo caballeresco, se hace por esta misma situación portador de valor.
El caballero es la encarnación del honor, valioso por valeroso, por realizador del. deber,
por honrado en su actuar, por defensor de la justicia, por amparador del débil contra el fuerte. Convierte a la mujer en el ideal más puro de sus amores Y le profesa
un culto idolátrico, desviá.ndose del auténtico valor que perseguía Y enturbiando su
actuar. Del castillo feudal sale el caballero andante; se arma de todas sus armas,
embraza su adarga, toma su lanza y, en camino de glorioso alucinado, b~sca las
aventuras por lo más intrincado de las selvas, en las más lóbregas enc":1ci1~das Y
expuesto a las inclemencias del cielo. Combate malhechores, socorre a los md1gentes,
impone la paz y la justicia sobre la tierra".
En cada obra que escribe, por lo general nos deja una moraleja, y no ~odía ser
menos la obra cumbre de la literatura de habla española, pues en ella el personaJe central
nos deja un mensaje, mismo que es anotado por nuestro autor, en la que se nos
dirige de esta manera: crun día cayó vencido Don Quijote al ímpetu del Caballero
de la Blanca Luna. Y la tenue luz de su ocaso le dispuso a recibir la plena luz del
sol. Yo me siento, sobrina, a punto de muerte; querría hacerla de tal modo que
diese a entender que no había sido mi vida tan mala que dejase renombre de loco;
que puesto que lo he sido, no querría confirmar esta verdad en mi muerte".
"El Eticismo de Don Quijote." Aquí en este capítulo se manejan con destreza los
conceptos del bien. De él nos dice que no es el solo objeto de des~, cosa ext~or
y por lo mismo inasimilada y no poseída, sino que es también ya cierta perfección
en el ser individual. Pero por eso se atribuye a todos los entes.
Otro punto de importancia es "La vida de Don Quijo~e al servici~ del bie~".
Aquí se contempla que Don Quijote está en constan~e relac16n ~on el bie~. Su vtda
entera la pone al servicio del bien. Quiere ser un Siervo de Dios en la berra, unos
brazos por los que se ejecute en ella su justicia. Como caballero an~ante, sabe ~ue
su bien consiste en ser, en permanecer y en obrar como ta1. Obra siempre en vuta
de la justicia y de la caridad. El filósofo regiomontano remat~. el aspecto de este
capítulo con estas palabras: "La generosidad, ese darse a los pr611mos y a las bu~nas
obras olvidándose del yo egoísta, salva y dignifica a Don Quijote. Y esa generosidad
tiene como ingredientes el entusiasmo y el espíritu de sacrificio. Cuando nuestro aut~r
aborda el tema que habla sobre "El espíritu de sacrificio y entusiasmo de Don Qw•
jote", después de hacer una brillante exposición, concluye con estas palabras de
gran sentido: "Todo pasa, dijo el apóstol, sólo el amor queda". Por ese poderoso
amor que sintió Don Quijote -verdadero entusiasmo- ha permanecido en la memoria de los hombres.
"Derecho y Política en el Quijote." En este capítulo se habla sobre Ontologi~ del
Derecho de la que dice el doctor Basave que "El ser jurídico se nos muestra ubicado
en el f~o y sutil mundo del espíritu, bien se trate de Derecho como sinónimo de

776

lo que a cada uno corresponde como suyo, bien se hable del conjunto de norma,
r~laa o disposiciones vigentes en un grupo social o una parte orgánica del mismo:
bien se evoque la facultad moral de hacer o no hacer, siempre subyace la idea de algo
que atañe a la humana conducta y va teñida de las notas de racionalidad y de li•
bertad.
En Derecho Y la Coacci6n, establece que la dignidad de la ley reside en el hecho
de que es una norma del obrar humano ajustada a la razón; o si se prefiere emplear
la definición clásica: "una ordenaci6n de la raz6n para el bien común". Por eso
la coacción no es nota esencial del Derecho, aunque la ley jurídica exija un poder
coercitivo de parte del Estado, en contraste con la moral que no la requiere.
En cuanto se refiere a "La seguridad jurídica", nos dice que ésta reclama no sola•
mente que laa normas estén bien determinadas, sino que su cumplimiento quede ca•
balmente garantizado.
Ideas cervantinas sobre el Derecho. En este punto queda, antes que nada, la idea
que tenía Cervantes sobre el derecho. Entendía por derecho, primordialmente, lo que
a cada uno le corresponde como suyo. De las ramas del derecho existentes en aquel
entonces, tenía un concepto de Derecho Internacional, en ella postula los principios
humanitarios del Derecho de la Guerra.
En Teoría del Estado y Derecho Administrativo, Cervantes consideró que la dirección de una multitud por un solo representante de la autoridad es ventajosa, ante
todo porque de esta manera es como está más asegurado el bien de la paz. Esta
forma de gobierno es también la mejor, porque es la más natural y la Naturaleza hace
siempre Jo que es mejor. Creía en un Estado-provincia y en una monarquía con
carácter paternal.
En Derecho Penal, Cervantes reconoció el carácter social y público de la pena
y advirtió la necesidad de corrección del culpable.
En lo que respecta al Derecho Procesal, el Manco de Lepanto orienta su criterio
hacia el arbitrio judicial y el predominio del sistema inquisitivo.
El Derecho Privado proclama la indisolubilidad del vínculo matrimonial. En la
sociedad paterno-filial, el padre provee con un poder ilimitado el bien de los hijos:
los educa, encauza o restringe su vocación y hasta decide si convienen sus matrimonios.
Los Derech06 naturales del hombre, dice nuestro autor: "Supo muy bien que los
derechos naturales del hombre eran anteriores y superiores a toda concesión estatal,
pero no alcanzó a percatarse de que esos derechos naturales son, por su misma esencia,
derechos subjetivos públicos oponibles al mismo monarca. Sin un medio procesal
adecuado -pienso con especial satisfacción en nuestro magnífico juicio de ampar~
los derechos naturales del hombre quedan reducidos a meras declaraciones románticas
o a poética legislativa.
En el punto que trata sobre uEl sentido justiciero de Don Quijoteº, la coacción
y la seguridad jurídica, observa nuestro autor lo siguiente: Si Don Quijote hubiera
comprendido la dignidad y la necesidad de la Jey positiva, habría aceptado, como
consecuencia, la coacción; pero él sólo entendía la ley como un ordenamiento de la
razón al bien común, privado de fuerza coercitiva. Pone de manifiesto --cosa digna

777

�de atenci6n- que el legislador o el juez que establece la consecuencia jurídica de
una acción culposa ha de tener en cuenta necesariamente la estructura objetiva•
mente lógica, inserta en la materia jurídica y anterior a todo Derecho positivo.
En "La política en el Quijote", en una forma profunda se hace mención de la
actitud razonada del caballero de la triste figura. Explicando su profesión de caballero a Vivaldo, el pastor, Don Quijote afirma: "Así, que somos ministros de Dios
en la tierra y brazos por quién se ejecuta en ella su justicia para su persona un fuero.
"¿Dónde has visto tú, o leído, jamás, que caballero andante haya sido puesto ante
la jwticia-pregunta a Sancho- por más homicidios que hubiese cometido?" "¿Quién
fue el ignorante que firm6 mandamiento de prisión contra un tal caballero como yo
soy?"
Antes de que fuese a gobernar la lnsula, Don Quijote instruye a Sancho en materia política. Son, pues, tres las categorías de consejos que le da: morales, jurídicos
y de urbanidad. Todos ellos son precisos en el gobernar. Porque quisiera ver convertido a Sancho en un político probo, técnico e independiente, se aplica a dictarle
algunas normas de prudencia. Más que su carácter de sabio, estas normas reflejan
su virtud de hombre sensato, cuando discurre. La sociedad subyace al Estado. Lo
que éste agrega a aquélla es un nuevo principio: Lo político. Este nuevo principio
organiza lo social -antes apolítico---, y de este modo lo completa. Pero este com•
plemento no significa, en manera alguna, absorción. Antes, por lo contrario el Estado
queda siempre al servicio de la sociedad., de los grupos y, en última instancia, de
la persona. El gobernador está para contribuir al bien común que dé satisfacción a
todas las necesidades del hombre.
11
La prudencia política de Sancho Panza." Aquí nos manifiesta el Maestro Emérito de la Universidad de Nuevo León que Sancho, en medio de su sencillez, fue
el ho~bre más feliz; era el hombre pueblo, el labriego; fue más feliz con los cuidados
de su rucio que con el cuidado de ese gobierno que le hizo subir sobre las torres de
la ambición y de la soberbia, y que le trajo al alma, según su propia confesión, mil
mi.serias, mil trabajos y cuatro mil desasosiegos. El Duque se equivocó en el caso
de Sancho. No s6lo no se comió las manos tras el gobierno {por ser dulcísima cosa
el mandato y ser obedecido), sino que renunció voluntariamente al cargo de gobernador y salió desnudo, dando a entender que había gobernado como un ángel

En lo que se refiere a la "Apreciación Estética del Quijote", una interrogante se
hace nuestro guia. "¿ Qué es lo bello?" Antes que nada, nos dice que lo bello para
ser apreciado, requiere previamente ser sentido. Se denomina Estética a la ciencia
de lo bello. Dos problemas fundamentales abarca la estética: el problema de lo
bello y el problema del arte. Mientras la teoría del arte se aplica a considerar la rea•
liza.ción de lo bello producida por la actividad humana, la teoria de lo bello estudia
lo bello en sí mismo, según sus efectos en el espíritu del que lo percibe. En este
sentido cabe contemplar lo bello bajo dos puntos de vista: subjetivo -en el hombre-y objetivo --en las cosas bellas--.
En "Lo bello real y lo bello ideal", el pensamiento del maestro Basa.ve queda plaa-mado en esta manera: "para sentir y discernir la belleza requiérese la facultad estética del gusto. Para comprender lo bello en las cosas naturales o en las producidas
por el arte, necesitamos el gusto estético, cuyos elementos son la razón, la imaginaci6n

778

Y la _finura de la_ sensibilidad. El talento estético supone,
antenores la técruca y la
á ti
, .
.
a más de los elementos
.
,
.
pr c ca artIStica. El geruo se eleva sobre el talento. El
gemo edes ante ~odo mventor y creador. "El hombre de genio -dice Víctor Cousinno pu t e dom.mar
anf
.
. 'bla fuerza q ue en e'l res1·d e: es h ombre de genio por Ja necesidad
ien e e llTes1Sb. le de expresar lo que experimenta/'

be~:

~~ la Estética del C?,uijote, suscita en el lector una resonancia emotiva -em.oc·ó
:eti~a~ Y ~n ;fecto intelectual -juicio estético--, propios de la visión de lo
ª mirar ~ igur~ ~el caballero manchego experimentamos, ineludiblemente, u~
puro Y peculiar sentmuento de agradabilidad y emitimos además
· · ·
b
objetividad.
un JU1C10 so re su
Cuando se refiere nuestro autor a "El Estil d
te reta a C
.
o e

c ervantes

··

en el QmJote", nos

•

ln·

o rp
ervantes -potencia, creadora y renovadora-, obra de su estilo como
pera la natura!eza, corno energ1a creadora que adapta felizmente los medios a1 fin

propuesto. Suscita una nueva forma en el conjunto del universo un universal sin
~°?~pto -como lo podría haber dicho Kant, un universal poétic~: el Quijote. Nos
nn a
c6mo ~aluar ese don?- su individualidad incomunicable, en conjunción
con la vida espanola y las esencias de la humanidad entera.

--:-¿

~ouanudo e~ habla so~1; el est~o literario del Quijote, apunta nuestro filósofo mexiLa depurac1on, de_l tlpo quijotesco sobrepasa, con mucho, los descuidos de
Q .. os porm~nores . . Una moma Y prolongada convivencia de Cervantes con su Don
EtJote le_ hizo avisorar la honda y compleja grandeza de su ente de ficción
persona.Je se desenvuelve, sin cansarnos, en una larga novela de aventura.5. Espon~
tánean_iente, con fuerza avasalladora, van surgiendo en diversos momentos de l
·d
~uténtica _rasgos de alto voltaje espiritual, facetas de imprevista hermosura. L: vi
lidad escnta por la pluma de Cervantes.
rea•
algun q e

ª

En el penúltimo capítulo de esta aportación literaria filosófica se escribe sobre
Cervantes Y la Poesía':· Aquí se hace la pregunta de rigor. ¿Qué es la poesía? La
respuesta la da a travcs de Vasconcelos quien decia· "La poes'"a
11
del arte
d. d
'
·
i es aque a parte
10
• •
que
por
m~
e
W
palab~
Y
el
ritmo
ensaya
transmutar
lo
real
en lo
11
dtvmo • Y luego anade el maestro universitario: uLa poesía no es producto d 1
voluntad del poeta ni valor 'nacido por sí mismo' " .
e a
u

Otro de los aspecto~ de este capítulo es sobre el tema: "Cervantes, poeta". Cer•
;-tntes, creador de mitos y compañero eviterno del género humano es poeta De
igual manera añade: "la vocaci6n . poética de Cervantes es un he~ho indubitable.
P~~, p~oz Y duradero, nunca deJÓ de versificar. Empezó su vida literaria a los
vein~~ anos, con la poesía lírica, 'Elegía a la muerte de la reina doña Isabel de
Val01s, celebrada por su maestro López de Hoyos, quien se refiere a Miguel de
Cervantes como su 'caro y amado discípulo' ".
Puando a otro aspecto de la obra del doctor Basave, detenemos nuestra vista en

el punto que trata sobre ºDon Quijote y la poesía". En él se expresa · "Un
¡
~.
~o
gioso
nos
sacude
al
leer
esa
magna
epopeya
en
prosa
El
amo
¡
¡
¡
h
,
.
.
r, a e y e e•
roumo m~an de las profundidades del espíritu cervantino, pero vienen de lo eterno.
En el Qw1ote, Cervantes nos ofrece la epopeya del hombre y su biograf'a e · ·tu ¡
Termina d' . d
"D
Q ..
,
l
spm a .
Jeten o:
on
uiJote, s1m.bolo del pensamiento en acción ama co
Cervantes, Ia poes1a.
'
Ah'1 est á, como espléndido testimonioJ ese paréntesis de ' poético
mo

779

�IOliego en 1u vida de inquieta centella. No a6lo aabe aalir a lo, caminos de andanza
caballeresca para defender los valores espirituales de la civilización, sino que tambi&amp;I
entiende que el discuno del pensar quedaría acallado en su esencia, como hoy lo
ha dicho Heidegger, si se volviera impotente para decir aquello que debe quedar indecible".

sin tegunda, .

.

mtenciones. La lucha contra la ad
.
vantes con su Quijote- no es una .
~Cl'IJ~ -parece enseñarnos Cer.
1
cata locura esplendente, incurable e~!
smo un priv~egio del hombre.
infecunda porgue ellos o sus continuad
.
ros héroes, no es infecunda No es
ideal."
•
ores, msertan sobre la vida material eJ orden

"'!

\!;~!ta,

En el último de esta obra se trata el interesante tema: 11Vocaci6n y Destino Final
de Don Quijote". El primer aspecto que se analiza es la "vocaci6n e invocación de
Don Quijote". Aquí se opina que Don Quijote no se hace caballero andante por
creaci6n de la nada, en la forma primaria y concreta de ser un caballero ºdesfacedor
de entuertos" y protector de los desvalidos. Si 1uprimimos lo que de anacr6nico pueda
haber en la andantesca caballerla del hidalgo manchego -imputable a su locuraqueda, no obstante, un minimo esquema radical en el que es posible descubrir a la
penona de Alonso Quijano como irrenunciable autor. Siguiendo con el tema, po.
demos añadir todavía el pensamiento del doctor Basave. Si la vocaci6n es el yo,
¿cuál ea el yo de Don Quijote? ti, por lo menos, parece conocerlo bien al exclamar aquél: "yo sé quién soy y ~ qué puedo ser''.
Abordando, al igual que nuestro guia, el tema de cierta esencia: El uyo sé quién 1oy"
de Don Quijote, vemos que la figura de los caballeros andantes provocaba, en el
entendimiento de Alonso Quijano, la imperiosa necesidad de realizane. Anhelaba
vivir esa realidad -vida fingida en los libros-, haciéndola privativamente suya, dene
tro de la circunstancia española de su siglo. Esa nueva vida, aun inexistente, la descubrió en su ser como trazada sobreconscientemente. Podemos imaginar que ese d1a
Alonso Quijano tomó posesión de 1u yo propio, inalienable y único. De allí arranca
1u sentido existencial, su estilo misional.
11

.Aspiraciones y decepciones de Don Quijote." Después de haberlo analizado en
todos sus puntos, nuestro maestro, detiene su observación sobre este tema que sin
lugar a duda tiene una suprema importancia, por tratarse de factores que impregnan
la vida del hombre, en un extremo, sus ilusiones y del otro lado, las frustraciones,
mismas que sirven para templar el carácter del hombre. Pero dejemos a nuestro men•
tor que nos oriente a tra~s de sus razonamientos llenos de intuici6n. Don Quijote
aspira inevitablemente e ilimitadamente a la grandeza y a la perfecci6n, a la felicidad
y a la vida. No trata simplemente de ser siempre, sino ser siempre en plenitud.
Las felicidades temporales --en casa de Don Diego Miranda y en ca.sa de los Duques-las vive como limitadas e insuficientes. Cuando se siente relativamente feliz, exige
eternidad. Ama el arte porque admira el amplio radio de la vida del artista excepcional. Declara que desde muchacho fue aficionado a la carátula y en 1u mocedad
,e le iban los ojos tras la farándula. Compara la poesía con "una doncella tierna "!
de poca edad, y en todo extremo hermosa, a quien tienen cuidado de enriquecer,
pulir y adornar otras muchas doncellas, que son todas las otras ciencias, y ella se ha
de servir de todas, y todu se han de autorizar con ella; pero esta tal doncella no
quiere ser manoseada, ni traída por las calles, ni publicada por las esquinas de las
plaza., ni por los rincones de los palacios".

º Al final de la obra, de una manera brillante, nuea:tro expositor expresa: Don
Quijote am6 sin transigir. Am.6 desinteresadamente la justicia, sin motivos espuriol,

780
781

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�siguiente en la filosofía antigua. La noción de valor en cristiandad primigenia
y en la Edad Media es objeto de minucioso y profundo análisis. Después de
trazar las características generales de la
filosofía medieval en torno al valor, el
autor pasa revista a las principales figuras de la patrística y la escolástica j
desde Gregorio de Nyssa hasta el maestro
Eckhart. El último punto del capítulo
está. destinado a examinar las transformaciones del pensamiento medieval postrero que conducen al pensamiento axio16gico de la modernidad.
El cuadro cristiano del mundo hasta
el último período del escolasticismo estuvo
caracterizado -según el autor- por
una interrelación supra-subjetiva, con
todo lo que es y con todas las formas
sociales y, primariamente, con las comunidades religiosas, visto como una unidad ética. El individuo tiene su señalado
puesto primariamente en las diversas esferas naturales que apuntan alto y más
alto en la escala axiol6gica y han sido
vinculadas entre sí, orgánicamente, después en las esferas de la cultura secular
y en un camino más profundo en las
esferas del orden cristiano de la vida.
Finalmente, el cuadro cristiano tiene, dentro del mundo, su señalado lugar en la
esfera de la comunión religiosa con Dios.
Todo puede ser interpretado en t!nninos
de relación con el Supremo valor divino,
como una nada absoluta en ella misma:
la muerte y la creación vi~ente, el mundo exterior y el interior, inseparables
uno del otro, natural y sobre-naturalmente. De acuerdo con la concepción
del hombre medieval, el status en la
jerarquía axiológica de todo ser dependía
del grado en que la divina esencia estuviese presente en las diferentes esferas.
Al final de la Edad Media esta cosmovisión con acento de valor, representando
una totalidad, fue dividida en tres esfe-ras: la corpórea y externa, la interior

784

--ética-espiritual- y la religiosa que se
soporta a sí misma.
uAt the beginning of the modero
period we do nevertheless fmd on ever
increasing emphasis on the intentions and
innermost position of the individual
subject. This was a permanent gain for
the development of axiological thought.
The intrinsic conviction oí the subject,
as the deepest centre of the personality,
can however be extensively incorporated
as on axiological image into the total
world picture. Therefore it is important
that on individual should be able to
grow as a personality from within the
spirit of a whole without neglecting any
single one of the most important axiological spheres. This is of curse a requirement which imposes an endless task on
us." (p. 549.)
Pensado en alemán, traducido al inglés y publicado en España, el libro de
Fritz J. von Rintelen, Profesor Emérito
de la Universidad de Mainz, adquiere
una proyecci6n universal y enriquece
substancialmente la axiología contempcr
ránea, que no puede explicarse sin su
historia.

STANISLAUS LADUSANS APUNTA
LAS NUEVAS RUTAS DE LA FJLOSOF!A EN BRASIL R:UMOS DA
FILOSOFU ATUAL NO BRASIL,
EDIQOES LOYOLA

DR.

AousTÍN

BAsAvE FERNÁNDEZ DEL

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la U ni venid ad
Aut6noma de Nuevo Le6n.

filosófica de auto-retratos. Con el vol~en publicado por Edi~óes Loyola, en
Sao Paulo 1976, inicia el Profr. Ladusáns
una serie de autorretratos escritos por
connotad.os filósofos de nuestro tiempo,
qu~ arroJa mucha luz en torno a la filos?fta actual. Sobre la realidad multifacét~c~ Y con~ast~nte de personas Y de poSI~ones filosóficas, priva la profunda
urudad de la filosofía como explicación
fuo d amental de la realidad entera y como sabiduría vital de los últimos problemas humanos. Quienes emprendan en lo
s~bs~cuente, la historia del pensa~iento
filosofico
en Brasil , ya n oprnpresod á
..
cmdir de la obra dirigida po ¡
d
Ldrepare
a u_sans.. Acaso este libro contribuya
a universalizar más la filosofía brasil tant
ena,
. . ~ veces recluida en aislacionismos
md1v1dualistas y estériles.
~nte todo, hay que señalar la actitud
abierta, constructiva, generosa de Ja obra
del Profr. Dr. Stanislaus Ladusáns. En
s~ extenso volumen de más de 500 págmas encuentran acomodo 27 filósofos
~e las ?'1ás diversas escuelas y posiciones
i~e?lógicas. El libro va precedido de un
lucido y apropiado Prólogo y concluye
con un Epílogo. Prólogo y Epílogo pens~dos y escritos, con su característico esblo, por Stanislaus Ladusáns.
He aquí el Sumario de autores y autoretratos que nos presenta el filósofo jesuita:

SUMARIO

5. "Co?hece-te a ti mismo" - Autobiografta ldeo-Filos6/ica - Beda Kruse.
6. Me~ Depoimento Simples e Panoramico - Carlos Beraldo.
7. Meu Auto-Retrato Filos6fico em Sintese - Carlos Lopes de Mattos.

8. E:quema do meu Depoimento de
Filoso/ante - Cruz Costa.
9. Auto-Retrato Filos6/ico
Emilio
Silva.
10. Carta Informativa sobre mim mesmo
- Evado Pauli.

11. Meu Neotomismo - Fernando Arruda
Campos.

12. Filosofia e Vida _ Meu D epoimento
.
Filos6fico - Geraldo Pinh .
M
chado.
e1ro
a13. Sou um Filósofo Aprendiz - Gilberto

de Mello Kujawski.
14. M eu Depoimento _ Henrique Clau-

dia de Lima Vaz.
15. Minha Posifáo: Filosofia Universica
- Humberto Rohden.
16. Meu Positivismo - ¡ van M onteiro
de Barros Lins.

I 7. O meu Filosofar sobre a Historia Joáo Camilla de Oliveira Torres.
18. Di~amismo da Minha Reflexóa Filosófica - José Parsifal Barroso.
19. Meu Tomismo Aberto - Leonardo
Van Acker.

20. Minha visiio do Mundo e da Filosofia - Le0ncio Basbaum.

VALLE,

El Profr. Dr. P. StanislaU! Ladusáns,
S. J., Presidente de la Asociación Latinoamericana de Filósofos Católicos y catedrático de Filosofía, ha tenido la feliz
idea de proyectar y dirigir la colección

minho Para Trascendencia - Alvino
Moser.
4. Pensando ern Rumos da Filosofia
Brasileira
Antonio Joaquim Severino.

Prólogo - Stanislaus Ladusáns.

l. M.inha Experiencia Filos6/ica em
Ritmo de Roda-Gigante - Agostinho
José Ferreira.

2. M eu Pensamento Filos6fico - Alcántara Nogueira,

3. Minha Busca da V erdade, um Ca-

21. Esbor,ando meu Auto-Retrato Filosófico - Luis Washington Vita.
22. Meu Filosofar Educacional - Maria
Isabel Moraes Pitombo.

23. Meu Filosofar Positivo e Concreto Mario Fereira dos Santos.
24. Algo do meu Pensamento Filosófico
- Miguel Reale.

785
humanitu.-50

�25. O meu Filosofar Centrado na Pessoa
- Pedro Dalle Nogare.
26. Meu Itinerario para a Conquista da
Liberdade do Espirito - Ubiratan de
Macedo.
27. Em Busca de Significado • Vilém
Flusser.
Epílogo - Stanislaus Ladusans.

Por razones de orden científico, el
autor extenderá la serie de auto-retratos
a Portugal, a los paises hispanoamericanos de lengua española y, generalmente
a España. En esta pesquisa científica,
Ladusim ha estado trabajando desde
1947. Al concluir sus estudios doctorales, en Roma, en el campo filos6fico,
no pudo regresar a su tierra de origen,
Letonia, para ocupar una cátedra de
filosofía en la Universidad de Riga. Perdió, como tantos otros, el contacto con
su tierra natal, hollada por la bota rusa;
pero transterrado a Brasil adquiri6 una
nueva patria sin perder del todo el estilo de su nativa Letonia. Ingresó a la
Facultad de Filosofía de los padres jesuitas en Nueva Friburgo, Estado de Río
de Janeiro. Repens6, desde Brasil, las
ideas filosóficas europeas. Y pens6 creativamente, dentro de la perspectiva exigencia! del nuevo mundo. A los autores
interrogados, Ladusáns les formula un
puñado de preguntas acuciantes, impostergables. Vayan aquí algunas de ellas:
1) ¿ cuál es la génesis y el desenvolvimiento de su pensamiento filosófico en
la etapa actual?; 2) ¿cuál es la estrnctura de su pensamiento filosófico?; 3)
¿ cuál es la misión de la filosofía en
relación a la vida cultural brasileña
en nuestros días?; 4) ¿ qué método debe
seguir hoy la enseñanza filosófica universitaria?; 5) ¿qué hacer para que la filosofía atienda a las grandes masas populares y a la juventud en gran escala?;
6) ¿ cuáles son las corrientes filosóficas
que la reflexión filos6fica de nuestros

786

tiempos debe tener en cuenta? ¡ 7) ¿ cómo debe colaborar la filosofía para hu•
manizar a nuestra civilización?; 8) ¿debe
abrirse la reflexión filosófica a una visión trascendental de la realidad en la
perspectiva de las razones metafísicas?;
9) ¿cuál es la conexión entre la posición
gnoseológica, metafísica y ética, entre la
teoría y la práctica?; 1O) ¿ la filosofía
es la ciencia objetiva o una producción
personal puramente subjetiva del pen•
sador?; 11 ) ¿ qué pensar sobre el ateísmo contemporáneo?; 12) ¿ en qué sentido la reflexión filosófica puede tener
tonalidad cristiana? O dicho de otro
modo, ¿ puede el cristianismo prestar beneficios al filósofo?
Científicos, filósofos y teólogos podrán
encontrar, en este volumen, valiosas contribuciones y nuevos incentivos para su
meditación. El libro - ¡ qué duda cabe!- ofrece un servicio inequívoco al
ecumenismo y a la integración cultural.
En palabras del Profr. P. Stanislaus Ladusins, S. J.: "El volumen encierra un
mensaje especial para la juventud. Invita
a comparar, relacionar, reflexionar con
seriedad, realizarse en el propio idealismo, puesto que el contenido de la publicación es variado, denso ... ". (p. XVI.)
Tiene este volumen -dicho sea en honor del Director de la colección y de
los colaboradores- un especial signifi•
cado axiológico.
En el Epilogo, Stanislaus Ladusáns
concluye afirmando la originalidad innegable del pensamiento filosófico brasileiro. La originalidad del pensador
brasileño consiste, primordialmente, en
la novedad de su acto filosófico verificador; en el acto creativo y también correctivo j en el pensamiento críticamente
repensado; en los desarrollos efectuados
con objetividad conforme a las exigencias
actuales.
El libro Rumos da Filosofia Actual no
Brasil em auto-retratos (edi~ Loyola),

proyectado y dirigido por el Profr. Dr. P.
Stanialaus Ladusins, S. J., constituye una
valiosa e insustituible aportación a la filosofia de habla portuguesa. Hagamos
votos porque en este nuevo humanismo
integral y planetario que se está gestando:
los pensadores brasileños autorretratados
en la obra reseñada dejen oír su voz
-singular, incanjeable, intransferibleen el concierto de la filosofía universal.

"PANORAMA SOCIOECONóMICO
DEL MUNDO EN QUE VIVIMOS"
VISTO POR EL INGENIERO Ró'.
MULO GARZA
DR. AGUSTÍN

BASAVE

fERNÁNDEZ

DEL

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
VALLE,

Siempre he sido de los que creen en
la bondad de ciertos hombres y en la
bondad de ciertos libros. Valgan hoy,
como ejemplo: el ingeniero Rómulo Garza y su Panorama Socioecon6mico del
Mundo en que vivimos (Editorial Diana
México, D. F., 1975). El arte literari~
no puede vivir recreándose en su castillo
de marfil. Preciso es que se hermane
con las otras actividades humanas; lo
que no quiere decir -por supuesto-- que
se haga esclavo de ellas. Tomar la
pluma como un instrumento de la verdad
que Dios puso en nuestras manos para
ennoblecer la vida, será siempre un
motivo loable. Sursum corda! Porque
es tarea de escritores iluminar y enaltecer la visión existencial.
En el horizonte cultural mexicano y
específicamente regiomontano, ha surgido
una nueva realidad trans-física, expre~
siva, cultural. Porque eso, y no otra cosa,
es el libro. Cosa medial que sirve de
vínculo a contenidos culturales más profundos. En el libro no hay que ver

solamente lo que se dice sino quien se
manifiesta. El libro de R6mulo Garza
es libro-presencia. Aunque es útil, está
más allá de la utilidad. Difunde los
principales problemas socioeconómicos de
nuestro tiempo y el buen juicio del autor.
En medio de tantas publicaciones indignas, venenosas, destructivas, que derraman rencor, se yergue este libro limpio, digno, constructivo, que busca Ja
verdad y que mueve a realizar la justicia, la paz y la convivencia ordenada.
Estructurada en siete capítulos, con un
Prólogo y un Epílogo, la obra de R6mulo Garza cubre, en apretada síntesis,
los temas y los problemas primordiales
del mundo socioecon6mico en que vivimos. Acaso la temática -rica y variano llegue siempre a su cabal desarroilo.
Pero ahí queda la problemática acuciante, lúcida, incitativa. Es un verdadero
panorama que no quisiera sacrificar nada
esencial en el mundo que contempla.
El autor presenta las preocupaciones de
actualidad ( cambio, ambiente físico, explosión demográfica, explosión de consumo, desarrollo económico) ; analiza, con
ejemplar concisión, el orden social (libertad, solidaridad, subsidiaridad, bien
común, Estado, evolución del orden social) ; apunta las características del mundo desarrollado ( mediaci6n y metas del
desarrollo, alimentación y atención a la
salud, condición sanitaria, vestido, vivienda) ; enfoca --con el auxilio de su vasta
experiencia- la empresa (intervención
del gobierno, gerencia, sindicalismo, mano de obra, simplificación de trabajo,
ambiente del trabajo, eficiencia); reflexiona sobre el uso y abuso del poder
económico (propiedad, poder de los ejecutivos y los funcionarios de empresa,
poder económico del Estado y poder de
los funcionarios públicos); apunta los
rasgos del ambiente (inflación, leyes fiscales, fallas exponenciales, leyes penales,
violencia, rebelión juvenil, educación, religión); concluye con esperanzadoras y

787

�a veces inquietantes proyecciones hacia
el futuro (concentraci6n del poderJ efectos del cambio mental y recomendaciones
postreras).
Aunque el autor no trata de hacer
"literatura", en sentido estrictoJ su obra
no puede escapar al juicio literario. Las
cualidades de pureza y propiedad no
siempre están realizadas. Cabe decir, no
obstante, que el estilo de R6mulo Garza,
en Panorama Socioecon6mico del Mundo tn que vivimos, C5 por lo general, sobrio, apropiado y erica.z. Suele expr~
con exactitud las ideas. No peca de purismo pero introduce construcciones inadecuadas. En todo caso, hay coordinaci6n Y
unidad, aunque falte ritmo y eufonía.
Sin ser una obra filos6fica, Panorama
Socioecon6mico del Mundo en que z:ivimos no carece de preocupaciones filos6ficas. "¿ Qué pasa con nuestro mundo?
¿ Qué ha pasado con el mundo que nos
legaron nuestros padres? ¿ Qué mundo
tendrán nuestros hijos?" He aquí tres
interrogantes que ocupan y preocupan a
R6mulo Garza. No quiere, como tantos,
quedarse recluido en su pequeño mund~,
resguardado de seguridad y de comodidad burguesa. No se resigna a convertirse en simple elemento de la producci6n o de los costos. Sabe que el hombre
debe ganarse la vida pero que la vida
es ofrenda meta-vital. Hay, en su libro,
un prop6sito generoso: mejorar el ambiente físico, social y religioso de nuestra
época. La contaminaci6n de la atm6sfera
y la contaminación del agua no son fatalidades naturales. La explosión demográfica no es una ley histórica irremediable. Podemos y debemos tomar
medidas para corregir erróneas actitudes
humanas. Es posible multiplicar varias
veces "la producci6n de alimentos Y la
producción de otros bienes materiales".
Sin embargo, hemos llegado a un límite
que no se ha podido superar: 11 la capacidad de absorber los desechos que

788

la humanidad genera con su actual littema de vida" (p. 20). Si es verdad
que la tierra tiene aún capacidad para
soportar una mayor población, no es
menos cierto que cada aumento que
se logre en el futuro complicará la vida
y se realizará a muy alto esfuerzo. Estamos muy cerca del punto de saturaci6n.
"En las condiciones artuales --dice el
autor- si se corrigiera el adveninúento
de hijos fuera del matrimonio, se produciría un decrecimiento del índice de
natalidad, y sería suficiente para que
terminara la exposición demográfica
que la humanidad ha tenido desde fmes
del siglo pasado hasta la fecha" (p. 21).
¿ Por qué no pensamos en reordena_r la
vida sexual y condenar un hedonumo
destructor de los más altos valore\ humanos?
Hace algunos años el Club de Roma
nos estremeció con los peligros de "Los
Límites del Crecimiento". Sin negar el
mérito de habemos incitado a una toma
de conciencia, los estudiosos del Club de
Roma no analizaron las causas de que
los consumos y la contaminaci6n ºresultaron de crecimiento exponencial con
respecto al aumento ya de por sí expo.
nencial de la poblaci6n", apunta el in•
geniero R6mulo Garza.
Equidistante del pensamiento liberal
individualista y del pensamiento totali•
tario, Rómulo Garza postula un régimen
de libertad auténtica, hermanada cnn el
orden social y con la solidaridad huma•
na. Defiende vigorosamente el carácter
moral del principio de subsidiaridad.
"La actuación de las sociedades debe
ser subsidiaria, o sea, que éstas deben
ir en auxilio del hombre para actuar en
esferas que el hombre no puede atender
por sí mismo. El Estado, a su vez, debe
respetar las esferas de actuación de los
individuos y de las sociedades menores"
(p. 47).
Con frecuencia nos olvidamos --sobre

todo en esta laboriosa ciudad de chi·
meneaa- que 11el desarrollo económico
es s6lo una parte del progreso". Medir
el gasto como índice de verdadero prer
greso es olvidar que se puede derrochar
o destrozar bienes materiales para aumentar las cifras de ingreso, de gasto
o de consumo. El progreso genuino im•
plica la satisfacci6n de las aspiraciones
materiales y espirituales del hombre. Si
nos olvidamos de las metas del desarrollo
podemos caer en un funcionalismo sin
bníjula. Resulta significativo que en el
Panorama Socioeconómico del Mundo en
qui vivimos no se descuiden cuestiones
al parecer mode,tas, pero vitales, para
la prosecuci6n de la existencia humana
sobre el planeta: vivienda, vestido, condiciones sanitarias, atención a la salud.

La vieja norma de la sensatez impera
a lo largo del libro del ingeniero Rómulo
Garza: "la única base que garantiza el
bienestar humano es una base moral sólida en la cual se finque la actuación
de cualquier persona que detente un poder sea económico o político. No hay
estatuto político o jurídico que pueda
garantizar por sí mismo la paz basada
en la justicia. La ley positiva es sólo
un instrumento, muy valioso por cierto,
pero no puede reemplazar a la moral"
(p. 91).
En pocas ocasiones se ha hablado, con
mayor lucidez, en tomo al poder de los
ejecutivos, de los funcionarios de empresa
y de los burócratas. Vayan, como ejemplo, estas agudas observaciones: "Los
ejecutivos son más sensibles para reaccionar ante las cosas urgentes que ante
las cosas importantes ... Tienen limitada
su actuación por el tiempo disponible
y se concentran en los asuntos básicos
de las tarea.~, oportunidades y problcm:is de las empresas o funcion'-"S a su
cargo; ponen énfasis en las que mejor
conocen y en las que mayores re5ultados pueden presentar, por Jo mismo, son
unos excelentes cazadores de oportunida•

des pues )aben aprovechar la energía
de fuerzas exteriores y la capitalizan siempre que es pos.ible, pues saben que su
actuación puede rendir mayores resulta·
dos en estos casos que cuando se em•
peñan en marcar nuevas direcciones y
cuando su equipo no está mentalmente
preparado para seguirla," (p. 91). Cabe
hablar de la oligarqufa formada por los
ejecutivos de las grandes compañías in~
temacionales, de los ejecutivos de las
grandes empresas nacionales y de los
principales ejecutivos del poder público.
Asistimos a u.na conccntraci6n del poder,
soberbia y despótica.
Dentro de 101 rasgos del ambiente en
que vivimos, nuestro amigo Rómulo Gana
pone de relive el fenómeno de Ja inflación. El exceso del dinero circulante y
la falta de suficiente oferta en materia
de bienes materiales son las causas principales de este inquietante y pernicioso
fenómeno econ6mico.
Por otra parte, el sistema fiscal que
grava repetidas veces la misma fuente
del trabajo, aunque se usen distintas denominaciones, es notoriamente injusto. No
es ésta la única carga que tenemos que
soportar algunos mexicanos en particu•
lar. La escasez de capital, el desempleo
y el subempleo crónico, y el aumento
desmesurado de población van estrangulando paulatinamente a nuestra nación.
"En otras condiciones -advierte el autor- una estructura fiscal adecuada necesitaría estar diseñada para promover
el empleo de mayor cantidad de mano
de obra y desarrollar menos automatiza.
ción para que asi las inversiones nuevas
sirvieran para crear mayor número de
empleos hasta que se pudiera establecer
finalmente un equilibrio entre el crecimiento de Ja población y el crecimiento
de las fuentes de trabajo" (p. 118). Es
perfectamente legítimo bUJcar la protecc1on de Ju clases econ6micamente débiles con buenas leyes laborales. Pero

789

�es preciso advertir que la sobreprotecci6n merma las posibilidades de desarrollo individual, upropicia el egoísmo Y
la falta de honradez cuando alienta la
esperanza de ventajas no merecidas"
(p. 126).
Podría seguir apuntando agudas observaciones y valiososa remedios en torno
a \•iolencia juvenil, concentración del
poder, educación y muchísimos temas
más que aborda R6mulo Garza. Pero
quiero destacar la luz -maravillosa luz
caritativa- que le anima. Diríase que
le duele el espectáculo de un mundo
cada vez más alejado de Dios. Su solución es en definitiva la de quien encuentra en Cristo el camino, la verdad
y la vida. Siempre que el hombre deja
insatisfecha su dimensi6n religiosa, se
trunca y se pierde. Bajo la bandera
laica de aparente neutnlidad, se ha tratado deliberadamente de impedir que se
hable de Dios. Y el no hablar de Dios
es ya contrario a Dios. Porque el hombre es un ser teotrópico y deiforme. Viene de Dios -Ser fundamental y fundamentante- y va hacia Dios --causa
final, perfección de las perfecciones y
supremo bien común.
Habrá siempre lucha de poderes Y de
intereses, actos de violencia y tiranías.
Pero las ideas que tienen fuerza Y contenido positivo se impondrán a la larga.
Porque la verdad no necesita de imposiciones, se impone sola. Rómulo Garza
recomienda que cuando se tenga alguna
duda, aunque parezca pequeña, en materia de cambio social, se haga todo lo
posible para que no se inicie la acción.
El "despegue" debe realizane con las
máximas seguridades posibles. No hay
que olvidarnos que los riesgos imprevistos
no pueden ser predeterminados. Dejar
que las élites afloren desde la base, jerarquizar debidamente los valores Y actuar axiol6gicamente, es contribuir a la
edificación de una sociedad sana Y justa.

No- cabe mejoramiento colectivo sin mejorar antes la conducta penonal. R6mulo Garza pide congruencia entre pensamiento y acción. El valor, la mesun
y la bonhouúa son rasgos característicos
de su persona. Y aquí estamos con él
sus amigos para congratularnos por la
aparici6n de su primer libro. Panorama
Socioecon6mico del Mundo en que vi•
vimos se yergue, ante el horizonte bibliográfico contemporáneo, como una
prometedora realidad auroral. Hagamos
votos porque el autor novel lleve a su
cabal desarrollo su estructura vocacional. Ha puesto a trabajar sus talentos.
Llegará -asi lo quiero como amigo y así
lo espero como mexicano-- a ser el que
puede y debe ser.

LA TEORIA Y LA PRACTICA DEL
RECONOCIMIENTO DE
GOBIERNOS
LtcENCIADO CÉSAR SEPÚLVEDA, Universidad Nacional Aut6noma de México.
Facultad de Derecho. México, 1974.
Dirección General de Publicaciones,
139 pp.
Notables aportaciones en el campo del
Derecho Internacional Público han sido
hechas por el internacionalista mexicano,
licenciado César Sepúlveda. En esta ocasión, hemos recibido un ejemplar de la
segunda edición de su libro: La T eorÍ4
y la Práctica del Reconocimimito de
Gobiernos, aparecida en 1974, ensayo
que indudablemente constituye la rea•
finnaci6n de su importancia.
En una actitud que mucho honra al
autor, dedica su interesante estudio a
la memoria del insigne maestro Manuel
M . Pedroso, de quien el propio licen•
ciado César Sepúlveda fuera distinguido

En el Prefacio a la segunda edición,
el autor señala: "La Primera edición de
esta monografía, agotada hace tiempo,
apareció en 1954, y recogía la práctica
de los países hasta entonces, así como
los documentos internacionales relativos.
En el lapso transcurrido pudo notarse
el desarrollo de dos tendencias opuestas
en el reconocimiento de gobiernos en
América : una, de continuidad de relaciones con el nuevo régimen, no obstante
los cambios súbitos o violentos de gobierno; la otra, de regresión, que establece condiciones o modalidades en el
acto del reconocimiento, subordinándolo
a la obtención de algún provecho político y económico.
El ensayo del licenciado César Sepúlveda está dividido de la siguiente manera: Indice; capítulo primero: Generalidades; capítulo segundo: Reconocimiento
de Jure y Reconocimiento de Facto; capítulo tercero: Los Efectos del Reco·
nocimiento de Gobiernos; capítulo cuarto: Las Doctrinas del Reconocimiento
de Gobiernos y su Aplicaci6n a la Práctica; capítulo quinto: La Acci6n Colectiva en el Reconocimiento de Gobiernos
y, por último, el capítulo sexto, referido
a El Reconocimiento de Gobiernos y la
Organizaci6n de Estados Americanos.
Asimismo, el libro comprende trece Apéndices de Proyectos de Resoluciones, así
como de Resoluciones, Declaraciones y
Proposiciones en relaci6n con el Reconocimiento de Gobiernos.
También el libro en cuestión con•
tiene una interesante Tabla de Casos
Judiciales y una bien nutrida bibliogra•
fía relacionada con el tema que estudia.

Lic.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

A 150 A!ólOS DEL MENSAJE DE
MONROE

J. REv CARO, Apar~
tado del Boletín de la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales. Año
XXXIX. Enero-julio, 1975. Nos. 1-3.
Universidad Nacional de Córdoba.
Dirección General de Publicaciones.
Córdoba-Argentina, 1975, 58 pp.

DoCTOR ERNESTO

Debido a la gentileza del profesor y
doctor Ernesto J. Rey Caro, joven y
brillante internacionalista argentino, hemos recibido su interesante y bien documentado estudio A 150 años dttl mensaje
de M onroe, publicado por la Direcci6n
General de Publicaciones de la Universidad Nacional de C6rdoba-Argentina, en
1975.
Los aniversarios -nos dice el autorsuelen ser oportunidades propicias para
reconsiderar acontec1m1entos que, en
grande o limitada medida, concitaron la
atención de la opinión pública. En
la historia de las relaciones internacionales, hubo actitudes de gobernantes que
por la materia que afectaban o por el
reducido ámbito temporal o espacial de
aplicación, escasa repercusi6n tuvieron,
no quedando de ellas más que el recuerdo que pudieron evocar las escasas
líneas de una cr6nica periodística o libresca.
Sin embargo -agrega el autor cita~
d~, a la par de estas intrascendentes
actitudes hubo otras, también, que habrían de alcanzar una amplia repercusión en el campo jurídico-político internacional, constituyendo una fuente
inagotable de polémicas doctrinarias y
diplomáticas. Tal es el caso de la llamada Doctrina Monroe originada en
ciertas normas de política internacional
enunciadas por el quinto presidente de
los Estados Unidos, James Monroe, en

discípulo.

791
790

�un mensaje dirigido al Congreso de la
Unión, el 2 de diciembre de 1823.
Hay pocos temas en la historia diplomática de los Estados Unidos que hayan
tenido y aún tengan tanta importancia
como éste. "Quizá no exista un solo
principio de política americana -sostiene un publicista norteamericano-- que
haya ejercido una influencia más poderosa o que se haya impreso más fuertemente en la imaginación americana que
la política de Monroe. En toda nuestra
historia diplomática ella ha sentado la
norma que ha regido toda nuestra política exterior. En su defensa hemos
corrido el riesgo de ir a la guerra con
las más poderosas naciones de Europa.
Esa política ha venido a considerarse
con cierta veneración religiosa, y en la
imaginación popular se compara en importancia con la Declaración de la Independencia."
En su obra A 150 años dtl mtnsaje
de Monroe, principia el doctor Rey Caro
por estudiar el Texto y contenido del
mensaje. En un II apartado, los Antecedentes y precursores; en el III, la Recepción del mensaje en AmJrica y Europa; en el IV, Evolución y aplicación
de la Doctrina Monroe. En el apartado
A, el Principio de la no Colonización;
en el B, Principio de la no Intervención; en el C, Principios del aislamiento.
Por último, en el apartado V, la Naturaleza y actualidad de la "Doctrina
J.fonroe".
Finaliza su interesante. estudio el doctor Rey Caro con estas palabras: "A
pesar de la divergencia de opiniones existen hechos que difícilmente admiten ser
controvertidos. La Doctrina Monroe no
es ni ha sido nunca una síntesis de principios jurídicos internacionales, sino que
ha constituido uno de los más importantes pilares que sirvieron de sustentación
a la política internacional de los Estados
Unidos. Como tal, interpretada y apli-

792

cada por este país, ha contribuido a
crear un profundo abismo entre dos par•
tes de un mismo continente: por un lado
el poderoso país del Norte, por el otro,
los demás países americanos, recelosos
de las actitudes encubiertas bajo el manto de Monroe.
La doctrina Monroe ha obrado como
una "gran saca.. , de la que se extra•
jeron y exhibieron los fundamentos que
sirvieron para tratar de cohonestar los
propósitos expansionistas y hegemónicos
que en detrimento de los derechos de
sus hermanas americanas asumieron muchos hombres públicos estadounidenses.
Sin embargo, sería injusto englobar a
todos los gobernantes y estadistas en
estas actitudes mezquinas e inamistosas,
pues siempre hubo destacados parlamentarios, juristas y publicistas que criticaron acerbadamente y se opusieron a
estos faJsos designios que difícilmente po-,
&lt;lían encontrar lugar en el marco de
los genuinos principios que deben regir
las relaciones de los pueblos en la comu•
nidad continental.
L1c.

ALBERTO GARCÍA GóMEz

DECIMOCTAVO CONGRESO DE
SOCIOLOGIA
fütudios sociológicos sobre Sociología
Política. Decimoctavo Congreso Nacional de Sociología. 1972. Asociaci6n
Mexicana de Sociología correspondiente de la Asociación Internacional
de Sociología de la UNESCO. Universidad Autónoma del Estado de
M orelos, 675 pp.

La Sección de Ciencias Sociales ha
recibido el interesante volumen relativo
a la Mtmoria del Decimoctavo Con•
gres.o Nacional de Sociología que, bajo
el título arriba mencionado, versa sobre

la temática que tuvo el Congreso, o sea
el de Sociología Política, evento que tu•
vo lugar en la Ciudad de Oaxtepec, Mo16 al 20 de octubre de 1972
.relos, .del
.
'
mterv101endo en tal evento personalidades como la del doctor Lucio Mendieta y Núñez, eminente sociólogo y
maestro mexicano, a cuyo incansable
esfuerzo se han venido realizando a través del tiempo múltiples congresos Jo
que indudablemente constituye una ~ran
aportación a la cultura de México.
En
men,
Breve
cional

el Indice del bien nutrido voluaparece: Convocatoria, Temario,
Crónica del XVIII Congreso Na•
de Sociología y Participantes.

Primera parte. Definición de la Sociología Política. Introducción al Estudio
de la Sociología Política, por el doctor
Lucio Mendieta y Núñez. Política-Sociología, por Alfredo Poviña. La Política
.
'
su Ongeni Definición, diversas clases de
Política, por Carlos Manuel Vargas. Los
Sociólogos y la Política, por Beatriz Hilda
Grand Ruiz.
Segunda parte. Temas Fundamentales
de Sociología Política. Las Clases Sociales y la Política, por Alfonso Alva.
Opinión Pública, sus fonnas de expresión. Medios Socio16gicos para Captarla.
Su Influencia sobre el Poder, por Ro•
lando Rueda de León. El Tema del
Conflicto en la Sociología Política, por
Andrés López de Nava. La Juventud,
la Patria y la Política, por Genaro Quiroga. La Cultura y su Influencia en
la Política, por Beatriz Aiziczón. Indicadores Sociales y Política) por Salustiano
del Campo Urbano. Las Organizaciones
Complejas de Hoy, por Roberto D.
Agramonte. La Dicotomía TrabajoTiempo Libre, su Aspecto Político, por
Fr. Govaerts. Poder y Burocracia en la
Sociedad Industrial Avanzada (Sociología
Y razón política), por Carlos Moya Valgañ6n. El Futuro de la Organización

Estatal, por Juan Francisco Prieto. Análisis Político de una Sociedad Global
por Manuel Lizcano. La Juventud y
Políticai por Elssie Núñez Carpizo. El
Estructuralismo y la Sociedad Política,.
por Antonio Luna Arroyo.

1:

Tercera parte. El Presidente Benito
Juárez y la Política. Juárez. Su Ideología y su Trascendencia Histórica, por
Leandro Azuara. La Historicidad y Jo
Histórico en Juárez, por Alegría R. Galvis. Juárez, un Líder Carismático, por
Jorge Sánchez Azcona. La Prensa y la
Revolución de Ayutla. Caudillos y Caciques, por Gerald L. McGowan. De
Valentín Gómez Farías a Benito Juárez.
Bases para la Sociología de la Reforma,
por Antonia Jiménez Trava.
Cuarta parte. Sociología Política de
la América Latina. Las Invasiones Agra•
rias en México. O la crisis del modelo
de incorporación participación marginal,
por Jorge Martínez Ríos. La Dialéctica
de la Reforma Agraria. Un Estudio de
Casos en el Valle de Puebla, México, por
Pedro F. Hernández. Sobre el "Coronelismo", por Zahidé Machado Neto.
El Movimiento Estudiantil de 1966, por
Luis Molina Piñeiro. Algunos Procesos
Sociales Y Económicos en el Inicio del
Desarrollo Político de Costa Rica, por
José Luis Vega Carballo. El "Mandonismo" Político en la Civilización del
Rec6ncavo, por José Luis Vega Carballo.
La Política de Participación en las Em•
presas del Area Social en Chile, por
Lícer Viveros Cerda. El Modelo de
"Modernízaci6n11 vs. "Colonialismo" en
los Estudios sobre la Política en Puerto
Rico desde 1960, por Carmen Gautier
Mayoral. Los Partidos Políticos en el
Perú, por Allredo Hernández Urbina.
El Proceso Revolucionario Peruano (Antecedentes y etiología), por Hernando
Aguirre Gamio. La Discriminación de
los Indígenas, por Alejandro D. Marroquín. Tres Esquemas de Teoría Socio-

793

�16gica sobre la Burocracia y un Planea•
miento de Hip6tesi.s sobre la Estructura
Burocrática en México, por Luis Molina
Piñeiro. Politica Legislativa actual del
Aborto en México y en el Mundo, por
Leopoldo Aguilar García. La Política
Criminal en México, por Luis Garrido.
La Comunicaci6n Colectiva, La Manipulaci6n como forma de Poder y la Formación de Opini6n Pública: Un Caso
Concreto en Costa Rica, por Eugenio
Fonseca-Tort6s. La Desigualdad SocioEcon6mica en México y los Partidos Politicos como Instrumento de Cambio
Social, por José Díaz Olvera.
Ltc.

ALBERTO

GARCÍA Gów:Ez

F.l Inca Garcilaso de la Vega y otros
trtudios garcilasistas. AuRELIO Mia6
QUESADA S. Ediciones Cultura Hispánica. Madrid, 1971.

El nombre de Aurelio Miró Quesada
Sosa, continentalmente conocido, designa
a uno de los mis fervorosos investigadores de la personalidad y la obra del
Inca Garcilaso. Preclaro escritor -¿ quién
no recuerda su Costa, Sierra y Montaña,
!l:oberbio peregrinaje a través del territorio peruano?- y acucioso ahondador
en temas literarios e históricos -basta
citar su Lope de Vega en ,l Perú, entre
otros múltiples ensayos-, el actual Director de la Academia Peruana de 1a
Lengua es ante todo garcilasista insigne.
En este libro agrupa los frutos insuperables de largos años de indagación en
tomo al egregio mestizo, símbolo cabal
de la cultura hispanoamericana.
En la primera parte del volumen, al
estudiar al personaje humano, el autor,
que ha descubierto no pocos documentos
sobre el Inca, desentraña su doble linaje
-español e incaico- y traza su trayectoria vital en el Perú, inicialmente, y

794

luego en la Península. Señala ademú
la génesis de sw libros: Los Diálogos
de Amor, perfecta traducción castellana
del original italiano de León Abarbanel;
Le6n Hebreo, primera obra publicada
en Europa por autor hispanoamericano;
La Florida del Inca y Los Comentarios
Reales, que se complementarían más tarde con la impresión -póstuma- de su
Hisioria General del P,rú.
El segundo ad.pite, "Dos Prólogos",
analiza los que preceden a La Florida
y a Los Comentarios, entrelazándolos con
los pertinentes datos biográficos y la
exacta cronología. Señala asimismo la,
fuentes escritas de Los Comentarios R,ales, lo que vio y oy6 por sí propio Garcilaso y su punto de vista penonal 10bre
el Imperio del Tahuantinsuyo y la Conquista Española. Se detiene luego Miró
Quesada en el examen de la. composición
y la técnica, para remarcar, a modo de
conclusión, Ja integridad y la singula•
ridad de esta obra capital en nuestro
acervo hispanoamericano.
La parte tercera, por último, bajo el
rubro de 11 0tros Estudios", consigna los
que Aurelio Mir6 Quesada Sosa ha escrito sobre El Inca Garcilaso en 1563,
Italia 'Y ,l Inca Garcilaso, El lne•
Garcilaso 'Y los Caballos. Se añade al
fin del volumen un copioso indice de
nombres de pe.nonas y lugares, cuya amplitud -treinta y tres piginu- es elocuente testimonio de la intensidad de
estas investigaciones. El estilo de Miró
Quesada, como siempre, con su calificada
elegancia y su rica pu1critud, convierte
en genuino deleite la lectura de este
libro fundamental, indispensable en toda
biblioteca de estudios hispanoamericanOI.
ESTHER

M.

ALLISON

Obra poitica de Luis Vall, Goieocla,a.
Instituto Nacional de Cultura. Lima,
Perú, 1974.

Al Instituto Nacional de Cultura se
debe la publicación de la obra poética
completa de Luis Valle Coicochea una
de las \'OCes líricas más delicad~ del
Perú. Agotados sus libros, que circularon en ediciones linútadas, eran inhallabl~, sako en la preciada posesión de
amigos, que precisamente los proporcionaron para esta impresión. Un bello prólogo de Aurelio Miró Quesada Sosa
Director de la Academia Peruana d~
la Lengua, destaca justamente los perdurables valores de Ja poesía de Luis
Valle, esencialmente dotada de sensitiva
ternura, de mel&lt;Xliosa transparencia y
~e entrañable amor por el paisaje nativo Y sus minúsculos seres: florecillas
animalillos, garúas, arroyuelos... tod~
lo fino Y lo grá.cil de la naturaleza así
como fina Y grácil tuvo el alma
ciscana.

dalia Y El .A.rbol que no Retoña, así como su precioso cuento biogri.fico El Naran jito de Quito, pues, aunque escritos
en prosa, ,on ciertamente poesía auténtica.

.Cierran la edición "Comentarios" suscntos por Ciro Alegría, Sebastián Salazar Bondy y Esther M. Allison. Cuidó
la impresión el no\'elista Francisco Jz.
quierdo Ríos. La aparición de la obra
poética de Luis Valle Goicochea recibida con singular entusiasmo en
pab
ha renovado el interés y la devoción ha:
cia uno de los má, altos valores líricos
del Perú.

Sl:

ESTHER

M. ALLtSOS

fran-

Nada más opuesto a la vida de Valle,
tumultosa y atormentada hasta su trágico
deceso (1911-1953), que este lirismo diii.fano, remansado, sin turbiedades, siempre teno y mu~ical. Pese a las apretadas
congojas de su existir, ninguna nota
amarga acibara el cántico puro1 aunque
sí se lo envuelvan neblinas de nostalgia
o de suave melancolía y se lo traspase
como aire rrspirado la soledad. El volumen incluye desde )35 Canciones de
Rinono )' Papagil, su libro primigenio,
hast~ Jacobina Sittesolios, el último que
pubh~ó. Entre uno y otro, surgieron
'Sucesivamente El Sábado )' la Casa, La
Elegía Trem~nda -, otros Po,mas, Parva,
Pa:; en la Tierra, Miss Lucy King 1 su
Poema. Se ordenan en seguida las composiciones de otros libros inéditos: ..A.mor
Actcha, Sal, Marianita Coron,l, Ttma
1-:refable, y varios "Poemas Sueltos" 1 en•
tre los que figura "La Noticia", tan hermoso como difundido. Lástima que el
Instituto Kacional de Cultura, por cuestiones formales, decidiera excluir del volumen libros de Valle tan tr:1.r;cendentes
como Los Zapato.r de Cordobán, La San-

El Ángel y el Prostlbulo. JOAQUÍN AN-

PE.ÑALOSA. Editorial Jus. Mé•
xico, D. F. 1 1975.

TONIO

Joaquín Antonio Peñalosa nos tiene
ha~ituados a una relampagueante originalidad, que resplandece por igual en
su poesía como en su prosa. Desde la
llamativa antítesis del título, este reciente
libro suyo, escrito a la manera periodística, reúne veinte singulares entrevistas,
cuyo ágil estiJo transparenta la profunda concepción que cautiva y conmueve
al deleitado lector en cada sugestiva página.
¿ A quiénes "entrevista" Joaquín Antonio Peñalosa? A la puerta de un prostíbulo, a una mariposa di,ecada, a un
ángel, a una sardina a la plancha, a
una rosa, a Judas, al traje de luces de
un torero. . . y a Dios mismo. Disimiles
sujetos que nos demuestran una vez más
no solamente la acrobacia estilística
del autor, sino la certera inventiva con
que logra conquistar la atención de quien
se adentra en sus páginas. No obstante
la prosa formal, el libro destila esencialmente poesía, en vuelo y humanidad, en

795

�impetu y hondura, por lo que es jwto
alinearlo al lado de sus inolvidables
Ejercicios para las Bestezuelas de Dios
o de sus magníficos Sonetos a la Esperanza. En cada entrevista se conjuga
lo sorprendente, lo inffllito, lo inaudito,
sin nunca campos trillad~ ni agostamientos.
En una hora como la presente, donde
tantas veces la actual literatura incide
únicamente en las sordideces humanas,
convienen más que nunca libros como
éste: optimistas, luminQ&lt;\os, colmados de
fe en el destino superior del hombre.
Respondiendo a su última pregunta,
"¿ no crees que este mundo empreñado
de crisis y problemas, agoniza y se hunde?", pone Joaquín Antonio Peñalosa en
boca de Dios, boca sonreída, la réplica
sublime: "He visto otros vientos y otras
tempestades. . . En verdad te digo que
la noche desemboca siempre en el amanecer".
ESTHER

M.

~amero, a Ciro Alegría, a Ventura Garc,a Calderón, hasta Mario Vargas Llosa
Junto .ª ~!los, Ramón Sénder, Artur~
Islar Pietn, Stéfano Varese
Quien lea Pu~blo y Bosque disfrutará

realmente
del hálito de 1a scva,
1
.
a un
~empo potente y virginal, hervoso y dehcado.

ESTHER

M.

ALLISON

Todo en la selva es mayúsculo, super•
lativo, y lo es, por tanto, su enormidad
folclórica. En Pueblo y Bosque, Izquierdo
Ríos recoge especialmente dato:, y re,,
ferencias sobre el folclore literario de
los Departamentos Amaz6nicos de San
Martín y de Loreto, que ha venido acopiando en exhaustiva labor durante mis
de treinta aiios. Así lo declara al prologar esta obra: ulngente material de
motivos telúricos y populares", según lo
califica, saturado de una fantasía tan
ubérrima como las desmesuras del am•
biente real que la suscitan.

ALLISON

Pueblo y Bosque. FRANCrsco lzQUIERDO
Rfos. Ed. "Talleres Gráfico, P. L.
Vitlanueva, S. A." Lima, Perú, 1975.

"Escribir de modo natural y senci•
llo, como crece la hierba, y que por
entre lo escrito se vea la luz de la vida",
es el credo literario de Francisco Izquierdo Ríos, de proficua obra exaltadora de
bellezas y valores de la amazonía peruana.1 Excelente narrador, de estilo gráfico, directo, Izquierdo Ríos transforma
la realidad en vigorosa materia literaria.
Nacido en la selva, dominador de sus
1 Gregorillo, El Colibrí d, Cola Verde,
En mi Aldea, El Árbol Blanco (Premio
Nacional de Literatura. 1962), Los cuentos de Adán Torres; Sinti, el Viborero,
Mateo Pauia, Belén, La Literatura Infantil en ,l Perú . ..

796

ámbitos, sabe como nadie captar las
esencias características de aquella inmensa región peruana, perfilando a través
de su vastísimo folclore el recio temple de
sus moradores. Más aún que escribir,
Francisco Izquierdo Ríos, enamorado de
los parajes increíbles de la hoya amazó.
nica, pinta con pasión escenarios y ca&amp;tumbres de ese imponente panorama que
enmarca profusa vegetación, exuherantc
entre ríos gigante§Cos.

Remarca Francisco Izquierdo Ríos la
índole vivencial de su obra, sin ningún
"polvillo de erudición". No lo necesita,
por cierto, la prístina frescura de sus
páginas. Un mundo fascinante desborda
de ella: un mundo policromo de mariposas y tucanes, de titilantes fosforesce,ncias, de alúas y cocuyos, de moteadu
amenazas de jaguares y otorongos, y de
mirífica floridez de orquídeas abrazadas
a la descomunal corpulencia de árboles
frondosísimos. Desfilan asimismo los habitantes de este orbe maravill~o con
sus peculiares usos vernáculos y su caudaloso acervo de leyendas y canciones.
Completan el volumen un detallado
glosario de expresiones regionales y un
registro minucioso acerca de los escrita+
res que también han abordado tema tan
subyugador. Cabe citar, entre otros mu~
chos del Perú, a Artw-o Hernández, el
célebre creador de Sangama, a Fernando

797

�CANJE

ALEMANIA:
Mundus. A quarterly review of Gennan Research contributions on Asia, Africa and
Latin America. Arts and Science, Vol. XI, No. 2, 1975.
Romanistisches Jahrbuch, Romanisches Seminar, Komissionsver1ag: Cram, De Gruytor
&amp; Co., No. XVI, 1965.
Universitas. Panorama. actual de las Investigaciones, Vol. XIII, Septiembre, 1975,
Número I, Vol XIII, Diciembre, 19751 Número 2.

ARGENTINA:
Cuadernos de Historia. de España. Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Historia de España, Tomos LI-LII, 1970, Tomos LIILIV, 1971, Tomos LV-LVI, 1972, Tomos LVII-LVIII, 1973.
Sapientia. órgano de la Facultad de Filosofía, Universidad Católica de Argentina,
Santa María de los Buenos Aires, Año XXX, No. 116, 1975, Año XXX, No.
117, 1975.
Univ11rsidad. Universidad Nacional del Litoral, No. 83, Septiembre-Diciembre, 1975.

COLOMBIA:
Boletín de la Academia Colombiana. Tomo XXV, Número 110, 1975.
Colombia y el Grupo Andino en el Proceso de Jntegraci6n de América Latina, Universidad del Valle, 1975.
Franciscanum. Universidad de San Buena Ventura, Bogotá, Colombia, Año XVII.
Nos. 50-51, Mayo-Diciembre, 1975.
Thtsavrvs, Boletín del Instituto Caro y Cuervo, Tomo XXX, No. 1, Enero-Abril,
1975.

CHILE:
Auxiliares audiovisuales en la enseñanza de lenguas extranjeras, Universidad del Norte.
Agosto de 1975.

799

�El .Abate Malina -Humanístico clásico y sabio cristiano-, Anales de la Facultad
de Teología, Universidad Católica de Chile, Vol. XXIV, 1973, Cuaderno No. 2.
La penitencia -Sacramento constitutivamente jurisdiccional-, Anales de la Facultad
de Teología, Universidad Católica de Chile, Cuaderno 2, Vol. ~V, 1974.
Relaciones de la Santa Sede enviadas por los Obispos de Chile colonial, Anales de
la Facultad de Teología, Universidad Cat6lica de Chile, Vol. XXV, 1974, Cuaderno No. l.

COSTA RICA :
Revista Histórico-Crítica de Literatura Centroamericana, Vol. 1, No. 2, EneroJunio, 1975.

Science Bulletin. The University of Kansas, Vol. 50 1 No. 11, pp. 483-648, August
15, 1975; Vol. 50, No. 12, pp. 649-730, August 18, 1975.
The Hispanic American Historical Review. Published in Cooperation with the Conference
on Latin American History of the American Historical Asociation, Vol. 55, Number
3, August 1975.
The Psychological Record. A Quarterly Joumal in Theoretical and Experimental
Psichology, published at Kenyon College, Gambier, Ohio, Volume 26, Number 1,
Winter, 1976.
The Soutern Review, Published the Louisiana State University, Volume XII, January
1976, Number 1, Number 3, Volume XI, July 1975, Number 4, Volume XI,
October 1975.
World Student Chess Team Championship by /aroslau Sajtar International Chess
Master, Teessi de England, July 15-Augwt 21 1974.
JEGP Journal of English and Germanic Philology, Vol. LXXIV, No. 1 January
1
1975; Vol. LXXIV, No. 3, July 1975, Vol. LXXIII, No. 4, October 1974.

CUBA:
ITALIA :
Casa de las Américas, La Habana, Año XVI, Julio-Agosto, No. 91.
Cuentos de Guane, por Nersys Felipe, Premio Casa de las Américas, La Habana,
1975.
La Línea, por Beatriz Doumerc Ayaz Bames, Premio Casa de las Américas, La Habana, 1975.
Islas. Universidad Central de las Villas, No. 49, Septiembre-Diciembre, 1974, No.
50, Enero-Abril, 197 5.

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Plaza de Abasolo 14 (entr, las
call~s de Luna 'Y Estrella), co•
lonia Gunrero, Mí:cico 3, D. F.
El tiro
de 1,000 ejemplares.

f••

�</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Segunda
LETRAS

�ALGUNAS REFLEXIONES A PROPÓSITO DE UN BIPOLO EN LA
TEORtA DE LA POES1A DE JOHANNES PFEIFFER
Lrc. EouARDo

GUERRA CASTELLANOS,

Centro de Estudios Humanisticos,
Universidad Autónoma de N. L.

EN UNA VISIÓN bipolar enfoca Johannes Pfeiffer toda su teoría poética. Nuestro
propósito es reflexionar en un par pfeifferiano: Lo Plasmado-Lo meramente
Hablado.
Dice Pfeiffer: "una poesía está meramente hablada cuando se queda estancada en la sola afirmación de un sentimiento, por auténtico que sea;
el verboso discurso acerca de una emoción en sí verdadera está todavía a
mil leguas de aquella creación que transforma lo sentido en una forma capaz, 'calladamente', de imbuirle realidad".1 Vayamos a ver cómo "calladamente" la forma verbal imbuye realidad en la creación.
En el poema Estátua Falsa del portugués Mario de Sá-Carneiro,
Só de ouro falso os meus olhos se douram;
Sou esfinge sem mistério no poente.
A tristeza das coisas que niio foram
Na minh' alma desceu veladamente.
Na minha dor quebram-se espadas de ansia,
Gomas de luz em treva se misturam.
As sombras que en dimano niio perduram,
Como H ontem, pero mim, Hoje é distancia.

' PFEIFFER,

Johannes, La Poesía. Brev. F.C.E., México, 1959, p. 82.

299

�Já nao estremefo, em face do segredo;
Nada me aloira já, nada me aterra:
A vida corre sobre mim em guerra,
E nem sequer um arrepio de medo!
Sou estrela ébria que perdeu os céus
Sereia louca que deixou o mar;
Sou templo prestes a ruir sem deus,
Estátua falsa ainda erguida ao ar. ..
analicemos las formas lingüísticas. Es curioso que los predicados del yo
vayan siempre desprovistos del artículo: Sou esfinge, Sou estrela, etc. Si
probamos a usar el artículo notaremos un cambio brusco: Sou templo, ~u
un templo. Con el artículo el yo se convierte en una de esas cosas conocidas
a las que se llama templo, es ya clasificable y tiene forma consistente. Cuando
decimos "esto es un bronce", hablamos de un objeto determinado; pero
al decir: "esto es bronce" se piensa sólo en la sustancia, sin ninguna determinación especial.
El yo que aquí habla de sí mismo no es un yo igual a otro cualquiera,
pero se revela en su sustancia indeterminada, amorfa; tan amorfa que h~ta
los adjetivos se funden con el sustantivo, formando parte de_ la su~tan~ia.
Veamos, ahora, cómo es el mundo para nuestro poeta: en pnmer termino.
se nos habla de los ojos de un yo que sólo se doran de oro falso. Luego se
yergue la tristeza de las cosas que no han sido. Y esta tristeza ha descendido, ha cobrado ser, es concreta como el dolor, en el cual se quiebran espadas. Vienen después Hontem y Hoje que aparecen personificadas, ~cluso
tipográficamente se distinguen como tales, y se transforman en espacio, en
"distancia", como todo lo que se transforma al contacto con ese yo. Apenas
nos impresiona ya el hecho de que la "vida" tenga ser y corra. No es un
mundo familiar el que aquí se construye.

Se nota, al principio oscuramente, que es uniforme, y si se ob5&lt;:rva el _lenguaje, se tropezará de continuo con metáforas que evocan la smgulandad
de este mundo. Estas metáforas no son ningún adorno, ni hacen de la capacidad combinadora del entendimiento, que relaciona lo conocido con otra
cosa más O menos distante. Estas metáforas son, en el fondo "propias", verdaderas, designan este mundo sencillamente como es. Pero este mundo no
es siempre movimiento, sino que hay un orden en lo espacial: por un lado,
la esfera del yo; por otro lado, la del no-yo, la exterior, claramente separada
de aquélla. El hablante mismo conoce esta oposición, y es és~e u~ conocimiento adquirido hace mucho, como se ve, por la forma afirmativa del

300

primer verso y por la forma definidora (sou) del segundo. Y, después, a
todo lo largo de las estrofas segunda y tercera siguen las experiencias de esa
oposición entre el yo y el mundo exterior. El estilo expresa más minuciosamente cuál es la esencia de ambas esferas. En el mundo exterior todo lo
objetivo está imbuido de afectos. En el mundo del yo no responde ningún
sentimiento. En la esfera exterior todo está cargado de dinamismo, de pujante fuerza vital empapada de tiempo. En la esfera del yo, todo movimiento se quiebra; hasta la sucesión temporal se transforma en rigidez espacial. En esta esfera domina no sólo la apatía, la indiferencia, sino también
una gran fuerza paralizadora. No hay transición; el sujeto es "nada". Entre
el yo y el mundo sólo existe una relación espacial, porque ambos constituyen
esferas espaciales.
Hasta aquí sólo hemos observado el estrato de las palabras, pero ocupémonos ahora de su contenido: hay una indiferencia absoluta del sujeto que
habla, ausencia total de emotividad. Pero una frase sigue continuamente
a la otra. Están alineadas y en constante paralelismo. . . Aquí cabría preguntarse si nos encontramos ante una poesía meramente hablada y, necesariamente tendríamos que responder que no, porque el sujeto que habla no
es tan insensible como lo indican los significados de las palabras. El hecho
de que el sujeto haya podido dar forma a las cualidades del mundo exterior,
a su agitación, a su emotividad, a su fuerza vital, demuestra que no es insensible a esas cualidades, que desea vivir sus emociones y que si no lo consigue
es porque no hay punto de intersección entre ambas esferas, pues no se
ajustan una a otra. En el paralelismo que resulta de esa incompatibilidad
se expresa una contorsión, una tortura.
Volvamos atrás donde afirmábamos de hacer que una forma verbal diera
a la oración realidad. . . Decíamos que una poesía meramente hablada lo
era sólo por el establecimiento de un sentimiento único y, sin embargo, a
través de la determinación rápida del estilo de la poesía "Estátua Falsa"
hemos visto volar, por así decirlo, los sentimientos dentro de nosotros mismos. No es un sentimiento único, sino toda una vida de sentimientos -frustrados, tal vez- la que se plasma. No es un grito de una experiencia, sino
lo vivido captado en las palabras de manera · tal que el hecho se nos haga
vivencia!. Y dice Pfeiffer: "tras todo poema logrado es como si hubiera un
movimiento en círculo: primero una vibración total inconsciente (temple
de ánimo, ánimo atemperado, sintonizado) , en seguida una conciencia plasmadora y, finalmente, un retorno a lo inconsciente ( no es posible aclarar del
todo el resultado de la creación sin dejar un rastro decisivo). Una poesía es
meramente hablada cuando este proceso creador circular se vea interrumpido y la expresión verbal de lo vivido sea obra de la propia conciencia;

301

�el "hablar acerca de" usurpa entonces el lugar de la transmutación; la magia
verbal es reemplazada por la mera reflexión" .2

además está el ritmo, la melodía interior que nos comunica ese algo oscuro
que hay dentro del poeta.)

Pero veamos al poeta. . . "algo germina en él -nos dice Eliot-, para
lo cual tiene que hallar palabras, pero no puede saber qué palabras hasta
que las ha hallado; no puede identificar ese embrión mientras no se haya
transformado en una disposición de palabras adecuadas en orden adecuado.
Cuando se tienen ya las palabras, la 'cosa' para la cual tenían que hallarse
ha desaparecido, está reemplazada por un poema. Se parte de algo no tan definido como una emoción, en sentido corriente; menos aún de una idea;
es -para servirnos de dos versos de Beddoes dándoles un significado diferente- algo 'con hijo de vida sin cuerpo en las tinieblas -Gritando con voz
de rana: ¿Qué he de ser?'."

"El concepto de forma interna del lenguaje implica precisamente el hecho de que el espíritu locuente habla su hablar, forma su formar, crea su
creación, sencillamente dicho: Todo lenguaje posee su propia norma, la
cual no es lo religioso, ni lo lógico, ni lo natural, ni lo arbitrario, sino lo
lingüístico. Lo específicamente lingüístico en el lenguaje es su norma lingüística y se llama gramática; lo específicamente hablante en el hablar es
su autocreación y se llama poesía. Sin su carácter poético toda habla sería
una mueca externa y carecería tanto de sentido propio e interno, como de
sentido externo y ajeno." 6 "(El hombre habla en todo momento como el poeta,
puesto que como el poeta expresa, siempre que habla, sus impresiones y sentimientos. Poco importa que tenga lugar en la así llamada forma familiar
o de conversaciones; esta forma, en efecto, no está separada por ninguna
clase de abismos de las otras formas, de la prosaica, prosaico-poética, narrativa, épica, dialogal, dramática, lírica, cantativa, etc. Y del mismo modo
que al hablante en general no le desagradaría ser llamado poeta, lo cual
es él realmente en virtud de su humanidad, así también no deberá desagradarle al poeta el saberse unido con la humanidad ordinaria, puesto que es
esta unión la que explica la influencia que la poesía ejerce sobre el espíritu
humano, entendido esto tanto en sentido estricto como en el solemne. Si
la poesía fuese un lenguaje especial, 'el lenguaje de los dioses', los hombres
no la comprenderían; cuando los eleva no los eleva fuera de sí, sino hasta
sí misma; también en este sector coinciden la verdadera democracia y la
verdadera aristocracia." 6

"En un poema ni didáctico, ni narrativo, ni animado de propósito social
alguno, al poeta puede interesarle sólo expresar en verso, empleando todos
los recursos de las palabras, su historia, sus connotaciones, su música, ese
oscuro impulso. No sabe qué tiene que decir hasta que no lo ha dicho; y
en su esfuerzo para decirlo no le importa lograr que otras gentes comprendan o no algo. En esa etapa, los demás no lo inquietan en absoluto; sólo
le interesa encontrar las palabras justas o, siquiera, las menos desajustadas.
No le importa si alguien llegará o no a oírlos alguna vez, ni si alguien, en
caso de oírlos, los comprenderá alguna vez. Está oprimido por una carga
que debe dar a luz para sentirse aliviado. O, para decirlo de otra forma,
está obsesionado por un demonio contra el cual se siente impotente, porque
en sus primeras manifestaciones no tiene cara, ni nombre, ni nada; y las
palabras, el poema que compone, son una especie de exorcismo contra ese
demonio."3 Al poeta no le importa el juicio a posteriori. El poeta crea, hace,
y hace vivir, a veces, como se veía, sin darse cuenta, sin tomar conciencia
de los demás. Es el demonio interior que lo impulsa ha hacer, crear, vivir ...
"La misión del poeta consiste en apartar las cosas de este mundo de su
realidad práctica, empírica y natural para hacerlas resucitar en el reino del
arte, haciéndolas lingüísticamente activas y reales." ~
Pero tomemos el objeto de materialización para el poeta: El lenguaje.
(Aquí utilizo el término lenguaje porque creo que en poesía, no sólo
son las palabras como tales las que cuentan, ni tampoco los conceptos, pues
• !bid., p. 84.
• EuoT, T. S., Sobre la Poesla y los Poetas. Ed. Sur, Argentina, 1957, pp. 98-99.
' VossLER, Karl, Espíritu y Cultura en el Lenguaje. Ed. Cultura Hispánica. Ma-

drid, 1959, p. 247.

Pero hay algo que hace al poeta ser lo que es. El poeta hace que su sentimiento vibre en las palabras, que esa oscuridad interior, ese demonio creador salga a la luz por el exorcismo mágico -por así decirlo- de su canto
interior.
Y ante nosotros está palpable el problema. El poeta crea. Hace vibrar
sus sentimientos en las palabras, pero en el momento en que ese demonio
interior lo abandona cae el poeta en lo meramente hablado. Es su conciencia, ahora, quien lo dirige. Es la mera relexión.

• !bid., p. 235.
' Ref. VossLER, Karl y CRocE, Benedetto, Grudriss der Aesthetik. Leipzig, 1913,
pp. 41 y SS.

303
302

�ESTRUCTURA Y SENTIDO DEL DRAMA:
"DAS HEILIGE EXPERIMENT"

DR.

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n.

del título del original alemán: Das Heilige Experiment,
la traducción al castellano de Juan Jorge Thomas sigue el título -publicitario
tal vez, pero desafortunado- de la adaptación francesa del drama de Fritz
Hochwalder: .. . Sur la Terre comme au Ciel. Tratándose de un argumento
que adopta, adaptando, para el arte teatral, un episodio de carácter histórico
-disolución de la República guaraní en el Paraguay, dirigida y fundada
por los padres jesuitas-, hubiera sido deseable que el traductor se atuviese
al título que el autor ideó, con perfecto derecho y con no menos perfecta
atingencia.
HACIENDO CASO OMISO

Un conjunto de complicados y graves problemas espirituales implicados
en el tema desarrollado, de manera magistral, por Hochwalder, hacen en
extremo difícil la tarea crítica. Se precisa no tan sólo conocer la doctrina
teológica y filosófica-política de la relación entre el poder espiritual y el poder temporal, sino también comprender y valorar, con verdadera sutilidad,
los méritos literarios de la obra hecha con tan fino sentido del matiz y con
tan difícil equidad. No es cosa fácil guardar el equilibrio cuando el arte
se concibe -caso de Hochwalder- a la maniera grande. Su teatro es algo
más que una simple pieza de corte psicológico y de trascendencia social.
Trátase de una verdadera pintura de una conciencia humana, en encrucijada deontológica, buscando la fidelidad a sí misma -fidelidad a Dios,
en última instancia- y el cumplimiento de su compromiso vital. Sin concesiones al sentimentalismo o melodrama, Hochwalder plantea y desarrolla,
con envidiable maestría, el drama de los corazones humanos de unos religiosos de la Compañía de Jesús, enredados en las mallas del poder tem-

305
humanitas.-20

�poral. Asistimos a una hábil e implacable disección del alma humana hasta
en sus más íntimos repliegues.
He aquí sucintamente, el argumento: Después de ciento cincuenta años
de fundado el imperio jesuítico en el Paraguay, un visitador del Rey, don
Pedro de Miura, se presenta ante el Provincial de la Orden que es, a la vez,
la más alta autoridad política en aquellas misiones. Estamos a mediados del
siglo XVIII. La situación de los jesuitas en el mundo es muy delicada.
Han sido expulsados de varios Estados europeos. Don Pedro de Miura,
acompañado de un misterioso personaje, Querini, viene a investigar el comportamiento político de los jesuitas en las reducciones guaraníes. Se les
acusa de que su Estado traiciona al Rey, de que oprimen a los indios y
de que poseen, ocultamente, minas de plata. El padre Alberto Fernández,
provincial de la orden y todo un carácter, no se altera. Ante su temple y
ante sus argumentos se han estrellado ya, varias veces, otros visitadores.
Parece estar convencido de que la justicia está totalmente de su parte. Se
cuida, no obstante, de deshacer, uno por uno, los cargos infundados y de
probar las ruindades y las intrigas que sirven de fondo a las dolosas imputaciones. Con ignaciana energía se apr~sta, seguro de su derecho, a defender
las tierras conquistadas para Dios, el experimento sagrado. El verdadero
motivo de persecución -dícele el Padre Provincial al Padre Oros- es otro
más profundo. "La filosofía moderna está contra nosotros." Es la época del
enciclopedismo. Y sin embargo, le embarga un fuerte optimismo. Sabe que
les quieren poner trabas porque avanzan. Pero nada les detendrá. Después
de ciento cincuenta años de preparativos la Compañía de Jesús en el Paraguay va al ataque. Cierto que su Estado no es eterno y que algún día
también caerá. Pero saldrán airosos de su experimento. Y se repetirá.
Siglo tras siglo. Hasta que reine al fin la paz que la humanidad anhela ...
Miura recuerda al Padre Provincial, en Salamanca, como a una cabeza ardiendo de juventud. Y ahora, helos aquí, el uno frente al otro: el caballero
del hálito y el diplomático. El uno ardiendo siempre por España y por el
Rey, el otro por el servicio y la imitación de Cristo, Nuestro Señor, en
el Paraguay. Me importa destacar, para posteriores dilucidaciones, estas
palabras: "en el Paraguay". El Padre Provincial cuida de todo lo que
sirva para defender sus derechos, en este mundo terrenal. Le advierte a
Miura que su obediencia al Rey es una obediencia racional y condicionada.
Obedecerá al monarca, de manera absoluta, siempre que no le ordene cometer un pecado. Afirma que el Estado propiamente dicho no le interesa
a su orden. Pero ahí en el Paraguay la obra divina no era posible de otra
manera y fue menester dar ese penoso rodeo a fin de ganar las almas para
Cristo. ¿ Por qué no era posible de otra manera? Porque el cristianismo

del- indio
· · se desvanece al contacto con otros cristianos es
1 ' segun' el JCSWta,
pano
es
y
portuguese
Para
. s. E n ese sentl.do, el Provincial osará decir que en el~~: s~nl ello~ irrcmplazables, para la mayor gloria de Dios. No es ésta
1
a~:~:ondet
de_ ~uenos Aires. _Piensa y afirma que los jesuitas han
.
po
espmtual, estableciendo un reino temporal ilimitad
1
o.
0
e pnmen
- 1 a los
h blpobres indios. Llegan hasta proh'b'
I ir es que aprendan el
spano
'
que
a
en
con
españoles.
El
Obispo
no
1
d h be
d
es acusa, como los otros
e a r .crea o un Estado soberano y de haber desobedecido
'
ocultar.romas de plata en las misiones y de obtener ganancias usu~riRey, de
comercio,. en perjuicio
del Reino de Espana-· s·1 no 1es acusa de manten
as de su
.
en er1avitud a los mdios que han sido confiados a su tutela sí llega a d ~r
por odmenos, qu: les oprimen. Pero les lanza cargos má; graves aúnec;~
acusa
e arrogancia y despotismo. Se ruega
.
1a competencia espiritual de' los
.
obispos y del alto clero en aquel territorio Se profana 1
d .
ándolo
1
b' .
.
e sacer oc10 carg
con a responsa ilidad de un gobierno temporal y .
' 1.
suita
·
d'
•
·
s1 no es e Jeqwen pre ica, smo otro servidor de la Iglesia el ind'10
' d 1
palabra
de
· to. L o que verdaderamente les importa
, a los indios
se ne
. .
. C,r~s
d 1 e .a
t1an1~~ 1eswt1co,_ es que les garantice el pan, la carne y el mate. Et
Pro~c1al se _defiende. Hubieran aceptado la visita canónica de su E .
~en~1a, rro~m espías. No están obligados a rendir cuentas al clero seg:e pa
tánred' ros -futuro rebelde- aclara que no amenazan a nad'1e pero.
.
' .
qdue es· 1 Eispuestos a oponerse con las armas a cualqmera
que pretendiere
~trwr e stado de Dios en el Paraguay. El experimento es sagrad Q .
i{_wera que_ lo toque, ofend? a Dios. Invirtiéndose los papeles, el en:iad~1~:i
es q~en qu~da detemdo, a disposición de la autoridad de uell
publica sui generis.
aq a re-

º!~;º

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D?n Pedro de Miura no se da aún por vencido. A sus ojos cual uier
medio es bueno cuando se trata del bien de su país. El maqmave
.' lismo
q es
patente.
R
ecurre
a
la
extorsión.
España
dejará
sobrevivir
a
I
d
todo
·
• .
a or en en
impeno,, s1 se retiran libremente del Paraguay· El paraguay o Ia
O d su H
r en.
e aqu1 la tremenda disyuntiva. Alfonso Fernández S J
tal vez hub_i':" ganado la partida si no hubiera en,;.d: .,;; ::,.:
ue_rIDl:
con QuerID1, el voto de obediencia. El legado del General de
los J~~tas presenta s~s credenciales. Manda devolver en seguida el poder
~ _VIS1tador de Espana El Provincial, humano al fin, defiende hasta lo
~~o su obra ten_i~ral., La gente ha engañado al Rey con mentiras e
mtngas. Pero Querlill está decidido a quebrantar su argumentación
f
zarle a Ia obedienc1a.
· Atraídos por el éxito, los jesuitas se han enredado
Y a or:n 1~ mallas del_ poder. Este mundo no está hecho para realizar el Reino
e Dios. No quiere esa clase de pseudocristianos que consideran a nuestra

Q""filª: ~

307
306

�Santa Religión como un seguro. Dios no es un político. Y lo que los jesuitas han hecho en el Paraguay es pura política. El fracaso purifica. ¿ Queréis estar en mi mano "como el báculo en la mano del anciano para servir
al uso que sea"?, pregunta Querini al Provincial. Y entonces emerge, estremecido por la gracia, el verdadero jesuita. "Vuestra orden es buena y
justa. La ejecutaré con todas mis fuerzas. No quiero ser otra cosa que un
instrumento de la orden sin voluntad propia." Va a tropezar con la desilusión de sus súbditos, con la rebeldía del padre Oros. ¡ No importa! La decisión está tomada y la cruz la llevará hasta el fin. Y sin embargo, mando
absuelve, en confesión, al padre Oros, dice: "Yo te perdono, porque yo
también he pecado. Os he ordenado obedecer, pero en el fondo mi corazón
ha permanecido hereje. Sacrifiqué el Reino no de Dios, porque tal fue la
orden, pero lo sacrifiqué a disgusto. Destruí con mis propias manos la obra
común, pero mi corazón no obedecíó. Mi corazón hereje sigue fiel a la idea
de que el Reino de Dios podrá ser realizado. . . en este mundo".
Sacrificar el dominio temporal en aras de la obediencia y de la primacía
de lo espiritual es, en el caso del padre Femández, un supremo sacrificio.
¡ Qué importa que lo haya hecho a disgusto y que su corazón dolorido no
haya podido aun seguir el noble impulso de su voluntad! Lo que verdaderamente cuenta es el consentimiento libre, la decisión plena, el imperado Y
maduro acto de voluntad. Obedeció porque tenía que obedecer, porque lo
mandado, aunque venía a destruir una obra entrañablemente suya, no era
pecaminoso. Sólo que se le hubiese mandado cometer un pecado podría h~berse rehusado, legítimamente, a obedecer. A pesar del dolor de su corazon
- · cómo no iba a dolerle el abandono y la pérdida de lo que él y sus compa~eros de orden forjaron misionalmente !- firma el acta oficial de sumisión,
con el deseo íntimo de donarse a la santa obediencia. Su solución es, en
definitiva, como la de Don Quijote, la solución del desinterés y del sacrificio. Nos enseña -y eso importa mucho decirlo- a pasar sobre el propio yo, que es el hombre rudimentario; a vencer al hombre egoísta que
todo lo calibra por el interés. En la obligación, en el deber, está el centro
y la base de todo el orden moral. Siente muy a lo vivo la necesidad moral
de hacer el bien y evitar el mal, porque conoce que Dios, nuestro Sumo Bien,
nuestro Creador y Señor absoluto, lo exige de él.
Hochwalder dice, en boca de Querini, que "este mundo no está hecho
para realizar el Reino de Dios". ¡ Entendámonos! En este mundo nunca
podrá realizarse, es cierto, la perfección absoluta del Reino del Dios. Pero
la Teología nos enseña, también, que en la historia concreta del Cuerpo
' ya, en germen, e1 "Remo
.
de D'10s" . . No
Místico, aquí en la tierra, actúa
tan sólo se nos invita a contemplar el Reino de luz, de verdad, de gracia y

308

de vida, sino que se nos advierte que el Reino de Jesucristo en la tierra,
es un Reino Militante, un Reino de Justicia. Sopretexto de que no es posible la perfecta realización del Reino de Dios en este mundo, no cabe
abstenerse de luchar en lo temporal, por un mundo mejor. Debemos comprender, no obstante, que toda actividad política, por necesaria que nos
resulte, se conserva en un plano humano y particular, donde la religión puede intervenir con autoridad, para la defensa del bien espiritual, pero en el
que ella no podría nunca enajenar su propia independencia. Es precisamente
por salvaguardar estos principios, pensamos nosotros, que intervino Querini.
No era conveniente seguirse enredando en las mallas del poder. Cierto.
Pero no menos cierto que la tesis tajante del Legado Querini se presta a
una interpretación equívoca. La religión no es tan sólo un asunto de interés
privado. El vínculo religioso trasciende el claustro hogareño e incide en lo
público. Cicerón escribía, con muy buen sentido, esta frase: "Más prudentes
sois cuando ceñís la ciudad con la religión que cuando la rodeais de murallas". Y es que el factor religioso consolida y fortalece, como ningún otro,
las virtudes patrióticas. Ahí donde mengüe el espíritu religioso habrá que
redoblar la coacción estatal. Ahí donde aumente dicho espíritu se podrá
suavizar la sanción jurídica. Y quede claro este juicio: en vano se intentará
unir por fuera (organización jurídica) lo que se desintegre por dentro ( religión).
El ilustre dramaturgo autriaco, buen conocedor de la ortodoxia católica,
parece presuponer, en su drama, la doctrina de la potestad temporal y de
la potestad espiritual en sus mutuas relaciones. Vale la pena detenerse un
momento para exponer, en sus grandes líneas, la llamada "primacía de lo
espiritual".
Iglesia y Estado distínguense en su origen, en su constitución y en su fin.
Mientras que un acto positivo de la voluntad de Jesucristo origina la Iglesia,
el Estado tiene su origen en las inclínaciones de la naturaleza humana. En
tanto que los límites, la forma y el ejercicio del poder eclesiástico han sido
personalmente constituidos por Dios, las determinaciones y la forma de la
soberanía estatal dependen directamente de la comunidad política. El fin
de la Iglesia estriba en procurar a los hombres los bienes celestiales y eternos;
el Estado tiene por objeto el cuidado del bien público terrenal.
El fin especial de cada uno de los dos poderes determina su demarcación
propia: "En las cosas civiles, soberanía del Estado; en las cosas sagradas,
soberanía de la Iglesia; en las cosas mixtas, subordinación natural de la
materia a la forma, del cuerpo al alma, según la recta razón".
La Iglesia es absolutamente independiente del Estado por razón de su

309

�origen, de su autoridad y de su misión. El Estado, en cambio, sólo es relativamente independiente -en la tesis católica- de la Iglesia, puesto que
los intereses materiales están subordinados a los intereses espirituales.
Cinco diversas razones demuestran la independencia absoluta de la Iglesia: 1) La voluntad formal de Jesucristo; 2) la práctica de los apóstoles;
3) el testimonio de la historia eclesiástica; 4) el fin sobrenatural de la
sociedad religiosa; 5) la unidad y universalidad de la Iglesia.
En buena lógica, "la situación de un poder con respecto a otro se determina por el fin: es superior el que tiende a un fin más elevado. Es así
que la felicidad eterna del hombre, procurada por la Iglesia, es superior al
bienestar temporal a que aspira el Estado. Luego, el Estado debe estar subordinado a la Iglesia". El poder civil está directamente en el orden político.
Aunque el bien espiritual sea el objeto propio y directo del poder de la
Iglesia, ésta puede intervenir directamente -por vía de consecuencia- cuando
a los intereses temporales se encuentran mezclados los intereses espirituales.
Iglesia y Estado son, en su orden respectivo, comunidades perfectas y, por
lo mismo, soberanas. "Entonces se dice -explica Suárez en su De/ensio fideique una potestad es suprema cuando no reconoce superior, pues esta palabra
suprema denota la negación de un superior al que tenga que obedecer el
que se dice que tiene el poder supremo." (Defensio fidei, lib. III, cap. V.)
Todavía precisa más: "Porque como la felicidad temporal y civil ha de
referirse a la espiritual y eterna, puede suceder que la materia misma de
la potestad civil sea dirigida y gobernada en orden al bien espiritual de
manera distinta a la que parezca pedir la sola razón civil. En este caso,
aunque el príncipe temporal y su poder no dependen en sus actos propios
de otra potestad del mismo orden y con el mismo fin, puede suceder, sin
embargo, que sea necesario que les dirija, les ayude y les corrija en su materia el poder superior que gobierna a los hombres en orden al fin más
excelente y eterno; a esta dependencia se le llama indirecta, porque el poder
superior que la ejerce versa en ocasiones sobre estas cosas temporales no
po; sí o a causa de sí, sino indirectamente y a causa de otra cosa". (Ibidem.)
La ciudad pagana divinizaba al Estado, absorviendo el poder espiritual
en el temporal. "Los iconoclastas, en Bizancio, destruyen las imágenes de
Cristo y de los santos, pero respetan las del Emperador. El título de Pontifex
M aximus no es abandonado por el emperador Graciano sino en el siglo
IV." Y para distinguir los dos poderes, libertando con ello las almas, fue
preciso el cristianismo: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que
es de Dios", ha dicho Jesús Nuestro Señor. Y cabe agregar, siguiendo al
apóstol Pablo, que hasta lo que es del César es de Dios antes de ser del

César. Pues ¿acaso no es el mismo César de Dios? Los dos poderes distintos -soberanos en su orden- no están en el mismo plano. Uno está
por encima del otro. La ciudad terrenal, como un todo moral, tiene también
sus deberes respecto de la ciudad de Dios. ¿Razones? Los teólogos nos
recuerdan que Cristo, en cuanto hombre, ha recibido de Dios "el imperio
sobre las obras de sus manos": "todo ha sido puesto bajo sus pies". "Se
me ha dado -nos dice- toda potestad en el cielo y en la tierra." (Mat.,
XXVIII, 18.) Omni potestas a Deo, toda potestad proviene de Dios. Y no
es que el Estado deje de ser soberano, lo que pasa es que siendo perfectamente soberano en su dominio, su dominio está subordinado.
En materia espiritual, el poder de la Iglesia es directo. Trátase del orden
de la fe y de las costumbres. Como consecuencia de este poder, tiene la
Iglesia, también, un poder indirecto sobre las cosas temporales. Poder indirecto que se ejerce sobre lo temporal no en tanto tal, sino en cuanto concierne a lo espiritual y al orden de la salvación. Es el poder mismo espiritual que alcanza a las cosas del siglo en razón de los intereses eternos que
en ellas se comprometen : denunciar o evitar el pecado, conservación del bien
de las almas, mantenimiento de la libertad de la Iglesia. Basta que se roce
la salvación de las almas y el culto de Dios para que la autoridad de la
Iglesia se extienda a las cosas temporales. Pero, ¿ quién juzgará de esta conexión y de la gravedad de los intereses espirituales comprometidos? "Es
la Iglesia la que debe juzgar de ello no solamente de acuerdo con las reglas
de su jurisprudencia, sino sobre todo, nóteselo bien -observa R. P. Clérissac-,
según lo exige su responsabilidad maternal, la que se extiende indefinidamente ... "
En dos ocasiones -bien diversas por cierto-- Hochwalder echa mano de
la primacía de lo espiritual y de la doctrina de la potestad indirecta. Cuando don Pedro de Miura le pregunta al Padre Provincial: ¿ Por qué os extendéis al dominio temporal?, éste responde: "No nos extendemos al dominio
temporal. El Estado propiamente dicho no nos interesa. Pero aquí en el
Paraguay la obra divina no era posible de otra manera y fue menester dar
ese penoso rodeo a fin de ganar las almas para Cristo". En razón de los
intereses eternos -ganar las almas para Cristo--, los jesuitas intervinieron
en el Estado. Su autoridad espiritual se extendió, por vía de consecuencia,
a las cosas temporales. Pero habiéndose excedido en el ejercicio de su
potestad espiritual y atraídos por un éxito fácil, se enredaron en las mallas
del poder temporal. Por eso Querini, en nombre y represen\3-ción del General de los jesuitas, ordena el retiro de la Compañía de Jesús del Paraguay.
Otra vez se nos muestra, operante, el principio de la primacía de lo espiritual. ¡ Aniquilaremos -arguye el Provincial- la esperanza de pueblos des311

310

�graciados y oprimidos, la esperanza de ver nacer un día el reino de la fe
pura, el reino de la justicia! -"Vanas esperanzas. ¡ Salvemos más bien las
almas!"-, responde Querini. Más tarde comprenderá el padre Fernández la
terrible mixtificación: el Cristo que les han traído a los indios es el Cristo
que les da el país, comidas, ropas, armas y poder; es el Cristo que les protege
contra los negreros, les da seguridad y le edifica casas. Venerándole, ellos
tienen su recompensa. Con ejemplar honradez, el padre Provincial exclama
ante los caciques Candiá y Naguacú: "¡ Ah!, hijos míos, os hemos engañado.
Cristo no da seguridad, no alimenta, no da ropas. ti mismo es pobre y
desamparado ... ".
El acatamiento de la orden dada por Querini, le debe haber costado al
padre Provincial, un indescriptible sufrimiento. Pero este acatamiento no
tiene nada de servil ni de ciego, exige, al contrario, la más grande libertad
de espíritu y el más firme discernimiento. Si su superior, aun legítimo, se
hubiese salido de los límites de sus atribuciones o le hubiese mandado la
comisión de un pecado, no hubiera sido debida la obediencia. No concurriendo ninguna de estas circunstancias, el Provincial no vaciló en hacer el
sacrificio. Sabía que obedeciendo al Legado del General de los jesuitas obedecía, en realidad, a Dios. Comprendió, tal vez, que la orden y las admoniciones recibidas dependían de ese gobierno de la Provincia que hace servir
las debilidades humanas para un mayor bien, por más que todo ello se le
presentarse apenas en penumbra.
Dentro de la libertad de fantasía, el drama de Fritz Hochwalder tiene
un fondo histórico inocultable. Repasemos la historia: Año de 1609. Los
jesuitas en el Paraguay agrupan los indios en Reducciones: "Poblaciones
-las define el Padre Brucker- formadas por transmigración voluntaria de
los salvajes al objeto de facilitar su instrucción por los misioneros". En virtud de las reducciones, los indios sujetos a la Corona quedaron sustraídos
al sistema de la encomienda. La Compañía de Jesús asumió la administración, tanto en lo temporal como en lo espiritual, y aplicó el régimen de
comunidad, estimando que los indios, incapaces de gobernarse y notopamente gregarios y desordenados, sólo podían vivir bajo este régimen. Con
objeto de constituir una reserva substraída a la imprevisión y a la incapacidad
de los naturales, una gran parte de las reducciones permaneció en dominio
común. La propiedad privada subsistía en lo restante. Se aplicaban, en
caso de falta, el castigo corporal y la prisión como las únicas sanciones eficaces. Cuando los cazadores portugueses de esclavos se dedicaron a diezmar
las Reducciones y a llevarse los habitantes, los Padres se decidieron a armar
a los desgraciados indios - apunta Cayetano Bernoville- para que pudiesen ejercer el derecho de legítima defensa. Los jesuitas mostraron siempre,
312

según testimonio fidedigno, una extraordinaria flexibilidad de adaptación a
las circunstancias y al ambiente. A pesar de toda la mansedumbre de los
misioneros; a pesar de todos los cuidados que ponían en ganarse la voluntad
de los. indios -nos refieren los historiadores-, en defenderlos, en elevarlos,
estas Jornadas de sangre no se cumplieron sin el bautismo de sangre consagratorio. El primero que cayó a los golpes de la barbarie fue el reverendo
padre Roque González de Santa Cruz, que murió en olor de santidad. Más
tarde, los padres Alonso Rodríguez y Juan de Castillo. El padre Pedro
Romero fue, años más tarde, martirizado y asesinado en el Paraguay. Recibió
su palma a la edad de sesenta años y a los treinta y ocho de vida religiosa.
Me interesa hacer notar que los jesuitas rubricaron con su sangre el heroísmo de su labor en aquella parte del continente americano. Porque lo
que cuesta sangre, se ama entrañablemente y no se puede olvidar nunca.
En 1660 tenía la Provincia del Paraguay, en el Colegio-Seminario de Córdaba, los colegios de Asunción, Santiago del Estero, Buenos Aires, Santa Fe,
San Miguel de Tucumán, Salta, Rioja y, antes de finalizar el siglo, los de
Corrientes y Tarija. De tiempo en tiempo salían los Padres, de estos Colegios,
a convertir a los indios. En 1690 había 26 reducciones, con 77,646 indios
cristianos. Los jesuitas fomentaron el amor y la veneración de los guaraníes
al Rey de España. "Entretanto, los enemigos de la Compañía de Jesús
propalaban en Madrid y en toda Europa -nos refiere el padre Ricardo C.
Villoslada en su Manual de Historia de la Compañía de Jesús- mil rumores
difamatorios contra los jesuitas del Paraguay, ofensiva violenta que formaba
parte de la gran campaña internacional emprendida en el siglo XVIII contra la Compañía de Jesús; pero el Rey Felipe V, tras un estudio detenido
de la cuestión, aprobó y confirmó en 1743 el régimen jesuítico de las reducciones con palabras de elogio para las mismas." (P. 474, ob. cit., Madrid,
1940.)
El enciclopedista Sebastián José de Carvalho, más conocido por el título
de Marqués de Pombal, Ministro del débil monarca portugués José I ( 1750),
aprovechó los disturbios ocurridos entre los indios del Paraguay con ocasión
del tratado de límites, acusando a los jesuitas de sediciosos, de traficantes
y acaparadores de riquezas. Plumas mercenarias compusieron una "relación
abreviada de que los religiosos jesuitas de las provincias de Portugal y España
han establecido en los dominios de ultramar de ambas monarq-:.iías y de la
guerra que han promovido contra las armas españolas y portuguesas", libelo
que, traducido a diversas lenguas y propagado por toda Europa, causó en
el público la impresión de un descubrimiento sensacional". (García-Villoslada.) Un pariente de Pombal que residía, como agente suyo, en Roma,
regaló ejemplares a los Cardenales y prelados de la curia pontificia y al
313

�mismo Papa Benedicto XIV, llamando la atención del Pontífice sobre la gravedad de los hechos ahí relatados y pidiéndole, en nombre de su Rey, que
fuese visitada y reformada la Compañía de Jesús en Portugal y sus colonias.
El anciano Benedicto XIV -tenía entonces 83 años- tuvo la debilidad de
acceder, nombrando Visitador al Cardenal Saldanha, pero condicionando sus
poderes. Tal vez el octagenario pontífice, presagiando ya las fatales consecuencias de esta medida, dictó la instrucción secreta con intención de neutralizar los efectos. Aun así, Saldanha se puso al servicio de Pombal, y a
los pocos días publicó un edicto declarando a los jesuitas portugueses de
Europa y de América reos de negociación, vedada por el Derecho Canónico. Esto sucedía un día 15 de mayo de 1758, cuando ya había muerto
el Papa que le había otorgado el poder. El edicto fue dictado sin abrir la
vista y sin examinar ni oír a nadie de la ompañía. La locura antijesuítica
se apoderó también de España, patria de San Ignacio de Loyola y de los
más ilustres hijos de la Compañía de Jesús. El 27 de marzo de 1767 Carlos
III firmó el extrañamiento de todos los jesuitas, incluso los novicios. La
trama urdida en buena parte por el Conde de Aranda, hizo que la voz del
Papa Clemente XIII lanzase su viril protesta en el Breve lnter acerbissima.
Solamente al cabo de un año se atrevió el Gobierno español a expulsar a
los jesuitas de las misiones del Paraguay, quizás por temor a un levantamiento de los indios. "¿ Qué causa movió, pues, a nuestros gobernantes -se
pregunta Menéndez y Pelayo- a hacerse solidarios de las venganzas de Port
Royal? Una sola: el enciclopedismo, que ocultamente germinaba en las regiones oficiales, y que para desacatolizar a las naciones latinas quería ante
todo exterminar esa legión sagrada, en cuyas manos estaba la enseñanza,
que era preciso arrancarles a toda costa, para infiltrar el espíritu laico en
las generaciones nuevas. El pretexto no importaba; por fútil que pareciese,
era bueno; si los pueblos no querían ni solicitaban tal expulsión, para eso
tenían los Reyes la espada del poder absoluto, y la lengua asalariada de
1

,

escritores sin conciencia."
Hasta aquí la historia del establecimiento y disolución de las Reducciones
del Paraguay. Juzguen mis lectores, por su cuenta~ el manejo de la base
histórica innegable del drama en cinco actos de Fritz Hochwalder.
Por boca de Comelis, Hochwiilder da entrada en su obra a la leyenda
negra urdida por los enemigos de España: ''De levante a poniente habéis
vencido ... con la espada". "Olas de sangre han marcado por doquier vuestra llegada. Aquí también os habéis impuesto por un acto de violencia. Este
será el último. Pues este continente se os escapará. Está a punto de hacerlo.
Vuestras posesiones en las Indias Occidentales, ¿dónde están? Nosotros, los
holandeses, somos ahora los amos. Nosotros a quienes habéis quemado vivos

por millares. Nosotros a quienes habéis
.
.
tima. Nosotros hemos heredad
persebegwd? como el diablo a su víco vuestra so rama El estrech0 d M
llanes, las Filipinas, Calicut Goa El Cabo d B ·
e
agaFortuna, ¿ dónde están? y' nun: h bé"
e du~na Esperanza, la Isla de la
ª ª 15 apren ido nada, nada."
La leyenda negra, caracterizada por el odio a todo
deformación sistemática de la historia de Es lo es~anol y por la
manifesta todav'
d d
. pana, se ha manifestado -y se
ia- e os maneras. onntiendo tod I
d
a España y abultando cuanto pued~ perjudicarla op o que y.ue e Ifavorecer
de la leyenda negra, no recurriremos al testimoni~ deara exp icar _as cau_sas
al juicio de autores extranjeros. Como ind"
L . autores espanoles smo
.t · u ·
ican aVIsse Y Rambaud en
. .
su
H is ona mversal, las causas de tal leyend f
hecho de que España combati,
.,
a ueron: en pruner lugar, el
pública en Europa: Francia, oI~g;:::: a ::1:n:blos
cr~ban la opinión
lugar, España fue siem re . .
' .
a y emama. En segundo
del catolicismo, lo que 1~ at!J:omec1lpodal. endem1lga del protestantismo y paladín
10 e as sectas En te
t' .
espanoles descuidaron investigar como hub·
.d· d
rcer ermmo, los
España en la ci· ·¡· . , b '
iera s1 o eseable, la obra de
VI izac10n
uscando e 1
hº
1
los personajes combatidos.'
n os are ivos os datos referentes a

1t

Con el "Manifiesto" o "Apología" lanzado or G ·n
los príncipes y potentados de Europa' en 1581 p
enno de Orange a
y Francia, tiene su origen histórico la leyend~ yn;;: e
,dedln?laterra
~cusaciones lanzadas contra Felipe II y contra los e~pañ I mas emgrant~
f1esto, fueron recogidas y difundidas -como otras tantas a:~ e¡ este
p~r los protestantes franceses, ingleses y alemanes que la
de com atepharo
1 Ph ·r .
,
s secun aron y am'Hn e?aIs i ippiques y en las Antiespagnoles, de Clairy Amauld Huraul
'
'
de l op1ta y otros.

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t:yo

;aru-

Al decir de los enemigos de E - d
.
que tenía su acción: la codicia y ;~a;~eld~d.son esencialmente los defectos
. ~a ley de la guerra es --evidentemente- una le de san .
bien ~s ci:rto ~ue nadie usó de ella con más mesura\ue los
:st~d10 _mmuc1oso de las leyes de emigración, de la selección pde ca~itanes
e as ~stas de, ~mbarque y de las licencias para pasar a Indias nos revela d~
un mo o clanslIIlo el exquisito cuidado que E hubiera ocasión de ue n.
.'
spana puso para que no
. f1
. q
m~o que pud1eramos hoy llamar 'maleante' se
m 1 trara en las filas conqwstadoras." Hombres crueles los hubo· corrió 1
y hubo también muertes. Negado equivaldria a quere,c da,'po, buen:
e isparate de que los españoles no pertenecían a la raza h
Pe:o, da la casualidad que los españoles no se limitaron a la con::ª .d.
y 1upanares
pais Y a la extracción de sus riquezas o a fundar en e'l gantos
·
e

;;eltií~~:: ~~

'7"f

i

315
314

�-como tres siglos más tarde ocurriría en San Francisco California, co:1 los
modernos adelantos del industrialismo-, sino que se sirvieron de la milicia
para fundar escuelas y universidades y para lograr que los que antes adoraban ídolos o se entregaban a sangrientos sacrificios, adoraran al Dios único
y verdadero, revelado y eterno, al que están presentes todas las cosas y Creador de todas ellas.
Don Pedro de Miura pudo muy bien contestar a Mynheer Cornelis que
de levante a poniente llevaron no solamente la espada, sino también la
cruz. En verdad que la codicia -de existir- a buen precio se p::igó, porque lo que Francisco Pizarro dijera al Emperador Carlos I , en histórica
entrevista, pudo muy bien haberlo dicho cualquier otro de los conquistadores: "Hemos ido sin vestido ni calzado, los pies corriendo san!;fe, sin ver
el sol, sino las lluvias, truenos y relámpagos, entre pantanos, sujetos a la
persecución de los mosquitos que, sin tener con qué defender nuestras carnes, nos martirizaban, expuestos a las flechas emponzoñadas de los indios . . .
por serviros, Majestad, por engrandecer vuestra corona, por honra de nuestra nación y de la religión católica. . . " .
Aunque no debe dejar nunca de ser espectáculo, el teatro es, ante todo
y sobre todo, literatura. Es menester, en consecuencia, emprender el análisis
literario de Así en la tierra como en el cielo.
Por de pronto la obra de Hochwalder, con todas las dificultades de escenificación que se quiera, no es de impracticable realización. Su forma dialogada es perfectamente susceptible de adquirir relieve plástico, animada en
boca de los actores. Me importaba decir esto, porque un simple teatro para
leer -que se ha pretendido llamar teatro irrepresentable- no es teatro.
No hace muchos años estuvo en boga el llamado teatro teatral ---desvarío
italiano de los autores independientes (Antón Julio Bragaglia)-, que se afanaba por limitarse a lo que el espectáculo tiene de plástico, de visual y de
auditivo. So pretexto de valores pintorescos y musicales, se prescindía de la
calidad literaria e ideológica, para quedarse en una sensación simple. Fritz
Hochwalder no intenta, por fortuna, caer en el desvarío de un teatro antiliterario. Si su teatro es difícilmente representable -no imposible, ni mucho
menos-, es porque su drama escueto, sin distracciones de frases o escenas
extradramáticas, está concebido con una seriedad espiritual que no admite
artificios. Es el suyo un teatro filosófico-moral y un teatro de caracteres,
que no pierde nunca de vista el hecho animado y concreto, el suceso entre
seres vivos, con sus caracteres y sus pasiones. Una vez más comprobamos
que en el teatro, "que sólo puede vivir caliente y sangrante de humanidad"
(Sassone), no cabe hablar de la deshumanización del arte.

316

Das H_e~lige ~xpe,~ment no es un calco grosero y perfecto de lo que pasó
en las rms10nes Jesuitlcas del Paraguay. Es una obra imaginaria, una ficción,
que recoge con verosimilitud la vida de los jesuitas en las Reducciones !nlaraníes. Sacerdotes, Obispos, comerciantes, caciques y visitadores se nos ;frecen ~on sus cualid~des morales, virtudes y vicios. La lucha, oposición y
conflictos que ocasiona el choque de ideas, pasiones e intereses entre la
Compañía de Jesús con sus Reducciones de indios guaraníes y el gobierno
del Rey con los colonos españoles y las autoridades eclesiásticas, muestra un
trozo de vida humana en acción y en espectáculo. El conflicto puramente
interno y psicológico del padre Provincial se traduce al exterior en diáloaos
o
y sucesos que reproducen el hervor de la vida. Un buen número de situaciones propicias hace que los personajes puedan revelar sus caracteres -a
la española- y ejercer sus actividades. En la encarnizada lucha del padre
Fernández, Fritz Hochwalder ha imaginado sus mejores y más inspirados
elementos dramáticos.

La acción dramática de Así en la tierra como en el .cielo no tiene episodios
que retarden su curso y que oscurezcan el conjunto de la trama. La variada
lucha de las pasiones e intereses, los contrastes de situaciones y caracteres,
y los cambios imprevistos de la acción misma, dan testimonio de la riqueza
dramática de la obra comentada.
En el primer acto se realiza la exposición a medida que la acción se empieza a desarrollar. Los espectadores nos colocamos desde luego en medio
del problema que se avecina; y, sin darnos cuenta, al correr del diálogo,
nos vamos enterando de cuanto necesitamos saber.
Del segundo al cuarto acto transcurre el nudo de la acción. La trama,
sabiamente complicada, va creciendo paulatinamente hasta llegar a un punto
en que es necesario el desenlace. Los obstáculos nacen más que de acontecimientos exteriores -cargos contra la Compañía de Jesús y orden del Legado tras la intriga del visitador- del carácter y pasiones de los personajes
-Padre Provincial, padre Oros, Querini y don Pedro de Miura-. Ning(m
suceso parásito interfiere en la obra. El desenlace, natural y lógico, nace
del fondo mismo del argumento y como resultado definitivo del comportamiento de los personajes. Pero a la vez es rápido e inesperado, decisivo y
completo.
El interés de los elementos dramáticos que excitan el ánimo del espectador, reside, sobre todo, en la verdad profundamente humana de los caracteres, en el choque y conflicto de las pasiones, en el colorido de los sucesos
Y en la importancia del pensamiento. El movimiento de la acción conmueve
nuestra sensibilidad y cautiva nuestra fantasía con una sencilla, pero difícil
317

�trama. Cuando Querini se identifica, mostrando sus credenciales, y da la
orden al padre Provincial, la acción alcanza un interés c_ulminante. .Es el
momento decisivo en que el personaje central, con la reciedumbre hispana
que le caracteriza y con las circunstancias conocidas? debe tomar una resolución. Sólo que en la situación dramática ha aparecido un nuevo elemento:
la obediencia a un superior. Una mezcla singular de emoción y de so~r~a
se produce en el público, merced al estremecimiento del padr~ Provmc1al,
por el toque de gracia' cuando deja de argüir para responder. simplemente:
f
,,
"Vuestra orden es buena y justa. La ejecutaré con todas m1S uerzas • • . •
Consideradas las circunstancias de época y lugar, la dramática de
Hochwalder presenta una gran verosimilitud. Los sucesos_ desarrollados .en
la escena parecen reales, porque son u.n trasunto fiel y animado de la vida
con sus contrastes de luz y sombra.
El padre Fernández, Miura, Querini, el padre Oros y Andrés Cornelis
son personajes ricos, enérgicos, dotados de una individualidad Y de. una
plenitud de vida, como los que pres;nta la r~lidad mis~a. Por deba30 de
toda la variedad de sentimientos están las pasiones domman~es. ª. 1~ cu~les
todo se subordina. Los hombres obran y se mueven de un pnncip10 mte~ior:
el padre Fernández por la mayor gloria de Dios en el Paraguay y, al f11:al,_
por la más pura obediencia; Miura por el poder de~ R~y y por E_spana,
Querini por la primacía de lo espiritual sin con~m~ciones de ninguna
especie; el padre Oros por la obsesión del Estado Jesuita en el Para~ay,
hasta llegar a la rebeldía; Cornelis actúa, como bu_en n:iercader holandes Y
calvinista, en pos del éxito económico. Los persona3es dicen y obran lo que
les dicta su odio, su envidia, su amor o su nobleza; no lo que les ª?unta,
desde fuera el autor. Se manifiestan en la acción, con notable relieve Y
trazos enér;cos. Comparados entre sí, los person~je~ dramátic?~ ofrecen contrastes -piénsese, por ejemplo, en el padre Provincial y el V1s1tador-, pero
sin llegar a antítesis fríamente simétricas.
La expresión dramática es vigorosa, sin ser enfática e hiperbólica;_ verdadera, sin llegar a lo brutal y salvaje; sentida, pero s~ afecta~os senttmentalismos y falsas retóricas. La naturalidad y la sencillez nacidas de los caracteres mismos de los personajes, tomando en cuenta su estado moral Y
su situación actual, es uno de los mejores méritos de la obra. El teatro es
una representación directa de la vida. Por eso acierta Hochwalder con la
expresión verdadera, natural y humana de las emociones. Obsérven~e sus
diálogos: rápidos, animados, expresivos de la psicología de_ los per~naJ~S ...
A veces, en momentos de gran lucha -recuérdese el cambio de afumac1ones
y negaciones entre el padre Provincial en el Visitador, primero, Y con Que-

318

rini, después-, el diálogo picado, de frases cortas, da la impresión de que
los dialogantes se usurpan recíprocamente la palabra. El espectador tiene
la sensación de estar asistiendo a una especie de magnífico juego de esgrima.
La tesis es una resultante de la acción misma, sin que el autor se preocupe
de desarrollarla. Reconocemos a los personajes, porque son ellos mismos
quienes hablan.
Pero hay algo, a más de la destreza dramática, que nos asombra en
Hochwalder: en esos personajes centrales que aparecen en el escenario como
seres vivientes, queda siempre algo inexplicable y como enigmático a nuestros
ojos humanos. Alguna vez, cuando el padre Provincial se entrega a sus propios prisioneros, aferrándose a su crucifijo, y exclamando: "¡ Oh! Dios mío,
¿ por qué abandonas siempre a este mundo? ¿ Por qué? ¿ Por qué?", hemos
evocado aquellas palabras de Jesucristo clavado en la cruz: "Dios mío, Dios
mío, ¿por qué me has desamparado?". Nadie acertará a descubrir este
misterio de que el Hijo de Dios pueda estar abandonado de Dios.
Cuando los propios rebeldes de las reducciones guaraníes acaudilladas por
el padre Oros, hieren de muerte al padre Provincial, éste se limita a contestar a Miura: ¡ He ahí al culpable! Mi obra ... Ese Estado ... ¡ El Anticristo! Las frases tienen, evidentemente, un sabor expiatorio. Aún le quedan fuerzas al padre Fernández para echarse sobre el mapa y arrancarlo.
Cae con el mapa en las manos -simb61ica caída de los jesuitas en el
Paraguay que él desea precipitar- y no dará signo alguno de vida hasta el
final del acto. Después de haberle dado la absolución al padre Oros, sentenciado a muerte por el Visitador del Rey, pide que les dejen hablar un
instante más. Se incorpora a medias y extiende su brazo apuntando hacia
un retrato colgado aún en la pared: "¡ Francisco Javier ha quedado entre
nosotros! ¡ El santo con el corazón en llamas nos ha quedado! No pueden
quitárnoslo ... ". ¡ He aquí el verdadero patrimonio de los jesuitas! ¡ Qué
importa que hayan perdido el Paraguay si tienen entre ellos el espíritu de
aquel hidalgo de Navarra con su hábito raído! Y con ese espíritu, el ejemplo, el camino a recorrer ... No más espejismos de Estados temporales -penosos y peligrosos rodeos- que les enreden en las mallas del poder mundanal.
Ahora, libre por fin de los engaños del mundo, sólo quiere que sus compañeros de orden sean como aquel hombre débil, aquel hombre solo que convirtió a los paganos, conquistando el Japón, atravesando mil islas y aún
queriendo ir a la China. . . Helo ahí, "en una isla, bajo las borrascas del
otoño, aguardando la barca. Espera, cree y reza, mientras la fiebre lo agobia.
Ningún barquero viene a buscarlo. Ningún médico lo visita. Sobre paja
podrida está tendido, y nadie lo consuela. Pero está lleno de júbilo, porque
319

�sabe que todos los hombres han de salvarse. . . ¡ Resucitará con su llameante
corazón! Ved, ved, con su gran corazón ardiente resucitará". Calló el jesuita para no volver a hablar más. Sobre el ambiente queda flotando, podemos imaginamos, una atmósfera cargada de afanes y de esperanzas. Pero
queda, también, un fondo inaccesible a las miradas de la crítica. Es el misterio del hombre y es la hora de Dios.
ALGUNOS CONCEPTOS BÁSICOS DEL ESPAAOL MODERNO
Lrc.

RAMIRO RoDRÍGUEZ

R.

ITESM

INTRODUCCIÓN

Fijación de la lengua española:
YA DESDE LA EDAD DE 0Ro la lengua española fue tomando su forma definitiva, pero, sin embargo, los conceptos gramaticales no ofrecían ninguna
actitud reguladora.
La fijación definitiva, por así detirlo, viene con la fundación de la Real
Academia de la Lengua el año de 1713. "En sus primeros tiempos, la Academia realizó una eficacísima labor, que le ganó merecido crédito. Publicó
entonces el excelente Diccionario de Autoridades ( 1726-39), llamado así
porque cada acepción va respaldada con citas de pasajes en que la utilizan
buenos escritores. Dio también a luz la Ortografía ( 1741) y la Gramática
(1771), editó el Quijote y el Fuero Juzgo. Su lema: 'limpia, fija y da
esplendor' quedó cumplido en cuanto se refiere a la tarea de criba y desbroce." 1
Nunca, parece ser, estuvo más justificada la preocupación por la lengua.
En los primeros tercios del siglo XVIII se prolongaba una serie de elementos barrocos de mal gusto y además los escritores de este período, salvo algunos cuantos, eran una serie de personajes ficticios -por así decirlodentro del campo literario.
1

LAPESA,

Rafael, Historia de la Lengua Española, 4a. edic., Edit. Escelicer, Madrid,

1959, p. 270.

320

321
humanitas.-21

�CARACTERÍSTICAS DEL ESPAÑOL MODERNO:

Situación actual:

"Las diferencias gramaticales no bastan para caracterizar un idioma. Hay
también, aunque no suele hacerse referencia de ellas, una economía y una
política lingüísticas, que enlazan la expansión y los intereses del idioma con
los del pueblo que lo habla. A la Unidad Política suelen acompañar la consolidación y el apogeo del idioma, así como al dominio material corresponden
la expansión y el dominio lingüísticos.
Lenguas colonizadoras e internacionales. La diferencia entre la situación
de los varios idiomas europeos es, por este motivo, una de las características
que más los separan y que más obligan a su estudio individual. El español,
el inglés y el portugués son, ante todo, lenguas colonizadoras; el francés,
aparte de su función nacional es, junto con el inglés, lenguaje internacional.
Lenguas nacionales. Las lenguas nacionales no han llegado al mismo tiempo
ni al mismo grado de madurez en todos los países europeos.

En España, la unificación en torno al Castellano de Burgos y Castilla la
Vieja traslada su centro en época moderna al habla de Madrid.
Como zonas bilingües persisten Cataluña, las Vascongadas y, en menor proporción, Galicia. Muy característico del español es el fácil acomodo en los
dialectismos dentro del idioma oficial, sin que haya en él clara diferenciación que en otras lenguas existe.
El español en América. En América el español no ha variado en ningún
aspecto importante, ni en su evolución actual se advierten tendencias contrarias a las del habla peninsular. El español de América es fuertemente
conservador y mantiene varios rasgos característicos de la época de coloniza-

ción." 2
Habla vulgar y rústica. "Aparte de las modalidades más llanas del lenguaje correcto, existen usos cuyo radio de acción está hoy muy limitado a
las gentes iletradas de las aldeas y a las capas más populares de las ciudades.
Muchos de estos vulgarismos se extienden con intensidad por todas o casi
todas las regiones de la lengua española.

:el las ;ocdales, i~acen~a~es, al margen de la fijación operada desde fines
e peno o clas1co; asumlación y desasimilación actu'an con plena libertad.
Los grupos de consonantes prosiguen simplificándose en los I t' .
.
menudo se vocaliza la .
.
a imsmos' a
.
.
pnmera consonante, se mcurre en ultracorrecciones
que por mcuna llegan hasta los medios universitarios.
'
I La
l relajación
.
.de los sonidos 'd'' 'g' y 'r' afecta' en mayor o menor grado
a enguaJe comente, pero está muy incrementada en el vulgar.
'

~~ babi~ vulgar O popular de Castilla tiende a retraer las bases de la articu1ac1on hacia la parte posterior de la boca Este fe ,
la Ed d M di
.
nomeno ya se notaba desde
ª. , e a' Y su man1·festacion
·' u ltenor
· mas
, importante
•
fue la transformac1on de las palatales 'g', ,1-, (dz)
· Y 'Y! (s) en nuestra 'J'. moderna.
vulgar hay arcaísmos como los prete'r1·tos 'truje', 'vide' y
¡ En la morfología
,
et ~resente semos'. Abundan las formaciones analóiñcas
o·
que en otra época
uv1eron . ~cceso, al habla normal, como los subjuntivos 'haiga' 'vaio-a'
La
0
acentuac1on
'hayamos'
'háyais'
'váyam
,
t
f
'
•
r d
.
'
'
os ' e c. ue en general muy utiiza a. en el s1g!o pasado, y hasta llegó a figurar en las gramáticas En la
actuahdad subsiste el vulgarismo sobre todo muY difundºd
. , .
I o en Amenca.
E~ :uanto a 'le', 'la', 'lo' Y sus plurales, el Norte y Centro, leístas y laístas,
c~n~n~:"11 e~rentándose con Aragón y Andalucía, mejores guardianes de la
d1stmc1on etrmológica entre 'le', dativo, y 'lo', 'Ia ', acusativos.
·

:¡

En siglo XVIII la' p~janza del 'leísmo' fue tal que en 1796 la Academia
decret~ que :l. uso de le era el único correcto para el acusativo masculino;
despu:s: r_ecnfican~o, este exclusivismo, fue haciendo sucesivas concesiones a
la leg1tlfilldad de lo , hasta recomendarlo como preferible.
En la Edad Media y en el Siglo de Oro suele aparecer 'le' para el dati
del plural: hoy es corriente en el habla, pero sólo como descuido trascien~:
en la escntura.
,
, Totalmente inculta es la anteposición de 'me' y 'te' a ,se,,
aunque te, se cuenta con cierta indulgencia en algunas regiones.
Es r_nuy general entre el vulgo la trasposición o duplicación de Ja 'n' verbal
despues del nombre enclítico.
En las partículas quedan formas y empleos arcaicos." a

En la fonética vulgar perviven las antiguas indecisiones respecto al timbre
• CRIADO DE VAL,

M., Fisonomla del Idioma Español, la. edic., Edit. Aguilar, Ma-

1

LAPESA,

Rafael, opus cit., pp. 298-306.

drid, 1954, pp. 231-232.

322

323

�El español de América:

Cuando se dice español de América se piensa inmediatamente en una
modalidad distinta a la del español peninsular. Sin embargo -dice Lapesa-,
esa expresión global agrupa matices muy diversos. Pero aunque no exista
uniformidad lingüística en Hispanoamérica, la impresión de comunidad general no está injustificada. Mientras las diferencias lingüísticas de dentro
de España han tenido en ella su cuna y ulterior desarrollo, el español de
América es una lengua extendida por la colonización; y ésta se inició cuando
el idioma había consolidado sus caracteres esenciales y se hallaba próximo
a su madurez.
Las lenguas indígenas y su influencia. "El español como el latín en el
Occidente de Europa, se sobrepuso en América a multitud de lenguas primitivas. La variedad de éstas era extraordinaria, calculándose en 123 familias de idiomas que han existido en los núcleos de población india." '

Es muy probable que se mantengan caracteres prehispánicos en la entonación hispanoamericana, tan distinta de la española. La entonación americana es rica en variantes, extrema subidas y descensos melodiosos, mientras
la castellana tiende a moderar sus inflexiones, manteniéndose alrededor de
una nota sostenida y equilibrada.
La contribución más importante de las lenguas indígenas está en el léxico.
Los españoles al llegar a América se encontraron ante una variedad de plantas y animales y aun toponimias desconocidos para ellos, así tuvieron que
utilizar terminología indígena.
El andalucismo del habla americana:

"El español que pasó a América en los primeros tiempos de la colonización tenía que diferir poco del que llevaron a Oriente los 'sefardíes'. Pero
mientras que el judeo-español quedó inmovilizado por el aislamiento y bajo
la presión de culturas extrañas, el español de América no perdió nunca la
comunicación con la metrópoli y experimentó la mayoría de los cambios ocu-

El voseo:

"En la España de 1500 'tú' era el tratamiento que se daba a los inferiores
o entre iguales con máxima intimidad en otros casos, aun en confianza se
empleaba 'vos'. Cuando se generalizó el trato 'vuestra merced', 'tú' recobro
terreno en el trato familiar.
No toda América siguió esta innovac10n. En Argentina, Uruguay, Paraguay, América Central y el estado de Chiapas domina el 'vos' en la conservación familiar con intensa y espontánea vitalidad; en Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Chile, sur de Perú y Bolivia alternan
el 'tú' y 'vos'. En México, la vida social, más en contacto con las costumbres
españolas, adoptó el uso de 'tú' y eliminó el 'vos'. La segunda de plural es,
en casi toda América, 'ustedes', con absoluto abandono de 'vosotros', como en
el habla andaluza, pero sin la mezcla 'ustedes os', tan frecuente en Andalucía."
Otros fenómenos morfológicos
y sintácticos

"En la morfología y sintaxis el español de América mantiene arcaísmos,
lleva adelante innovaciones que están en germen dentro del peninsular, o
inicia otras especies.
Una tendencia natural del idioma crea terminaciones femeninas para los
nombres y adjetivos que, por su forma, se escapan a la distinción genérica,
y saca masculinos de femeninos, o al contrario. El diminutivo y el aumentativo se usan con profusión.
En América, 'recién' se emplea sin participio, con el significado temporal
de 'ahora mismo', etc. En México y Colombia 'desde y hasta' se emplean
en indicaciones de tiempo sin sus respectivas referencias originales al momento
inicial de una acción o al término de ella." 6

rridos en la Península.
Las coincidencias del español de América con el de la España meridional
han hecho suponer una fuerte influencia andaluza." 5
' LAPESA,
• LAPESA,

Rafael, opus cit., p. 343.
Rafael, opus cit., p. 348.

' LAPESA,

Rafael, opus cit., pp. 358-360.

325
324

�CARACTERÍSTICAS ESTIÚSTICAS Y LITERARIAS DEL ESPAÑOL:

veza al coloquio entre sus personajes. El gusto por el color regional dio
entrada a la literatura de muchas voces y giros regionales.

Literatura neoclásica:

La exposición didáctica venía adoleciendo de ampulosidad grandilocuente;
poco a poco va tornando un gusto más severo.

Con la "poética" de Luzán (1737) se inaugura la tendencia neoclásica y
extranjerizante. Toda la literatura de este período se atiene, pues, a las
normas establecidas en el clasicismo griego y latino.

El modernismo y la generación del 98

En la poesía, la ruptura de los procedimientos estilísticos del siglo anterior
no fue tan completa como harían creer las críticas contra el gongorismo.
No se buscaba la expresión llana, sino solemne.
En la prosa fue más radical la transformación. Debido a que la novela
y la historia artística no tuvieron desarrollo, la prosa se limitó a las obras

didácticas que exigían un estilo severo y preciso. Se sacrificó la pompa a
la claridad. Se adquirió una sencillez de tono moderno, etc.

El siglo XIX:
La violenta conmoción espiritual del siglo XIX trajo consigo el florecimiento de la oratoria pública. El influjo de la oratoria es patente en la
prosa doctrinal de buena parte de siglo.
En la prosa nuevas apetencias expresivas pugnaban por romper el corazón
neoclásico. El ritmo de la vida, cada vez más rápido, la agitación ideológica,
el auge del periodismo y la ampliación del campo literario con géneros
desconocidos, pedían lenguaje variado y flexible.
La poesía del romanticismo fue llevada a un nuevo espíritu, pero no sin
conservar muchos hábitos del siglo XVIII. Es cierto que en los románticos
hay alardes de crudeza realista, desenfreno imaginativo, cambios bruscos de
la altisonancia a la vulgaridad, libertades expresivas inusitadas. Sin embargo,
mantuvieron, por lo general, el empaque solemne, y usaron elegancias tan
mantenidas como el hipérbaton o la reiteración de copulaciones.

Las tendencias que aparecen en los albores de nuestro siglo coinciden
en su afán renovador y preocupación por la forma. El modernismo engalana -¿ engalana?- la poesía española con ritmos y estrofas nuevos u olvidados, e introduce en ella motivos poéticos y procedimientos estilísticos nacidos poco antes en otras literaturas. Se busca el atractivo de lo exótico
echando mano de voces extranjeras; pero también se percibe el sabor venerabl~
y ritual de los giros arcaicos; o se fragua neologismos. Se goza en correspondencias de sensaciones, sobre todo visuales y auditivas y se toma de los simbolistas la vaguedad evocadora, las metáforas de sentido impreciso.
La poesía contraria al Modernismo, iniciada en España, como el Modernismo en América, toma otros derroteros. Se prefiere menor lujo de atavíos
y más raigambre nacional.
Los prosistas de la generación del 98, dentro de una gran disparidad,
ofrecen entre sí coincidencias fundamentales que los separan de la literatura
anterior. Cada escritor pone en su habla huellas impersonales inconfundibles,
mucho más señaladas que las apreciables en los novelistas del realismo.
Por caminos muy diversos se crea un estilo nuevo en la prosa. Azorín dice:
"Lo que se busca al escribir es la claridad, la precisión y la concisión".
Se toma una nueva orientación. Se busca exaltar la esencia hispánica en
el alma del pueblo; se utilizan palabras tradicionales, etc.
La estilística así, en pocas palabras, ha evolucionado.

ASIMILACIÓN DE PRÉSTAMOS EXTRANJEROS

El realismo:
Pasada la moda de la novela histórica del romanticismo, la novela realista
encontró en España afortunados cultivadores. Hubieron éstos de crear un lenguaje adecuado. Lograron exactitud y fuerza pictórica en las descripciones,
sondearon con profundidad el corazón humano y a veces dieron sencilla vi-

326

Galicismos:
"Desde que la vida española empezó a transformarse a imitación de la
extranjera, han sido muchas las palabras ultrapirenáicas que se han introducido en nuestra lengua.

327

�La infiltraci6n de voces galas o francesas aumenta en el reinado de Carlos
11; pero desde el siglo XVIII se intensifica extraordinariamente.
En la sociedad española del siglo XIX empiezan a introducirse factores
que venían actuando desde antes en otros países. Al incrementarse las actividades comerciales y bancarias y desarrollarse el sistema capitalista, su terminología se nutri6 de galicismos o voces venidas a través de Francia.
Los galicismos sintácticos son los más perniciosos. La incuria con que se
redactan noticiarios y documentos oficiales acoge sin reparos el uso del gerundio como adjetivo, al modo del participio de presente del francés.

EL RITMO Y LA MELODlA EN POES1A

LIC. BERTHA

Extranjerismos de otras procedencias:
El número de neologismos tomados de otras lenguas es más limitado.
En relación con el Siglo de Oro, decae la importación del italiano, reducida
casi a términos de arte y música.
·
La lengua inglesa, que había permanecido ignorada -y que debía permanecer así- en el continente durante el siglo XVII, empezó después a
ejercer influencia primero con su literatura, más tarde por su prestigio social.
El anglicismo ha resurgido mucho en hispanoamérica, sobre todo en los países
afectados por la e&gt;..-pansión política y económica de los Estados Unidos.
La influencia del alemán es menos perceptible; mas que préstamos de
vocablos, se manifiesta en la creaci6n, con elementos latinos o españoles,
de términos que reproducen compuestos y derivados germánicos.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

Loe. cit.,
LA.PESA,

LAPESA, Rafael, opus cit., pp. 288-291.
Rafael, Historia de la Lengua Española, 4a. edic., Edit. Escelicer, Madrid,

1959.
CRIADO DE VAL,

G1u

M., Fisonomía del Idioma Español, la. edic., Edit. Aguilar, Madrid,

1954.
v GAYA, Samuel, Curso Superior de Sintaxis Española, 5a. edic., Edit. Spes,
Barcelona, 1955.
Amado y HENRÍQUEZ UREÑA, Pedro, Gramática Castellana, 16a. edic.,
Edit. Losada, fü. As., Argentina, 1953.

ALONSO,

A.

SÁNCHEZ

ITESM

VAMOS A TRATAR de exponer algunos datos que nos aclaren los conceptos
de Ritmo y Melodía.
Como introducción al trabajo teórico es indispensable el conocimiento de
los conceptos que atañen a las cualidades formales de las obras literarias.
Pero hay que saber que estos conceptos sólo tendrán significación cuando
hayan sido subordinados a un punto de vista sintético.
Si vemos alguna historia de la literatura, nos encontraremos con una forma
del_ l~n.guaje a la que se llama "verso". Pero, ¿qué es el verso? Hay varias
def1IDc1ones aceptables, pero no se puede tomar la definición de un verso
castellano y decir: éste es el verso griego. No ajusta, no se puede aplicar
t:in fácilmente esa definición de un idioma a otro distinto, puesto que sus
sistemas de verso son distintos.
Como definici6n general de verso se puede decir: el verso hace de un
grupo de unidades menores de articulaci6n ( las sílabas) una unidad ordenada
que trasciende a sí misma, que exige una continuación. La representaci6n
formal del verso resulta de sus componentes métricos y gramaticales. Un
verso contiene en sí diferentes unidades menores, compuestas a su vez de
modo determinado por largas y breves. El verso es una serie ordenada de sílabas acentuadas y no acentuadas; y las sílabas según su grado de acentuación
son incluidas en categorías de sílabas t6nicas y átonas. No todos los acentos
prosódicos que se juntan en el mismo verso participan propiamente en Ja
composici6n del ritmo. Aunque sin relación de orden lingüístico con )a
naturaleza silábica, la cañtidad sigue siendo una parte esencial en el ritmo
del verso. Los períodos con sus tiempos marcados y su duración semejante
determinan el compás.
329

328

�Ya se sabe que las sílabas según su grado de acentuación son incluidas
en categorías de sílabas tónicas y átonas. Así, dentro del verso surgen pequeñas unidades que designamos con el nombre de pies. No tienen que
ser iguales ni perceptibles como tales. Principales clases de pies son: el yambo, de una sílaba breve y otra larga; el troqueo, que consta de una larga y
otra breve; el dáctilo, de una larga y dos breves; y el anapesto, de dos
breves y una ·1arga. Esto es en la métrica clásica.
En las lenguas románicas se cuenta el verso según las sílabas que tenga,
pero en todas las lenguas se da esta regla: cuanto más largo sea el verso,
tanto menor será su eficacia como unidad; se necesitan pausas o cesuras, barreras naturales que se opongan a la expansión del verso. Respecto a su
continuidad, sabemos que un verso aislado despierta en nosotros una vivencia
rítmica, pero para tener un verdadero carácter de verso necesita repetición,
continuidad. Esta puede darse mediante la repetición continua del mismo
tipo de verso. La repetición regular de unidades idénticas acaba por cansar
y produce sensación de monotonía.
La cuestión presenta otro aspecto si el verso se integra como parte de
una estructura superior. El caso más sencillo es la ligazón de dos versos en
un grupo. Es aún más clara la integración del verso en una unidad superior
dentro de la estrofa. Hay diferentes clases de estrofas; muchas de ellas preferidas de ciertas lenguas o épocas. Algunas son : estrofas de canción popular, de Chavy chase, el terceto, la octava real, y el zéjel.
Hay pocos sistemas estróficos de forma fija que establezcan, anticipadamente, la construcción de toda la poesía. El trieleto, el rendó, el ronde!,
el madrigal, el girase!, la sextina, la glosa, y la más importante de todas, el
soneto. El papel del verso como parte de la expresión rítmica del pensamiento se completa en la armonía de la estrofa.
a) Vamos a ver una de las partes de mayor importancia en el ritmo: la
Rima. La rima no pertenece esencialmente al verso, pues también se presenta en la prosa. Por otra parte, hay poesía sin rima. Aunque no es más
que un ornamento sonoro, la rima no se conocía en la antigüedad. Cuando
se dice rima y no se añade nada, se trata de rima final. Hay que recordar
que existe la rima perfecta o consonante y la rima imperfecta o asonante,
también está la rima interior. Si el sonido es idéntico a partir del penúltimo
acento del verso, se habla de rima rica. Aquí, vale explicar que en el siglo
XVIII hubo una lucha contra rima, lucha que no dio resultado; pero
en esa época se creó la forma del ritmo libre, que se caracteriza por la
ausencia de preceptos métricos; no hay rima ni estrofas fijas, ni versos deter-

330

minados, ni un número fijo de acentos. Se distingue de la prosa únicamente
por la repetición de acentos a intervalos aproximadamente iguales.
Según la posición de la rima, se habla de:
1 ) Rima Pareada, cuando riman dos versos seguidos.
2) Rima Alternante, cuando un grupo de cuatro versos, el primero rima
con el tercero; y el segundo con el cuarto.

3) Rima Cruzada, cuando en un grupo de cuatro versos, el primero rima
con el cuarto; y el segundo con el tercero.
4) Rima Interpolada, cuando en un grupo de seis versos, el tercero rima
con el sexto, mientras que el primero lo hace con el segundo y el cuarto
con el quinto.
5) Rima Encadenada, cuando en una serie indeterminada de versos, el
primero rima con el tercero; el segundo con el cuarto y el sexto;
el quinto con el séptimo y noveno, y así sucesivamente.
6) Rima Interior, cuando una de las palabras que riman (o las dos)
está en el interior del verso. ,
b) Aliteración. Aliteración es la identidad en el sonido inicial de dos
o más sílabas o palabras. Repetición de un sonido o de una serie de sonidos
acústicamente semejantes en una palabra o en un enunciado.
c) Asonancia. Asonancia es la coincidencia sólo de las vocales a partir
del último acento.
Los conceptos que hemos visto pertenecen a la métrica. El esquema métrico de una poesía existe independientemente de su realización mediante la
palabra; indica casi completamente el número de sílabas de c_ada verso; el
número y la clase de los pies; la posición de los acentos y cesuras; la construcción de la estrofa; la posición de la rima y, a veces, la estructura de
todo el poema. Este esquema indica que los mismos fenómenos métricos
que señala se pueden repetir en muchos poemas. También indica que se
dice muy poco de una obra si sólo señalamos su métrica. En cambio, el
carácter general de los fenómenos métricos lleva nuestra atención desde la
obra aislada hasta la pluralidad de obras que tienen las mismas características. Un estudio de obras, una historia de la literatura y junto a ésta, en
un campo más restringido, la historia del verso. Aquí pertenecen las investigaciones sobre la construcción de cualquier tipo de verso, lo mismo que

331

�las observaciones sobre la rima y la técnica de la rima en obras y poetas
diversos.
Otra cosa de gran importancia es el análisis del sonido. El análisis dt&gt;l
sonido fue desarrollado por Edward Sievers como una rama especial de la
ciencia, teniendo como campo de observación el sonido de todo lenguaje
hablado; y por lo tanto, además del ritmo, la melodía, la articulación, etc.
El estudio no se limita a textos literarios. Antes de Sievers se comprobó que
cada persona tenía un tipo de voz, y el número de voces era relativamente
pequeño. El tipo de voz es, pues, una consonante personal en todas las
manifestaciones del hombre. Es lógico que estudiando ese tono que se le
da a la obra, se puede llegar a saber a quién pertenecía esa obra. Un ejemplo de esto lo tenemos en los escritores clásicos.
La melodía, algo más interno que el ritmo, se apoya en sonidos de det~rminada coloración, de cierta altura y profundidad. Cada palabra, segun
su altura y tonalidad, lleva consigo un efecto propio. La melodía de vocales
altas y luminosas nos da la impresión de una atmósfera clara, ligera. En
cambio, un ambiente oscuro y triste se puede manifestar por medio de sonidos profundos.

Ya sabemos que toda obra literaria es, antes que nada, un conjunto de
sonidos de los cuales emana un sentido. El estrato fonético provoca la atención, constituyendo así parte integrante del efecto estético. ~i qu~~emos_ analizar estos efectos fonéticos, tenemos que distinguir entre e1ecuc1on e interpretación y estructura del sonido. Al leer una obra literaria en voz ª!ta
estamos logrando una estructura como algo individual y personal, el líneo
interpretando, pero esta ejecución personal propicia ignorar la estructura del
sonido. Por eso, un verdadero estudio de la métrica no puede basarse en
recitaciones individuales. Ahora, es falso que el sonido debe analizarse completamente separado del significado, ya que el sonido por sí solo ~o puede
tener efecto estético o si lo tiene, es muy escaso. Todo verso musical lleva
la descripción gene:al de su significado o al menos, de su tono emocional.
Hemos de ver dos aspectos distintos del problema: los elementos indiferentes y los elementos de relación del sonido.
Con los primeros, nos referimos a la individualidad del sonido, independientemente de la cantidad. Los distinciones inherentes a la calidad constituyen la base de los efectos que suele llamarse "e~fonía". Las dis~ciones
de relación en cambio, son las que pueden convertirse en base del ntmo Y
del metro.
El tono, la duración de los sonidos, el acento, la frecuencia de repetición,

332

todos elementos que permiten distinciones cuantitativas. Esta distinción es
importante por aislar un grupo de fenómenos lingüísticos, lo que se ha llamado "orquestación", para recalcar que la cualidad métrica es el elemento
que el escritor maneja y explota. Entonces, el término "musicalidad" debería
de desaparecer, lo mismo que "Eufonía", ya que por ser insuficientes conducen a errores.
Ya que la poesía no puede competir con la música en la variedad, estructuración y claridad de los sonidos puros, hacen falta significados, contextos
y tonos para convertir los sonidos lingüísticos en hechos artísticos. Esto puede
demostrarse mediante el estudio de la rima, sílabas, acentos, tonos, etc.
El ritmo y el metro presentan problemas distintos de los de orquestación.
El problema del ritmo no es en modo alguno específico de la literatura o
del lenguaje, pues hay varias clases de ritmos, ejemplo: el de la naturaleza,
el del trabajo, el de las señales luminosas, el de la música, etc. Pero el
ritmo también es un fenómeno lingüístico general.
Para estudiar el ritmo hay que distinguir entre teorías que exigen periodicidad como condición del ritmo (identifica el ritmo con el metro) y
teorías que, concibiendo más ampliamente el ritmo, llegan a incluir en él
hasta configuraciones no recurrentes del movimiento. Esto último está respaldado por investigaciones sobre ritmo de hablas individuales y sobre fenómenos musicales aun carentes de periodicidad.
Viendo así el ritmo, permite estudiar el habla individual y el ritmo de
cualquier prosa. Puede demostrarse que toda clase de prosa tiene ritmo y
que incluso la frase más simple puede ser subdividida en grupos de largas
y breves y de sílabas tónicas y átonas.
El ritmo está íntimamente relacionado con la línea de entonación determinada por la secuencia de tonos.
Al explicar la naturaleza del ritmo en la prosa y la peculiaridad y utiliza-.
ción de la prosa rítmica, entramos en dominios de estudios literarios. La
naturaleza exacta del ritmo en la prosa artística ha planteado dificultades
muy considerables. Se ha tratado de explicar mediante un sistema de sincopación y también se ha dicho que el ritmo de la prosa se basa en la
variedad, pero sin definir su verdadera naturaleza. Si esto fuera cierto,
no habría ritmo en absoluto, pero Gaintehury, sutentador de esta teoría, deseaba recalcar el peligro de que el ritmo de la prosa cayera en escalas métricas exactas.
Algunos investigadores del ritmo de la prosa estudian la cadencia ya que

333

�también es cuesti6n de melodía. En general, la mejor manera para estudiar
el ritmo artístico en la prosa, es distinguirlo del ritmo general de la prosa
y del verso. El ritmo artístico de la prosa puede definirse como una organización de ritmos del habla usual, supeditado al ritmo de las unidades
artísticas.
Sigue siendo discutido y discutible el valor artístico de la prosa rítmica;
parece considerarse como una forma mixta: ni prosa, ni _verso, . ?osa que
probablemente es un prejuicio crítico de nuestra época. Bien utilizada,_ la
prosa rítmica nos obliga a tomar mayor conciencia del t~xto, subraya,. vmcula, construye gradaciones, insinúa paralelismos, organiza el lenguaje, Y
organización es arte.
La unidad fundamental del ritmo es todo el verso y no solamente el pie
como se creía, pues cada acento tiene sus peculiaridades propias :ºn arre?lo
a su posición en el verso. La unidad organizadora del verso vana en diferentes lenguas y en diferentes sistemas de métrica.
Dijimos que para que exista poesía, es menester que además ~e conceptos
se nos comuniquen por medios verbales, sentimientos o percepciones sensóreas. Uno de los procedimientos para lograrlo es hacer que la sintaxis, el
ritmo o la materia fónica de las expresiones se adapten a la representación
lírica correspondiente. Porque es esa materia fónica, ese ritmo o esa sintaxis,
las que nos obligan a una percepción sensorial. La sintaxis puede actuar expresivamente y ser un instrumento muy directo de la poesía. Es un sentimiento
que nos sirve para reflejar, casi siempre, la velocidad del p~a,. lo que
nos transmite ciertos aspectos del sentimiento del autor. Una smta.'Os retardaría, morosa, nos da la impresión de lentitud psíquica, lo que casi sie~pre
significa tristeza o melancolía deseosa de ser comunicada por el es~ntor.
Un ejemplo claro lo tenemos en Antonio Machado con sus estados dolientes
reflejados en pasajes quietos, silentes. Si el sentimiento fuera lo opuesto, la
sintaxis en vez de ser quieta sería movida para dar sentido rápido y alegre.
Si la sintaxis es expresiva, aún lo puede ser más el ritmo y la materia
fónica de las expresiones. Una parte de este fenómeno es la onomatopeya,
muy conocida. Como un ejemplo pode1:11os poner_: Quadrupedante !utrem
sonitu quatit ungula campum. En este ejemplo latmo se puede apreciar una
combinación maravillosa de las vocales u y a, además de la combinación
de consonantes labiales y dentales. Otro ejemplo en español podría ser:
"galopa, caballo cuatralbo, jinete del pueblo". Al pronunciar la oración se
siente el galope del que se habla.
Pero también hay imágenes del significarite. Veamos un ejemplo más:

334

"allí, el limonero que sorbe al sol su jugo agraz en la mañana virgen".
Para producir sensaci6n de agriedad, el poeta usa combinaciones de sonidos
consonánticos; grupos s-rb (sorbe), gr-z (agraz), etc.
Dentro del mismo hecho se ve el caso de reiteración y encabalgamiento.
A veces sirve para expresar la simple repetición de un fen6meno: llovía,
llovía, llovía. O el progresivo desarrollo de un acontecimiento: se puso blanca,
blanca, blanca.
Hay casos en que no es una palabra la que se repite para expresar un
movimiento, sino una categoría gramatical o un sonido.
Lo mismo ocurre en los encabalgamientos. Juan Ramón Jiménez nos da
en un poema la impresión del ir y venir de una muchacha meciéndose:
"Tú te mecías blanca y blanca".
Sin embargo, para que la expresividad de esta clase se haga visible, no
basta una voz onomatopéyica, sino un conjunto de esas voces encadenadas.
Sólo así se le dará sentido suficiente.
Entonces, ¿ son la sintaxis, el ritmo y la materia fónica resultado de una
sustitución lingüística? Veamos.
Desde Saussure sabemos que la característica fundamental del signo es
su arbitrariedad. Además de arbitrario, el signo de lengua es inmotivado,
nada hay en el significante que nos sugiera el objeto a que se refiere el
significado. En cambio, los instantes poéticos que hemos analizado nos muestran motivación, ya que están íntimamente ligados con la representación correspondiente. Entonces ha habido una sustitución: los signos motivados
de la poesía reemplazan a los signos inmotivados de la lengua. O más claramente: signos que arrastran representaciones sensóreas reemplazan a signos
puramente conceptuales.
La reiteración ayuda enormemente a dar expresividad, puesto que con la
repetici6n de algo se puede rebasar el superlativo de aquello. Veamos un
ejemplo: era pobrísimo; era pobre, pobre, pobre. Ya en estrofa o en verso
siempre hay repetición al principio y al final, lo que se repite por último
lleva más expresividad.

CONCLUSIONES

A pesar de los efectos intrínsecos que produce, el ritmo es un medio para
un fin. Ayuda a crear esas imágenes expresivas, esa intensificación de los

335

�liza . , esencial del lenguaje en verso. Es la
significados que es la rea c1on .
. , . transferible e inconmensurable.
.
nf'
·da es la anunac1on in
.
vibración que co iere vi '
t' . , ordenada, interior o extenor,
R' tmo en su forma elemental, es repe icion
i d'a en la rima acentos, cesuras, sílabas, etc.
apoya
'
.
, .
e el n'tmo Es la tonalidad persona'
ás
intimo
qu
·
Melodía es algo aun ro
E l
resividad misma que se da a
lísima del individuo ante la obra. s a e~p do sus sentimientos internos
trasmitirá más tarde, comumcan
esa obra Y que .
implemente hacer pensar.
ya sea para entristecer, a1egrar, o s

IMAGEN, COMPARACIÓN Y METAFORA
PRoFR. JosÉ GóMEZ GARCÍA

ITESM

TRATAREMOS
táfora.

DE LLEGAR

a las definiciones de Imagen, Comparación y Me-

Imagen no pretende ser copia de nada, sino señal de un estado interior.
Para señalar el carácter de movimiento que tiene la imagen vamos a
contraponer imagen pictórica con imagen poética. Esta imagen pintada la
podemos captar de un solo golpe y ocupa un espacio. La figuración poética
está construida en una sucesión temporal. Y aquí cabe decir su carácter
lineal. No se puede dar todo en un solo golpe sino una cosa detrás de la
otra, sucesivamente. Lo que importa en la poesía no es sólo la plasticidad,
y por plasticidad entendemos que una situación humana se ha reflejado con
tal densidad y realidad que puede tocarse con su hechizo, sino también lo
que importa es la imagen, plena de acaeceres, henchida de vibraciones. En
la poesía lo esencial es vivir las palabras plenas de sentido y plasticidad. Esta
poesía no se trata de una figuración estática, sino en movimiento, importa
su dinamismo.
· La poesía en cuanto masa de sentido, lo que importa es su virtud proteica.
Pero ahora bien. Hay diferentes tipos de poesía. Pero ¿ qué es lo que hace
de unos versos que son unas reflexiones, como las de Baurner, poesía? Se
puede saber si es poesía según su forma, ya sea una sola cobertura o ya
por el contenido. Así por ejemplo, a los versos de Baumer, bien se podrían
hacer unos retoques y no perderían su sentido si se expresaran de otra forma.
En cambio, los versos de Claudius nos dicen algo que no poseeríamos si no
estuviese unido de esa manera. (La Poesía, p. 33.)

337
336

humanitas.-22

�·f sta par la palabra,
Ya habíamos dicho que poesía es el arte que se mam ie
pero expresando el estado interior de una persona.
. , .
.
.,
d
ue la poesía es dinam1ca, falta
Para completar la afl.l'IIlac1on e ~
los de Claudius y Vierte\. En
añadir algo importante. To~emos dosl eJelmpb Ahora bien en Viertel, es
os una 1IDagen a a co a.
'
ambas estrofas te nem
'
E Viertel sólo hay la imaCl
dius
es
una
de
la
muerte.
n
una rea1; en au
'
.
d bl fondo En Viertel es una imagen
hay un o e
f., .
Allí f;M lmente tegen' mientras que en Claudius
d'
imagen meta onca.
u""
'
simbólica pero en Clau ms es una
tado interior reflejado, pero en la
nemos a los dos poetas ex?r~sa~do u; _es elve a reflejarse, el doble fondo;
estrofa de Caludius este ob1et1va o re e!o vu
táf
(La Poesía p. 35.)
el símbolo se potencializa hasta convertirse en me ora.
,
,
de ima en tomemos el ejemplo de Hofroann.
Para aclarar este concepto
1 gt '
que esta correlación es arbitraria
na imagen a a o ra aun
En él se contrapone u ,
d ºbl
stituible. o sea, que las ideas que
d
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Kay '
.
1 de Bécquer en que nos senala la imagen
noma". Así tenemos un e1emp o
de un arpa:
Del salón en el ángulo obscuro,
de su sueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.

.
d abarcar mucho más, pues no es raro que
Claro que una unagen pue e d
poesía La verdadera eficacia de
,.
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suelto desde un principio.
.
. . s que se ocupa del estudio de las imágenes es la ps1coU na de 1as ciencia

logía. Y las imágenes, clasificadas por los psicólogos son numerosas. No
sólo hay imágenes "gustativas" y "olfativas", sino también "térmicas" y "presivas". (Teoría Literaria, p. 320. )
Ivor Richards llegó a la conclusión de que "siempre se ha concedido demasiada importancia a las cualidades sensoriales de las imágenes. Lo que
a una imagen le presta eficacia no es tanto su condición vívida como imagen,
como su carácter de acaecimiento mental peculiarmente relacionado con la
sensación". (Teoría Literaria, p. 321.)
Las imágenes se nos acercan dando un rodeo: como comparaciones. Sin
embargo, la comparación puede llegar a ser un rasgo estilístico importante.
Las comparaciones pueden referirse a cualidades aisladas: de estado (grande
como una torre, pesado como el plomo) , acontecimiento (corría como una
gacela, luchaba como un tigre) . Pero también pueden referirse a discursos y
situaciones completas. (Kayser, p. 196.)
Importante es también destacar la comparación épica que relata detalladamente un acontecimiento. En Homero se ve claramente este tipo de
comparación. También se habla de parábolas que son comparaciones llevadas
al extremo y no es sino hasta el final que se hace la comparación. (Kayser.)
Ahora bien, comparación es el modo de cómo las imágenes se nos presentan
dando un rodeo. (Imagen es la comparación con los elementos reales e irreales.)
Finalmente tendremos la metáfora cuyo significado más vasto sería: "es
una imagen a la que le falta el nexo gramatical". Pero hay que evitar el
pensar que la metáfora procede de una transposición consciente, esto es relacionar dos objetos distintos pero que están en cierto modo emparentados.
Así por ejemplo, la poesía de Claudius, la de "la alcoba de la muerte". Uno
lo relaciona a la alcoba invisible de la postrera soledad y aislamiento que
aguarda al moribundo. Cierto es que esto es lo que se recibe al primer golpe
de interpretación. Pero esta relación termina siendo una idea única, indestructible que se ha fundido de las ideas anteriores. Y de lo que se trata es
que no haya esta comparación, esta yuxtaposición de dos contenidos, sino
de que un contenido exista en, con y por medio del otro. La auténtica metáfora no surge de una mera comparación consciente.
Hay muchos tipos de metáforas y uno de ellos es la metáfora poética.
Daré dos ejemplos para distinguir entre lo que no es metáfora poética y
lo que es. Primero tendríamos las estrofas de Hofmann. Aquí las ideas no
se nos funden en nuestra mania. En cambio, en la poesía de Pedro Salinas
al leerla, esa armonía indestructible entre dos elementos hace que pensemos

339
338

�en una sola idea, una sola unidad de lo que en la experiencia están separadas. Y ésta es metáfora poética, el fundir en unidad convincente imágenes
que en la experiencia están separadas. Y así, la poesía ha logrado abarcar
de un golpe la totalidad de lo existente, unir lo más lejano a lo más cercano.
(La Poesía, p. 39.)
Arist6teles al hacer un estudio de comparaci6n, imagen y metáfora, afirm6 que cuando carecía de nexo gramatical comparativo ( como, cual, tal
como, parecido, así como, igual a, igual que, etc.) o este nexo estaba substituido
por otro de distinto valor, cambiaba de comparaci6n a metáfora. Así por
ejemplo tendríamos de la comparaci6n:
"El sueño cay6 sobre mí, era una parva sobre un chingolo."
esta metáfora:
"El sueño cayó sobre mí. Era una parva sobre un chingolo."
( Análisis Literario, p. 178.)

Ya en ambos casos se conserva la imagen. Arist6teles identificaba la imagen
y comparaci6n pero señalaba una diferencia entre metáfora y comparaci6n y
metáfora e imagen. Dice Arist6teles: "La imagen es igualmente una metáfora; no hay entre ellas sino una pequeña diferencia. Cuando Homero
dice de Aquiles que 'se abalanz6 como un león' es una imagen; pero cuando
dice 'este le6n se abalanzó', es una metáfora. Como el héroe y el león son
valerosos, por una transposición Homero ha calificado a Aquiles de le6n".
( Análisis Literario, p. 179.)
Entonces Arist6teles diría que metáfora es una imagen a la que s6lo le
faltaba una palabra, el nexo gramatical.
Más tarde se hace una separación de los diferentes tipos de metáfora. Se
ha dicho que metáfora era la imagen sin los nexos gramaticales. Ahora bien,
esto implicaría el tener elementos reales e imaginarios de la imagen. Y a
eso se le llamaría Metáfora Impura. La Metáfora Pura conserva s6lo los
elementos imaginarios de una primitiva comparaci6n y se sobreentienden los
reales. Un ejemplo de esto es:
Comparación: "Las muchachas eran tentadoras como las frutas maduras".
Metáfora Impura: ''Las muchachas eran tentadoras frutas maduras", y final-

Metáfora Pura: "Tentadoras frutas maduras del árbol de la belleza".

O bien:
"Tus labios eran como corales."
"Tus labios eran corales."
"Tus corales."
U na divisi6n más de la metáfora:
1) Alegoría, una metáfora a lo largo de una composici6n.
11) Sinécdoque, es la relación de dependencia al decir una cosa con el
nombre de otra.
111) Metanoia, es la relaci6n de coexistencia que hay entre dos conceptos.
Ya Arist6teles decía que no había nadie que no se sirviera en la conversaci6n corriente de las metáforas, pues es lo que contribuye en mayor
grado a dar al pensamiento claridad y agrado. Así, en la lengua literaria
se dice_: "tener sed de independencia", o "la flor de la inocencia", y en el
lenguaJe popular tendríamos: "el sol pega fuerte" o "la cola del asunto".
(Análisis Literario, p. 181.)
Indudablemente la magia de la poesía radica en las metáforas. "Toda
metáfora es un mito en pequeño", decía Vico. ( Análisis Literario, p. 182.)
Por eso el estudio de los tropos ha preocupado tanto a no s6lo la ret6rica
sino también a la filosofía, l6gica, psicología, religión, lingüística, estétic~
(retórica) y preceptiva.
Cicer6n explicaba la existencia de la metáfora a la necesidad y pobreza del
lenguaje para dar mayor elegancia y deleite.
Bally, en el Análisis Literario, acorde con su idea de la interferencia 8e
lo afectivo en el mundo de la expresión, intenta una diferenciación de las
metáforas según sean concretas, aprehendidas por la imaginación; afectivas,
captadas por el sentimiento; y muertas o provenientes del intelecto.
. F~almente queda por agregar que hay metáforas de tipo estético-impreSJomsta, tal como "el lago cristalino de sus ojos", "el velo de la bruma" o
"la autora de dedos de rosa". Y el tipo expresivo, tal como "miradas de
fuego", "morir de miedo", "quemarse de envidia". ( Análisis Literario, p.
184.)

mente,

341
340

�La metáfora vista por la generalidad, tiende en efecto a aparecer como
adorno. Ya desde Aristóteles se ha sostenido que la literatura de más alta
calidad se distingue por el dominio de la metáfora. Pero este dominio no
implica una comparación, pues ya aparece en Shakespeare, un gran maestro
de la metáfora, la superación gradual del acto de comparación. La metáfora
se convierte casi en un modo de aprehensión. Es inconcebible el ver en una
metáfora un adorno, pues es un elemento expresivo y necesario del lenguaje.
La metáfora es la expresión única de la visión individual de un escritor.
(El Estilo Literario, pp. 17-18.)
Metáfora es la búsqueda del epíteto exacto. (El Estilo Literario, p. 81.)
Pero aun el uso de esos epítetos no es fácil, pues es difícil encontrar uno
para cada cosa que el poeta quiera expresar. La Metáfora es esencial para
la precisión del lenguaje; pero si no va a dar una visión más clara o no dé
más exactitud poética a lo que se expresa, hay que evitarla, pues es innecesaria. (El Estilo Literario, p. 82.)
El lenguaje está lleno de metáforas en todas las etapas de su evolución,
desde su plena fuerza hasta que se va apagando. Pero a pesar de que a
veces desaparecen como tales por completo, muchas de las percepciones sensoriales expresadas por Shakespeare, por ejemplo, se han seguido usando.
Un ejemplo de esto es una metáfora que aparece en Troilo y Crésida forthulght
o recta senda, ha pasado al uso cotidiano. (El Estilo Literario p. 113.)
Kayser en su libro, dice de la metáfora: "quiere decir traslación: el significado de una palabra se emplea en un sentido que no le corresponde
inicialmente". (Kayser, p. 197.)
Muchas metáforas son el resultado de una comparación, así como el ejemplo
de "los labios son corales". Todavía se pueden reconstruir las dos ideas
que constituyeran la metáfora. Se admite que ésta tenga como base la dualidad, pero en la actualidad han aparecido metáforas que no han tenido
nada que ver con una comparación anterior. Un ejemplo de este estilo
"impropio", o sea que rompe los moldes ordinarios de la lengua y da un
estilo particular, es la poesía de Rubén Darío donde se dificulta la comprehensión. (Kayser, p. 199.)

Por último, el autor, Kayser, cita a dos autores: Vasconcelos y Mallarmé,
para poder observar la diferente actuación de las metáforas. Y de esta observación se dan a conocer dos características de la metáfora: la. la expresión propia que busca la palabra adecuada, y la otra ea el rasgo estilístico
del lenguaje impropio, donde las palabras no se encuentran firmes, pero que
representan el estilo del autor. (Kayser, p. 203.)
Y ya finalmente, un ejemplo de Georg Trakl, que señala una figuración
impregnada de temple de ánimo, o sea, la influencia que tiene el estado de
ánimo al interpretar algo el autor.

CoNCLUSIONES

I) Metáfora: es fundir en unidad conveniente imágenes que en la experiencia están separadas. Es intraducible.
II) Imagen: la imagen es igualmente una metáfora; no hay entre ellas
más que una pequeña diferencia, el nexo gramatical. Es traducible.
III) Comparación: es el modo de cómo la imagen se nos presenta dando
un rodeo. Es la contraposición, yuxtaposición de dos contenidos.

BIBLIOGRAFÍA

PFEJFFER, Johannes, La Poesía, Breviario del Fondo de Cultura Económica, No. 41,
3a. Edición.
CASTAGNINo, Raúl H., El Análisis Literario, Editorial Nova, 2a. Edición.
WELLEK, René y WARREN, Austin, Teoria Literaria, Editorial Gredos (Madrid).
MIDDLETON MuRRY, F., El Estilo Literario, Breviario del Fondo de Cultura Económica, No. 46.
KAYSER, Wolfgang, Interpretaci6n y Análisis Literario, Editorial Gredos, 2a. Edición.

La metáfora es uno de los medios más activos para ampliar el ámbito
del significado. Por medio de esto se aclara que las palabras no sólo poseen
su respectivo significado, sino que tienen otros valores, tales como sociales
o ideas secundarias. La metáfora es difícil de entender, pues se tiene que
analizar ¿qué es lo que el poeta quiere decir con ello? Y también se tiene
que estudiar cómo influye una metáfora en otra.

343
342

�LA IMAGEN DEL EXTRANJERO EN LA NOVELA PICARESECA

PR.oFa. HENNING

GRAF

ITESM

EN EL AGITADO transcurso de su historia, España ha convivido -no siempre
voluntariamente- con extranjeros oriundos del Occidente y del Oriente.
En menor escala que Italia, la península ibérica ha sido el lugar de encuentro, de aventuras, de comercio, de estudio y hasta una especie de Tierra
Prometida de extranjeros des_de la polifacética y multinacional España musulmana -moros, cristianos, mercenarios eslavos, comerciantes francos, frisones,
etc.- hasta las oleadas de turistas que inundan las zonas costeras de la
España contemporánea. Debido a los rasgos conservadores, tradicionalista.'!,
individualistas, regionalistas y herméticos -en cuanto a cierta rigidez hispanocatólica poco flexible- que caracterizan la sociedad española, el tema del
extranjero como elemento propulsor del progreso o como obstáculo para la
formación mental de la hispanidad adquiere una relevancia muy especial.
El temprano proceso de la estructuración y definición de la sociedad española explica en cierto modo el papel negativo desde el punto de vista
emocional que el extranjero ha desempeñado en la península. Antes de que
se formaran los moldes emotivos de la conciencia nacional alemana o italiana,
la monarquía asturleonesa-castellana manifestaba ya cierto carácter y conciencia nacionales.
Hasta fines de la Edad Media, el extranjero cumplía con una función
-diálogo en general positivo y favorable- que fomentaba la hispanización
castellana mediante un proceso de aprendizaje, de adaptación y de fecunda
reacción como resultado de haber integrado totalmente las sugerencias extranjeras. Mencionemos aquí únicamente la influencia de los peregrinos
franceses del camino de Santiago de Compostela sobre la lengua castellanapréstamos socio-culturales, como "mesón", "manjar", etc. y el influjo fran-

345

�cés sobre la evoluci6n de la época hispánica medieval. Desde entonces va
naciendo cierta actitud xen6faba paralela a la calurosa hospitalidad que
ofrece el español al extranjero individual capaz y deseoso de adaptarse al
ambiente hispánico. A partir del reino de Felipe II observamos un ensimismamiento y rechazo de influencias extranjeras. El diálogo abierto cede al
temor de intervenci6n física y espiritual. Todas las clases sociales comparten
entonces la idea del extranjero siniestro (por ser en general luterano, moro
o judío), peligroso (desde el punto de vista ideol6gico) y perturbador posible
de las frágiles estructuras hispánicas. La coexistencia hispano-extranjera a
veces penosa vislúmbrase en los versos tan a,certados del Duque de Rivas
cuando comentaba la lucha fratricida entre los Reyes Pedro y Enrique IV:

... en nuestros debates propios
siempre ha de haber extranjeros
Que deciden a su antojo.1
La centuria del apogeo político hispánico desde los Reyes Cat6Iicos hasta
comienzos del reino de Felipe II, constituye simultáneamente el momento de
apertura hacia el exterior. Consciente de su posici6n hegemonial y de su
relativa madurez nacional, España buscaba el diálogo cultural con Europa
(Erasmo e Italia). Coincide este afán de aprendizaje con el vigor dinámico
de su "mesianismo político", a la vez fundamento y resultado ideol6gico de
su 'imperialismo expansivo"; conceptos que usa don Américo Castro para
definir aspectos de lo hispánico.2 Pero incluso en aquella época de múltiples
intercambios y contactos, la rebelión comunera en contra del extranjerismo
administrativo de Carlos V y la expulsi6n y persecuci6n de judíos, moriscos
y luteranos demuestran cierta incompatibilidad hispánica de convivir con
formas religiosas ajenas al catolicismo tradicional y el latente recelo contra
todo lo extranjero. No olvidemos el severo control que ejercían las autoridades españolas ( Consejo de Indias, Inquisición, el propio monarca) para
reducir a un mínimo el acceso de extranjeros a los territorios de ultramar
hasta muy entrado el siglo XVIII.
Aquella España medieval-renacentista y barroca de soldados, clérigos y
letrados humanistas ofrece el marco histórico-social y cultural a las grandes
novelas picarescas. Si la España de 1500 poseía acaso un grado de unidad
nacional y de autoconciencia superior al de sus vecinos, lo que demuestra la
idea hispánica de un solo imperio (español), de una sola religión (la católica
' SAAVEDRA, Angel de, Duque de Rivas, Romances Históricos, Romance IV, 1840.
• AMÉRICO CASTRO,. Aspectos del vivir hispánico, p. 20, Alianza Editorial, 1970.

346

romana) , de un solo monarca (el "César'' y rey de España) , sus estructuras interiores, sin embargo, eran menos firmes que las de Francia o de
Inglaterra. La aparente unidad "nacional" de los reinos de Castilla y de
Aragón basada únicamente en la uni6n personal dinástica. La existencia
de cierta hispanidad emocional en los elogios de las bellezas nacionales sin
distinguir entre Sevilla, Barcelona, Valencia, ni Toledo, no hace desapa~cer
el hecho de que los respectivos "reinos" seguían administrándose según sus
propios fueros y privilegios.
Esta España de regiones autoconscientes era al mismo tiempo centro y
motor de un imperio hispano-europeo, de carácter heterogéneo, contradictorio
y hasta antagónico en sus convicciones y manifestaciones regionales, s6lo
unido por una idea y por la dinastía común. El imperio español está continuamente presente en la novela picaresca; se mueve el pícaro igual que
su antí?odo el caballero con familiaridad asombrosa a través de Portugal,
de Italia, de Flandes y Alemania (Estebanillo González). Socio, víctima o
señor, convive con extranjeros que intervienen como figuras marginales o como promotores en sus andanzas y martingalas. Recordemos aquel episodio
del Estebanillo González cuando viajando de Viena a Italia fue simultáneamente compañero, mozo y superior de un capitán alemán "genízaro", "mal
contentadizo y no poco presumido".ª
Inadvertidos por muchos historiadores españoles, los círculos extranjeros
en la península desempeñaron un papel económico de esencial importancia
para el fundamento técnico-financiero del auge imperial hispánico, entre
1500 y 1600. Al afán de gloria, de honor social, de virtudes militares, misioneras y literarias opusieron una mentalidad de producción lo que establecía
un equilibrio poco estable entre el utopismo de la idea imperial y las necesidades económicas indispensables para asegurar la realidad, o sea el mantenimiento diario, del Imperio español. Mientras que las energías nacionales
se empleaban para convertir a España en "la yema del mundo", en "la cabeza
de las armas", en "el compendio de las letras", en "la fuerza de los ingenios"
( ¡ no los ingenieros!)/ los comercientes extranjeros, italianos, franceses, ingleses, los técnicos alemanes (imprenta, instrumentos de precisi6n, minas)
y los artesanos y agricultores moros y moriscos contribuían en posici6n responsable a mantener la circulación y el reparto de la producción nacional
y extranjera. Conviene citar aquí dos opiniones que ilustran ciertas actitudes
• La Novela Picaresca: Vida y Hechos de Estebanillo González, t. II, p. 922,
Aguilar, 1974.
• LuJÁN DF. SAYAVEDRA, Mateo, La Novela Picaresca. "Segunda Parte de la Vida
de Guzmán de Alfarache", 1602, p. 735, Aguilar, 1974.

347

�económicas hispánicas. Dijo don Miguel de Unamuno en alguna ocasión:
"Que inventen los demás" (los extranjeros). El diplómata florentino Francesco Guicciardini, embajador de los Médici en España, nos ofrece uno de
los testimonios más interesantes de la época:
"No se distinguen en ningún arte mecánico o liberal: casi todos los
artífices que hay en la corte del Rey ron franceses o de otras naciones." 5

EL PADRE:

au_nq~e pobre, me acuerdo que por mis venas y por las de
mi h,70 -~orre la ilustre sangre de los Ponces, Tagles, Pintos . ..
Pero, h,7a, ¿qué tiene que ver la sangre ilustre de los Ponces
Tagles, Pintos ... , con que tu hijo aprenda un oficio par~
q~e se manten?ª honradamente, puesto que no tiene ningún
vinculo que afiance su subsistencia?" . .. 7

El propio pícaro, plenamente partícipe de las tradiciones hispánicas a
pesar de su precaria posición socio-económica defiende esta hispanidad ajena
a todo mercantilismo utilitario, ajena a toda investigación tecnológica:

, .comp~ende~os, t~l vez la extraordinaria fuerza normativa de los rasgos
~tico:SOClale~ hispan1cos de origen aristocrático-caballeresco si reconocemos su
influ10 continuo en la novela picaresca, cuyo evidente realismo no excluye los
rasgos de una hispanidad idealista, ilusionista y a la vez tan real.

"El no ser inventores no viene sino de no tener los entendimientos
mecánicos, sino liberales; más aplicados a las armas que a ser ingenieros;
y es tanto su valor y fuerza, que no valen con él ingenios ni máquinas
de ninguna nación; y así no tienen necesidad de inventar cosa algu-

. Antes de juntar los mosaicos de la visión del extranjero en la España
p~caresca nos permitirnos anteponer algunas notas explicativas sobre el género
picaresco y su presencia en este estudio.

na . .. "

6

El repudio y desprecio por orientaciones profesionales de índole técnicomanual caracterizaban a la sociedad española hasta fines del siglo diecinueve.
Hasta los miembros de los bajos estratos sociales (la actual pequeña clase
media) se esforzaron por dar a sus hijos una formación académica, pese a
que ciertos oficios solían ofrecer condiciones de vida más holgada. En la
tardía manifestación del género picaresco en las provincias de ultramar, en
el Periquillo Sarniento de J. Joaquín Fernández de Lizardi se encuentran
en lucha reñida las dos actitudes antagónicas: el tradicional deseo de formación académica del hijo y la idea ya burguesa de la Ilustración francoinglesa con respecto a la utilidad fundamental de oficios manuales y actividades mecánico-técnicas para una sociedad de tendencias egalitarias. Reproducimos aquí algunos pasajes de la acalorada discusión paternal acerca
de la mejor formación profesional del aburguesado "señorito-pícaro":
LA MADRE:

"¿Mi hijo a oficio? ¿Qué dijera la gente al ver al hijo de
don Manuel Sarmiento aprendiendo a sastre, pintor, platero
u otra cosa? ... No, señor, si usted quiere dar a Pedro algún
oficio mecánico, atropellando con su nacimiento, yo no, pues,

• Gu1cc1ARDINI, Francesco, Viaje, en Libros de Antaño, t. VIII, p. 199, citado
en: AMÉRICO CASTRO, D., Aspectos de vivir hispánico, p. 138, Alianza, 1970.
• LuJÁN DE SAAVEDRA, Mateo, La Novela Picaresca. "Segunda Parte de la Vida
de Guzmán de Alfarache", 1602, p. 737, Aguilar, 1974.

348

L~ novela picaresca es una de las manifestaciones más genuinas e inconfundibles de la creación literaria española. Su asombrosa riqueza de tipos
humanos, su gran capacidad imaginativa y su amplia escala de variaciones
temáticas conviert~n este género en uno de los aportes más notables y fecundos que una literatura de perfiles "nacionales" ha podido ofrecer al mmenso caudal literario del Occidente.
P~se a ac~tudes y ambientes protopicarescos en la Europa cristiana del
medioevo e ~cluso en la remota época grecorromana, el área vital y los
contorno~ socio-culturales propios a la evolución del "antihéroe" más repr:5entativo de las letras occidentales, son auténticamente hispanos. Ni siquiera el "antihéroe" pícaro puede sustraerse a la condición muy española
de vivir "de extremo a extremo, de polo a polo".8 Como el "enamorado"
ca~~llero co~esano y aventurero de las novelas idealistas, como el pensador
rrustico, el p1caro sufre esta poderosa tensión antitética, tan española como
barroca, e~~ la acepta~~ón-ilu_sión y el rechazo-huida del mundo en que le
toca de v1vrr. El tamb1en oscila entre la tentaci6n del afán del oro y el
profundo desengaño.
A pe~r de la pre!erencia casi exclusiva por los bajos estratos sociales, por
el p_ecubar costumbnsmo que ofrecen sus ambientes populares, a pesar de su
realismo rayano -a veces- en un naturalismo despiadado, la novela picaresca no puede negar el influjo, ni la convivencia con la segunda gran tra'. ~ERNÁNDEZ DE LrzARDI, José Joaquín, El Periquillo Sarniento, México, 1816, 13a
Eclic16n, Porrúa, 1972, p . 28.
1
AMÉRICO CASTRO, Aspectos del vivir hispánico; p. 20, Alianza Editorial, 1970.

349

�dición española: el idealismo. El crudo materialismo del protagonista-pícaro
no es obstáculo alguno para que exista el tan hispánico concepto del pundonor hasta en las bajas esferas del hampa. Vislumbra hasta aquí algo de
9
lo que don Américo Castro llamó el "concepto aristocrático de la vida" .
La depravación moral, las orientaciones hasta criminales del pícaro no excluyen tampoco su fuerte apego a la tradicional religión católica sin la menor
desviación de la ortodoxia oficial, apego que se manifiesta finalmente en las
aspiraciones ascéticas del viejo pícaro-ermitaño:
" .. . viniendo a parar en esta santa ermita, adonde, siendo Dios servido,
10
será donde pienso acabar mi corta vida sirviéndole . .. "

Si las primeras novelas picarescas reflejan aún la gran lección del Renacimiento: optimismo vital, sencillez, claridad y equilibrio, su apogeo se sitúa
en el Barroco con su polarización existencial entre goce de la vida y temor
metafísico. La similitud de sensaciones, sentimientos y experiencias en la
Europa del siglo XVII y el simultáneo prestigio político-cultural de España
facilitaron la rápida divulgación de la novela picaresca en los países vecinos.
Surgieron traducciones, imitaciones y finalmente adaptaciones del tema picaresco a las específicas condiciones sociales y culturales que había en Francia,
Inglaterra o en Alemania. De ahí que el género picaresco fuera de España
ofrece orientaciones y resultados muy distintos, conforme a los intereses y
peculiaridades nacionales. En el Francion o en el Roman Comique de Sorel
se amalgaman las sugestiones picarescas hispánicas con las propias experiencias francesas. Pero la obra picaresca más conocida de pluma francesa, el
Gil Blas de Santillane (Lesage) sólo capta de su modelo hispánico el colorido local dándole un sentido de crítica política muy en boga en la Francia
del siglo XVIII. En la admirable novela picaresca M oll Flanders (Daniel
Defoe) , las martingalas de la protagonista femenina visten intenso carácter
lascivo; los elementos picarescos se adaptan perfectamente al ambiente inglés con sus premisas especiales. La obra maestra de la novela barroca
alemana, Der Abentheuerliche Simplizissimus ( 1669), es acaso la aproximación más fiel y completa al original hispánico. Si encontramos elementos
picarescos afines a la tradición española como la visión de un mundo caótico,
el pesimismo profundo, la soledad del hombre, su corrupción en esta vida
y su única posibilidad de salvación mediante la huida del mundo, el ascetismo del ermitaño, etc., posee la obra, sin embargo, un sentido muy distinto,
Aspectos del vivir hispánico, p. 20, Alianza Editorial, 1970.
y R.lvERA, Jerónimo de, El Donado Hablador Alonso, 1632, p.
320 en La Novela Picaresca, Editorial Aguilar, 1974.
• AMÉRICO CASTRO,

u ALCALÁ YÁÑEZ

un propósito casi metafísico en la actuaci'ón del pi'caro
pecie de "Perceval" picaresco.

s·unplizissimus,

es-

. Constituyen el fundamento-fuente del presente esty.dio las veinte novelas
picaresca seleccionadas por Ángel Valbuena Prat en la edición d A ·1
I 1.
. alm
e gm ar.
~c uunos .1gu ente la obra prepicaresca La Lozana Andaluza y la princ~p~ manife_stación del género picaresco en el Nuevo Mundo, 0 sea El Pen_quilo Sarmento ( 1816). En los doscientos años del florecimiento de temas
pi~arescos entre la Vida de Lazarillo de Tormes (1554) y La Vida de Torres
Vtllaroel ( 1742-58), ocurrieron una serie de cambios incisivos en las estructuras políticas, culturales y en menor grado en las sociales de la penín 1
L
1 .
fl .
su a.
a nove a picaresca re eJa los momentos cenitales del esplendor hispán"
. 1
- d 1 h d
ico,
vive os anos e a on a crisis nacional, del desmembramiento del Imperio
en Europa y llega_ hasta l~s _albores de la Ilustración francesa que tiene libre
acceso ~ la Espana. ~orboruc~. Cambia desde luego la imagen del pícaro
Y c~b1an su~ condiciones eX1Stenciales. Presenciamos la continua transformacion del ge~er~ y el paulatino debilitamiento del tema picaresco. Con
r~specto al Penquillo el de las Gallineras (1663), el editor formula los · ·,.
"
JW
cios muy cnticos una sombra picaresca" y "la liquidación del género picarescos•:.11 El pícaro. deja de ser caricatura, deja de ser el gracioso y CllllCO
ganapan,, para ~nurse_ más y más víctima de su ambiente. Su principal
meta se~a una existencia burguesa. La gracia y el desparpajo de este artista
de la vida ceden frecuentemente a tonos sentimentalistas y plañideros v
aumentan los elementos didáctico-moralistas.
·
Las primeras nove~s p i ~ se mueven dentro del ambiente peninsular;
escasean las referencias a paisajes y personas extranjeras. Desde el Guzmán
de Alfarache hasta el Estebanillo González predomina en cierto modo el
pícar? viajero. a ~av~s de las provincias del Imperio español. El pícaro
ad~were expe:i~ncias y s~~~es internacionales en sus andanzas entre Europa,
Afnca Y Amenca. Su JUICIO de lo extranjero oscila entre ]a admiración
la, ~omplaciente o burlo~a _aceptación de aspectos y costumbres distintos y 1~
cnti_ca severa. En las últunas obras picarescas, la limitación a ambientes
pe~sulares y casi exclusivamente hispánicos corresponde a la pérdida de
pos1~ones europe_as (~landes, Italia, Borgoña se desprenden de la monarquía
espa~ola) y al aislamiento contra el extranjero. Pero a pesar de estas diferencias profundas entre la picaresca de 1550 y la de 1750, conviene, por falta
de mayor espacio, considerar todas estas novelas como una unidad superior
que no merma lo individual, lo regional, lo contradictorio.
; ~ALBUENA_
19 4

PRAT,

Ángel, La Novela Picaresca, t. I, p. 92 y t. II, p. 961, Aguilai

351

350

�delengaño que aubraya las paJabns paimistu del ícaro
a fines de la Guerra de los Treinta Añoa:
p
Enebanillo C..noález

La imagen del extranjero varia de autor en autor. Conviene diferenciar
entre 101 con larga experiencia extranjera, entre b desterrados por razones
ideol6gico-religiosas y entre 101 que sin salir del terruño ofrecen una visión
borrosa de realidad extranjera, llena de errores, prejuicios y malentendidos.

ª

"~~jando
Alemania en un eterno caos y a
tiniebla." H
España ,n• una confusa

La valoración de lo hispánico

?

Para el estudio de las prineipales facetas de la autoconciencia hispánica
de dos Siglos de Oro la novela picaresca significa una de las fuentes
informativas de mayor relevancia. Proyecta las creencias, las esperanzas y
los temores del pueblo español. En las actitudes picarescas se perfilan convertidas en caricaturas, la vida y las hazañas de la aristocracia. Causa cierto
-asombro en el lector extranjero el caluroso patriotismo del pícaro por aquella
España que apenas le pennite llevar una vida misera al margen de la ley.
Ea más que un afecto sentimental por el terruño. Su amor patrio abarca
la alusi6n y simultánea realidad de España como Tierra Prometida. Incansable admirador de la belleza de paisajes y ciudades hispánicas, su entusiasmo
patri6tico raya a veces en la altivez y en cierta jactancia siempre y cuando
el picaro ae siente provocado por extranjeros. Su defensa de los valores nacimales hace suponer que deben existir profundas congruencias emotivas entre
los dos antípodas de lo hispánico: el caballero dinámico e idealista y el pícaro
realista, materialista pero muy consciente de su dignidad humana. En los dos
elogios siguientes observamos actitudes diferentes:

"¡ Ah, ah, España! ¡ Amada patria,. custodia verdadera de la fe!

i:on

GUZMÁN:

EL AMO ITALIANO:

" ... y en Espana
- hay gran copia de ladrones 1 holgazanes ...
Pues, l qué respond erás a los vicios de tw ,sp - l '
Son s b b' hº h
ano es.
o er aos, anc ados " comúnmente ignorantes . .. ,, u

Uno de los valores del realismo picaresco es
.
las deformaciones de hechos y aco tec' •
111 veracidad; eacasean aquí
literatura idealista.
n umentos reales tan frecuentes en la

11

Aprecio sobrio que corresponde al carácter severo y desilusionado de Mateo Alemán. El segundo elogio del Guzmán ap6crifo es una exaltación elocuente del Imperio español en momento de su incipiente decaimiento político; el orgullo comprensible se convierte en grandilocuencia fanfarrona:

"¿ Adónde hay nación ni lugar que no reverencie el nombre de España,
no se espante de sus hechos, no alabe su monarquía, no envidie sus triunfos?. . . ¿Y quién no envidia la felicidad de España, pues della es digno
11
intitularse tan supremo señor, rey monarca?"
La breve alusi6n a la verdadera situaci6n del Imperio muestra un creciente
La Not•ela Picar11ta, ALEMÁN, Mateo, "Guzmin de Alfarache", t. I, p. 435.
• lbidnn, Lu¡Ás DI!. SAAVl!.DRA, Mateo, "Segunda Parte de Guzmin de Alfarache",

,s

Al . lado de la exaltada y apasionada valorizaci6n de
.
1 .
especialmente de lo castellano y andaluz se haI
. . . todo_
hispúuco,
críticos que se refieren a ciertos vicios y desvirtu;n Jw~ objetivos y hasta
bres nacionales. Citemos aqw' un'.
1 f es e
cter y de oostum1camente a amosa conf taci6n d
lores flamencos y españoles y la réplica ir6nica del
.
e vade Alfarache. Este pícaro hasta la m
amo italiano de Guzmán
ciertas debilidades del carácter his áni~ula,l no ~ued~ menos ~ue admitir
"amada atria" Deb'd
p
Y a existencia del cnmen en 111
.
p
.
1 o a su condici6n inferior de "antihéroe"
casagar con las armas la afrenta de su amo que hiere su orgullo no
puede
nacional:

Juicios, actitudes y prejuicios generales
acerca del extranjero
Observamos dos posiciones principales: el rechazo de lo extranJºero
cuanto a costumbres, creencias
· Y pretensiones
.
en
no hispánicos
convivencia con el extranjero. El segundo caso se da
. Y la pasajera
llos pícaros que pasan largos anos
- fuera d e Espana.
_ se especialmente
en
mene·
, ,aque•
mente a Guzmán de Alfarach
'
tonan aqw wuca. .
.
e, a Marcos Obregón, a Estebanillo Gonzál
S1 bien domman las preferencias e m
. clinaci'ones bispánicas
ez.
ningun' , __
en fran""- inglés,
.
.
.
pn;aiv
llega a convertirse
.
d
~
Y ru Siqwera en italiano a pesar de
las eondic1ones e vida especialment e atractivas
.
que ofrece Italia a los pí" Ibídem, "Estebanillo Gonzilez" t. II
955
,. La N l p·
,
' p.
.
ove a acoresca, Lu¡ÁN DI!. SAAVEI&gt;aA Mateo "G··--'- d Alf
PP. 926 y 737.
'
'
IUIWIU
e
arache", t. I,

t. I, p. 735.

353
humanitaa.-25

�caroe-, hay, sin embargo, indicios de una capacidad de asimilación y adaptación excepcionales a ambientes extranjeros:

"Pues te certifico que con el alemán soy alemán; con el flamenco, flamenco; y con el armenio, armenio, y con quien voy voy, y con quien
vengo, vengo . .. siendo español en lo fanfarr6n, y romano en calabaza,
y gallego con los gallegos, e italiano con los italianos, tomando de cada
11
naci6n algo, y de entrambas no nada.

costumbres nacionales, debido al impacto victori010 de influencias extranjeras. Desde los primeros decenios del siglo XVII comienza en forma sensible~ l a ~ la influencia cultural francesa. Bajo su influjo se realizan ,
paulatinos cambios en la moda masculina y femenina hasta manifestarse en
todos los sectores de la vida española del siglo XVIII. El tradicionalismo
naci~nal, la ~ disposición hispánica a aceptar innovaciones ( ¡ recordemos el
sentido más bien negativo del concepto "novedad" en las zonas hispanas!)
y el temor a una enajenación cultural explican acaso esta fuerte reacción:

" ... uso que se deriv6 del reino de Francia, y está ya tan válido y acostumvrado en toda España, que s6lo falta hablar la lengua francesa y
llamar a las mujeres madamas para ser del todo francesas . .. " 1a

Flexibilidad asombrosa que manifiesta al mismo tiempo el peligro del
desarraigo definitivo de Estebanillo González.

El español tan pundonoroso y quisquilloso en cuanto a costumbres y convicciones de su tierra se da cuenta de que ha de respetar las ajenas para
evitar cualquier atropello inferior a su concepto de honor y dignidad personales. Encomiable lección nos enseña a hispanos y a extranjeros el pícaro-

Este recelo contra la moda francesa termina con un concepto general:

"mas acogerse al extranjero es desnaturalizarse el suyo." 11

escudero Marcos Obregón:

"Quien va a tierras ajenas, tiene obligaci6n de entrar en ellas con
grande tiento, que ni las leyes son las mismas, ni las costumbres semejantes, ni las amistades se guardan donde no hay conocimiento. .. Tiene
el forastero necesidad de ser muy afable y comedido, con crianza, y ha
de perder de su derecho en las cosas que donde está no sabe si son buenas o malas . .."

El privilegiado tratamiento de una minoría extranjera en los centros romerciales, debido a su poderío económico garante de cierta impunidad, manifiesta el profundo malestar de la presente queja:

" .. . pero nunca los llevaban a la cárcel, a causa que los extranjeros
siempre redimían la vejaci6n con dineros . .. " 20

17

Marcos recomienda a sus contemporáneos paciencia, alegría y el control
absoluto de sus reacciones negativas en el trato con el extranjero, reglas de
comportamiento válido en todas las épocas y entre todos los pueblos civilizados. Trasluce en este texto la influencia del humanismo propulsor de
la idea de la igualdad de naciones, pueblos e individuos, idea del todo incompatible con los modernos conceptos pseudo-cieníficos de la superioridad
de razas dominantes.
No está ausente, desde luego, en el género picaresco una actitud negativa

y hostil al extranjero, actitud que se endurece a menudo hasta llegar a ser
mero prejuicio. Debemos admitir aquí ~ causas diferentes: , ~ mal~
experiencias personales del pícaro en el extranjero -el papel de v1ctuna pnvada de libertad- o cierta intransigencia de posiciones hispánicas o como
reacción dura, pero comprensible contra la transfonnación y destrucción de

A medida que faltan los contactos directos, la imagen del extranjero ae

~elve borrosa. Elementos de leyenda, repetición irreflexiva de tópicos triviales, metáforas brillantes que disimulan apenas la ignorancia del autor,
todo esto suele componer la imagen del extranjero inaccesible al pícaro.
Comparemos las precisas indicaciones topográficas de las regiones españolas,
Flandes, Italia, Francia, Argel e incluso de Alemania (Estebanillo González), con aquellos datos sobre países lejanos donde la precisión geográfica
cede a la fábula literaria: Citemos unos ejemplos como "todo el oro de Arabia:' (El donado hablador Alonso), "la más oscura Noruega" (El Diablo
Co1uelo) o aquella información
,, inverosímil:
11

lbidem, CASTILLO SoLÓRZANO, Alonso de, "Aventuras del Bachiller Trapaza",

t. II, p. 503.

• lbidem, CASTILLO SoLÓRZANO

DE,

Alonso, "Aventuras del Bachiller Trapaza",

t. II, p. 504.

•• lbidem "Estebanillo González, t. II, p. 802.
" Jbidem: "La Vida de Marcos de Obregón", por ESPINEL, Vicente, t. I, p. 1293.

• lbid1m, CuvANTES, Miguel de, ''Novela y coloquio que pas6 entre Cipi6n y Berganza", t. I, p. 256.

355
354

�"diciéndoks que no ,stábamos ,n la China, adonde se come carne humana!' 21

En comparación a la relativa frecuencia de citas de italianos, franceses,
moros, etc., encontramos s6lo un número reducido de juicios globales sobre el
extranjero. El pícaro español, individualista convencido y enemigo de cualquier compulsión colectiva, posee un concepto personalista, concreto del mundo. Las relaciones con su medio ambiente obedecen a la eficiencia de sus
contactos personales con otros individuos, de ahí que se siente poco propicio
para formular juicios generalizadores y abstractos.
Los extranjeros del Imperio:
Portugal, Italia y Flandes

Desde la Alta Edad Media, la sociedad del Occidente se distingue por la
tensión peculiar entre la extrema mobilidad de una parte de la población
(caballero-aventurero, bachiller con estudios internacionales, artesano en _busca de trabajo, comerciante promotor de nuevos mercados) y el sedentammo
provincialista de la otra parte (campesinos, etc.) . El Impe?~ español establece el orden en amplias zonas europeas. Fomenta los v1aJes culturales
a Italia cuyas discordias interiores habían disminuido gracias a la Pax Hispanica.
La integración de Italia en el orbe político hispánico condiciona en cierto
modo la fase europea de la historia de España. En el plan político-económicosocial, la presencia de España en los territ~rios italianos significa ~a fuente
de trabajo de gran atracción e interés para todas las clases perunsulares.
Los continuos esfuerzos para consolidar el poderío hispánico entre Milán Y
Sicilia piden la constante afluencia de soldados, de funcionarios y jefes militares nobles, de artistas, de letrados y de parásitos. El pícaro encuentra
allí con mayor facilidad un puesto como peón, soldado, (Estebanillo González), comerciante. La distancia de su tierra natal, el alejamiento de las
rígidas costumbres hispánicas hacen a menudo que el pícaro lleve una vida
casi regalada. Si no medra en el extranjero como suelen medrar los tenderos españoles (los indianos en América), es que su inestabilidad, su inquietud, su falta de espíritu mercantil se oponen a una existencia burguesa.

Es Italia en cierto modo la Tierra Prometida del pícaro. Conoce un mundo del lujo, de cierta abundancia, de formas civilizadas dentro de un
n Ibidem, "El donado hablador Alonso", t. II, p. 152.

356

ambiente vital de alegria, de optimismo con la facilidad placeatera de la dolce
vita lo que contrasta notablemente con la sencillez, austeridad y relativa pobreza de la campiña castellana. Hasta el pícaro saca provecho de pertenecer
al pueblo que ejerce la señoría sobre Italia, lo que le confiere cierto sentimiento de superioridad, cierto aire de gran señor. Comprendemos la burlona alusión italiana a este afán de grandeza en el alma hispánica sin reales
fundamentos:
" .. .El zapatero de viejo, en llegando a Italia, todo es tono, y hacerse
tu pariente de la casa de Guzmán, don Juan, don Diego, o don Francisco y así les decimos: se tutti siete cavalieri, chi guarda la pecora? ... " ::

A pesar de estas ligeras ventajas sobre el "autóctono", el pícaro no i;ale
siempre airoso de sus encuentros con italianos. Le confunden las costumbres extrañas, cierta malicia y frivolidad en los contactos interhumanos le
desconciertan la ocasional reacci6n antiespañola de la servidumbre itali~na
(los _grandes señores tenían a su servicio a gente de diferentes pueblos) y el
ambiente general de comercializaci6n de todos los valores. Echa de menos
aquel deje de honradez que distingue hasta el pícaro español:
" .. .los tratantes de Génova, que traen las conciencias en faltriqueras descosidas, de donde se les pierde y ninguno la tiene . .. ,, 21

Se siente a veces engañado, estafado y explotado y él que es tan experto
en este campo, se convierte en víctima de más vivos.
Italia es incluso para muchos pícaros (Estebanillo González) la tierra de
la civilización clásica y el hogar de la Iglesia. Hasta el pícaro siente el
influjo del arte italiano y la codicia por sus manufacturas de lujo. La despierta pícara Rufina sabe apreciar los valores de arte en la casa del comerciante genovés, su próxima víctima :
"teníala bien aliñada de cuadros de pintura de valientes pinceles, de colgaduras de Italia muy lucidas. . . aquí había muchas láminas de Roma
curiosísimas y de precio . . .'' u

Si en las primeras novelas y bosquejos picarescos, Italia s6lo sirve de
marco geográfico sin que el pícaro muestre mayor interés en su nuevo ambiente
"' Ibidem, LuJÁN DE SAAVEDRA, Mateo, "Guzmán de Alfarache", t. I, p. 737.
'" Ibidem, ALEMÁN, Mateo, "Guzmán de Alfarache", t. 1, p. 435.
11 Ibidem, CASTILLO SoLÓRZANO, Alonso de, "La Garduña de Sevilla", t. 11, p. 604.

357

�más allá de sus travesuras y andanzas, en las novelas picarescas del siglo
XVII hay un cambio de tono notable. Tono que se marca por un afán
de diferenciación de regiones y ciudades -las más visitadas eran Génova,
Roma, Milán, Florencia, Nápoles y Venecia- con juicios generalmente elogiosos:
-"Vuelto a Milán, como aquella república es tan abundante de todas
las cosas, es lo también de hombres muy doctos en las buenas letras y
en el ejercicio de la Música . .. " 25

Aquella Italia humanista está presente en múltiples formas y aspectos. Elementos lingüísticos, refranes, préstamos socioculturales aparecen en la novela picaresca y hay autores que redactan el prefacio o la dedicatoria en
italiano (Salas Barbadillo, La Hija de Celestina).
Portugal son aún más íntimos. La lenta separación lingüística, los tantos
lazos dinásticos, el vaivén de poetas, aventureros, comerciantes, la relativa
semejanza de costumbres constituyen un lazo de familiaridad especial entre
ambos países. Las diferencias nacionales no sé disimulan, pero está ausente
el antagonismo político hispano-portugués. El rico centro comercial de Lisboa significa, además, un lugar de encuentro, de mayor atracción material
para mercaderes, aristocráticos ávidos de aventura y de gloria, y pícaros ansiosos de masas opulentas. Lisboa no se había convertido únicamente en
el puerto principal de entrada de especies y de mercancías exóticas y altamente cotizadas, sino este encuentro de razas y de rumores era al mismo
tiempo esencial punto de partida de cuantas informaciones aun borrosas y
legendarias que llegaban de la misteriosa cotonia portuguesa en la América
del Sur. En la Vida de Marcos Obregón encontramos un relato interesantísimo sobre el contacto de unos marineros hispano-portugueses con la población
indígena de la costa brasileña:
"Estuvimos allí algún espacio, admirándonos de ver aquellos indios
desnudos y tanta abundancia dellos que bastaba para poblar otro mundo . .. "2s

Al lado de datos de cierto interés que demuestran la difícil tarea del descubrimiento del Nuevo Mundo y sus riesgos y peligros, especialmente en
aquellas partes donde no existían Estados indígenas bien organizados, los cua.. Ibídem, ESPINEL, Vicente, "La Vida de Marcos de Obregón", t. I, p. 1301.
,. Ibídem, ESPINEL, Vicente, "Vida de Marcos de Obregón", t. I, p. 341.

358

les despu~s de una resistencia violenta pero breve sucumbieron y admitieron
al conqu1Stador europeo, hay gran cantidad de elementos inverosímiles. Lo
desconocido se convierte bajo el influjo de la imaginaci6n en fábula monstruosa, ¡ de ahí la existencia de gigantes y de monstruos marítimos en aquel
texto!
Dada la familiaridad del español con el portugués -recordemos el éxito
literario de Gil Vicente con sus farsas hispanolusitanas- los elementos lin.. , .
'
guisticos portugueses en la novela picaresca no causaron la menor extrañeza.
La co~vivencia de cru:tellanos y lusitanos bajo la misma dinastía le quitaba
el caracter de extran1ero al portugués, aunque el pícaro español distingue
enn:e los morad~res del sur y del norte del Miño. No encontramos juicios
demgrantes. El hispano admira la flexibilidad mental, la gracia y el trato afectuso del lusitano:
"trabé amistad con algunos dellos (portugueses), y como tienen tanta
presteza en las agudezas del ingenio, pasé con ellos bonísimos ratos . .. " 27

Y más adelante las palabras elogiosas del Donado hablador Alonso:
" . . . demas
' que son los portugueses afables, amorosos, tratables, bien acondicionados, animosos y de grande ingenio, entendidos y, por armas y
letras, insignes . .. " 28

Cervantes nos ofrece un interesante dato lingüístico acerca de los métodos
portugueses para entablar contactos comerciales con la población africana,
dato que nos demuestra el origen de ciertas lenguas mezcladas en aquella
época:
"porque no anduviesen engañando al mundo con el oropel de sus gregüescos rotos y sus latines falsos, como hacen los portugueses con los
negros de Guinea." 29
Pica en Flandes, una de las supuestas etimologías del término "pícaro"
se refiere a las provincias septentrionales del Imperio español de Flandes
y de Picardía. Zona de intensa actividad comercial y agraria, zona de deci,., Ibídem, ESPINEL, Vicente, t. I, p. 1261.
" Ibídem, ALCALÁ YAÑEz Y RIBERA, Jerónimo de, "El Donado Hablador Alonso",
t. II, p. 276.
'" Ibídem, CERVANTES, Miguel de, "Novela y Coloquio que pasó entre 'Cipión, y
Berganza',", t. I, p 260.

359

�sivos choques bélicos entre España por una parte y Francia y sus aliados
rebeldes holandeses por otra parte, zona donde chocaron en forma violenta
e irreconciliable los antagonismos político-religiosos de la época, Flandes,
pese a su aspecto apacible, era tierra para soldados intrépidos. A pesar de
que el propio pícaro no pudo sustraerse a la atracción material que ofrecía
Flandes, aquella provincia no era lugar propicio para él, ya que estaba ajeno
a cualquier afán de honor y gloria militares. Mientras que la nobleza hispánica sacrific6 en los campos de batalla del norte la élite de España, mientras que la monarquía agotaba allí sus reservas en una resistencia tenaz pero
estéril con muchas victorias aisladas y con la derrota final, el pícaro formulaba, en el apogeo de la confrontación militar, un juicio muy certero:

"Camarada del alma, toma mi consejo, y haga lo que quisiere, pero
a Flandes, ni aun por lumbre, porque no es tierra para vagamundos,
pues hacen trabajar los perros como aquí los caballos, y tan helada y
fría." so
El pícaro queda asombrado por las costumbres, el carácter y la solidez
económica de las ciudades flamencas y valonas. El viajero y cronista-pícaro
Estebanillo González describe a Bruselas en un lenguaje casi turístico:

hombre que hurte un maravedí, y se puede ir con el dinero en la mano . .. ,, a2
Aunque el condad~ de Cataluña convivía aún más estrecha e íntimamente
con el resto de Espana, el pícaro se da perfectamente cuenta de que cata!anes y castellanos_ se di~tinguen no sólo en la lengua, sino lo que casi más
1m~rta son las d1ferenc1as mentales. Si canta "la rica Barcelona" 0 se
a t '.~rras catalanas "por h aber oído decir del reino de Cataluña grandes
'
va
bienes . (El dona~o hablador Alonso), el pícaro siente que se está alejando del
ambiente emocional de su terruño castellano-andaluz. Le parece extraño el
carácter pr~cti:o-comercial del catalán y de sus experiencias personales resultan los s1gu1entes juicios impregnados por la mentalidad entre alegre y
severa del respectivo pícaro:

" .. .el catalán~ el cual era la criatura más triste y miserable que Dios
' ' " I S "E
cno.
•so es ped'ir peras al olmo, caridad a los avarientos fidelidad
en alarbes, sufrimiento en catalanes . . ." "
'
No excluyamos alguna opinión más favorable que recuerda e1 e1ogio de
Cervantes:

" .. .desembarcando en Barcelona, ciudad hermosa en tierra y en mar
abun!ante de _mante~imientos y regalos, que con oír hablar en lengu;
espanola parec,an mas suaues y sustanciosos; y aunque los uecinos tienen
nombre de ser un poco ásperos, vi que a quien procede bien le son
apacibles, liberales . .. " •~

"llegué aquel mismo día a Bruselas, adonde hallé ser excusada toda alabanza para tan grandiosa población. Contempléla por plaza de armas,
de la Europa, por escuela de la milicia, por freno de rebeldes, por espanto de enemigos, por esmalte de lealtad, y por pasmo de hermosura . .. ,, 31
El Guzmán de Alfarache, menos amargo, de la novela apócrifa de Mateo
Luján de Saavedra si bien no se cansa de pregonar las ''hazañas heroicas"
de los tercios españoles contra el doble enemigo franco-nerlandés, confronta
con mucha objetividad las virtudes y los valores flamencos-ibéricos:

" .. .la diligencia de los flamencos en guardar su hacienda es grande,
y como son hombres de ingenio, y en razón de los grandes fríos del
país, están los inviernos recogidos en casa, o son pintores o cerrajeros:
... lo que se dice de Flandes, que tiene dos grandes contrariedades a la
costumbre de España, porqu, ellos de su natural no son ladrones ni hay
• lbidem, "Estebanillo González", t. 11, p. 829.
11 Jbidem, "Estebanillo González", t. 11, p. 871.

Los extranjeros fuera del Imperio:
franceses, ingleses, etc.
L_as r~lacio_nes franco-españolas tienen un carácter muy especial. Siglos
d~ _mtercamb10 y _de mutuo ~prendizaje fecundos, de cooperación políticom1htar entre Castill~ y Francia, d~ enemistad entre Francia y Arag6n crearon unos lazos emotivos muy peculiares entre ambas naciones. Al constituirse la unidad dinástica-nacional de España y al ocupar el trono español los
" lb
Ibidem,
,.
'd
QLu¡Ás DE SAAVEDRA, Mateo, "Guzmán de Alfarache" , t . ¡ , p. 726.
,. em, UEVEDO, Francisco de' "La Vida del Buscón" , t . II , p. 69.
lb,dem, ALCALÁ YAÑEZ Y RlBERA, Jerónimo de, "El donado Hablador .\lonso",
t. II, p. 232.
• lbidem, EsPINEL, Vicente, "Vida de Marcos de Obregón", t. I, pp. 13 y 19.

..

361
360

�habsburgos, España hereda el conflicto dinástico entre Valois/Borb6n y Habsburgo. El Imperio hispánico perturba el equilibrio muy sensible e inestable
entre los principales pueblos del Occidente, su universalismo imperial choca
contra la idea de la independencia nacional. Mientras que España se abría
al humanismo italiano, Francia además de ser humanista se convirti6 en
campo de batalla de la reforma protestante. Ambos países estaban dispuestos
a luchar por la victoria decisiva de sus ideas hasta el agotamiento total del
adversario.
Desde sus comienzos astur-leoneses, marca la historia de España cierto
espíritu de intransigencia que se manifiesta en la frecuente práctica política
del destierro de inconformes. Problema crucial entre tradicionalismo y liberalismo revolucionario y base de la existencia de una leyenda negra de
España. El destierro por motivos político-feudales del Cid tiene una larga
descendencia. En los Siglos de Oro, la Inquisici6n ejerce un control minucioso sobre el pensamiento y la literatura españolas. No s61o se dedicaba a
rechazar el influjo protestante, a combatir los restos de la fe mahometana
en la península, sino su sombra inquisitorial alcanzaba especialmente a los
recién conversos de origen judío o morisco. De ahí que algunos autores,
por ser conversos o muy liberales, debían emigrar a Francia, país de amplia
tolerancia religiosa y de actitudes más liberales antes de la revocaci6n del
Edicto de Nantes. El doctor Carlos García (La Desordenada Codicia)
y Antonio Enríquez G6mez ( La vida de don Gregorio Guadaña) tuvieron
que trasladarse a Francia donde publicaron las ya mencionadas novelas picarescas. El hecho de poder publicar una obra española en Francia demuestra
que debían de haber suficientes exiliados en tierras galas. Demuestra también la radicaci6n del castellano y de la literatura hispánica fuera de la
península en aquellos momentos del esplendor hispánico. Los autores españoles se convierten especialmente en Francia en promotores del intercambio cultural, como revela el famoso libro de la ... Antipatía de los Franceses
y Españoles, cuyo autor fue el doctor Carlos García. En la Desordenada
Codicia, Francia forma el principal escenario geográfico de las andanzas del
pícaro Andrés.
La influencia cultural francesa, en pleno ascenso a comienzos del siglo
XVII, se nota en préstamos y f6rmulas galas que usan algunos pícaros. Ya
hemos visto que las innovaciones francesas encontraron resistencia entre los
tradicionalistas que rechazan los galicismos y las modas nuevas:

"Uso nuevo de los diablos
embuste que Lucifer

ALUSIÓN AL GUARDAINFANTE
FRANCÉS

trujo a España, porque tenga
el segundo mal francés!" u

LO QUE LOS FRANCESES LLAMAN
"MAL DE NAPLES".

El problema de Jas ·mvas1ones
·
francesas en la
, ul
de la unidad nacional hisp, .
.
penms a, amenaza constante
resca de Luis Vélez d G amca, se men_c1ona en la españolísima novela picae uevara (El Diablo Cojuelo):
"·' Ay, senor.
- 1 - d""
IJO la Rufina
A 'l
España~ Dios le gua d
h
-: ¿ que nos ech6 los franceses de
·
r e mue os anos." a1

El poderío francés y la riqueza de sus ciudades
. .
chos pícaros de Ja penínsul Al .
Y provmcias atraen a mudan con las ganas:
a.
gunos, como Guzmán de Alfarache se que"Realmente JO quisiera pasar a Fr
.
tad que siempre oí de aquel reino.-~:'::, por las grandezas y majes-

El "europeo" Estebanillo González nos ofrece un
. .,
las provincias francesas N" . .
ª descnpc1on
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, . ' ya que o Juzgaron en Normandía por
.
ue mas mteresa es el . d 1
.
exiliados españoles en Francia:
aviso e a eXIStencia de
" .• .y ,•en
, d ome a posar al burgo de San G
,
de los expelidos de España que s ll
b German, a la posada de uno
e ama a ranados. se

A Estebanillo no le agrada París "
del gran Cairo"' pero en sus an~~rcorte o. confusa Babilonia, olvido
que muestran la influencia del pa'
_P Francia, adopta unos galicismos
is vecmo en este pícaro , tal
cordemos aquí el "haciendo buena h "
,1 o-espanol. Re"mid""
c era ' el comer op1paramente en el
1 •

La Inglaterra protestante se había convertido en el enemigo
. mas
, decidido
• lbid,m,

t. 11, p. 504.

CASTILLO

SoLÓRZANO

.
' Alonso de' "Aven turas d e1 Bachiller
Trapaza'',

lbidem, VÉuz DE GUEVARA Luis "El n·1 bl0 e . 1
• lbid,m Ar. '
M
· '
'
ª
OJue o", t. 11 p 728.
• lb.d , " EKAN, _ ateo, "Guzmán de Alfarache", t. I, p. 52; .
' em, Estebanillo Gonzálcz", t. II, p. 851.
.

lt

363
362

�.
- 1 Si las relaciones franco-españolas conocían altiy tenaz del Impeno espano ·
,.
Ed d
ba.os entre Castilla e Inglaterra hubo tensión y roces bélicos desde, la . ª,
A pesar de la creciente amenaza inglesa para la hegemoma hd1spbaM
•
.
1' no man'timo- apenas se a a
.
1 ,caro -vagamundo contmenta
mea, e P1
· , d l trotamundos Estecuenta de estos actos de piratería. Con 1a excepc1on e
l E - d l
banill G nzález ningún pícaro toca tierras inglesas. Como a spana e
Siglo ode ~ro, ei pícaro seguía :nfocado hacia el Mediterráneo pese a los

!dia

territorios americanos del lmpeno.

· resca. su imagen es más
El in lés está menos presente en la nove1a pica
'
.,
g 1 . o ti'empo más concreta. Faltan los rasgos de comprens1on
borrosa y a nusm
.
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. siro atía humanos, el inglés es casi símbolo negativo con sus mam. es ay
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.
.
elemento que está fuera de la sociedad
ciones de hereJe y pirata, o sea,
cristiana católica:

d ,, •o

"saqueado como inglés las cosas sagra as.

. , i'nglesa de poner obstáculos al Imperio español, sus b_reves
La pretens1on
d I d
1
de piratería contra las flotas e_ n i,as, . e
incursiones marítimas, sus. actos
.
, •
tr'b e al mayor mve1 tecmco
parecían al pícaro actos ilc1tos cuyo exito a i uy
" . , .
del equipo británico. Opone el v_alor de "pechos esforzados hispamcos contra la maquinaria bélica anglosa1ona:
"los esa ue se hayan inventado muchas cosas para la guerra, que no
d . p
q se muestre el valor de pechos esforzados, como son t~ntas
e~a:i;:;e de fuego después de la invención de la artillería q~e Ir~ igua~~~ al más cobarde con el más valiente. _Dígal~ la nación ingle~ª"
ue tiene puesta toda su esperanza en estas invenciones, con las cua es
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se atreve a mirar ba¡eles espano es . ..

D'
China nombres más bien metafóricos
Casi como Noruega, mamarca,
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'da banal del
que realidad consciente, Inglaterra estaba muy le1os ~e la v1
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, ro Si Estebanillo González alcanza el mayor horizonte geogra ico e
pica ·
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·
' minúsculos en
todos los pícaros españoles (horizonte de imens1ones aun
. , a la experiencia cosmopolita del Simplizissimus), los países de
comparaoon
· A t·
la Europa Central y Oriental que él llega a conocer -Alemama- u~ ~1a. L'
. R . etc - no son más que nombres abstractos y debt!es
Poloma- 1tuama- us1a,
•

coordenadas de orientación fabulista. Formas únicamente un marco sin causar impacto verdadero en su conciencia. De estos largos viajes nos trae
muy pocos datos costumbristas y casi ningún extranjerismo lingüístico como
aquel "brandevinero", o sea fabricante de aguardiente conforme al origen
alemán de "Branntwei~.
El mundo mahometano: moros, turcos, moriscos

"Hay moros en la costa", este grito de alarma de la población costanera
de Andalucía, de Murcia y de Valencia no había perdido aún su secular significado de espanto. Pese a la e,qmlsión árabe-mora de sus últimos baluartes
peninsulares, pese a las hazañas africanas de Carlos V, pese al brillante éxito
militar de Lepanto, el moro seguía siendo una amenaza seria para las costas
y rutas marítimas del Mediterráneo occidental. Sus súbitas incursiones casi
siempre impunes y sus actos de piratería pusieron a costaneros y a navegantes
en continua zozobra, creando una especie de pesadilla que sólo dejó de existir
con la ocupación francesa de Argel en 1830. El rapto de cristianos por
comandos moro-bereberes se había convertido en negocio altamente lucrativo para los reyes de Tunes y de Argel. El rescate inicialmente en manos
de órdenes religiosas, implicaba además de . altos tributos -incluso las ciudades hanseáticas de Brema y de Hamburgo solían pagar tributos anuales
para el rescate de ciudadanos suyos- un sistema de trámites complicados;
sólo una minoría de los cautivos pudo regresar a sus patrias. Cervantes y Vicente Espinel sufrieron cautiverio en Argel; su destino repercute en la vida
de los pícaros Marcos de Obregón y El donado hablador Alonso. Una idea de
los sufrimientos y privaciones del cautiverio argelino, doblemente doloroso
por la larga ausencia de España, las condiciones de la esclavitud y por las
vejaciones denigrantes para impedir el culto católico de los esclavos cristianos,
nos ofrece el relato de Marcos de Obregón:
"Ay de mí, más infelice y sola que cuantas padecen cautiverio y servidumbre en las mazmorras de crueles e inclementes moros." 42

La palabra "Argel" se había transformado en sinónimo de desgracia, privación, pesadilla. Hasta el gracioso Diablo Cojuelo la usa para liberarse de
su cárcel:
"Sácame deste Ar_{Zel de vidrio que yo te pagaré el rescate con muchos gustos . .. " 43

,
S
M teo "Segunda Parte de Guzmán de Alfarache"'
.. Ibídem, LuJAN DE AAVEDRA, a ,
t. I, p. 852.
M
"S gunda Parte de Guzmán de Aliarachc",
" Ibídem, LuJÁN DE SAAVEDRA, ateo,
e

" Ibídem, ESPINEL, Vicente, "Vida de Marcos de Obregón", t. I, p. 1199.
., Ibídem, VÉLEZ DE GuEVARA, Luis, "El Diablo Cojuelo", t. II, p. 698.

t. I, p. 737.

365

364

�La relativa frecuencia de secuestros de españoles en su travesía hacia Italia
fue pronto motivo literario. Hasta el pícaro descubrió el provecho que se
podía sacar de su especial situación emotiva, presentándose a los afligidos
padres como víctima del moro. Teresa de Manzanares, La niña de los embustes, una de las acertadísimas novelas picarescas de Castillo de Solórzano,
usa este tema emocionalmente de la niña raptada por los moros en edad
tierna para sacar prófito material de la emoción y alegría de los supuestos
padres ancianos.
El moro es como el luterano; el inglés una especie de bárbaro para el
español. Se ha convertido en enemigo, odiado por su crueldad, por sus
costumbres, por su fe islámica incompatible con las convicciones cristianas.
Si el moro aparece en la novela picaresca como una especie de underdog
peligrosísimo, el juicio sobre el turco ofrece más matices diferentes. La nueva
gran potencia islámica, cuya influencia alcanza hasta los centros de la piratería norteafricana, produce en el pícaro un sentimiento ambiguo de respeto
y de antipatía hostil:
" . .. con la secta bestial del sucio Afahorna . .. "

sustr~erse a la, creciente presión por parte de la mayoría hispano-católica.
Presentase aqu1 de nuevo el problema hispánico del destierro de minorías política o ideológicamente sospechosas. A pesar de ser conversos la
español~~ª ~feren~~ión entre. cristianos antiguos y nuevos " y fac~res
de_ pres1on ~c10econom1ca conduJeron a la expulsión de una parte econórmcamente llllportante de la población peninsular. El capitán del barco turco
que tomó preso a Ma~c~s de Obregón se queja del trato injusto y discriminador de los nuevos cnsbanos en España. Como él, muchos moriscos buscan
fo~~ en los territo~i~s turcos. El problema de los renegados no se reconoe10 en el lado cristiano, no se dieron cuenta que fueron precisamente
aquellos renegados los que dieron tanto empuje militar al Imperio Osmánico.
"nací c?n ánimo y espíritu de español y no pude sufrir los agravios que
cada dia recebía d_e gente muy inferior a mi persona, las supercherías
que usaban_ con mi persona, con mi hacienda, que no era poca siendo
yo descendiente de muy antiguos cristianos, como los demás que también
se han pasado y pasan cada día. . . Lastimábame mucho, como los demás, de no ser recebido a las dignidades y oficios de magistrados ,,, de
honras superiores . .. " 41

H

Esta intransigencia altiva del· Guzmán apócrifo demuestra que no hubo
el menor diálogo posible entre las dos potencias hegemoniales del Mediterráneo. Al lado de esta ceguera fanática por motivos religiosos, encontramos
una opinión más objetiva que toma las virtudes militares del turco:
"El turco es muy poderoso, es señor. de muchos reinos, tiene grandes
riquezas, muchísima gente muy dada a la guerra; porque como entre
ellos no hay religiosos, sino que todos se casan, y el que más mujeres
puede tener y sustentar las sustenta y tiene, multiplícase en ellos la generación . .. " ' 5

En mometitos de lucidez objetiva, el pícaro reconoce los méritos extranjeros y presiente los problemas nacionales (en este caso el de la población
hispánica) .
La atracción político-material y la relativa libertad espiritual en los territorios del Imperio Osmánico (respecto de cultos no islámicos) significaba que
muchos moriscos abandonaran voluntariamente a su patria hispánica para
.. Ibídem, LuJÁN DE SAAVEDRA, Mateo, "Guzmán de Alfarache", t. 1, p. 832.
'" Ibídem, ALCALÁ YÁÑEZ Y RtvERO, Jerónimo de, "El donado hablador Alonso",

. La experie~cia de_ 1~ secular convivencia tan fecunda entre moros hispám~s y ~~anoles cnstianos, el recuerdo de sus diálogos e intercambios se
hab1an disipado, el paralelismo evolutivo tan prometedor de la naciente sociedad mora-hispánica quedó truncado. El grupo cristiano-español, una vez
dueño de la mayoría aritmética, iba cerrándose herméticamente contra cualquier intento de convivencia pluralista. En oposición a los moros-extranjeros
en el sentido nacional, cultural y religioso en la España cristiana, los moriscos
no eran sólo residentes, sino también ciudadanos españoles. Se sentían hispánicos, se habían convertido en forma más o menos convincente al cristianismo. A pesar de todas las garantías reales, pronto empezaron las discriminaciones por parte de la mayoría cristiana. Bajo esta presión de más
Y más agobiante iban perfilándose dos actitudes de protesta morisca: El levantamiento militar y la emigración de los más dinámicos con el posterior
problema de los renegados al servicio osmánico. Hasta la definitiva expulsión
de los moriscos, tan celebrada por los españoles :
"Hízonos Dios merced de que en este tiempo saliese la cédula real
del católico rey don Felipe III, nuestro señor, en que mandaba desterrar
.. lbidem, Axfuuco CAsTao, "Aspectos de vivir hispánico" Alianza Editorial 1970.
., Ibidem, ESPINEL, Vicente, "Vida de Marcos de Obreg6n", t. I, p. 1267.'

t. II, p. 308.

366

367

�los moriscos de España, arrancando de nuestra tierra tan perniciosa semilla.""

hubo un siglo de coexistencia difícil entre cristianos y moriscos. Con desdén,
recelo y odio, la mayoría cristiana mira a esta minoría desdichada y los juicios
muestran la intransigencia hostil de la posición cristiana:
'' .. . considerando que España cría y tiene en su seno tantas víboras
como moriscos . .. " "

No se mencionan los aspectos socioeconómicos de la aversión hispánica
en la novela picaresca, su fundamento parece ser aquí exclusivamente la incompatibilidad religiosa. Sólo en la Pícara Justina hallamos una actitud
comprensiva de cierta solidaridad entre la pícara desamparada y la vieja
morisca pobre:
"No niego que pueda haber y haya muchos moriscos buenos ~r~tianos; más cosa notable es que los más no quieren casarse con cnstianas

España, don Américo Castro subraya el papel económico y cultural fundamental del aporte judío a la España medieval. Defensores de una monarquía fuerte y ~paz de superar la crisis caótica hispánica y el vaclo del poder
estatal de los S1gl01 XIV y XV, fueron los judíos las primeras víctimas de
las tendencias de uniformidad nacional bajo los Reyes Católicos. Como
a los moriscos. no les q~ed~ba otra atlernativa que emigrar o convertirle, y
co~~ lo~ morucos, los Jud1os conversos seguian sufriendo vejaciones y discnmmaciones por parte de las autoridades y la población cristiana. El afmi
social de la pureza. de la sangre, o sea una descendencia ininterrumpida
desde ~os godos, domina la sociedad hispánica de los siglos XV al XVIII.
Afán nguroso que redujo a un mínimo los contactos biológicos y sociales con
las minorías no hispánicas. La opinión asignaba un puesto social muy bajo
a t~os los que no podían comprobar su abolengo hispano-godo de cristiano
anbguo.
La crueldad mostrada contra el judío se manifiesta especialmente en un epimio carnavalesco del Estebanillo González. A las protestas contra el tratamiento cruel de un miembro de su grupo contesta el pícaro:

• •
VUJaS
..• " 60

La propia Justina con tan buenas disposiciones, para la realización de las
cuales necesita bastante disimulo y ardides, no está libre de ideas erróneas
acerca de su compañera, lo que pone en evidencia cuán poco sabía la una
de la otra. La hostilidad general contra judíos conversos y moriscos no excluye la popularidad de temas arábigos en la literatura española del siglo XVI.
De índole idealista-caballeresca, estos elementos orientales llegan hasta la
novela picaresca como el episodio de "Osmín y Daraja" en el Guzmán de, Al-

farache.
La época de la secular convivencia mora-hispánica había terminado apenas hacía un siglo. En la literatura del seiscientos existe aún gran cantidad
de arabismos que luego se perdieron en la lengua castellana. Recordemos
aquí únicamente dayfa, alnafe, albéitar, alcatife, etc.
En mayor grado que el morisco, el judío era miembro casi milenario de
la sociedad española desde su formación inicial en la remota época hispanovisigoda. En el libro discutido, pero interesantísimo La realidad histórica de
• Ibidem, ALCALÁ Yí.ÑEz

Y

R1vERA, Jerónimo, "El donado hablador Alonso",

t. II, p. 177.
• Ibidem, CERVANTES SAAVEDRA, Miguel de, "Novela y Coloquio que pasó entre
•Cipi6n' y 'Berganza' ," t. I, p. 279.
,. Jbidem, LÓPEZ DE UBEDA, Francisco, "La pícara Justina", t. I, p. 1073.

:368

"Adviertan vuesas mercedes que el doliente es judío y sus camaradas
hebreos, )' que he hecho aposta lo que se ha visto, y no por ignorar mi
oficio . .. " 51

Un juicio relevante acerca de la hispanización profunda del judío peninsular y de su alto ni\'el rnltural nos lo suministra la Lozana Andaluza:
"ésta es sinagoga de catalanes... )' ésta de romanescos é italianos, que
son los más ,necios judíos que todas las otras naciones. . . más saben
los nuestros españoles que todos, porque hay entre ellos letrados y ricos,
y son muy resabidos . .. "

52

Africa y el negro

Los contactos con Africa se limitaron a su franja mora-islámica del norte.
El interior del continente negro seguia siendo misterio hasta fines del siglo
XIX; apenas portugueses y españoles habían entablado contactos comerciales
con el litoral atlántico de Africa. Existían conocimientos muy imprecilos
" Jbidem, "Estebanillo González", t. II, p. 888.
• lbidem, ~ELICADO, Francisco, "La Lozana Andaluza", Venecia 1528 en Tau u
1967, p. 78.
' ,
'
' s,

369
humanitas.-2♦

�acerca de las costumbres y convicciones religiosas de Guinea calificadas como supersticiones y brujerías:
" ... y a tí sí, por ser hombre con el privilegio del baptismo y libre del
poder de los conjuros, con quien han hecho pacto los príncipes de la

Guinea infernal." 58

En la sociedad pluralista-multicultural mora-hispánica de la Edad Media
el negro-esclavo de algún señor árabe, ya convivía con la población blanca.
El descubrimiento de las costas africanas y la colonización de América fomentaron el transporte de esclavos negros en gran escala. Comenzaron entonces la mercantilización y la enajenación del africano; durante siglos, el
negro se convirtió en objeto de la explotación europea:
" .. .para los negocios que tocaban a la labranza del campo tenía con
su heredad algunos esclavos, y entre ellos un mulato, mozo robusto de
hasta veinte y seis años, gentil hombre y de buen rostro . .. " H

En una radiografía socioliteraria de El nicaragüense Pablo Antonio Cuadra
subrayaba "la larga educación y capacitación del pueblo español para el
mestizaje" .55 La simbiosis biológica-cultural de grecorromanos, íberos, godos,
árabes, moros con aportes vascuenses, franceses, esclavos, etc.; el original catolicismo plurirracial no fue propicio para el desarrollo de un racismo ideológico. No hubo aversión racial, pues los moros de tez morena (especialmente los de las dinastías de los Almorávides y Almohadas) que los romanohispanos se mezclaron con la población autóctona; su expulsión se explica
casi exclusivamente por razones religiosas.
Con los indianos ricos llegaban más negros a España, negros o mulatos
del servicio doméstico. Tal como el bufón de los grandes señores, el paje
negro era muy popular en las clases dirigentes. La opinión acerca del negro
oscila entre recelo, condescendencia y cierta burla:
"Era la negra muy devota del dios Baco, como todas las de su naci6n." 58
• Jbidem VÉLEZ DE GuEvARA, Luis, "El Diablo Cojuelo", t. II, p. 698.
.. Ibidem,' ALCALÁ YÁÑEZ Y R.IvERA, Jerónimo de, "El donado hablador Alonso" ,
t.

n. P· 210.
• CuADRA Pablo Antonio, El Nicaragüense, Managua, 1967.
• Ibidem,' CASTILLO SotÓRZANO, Alonso de, "Aventuras del Bachiller Trapaza",

. Los juicios destacan su buen aspecto físico, su carácter ingenuo, su actuación, un tanto torpecillo, su sensualidad y especialmente la atracción erótica
de la mulata. No todos los afrohispanos eran esclavos, algunos podían libertarse y ascender hasta la baja clase media:
"A este mismo tiempo subía a su terrado Rufina María, que así se
llamaba la huéspeda, dama entre nogal y granadillo, por no llamarla
mulata, gran piloto de los rumbos más secretos de Sevilla . .. " 57

A pesar de la hispánica disposición al mestizaje:
"Dos padres virtuosos me engendraron -gente de poco gasto en la
conciencia- padre gallego y africana madre." 5ª

el negro no era considerado como ciudadano integrado con los mismos de~;11os del español. ~n .el trágico episodio de la viuda valenciana, la agreSlon se~u~ y el subS1gwente acto criminal del mulato provocaron en seguida
un senturuento de superioridad hispánico-cristiana en la mente del pícaro
Alonso.
. Entrado ya en el siglo XVIII, baja la influencia de la Ilustración y la
idea del Bon Sauvage, los juicios sobre el negro en la novela picaresca son
ya más equitativos; para el pícaro Torres Villaroel, el negro es casi un
compañero:
"El que anda más cerca de mí era un negro sencillo, cándido, de buena
ley y de inocentes costumbres . .. " 59

Un episodio interesante en cuanto a las dimensiones sociales y sicológicas
del problema de la convivencia entre diferentes grupos étnicos, nos ofrece el
El Periquillo Sarniento. Durante su estancia en Manila, el protagonistapícaro presencia el altercado y subsiguiente duelo entre un oficial inglés y
un negro. Se trata de uno de los muy pocos casos en la literatura occidental
de antes de fines del siglo XIX (Machado de Assis y otros) que no presenta
al negro en su humilde condición de esclavo-objeto. El oponente del inglés
es un comerciante rico y culto, aparentemente integrado en la sociedad de
Manila. En la discusión, el inglés, embuído, arrogante y lleno de prejuicios
" Ibídem, VÉLEZ DE GuEvARA, Luis "El Diablo Cojuelo", t. II, p. 727.
• Ibídem, SALAS BARBADILLO, Alonso J. de, "La hija de Celestina", t. I, p. 1147.
• Ibidem, "Vida de Torres Villaroel", t. II, p. 1077.

t. II, p. 516.

371
370
,/

�. l
destaca negativamente del negro con sus altos conceptos humanirac~a es, se 'libn'o mental su bondad comprensiva. Se muestra aquí el negro
tanos, su eqw
,
muy por encima de su contricante blanco:
EL INGLÉS:

EL NEGRO:

"Pues bien despachemos, que aunque no me es lícito ni decente el rr:edir mi valor con un negro, sin em~argo;, seguro
de castigar a un villano osado, acepto el desafio . ..
"está bien, sepa usted que el que ayer no trató de ~fe~derl~~
tampoco Jia vemºdo hoy a este lugar con tal designio . ...
( Cuando la suerte se decide en favor d~l. ne~ro) - : - El tirar
no tirar pende de mi arbitrio; pero si ¡amas quise ofender
0
a usted, ¿cómo he de querer ahora viéndolo desarmado? •• •)

EL INGLÉS:

" ... Nunca creí que los negros fueran capaces de tener almas
tan gran des ... "GO

, de la discriminación de los antiguos cristianos
Cuánto nos separa aqw
.
ue
his ánicos de sus minorías judío-moriscas. Pero no olvidemos, ~P_Oco, q
el ~utor mexicano actúa bajo el influjo y los conceptos _humarutanos de la
. , L un·agen positiva del negro en esta obra uene muy poco que
11ustrac1on. a
ver con la realidad social de los afroamericanos de entonces.

En las primeras novelas picarescas, América está ausente todavía. E incluso cuando aumentan las alusiones y referencias al Nuevo Mundo -desde
comienzos del siglo XVII- el pícaro prefiere ir a Italia o a Flandes antes
de trasladarse a las Indias. La tradicional realidad mediterránea triunfa todavía sobre la nueva y tan lejana posibilidad americana. Mateo Alemán tuvo
su "jornada a Indias", pero sus experiencias mexicanas no se reflejan en el
Guzmán de Alfarache, sino en los Sucesos de don Fray García Guerra, Arzobispo de Méjico, a cuyo cargo estuvo el gobierno de Nueva España. Cervantes no pudo realizar su propósito del viaje a las Indias; el pícaro don Pablo
logra partir, pero no nos enteramos de sus aventuras americanas. Sólo El
Donado Hablador Alonso nos suministra datos interesantes de su prolongada
estancia en el continente americano. Por otra parte, observamos en el Periquillo Sarniento una especie de "apertura hacia el Pacífico" -con su viaje
a Manila- y falta aquí una experiencia directa, vivida de la situación metropolitana a comienzos del siglo XIX.
Más que los datos exótico-entusiastas como aquel "dichosísimo viaje a las
Indias del Cielo",61 metáforas constantes de la abundancia, de lo fabuloso
como las "Islas de la Fortuna" que menciona el Periquillo el de las Gallineras,
nos interesan las observaciones y refl~ones de pícaro Alonso. Estamos ya
en el siglo XVII y los españoles que parten para las Indias ya no viajan en
plan de gloria, diferenciamos entre los funcionarios -el amo de Alonso-y los que piensan medrar pronto:

La imagen de América

L América Hispánica a la cual nos referimos, desde Juego, no es propiapresebnltan, y~ _eli~
men:e dicho extranjera. Pero las provincias de , ultramar
f una pue os y c1vi ll 'poca tantos elementos nuevos (geografia, ª
'
aq~e a edis•:~tas numerosos aportes a la vida material como chocolate, tazac1ones
u.u
,
• . • d
ó ·
y final"
d Ind1'as" etc enormes pos1b1hda es econ micas,
baco, e1 catre e
,
-,
.
.
d' L
.
'al del indiano) que conviene mcluirlos en este estu io. a
mente e1 bpo soc1
fama de sus inagotables riquezas que ostentan los indianos que regr~san a
E ~ a el esplendor exótico de América rayano en la leyenda fantásuca de
sp_an '
,
1
'b . , de las "Flotas de Indias" a mantener la
vanos Potos1es a contn uc1on
,
d
d ~spaña en la primera mitad del siglo XVII, todo esto está
gran eza e
1 .
Podemos afirmar qqe la múltiple realidad
presente en la nove a picaresca.
.
.
de la América Hispánica ensancha los confines de la hispanidad por una
nueva dimensión material y es~iritual.

,
Jose, Joaqum,

"El Periquillo Sarniento", Mé345
xico, 1816, 'Editorial Porrúa, Col. Sepan Cuántos, No. 1, pp. 344 y
.

'° Ibidem

FERNÁNDEZ DE L1zARD1,

"Y yo, que tanto deseaba ver el Nuevo Mundo, dándome el parabien de las riquezas que en él había, teniéndolas ya aplicadas para mi
regalo y vejez . .. " 62

El continente de "las ilimitadas posibilidades" ejerce su influjo favorable
sobre Alonso. En la rápida mejora de su situación financiera y social se manifiestan dos "axiomas" americanos: el extranjero medra muy pronto y el
europeo sube de categoría social; de don nadie en sus tierras natales se convierte en poderoso y respetado caballero. Narra el pícaro Alonso:
"de modo que en breve tiempo, aunque entré en Méjico sin un cuarto,
me vine a hallar con quinientos ducados, ganados en buena guerra, de
pura industria y diligencia mía. ..
Ibidem, SANTOS, Francisco, "Periquillo el de las Gallineras", t. 11, p. 963.
Ibidem, ALcALÁ YÁÑEZ v RIVERA, Jerónimo de, "El donado hablador Alonso",
t. II, p. 214.
11

ª

373
372

�... Yo, ya era el ejemplo de la buena suerte y ventura, el señalado con
el dedo de los nobles de Méjico por la gran mudanza en tan pocos días,
el estimado por la riqueza. .. tenía quien me sirviese, y mi señor acudía
a mi posada, tratándome con respeto . .. " "

Nos fijamos aquí en otros dos aspectos relevantes: el español medra en el
comercio, no le interesan industria, ni artesanato. Y la jerarquía peninsular
de carácter feudal-aristocrático cede en América a la magnitud de riquezas
materiales: de ahí una mezcla de elementos sociales separados en la Metrópoli con su orientación distinta en cuanto a la diferenciación social.
El propio Alonso experimenta la inestabilidad de las estructuras económicas del Nuevo Mundo y los altibajos de la suerte comercial. A pesar de
su efímera pertenencia a la burguesía mexicana, Alonso no logra escapar a
su condición picaresca. Se da cuenta de que América no es país de Jauja
que pide privación inicial y doble esfuerzo para subir y que los que fracasan
pasan desapercibidos:
"No son las Indias para todos: tantos perdularios andan por allá como
por España, quizá fiados en que la comida no cuesta dinero y a ninguno falta ... A muchos, padre, he visto ir a Indias, y volver tan rotos
como cuando salieron de su patria . .." "

México y el Perú son los dos puntos de fijación geográfica en la visión
del mundo picaresco. E incluso en la novela picaresca surge la diferencia
entre ambos países: el Perú aristocrático y minero; México el centro comercial, el intercambio humano:
·
" .. . entre los cuales estaban dos de Méjico, cuyos padres gustaron de
85
que viniesen a España a estudiar en Salamanca ... "

elementos de índole económico-social nuevos: la familiarización con nuevos
artículos de consumo, tales como el chocolate el tabaco el catre de Indias
.
'
'
'
etc.. (obJetos_ que f~~ aún en las obras picarescas del siglo anterior) y
la figura SOCJal del md1ano. Regresa éste a España después de medrar durante largos años en las Indias para casarse con alguna joven de la península
y para ostentar su gran riqueza en ciertos momentos de conveniencia social.
Le caracterizan al indiano ciertos rasgos nuevos, burgueses y en cierto modo
opuestos a la actitud noble del hispánico peninsular. Son rasgos como su
cautela, su desconfianza, su reserva y poca comunicabilidad, su ostentación
económica sin ser liberal, sus celos exagerados hasta en aquella España pundonorosa, rasgos que provocan en general una actitud negativa del pícaro,
ya que siente que aquellos indianos son cum grano salís españoles deformados:
"Tenía sus puntas de indiano en lo guardoso." 81

A pesar de su prudencia, el indiano deseoso de casarse es botín y víctima
fácil de las pícaras avispadas. No les une a su marido un sentimiento de
amor, sino con ayuda de algún compañero logran quitarle sus bienes. El
indiano es así víctima de su pasión ciega y de su desconfianza extremada
que provoca reacción de su joven esposa. Confiesa la pícara Teresa de Manzanares:
"No quise dejar pasar tan buen lance y perderle ( al indiano Don
Alvaro), y así mis bodas se hicieron con mucha solemnidad, hallándose
a ellas muchos amigos del indiano. En cuanto a galas y joyas, gast6
liberalmente con no lo ser, porque era la misma miseria, plaga que traen
todos los que pasan de España a ganar hacienda a las Indias, que como
1
allá les cuesta trabajo el adquirirla, así la guardan . .. "•

Esta imagen del indiano sigue aún válida -con muy pocos cambios- en
El siglo XVII muestra hasta en la sociedad española ciertas tendencias ·
de aburguesamiento. El afán de aventuras gloriosas cede poco a poco al
único afán de riqueza. El ritmo de la llegada de las flotas de Indias, el
aumento de los contactos comerciales con el Nuevo Mundo significan dos
• Ibid,m, ALCALÁ. Ylliz

Y

RrvuA, Jerónimo de, "El donado hablador Alonso",

t. II, p. 216.
" Ibid1m, ALCALÁ YJJizz

Y

RrvuA, Jerónimo de, "El donado hablador Alonso",

t. II, p. 216.

• Ibid,m, CASTILLO SoLÓRZANO, Alonso de, "Aventuras del Bachiller Trapaza",

t.

u,

374

p. 437.

las novelas burguesas de Benito Pérez Galdós, o sea, imagen de un elemento
humano que no encuadra perfec~ente en el sistema austero y rígido de la

sociedad hispánica en la península.

La novela picaresca no ofrece de América aquella visión brillante, idealizada y "nacional" que encontramos en la épica de La Araucana. El género
• Ibidem, CASTILLO SoLÓRZANO, Alonso de, "La Garduña de Sevilla", t. II, p. 561.
• Ibidem, CASTILLO SoLÓRZANO, Alonso de, "La Garduña de Sevilla", t. II.
p. 561.

375

�picaresco constituye, sin embargo, un panorama realista, completo y global
de la manifestaci6n de lo hispánico entre Flandes, Italia, Africa y América.

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LOS FACTORES ANGLOSAJONES EN LAS OBRAS DE
JORGE LUIS BORGES
DR. RoBERT G. CoLMER

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BoNILLA, Luis, Las revoluciones españolas en el siglo XVI, Editorial Guadarrama,
Punto Omega 148, Madrid, 1973.

376

Bayler University

JoRGE L~rs BoRGES es un enigma. Nacido en Argentina ("Las calles de
Buenos Arres / Ya son la entraña de mi alma"), ha tenido más influencia
fuei:a, ~e su país y fuera de su lenguaje que en el mundo hispanoamericano.
Casi ciego ~a mitad de su vida y ahora medio sordo, ha desempeñado el
cargo de director de la Biblioteca Nacional de Argentina. Sin inmiscuirse
en sus asuntos políticos, fue humillado por Perón y forzado a servir como
"Inspector de aves de corral" en Buenos Aires. Bien documentado acerca
de con~e?tos fil?sóficos y teol6gicos, utiliza su "inteligencia siempre alerta ...
a_l serv~c~o del Juego y no de la convicci6n" ( como nos informa su a.miga
fiel Ahc1a Jurado) .1 Pequeño, débil, modesto, le gusta narrar cuentos del
gaucho, e~ . hé~,oe ~tar argentino y el gangster norteamericano. Aunque
una vez d110, Yo pienso en Inglaterra como se piensa en una persona querida",2 antes de los sesenta años no había visitado ni Inglaterra ni los Estados
Unidos. Apenas conocido fuera de un grupo de amistades en Buenos Aires
~ace ~ez ~~s, ahora b~lla su n~mbre en todo el mundo como personaje
literano, exotico y atractivo, especialmente entre los jóvenes de letras. Casi
t?do estudiante universitario conoce los libros Ficciones y Obra poética o,
s1 no, lee tales cuentos como Las ruinas circulares o El jardín de senderos
que se bifurcan o El sur en las antologías que se utilizan en el primer año
de estudios literarios universitarios. Secreto y aislado, admite: "mi vida
es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido", pero sus declaraciones
1

Genio Y figura de Jorge Luis Borges (Editorial Universitaria de Buenos Aires
Buenos Aires, 1964), p. 60.
'
.• Citado por James E. Irby, The structure of the stories of Jorge Luis Borges,
tesis doc,oral no publicada (Universidad de Michigan, Ann Arbor, Michigan), p. 96.

\

377

�.
las , .
de diarios mundiales y sus conferencias en Caroson citadas en
paginas
México son numerosas.
bridge, Massachusetts, Nueva York, Londres y
,
d
te mi estancia de dos años académicos, como proConoci a Borges uran
.
p
de 1966,
la Universidad Nacional de Asunci6n, araguay.'
.
fesor huesped.en
S ti
Dávalos ( cuya memona conservo
1967. Un amigo paraguayo, Juan an ~go d mi interés en el poeta inglés
con afecto ya que ha fallecido)' conocien~a esta misma curiosidad. Hice
John _D_onne, me inf=-6 q~e1:;~::~farlar con él, habiendo en~ntrado
dos vtaJCS a Buenos
es e
ás m·gular en toda mi expe·
, á ·1 y la persona m s
una de las mentes mas gi es . . 1 Hablamos en inglés, intercalando
ciencia. Mostr6 ser un bo~bre sm igua .
ue contaba entonces con más

~:: ~Ío

algunas pala~ras en e~ie~::~ d!~u
~uidaba y lo llamaba "Geo~~,,,
de noventa anos, no se
J
. 1,
pan·ol Le presenté una edición
.
b"'
mezcla de mg es Y es
·
utilizando taro ien una . .
. del Dr Samuel Johnson, el padre de la
del siglo XVIII, del diccionano b
.6· a copia de su libro más reciente.
. graf' . 1
su vez me o sequt un
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ia mg esa y a
T
s acompañado de su esposa con
En 1968 nos visit6 en nuestra casa en exa, d"
. d
.
había casado en 1967, siendo ahora ivorcia o.
quien se
• l'
.
idi6 ue le leyera unos trozos en mg es
En nuestro pnmer encuentro me p
!tros mismos es como una lengua
moderno del inglés ~tiguo (que_ ~ar: nMe informó que durante los últimos
extranjera) Y, él los. cit6 en e~;~~ d~l noruego antiguo. En la ciudad de
meses se babia dedicado al
d h bla inglesa vivía este hombre que
Aires le.os de las masas e a
,
.
Buenos
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, d las personas de habla inglesa.
leía autores olvidados por la mayona e
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se nota que conoce profundaAl investigar la vida y las obr_as 1 e ..."r5o.'6 en Buenos Aires en 1899, de
la literatura mg esa. 1~ª
•
1
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,
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·- la familia hablaba inglés y mantema la
la casa y durante los ~os de su run~, a Lector voraz, Borges había leído
biblioteca repleta de libros e~ esa e:gu ~
a la edad de nueve dominaba
Don Quijote antes de c~~lir los oc ohaanos y primera traducción de este
1
. lesa lo suficiente para
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•
la engua mg
d O r Wilde El príncipe feliz. Siendo muy Joven,
idioma: el cuento corto e sea
d , .. , d 1914 a 1921. En Ginebra
dres Europa don e vivio e
lo llevaron sus Pª .
ª
. ' d ahí as6 a España. Frecuentaba un
completó sus estudios secundanos y . e b ~ 1 . fluencia del movimiento
.
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grupo de Jóvenes poeaf 1 C . s Assens denominado ultraísmo, llegando
literario forjado por R ae ansmo
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Mundo proclamando en
d
vimiento en e
uevo
,
a ser portavoz e ~t~ mo . ad
J , Enrique Rod6 y Rubén Darío,
oposición a los moVUillentos lig os con ose

378

la necesidad de escribir en un estilo aproximado al que Baudelaire y Mallarmé habían recomendado para el francés y que Ezra Pound había practicado
en el idioma inglés. Se abogaba por la reducci6n del poema a su elemento
primordial, la imagen, la supresión de adjetivos inútiles, la abolición del
adorno y la compresión de símbolos para ampliar el poder de sugestión.
Parece ser que Borges piensa en inglés; habiendo publicado dos poemas
en este idioma y además encabeza ensayos con títulos en inglés, por ejemplo Dreamtigers. Ha desempeñado el cargo de profesor de literatura inglesa
en la Universidad de Buenos Aires durante varios años. El tema de este
trabajo es precisamente "¿Qué forma toman las literaturas inglesa y norteamericano en las obras de Borges ?".
Antes de procurar resolver este problema, debemos definir la relación de
Borges con la lengua extranjera predominante en los círculos literarios de
América Latina: el francés. Desde fines del siglo XVIII, la lengua francesa
y los admiradores de Francia han sido la fuente intelectual de los escritores
hispanoamericanos. Voltaire, Diderot, Hugo, Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud,
Sartre, Camus, han influido en la vida intelectual de Hispanoamérica. A
la vez, los autores ingleses laureados por los franceses, eran casi los únicos
también ahí honrados. Por ejemplo, Byron, Poe y Whitman s6lo fueron
admirados después de ser reconocidos en Francia. En este punto Borges se
separa de los otros pensadores castellanos, porque no es seguidor de guías
franceses. Pero hay una paradoja en esta relación. Borges dice: "Le debo
muchísimo a Francia". La primera traducción de una de sus obras, por
ejemplo, fue al francés. Continúa: "Creo que incluso en España se me
considera con más seriedad ahora, quizá por encima de mis méritos, a causa
de mi consagración en Francia. Y lo mismo aquí, en Argentina". La primera revista que dedic6 un número entero a Borges fue l'Herne en 1964.
Sin embargo, insiste: "Tengo la impresión que hemos pasado del francés al
inglés y del inglés a la ignorancia. Hubo una especie de cambio. Admiro
a la literatura inglesa más que a ninguna, pero tengo la impresión que hemos
pasado del francés literario al inglés de Hollywood".

Borges se considera un precursor del movimiento hacia la literatura inglesa.
Pero ¿ cuáles son los escritores significativos de esta literatura? En cierto
sentido existe una ortodoxia en el estudio literario. Hay en todas las literaturas una jerarquía de escritores, y las personas que enseñan literatura ponen
énfasis en los right (autores) . Por ejemplo, en la literatura británica designamos entre los grandes a Chaucer, Shakespeare, Milton, Wordswortb, Tennyson; y en la literatura norteamericana a Emerson, Hawtorne, Melville,
Whitman, Eliot. Nosotros los profesores, repetimos el catecismo de los au-

379

�tores calificados como buenos. Pero Borges no tuvo la oportunidad -o no
llev6 la cadena- de haber estudiado la literatura inglesa con profesores del

e::

establishment.

La clave para el pensamiento de Borges es la que ~os P~:sen~ el
~ de un hombre que no madur6. En una entrevista d110: Me P
extrano
Sh
A Ch terton le leo
la vida leyendo a Stevenson, Kipling, Wells,
aw · · ·
esd
.
·
nal
lo releo y lo considero como a un amigo perso . .. Cuan o era 1oven,
y,
Whitman" s Una y otra vez en las obras y conversale1a enormemente
d
chacho aislado
ciones de Borges, encontramos el patron de lectura : un mu .
.
'blioteca
recaudada
por
un
aficionado
a
los
libros,
de
fmes
del
siglo
en una b1
,
· ··
mpletamente
XIX que escogi6 los volúmenes que le atraían segun su 1u1c10 co
. .,
'
.
1·zan las obras de Borges notan la repetic1on
personal. Los pentos que ana 1
.
.
.
de símbolos por ejemplo: el laberinto, el espeJo, el tigre, el h?ro qu\c~~.
, 't dos los demás libros.' Alicia Jurado comenta como le a ia
tiene en si O
•
h" Borges cuando
fascinado el tigre y tenemos un dibujo de un tigre que izo
.
era niño. En el libro El hacedor ( título traducido al inglés como Dreamtigers)

ª

·

,

leemos:
Pienso en un tigre. La penumbra exalta
La vasta Biblioteca laboriosa
y parece alejar los anaqueles;
Fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,
El irá por su selva y su mañana
y marcará su rastro en la limosa
Margen de un río cuyo no'fT!bre ignora
( En su mundo no hay nombres ni pasado
Ni porvenir, sólo un instante cierto).

Cunde la tarde en mi alma y reflexiono
Que el tigre vocativo de mi verso
Es un tigre de símbolos y sombras,
Una serie de tropos literarios
y de memorias de la enciclopedia
Y no el tigre fatal . ..
"
Enc••entro con Borges (Editorial Galerna,
• "Entrevista con Napoleón Murat en
~
Buenos Aires, 1968), PP· 87-92 ·
d University Press, Cambridge,
• M
L A The cyclical night (Harvar
k
Massa;:~~t~: 1968):• pp. 119-242; CHRIST, Ronald, The narrow act (New Yor
University Press, Nueva York, 1969)' pp. 163-189.

380

Ha mantenido el entusiasmo de un niño en su primer encuentro con el
objeto ajeno o personaje nuevo. El mundo estaba animado o en estado de
fluidez, no sujeto a formulaciones fijas y prejuicios concretos. La literatura
no toma forma según la mano muerta de profesores que muchas veces repiten sin comprender, las interpretaciones ya vacías y sin vida.
Podemos tomar como ejemplo de la actitud de Borges hacia la literatura
inglesa, la manera c6mo descubri6 a Donne. El lector moderno confronta
a Donne a través de T . S. Eliot. 5 En cambio Borges, quien cita a Eliot pero
no simpatiza con él, halla a Donne por medio de la prosa romántica de
Thomas de Quincey. Hoy en día casi nadie lee a De Quincey, autor de
Las confesiones de un epiófago inglés, pero a fines del siglo XIX era muy
leído. Un libro en prosa de John Donne, una defensa del suicidio Biathanatos,
fue comentado por De Quincey. El libro de Donne es la primera apología
del suicidio en tiempos modernos. Con vasta documentaci6n, citando a casi
ciento sententa y cinco autoridades, Donne en más de doscientas páginas
procura insistir en que ninguna ley, ni la de Dios, ni de la naturaleza, ni de
la raz6n, se viola si la persona, bajo ciertas condiciones, se suicida. Es un
libro de teología casuística, y Borges incluye a Donne entre los heresiarcas
hist6ricos. Una de las ficciones mejor conocidas, "Tres versiones de Judas"
según un crítico, toma como punto de partida a Biathanatos. El ensayo sobre Biathanatos escrito por Borges se incluye en Otras inquisiciones. Lo
que le atrae a Borges en la literatura inglesa, es la idea aislada o el detalle
olvidado, o el autor rec6ndito.
Podemos trazar los elementos anglosajones en las obras de Borges con
la ayuda de dos breves libros que contienen los apuntes para sus conferencias
dictadas en la Universidad de Buenos Aires, en su cátedra como profesor
de literatura inglesa. Estos libros son Una introducción a la literatura inglesa
y Una introducci6n a la literatura norteamericana. Comenta Borges sobre
De Quincey: "su obra entera, que abarca catorce volúmenes, está hecha
de artículos que en aquel tiempo equivalían, en extensión y profundidad,
a lo que hoy llamaríamos libros. Intent6, y muchas veces logró, como Sir
Thomas Browne, una prosa tan poética como el verso. . . Buscó un placer
intelectual en el opio; éste aumentaba su sensibilidad para la música y le
permitía entender o creer que entendía las páginas más abstrusas de Kant ...
Pequeño, frágil y singularmente cortés, su imagen perdura en la memoria
• Vea mi "John Donne, la llave de la poesía inglesa moderna", Hu manitas, V
( 1964), pp. 297-307.

381

�de los hombres como la de un personaje de ficción, no de la realidad.8 Esta
última descripci6n de De Quincey cumple bien con la de Borges mismo.

la religión hebraica y la búsqueda de "un puro razonador'', el detective Erik
Lonnrot, así como también el asesinato fabricado de Emma Zunz.

Al mencionar a Sir Thomas Browne, encontramos otro elemento inglés.
Borges alega en su lntroducci6n a la literatura inglesa, que éste "ha sido
juzgado el mejor prosista de las letras inglesas"/ y un crítico del estilo de
escribir de Borges encuentra en éste la intenci6n precisa de adaptar el estilo
de Browne al castellano.8 Pero hay muy pocas personas, salvo los especialistas
en la literatura inglesa, que ahora leen a Browne, quien es un autor casi olvidado. Pero Borges revivifica a autores muertos y vuelve a utilizar ideas que el
resto del mundo califica como agotadas. El estilo de Browne se distingue
por la mezcla de palabras de etimología latina y griega con palabras teutónicas, "latinismos y neologismos" (según Borges). El pensamiento de
Browne, dice Borges, en su primer libro Religio Medici (la religi6n de un
médico), "encierra una paradoja: los médicos eran tenidos por ateos".
Y sigue: "En su obra capital, Urnas sepulcrales, el sujeto es apenas un
pretexto para sabios y dilatados párrafos musicales, donde lo que se dice
es harto menos importante que lo que se sugiere".9 No por casualidad, el
amigo más cercano de Borges, Adolfo Bioy Casares, tradujo al castellano
este libro. Los profesores de inglés consideran Religio M edici su mejor obra.

H. G. Wells, considerado por algunos historiadores como el padre de la
ficción científica, procuraba unir la ciencia, a veces fantástica -por ejemplo en La máquina del tiempo-, con la ideología. Sin educación universitaria, pobre y enfermo, Wells muestra rasgos parecidos a los de Borges.
La ciencia de éste, en contraste con la de Wells, con sus investigadores
de planetas lejanos y el mundo futuro, regresa al pasado en La lotería en
Babilonia, a la obscuridad de la literatura en La busca de Averroes, o raras
veces se adentra en el futuro como en Tlon, Uqbar, Orbis Terlius. Wells
se opuso al cristianismo de Inglaterra, como Borges también examina con
admiración la herejía en Tres versiones de Judas.

Aunque "el horror de los espejos" (mencionado en el poema "Los Espejos") es, como dice el crítico Miguel Enguídanos, "tema recurrente en
toda la obra de Borges",1 º sin embargo Borges busca su propio reflejo en
los autores a quienes él imita. O quizás podríamos decir que Borges busca
a los autores que lo dupliquen a él.
Regresemos a otros escritores que influyer.on en él. Son como dije, autores
que ley6 en sus primeros años. Eran los escritores populares a fines del siglo
XIX y principios del presente: G. K. Chesterton, H. G. Wells y Rudyard
Kipling. Chesterton utilizaba el cuento policial para promover ideas filos6ficas, especialmente en los cuentos del Padre Brown, el detective sacerdote.
Con su amigo Bioy Casares, Borges hizo una edición de Los mejores cuentos
policiales, e incluyó un cuento de Chesterton.
Recordemos La muerte y la brújula con la integración de elementos de
• Una introducci6n... (Editorial Columba, Buenos Aires, 1965), p. 36.
• Ibid., p. 24.
• IRBY, op. cit., p. 133.
• Una introducci6n, p. 24.
,,, Borges: Sus mejores páginas (Prentice-Hall, lnc., Englewood Clifs, Nueva Jersey,
1970), p. 226.

382

Después de Wells Borges se acerca a otro autor que utilizó la ciencia como
vehículo para exponer su filosofía, C. S. Lewis. En una entrevista Borges
explicó c6mo había abandonado la poesía para dedicarse al género narrativo:
"En el año 1939 caí muy enfermo de una septicemia, como Dahlmann
en El Sur. La fiebre y el delirio fueron tales que creí enloquecer y temí
que ya no podría volver a escribir. No quería ni siquiera que mi madre me
leyera libros porque tenía miedo de no poder entenderlos. Una noche en
el sanatorio, ya un poco mejorado, ella me empez6 a leer un libro de C. S.
Lewis, Out of the silent planet, que acababa de llegar de Londres. De
pronto, descubrí que estaba llorando de alegría, porque sí entendía lo que
mi madre me leía. Entonces decidí escribir algo, pero algo nuevo y diferente para mí, para poder echarle la culpa a la novedad del empeño si
fracasaba. Me puse a escribir ese cuento que se llama Pierre Menard, autor
del Quijote." 11 Basta decir que durante los últimos diez años Lewis ha sido
descubierto como autor significativo, pero Borges lo había notado ya hace
más de treinta años.
En cuanto a la literatura norteamericana, el caso es paralelo. Borges expresa admiración anticipada a los grandes (en la literatura inglesa, Shakespeare y Milton: en la literatura norteamericana, Poe y Whitman), pero
le atraen aquellos factores que lo duplican a él mismo.
Como ya lo he mencionado, tenemos la ventaja de poder examinar el
esquema de la literatura en un pequeño libro de texto. Obra de no más
de sesenta y dos páginas, está dividida en catorce capítulos. Hay capítulos
u

"Entrevista con James E. Irby" en Encuentro con Borges, pp. 36-37.

383

,

�típicos, por ejemplo: "Hawthrone y Poe", "El Trascendentalismo", "Whitman
y Herman Melville". Pero hay otros, los últimos, "La Novela Policial",
"Science-fiction", "El Lejano Oeste" y "La Poesía Oral de los Pieles Rojas".
Cautelosamente los críticos norteamericanos han admitido la influencia del
oeste lejano, pero para Borges la vida de los cowboys y las novelas que la
reflejan, son verdaderamente dignas de ser estudiadas. Y Borges todavía
se anticipa a un futuro reconocimiento, al insistir en la importancia de la
poesía oral de los habitantes primitivos de América del Norte. Así como
entran en su literatura los gauchos y los indios de Argentina, de la misma
manera quiere que también se estudien personajes semejantes en la literatura
norteamericana.
Hemos notado su interés en la teología y la herejía. Podríamos comentar
también cómo introduce factores y nombres y mitos de los judíos y los árabes.
(Borges mismo tiene un poco de sangre judía.) Le interesan dos autores
puritanos, ahora recordados por los especialistas en historia y teología, Cotton
Mather y Jonathan Edwards. Creo que los puritanos son en ciertos aspectos,
probablemente los descendientes intelectuales de los judíos. Uno de sus
mejores poemas se titula "Jonathan Edwards".

EowARDS
( 1703-1758)

JoNATI-IAN

Este poema en parte justifica el juicio de Carlos Fuentes sobre la prosa
de Borges:
"Borges confunde todos los géneros, rescata todas las tradiciones mata
todos los malos hábitos, crea un orden nuevo de exigencia y rigo: sobre
el cual pueden levant~rse la iron~, el humor, el juego, sí, pero también
una profunda re~oluci6n que equipara la libertad con la imaginaci6n y
con ambas constituye un nuevo lenguaje latinoamericano ... ,, 12

Siempre hay la ironía, el humor, el juego. Siempre hay Borges.
En resumen, a~que Borges según su propia palabra se crió "en un jardín,
detr~, de una verJa con lanzas, y en una biblioteca de ilimitados libros ingleses , h~ llegado a ser la voz más poderosa de América Latina en la literatura uruversal.
A pesar de algunos rasgos en las literaturas exóticas las había adaptado
y las había convertido en una cosa nueva. Borges mu:Stra q
la ·
·
~
~
~~·
Cl n crea el mundo, el poeta es hacedor, el hombre es creador. Como dijo
en su poema "Mi vida entera":
"Creo que mis jornadas y mis noches se igualan en
pobreza y en riqueza a las de Dios y a las de
todos los hombres."

Borges no es inglés, ni es argentino, es hombre universal.
Lejos de la ciudad, lejos del foro
Clamoroso y del tiempo,_ que es mudanza,
Edwards, eterno ya, sueña y avanza
A la sombra de árboles de oro.
Hoy es mañana y es ayer. No hay una
Cosa de Dios en el sereno ambiente
Que no lo exalte misteriosamente,
El oro de la tarde o de la luna.
Piensa feliz que el mundo es un eterno
Instrumento de ira y que el ansiado
Cielo para unos pocos fue creado
Y casi para todos el infierno.
En el centro puntual de la maraña
Hay otro prisionero, Dios, la Araña.

384

:u La nueva novela hispanoamericana (Editorial Joaquín Mortiz Méxic
D F
1969), p. 26.
'
o,
· .,

385
humanitas.-25

�JORGE LUIS BORGES: LA LITERATURA
FILOSóFICA

DR.

HUMBERTO PrÑERA LLERA

Univenidad

de New York en
Madrid.

¿Es BoRGEs UN Pn.6soPo? Desde el punto de vista profesional, claro que
no lo es. Sin embargo, la literatura de ficción y el ensayo, que son las contribuciones suyas a la prosa, tienen en común una especie de trasfondo constituido por lo que me atrevería a calificar de "metafísico", aun a sabiendas
de cuán comprometido es este concepto. Metafísico porque, en efecto, en
un caso como en el otro, el escritor busca siempre lo mismo esencialmente,
es decir, esa realidad profunda adonde acuden todos los enigmas, que es
como decir todas las complicaciones a las cuales no alcanza del todo el intelecto. Cuestiones como las de la "eternidad", el "conocimiento", el "tiempo", el "espacio", el "movimiento", etc., aparecen constantemente en sus
escritos y dejan en el lector un vago sentimiento de imprecisión, de lo indefinible y a veces inexpresable, en una palabra, de todo eso que el filósofo
enfrenta por modo inevitable. Borges, que no es filósofo profesional, no ha
hecho un "sistema" -algo, por demás, anacrónico en nuestra época-, pero
es indudable que su obra sugiere una especie de sistematización de lo asistemático, totum reuolutum del que, sin embargo, cabe la posibilidad de
extraer una "estructura" constituida por esas nociones de "laberinto", "circularidad", "repetición" y alguna otra que, por no conducir a nada en particular, llevan, por lo mismo, a todas partes: pues la realidad es precisamente
para Borges inagotable repertorio de "salidas" sin salida precisa y definitiva.
No es un azar (otras de las nociones favoritas de Borges) que haya combinado tan acertadamente la ficción con el ensayo. Pues contemporáneamente
el pensamiento sigue esa curiosa dirección -digamos así- de una abstracci6n concreta, tal como podemos verlo, sobre todo, en el existencialismo, sea

387

�filos6fico o sea literario. Señor de su tiempo, Borges parece instalado c6modamente en el nuevo orden de cosas e intuye con admirable tino cuáles
han de ser ahora las directivas de esa toma de contacto con lo real, en que
siempre, de un modo o de otro, consiste el arte de pensar. Pues, por ejemplo,
aquello que inicia un tanto furtivamente el surrealismo en la literatura, es
lo mismo que, mutatis mutandis, lleva a cabo Husserl con la fenomenología.
En suma, que el conocimiento es, tiene que ser, a la vez intelecci6n e intuición.
En épocas de crisis -como sucede ahora- la filosofía es un poco de todo:
ciencia, arte, literatura y, además, por supuesto, filosofía. Tal cosa sucede
en el período helenístico (desde 323 a. C. hasta 565 d. C.) , como igualmente durante el Renacimiento y ahora en nuestros días. En esas épocas,
caracterizadas por una extraordinaria fluidez, en que, por lo mismo, nada
cristaliza de modo definitivo y particular, la cultura cobra un marcado aspecto "ensayístico", porque el pensamiento es siempre un pensamiento titubeante, en perpetua duda de todo. Se diría que después de varios siglos de
estabilidad, en que el orbe cultural queda repartido en distintos sectores y
dominado totalmente por las ideas típicas de cada sector, el espíritu humano
ya no es capaz de seguir tolerando las mismas ideas y, en consecuencia, se
siente desorientado, pues ha perdido la fe en dichas f6rmulas de pensamiento:
he ahí, pues, la tendencia a la "hipercrítica", que ocurre más que nada
porque todo se desintegra, se disuelve, y al faltar la indispensable "relación"
entre las cosas, el espíritu también se desintegra. La curiosidad del intelectual se dirige entonces hacia la pluralidad de las cosas, pues cada una
de ellas lleva consigo la posibilidad de una respuesta orientadora. Éste es,
en fin de cuentas, el Aleph en que consiste.la obra de Borges.

La vida parece dar weltas en tomo nuestro, o somos tal vez nosotros
los que damos weltas alrededor de ella, o quizás ocurre una cosa tanto
como la otra. Esto parece ser el pensamiento constante de Borges, es decir,
que nada se detiene, sino que, por el contrario, todo cuanto existe se mueve
vertiginosamente. De ahí su insistencia en ciertos elementos configurativos
como, por ejemplo, el "espejo", el "sendero", algunas figuras geométricas como el ''hexágono", etc. En consecuencia, la realidad es constante repetición de un mismo suceso, aun en el caso de que éstos parezcan producirse
por primera vez. Así, en el prólogo a la Historia de la eternidad, nos dice
lo siguiente:
No sé c6mo pude comparar a "inmóviles piezas de museo" las formas de
Platón y cómo no sentí, leyendo a Escoto Erígena y a Schopenhauer, que
éstas son vivas, poderosas y orgánicas. Entendí que sin tiempo no hay roo388

vimiento ( ocupación de lugares distintos en momentos distintos .
,
que tampoco puede haber
d (ocupac1on
. , de un ·) , no1 entendí
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momentos distintos). (Historia de la eternidad, Alianza Eme:s~~7lugar
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porque existen el t1'empo y el
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considerada como "retorno" 0 "repetic',
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etc.
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Borges.
fund ahora al pr~blema de~ Eterno Retorno según lo ve
sólo es posible sino ..::;~,~e dicha doctnnla ~ que la "repetición" no
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y esto es Jo que lleva a Hegel a formular con toda sole~nidad rep~ Cl n .

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Borges lucha afanosamente contra una idea que, en el fondo arece ado
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1
emos una smtesis de la famosa doctrina del Eterno Retorno tal como
o expone nuestro autor: lo., El mundo se compone de átomos 2 S
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I •
· o., u nu' en e universo, es finito. 3o., Sin embargo, es desmesurado, o sea
\

389

�que existen en proporciones cuantiosas. 4o., En un tiempo infinito deben
producirse todas las permutaciones posibles. So., Por lo mismo, el universo
debe repetirse. Ahora bien, notemos que se trata de un "tiempo infinito":
en este caso, ¿c6mo pueden alcanzarse todos los cambios posibles si el tiempo en que se efectúan no termina nunca? Pero, además, tal como ha conseguido
probar el matemático ruso-alemán Georg Cantor, hay una "perfecta infinitud
del número de puntos del universo" (]bid., p. 77) . Así, por ejemplo, "hay
tantos múltiplos de tres mil dieciocho como números hay" (]bid., p. 78) , y
si la serie de los números es infinita, entonces no hay término posible, porque
al 1 correspondería el 3018
6036
2
"
" 9054
"3
"
" 12072, etc. (!bid.)
"4

"

"

"

En consecuencia, Borges se burla-¿ de veras?- de la doctrina del Eterno
Retorno y nos dice:
Si el universo consta de un número infinito de términos, es rigurosamente
capaz de un número infinito de combinaciones -y la necesidad de un Regreso
queda vencida. Queda su mera posibilidad computable en cero. (lbid.,
p. 80.)
Mas antes de seguir adelante con este problema, es conveniente hacer la
siguiente observaci6n: en su crítica de la doctrina del Eterno Retorno Borges
se refiere a las cosas, pero no a los sucesos. Por eso debemos preguntar si
acaso están compuestos igualmente de át~mos. Claro está que si se piensa,
o se cree que, por ejemplo, la Revoluci6n Francesa es la suma de los seres
humanos que en ella actuaron; el papel donde redactaron las leyes, los decretos, las disposiciones o lo que fuese; las armas usadas y sus respectivos
proyectiles, y así sucesivamente, entonces puede hablarse de un Eterno Retorno como de algo compuesto por átomos. Pero, con todo, ¿ acaso no hubo
otra cosa que son los sentimientos, los pensamientos, el heroísmo de unos
actos y la vileza de otros, etc., que no cabe imaginar compuesta por átomos?
Creo que este reparo haría a Borges detenerse un poco en su mencionada
crítica.
Por otra parte, Borges no simpatiza con la idea de "haber vivido ya ese
momento" (!bid., p. 90). Sin embargo, al hacerlo olvida aquello que Proust
ha dejado en su obra como comprobación de que lo vivido puede reproducirse (el caso de las "magdalenas" y la taza de tilo) . Además, ¿ es posible
ponerle límite al recuerdo? ¿Cómo saber que lo recordado remonta a diez
390

años atrás o a un siglo? Desde luego que lo descubierto por Proust pertenece
al "recuerdo involuntario", pero no deja de ser un modo inmediato, automático, de "revivir" el pasado. Se dirá que, de todas maneras, el que experimenta ese momento sabe que se trata de un "recuerdo". ¡ Ah!, pero es
que la experiencia proustiana (en este caso) , puesto que se efectúa en forma
involuntaria, traslada aunque sea fugazmente, a la persona a un estado ya
vivido, en cuya fugacidad se anula la conciencia del recuerdo (por eso es
"memoria involuntaria").
Borges no comprende cómo es que "dos procesos idénticos dejan de aglomerarse en uno'' (!bid., p. 93), pero se debe a que pasa por alto el detalle
de la interposición del tiempo, gracias a lo que podría haber dos procesos
idénticos, aunque se piense en la imposibilidad de tal suceso. Pero si vamos
a afinar la especulaci6n a este respecto, es decir, sobre la posibilidad, primero, de la identidad, y luego de su efectuación temporal, llegaremos a
cierta certidumbre, como, por ejemplo, la identidad de la repetici6n de la
existencia del hombre, o sea que el hecho de esa repetición -como tal hecho- es de una rigurosa identidad con los anteriores y los siguientes. Borges,
entonces, parece olvidar este importante detalle y es así como llega finalmente -según creemos- a la conclusi6n de que si no hay identidad es imposible toda reiteración, mucho menos esa de carácter global como sería la
del Eterno Retorno, y dice:
A falta de un arcángel especial que lleve la cuenta, ¿qué significa el

hecho de que atravesamos el ciclo trece mil quinientos catorce, y no el primero
de la serie o el número trescientos veintidós con el exponente dos mil?
(!bid., pp. 93-94.)

Y agrega entonces:
Nada para la práctica -lo cual no daña al pensador. Nada para la inteligencia- lo cual ya es grave. (!bid., p. 94.)
No sé si el mismo Borges, cuarenta años después de escritas estas últimas
palabras, podría explicar su verdadero significado, quiero decir: por qué
es grave para la inteligencia. Pues en pocas palabras ha establecido una
especie de contradicci6n que consiste en afirmar que, en la práctica, al pensador le da lo mismo estar en un momento que en otro del tiempo, pero,
en cambio, a ese mismo pensador ha de afectarle la imposibilidad de encontrar un significado para el universo. Entonces, ese "en la práctica" ¿ acaso
no alcanza también al pensador? Pues aunque éste no pueda evadirse de
la cotidiana circunstancia de ese "en la práctica", su mundo real y eficaz
es el del pensamiento, de manera que la cuesti6n planteada sí le afecta
391

�-"prácticamente"- al pensador. Aunque, por supuesto, bien puede ser toda
esta disquisici6n algo tras lo cual se esconde -fina y deliberadamente- la
ironía borgesiana.

de vencerlo en la discusión, lo denuncia y lo lleva al quemadero; para, más
tarde, descubrir en el Cielo que "para Dios el heresiarca y él forman una
sola persona" (Historia de la Eternidad, op. cit., p. 102).

Por otra parte, si el mundo, la realidad en que vivimos, no fuese, de cierto
modo, una constante repetición de todo, ¿qué sería de la realidad? En ese
caso, como el mismo Borges lo admite, habría que suponer esa segunda realidad del Vacío, la cual estaría repitiéndose intermitentemente entre cada
dos "realidades" que desaparecen en dicho Vacío. De no ser así, ¿por qué
la rotación de la Tierra alrededor del Sol en veinticuatro horas ( ni más ni
menos) ? ¿Por qué el ciclo de las estaciones, o el volver a ser "niños" a
medida que la vejez tiende a hacerse provecta? En la Historia -como ya
hemos dicher- hay cierta reiteración de problemas que responden a la condición misma del hombre; de ahí que muchas veces nos asombra ver -con
distinto ropaje- la repetición de sucesos muy lejanos ya de nosotros. Y si
no podemos explicarnos completamente estos fenómenos es debido a nuestra condición de seres finitos, incapaces de "ver" en la infinidad del tiempo
y el espacio.

¿Está, pues, todo en todo? ¿Es acaso el mundo la panspermía de que
nos habla Anaxágoras? Conforme con el criterio de Marco Aurelio, con
el libro de los Salmos, con Schopenhauer, resulta que la doctrina del Eterno
Retorno está ya en cada uno de nosotros. Tal vez es Marco Aurelio quien
lo declara del modo más impresionante: "Quien ha mirado lo presente ha
mirado todas las cosas: las que ocurrieron en el insondable pasado, las que
ocurrirán en el porvenir". (Soliloquios, libro VI.) ¿ Qué podemos inferir de
estas solemnes palabras del emperador filósofo? Desde un punto de vista
muy relativo, es indudable que el presente lleva consigo, a causa de su histórica inevitabilidad, todo eso a lo cual se llama "pasado", y -aunque con
rigurosas precauciones-- es posible admitir que, en efecto, si todo presente
es el pasado virtual de otro presente al cual llamamos "futuro", éste, de algún modo, ya está prefigurado en aquél. Reduciendo, pues, la cuesti6n al
ámbito estricto de la técnica historiográfica contemporánea, se puede decir
que Marco Aurelio tiene razón, pues su "intuitivo" hallazgo se ve confirmado,
hasta cierto punto, en nuestros días. Ahora bien, la orgánica relación de
pasado-presente-futuro, según nos la ofrece la ciencia historiográfica, no quiere
decir que podemos tener clarísima conciencia de todo cuanto ya pasó, ni
muchísimo menos de lo que vaya a ocurrir, sino simplemente que nuestra
"sabiduría" -si hemos de poseer alguna- está dada en esa serena y grave
reflexión que, como hijos del tiempo, podemos hacer, ya que está condicionada en nuestro presente lo mismo por lo que, siéndonos anterior, nos
domina y conforma, como por eso otro de lo que se alimenta nuestra vida
(nuestro presente), es decir, el futuro. Marco Aurelio tiene razón: el presente atesora pasado y futuro porque somos hijos del tiempo, y si el presente
puede enseñamos todo es porque, en definitiva, fuera de él, no es posible
aprender nada.

Pero Borges no renuncia a habérselas con el tema. "Yo suelo regresar
eternamente al Eterno Regreso" (Ibid., p. 97), nos dice graciosamente en
otro de sus ensayos sobre El tiempo circular. Comienza refiriéndose a los tres
modos fundamentales de este tiempo: lo., Platón, quien asevera en el párrafo
39 del Timeo que "los siete planetas, equilibradas sus diversas velocidades,
regresarán al punto inicial de partida" (]bid.). 2o., Nietzsche, quien se funda en "la observación de que un número n de objetos [ ... ] es incapaz
de un número infinito de variaciones" (Ibi~., p. 98). 3o., El de la "concepción de ciclos similares, no idénticos" (]bid., p. 100). Según Borges, este
último es "el menos pavoroso y melodramático, pero también el único imaginable". ( ]bid.) Tercer modo, propuesto de muchas maneras ( desde Brahma,
pasando por Hesíodo, hasta Poe), que se reduce a lo siguiente: ~o hay pasado ni futuro sino sólo presente. En lo que concuerdan el estoico Marco
Aurelio y el filósofo alemán Schopenhauer. De acuerdo con el primero,
"nadie pierde el pasado ni el porvenir, pues a nadie pueden quitarle lo que
no tiene" (Soliloquios, 14); mientras que el segundo afirma que "nadie ha
vivido en el pasado, nadie vivirá en el futuro; el presente es la forma de
toda vida" (El mundo como voluntad y representación, I, 54) . De esta manera, la vida, la existencia, eso que llamamos Historia, reside lo mismo en
el instante que en la eternidad. Se trata, pues, de una analogía, nunca de
una identidad, puesto que todo está en cada uno de nosotros, en cada instante,
por infinitesimal que sea. De ahí la posibilidad de ese teólogo, imaginado
por Borges, que se pasa la vida tratando de confutar a un heresiarca; luego
392

¿ Será esto el Aleph borgesiano? ¿ Será esa piedra la que lleva consigo
"sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos?"
(El Aleph, editorial "Emecé", B. A., 1957, p. 161). ¿Y por qué no igualmente todos los tiempos? ¿Acaso no nos dice en El Aleph, al ver "la pequeña
esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor" ( El Aleph): "vi en Inverness
a una mujer que no olvidaré" ( ]bid., p. 164), y piensa uno que pudo haber
estado allí desde hace siglos? Tal vez no sea sólo el presente lo que El Aleph
revela ...
Hay otro detalle que tal vez permita probar, o al menos esperar, que
393

�Borges no desecha del todo la posibilidad del Eterno Retomo. En el cuento
El Zahir nos dice lo siguiente:

En los velorios el progreso de la corrupción hace que el muerto recupere
sus caras anterio:es. En alguna etapa de la confusa noche del seis, Teodelina
Villar fue mágicamente la que fue hace veinte años [ ... ] Más o menos,
pensé, ninguna versión de esa cara que tanto me inquietó será tan_ memorable
como ésta; conviene que sea la última, ya que pudo ser la pnmera [ • • •]

(!bid., p. 105.)
Pero Borges, por lo que se ve, vuelve con frecuencia sobre_ la cuestión de
la eternidad con distintos pretextos, unas veces en forma directa, otras en
forma indir:cta, y si lo hace es porque le atrae el tema, diríamos q~e con
la atracción del abismo, porque, en fin de cuentas, este de la eterni,dad es
un tema abismal. Tal vez concuerda con Unamuno -lectura en el muy
preferida- en aquello que en una ocasi?n dice ~l gran vasco: "Es una
meditación que sacude las raíces del alma esta del tiempo d:sc~san~o en la
eternidad, de nuestra vida fluyendo sobre la eterna vida de Dios . (Nicodemo
el fariseo, ed. Afrodisio Aguado, t. III, p. 1~7.) De tal manera concuer~a,
que por vía cordial acaba admitiendo la realidad de lo _eterno, aunque, ~1alécticamente, no lo acepte. Esto se ve claramente al fm~l ~el ensayo _titulado Historia de la eternidad, donde, tras oponerse a vanas interpretaciones
de dicha eternidad -desde los griegos hasta ahora-, concluy~ ~n su propia experiencia sobre ¿1cha cuestión, y confiesa que el sentimiento de la
misma se le dio en una ocasión, de esta manera: según Borg~s, se tra~ d~
"una pobre eternidad sin Dios, y aun sin otro poseedor y . sin arq~etipos
(Historia de la eternidad, op. cit., p. 39) .. El autor se enco~traba accidentalmente en la localidad de Barracas, próxima a Buenos Aires, y esa noche
la contemplación del lugar le trajo estas reflexiones:
"Me quedé mirando esa sencillez. Pensé, con seguridad en voz alta: _Esto
es lo mismo de hace treinta años [ ... ] Conjeturé esa fecha: época reciente
otros países pero ya remota en este cambiadizo lado del mundo [ .. -1
en
'
El fácil pensamiento
Estoy en mil ochocientos y tanto d''d
eJo e ser, unas cuantas
aproximativas palabras y se profundizó a realidad.
sen_ti muert~, ~e
sentí percibidor abstracto del mundo: indefinido temor imbU1do de ciencia
·
lanºdad de la metafísica No creí, no, haber remontado las
que es 1a meJor c
·
ºd
presuntivas aguas del Tiempo; más bien me sospech~ posee~or del se,nti o
reticente O ausente de la inconcebible palabra eternidad. Solo despues al-

M:

cancé a definir esa imaginación."
"La escribo, ahora así: Esa pura representación de hechos homogéneos
-noche en serenidad, parecita límpida, olor provinciano de la madreselva,

barro fundamental -no es meramente idéntica a la que hubo en esa esquina
hace tantos años; es, sin parecidos ni repeticiones, la misma [ ... ] (]bid.,
p. 41.)"

Y concluye de esta manera:
"[ ... ] la vida es demasiado pobre para no ser también inmortal. Pero ni
siquiera tenernos la seguridad de nuestra pobreza, puesto que el tiempo, fácilmente refutable en lo sensitivo, no lo es también en lo intelectual, de cuya
esencia parece inseparable el concepto de sucesión. Quede, pues, en anécdota
emocional la vislumbrada idea y en la confesa irresolución de esta hoja el
momento verdadero de éxtasis y la insinuación posible de eternidad de que
esa noche no me fue avara. (!bid., p. 42.)"
Vemos que Borges nos presenta el caso de su "experiencia" (por vía emotiva) de la eternidad. Se trata de un "sentimiento", pero en forma alguna
de una "idea", pues el ensayo a que nos referin?,os en este caso es probada
decisión suya de rechazar cualquier forma de "especulación" sobre tema tan
evanescente como el de la eternidad. Mas Borges sabe que no hay manera
de librarse no ya de la tentación, sino de la necesidad de "pensar'' en la
eternidad. Por eso al final de ese preciso y profundo libro que es la 2tica,
su autor, Spinoza, nos dice: Sentimur, experimur que nos esse aeternus, no
obstante ser una de ésas muy trabajadas obras a golpes de puro razonamiento.
Y eso es lo que deben haber sentido y experimentado los hombres de todos
los tiempos. La Hélade culta y civilizada frecuentó la cuestión de la eternidad dejándonos una herencia "intelectual" que todavía aprovechamos. Todo sobreviene en este respecto porque la realidad es mudable, así que nada
deja de ser cambiante y transitorio. El acaecer es sinónimo de finitud y,
por lo mismo, está regido por la ley inexorable del comienzo y el fm. Dramático quid pro quo del cual queda, como única salida, "pensar'' o "imaginar" otra realidad que ni nace ni muere y, en consecuencia, allí concurren
todas las cosas en inmutable simultaneidad desprovista de "antes" y "después", es decir de tiempo. Pero al enfrentar esa contradicción de lo factual
(temporal) y lo pensado (intemporal) se empieza explicablemente por considerar esto último como si fuese la duraci6n infinita del tiempo. Tal es la
creencia popular, sustituida, en el caso del filósofo, por la idea de la eternidad
como realidad supratemporal. Así, por ejemplo, Platón sostiene (Fed6n,
103 E) que la eternidad consiste en la "eterna duración de las cosas", desde
su mismo comienzo. Y algo parecido dice Aristóteles (Física, VIII, 263 y ss.) :
que las cosas son eternas desde el principio de ellas. Deseoso de dejar claramente sentadas la distinción y separación de tiempo y eternidad, Platón precisa en su cosmología (Timeo, 37 D) que no hay relación entitativa entre

395

394

�ambos, 0 sea que la eternidad no es el tiempo proyectado al in~inito. Sin
embargo, admite que el tiempo es la "imagen móvil" de la eternidad. Mas
el heleno se quedó siempre en la idea de que el tiempo se mueve en la
eternidad, como si éste lo antecediera sirviéndole de respaldo. Vemos así
que Plotino (Enéadas, III, 7o.) afirma que la eternidad es el fundam_ento
de la temporalidad. Cierto es que hay todo un mundo donde mora lo inteligible -es decir los arquetipos-, el cual carece de pasado y futuro, por lo
que es puro presente; mas, como vemos, la relación de la eter_nidad con _el
tiempo queda en pie, y así continúa hasta nuestros días. De ~1 que el Cnstianismo adopte, con las necesarias variaciones, esta misma tes1~. Tanto San
Agustín como Boecio distinguen curiosamente entre sempitermdad (lo que
º d ( o sea 1o eterno que "tá"
transcurre sin jamás detenerse) y etermda
es
Y,
además, "permanece"). De esta manera, mientras lo sempiterno se mueve
sine dio lo eterno es inmóvil. Pero esta relación de tiempo y eternidad no
cesa de' atraer a los pensadores, y así vemos que para Hegel la eternidad
es la "absoluta intemporalidad ( absolute Zeitlegsikeit), en tanto que Bergson
afirma que la eternidad es movible, pues ella --eom~ sucede con la d~raci6ncarece de la capacidad de anticipar el futuro. Mientras que Louis La:elle
niega que la eternidad se encuentre "más allá" del tiempo Y como s1 los
separase un abismo insalvable.
Hemos traído a colación esta sumarísima "historia" del problema de ese
conflicto insoluble de eternidad y tiempo, porque, en el fondo, todo se reduce desde su comienzo, a que el hombre no se resigna a aceptar eso que
dice 'el Eclesiastés (II, 16): ''No hay recuerdo duradero ni del sabio ni del
necio; al correr de los días, todos son _olvidados". Es cierto, quizás,alpero
nos resistimos a creerlo. Por eso vemos a Parménides defender la tot ausencia de cambios mientras Heráclito los concibe como un dejar de ser para
volver a ser ad i~finitum. En suma: la reacción a fa:or de una úl~a Y
definitiva permanencia. Así también Borges, a cuyo estrrnulante ?ensamiento
acerca de cómo se ha concebido la eternidad pasamos a refenrnos ahor~.
"El tiempo [nos dice} es un problema para nosotros, un tembloroso Y_ exigente problema, acaso el más vital de la metafísica; la eternidad, un ¡uego
una fatigada esperanza." (Historia de la eternidad, op. cit., p. 15. El sub0
rayado es mío.) Para nuestro autor "la eternidad es una imagen _hecha c~n
sustancia de tiempo" (!bid., p. 16), y es indiscutible que en esto tiene ~azon,
pues no hay lugar a refutar esa otra convicción borgiana d_e que el bem~o
es "misterio metafísico, natural, que debe preceder a la eternidad, que es hiJa
de los hombres'' (!bid.). En efecto, una cosa es tan cierta como la ?tra,
pues ya San Agustín, quince siglos antes, había dicho en las Conf~swnes
(libro XI): "¿El tiempo? Pues cuando me lo preguntan, no lo se; mas

cuando no me lo preguntan, ya lo sé". Es, pues, un misterio, algo de lo
que sólo cabe conjeturar, aunque, a diferencia de la eternidad, lo sentimos
constantemente, pues "duramos", es decir pasamos; en tanto que la eternidad la "concebimos", o sea que es hija de nuestro pensamiento.
Otro punto sobre el que se detiene la atención de Borges es el de la simultaneidad de los tres tiempos (pasado, presente, porvenir) en el caso de la
eternidad según Platón, San Ireneo y el nominalismo, y cita libremente a
Plotino -seguidor, como sabemos, de Platón-: "Los objetos del alma son
sucesivos, ahora Sócrates y después un caballo [ ... }; pero la Inteligencia Divina abarca juntamente todas las cosas. El pasado está en su presente, así
como también el porvenir [ ...] (Historia de la eternidad, op. cit., p. 18.)
Y añade: ''En una sola eternidad las cosas son suyas: esa eternidad que el
tiempo remeda al girar en tomo del alma, siempre desertor de un pasado,
siempre codicioso de un porvenir". (!bid., pp. 19-20.) Mas Borges no se
siente convencido ante esa mansa y multitudinaria realidad de los arquetipos
propuesta por Plotino a los hombres, sin duda, el "inmóvil y terrible museo
de los arquetipos platónicos" (!bid., p. 20). En la necesidad de escoger entre
materia y forma, el autor se decide por la primera: "Para nosotros, la última y firme realidad de las cosas es la materia -los electrones giratorios
que recorren distancias estelares en la soledad de los átomos [ . .. ]." (!bid.)
Nada, en consecuencia, para él de esa llevada y traída imagen de dos realidades, una la que graba y otra la grabada. Y, sin embargo, ¿ cómo negarse
a admitir que "los individuos y las cosas existen en cuanto participan de la
especie que los incluye, que es su realidad permanente?" (!bid., pp. 21-22.)
Pues no es fácil refutar esa venerable noción de las "formas" que sirven de
modelo a la multitudinaria individualidad: "Por ejemplo, la Mesidad, o
Mesa Inteligible que está en los cielos: arquetipo cuadrúpedo que persiguen,
condenados a ensueño y frustración, todos los ebanistas del mundo". (!bid.,
p. 23.)
Borges, por supuesto, no descuida el detalle de las varias dificultades con
las que tropezó Platón al construir su "mundo ideal". Cualquier estudiante
aprovechado de filosofía las recuerda fácilmente, pero no está de más que
dejemos ver cómo las presenta Borges:
"Ignoro si mi lector precisa argumentos para descreer de la doctrina platónica. Puedo suministrarle muchos: uno, la incompatible agregación de voces genéricas y de voces abstractas que cohabitan sans gene en la dotación
del mundo arquetipo; otro, la reserva de su inventor sobre el procedimiento
que usan las cosas para participar de las formas universales; otro, la conjetura de que esos mismos arquetipos asépticos adolecen de mezcla y de va-

397
396

�riedad. No son irresolubles: son tan confusos como las criaturas del tiempo[ ...]." (lbid., p. 24.)
Pasamos ahora a la segunda de las grandes concepciones de la eternidad
comentadas por Borges. Acude, en primer término, el libro XI de las Con!esiones de San Agustín, tesis cristiana que arranca del "misterio profesional
de la Trinidad" (Ibid., p. 26). A Ireneo, obispo de Lyon en el siglo II y
enérgico opositor del gnosticismo, debemos el comienzo de la misma. Para
entender por qué actuó como lo hizo, acudamos a este esquema de Borges:
"El Verbo es engendrado por el Padre, el Espíritu Santo es producido por
el Padre y el Verbo. Los gnósticos solían inferir de esas dos innegables operaciones que el Padre era anterior al Verbo, y los dos al Espíritu Santo. Esa
inferencia disolvía la Trinidad. Ireneo aclaró que el doble proceso -generación del Hijo por el Padre, emisión del Espíritu Santo por los dos- no
aconteció en el tiempo, sino que agota de una vez al pasado, el presente
y el porvenir. La aclaración prevaleció y ahora es dogma [ ... ]." (!bid.,
p. 27.)
Lo que ha dado que hacer esta famosa concepción de la eternidad al modo
cristiano, es algo cuyo conocimiento requiere de una infinita paciencia. "La
buena conexión y distinción de las tres hipótesis del Señor [dice Borges] es
un problema inverosímil ahora, y esa futilidad parece contaminar la respuesta [ ...]" (]bid.), aunque si ·la consideramos relacionada con el misterio
de la "redención" se hace mucho más explicable, pues así es como queda
Cristo a la altura del Padre:
"Entendemos que renunciar a la Trinidad -a la Dualidad, por lo menos-es hacer de Jesús un delegado ocasional del Señor, un incidente de la historia, no el auditor imperecedero, continuo, de nuestra devoción. Si el Hijo
no es también el Padre, la redención no es obra directa divina; si no es eterno, tampoco lo será el mcrificio de haberse denigrado a hombre y haber
muerto en la cruz[ ... ]." (]bid., p. 28.)
Y remata lo que se acaba de decir con este pensamiento:
"Generación eterna del Hijo, procesión eterna del Espíritu, es la soberbia
decisión de Ireneo; invent:ión de un acto sin tiempo, de un mutilado zeitloses
Zeitwort, que podemos tirar a venerar, pero no discutir [ ... ]." ( Ibid., p. 29.)
Mas hay que tener en cuenta la absoluta simultaneidad del primer instante del tiempo con el primero de la Creación, pues, de otra manera, habría que suponer una eternidad anterior a la Creación, con un Dios desocupado, especie de "primer motor inmóvil" aristotélico.

He ahí el quid de la cosa, aunque Borges se limita sólo a mencionarlo.
La eternidad griega nada tiene que ver con el tiempo desde el punto de vista
estricto de la Creación; pues -asevera Platón- el Demiurgo trabaja con lo
que ya existe, el Dios cristiano, en cambio, opera desde la Nada que es
simultánea con el Creador y con el acto de la Creación. Por eso mismo,
aunque Borges no penetra en su verdadero significado, la definición que da
Boecio de la eternidad: .A.eternitas est interminabilis vitae tota, simul, et
perfecta possesio ("La eternidad es la completa posesión entera, pedecta y
simultánea de una vida interminable") (De Consolatione, V), esta definición, repito, se hace teniendo en cuenta esa vida creada que, sin embargo,
puede hacerse tan eterna como la eternidad, gracias a la indudable relación
existente entre la eternidad de la que ha surgido el hombre y a la que regresa, para su bien o su mal, después del mundo. Dios es, entonces, la simultánea concurrencia de todo, porque la eternidad "cósmica" de los griegos
se transforma en esa otra de la mente divina, porque --como dice Borges"su eternidad registra de una vez (uno intelligendi actu) no solamente todos
los instantes de este repleto mundo sino los que tendrían lugar si el más evanescente de ellos cambiara -y los imposibles, también. Su eternidad combinatoria y puntual es mucho más copiosa que el universo". (Historia de la
eternidad, op. cit., p. 34.) Y concluye con estas palabras &lt;letras de las cuales
se percibe el dejo de ese fino humor borgiano:
"El universo requiere la eternidad. Los teólogos no ignoran que si la
atención del Señor se desviara un solo segundo de mi derecha mano que
escribe, ésta recaería en la nada, como si la fulminara un fuego sin luz. Por
eso afirman que la conservación de este mundo es una perpetua creación
y que los verbos conservar y crear, tan enemistados aquí, son sin6nimos en
el Cielo." (lbid., p. 35.)
Hemos pasado revista a dos formas diferentes de eternidad: "una, la plat6nico-plotiniana (el realismo basado en los arquetipos) ; otra, la que quiere
congregar en un segundo los detalles del universo" (Ibid.), es decir el nominalismo. Mientras la primera defiende la primacía del género, la segurn..la
reivindica. para sí la del individuo. Mas Borges admite que la eternidad
"arquetípica" permite soñar al menos con un mundo más estable y, por lo
mismo, menos desalentador. "Lo cierto [dice} es que la sucesión es una intolerable miseria y que los apetitos magnánimos codician todos los minutos
del tiempo y toda la variedad del espacio." (!bid., p. 37.) Y como si todo
el excursus efectuado a lo largo de esta "historia" hubiera de servirle para
reconciliarse con la esperanza de la eternidad, agrega:
Es sabido que la identidad personal reside en la memoria y que la anula-

399
398

�ción de esa facultad comporta la idiotez. Cabe pensar lo mismo del universo. Si una eternidad, sin un espejo delicado y secreto de lo que pasó por
las almas la historia universal es tiempo perdido, y en ella nuestra historia
personal '.__la cual nos afantasma incómodamente. No basta con. el disco
gramofónico de Berliner o con el perspicuo _cinematógrafo,, mer~ ~enes
de imágenes, ídolos de otros ídolos. La eterrudad es una mas copiosa mvención. Es verdad que no es concebible, pero el humilde tiempo sucesivo lo es.
Negar la eternidad, suponer la vasta aniquilación de los años cargados de
ciudades, de ríos y de júbilos, no es menos increíble que imaginar su total
salvamento. (Ibid.)
Sí, en efecto, Borges avanza hacia esa reconciliación al cerrar este ensayo.
Veámoslo, para también terminar nosotros:
"[ ...] El hombre enternecido y desterrado que rememora JJ?sibi~dades
felices, las ve sub specie aeternitatis, con olvido total de que la ejecución de
una de ellas excluía o postergaba las otras. En la pasión, el recuerdo se inclina a lo intemporal. Congregamos las dichas de un pasado en una sola
imagen; los ponientes diversamente rojos que miro cada tarde, ser~ en el
recuerdo un solo poniente. Con la previsión pasa igual: las más mcompatibles esperanzas pueden convivir sin estorbo. Dicho sea con otras palabras:
el estilo del deseo es la eternidad [ ... ]." ( ]bid., p. 38.)
A Borges, controversia! y paradójico, frecuentador consuetudinario del
"misterio" y dotado de ese humor venido de la convicción de ~ue nada_ hay
sin el contrario que nivela y corrige; Jorge Luis Borges, repito, se siente
igualmente atraído por la filosofía, ese arte de la resp~esta siemp~e buscada
y siempre diferida. Sabemos, por ejemplo, que se piensa con ideas, ~ero
a lo largo del tiempo transcurrido desde Platón a nuestros ~ías, seguim?s
sin saber qué es ese duendecillo que teje la tela del pensamiento: ¿:stan
"dentro" 0 "fuera" de nosotros? Y su origen, ¿ cuál puede ser? De igual
manera sucede con el movimiento, uno de los fenómenos más familiares al
hombre. Mas si remontamos toda la espesa maraña de teorías, hipótesis, leyes, experimentos, etc., a los que se pretende reducir dicho fenómeno, llegamos a la conclusión de que no sabemos si, en realidad, las cosa~ se mue".'~n
no. Cuestión de la cual se apropian los griegos, con su habitual pas10n
0
dialéctica, con el único resultado seguro e indiscutible de agruparse en dos
bandos a favor y en contra, respectivamente, del movimiento. Y Borges,
apasio~ado de la contradicción, se siente atraído por la del susodicho .fenómeno y welve sus ojos a la ya venerable cuestión parmenídea de la imposibilidad de afirmar la existencia del movimiento. Por lo mismo, en La perpetua carrera de Aquiles y la tortuga replantea, una vez más, la consabida

400

disputa acerca del movimiento. Mas para entrar en la participación de
Borges en tan delicado asunto, bueno será que ~amos un breve preámbulo
1
acerca del mismo.
El panorama de la filosofía griega se divide en el siglo VI a. de C. en dos
grandes criterios, uno de los cuales reconoce como jefe a Perménides de Elea,
mientras que el otro alínea junto a Heráclito de Efeso, llamado a veces el
Oscuro a causa de su cegadora claridad. Pues bien, mientras Parménides
niega la posibilidad del movimiento, Heráclito sostiene lo contrario, o sea
que sólo hay movimiento. Según su opositor, la realidad es eterna por ser
increada, imperecedera, inmutable, indivisible e inmóvil. Ahora bien, movimiento no quería decir en Grecia solamente el cambio de lugar, sino, además, cualquier alteración (cambio) experimentada por las cosas. Si la realidad es como lo predica Parménides, el movimiento es completamente imposible, ya sea en sentido espacial, ya lo sea como alteración o desplazamiento
de un modo de ser a otro, etc. En consecuencia, como dice Parménides, "el
ser, es; el no ser, no es". De manera que ni siquiera se puede pensar en lo
inmóvil como la total carencia de movimiento. Y en cuanto a Heráclito,
éste sostiene que la realidad es cambio continuo, de tal modo incesante, que
no hay inmovilidad alguna. Mas si se piensa en la intransigente posición respectiva de un filósofo y el otro, pronto se advierte que hay cierta conciliación
entre ambas tesis, porque un movimiento total y permanente podría muy
bien equivaler a un idéntico reposo, ya que si todo se mueve, ¿ cómo advertir que algo se mueve? Mas sigamos adelante con la cuestión que nos ocupa,
que de Parménides pasa a su discípulo Zenón, quien la sostiene y defiende
aún más radicalmente. Pero antes hemos de hacer una advertencia sobre
la cual volveremos más adelante, y es que si Parménides y Zenón pueden sostener tal cosa es porque todo ello tiene lugar en el ámbito del pensamiento,
donde preside la inmovilidad, pues el movimiento es un hecho del que no
cabe dudar. Pero como "movimiento" significaba a la vez cambio cualitativo, es decir de naturaleza o de modo de ser, para encontrar algo subsistente detrás de lo cambiante se imponía "inferirlo", o sea "pensarlo", pues
los sentidos son incapaces de trascender las variaciones en que consiste el
movimiento, sea cual sea. La hazaña parmenídea consiste, entonces, no en
encontrarse con el mundo inmediato que se nos viene encima constantemente, sino en buscar otro que pueda imaginarse como el verdadero. Ahora
bien, si tras todo lo que cambia hay -debe haber- algo que sea inmutable
e inmóvil, de ahí se concluye que la verdadera realidad es esa increada,
imperecedera, inmutable e inmóvil. Y de esta tranquilizadora suposición se
ha servido el alma occidental hasta nuestros días. ¿Acaso puede ser móvil

401
bumanitas.-26

�y cambiante la ley que explica éste o aquel fenómeno? He ahí la decisiva
consecuencia del pensamiento de Pannénides.
Mas Zen6n, quien, como su compañero Meliso, parece haber sido uno de
esos "niños terribles" que no faltan en ninguna cultura, se atreve a nada
menos que a trasladar al mundo fenoménico del espacio y el tiempo el es•
quema ontol6gico-metafísico de su maestro, con la consecuencia de que dicha
duplicidad se convierte, como no podía menos de ser, en una paradoja, fa.
lacia o aporía, que de estas tres maneras es posible llamarla. Cuestión que,
en principio, podría plantearse en estos términos: ¿Está todo detenido, a pre•
sado, en la inmovilidad inagotable de lo eterno, aunque en apariencia todo
se mueve? ¿Será posible que el tiempo descan,e en la eternidad? Pues bien,
Zen6n da otro paso con respecto a su maestro y afirma que el tiempo no
existe y, en consecuencia, el movimiento tampoco. Y como se trata ahora
de probarlo en la misma realidad, donde tiempo y movimiento se dan cita,
él se dispone a refutarlo apelando precisamente al tiempo y al movimiento.
Atraído por el "misterio" de esta aporía o paradoja Borges comienza por
llamar joya a la paradoja de Aquiles y la tortuga, "tan indiferente a las decisivas refutaciones que desde más de veintitrés siglos la derogan, que ya
podemos saludarla inmortal" (Discusi6n, "Emecé", 1970, p. 113). Es joya,
porque, en efecto, reúne todos los atributos de ésta, de los cuales, entre otros
que cita Borges, los más destacables son la pequeñez y la perdurabilidad. En
realidad, la mencionada paradoja no puede ser más breve y esquemática:
Aquiles (símbolo de rapidez; aquel a quien llama Homero "el de los pies
alados") entabla una carrera con la tortuga (símbolo de morosidad), dándole -digamos- diez metros de ventaja. Pero aqu\ viene el problema -según
Zen6n-: Aquiles corre diez metros y la tortuga corre uno; Aquiles corre un
metro, la tortuga corre un decímetro; Aquiles corre un decímetro y la tor•
tuga corre un centímetro; Aquiles corre un centímetro, la tortuga un milímetro; Aquiles un milimetro, la tortuga un décimo de milímetro, y asl hasta
el infinito. El veloz corredor jamás da alcance a la tortuga. Ahora bien,
nadie ha resuelto hasta ahora el problema cuyo fondo consiste en que, puesto
que nada se mueve, lo que consideramos "movimiento" de algo o de alguien es sólo infinita subdivisión del puesto o lugar donde se halla situado.
( Prescindo ahora de los autores a quienes recurre Borges, lista que pudiera
aumentarse fácilmente si así lo desearnos.) Pero no es cierto, como dice Bor•
ges siguiendo en esto a Stuart Mill, "que atravesar ese espacio infinito requiere un tiempo infinitamente divisible, pero no infinito" ( !bid., p. 115),
porque no se comprende que si el tiempo -o lo que sea- es susceptible
de devisi6n hasta el infinito, no sea él mismo infinito. Pues de no serlo,
entonces la subdivisión, o no requiere tiempo, o éste no es susceptible de ser

infinito·, pero ¿ como
,
se puede afirmar esto últim ? M
.
resulta la conclusión a la ue lle
. o. " enos comprensible
Aquiles será inf ·to és q
ga Borges, al decir: el trayecto del héroe
101
Y te correrá para siemp
nuará antes de doce metros
.
re, pero su derrotero se extesegundos". (lb1"d) p
b" , ytalsu eterrudad no verá la terminación de doce
.
ues ,en
cosa es
"bl .
términos de comparación un~ el d I
e SI nos movemos entre dos
y otro el del héroe en el 'mundo re:! ~mies_ ;n elbdmundo ideal (pensado)
espacio es infinita, Aquiles jamás se. mo :r~ ; s~ ~isi6n de tiempo y de
sólo en el campo del pensamiento- . v
e on e está -cosa posible
po ni espacio son inf .t
, nuentras en el plano de lo real ni tiemllli os, porque están ocupad
a1·
tortuga, etc.) que se mueven El
. .
os por re idades (hombre,
.
.
movuruento tal vez es la bd" . "6
espacio, mas no necesariamente hasta I . f .
su lVlSI n del
desahogo un tanto líri"
d
e m rmto, por lo que sólo como un
co pue e aceptar,e eso
di Bo
pre~picios eslabonados [es decir la subdivisi6nq: ce
rges de que "esos
pacio y con mayor vértigo el f
.
cesante] corrompen el es-ci6n de la inm vilid d
I "'':1po vivo, en su doble deseperada persecu0
a Y e éxtas1S" (!bid.).

!'°"

Pero es claro que, en la práctica
Bergson en su tesis claram t
, no ocurre tal cosa, como lo ha demostrado
superficial de la misma) e;a:.. (a~7~; ~rgfes la desdeña tras un examen
la f
. .
e , oso o rancés la dificultad a
. d
por
amosa paradop consiste en atribuir "al
. .
I
pare¡a a
misma del e a ·
.
movlilllento a divisibilidad
sp cio que recurre, olvidando que puede d" "d"
b"
.
pero no un acto" (Essai sur le d
, . , .
iv1 ll'Se ien un objeto,
Félix Alean"
.
s onnees inmedtates de la conscience, "Libraire
a Borges.
1,:36, p. 73). _Observación certera e incontestable, pese

Die:=.
O

~~n

cio, pero niega que Jo
ti::~:. q~;=u~!~i~:::}i~~~e el espaMas sucede que no se trata del tiem
.
d I
.. ,
, p. 117.)
contra de lo ue afirm
po, ~mo e movuruento. Además, en
ti
q
a Borges, el espacio de Bergson es una función del
empo, nace de éste. Como lo ha señalado ést
b.
.
derar el movimiento
•
.
e muy ten, solemos cons1-&lt;¡ue siempre bene lugar en el es ·
.
constituido por las ·
vilid d d
pac,o- como SI estuviese
el movimiento
mn;o
a es e esos puntos de la trayectoria que sigue
, que es o que sucede en el caso de la parado]· a de A ·¡
qm es y
1a tortuga.
"Zen6n quiere que me desplace desde .1
ese otro ocupado r la t
.
punto en que me encuentro a
,e sitúa etc H
I trtuga, después, desde éste al siguiente donde ella
de otra, ~ e e l 1ª orma en que él me hace correr. Pero yo procedo
ra, pues o que hago es dar el primer
I
y así sucesivamente. al final tra .
paso, uego el segundo,
·
,
s cierto número de
bo
canzar a la tortuga D
pasos, aca
por alsibles y mi reco .
e ¡"'te modo he efectuado una serie de actos indivim o es a sene de esos actos' por lo que se compone de

i;:;:,

d

403

402

�tantas partes como pasos he dado." (La pensie et le mouvant, "Libraire Félix Alean", Paris, 1934, p. 182.)

Así hablaría, sin dudas, el mítico héroe, porque el razonamiento de Zenón
coincide con el de la vida práctica, pues como entre dos posiciones de un
movimiento hay un pasaje que permite franquear ese intervalo, tendemos a
establecer más y más subdivisiones en el mismo pasaje, porque no comprendemos que se pueda pasar de una posición a otra sin el concurso de puntos
intermedios. Todo, como vemos, por la razón de haber sustituido el movi-

LA "MORADA VITAL" Y LO HISTORIABLE EN
LA OBRA DE AMÉRICO CASTRO

miento por su trayectoria.
Concluye Borges diciendo: "Zenón es incontestable, salvo que confesamos
la idealidad del espacio y del tiempo" . (Discusi6n, op. cit., p. 120.) Por mi
parte, voy a permitirme esta observación: si la paradoja logra sostenerse

JosÉ L.

GóMEZ-MARTÍNEZ

Dept. of Romance Languages
The U niversity of Georgia
Athens, Georgia 30602.

en sí misma, pese a cuantas refutaciones se le han hecho, es porque se mue•

ve en el plano ideal. La idealidad es la que hace posible la admirable aventura
dialéctica del discipulo de Parménides, porque el espacio y el tiempo son
capaces de una infinita división siempre que se les "piense", en cuyo caso

podemos hacer con ambos lo que se nos antoje. Pero el movimiento, que
es inevitable conjunción de espacio y tiempo, no admite subdivisión alguna: es
simplemente un ir "desde aquí hasta allí", a lo largo del espacio y en el ~empo.
Se dirá que toda dimensión es siempre relativa, de manera que los diez metros interpuestos entre la tortuga y Aquiles bien puede ser el agregado de
un inagotable número de partes. Pero en el mundo real no es así'. aunqu_e
"teóricamente" pueda y hasta deba ser. Pues un metro, o cualqmer equivalente suyo, es y sólo puede ser un metro. Porque el mundo espacio-te';'poral
es de magnitudes discontinuas, por tanto, finitas. Como vemos, también en

lo que de "eternidad" se esconde en la sutil argumentación del discipulo de
Parménides halla Borges un atrayente motivo de reflexión. Con su humor
habitual, concluye diciendo: "¿Tocar a nuestro concepto del universo, por
ese pedacito de tiniebla griega[ ... ]?". (!bid.)

LA BÚSQUEDA

sistemática del "señor español" que había de caracterizar a )os

hombres del 98 y a las generaciones subsiguientes, entró en una fase decisiva
con la publicación, en 1948, de España en su historia de Américo Castro.
Sus originales teorías fueron a la vez aplaudidas y tenazmente criticadas.
La c~ncepción historiográfica de Castro, cuyos principios teóricos provienen
de Dilthey,'
enfre~tó, ~n sus comienzos, con la oposición general de los
h1Stona~ores. Ello dio ongen a una polémica, la más incitante y por sus
proporc10nes la más notable del siglo XX hispánico, que si bien polarizó
~uch~s de l"..s investigaciones, enriqueció de tal modo la comprensión de la
h1Stona espanola, que en la actualidad parecería absurda una historia de
España que no tomara en consideración algunos de los postulados enunciados
por Américo Castro.

:e

l. Los supuestos te6ricos

El edificio de su concepción historiográfica se asienta fundamentalmente
en dos aspectos básicos : la determinación de lo ''historiable" y de la "morada
1

Véase a este prop6$ito mi estudio, "Dilthey en la obra de Américo Castro"
Abside, 37 (1973): 461-471.
'
2
La crítica más contundente fue la llevada a cabo por Claudio SánchezMAlbomoz
en su monumental obra, España, un enigma hist6rico, 2 vols. (Buenos Aires: Editorial
Sudamericana, 1956). Véase sobre el particular mi estudio, "Américo Castro y Sánchez~
Albornoz: Dos posiciones ante el origen de los españoles, "Nueva Revista de Filología

Hispánica, 21 (1972): 301-320.

404

405

�vital". Américo Castro reaccionó desde un comienzo contra las historias tradicionales, contra el deseo desmesurado de objetividad que las hacía meras
narraciones de sucesos, más o menos importantes, dispuestos en cierto orden
cronológico, ya que para él, "la ingenua urgencia de narrar o averiguar sin
más, lo que pasó, hace olvidar a veces la auténtica realidad de los hechos
y de las obras de la historia humana, una realidad sólo historiable cuando
es puesta en correlación con la estructura humana en que existe, y con los
valores en los cuales se hace significante".' De ahi que no todo lo sucedido
y hecho por la humanidad sea digno de ser historiado. Castro agrupa el
pasado en tres categorías: lo cronicable, lo narrable y lo historiable, que él
mismo nos define como sigue:

a) El nivel más bajo corresponde a los grupos llamados primitivos:
son vias muertas de lo humano, marcan el paso indefinidamente. Una
descripción de cómo existen basta para expresar la realidad de su vivir;
sus comportamientos son fácilmente referibles a sus motivaciones: fisiol6gicas, psíquicas, econ6micas. Sus acciones duran por su reiteración.•

b) Por encima de lo que llamo espacio vital describible, aparece la
vida de tipo narrable. La de ciertos pueblos -total, o parcialmente,
o a trechos- es tema para la narración y nada más. . . Cabe dentro
de la vida narrable mucho de lo denominado hoy progreso y civilización ... A este tipo de vida le aplicaría el calificativo de "importante",
y su forma expresiva seria la crónica o la "eventografia", no la historiografía" propiamente dicha (Dos ensayos, pp. 23-24).
c) · Lo historiable, sea fenómeno individual o colectivo, expresa vida
total que se afirma como vida abierta y problemática -sea como conciencia de estar existiendo, sea como respuesta clara y pensada a problemas que el existir plantea (Dos ensayos, p. 25).

De estas

categorías del pasado, sólo la más elemental, "lo describible",
por formar ya parte -si no en nombre sí en la práctica- de los estudios
históricos, fue aceptada sin crítica. La distinción, sin embargo, entre "lo
narrable" y "lo historiable" es más vaga, y sólo podremos llegar a ella a
través de una comprensión de los métodos empleados por Américo Castro,
para quien "la especial y suprema forma de vida humana -historiable a
la vez que narrable--- no cabe en los limites de la crónica. Los aconteci1

tres

CAsn.o, Américo,

11

La tarea de historiar", Cuadernos del Congreso, 4 (1954),

21.
• CAsno1 Américo. Dos ensayos: l. Descripci6n, narraci6n, historiografía.
Discrepancias y mal entender (México: PoITÚa, 1956), p. 23.

2.

mientos en las vidas dignas de historia, aparte de que en sí mismos sean
importantes, resaltan en ellas como condición o fondo de la creación propiamente historiable" (Dos ensayos, p. 26).
Ahora bien, los conceptos "especial y suprema forma de vida" y "vidas
dignas de historia" sólo pueden ser captados en su estrecha relación con el
lugar y la época en que tuvieron lugar. Castro ya nos indica que "los hechos humanos necesitan ser referidos a la vida en donde acontecen y existen.
Esa vida es, a su vez, algo, concreto y especificado, que se destaca sobre el
fondo genérico y universal de lo humano".• Por ello la "primera obligación
del historiador es intuir y tener presente el área interior en donde la historia
acontece" (!bid., p. 22). O con otras palabras: "La realidad de 'lo histórico'
consiste en un 'estar en algo' eso que empieza por ser. Al cen' dónde 'está'
lo histórico de la vida humana lo llamo 'morada vital'" (Ibid., p. 21). Es
aquí donde Américo Castro se aparta de las concepciones historiográficas
tradicionales, pues según él "la historia descansa sobre saberes de experiencia, empíricos, cuya dimensión más importante -su valiosidad- es inde•
mostrable, aunque sí intuible".' y por ello "la historiografía no puede cobijarse bajo una ciencia que Je sirva de cúpula, rica de conceptos fijos y
unívocos, al menos cuando se aspira a hacer ver el pasado como una estruc•
tura y en una perspectiva de valor".' Reflexiones que le llevan a concluir
que el historiador "ha de habérselas con objetos expresivos del vivir de otros
hombres, y ha de participar, en alguna forma, del movimiento vital de
quienes lucharon, creyeron, pensaron, sintieron y crearon, ya que actividades
de esa clase se dan dentro de la experiencia personal de cada uno".' Lo que
Castro nos ·está diciendo es que "historiar requiere entrar en la conciencia
del vivir de otros a través de la conciencia del historiador, es decir, sirviéndose de su vivencia del vivir de otros".•

Las alas de la intuición en la obra de Castro, sin embargo, se neutralizan
al encontrarse ésta encerrada en la jaula de la "morada vital" que la condiciona y, en cierto modo, determina: "Todo ser humano se nos aparece
viviendo, en cuanto hombre, en y desde una vividura. ll.sta se hace presente
en un modo y en un curso de vida, condicionados. . . por ciertas tendencias
• CAsn.o, Américo, "La tarea de historiar", p. 21.
• CAsno, Américo, La realidad hist6rica de España, 4a. ed. (México: Porrúa,
1971), p. 108.
' CAsno, Américo, "Ser y valer: dos dimensiones del pasado historiable", Cuadernos del Con¡¡reso, 24 (1957), 3.
• lbid.
' CASTRO, Américo, Dos ensayo.s, p. 34.

4-07
406

�posibilitantes y por ciertas tendencias excluyentes, es decir, por un cierto
modo de hacer y de no hacer, por acciones y por omisiones" .io Por ello él
mismo nos previene de que "no cabe hablar plenamente de historia cuando
falta la referencia a una 'morada' interior (vital) en dónde situar los fragmentos inconexos de realidad humana". 11 Con lo que se deduce que la realidad de "lo histórico" está precisamente en la conexión que existe entre
los hechos y las vivencias humanas que los motivaron, sólo relacionables a
través de una umorada vital". Veamos lo que dicho término significa p:ua
su autor:
Parto de la conv,ccion de haberse formado el pueblo español y de

haber surgido a la vida historiable en enlace con situaciones casi siempre
muy apretadas y desapacibles. Tuve así que construir una figura historiable en la cual cupiesen tanto los desarrollos valiosos como los opuestos
a ellos. He tomado como centro y agente de esta historia el taller de
vida en que la españolidad fue fraguándose, y no parciales rasgos psico-

l6gicos, siempre genéricos e inconexos; no he pensado tampoco en que
las circunstancias exteriores fueran algo aislable del curso mismo de la
vida, como si ésta fuese una realidad ya previamente dada sobre la cual
cayeran causas o motivos. La vida historiable consiste en un curso o

proceso interior" dentro del cual las motivaciones exteriores adquieren
forma y realidad; es decirJ se convierten en hechos y acontecimientos
dotados de sentido. Estos últimos dibujan la peculiar fisonomía de un
pueblo, y hacen patente el "dentro" de su vida, nunca igual al de otras
comunidades humanas. Mas este "dentro" no es una realidad estática
y acabada, _análoga a la sustancia clásica; es una realidad dinámica.
análoga a una función oJ como indicaré luego, a una invariante. Pero
el término "dentron es ambiguo: puede desi.gnar "el hecho de" vivir
ante un cierto horizonte de posibilidades y de obstáculos (Intimas y exteriores), y entonces lo llamaré "morada de la vida"; o puede referirse
"al modo como" los hombres manejan su vida dentro de esta morada;
toman conciencia de existir en ella, y entonces lo llamo ªvividura" . Esta
sería el modo "vivencia[", el aspecto consciente del funcionar subconsciente de la "morada". 12

rada vital". Una comparación con aquellos pensadores que trataron el particular, nos servirá para mejor delimitar y concretar la posición de Américo
Castro. El concepto de la "morada vital" nace por la necesidad de considerar al hombre no como un ser individual, sino como un miembro de
la sociedad en que vive. Un paralelo a este principio había sido ya establecido por Dilthey, para quien, nos señala Holborn, "The individual is a
member of society; by its civilization he is moulded, white most of his
actions and reactions are determined by social habits and values"." Dilthey,
sin embargo, no se detiene ahí. Si la sociedad determina en cierto modo
a los individuos, éstos son los que la forman. Por ello puede concluir que
la nación es capaz de ilimitadas posibilidades. Por otra parte, cada generación olvida las experiencias de las anteriores. Castro, que arranca de Dilthey,
al meditar sobre la historia de España, llega a la conclusión de que la morada
vital limita de algún modo las posibilidades de la nación. Al mismo tiempo
se ve forzado a reconocer cierta continuidad entre las sucesivas generaciones:
"Dilthey, que ha hecho posible nuestra idea de la historia, nos cierra ahora
el camino que lleva a su intelección. Cada generación 'olvidará las experiencias de las anteriores'; la historia de un pueblo sería entonces una super~
posición de segmentos humanos horizontales, unidos no sabemos cómo; o, tal
vez, por la continuidad de la 'cultura'. Más aún así seguiría en pie el
problema: qué es lo que hace que llamemos 'alemanas' a las generaciones
del siglo XII y a las del siglo XX"."
A pesar de su oposición a las conclusiones de Dilthey, la vida para Castro
es dinamismo: "Me interesa la vida como movimiento, curso y dirección,
como algo variable, conjugado con una 'invariante' que haga captable lo
que persiste a lo largo de las mutaciones temporales; 'invariante', porque
de otro modo no podriamos llamar 'francés' al parisiense del siglo XI y al
de hoy"." Tanto en su oposición a Dilthey como en la creencia en una
"invariante" que enlace las distintas épocas de un pueblo, Américo Castro
se acerca a la escuela de Menéndez Pida!. Claudia Sánchez-Albornoz, cuyo
concepto de la "contextura vital" es tan similar al de la "morada vital"
de Castro, señala igualmente: "Dilthey cree que los pueblos son capaces de
ilimitadas posibilidades, y lo son en verdad en el perpetuo avanzar del tiempo.
Pero, como apunté hace casi diez años, creo ahora -y Castro me acoro-

La creación más original de Castro es, sin duda, ésta expresada en la "mo•
is HoLBORN,

Hajo, 'C-Wilhelm Dilthey and the Critique of Historical Reason", /ournal

o/ the History o/ Ideas, 11 (1950), p. 110.
Américo, Ensayo de Historiología . Analogías y diferencias entre hispanos
)' musulmanes (New York: Feger, 1950), p. 10.
u CAsTRo, Américo, ºLa tarea de historiar'', pp. 21-22.
12 CASTRO, Américo, La realidad hist6ri,a de España, pp. 109-110.
19

408

CASTRO,

14
' CASTRO, Américo, "El enfoque histórico y la no hispanidad de los visigodos" 1
Nueva Revista de Filología Hispánica, 3 (1949), p. 227. Má.s información sobre
el particular encontrará el lector en mi estudio "Dilthey en la obra de Américo Castro".
11
CASTRO, Américo, La realidad hist6rica de España, p. 110.

409

�paña hoy en la creencia- que ante toda nueva volici6n hist6rica las comunidades nacionales no pueden elegir sino uno de los varios caminos que su
estilo de vida presenta a su libre decisi6n".18
Tanto Castro como Sánchez-Albomoz consideran al hombre parte integrante de la sociedad. tsta moderará y limitará, en cierto modo, las posibilidades de aquél. De ahí la necesidad de una unidad que considere al
hombre "dentro" de la sociedad, viviendo "en" la sociedad. La "morada
vital" o "contextura vital" sería la respuesta ideal. Una vez establecida la
necesidad, ambos historiadores discrepan en cuanto a su origen y aproximaci6n filosófica. Américo Castro nos señala que a "este respecto merece recordarse lo dicho por Oswald Spengler, en cuya obra (1918-1922) sigue
habiendo aciertos parciales . . . He aqui dos de esos aciertos: 'Las razas de
Occidente no son las creadoras de las grandes naciones, sino su consecuencia ... Hacia el año 1000, los hombres más importantes se sienten ya dondequiera alemanes, italianos, españoles o franceses. Seis generaciones antes,
sus abuelos se sentian, en lo profundo de sus almas, francos, longobardos o
visigodos'." 17 Castro también considerará el origen de los españoles cchacia
el año 1000". Rechaza, no obstante, la concepci6n determinista de Spengler,
quien, en palabras de Maravall, "ve la Historia como la pululaci6n inconexa
de una variedad de unidades aisladas a las que llama culturas. . . pero
Spengler supone, incluso, que nacen sin necesidad de semilla que transmita
la vida de unos individuos a otros. Las culturas de Spengler, hacia dentro,
no son más que 'grupos de afinidades morfológicas', y hacia afuera, sistemas
tan cerrados que nada se hereda de unos a otros" .18 Castro rechaza igualmente la imagen biol6gica que Spengler da a la historia de una civilización,
según la cual cada cultura posee sus propias posibilidades de expansión, que
germinan, maduran, se marchitan y no reviven jamás.
El sistema rigido que nos proporciona la imagen biológica de Spengler
hubiera predestinado un fin cierto y determinable a la morada vital. Castro,
al igual que Toynbce, rechaza este determinismo positivista y considera que
si bien la morada vital de lo que 11amamos hoy español puede 1legar a desaparecer, no es algo que tenga necesariamente que suceder. Es ésta, en definitiva, la diferencia más notable entre la "morada vital" y la "contextura
SÁNCBEZ•ALBORNDZ, Claudio, España, un enigma histórico! 2 vols., 3a. ed.
(Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1971), t. !, p. 56.
1' CASTRO, Américo, Los españoles, cómo llegaron a serlo (Madrid: Taurus, 1965),
p. 151.
11 MAJt.AVALL, José Antonio, Teorla del saber histórico, 3a. ed. (Madrid: Revista
de Occidente, 1967), pp. 260-261.

vital". Para Sánchez-Albornoz existe una continuidad esencial a través del
tiempo, que permite, a pesar de las obvias diferencias entre los iberos y los
españoles del siglo XX, trazar una línea de uni6n entre las sucesivas contexturas vitales. Por otra parte, si bien Castro y Toynbee coinciden en el establecer un principio concreto a la morada vital, y librar a ésta del carácter
determinista que le proporciona Spengler, la obra de Castro supone una de
las reacciones más formidables contra el autor de A Study of History. Recordemos aquellas palabras de Toynbee en su ensayo "My view of History",
donde afirma: "One of my own cardinal points was that the smallest intelligible fields of historical study were whole societies and not arbitrarily insulated
fragments of them like the nation-states of the modero West" ." Américo
Castro es de la opinión de "que el curso de la vida española ha sido muy
diferente de la del resto de los pueblos europeos".'°
Marce! Bataillon, en cierto modo coincidiendo con Toynbee, opone a la
obra de Castro su concepción de la "historia horizontal", o la historia de

una época de una civilización: "Cette histoire d'époque étant &lt;lite horizontale.
il faut appeler verticale votre histoire a vous, qui traverse de nombreaux
étages de siecles pour ressaisir dans son unité l'histoire hispanique"." De
ahí que la historia horizontal de Batai11on lo sea también de Europa, o
con más precisi6n de la cristiandad occidental, mientras que la historia vertical de Castro lo es solamente de España. La diferencia entre ambos métodos de aproximación a la realidad histórica 11eva implícito, como ya se
indicó, algo más, que oportunamente destaca Batai1lon: "Votre these, tres
forte, est que l'histoire hispanique ne peut s'inclure sans plus dans l'histoire
de l'Occident". ( [bid., p. 9.) Afirmación que le parece inadmisible: "Mais
je ne suis gu,:re disposé a croire que l'histoire 'verticale' puissc arriver a
définir des structures nationales formulables de maniere univoque et simple".
([bid., p. 11.) Con e11o Bataillon no pretende, de ningún modo, negar el
valor de la historia vertical, sino hacer notar la íntima relación entre ésta
y la historia horizontal. Relaci6n que desarro11aría después más ampliamente Sánchez-Albomoz al comentar la obra de Castro, para finalizar afirmando: "La historia vertical de cualquier comunidad vital o cultural sólo
es concebible en permanente conexi6n con la historia horizontal de las co-

11

410

u ToYNBEE, Arnold J.J Civilizaticm on Trial (New York: Oxford Univenity Press,
1948), p. 9.
• CASTRO, Américo, Dos ensayos, pp. 48-49.
• BATAILLoN, Marce!, "L'Espagne religieuse dans son histoire", Bulletin Hirpanique,
52 (1950), p. 7.

411

�munidades culturales y vitales de que ha ido formando parte activa al correr
de los tiempos"."
La historia horizontal, precisamente por ser historia de época, posee un
carácter más objetivo que la historia vertical. Bataillon, no obstante, reconoce que, en definitiva, toda historia es una interpretaci6n personal: "fai
pris de plus en plus conscience que roa vision de ce passé était commandée
23
par 'notre' présent et par 'ma' position dans ce présent". Por ello señala
que en ningún momento "je n'entends pas disqualifier par ces considérations
votre histoire verticale et nationale, au nom d'une objectivité impossible".
(Ibi.d., p. 13.) A lo que Bataillon se opone es a la interpretaci6n de la
historia a través de nuestra experiencia vital. Esto que Bataillon pretende
reprochar es, no obstante, según Castro, una primera etapa necesaria a
todo historiador, puesto que éste "ha de habérselas con objetos expresivos
del movimiento vital de quienes lucharon, creyeron, pemaron, sintieron y
crearon, ya que actividades de esa clase se dan dentro de la experiencia
personal de cada uno".H La historia así concebida se hace muy personal
y corre el peligro de perder la perspectiva de la época en consideraci6n,
al mismo tiempo que gana en valores actuales. Así cuando Bataillon nos
indica: "Nous sommcs logés a la meme enseigne, que nous fassions de l'bistoire
verticale ou horizontale, nationale ou générale. Nous travaillons selon notre
temps et pour notre temps. Et refuser de voir le passé avec les lunettes
de notre temps, n'est-ce pas accepter inconsciemment de la voir avec celles
de nos peres ou de nos grands-peres?".25 Lo que nos está proponiendo e.e;
una historia de una época desde la época, mientras que el resultado de la
posici6n de Castro sería una interpretaci6n d~ la historia a través de los
valores vigentes en la actualidad: "La historia auténtica de un pueblo, lo
que en su vida haya de 'historiable', ha de construirse desde un presente
,. SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, España, un enif111a hist6rico, t. I, p. 35.
,. BATAILLON, Marce!, "L'Espagne religicuse", p. 13.
" CASTRO, Américo, "Ser y valer", p. 3.
• BATAILLON, Marce!, "L'Espagne religieuse", p. 14. Estas diferencias no impiden
que Bataillon acepte el concepto de "morada vital" como una creación fecunda:
"Castro aspire ainsi l définir quelque chose de plus réel que la fuyant 'Volksgeist',
cctte vague constante raciale ou cette vague conscience collective. Pour qui suit le
progrcs de sa pensée depuis six ou sept ans, il est émouvant de le voir renouveler
son vocabulaire pour dépasscr la "vivencia' déja banalisée en espagnol comme décalque
de 'l'Erlebnis' de Dilthey. Employant 'vividura' pour ~voquer une roodalité définie
d'expérience vécue, il a appelé demeures vitales, 'moradas vitales', ces formes hospitaliues
de pensée et de sentiment que l'homme hérite et qu'il habite comme sa langue maternelle". Reseña de "Le Sultan Saladin et les littératures romanes", de Américo Castro,
Revue de Liltíratur, Comparé, 29 (1955), p. 272.

retrospectivo, porque sólo así se revelan la trascendencia y la valía de lo que
el tiempo no se llev6, y también de lo que meramente servía para hacer
perceptible el curso temporal de los días y las noches"."
En resumen: Américo Castro nos proporciona, por primera vez, un método
capaz de concretar y establecer la realidad histórica de un pueblo. Su concepción de la "morada vital" se diferencia básicamente de la "contextura
vital" de Sánchez-Albomoz en el poseer un principio concreto hacia el año
1000; pues para Castro s6lo entonces el español adquiere conciencia de serlo,
ya que ser español y habitante de la Península Ibérica son dos cosas distintas.
Contra el pensamiento de Dilthey, cree que un pueblo no es capaz de posibilidades ilimitadas, y que lejos de olvidar cada generaci6n las experiencias
de la anterior, existe una "invariante" en la evolución de la "morada vital"
que hace a los habitantes del siglo XX ser tan españoles como a los del siglo
XII. Se aparta de Spengler en lo referente al carácter determinista que éste
daba a la historia, ya que, según Castro, la "morada vital" no tiene necesariamente que desaparecer. En oposici6n a Toynbee y Bataillon, cree que sólo
la historia nacional puede llegar a establecer la verdadera realidad histórica
de un pueblo. Para la determinaci6n de la "morada vital" emplea un mé21
todo, nos dice Gaos, que responde a "una filosofía existencial" . Gilman
nos describe del siguiente modo el proceso que sigue Castro en el historiar:
"He doesn't begin with observation of facts but with what is called 'intuition'
and what used to be called 'appreciation'. Or to use an even older and
21
truer word about man's relation to values, Castro '!oves' before he observes" .

11. Algunas reflexiones en tomo a la
"morada vital española"

Se considera arbitraria o sin s6lido fundamento la afirmaci6n de Castro
de que los "españoles" comienzan a serlo hacia el año 1000. Se le enfrenta
a su posici6n el obvio impacto que lo visigodo tiene en la España medieval,
y se pretende con ello demostrar una continuidad esencial en el ser hist6rico
español. Como prueba se da énfasis a la escasa islamizaci6n de la España
cristiana, a pesar de los ocho siglos de presencia árabe en la Península.
• CASTRO, Américo, "Claridad y precisión historiográfica", Cuadernos del Congreso, 33 (1958), p. 6.
., GAos, José, "España en su Historia", Cuad,rnos Americanos, 47, No. 5 (1949),

p. 213. .
• GILMAN, Stephen y HARVEY PEARCE, Roy, "The Structure of Spanish History",
Explorations, 6 ( 1956), p. 33.

413
412

�Si se analiza el problema en el amplio conjunto de la realidad de la época,
se observa que el cristiano de la España medieval no "sigue" viviendo en
la morada vital visigoda de un modo inconsciente, no es arrastrado por
ella, sino que se agarra a ella como a una tabla de salvación. O sea, el ser
"godo" es una de las posibilidades abiertas a su libertad en el hacerse. Pero
ocurre que el mismo hecho de que "el ser godo" sea una posibilidad, indica
que también tenía abierta a su opci6n electiva la posibilidad opuesta el "no
ser godo". Si el "español" medieval hubiera vivido dentro de una "morada
vital goda", el mismo "estar en" ella le hubiera abierto, en efecto, multitud
de posibilidades, pero estaría fuera de los límites de su "libertad" el no ser
godo. Visto desde este ángulo, el problema queda, en cierto modo, transformado. No será tan importante el establecer hasta qué punto el hombre
medieval de la España cristiana se sentía ser godo, como el determinar qué
proporción de este sentimiento constituía una reacción, un no querer ser
moro o judío.
"Yo soy yo y mi circunstancia", decía Ortega y Gasset. Con ello no quería
establecer una dualidad, fijando la atenci6n en el yo en las entidades que nos
rodean. Se proponía más bien establecer una relaci6n dinámica entre el "yo"
y las "circunstancias". Una relación activa y actual. Un quehacer. El tradicionalismo histórico -Sánchez-Albomoz y Menéndez Pidal-, al establecer
desde el principio un sujeto que se desarrollaba en el espacio y en el tiempo,
supervaloraba el pasado. :este se erigía como determinante. El pasado decidía, en cierto modo, de entre las posibilidades del presente, el destino del
futuro. Bajo estos principios se podía hablar del "carácter de los españoles",
de la "psicología del pueblo español", no s6lo con referencia al pasado, sino
como una fuerza operante en el presente y profetizadora del futuro. El
historicismo, sin embargo, viene a abrir un nuevo horizonte de posibilidades.
No es el "ser" lo importante, sino el "estar en", el hacerse. El hombre tiene
que hacerse a sí mismo. En cada momento de su vida se enfrenta con la
necesidad de elegir entre un haz de posibilidades. Pero esta elección está
condicionada por sus creencias. Por supuesto, las creen,ias, en su mayor
parte, provienen del pasado. Este pasado opera, sin embargo, no en cuanto
pasado, sino en relación a su "estar en" un presente vivo. Así, las creencias
actuales de la sociedad son las que forman las "circunstancias'' del individuo
en cualquier época determinada y se presentan en forma de posibilidades
y dificultades en el quehacerse. No quiere esto decir que tenga el individuo,
como ser único en su identidad, que seguir o aceptar las creencias de la
sociedad. Puede muy bien oponerse o rebelarse. En todo caso, por oposición

o por adopción, sus creencias estarán influidas por aquellas de la sociedad.20
Visto de este modo el funcionar del pasado no como pasado, sino como
algo operante en el P.resente, la realidad de éste -traducida en las posibilidades y dificultades que ofrece a la libertad del quehacerse individualestará sólo secundariamente subordinada al pasado. Cuando decimos que
no puede conocerse el "ayer'' sin el "anteayer", no pretendemos afirmar que
el conocimiento del "ayer" sea de por sí bastante para la comprensión del
"hoy'' . El " ayer" , so'1o en la proporc1on
. ' en que actua
' en e1 presente, es,
sin duda, un ingrediente esencial, pero no único, del quehacerse del individuo
y por proyección de la sociedad.
Pero volvamos a nuestro problema. Al decir: yo soy español, no pretendo
tanto afirmarme en la idea de "ser español" como indicar que no soy francés
o inglés. Del mismo modo el cristiano de la España medieval al afirmarse
en su querer ser godo, nos está indicando que vivía en una morada vital
que no era la estrictamente goda. En efecto, la morada vital de la España
medieval incluía también las posibilidades de ser moro o judío. El cristiano
medía su autenticidad con la vara de lo moro o judío. Es decir, era cristiano en la medida que no era ni moro ni judío.
La España medieval, por lo tanto, supone un verdadero cambio; un comienzo de algo que no ha sido interrumpido hasta nuestros dí~ A este
"lg"
.
"espano
~l" . No se pretende con ello negar
a o es a lo que denommamos
valor operante a lo godo, a lo romano o a lo ibérico, sino, más bien, invertir
el orden al establecer las relaciones. La morada vital de la España medieval
no se encuentra subordinada, en la forma de una proyección, a la morada
vital de la España ibérica, romana o goda.

•Elté.
.,, es en nuestro caso ambiguo. Así, se habla de la "innruno ""fl
m uenc1a
fluencia" goda, como queriendo indicar una oposición a la "influencia" mora o judía.
Pero la "influencia" que en la formación de la morada vital pueda existir no depende de su contenido. La verdadera "influencia" es aquella que motiva la elección
de una posibilidad entre las muchas opciones abiertas al hacerse de la vida (tanto
social como individual). De ahí que, paradójicamente, pueda hablarse de una fuerte
influencia islámica o judía en la formación de la morada vital española aun cuando
el contenido de ésta no sea ni moro ni judío.
'

�</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Tercera

HISTORIA

humanitas. -27

�EL HABLA DEL NORESTE DE M:~XICO. COMENTARIOS*
lsRAEL CAvAZos GARZA
Universidad de Nuevo León

UN

GRUPO DE ESPECIALISTAS en asuntos lingüísticos se reúne con el propósito de analizar determinados aspectos del tema y con el de plantear algunos
problemas en tomo a esa misma especialidad.

Surge, entonces, una interrogante. ¿Puede alguien, ajeno a toda actividad
filológica o lingüística, hacer algunas observaciones útiles en este campo de
investigación? Indudablemente que sí; sobre todo si es un folclorista, un
historiador o un archivista. Estas tres disciplinas ofrecen constantes oportunidades de encontrar material sumamente valioso para este género de estudios.
En el caso del folclore, es muy abundante el fruto que puede obtenerse.
Los adagios y refranes, así como los cantares, corridos y otras expresiones
vernáculas, usados en determinada región, ofrecen información muy importante.
El historiador, por su parte, tiende a investigar las corrientes que ayuden
a explicar la procedencia de determinados modos de hablar; y, finalmente,
el archivista, en el manejo frecuente de documentos, encuentra registrados
términos, expresiones, nombres de cosas, etc., que son comunes en la zona
en que se hallan esas fuentes originales.
El habla del noreste de México

Por lo que atañe al noreste de México, el habla de esta region tiene
características singulares. La sencillez de expresión, la forma particular del

* Estudio presentado en la Reunión sobre Lingüística celebrada en la Trinity University, de San Antonio, Tex., el 23 de abril de 1976.
419

�acento y otros rasgos, le dan un sello distintivo; como lo dan otras características a un yucateco, a un veracruzano, o a alguien del sureste de Texas.
Influyen mucho -a juicio nuestro- importantes factores. El medio geográfico, en primer término. El desierto y la aridez del suelo como que imprimen llaneza en el hablar y monotonía en los corridos y en la música.

esta modalidad popular le ha sido encontrada una raíz marcadamente sefardí, atribuible a la gente venida en la época de Carvajal.'
En Nuevo León llega a extremos que por el abuso, rayan en lo curioso.
Muy cerca de Monterrey una m,ujer rezaba:
Santa Bárbara-doncea [doncella]
que en el cielo fuiste estrea [estrella]
líbranos de la centea [centella]

Las raíces históricas, por otra parte, constituyen causa esencial de este
estilo en la gente. La conquista y colonización del noreste tuvo varias corrientes de penetración, que conviene tomar muy en cuenta.

Una -la primera- de mera exploración y de población efímera, la de
Alberto del Canto y Diego de Montemayor ( 15 77), procedente de Mazapil.
Su grupo estaba integrado por aventureros, mineros de la región de Zacatecas y por gentes de la Nueva Vizcaya y la Nueva Galicia.
Una segunda penetración, la de Luis de Carvajal, llegó por la región de
Tampico, integrada por pobladores procedentes del sureste de España, con
marcada ascendencia judío-portuguesa.
Otra, sumamente importante, la de Martín de Zavala (1626) en la que
predominaron los apellidos vascos; con sucesivas entradas posteriores ( 1635
en adelante) de ganaderos de la región de Querétaro y Huicbapan. Y, fi.
nalmente, oleadas de mineros; primero a la bonanza de Boca de Leones
(Villaldama) ( 1690-1700) con caravanas de hasta trescientos mineros procedentes de San Luis Potosí; 1 o en el auge de Vallecillo y la Iguana ( 1755
en adelante) y que provocó la afluencia de familias también de origen v;uco: Zuazua, Vidaurri, Ayarzagoitia, etc.

El fenómeno del la y del ea, particularmente del primero, tiene, sin embargo, una frontera o limite perfectamente marcado. Cruzando la Sierra
Madre en Monterrey, ya en Saltillo es apenas perceptible; entretanto que
en la región de Matehuala o Charcas, del estado de San Luis Potosí, se
observa la tendencia absolutamente contraria, rayando también en el abuso
al decir perrillo, muchachillo, etc.
Mas generalizado en Hispanoamérica es el hecho de omitir la "d", sobre
todo en los participios o en las palabras terminadas en ado, edo, etc. La
gente rústica del noreste la omite también ordinariamente. Un campesino
de Nuevo León, designado regidor en un lugar aledaño a Monterrey, disculpó su demora para llegar a una sesión del cabildo, diciendo: "estaba
muy ocupao, pero tuve que dejar el arao pa' venir al juzgao".
Esta costumbre, generalizada en Nuevo León, Tamaulipas y el norte de
Coahuila, habría de proyectarse a Texas, donde ha tomado carta de naturalización. No hace mucho, en un restaurante de Edinburg, pedí huevos
para el desayuno. La mesera, mexicano-texana, me preguntó:

u

cómo quieres

los blanqufos, batlos o voltiaos.

¿Sefarditas?
Del núcleo prlilllbvo de Del Canto y Montemayor, mucho fue lo que
quedó y que, por lo mismo, formaría la parte fundamental y habria de
dejar marcada influencia en el habla. La gente de Carvajal se alejó al interior, por problemas con la Inquisición. Algo quedó, sin embargo, que dejaría también influencia importante.
Una de las características más tipicas del babia del noreste, es la de suprimir la "y" intervocálica. Vgr.: .ria, por silla; estrea, por estrella; etc. A
Antonio L6pez de Villegas dice haber traído 300 personas. Encomienda, Archivo
Municipal de Monterrey, Civil, vol. 26 1 exp. 4, f. 41.
1

420

Otra de las características del habla popular del noreste es la del uso
de los diminutivos. De probable reminiscencia indígena, hay, sin embargo,
en el noreste, peculiaridades singulares. En las villas de Marin, Herreras,
Ramones, China y Bravo, es muy común decir manito, por hermanito (como
tratamiento afectuoso) . La escasez de agua hace que en los dos lugares
últimamente citados, se la designe con cariño y se diga invariablemente
agüita; sobre todo a la potable. En esos mismos pueblos el color blanco es
blancanito; y las contracciones pa'cá (para acá) y pa'llá (para allá) tienen
también su diminutivo, y así se dice: pacasito y pallasito.
Hovo, Eugenio del: "¿Sefarditas en el Nuevo Reino de León?", Humanitas, No.
12, Universidad de Nuevo Le6n, Monterrey, 1971, pp. 247-254,
1

421

�Nahuatlismos
La fusión de dos pueblos, el español y el indígena, fusionó también las
lenguas. De los pueblos dominados, uno de los más importantes fue el azteca; de allí que el náhuatl fuese una de las lenguas más extendidas en
el territorio del México actual.
De las lenguas indígenas del noreste, bien poco es lo que pervive. Es la
toponimia regional la que acaso registre el mayor acervo. Así, para citar
sólo casos ·de Nuevo León, hay nombres de pueblos como: Hualahuises,
Mamulique, Agualeguas ( originalmente sólo Gualeguas) ; etc.3
El origen del nombre Coahuila ha suscitado amplios estudios y polémicas,
tendientes todas a darle una etimología náhuatl. Su origen, a nuestro juicio,
es absolutamente alazapa. Recientemente encontramos un título de encomienda de los indios cuagüit que el intérprete tradujo: zopilote-( aura) .•
De algunos otros dialectos indígenas norteños hay ejemplos en la toponimia sumamente importantes, como el nombre del poblado Huinalá, al
noreste de Monterrey, que recuerda al capitán indio Güinalá, de los tepehuanes rebelados en la primera década del XVII y que, subiendo al noreste, dieron guerra constante en tiempos del gobernador Zavala ( 1626-1636).
Abundan, sin embargo, en el noreste, los nahutlismos. Algunos, usados
comúnmente, como en todo el país: mecate, molcajete, metate, etc. Otros
-muy numerosos por cierto- son herencia. indudable de la colonización
tlaxcalteca.

¿ Pero, hubo tlaxcaltecas en el noreste de la Nueva España? La referencia
es sumamente conocida. Conviene, sin embargo, consignarla aquí, aunque
sea en términos generales. Aliados a Cortés desde los días de la conquista,
los tlaxcaltecas ayudaron mucho a los españoles. Para la conquista y pacificación del norte, el virrey Luis de Velasco recurrió también a su ayuda.
Para ello, contrató con la república de Tlaxcala el que viniesen al norte
4-00 familias. Felipe II dictó, en 1591, una real cédula concediéndoles innumerables privilegios. Estos tlaxcaltecas fundaron en el norte una cadena
de pueblos, etratégicamente situados, para ayudar a la pacificación de los
• Véase también EuoENIO DEL Hovo, "Vocablos de la lengua quinigua de los indios
borrados del noroeste de México", Humanitas, 1960, pp. 489-515.
• Encomienda a Miguel Cantú. Archivo Municipal de Monterrey, Civil, vol. 32,
exp. 1, fol. 342.

422

chichimecas: Mesquitic, Venado, Santa María, Guadalcázar, etc. En 1591
fue fundado el pueblo de San Esteban, a inmediaciones de Saltillo.6
Algunas de estas familias pasaron, antes de 1650, a las misiones de San
José y Santa María de Río Blanco, hoy general Zaragoza y Aramberri, en
el sur de Nuevo León. Hacia 1646 fundaron un pueblo en las cercanías
de Cadereyta, destruido por los indios gentiles en 1648.8 Años más tarde, en
1686, fundaron el pueblo de San Miguel de Aguayo, hoy Bustamante. A
principios del siglo XVIII fueron establecidos los pueblos de Guadalupe,
Purificación y Concepción. 7
Esta colonización tlaxcalteca marc6 su influencia en las artesanías, la
alimentación, las danzas, etc.; pero también la dejó en el habla del noreste.
Se oye todavía con frecuencia, en los pueblos fundados por ellos, llamar
tachacual a un cercado de carrizo; talhuate, a un trozo de carne muy duro;
tlaxcalcuán, a cierto tipo de cucarachas; chimal, a una cabellera despeinada; totache, a un sacerdote; chahui.xtle, a una enfermedad leve, en particular al resfrío o calentura palúdica; etc.

Zona arcaizante
Fue la del noreste una zona casi incomunicada durante toda la colonia
y gran parte del XIX. Un viaje de Monterrey a la ciudad de México
significaba dos meses a caballo. El paso lento de las recuas recorrió las
ciudades más apartadas, y las cuadrillas de carros llevaron minerales de
Cerralvo a Parral, Sombrerete, etc., desde muy a principios del siglo XVII.
Cuando ya se dispuso del servicio de diligencias, fue tan largo de todos
modos el trayecto, que el historiador José Eleuterio González dict6 a sus
discípulos en el camino sus Lecciones orales de historia de Nuevo León,
obra de casi 250 páginas; y esto en plena década de los setenta.ª
La comunicación con los pueblos de Texas fue igualmente penosa. Las
jornadas del general Alonso de León, en el XVII; las de Terán de los Ríos
y otros, en el XVIII; o las de los soldados que cubrían plazas en los asientos
militares de Nacogdoches, son, en realidad, inconcebibles. El contacto de
• ALEss10 RosLEs, Vito, Coahuila y Texas en la /poca colonial, Ed. Cultura,
México, 1938, p. 123 ss.
• LEÓN, Alonso de, et al, Historia de Nuevo Le6n ... , Universidad de Nuevo Le6n,
1961, p. 110.
' RoEL, Santiago, Nuevo Le6n. Apuntes Hist6ricos, Monterrey, 1954, p. 45.
• GoNzÁLEZ, J. E., Lecciones... , Monterrey, 1881 (Prólogo).

,,

423

�estos mexicanos con la Louisiana, además de poner en riesgo la soberanía
nacional, hizo que se mezclara tanto el español con el francés, el inglés
y los dialectos salvajes, que -al decir del general Mier y Terán- "han perdido hasta el idioma y es posible que no atiendan ninguna ley ni orden
de su gobiemo".9 Los pueblos de Texas conservaron, sin embargo, el español llevado por los expedicionarios del Nuevo Reino de León. Una visita
reciente a Goliad, Texas, nos permitió observar no sólo el aspecto físico
de la gente, tan semejante al de la gente de Nuevo León, pero hasta el
mismo lenguaje con los mismos giros y los mismos arcaísmos.
El aislamientd de la región haría decir a Juan Bautista Chapa, continuador de la crónica de Alonso de León, en el siglo XVII: "Los que habitan
en países remotos --expresa en la introducción Al Pío Lector- suelen olvidarse del lenguaje político de las cortes, aunque hayan aprendido en ellas".1 º
Y a ese aislamiento por falta de caminos o de medio de transporte, habría que añadir un factor tanto o aún más importante: la carencia de
centros educativos. Los misioneros y algunos seglares tuvieron a su cargo
el impartir una enseñanza rudimentaria, y esto sólo a la clase privilegiada.
Hubo en los albores del XVIII un colegio jesuita en Monterrey, para enseñanza superior, pero su duración fue efímera. Sólo hasta 1792 fue cuando
abrió sus puertas el Colegio Seminario. Hasta entonces unos cuantos habían
logrado ir a estudiar a México, Guadalajara o San Miguel el Grande.

Esta incomunicación física y cultural -prolongada hasta más de la mitad
del XIX- habría de hacer del noreste de México una zona arcaizante en
muchos aspectos, entre éstos el del idioma. El español que los niños -blancos
e indígenas- aprendieron de los misioneros durante la colonia, es perceptible aún en nuestros días. Muy común en todo el país, particularmente en
zonas mineras o indígenas, es oír el dende, por desde; truje, por traje; ansí,
asina o ansina, por así; daca, por dame; etc. Independientemente de estos
arcaísmos en la región que nos ocupa, son frecuentes otros, como: cedrón,
por cubeta; en denantes, por hace poco; endevido, por individuo; ler, por
leer; mestro, por maestro; pelotera, por tiroteo; peregoso, por pañal; espeta,
por esperanza; vendutero, por vendedor; belduque, por cuchillo; etc.
Dentro de los arcaísmos más comunes y muy generalizados en todos los
pueblos de habla hispana, predominan en el noreste la substitución de la
• Citado en

ILDEFONSO

VILLARELLo, El habla de Coahuila, Mástil, Saltillo, 1970,

"h" por "j" y viceversa; y así, se dice: güevo, por huevo; jediondo, por
hediondo; o bien, jervir, por hervir; o jilo, por hilo.
En otros aspectos

Aparte del hablar cotidiano pueden advertirse algunas peculiaridades en
otros aspectos de la vida. En la medicina popular se dice que el enfermo
está atrasado, por empeorado; o que está cholenco, si su dolencia es pasajera; atiriciado, si está melancólico o decaído; ñango, si enclenque o enfermizo; o que la enferma murió de las resultas, entendiéndose que de las
consecuencias deJ parto.
Ignoramos si haya sido ya realizada, pero sería una excelente investigación
lingüística registrar la nomenclatura de las enfermedades coloniales, a través
de las partidas de defunción en los libros de entierros de las parroquias del
noreste.
Es importante consignar aquí la referencia, muy conocida también, del
auge ganadero en esta zona. Pobre en agricultura por la escasez de lluvias,
y más pobre aún por sus escasos yacimientos mineros, fueron causas de una
menor afluencia de pobladores. Hubo, sí, notable abundancia de pastos.
Atraído por ello, Antonio Leal entró con 30,000 ovejas, procedente de Huichapan, en 1635. A partir de entonces surgió un movimi;nto ganadero
extraordinario. Muchas grandes haciendas del interior enviaron sus ganados
menores a pastar.U El gobernador Martín de Zavala propició este auge,
otorgando grandes mercedes de tierras. La nobleza criolla y muchos señores
de ganados poseyeron acá grandes latifundios. La ganadería fue trashumante.
Subía en tiempo de pastos y volvía a sus lugares de origen en tiempo de
trasquila. Fue éste otro de los tipos de penetración y de influencia en el
habla, porque con los mayordomos de haciendas venía gran número de
pastores y gentes de servicio: indios otomíes, tlaxcaltecas, mestizos, esclavos
negros, etc.
Hubo también importantes ganaderos locales, que tuvieron grandes criaderos de ganado mayor y caballada. Desde mucho antes de 1650, aparece
en Nuevo León la palabra rodeo, el que practicaban en grupos. El nombre ha
quedado también en la toponimia regional. Esta práctica habría de extenderse a Texas. Ganaderos de Nuevo León y Tamaulipas tuvieron extensos

p. 39.
• LEÓN,

424

Alonso de,

op cit., p. 124.

:a LEÓN,

Alonso de,

op. &lt;:it., p. 90.

425

�agostaderos en el sur de Texas, en la segunda mitad del XVIII. Uno de
estos era el agostadero de la Feria, al norte del río Bravo.
La ganadería, como principal actividad cotidiana, marcó también su huella
en el lenguaje del noreste. Citaremos sólo unos ejemplos: amachado ( de
macho, mulo) porfiado, terco; cuacazo ( de cuaco, cuerno) trago de mezcal
de maguey, servido en un "vaso" de punta de cuerno; cerrero, mal educado, huraño; baquetón, desvergonzado, disimulado; chivato, travieso, saltarín; etc.
De esta riqueza ganadera provino un modo singular en la . alimentación,
a base de carne. Algunos nombres son propios de la zona: aguja, arranque
de la costilla de res, en el lomo; machacado, platillo típico de carne seca,
macerada, guisada con huevo. En Sonora se llama machaca. El género
masculino que se le aplica en Nuevo León obedece a que se trata de lomo
machacado. Otro bocado típico es el diezmillo, nombre correspondiente al
solomillo y que alguna relación pudiera tener con el diezmo pagado a la
Iglesia por los ganaderos.

Extenderíamos demasiado este comentario si aludiéramos a la variada terminología en otros aspectos. Es el caso de la molienda de caña de azúcar,
que aportó muchas palabras a la región; o en los nombres del pan regional, que difieren mucho al de otras partes. Sólo a modo de interrogación:
el pan de Nuevo León llamado semita, está ligado al origen judío del Nuevo
Reino de León.
De estas breves consideraciones, susceptibles de ser ampliadas y sobre
todo mejoradas, puede concluirse:

EL GOBERNADOR DON MANUEL DE SANTA MARlA Y LOS
INSURGENTES EN EL VALLE DEL PILÓN
Episodio de la Guerra de Independencia

Cmo R. CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LA CELEBRACIÓN de las Fiestas Septembrinas invita a repasar la Historia
Patria y a releer viejos expedientes que evocan personas y sucesos de la
Revolución de Independencia.
En esta vez redimiré del olvido dos acontecumentos que coincidieron en
tiempo y tuvieron por escenario el Valle del Pilón: la presencia del Gobernador don Manuel de Santa María y la obligada visita al lugar de un
grupo de insurgentes.

2. Que los archivos civiles y eclesiásticos del noreste esperan al investigador de este hermoso tema, ofreciendo vastísima información.

La Historia nos dice que en los primeros días de enero de 1811, huestes
insurgentes al mando de don José Mariano Jiménez, teniente general de los
Ejércitos de América, avanzaban hacia el norte con el propósito de adelantar "las conquistas hasta la Villa del Saltillo, Nuevo Reino de León y
demás Provincias Internas" .1

3. Que es urgente formar un vocabulario, que vendría a enriquecer la
escasa bibliografía existente.

Don José Antonio Cordero, Gobernador de la Provincia de Coahuila,
"los esperaba con sus tropas y las de este Reino" en Aguanueva. (Cossío.)

4. Que la investigación lingüística no puede prescindir de la investigación
histórica.

"El día siete de enero se avistaron las fuerzas insurgentes y a poco comenzó la lucha; pero apenas iniciada, la tropa a las órdenes de Cordero
se pasó al enemigo." (Roel. )

1. Que hace falta realizar una intensa investigación oral en la region
noreste, a fin de recoger material, que lo hay; en abundancia.

1
Sigo aquí a dos distinguidos historiadores y publicistas de Nuevo Le6n: Licenciado don Santiago Roel y don David Alberto Cossio.

426

427

�Días antes el Gobernador del Nuevo Reino de Le6n "intentó juntarse
con el Gobernador del Nuevo Santander. . . a fin de discurrir ambos la
manera de salvar sus Provincias del inminente peligro que las rodeaba, pero
al llegar a San Mateo del Pilón ' quiso antes saber el resultado del ataque
de Jiménez a Aguanueva".
"Sabedor Santa María del desastre sufrido por Cordero", desistió de su
viaje. Optó por celebrar un "Consejo de Guerra que Jo orientara en aquellas
críticas circunstancias". (Cossío.)
Mucho se ha especulado sobre el "Consejo de Guerra". David Alberto
Cossío afirma que "no se tienen noticias acerca del Consejo de Guerra que
se menciona". El licenciado Roel asienta que "Santa María al tener noticia
del desastre ... reunió una junta de guerra y en ella se acordó dispersar las
tropas del gobierno y declararse todos por la Independencia".
¿ Quedó constancia de la "junta de guerra"? ¿ Se consignó el suceso en

algún expediente del archivo local?
Revisé los legajos de 1811. No encontré noticia de la "junta de guerra";
pero en uno de ellos tuve la fortuna de hallar abundantes datos relacionados
con los sucesos de aquella época. Intento referirlos.
Don Pedro José Borrego, Receptor de Alcabalas Reales en el Valle del
Pilón, necesita "certificar.. .las justas circunstancias que (lo) estrecharon,
en diez y ocho horas, que por orden superior (fue) Subdelegado, en tiempo
de la insurrección, a tomar la resolución de quitar a los individuos de este
vecindario algunos caballos... para habilitar y echar de esta jurisdicción a
los reos insurgentes que introdujo el Sr. Capitán y Segundo Comandante
de esta Provincia, D. Pedro de Herrera. ..".
Para justificar la requisición de cabalgaduras apela al testimonio de cinco
vecinos de San Mateo, los señores don José Ignacio Benavides, don Juan
Barbosa, don Rafael Gil de Leyva, Br. don José Ignacio Báez Benavides,
cura del Valle, y capitán don Juan José de los Santos.•

insurgentes con un Capitán llamado Rafael Hermosillo, que V1nieron en
calidad de reos, conducidos por la tropa de la Provincia y. . . hallándose
en este Valle el Gobernador D. Manuel Santa María...D. Pedro Herrera
le entregó los reos".
Gil de Leyva informa que los insurgentes "estuvieron arrestados en la
casa del Estanco Viejo".'
Coincidiendo la entrega de los "reos" con la noticia del desastre de Aguanueva, la suerte que coni.eron los prisioneros de guerra tomó rumbo in-

esperado.
Las disposicion_es que dictó Santa María, afectado hondamente por el
desastre sufrido en Aguanueva, causaron impacto en toda la Provincia, especialmente en el Valle del Pilón.
Manifestaciones concretas de tal impacto son los sucesos que en el citado
Valle se desarrollaron.
De la dispersión de las tropas y sus consecuencias en el vecindario de
San Mateo, nos enteran los vecinos, que declaran:

"A las once del día doce de enero se fue una Compañía de los tlaxcaltecas de Boca de Leones que allí mismo (en la casa del Estanco Viejo)
estaba acuartelada. ..y no vió soldados que los custodiasen" indica el tercero
de los testigos.
"Para la misma tarde observó que ningún militar estaba sobre las armas
porque se habían retirado sin gobierno."
"La tropa no estaba con el arreglo debido porque el Gobernador Santa
María se desatendió de todo." (2)

A fin de que la narración conserve su originalidad y realismo, dejamos
la palabra a los vecinos.

"No me acuerdo, a punto fijo (expresa el Párroco) qué personas de autoridad y respeto quedaron en este Valle cuando la dispersión de las tropas,
fuga de los europeos y libertad de los prisioneros. No pasarían de cuatro
los sujetos que quedaron en estas circunstancias, todos llenos de consternación y sobresalto."

A Benavides "le consta haber visto en este lugar sesenta y tres hombres

"Me consta, añade, que en el mismo día (que) se dispersaron las tro-

Antiguo vecindario, origen de la ciudad de Monte-Morelos, N. Le6n.
1 En el curso de la narración los identificare.mos con los números:
11 2, 3, 4 y 5,
respectivamente, cuando no los nombre.
1

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Plazuela del Embudo" ( hoy de Juárez), a la
media cuadra, calle de por medio. (Mapa del Br. don José Antonio Gutiérrez de

• Casa ubicada al poniente de la

11

Lara.)

429

�pas.•.s6lo qued6 el Capitán D. Juan José de los Santos con su Compañía
acampado en el pueblo de Concepción."
El cambio ideológico del Gobernador trajo consecuencias inmediatas para
los insurgentes. En los testimonios se lee:
"A las tres de la tarde, el mismo Sr. Santa María pas6 a la casa en donde
estaban arrestados y... les dijo:
-Hijos míos ¿ están ustedes conformes de sujetarse a las 6rdenes de D.
Ventura Ram6n?
-Respondieron todos que sí."
"Con esto se volvi6 el Gobernador a su casa, mand6 ensillar y se fue
para la Punta de Lampazos, pero luego se supo que para Monterrey." (1)
"Después que desocupó dicho señor Santa María la casa en que estuvo
posado se pasaron los insurgentes a ocuparla." (3) 5 El propio Gobernador
"les franque6 la casa". (4) A ella "los llev6 D. Ventura Ram6n, metido
el sol". ( 1) En la casa que Je sirvi6 de hospedaje, Santa María "dej6 dos
cañones cargados". (5)
Alojados los insurgentes en la nueva casa, "ellos mismos pusieron centinela
en la puerta, sin arma porque no la tenían". Luego "sin dar parte alguno
a Don Ventura Rarn6n ni a D. Pedro Borrego se hicieron de los cañones...
los descargaron para reconocerles la pólvora y los volvieron a cargar... avocando uno para el zaguán y otro para el corral. Vi6 --el mismo declaranteque en sus frazadas metían piedras del río a la casa, indicios que le parecieron
malos. . . y que habiendo visto todo esto pas6 a la casa de su primo, el Sr.
Cura Báez Benavides y . .. le dijo todos los movimientos dichos". ( 1) ·

Ya daremos noticia del resultado que tuvo la informaci6n que recibi6 el

No era para menos. Los vecinos del Pil6n tenían una imagen aviesa de
los insurgentes. Un comerciante de la regi6n, don José Ma. Plaza, trajo
noticias, en el mes de noviembre, de la "toma de Catorce; Cedral y Matehuala por los revolucionarios de Iriarte y de Canal. . . Decía que todos
éstos cometían espantosos atentados con las mujeres y robaban y mataban
sin clemencia" (Cossío, ob cit.).
¿ Cuál sería la conducta de los insurgentes con los vecinos de San Mateo?

Noche de vigilia en el Valle del Pil6n
"Para las ocho de la noche, ya los insurgentes tenían la puerta cerrada
y el postigo abierto, avocados los dos cañones para la calle y dobles centinelas con armas de fuego. . . que no sabe quién se las prestó", declara
el testigo Gil de Leyva.
Los insurgentes tomaban más precauciones de las necesarias. ¿ Qué esperaban?
"La causa de la preparación de los insurgentes era por temor al asalto
de D. Domingo de Allende,8 porque supieron que dicho señor había dicho
que era bueno degollarlos." ( 3)
"Después de la oraci6n en la noche del mismo día ( expresa Benavides)
entró Hermosillo a la casa del declarante, que es una pieza de la misma
en que estaban posados, estando presente el Br. D. José María Santa y les
dijo.. .que si tantito le hacían daría asalto esa noche en las casas de los señores europeos; que a súplicas suyas y del citado Padre Santa se contuvo...
También les dijo que si no lo auxiliaban con bestias suficientes para su
destino le sería preciso tomarse la autoridad de quitarlas."
El recelo era mutuo

párroco.
La situación de los insurgentes había cambiado radicalmente. Su llegada
al Valle en calidad de "reos" desert6 la natural curiosidad entre los vecinos.
Pocas horas después, liberados los prisioneros de guerra, "la consternación
y el sobresalto" hicieron presa de europeos y de los criollos "principales".

A juicio del Br. Báez Benavides los insurgentes se apoderaron de los cañones "pretextando, para cohonestar su hecho, que temían ser invadidos
por los europeos". Sobre la petición de caballos asienta : "Se hubieran tomado la libertad de proveerse de cabalgaduras por la fuerza, cuyo depravado

• Estaba construida sobre un amplio solar, por calle de las "Chatas" (Juirez en
la actualidad), frente al terreno donde se halla el edificio escolar "Antonio de la
Garza García".

• Subdelegado en el Valle de la Mota (hoy general Ter.in). "Capitán de las
milicias urbanas. . . sujeto recomendable y enteramente opuesto a las ideas de su
tumultuario primo", el Caudillo insurgente don Ignacio Allende (Santa María).

430

431

�intento no era fácil de resistir, así por los que eran adictos a su causa,

como por el apoyo de sus tropas que estaban casi entrando a esta Provincia,
exhausta de fuerzas que oponer''.
Impresionado por los informes de sus observadores acerca de los movtmientos e intenciones de los insurgentes "le avis6 a D. Pedro Borrego para
que éste viera qué medio ponía en que no hubiera una desgracia". Hizo
más, realiz6 un acto temerario que el mismo señor Br. consigna en estos
términos: "Hubo persona que me asegur6... intentaban invadir y saquear
las casas de los europeos prófugos, por cuya noticia tomé la resolución de
encerrar en mi casa 1 y custodiar con gente armada la pólvora y municiones
que también había dejado señor Santa María y que aun no había caído en
manos de los insurgentes".
¡ La que se hubiera armado si Hermosillo se da cuenta de la maniobra
del cura!

La convivencia no s6lo era intolerable, sino peligrosa. Los rumores sustituían a la comunicaci6n directa y franca entre Hermosillo y el Subdelegado. Amenazas, rumores, conatos y hechos creaban el ambiente adecuado
a la "desgracia" que pretendían evitar.
Propaganda insurgente. Los "adictos''

Debo advertir que no todos los insurgentes se recogieron a la casa que
les "franqueó" el Gobernador.
"Después de su libertad, en la noche y día siguiente paseaban muchos
de ellos por las calles y casas donde había vino...Platicaban con varios del
lugar, contándoles y seduciéndolos...que la causa de ellos era justa, que
podían defenderla, y lo contrario de la otra causa, que no era justa." (3)
"Se dispersaron por todo el lugar acompañados de la plebe. . . lo que
causaba bastante temor de un levantamiento." (4)
"La gente plebeya (parecía) dispuesta a defenderlos en caso de invasión.
Seducían al pueblo y con este apoyo intentaban proveerse y habilitarse de
cuanto les faltaba, echando mano de los muebles de los europeos que se
habían fugado o apresar a los que no se habían ido." (5)
' La casa que "franqueó" Santa María a los insurgentes lindaba por el sur con
el solar de la Iglesia

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El Receptor de Alcabalas Reales anota en su petición: "y se oyeron voces en el público y cuerpo de gente plebeya indicativas de una verdadera
señal de seducción, expresando que ellos habían ganado estos lugares y
que debían mandar y dominar".
No se necesita gran capacidad imaginativa para representarse el cuadro
que ofrecía el vecindario del Pilón la noche del doce de enero de 1811:
rumores y noticias, a cual más alarmantes, se colaban en todos los hogares.
Las "pláticas" de los insurgentes con la "plebe" que los seguía llenaban las
estrechas calles que circundaban la "Real Plaza". Pasos y voces se alejaban
de vez en cuando del centro e invadían las dos calles más prolongadas que
salían como antenas de un núcleo. Y el ir y venir se repetía. Al sobresalto
de las primeras horas de la tarde sucedía una tensión creciente de los insomnes moradores.
El vecindario velaba en espera del "asalto" insurgente. Los hombres de
Hermosillo no pegaban los párpados ante la amenaza de "degüello". Los
vecinos espiaban los movimientos de su huéspedes; éstos, por su lado, mantenían el oído atento a las más insignificantes expresiones que del campo
contrario recogía y propagaba la "plebe".
Los insurgentes cumplían su función de emisarios en área muy reducida
y en condiciones adversas: la mayor parte de su auditorio lo constituía la
"plebe".
A juzgar por las expoS1c1ones de los cinco declarantes, los criollos eran
refractarios a la propaganda insurgente, de la que hablan con ligera ironía.
Criollos y europeos sostenían entre sí, con frecuencia, enconados litigios por
diversas causas (por linderos de tierras, en particular), pero se mostraban
solidarios ante la acción insurgente que atentaba contra el régimen del que
formaban parte.
Sobre este punto no hay discrepancias entre los testigos. Recapitulemos
las exposiciones alusivas:
"Los señores europeos se salieron de sus casas a tomar seguridad..." ( 1)
"Los sujetos que salieron de este Valle han sido los europeos, temiendo
algún movimiento y para poner su persona en seguridad." (2)
"La prevención de soldados era para sujetarlos en caso de que acometieran a las casas de los europeos." ( 3)
Se refiere esta última al oficio que el Subdelegado, don Pedro José pas6
433
humanitas.-28

�al capitán De los Santos "pidiéndole auxilio de los soldados que babia en el
pueblo de Concepción ... Vinieron éstos, los pusieron de centinelas y a los
insurgentes los metieron ... diciéndoles que no tuvieran recelo alguno". ( 1)

obedecer, pretextando que pudieran ser sorprendidos en algún paraje dificultoso ... que se estarían en el Valle hasta que las tropas de la insurrección llegaran para reunirse con ellas". (5)

No obstante la presencia de los soldados la desconfianza persistia en la
mañana del dia siguiente: "Temiendo esto mismo dicho Padre Santa estando en el canon de la misa le mandó al declarante (que es el sacristán
de la Iglesia) que fuese a avisarle a dos europeos que asistieron a oirla,
que luego que recibieran la bendición se retiraran donde (sic) no los vieran
los insurgentes, no hicieran alguna tropelía con ellos." (3)

"El Gobernador. . . teniendo por bastante su excusa. . . también ordenó
que pudieran pasarse a reunir al Cuerpo de Ejército o aguardar en este
Valle para incorporarse." (4)

Para explicar la solidaridad entre criollos y europeos el señor Cossio sostiene una interesante y bien fundada tesis, de la que participo. La consigno
en el capítulo final.

En cuanto a la pretensión de los insurgentes respecto a los bienes de los
europeos, no dudamos de que Hermosillo se hubiera apoderado, en caso
extremo, de lo indispensable para satisfacer las demandas de sus soldados.
¿Por qué no lo hiw?

El capitán realista afirma que los soldados de Hermosillo no se apoderaron de los bienes de los europeos, ni de sus personas porque él lo impidió:
11
"Los contuve, amenazándoles exterminio . .. , expresa.
El primo hermano del párroco declara que Hermosillo no asaltó las casas
de los europeos, porque "a súplicas suyas y del Padre Santa, se contuvo..."
Me inclino por esta última inteivención. Lo dicho por el capitán no
pasa de ser una balandronada. En opinión del Br. Báez Benavides si los
insurgentes hubieran decidido quitar por la fuerza las cabalgaduras que
necesitaban "no era muy fácil resistir. . . por el apoyo que tenían de sus
tropas que estaban casi entrando a esta Provincia, ..".
Los insurgentes salen del Valle del Pü6n

Cuando Santa María libertó a los "reos" mand6 "que regresaran, con
una corta escolta para su resguardo, por el mismo camino que habían
traído" (4) ... "para la Boca,• donde entraron, lo que ellos no quisieron
• Habían llegado por el largo y estrecho cañón (llamado de Rayones} cuyo tfrmino es la "Boca", amplia abertura por donde el río del Pilón desemboca al Valle
del mismo nombre.

434

Ante la disyuntiva de "pasarse" a Monterrey o "aguardar en este Valle"
optaron por trasladarse a la capital de la Provincia. No sentian muy acogedor el medio de San Mateo, salvo en sus relaciones con la "plebe" y
quizás con algunos criollos.
Recordemos que Hermosillo había dicho "que si no lo auxiliaban con
bestias suficientes..." se "tornarla la autoridad de quitarlas". ( 1)
"Al día siguiente supo (el declarante) que D. Pedro Borrego mandó
quitar caballos para esta conducción." ( 1)

Ni Hermosillo, ni don Pedro José Borrego deseaban prolongar una convivencia saturada de amenazas y desconfianzas.

A punto de partir se suscitan dos incidentes que los testigos del Receptor
de Alcabalas Reales registran:
"No los podían juntar para sacarlos por andar embriagándose, pero D.
Ventura Ramón los juntó y encaminó" (2) expresa el más imparcial de
los informantes.
"Dos de ellos riñeron. . . en términos de haberse matado, Maldonado y
Altamira, a quienes contuvo el Cabo Marciliand', hace constar el capitán
De los Santos.

Al fin emprendieron la marcha. "Juntamente iba el Capitán D. Juan
José de los Santos, por delante con sus soldados." (3)
La distancia ideológica entre insurgentes y realistas se mide por las
expresiones del Receptor de Alcabalas y sus testigos; pero llaman la atención, por lo duros e injustos, los calificativos que don Pedro José y el capitán
De los Santos aplican a sus adversarios.
"La provincia que por mí se tomó (asienta el primero). . . fue el medio
más prudente para libertar a este pobre Valle ... y quitar semejante peste
del mismo. .."

435

1

�"Esta clase de gentes (declara el segundo) en calidad es un agrego de
canallas, sin policía, crianza, ni miramiento, siendo tanta su depravada intención...que en el camino para el Guajuco encontramos el avío de caballada y mulada perteneciente a Don Vicente Parás 9 (y) quisieron quitar
este avío y tomárselo ellos, en cuyo lance los contuve..."
El espíritu de la época habla por boca del Receptor de Alcabalas y sus
testigos: describen a Santa María y a los insurgentes, enfocan hechos, puntualizan detalles con criterio casi unárúme. Pero hacen algo más: se autodescriben. La congregación vecinal de San Mateo aparece, en los comienzos
de la Guerra de Independencia, con las ideas, con los prejuicios políticosociales, con la mentalidad de un pueblo norteño, integrado por europeos
y criollos, con su "plebe" de mestizos y otras "castas".
Los insurgentes son "reos" porque rompen con la tradicional sumisión.
Sin embargo. •.

Entre los cinco testimonios sobresale el de don Juan Barbosa. Es el suyo
un testimonio objetivo hasta donde es posible en aquel tiempo y en aquel
medio. Rectifica la imagen de insurgentes y "plebe" que trazan sus coetáneos. Su independencia de criterio es notoria como lo revelan los párrafos
que traslado:
"No le consta que (los insurgentes) se repartieran por las casas, sino que
andaban por la calle."
"No oyó voz alguna que indicase insurrección, sino confusión en la gente,
sin saber a qué atribuir esto."
"A la plebe de este Valle no le advirtió movimiento alguno ni inclinación a fomentar levantamiento, si no es que a la novedad de ver a estas
gentes iban varios por curiosidad a verlos, pero que no se sabe si en secreto
platicaban cosas malas."
"Los sujetos que salieron de este Valle han sido los europeos, temiendo
algún movimiento y poner su persona en seguridad."
"Cuando salieron de este lugar golpeó (D. Ventura Ramón) a uno de
los insurgentes que se resistía a seguir para Monterrey, por ebrio."
• Asturiano, padre del primer Gobernador Constitucional de Nuevo León.

436

"Los insurgentes estaban con alguna sujeción al jefe que los condujo
a Monterrey."
El testimonio de Barbosa honra al vecindario de San Mateo.
Termina la aventura que protagonizaron don Rafael Hermosillo y sus
sesenta y tres insurgentes con el breve informe que incluye en su testimonio
el capitán don Juan José de los Santos:
"El oficio que lle~~ para el Comandante de Armas de Monterrey (anota),
a efecto de que recibiera los reos, se lo entregué al Gobernador Santa María,
que se hallaba en su capital."
En calidad de "reos" los introdujeron al Valle del Pilón y como "reos"
los entregaron en Monterrey al mismo que los había liberado.
Colateral

La personalidad de don Manuel de Santa María.
¿ Por qué el Gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León se
declaró insurgente?

No pretendo explicar la conversión ideológica de este español que abandona el partido realista para acompañar a nuestros próceres en su lucha
por la libertad. Es la curiosidad la que me lleva a preguntar: ¿qué vivencias sacudieron la personalidad de Santa María ante la Revolución de Independencia?
Examinemos lo poco que ha llegado a nuestro conocimiento sobre tan
señalado personaje.
Don Lucas Alamán le dedica algunas líneas en su Historia de México.
Textualmente expresa: "Además de estas causas existen en el archivo general, unidas a las de Abasolo, (la) de D. Juan Bautista Carrasco...y la
de Santa María, caballero hábito de Santiago y Gobernador interino de
Nuevo León; todas contienen noticias muy circunstanciadas sobre los sucesos...y sobre la parte que en ellos tuvieron los declarantes".
Don David Alberto Cossío, en su monumental Historia de Nuevo León,
presenta a Santa María con los rasgos sobresalientes de su personalidad
reseña la serie de hechos que influyeron en el Gobernador y, además con~

437

�signa los pasajes más significativos de las cartas que escribi6 bajo la presi6n
de los acontecimientos. No formula conclusiones, pero las sugiere.
En seguida la síntesis de su investigaci6n.
Santa María fue hijo de un sevillano. Para el año de 1809 figuraba con
el grado de Sargento Mayor del Regimiento Provincial lla.mado "Dragones
de San Carlos", establecido en Cedral.
Entre los rasgos más salientes de la personalidad de San María anota:
carácter bullicioso, un poco socarr6n y afecto a las francachelas, de genio
burl6n y festivo...Carecía de grandes recursos de inteligencia y de acci6n.
De su época de gobernante sabemos que en los primeros tiempos de su
actuaci6n vivi6 de acuerdo con su alegre modo de ser; pero que sus capacidades de dirigente se pusieron a prueba al estallar la Guerra de Independencia.
Don Félix María Calleja del Rey le pide, desde San Luis Potosí, el contingente veterano del Nuevo Reino. Por otra parte, el Ayuntamiento de
Monterrey demanda de Santa María "acuerdo rápido para proteger los
intereses del Reino". Hasta entonces "vino a percatarse de que era muy
difícil entenderse con el carácter absolutista de los vecinos de esta Provincia".
Y aquí la tesis del señor Cossío sobre la idiosincrasia de los vecinos del
Nuevo Reino que explica (o trata de explicar) la solidaridad entre criollos
y europeos ante la acci6n renovadora de los insurgentes. Atribuye su modo
de ser a tres circunstancias: al aislamientó, muy marcado, en que vivían
estos provincianos, causa de la indiferencia con que veían los acontecimientos
que no afectaban su patrimonio, a "tantas dolorosas pruebas de penuria
y guerra bárbara" que modelaron "el espíritu de sus habitantes, conservador
por excelencia", y en tercer lugar "al hecho de que mucha sangre española,
conservada más puramente en algunas comarcas de esta parte del país, entonces dominaba generalmente aquí".
En mi concepto, la historia de la colonizaci6n de esta tierra confirma
la tesis del señor Cossío. El asentamiento de los inmigrantes fue cruento. La
extinci6n de los aborígenes, casi completa.
Mas, continuemos con Santa María. A cada noticia adversa aumentaba

su desaliento.

"Sigo disfrutando de una vida bastante aciaga (escribe al Intendente de
San Luis Potosí) . No es esto para mi honrado carácter, opuesto al sistema
reconcentrado en los corazones de ·estos habitantes."
"Yo no he nacido para mandos políticos, aislados y sin recursos" escribe
más adelante. "No puedo menos que suplicar a V.S. tenga la bondad, ordenándome entregue el mando, pase a engruesar las filas de esas tropas."

En estas líneas descubre su nostalgia por la vida de soldado para la que
había nacido. Quizás tal añoranza contribuy6 en mayor grado que las noticias de los desastres, más profundamente que el choque de su "honrado
carácter'' con el "opuesto sistema" de sus gobernados, más todavía que el
aislamiento de que se quejaba, más, en resumen, que todos los hechos que
enumera el historiador contribuy6, repito, este factor emotivo en la grave
decisión que tom6 Santa María. Y a la vida de soldado volvió.
¿ Es posible el cambio de Santa María como consecuencia de la serie de
hechos enumerados? ¿Había antecedentes lejanos?
No se tiene noticia de que los suyos pusieron obstáculos a su carrera
militar y política. Al contrario, los estímulos no faltaron. Su promoci6n
a Gobernador lo demuestra. Resulta difícil creer que para Santa María la
causa realista estaba perdida definitivamente, que la única salida se hallaba
en pasarse al campo insurgente, lo que significaba cambiar patrones de
vida, romper vínculos personales y de familia. Más aún, se disponía a combatir a los que apenas el día anterior eran sus "amados" jefes o compañeros,

a destruir el sistema que lo había formado.
Motivaciones muy fuertes, ignoradas todavía, han de haber impulsado
el proceso ideol6gico de Santa María al cambiar de partido, sin desconocer
que los factores enunciados fueron coadyuvantes de primer orden en el
cambio. ¿ Cuáles fueron sus sueños, sus ideales en las etapas formativas
de la vida?
En el Valle del Pilón, Santa María cierra la etapa más larga de su existencia con una serie de actos irreversibles: dispersa las tropas del gobierno,
dispone la libertad de los prisioneros insurgentes, les franquea su casa, los
provee de armas y los pone bajo la protecci6n de don Ventura Ramón,
uno de sus mejores subordinados. Santa María libertó y arm6 a los enemigos
del régimen que hasta aquel día doce de enero represent6.
El Gobernador regres6 a Monterrey en calidad de insurgente.

El ánimo del Gobernador sufría alteraciones que revela en sus cartas.

439
438

�El capitán don Rafael Hermosillo

Su personalidad aparece velada en los testimonios. Sólo una vez hace
acto de presencia, pero basta con esa vez para darnos cuenta de que es
hombre prudente y audaz a la par. Si muchos de sus soldados salieron a
"pasearse" por las contadas calles del vecindario durante media noche fue,
sin duda, con su anuencia o disimulo. Los paseantes le servían de contacto
con la "plebe" y con los criollos, única fuente de noticias para orientarse
en aquel medio.
El ambiente era explosivo. Asombra que nada ocurriera al llegar los soldados realistas enviados por el capitán De los Santos a petición de don
Pedro José. Dócilmente se dejaron conducir los insurgentes, que andaban
de paseo, no obstante su embriaguez.

PRÓCERES DE LA REFORMA Y DE LA
INTERVENCIÓN FRANCESA
JosÉ P.

SALDAÑA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadistica

La Historia cita el nombre de don Rafael Hermosillo después de su aventura en el Pilón. Volvió a su papel de emisario en Linares y el sur del

Nuevo Santander. Dos hechos consigna el señor Cossío: la prisión de don
Francisco María de Torrea, a quien Hermosillo amenazó de muerte y "el
secuestro de bienes del español D. Benito Pariente, de Linares".
El historiador Alamán nos entera del fin de las actividades de Hermosillo
en estas lineas: "Destacó Bustamante 10 un piquete de su tropa que alcanzó en Cadereyta y cogió a D. Rafael Hermosillo que hostilizaba por
aquel rumbo con una reunión de insurgentes".
El coronel don Juan Bautista Carrasco

Personaje insurgente de gran relieve. De su intervención en los acontecimientos de San Mateo queda un pequeño documento en el archivo
municipal.
Transcribo el breve, pero valioso escrito que dirige a los vecinos:
"No debieran V.V. incomodar a D. Pedro Borrego por los caballos que
V.V. franquearon a nuestros soldados, pues, inmediatamente que éstos lleguen al Saltillo se les devolverán cuanto antes -Dios guarde a V.V. muchos años-. Cuartel Subalterno de Monterrey y enero 20 de 1811."
Y es así como la lectura de un viejo expediente permite rescatar del
olvido un episodio más de la Guerra de Independencia.
• Realista conocido como el '1Capitán Colorado".

440

,

INTRODUCCIÓN
CoNSIDERANOO QUE ES conveniente la divulgación de la Historia Patria, a
efecto de que las nuevas generaciones conozcan nuestro origen, las luchas
de nuestros antepasados por legarnos un país libre y soberano, me he propuesto escribir pequeñas biografías de personas que por sus méritos en servicio de la patria, son dignos de recordación permanente.
Por fortuna, al lado de los sucesos dolorosos, de las acciones condenables,
existen acontecimientos gloriosos y hechos que nos obligan al respeto y veneración merecidos.

Una de las etapas de mayor trascendencia en la vida institucional de la
nación comprende la Guerra de Reforma seguida por la injusta intervención
francesa.
De esta dolorosa época correspondió a Nuevo León desempeñar un papel
brillante. Muchos de sus hombres se destacaron por su valor, decisión, capacidad y entrega sin reservas al servicio de la independencia nacional.
En este modesto trabajo, con la sencillez que corresponde a simples esbozos biográficos, presento las figuras respetables de siete insignes personajes.
GENERAL MARIANO EscoBEOO
Entre los personajes que se han significado en el Estado de Nuevo León
ocupa un lugar de honor el general Mariano Escobedo, cuyo nacimiento
441

�ocurrió el 16 de enero de 1826 en el rancho Labradores del Municipio de
Galeana. Fueron sus padres don Manuel Escobedo y doña Pilar Peña.
La formación de Escobedo se debió más que a estudios escolares a su
talento natural, a su carácter y a sus inclinaciones hacia las grandes empresas significativas del desprendimiento y el afán de servicio.
Su preparaci6n escolar fue precaria, por carecer el poblado de Gal"""."
de profesores capaces de instruir a la niñez y ".'e~os a la Juventud. Sm
embargo, Escobedo logro adquirir algunos conOClIIllentos d~ e~ucaaó~ . en
Monterrey en donde estudiaba su hermano Pablo en el semmano conciliar,
quien logro terminar la carrera sacerdotal.
Siguiendo los pasos de Escobedo se descubre en él al Autodidacta, cuya
facilidad para retener las lecturas a que era tan afecto lo llegaron a colocar
en un alto nivel intelectual
Durante el tiempo de su juventud, con residencia en Galeana '.e dedicó
a la agricultura y el comercio. Hacía viajes frecuente'. a poblaciones del
interior del país con fines comerciales interesándose, sm quererlo, por las
cuestiones políticas del país que se platicaban constantemente.
Entre los asuntos de mayor categoría de que tuvo conocimiento fue lo
relativo a las relaciones de México y Estados Unidos del Norte. Cuando
el general Pedro Ampudia, jefe militar de Nuevo León, envió a los preaidentes municipales con fecha 14 de septiembre de 1846 una circular en
la que disponía que de todos los hombres capaces para las armas se presentaran en Monterrey a efecto de estar en . condiciones de hacer frente al
invasor, entre los hombres que salieron rumbo a Monterrey iba Mariano
Escobedo.
Incorporados todos ellos a las tropas defensoras de la ciudad combatieron
duramente los días del 21 al 24 del mismo mes de septiembre, iniciándose
en esta forma en la carrera de las armas que habrían de darle dolorosos
descalabros y grandes satisfacciones.
Rendida la Plaza de Monterrey salieron las tropas mexicanas conservando
sus armas, en alto la Bandera Nacional y a tambor batiente. Gran im_presión
caus6 a Escobedo aquel desastre, sintiendo al mismo tiempo la convicción
de continuar la lucha en defensa de la patria. Pocos días después formando
parte de un pequeño contingente comandado por el capitán Francisco
Martínez Salazar, derrotaron a una compañía integrada por norteamericanos
en el cañón de Santa Rosa cercano a Galeana, haciéndole 37 prisioneros.
442

Durante la dolorosa etapa de la guerra con la uruon Norteamericana,
Escobedo continuó prestando sus servicios en las fuerzas del general José
López Uraga quien lo ascendió a alférez.
Hecha la paz entre México y Norteamérica, Escobedo continuó en las
milicias combatiendo las incursiones frecuentes de los indios bárbaros. Al
efecto se fonnaron en Galeana dos compañías de caballería actuando Mariano Escobedo en una de ellas con el grado de subteniente. Participó en
diversos combates que dieron como resultado la ausencia de los indios.
En atención a sus meritorios servicios obtuvo sucesivamente los grados de
teniente y de capitán de caballería, éste último firmado por el general
Pedro de Ampudia.
Magnífico entrenamiento para lo que le esperaba. El Gobierno absolutista de Santa Anna había llevado al pueblo a la desesperación. Con olvido
de todo principio de orden y de justicia no cabía otro camino que el de la
insurrección. Así fue que al lanzarse el plan de Ayutla, de todas partes
respondían los levantamientos, máxime cuando figuraban como directores
los generales don Juan Alvarez y don Ignacio Comonfort, de gran prestigio.
Vidaurri, en su carácter de secretario general de Gobierno se puso sigilosamente en comunicación con los sublevados, y no fue sino un año después
cuando asumió una actitud francamente rebelde. El Plan de Ayutla se expidió el lo. de marzo de 1854 y Vidaurri salió de Monterrey hacia Lampazos, en donde Jo esperaba el capitán don Juan Zuazua, persona de gran
habilidad de organización y de dotes especiales para la guerra.
Con un buen contingente de hombres bien armados atacaron Monterrey
tomándolo sin dificultades. Aun cuando Vidaurri se había comprometido
a reconocer eJ Plan de Ayutla, a su movimiento lo tituló "Restaurador
de la Libertad". Asumió el Gobierno del Estado constituyéndose a poco
andar en cacique del norte. Ayudó mucho en la guerra de tres años; pero
se convirti6 en una rémora, primero en la guerra contra la Intervención
Francesa, para después, en los momentos más difíciles, declararse amigo
de la Intervención.
Para Escobedo el cumplimiento del deber era su norma. Encargado del
sector de Galeana organizó un buen contingente, el que, unido al de igual
grado, don José Silvestre Aramberri, que operaba en doctor Arroyo, incursionaron por Matehuala y otras poblaciones potosinas, combatiendo en Dr.
Arroyo con fuerzas del general Valentín Cruz, Gobernador santanista de
Coahuila, derrotándolo.
443

�Entre tanto Vidaurri, todavía en actitud de lealtad, sabedor de que el
general Guitian marchaba hacia Saltillo en auxilio del general Cruz, llamó
a Escobedo a Monterrey formando una columna en la que participaron
además Zaragoza y Pedro Hinojosa. El ataque a Saltillo ameritó un gran
esfuerzo; pero cayó en poder de Vidaurri.
Siguieron para Escobedo duras jornadas en el interior del pais a las
órdenes del general Juan Zuazua. Triunfaron en cuantos encuentros sostuvieron con los santanistas, y después de tomar San Luis Potosi, victoriosos,
regresaron a Monterrey.
De nueva cuenta, incorporado a !as fuerzas de Zuazua, sostiene combates
en San Luis Potosí y en otras poblaciones, hasta tomar la Plaza de Zacatecas. Se estaba en plena guerra de la Reforma, en la que conservadores
y liberales sabian que en ella se liquidarla una de las dos facciones, asi es
que se luchaba con ardor.

El papel de Escobedo, con Zuazua, Zaragoza, Degollado y González
Ortega, fue de alta importancia. Con el triunfo alcanzó el grado de coronel
Después vino la Intervención Francesa, siendo su actuación tan brillante
que mereció lucir el grado de general de división. Correspondió a él la
designación de general en jefe del sitio de Querétaro significativo del derrumbe del llamado Imperio Mexicano, con el fusilamiento en el Cerró de las
Campanas, de Maxirniliano, Mejia y Miramón.
Durante toda su vida el general Mariano Escobedo hizo honor a las glorias conquistadas en los campos de batalla. .Sobrio, honesto y de impresionante modestia, a pesar de haber conquistado puestos como los de Gobernador de Nuevo León, Gobernador de San Luis Potosi, Ministro de la
Guerra, Senador...
Murió a los 76 años de edad en Tacubaya, D. F. En sesión solemne de la
Cámara de Diputados fue declarado benemérito de la patria. Su nombre
está escrito en el frontispicio del salón de sesiones de la Cámara. Sus restos
descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

ción pública a quienes, a costa de grandes sacrificios, nos dieron bases sólidas
en que descansa nuestra nacionalidad.
Las nuevas generaciones no conocen a nuestros prohombres, ni se preocupan por conocerlos. Existe en este particular una lamentable deficiencia
que se inicia en la educación primaria y continúa hasta la universitaria.

U no de esos hombres que merecen recordación eterna es el general y
licenciado Lázaro Garza Ayala. Su personalidad llena luminosas hojas de
la Historia Patria. Caudillo de limpia trayectoria actuó en los campos
de batalla con valor, pericia y dignidad, y en la vida civil se distinguió por
su talento, austeridad y honradez intachable.
Originario de Monterrey; nació en 1833. Hizo sus estudios en el Seminario
Conciliar siguiendo la carrera de abogado, la que abandonó cuando le faltaba poco para obtener el titulo.
El ambiente político y social de la época era calamitoso. Al desbarajuste
de la Administración Pública, regida por el dictador, general Antonio López
de Santa Anna, habla que agregar las carencias, aun para llenar !as más
apremiantes necesidades. Inquietudes y sobresaltos que parecían no tener fin.
Llegaron a conocimiento de Garza Ayala confusas noticias sobre un levantamiento en el Estado de Guerrero, en el que participaban los generales
Juan Alvarez e Ignacio Comonfort. Pero en el Estado durante el año siguiente al de 1854, en que fue iniciada la revolución de Ayutla, nada habla
sucedido que indicara alguna acción contra el Gobierno.
Gobernaba el Estado el general J er6nimo Cardona y fungía de secretario
general de Gobierno el señor Santiago Vidaurri, a quien se atribulan cualidades de gran inteligencia y actividad. Para Vidaurri había llegado el
momento de actuar por propia cuenta.
A mediados del mes de mayo de 1855 salió de Monterrey sigilosamente
rumbo a Lampazos, en donde lo esperaba don Juan Zuazua con un regular
número de hombres armados. En plan rebelde reunieron cuantos elementos
tuvieron a mano, lanzaron un manifiesto desconociendo los Poderes constitui.

dos y avanzaron sobre Monterrey. Garza Ayala se unió a los rebeldes como
simple soldado.
GENERAL UCENCW&gt;O LÁZARO GARZA AYALA

Al tratar de nuestros caudillos se impone una penosa reflexión. ¡ Cuán
olvidados los tenemos! A medida que el tiempo avanza, se aleja de la aten-

444

El ataque a Monterrey se realizó durante los días 22 y 23 del mismo mes,
siendo para Garza Ayala el entrenamiento de una carrera que lo llevaría
a la conquista de la gloria. Su valor y pericia en el combate le valieron su
nombramiento de subteniente de la Guardia Nacional Móvil.
445

�El triunfo de las fuerzas de Vidaurri fue completo, revelándose Zuazua
como un verdadero estratega. Toda la tropa incluso el general Cardona
fueron hechos prisioneros. Vidaurri, por sí y ante sí, se declaró Gobernador
del Estado y comandante militar.

en Teziullán al enemigo fue enviado a la isla de la Martinica, de la que
regresó seis meses después. Año de 1864. Marchó al norte presentándose
a Juárez en Montem,y, siendo nombrado jefe politico del distrito del centro
del Estado.

Paso a paso fue conquistando Garza Ayala los grados militares hasta
obtener el de general de división, la más alta jerarquía en el ejército nacional.

En agosto de 1864 abandonó Juárez Montem,y, y Garza Ayala se incorporó a las fuerzas del general Miguel Negrete. Después operó a las órdenes del general Escobedo, jefe del Ejército del Norte. Por su capacidad
y pundonor Escobedo Je dio el mando de una división, pasando después a
desempeñar el cargo de segundo de él.

Dadas las proporciones de esta comprimida narración no es posible seguir
a Garza Ayala en las numerosas acciones de armas en que participó. En la
misma época de su enrolamiento en las filas del ejército liberal actuaban
ya, con grados de capitanes, mayores o tenientes coroneles: Juan Zuazua,
Ignacio Zaragoza, Mariano Escobedo, Jerónimo Treviño, Francisco Naranjo, Pedro Martínez, Miguel Blanco, José Silvestre Aramberri ...
Participó honrosamente en la toma, por las fuerzas liberales durante la
guerra de Reforma, de las plazas de Zacatecas, San Luis Potosí, Guadalajara y Calpulalpan, primero a las órdenes de Vidaurri, y cuando éste se
distanció del Gobierno Federal, con los generales Degollado, Zaragoza, y
González Ortega.
Durante la Intervención Francesa, a las órdenes directas del general Zaragoza asistió a varios encuentros previos a la batalla del 5 de mayo de
1862. En esa ocasión Zaragoza confirmó a Garza Ayala como jefe de su
Estado Mayor y además lo nombró secretario del Cuartel General. Su comportamiento durante la batalla fue diligente, valiente y esforzado. A él
correspondió redactar el ¡,arte oficial del triunfo enviado al secretario de
Guerra. El documento sobrio, claro y modesto, contiene este párrafo, que
encierra la grandeza de aquella acción de armas: "Las Armas Nacionales,
C. Ministro, se han cubierto de gloria por ello felicito al Primer Magistrado
de la República, por el digno conducto de usted; en el concepto de que
puedo afirmar, con orgullo, que ni un solo momento volvió la espalda al
enemigo el Ejército Mexicano, durante la larga lucha que sostuvo".
Continuó operando Garza Ayala en terrenos de Puebla, Tlaxcala y Guem,ro durante un año, hasta encerrarse en la ciudad de Puebla a las órdenes
de González Ortega. El sitio se prolongó durante 62 días, del 16 de marzo
al 17 de mayo de 1863. Rendida la plaza al general Forey, destruido todo el
armamento, quedaron los jefes y oficiales prision~ros. Se les envió rumbo
a Veracruz, logrando muchos de ellos evadirse, entre los que se contaba
Garza Ayala.
Siguió en la brega y prisionero de nueva cuenta, al resistir con su brigada

446

Su brillante actuación le valió el elogio de Escobedo. A su lado participó
en los principales hechos de armas que significaron el triunfo de la República, triunfo rubricado por Escobedo en Querétaro al tomar la plaza.
Fusilados Maximiliano, Mejía y Miramón el país se encauzó por el camino de la paz.
Tuvo Garza Ayala la oportunidad de prestar sus servicios del orden civil
demostrando dotes de estadista. En 1869 substituyó temporalmente en el
Gobierno del Estado al general Jerónimo Treviño. Por elecciones popularea
volvió al poder, gobernando de 1887 a 1889.
Desempeñó el cargo de Presidente del Tribunal de Justicia del E.stado,
dándole la personalidad que le correspondía, y cuando, alejado ya de las
contiendas politicas se dedicó a la práctica de la abogacía, se le respetaba
y admiraba por la limpieza de su actuación.
A los 77 años de edad, el 3 de mayo de 1913 dejó de existir. De él se
puede decir que fue grande en la guerra, justo, noble y venerable en la paz.

GENERAL ALBINO ESPINOSA

Pocas noticias se tienen de la preparación escolar del general Albino
Espinosa. Se le considera originario de San Luis Potosí, pero como su actuación militar la hizo durante los once años que participó en la guerra de
tres años y en la siguiente de la Intervención Francesa, casi en su totalidad
con jefes militares de Nuevo León, identificándose con ellos se le considera
formando parte de la pléyade de ilustres nuevoleoneses que dieron su capacidad, bienestar y vida por la causa republicana, como Escobedo, Zaragma, Zuazua, Naranjo, Pedro Martínez, Jerónimo Treviño, Lázaro Garza
Ayala, José Silvestre Aramberri, Ruperto Martlnez ...

447

�Impulsado por su deseo de servir a la patria se presentó a Escobedo en
el rancho de El Berrendo, del municipio de Charcas, S. L. P. Su aspecto
juvenil, inquieto e inteligente causaron en Escobedo magnifica impresión al
grado de nombrarlo desde luego alférez.
Con entereza y afán de servicio pronto se hizo al ambiente de las armas
conquistando la amistad de los superiores y el cariño de los soldados. Siempre acudía al lugar a que se le destinaba con valor sereno y un espiritu de
compañerismo dispuesto a ser útil.
Después de recorrer con Escobedo la región de Matehuala y el sur de
Nuevo León, llegó a Monterrey, en donde el nombre de Santiago Vidaurri
era signo de mando y de triunfo.
En lo militar Zuazua era quien disponía de los movimientos de los contingentes liberales, después de las consultas con Vidaurri. Como el cacique
norteño, don Santiago Vidaurri, había dominado el Estado de Coahuila
y pretendía hacer lo mismo con San Luis Potosí y Tarnaulipas, sus tropas
incursionaban por esos territorios con cualquier pretexto.
En el secreto de estos planes estaba el general Zuazua, su brazo derecho,
que sabía mandar y hacerse obedecer sin necesidad de usar procedimientos
dictatoriales. De extraordinaria capacidad en ataques militares estaba atento
a los movimientos y necesidades de los grupos o secciones a su mando. Para
cada ocasión designaba al indicado. Cuando tuvo necesidad de enviar recursos en efectivo a la guarnición de Venado, S. L. P. designó al teniente
Albino Espinosa, en quien reconoció valor . y honradez a la vez suponía,
como así era, que conocía la región. Con una pequeña escolta Espinosa
llevó 20 mil pesos al lugar indicado sin contratiempo alguno.
Comisionado para reclutar voluntarios, reunió una compañía a tiempo
que llegaba el nombramiento de capitán. Participó en el combate de Montesillos a fines de agosto de 1855, logrando mantener a su gente dentro
de una admirable disciplina, a pesar de haber sufrido la primera derrota.
Cumplida la misión que se le encomendara volvió a Monterrey incorporándose al batallón que comandaba e coronel Ignacio Zaragoza. Tomó
parte en todos los combates sostenidos en contra de los santanistas en Tamaulipas y San Luis Potosí.

4

Implantada la Constitución de la República a partir del 5 de febrero
de 1857, y electo presidente el general Ignacio Comonfort era de suponerse que se impusiera la paz; pero no fue así. Los conservadores enarde-

448

cidos por la derrota sufrida volvieron a agitar al pais, y mediante una
labor de intrigas lograron que Comonfort desconociera la Constitución que
habla jurado sostener. En seguida fue depuesto por fuerzas de Márquez
y Zuloaga.
En defensa del orden constitucional el coronel Juan Zuazua salió de
Monterrey al frente de una columna rumbo al interior del pais. Con él
iban Zaragoza, Naranjo y Espinosa. Entre los combates que sostuvieron
con éxito son de citarse el de Puesto de Carretas, del 17 de abril de 1857 y
la toma de Zacatecas el 28 del mismo mes. El valor y pericia de Espinosa
le valieron el ascenso a comandante, que le confirmó poco después el ge.neral Degollado.
En Jalisco, por disposición del general Degollado fue incorporado a la
brigada del general Miguel Blanco participando en los combates de Atentique, Cuevitas, Guadalajara y Poncitlan.
Herido en uno de estos hechos de armas a fines de 185 7, después de su
restablecimiento se incorporó a las fuerzas del coronel Zaragoza participando en la toma de Silao y en la batida general del bajío hasta la entrada
de nueva cuenta a Guadalajara.
En constante actividad pasó el año de 1858. Para mediados de 1859 se
encontraba en San Luis Potosí a las órdenes directas del general Miguel
Blanco, cuyos efectivos formaban parte de la División del Norte, comandada por el general Ignacio Zaragoza.
Con estos contingentes, los de la División del Centro, y los propios el
general Santos Degollado, resolvió presentar combate a Miram6n en la
Estancia de las Vacas, cerca de Querétaro. El encuentro fue muy encarnizado, resolviéndose a favor de Miramón a causa de la desmoralización
de los soldados liberales al caer gravemente heridos el general Santiago
Tapia y el teniente coronel Albino Espinosa. El primero murió y eJ segundo
fue atendido en Querétaro salvándose gracias a su juventud y excepcional
resistencia física.
El 15 de agosto de 1860 la plaza de Querétaro quedó en poder de las
tropas liberales y Espinosa marchó .ª San Luis Potosí incorporándose una
vez más al movimiento constitucionalista. Las circunstancias prevalecientes
lo obligaron en diversas ocasiones combatir contra la reacci6n. En un com~
bate efectuado el 4 de septiembre de 1861 defendiendo Espinosa la plaza
de San Luis del ataque del reaccionario Leonardo Márquez, por tercera vez
resultó herido.
449
humanitas.-29

�Si la reacción prácticamente había sido reducida a su mínima expresión,
y consciente de su incapacidad para conquistar por sí misma el Poder
solicitó y obtuvo la ayuda indigna de Francia. Otra vez Espinosa entro
a la lucha: combatió a los franceses y a los mexicanos renegados en la
Cumbres de Acutzingo, en la batalla del 5 de mayo de 1862 en Puebla y
en los diversos combates que antecedieron al sitio de Puebla al año siguiente.
Ya con el grado de coronel regresó a San Luis Potosí en donde se dedicó
a reorganizar el ejército para hacer frente a la avalancha que se les venía
encima. Designado jefe de la corporación al general José López Uraga, salió
con él y al atacar a Morelia recibió un balazo en el antebrazo izquierdo.
Fue tan significativa su bravura que mereció se le otorgara el grado de
general.
Antes de la defección de López Uraga fue distinguido con el grado de
general de brigada, y al seguir Espinosa el camino del honor le ratificó ese
grado el general Arteaga, el 31 de julio de 1864. Pero su destino era el
del sufrimiento. En la derrota sufrida el 22 de noviembre de ese año en la
que salió herido, fue hecho prisionero por los franceses y enviado a Guadalajara de donde logró escapar, trasladándose al norte incorporándose a
las órdenes del general Escobedo en Matehuala.

En atención a los méritos conquistados y a la lealtad a la causa republicana de que había hecho devoción Espinosa, el general Escobedo lo
designó como Cuartel Maestre del Cuerpo Ejército del Norte, con fecha
16 de agosto de 1865.
Ya con ese carácter expedicionó por Nuevo León, Tamaulipas y San
Luis Potosí logrando triunfar en una serie de combates de gran significación.
Dominada la frontera por los liberales faltaba asestar al golpe definitivo
contra las rivalidades de los mismos republicanos en Tamaulipas. Marchó
Escobedo con fuerte columna para atacar Matamoros en donde se había
hecho fuerte el general Servando Canales. Espinosa estaba al frente de la
reserva. El ataque final se efectuó el 27 de noviembre de 1866 y al cargar
con su gente fue alcanzado por las balas del enemigo que Je causaron la
muerte. A dos días de distancia no pudo disfrutar de ese triunfo, ni del
definitivo alcanzado en Querétaro seis meses después. Su muerte consternó
a todos. Moría en plena juventud, pues apenas había llegado a los treinta
y dos años de edad.
Monterrey honra su memoria al bautizar una de las calles céntricas con
su nombre.
450

LICENCIADO SIMÓN DE LA

GARZA

MELO

Nuevo Le6n contribuyó en la guerra de Reforma y en la siguiente de la
Intervención Francesa con esclarecidos y numerosos militares ; en tratándose de civiles de relieve nacional, la cooperación fue escasa. Tal vez Oaxaca
haya sido el Estado que con más brillantez haya participado. No es del caso
averiguar a qué se debió esta situación, los hechos así lo determinan y basta.
Es por ello y por razones obvias de justicia incluir en la honrosa galería
de los prohombres de esa época al licenciado Simón de la Garza M:elo,
ejemplo de valor civil, de dignidad y firmeza de convicciones. Nació en
Monterrey el 24 de marzo de 1828. Todos los estudios los hizo en esta
misma ciudad: los primarios con un profesor particular y los secundarios
y profesionales en el Seminario Conciliar, que gozaba de justificada fama
por la planta de letrados dedicados a la enseñanza. De esa institución salieron los más famosos abogados de aquella época.
El abogado tenía un radio de acción muy limitado. Dedicarse a postulante era perder el tiempo; colocarse en el ramo judicial o burocrático
equivalía a ennoblecerse; el único camino a seguir era el de la política. Al
recibir su título de abogado De la Garza Melo se disputaban el Poder el
Partido Liberal y el Conservador. Entre ellos debía decidirse a actuar.
Su inclinación era francamente liberal. Consideraba que había llegado el
momento de acabar con los privilegios de que gozaba el clero y el ejército,
y de pugnar por un gobierno del pueblo y para el pueblo, como rezaba la
propaganda del Partido Demócrata de los Estados Unidos del Norte, y como
lo proclamó la Revolución Francesa en la carta de principios liberales, que
mantenía en pie incólumes la libertad y la extinci6n de castas privilegiadas.
Teniendo conocimiento de que el secretario general del Gobierno del
Estado don Santiago Vidaurri profesaba ideas liberales procuró relacionarse
con él de manera' que cuando se tuvo conocimiento en Monterrey del plan
de Ayutla, del que aparecían como directores el coronel Florencio Villarreal
y los generales Juan Alvarez e Ignacio Comonfort, durante algún tiempo
estuvieron cambiando impresiones sobre el particular, coincidiendo en el
propósito de secundar el plan aprovechando la primera oportunidad.
Vidaurri, cuyas ambiciones había constreñido durante años consideraba
llegada la ocasión de actuar. Para el efecto, y siempre de acuerdo con
Garza Melo, fue pulsando la tendencia de algunos jóvenes, que por no
451

�concordar con los elementos conservadores que detentaban el poder, logró
hicieran causa común con ellos.
En tanto Vidaurri se ponía en contacto con algunos militares enemigos
del gobernador, Garza Melo continuaba preparando el ambiente con magníficos resultados.
En el momento oportuno salió Vidaurri sigilosamente de Monterrey con
rumbo a Lampazos, en donde lo esperaba don Juan Zuazua, con un numeroso grupo de hombres armados.
Hechos los preparativos de rigor el 13 de marzo de 1855 proclamaba
Vidaurri el Plan Restaurador de la Libertad. De imediato se adhirieron al
movimiento los jefes Ignacio Zaragoza, José Silvestre Aramberri y Mariano Escobedo. Ya con fuerza suficiente aun cuando sin la cooperación
material de ellos, por encontrarse distantes del Jugar, atacaron a Monterrey
apoderándose de la plaza el día 23 del mismo mes, después de una inútil
y débil resistencia del general Gerónimo Cardona, Gobernador del Estado.
A partir de ese momento todos reconocieron a Vidaurri como jefe de los
insurrectos y como Gobernador del Estado.
Como quiera que no se había hecho declaración expresa de que la insurrección fuese en acatamiento del Plan de Ayutla, al tenerse conocimiento
de que Comonfort había entrado a Guadalajara y de que Doblado había
dominado al santanismo en Guanajuato, Vidaurri designó al licenciado De
la Garza Melo para que se trasladara y asistiera a la reunión que allí se
efectuarla con el fin de unificar la acción rev.olucionaria con base en el Plan
de Ayuda. Mediante los acuerdos respectivos al triunfo de la revolución
don Juan Alvarez asumiría la Presidencia de la República y don Ignacio
Comonfort quedaría como su segundo.
Ocupó Garza Melo una curul en el Congreso Constituyente siendo diputado
suplente en atención a la muerte del propietario don José María Viesca
Montes, que representaba el primer distrito de Coahuila. Su actuación en
el Congreso fue de clara tendencia liberal, distinguiéndose en las discusiones
por su preparación académica y recta trayectoria radical.
En el primer Congreso de la Unión, después del constituyente, Garza
Melo fue electo diputado por el Distrito correspondiente a Cadereyta Jiménez, manteniendo su postura de liberal puro, a pesar de las amenazas
de los conservadores que a toda costa pretendían acabar con la nueva Cons-

titución.

452

AJ_ ~ar Comonfort, Presidente de la República, el golpe de Estado del 17
~e diciembre de 1857, Garza Melo se declaró contrario a tal acto hab" d
sido pu t
· -, •
1en o
es Co
o en pns10n Juntamente con don Benito Juarez', pres1"dente de 1a
S
uprema
rte y del doctor Isidro Olvera, Presidente del Congreso.
Durante la guerra de Reforma se mantuvo al lado de Juáre
d
Vidaurri desconoció
J ,
z, Y cuan o
daurri.
a uarez, Garza Melo rompió definitivamente con Vila guerra de tres anos,
· do diputado
·
U Triunfante
.' d
sien
al Congreso de la
ruon e 1861 a 1863, al declararse la guerra con Francia estando los po
d eresdelaU"'
,
_ruon en s.an Luis Potosí, en su carácter de ' secretario de laCarnara
de
Diputados
firmó enérgica protesta contra la lntervenc1on
. , F ran.
cesa.
~ t e la estancia de Juárez en Monterrey en su peregrinación rumbo
:!hihuahua °'.'upó el Gobierno del Estado durante 2 meses, signo inequid': la c_onfianza que Je tenía don Benito Juárez. De 1867 a 1871 ocu ,
la Pres1denaa
Superior de Justicia· Ded"1có mueho tiempo
.
po
· dism . • del
. Tnbunal
.,
al
peno
o disungu1endose por la claridad de sus escn· tos en prosa
J · · ., d
y por
a ms~lraClon ~ sus poemas. Desempeñó en el Colegio Civil la cátedra de
Retónca y Poética.
A los 47 años de edad dejó de existir el licenciado don s· ' d ¡ G
MI· d
unon ea arza
.,° o SJen o sep~tado con los honores correspondientes a general de divis1on en el Panteon Municipal No. 1, siendo trasladados en 1924 a la R0tonda de los Hombres Ilustres del Panteón de Dolores.

GENEAAL JERÓNIMO TREVIÑO

Entraba México a una de las etapas más difíciles de su turbulenta historia
Desde
., espano
- ¡a ¡a paz habia· •
·gnu· la Independencia del país de la dominaaon
~1
1cado el fugaz vuelo de la paloma. Federalistas y centralistas no deJaban de pelear por el triunfo de sus ideas, que en el fondo eran las ue
fonnaban el pensamiento liberal de una parte y de ¡ tra
q
· ¡
··.
'
ao ,manteneren
pie os pnvtle~os de que gozaban los dignatarios del alto clero y los militares de alcurnia.
Por undé~a vez llegaba al Poder el general Antonio López de Santa
~nna. Agobiado ~• el peso de los años; pero mucho más por la agitada
vida a que lo hab1a empuJado su destino, nunca satisfecho por su afán des-

453

�medido de mando y de poder, busc6 la línea de menos resistencia según
él, y se entreg6 de plano al grupo conservador. Olvidando viejas amistades
de liberales, engreído con su influencia se dedic6 a dilapidar, a crear impuestos increíbles, como el de puertas y ventanas y a actuar como si fuese
el dueño del país.

siempre con entereza y valor. Los grados de alférez a general de división

Algo había que hacer para atajar aquella avalancha de arbitrariedades.
Surgi6 la clarinada en Ayutla, Guerrero. El coronel Florencio Villarreal
lanz6 el Plan de Ayutla encontrando rápida respuesta favorable en todo
el país. Transcurría el mes de marzo de 1864. Las noticias que llegaban a la
provincia informaban que el movimiento reformador lo encabezaban los generales don Juan Alvarez y don Ignacio Comonfort.

Son de citarse como ejemplos de sus actividades guerreras los triunfos logrados en las batallas de Santa Isabel y de Santa Gertrudis, que decidieron
el triunfo definitivo de la República en el noreste del país, en contra de las
aguerridas tropas francesas y no menos valientes tropas reaccionarias mexicanas. Quedó así abierto el camino hacia la capital de la República. Finaba
el año de 1866 y organizadas las tropas republicanas emprendieron la marcha triunfal tratando de acabar con las últimas resistencias del enemigo.

Durante esos acontecimientos gobernaba Nuevo León el general Jerónimo
Cardona, actuando de secretario general de Gobierno don Santiago Vidaurri,
individuo de despierta inteligencia, audaz y de iniciativa propia. Al tanto
de los acontecimientos pens6 en la posibilidad del triunfo de la revoluci6n,
lo que significaría para él la ruina. Quienes lo trataban de cerca tenían la
impresi6n de que servía a un gobierno con el que no estaba d~ acuerdo;
él hablaba del liberalismo como de los principios que salvarían a la naci6n.

En esa época el joven Treviño, que había nacido el 22 de noviembre
de 1836, en la hacienda de "La Escondida" del municipio de Cadereyta
Jiménez, N. L., tenía 19 años de edad; influenciado por el éxito de Vidaurri,
al triunfar el Plan "Restaurador de la Libertad", proclamado en apoyo
de la Revoluci6n de Ayutla, y tomando en cuenta que contaba con la cooperación de guerrilleros de la talla de Zuazua, Escobedo, Zaragoza y Aramberri, se dio de alta en las filas liberales con cuyos principios comulgaba.
Cuando el general licenciado Juan José de la Garza, caudillo tamaulipeco,

por órdenes del general Comonfort, Presidente de la República, marchó
sobre Monterrey con el fin de someter al orden al inquieto cacique nuevo• leonés, derrotando en Cadereyta Jiménez al entonces coronel Mariano Escobedo, en los combates que se efectuaron con ese motivo realiz6 Treviño
su primer hecho de armas.
Se dieron cuenta sus superiores de que reunía las condiciones de valor
y resistencia física para la azarosa carrera militar. Joven, fuerte, satisfecho
porque emprendía una aventura de acuerdo a sus inclinaciones políticas, no
pens6 más que prepararse te6ricamente en el arte de la guerra, que la práctica la tendría en forma más intensa de lo que pudiera imaginarse.
Largo sería enumerar cada una de las acciones de armas en que p~cipó,

454

los obtuvo en el campo de batalla. Como el Cid Campeador su descanso
era el combate. En varias ocasiones recibi6 heridas; pero apenas repuesto
volvía a la brega con el mismo entusiasmo, diríase que la guerra era para
él cosa connatural.

Llegaron al corazón de la nación a Querétaro, en donde los restos del
llamado Imperio se hicieron fuertes. El general Treviño al frente de las
2a. y 3a. Divisiones del Norte se batió con bizarría, resultando herido en
una de las cargas de caballería que le habían dado tanta fama.
Sobre este particular don Juan de Dios Frías en su obra Ejército del Norte,
refiriéndose concretamente a la batalla de Santa Gertrudis dice: "Las caballerías quedaban a las 6rdenes del formidable Jerónimo Treviño, que
ocho días antes había sido merecidamente nombrado general de brigada".

Se cuenta como una de sus hazañas la travesía que hizo desde Oaxaca
hasta Nuevo Le6n, con un pelotón de soldados de caballería, cuando el
territorio nacional estaba casi controlado por los franceses y reaccionarios.
Demostró con ello disciplina al cumplir la orden, habilidad para burlar al
enemigo y admirable resistencia física y moral.
Triunfante la República regres6 a Nuevo Le6n. Fue electo Gobernador
del Estado para el período de 1867 siendo reelecto por tres veces. En los
interinatos por ausencias ocuparon su lugar el general licenciado Lázaro
Garza Ayala, licenciado Trinidad de la Garza y Melo, doctor José Eleuterio
González y licenciado Genaro Garza García. Se distinguió la actuación del
general Trcviño por su empeño, por la educación primaria, grado de asegurar
que lograría erradicar en el Estado el analfabetismo.
Asistió a más de cuarenta combates formales y fue honrado con 20 condecoraciones de las más preciadas.
Andando el tiempo, de íntimo amigo del ~eneral Porfirio Díaz pasó a la
oposición. Siempre el general Díaz desconfió del grupo de generales de

455

�Nuevo Le6n, que encabezaba el general Escobedo, y aun cuando ~r Treviño sent¡a especial estimación, no por ello lo trataba como merecia.
Al iniciarse la Revolución Constitucionalista, en marzo de 1913, don Venustiano Carranza envió una comisión para proponerle la Jefatura, la que
no aceptó alegando que por su edad no estaba en con~icion~s de enfrentarse
a una actividad en la que la fuerza fisica ocupa pnmerls1mo lugar; pero
dio a entender que simpatizaba con el movimiento y como muestra de ello
renunció como jefe de la Zona Militar.
Salió del país radicándose en Laredo, Tex., en donde falleció en 1914.
Sus restos fueron traídos a Monterrey dándoseles sepultura con 1~ honores
de ordenanza, que estuvieron a cargo del Ejército Constitucionalista.

LICENCIAOO MANUEL

Z.

GóMEZ

Se trata de un personaje que merece la recordación con el gr~do de hi)o
predilecto de Nuevo León. Desde que adquirí~ n_ociones de ,la _vida y s~nó
las consecuencias de la inestabilidad de las mslltuc1ones pubhcas, se ahs,tó
en Jas filas liberales dentro de las que recibió honores; pero contaron mas,
mucho más los sinsabores que lo fustigaron, sin que su espmtu_ flaqueara
ni por un momento. Fue de los predestinados a ocupar en la H,stona Nacional un lugar prominente.
De sus antecedentes nos habla, con pleno conocimiento de causa, el doctor
Rodolfo Arroyo Llano, bisnieto de don Manuel Z. Gómez, en su artículo
"Trazo Biográfico del licenciado Manuel z. Gómez", publicado en la rev,sta
Roel, de Monterrey, de junio de 1972. Dice: "Nació en Linares, N. L. _el
4 de noviembre de 1813. Hijo de Don Salvador Gómez de Castro Y de Dona
Rosalia Valdés españoles. Según acta de nacimiento fueron sus padrmos
Don Manuel Gómez de Castro y Doña Ana Maria Gómez de Castro (tíos)•
Don Manuel habia sido el segundo Gobernador del E.stado Libre Y Soberano
de Nuevo León".

Había llegado al mundo don Manuel cuando se debatl: en los . campos
de batalla, con la voz ronca de los cañones la independencia de Mex1co de
la Corte Española.
Apenas contaba con ocho años de edad cuando las multitudes, e~a~decid".5
de júbilo aclamaban en las calles de México la entrada del EJerctto T~garante a cuya cabeza marchaban los generales Vicente Guerrero y Agustín
de I turbide.

456

En Nuevo León apenas si meses después se tuvo conoclilllento de tan

gran suceso. En forma dudosa se decía que la jura habia sido en julio, para
afirmarse después que fue en noviembre del mismo año de 1821.
Hecho. éste y los que siguieron en la turbulenta época de la niñez y juventud de Manuel Z. que contribuyeron a formar un carácter firme, tezonero, capaz de resistir las alternativas de los azarosos vaivenes de la vida

pública.
En Linares abrevó el niño Gómez las primeras letras, enviándolo sus padres a la ciudad de México en donde realizó los estudios superiores hasta
adquirir el titulo de Licenciado en Leyes. Entonces se le presentó, ya de
manera formal el camino a seguir.
Existia en él tremenda confusión ideológica. Los comentarios sobre la
situación del pa1s, alrededor del centralismo, que se entendía como la prolongación de la Colonia, con sus clases sociales perfectamente clasificadas y
los privilegios del clero, la nobleza y el ejército y por otra parte el federalismo influenciado por las corrientes del liberalismo procedentes de Francia
y de los Estados Unidos del Norte lo habian colocado en la posición de
tomar partido. Y lo tomó en forma tal que serla en su vida definitivo. Abrazó
la causa liberal del federalismo.
Su aversión al dictador Santa Anna le produce varios trastornos. Residiendo en Tampico en 1844 se ve obligado a emigrar, radicándose en San
Luis Potosí, y entre idas y venidas, sin perder el contacto con Nuevo León,
es electo diputado en 1848. Durante la Presidencia del general Mariano
Arista, de 1851 a 1853 desempeña varios puestos administrativos. Como poco
después regresa al Poder Santa Anna y fuese perseguido, se expatrió a los
Estados Unidos del Norte, compartiendo el destierro con Juárez, Ocampo,
Mata, Arriaga y algunos liberales más.
Al tomar cuerpo la Revolución del Plan de Ayutla, en tanto que un buen
grupo de mexicanos, con J uárez, se embarcan rumbo al puerto de Acapulco,
el licenciado Gómez se dirige a Brownsville y de am pasa a Matamoros para
incorporarse a la fuerza comandada por don Santiago Vidaurri y don Juan
Zuazua, cuyo centro de operaciones se encuentra en Lampazos, N. L. Atacan

a Monterrey, plaza defendida por el Gobernador, general Jerónimo Cardona y la toman el 23 de mayo de 1855, cayendo prisionera la mayor parte
de la oficialidad y de los soldados, principiando una nueva etapa en la que
la figura de Vidaurri adquiere relieves nacionales.
Forma parte del Congreso Constituyente, en representación del Distrito

457

1

�de Linares. Su papel es de perfiles radicales contándose entre los liberales
"puros".
No habían pasado las fatigas cuando nuevamente se sacude el país con
el golpe de Estado de Comonfort, al desconocer la Constitución que días
antes había jurado sostener. El general Márquez, de la aristocracia conseivadora, aprovechando el desconcierto provocado por Comonfort lo depone
colocando en su lugar al general Félix Zuloaga.
Se inicia el crucial período de la Guerra de Tres Años. Siguiendo las
rudas campañas del Ejército del Norte el licenciado Gómez actúa como secretario del general José Silvestre Aramberri, después se une a Zuazua para
continuar con Zaragoza, al mismo tiempo que atendía los trabajos urgentes
cuando el general Jesús González Ortega, general en jefe de los contingentes
que operaban en el centro del país, preparaba minuciosamente la batalla
definitiva que daría contra Miramón.
Se encontraron ambas fuerzas en Calpulalpan, resolviéndose la batalla

en favor de los liberales. Pocos conseivadores se salvaron. El desastre fue
aplastante.
¿ Y después? No conformes los conseivadores con la derrota pugnaron
por la Inteivención Francesa. En esa etapa dolorosa el licenciado Gómez

siguió sin desmayo la causa republicana. A la muerte del general Ignacio
Zaragoza, poco tiempo después del glorioso triunfo del 5 de mayo de. 1862,
se da tiempo para escribir su biografía, trabajo que ha servido de patrón
a los historiadores.
Cuando las circunstancias de la guerra ·obligaron a Juárez a emprender
dura marcha hacia el norte, durante su estancia en Monterrey, febrero 12
de 1864, lo aloja en su domicilio, situado en el local ocupado actualmente
por el Banco Regional del Norte, Padre Mier y Galeana, desafiando la ira
de Vidaurri, distanciado ya de J uárez.
A su regreso el Presidente Juárez, en junio, lo designa Gobernador del
Estado y comandante militar, en substitución de don Jesús Ma. Benítez y
Pinillos, que había renunciado.
Sigue Juárez su camino hacia Chihuahua, y al rompimiento final con
Vidaurri, el licenciado Gómez le sigue fiel adoptando la línea de conducta
de Escobedo, Naranjo, Aramberri, Treviño, Martínez, Espinosa...
Al lado de estos jefes sigue el licenciado G6mez luchando. Sacrificios incontables, y como Juárez con una fe inquebrantable en el triunfo. De nueva
458

cuenta ocupa el Gobierno del Estado el 7 de noviembre de 1866, substituyendo al general Escobedo que sale al centro del país, como general en jefe
del Ejército del Norte. Su bitácora señalaba la ciudad de Querétaro en
donde acabaría con el llamado Imperio mexicano, dejando en el Cerro de
las Campanas los cadáveres de Maxirniliano, Mejia y Miramón.
Durante un año don Manuel Z. G6mez gobernó el Estado, atendiendo
todos los ramos administrativos con empeño y devoción. Dejó huellas luminosas de un trabajo apasionado y honesto.
Falleció en su domicilio campestre situado en San Jerónimo, a corta distancia de Monterrey, el 27 de julio de 1871, a los 58 años de edad.

CORONEL RUPERTO MARTÍNEZ

Si se reconoce el mérito en el hombre letrado que ha prestado serv1oos
honrosos a la patria, con mayor razón debe rendirse homenaje a quienes
sin la ilustración que da la cultura nimban su vida con hechos gloriosos.
Es el caso del coronel Ruperto Martínez, originario de Higueras, N. L.
Nació en la que antes fue hacienda de Santa Teresa de las Higueras, el 16
de mayo de 1831. Se casó allí con Maria Abrahama Treviño de cuyo matrimonio nacieron seis hijos: José, Porfiria, Filomena, Jesús Ma., Ignacio
y Francisca.
:"fant~a a la familia con el producto de las tierras que cultivaba, y
dejaba tiempo para leer, de preferencia cuanto se refería al movimiento
político del país que era tanto como decir a la revolución que se iba y a la
que llegaba. En su fuero interno sentía impaciencia y dolor por tantos vaivenes. Todos hablaban de salvar a la patria, pero ¿quién tenía la razón?
En el pueblo se le veia con simpatía y respeto. Su palabra era acatada
sin replicar porque siempre estaba dispuesto a seIVir y en sus tratos el cumplimiento era su norma. Todo periódico, folleto o libro que alguien recibía
lo pasaba de inmediato a don Ruperto.
Asi se entero del levantamiento de Vidaurri en Lampazos en contra del
Gobierno de Santa Anna, y posteriormente de la toma de Monterrey, acabando con el desbarajuste del Gobernador, general Jerónimo Cardona. No
faltaron amigos que le invitaron a jefaturar un grupo de vecinos para ayudar
la causa de Vidaurri. No aceptó por lo pronto esperando una oportunidad
propicia.
459

�No faltó quien le informara al coronel Julián Quiroga del valimiento de
Ruperto Martinez, y en persona fue a Higueras para invitarle a colaborar
en el ejército libertador. Para mayor atractivo le ofreció el grado de comandante.
Resuelto a enrolarse en el ejército que consideraba defendía una causa
noble, con 30 jinetes se presentó al coronel Quiroga. Se le recibió con
muestras de simpatía, fue presentado a Vidaurri, el que le causó buena
impresión por su trato amable.
Durante dos años desempeñó diversas comisiones militares a satisfacción
de Vidaurri, que seguía siendo la primera figura en los Estados de Nuevo
León, 1'amaulipas y Coahuila.
Sin embargo, Ruperto Marúnez no estaba de acuerdo en esa actitud de
Vidaurri de pretender que no hubiese autoridad alguna sobre la de él, incluso la federal. Como Marúnez admiraba a Juárez le parecía aquella
arrogancia de Vidaurri fuera de todo orden moral y legal.
Su inconformidad llegó al máximo cuando, estando Juárez en Monterrey,
en condiciones conflictivas por la Intervención Francesa, no tan sólo no lo
atendió como merecía su carácter de Presidente de la República, sino que
pretendió agredirlo. Y precisamente al ordenar Vidaurri el atrincheramiento
en la ciudadela, él con los soldados que lo quisieron seguir tomó el camino
de Higueras, en espera de los acontecimientos.
Se le tuvo como desertor, enviándose un pelotón de cien soldados para
someterlo al orden. Preparado como estaba recibió a los emisarios con nutrido tiroteo que los desconcertó, dejando en el campo varios muertos,
heridos y todo el armamento que llevaban.
Sin pérdida de tiempo, tomando el camino de Villa García fue a incorporarse al general Miguel Negrete, que comandaba las fuerzas de Juárez,
con centro provisional de operaciones en Saltillo. Se le recibió con agrado,
convirtiéndose con el tiempo en un elemento de gran valía.
Cuando volvió Juárez a Monterrey el 3 de abril del mencionado año
de 1864, Ruperto Marúnez quedó adscrito al cuerpo de ejército en formación al mando del general Mariano Escobedo.
Se le encomiendan diversas comisiones que desempeña con toda atingencia, especialmente la vigilancia de Monterrey durante la estancia de
Juárez, y el reclutamiento de voluntarios, logrando por su parte aumentar
el contingente a su mando a 300 hombres armados y montados.

Abandonado Monterrey por Juárez y su séquito el 15 de agosto del 64,

460

Ruperto Marúnez continúa al lado de Escobedo realizando una serie de
acciones de guerra por Matehuala, Mineral de Catorce, Dr. Arroyo y Galeana, en todos los casos con éxito, valiéndole el ascenso a teniente coronel.
Después participa en la batalla de Santa Isabel, el lo. de marzo de 1866,
batiéndose con heroísmo al frente de los rifleros de Nuevo León, al mando
del coronel Jerónimo Treviño. El triunfo fue espectacular y de efectos enormes en el ánimo ya decaído de los franceses. Dejaron en el campo de
batalla 118 franceses, inclusive el jefe Brian y 13 mexicanos imperialistas,
además de 81 franceses prisioneros y 85 reaccionarios, y cantidad muy considerable de armas, municiones e impedimenta.
Principiaba en el norte el fin de la estancia imperialista. Escobedo se
empeñaba por violentar las operaciones, y todos los jefes rivalizaban en la
preparación. En estos menesteres la actividad incansable de Ruperto Martínez se sobreponía a toda contingencia, reclutando gente y cuidando los
caminos que conducían a Monterrey. Se realiza la batalla de Santa Gertrudis de resultados todavía más desastrosos para los franceses. Ruperto
Martinez con 600 dragones mantiene sin movimiento a los franceses que
marchan al encuentro del enorme convoy que procedente de Matamoros
va hacía Monterrey.
El general Escobedo en brillante maniobra, sin enemigo a la retaguardia,
atacó a la columna francesa en las lomerías de Santa Gertrudis, Camargo.
Las cargas de caballería y las bizarras descargas de fusilería de las infanterías envolvieron a los franceses y colaboradores mexicanos y les causaron
bajas de tal manera que no pudieron organizar la defensa. Amanecía el día
16 de junio de 1866, y todavía el sol no calentaba cuando se declaraba el
triunfo repuWicano al son de los clarines y gritos de entusiasmo.
Botín recogido : 13 cañones, más de mil caballos, 100 carros con mercancías, y toda la impedimenta. Bajas del enemigo: 396 muertos, 166 heridos y 1,000 prisioneros. Por 150 muertos y 100 heridos de los republicanos.
Fue el toque definitivo de marcha de los franceses de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, y del general Escobedo para seguir al centro del país
hasta Querétaro en donde tuvo el honor de rendir el último baluarte del
llamado Imperio Mexicano. En el sitio y toma de Querétaro, Ruperto
Martinez, ya con el carácter de coronel participó en forma distinguida.
Después, minada su salud, con permiso regresó a su pueblo, Higueras.
Como sus dolencias se agravaron fue trasladado a Monterrey en donde murió el 20 de julio de 1868, a los 38 años de edad. Dio su vida en servido
de la patria.
461

�LO QUE VI Y 01 EN LA DECENA TRAGICA
ERNESTO ZERTUCHE *
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografia y Estadística

ACERCA DEL PROTAGONISTA del drama a que voy a referirme, don Francisco
Ignacio Madero, se ha especulado de muy diversos modos, según las corrientes de pensamiento, las fuentes de información o los impulsos de las pasiones.
Alfonso Taracena, su biógrafo, concreta los cargos que más comúnmente
formulan desde hace más de cincuenta años los enemigos del señor Madero
-indocumentados contrarrevolucionarios vergonzantes, los llama-. Y con
razonamientos de contundente lógica y testimonios insospechables, refuta
uno a uno esos cargos: así, al de haber licenciado imprudentemente el ejército revolucionario que lo llevó al triunfo, para apoyar su gobierno en el
fosilizado ejército porfirista, resentido a esas horas de la humillación de su
propia derrota; demuestra Taracena que no fue error de Madero sino maniobra de largo alcance -bomba de tiempo, diríamos-, que contra su
expresa voluntad prepararon sus enemigos emboscados en el gobierno provisional del señor De la Barra. Al cargo de que su Plan de San Luis y su
programa de gobierno eran tan sólo de carácter político, sin contenido social,
contesta que desde el discurso del Tívoli aceptando su postulación, dijo
Madero que el problema agrario sería resuelto, pero con el arado, no con
la carabina como quería Zapata; y siendo ya Presidente, en discurso memorable ofreció: democracia, leyes agrarias adecuadas y un buen sistema
educativo. Al de haber ignorado a la clase obrera, responde Taracena que
pocos días antes de la Decena Trágica les dijo el Presidente: "Todo lo
que los obreros me pidan, si está dentro de la ley, les será dado". Finalmente,
se dijo entonces con eufemismo hipócrita, que el señor Madero no se distinguió por su talento e ilustración.

*

Relato del cadete del H. Colegio de Chapultepec en 1913, hoy coronel veterano.

463

�Pudo s.[n embargo escribir -apremiado por los acontecimientos politicosun libro, La Sucesión Presidencial, que sacudió al país como declaración
promisoria de una aurora de libertad y de justicia. Y de su cultura habla
bien claro el haber obtenido para su biblioteca privada, antes de su aventura politica, obras de Tácito, de Salustio, de Tertuliano y de Plinio el
Joven. Sabido es, además, que gran parte de su juventud transcurrió en las
aulas de Norteamérica y de Europa. Por todo esto, el general Francisco
Mújica, ideólogo de la Revolución, pudo decir ante la tumba de Madero,
que aquel mártir incomprendido "pensó como los grandes pensadores de
la Reforma". Por su parte el filósofo Vasconcelos lo llamó genial.
Éste era, señoras y señores, Madero el político y el intelectual. Pero habia
en él algo más valioso todavía, el hombre: el rico hacendado que se aplica
a la ciencia médica, sólo para curar personalmente al pe6n enfermo; que
renuncia a la vida confortable que disfrutó desde la cuna, para lanzarse a
la aventura quijotesca a que lo llamaba su vocación de apóstol; el Presidente
de la República que responde con el indulto a la sentencia de muerte que
pesa sobre sus enemigos gratuitos, Félix Díaz y Bernardo Reyes, los mismos
que habrian de corresponderle con la traición y el crimen.

•
Ruego a ustedes disculpar si en lo que sigue he de hablar en primera
persona. Después de todo, he sido honrado con el encargo de referir estas
cosas precisamente para decir lo que vi y oi.

•

fueron suntuosas e internacionalmente compartidas. Eran la apoteosis de
aquel régunen caduco de gobierno dictatorial, y el último de la paz octaviana
de treinta años.
Conocí_ al señor Madero el 7 de junio de 1911, en que hizo su entrada
a la capital de la República como jefe de la Revolución triunfante. Los
alumnos ~el Colegio Militar formábamos valla para proteger el cortejo, de
la acomellda unpetuosa del pueblo ansioso de conocer y estrechar la mano
del héroe. Éste, de pie en una carretela abierta, saludaba sonriendo con su
sombrero de copa, a un lado y a otro a la multitud delirante, llevando muy
cerca, montado y en traje de campaña, la compañía impasible, como más•
cara de bronce, de Pascual Orozco. Todo era júbilo, simpatía y entusiasmo.
Fue aquélla la manifestación popular más espontánea y desbordante que
nunca antes ni después se vio en México. Pero en la sombra hervían despechos y ren~ores. Y como sucedió que el mismo día se registró un pequeño
tembfor de berra en la capital, al día siguiente apareció un pasquín con
la caricatura de Madero en actitud ridículamente olimpica diciéndole: "·1 No
tiembles tierra, no te hago nada!".

Dias después hizo una visita de cortesía a nuestro histórico plantel acompañado de sus oficiales Eduardo Hay (ingeniero que después fue s:cretario
de Relaciones), los italianos José Garibaldi y Viljoen, y dos o tres más. Nos
hallábamos formados en el amplio patio del Colegio, y pidió al director
mandar romper filas porque deseaba dirigir unas palabras a los alumnos
no al colegio como institución. Nos agrupamos en rededor suyo y con vo;
suave, con palabra sencilla y fácil, hizo una breve exposición de las causas
que motivaron su movimiento annado.
Pensarla en buena lógica que siendo nosotros estudiantes rrúlitares éramos

El Heroico Colegio Militar, "perla y diamante del Ejército Mexicano",
simbalo de la lealtad y del honor militar en la época a que voy a referirme,
ocupaba el edificio que en lo alto del Cerro del Chapulín hay ahora un
museo histórico. Y por su cercana vecindad con el Castillo que fue Alcázar
de los emperadores aztecas, residencia después de los principes de Mirarnar
y más tarde del primer magistrado en turno, era también el Colegio, obligado custodio del Castillo y de sus distinguidos ocupantes.
Tuve el honor de pertenecer a la generación -"antigüedad", decíamos
entonces-- de 1910 de aquel plantel. Antigüedad que fue apellidada de los
"Cadetes del Centenario" porque coincidió con el centenario de la inde•
pendencia de México. En el Alcázar, vecino nuestro, residía entonces el
viejo caudillo don Porfirio Díaz, cargado de años y de gloria. Las fiestas

464

parte del ejército que él combatió y venció; y quiso tal vez since~e. Nos
dejó una impresión de simpatía por su llaneza y modestia, no sin que dejá~os de. extrañar en ~l cierta_ ingenuidad qu~ lo llevó a afirmar que no
tema enemigos. ¡ No tema eneIIllgos y era el Jefe de una revolución que
barría co~ todo un sistema de vida placentera de treinta años! Pero pronto
comprendimoS que no era propiamente ingenuidad aquello, sino expresión
de su innata incapacidad para abrigar sentimientos de enemistad por persona alguna.
El 6 de noviembre de 1911 protestó como Presidente de la República
y algo después fue con su familia a residir en el Castillo histórico de Cha'.
pultepec. Varias veces tuvo la gentileza de invitarnos por conducto de nuestro director, a sus recepciones informales, y siempre se daba tiempo para

465
humanitas.-30

.1

l

�conversar un poco con cada uno de sus cadetes invitados. Tuve la suerte
de asistir a dos de esos convivios en compañía de algunos otros compañeros
representantes del alumnado, y guardo un amable recuerdo de la paz hogareña que allí se respiraba.
Casi todos los días, a temprana hora, veíamos llegar al patio del Castillo
a través de nuestro patio, al encargado de atender la caballeriza presidencial
conduciendo la fina jaca en que el señor Presidente hacía su paseo matutino
por las callejuelas del bosque, acompañado de uno o dos de sus ayudantes.
Era el señor Madero de piernas cortas, puesto de pie era francamente
chaparro; pero sentado sobre el albardón, el cuerpo erguido, lucía un jinete
intachable. El general Felipe Angeles, nuestro director, quien siempre demostró devoci6n por el señor Madero, solía acompañarlo y hubo vez que
su paseo se alarg6 hasta Naucalpan (entonces villorio insignificante y hoy
ciudad populosa del Estado de México) , para presenciar las prácticas de
tiro que con piezas de artillería efectuábamos allá los alumnos del tercer año.
Todo iba bien en casa, pero había agitación en varios lugares del país:
los Cedillo y Carrera Torres en San Luis Potosí, Zapata en Morelos, Félix
Díaz en Veracruz, Orozco en Chihuahua, y Bernardo Reyes en Nuevo Le6n
turbaban, unos después de otros la paz, e imposibilitaban el desarrollo del
programa del gobierno. Para combatir la insubordinación de Orozco envi6
el Presidente a su secretario de Guerra, general José González Salas; pero
éste sufri6 un descalabro y se suicidó. En esa empresa frustrada muri6 también un nuevoleonés valioso, el coronel de estado mayor especial, Nicolás
Martínez de brillante carrera en Chapulte~c, y con estudios superiores en
Europa "La leona", lo apellidaban por su rigidez al aplicar a su persona
y a las demás, las disciplinas de la ordenanza militar. Era hijo del general
don Pedro Martínez de cuya vida y hazañas se nos habló largamente no
hace mucho, en la Casa de la Cultura. Tanto González Salas como Nicolás
Martínez, jefe de su estado mayor, eran como se ve, competentes soldados
de carrera; pero sabido es que el éxito o el fracaso final de una acción de
guerra no depende esencialmente de la mayor o menor aptitud del general
en jefe; sino también de una variada gama de circunstancias imprevistas,
a veces insuperables. Todos, hasta el mismo Bonaparte tuvieron su Waterloo.
Lo cierto es que el pundonoroso González Salas se sintió deshonrado, y
antes que arrostrar la vergüenza de confesarse burlado por una turba ignara,
optó por volarse los sesos. Su segundo, Nicolás Martínez, no menos pundonoroso que su jefe, se hizo matar ostensiblemente durante uno de los últimos
tiroteos.
Fue entonces designado para sustituirlo el general Victoriano Huerta -y

466

es aquí donde uoma a la escena el "villano" de la película, el Judas de
nu~~ d ~ - - _Hue~ refo~ la columna de Salas con superabundante
artillena baJo la direcCión de Gwllermo Rubio Navarrete, especialista recientemente ~legado de Europa, y cañone6 intensamente a los orozquistas hasta
desmoralizarlos; de modo que el subsiguiente avance de la columna fue
arrollador.
~a ~pcración tuvo éxito y el orozquismo desapareci6; pero en el ámbito
ca~1tahno fermen~~an los odios en el medio político que había perdido su
pnvanza, en los militares formados y envejecidos al cobijo de la Dictadura·
en la rancia aristocracia del "Círculo de Amigos de don Porfirio" que ~
jactaban de "ir con él hasta la ignominia", camarilla mal llamada "científica" que había prácticamente arrebatado las riendas del gobierno de las
manos decrépitas del anciano dictador.
'
L~ ~usitada libertad de prensa que otorg6 el nuevo gobierno era ya libertmaJe que se nutría con la diatriba, la caricatura sangrientamente burlesca y las "bonilladas" con que ridiculizaban al Presidente, a sus familiares
y colaboradores. De las elecciones libres, realmente democráticas efectuadas
entonces por primera y última vez, había surgido dentro de la Cámara de
Diputados un grupo de antiguos recleccionistas resentidos, oradores brillantes que aprovechaban su fuero para desprestigiar con impunidad y elegante
ironía, los actos dd gobierno. Todo se confabulaba para crear una atm6s_política irrespirable y estallante. En las calles, en las cantinas, en lugares
publicos y centros sociales, en todas partes se presentía y se hablaba de un
pr6ximo levantamiento armado. Los diputados del grupo "Renovador'', adictos al régimen, plantearon con crudeza ante el señor Madero la grave crisis
que enfrentaba su gobierno y la urgencía de medidas enérgicas· pero él no
había derrocado una dictadura para establecer otra. y nada ~ hizo.

fe:a

Así llegó la noche del 9 de febrero de 1913. Desde las seis de la mañana
del día anterior había yo entrado al servicio de guardia como cabo del
segundo cuarto, es decir, con obligación de vigilar los puntos regularmente
protegidos con centinelas, desde el primer minuto de aquel día hasta las
seis horas del siguiente, hora de relevo del personal de guardia. Desde la
madrugada del nuevo día empezamos a oír por el rumbo de Tacubaya
intermitentes estallidos que parecían disparos de arma de fuego y que por
la distancia no podíamos identificar, ni precisar el punto de origen. El
comandante de la guardia, teniente-alumno Carlos Villegas, trat6 de salir de
dudas telefoneando insistentemente no sé adónde, pero nunca obtuvo explicación, o no quiso comunicárnosla. Los estallidos iban aumentando y

-467

�propagándose, por lo que me apresuré a recorrer los puestos de los centinelas para mantenerlos alertas.
Uno de esos puestos, el de mayor responsabilidad, era el amplio claro
(sin puerta) que comunicaba nuestro patio con el de la residencia presidencial. En el momento en que llegaba yo a aquel punto oímos que alguien
nos hablaba desde lo alto del corredor del Castillo. Era el Presidente Madero,
envuelto su cuerpo en una bata de casa, preguntándonos qué era aquello,
si eran cohetes de fiesta religiosa o qué. -"No sabemos, señor, le contesté,
hace más de dos horas que estamos oyendo eso, sin que hayamos podido
aclarar de qué se trata." El sargento-alumno de la guardia, Jesús Toledo,
se dio cuenta entonces de que el Presidente conversaba en alta voz conmigo
(los centinelas no hablan más que con sus jefes inmediatos), se acercó a
intervenir en el diálogo sin aportar novedad alguna. Breves instantes duraron
aquellas conjeturas, pues a poco irrumpieron presurosos en el corredor varios señores, y se acercaron al señor Madero comunicándole algo importante que no pudimos oír. Habían subido a la residencia presidencial por
el elevador del Castillo, y se retiraron todos hacia las habitaciones. A las
cuatro de esa madrugada se tocó "levante" en el Colegio, se ordenó en
seguida tomar las armas y se repartió parque. Momentos después estaban
ya las compañías formadas y armadas en el patio principal. Se mandó formar pabellones, se pasó lista y desfilaron los alumnos a tomar ligero desayuno.
Entre tanto habían estado llegando elementos de la Policía Montada y de
a pie con su inspector general a la cabeza, el mayor López Figueroa, miembros del estado mayor y de la escolta pre~dencial y oficiales francos de la
guarnición de la plaza. Todos permanecían en espera de órdenes. La guardia
de la que yo formaba parte permanecía formada en la puerta de entrada del
Colegio. Momentos después apareció, ya sobre fina cabalgadura, el señor
Madero, y los alumnos empuñaron sus armas; pero antes de que se formaran las compañías se dirigió en voz alta a los alumnos, informándoles
que horas antes había sido asaltado el Palacio Nacional por un grupo de
alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes de Tlalpan, engañados por
malos oficiales; pero a la hora presente habían sido ya desarmados y encerrados por el general Lauro Villar, comandante de la plaza de México.
"Voy a ocupar mi puesto en Palacio", dijo, y añadió en estos o parecidos
términos: -"Quiero invitar a ustedes, jóvenes alumnos, para que me acompañen. No es una orden, irán los que buenamente quieran. Sé que no correrán peligro sino, antes bien, que haremos todos juntos una marcha triunfal;
de otro modo no los invitaría". Y partió seguido por la mayoría del alumnado, de los oficiales en servicio -inclusive el comandante y el sargento
468

de guardia- y de todos aquellos que lo habían estado esperando L
bos
y los alun_mos que ~te~ábamos el personal de guardia desde el día :t:or
permanecunos de pie_ Junto con las armas terciadas protegiendo la entrad~
de nuestra escuela, sm que nadie se acordara de relevarnos.
Claro es que el esp'm·tu de aventura de nuestra Juventud
.
nos im lí
volar al lado de
tro
pe a a
d 1d b
f ~ues s co~paneros; pero éramos soldados y el sentimiento
a; as~t:rdre tno ~uestros rrnpetus. Después supimos que simultáneamente
.
e os aspirantes a Palacio, algunos cuerpos del arma de artillería
~:s1d~:te~: T~cuba~a, movidos por los generales infidentes Manuel Monf ag , , g~no Rwz Y otros, se habían sublevado contra el gobierno
1uer~n alla rmsmo combatidos por tropas leales. Eso explicaba ei origen d:
os tiroteos que el señor Madero supuso pirotecnia religiosa.
enDe~¡ :::nt~ qt hicimos una ":ez que hubo desaparecido de nuestra vista
c o e a rampa la abigarrada columna encontramos ue hab'
mos quedado e~ .el Colegio algo menos de la te;cera parte delq alumna:~
yd unos
. en Junto
.
.
l pocos
al oficiales que fueron llegando, no ma's de cien
mclui
ostí' os unif~os de nuevo ingreso (matriculados en enero) que ~ún n~
ves
de an . orme. .Con tan escaso personal hab'ta que cubrir la vigilancia
. Colegio y Castillo, contra posibles acometidas de los sublevad
y
drmos a la tarea de adiestrar a los noveles en el man . d 1 os.
nos
n b
di
eJo e as armas a
om rar guar as y a establecer puestos avanzados en el bo
' .
cados éstos- entre sí y con el cuerpo de guardia, med.iante una red
sque,
comumde teléfonos
de campana.
Algo ~ás de tres días y sus noches (no podría precisarlo a estas horas
permanecimos en actitud de pronta defensa alertas
l
)
bando!
'
Y con as armas a la
. era, en tanto que nuestros compañeros se hallaban tendidos e lí
::ie:1!:~es frente al Palacio Nacional, hasta que llegaron tropas 1:ale:e:

s:

Como se sabe' la marcha que e1 senor
- Madero suponía triunfal
1 f
;uch~: al entrar la columna por el Paseo de la Reforma a la cal~ºd:
~CISCO (hoy •enida Madero)' fue balaceada desde las
t
C
vanos soldados y p li ,
•
azo eas. ayeron
.
o c1as, sm que fuera posible contestar el fuego de un
enemigo
.. , Entonces los oficiales y jefes que
ch b oculto en tan venta·JOS~ postc1on.
m~ a an a los lados del Presidente, hicieron que desmontara
l .
duJeron en el estudio foto áf
y o mtroedif .
b
gr ico Daguerre, en tanto que algunos subían al
,1C10 en usca de los asaltantes. Fue entonces cuando se evidenci6 la sim~atía y el respeto que todo mundo, aun los enemigos del gobierno guardan
siempre por el Colegio Militar .. ninguno de los a1umnos que pie' a tierra
469

t

�caminaban pocos metros delante y a los flancos del Presidente fueron tocados por las balas, en tanto que a su lado veían caer a soldados y policías.
Alü se presentaron ante el señor Madero el secretario de la Guerra, Angel
García Peña y nuestro ya conocido general Victoriano Huerta, a la sazón
en disponibilidad. Por ellos supo el Presidente que momentos antes había
sido amagado el Palacio por numerosas fuerzas rebeldes, encabezadas por
los generales Manuel Mondragón, Gregorio Ruiz, Félix Díaz y Bernardo
Reyes, estos dos últimos previamente excarcelados por los otros; que al llegar
la fuerte columna frente al Palacio se topó con la inconmovible hombría del
comandante militar de la plaza, general Lauro Villar, y que a aquella hora
se hallaba: prisionero el general Ruiz, muerto el general Reyes y huyendo
los demás rumbo a la ciudadela. . . pero el general Villar estaba herido y
debía ser retirado para su atención médica.

LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
(Año lectivo 1945 - 1946)

Se ha dicho con verdad, que la bala q_ue en mala hora hirió al general
Villar vino a ser responsable de la caída de un régimen, del sacrificio de
dos mártires, de que el suelo de México se empapara en sangre hermana
y que la nación ofreciera el espectáculo bochornoso de un gobierno de ase-

I

sinos y traidores.
En efecto, la obligada ausencia del general Villar dejaba acéfala la jefatura de la guarnición de la plaza de México, puesto clave en aquellos momentos. Pero estaba allí presente y disponible, ya lo hemos dicho, el héroe
que en Bachimba y en Rellano había aplastado la rebelión de Orozco. Allí
estaba resumando lealtad por fuera y ambición desorbitada por dentro Victoriano Huerta, y fue designado aquel monstruo para sustituir al prototipo
del honor y la hidalguía.
Llamé líneas arriba perla y diamante del ejército al Colegio Militar, virtudes innegables que todos le reconocen; pero las puse entre comillas repitiendo palabras de Victoriano Huerta: Uno de aquellos angustiosos días de
la Decena Trágica se presentó en nuestra escuela acompañando al secretario
de la Guerra, García Peña. Formadas las compañías ante su presencia, ostensiblemente borracho balbuceó una promesa solemne de lsltad, y elogió la
disciplina que fue siempre religión en aquel "nido de aguiluchos", y acabó
diciendo teatralmente: "ese sol que ustedes ven no es mi sol, mi sol -concluyó señalando con ademán respetuoso a su acompañante--, mi sol es el
Ministro de la Guerra porque es mi superior". Y antes de que terminara
aquella semana habría de derrocar al gobierno legítimo mediante la traición,
y asesinar a los más altos mandatarios del país, oscureciendo de paso con
sombras de tragedia el cielo político y moral de la nación.

ToMÁs

MENDIRICHAGA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

EL l 9 DE SEPTIEMBRE DE 1945 tomó posesión como director de la Facultad
de ~edicina el doctor Dante Decanini, en sustitución del doctor Eduardo
~gwrre Pequeño, a quien el Consejo Universitario concedió una beca ofrecida a la Universidad de Nuevo León por la Fundación Guggenheim, de
Nueva York. Para ocupar el cargo de secretario de la Facultad fue designa~o el d~tor Amulfo 1'reviño Garza, quien sustituyó al doctor José Luis
Salinas Rivero, que renunció.
Dos semanas después, como protesta contra el nombramiento del doctor
~canini, , un gru~ de cate~~áticos de la Facultad renunció a sus cargos
con caracter d~ _irre~~cable . Consideraban, en primer término, que la
Facultad de Med1cma, en sus muchos años de funcionamiento, ha producido
gentes que pueden ser tanto o más capaces y con mayor antigüedad y cariño
para el desempeño de ese puesto". Añadían que las "actuaciones médicopolíticas" del d?ctor Decanini "pudieran lesionar la disciplina y buena marcha de la Facultad". La institución requería un director "justo y sereno",
que actuara como árbitro de los actos de alumnos y catedráticos "de una
":ªn~ra imp~rcial", sobre todo debido a que en el plantel "existen problemas
smdic~les e internos'', que en caso de conflicto "creemos serían antepuestos
a los intereses de la Facultad". Los ex catedráticos sospechaban que "la actuaci6n política de la Direcci6n" podría dar margen a "titubeos en la buena
marcha" del plantel. Por lo tanto, no queriendo hacerse cómplices de actos
471

470

�que pudieran provocar la indisciplina, se separaban de sus cargos hasta que
la Facultad "se encuentre desvinculada de situaciones o compromisos y nexos

polílico~.1
La Sociedad de Alumnos de la Facultad de Medicina saltó a la palestra
en defensa del nuevo director. Primeramente daba su voto de adhesión al
doctor Decanini a quien consideraban "plenamente capacitado" para llevar
'
,
adelante la reorganización del plantel, iniciada por el doctor Angel Martmez
Villarreal. Añadían que las renuncias presentadas por un grupo de catedráticos "no constituye un problema para la Facultad", pues la mayoría de
ellos "están por completo solidarizados" con el doctor Decanini. Consideraban "absurdos'' los conceptos vertidos por los médicos que habían renunciado, en los que se atacaba "injustamente" la personalidad del director,
"porque reflejan un marcado egoísmo antepuesto al interés de la Escuela".
Afirmaban que la Facultad de Medicina "es inviolable" y "no debe convertirse ni ahora ni nunca en objeto de mercadería, que disputen las gentes
separatistas". Concluían diciendo tener plena confianza en que la nueva
Dirección del plantel, respaldada por maestros y alumnos, "haga conti,iuar
2
la marcha siempre ascendente de nuestra querida Facultad".
Un bochornoso incidente sacó a la luz pública otros aspectos del mismo
problema. Era costumbre que, al iniciarse el año escolar, los estudiante~ de
Medicina hicieran un "paseo de los perros", o sea de los alumnos de pnmer
año recorriendo las calles más céntricas de la ciudad. El Porvenir del 20
de ~ptiembre informó que el día anterior se había efectuado la "ridícula
procesi6n". El espectáculo "era por demás indecoroso", afirmaba el diario
local. "Lazados, como una 'cuerda' de presidiarios, llevaban a un grupo
de estudiantes de nuevo ingreso, a los que previamente ridiculizaron cortándoles mechones grandes de cabello y pintarrajeándolos de una manera escandalosa."
La caravana estudiantil penetró en el Palacio de Gobierno, cometiendo
algunos desmanes. Entrevistado un poco después el gobernador del Estado,
licenciado Arturo B. de la Garza, "manifest6 su desagrado por los actos
estudiantiles", añadiendo que enviaría una comunicación al director de la
Facultad advirtiéndole que, en lo sucesivo, tomaría enérgicas medidas contra

aquellos actos.
Un extenso artículo, publicado en El Norte del día 23, ahondaba en "el
lío" de la Facultad de Medicina. Su autor era el doctor Emilio Caballero
• El Norte, septiembre 14 de 1945, pp. 1 y 2.
• El Porvenir, septiembre 15 de 1945, p. 9, y El Norte del mismo día, p. 7.

472

Lazo, antiguo líder estudiantil, quien opinaba que la advertencia del gobernador contra los que alteraran el orden público, iba dirigida precisamente al doctor Decanini, a quien Caballero Lazo llama "director por suerte
de la Facultad de Medicina", y pensaba que si tales hechos se repitieran
"tendrá (el gobernador) que culparlo a él y nada más que a él", aunque
el doctor Decanini no fuera directamente responsable de los desórdenes
ocurridos. Luego advierte que quienes dirigían la Facultad, "aunque sea
por un capricho de la política", también debían vigilar el orden estudiantil.
Añade que se había aprovechado el jolgorio de los universitarios para hacer
demostraciones públicas de apoyo al director de la Facultad, quien por cierto
no lo necesitaba pues su nombramiento "se lo debe al Gobierno del Estado".
El doctor Caballero Lazo afirmaba que el director de la Facultad había
confundido su misión, pues no se debía agitar al estudiantado con motivo
de la pugna que existía entre los médicos del plantel. Era preferible que
la dirección de la Facultad resolviera los problemas de la institución "y dejara a un lado todo lo que a política se refiere". Por último señalaba como
único responsable de los bochornosos actos cometidos por los estudiantes al
doctor Dante Decanini, advirtiendo que el sindicato médico al cual pertenecía el doctor Caballero Lazo señaló al Gobierno del Estado las consecuencias que resultarían del nombramiento de aquél como director de la Facultad de Medicina.

VUELVE EL DOCTOR LlVAS

A fines de septiembre el doctor Enrique C. Livas volvió a hacerse cargo
de la Rectoría, después de cinco meses de ausencia. El rector permaneció
durante ese tiempo en la ciudad de México, asistiendo a unos cursos de
especialización en el Instituto Nacional de Cardiología.
El ambiente en la Universidad de Nuevo León era tranquilo. Sin embargo, en la Escuela Diurna de Bachilleres, con 460 alumnos, existía un
marcado descontento porque se obligaba a los estudiantes a dedicar varias
horas semanales a las prácticas militares, después de haber cumplido con
ese requisito en la Escuela Secundaria y, muchos de ellos, como conscriptos.
A fines de 1945, los bachilleres llevaron a cabo varios mitines en la plaza
del Colegio Civil, exigiendo a las autoridades universitarias que se suspendieran las "marchas".
Otras instituciones universitarias afrontaban problemas internos. El rector
473

�no dejó de advertir el malestar estudiantil. En su informe de labores desarrolladas durante el año lectivo 1945-1946, dijo: "En algunas ocasiones,
hubo en diversas dependencias algunos intentos de subversi6n del orden
universitario", pero añadía que eran "s6lo expresiones patentes de la explicable inquietud y natural inexperiencia de nuestros j6venes estudiantes".
Consideraba que era un "imperioso deber" suyo señalar "que, en lo futuro,
será preciso que todos los responsables de la direcci6n universitaria redoblemos nuestro esfuerzo y agucemos nuestro entendimiento con fines a oponer, discreta pero valientemente, bondadosa pero enérgicamente, un dique
a la tendencia cada vez más manifiesta en el estudiantado a intervenir desproporcionadamente en el manejo de los asuntos técnicos de la Universidad,
con perjuicio de sí mismos". Afirmaba que los jóvenes eran más o menos
influidos por la época que estaban viviendo, propicia al desarrollo de algunos
vicios en las instituciones, añadiendo que aquéllos no siempre mostraban
claramente el "tesoro espiritual" que poseían. Parecía como si existiera "una
barrera" que se opusiera a ello o como si una "espesa nube", formada a su
alrededor, les impidiera "ver con claridad sus problemas". El rector aseguraba que esa barrera o nube la formaba "el espectáculo de negaci6n de la
cultura que a ellos ha tocado presenciar en el mundo", siendo que en el
espíritu del joven "todo es intenci6n sana y optimismo" y, por tanto, "su
intelecto semivirgen es fácilmente impresionado -en este caso de manera
agresiva y peligrosa- por los grandes acontecimientos''. Los jóvenes no eran
culpables de esa situación, pero esto no eximía a los directivos de la Universidad de la obligación, "inaplazable e imperiosa", de utilizar todos los
medios posibles "que tiendan a salvarles de. tan peligrosa influencia", es decir del nocivo ejemplo de la época. El doctor Livas continuaba afirmando
que "sería criminal, sería innoble y cobarde" adoptar una postura "de hipócrita complacencia", por el temor de dictar medidas que podrían ser
juzgadas como "injustas, desp6ticas o antiuniversitarias". Finalmente: "El
mismo amor que debe inspirarnos la juventud y la gran significaci6n que
ésta tiene en el futuro del mundo, nos obliga a ser sinceros y honestos y,
aun a costa de nuestra tranquilidad y del afecto de ellos hacia nosotros,
esforzarnos por impedirles el influjo pernicioso de esta época de crisis del
espíritu, que ve cómo la verdad, la justicia, el derecho, han sido escarnecidos en todos los ámbitos de la tierra. De no hacerlo así, habremos de declararnos impotentes o, lo que sería más triste, traidores a los intereses de esa
juventud que nos ha sido confiada".ª

LAF.E.U.
A principios de octubre de 1945, el estudiante de Ingeniería Alfredo
González Jr., secretario general de la Federación de Estudiantes Socialistas
de Nuevo León, anunció que dicho organismo "cambiará de nombre, con
e~ ,,dese_o ~e extender s,~ acción orienta~ora y benéfica para la grey estudiantil , anadiendo que: Su norma se afirmará por una actitud fundamentalmente universitaria"."
En un p~azo _de. quince días debían efectuarse en todas las facultades y
escuelas uruversitanas las elecciones de nuevas mesas directivas de las
ciedades de alumnos. Después la F.E.S. lanzaría una convocatoria con el :
de celebrar el Congreso Constituyente de la Federación Estudia~til Universitaria de Nuevo León (F.E.U.N.L.).
La Fede~a~ión de Estudiantes Socialistas hizo un esfuerzo desesperado
para sobrevivir pues, aunque controlaba a siete Sociedades de Alumnos las
otr:-5 cuatro (Medicina, Derecho, Bachilleres Diurna y Enfermería) se ~anteruan separadas de ella y no olvidaban el proyecto de establecer una Federación Estudiantil independiente.
Los dirigentes de la F.E.S. esperaban que todas las Sociedades de Alumnos,." ~adas las ~uev_asl finalidades de esta organizaci6n" y "por deber de
patriotismo y solidaridad", se agruparan "en una sola entidad demócrata
rep~esentativ~ y genuinamente universitaria". Ya constituida la F.E.U.N.L.:
meJor conocida después por F.E.U., se pretendía que ésta convocara a otro
Congreso Constituyente, al que serían invitadas todas las agrupaciones estudiantiles universitarias del país, para crear la "genuina" Confederación
Nacional de Estudiantes. Afirmaban que ya se contaba con las adhesiones
de los principales gremios estudiantiles de México, o sea las desacreditadas
fed~raciones de estudiantes socialistas que buscaban seguir manejando al estudiantado pero con otro disfraz.
Unos días después, la prensa regiomontana informó que el citado secretario general de la Federación de Estudiantes Socialistas de Nuevo León se
había entrevistado en la ciudad de México, en las oficinas de la F.E.S.
capitalina, con dirigentes estudiantiles de las universidades de La Habana
y Guatemala. Se acordó que se hiciera una intensa propaganda, "sobre todo
en las provincias", para que asistieran al Congreso Estudiantil del Caribe

• Universidad, órgano de la Universidad de Nuevo León, número 6, septiembre

de 1946, pp. 107 y 108.

474

' El Porvenir, octubre 10 de 1945, pp. 7 y 11.

475

�representantes de la "genuina y auténtica" Confederación Nacional de Estudiantes y de las federaciones estudiantiles de México. Dicho Congreso
había sido convocado, "fundamentalmente", para combatir "las tiranías fascistas'' de América Latina y "especialmente" de Centroamérica, como las
de Honduras, Nicaragua y la República Dominicana. La información periodística concluye diciendo que la Federación de Estudiantes Socialistas de
Nuevo León había firmado un manifiesto contra la dictadura hondureña
y las persecuciones que realizaba "a los estudiantes universitarios dem6-

cratas''.ª

UNA COSTUMBRE ESTABLECIDA

A principios de diciembre de 1945 se volvió a suscitar un problema que
se repetía todos los años.
Las vacaciones de Navidad debían dar principio, oficialmente, unos días
antes del 24. Sin embargo, un buen número de estudiantes, con la aprobación de algunos catedráticos, resolvieron suspender las clases, iniciando las
vacaciones antes de la fecha señalada en el Reglamento de la Universidad.
El conflicto se inició cuando los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres y la Facultad de Derecho dejaron de asistir a clases el 10 de diciembre,
decidiendo no reanudarlas hasta el 7 de enero. Poco después, la Escuela
Nocturna de Bachilleres secundó el movimiento. El Norte dijo que, por
primera vez en la historia de la máxima casa de estudios nuevoleonesa, las
vacaciones navideñas se prolongarían durante casi un mes.
El rector conminó a los universitarios rebeldes a que volvieran a clases,
dándoles un plazo que debía vencer el día 14 a las ocho de la mañana,
advirtiendo que se tomarían enérgicas medidas "si los alumnos trataban de

holgar", decía El Porvenir.
El 13 de diciembre, al mediodía, se reunieron los directores de las facultades y escuelas con el rector. Luego declararon a la prensa que la mayor
parte de las instituciones de enseñanza superior continuaban laborando y
que habían acordado invitar a los estudiantes a que acataran los reglamentos.
Las actitudes adoptadas poi' los estudiantes rebeldes eran pintorescas. Los
bachilleres se reunían puntualmente frente a su escuela, en la Plaza del Co• El Porvenir, octubre 12 de 1945, p. 9.

476

legio Civil, y aunque los catedráticos entraban a las aulas, "aquéllos se
concretan exclusivamente a observarlos". Por su parte, los futuros abogados
comentaban, "en tono humorístico, que ya se había sentado jurisprudencia
en ese sentido", pues "la costumbre en materia de vacaciones siempre ha
señalado el día 12 como fecha para iniciaci6n de éstas'', añadiendo que si
existía un Reglamento Interior, "también es cierto que la inmensa mayoría
de los estudiantes no lo conoce porque nunca se le ha dado publicidad".
Los alumnos de los demás planteles universitarios emprendieron la desbandada. Sin embargo, una "extraña circular'' que el licenciado Alfredo
de la Torre, oficial mayor de la Universidad, envió para ser fijada en todos
los centros de enseñanza superior, advertía que las vacaciones debían iniciarse hasta el 25 de diciembre. (Armas y Letras, en el número correspondiente a dicho mes, informó que el Consejo Universitario había acordado,
en asamblea ordinaria, conceder el asueto desde el 25 de diciembre hasta
el 2 de enero.)
El licenciado Manuel Treviño Cavazos, director de la Facultad de Derecho, se reunió con el alumnado del plantel para dar a conocer algunas
disposiciones del rector, en relación con el conflicto. Se aclaró que no existía
una pugna entre los estudiantes de Leyes y la Rectoría, como se rumoraba
en los círculos universitarios. Para remediar la tensa situación, se decidió
que una comisión estudiantil entrevistara al doctor Livas. Los futuros abogados consideraban que la suspensión de actividades académicas no significaba un acto de rebeldía, sino una tradición "que siempre se ha visto con
absoluta normalidad.. .".6 Por último, decidieron volver a clases e iniciar
las vacaciones unos días antes del 24.

Los

ExÁMENES "PRE-ORDINARIOS"

A principios de 1946 la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Medicina
celebró varias juntas, a las que asistieron los presidentes de las sociedades
de alumnos de algunas facultades y escuelas universitarias. Se anunció poco
después que los estudiantes de Medicina solicitarían al Consejo Universitario
les concediera exámenes "pre-ordinarios" en el mes de abril a los alumnos irregulares de dicha Facultad, es decir a los que llevaban un curso
sin haber aprobado una o más materias del año anterior.
• El Norte, diciembre 14 y 15 de 1945, p. 2.

477

�La Ley Orgánica establecía dos clases de exámenes: ordinarios y extraordinarios. Los primeros eran a los que tenían derecho los estudiantes que
habían terminado el curso normalmente, y se presentaban en el mes de junio.
Los segundos se efectuaban en agosto, pudiendo sustentarlos aquellos alumnos que habían sido suspendidos en los exámenes ordinarios; los que justificaran su ausencia a dichos exámenes ordinarios; los que no hubieran tenido
derecho a examen ordinario debido a sus faltas de asistencia y los que
habían sido reprobados en los exámenes ordinarios de junio.
Los futuros médicos pretendían que además se les concedieran a los alumnos irregulares los exámenes que denominaron "pre-ordinarios". Alegaban
que dichos exámenes existían, "de hecho", en casi todas las instituciones
universitarias de Monterrey, incluyendo la Facultad de Medicina, pues el
doctor Aguirre Pequeño les había dado "esas facilidades".
En la sesión del Consejo Universitario, celebrada la noche del 6 de febrero,
se discutió el problema planteado por los estudiantes, acordándose denegar
la solicitud estudiantil pues contradecía los estatutos universitarios.

edificios para la Escuela de Bachilleres Diurna y la Faculta de Medicina.
Unos meses después, en julio del mismo año, El Porvenir informó que el
secretario general del Departamento Agrario había solicitado al Gobierno
de Nuevo León la expropiación de poco más de quinientas hectáreas de
terrenos pertenecientes al Ejido de San Bernabé del Topo Chico, con el
objeto de destinarlos a la erección de la Ciudad Universitaria y al patrimonio de la misma. La nota periodística añadía que se le contestó a dicho
funcionario la conveniencia de que "solicitara sólo el terreno indispensable"
para esos fines, ya que ése era uno de los motivos por los cuales la legislación
agraria vigente autorizaba la expropiación de los terrenos ejidales. 8
Respecto a la construcción de la nueva Facultad de Medicina, la prensa
regiomontana había informado, en septiembre de 1945, que antes de terminar
ese año se iniciaría en los terrenos contiguos al Hospital Civil, con un costo
de dos millones de pesos. Habían pasado varios meses desde entonces y el
proyecto parecía habere estancado.

II
ALGUNOS PROYECTOS PENDIENTES

CREACIÓN
A mediados de noviembre de 1945 el Consejo Universitario encomendó
al Departamento de Acción Social la misión de formular un proyecto de
escudo y lema universitarios, con el fin de sustituir a los que habían sido
adoptados cuando se fundó la primera Universidad, en 1933. El doctor Mateo A. Sáenz afirma erróneamente que, "después de estudios serenos, se aprobó
el actual lema y escudo de nuestra Universidad. El dibujo del escudo fue
obra de los señores arquitecto Joaquín A . Mora y el doctor Enrique C. Livas".1
En realidad no se volvió a tratar este asunto hasta tres años después, cuando
el Consejo 'Universitario, en reconocimiento a la labor del doctor Livas,
aprobó el escudo y lema a principios de diciembre de 1948.
La construcción de la Ciudad Universitaria apareció una vez más en la
prensa local, a fines de enero de 1946. Se dijo que estaría ubicada "en las
cercanías del Topo Chico, entre los terrenos del Hospital Civil y el nuevo
Palacio de Justicia (Penal del Estado) ...", es decir donde ya empezaba a
trazarse la colonia las Mitras. En fuentes gubernamentales se aseguraba que
el proyecto no había sido olvidado, pero antes se pensaba levantar los nuevos
' Anecdotario, Monterrey, 1968. pp. 337 y 355, nota 25.

478

DE

LA F.E.U.N.L.

En una sesión efectuada la noche del 18 de febrero de 1946, los presidentes
de las Sociedades de Alumnos de las once facultades y escuelas universitarias
tomaron el acuerdo unánime de celebrar, a fines de dicho mes, el Congreso
Constituyente de la nueva federación estudiantil.
La Comisión Organizadora del evento dio una prueba de unidad al solicitar al Consejo Universitario la modificación de los artículos 29 y 30 del
Reglamento de la Universidad, con el fin de que los alumnos irregulares
tuvieran mayores oportunidades para presentar sus materias pendientes. La
Escuela Nocturna de Bachilleres decidió apoyar cualquier movimiento tendiente a conseguir las reformas. Días después, el Consejo Universitario
acordó que la petición estudiantil fuera turnada a la Comisión de Reglamentos, integrada por los licenciados Raúl Rangel Frías, Bernardo L. Flores
y Manuel Treviño Cavazos.
El Congreso Constituyente de la Federación de Estudiantes Universitarios
de Nuevo León se celebró en la Aula Magna los días 25 de febrero a 10 de
• El Porvenir, julio 23 de 1946, p. 10.

479

�marzo. En la ceremonia de apertura, el rector dirigió un mensaje a los
estudiantes. Afirmó que constituía "casi un delito" el hecho de que ese
congreso no se hubiera celebrado antes, pues la unidad estudiantil "era más
que una necesidad, una urgencia de expresar ese ideal". Calificó de "viril"
dicha causa, agregando además que era noble. Añadió que los estudiantes
eran la Universidad y que la Universidad necesitaba la unidad de ellos "en
el prop6sito de dar y velar por el prestigio'' de la máxima casa de estudios.
Agregó que no pedía el aplauso, "muchas veces hip6crita de las palmas",
sino "el aplauso callado e íntimo de las conciencias". Que se consideraba
"el más obligado servidor de ellos y también el más obligado exigente servidor de los mismos". Pidió disculpas para decir, "con frase vigorosa", que
los universitarios no habían sabido cumplir "con su conciencia de clase",
siendo necesario que lo hicieran. Se refirió a la necesidad que tenían de
meditar sobre su actitud respecto a la Casa de Estudios y, sobre todo, lo
que ellos representaban para ella y para la patria. La Segunda Guerra
Mundial, que acababa de terminar, no había sido solamente una contienda
por los mercados internacionales y con fines lucrativos, sino que se había
puesto en juego la lucha de ideales. Los universitarios no debían olvidar
esa experiencia y "los m6viles progresistas de la lucha armada". Agregó el
rector que el motivo que inspiró dicho congreso estudiantil era noble, pues
buscaba la unidad. El doctor Livas no aceptaba que hubiera "enemigos
conscientes dentro de la Universidad", sino que "para él eran equivocados
pero nunca perversos, equivocados a los que había que convencer de su
error". Terminó denunciando "con virilidad" que la Universidad de Nuevo
León "quiso ser comprada, pero que nunca. lo consiguieron ni lo conseguirán . ..", concluyendo que la casa de estudios nuevoleonesa "pura naci6, pura
viviría y, si tuviere que m orir, moriría en pureza".9
Apenas iniciado el Congreso se suspendió durante un día, debido a que
surgieron desacuerdos entre algunas delegaciones.
En la tercera sesión plenaria, celebrada la noche del 1o. de marzo, estalló
el cisma. Los estudiantes Sergio Mena Treviño y Manuel de León, presidentes de las Sociedades de Alumnos de Derecho y Medicina respectivamente, denunciaron ante la asamblea que se estaban violando los preceptos
establecidos en la Convocatoria y en el Reglamento Interior de dicho Congreso. Mena expuso a la asamblea que, en virtud de haberse empleado
~iobras fraudulentas, "instigadas por elementos de filiaci6n comunista",
y babe~e intentado sin ninguna razón desconocer a las delegaciones de

Medicina y Leyes, ésta abandonaba el local de sesiones. Acto seguido,
De León se solidarizó con aquél y la delegación estudiantil de la Facultad
de Medicina se retiró del recinto.

El Congreso entró en receso. Algunos jefes de delegaciones siguieron reuniéndose con el objeto de discutir un anteproyecto de los estatutos que
debían regir a la F.E.U.
,
En sesiones extraordinarias celebradas días después, los alumnos de las
Facultades de Derecho y Medicina decidieron por votación retirar sus delegaciones del Congreso.
La ceremonia de clausura del Congreso Constituyente de la F.E.U. se
celebró en la mañana del 10 de marzo. Poco antes se aprobaron los estatutos
del nuevo organismo estudiantil, siendo electa la primera Mesa Directiva
que encabezaron Juan Cerna Sánchez, alumno de la Facultad de Odontología, como presidente, y Enrique García Leal, estudiante de la Facultad
de Ciencias Químicas, como secretario general.

La F.E.U.N.L, mejor conocida por F.E.U., se integró con las Sociedades
de Alumnos de nueve de las once instituciones de enseñanza superior: Facultades de Ingeniería, Ciencias Químicas y Odontología y Escuelas de
Bachilleres Diurna y Nocturna, Industrial "Alvaro Obregón", Femenil "Pablo Livas", Enfermería y Música.
Al constituirse la F.E.U., desapareció la Federación de Estudiantes Socialistas de Nuevo León, organizada en 1934.

UN AMBICIOSO PROYECTO ESTUDIANTll,

A mediados de abril, el periódico El Porvenir dio a conocer un hecho
insólito: once universitarios cubanos, alumnos de la Facultad de Medicina
de La Habana, habían llegado a Monterrey "por un curioso error''. El error
consistía en que la Asociación de Estudiantes de Medicina de La Habana
había recibido una comunicación del decano de la Facultad de Medicina
de la ciudad de Guatemala, informándoles que urgía la presencia de aquéllos en Monterrey, pues se iba a iniciar en esta ciudad un Congreso MédicoEstudiantil, con la asistencia de estudiantes de México y Guatemala. Añade
la noticia que los universitarios cubanos "no investigaron más, sino que
pusieron manos a la obra, entusiasmados de venir a Monterrey", para cuya
ciudad tenían una grande estimación desde el reciente "viaje de higiene"

• El Porvenir, febrero 26 de 1946, p. 7, y El Norte de la misma fecha, p. 6.

480

481
humanitas.-31

�que hicieron, a fines de diciembre de 1945, los alumnos de quinto año de
Medicina de la facultad regiomontana a la isla de Cuba, así como por el
prestigio que gozaba en el extranjero la facultad médica de la Universidad
de Nuevo Le6n. Los jóvenes cubanos habían sufrido "un error involuntario",
pues al llegar a Monterrey se les informó que aquí no se iba a celebrar
ningún congreso.
La noticia, redactada seguramente por el periodista Mario Ortiz Villacorta, apareció a ocho columnas, en la primera página de la segunda sección
de El Porvenir, en su edición del 11 de abril.

Los estudiantes cubanos fueron declarados "huéspedes de honor" de la
Universidad de Nuevo León. Aprovechando la inesperada visita, las autoridades universitarias formularon un programa de festejos que incluía re.
corridos por la Facultad de Medicina, el Hospital Civil, la Escuela de
Enfermería, etc. Los visitantes fueron hospedados, "por cuenta de la Facultad", en los hoteles Internacional e Iturbide.
En sus "Palpitaciones Universitarias", Ortiz Villacorta dedicó varias mfonnaciones al mismo tema.10 Afirma que los estudiantes de Medicina cubanos, habiendo tenido "el acertado error de equivocarse" al venir a Monterrey,
aprovecharon la oportunidad para buscar la unificación estudiantil universitaria de Latinoamérica.
Ortiz Villacorta afirma que el núcleo universitario nuevo.leonés -seguramente se refiere a la Federación de Estudiantes Socialistas- siempre tuvo
"el buen deseo" de organizar un Congreso con ese fin y "despert6 el serio
entusiasmo de los cubanos". Asegura que en la Universidad de Nuevo León
daría frutos la semilla de la hermandad universitaria de Hispanoamérica.
Añade que uno de los líderes del estudiantado cubano, Octavio Cabrera,
le informó que, entre otros proyectos, traían la misión de fundar un organismo estudiantil continental. Pronostica Ortiz Villacorta que la F.E.U. local
sería la primera organización estudiantil de México que, en unión de la
F.E.U. de Cuba, secundaría la iniciativa que había "brotado espontáneamente" de los universitarios cubanos y nuevoleoneses para fundar una Confederación Estudiantil Universitaria de la América Latina.
• A partir del 14 de noviembre de 1945 se inici6 en el periódico El Porvenir,
diariamente, una colaboraci6n sin firma, intitulada "Palpitaciones Universitarias".
Desde el 25 de diciembre del mismo año apareció firmada por el periodista centroamericano Mario Ortiz Villacorta.

482

Indudablemente, la delegación estudiantil cubana era portadora de una
importante comisión y su viaje no era casual. Ortiz Villacorta decía que la
F.E.U. cubana representaba a trece mil estudiantes, siendo tan poderosa
que, cuando el Gobierno del presidente doctor Grau San Martín "no sea
grato a los intereses de la F.E.U., dejará de ser Gobierno".
Siendo imposihle regresar a su patria, "debido a dificultades de transporte", los jóvenes cubanos permanecieron unos días más en la ciudad. En
una entrevista concedida a El Porvenir y publicada el día 14, el citado
Octavio Cabrera declaró, entre otras cosas, que el Gobierno de Cuba había
aportado la cantidad de ocho mil dólares para los gastos del viaje. Otro de
los dirigentes del estudiantado cubano opinó que el Congreso Constituyente
de la futura Confederación debía celebrarse en Monterrey, en La Habana
"o bien en la ciudad que conviniera más a los intereses universitarios". Y.
otro aseguró que volverían a Cuba con el propósito de establecer una gran
organización estudiantil "sobre la base de un espíritu de progreso y evolución social".11
LA F.E.U.

ADQUIBRE PODER

V

A fines de abril, la sección periodística "Palpitaciones Universitarias",

firmada por Mario Ortiz Villacorta, dio a conocer un importante acuerdo
del rector de la Universidad, doctor Enrique C. Livas. En audiencia concedida al presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios, Juan
Cerna Sánchez, el doctor Livas "le expres6 que todos los asuntos de carácter
administrativo, etc., que tengan los estudiantes universitarios ante la Rectoría, deberán ser tratados por conducto de la Federaci6n de Estudiantes
referida, así como las resoluciones dadas por el Rector o sus dependencias
irán precisamente por esa vía". Añade que la medida adoptada se tom6
debido a que muchos universitarios solicitaban audiencias para tratar con el
rector asuntos que no ameritaban la intervención de éste. Además, con
dicha medida se estaba reconociendo que "una de las misiones fundamentales" de la F.E.U. era la de defender los derechos estudiantiles ante las
autoridades universitarias. El presidente de la F.E.U. sería recibido los lunes
y viernes de cada semana por el rector, con el fin de tratar los problemas
de los estudiantes.12
u El Porvenir, abril 12 a 19 de 1946.
El Porvenir, abril 23 de 1946, p. 8.

21

483

�nizaci6n, que estaban reservados a los representantes de ambas facultades.
Los cargos eran: secretario de la Comisión de Honor y Justicia y secretario
de Actas.

En realidad, la decisión del doctor Livas renovaba la costumbre establecida desde la creación de la Federación de Estudiantes Socialistas, en 1934,
de someter al estudiantado al control de una sola federación. De ahl en
adelante, sólo aquellos asuntos presentados por conducto de la F.E.U. serían
discutidos en la Rectoría o en el Consejo Universitario.

A principios de mayo, el Consejo Directivo de la F.E.U. nombró a los
estudiantes Rodo!fo Fausto González y Adrián Yáñez Martínez, alumnos
de Medicina y Derecho respectivamente, para que ocuparan dichas vacantes.

Dos semanas después, la prensa local ratificó la noticia sobre esta disposición: todos los asuntos relacionados con los alumnos de la máxima casa
de estudios serían expuestos "únicamente a través" de la Federación de
Estudiantes Universitarios, "por lo que será inútil que se presenten los alumnos por sí solos a la Rectaría, pues no serán atendidos".13

Estos nombramientos significaron una inteligente maniobra de la F.E.U.
para colocar una "cabeza de puente" en las dos Sociedades de Alumnos
"separatistas". Al tomar posesión de sus cargos, González y Yáñez declara•
ron enfáticamente que no pretendían representar a las Sociedades de Alumnos de sus respectivas Facultades, sino que en su calidad de universitarios
y "por su propia cuenta y riesgo", estaban dispuestos a defender los postu•
lados de la unificación estudiantil, "como único camino para salvar a nuestra
Universidad" .u

Ortiz Villacorta menciona, a principios de mayo, el primer caso de aplicación de dicha medida: cinco alumnos de la Facultad de Derecho se habían
presentado en el despacho del rector, "pero no se les pudo atender, debido
a que quisieron salvar el conducto de la F.E.U.". El citado periodista añade
que posteriormente acudieron a la Federación de Estudiantes Universitarios,

También a principios de mayo de 1946, el Comité Directivo de la F.E.U.
nombró a los cinco repcesentantes estudiantiles y sus respectivos suplentes
ante el Consejo Universitario, derecho que le concedía la Ley Orgánica, para
sustituir a los que tenían ese cargo en la extinta Federación de Estudiantes
Socialistas.

"la que solícitamente atendió sus peticiones y, después de estudiarlas y considerar lo justo de las mismas, las apoyó ante la Rectoría'', siendo casi seguro
que serían concedidas. Las peticiones de los cinco estudiantes eran solicitudes
de exención de cuotas.
En "Palpitaciones Universitarias", Ortiz Villacorta hizo una hábil campaña para que las Sociedades de Alumnos de Medicina y Leyes reingresaran
a la F.E.U. Tocó uno de los puntos débiles de la masa estudiantil: la
exención de cuotas. Muchos universitarios estaban imposibilitados para cu•
brir las mensualidades, debido a la falta de recursos económicos de sus familias.
Además insistió en que había un gran número de problemas estudiantiles
que sólo con la intervención de la F.E.U. se podrían resolver. Para reforzar
sus argumentos, citaba el hecho de que algunos estudiantes de las dos fa.
cultades disidentes habían solicitado el apoyo de la F.E.U., con el fin de
tratar sus problemas con el t"ector, siendo atendidos r,como si se tratara
de un problema propio".

NOMBRAMIENTOS ESTUDIANTILES

Al separarse de la F.E.U. las Sociedades de Alumnos de Medicina y De•
recho, quedaron vacantes dos cargos de la Mesa Directiva de dicha orga-

ª

El Porvenir, mayo 7 de 1946, p. 7.

EL PLAN

LIVAS

El periódico El Porvenir informó el 23 de marzo de 1945 que, en sesión
del Consejo Universitario celebrada unos días antes, se había discutido am•
pliamente el proyecto del doctor Livas para aumentar un año a los estudios
del Bachillerato. La noticia añadía que el rector se abstuvo de hacer declaraciones, creyéndose que en fecha próxima informaría a la prensa sobre
los asuntos tratados en dicha sesión. Sin embargo, poco después se inicia•
ron las vacaciones de primavera en la Universidad, anunciándose que el
Consejo Universitario no se volvería a reunir sino hasta principios del mes
de abril.
1

A mediados de abril, el doctor Enrique C. Livas salió a la ciudad de
México para hacer estudios de especialización en el Instituto Nacional de Cardiología. Durante su ausencia de cinco meses, ocup6 interinamente el cargo
de rector el profesor Antonio Moreno, secretario de la Universidad.
14

El Porvenir, mayo 7 de 1946, p. 10.

485

484

,

�tínez Villarreal, acordó reducir a dos años los estudios del Bachillerato.11
2) El Consejo Universitario, en la sesión celebrada el 12 de noviembre de
1947, resolvió que el plan de estudios de Bachilleres volviera a ser de dos
años lectivos. Sin embargo, el ciclo escolar de tres años siguió vigente en
otras universidades mexicanas.

Al iniciarse el nuevo año escolar, en septiembre de 1945, se rumoró en
el ambiente estudiantil que el Consejo Universitario ya había aprobado la
reforma al plan de estudios del Bachillerato, es decir que dichos estudios
debían durar tres años en vez de dos. El rumor se confirmó al aparecer el
número 5 del anuario Universidad, fechado en diciembre de 1945 y puesto
en circulación en enero del año siguiente. En la página 141 de dicha publicación se asienta que, en el año lectivo 1944-1945, el Consejo Universitario
había aprobado la reforma propuesta por el rector, nombrada posteriormente Plan Livas. Las autoridades universitarias afirmaban que dicha reforma era con el fin de que los bachilleres hicieran una elección acertada
de carrera.
La Rectoría de la Universidad de Nuevo León daba con mucha cautela
'
los pasos necesarios para establecer un tercer año de estudios,
pues los ba-'
chilleres habían mostrado desde unos meses antes cierta hostilidad al nuevo
plan.
En el año lectivo 1945-1946 se empezó a poner en práctica el Plan Livas,
o sea la ponencia presentada por el rector nuevoleonés y aprobada por unanimidad en la IV Asamblea Nacional de Rectores, celebrada en la ciudad
de San Luis Potosí a principios de septiembre de 1944. Dicha ponencia
pretendía evitar que el estudiante egresado de la Escuela Secundaria, al
ingresar a la Preparatoria, eligiera sin reflexión una carrera profesional.
El Consejo Universitario, en uno de sus más importantes acuerdos de ese
año lectivo, aprobó la distribución de materias para el primer año de las
Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna.~ª
El doctor Mateo A. Sáenz, a quien ya citamos anteriormente, dice que
el doctor Livas, con su plan educativo, "se adelantó en más de veinte años
a las necesidades universitarias nacionales, ya que el bachillerato de tres
años es una realidad en toda la República actualmente (1968)".16
Cabe hacer dos aclaraciones a la afirmación anterior: 1) Los estudios
preparatorios en tres años ya se habían implantado en la Escuela de Bachilleres al fundarse la primera Universidad de Nuevo León, en 1933. Pero
la Universidad fue clausurada en agosto de 1934, como represalia del Gobierno contra el movimiento estudiantil que se enfrentó a la reforma educativa socialista. A mediados de 1935, la Comisión Organizadora de la
Universidad Socialista de Nuevo León, presidida por el doctor Ángel Mar-

"

DECLARACIONES DEL RECTOR

Finalizaba el año lectivo cuando el doctor Enrique C. Livas fue entrevistado por una publicación local.18 El rector puntualizó que la posición
ideológica de la Universidad "es la que marca la Constitución Política de
la República". La justüicaci6n de esta tendencia es la siguiente: "la Universidad no puede --y no debe- permanecer al margen del proceso social
de México y (la Universidad) no ve en el Estado, a los hombres que lo
representan o lo conducen, sino los principios que le dan existencia y características''. Enseguida añadió que, por ello, la Universidad de Nuevo León
"adoptó, desde su nacimiento, una posición ideológica de tendencia socialista; mas, no sólo porque así lo señala nuestra Carta Magna, sino porque
en esa tendencia ve el único camino que puede conducirla al cumplimiento
de la misión que le impone su condición de Universidad del pueblo y para
el pueblo". El rector tuvo oportunidad de manifestar públicamente, una vez
más, que era un ardiente defensor de la Universidad pero sometida al Estado.
Sin embargo, el doctor Livas no estaba satisfecho con la organización de
la máxima casa de estudios nuevoleonesa, pues la Escuela Normal había
sido segregada de ella, "en atención, supongo, a gestiones encaminadas a
anteponer intereses políticos a los que reclama la Educación". Además, aún
no se habían fundado Escuelas de Altos Estudios y, sólo hasta que se establecieran, entonces la Universidad "habrá satisfecho su ideal íntegramente".
Respecto a la nueva Facultad de Medicina, aseguró que su construcción
"estará a cargo del Estado" y, "probablemente, en terrenos adyacentes al
Hospital Civil . .•".

Luego enumeró las realizaciones más importantes de la Universidad de
Nuevo León en los últimos tres años: el establecimiento del Hospital-Escuela,
11

,. Universidad, número 6, septiembre de 1946, p. 103.
'" Anecdotario, Monterrey, 1968, p. 355, nota 27.

486

El Porvenir, agosto 22 de 1935, p. 5.

RAMos, Caleb, "Universidad de Nuevo Le6n", en la Revista Arriba,
números 5-6, abril 10 de 1946, pp. 15, 16, 51 y 66.
15

SIERRA

487

�la creación del Instituto de Investigaciones Científicas y del Departamento
de Acción Social Universitaria y la construcción del moderno edificio para
la Facultad de Ciencias Químicas.
En cuanto al presupuesto que el Gobierno de Nuevo León aportaba al
sostenimiento de la enseñanza universitaria, el rector declaró que había sido
aumentado constantemente. El aumento más notable fue el concedido a principios de 1944, siendo elevado de $ 600,000.00 anuales a $ 1.200,000.00.

ESTADÍSTICA "'
Al concluir el año escolar 1945-1946, la Universidad de Nuevo León
estaba integrada por cinco Facultades, siete Escuelas y tres Departamentos.
Las Facultades eran: Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, Ingeniería,
Ciencias Químicas y Odontología. Las Escuelas: Bachilleres Diurna y Nocturna, Industrial "Alvaro Obregón", Industrial Femenil "Pablo Livas", Enfermería, Música y Contadores. Los Departamentos: Investigaciones Científicas, Acción Social y Deportivo.
El presupuesto universitario era de un millón de pesos, que provenía de
la aportación del Gobierno del Estado y las cuotas de los estudiantes. La
población estudiantil ascendió a 3,726 alumnos inscritos, de los que un 40%
era foráneo, procedentes de Coahuila, San Luis Potosí, Durango y Tamaulipas. La función docente fue desempeñada por 500 profesores.19
En este año lectivo se organizaron los primeros Cursos de Verano, siendo
inaugurados el 22 de julio por el Departamento de Acción Social. Estuvieron
a cargo de profesores de la Universidad y se desarrollaron hasta el 23 de
agosto, habiéndose inscrito ciento cincuenta alumnos.
En el aspecto cultural se destacó la actividad del Departamento de Acción
Social, bajo la dirección del licenciado Raúl Rangel Frías. Sobre las labores
propias de este Departamento y del Instituto de Investigaciones Científicas,
dirigido por el doctor Eduardo Aguirre Pequeño, pueden consultarse las
publicaciones Armas y Letras y Universidad.

" "Indice", en Armas y Letras, agosto 31 de 1946, pp. 1, 2 y 4.

488

ENCARNACIÓN BRONDO WHITT, CRONISTA
DE NUEVO LEÓN Y CHIHUAHUA
GERARDO DE LEÓN
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LA HISTORIA SUELE constituir, tanto para quienes la escudriñan, la investigan
y la escriben, como para los simples aficionados, una pasión dominante. Y
aunque aparentemente es un placer esa sensación de ultravivencia de hechos
y acontecimientos pretéritos, modernamente, la Historia es ya una disciplina
dinámica, útil, práctica, en el sentido de la posibilidad que nos brinda de
la utilización de las experiencias de las generaciones que nos precedieron
para aplicarlas en nuestra vida cotidiana actual, y como auxilio inmejorable
para planear el futuro.
Historiador puede ser desde el investigador de testimonios históricos, ya
arqueológicos, ya documentales, tradiciones y leyendas, sobre las cuales apoyan sus tesis y conclusiones -pasando por el analista de los diversos juicios
o criterios contradictorios de otros colegas, que usados como premisas les
proporcionen nuevas conclusiones-, hasta el cronista, el relator, generalmente el testigo de sucesos y situaciones que, a la luz de su intelecto y con
el sabor de su descriptiva, proporciona el complemento, el acabado final, la
sensación de vida patente y latente, al fundamento, a la técnica cimentación
del especialista y a la sólida estructuración lógica de los análisis.
Por esas razones, y sin restarles sus indiscutibles méritos a los técnicos de
los estudios históricos, a más de ser complementos indispensables, son más
socorridos de la preferencia del grueso de los lectores, los cronistas. Ahí está,
para robustecer nuestra aseveración, por ejemplo, Bemal Díaz del Castillo,
quien, con su Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España, con
ese relato ameno y sencillo, ha servido de apoyo a grandes tesis posteriores,

489

�y para eliminar tantas dudas que se han planteado siempre quienes se han
adentrado en esos intrincados menesteres. El mismo Hernán Cortés, en sus
Cartas de Relacwn, dirigidas al emperador Carlos V; Francisco Cervantes
de Salazar, el Cronista de la capital del Virreinato no\·ohispano y sus herederos, nuestros contemporáneos, Artemio de Valle Arizpe y Salvador Novo,
que nos han obsequiado con sabrosos gajos de la vida del México viejo.
Y en nuestro medio, el capitán Alonso de León, el cronista del siglo XVII
de la región noreste de México y sus continuadores Juan Bautista Chapa
y Fernando Sánchez de Zamora, que además de que nos proporcionan una
clara visión de los hechos, la vida y las costumbres de los pobladores prehispánicos y sus conquistadores, de sus tiempos, dan la pauta a seguir a
investigadores y analistas posteriores.

Es el cronista quien le agrega "sal y pimienta", quien le proporciona
sabor y gracia, a un escueto acontecimiento; y muchas veces tanta, que hasta
nos parece que rebasa el campo de la Historia. Es él quien le proporciona
palpitación de vida a cualquier suceso que ya el tiempo ha asesinado, como
a través de mágica conjura. Es el artista que, con el pincel y el colorido de
sus vívidos relatos, nos ilumina un pasado, cercano o remoto. Es, en fin,
el poeta que en los más nimios incidentes, suele encontrar la cuerda de una
lira que, vibrante y sonora, nos llena el ánimo de júbilo y de gozo.
Nuevo León tuvo otro cantor de este tipo: un poeta, un historiador y un
humanista; un cronista, en la persona del doctor Encarnación Brondo Whitt.
Brondo, quien fue hijo predilecto del Estado de Chihuahua, su tierra adoptiva, era, en realidad, hijo de Monterrey y· nieto de Villa de García.
Muy joven, recién graduado en la Escuela de Medicina que en la capital
de Nuevo León fundara el jalisciense doctor José Eleuterio González, "Gonzalitos", se fue en busca de nuevos horizontes, y desde el año de 1903 se
radicó en Ciudad Guerrero, Chihuahua, donde ejerció con inusitada nobleza
su profesión, donde gestó su obra histórica y literaria, y donde formó definitivamente su hogar. "Aquí -lo confesaba sencillamente al hacer la crónica de sus Bodas de Oro matrimoniales- La Religiosa y yo (porque 'Religiosa' llamaba él, entre otros motes mitad cariñosos, mitad chocarreros, a
su primera esposa), aquí -repito- celebramos estas segundas bodas en
unión de nuestros hijos, en quienes hemos inculcado el amor, sin localismos
ni patrioterías, de nuestros dos países: Nuevo León y Chihuahua."
En uno de sus libros, en un formidable estudio genealógico que cariñosamente dedicó a las venerables prosapias que han poblado desde hace siglos
490

aquellas latitudes, en Los Patriarcas del Papigochi, hace este significativo
comentario, al tratar de la familia Estrada-Erives: "Como digo, tengo nietos Estrada-Brondo; y uno de ellos, Yolanda, cuando le preguntan ¿cómo
te llamas, niña?, responde: Yolanda Estrada Brondo Erives González.
Arreglándole su genealogía, se pudieran añadir a esos apellidos otros
muchos más. Ahora, por si andando los años, alguno de mis descendientes
tuviese anhelos y curiosidades a los que yo he tenido, vaya lo que sigue:
"Pietro Brondo, italiano, con cierto grado militar, no sé si en su tierra o
en México, casó en Saltillo, Coahuila, con Carmen Martínez, muy morena,
semi-indígena. Tuvieron muchos hijos, que al fin se trasladaron a Monterrey; entre ellos, Encarnación, muy moreno, mi padre."
(Aquí, hago una disgresión dentro del relato de Brondo Whitt. En nuestras
personales investigaciones en los archivos parroquiales de Saltillo, hemos
encontrado la partida de bautismo de este Pedro Brondo, a principios del
siglo XIX, cuyos padres, sin mayores explicaciones étnicas, aparecen como
Faustino Brondo y Brígida Salas.)
"Por otro lado -prosigue nuestro ilustre evocado-, en San Carlos, cerca
de Richmond, de la Virginia Oriental de los Estados Unidos de Norteamérica, vivían unos colonos ricachos: Rolland Whitt y su mujer, Fanny
Jamester. Tuvieron muchos hijos. Uno de ellos, Rolland, vino a México
como médico militar del ejército invasor, el año de 184{). Pues este Rolland
no volvió a su tierra, ya que se casó en Pesquería Grande, Nuevo León,
hoy Villa de García, con Cristina Treviño y del Bosque, criolla. Este matrimonio tuvo varios hijos. Yo conocí seis, y entre ellos, la primogénita,
Mercedes, rubia, mi madre."
Así, a grandes rasgos, ya tenemos una visión genealógica del doctor
Brondo Whitt. Ahora bosquejaremos, también sencillamente, las diversas
facetas de su interesante personalidad.
En el Nuevo Le6n, uno de sus libros de recuerdos y añoranzas, confiesa
que, no obstante que él siempre sintió vocación por la medicina, su padre
le tenía destinada la carrera del Derecho, por la razón de que su hermano
mayor, Tiberio, ya era estudiante de Medicina. Obediente a las disposiciones
paternas, se dirige a la capital a iniciar sus estudios profesionales, justamente cuando el hermano estaba por terminar los propios. Pero el destino
tenía reservados diversos acontecimientos. Tiberio, ya pasante, falleció de
una bronconeumonía y Encarnación se reintegra a la patria chica, y definitivamente queda en libertad de escoger su carrera preferida.
491

�En Monterrey concluye sus estudios médicos y, como decíamos al principio, decide correr la aventura de experimentar en otras latitudes, y acompañado de su ex condiscípulo, el doctor José Morales, se traslada a la
ciudad de Chihuahua. Tampoco allí se sinti6 Brondo satisfecho, y decide
seguirla hasta la lejana provincia, donde los bravíos montes serranos y el
agreste caudal del río Papigochi se identificaban más con su alma de poeta
buc6lico, y donde el apostolado a que lo obligaba la nobleza de su alma
de médico vocacionado, encontró un fértil campo entre los tarahumaras.

De este magnífico literato debe decirse en justicia, que es el cantor del
Papigochi y defensor decidido de la tribu discriminada y errante : la tarahumara.

De una de sus hermanas supervivientes, hemos recogido estos conceptos
lanzados al azar, pero que por ser tan sencillos, tan diáfanos, curan en toda
medida la distorsión que el cariño fraternal pudiera imponerles:

Desafortunadamente no nos ha sido posible conocer su bibliografía completa, para ahora ya tan escasa; pero del poco material que hemos tenido
a mano, enumeramos los siguientes títulos:

"Sus bondades para los necesitados lo elevaron. Curaba al que tenía
dinero por lo que quisiera darle, y a los pobres, los atendía lo mismo sin
recibir un centavo, además de regalarles la medicina.

'
Hacía
grandes caminatas para atender y vacunar a los tarahumaras, durmiendo en plena sierra, bajo los árboles, mal comido, pasando a caballo
ríos crecidos. Llegaba a casa con la ropa empapada, lodoso, pero feliz. Nunca
lo vimos mohino, renegando de su profesi6n, que la siguió con verdadero
apostolado ..."
El doctor Brondo asegura, en alguno de sus libros autobiográficos, que era
originario de Monterrey. Sin embargo, por más que escudriñábamos en
los Registros Civiles de la ciudad, no nos era posible encontrar el acta de
su nacimiento, hasta que, finalmente, hurgando en los de villa de García
encontramos el registro, declarado por uno de sus tíos maternos, pero que
muy explícitamente reza: "Naci6 en Monterrey, N. L., calle de Rayón No.
10, el 17 de octubre de 1877".
A los veinticuatro años de su edad, se radicó en Ciudad Guerrero, Chihuahua, a orillas del rio Papigochi.

Hoy se ha ido para siempre el autor de 'Patriarcas del Papigochi' . Descanse en Paz el amigo de los indios, el médico de Guerrero, el astrónomo
callado y gramático de categoría. Descanse en Paz el escritor y colaborador
de El Heraldo, que supo poner en sus crónicas el sabor de la vida y la
jovialidad de la amistad bien entendida..."

El Dios Pan ( 1919), Whitt &amp; Co., San Antonio, Texas.
Nuevo León ( 1935), Editorial Lúmen, México.
La Cascada de Basaesachi ( 1935), Ed. El Heraldo, Chih.
Chihuahuenses y Tapatíos (1939), Editorial Lúmen, México.
La División del Norte ( 1940), Editorial Lúmen, México.
Regiomontana, Imprenta Comercial, Chihuahua.
Los Patriarcas del Papigochi (1952), Imp. Comercial, Chih.

Y dejó inéditas:
Musa Norteña (Relatos autobiográficos, 1929-1941).
Nueve Años de Historia (1925-1933).
De Obregón a Calles.
La Tarahumara (Relatos, 1940-1943).
Gente de Bronce, y
Los Indigenistas.

"Ayer, a las siete de la mañana, murió un escritor de gran talla, chihuahuense por arraigo y por corazón, aun cuando era nativo de Monterrey ...

En todas sus obras encontramos a Brondo ameno, de pluma ágil y fácil,
con esa rara habilidad del que sabe iluminar ya con pinceladas gruesas,
ya con exquisiteces de miniaturista, hechos históricos de diversas índoles, acomodando siempre la anécdota en el momento oportuno, con sutil ironía
cuando el caso así lo merece, pero siempre descorriendo ante nuestros ojos
del intelecto, esa serie de vivencias, de relatos objetivos que lleva implícita
la crónica, que él supo manejar con habilidad maestra.

Colaborador por muchos años de El Heraldo y autor de varios libros escritos con su estilo único, humorista, serio, burlón, humano. ..

La aridez escueta del documento investigatorio, al que recurre con mucha
frecuencia, se toma en sus manos en relato placentero y accesible, en oasis

Y el día 17 de diciembre de 1956, el diario El Heraldo, de la ciudad de
Chihuahua, en nota necrológica de primera página, da la noticia de su
muerte:

492

493

�reconfortante, en anécdota chusca, en leyenda romántica o en el episodio
épico que vivifica.
En su libro La División del N arte nos describe, por ejemplo, su estado
de ánimo en aquellos álgidos días con que comenzaba el año de 1914:
"Ha llegado a mí la noticia de que se está constituyendo un cuerpo de
médicos y enfermeros, con el objeto de ir a la campaña de Torreón y atender
a los heridos. ¡La Cruz Roja!, me dije entusiasmado: y la idea de correr
aquella aventura en campaña en compañía de la caritativa institución, se
inició en mi alma. La idea fue al principio, para mí, gigantesca y absurda;
no cabía en mi cerebro; yo. . . de hábitos tan pacüicos, tan caseros...

Muchos días se debatieron en mi cerebro Tartarín-Quijote y TartarínSancho; y la perspectiva de diversas glorias, de entre ellas la de escribir
un libro vivido, acabó por decidirme, y volé a ver al jefe de aquel cuerpo
que yo soñaba de caridad y de heroísmo."
Los anhelos que bullían en efervescencia en el fondo de su pecho, para
seguir la aventura, quedan patentes, casi nos atreveríamos a decir que inconscientemente, desde que describe su partida con las huestes revolucionarias:
"Por fin (marzo 16), entre los adioses de los espectadores, se movió el
tren, lleno y coronado de soldados. En el propio instante saqué del bolsillo
una cartera inmaculada y, con un lápiz que el día anterior me había regalado una comadre, escribí consultando el reloj: 'A las cinco de la tarde
sale la Brigada Sanitaria de la División del Norte rumbo al sur, para donde
han salido ya casi todas las tropas constitucionalistas; y en otra página, con
letras bien visibles, mi nombre y dirección, por si me llevaba el diablo'."
De aquí en adelante no nos cabrá una duda. Su misión será cumplida;
se dirige al campo de batalla a plena conciencia de la obligación de su
ministerio, con el consuelo que para el dolor físico, su ciencia y su alma
grande serán capaces de proporcionar a los necesitados; pero con la luz
brillante de su entendimiento lista a plasmar ert un ideario escrito, sus opiniones, sus observaciones y sus razonamientos ante aquella página de historia
patria que al escrutinio de sus ojos se desplegaba.
Al dolor humano, a pesar de que le hiere hasta el fondo, lo lenifica con
la guasa oportuna:
494

"Luz Barrera -dice- trae un balazo en el pómulo izquierdo; le extraje
una muela y un fragmento de maxilar; apenas puede hablar y está dolorido,
pero se le adivina el consuelo de verse en nuestras manos...
Llega otro herido (qué casualidad, también herido en la boca) . . . y les
reconvine, mitad en son de queja, mitad de reproche: 'serán ustedes muy
vocíferos, y por eso les han pegado allí'. Los heridos ríen dolorosamente.
Me acerco al recién llegado, y al ver que trae la mandíbula rota y un solo
agujero de bala, le pregunto: ¿y la bala? Entonces algo le estorba dentro,
hace una mueca, se mete dos dedos a la boca, a pesar de mis prohibiciones,
y responde con la bala entre el índice y el pulgar: 'Aquí está'."
Tras el agobiante ajetreo de atender heridos, suelen agolpársele en sí
las emociones, y filosofa:
"Al caer el sol me subí al techo del carro. Tiene la metralla su encanto
fatídico. Es hermosa y temible a la par. . . Hay momentos en que, olvidado
uno de la guerra, cree asistir a una fiesta pirotécnica; pero si alguna granada se acerca y esparce sus balines, se oye como ruido de lluvia estival
y súbita que, con grandes y raras gotas golpeara el suelo...
Cuando los heridos escasean, yo tomo notas breves, con intención de ampliarlas después -al fin y al cabo nunca lo hice-; o subo al techo de los
carros; o voy al tajo de los álamos frondosos; y allí, con mis oídos acostumbrados al estruendo del vecino combate, me forjo ilusiones de soledad
y de silencio, y pienso en el amor que, según Cristo, nos debemos en la
tierra los unos a los otros."
Nunca pierde Brondo la oportunidad de evocar el lejano terruño de su
niñez y de sus mocedades:
Cuando, a mediados de ese año catorce, acampado el ejército villista en
Hipólito, Coahuila, antes de la toma de Saltillo, nos hace atrayentes relatos
de la vida en campaña:
"Desde la puerta de mi carro he estado observando este mundo de trenes
y de gente; este vaivén de soldados y soldaderas...
Hombres del Norte y del Sur, del Este y del Oeste, hermanados por la
misma causa, animados del mismo anhelo y reunidos por el mismo puño
de hierro de Francisco Villa, alma de la revolución y brazo derecho del
general (sic) Carranza. La red ferroviaria cubierta de trenes, que han llega495

�do (y llegarán aún), atestados de hombrea para la próxima batalla. Frente
al nuestro qued6 el de la Brigada Juárez, de Calixto Contreras; quien nada
tiene de 'calisto', porque es un tarahumar viejo, calvo, prieto y feo. En la
puerta de su carro, atada a un anillo de hierro, está izada una vara que
lleva en la punta un cráneo: fatídico trofeo, negruzco y puerco, que aún
conserva restos de cuero cabelludo y de ligamentos. Está ceñido por una
cinta roja, que le pusieron crueles manos femeninas, en señal de que pertenecía a un 'colorado'.
¡ Oh, los colorados! Para todo mundo pudo haber piedad, menos para
ellos."

Y después de la batalla:

"En mangas de camisa, y tumbados en el suelo, a la sombra de unos
carros, Garza Cárdenas y yo mirábamos el Oriente; señalándome él con
el brazo extendido la raya neoleonesa, esfumada en la lejanía.
Es una cordillera -me dice-, que deriva de la sierra Madre Oriental.
Acá a la izquierda, la sierra de Galeana; hacia el extremo oriente, sierra
de Pelillos, sierra del Fraile. tsta tiene en la falda dos pueblos bonitos;
por el norte, Mina; por el sur, Villa de García, que hace algunos años
llamábamos Pesquería Grande. . . Aquellas palabras eran para mí una evocaci6n...
...Soy mozo y estoy de vacaciones, y me paseo 'in mente', por el caserón
de mi abuela viuda.
Abro la puerta de la sala en penumbra.

"Una interminable hilera de carretas (como veinte, una tras otra) pasa
por el campamento. Con permiso del general Villa huye de Pared6n hacia
el Oeste.

Percibo olor de libros viejos, de aire confinado, olor de duraznos que se
exhala de un plat6n rebosante de fruta.

Conduce familias de la tropa enemiga, que no pudieron seguir a 'sus hombres' o que los perdieron en la batalla.

Me ahoga aquel aire y abro las ventanas coloniales de gruesos barrotes
de madera de encina.

Vense también, hombres heridos (brazos en cabestrillo, cabezas vendadas),
de ambos bandos, que ahora fraternizan y hacen juntos el camino.

Entra luz, muebles que fueron elegantes y muelles: un diván en que me
tumbo, largo a largo, y duermo la siesta con un peri6dico en la cara. Periódico que me sirvi6 tanto de narcótico como de defensa contra los mosquitos enfurecidos. Al abrir los ojos, siento que tengo los bordados del cojín
pintados en el rostro.

Aquellas carretas, tiradas por sendas yuntas de bueyes, tienen para mí
un atractivo singular.
Carretas nuevoleonesas, que hacía seis años que no veía. A pesar de su
tosquedad, se ve que están bien hechas, y, junto a las de Chihuahua, resultan muebles de fábrica, livianos y fuertes.
Pasan, sin embargo, con lentitud desesperante al andar, al andar parsimonioso de los bueyes; haciendo jornadas de seis leguas.
Lleva cada una su carretero al frente.
Pasan rechinando, palmo a palmo... y despiertan en mi mente, como todo
lo que huele a Nuevo León, enjambres de recuerdos.
¡ Oh, carretas neoleonesas, espectáculo de las calles de Monterrey; delicia

de mis ojos que os tenía olvidadas... !"
Unos días después, ya estacionados frente a Saltillo, siente y presiente la
cercanía de la tierra nativa, y empapa su pluma en las ensoñaciones que
estas circunstancias le provocan :

496

El platón de duraznos, como un pebetero, me convida a merendar..."
Al terminar esta cr6nica de campaña, su libro La División del Norte,
recapitula:
"Pues señor, yo soy un humilde médico de provincia, que en mejores
días, hace diez años (mejores por raz6n de la edad, puesto que entonces
era casi joven y ahora soy casi viejo) , me lancé a la revuelta y me enrolé
en la Divisi6n del Norte que organiz6 el glorioso y funesto a la par, Francisco Villa, con motivo de la indignaci6n general que el gobierno del usurpador Victoriano Huerta levant6 en el espíritu de los mexicanos.
Llamé a Villa glorioso y funesto, porque tanto tuvo de héroe como de
bandido. En mil novecientos catorce, que me di de alta en sus huestes,
empecé a llevar el diario de mi vida..."

Pero de toda su obra hist6rica y literaria, en donde Brondo Whitt realiza

497
humaniw.-32

�una exaltación más gloriosa, es en su libro Nuevo Le6n, sus apuntes autobiográficos más importantes. Allí retrata, con fidelidad y con franqueza casi
vasconceliana, los álgidos días de su juventud estudiantil, y abarca de 1896
a 1903. Esta obra sería suficiente para valorar la calidad del escritor, y en
ella, más que en ninguna otra, se hace patente su acendrado cariño por
los hechos y las cosas locales, narrados en una serie de escenas ricas de color,
de luz, de vida latente.
Allí evoca personajes, acontecuruentos y un rico anecdotario que, en algunos despierta nostalgias, a otros, participa de un pasado romántico y
sencillo de este rincón de la patria en su época. Nombres que conocimos
como de varones venerables, suenan a jarana y a mitote en las líneas con
que el doctor Brondo describe, por ejemplo, la Estudiantina de entonces.
León G. Flores, más tarde un distinguido miembro del foro nuevoleonés,
fue el organizador del grupo, y tenía a su cargo el bajo; Felipe, "El Cucho",
la flauta; otro estudiante de leyes tocaba el violín y Cárdenas, de la misma
escuela, la mandolina. Posteriormente, Marín Treviño, de Ciénega de Flores
y futuro abogado también, quien pasados los años conocimos como apoderado de importantes empresas mineras del estado de Coahuila, sustituyó
a León Flores con el bajo; Juan Leal, de Medicina, la mandolina; y el
propio Encarnación -a quien apodaban "El Manco", por una semi-parálisis del brazo izquierdo-, estaba encargado de la guitarra.
Los gallos, las serenatas de aquellos tiempos, tan alejadas de nuestro
diario discurrir, al ser descritas por Brondo, bastan y sobran para reconocer
en nuestro autor su sabia y múltiple vena de lústoriador, de humorista
y de poeta.
"Fuimos en coche -nos dice-, de calle en calle, de ventana en ventana,
y tocábamos agrupados junto a la reja de lúerro, en cuyos barrotes podíamos apoyar un pie. Los que no lo lograban, se sentaban a la orilla de la
banqueta. . . incansables éramos... A mí, los libros nunca me lúcieron callos,
ni en la mente ni en las manos, pero la guitarra sí. . . y me cargaba en la
punta de los dedos una epidermis de dos milímetros de espesor.

Al terminar cada pieza, aguzábamos el oído, y solíamos percibir que, dentro, tras el inevitable biombo, había cuchicheos y leves risas femeninas.
También nosotros cuclúc:heábamos tres minutos, y arreglábamos la afinación de los instrumentos para volver a empezar. Unas tres o cuatro piezas
en cada casa, y adelante.
Yo tenía mi novia en la villa de Apodaca, a donde van.as veces fuimos

498

a l_levar el gallo; pero en Monterrey, mis tocadas eran para la primera
anuga _con quien mi intención se tropezase.
Aquella noche no hallaba yo a quien tocar; y mientras íbamos de aquí
para allá, h~~a •~ m~,nte' la elección de la ventana. Las muchachas pa~~an po~ ~ IIDagmac1on como una revista: María Rentería, las Stringlúni,
lúJas .de italiano, cerralvenses·, Elisa Ti1·erina ,· las tres Martm'ez -m· parien·
tes m del mismo barrio-- (porque en cuestión de mujeres me tropecé
muchas veces en la vida con Martínez y con Pepas) .
'
Cuando trabé amistad con Pepa Martínez (ru1·a de María con un
lis '
l
'
gran
tón azu Y una med~la colgando de los hombros) , creí ver en aquella
muchacha que se me Juntaban ambas obsesiones. Pero vivía en el Barrio
d~ las Tenerías, tan lejos, que al haberme empeñado en ir allá, se nos hub1era agotado el tiempo de la licencia.
Otra Martínez, por Catedral...
~a tercera Martínez, era futura cuñadita de Juan Leal -el de la mandolina-, y como allá iríamos...

Pepa Salazar, tan linda, ¿ dónde estaría? ...
los compañeros me preguntaron, &lt;'·- dónde tocamos?• , m1· coraz6n
1 Cuando
·, f
dat10, uert~mente por la Martínez de la Catedral; frente a ella, todas las
emas se esvanecían, pero. . . me quedé sin responder, y, entretanto, el
coche se detuvo en una ventana..."
. (Iba en el grupo un pasante de ingeniería, quien -nos asegura el crorusta- poco los conocía, menos iba a conocer los nombres de las novias
aquellos muchachos.) Al tocar el tumo a la serenata de nuestro hombre
Junto_ a la, ventana se desarrolló un diálogo que el doctor Brondo Whit;
descnbe as1:

?e

"-Oye, ¿por qué no habías venido? ... bribón, hueles a cerveza.
-Basta con probarla para trascender.
-Sí, pero trasciendes a varios vasos... dime, ¿ te desvelas con frecuencia?...
-No, ¡ palabra!
-¿Te estás creando el hábito de beber?
-Te juro que no..."
El juramento fue oído de todos, y el ingeniero aquél comentó con el
resto del grupo:
499

�"¡ Ninguno de ustedes fue tan afortunado!" -pero alguien le replicó al

momento:
"Imbécil. ¡ Es la madre del Manco!"
Uno a uno, los muchachos se acercaron a la ventana, y tomando de la
mano a la señora, saludaban: "Buenas noches, Merceditas".
La descripción de la casa paterna y la evocación de su madre, a pesar
de su ternura, van sincera y llanamente alternadas con las de sus ardores
propios de los años mozos:
"Mi madre era una señora muy fecunda; estuvo embarazada diez o doce
veces. De modo que mi padre, que empezó a construir una casita de dos
o tres piezas, se vió pronto en la necesidad de ampliarla, así como el personal que la servía. Compró más terreno, construyó más habitaciones, hizo
una bonita fachada a su finca, que se llamaba el número dos de la calle
de Los Rayón, y daba vista al sol naciente.
La fachada mostraba un pasillo entre dos salones, y éstos, con sendos
pares de ventanas de hierro, que se apoyaban en grandes losas de un mármol
negro y barato que hay junto a Monterrey.
En el pasillo, que daba a un corredor con tres arcos dóricos, había macetones con hierbas elegantes...
¡ Ah, perdón! Se me fue el alma por donde quiso, y con ella se marchó
la pluma. Yo no iba a describir la casa paterna; iba a otra cosa, y vuelvo
a empezar...

Mi madre tuvo numerosos hijos, y, para auxiliarse en sus quehaceres
domésticos, necesitó siempre el concurso de tres o cuatro mujeres (parientes,
ahijadas, mercenarias), casi siempre jóvenes, que nunca faltaron en casa.

muchos en provincia y uno pequeño: el Teatro Betancourt, por nuestra
calle, Ojinaga. tste se quemó hacia 1905 y fue sustituido por un mejor
edificio: el Teatro Centenario, después destinado a cine.
Al llegar al estado de Chihuahua, empieza uno a oír el apellido Terrazas.
Hay Terrazas millonarios, Terrazas mendigos, Terrazas decentes, Terrazas
bribones. En esa terracería descuellan dos figuras altísimas: don Luis, el
millonario, el ganadero, el gobernador, el todo; un viejo apuesto y fuerte,
de mirada de águila, con su página militar y sus timbres de gloria. Y un
don Joaquín, que sólo era pariente lejano de don Luis. tste se pierde para
el vulgo, es ya difunto; hay que leer un poco de historia del Estado para
que esta figura, por demás simpática, se ponga de relieve. Luchó contra los
apaches, hasta exterminarlos; escribió sus memorias, y fue un batallador
infatigable en pro de los intereses de la Patria.
En Chihuahua, caras nuevas, amigos nuevos, costumbres nuevas..."
Y de su Nuevo León, transcribimos también las impresiones de los últimos
días de su convivencia en estas latitudes, porque en ellas quedaron patentes,
la emoción que lo embargaba y el temblor de su pluma, evidenciándose una
vez más su sensibilidad :
"Días antes -escribe-, días antes de partir para el estado de Chihuahua,
fui al terruño de mi madre, a despedirme de la abuelita.
Una hora en ferrocarril, hacia el poniente de Monterrey, y caí en la aldea
de mi niñez. El legendario coche de Quirino, o de sus descendientes, me
trasladó de la Estación a la puerta de la casona de mis mayores. He aquí
la villa, silenciosa; adormecida en aquella tarde de agosto abrazador, bajo la
sombra de los nogales corpulentos. El pueblo olía a heno y a durazno, y
por las acequias corría el agua desbordante. Cada casa era un huerto de
árboles frutales; y la mía tenía dos, uno a cada lado de la calle.

Y aquí entro en escena yo, de unos dieciocho años de edad, engrosándome
la voz y apuntándome el mostacho..."

Empujé la puerta, como si por ella entrara todos los días; salió a recibirme
Bonamí (bautizado por uno de mis tío).

Recién graduados, en el otoño de 1902, los médicos regiomontanos José
Morales -citado por su compañero también como "El Picos"- y Encarnación Brondo Whitt, se instalan en la ciudad de Chihuahua, y de aquellos
días, éste nos ha dejado, plasmadas en el papel, sus primeras impresiones:

Caducaba el perro. Se le habían vuelto de revés los párpados, que mostraban la conjuntiva roja. Movía la cola y enseñaba los colmillos; su actitud
ordinaria; pero como no gruñía, ni mostraba ferocidad en el semblante, los
de la casa interpretábamos aquella actitud como acogedora; y por lo tanto,
el mostrar los dientes era, ni más ni menos, una sonrisa.

"Chihuahua era una población como la mitad de Monterrey, en habitantes. Tenía dos teatros, uno espléndido: el de Los Héroes, como no hay

El patio cubierto de granados, con fruta casi en sazón; bien podría yo
encontrar mientras estuviese allí, dos granadas gigantes, comibles, cada día.
501

500

..

�La 'nana' en la cocina; la abuelita en la iglesia. Mientras ella venía, me
entré a la huerta, avancé hasta la acequia, busqué un lugar bien sombrío,
al abrigo de unos aguacates, boté la ropa y me hundí en el agua.
-Pero hijo, te vas a Chihuahua; tan lejos, sin conocidos, sin parientes.
¿ Qué vas a hacer allá?

-Ni yo mismo lo sé, abuelita: sólo sé que estoy recién recibido, que en
Nuevo León hay plétora de médicos, que tengo ganas de aventurar, y...
Dios por delante.
-¿Tus padres te dan permiso?
-¿Qué han de hacer si me ven tan decidido? Además, ¿voy a quedarme
aquí toda la vida, y que mi padre me siga manteniendo, como hasta hoy?
Anduve de casa en casa, saludando a los amigos; y se pasaban los días.
Conchita Narro. ¡ Qué linda estaba! Una vez, en un baile, estuve a punto
de cantarle; pero considerando yo mismo que a raíz de una ausencia quizá
larga, la muchacha no confiaría en mí, temí las 'calabazas' y me concreté
a bailar con ella, como bailan dos amigos que se aprecian mucho. La llevé a
la improvisada cantina del baile, donde había varios barriles (que decíamos
octavos) de cerveza helada; y hombres y mujeres bebimos a la mutua
salud.

me ocurrió revolcarme dos horas en mi lecho; y estuve oyendo en el nogal
grande, en el nogal bicentenario de mi abuelita, el graznido del búho, de
aquél mismo búho que, cuando era niño, me arrebataba el sueño.
Me gustaba, como in illo témpore, almorzar guacamole untado, como
mantequilla, en una pieza de pan partida en dos mitades. Era un 'emparedado de aguacate'. ¡ Y el comedor de la abuelita! con aromas de fruta y
de hortaliza; con arcón muy viejo, para la comida fiambre, visitado por
colonias de hormiguitas que, en interminable hilera, iban en viaje redondo
desde la despensa de la abuela hasta la despensa del insecto.
Una mañana, el coche de Quirino se detuvo a la puerta de la casa. Subí
mi veliz, y abracé a la abuelita, que se agobiaba al peso de los años, y que
traía en sus ojos azules, de criolla, los primeros depósitos de la catarata."
Cuántos modestos escritores de provincia, de grandes méritos, que han
sabido vivir y sentir, y han podido trasmitir a las generaciones coetáneas
y futuras, los pormenores de un cotidiano transcurrir pleno de historia y de
auténtica convivencia, han tenido la desdicha de que sus esfuerzos y su
obra pasen desapercibidos en vastos sectores intelectuales y del pueblo como
es el caso del doctor Encarnación Brondo Whitt. A él y a ellos, el voto modesto de nuestro reconocimiento.

¡ Oh, la gente pueblerina, sencilla y simpática! Había entre los bailadores
muchos que preferían comer duraznos a beber cerveza; y muchos que hacían
ambas cosas. A diez leguas de la Cervecería Cuauhtémoc, y en el corazón
de la tierra de la fruta, se podían adquirir ambos vicios.
Mis antiguos amigos de la niñez, vueltos hombres, con mostachos, como
yo. Pero como nos veíamos de año en año, nos seguimos tratando con el
mismo cariño. La Villa de García ( que yo prefiero llamar Pesquería) , tiene
duraznos, tiene cebollas, tomates, uvas. . . apodos y tíos. El corpulento don
Pedro era, por la espalda, Tío Pedrote; y Fulano de Tal, gordo, panzón, chiquito, era Juan Bolita. Por las aceras transcurría Tracalada; y Juan Carabinas se mantenía, acechando a los clientes, tras el mostrador de su tienda,
silenciosa y oscura, Félix el Mugroso, inspiraba asco; y un viejo angurriento,
era Tío Pocos-Meados.
Antonio Narro (padre) y Federico el Pelón, eran mis camaradas de parranda malsana, es decir, parrandas con cerveza, guitarra y cena improvisada de ostiones y pan, en la cantina.
Mientras estuve en García, dormí como un bendito; pero una noche se

502

503

�EL NORTE EN LA HISTORIA GENERAL DE MÉXICO
Dr.

ERNESTO DE LA

ToRRE

VtLLAR

UNAM

No SON ESCASAS LAS menciones al norte de México en las fuentes históricas
mexicanas. Fray Bemardino de Sahagún al citar a los pobladores, y entre
ellos a los "chichimecas", señala que esas familias anduvieron peregrinando
en la "Teotlalpan, Tlacochcalco y Mictlanpan, que quiere decir: campos
llanos y espaciosos que están hacia el Norte". Con la misma preocupación
de precisar el origen de la población aborigen, tiempo más tarde Ixtlixóchitl
describe los elementos culturales característicos de ese grupo genéricamente
denominado.
Así escribe: "Los señores Chichimecas tenían sus reinos y señoríos hacia
la banda del Septentrión, que corrían más de dos mil leguas: gente bárbara
y feroz y la más fuerte nación que hubo y tiene hoy día este Nuevo Mundo,
exceptuando a nuestros españoles. Estos Chichimecas vestían en su natura
y visten hoy día de pellejos adobados de martas, leones, tigres y otros animales feroces: usaban de cutaras de pellejos de animales: su vestido eran
unos jeoles de martas, especialmente los reyes y señores, y sus mantas de
tigre, león, oso y lobo y el cabello largo hasta las espaldas y cortado por
delante. Su comida era todo género de caza y panes de Mezquitl, una clase
de árbol que da una fruta seca, dulce y sabrosa. Su habitación era las cuevas,
y también tenían casas, pero cubiertas de paja. Sus armas, arco y flecha: y
también usaban de ceivatanas los señores para ir a caza, y ellos las inventaron. No se casaban sino con una sola mujer, y esta no parienta cercana,
como es hermana ni tía en segundo grado, y no siendo éstas, casaban con
parientas. Cuando morían los señores se enterraban en sus palacios y los
villanos en sus casas. No tenían ídolos: llamaban al sol padre y a la tierra
madre. A la primera caza que tomaban le cortaban la cabeza, mostrándola

505

�al sol como sacrificándole, y labraban la tierra donde se derramaba la sangre y dejaban puesta la cosa que sacrificaban. Tenían también ciertas órdenes de gobierno para la República, ciudades, pueblos y lugares, provincias
y reinos, distintos unos de otros. Usaban todos los palacios muy encalados:
comían todas las cosas de caza asadas. Las mujeres tenían sus huepiles y
enaguas de martas: también iban calzadas con sus cutaras. Se coronaban
los reyes según el tiempo . ..". "Poníanse joyas en el pescuew y en las muñecas de las manos. Usaban en las guerras tocar una vocina y caracoles, y
tenían unos alambores y teponaxtles. Otras muchas costumbré, y ritos tenían en su naturaleza que sería largo de contar."

Y adelante precisa la diversidad cultural del grupo: "Hay muchos géneros de Chichimecos, unos más bárbaros que otros, y otros indómitos que
andan como gitanos, que no tienen ni rey ni señor, sino el que más puede
ese es su capitán y Señor, y otros que unos a otros se comen. Estos tales no

son del linaje de los de esta tierra, porque [estos] tienen sus repúblicas, ciudades, pueblos, etc., y guardan ciertas leyes, no dejando llegar a [aquellos]
a sus tierras. Siempre los echan y los traen muy oprimidos, no dejándolos
en los poblados, sino en tierras ásperas y desiertas, donde ellos se guarecen
muchas veces. Los reyes y señores Chichimecas los han querido poner bien,
dándoles señores que los gobiernen: (pero) se han levantado contra ellos
y los han muerto: y así, como gente perdida los dejan y no hacen caso de
ellos. También hay otros de esos Chichimecos sin señor, que son grandes
idólatras y traen consigo al demonio un ídolo suyo".
Estas dos menciones, las más rt:motas, precisan las características esencia-

les del norte mexicano; son las que lo definen y fijan su contexto natural,
geográfico y humano. "Campos llanos y espaciosos" y "hombres fuertes e
indómitos" serán la constante que les calificará desde el lejano siglo XVI
y el XVII.
A partir de ese momento las menciones al norte novohispano, al septen-

trión, van a ser abundantes, mas todas ellas se dan como referencias a una
localidad ajena, a un impreciso territorio y a unos hombres extraños y enemigos, tanto indígenas como europeos.

Si las referencias al norte menudean en las relaciones de viajeros, funcionarios civiles y eclesiásticos, estas referencias no integran una visión unitaria del septentrión. El oriente mantendrá la vaga denominación de la
Florida, como con justeza opina María del Carmen Velázquez y el poniente
la de Nuevo México y provincias de la Gran Quivira. Su vasto territorio,
sólo tardía y fragmentariamente fue configurado; sus recursos naturales no

506

fueron ni explorados ni descritos en su totalidad, aun cuando sí se tuvo
conciencia de ellos; su población dispersa, en diferentes estudios culturales
era inasible, incontrolable, difícil de someter a normas político-sociales eco-

nómicas y religiosas semejantes a las establecidas en el centro de México.
Junto a esta situación, el norte resultó ser zona de frontera. Rivales poderosos de España, Francia e Inglaterra, disputaron a España enormes extensiones y consolidaron vecinos a la Nueva España dependencias coloniales

desde las cuales asechaban al Imperio. Esta situación fue la que más preocupó a las autoridades españolas y novohispanas quienes percatáronse bien
pronto de la condición estratégica, política, económica y militar que las
tierras septentrionales tenían.

Si geográficamente fue tal su indeterminación, históricamente no creó
una conciencia que permitiera comprenderlas dentro de una concepción
unitaria. Las grandes obras históricas : de Motolinía, Mendieta, Durán, Torquemada no consignan el acaecer en aquellas regiones sino como parte de

la labor misional y de exploración, como hechos que poco influían en el
desarrollo de un conjunto armonioso que era la Nueva España.
La historia de siglo XVI, la gran crónica, hizo una descripción y reflexión
en tomo de las grandes culturas precolombinas, historió los pueblos mesoamericanos y dejó fuera a los que no pertenecían a esa entidad cultural.
Los que quedaron en el territorio calificado por los antropólogos como
Arida-América, escaparon a las grandes concepciones, a las historias generales
que tuvieron el centro de México y sus culturas como escenario. Es verdad
que los testimonios ·sobre el norte y sus habitantes abundaron, y que ellos
llenaron numerosas páginas que van desde las dramáticas de Gonzalo de
Las Casas, hasta las idílicas y promisorias de Suárez de Peralta, pero de estas
relaciones sólo se incorporaron fragmentos incidentales, en las posteriores
historias de mayor amplitud: Betancourt, Villaseñor, Espinoza, La Rea.
Si en la gran historia del siglo XVI el norte quedó marginado, en la
escrita en el siglo XVII ocurri6 algo semejante, no obstante que en esta
centuria el septentrión adquiere una significación mayor, motivada más por
factores externos que por su propia importancia.
Las incursiones, primero de franceses, más tarde de los anglos inquietaron
a las autoridades que enviaron expediciones y exploradores a examinar y
asegurar aquellas provincias. Sus descripciones minuciosas, exactas, dieron

amplia información sobre hombres y tierras. Independientemente de ellas,
la compañía de Jesús que realizaba eficaz acción en el noroeste dejó a través
de la obra de los padres Pérez de R.ivas, Venegas y Florencia, ricos testimo-

507

�nios, semejantes a los que franciscanos, agustinos y dominicos escribieron
en tomo a naciones indias del centro del país. Es en estas obras en las que
la historia del norte se incorpora como parte de una acción y un esfuerzo
que se realiza por la Iglesia y el Estado, y es en ellas en donde encontramos
reforzadas las características peculiares de la historia septentrional que se
comienza a insertar en la historia común.
Baltasar de Obregón, si bien nos da una visión amplia, la de los reconocimientos en el norte y la importancia que ellos tenían para la política
territorial del Imperio, no trata al septentrión como parte de la historia
total novohispana, ni tampoco lo hacen Sigüenza, León, Chapa ni tantos
otros capitanes, misioneros y funcionarios que en el siglo XVII avisoraron
el peligro de los avances franco-ingleses que redujeron considerablemente el
territorio novohispano y pusieron en grave peligro al hasta entonces inalterado y tranquilo virreinato de la Nueva España. En esta centuria ocurrirá
también un cambio que deja testimonios. La población septentrional ya no
será tan sólo de indios levantiscos y nómadas, sino que ingredientes europeos
provocarán mayores inquietudes por contar con recursos militares y políticos
superiores a los de los españoles y también por comenzar a constituir un
mestizaje que va a dar a ese territorio al poco tiempo, una heterogeneidad
racial que antes no tenía, heterogeneidad que se acrecienta con el ingreso
de la población negra.
Si en el siglo XVII el temor de la penetración se suscitó y despertó numerosas inquietudes, en la centuria siguiente ese temor se hizo realidad.
La indeterminación fronteriza tuvo su fin, al erigirse como dependencias de
potencias rivales, la Luisiana, y la Carolina, con lo cual sólo quedó una
zona reducida en el este como Florida Española. La expansión inglesa hacia
el oeste y el descenso de exploradores rusos por las costas del pacífico, acrecentaron el peligro e hizo aumentar el interés y la vigilancia de esos territorios.
Celosos funcionarios civiles y eclesiásticos recorrieron el norte, determinando puestos fronterizos, sitios estratégicos en los que establecer guarniciones militares para contener a los extraños, presidios para controlar la
población indígena, misiones para asegurar el adoctrinamiento y reducción
de los naturales, y realizando una amplia labor de información, de inventario de recursos naturales y humanos indispensable para la reorganización
económico-política de todo el territorio imperial en que se empeñó la administración borbórúca.
De esos informes derivan preciosos testimonios, los mayores y mejores
sobre el norte: los de Tamarón y Romeral, Lafora, Morfín, Rivera y otros

508

más que revelan cómo la "tierra dentro" novohispana poseía características
singulares que la diferenciaban del resto del reino. La tierra, su ocupación
y formas de explotación, sus amplios recursos que requerían atención, cuidado, sacrificio; sus hombres muy diversos, pues ya no eran tan sólo indios
y extranjeros, sino que parte muy importante ocupaban criollos y mestizos,
de valerosa condición, enérgicos de espíritu independiente, quienes vivían
defendiéndose tanto del extraño como de las tribus belicosas. Estos elementos
que coinciden con los que se señalaban anteriormente van a persistir y a
mantener la constante de su caracterización.
Esos ricos testimonios históricos reveladores de seria preocupación por la
suerte de esos territorios y la cual aun en forma satírica se muestra en La Portentosa vida de la muerte de Bolaños y en otras opiniones como las de Palou,
Kino, Salvatierra, las que se conservan en las cartas anuas e informes misionales, si bien representan ya un acervo riquísimo, no serán incorporados
en ninguna de las grandes historias de la época, ni siquiera la historiografía
jesuítica con Alegre, Cavo y Clavijero, incorpora como parte de la historia
mexicana, la del norte de México, que no era sino una provincia lejana
y dilatada de un reino que formaba a su vez, parte de un vasto imperio.
El siglo XIX con la guerra insurgente provoca un cambio esencial. Los
historiadores de la Independencia ven a este fenómeno como un vasto movimiento que conmueve a toda la Nueva España. Las causas del mismo las
consideran generales, sus repercusiones las estudian con más o menos detalle en todas las provincias y estiman que la emancipación afectó en sus
extremas consecuencias a todo el país, el cual a partir de ese momento
iniciará su vida autónoma. Será a partir de ese momento que México quede
configurado históricamente en su totalidad. El norte formará parte, con los
mismos derechos y consideraciones que las restantes provincias, de una entidad política bien definida. A través de las interpretaciones y visión histórica
de Bustamante y Alamán fundamentalmente, queda incorporado al desarrollo histórico general de México.
La inclusión del norte en una entidad nacional, obligó a los directores
de la política exterior, a Alamán principalmente, a advertir cómo el peligro
remoto de absorción por una potencia extraña se convertía en amenaza
cierta, y a tratar de preocuparse por su defensa. Las medidas de la administración mexicana para preservar los territorios norteños escapan a una
pura concepción histórica y se insertan en las trayectorias políticas. Si hay
que señalar que ante el hecho desafortunado de su pérdida, uno de los
historiadores con mayor conciencia de esa penosa realidad y quien más
50!)

�luchó por preservarla lamentará reflexivamente ese despojo. Alamán lo considera como producto de un largo error, de una falla fundamental, independientemente de los equívocos del momento, el cual radic6 en un alejamiento geográfico y humano que no posibilitó un mayor acercamiento
político, cultural e histórico de aquellas provincias al desarrollo general de
México.

La historiografía del período en que el norte se perdió, de 1835 a 1848
no recoge testimonio alguno que permita advertir cuál fue la reacción de
los vencidos, de los incorporados a un régimen extraño. Ese silencio s6lo
se explica como un convencimiento fatal de que había que conformarse
inexorablemente con un destino o como una negativa a explicar los errores
que nos llevaron a la derrota.
México, al configurarse en el siglo XIX como ente jurídico-político autónomo, tuvo que elaborar su historia nacional. La historiografía de la Independencia, repito; dio las bases de una interpretación general y a partir
de ese momento y más aún del año de 1848 la República necesitará contar
con una auténtica historia nacional.
Balbucientes son los primeros esfuerzos que llevan a la elaboración de
Catecismos Hist6rico-geográficos del país como el que redact6 Almonte y
más serios los esfuerzos de José María Roa Bárcenas, con su Catecismo elemental de la Historia de México, Manuel Rivera Cambas con diversos
trabajos, Antonio García Cubas y Guillermo Prieto con su Compendio de
Historia Universal y Particular de México y sus Lecciones de Historia Patria.
En estos y otros meritorios trabajos ya se percibe el ánimo de formular
una auténtica historia nacional, una historia comprensiva del acaecer histórico en todas las provincias mexicanas, una historia general del país que
incorporara dentro de un cauce común los particulares cauces de las regiones que lo integraban, sin diferencias de ninguna especie.
Si el anhelo fue positivo, su realizaci6n fue poco' factible dado que se
carecía del material hist6rico que ilustrara los particulares acaeceres. La
necesidad de volver hacia los orígenes indianos como reacción en contra de
un largo período de dominación que se sentía oprobioso, motivó un preferente interés hacia la historia antigua. Sin embargo las Disertaciones de
Alamán cubrieron la historia colonial y poco a poco los trabajos de García
Icazbalceta, Ramírez y Orozco y Berra mostraron la necesidad de incorporar en un todo homogéneo el desarrollo hist6rico de México.
Con un marcado criterio liberal, igual que lo hizo Prieto, los autores de

Méxic~ a través d~ los siglos, se dieron a la magna tarea, todavía no superada ~ en _conce~1ón, profundidad, ni conocimientos, de elaborar la primera
gran h1sto~a ~ac1onal, la que comprendiera desde nuestros remotos orígenes
hasta la victona de las armas republicanas sobre el invasor europeo en 1867,
esto es, basta el momento en que la nación mexicana, consciente de su
destino, no solamente cobró conciencia de sí como nación, sino que actuó
históricamente, determinando su propia conducta y destino.

Es en esta historia en la que el norte, como otras fracciones de nuestro
territorio cobra plena vida. José Maria Vigil incorpora certeramente en la
medida que cont6 con información, testimonios relativos a periodos 'álgidos
de nuestra historia a partir de la guerra de independencia. De esta suerte
quedan reseñados, aun cuando suscintamente, los acontecimientos a que dio
lugar la guerra con Texas y con los Estados Unidos y los que ocurrieron
durante la intervención francesa y el establecimiento del Imperio de Maximiliano.
Independientemente de estos esfuerzos realizados desde el centro, hay que
destacar el momento en que las diferentes provincias mexicanas empiezan
a reseñar su propia historia. La vida independiente y la organización federal
obligó tanto a la administración central como a las locales a tener una idea
de sí mismas, de sus recursos y de su desarrollo hist6rico. El entusiasmo
por la estadística favoreció una serie de trabajos que, continuando la línea
de las relaciones geográficas, inventariaban rigurosamente los recursos naturales y humanos de cada región, a base de los cuales podía elaborarse
un plan ef~ctivo de gobierno. A semejanza del informe preparado por Miguel
Ramos Anzpe para sus provincias, otros más aparecieron y dentro de ellos
se recogieron informaciones históricas muy diversas. Cada provincia comenzó
a elaborar s~ p~pia memoria. Tejas en 1834, por mano de Almonte, preparó un valioso informe que mostraba la importancia de sus recursos ya
codiciados por los extraños.
'

Las memorias estadísticas van a ser así las primeras manifestaciones de
un interés geográfico hist6rico regional. Ellas sucederán a las crónicas religiosas en tomo de la acción misional, que como otras formas de actividad
en el norte queda suspendida.
Así como· los historiadores del centro del país tuvieron que mostrar sus
opiniones escribiendo en torno de la guerra contra los Estados Unidos o la
guerra con Francia, también los historiadores de provincia se vieron precisados a relatar la participación de sus coterráneos en las gestas emancipadoras y en las campañas militares contra los agresores. Resultaba impor-

�tante señalar la participación regional, olvidada o disminuida en los juicios
generales; poner de relieve la actuación patriótica del pueblo provinciano
y los méritos cívicos y militares de los próceres regionales. Era indispensable
no sólo rectificar algunas apreciaciones vagas o dolosas respecto a los hombres del norte, sino subrayar el valor y la importancia que su conducta tuvo
para el desarrollo general del país. Las naturales divergencias entre los
caudillos de recios caracteres del pasado siglo; sus encontrados intereses e
idiosincrasia, se tuvo que explicar a través de obras que enfocaban temas
concretos, desarrollos particulares. La organización del país que afectó viejos y fuertes intereses, los cuales trataban de disminuir los intereses gene~
rales : la vanidad y el orgullo local; la defensa en situaciones justas que un
ciego e interesado centralismo no advertía; la justa participación en los
esfuerzos comunes, en Ja defensa común de la patria; las rivalidades interprovinciales por límites, preeminencias y goce de derechos, todo ello motivó
la elaboración de historias particulares, de relatos provinciales, de biografías
sucintas de los héroes cívicos y militares de las localidades, que poco a poco
fueron constituyendo auténticas aportaciones no sólo a la microhistoria, como
hoy se ha dado en llamar a esta historia particular, concreta, preciosa en

sus detalles y cálida de vida humana, sino a la historia regional y a la nacional.
El número de historias de este tipo es infinito, su calidad diversa y dispares sus intereses. Si algunas de ellas llegaron a producir obras básicas con
las cuales se puede integrar una historia nacional, otras carecieron de perspectivas ambiciosas, de amplia y ambiciosa proyección, de una estructura,
irúormación y métodos que las hacen poco útiles. Siguiendo mil denominaciones: Efemérides, Reseña Histórica, Historia Sucinta, Apuntes para la
Historia, Esbozos Históricos, etc., cada autor de acuerdo con su propia perspectiva y circunstancia, elaboró su trabajo, a base de inaudita paciencia y
auténtica buena fe. Muchos de ellos polemizaron o trataron de desfacer entuertos históricos; otros narraron acuciosamente los hechos como ellos los
contemplaron o los imaginaron. Abundancia de fantasía hubo en muchos,
en otras pobreza y casi miseria en la narración. Acrecentáronse las virtudes
de los biografiados, pero muchos de estos trabajos nos dejaron una información sobre personajes que de no haber sido por ese entusiasmo casi hagiográfico, desconoceríamos totalmente. Importante es el conjunto de héroes
civiles: educadores, benefactores, estadistas probos que nos queda de ese
primer esfuerzo. Más tarde serán los hombres de capa y espada, aun los
opuestos a la aceptaci6n oficial. Todavía por entonces se podía disentir de
las declaratorias históricas oficiales siempre falsas, engañosas y oportunistas.
La historia de las localidades queda bien delineada, aun cuando hay grandes

512

lagunas. Y en medio de esta producción de un valor desigual pero estimable,
surgirán como creaciones de auténticos hombres de pluma, de historiadores
de recia personalidad, de visión amplia y también de genio, las historias
básicas de cada provincia.
Cierto es que no siempre se contó con un genio dispar, como el doctor
Agustín Rivera quien deja unos apuntamientos de importancia nacional,
pero sí hay que mencionar que en toda la República surgen historiadores
de primer orden que podrían ser un orgullo en la historiografía de cualquier
país, como Crescencio Carrillo y Ancona, Eligio Ancona, Justo Sierra O'Reilly
en el sureste; Luis Pérez Verclía, José López Portillo y Manuel Cambre en
Jalisco; José Antonio Gay y Manuel Martínez Gracida en Oaxaca, Miguel
Lerdo de Tejada, Manuel Rivera Cambas en Veracruz, Primo Feliciano
Velázquez y Manuel Muro en San Luis Potosí.

El siglo XIX y las primeras décadas del presente serán época de gran
fomento histórico. El norte está presente en esa producción y asi hay que
contar a Eustaquio Buelna, Eduardo Villa, Ramón Corral entre los que cultivaron la historia de Sonora y Sinaloa; a León Barri, Francisco Almada
la de Chihuahua; Nuevo León nos deparó a José Eleuterio González y más
tarde a David Alberto Cossío, Carlos Pérez Maldonado, Santiago Roe];
Coahuila a Vito y a Miguel Alessio Robles; Aguascalientes a Agustín R.
González. Todos ellos, unos cuantos dentro de una amplia nómina que
tendríamos que hacer, dejaron una visión, no fugaz ni peregrina, sino permanente, definitiva. Los aportes que hicieron a la historia local y nacional
son muy valiosos, positivos. ¿ Cómo habriamos podido incorporar a la historia de México lo ocurrido en Coahuila y Tejas si no hubiera sido a través
de los estudios de Vito Alessio Robles? y ¿ Cómo saber de la Nueva Vizcaya
sino hubiera sido a través de los trabajos de Atanasio Sarabia y así en otros
casos?
El mérito de la historia del norte, como la de cualquier otro lugar, radica
en la inteligencia, en el certero hallazgo, en la reflexión profunda, en la
expresión clara y precisa de sus autores. Cuando un historiador regional
acierta en el tema, aplica el tratamiento debido, aporta la información pertinente y expresa con belleza e interés su pensamiento, entonces se tiene la
obra que queda incorporada entre las que constituyen la base de la historia
mexicana. Si el autor escapa de los intereses provinciales y en busca de
mayores perspectivas y con mayor aliento se decide a emprender una obra
de envergadura nacional o mundial, tendremos que encontrar a otro Carlos
Pereyra y a otro Silvia Zavala. Pero sin ir tan lejos, advirtamos cómo un
historiador de provincia decidido a ocuparse de su propio desarrollo, al

513
bumanitas.-33

�enfocar esté dentro de un plano de interés nacional, buscando lo general,
lo universal que hay en él para hacer resaltar en medio de ello, lo diferencial, lo peculiar a ese desarrollo, pero dentro de un encuadramie?tº. más
amplio, entonces nos dará una obra que escapa a los intereses provmc1anos,
a las visiones cortas, una obra de atractivo y valor nacional. Tal vez este
sea el mérito esencial de los trabajos de nuestro compañero José Fuentes
Mares, quien independientemente de sus obras de interés nacional como l~s
de Poinsett y Santa Anna ha historiado personajes importantes de su terruno
dentro de un encuadramiento que se inserta y enriquece la historia nacional.
Ha dado relieve a la singularidad de sus personajes, proporcionándoles un
tratamiento universal. Ha elaborado una historia con amplias y ambiciosas
proyecciones no una historia parroquiana para uso y conswno de unos
cuantos. Por tratar de comprender y explicar el porqué de determinadas
acciones Fuentes Mares ha disentido, y qué bueno, de la historia oficial.
Las deciaratorias oficiales no empañan ni menguan su opinión, sino que la
robustecen, pues él está decidido a proclamar una verdad, la que la investigación, el estudio, la reflexión inteligente, la honestidad profesional le
dictan, que es la que vale.
Misión esencial del historiador es entregarse íntegramente a su tarea, sin
dobleces ni temores; mirar con limpieza su labor y provisto de los instru'
.
.,
mentos intelectuales y materiales que posee realizar su obra de creaoon.
:tsta se salvará en la medida que exista una conciencia clara de lo que se
quiere, una constancia inquebrantable en la acción y una entrega total en
el acto creativo que permita producir una obra sólida, auténtica, valiosa. El
historiador de provincia no debe desdeñar su propia producción ni esperar
recibir el reconocimiento inmediato a su trabajo, sino empeñarse en una
labor inteligente y constante; mantenerse informado de los adelantos que
la ciencia histórica realiza en todos los medios cultos, estudiar, meditar Y
trabajar incansablemente, con honradez, en lo que constituye la razón de
su vida.
La historia escrita en eJ centro, después de México a través de los siglos
y de México y su evolución social que significó ya un gran avance ~rent~ a
aquélla aun cuando no tuvo una coordinación general que le hubiera impreso ~nidad y coherencia, pues la Evolución Política y Social de México
de Sierra es una historia independiente, magistral que se da por separado de
los restantes trabajos monográficos que la componen y que se ocupan de aspectos muy importantes de la historia de ~éxico, ~~onó~cos, jurídic?s,
educativos, etc., resulta valiosa por contener mforrnacion diversa de vanas

514

regiones del país. Después de estas obras que cierran todo un ciclo histórico
,
caimos
en la etapa de la Revolución de 1910. La historia de México se'
orientó hacia ese período y los testimonios más valiosos e importantes fueron
los que reseñaron el movimiento revolucionario. Muchos de ellos no fueron
de ~to~adores profesionales,. mas ellos tienen tal valor e importancia por
su smcendad, fuerza dramática, vehemencia, impresión directa y valiente
que son nuevas "historias verdaderas" y sus autores tienen el ímpetu vital
y la dimensión histórica que un Cortés o un Bernal Díaz. La obra de José
Vasconcelos y de Martín Luis Guzmán son las primeras que arrastran en
tumultuoso caudal hacia la historia general de México, la historia que arranca
en las dilatadas llanuras norteñas. Es la historia, la novela revolucionaria la
que deja un rico limo, como en ninguna otra época, limo vivo, vigorizante, que representa la historia norteña, en los estratos con los que se ha ido
integrando poco a poco la historia nacional.
La Revolución renovó el interés por la historia del norte, pero si bien los
escritores de diversas regiones del país: Azuela, Ferretis, Muñoz, Campobello, Magdalena, insistieron en advertir la importancia de las gestas norteñas, y de sus hombres, fuera de esos testimonios aislados, no contamos
aún con una historia totalizadora del movimiento, ni siquiera de lo ocurrido
en el norte. Varios ensayos muy locales se han publicado por beneméritas
instituciones como el Instituto de la Revolución, pero no hay todavía una
historia que no sea la de una de las facciones en pugna y sí una historia
general de la revolución. No sabemos si sea miedo o incapacidad de proporcionar juicios, la verdad es que tardaremos en tener un Lamartine, ya
no un Michelet, que pueda enjuiciar un proceso que ocurrió y terminó hace
muchos años.
En los últimos tiempos, con el advenimiento de nuevas tendencias historiográficas, la aplicación de métodos diversos, el panorama de la historia norteña se ha abierto y ya se intentan trabajos no tan centrados en una sola
entidad sino comprensivos de varias en los que los problemas son comunes.
Temas como la formación de la propiedad territorial, la existencia de la
ganadería en el norte; la importancia de la minería en la distribución de
la población; la movilidad socio-económica en las entidades fronterizas· la
'
centralización del poder económico y político en determinadas regiones;
la transformación industrial de ciertos estados; los grupos de presión en la
política provinciana y en la política general; los núcleos oligárquicos dominantes en el norte; credo y prácticas religiosas en los estados fronterizos y
otros más, representan estímulos que han animado a varios investigadores
de estas latitudes a abordarlos. Ya no se espera la llegada del historiador del

515

�centro que se ocupe de estos problemas, sino que son los nativos de estas
tierras, dotados de métodos idóneos, más conocedores de la información, más
enterados de los particulares desarrollos quienes deben abordar esos temas
con certeza, con seguridad e informar a quienes procedemos de fuera, de
particulares desarrollos que se insertan en el desarrollo de la historia totalizadora del país. Los trabajos sobre poblaciones, minería, agricultura, ganadería que han emprendido del Hoyo, Cavazos y Vizcarra en Nuevo León
tienen el alto mérito de haber no sólo escapado a los intereses localistas, al
culto al prócer en turno, a las visiones cortas, para estudiar procesos profundos que complementan el conocimiento global de la historia del país.
Las inquietudes por la historia social, económica, ideológica, cultural y ya
no de la pura política da nuevas perspectivas a esta labor, infunde aires
vivificadores a la historia norteña, como la infunde la visión apasionada y
apasionante de Fuentes Mares en tomo de personajes salientes de su provincia y del país en general. Una historia sin miedos, sin prejuicios, sin
temores de ofender las opiniones oficialistas tan ridículas, falsas como delesnables, es la que se impone para revitalizar nuestra historia, para devolverle
su autenticidad, su misión formativa, su capacidad de ser maestra de la vida,
guía de las conciencias, memoria fiel de la actividad del hombre.
En esta hora de generales afanes colectivos, la historia del norte, como
la de otras regiones del país, debe contener grandes ingredientes de sinceridad, demostrar que es fruto de honda acción reflexiva, de despierta inteligencia, de visiones amplias y generosas, de esfuerzo constante. La historia
es una toma de conciencia con nosotros mismos y con nuestro tiempo. Si
bien implica una labor creativa, esta creación tiene que ser crítica, enjuiciadora. La historia no fructifica en períodos de tranquilidad, de holgura,
de bienestar como la poesía y la literatura, sino que se produce en el momento en que una sociedad entra en crisis, en momentos dramáticos, ya
que ella representa una toma de conciencia del individuo y de la sociedad
ante agudos problemas que le acogen. Es una toma de conciencia que implica también una solución, que muestra un camino. Si a través de ella se
advierte que se ha perdido el timón social, ella también marca los rumbos
a seguir o por lo menos revela el porqué se ha perdido la ruta.

Más aún, en este como en otros campos, los historiadores del norte deben
liberarse de las interpretaciones monocentristas, de las historias que tratan
de explicar el proceso histórico de México a base de una visión peculiar, la
que corresponde al hombre que ve las cosas desde un solo mirador y a base
de unos particulares intereses, y tratar de elaborar no sólo amplios panoramas históricos comprensivos de desarrollos comunes, sino más aún, elaborar
libres de toda sujeción una historia de México tal como se puede observar
a través de la experiencia del norte. Es hora ya que del norte surja una
interpretación serena, sincera, valiente de la historia mexicana, que advierta
cómo esta enorme porción territorial, este rico conglomerado humano, constituye uno de tantos elementos de la historia general del país, cómo ésta
no se integra por fracciones separadas e independientes unas de otras, sino
que es la fusión de todas ellas.
Los historiadores de México, todos los que han dado soberbias y válidas
visiones del desarrollo histórico de nuestra patria, han sido en su mayoría,
de origen provinciano. Es justamente la posibilidad de apreciar desde puntos de vista distintos de los del centro, más equilibrados y justos, los que
han dado a su producción el amplio sentido que los caracteriza. Alamán,
Mora, Ramírez, Sierra, Pereyra, por conciliar los afanes nacionales con la
rica experiencia provinciana, por sentir que la provincia representa el alma
y la esencia de la nación, produjeron síntesis asombrosas en las que la ecuanimidad armoniza con la vigoroza pasión, la sensibilidad fina y la apreciación delicada y sutil, con el juicio acerado y sincero; la expresión limpia y
clara con la meditación serena y profunda. De provincia espera México
una visión que responda a nuestras inquietudes presentes, a los clamores
que cada época postula. La historia que se hace en cada generación, pues
es una reflexión continua, atiende la que se debe producir, la que ya se
está produciendo en estas limpias, claras y soleadas tierras septentrionales.
El Olivar.
Fiesta de todos los Santos, 1975.

Los historiadores del norte no deben aceptar que la suya sea una historia
ancilar, sino fuente necesaria e inagotable para la total integración de una
auténtica historia de México. Sus visiones deben ser de tal naturaleza que
ohliguen a honda meditación a los historiadores de otras latitudes, que los
fuercen por la vía de la razón y de la inteligencia a comprender sus puntos
de vista, sus peculiares interpretaciones.
516

517

�ISRAEL, HOY
Notas de viaje

Dr. GuTIERRE TmÓN

SE

PUEDE HACER PETRÓLEO

recurso renovable. Obtuve la sorprendente noticia tras
de un reencuentro imprevisto con mi amigo Rudolf Bloch, a quien no veía
desde hace treinta y ocho años.

EL PETRÓLEO ES UN

FJ doctor Bloch, quien logró obtener, en Beer Sheba, cada año, un millón
de toneladas de potasio gracias a tecnología ideada por él mismo, es uno de
los más insignes químicos y biólogos de nuestros tiempos. El desarrollo
urbano de Beer Sheba, surgida en medio del desierto, se debe a las iniciativas
científicas y económicas de este sabio. Aquí se encuentra el Instituto de
Investigación para las Zonas Áridas, fundado por Bloch y cuyos hallazgos
interesan a México, ya que el 52 por ciento de nuestro territorio es desértico
y semidesértico.
Una de mis primeras preguntas al viejo amigo fue cuándo se agotará
la explotación de los minerales del Mar Muerto. Nunca, fue la contestación,
tan sorpresiva como contundente.
Un acueducto del Mediterráneo al Mar Muerto ya fue planeado por
Teodoro Herzl. Sólo noventa kilómetros separan a los dos mares. El desnivel, de cuatrocientos metros, permitiría, de paso, obtener energía hidroeléctrica. No hay ningún riesgo de que baje el nivel del Mediterráneo.
Más cuantiosa es la evaporación, y se restituye al mar por las lluvias.
No se produciría, pues, ningún desequilibrio ecológico.
; Y el petróleo?

519

�¿ Cómo obtenerlo sin recurrir a nuevas perforaciones, terrestres y maríti-

mas, y a sabiendas de que dentro de pocas decenas de años los mantos se
agotarán? Imitando a la propia naturaleza, contesta el doctor Bloch, o sea
repitiendo el proceso gracias al cual se formó el petróleo en lejanísimas
épocas geológicas.

•
La clave es un alga, la Dunadiella, que puede vivir en soluciones concentradas de sal.
En nuestro trabajo de laboratorio hemos obtenido petróleo, idéntico al
extraído de la tierra, mediante un procesamiento de la Dunadiella. El problema, teórica y técnicamente, está resuelto. Lo que queda por realizarse
es la producción económica de las enormes cantidades del energético que
reclama el mercado mundial. Lo que necesitamos es desiertos -no faltanque siempre están asociados con salinidad y aguas salobres, y el sol, que
tampoco falta.

El alga Dunadiella no es menos prodigiosa, se cultivará en los desiertos
de Coahuila, Sonora, Chihuahua y Baja California, donde las condiciones del
suelo y de las aguas se parecen a las del Neguev y de la región del Mar
Muerto. La producción artificial y a precios normales del petróleo, sin limitación y como recurso natural que constantemente se renueva, ya no es
una utopía, sino una gran esperanza. Significaría la paz. Eliminados los
monopolios se borrarán las causas económicas que provocan las guerras. Nos
acercaremos a una época pacífica. Faltan, por cierto, algunos años para
que la producción de petróleo sea una realidad, pero ya se formó aquí, en
Beer Sheba y en Jerusalén, un equipo de científicos altamente calificados
que ya está trabajando bajo la sabia guía del doctor Bloch.
De no poca importancia es el hecho de que el óxido de carbono que ha
impregnado la atmósfera por la combustión de tanto petróleo y sus derivados, será reabsorbido en los campos de cultivo de alga Dunadiella.

-Lo entiendo. Aludes a tu Dunadiella, con la cual te propones producir
el petróleo artificial. Pero ¿ se puede hablar de un mundo de las algas?
-Con dieciocho mil especies, de mar, agua dulce y tierra, desde el plancton, prevalentemente microscópico, hasta los fucos de trescientos metros de
largo; por sus innumerables formas y variadí~imos colores, sí se puede hablar
de un mundo de las algas. Mundo prodigioso y poco conocido, que puede
contribuir a salvar al hombre.
-Con razón alabas tanto la Spirulina máxima del Lago Chad.
-Por su riqueza de proteínas permitió la supervivencia de aquellas pobres
poblaciones ribereñas. Suerte que ahora se cultiva en el Lago de Texcoco.
La proteína es más importante que el petróleo. Antes que los energéticos
que mueven las máquinas necesitamos los que muevan la máquina humana,
el más precioso: es decir, alimento para nuestros semejantes que padecen
hambre en tres continentes. Existen varias algas alimenticias; hay que investigarlas sin perder una hora, porque cada hora hay desdichados que mueren de inanición.
-Además de la Spirulina, ¿ qué otras algas alimenticias conoces?
-El campo está poco explorado. Aquí están libros, revistas científicas,
sobretiros con datos que estamos analizando. De la Universidad de Jerusalén
he recibido fotocopias de tres pasajes de antiguos libros mexicanos sobre el
tecuitlate.
Bloch pronuncia la palabra con entera corrección. Los "antiguos libros"
son: Sahagún; su contemporáneo Hernández y Clavijero. Acerca de Fray
Bernardino informo a Bloch que era judío por los cuatro costados; del doctor
Hernández, que Galileo auspició la publicación de su obra; de Clavijero,
que tuve la suerte de exhumarlo en Bolonia y que ahora descansa en México. Conocía superficialmente los tres pasajes sobre el tecuitlate, pero sólo
lo veía como una curiosidad, al igual que los demás alimentos que los aztecas sacaron del Lago de Texcoco y les permitieron sobrevivir cuando los
acosaban las demás tribus del Valle: culebras, renacuajos, gusanos, toda
especie de sabandijas.
-¿ Qué quiere decir tecuitlate?

ELOGIO DE LAS ALOAS

-Mi entusiasmo por el mundo de las algas -me dice el doctor Blochse justifica con creces.

520

-Fácil la pregunta. Tetl, piedra; cuítlatl, deyección, secreción.
-Perfecto. Lo que parece excretar la piedra del lago: la lama. Buen
nombre para esta alga. Ve cómo la describe Sahagún.

521

�Leo: "Hay unas urronas que se crían sobre el agua, que se llaman tecuí-

tlatl. Son de color azul claro; después que esté bien espeso y grueso, cógenlo,
tiéndenlo en el suelo sobre la ceniza y después hacen una torta de ellos, y
tostadas se las comen".
-¿ Qué quiere decir urrona?
-¿ Urrona? Me tomas desprevenido. Te lo digo con pena: no conozco
esta palabra. A mi regreso a México preguntaré a mis amigos de la Academia. Urrona. Me atrevo a decir que no existe. Debe ser un error del
copista o mala lectura de la escritura antigua. La u podría ser la sílaba ci.
Por el contexto debería tratarse de lama, cieno, limo.
-Lo que dice el doctor Hernández es más importante. Lee.
"Brota el tecuítlatl, que es muy parecido al limo, en algunos sitios del
lago mexicano, y gana al punto las superficies de las aguas de donde se
saca o barre con redes y se apila con palas. Una vez secado un poco al sol,
le dan los indios forma de pequeñas tortas; se pone entonces otra vez al
sol y sobre yerbas frescas hasta que se seca perfectamente y se guarda luego
como el queso por sólo un año. Se come cuando es necesario con maÍz tostado o con las coxnunes tortillas de los indios. Cada venero de este limo
tiene su dueño particular, a quien le rinde a veces una ganancia de mil
escudos de oro anuales. Tiene sabor de queso y así lo llaman los españoles,
pero menos agradable y con cierto olor a cieno. Cuando reciente, es azul
o verde; ya viejo es color del limo, verde tirando a negro, comestible sólo
en muy pequeña cantidad, y eso en vez de sal o condimento del maíz.
-¿Qué conclusiones sacas?
-Que esta alga se cultivaba: "se crían sobre el agua", dice Sahagún, y
Hernández habla de veneros, o sea de criaderos, de gran rendimiento económico. Esto significa que medio siglo después de la conquista el tecuitlate
tenía gran demanda entre los indios. Era y es, un exquisito queso vegetal.

un mosco de los lagos de México, que conquistó la mesa de los españoles
porque se parece mucho al caviar de pescado. Con la desecación de los
lagos, ambos productos se han vuelto rarísimos.
-Desde luego. Mas así como nrospera la Spirulina en el caracol, se podría resucitar la cría del alga mexicana, difundirla en mil lagunas de tu
país y tener una nueva y prodigiosa fuente de proteínas baratas. Quisiera
aclimatar el tecuitlate aquí en el Neguev. ¿ Conoces su nombre científico?
-Temo que no se le ha todavía clasificado.
-Es urgente, óyeme bien, urgente que tu país, con su pavorosa tasa de
crecimiento demográfico, estudie la cría de las algas alimenticias. Podría
ayudarles nuestro mayor experto en este campo, el profesor Amos Richmond. Las proteínas de las algas son más económicas que las del frijol soya,
se convierten en carne alimentando con ellas los cerdos. Parece que los
japoneses en la actualidad son compradores de alga a 5,000 dólares por
tonelada y los franceses a 2,000. Verifícalo. Estos precios están lejos de los
que podrían pagar los países pobres para sus masas hambrientas. Deberíamos
lograr el precio de 250 dólares por tonelada. Richmond y otros colegas de
la Universidad Ben-Gurión creen que es posible. Si alcanzamos esta meta
aquí, ¿ por qué no ha de ser posible en México?
-A mi regreso trataré de convencer a las autoridades.
-La cría experimental de las algas se lleva a cabo no sólo aquí sino en
Alemania, Checoslovaquia, Francia y Japón. Los que trabajan con el mayor
sigilo son los franceses. Ustedes, en este campo, tienen la tradición antiquísima, anterior a su contacto con los europeos. Revívanla. Los mil escudos
de oro anuales que producía la parcela ácuea al que criaba las algas, son el
más claro indiclo del rendimiento de ese cultivo, que las nuevas circunstancias convierten en imperiosa necesidad. El camino de la paz en este
mundo hambriento puede pasar por Israel y México. No lo olvides.

-¿Lo has probado?
-Hace muchos años, un pedacito verdoso con una tortilla. Era algo
nuevo para mi paladar. Tampoco el "gorgonzola" o el "roquefort" gustan a
todos desde la primera probadita.
-¿Quieres ver qué dice Clavijero?
-Resume el párrafo del doctor Hernández. Sé que varios autores confunden el tecuitlate con el ahuautle, que es algo muy distinto: hueva de
522

EL

NEGUEV

v MÉxico

Una de las circunstancias que me acercan más al doctor Bloch, en nuestro nuevo encuentro al cabo de treinta y siete años, es de orden emocional.
Su padre, Carl Bloch, desapareció en el Holocausto, junto con otros seis
millones de víctimas del racismo. Yo fui uno de los últimos, entre sus ami523

�gos, que lo vio. Fue en julio de 1938, dos meses antes de que la ciudad
en que vivía, Aussig en Bohemia, fuera ocupada por los nazis.
Carl Bloch me hizo un regalo inestimable: la traducci6n alemana del
testamento ético de mi antepasado granadino, "el patriarca de los traductores", escrito hacia 1180 y conservado en la Biblioteca Bedleiana de Oxford.
Edici6n de 160 ejemplares realizada por un grupo de intelectuales de otra
ciudad bohemia, Teplitz. Tanto como el librito, me emocion6 la dedicatoria:
"A G. T., en cuyos ojos he atisbado el reflejo de una tradici6n milenaria".
Rudolf Bloch naci6 en Aussig. Estudi6 química en Praga, cuando Franz
Kafka escribía sus últimas obras. Se doctoró en Berna; yo le conocí en
Yverdon, no lejos de la capital suiza. Al igual que su padre, y Werfel, Zweig,
Mahler, Einstein y Freud, Bloch es un producto de la alta cultura "mitteleuropea". El químico que le ha sacado millones de toneladas de potasio
al Mar Muerto, el sagaz frigotécnico, el genial bi6logo que ha concebido la
producción masiva del petr6leo artificial, se apasiona por la creación de
nuevas condiciones de vida en el desierto, pero sorprende aún más en él
la hondura de sus conocimientos en campos tan alejados de sus especialidades, como la geografía, la historia y la ecología de México. Es precisamente aquí donde aguzo los oídos y apunto palabras de Bloch que pueden
tener interés para nosotros.
-Nuestra antigua patria, tierra de leche y miel en la Biblia, se ha depauperado en el curso de los siglos. La tela despiadada de nómadas y
turcos; luego las cabras, devoradoras de cualquier brote verde. En 1948,
año de nuestra independencia, había cuatro millones de árboles en Israel.
Hoy son ciento diez millones. Los yermos de Judea, Samaria y Galilea
-mitad del país- han vuelto a ser productivos, pero no pueden alimentar
a más de tres millones de nosotros. Nos vemos obligados a buscar vida y
alimento en la otra mitad de Israel, el Neguev, que es d~ierto. En esto
nuestra pequeña patria se parece a México.
-¿Aludes a la mitad de México, también desértica o semidesértica?
-Precisamente. La población de México aumenta con un ritmo que obliga
también a tu país a sacar más provecho de esos enormes territorios. El Neguev tiene diez mil kil6metros cuadrados. La mitad de México es cien veces
mayor; pero la proporci6n demográfica es veinte veces más favorable a
ustedes.
-¿ Cómo se podrían transformar los desiertos del norte mexicano en
vergeles como los de Galilea?

524

-Conoces muy bien el proyecto del canal Alaska-Sonora, que llevaría las
aguas del Yuk6n y del Mackenzie a los Estados sedientos de la Uni6n Americana y a los no menos sedientos del norte de México. Proyecto factible,
pero no lo veo realizado en esta centuria. El remolque de gigantescos Icebergs desde los glaciares árticos es otra posibilidad que se ha contemplado.
Creo que en este último cuarto de siglo ustedes podrían dominar sus
desiertos como nosotros lo hacemos aquí en el Neguev. No olvides que las
dádivas son recíprocas.
-¿ Qué quieres decir con eso?
-Nosotros debemos a México la jojoba y el guayule. México podrá aprovechar nuestras experiencias en la aclimataci6n de ciertas plantas africanas
y australianas; en el empleo de hormonas vegetales para aumentar la
resistencia de otras a la sequía; en la cría de las algas; en el riego con el
agua salada.

LA

CONQUISTA DE LOS DESIERTOS

En el jardín de aclimataci6n de Beersheva reconocí a un v1eJo conocido
coahuilense, el guayule. Me lo present6 hace muchos años Osear Flores Tapia, durante un viaje a Parras. Es un arbusto cauchífero de color plateado,
que contiene hasta un trece porciento de hule. Goza de un nuevo auge gracias
a una planta industrializadora en Saltillo, y los botánicos de la Universidad
Ben Guri6n estudian su cultivo en el Neguev. Habrá materia prima para
las llantas de Israel.
-¿Guayule? -me pregunt6 el doctor Bloch. ¿Qué significa?
-Cuáhuitl es árbol; ulli es caucho: árbol del hule. El hule, con el cual
los antiguos mexicanos hacían las pelotas de su juego ritual -todavía llamado hulama en Nayarit y Sinaloa-, equivale a movimiento por el mágico
rebote de la pelota. El hule del guayule se usó en el norte, donde no se da
la castilloa elástica. No olvides que se encuentran restos de antiguas canchas
hasta en Arizona.
-Dentro de pocas semanas estaré en Tucsón. Pero, mua aquí otra paisa."13. tuya, la jojoba. ¿ Qué sabes de ella?

-Muy poco. Creo que el primero en mencionarla fue Clavijero, hace dos
siglos. Dice que en Baja California se apreciaba mucho su fruto. No sé
por qué.

525

�-Por muchas razones. Contiene una semilla comestible que sabe a almendra dulce. Tostada y molida se mezcla con cacao. El aceite contenido
en la semilla -la mitad de su peso- tiene las más variadas aplicaciones.
Evita que grasas y aceites comestibles se vuelvan rancios; como lubricante
aguanta altas temperaturas; sirve para la fabricación de barnices, linóleos
y papel carbón. Sustituye el espermaceti, o aceite de cachalote, en la industria cosmética. Tal vez salvará la vida a tantas desdichadas ballenas. La
pasta y las partes verdes de la planta son excelente forraje. Se está experimentando la aplicación de la cera de jojoba en la industria del aluminio.
Lo maravilloso es que esta planta mexicana crece espontánea en tierras áridas y no necesita irrigación. Aquí estamos estudiando las variedades que
más rendimiento pueden dar en el Neguev: las hay que proceden del sur
de Baja California, otras de Sonora: las hay de cerca de Guaymas y en el
desierto de Altar. Ya dan frutos al cabo de cinco años. Ha sido de gran
ayuda para nosotros un trabajo que publicó en 1950 su ilustre desertólogo,
Gustavo Aguirre Benavides. La jojoba es una gran esperanza para ustedes
y para nosotros. A propósito: ¿qué quiere decir jojoba?

el agua es dulce, riego por goteo capilar, ya que cada gota cuenta. Si el
agua es salada, irrigación de los cultivos que la soportan.

-Otra vez me tomas
que se hablaba -y que
sin duda muchas otras
podrían ser útiles aquí.
que sin duda vienen de

-Me impresionó anoche la explicación de la ósmosis reversa que me
dio en su casa el especialista en este campo, Sydney Loeb, y me alegré al
enterarme de la amistad que le une con técnicos mexicanos de la desalación,
como los ingenieros Zuccolott y Latapí. Puedes imaginar mi regocijo al
ver una casa de Beersheba decorada con hojas de amate pintadas por los
artistas de Guerrero.

desprevenido. Creo que es voz de la lengua cahita
yaquis y mayos siguen hablando- en Sonora. Hay
de nuestras plantas desérticas y semidesérticas que
He visto unas cactáceas a orillas del Mar Muerto
México.

-Plantamos cincuenta especies distintas. Treinta murieron; veinte resisten, pese a que se riegan con agua saladísima. Recuerda que es el lugar
más bajo del planeta, y la vegetación xerófita de México proporciona gratas
manchas verdes a un paisaje desolado.
-He visto esos cactus en Metzad Bokek, donde me bañé. Naturalmente
me hicieron evocar a México, no menos que los nopales que abundan en
la costa.
-¿Ya sabes cómo llamamos en hebreo a los israelitas nacidos aquí? Sabra.
-Lo sé: sabra es la tuna, espinosa por fuera y dulce por dentro. Otra
presencia de México en esta hermosa metáfora.
-Mi hijo David a quien has conocido, es un sabra.
-¿ Cuáles de vuestros adelantos técnicos para la conquista del Neguev
se podrian emplear en el aprovechamiento de los desiertos mexicanos?
-La clave del desarrollo es, desde luego, el agua. Pozos profundos; si

526

-¿ Cómo cuáles?
-Algodón, que se da estupendamente. Trigo; sorgo; yerba de Rodas y
de Bermudas; chícharos; cebollas; tomates: todo con riego por aspersión.
Para los melones, las sandías y los pepinos, que también aceptan el agua
salada, el riego es por goteo. Ya que esa agua procede de notable profundidad -30, 40 grados- y la empleamos para calentar el suelo con tubaciones de plástico, antes de usarla para la irrigación. Este uso combinado se
traduce en bajo costo de la energía. El calentamiento del suelo acelera el
crecimiento y la m_aduración de los pepinos, que cosechamos con 17 días
de anticipo sobre el cultivo normal.
-¿Y el agua dulce?
-Problemazo. Tenemos proyectos de desalación econorruca, ultrafiltración, ósmosis reversa, electrodiálisis, recuperación de las aguas de desecho.

-Hay más problemas que estamos resolviendo y que interesan igualmente a tu capital. El doctor Raz ha inventado un tanque para W. C.
con doble palanca. Si el enjuague es para líquidos, cuatro litros bastan, y
nueve para sólidos. En la ciudad de México, cada día más sedienta, la
introducción de este sistema ahorraría 2,000 millones de metros cúbicos de
agua por año. Sé que tienen graves problemas con su industria azucarera.
Cada kilo del dulce que producen les cuesta más del precio a que lo venden. Tal vez al campesino les convendría cultivos más provechosos que el
de la caña. Aquí hemos producido experimentalmente el xylitol, diez veces
más dulce que el azúcar; tiene el aspecto de azúcar y pueden tomarlo los
diabéticos. Además tenemos el sorbitol y el manito!, que podrian obtener
en sus ingenios, en lugar de alcohol y forraje.
-¿Otras ideas que pueden beneficiar a México?
-No faltan. Plantas que prosperan exclusivamente con la humedad nocturna reverdecen el desierto y alimentan ovejas y ganado, sustituyendo cual-

527

�quier otro forraje. Esta técnica podría ser útil en los demás desiertos del
mundo, que son mil y mil veces mayores que nuestro minúsculo Neguev;
en primer lugar Arabia, grande como toda Europa. Nuestros amigos árabes
-no enemigos, no queremos enemigos--, al adoptar nuestras tecnologías,
podrán aceptar que vivamos tranquilos en esta pequeña y pobre tierra que
un destino milenario nos ha deparado.

EL ALCALDE DE BEERSHEBA

-¿ Qué quiere decir Beersheba?

Eliahu Navi, alcalde de una de las ciudades más antiguas y más modernas del mundo, es él mismo, un hombre antiquísimo y modernísimo. Antiquísimo porque habla de Abraham como de un contemporáneo. Procede,
como el patriarca, de Caldea, y como él cruzó el gran desierto para establecerse en Beersheba.
-Mi ciudad natal es Basora, donde confluyen ambos ríos. Ur está a poca
distancia, casi a orillas del tufrates.

-Conozco Basora. He visto desde el cielo sus inmensos datilares, he admirado el bullicio de su puerto.
-Las palmeras de aquí vienen de allá y nuestros dátiles son tan buenos
como los de Basora. Me pregunta usted qué quiere decir Beersheba. No
contesto yo sino la Biblia. Espere un instante. Aquí está: Génesis, capítulo 21.
Eliahu Navi traduce ágilmente al inglés el texto hebrtv.
-"Y Abraham reconvino a Abimelej a causa de un pozo de agua que
los siervos de Abimelej le habían quitado."
-¿Abimelej... ?
--Sí, el rey de Guerar, ciudad cerca de Gaza. Pero debido a este pozo,
los dos concertaron una alianza. Abraham apartó siete corderas del rebaño,
para que fueran testigos de que él había cavado el hoyo. "Por esto llamó
a aquel lugar Beersheba, porque allí juraron ambos". Beersheba significa
"pozo del juramento" o "pozo de las siete".
-¿ Las siete corderas qué tienen que ver con e.l juramento?

No tomé a Navi desprevenido. -Hay una relación sutil entre el juramento y el número siete; una convergencia semántica, casi diría mágica.
528

El siete es sagrado. El descanso del séptimo día de la creación marca el
pacto entre Dios y el hombre. Las legiones angélicas moran en siete cielos.
Nuestro candelabro tiene siete brazos. El leproso se inmerge siete veces en
el Jordán y se levanta sanado. José sueña con las siete vacas gordas y las
siete flacas. Pero aquí viene el punto importante. FJ ángel del Señor dice
a Abraham: "Multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo y como
la arena del mar. . . En tu simiente serán benditas todas las gentes de la
tierra. . . Y Abraham con sus mozos fue a Beersheba, y habitó Abraham en
Beersheba". ¿Se da cuenta de lo que ésto significa?
-¿ ... ?

-Significa que Beersheba es la cuna del monoteísmo.
-La Beersheba que veo, ¿ está construida sobre la antigua?
-No. La Beersheba arqueológica, la del tel...
-¿ ...El tel?
-Tel, colina, como en Te! Aviv, "colina de la primavera". El tel Beersheba se yergue entre dos ríos secos. Su punto más alto alcanza 307 metros,
27 más que nuestra ciudad. La Beersheba antigua es una muestra de superposiciones de culturas. Fue morada de.l hombre mucho antes de Abraham;
anterior a la edad del hierro, incluso a la del bronce. Aquí los arqueólogos
se dan vuelo, ayudados por centenares de voluntarios, como los del Templo
de Jerusalén. Dos semanas de enseñanza intensiva en esta disciplina, y listos. En e.l Museo de Beersheba ha visto los objetos desenterrados.
-Me han impresionado los huevos de avestruz, la minúscula esfinge de
bronce, el arado de hierro y las inscripciones hebreas en los vasos de barro.
¿ Pero cómo obtienen ustedes agua si sus dos ríos están secos?
-Por medio de pozos en los lechos de los dos uadis, como en los tiempos
de Abraham. Los alimentan las lluvias de invierno.
-¿El agua es suficiente para la ciudad?
-Es poca y las necesidades son grandes. En 1948 Beersheba tenía 2,000
habitantes, hoy tiene 100 mil, en el 2000 podría tener un cuarto de millón.
El mar está a 50 kilómetros. Un canal, la desalación con energía solar...
-¿ Todo planeado?
-Somos pobres, en un país pobre. Tenemos, en proporción, más desierto
que ustedes en México, y debemos multiplicar los esfuerzos para sacarle
529
l.uunanitas.-34

�alimento a esta tierra flaca. Ya le enseñó el doctor Bloch lo que se está
reali~ndo en el instituto de investigaciones y desarrollo de la Universidad
Ben Gurión. Yerbas, cereales, plantas y árboles resistentes a la sequía. Además, otros medios para que la vida en estos desiertos sea más grata.
-¿Cómo... ?
\

-Me dijo el doctor Bloch que usted discutió con él, hace cuarenta años,
la posibilidad de obtener aire acondicionado por medio del calor solar absorbido por los techos. Circuitos cerrados de amoniaco, ya sabe usted. Un
equipo de técnicos dirigido por el doctor Bloch está por resolver el problema
en forma económica; así como en el instituto se resolvió la producción de
agua caliente en todas las casas, hasta las más modestas, también con la
energía solar. Cuesta 120 dólares.
-¿ Y la concepción general de la ciudad?
-Ya no es el estilo de la ''ciudad jardín", que consideramos superado.
Tratamos, con nuestros urbanistas, de integrar los edificios al ambiente.
Queremos crear una arquitectura que sea realmente a la medida de las
necesidades humanas no sólo prácticas higiénicas, sino estéticas, o sea emocionales. Ya tenemos un buen número de parques, y en el plano maestro
están previstos dos mucho más amplios, que formarán una faja verde alrededor de la ciudad: la Beersheba del 2000.

ARQUEOLOGÍA HIEROSOLIMITANA

A princ1p1os de 1939, durante un vuelo de Amsterdam a Calcuta, tuve
la dicha de fotografiar Jerusalén desde el cielo. Un conocedor de la Ciudad
Santa me indicó más tarde los lugares sagrados y entre ellos el Santo
Sepulcro y el grupo de sinagogas en el antiguo barrio judío. Estando ahora
en Jerusalén quise visitarlo. ¡ Sorpresa! Ya no existe. Los jordanos lo destruyeron sistemáticamente durante su presencia de diecinueve años en la
Ciudad Vieja. Fue un acto de fanático vandalismo; no hubo protestas del
Vaticano o de la UNESCO. Desde la reunificación de Jerusalén en 1967
los creyentes vuelven a rezar ante el Muro de las Lamentaciones: derecho
que ni los romanos les habían negado después de la destrucción del Segundo
Templo, hace diecinueve centurias.
Cuando en 1517 los turcos conquistaron Palestina, un grupo de judíos
españoles, de los expulsados de España un cuarto de siglo antes y que se

530

habían refugiado en el Imperio Otomano, aprovecharon la oportunidad de
regresar a la cuna de sus antepasados. Los sefardíes construyeron cuatro
sinagogas; pero ya que se prohibía a los hebreos erigir edificios más altos
que las casas árabes que los rodeaban, las sinagogas tuvieron que expanderse
hacia abajo, subterráneamente. A esta circunstancia se debe que sus paredes
quedaron intactas; mas el interior estaba casi completamente destruido. No
quedó nada de los muebles y de los objetos de culto llevados de España
por los desterrados. La restauración de los cuatro templos se prolongó cinco
años y se adhirió al plano y al espíritu original. Ahora son otra vez lugares
de culto de los judíos hierosolomitanos de habla hispana. Me impresionaron
los ventanales góticos y las decoraciones esculpidas, de parras con racimo
de uvas idénticas a las de mil templos cristianos.
Más importante que la restauración de las sinagogas sefardíes debe considerarse la actividad arqueológica en Jerusalén, entre 1968 y 1975, que ha
revelado más sobre el pasado de la Ciudad Santa que todas las excavaciones
realizada~ en el. ci:r50 de un siglo. He tenido la suerte de visitar, guiado
por un Joven discipulo de Mazar y Avigad -los dos insignes maestrosla zona contigua al Monte del Templo. Un mapa del arquitecto Lalo;
con la reconstrucción ideal del Segundo Templo me permitió captar sus
gigantescas proporciones y la armonía de su estructura que Flavio Josefa
'
'
antiguo sacerdote del templo y caballero romano define: "más notable que
cualquier otra bajo el sol".

.

Las piedras del muro occidental, el de las lamentaciones, son ciclópeas
Y perfectamente escuadradas; una, en la extremidad, tiene doce metros de
largo y pesa cien toneladas. Es una muestra del titánico esfuerzo de los
hombres de Herodes para levantar el templo. Centenares de jóvenes voluntarios de todas las nacionalidades han trabajado y trabajan para sacar las
montañas de escombros --construcciones y destrucciones en el curso de
los milenios- y reconstruir por vez primera, en la historia de la Ciudad Santa,
capa por capa, estrato por estrato, desde la primera edad del bronco, hace
cinco mil años, hasta la dominación turca, de ayer, pasando por la ocupación
egipcia y asiria; la ciudad de David y la erección del primer templo, el de
Salomón; su destrucción por los babilonios; la construcción del segundo
templo, por Herodes, en tiempo de Jesús; su desmantelamiento por Tito;
Y en los siglos sucesivos, las dominaciones romana, bizantina, árabe, de los
cruzados, de los mamelucos y por fin de los otomanos, que duró hasta 1917.
La prodigiosa labor arqueológica en la ciudad tres veces santa -para los
judíos, cristianos y musulmanes- no fue auspiciada por la UNESCO, como

531

�el proyecto de Abu-Simbel (sin duda digno de alabanzas), sino por Israel
y algunos mecenas norteamericanos.
Y aquí sucede lo increíble: la expulsión de Israel de la UNESCO, pre•
cisamente por llevar a cabo estas excavaciones. La única actitud coherente
de la UNESCO hubiera sido premiar a Israel; pero esta dependencia de
las Naciones Unidas se ha vuelto instrumento político y nada tiene que
ver ya con el noble propósito para el cual fue creada: el fomento de la
ilustración y de la ciencia.
Afortunadamente los países cultos, como Italia, Francia e Inglaterra, han
expresado su indignación por el acto que desprestigia a la que debería ser
la máxima institución cultural del mundo.
Las exploraciones arqueológicas en Israel continúan con ritmo gallardo y
reservan las sorpresas más gratas a quienes se interesan por la historia milenaria de Tierra Santa.

juntos _a visitar el lugar del nacimiento de Jesús. Para entrar en la iglesia
-maciza construcc16n de piedras escuadradas, con contrafuertes como en
ciertos templos coloniales de México- tenemos que inclinamos fuertemente
ya que la entrada es estrecha y baja.
'
Nuestro cicerón, Isaac Isaí Testa, sefardita nacido en Macedonia habla
un castellano singularmente castizo. "Mis padres evitaban contamina~ nuestro idioma con palabras eslavas, turcas o francesas", explica. Esto, razono,
casi medio milenio después de la expulsión de España.
-¿E Isaí?
-Es el padre del rey David.
-¿Testa?
-Es cabeza, como en italiano. He encontrado "testa" en el Quijote.
Dicen que los hebreos somos testa-rudos.

-¿Por qué?
BELÉN, HOY

Concebía el paisaje de Belén como el toscano o umbro de tantos naci•
mientos pintados con mística busca de belleza por los pintores italianos, y
he aquí la sorpresa: los dos se parecen por los cipreses, los ricos viñedos
que verdean las terrazas escalonadas de las colinas y una que otra roca
erosionada como en la tierra de Siena.
Cada hebreo, cada cristiano se acerca a Belén con unción. Los hebreos
porque fue la cuna de David, y David no es sólo su héroe nacional sino la
prefiguración del Mesías; los cristianos porque saben que el Mesías, deseen•
diente de David, nació en Belén. San Juan ... San Juan escribe... Compro
W1 Nuevo Testamento, busco ansiosamente y leo: "¿No afirma ]a Escritura
que de la simiente de David y de la aldea de Bethlehem de donde era David,
vendrá el Cristo?".

Encuentro en la plaza, entre la iglesia de la Natividad y la novísima mez•
quita construida por Hussein, a una pareja de peregrinos mexicanos. La
señora me dice sonriendo: "El rey que más recordamos en México no es
Carlos V o el del Caballito, sino el nacido aquí. No por ser el antepasado
,.
"
de Jesus smo ... .
Ya entiendo, y aquí en Belén la evocación de "las mañanitas que cantaba
el rey David" adquiere un nuevo significado, una nueva ternura. Vamos

-Por nuestra fidelidad a la tradición bíblica. Por nuestro amor tres veces
milenario a la tierra "de nuestros mayores. Figúrense que al regreso de nues•
tra cautividad en Babilonia, ciento veintitrés descendientes de betlemitas
volvieron a establecerse aquí, en su antigua aldea. Lo dice el profeta Esdras.
-¿ Qué quiere decir Belén?

-Bethlehem es "la tierra del pan". Fue y es muy fértil, pero ahora más
que trigo se da el vino, entre los mejores de Israel.

•
La iglesia de la Natividad no se compara con los templos cr1st1anos de
Europa. Su valor arquitectónico es modesto; la sugestión que ejerce se debe
a la sacralidad de los lugares, máxime la gruta, en el crucero de la nave
mayor. Se baja por gradas desde ambos lados del coro, y en el mármol del
pavimento veo una estrella -la de David, la de Belén- rodeada por estas
palabras estremecedoras: Hic de Virgine Maria Jesus Christus natus est.
Quince lámparas están encendidas día y noche alrededor de la estrella:
seis griegas, cinco armenias y cuatro latinas. Éste es el lugar sacrosanto donde
una virgen dio a luz a un dios. En la India hay otro y Krishna como
Cristo se salvó de una matanza de inocentes; en México' hay otro más, en
Tepoztlán, y también el niño-dios Tepozteco se libró milagrosamente de la
muerte. Trato de ajustar la visión de la gruta de Belén a la que de ella

533
532

�tuvieron mil pintores, y entre ellos los primitivos toscanos y flamencos, pero
mi fantasía no me ayuda. De la gruta pasamos a la tumba de San Jerónimo
y a la celda -ahora capilla- donde el gran doctor de la Iglesia tradujo la
Bihlia del hebreo al latín, entre 386 y 420, año en que murió casi nonagenario.
Isaac Isai Testa, más ducho en historia cristiana que muchos cruhanos
y que habla con profundo respeto de una religión que no es la suya, nos
hace una pregunta desconcertante:
-¿Saben ustedes que no sólo María era virgen, sino también San José?
Todos hemos visto a San José representado casi siempre anciano, con el
lirio, símbolo de pureza; pero aun admitiendo la inmaculada concepción
de Jesús, ignorábamos la virginidad de su padre putativo.
-¿ Quién lo afirma, don Isaac?
-El propio San Jerónimo. Aquí están sus palabras.
Isai Testa saca de su bolsillo una libreta de notas y lee: Ut ex virginali
coniugio virgo Filius nasceretur.

•
Todos los años, entre mi octavo y el décimo cuarto, escribía unos poemitas

para la Navidad. Los versos que compuse a los once años empezaban con
una exaltación de Belén, que tampoco necesita versiór¡:
"Betlemme, Betlemme,

fra i borghi giudei
piccino tu sei,

per6 il Redentore
ti ha scelto tra mil/e
piú celebri vil/e,
piú grandi cittá.
E' tuo tanto onore
poiché il Salvatore
in te nascerá.
Betlemme, Betlemme,
tra i borghi giudei
glorioso tu sei."

534

Recité estos versos a mis compañeros mexicanos y a don Isaac, y por un
momento reviví el candor de mi incipiente adolescencia.

HISTORIA DE LA LENGUA HEBREA

Entrevisto al ilustre filólogo, investigador de vanguardia de la Universidad
de Jerusalén, doctor Chaim Rabin.
-¿ Cómo es posible expresar en el idioma de la Biblia la vida del siglo XX?
-La BiWia tiene cerca de 8,000 palabras; el hebreo que hablamos, 60,000.
-Y ¿de dónde procede este río de vocablos?

-14,000 se encuentran en el "lenguaje de los sabios", posterior al exilio
de Babilonia. En él los maestros de la Ley escribieron La Mishná.
-¿La Mishná ... ?

-Sí, la obra religiosa más importante después de la Biblia. Su principal
compilador es J udá el Principe, en el segundo siglo de la era cristiana. El
arameo y el griego contribuyen a enriquecer el vocabulario hebreo .
-22,000 palabras. Sólo llegamos a una tercera parte del actual.
-En la Diáspora florece la poesia hebrea, máxime en España, y los poetas
son inventores de palabras. También hubo necesidad de inventar nuevos
vocablos en la prosa.
-¿Alude usted a las traducciones de los libros árabes?
-En el lapso de 250 años se tradujeron más de mil, en parte versiones
al árabe de la ciencia griega, y los traductores crearon millares de nuevas
palabras para expresar la terminologia cientifica. El ejemplo lo dio a mediados del siglo XII su antepasado granadino Yehuda ibn Tibón, llamado
con raz6n uel padre los traductores".

-Pero ¿cómo llegamos al idioma actual?
-Por un prodigio debido a un visionario. Esto es, un filólogo v1S1onario.
Eliezer Ben Yehuda, nacido en Rusia en 1858. Su Thesaurus Totius Hebraitatis se basa en el estudio de centenares de libros de todos los períodos del
lenguaje. Desde Juego, Ben Yehuda fue un asiduo inventor de palabras,
y muchas de las voces más comunes en el habla de hoy -qué sé yo: diario,

535

�reloj, moda, diccionario, toalla- son sus creaciones. Al cabo de 1,700 años,
el hebreo es otra vez lengua viva y tan sólo aquí en Israel lo hablan tres
millones.
-¿Lo hablan y lo escriben?
-Por supuesto. Es admirable ver cómo un runo de ocho años lee sin
dificultad y desde luego entiende un pasaje de Isaias en los Rollos del Mar
Muerto. Ah, algo que le agradará. F.! hebreo que usted oye hablar en todas
partes tiene la pronunciación española, es decir, sefardita, y no la de la
gran mayoría de los judíos, los de la Europa oriental. Esto se debe a una
sabia determinación de Ben Yehuda.

DESARROLLO DEL MOVIMIENTO POR LA INDEPENDENCIA
EN MÉXICO Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
Dra. NETIIE LEE BENSON

•

Universidad de Austin, Texas

¿ Qué sabe, doctor Rabin, de los más remotos orígenes del hebreo?
-Como lengua semita, se emparienta estrechamente con el árabe, uno
de los grandes idiomas literarios y científicos de la humanidad. Entre sus
parientes muertos, los más antiguos documentados son el babilonio y el asirio,
o caldeo; se conservan centenares de millares de tablitas de barro con escritura cuneiforme. Pero ya que todos somos vástagos de la gran familia
camitosemítica, estamos emparentados con el antiguo egipcio - y su hijo,
el copto--, así como con el bereber de Marruecos e incluso Con varios idiomas del África negra, que llamamos chádicos o nilo-chadianos, porque se
hablan desde el Nilo hasta el lago Chad, al sur del Sahara. El más importante es el hausa, "lingua franca" en una extensa área africana. Sobrecoge
la analogía entre voces hausas y hebreas.
-¿En suma ... ?

-Ignoramos en qué época ni en qué lugar se originó la lengua madre:
¿en Asia?, ¿en África? ¿Los que la hablaban tenían tez morena clara, como

los semitas y los antiguos egipcios, o negra como los pueblos del Chad, o
blanca como los bereberes? Sólo podemos suponer que, hace más de cincuenta siglos, el grupo protosemítico se separó del tronco originario y se
estableció en Arabia. De él proceden todos nuestros idiomas: el babilonio
y el asirio, el canaanita y el arameo, el árabe y el etiópico. Del contacto
entre la lengua de Caldea que hablaba Abraham y la de Canaán, donde se
estableció el patriarca, nació el hebreo: la lengua de la Biblia, milagrosamente resucitada en Israel.

536

LA REvoLUCIÓN POR LA Independencia americana no se produjo gracias a
un levantamiento del proletariado ni tuvo el sentido de una lucha de clases.
En ella participaron todas las clases y todos los grupos económicos: terratenientes aristócratas, grandes comerciantes, la pequeña burguesía comercial,
los profesionales y los miembros de las clases trabajadoras. Miembros de
todos los grupos apoyaron o se opusieron a la Revolución. Y, en cierta manera, ocurrió lo mismo en México. 1 Es verdad que el movimiento de Hidalgo
y su grupo apeló originalmente a los indios y a los sectores más bajos de la
población y que no se puede dudar de la activa participación que tuvieron
estos sectores en las primeras etapas del movimiento. Sin embargo, su carácter espontáneo hace recordar a los sucesivos levantamientos indígenas
que se produjeron en las colonias a lo largo de la segunda mitad del siglo
XVIII. Era más una protesta y aun un colérico gesto de venganza en contra
de la opresión y del mal gobierno, que más de una vez desembocaba en el
saqueo y el pillaje de las propiedades de los terratenientes y mineros, que
una lucha por lograr un cambio revolucionario del sistema social en su
totalidad. En su efervescencia inicial, este movimiento fue más una rebelión que una revolución. Y el giro inesperado que tomó probaWemente sea
el principal motivo por qué Hidalgo y sus consejeros renunciaron a un triunfo
1

MoRRis, Richard B., The American Revolution. A Short History (New York,
Van Nostrand, 1955), pp. 7-15; GoNZÁLEZ, Luis, "El período formativo", en Daniel
Cosío Villegas et al, Historia mínima de México (México, Colegio de México, 1973),
pp. 73-82.

537

�virtualmente asegurado, cuando la ciudad de México estaba a merced de
sus hordas.2
Bajo la conducción de Morelos, el movimiento comenzó a tomar un perfil
revolucionario, persiguiendo objetivos políticos, económicos y sociales y sumando a sus fuerzas sectores más diversificados y amplios de la población.ª
Ni en México, ni en lo Estados Unidos de América, sin embargo, los indios
o los negros tuvieron un papel significativo en la dirección de la revolución.
Más bien, ellos fueron utilizados como carne de cañón, sobre todo en México
durante los primeros movimientos emprendidos por Hidalgo y, aun después,
aunque en menos medida, por el mismo Morelos. Por otro lado, cuando se
inició la Revolución, el motivo principal que movía a los líderes no eran
los intereses o la situación de los indios o de los negros. El grito de batalla
de Hidalgo era "¡ Viva el Rey! Viva la Religión Católica! ¡ Muera el mal
gobierno!" y, como un símbolo para las masas, llevaba en su estandarte la
imagen de la Virgen de Guadalupe!
Aparentemente, Hidalgo luchaba por imponer ciertas reformas políticas,
económicas y sociales, pero no lo hacía en nombre de la independencia sino
en nombre del Rey. Sólo después de tres años de lucha, cuando ya Morelos
había tomado la conducción del movimiento, fue proclamada la Independencia. 5 Es verdad que más de una vez habían existido sugerencias para
que se procediera a organizar un nuevo gobierno y que se utilizaba muy
frecuentemente el término "Independencia".6 Pero hay que tener en cuenta
que la situación que existía en todos los dominios españoles durante este
período crea una notable confusión para comprender hoy exactamente cuál
era el sentido de ese término. En la misma España, este período fue llamado
1 ALAMÁN, Lucas, Historia de Méjico (5v. México, 1854), I, 488-9; HAMILL, Jr.,
Hugh M., The Hidalgo Revolt (Gainesville, University of Florida Press, 1970), pp.
177-179; ZAVALA, Lorenzo de, Ensayo crítico de las revoluciones de México desde
1808 hasta 1830 (México, Editorial Porrúa, 1969), pp. 45-52.
• lbid., pp. 63-65; AuMÁN, Historia de Méjico, II-III.
• ALAMÁN, Historia de Méjico, I, 379; HAMILL, The Hidalgo Reuolt, pp. 121-123;
BusTAMANTE, Carlos María, Cuadro hist6rico de la reuoluci6n mexicana (6v. México, 1843-1846), II, 328; III, 1-100.
• ALAMÁN, Historia de Méjico, IV, f. 166; Tn.i:MONs, Wilbert H., Morelos (El
Paso, Texas Western College Press, 1963), p. 122-123; HERNÁNDEZ Y DÁVALOs,
Juan E. (ed.)Colecci6n de documentos para la historia de la guerra de independencia (6v. México, 1877-1882), V, 214.
• Diario de México, 1808-1814; Gaceta de México, 1808-1814; CoRTES, Spain,
Diario de las Cortes, 1810-1814; NAVA OTERO, Guadalupe, Cabildos de la Nueva
España en 1808 (México, Septentas, 1973).

538

~l de la "G~erra por la Independencia". Por supuesto que acá se refería a la
mdependenc1a de la• dominación francesa,1 pero é•qw·e'n podr'ia. af.rrmar que, en
gran P~~e, ese ID1Smo término no significaba en alguna medida lo mismo
en ~enea? Tanto aquellos que participaron directamente en la revuelta
Hidalgo, como. a~uellos otros que no tuvieron una participación activa,
vieron en su movmuento lo que el mismo Hidalgo había proclamado: la
lucha contra el mal gobierno y, al mismo tiempo, el apoyo al rey legítimo
Fe~ando_ VII. E:to no implicaba una lucha para separarse de la madre
patria, m persegwa otra independencia que aquella que le permitiera librarse de la dominación extranjera, es decir de Francia. Fue una lucha
de los mexica~os contra aquellos que usurpaban el trono de su rey, Fernando
VII, de la rmsma manera que los españoles de la península se levantaron
para defenderlo.ª Y era, al mismo tiempo, una lucha por el derecho de los
mexicanos a participar en su gobierno.

d:

Tanto en México como en los Estados Unidos, no podemos señalar claramente un momento definido en el que podamos decir que ha nacido la
Independencia. En uno y otro caso se comprende mejor si se la compara
con un proceso más o menos prolongado de gestación. Para mayor claridad
en
proceso . ~exicano podríamos hablar de tres etapas por las que ~
realiza ese nacmuento. En un primer momento, el movimiento habría tenido
un na~ento prematuro y habría vivido precariamente. Más aún, podríamos decir que logró sobrevivir gracias a que fue socorrido por un segundo
movimiento también independentista, que tenía otros orígenes y obedecía
a un proyecto completamente diferente. En una última etapa este segundo
impulso se vio superado y, finalmente, reemplazado por el primero, a quien
se sumaron otros miembros con ideas ya más maduras que correspondían a
sus primeras intenciones. Esto es lo que pretendemos esbozar brevemente
en estas notas.

:1

Los presupuestos generales que dieron lugar a la Independencia en los
Estados Unidos y en México son muy similares. Tanto los americanos como
las colonias españolas estaban muy alejados de su madre patria. Sin embargo, las comunicaciones entre España y sus colonias eran más difíciles, y
aun se veían interrumpidas por períodos más o menos largos, que las de
' SPAIN, Servicio Histórico Militar, Diccionario bibliográfico de la guerra de independencia española 1808-1814 (3v. Madrid, 1944-52); LoVETT, Gabriel H., Napole6n and the Birth of Modern Spain (2v. New York, New York Univenity Press
1965), 11.
'
• Diario de las Cortes, 1810-1814.

539

�Gran Bretaña con las suyas. Y esto porque durante la mayoría de estos
siglos Gran Bretaña donúnó los mares. De esta manera, durante largos períodos, la, colonias españolas se vieron forzadas a arreglárselas por sí núsrnas.•
Durante esta época, tanto las colonias españolas como las británicas habían llegado a sentirse imbuidas de cierto sentido de "autosuficiencia''. Durante las últimas décadas del siglo XVIII muchos núles de mexicanos
-abogados, comerciantes, mineros, médicos, militares, periodistas, burócratas, hacendados, granjeros, clérigos, etc.- definían su propia identidad más
como americanos que como españoles. Y éste era mucho más acentuado en
Nueva España, donde los mexicanos se veían a sí mismos como hijos de la
tierra donde habian nacido, la tierra de la abundancia, "el mejor país de
todos cuantos circundaba el sol" .10

Este espiritu de autosuficiencia no pas6 inadvertido para el gobierno español. De la misma manera que la Inglaterra y sus colonias se habian
desarrollado de manera diferenciada, teniendo al final distintos intereses econ6micos y diferentes ideas politicas y sociales, el mismo hecho babia ocurrido
con España y México. Por ello, cada uno de los centros metropolitanos
procuró igualmente aumentar al grado de control sobre sus colonias, de tal
manera que pudieran controlar su crecimiento y mantener dominados sus
deseos de autosuficiencia. lista es la explicación de las nuevas medidas políticas tomadas por España al implantar el sistema de intendencias en sus
colonias y al crear las Comandancias Generales de las Provincias Internas
'
dando la mayoria de las posiciones de gobierno a leales peninsulares.11 Otras
medidas también fueron promulgadas, que tenían por objeto hacer a las
colonias más dependientes del gobierno metropolitano. Sin embargo, mientras se buscaba con ellas aumentar el control sobre las colonias, al mismo
tiempo ellas sirvieron para provocar a los mexicanos.
El gobierno español, como el inglés, irritó a su colonia mexicana al im•
poner un nuevo sistema impositivo. Sin embargo, a diferencia de las colonias
inglesas -que contaban con pocas riquezas durante el dominio británice&gt;-,
México enriqueció permanentemente las arcas españolas con sus ricas producciones. Sus recursos no s6lo compensaron todas las inversiones que efectuaron los españoles para el desarrollo de la colonia, sino que también
• Las Gacetas de Mixico de los siglos XVII y XVIII.
11
11
GoNzÁLEZ, "El período formativo , p. 79; Dictionary of American History (6
vols. New York, Charles Scriber's Sons, 1940-1961 ), IV, 464-465.
u BRADING, D. A., Miners and Merchants in Bourbon New Spain (Cambridge,
1971 ), pp. 33-91.

540

proveyeron la mayor parte de los recursos que necesitaron los españoles para
organizar la defensa y mantener el sistema colonial en las otras colonias
americanas. Si bien los mexicanos eran perfectamente conscientes de esta
realidad, no elevaron ninguna protesta en contra de la funci6n que les asignaba el sistema colonial, hasta la aplicación de la ley de consolidación de
vales, como se llamó al nuevo sistema impositivo, en 1805. 12 Recién entonces
se produce una protesta prácticamente unánime entre todos los grupos que
residían en Nueva España, ya sean españoles peninsulares, como mexicanos,
que tuvo indudables repercusiones en el futuro. Este impuesto babia sido
aplicado anteriormente en la península,13 del mismo modo que nuevos derechos fiscales (Stamp Tax) habían sido aplicados en Inglaterra antes que
en sus colonias.u Pero en este caso español, los impuestos tenían el objeto
de defender el imperio español en Europa," núentras que en el caso de
Inglaterra pretendian defenderlo fundamentalmente en la misma América. 16
Aunque los mexicanos no protestaron inmediatamente por la implementación de esa ley, como los hechos lo demostraron más tarde, vieroil en ella
una violación del principio básico que se refería que no debía haber impuestos
sin representaci6n en el gobierno. Por ello esa ley tuvo efecto saludable en
México -&lt;:orno ocurrió con las ordenanzas de navegación (Navegation Acts)
y otras medidas en las colonias británicas de América-,17 ya que unió a
todos los residentes de México en contra de esas malas prácticas gubernamentales. Más aún, esas decididas protestas convencieron a las autoridades
españolas, que terminaron por suspender la aplicaci6n de la ley 18 -lo mismo
que había ocurrido con las autoridades británicas con respecto a sus colonias. Sin embargo, para ese entonces la autoridad real ya se había deteriorado, pues aun los españoles peninsulares residentes en México desconfiaban
de la autoridad real."
La suspensi6n de esa ley tan impopular se debió, de hecho, no al gobierno
u FLORES CABALLERO, Romeo, Counterrevolution. The Role of the Spaniards in
the Independence of Mexico, 1804-1838 (Lincoln, Nebraska, University of Nebraska
Press, 1974), pp. 14-41.
" Ibid., p. 15.
" MoRRIS, The American Revolution, p. 17.
11
FLORES CABALLERO, Counterrevolution, p. 15.
211
Dictionary of American History, IV, 466; MORRIS, The American Revolution,
pp. 14-17.
11
lbid., pp. 15-16; Dictionary o/ American History, IV, 465-466.
18
Gaceta de México, XVI (15 de abril, 1809), pp. 324-328; FLORES CABALLER0 1
Cou.nterrevolution, pp. 14-41.
lll ]bid.

541

�de Femando VII sino a la Suprema Junta Central de Sevilla, en julio de
1808." Dicha junta, leal a Fernando VII y en su nombre, reconociendo
el derecho de las colonias a estar representadas en el gobierno central del
imperio, decretó que cada una de las colonias enviaran sus representantes
para participar, como iguales, en ese cuerpo gubernamental. 21 Más tarde
la junta se vio obligada a trasladarse de Sevilla a la isla de León, y creó
una regencia para que continuara gobernando en nombre de Femando VII
durante la Guerra Españala por la Independencia del poder francés. Entonces, no solamente fue nombrado un mexicano como miembro de la re•
gencia, pero también se enviaron instrucciones a todas las provincias de
las colonias de América Hispana para que se enviaran sus representantes
a las cortes españolas." Para asegurar la representación colonial en aquel
cuerpo, la junta dispuso que se seleccionara, entre los españoles americanos
que residían en España, un grupo cualificado para que representara a cada
una de las regiones coloniales corno diputados suplentes hasta que llegaran
los diputados electos, a quienes correspondía la representación en propiedad. 2s
De esta manera, siete mexicanos se sentaron en los escaños parlamentarios

cuando se abrieron las sesiones de las cortes el 24 de septiembre de 1810."
Antes de esa fecha, ya dieciocho provincias mexicanas habían elegido a sus
diputados y reunido los fondos necesarios para costear su viaje. De todos
ellos, quince llegaron a España, uno (el nuevoleonense Juan José de la Garza) murió en ruta y otro se encontró incapacitado de viajar antes de su
partida. Sólo uno (el oaxaqueño Manuel Maria Mexia) rehusó a emprender
tan peligroso viaje. De esta manera, México se encontró representado por
veintiuno de sus hijos nativos en aquel cuerpo revolucionario que produjo
la Constitución de 1812 para el imperio español. Y su persistente acción,
como uno de los grupos más activos en las cortes, indica que sus demandas
referentes a tener su representación en el gobierno habían sido reconocidas.
Ni la junta central ni la misma regencia habían previsto que las cortes
• Gactta de México, XVI (15 de abril), 324-328.
21
"Decreto del 22 de enero de 1809", en Gaceta de México, XVI 1 325; ALAMÁN,
Historia de Méjico, I, p. 291.
n "Decreto del 14 de febrero de 1810'\ Gaceta del gobierno de Mfrico, I ( 18 de
mayo de 1810), pp. 419-420.
u BERRY, Charles R., "The Election oí the Mex.ican Deputies to the Spanish Cortes1 1810-1822," in Mexico and the Spanish Cortes (Austin, University oí Texas Press,
1966), pp. 15-17; CoRTES, Spain 1 Diario de las discusiones y actas de las Cortes
(24 v. Cádiz, Imprenta Real, 1811-1813), I.
" BERRY, "The Election of the Mexican Deputies to the Spanish Cortes," pp.
14-20.

542

tuvieran las funciones de un Congreso Constituyente; pero una vez que se
reunieron, ellas se arrogaron el derecho de redactar y promulgar una Constitución que transformara la monarquía absoluta en una monarquía constitucional.2:1 Por ello, esas cortes se transformaron en un cuerpo realmente
revolucionario no solamente para España, pero también para todas sus colonias y, especialmente, para México. El producto de sus dos años de sesiones
fueron fundamentalmente de naturaleza política, como lo fue por otra parte
la misma Constitución de los Estados Unidos de América. Pero sus decretos
abrieron la puerta a futuras medidas de reforma económica y social, previstas en las candentes sesiones de 1810-1814. Cuando estas discusiones se
convirtieron en leyes en las aún más revolucionarias sesiones de 1820-1821,
ellas sirvieron para que se gestara el segundo movimiento independentista
en la tierra mexicana.
Como resultado de la orientación que tomaban las cortes y la regencia,
y ayudado por Inglaterra, Fernando VII fue finalmente dejado libre de su
cautiverio por Napoleón en 1814. El rey se apresuró a pagar a sus leales
partidarios disolviendo las cortes, anulando la extremadamente revolucionaria Constitución y apresando a muchos de los diputados, incluyendo a los
que habían tenido una participación más activa entre los mexicanos,2e y
uno de éstos fue el coahuilense José Miguel Ramos Arizpe.
La acción de los mexicanos en las cortes españolas entre 1810 y 1814 y,
más tarde, entre 1820 y 1821, ha sido largamente ignorada o desvalorizada
con relación a la Revolución Mexicana y a la guerra por la Independencia.
Sin embargo, esta acción es fundamental para poder entender la historia
política y constitucional mexicana desde 1812 en adelante. Cuando Morelos
convocó a una asamblea para constituir un gobierno, uno de los documentos
mejor conocidos por aquel grupo fue la Constitución de 1812.27 Más aún,
algunos de los miembros del Congreso de Apatzingán habían participado
en las elecciones municipales populares que se llevaron a cabo en la ciudad
de México en 1812, conforme a la Constitución de 1812, y se habían aprovechado de la libertad de prensa por el breve período que existió en México,
en las postrimerías del mismo año. 28 Carlos María Bustamante, un periodista
u SPAIN,
•

Cortes, (1810M1813), Diario, l.
Charles E., A History o/ Spain (New York1 Macmillan, 193BL pp.

CHAPMAN,

494-495.
21

Morelos, pp. 135M136.
Nettie, "The Contested Mexican Election oí 1812," Hispanic
American Historical Review, XXVI (August1 1946), 336-350; NEAL, Clarice, 11Freeis

TtMMONs,

LEE

BENSON 1

543

�que después llegó a ser miembro del Congreso de Apatzingán, habla defendido tanto el nuevo proceso electoral como la libertad de prensa. Temiendo
ser arrestado a causa de sus convicciones, huyó de la ciudad de México
y se unió a Morelos cuando, tanto la libertad de prensa como la continuación de las elecciones, hablan sido suspendidos por Venegas en los primeros
días de diciembre de 1812."
¿ Cuáles eran los principales princ1p10s políticos de este documento?
La soberanía nacional y popular, la separación de poderes, la igualdad en la
representación, la igualdad de derechos y deberes, el ejercicio del gobierno
basado en el consentimiento y, finalmente, un gobierno provincial y local

relativamente autónomos. Estos principios se identifican con aquellos ideales

de "libertad, igualdad, derechos inalienables y gobierno con el consentimiento de los gobernados" tan profundamente incorporados a la tradición
de la revolución americana. Sin embargo, los mexicanos, cuando quisieron

introducir estos ideales en la Constitución de 1812, no buscaron apoyo en
el extranjero sino dentro del propio imperio. Del mismo modo que los americanos se hablan apoyado en las leyes y en las prácticas inglesas, los mexicanos y otros españoles americanos y peninsulares se remitieron siempre a
las leyes y a las costumbres que se hablan desarrollado en la misma España
hasta tal punto que habían llegado a ser leyes escritas, como las Siete Partidas, los numerosos fueron municipales y la Recopilaci6n de las Leyes de
las Indias. Y, también del mismo modo, ellos adujeron a su favor su propia
experiencia individual, basados en el conocimiento inmediato de lo que era
más conveniente para el futuro de las Españas. Los diputados de México,
igual que los de las otras provincias y colonias y los de la penlnsula, se
sentlan identificados con sus propias leyes y costumbres. Fueron voluntariamente a la guerra en contra de Francia y ya hablan empezado a temer la
agresión de los Estados U nidos de América, cuyas ideas y leyes resultaban
bastante sospechosas a una sociedad enraizada en la tradición católica española, ya se tratara de aquellos que vivlan en la penlnsula o en las colonias.
Largos y acalorados debates alrededor del tema de la autonomía de los
gobiernos provinciales se refirieron al primitivo sistema español de reinados
que, eventualmente, se unían bajo la autoridad de un monarca sólo después

de que éste había reconocido su identidad a través de la representación en
las cortes. Y anhelaban un sistema similar para los numerosos reinados que
dom of the Press in
93-98.
• Ibid., p. 95.

544

New

Spain, 1810-1820" in Mexico and the Spanish Cortas, pp.

se encontraban en América (Nueva España, Nueva Galicia, Nueva Vizcaya,
Nueva Extremadura, Nuevo Santander, Nuevas Filipinas, etc.). Aun las
revolucionarias cortes de 1810-1812 era un producto de la unión de los
diputados de las provincias (reinos) de España, que enviaron sus representantes sólo después de que cada una habla reasumido su soberanía gobernándose por sus propias juntas provinciales, con el fin de expulsar a los
invasores franceses; y, del mismo modo, los diputados de la América Hispana
se originaban de una situación similar en América.

Es interesante notar que el tema del federalismo, tal como fue tratado
en los debates que se referlan a la autonomía local y provincial, muchas
veces se planteó como opuesto a un sistema monárquico de gobierno. En
este contexto, algunos diputados de España compararon los gobiernos provinciales o locales dentro del sistema monárquico con una especie de federalismo, tal como existla entonces en los Estados Unidos de América. Sin
embargo, los mexicanos -junto con muchos de los diputados liberales peninsulares-- rechazaron esta interpretación. Finalmente, aquellos que se oponían a conceder un gobierno basado en una mayor autonomía provincial
y en un retorno a las formas municipales que habían sido suprimidas por

Carlos V, perdieron la partida. Se concedieron amplios poderes a la provincia -ejecutivo, legislativo y judicial. El gobierno municipal fue reasumido por el pueblo y nombrado dentro de cada jurisdicción a través de
elecciones populares de los cabildos, creándose además nuevas municipalidades.'°
La nueva Constitución, de acuerdo con otras de su época, dispuso que

el gobierno nacional se orgánizara conforme al principio de la división de
los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Se subordinó la autoridad del
rey a lo que dispusieran las cortes. En los debates que se mantuvieron
alrededor del tema de la limitación del poder real, un diputado mexicano,
Guridi y Alcocer, citó el precedente de la Constitución de los Estados Unidos
de América que reconocla el derecho de las cortes para rechazar el veto del
ejecutivo y para declarar la guerra." Por otra parte, ni las cortes ni el
mismo rey tenían poderes judiciales y ningún español podía ser juzgado por
una causa civil o criminal, a no ser que fuera sometido a los tribunales y

'° LEE BENSON, Nettie, La diputaci6n provincial y el federalismo mexicano (México, El Colegio de México, 1955); CuNNIFP, Roger L., "Mexican Municipal Electoral Refonn, 1810-1822", en Mexico and the Spani.sh Cortes, pp. 59-86.
11
GARZA, David T., "Mexican Constitutional Expression in the Cortes of Cadiz,"
en Mexico and the Spanish Cortes, pp. 54.55 j Diario de sesiones de las Cortes (2a.
ed.) III (octubre 10, 1811), 2037-2038.

545
humanitas.-35

�de acuerdo a las leyes. Los fueros militar y eclesiástico continuarían sólo
dentro de los limites prescritos por las leyes actuales y aquellas otras que
se dictarían. Y los sesenta y tres artículos que organizaban el sistema judicial
tenían el objeto de proteger a todos los españoles de cualquier acción arbitraria o tiránica.

La Constitución liberal de 1812 fue proclamada en todas las colonias
españolas antes de que terminara el año en curso. Y, de hecho, los hispanoamericanos que habían colaborado eficazmente en su redacción se preocuparon intensamente de que ella, junto con las copias de los debates en las
cortes, fueran ampliamente distribuidas en toda América, especialmente en
cada municipalidad." Muchos de estos liberales que se habían comprometido
con la nueva Constitución, después que Fernando VII la anuló junto con
las leyes de las cortes (mayo de 1814), pasaron los seis años siguientes en la
prisión. Pero las ideas liberales no pudieron ser detruidas una vez que se
habían difundido por todas partes. Y esto lo descubrió el mismo Fernando
VII cuando se vio forzado a repromulgar la Constitución de 1812 y a restaurar las cortes, en los primeros meses de 1820."
Las nuevas cortes fueron aún más revolucionarias que sus predecesoras
de 1810-1814. Abolieron las vinculaciones y las manos muertas, suprimieron
los monasterios de las órdenes monásticas, pusieron a todos los miembros del

clero regular bajo la autoridad de los obispos y urgieron tanto a los frailes
como a las monjas a secularizarse. Suprimieron los fueros militar y éclesiástico, poniendo a sus miembros bajo jurisdicción civil y expulsaron los

jesuitas. Se dictó una ley reconociendo el derecho de toda persona, sea o
no indígena, para poseer en propiedad individualmente su propia tierra; se
abolió la esclavitud, se atacaron los monopolios y se ·defendió abiertamente,
junto con otras muchas medidas económicas y sociales, el libre comercio. st
Estas medidas y muchas otras que fueron tomadas durante el período
1820-1821, fueron verdaderamente revolucionarias. Cabria preguntarse cómo iba aceptar aprobarlas el rey Fernando VII y si alguna vez llegaría a

promulgarlas. Pero esto fue precisamente lo que aconteció. Y, precisamente,
fueron estas medidas extremadamente revolucionarias, propuestas por las
cortes de 1820-1821 y por sus cincuenta y un diputados mexicanos, las que
gestaron involuntariamente el segundo movimiento por la Independencia
Mexicana." El grupo que lo representaba no quería cambios revolucionarios.
Aparentemente, ellos se justificaron considerando el rey era un cautivo involuntario, encerrado en su propio palacio, de este grupo de radicales liberales. De esta manera, los cuerpos corporativos y los sujetos que se oponían
a ]a revolución ]ibera! sólo tuvieron un camino para salvar la situación;
aliarse con los pocos representantes que todavía existían del primer movimiento por la Independencia, dándole un nuevo contenido e invitando al
rey, o a uno de los príncipes españoles, a venir a México para gobernar sin
aquella Constitución revo]ucionaria, 86

'

Es suficientemente indicativo que en aquella misma época, los diputados
mexicanos, a pesar de encontrarse en el ambiente revolucionario de las cortes, continuaban pensando que las provincias americanas debían seguir perteneciendo al imperio español y ayudando a financiar su presupuesto. Hablan
llegado a la conclusión de que México y todas las otras colonias americanas
necesitaban no sólo una relativa autonomía provincial y municipal, sino una
autonomía total para gobernar sus propios asuntos, con sus propios cuerpos
ejecutivo, legislativo y judicial. Pero para ellos esa _autonomia y la descentralización gubernamental no significaba la Independencia que, desde México, proclamó la contra revolución. Presentaron su plan en junio de 1821,
que fue rechazado por las cortes." Inmediatamente, casi todos ellos pidieron
que se les permitiera retornar a su tierra, haciéndolo poco después.
El segundo movimiento independentista se mantuvo controlado por los
grupos contrarrevolucionarios durante poco tiempo. En marzo de 1823, el
pequeño grupo de los primeros revolucionarios de 1810 que todavía quedaba, y los que habían participado en las primeras cortes, junto con los
miembros de las recientes cortes de 1820, tomaron el control." Poco des11

12

Diario de las Cortes, 1810-1813.
as ZAVALA, Ensayo, pp. 83-89; SPENCE Ro»ERTSON 1 William, Iturbide of Mexico
(Durham Duke University Prcss, 1952), p. 51.
" BRE¡DLOVE, James M., "Effect of the Cortes, 1810-1882 1 on Chuch Reform in
Spain and Mex.ico" and MACAULAY1 Neill, "The Army of New Spain and the Mexican Delegation to the Spanish Cortes/' en Mexico and the Spanish Cortes, pp. 113133 y 135-152, y otros ensayos por Clarice Neal y Roger Cunniff citado anteriormente.

546

ALAMÁN, Historia de Méjico, V, 45-46; ROBERTSON, Iturbide of Mexico, pp.
51-83.
• !bid., p. 71.
17
SPAIN, Cortes, 1821, Diario de las sesiones de las Cortes, 25 de junio de 1821;
ANDERSON, Woodrow, ºReform as a Means to Quell Revolution," Mexico and the
Spanish Cortes, pp. 185-207.
• LEE BENSON, Nettie, "El Plan de Casa Mata/ The Hispanic American Historical Review, XXV (February, 1945), 44.56; BENSON, La diputaci6n provincial,
pp, 73, 80-81, 90-108; 123-208.

547

�pués, en octubre de 1824, proclamaron una Constitución mexicana, que
reproducía casi literalmente la Constitución de 1812 y las leyes que la acompañaron, y en cuya redacción habían colaborado ellos mismos, poniendo las
bases de un sistema de gobierno nacional que incluía el respecto de las autonomías provinciales y municipales.

en 1810; que haya aparecido otra traducción en Santa Fe de Bogotá, en
1811, y otra en el Diario de México entre octubre y noviembre de 1812;
y aun fue citada en alguna que otra ocasión en los debates de las cortes, por
algún diputado mexicano o español, para apoyar o rechazar el dictado
de alguna ley.

En México, igual que en otras partes, estas ideas revolucionarias no eran

No faltaban quienes escribieran constituciones durante esta época. Y a

aceptadas por todos ni fueron inmediatamente incorporadas a la nueva
Constitución. Pero ellas se difundieron y discutieron ampliamente no sólo
en las cortes, sino en todo el mundo hispánico. La Constitución de 1812
con sus leyes, igual que los debates de las cortes, se habían impreso y habían
sido abundantemente diseminados por todas las regiones del imperio, incluidas las municipalidades más aisladas. Más aún, todas esta leyes revolucionarias fueron puestas en efecto dentro del territorio mexicano y continuaron en vigencia hasta que fueron abolidas o modificadas por nuevas leyes,
dictadas por el gobierno local. Sin embargo, las ideas que generaron permanecieron en el ambiente aún después que fueron reemplazadas y sembraron
una serie de demandas revolucionarias por las que se lucharía posteriormente
para hacerlas realidad en las constituciones mexicanas de 1857 y 1917, que
tuvieron por modelo las de 1812 y 1824. Y estas ideas revolucionarias, enunciadas y defendidas por los mexicanos tanto en su propia tierra como en
España en los inicios del siglo XIX, que a su vez estaban enraizadas en las
primitivas leyes y tradiciones españolas, fueron nuevamente proclamadas en
1810, 1812 y 1820, y continúan estimulando los ideales de los que todavía
hoy creen en la libertad, en la igualdad y en la justicia para todos los hombres.
La defensa de estos principios no fue una moda solamente durante los
tiempos ilustrados, sino que se remonta a la más primitiva tradición española. Ellos fueron suprimidos una y otra vez especialmente entre los siglos
XVI y XIX. Pero no murieron. Los intelectuales españoles e hispanoamericanos los hicieron revivir y los fortalecieron, de la misma manera que los
revolucionarios de los Estados Unidos de América apelaron a las leyes y
a las tradiciones británicas para legitimar sus preceptos revolucionarios. Lo
que parecía al principio el balbuceo de un niño, había llegado ahora a su
madurez.
Estas ideas estaban profundamente incorporadas a la propia tradición
y por ello no es correcto juzgarlas como una imitación. Esto tampoco significa que las ideas de unos no fueran conocidas por los otros, ya que eran
reconocidas por todos. Lo atestigua el hecho de que la Constitución de los
Estados U nidos de América ha ya sido publicada en Filadelfia, en españo~
548

cada uno de sus autores, como a cada nación, les gustaba imaginarse que

sus ideas habían influenciado a los demás. John Adams, el segundo presidente de los Estados Unidos de América, confesó una vez que le gustaba
redactar constituciones por otras naciones. Gouverneur Morris, mientras es-

taba en Francia y a pedido de un amigo, escribió una Constitución para
los franceses; y, sin embargo, le pareció ridículo que un francés le presentara

una Constitución de la que era autor, que serviría para los Estados Unidos
de América." Thomas Jefferson estuvo constantemente cambiando ideas y
bocetos de constituciones con varios corresponsales extranjeros, incluyendo

algunos españoles, en los inicios del siglo XIX. 40 Yo misma tengo el texto
inédito de una Constitución del "Reino Unido de América" (United Kingdom of America) -que debía ser promulgada en Hispanoamérica en el caso
de que España fuera completamente conquistada por los franceses. No tiene
firma y fue escrito en el mes de mayo, o de junio, de 1809, supongo por
John Adarns, y dirigida al virrey de México. Adams, Morris, Jefferson, españoles, franceses, mexicanos y otros muchos estaban en aquella época ideando
constituciones. Muchas de ellas circulaban de mano en mano. Pero el hecho
de que ellas tengan muchas semejanzas ----eomo en lo que toca a la forma de
gobierno o a la división de poderes-- no implica necesariamente que sean

fruto de la imitación. Estos principios ya estaban muy difundidos y, en el
caso de España y de sus colonias, eran inherentes a la primitiva tradición,
como lo demuestra la actuación de los mexicanos, de otros hispanoamericanos

y de muchos españoles entre los años 1810 y 1824.
Los intelectuales de México, de otras regiones hispanoamericanas y de
España, como los de los Estados Unidos de América, creían tan firmemente
• M01Rrus, Gouverneur, The Diary and Letters of Gouverneur Morris (2v. New

York, C. Scribner &amp; Sons, 1888) l. 486.
• LEICESTER FoRD, Paul (ed.) The Writings of Thomas Jefferson (10v. New
York, G. P. Putnamls Sons, 1892-1899), X, 22; ELLEY BERoH, Albert (ed.) Th•

Writings o/ Thomas ]ef/erson (20v. Washington, D. C., 1904-1907), I, 153-155;
XIV, 129-131, 487-492.

549

�en estas ideas tan arraigadas en su propia tradición, en sus leyes, en su
historia y en su propia experiencia vital, que comenzaron a querer independizarse de su madre patria para incorporarlas en su propia forma de gobierno.
Y por ellas continuaron luchando durante muchos años después de la Independencia.

NETTIE LEE BENSON

JUAN NEPOMUCENO SEGUlN, ESPIA TEJANO
EN LA COMANDANCIA DEL NORESTE DE MÉXICO

( Traducción de Alejandro Losada.)
RICHARD G. SANTOS
Our Lady of the Lake University,
San Antonio, Tex.

AoVERTENCIAS
1) EsTA PONENCIA ES sólo un breve resumen del libro que está para terminar el que la presenta. El libro se publicará bajo el título de The Odyssey
o/ Juan N. Seguín - Texian Master Spy.
2) El espionaje no es una ciencia moderna, no invención contemporánea
de la política internacional. El espionaje y los espías han existido desde los
primeros anales de la historia universal. Lo que sí es moderno, o contemporáneo, es el admitir que existe el espionaje y que ciertos individuos son o
fueron espías. Esta nueva época y actitud comenzó con el presidente estadunidense Dwight David Eisenhower, quien fue el primero en confesar que
el piloto Francis Gary Powers (capturado en Rusia hace 15 años) era espía
americano. Antes de este incidente, todos los espías tenían que vivir y sufrir
en silencio y secreto.
3) Juan Nepomuceno Seguín fue uno de esos espías desconocidos. Fue
uno de esos que vivió y murió con su secreto. Fue uno de esos que tuvo
que sufrir las consecuencias de su carrera. Durante su vida fue acusado de
ser traidor a Texas y México. Finalmente, las acciones del espía Seguín han
escapado a la atención de los investigadores e historiadores por cien años.
Lo que sigue es sólo un resumen de la vasta documentación existente sobre
la vida y las acciones de Juan Nepomuceno Seguín, quien fue espía tejano
en la comandancia del noreste de México.
551
550

�A.

EL EJEMPLO DEL PADRE

Juan Nepomuceno Seguín nació el veintisiete de octubre de 1806, en la
Villa de San Femando de Béjar (hoy San Antonio, Texas). Sus padres
fueron don José Erasmo Seguín y doña Josefa Becerra-Sánchez. Sus abuelos
fueron don Santiago Seguín (hijo de Bartolomé, hijo de Antonio Guillermo) •
1
y doña Guadalupe de la Fuente Femández.
Las familias Seguín, Becerra-Sánchez y Fuentes-Femández llegaron a Texas
con el segundo marqués de San Miguel de Aguayo en 1722. Todos eran
procedentes de Saltillo o del marquesado de Aguayo.2 El primer Seguín en
la frontera, o noreste de la Nueva España, fue don Antonio Guillermo Seguín, quien aparentemente vino al Nuevo Re}nO de León con el primer
marqués de San Miguel de Aguayo y fue el mayordomo de la hacienda de
Santa María de las Parras en 1691.ª
Al nacer el niño Juan Nepomuceno ya llevaba en sus •.enas la rica sangre
y herencia de las familias pobladoras de lo que fue el Nuevo Reino de Le6n,
las provincias internas de la Nueva España, y las provincias de Nuevo
Le6n, Coahuila, Tamaulipas y Texas. Fue el amor a la patria chica, la actitud y filosofía de "obedecer y no cumplir" y la política del republicanismo
que se reflejó en el siglo 19 en el separatismo y federalismo del noreste de
México que habían de guiar los pasos de aquel niño tejano.
El segundo día de marzo, 1811, Seguín y sus compañeros arrestaron al generalísimo De las Casas y lo reemplazaron con tl decano realista Juan Manuel
Zambrano. Desde Béjar, la capital tejana, la junta contra-revolucionaria de
Béjar hizo los arreglos necesarios para rescatar al gobernador Salcedo. A la
misma vez, enviaron a Enrique Felipe Neri (alias el barón de Bastrop) a
que hiciera los arreglos para la emboscada de las Norias de Baján, que culminó con la aprehensión del padre Hidalgo y el ejército insurgente.

Así como Hidalgo, Allende y Aldama, el capitán Juan Bautista de las

ron hechos en Monclova, Coahuila, pero la cabeza del insurgente fue enviada

a Béjar donde fue estacada en la Plaza de Armas.'
Don ~r~mo. Seguín fue premiado por Nemecio Salcedo ( comand3Dte de
las provmc1as mtemas) con el grado de capitán de las milicias urbanas
de Texas, y siguió siendo regidor del Cabildo de Béjar y administrador de
correo de Texas.ª

En j~io de 181~, los regidores José Antonio Saucedo y José Erasmo Seguín
establecieron la primera escuela pública en Béjar (y automáticamente en
Texas) .• Es muy probable que uno de los primeros alumnos fue el ~iño
Juan Nepomuceno Seguín que apenas contaba con los cinco años.
La escuela no e~tió por mucho tiempo. A sólo dos meses de su fundación la provincia de Texas fue invadida por el Ejército Republicano del
Norte. En agosto de 1812, José Bernardo Gutiérrez de Lara y su ejército
insurgente tomó la Villa de Nacogdoches y se dirigió al presidio de la bahía
~el ~s~íritu Santo (hoy Goliad, Texas). Los insurgentes tomaron el presidio
sm mc1dente, pero fueron inmediatamente sitiados por las fuerzas realistas
bajo el mando del gobernador Salcedo.

A comienzos de marzo, 1813, los realistas se retiraron a Béjar. Los insurgentes los siguieron y el 28 de marzo tuvieron un encuentro a las orillas del
arroyo Salado en las cercanías de Béjar. Los realistas abandonaron el campo
de batalla y huyeron a Béjar.

.El prime~o de abril el gobernador tejano don José María Salcedo y sus
asistentes (mcluyendo el gobernador don Simón de Herrera, de Nuevo
León) se rindieron sin condición a los insurgentes. El Cabildo de Béjar (incluyendo a José Erasmo Seguín) también se rindió. Todos fueron encarcelados
en la antigua misión de San Antonio de Valero. A los dos días, los gobernadores Salcedo y Herrera, y otros once oficiales, fueron sacados de sus celdas Y llevados al arroyo Salado, donde fueron asesinados a manos frías. Según
los rumores y chismes entre la gente de Béjar, el mismo fin les esperaba a los
miembros del cabildo.

Casas fue procesado, ejecutado y descabezado. El proceso y ejecución fue1

Catedral de San Femando, San Antonio, Texas; archivo parroquial, bautizos,

t. IV, 1793-1812, foja 779, Núm. 805.
• SANTOS, Richard C., The Aguayo Expedition of I 722 (Austin, 1975).
• CAVAZOS GARZA, Israel, C,dulario Autobiogrdfico d, Pobladores y Conquistador,s d, Nu,vo León (Monterrey, 1964), pp. 73-74; Núm. 83, Agustín de Echeverz Y

• Proceso de Juan Bautista de las CMas, 1811, ms. Archivo del Estado de Texas,
Ramo Archivo de Nacogdoches (Austin).
• Proceso de José Erasmo Seguín, 1813-1819, ms. Archivo de la Secretaría de
Gobierno, Saltillo, Coahuila; legajo Núm. 10, exp. 667.
• Cox, l. J., Southwest Historical Quarterly, "Educational Efforta in San Femando
de ~jar", vol. VI, pp. 51-52.

Subiza.

553
552

�El seis de abril, 1813, José Bernardo Gutiérrez de Lara declaró la provincia de Texas totalmente independiente de "la España europea y todas
otras potencias extranjeras". También declaró a Texas como parte íntegra
de la República Mexicana que estaba por establecerse.
La formal y escrita declaración de indepedencia que no dejó dudas de
las intenciones de los insurgentes, causó grandes problemas en las filas
del ejército republicano. Los voluntarios estadunidenses, y especialmente el
agente secreto de los Estados Unidos del Norte, William Shaler, se escandalizaron y se sintieron traicionados. Inmediatamente comenzaron una conspiración contra Gutiérrez de Lara para quitarlo del mando. Le acusaron
de asesinato por las muertes de los gobernadores y demandaron una elección
pública para el puesto de comandante en jefe del ejército.
Durante la confusión, Gutiérrez de Lara le ofreció a José Erasmo Seguín
el puesto ·de representante insurgente en Nueva Orleáns. Seguín aceptó el
nombramiento y salió para Luisiana a medianos de mayo, 1813. El antes
realista, después hidalguista y luego contra-revolucionario-realista, y ahora
republicano, don Erasmo Seguín iba con instrucciones de entrevistarse en
Nueva Orleáns con el representante de Napoleón, don Pedro Gerard. Al
llegar a Natchitoches, Seguín fue entrevistado por William Shaler y su títere
(y probablemente doble-agente estadunidense-español) José Alvarez de Toledo. El paquete de documentos que llevaba Seguín fue confiscado por
Shaler.
Según Seguín, Shaler le forzó que escribiera varias cartas a ciertos insurgentes y bejareños urgiéndoles que quitasen a Gutiérrez de Lara de su puesto
y que lo reemp.Iazasen con Alvarez de Toledo. Por la buena, o por la mala,
Seguín cambió lados otra vez y finalmente decidió quedarse en Luisiana y
no regresar a Texas.
En julio del mismo año de 1813 el ejército republicano eligió a Alvarez
de Toledo al puesto de comandante en jefe y gobernador de Texas. Gutiérrez de Lara abandonó Béjar y se dirigió a Nueva Orleáns a entrevistarse
con Pedro Gerard y el pirata (también doble-agente estadunidense-español)
Jean Lafitte. Durante este mismo período también se dirigía a Béjar el
brigadier realista Joaquín de Arredondo.
El 18 de agosto el ejército de Arredondo se enfrentó al ejército republicano
a las orillas del río Medina, en las cercanías de Béjar. El ejército insurgente
fue destruido y Arredondo se ganó el sobrenombre del "carnicero del Río
Medina". Aparte de no tomar prisioneros en el campo de batalla, el bri-

554

gaclier arrestó a unos 800 hombres en Béjar y los fusiló a un promedio de
30 diarios.
Sin querer y sin saber, Arredondo enseñó a uno de sus tenientes Antonio
L6pez de Santa Anna, cómo tratar con rebeldes tejanos.
'
José Erasmo Seguín regresó
, . a Bé¡'ar a fines de octubre, 1813, y muy probablemente a , pasar
el
septJmo
cumpleaños de su hi'o
.
,
J J uan N epomuceno.
A!_ llegar a Be¡ar, Segum fue arrestado por los realistas. En esa época, en
Bé¡a~ los insurgentes eran automáticamente procesados y ejecutados, pero
no siempre en ese orden.
El proceso de José Erasmo Seguín por infidencia contra la corona comenzó
en noviembre de 1813, y terminó en abril de 1819. Seguín fue exonerado de
todos los . ?ª_rgos contra su persona y restablecido a sus puestos de capitán
de las milicias urbanas y administrador de correo de Texas.'
El a~o siguiente de 1820, Seguín fue electo regidor del Cabildo de Béjar
y actuo como alcalde segundo del ayuntamiento. Fue en esta capacidad que

Eras~o Seguín y Enrique Felipe Neri (el guía de Baján) recibieron al estaduru_dense Mases Austin e hicieron los arreglos necesarios para que se
entreV1stara con el gobernador tejano José María Martínez. Los tres ayudaron a Aus~ a obt~ner los trámites y permisos necesarios de Joaquín Arredondo para mtroducir colonos estadunidenses a Texas. En enero de 1821
Seguín fue el comisionado que recibió a los colonos.•
'
. También en 1821, Erasmo Seguín fue miembro de la diputación provincial que respaldó y apoyó el Plan de Iguala y la regencia de Agustín de
lturb1de, Al caer el emperador, Enrique Felipe Neri fue electo representante a la diputación provincial de las provincias internas de oriente. Seguín
fue nombrado representante de Texas al congreso constituyente de 18231824, donde terminó como subalterno a don Miguel Ramos Arizpe de
Coahuila.
'
. Como miembro del congreso constituyente, José Erasmo Seguín llegó a
firmar la Constitución de 1824.• Con esa firma hizo su penúltimo cambio
político. Once años después, en 1835, Erasmo Seguín volvió a cambiar de
bando por última vez, al hacerse rebelde tejano.
"Proceso de José Erasmo Seguín."
W1LLIAMs, Amelia C. Y BARKER, Eugene C., Writings o/ Sam Howton (Austin,
1938-1943); vol. !, pp. 125-126.
' Coleccidn de Leyes y Decretos Expedidos por el Congreso Central, 1823-1824
(México, 1829), pp. 79-106.
f

1

555

�Si es cierto como dice el dicho que "de tal palo salta la astilla", entonces
con este breve resumen biográfico de José Erasmo Seguin podemos comprender el carácter de su hijo Juan Nepomuceno. En ese pe:íodo '.'."portantisimo y formativo del niño, en esas edades de cuatro a qumce anos, Juan
Nepomuceno Seguín vio a su padre cambiar bandos políticos repetidas veces
sin fracasar.

¿ Qué, entonces, podríamos esperar del hijo?

B.

JuAN

N.

SEGuÍN - CAUDILLO TEJANO

A la edad de 27 años, Juan Nepomuceno Seguin fue nombrado y electo
a sus primeros dos puestos políticos. Tomó sus puestos en. enero de 1834.
Fueron el de jefe político del Departamento de Texas, y regidor del Cabildo
de Béjar. Inmediatamente fue confrontado con los problemas políticos nacionales y sus repercuciones en el noreste de la República. Los problemas
entre los yorquinos y escoceses, el federalismo y centralismo, el deseo franco
y vivo de los Estados Unidos del Norte por adquirir Texas, y finalmente,
los problemas causados por los apaches y comanches confrontaron al nuevo
jefe político.
Siendo bien conocidos como de federalistas, los Seguin ( padre e hijo)
fueron puestos bajo vigilancia por las fuerzas centralistas acuarteladas en
Béjar. Pronto comenzaron los rumores que los centralistas iban a quitar a
Juan Seguín de sus puestos.
No obstante la delícadeza de la posición, Juan N. Seguín proclamó una
convención para octubre de 1834 en Béjar para discutir la situación política
nacional y su impacto en el Departamento de Texas. Los alcaldes y voceros
anglosajones de las colonias tejanas decidieron no atender la convención.
La convención del 18 de octubre proclamó el Plan de Béjar en el cual
fecharon otra convención para el 15 de noviembre. Según el Plan, todos los
cabildos ayuntamientos y colonias del Departamento debían elegir y enviar
delegad~s a la convención para establecer un gobierno provisional tejano.10
Esta vez, las acciones de Juan N. Seguín fueron aprobadas y apoyadas por
los colonos anglosajones.11
• SEovÍN, Juan N. 1 Memoirs {San Antonio 1 1858) .
u BaowN, John Henry, Life o/ Henry Smith (Dallas, 1887), pp. 26-27, 29-30,

44-50, 53-56.

556

El establecimiento de dos legislaturas en el Estado de Coahuila y Texas
(una centralista, la otra federalista; una en Saltillo y la otra en Monclova)
hizo fracasar los planes de Juan N. Seguin. Aún más, la intervención del
presidente Santa Anna asegurando una elección pública y su promesa de
no enviar tropas centralistas al noreste (especialmente a Texas) terminó
con todos los hechos de Seguín y los federalistas." El jefe político tejano
canceló la convención de noviembre.
El primero de enero, 1835, Juan N. Seguín terminó su período como jefe
político y entregó el mando a otro sanantoniano,18
Pero el problema, o quizás crisis política, no estaba resuelto. En abril el
gobernador del Estado, don Agustín Viesca pidió asistencia para combatir
las fuerzas centralistas de Santa Anna. Juan N. Seguín fue nombrado comandante de la guardia civil de Texas e inmediatamente pasó a Monclova.
Al regresar a Béjar en junio, Seguín anunció sus intenciones de seguir defendiendo la Constitución de 1824 y seguir combatiendo el centralismo."
El dos de septiembre llegó a San Antonio un destacamento de caballería
centralista procedente de Monterrey, Nuevo León. En ese mismo día, los
colonos anglosajones se comunicaban sobre la situación en Béjar, anotando
que los mexicano-tejanos estaban dispuestos a rebelarse contra el centralismo
y que los colonos deberían apoyarlos." Para agravar la situación, pronto
llegaron a San Antonio noticias de que se acercaba una compañía de infantería centralista, bajo el mando del general Martín Perfecto de Cos.
El dos de octubre de 1835, sucedieron dos cosas notables. Juan N. Seguín
reunió a un grupo de mexicano-tejanos en el rancho de su cuñado Salvador
Flores. A ese grupo de casi cien hombres les advirtió, Seguin, que pronto
estallaría la rebelión contra el centralismo y que ellos deberían prepararse
a participar.18
A la misma vez, el coronel Domingo Ugartechea estaba en la Villa de
González tratando de recoger una pieza de artillería prestada a los colonos
anglosajones. En lugar de devolver el cañón, los colonos abrieron fuego sobre

J. N. Seguín, Memoirs.
u Juan N. Seguín al Ayuntamiento de Béjar, 19 de enero, 1835, ms. Archivo de
la Universidad de Texas, Ramo Archivo de Béjar, Austin.
1
• J. N. Seguín, Memoirs .
u John W. Smith a Thomas J. Chamben, 2 de septiembre, 1835, ms. Archivo de
la Universidad de Texas, Colecci6n D. C. Barrett; Austin.
11
J. N. Seguín, Memoirs.
12

557

�el destacamento centralista. Ugartechea regresó a San Antonio sin bajas y
sin la pieza de artillería.
A la semana llegó el general Cos a San Antonio con la infantería centralista. A los dos días, el nueve de octubre, una fuerza de colonos tomó
el presidio de Goliad. El día siguiente, Juan N. Seguín y unos 75 mexicanotejanos se dirigieron a las colonias en busca de Esteban Austin para darse
de voluntarios en las filas de los insurgentes.
Los caudillos Austin y Seguín se entrevistaron el 20 de octubre en el
histórico Arroyo Salado, en las cercanías de San Antonio. Seguín fue nombrado capitán de caballería en el "Ejército federalista de Texas" y puesto
bajo el mando de los coroneles James Bowie y James Fannin.
El capitán Juan N. Seguín participó en las batallas y sitio de Béjar, a
fines de 1835. La primera batalla fue la de la misión de la Purísima Concepción, el 26 de octubre. :f:sta fue seguida por la batalla del Zacate, el 28
de noviembre, en la cual los tejanos atacaron una partida de arrieros que
llevaban zacate para las tropas del general Cos. La tercera y última batalla
fue la de la toma de Béjar del primero al nueve de diciembre. La batalla terminó con la capitulación del general Cos quien prometió nunca jamás tomar
armas contra la Constitución de 1824.
De enero a febrero, 1836, Juan N. Seguín y sus mexicano-tejanos fueron
los ojos y oídos del ejército federalista de Texas. Actuando como guías y
espías, ellos fueron los primeros que dieron noticia de la marcha a Texas
del ejército de operaciones bajo el mando de Antonio López de Santa Arma.
Al llegar el presidente a Béjar, el 23 de febrero, con la brigada de la Vanguardia, Seguín y sus compañeros entraron a la fortaleza del Álamo con los
colonos al mando los coroneles William Barret Travis y James Bowie.

Houston
comenzó su retida hacia Luisiana al saber de la toma del AJamo.
,
Segu m Y un'." cuantos mexicano-tejanos fueron asignados a la responsabilidad de cubnr la retrrada y recoger familias extraviadas y esclavos fugitivos.
muy probable que Seguín haya sido el director de las emboscadas guerrillistas, que tanto lamentaron el general Vicente Filisola y )os coroneles
Joaqum de la ~eña y José Sánchez Navarro. También es muy probable que
halla s,do Segwn el que quemó las villas de San Felipe de Austin y Harrisburg. Esto s,empre se 1~ ha a~ibuido a Santa Arma, pero las villas ya estaban
destrmdas cuando llego el eierato de operaciones.

fü

Seguín Y su compañía de mexicano-tejanos participaron después en Ja
batalla de. San Jaci?to el 19 de abril, 1836. En este encuentro un grupo
de anglosaiones hab1an capturado a cuatro mujeres y un soldado que estaban P:"ª asesinar. Seguín se interpuso y les salvó la vida. El capitán Seguín
tamb1en fue el que arrestó a los oficiales mexicanos y encontró el dinero
que cargaba la brigada de la Vanguardia."
_Inmedi~tarnente_ después de la captura de Santa Anna, Seguín y otro
of1c1al teJano tuvieron _que a_c~uar como mensajeros entre Houston y los

g~nerales_Pedro Ampudia y F1lisola. Seguín tuvo que seguir después al ejército mexicano en su rellrada a Matamoros. Habiendo terminado con esta
tarea, ~eguín regresó a San Antonio, donde asistió al general Andrade con
el hospital y los heridos mexicanos. También a este oficial tuvo que escoltarlo a Texas.
A ~i?e'. de ma'.o, habiendo terminado con todas sus tareas a la retaguardia
~Jercito meXIc".rw, Seguín fue graduado como coronel de infantería del
eiercito de la Republica de Texas. Su primer actividad fue la de restablecer
el orden en Béjar y toda esa área desde San Antonio hasta el Río Grande
(Bravo) .18

d::

El 29 de febrero, 1836, los defensores del Alama enviaron a Juan N. Seguín y dos de sus compañeros a entrevistarse y pedir auxilio del general
Samuel Houston, comandante en jefe del ejército tejano. Houston le ordenó
que no regresase al Alama y que se quedara a su lado patrullando el camino
de González a San Antonio.

El 27 de febrero, 1837, el coronel Juan N. Seguín hizo los honores fún:bres a los ,muer_tos de la batalla del Alamo. Como ambos, tejanos y meXIcanos, hab1an sido quemados juntos; Seguín recogió "fracciones de los
restos" y los enterró en la parroquia de San Fernando (hoy catedral)."

Por seguir las órdenes de su comandante en jefe, Juan N. Seguín no aten-

En diciembre de 1837, el coronel Seguín fue electo senador al Segundo

dió la convención en Washington on the Brazos, donde su nombre fue mencionado tres veces. El dos de marzo la convención expidió su declaración de

independencia sin la firma de Juan N. Seguín. Igualmente, bajo órdenes
de no regresar al Álamo, Seguín escapó el destino de sus compañeros al
caer la fortaleza el seis de marzo.

558

11

SANTOS,

1968).
13

Richard G., Santa Anna's Campaign Against Texas

,

]835 /836 (W

·

aco,

J. N. Seguín, Memoirs .

11

Juan N. Seguín al general Sidney Johnston 13 de marzo 1837
B"bl'
de la
d d T
'
,
, ms. 1 10teca
ruvers1 a
e u1ane, Colecci6n Mrs. Masan Barret, Nueva OrJeans.

u·

·a

559

�Congreso de la República de Texas. No tomó su puesto hasta el 15 de mayo,

1838, durante el Tercer Congreso."
En mayo de 1839, Antonio Canales apareció en San Antonio buscando
voluntarios para la causa federalista en el noreste. El coronel-senador Juan
N. Seguin inmediatamente reclutó tres compañias de voluntarios y pasó brevemente a pelear bajo las órdenes de Canales.
Un mes más tarde, sin embargo, ya habla cambiado de bando y ahora
queria reconquistar Texas. Seguin regresó a San Antonio y llegó a tiempo
para pelear con los comanches que asaltaban la ciudad. Siguiendo estos breves encuentros advertimos que regresó a Austin a participar en el cuarto
congreso de la República."

dándoseSecuenta
, . deº6 la confusión' nego• e1 paso a los comisionados. Por su
gum 51gui en Guerrero haciénd
trabandista con su nuevo compañero el d':to~aUsar_beco:o comerciante conn .

parte'

Seguí~ regresó a San Antonio en septiembre del '41
. ..
de prCS1dente municipal En d" . b f
Y siguio su mando
1842. Durante este perí~do si~~•: ~
reelecto a la presidencia para

';::r

ejército de operaciones del norte pa:re:onq:::s ; ~ : ~ ~tenC1d.ones del
de 1842 Juan Segum· sali,
·
ClnCO e marzo
El dí _, .
,
o para su rancho a "atender a sus quehaceres"
a S1gu1ente entro a San Antonio una com añí
.
.
.
del general Rafael y ázquez El g
al
resóp a mexicana baJO el mando
.
·
ener reg
a la frontera el clia · ·
pero no Sin antes de informar a la gente de San Ant .
J
Siguiente,
era espia mexicano.
orno que uan N. Seguin

El general Canales volvió a cambiar de opinión y en octubre de 1840,
Juan N. Seguin renunció su puesto de senador para enlistarse en las filas
federalistas del noreste. El coronel reclutó 213 mexicano-tejanos y 93 anglosajones que entregó a Canales. El caudillo Canales hizo la paz con el general Mariano Arista en noviembre y otra vez anunció sus intenciones de
reconquistar Texas. Seguin y sus voluntarios regresaron otra vez a San

Al darse cuenta del informe del general Váz
jones salió en busca de Juan N S , El
_quez, un grupo de anglosacorto tiempo le d .
. egum.
presidente tejano intervino y por
e¡aron en paz La terquedad de 1
1 .
y el 18 de abril 1842 Ju
N. S ,
., os ang osa¡ones aumentó
se huyó a Lan:do d~ndea: ; ~gum renuncio la presidencia municipal y
Arista.,.
gun el, fue arrestado por orden de Mariano

Antonio. 22
El gobierno de Texas ignoro el informe de Seguin sobre las intenciones de
Arista y Canales. En cambio, la gente de San Antonio le eligió presidente
municipal, dándole la responsabilidad de protegerlos y defenderlos.

Curiosamente, el seis de julio, 1842, Samuel H
.. ,
Erasmo Segw'n p"clié d I
..
ouston le escnb10 a don
i n o e no se mortificara po
hi. H
que todo estaba bien y que él
echr su JO. ouston le aseguro
N. Seguin."
'
nunca sosp aría de la fidelidad de Juan

Nada ocurrió por seis meses. Pero en junio de 1841 llegó el doctor Rafael
Uribe, procedente de Guerrero, Coahuila, pidiendo entrevistarse con Juan N.
Seguin y el presidente de Texas. Según los informes, el doctor Uribe venia
en busca de voluntarios y recursos para continuar la rebelión federalista en
el noreste. Seguin le llevó a Austin a entrevistarse con el presidente Lamar.
tste envió dos comisionados (Comelius Van Ness y C. D. Morris) a entrevistarse con el general Mariano Arista por conducto del doctor Uribe.
Al llevar a Guerrero, Coahuila, los comisionados se encontraron con Juan
N. Seguin. Preguntándole qué hacia en la frontera, les contestó que andaba
en una comisión secreta por parte del gobierno tejano. El general Arista,

• J.

N. Scguini Mtmoirs.
n GuLIClt., C. A., et al, Th, Pafurs of Mirabtau BuonaJ,arte Lamar (Austin,

1921-1927); pp. 70-71.
• Sentinel (peri6dico), 10 octubre, 1840; Austin, Telegraph and Texas Register
(periódico), 1 noviembre, 1840 ¡ Houston.

560

C.

UN ESPÍA TEJANO EN LA COMANDANCIA DEL NORESTE

Juan Nepomuceno
Seguin regreso, a San Antomo
. en agosto de 1842 Est
,
;: ::n:m:::;:;;,dt";te de los defe_nsores de Béjar. El grupo co~sisti:
órdenes de Se , d
- ]~nos q~e curiosamente habian servido bajo las
gum urant~ a rebelión de Texas. i Los de este mismo
ah~ra actuaban como guias y espias de la Segunda División del grupo
ba¡o el mando del general Adrián Wolll
Norte,
El 11 de septiembre, 1842, la segunda clivisio'n tomó la ciudad de San
u8Diplomatic Correspondtnc, o/ the Republic of Texas (
Washington, D. C., 1907•
19o:u ), p. 768. J. N. Seguín, Memoirs
J. N. Seguín, Memoirs.
:ia Writings o/ Sam Howton , vol • IV 1 p. 125 .

561
humanitu.-36

�Antonio, Texas. El general Woll inmediatamente envió a Seguín y los defensores de Béjar a que reconocieran las áreas circunvecinas, para asegurar

que no había fuerzas tejanas. Seguín y los defensores regresaron el día 17
diciendo que no había tejanos en toda la área. ¡ El día siguiente apareció
una fuerza de 1,500 tejanos!

I

La segunda batalla del Arroyo Salado ocurrió el 13 de septiembre. Seguín y los defensores no tomaron parte en la acción. El día siguiente, habiendo batido a los tejanos, el general Woll comenzó su retirada hacia el
Río Grande. Seguín y los defensores iban a la vanguardia con unas 150
familias mexicano-tejanas que habían decidido mudarse a Coahuila.
La Segunda División del Norte regresó a la frontera sin novedad. El 4
de enero de 1843, los oficiales y participantes de la toma de San Antonio
y batalla del Arroyo Salado fueron premiados con graduaciones, medallas, y
honores militares. Juan Nepomuceno Seguín recibió la Cruz de Honor."
Del 1843 al 1845, Juan N. Seguín y los defensores de Béjar, ahora conocidos como el Segundo Escuadr6n de Auxiliares, patrullaron la frontera
desde Saltillo-Monclova-Guerrero a Laredo. Curiosamente, el periódico
Northern Standard de Clarksville, Texas, reportó el 10 de febrero, 1844,
que "el famoso espía Juan N. Seguín" preparaba su regreso a Texas y que
lo haría oportunamente." Desgraciadamente, el periódico no indicó por cuál
gobierno espiaba Seguín.
El 24 de julio, 1845, Juan N. Seguín le envió un informe al presidente
tejano Anson Jones informándole que México estaba dispuesto a reconocer
la independencia de Texas, con tal de que no se uniera a los Estados Unidos
del Norte y también por evitar otra guerra. 28 Ya para 1845, Seguín causaba
más problemas en la frontera que los propios tejanos. En octubre de ese
año, el general Arista le ordenó al general Rafael Vázquez que investigara
las acciones de Seguln y el Cuarto Escuadrón de Auxiliares. Según el informe,
los alcaldes de Saltillo, Monclova y Río Grande protestaban por las visitas
del escuadrón. En cada visita había disturbios entre la gente." Antes de
comenzar la investigación estalló la invasión americana del territorio nacional.
• Expedici6n Hecha a Tuas por el General Adrián Woll (Monterrey, Nuevo Le6n,
1842).
11
Northern Standard (periódico) 10 febrero, 1844¡ Clarksville, Texas.
18
JoNES, Anson, . , .History of Texas (Nueva York, 1859}, pp. 482-483.
• Mariano Arista a Rafael Vázquez, 31 octubre, 1845, MJ. Archivo de la Secretaría de Gobierno, Saltillo, Coahuila; legajo 38 (1845), exp. 1472.

562

En junio de 1846, Seguín estaba en Laredo con su escuadrón cuando el
general Francisco Mejía le ordenó que atacara la vanguardia del ejército
americano que pasaba de Matamoros rumbo a Monterrey. A la vez, Antonio
Canales recibió orden de atacar la retaguardia de los americanos.'° Aparentemente ninguno de los dos llevó a cabo la orden porque los informes y
crónicas del ejército estadunidense no mencionan ningún asalto. No obstante
la falta a las órdenes del general Mejía, Seguln estuvo en Mier y Camargo
pocos días antes de la llegada del ejército americano a esos lugares. 81
La participación de Juan Nepomuceno Seguín en la guerra entre México
y los Estados Unidos del Norte se conoce en sólo tres datos. Primero, estuvo
en el sitio de Monterrey bajo el mando del general Pedro Ampudia del 16
de septiembre al 2 de octubre de 1846. Segundo, asistió en la batalla de la
Angostura (Buena Vista) con el general Santa Arma el 22 y 23 de febrero,
1847. Tercero, concurrió a la batalla de Padiema (Contreras) ante la ciudad
de México con el general Valencia."
Ya para el 23 de febrero, 1849, Juan N. Seguín estaba en Guerrero, Coahuila, donde se entrevistó con el representante de los Estados Unidos del
Norte." El 17 de abril, Seguín escribió desde Saltillo a Samuel Houston
avisándole que quería regresar a Texas. 3 '

Hasta esta fecha en 1849, Juan N. Seguín seguía siendo considerado espía
mexicano y traidor a Texas por un gran número de anglosajones.

El supuesto traidor tejano, el 12 de julio de 1849, recibió 17 labores de
tierra del Estado de Texas por sus "servicios a Texas como héroe y patriota"." Retirado de la vida político-militar, no apareció hasta el 16 de agosto
de 1852, cuando fue electo juez de paz del Condado de Béjar. A los dos
años ( 1854) fue reelecto juez de paz y actuó como juez de elección para
establecer el distrito escolar de San Antonio."
• Francisco Mejía al Gobernador de Nuevo Le6n, 11 junio, 1846, ms. Archivo
General del Estado de Nuevo León, Ramo Militar, caja 34-A1 exp. 4, 1846 (2).
n General Taylor a Adjutante General, 10 agosto, 1846, Hoc. Doc. 60 - 30th
Congress, First Sessi6n; p. 408.
n Exp. de Juan N. Seguín, ms. Archivo de la Secretaría de la Defensa Nacion:U;
Ramo de Cancelados.
• Lamar Papers, vol. IV, pt. 1; pp. 193-194.
" Juan N. Seguín a Sam Houston 1 17 abril, 1849, ms. Archivo del Estado de Texas,
Colección Andrew Jackson, Houston.
" State of Texas to Juan N. Seguín, mss., 12 julio, 1849; Archivo del Condado
de Béjar, Ramo de Tierras; H-1, pp. 244-245.
• Election Returns, mss. 16 agosto, 1852, Archivo del Estado de Texas, Records

563

�En 1855, Juan Nepomuceno Seguín fue uno de los fundadores del Partido
Demócrata del Condado de Béjar. Fue candidato a la vice-presidencia del
partido del condado, pero perdió la elección. Como recompensa fue nombrado a la mesa directiva del partido. Ese mismo año fue reelecto juez
de paz."
También en ese año de 1855, Henderson Yoakum publicó su History of
Texas donde por primera vez se acusa a Juan N. Seguín ser traidor a Texas." La acusación no llevó documentación alguna y parece haber sido
parte de la nueva intriga de Houston.
Al comenzar el año de 1841 ( cuando curiosamente comenzó Juan N. Seguín sus viajes a la frontera), Houston había proclamado sus intenciones
de apoderarse del norte de México (o bien sea, las antiguas provincias internas). Habiendo fracasado en ese tiempo, esperó hasta el 16 de febrero
de 1858, cuando como senador del congreso de los Estados Unidos del Norte
introdujo una resolución para establecer un protectorado militar sobre México y Centroamérica. Y a tenía Houston dos años con esta campaña cono~
cicla públicamente como el "Lone Star Club" (Club de la Estrella Solitaria)."
Quizás no tanto por coincidencia, el 12 de junio de 1858 le escribió Juan
N. Seguín a don Santiago Vidaurri en Monterrey, ofreciéndose de voluntario
para proteger la Constitución mexicana. Vidaurri le contestó el 18 de julio
agradeciéndole el esfuerzo, pero le pidió esperase cuando le llamase. Seguín
no esperó y viajó a Monterrey adonde llegó el 24 de septiembre. Vidaurri
le hizo regresar a Texas con una comisión secreta dirigida al gobernador
tejano Samuel Houston. Seguín le escribió a Vidaurri el dos de marzo de
1859, diciéndole que no había podido comunicarse con Houston. El 23 del
mismo, le volvió a escribir a Vidaurri diciéndole que se había entrevistado
con el jefe de la corte suprema de Texas y que pensaban los tejanos que
la situación en el noreste era muy delicada para intervenir con asistencia o
apoyo. El 3 de abril volvió a escribir Seguín a Vidaurri diciéndole que los
Estados Unidos del Norte no querían intervenir en los asuntos internos de
México. En la misma carta le pedió Seguín a Vidaurri que no revelara
el cargo que llevaba el tejano porque temía de su vida. La última carta
of the Secretary of State (Austin). Minutes of Commissioners Court, ros. 30 octubre,
1854; Archivo del Condado de Béjar (San Antonio).
n El Bejareño {peri6dico), 20 julio, 1855.
18 YoAKUM, Henderson, History of Ttxas (Nueva York, 1855), vol. 11, pp. 365-366.
,. FRIEND, Lorena, Sam Houston (Austin, 1954), pp. 139-140, 256-258, 298-299.

564

de Seguín a Vidaurri fue la del dos de julio, cuando llegó el tejano a Monterrey y se afilió como voluntario en el ejército del general Zuazua.••
Seguín no duró mucho tiempo en Nuevo León. Aparentemente regresó
a Texas con otra comisión de Vidaurri, o de Houston. Ya para el 13 de
julio de 1860 estaba en su rancho, en el condado de Wilson, en las cercanías
del pueblo de Floresville."
Los problemas internos de ambos, México y los Estados Unidos del Norte
.
'
se aumentaron a fines de 1860 y comiemos del 61. En México, la intervención francesa causó una larga y penosísima guerra. En los Estados U nidos,
la posibilidad de una guerra civil se aproximaba diariamente. Al fin estalló
la guerra civil americana y el gobernador de Texas, Samuel Houston se negó
a hacerse partidario de los confederados del sur. El 16 de marzo de 1861
.
.
'
la legislatura tejana quitó a Houston de gobernador. Inmediatamente come117.aron los rumores que Houston pasaría a México a establecer su República de la Estrella Solitaria."

El 17 de abril, 1861, Santiago Vidaurri escribió a Benito Juárez avisándole
que había recibido una petición de Houston pidiendo asilo." Al momento
no se conoce la respuesta de Juárez, pero Houston no pasó a México. El que
si pasó a México fue Juan N. Seguín. Años más tarde describió esta estancia diciendo:
"hizo la guerra de la Reforma, o de tres años, mandando en jefe el
2' Regimiento de Nuevo León de que era jefe nato, y el 1' de Monclova a las órdenes de los grales Zaragoza, Zuazua, Santos Degollado,
Escobedo, y Miguel Blanco. Durante la intervención francesa mandaba el Batallón Libertad que se organiz6 en la capital . ..""

Ya para el 1868 todo habla cambiado en la vida de Juan Nepomuceno
Seguín. La intervención francesa había terminado y Benito Juárez había sido
reelecto a la presidencia a fines de 1867. El sobrino de Seguín, don Ignacio
Zaragoza habla muerto el 8 de septiembre de 1862. Samuel Houston tam• Coronel Juan N. Seguín, mss. Archivo General del Estado de Nuevo Le6n Correspondencia de don Santiago Vidaurri, 1, sección, caja 23, exp. 388.
'
u Census of the Free Inhabitants of Wilson, ms. 13 julio, 1860; Archivo del Estado
de Texas (Austin).
ª FRIEND1 Sam H ouston.
u RoEL, Santiago, Correspondencia Particular de Don Santiago Vidaurri (Monterey, N. L., 1946), p. 54.
.. Exp. de Juan N. Seguín, Arch. de la Defensa Nacional.

565

�bién había muerto el 26 de julio de 1863. Don Santiago Vidaurri y los
generales Zuazua y Santos Degollado también habían muerto. Y finalmente,
la guerra civil de los Estados Unidos del Norte había terminado en 1865.
Juan N. Seguín regresó a su rancho en el condado de Wilson, Texas. Todo
había cambiado en Texas también. Los norteños, los yanquis, controlaban
los estados del sur. Ellos nombraban a los encargados de todos los puestos
políticos, desde los municipales hasta los estatales. Ningún veterano o ex oficial
de la Confederación del Sur podía ser electo o nombrado a un puesto político o militar.
El 30 de agosto de 1869, Juan N. Seguín fue nombrado juez del condado
de Wilson, Texas, por el gobierno yanqui de Texas. Actuó como juez del
condado por unos cinco o seis meses." Pero el viejo caudillo no estaba para
retirarse a la vida privada.

gran admiración. El 16 de marzo de 1887, Seguín pidió una pensi6n de la
Secretaría de Guerra y Marina por sus servicios prestados a la República
de México. La Secretaría le contestó el 5 de abril del mismo año negándole
la pensión, avisándole que no había documentación de sus servicios a la

naci6n. 49
Pobre, pero rodeado de nietos y bisnietos, murió Juan Nepomuceno Seguín en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el 27 de agosto de 1890." Fue enterrado
en el camposanto municipal de Nuevo Laredo, pero recientemente sus restos
han sido llevados a Seguín, Texas, donde habrán de reposar nuevamente

para darle sus últimos honores como héroe y patriota de Texas.

PosTDATA
Como investigador e historiador, no emito juicio alguno sobre las acciones,

El 8 de noviembre de 1871, Porfirio Diaz proclamó el Plan de la Noria.
Juan Nepomuceno Seguín a la edad de 65 años se enlistó en las filas insurgentes, esta vez a pelear contra Juárez.'6 La rebelión terminó con la muerte

del presidente Juárez en marzo de 1872. Seguín regresó a Texas.
A la edad de 67 años, el 14 de octubre de 1874, el Estado de Texas otorgó
a Juan Nepomuceno Seguín una pensión de 250 dólares mensuales por ser
héroe y patriota, y por sus servicios prestados a Texas durante la rebelión
de 1835 y 1836." Aquí francamente terminó la vida político-militar del
viejo caudillo.

actitudes o vida de Juan Nepomuceno Seguín. Mi tarea es la de presentar
la documentación tal como existe. Si confieso que tengo la tentación de
describir la vida de Seguín como la de un rebelde en busca del campo de batalla. Pero quizás la vida de Seguín fue la de un ciudadano fronterizo que
vivió la angustia y agorúa del siglo XIX y lleg6 a ver su patria chica ( las
provincias y estados de oriente) atormentada por la política internacional.

En 1883, Juan N. Seguín pasó a vivir con su hijo don Santiago Seguín
en Nuevo Laredo, Tamaulipas donde era presidente municipal. Desgraciadamente, el tres de julio, 1884, don Santiago fue arrestado por orden del
juez del distrito de Tamaulipas. Según los informes de los periódicos, se le
acusaba de robo de los fondos municipales.' 8
Los últimos seis años en la vida de Juan Nepomuceno Seguín fueron penosísimos. Los tejanos le habían olvidado y muchos aun le consideraban
traidor a Texas. A la vez, el gobierno mexicano bajo Díaz no le veia con

*

11

Minutes of Commissioners Court of Wilson County, Book A, p. 112, Police
Court", ms. 30 agosto, 1869; Archivo del Condado de Wilson Texas (Floresville
Texas).
'
'
• Exp. de Juan N. Seguín, Arch. de la Defensa Nacional.
• Archivo del Estado de Texas, 2 a 13 octubre, 1874, mss. Ramo "Comptroller of
Public Accounts - Pension Division; Juan N . Seguín" (Austin).
• Dallas Herald (periódico), 3 julio, 1884 (Dallas).

• Exp. de Juan N . Seguín, Arch. de la Defensa Nacional.
• Juan N. Seguín, 27 agosto, 1890; Oficina del Registro Civil, Libro de Defunciones, Núm. Uno, Año de 1890, foja 82, Núm. 131; Nuevo Laredo, Tamaulipas.

567
566

�OUR SPANISH HERITAGE IN TEXAS

DR.

MALCOLM

D.

McLEAN

Texas Christian University

SEVERAL YEARS AGO I received a Jetter from Dr. Julian E. Choate, Professor
of English at David Lipscomb College, Nashville, Tennessee, asking for
assitance in compiling a bibliography showing the influence of Spain on
Anglo-american folk culture. He said that he was primarily interested in
works of history, articles and literature that were contemporary with the
frontier process in the Southwest, adding, however, that he had a limited
reading knowledge of the Spanish Janguage, and therefore he preferred to
use works in English. In conclusion he stated that he had recently completed
a tour of Portugal, Spain, and North Africa as part of his.research, and his
future plans called for him to spend a month in Mexico-a trip that would
carry him as far as Mexico City.
To facilitate my reply, he enclosed a self-addressed postcard, on the back
of which I was requested to write everything I knew on the subject.
Pressure of other duties prevented me from replying at that time, but
now, since my teaching load has been reduced. I have time to jot down
a few suggestions which might be useful to researchers interested in Spain's
influence on Texas. These suggestions are going to be disappointing to sorne
people, however, because, instead of telling what our Spanish heritage is,
I am going to make a few suggestions about where you can go to look for
it. Also, I should caution you that this paper makes no claim to being definitive: it my exhaust you, but it will by no means exhaust the subject, since
it will be limited to a few things that I happen to know about from personal
experience, with emphasis on those sources that are usually overlooked because they are not generally known.
The best single-volume source, if you know how to read Spanish, is a book

569

�published by Carlos M. Fernández-Shaw in 1972, entitled: Presencia española en los Estados Unidos.' As Cultural Counselor of the Spanish Embassy
in Washington, D. C., Fernández-Shaw devoted five years to traveling over
the United States, visiting the historical sites in person, copying the inscriptions on the monuments, consulting the authorities in each community, and
reading the books on the subject. He covers ali fifty of the United States,
plus Guam, and in the back of the book are a series of fa]cling maps, in fu]]
color, with the names of the places where the Spanish were active printed
in red. Copies of this book are on sale in the TCU Book Store.
However, what can the researcher do if he was so unfortunate as to be
born with a monolingual English tangue? There is a book by Gerald Ashford,
published in 1971, entitled:Spanish Texas, Yesterday and Today, which
devotes sorne 300 pages to the subject.'
On the other hand, suppose we are dealing with a perfectionist who wants
to read everything that has been published on the subject, in every language?
We have a suggestion far that type also. He should start with the two-volume
study on The Spanish Southwest, 1542-1794, An Annotated Bibliography by
Henry R. Wagner, Litt. D., a silver salesman who pursued history as a hobby.
Originally published in 1924, it was brought out in a second edition by The
Quivira Society in 1937 and reissued in a facsímile eclition by thc Amo Press
in 1967.'
Dr. Wagner not only gives a detailed bibliographical description of each
work, with extensive notes, and facsímile reproductions of many of the title
pages; he also lists the ]ibraries where copies can be found. The books are
described in chronological arder according to the year in which they were
published, so, if you want to know what was going on in any given year,
ali you have to do is turn to that year.
You no doubt have noticed that Dr. Wagner did not cover the entire
Spanish period, since his bibligraphy extended only through 1794, but, Thomas
W. Streeter, a retired Wall Street broker, took over where Wagner left off,
and covered the next 51 years, from 1795 through 1845, and he narrowed
1 FERNÁNDEZ-SHAW, Carlos M., Presencia española
en los Estados Unidos, Madrid Ediciones Cultura Hispánica, 1972.
1 AsHPORD, Gerald, Spani.sh
Texas, Yesterday and Today, Austin, Jenkins Publishing Company, 1971.
..
1 WAGNER, Henry R., The Spanish Southwest,
1542-1794, A.n Annotated Biblaography by Henry R. Wagner, Litt. D., First Published by The Quivira Society, 1937,
as Volume VII, Parts I and 11; Republished by Arno Press, New York 1 1967, 2 vols.

570

down the field from the entire Southwest to Texas only. After devoting more
than 40 years to this hobby, he finally published his findings through the
Harvard University Press, paying far the cost of printing himself. Since he
was a farmer President of the Bibliographical Society of America, his work
commanded the respect and admiration of bibliographers throughout the
world, and it has become the model far bibliographers as well as the Bible
for book dealers and collectors of Texana.
Mr. Streeter's five-volume work is called a Bibliography of Texas, 17951845. The first two volumes list items printed in Texas; the third volume
covers items printed in Mexico about Texas, and the last two are devoted
to things printed in the United States or Europe about Texas. He includes
pamphlets, broadsides, maps, and newspapers, as well as books. His copious
notes explain the historical circumstances under which each item was printed. •
My wife, Margaret, worked seven years far Mr. Streeter, checking the
location of items in the principal libraries of Texas, and he employed me
to go to Mexico and check the state library, the state archives, and the state
prioting office of fifteen different states, plus numerous libraries, bookstores,
and archives in Mexico City.
Very early in his research Mr. Streeter became acquainted with Ernest
W. Winkler, Bibliographer of The University of Texas Library in Austin,
and discovcred that they both were trying to cover the same field, so they
decided. to divide the field. Therefare, just as Mr. Wagner had passed a]ong
to Mr. Streeter the notes he had covering the period after 1794, Mr. Streeter
gave Mr. Winlder his notes on the period after 1846, and Mr. Winkler
reciprocated by giving Mr. Streeter everything he had on the period from
1795 through 1845.
Mr. Winklcr not only limited his field to Texas; 'he also decided to cover
only items printed in Texas. The first part of his research was published by
the Texas State Historical Association in 1949, under the title of a Check
List of Texas lmprints, 184{;-1860.' Unfortunately, Mr. Winkler became ill
in the fa]] of 1950 and was not able to continue the editorial work necessary
far publishing the rest of his research, so he turned his material over to Dr.
Llerena Friend, Librarían of the Eugene C. Barker Texas History Library
4

STREETER, Thomas W., Bibliography o/ Texas 1795-1845, 3 parts in 5 volumes,
Cambridge, Haivard University Press, 1955-1960.
' WINKLER, Ernest W., ed,, Check List o/ Texas Imprints, 1846-1860, Austin, Tbe
Texas State Historical Association, 1949.

571

�at the University of Texas, and l)le next volume, edited jointly by Mr.
Winkler and Dr. Friend, carne out in 1963. It was called a Check List of
Texas lmprints, 1861-1876.'
So far as I know, nobody is working on a Texas bibliography covering
the period from 1877 through 1976. Those last hundred years are still Jying
there untouched, waiting for you to make the bibliography.
Now Jet us look at the subject from another point of view. How did the
Europeans first learn about Texas? Their first knowledge carne in 1519, in
the form of a wavy line-the map of the Texas Gulf Coast draw by Lieutenant Alonso Alvarez de Piñeda.'

If you are interested in other maps depicting the Texas area in the period
before Mexico finally established its independence from Spain in 1821, you
can find 46 such maps listed and described in James M. Day's volume entitled: Maps of Texas, 1527-1900: The Map Collection of the Texas State
Archives. 8

In addition to the first map, Spain also gave us our first book about Texas.
It was entitled: La relacion que dio Aluar núñez cabefa de vaca de lo acaescido
en/as Indias enla armada donde yua por gouernador Paphilo de narbaezdesde el año de ueynte y siete hasta el año d' treynta y seys que boluio a
Seuilla con tres de su compañía.:.

Translated into English, the title would read as follows: The report which
Aluar Núñez Cabeza de Vaca gaue concerning what happened in the lndies
in the armada where he was seruing for Gouernor Pánfilo de Naruáez, from
the year of twenty-seuen until the year of thirty-six, when he returned to.
Seuille with three of his company.
The colophon on the last page of the book says:
The present treatise was printed in the magnificent, noble,
and very ancient city of Zamora, by the honorable gent!emen Augustin de Paz and Juan Picardo companion
' WINKLER,

Emest W. and

LLERENA FRIEND,

eds., Check List of Texas Jmprints,

1861-1876, Austin, The Texas Sta te Historical Association, 1963.

Walter and others, eds., The Handbook o/ Texas, 2 vol.s., Austin,
Tbe Texas State Historical Association, 1952, II, 380-381.
• DAY, James M. and others, Maps of Texas, 1527•1900: The Map Collection of
the Texas State Archives, compiled by James M. Day, assisted by Ann B. Du.nlap,
Mike Smyers [and], Kenneth Parker, Austin, The Pemberton Press, 1964.
' PRESCOTT WEBB,

572

printers of books, residents of the said city,
at the cost and expense of the virtuous gentleman Juan Pedro Musetti, a book merchant,
resident of Medina del Campo. It was
finished on the sixth day of October. Year of the birth of Our
Savior Jesus Christ one
thousand, five hundred
and forty-two
years.
The book is of interest to Texans because it tells how Cabeza de Vaca
was shipwrecked on Galveston Island in 1528 and left there, stark naked, to
wander around through Texas and northern Mexico until 1536, a period
of more than seven years.• Therefore this book, published 66 years earlier
than Captain John Smith's A True Relation, represents the first view of life
in Texas as viewed by European eyes.
Wouldn't it be nice if we could commemorate in sorne way this date of
October 6, 1542, as marking the beginning of printed knowledge concerning
Texas in Europe?
The reading public in Texas has increased considerably since Cabeza de
Vaca made his joumey through here four and a half centuries ago, but
there are still those among us who have not read his book. If you care at
ali about the three hundred years of our Spanish heritage, and you have
only enough time to read one book on the subject, this is the book to read.
It marks the first of practically everything connected with the cultural development of Texas.
There is a very neat little Spanish edition published by Aguilar in Madrid
in 1945.10 I paid about a dollar for my copy.
• NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, La relacion que dio Alvar nuñez cabefa de vaca
de lo acaescido enlas Indias enla armada donde yua por gou.ernador Paphilo de narbaez•desde el año de veynte y siete hasta el año d' treynta y seys que boluio a Seu.illa
con tres de su. compañía, Zamora, Spain, Augusto de Paz and Juan Picardo, 1542.

The only known complete original copy of this book is owned by The New York
Public Library, but there is a xerox copy in the Texas Christian University Library,
Forth Worth, Texas, 76129.
• NÓÑ&amp;z CABEZA DE VACA, Alvar, Naufragios. Texto restaurado, prologado y anotado por Justo García Morales, Bibliotecario, Madrid, M. Aguilar, Editor, 1945,
Colección Crisol, Núm. 98.

573

�Then there is the dignified, formal edition that appeared in the Biblioteca de Autores Españoles in 19%.11

However, if you do not want the integrated version, you can read Estevanico the Black, published by John Upton Terrell in 1968."

Surprisingly enough, the English-speaking peoples of the world were among
the last to leam what was in Cabeza de Vaca's book. I was translated into
Italian in 1556, into French in 1837, and into German in 1839, but the first
English translation did not appear until 1851-more than three hundred
years after it first appeared in Spanish. The English translation was made by
Buckingham Smith, a resident o! Florida, and it was published in Washington by George W. Riggs, Jr., in an edition of only 100 copies, plus 10 on
large paper.12

Now Jet us take a look at sorne of the things that Spain contributed to
our culture. One of the first items that many people will think of is the
Catholic religion. We have an excellent source Qn that subject, entitled
Our Catholic Heritage, in seven volumes, but not many people know about
it, chiefly, I think, because of the word "Catholic" in the title. Actually it
is a very complete coverage of Texas history in the early days, but many
historians have shied away from it because the title gives the impression that
it is limited strictly to the work of the Catholic Church. 16

A different version of the Smith translation was brought out in 1871, and
this, in tum, was reprinted in facsímile form by University Microfilms, !ne.,
in 1966.13
The English translation that I like best, though, is one that Mrs. McLean
found in paperback form at a drugstore on West Berry while she was waiting
for the clothes to get through drying at the Washateria across the streeL lt
was done by Cyclone Covey, originally from Brownwood, Texas, and it cost
ninety-five cents. Collier Books published it in 1961 under the title of Cabeza de Vaca's Adventures in the Unknown Interior of America."

NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, "Naufragios de Áivar Núñez Cabeza de Vaca,
y relación de la jornada que hizo a la Florida con el Adelantado Pánfilo de Narváez,"
in Biblioteca de Autores Españoles desde la formaci&amp;n del lenguaje hasta nuestros
días. Historiadores primitivos de Indias. Colecci6n dirigida e ilustrada por don EnriqtU de Vedía. Tomo Primero, Madrid 1 Ediciones Atlas, 1946 1 pp. [517]-548. Also
see pp. [xvm]-XXI for "Apuntes sobre la vida del Adelantado Alvar Núñez Cabeza
de Vaca." This text is not nearly as complete as the Crisol edition, Biblioteca de
Autores Españole_s, Vol. 22.
u NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, The Narrative of Alvar Nuñez Cabtfa de Vaca.
Translated by Buckingham Smith, Washington, George W. Riggs, Jr., 1851.
u NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, Relation of Nuñez Cabeza de Vaca, by Alvar
Nuñez Cabeza de Vaca, Ano Arbor, University Microfilms, Inc., A subsidiary of
Xerox Corporation, 1966, March of America Facsimile Series, Number ·9,
14 NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, Cabeza de Vaca's Adventures in the Unknown
Interior of America. A new translation, with annotation, by Cyclone Covey, New
York, Collier Books, a Division of The Crowell-Collier Publishing Company, 1961.
It was reissued in 1972 by The Macmillan Company, 866 Third Avenue, New York,
N. Y. 10022, and placed on sale, with a new cover design, for $1.25. It contains
152 page,.
21

574

With the Catholics carne the first examples of printed music. Mrs. Lota
M. Spell published a book on that subject, in 1936, during the celebration
of the Texas Centennial, under the title o! Music in Texas, a Survey of One
Aspect of Cultural Progress. 11 For the frontispiece she used a sheet of music
printed in Salamanca in 1586, describing it as "the oldest printed music used
in Texas." Mrs. Spell tells the story of Texas music, from the time of the
lndians up to 1936.
The Catholics also gave us the most beautiful legend in Texas folklore.
It is a story about a nun named María de Jesús de Agreda who was bom in
Agreda, Spain, in 1602. At the age of 18 she began to have spells during
which her body apparently became lifeless, and she felt herself carried as
if in a dream to and unknown land where she taught the gospel to a strange,
wild people.11

ª UPTON TERRELL, John, Estevanico the Black, Los Angeles, Westernlore Press,
1968. Westernlore Great West and Indian Series, XXXVI.
" CASTAÑEDA, Carlos Eduardo, Our Catholic Heritage in Texas, 1519-1936, 7,
vols., Austin, Von Boeckmann-Jones Company, 1936-1958. Volumes I-V were edited
by the Rev. Paul J. Foik. Volume VI was edited by the Rev. James P. Gibbons, and
Volume VII was edited jointly by the Rev. James P. Gibbons and the Rev. William
H. Oberste. The periods covered by the various volumes are as follows:
I. The Mission Era. The Finding of Texas, 1519-1693.
II. The Mission Era. The Winning of Texas, 1693-1731.
III. The Mission Era. The Missions at Work, 1731-1761.
IV. The Mission Era. The Passing of the Missions, 1762-1782.
V. The Mission Era. The End of the Spanish Regime, 1780 [sic]-1810.
VI. Transition Period. The Fight far Freedom, 1810-1836.
VII. Supplement, 1936-1950. The Church in Texas since lndependence, 1836-1950.
1
' HARRIGAN SPELL, Mrs. Lota May, Music in Texas, a Survey of Otte Aspect
of Cultural Progress, Austin, No publisher, 1936.
11
Handbook of Texas, I, II.

575

�In 1621 (which would have coincided with the time when she began to
have these spells), Father Alonso de Benavides was made Father Custodian
of the Indians of southwestem New Mexico and the adjoining regions of
Texas. Between 1621 and 1629, the Jumano Indians of West Texas carne
to him repeatedly and told of a woman dressed in blue who had appeared to
them and taught them the Chirstian faith, until one day she told them
she would have to return to her peop.Ie. That evening, just at sunset, ali
the Indians gathered to tell her goodbye and watched her walk away into the distance. Just as she disappeared over the brow of a hill, she Jet her
blue mantle fall upan the grass, and one of the Indians rushed forward to
pick it up, but by the time he got there it had turned into a little patch
of bluebonnets. This, accoording to legend, is how we got the Texas bluebonnet, which was adopted as the state flower on March 7, 1901."
Severa! years ago a very good friend of mine, Dr. Fred Growcock, of
Concordia College in Austin, wrote me that he was going to apply for a
sabbatical Jeave, and he wanted me to dream up a research project that
would take him to Spain. I suggested that he do an ' English biography of
Mother Agreda, and in arder to do that properly, of course, he would have
to go to the town of Agreda in Spain where she had lived.
Toe next news I had from him was in the form of a postcard showing
a picture of the Convent in Agreda, with a white statue of Mother Agreda
herself in front of the building. On the other side of the card was a note
from Dr. Growcock, saying that he was in Agreda, and that the Mother
Superior and ali the sisters were turning the place upside clown to find
materials for him.
Severa! months later I had a discouraged note from him saying that he
had discovered that there was already a work in English on Mother Agreda,
and that consequently he did not plan to follow through with the project.
Consequently there was nothing left for him to do but enjoy the remainder
of bis year in Spain.

If we had known then what we know now, Dr. Growcock might not have
been able to set foot outside of Austin on that project, for in 1974, when
The National Union Catalog, Pre-1956 lmprints finally published volume
11

Also see Alonso de Benavides, The Memorial of Fray Alonso de Benavider, 1630.
Translated by Mrs. Edward E. Ayer. Annotated by Frederick Weeb Hodge and
Charles Fletcher Lummis, Albuquerque, New Mexico, Hom and Wallace, Publishers,
1965, pp. 189-190.

576

361, which contains the entry for "Maria de Jesús de Agreda," it listed a
total of 68 works by or about Mother Agreda, in English, French, German,
Italian, Latin, Portuguese, and Spanish, including her extensivo correspondence with Felipe IV, King of Spain. 20
That is rather complete coverage of what a skeptical Texas researcher
might regard as "the little lady who wasn't there."
Now, in order to give equal time (or space) to the men who have been
active in the religious walks of life in Texas, I want to tell you about Father
Antorúo Margil de Jesús, who had already served as a missionary in Mexico,
Guatemala, El Salvador, Hondusas, Nicaragua, and Costa Rica befare he
walked to Texas, in 1716. He founded three missions in East Texas, but,
alter the French incursion there in 1719, he withdrew to San Antonio,
where he founded the Mission of San José y San Miguel de Aguayo, now
more generally known simply as San José, which is the best example of
a restored Spanish mission in Texas today. 21
Sbortly after Father Margil died, a movement was started to have him
beatified and cannonized so that he could be elevated to sainthood. The
first step was successful, but the second one failed. His portrait and fous
manuscript volumes of the proceedings are on display in the San Jacinto
Museum of History near Houston, Texas.
Let us return now for a moment to our story about Mother Agreda. When
the Jumano Indians visited Father Benavides in New Mexico, in the early
part of the seventeenth century, they had begged him repeatedly to found
• The National Union Catalog, Pre-1956 lmprints a cumulatiue author list representing Library of Congress printed cards and titles reported by other Amnican
libraries. Compiled and edited with the cooperation of the Library of Congress and
the National Union Catalog Subcommittee of the Resources and Technical Services
Division, American Library Association, London, Mansell, 1968, Volume 361, pp.
527-532.
However, we notice that none of the foregoing entries includes the following 458page biography of Mother Agreda that I have in my prívate collection: Relacion de
la vida de la Venerable Madre Sor Maria de Jesús, Abadesa, que fue, de El Convento
de la Purissima Concepción de la Villa de Agreda. Escrita por el Rmo. P. Fr. ]oseph
Ximenez Samaniego, Ministro General, que fue, de la Orden de N. Padre S. Fran•
cisco. Con las Aprobaciones, y Licencias necessarias, Madrid, en la Imprenta de la
Causa de la Venerable Madre, 1750. Parchment binding.
11
Handbook of Texas, II, 142. Also see ÜBERSTE, William H., The Restless Friar,
Venerable Fray Antonio Margil de Jesús, Missionary to the Americas-Apostle of Texas,
Austin, Von Boeckmann-Jones Company, 1970.
3•

577
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can send it to Spain to be printed."

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The book was published by the Spanish Ministry of Foreign Affairs in
1969, in English, and they sent 100 copies to the TCU Press for sale in the
United States. In addition, they allowed us to keep the money to use in

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publishing more books.

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22

The next date of interest in the cultural development of Texas under
Spain was the year 1760, which marked the publication of the first book
written in Texas for use as a text. lt was a manual for teaching the Catholic
21

STARNES,

Gary B.i The San Gabriel Missions, 1746•1756, Madrid 1 Ministry of

Foreign Affairs, Government of Spain, 1969. Unfortunately, this book is already out

"

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1:

i .•

In 1967 Gary B. Starnes completed an M. A. thesis on "The San Gabriel
Missions, 1746-1756," here at TCU under the direction of Dr. Donald E.
Worcester. Shortly thereafter we received word that the Vizconde de Priego,
Cultural Counselor of the Spanish Embassy in Washington, D. C., was
coming to Texas on a tour of inspection, so we met him at the airport in
Waco, put him and Gary in the back seat of our car, and set out for the
site of the San Gabriel Missions.

Miss Ruth L. Temple, a graduate student at TCU, clid a translation of
for her M . A. thesis in 1967. lt was entitled: Manual for the Administrathis volume under the direction of Dr. Edward A. Bell, and presented it
tion of the Holy Sacraments of Penance, the Eucharist, Extreme Unction
and Matrimony by Fray Bartholomé García. The English translation has
never been published.

The Cultural Counselor replied, pointing to the thesis in bis lap: "1 have
the whole story right here. l'm taking it to Washington with me so that I

!

1 i

religion to the lnclians around San Antonio, Texas, so it was done in parallel
columns, with the Spanish on the left and Paja/ate ( the most prevalen Indian
language) on the right. Since it included questions to be used in hearing
confession, it gives a very vivid insight into Indian social customs, even down
to their sex life and the use of hallucinatory drugs."

"I hear you were looking at the place where !hose rmss10ns used to be.
I shore am interested in that subject. Where can I read more about it?"

:1: 11
1

sorne ID1SS1ons among their tribes in Texas so they coul leam more about
the doctrine that their "Beautiful Lady in Blue" had started to teach them.
It was not until more than a century later, however, in 1748, hat the King
of Spain finally issued a Royal Cedula approving the establishment of a
presidio and three missions on the San Gabriel River in Central Texas.

On the way, Gary presented the Vizconde with a copy of bis thesis. After
we had inspected the sites, we started on our return trip and stopped at a
country store in the village of San Gabriel, to get sorne frothy refreshments.
The Spanish Cultural Counselor was sitting in the back seat of the car,
leafing through Gary's thesis, when a local rancher carne out of the store,
wearing cowboy boots, khaki pants and shirt, and a ten-gallon hat. As he
was walking to bis red pick-up, he saw us sitting there, and he carne over
to the car, stuck his head in the back window, and introduced himself to
the cliplomat from Spain, saying:

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1

of print.

578

This concludes our cliscussion of the Catholic phase of our Spanish heritage, except for the inf.luence which the religion exercised upon the architecture_ of our state. Since the padres had a their clisposal a large supply
of Ind,an labor, they built most of their missions out of stone, and consequently these massive buildings constitute the principal visible remains of
our Spanish past. Severa! artists have been inspired to make sketches or
paintings of these structures.
One of the first was Theodore Gentilz, a Parisian who carne to live in
Castroville and San Antonio in the 184-0's. Four of bis paintings were later
issued in a portfolio by the Tejano Graphic Galleries, of San Antonio."
The four missions depicted were:

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"Mission Nuestra Señora de la Purísima Concepción."
"Mission San Antonio de Valero (The Alamo) ."

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u GARCÍA, Bartholomé, Manual para administrar los santos sacramentos de penittncia, euch_aristia, ~xtremaunción, y matrimonio: dar gracias después de comulgar,
)' ayudar a bien monr a los Indios de las Nacionts: Pajalates, Orejones, Pacaos Pacóas, Tilijayas, Alasapas, Pausanes, y otras muchas diferentes, que st hallan e~ las
Miss~o~es del Rio dt San Antonio, y Rio Grande, pertentcientes 8 ,l Colegio de la
Santimma Cruz de la Ciudad de Queretaro, como son: Los Pacudches, Mesc8.les
Pamp0pas, Tácames, Chayopines, Venados, Pamáques, y toda la Juvtntud de Pihui~
ques, Borrados, Sanipoas, y Manos de Perro. Comput:sto por el P . Fr. BartholomJ
García, Predicador Apostolico, y actual Misisonero de la Mission dt N. S. P. S. Fran~co de dicho Colegio, y Rio de San Antonio, tn la Provincia de Texas [Mexico
City]. Impresso con las Licencias necessarias en la Imprenta de los Herederos de
Doña Maria de Rivera, en la Calle de San Bernardo y esquina de la Plazuela de el
Volador, Año de 1760.
~ GENTILZ, Theodor [sic], Spani.sh Missions of San Antonio, Tejano Graphic Gallenes, P. O. Box 12204, Laurel Heights Station, San Antonio, Texas, 78212.

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�"Mission San José y San Miguel de Aguayo."
"Mission San Juan de Capistrano."

These paintings, and many other works by Gentilz, were published in
book forro recently by the University of Texas Press."
A much more elaborate portfolio -in physical size, range of color, and
number of subjects-- was painted in 1967 by E. M. Schiwetz and published
the following year by the University of Texas Press. 2• These handsome scenes
-worthy enough even to adorn a Chancellor's wall- are as follow:
"Nuestra Señora de la Purísima Concepción de Acuña."

"Nuestra Señora del Espiritu Santo de Zúñiga."
"San Antonio de Valero (The Alama)."
"San Francisco de la Espada."
"San José y San Miguel de Aguayo."
"San Juan Capistrano."

Another art which the Spaniards introduced into Texas was the casting
of metal bells to adorn the belfries of their churches. A unique study of
these bells was published by Bessie Lee Fitzhugh in 1955, with the title of
Bells Over Texas. The drawings were done by José Cisneros, an El Paso
artist who learned how to do documentary painting at night while making
a living painting buses during the daytime. 27
Cisneros was a native of Durango, Mexico, who had come to the El Paso
area at the age of 15 and lived in Juárez from 1925 until 1934, when he
move dacross the river to El Paso. Although he had published sorne of his
early drawings in Mexico City and Juárez, his art career really began in
1937 whcn he took sorne of his drawings to the Federal Court House in El
Paso, where Tom Lea was working on a mural. Lea recognized his talen!
inmmediately and introduced him to Car! Hertzog, a printer who was beginning to publish books.
11 GENTILZ, Theodore, Gentilz, Artist of the Old Southwtst, Drawings and Painting.s by Theodore Gentilz. T ext by Dorothy Steinbomer Kendall. Archiva! Research
by Carmen Perry, Austin, University of Texas Press, 1974.
"' ScHCWETZ, E. M., Si:c Spanish Missions in Texas. A Portfolio of Paintings by
E. M. S,hiwetz. Historical Notes by Robert S. Weddle, Austin, University of Texas
Press, 1960.
21 LEE Frrzauoa, Bessie, Bells Over Texas. By Bessie Lee Fitzhugh. Drawings by
José Cisneros, Carl Hertzog, El Paso, Texas, Texas Western Press, 1955.

580

Subsequently Cisneros has illustrated (in total or in part) over forty books
rnost of which deal with the Southwest, with emphasis on our Spanish
herit:'!e. 1~ 1969 he spent six months on a residence fellowship at J. Frank
Dob1e s Prusano Ranch, and shortly thereafter thirty of his drawings were
published by the Texas Western Press under the title of Riders of the Border.
The tilles are self-explanatory:
"Spanish Conquistador. Early 16th Century."
"Spanish Soldier. Middle 16th Century."
"Spanish Captain General. 1590."
"The Viceroy. Late 16th Century."
"Spanish Pioneer Woman. c. 1650."
"Cattle Coming into Texas. 1690."
"Frontiersman. 1700."
"Texas Franciscan Missionary. 1750."

"Lancer of the Gulf Coast. 1770."
"Dragoon 2nd Co., San Luis Milicia. 1779."
"California Cuera Dragoon. 1790."
"Spanish Officer of the Frontier. 1790."
"Spanish Mexican Hacendado.1750."
"lndian Mission Vaquero. 1800."
"Spanish Texas Field Judge. c. 1805."
And fifteen other drawings of horsernen during the Mexican period and
later, ali the way up to the "Charro" in 1970. 28
Of ali Texas artists, though, Tom Lea is without doubt the one who has
been the most prolific in depicting Spain's influence upan Texas. Take, for
example, his splendid painting of Cabeza de Vaca performing the first recorded surgical operation in North America. lt is reproduced in the pamphlet
by John O. West entitled Tom Lea, Artist in Two Mediums,•• but, if you
want to see the complete panorama of Lea's talen!, you should feast your
eyes on A Picture Gallery; Paintings and Drawings by Tom Lea, with Text
by the Artist. so
• CtsNEROs, José, Riders of the Border. A selection of thfrty drawings by ]os,
Cimeros with text by the artist, Texas Western Press, The University of Texas at
El Paso , 1971, Southwestem Studies, Monograph No. 30.
11
WEsT, John O., Tom Lea, Artist in Two Mediums, Austin, Steck-Vaughn Comp3:y, 1967, p. 42. S~uthwest Writers Series, No. 5, General Editor, James W. Lee.
LEA, Tom, A Ptcture Gallery; Pafotings and Drawings by Tom Lea, with te:d

581

�While we are at it we might as well mention two other painters who
exerted a very strong Hispanic influence on Texas art. The first one is José
Arpa y Perea, who is included in the art encyclopedias of Spain and Germany
but is virtually unknown in Texas. Bom in 1860 in Carmona in the Province
of Sevilla, Spain, of an humble family, he showed early signs of artistic
talen! and moved to the city of Sevilla at the age of 10, for the purpose
of studying art. There he found employment with a house painter, enrolled
in night classes in the School of Fine Arts at the Museum, and almost
immediately began to win cash prizes which enabled him to take advanced
studies.

Arpa reported that the Spanish critics had been especially interested in his
paintings of Texas cacti.
In a book just off the press conceming Porfirio Salinas, the famous painter
of Texas bluebonnets, it is revealed that Arpa was Director of the San
Antonio Art School while Salinas was growing up in that city, and that
Arpa delighted everyone with his early San Antonio street scenes, "which
are now [1975] on display in the Witte Museum of that city."
Salinas describes the situation very vividly in his own words:
Painting began when I was very young. At fifteen years of age [which
would have been about 1925, since Salinas was born in 1910] J was
painting lanscapes. And it was at this time in life that J had an opportunity to watch a great artist paint. This was José Arpa, from Sevilla.
He had his studio in the center of San Antonio, where his prodigies
eame to take lessons. He had a great number of students but as J had
no possibility of paying for my classes, I contented myself that he /et me
see him paint someti~es. 32

Later he gave up his job as a house painter and began to specialize in
doing battle scenes, from which he earned enough to support himself and
even bring his family to Sevilla to live with him. Then in 1883 he won a
scholarship to study art for a year in Rome and made such marked progress
that he was reappointed for a second year, and he continued in Rome until
1886, at which time he returned to Sevilla.
Seeking new subjects for his paintings, he made excursions to the most
picturesque places in Andalucía, followed by severa! trips to the towns of
Morocco, where he did a number of portraits of different African types.

In the early years of the twentieth century he moved to Argentina, where
he remained until 1928, at which time he retumed to Sevilla -at least that
is what the Spanish and German encyclopedias say."
On the other hand, we get quite a different story from The Art Digest,
which ran a brief but very informative article about Arpa in its issue for
November of 1930. From it we leam that three of Arpa's paintings had
bcen sent from Sevilla by the Spanish Govemment to the World's Columbian
Exposition in Chicago in 1893, and that he had a home in San Antonio,
Texas, to which he had just retumed after a year's painting in Madrid
and Sevilla. He was then holding an exhibition of oils, water colors, etchings,
an drawings at the Milam Galleries, San Antonio. On his retum to Texas,
by the Artist, Boston, Llttle1 Brown and Compnay1 1968. One volume of text and one
portfolio of plates. Issued in a case.
11

Enciclopedia vnive,sal ilvstrada evropea-americana . . . , Apéndice, Tomo I, Bil-

bao, Espasa-Calpe, S. A., 1930, pp. 864-865.
Also sea Ulrich Thieme and Felix Becker, Allgcmeines lexikon der bildenden künstler ... , Vol. II, Leipzig, Verlag von E. A. Seeman, 1908, p 151, citing Ossorio Y
Bernard, Galería biogr. de artistas españoles del siglo XIX, Madrid, 1883-1884.

582

At one point during that period, Arpa went out to Uvalde, Texas, with
the intention QÍ opening a school of painting in the Leakey or Con-Can area,
but he was mistaken for a wetback Mexican, and the restaurants refused
to serve him any food. When this act of discrimination carne to the attention
of Harry Hornby, Sr., publisher of The Uva/de Leader-News, he carne to
Arpa's rescue, explained the situation to the townspeople, and thereafter the
artist had no problem.

In appreciation of Mr. Homby's kind treatrnent, Arpa gave him a painting
of the Cathedral in Seville, a selfportrait, and severa] of his other paintings."
Arpa retumed to Spain befare his death in 1952.
As for his pupil, Salinas, the Goddard biography very conveniently has
a chapter entitled "The Spanish Heritage," irt wich we learn that Salinas
became deeply interested in bullfights and made frequent visits to Mexico
to study the sport. He even had the good fortune to meet Carlos Ruano
12

_GoooARD, Ruth, Porfirio Salinas . .. .With An Introduction by Dewey Brdford,
Austm, Rock House Press, 1975, pp. 19, 25, 57, 77-78.
11
Mrs. McLean and I had the pleasure of hearing this story from Harry Homby,
Jr., a few yean ago when he was giving us a penonally conducted tour of The
Leader-News Art Gallery.

583

�. h ainters oí the fiesta brava, and
Llópis, the most íamo~s oí all . Sp~ms hi p studio. They became very clase
LJ6pis even allowed him to pamt m s
, . .d
.
d
Sal'
as
by
his
bedside
when
Llopis
die .
ínends an
mas w
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.
.
í
when President Johnson installed
Salinas went on to gam natl~nal ame H'
nown became intemational
hi S linas callection in the White House. is re
.d
L,
w~ena fonner President D\az Ordaz oí Mexico and then Pres, ent opez
Mateas both acquired Salinas paintings.
.
ater moment for Salinas, though, was when, alter
Poss1bly an even gre
.
b
bull-fi hting a double-page amele,
completing more than 300 p1cturthes a
d
w'ork was published in
'
comp1ete W ',th photographs oí e artls. an
El Ruedo, the Madrid bullfight magazme.
. . .
ork oí Salinas was published during his lifetlllle.
Only one book about the w
lbum of southwestern paintings
It was called Bluebonnets and Cactus, _an ~
.
'th the Goddard
. " It h Ould be stud1ed m connectlon w1
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by Porfirio Sa mas.
s
.d
í th type oí painting for which
volume in arder to get a complete l ea o
e
known
the
Texas
bluebonnet.
,
.
he was bes\
.
d has already gone on to that spec1al
Salinas died on April 18, 19d7~
so eloquently described in his poem
heaven for artists that Rudyar
P mg
"L'Envoi":

º~\

L

7-

When Earth's last picture is painted and the tubes
are twisted and dried,
When the oldest colours have faded, and the youngest
critic has died,

We shall rest, and, faith, we shall need it-lie down

for an aeon or two,
Till the Master of All Good Workmen shall put us to
work anew.

And those that were good shall be happy: they shall
sit in a golden chair;
They shall splash at a ten-league canvas with brushes
of comets' hair.
They shall find real saints to draw from-Magdalene,
Peter, and Paul;
.
d . r Bluebonnets and Cactus, an album of
Jobo H., editor. ~nd S tsigne stin Prepared for Fine Arts Corparasouthwestern paintings by Porfirio a tnas, _u '
.
b Y The Pemberton Press, 196 7. lssued m case.
tion
" JENKJNS,

584

A

They shall work far an age at a sitting and never be
tired at all!
And on/,, The Master shall praise us, and only The Master
shall blame;
And no one shall work for money, and no one shall work
for /ame,
But each for the joy of the working, and each, in his
separate star,
Shall draw the Thing as he sees lt for the God of things
as They are!

315

We can imagine Salinas there in heaven now, painting on that ten-league
Texas-size canvas -the sky which he studied so intently here on earth. His
model is none other than Mother Agreda herself, who has finally bccome
available so that he can paint his masterpiece. In the foreground stands an
Indian youth who had no name in recorded history here on earth, but I
íeel sure that he is registered in St. Peter's guest book as "El Jumano Tejano." Behind Salinas, and looking on over his shoulder, is his old Spanish
maestro, José Arpa, who is beaming with pride because his ·pupil has just
succeeded in capturing that ineffable expression oí wonder on the Indian's
lace when he beheld the first Texas bluebonnet.
Now let us get back to the dull, dry bones oí history. We mentioned above
that the best source in English concerning our Spanish background in Texas
was Dr. Castañeda's seven volurne study on Our Catholic Heritage. His
opposite number on the other side oí the Río Grande -the Mexican historian
who used the most manuscript sources- was Don Vito Alessio Robles, oí
$altillo. His definitive history of Coahuila y Texas en la época colonial was
published in 1938.'•
Now, for the benefit oí those historians of the old school who have been
sitting on the edge oí their seats, squirming impatiently to hear me mention
the narne oí their patron saint, I want to say a few words about Dr. Herbert
Eugene Bolton. He was in the process oí completing a guide to Mexican
u KIPLING, Rudyard, "L'Envoi to 'The Seven Seas'/' in Rudyard Kipling's Verse .
De/initive Edition, New York, Doubleday, Doran and Co., Inc., 1940, p. 226.
• ALESSIO ROBLES, Vito, Coahuila y Texas en la época Colonial, México, D. F.,
Editorial Cvltvra, 1938. A copy of this rare book carne to me through the generosity
of Dean Jerome A. Moore, of Texas Christian University. Also see Vito Alessio Robles, Bibliografía de Coahuila, Histórica y Geográfica, México, D. F., Secretaría de
Relaciones Exteriores, Departamento de Información para el Extranjero, 1949.

585

�manuscripts when the University of Texas !et him slip through their fingers
and go out to California, where he became world-farnous.

order to mention severa! works by other authors that also deal with the
topic of the Spanish borderlands.

In 1913, when he published his Cuide to Materials for the History of
the United States in the Principal Archives of Mexico," he opened up a
whole new field of research in American history, for the Cuide contained
a list of what every serious student of Mexico would have liked to have,
but was afraid to steal. Later, though, sorne collectors overcame this fear,
and the Bolton list, for a few benighted individuals, becarne a veritable
thieves' guide. We were very happy to learn recently, therefore, that the
University of California has practically everything listed in Bolton's Cuide
on microfilm. That revelation should produce a decided drop in the thieves'
market, since now it will be a fairly simple matter to identify the stolen

For instance, in 1943 Francis Borgia Steck published A Tentative Cuide
to Historical Materials on the Spanish Borderlands, a work which may have
been missed by sorne researchers because it carne out in the middle of World

property.
The next year he published iwo volumes of English translations conceming
(Athanase de Mézieres and the Louisiana Texas Frontier, 1768-1780," •and
in 1915 he used these as the nucleus around which to build a book on Texas
in the Middle Eighteenth Century."
Five years of research followed, and then, in 1920, he and Thomas MaitJand Marshall brought out a book of a more general nature on the Colonization of North America, but it was in 1921 that his book on The Spanish
Borderlands defined the geographic region and the period of time with
which he is most closely identified in the minds of historians today."
At this point we should like to shift our attention from Dr. Bolton in
n BoLTON
1

Herbert Eugene, Guide to Materials fo, the United States in the Prin-

cipal Archiv es of Mexico, Washington, D. C., Carnegie Institution of Washington,
1913. Carnegie Institution of Washington, Publication No. 163.
11 BoLTON, Herbert E., ed., Athanase de Mézi6res and the Louisi~~a-Texas ~rontier,
1768-1780. Documents published for the first time, from the Ongmal Spam.sh and
French manuscripts1 chiefl,y in the archives of Mexico and Spain; translated into
English; edited and annotated by Herbert Eugene Bolton, Ph. D .• Professor of American History, University of California, 2 vols., Cleveland, The Arthur H. Clark
Company, !914.
. .
• BoLTON, Herbert Eugene, Texas in the Middle Eighteenth Century. Studtes in
Spanish Colonial History and Administration .. . , New York, Russell &amp; Russell loe.,
1962.
40 BoLTON, Herbert E., The Spanish Borderlands, A Chronicle of Old Florida and
the Southwttst ... , New York, United States Publishers Association, lnc., 1921, Textbook Edition. The Yate Chronicles of America Series Allen Johnson, Editor Gerhard
R. Lomer, Charles W. Jefferys, Assistant Editors.

586

War Two. 41

Another very good source that is hard to pick up in the usual finding
media is a study by Charles C. Cumberland that carne out as a supplement
to the periodical entitled Rural Sociology. It was dated June, 1960, and it
was called: "The United States-Mexican Border: A Selective Guide to the
Literature of the Region." 42
The most recent general coverage of the area that we have seen is the
book by John Francis Bannon entitled: The Spanish Borderlands Frontier,
1513-1821 . It was published in 1970."
Even TCU has felt the effects of this ever-increasing surge of interest in
the Spanish borderlands. When Dr. Donald F. Worcester carne here in 1963
as Chairman of our History Department, he had done his graduate work at
the University of California under Dr. Bolton, so naturally he added a
course to cover the subject. lt is called "History 5803 The Spanish Borderlands." lt rain in the catalog for severa! years, but nobody signed up fo~
it, chiefly because the History Department was overloaded and could not
spare anybody to teach it. Finally, in the Fall of 1968, Dr. Worcester asked
me to teach it, so I had the honor of teaching the course on the Spanish
Borderlands for the first time at TCU.
It was a first time for everybody: for the students, for the school, and
for the teacher. Four students enrolled, so I assigned each of them a tenn
paper on the history of the Spanish Borderlands and one of the adjoining

ª BORGIA STECK, Francis, A Tentative Cuide to Historical Materials on the Spanish
Borderlands, Originally Published, 1943; New York, Published by Lenox Hill Pub.
&amp; Dist. Co. [Burt Franklin], reprinted, 1971.
ª CuMBERLAND, Charles C., "The United States-Mexican Border: A Selective
?uide to the Literature of the Region,U Supplement to Rural Sociology, official
Journal of the Rural Sociological Society, Comell University, lthaca, New York,
First reprinting 1965, Johnson Reprint Corporation 111 Fifth Avenue New York
N. Y. 10003, x, 236 p.
,
'
'
41

BANNON, John Francis, The Spanish Bordnlands Frontier, 1S13-1821 ... Maps
rttsearched and drawn by Ronald L. ]ves, Northern Atizona University, New York,
Holt, Rinehart and Winston, 1970.

587

�Mexican states. All four of these papers were later accepted for
in Texana, a historical quarterly published in Waco, Texas, but
papers got lost, so that reduced our score to seventy-five percent.
of the students, the tilles of their papers, and the dates of their
were as follows:

publication
one of the
The names
publication

l. William Robert Davis, "The Spanish Borderlands of Texas and Chi-

huahua," Texana, Vol. IX, No. 2 {1971), pp. 142-155.
2. Vincent Paul Kramer, "The Spanish Borderlands of Texas and Tamaulipas," Texana, Vol. X, No. 3 (1972), pp. [260]-272.
3. Linda Lee Maxwell, "The Spanish Borderlands of Texas and Nuevo
León." Editor Dayton Kelley accepted this paper for publication, but
Miss Maxwell had lent it to a frienda, and the "friend" lost it.
4. Gary Bert Stames, "The Spanish Borderlands of Texas and Coahuila,''
Texana, Vol. X, No. 1 (1972), pp. [20]-29.
Gary Stames went on to do his doctoral clissertation on the Spanish Borderlands, under the direction of Dr. Worcester. Whert Gary asked me to recommend a topic, I suggested that he write about Juan de U galde, the man
for whom the city of Uvalde, Texas, was named, so his dissertation was
entitled: "Juan de Ugalde (1729-1816) and the Provincias Internas of Coahuila and Texas,'' 1971. Then we sent it to Lic. Carlos J. Sierra in Mexico
City, who had it translated into Spanish and published by the Mexican
Government.

At this point I should mention that a complete list of ali the theses and
dissertations accepted at TCU concerning Mexico and its relations with
Spain and Texas will be found in No. 2 of the Mexican Monograph Series,
published by the TCU Press."
Before passing on to the next major topic, we should like to refer back
for a moment to Dr. Choate's desire to leam more about articles and
literature that were contemporary with the frontier process in the Southwest.
The official printed sources for material concerning Texas during the Spanish
period are the Gazeta de México, 1784-1821, and the Diario de México,
1805-1807, both of which were published in Mexico City. There are núcrofilm copies of these in the TCU Library.
"

SILVA DE RooRÍoUEZ,

Cecilia, Vida y obras de ETmilo Abreu G6mez, Forth Worth,

Texas Christian University Press, 1975, pp. [viii]-[xvi], Mexican Monograph Series,

No. 2.

588

However, the researcher should bear in mind that a decree published
in Spain or reprinted in Mexico City did not actually go into effect in Texas
until it was read aloud by the town crier as he rode through the streets on
horseback. To find out when it was actually proclaimed in each community,
we have to look at the manuscript note added at the end of the printed
document. We shall explain later where to find these sources.
There were sorne unofficial attempts to set up presses in Texas toward
the end of the Spanish period, but they clid not bear much fruit. José Alvarez
de Toledo brought a press to Nacogdoches in 1813 and set up the first
issue of a newspaper to announce his invasion, but he got chased back across
the $abine to Natchitoches before he could print it.
A young Spanish general, Francisco Xavier Mina, brought Samuel Bangs
and his press to Galveston Island in 1817, and Bangs printed a manifesto
for him there before they continued on clown the coast and entered Mexico.
Then General James Long brought a press to Nacogdoches in 1819 and
published at least three issues of a newspaper there, but he was driven out
again that same year.
The next report of printing in Texas &lt;loes not come until 1823, when a
printer named Asbridge operated a press for a short time a San Fernando
de Béxar, but that was after the Spanish period had formally ended."
Consequently we see that there was no printing press in continuous operation in Texas to publish accounts of events as they happened under the
Spanish regime.
Nevertheless there were a number of official tours of inspection which
produced extensive manuscript reports that were printed later, and we are
going to mention a few of those now, listing them in chronological order
accorcling to the period covered rather than by date of publication:
The accounts of the explorations and settlement of Texas during the
period between 1688 and 1694 were published by Lino Gómez Canedo in
1968."
"' SPELI,, Lota M., Pioneer Printer: Samuel Bangs in Mexico and Texas, AustinJ
University of Texas PressJ 1963, pp. 3-19, 69.
" GóMEz CANEDO, Lino, ed., Primeras exploraciones y poblamiento de Texas,
1686-1694, por Lino G6mez Canedo, Academy of American Franciscan History,
Washington, D. C., U. S. A ., Monterrey, Instituto Tecnológico y de Estudios Supe•
rieres de Monterrey, 1968, Serie Historia, N. 6.

589

�The acl!v1b.es of the Alarcón Expedition, 1718-1719, are covered in the
diary kept by Fray Francisco Céliz, published by The Quivira Society in
1935. That diary tells about the founding of the Mission of San Antonio
de Valero, on May 1, 1718, and the Villa de Béjar, now known as San
Antonio, on May 5 of that same year."
These chronicles of the conquest of Texas do not always turn out to be
as dry reading as their titles seem to indicate. Take, for instance, the Céliz
description of the dangers and difficulties encountered in crossing the Guadalupe River while it was on a rise. Here is his eyewitness description:
... Jt so happened that after we had seen the swollen river and had
investigated to see if it could be crossed or gone around, and had found
no recourse what-soever, the melancholy and sadness that fell upon
the governor was so great that in his heart he felt no less than that the
last days of his life had arrived; and thus, observing the obligations
of a Catholic in such danger, he wanted to prepare himself, calling
his secretary and dictating to him sorne things that had to be done if
God should take him upon crossing this river. lt so happened that,
twénty-four buzzards having come to tarry e/ose to where we were
stopping, the governor asked the father chaplain, "Father, what are
those birds looking for?" To which the father replied, "They may have
come to make happy over the funeral rites of somebody present," at
which the anguish was even greater, even before entering the water.
He began, therefore, to cross with great difficulty, and th e greatest
fatality would have befa/len. us that can be imagined had not God
and the most holy Virgin extended the arms of their omnipotence and
merey to protect and favor the governor against the extreme/y dangerous situation in which he found himself. He, having started to cross
on the strongest horse that could be found, carried on the haunches
the sergeant of the company. U pon arriving at the opposite bank, after
having crossed most of the river, he reined the horse back, and, the
current catching its haunches, it was swept downstream with both
riders submerged and grasping the horse for about half the distance
of a musket-shot. At this place they carne up still holding on to the
horse, and, going down again, they lost their grasp on the horse, and
the water carried them submerged for more than another half the
41
illuz, Fray Francisco, Diary of the A.larc6n expedition into Tuas, 1718-1719,
... Translated by Fritz Leo Hoffman, Los Angeles, The Quivira Society, 1935; photooffset reprint, Amo Press, New York, 1967, p. 23.

590

distance of a musket-shot where they again arose. The anxiety they
experienced may well be imagined, especially since the governor, who
was dressed, did not know how to swim. And, although the said sergeant knew how to swim well, this would not have enabled him to
rescue himself, because of the great force of the water, if here God
had not performed a miracle through the intercession of His most
pure Mother who provided them with two savin branches to which
they held on, and from there, because of the great depth, they were
rescued by ropes. After this miraculous ocurrence, I have asked the
gouernor several times about the case, and he has always assured me
that he does not know how he went [down the stream], whether under
the water or over the water. The truth is that those who saw him
say that he went downstream motion/ess, ali of which proves that it
was entirely a miracle, because the rescue could not have been attributed
to natural causes, especially when the horse with the saddle nevermore
turned up and the governor lost the buttons off his pants, thus forming
a sort of hall and chain on his feet. [For ali of this] we thank unceasingly on/y God and His most holy Mother, and, moreover, we invoke their
favor in the furtherance of this expedition and [place the] conques/
under their charge. Furthermore, although [the governor] carried in
his pocket a small silver box with the rosary and the prayer book
in which the most holy Virgin is praised, they not only did not fall
into the water when his pants carne down, but the prayer book did
not euen get wet . ..."8

Next comes the account of the Rivera Expedition, which extended from
1724 to 1728. His engineer, Francisco Álvarez Barreyto, made a map of
the Texas frontier in 1727. Rivera's report resulted in the moving of three
East Texas mi.ssions to San Antonio in 173 l."
Between 1735 and 1740 the Governor and Captain General of the Nuevo
Reino de León, Don Josseph Antonio Fernández de Jáuregui Urrutia, wrote
e series of descriptions of Nuevo León, in an attempt to get the Viceroy, or
the King of Spain, to strengthen the defenses aJong the northern frontier.
I found a copy of these reports in the Béxar Archives at the University of
• Ibid., pp. 53-55.
• RIVERA, Pedro de, Diario y derrotero de lo caminado, visto y observado en la
visita que hizo a los presidios de la Nueva España Septentrional .... Con una introducción 'Y notas por Vito Alessio Robles, México, D. F., Secretaría de la Defensa
Nacional, Dirección de Archivo Militar, Taller Autográfico, 1946.

591

�Texas in Austin, and, when I called it to the attention of Professor Eugenio
del Hoyo, Custodian of the Rare Book Room at Monterrey Tech, he suggested that we collaborate in editing the volume, he being responsible for
the Spanish version, and I for the English translation. The Spanish edition
carne out in 1963, as the first volume in the History Series of Monterrey
Tech, and the English translation was published the next year. These volumes
are particularly importan! because they contain the earliest known map of
Nuevo· León, plus the southem part of Texas.'°
A similar description of Nuevo León, Coahuila, Nueva Extremadura, and
Texas, was published in 1739 by Don Antonio Ladrón de Guevara. lt was
edited by Andrés Montemayor Hemández and reissued by Monterrey Tech
in 1969."
The next major account was written by Nicolás de Lafora, engineer and
map maker for the Marqués de Rubí, who inspected the Interior Provinces
between 1766 and 1768." This account was translated into English by Lawrence Kinnaird and published by The Quivira Society in 1958."

As a result of this tour of inspection by Rubí, the King of Spain issued
Joseph Antonio, Descripci6n del Nuevo Reino
de Le6n /1735-1740) ... Edici6n de Malcolm D. McLean .. y Eugenio del Hoyo
... , Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
•

FERNÁNDEZ DE JÁuREOUI URRUTIA,

de Monterrey, 1963, Serie Historia, No. 1, Description of Nuevo Le6n, México
(1735•1740) by Don Joseph Antonio Fernández de Jáuregui Urrutia, Governor and
Captain General. Edited by Malcolm D. McLean, Texas Christian University, Forth
Worth, Texas, U. S. A., and The Summer School o/ the Instituto Tecnol6gico y de
Estudios Superiores de Monterrey, Nuevo Le&amp;n, Mixico, and Eugenio del Hoyo, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores, Monterrey, Nuevo León, México. Translated by Malcolm D. McLean, Monterrey, The Sumroer School of the Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1964.
11 Noticias de los poblados de que se compone el Nuevo Reino de León, Provincia
de Coahuila, Nueva-Extremadura, y la de Texas (1739), por Don Antonio Ladrón de
Gueuara. Con un apéndice documental. Edición de Andrés Montemayor Hernández.
In memoriam José Miranda, 1903-1967, Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1969, Serie, Historia, No. 10.
ª LAFORA, Nicolás de, Relación del viaje que hizo a los Presidios Internos situados
en la frontera de la América Septentrional Perteneciente al Rey de España. Con un
liminar bibliográfico y acotaciones por Vito Alessio Robles, México, D. F., Editorial
Pedro Robredo, 1939.
63 The Frontiers of New Spain. Nicolás de Lafora's Description, 1766-1768. Lawrence Kinnaird, Berkeley, The Quivira Society, 1958; photo-offset reprint, Amo Press,
1967. Quivira Society Publications, Managing Editor, George P. Hammond, volume XIII.

592

a set of regulation~ for the fifteen presidios which were to
the _no':1em frontie~ of New Spain, extending from Altar
Balua m Texas. Ongmally puhlished in Madrid in 1772,
went through many ed11.ions, and the line of presidios was
a few exceptions, until about 1850."

be formed along
in Sonora to La
this Reglamento
maintained with
'

An English 1:'"anslation,_ based on an edition cprinted in Mexico City in
1834, was published by Sidney B. Brinckerhoff and Odie B. Faulk in 1965
as part of their volume entitled Lancers for the King."
'

When Teodoro de Croí,, carne to New Spain in December 1776 a th
1
• dC
d
,se
n~w y appomte
omman ant General of the Provincias Internas, he deaded to ':"ake a tour of, inspection and requested a friar to accompany him
":' chaplam. Juan Agustín Morfi was recommended and accepted the posi~on. The group set out frorn Mexico City on August 4, 1777, and arrived
m San Antonio, Texas, on New Year's Day, ¡ 778, then turned westward
and inspected the entire northern frontier along what is now the MexicoUnited States border, passing through the Big Bend and continuing on to
Arizpe, Sonora. Morfi retumed along the west coast to Mexico City where
he arrived on June 1, 1781.
'
Therefore the best official, eyewitness account of what was going on ali
along_ the '.outhem. border of the United States two hundred years ago is
contamed m the d1ary Father Morfi kept on that trip. Professor Eugenio
del Hoyo and I also collaborated in editing that volume, which was published
by Monterrey Tech in 1967, under the title of Diario y Derrotero (17771781 ), por Fran Juan Agustln de Morfi."
Another importan! step carne in 1786, when Bernardo de Gálvez, the
Viceroy of Mexico, published his instructions for governing the Interior
Provmces of New Spain. He had become conspicuous earlier for his aid to
WAGNER, The S~anish Soutliwest, 1542-1794, Part II, pp. [466]-470.
BRINCKE~HOF~,. S1dney B. and FAULK, Odie B., Lancers for the King; .A. Study
of the Fronhe~ Military System of Northern New Spain, With A Translation of the
Ro!·al Reg~lat10ns of 1772 . . .. Foreword by Kieran McCarty, O. F. M .., Phoenix
:

Anzona Historical Foundation, 1965, pp. 11-67.
'
r.t D_iario y Derrotero (1777-1781)
por Fray Juan Agustín de Morfi Edici6n de
Eugemo del Hoyo, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores Monterre" N
Leó M'
M ¡
,
,, uevo

. ti,
c.-:., Y a colm D. McLean, Tex~s Christian U-niversity, Forth Worth, Texas,
L. S. A., )1 Escuela de Verano del Instituto Tecnológico y de fütudios Superiores
Mo1:terrey, Nuevo León, Méx ., Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnol6gic~
Y de Estudios Superiores de Monterrey, 1967, Serie Historia, No. 5.

593
humanitas.-38

�the Americans during the American Revolution, and he had also ordered
a survey of the Texas coast, during which Galveston Bay was named in his
honor. This book, translated and edited by Dr. Donald E. Worcester, was
published in 1951 by the Quivira Society."
Now that we have mentioned the principal eyewitness accounts, !et us
take a look at sorne of the early histories. We . shall begin with Father Morfi's
history of Texas, which Dr. Carlos E. Castañeda discovered in manuscript
forro in 1931. He translated it into English and got The Quivira Society
to publish it in 1935 with this title: History of Texas, 1693-1779, by Fray
Juan Agustín Morfi.••

A highly readable regional history of the borderlands from a different
point of view is Paul Horgan's two volume work entitled: Great River, The
Rio Grande in North American History, which carne out in 1954. lt won
both the Bancroft and the Pulitzer prizes in History. The first volume is subtitled: Indians and Spain, while the second is devoted to Me.deo and the
United States.••

Another treatment, from the Nuevo León point of view, is the volume
published in 1961 under the title of Historia de Nuevo Le6n, containing
information concerning Coahuila, Tamaulipas, Texas, and New Mexico,
written in the seventeenth century by Captain Alonso de León, Juan Bautista Chapa, and General Fernando Sánchez de Zamora.'°
" Instructions for Governing the Interior Provinces of New Spain, 1786. By Bernardo de Gdlvez. Translated and Edited by Donald E. Worctster, Ph. D., Berkeley,

The Quivira Society, 1951.
• MoRFI, Juan Agustín, History of Texas, 1673-1779, by Fray Juan Agustín Morfi,
Missionary, Teacher, Historian Translated, with Biographical lntroduction and Annotations, by Carlos Eduardo Castañeda, Latin American Librarian, University of
Texas, Albuquerque, The Quivira Society, Society, 1935. In two parts with continuous pagination. Quivira Society Publications, Volume VI. Facsimile reprint by
Amo Press, 330 Madison Avenue, New York, N. Y., 10017.
• HoaoAN Paul, Great River, The Rio Grande in North American History, by
1
Paul Horgan. Volume One. Jndians and Spain, New York, Rinehart &amp; Company,
lnc., 1954. Volume Two. Mexico-, and the United States, 1954. First paperback edition published in 1968 by Funk &amp; Wagnalls, A Division of Reader's Digest Books,
lnc., 2 vols.

Israel, ed., Historia de Nuevo Le6n con noticias sobre Coahuila,
Texas y Nuevo México, escrita en el siglo XVII por el Cap. Alonso de León, Juan
Bautista Chapa y el Gral. Fernando Sánchez de Zamora. Estudio preliminar y notas
de Israel Cavazos Garza, Monterrey, Gobierno del Estado de Nuevo Le6n, Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo Le6n, 1961, Biblioteca de Nuevo
• CAvAzos GARZA,

A ~ey of The Last Years of Spanish Texas, 1778-1821, was ublish d
by Odie B. Faulk m 1964.61 From the dates g¡·
p . e
intended to take
th
.
ven, one can see that it was
. .
up e story approxunately where Father Morfi left off and
bnng ,t up through the consummation of Mexican independence from Spain.
A very thorough study _of the early history of Nuevo León, and its relationship to Texas. was published by Professor Eugenio del Hoyo in 1972 It
covers the penod from 1577 through 1723 _.,
·
The Spanish_ conqu~st of the Southwest, particularly as it affected the
Ind1~ns, and w1th special emphasis on the relations between Texas and New
MeXJco,¡ " ·descnbed
H
th m a book published in 1975 bY El"12abeth A. H. John
. er vo urnmo~s, oroughly documented study is entitled: Storms Brewed
'.n Other Mens Worlds: The Confrontation of Indians, Spanish and F
h
in the Southwest, 154().1795."
'
rene
Finally, to bring this survey right down to the minute we wish to mentio
the
~n "The Significance of the Spanish Borde;lands to the Unite:
States,_ wh1ch was read by Dr. Donald E. Worcester, President of the Western
· ·
. History Assoc1ation,
at their Annual Conference in Tulsa Oklaho
m October of 1975.••
'
ma,

P~r"

Now. !et us consider a few examples of things left to us by the Spaniards
whose mfluence has continued clown to the present day.
First of ali _we should mention those Spanish land grants that still appear
on the maps m the General Land Office. According to Jerry Sadler, Comrmss10ner of the General Land Office: "In three h un d red and twenty•five
·
years, Spain and Mexico awarded 26,280,000 acres of Texas Jand t
t · · s11·
o promo e c1tJ.zen 1p and encourage immigration,,, as
Mn tFAULK,
&amp; C Odie B., The Last Years o/ Spanish Te""as
• , 1778-1821 ... , London,
~u on
o., 1964, Studies in American History, No. 4.
Hovo, Eugenio del' . . . Hºts t ona
· d e¡ N uevo Reino
·
de Le6n (1577-1723)
2 tomos, Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Est ¿·
S
: · ·•
deª Monterrey, 1972, Serie Historia, No. 13.
u 10! upenores
. JOHN, Elizabeth A. H., Storms Brewed in Other Men's Worlds· Th·
llon of J dº
h
·
..,

s

·

eon¡ron 1a-

n ians, panas , and French in the Southwest J540-1795 Coll
,
,
ege
T exas A &amp; M, University Press 1975

.. w

J

s ·

tat10n:

•

United ORCEST:~, Donald E., "T~e ~ignifícance of the Spanish Borderlands to the
Sta.tes, The Western Historical Quarterly Vol VII N0 (J
!976
PP· [5]-18.
'
·
'
·
anuary,
,
A:!AD~:~e!:1"r:a~rn07r~sionTerhof thSe Genferal Land Office, History of Texas Land,
ice,
ee tate o Texas, no date.

León, No. l.

595
594

�was carried over into the Constitution of 1869 and our presenl Constitution
of 1876. This constitutional provision had retrospective effect, and hence,
for ali lands which passed from the sovereign prior to the effective date of
the Constitution of 1876, the landowner was given complete ownership
of the minerals they contained. 70 For an interesting artistic, and enlightening
treatment of this subject, see Walace Hawkins, El Sal del Rey, Fixing title
to, a volume published by the Texas State Historical Association in 1947. 71

Each of these grants is listed and described in Virginia H. Taylor's book
on The Spanish Archives of the General Land Office of Texas." It is also
possible to huy from our General Land Office a base map for each of the
254 counties in Texas showing exactly where these land grants were located.
Most states do not have maps of this nature because they did not retain
their public lands when they entered the Union.
One 0 ¡ the richest parts of our Spanish heritage is the vast collect!on of
stories about buried treasure. J. Frank Dobie first became famous nationally
when he published his book called Coronado's Children, Tales of Lost
67
Mines and Buried Treasures of the Southwest.

Whenever Spain1s influence on Texas is mentioned, sorne one almost in•
variably mentions the Spanish mustangs. It is true that the Spaniards brought
the horse to America. For the stories about those horses in Texas, see The
Mustangs, by J. Frank Dobie. 72

There were Spanish legends about other things besides buried treasure,
too, many of which appeared in the Publications of the Texas Folklore
Society. The first thirty-six volumes have been thoroughly mdexed by James
T. Bratcher, a TCU graduate, so a researcher interested in that sub¡ect
should begin with his Analytical Index to Publications of the Texas Folklore

For an artistic novel concerning the breeding of fine horses along the
northern frontier of New Spain, you can spend a very en joyable time reading
and admiring the illustrations in Tom Lea's The Hans of Cantú."
Almost sirnultaneously with the horses carne cattle, or, as they were more
specifically known in Texas, the longhorns.

Society."

More visual evidence of the gold lelt here by the Spaniards is contained
in Jerry Sadler's pamphlet entitled: Treasure Tempest in Tex":. It shows
actual photographs of gold objects found in severa! sunken Sparush galleons
09
that were discovered off Padre Island.
Another thing that we inherited from Spain had to. &lt;!o with min~ral
rights, a subject of increasing importance, since approxunately tw~-thtrds
¡ the 254 counties in Texas produce oil. U nder the laws of Spam and
0
Mexico mines and their metals or minerals did not pass by the ordinary
grant ;f the Iand without express words of designati?n. In ?ther wo_rds, a
grantee 0 ¡ Iand from the sovereign of the soil had no mterest m thc mmerals
in the Jand unless that interest was expressly granted.

In the State Constitution of 1866, however, the state released to the
owner of the soil ali mines and mineral substances thereon. This change
•

TAYLOR,

Virginia H. 1 The Spanish Archives of the General Land Office

0

f

Texas Austin The Lone Star Press, 1955.
~ D, IE J' Frank Coronado's Children Tales of Lost Mines and Buried Treasures
OB,.
hC
1J
of the Southwest, by J. Frank Dobie, Author of "A Vaquero of the Brus
ountry.
Jllwtrated by Ben Carlton Mead, New York, Grosset &amp; Dunlap, 1930.
• BRATCHER James T., Analytical Index to Publications of the Texas Folklort
Society, Volu~es J-36, Dallas, Southem Methodist Universi~ Press, 1973.
e
11
• SADLER, Jerry, Commissioner of the General Land Office of Texas, Treos r
Tempest in Texas, no place, no publisber, no date.
J

596

,

Mr. Dobie did a book on that subject also, and, as you might expect, it
was called The Longhorns. That book, in turn, had an impact on Texas
art, since it was beautifully illustrated by Tom Lea, and the frontispiece
reproduces, in ful! color, the mural entitled "The Stampede" which Lea
painted in the U. S. Post Office at Odessa, Texas."
Usually we think of the longhorns as steers that were driven up the trail
to market, but there were also Spanish bulls that had an irnpact upan our
Texas culture. For instance, when the citizens of Texas learned that their
Spanish king, Philip V, had died in 1746, and that Ferdinand VI had becn
proclaimed as the new king, part of the festivities in San Fernando de Béxar
(present San Antonio, Texas) included bullfights on five successive days."
~

Handbook of Texas, II 1 212-213.

n liAwKtNs, Walace, El Sal del Rey, Fixing title to, Austin, Texas State Historical

Association, 1947.
11
DoBtE, J. Frank, The Mustangs, by ]. Fran Dobie. Jllustrated by Charlts Banks
Wilson, Boston, Little, Brown and Company, 1934.
n LEA, Tom, The Hands o/ Cantú [by] Tom Lea, illustrated by the author ... ,
Boston, Little, Brown and Company, 1964.
tt DoBm, J. Frank, Tht Longhorns, by J. Frank Dobie. Illustrated by Tom Lea,
Boston, Little, Brown and Compnay, 1941.
:i McLEAN, Malcolm D., "Moros y cristianos en Texas," Anuario Humánitas 1968,
Monterrey, Centro de Estudios Humanísticos, Universidad de Nuevo León, 1968,
pp. 477-480.

597

�Also Mr. R. B. Blake, a historian of the Nacogdoches area, told me that
the remains of a bullring in Nacogdoches were clearly visible until well
up into the present century.
In Texas literature it was Tom Lea who paid the noblest tribute to The
Brave Bulls in a novel published in 1949."

Of course, once the Spaniards had introduced hoi,es and cattle into Texas,
the next development was ranching. For an extensive treatment of this
subject see Toro Lea's two-volume work on The King Ranch, which coveIS
77
every possible aspect of ranching as a way of life in Texas.
Another cultural asset that we inherited from Spain in Texas is the Spanish
language. In the U. S. Department of Commerce 1970 Census o/ Population
there is a table showing the "Mother Tangue of the Population by Nativity,
Parentage, and Race," based on the state standard metropolitan areas of
250,000 or more, and it shows 1,793,462 persons whose mother tangue is
Spanish, compared to 8,316,021 whose mother tangue is English, out of a
total population of 11,195,416.76 In other words, about 16 percent of the
total population in the metropolitan areas of Texas today speak Spanish
as their mother tangue. If we bear in mind that many thousands more must
be in the rural areas, employed on farms or ranches, the total number of
Spanish-speaking pei,ons becomes even more impressive.
Dr. E. Bagby Atwood published a book on The Regional Vocabulary o/
Texas in 1962, and it contains a map showing the geographic distribution
of the Latín population by counties. With a single exception, all of the
counties containing 12 percent or more of Latins in their total population
19
are located south of a line drawn from El Paso due east to Nacogdoches.
A study of the Spanish-speaking people of the entire United States, orig" LEA, Tom, The Brave Bulls, a Novel, Boston, Little1 Brown, 1949. A serial version
appeared in the Atlantic Monthly.
n LEA, Tom, The King Ranch. Research [by] Holland McCombs. Annotation [b11
Francis L. Fugate. Maps and Drawings by th, Author, 2 vals., Boston, Little, Brown1
195 7. lssued in a case.
n 1970 Census of Population. Volume 1. Characteristicr of the Population. Part
45. Texas. Section 2. Issued May, 1973, [Washington, D. C.1, U. S. Department of

Commerce 1973, Table 142, Texas 45-1291.
1
" ATWOOD, E. Bagby, The Regional Vocabulary of Texas ... , Austin, Univenity

inally published in 1949 and reprinted in 1968, 1969, and 1970, is the book
called North from Mexico, by Carey McWilliams'º
Our Spanis~ background is also reflected in our literature. For a good
coverage of this sub¡ect, see the volume entitled: The Southwest in Literature, An Anthology /or High Schools, edited by Mabel Major and Rebecca
W. Srruth, both membei, of the Department of English at Texas Christian
Unive~sity. This book includes a section on "The Inheritoi, of Old Spain.""
A revtsed ed1t10n appeared in 1948, with the title changed to read: Southwest Heritage, A Literary History with Bibliography, and the name of T.
M. Pearce, of Toe Univei,ity of New Mexico, was added as the third
editor." A third edition carne out in 1972. Both the second and third editions have been expanded to include sections on "Narratives of the Spanish
Explorers and Colonizers," and "Spanish Folk Dramas, Songs, and Tales." "

h

was about 1930 that J. Frank Dobie had a brief guide to books concerrung the Southwest mimeographed to use in his course of "Life and
Literatu'." in the Southwest," and in 1931 it was included by John William
Rogers m a booklet entitled: Finding Literature on the Texas Pfains. Subs~qu~ntl'. Mr. Dobie revised and extended the guide three or four times,
d1str1butmg two or three thousand copies of the mimeographed forms, but
fmally the gu1de grew to be so long that he decided to print it.
. The lii,t printed edition appeared in 1943, in paperback form, under the
title of a Guide to Life and Literature of the Southwest, with a Few Observations. It was adorned with illustrations by Peter Hurd Howard C k
G
.
,
oo'
eorge Catlm, Tom Lea, John W. Thomason, Edward Borein, Charles M.
~ McWILLIAMS, Carey, North from Mexico: the Spanish Speaking People of the
Un_u_ed States, by Care1 McWilliams, with an Introduction to the Greenwood Reprint
Edih~n. by the Author, New York, Greenwood Press, Publishers, Third Greenwood
Reprmtmg, 1970
11
MAJOR, Mabel and SMITR, Rebecca W., eds., The Southwest in Literature An
Ánthology for High. Schools. Edited by Mabtl Major and Rebecca W. Smith, oÍ the
Department of English, Texas Christian University New York The Macmilla C _
pany, 1929.
,
'
n om
12

MAJ~R, Mabel; SMITH, Rebecca W. and PEARCE, T. M., eds., Southwest Heritage~ A ~Uerary History with Bibliography. [Edited by] Mabel Major, Texas Christian
Univernty; Reb~cca _W. Smith, Formerly of Texas Christian Uniuersity, and T. M.
Pearce, The Un~vers,ty of New Mexico, Revised Edition, Albuquerque, The University of New MeXIco Press, 1948.
." M.~J~R, Ma~el and Pu.RcE, T. M., eds. , Southwest Heritage, A Literary History
ant.h Btbliographies ... , Third Edition, Revised and Enlarged; Albuquerque, Univers1ty of New Mexico Press, 1972.

of Texas Press, 1962, p. 13.

599
598

�Russell, William R. Leigh, Ross Santee, Herbert Roese, Blanding Sloan,
Harold Bugbee, W. Herbert Dunton, Will James, Toro Smith, and Alexan•
dre Hogue. This Guide contained a bibliographical section on the "MexicanSpanish Strains.' 1 H

Far an example of the impact of Hispanic culture upan our literature
during the past few years, see Literatura chicana, texto y contexto; Chicano
Literature, texto and context, by Antonia Castañeda Shular, Tomás YbarraFrausto, and Joseph Sommers. 90

Another edition was brought out in 1952, "revised and enlarged in both
knowledge and wisdom,'' with the main text expanded from 111 to 195
pages, and using different illustrations. Mr. Dobie's course, and this Gflide,
have exercised a greater influence on the reading habits of young people
in the Southwest than any other work that we have seen. The popularity of
the Guide is attested to by the fact that the copy we have before us is the
Sixth Printing ( 1969) of the second · edition."

A good companion volume is Jane Mitchell and Gilbert R. Cruz, A
Comprehensiue Chicano Bibliography, 1960-1972.91
On the lighter side, we should point out that the Spaniards also exercised
an influence on Texas cooking. See, for example, the handsomely printed
and illustrated volume by Mrs. Sarah Margan entitled: The Saga of Texas
Cookery . .. , which has a chapter devoted to "The Spaniards in Texas.",.

Meanwhile, in 1937, another bibliography on Books of the Southwest had
appeared. It was by Mary Tucker, and, although it was published in New
York City, it was actually printed in Germany. It contained a section on
Spain in the Southwest," with subdivisions on "Exploration and Development," "Spanish Missions and Missionaries," and "Spanish Arts." 86

Now we want to mention a few books about the principal settlements
that were established by Spain in Texas, taking them up in the chronological
order in which the various communities were settled, since that is the way
they should be read in order to see how each development contributed to
the advancement of civilization in Texas.

The next book of a similar nature was The Booklouer's Southwest (1955),
by Walter S. Campbell, more populady known under his pen name of
"Stanley Vestal," but it devotes only two pages to the Spanish-Americans. 87

First comes El Paso, Texas, which, although the official date for its founding is given as 1827, actually grew out of the settlement on the other side
of the Rio Grande, known first as Paso del Norte, and later as Ciudad
Juárez. That is why C. L. Sonnichsen called his book Pass of the North,
Four Centuries on the Rio Grande. It is a handsome publication, lavishly
illustrated with photographs, and each of the chapter initials, done by José
Cisneros, is a work of art in itself. His chronicle of El Paso begins in 1571
and ends in 1917, when the old days and ways were about over."

11

Then carne The Southwest in Life &amp; Literature . .. (1962), compiled and
edited by C. L. Sonnichsen. lt has a section on the "Conquistadores"
and another one on "The Spanish Legacy." 88
A still more recen! treatment is the Soulhwest Writers A11thology ( 1967),
edited by Martin Shockley. 89
M DOBIE, J. Frank, Guide to Life and Literature o/ the Southwest, with a Few
Observations ... Jllustrated, Austin, The University of Texas Press, 1943.
91 DoBIE, J. Frank, Cuide to Life and Literature of the Southwest, Revised and
enlarged in both knowledge and wisdom, 1952, ed., Sixth Printing j Dallas, Southern
Methodist University Press, 1969.
• TucKER, Mary, Books of the Southwest, A General Bibliography, New York
City, J. J. Augustin, Publisher [1937]; printed in Germany by J. J. Augustin-HamburgNew York.
17 CAMPBELL, Walter S. (Stanley Vestal), The Book Lover's Southwest, A G1tide
to Good Reading, Nonnan, University of Oklahom:1 Press, 1955, pp. 120-121.
as SoNNtCHSEN, C. L., The Southwest in Lije &amp; Literature, A Pageant in Seven
Parts. Compiled and Edited by C. L. Sonnich.ien, New York, The Devin-Adair Company, 1962.
• SHoCKLEY, Martin, Southwe.it Writers Anthology, by Martin Shockley, North
Texas State University, Austin, Steck-Vaughn Company, 1967.

600

Next was the Mission San Juan Bautista, founded in 1699. It wasn't on
• CA.STAÑEDA S~uLAR., Antonia; YBARRA-FRAUSTo, Tomás and SoMMER, Joseph,

eds., Literatura chicana, texto y contexto; .. .text and context, Chicano Literature,
Englewood Clüfs, New Jersey, Prentice~Hall, Inc., 1972.
n MtTCHELL TALBOT, Jane and CRUZ, Gilbert R., A Comprehensive Chicano

Bibliography, 1960-1972. Compiled by . .. , with a Foreword by Edward Simmen,
Austin, Jenkins Publishing Co., The Pemberton Press, 1973.
n MoROAN, Sarah, The Saga of Texas Cookery, An Historical guide of more than
one hundred twenty recipes illustrating the French influence on Texas cuisine the
Spanish influence, &amp; th.e Mexican, including also contributions from the Eu,;pean
.iettlers in the Republic o/ Texas &amp; from the resourceful Southerner.1 during the Confederacy, as well'as from Texans of every sort right down to the present . .. , Austin,
The Encino Press, 1973.
11

SoNNIOHSEN, C. L., Pass of the North, Four Centurie.1 on the Rio Grande El
1
Paso, T~ Western Press, The University of Texas at El Paso, 1968. Map and

cbapter m1bals by José Cisne1os.

601

�resulting in what one participan/ remembers ruefully as a "fete worse
than death." es

the Texas side of the Rio Grande either, but it served as the base from
which the Catholic missionary activities radiated into Texas. The definitive
work on this subject is San Juan Bautista, Gateway to ISpanish Texas, by
Robert S. Weddle."
Then carne Nacogdoches, where the first European settlement was made
in 1716. Miss Winnie Allen completed her M. A. thesis on "The History of
Nacogdoches, 1961-1830," at the University of Texas in 1925, and R. B.
Blake published a study, entitled Nacogdoches, in 1939," but the most recent
book concerning that area is called Nacogdoches-Gateway to Texas, a Bio96
graphical Directory, 1773-1849, bay Carolyn Reeves Ericson. This source
provides a veritable gold mine far genealogists.
Two years alter Nacogdoches, comes San Antonio, in 1718. lt was called
the first civil settlement in Texas because the establishment in Nacogdoches
had started out as a religious enterprise. For excellent coverage of the first
families there, see the elegantly illustrated volume by Frederick C. Chabot
entitled: With the Makers o/ San Antonio.91 Chabot succeeded in winning
the confidence of the mosl exclusive families and was permitted to publish
their family portraits.
The best general coverage of San Antonio was written by the late Charles
Ramsdell, who had the delightful gift of combining a light, whimsical style
with historical documentation. Take, for example, the following quotation
from his description of the Fiesta San Jacinto:
Children o/ the city's dancing classes participate. On one occasion
the illuminated tails attached to a group o/ little fire/lies short-circuited,

"' WEDDLE, Robert S., San Juan Bautista, Gateway to Spanish Texas, Austin,

University of Texas, 1968.
N Handbook of Texas, II 1 256.
N REEVES Ea1csoN, Carolyn, Nacogdoches-Gateway to Texas, A Biographical Directory, 1773-1849, Forth Worth, Arrow/Curtis Printing Company, Publishing Diviaion, 1974.

ll'f CHABOT, Frederick C., Wiih the Makus of San Antonio: Genealogies of tht
Earl,y Latin, Anglo-American, and German Families with Occasional Biographils,
Each Group Being Prefaced with a Brief Historical Sketch and Jllustrations, by Frederick C. Chabot, Author of varios publications Regarding The Early History of
Texas and San Antonio such as San Antonio and Jts Beginnings; Alama, Mission,
Fortress and Shrine; and Indian Exc,rpts from Morfi's Memorias, San Antonio,
Privately Pubfuhed, Printing by the Artes Gráficas, 1937.

602

For the .details concerning the missions founded by the S aniards

San Antomo area, see Father Habig's volume on The Al
p
in the
i ns,. H ¡ d"d
amo Chain of Mis'° é . S e a so 1 a separate volume entitled San Antonio's Mission San

Jos'

tate and National Historie Site 1720-1968_100

The full flavor of the contribution made by Spa . h . .
. .
rus m1ss10nanes m Texas
C
.ttre .m an
97 unusual volume published by the T exas H"is ton·ca1 Survey
omm1 ee m 1 3, under the general title of Th z
.. .
in Texas, 1716-1834 Th f
.
e acatecan Musionanes
.
e ,rst part contams excerpts from the Libros de ¡
ecretos
of
th
Mº
·
D
F B
.
e issrnnary C ollege of Zacatecas, 1707-1828, translated bos
.r. ened1ct _Leutenegger, and the second part contains a biographical di:
uonary compiled by Fr. Marion A. Habig. The 8 5" x 11"
ltºl"th f
h
II
d h ·
•
·
mu 11 ormat
..; a .ºhweEst belmhclus1on _of beautiful illustrations, plus a folding map of the
is captu d ·

pams

ta 1s ments m Texas." 101

. Chronologically speaking, the next topic that we should discuss is th M"
Sion
Señora del Espíritu Santo de z--·
_e. ISN tof Nuestra
S umga an d the Pres1d10
of
. 1722, commonly referred to as
thues ra
. . enora de Loreto' established m
e. rruss,on and presidio of La Bahía, but we are going to save that sub. ect
una! last, far reasons that will become apparent further along in this pape:.1ot

gr:p~A~;o~~~d c;,~~;dt:ª:.:.;.~~ioÁ ~ ~is~orical and

Pictorial ~uide . : , . Photo-

Texas Press 1959 p 239 San A t . C . . , _and Others, Ausbn, Umversity of
'
• ·
·
nomo onservatlon Society Edºti
• .

:u~e v;rsion, with a simplified representation of the famous ;

0

:.°"w~;

0:

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h"'1~

ron_t cover, but there Is also a paperback edition with the Al
go
cover that u sold at newsstands ,·n h
.
amo on the
•
e Clty.
H.uJG, Marion A., The Alama Chain f Mº .
A .
Five Old Missions, Chicago, Franciscan Her:d imons, . History of San Antonio's
ature, 1968.
Press, Pubhshers of Franciscan Liter1• H
.
ABIG, Marion A., San Antonio's Missio
S J é
Site 1720-1968 By Fr M · A H b.
n an os• State and National Historie
•
. anon . a ,g O F M San A t . Th N
pany, Book Publishers of the Southwest •196.8 .
.,
n orno,
e aylor Com101 Th
. 1834
e Zacatecan Missionaries in Tex'
1716
los Decretos" of the Missiona C ll as,
. Excupts from th6 uLibros de
Benedict Leutenegger and A
loD/ .z,~catecas, 1707-1828. Translated by Fr.
T
Hº
.
,
ica ic ionary by Fr Marion A H bº A .

Zogr=p~~e

exas l~toncal Survey Committee, Office of the State
.
.
. a ,g, ustm,
23. Curtis Tunnell, Series Editor Kathy F d nI Id Archeol~st Reports, Number
1973.
·
rey e e t, Techmcal Editor, Augwt,

,. H an d book of Texas, II, 1-2.

603

�That brings us to the founding of Laredo in 1755, a tapie that has been
thoroughly researched in the volume by the late J. B. Wilkinson, published
in 1975 by the Pemberton Press, under the title of Laredo and the Rio
Grande Frontier. It contains 20 pages of photographs, plus jacket and title
page illustrations by E. M. ( "Buck") Schiwetz.10 '
Two years after Laredo carne the founding of the San Sabá Mission, in
1757. Robert S. Weddle covered that under taking in his book on The San
Sabá Mission, Spanish PÍJ)ot in Texas. 10•
However, if a teacher is just beginning to struggle with the problem of
telling the story of our Spanish cultural heritage in Texas to students who
know absolutely nothing abcut the subject, he would do well to begin with
the pamphlet published in 1972 by The University of Texas Institute of
Texan Cultures, entitled The Spanish Texans. 105
The next step might be Texas and Our Spanish Southwest, by Lynn l.
Perrigo,1 08 followed by Bolton and the S panish Borderlands, with special
emphasis on the bibliography.1°'
This brings to a close our brief survey of the materials that are readily
available for studying our Spanish cultural heritage, but, for the serious
student who wants to sorne original research of his own, we can assure him
that the primary source material has scarcely been touched. In fact, it will
readily be seen, from the material to be submitted below, that less than one
iea Review in the Fort Worth Star-Ttlegram, February 8, 1976.
* WEDDLE, Robert S., The San Sabá Mission, Spanish Pivot in Texas ... Drawings by Mary Nabers Prewit, Austin, University oí Texas Press, 1964.
1111 ••• The Spanish Texans, San Antonio, The University of Texas Institute oí
Texan Cultures, 1972. "This pamphlet is one of a series prepared by the staff of the
Univenity of Texas Institute of Texan Cultures in San Antonio, This series, when
completed, will tell of the contributions made by the many ethnic groups to the
history and culture of this sate.-R. Henderson Shuffler, Executive Director."
This strikingly illustrated, clearly written study does not contain a bibliogr.1phy,
but tbe teacher needing additional information would do well to write to the late Mr.
Shuffler's successor: Mr. Jack R. Maguire, Executive Director, The University of
Texas Institute of Texan Cultures at San Antonio, P. O. Box 1226, San Antonio, Texas
78294, since tbey also sometimes follow up by doing bibliographies, or even traveling
exhibits, film strips, or movies that can be lent to schools, if there is sufficient demand.
U1 PERRIGo, Lynn l., Texas and Our Spanish Southwest, B,y Ly,m l. Perrigo, New
Mexico Highlands Uniuersity, Dallas, Banks Upshaw and Company, 1960.
317
BOLTON, Herbert Eugene, Bolton and the Spanish Borderlands. Edited and with
an introduction by John Francis Bannon, Norman, University o( Oklahoma Press, 1964.

604

percent of the available manuscript sources have been used by historians
in the past.
One very valuable listing of manuscript sources throughout the world
that are of interest for the study of Mexico (and Texas) is the Repertorio
bibliográfico published by Agustín Millares Cario in 1959. He covered manuscript collections available in Mexico, the United States, and Europe, with
particular emphasis on Spain. 10 s

Here at home the institution that has done the most to acquire material
concerning our Spanish heritage, and to rnake it available to researchers
through a number oí publications, has been the University of Texas at Austin.
These will be taken up in chronological order below, according to date of
publication.
The first volume was a Cuide to the Latin American Manuscripts in the
University of Texas Library, by Carlos E. Castañeda and Jack Autrey Dabbs,
which carne out in 1939.'º'
The next publication of a similar nature was Research Materials for the
Study of Latín America at the University of Texas (1954), by Lota M.
Spell.1"
Then in 1967 carne Dr. Chester V. Kielman's voluminous Cuide to the
Historical Manuscripts Collections in the University of Texas Library.111
108
MILLARES CARLO, Agustín, ... Repertorio bibliográfico de los archivos mexicanos Y de los europeos y norteamericanos de interés para la historia de México ... ,
México, Biblioteca Nacional de México, Instituto Bibliográfico Mexicano, 1959, No. l.
• CASTAÑEDA, Carlos E. and AvTREY DABBS, Jack (eds.), Cuide to the Latin
American Manuscripts in the University of Texas Library. Edited /or the University
of Texas and the Committee on Latin American Studies of the American Council of
Learned Societies ... , Cambridge, Mass., Harvard University Press, 1939. Miscel1.aneous Publication No. l.
"A complete list ... [wíth the exception of the Manuel Gondra papers . . acquired
alter the present Cuide was prepared] o( the manuscript sources in the University
o( Texas for the study o( tbe history and culture of Latin America and the former
provinces of Spain within tbe present limits of the United States. It represents the
accumulation of over a million pages oí original manuscripts, transcripts, typed copies,
and photostats gathered during tbe past forty years." Page vii.
ru SPELL, Lota M., ... Research M aterials for the Study of Latin America at the
University of Texas, Austin, Univenity of Texas Press 1954. Latin American Studies

XIV.

)

l

w KlELMAN, Chester V., The University o/ Texas Archives. A Cuide to the
Historical Manuscripts Collections in the University of Texas Library. Compiled and

605

�Manuscripts acquired since 1960 will be described in a second volume of
the Guide now ( 1976) being compiled and edited. 112
Retuming now to the books at the University of Texas in Austin, it is
a source of infinite satisfaction to know that the actual catalog cards of the
books in their Latin American Collection are being published in a continuing series of hefty volumes (a total of 47 up through 1973), under the tille
of a Catalog of the Latin American Collection.m
As for Spanish manuscript sources, by far the largest and most authentic
collection is the one known as the Béxar Archives, which consists of the
official Spanish documents accumulated in San Antonio de Béxar when that
city was under Spanish or Mexican rule. Although the Anglo-American
capital was established in Austin, these Spanish documents were left in San
Antonio in the custody of the Béxar County Commissioners' Court until
September 30, 1899, when the court passed a resolution transferring by
contract to the University of Texas all the collection except such documents
as would be needed in Béxar County for legal purposes.
Under the terms of the agreement, the University promised to house these
documents in fireproof vaults, to make a complete calendar of them, and
to translate the entire collection within a reasonable time. Thus the U niversity of Texas Archives received this tremendously important collection of
records, pertaining to the military, civil, and political life of the Spanish
province of Texas and the Mexican state of Coahuila and Texas from 1717
through 1836.
Severa! hundred pages of the manuscripts had already been translated
prior to 1933, but in that year the Board of Regents of the University appointed a translator and a typist on a full-time basis.'" As each volume of
Edited by Chelter V. Kielman. Preface by Dora Dieterich Bonham, Austin, University
of Texas Press, 1967.
ua Southwestern Historical Quarterly, Austin, Texas, Vol. LXXIX, No. 3 (January, 1976), p. 335.
111
Texas. University at Austin. Library. Latin American Collection, Catalog of
the Latin American Collution, Boston, G. K. Hall, 1969.
31 v.
First Supplement, 5 v.
Second Supplement, 3 v.
Third Supplement, 8 v.

(up through 1973).
u, Handbook of Texas, I, 154.

606

uanslations was completed, it was typed with severa! carbon copies, and
one copy was sent to the Béxar County Cornmissioners' Court in San Antonio.

I served as a part-time Spanish translator in the Archives from 1934 to
1937, working with a group of ten or fifteen other students under the
direction of J. Villásana Haggard, the principal translator. So many problems carne up conceming the different ways of translating certain expressions
that Mr. Haggard began to refer them to me so that we could establish a
standard procedure. I would write out a suggested solution for each point
on a separate sheet of paper and give it to Mr. Haggard. Finally he asked
me to take hame ali the separate slips of paper during the Christrnas holidays and write them up into a unified system. The result was a typed
"SPANISH ARCHIVES HANDBOOK," by Malcolm Dallas McLean.
After I Jeft the University, this "HANDBOOK' underwent severa! revisions, with Mr. Haggard adding other chapters. Finally he wrote me that
he had found an opportunity to have it published, and asked if it would be
agreeable to show our names on the tille page as joint authors, to which
I readily agreed. The book was published in 1941 by the Institute of LatinAmerican Studies of the University of Texas, under the title of Handbook
for Translators of Spanish Historical Document, by J. Villasana Haggard,
assisted by Malcolm Dallas McLean. 110
Since this was the only that had ever been published for this specific
purpose, it soon went out of print. Toe Texas Christian University Press has
obtained permission from the University of Texas Press to bring out a second
edition, but pressure of other duties so far has prevented me from preparing
the manuscript. Meanwhile, whenever researchers write in for a copy, I suggest that they borrow a copy of the first edition through inter-library loan
and xeorx it.
At the end of the Second World War I retumed to the University of
Texas as the principal Spanish translator for the Béxar Archives, and during
the four months that I was there (September through December of 1946)
I translated four volumes. Also I introduced the practice of sending the
table of contents for each volume to the Texas State Historical Association
so that it could be published in the Southwestern Historical Quarterly, thus
U1 IúooARD, J. Villasana and DALLAS McLEAN, Malcolm, Handbook for Tran~
slators of Spanish Historical Documents, By J. Villasana Haggard, Translator of the
S;anish Archives of Texas, The University of Texas, Assisted by Malcolm D. McLtan,
Archivist, Tht San Jacinto Musem of History, Austin, Archives Collection, The Univenity of Texas, 1941. Photoprinted by Semco Color Press, Oklaboma City.

607

�notifying researchers when the material became available in English translations.
The greatest break-through for researchers, however, carne when the
National Historical Publications Commission agreed to sponsor a microfilm
edition of the Béxar Archives. Dr. Chester V. Kielman became the project
director, and Miss Carmela Leal became thc principal manuscript preparator
and project supervisor. They discovered that there were more than 250,000
pages of manuscripts and more than 4,000 pages of printed material covering the period from 1717 through 1836.
The original documents were microfil.med on 172 rolls, an the contents
of each roll were summarized and published in pamphlet form.m These
pamphlets and a positive copy of the microfilm can be purchased for use
in other libraries. Texas Christian University has a complete set. Once the
researcher has selected a roll and placed it on the microfilm reader, he will
find, at the front of the roll, a calendar describing the contents of each
document, with the number of the frarne where it appears on the film.
The part of the Béxar Archives that was left in San Antonio was described
by Carlos Eduardo Castañeda in A Reporl on the Spanish Archives in San
Antonio, Texas. 117 lt describes the Spanish records in the Béxar County
Clerk's Office, under the following headings:

l. Land Grants, Deeds of Sale, Etc.
2. Wills and Estates.
3. Protocols.
4. Lands Outside of the Present Limits of Béxar County.
5. Mission Records.
6. Miscellaneous.

From August through December of 1938 I was the Field Editor in Charge
of Spanish Translators for the Texas Historical Record, Survey, and we
had a group of workers transcribing or translating sorne of these records in
the Béxar County Courthouse, but the work was not completed.
11• KlELMAN, Chester V. (ed.), Guid• to the Microfilm Edition of the Béja, A.rthives, 1717-1803 . .A University of Texas Archives Microfilm Publication. Sponsortd
by the National Historical Publications Commission. 1967, The second pamphlet, covering 1804-1821, was published in 1969, and the third, for 1822-1836, appeared in

1971.
m CASTAÑEDA, Carlos Eduardo, A R,port 011 the S;anish Archiv,s in San .Antonio,
Texas, San Antonio, Yanaguana Society, 1937.

608

In August of_ ~963, James."!· ~ight, County Clerk of Béxar County,
ueated the pos1!!on of Arch,vist m bis office and appointed Richard G.
Santos to the post Mr. Santos rnade an inventory of the collection and
recornm~nded that the documents be microfilmed. 116 The present status of
that pro¡ect can be learned by writing to the County Clerk of Béxar County
San Antonio, Texas 78204.
'
In an "Addendum" to bis report Mr. Santos mentions that the Béxar
County Clerk's Office has also acquired a microfilm copy of the "Spanish
Archives ~~ Laredo," as well as a xerox copy of the "Spanish Records at
C1ty Hall, and that plans were under way to microfilm the San Fema do
Archives, located at San Fernando Cathedral in San Antonio
n

Next to the Béxar Archives, the most importan! collection of Spanish
documents. for the history of Texas is the Nacogdoches Archives, a collecbon of offacal documents preserved at Nacogdoches during the Spanish
d
Mº
an
exican pen-~. This collection, which covers from 1737 through 1836,
was transferred to the Texas State Archives in 1878. The documents have
been typ~ and bound in eighty-nine volumes of approximately 250 pages
each. Co_p,es of these volumes may be consulted in the Eugene C. Barker
Texas History_ Ce~ter_ at the University of Texas in Austin, and at Stephen
F. Austm Uruvemty m Nacogdoches. 119 The collection has not been microfilmed. The Texas State Library is badly in need of a grant which will enable
them to bring out a microfilm edition of the Nacogdoches Archives jwt as
has already been done with the Béxar Archives.
'
The Laredo Archives, mentioned above, consist of about eight thousand
documents covering the period from 1755 through 1846. While I was working ~ Fiel~ Editor for the Texas Historical Records Survey, I was sent to
examine this collection, which had been discovered by Seb S. Wilcox. I
recommended that the collection should be transcribed, so a project was set
up under the direction of Ricardo de la Garza. Sorne 15,000 typed pages
were compl_eted, and copies were placed at Laredo and Washington, D. c.,
:'5 well _as m the Texas S~t~ Library :'""d the University of Texas Library
m. Ausu?,. The best descnp!!on of this collection is contained in Seb S.
W1lcox, The Spanish Archives of Laredo," Southwestern Historical Quarterly, XLIX (1945-1946), pp. [341]-360. 12 º
tu SANTOS ' Richard G ., "A P-limina·
n,
ry Report on the Archiva! Project in the
Office of the County Clerk ol Bexar County. By Richard G. Santos, Archivut ol
Bexar County," 1966
iu Handbook of Toas, 11, 257.
,. !bid., 11, 28-29.

609
humanitu.-39

�This collection was microfilmed by Dr. and Mrs. David M. Vigness, who
took a portable microfilm camera to the Wilcox home an~ copied ~e documents at a time when the science of microfilming was still m 1ts infancy.
Conseq~ently the lighting varied considerably, but Dr. Vigness has informed
us that sorne of the documents that he microfilmed in Laredo are not among
the originals in the collection now in the custody of the Library of St. Mary's
University in San Antonio.
Copies of thls microfilm can be purchased from the Southwest Collection
of the Texas Tech University Library in Lubbock. The TCU Library has
a copy.
Outside of Texas there is one collection of Spanish documents that deserves special mention. The Spanish Archives of New Mexico, which cover
from 1621 through 1821, have been microfilmed, and copies can be purchased
from the State of New Mexico Records Center, Santa Fe, New Mexico
87501. 111 The collection fills 22 reels. TCU . has a copy.
Now we come to ¡..a Bahía, which we mentioned earlier, but we have
purposely saved it until last because it has come to symbolize the most seriOUI
and most sustained effort to preserve our Spanish heritage, to make it known,
and to encourage further research in the field.
"La Bahía," which literally means "the bay" in Spanish, has been generally used in Texas as an abbreviation of La Bahía del Espíritu Santo, the
Spanish name for Matagorda Bay, and the term was used to apply either
to the bay or to something associated with it. The Mission of Nuestra Señora del Espíritu Santo de Zúñiga and the Presidio of Nuestra Señora de
Loreto, which were established in 1722 near the site of La Salle's Fort St
Louis were commonly referred to as the Mission and Presidio of La Bahía,
and they retained that name, even though they were moved twice:

cbanged its name to Goliad, which they considered an anagram of the name
of Father Hidalgo, "the giant (Goliath) of the Mexican Revolution." Of
course, they had to omit the silent "h,, and convert the voiced "d" sound
into a voiceless "th" in order to produce the desired result, but Texas was
young in those days, and such miracles of phonetics were not difficult to
achieve.
La Bahía was one of the three Spanish settlemcnts remaining in Texas
when the Anglo-Americans began to arrive, the other two being San Antonio
(or Béxar) and Nacogdoches, both of which we have already discussed
above.122

On April 24, 1963, Mrs. Kathf)n Stoner O'Connor (Mrs. Thomas O'Connor, Sr.) began the restoration of the Presidio La Bahía, through the
Ka~ O'Conn,or Foundatio?, and in 1966 she published a history of The
Presidio La Bah,a del Esp[íJntu Santo de Zúñiga, 1721 to 1846."'
Dedication of the completed restoration took place on October 8, 196 7.
Secretary of the Interior Stuart U dall announced that Presidio La Bahía
had been designated a Registcred Historie National Landmark and described
it as "the finest example in the United States of a Spanish Presidio." In
addition, the structure has been designated a Texas State Historical Land-

mark
At the annual meeting of The Sons of the Republic of Texas on April
22, 1968, it was announced that Mrs. Kathryn O'Connor through the
Kathryn O'Connor Foundation, had offered to sponsor an a~nual "Presidio
La Bahía Award" described as follows:
. The purpose of the award is to promote research, suitable preseruation and appropriate dissemination of historical data rclatiue to our
Texcs heritage. Awards will be based on written material submitted
that indicates the i_mpact and influence on Texas culture of the Spanish
Colonial hentage m laws, customs, language, religion, architecture, art
and other related fields.

In 1726 they were moved to a point on the Guadalupe River seven miles
southeast of present Victoria.

In 1749 they were moved to their present site on the San Antonio River,

A. t~tal of _$2,000.00 is auailable as an award, or awards, to winning
partic,pants m the competition, with a mínimum first place prize of
$1,200.00. U pon recommendation of the Judging Committee, the Sons

one mile south of the town of Goliad.
The settlement which grew up around the presidio was originally called
La Bahía until February 4, 1829, when the Congress of Coahuila and Texas

m Guide to the Microfilm o/ the Spanish .Archives of New Mexieo, 1621-1821,
Santa Fe, New Mexico, State of New Mexico Records Center, 1967. The microfilm
is accompanied by pamphlets of the Guide and the Calendar.

ª
111

I-landbook o/ Te.tas, II, 1-2.
STONER

O'CoNNOR,

Kathcyn, Tht Presidio La Bahfa del Esp[l]ritu Santo de

Záñiga, 1721 to 184ó, Auuin, Van Boeckmann-Jones Co., 1966.

611
610

�of the Republic of Texas may, in its discretion, award a second platt
prize of $800.00, or set an award of $500.00 far second place and
$300.00 far third place, ar determine that in any particular year there
may be a single award in the ful! amount of $2,000.00. This annual
decision will be predicated upon the number and quality of entries.
It is the opinion of the sponsor that research writings will prove to
be the most appropriate type of entry, although careful consideration

will be given other literary forms, art in its various media, architecture
and archealogical discovery.
Campetition is open to any person interested in Spanish Colonial
influence an Texas culture.
Entries will be accepted each year during the five months following
]une l, and must be received by the S . R. T . State Office no later
than October 31.
Details concerning the contest can be obtained by writing to: The
Sons of the Republic of Texas 2426 Watts Road, Houston, Texas
77025.

The Presidio La Balúa Awasd is presented to the winners in person at
Presidio La Balúa, near Goliad, Texas, on or about December 20 of each
year, in keeping with the annual observance of the signing of the Goliad
Declaration of Independence there in the Loreto Chapel in 1835.

WINNERS OF THE PRESIDIO LA BAHtA AWARD
1968 Toe Texas Old Missions Restoration Association. $2,000.
1969 1st Place. W. W. Newcomb and Curtís Tunnell, $1,200 far A LIPAN
APACHE MISSION, SAN LORENZO DE LA SANTA CRUZ,
1762-1771.
2nd Place. Dr. Félix Almaráz, Jr., $500 far A TRAGIC CAVALIER:
GOVERNOR MANUEL SALCEDO OF TEXAS, 1808-1813.
3rd Place. Miss Ruth Temple, $300 far MANUAL FOR THE AD·
MINISTRATION OF THE HOLY SACRAMENTS OF PENANCE, THE EUCHARIST, EXTREME UNCTION AND MATRIMONY (Translation of Spanish text compiled in 1760 by Fray Barth·
olomé García ta aid the Franciscan missionaries of the San Antonio
River region in their work among various lndian tribes; it was origin-

ally compiled in Spanish and Coahuiltecan.)

612

1970 1st Place. Robert H. Thonhoff, $1,200 far EL FUERTE DE SANTA
CRUZ DEL CIBOLO.
2nd Place. Spanish Missions Committee of the Archdiocese of San
Antonio, $500 in recognition of its work in the restoration of Mission
San Juan Capistrano.
3rd Place. Gilbert R. Cruz, $300 far A CABILDO IN TEXAS UNDER THE SPANISH BOURBONS.
1971 1st Place. Dr. Gary Bert Starnes, $1,200 far JUAN DE UGALDE
(1729-1816) AND THE PROVINCIAS INTERNAS OF COAHUILA AND TEXAS.
2nd Place. Miss Ruth Temple, $800 far her English translation of a rare
Spanish book by Antonio Ladrón de Guevara entitled NEWS OF THE
SETTLEMENTS WHICH MAKE UP THE NEW KINGDOM OF
LEÓN, THE PROVINCE OF COAHUILA, NEW EXTREMADURA, AND TEXAS (1739) .
1972 1st Prize. Robert S. Weddle, $2,000 far WILDERNESS MANHUNT.
1973 1st Prize. Fr. Benedict Leutenegger and Fr. Marion A. Habig, $2,000
far THE ZACATECAN MISSIONARIES IN TEXAS, 1716-1834.
1974 1st Prize. Mrs. Janice Bailey Harris, $1,200 far DIEGO ORTIZ PARRILLA : TEXAS TRAVEL, TRAVAIL AND TRIUMPH.
2nd Prize. Robert Carter, $800 far FATHER FRANCISCO HIDALGO.
1975 1st. Prize. Dr. Elizabeth A. H. John, $1,200 far STORMS BREWED
IN OTHER MEN'S WORLDS: THE CONFRONTATION OF
INDIANS, SPANISH, AND FRENCH IN THE SOUTHWEST
'
1540-1795.
2nd Prize. Jerry Thompson, $500 far SABRES ON THE RIO
GRANDE.
3rd Prize. Dr. Gilbert Cruz, $200 far SPANISH TOWN PATTERNS
IN THE BORDERLAND: MUNICIPAL ORIGINS IN TEXAS
AND THE SOUTHWEST, 1610-1810.
The restoration of Presidio La Bahía was carried out by Mrs. O'Connor
at a cost in excess of one rnil!ion dollars, and the Presidio is now operated as
a museum by the Catholic Diocese of Corpus Christi. The Chapel of Nuestra
Señora de Loréto is in daily use far religious services. The Presidio La Balúa
Awards are presented in this chapel each December.
613

�Not content with having restored the Presidio and sel up the Presidio La
Bahía Awards, Mr. O'Connor also agreed to establish, through the Sons of
the Republic of Texas, a Spanish Texas Microfilm Center, so that researchen1
would have easier acccss to the basic documents conceming Spain's cultural

tion is almost infinite, insofar as the histo of T
.
15
be únpossible to Jist them ali here b t ry h
':"as concemed. It would
of special interest as we tumed th ' \ ;e ave JOtted clown a few subjects

contribution to Texas.

ifications), the War between th U . d'
'
e,ocan anllquities, fortbse
.
e mte States and M •
.
o rvallons, the Mexican Revolutio f 181
e,oco astronollllcal
ican history, statistics Manuel d Mn. o TO,, the Interna! Provinces, Mex.
.
'
e iery eranandtheM ·
.
SI0D appomted to survey the bound
be
.
CXJcan COIIlDllS•
Indians in Texas American settl ary Getween Me,oco and the United States,
'
ers
neral J
W"lk
1 ·
rcspondence of various Texas
'. . li
ames
mson, official corfrom Goliad to Matamoros via Bé::ru~pa tie~, Rafae~ Chovel, route study
and chemical research concerning w:ter~ll~n. º\~1meral samples, physical
livestock, smuggling, the Panama Con ~ ves m enezuela, ~exas exports,
1813 and 1835-1836 T
la d
g ess, tbe Texas Revolullons of 1812the U S Flo "d b' edxas n grants (especially the eleven-league variety)
..
naounarythe
d
'
and Coahuila, the Commar:dant Gcorresplon ence _of the govemors of Texas
.d.
.
enera the V,ceroy d
• •
f
S1 10s, m1ssions and missiona .
1
'
' escriptions o pre.
. .
'
nes, s avery, Yucatán, and Philip Nolan.

The Sons voted on April 14, 1973, to proceed immediately with the esta!,.
lishment of this Microfilm Center, to be located in the old Calabozo rooms
of the Presidio, and they named Dr. Malcolm D. McLean as Honorary
Director. He agreed to serve without pay in setting up the organization. The
original idea for founding a microfilm center had been suggested by the late
Ben Blanton, during the presidency of Brownson Malsch, so Mr. Malsch was
made Chairman of the Operational Committec for the Center.
The immcdiate thrust of the Center was defined as follows: ( 1) to compile a Spanish Texas Microfilm Guide; (2) to selecl and purchase microfilm for the Center. and (3) to make a suitable description of each roll for
inclusion in the Guide, so that it could be made available to researchers
through inter-library loan.
Mrs. Margaret S. McLean (my wife) was cmployed as Research Specialist on October 1, 1973, and she served in that capacity until December 31,
1974. She sent out the basic questionnaires to libraries in Texas and the
adjoining states, as well as to ali libraries in the United States that were
reported to be engaged in operating programs for Hispanic studies, in order
to leam what microfilm they had and whether it was available on interlibrary loan.
Then we purchased and intalled the most modero type of reader-printer
and storage equipment for microfilm, in the Spanish Texas Microfilm Center
at Presidio La Bahía. For the nucleus of the collection, we obtained positive
copies of the Béxar Archives and the Laredo Archives, describcd above.

vi.! Je~ans,Lo .

Spanish concemin
route studies
'

UJS

' p

roug
e cards: documents in French and
Berl~n~ier (gazetteers, scientific observatiom

maps, d1anes botany M .

.

,

H,stonans
desiring to borrow the micro
. f'I'm of the Wag e C 11 •
thro
h .
ug mter-library loan should dd
h . .
..
n r o ection
Republic of Texas 2426 Watt :. dresHs t e1r mqumes to: The Sons of the
s 0 • , ouston, Texas 77025.
Having laid the groundwork for th S
.
supervised the purchase and installatio: pamsh Te~as M_icrofilm Center,
purchase of the be . ·n
.
. of the bas1c eqmpment and the
and havin
d gmru gs ~f. t~e m1crof1lm collection at Presidio La Bahía
.
g ~n ucted the m111al survey to determine wher
.
.
'
Span,sh matenals conceming the histo of Te
_e rrucrof1lms of
they were available through intcr-l'b ry I
xas were on file, and whether
Honorary Director on December 3;, r;i74 º:;d I tendered my resignation as
ali of our files over to the Sons of the
'
. Mrs. McLean and I tumed
Spanish Texas Microfilm Ce t . thRepubhc of Texas, for deposit in the
n er m e Calabozo R
f
• •
Bahía near Goliad.
ooms o Pres1d10 La

A very significan! break-through in the field of Texas research carne when
Dr. Archibald Hanna, of the Yale University Library, agreed to microfilm
ali the Texas manuscripts in the Henry Raup Wagner Collection, and to
allow us to purchase a positive copy. Thus lor the first time it became possible for researchers to consult this entire collection without having to go
to the trouble and expense of making a trip to Connecticut.

At the program held at Presidio La Bahía on
announced that Carmen Perry h d bee
December 14, 1975, it was
a
n named to se
D'
panish
Texas
Microfilm
Center."'
rve as irector of the
S

Dr. Hanna even went further and provided us with xerox copies of the
3" x 5" catalog cards describing the contents of these manuscripts. There
are 316 of these cards. The range of topics covered by the Wagner Collec-

V lJ4I PATTON' Bru ce, "Awa rd s Presented At La Bah'
,,
tctoria, Texas, Deccmber 15 1975 Al
u
. ta Event,
Victoria .Advocat•
rt " Th
,
•
so see Spamsh T
M'
.
•
e Tuian published · H
exas
tcrofrlm Center Re
J)O ,
'
m ouston by the S
¡ th
.
·
. ons o
e Repubhc of Texas, Vol.
XXI 11, No. 1 {November 1975) th' d
'
, tr page, f1nt column.

614

615

�In concluding this brief survey of the materials available for the study
of Spain's contribution to our Texas heritage, I hope that I have been able
to awaken the interest of at least a few more researchers and point the way to
where they can find more information on the subject, as well as to indicate
sorne of the rewards that may await them if they do the job well.
After ali, the Presidio La Bahia Award is the richest prize that a researcher

can win in the field of Texas history today.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

616

�</text>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Historia, 1976, No 17, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cronista de Nuevo León</name>
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        <name>Próceres de la Reforma</name>
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        <name>Universidad de Nuevo León</name>
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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

CC'~:,ra

1

!/.-, ... ·aa

B il,/; ,t&lt;'r&lt;i l 1..i1:f'rsitaria

17

UNIVERSIDAD AUTóNO:MA DE NUEVO LEÓN
1976

��hwnanitas.-1

�1

1

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

17

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

1976

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.
La responsabilidad derivada de los estudios contenido! en este
Anuario corresponde exc.lusivamente a sus respectivos autore5.

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
Lm. EouARDO GuERRA CAsTELLANOs
Jefe de la Sección de Historia:
PROFR. ISRAEL CAVAZOS GARZA
PRIMERA EDICIÓN
Noviembre de 1976.-1,000 ejempla.res.

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
LIC. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humani!tícos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México

17

1976

�1NDICE
SECCIÓN PRI fERA

FILOSOF1

(A)
Dr.

AGUSTÍN BASAVE

Filosofía de la

FERNÁNDEZ D.EL VALLE:

..

. . . .
Cultura .
Profr. FERNANDO R. CAsAsÚs: ¿Por qué se comunica el ser Humano? -Apuntes para una filosofía de la comunicación-.
~

.

.

INVESTIGADORES LOCALES

. . . . . . . . . .

( B) CoLABORADORES

.

13
23

FORÁ.NEOS

CARLOS GoNZÁLEZ SALAS : Dios y las Pruebas de su Existencia en la Filosofía . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Mtro. Luis R:roNDO ARREGuÍN: Spengler, Toynbee, Senghor y la
Proyección de sus Conceptos Fundamentales . . . . . . . .
Profr. CARLOS Cossío: La Descripción en el Propósito Descriptivo
de la Fenomenología . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. MicHELE FEDERICO ScIAcCA t: Revolución, Conservatismo y
Tradición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. FRITz J. voN R.rNTELEN: La Elevaci.ón por el Espíritu . .
Dr. ZnENÉK KouRIM: Dos Emancipadores de la Filosofía en México: Caso y Vasconcelos . . . . . . . . . . . . . . . .
Profr. JUAN DAVID GARCÍA BACCA: El Concepto de Natttraleza en
el Renacimiento y en Nuestros Días . . . . . . . . . . .
Dr. ÜCTAVIO
. DERISI: El Problema Fundamental de la Filosofía. La Ubicación Precisa de la Inteligencia en u Objeto
Formal Propio . . .
. . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. ISMAEL QUILEs, S. J.: El Hombre según las Filoso/fas de
Oriente y Occidente
. . . . . . . . . . . . . . . .

Lic.

41

79
93
113

125
139

161

173
193

7

�Dr.

J.

E.

Lugar y Ubicación . . . . . . . • • • •
Dr. JosÉ SALVADOR GuANDIQUE: Perfües sobre Caso y V asconcelos
Dr. ÓSCAR liAsPERUE BECERRA: Servir o Destruir al Hombre
Dra. JuoITH G. GARCÍA CAFFARENA: Norma y Uso . . . .
BoLZAN:

207
215
267
285

SECCIÓN SEGUNDA

LETRAS
(A) INVESTIGADORES

(B)

LoCALES

Algunas Re/lexiones a pro·
pósito de un Bipolo en la T eoria de la Poesía de ] ohannes Pf eiffer 299
Dr. AGuS1ÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Estructura y sentido
del Drama: Das Heilige Experiment . . . . . . . . . . . 305

Lic.

EnuARDO GuERRA CASTELLANOS:

( B) COLABORADORES FORÁNEOS

Lic. RAMmo RooRÍGUEZ R.: Algunos Conceptos Básicos del Español
Moderno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. BERTHA A. SÁNcHEz: El Ritmo y la Melodía en Poesía . .
Profr. JosÉ GÓMEZ G.: Imagen, Comparación y Metáfora . . . .
Profr. HENNING GRAF: La Imagen del Extranjero en la Novela
Picaresca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. RoBERT G. CoLMER: Los Factores Anglosajones en las Obras
de J. L. Borges . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. HUMBERTO PrÑERA LL.: Jorge Luis Borges: La Literatura Fi·
losófica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JosÉ L. GóMEZ·MARTÍNEz: La "Morada Vital" y lo Historia·
ble en la obra de Américo Castro . . . . . . . . . . . .

P. SALDAÑA: Próceres de la Reforma y de la Intervención
Francesa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ERNESTO ZERTUCHE GoNZÁLEZ: Lo que ví y lo que oi en la. decena
trágica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ToMÁs MENDIRIOHAGA CUEVA: La Segunda Universidad de Nuevo
León (Año Lectivo 1945-1946) . . . . . . . . . . . . .
GERARDO DE LEÓN: Encarnación Brondo Whitt, Cronista de Nuevo
León y Chihuahua . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

JosÉ

471
489

COLABORADORES FORÁNEOS

ERNESTO DE LA TORRE VILLAR: El Norte en la Historia Ge·
neral de M éxi.co . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
GCJTIERRE TrnóN: Israel Hoy, Notas de Viaje . . . . . . . . .
Dra. NETTIE LEE BENSON: Desarrollo del Movimiento por la I nde·
pendencia en México y los Estados Unidos de América . . .
RICHARD G. SANTOS: Juan Nepomuceno Seguín, &amp;pía Tejano en
la Comandancia del Noreste de México . . . . . . . .
Dr. MALcoLM D. MoLEAN: Our Spanish Heritage in Texas

505
519
537
551
569

SECCIÓN CUARTA

337

CIENCIAS

345

(A)

377
Lic.
405

463

Dr.

321
329

387

441

SOCIALES

INVESTIGADORES

LoCALEs

La comprensión Internacional y la
Paz . . . . . . . . . . . . . . . . .
619
Lic. LEONCJO DURANDEAO PALMA: Inflación . . .
633
AL:BERTO GARciA GÓMEZ:

(B) CoLABORADORES FORÁNEOS
SECCIÓN ,T ERCERA

HISTORIA
(A) INVESTIGADORES LOCALES

El habla del Noreste de México. Co·
mentarios . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
419
Profr. Cm.o R. CANTÚ: El Gobernador Manuel de Santa María y los
Insurgentes en el valle del Pilón, la guerra de Independencia . . 427
ISRAEL CAvAZos GARZA:

8

DELGADO MARrlmz: Quantum, Valor y Vida; un Estudio
Psicofilológico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dra. ÁNGELES MENDIETA ALATORRE: Revista del Feminismo -El
Año Internacional de la mujer- . , . . . . . . . . . . .
ANTONIO POMPA Y POMPA: El Bajío y la Significación de su gran
Frontera • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
H:ÉCTOR GROS EsPIELL: El Predominio del Poder Ejecutivo en
América !Atina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
DAVID G. DAVIES Y fu.ROLO ETIINGER: La Controversia Moneta-

F. R.

641
655
665
683

�rista-Estructuralista acerca de la Inflación y Desarrollo Económico en Latinoamérica . . . . . . . . . . . . . . . . . 701
ROBERTO LARA VELADO: Las Culturas Históricas en el Proceso Evolutivo Hu mano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 719
Dr. EoMUND S. URBANSKl: Los Indios y el fodigenismo en Hispanoamérica y Angloamérica . . . . . . . . . . . . . . . 745
SECCIÓN

QUINTA

NOTICIAS, RESE:fi!AS Y COMENTARIOS

E.

Una Interpretación de los Estados Unidos . .
Lic. FRANCISCO XAVIER CARRILLO: El Quijote y el Filósofo . . .
Dr. AcusTÍN BASA VE FERNÁNDEZ DEL VA.LLE: Fritz J. von Rintelen Estudia los Valores en el Pensamiento Europeo . . . .
Dr. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Stanilaus Ladusáns
Apunta las Nuevas Rutas de la Filosofía en Brasil -Rumos da
la filosofia actual no Brasil . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. AGUSTÍN BASAVE FERNÁ DEZ DEL VALLE: Panorama Socioeconómico del Mundo en que vivimos, visto por el lng. R6mulo
Garza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Lic. CÉSAR SEPÚLVEDA: La Teorfa
y la Práctica del Reconocimiento de Gobiernos . . . . . . .
Dr. ERNESTO J. REv CARo: A 150 años del Mensaje de Monroe
Lle. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Decimoctavo Congreso de Sociología
ESTHER M. ALusoN: El Inca Garcilaso de la Vega y otros Estudios
Garcilasistas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ESTHER M. ALusoN: Obra Poética de Luis VaUe Goicochea .
EsTHER M. ALLISON: El Angel y el Prostíbulo
ESTHER M. ALusoN: Pueblo y Bosque . . . . . . . . .
HAR.oLD

10

DAVIS:

767

771
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Sección Primera

FILOSOFIA

�FILOSOFfA DE LA CULTURA
DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNoEz DEL VALLE.
I

Presidente del Centro de Estudios Humamstkos de
la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n.

Sumario: 1.-¿ Qu~ es la cultura? 2.-Vida y Cultura. 3.-El mundo humano como
mundo cultural. 4.-Jerarquia entre los secretos de la cultura. 5.-Sentido óntico
final de la cuJ tura.

l. ¿ Qui

ES LA CULTURA?

LA PALABRA CULTURA proviene del vocablo latino col/ere, que significa cultivar. Pero ¿ qué es lo que se cultiva? Originariamente se hablab~ de cultivo
de las aptitudes humanas. Gracias a la facultad de autocultivarse y de ser
cultivado por la educación, el hombre supera su estado natural de incultura.
Trátase de una incultura de un ser corpóreo-espiritual que virtualmente es
culto. En este sentido de perfeccionamiento de un espíritu encamado perfeccionable, los romanos y los medievales hablaron de humanitas y ciuilitas.
En el Renacimiento el concepto de cultura se extiende a los objetos reales e
ideales que el hombre forja, en virtud de su inteligencia y de su destreza. En
este caso se trata de cultura objetiva, de bienes culturales.
Cultura se opone a natura. La naturaloza es tal como es desde su origen.
La cultura se desarrolla a golpes de inteligencia y de voluntad. Abarca variados territorios y se desarrolla en los más diversos pueblos a lo largo de la
historia. Pero siempre lleva. la huella de lo espedficamentc humano: inteligencia, voluntad, sentimientos superiores.
La cultura como sistema de certidumbre y estabilidades frente a la incertidumbre y la inestabilidad de mi vida, no es propiedad de nadie porque

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�no es un bien jurídico. Esencialmente transferible, la cultura no es e.xcluyente, aunque sea susceptible de apropiación por todo aquel que. se sienta
habitado por ella, corúirmándole en su vida personal. Conocimientos que
flotan en nuestro ser y se deslizan sin dejar ningún sentimiento, no fomian
cultura. Otros por el contrario, penetran en nuestro interior, se ligan a nuestros recuerdos, conceptos, voliciones y pasiones, integrando nuestro yo psicológico. Hasta se podría decir que se hacen, en nosotros, carne y sangre, vida
y espíritu. Los transformamos y nos transforman. No son simples conocimientos "nocionales", sino que son verdaderamente conocimientos "reales" ----&lt;omo diría Newman- porque los hemos asimilado. Con la ventaja de que se
tornan, una vez asimilados, autónomos, personales. Desde entonces conocemos por nosotros mismos y no por medio de otros. Habrá una manera propia de comprender y de expresarse que corresponde a un determinado cuerpo y a un temperamento peculiar. Conoceremos las cosas conociéndonos a
nosotros mismos v no las comunicaremos al exterior sino comunicándonos
' .
a nosotros mismos. El hombre, al conocerse, se hace más hombre. Por hombre, reflexiona, se plantea problemas, descubre soluciones y conforta estas
últimas con la roca viva de la realidad. No hay que olvidar que el término
"cultura" tiene un origen agrario y significa cultivo. Pero el cultivo supone
la simiente, la sementera, la plantación, la labor del sembrador. Sin este
afán humano sobre la tierra en cuanto meta perseguida y adquisición lograda, nunca podrá entenderse la cultura personal.
La vida del hombre culto no puede ser conducida sin filosofía, esto es,
sin conciencia de que en cada suceso, en cada acaecimiento, transparece el
"sentido sobre.temporal de que está empapado". La divisa del hombre culto
podría ser aquella que formuló Eugenio D'Ors: La elevación de la anécdota
a categoría. No se puede ser culto sin una por lo menos discreta base filosófica como elemento integrante y aun rector de lo que es, entre nosotros, la
llamada "cultura general". No debe oh-idarse que no hay formación auténtica
que no repose en un decoroso conocimiento del hombre en cuanto hombre. En este sentido, no hay más cultura que la cultura humanista. Todo
lo demás es barbarie. No suprimiremos ninguno de los datos y valores esenciales del hombre, porque una ~ultura desequilibrada o deficiente no merece
el nombre de cultura. Daremos satisfacción a las legítimas exigencias del
cuerpo, pero buscaremos para el espíritu luz, belleza y bien. . . La perfección
humana frente a la vida toda y la universalidad de las cosas es abarcada
por el concepto de cultura. Mientras el humanismo sólo apunta derechamente a la. perfección del hombre, por hombre; la idea de la cultura engloba
la perfecci6n del hombre y sus circunstancias.

14

2. VmA v

CULTURA

La cultura responde a un anhelo fundamental de la naturaleza h~a.
pero es obra del espíritu y de la libertad, agregando sus esfuerzos al de la
naturaleza. Cultura es plenitud vital específicamente humana: actividades
especulativas y actividades prácticas ( éticas y artísticas) engranadas al tiempo y a sus vicisitudes. Trátase, consiguientemente, de algo especialmente humano, y, como tal, perecedero. Siempre me ha parecido magnífica aquella
expresión de Herriot: "La cultura es lo que queda cuando todo lo demás
se ha olvidado". Queda la capacidad, la aptitud. Gracias a la cultura, nuestras sensaciones, nuestras imágenes, nuestras intuiciones, nos pueden sobrevivir y, por consiguiente, es posible que adquieran un cierto modo de existencia que ya se encuentra fuera del yo.
La vida humana, desarrollándose según sus peculiares modos de ser y
comprendiendo la producción y utilización de objetivaciones culturales, es
también y de manera eminente, cultura. No hay que olvidar que en el dinamismo y fluencia de la vida se fraguan en el interior de un sujeto, el libro
y la sinfonía, la catedral y la herramienta. Consciente o parcialmente inconsciente, el proceso de creación cultural -radicando en la capacidad objetivamente del hombre- va desde la primera incitaci6n o genninación hasta
que el objeto ingresa con vida independiente y propia en el mundo de la
cultura. Si por una parte el hombre crea la cultura, por la otra, la cultura
lo va configurando a él. Piénsese en lo que signüica en la vida de cada cual,
el lenguaje, la religión, el derecho, el arte, la técnica. . . Gracias a estas realidades realizamos íntimamente nuestra propia índole, acrecentamos y fortalecemos nuestra vida interior, cumplimos nuestro destino natural.
Tan importante resulta la cultura para la comprensión del hombre, que
Ernest Cassirer ha llegado a decir que "la característica sobresaliente y distinti a del hombre no es una naturaleza metafísica o física sino su obra. Es
esta obra, el sistema de las actividades humanas, lo que define y determina
el círculo de humanidad. El lenguaje, el mito, la religión, el arte, la ciencia
y la historia son otros tantos constituyentes, los diversos sectores de C$te
círculo" .1 Sin desconocer la importancia de una consideración funcional del
hombre y de una filosofía de las formas simbólicas, no creo que sea posible
proporcionar una visión de la estructura fundamental de cada una de las
actividades culturales humanas -como en vano lo pretende Cassirer- sin
una previa metafísica del hombre.
1 CAsswa, Emcst, Antropologla Filosófica. Pág.
105. Editorial Fondo de Cultura Econ6mica, México-Buenos Aires.

15

�La cultura proviene -como lo ha apuntado Francisco Romero- de la
capacidad objetivante. Si el hombre es un ser que capta y concibe un mundo objetivo, la cultura forma cuerpo con el hecho del ser humano. Distínguese entre cultura objetiva -toda creación del hombre: obra de arte, institución, teorla costumbre- y vida cultural -existencia del hombre entre
los entes objetivos creados por él.
Tenemos la facultad de imponer nuestro propio cuño a la naturaleza, de
incorporarle un sentido. Todo aquello que de alguna manera producimos
o modificamos para introducir nuestro círculo humano, es objeto de cultura:
parques nacionales, pisapapeles, edificios, leyes y reglamentos. En este sentido
se ha podido decir que la tierra entera está culturizada, porque no hay un
rincón en ella que esrape a las relaciones jwídicas y de dominio. Sólo los
astros no están afectados por la cultura. Cabe decir que son pura naturaleza.
'
El objeto cultural, sentido humano impreso en una cosa, se compone pasando "de algo significante a algo significado" (Romero). Base material,
contenido o sentido y referencia a un valor -que no es parte efectiva de un
objeto sino de una dirección o polarización con los ingredientes que integran
el objeto cultural. El hombre humaniza lo no hwnano. transforma la realidad colonizándole. 11Vida humana objetivada" llama Recaséns Siches a la
cultura objetiva, porque supone la proyección al exterior de la interioridad
del hombre. Nada de raro tiene que el hombre, al autoafirmarse, edifique
un mundo, si pensamos que lleva un mundo dentro de sí, una interioridad
poblada de instancias objetivas.
Primitivamente la palabra cultura significó un estado o una posesi6n de
Ja persona individual ( cultura animi). Posteriormente adquiri6 el sentido
de la estructura objetiva supraindividual. En realidad, ambos aspectos de
la cultura están íntimamente vinculados y se condicionan mutuamente. Conviene recordar que la palabra cultura arranca del cultivo de las plantas
(agricultura}, cuyo significado se extendió al cultivo anímico. El hecho es
que nos escontramos viviendo en medio de un conjunto de productos con
sentido, que existen ahora y para un grupo, para nosotros. Cada sector está
constituido por bienes culturales que encaman un valor peculiar. No se trata
de un organismo sino de una organizaci6n de partes esencialmente distintas
en una unidad más o menos diferenciada y estrecha.

Un cosmos intelectual, que abarca un conjunto orgánico de valores expresados por la actividad humana, está ahora en nuestras manos. Si la cultura
es fruto de la libertad espiritual, no podemos eludir nuestra responsabilidad
histórica. Conciencia crítica, organicidad de conocimientos, afinamiento espiritual, todo ello es bueno procurar, a condición de no absolutizar los valores. Sin un fundamento trascendente de los valores, la cultura se viene abajo
como falso ídolo. O el fundamento de los valores es Dios, o los valores cesan
de ser tales. Los valores que expresa toda cultura nos remiten al fundamento de todo valor.
El mundo humano es un mundo cultural. Los entes culturales son expresivos, significantes, mediales. No son menos reales que los entes culturales.
Tampoco cabría concebirlos como entes ficticios o convencionales. Hay diversos planos de realidad. El hombre habita en una realidad culturalizada,
porque es, constitutivamente, un animal cultural. Toda la vida humana está
inmersa en realidades culturales que nutren el pensamiento y la acci6n.
Dentro de las realidades culturales nos encontramos con obras de arte, con
normas, con relaciones, con vecciones de sentido, con vigencias, con valores,
con acontecimientos y con relaciones.

EL MUNDO HUMANO COMO MUNDO CULTURAL

Las palabras humanas tienen una funci6n vehicular. Sin-en para la comprensión del pensamiento y del espíritu del otro. Son realidades expresivas
y mediales que nos llevan a contenidos de clases diversas que ellas mismas
no aprisionan. El material de un libra y un emblema, de un lenguaje, de un
código de signos y de un programa cibernético, no se identifica con las
complejas virtualidades de estos entes. Desde el punto de vista estrictamente material, un libro en sólo papel y tinta. Y sin embargo, advertimos desde
el primer momento que en esa realidad física se da una realidad transmate-

Una auténtica filosofía de la cultura intenta conocer el mundo de la en!-

' C.-.ssIRER, Émest, op. cit., pág. 313, Editorial Fondo de Cultura Econ6mica, México-Bucnoo Aires.

3.

16

tura no como un mero agregado de hethos inconexos y dispersos, sino como
un todo orgánico, como un sistema. El hombre vive en una sociedad de pensamiento y sentimiento cuyos elementos y condiciones constitutivos son: el
lenguaje, el mito, el arte, la religión y la ciencia. No puede el hombre vivir
su vida sin expresarla. Y estas expresiones sobreviven a la existencia individual y efímera de sus forjadores. Entre estabilización y evolución se da una
tensión constante. Hay una tendencia a las formas fijas y estables de la vida,
como hay otra que propende a romper este esquema rígido. "La cultura, progresiva autoliberación del hombre." 2 Pensamos que los objetos culturales
lo mismo le ayudan al hombre a vivir como a destruir y a dar muerte. En
todo caso, el futuro de la historia depende de la cultura, no de la fatalidad.

17
1,um:miw.-2

�rial. Todo ese conjunto expresivo nos lleva hacia un sistema total Al significante se adiciona la relación, a la relación se adiciona el sistema cultural, el
sistema cultural desemboca en el significado. La obra artística es incanjeable,
singular, irrepetible. Pero ese foco singular de expresividad se independiza
de la intención de su autor -vida humana cristalizada- y logra una expresividad universal.

obras. Pero nuestras obras -filosóficas, literarias, artísticas, científicas- nos
deben conducir a alcanzar la unidad de la cultura y la formación cultural
universal.

La normación impera lo mismo en las afinidades selectivas de las especies
que en las afinidades químicas, en la prelación de fases en los procesos biopsíquicos que en la asociación de las etapas históricas. Y es que lo que realmente es viable es porque intónsecamente está normado. Y más allá de las
realidades normativas que presiden y regulan las reafuaciones culturales, están los valores y las creencias.

Nuestro concepto actual de la cultura se ve enriquecido por todas las visiones que de la propia cultura han ten.ido las diversas épocas históricas y
los diversos pueblos. No queremos renunciar a ningún concepto enriquecedor
-aunque sea parcial- que no choque contra la verdadera idea de la cultura. En este sentido, no son antitéticas sino complementarias las concepciones de los griegos, de los medioevales y de los modernos. Para los griegos
la cultura era, primordialmente, "la búsqueda y la realización que el hombre hace de sí, o sea de la verdadera naturaleza humana". La cultura griega
estaba en estrecha relación con la filosofía y con la vida social. La Paid.eia
y la Humanitas preceptuaban la educación del hombre como tal. La cosmovisión medioeval centrábase en la preparación del hombre para sus deberes
religiosos y para su vida ultramundana. El renacimiento piensa que la cultura enseña a vivir bien y que la sabiduría tiene un carácter activo. De esta
concepción empezó a derivarse el sistema de proyectos de vida colectiva.
Francis Bacon hablaba de la cultura como de la "geórgica del alma". Ahora
se toma más en cuenta el producto que el producir. Y el producto de esta
formación -así lo piensa el siglo XVIII- es la civilización. Kant define:
"La producción en un ser racional, de la capacidad de escoger los propios
fines en general (y por lo tanto de ser libre) es la cultura. Por lo tanto, solamente la cultura puede ser el último fin que la naturaleza ha tenido razón
de poner al género humano". 3 Oswald Spengler apuntará que la civilización es el testigo inevitable de una cultura. Trátase de un conjunto de modos
de vida de un grupo humano determinado, sin referencia a los valores. Se
comprenderá el grave peligro que representa un modo de vivir -salvaje o
civilizado- el margen de los supremos valores: verdad, bondad, belleza, santidad. La cultura -ni infrahumana ni sobrehumana- siempre ha sido, es y
será unas ideas y unos valores que deben encarnar los hombres y que pueden plasmar en la naturaleza. En todas las direcciones de la vida se da una
superación de la naturaleza por un esfuerzo humano a ella conducente: por
eso hablamos de cultura científica ( conocimiento de los entes materiales y
mentales, cada vez más extenso y comprobado) ; cultura técnica ( empleo
diestro de las cosas en el dominio de la industria y de la agricultura); de la

Mientras las ciencias, la filosofía, el arte, el lenguaje, la técnica, los productos industriales y artesanales, los gestos los ademanes, las e&gt;."Presiones y el
ritmo vital son bienes temporales, la religión y la mística son bienes de eternidad. La cultura se puede manifestar en objetos y cosas, pero también en
personas. Las relaciones amorosas y las costumbres morales son partes integrantes del mundo cultural, aunque no sean cosas. La filosofía es parte de la
cultura, en un sentido, pero es también, en otro sentido, reflexión sobre
la cultura.
El hombre hace cosas y realiza acciones. Sólo el ser humano es capaz de
cultura porque sólo él es interioridad, libertad y productividad. Las obras
humanas están siempre permeadas de valor. En cierto modo, el valor del
hombre se transmite a la obra de cultura: libro, cuadro y sonata. El valor
incorporado en la obra cultural es supraútil. La obra cultural no brota en
la existencia por sí misma, como hongo que irrumpiese en medio de la nada.
Surge como un acto del e.xistente concreto y participa de la valiosidad en el
mundo. Las obras culturales emergen en una persona concreta de carne y
hueso, pero llevan el propósito de universalidad. Se habla de espíritu objetivo: útiles, signos, formas sociales, educación; y de espíritu objetivo: autointelecci6n, autorecuerdo, autovolición. La pura inmersión telúrica no es
cultura. Después de distanciarse de la naturaleza, el hombre culturaliza la
misma naturaleza. El peligro del "culturalismo" estriba en hacer de la cultura un vano fetiche.
La unidad del espíritu humano funda la unidad orgánica de la cultura.
Un sistema de valores, referencias y estimaciones a las diversas culturas nacionales. Pero estas distinciones axiológicas no impiden hablar de la unidad
de la cultura. La cultura que tiene que ser juzgada con espíritu crítico y está
siempre al servicio de1 hombre. Tenemos que estar por encima de nuestras

18

4. JERARQUÍA ENTRE LOS SECTORES DE LA CULTURA

1

KANT, Manuel, Crítica del Ju.ido. Pág. 83. Editorial Losada.

l9

�cultura moral y jurídica (valoración cada vez más refinada y acertada de
lo conocido y actuado): de la cultura filosófica (reflexión fundamental sobre los últimos y más significativos problemas de la \1da hUIOana y del universo) ; de la cultura religiosa ( culminación de la persona humana y de su
vida temporal) .
Las actitudes del hombre ante el universo, sus rasgos de ser y de obrar
integran la forma nuclear de los estilos culturales de vida. "En una cultura
\'iva -afirma Erich Rothacker- existe el influjo recíproco de las siguientes
fuerzas: a} la fuerza sugestiva del estilo; b) la fuerza sugestiva que brota
de los correlativos de este estilo; pues, todo cuanto ha sido informado por
un estilo o se hizo perceptible desde una determinada actitud tiene el poder
de hacer retornar el entendimiento a la perspectiva desde donde el contenido correlativo se hizo visible; c) el contenido correlativo comprende ade~ás de su componente estilístico otro componente objetivo, la pen.pectiva
tiene algo de objetivo, ha revelado una nueva extensión de la realidad." "
Las culturas son estilos de vida que responden a determinadas cosmovisiones.
Es preciso establecer el equilibrio entre los valores espirituales y los valores materiales, con su natural jerarquía. Importa la armoní.a de la funciones culturales. "Una cultuxa -como advierte J. Huizinga- puede llamarse alta aunque no produzca técnica ni plástica; pero no si carece de
misericordia." 5
La cultura puede entenderse en devenir, como acción, y en acto, como
efecto. La actividad espiritual que le produce está radicada en el hombre y
no es nada diversa a él mientras no quede objetivada. La obra -material
y espiritual, perfeccionada o transformada por el ser humano- adquiere
cierta independencia de su autor si la cultura brota del espíritu humano -inteligencia, voluntad, emotividad superior. La causa eficiente de la cultura
reside totalmente en el espíritu encarnado. En cuanto acrecienta o perfecciona al hombre o a las cosas exteriores, la cultura crea algo nuevo. En rigor,
habría que hablar de cuasicreación. El bien que el espíritu humano se propone alcanzar mediante 1a cultura puede ser el bien espiritual que corresponde al propio hombre como h.ombre, o el bien de aspectos inferiores materiales del ser humano y de las cosas exteriores. La cultura no es reali?.able
◄ ROTHACK.l!.R, Erich, Problemas de la Antropología Cultural. Pág. 139, Editorial
Fondo de Cultura Económica.
• HmzINoA, J., Entre las Sombras del Mañana, diagnóstico de la Enfermedad
Cultural de Nuestro Tiempo. 2da. Edici6n, pág. 36, Revista de Occidente, Madrid.

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ni comprensible sino por un espíritu. Entre los diierentes sectores de la
cultura se da una jerarquía: la actividad técnica se subordina a la actividad
artística, la actividad artística a la actividad moral, la actividad práctica-moral busca el último perfeccionamiento humano. La cultura moral, autónoma por
su fin, sin·e a la. cultura de la. vida contcmplati.\'a. Belleza, Bien y Verdad
son las tres metas definitivas, los tres trascendentales del ser que realiza el
hombre como animal cultural. Cabe decir que el hombre como animal cultural se ubica entre el yo empírico -tal cual es- y el yo ideal -tal cual
debe llegar a ser--- por la posesión plenaria y permanente del bien infinito.
Como ser intinerante, el hombre realiza su actividad cultural que es ,ida
contemplativa. Belleza, Bien y Verdad son las tres metas definitivas, los tres
trascendental.es del ser que realiza el hombre como animal cultural. Cabe
decir que el hombre como animal cultural se ubica entre el yo empírico -tal
cual es- y el yo ideal -tal cual debe llegar a ser- por la posesión plenaria. y permanente del bien infinito. Como ser itinerante, el hombre reali?.a
su actividad cultural que es vio.a transitoria. Pero esta vida cultural transitoria es medio que prepara y dirige al hombre y su último fin, más allá del
tiempo, en la vida inmortal. La verdad, la unidad, la bondad y la belleza
poseen caracteres trascendentales transitorios que no afertan a su esencia
inmutable. Los caracteres históricos cambiantes, dependientes de situaciones
y circunstancias, no alteran el núcleo de la ~cia in.mutable. La cultura, pues,
tiene una esencia perma,umte y una encarnación concreta cambiante, a través de la historia -época y lugar- y de sus actores.

5.

SENTIDO 6N'J'l'CO FINAL DE LA CULTURA

"Como la Verdad, Bondad y Belleza -y también la utilidad de los medios
que la encaman-. la cultura es inagotable en su esencia. En efecto -advierte
Octavio N. Derisi-, la verdad, bondad y belleza identificadas con el ser son.
en última instancia, la Verdad, Bondad j' Belleza del Ser ele Dios y, como
tales, infinitas. De aquí que ninguna encamación humana de las mismas, ninguna ex-presión cultural -esencialmente firuta- pueda agotarlos; ya que,
aun buscando la consecución de una determinada Verdad, Bondad y Belleza,
lo que el hombre realmente busca en sus realizaciones culturales, muchas
veces aún sin saberlo, es aquella Verdad, Bondad y Belleza infinitas a través
de sus participantes en que se refleja." 6
Sabiéndolo o sin saberlo. los hombres busr.amos el Bien infinito en las for' N. Dursr, Octavio, Filosofía de la. Cultura y de los Valores. Pág. 124, Editores Emecé, Buenos Air~s.

21

�mas limitadas de la cultura. Hay en toda cultura humana, una nota de inagotabilidad que nos lleva siempre más allá de las realizaciones limitadas. Y hay,
también, una nota de multiplicidad, de diversidad de los modos de formulación de la cultura que nos mueve a buscar una suprema unidad bella,
buena y verdadera. No podría más comprender verdades, bondades y bellezas relativas si no hubiese una Verdad, una Bondad y una Belleza absolutas que en Dios son uno y el mismo Ser.

¿POR QUÉ SE COMUNICA EL SER HUMANO?
-Apuntes para una Filosofía de la ComunicaciónFERNANDO

R. CASAsús

Universidad de Monterrey.

I. INTRODUCCIÓN

LA CELEBRACIÓN de un Encuentro Mundial de la Comunicación, efectuado
en nuestro país en octubrn de 1974, no hace más que poner de relieve la importancia de una cuestión fundamental en todos los tiempos, la trascendencia de una función vital que en el mundo moderno ha llegado en muchos
casos a convertirse en un verdadero problema: la comunicación humana.

La comunicación es algo básico en la vida del hombre. Es una necesidad.
"El hombre está destinado a la comunicación y sólo a través de ella se realiza y se posee en forma auténtica." 1 Existen más de 3,000 idiomas, dialectos ... , y ha habido más de 400 intentos por crear un lenguaje fonético universal --entre los cuales el más difundido es el Esperanto--- con todas las
limitaciones que tal clase de idiomas implica. Desde tiempos de Leíbnitz
(1679) se viene considerando la posibilidad y la utilidad de un lenguaje
gráfico universal, y éste ya existe hoy en día, la Semantografía o los ''Blmímbolos", creados por Charles K. Bliss.' El hombre trata de descubrir y de
aprender el "lenguaje" de las abejas y de los delfines, e incluso se ha iniciado
ya la creación de un lenguaje a base de señales para posibles comunicaciones con seres de otros planetas, de otros sistemas o de otras galaxias.' No
1

BASAVI!,

Dr. Agustín, Filoso/ta del hombre, Espasa-Calpe Mexicana, Mbico 1963,

pflg. 53.
1 Cfr. "Semantography. A logical writing for an ilogical world". C. K. Bliss,
Semantography Publications, Sydney, Australia, 1966.
• Cfr. El Líneos, un l1mgu1Jjt: para comunicarnos con otros mundos, Huw
Griffith.

22

23

�obstante todo este despliegue de ingenio, de energías y de tiempo, con miras
a una ampliación y un perfeccionamiento en nuestras comunicaciones, muchas ,·eces no logramos comunicarnos ni siquiera entre nosotros mismos los
humanos. ¿A qué se debe esto?
Sin dejar de intentar comunicarnos, hemos dejado de conseguirlo. Ha
aumentado numéricamente la c~tidad de individuos con quienes nos podemos comunicar, pero ha disminuido la disponibilidad o la capacidad íntema para lograrlo. Es un caso de atrofiamiento, no por defecto, sino quizás por exceso. Congruente con la "civilización" técnica dentro de la cual
se está desarrollando, la comunicación humana actual ha sacrificado la calidad en aras de la cantidad. Así, hemos hecho posible algo que resulta increíble y paradójico, algo que nos parecería imposible si no es porque lo constatamos a diario en nuestras vidas: un hombre, repetido millares de vecei.,
que se siente y vive solo enmedio de millones de semejantes suyos. Ignacio
Lepp afirma que muchas veces está más solo el hombre de las grandes ciudades, con múltiples contactos físicos pero con una tremenda soledad moral,
que el ermitaño que vive solitario en el desierto, sin la presencia física o la
compañía personal de otros hombres, pero en continua e íntima comunicación con Dios y con sus hermanos a través de la oración y de la maravillosa
realidad de la Comunión de los Santos!
La comunicación humana se extiende desde antes del nacimiento hasta el
momento de la muerte. Aunque seguramente lo hace en forma inconsciente
e instintiva, el feto en el seno materno comunica a su madre la situaci6n
en que se encuentra, haciéndolo en forma de reacción o respuesta a determinados estímulos procedentes del exterior o del cuerpo de la madre. Pero
además, a partir de su quinto mes de vida, comunica a los demás el dato de
su existencia, que es la comunicación primaria, pues como afirma Eduardo
Nicol, "en cualquier expresión el hombre expresa su ser hombre. Esto no es
'algo' que esté reservado para unas determinadas expresiones eminentes y
excepcionales; tampoco ha de obtenerse por abstracción de los contenidos
concretos. Por el contrario, puede considerarse objeto de una investigación
fenomenológica porque está universalmente presente; su misma prominencia constante nos permite en la vida darlo por supuesto: es aquello sin lo
cual no habría ninguna expresión concreta, ni pudiera tener ninguna de
ellas una significación determinada. Lo que el hombre expresa primariamente en cada una de sus ex-presiones es su misma presencia real como ser
de la expresión; y este ser y este hecho constituyen la condición implícita de
' Cfr. Psicoanáli.sis dt la amistad, Ignacio Lepp.

24

toda posible interpretación 'natural' de las expresiones, sin la cual no podrían
elaborarse después las respectivas ciencias positivas.
... en una expresión determinada cualquiera, lo primero que se expresa, y lo
único que no requiere ninguna interpretación. es la forma común del ser:
la forma de ser humana, como ser de comunidad".~
Hoy sabemos cómo nos comunicamos. A base de numerosos estudios y acuciosos análisis del proceso de la comunicación, hemos adquirido y dominamos su técnica. Contamos además con medios maravillosos para hacerlo. Y
sin embargo, muchas veces no logramos comunicarnos. Algunas veces, quizá,
porque nos hemos empobrecido tanto que no tenemos nada qué comunicar.
"Nadie da lo que no tiene,,, reza un viejo principio, y "De la abundancia
del corazón habla la boca", dice la Escritura.
Lamentablemente, muchas veces el problema de la comunicación es mucho muy profundo. Es el problema mismo del ser del hombre llevado a su
máxima expresión. Hay ciertos límites rebasados los cuales las cualidades
se convierten en defectos. Lo mismo puede decirse de ciertas circunstancias
que suelen obrar como situaciones o condiciones favorables para que algo
se dé. El desamparo ontológico y el afán de plenitud existencial que operan
desde el fondo de nuestro ser como causa final de la oomunicaci6n, 6 llevados
a su grado máximo hacen que no tengamos nada qué comunicar. En e te
caso nuestra comunicación es sólo una búsqueda angustiosa, un grito implorando ayuda, un S.O.S. desesperado que hace eco en otros nules de náufragos. En ocasiones olvidamos hasta los requisitos más elementales para que se
dé la comunicación humana. Dada nuestra situación de seres limitados, no
podemos emitir o recibir más de un mensaje a li vez, ni podemos efectuar
las dos operaciones -emisión y recepción- simultáneamente. Con frecuencia parece que no hemos descubierto todavfa. o que no hemos querido aceptar
esta limitación nuestra.
Es el egoísmo humano en sus manifestaciones de vanidad, orgullo, soberbia. ambición ... , lo que nos hace sordos a los mensajes que nos envían los
demás. ¡ Cuántas veces, en nuestras discusiones, parecemos estar escuchando
a nuestro interlocutor cuando en realidad nuestra mente está muy lejos de
lo que él nos dice y todo lo que tratamos de hacer es encontrar los argumentos para rebatir lo que nos está diciendo y demostrarle que nosotros le• • '100L, Eduardo, Meta/frica de la upresi6n, Fondo de Cultura Econ6mica, Nueva versi6n, 1974, pág. 189.
• PAss111, Dr. BASAVE, O/J. Cit.

25

�nemos la razón! Recordemos con Thomas Merton que no es el hablar lo
que rompe nuestro silencio interior, sino el deseo de ser oídos.

separadas, comunicación de esas almas entre sí y con los demás seres racio.
nales existentes.

Al llegar a cierta edad -la edad de los "cómo" y de los "por qué" - inquirimos por la causa de las cosas. Sin tener aún noción del principio de
c.ausalidad y de las diferentes clases de causas, las andamos investigando, y
preguntamos muchas veces por la esencia de las cosas, por sus últimas causas. Esto es Filosofía. La vida es una búsqueda y persecución de esencias (Dr.
Basave). En esta ocasión iremos un poco más allá de los casos particulares.
No nos preguntaremos por un objeto determinado, sino por nuestra acci6n
de preguntar. Tenemos curiosidad por saber más sobre nuestra curiosidad.
No nos interesa saber por qué esto o aquello, sino por qué preguntamos
"por qué".

Tampoco excluimos la posibilidad de comunicación entre todos los seres
racionales que conocemos y otras naturalezas racionales desconocidas para
nosotros y que puedan existir dentro de la creación.

11.

ENTRE QUIÉNES ES POSmLB LA COMUNICACIÓN

Comunicaci6n en general es el proceso por medio del cual una persona
influye en otra y es a la vez influida por ésta. En su sentido estricto la
comunicación humana es un intercambio de infonnación entre dos o más

personas.
La comunicaci6n propiamente dicha se da solamente entre los seres racionales. Aun cuando aquí tratamos básicamente de la comunicación entre
los seres humanos, es conveniente considerar las diversas clases de comumcaci6n posibles entre los seres racionales que sabemos existen :
1) La comunicación de Dios consigo mismo, o sea, las relaciones entre
las Tres Divinas Personas de la Trinidad.
, 2) La comunicación que posiblemente se dé entre las naturalezas angélicas, quedando aquí también incluidos los ángeles ca.idos o demonios.
3) La comunicación entre dos o más seres humanos.
4) La comunicación entre Dios y una naturaleza angelical.
5) La comunicación entre Dios y el hombre.
6) La comunicaci6n entre el hombre y un ángel (o demonio).
Creo que podemos considerar también la comunicación entre las almas
humanas que dicen referencia a un cuerpo del cual están temporalmente

26

Sólo por analogía podemos decir que existe comunicación de un hombre
consigo mismo, o del hombre con los animales y hasta con los seres inanimados ( con una computadora, por ejemplo).
Aunque la mayoría de las verdades teológicas las conocemos por Revelación, recordaremos brevemente lo que la razón humana alcanza a conocer y a creer sobre las relaciones que existen entre las Tres Divinas Personas.
Dios -Primera Persona de la Santísima Trinidad- se conoce a sí mismo.
La "idea", Ver bum, conceptus, que forma de sí mismo al conocerse es la
Segunda Persona. Y como Dios se está conociendo a sí mismo "desde toda
la eternidad", desde toda la eternidad -valga la expresión- engendra al
Hijo. Al contemplarse mutuamente el Padre y el Hijo, se reconocen como
"algo" amable, como seres dignos de ser amados. El acto de amor recíproco
que emiten o producen las dos Divinas Personas es el Espíritu Santo, que
procede por "espiración", según explican los teólogos. Y como ese acto de
amor mutuo lo están realizando el Padre y el Hijo desde toda la eternidad,
desde toda la eternidad está existiendo el Espíritu Santo. El exceso del uso
de comillas en este párrafo no hace sino recordamos la limitación del entendimiento humano al hablar de lo inefable y la necesidad que tenemos de
recurrir a la analogía para explicamos lo que sucede en el seno de la
Trinidad.
Al encarnarse la segunda Persona se manifiesta de un modo especial
las relaciones y la perenne comunicación que existe entre las tres Divinas
Personas. Al mismo tiempo se intensifican las relaciones entre los seres humanos y el Creador y se inicia un nuevo tipo de comunicación: la que en
adelante existirá entre un Dios-Hombre y los demás seres racionales.
La venida de la Tercera Persona estaba encaminada básicamente a otras
funciones o efectos sobre los seres humanos. Sin embargo, a raíz de esa venida y del conocimiento de su influencia sobre nosotros, se mantiene una
continua relación de comunicación entre tl -el Espíritu Santo- y los
miembros que formamos la Iglesia Católica.

27

�III.

REPASANDO LA NOCIÓN DE CAUSALIDAD

Conviene recordar aquí las nociones de Metafísica relacionadas con el
principio de causalidad.
Causa: "Principio que influye en el ser de otro o para que otro exista".
Principio en general es aquello de lo cuaJ algo procede en aJ¡nma
forma, sea en el orden lógico o en el orden ontológico.
Efecto: "Aquello que procede de la causa".
El influjo de la causa hacia el efecto se llama causalidad, que es
"aquello por lo cual la causa es causante en acto y el efecto es causado en acto".

útiles y muy relacionadas con la noción de causalidad son las nociones
de "ocasión" y "condición".

Ocasi6n: "Oportunidad para obrar o actuar". No se requiere pero facilita

res consideran como distintas de las otras cuatro causas, en realidad se reducen a las causas FORMAL y EFICIENTE respectivamente.
'o todos los seres tienen las cuatro causas, pero todas las causas que puede tener un ser se reducen a estas cuatro. Los seres materiales tienen las
cuatro causas. Los seres espirituales finitos tienen propiamente s6Jo dos causas, a saber, la eficiente y la final; la causa material y la causa formal sólo
la tienen lato sensu, es decir, en sentido figurado. El Ser infinito o sea Dios,
no tienen ninguna causa. Es la "Causa de las causas".
La división de la causa es análoga, pues la razón de causalidad no se verifica de la misma manera en los diversos géneros. Por lo tanto, no se predica
de ellas unívocamente, ni pura y equívocamente, sino analógicamente, y por
una analogía secundum intentionem y secundum esse. El prínceps analogatum es la causa eficiente, la cual es conocida como la causa primera, y se
le llama sencillamente "la causa '. Por lo tanto, todo lo que se dice de la
causa en general, debe entenderse en un modo análogo al hablar de las
diversas causas.

la producción del efecto.
Condición: "Aquello que no influye para que e.xista el efecto, pero que se
requiere para que la causa pueda producirlo".

Hay tantas clases de causas cuantos modos diferentes hay de influir para
que otro exista. Son cuatro las diferentes maneras de influir para que otro
e.'{ista, por lo tanto son cuatro las clases de causas:
1) Aquello DE LO CUAL (ex quo) al~o es hecho: CAUSA MATERIAL.
2) Aquello POR LO CUAL (per quod) lo hecho es tal cosa: CAUSA

FORMAL.

3) Aquello POR LO CUAL o POR QUIEN ( a qua) algo es hecho:
CAUSA EFICIENTE.

4) Aquello PARA LO CUAL (propter quod) algo es hecho: CAUSA
FINAL.
(Nota: Como la preposición POR tiene múltiples significados en ca tellano y puede denotar varios casos gramaticales, incluimos la equivalencia
latina, que en este caso resulta mucho más precisa e ilustrativa. Lo mismo
haremo en lo sucesivo cada vez que así convenga.)

La causa EJEMPLAR y la causa INSTRUMENTAL, que alguno. auto28

Causa material y causa formal

La causa material y la causa formal -causas intrín ecas- son los principios intrínsecos constitutivos del ser, o sea, el acto y la potencia. Como la
composición de acto y potencia es triple, hay tres clases de causas material y
formal.

1 : En sentido estricto, las causas material y formal son la potencia y el
acto en el orden de la esencia, o sea, la Materia prima y la Forma substancial.
2: En un sentido amplio, lo son la potencia y el acto en el orden de los
accidentes, o sea, la Sttbstancia y el Accidente.

3: En su sentido más amplio, son la potencia y el acto en el orden del
ser, o sea, la Esencia y el Ser.
Por eso en Dios no existen estas causas, pues en Él no se da ompos1c1on
alguna de potencia y acto, sino que ti es acto puro. En las substancias espirituales se da la composición de causas material y formal en sentido amplio --esencia y ser, substancia y accident~, pero en sentido estricto las
causas material y formal s6lo se dan en las substancias corpóreas.
Materia (prima o potencia en el orden de la esencia) es el principio intrínseco primero potencial o determinable de la substancia corpórea.

29

�Forma (substancial o acto en el orden de la esencia) es el principio intrínseco primero actual o determinante de la substancia corpórea.
La causalidad consiste en la unión de ambas -materia prima y forma
substancial- de cuya unión, por la comunicación de la realidad de una y
otra, resulta el compuesto o la substancia corpórea. Esta unión es irunediata y no se requiere ningún "modo substancial" (Suárez) como lazo de
unión entre ambas, porque ellas se refieren a sí mismas trascendentalmente
como la potencia y el acto ordenados hacia sí recíprocamente. Empero, ellas'
son al mismo tiempo causas entre sí mutuamente. La materia es causa de
la forma ya que la limita, la multiplica y la individualiza en cuanto potencia
en el orden esencial; y la forma es causa de la potencia en cuanto que 1a
actúa, la perlecciona y la especifica, en cuanto acto en el orden de la esencia. Por lo tanto, dependen una de la otra en el ser de tal forma que no
pueden existir separadas.
Las disposiciones que se requieren en la materia para recibir a la forma
se reducen a la causa material si son reahnente causas y no meras condiciones. Siendo así que las disposiciones -valga la redundancia- disponen
a la materia bajo el influjo de la causa eficiente para que sea actuada por
la forma, es claro que se reducen a la causa material.

La causa ejemplar

La causa ejemplar primera de todas las cosas es Dios, quien conociendo
su esencia como imitable o reproducible de múltiples formas fuera de ti,
forma en su entendimiento las ideas o los ejemplares -modelos- de todas
las cosas.

La causa eficiente
Causa eficiente es el principio extrínseco que influye en el ser o la existencia de otro obrando, actuando. Existen múltiples subdivisiones o consideraciones entre las causas eficientes.

La causa instrumental
Causa mstrumcntal es la causa que actúa por el poder recibido de otra
causa -la causa principal-, la cual obra por poder propio. La causa principal es primer motor y la causa instrumental es motor movido por otro.
Caben también múltiples distinciones entre las causas instrumentales.
Conviene recordar que en cierta forma la causa instrumental se reduce
a la causa eficiente, pero también no olvidar que ]a causa instrumental obra
por el poder de otra causa -la principal- y también por cierto poder o
virtualidad propia.

La causa final
Se define como "la forma hacia cuya imitación tiende el sujeto agente al
obrar». El agente racional produce sus efectos de acuerdo a una fonna
pre-concebida, la idea.

Fin, en general es aquello por lo cual (propter quid) el agente obra. Es
aquello que el agente persigue, lo que pretende alcanzar o hacer.

La causa ejemplar es verdadera causa, pues influye en la existencia del
efecto. La causa ejemplar es requerida para que el agente racional produzca
su efecto, pues aquél no puede comunicarle o darle forma al efecto si no la

La causa final es la primera de todas las causas en el orden de la intención, no así en el orden de la ejecuci6n, en el cual es primero la causa eficiente.

posee ya en alguna manera en sí mismo (el agente). Este modelo o causa
ejemplar que contempla el autor racional puede ser exterior a él y copiarla
o puede encontrarse en su mente y sacada o reproducirla mediante un acto
"creativo". Mas no es una mera condición, pues influye en el ser del efecto
dándole en cierto modo la forma o especificándolo.
La causa ejemplar se reduce a la causa formal. La causa formal en sentido estricto es intrínseca, porque causa a través de la comunicación de la
propia realidad; en cambio, la causa ejemplar es una causa formal extrínseca -fuera del efecto, no del agente-, que dirige al agente en la producción de su efecto.

30

IV. LAs

CAUSAS DE LA

co:MUNICAc1óN

Como ya mencionamos más arriba qué es comunicación, bástenos ahora
recordar cuáles son sus elementos componentes: 1) Un EMLSOR-receptor
o fuente; 2) Un RECEPTOR-emisor o destino; 3) Un CANAL o medio;
4) Un MENSAJE o contenido; 5) y 6) Un codificador y un decodificador
o descifrador en mucho casos; 7) y sobre todo, una INTER-RELAClóN o
interacci6n entre el emisor y el receptor, o sea, que no s61o haya transmisión
de infonnación unilateralmente, sino que haya respuesta al mensaje enviado.
31

�Cau.sa material de la comunicaci6n.
Es el intercambio de información entre dos seres racionales, o sea, son
el emisor y el receptor junto con los mensajes transmitidos.
Consideramos el teléfono, el sonido: el aire, la luz, el gesto ... , como medios, ocasiones o condiciones para ciertos tipos concretos de comunicación,
pero no como causas materiales de la misma. En muchos casos (grabadoras
automáticas, semáforos ... ) todos estos elementos no pasan de ser meras
Protésis del hombre. Puede también considcrárseles como canales y, en tal
caso, como causas instrumentales de la comunicación.
Podemos considerar el código como ocasión de la transmisión del mensa je, pero no como una condición. Hay respuestas naturales que tienen un significado propio directo, no convencional o simbólico ( la sonrisa, por ejemplo) .
Metafísicamente considerada, la comunicación humana es una relación.

Es por tanto, un ente sui generi.r que incluye un doble aspecto, el aspecto material }' el aspecto e.,;piritual, dada la doble composición del hombre. Lo que
aparecería como la causa material de la comunicación -el cerebro, las
cuerdas vocales, en fin, todo el cuerpo en el caso de los gestos y las actitudes-, no es en realidad más que la causa instrumental de la comunicación humana. El cuerpo humano separa las almas; facilita o posibilita su
comunicación, pero impide su unión ( al menos por ahora) . La verdadera
causa material de la comunit::ación, aunque resulte paradójico, son las dos
naturalezas racionales que se ponen en contacto. El mensaje aparece como
un requisito dado nuestro sistema de conocimiento, que es discursivo. Si no
tuviéramos cuerpo, quizás tendríamos conocimiento intuitivo, aunque probablemente en ese caso ya no podríamos hablar de una comunicación humana propiamente dicha. Creo que en el caso de la simple aprehensión
que dos seres humanos realizan recíprocamente, se da la comunicación primaria del dato existencial -¿la "otreidad"?- sin que medie código ru
mensaje alguno. (Cú. E. Nícol, "Metafísica de la Expresión", loe. cit.)

Causa formal de la comunicaci6n.
Considero que la causa formal de la comunicación la constituye la recipro-

cidad de la emisión y recepción de los mensajes.
No lo son las dos naturalezas racionales, pues ellas son la causa eficiente.
No es la interacción solamente, pues ésta existe en muchos otros tipos de
relaciones.

32

No es el mensaje, ya que éste no es causa de la comunicación sino sólo
ocasión de ella o en todo caso, condición.
No es el canal, pues éste también existe en la información ( transmisión
de datos en un solo sentido) .
Tampoco son el codificador ni el decodificador, ya que éstos no siempre
intervienen en la comunicación.
Por tanto, creo que sólo la reciprocidad en la acción comunicativa cons-

tituye su verdadera causa f orm.al.

'Causa ejemplar de la comunicación
La consíderaci6n de esta causa es de verdadera importancia en el caso
concreto de la comunicaci6n.

Dios es el sumo Bien. El bien, por naturaleza, es difusivo de sí mismo;
trata de comunicarse, de ser compartido. Dios trata de compartir su felicidad con otros seres. Pero para que esto sea posible, es necesario primero
que esos seres existan; es un pre-requisito; por esto, nos crea (horemente).
Todo agente hace algo que, en alguna forma, es similar a sí mismo. La
perfección y la forma del efecto son cierta semejanza del agente o causa.
Por lo tanto, la perfección de las criaturas es cierta semejanza de Dios.
Por Revelación sabemos que el hombre fue creado a imagen y semejanza
de Dios. Dios es el Ser eminentemente comunicable o comunicable por excelencia, el Ser comunicable por naturaleza; por lo mismo, el hombre es un
ser comunicable también.
Al ser el hombre creado a imagen y semejanza de Dios, trata de imitarlo.
Y como Dios -a quien trata de imitar-, es un Ser que se proyecta en las
criaturas y se comunica con ellas, el hombre trata de hacer lo mismo: comunica la existencia y se comunica con otras existencias.
Por la Teodicea sabemos que Dios crea por dos "motivos": por sí mismo
Y por las criaturas. En esto no hay contradicción alguna. Decir que Dios
crea por sí mismo significa que al crear las cosas se tiene a sí mismo como
fin, no como un bien apetecible u obtenible, sino como un bien comunicable.
f:~e es el fin que persigue, darse, comunicar su existencia para después comunicar su belleza, su bondad,. . . Por lo tanto, no crea para adquirir algo,
lo. cual es i~posible: sino para difundir, para dar. Y decir que crea por las
criaturas qwere decrr que al crearlas busca la utilidad o el bien de las cria-

33
hum.anitu,-3

�turas, con las cuales quiere, en cuanto es posible, comunicarse. Así pues,
Dios crea para comunicar su bondad y para procurar el bien nuestro.
Se puede obrar por deseo del fin o por amar al fin. Se desea lo que no

se tiene, pero se ama lo que se posee o existe. Las criaturas obramos por
deseo del fin, Dios obra por amor al fin. Dios ama su propia bondad y desea
que é$ta se multiplique en los diversos modos que son po ibles, similares a
Él en alguna forma. De aquí procede la utilidad que obtienen las criaturas
en cuanto que reciben la semejanza de la bondad de Dios. Así, se dice que
Dios hiro a las criaturas por su bondad -de ti-, considerando el fin del
autor, y para utilidad y bien de las criaturas, considerando el fin de la obra.

al poseer éstos -los hombres- la "autocidad"', se han multiplicado no sólo
los agentes de la comunicación, sino también los posibles mensajes y contenidos. Si se han multiplicado las posibilidades de comunicación, ¿por qué
entonces han disminuido las realidades-comunicación?

Causa final de la comunicaci6n

*

Causa eficiente de la comunicació11 humana
Es el hombre mismo. Una de las particularidades más notables del ser
humano es lo que yo llamaría su Autocidad. Esto no es otra cosa que la
capacidad que tiene para realizar acciones reflexivas. El hombre puede ver
otras cosas y puede verse a sí mismo, puede mover y moverse, conocer y

*

misma. Puede comunicar hechos "extraños" o exteriores a él: la noticia
de un terremoto, la existencia de cierto lugar, el pronóstico del tiempo, incluso las acciones de otro; pero todo esto puede hacerlo también una cinta,
un microfilm, un archivo o una biblioteca. También puede comunicarse a
sí mismo, siendo al mismo tiempo sujeto y objeto de la comunicación: el
dato de su existencia, su modo de ser, sus necesidades, sus pensamientos. sus
sentimientos, sus emociones, su estado de ánimo, su salud, sus proyeclos, su
humor, sus posibilidades y sus limitaciones, sus complejos, sus fracasos y
sus triunfos, sus aspiraciones y sus realizaciones. . . Puede también comunicar su deseo y su necesidad de comunicarse. Todo esto es el contenido más
valioso que puede tener una comunicación humana, pues no estarnos dando
algo, sino que nos estamos dando nosotros mismos; estamos dando una parte
de nuestro ser. De aquí salta a la vista o se apunta ya una de las principales causas finales de la comunicaci6n, de la cual hablaremos más adelante.
En este apartado quiero insistir, sobre todo, en la inmensa e inagotable posibilidad de mensajes transmisibles, todos ellos originales, diferentes, irrepetibles, irreemplazables, únicos, y por qué no decirlo, quizás también irrenunciables -a la vez enriquecedores-, ya que todos tenemos la obligaci6n de darnos en una forma u otra a los demás.
Si se han multiplicado las causas eficientes de la comunicación humana.

34

os comunicamos para conocer porque queremo

amar. Nihil volitur

nisi praecognitum. Nadie desea lo que no conoce. El conocimiento previo del ser amado es un pre-requisito para poder amarlo.

conocerse, puede comunicar y comunicars .

Asi, es agente de la comunicación y puede ser a la vez el contenido de la

"Todos los hombres están acuciados por un deseo natural de saber", dice
Arist6teles al principio de su Metafísica. Aquí está apuntada ya, en forma de necesidad o de tendencia, una de las principales finalidades de la
comunicación : queremos saber y saber más cada vez. Queremos saberlo
todo, o en su defecto, lo más posible. Una gran parte del contenido ele
nuestras comunicaciones -yo diría que un 75 u 80%- está expresado
en forma de preguntas y respuestas. Queremos datos, queremos cifras ...
pero sobre todo, queremos conocer la esencia de las cosas.

*

Nos comunicamos para completarnos. "Todo ser creado carece de algo.
Y mientras sea esenrialmente indigente, no puede llamarse, en puridad,
bueno. Por indigencia de todo ser contingente, brota aquí la necesidad
de comunicarse y obrar sobre otros seres a fin de perfeccionarse." 7 "Nuestro desamparo onto16gico nos insta a salir de nosotros mismos, a enajenarnos, en cierto sentido, para ir a buscar en seres más ricos que
nosotro esa plenitud existencial que anhelamos." 8 Pedimos ayuda implícita o explícitamente.

* Los seres que han alcanzado un cierto grado de perfecci6n, se comunican para darse. Por decirlo así, e están rebalsando y necesitan dar a los
demás lo que ellos ya poseen en abundancia, sea que lo hayan recibido
de otros, sea que lo hayan producido ellos mismos. tsta es la vocación
del maestro. Los padres se comunican con sus hijos -y en general todos los adultos con los menores -para evitarles tragos amargos y experiencias innecesarias.

* Nos comunicamos para demostrar que sabemos -o que somos inteligentes-- cuando no hemos superado nuestra vanidad, aunque en este caso
' BASAVE, Dr. O/J. Cit., pág. 79.
' /bid., pág. 90.

35

�buscamos más bien dar una información --que muchas veces no nos
piden- que establecer una verdadera comunicación.

*

Nos comunicamos para hacernos solidarios con los demás, especialmente
en sus desgracias, pero también en sus triunfos.

➔~

os comunicamos para hacer a los otros la vida menos pesada, Y la ~ga,

más llevadera. Éste es el caso del cómico, del payaso, de algunos artistas.

tencia, síguese que todo hombre tiene un derecho sagrado a la soledad .. .
porque la soledad es s6lo camino que ha de conducir a la comunicación con
los demás ... " En la soledad, el Yo se manifiesta "como lo que es esencialmente, es decir. relación a1 otro". Pero la soledad del hombre modemo "no
la ha elegido para conocerse mejor; se la ha impuesto desde fuera el mecanismo implacable de la vida moderna".

* Así

'' ... Como dice Louis Lavelle, 'si se experimenta la soledad como soledad,
ello se debe a que la soledad es al mismo tiempo un llamado dirigido a soledades, semejantes en todo a la nuestra, con las cuales sentimos la necesidad
de entrar en comunicaci6n'."

Creo que aquí quedan comprendidas todas las posi~les motivaciones de
nuestra comunicación. Cualquier variante podría reducirse a alguna de las
posibilidades ya mencionadas.

"La alternancia entre la soledad y comunicación con el otro debe ser el
ritmo normal de una existencia auténtica. Para no perder nada del Yo,
descubierto en la soledad, debemos sumergirnos en ella periódicamente ...
El mérito de haber planteado de verdad el problema filosófico del Otro
pertenece a la filosofía cristiana . . . En la soledad el hombre puede ejercitar
la introspección y adquirir una lucidez grande sobre sí mismo. Sin embargo,
la mirada del Otro puede siempre descubrir en él y manifestarle aspectos
verdaderamente esenciales de su ser que ninguna introspección podría descubrir jamás. . . Sólo podemos ser 'nosotros mismos' gracias a todos los seres
que nos rodean."

·os comunicamos también tratando de embellecer aún más la creación.
obran los pintores, los poetas, los escultores . .. En cierta forma, nos
comunicamos con hombres de otros lugares y otras épocas, se~ -~ntestando hoy a los mensajes que nos envían desde el pasado, sea dmgi~ndo
nuestros mensajes a las generaciones futuras o a las presentes en el uempo pero ausentes en el espacio. Tal es el caso del escritor.

V.

ALGUNAS CONSIDERACtONES IMPORTA 'TES

Por considerarlos sumamente ilustrativos sobre el tema que venimos desarrollando transcribiremos aquí algunos teictos de Ignacio Lepp tomados de
su libro "La Comunicación de las Existencias" :
u •.. El hombre moderno se baila terriblemente solo. . . La vida_ ~o~erna
tiende a eliminar de las relaciones interhumana.s todo carácter de mturudad,
de las ..oficinas, los. salones,
e Onalidad. Las conversaciones habituales
deprs
,
.
las distintas agrupaciones y aun la mayoria de las fam1has: s~n casi s1~pre
impersonales. Se habla de negocios, de cosas, de acontec1ID1entos, de ideas
abstractas. rara vez las personas se interpelan en verdad de hombre a hombre, de ~jeto a sujeto. Muchos hombres nun~. han sido ~ara alguien un
sujeto, un ser único, no intercambiable; son umcamente_ ~embros de ~na
ciudad, de una empresa, de una agrupaci6n, de una famih_a . . . Ahora bien,
lograr una comunicación directa, personal, con una o vanas personas es el
anhelo más profundo del coraz6n humano."

"Para que el ser humano pueda captarse c~mo ~nico, ~e~er conciencia de
su realidad como personal, elevarse a una existencia autentica, hay que pa•
sar por la prueba de la soledad. . . Puesto que sól~ en la soledad el Yo _se
capta conscientemente a sí mismo y aprende el senado verdadero de la e&gt;:tS•

36

"El contacto con la intimidad del Otro trasciende el dominio del poseer,
de la comunicación objetiva. La vida interior no es algo que el hombre
posee; es su misma existencia, y sólo la palabra 'comunión' puede e.'&lt;presar
adecuadamente el intercambio directo de ser a ser."
"En cierto sentido la solidaridad social y 1a influencia presentan una especie de peligro para la comunicaci6n auténtica. Dan al hombre el sentimiento
de no hallarse ya. solo ... "
"Por lo tanto, antes de pretender la comunión con el Otro, hemos de lograr el dominio de nosotros mismos en una experiencia doliente y angustiosa de nuestra soledad. Aquí y solamente aquí, es el hombre capaz de convertirse en una persona enriquecida con todos los dones de que el Creador la
ha dotado." 9

Conclwi6n.
Como elementos que pueden ayudar a superar la falta de comunicación
' LEPP, Ignacio, La comunicaci6n de las txisttncias, Editorial Carlos Lohlé,
Buenos Aires, 1964, págs. 10, 12, 13, 16, 17, 19, 20, 23, 41, 70, 71 y 77.

37

�o la seudocomunicación que se da entre muchos hombres, se nos presentan
los siguientes medios:
Además de conocer la técnica de la comunicación, conocer su filosofía y
su teleología, es decir, reconocer básicamente los múltiples fines que podemos
tener al comunicarnos y estar conscientes del fin o los fines que perseguimos
en cada situación concreta. Conociendo el fin, podremos elegir mejor los
medios (tipo de canal, código ... )
-

- Si es posible y si consideramos que esto no va a afectar en alguna fonna
la comwúcación, hacer que mi interlocutor conozca también mis propósitos,
y a la vez que esté consciente de los suyos. En una palabra, tomar conciencia
de la acción comunicativa y de sus finalidades.

Paulus, S. J., Metaphytica. genera.lis, Pontificia Univcrsitas, Gregoriana, 7a.
Ed., Roma, 1964.

DEZZA,

Huw, El Líneos, un lenguaje para comimica.rnos con otros mundos, Suplemento Dominical del Porvenir ( sin fecha).

GRrFFITR,

Ignacio, La comunica.ci6n de ia.s eicistencia.s, Ed. Carlos Loblé, Buenos Aires,
1972.

LEPP,

LEPP, Ignacio, Psicoanáli.ris de la. amistad, Ed. Carlos Lohlé, Buenos Aireli.
N1coL, Eduardo, Mdafisica. de la. expresión, Fondo de Cultura Bcon6mica, nueva
veni6n (de la primera edición), Mbico, 1974.

- Deponer toda actitud altiva y orgullosa, todo aquello que en un momento dado pueda entorpecer o imposibilitar el proceso comunicativo.
- No rehuir la soledad. Aceptarla y valorarla como un medio para encontrarnos a no otros mismos y después podernos dar a los demás.
-

Cultivarnos y enriquecernos en los innumerables campos en que esto es

posible para tener mucho qué comunicar a los demás. Estar siempre en un
plan de apertura a las solicitaciones de los demás, sea para recibir sus mensajes o para transmitirles los nuestros.
- Inculcar, cultivar y desan-ollar en los niños, en las nuevas generaciones,
el hábito de la comunicadón, de la verdadera comunicación. Darles primero ejemplo y después precepto.
- Y sobre todo, vivir en un permanente estado de comunicación con
Aquel que nos ha dado todo, que nos comunic6 la existencia. y la propia c.apacidad para comunicarnos.

BIBLIOGRAFlA

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Roma, 1966.
B¡\SAVE FERNÁNDEZ DEL VA!,Ll!. 1

Agustín, Filosnfla del hombro, Espasa-Calpe Mexica-

na, S. A., México, 1963.

Iluss, Charles K ., "Semantography", Semantography Publications, 2a. Ed., Sydney,
1966.

38

39

�DIOS Y LAS PRUEBAS DE SU EXJST&amp;'iCIA
fil-' LA FILOSOFIA
Ltc.

ÜARLOS GoNZÁLEZ SALAS

EL TEMA de Dios apasionará siempre al hombre. Se le puede orillar en el
ohido o en la inconsciencia, pero tarde o temprano apremiará la pregunta:
¿existe o no existe ese ser llamado Dios?
En el centro de toda filosof'aa está la filosofía del ser, la metaftsica; y en el
centro de toda Metafasica está la metafísica del Ser -no sólo del ser-. la
investigación de la existencia o no existencia del que ES rimplcmente o in1initamcnte, de su naturaleza)' de sus atnoutos. Toda filosofía que prescinda de
Dios es necesariamente una filooofía incompleta y absurda, porque ~ limita al
campo de lo f cnoménico y contigente, de lo relath-o y de lo tmtporal. Ella
misma restringe sus horizontes y su! posibilidades y deliberadamente se encastilla en las dimensiones puramente humanas y mundanas.
Del mismo modo la persona que no admite a Dios o lo soslaya en la indiferencia se encuentra mutilada y su comiovisi6n es incompleta porque queda
limitada a lo relativo y temporal, a lo cf'uncro y apariencia!, a lo fenoménico
y contingente. Todo ser racional tiene que proponer'lt' racionalmente el pro.
blema de la existencia o inexistfflcia de Dios.

En estos artículos que peri6dkamente escribimos tratamos de .aocrcamos
primero a una enumeración de las pruebas ,·álidas y de las no válidas de la
existencia de Dios, desentrañaremos algunas de las menos conocidas, daremos
a conocer un argumento elaborado desde d punto de \'ÍSta e.~tcncial brotado
de la misma angustia y limitación humanas &gt;· luego iremos exponiendo los
caminos, o mejor dicho, desviaciones y tentaciones del moderno teísmo a que
se ha \'crudo réfiriendo de un tiempo a esta parte el Pontífice actual en au
prcdicaci6n catequística de los miércoles.

41

�Son conocidas las pruebas de la existencia de Dios llamadas CINCO VIA
TOMISTAS, por haber sido concebidas y formuladas por Santo To~ de
Aquino. Demostraciones de alcance universal fundadas en _la obs~rvac16n_ razonada de todos los seres que integran este mundo, orgánicos e morgárucos,
vegetales y animales. Se apoya la primera en el mo~iento o ~bio, ~anto
cualitativo como cuantitativo de los seres que preosa un motor mm6v1l; la
segunda en la actividad o casualidad de los seres que como causas subor~inadas
a otras requieren una causa no subordinada ni causada a su vez, smo_ ~causada, o sea, un Ser por sí mismo; la tercera se apoya en la condtc16n
contingente de las creaturas igualmente dispuestas a ser o a no ser Y que
postulan un Ser necesario no contingente; la cuarta está basada en los grados
de perfecci6n existentes en el mundo que precisan una suma perfección o _Ser
infinitamente perfecto que tenga las perfecciones en grado sumo i la quinta
cimentada en el orden del cosmos que precisa el Ordenador para ser explicable.
Todos estos argumentos se apoyan en el principio de casualidad en una u
otra forma. principio que podemos enunciar: Todo lo que contingentemente
existe necesita forzosamente una causa, o, lo que equivale a decir Todo cuanto
empieza existir debe tener una causa real y adecuadamente distinta. De este
principio se. puede hacer varias ilaciones cuyos predicados son distintos dando
pie a las diversas pruebas.
Además de estos argumentos se han elaborado otros como el del unánime
consentimiento de todos los hombres en todos los tiempos; el que se apoya en
el deseo universal de la felicidad; el que postula una sanci6n perfecta que
sólo puede darse en otra vida; el argumento tomado del origen de la vida,
de las especies y del hombre; el argumento de la entropía o conversión de la
energía en calor y por lo tanto una energía que siempre decrece y comenzó
en el tiempo, tuvo que haber alguien que la produjo.
Debemos hablar también del argumento de San Anselmo que ha sido recha7.ado como válido. Consiste en substancia en decir que la mente humana puede concebir un Ser mayor que en el cual ningún otro puede ser concebido i
ahora bien, dentro de las cualidades de ese Ser sobresale principalmente la
exi tencia: o sea, tal Ser debe existir no solamente en la mente, sino también en
1a realidad (porque es mayor lo que existe en la mente y en la realidad, qur.
lo que eA-iste solamente en la mente). Luego tal Ser existe, es Dios. Se advierte
de inmediata que tal demostración da un salto inexplicable del orden ideal al
orden real. no se toma de la intuición o de la experiencia. sensible ni se elabora
por la deducción de los efectos, sino que es convencional y arbitraria. Sin embargo, en al~n tiempo -por el año 1763- Emmanuel Kant, el gran filósofo

42

alemán, la aceptaba como el único principio o camino para demostrar la existencia de Dios aunque luego la rechazó. También la esgrirrueron con anteriodad a Kant, Descartes en la Meditación III y V de sus "Meditaciones Metafísicas" y el pensador Leibnitz en su "Monadolo 0 ía". Lleno de fama ha pasado
a la historia el argumento llamado "de la Apuesta", de Bias Pascal.

Decía Descartes: "Y en lo que se refiere a Dios, ciertamente que si mi
espíritu no fuese presa de ningún prejuicio, y mi pen amiento no estuviese
distraído por la pre encia continua de las imágenes de las cosas sensibles, no
habrá cosa alguna que yo no conociese antes ni más fácilmente que a él. Pues,
hay algo más claro y manifiesto que pensar qufl hay un Dios, es decir, un er
soberano y perfecto, el único en cuya idea está incluida la existencia necesaria
y eterna y que, por lo tanto, existe. Y aunque para concebir bien esta verdad
he necesitado gran aplicación de espíritu, sin embargo, ahora, no sólo estoy
seguro de ella como de lo que tengo por más cierto sino que además advierto
que la certidumbre de todas las demás cosas depende de Dios tan absolutamente, que sin ese conocimiento fuera imposible saber nunca nada perfectamente".1
Modernamente se han ideado nuevas formas y caminos, así para probar la
existencia de Dios como para probar su no existencia. No sólo impera el ateísmo, sino el antiteísmo, el combate o la pretendida destrucción del concepto
humano de Dios.
Lo que nos importa en este primer artículo es llamar la atención acerca de
este problema vital en el cual muchas mentes andan todavía a la deriva y en
las tinieblas de la duda; otras en la indiferencia más glacial o el menosprecio
de su importancia, entregados al placer o a los bienes materiales. Queremos
despertar la curiosidad y el apetito de acercarnos a la reflexi6n, al razonamiento y al estudio de las pruebas de los diferentes pensadore y filósofos que
han venido formulando para probar la existencia de Dios, tema siempre nue,·o que jamás perderá actualidad y vigencia.

PASCAL Y KANT
Sincero enemi~o ele De. cartes, defensor del error jansenista, duro atacante
de los jesuitas en sus "Provinciales'', piadoso y creyente, pero radicalmente
pesimista, Bias Pascal (1623-1662) dejó en sus ''Pensérs'' (Pensamientos) el
' DESCARTES, Meditaci6n V, Dis~u,so del M¿todo ,, Meditaciones Metaflsicas, novena
edición, Col. Austral, Trad. y pr6logo de Manuel Garcia Morente, Espasa-Calpe Argentina, Buenos Aires, 1951, p. 130.

43

�bosquejo de una extensa Apología del Cristianismo con fundamentos teológícos-filos6ficos: históricos, exegéticos, sociológicos. Rico en matices como vástago de un sabio, su pensamiento se encuentra más saturado de sentimiento
que de razones, según su célebre frase: "El corazón tiene razones que la razón no puede comprender"." Refiriéndonos al asunto que nos ocupa, podría
decirse que todo su pensamiento está profundamente teñido del axioma: "El
corazón es el que siente a Dios, no la raz-0n".ª Ese axioma parece haber sido
adoptado por todos los que prefieren las vías "arracionales" para llegar a convencerse de la existencia de Dios. Más que obra de reflexión, su argumento
llamado "de la apuesta" se propone remover todos los influjos perniciosos
que puede encontrar la voluntad para aceptar a Dios. Queda limpio el camino para que Dios acepte la existencia de Dios. En el pensamiento número 233 expone su argumento.
Suponte a un hombre que por fuerza deba escoger dos números de lotería.
Hay dos montones solamente: El primero contiene muchos números; el otro,
muy pocos. Si es prudente, elegirá el primer acervo. Ahora bien: Hay Dios
o no hay Dios. Debes elegir por dos razones: la primera, porque de tu elección depende la solución de un problema para ti muy neeesario: Tu felicidad;
como náufrago no puedes quedar indiferente entre querer o no querer tu sal•
vación; si no eliges, de hecho eliges que Dios no existe. Compara los dos
montones. Si supones que Dios existe, tendrá!! en la tierra la paz de la conciencia y el cielo después de la muerte, pierdes los torpes y pecaminosos deleites; si supones que Dios no existe ocurre lo contrario. Me explico: En el
primer caso, pierdes lo finito y ganas lo infinito; en el segundo caso acontece
lo contrario. Pero lo finito es nada ante lo infinito. Luego debes elegir lo infinito. Y no puedes objetar que pierdes lo cierto, por la esperanza de lo
incierto, lo cual es imprudente. Porque obrar así es prudente, aun cuando ~ea
cierto lo finito e incierto lo infinito. Obra, pues, como si creyeras, ora y humíllate delante de Dios:•
Más que como argumento, este proceso menta,,! ha sido considerado como
método para preparar el alma a creer. Está destinado sobre todo a un ateo
escéptico, es decir, a un dudoso de su ateísmo debido principalmente al atractivo de las pasiones.
Entre los caminos "arracionalcs" -que excluyen todo influjo del principio
de casualidad- se mencionan el de Manuel Kant, cuyo criticismo lo apoya
Blas, Pensamientos, o. 277, séptima edic. Colecci6n Austral, Espasa-Calpe,
S. A., Madrid, 1967, p. 58.
1 PASCAL, Bla.s, of). cil.,
o. 278, p. 58.
• PASCAL, Bias, op. cii., No. 233, pp. 49-53.
1

H

PASCAL,

en la voluntad, en completo rechazo de la validez de la especulación el Pragmatismo, tanto el inglés de Arthur James Balfour ( 1848-1930) , el francés de
Fernando Brunetiere ( 1906), Rcnouvier ( 1903) y Henry Poincaré ( 1912), como el del norteamericano William James (1919), cuyos libros A. pluralistic
Unive,, The will to believe, The varietes of religious experiencie analizan
el fenómeno religioso de la creencia en Dios.
A Dios, según Kant, no se le puede demostrar por la razón pura. El filósofo
de Koenisberg impugna todas las pruebas racionales de la existencia de Dios.
Siendo nulo el valor de la Metafísica no fundamenta la lltica en !a Metafísica, sino al revés. La ttica presta sus bases a las verdades de orden metafísico como es la existencia de Dios, la inmortalidad del alma y la libertad
humalla. Su argumento podría sintetizarse del modo siguiente: Existe un imperath·o categórico que proviene de la misma voluntad, que ordena observar el
orden moral, principalmente por la veneración de la ley; ahora bien, este
imperativo categórico requiere como requisito previo la existencia de Dios,
luego por la fe me adhiero firmemente a creer en la existencia de Dios. En su
CRITICA DE LA RAZóN PRACTICA/ Kant se introduce así, al hablar de este punto: "En el análisis que precide, nos ha conducido la ley moral
a un problema práctico, que sólo nos es prescrito por la raz6n pura, independientemente de todo concurso de los móviles sensibles, a saber, el problema de
la perfección necesaria de la primera y principal parte del soberano bien,
de la moralidad, y no pudiendo este problema ser completamente resuelto
si no es en una eternidad, en el postulado de la inmortalidad. Esta misma ley
debe conducirnos también de una manera enteramente desinteresada, según
el juicio de la razón imparcial, a la posibilidad de un segundo elemento del
soberano bien, o de una felicidad proporciona.da a la moralidad, a saber, a la
suposición de la existencia de una causa adecuada a este efecto; esto es que
debe exigir la existencia de Dios como condición necesaria para la posibilidad
del soberano bien ( objeto de nuestra voluntad necesariamente unido a la legislación moral de la razón pura). Vamos a mostrar esta relación". 6
Para Kant existe este imperativo como lo prueba el testimonio universal
de la conciencia, una voz venerable que no puede ser reducida al silencio r
que dice ''Debes cumplir tu deber". Proviene de la voluntad porque ésta es
autónoma, ya que si proviniera del exterior esto sería en contra de su dignidad.
Y pide la observancia de la ley por amor. Pero este imperativo requiere tres
' KANT, Manuel, Critica de la Razón Práctica, precedida de los Fundamenlos dt la
metafísica de las co1tumbres, Trad. de A. García Moreno, Editora Nacional, S. A., México, D. F., 1955.
• KANT, Manuel, op, cit., pp. 323-324.

45

�postulados: a) La libertad, porque sin ella no es posible concebir obligaci6n;
b) La inmortalidad, porque por el imperativo categórico estamos obligados
a la santidad que aquí sólo adquirimos gradualmente y la perfeccionamos en
la vida eterna; y c) La existencia de Dios, porque la santidad reclama como
premio el sumo bien, el cual debe ser posible y existir. onmisabio, eterno.
omnipotente (Dios). A todo esto me adhiero por la fe y a mayor finnc1.a de
mi adhesión mayor santidad de mi vida. 1 o puede renunciar a aceptarlo
porque de otro modo peligrarían los principios morales

¿ Qué decir de este modo de pensar? Si realmente a estas tres verdadel&gt;
me debo adherir por la fe, no hay prueba racional, objetiva; y esa fe so)amente es firme dentro de mi subjetividad. Así como parece repugnar que
· el ser no siendo libre sea ligado moralmente, repugna también que el mismo
ser libre se ligue a sí mismo moralmente. Si la santidad no puede obtenerse
en esta vida, ¿por qué precisamente en una inmortal y no en otra mortal? ¿En
virtud de qué debe ser obtenida esa santidad? ¿ Por qué la santidad de la
voluntad autónoma que obra sólo por amor de la ley, merece premio? Se
necesita una razón suficiente; luego Kant se apoya de hecho en un principio
especulafo·o.

ENRIQUE 13ERGSON (1859-1941)
Hijo de familia judía de origen polaco, parisino de nacimiento, ha sido
Bergson uno de los filósofos más importantes en los últimos lustros. Su obra
se caracteriza por un espiritualismo delicado que tuvo reflejos en México a
través de Antonio Caso y José Vasconcelos e, indirectamente, influyó en el
rescate de la filosofía y la educación de la hegemonía del más empecinado
positivismo. Su obra es parca pero fundamental. El filósofo español José Ferrater Mora ha escrito que Bcrgson practicó lo que según Ortega y Gasset
constituye una de las obras de misericordia más urgentes de nuestro tiempo:
o publicar libros inútiles.r Su filosofía cultivó cierto mi~ticismo del que no
escapó su concepción de Dios y el camino propuesto paar conocerlo. En Las
dos fuentes de la Moral y de la Religi6n, uno de sus libros más plenos y
quizá el que mejor condensa su pensamiento, desliza una frase que parece ser
divisa y objetivo de su filosofía: "Alegría sería realmente la simplicidad de
vida que una intuición mística difundida propagaría por el mundo; alegría
' FEllRATER MORA, José, Introducci6n a Bergson, en Las Dos Fuentes de la Moral )'
de la Religión, de Henri Bergson, Trad. de Miguel Gonzálcz Femández, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1962, p. 7.

46

también la que seguiría automáticamente a una visión del más allá

experiencia científica ampliada".ª

en una

Entre aquellas vías para descubrir la divina realidad se podría catalogar
la sura como u experiencia mística,,.
. Por una ~~ de su esposa a Emmanuel Mounier e sospecha de su conversión al catohc1smo poco después de la publicación de Las Dos Fuentes, &lt;'n
1932 . parece confirmarlo una cláusula de su testamento·. "M15
· re ex1ones me
c~ndu Jeron ~ás Y m~ al catolicismo. . . Me hubiera convertido si por esos
~~ no hubiera senndo la gravísima persecución antisemita. Por eso decidí
vivir entre ellos". Pide sepultura cristiana la cual si es negada rues!'a se
revele
" Y a nad'1e se. o~ulte s~ a dhes'1ón moral al catolicismo".
'
:o del
.
La 'esposa
filósofo Jacques
.:~ 'do mte
· ¡ec. Mantam,
. Ra.tssa y el P. Sertilanges, O • p ., a·is....,,gw
tual,· la confmnan.
PoSlblemente
recibió
secretamente
el
bau..:p
'l
0
1
. .,
. .
u,-u.1 . ¿ or cua
camino leg6 a la religion cnsbana? Por su acercamiento a los místicos lo
cual lo llevó a elaborar un argumento.
'

y

n ·

~~ro.os tomar en cuenta que para Bergson la realidad es fluente y que
el
posible
· t WCl
· '6n " .
S uruco mstrumento
,
. . para captarla no es la razón sino "la lJl
"e opone e~ta ~- conocumento abstractivo. Según el propio filósofo francés
llamamos m~c16n. aquella especie de simpatía intelectual, por la cual nos
trasladamos al ~tenor de un objeto, para coincidir con lo que en él es único
Y ~r ~o-tanto mexpresable". (Revue de métaphi.sique, enero 1903). Usando
1~ ~turu6n cree salvar tanto el idealismo kantiano como el positivismo mate~~• ya que se puede captar la realidad objetiva. Esa realidad no es está~ca, smo_ fluente, dinámica: no es pasiva sino movida por el L'elan vital, el
~~~ vital. Otros lo traducen por el "impulso vital". A través del método
mtmt.t~o se ca~ta la realidad. El impulso bergsoniano es total.mente diverso a
cualqU1er otro unpulso. El ser de las cosas es devenir. Y ése es el objeto propio
de~ filosofar. "Para Bergson -explica Ferrater Mora- no solamente en inin· · l
·telible
u tif el ddevenir,. sino que solamente a partir de él puede adq wnr
e ser
1 en ica o asinusmo con el reposo algún sentido. El ser sería únicamente
corte, una fotografía1 una detención, un momento del devenir, y este deverur solamente ~ía ser definido, en una forma altamente paradójica como
aquello que propiamente no es, o, mejor dicho, como aquello que "es devenir".ª

°?

Fiel a su radical anti-intelectualismo que tanto influyó en Vasconcelos en
lo que se refiere a la existencia de Dios, Bergson empieza por negar el v~lor
a las pruebas clásicas. Según él todo el valor de verdad de Dios de los
: BnosON, Henri, Las Dos Fuent,s de la Moral )' d, la Religión, op. cit., p. 302.
F!IUl.ATER MoRA, José, Jntroducci6n a 8ergson, op. cit., p. 35.

47

�fil6sofos intelectuales, el Bien ideal de Platón o el Acto Puro de Aristóteles
deducido por raciocinio, es únicamente lógico1 suprema abstracción a quien
no se adora ni se ama. El Dios que todas las religiones adoran es un Dios
personal, comunicativo con sus criaturas, real y viviente entre nosotros, y como
tal sólo perceptible por la experiencia. A Dios se le capta por la intuición como
lo captan los grandes místicos; en menor escala y de modo semejante lo hemos de captar lo.s que no somos místicos. En Las dos fuentes de la moral y de
la religÍón nos dice: "Si misticismo es lo que acabamos de decir, debe proporcionar el medio de abordar experimentalmente, de alguna manera, el pro.
blema de la existencia de Dios y de la naturaleza de Dios. Por otra parte,
no vemos cómo podría abordarlo de otro modo la filosofía. De un modo general estimamos que es un objeto que percibimos o podemos percibir. Es, pues,
dado en una experiencia, real o posible; uno es libre de elaborar una idea
de un objeto o de un er, como hace el géometra para una figura geométrica,
pero sólo la experiencia establecerá que tal objeto o ser, existe efectivamente
fuera de la idea elaborada". 1 º

La experiencia de los místicos engendra en nosotros, el resto de los hombres,
un eco, excepto en los anonnales, como aquéllos que no gustan de la música.
Todos los místicos captan la realidad divina por los mismos medios, usan
las mismas imágenes, descontadas las diferencias accidentales. Luego se da
"una identidad de intuición cuya obvia explicación se obtiene por la real
existencia del Ser con el que juzgan comunicarse: "El místico capta a Dios
wmo 'amor', no se preocupa por los atributos metafísicos ni de las objeciones formuladas por la filosofía contra esos atributos". "Cree ver lo que es Dios
y no tiene ninguna visión de lo que no es." "Es pues, sobre la naturaleza de
Dios inmediatamente captada en lo que tiene positivo, es decir, de perceptible
a los ojos del alma, sobre lo que debe interrogarle el filósofo. Éste tendrá dificultad en definir tal naturaleza en fórmulas.
Dios es amor y objeto de amor: Toda la aportación del misticismo es ésa."H
Directamente el argumento sólo es probable, porque el resto de los hombres ignoramos la posibilidad de la intuición mística. Pero indirectamente se
obtiene la certeza por la convergencia del doble testimonio: El de la intuición precedente que augura a Dios y el de la mística que mira a Dios.
Tal como la plantea, la intuición bergsoniana no es camino cierto para
llegar a Dios, ya que la intuición mística sería sobrenatural. Para las fuerzas
• BnosoN, Henri, ot,. cit., p. 239.
u BuosoN, Henri, op. cit., p. 248.

48

de la mente sería imposible. Má.xime si se niega la posibilidad de tocar por el
concepto la realidad.
WILLIAM JAMES Y LA EXISTENCIA DE DIOS:
Dentro de la corriente pragmatista emerge la personalidad del filósofo
norteamericano, profesor de la Universidad de Harvard, William James ( 18421910), y más que filósofo, sicólogo experimental. Divulgó el artículo "C6mo
hacer claras nuestras ideas" de Charles S. Pierce donde no aparece el nombre de pragmatismo que había de dar nombre a e ta doctrina filosófica. Se
le co~oc~ al pragmatismo por su solución utilitarista frente al problema del
conocumento de la verdad: Es verdadero sólo lo útil; de donde se sigue que
la verdad es relativa y mudable. ¿ Cómo se ha llegado a esa afirmación?
Según James, resume con clarividencia Michele Federico Sciacca: "El
valor de los hechos representa el valor de la idea. Y así como los hechos son
en cuanto nosotros los experimentamos, de la misma manera la idea adquiere
su valor en el momento que se realiza en la experiencia. Para nosotros 'vale'
t~do lo qu~ ~demos experimentar: el resto, el 'quid' metaempírico es práctJcamente mdiferente. Esta finalidad práctica lleva al pragmatismo ecléctico
a los diversos sistemas a los cuales les interroga acerca de su valor práctico.
Por _consiguiente el pragmatismo niega el valor teórico al conocimiento y, en
particular, del conocimiento científico, que se convierte en instrumento de
acción con un significado aproximativo y relativo '. 12
En el p~~atismo de James la realidad en cuanto que es tomada por
nuestra act:J.vidad constructora y creadora. adquiere valor. Las relaciones que
establec~os entre los elementos sobre los que previamente aplicamos nuestra atención y nuestra propia ciencia valoran la realidad y así la verdad es
elaborada por el hombre.
A Dios ~~ se le ~dmite porque es real sino porque nuestra mente lo percibe como util. A Dios no hay que afirmarlo como Acto Puro ( sin ninguna
mezcla de potencia, de posibilidad) a la manera de Aristóteles rú como existente por sí ~~mo, sino como santoi justo, bueno; en cuanto ~ue produce en
nosotros sentmuentos de esperanza y temor y nos induce con ello a la acción·
finito, ~ embargo, o mejor indefinido e impersonal, porque si fuera infinito
no pudiera permitir la existencia del mal físico y moral, y por otra parte
favorecemos con su intervención en el régimen del universo.

" SctAccA, 'Michele Federico, Historia de la Filosofla, Luis Miracle Editor, Barcelona, 1954, p. 584.

49
huma nitas.--4

�Existe en nosotros, asevera James, en nuestra subconsciencia, un deseo de felicidad y de ahí una doble tendencia a la plenitud de la vida y a la unidad.
Estas cosas no son objeto de la observación, pueden ser llamadas algo di"ino
y supanerse que provienen de Dios. Para el asunto esto no interesa. Es entonces cu.ando por un proceso necesario, ya sea grato, ya sea doloroso, se c.xperimenta en la conciencia de una manera misteriosa la necesidad personal de
crear su propio Dios. Debemos advertir que para el origen de la religión )'
de la mística no puede encontrarse en la 5eJ,,."Ualidad como lo concibió Freud,
como tampoco en las equiparaciones entre la mística y la neurosis. Según las
doctrinas de James la idea de Dios se origina por la consideración de las experiencias religiosas, tanto normales como extraordinarias en los místicos y en
los convertidos. En todas las conversiones, por ejemplo, late en la subconsciencia la necesidad de Dios y se vive en la inquietud. Cuando aflora la idea de
Dios en la conciencia, esa idea aparece como liberadora y engendra la paz,
la quietud y la felicidad. í.sa es la conversión.
"La creencia pues, no responde a una verdad objetiva sino que ella misma
-a pesar del control científico- viene determinada por la 'voluntad de
crear'. En la alternativa, la elección se realiza según nuestras necesidadr:s.
Así por ejemplo, el problema de Dios se resuelve en esto otro: ¿ Qué con ecuencias prácticas tiene para nosotros la hipótesis de que la materia produce todas las
cosas, o, por el contrario, el admitir la otra de que Dios existe y que el orden
del mundo es debido a su Providencia? En primer caso, dice James, un terrible frío de muerte descendería sobre el mundo; en el segundo, las cosas
se teñirían de vivos colores mostrándose jugosas, cálidas y llenas de significaciones reales. Es necesario, pues, optar por la segunda hipótesis." 18
En el fondo, se acepta a Dios por utilidad, no porque la razón nos lo demuestre.
Por este proceso misterioso de que nos habla William James, creamos y
fingimos nuestro Dios; si ese proceso viene desde nuestra subconsciencia y en
esa misma subconsciencia laten también las intuiciones del arte lo mismo que
los delirios de la locura. ¿ Por qué no todos los hombres son religiosos y no
todos locos ni tampoco todos creadores? Hay que calificar como muy discutibles todas las comparaciones que el mismo sicólogo norteamericano establece
entre las conversiones de los alcohólicos, toxicómanos y de todos vicios, a una
vida sana por medio de la sugestión hipnótica de las ,-irtudes contrarias y las
conversiones naturales de algunas personas del ateísmo al teísmo. En las primeras precede la maduración subconsciente, de la lucha posteriormente viene
11

50

SctACCA,

op. cit., p. 585.

la liberación; lo que era subconsciente se hace presente de modo dominante
en la conciencia; el foco de la energía cambia de lo vicioso a ]a virtud. En
las conversiones religiosas no se puede suponer que no intervenga el aux.ilio
sobrenatural.

DIOS Y EL PRAGMATISMO.
El pragmatismo viene a ser una de las formas del relativismo. í.sta enseña
que no hay verdades absolutas, eternas. Cada época tiene su moral, su derecho así como sus costumbres. No existe una ley natural invariable en lo
esencial, tampoco un derecho natural. Solamente se admite como verdadero
aquello que produce éxito en la práctica. Praxis, práctica. De ahí deriva el
nom~re_ ~e pra~atismo. Esta corriente viene fluyendo desde el siglo pasado
y pnnc1p10s de este y se abre en tres vertientes: El pragmatismo ino-lés el
francés_ y el no~team~cano. Si la verdad se admite según el éxito qu/pu~da
producir, la misma existencia de Dios --&lt;¡ue no puede comprobarse de manera especulativa- se debe aceptar en cuanto produce en los hombres un
deseo de mejoramiento. Según las tres corrientes de pensamiento utilitario
-:-representadas principalmente por Arthur James Balfour, Fcrdinand Bnmettere, Carlos Renovier, Henri Poincaré, William James y más recientemente
Jobo Dewey-, el hombre no puede adquirir certeza acerca de la esencia
de las cosas. El bien mismo, como la verdad, funcionan en torno al éxito.
~egún ~~lfour ( 1848-1930) -autor entre otras obras de Defensio dubii
philosopl!tet, (Defe~sa de _za duda filos6fica), Fundamentos de la Fe y The
Foundattons of belief, belmg notes introductory to the study of theology--,
debe rechazarse el naturalista que sostiene que no existen o por lo menos no
conocemos sino los cuerpos, que la obligación no es sino "un cálido invento
de _1~ naturaleza", que la libertad es absurdo e ilusión, que la percepción
estetica de la belleza no es sino juego y alucinación miserable. El argumento
teleológico --el del orden del cosmos- no es capaz de remover el enorme
obstáculo del naturalismo, ya que para un naturalista la existencia de Dios
permanece en el terreno de la duda. Las otras pruebas prácticamente son
insuficientes aunque formalmente no sean tan malas. l3alfour no tiene en
cuenta que considerado especulativamente el materialismo es falso y que,
puesta aparte la física de Aristóteles, la metafísica vale para las mentes desprovistas de prejuicios. (No se puede vivir solamente con confianza en la
aut~ridad_; la educación y la misma fe propuesta por Kant se distingue por
lo insuficiente.) Acepta solamente por utilidad de la voluntad las verdades
metafisicas, entre ellas, como quiere Kant, la existencia de Dios, la existencia

51

�del alma y la libertad, solamente por una necesidad moral de responder ciertos interrogantes como de dónde venimos, a dónde vamos, qué ca~ nos
produjo, qué somos y cuál sea la razón de nuestra existencia, no satisface
aquel afán de transparencia y el legítimo deseo de indagar de nuestra mente.
Necesitamos certezas en que apoyarnos.
Según Bnmetiere { 1906), la razón sólo produce ruin~ y n~ pu_ede producir algo más. Del mismo modo que experimentó la nec~1dad~ 1rr;c1onalmente,
de una regla de costumbres y de la existencia de Dios, afirmo c~n cert~a
racional espontánea que dos más dos son cuatro. Primero ~e concibe a Dio~
con la mente y después se admite y se ama con el corazon. Solamente asi
tienen valor los argumentos especulativos. "Tengo el derecho de errar con
Pascal y Kant", afinna en el prefacio a la obra de Balfour Fundamento.s de
la Fe y en su propio libro La science et la religión. Fernando Brunetiere,
al principio demasiado incrédulo, estllvo cerca del catolicismo, pero nunca
dentro de él. Escribió muchos artículos para la "Revue de deux Mondes"
que existe todavía en nuestros días.
Charles Renouvier (1903) trató de completar en no pocas obras a Kant.
El principio del filosofar equivale a una "petición de principio". La l6gica
enseña que ésta se comete cuando 1a proposición que va ser demostrada se
toma como principio de demostración. Certeza necesaria solamente se obtiene del fenómeno presente; tienen vigencia por lo tanto, así el relativismo,
el subjetivismo, el fenomenismo, ante la razón especulativa. Pero también
es posible una certeza libre mediante la cual el entendimiento propone, se
inclina el corazón y la mente elige. Se dan certezas libres universales acerca
de la existencia del yo y del mundo; y no universales acerca de la existencia
de la libertad y de Dios.
La criteriología demuestra que la mente puede llegar al conocimiento de
la objetividad de las cosas, no solamente del fenóme~o present~,. s'.ºº. de las
mismas esencias y causas de las cosas. Y esto mediante un JWClO mtemo
propio del sujeto que piensa. Según eso se llega al convencimiento de la
capacidad de la mente para llegar a la verdad. Luego, al contrario de ~o que
afirma Brunetiere, no parte el filosofar aceptando o dando por válido lo
que primero debe probar. No hay tampoco por qué restringir al cam~o de
las certezas no universales la existencia de la propia libertad y de Dios ya
que la razón existe en todos los hombres y mediante ella el hombre es persuadido, por vías racionales, de la existencia de la Causa inacusada.

52

¿DIOS HA MUERTO?
Dentro de las corrientes negadoras de la existencia de Dios hemos de situar el pensamiento que Nietzsche expone en su libro Así hablaba Zaratustra donde por primera vez comienza el certero y acerado ataque no solamente contra la existencia de Dios sino contra la misma idea de Dios entre
los hombres. Célebre se ha hecho el grito zaratustriano, cuando el héroe epónimo del pensador alemán se encuentra en lo más cerrado y solitario de una
montaña a un santo ermitaño orando en la soledad: ''¿será posible que este
viejo santo no haya oído decir todavía en su bosque que Dios ha muerto?".
¿ A qué muerte se refería Nietzsche? No a la muerte de la misteriosa existencia del ser supremo, sino a la idea que los hombres han creado de ti.
Porque es evidente que quien no le concede objetividad personal actual, simplemente lo considera destruido con 1a efímera facilidad de un ídolo de
piedra de cualquiera de las religiones antiguas. Nietzsche fue el primero en
vanagloriarse de que la idea de Dios creada por el hombre, el hombre mismo
la había abolido por fin con la propia fuerza de su entendimiento. Con lo
cual caía en dos errores y en dos falsas suposiciones que nunca probó. Más
que fil6sofo, Nietzsche se nos presenta como un gran pensador intoxicado
de hidrofobia anticristiana y anti-religiosa. No solamente ateo, sino antiteísta.
Inaugura Ja actitlld del hombre rebelde que no solamente niega la existencia
de Dios sino combate y trata de destruir la idea de Dios en la humanidad.
Toda la mejor potencia de su demoledora crítica la endereza a destruir los
valores morales del cristianismo. Sócrates y Jesús aparecen como los más
grandes enemigos de la humanidad porque predican las virtudes morales del
hombre, el propio conocimiento y aquellos rasgos de su personalidad que,
como la humanidad, lejos de hincharlo en el desmedido aprecio de sí mismo,
lo colocan en la luz exacta y en la estatura limitada q e le pertenece en la
creación. Nietzsche aparece como un destructor de valores, pero no ofrece
en cambio sino valores destructivos que por sí mismos llevaron a la humanidad
a la catástrofe en las dos conflagraciones mundiales gobernadas por una infernal y ansiosa "voluntad de poderío". De hecho sus ideas dan lugar a esa
corriente de pensamiento antiteísta que en el siglo XX ha sido caracterizado
por Alberto Camus y Jean Paul Sartre, pero que se nutrió también en las
ideas de Fauerbach, Carlos Marx y Federico Engels. De todas esas fuentes
arrancan las corrientes del ateísmo y del antiteísmo modernos. Todos aquellos pensadores sustituyeron al Dios de las religiones por el hombre. Es un
humanismo antropocéntrico el que construyen. Tal es el concepto a que se
ha referido el Papa Paulo VI al decir que ellos 'proclaman que el hombre
es el ser supremo para el hombre".

53

�En efecto, en un discurso vibrante y encendido, el Papa Paulo V] desde su
retiro veraniego de Castelgandolfo lanz6 ataques a las modernas formas de
ateísmo resultantes de aquellas ideas de los pensadores mencionados y condenó a los que proclaman que Dios ha muerto enjuiciándolos como "un
fracaso de hombres que caminan en la oscuridadº. Esbozó enseguida un
pensamiento vigoroso corno todo el tono de su discurso: Los hombres han
creado un concepto de Dios que ha dado lugar a dejar pensar que Dios ha
muerto. Es lo mismo que a nuestro juicio consideró Marx o el mismo Camus,
cuando combatieron la idea de Dios. La idea que los burgueses y los falsos
hombres religiosos han creado de Dios. "Dios no es el espíritu que el ignorante y el hombre emocionado se crea para sí mismo. Dios no es anticuado ...
Sólo la idea de su existencia ha de ser regenerada en nuestros espíritus contra los que la deforman, la profanan, la empequeñecen, la e.xpulsan y la
olvidan."
Paralelamente, como es sabido, existe una caudalosa corriente de opinión
teológica moderna que arranca de las ideas expuestas por talentosos teólogos
protestantes contemporáneos como Karl Barth y sobre todo, en el asunto que
nos ocupa, Gabriel Vahanian, William Hamilton, Paul Van Bureo y Thomas
J.J. Alitler sobre "la muerte de Dios". Opinión a la que no pocos pensadores,
escritores y te6logos católicos de recio y vigoroso pensamiento se han adherido. Pero debe siempre entenderse que ellos combaten la idea del Dios que ha
creado la moderna sociedad tecnológica que ha aceptado en nombre de ese
concepto de Dios las más desastrosas condiciones humanas para muchos hombres, discriminados por su miseria, por su raza, o por sus creencias. Hablan
por ello de una muerte de ese concepto puro del Dios revelado, del Dios de
Abraham, de Moisés y de Jacob, del Dios paternal revelado por Cristo al
que la humanidad debe retornar, ya que se ha perdido en los andurriales del
mundo fascinada porelas conquistas materiales. La humanidad ha querido en
una palabra conciliar a Dios y al Diablo, de hecho, con sus actos y sus actitudes en múltiples problemas, atropellando la dignidad del hombre y sobre
todo destruyendo y ''matando" la pura y verdadera imagen del Dios verdadero. A eso no hace alusión el Papa en su reciente discurso. Seguramente se
ha dirigido a quienes fascinados por los valores materiales y las brillantes
conquistas de la inteligencia humana han creído por eso "anticuada" la creencia en Dios.
Paulo VI se refiere por ello a que "un hombre religioso es considerado reac•
cionario, persona simple, que no sigue la moda, aún no emancipado de las
raíces de una mentalidad anticuada". Y ésta la considera una de las muchas
y más serias tentaciones del hombre moderno. También alude que tales .interpretaciones -se refiere a las opiniones de los teólogos y pensadores de

54 '

"la muerte de Dios"- en e5tos últimos años han sido fuertes y amplias,
alcanzando aún el campo teológico con incursiones aisladas en el campo
católico". Sería interesante y desde luego definitivo si el Papa se enfrentara
a estos núcleos de pensamientos avanzados así en el dlmpo protestante como
en el católico, como parece deducirse de este discurso. Ante todo, es menester conocer mejor el pensamiento de tales te61ogos sobre lo que ellos llaman
"la muerte de Dios" para poder asi fijar nuestra postura. Pero este tema
rebasa los límites de un ensayo filosófico.

Dios desde una dimensi6n existencial
Hemos ensayado ex-poner algunos de los argumentos presentados por insignes filósofos para probar la existencia de Dios. Sin que hayamos agotado
la materia, ya que para nada hemos hablado de los argumentos de la exigencia moral e idealista de Eduardo le Roy ni del proceso intuitivo natural
· del Padre Alfonso Graty ( 1872), ni de l'a intuición eidética de Max Scheler
-véase De lo eterno en el hombre, donde construye Scheler una verdadera Fenomenología de la Religión- y otros exponentes de la fenomenología
religiosa, ni de la filosofía de la acción de Mauricio Blondel (1939), mediante la cual por un dinamismo del entendimiento y de la voluntad, por
medio del pensamiento fecundo, noético y pneumático, buscamos la existencia de Dios tal como la buscan los sabios, los cristianos y los santos, nos referimos ahora a las nuevas vías que desde la misma dimensión existencial,
desde el desamparo ontológico del hombre, tratan de demostrar la existencia
del Absoluto y Necesario.
Estas vías han sido propuestas por el filósofo español Xavier Zubiri y los
filósofos mexicanos Agustín Basave Fernández del Valle y José Rubén Sanabría. De ellos hemos de decir una palabrai aunque fuera de estos caminos
existen otros modernos como la demostración gnoseológica de Etore Caruccio;
el argumento de Charles Eugene Guye perfeccionado por Lccompte de
Noüy, argumento que parte de la disimetría de la molécula orgánica y algunos otros que difieren más o menos esencialmente de las tradicionales cinco

uias tomistas.
El argumento del filósofo de Monterrey, Agustín Basave, lo hemos expuesto y comentado en otra parte más ampliamente y allá nos remitimos
mientras no emprendemos un estudio más profundo sobre el mismo así como
de todo su pensamiento filos6fico. 14
" GoNzÁLEZ SALAS , Carlos, La Filasofla del Hombre, de Agustín Basave Funá.nde:i:
del Valle, Humanitas, No. 14, Sobretiro, Universidad Aut6noma de Nuevo León,

1973, pp. 78-79.

55

�El argumento existencialista de José Rubén Sanabria

T6canos referimos ahora, casi sin comentario sino sólo transcribiéndolo,
al argumento presentado por el P. José Rubén Sanabria, Doctor en Filosofía
y Maestro de la Universidad Iberoamericana, que podrla condensarse en el
entimema: Existo, luego Dios existe. ¿Será posible de la pura y nula existencia propia, de la mera existencia del hombre tal cual, una prueba de la
existencia de Dios? Vamos a concederle al filósofo mexicano todo el debido
campo para )a exposición amplia y personal de su discurrir. Puede consultarse también su obra Filosofía del Absoluto.
Oigámoslo. En realidad, aparecen varios argumentos.
Existo; luego Dios existe. Sum, ergo Deus est.
Existo y esto es de evidencia más que meridiana. Existo y me do}' cuenta
de mi contingencia, de mi finitud, de mi temporalidad, de mi insignificancia
radical y ontológica. Soy un ser que vive de muerte en muerte porque cada
instante muere algo de mí hasta que me acaezca 1a última muerte, la definitiva.
Soy un ser en el que el dolor clava despiadadamente sus garras; soy un ser
en el que )a angustia destroza las ilusiones; soy un desierto con ansias de
eternidad; soy un abismo con sed de Dios.
Y al darme cuenta de mi finitud, me doy cuenta de que no soy por mí
mismo, de que no tengo en mí mismo la razón de mi ser. Me doy cuenta
de que la temporalidad es de mi esencia y de que mi pobre ser es una fuga
.inexorable hacia la nada. Y porque la fenomenología de mi ser es tan triste,
y tan trágica a veces, surge inevitablemente en el límite de mis posibilidades y de mis proyectos un Ser que no es ni puede ser como mi ser, porque
si fuera como mi ser, no existiría mi ser ni habrían existido mis padres
ni mis antecesores ni nadie ni nada. Soy; luego es el Ser. Soy un ser limitado
en el tiempo y en el espacio y en las posibilidades; y esta condición mía
exige ontológicamente un Ser ilimitado en duración y en perfección.
Entonces mi ser contingente exige necesariamente un Trascendente que sea
causa de mi ser y de todo lo contingente.

La Ciencia me dice que yo, como viviente, no puedo venir sino de otro
viviente: omne viuam ex vivo; con el mismo derecho puedo decir: omnis
persona a persona. Y como la conciencia me dice que soy angustiosamente
contingente, entonces debe existir un Ser Personal que no sea contingente y
por ende que sea causa última de mi persona y de las demás personas por-

56

que si no existiera esa Causa Perfecta no existiría mi persona ni las demás
personas.
Pero esta e,dgencia me hace más patente mi condición de criatura y más
acerba mi angustia de contingente. Y me doy cuenta de que mi contingencia
es precariedad, soledad, inquietud y fuga al no-ser; y aunque quiera, no puedo distinguir entre mi ser y nii nada; pues mi ser y mi nada están íntimamente unidos y yo, todo yo, soy ser y nada.
Soy un ser que está cayendo inexorablemente en la nada; mi dimensión
finita e.xige el no-ser: mi ,;da, mi ser, se van acabando momento a mo•
mento. La criatura --escribe Zubiri- es una nada que pretende ser.
En mi vivencia concreta de ser me conozco como una nada que hace esfuerzos por ser. De acuerdo con el pensamiento de Santo Tomás de Aquino
podríamos decir que lo que primordialmente le compete al ser finito es la
mda. Al ser finito el ser le adviene, le es dado. Luego si la nada es Jo
propio de mi ser y si mi ser continúa siendo a pesar de la nada que trata
de aniquilanne, es porque mi ser se apoya en el Ser que es simplemente y
al cual la nada no puede llegar. Pues si la nada amenazara al Ser, el Ser no
sería y reinaría la Nada.
Luego la nada es ajena al Ser y no limita al Ser, sino al que tiene ser.
Luego la nada que angustia, sólo hace presa de un ser limitado; y el ser limitado, por serlo, no es el Ser sino que tiene ser. En este verbo tiene va implicada la finitud, la indigencia, la dimensión precaria de ser por otro, de
ser y nada.
Entonces mi vivencia experimental está profundamente enraizada en la
metafísica y me dice que si existo, existe el Ser, pues si yo tengo ser no lo
tengo por mí mismo sino por otro y este otro le debe tener "a se", o mejor,
este otro simplemente ES, sin límites de ninguna especie.
No se crea que mi vivencia, la experiencia inmediata de mi contingencia,
es algo meramente subjetivo, meramente sicológico; esta experiencia inmediata es apenas el principio, porque de la experiencia surge necesariamente
la reflexión trascendente que no es puramente sicológica sino vital y ontológica.

Así trasciendo mi ser y me conecto ontológicamente con el Ser, porque conozco y deduzco mi relación necesaria con el Absoluto que me sostiene en
el ser y mantiene con su Ser la relación de mi ser.
Luego soy la relación que exige otro término y este término no puede menos que ser el Absoluto.

57

�Luego soy un contingente que pide necesariamente un Necesario.
#

•

li

Luego mi ser, mezcla extrana de ser y no-ser, unp ca

la existencia del Ser.

Luego mi ser finito y angustiado, desde un plano óntico Y desde una di•
· del s en un plano metamensi6n existencial, humana, reclama la existene1a
er
físico y absoluto.
Luego aunque soy un ser-para-la-muerte, porque cada minuto que pasa
.
ls
· ser es porque el Ser es.
me va royendo el ser, mi ser se apoya en e er Y lll1
Luego existe Dios.

y Dios es el consuelo que da seno"do a rm· angusti a on.tol6gica ·, es el .que.
da significación a mi contingencia radical; es el que confiere valor a JDl limitación erenciaL
Sin Dios, mi ser sería una angustia suspendida entre dos nadas, como han
soñado algunos existencialistas.
Sin Dios, mi ser será absurdo y contradictorio.
Sin Dios, mi ser sería simplemente nada, es decir, no serla.

Existo; luego Dios existe.
·
· d e n·10s d esde una dimensión
existencial. Y
Así se demuestra la ex1stenc1a
.
así entramos de lleno, concluye Sanabria, en las profundidades [ecundas de
la metafísica donde viven el Ser y el ser.15

El problema de Dios según X auier Zubiri
. l planteamiento encontramos en la filosofía del hispano Xavíer
S mgu
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. . D. _,, 1e n·
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su obra {undam.ental "Naturaleza, Historia, ,o~ .
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Zubin
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porque más que proponerse demostrar la existencia de D10s, u m P an ~
a Dios como problema que surge en la ~~ón misma en que ya esta
1 t d desde la misma noción de la religación del ser. En vano tratamos
P an ea O
•
al
, b"
álisis
de mirar en sus palabras una demostración racion_ , mas. 1en ~ un,an
en la constitutiva y ontológica religación de la nusroa e,ostencia. As1 lo expresa desde el principio en la "Introducción" de su ensayo "En torno al problema de Dios'' al que trataremos de exponer:
"La e.xpresión 'problema de Dios' es ambigua. Puede significar los pror - Existencia de Dios desde una dimerui6n existencial,
u SA'.'IABtuA, Jos é R u bé n, ~
•
2
Ábside, revista de cultura mexicana, Año ~• No. ~• ~éxico, 1951, pp. 2fi!•27 .
,. ZUBIRI, Xavier, Naturaltza, Historia, Dios, Editonal Poblet, Buenos Aires, 1948.

blemas de toda suerte que la divinidad plantea al hombre. Pero puede significar también algo más previo y radical: ¿ existe un problema de Dios para
la filosofla? Voy a tratar de esto último; por tanto no de Dios en sí mismo,
sino de la posibilidad filosófica del problema de Dios." 17

Más tarde va a confesar que este problema quizás rebasa los límites de la
filosofía, como es en efecto.
El camino, discurso o reflexión fenomenológica -él prefiere llamarlo "análisis ontológico"- que adopta, parte primero de la existencia evidente del
hecho del mundo exterior y, segundo, de que es un hecho 'añadido" a los
hechos de la conciencia. Zubiri va a probar que así como el hombre se encuentra con las cosas, se encuentra también con Dios aunque de distinto
modo. Pero, ¿ es la existencia un simple y nulo encontrarse con las cosas?
El hombre está arrojado, se dice, entre las cosas. Contra esto, el filósofo
hispano esboza el plan cxistencialista heideggeriano de la existencia. Dice:
''La existencia humana, se nos dice hoy, es una realidad que con iste en encontrarse con las cosas y hacerse a sí misma, cuidándose de ellas y arrastrada por
ellas. En este su hacerse, la existencia humana adquiere su mismidad y su
ser, es decir, en este hacerse es ella lo que es y como es. La existencia humana esta arrojada entre las cosas, y en este arrojamiento cobra ella el arrojo
de existir. La constituiva indigencia del hombre, ese su no ser nada sin, con y
por las cosas, es consecuencia de estar arrojado, de esa su nihilidad onto16gica radical" .18
Pero en el siguiente párrafo, con lucidez espléndida, cuestiona tal postura
y profundiza aún más:
"Pero con esto no hemos hecho sino comenzar: ¿cuál es la relación del
hombr con la totalidad de su existencia? ¿ Cuál es el carácter de ese su
estar arrojado entre las cosas? ¿No es sino un 'encontrarse' existiendo o
es algo más? ¿No será más honda y radical aún su constitutiva nihilidad
ontológica?" 19
En el análisis mismo de la existencia hemos de . encontrar el auténtico esclarecimiento de estos cuestionamientos. Zubiri comienza por rectificar el "arrojamiento" del hombre entre las cosas sustituyéndolo por el de implantaci6n.
"Yo preferirla decir que el hombre se encuentra de algún modo implantado
en el ser. Pues la palabra existencia es, en efecto, harto equívoca." 20 Y se
" ZuBnu, Xavier, op. cit., p. 363.
" Zun1R1, Xavier, ob. cif. II, Existencia 'Y Religaci6n: e( J¡robloma d, Dios, p. 368.
11 ZumRJ, Xavier, op. cit., p. 368.
=- ZoBIRI, Xavier, op. cit., p. 368-9.

59
58

�pregunta cuestionando aun la palabra existencia: "¿ Qué se quiere decir con
ello? ¿La manera como el hombre es?". Explica entonces el significado de
existencia que, según él, equivale a vivir. Porque existencia ''significa tanto
como el modo como el hombre existe, .tistit extra causas, está fuera de las
causas, que son aqu1 las cosas". 21

A nuestro modo de ver Zubiri sigue un hilo directo a su objetivo que es
el señalado anteriormente: que el hombre se uencuentra" con Dios, aunque
para ello deba marchar con pie seguro. Señala de paso lo que podría ser la
base de su análisis: "¿es el hombre en su existencia?". 22 Y prosigue incisivo:
"Aqw se cruza otro posible sentido del existir, que tal vez haga ambigua esta
pregunta. Pues existir puede designar, además, el ser que el hombre ha conquistado trascendiendo y viviendo. Entonces habría que decir que el hombre no
es su vida, sino que vive para ser. Pero él, su ser, está en algún modo, hallando su existencia en el sentido de 'vida' ". 23
La persona es el ser del hombre, nos recuerda Zubiri. "La persona se encuentra implantada en el ser 'para realizarse'.'' 2• Se realiza en su hacer en
la complejidad del vivir. ''Y vivir es vivir con las cosas, con los demás y con
nosotros mismos." 25 Pero el hombre tiene que vivir, tiene que hacerse entre
y con las cosas. El estarse haciendo ( de donde recibe su fuerza) lo realiza;
se realiza haciendo algo con las cosas, "es decir, el hombre, al existir no sólo
se encuentra con las cosas que 'hay' y con las que tiene que hacerse sino
que se encuentra con que 'hay' que hacerse y 'ha' de estar haciéndose".~º
Pe.ro he aquí que se encuentra con otra cosa: que "hay'' también lo que
hace que haya.~1 Esto último lo subrayamos nosotros que vamos siguiendo
el hilo directo de su discurso para dar con la "religaci6n". Con ella nos encontramos, como decimos de modo popular, a querer o no. Velis, nolis. Quieras o no quieras. Entonces entendemos bien que la existencia no se nos revela
s6lo como obligación de ser, sino que ésta es consecuencia de algo más radical:
"estamos obligados a existir porque previamente estamos religados" •28 Y esta
"religación es la fundamentalidad de la existencia humana. También las
cosas, todo está religado, pero s6lo en el hombre se actualiza, se han consciente, actual, viva, la religación formalmente. Luego no ca.be sino pensar
" ZuBtRl, Xavier, op. cit., p. 369.
u Zuanu, Xavicr, op. cít., p. 369.
u ZuBuu, Xavicr, op. cit., p. 369.
1 ' Zu»au, Xavier, op. cit., p. 370 .
.,. Zullllll, Xavier, ofJ. cit., p. 370.
,. ZuBnu, Xavier op. cit., p. 372.
" ZuBnu, Xavier, op. tít., p. 372.
• ZuaIR.I, Xavier, op. cit., p. 372.

60

que la misma existencia humana, que es el v1V1r mismo del hombre~ está
religado. ¿Religado a quién? Es lo que pasaremos a ver.
"La existencia humana, pues, no solamente está arrojada entre las cosas,
sino religada por su raíz. La religación -religatum esse, religio, religiónen sentido primario es una dimensión constitutiva de la existencia. Por lo
tanto, la religación no es algo que simplemente se tiene o no se tiene; el
hombre no tiene religión sino que, uelis nolis, consiste en religación o religión." 29 Ha llegado Xavier Zubíri en su filosofar a uno de los puntos de
apoyo esenciales para encontrar al hombre con Dios. Porque el hombre siente en la religión no simplemente una ayuda para obrar, sino un fundamento
para ser. Al estar abierto a las cosas encuentra que "hay cosas' , así también
el estar religado nos descubre que "hay lo que le religa", o sea, que hay
quién religa, y "esto se constituye en raíz fundamental de la existencia". 3"
Así llegamos a Dios, o Deidad como prefiere llamarlo Zubiri. "Sin compromiso
ulterior, es, por tanto, lo que designamos todos con el vocablo Dios, aquello
a que estamos religados en nuestro ser entero." 11
Prefiere llamarlo Deidad porque Dios no nos es patente; la razón tendrá
que precisar sú naturaleza y sus atributos posteriormente ya que por simple
intuición no sabe lo que es ni si tiene existencia efectiva como ente. En ese
ámbito de la Deidad, Zubiri prefiere llamar a Dios más que infinito, necesario, pedecto, etc., "atributos ontológicos excesivamente complejos todavía".
ens fundamentale o fundamentante, ente fundamental o fundamentante. O
sea que quedaría como atributo primario, quoad nos, de la divinidad: la
funda.mentalidad

Así como paralelamente la exterioridad de las cosas pertenece al mismo
ser del hombre, sin que las cosas formen part.e. de él, "así también, concluye
Zubiri a quien s6Io hemos procurado seguir en su esencial razonar o analizar,
la fundamentalidad de Dios pertenece al ser del hombre, no porque fundamentalmente forme parte de nuestro ser, sino porque constituye parte formal
de él el ser fundamentado, el ser religado." 52
Finalmente, el hombre no se encuentra con Dios como se encuentra entre
las cosas y con ellas y va hacia ellas "bosquejando un mundo de p06íbilidades de hacer algo con esas cosas", porque Dios no es cosa en ~ sentido. "Al
estar religado el hombre no está con Dios, está más bien en Dics." 33 Y daremos
:t

Zuam1, Xavier, of). cit., Pll• 273-74.

• Zu1mu, Xavier, op. cit.,
n Zuom1, Xavier, Q/). cit.,
tt Zuauu, Xavier, op. cit.,
• Zuouu, Xavier, op. cit.,

p. 375.

p. 375.
p. 376.
p. 376.

61

�entera en este punto la cita para dar lugar a tener todos ]os elementos indispensables para entender el razonar o ~alizar del pensamiento del filósofo español. "Tampoco va hacia Dios bosquejando algo que hacer con fil, sino que
está viniendo desde Dios, 'teniendo que' hacer y hacerse. Por esto, todo ulterior ir hacia Dios es un ser llevado por ti. En la apertura ante las cosas, el
hombre se encuentra con las cosas y se pone ante ellas. En la apertura que
es la religación, el hombre está puesto en la existencia, implantado en el ser
romo decía al principio, y puesto en él como viniendo 'desde Dios'." s◄ Remacha sus ideas con esta frase aclaratoria: "Como dimensión ontológica, la
religación patentiza la condición de un ente, el hombre, que no es, ni puede
ser entendido en su mismidad, si.,o desde fuera de í mismo". 85

Y concluye felizmente: "Nos movemos, vivimos y somos en tl. Y este 'en'
signüica: l-0. estar religado¡ 2o. estarlo constitutivamente. Como problema,
el problema de Dios es el problema de la religación".
Xavier Zubiri declara que esta prueba no es una demostración ni nada semejante sino el intento de indicar el análisis ontológico (nosotros subrayamos)
de una de nuestras dimensiones. Y con las palabras finales que el propio autor inserta, cerramos este apartado en que hemos tratado de sintetizar su
pensamiento en donde él mismo trata de sintetizar lo e.xpuesto:
"El problema de Dios no es una cuestión que el hombre se plantea como
puede plantearse un problema científico o vital, es decir, como algo que, en
definitiva, podría o no ser planteado, según las agudezas de la vida o según
la agudeza del entendimiento, sino que es un problema planteado yo en el
hombre, por el mero hecho de hallarse implantado en la existencia. Como
que no es sino la cuestión de este modo de implantación."

El antite!smo de Nietzsche

La corriente antiteísta va más allá del ateísmo; no sólo se contenta con negar o no aceptar la idea de Dios sino que trata de eliminarla de la mente
y el corazón de los hombres. En el caso de Nietzsche el drama toma tintes
de tragedia, de fobia y de arrebatada neurosis. Le enferma a Nietzsche la
idea de Dios y por ello se declara su abierto enemigo aunque tratan de paliar
y de interpretar su postura de un modo má benigno. Frente a Cristo su
postura raya en locura lo mismo que ante el Cristianismo. Con él comienza
la fobia antiteísta. Cierto que hay un importante antecedente en el poeta
.. Zusnu, Xavier, op. cit ., p . 376.
• Zmmu, Xavier, op. cit., p . 377.
11 ZUBIRI, Xavier, op. cit., p. 377.

62

alemán Jean Paul y su impresionante Discurso del Crino muerto desde el
edificio del universo sobre el hecho de que no hay ningún Dws, pronunciado
en 1796 en pleno auge de la Revolución Francesa. Se puede decir que con
este que ha sido llamado "el apocalipsis del teísmo" se inicia la génesis de
ciertas tendencias de los movimientos teológicos de "la muerte de Dios", aunque también se nutre poderosamente en Nietzsche, Enrique Heine, en cierto
modo en el extraño Versilov de El Adolescente, de Fedor M. Dostoiewsky
y en el Gauben und Wissen de Jorge Federico Guillermo Hegel en donde su
'\;iemes santo hist6rico se convierte en especulativo". s7

En todo esto vemos nosotros un avance peligroso, procaz y aventurero,
susceptible de arrastrar a muchas mentes en el abismo de la nada. O sea, aquello que comenzó por proponer a Dios como una hipótesis inútil ( el "Dios no
es necesario para explicar al mundo", "Dios no es necesario para salvar al
mundo") del viejo positivismo de cuño compteano ha rendido sus frutos venenosos y deletéreos.
¿Acaso tiene aqw lugar discutir o proponer siquiera los problemas del
ateísmo y deJ antiteismo?
Queremos referimos brevemente a este último por contener acentos filosóficos en muchos pensadores y algunos de mucho peso.
Sin embargo hay que confesar que ambos temas precisarían de una amplia
y documentada exposición para. lo cual fuera preciso un estudio especial. Contentémonos con esbozar el tema del antiteísmo, por lo menos en dos pensadores: ietzsche y Sartre.
El loco de Nietzsche tiene conciencia del "asesinato" de Dios. Los hombres Je han dado muerte. Entre los aforismos y pensamientos de Gaya. ciencia
hay un texto donde, como dice Eusebí Colomer, "se dan cita los más diversos y encontrados sentimientos, el horror por el deicidio consumado y la alegría por la libertad conseguida, una angustia cósmica, meta.física, por un
mundo que ha perdido su fundamento trascendente y la voluntad humana
de ocupar el lugar que Aquel ha dejado vaclo, el miedo de la noche y el
presentimiento de un nuevo día, de una nueva y más alta historia, lejos ya
de todos los soles, por fin en camino hacia el nuevo reino del hombrc".ss
La cita que vamos a hacer es larga; pero precisa transcribirla porque nos
parece una de las claves primordiales para comprender el pensamiento nietzscheano respecto de Dios. Hela aquí .
11 CoLOKER , Eusebi, Díos no puede morir, una aproximaci6n hist6rico.crítica
tcologí;, radical, Nova Terra, Barcelona, 1970, p. 42.
• CoLOMER, Eusebi, of) . cit., p. 49.

a

la

63

�"¿ o habéis oído hablar de ese hombre loco, que, en pleno día, encendía
una linterna y echaba a correr por la plaza pública, gritando sin cesar: ¡ Bus.
co a Dios, busco a Dios! Como alli había muchos que no creían en Dios,
su grito provocó una gran carcajada. Qué, ¿se ha perdido Dios?, decía
uno. ¿ e ha perdido como un niño pequeño?, preguntaba otro. ¿O es que
está escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿ e ha embarcado? ¿Ha emigrado? Así gritaban y reían en confusión. EJ loco se precipit.6 en medio de
ellos y los traspas6 con su mirada. ¿Dónde se ha ido Dios? Yo os lo
voy a decir -les gritó-, ¡ Nosotros lo hemos matado, vosotros )' yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos! Pero, ¿ cómo hemos podido hacer eso?
¿ Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿ Quién nos ha dado la esponja para borrar todo el horizonte? ¿Qué hemos hecho al cortar la cadena que
unía esta tierra al sol? ¿Hacia dónde se dirige ahora? ¿A dónde nos dirigimos nosotros? ¿No es necesario encender lámparas en pleno mediodía? ¿ o
oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios?
¿ No sen timos aún el olor de la descomposición divina? ¡También los dioses
se descomponen.' ¡ Dios ha muerto! í Y somos nosotros los que le hemos dado
muerte! ¿ Cómo nos consolaremos, nosotros, asesinos entre los asesinos? Lo
que el mundo poseía de más sagrado y más poderoso ha perdido su sangre
bajo nuestro cuchillo. ¿ Quién borrará de nosotros esa sangre? ¿ Con qué agua
podremos purificamos? ¿ Qué e&gt;..-piaciones nos veremos forzados a inventar?
¿La grandeza de este acto no es demasiado grande para nosotros? ¿No esta-

mos forzados a convertirnos en dioses al menos para parecer dignos de los
dioses? ro hubo en el mundo acto más grandioso y todos los que en adelante
vean la luz después de nosotros, pertenecerán, por virtud de este acto, a una
historia más alta de lo que fue hasta el presente toda historia."

39

¿ Qué decir? Bella literatura si queréis, pero ¿filosofía? ¿Es en verdad Niebsche filósofo o no pasa de literato y a lo sumo pensador? ¿En dónde están
sus pruebas, su razonar? ¿D6nde la reflexión, discuno o pensamiento que
prueben sus palabras? Aquí como en muchos pasajes y en casi todo Así Hablaba Zarathustra, Nietzsche no pasa de hacer literatura. Hermoso decir,
pero literatura, imaginaci6n al fin. No se contenta sino con afirmaciones
más o menos brillantes, con pensamientos purísimos, finos y brillantes como
perlas, ¿pero dónde y cuándo aparecen sus razonamientos? foy pocos valores que destruye con sus bellas frases. "Os c.onjuro, hermanos míos, dice
• • ·1E.TZSCBE., Federico, ciL por Colomer, Die /rohliche Wismuchaft, IIl, No. 125
(Werke, ed. A. Baemler, v. 3. 140). La literatura sobre este texto~ inmensa. Para una
-profundit.aci6n teo16gica yti:ase B. Welte, El Atei.rmo de Nidzrcht y el Cristianúmo, Ma•
drid, 1962. Cfr. también E. Colomer, Nietuche y la Muerte de Dios, en Orbis Catholicus
11963), 193-214.

64

Zarathustra, a que eáis fieles a la tierra y a que no creáis a quienes os hablen
de uJtraterrenas esperanzas. Conscientes o inconscientes, son wtos envenenadores. Y unos despreciadores de la vida, illlOS moribundos que ~e han envenenado, de los que se han cansado de la tierra: ¡ Queden, pues, abandonados a su destino! Ant-es era blasfemia contra Dios el mayor sacrilegio, pero
Dios ha muerto y con él estos blasfernadores. Lo más terrible es blasfemar
de la tierra y estimar más las entrañas de lo inescrutable que el sentido de la
tierra."'º Bien, que Nietzsche se encargue de explicar que el sentido de la tierra es el Superhombre y que el hombre, por tanto, debe ser superado. ¿ o
os parece este un programa demasiado vago? ¿O descomunal?

A.teísmo '.)' antiteísmo de Jean Paul Sartre
El ateísmo es parte fundamental del pensamiento sartriano, aunque ya ha
advertido foumier que en Sartre se manifiesta una carencia total de inquietud religiosa. Su postura se viene a definir como un humanismo sin Dios, y
en uJteriores avances, en un humanismo antiteísta o combatiente de la idea
de Dios.
Tales .on los dos aspectos que aquí planteamos.
La sumisión a Dios viene tomándose en algunas corrientes como una "alienación del hombre" (Feuerbach, Marx), una merma de su personalidad. José
de Fina11ce, S. L así lo ha destacado: "Es una forma de humanismo ateo
muy difW1dida desde el pasado siglo en ciertas corrientes revolucionarias, hasta llegar a comprometerse a veces y hacer sospechosas las mismas ideas de
democracia y libertad. Se expresa en el lema: Ni Dios ni señor. Se e.,-presa
en la famo a declaración de Jaurés a la Cámara francesa: ''Si la idea de
Dios tomase forma palpable, si Dios mismo surgiera sobre las multitudes, el
primer deber del hombre sería negarle la obediencia y tratarle como a un
igual con quien se discute, no como a un ::uno a quien se está sujeto".
Se expresa más metafísicamente en esta afirmación de Sartre: "si exi~tiese
un Dios creador, el ser creado no podría existir verdaderamente en s1 -ser
verdaderamente sí miSJilO- más que oponiéndose a Dios, volviéndose contra tr•.• 1
41 ·1eTzsou.z, F., Así 'Hablaba Zaratlmstra (un libro para todos y par:i nin~o), Edicionc Ibéricas, Madrid, 1964, Precedido de un estudio sobre el origen de la obra por la
hcrm:ina del autor Doctora Isabel Fonter-, 1et7.sche, tercera edición, pp. 22-23.
" DE FINANCB, Jos~. S. J., Dos Ra/.ces del at11lsmo actual, en Psicolog!a dtl At,dsmo,
Ediciones Paulinas, Col. Temas Candentes, (De Finance, Lotz, Korinec, Prini), Madrid,
1967, p. 108.

65
bmnaninu.-5

�Se esboza desde el principio en su raíz sico16gica, ese ateísmo sartriano
fundado más en elecciones emotivas y sentimentales que en motivos racionalt"S.

Hay un pasaje en su obra Las Palabras&gt; especie de autobiografía sicológica,
en donde el filósofo parisiense narra sus relaciones con Dios y su ruptura
muy tempranera con tl. Creo yo que en ese pasaje encontramos la génesis
de su ateísmo y aun cierta e&gt;..-plicación del mismo. Habría que seguirlo en su
narración para comprender el origen y la razón de su excesivo amor a la
libertad del hombre, uno de sus argumentos decisivos para rechazar la existencia de Dios. :Bl no pudo soportar desde niño la intromisión -"la mirada"de Dios en sus asuntos. Tomemos un poco antes el hilo de su relato: "Un día
entregué al maestro una composici6n sobre la Pasi6n; había encantado a toda la familia y mi madre la había copiado de su puño y letra. Sólo obtuvo
la medalla de plata. Esta decepci6rz me hundió en la impiedad. Una enfermedad y las vacaciones impidieron que volviera a la Institución Dibildos;
a la vuelta de las vacaciones exigí que no me llevasen más. Aún mantuve,
durante varios años, relaciones públicas con el Todopoderoso, pero en privado dejé de visitarle. Sólo una vez tuve el sentimiento de que existía. Había
jucado con unos fósforos y quemado una alfombrita. Estaba tratando de arreglar mi destrozo cuando de pronto, Dios me vio, sentí su mirada en el interior de mi cabeza y en las manos; estuvo dando vueltas por el cuarto de
baño, horriblemente visible, como un blanco vivo. Me salvó la indignación;
me puse furioso con tan grosera indiscreción, blasfemé, murmuré como abuelo: 'Maldito Dios, maldito Dios, maldito Dios'. No me t·oluió a mirar nun-

ca má.s''.i 2
Este párrafo me parece sumamente importante, casi esencial y digno de
estudio en la trayectoria del pensamiento sartriano. Ya se ve que el origen
de su ruptura con Dios, por lo menos, en estos principios, tuvo naturaleza
emotiva, sentimental o imaginaria. Porque lo primero es que si lo vio en forma
visible, ¿ cómo es posible que después dude de su existencia? Si solamente
lo sintió, por puro sentimiento de orgullo también lo rechaza ya que no puede soportar la intromisión de Dios en sus asunto . Desde aquí empieza a discurrir que "si Dios existe es la mirada absoluta, jamás estamos solos con
nosotros mismos, jamás somos plenamente libres. Estamos vigilado5. E clavos.
La libertad o es total o no existe. Por tanto, Dios no debe existir. Aquí el
amor a la libertad se ha hipertrofiado: la libertad se ha hecho idólatra de sí
misma, olvidando las propias condiciones de posibilidad y de valor -subrayadas por el profesor Sciacca en un buen libro reciente: La libertá e il t,;mu SAllTllE, Jean Paul, Lar Palabras, Traducción de Manuel Lamana, Novena Edición, Editorial Losada, Buenos Aires, 1968, p. 68.

. 0 (Jos'
. e de p·manee, s.J.· D os ra [ces del ateísmo, en Psicología del ateísPo"

mo [De Finánce, Lotz, Korinec-PriniJ, Ed. Paulinas, p. 109).
. De ahí al salto ~ue debe darse a El Ser y la Nada y a los otros argumentos
disfrazad.os a traves de los parlamentos de sus personajes, especialmente el
Roquentm de La Náusea, Orestes de Las Moscas, Goet.z de Le Diable
et le bon Dieu. Los tres motivos qcl ateísmo de Sartre, como hace notar
~harles Moeller, se encadenan y se implican; no es posible, pues, tratar uno
sm tratar el otro. Esos cuatro argumentos se pueden reducir así: a) las nociones mismas del "para-sí" y el "en-sí"· b) la noción de Dios sería contradictoria· c) la noción de la creación (creacionismo) ; d) la libertad del hombre vs. la existencia de Dios.
Aunque sin considerarles con el espacio que merecen, diremos en síntesis
una. palabra sobre cada uno de esos argumentos y también, siguiendo el pensallllento de Charles Moeller, del porqué de su endeblez.

La noción de Dios es contradictoria

E~ta afirmación surge a menudo en la obra sartriana. Para comprender el
s~.~tido en que la usa hay que recurrir a las nociones del "en-sí" y del "paras1 .
. a) _Parte Sartre del principio clásico de Husserl: "Toda conciencia es conc1en~1a de .. .' "; es 1~ intencionalidad. La conciencia está proyectada fuera
rde s1; nos onenta, hacia lo real
. . Hasta. aqui todo lo admitina' el m'as puro rea. !~O. Pe~, segun Sartre, s1 la conoencia es como "casa de cristal" y "plano
mchnado hacia el exterior, se deduce de ello que la conciencia está vacla.
0 hay nada dentro de ella; es una "intencionalidad" hacia lo real• es un
a~luto cuya característica consiste en no ser lo que es (objeto co~o ido)
~ ser lo que no es ( el objeto conocido por el hecho de que se distingue de
el, 1~ re:haza fuera de si) . A esto es lo que llama Sartre "el para-sí". Esta
conoenoa caracteriza a la realidad humana. Conocer es "nihilizar'' el objeto·
conocer el o~jeto _e saber ~ne uno está fuera de él; 1a conciencia, pues, ~
agota en la _nnp~s1ble tentativa de coincidir consigo misma y c-on los objetos.
Y esta conc1enoa es la que caracteriza al ser humano; es trascendente a todos los _objet~s que nihlliza; pero es sólo "intencionalidad". No está ligada a
nada m a Dios porque no existe, ni a las cosas a las que conoce deslio-ándose
de ellas, ni a sí misma, puesto que está vacía.
"

La conciencia no puede quedarse en sí. misma, hemos visto, ya que está
" D:&amp;

F1NANCE,

José, S.

J., op. cit.,

p. 109.

67
66

�vacía; debe salir de sí misma hacia "el en-sí", viscoso, obsceno que es una
tentación de la conciencia. Y en este salir hacia las cosas corre peligro de
perderse continuamente en ellas. El pr~Y'!cto del "para-sí" está en ''situación",
esto es, se halla enviscado en la facticidad por ejemplo, por su propio cuerpo:
está ordenado hacia el "en-sí", del que es reflejo, y al mismo tiempo~ debe
afinnarse como distinto del "en-sí", como anihilizador del "en-sí", envolviéndolo en una abrazadera de nada.

dose existir; éste sería un ser en que la existencia precede a la esencia. Sólo
que, como Dios, sería un 'para-sí-absoluto' o, lo que viene a ser lo mismo,
una subjetividad absoluta. Esta noción es impensable, pues no hay 'para-sí
en estado puro', ya que la conciencia es esencialmente proyección fuera de
sí misma hacia el 'en-sí'; siendo toda conciencia 'conciencia de', Dios no
puede ser conciencia absoluta. Si existiese, se hallaría continuamente orientado
a otra cosa distinta de sí, hacia el 'en-si''.

Sartre deforma la noción de conciencia de Husserl; ciertamente en la mentalidad del filósofo alemán "toda conciencia es conciencia de ... "; pero este
"de" no es en Husserl el "en-sí" bruto, ciego, sino un "noema", pre.sente a la
conciencia, "noesis", que hay que distinguir de la "existencia", la cual, en la
"Wessensschau" o intuición de las esencias debe ponerse entre paréntesis (Einklammerung). Pormenor de suma importancia porque, derrumbada la clave,
cae por tierra todo cl argumento.

Por otra parte, si Dios existiese, deberla ser asimismo un 'en-sí': y entonces sería un 'plenum', una totalidad bruta, despojada de significación. de
toda relación a otra cosa que no fuera él. Sería una especie de bloque de hielo perdido en la .oledad abismal de una inconsciencia cósmica; coincidiría
consigo misma, pero lo ignora.ría en lo absoluto.

Este "pro-yecto" del para-sí de desligarse siempre del "en-sí", esta retirada,
este despegue es como 'una descomprensión", "na vacio", y la facultad de desligarse del "en-sí" es la libertad. La conciencia, pues, es la creadora de los
valores. Éstos no son objetivos porque "el ser del fenómeno" es inacct"sible
y el "para-sí" al de ligarse del "en-sí" no encuentra sino vacío. El hombre
realmente libre renuncia a toda verdad objetiva; el hombre h~ de elegir a
cada instante, hacerse libre, sin tareas ni compromisos préfijados por nada
ni por nadie. El hombre es completamente libre.

b) La noción de Dios sería contradictoria: segundo motivo para su no
existencia.
El ''para-sí" padece continua nostalgia de cóincidir consigo mismo; sueña
con ser un "en- í-para-sí". O sea que la conciencia quiere a la vez estar
identificada con ella misma, como lo esta el ' en-sí" y al mismo tiempo seguir
siendo "para-si", es decir, conservar conciencia de. Esta voluntad de devenir
un "en-sí-para-sí" lo llama Sartre el Todo (to holen) que opone al Kosmos
(o dominio del "en-sí"). Esta síntesis del "en-sí-para-sí", por definición imposible, sería Dios. El mundo (to holon) y la conciencia están ambos obsesionados por Dios, un Dios impensable. contradictorio en su misma idea. Sin
embargo, esta idea se ha posesionado de la conducta humana y se cierne sobre
el conjunto del ser.
Charles Moeller, cuyo pensamiento seguimos en toda esta e.xposición muy
de cerca, expone el argumento sartriano con lucidez magnifica.
"Esta noción, dice Sartre, es contradictoria. En efecto, si Dios existiera,
sería un 'para-sí', esto es, un ens causa sui, causándose a sí. mismo, hadé o-

68

Si existiera Dios, por fuerza tendría que ser al mismo tiempo conciencia
pura, absoluta, y conciencia de un 'en-sí'~ del que se distinguiría y no se distinguiría, que sería y no sería, idénticamente y bajo el mismo respecto. Esta
noción del 'en-sí-para-sí' debe ser rechazada por contradictoria. La hipótesis
de Dios es impensable. Dios no existe." u
Hacernos notar que las nociones de conciencia las deforma Sartre y que,
además, el dilema del "en-sí-para-sí" es falso porque se escuda en una teoría
del conocimiento de cuño eminentemente materialista y positivista. Sus comparaciones -de las que echa mano para ilustrar este tema-, sobre todo la
de la "cosa-en-sí", bruta, viscosa, no son tan filosóficas. Reduce "el ser del fe.
nómeno" a un simple soporte lógico para que las cosas a partir de él puedan
perfilarse, lo que valdría identificar la realidad con un mero juego de apariencias.
Además, como hace notar Gabriel Marce), "al limitarse a la descripción fenomenológica de las relaciones del 'para-sí' y del 'en-sí', sin explicar la causa
de su aparición, de su oposici(m, Sartre revela crudamente que describe no
la manera como la realidad aparece al espíritu, sino sólo las apariencias que
reviste ante la mirada del conocimiento sensible"," bia

La noci6n de creación rechaza a Dios.
Hay que rechazar la existencia de Dios porque descansa wbre el prejuicio
del "creacionismo".
" MoF.LLl!.R, Charles, Literatura dtl Siglo XX y Cristianismo, II, La Fe en Jesucristo, Jean Paul Sartre, Henry James, Roger Martin du Gard y Joseph Melegue,
Editorial Credos, Madrid, 1955, pp. 90.
.. bia MARCEL, Gabriel, Romo Viator, París, pp. 250-254.

69

�En varios textos trata el tema de la creación la obra sartriana. Los más
serios se leen en El Ser y la Nada. En ciertoo textos se re\·ela más su antiteísmo que su ateísmo. Veamos primero los referentes al ateísmo.

En el capítulo "La Existencia del prójimo" de la tercera parte -El para
Otro-, de El Ser y la Nada trata el asunto de la creación con esa terminología
un tanto confusa que parece ser su característica. En este tratamiento del
tema parece sólo intentar demostrar que "una teoría positiva de la existencia del prójimo debiera a la vez poder evitar el solipsismo y prescindir
del recurso a Dios, si encarara mi relación originaria con el prójimo como una
negación de interioridad, es decir como una negación que pone la distinción
ol'iginaria entre el prójimo y yo en la exacta medida en que ella me determina por medio del prójimo y determina al, prójimo por medio de mí. ¿Es
posible encarar la cuestión en este aspecto?"_iG
El prójimo sólo puede presentarse ante mí como objeto; así únicamente
parece a mi conocimiento. El prójimo no podría ser entonces sino una imagen.
Nada más contrario a la teoría del conocimiento sartriano según propia afirmación. "Sólo un testigo exterior a la vez a mí mismo y al prójimo podría
comparar la imagen con el modelo y decidir si es verdadera."'º

Y prosigue implacable en su reflexión: "Sería necesario que, en la unidad
ek-stática de su ser, estuviera a la vez aquí, sobre mí, como negación interna de nú mismo, y allá, sobre el otro como negación interna de él". Este
recurso a Dios como este testigo se lo atribuye Sartre a Leibnitz y lo niega
porque sería negación de interioridad. Y subraya: "Esto es lo que la noción
de creación disimula: Dios es a la vez y no es yo mismo y el prójimo, puesto
que nos crea. Conviene, en efecto, que Dios sea yo mismo para captar mi
realidad sin intermediario y en una evidencia apodíctica, y que no sea yo
para mantener su imparcialidad de testigo para poder allá ser y no ser el
prójimo. La imagen de la creación es aquí la más adecuada, pues en el acto
creador veo hasta el fondo aquello que estoy creando -pues lo que estoy
creando soy yo- y, empero, lo que he creado se opone a mí encerrándose
en sí mismo en una afirmación de objetividad. Así, la presuposición especializadora no nos deja opción: ha de recurrirse a Dios o caerse en un probabilismo, que deja la puerta abierta al solipsismo. Pero esa concepción de un
Dios que es sus criaturas nos hace caer en una nueva dificultad: la que
manifiesta el problema de las sustancias en el pensamiento postcarte iano.

Si Dios es

,•.o ,, es el prójimo, l qué garantiza, entonces, mi pro pin existen-

Paul, El s~r y la Nada, ofJ, cit., p. 304.
,. SARTRE, Jean Paul, op. cit., p. 303.

.. s...RTRE. Jean
70

cia? Si la creación ha de ser continua permanezco siempre en suspenso entre
una existencia distinta y una fusi6n panteí.tta en el Ser Creador. Si la creación es un acto original y si me he encerrado contra Dios, nada garantiza
a Dios mi existencia, pues ya no está unido a mí sino por una relación de
exterioridad como el escultor a la estatua terminada ,, una vez más no puede
conocerme sino por imágenes. En tales condiciones la noción de Dios, a la
vez que nos revela la negación de inferioridad como el único nexo posible
entre conciencias, patentiza toda su insufici.encia: Dios no es necesario ni
suficiente como garante de la existencia del otro; además la existencia de
Dios, como intermediario entre yo y el prójimo supone
la presencia en
conexión de interioridad, de un prójimo a mí mismo, puesto que Dios, estando dotado de las cualidades esenciales de un Espíritu, aparece como la
quintaesencia del prójimo, ,, debe poder estar ya en conexión de interioridad
conmigo mismo para que u11 fundamento real de la existencia del prójimo
sea válido para mí".' 1 Enseguida el filósofo parisino concluye con las frases

''ª

''ª

con que hemos abierto este apartado. Por lo demás, aquí deja planteada
sólo la cuestión de su refutación de la existencia de Dios por el concepto de
creación en relación con la existencia del yo y del prójimo: la noción
de Dios como único nexo posible entre conciencia se presenta como no
necesaria e insuficiente, rechazada por razón de la interioridad mía y del
prójimo.
¿ Qué tan válido aparece tal planteamiento? Nos parece surgir de una
concepción un tanto débil y demasiado subjetiva.
Más claramente aparece su rechazo de Dios por el concepto de creación
en un texto de El Existencialismo es un Humanismo, o sea, en su concepto
de Dios como "artesano superior" y del hombre como "plegadera" que en
sí misma es demasiado simplista por privar al hombre de toda libertad.
"Cualquiera que sea la doctrina que consideramos, ya se trate de una
doctrina como la de Descartes o la doctrina de Leibnitz, admitimos
siempre que la voluntad sigue más o menos al entendimiento, o cuando
menos lo acompaña, y que Dios, cuando crea sabe exactamente lo

que crea. Así, el concepto del hombre, en el espíritu de Dios, es asimilable al concepto de plegadera en el espíritu del industrial y Dios pro-..
duce al hombre siguiendo unas técnicas y una concepción, exactamente
como el artesano fabrica una plegadera siguiendo una definición y una
técnica. Así el hombre individual realiza un cierto concepto que está
en el entendimiento divino." "
•• SARTJlE.
.. SARTRE,

,lean Paul, ofJ. cit., pp. 304-5 .
Jean Paul, L'Existencialisme t.rt un Humanisme, París, 19.\:6.

71

�El hombre en esta concepción no tendría un átomo de libertad ni de iniciativa, sería manejado a la manera como la plegadera es enteramente pasiva
en manos del que la fabrica y utiliza. Si el mundo fuera creado, argumenta
Sartre, sería un mundo meramente pasivo. Por otra parle ninguna subjetividad, aunque fuera divina, podría crear algo objetivo, sino únicamente una
representación de la objetividad. Esto ya lo exponía desde las primeras,
páginas de El Ser y la Nada: "Puede concebirse wta creación, a condición de que el ser creado se retome, se arranque del creador para encerrarse inmediatamente ~ sí y asumir su ser: en este sentido cabe decir que
un libro existe contra su autor. Pero si el acto de creación debe continuarse
indefinidamente, si el ser creado está sostenido hasta sus ínfimas partes, si
carece de toda independencia propia, si no es "en-sí-n:úsmo" sino pura nada,
entonces la criatura no se distingue en modo alguno de su creador y se
reabsorbe en él; se trata de una falsa trascendencia, y el creador no puede
tener ni aun la ilusión de salir de su subjetividad":'º
Creo que Sartre confunde los conceptos de "creación" continua y "concurso divino". tste es necesario para sostener al ente en su ser humano libre.
Y tratándose del ser en general, todos los seres con,tingentes esencialmente
necesitan ser conservados por Dios positiva y directamente. Así, escogiendo
uno de los flancos de la posible alternativa, conservar no es crear indefini~
&lt;lamente; la conservación el! la perseverancia del ser en la existencia, pero
con una independencia tal que lo distingue del Creador. Tampoco vemos
por qué el ser creado deba volverse contra el Creador si constituye una entidad aparte, lo suficientemente independiente, sin necesidad de que "se
arranque" del Creador para cerrarse en sí mismo y asumir su ser; queremos
decir: que puede asumir su ser, sin arrancarse del Creador en el sentido de
volverse contra él. Los planteamientos sartrianos son perfectos pero fallan
como planteamientos.

La libertad del hombre contradice la existencia de Dios
Embriagado de ansia de libertad absoluta pinta Sartre al hombre. l?J. crea
sus valores, su hacer; él es su libertad como dice Orestes en Las Moscas.
La existencia de los valorel! objetivos, excusaría al hombre, si Dios existiera,
de la responsabilidad de la elección. Pero el hombre está condenado a ser
libre; no tiene libertad de no ser libre, debe crear sus propios valores. El
hombre está totalmente abandonado a sí mismo; no hay valores "inscritos
" SARTitE, Jran Paul, El Ser y la Nada, pp. 26-7.

72

en un cielo metafísico", ni "naturaleza humana" concebida por Dios. El destino del hombre es siempre elegir y crear valores. Es, pues, responsable total, absolutamente de su elección, ya que apoyándose en "la cómoda almohada de las certezas dadas: nunca más conocería la "preocupación'&gt;, que es la
característica del hombre libre".

Lo que quiere significar Sartre es que si no somos libres no podemos cargar con la responsabilidad de nuestro ser. Nuestra libertad sólo tiene por límite nuestra libertad misma.
El argumento es sólo una variante del anterior. Apoyarse en Dios sería conformismo cobarde como el del creyente.
Del ateísmo al antitelsmo
La lucha a banderas desplegadas y tambor batiente contra la idea de Dios,
contra su existencia y su intromisión en las asuntos humanos, se declara abiertamente en determinado momento de la obra del filósofo de París.
Quiere deshacerse del "cadáver" de Dios. Mas primero debió convertir
a Dios en "cadáver''.
Varios textos ponen de manifiesto su decidido y combativo antiteísmo.

En gracia de la brevedad nos contentaremos casi con citarlos. En su manifiesto L'Existencialisme est un H umanisme, declara:
' El existencialismo no es propiamente un ateísmo en el sentido que se
agote en demostrar que Dios no existe. Más bien declara: Aun cuando
Dios existiese, nada cambiaría; he aqw nuestro punto de vista. No es
que creamos que existe Dios; pero pensamos que el problema no es
el de su existencia; es preciso que el hombre se encuentre a sí propio y
se persuada de que nada puede salvarle de si mismo, ni siquiera. una

prueba valedera de la existencia de Dios." 60
En otras palabras, como nada cambiaría para el hombre en caso de que
Dios existiera, o sea, tendría que seguir fabricando sus propios valores,
nada ni nadie podrá salvarlo de sí mismo, la existencia de Dios es inútil;
esta postura equivale a una muerte civil de Dios, un Dios que en nada tiene
que ver con los asuntos del hombre.
Pero Sartre debe recordar que Dios respeta en grado sumo la libertad de
• S.u.nu;, Jean Paul, L'Existencialisme est un Humanisme, p. 95,

73

�las criaturas; el hombre, cualquier hombre, sabe que debe responsabilizarse de
sus actos pese a su {e o entrega a Dios. Cualquier cristiano duda en determinados momentos y circunstancias de su caminar terreno cuál sea esa voluntad divina que debe seguir y obedecer porque no se le ofrece clara y patente; ha de dar "el salto" en lo que su fe le dice ser la voluntad de Dios;
en todo caso el hombre sabe que quien se autodetermina es él mismo; inclinarse y decidirse por esto o aquello lo ejecuta bajo su responsabilidad. Esto
se dice por los ejemplos con que Sartre desea iluminar este punto al joven
que le pedía consejo durante la ocupación de Francia, para marcharse a Inglaterra o si debía permanecer al lado de su madre; nada podía aconsejarle,
en última instancia era el jóven quien debía decidir. En el caso de Abraham
que debía sacrificar a su hijo, dudaba el patriarca que Dios le hubiese hablado; él había decidido estar seguro y por eso procedía al sacrificio. Pero,
como hace notar Moeller, "el simplismo de Sartre una vez más es asombroso. Cualquier cristiano sabe que, en último análisis, es él responsable v
que, por ejemplo, la fe en Dios no deviene totalmente 'verdadera' más que
en acto mismo en cuya virtud se entrega a Dios: sólo entonces, en el gesto
mismo con que la acoge, le aparecen los motivos de credibilidad (que son
objetivos) con todo su valor probativo; mas ello no significa que 'Dios
haya hablado'. Precisamente el hombre se vuelve a Dios porque presta oído
a un llamamiento divino; este llamamiento se convierte en certeza para él
cuando, al acoger la gracia, el hombre la hace suya". 51

A los ojos de Sartre, el problema de Dios es secundario, inútil, ya que
nada cambia el desarrollo de la vida humana. Diríase que sólo alienta en él
la pretensión de demostrar que se puede prescindir de Dios, ~xi.ita o no.
Podría dudarse antes de que hubiera en esto antiteísmo real; pero desde la
aparici6n de Le Diable et le bon Dieu no es po6ible ya seguir dudando.,, u

El diablo y el buen Dios

Orestes se atrevi6 a ponerse al tú por tú con Júpiter; lo culp6 de haberlo
hecho libre y al hacerlo le achaca que dejó de pertenecerle. Varios pasajes
de la obra dramática Las Moscas lo atestiguan. Pero esto dejaría suponer
a Sartre tratándose de liberarse de la presencia, de la intromisión de Dios
en los dominios donde no se pone sino el sol de su libertad. Pareceria sólo
una rebelión, la rebelión de la insumisión. Veámoslo en algunas expresiones
de su héroe:
"Orestes.-Deja que las rocas me injurien, y las flores se marchiten a
mi paso. Todo tu universo no es suficiente para demostrarme que estoy
equivocado. Eres el rey de los dioses, rey de las piedras y las estrellas,
rey de las olas del mar. Pero no eres el rey de los hombres.
Zeus.-"¡ Pecesillo imprudente! ¿Así que no soy tu rey? ¿ Quién te hizo
entonces?

El otro texto, ya lo hemos citado. Volvemos sobre él. Ktá en El Ser y

la Nada:
"En una palabra, aunque hubiese sido creado, el ser-en-sí sería inexplicable por la creación, pues reasume su ser por encima de ésta. Esto equivale
a decir que el ser es increado, no que se crea a sí mismo.,, 62
"Este pasaje -volvemos a Moeller- viene a decir que el ser creado, no
pudiendo 'existir' más que fuera de la 'pasividad' impuesta por el creador,
no puede sino 'reasumir' su ser, por encima de la creación. El término
'existir' significa en Sartre estar solo, decidir continuamente, estar condenado a la libertad. Es evidente, en ese supuesto, que, incluso si ha sido creado por Dios el hombre no puede ser él mismo más que silenciando esta
existencia de Dios y eligiéndose continuamente, refiriéndose a sí mismo y
nada más que a sí mismo. Por lo demás, la palabra 'reasumir' (su ser)
dice bien claro que, según Sartre, el hombre no puede llegar a su estatura
de hombre, más que alzándose contra Dios.
Charles, Literatura del S. XX 1 Cristianismo, pp. 108-9.
Jean Paul, El Ser y la Nada, p. 33.

11

MoELLER,

•=

SARTRE,

74

Orestes.-"Tú, pero te equivocaste; no debiste hacerme libre". 114
Pero lo que podría ser sólo rebeldía empieza a cobrar otros tintes más
-sombríos. Orestes llega a la ciudad y la encuentra sumida en desgracia; las
moscas la enseñorean. Júpiter y Egisto la mantienen en la servidumbre. Los
habitantes de Argos viven convencidos de que deben venerar a los dioses y
respetar a su rey. No saben que son libres, aunque lo sean. Orestes tiene plena conciencia de su libertad. Desafía la autoridad de su padrastro y la de
su madre y mata a Egisto y a su propia madre, coludidos con Júpiter para
la sen,idumbre. Realizado el crimen, resiste todas las invitaciones de Júpiter
renunciando incluso al reinado que él le ofrece bajo condici6n de seguir manteniendo la ciudad en estado de remordimiento. Pero el remordimiento no
existe. Orestes, anhelando ser hombre libre, desafía a Zeus v se burla con
cinismo de él. Júpiter se encuentra vencido ante el hombre qu~ ha recobrado
Charles, of,. cit., pp. 110-11 l.
Jcan Paul, las Moscas, Editorial Losada, Buenos Aires.

" MoELLP.R,
"

SARTRE,

75

�su libertad. A buen entendedor, el hombre consciente de su libertad nada
debe aceptar de dar cuentas ante alguien¡ es completamente libre.
"Orestes. No soy ni el amo, ni el esclavo, Júpiter, ¡ Soy mi libertad!
Apenas me creaste, dejé de pertenecerte! ... " 6 ~

Cada hombre debe inventar su camino, ser su camino, estar condenado
a no tener otra ley más que la propia. ¿Rebelión o libertad ab oluta? Una
y otra cosa. Irreligión, negación de Dios: ateísmo práctico en todos sentidos.
Abandono y soledad total la del hombre, pero con libertad absoluta. No debe
haber escrúpulos de conciencia.

En El Diablo J el buen Dios pasa radicalmente el filósofo parisino · del
ateísmo declarado y combativo al antiteísmo declarado. La obra es ruda.
Goetz es ahora el pe~onaje de Sartre, su intérprete y marioneta.

Moeller nos da los datos más importantes de la obra. "Después de haber
apostado a ser un 'superhombre' en el mal, para hacer sufrir a Dios con
su provocación, Goetz apuesta a ser en adelante hombre de bien. Como,
según le ha clicho Heinrich, el bien es imposible, decide hacerlo. Él invita a
Dios a colaborar a sus buenas obras, iguaJ que le había provocado con sus
crímenes. Naturalmente, las cosas no van ahora mejor; al contrario, van de
mal en peor. Goetz descubre entonces que se ha equivocado, tanto cuando
creia provocar a Dios con el mal como ahora que le intima a ponerse de su
lado en sus buenas obras. Y concluye entonces que no existen ni d Diablo
ni 'el buen Dios'; el hombre está solo. Al descubrirse responsable, bajo un
cielo vacío, Goetz se siente en comunicación con los otros hombres: solamente entonces emprende la tarea de construir la ciudad humana.

bre ante impiedades, crímenes y malas obras de los hombres. Un salmo lo
ex.presa: "Hice el mal y nada me ha sucedido, ¿ dónde está, pues, vuestro
Dios?", cito al sentido. P~r lo demás, también ese mismo silencio y mudez
de Dios se manifiesta o contesta a muchas, buenas obras de los hombres. "La
virtud no siempre es recompensada automáticamente, visiblemente, ni el
vicio fulminado, pues Dios es trascendente y respeta la libertad humana",
aclara Moeller. 57 Ni va estar lanzando sanciones -de premio y castigo- a
cada momento que el hombre se decide y actúa. Sería infantil exigírselo. Nos
da la brújula de la conciencia para que sea el juez de nuestras acciones. Su
juicio inmediato, nos toma conscientes. Y ya con esto basta. Su intervención directa sería catastrófica. Se reserva su juicio para mejor y más oportuna hora. "¡ Dios nos agarre confesados!", hemos de decirnos a menudo en
este espinoso caminar humano, con el mismo sentimiento que lo dice el
pueblo.
No es la hora de hacer un análisis profundo de esta obra, sus múltiples
expresiones antropomórficas sobre Dios que castiga y que es provocado de
hecho al castigo son exageradas; las literaturas piadosas abundan en expresiones donde comprometen demasiado la providencia de Dios. Ciertamente
en no pocos cristianos existe una desvitalización de la fe -un divorcio entre
fe y vida-, Sartre sólo se fija en ello.
El cristiano debe acercarse a Dios con sus obras buscando más bien una
interioridad que, aunque sufra la prueba del desierto, está consciente de que
Jesús también la sufrió y seguir poniendo su esperanza en esta recompensa
interior.

Resulta evidente que Goetz comienza con el antiteísmo; más tarde1 después de su "conversión", al comprobar que Dios permanece mudo, opta por
el ateísmo." 68
Pero no resulta pienos evidente que si el personaje pasa del antiteísmo,
al ateísmo el autor de la obra, en cambio, pasa del ateísmo al antiteísmo.
Pero resulta que el ateo Sartre, el antiteísta Sartre, aquel a quien no preocupa que baya Dios, pasa cuatro horas en una obra hablando de él. ¿ En
qué quedamos? ¿Cuál es su intención?
Sartre y su personaje Goetz caen en la trampa del silencio o mudez del horn.. SARTRE, Jean P¡¡_ul, Las Mos,a.s, Editorial Losada, Buenos Aires.
• MoELLER, Charles, op. CÍI., p. 111, nota 51.

76

" MozLLER, Charles, op. cit., p. 12, Nota. 51.

77

�SPENGLER, TOYNBEE, SENGHOR Y LA PROYECCIÓN DE SUS
CONCEPTOS FUNDAMENTALES
Mtro. Lurs

RIONDA ARREGUÍN

EL INTENTO de descubrir las uniformidades de las sociedades y culturas en
el proceso histórico, significa tratar de encontrar la norma que gobierna el
ascenso y decadencia de las civilizaciones. Este problema está presente en la
interpretación sociológica de la historia de Amold Toynbee, cuya obra más
relevante es Study of History. &amp; sumamente problemático tratar de situar
a Toynbee dentro de una dirección filosófica determinada, en virtud de que
su actividad no estuvo centrada en la reflexión filosófica, sino en la investigación profesional de la historia. En el año de 1920 inicia la lectura de la
Decadencia de Occidente de Spengler, obra que lo influyó profundamente
y cuyos conceptos aceptó durante algún tiempo basta que el desacuerdo sobreviene en relación a cuestiones de fondo.
El punto de partida de Toynbee está señalado por Spengler. Concuerda
con el filósofo alemán en reconocer que el proceso de la historia se marufiesta en sociedades o civilizaciones. Supone que las civilizaciones son seIIll:!jantes a organismos vivos que siguen un proceso de nacimiento, desarrollo y
decadencia. Toynbee considera que han existido 21 civilizaciones, de las
cuales 14 han perecido (sumeria, egipcia, sínica, andina, micénica, maya yu•
cateca, mejicana, siriaca, babilónica, hitita, irania: árabe; helénica) y 7 que
aún existen como son (la cristiana occidental, islámica, hindú, bizantina,
ortodoxa, rusa, principal del lejano oriente, japonesa). A éstas añade Toynbee cinco cuyo desarrollo se detuvo y por eso las denomina "detenidas", y
otras cuatro que nacieron muertas, a las que Uama civilizaciones "abortadas''.
Spengler piensa que la historia del hombre como un todo carece de sentido.
El significado de la historia de la humanidad se encuentra en la historia de
las culturas independientes, cuyas relaciones son puramente accidentales.
Cada cultura, según Spengler, tiene su propio estilo, lo que la hace diferente

79

�e irreductible a las demás culturas. Cada cultura se caracteriza por un estilo
particular. La estatua desnuda es el símbolo de la cultura clásica, el de la
árabe es la basílica y el símbolo de la cultura occidental es el cálculo y la
música instrumental. Toynbee considera que la unidad fundamental de estudio de la historia lo constituye la civilización. Repara en que ciertas civilizaciones tienen un estilo determinado que las hacen distintas de otras. Así
refiere que el estilo característico de la civilizaci6n occidental es el técnico,
&lt;:omo estético es el de la helénica y religioso el de la rusa.

El mecanismo biologísta de Spengler tiene como punto de partida, el entender que cada cultura es un organismo viviente que tiene que cumplir de
un modo inflexible el ciclo vital que le corresponde. Las culturas como cualquier otro ser viviente, sea vegetal, humano o animal, tienen que efectuar el
ciclo, atravesando por la misma serie de etapas de nacimiento, crecimiento
y decadencia que recorren los individuos. Para describir el ciclo biológico que
sigue cada cultura utiliza simbólicamente las cuatro estaciones del año para
.señalar la infancia, juventud, madurez y vejez de estos núcleos humanos,
que él llama culturas. De una manera inexorable y fatal, o sea, inevitablemente, el curso de cada cultura es idéntico, traspone las etapas establecidas
y por último sufre un "colapso" que determina su decadencia. Así según Spengler es imposible impedir la muerte de una cultura, ya que está sujeta a un
proceso fatal ciego, que inevitablemente tiene que realizar. El determinismo
biológico mecanicista de Spengler es inaceptable para Toynbee, que reflexiona
sobre el asunto y sustenta que la decadencia no es necesariamnte algo que
ninguna civilización pueda eludir; al contrario, se muestra optimista al no
compartir el pesimismo de Spengler y cree que la civilización occidental puede escapar a ese inexorable destino que sería su extinción. El mecanicismo biológico sostiene pues, que las culturas cumplen un ciclo vital. "Toda cultura
-dice Spengler- pasa por los mismos estadios que el individuo. Tiene su
niñez, su juventud, su virilidad, su vejez." 1 Esto quiere decir, que cada una
de las f ase.s por las que atraviesa una cultura son "períodos necesarios" a que
inevitablemente está sometida, a tal punto que Spengler no considera a Occidente como una excepción, sino por el contrario, advierte " ... los primeros
síntomas de la decadencia propia, de la decadencia de Occidente, acontecimiento que por su transcurso y duración coincide plenamente con la decadencia de la antigüedad y se sitúa en los primeros siglos del próximo milenio". 2
Cada cultuxa -en opinión de Spengler- tiene un promedio aproximado de
' SPENGLER, Oswald, La decadencia de Occidenl11, Espas.a-Calpe, Tomo l. Madrid,
1958, pág. 154.
' Ibid.

:80

vida de mil años; Toynbee no comparte esta opinión, no le confiere a Ja
vida de las civilizaciones una determinada duración temporal.
Spengler sitúa el nacimiento de la cultura occidental hacia el siglo décimo de la era cristiana y supone que su ciclo vital está ya por cumplirse.
El invierno, o sea, la última fase de vida de toda cultura, señala su etapa
civilizatoria, es decir, tiende a convertirse en una civilización muerta. Es
preciso indicar que para el autor de la Decadencia de Occidente el término civilización tiene un sentido peyorativo, cada cultura es el alma de
un cuerpo vivo, la civilización es la momia de ese cuerpo. Las culturas en su
ciclo biológico tienen un preludio..., un epílogo. Esto hace que la civilización
sea el epílogo de toda cultura, lo que marca su etapa final, su rigidez cadavérica. La cultura occidental, según Spengler, estaría viviendo su última
etapa, de decadencia. Los síntomas de la declinaci6n y ruina de Occidente,
los advierte en la cada vez mayor participación de las masas en los gobiernos, en el crecimiento demográfico que tiene lugar en las grandes urbes,
en el -progreso tecnológico e industrial y en la pérdida de significado de la
propiedad privada por el desarrollo de la socialización. Todos estos fenómenos revelan, según Spengler, que el destino inexorable de Occidente eS que
su final está próximo, sin que exista poder alguno capaz de cambiar el sino.
ada puede hacer que la ley biológica deje de cumplirse, que la cultura
occidental pase a ser una civilización, que la muerte sea la consecuencia
lógica de haber completado su ciclo vital. Podríamos decir que la teoría del
ciclo vital de las culturas encierra un fatalismo, en que todo acaece indefectiblemente en virtud de que el proceso vital de toda cultura está ineludiblemente determinado. Una cultura nace -dice Spengler- "cuando un alma
grande despierta de su estado primario y se desprende del eterno infantilismo
humano; cuando una forma surge de lo informe; cuando algo limitado y efímero emerge de lo .ilimitado y perdurable. Florece entonces sobre el suelo
de una comarca, a la cual permanece adherida como una planta. Una
cultura muere cuando esa alma ha realizado la suma de sus posibilidades
en fonna de pueblos, lenguas, dogmas, artes, estados, ciencias, y toman a sumergirse en la espiritualidad primitiva''. "Cuando el término ha sido alcanzado - añade-, cuando la idea, la muchedumbre de las posibilidades interiores se ha cumplido y realizado exteriormente, entonces, de pronto, la cultura
e anquilosa y muere; su sangre se cuaja, sus fuerzas se agotan; se transforma
en ciuíliz.ación." '
Spengler lleva a cabo la distinción entre la idea de una cultura, la cual consiste en "el conjunto de sus interiores posibilidades", y "la manifestación sen• lbid., pág. 153.

81
hu.manita.s.--6

�sible de esa cultura, en el ámbito general de la historia, o sea, su realización
cumplida". La realización de las posibilidades de una cultura es la historia
de la misma. El final de toda cultura sería el cumplimiento de la suma de
sus posibilidades. Piensa que la cultura occidental ha comenzado su invierno
en nuestro siglo veinte, es decir, que ha dado cumplimiento cabal a la realización de sus posibilidades. Por lo tanto, occidente está viviendo, según él,
su última etapa que tiene como rasgo fundamental el dejar de ser cultura y
pasar a ser una civilización. En este aspecto, según Spengler, las decadencias
en la historia no tienen otro sentido que marcar el cumplimiento de las posibilidades de una cultura e indicar el inevitable epílogo que le ha de sobrevenir. Concluye que la fase civilizada de una cultura es como " ... un cadáver
gigantesco, tronco reseco y sin sabia, puede permanecer erecto en el bosque
siglos y siglos. alzando sus ramas muertas al cielo. Tal es el caso de China,
de la India, del mundo del Islam".fo Así pues, una cultura nace, florece y
muere; brota de su estado primario, crece y prospera y finalmente, agota sus
posibilidades de realización. Esta idea la expresa Spengler del modo siguiente: "Alma, es lo que está realizándose; mundo, lo realizado; vida, la realizac\6n". Partiendo de la biología, distingue la homología del los órganos como
equivalencia morfol6gica de la analogía de los 6rganos como equivalencia
funcional. Ejemplifica lo anterior cuando expresa: "Los pulmones de los
vertebrados terrestres y la vejiga natatoria de los peces son homólo¡¿os; en
cambio los pulmones y las branquias son análogos, con respecto a su función''.ª
Con relación al desarrollo histórico de la cultura humana, estima que son
formaciones hom6logas, "la plástica griega y la música instrumental de
Occidente, las pirámides de la cuarta dinastía y las catedrales góticas, el budismo indio y el estoicismo romano" .6 Todas ellas son semejantes por su estructura.
Arnold To-ynbee considera que son las civilizaciones las únicas áreas que
pueden ser objeto de comprensión histórica. Niega que las naciones sean
campos inteligibles de estudio histórico. En los tiempos actuales la idea de
que la civilización es el área perfecta de comprensión, está periclitada, en
virtud de que ha surgido una nueva forma que asegura un grado máximo
de inteligibilidad, o sea, la Historia Universal. No cabe duda que hasta hace
pocos años era muy compartida la concepción del historiador inglés, según
la cual, las civilizaciones eran las áreas que h'acian posible el máximo de
comprensión histórica. Ahora existe esa nueva estructura, la Historia Universal, como campo esencial de intelección de la historia. Algo que le preocupa
• lbid.
• Ibid., p:l.g. 159.
• lbid.

82

a Toynbee es la explicación del origen, crecmuento )' muerte de las ci,-ilizaciones. El nacimiento de una civilización se produce en un determinado
tiempo y lugar, se desenvuelve en ciertas condiciones, y termina en un colapso previo a su declinación. Una civilización nace y se desarrolla, pasa de
un estado de inanición e inmovilidad -yin-, a un estado de fertilidad y
movimiento -yan-, no por motivos de índole geográfico nace y comienza
a existir como consecuencia de la respuesta que un grupo humano dé al reto
que le presenta el medio natural y social. Una civilización tiene posibilidad
de prosperar y subsistir, si el desafío que se le presenta, no es excesivamente
severo y, además si la minoría dirigente encuentra la respuesta apropiada
al desafio. El reto lo constituye por ejemplo, un clima extremoso, un terreno
desértico, o un medio social adverso. Asi Toynbee da a conocer cuales son
las condiciones que han de cumplirse para que una civilización no detenga
su desarrollo progresivo, lo que podría acontecer si el estímulo es deficiente
o demasiado excesivo. "Hemos encontrado por observación -dice- que la
incitación más estimulante es 1a de UII ténnino medio entre un exceso de
rigor y una falta de él, puesto que una incitación deficiente puede fracasar
por completo en estimular a la parte incitada, mientras que una incitación
excesiva puede quebrar su espíritu." 1 El proceso de desarrollo de una civilización sufre un colapso y se suspende cuando la minoría creadora se enfrenta a un desafío, a tal punto difícil, que es impotente para dar con la
respuesta conveniente. El síncope de una civilización no es más que la etapa
previa a su desintegración. Si las civilizaciones surgen como respuestas a los
retos naturales, puede suceder que su nacimiento tenga lugar no en un medio fácil, sino trabajoso. Sin embargo, mediante un estudio comparativo de
estas- unidades de comprensión histórica que son las civilizaciones, se ha
demostrado que cuando el estímulo procedente del medio es riguroso e implacable, se aniquila toda posibilidad de respuesta. Por eso, señala Toynbee:
"La verdadera incitación óptima es la que no sólo estimula a la parte incitada a realizar una sola respuesta con éxito, sino que también la estimula para
adquirir un ímpetu que la lleva un paso más allá: del triunfo. a una nueva
lucha; de la solución de un problema, a la presentación de otro; de yin a yan,
otra vez".ª Las civilizaciones abortadas constituyen una prueba evidente de
que si el estímulo es desorbitadarnente extremoso, se frustran las posibilidades
de desarrollo. El mejor reto para que una civilización tenga probabilidades de
existir, sería aquel que fuese el término medio entre un exceso de rigor y
una falta de él. La di.solución y muerte de las civilizaciones se debe a que sus
' Los cambios sociales. Fuentes, tipos y consecu1ncias. Capítulo "La n1turaleza de los
crecimientos de las ci\,ilizacioncs", de Arnold TovNBEE. F.C.E. 1968, pág. 34.
• lbid.

83

�minorías creadoras al hacer frente a un desafío determinado carecieron de la
habilidad necesaria para inventar la respuesta oportuna. Toynbee al estudiar
las causas que producen el colapso final de las civilizaciones, encuentra que
este hecho obedece a que en su seno aparece la discordia y la desarmonía
entre sus partes.
Las civilizaciones están constituidas por una parte, por un proletariado interno, que es la parte marginada de la sociedad y por otra parte, por un
proletariado externo que son los pueblos bárbaros que la circundan. Cuando
una ci\'ilización entra en su etapa de desarrollo, su capacidad creadora le permite responder felizmente a los retos que se le ponen por delante; por el
contrario, en su período de desintegración, su potencialidad creadora se ha
consumido, carece de éxito para proporcionar las respuestas apropiad~ a los
retos que le ha suscitado el medio. La etapa de desarrollo se caracteriza por
la relación cünámica que se establece entre los retos y las respuestas; en la fase
de desintegracií&gt;n, se dan múltiples respuestas pero los retos permanecen sin
er contestados. En el momento en que la minoría es impotente para rechazar
los embates del proletariado externo e interno por haber perdido su energía
creadora para responder a los retos, la civilización se desintegra, comienza a
convertir en absolutos los valores relativo , a "dormirse sobre los laureles";
empieza en una palabra su propia ruina y disolución. La minoría que ha
agotado su energía creadora pasa a ser una minoría gobernante que para
mantenerse en el poder tiene que recurrir a la fuerza. El proletariado interno
al no encontrar satisfacción a sus aspiraciones, se separa de la minoría; el proletariado externo se une para comenzar la lucha contra la civilización en decadencia. Toynbee saca como resultado que la muerte de las civilizaciones tiene
lugar en tres etapas: derrumbamiento, desintegración y disolución. Una civilizaci6n es "afiliada" cuando es vivificada por otra u otras anteriores. Así la
civilización occidental se convierte en filial de la civilización greco-romana, de
la cual ha recibido sus estímulos bá. icos. La decadencia del Imperio Romano
de Occidente se debió a que la minoría en el poder fue ampliando el horizonte de la convivencia humana hasta crear una nueva unidad política: el
Imperio, en su desintegración intervino el proletariado interno formado por
esclavos, plebeyos, cristianos, etc., y por el proletariado externo integrado por
todos lo pueblos bárbaros cuyan invasiones van a determinar su desplome
y destrucción final. Toynbee, sin embargo, ronsidera como inaceptable la predicción del imperioso y fatal perecimiento de la civilización occidental. Uno
de sus objetivos primordiales fue el de realizar una historia comparada de la
decadencia de las civilizaciones greco-romana y occidental. Originalmente su
perspectiva histórica estaba centrada eu el estudio de estas dos civilizaciones;
su visión era fundamentahnente dualista. Pero en el curso de su obra, el
84

proyecto alcanzó un horizonte mucho más amplio hasta convertirse en una
representación pluralista. Lo que le interesaba no era ya sólo describir la aecadencia de aquellas dos civilizacione , sino de toaas las que habían existido.
Lo que se propone es superar la visión limitada y localista de la historia que
estimaba que los únicos objetos de conoc-imiento histórico lo constituían las
historias de determinados lugares y naciones; se inclina preferentemente por
tener un enfoque de la historia verdaderamente universal. No hac-er tampoco
de la liistoria un objeto fra!!"mentario de conocimiento adoptando el método
de estudiar la historia en épocas determinadas y detenninables. Hasta cierto
punto, lo que quiere Toynbee e vencer la inercia de los historiadores apri•
sionados por las historias de us respectivos lugares. Es nece$3.IÍ.o tener un conocimien to unitario y universal de la hi toria en su totalidad, no una visión
múltiple y particular de la realidad histórica. Para lograr esa visión {mica
e indivisible de la totalidad de las civilizaciones como un todo, según Toynbee,
sería preciso que el hombre de occidente se oespojara del localismo que por
tanto tiempo lo ha embargado.
Si pengler profetiza la extinción inevitable de la cultura occidental,
Toynbee tiene fundadas esperanzas en que la actual civilización occidental
pueda evadir la pauta general de decadencia. El inexorable de tino de toda
cultura, piensa pengler, es su muerte necesaria, la historia está dominada
por la fatalidad, occidente se encuentra en el crepúsculo de su vida. Frecuentemente utiliza Toynbee el concepto de civilización para referirse a un campo inteligible de estudio histórico, pero que mantiene relaciones filiales con
otras civilizaciones, o bien, para señalar a una entidad individual de vida social capaz de bastarse a sí misma. Finalmente comprendió que para emprender la explicación de las religiones superiores, era insuficiente el concepto
de civilización como área de estucüo, por considerarla demasiado restringida.
Era forzoso, ensanchar para tal fin, el campo de intelección hist6rica a un
ámbito más amplio en que dos o más civilizaciones hubie..~n convergido en
el tiempo. Lo que Toynbce hizo fue simplemente renunciar a un concepto
circunscrito de explicaci6n hist6rica (civilización), para utilizar otro que
ofreciera un campo más amplio de estudio. Su forma de proceder es semejante a la de aquel que hnbiendo descubierto el telescopio que le proporciona
una \'isi6n más amplia, deja su antiguo lente de muy corta . limitada visión.
Cuando una ci\"ilización ha alcanzado su última fase, se presentan cuatro
modelo. de personalidad: los arcaicos, que ven en la vuelta al pasado el
medio para lograr la salvación· lo futuri tas1 que creen en la salvación
por medio de la espada; los estoicos, indiferentes: y por último. los salvadores religiosos que anuncian la realidad espiritual de la divinidad.
Senegal, antigua colonia france a, situada en el extremo occidental de

85

�África, obtuvo su independencia de Francia y se convirtió en República el
5 de septiembre de 1960. Desde entonces es gobernada por el Presidente
Léopold Sedar Senghor ( 1960), un africano occidentalizado, doctor en letras
de la Sorbona enseñó posteriormente griego y latín en el Liceo de París y
más tarde ejerció también la docencia en la Escuela Nacional de Ultramar,
impartiendo cursos sobre lenguas y civilizaciones negroafricana . Participó en
la segunda guerra D1Undial y promovió en 1959 la formación del Partido
de la Federación Africana. Es además uno de los poetas africanos más rele,·antes de habla francesa, profundamente interesado en los aspectos fundamentales del arte y la füeratura del África negra. Hacia 1937 se convierte
Senghor en el más apasionado defensor de la identidad del negro africano,
con la realidad cultural que le corresponde de suyo. Llega a ser de este modo el artífice de la teotía de la uegritud ( négritude), que afirma no sólo la
existencia de los valores espirituales propios de la sociedad negra africana,
sino que tiene como finalidad el retorno del negro africano a los valores de
la cultura a que realmente pertenece.
El África negra no constituye solamente un ámbito geográfico es también
un área cultural, un grupo de civilizaciones que poseen un conjunto de valores culturales y espirituales que le son esenciales. Así, actualmente se bab1a
de un arte negro africano, en cambio al terminar la primera guerra mundh\l
eran las obras de autores europeos las únicas que podían ser depositarias
de valores estéticos. enghor no cree que la idea de belleza sea de ninguna
manera desconocida para el negro africano, s6lo que no se podrá absorber
"la esencia de la literatura y del arte africanos imaginándose que son sólo
utilitarios y que el negro africano no tiene el sentido de la belle7.a". Algunos etnólogos y críticos de arte han llegado a pretender que las palabra.e¡
"belleza" y "bello" están ausentes de las lenguas negroairicanas. Es todo
lo contrario. La verdad es que el negro africano asimila la belleza a la
bondad y, sobre todo, -a la eficacia. Tal hace el Wolof del 'enegal. . . La
bella máscara. el brllo poe.ma, son aquellos que producen en el público la
emoción deseada: tristeza, alegría, hilaridad, terror. Muy significativa es
la palabra bajai (bondad) de que se sirven los j6,·enes elegantes para
designar a una muchacha bonita. Así, pues, la belleza es para ellos "la promesa &lt;le la felicidad". Y a la inversa., una buena acción es calificada frecuentemente de "bella". Si un poema produce su efecto, es que encuentra
eco en el espíritu y la sensibilidad de los oyentes". El Presidente Senghor
auspíci6 la realización en Dakar en 1966, del primer Festival Mundial de las
Arte~ Negras. Karl Einstein, una gran personalidad del africanismo, escribió
un libro titulado "Arte Tegro", en que hace un análisis crítico de las expresiones artísticas de los pueblos del África negra, el cual fue publi~ado en

86

1915. "El negro -expresa Einstein- no es una persona desprovista de cultura. Posee una profunda y extraordinaria cultura africana propia".
La obra poética de Senghor la forman: Chants d'ombrc ( 1945), Hosties
Noires (1948), Chants pour Naett, cada uno de los cantos citados son acompañados por instrumentos específicos como tam tam, flautas balafong, etc.
Su labor literaria incluye, por otra parte, el cultivo del ensayo donde se
expresa como es menester, con finura y delicadeza. Ha contribuido con sus
escritos en diferentes publicaciones, entre otras, L'homme Noir ( 1934-36)
y con un estudio publicado en el cuaderno Presences, sobre el hombre de
color. En su poesia de "ritmos amplios y graves" se desliza el aislamiento
religioso del alma negra, el canto a la mujer negra, el himno a los combatientes senegaleses que murieron por Francia. En la mayor parte de su obra
palpita la idea de la NEGRITIJD HUMANISTA, que Senghor explica diciendo: "La negritud" es uno de esos dos aspectos de la africanidad, siendo
el otro e1 arabismo de los árabe-bereberes. Estad seguros: la "negritud" - -la
palabra fue inventada por el antillano Cesaire- no es un racismo, ni mucho
menos, incluso ni es antirracista. Es, por un lado, el conjunto de valores de
civilización de los negros por el mundo; es, por encima de todo, la voluntad
activa de cultivar esos valores para ofrecerlos como contribución a la elaboración de las respectivas culturas nacionales y mejor: a la edificación de
la civilización de lo universal ... La "negritud" es "humanismo". "La educación para nosotros --escribe Senghor- debe ser un arraigamiento en e1 terruño, un retorno a las fuentes del ser negro, tm retomo a la Negritud. Es
evidente que para asimilar algo hay que tener la fuerza de la asimilación
necesaria, hay que ser ante todo uno mismo. Es necesaroi ser. Y un pueblo
no puede ser si se niega así mismo'\ De acuerdo con Aristóteles algo es verdadero cuando muestra el ser que le corresponde y algo es falso cuando manifiesta un ser aparente que no le pertenece. Es el caso del disco de plomo, que
como tal es verdadero, pero es falso cuando pretende ser moneda sin serlo,
cuando intenta mostrar un ser aparente que no tiene en realidad. La política
de asimilación aplicada por Francia y Portugal en sus colonias de Africa,
tenia como propósito convertir al africano en un europeo de piel negra, hacer
que el africano niegue y falsee su identidad como africano y se asimile a la
cultura y civilización europea. El objetivo, era pues, hacer del africano un
"europeo negro... Durante mucho tiempo el africano vivió engañado, bajo la
ilusión de que Europa era el modelo a imitar y África lo debía copiar. La
vuelta a la negritud, a que se refiere Senghor, significa recobrar la identidad
con los valores de la comunidad negroafricana. Espiritualmente África se concretó durante el período colonial, a recibir y aprender todo lo que aportaba
y le era enseñado por Europa. El poderoso ascendiente de Europa, lleva al
87

�África negra a renunciar a sus propias costumbres y tradiciones para asimilar formas de gobierno y sistemas económicos ajenos a la realidad africana.
El dilema a que se enfrentan los africanos es, someterse a la tradición o bien
absorber los elementos de la civilización moderna occidental. El fin deseado
por Senghor no es el africano asimilado a la civilización europea, el europeo de piel o cura, ni tampoco el africano arraigado a su pasado y a su
tradicione,, sino el africano nuevo, orientado a preservar la tradición africana, pero que introduce elementos valiosos de la civilización moderna, que
se integren a los valores consagrados. "La madurez política del pueblo senegalés se expresa hoy -señala Scnghor- por el camino que hemos elegido.
cguimos adelante con el desarrollo económico y cultural. Por una parte, la
senda de la "negritud" y, por la otra, el camino africano del socialismo,
deseamos integrar el socialismo con la razón discursiva y las técnicas europeas a nuestros valores tradicionales. entre ellos los religiosos."
El colonialismo contribuyó en gran parte a demoler la cultura tradicional
del Aírica negra e implantar la de la potencia colonial. En las colonias que
Francia tenía en el A.frica Occidental, fue donde emergió y prosperó el concepto de negritud, en poetas como Senghor Damas, Roumain Rambéarivelo,
es decir en todos aquellos que representaban la poesla de la negritud. Frantz
Fan6n, el intelectual africano nacido en la Martinica, fue un luchador decidido en favor de la causa de los pueblos africanos por su independencia. Es
un afroamericano y su afinidad con la idea de negritud es claramente percepu'ble, cuando escn'be: "Es un hecho: los blancos presumen de ser más
que los negros. Y hay todavía otro hecho: los negros quieren demostrar a
los blancos a cualquier precio, que su pensamiento es tan rico y su e.&lt;:-píri~
tan poderoso como el de ellos". La vuelta a los orígenes del "ser negro" Jo
reseña Fanón del s.iguiente modo : "En esta poesía -se refiere a la poesía
neoafricana- no solamente he encontrado mi situación, sino que me be
encontrado a mí mismo". Otro tanto hace Senuhor en sus cantos de sombra
cuando expresa: "E infinita la Vía Láctea de los espíritus en las celestes
aguas bajas, pero ahí está la sabiduría de la diosa de la luna y la oscuridad se quita el velo, oh noche africana, mi negn noche, nmti.ca y clara
y negra y llena de brillo". A juzgar por el pensamiento africano, el hombre
por medio de las palabras somete las cosas del mundo a su mandato, condiciona sus obra y se sirve de ellas para hacer cambiar el curso de las cosas.
La palabra eS' el recurso utilizado para que lo invocado (las cosas) i.e ponga bajo las 6rdenes del hombre, para que éste las posea; el poeta, que
hace magia con las palabras y por tanto poesía. tiene señorío sobre las cosas
que su lenguaje ha engendrado. En efecto, en la lírica neoafricana el poeta
invoca y crea las cosas con la palabra y también indica su propiedad y su

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goce. En su Antologf.a dt la nueva poesía negra y malgaclu. Senghor expone
de Cesaire este párrafo, en que el poeta de Martinica usa las palabras como
un medio para manifestar su disfrute de las cosas: " ... oh vosotras, mis maravillosas amistades, mi muerte, mi calma, mi cólera ... ". Son los intelectuales africanos de lengua francesa los que continuamente expresan la importancia de la negritud, esto probablemente corno consecuencia del impacto tan profundo que la cultura francesa ejerci6 en esta regi6n del continente africano, que sin duda fue la más europeizada, la que en mayor grado
fue asimilada por la cultura europea. De este modo, los naturales senegaleses
reconocieron que la civilización francesa era el paradigma. La negritud fue
la reacción lógica para afumar los valores de la cultura negroafricana frente
a la influencia europea. Senghor es una personalidad política de gran importancia en el escenario del tercer mundo, formado en los patrones culturales europeos, es visto como un estadista que busca un destino más promisorio para su pueblo. A pesar de ser culturalmente un hombre muy occidentalizado, puesto que él mismo se considera como un "mestizo cultural
euroafricano" 1 no olvida la originalidad de los valores éqJirituales de las
civilizaciones del África negra que él expresa con el término de "negritud",
concepto en el que lo primordial es la sensibilidad y el presentimiento con
respecto al conocimiento científico-objetivo y al abstracto racionalismo del
mundo occidental. Si el arte griego buscaba el tipo ideal de belleza, el arte
negro, por el contrario, trata de lograr la individualización de la idea general en imágenes concretas, es decir, que el artista negro parte de la forma
y después la personaliza en figuras delimitadas e individuales. Hay uno o
múltiples objetos materiales que representan la idea de Dios, o sea, que se
¡focede deductivamente, del modelo a la representación sensible que lo encarna. De ahí que el filósofo de la nc;,,aritud considere que son civilizaciones de
la "idea encarnada" las civilizaciones negroafricanas, para denotar con ello
que en el Africa negra el arte es una "participación sensible a la realidad".
Uno de los objetivos de la política colonial francesa en el África occidental, fue La de asimilar a los pueblos, introduciendo en los naturales el conocimiento de la lengua y de la civilización francesa hasta lograr su europeización. De esta manera, lo que se pretendía era que los africanos se percataran de la supremacía de la aultura de la Europa Occidental. Senghor
utiliza el término negro-africano para designar su visión de la negriturl,
es decir, todos aquellos valores que definen el carácter de los pueblos negros
del continente africano y de América. Uno de estos yalores que fonnan
parte de la sociedad tradicional negro-africana, lo constituye su forma Je
practicar el socialismo como un sentimiento de comunidad, en que c-ada
hombre .individual se solidarizaba con el grupo. La. sociedad negro-africana
89

�•
tradicional era fundamentalmente comunal, no existía la propiedad individual de la tierra que pertenecía al grupo social. El individuo actuaba en el
trabajo impulsado por un sentimiento altruista, por un deseo de cooperación. Este espíritu de solidaridad y cooperación que imperaba en los pueblos del Africa negra es según Mamadou Día, el valor más original de todos
los valores tradicionales. Por el contrario, el capitalismo -expresa Senghorfunciona sólo para el bienestar de una minoría. Esta minoría funda su prosperidad en la explotación de los demás. La simplicidad e inocencia fueron
not.as distintivas de la economía de los pueblos africanos antes de la lle~ª del colonialismo europeo. El lujo y el d~dicio estaban vedados del
modo de vida africano basado en la solidaridad de grupo. Sin embargo, decía
Senghor en una conferencia que sustent6 en Oxford en 1961, que la situación de Senegal no era otra sino la de un "país subdesarrollado y colonizado.
La tarea esencial fue volver a ganar nuestra independencia nacional. Después tuvimos que eliminar los defectos del dominio colonial, aunque conservando sus aportaciones valiosas, tales como la infraestructura económica
y técnica y el sistema educativo francés. Finalmente, esas aportaciones positivas tuvieron que ser enraizadas en la negritud y al mismo tiempo fertilizadas por el espíritu socialista, para que dieran fruto".

nificar la pérdida de una facultad mental, la transferencia mediante un contrato de la autoridad al Estado, la cesión de ciertas virtudes humanas a la
divinidad. Enajenación quiere decir ser ajeno o extraño. En un sistema capitalista el trabajador es ajeno a las mercancías que produce, al producto
de su trabajo que no le pertenece, sino al capitalista. El campeón de la negritud, e tima que el capitalismo incozporado a la realidad africana durantr
el período colonial, implantó la enajenación política, económica y cultural.
Políticamente los pueblos africanos fueron sometidos al dominio colonial europeo, e tu\i.eron sujetos a la autoridad de una potencia extraña. En el terreno económico, el capitalismo hizo que el africano perdiese toda identidad
con los productos de su trabajo, al convertirlo en una cosa para ser explotada.
Por último, el colonialismo estableció en el África negra la sumisión de los
naturales a los europeos. Nuevos valores, costumbres y fonnas de pensar
fueron instituidos a fin de que el africano los admitiese paulatinamente, los
asimilara en una palabra, al grado de sentirse extraño a los valores y conceptos culturales propios.

La sociedad africana tradicional era esencialmente colectivista y coopetativi,sta. Partiendo de esta realidad, Senghor ve la posibilidad de poder construir en el Africa independiente un socialismo nativo que hunda sus raíces en
la realidad cultural del Africa tradicional, puesto que el socialismo no era
desconocido en Africa antes de que fuera cstab!ecido el colonialismo europeo, sino que ya existía como un modo de vida de los grupos tribales. Por
tocio ello resulta claro, expresa Senghor, "que el Socialismo Africano no pueda ser ya el ele Marx y Engels, que fue concebido en el siglo XIX, de
acuerdo con los métodos científicos y las realidades de Europa. Ahora hay
que tener en cuenta las realidades africanas. Esto es particularmente necesario porque Marx y Engels no fueron anticolonialistas. Engels defendió la
esclavitud clásica y Marx apoy6 la colonización inglesa de la India". Existe
un modo africano de socialismo basado en la cooperación colectiva y en la
solidaridad. Ahora el problema consiste en lograr ajustar los principios del
socialismo científico a las realidades económicas, políticas y sociales de los
países africanos. Un socialismo estilo africano, señala enghor " ... será una
síntesis de valores culturales negroafricanos, de valores metodológicos y espirituales occidentales, y de valores técnicos y sociales socialistas. La negritud,
concebida por Senghor como un "complejo de valores civilizados", es substancialmente el socialismo de los pueblos negro-africanos basado en el sentimiento de comunidad. El concepto de enajenación ha sido usado para sig-

90

91

�LA DESCRIPCIÓN
EN EL PROPÓSITO DESCRIPTIVO DE LA FENOMENOLOGli\
CARLos Cossro
Profesor Emérito de la Unive~idad
de Buenos Aires.

El hombre de ciencia, sin ninguna duda, claro está; pero no sólo él; también la persona de cultura media que tenga una clara noción acerca de lo
que la ciencia es, admitirán, ambos como cosa evidente de suyo, que antes
de hacer ciencia de la aturaleza e previo describir el dato que resultará
comprometido en el juicio científico. Luego vendrán los problemas como
preguntas que se formula el investigadOT; y más tarde aún vendrá recién
la ciencia como respuestas o teorías que den satisfacción a lo preguntado.
Todavía ha de destacarse que estas teorías, mientras no se comprueben, son
hipótesis; nada más que hipótesis, por alta que sea la jerarquia intelectual
con que estén investidas. Según esto pues, los problemas y las teorías tienen.
en la ciencia natural, su lugar legítimo dentro del campo que ha delimitado
una descripción previa de los datos; fonnular preguntas y emitir respuestas
por fuera de este campo, acusa una actitud filosóficamente ingenua que
compromete a la ciencia en la idea de sí misma que le corresponde, según
ha de verse más adelante, porque, como actitud, le crea el ríe go de estar en
el aire cuando no de trabajar en vilo.
Conviene ver el punto más de cerca, sobre la base de algún ejemplo que
nos disipe dudas. Xirau, con este propósito, recurre al f~ómeno de la luz.1
La teoría física de la luz nos explica sus apariciones y desapariciones; por lo
tanto nos dice también lo que la luz es cuando no aparece. Todos sabemos
que, tras los pasos de Hooke, Huygens llega a la teoría ondulatoria de la
luz para explicar precisamente, entre otras cosas, la extraña imagen que
' XlllAu, La filosofía de Himerl, pág. 41.

93

�proyectaba un rayo luminoso al incidir sobre un espejo cóncavo r después
de cruzarse coruigo mismo en su trayectoria de ida y vuelta: ¡ aparecía la
imagen de un damero con la mitad de sus ca.sillas claras, con una cuarta
parte de casillas muy brillantes y con la cuarta parte restante siendo casillas
negras! "Explicar la luz es salir de la luz. Si me Jjmito a contemplada no
la explico", dice Xirau con irreprochable precisión. Pero en e,o mjsmo
queda patente que esta contemplación, llevada a una pulcra descripción de
lo que aparece, es previa a toda labor científica.
Ortega y Gas,l;et también se ha servido del ejemplo de la luz para cumplir
el mismo propósito didáctico: "El brillo metálico es esta patente peculiaridad luminosa que percibimos como envolviendo este objeto de plata. n fisico estudiará por qué combinaciones no patentes, inmanifiestas, se produce
este fenómeno. El psicólogo estudiará por qué mecanismo psicof.isi.ológico
llegamos a esa percepción. El físicoi pues, busca del lado de allá del fenómeno brillo metálico la constitución de la cosa material que en aquél se nos
manifiesta. El psicólogo busca la génesis del mismo en la realidad de una
psique individual. Ambos, pues, parten del fenómeno y lo abandonan por objetos reales, es decir, científicos, productos de una operación racional constructiva. Y el caso es que antes de todo esto hubiera convenido entenderse
sobre qué sea el brillo metálico mismo".2
Ambos ejemplos nos permiten una primera observación sobre la estructura de las ciencias teóricas de la Naturaleza, representada en esos ejemplos por la Física como prototipo de este conocimiento y verdadera ciencia
madre en esa conexión. La ciencia natural, precisamente por ser teoría '.)' en
la medida en que lo sea, no es descriptiva sino explicativa. Aquí '•teoría
significa una construcción intelectual hipotética, una articulación más o menos sistemática. de doctrinas mediante las cuales, en presencia de una realidad o de un conjunto de realidades, tratamos de explicarlas''. 3 "La Ciencia
' Sobre el concepto de Sensación, Obras, I, p. 256. Sin embargo, el ejemplo elegido
por Ortega no es feliz, no sólo porque se refiere a una percepción elemental, es decir
de simple cualidad cromática en que no cabe diferenciar contemplaci6n y descripción,
sino principal.mente porque el ejemplo acusa un error de concepto en el uso que Je da.
et maestro español. En efecto, ~te continúa diciendo: "-o de otro modo- qué clase
de colores y en qué disposición, etc., tenemos que verlos para que, en efecto, veamos
brillo metálico", lo cual es reincidir en la actitud expücativa del científico ; es abandonar el dato y pasar a su producción; ya no serla simplemente "fijar ~ uenci4 del
dato, de lo que veo en cuanto y sólo en cuanto que lo veo", como alll mismo se dice
para definir el propósito del ejemplo. Pero para nosotros el doble ejemplo tiene mucha utilidad didáctica porque pennite comparar el acierto en el uno y el error en
el otro.
• XlRAU, Ibid. p. 40.

94

natural que es su modelo -la Física- no se reduce en efecto, ni puede
reducirse, a lo que la ex-periencia inmediatianlente le ofrece. Por definición,
frente a la apariencia no se queda én ella. Intenta explicarla. Y explicarla
es abandonarla, considerándola como simple apariencia y pasar a otra cosa
que le sir\'a de fundamento. Toda explicación supone una organización
legal de las experiencias, la referencia de unas cosas a otras y la fonnulaci6n
de una teoría unitaria que sirva de última base a la realidad hipotética imaginada." 4 "Toda explicación científica Tiega, en último término, a la aürmación de que la realidad es latente e imperceptible -torbellinos, átomos,
influjos electromagnéticos ... -. Se trata siempre de una realidad puesta o
supuesta -subpuesta- por la razón. El mundo físico es latente, no patente,
y los fenómenos obedecen a las leyes de esa profunda realidad. La realidad
es un ser independiente del sujeto, a düerencia del fenómeno o apariencia
que es el simple choque de los juegos de la realidad latente -átomos, electrones- sobre la conciencia individual." 5 Hartmann, a este respecto, subraya con alcance confirmatorio: "La ciencia no conoce los fenómenos sino
haciéndolos sufrir una especial interpretación, una especial elaboraci6n". 8
Y en cierto sentido se puede decir que "el fenómeno es un mero pretexto para
construir tras él la teoría que lo explique.,_, .1 Justamente la escuela filosófica
dominante en Alemania en el momento en que Husserl entra en escena, la
Escuela de Marburgo, se hace cargo de esta situación sin concesiones; por
eso se ha podido decir que, para ella, "conocer es construir el objeto mediante los fenómenos". 8 Esta construcción se corresponde, claro está, con un
método¡ y sería, al parecer, un resultado del uso metódico, siendo de reconocer entonces su subordinación al método. Así cunde la llamada concepción
lógica de la ciencia, cuyos aforismos más entrados en moda advertían que el
método es creador del objeto, que hay una acomodación del objeto al método
y no al uvés, que un cambio de método comporta un cambio de objeto. 8 Estas paradojas han de ser tomadas literalmente a fin de ubicar con acierto esta
interpretación filorófica de la ciencia/O pues lo que la Escuela de Marburgo
• XmAu, ]bid. p. 41.
• XuAu, El senlido de la verdad, p. 119.
• HAB.TMA N, Les Princif;e1 d'une Métaph:,sique de la Connaissanu, p. 30.
• XlRAu, El sentido de la verdad, p. 139.
• Xrv.u, Vid. Supra. p. 120.
• Oossío, Ciencia del Derecho ,y Sociología juTldica, § § 2 y 4.
Conviene dcnW1ciar la puerilidad de aquellos escritores que, proclamándose neokantianos, pretenden diferenciar una creación epistemológica del óbjeto frente a otra
creación, real o verdadera, efectuada por alguien como autor. Es un neokantismo sospechoso de inautenticidad filos6fica. Tal el caso de Ki::LSEN, en Problemas euogidos
de la Teorta pura del Derecho, p. 48.
11

95

�expresa con ella.s lo ha explicado con toda claridad: No duda "que sea exigible en cada predicación válida ( es decir, afirmación o n~ación verdaderas
de algo), un sujeto idéntico, y que sea preciso referir lógicamente toda determinación variable de este sujeto a una determinación invariable del mismo ( como substancia)" .11 Pero niega que algo invariable y constante le esté
dado nunca a la conciencia para semejante articulación; "el error fundamental del pensamiento ingenuo en el cual permaneció Aristóteles, es admitir
como dado este buscado fundamento con tante, es decir, como algo que se
ofrece a la conciencia en u~ objeto o cosa que se supone indepencliente de
ella". 12 Se sostiene como verdad precisamente lo contrario; "ante todo, son
dadas más bien las variaciones y relaciones mismas. En éstas, busca. la ciencia lo constante que no cree tener previamente en un sistema invariable de
cosas" .15 La conciencia, pues, no encuentra algo fijo y constante en lo cual
determinaría simplemente cualidades, medidas, relaciones y movimientos como
accesorios de ese algo; la conciencia. encuentra un caos o flujo de variaciones
donde ella articula ese algo constante que es el objeto, sobre la base de lo
que ella selecciona y sostiene en ese flujo al imponérsele H como fijeza o
invariabilidad en lo uno y lo otro. "Esta inversión en la manera de interpretar el conocimiento, a saber, partir de lo variable para arribar a lo constante, demostrando con ello las leyes generales del conocer, ha sido calificada
con sobrada razón, la revolución copernicana en 1a filosofía." in En resumen:
en el flujo de variaciones que la conciencia encuentra existiendo, no existe
ni puede existir dado ningún objeto, porque su existencia comenzaría con
1a constancia o fijeza que crea la conciencia al tomar contacto con ese flujo
de la experiencia. Un objeto comienza a e.xistir como tal mediante el acto
de la conciencia que crea la. constancia en que él consiste; y en esto no e-abe
confundir la existencia del flujo incontenible y amono de lo dado como
pura experiencia y la existencia de lo que como fijeza o constancia allí sobreviene al ser impuesta esta fijeza por la: conciencia que la determina y
mantiene.
El precedente ejemplo de la luz nos ha sido muy útil: 1) porque nos ha
permitido fijar el sentido de una interpretación filosófica de la ciencia que
El ABC de la filoso/la crítica, p. 20.
[bid. p. 20.
u r ATOII.P, Ibid. p. 21.
" NATORP, Em. Ka111 '1 la Escu,la filos6/ica de J.farburgo, p. 31, destaca que lo
que se califica de ser dado en el objeto, "no es dado si.no exigido, exigido pc&gt;r el ~nsar. Pues pensar quiere decir determinar". Y tamhifo: "el objeto debe regine según
el conocimiento y no el conocimiento según el objeto" {pág. 29),
" • ·ATORP, El ABC de la filosofía critica, p. 22, n. 1.
11

"

6

NATORP,

.ATORP,

la fenomenología reemplazará por una concepción ontológica de la ciencia
no sólo libre de estos artificios verbales que distinguen entre la existencia del
objeto y ]a existencia del flujo empírico donde él se constituye, sino además
por una concepción de la ciencia de verdadero provecho metódico para
quien esté en la tarea de hacer ciencia. 2) También nos ha sido muy útil
porque nos ha llevado a ver la estructura explicativa de la ciencia natural
por construcción de hipótesis y teorías; construcciones legitimas, claro está,
aún antes de ser comprobadas, siempre que estén en el horizonte de lo comprobable, es decir, siempre que admitan su abandono no sólo por su incoherencia lógica, sino también por la presencia adversa de algo que, estando
dado en la experiencia, quede inexplicado. 3) Pero todavía el ejemplo de
la luz nos ha sido muy útil por un tercer motivo, que nos lleva a nu~tro
tema: al haber hecho evidente que la descripción de los datos es cosa inexcusablemente previa a cualquier teoría destinada a explicarlos, nos invita a
esclarecer nuestras propias ideas acerca de lo que la descripci6n es.
La descripción en el sentido de HUS1.erl es exactamente lo contrario que
una explicación. Mientras la explicación da cuenta de algo por remitirlo
a otra cosa, que sería el fundamento de lo explicado, la descripción sólo exige
contemplar. Se tl'atará, sí, de una contemplación compuesta o articulada; 16
pero será siempre contemplación y nada más. Si me refiero a la calidad roja
como color, a ]a rojez, puedo contemplarla, pero no cabe describirla, por
el simple motivo de ser una cualidad simple. 1 ' Pero si contemplo una hoja
de papel enunciando su color, su longitud, su anchura, su porosidad, etc.
estoy descnbiendo. Cabe referir la descripción a cualquier objeto independiente; c,abe también para cualesquiera de sus partes o cualidades que no
" HussnL, en Méditations Cartésiennes, V, § 46, destaca que "el ser idéntico se
explicita en propiedades particulares", haciendo, como puede apreciarse, una referencia
a lo plural y no a lo singular en la tarea de la explicitaci6n. Asimismo, en el famnso
artículo Phe11omenology que redacta para la Encyclopaedia Britannica, se refiere a "la
descripción de la pluralidad conjunta de las apariciones", usando nuevamente vocablos
en plural. (En este texto he traducido "manifold" por "pluralidad conjunta". dejando
que el lector, si lo prefiere, traduzca por "manojo").
11 HussERL, Jnr,utigaciones lógicas Investigación III, § 1. De ahí el error, por parte
de Ortega y Ga.sset, en la elección del "brillo metálico" como ejemplo. Conviene que esta
cucsti6n quede perfectamente en claro desde ahora: Si yo me atengo a que veo brillo
metálico y nada más, como podría ver blanco y nada más, contemplo el brillo metálico
pero no puedo describirlo, dado el carácter simple y elemental de toda mera cualidad
cromática. Pero si veo un blanco uniforme, es decir, una superficie blanca, ra ese blanco
puede ser descripto en algo -no en su blancura, claro está-, porque la coloración y
la uniformidad juegan en el caso como 5l.lS partes disyunta,. Parecerla que de esta manera
estamos en la descripción mínima en cuanto que siempre cabe percibir la uniformidad
de un tono cromático en una superficie a falta de mayores diferenr.ias. Pero Ortega y

97
huma.niw.-7

�sean absolutamente simples, es decir, mientras quepa discernir en ellas por
lo menos dos partes disyuntas. 18
La descripción se nos presenta, así, como un inventario de las cualidades
perceptibles o características fenoménicas de los objetos o sucesos La descrip-

ción, en cuanto que es el puro ,\ simple registro de lo que en una cosa aparece, de las notas que por sí mismas se revelan de algo, requiere una enumeración idealmente completa. La descripción sólo hace explicito lo que hubiere; y C..'Cplicitar quiere decir, con palabras de Husser~ que el objeto cuyas
son las notas que se registran, va siendo interpretado él mismo por él mismo; esta interpretación se efectúa, pues, como una pura explicitación. 19
Por eso Ferrater Mora ha podido decir que para la fenomenología "la descripción es el único método de acercamiento a lo que se da en tanto que se
da y tal como se da". 2 º
Describir, pues, sólo exige contemplar. Frente a un objeto, hay que verlo
sin poner otra cosa que el ver y Juego enunciar lo que se ve ateniéndose a
ello. Como hemos dicho ya, se trata de una contemplación compuesta o articulada; pero de todas maneras contemplación pura y simple, ver sin poner
nada más que el ver. Como este ver sin poner nada más que el ver es -según
explicaremos dentro de poco- la intuición, Husserl puede enunciar el principio de todos los principios de la fenomenología, de la siguiente manera:
"toda intuición en que se da algo originariamente es un fundamento de
derecho del conocimiento; todo lo que se nos brinda originariamente en la
intuición, hay que tomarlo simplemente como se da, pero también sólo dentro de los limites en que se da".:1 Con esto se exige de la manera más enérgica que quepa imaginar, la radicación de todo el edificio filosófico sobre el
cimiento de los hechos; "yo no podría, claro está -dice Husserl refiriéndose
Gasset no apunta a esto; no nos pone ante un brillo metálico como superficie para verlo
uniforme o matizado; meramente evoca primero la peculiaridad luminosa pura)' simple;
y después piensa "en qué clase de colores y en qué disposición, eto. tenemos que verlos
para que en electo veamos brillo metálico". Obviamente Ortega ha elegido mal al elegir
un simple tono luminoso para darlo como ejemplo de lo que la descripción puede hacer
en el sentido de entendernos sobre qué sea ese tono luminoso por sí mismo (pues en el
mejor de los casos, SIL ejemplo nos llevarla, no como brillo metálico sino como este campo de brillo metilico, a la descripción mínima antes referida). Pero ademb Ortega se
equivoca al dar como descripción una explicación causal similar a la de un físico, a la
de ese físico por él mismo aludido y puesto a un lado pocos renglones más arriba.
11 HusSERL, Vid. Supra. Investigación III, § § 1 y 2. También en Ideas, § 15.
u Huss.EllL, Méditations Cartémnnes, V, § 46.
19 FERllATOll MoJtA, Diccionario d, Filosofla, vocablo "Descripción".
" HussERL, Ideas, § 24. Para más detalles, ver Celm1, El Idealismo fenomenoMgico d• Husserl, § 13.

98

a este primer principio metódico como su punto de partida-, ni formular
ni admitir como válido ningún juicio, si no lo he extraído de la euidenáa,
es decir de las experiencias donde las cosas y hechos en juego están presentes
ellos mismos para mí". 2 ~

Este punto de partida y la posibilidad de ser fiel al mismo, justifican que
la fenomenología se presente como un intuicionismo de principio, según e ha
dicho.2• "Toda proposici6n que no hace más que dar expresión a los datos
intuitivos, limitándose a explicitarlos por medio de significaciones fielmente
ajustadas a ellos, es también realmente un comienzo absoluto, llamado a servir de fundamento en el genuino sentido del término." 14 Sobre esto reposa el
famoso y c.iractísimo slogan de Husserl: "Si positivismo quiere decir tanto como
fundamentación absolutamente exenta de prejuicios, de todas las ciencias en
lo positivo, es, pues, Jo que se puede aprehender originariamente, entonces somos nosotros los auténticos positivistas". 2~ Y así, el propósito descriptivo de
la fenomenología sigue ganando fuerza incontrarrestable, pues a la evidencia
inicial de que la descripción de los datos tiene que ser previa a la explicación de esos mismos datos, ahora se agrega el carácter absoluto e irrebasable
que esos datos por ser hechos, tienen.

La descripción simplemente muestra algo; no demue.~tra nada ni pretende
ninguna demostraci6n, cosa que sería respaldar lo mostrado en algún fundamento o inferirlo de él. La descripción no prejuzga, ni explica, ni aprecia; con
relación a todo esto es neutral, llana y acabadamente neutral. La actitud feno-

metiológica, por lo tanto, en crtanto es rigurosa e inflexiblemente descriptiva, es
preteorética ' 8 en el doble sentido de que se ubica precediendo a la teoría y de
q~e está descone~ta~a de toda teoría en razón de que lás teorías son explicaciones_ y la des_cnpción es lo contrario de una explicación. "La fenomenología
no qmere explicar y construir teorías, quiere únicamente describir y buscar de
" HussERL, Méditations CarUsiennes, I, § 5.
" ÜELMS, El idealismo f enomenol6gico d, Huss,rl, ! 13.
" Huss1uu., Ideas, § 24.
11 HussEJU., Vid. Supra, § 20.
• CELMS, El idealismo fenomenológico d, Huss,rl, § 4 y Xnv.u, La filosofía d,
Husserl, p. 41., concuerdan con estas calificaciones. Con la neutralidad aignificamo1
que la descripción no involucra supuestos previos ni latentes de ninguna especie que
pudieran gravitar deductivamente en el conocimiento ulterior. La descripción ob\.iamente es independiente de toda interpretación o postura filos6ficas, porque precede
la., ~orlas filosóficas lo mismo que precede a las teorías científicas. La descripción,
en ateniéndose a lo dado, meramente com: o fluye sobre aquello que presenta un objeto.
El texto de HussERL, contenido en las Investigaciones l6gicas,
7, de la Introducción que sigue a los Prolegómenos y precede a la I Investigación ea et texto clúico
sobre la cuestión.
'

a

99

�comprender los fenómenos independientemente de toda teoría. . . Es preciso remontar deliberadamente más allá del hecho científico para tomar de nuevo los
hechos de la conciencia natural." 27
En la medida en que el propósito descriptivo de la fenomenología ha ido
esclareciéndose a través de la precedente elucidación de lo que una descripción
es, ha ido paralelamente mostrándose más fuerte el ligamen entre descripción e
intuición que ya hemos anticipado, pues no hay, según también es licito anticipar, intuición sin objeto. 28 Por eso, en este preliminar, ha llegado ahora el
momento de decir con énfasis que el objeto posee determinaciones propias inde-

pendientemente de su aprehensión por parte del sujeto. El conocimiento las toma en la misma medida de la iTltuición del objeto.:?º Y tan pronto como la
{enomenología logre imponer con evidencia estas últimas tesis habrá impuesto
otra vez uno de sus aforismos más característicos y revolucionarios, no obstante
la profunda significación clásica que ese aforismo tiene. Me refiero a la idea
de que el método está subordinado al objeto 80 y no al revés, como era la pretensión de los neo-kantianos de Marburgo. Todavía no podemos apreciar en
todo su significado por qué Husserl dice, en el lugar citado, que "un método
no es nada que se traiga ni pueda tra~ de fuera a un dominio", ni por qué
agrega que "un método determinado es una norma que brota de la fundamental forma regional del dominio y de las estructuras universales de ésta, o sea,
que del conocimiento de estas estructuras se depende esencialmente para
aprehenderlo epistemológica mente". No importa nuestra ignorancia del momento; por ahora recibimos una suficiente iluminación con la tesis básica:

el verdadero método se amolda a la naturaleza de las cosas que trata de investigar, no a nuestros prejuicios y preformaciones. 31
Todavía conviene dejar sentado, para una mejor intelieencia de nuestra exposición, que el análisis, con su descomposici6n de algo en sus portes elementales, es de naturaleza intuitiva; n lo cual confirma nuestra idea de que la descripción, aún siendo pura contemplación, es con todo una contemplación compuesta o articulada. No nos puede engañar en esto el que baya una sucesión
de momentos, pues todos ellos son momentos intuitivos· ninguno de ellos es
un momento discursivo y mucho menos se trata del enlace discursivo de una
Op. cit. I, p. 230.
HusSEllL, Ideas, § 3.
,. HARTKAN'N, Op, cit. I, p. 231.
• Hussl.lU., Ideas, § 76 in-fine.
11 HussERL, La Filoso/la como ciencia estricta, p. 45.
ª Hussr.R1., Ideas, § 75, expresa esta equivalencia con esta frase: "En la naturaleza
del aprehender, analizar y describir en general esencias... etc."
" llA.RTM.ANN,

:s

100

sucesión de momentos. 39 Husserl, en forma expresa, precisamente aclara que la
explicación, por ser siempre discursiva, puede ser inductiva o deductiva; y que
por eso ambas formas están eliminadas de la fenomenología en cuanto que conocimiento descriptivo, porque la descripción es lo contrario del discur o. 1 {
Si ahora recordamos Ja forma que ha dado Husserl a la enunciación de su
principio de todos los principios referente a la intuición, advertimos también
el alcance que tiene la calificación de "neutral" que hemos dado a la descripción. No se trata solamente de evitar toda clase de explicación, cosa con
la que la fenomenología dejaría de ser una filosofia primera, para ser simplemente, en el mejor de los casos, una ciencia más al lado de las otras
ciencias; se trata también de evitar toda ingenuidad filosófica. E ta ingenuidad significa ' 5 que no logramos mantener libres a los datos re pecto de todas
las interpretaciones "que les atribuyen algo más de lo puramente intuido";
signüica que nue tra actitud de filósofos no es "ta actitud de espectador
desinteresado, con el único interés que ha de quedarle: el de ver y describir adecuadamente"; igniíica que algún interés de otro carácter, emanado
de nuestro propio yo, actúa como un sobreentendido en nuestro pensamiento,
acaso en forma inconsciente, inclinándolo hacia sí, de tal modo que el filósofo podria contemplar "una escisión del yo," en que frente "al yo ingenuamente interesado" aparecería "el yo fenomenol6gico como espectador desinteresado". Esta ingenuidad filosófica, claro está, no concierne exclusivamente
al hombre práctico y al hombre de la calle; también alcanza a la ciencia:
y a la filosofía.
i siquiera los matemáticos y los logistas estarían libres
36
porque sí de ella. Por ejemplo, las naciones lógicas de "evidencia' , "ver• ROMERO, Francisco, en Papeles para una Filosofía, p. 6.¡., concordando extensamente sobre el carácter intuitivo del análisis, dice: "El análisis pertenece por sí al
campo de la intuición y no lo abandona. Intuitiva es la captación primaria del objeto,
intuitivo el examen de cada parte y de cada instancia en las partes; la síntesis no es
sino la integración de todas estas intuiciones parciales dentro del cuadro o esquema
proporcionado por la intuici6n prima~a del objeto. No hay, pues, sino intuiciont:5
actuales o en recuerdo".
HussERL, Ideas, § 75.
ª HussERL, MUitations Cartésiennes, II, § 15. La ingenuidad, claro está, amenaza
a las teorías filosófica&amp; tanto como a las teorías cientificas, por la misma razón. Recuérdese que la descripción es independiente de toda interpretación o postura filosófica. La fenomenología encuentra en ello su primer título para justificar~ como filosofía primera, ya que el punto de partida que ella brinda tiene que ser forzosamente
común como radicación del filosofar.
"'HussERL, Logiqu.t formelú et Logique transcendantale, p. 111, habla de- la ingenuidad filosófica de los logistas y matemáticos que rivalizan en el desarrollo técnico
de un álgebra lógica.

101

�dad", "ser verdadero" " on todavía nociones ingenuas mientras permanezcan tácitos los presupuestos sobre los cuales reposan los principios lógicos".ª 7

de lo teorizado por esas teorías, en ,,ez de discutir el fundamento de ellas que
en ellas ser.ía precisamente un presupuesto ingenuo.

Hay en esto una conclusión muy importante: La fenomenología no censura
el construccionismo explicativo de la ciencia natural; a este respecto, cuando
señala la oposición en que están descripción y explicación como actitudes metódicas, la fenomenología s61o destaca su título para ser una filosofía primera
y su aptitud para darle a cada ciencia empírica el cimiento que todas ellas,
una por una, presuponen. 88 La fenomenología no podría censurar este construccionismo explicativo de la ciencia natural, porque la ciencia es precisamente
explicación y, en ello, teoría e hipótesis, es decir actividad constructiva. 89 i
en la idea de ciencia como esencia estuviera contenido el conocimiento explicativo, mal podría su construccionismo ser censurado por la fenomenolo,gía.
Pero la fenomenología censura, sí, la ingenuidad del pensamiento -del pensamiento de cualquier especie, así fuere el de la ciencia-: ingenuidad que también significa construccionismo, aunque viene a ser ahora otro construccionismo,
uno seudoexplicativo apenas -y en rigor no explicativo--, porque aquí la
teoría, no elevándose sobre un hecho sino sobre un presupuesto, gratuito en el
fondo, es una teoría condenada a permanecer sin ,,erificaci6n por estar aislada
ab-initio de la experiencia y en la medida en que lo estuviere. Una constmc-

Consideremos, por ejemplo, la explicación causal que Leverrier dio sobre
las perturbaciones observadas en el movimiento de translación del planeta
Urano, que llevaron a la hipótesis del planeta Neptuno después de rechazar
diversas otras que también se habían sugerido ( que las ocasionara un cometa
aproximándose al sistema solar, que las ocasionara el planeta Saturno si en
verdad tuviera una masa mayor de la que se le atribuía, etc.) . En esto la fenomenología no tiene ninguna objeción que hacer; s6lo señala su independencia
destacando que su propia tarea es descriptiva y no explicativa; y aquí las hipótesis han caído o se han consolidado en función de los hechos, porque todas
se subordinaban sin alternativa al conjunto completo de los hechos. P.ero supongamos ahora que un filósofo, un jurista o un historiador, entusiasmado por el
éxito de esta explicación causalista, decide explicar causalmente también sus
peculiares problemas, introduciendo como un presupuesto la c-orrespondiente
actitud metódica sostenida aquí sólo por su personal interés de investigar. Ahora
bay una cuestión radical: la recepción del modelo es ingenua y en tal sentido
)a fenomenología objeta la ciencia que se hiciera sobre esta imitación, porque
las teorías emergentes nunca explicarían nada si no existiera la posibilidad de
encontrar hechos que las verifiquen. Esta posibilidad depende de lo que en su
esencia sean la filosofía, el derecho o la historia y es algo que sólo una previa
descripción de estos campos puede establecer. Sin esta descripción, las teorías
emergentes a que nos referimos resultarán construcciones sostenidas por sus
autores, pero no por los hechos; y la diferencia es grande. La objeción fenomenológica recae, como se ve, en la idea de que el método tiene que amoldarse al objeto, es decir, de que el objeto es el prius y el método es el
posterius. Ya hemos visto, si bien apenas como una anticipación, que "un
método no es nada que se traiga ni pueda traerse de fuera a un dominio";
que ''un método determinado es una norma que brota de la fundamental
forma regional del dominio y de las estructuras universales de ésta". 40 Sobre
esta base el método causal-explicativo vale para el conocimiento de Ja Naturaleza y resulta sostenido por los hechos, porque corresponde a ]a estructura
de este dominio. Pero sólo por ingenuidad filosófica se lo puede convertir en
un artículo de exportación.

ci6n explicativa se integra con la posibilidad de su abandono, no bien u11 hecho
la contradiga o se le escape, porque ella en sí misma pone sin alternativa su
punto de partida en el conjunto completo de los hechos. En cambio, una
construcción no e.-q,licativa no puede integrarse con una posibilidad semejante,
porque su punto de partida esté en lo que el te6rico ha elegido "ingenuamente"
como punto de partida dentro de una alternativa de indefinidos miembros; por
lo cual la posibilidad de su abandono depende a su vez de la decisión de
abandonarla que hiciere el teórico mismo y nada más. La polémica tiene una
medida objetiva en el primer caso y por eso tiene la misma fuerza de convicción para todos los contendores, quienes hablan un mismo lenguaje. En cambio, en el segundo caso, cada construcción tiene su propia medida de carácter
subjetivo y cada uno habla con ella su propio lenguaje, por lo cual la polémica resulta inútil para la convicción mientras se permanezca en el campo
" BAcm;;LARD, Suzantle, La Logique de Husserl, p. 228.
• Se trata, pues, de justificar una concepción ontológica de la cien_cia, como ae
apreciará en este libro, diametralmente opuesta a la concepción lógica dada por la
Escuela de Marburgo, a que ya nos hemos referido. Con el alcance de un rápido esbozo,
pueden verse los rasgos más generales de esa concepción ontológica resumidos en mi
u.abajo Ciencia del Derecho y Sociología jurídica, § 15.
• Precisamente bte es el tema expuesto y fundado en las Investigaciones Lógicas,
Prolegómenos, § 64, en concordancia con lo que decimos en el tt:Xto.

102

Así pues lo que la fenomenología objeta como una enfermedad del conocimie11to no es el ,construccionismo explicativo de la ciencia natural, sino el
construccion.ismo no explicatiuo que a imitación de la ciencia natural pueda
desplegar un investigador en otros campos. Por eso creo que en Hartmann hay
•• HussERL, Ideas, ~ 76, in-fine.

103

�una confusión entre ambos construccionismos, hablando de la ciencia y del
cientificismo en un pié de igualdad, cuando dice-: "Al cientificismo del idealismo lógico, la fenomenología opone un declarado anti-cientificismo. La ciencia no conoce los fenómenos sino haciéndolos sufrir una especial interpretación,
una especial elaboración. Pero justamente se pone en cuestión el valor de
esta elaboración. Es preciso, pues, remontar deliberadamente más allá del
hecho científico para tomar de nuevo los hechos de la conciencia natural.
La fenomenología quiere adosarse sin mediación a la concepción natural que
uno se hace del mundo, y lo consigue. Incluso con frecuencia ella llega
a descartar el punto de vista científico. El derecho de interpretar los fenómenos, que ella se lo niega a la ciencia, tampoco se lo concede a sí misma, al
menos en principio". 41 Confusión y exageración hay en esta apreciación de
Hartmann sobre la que conviene formular una advertencia, porque despide
un tufillo que induce a pensar que la fenomenología no sería una filosofía
para la ciencia. Pero la verdad es otra; pronto veremos que una de sus principales piezas definitorias es la magna idea de poner una ciencia eidética
a la base de cada ciencia empírica para sostenerlas en su fundamentación.
Frente al propósito descriptivo de la fenomenología, era indispensable poner bien en claro lo que la descripción significa dentro del uso f enomenológico. Indispensable, en primer término, por el propio propósito; indispensable también por la elaboraci.ón de otros significados filosóficos que le conciernen y que el lector no deberá confundir,4 2 o por el uso poco riguroso con
que frecuentemente se emplea la palabra" y que el lector deberá discriminar.
Pero además, con relación al lector de habla española, esta aclaración
al por menor nos rerultaba inexcusable porque Ortega y Gasset, haciendo una
" HAR.TMANN, Les Principes d'une Métaphysique de la Connaissancc, I, p. 230.
" Por ejemplo RusELL, en Los probfemas de la Filosofía, cap. V, presenta la descripción como el conocimiento por referencia o mención, es decir, como el conocimiento
mediato que se contrapone al conocimiento inmediato. Como se puede apreciar, es
una noción que está en las antípodas de la noción fenomenológica. Russell habla de
descripci6n porque el predicado detalla o enumera lo que se predica, pero recono.:e que
se trata de un conocimiento por referencia o mención, es decir, indirecto o mediato-.
" Así WILBELJ4 Focas dice: "Describir no significa otra cosa, podemos decirlo
de acuerdo con Petzoldt, que caracterizar por medio de conceptos. Pero la aplicación
de los conceptos presupone su formación. Por lo tanto, antes de cualquier descripción
(y explicación) debe tener lugar la formación de los conceptos" (Descrizione e Spiegazione nelfa Scie1iza rist,matit:a del Diritto, p. 401).
Así CARNAP, citado por G1ollOIANN1, dice: "Es sólo mediante la descripci6n de la
estructura de los entes, y por lo tanto mediante la construcci6n de los conceptos
científicos siguiendo el procedimiento de construcci6n por definici6n, es decir por enumeración de las relaciones formales entre un ténnino y loa otros, que pu.e de comtituine

104

&amp;lbrcvísima indicación de lo que él entiende, siguiendo a Husserl, por fenomenología", ha aseverado que "la fenomenología es descripción pura de esencias,
como lo es la matemática";" aseveración que con alguna cautela verbal la
ha reiterado Xírau.~ 5 Como es un grueso error afirmar que la matemática
es una ciencia descriptiva; como Husserl se pronuncia en contra de aquella
aseveración en forma expresa y extensa; como ella impide comprender, por
un lado, lo que la descripción es y, por otro, lo que es la fenomenología; y
como, finalmente, la superlativa autoridad de aquel maestro se transforma
en un obstáculo para el principiante por causa del error cometido, procede
eliminar el obstáculo refutando el sorprendente error y aprovechándolo para
dar un paso más -un paso decisivo- en nuestro recorrido. Pues la cuestión
concierne, nada menos, a lo que seria la última palabra que hay para decir
acerca del propósito descripti,;,o de la fenomenología.
En efecto; Husserl se encuentra con un tremendo problema: por un lado,
su promesa de la fenomenología como ciencia descriptiva; y por otro, la presumible inutilidad de la descripción para obtener algo inmutable que sirva
de base a las ciencias, en sí mismas. Suponed que hoy describo mi biblioteca:
su escritorio, sus libros, sus armarios, sus sillones, su alfombra, etc., en su
color, dimensiones y disposición quedan referidos. Esta descripción, claro está,
de poco me puede servir mañana porque nada me garantiza en forma absoluta
que allí encontraré las mismas cosas en la misma forma que hoy he encontrado como descripci6n de la biblioteca. Cabe tener presente que hay ciencias
descriptivas, por ejemplo la zoología, la botánica, la anatomía, la geografía.
un conocimiento científico intersubjetivo u objetivo, partiendo del conorimiento subjetivo de la experiencia vivida, que obviamente es divena para cada sujeto" (ver
GtoROIANNt, Neopositiuismo , Sci,nza del Diritto, p. 30).
Los dos autores citados están miu próximos a RusnLL que a HussEtl.L, .m lo que
entienden por descripción.
" ÜRTEGA y GASs.ET, Sobre el concepto de Sensaci6n, en Obras Completas, l. págs.
256 y 254, respectivamente .
.,. Xuv.u, La filosoffa de Hum1rl, pág. 44: "Una Ciencia filosófica fundamental
exige, por lo pronto, la renuncia. a todo intento de explicaci6n, limitarse a las cosa,
tal como ellas se ofrecen a la pura apariencia inmediata - /ainom,mon-. La Fenomenología, ciencia positiva por excelencia, en presencia de ellas trata de realizar una
tarea de pulcra dest:ripci6n.
"A.lgo análogo ha hecho la Historia Natural -Cuvier, Llnneo ... - dentro de los
limites de su competencia. No intenta explicar la vida y sus fenómenos a la manera de
la Biología. Se limita a su descripción minuciosa. Tampoco la matemática 11xplica llUS
objetos. En una cierta meclida limita su tarea a una empresa de exacta descripción. La
Fenomenología intenta convertir esta actitud en el método fundamental de la Ciencia
íilos6fica." (Este autor incurre en el mismo error, sin cautela, en El sentido de la
Verdad, p. 129.)

105

�Pero la situación en principio es la misma que vimos con el ejemplo de la
descripción de mi biblioteca, porque la estabilidad de los datos de estas ciencias es una estabilidad relativa. Todo dato empírico está sometido a la acción
transformadora del tiempo y, por lo tanto, ninguna descripción de ellos puede
satisfacer la orgullosa pretensión de una filosofía primera que dé a las diversas
ciencias, de una vez por todas, el fundamento inconmovible que ellas han
menester para ser lo que como idea las define. Para la fenomenologfa. no se
trata de describir algo que contemplaremos por un año, un siglo o un milenio;
se trata de describir aquello que justifica hablar de conocimiento y de ciencia
por lo que el conocimiento y la ciencia significan en sí mismos, ron prescindencia de tiempo y lugar. La descripción fenomenológica está comprometida
por una estabilidad absoluta y por eso el vocablo tremendo que hemos empleado califica bien el problema que afronta Husserl en esta coyuntura.
El problema de Husserl no era novedad y ya tenía su sentencia de muerte:
"Las cualidades que distinguimos en las cosas a causa de las percepciones
de los sentidos. . . nunca son capaces en general de una determinación inequívoca, de una captación en rigurosa identidad y, por tanto, están en la imposibilidad de caracterizar la cosa en su deseada e invariable precisión ... Un
conocimiento absoluto de los objetos es también inasequible en general, en
cualquier relación, sobre la base de las percepciones sensoriales', decia Natorp; y agregaba en nota: "Este pensamiento que significa en la filosofía
crítica la post-formación del kantismo, da al traste mutatis mutandi con la
llamada filosofía de la intuición".'º
La Escuela de Marburgo sólo alcanzaba a ver la descripción empírica; pero
Husserl con la descripción fenomenológica apuntaría a otra cosa. Celms sintetiza en admirable forma su problema con estas palabras: "¿Cómo puede
fundarse sobre una simple descripción una ciencia de validez absoluta, que
clebe servir de última justificación a todas las ciencias restantes? ¿El resultado no será una mera enumeración de los datos ocasionales, que no puede
aspirar a validez absoluta alguna? Si hubiese de tratarse de una descripción empírica, seria inevitable el escepticismo de Hume. Para obtener, en
vez del escepticismo, las bases de un conocimiento absoluto, echa mano
Husserl de la descripción eidética, es decir, echa mano de Platón para guardarse del escéptico Hume, aunque por Jo demás sepa estimar muy alto
a este último".41 Por eso Husserl comienza su tematización de este problema
•
'ATORP El ABC de la filoso/fo crítica, p. 22.
e CButs, El Idealismo fenomenol6gico de H1mirl, § 4 in-fine.

106

con esta pregunta patética: "Una eidética descriptiva ¿no es en general algo
absurdo?" .' 8
Inmediatamente recuerda aquí Husserl que hay disciplinas eidéticas· ta)

así las matemáticas, en especial la geometría y la aritmética. Pero la ~xistencia de una ciencia eidética'º no significa que ella está constituida como
d~scr~pcw_n eidética. Este ligamen, siendo un craso error, seria una precip1tac16n unperdonable. Luego Husserl recuerda su división de las esencias
en formales y materiales (fundamental diferencia que estudiaremos más
adelante; las esencias formales son de relaciones y las materiales son las
restantes), para aniquilar todo paralelo entre aritmética y fenomenología ao
sobre la base de que la fenomenología "pertenece patentemente a Jas ciencias eidéticas materiales ' y la aritmética a las ciencias eidéticas formales. y
entra así a un_ ~ucio~, ~aralelo entre la fenomenología y la geometría,
ambas como c1enaas e1deticas materia1es. De este paralelo resulta, claro
está, qu~ la fenomenología es una ciencia eidética descriptiva, al revés de la
geometría que rotundamente no lo es porque es una ciencia eidética discur.siva. º1 No hay lugar a la más mínima duda; allí mismo puntualiza Husserl
que la geometría no procede descriptivamente, que sigue un método pura• HussJW., Ideas, § 71. Husserl dedica cinco largos parágrafos al desarrollo del
tema, por lo cual nos resulta inexplicable el error de Ortega y Gasset, a cuyo contraluz
corre ahora DUClltra exposición.
"' ~id~tico, adjetivo de idea en el sentido platónico, ,s lo propio de las ,s,ncias.

Lo etdét1co se opone a lo fáctico, o sea la esencia al hecho, según se verá mis' adelante. (Ideas, § § 3 y 4).
• HusSE.RL, ld,as, § 72. En lo que concierne a la geometría, también este pará~afo '.:' el más d_e~oledor de lo cinco para Ortega. Ver como anticipación el § 7, in/me: Los conoc,nuento~ todos de las disciplinas eidéticas exactru (como, por ejemplo,
los_ de la geometría) estan encerrados con necesidad pura.mente deductiva en la universalidad de unos pocos axiomas".
u El p~blema analizado no era novedad en los círculos fenomenol6gicos; ;uí Cl!LMs
trae est.a cita de Osear BEcna, relativa a los mismos pasajes que nosotros hemos comentado: "De hecho, en la geometría moderna solamente los principios tienen contenido
ma:erial. Una vez concedidos, todos los demás teoremas slguense de un modo puramente
lógico-formal. La geometrlo es, pues, eidícico-material en sus principios, pero 16gico-formal
en su ~anera de Progresar desde éstos hasta ,l sistema de sus verdades, lo qu, no exc~uye, curtamtnte, que cada uno de estot pasos formales pueda hacers, tambiJn intelechua_men_t~ euid,nte de un modo cidltico-matirial. Pero esta fundamenradón material (esto
es, mtmlwa), no es ya necesaria para asegurar la validez de ningún teorema. para esto
basta -y es, oo~o es sabido, mAs fácil y más segura- la deriv:tci6n Iógi~íormal".
( C7-LMS, El Idealismo fenomenológico de Husserl, p. 22, nota). Más adelante volveremos

sobre la discrepancia de segundo orden que se ad\ierte entre lo que nosotros decimos en
el texto y lo que dice Becker.

107

�mente deductivo y que las esencias a que aluden los concepto. geométricos
permanecen en general extrañas a nuestra intuición. El criterio de \·erdad de
las ciencias matemáticas, siendo el de la compatibilidad (verdadero) o contradicción (falso) con los axiomas/ 2 no es el de la descripción con que se define el de la fenomenología. Y as1 puede resumir el paralelo entre fenomenología
y matemáticas con estas palabras: "La fenomenología trascendental como
ciencia descriptiva de esencias pertenece a una clase fundamental de ciencias
eidéticas totalmente di.stin ta de las c-iendas matemáticas". 53

Era necesario, pues, descartar la idea equivocada de que las matemáticas
describen esencias, para hacernos cargo de lo que significa la descripción
fenomenológica en última instancia. Esta descripción significa vencer la
amenaza de un intrínseco absurdo que se cierne sobre la idea de una eidética
descriptiva. Nada menos y nada más. En este sentido, la descripción es ya
toda la fenomenología; y una recta inteligencia de lo que la descripción es,
de los campos en que juega, de la manera como se actualiza, etc., significa
a su vez una auténtica inteligencia de lo que la fenomenología es. Por eso
el error de Ortega y Gasset no podía quedar en silencio. Y si Hu~rl con~igue o no triunfar sobre aquella amenaza de absurdidez, no puede ser mostrado aquí en fonna anticipatoria, porque ac; lo que todo este libro tiene que
mostrar. De cualquier manera, lo que la descripción es en el sentido fenomenológico, está ligado al propósito descriptivo de la fenomenología; y este
propósito no se exhibe completamente hasta no ver que la fenomenoloaía es
para el conocimiento, en cuanto que ciencia eidética descriptiva. lo contrario
de lo que la geometría es para e] espacio en cuanto que ciencia eidética no
descriptiva ( deductiva, discursiva). Pero si éste es el último eslabón ligado al
problema de la descripci6n fenomenológica, el primer es1abón ya está en
nuestras manos desde hace rato.

En efecto. Cuando Husserl entra en escena ya con la constancia de su
propia experiencia de filósofo, advierte de inmediato que el construccionismo
explicativo de la ciencia natural, legitimo en esta esfera, ju 0 aba en todas las
esferas del saber como pecado de ingenuidad, al amparo del salvoconducto
que le otorgaba el positivismo filosófico tradicional, a la sazón encumbrado
como conciencia filosófica poco menos que indiscutida entre lo hombres de
ciencia. El construccionismo como "actitud met6dica propia de la Ciencia
natural, de la cual tiene clara conciencia todo hombre de cienC'ia digno de
tal nombre, es la que el positivismo introduce subrepticiamente en el campo
11

el

Y puesto que se hacía psicología sin cumplir con la previa exigencia de
comenzar con una descripción de la conciencia, era patente en ello que habria de sobrevenir un replanteamiento del problema del conocimiento sobre
la base de una rigurosa descripción del fenómeno de conciencia y de la
conciencia misma. Se avecinaba, a ojos vistas, una lucha filosófica muy importante y en este punto se había descubierto el punto débil de la filosofía dominante. Pero además el curso de los hechos probaría en forma vertiginosa, que el ataque centrado sobre ese punto contenía una fecundidad
insospechada.
Los fenómenos de conciencia eran explicados al modo físico, como asociación de ideas, por la Psicología académica, a partir de las sensaciones que
jugaban como si fueran átomos psicol6gicos. Pero cada vez más se patentizaba pueril explicar el conocimiento mediante este recurso sin asentarlo
sobre una descripción de la conciencia, pues lo que fuere el conocimiento
en el fenómeno de conciencia requería un pronunciamiento ineludible acerca
de su conexión o de su desconexi6n con lo que el conocimiento fuere en la
ciencia. La asociación de ideas no sirve para afirmar la conexión si a sí misma
no se concede un valor incluyente como ciencia; pero tampoco sirve para
afirmar la desconexi6n si a sí misma no se otorga un valor exch.1yente como
psicología. En ambos casos la asociación de ideas se otorga a sí misma por
construcción, una amplitud -ésta o la otra- cuyo fundamento está en la
propia construcción. Pero además es obvio que si se acepta la conexión, se
ha perdido uno de los miembros; y si se acepta la desconexi6n, se ha perdido
el otro miembro de la dualidad inicial del dato de experiencia. Así las cosas, se
justificaría decir que "la asociaci6n que intenta explicarlo casi todo. por este
mismo motivo no explica tasi nada".t8

Hus&amp;E..RL, Idtfll, § 72, in fine; y Logique formelle et Logique tran.1ct12da11tf1.!e,

pp. 17 y 101.
111

de la Filosofía" ,64 con lo cual la Filosofía es su primera y más preciada víctima. '·El último estadio al cual había llegado el empirismo, en el sentido de
filosofía exclusivamente naturalista que Husserl le atribuye, era la naturalizaci6n de la conciencia: si no hay otro ser que
de la Naturaleza, la conciencia también es Naturale7.a. Por lo tanto a ella se aplican las categorías
de la naturaleza física: el espacio el tiempo, la causalidad, etc. El naturalismo cometía aquí su máximo error, pues no sólo desconocía la esfera trascendental del ser, sino que la desconocía sobre su terreno propio: la conciencia.
En cada uno de sus escritos Husserl tomó posición contra el naturalismo psicológico y lo combatió tanto en sus pretensiones científic.as (psicología experimental) , como en sus aspectos filos6ficos (psicologismo) ." 66

HossuL, Ideas, § 75, in-fine.

" XnAu, Lo filosofía de Husserl, p. 42.
11 IloB1110, L'indirizzo fenomenologico, p. 10.
• X!RAU, El sentido de la C"erdad, p. 132.

�La explicación asociacionista se empeoraba tratando otras cosas como los fenómenos artísticos, al explicar, por ejemplo, lo que un pintor nos hace ver
en sus telas. 07 Aquí era irremediable sentir un escamoteo del problema o una
experiencia que nos es hurtada, pues en la medida en que la realidad de un
cuadro no es idéntica a la de los objetos exteriores, aunque tiene indudablemente algún género de realidad puesto que nos es dado de un modo inmediato y directo, justo en esa medida la explicación asociacionista resulta frustránea al limitar su explicación al enlace asociativo entre contenidos sensoriales y
sentimentales que llamaba sinestesis.
Pero el caso de la explicación del arte no era único. Una vez rotos los diques académicos, la mirada crítica iba a comprobar con inverosímil facilidad
que eJ construccionismo era una enfermedad endémica del pensamiento europeo, que infectaba todas las ramas especulativas de la cultura. Para referirnos
al aspecto más impresionante, aunque no sea el más zarandeado por los filósofos del conocimiento, basta recordar el caso de la ciencia de los juristas. No
constituye ninguna e: eración aludir a la ingenuidad filosófica de los juristas, mediante la afinnaci6n de que todas las teorías conocidas en la literatura jurídica, careciendo de toda des ripción fenomenolómca como planteo
inicial, son construccionistas en el campo de la doctrina general, con excepción de las tentativas malogradas de Reinach y de Schapp y de la realización,
como fenomenología existencial, de la teoría egológica del Derecho; así como
también que todas las teorías jurídic.as de las ramas particulares de la Jurispntdencia, con excepción de las orientadas egológicamente, son esfuerzos construccioni tas -a veces grandes esfueTZOS- perjudicados por la falta de un planteamiento fenomenológico preliminar de carácter descriptivo. 58 Para citar al
azar s6lo un nombre que hizo época y cuya fama llegaba aJ ápice en el momento en que Husserl aparece, recordemos a Rudolf von Jhering que llev6
el construccionismo jurídico, en idea, hasta. el grado de la caricatura y a quien
hoy se lo recuerda junto "con su pastulado de un así llamado método hist6riconatural, cuyo principio fundamental era notoriamente el de construir la dogmática jurídica en anaJogía con la mecánica que construía una metafísica. ato-

mística" .88
• Xav.u recuerda oportuna y brevemente el caso, en El sentido de la vudad, pp.
131 a 134, aunque ha de advenirse que la meditación fenomenoJ6gica de Xirau en
esta obra, es inmatura todavia.
• Sobre el punto, ver Cossto, Id,ologla. y Dtruho, cap. III y también, como exposición resumida, Coss10, La Teorla egol6gica del Derecho, su problema y sus

problemas, So. tesis.
• FucB.s, Descrizwne e Spiego.tione n1ll11 Scirnza sistematiea del Diritto, p. 339,
nota 2.

110

El horizonte fenomenológico del cual el profano podía percatarse adquiría,

así, dimensiones gigantescas. Ya mismo, al entrar en tema con la noción de "fenómeno•·, veremos el enlac que aparece entre una descripción empírica y una
descripción fenomenológica: por lo cual resultaba muy importante que el in,·estigador profano advirtiera la magnitud de su laguna descriptiva, tomando
nota de las muchas ciencias que, por ser empíricas, contenían en sí misma el
problema preliminar de la descripción y con él, contrapuesto, el ri o del
construccionísmo. El mismo Husserl hizo oportunamente la indic.aci6n, preliminar a la del método de la ciencia empírica en sus detalles, que "ciencias del
mundo o ciencias de la actitud natural, son todas las llamadas ciencias naturales en sentido estricto y lato, las ciencias de la naturaleza material, pero también las de los seres animados con su naturaleza psico/ísica, o sea, también la
fisiología, la psicología, etc. Igualmente pertenecen a este grupo todas las llamadas ciencias del es p!ritu, la historia, las ciencias culturales, las disciplinas sociol6gica de toda índole .. !'.8º

Hay una síntesis verdaderamente genial en haber advertido que todo este
multiforme y extenso problema des riptivo podía ser fenomenológicamente
reconducido a la conciencia. Pero esto venía a significar que la descripción
fenomenológica tenia jurisdicción no sólo sobre la esencia de la conciencia,
sino también sobre todas las esencias de que pudiéramos tener conciencia. El
ligamen entre ambas cosas es patente pues la esencia de la conciencia irremediablemente se actualiza cada vez que de algo tenemos conciencia y este algo,
por su parte, no puede carecer de esencia.ª1
La descripción fenomenológica, que ya nos hizo entrever su sesgo platónico para superar el escepticismo, adquiere ahora una amplitud platónica
también.ª~ Esta descripción no se legitima estrechamente sólo dentro de
las ciencias de la aturaleza¡ se legitima por igual con relación a cualquier
ciencia de realidades, amén de su jurisdicción en el dominio trascendental
y en el de las ciencias matemáticas, mucho más fácil de percibir y justificar. Y en aquel dominio de las realidades, si la descripción fenomenológica podía significar, para la Física, apenas una autoconciencia de lo que
la Física ya hacía y, acaso, un reajuste de algún detalle metódico/ª para
• HusnRL, Ideas, § 1, in-fine. En el § 56, la enumeraci6n met6d.icamentc paralela
que a estas ciencias corresponde, es más detallada y llega aún más lejos. Ver tambibl

el § 152.
n HussuL, Ideas, § 76, en concordancia con los §
60 y 61.
"' GAos, en Dos idtas de la Filosoflo, p. 149 y sgts. y 161 y sgta., tl'ata la cuestión con belleza y amplitud.
• HussER.L, Ideas,
25.

111

�todas las otras ciencias significaba la esperanza de llegar a r por fin lo que
pretendían al curarse de la inautenticidad radical que el construccionismo
1 había inoculado. Como perania para nu tra vida piritual, la esperanza f nomenol6gica era una peranza sin precedentes por su amplitud.
Pues el sesgo platónico y la amplitud platónica llegaban ahora sin los pt"Cados platónicos al ser fenomenologia, es decir, "una renovación del platonismo
intuitivo, pero con la completa exclusión por parte de Husserl de la concepción platónica que oto a realidad a las ideas, como así mismo de los ingredientes místicos que Platón insufla en tal concepción".º

REVOLUCió , CO SERVATISMO Y TRADICió
DR. M.ICHELE FEDERICO

Ct CCA

t

Universidad de Gblova, Italia.

LA REVOLUCIÓ , movmuento de la mayoría o de casi todo un pueblo que
se distingue de la "rebelión", que es de uno o de poco -en u ignificado
general indica una violenta desviación del proceso normal evolutivo: n e te
sentido se opone a "evolución", de la que puede provocar la detención o la
regresión. Pero en el sentido ya no propiamente de re oluci6n sino de renovación de ideas o de doctrinas- por ejemplo, de "revolución'' en la filosofía o
en la ciencia -ella, bajo la apariencia de detenninar la detención o la
ión
de ese proceso- como afinna quien quiere conservar el .stattu quo, sustancialmente lo favorece y acelera su evolución.
parte del significado vulgar y corriente de "c-onfusión", "desorden·•,
etc., el uso del t'rmino, desde la segunda mitad del '600 en ad lante, se ha
ido limitando a un campo bien definido; "revolución" indica una alteración
que lle a a un c:ambio violento y c i siempre cruento del gobierno y de las
condicione políticas y social s a [in de establecer un nuevo orden, también
jurídico, para ponerlo en lugar de aquél legalmente constituido y respecto al
cual y n la medida en la que e simplemente "conservadoº o ''inmovilizado",
rep

., AITllADA, Jd,aiismo f1nomenol6gieo "I M11a/Csica txist,ncial, p. 21. GuRVJTOH
sin ningún uprit dt f in,m, rechaia toda proyccci6n de la fcnomcnolo ía en el ptaU:
nismo (ob. cit., p. 26). Pero lo que destacan Celms, Caos y strada en las cila$ que
hemos hecho de ellos, que es más profundo, es uficiente para admitir aquella proyección. Ver 1, opinión de Hu tRL, en / d,as, § 22.

nta la sub"-ersi6n.

La revolución condenada en general ha ta el siglo XVI, comienza a tener
w defensores con el ~acer y el afirmarse del Iluminismo, es decir con el
prevalecer del píritu laicista: a no es considerada un h cho n
tivo del
orden · perjudicial al bien común, sino un evento po ºtivo, capaz de crear
una mejor, más justa ratio rei publica~. i
positivo y como tal un bien.
no ob tante sus . inevitables aspectos ne ativos, aunque se lle\: a cabo en
casos xtremos es un "derecho" d l pueblo i-oberano -la idea de la revolución como derecho está ligada a la otra de la soberanía popular-, el cual

113
112

Jttumn.itu.-8

�no puede renunciar, dice Locke (Segundo tratado ,lel gobiuno, 1690), a
excluir a aque!Jos legisladores que se hacen indignos del mandato recibido.
Po terionnente Rousrean (Contrato social, 1761, l. III, c. 10) afirma que
en el momento en que el gobierno ya no administra al Estado según las
leyes y "usurpa el poder soberano", que reside en el pueblo, "el pacto social
se disuelve y todos los. ciudadanos, readquiridos de derecho en su libertad natural son forza.dos pero no obligados a obedecer". La Constitución francesa del
'93 hace un paso adelante: además del derecho proclama el deber a Ja rcvoluci6n: "si un gobierno perjudica los derechos del pueblo, por esto es deber
sacrosanto e indispensable la insurrección violenta".

En e1 siglo XIX la revolución tiene ulteriores reconocimientos y justificaciones: en el sentido de revolución "liberal'' o por las libertades civiles y la
independencia de los pueblos, y en el sentido de revolución "socialista" por
justicia social en contra de la explotación del proletariado y de su trabajo y por
eso mismo en contra de los privilegios del capital. Aqut surge el conflicto enlre
libertades políticas y civiles y libertad social que se puede empujar hasta el fanatismo, parcial y por eso mismo abstracto -de todos modo negativo de la perona integral-, de la defensa de la libertad también a costa de la justicia o de
la defensa de la justicia en sentido social también a costa de la lJbertad. La revolución liberal objeta a la social el haber negado la libertad sin siquiera resolver el problema de la liberación por necesidad; la revoluci6n social reconoce a
la liberal el haber logrado promover las libertades civiles y la independencia
de los pueblos, pero le reprocha el haber desilusionado las esperanzas del
pueblo por haber fracasado, orno revolución burguesa y capitalística, en la
solución del problema de la justicia, tarea que corresponde a la revolución
social, cuya mira es la destrucción del capitalismo. Todavía hoy, no obstante las muchas revoluciones, las sociedades llamadas de régimen capitalístico
y las llamadas de régimen socialista buscan una solución al problema libertad-justicia, es decir un orden en el cual exista el respeto de la libertad en
la justicia o de la justicia en la libertad. Por e.,o la historia de la humanidad
está abierta a nuevas revoluciones o subversiones violentas como a contrarevoluciones o a restauraciones.
Con Marx y Engels la revolución se eleva a ley universal de la historia:
"no la críticaº, se l e en la Jdeología alemana ( 1845), "sino la revolución
es la fuerza apremiante de la historia, también de la religión, de la filosofía
y de la teoría"; esta afirmación es repetida en el M anifüsto ( 1848), donde
se proclama el "cambio violento" de todo el orden social del tiempo. Nos limitamos a mostrar que aquí es afirmada, además de la supremacía la primacía de la "acción" o de la "práctica" wbre el pensamiento, como la que

114

es el elemento propulsivo y generador de la teorla; resulta que la acción no
es bija del pensamiento sino éste de ella, que el pensar no juzga la acción
sino ésta al primero, por lo cual la práctica, referida a revolución o cambio
violento, es la verdad y la justicia para hac r valer a través de la dictadura
del proletariado contra la práctica injusta y no verdadera de la clase burguesa. Pero la práctica juez de sí misma, además de ser una afirmación sin
sentido teorético, admite las justificaciones de todos lo abusos, de todas )as
injusticias y del liberticidio.

No concierne a nosotros discutir en torno al significado jurídico de la
revolución, problema aún hoy abierto y discutido entre quien afirma qoe es
el no-derecho y quien sostiene su admisión a criterio de legitimación de los
estados nacidos de ella y como órgano de producción de derecho -en general se la acepta como hecho realizado; tomando en cuenta sus aspectos
positivos y del mayar mal que llegaría a la comunidad por la restauración
violenta del orden precedente--; pero no podemos callar el problema de
su significado moral que, por otra parte, interesa también al juríclico.

•
Si un orden político-social-jurídico, establecido como tal, se {unda en el
derecho natural y a éste uniforma sus disposiciones, su subversión violenta o
revolucionaria no tiene ningún significado moral y tampoco jurídico. Pero
eso implica que el orden constituido no puede permanecer inmóvil e irunutable en su derecho positivo y en sus modalidades históricas: si quien gobierna, preocupado únicamente en la conservación de ese derecho, se obstina en poner la conservaci6n misma como fin exclusivo de su gobierno, w1
gobernante así no toma en cuenta, al contrario se opone para impedir el
desarrollo, la formación de las nuevas estructuras sociales y de las nuevas
exigencias de justicia y de libertad, que plantea nuevos problemas. Gobernando así no r peta en absoluto el derecho natural que, usado como medio para la conservación del orden juridico existente, no es reconocido como
fin al cual debe siempre mirar cualquier derecho positivo a través de la
renovaci6n de las disposiciones a las cuales estimula el mi mo derecho natural, de manera que el derecho positivo miSlllO responda mejor a una más
profunda conciencia de justicia y de libertad proceso que ~e identifica
con el madurar de la humanidad al derecho natural presente en la. conciencia de cada hombre y por lo tanto padre de lo que de justicia y de libertad
tengan y promuevan las disposiciones jurídicas que históricamente se su cden. Donde falta la relación entre el derecho positivo y la situación bist6-

115

�rica para una mejor ejecución del derecho natural, la conservación de este
último, reducido a un pretexto o a una coartada, degenera en con~rvatismo,
es decir en conservar c.on la fuerza y con la violencia, qu se pueden realizar
en tantos modos también no cruentos, una disposición que ya no corresponde
la sociedad nueva que ha recido o cambiado a sus espaldas aunque reprimida. Está aquí el nacimiento de las grand revolucione ; aquí tamoién
u significado moral en los limites que mencionar mos en seguida. En otros
términos el orden jurídico que se quiere con rvar con la fuerza y en at.
tracto, ya que no
adhiere a la renovada conciencia histórica, es, no obstante las apariencias, el que se pone en contra del der cho natural, del cual
en el inicio, en caso de que
fundase, era una modalidad o una forma
histórica correspondiente a una ituación concreta, fundamento y relación
que lo hacían legítimo y lo cargaban también de un significado moral. En
el momento en el que no se renovó y e endureció, se hizo coágulo de intereses individual o de casta. o de clase, fue como epararse de la matriz qu
ya no lo fecunda, se opuso como disposición inmutable y perenne es decir
usurpó los atributos correspondientes al derecho natural, cesando así de r
legítimo respecto a la nueva realidad histórica y perdiendo toda clase de
significado, también el moral. Ef tivam nte, el interés parcial de un individuo o de una clase en perjuicio tambi 'n del der cho natural de una sola
persona es, por eso mismo, violación de la ley moral.
Respe to al conservatismo, la revolución, aparte de lo e.'&lt;cesos, también
imputables al si t ma rígidament con rvador que la provoca, tiene una validez moral y también jurídica, a condici6n que obedezca, además d ser
extrema ratio, a la.~ siguicn
condicion , irr nunciable i quiere gozar de
la mencionada alide2: la con rvación, ya a con lai d bidas reformas
de lo válido o conforme al derecho natural que había en el régimen derrocado; una m jor realilación, a travt de los c-ambios que provoca y la nueva disposición, del derecho natural. cuyo
p&lt;'tO • cuya promoción d ben
permanecer siempre como finalidad: la confirmación del principio d autoñdad, que en ningún caso puede ser debilitado sin caer en el autoritari ·mo
que se quiere evitar, y que
in vitable cuando ese principi
tá puesto en
crisis. Si bien considera Ja revolución entendida así, n el momento en qu
presenta como cambio del orden con tituido, afirma u d recho a tal
cambio en nombre de la conservaci6n, fecunda
no téril, d l principio
d autoridad y d 1 derecho oat:ural, traicionados por el conservatismo en la
medida en que los instrumentaliza para int
particulares. garantizados
por una disposición upcrada e inju ta y que precisamente por to intereses quiere con rvar
imponer con la fuerza autoritariam n . Si esto
no ucede. el mo\-imi nto revolucionario aunque imierta la situación repite.

116

n otro plano y en favor de los privil gios d otro sector, las injusticias del

consen-ati.smo.
i no se quieren lo excesos revolucionarios, ·ítese r ciego conservador :
decir unif6rmen al d TC&lt;'ho natural, qu significa hacerlo fecundo,
conservándolo \'ivo a trav de las nuevas disposicion jurídicas dictadas
por la oncienda moral, que responden siempre más a l nuevas o di, rsas
situaciones bist6ri as. La regresión
d fin dialé ticamente r pecto a la
revoluci6n cuando é ta aleja la evolu 'ón, y respecto al con. -atic;mo cuando · te pr tende d t nerla por la fuerza. i las d. po iciones
inspirasen
.iempre en el derecho natural, que es 1 derechos de la persona, sería ese
derecho el p pul r de la historia
de nu vas y adecuadas disposiciones:
la dialéctica armónica entre cambios ociale e igualdad del orden, .obre
el fundamen~ del derecho nafur:l.l innovador · reno\-ad r de 1 unos y de
lo otros, haría superíluos lo conservatismo
las re olucione.&lt;i, en cuanto
que el proc o hist6rico se id ntificarla con 1 d la tradición, que en cambio la dial' tica de con rvatismo y de revolución tiend iempre a marginar hasta perderla.

De lo poco que hemo dicho r ulta que la validez moral y jurldica d la
conservación y de la revolución no
define contra 1 der ho natural inherente a la persona y, en el caso ele la revolución contra cualquier orden
jurídico, sino en relación al derecho natural mismo y al orden jurídico, de
respetar como tal¡ efecti.vamente la conservación es válida -y en tal caso
es la negación del conservatismo- en la medida en que "conserva ' el derecho natural en nuevas &lt;fupo icion a (in de que
realice históricamente,
como es "álida la rcvoluci6n en la m dida en que, derribado un orden ineficiente e injusto, e table e otro mejor sobre la
d lo derecho" ele la
persona y d lo valores que le favorecen y qu no dependen de la
iedad,
sin descuidar lo. propios de ésta última: todos exigen r peto autonomía y
libre promoción. Como se ve, tal alidez aclmit , ya sea d part de la conrvación como de la revolución -la primera c-ontra el con rvatismo y para e\'itar la revolución, la segunda contra 1 mismo conseivatismo y en nombre de la conservación dinámica del derecho natural-, !\U adnúsión y su
integración en el canal de la tradición. Pero en la medida en que tienen
éi·ito en esta operación,
niegan como dial'ctica de conservación tática
y de ubvmión violenta para ceder el pu to a la tradición misma que -por
sí misma proceso y madre de progreso, por sí misma n movimiento innovadora de las modalidades históricas n uanto inicio del principio del derecho que ''entrega" y "confía" al proceso histórico- coincide oon la. dialéctica armónica entre cambi hist6ric
igualdad a lo de las duipo-

117

�s1c10nes, padre el derecho natural. En el plano de la historia los opuestos
positivos del conservatismo y más aún de la revolución, se miden de lo que
de tradición, no obstante todo, logran hacer avanzar.
Aquí se impone la reflexión sobre una interrogante que denuncia el aspecto trágico de la historia: ¿por qué no se realiza, sino raramente la dialéctica armónica entre las nuevas exigencias de justicia y de libertad, debida
a una más conocedora conciencia histórica, y la adecuación a ellas del
orden constituido según lo que exige el derecho natural y la tradición? Es
decir: ¿por qué en vez de su armónica relación dialéctica se verifica históricamente el conservatismo que se opone a todo cambio maltratando la tradición y proYocando la revolución -también ésta enemiga de la tradicióny sus excesos y ésta, en algunos casos, la restauración violenta aunque precaria? La respuesta a esta pregunta toma el problema del mal de los puntos
de vista filosófico y teológico, es decir del mal entendido como obra del
hombre en consecuencia del pecado original e implica el problema de la
libertad en el sentido cristiano y en el no cristiano.
Si bien se considera, conservatismo y revolurión, también cuando se califican cristianos y católicos, obran según un conrepto no cristiano de libertad, es decir de una libertad entendida solamente como liberación de los
obstáculos exteriores y por eso: para el conservatismo, como liberación de
las nuevas estructuras a través de su impedimento; para la revolución crono
liberación de las antiguas a través de su derrocamiento. La una y el otro
tienen en común el convencimiento de que basta liberarse del obstáculo
exterior, con el cual identifican al mal, para realizar la libertad y con ella
un orden justo o menos injusto o más justo. ya sea en el sentido moral como
en el jurídico. Conservatistas y revolucionarios convencidos de que la libertad es algo que se conquista sólo históricamente al final del de arrollo
o de la evolución histórica, se preocupan del cambio o de la conservación
del exterior y no de los cambios interiores: quieren cambiar o conservar
las cosas lo mejor posible dejando modificados sus egoísmoq; por eso en esto,
y no sólo en esto, también los revolucionarios son igualmente conservadores
como los conservadores son más tercos que, a su vez, son los conservadores de
la revolución: se oponen una revolución estática y una dinámica a los daños
del derecho natural y de la tradición. La libertad entendida así no es cristiana;
por consiguiente no puede serlo tampoco la justicia: todo, conservatismo o
revolución, permanece a nivel del mal, también en el caso que el uno o la
otra eliminen algunos males; efectivamente terminarán por generar otros, o los
mismos bajo diversas modalidades.
La libertad cristiana no es ~olamcnte la liberación de los males exteriores,
118

debidos a estructuras antiguas o degeneradas, cuya renovación exigida por
el derecho natural es siempre oportuna y necesaria para el bien de la comunidad, sino victoria del cristianismo sobre el mal que está dentro rle él
y que hace esclava su voluntad. Hasta cuando la voluntad humana no se
convierte al bien, los males de la sociedad son ineliminables: el conservador
lucha por conservar el orden ya no eficiente que le garantiza su privilegios
con satisfacción de su egoismo· el revolucionario lucha para derribar este
orden impuesto para la conservación de privilegios antisociales y quiere sustituirlo violentamente con uno nuevo que, en lugar de estos privilegios, cree
unos nuevos que satisfagan su egoísmo propio. De esto resulta que hasta que
el hombre no cambia dentro y no hace toda clase de esfuerzo para conserarse y perfeccionarse en este cambio, conservatismo-revolución-restauración.
para otra conservación de la cual otra revoluci6n y a'IÍ sucesivamente continuarán marcando el trágico camino de los individuos y de los pueblos,
punteado por los conflictos de egoísmos contrapuestos. Ese cambio y ese esfuerzo interior en la auténtica libertad que, contra el mal que anida dentro
de cada hombre, instante con instante, conquista a sí misma con la ayuda
de la gracia que, asistiendo a la libertad en su perfeccionamiento, la valora
y la eleva a libertad del bien, sin embargo, capaz de hacer el mal. No hay
sociedad libre y justa sin hombres libres y justos; por lo tanto, antes de
preocuparnos de imponer violentamente la conservación de las estructuras
o su cambio subversor en nombre de la justicia y de la libertad, debemos
profundamente hacemos nosotros, cada uno según sus propias posibilidades,
libres y justos, de manera que de tales hombres haya siempre más y siempre
menos esclavos del mal e injustos, a los cuales se deben los obstáculos exteriores y el injusto funcionamiento de las estructuras y de los reglamentos.
Es secundario que haya hombres que griten contra la injusticia y la esclavitud impuestas por un mal gobierno que quiere conservaisc a sí mismo como
es secundario derrocarlo con la revolución, y es primario que quien grite y
derroque sea él un justo y un libre, un "fuerte", que quiere la justicia y la
libertad pata todos como sus dimensiones interiores; si sucede así también
las estructuras y los reglamentos serán las correas de transmisión de la justicia y de la libertad. Si no es así, los unos contra los otros, como exaltados
o dominados en los sentimientos y en las mentes y por lo tanto "depósitos"
de odio, continuarán gritando al "escándalo", enfadándose recíprocamente
de las acciones indignas sin considerar que la "piedra de tropiezo", la "trampa" que los induce al mal, al mal ejemplo y a la divisi6n facciosa, es su interno y evidente egoísmo. A.sí, sea quien grita y oprime para conservar, sea
quien grita y hace violencia para revolucionar son dos injustos que, en nombre de la justicia y de la libertad, luchan, el uno para defender los privi-

119

�legio de que goza el otro y el otro para obtener los suy05 propios y goznrlos: é te último, derribada la disposición exi tente. lucha contra la r tauración que lo amenaza, aun a sabiendas de quc1 re\'uelto por la re.volución un
orden que ya no corresponde a la realidad histórica. a imposibl restaurarlo por largo tiempo porque e~ "fu ra de la realidad". Por eso la
taura ión, cuando lo s sólo de privile ·os ligado a viejas tructuraS, e un
inútil tentativo contrarrevolucionario, que termina por convalidar jurídicamente la disposición nacida d la r •olución.
·apores o estadio fumoso, tadio de liquidez, de coagulación, de solidificación, de petrificación: es el proceso de la revolución. El conservati mo
se ríe en el primer estadio, se preocupa en el segundo y e pone nen-i , ataca
con violencia en el tercero. llora n el cuarto intenta desesperado la restauración. En este punto luchan a muerte dos formas de conscrvatismo: el
viejo derribado por la revolución y el nuevo instaurado por esta. última. Por
eso, aunque la
tauración falle, el conservatismo se con uela porque Ja
revolución
convirtió en conservadora; en el último e tadio se hace conser\'atismo enemigo de cualquier innovación o cambio, de donde el elevarse
al horizonte de nuevos vapore y humo , destinados al mismo proceso. Resulta que el conservati mo, como . ha mencionado. es la conservación de la
revolución, de los nu vos privilegios e intereses nacido de ella: la revoluci6n, una v z consolidada, tiende a conservarse a sí misma, es decir el poder
conquistado )' por lo tanto a solidificarse y a petrificarse. Cu tan tanto, en
el descuido o en la traición del derecho natural y de la tradición, las conquistas históricas del hombre atormentado por el mal. D aquí la utopía
-pero, en el interior de esta. lógica o de esta óptica. está la única que, aunque condenada al estadio fumoso, indique la posibilirlad de romper la espiral volución-conservatismo- de la "revolución permanente y univer.-al'
es decir iempre en el tadio de liquidez. Pero, se vuelve, impzy,ible cualquier di posidón y con ello la existencia de una sociedad: el "bellum omnium
contra omn ' e
l único estadio permanente cuya única ley e el
atropello sin tregua.
i en lugar de la sed in.saciable de riqueza y de poder, a menudo conservado y ejercitado como fin a sí mismo -el poder por el p09er--; si en lugar
de las ambiciones nunca satisfechas, t6rbidas fuentes de rest&gt;ntimientos y dé
odio ,
tuviera presente que la riqueza e medio y el poder rv100 cu. o
fin que los hace justo y libres es el bien común . la alvaguardia de los
derechos d la persona no separada de su promoción coincidente con la de
la comunidad, esto inconcebible haría imposible la revolución y el conservatismo. Más bi n, la revolución adquirirla su ignificado propio } aut 'ntico

de reconstitución de la condición "originaria", de perenne reconquista de las
''raíces", del entido "inicial" y siempre a tual de la verdad. De aquí la dialéctica de co rvaci6n y de cambio: conserva 'ón dinámica qu por si misma estimula al cambio de las situacion históricas y de us estructuras
trarufonnada por la presencia interiormente uansformadora del originario
inagotable:
• revolucionario" el volver a hacerse a la raíz n toda las
situaciones hi tóricas, no solament el "derrocamiento" de ellas. Pr ocuparse
solamente d volcar las itua iones exteriores, es de cuidar o d larane incap es de tran fonnam" a i mismos a la altura d l ser. Basta ser íntegramente ·stianos para transformar toda clase de ituaci60 1 para recrear
conservando y para onservar recreando.

E

explica por qué una conciencia auténticamente cristiana no puede ponen.e en po ición de ruptura ni hacia la tradición como hace la re\'oluci6n,
ni hacia el progreso, como hace el conservatismo: se pone en posición dialéctica hacia el uno y otra, es decir n la po.5ici6n justa del conservar renovando y de renovar coru l"\-ando, que es la dialéctica que une la tradición y
el progr so, cuando no hay progreso verdadero y constructivo in tradición
y no hay tradici6n viva y operante in progreso; al contrario, la tradición, como
tal, es por encia progreso. movimiento renovación. Ya sea para el con ervatismo como para la revolución, la discriminación entre futuro
pasado es
dada por la concepción del p
nte: para el prime.ro, el presente. para conservarse como está, di crimina al futuro, precursor de calamidadc ; para la
segunda, discrimina el detestable pasado y está argado de las mejore reno,·aciones, de las cuales es considerado capaz y de las que es el origen. Los.
d~ terminan por nrgar el pa ado y el futuro y con ellos también el preate: con
mismo, la historia. Efectivamente, un presente que e sólo
repetición con rvadora del pasado e tá in porvenir; un presente que ~
radical comienzo del porvenir, tá in pasado pero en contradicción con sí
mismo, está obligado a hacer nacer de sí la hi toria de cuya negación ese
presente in pasado toma el camino. i puede ser de otra manera: las dos
concepciones del presente son radicalmente negativas de la tradición . que no
tal si está sin porvenir o si está sin pasado.

•
¿ uál e la po ·ción del coruervatismo y de la rcrolución frente a la
Igl ia, inseparablemente carismática e institucional? La de considerarla solam nte, ya sea una como otro, como institución histórica con fines políticos
y sociales también como reconocen y hasta creen con fe sincera- su origen

12t

120

�divino y sobrenatural, la defienden y la combaten en la medida en que es o no
es útil a los fines de la conservación o de la restauración de un orden político y
social o de su destrucción para la instauración de otro radicalmente nuevo.
Desde este punto de vista el conservatimio es llevado hacia un "teísmo práctico" y una "teología política", la revolución, por un lado, hacia un "ateísmo
ideológico" intransigente o transigente según la táctica y la estrategia, y por
otro, a favorecer la teología política de manera que sean puestas aparte la
teología dogmática, la divinidad y el fin sobrenatural de la. Iglesia, y siempre más acentuada su misión mundana social y política; uno y otra se mueven
de la naturaliz:aci6n de la religi6n y allí desembocan coherentemente. A menudo
en el conservatismo la revaluación de la fe está acompañada por la demolici6n
del racionalismo entendido de todas maneras, es decir de la razón como tal, en
nombre de la inmediatez del sentimiento, cuya primacía está identificada con la
de la fe que, privada del sostén de la razón, se apoya al de la autoridad indiscutible porque es indiscutida, en su origen divino, "del sentido común", pero de
una autoridad que impone también sobre el terreno temporal y exige obediencia -y así el conservatismo, cuyo mérito es la defensa del principio de autoridad, coincide con el autoritarismo. De aquí no es largo el paso, explicitando
el conservatism~ como hace La Mennais, explicitaciones de De Maistre
-y haciendo avanzar su naturalismo e historicismo, para reducir a la Iglesia ( y al Catolicismo) a una fuerza histórica más bien a la fuerza histórica
en vías de incesante desarrollo, la única válida a favorecer el progreso social
y a cimentar la cohesión y la existencia de la sociedad; la tradición o la continuidad histórica es llamada en ayuda. de esta tesis y confiada al consentimiento universal. Frente a esta posición, la revolución asume una actitud crítica: por un lado, se pone en contra del conservatismo gue considera la Iglesia
y la religión potentes fuerzas aliadas de la conservación y tiende a volcarlas
junto con ésta última, pero por otro, siempre está lista a aceptar la tesis
naturalística e historicística inmanente en el conservatisrno mismo, de la Iglesia y del Catolicismo entendidos como fuerzas históricas, sociales y políticas,
para valorar o para "verificar'' pragmáticamente en el terreno de su eficacia
y no de su verdad, de modo de empujar al extremo el historicismo y el naturalismo que en el momento en que los reducen exclusivamente a tal fuerza,
matan a la Iglesia y a la religión privándolas de su fundamento y fin sobrenaturales.
estado de guerra y al mismo tiempo de alianza en cuanto la
1C\..1pw01 oposición uno alimenta a la otra, conservatismo y revolución recurren a las fuerzas católicas sobre la base de la Iglesia entendida sólo como
institución: el primero para que ellas sean la fuerza que lleva la conservación, la otra en la cual converge el progresismo "católico", para que se hagan
1;'_,...

122

P.11te

progresistas y también revolucionarias, se proyecten hacia el porvenir; ambos
con acentos mesiánicos, uno de un mesianismo como rígido mantenimiento
del áureo status quo o del "antes", otra de un mesianismo como llegada de
un paraclisíaco y seguro "después". En ambas posiciones la Iglesia debe solamente desarrollar una misión histórica: para el conservatismo como institución, es la depositaria de esta tarea -en la jera¡quía culminante en la
autoridad de Pontífice, se manifiesta Ja soberanía divina: en el De Maistre
la infalibilidad del Papa y su soberanía temporal se vuelven sinónimas-;
para la revolución como la que, cesando de ser la Iglesia del conservatismo
o de la restauración y siempre como institución útil a la sociedad y hasta
cu.ando tenga una función histórica como la que puede entrar en "diálogo"
con las nuevas instancias sociales de las cuales la misma revolución es la
portadora, adaptarse a los nuevos tiempos e identificarse con la idea exclusivamente temporal de ''progreso'' para finalidades puramente históricas
y mundanas. Nos encontramos de frente a dos concepciones de la Iglesia entendida exclusivamente como fuerza política y social, a dos teologías políticas
aunque una bable todavía de Dios y la otra decreta su muerte, en una la
Iglesia carismática y su alma místico-ascética, como en De Maistre, está por
lo menos subordinada a la temporal, en la otra eliminada del todo porque
está superada por el proceso histórico de crecimiento del hombre y de las
nuevas concepciones sociales, como si la apariencia institucional de la Iglesia
y su tarea mundana agotaran todo su ser Iglesia y toda su verdad. Así la tradición dogmática cede el lugar a la meramente histórica: Cristo, el Verbo
encarnado crucificado y resucitado para la salvación eterna, está como olvidado; permanece el hombre, del cual conservadores y revolucionarios, según
las circunstancias, se reparten las vestiduras como los soldados de Pilatos.

Es evidente que la Iglesia, ni siquiera como institución, se puede hacer
protectora de viejas estructuras políticas y sociales, ni subversora de la tradición para los intereses o los privilegios de esta o aquella clase, tampoco en el
caso de que la revolución o la conservación se propongan reparar injusticias
sociales, si el mejoramiento de las condiciones de vida y del orden político
es puesto como fin último del hombre, exclusivo de su fin sobrenatural: la
Iglesia no puede en ningún caso prescindir de la salvación de las almas, su
misión principal y fundamental, la misma que le fue confiada por Cristo
cuando la instituyó. Eso no significa que la Iglesia no tenga una misión mundana y que pueda desinteresarse del orden político y social; la tiene y, en
nuestra opinión, consiste en oponerse al conservatismo y a la revolución, dos
modos, en el fondo, para negar el progreso y la tradici6n, que la Iglesia
acepta, en vista del bien común y siempre que el fin sea la salvación ete~a,
como una unidad inseparable en su clistinción: progreso de y en la tradición
123

�y tradición en el progreso ; lo nuevo que no repudia la tradición y obtiene
de ella alimento y la tradición siempre renovada, más allá de la conservación
o de la restauración de lo antiguo y por encima, donde se necesite, en contra
de modernismos y actualizaciones subversoras o deformadas. Tradición y pro-

greso siempre en la Iglesia concebida como unidad inseparable de Iglesia
carismática e institucional qu enseña y trabaja en el mundo como in titución apostólica o anunciadora de la Revelación, de la cual es infalible depositaria, para la salvación de los hombres, en la que participan inseparablemente la paz temporal o del cuerpo y la paz espiritual.

LA ELEVACIÓN POR EL ESP1RITU
Por

FarTz JoACHIM voN RINTELEN

(Profesor emérito de la Universidad
de Maguncia, República Federal de
Alemania.)

1. Planteamiento del problema

EL PRESENTE TRABAJO se propone comparar dos posibles modos del comportamiento humano y mostrar cómo ellos necesitan complementarse mutuamente. e trata, por un lado, de la casi exclusiva dedicación a las potencias instintivas y emocionales, y, por otro, de la orientación limitada al estrato formal
intelectual de nuestra existencia. Cada uno de estos extremos provoca la
reacción y exageración del otro, y entonces no se llega. a ese término medio
que caracteriza al espíritu creador en sentido pleno. Esto significa, a la larga,
un fracaso de la cultura. Pero en nuestros días se anuncia también una fuerte
reacción contra el mito de la cientifización "pura". Ello se observa, sobre
todo, en la generación joven, a la que sin embargo falta una adecuada orientación espiritual. En el presente trabajo no nos dirigimos -como lo hiciéramos en otros anteriores- al mundo erudito; es decir, no realizamos un estudio filosófico profesional, con investigaciones gnoseol6gico-ontol6gicas, sino
que deseamos llegar a un círculo más amplio, para el cual estas cuestiones
revisten una importancia decisiva.

Hermann Hesse, en su Glasperlenspiel, hace decir a un personaje: "Tú
estás del lado de la exaltación del espíritu; yo, del lado de la vida natural" .1
¿ Se excluyen mutuamente ambos términos, de manera tal que sólo podemos
conocer lo que es "nada-más-que-vida" o lo que es "nada-más-que-espíritu"?
¿Hay que optar entonces por el puro vitalismo o el puro intelectualismo?
1

124

I, 148 {1946).

125

�Grenzmann dice que ''quien se pierde en los sentidos, se hace culpable frente
al espíritu; quien sólo quiere ser espíritu, pierde la relación con la naturaleza".2 Nuestro padecimiento más profundo reside en el hecho de que ya no
poseemos unidad. Por eso la dinámica puramente emocional puede extenderse
a lo desmesurado y poner la unilateral y calculadora fuerza intelectual al ser,·icio del mundo instintivo orientado al poder.
Lo cierto es que, por el contrario, la vida y el espíritu constituyen una
unidad, son un íntimo entretejido de posibilidades humanas. Esta unidad
proporciona una efectividad más rica )' más elevada, una relación directa con
la realidad atlténtica. Proporciona justam nte una intelección de los estrato!&gt;
decisivos de la existencia humana, y evita así la ceguera frente a las fuerzas
anímico-espirituales de dicha existrncia. Por eso se tiende hoy por todas partes
a la recuperación del hombre integral.ª Ten mos que admitir, por supuesto,
que es absolutamente legitima la postulación de modelos propios de las ciencias físicas. Pero hay que tener presente que con ella no se traduce la realidad
última. El conocimiento técnico debe unirse a la riqueza vital, y en tal sentido exigía hace ya años el médico L. Krehl la «&lt;complementación entre el saber natural y la vida e piritual" .• Pero, ¿ sigue siendo eso válido en nuestros

días?
Se puede, sin embargo --como ya hemos dicho-, oh ervar hoy, en general,
una tendencia a lograr el desarrollo del hombre total y perfecto y a ver de
nuevo su auténtico ser personal en sus planos esenciales. Aquí parece hallarse
el punto de arranque para llegar a la formulación de nuevas consignas. Pero
entonces la visión no puede limitarse al puro mundo vital. No somos mera
naturaleza, como los animales en los que todo se regula por sí mismo, sino
que tenemos un cometido más decisivo }' necesitamos consagrarnos también a
lo espiritual, como lo indica ya nuestra capacidad de lenguaje. A lo vital no
le es licito reprimir al espíritu o arrebatarle sus fuerzas. Pero tampoco hay
que pensar lo contrario, es decir, que el espíritu sea siempre una explotación
de la naturaJcza, de modo ta1 que ésta aparezca meramente como una materia prima aprovechable. Tal peligro subsiste aun cuando -según la expresión
• W. GRENZMANN: "Über das SclbstverJtandnis des 'Manschen in der modemen
üteratur", en Sca:WAll.Z, Richard: Mntschliche Existmt 11nd mod~rn, Welt, I, 522
( 1968). Esta obra contiene las colaboraciones ele un valioso Symposion, que
proporciona trabajos de 21 naciones. Ciuremos. en adehnte, con la indicaci6n

de Richard Scliwarz- permanezcamos "ligado sólo al progreso industrial'', y
concibamos finalmente al hombre como una 'maquinaria manejable"
(Schoeck). Las consecuencias serán notorias durante mucho tiempo, y las
otras dimensiones creadoras que nos son accesibles irán desapareciendo." Ello
serla el resultado de un intelectualismo unilateral, reconocido como una actitud válida, o sea, de la exclusiva aceptación de las magnitudes matemáticoformales sobre la base de los hechos empíricos. Pero el espiritu significa, en
realidad, mucho más que eso.
Esta demanda fue percibida y expresada hace ya varios decenios por fa
filosofía de la existencia, la cual llamó la atención acerca de la necesidad de
reencontrar la autenticidad de la existencia humana. El hombre actual está
siempre amenazado por la ..alienación de la existencia". Pero ¿h:i.r en
Hi!idegger algo más que un llamamiento a la decisi6n de reencontrar el yo
auténtico? Invocaciones similares a la decisión dinámica ya habían tenicio
lugar ante en favor de meta y cometidos muy cuestionab1es. De lo que en
verdad se trata, en cambio, es de proporcionar, mediante la intelección espiritual, aquello que con actitud, intelección e incondicionalidad existenciales,
podríamos o deberíamos efectuar a partir de nuestra propia interioridad.
Aquí me parece hallarse el verdadero eje de la filosofía contemporánea.

2. Vida y espíritu
Tratemos de comparar las exigencias propias de esas dos fuenas que son
la vida y el espíritu. Las figuras mitológicas de Dionisos y Apolo se nos ofrecen como adecuados puntos de referencia. "Apolo con Dionisos: eso sería
la entera dimensión del mundo" (Rudolf Otto) .e Según Grenzmann se podría hablar en la actualidad, de un "renacimiento del mito", es decir de una
"vida arquetlpica" en 1a literatura moderna, configurando una experiencia
poética del sentido mediante la unión de ambas magnitudes.' Así, en Dionisos, de ubrimos la riqueza de la vida, sus potencias subterráneas, sus posjbilidades de incremento o de menoscabo. No se trata de la permanencia
en el ámbito puramente mecánico, que equivaldría a un esfuerzo acrobático
del mero saber. ''La vida se cumple de modo rítmico, no de modo métrico"·,
dice Pinder. Por eso no ha de concebmela. como un corpúsculo mÓ\il, especialmente si se trata de una vida humana. i tal hiciéramos, asesinaríamos

"SCHWA&amp;Z".
1 Cf., dr::l matemático G. MoRGAN (U.S.A.) : "Die Krise in Amerika und clii:
Menschlichkeit des Men$chen", en Scnw.uz II, 115.
• Pathologischt Psyclwlogie VIII, 30 (1930, 13). Of., del m~dico P. CHRISTIAN:
"Aspckte der mediziniscben Anthropologie'', en ScHWARZ T, 693 sigs.

126

' C!. en Soxw.u.z II, 665,
202.

y el sociólogo SoBOECK, I, 589, el teólogo protestante

TRILLBAAS,

• Dion)'sos. M~thos und Kultu.s (1939), 193.
' Op. cit., I, 516 sigs.

127

�a Apolo, es decir, al orden espiritual. Haríamos predominar las potencias
caóticas '/ correríamos peligro de perder la direcci6n. No confiemos en los
"abismos promisorios" para arremeter en la "profundidad" (C. G. ]un!!) .8
Hay que comprender que la humana "trascendencia de la vida", como dice
Georg Simmel, quiere ir siempre más allá de la mera vida; quiere abarcar
el pasado y el futuro en el presente y así lograr su "modo de existencia". 9

A ese intento se oponen, particularmente en nuestra época, dos tendencias
arraigadas en lo hondo de nosotros: por una parte, la inclinación a la melancolía y - a la vez- a lo disarmónico, con lo cual se cierran todas las
perspectivas, y, por otra parte, la intranquilidad permanente y, con ella. la
limitación de la comprensión a lo que en cada caso es nuevo. Nietzsche
-dice que los alemanes "quieren tomar todo con gravedad''. Pero esto puede
conducir a un extremismo afectivo, a un cuestionamiento radical, a un sentimiento de total desamparo, e incluso al gusto por un permanente flotar
sobre el abismo. Todo ello conmociona amplia y profundamente nuestro sentimiento. Cada respuesta optimista y positiva tiene que hacerse sospechosa
y se siente en cambio placer en queda.r.;e en lo insoluble y sin salida. En
ninguna época se ha hablado tanto de "tragedia" y de "pantragismo" romo
en la nuestra. Por cierto, si nuestra existencia intelectual no puede responder a la pregunta por la "tarea" humana (Fichte), y no encontramos ánimo
para ello porque advertimos que no es en rigor comprobable, entonces la
existencia meramente vital quedará sin ninguna respuesta, y tendremos que
cuidar del que pregunta. Ya nos dice el culto de Dionisos que Zal!reo, el
hijo de los dioses, fue finalmente desgarrado por las furio~a.&lt;; Ménades. En
efecto, aquí nos encontramos, al cabo, con la insatisfecha angustia ante la
nada, y la vida se hace cada vez más vacía en su núcleo. 10 Ya no se puede
hablar de una confianza originaria, y nos hacemos conscientes de nuestra
"pura finitud" de la vida temporal.u ¿Queremos permanP.cer en esta situación irresuelta, o trataremos más bien, siguiendo a Apolo, de lograr perspectivas más amplias?
Es indiscutible sin embargo, que la inadvertencia de las tensiones y las
&lt;lisarmonías puede conducir a la superficialidad, y también implica un peligro. En ese caso fracasamos por desatender justamente las tensiones pro• Cf., sobre esto, F. SEtFERT: Die Wissenschaft vom Menschen in der Gegenwarl
(1930), 13. También A. v. SENGER: Mord an .A.pollon (1964).
• Lebensanschauung (1922), 12, 16.
11 Cf. los peruadores indos MAHADEVAN y nr..e.tLANANDA, en SCHWAllZ II. 242, 619.
u Cf. 1 del autor, Philosophie áer Endlichkeit als Spiege/ der Gegenwart (2e. Aufl.,
1960).

128

ductivas, y por no ser ya capaces de sondear más profundamente. Procuremos por eso, lograr el equilibrio interior y dominar nuestra inclinación a la
ambivalencia. O sea; tratemos de sentir no sólo lo grave y sin s.-tlida -y por
tanto la tristeza y el dolor-; pero tratemos también de ver no sólo lo placentero de primer plano, que no puede brindar una alegría auténtica. Aquí
se halla posiblemente la razón más profunda del hecho de que ya no se
obtenga un sentimiento de amparo interior a partir del centro esencial. Por
eso nos hallamos en muchos respectos frente a una desorientación, un descontento, una infructuosidad, o -para decirlo como los e."&lt;istencialistas--,
frente a una desesperación, todo lo cual anuncia un desarraigo en lo cotidjano. Ello conduce a una "extraversión" del hombre, que sólo conoce entonces
la "momentaneidad", o sea; aquello que lo "acomete" en cada instante determinado.12 La consecuencia, en definitiva, es la "desaparición de toda fe" en
algo, de todo compromiso {M arcel) que valga la pena contraer, así como
la aparición del temor ante la soledad, y de la necesaria angustia ante el silencio.ª
No es extraño, entonces, que justamente la generaci6n joven pueda rentir
esta situación, ya que ella no está aún en una segura posición vital, y tiene
una tarea por delante. Esa dinámica que nos es propia por carecer de contenido, irrumpe tanto más violentamente. Tos inclinamos a dar la prima.cía al
devenir sobre lo permanente o estático, porque lo último ya no es visto espiritualmente. Lo de antes, el origen, pasa a considerarse, según Huxley, como un
''mueble envejecido", y a una tal actitud sigue el rechazo y la simple revuelta
(Camus ) . Según Heinemann, somos Terum novarum cupidissimus, siempre en
camino; pero "la novedad como tal no es un valor".H Todo depende de lo que
ella pueda ofrecer. Quisiéramos contestar que en toda estática tendría que
haber algo dinámico, y en toda dinámica algo estático, si el proceso pretendiera ser positivo. Goetlie lo ha llevado a la auténtica f6rmula: ''fonna aruñada, que se desarrolla viviendo" (Urworte orphisch). Siempre tiene que
haber una forma otorgadora de sentido.
Pero, si ya no vemos esa íntima unión, tampoco se puede hablar de un ienuino conocimiento de la verdad. Tal conocimiento, en efecto, ya no existe, pues
todo fluye, y podemos hablar, como lo hace Soren Holm, de una absolutización
de lo relativo. Sin embargo, incluso una verdad así. entendida se podr'ia referir aun a hechos y cosas fugaces, existentes, aunque sólo tenga una significaCf. ScHWAAZ 1, 111; II, 650.
Cf. ALISJAliBANA Takdir (Malaya), Shri Krishna SAKSUA (India ), en
II, 387,428.
,. "Die Menschbeit im Stadium der Absurditiit", en ScHWARZ I, 240.
11

11

ScRWARZ

129
bu:maniw.-9

�ción funcional para las necesidad cotidianru. Curiosamente es posible también
formular detenninadas le) válidas. que un día cualquiera pued n superarse
y que no tienen la menor relación con nu tro ser pcr,onal. Parece, enton
prá ticamcnte adecuado adaptarse de modo confonní ta, sin convicci6n. a los
ontemporáneos, y volverse completam nte dependiente del tiempo: Jo que
hasta ahora ha "do válido está uperado y el proc o iempre cambiant continúa d manera dinámica. Por eso
hoy (recuente, asimi mo, hablar de la
• historicidad' total, a la que estam06 s.impl mente nt:regados. En vinculaci6n
con ello ha dicho en nuestros días el filósofo Roig Gironella que hcmo caído
n el t.ado de "d
uilibrio y claudicación", ju tament porque ) no se
pregunta por una verdad que obligue al hombre íntimamente. Ante esto no
basta la actitud de apartarse en . ilencio. Pero, a la vez, entregarse, como reacción, a un hiperemocionali mo, ría una grave falla, a la que
inclinan
fácilmente los jóvenes.
Creemo , en cambio, que está en marcha un movimiento aún más nurvo,
una actitud que ve, como dice Radlial:rislman, ese "saqueo de la existencia
humana" -rcpitfuno lo- pregunta por nu va intelecciones pirituales de
valo
parle n ello del conocimiento de que nuestras má.s importantes
d i iones de la vida tienen que orientarse. en definitiva, en verdades supratemporalts, o sea qu se elevan por encima d,l tiempo, v rdadcs que por cierto
no pueden mostrarse de modo mpírico-sen ible y que no son tampoco algo
puramente formal, d provi to de contenido. Ante tales cu tion , l.:i "ele,'ación en el píritu" no coloca en el équito de Apolo aunque nunca se alcance
allí un grado total de ciedad. Es claro que en el pasado hay también ideas
que fueron propias de una época, que sólo son acompañantes del tiempo y qu~
hoy ya no tienen nada que de ·mos.

r

3. lnt lectualismo, irracionalismo j' la cuestión del valor
Con to nos ncontramo ant la pregunta decisiva: ¿podemos aún creer
en un sentido, y por tanto en una r&amp;lización de valores que con ituya el
fundamento d nu tra xistcn 'a? ¿Podemos demosirarlo? La otra alternativa
es qu "no se cree fundamentalmente en nada; todo se considera ridículo"
(H. Kohltr). 15 on taJ actitud no hallaríamos, en lo espiritual, ante un campo de ruinas, y podríamos recordar al respecto 1 palabras de Go,tht:
H., Chrütlichc Exis1,nz in sokularer und to1alitár,r Weit (1963) 86 sigs.
Cf, también SCBWARZ ll, 664.
u KouLP,

"Lo que no tocáis, os queda a millas de di
lo que no cogéi

ocia

os falta completamente,

lo que no calculáis, creéis que no es cierto,
lo que no pesái , carece de peso para vosotros,
lo que no tenéis en monedas pcn. ái que nada vale."

(Fauno, II, 1)
P ro quizá siga ayudando aquí la ci ncia ei cta. En virtud del intelecto
calculador y de la consciente demostración empírica orientada en el método
mat mático-cuantitativo, a vec también con exi encia de validez uni\'ersal. lla muestra, en efecto una gran eficacia. E to es cierto pecialmente
en el caso de la física, que no abre los r ursos del mundo energético. , i
desd" allí . d arrolla una novísima ideología y se llega a un füicafümo
absoluto, ello a ontece por el camino de la racionalidad radical, entendida
como límite de todo conocimiento. Pero t.a1 con epci6n es justamente rechazada por lo físico de primera linea, como Heismberg, ] ordan, von Weizsiicker,
o, ya ant . por Plank. El astrónomo Mturers dice que hay que uperar y
p&lt;&gt;ner un límite a las "posibilidad d poder que tentan I métodos de
las ·encia físicas", pues de otro modo éstos 11 ·arán "al desastre" .16 i
toma la ciencia exacta como única explicación de la vida, se incurre entonces en una metafísica acrítica. Un puro matem.atici mo implica una com•
plct.a su tracción del sentido. em jante concepción no pu de dar cuenta
de las formas cualitativas, y por o el físico J{ eitler cree que la fí ir.a es
"ciega para las metas". Una identifi ción acrítica entre modelo y realidad --so ti ne- es ilegítima.
podría decir que por ese r.amino se d rrumban cada vez más pisos en el edili ·o de la vida fecunda. "La nivelación espiritual de la humanidad ha llegado a medid aterradoras11 • 11
Ob rvamos, además, que las disciplinas científicas particulares uelen prentar su conocimientos (que en í mismos son j tifü:ados) con preten ión
d absolutez. Enton s n05 qu a n las manos sólo pars pro toto, pu cada
método posee relevancia s61o en un detenninado ámbito. Una verdad especializada se traslada simplemente al total de la realidad. Por eso habla el
psiquiatra Frankl ( iena) de los terribles g,1téralisatturs, con la conSCC\len11

"Die , 'atu.rwiuenschah im geistig n pannungsfeld d r ~genwa.rt", tn ScuWAJtZ

I, 707, 718.
Objekt der Naturwissenchaít", en
11 Cf. Hr.rru:a, F., "Das Bild des Menschen al
Sca:w.uz I, 725 sig., 732, y M. H&amp;tsnRW.\NN: "Mensch und Muchine", 788.

131

130

�cia de un "vado exiltendaP'-1• El intelecto almlador puede couvmtirK.
u( en "enemigo del alma" (J&lt;.lorts) y, frente
otraa cuestiooel deciaivaa,
pohibir las correspondientes prquntas, ya que cancerian de 1e11tido.
o es de extrañar que la tknica -que, sobre la base de la investigad6n
ffsica, proporciona al hombre incmbl pou"bilidade&amp;-- haya conducido por
tanto, a la apoteosis o, como lo dice Trillhaas, a lo "demoníaco de la ticnica" y al m:nocrati.ano. Pero esta "ilusión técnica" ( Jasptrs) puede representar, sin embargo, un papel de utilidad para nuestra existencia humana.
Tomada en á misma esa ilusión no es máa que un fantasma, un mundo
leCUDdario, y nos indica precisamente la "función supraordinantc del hombre" ( Heistermann) (rente a la máquina, que podemos utilizar con eficacia.
daremos de nuevo las consecuencias de esa situación: las que ella tiene,
por un lado, para el acontecer práctico y, por otro para la intima sustancia del hombre. Por el camino de la técnica cientificamente fundada todo
puede llel' ' manipulado" (como dice el fisico W eizsacker) y dirigido.
logra incluso un "promedio de naturaleza humana modelable" (el 10C.i6logo
cl&amp;~ck). Pero si a consecuencia de la superficialidad se pierde toda posi-

bilidad de mantrnenc abierto a lo más esencial, entonces Beg6n Frryer,
surge para los hombres de la "modernidad" la siguiente actitud: "su obra
diaria es la laboriosa seriedad del loco de remate: todo lo particular es de
importancia suprema, pero el todo es absurdo".11 Todo lo demás queda recubierto por eso. 5610 interesa la supervivencia, y tenemos una "secularización
desarraigada", con el agregado de que, en vista dé los inmemos logros intelectuales, 1e habla de un "endiosamiento del hombre" ( Radhakrishnan, ]asp.rs) como mentira vital. o a
traño que, por tanto, hoy se hable también de un vacío de sentido experimentado especialmente por la generación
joven; de una crisis d sentido, de una pérdida de tcntido y de un vacia-

miento de la existencia, ya que sólo podemos captar aun las zonas marginales de ta vida.
Parece claro que entonces el hombre, como lo expresa el pensador indo
Panilckar, no ve ya nada más que un ''precipicio yermo de Occidente", y
tiend a admirar el poder y lo vital como valor último, o sea, lo que se le
opone polarmente, ya que todo lo anterior ha perdido su validez. Pero también observamos que como reacción
despierta justamente la necesidad
• Fu u. Vaktor E., ''Tiefc;nplYChologismus und climmsionalc Anthropologie", en
ScRW.UZ 1, 342, 346. "Apboristiache Bcmerkungen zur Sinnproblematik" (Archiv für
die aaamte Plycbologie, 1964, 336 ágs.).

~ diltinguir lo eaencial de lo inell'Mcial, lo decilivo de lo pedf&amp;ico, lo
nor de lo interior, Jo valioeo de ID delvaJialD.

supe-

Esta es la cuestión que realmente nos interesa." chrDan exige en tal
sentido una "escala de valor y aentido que ~ el todo", la cual deberíamos, aegún B, tener como meta.n Los cultores de lu ciencias namraJes nos .eñalan que la estructura de una boja no puede ser explicable
por meras moléculas sin fmalidad
que, como dice el biólogo Portmann,
en todo organismo hay que descubrir una inconsciente prosecusi6n de un
propósito interior." El hombre está asimismo colocado en esa "estructura
de IClltido" (Buyundijk) para llevar a cabo un sentido superior. Pero mo
exige que no se distancie totalmente a su originario mundo natural.
Hay que aprender a \.'Ct de nuevo en l espíritu de Apolo el cometido superior del píritu auténtico. Pero, según E. ]ünger, ello no puede lograne
mediante la ''máscara del orden (exterior)", ni en la mera dominación del
bíos que ha sido abandonado, o ta del subalterno "reino de demonios". La
verdad total, a la que
trata de avanzar, no está dada por adición.
o
podemos "nivelar" el último fundamento de sentido, ni de los diver101 planos
de sentido, de un modo "acientífico", mediante pura "in tigación empirica y reflexión metodol6gica".u Para el hombre de todos los tiempos ea
pregunta ha sido esenciál, y cuando renuncia a ella pierde su centro de
gravedad.u La historia del espiritu ofrece sobre esto un material inquietante. Por tal motivo es a la vez imposi"ble e irresponsable excluir de la ciencia
y de toda contcmplaci6n intelectual, como se ha pretendido, ta pregunta
/JM el sentido y ,l valor. Corresponde repetir aqut las palabras de Ninzscl&amp;«:
" lrededor de los inventores de valores ( nosotros diríamos: descubridor,s)
gira el mundo, gira si.lenciosaJ'Df!1lte". El problema decisivo es el de si en
loa divenos periodos de la humanidad ha habido concepciones completamente distintas o incluso contrapuestas d~ valor· si tales concepciones no
se han presentado también en los errores axiológicos delirantes -como loa
• Cf., del autor, "Sinn und Sinnventindnis", en: Zeitachrift fllr pbilos. Fonr.h\1111,
1947, 69-83. Tlll!IWD J. E. lhYDtl: "Vom inn del Wortes lnn", n Sña11 •""
Sna. Eire ,1ailoso,1us,1u,
(hng. von R. Wuao), 1960, 69 y sip. y V. B.
v. Guu'TffL: Jmago ltominis (1964), 38.

s,,,.,ario,a

11

I. 108, 120.

º'· t:it., 727.
• W1aH1t, R., Der

11

tu sich kommende Mensch und das Sein", en Scaw u, 1, 264.
~ Cf. ScBO&amp;PS, H. J., "Vom Wandelbaren und Ewigen un Mrnschen", en l11t11"14l (hng. von SToLn und Wtsna, 1966), SS: "El hombre se determina por
aquello que cree 'f hacia lo cual se erwdecc en actitud de amor". Cf. tambiál ALI&amp;•
JABB4NA, op, t:il,, 378.

• Cf. Sc11WAU 11, 666.

133

�hubo en un cercano pasad
. o--, o s1·

en cambio,
. hay que admitir una cierta

:7,~te dpe val~res. SJempre reconocidos, acuñados a través de variantes
oncas.
reales
metas ero . m1plicaría
I, .
d una ceguera para 1o actuaJ no ver que nuestras
.
axio ogicas e hoy, las que están en primer plano se dife
rencian completamente de las anteriores Cada ,
ti.
' •
:
dad .
, J p
..
·
e ~ ene su particulari), segun . ucelle (Poitiers), una universalidad del espíritu 'l
de alcanzarse
· d,
so o puea partir e ere marco particular y en direcci6
"
fundización, del .sentido".:1 Entonces nos adel an t amos hasta ni
una deproe aplano
lo
que no esta seDSJblemente dado, cuyo examen a fondo fue una vez la tarea
permanente del auténtico humanum · El me'd'1co Jores cree que la con·es
pondi ente pregunta ,,está, comprendida
.
en ascenso"
S61o p
ta
el ho b d 'vil' ·
·
or es vía
. 'm re e o izaci6n se convierte en "hombre de cultura de estil
nor' (S prangerJ.
•
o upe-

=•

4. El centro esencial del hombre
Aquí tocamos la cuestión decisiva: ¿ podemos hablar aun de l
lm
te humano ' o d eb emos cons1'derarlo una mera ficción ( lo cual o . rea¡· en.,
una
auto-ren
.
)
? s· l h
unp
lca.l 1a
.
uncia . i e ombre -dicho sea como conclusiónd
ciclo
a procesos
físico-químicos, atonuza
. do, concebido
. como un .conjunto
es re de
uf
.
huerzas que pueden ser manejadas, entonces sólo veremos en él lo subum~o, y nos hallaremos ante una "extraversión de lo humano" (Mo gan)
·
1o, sólo senan
,
r
·t l •.rf. Las. obras de Goetlie, por e1emp
the result of pregem a txations
., .
. .
H
I 2s , segun'. la expres1'6 n cuuca
del ps1qwatra
norteamericano ]·
eursc ter. El amor se convierte en anál'1515
. d la ulsa .
otros modos de ob
.6
e
P cilm. Todos los
\'oca. sin
servaci. n ª~_en ento~ces como S06pechosos. Esto pral
. . embargo, un disturbio circulatono y una atrofia de la auténti
1umarudad, lo cual la naturaleza castiga con la muerte. Por eso tenem:
que recuperar una más amplia
imagen de la realidad· L a Vl'da es ya algo
má
,.
s que un puro proceso f1s1co y éste es más que la cifra 1 y 2 (M
) 29
No debemos
tr
eurers .
·a
ex anamos s1 esa destrucción creadora" (]. Scliumpeter) ha
t
eru o sus coruec uencras,
·
m· si· el hombre del presente como ya di1'11110'
•
consagra s6lo a la p ropia
· ventaJa,
. f namente
,
s, se
calculada,, y ante todo aJ bienN

•

"

u Pl'cl!LLE , Jean • "Das Erwa chen emer
.
Universalkultur" en S
.
II
.. "M nsch
d Tí
E'
'
CRWARZ
575.
SoBWAR: I, 65~~
ier.
m Beitrag zur Wcscnshestimmung des Mcnschen", en
: Of,. cit. 117. Cf. HEITLER, op. dt., 754,
Journal of Existentiafum 5, 2 29 ( 1964) .
11
Cf. M.euRERS, J., o/1. cit., 712.

134

estar, o si es dominado por el mundo irracional de los instintos. ¿ Qué lo
preser\'a todavía de ello? Podríamos repetir aquí las palabras del Rey Lear:
"La maldición de los tiempos llega cuando los locos conducen a los ciegos".
Por esto nuestra tarea de hoy es la de descubrir de nuevo al hombre íntegro, en lugar de un mero adaptarse a la situación señalada o, como dice
Jaspers, de un "sometimiento a la convención de lo que todos aparentan
hacer y creer''. 3º Pero ello requiere no s61o un saber e.xterior, sino también,
y ante todo, la uni6n de espíritu y vida, de logos y eros, o sea, el espíritu
total, que crece desde el centro esencial del hombre y cuya "dolor06a pérdida", según E. Hcyde (Berlín), tenemos que lamentar. Presupone al mismo tiempo la comunicación (Jaspers), la relación yo-tú, la cual justamente
no es definible por la ciencia física. Este centro en nosotros es el punto de
encuentro interior entre el cuerpo, el alma y el espíritu. Aquí se lleva a cabo
la confrontación y el reencuentro de los estratos interiores del hombre, sus
ascensos y caídas. Es posible, por tanto, hablar de un alma espiritual, e
indicar que ella se hermana y se enlaza indisolublemente con el cuerpo.
Esa conjunci6n es la "unidad de la personalidad" (Krehl),81 y a ella le
es propio no sólo un conocimiento reflexivo, sino también una vivencia. que

se hace desde la profundidad personal.

Plat611 lo ha visto muy bien cuando compara el alma humana con un
carro tirado por dos caballos, y nos da la imagen del pensamiento (logistik611) en la figura de un conductor que guía el vehículo hl$.cla la esfera del
reino superior de los valores, aprovechando el impulso propio del corcel de
los sentimientos nobles (t/tymoeidés) mientras procura en cambio dominar
y someter al otro corcel, símbolo de la. concupiscencia (epithymetik6n), que
trata de oponerse a esa dirección. También en Plat6n el centro de la parte
noble del alma se convierte en lo decisivo; podríamos decir que es el centro del eros apolíneo. Incluso la sensibilidad queda así absorbida por lo
espiritual. e evita que el espíritu pierda su poder frente a los ámbitos vitales, pero también que el instinto se aparte de la espiritualidad.
Muy a menudo, sin embargo, se ha hecho en la vida espiritual -e incluso en la religión- el intento de una espiritualización que desemboca fina1ment~ en una desespiritualizaci6n, porque todo queda en un proyecto formal abstracto que se suprime a sí mismo y pierde de vista la referencia al
todo. Justamente "la carencia de la totalidad constituye el núcleo de la

'° Mtnsch und Menschlichkeit ( 1950) , 73.
•• CL KuHL, L. , Pathologische Physiologie ( 13, Aulf., 1930). 30. También P.
CRRISTl AN: of) .

cit., 692.

135

�crisis del hombre moderno" ( Morgan)• El camino correcto sólo puede ser
el del "acto total de la persona entera" (Schwarz), o sea, el de una "escala integrativa".52 Arribamos a la esfera íntima del hombre, en la cual el
espíritu y la vida están abiertos el uno a la otra. Se trata de la regi6n de lo
interior, en la que se clan la mano la receptividad de los sentidos, las inspiraciones del espíritu y las dilucidaciones del pensamiento. En ese ámbito
se expresa la espontaneidad constructiva y creadora como fundamento originario existencial de la unidad personal humana, que presupone a su vez
una esfera de la libertad?ª Es aquella libertad que proporciona valor a
nuestras acciones ( cf. Qadir - Labore) .u El hombre es vi to de nuevo "desde arriba" ( Jores) y no sólo desde la perspecfo·a. de sus procesos empíricamente orgánicos, de modo que podemos ser afectados por el espíritu. Goetlte
verá precisamente en el alto cumplimiento psíquico-espiritual de la veneraci6n lo característico del ser humano, que lo eleva por encima de lo
puramente animal.
El problema que ahora se plantea es el de si este plano de los contenidos espirituales de sentido puede lograr todavía en nosotros una auténtica
resonancia axiol6gica. Aquí se halla el núcleo mismo de nuestro acontecer
interior, en el cual se adoptan las decisiones. Es un llamado a la "realización en los valores comunes a todos" (Werkmeister, U .S.A.), por medio de
la cual nos sentim06 ligados a los otros hombres.15 ¿ Es aún posible rec-uperar la visión clara para los dones del espíritu? ¿ Podremos dar una nueva
respuesta a.'(.Íol6gica al llamado de las intelecciones esenciales?
Buscamos, de acuerdo con esto, y a pesar de todas las tensiones, la concordancia de la vida y el espíritu, de Dionisos y Apolo. Quizá sea licito
indicar ya aquí que la vida podrá proporcionar la profundidad y el espíritu
la altura sólo cuando ese esfuerzo tenga é.xito. El poeta Weinlteber ha captado ese anhelo en acertadas palabras:
' o toméis las cosas con frivolidad; vividlas en lo alto.
Si amáis la tierra, amadla como lo amplio.
Cuando estéis jwitos, pensad en lo grande.
Y cuando estéis solos, consagraos a lo profundo."
IS T

IM

.. Cf. JoRDAN, P., HE1sENBERO, 011. cil., I, 737 sigs.
" "Das Problem des Leberu\"erstindnisses aus der Sicht des Islam", en ScuWAil.z II,
271.
.. WE.RKIIEISTER, W.,
(U.S.A.): "Gnmdzüge der meruchlichen Existenz.", en
ScHWAllZ II, 155. Cf. también Miguel RJt,._LE (Briuil) 11, 181; AusJ.'.HBANA, 330;
Dallas LASKEY (Canadá), 165.

136

De este modo comprendemos claramente que el espíritu puede convertirse
en la perfección de la vida siempre que se mantenga vinculado a la realidad
y evite la abstracci6n formal. En este sentido pleno podemos redescubrir
nosotros, los hombres del presente, la "elevación por el espíritu". Sólo aquí
puede él volver a darse en esa originalidad que parcialmente se ha perdido. ti apela también a nuestra voluntad moral, a la que puede ajustarse
el impulso vital, pues no todo tiene que nacer de oposiciones ni ocurrir sólo
por deber. La vida y la existencia ofrecen ya suficientes contradicciones
como para que el hombre pueda ponerse a prueba en el esfuerzo de superarlas.
Si estamos, por tanto, convencidos de que hay suficiente razón para confiar en las intelecciones del espíritu no olvidemos que hay en ello, sin embargo, un parcial riesgo. Jaspers habla aquí de "fe filosófica", como lo que
corresponde cuando hemos sobrepasado eJ estrecho ámbito de la orientación
matemático-científica en el mundo y tomamos posición frente a las cuestiones últimas. No obstante, yo no hablaría meramente de un credo subjetivo, sino más bien de una comprensi6n espiritual válida, que implica un
saber supraindividual obligado, en el sentido de una auténtica inmediatez;
porque sólo así convence y sólo así ha sido el espíritu el portador de toda
verdadera creación cultural.
Es preciso mostrar la primada del espíritu unido a la vida para ver de
nuevo en toda su validez la imagen del hombre y la idea de la "lmmanitas".
En nuestra obra Damonie des Willens (1948) habíamos señalado el peligro
que se presenta cuando, por desconfianza hacia el espíritu, los hombres exigen s61o la dinámica pura, libre de ataduras, o sea, la "voluntad de poder"
(Nietzsche). La discusión que presentamos en Goethe, Sinnerfahrung und
Daseinsdeutung ( 1968) nos amplió la mirada para el rango del espíritu.3 '
Por eso creemos que una "elevación por el espíritu,, es uno de los últimos
anhelos de nuestra época, para superar el paso estrecho de una "filo~üa
de la desesperaci6n" y el sinsentido de Ja existencia, experimentado tan frecuentemente por la generación joven a consecuencia de un escepticismo interior. &amp;a superación nos parece un requisito ineludible de nuestros días.

(Traducción de Rica.

.:v ···-··

• Cf. también, de] autor: Der Rang des Geistts, Gotth1ts W 11ltverstiindnis ( 1956).

137

�DOS EMANCIPADORES DE LA FILOSOF1A E r M:~XICO:
CASO Y VASCONCELOS *

DR.

ZoENÉK

KouRIM

Gidy, Francia

El periodo de actividad intelectual de Antonio Caso (1883-1946) y de
José Vasconcelos ( 1882-1959) está considerado generalmente como un lapso
de tiempo durante el cual la filosofía en México se libera de la dependencia
directa de los modelos europeos y llega a su madurez: a partir de entonces
los elementos creadores deberían vencer resueltament toda veleidad de epigonismo. ¿ Podemos realmente calificar a estos dos pensadores de verdaderos
filósofos mexicanos, conservándole a este último adjetivo de nacionalidad la
resonancia habitual que le dan las grandes filosofías del Viejo Continente?
Caso y Vasconcelos construyeron cada uno su propio sistema, en los que,
a pesar &lt;le numerosas diferencias, descubrimos analogías y parentescos significativos. J. Hernández Luna, por ejemplo, pone de relieve los tres siguientes:
la desconformidad respecto al positivismo, el gusto por la metafísica y una
actividad independiente frente al dogmatismo espiritual y la ortodoxia filosófica.1 De continuar la c.omparación, sin duda podríamos hallar muchos más
puntos de encuentro en dichas doctrinas: la base que debe alimentar el
esíuerzo renovador del renacimiento en filosofía queda la misma determinada
por los valores tradicionales del cristianismo transformados por el irracionalismo y el intuicionismo (BER.osoN) modernos; el criterio de la análisis lógica se borra en provecho de una creación estética, abierta a la contempla-

*

El original francés fue publicado en Pensl!Urs hétlrodoxes du Monde Hispanique,
Publications de l'Université de Toulouse-Le Mirail, Toulouse 1974, pág. 329-3."i0.
Traducción de Sylvie Kourim.
1 li&amp;RNÁNDEZ LuNA, J.
La f1losofia eontemporánea tn Méxieo, en Cursos y Conferencias, Buenos Aires, 1956, No. 272, págs. 10-11.

139

�ción mística; la tendencia nacionali~ta se actualiza como un anti-imperialismo latente ( que apunta al poderoso vecino del orte) etc. Sin embargo,
al lado de las semejanzas, manifiestas sobre todo en los fundamentos metafísicos de los respectivo sistemas y de su orientación a."&lt;iol6gica, hay que reconocer a ambos pensadores una personalidad particular así como una relativa originalidad.

l . .Antonio Caso.

La obra que contiene los rasgos esenciales de la doctrina de Caso apareció en México en 1916, bajo el título evocador de La Existencia comn economía, como desinterés y como caridad. Tal es, en efecto, según el autor,
la graduación que guía la marcha ascendente de nuestra reflexión en la
que la filosofía, comprendida como "la explicación de la existencia", tiene
un papel decisivo que cumplir en tanto que instrumento de un análisis crítico de los datos comúnmente admitidos y, en segundo lugar, de una ~íntesis preparatoria para una acción que emprender;.
egún esta lógica, Caso afronta primero el concepto de la vida ; ésta, realidad original e irreductible", equivale para él a "una finalidad inmanente
de acaparamiento" porque vivir "sin la idea de una finalidad consciente o
inconsciente es ininteligible" .2 Dar rienda suelta a esta finaHdad abrazando
la hip6tesis de energía vital de un H. Driesch no ~6lo lleva a un "egoísmo
consciente o inconsciente", sino que desembora en el "inmoralismo anárquico" de un Stimer que funda objetivamente "la filosoüa del imperialismo": "apoteosis de la vida pura, fuera del derecho; de la Hbertad pura,
fuera de la justicia; del poder sin verdadero amor ni finalidad moral; de la

existencia como economía"•ª

Hay que superar este primer plano natural, en el que se define a la vida
como un "máximo de provecho con mínimo de esfuerzo" ,4 pues el hombre
no puede contentarse con el nivel material alcanz.ado, con un progreso que
en última instancia se revela ficticio. Ni siquiera el innegable avance de
las ciencias y la industria logra rescatar lo ilusorio de tal creencia ante la
comprobación desengañada: •·. foralmente mmo tan inferiores como siempre" .G
la

' La exutencia como ,co11omfa, como desint,rh '1 c&lt;1mo caridad, Mf.1tico1 Edfr. de
ecretaría de Educación Pública, 1943, pág. 30.
' lbid., pág. 43.
' lbid. , pág. 44.
• Jbid., pág. 151.

140

El fracaso del criterio de utilidad en la historia fue presagiado por el
cristianismo que volvió a dar nuevo sentido a la e.xistencia, considerándola
sub speci.e charitatis; Ca.so intenta un retomo moderno a esta concepción a
través de la filosofía, armada en esta ocasión de llll conocimiento intuitivo,
más próximo a la vida auténtica s y capaz por lo tanto de oponerse efic.azmente a una visión sub specie relationis de la lógica y las ciencias. A esta
exigencia corresponde la mirada que "considera lo existente desde el punto
de vista de la belleza, sub specie pulchritu.dinis. El contemplador estético
liberta de toda relación lo que intuye". 7

En la historia de la filosofía fue Schopenhauer el que "dio al arte su
valor esencial" revelando su mensaje purificador y transformador: dentro
de la vida que "es siempre interesada"; que "es una actividad asimiladora
económica, egoísta'',• "el arte rompe la ley cósmica, implica su primera contingencia en lo humano. Es otra ley de la existencia" que se opone en "antítesis violenta y arcana" al "imperativo biológico del menor esfuerzo".
Para Caso, "el arte es desinterés innato que la vida no explica; rerlama
un esfuerzo enorme y su resultado es inútil". Gracias a é.l, el alma conquista
"la primera de las victorias. . . sobre la vida, la victoria estética" de la que
nace el "principfo de la vida superior humana", el de la existencia comll
desinterés. De ahí su afirmación categórica que "toda ontología filosófica
principia en la estética".º

"ª

Afumación que
más lejos que la teoría bergsoniana sobre la que s.e
apoya,10 dado que el autor mexicano prepone un estado ax:iol6gico -un
modo de ser/conocer- a toda dinámica del ser para que resalte mejor la
dependencia de cada ente de su sentido a la vez eternamente inmutable
y atractivo. Sólo el arte que ''no progresa" nos permite quebrantar "el círculo del interés vital" y recobrar algo más que la verdadera vista: nos abre
el camino de la contemplación con la lógica inherente (la de los místicos)
• ''Intuir es conocer viviendo" (Ibid., pág. 76). Cf. a este prop6 ito la apreciación
de Hus FRL por C.,,so; en la 6ptica de éste, la doctrina deJ primrro sintetiza la de
Iho&amp;L (tesis) y la de CoMTF. (antitcsi.s). El autor mexicano se explica sobre ello en
La filosoffa de Husserl, Mh.ico, Imprenta moderna 1934.
' La 1,cist.1ncia co,no economla, como dtsmttrls y como caridad, pág. 23.
' Cuo, A., El ¡,,msamiento {ilos6/ieo ( Prólogo y elección de E. Gan:la Máynez), México, Eclic. de Secretaria de Educación Pública, 1943, pág. 20.
' lbid., pág. 21-24.
,. " ... El arte no tiene otro objeto sino apartar los símbolos prácticamente útilei,
las generalidades convencional y socialmente aceptadas, en fin todo lo que enmarcara
la realidad, para ponemos cara a la realidad
(H. Buo ON, Le rirr, París, F.
Alean, 19:H, pág. 160).

mmna"

141

�"de la imaginación y del sentimiento". En la intuición la realidad individual
se descubre por un acto de identificación reciproca: "el sujeto es objeto''.11
La atracción lleva el conocimiento a alcanzar el reconocimiento, el hombre se despoja de su parecer, de lo falsamente útil; tras haber recono~do el
obstáculo de la vida aisladora, debe sacrificarla. He aquí cómo Caso describe la lista "de los valores de la humanidad": mientras más se sacrifica y

más di/ícilmente se efectúa el sacrificio de la vida meramente animal a fines
desinteresados hasta llegar -desde la contemplación estética '.Y las simples
buenas acciones- a la acción heroica, se es más noble.1 '
Equivaliendo el sacrificio al máximo de esfuerzo con minimo de provecho, 13 constituye el tercer concepto-clave (después de los de la vida y del arte)
de la doctrina de Caso y designa el último estadio -de nuevo operativamente activo- del proceso ascendente del existir humano. Se trata de algo
m.-ís que de Wla toma de conciencia y de un cumplimiento consecutivo a la
obligación imperativa; para sacrificamos, estamos movidos ante todo por el
entusiasmo el bien que despierta y se realiza en el curso de la "experiencia
fundamental, moral y religiosa,, -la de la caridad que se sitúa al lado
opuesto del universo natural de la economía. El hombre se transforma en
ella y toca al infinito en esto que puede salirse de sí mismo, entregarse y
consagrarse al otro sin temor a agotarse. El ser biol6gico, sometido a la acción centrípeta, ha dejado lugar al ser moral caracterizado por la acción
centrífuga -la negaci6n, la superación se vuelven trascendencia. u
No es pues de sorprender que la obra que se quiere filosófica sobre La
existencia como economía, como desinterés y como caridad tennine en manifiesto de la fe cristiana en el que se hallan exhortaciones de esta índole:
"Lector: lo que aquí se dice es s61o filosofía, y la filosofía es un interés de
conocimiento. La caridad es acción. Ve y comete actos de caridad. La filosofía
es imposíble sin la caridad; pero la caridad es perfectamente posible sin la {j.
losofía. . . Todas las filosofías de los hombres de ciencia no valen nada ante
la. acción desinteresada de un hombre de bien". Y un poco más lejos: " .. .la
moral y la libertad humana se compendian en la imitación de Jesucristo. Tal
vez podría supr~ la ética como filosofía especulativa, y decir a los individuo y las naciones esta palabra única: ¡ imitad a Jesús!" u
t,,msnmie-nto filos6fico, págs. 23-6.
La 1rxist1mcia como economfa, como d1sinterés y como caridad, pág. 153.
11 /bid., pág. 154.
11 Cf. CASO, A., Antología jilos6fica, México, 1957, pág. 62 y Evocaci6n de Arist6t1les,
Mbcico, 1946, pág. 86.
"La existencia como economla, como desinterés y como caridad, págs. 171 ,199.
u El
u

142

Aparentemente, el sistema construido por Caso se colocaría bastante fácilmente dentro de la noción general de un idealismo cristiano perteneciente más
bien al siglo XIX que no al siglo XX. Sin embargo1 semejante clasificación
definitoria dejaría de lado dos puntos importantes que no aparecerían tampoco en un análisis puramente estructural: l. la intencionalidad filosófica del
autor; 2. la función ideológica de sus escritos.
l. A Caso continúa la línea latinoamericana de los pensadores-educadores
que creen en la posibilidad de transmitir una moral espiritualista eficaz por la
virtud de la pedagogía filosófica; 16 en consecuencia, elabora un proyecto metafísico correspondiente a la exigencia de la liberación y del desarrollo de la
persona humana. Y sólo en la medida en que logra realizar su intención, en
que el proyecto inicial sirve de apoyo óntico a un método de explicar-actuar
es como su pensamiento releva de la filosofía y puede reivindicar rasgos de
originalidad.
Partiendo de los datos biol6gicos, hay que hacer viva la ecuación a primera vista abstracta: "Libertad es pensamiento. Pensamiento es libertad";
obtener que se garantice la autonomía que está "en la esencia del pensar".11
Empresa condenada de antemano al fracaso si el mundo queda cerrado por
su materialidad; pero la esperanza 18 del "acto puro,. persiste como resorte
analógico a la energía infinita, divina ("Dios es Amor"); la personalidad
se personaliza por su propia voluntad; ahora bien ésta "sólo se determina
por sí, en el acto de caridad, es decir cuando se niega a sí propia".1-9
Caso echa así la base de un personalismo cristiano en el que el desprendi11 Cf. CAso, A., La jilosofla de la cultura y el materialismo hist6rico. México, Edic.
"Alba", 1936, pág. 109 donde el autor aprecia a F. G1Nl!R DE LOS Rfos, como un
''gran místico laico", etc.
iT [bid., pág. 90.
11 GAos, José, (Filosofía mexicana de nuestros dlas, México, 1954, pág. 127, nota)
not6 muy atinadamente la proximidad de las concepciones de CAso y de Gabriel
MAR.CEL, en este punto preciso. El ül6sofo francés expresa la suya en Esbozo de una
fenomntologla y de una mttaffsica de la esperanza (Esqui.ss, d'une phlnoménologu
et d'una métaphysique de fespérance): "Me parece muy importante subrayar aquí,
... , que la esperanza, por un nisus que le es propio, tiende invenciblemente a trascender los objetos particulares a los cuales parece en un primer momento apegarse"
(Homo viator, París, Aubier, 1963, pág. 41). La mejo.r característica de esta actitud
fue dada sin duda por M . M. Davy: "La verdadera esperanza ae distingue de la
rebelión no sólo en eso que es aceptación, sino porque supera la aceptaci6n, es más bien
una no aceptaci6n positiva" ( Un. philosophe itinérant. Gabriel Marcel, París, Flammarion, 1959, pág. 272).
:11 La 1xisw1cia como economía, como desinterés y como caridad, p. 185.

143

�miento de lo cotidiano va unido a la acción moral individual y la 006IIlología
se confunde con una ética univenal del bien. 20
2.-La praxis filos6fica de Caso se aleja bastante del esquema prospectivo propue to -esquema que indica a la filosofía la tarea "de hallar la
síntesis de lo estético y lo lógico, como la de lo ético y lo económico, como
la de lo metafísico y lo histórico" 21 - para que se la pueda calificar de
ideológía, tributaria de una opción preconcebida y justificable filosóficamente sólo a posteriori y dentro de los límites de un horizonte absolutizado. Así,
la fuerza y la debilidad del sistema en cuestión resultan determinadas por
la circunstancia mexicana: su autor combate la ideología reinante del positivismo empobrecido y vulgar (cuyo apogeo coincide con la dictadura de
Porfirio Día:z., 1876-1910) ,2z sus secuelas y prolongamientos; la reacción eficaz no puede hallarse sino en un espiritualismo personalista -y de este
modo el método de explicar- actuar se invierte en receta que es preciso
aplicar. Aunque se alzara contra la importación de las doctrinas europeas,
Caso se halló en la imposibilidad histórica de proceder diferentemente: al
querer urgir la maduración intelectual de su país, llegó a ser víctima de la
ilusión sociológica de bipolarización de las "realidades", lo cual poco distingue la interpretación y utilización de los conceptos. De ahí un romanticismo sugestivo, pero filosóficamente sin salida. 23
11 Entre las diversas opiniones relativas a la posición filos66ca de Caso, citemos
algunas por lo menos: P. Romancll la considera como "un dualismo cristiano" (La
formaci6n de la mentalidad mexicana, México, 1954, pp. 88-108) , A. Sánchez
Reulet la designa como un "pragmatismo con inspiración crutiana cierta" ( La filosofía latinoamericana cont1mporán1a, Washington, 1949, p. 272) ; mucho más
cuestionable aparece la opiru6n de O. Robles, el cual preconiza que "se trata verdaderamente de una / ilosoflo existencial" más consecuente con sus postulados que
la de los mismos Jaspers o Heidegger porque "en el pensamiento de Caso la ,xistencia total es jerarquía ontológica cuyo grado rupremo es la persona" ( "A. Caso y
el herofsmo filosófico", in Homenaje a .dntonio Caso, México, ed. Stylo, 19-H, p.
66). Pues si Caso en efecto anticipa parcialmente la problemática conocida luego
como la del existencialismo, la trata netamente de una manera preexistcncialista
( véase por ejemplo la relación hombre-Dios).
111 La existencia com.o ,conomía, como desinterAs .Y como caridad, p. 23.
:&gt; Cf. ZEA, L., El positivismo en MAxico, México, 1943, part. pig-. 200 y passim
-A. Caso fue uno de los cofundadores y el primer presidente del Ateneo de la
Juventud (inaugurado el 28 de octubre de 1909; figuraron en él, entre otros,
P. Hernández Ureña, A. Reyes y J. Vasconcelos) que llegó a ser el centro de
difusión de las ideas no-conformistas y anti-regimiatas.
n •0 hay discípulos de Caso en filosofía. Y aunque lo consideran hoy como
fü6sofo, tos comentarutas subrayan ante todo su papel intelecwal, moral y precursor. Cf., por ejemplo, C. Esca.nd6n, S. J., La r11sJnusta moral en la filoso/Ea del

144

A falta de análisis, el pensador mexicano se ve obligado a bwcar los
motivos de una comprobación: "Un hábito de mala voluntad envenena la
actitud de los mexicanos con respecto a los otros. Todos somos enemigos
de todos. El mexicano ni cree ni ama; por esto nada espera. Las desenfrenadas pasiones se encabritan al azote protervo del mal y el rencor.. Ninguna obra duradera puede nacer de esta monstruosa agitación moral".24
A partir de 1910, México está sacudido por una revolución que se traduce en una retahíla de revueltas que no se interrumpe más que durante
un corto recalmón. A embrollo tan trágico, Caso sólo ve un remedio: "La
más urgente de las enseñanzas, entre nosotros, es predicar el olvido de las
ofensas y el amor al prójimo... El problema social de México, como el de
todas partes, es una cuestión moral". 25
La voluntad de promover e imponer valores ideales en un medio aferrado a lo más concreto repercute necesariamente en el nivel teórico: las afirmaciones de Caso no alcanzan nunca el estadio de pruebas y su intuición
no tiene sino una única fuente: su fe. Para cerciorarse de ello, basta con
leer atentamente la obra en la que expone --en contraste con el marxismo- su filosoüa de la historia: La filcsof !a de la cultura y el materialismo

histórico.
Reitera en ella la identificación de lo económico y de lo instrumental por
un lado y la independencia del vaJor en relación con el ser, por el otro.
El universo, en tanto que nosotros lo percibimos, en tanto que significación, se revela pues dualista, compuesto de la "natura" y de la "cultura".
La ruptura, empero, no es total entre "la causalidad final", presente "en
el mundo biológico y en el social", asegurando, algo paradójicamente, la
relación, el valor económico (que no lo es del todo) : "No es el ser la causa
del llegar a ser; sino el llegar a ser (la utilidad del producto) , la causa del
ser (el artículo producido) . . . Suprimase la finalidad de una producción
dada, y la propia producción desaparecerá sin remedio. El valor económico, de esta suerte, lejos de subordinarse a la sola causalidad eficiente im'
plica el orden de los deseos y las creencias históricas. Es algo psicosocial,
intrínsecamente". 211
maestro A11tonio Caso )' .ru impacto ,ultural 11n ~i intelecto mi:xica-no, México, ed.
SHCP, 1971; J. H. Haddox, Antonio Caso, Philosopher of Mexico, Austin, The Unjv.
of Texas Pre$S, 1971.
" La filo.1ofía de lo cultura )' el malerialismo histórico, p. 96.
21 El problema d, México )' la ideología nacional, Mlxico, Ed. "Cultura", 1924,
p. 59.
'" La filosofla d, la cultura )' el maJerialismo histórico, pp. 21, 19.

145
bumanitu.-10

�El error del materialismo histórico consiste en desatender esta transitividad, en postular la preponderancia exclwiva del últim~ anclaje en _lo material , como el intelectualismo hist6rico lo hace en lo ideal; en olV1dar que
"la materia no se manipula socialmente sino a través de la cultura", que
sólo "de este modo se convierte en riqueza" .'27 Después de ver definida
la cultura "como creación de valor~", el lector espera que este comienzo
tan prometedor prefigure el desarrollo de la tesis, un análisis de Ja dialécti~
de la historia en la que el hombre -tal Sísifo- intenta comprender '! asir
la oportunidad de su realización. Desgraciadamente no se nos ofrece sino
la relación de wi asc;enso lineal: mientras lo físico queda aprisionado en el
espacio y el tiempo, lo psíquico sólo se da en el tiempo. Pero "o~ formas de la realidad, las esencias y los valores, son fuera de todo tiempo y
todo espacio", porque el ser-esencial, inmutable, indivisible (co-existente en
lo psíquico) excluye el tiempo: "la esencia se da en nuestra intuición esencial y no existencial fuera de todo tiempo y todo espacio", 28
Desde semejante posición, tachar el marxismo de "falso esquematismo dela historia" y oponerle "un dilema inflexible; materialismo o ciencia, fundamentación marxista o "socialimio cientllico" ,2° sin duda no consigue el efecto
deseado. Porque la argumentación de Caso se revela ser aquí, una vez más,
estrictamente teleológica: "Lo natural es un proceso que no se piensa como
bien. Si se quita, pues, la noción de bien o de valor, todo se reduce a la
espontaneidad de la naturaleza". Por tanto, la vida no puede pretender
al "valor supremo", ya que tal atribución condenaría "por anticipado el
heroísmo y la santidad".ªº
El verdadero progreso, la humanización del hombre, consistirá pues en la
elección, en la adhesión activa a los valores eternos, cultivando el amor, la
voluntad y la inteligencia, capaces de vencer la fatalidad material.ª 1 De
otra forma, quedaríamos presa del "ánimo absurdo de dominación" que
lleva al precipicio del apocalipsis; "si el mundo moderno ha de salvarse,
s61o será instruyéndose y edificándose de nuevo en las páginas del Banquete platónico". Profecía que es necesario completar: ''Al lado del Banquete, la Cena; junto a Platón, el Evangelio".12
Este ideal, Caso lo inscribe en su sistema menos como un punto metafí" lbid., p. 22.
11 lbid., pp. 55, 60.
'" lbid., pp. 25, 33, 37.
11 !bid., pp. 160-162.
11 Of. CAso, A., Discursos a la naci6n mtxicantt,

ª
146

La filoso/la de la cultura

)1

léxico, 1922, p. 239.

el maltrialismo histórico, p. 164.

sico culminante que como una meta teórica a la que tenemos que aproximarnos por el trabajo educativo que incumbe exclwivamente a los filósofos,33 poseyendo éstos solos el indispensable instrumento del conocimiento
ético, ejerciéndose en tanto que praxis individual la fuerza moral de per-

suasión.
El juicio de Caso sobre la civilización contemporánea, "consecuencia de
las luchas sociales", está muy lejos de ser favorable; según él, su "carácter
esencial. . . estriba en su universalidad, en la sociali7.ación de las regiones
del planeta, en la concatenación de los esfuerzos individuales y colectivos".34
Esta tendencia a la uniformidad se opone naturalmente a la acción filosófica concebida por nuestro autor; la esperanza del renacer, de la inversión
de la tendencia dada., el campo para la realización del proyecto, ei¡tán contenidos en el futuro del pueblo latinoamericano en general y en la prespectiva
de la revolución mexicana en particular. 3 ~
América se presenta como heredera natural de lo mejor de la cultura
europea. Ella es la que asegurará la inmortalidad de la civilizaci6n occidental a través del progreso moral hacia el bien y la justicia, progreso que
desembocará en el nacimiento de un "alma colectiva'' perteneciente a una
raza de porvenir: 89 "nuestros pueblos americanos valen como potencialidad,
como esfuerzo humano posible, como energía vital de inmensas perspectivas
hist6ricas, no como realidad actual, no como cristalización contemporánea de
prestigios comparables a los europeos" .17

JI.

JosJ V asconcelos

"Vasconcelos es hoy en día la figura de mayor relevancia intelectual en
Hispanoamérica", escribió A. Basave en 1958. 86 Estimación que no parece
exagerada si miramos la obra considerable de este personaje mul tifacético;
jurista, político varias veces exilado, candidato desdichado a la presidencia
Cf. Antología filos6fica, p. 151.
.. El /)robl,ma de Mhico y la id,ologla nacional, p. 83.
• Cf. VlLLEOAs, A.. La filosofía de lo mexicano, México, F.C.E .. 1960, pan. pp.
58-61, que esboza un paralelismo entre la doctrina de Caso y las fases de la revo11

lud6n mexicana.
" Cf. CAso, A., Discursos a la nación mexicana, pp. 38-9.
., CAso A., "Una Polémica en torno al porvenir de América Latina", en Filosof/a
,i /tiras, México, 1961, Nos. 43-44, p. 287.
" BASAVX FnNÁNDBZ DEt. VALLE, A., La filoso/la de José Vasconcelos, Madrid, Ed.
Cultura Hispánica, 1958, p. 451.

147

�de México. reformador de la enseñanza pública, narrador y filósofo -autor
de una d~trina ins6lita en la que quiere imprimir a toda costa un carácter
de universalidad-, "Vasconcelos recoge la problemática que había inquietado a Caso y, tratándose de modo diferente, la enriqueció, encuadrándola
dentro de un sistema más vasto". 89
-Lo que le da más peso y resonancia en relación con Caso, pero al mismo tiempo hace aparecer con mayor claridad inconsecuencias difícilmente
admisíb]es cuando de filowfía se trata: lo arbitrario del voluntarismo, encarnado en el particular en una mística y un mesianismo --expresiones de un
irracionalismo extremo.
Se manifiesta ya en la parte critica de las afirmaciones de Vasconcelos una
falta de seriedad metodológica ( que, dado el parentesco señalado, alumbra
también la carencia de Caso en este dominio), así como su evidente esencialismo. He aquí un ejemplo: "La falta de atención a las verdades de la experiencia científica lleva a los existencialistas a lo Sartre a errores pueriles como
suponer que la existencia humana es "lo opuesto al ser de las cosas", no es
"lo que e.s, sino lo contrario", o sea "un ser que se está haciendo". La segunda
ley de la termodinámica nos enseña que en tanto las cosas se están deshaciendo, la conciencia. del hombre lucha para no dejarse arrastrar de las
cosas. El hombre. . . es germen y factor de la creación, justamente porque
el pensar engendra un mundo nuevo que se opone a la homogeneidad de la
fuerza en desintegración y contiene esa desintegración, salva de ella lo mejor
del Universo" .• 0
Además de unas imprecisiones que nos parece inútil subrayar, Vasconcelos
mezcla sin escrúpulo varios planos de reflexión e investigación. De manera
idéntica, es decir sumaria, recha7.a la filosofía de Husserl y la de Heidegger;
no disimula su aversión por el pensamiento unamuniano y hasta sostiene que
el aporte de la obra de J. Ortega y Gasset para la evolución espiritual de
América Latina es insignificante, si no nefasta. 41 También estamos obliga•
411

VILLEOAS, A., op. cit., p. 65.
Filosofla Estltica, Buenos Aires, Espasa-Calpe, Argentina, 2a. ed., 1952, p. 14.

.., Vasconcelos habla desdeñosamente de la fenomenologia de Husserl: "Se trata,
en resumen, de formas huecas con las que no se puede hacer otra cosa que ingre&amp;arlas en el mecanismo 16gico de un logos fantasmal ... ". El sentido común le basta
también para ridiculizar a Heidegger: " ... pregunta el bobo en un estilo enredado. . . Preguntas de esta índole las formulan los niños. . . ¿ Por qu~ existe lo existente y no existe más bien la nada? Pero la nada es lo que no existe, ¿cómo
podría existir?". Acerca de Unamuno "que vivi6 intoxicado nada más de palabras",
aprendemos que "no quiere ser cat6lico, pero se refugia en un cristianismo que se
diluye en la filosofía y se eruerm;¡ con las dudas ramplonas, las angustias verbales

dos a constatar que evita cuidadosamente mencionar las tesis de Caso, sin
embargo, algunas veces muy cercanas a las suyas.
Si pudiera subsistir una duda en cuanto a la posibilidad de descubrir
en la doctrina del primero elementos que permitieran establecer una relación de correspondencia analógica con las filosofías que Europa conoce como las de la existencia, del ser y de la vida humana, parece totalmente
disipada respecto a Vasconcelos a pesar de algunas tentativas hechas en
dirección opuesta,'j Insistimos en este punto, dado que la filosofía posterior en México, conscientemente apegada a la interpretación sistemática de
la realidad histórica, social, étnica o simplemente humana de este país, ende un Kicrkegaard". Por un error más importante aún, Va11concelos, que nunca
oculta su preterui6n de pasar por el portavoz del hispanoamericanismo, oonsidtra
a la generaci6n del 98 decadente, "moralmente minada", debido a lo cual España
ha llegado a ser culturalmente estéril, colonizada por influencias extranjeras. Consecutivamente, "Ortega y Gasset, en la Reuista de Occidente, comenz6 a hacerla
de mentor de una gcneraci6n que renegaba de sus orígenes." (Obras completas, Mf.xico, Libreros Mexicanos Unidos, 1961, t. IV, pp. 502-512.)
" Por ejCI11plo, 1a de Jos~ Gaos que, categ6rico por lo que se refiere a Caso
( "se trata de una filosofía existencialista en el sentido más riguroso dado a este
término en nuestros días, si este sentido es el de un filosofar que toma por punto
de partida la existencia humana en lo más peculiar de ella (su. esencia, su ser. ontologla fundamental) para llegar a una Weltanschauung ... "},
sensiblemente
su opinión cuando aborda en el mismo tema en cuanto a la obra de Vasconcelos;
si no podemos hablar de un existencialismo "en el sentido de 1a. negación absoluta
de las esencias, a la que no llega Vasconcelos", es posible hacerlo 1'en un sentido
cercano a aquel en que algunos tomistas de nuestros días se esfuerzan por presentar
la filosofía de Santo Tomás como una filosofía de la existencia" (En torno a la
filoso{!a mexicana, 1, Mb:i.co, Porrúa y Obregón, 1952, pp. 66-7). Cf. tb. J.
Gaos, Filoso/la mexicana dt nuestro1 dias, pp. 129-142. Se podría decir en cierta
medida que Gaos, al querer historizar, establecer una continuación evolutiva e inintcm.unpida del pensamiento mexicano, toma aquí sua deseos por la realidad. Sin
aducir otras contrapruebas a las ya citadas, es fácil oponer a estas aseveraciones
una opinión del campo atañido, de un fil6sofo cristiano que nconoce la autoridad
tomista. He aquí lo que escribi6 A. Basave al respecto y que permitirá resolver la
cuesti6n: "Nos había prometido Vasconcelos un capítulo sobre el ser y sus variantes, que esperábamos que fuera de metafísica. Hemos terminado de leerlo y no!
queda una impresión de habérnosla con un baturriUo de metafísica, teología, cosmo•
logía y ciencias particulares que, salvo el valor de algunas intuiciones dispersas, a
ninguna conclwión nos ha llevado" (La filosofía de José Vasconcelos, pág. 419).
Cfr. a este propósito también el comentario y la discusi6n que igui6 con A. Caturelli, en Sapientia, Buenos Aires, 1959, Nos. 51 y 53, pp. 52-55 y 197•W7. A..
Basave rechaza con inclignaci6n el que cuenten a Vasconcelos entre los e."tistcnciafütas, basándose únicamente en su proposici6n varias veces citada, a saber que "toda
filosofia ha de ser una filosofía de la existencia". ¿Autoriza esta enJátic::i. declara-

mama

149
148

�cuentra su inspiración y toma su equipo teórico precisamente en los representantes eminentes de esta corriente de ideas. 43
El extremismo dogmático de Vasconcelos se revela no sólo en la crítica
sino también en la adhesión-filiación que reconoce. Así su "bergsonismo",
que él mismo proclamó, no tiene en común con el verdadero Bergson más
que el conocimiento de la filosofía de éste por el fogoso autor mexicano
cuyo pensamiento parte de lo menos racional de la teoría del maestro para
volar hacia las cimas inaccesibles a todo caminar discumvo."
Un ejemplo entre muchos: Mientras Bergson (en el capítulo III de Deux

sources, de la morale et de la religion) reconoce que la experiencia mística,
insuficiente por sí sola a los ojos de un filósofo, debe ser completada por
otras formas de experiencia antes de desembocar sobre una certeza definitiva, Vasconcelos tras bacer un paralelismo entre el misterio del ser y el
"contenido energético" del pensamiento, que responde a una potencia análoga "del Absoluto", afirma lo contrario: "El pensador totalitario, el verdadero filósofo, retiene lo que es vida, no vivencia abstractiz.ada, lo qne
hay de poder divino en la chispa milagrosa, origen y ca~a de tocio lo que
después será desarrollo''. 45
Para entender mejor la importancia del papel y el alcance del funcionamiento de la intuición enteramente mística en Vasconcelos, es necesario
detenerse en el núcleo de su sistema, designado como Monismo estético y
presentado en una obra de este nombre en 1918.
El autor escoge por punto de partida la filosofía de Kant, en la que
practica una especie de inversión axiológica: " ... creo que ha llegado la
ci6n a incluir a José Vasconcelos dentro de los cxistencialistas? ¡ No! Porque su
actitud, el desarrollo de su sistema y sus conclusiones nada tienen que ver con
el decadentismo de los Sartre, los Jaspers y los Heidegger. . . su existir es, sobre
todo, energía espiótua1" (lbid., p. 139).
ª A propósito de esta etapa Cfr. Z. Kourim "Un chapitre da l'bütoire de la philosophique au Mexiquc: La tentative de la philosophie de l'etrf' amfricaill", en
Cahiers du monde hispariique et luso-bresili1m, Toulouse, 1969. o. 12, pp. 145-170,
y del mi!Illo autor, Ensayo de la filosof!a de la cuUur11 americana: Leopoldo lea, en
lbero-Ámericana Pragensia, Praga, 1970, Año 1V, pp. 143-158, o ibid., en Humanitas,
Monterrey, 1970, No. 11, pp. 113-131, o ibid,, en Latinoamirica, Centro de estudios latinoamericanos, U 'AM, Méicico, 1974, No. 7, pp. 77-100, o ibid., en Humboldt, Munich, 1974, No. 54, pp. 76-82.
" cr. RoMANl!t,L, P., op. cit., pp. 116-117. y A. Guy, "José Vasconcelos et Bergson", en R11vista M11xicana d11 Filoso/la. México, 1959, No. 3, pp. 63-70, o, en Bufütin.
d11 la Sociltd Fran,aite de Philosophíe. 1959, año 53, pp. 139-143.
0 "Bcrgson en México", en Filosofía y Ldras. México, 1941, No. 2. p. 252.

era de las filosofías estéticas, de las filosofías f undada.s, ya no en la rat6n
pura ni en la raz.ón práctica, sino en el misterio del juicio estético. El principio unificador, capaz de participar de las tres fo.nnas de actividad, la intelectual, la moral y la estética, lo busco en la crítica kantiana del juicio
estético, en el pathos especial de la belleza"-46 La meta de este pathos
estético, de su dinámica, se halla en "el fin Uno y divino" que podemos
llamar también el "ser definitivo" que nos libra del ritmo mecánico del
mundo. Porque la misma belleza "aspira a la síntesis y a la totalidad ... ,
llave del cielo y camino de la divinidad", Como arquetipo del progreso
"totalista" hacia Jo absoluto, el arte se impone, ya que tiene por esencia "una
alquimia de lo rítmico y lo melodioso del yo, unido a lo profundo de la naturaleza". Lo dado o la realidad estética desafía y supera las leyes a las
que todos los demás fenómenos quedan sometidos; se trata aquí "de una
nueva manera de devenir sujeta a las leyes distintas del devenir cósmico.
Un devenir espiritual". El arte, a través de la riqueza de sus medios de
expresión, nos ofrece así la posibilidad de aproximamos al "estado definitivo de la sustancia".*7
Desde este punto de vista, en la jerarquía artística, la música es la que
se sitúa al nivel más elevado. Vasconcelos nos invita a hacer de ella nuestro modelo, a imitarla, a "disponer las idea.e; como temas orquestales, desarrollándolas por senderos sin término y por analogías profuncias. Esta es,
justamente, la reforma que necesitan el pensamiento filosófico y la literatura''. Gracias al método musical3 el espíritu adquirirá una potencia sintética desconocida por la ciencia; esta nueva facultad sustituirá la afinidad a la generalización habitual: la "síntesis estética. . . realiza lo universal sin abstraer ni amenguar, sino aumentando el valor de lo particular que
contribuye a formarla'' .• 8
El procedimiento extral6gico que permite alcanzar lo universal-concreto
en la filosooa exige naturalmente un género original que sustituirá la inexactitud del ensayo y el carácter abstracto del tratado, utilizando en vez
de un sorites y de fórmulas, una "yuxtaposici6n y fusi6n de convicciones''.
El modelo musical de este nuevo método de creaci6n, nos lo suministra la
Quinta Sinfonía de Beethoven; como ejemplos logrados en filosofía y literatura, se podría citar Matiere et mémoirt de Bergson, Also sprach Zarathustra de Nietzsche y Peer Gynt de Ibsen.
Es evidente que la concepción del mundo, resultante del empleo de mé.. Obras completas, t. IV, p. 16.
.. Jbid., p_p. 57 y 63.
' lbid., pp. 28 y 37.

�todos exclusivamente estéticos, llevará la marca indeleble de tal procedencia Se funda en efecto, en el triple acto de una existencia graduada que
delimita tres clases de actos: "1. El acto repetición, clase que abarca todo
fenómeno sensible, sujeto a la experiencia científica.. . 2. El acto desinteresado, creador del mundo moral: aquí la ener 'a se traslada de un sujeto
a otro por impulso voluntario y generoso, pero generalmente sólo se aplica
a fines finitos. 3. El acto incremento, la obra de Ja belleza que nos aumenta o identifica, por modos melodiosos con todo lo que nos es e.xtcmo y
extraño; un impulso que no se obliga a dejar de ser nosotros, pues Cunde
nuestra masa individual en el infinito y nos hace sentimos Infinito"!º
'

sun-

La tendencia dominante del pensamiento va~conceliano, tendencia
boliza.da por una elevación progresiva del espíritu hacia el valor absoluto,
nos autoriza para considerarla como una variación del idealismo clásico;
de ahí la certeza de que el encuentro de Vasconcelos con la religión no
puede pasar por hecho contingente. Ahora bien, incluso en este caso, franquea la frontera y da un paso más. Aunque afirma la superioridad del
heroísmo cristiano cuyo patitos "corresponde a la categoría suprema de la
estética", aunque nos dice que "la esencia del cristianismo consiste precisamente en una energía derrochadora y omnipotente, antinewtoníana y pitagórica tal como la presentan los evan!!elios" ,5° quiere agregarle e integrarle, junto a la religión de Cristo, Plotino y Pitágoras, la enseñanza. védica.61 La visi6n final del manimos estético sale sobre la descomposición o
mejor una transfonnaci6n aniquiladora de la materia, siendo dada ésta
"cuando predominan los ritmos pobres, la repetición y la equivalencia";
pero "si triunfan los ritmos estéticos, aquella misma sustancia se organiza.
como espíritu y cotnienza a darse cuenta de lo demás y de lo infinito¡
comienza a vivir en el Todo". Y se salvará el espíritu el día que ya no
encuentre materia, el día que "ya no {haya/ caer ni perecer, sino totalidad
multiforme e infinita". 53
• Jbid., p. 57. La analogía con la triada del tistema de Caso parece indiscutible
(para ambos pensadores, e trata aparentemente de una reminiscencia de tres rsta•
dos po itivistas} ¡ pero el esquema de Vasconcelos, a pesar de su dinámica e,cpllcita,
tiene un carácter marcadamente más subst.ancialista; el telos de la existencia se realiza
para él en una identificaci6n matica, mientras que Caso lo ve en un acto de caridad
aiempre renovado.
• lbid., p. 73.
11 "Mi fe se había ligado indisolublemente con hu &amp;agradas erueñanz.as del Karma
y la t.ransmigraci6n por escalas sucesivas, donde hemos de ir excediendo gradualmente la idiosincrasia humana, progresando indefinidamente hacia la divinidad" (lbid.,
p. 67; d. tb. Obras computas, t. [Il. Mbtico, 1959, pp. 87-361. Estudios&lt; indo1tá11ico1).
• Op. cit., t. IV, pp. 91 y 64.

152

El desarrollo del monismo estético, su aplicación y las consecuencias que
de ello resultan, puede hallarse en las obras siguientes: Tratado de Mttafísica (1929), Etica (1932), Estética (1935), Lógica Orgánica (1945), Todología ( 1952) y Filosoffa estética ( 1952) . A pesar de algunos cambios de
detalles (por ejemplo en vez de la sinfonía, el contrapwito es lo que llega
a ser modelo metódico) , las lineas de fuerza del sistema apenas sufren modificaciones, como tampoco tiene mayor seriedad la argumentación aducida
para postulados a veces fantaseadores.
El fenómeno de la belleza escapa del orden natural de las cosas¡ según
Vasconcelos, hay que reconocerle el estatuto particular, sui generis, irreductible a toda definición por leyes abstractas. Llegamos a ella merced a la actividad del órgano estético, el alma, concebida, al opuesto de las existencias
abstractas del idealismo como 'una cosa concreta". "El carácter de la
función de este órgano es sintético a diferencia de la función inteligente que
es disociadora . • . El discurso deshace, separa las ideas para después clasificarlas; el órgano estético, crea conjuntos vivos ... El artista ejercita algo
de ese don divino que consi te en llevar cada parte a su todo y cada elemento a su condición de b'ascendencia. Todo a través de su proceso de
ritmo, melodía y armonía." os
La realidad está organizada de acuerdo con estos tres a priori: mentaL
ético y estético. Al origen de la génesis de este último (Vasconcelos rechaza

la evolución dialéctica del ser) -pues lo que fonna lo original a secas- no
se halla la idea sino el hecho, el ser que será interpretado. De su "consideración primera ... , nacen tres corrientes": por la invención de la idea, "subs-tituto representativo mental del caso concreto", se constituye la filosofía; "en
seguida, del ser nace una conducta cuyas leyes se nos dan en el querer;
luego, del querer nace la armonía cuya ley nos da la estética". Ley que se
inscnbe dentro de la filosofía estética, "etapa final de la filosofía'' o de la
Sabiduría; la búsqueda de "la síntesis de los heterogéneos" sustituye en
ella los análisis y síntesis formales de la ciencia según las reglas de la "Lógica
Estética' que coordina la heterogeneidad conforme a las normas -otra vez"del ritmo, la melodia y la annonía". es decir calitativamente, el criterio de
esta coordinaci6n es el "del fin más alto, alcanzado por liberación y salvación".H

En su Lógica orgánica, Vasconcelos suministra un esquema gráfico de las
facultades humanas; las representa (sin grados inferior o superior, equiva., lbid., p. 1282.
"' !bid., pp. 542 y 588.

153

�lentes a 1a subcomciencia y a la contemplaci6n miltica) mediante tm clrculOI conc:éntric.ol: 1a Totalidad, de la que trata principalmente 1a lógica es~tica, esti rodeada por la conciencia (''noción de ser") ; los drcub siguientes delimitan el dominio de la inteligencia donde las formas están apli•
cadas a lo real (lógica formal) y de la acción dirigida por la "voluntad
esclarecida" y finalista (lógica ética). A cada una de estas divisiones corresp:,nde un a priori (formal, ético o finalista, y estético o calitativo) que ordena a su vez un cuadro de los elementos -en cierto modo super-categoñas
que van de la "atención" al "disfrute de salvación"."
Todo esto -el encadenamiento de tesis inverificables fuera d ]a construcción de la que constituyen las piezas inclisperuables en principio deduc-

tible del postulado del conocimiento como coordinación, nos lleva a la conclusi6n que el "conocimiento por c.onnaturalidad es superior al conocimiento conceptual ... La facultad de percibir lo divino; facultad de ver lo invisible, con percepción del espiritu, no se da por ejercicio o disciplina mental
16gica o matemática; se da únicamente por el amor de la criatura al Creador. . . El conocimiento analógico, por connaturalidad, tiene como condición la caridad".H
De ahí que el orden estético no es otra cosa que "el ordo amoris de an
gustin" y la estética "la mística del pensamiento contemporáneo" .'1 El ser
.. /bid., p. 573. Parece probable que este esfuerzo de Vuconcel01 para llegar a
una fonnalización de NI principios intuitiv01 pueda explicanc, fuera de la influt'ncia reconocida de Kant, igualmente por la, inconfesad , del potitivinno 16gico norteamericano al que repracha sobre todo el "olvido de la función estimativa del penar''.

cognoscible

y conocido por esta vía ae revela necesariamente antidialictico
pero no inmutable como el de Parménides; sus rasgos aenciales, la identidad interior ( de la parte y del todo) y la coherencia son ante todo lo que
le hacen universalizable. Desde este punto de vista, Vuconcelos critica a J.
Maritain por su idealismo, el cual se parece al de Hegel, que afinna la existencia de los entes subsumablcs en lugar de reconocer la individualidad de
ca.da creación ¡ "el ser no se propaga por géneros y especies, cada una de
sus expresiones es unívoca". "El ser es ... no acto puro, sino la sintesis de
todos los actos, el acto que imprime la coordinación a todo lo que existe y
p0r lo mismo cumple el requisito de ser quitn . Realiza el soy el que fa'!

o sea el Creador de todo cuanto existe." 111
E] pensamiento vasconceliano da aqui el paso que separa al misticismo
estético del misticismo ontológico donde todo el método discunivo -el razonamiento que combina datos intuiti os- debe desembocar en la tcologia:
n ésta puede el autor descargarse de su tarea de describimos en filótofo las
modalidades de ascensi6n hacia el pñncipio lvador de la divinidad; le bas-

ta con referirse al Evangelio.ª•
El "monismo estético" constituye así el marco de orientación para la parte d la obra de Vasconcelos designada como sociología y que con,-endria
mejor llamar profética: en el escrito publicado bajo te nombre. se puede
lttr: " 010tro&amp; somos otra raza nueva y mc-zclada. en presencia de otra zona
del mundo, hermosa y virginal; pero nosotros poseemos mayor preparación
cultural, mejor preparación técnica que la que poseyeron 105 arios primitiVOI;
en consecuencia estamos comprometidos ante la civilización, a dar frutal

(11,id., p. 546.

• /bid., pp. 776-7. En gnoeeologia, Vuconc:elol se pronuncia naturalmente por el
aenciatiwo que va mil allá de los dos absurdos del aemualismo y del idealismo;
el conocimiento ad, llrga a ser una especie de "caza a las esenciaa". La garantía
ontológica de este procedimiento está facilitada por la teoria de "revulsiones de la
energla"1 que explicib el cambio del 1e11tido en la trayectoria ene~tica: la linea
del movimiento vuelve a au punto de partida para subir en forma de espiral ( d.
0/1, cit., L Ill, p. 364). Elte cambio 1e delenvuelve en ciclm que ae realizan como
una "tramfonnación interior de la naturaleza"; en cada ciclo ocurre una modificación del rinno del movimiento lo que cambia al mismo tiempo el valor de la
existencia J el sentido de la dirección del movimiento (d. Ibid., p. 570), Son valederas en el ciclo de la "revolución c6smica'' lu leyes del movimiento establecidas por
New10D y Einatein, en el ciclo de la ''.rewlli6n biológica" una ley vc&gt;luntarista y
moralista, y en el ciclo estético, por fm, la ley de la aeaci6n y de la n!ligión. Para
alcanzar lo absoluto o el ser infinitamente vilido, hay que puar por la exaltación
que es la única facultad que permite una aproximación a ae "dios axiológico" (cf.

lbid., p. 1239).
• 01, cil., L IV, p. 470.

154

'" Filoso/14 ,sutica, pp. 109 y 111.
• Tru el precedente resumen, cuí ~ce superfluo voh1er otra Vt:Z 10bre la incom•
patibilidad fundamental que existe entn: la doctrina de Vuc: nrelos y la, por ejemplo,
del Sartre de la década 40. Pero ya heJDOI subrayado que este problema tiene una
importancia cierta para la historia de las ideas en Mwco. El autor mexicano pre•
coniza dar la vuelta al copo cartesiano, pero en realidad, le queda fiel. Aunque
identifica el n&amp;m a la exiltenci Jo substancializa después. Sum qui nam esti desprovisto de sentido si una pane no tiene poder constituyente. El siltema de Vuconcel01
se quine tólo uiol6gico: parte de la existencia concreta, sentimental para Uepr
al ordo 11moris; pero a causa de la cerradun exigida por la sutematiuci6n perfec•
tiva, se ,·e en la precuión de incluir en su aute.ma el acto onto-formativo: "101 impul5 Nperioro de la conciencia son 101 creadores de la nonna; ton 101 definidores de
los valoro". (O¡,. cit., t. IV, p. 1278). Vuelve a caer asi en el "error ontol6¡ico dél
racionalismo cartcliano", denunciado por Sartre (L'ltr, ,1 l, 1"ant, Paria, Gallimard,
1943, p. 23).

155

�todavía mejores'' .60 Palabras que contienen in nuce toda la visión
•
diosa, desarrollada ulteriormente
por este •'p rof eta de Amé n·ca"
, '1

ran-

Vasconcelos cree en el progreso de la humanidad -tesis
neral que
precisa: el proceso evolutivo del hombre con iste en la mez la racial; su meta
es el "mestizaj universal". La misión histórica ele cada raza, de un grupo
étnico -&lt;fe la nación, no se u trae al límit temporal; la significación · el
valor de una raza, tenem~ la posibilidad de juzgarlos según el ~ado de
compren ión que sus miembro manifiestan (son capac d manifestar)
pecto al papel parcial que I incumbe n la perspecti a de la C\'olu oo
mundial, apuntando no sólo hacia el me tizaje de razas ino tambi'n de cul-

r::5-

turas.
Desde luego, nuestro autor aprovecha la e.xcelente ocasi6n que e le o~rece
de poder comparar las a titud diametralmente opu tas de los an lo a1~nes.
y de los latinos ant.c la conquista y la colonización _del . uevo ~undo .• tJentras por un lado somo te t:igo de una c.xtennmac16n desp1ada.da de la
población indígena y del perecimiento i.rrem,diable de 1~ cultura corresp~mdiente, por el otro vemos dibujarse eJ m tizaje progres1vo y la upera~6~
de la barbarie por "la religión más sublime que conoce el homb , la cinlizaci6n más importante de la 'poca", 82 E te antagonismo de dCJ!; concepcion se r e16 ya al origen de la expansión de las nadone an losajonas y
latinas, n el combate de l ideal y I instituciones, como en la lucha
abierta ( el destino de América hubi ra podido ~ r del todo diferente in la
nC'cedad imprevisora de apole6n que pennitió el nacimiento de t E tados Unidos).
Si no volvemos ahora hacia la ci,;Jización de lo~ blancos, pasajera como
todas las d más, constataremos que "ha pu to al mundo en ituaci6n de
que todos los tipos y todas las ulturas puedan fundí ", que "ha pue to
las bases materiales y moral para la unión de todos los hombres en una
quinta raza universal, fruto de las anteriores y superación .de todo lo pasado" .83 Desde este punto de vista, es obvio que los an~I a1ones fueron lo
que cometieron cl mayor pecado al hacer perec r puebl enteros, mientras
que I español y portu
adquirieron. gr, ias a u asimilación a 1
indígen derechos nuevos y esperanzas de u11a misión sin puud nte en la
Historia. La cuna de "una raza quinta en la qu se fundirán todo l pue• Op. cit., IV, pp, 44 y 5.
a cr. ·AVAJtRO B., .. asconcilos profeta de América", en PiloJofia '1 Lltru.
1950, ·a. 38, pp. 269-290 .
.. Br1vc historia d1 Mlxico. féxico, Ed. Botas, 1938, p. 94.
• La rou c6smica. Buenos Ains, Espasa-Oalpe Argentina, 1948, p. 16.

léxico,

blos, para reemplazar a las cuatro que aisladamente han venido forjando la
Historia" no debe pu ser buscada fuera de la América Latina, tierra de
porvenir (mientras el presente pertenec a Norteamérica simple continuadora de Europa).
"La raza definitiva la raza síntesis o raza integral" edificará la civiliZáción con Amazonia por centro· "e rea del gran rio se levantará Univeoopoli
y de allí saldrán las predicaciones las escuadras y los avion de prop anda
de buenas nuevas"; creará las condiciones necesarias al advenimiento d I tercer tado social "espiritual o estético'' (si ndo los dos primeros "material o
gu rrero" e "intelectual o politico"). e-n l cual el reino de la materia quedará abolido y "la ori ntaci6n de la conducta no se buscará en la pobre raz6n,
qu explica pero no descubre; .e bu ará en el sentido creador y en la belleza que convence". Las normas no rán dadas sino por la fantasía, lo que
significa que
vivirá en una "in piración constante" en la qu la úni a ley
n vigor erá la del "misterio de la belleza divina '. E ta cultura verdaderamente universal y c6 mica levantará naturalmente el vuelo en América) que
"es la patria de la gentilidad, la v rdadera tierra de promisión cristiana". Paro
el pueblo europeo, su pasado constituye un peso, "su cultura ya hecha" Jo
apri iona; el futuro pertenece a "la raza hispánica en general" que "tiene todavía por delante esta mi i6n de d ubrir nue\-as zoo en el e5píritu ahora
que todas las tierras están xplomda ".
P raque r ulte completa la utopía, Va onc lo. no anuncia que el mestizaje que produciría "la raza final, la raza c6.mica", tendrá por consecu ncia la
desaparición de la fealdad y del ,icio; la belleza y el amor serán omnipresentes.
Y termina su profecía de la manera siguiente: " i contemplamos el proceso en
panorama, nos encontramo- con las tres etapas de la ley de los tres estados de
la sociedad, vivificada, cada una, con el aporte de las cuatro raza fundamentale que con. uman u misión, y en seguida d~parecen para crear un quinto
tipo étnico superior. Lo qu da cinco razas y tres tados, o .sea el número ocho,
que en la gnosis pitagórica repre. nta el ideal de la igualdad de todos los
hombres. emcjantes coincidencias o aciertos sorprenden cuando se les descubre,
aunque después parezcan trivial " "'

•
Tra5 te en &gt;·o de recon titución crítico de do istemas paralelos, no sorprende el juido de A Villegas para quien "la aportación más importante de
" lbid .• pp. 2i-54.

156

157

�la filosofía de Caso y Vasconcelos al desarrollo de la cultura americana" es

"la incorporación de la temática de lo mexicano y lo americano al esquema
de la filoso/la",· y basta añade: "sólo una construcci6n [ilos6fica que cumpla
con tal requisito será para nosotros auténtica filosofía" .63
Incluso si se acepta el concepto de filosofía en el contexto presente (lo o_ue
nos obliga a diluirlo hasta el punto que llega a ser utilizable para cualquier
edificio intelectual con pretensiones filosóficas. a renunciar a buscar su relevancia metodológica y a cederlo finalmente al lengua je común) , quedaría una
cuestión por contestar: el solo hecho de incorporar ( interesarse explicitamen•
te/englobar) una problemática dada y central (en una situación histórica
determinada) ¿ basta para considerar luego un sistema recibidor (de proposiciones hipotéticas) como auténtico (atribuyendo a este término el "sentido corriente y vago: legítimo, original, sincero; conforme a su apariencia,
que merece bien el nombre que se le da")? 66
Una respuesta positiva parecería sin duda aquí extremadamente arriesgada,
incluso difícil de sostener (la exigencia de verdad lógica p0dría ser desatendida impunemente). Hay pues que proseguir en la interrogación y preguntarse c6mo se agrega al conjunto incorporante el hecho incorporado, en qué
medida se halla reorientada, modificada o transformada por su presencia la
estructura resultante.
Es incontestable que Caso y Vasconcelos incorporan en sus doctrinas res-

pectivas tesis relativas a la realidad de su paí.s, que se esfuerzan por encontrar una solución, por trazar una perspectiva para salir de una situaci6n que
desvía la línea ideal de la revoluci6n mexicana en particular y de la evolución latinoamericana en general. Sin embargo, y el mismo Villegas lo advierte, las soluciones propuestas no aparecen adecuadas a las urgencias presentidas de la circunstancia (no analizada). En su óptica, se trata de filosofías de futuro. Caso y Vasconcelos no hablan de lo que podemos, de lo
que debemos, de lo que tenemos que hacer. Lo cual nos revela la situación de ambos como filósofos de revolución, es decir filósofo que saben
que están en una encrucijada histórica; no son filósofos de situaciones
permanentes, sino que saben que su circunstancia es transitoria. Se encuentran en el momento de haber negado el pasado de haber liquidado
sus cuentas con él y de no haber construido todavía el futuro. Como re\'O•
lucionarios auténticos -de las ideas- consideran que el pasado está pla11

Op. cit., p. 68.
A., Vocabulairt l1t:hnique 11 critique de la philosophii,, Parls, P.U.F.,

'" LA.LANDE,

5a. ed., 1947, p. 95.

158

gado de defectos1 que debemos conocerlo para saber cómo no debemos actuar, necesitam_os conocer sus experiencias pua no volver a repetirlas",6, Intenta~. ~escubnr ~I camino de la "libertad para la autodeterminación" que
penmtma al mexicano ( al hombre latinoamericano) desembarazarse de todas las trabas políticas, sociales y culturales y le llevaría a la realización de
su personalidad.
Está claro que como modelo de una actividad libre y espontánea del
hom_bre .se imp~ndrá si.empre más_ bien la poesía, la música, el arte que no
la ciencia (aqui ademas desacreditada por e] positivismo obsoleto). De ahí
el papel significativo y preponderante del componente estético en ambos
pensadores. La raz6n por la cual los sistemas de Caso y Vasconcelos desembocan sobre una visión metafísica-ut6pica, la imputa Villegas a la dec~pción que debieron experimentar y superar cuando advirtieron "la cunosa contradicción entre la inmédiatez del futuro 1' lo desmesurado del
.
P
. royec t o,,, G8 cuando supieron
(por su enseñanza, la .no-penetración de sus
ideas) la resistencia y el conservatismo de u realidad.
Contra esta interpretación, hay objeciones que presentar. Nuestra reconstituci6n ha sido efectuada de manera a poner de relieve el procedimiento
imp~~to empleado ª. l~. largo del desarrollo tético de dos doctrinas (su
~on~c16n de constructibilidad), netamente deductivo. Es licito, por lo tanto,
mdicar como fechas de su nacimiento de hecho los años 1916 ( La existencia
c~mo econ~mía, como desinterés y como caridad) y 1918 (El monismo estético) el pnmer decenio de la revoluci6n mexicana, el más turbulento. Sin
t~tar .~na explica~ón so~ológica ( que habría tenido aquí su importancia
s1 hub1eramos quendo bnndar una crítica general de las obras de Caso y
Vasconcelos pero que, de otro modo, terminaría reduciendo totalmente sus
"filo~fías". a ideologías), no creernos engañamos cuando afirmamos que
la onentac1ón fundamental de los dos pensadores mexicanos resultó de su
doble rechazo: el de la "filosofía-ideología" casi oficial y el de la incertidumbre circunstancial; la re-acci6n aparece luego lógica: lo místico contra
lo superficial con pretensiones científicas, lo absoluto contra lo precario en la
frontera del _cataclis~o. El acto positivo de incorporaci6n {posterior} de
la problemática meXIcana (americana) no aporta ninguna modificación ni
transformación del sentido de las estructuras mentale , hipostasiadas por Caso
Y Vasconcelos en clave del universo. Se trata de estructuras-sistemas, no
" Op. cit., p. 98.
11 lbid., p. 99.

159

�evolutivos en los que toda incorporación no es más que un ensanchamiento,
en los que no se puede bablu sino de una integración cuantitativa.ü
Sin embargo, el trabajo intelectual de estos dos pensadores ocupará en la
historia toda de ]a filosofía ( con tal de que la red interpretativa no sea preestablecida) en México un lugar importante. Porque ellos son los que hicieron los primeros pasos de descubridores; si fracasaron, su fracaso no fue
vano; incluso podríamos arriesgar una paradoja (que no lo es en la investigación científica) diciendo que fue constructivo.

I
EL CONCEPTO DE NATURALEZA EN EL RENACIMIENTO
Y EN NUESTROS D1AS
DR. Ju;.N

DAVID

G;.acfA B;.cc;.

Universidad de Venezuela

hace ya la friolera de unos veinticuatro siglos, Aristóteles se propuso la cuestión de defuur5e a sí mismo o darse a entender qué era un ser
natural como planta, frente a uno artificial, como una mesa o un banco,
no pas6 de la afirmación, a primera vista rudimentaria y somera, de que
ser natural es aquél que tiene intrínsecas, en sí mismo, las cuatro causas;
o bien que tiene en sí, de por sí, eJ principio de movimiento y repo50. E\
claro que un árbol no se hace porque un art'tfice externo, separable, visible
aparte se ponga a hacerlo, como vemos que el carpintero hace una mesa;
ni descubrimos por parte alguna un plano, proyecto, reglas de cálculo, tablas de funciones, tablas de constantes, modelos de estructuras. . . que guíen
su factura; ni nace y crece un árbol después de haber alguien preguntado
y decidido tras madura reflexión si conviene o no para ciertos fines que
haya árboles, o que llueva.
CUANDO,

• Trope2lllllos sobre una dificultad que, al nivel general, ca la del illtuicionismo:
incapaz de producir de por sí el método del que podría valerse, tiene que avenirse
más o menos con el racionalismo; pero éste busca siempre la justificación de sus principios fuera de ellos, al menos por su extensión, y arrastra así a la intuición en el proceso de su "degradación" disci.m;iva. El m!todo que de ello resulta es por lo tanto
híbrido, no inherente al sistema en cuestión. De esta tesis, Caso y Vasconcelos dan una
ilwtración ejemplar. Sintomático es, por ejemplo, su ceguera respecto al l'I!ancismo,
pues las acusaciones comUDes reemplazan toda tentativa de análisis serio, análisis que
exigirla precisamente un método válido de apromación y crítica (cfr. part. A. Caso,
La filosof!a de la cultura y el materialismo histórico, y J. Va.sconcclos, Obras compl,Jas, t, IV, Historia del pensamiento filosófico, etc.).

Un ser natural, naturalmente existente --como árbol, eJ agua corriente,
el aire que respiramos--, es porque sí, de sí, para sí, en si. De si y en si,
porque sí, para sí, y no de otro realmente distinto, y presente y agente
aparte. De ahí la dificultad de admitir un Autor de la Naturaleza, que,
por de pronto, no se ve ni puede verse por parte alguna. Espontaneidad.
Ocultamiento de causas. No veo otra frase castellana más expresiva que esa
de "porque sf". Los seres naturales son "porque sí".
o basta con este criterio, aunque sea el que de ordinario empleamos para
distinguir rosal de mesa. Un er natural es, además, un prodigio de simpli-

161
160

hnmanitas.-11

�ficación. Y nos simplifica la vida. Creemos haber puesto una pica en Flandes -decían los clásicos en aquellos tiempos en que España andaba empeñada en no salir de los Países Bajos, y en que se peleaba con piras-, cuando inmensos y complicados laboratorios nos reproducen la ure o nos fabrican sintéticamente cualquiera, o al no., productos naturales. Si toda el ~a
que nos hace falta para los mil usos cotidianos tuviera la indu tria qu fabricarla, la carga que sobre ella impondríamos sería insoportable y antiecon6mica. Por suerte la naturaleza no la da hecha1 y sencillamente buena sin
tinglados ni fábricas ni bboratorios ni complicacion industriales o capit:ilistas. Y no es que la aturalez.'l. haya montado laboratorio en que hacer
agua; no le hace falta planta alguna en que hacerla. Parece cual i hubiera
implificado los procedimientos. 'laro que so de implificaci6n parece pre•
suponer una inicia] complicación, cual imaginamos que los meandros de un
río son el r ultado de haber simplificado el agua de su camino hacia el
mar, después de iniciarse tanteos, de embalsamientos, atasco y vueltas innecesarias. La 'aturalcza no ha simplificado procedimiento artificiales y
complicados, iniciales; somos no otro los que hemos complicado lo natural, para reproducir o producir por nuestra cuenta, para nuestros fines,
lo natural

+

La naturaleza proc e, en cierto modo, como las matemáticas: 1
2
son 3: 1 + 1
1 .,on 3 tambi ~n: 1• 1
l . 2 son 3 tambi 'n. Dado el
3, no pu do saber de qué combinación de e tas u otras innumerables ha procedido· 3 e la implificación el
tado global, de todas ellas. El valor
absoluto de 3, + 3 es (') mi mo · / - 4 / · / +. 4 / dan como resultado el mismo: 4.4 es una simplificación de todas
variedad
Todos
saben que ) dificultad de la solución d ecuaciones con coeficient numérico radica predsament en que los cocficient se presentan como números
glob 1 , no descompu sto en u factores o en sus sumandos. Si en vez
de darme y di pénsese el ejemplo 'mplicí

+

+

uno.

x2

+

+ .· -

+ (-

2

=O
=

me dieran x
(2 - 1 ·
1.2)
O y a1t iemprc, no tendría por
qué atormentarm con teorías d Galo· o con métodos de aproximaci6n de
raíces. Lo malo es que me dan coeficientes, resultado ya. de haber umado,
tado multiplkado.
o dan 1 resultado, que es siempre una implifica ·ón de la inicial complicaci6n.
Pues bien: la aturaleza comienza, y es u ecre o, por obrar y ser en
forma de ecuación con coeficiente globales, resultado.
osotros nos cr mos

en la obligaci6~ ~~ descomponerlo en sumasJ en restas en factores ..•. solventar por ~ ' :la ecuación.
os complicamos la ,ricia y la mente;
cuando, senollamente, lo dado e un bloque al O en bult
"d
Tod H li
'
o resunu o, un
o. o smo.
os equi~ocaríamos, con todo, i supiéramo que la aturaleia comenzó
por .~onstrwr paso a P~. los _coeficiente, hacer un todo a partir de partes
pre~ias. Yo puedo escnb1r, sm más, ecuacion con coeficientes numéricos
e_n bulto, que pondrían en aprietos1 al menos en trabajo, a cualquier calcu1
1 ta.
Trabaje cualquiera un poquito en sol'\'entar la ecuarión

x'

+ 2

-

3

Xi

+4

X -

5

=Q

Tal . ría el tado natural de la ecuación; tal como -por decirlo
dich
un
o--- nos la daría la naturaltza.

'~y~

L~ ~atu~al za nos da Todos, ~in h r comenzado por intetizar partes;
1~ cruca mt nta d ~ er tales ~odos en lo que cree son us partes previas. Plan d_e una teona de soluet6n de ecuaciones. Claro que la solución
de esa e ua _6~~ dada con coefici nt globales, todos ya en tado d Todo,
qu~ s un v~~1 nte cu~lquiera -aunque sea tan elemental como una amiba, la uaci_o~ d primer grado en biología, por decirlo así- es un problem~ trarufm1tamente má complicado que el que Galois solventó para
ecuac10nes algebrai
Al \'iejo
le cap6 en lo FVicos una sentencia delatadora
por lo ingenua: " 'i la naturaleza fabricara m
, las haría como no50 tros
las hacemo ; y si no tros fabricáram plantas, las haríam romo 1 hace
la at~lezau. _La sencill de lo artefactos d su ti mpo le permitía afir~ar'. in demasiado escándalo aun ron puntas de · rosimilitud, tal proxurudad ~ntre naturaleza y arte, en Jo natural y lo artificial. i. la naturaleza. fabncara autos ¿,de qué marca serian? Y i nosotros consiguiéramos
fabncar. hom~rcs, ¿ nan como nosotros? La conciencia, y a,m )a ciencia,
de_ la distanc1a entre nue tro artefacto -radar, trie •isorc. radi - auto ,
a,1on ... - y lo natural, no no permite aventurar u
aCirmación tan redonda como la de Aristóteles.
¿Distancia?· o lo que
más. ¿di -ersidad? Ya ciertas ecuacion numéenteros y positivos .·igen, para u · Iuci6n, números
de otro orden: por ejemplo, complejos o imaginarios. Y lo que la ]'aturalcza no da =-como en natural estado-, en Todo, ¿no pedirá un tipo

ricas con co ficicnt

163

162

�de soluciones que en nada se parezcan a las numéricas, matemáticas, cuantitativas?. . . Pero no voy a continuar por este camino.

Lo natural es porque sí y un estado de Todo. Holismo y Acausalidad.
Porque sí.: pariente muy próximo de Probabilidad. "Porque sí", guiño que
nos hace la Naturaleza hacia teorías cuánticas y estadísticas. Dejemos las

cosas en este punto.
A lo que iba: Supon~os benévolamente, no pasa de ser una suposición benévola para nuestra técnica, que pudiéramos fabricar P:°r síotes~, por
composición de partes inicialmente dadas como separadas e independientes,
todas las cosas que la Naturaleza de por sí, porque sí, en Todo nos ofrece,
No solamente la carga que sobre las industrias y la técnica pesaría llegaría
a insoportable -fábricas de aire, fábricas de agua, fábricas de alimentos,
fábricas de hombres- ... ; recuerden la novela tremebunda de A. Hu.xley,
The brave new world; lo peor no es esto. Una técnica perfecta, capaz de
fabricar todo, absolutamente todo, tiene que partir de un material tan brut~,
tan indiferenciado, que la nebulosa de Laplace, toda la materia del w_uverso trocada en gas, no llegaría aun a tener el estado propio de mate_rial
suficientemente elemental, homogéneo, triturado, deshecho, para que snva
a una técnica perfecta, capaz de fabricar todo lo que ahora la Naturaleza
nos da de sí, porque sí, en Todos. Todo hecho ya. Para una técnica perfecta, nada puede halla~ ni dejarse en estado natural. La técnica perfecta eliminaría por definición y por eficiencia, toda la Naturaleza. Para ello,
como eleme~tal y primera condición, sería preciso disponer de lo físico en
un estado previo a materia y radiación, que comienzan por dársenas en
estado natural, naturalmente separadas, en bloque, en todos característicos.

Al principio creó Dios los Cielos y la Tierra. ¿De qué? De nada. La
técnica, por su plan propio, por sus secretas o confesadas intenciones, pretende colocarse como Dios en un estado tal de realidad, que todo baya de
hacerse: hacer luz, hacer cielos y tierra.
Pero esto, una vez más, no es lo peor. Aunque conseguirlo no consta
sin más que sea lo óptimo. Lo peor n~ acecha por otro lado. Puede ser
posible que, por la técnica, reduzcamos el universo natural a simple realidad física, anterior a esas naturales especificaciones en luz y materia. La
bomba atómica -en el fondo, fondo ontológico, y tolérese este término de
mi proíesión- no es sino una reversión de lo físico a la nada de toda
especificación; welta al caos, en que ni siquiera caben esas especies tan
cuidadosamente catalogadas en el museo de la escala periódica de los elementos.
ada tiene, pues, de sorprendente de que con unas bombas ató-

164

micas se acabe la Naturaleu. Jamás, hasta nuestros tiempos, había conseguido el hombre producir el Caos, sin caer, con todo, en la Nada. Del
Caos, ciertamente, se puede hacer todo. Pero y ésta es mi pregunta y mi
temor: una vez que hayamos reducido todo a Caos, cuando llegue el
momento en que podamos en principio, hacer de Caos todo lo que queramos, ¿será posible la reversión a Naturaleza? ¿No quedará irremediablemente
reducido y condenado el universo a Fábrica?
Caos, como material; máquinas como cau as eficientes; planes y proyectos como causas formales; designios cuales causas finales ¿ no harán imposi~le _una aturaleza, en que todo se produce sin máquinas, porque sí y de
S1, sm planes. y proyectos, s.in fines preconcebidos, s.in designios secretos, a la
buena de Dios?
Nada de lo que ahora naturalmente vemos: hombres, plantas, animales,
minerales, tendría porqué ostentar o poseer la fonna, figura, funciones que
3:11ora nos o~recen. ¿ Quién se aventuraría a cambiar su corazón, estómago,
sIStema nervioso, cerebro. . . por un aparato, por un artefacto que haga lo
mismo, en apariencia pero no por naturaleza sino por técnica? Pulmón artificial. . . -hasta cierto punto- no es lo peor. Lo peor pudiera ser que,
al cambiamos todo lo natural por sus productos técnicos, por máquinas, ya
no pudiera surgir ningún pulmón natural. Que hiciéramos imposible la
Naturaleza. ¿ Cómo nos consta que tal acontecimiento, que haría historia,
fastos, gestas. . . no sea posible, y bien de temer?
Los viejos, sabios por viejos, nos hablaban de la Madre Naturaleza. Madre, como ser natural, de que todo lo natural, en cuanto natural procede.
Y el crimen de matricidio se catalogaba entre los peores -el pésimo-. Habían ya descubierto los hombres, para su desgracia, cómo cometerlo, cómo
matar a sus madres. Sólo en nuestros tiempos, y a partir del Renacimiento, hemos descubierto el modo de cometer el matricidio de la Madre Naturaleza: la técnica.

1I
LA TtCNICA DEL RENACIMIENTO Y LA DE NUESTROS DlAS

Otro \.-iejo venerable para los filósofos: Empédocles, en un poema comservado a trozos, a citas1 nos describe un estado del mundo natural en que

165

�cada parte natural andaba por su lado: garras de le6n, cabezas sueltas,
troncos, piernas, dedos. . . Dando vueltas la esfera del universo, a manos del
Amor, fueron encajando unas partes con otras hasta dar los todos que conocemos: hombres, leones, rosales, peces. No es peligrosa una. garra suelta de
león; el peligro surge cuando se unen en un todo garras, fauces, cabeza,
tronco. Y viene al ser El Le6n.
Los artefactos que desde el comienzo de nuestra civilización ha ido r.onstruyendo el hombre, no pasaban de partes sueltas, a lo Empédocles: ruedas,
palancas, ejes, remos, cuerdas, ballestas, cuchillos. . . Se soldaban a veces
y daban naves, casas, mesas, trirremes, telares, carros de guerra ...

En el Renacimiento -aludamos a Leonardo da Vinci- se inventan nuevas partes y se sueldan más en uno: polea circular, transmisores de velocidad variable, puentes giratorios, aparatos para bucear, prensas de imprimir, gato, cojinetes de rodillo, exclusas ...
A la Fábrica moderna se llegará por sus pasos contados y medidos, aunque no conciell7.lldamente dados. Al soldarse miles y miles de artefactos en
Fábrica surge el le6n. Garra en un Todo. Y comienza la posibilidad de
que nos coma la fiera; de que nos trague la Fábrica. No ha costado mucho tiempo, ni gran número de escarmientos, el que la. humanidad se haya
dado cuenta de la peligrosidad del le6n; tal vez no hayamos aún caído en
cuenta de lo muchísimo mayor, y más disimulada, de la Fábrica. Y de la
técnica, que es la que la ha hecho posible y real. Hay que ver la cantidad
de artefactos que se han dado cita en un vulgar automóvil. Y la cantidad de
partes artificiosas, y sutiles, que componen esa máquina y fábrica de opiniones que llamamos sencillamente Propaganda.
Vamos construyendo leones. Nos van devorando no sólo vidas: pensamiento propio, juicio propio, individualidad, personalidad. Porque no sere•
mos tan inocentes que crearnos se reduce la técnica a fabricar televisores,
y no veamos que la propaganda, el Estado ... , y no menciono más, son otros
tantos productos técnicos, verdaderas fábricas de productos en serie, que
nos vuelven materia prima, en bruto y aun brutos, hombres-masa. al ser:icio de máquinas perfectas: sociedad perfecta, leyes perfectas, orden perfecto,
estado perfecto, propaganda perfecta, organizaci6n perfecta ... Temblemos
por nuestro ser de persona cuando a algo que nos atañe le convenga eso
de perfecto.
Hace meses leí una obra, al parecer insignificante, en el fondo pavorosa,
de J. Hux1ey: Tlie Ants. Las hormigas. El autor escribe continuamente bajo
la preocupaci6n de que, si nos descuidamos, se convierta la humanidad en

166

hormiguero, biológica, fisiológica y anatómicamente tan especializado
como un hormiguero. En una casa colonial, de reducidas y humanas -naturales- dimensiones, con patio, árboles, fuente ... , no hay peligro, al menos próximo de que el hombre se convierta y comience a sentirse hormiga.
Pero ¿ en un rascacielos?
En esas maravillas de la técnica arquitect6nica, dignas demostraciones de
la geometría de Euclides y de Ja Mecánica clásica, ¿ no es verdad que, entre los miles y miles que circulan y pululan por ellas, nos sentimos de repente un poco hormiga, o abejas? Nos sentimos; y si en todos los órdenes
llegáramos a tener que vivir en parecidos mundos artificiales, soldado todo
en Fábrica integral, ¿no llegaríamos a ser hormigas? Porque u.na técnica integral, la Fábrica, transformaría también nuestro cuerpo y nuestra alma, como
en grado, discreto aún, nuestras ideas funcionan maquinalmente bajo el imperio de la Propaganda, y se \'an atrofiando nuestros pies, y sobrándonos
sus dedos, a fuerza de no caminar, por andar en auto, en máquinas. Y no
sería de admirar llegara un tiempo en que en las escuelas no se nos enseñaran
las tablas de sumar y multiplicar, porque abundaran tanto las máquinas de
calcular, que ellas nos dieran hecho el trabajo. Y nos sobrara el cerebro,
a fuerza y a manos de cerebros electronicos, y otras diabluras de la cibernética. Nos pasamos de optimistas al pensar que aun entonces nos sería
posible ~!ver a inventar el cálculo, y hacer andar por cuenta propia, para
nuestros fmes, el cebrero. ¿Los cerebros electr6nicos no terminarían por volver máquinas nuestros vivientes cerebros?
La fe del carbonero resulta, en definitiva, desastrosa para sus mismos
maestros; no teniendo quién discuta, dude, piense, ¿para qué les hace ya
falta, a ellos mismos, el pensar?, y órgano que no se emplea; y más aún,
órgano natural que se suple por máquina ...
Todo lo de este mundo -sea ciencia, arte, religión, sociedad, aparatos ... - se nos va soldando en máquinas, en Fábrica. Y esta especie de
soldadura aut6gena, de lo mismo, se inicia, inocentemente, digo; porque al
revisar los aparatos de Leonardo tenemos la impresi6n, los modernos, de
que se trata aun de juguetes mecánicos. El submarino de Leonardo es un
juguete; los nuestros en serio. En serio y en serie. Y cosas hechas en serie
no funcionan sino cuando los que van a utilizar son uno-de-tantos. La
categoría de en serie, prez de la industria moderna -prez o condenación-,
terminará con que los hombres no sólo nos reproduzcamos en serie, sino
pensemos en serie, queramos. en serie, marchemos en serie. Como hormigas.
¿ Dónde surgirán los primeros hormigueros, por obra y desgracia de la Fábrica y de la Técnica? Seguramente que nuestra América -la latina, hispana, como se quiera llamarla- no será, a este paso, el primer hormiguero.

167

�por otro lado la electricidad y magnetismo; abundan las teorías especiales
para dominios ~pedales. Garras, fauces, patas, tronc.o. • • Empédocles.

III
LA CIENCIA EN EL RENACIMIENTO Y E

NUE TROS Df AS

En los tiempo de los griego , desde Tal a Euclid
los ttor mas d la
geometría surgían a la buena de Dio , casi como productos natin'ales; iban
sueltos -teorema de Tales, de Pitá oras- ... L proposiciones geométricas
no se habían soldado en ciencia geométrica. Estado a to Empédocles. Euclides monta la primera máquina geométrica. sus Elementos de Gcometria;
y desde ese momento, siglo tercero ante de Cristo, han vivido los geómetras clavos de esa máquina iníernal, a su serví io, vi ndo de darle coherencia perfecta, de demostrar us teoremas por orden, de car otro!I por
deducci6n pura. d ajustar piC7.as tenidas por independient , postulados, n
forma de axiomas o de teoremas. {áquina mental tan perfecta que quien
mete la mano en el engranaje de definiciones! a.~omas. postulados termina
por no poder liberar el cuerpo entero. la mente, de sus garra .
Todos los ge6metras, hasta el iglo XVIII prácticamente, vivieron de
clavos de la máquina geométrica inventada, inocentemente, por Euclides.
y en e$a máquina, una ,~z montada. desa.parccen por entero los nombres
de personas, como Tales, Pitágoras. Eudoxo, Teodoro, Arquitas. . .
ada
tiene que hacer la penona. en una máquina perfecta de ronceptos. Ha.st.i
el siglo XVIII no surgen libertos. Lobatschewski, Bolyai, Gauss, Riemann
descubren que la máquina eu ·lídea no lo es tanto, pues no
1a única. Hay
marcas de geometría, como las ha , diríamos nosotros, de autos y de aviones. Y la máquina ~métrica es mínimamente máquina, precisamente en
los a.xiomas. Una vez puestos. libremente, al arbitrio -dentro de amplí~imos
)únites--, las cosas corr n por necesidad, cual quien libremente se h cb6
balcón abajo. Pero libre fue de erharse o no.
La ciencia del Renacimiento se nos ofrece, mirada desde el belvedere de
la ciencia moderna, como juguete científico. Aún no se ha soldado ca!i
nada en organismo. Ecuaciones de diversos, y elemental , grado que e
descubren esporádicamente y por métodos especiales, un poro trucos caso
por caso, se resuelven. Un poco más tarde, iemprc en el mismo prr nte histórico, inventa Newton el cálculo infinitesimal, pero no deja que se
suelde la máquina con u Ilsica, con ~us Philosophiae natu,ali.s Principia mothematica, en que no empleará sino métodos geométricos euclídeos y una
buena dosis de metafísica, más inmezdabl con la fisica que aceite con agua,

y por aqut se inventa la mecánica racional por allá la teoría del calor,

Pero y si Einstein hubi ra podido darnos una teoría unitaria de campo, y todo resumido en la descomunal máquina de un principio de acción,
a lo Hamilton, ¿ no se habría constituido el león que devora la inventiva mental en física, pues, en adelante, tocio podría _ r encomendado, consecuencia
a consecuencia, aplicaci6n a aplicaci6n, a un cerebro mecánico; a lo Wiencr?

La humanidad ha inventado, a lo largo de muchos siglos, considerable
número de lenguas, bastante arbitrarias, llenas d diotismos, de peculiaii~dcs: Ahora nos salen con que se pueden construir lenguas perfectas, con
smtax:J.s pura, máquinas perfectas de hablar, tan perfectas que el esperanto
o el ingl básico son juguetes lingill. ticos, muñecas que hablan. Y pretenden
que las aprendamos y hablemos; ¿para qué?, ¿para que terminemos por no
saber, oosotr -yo, tú, él •.. - , hablar? Porqu en eso acaharíamo, caso
de hablar todos una lengua básica, y hácerlo según las le ·es d Camap.
Por d pronto dejaríamos de entender la literatura ¡ Y que o~ vengan
ron eso de máquinas de traducción automática Lenguaje de honnigas en hormiguero. To porque un objeto a artificial deja de funcionar o funciona
peor que lo natural. Entre piernas y auto, solemos preferir andar en auto.
Entre calcular con mi cabeza, y lápiz, y toe.ar ci rtos botones , palancas de
una máquina calculadora, optamos, casi siempre, o nos hacen optar por que
"calcule eUa".
Todos distinguimos aún, por suerte, entre una fábrica y un árbol. Y nos parece, con un cierto fundamento, que en nuestro mundo material, visible y tangible, quedan aún muchísimas cosas en estado natural. No cquivocariamos lamentablemente si creyéramos que la invasión de lo artificial, de la estructura
general de Máquina, y de su íntem en Fábrica, queda redu 'da y confinada a
lo material. Las ciencias modernas, la estructura de la sociedad, del d •r cho~
de la vida, del pensamiento ... todo va adquiriendo contextura de máquina y
aspecto de fábrica. Y nosotros: cara, actos, comportamiento, ser, de uno cl~
tantos.
La electricidad es, al pareen, un tipo de fuerza o realidad eficiente capilZ
de producir efectos de bien diversos tipos: movimiento mecánico, calor, luz ..•
Si tuvieran faz6n Einstein, Eddington, Weyl, Kaluza ... con sus teorías del
campo unitario, y se hallara manera de ponerlas a trabajar con efici ncia,
como a la ecuaci6n einsteiniana entre luz y materia, dispondríamos d una
fuerza capaz de hacer toda clase de efectos. Se acabarla el mundo natural ,
en que luz, materia, electricidad, gravitación, magnetismo están bien divi-

169

168

�desaparecieran todas esas difercncias.

cánicos; su ciencia, de juguete ideológico. Pero cuando en nuestros tiempos W1a fonnulita como la de Einstein

Hay ratos en que no se sabe si uno trata con geometría o con álgebra,
con 16 ·ca o con matemáticas con física o con química, con lenguaje
o con lógica formal. Geometría analítica es máquina inventada por Descartes, en que se cambian números por figuras y al revés, y que, al menor
descuido, terminarán por perderse esas diferencias bien visibles interesantes,
entre números y figuras. Y fundamentación lógica de las matemáticas -lo-

llc\.·a . de apéndice un ci lotr6n un betatrón, un bcvatr6n, v unas bombas
at6nu~a , Y la reversión de la materia natural al tado de C~os tal vez nos
apremie ya la deci i6n de jugarno el todo por el todo.
'

didos, cada uno con forma propia; podríamos creamos un universo en que

gicismo llaman a esta máquina montada perfectamente por Rus ll-V;'bitchcad- equivale a que no se sepa ni pueda distinguirse entre un teorema
matemático y un teorema lógico. Se han ido soldando física con matemáticas, matemáticas con lógica, lógica con metalógica. ¿ Dando una máquina.
infernal para la mente de la persona?

'

Máquina contra Personalidad
Fábrica contra fundo natural.

En tiempP$ remotos ·a tal vez envidiables, la geometría sab'ia a gri~
y se hablaba en griego; el cálculo infinitesimal abía a teorí de fluxioo
en ewton, a infinitesimales en Leibnitz; ahora nada be a nada. ada tiene
sabor ni ~nal ni nacional, ni color locaJ. Sólo nos quedan aquí, por hora,
con sabor local ciertas frutas tropicales. Y un poco de folclore i apuráis
mucho mi benevolencia.
Bergson hablaba en cierta ocasión del frenesí de las tendencias. Y advertía que hasta que una tendencia no ha agotado ínte rament su potencia,
sus ímpetus, o hasta que no se ha estrellado contra un obstáculo, no vuelve
atrás. El hombre no es, como se dice a veces, y a veces vien bien decirlo,
el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. O, como hermosamente interpretaba Platón, el re-mirado; el que mira lo que una vez
ya "io. El hombre es toro de buena raza; acomete derecho.
hace matar.
La técnica y la ciencia modernas son, en su fondo, una aventura humana.
Nos ju amns el todo por el todo. Tenninar de esclavos de la Máquina y
d( la F:ibrica, o dominar por máquina y por fábrica todo I uni\l rso. El
peligro, lo que nos jugamos es la personalidad. Nos la jugamos a perd r o
a ganar. No solamente a perder. ¿ Qué e lo que ganaríamos en caso de
ganar todo el mundo, por Máquina y por Fábrica, y con todo no haber perdido nue

a alma?

¿Podemos jugar a !!arlar el Mundo y a no perder nuestra alma?
Tal ve-¿ el Evangelio, en bien conocida sentencia, nos diga que no ~
posible.
A Leonardo da Vin · no le lleg6, n firme, en sus tiempo , el momento
d jugarse el todo por 1 tocio.
máquinas no pasaban de ju
tes me-

170

171

�EL PROBLEMA FUNDAMENTAL DE LA FILOSOFÍA
La ubicación precisa de la inteligencia en_ su objeto formal propio
MoNs. DR. OcTAvro N. D1&gt;:a1sx
Rector y Catedrático de Metafísica
Universidad Cat61ica Argentina.

I
INTRODUCCIÓN

EL PROBLEMA fundamental y primero de la filosofía reside en señalar con precisi6n el objeto formal de la inteligencia: ¿cuál es el objeto que inicial e inmediatamente aprehende el entendimento y cuáles son sus pasos sucesivos en
la captación de la realidad?

Correlativa e íntimamente unido a éste se constituye el problema sobre el
alcance o valor preciso de la actividad intelectiva para la aprehensi6n de su
objeto.
Brevemente, toda la filosofía depende de la solución de este problema primero y fundamental: de que se aprehenda y señale con rigor cuál sea el objeto
cabal de la inteligencia y, correlativamente, cuál sea el valor y significaci6n
precisa de tal captación intelectiva del objeto.
Podemos decir que el acierto o desacierto de las concepciones filosóficas
dependen fundamentalmente de la solución -explícita o implícita- brindada a este problema.
Y podemos afirmar tam,bjén que el valor y perennidad de la fiJosofía
tomista residen precisamente en haber ella logrado determinar con rigor y
precisi6n el objeto formal propio de la inteligencia humana y a la vez en ha-

173

�ber fundamentado el valor de la misma para su aprehensión, en un análisis
minucioso y objetivo de la vida intelectiva y de su constitución espiritual.

eso mismo, se vio privado de una aprehensión cabal del ser en todo su ámbito
y en el modo de aprehenderlo.
'

A: S~nto Tomás esta_ba reservado este hallazgo flUldamental para la orgaruzac1ón de toda la vida de la inteligencia y de la filosofía.1
II
EL

OBJETO DE LA INTELlOENCIA A TRAvÉS DE LA HlsTORIA PE LA FILOSOFÍA

l. El planteo inicial del tema en la Filosofía antigua
Desde sus albores, en el siglo VII antes de Cristo, en Grecia, la filosofía
se propuso descubrir el principio del que constan o proceden, en última instancia, todas las cosas y, consiguientemente, señalar el objeto propio de la
inteligencia y de la filosofía. El agua, el aire, lo indeterminado, fueron los
objetos señalados como principio de las cosas, por Anaxágoras, Ana.xímene
y Anaximandro. Más tarde, el cambio y el número, en Heráclito y los Pitagóricos. constituyen el principio. Parménides es el primero en señalar el ser
como principio absoluto, pero el Ser único y divino, sin posibilidad de cambio ni, consiguientemente, participación y multiplicidad del mismo. La realidad del mundo es ilusoria para él, no pertenece a la ciencia o filosofía sino
a la

opini6n.

Platón transfiere el principio y el objeta propios de la filosofía a las Ideas,
realidades absolutas, que están separadas del mundo material que nos rodea
el cual, por eso, no es una sombra de aquellos modelos verdaderos.
Tales fueron los objetos propios asignados a. la inteligencia por la filosofía

griega en sus primeros pasos.
Toca a Arist6teles indicar al ser como principio de las cosas. Este ser ha
sido analizado por él solJre todo como esencia en sus principios de acto Y
potencia, es decir, de materia y forma sustancial y accidental. La composición más profunda de potencia y acto, constitutiva del ser participado: la
de ese11cia y existencia, no ha sido alcanzada, al menos expresamente, por
la visión de Aristóteles.
Aristóteles distingue entre la realidad individual concreta, objeto de los
sentidos y el ser o esencia de las cosas materiales, abstractamente tomadas de
ellas, objeto propio de la inteligencia.
Sin embargo, el estagirita se detuvo en este objeto )' al no saber distinguir,
a menos claramente, la esencia y la existencia del ser participado o finito, y, por

2. El objeto de la inteligencia en la filosofía moderna. El Racionalismo.
Po: camin~ di~ersos, la filosofía moderna ha perdido el verdadero objeto
propio de la mteligencia y lo ha sustituido por otro que no lo es. Esta desubicación de la inteligencia frente a su objeto la ha conducido a la elaboración
de sistemas desarticulados de la realidad.
Por una parte, el irracionalismo exalta desmedidamente el valor de la inteligencia, con prescindencia o desmedro del valor de la intuición sensible.
Lógicamente es conducido a una desubicación de la inteligencia. frente a su
objeto; ya que aquélla no puede ponerse en contacto con éste si no a través
de los datos sensitivos.
Este proceso racionalista de descomposición del objeto y vida de la intelige~cia se inicia con Descartes en el siglo XVII, y se continúa con Leibnitz v
Spmoza y, después de Kant y bajo su influencia, con Hegel y los idealis~s
trascendentales del siglo XIX hasta sus epígonos del siglo XX Croce y
Gentile.
'
Descartes atribuye a las "ideas claras y distintas" un valor absoluto: representan exactamente la realidad hasta en el modo de e"--presarlas. Sin
emb~o, desarticuladas de los datos sensitivos, lógicamente no son una a/Jreh.en.n6n del ser trascendente, sino sólo una. representaci6n fiel de ellas mismas. No es el ser de la realidad trascendente el que hace su entrada y se devela
por sí mismo en el seno del acto inteligente, si no sólo una imagen, por perfecta que sea; y de cuya correspondencia con la realidad nos atestiguan la
Verdad y la Veracidad divinas, que formal o virtualmente han influido
tales ideas en el alma. Naturalmente enseguida se plantea el problema de la
co~pondencia de nuestra idea de Dios con la Realidad divina. Porque si
la idea es sólo una representación, de cuya correspondencia con Ja realidad
nos aseguran la Verdad y Veracidad divinas, ¿ quién nos asegura de la correspondencia de la idea de Dios con la Existencia del mismo? Sin caer en una
petici6n de principios, esta idea carece de !undamentación y objetividad
' Cfr.

ARlsTÓTELEs,

.Metaflsica, L. I y II.

175

174

�transubjetiva, y consiguientemente, las ideas "claras y distintas" quedan encerradas en la inmanencia.11
De este modo Descartes, pese a sus conclusiones de hecho realistas, lógicamente no puede sµperar el subjetivismo idealista, privado de todo ser trascendente.

A partir de Descartes, por una lógica interna, Spinoza viene a dar en un
inmanentismo panteísta: todo es Sustancia divina. Las criaturas sólo son
modos finitos inmanentes e identificados con la única Sustancia absoluta y
divina, en una flagrante contradicción.
Kant intenta unir nuevamente los sentidos con la inteligencia. Pero parte
de wi análisis de un conocimiento, que sólo es en la conciencia, con prescindencia del ser trascendente. Este planteo del problema crítico implica. la
aceptación, sin críticas, de un conocimiento desnaturalizado, desarticulado del
ser trascendente, el verdadero conocimiento que esencialmente implica. Por
eso, la aceptación de un conocimiento mutilado o desarticulado del objeto
que él esencialmente encierra, no es el verdadero conocimiento. Y todo el
análisis de la crítica de la Razón Pura se aplica a un pseudo conocimiento.
Y desde entonces la inmanencia trascendental a la que tal análisis conduce,
está postulada en esta aceptación de un conocimiento deformado y asumida
sin crítica.3
Para Kant la inteligencia no aprehende ningún objeto distinto de los
sentidos, simplemente transforma el fen6meno sensitivo -también inmanente y elaborado por las formas de la sensibilidad de espacio y tiempo- en
objeto. La unidad de la conciencia -de acuerdo al esquema de la imaginaci6n- se aplica de doce formas a priori diversas a los fen6meno y les
confiere universalidad y necesidad, y, con tales caracteres, los separa de la
individualidad del sujeto y los convierte así en objeto. Pero tales objetos
.son inmanentes. La "cosa en sí", o ser trascendente al sujeto, no e aprehensible por la inteligencia, encerrada en una inmanencia trascendental o
creadora de objetos dentro de la propia conciencia.•

Tal inmanencia trascendental llega a ser total en el idealismo post-kantiano de Fichte, Schelling y Hegel, en el siglo XIX, y en los neo-Hegelianos
de nuestros días. S6lo hay una realidad absoluta impersonal del Y o, del EsJf,ditaciones n. Y.
Cr{tica dt la Raz6n Pura, Introducci6n.
• I d,m, Crítica de la Ra.:6n Pura, Analltica Trascendental.

• DESCARTES,

• KA:-IT,

176

plritu o de la Idea, que desde y en su inmanencia trascendental crea fenoménicamente el mundo y el hombre. 5
La desubicaci6n del racionalismo, en cuanto al objeto de la inteligencia,
lo ha conducido hasta la inmanencia trascendental absoluta, con la pérdida
del ser trascendente del mundo y de Dios y del ser inmanente del propio
hombre, en una contradicción permanente y de\·oradora de la propia posición y destructora de todo orden humano individual y social.

3. El objeto de la inteligencia en la filosofía moderna. El empirismo.
En el extremo opuesto al racionalismo, el empirismo en sus div~rsas formas -sensismo, positivismo, o empirismo lógico-- se atiene a los datos
de la experiencia sensitiva y niega a la inteligencia todo objeto propio, distinto del de los sentidos, tsta únicamente agrupa, separa y, en general, trabaja con los datos empíricos, sin poder superarlos ni alcam.ar un objeto
propio.
De ahí que la inteligencia no aprehenda el ser trascendente e inmanente.
Está encerrada en los datos destituidos de ser y, por consiguiente, reducidos
a su aparec¿r, Esse est percipi: el ser y los datos son su ser p,rcibido, es decir, ]a sola percepción sin objeto o ser percibido. 8
El empirismo, que tiene su origen en el propio Descartes, se continúa en
F. Bacon y toma toda su fuerza en los tres rep1-esentantes ingleses: Locke,
Berkeley y Hume, quienes, en este orden, van desarrollando las virtualidados inmanentistas del sistema hasta llegar al actualismo fenoménico del último, en que toda la realidad queda reducida a los actos psíquicos, sin ser
trascendente ni inmanente, un aparecer destituido de realidad.
Esta posición se repite con los positivistas del siglo pasado y con los neoempíristas-16gico-matemáticos de nuestra época. S6lo son los hechos o datos empíricos, sin ser o realidad alguna, m trascendertte ni inmanente.

El empirismo, por el camino inverso al del racionalismo, reincide en el
inmanentismo. Sólo son ]os fen6menos como puras impresiones subjetivas,
sin ser ni trascendencia alguna. El mundo y el yo se reducen a un conjunto de actos, como puro aparecer, destituido de ser y, por ende, y en definitiva pura nada.
• ilion, Lógica.
' Cfr., Las Obras Clásicas de Locke, Berktley y Hume.

177
huma.niw.-12

�El racionalismo, al prescindir de la intuición empírica de los sentidos se
encierra en un inmanentismo y en un Absoluto Impersonal, que en su interioridad trascendental, crea fenoménicamente la realidad.
El empirismo, al negar un conocimiento intelectivo esencialmente superior e irreductible al de los sentidos pierde el objeto propio de la inte}j.
gencia que es el ser trascendente e inmanente, y queda encerrado en la inmanencia nihilista del puro aparecer de los fenómenos.

4. El objeto de la inteligencia en la filosofía contemporánea.
La fenomenologla
La fenomenología de Husserl se constituye como un movimiento de reconquista de la inteligencia, de su naturaleza espiritual e irreductibilidad
consiguiente a la de los sentidos, y de su objeto propio -las esencias- intencionalmente dado en el acto mismo intelectivo, como distinto de él.
Sin embargo, este movimiento orientado a la reconquista del objeto propio de la inteligencia, queda trunco y frustrado, a causa del método y "reducción fenomeno16gica", que mutilan la auténtica trascendencia del objeto
y sumergen la intencionalidad del acto en la inmanencia de la conciencia.
El ser o esencia aprehendida -el noema- es trascendente e irreductible
al acto intelectivo -la noesis-, pero sólo en cuanto dado en la conciencia,
con prescindencia de toda realidad transubjetiva. 7
Otro tanto acaece con la fenomenología a.xíológica de Max Scheler. El

valor, que es trascendente e irreductible al sujeto, sólo uale, pero no es. Su
trascendencia valiosa s6lo es en la inmanencia de la sensibilidad espiritual
en que se manifiesta. Pero el valor en sí, el bien que existe o puede existir
fuera de la conciencia, un ser propiamente tal, queda fuera del alcance de la
intuici6n axiol6gica.ª
En deCinitiva1 la intencionalidad de la vida espiritual intelectiva y volitiva, re-descubierta por la fenomenologia, que reconoce la trascendencia del
objeto 'Y del valor, queda clausa en la inmanencia de la conciencia: son
irreductibles al sujeto, pero sólo en cuanto dados en la inmanencia de la

5. El objeto de la inteligencia en la filosofía contemporánea.
El existencialismo
~l ~istencialismo ad~pta el método fenomenológico en el plano ele la
extStencia Y por un carruno de experiencia no intelectual o irracionalista.
. Dice Heiddegger que sólo hay un ente privilegiado, en el que el ser está
siempre presente o develado: es el Dasein o el hombre. Los demás entes
sólo se develan en este ser único que es el hombre. El ser de los entes
se devela intencional y distinto del ser o presencia del ente del hombre, pero
sólo en cuanto dado en la inmanencia existencial. El ser como realidad
trascendente
propio ser del hombre, como ser en sí, está más allá del
alc:ince d~ metodo fenomenológico. Sea o no este ser en sí, es enteramente masequible a la experiencia irracionalista de la fenomenología existencial.

ª!

Vale dec!r, que la trasrendencia del ser de los entes mundanos develados
en el Dasein, queda reducida a w1a trascendencia únicamente válida e 1
·
· d
n a
mmanencia el acto.º
~s inconve~entes in~an:ntistas, propios del método fenomenológico,
aplicados al obJeto de la mtehgencia, se agravan en el existencialismo cuando se aplican al ser en los entes, con la nota irracionalista de este mis~o método.
El ser en sí trascendente queda más allá de las posibilidades del método
fenomenológico, únicamente puede alcanzarlo en cuanto dado en la conciencia y desarticulado de la auténtica trascendencia transubjetiva, máxime
por una vía no intelectiva, es decir, por una experiencia, que de hecho
~ el hombre no puede ser sino la de los sentidos, en la que só1o es percep~ble fo~ente el fenómeno y no el ser. El existencialismo, a más de los
mconvementes del método fenomenológico, posee también los del empirism
~~~~~
o
De aquí que el ser de Heidegger es un mero fenómeno o, con sus palabras
una mera "patencia" o "presencia" en la conciencia, destituido de un auténtico _ser ontológico o tran5':1bje~vo. F1 ser del existencialismo es una pre-

sencia del entre en la concumc,a pero no una presencia real dd ente en sí.

conciencia.

En Sartre el inmanentismo irracionalista se agrava con el níhilismo. El
ser en sí de las cosas mundanas es un ser "sin interioridad, opaco y sin

' Cfr. DERlSI, Octavio ., Santo Tomás )1 la Filosofla actual, cap. XX, donde se
brinda bibliograI!a sobre el método fenomenológico de HussBP-t. y SCHELER, Edición
de la Universidad Católica de Argentina, Bs. As., 1975.
., Filosofla Moduna )1 Filoso/la Tomista, t. II , cap. VIII,
1 Cfr. DBRISI, Octavio
Guadalupe y Cursm de Cultura Cat61ica, Bs. As., 1945.

• Cfr. DxRisr, Octavio N., El último Heiddegger, 2a. ed., EUDEBA, Bs. A1., 1968;
Y Santo Tomás y la Filosofla Actual, cap. XXVI. Puede verse también del mismo
autor Tralado de Existt1ncialismo y Tomismo, cap. IJ, EME.CE, ,Bs. As., 1956.

179
178

�sentido" y en definitiva no es más que su aparecer en el "ser para sí" del
hombre; el cual a su vez "no es lo que es y es lo que no es'' es la nada
que quiere ser y nunca es "una pasión inútil".

Si el ser de las cosas sólo es un aparecer en el hombre y éste no es sino
nada, toda la realidad queda clausa en una inmanencia nihilista.'º

III
LA VERDADERA UBICACió1 r DE LA INTELIGENCIA
EN SU OBJETO FORMAL, EN SANTO T01IAS

6.-La contn.buci6n fundamental de Santo Tomás al problema:
Doctrina d-el Ob¡eto Formal.
Con gran rigor y precisión Santo Tomás ha elaborado la doctrina de los

objetos formales.
El objeto material es la realidad sobre la cual recae una actividad.
El objeto formal, en cambio, es la realidad que "primeramente y como tal''
aprehende una actividad.

Así en los sentidos, el objeto material es la realidad corpórea; y el objeto formal es el aspecto que "primeramente y como tal" aprehende cada uno
de ellos. De este modo, la vista percibe la realidad corpórea -objeto material-, pero en cuanto coloreada -objeto formal-, mientras el oído la
aprende en cuanto sonora -Qbjeto formal.
El objeto formal no es, pues, algo realmente distinto del objeto material,
es el aspecto bajo el cual es aprehendido. Una misma realidad puede _ser
aprehendida por diversas facultades bajo diversos objetos formales. Y viceversa múltiples realidades pueden agruparse en un mismo objeto formal,
bajo el cual son aprehendidas por un único acto de una activi~d. ~¡
muchos entes mundanos son aprehendidos por un solo acto de la \'lSta, múltiples sonidos con un solo acto de óir, bajo el aspecto formal propio de cada
uno de estos sentidos.11
" Cfr. Dncs1, Qctavio ., Santo Tomás )' la Filosofía .Actual, cap. XXVIII.
u Cfr. DERISI, Octavio N., "Actualidad de la Doctrina Tomista de los Objetos
Formales", en la rcvist.a Sapienlia, pp. 163-168, julio-septiembre, Bs. As., 1975.

180

1. La dificultad del objeto formal propio de la inteligencia humana.
La determinación del objeto de la inteligencia requiere un gran riaor en
el análisis del mismo por la complejidad de los elementos que en
intervienen.

é¡°

Por eso conviene notar las siguientes observaciones, para aprehender bien
el ámbito de los problemas que esta cuestión encierra.
En primer lugar, conviene señalar que los objetos que inmediatamente
aprehende el hombre son entes materiales, aprehendidos por los sentidos. El
entendimiento se manifiesta como dependiendo constantemente de los datos
sensibles, en Ja aprehensión del objeto formal propio, y por ende también
de los órganos de los sentidos.
En segundo lugar, el objeto aprehendido P9r la inteligencia es el ser o
e inmaterial de las cosas materiales, e irreductible, por ende, al objeto formal de los sentidos.

esencia, abstracta

En tercer lugar, la inteligencia
en el seno de su acto, sino de un
que necesita elaborar una imagen
realidad objetiva o transubjetiva, de

no aprehende materialmente los objetos
modo intencional o inmaterial de modo
de los mismos, con que capt;rlos en sn
un modo inmaterial.

La dificultad es respetar y acatar la realidad de estos tres aspectos del conocimiento y ubicarlos en su precisa intervención y en su unidad real, sin suprimirlos, ni e."&lt;agerarlos, ni deformarlos.
La historia de la filosofía muestra c6mo numerosos sistemas se han atenido
a uno u otro de estos aspectos descuidando los otros, y sobre todo no han
sabido precisar el alcance C."&lt;acto de cada uno de ellos.
Hemos señalado en la segunda parte de este trabajo c6mo el empirismo,
el sensismo y el positivismo y aun el conceptualismo kantiano se han detenid~ en el primer aspecto y han identificado el objeto formal de la inteligenCla con el de los sentidos: han señalado bien que la inteligencia depende
constantemente de los datos de los sentidos, pero no han sabido darse cuenta
de que, a través de los datos, la inteligencia aprehende su objeto formal propio, que no es máterial ni sensible: el ser o esencia inmaterial de las cosas
materiales. El empirismo afirma que la función de la inteligencia es sólo separar o agrupar de diversos modos, y el conceptualismo kantiano es sólo elevar los fenómenos a objetos con la aplicación de la unidad de la conciencia
en diversas formas a priori.

181

�En esta posición reinciden los vitalistas -empirismo de tipo espiritualista,
pero in-acionalista- como Bergson y Ortega y Gasset. Para ellos la inteligencia no posee una función cognoscitiva o aprehensiva de la realidad sino de
utilización de la misma.
Mucho más todavía se encuadra en esta po ición empiristn el positivismo
l6gico matemático. La inteligencia es un mero lenguaje a priori para organizar los fenómenos verificables, único objeto asequible al hombre, dado en su
inmanencia, sin trascendencia alguna.
También el existencialismo recae en este empirismo con u acento antüntelectualista irracionalista, que confunde el \'erdadero objeto de la inteligencia, el ser con su aparecer o potencia del ente en la conciencia.
Todos estos sistemas desconocen y niegau el objeto formal propio de la
inteligencia: el ser o esencia inmaterial, inmediatamente dada como objeto
en la intencionalidad del acto inteligente, objetó esencialmente irreductible
a los fenómenos sensitivos.

Al declarar inaprehensible todo, excepto los fenómenos, éstos destituidos del
ser, quedan reducidos a representaciones subjetiuas y. en definitiva, a nadn.
En el otro extremo, el racionalismo observa bien que la inteligencia. tiene
un objeto propio, inmaterial, esencialmente superior e irreductible a los sentidos. Pero separa este objeto de la experiencia sensitiva. La inteligencia capta y está en posesión de este objeto con independencia, al menos causal. de
los sentidos. Por sí misma contempla estas esencias, en una pre-existencia del
alma -Platón- o recibe formal o al menos virtualmente de Dios estas ideas
en su alma -Descartes- o, lo que es má grave, toda la realidad está identificada con una Idea absoluta, en la que de,·ienen los entes mundanos y el
propio hombre, como puros fenómenos, con que esa Idea dialécticamente se
desarrolla hasta cobrar conciencia de sí en la conciencia humana -Hegel-.
El error del racionalismo consiste en no haber observado y respetado la
realidad de conocimiento intelectivo tal cual ella realmente es. Porque la
verdad es que los conceptos aparecen constantemente dependientes de los datos de la intuición sensible y, por eso también, de sus órganos materiales.
De aquí que el origen de las ideas haya sido señalado en el racionalismo por
caminos que no son el verdadero.
Al desprenderse de la realidad material existente, intuitivamente aprehendida por los sentidos, el Racionalismo, bajo sus diversas formas, pierde el
contacto con el único ser real inmediatamente dado al hombre. De aquí que
el racionalismo, privado del verdadero ser real trascendente, dado inmediata-

m~te_ al ~ornbre,. lógicamente conduce al inmanentismo de tipo panteísta y,
~~~-hma mstanoa, trascendental y C'reador, en su propio seno, de toda reaT~ién la fenomenologia reincide en este inmanentismo al desarti ¡
~l obJ~to ~e la in~eli.gencia de auténtico ser real trascendente y encerr:::
mtenc1onalidad obJetJ.va en la inmanenc1· a de la conc1enc1a.
· ·
. Por u~ ~ o o por otro, por de.f ecto -todos los empirismos, conceptua~sm~s, vitalismos y existencialismos- o por exceso -todos los racionismos
~deahsmos y trascendentalisrnos-, al romper la unidad cognoscitiva h
'
mtegra da ~r 1a mtwo
. . .6n sensible y la inteligencia conceptual y judicativa
umana,
co~ s_us objetos fonn.ales subord~nados y articulados, han acabado por ma~
~er'.alizar la aprehensi6n cognosc&amp;tiva, reduciéndola a una representaci6n sub1ett.va deJenómenos, desprovista de ser trascendente. Vale decir que la desde los dos conocimientos que integran el conoc.uruento
· ·
h umano
·arttculac1on
li
·
unp ca mexorablemente
por
un
camino
por
otro
la
p'
d'd
d
z
O
,
.,
,
er i a e ser tras-'
d
cen· ente Y, con
él,
tamb1en
del
ser
inmanente
y
del
Ser
de D;,.,
·
d
·
..,_, y, cons1gu1entemente, e todo orden moral. jurídico y político y, en general de todo
orden humano, que se funda en el ser y en sus exigencias ontológicas O debe
s~r. En una palabra _la _desarticulación de los dos conocimientos humanos lleva
Sl~pre al desco_n~ento del carácter inmaterial y auténticamente intencional del conoclffilento inteligible.1z

8. La co~trib.ució~ decisiva de Santo Tomás sobre el objeto formal propio
de la inteligencia: la ubicación exacta de la inteligencia en el mismo
S~to Tomás b~ o~servad_o con cuidado y ha analizado con objetividad la
realidad del conoclIDlento, sm deformación alguna. No lo ha mutilado unilateralmente, como los diversos empirismos y racionalismos, no lo ha deformado
e~ su s~ prop~o _Y único, porque ha sabido descubrir el constitutivo esencial, la. mmatenalidad que lo distingue y separa de toda aprehens1'6 n v representación ~aterial de cualquier naturaleza.u Porque todos los sis~as que
~esnaturahzan esta reali.dad ~gular del conocimiento, aun los super-espiritualistas,. co~o son los r~C10nalistas, paradójicamente acaban por materializar el
con~mnento al confinarlo en una representación de la realidad, sin la presencia
de esa realidad
· ten c1on
· al, que
,
. . en
. el seno de su acto, de un modo m
\eremos es la cienaa mwna del conocimiento. (n. 12).
"' Oír.,
u Cfr.,

DERISI, ÜCTAVJO
SANTO

N., Santa Tamás y la Filosofía actual, c;ip, IX

ToMÁS, Dt Ver., 2, 2.

·

183

182

�El Aquinate ha comenzado por precisar el objeto formal de la intuición
sensitiva: la realidad concreta existente, bajo uno de 5US aspecto5 fenoménicos. L05 sentidos aprehenden el ser concreto existente de la realidad material,
pero no formalmente como ser, sino como datos sensibles o fenoménicos: esto
coloreado, esto sonoro etc., sin separar el ser -"esto"- de lo coloreado y
sonoro. Como una unidad objetiva dada y desde la formalidad fenoménica
existente concreta --esto coloreado, etc.-, el ser es captado s61o materialmente, es decir no en su formalidad propia de ser, no en cuanto ser.1'
La inteHgencia tiene también su objeto formal propio, esencialmente diverso del de los sentidos y que es el ser o esencia de las cosas materiales, es
decir, lo inmaterial esencial de las cosas materiales. La inteligencia aprehende
formalmente este ser o esencia desde el primer momento, es decir, de un
modo inmediato, y, lo aprehende como tal como ser o esencia, al menos bajo
algunas de sus notas, las más abstractas y universales. Luego, gracias a nuevas aprehensiones conceptuales e integraciones judicativas, irá penetrando y
esclareciendo más y más la realidad de estas esencias. Pero lo importante es
subrayar que en este primer contacto con los datos de la intuición sensitiva
la inteligencia aprehende un objeto formal esencialmente distinto e irreductible al objeto formal de los sentidos, un objeto formal e.'tclusivamente suyo y
propio: el ser o esencia, lo inmat.erial, lo puramente inteligible -no sensiblede la realidad material sensible.10
Pero a la vez, subraya Santo Tomás, este contacto de la inteligencia con la
esencia o ser inmaterial de las cosas materiales, no se alcanza intuitivamente,
no se logra por un contacto directo con esta realidad inmaterial, sino que se
realiza a partir e.'Cclusivamente de los datos de la intuición ensitiva; la única
intuición humana que pone al hombre en contacto directo inmediato con
la realidad existente, material concreta. De estos datos concretos e individuales
-"esto coloreado", "esto sonoro" etc.- la inteligencia devela y aprehende el
concepto del ser, que estaba dado materialmente en ellos, pero oeulto en su
formalidad de ser. Sin tales datos materiales, la inteligencia humana no podría
ponerse en contacto y aprehender su propio objeto formal, el er inmaterial
formalmente tal. Nihil est in intellútu quod primo non fuerit in sensu: nada

hay en el ~ntendimiento que no haya pasado primeramente por los sentimientos.18 ·
Cfr. SANTO To11Ás, In De An., 11, lec. 13, n. 383, 386, Y 3951 Y !igl.
" Cfr. SANTO ToMÁ.s, In De An., III, lec. 8, n. 705, 709 y 711 y sigs., y S. Theol.,
1, 12' 12 y I t 84' 7, Cfr • Duus1, Octavio ., La Doctrina de la Inteligencia de
.itríst6tells a Santo Tomds, cap. IV, Cunos de Cultura Católica, Bs. As., 1945.
M

" Ibid.

184

9. El modo de aprehensi6n de su objeto formal propio por parte de la inteligencia, en Santo Tomás.
Santo Tomás analiza con rigor cómo la inteligencia accede a este objeto

formal propjo, que es la quidditas reí materialis abstracta a phantasmatc.

El entendimiento no posee determinación objetiva alguna ni de sí ni de ninguna otra realidad. Es tanquam tabula rasa, in qua nihil scriptum est, el
entendimiento es como una tabla rasa en la cual no hay nada escrito. Toda
determinación proviene inicialmente de los sentidos, como lo pone en cidencia la experiencia: la vida de la inteligencia en todo su ámbito está en una
continua dependencia de los datos de la vida de los sentidos, de tal modo
que cualquier deterioro o pérdida de los sentidos o de sus órganos, deteriora
y hasta puede hacer perder determinadas ideas y funciones intelectivas.
El entendimiento recibe, pues, todas sus determinaciones objetivas primeras
de los sentidos. No hay otro acceso al ser, objeto propio de la inteligencia, sino
el de los sentidos. tstos son la única puerta por donde entra el ser, el objeto
fonnal, a la inteligencia; y por eso, el objeto formal propio de la inteligencia

humana, es el ser o esencia inmaterial de las cosas.*
Pero espiritual como es, el entendimiento no puede recibir la determinación
objetiva directamente de los sentidos -concretamente de la imaginación--,
pues ésta es material y lo material no puede causar nada en un ser enteramente inmaterial. Se hace necesario des-materializar ese objeto que va a llegar a especificar el concepto. Dar a esas notas objetivas de la realidad material sensitiva, existencia espiritual, trasvasar a un acto espiritual las notas
objetivas del ser material. Tal es la necesaria intervención del e11tendimient&lt;&gt;
agente que ilumina la imagen sensible del objeto, es decir. que confiere acto
espiritual a sus notas esenciales objetivas, las cuales así, espiritualizadas -species impres.sa-, determinan o fecundan objetivamente -ml!dium quo- al
acto del entendimiento para que pueda formular el concepto -species expressa-, en el cual -medium in quo- es alcanzada in.materialmente, siquiera en alguna de sus notas, la esencia misma trascendente en su existencia en
sí, actual o posible.
Los pasos de este proceso de inmaterialización de la imagen ~el objeto, el
• fSta dependencia es tan e\idente y fuerte que si no se atiende con cuidado
al otro aspecto opuesto, a la inmaterialidad y consiguiente irreductihilid~d del objeto formal del entendimiento de los sentidos, el peligro es el inverso: el de caer en
el error de los empiristas y materialistas: de que todo el conocimiento intelectivo no
difiere del de loJ sentidos y está causado por los órganos materiales de éstos.

185

�camino para llegar a elaborar una determinación objetiva espiritual en el entendimiento, han sido señalados con toda precisión y fundamentados como
indispensables para la explicación de la objetividad del concepto, que es un
hecho inmediato.

Gracias a este objeto inmaterializado o "iluminado" desde la imagen sensitiva, en la species impressa, por el entendimiento agente, la inteligencia
humana recibe la determinación objetiva en el preciso instante en su actividad
propia, es fecundado por ella de tal modo que, al decir o formular su concepto o verbo mental, dice también el objeto, lo aprehende y expresa intencionalmente.
Y como quiera que la speci.es impressa o determinaci6n objetiva, elaborada
desde la imagen sensible por el entendimiento agente para conferir existencia
espiritual, prescinde de la materia concreta de lo datos de los sentidos, el objeto aprehendido intencionalmente, mediante dichas determinaciones objetivas por la inteligencia, es el ser o esencia trascendente de las cosas materiales, pero abstractamente alcanzada y formulada. Y al prescindir de las notas
individuantes, el concepto prescinde también de la existencia, que siempre
es de lo individual y no puede darse fuera de él.
De aquí el porqué de que el objeto formal propio de la inteligencia sea:
el ser o esencia de las cosas materiales, inmediatamente alcanzado en su realidad trascendente como realmente distinta del acto inteligente que lo aprehende pero no intuitivamente, sino s6lo abstractamente alcanzado. Se trata
de una aprehensión de las notas objetivas de la esencia trascendente, pero
no del modo individual concreto y existente con que está realiz..ada en sí misma. El concepto aprehende, como su objeto formal propio, al ser o esencia
de las cosas materiales, en su realidad trascendente, pero s6lo de un modo abstracto. La objetividad del concepto se refiere a las notas aprehendidas, pero
no al modo como se las aprehende, que no responde a la realidad individual
concreta con que existe. Por eso el modo abstracto y universal del concepto no
responde a la realidad, no es real, s61o existe en la mente. Lo real es el objeto
aprehendido: el ser o esencia de la realidad material, siquiera en alguna de
sus notas, comenzando por las más genéricas. La objetividad trascendente
está en el ser aprehendido y no en el modo de su aprehensión.11

Por eso, indispensable para todo conocimiento, el concepto no basta para
aprehender la realidad existente. Con sólo conceptos no aprehenderíamos esta
realidad. Para ello es menester integrar el concepto e iluminar inteligiblemente
11 Cfr. SANTO TollÁs, In De ,tn., 111, lec. 10, n. 328 y sigs.; y DIUllst, Octavin
N., La Doctrina de la Intelig,ncia de Arist6tele"s a Santo Tom4.s, caps. V, VI y VII.

186

con s.u objetividad esencial la realidad existente en el juicio. En efecto, la
esenc1a abstracta es devuelta a la realidad individual existente --0.e la que
fue tomada por abstracci6n en la sp,.cie impressa- mediante la función inteCTradora del juicio. Recién en el juicio, la inteligencia integra la esencia
d~l concepto -p~edicado- en la realidad material intuitivamente aprehendida por los sentidos, de la que aquella fue tomada -sujeto-. e ilumina v
asume así la esencia existente en la realidad material en la intencionalidad
de su acto. En frase de Santo Tomás, el entendimiento comienza dividiendo
-abstra_yendo
esencia de la realidad concreta en el concepto- y luego
componiendo, remtegra e identifica en el juicio aquella esencia abstracta en
la realidad individual, de la que fue inicialmente tomada.

b:

Más tarde, partiendo de estos seres materiales existentes, por el raciocinio,
la inteligencia avanza hasta descubrir las causas intrínsecas y extrínsecas de
los mismos, y llega así a conocer la existencia de los seres espirituales, como
la del alma humana y la de la misma Causa primera y Acto puro e in finito
de Existir, que es la Persona de Dios. 11
No se trata aquí de desarrollar toda la filosofía de Santo Tomás, sino de
~o.~r solamen:c .q~e todos estos pasos de la inteligencia en el concepto, el
7u1c10 y el raciocmto, están fundados y articulados siempre en el str 01 verdad
'1:~sccndente, qu~ ª?rehen~en y e.,q&gt;~esan. Desde el punto inicial de aprehens1on de la esenna mmatenal, abstra1da de las cosas materiales y de la existencia de la misma, la inteligencia actúa siempre bajo la evidR11cia del ser o
verdad trascendente, que la ilumina, determina y dirige.
10. El ser en sí trans-subjetiuo, alcanzado en el objeto formal de la foteli[!encia, según Santo Tomás.
El análisis del conocimiento en Santo Tomás se ajusta en todo y rigurosamente a su realidad objetiva: señala con precisión: 1) cuál sea el objeto
formal aprehendido por la inteligencia: la quidditas o esencia de las cosas
materiales, aunque sea en algunas de sus notas más genéricas, 2) y cuál sea el
modo de aprehenderlo: no por intuición o en su realidad concreta existente, sin
medio o intermediario alguno -tal como sucede en la intuición de los &amp;entidos e.xtemos-, sino s6lo por abstraccron, de modo que la objetividad trascendente aprehendida del concepto s6lo es de las notas esenciales'.v no del modo
concreto con que existen ni tampoco de su existencia misma; pero a la vez,
3) afirma y pone en evidencia que el objeto formal aprehendido inicialmente
,. Cfr.

SANTO

TowÁs, De Pot., IX, 7 ad. 15.

187

�en el concepto y, consiguientemente luego en el juicio y raciocinio., no es el
aclo o imagen viearia con que el objeto se hace presente en el ocio intelectivo,
sino el ser o esencia mirma trascendente, expresado y presente en aquella imagen. En otras palabras, el conocer no u ,ep,e entar -aunque se quiera muy
fielmente, como en las ''ideas claras y di tinta:" de Descartes-, sino nfmh~ndn 'Y te.n,r presente en el acto de tnt nder la realidad m · ma objetiva, o en
otras palabras, que 1 entendimiento no piensa en una imagen subjetiva del
objeto, sino en el objeto o realidad misma trasc ndente, p
nte -de un modo
inmaterial y ab tracto bajo al na de sus notas con tituti,·as- n el acto d 1
concepto, pero como intencional o realmen di tinta del mi mo.

de pensamiento es
ncialmentc aprehensión y afirmación de un ob-j•ctum
o er trascendt.nte -inmaterialmente pre1ente en su acto como realmenté
d" tinto e inedu tibie a éste- y que la actividad intelectiva en todos sus
pa!OS tá iluminada
determinada por el r o verdad tra.scendent v sus
e · . n ·a ont~l6gi~ . ~ que sin ser trascendente no tiene sentido y se diluye
la vida de la .mtehgenoa n cualquiera de su manifestac-ion , •a que toda
ella es esencialmente intencional con tituida por a tos qu en su inmanencia
implican obj tividad o " rdad trascendente, que ilumina y estructura el acto
mismo de entender. · in ser o uerdad trasc ndtnte o realmente distinta dtl
acto intelectivo, éste purde todo sentido y se diluye en el absurdo.u

El concepto es un acto intencional~ en ll esta aprehendido y pme11te
como di tinto del propio a to el ser o esencia trasctndente, que luego rn

CO, CLUSIO

el juicio es aprehendida en u realidad e.xistente.

La cuesti6n del puente: de cómo abemos que nuestro conocimiento
confonn a un er tra endente -tal como ha sido planteado por Descartes y toda la filosofía moderna y contemporánea- es un pseudo-problema

11. La contribución fundamental y dccisfoa de Santo T,,más para la filosofía: la :ubicación exacta de la intelig,ncia en la verdad trascendente.

que, una vez aceptado su plan o, no cabe más olución qu la inmanente,
puesto que si se admite qu el onocimi nto no enci rra en u acto el er
trascendente, nunca
podrá alcanzar al mismo: con sem jante conocimiento, que es precisam nte lo que sucede con el análisis d Kant y de Descart . En la "lntroducci6n" a la "Crítica de la Raz6n Pura", en el planteo
mismo del problema, Kant parte de un conocimiento vado de ser trasc ndente, al que nunca podrá alcanzar, por ende, desde el análi i de un tal
conocimiento, que sólo e una imagen de las cosas. De un onocimiento mutilado y deformado por 1 sup ión del ser rrascend nte en el no de u
acto, nunca se puede llegar al r auténticament tra
dent .

anto Tom' no
un realista in cnuo, sino un filósofo obj tivo y crítico
cuya doctrina de la intelig ncia y de u valor trans-subjetivo resulta de un
~iguro análi is, aju tado n todos . us pasos a esta realidad (inica1 sin semeJante en todo el orden material, precbament porque
espiritual.

La verdadera int 1 cci6n no admite el puudo-Jirobltma del "puente",
puesto que n .s u acto cognoscente está present el ser trascendente como
distinto del a to, y no
posible .siquiera un acto d inteletti6n in un objectum o r distinto del propio acto intelectivo. Esto e lo qu qui re decir
que la int le ción -inicialmente el concepto y lu o d jui ·o y el raciocinio- es intencional: qu en u seno coexisten el sujrto y el objrto a la
vtt, eomo realmente distintos. Y por eso tanto en el onc- pto e.orno eo el
juicio y el raciocinio, la inteli ocia aprehende y pien la encia tra:; ndente, como ésta
en su constitución, luego su i tencia concreta y, finalmente, las causas o
que la determinan desde dentro y d de afuera
en su esencia de existencia.
anto Tomás ha visto con claridad y ha pu to en evidencia que el acto

188

La inteligencia aprehende el ser tra end nte, s6lo a través de los datos
d la intuición sen ible y. por
comienza por de-velar el ser inmaterial
de las cosas materiales. El objeto formal propio no . pues se 'n a dijimos, el ser inmaterial en sí mi mo el r de las cosas inmaterialmente ·i.!tentes, ·no el aprehendido en la cosa materiales y por abstrae i6n de las
notas_ concretas de · to . El ent ndimit&gt;nto humano incide "primo et per se"
-ob1eto formal- en el r o
ncia inmat rial d las e-osas materiales, re~r . ntada ~ 1~ ~~ta ía y ab traída de tal· notas concreta c.xistentes, que
1mp1dcn su mtehgib1lidad en acto.
Pero esta obj titidad ml1lima del c:xmcepto: sólo de las no
· les
oncreto individual de existir y de u misma existencia,
tá afumada por :into Tomás en toda su au énti trascendencia o tran •
subjetividad, la cual, re tituida por el juicio a la
lidad exist nte, y a us

y no ~e su modo

.• CruoN_ ~-, L, rlalimst Mlthodiqut, Tequi,
mistt #I Cri11qu1 de la Conairsance, Vrin, París,
d,I Sab,r, cap. 111, sobre el Rtalismo Crítico,
A. · ESMA, L. de, 2a. c-d., lub de l..ectorr-1, B

Paris ( in fecha); y Rlalúmt Tho1939; y ÚRJTAI. ·, J., Los Grados
uaducci6n castellana d ~ossARD
. s., 1968.

189

�causas por el raciocinio, permite a la inteligencia penetrar más y más en
las esencias de las cosas y del propio hombre y alcan1.ar las causas constituti\•as y extrínsecas de esos seres en su esencia y e.xistencia, y llegar al
mismo Ser subsistente de Dios para, luego desde El y del ser del hombre,
descubrir las exigencias ontológicas o deber-ser y las normas morales para
el perfeccionamiento o acrecef!tamiento ontológico del propio ser humano,
en su realidad individual y social, y de sus actividades sobre el mundo Y
sobre sí mismo, en búsqueda de su perfección mediante la cultura o hu-

manismo.

12. La fundamentaci611 de la intencionalidad o trascendencia real del objeto
de la Íflteligencia en Santo Tomás: la inmaterialidad perfecta o espiritualidad.
El conocimiento en general, aun el sens~tivo pero sobre todo el intelectivo,
constituye una realidad singular y única, esencialmente superior y distinta
de todos los entes materiales: un acto, en cuya inmanencia está presente un
ser realmente distinto del suyo, es decir, un ser trascendente.
Cuando un ser material recibe a otro, forma con el compuesto, substancial O accidental, según los casos. Así el alma y el cuerpo constituy&lt;:° un ·
compuesto substancial que es el hombre; el color y una m~a consllluyen
un compuesto accidental, una mesa coloreada. Un. ser matena~ n_unca puede recibir a otro sino pasivamente -como potencia- y cons1gwentemente
sin poseer al otro como acto o ser distinto del propio.
Esto sucede sólo en el conocimiento, lo cual indica de por sí que el ser
del conocimiento no es material, sino inmaterial. En efecto, el hecho de
poseer en el propio acto inmanente otro ser en acto o en ~to otro o
distinto del propio, sin mezclarse con é~ s6lo puede provemr de . un ser
que ha superado la pasividad de la materia. Y en _el grado de tal uun.a~erialidad, el conocimiento será más perfecto, es decir más clara Y explícita
la aprehensión del objeto, como distinto del sujeto en el seno -~el acto de
éste más forma) y expresa la intencionalidad del acto cognosc1tJ.vo y más
explícita y clara la aprehensión de la dualidad real del ser del sujeto Y_ del
ser del objeto -términos opuestos de dicha intencionalidad- en la umda&lt;l
del acto.
Por eso la dualidad intencional de sujeto y objeto, en la intuición de
los scntid~s no llega a formularse en una conciencia e&gt;,..-plícita o refleja de
la dualidad' real del ser del sujeto frente al ser del objeto. Se trata de una

190

dualidad vivida cognoscitivamente, sin explicitación expresa de los términos de sujeto y objeto. Ello obedece a que la intuición de los sentidos implica evidentemente inmaterialidad, sin la cual no habría conocimiento o
presencia del set o acto del objeto en el acto del sujeto, como distinto
de él; pero no una inmaterialidad perfecta, pues este principio superior e
irreductible a la materia no puede obrar sin colaboración de los órganos
materiales.

Si el conocimiento intelectivo logra en la unidad intencional de su acto
esta conciencia explicita y clara de la dualidad del ser del sujeto y del objeto, es precisamente porque su inmaterialidad ha alcanzado una total independencia de la materia, es decir, el grado de espiritualidad.
Tal espiritualidad o irreductibilidad total de la materia, se prueba precisamente por la perfección del acto cognoscente, por la superación y ausencia total de la pasividad de la materia. En este acto, el ser del objeto está
presente expresamente y como acto o ser trascendente, realmente distinto
del ser del sujeto. Más aún, esta inmaterialidad perfecta o espiritualidad
constituye el acto mismo inteligente, ya que no puede darse sin la presencia,
en la inmanencia de su acto, de un objeto realmente distinto de éste, así
se trate del conocimiento de sí mismo, es decir del acto de conciencia de
que el sujeto se contempla a sí mismo como objeto.
Si atendemos a que la materia ~• principio potencial o pasivo de los
cuerpos- es el principio de limitación de un ser, la inmaterialidad con la
liberación de ese principio pasivo y limitante; se constituye como un enriquecimiento del acto del ser, Se comprende entonces por qué él sólo puede
constituirse por la inmaterialidad -perfecta o espiritualidad, en el caso del
conocimiento intelectivo--, porque gracias a ese enriquecimiento del acto
ele su ser o existir, puede dar existencia en su seno a otro ser distinto del
propio, en cuanto o distinto o trascendente a él.
Por eso también, cuando el acto no sólo está exento de toda materia
-acto esencial o forma sin materia, como el alma espiritual del hombre-sino también de toda potencia -el Esse o Acto puro de E:cistir, sin esencia
limitante, propia de todo ser participado-, ta] como sucede solamente en
Dios, entonces este Acto puro del Esse está en el Acto puro de pensar. Como
este Acto Puro de Existir implica toda Perfección en Acto, Entender y Verdad infinitas en acto, el Acto de Entender divino es el Acto infinito y
comprensivo de la Verdad infinita -Intelección de la propia Intelección,
como afirma Aristóteles-- y en ella, de toda verdad.
El Ser y el Entender en Dios están realmente identificados. La dualidad

191

�TCa1 de sujeto y objeto en la unidad intencional del acto inteligente humano es identidad real en Dios. S6lo en Dios, er y Entend r
identifican
realmente en el Acto puro infinito de Ser. El Sujeto no está en posesión
de un objeto realmente distinto de tl, ino de un
r o Verdad con la que
se identifica. La identidad de Sujeto y Objeto, de
r · Entender infinitos
en Dios, es real: es uru r o Verdad infinita transparente y consciente de
sí en el Acto de Entender, identificado realmente con Ella.
Esta identidad real de er Entend r en Dios es la que funda en última
instancia según anta Tomás, la id ntidad intencional de ujeto y objeto del

EL HO.. ffiRE . EGú • LA FILOSOFI S
DE ORIENTE Y OCCIDE ITE *

&lt;onocimiento humano.
De esa Unidad Real infinita de er y Entend r proceden por participación
o v rdad d la cosas y el entendimi nto humano: aquello
como participación del Ser o Verdad, éste como participa '6n del Entender. El
fficuentro inten 'onal de entender y ser, de sujeto y objeto en d seno único
del acto inteli en humano,
participación
se funda en la identidad
r al de todo ent nder v de todo ser en el Acto puro de Ser y Entender ili-

causal, los ent

vinos.

Y porque en Dio todo Ser o Verdad es u Entender, por eso también
el
de las cosas es verdadero o int ligíble, y el er espiritual es inteligente; y esta verdad o inteligibilidad de las cosas está e ncialmente ordenada
-a la inteligencia humana, y correlath•amentc ésta tá esencialmente ordenada al ser o , rdad de las cosas, y desd éstas --que son por participación
de la Verdad di\-ina- a la Verdad misma de Dio .
La identidad intencional del conocimiento intelectivo humano. constituido
por la inmaterialidad perfecta o pititualidad. el encuentro de ser y entender, realmente distintos, en la unidad de u acto de entender, ~e funda, en
última instancia, en la identidad real del Acto puro de Dio de er y Entender que eminentemente se identifica con todo ser o verdad y todo enten•
&lt;ler. 10

'" Cfr. DsR1s1, Oct:wio ., La Doccrina d, la I,o,lig,ncia d, Arist611les o Santo Tomds, cap. III, donde eJtán cimd01 los textoe mis importantes de Santo Tnmás, y eran cñto el de Dt V eritat,, 2, 2; Lo P,rso110, su Esencia, ru Vida 'Y su
Mundo, cap. II, Uni\-emdad , "acional de La Plata, 1950.

192

lsMAEL QU!LE:,

S, j.

Universidad del Salvador
Escuela de Estudios Orirntales
Bueno Aire-, Ar~entina

CuA ·oo a mediados del iglo pasado, . urgió en Europa el interés de los
sabi s por las culturas orientale : éstas apareci ron como un horizonte cultural distinto, a veces extraño y antitétko. para la mentalidad europea. La
necesidad de una comprensión se imponía para hacer una evaluación ,
corrección, i era necesario, de los clási o puntos de vista de Occidente.
Ma:•: . füller fue el primero en entablar el estudio comparado de las religiones.
o era fácil adoptar el punto de vista equilibrado para comprend r
el mundo oriental. Los sabios europeos oscilaron entre la exaltación, casi
exclusi\ a, de los valores de Oriente
las críticas unilateral s al mundo
oriental como nihilista o primitivo. frente a la evolución del pensamiento
racional r de la i ocia de Occidente.
El correr del tiempo y el inmenso trabajo realizado por lo sabios de O cid nte y Oriente sobre los te.·tos originales de la antigua culturas de
ia han permitido contemplar on más serenidad el pan~rama. Los estudios comparado en el campo de la religión, la filología, el arte y la filosofía s~ han sucedido. Cada vez más trata.me de llc({ar a una comprensión
má realista de lo \'alores de Oriente y Occidente. El Pro ·to Mayor de
la U,IB CO, que durante un decenio {1958-1968) promovió te ac-erra• El tema central del presente estudio fue desarrollado en forma de conferencia
pronuncia.da el dia 22 de octubre de 1975 en el ula Magna de la
nh-cnid d
"acional de Seúl (Corea). En esta redacción manten m01 1 línea ~neral d 1 pen~
samient(), pero con nutvo1 deaarroll y p~isionet.

193
humaniw.-lS

�miento comparativo y comprensivo, ha servido en los últimos años para in•
tensificar las investigaciones de los especialistas en este sentido.
Pero la tarea no es fácil. Por una parte, es un hecho que las culturas
orientales clásicas, desde el arte hasta la religión y las concepciones socjales,
presentan estructuras distintas de las occidentales; una cosmovisjón distinta
y una concepción diferente del hombre y de su sentido en el mundo. Frente
a este hecho un estudio comparado corre el riesgo o bien de acentuar las
dilerencias de modo que se anule la posibilidad de un cliálogo intelectual
entre el hombre de Oriente y el hombre de Occidente, o el de disminuir
los rasgos diferencia1es reduciendo a simples accidentes las diferencias y negando valor a lo específico de cada cultura, ililuyéndola así en una forzada
uniformidad.
Naturalmente, se ha impuesto en general el criterio realista de reconocer
las diferencias, pero tratando de ver la base humana que une al hom~re de
Oriente y de Occidente más allá de las diferencias, e iluminando meJor ese
fondo común con el aporte de las diversas culturas.
Sin duda que, entre todos los ternas posibles de estudio comparado, el del
hombre en sí. mismo es central, tanto por el interés que en sí tiene como por
las resonancias que extiende a todos los aspectos de la cultura. Sobre él
es necesario volver una y otra vez. Más todaví.a cuando dialogamos los fil6sofos orientales y occidentales.
Reiteramos que aquí nos referimos a la "filosofía" sobre el hombre, es
decir, a la concepción que del hombre tienen los filósofos en Orien~e Y Occidente. No tanto a los hombres en sí mismos, sino c6mo ellos son mterpretados por los filósofos. En otras palabras, comparamos la imagen teórica que
del hombre, de su posición en el universo_ y de _su destino se fo~ 1~ pensadores orientales y occidentales. Es posible que los hombres en s1 mismos,
en su realidad existencial, sean más o sean menos parecidos de lo que ~a
filosofía expresa. Aquí nos referimos a las ''teorlas" de los pensadores, filosofas o religiosos, que transmiten una determinada concepción a la ~ a y
que sin duda influye en la vida práctica, en la actividad real en la actitud
frente al mundo y a la sociedad, a la cultura y a la religión.
En segundo lugar la gran dificultad que tiene en este punto todo estu?!o
comparado debe ser tenida muy presente. No se trata de la comparae1?n
de dos bloques que en sí son homogéneos, sino que cada uno de ellos, leJos
de presentar una fácil unidad doctrinaria, esté dividido en diferentes doctrinas y múltiples matices, antitéticos entre sí. El Oriente no nos ofrece "~a"
teoría, sino que dentro de Asia hay grandes diferencias doctrinales; India y

Japón presentan~ evidentemente, un rostro cultural distinto. El Occidente,
a su vez, no está menos fragmentado en su interior que el Oriente. Toda
~Jase de teorías sobre el hombre se han sucedido y se han enfrentado suceSiva Y &lt;:°ºt~por~eamente. Espiritualismo-materialismo, monismo-piuralismo? realismo-1deal1Smo, dogmatismo-escepticismo. No es posible reducir el
~~iente a un común denominador y el Occidente a otro denominador tambien común. ¿Cómo es posible la comparación? La dificultad es real.
Sin embargo, _es ci:rto, ~or otra parte, que si miramos en conjunto el pano~a de las filosoftas onentales encontramos ciertos rasgos predominantes;
lo mismo sucede ~on _las occidentales. Estos rasgos se han señalado y se
han destacado y discutido con frecuencia Ellos marcan "las dif
· ,,
.
•
erenCJas en
la idea del hombre en Oriente y Occidente.

e!

Pero,
estudio comparado no debe quedar s61o en lo que distingue, sino
debe ~ mtegrado con lo que une. Más aún, las diferencias sólo pueden ser
~preCJadas _plenamente sobre un fondo común, que permite reconocer meJOr su sentido, su valor y su proporción. Los aspectos que forman la base
de unidad entre los filósofos de Oriente y Occidente no han sido notados con
tanta frecuencia. No es fácil precisarlos, pues a veces quedan perdidos tras
las líneas diferenciales más llamativas, por su contraste y antítesis.
Vamos ~ ensayar un bosquejo comparativo integral en tomo al tema central de la idea del hombre en las filosofías de Oriente y Occidente.

l.

LAS PIP'ERENCJAS

La idea del hombre está íntimamente relacionada en todas las filosofías
con la idea del mundo y del Absoluto, con el valor y naturaleza de este
mundo fenoménico en su pluralidad, movimento y cambio de seres. Por
supuesto, Ja idea del hombre aparece también í.ntimamente vinculada con la
del Absoluto como Realidad última, única, incondicionada con la del Absoluto, como Realidad Íntima, única, incondicionada, inmóvil, subsistente
en sí y por sí. En realidad, Jas diferencias que suelen señalarse entre las
concepciones filosóficas de Oriente y Occidente engloban por igual al homb~, al mundo y al Absoluto. Señalemos algunas, que, a nuestro juicio, son
mas acentuadas.
1) U nidad-PLuralidad. El Oriente acentúa la unidad de los seres entre
sí, Y, por ello, la del hombre con el cosmos y el Absoluto; el Occidente, la
pluralidad, la distinción entre un ser y otro, con valor propio y real para

194

195

�cada uno. En la gran aporía metafísica de la unidad o pluralidad de los seres, es evidente que los filá$of os orientales se inclinan por una unidad real y
una pluralidad s6lo aparente y precaria. La concepción monista es característica o al menos dominante en casi todas las filosofías de la India desde los
Upanishads hasta el Yoga1 desde el Vedanta Advaita hasta el Budismo. No
menos se mantiene la visión unitaria en el Taoísmo, que tanta influencia ha
tenido en el Confuc.ianismo y en el Budismo del extremo Oriente.
La expresión de la "unidad cósmica" parece apa¡,,aar la de la pluralidad de
los seres; y el ideal de la ''realización" oriental ha sido llegar a descubrir y
alcanzar la vivencia de esa "unidad" esencial de mi ser y del universo.

En Occidente el \'alor de la persona individual y del indi,iduo como tal
tuvo ya una base en Aristóteles, pero sin duda que la concepción del Dios
personal en el judaísmo y en el cristianismo ha sido uno de los factores más
decisivos para la valoración de la "persona", tanto en Dios como en el hombre. No creemos necesario volver sobre este punto. i hay algún rasgo dominante en la filosofía y en la cultura occidental es el personalismo. Esta característica se ha ido acentuando con el correr de la historia v puede decirse
que en el siglo XX el tema de la persona es uno de los más desarrollados por
los filósofos. Sería interminable una bibliografía sobre la persona en la filosofía occidental de nuestro siglo.

3) Absoluto-Relativo. Otra acentuada diferencia entre las filosofías de

En Occidente, el monismo absoluto ha tenido también sus representantes
desde Parménides a Spinoza, y de algunos maestros místicos, pero las reacciones han sido siempre muy fuertes a través de toda la historia del pensamiento occidental La refutación del monismo de Parménides por Aristóteles
marca un espíritu de valorización de la "real pluralidad" de los seres, no s61o
para los sentidos, sino también para la razón. Los filósofos judíos y cristianos,
tanto aristotélicos como platónicos o agustinianos, así como los grandes representantes de la Filosofía occidental independizada de la Iglesia (Descartes,
Leibnitz, Kant ... ) el mismo positivismo del iglo XIX, etc., trabajan sobre
la idea de la pluralidad real de los seres. Es evidente que en Oriente no se
halla un número tan considerable de escuelas ''plura.listas", y que este hecho
ha dado a la Filosofía y a la cultura, ciencia y técnica occidental un acento
en el valor real y sustantivo de cada ser.

Oriente y Occidente es que aquéllas de tal manera afirman la realidad del
Absoluto, que lo relativo queda reducido -como lo plural y lo personal- a
un fenómeno ilusorio. Lo Absoluto es la última realidad y la únjca Realidad.
Lo relativo, lo contingente, lo mudable, como lo personal e individual es
ilusión, es ma¡•a.

2) Imperlonalidad-Personalidad. Otra diferencia, por lo demás, consecuente y coincidente con la anterior, es la insistencia del Oriente en dar la supre-

En Occidente, en cambio, aunque se hallan también filósofos que nihilizan
]a realidad relativa, la gran corriente del pensamiento tiende a atribuir una
auténtica realidad a los seres relativos, aunque sean limitados, contingentes
y dependientes del Absoluto. En este tema coinciden no sólo los filósofos de
inspiración cristiana, sino también el materialismo y positivismo, mucho más
desarrollado en Occidente que en Oriente, y los filó.ofos de metafísica realista, desde Aristóteles a los del siglo XX.

macía a lo impersonal sobre lo personal, y del Occidente por su parte en afirmar el valor supremo de la persona.
Recordemos la más aguda tx'Presión del impersonalismo en la escuela
advaita. Según ella la total indeterminación del absoluto es su verdadera realidad (Nirguna), y ella excluye la personalidad, que implica alguna determinación (Saguna). Recordemos también la persistente negación de todo sujeto en la doctrina budista, tanto Hinayana como Mahayana; para ambos la
doctrina del "no yo" es fundamental y el ideal de la realización del "no yo"
(Nirvana, Satori) es el ideal y el destino del hombre. Confieso que desde
un principio me llamó fuertemente la atención, no sólo por la lectura de las
grandes obras de la filosofía lúndú y budista, sino por las conve~ciones con
los profesores universitarios y los monjes budistas e hindúes, el rechazo decidido de todo sujeto, de toda persona individua], de todo yo-real, como "ilusorio", como la ignorancia esencial, "avidya".

Si no han faltado esfuerzos por precisar que lo relativo tiene también su
propio tipo de realidad, lo cierto es que ha predominado desde el budismo
antiguo a~ co~temporáneo, pasando por el clásico "vacío" de Nagarjuna,
has~ el hm~wsmo de los Supanidhats de Shánkara o de los contemporáneos
advaitas, la idea del mundo relativo como carente de realidad es una afirmación común, que forma parte esencial de su mentalidad y su concepción
del universo.

4) Espiritualismo-materialismo. Tomamos estos términos en sentido amplio.
No como la ab oluta radicación del ser, no como Ja absoluta reducción del
ser a espíritu o materia, sino como una tendencia a desvalorizar o exaltar el
mundo material.
Con mucha frecuencia se ha reprochado a la filosofía india el haber okidado los valores del mundo sensible y material, en aras de un espiritualiwo
elevado, pero desconectado de una parte de la realidad que el hombre debe
también asumir, pues forma un todo con ella.

197
196

�Al revés, en Occidente ha predominado la e."&lt;altación de la vida sensible,
de ]os valores materiales, d~ la técnica, para utilizar al máximo el mundo
material. No sólo los filóJ10fos directamente materialistas y positivistas, sino
los vitalistas de todas las épocas, los llamados "humanistas", etc. Es cierto
que algunos !il6sofos místicos cristianos han exagerado la necesidad de una
ascética y de un rechazo frente a las tentaciones del mundo material, pero
los grandes pensadores cristianos han mantenido una posición más equilibrada
de los valores y del sentido del mundo material creado por Dios, para que sea
como el escenario y compañero de la parte espiritual del homhre.
5) DestÍ71o como retorno-Destino como desarrollo. Esta diferencia está relacionada con el destino del hombre y el sentido de su existencia. 'on dos
maneras distintas de concebir el "ideal humano" y su "realización".
Para la mayoría de los filósofos orientales el ideal del hombre es el retomo
a la identidad con el Ab oluto. Pero, de hecho, no es un retorno, sino una
actuación por explicitación de lo que ya es plenamente. Porque este retorno
se concibe, no como la adquisición de un nuevo ser, no de nuevas propiedades, o como el desarrollo de una capacidad ínsita del espíritu humano, sino
como una toma de conciencia de lo que ya de hecho es: en otras palabras, la
verdadera realidad )' esencia del hombre es el Absoluto mismo que se manifiesta con una modalidad determinada. El descubrimiento de esta Realidad
Absoluta, que ya es el hombre, es simplemente la comprobación y conciencia
de su identidad con el absoluto. Es un retomo al mismo, pero sólo toma de
conciencia de que ya se es. lluminaci6n y realización son lo mismo. No se
trata pues de "adquirir nuevas perfecciones'' sino de ''e.'&lt;perimentar" "realizar" lo que ya se es, es decir, el Absoluto mismo, el Ser puro, perfecto, il.imitado, de infinita felicidad y sabiduría en sí mismo.
El hombre occidental ha concebido más bien la "realización", como un
proceso de adquisición, de nuevas cualidades, que van perfeccionando al ser
humano. En Oriente se trata simplemente de "quitar", de "suprimir", de
"negar" las envolturas opacas que impiden su realización en el ser del hombre plenamente. En Occidente se trata de "adquirir" nuevas perfecciones, de
"desarrollar" las potencialidades, de "enriquecer" más al sujeto, en una palabra de adquirir lo que todavía no se tiene.
En Oriente al revés del Occidente, el objetivo es simplificar la realidad
actual del hombre, de anular o dejar las estructuras ilusorias o negativas, para
que aparezca la felicidad y perfección que ya se tiene. Tal vez esta diferencia explica la preferencia que se ha dado en Occidente a la adquisición de
los bienes materiales, como parte de la felicidad y desarrollo del hombre, y,

198

en cambio, el menor interés que en Oriente se ha sentido por el mundo sensible y los valores de la materia. Porque no sólo la adquisición de nuevos
conocimientos, y cualidades espirituales, sino también la de nuevas satisfacciones y de] bienestar corporal forman parte de la felicidad y perfección del
hombre.
6) Intuición pura-Pensamiento racional. Sin duda, como consecuencia de
su misma concepción metafísica, hay una preferencia por el método intuitivo
puro en Oriente y por el racional en Occidente. El camino para llegar a la
iluminación o realización consiste para el Oriente en detener la corriente de
Jos pensamientos, la actividad conceptual y discursiva, las imágenes cambiantes de la conciencia y alcanzar una intuición pura, un estado de conciencia
inm6vil y a la vez plenamente despierta. tsta es la condidón esencial para
que el verdadero ser del hombre, que en el fondo es el absoluto mismo, se
reconozca a sí mismo y se "realice" en su esencia de ser, conciencia y felici•
dad puras infinitas. La cambiante actividad mental de las imágenes, los conceptos y Jos discursos, no hacen sino ocultar la verdadera naturaleza, esencia
y realidad del hombre, y de mantenerlo en la ignorancia. Por lo mismo las
técnicas para la "autorrealizaci6n", tienen siempre este objetivo: llegar a la
intuición pura, la conciencia pura, sin pensamientos y aun sin objeto determinado. La conciencia esencial en este punto es clara entre el hindui~mo,
el taoísmo, el yoga y el budismo. "Deja de pensar" es una de las consignas
del budismo Zen. ''La supresión de las modificaciones de la mente" es el
ideal del yoga. Rechazar a todos los pensamientos que vienen de afuera es
una de las técnicas recomendadas para la realización advaita.
Para Occidente, en cambio, la adquisición de nuevos conocimientos por
medio de la actividad mental y racional es un método normal para el progreso del saber humano, no sólo en lo que se refiere al manejo del mundo material, sino también al conocimiento del hombre mismo. No s61o el gran desarrollo de la lógica, sino la misma reflexión metafísica es considerada como
eJ medio más adecuado para la comprensi6n de la realidad, para el conocimiento del ser y como la propedéutica para. un conocimiento universal y
de síntesis que integre en una visión unitaria del hombre, al mundo y al Absoluto, la materia y el espíritu. Aun cuando lo grandes intuitivos y místicos
de Occidente, verbigracia, Plotino, San Agustín, Eckart, San Buenaventura,
Pascal, tienen la visión unitaria del todo en la experiencia directa del ser
supremo sin embargo, e1 conocimiento racional sigue siendo un ejercicio y
un camino que eleva por grados el abna hasta Dios. Recuérdese el Tratado
de la dialéctica de Plotino y el ltinerarium de San Agustín.
Sin duda, estas diferencias son reales, considerables, considerándolas como

199

�características "dominantes" aunque no "exclusivas". No hace falta que repitamos que tenemos plena conciencia de que todos los métodos y actitudes
humanas se hallan representados en los filósofos de Oriente y Occidente: lo
que simplemente observamos es que hay rasgos que están más pronunciados y
generalizados en una que en otra, y ello le da un rostro peculiar, un estilo
y una manera propia de concebir el hombre y su destino.

II. LA

BASE DE UNA SÍNTESIS

Sin embargo, a pesar de las diferencias que agudizan a veces la antítesis
entre el rostro de Oriente y el de Occidente, es posible hallar una corriente
subterránea común, de la. cual se nutre el pensamiento de ambas partes de la
humanidad. Por otro lado, ello no es de extrañar, pues la experiencia humana
fundamental es 1a misma, y por tanto, no puede maravillar que se exprese
en una u otra forma, a pesar de las diferencias de los diversos enfoques que
uno pueda dar a esa experiencia. Veamos, pues, cuáles son algunas de las
coincidencias fundamentales que, más allá o por debajo de las diferencias,
están uniendo a los pensadores de Oriente y Occidente.

1) El problema del hombre. La primera coincidencia entre las filosofías de
Oriente y de Occidente es la preocupación central por el problema del hombre. Sin duda ninguna que el universo, su origen, su estructura y su historia
han preocupado a los fil6sofos y te6logos de todos los tiempos. La cosmogonía
era un tema común a los fil6sofos griegos y a los vates hindúes. No hay filosofia o religi6n que no se haya ocupado del origen y sentido del univen;o_ Sin
embargo, en el fondo de las primeras investigaciones sobre el univerm se
hallaba ya la pregunta por el ser y el destino del hombre. Ésta fue acentuándose a través del desarrollo de las filosofías y cada \'ez la vemos más clara
en la historia de la filosofía griega y lo mismo sucede en las preocupaciones
filosóficas religiosas y ascéticas del Oriente. Así, el problema de Ja feliridad
será problema central de la filosofía griega, y el de la liberación, que en el
fondo es coincidente, es el de la filosofía de la India. Y ello implica que la
preocupación del pensador, del filósofo y del teólogo del religioso y del místico se halla centrada en el hombre mismo. Las famosas tres preguntas acerca
del 'hombre, es decir, qué es, adónde va, cuál es el camino que tiene que recorrer, están presentes tanto en las filosoüas de Oriente como de Occidente.
En el fondo la filosofía es siempre humanista. Y el problema del hombre tiene
una prioridad fundamental como valor supremo y como centro de preocupación. El universo sin duda ninguna atrae siempre al sabio, al fi16sofo al cosm61ogo, al teólogo y al místico. El problema de Dios no es menos seductor,

200

y el vértigo de lo divino atrae siempre a la humanidad. Sin embargo, tanto
los problemas cosmológicos como los problemas teológicos cobran su pleno
sentido desde · el punto de vista del problema del hombre mismo, es decir, del
interés y de la necesidad que el hombre tiene de comprenderse a sí mismo,
de comprender su posición en el universo, su estructura y su destino. En este
punto las filosofías de Oriente y de Occidente son perfectamente coincidentes,
son en el fondo un auténtico humanismo. No en el sentido de un antropocentrismo que coloque al hombre como valor supremo, porque siempre se presupone que el valor supremo es lo Absoluto, Dios, sino en el sentido de que el
problema más inmediato y urgente que el hombre tiene que resolver es el
del hombre mismo.

~z

2) Qué es
hombre. La esencia del hombre. Otra preocupación constante
común a los filósofos de Oriente y Occidente es, naturalmente, la esencia de]
hombre. ¿ Qué es el hombre? ¿ Cuál es su verdadera realidad? Porque tanto
en Oriente como en Occidente los filósofos suelen distinguir dos aspectos o
niveles de la realidad del hombre. Uno es el exterior, el superficial, el que
está sujeto al cambio, una especie de corriente movediza siempre cambiante,
y otro el plano donde se halla una realidad más profunda, más permanente,
donde estaría la verdadera esencia del hombre. Hindúes y budistas distinguen
siempre el yo ilusorio, exterior cambiante fenoménico, del yo real que es la
esencia, la realidad íntima y verdadera del hombre. Lo mismo distinguen los
filósofos griegos. Platón en el diálogo 11 AJcibiades" pone en boca de Sócrates
le pregunta por el verdadero yo. Porque el verdadero "sí mismo" no es la
parte e.-cterior de los brazos, de las piernas y todo el cuerpo, sino una realidad
interior que para Sócrates y Platón es el alma. tste es el verdadero "si mismo". Y el "autós" de Platón y el "atrnan" del hinduismo muestran la misma
preocupación en Oriente y Occidente por conocer la "esencia del hombre",
que está más allá de lo que en la exterioridad aparece. Es curiosa la preocupaci6n por la realidad profunda del hombre y es curiosa también la distinción entre un yo real y un yo aparente, un yo originario fundamental y otro
yo superficial.

3) La realidad última. Otro problema de coincidencia y de preocupaci6n
común es el de la "Realidad última". Tanto en Oriente como en Occidente
se supone que más allá de este mundo fenoménico y cambiante, más al.lá de
la pluralidad y mutabilidad de los seres, hay una Realidad que, en último
término, es el fundamento, la base, el oriegn y el principio de toda esta realidad. Y esa Realidad es considerada como algo absoluto incondicionado. eterno, permanente e inmutable. Se la ha designado de muy diversas maneras
en Oriente y también en Occidente, pero todas ellas están apuntando a una

201

�misma Realidad, percibida comúnmente por los pensadores, los filósofos y los
teólogos de ambos mundos. El brahaman-atman del hinduismo, el Buda trascendente del budismo mahayama, el tao, son diversas denominaciones que
en el fondo están apuntando a una misma Realidad. Están queriendo dar la
última explicación, el último fundamento, la base Absoluto no-condicionada
de todo el mundo real, de todo el mundo aparente y del hombre mismo. En
Occidente los griegos comenzaron el filosofar con la pregunta por la ''physis",
es decir, por la naturaleza íntima y última de las cosas. Ellos mismos se preguntaron por el principio, que en el fondo coincide con la "physis" o naturaleza
última de los seres; suponían que en todos los seres el principio era el mismo
y que tenía un carácter absoluto, por cuanto era la última realidad en la cual
se resolvían todas las demás diversas realidades y manifestaciones que constituyen el mundo de nuestra experiencia. La idea dd Ser y la idea del Uno,
que Platón, Aristóteles y Plotino elaboraron, cada uno a su manera, muestran la misma preocupación de llegar al fundamento de toda la realidad

como algo que en sí es ya lo Absoluto.
Sin duda ninguna que hay, tanto en Oriente como en Occidente, interpretaciones que reducen la realidad al mundo puramente fenoménico, como serían las pequeñas escuelas materialistas de la India y las teorías fenomenistas
de Occidente, desde Heráclito hasta el materialismo moderno. Pero, además de
que de suyo constituyen un sector relativamente pequeño del trabajo filosbfico, con mucha frecuencia las posiciones fenomenistas o materialistas son un
aspecto enmascarado de alguna concepción del Absoluto, que, con frecuencia,
reducen a la esencia última de la materia. Pero es evidente que "domina" en
el pensamiento oriental y occidental la preocupación por hallar una Realidad
última y Absoluta, como fundamento del mundo fen6menico y transitorio.
4) La experiencia humana. Otro elemento común, en el cual necesariamente ha de moverse el Oriente y el Occidente, es el camino único y íundamental
de la "experiencia humana", como el método y el instrumento y el campo
a la vez de interpretación de la realidad del hombre y del universo. Se trata
de un aspecto metodológico pero también metafísico. Es evidente que el
medio para contestar la pregunta sobre el hombre, el universo y la realidad
última es, ante todo, Ja experiencia que el hombre tiene de sí mismo y desde
sí mismo. :Éste es el único medio y el único recurso al cual en último término
todos tienen que recurrir. Por tanto, el análisis de la experiencia humana, integralmente tomada, no sólo respecto del mundo externo, sino también de
las vivencias interiores del hombre, es la base fundamental y, por cierto común a Oriente y Occidente, para resolver los grandes problemas de la filosofía, especialmente los problemas del hombre. Aun los filósofos más especu-

202

lativos y más racionalistas han de partir necesariamente de los datos que la
experiencia externa e interna nos suministra, y han de volver a pasar por el
tamiz de la experiencia sus conclusiones. Toda visi6n filosófica debe reconocer la realidad y los hechos que la experiencia nos muestra, y sobre ella poder ir construyendo las concepciones ulteriores del hombre y del universo. La
experiencia humana como vivencia individual de cada filósofo, es siempre la
base en la cual se apoyan los análisis que hacemos de la realidad del hombre,
y vuelve a ser siempre la piedra de toque para comprobar si nos hemos apartado del recto camino de la interpretación. El medio de introspección, de
concentración y de interioridad, sigue siendo común a Oriente y Occidente.
Puede haber, tal vez, un mayor desarrollo de la especulación racional en Occidente. Pero cuando se llega a la base última de la intepretación de la realidad del hombre y del universo, se vuelve siempre a los primeros datos de la
e.xperiencia y sobre ella se debe construir el edificio de la filosofía. El mismo
Arist6teles y el mismo Santo Tomás reconocen esta base, y, por cierto, que el
último contiene afirmaciones fundamentales acerca de la necesidad de supo.
ner siempre la experiencia propia del sujeto como base de todo conocimiento.
5) La autoconcie11ci.a. Con esto llegamos a otro punto también fundamental y común a la imagen del hombre en Oriente y en Occidente. Nos sorprendió extraordinariamente ver en J apón como en la India, que la tradición
budista e hindú se hallaba muy viva, tanto en las universidades como en los
monasterio, en relación con la importancia fundamental de la autoconciencia;
tanto si se la considera como un método para la iluminación, como si se la
identifica con la esencia y la realidad misma del hombre. Es decir, la autoconciencia como método y como estructura metafísica, sigue siendo el eje
central de la filosofía de Oriente, para el budismo y para el hinduismo. La
iluminación, el satori, la liberación, consiste fundamentalmente en el conocimiento de la esencia del alma, consisten en que el alma se conozca a sí misma en su verdadera naturaleza; en otras palabras, tome plena conciencia de
sí misma. Esto es el "abnan", esto es el verdadero "yo real", por oposición al
yo ilusorio, el verdadero "ser" y éste es el único camino para la liberación.
Para nosotros este camino de la interioridad coincidía plenamente con
nuestra propia experiencia filosófica que hemos denominado "insistencia".
Este "estar en sí", esta plena autoconciencia, este descender a la máxima interioridad del propio ser para tener la plena conciencia de sí mismo, es para
nosotros el método fundamental de la filosofía y a la vez la esencia misma
del hombre, el "ser-en-sí". Este llegar a ser conscientemente, por una intuición interior en la conciencia individual, la realidad que somos inconscientemente, es un objetivo común a las filosofías de Oriente y Occidente.

203

�En otras partes nos hemos referido a la coincidencia que en este punto
hallamos en Occidente no sólo en autores interioristas, por así decirlo como
San Agustín, sino también en un autor de método racional y aristotélico como es Santo Tomás de Aquino. Su teorfa del conocimiento como "reditio
completa", coincide con la actitud fundamental de los filósofos de Oriente
cuando proclaman la necesidad de la autoconciencia como fundamento para
el conocimiento de la verdadera realidad del yo y del universo. Sin duda ninguna que el hombre es más perfectamente hombre, más plenamente "ser",
cuanto tiene más conciencia de sí mismo, es decir, cuanto tiene más auto~ conciencia y por lo mismo tiene más autodecisión. De ahí que la ecuación
"más ser= más conciencia" y "más conciencia = a más ser". que modernamente se ha formulado en Occidente, coincida con la doctrina fundamental
de la autoconciencia del "atman", proclamada por los orientales.
6) Autoconciencia " conciencia c6smica. Pero la autoconciencia individual no es nunca para las grandes filosofías de Oriente y Occidente, una
conciencia aislada, solipsista, sino que es, al mismo tiempo, reveladora &lt;le
una Totalidad en que se halla inserta y que, en alguna manera, expresa.
Efectivamente, la autoconciencia va siempre acompañada de la "conciencia
cósmica", es decir, de la conciencia de la Unidad dentro de la cual todos
los seres del universo son y se mueven. Hay diversos matices en Oriente
y Occidente sobre e1 carácter de esta conciencia cósmica y del sentido de
Unidad-Totalidad cósmica, que por la conciencia individual se descubre.
En algunos casos, se llega al extremo de una inmersión absoluta . en_ que se
diluye la realidad de la conciencia individual como una mera ilusión; .en
otros se mantiene la conciencia de la Unidad c6 mica no como pérdida
de 1~ individuos, sino como interrelación e integración de la multiplicidad
real en un Todo coordinado y orgánico.
Pero lo cierto es que las grandes corriente filosóficas coinciden en mantener la autoconciencia individual va acompañada de la .conciencia c6smima, es decir de la conciencia que el individuo tiene de hallarse inserto en
una Totalidad, en la cual todos los seres son, en alguna forma, solidarios
entre sí, todos participan de todo y se hallan unidos por un fondo común
de ser, que los unifica más allá de sus diferencias.
La "conciencia cósmica" llega a su máxima expresión en los místicos,
tanto de Oriente como de Occidente. Porque es particularmente propia de
la experiencia mística esa capacitación de la Unidad y Totalidad que relaciona todos los seres, por cuanto el místico tiene una experiencia directa del
Absoluto que es el centro de unidad de la multiplicidad. En ti todo e
encuentra, son hermanos, hijos de un mismo Padre y Principio. El Abso-

204

luto es el centro de cohesión en medio de las diferencias y oposiciones de
los diversos seres entre sí.
7) El hombre y el Absoluto. Con ello llegamos a otro punto importante
de la concordancia Oriente-Occidente. La obligada referencia del hombre
al Absoluto.
En todas las grandes filosofías orientales la idea de la esencia del hombre
y de su liberación está internamente ligada a la idea de un Absoluto, respecto del cual el hombre e halla dependiente, condicionado, relacionado,
religado. A veces hasta la identidad total, como es el ramo del brahamanismo y del Vedanta Advaita. Pero siempre la referencia es inevitable. Sin
el Absoluto el hombre individual carece de explicación ni en su esencia ni
en un destino. Ciertamente la referencia al Absoluto al Fundamento incondicionado de los seres condicionados, es el eje de las filosofías orientales. El
Absoluto, el Inmortal, el No-diferenciado, etc., es, por así decirlo, el tema
más familiar de la filosofía oriental. Recordemos uno de los clásicos poemas medievales de la mística budista. Todo es Buda, y en este caso se
trata de Buda trascendente, del Absoluto: "Todos los seres son esencialmente Budas. ucedc como con el agua y el hielo:

"No hay hielo sin ORua;
No hay Budas furra Je los seres.
No conociendo rná11 cerca de ellos esttf la verdad
(Buda), los seres la buscan lejos...
¡ Qué infinilo es el cielo del samadhi! . ..
C1iando .el Absoluto mismo se presenta ante ti,
El lugar donde tú estás es la tierra del Loto,
,, tu persona u el cuerpo de Buda." (Hakuin. )
El tema del Absoluto en la filosofía occidental arranca desde el origen
grie~o del filosofar. Por Platón, Aristóteles y Plotino pasa a la tradición
europea que recibe, por otra parte, la corriente judía de la concepción de
un Absoluto Personal. Con la secularización de la filosofía en el Renacimiento y en la edad moderna, el Absoluto es dh·ersamente concebido en el
racionalismo e idealismo; pero si exceptuamos las escuelas puramente cientifici tas, positivistas y antimetafísicas, la referencia del hombre al Absoluto sigue siendo una necesidad para las grandes corrient del pensamiento occidental.·
Creernos que esto puntos de coincidencia entre Oriente y Occidente en

205

�la concepción del hombre constituyen una base importante no sólo para
el diálogo, sino para una comprobación de la unidad de la experiencia
humana más allá de todas sus diferencias regionales, raciales, religiosas e
ideológicas.
Nos parece de suma importancia tomar conciencia de esta amplia base
común, cuando Uegamos a lo más profundo del ser humano. Creemos que
no se atiende suficientemente a esta identidad fundamental de problemas comunes a Oriente y Occidente. No nos impactarían tanto las diferencias algunas
de las cuales resultan periféricas, en comparación de esta convergencia hacia
una inquietud común y hacia un punto de referencia que, en el fondo, es
el mismo.

LUGAR Y UBICAClóN

J. E. BoLZAN
Pontificia Univenidad Católica
Argentina - Facultad de Filosofia

Ello es tanto más válido cuanto que las diferencias que hemos apuntado
no son "exclusivas" de Oriente y Occidente, sino simplemente "predominantes" o más generalizadas. Pues, de hecho, todas las teorías pueden
hallarse entre los filósofos orientales como entre los occidentales.
En cambio, la conciencia de que partimos de una experiencia humana
que se plantea a sí misma en los mismos términos originales, y que se expresa con los mismos interrogantes acerca del ser y del destino del hombre,
abre una nueva perspectiva para el estudio comparado de las filosofías de
Oriente y Occidente.

*

"Pero el tacto, ,l sentimiento, los discursor
conc,rtados qu, entre mf hada, me c.rtif icaron que yo era al/1 entonces el que soy aquí
ahora."
CE&amp;vANus, Don Quijote, II, 23

anterior, publicado en este mismo anuari.o,1 sosteníamos que debe eliminarse del tratamiento filosófico del ser natural todo aquello
que signifique aceptar en él y positivamente algún estatismo: el ser es y
es indisolublemente dinámico ( primordialmente con el dinamismo que comporta su acto de presencia), y su potencialidad sólo aparece, rigurosamente hablando, cuando un ser en concreto entra en interacción con otro ser;
en cuyo caso, si se da un proceso con resultante no nula, es posible hablar
de una relación de acción-pasión y desde ésta atribuir "potencialidad" al
que en esas condiciones aparece como móvil. Todo cuanto se puede decir
del ser surge fontalmente de la relación interactiva de los seres entre si y
con relación a nosotros: no hay camino real hacia el ser como no sea pasando por las horcas caudinas del agere.
EN

UN

TRABAJO

Pero, a su vez, este agere debe ser interpretado con toda rigurosidad,
siendo simpre la substancia material como un todo la que co-existe y co-

* Direct.or dd Centro de Investigaciones Filos6fico-Naturales y miembro de la
Carrera de Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Cienillicas y Téc:- 1
nicas de la República Argentina.
' "La incompenetraci6n de los cuerpos", .dnuario Humanitas, 1974, n. 15, pp. l 13
sigs., donde se hallarán también varias de las ideas básicas del presente escrito,
206

207

�actúa: cuanto ella hace o a ella le hacen lo baa: o lo sufre en su totalidad intrlnsecamente. ada le acontece que no le acontezca a toda ella:
cuando cambia su temperatura, o 111 color, o su figura, en verdad es lla
la que cambia stgún su temperatura, o su color, o su figura. Esto, que
es obvio cuando se lo aclara, no resulta tanto cuando se leen tan a menudo
apresiones que parecen indicar la realidad de ciertas afecciones "superficiales" a la substancia misma, modificaciones que pretendidamcnte no la
afectan en cuanto tal, sino en algunos de sus "aspectos"; tal acontece- a
menudo en ciertas concepciones de los cambios accidentales.
El ser es a tal punto indisolublemente pttSCDte y dinámico que todo r,
en la medida en que es y aisladamente con iderado, es toJo ti ser. De
.aqut que si por absurdo existiera un único ser material en el uni no, ¿(
#rfo el universo. La uni- rsalidad del ser consist precisamente en la diver.ridad que el hecho de existir múltiples seres impone a la unidad de er
eada uno; y el cosmos no es ino el macrosistrma dinámico resultante del
armónico ca-existir de la pluralidad de microcosmos que es cada substancia
material, pues ésta es, claro está, un en-st, pero necesariamente -en la actual
tt0nomía c6smica-con-otro para-otro y, por con iguiente ( c.aráctr.r transibVO ) , gracias-a-otro.

.

.

.

Este set ex-tenso aparece entonces existiendo interactivamente, manüestando ahora como energía su acto de ser: en primer lugar, por su esencial ex-tensión o tensión "hacia afuera" y TC\' !ación primordial de su in-tenwn óntica; en segundo término y concomitantemente a la multiplicidad
fáctica de substancias,3 porque su posición misma en el universo es una
inter-posici6n o situaci6n entre congéneres. Y esto es justamente lo que
qu remos decir cuando insistimos en que no existen, estrictamente hablando, acciones sino ínter-acciones; de donde el principio de acción y reacción
-caro a la física clásica pero original de Aristóteles-' aparece cual la ley
regulante de la existencia misma del cosmos.
Vale decir que toda substancia material ocupa su lugar en este universo
entrando en necesaria interacción, ella misma como totalidad y la totalidad
del cosmos, por contacto resultante de su ex-ten ión, y conctato inmediato
con la o las substancias contiguas, mediato con todas las demás.
1

r. nuestra obra: Continuidad de la materia, Buenoa Aires, 1973, ~alment.e

p. 93 sigs.
• No impona al cuo si ae trata o no d muhiplicidad de cspedts wnbiEn.
• AalsTÓnlu , Pltys., 202 a 6.

EL

TBIIA DSL LUOAll

Si todo esto es así
claro que "poner" una substancia en el univeno
es hace~~ entrar neccsariamen~ en interacción de contactos hasta provocar
la apanc1ón, entre ella y us inmediatos vecinos, de "una relación como
entre motor y m6vil" .:a
Pues bien, cuando se repara n la conocida definición c¡ue de 'l~aar"
se acepta corrientemente, tomándola de Aristóteles: "El limite i~iato e
inm6\'il del continente" ,8 es fácil verificar que se trata, en buena cuenta, de
un concepto del más puro ruño geom trizante; la duda primero la convicci6n d~ués, hacen que dicha definición aea rechazable como perteneciente
al plano de la filosofia natural, donde nada tiene que hacer una mera
relad6n de sup~rficies, siendo como son éstas, puros en
~métricos, ideal&lt;:5, entes de. razón sin más consistencia óntica que la del hombre que loe
piensa.
Se ha tildado si mpre, desde la ciencia, de cualitativismo el con epto aristotélico de "lugar''; ahora, desde nuestra perspectiva filosófico-natural lo
condenamos por irreal y -¡ oh, paradoja!- por geometrizante.
•
Una relación entre cuerpos reales y, por ese mismo hecho, esencialmente
dinámico&amp; no puede ser sino dinámica y a tal grado que cada par de indi,iduos substanciales relacionados entre í como contenido y continente comporta un estado de equilibrio dinámico, esto : con ttSUltantc nula. Lo
cual ha de ntendene trictamente como la interacción d cada uno de
aquéllos cual un todo; no se trata nunca de un interdinamismo epidérmico
y "accid~ntal", sino de equilibrio dinámico a tal extremo que ambas aparecen unificados en un único acto y sólo disting',libles "secundum rationem"
en motor y m6vt1.

í las cosas, es necesario admitir que la relación de contenido y continente resulta de un contacto que pone en juego -que altera como un todo,.ª uno otro cuerpo. El lmguaje mimo indicador de Nta dinamicidad,
pu cuando se dice que un cuerpo está en un lugar lo que viene a significarse es que "está ahí; y ésta es una frase tan breve cuanto profunda
pues i bien el "ahí'' es una simple indicaci6n geográfica y puede ser asimilado al "lugar" aristotilico, la realidad apuntada en el total de la frase
• Justamente en
a 22.
•

JltsTÓTt:.LU,

c,o

consiste el contacto según

Phys., 212

a

.Aa11TÓT1L&amp;1,

D, grn , cor,., !12!1

20,

209
208

humaaiias.-14

�no se agota en ese simple señalamiento localizante sino que especifica
el ahi" con un determinante está" (= es). Nada menos que el ser aparece ahora, con toda su riqueza dinámica, con su total presencia energética ( l,,ieytia), dejando paso el estático "lugar'' a una actfra ubicación.
Porque "estar (ser) ahí" responde propiamente a la pregunta: "Ubi?";
y antes aun de que se la especifique: "Ubi loci?", queda sobreentendido el:
''Ubi est?''. Donde se está, se es y se actúa -el ser es presencia- y se
interactúa -el ser es ca-presencia-; es decir que estar ubicado significa
mantener el cuerpo de que se trate, una relación de equilibrio dinámico con
el resto del universo mediando el cuerpo envolvente contiguo: toda modificación de la ubicación afecta, en la medida de su realidad concreta, la
estructura toda del cosmos, y esto ha de entenderse con toda la amplitud que
reclama, esto es: no sólo romo alteración esquemática del universo o posicional de los cuerpos, sino cual alteración que, yendo más allá de lo meramente visible, afecta también a cada ser substancial intrínsecamente.

Si se entiende de este modo la ubicación, aparece tal vez bajo nueva lw.
la importancia que ya Aristóteles concede al movimiento local, pues no sólo
es éste necesario para llegar las substancias a1 contacto previo a todo proceso posterior conducente a cambios (movimientos) de orden superior, sino
que ya la más simple traslación provoca de hecho un cambio del cosmos todo,
en el profundo sentido dicho ( alteración de todas y cada una de las substancias cósmicas) .
Es, pues, menester desechar el "lugar" geometrizante y estático en pro
del "ubi" natural y, por ello, dinámico y, por ello también, intrínseco a lo
ubicado. Hemos desembocado de este modo, como es evidente, en la
reivindicaci6n del antiguo, famoso y hasta ahora denostado ubi intrínseco
( expresión redundante, estrictamente dicho). Este ubi continúa siendo una
relaci6n, tal cual lo es el pretendido lugar; pero no es una absurda relación
puramente superficial -¡ como si la superficie de un cuerpo fuera algo físico--, ni es, como el lugar, una "denominatio pura extrinseca ex loco desumpta" 7 - ¡ como si algo e,,.1rínseco al ser pudiera tener realidad natural!-: lo
que le acontece a la substancia material le acontece a toda ella -digámoslo
una vez máS----:. y nada, estrictamente dicho, a su "superficie''. Puede, sí,
' HoENEN, P., Cosmologia, Roma, 5a., 1956, "Thesis 9". Tomamos a Hol!NEN como paradigma, pues su tratado es el más apreciado, y con razón, entre los cosmólogos
contemporáneos; recorra el lector todo el largo y cuidadoso Capítulo II: "De loco
et spatio", y podrá comprobar que a todo él subyace como lastre una concepción
puramente 16gica del "lugar", y su teoría de la "local.izaci6n" hace patente este modo
equívoco de tratar el tema.

210

hablarse del "lugar'' y hacer de él la relación habitual entre superficies; pero
entonces hay que declarar que ese "lugar" no pertenece al tratamiento natural del ser, siendo a la geometría a quien compete tratar de superficies y de
contactos estáticos entre ellas (y ni aun así, pues tal como a dos puntos matemáticos no les queda sino coincidir en ser uno y el mismo o estar distanciados, dos superficies matemáticas sólo pueden relaciona~e según coincidencia o según distancia) .

LUGAR y ESPACIO

Aceptado que a la substancia material en cuanto tal y en su existir concreto con otras, lo primero que le acontece en estar ubicada, es claro que
el lugar, como primera abstracción que es, aparece cual proto-espacio a
simple volumen conteniendo actualmente un cuerpo -y cuerpo es aquí un
abstracto dimensional de la substancia material-; el espacio aparecerá posteriormente ya en la ampliación indefinidamente proseguida según direccionalidad dimensiva de aquel proto-espacio surgido de la eliminaci6n de
la realidad substancial que comporta contenido y continente en ínter-relación: llevada a cabo se alcanzan los elementos de esta relación simplemente
superficial, surgiendo primero, las líneas que "representan" el continente ( espacio geométrico, sistemas de coordenadas), y posterioonente, los puntos que
"representan'' la posición del contenido. La relación espacial resulta en lineas
relacionan tes (distancias).
Por consiguiente, el e.,-polio de la substancia por obra de una experiencia
rnatematizada conduce, en primera instancia, a cuerpos sólo tridimensionales que conforman un hueco o espacio relativo (lugar disponible); el "espacio" surge inmediatamente de la indefinida ampliación de estos "lugares'\
en rigor de uno cualesquiera de éstos; y cuando una ciencia e,"{perimental de
la naturaleza recurra a este "espacio", deberá rellenarlo con algún sucedáneo
de la substancia material ( éter, campos) .
LUGAR Y LUGAR NATURAL

El tema del "locus naturalis" adquiere también nueva perspectiva desde
esta visualización de la ubicaci6n. Como se recordará, aquella aristotélica
del ''lugar natural', como el lugar que le correspondia esencialmente a cada
uno de sus "elementos", según una estructura c6smica de esferas concéntricas y una tierra central inm6rn, fue desechada y ridiculizada por una

211

�astronomía pretendidamente heliocéntrica y una física pretendidamente explicativa con su teoría de la gravitación universal. Sin embargo, Van Melsen -para tomar ahora sólo un ejemplo-- ha intentado recientemente una
aguda y relativamente aceptable defensa de aquel "lugar natural", distinguiendo entre "lugar natural" como "lugar fisico" que le corresponde a una
substancia en raz6n de su especificidad y "lugar natural", entendido como
tendencia inherente a todo movimiento a finalizar -finalidad objetiva- en
una posición concreta y debida a la presencia de un orden cósmico verificado en la legalidad natural.ª
La conclusión de Van Melsen acerca de la inexistencia, actualmenl.e, de
lugares "naturales" para cada especie particular de substancia -&lt;:onclusión
motivada especialmente por una paralela consideración de la mecánica moderna- es aceptable como remate de su razonamiento, pero no tanto cuando
de su fundamentación se trata. En efecto, ¿ qué tendencia puede aducirse
si se habla de "lugar" o relación superficial, en el sentido ya criticado?
Si en la constitución misma de la relación contenido-continente hemos exigido la interacción, con mayor {uerza se impondrá ahora esta necesidad de
considerar en toda su realidad dinámica a la substancia si se intenta dar
sentido real a la ''tendencia", porque "tender" vale tanto como manifestar
cierta propensión o inclinación hacia algo, y ello se verifica en determinade acci6n que se cumple pero que inevitablemente exige, como antecedeute causal, una estructura particular de la substancia "tendenciosa", por
aquello de que "agere sequitur esse".
tsta es, nos parece, una correcta interpretación ad mentem de lo que
Aristóteles dice a través de su tratamiento del problema del lugar no ya
restringido a su Physica -donde aparece la dicha defoúción "more geometrico"-, sino mejor en sus tratados más naturales, especialmente en De caelo,
310 b. 1, ss., donde llega a decir que "trasladar e c.ada cuerpo a su lugar
propio es trasladarse hacia su forma propia"; 0 texto imposible de conformar
a un concepto matematizante de lugar.
La única justificación, pues, que estimamos compatible con la naturalidad de "locus naturalis', surge desde el concepto de ubicación; apareciendo
entonces extraordinariamente ampliado aquel "locus naturalis", pues la naturalidad misma del ubi dice que toda ubicaci6n, en tanto significa una
A. G. van, Th11 Phylosophy o/ na,,.m,, Pittsburgh, 1954, p. 169 ,igs,
• Cfr. especialm. 310 a 33. Texto oscuro, diversamente comentado y que hemos
analizado -junto con otros anexos-- en nuestro trabajo: "ARlsTÓTELES, D, caelo,
310 b. 11-14", /ournal of the Hi.story of Philos., 1973, Xl, 443 sigs.; vid. especialm.
p. 449 sig,., pata el "lugar natural" aristotélico.
• MELs"EN,

212

relación de equilbrio dinámico entre contenido y continente, .?s natural.
Precisamente, los cambios o procesos acontecerán cuando se descompense por
algún medio aquel estado de equilibrio, y la ubicación natural como tendencia aflorará en el preciso momento en que se quiebre una delerminada estabilidad: el cambio, en términos generales, no s.ignifica otra cosa que la descompensación -como origen- y la procura -como acto del cambio en
cuanto tal- de un nue,·o estado armónico de equilibrio -como finalidad-.
~te equilibrio _armónico, por ser equilibrio dinámico, será siempre susceptible de alteración; que en esto consiste la cosmicidad del ro mos: en ser
una armonía precaria (como estado actual) y estab!e (como tendencia).

LUGAR y

TRASLACIÓN

Se impone ahora alguna aclaración especial para el t.ípico "cambio de
Jugar' o movimiento de traslación. Cuando se habla del movimientc como
"acto del ser en potencia en cuanto aun en potencia", resulta claro ahora
que se fabrica un híbrido de dudosa admisión en la filosoüa, pues si bien
la definición es correcta ( al menos en cuanto pertenece al ámbito ontológico), no lo es la aplicación por haber declarado espurio al lugar como entidad natural; y la definición se queda así a mitad de camino, pues no puede
acabar de entenderse cuál es la diferencia entre estar en un lugar que es
"el limite inmediato e inmóvil del continente", y en "otro" lugar que e~ "el
límite inmediato e inmóvil del continente' : en realidad, nada ha cambiado
desde el punto de vista del lugar y no se ve qué "potencialidad" dr.l ser
-también éste reducido a su superficie extrema- ha sido colmada.
Todo ese panorama se llena de sentido recurriendo a la ubicadón, porque
entonces siempre se tratará de substancias, de seres reales, con reales cambios del ubi y, consiguientemente, con reales cambios intrínsecos que colmen
una intrínseca potencialidad, dando significado al acto que conquistl' el

móvil.
Tanto más claro es esto cuanto mayor es el énfasis que se pone en no
descuidar la unidad cósmica pues entonces, como ha quedado dicho, deben
entrar en juego ínter-activo la substancia particular como totalidad con la
totalidad del universo -mediata o inmediatamente-, y el cambio "antiperistático" que se produciría "según el lugar" se transfonna ~ 'el real
cambio antiperistático "según el ubi", con toda la carga de "ser" que ello
comporta.

•
213

�Queden, pues, reemplazados, en filosofía natural: el "estar localizado"
por el "estar ubicado"; el "lugar'' por el "ubi" ¡ y la "localización" por la
"ubicación" ; dejando en manos de la ciencia el "lugar" y el "espacio"' como
los entes de razón que realmente son,

PERFILES SOBRE CASO Y VASCONCELOS

II
JosÉ SALVADOR GuANDtQU~

Profesor del Centro de Estudios de la
Fuerza Armada de El Salvador

EL A ~o pasado publicamos en estas páginas la primera parte de un escorzo
destinado a contrastar siquiera someramente, a los máximos fil6sofos del México contemporáneoJ pero si entonces enfocaríamos a don Antonio ahora haremos lo propio con don José, a quien, entre paréntesis, tratamos con mayor
intimidad desde 1949, cuando le conocimos al frente de la Biblioteca "México", en la histórica Ciudadela de la ciudad de los palacios, también de los
contrastes. 1
El primero de julio de 1959, al ser sepultado en el Panteón Jardín de la capital de Anáhuac, "el mexicano más grande del siglo", llevó la palabra a nombre del Gobierno don Jaime Torres Bodet, a la sazón, si mal no recuerdo,
Ministro de Relaciones Exteriores, o de Educación, ferviente vasconccliano,
1
En el prólogo a mi segundo libro, Itinerario Filos6fir;o, que lleva éste de,,;de
su segunda edición, aparecido en la quinta con el nombre Introducción a la Filoso/la -Ed. Jus, Mbico, D. F., 1975-, el Maestro alude al tiempo en que nos
conocimos con posterioridad a dichas linea., que fueron para el suscrito un auténtico
e~paldarazo intelectual:
"No me tocó a m[ coincidir con Guandique en México, pero he recogido por aquí
algo de su estela hecha de amistad y de talento. El cariño con que recuerdo su estancia
entre nosotros, me complace, porque confirma la lenta realización del viejo anhelo
que se empeña en hacer del continente hispánico una sola familia repartida en
mansiones nacionale1 divenas y enriquecida con puntos de vista originales y vigorosos, en colaboración fraterna con la más amplia tarea de hum.anidad ent11ra." México, D. F., 11 de noviembre de 1948.

214

215

�antes y después de que el Uliscs Criollo rompiera definitivamente con el
sector oficialista; y el Presidente Adolfo L6pez Mateos encabezó la guardia
de honor inicial suscitando, al instante, una serie de críticas porque muchos
nunca le perdonaron a Vasconcelos sus ataques, algunos justos, otros inequitativos de sus libros de barricada, como los califiqué al presentarlo en la Exposición del Libro Filosófico Argentino ( 1949) diez años antes de su lamentado deceso, es decir, los autobiográficos, que Botas, su editor me confió ser
los que más se vendían. En ABC, periódico del D. F., dirigido por el actual
embajador de México en Guatemala. el e.,;critor y periodista Federico Barrera Fuentes, rendimos el póstumo tributo al tormentoso faestro de tantas
generaciones. Y nadie negará que toda la República, culturalmente hablando, detuvo su ritmo para homenajear en muerte a quien muchos deturparon en vida. Así son las cosas en este pícaro mundo y Vasconcelos no 5ería
una excepción. 2
La Revista Mexicana de Filoso/la en su número especial dedicado al
XIII Congreso Internacional de Filo~ofía, Contribución de los Filósofos Mexicanos (Nos. 5, 6). México, septiembre de 1963, siendo Presidente Honorario el doctor Eduardo García Máynez, nuestro profesor en Dere~ho y Filosofía,9 y Pre idente el doctor José Luis Curiel, compañero de aulas en la
UNAM, manifiesta
en la Prestntación, a cargo del doctor Leopoldo Baeza
.

miento- la "Asociación Civil José Vasconcelos" en un tiempo presidida por
el ex rector de la U 'AM, doctor Luis Garrido, también nuestro maestro en
derecho penal en la Escuela, todavía no Facultad, de Jurisprudencia, la cual
rendía emocionado recuerdo en la sencilla tumba de quien e jugó u postrer
capricho, al fin como héroe tenía alma de niño, negándose a que sus restos
descansaran en la Rotonda de los Hombres Ilustres, según lapidaria frase de
muchos reconocida. 4
En el enfoque pasado nos referimos al doctor gustín Basave, y no porque
sea alma y motor de HuMANITAS y le debamos muchas gentilezas, sino por
poseer en su acervo una serie de obras entre las cuales cabe mencionar, Miguel de Unamuno y. José Ortega y Gasset. Un bosquejo valorativo (Ed.
Jus, México) con pr6logo de José Vasconcelos, intento juvenil muy bien logrado 5 pero en este esbozo nos fue insubstitufüle La Filosofía de José Vasconcelos, que en su portada reza: "Revolucionario e ideólogo, forjador de
espíritus y caudillo, José Vasconcelos es prototipo del mexicano que por su
universalidad sabe ocupar el lugar que le corresponde en el mundo", algo
a lo que, en temática general, poco puede agregársele.
Dicho libro inusual y descollante será obligada cita en estos párrafos, aunque advertimos, que Basa.ve intenta un estudio exhaustivo, y nosotros, apenas un contrapunto entre Caso y Vasconcelos, sintiendo siempre no haber

y Aceves:

"Por último, un pensamiento para José Vasconcelos que al fundar la Sociedad Mexicana de Filosofía pudo adivinar quizá, que en espíritu, seguiría
•viviendo entre nosotros." Mé.~co, Ciudad Universitaria, Septiembre de 1963.
Secretario de la Sociedad Me-'O.cana de Filosofía.
Y se fundó ---'-CSCogiendo entre muchos estos dos testimonios de reconocí1 BoTAS Andrés; cubano de origen, residente por lustros en México, le edit6 a Yasconcelos El Ulises criollo (la. Ed., 1936; 9a., 1946): La tormentn (la. Ed., 1936¡
7a., 1949); El d,sast,11 (la. Ed., 1938; 5a., 1951): El Proconsulado (la. Ed., 1939;
2a., 1946). Como puede advertirse el Ulises fue la de mejor éxito editorial, \a mejor
novela que se ha escrito en México sobre la Revolución, de acuerdo con autorizada
opinión. En su cua-negocio de las calles de Guatemala, D. F .. Botas me confirmó que
esas obras eran las más solicitadas, mucho más que las filosóficas o históricas.
La flama (en la Revolución los de Arriba y los de Abajo) s&amp;lió bajo el .;ello de
CECSA, México, 1959. Y no ostenta la calidad de las anteriores ...
1 Con el tlndo, "L:i. justicia otrn vez" -R,¡,art,, 28 ag sto, 1974-, comentamos
aqui el último libro de García Máynez, al meno. hasta donde llegan nuestras informaciones, Doctrina aristotJlica de 14 jllSticia _:uNAM, Instituto de Investigaciones Filosóficas--, FilosoCía Contemporánea, 1973, que no fuera enviado por el maestro, acompañado de cordial dedicatoria que agradecemos.
•

216

• Entrevistamos al Rector Luis Garrido para un trabajo, "Panorama Social y Cul-

tural de México", aparecido en el volumen, Mbcico en el mundo de hoy -Ed. Guaranía, México, 1952, p. 386, que termina:
"Las últimas palabras del Rector se oyen en el silencio de 111 despacho, mientras cae
la tarde, uavcmente. En tomo, algunas fotografías han sido mudos testigos del imerrogar y de las. rcspuesw ... Y, al despedimos, de los distintos ángulos, nos miran:
Antonio Ca.so -pensativo, pulcramente ataviado--. Va.sconc,los, en cambio, arrogante
y polémico, en pechos de ca.misa. Carlos Chávez, inmeno en alguna armónica contemplación... Alfonso R,yes, con sus ojos penetrantei inquisitivos. Alejandro Quijano,
atildado en el vestir, y en el hablar, y en el escribir •.. Y el Dr. Atl, famoso vulcanólogo que, ya al marcharnos, aigue con su actitud rabelesiana. En esa compañía. entre
los retratos y el espiritu de sus amigos -glorias de México y de Amfrica-, dejamo«
al Rector Garrido. Al bajar, noe absorbe, raudo, el bullicio inacabable de San Juan
de Letrán .•• "
' Compartimos con Basave, igualmente, prólogos de Recaséns Siches, a quien justamente la UNAM reconoce su labor pedagógica con un libro-homenaje para el cual ya
envié mi aporte respondiendo a fina excitativa de La Comisión: don Luis dedicó un
proemio a Teoría dlll Estado-Fwndamentos de Filoso/la Polftica -Ed. Jus, México,
1955, 2a. ed., 1965- de Basave. :Y lo propio hizo con el inicial libro del ,uscrito,
Datos de Sociologla, Tip. La Unión, San Salvador, 1947. Recaséns tituló éste, "A
Guisa de Prólogo", fechado: México, D. F., Diciembre 1946, abriéndome así el camino
hacia la producción en mi disciplina favorita.

217

�aprovechado, por mantenemos dentro de otros menesteres, la amable excitativa del Maestro para que escribiéramos un Vosconcelos Anecd6tico -rubro que me sugiri6 él núsmo--- final de su autobiográfica obra, conforme a
su generoso calificativo.6 Y acababa de publicar La Flama.
En lo sucesivo, seguiremos el esquema ya trazado, evitando desde pronto,
reiteraciones superfluas, abriendo bre&lt;;h.a mediante García Máynez en su "Elogio de Vasconcelos":
"Cinco de las seis formas de vida que Spranger describe en su famosa obra,
encaman con mayor o menor fuerza en el autor Bolivarismo y monroísmo.
No es sólo forjador de teorías, reformador social, revolucionario y creyente, sino
además -y en primer término- esteta que pretende entender en [unción de
una ley de belleza todos los aspectos del Cosmos." (Homenaje de El Colegio
Nacional, México, MCMXL, p. 23.)
Pero antes de la Estética hay un pequeño gran libro que ha escapado,
sorpresivamente, a la aquilina mirada de agudos ex~cretas y con él iniciamos
esta radioscopia.
EN

POS DE PrrÁGORAS

Fue Antonio Gómez Robledo quien puso en mis manos, allá por 1950, Pi•
tágoTas - Una Teoría del Ritmo -Ed. Cultura, t. XIII, México--; y a
su primera ojeada, un impacto precipit6 las inquietudes de aquel neófito de
la sophía que entonces escuchaba a Caso en Mascarones. Nunca agradeceré
cumplidamente al eminente humanista jalisciense, compafiero del egregio lite•
rato Agustín Yáñez, ese obsequio de valor incalculable, cuyas proyecciones he•
• Cuando le conté a Botas el proyecto del V asconcelos Anecd61ico estuvo inmediatamente de acuerdo, recaldndome lo de que k&gt;s libros autobiográficos vasconcelianos
goraban del favor del público lector. Pero se me quedaria en el carcaj, igual que otro,
ya aprobado por don Andrb, sobre Cantinflas, Humorista, que partiría de una
serie sobre sociología cinematográfica publicada en El Uflivusal, cabal en la Revistti
de la Semana, gracias a la hospitalidad que nos diera s11 director, por desgracia ya
extinto, el notable periodista y escritor) Carlos Septién Garcla, todo allá por octubre,
noviembre y diciembre de. 1952. Y me tocó ver a Garlitos en sus últimos momentos,
cuando actué como colaborador de la Direcci6n General de Información de la S!!cretaria de Gobernación alll, en Monterrey, a horas de partir en el fatal avión a Nueva Ciudad Cuauhtbnoc, cubriendo a por parte de El Univtrsal, cuyo director era
otro entrañable amigo, Armando Chávez Camacho, la entrevuta Ruis Cortines•Eisenhower, para inauguTilf la "Presa Falcón'', cometido que Carlos, segado por la parca no
pudo cwnplir ...

218

mas espigado en disímiles oportunidades, recogiéndolas especialmente en Introducción a la Filosofía, ya citado, pp. 51-6.
Para sintetizar diremos que, a tono con la doctrina tradicional, Pitágoras
encuentra la esencia del ser, y por lo tanto la del mundo, en el número. La
magnitud cuantitativa revela, para él, la realidad e.xistente y la única manera
de aprehender a ésta es valiéndonos de aquélla.

Tal la interpretación común y corriente de la tesis pitag6rica, dado que
Vasconcelos, con su originalidad de siempre, en esas páginas escritas en Nueva
York (que acabo de visitar y le dediqué un minuto de remembranza eg agi•
tado periplo estadunidense), aquel Ulises Criollo de las tormentas y de los
desastres, por aquí se manifiesta en sentido distinto, originando un desarrollo
sobre el fiJomatemático que difiere del aceptado en los claustros universitarios.
Vasconcelos, visionario por definici6n, afirma que, en Pitágoras, el número
no constituye la esencia de las cosas, sino su signo. La profunda calidad esencial es el ritmo.
El ritmo queda representado por el número, mas éste no integra a aquél.
La regulaci6n por guarismos pares o impares indica disparidades en el interno
ritmo del ser, inamovible a la altura de Parménides o en movimiento al par
de Heráclito. La f6nnula rítmica del mundo natural adquiere sus correspon•
dencias en la vida humana. Así, Vasconcelos cambia la funcionalización usual
de la problemática pitagórica dirigiéndola a rumbos inexplorados.
Según el pensador mexicano, Pitágoras no se adhiere a la corriente mate•
maticista sino que e.xpone una particular "imagen" ... del mundo y de la vida.
Vasconcelos ofrece la que él mismo llama una interpretaci6n estética de Pitá•
goras, punto de arranque de no s6lo de su "Monismo Estético", dos años
posterior, sino de toda su filosofía. 1
Al descuidar ese Pitágoras fallan los ~tudiosos del Ulises Criollo, al menos
en la parte filosófica. Oigámoslo :
"Casi toda la tradición se empeña en identificar el concepto de número con
el concepto de armonía y, por último, con las nociones de Unidad y Absoluto.
De esta manera se liga a Pitágoras con Parménides y se hace del pitagorismo
una mecánica de lo estable, una mecánica estática norma de un absoluto
concebido como infinito obscuro e inmóvil. En. cambio, la versión estética de.
la tesis pitagórica 'no termina en el concepto de armonfa, ni en el de mímcro.
' Pitágoras. Una Teorla del Ritmo -la. Ed. Cuba Contemporánea, 1916; y
Monismo EsUtico-. Ed. Cultura, México, 1918.
\

219

�En ella, número y armonia son la expreswn de un ritmo, al q1te se subordinan
ambos."
Es obvio, el subrayado nos pertenece, pero sigamos al Uli.~es Criollo, descubridor de un nuevo Pitágoras, ya que Jámblico en la "vida." de aquél:

"No se procuraba un ánimo despierto por medio del sonido de los instrumentos ni de la voz cantada, sino que empleaba cierta inefable facultad divina, abría sus oídos y fijaba su intelecto en las sublimes sinfonías del mundo,
que sólo él comprendía y escuchaba!' La cita vasconceliana perfila algo que
va más allá del mero sentir musical o auditivo del filósofo helénico.
Pitágoras, al modo de los demiurgos griegos, crea dos enseñanzas: la exotérica, para la generalidad; y la esóterica, destinada a los iniciados, magnos,
a lo Schuré, o pequeños, glosamo por nuestro lado. La una permaneció en las
compilaciones de los comentaristas pero la otra -asienta Vasconcclos- ''Tan
s6lo por instinto adivinatorio hemos de procurar hallarla".
Robin, el clásico historicista francés, sostiene: "Los pitagóricos han superado
con mucho la física de la Escuela de Mileto y puesto los fundamentos de una
Metafísica", pero allí se detiene, sin avanzar más. Vasconcelos no enuncia una
hermenéutica, a lo general, sino u11a concreta teoría del ritmo, superando al
erudito galo, cual a exponentes de menor categoría, simples repetidores.
Aristóteles revela el materoa6cismo de la Escuela Pitagórica en su Metaf!sica: ''De es.ta manera, descubriendo que el resto de las cosas modela esencialmente su naturaleza conforme a todos los números, y que los números son
los primeros principios de la naturaleza entera, los pitagóricos concluyeron
que los elementos de los números son también los elementos de todo lo que
existe, e hicieron del mundo, considerado en su conjunto, una armonía y un
número".
Los conceptos del Estagirita influyeron no apenas en la s.upervaloración
que del dato matemático se atribuía al pitagorismo sino que, por decirlo de
esta guisa paralizaron los esfuerzos doctrinarios, al extremo que, en uno u otro
estilo, opositores fueron y vinieron dentro del mismo terreno. En síntesis:
mundo igual número, ecuacionando los términos casi algebraicainente.
Provocó ese quie,tismo la falta de Cuentes pue Pitágoras no dejó como
ócrates, nada escrito, teniendo que recurrirse a las referencias de Aristót les
y Heródoto; a Las Bacantes de Filolao, surgidas mucho tiempo después; a
fragmentos del pitagórico Arquitas; en fin, a los T'ersos Dorados que el
propio Vasconcelos transcribe, pero que, cabe Robin, representan una gro5era
colección del siglo III o IV, en la era cristiana ... Ello puede explicar que
Zeller en estos días concluya: "número y ser son la misma cosa".

Hasta ahi la posición secular. El u1ises Criollo no se somete a tal corriente.
Y por eso p~t~aliza: "Al descubrir en todo una energía interna desarrollán:
do¡,e como mus1ca, debe haberse dicho: cierto ritmo está en la esencia de todas
las cosas".
Vasconcelos acepta que Pitágoras parte del ritmo roas en el camm·
·6d
.
,
o necee una modalidad e.'&lt;presiva. Y el número vino a ser el símbolo del ritmo
Y asevera: "Quizás la doctrina esóterica de que nos habla tanto la tradición.
1
no era otra cosa que el estudio del ritmo como valor filosófico en sí".

sit

A _poc~ líne_as: "Vue~ve a mirarse que el número era el símbolo de la percepo6n inmediata del ntmo, base primiti\"a de toda la doctrina••.
O sea que Pitágoras encuentra el ritmo, aún en los golpes del herrero exP;esánd_olo a través del número. Y la intensidad del medio expresivo deso~ientó a quienes toman como central lo que fue accidente. La médula es el ritmo
,
no e1 numero,
en contra de versiones y dogmatismos ... Vasconcelos distin-'
gue: "Lo newtoniano y lo pitagórico son los dos polos necesarios de toda cosa
pensable: el orden material de Ja necesidad y el orden espiritual de la belleza".
~~ semejante actitud incuitivista, el Ulises Criollo explana su interpretación
e~tetica (eso, y no matemática) de Pitágoras, plena de atisbos, sin duda, geniales. Desplaza al n~ero .......,.e~ndo el lastre matematicista- y sitúa en
el foco del mundo al ntmo. El ntmo salta la esencia de las cosas• el número
es s6l_o su expresión. La constancia interna de un ritmo invisibl:, pero real,
pe1:°1te pl~t~, en la ru~ ~-asconceliana, un neopitagorismo, mejor, un pitagonsmo autentico amatematico, es decir, artístico.

_La teoría del ritmo -subrubro de la obra- precisa el sistema del pensanuento o del sentimiento pitagórico. Vasconcelos recurre a una refle.xión de
Jámblico en apoyo de su postura:
"Cuando alguien _conte_mpla he':"osas figuras o escucha hermosos ritmos,
esta~lece ~~ ello hizo, ~1tágoras, interlineamos- que la primera enseíianza
deb1a ~onsIStir en la mus1ca y también en ciertas melodías que hacen efecto de
remedio para las pasiones y hábitos del hombre, junto con las annonías y facultades que el alma humana posee ordinariamente."
La exposición vasconceliana concuerda con el espíritu del fundador de la
co~ternidad místic~sotérica -por repetir epítetos de G6mez Robledo-s
naada en Cortona, quien descubrió el ritmo bajo la corteza del número.
• Yer, Platón Y su Epoca por Antonio G6mcz Robledo, Humanitas,
96
~
1967.
p.
, Ano

22t

220

�El adelanto pitagórico sobre las tesis cosmológicas emerge de relieve. Ya no
es el primitivo y casi infantil elemento material elevado al rango rle primer
motor. Ahora e) universo se rige por un principio: el ritmo, cuya fórmula es
el número, bajo el análisis vasconceliano, certero si los hay.
El valor conceptual del pitagorismo consiste en iniciar una doctrina integral
de las cosas y no por vías toscas sino gracias a una "nonnatividad'' generalizante, en donde, a tenor del Ulises Criollo, radica "el orden espiritual de la
belleza". O en giro más prosaico, aunque tal ,,ez exacto, en el visionario de
Samos comienza el hombre a desprenderse de la naturaleza. Ya no es el originario atento a la amena.7.adora tormenta a la ingente i.ubida del río, a la
acción destructiva del fuego. Pitágoras personifica al ser humano imponiéndose a su medio natural Además, él hizo posible el advenimiento de la polémica Heráclito-Parménides ... Ya el pensamiento helénico no se restringirá
cual pasó con los elementistas, "a'' la simple configuración material de los
objetos, sino que sería metafísico, o sea que lo especulativo vaya siempre encaminado a encontrar "razones y principios profundos".
Contra la opinión dominante, y yendo quizá más allá que Vasconcelos, que
nos brindó la senda, rechazamos la doctrina que se limita a calificar a Pitágoras cual "el creador de una concepción pluralista del mundo", aunque tal
juicio se abone con la autoridad estagiritiana. En nuestro criterio la actitud
pitagórica entraña una visión única del cosmos mediante la principiologia
rítmica y su gramática numérica. 8
EL

!,{AGISTERIO DE

VASCONCELOS

El forjador del lema que signa a la UNAM, ''por mi raza, hablará el espíritu"
que sucesores de menor talla no han logrado eliminar, osciló entre permanecer
asaz el "gran proscrito" hasta "el apresurado de Dios" que di jo Gabriela Mistral, pasando por "el maestro imposible". Vasconcelos, mercurial y paradójico,
ha recibido, una gama de connotaciones dispares y contradictorias, que apenas
su ciclópea figura aunara y mantuvo. Queden estos parágrafos a su labor
docente:
Vasconcelos creció de una formación {ilo~ófica académica. Estudió leyes

y se graduaría con una tesis poco común denominada Teoría Dinámica del
' En el trabajo publicado para Humanitas -1967-, coment~, a la ligera, el Pitágo-

ras del Ulises, que nos parece decisivo en el desenvolvimiento de ru meditar; intitulado, escuetamente Vasconcelos y Gavidia.

222

Derecho, anunciadora de futuros empeños. Sería en e te renglón casi, sin
el casi, autodidacto asimilando lecturas apresuradas y nutriéndose de savias que
le llegaron de aquí y de allá. Eso sí, caló en el meollo porque su prodigiosa
mentalidad se lo permitía. Abarcaba conjuntos y era artüice en los detalles,
compendio y examen. Pensaba a gusto sin amarras ni programas. De ahí que
su peor obra es Historia del Pensamiento Filosófico ( la. Ed., UNAM,
1937) incómodo el Maestro en la pesquisa de ideas ajenas, cuando navegaba
encantado en las propias. Al hablar de Plotino, era Vasconcelos ... 10

Nunca que yo sepa sostuvo una cátedra cual Caso pudo con múltiples, de
lo sociológico a lo filosófico. Antimetódico, iITequieto, poseído en el lato
sentido del fenómeno, rebelde aun consigo mismo, enhiesto ante el huracán,
no como un ala sino como una ceiba, lo proclamaron Maestro dt América las
juventudes sudamericanas, pero él siguió adelante, impertérrito, acosado por
su demonio interior, indiferente a los blasones, aunque proviniesen del talento.
Manifestaba ocurrencias muy suyas: alguna vez me dijo que la filosofía del
derecho era algo inventado por quienes no eran filósofos ni juristas. ¿ Qué
tiene que ..,er -añadió gozoso- la metafísica con el código? Todo eso quedaba salvado por la candente pluma, porque en la disertación ofrecía flaquezas
y diera motivo a críticas debido a sus inexactitudes o caprichos. Sin embargo,
en determinados momentos, cuando el tema se le aproximaba, Vasconcelos,
despreocupado del lastre erudito. . . rayó a mejor altura que el Caso de las
tiradas elocuentes. Ave de tempestad, todavía en su vejez, cuando ya parecía
mellado el filo de su vigor polémico, situaría en inferioridad a algún inoportuno contendor; y declaraba rotundo, acerca de casos y de cosas, en tal tono
que hacia conmover las columnas periodísticas, siempre noticia de primera
plana como al optar por la candidatura de Ruiz Cortines.11
¡ Cómo vamos a contrastar a este luchador innato, de garra implacable, capaz de bailar un zapateado sobre la tumba de Carranza, jefe de los carranclanes, con la pulcritud expositiva de Caso! Vasconcelos realizó, sin proponérselo ni &amp;iquiera imaginarlo, extraordinaria carrera, entre política y humana:
1• Ver, Inlroducci6n a la Filosofla por el SUJcrito -Ed. Jus, 1974--, donde ..-i.enen
incitaciones y motivos sobre el pitagorismo vasc.oncelista.
" Esa vez, el Ulises, en lugar de eludir adversarios, criticó a los candidatos de oposición -e1 general Hcnríqu~, el licenciado Gonzále:i Lllll8. y el licenciado Lombardo
Toledane&gt;- e incluso le habló a don Alfonso Reyes para que se pronunciara por el
hombre del PRl. Luego, estaba insatisfecho porque no le dieron la embajada en Italia,
puesto "reservado" -me informó, cáustico- al licenciado Ramón Betera, Ministro de
Hacienda en el régimen alemaniJta •..

223

�Rector de la UNAM como preludio a la Secretaria de Educación Pública, inició en México y América, la Escuela Rural, tra_nsformán&lt;lose aque~ ~icenciado
revolucionario en misionero, embrujado por la impronta de Motolm1a o Tata
Vasco ... La inicial campaña alfabetizadora salió de u plétora, con una improvisación imperecedera, viva y actuante. Y en la UNESCO, décadas después,
surgiera tomado en cuenta como precursor y guía, de manera que Torres Bodet exclama: "Me cautiv6 la genial impaciencia de Vasconcelo" -Rev.
Siempre!, abril 1965- aquel don Jaime que laborar~a en un pue~lo de la
hemeroteca colocado allí por el Ulises Criollo. Tuvo tiempo para bnndarle a
DiegoJ el Tolstoi, a Orozco, el Dostoyevsky y a Siqueiros, e1 Leonidas Andreiev,
del muralismo mexicano el ámbito de los edificios públicos sordo a las censuras
y ajeno a las rencillas. Alguna vez, mucho más arriba de s~s desmañadas confercncias que jamás preparó, e:-.-playóse, en la casa de Rivera, sobre Plat6n,
mago de la smtesis, dominando a quienes pretendieron saber más que él. Intuitivo, se quedaba corto Alfonso Reyes al localizarlo como "un representante
de la filosofía anti-occidental que mezclaba ingeniosamente con las enseñanzas
extraídas de Ber"son". El Ulises Criollo no puede ser reducido al "élan vital",
o
.
,
.
porque abrevó en Indostán, subyugado por unos estudios, que aun esperan intérpretes ... a la altura del oa.xaqueño ... De la ~no de Schopenhauer, ~os
asienta Basave,12 "logra sacudirse el polvo que le deJaron brahmanes, faquires
y yoguis", vislumbrando maya, que es vida, y no principio n~tivo, ~per~do
errores en busca de sus esencias. U na sonrisa asomaba deJ?aJo del lacio bigote
al hablarle de esa incursi6n que bien le interesó después, en eJ minuto de
pensar por cuenta propia.
Se rode6 al amparo de Obregón que le tenía confianza, de los exponentes
latinoameri~anos: Gabriela y un joven que prometía, .Haya de la Torre, av~cado a la poütica aprista, eterno líder, fracasado y vigores?. En la campana
del 29 le acompañaron López Mateas, orador ya; Mcdelhn Ostos, que hubiera sido el Secretario de Educación de Ruiz Cortines si no se lo lleva la
muerte; Angel Catvajal, con quien fue injusto -según él me lo dij~ ~n atardecer melanc6lico del Valle de Mh--iro-; Salvador Azuela, Hemuruo Ahumada, G6mez Morin, al que atacó luego por haberle hecho las leyes fin~cieras a Calles . .. Una pléyade de valores que sólo Vasconcelos lo~ re~mr,
y que siempre lo respetaron o quisieron, pese a sus desahogos, pues Jamas se
repuso de aquel revés que le sangraba y atormentó.

taron allí. Romain Rolland proyectaba biografiarlo -si creemos ciertas versiones- mientras el descontentadizo Guiza y Azevedo -autor de Lovaina,
de donde vengo- lanzó una ele sus andanadas:
"Vasconcelos es la conciencia lúcida de lo que hubo de noble en la cólera
del pueblo y en sus ansias de mejoramiento y de justicia. Se entregó porfiadamente a la tarea de acabar con las fuerzas de la disolución y de la muerte.
Fue la conciencia cabal del dolor de ser mexicano." Y en el biüoso rencor de
otro vasconceliano, a pesar suyo Blanco J\.foheno, que pretende aniquilarlo,
se trasunta la admiración. 13
Al desaparecer físicamente su estatura aumentó: Caso, mas allá de su cátedra, es recuerdo y dato. Vasconcelos sigue allí, palpitante y discutido, por
encima de diatribas y de homenajes. Acusado de disperso y personalista, el
Ulises Criollo resiste la erosión de los años y sus actitude volcadas en libros,
como la Breve Historia de Mé.Yico, todavía mueven a us adversarios alegando que no era bre,·e, ni historia, ni de Méxko ... Y, por ejemplo, el PitágoraJ (1916) muestra su intuición -él, que no sabía de satanismos a menos
del propio- convertido en prenda de orgullo para la imponderable América
nuestra. Robinson y Odisea, que no e capó a la atenta. pupila de Basave, le
sirve al documentado tapatío para afirmar "que no le ba,;taba construir es-cuelas. sino que había que insuflarles el espíritu de una ideología generosa''
("La Filosofía de la Coordinación de José Vasconcelos", Hurnanitas, 1967,
p. 15).
Este preámbulo nos introduce en el Ulises sin aliños ni alifafes. Vasconcclos,
sin formación filosófica profesional, avizoraba las eternas verdades desprovisto
de las muletas doctrinarias, sólo inmerso en Plat6n y Plotino, desconociendo a
Arist6teles y a Kant. lo cual nos obliga a cnforarlo con rigor y nitidez, en uno
de sus aspectos medulares.
EL

"PROGRAMA" DE VASCONOELOS

Antes de llegar al punto, pennítasenos incluir el plan que desarrollamos
en la Facultad de Humanidades de la Universidad de El Salvador, allá por
el año de 1961, donde quisimos ordenarlo si se puede:

Hizo traducir contra viento y marea, a los clásicos en aquellas ediciones de
pasta verdosa, ~ue todavía circulan. Y Beethoven, Tolstoi y Gandhi aposen-

I. Significación de José Vasconcelos. Su actitud como pensador proble.má-

En la obra multicitada, p. 63, por encima de nuestras discrepancias lo mil com·ipleto que conozco sobre Vasconcelos ... hay un ancnal.

11
Ya aludí a Blanco Moheno en mis perfiles del año pasado; pero su encono anti,·asconceliano, indica, en el fondo que n .... en la forma, admiración inconfes1 hacia el
Ulises.

is

22j
humanit.u.-15

�tico, independientemente de sus trabajos filosóficos, históricos, auto~iográficos
y polémicos. Testimonios en torno a su obra, incluyend~ el d~ Keyserlin~ co1:1o
representativo de la mentalidad latinoamericana ... Lmeam1entos y mobvac10-

nes del monismo estético.

11. Pitágoras y su triple dimensi6n: vidente, fil6sofo y esteta. L~yc~~a ;.
doctrina. La noción vasconceliana del ritmo. en• contraste con la Critica
· Inautenticidad de las fuente usadas por Vasconcelos: diLosd Yerordinana.
sos Dorados. Importancia de su examen pitagórico en el e tu o e un
pensamiento independiente.

III. El Monismo Estético, iniciado con su Pitágoras, culminará en .~ª
Ética, que parte de su Metafísica.. tsta, comparada co~ posturas tr~~1cional
modernas. Maneras de conocimiento vasconcelianas. Las I evul.
es
yd
a la luz de ta físico-matemática indeterminista,
de Bros1ones e la enPm:1"
-0•
•
glie a Hcisenberg. Fallas de la epistemología en el Uhses Cnollo.

IV. Vasconcelos afronta el problema del deber ser. Teoria de las o~li.
morales• Desenvolvimiento del monismo ético-estético y su
gac1ones
1 relauva
, ·
validez. Lo apolíneo y Jo dionisíaco (Nietzsche) y su agregado o mutico,
creaci6n vasconceliana. El desinterés y la utilidad (James Y Dewey) • Analogías y diferencias con la Estética de Caso. Reparos al punto de vista

Odiseo a Todología. ¿ Es exponente de filosofía mexicana? Esbozo de investigación histórica. Inferencia y disparidades.
VIII. El conflicto entre invasión anglosajona y cultura latinoamericana
(Bolivarismo y .Monroísmo).-Tesis de Raza Cósmica y de Inclología. Lema de la UNAM: "por mi raza, hablará el espíritu". Esa trayectoria en
Educación Pública. Sus· juicios sobre la Revolución Mexicana, experiencia
continental. El ocaso del Ulíses Criollo. ¿ Qué hubo en su conversión al
cristianismo?

IX. Vasconcelos, historiador de la filosofía. Cuando expone a un autor
apenas queda él. Su indiferencia ante las fuentes autorizadas. Las flaquezas de Historia del pensamiento filos6fico.
Ya asentado este plan, que calific.amos de provisional, Vasconcelo resur•
ge y apasiona. Pasamos un año académico -1961- siguiéndolo y puntualizándolo. Esto será eje de un libro por publicarse, ya que ahora no proponemos sólo una panorámica, incluso por el espacio que Humanitas, generosamente, nos depara. Vayamo, pues, a un asterisco esencial.

VASCO TCELOS: ¿PROBLE~i:ATICO O SISTEMÁTICO?

vasconceliano.

y

La L6gica orgánica. Balance ante la L_6gica viva de Vaz Fe-

.
Inferencias hacia la Lógica de la ciencia por Larroyo Y Ceva• 1li Enf
d la
Uos lo mismo que la Lógica de Romero Y Pucciare •
oque e ·
"id~ntidad estética". El biologismo estetizante. de Kom ( acord~ Y contrapunto) . Crítica a la silogística del Ulises '?1?ollo. Las ca~egor~ (~n~~
estéticas. Oposición a las clasificaciones trad1cronales. Doc_tnna met6d1ca 1
odo del pensar {Whitehead y Vasconcelos). Ponencia de Vasconcelos
a su ro
,
rd'
-6
en el Congreso de Mendow. {1949) . La Coo mac1 n.

rrma.

e?~~ ac-

VI. Entre la coordinación. Fonnas ·vasconcelianas del conocer
ción. Sus discrepancias con el pragmatismo, Todologla y Logologza.

y ahora la parte que pudiéramos llamar medular:

n ·C6mo

enfrent6 Vasconcelos los procedimientos del medit~ filo•
s6~o? ~istintas etapas de su especulación. El devenir desde Robinson '.Y
,. Trataremos,

u Agusún nos

en el Vasconcelos teoriz.ante.

226

lo pennitc, esta Logologla en 1976, punto importante

El año pasado al referirnos a Caso, actualizamos cierto esfuerzo 9el doctor José Gaos, quien ni corto ni perezoso, en su Filosofía Mexicana en
Nuestros Días -Impr. Universitaria, México, 195~, después de reseñar
ampliamente a Caso -en su personalidad, su biblioteca, sus mocedades y
su sistema- reitera "Un sistema (Vasconcelos) ", que seguiremos con algún
detalle.
Gaos trata de "sistematizar" a Vasconcelos cual lo hizo, menos infructuosamente, c-on Caso:
Dejemos a un lado aquello de las peras y más manzanas -p. 129- que
son desviaciones gaosistas que a nada conducen, y entremos en materia:
"O el filósofo descubrirá (Vasconcelos nos figuramos, pasadas varias páginas, divagadas) el más antiguo y más propio precursor de su filosofía de
la coordinación de las cualidades en Empédocles. ti hab16, el primero, de
que: es la combinaci6n de los elementos el secreto del ser. Dijo también
Empédocles: o intentes reducir la calidad. 0
Estas salientes y entrantes, con que Gaos persigue adornar su perspec-

'127

�th'll resultan mera retórica, incluso su cita del "asco" 1 dado que pasados
muchos circunloquios a los que son aíectos los orteguianos1 sale con esto:
''Pero como inconsecuencia y sorpresas como éstas se encuentran entre
los más grandes filósofos, no serían ellas justa raz6n suficiente par~ . alejar
de éstas al filósofo de que se trata. (El fuerte de Gaos es no escnbir con
claridad, anotamos). Porque, a todo esto, ¿ de quién ~ ~-ata? ¿ ~e un
nuevo personalista norteamericano, de un reciente existenc1alista :rances, que
sigue la última moda en materia de existencialismo, la de, repudiar el tlt~o
de existencialista? Ah, no, nada de esto. e trata 'sólo de un conocido
-desconocido- 'pensador' mexicano: de don José Vasconcelos." Y pone
una extensa nota (2) de Todología en que el Ulises Criollo loa "A la Amada
de toda mi vida ... " en arranque más emotivo, que mental.
En fin que Gaos dándoselas de elegante~ no ~itúa al ~asc~ncelos "sist~mático" por parte alguna, en diversa forro~ que a Caso, ~uye~d~se ~n elisiones y alusiones, sin que aparezca no digamos la soluc1on, 01 s1qmcr~ el
problema. Don José quiso llenar unas cuartillas, ayudado de las ex6ticas
peras y manzanas, y nada más.
Basave ha publicado, en Archi.Jes de Philosophie, un artículo (30 páginas) "José Vasconcelos et Antonio Caso" que ~o co~ocemos,_ pero e~ La
Filosqfia de José Vasconcelos ("El Hombre y su Sistema ),_del hbro ya etta~o
y él nos dará la raz6n, hay una s~rie de daU:s sobre 1~ v1~a del oa.":u,ep.o
de las paradojas, si bien debemos 1mos al capitulo meJor título cuarto. 'La
Filosofía de Vasconcelos en Panorama".
"El sistema vasconc~ano nos impele a evocar cosas gigantescas: alados
toros del arte asirio. La divina comedia, las sinfonías de Beethoven, el idealismo imperial de Hegel. . . Nuestro filósofo se va derecho a los grandes
problemas de la filosofía para encararse direct~ente c_on ellos y pens~rlos
por cuenta propia. y esta irreprochable y valiente actitud es rara avis en
nuestro mundo universitario", p. 50.

t

Hasta allí estamos de acuerdo con el Proleg6meno de Agustín: "No hay
que buscar en su sistema una unidad lógica, sino una temp~ramental. ~s
éste el escollo mayor con que tropieza el que pretende estu_d1arle. Su ~etodo místico-emotivo es personal e intransferible. y en au~ncia de luz raci~nal hay que seguirle a ciegas en la penumbra, sm más ~a que el, ~onta.~10
poético. El caso de Vasconcelos no es del fi\6sofo, con nbetes de lírico. smo
del lírico con atisbos de filósofo", p. 51.
Procedamos poco a poco: no nos han interesado much? .aquello~ que! .ª
la zaga de Hartmann, dividen a los filósofos en problematlcos y sistematt-

cos, aunque ante el UJ~s Criollo la aporía se afina y resplandece." 111
Vasconcelos ostenta, quizá el único entre los pensadores latinoamericanos contemporáneos, el mérito de desarrollar los temas generales de toda una filosofía, lo cual no implica que conlleveJ en el fondo ttn sistema; y a él esto
no le importó, extremo que el propio Basave revela líneas en seguida:
"A medida que han pasado los años le han ido interesando meno las
teorías, fundamentales para un sistemático, enfatizaríamos, mientras ha ido
creyendo más firmemente en la realidad del misterio. Sus últimos libros los
ha escrito con desencanto, casi -y sin el casi, añadiremos nosotros- in
creer en ellos. Su teocentrismo creciente le ha permitido prescindir de la
opinión del público, no por desdén, sino por la conciencia de la pequeñez
del hombre. Si aún escribe, es porque su alma siente, al hacerlo, que se
integra y crece. Si aún publica es porque piensa que su antorcha puede ser
rescatada por manos jóvenes." ( Ob., cit., pp. 50-1).
Los empeños de Agustín no logran persuadirnos sobre el "sistema" va:;conccliano. No lo tuvo, ni lo necesitaba, pese al estupendo alegato "Aspira don
José a una experiencia organizada y totalista, por un &lt;:Ístema que es el de
los artistas y el de los místicos". Pero no el de los filósofos, mi querido
Agustín, y de ello no queda duda. A través de la belleza, os6 encarar estética, metafísica, ética y todología, a cuádruple batería aislado en la intemperie de su angustia, obseso, incluyendo lo que Basavc perfila: "Cosmología
omanantista y dinámica que niega implícitamente la extensión. Cosmología
que a nosotros se nos antoja llamar energética revul~ional". ( Ob. cit., p. 54).
Con o sin esas revulsiones, Vasconcelos no leg6 un sistema, ni lo quiso. Subsi ti6 lanzando, a lampos, intuición y visiones. Variaba de libro a libro, de
artículo a artículo, de versión a versión. Desprovisto del bagaje filosófico en
que abundaría Caso, nuestro Ulises Criollo bogó al estilo de los argonautas,
sin brújula sextante.
Ello es su fuerte, pero también su debilidad. En el plan con que pretendimos ordenarlo resalta un ímpetu e.'Chaustivo, que nunca consumó, no porque
le faltara genio sino obedeciendo precisamente a éste. Nietz.sche propiciaría
ese "sistema" asistemático, no Schopenhauer que ~upo de metódica. Antiintelectual y sinfónico -bien apreció Basa,·e, p. 55- se le escaparía a Gaos,
que apenas bordara bien arabescos entre peras y manzanas. ( 12)
Vasconcelos 110 creía mucfto en la coordinoci6n con o sin Whitehead; v
nos lo confi6 en Mendoza cuando lo acompañamos al Congreso Internacional
11 Don José nunca
e aaomó, con ganas, a Tomás. Y menos a alguna de las
Summa.i.

229

228

�de Filosofía. Entonces pretendía "coleccionar• su abundoso caudal bajo panacea que él síntió sólida. Y 'Basave afinna que es más feliz para su "sistema" filosofía estética que coorclinaci6n. Fue el anuncio de la "Todología".
Pero el Ulises no profesaba en Tomás; tirando el dardo que la filosofia del
Aquiuatense era para el siglo XIII y tstábamos en el XX. ( t5)
Converso, más en el de Asís que por el de Aquino -léase en su autobiografía c6mo el terruño del Pouerello le pareció la quintaescencia del catolicismo mientras Roma le impresionó por su frialdad-, acabó terciario gracias a sus sayales, que apenas ería soberbio en apariencia. O :waldo Roble .
al que mucho quería, me platic6, socarrón. en Buenos Aires, adora a Santo
Tomás, pero de alli no sale. Al Ulises le estorbaban las ataduras, los compromisos, antitodísta innato, irredento. Basave, en su mutilaoo libro, y yo
en cátedra, hemos pretendido, erróneamente, si~tematizar a un antisistemi-

Ya reparamos en ello; pero el U1ises no requeria de la mentalidad kantiana para aproximarse o identificarse con w1 'ietzsche que se filtraba en
su generación -Caso incluido-- espontánea y directamente. Vasconcelos
abrevaría en los dos estados del solitario de Sils- farlas sin recurrir a intermediarios y menos a Kant. Aumentó el estado místico, por ser un reli_gioso,
mejor, obedeciendo una religiosidad que no es religión. El misterio de la
Divinidad lo atornilla de~e antes de Estudios indostánicos, y produjo
Todologío. Es admirable la labor de Agustín, adentrándose en el Ulises
con más fervor que rigorismo. . . Erudito, e. tudioso, dotado de fina sensibilidad, alerta, Basave dejó un libro de obligada consulta; y. :ipenas, como
él nos dice en la dedicatoria, nuestra "antigua y noble amistad'' -15 enero
1974- me faculta para endilgarle estos reparos que en poco menguan la
jerarquía de su cabal estudio. Y ya irán otros. . . además de las conc01·dancias.

tico. ¡ Vano empeño!
Agustín, con su saber alto, ttipnotizado como el firmante lo estuvo hará
años por la magia vasconceliana, apunta: "El punto de partida de nuestro
filósofo criollo es el mismo que el de Heidegger, Jaspers, Orteg-a y Gasset
o M:arcel. Parte de la existencia concreta que se siente con sensación de
emoc.i6n. ólo que subraya más que cualquier cxistencialista su existir emotivo que le brinda una sólida percepción de presencia." ( Ob. cit., p. 54).
Vasconcelos ignoró olímpicamente -y tal vez para su bien- a Heidegger
y Jaspers. Todo esa de la angustia --escribía- se cura mediante una buena
dosis de aceite de ricino. El Ufües, criollo o no, partió de cuanto él creía
)as esenciasJ importándole poco o nada. la existencia concreta. Enamorado
de Pitágoras, má.'! que de Plat6n o Plotino, ¿ para qué le seni_ría el ber1:1ético Heidegger? Vasconcelo· era trascendente y no en el enttdo formalista
sino en el profundo. Viviera sediento -de eternidad, no de dasein o man,
de pelusidades ni literatura que muchos aún creen filosofía. Pese a su ataques a Unamuno- y pervive uno en el prólogo ni libro de Basave -moraba
cerca del vasco, sin los artilugios del profe~or de latín-. Vasconcelos, fue~a
de un inglés pardeante que e~grimía en sus conferencias por Estadcs Unidos, fue, como los genios, monolingüe, incluso provinciano; y ~e le salía
Oa..-xac.a y la apetito a comida de Campeche, para él, según me dijo, la mejor
de Anáhuac.

Volvamos a Basave: "Con mente kantiana, Vasconcclos adopta las ideas
de Nietzsche sobre la tragedia griega, convirtiéndolas en categorías. Y por
su cuenta afiade a las dos categorías nietzscheanas de la belleza -apolínea
y dionisiaca- una más: la mística." ( Ob, cit., p. 59). Nuestro el subrayado.

LA

LÓGICA ORGÁNICA

Jamás me he logrado explicar por qué Vasconcelos introdújose en esta
disciplina que le quedaba a kilómetros por temperamento y carácter. Desde
la mesa de trabajo, al correr de estas volanderas lineas, me avisora la edición del Colegio Nacional, México, D. F., iMCMXLV, con sus 371 páginas,
tal un reto o una incitaci6n. Y a ella, en especial a su entrada, cabe est~
de Basave:
"Siempre que pienso en José Vasconcelos evoco eso personajes gigantescos
del Antiguo Testamente y de Sbakespeare. Su misi6n,1 8 su desmesura y
su impaciencia -denotada por Torre.e¡ Bodet, acotaríamo&amp;- de lo eterno son
dardos de anhelo en un mundo mezquino que carece de pasión, que peca,
" Si en un libro se impacienta el Ufues es en su Lógica Orgánua: Hace pedazos a Heidegger, clama contra Unamuno. "que vivió intoxicado nada más de palabnu",
p. XXII; zahiere a Ortega, acusándolo de propagar por nuestros cenáculos la tesis
de Scheler obre ,en resentimiento, "sólo que atribuyendo a los argentinos y ep general
a los hi panoamericanos el tal complejo; lo &lt;¡ut'! CJ absurdo, pues podee1os ser retn!ados y aun bárbaro , pero no resentidos, puesto que no hemos conquistado nersonalidad suficiente para experimentar rivalidades" (Ob. cit., p. XXXIII). Arremete contra,
en mi criterio, inexistente grupo, "el verdadero tt5entimiento era ~1 de la 11;cneraci6n
del 98 contro Francia'', a renglón seguido. Zahiere al krausismo y en ello hizo bien
lo mismo que en su censura a Giner de los Rios. Afirma que Husser, p. XXVII, "no
\·e uús allá, del ente!''., y elogia a su Whithead. gran pensador, a su sentir, que se
coloca par encima de humanistas y filol6gos que se creen fil6sofcs,, "y nos presenta un
Platón interpretado por otro ~nio". p. XXXV.

2'.H
230

�siente y piensa con el minimo impulso vital de un buen bumiés." (Ob., cit.,

p. 17).
En el primer capitulo, "Logos y Sophia" (lntroducció11) el Uli es
mueve, pez en u agua, "La noción de sabiduría es, mru bien, que grie a, h braica." P. XI o le llegarla lo judaico por el segundo apellido. Celd r6n, a lo
sefardita ... , pero en el Capítulo I, nuestro pensador recae en el tema habitual: ºComenzamo Uamando Lógica Estética a la doctrina qu hoy ofreemos al lector l'n su pleno desarrollo. En nuestra fut!tica Rublicada hace
ocho años y toda\·ía en las Conferencias qu
dieron en El Colegio 'acional
sobre el tema de ta presente obra, volvimo a usar la denominación: Lógica
Estética. Ello se debió a que poníamos particular atención en el juicio estético
y en el pensamiento artístico.
Poco más tarde, al e ribir estas pigin )' corregirlas, nos dim~ cuenta
de que es DW exacto y más amplio el título de Lógica Orgánica.'' ( Ob. cil .•
pp. 3-4.)
Basave Je halla salida a 'crtas "puntad.ls'' \'asconrelianas: "Di ámoslo
de una vez: la nación vasconceliana de sabiduría no es filosófica como él
pretende sino teológica." (Ob. cit., p. 87) . Con lo ruaJ poco se gana en el
examen logí tico aut6nomo, que el mismo autor pred. a así.
"En el p
nte capítulo que forma parte de una lógiC'tl nm c.xtcnderemos· más en el estudio del a priori m~ntal, pero recordando a cada paso que
el pensamiento no es completo · no toma en cuenta: la ..-erdad. el fin de la
, rdad y la ventura del fin", p. 5. El Ulises andaba avn1turándose en la
lógica pura. Y en abono de que Vasconcelos no es kantis
giro, antikantiano:

dicho en otro

"En consccuenci , sostenem que el a priori puramente fonnal d kantianos y hegelian
encuentra hoy tan sobrepasado como L'l carreta en
relación con el autom6\-il", p. 6 i y a punto y seguido, contraprobando qur.
Va.sc'.oncel~ no sería ni estagiritiano ni tomista, ni del siglo IV a. de C, }' ni
del XVIII d. de C.
"Acaso no nos basta hov m con las ca orlas de .Ari.st6telu, a tal punto
el conocimiento por la zo~a empírica se ha h cho extenso y profundo. Un
sistema, un método para juzgar y jerarquizar la calidad que se nos ha multiplicado en las cosas y en el alma, ¿es posible hallarlo n el Organum o en
el Novum Organum o inen todavía en el abstraccionismo de los partida•
rios del Logos? ¡ Seguramente que no!", p. 6. ¡ Cómo podía Vasconcelo ser
tonii ta, si negaba al Estagirita ... !
Pasamos cordialmente a Basa\'e e tos apuntamientos, así: "Por nuestra

232

parte lo que conser\"atnos del a /níori kantiano es nada m..rd·-.:..:,1
ral •
•
. . .
.
su I v&amp;:UUn genetnparti ta d~ JU1c10 lógic~, juicio ético juicio estético. En seguida, para
captar toda la nqucza conteruda en I tres divisiones y en su ínt is b ·
J
.
nmos
1 p·
~ pu~rta a a sacologaa Moderna, conv ncidos de qu es J)f!ligro
Jo ha
ido siempre volver las espaldas al saber del preRnte· taparse los otd para
no escuchar aquella advertencias que puedan obligamos a alt ar d cuadro
de nuestros
c.onocimientos y nue tras convi1:ciones" • A 1• b'1en, renego· de Kan t
• _
exphcJtamente.

=

Se da vuelo, citando a Fi her y Och, psicólogos de espalda a la sophia
para dar puerta a u mod rnidad relativa, porque ni uno ni otro pertenecen
a la última ola de cuando Vasconcelos tampó esos encontrados renglones,
autopreguntándose:
. "¿En qué forma debi.m modifi
1 conc pto del a priori? • mo la
cdula para el plasma vital es la id a para la raz6n: u elemento y su obj o.
Para saber lo que es una idea, un concepto el hombre moderno tiene que
~ornar en cuenta el saber positivo adquirido por la Piicolno{a no sólo
mda
'6 " , . ,, L P .
-o·
su
. gaci n te~nca . a sacología nos dice que no hay concepto sin sen ao6n o ~~e~16n d~ algo: ~na candi i6n para que el concqito baga sentido _en el JWCJO es la mtenci6n , pp, 6-7. El Ulises apenas e asomó a Ja psicologia, y se le nota.u

¿ er~ aquí Vasconcelos psicolo ista o a tributario a una de las fondamentaoones heterónomas d la lógica? O reitera la intencionalidad -de
Bolzano y Brentano- pilar del valomtivismo a lo Scheler O Hartmann. ¡.
i no_ Eduardo ... Nada de eso pu él nunca emergió fuerte en cuestiones
pSJcol6gicas. Y tal concluye con un e\'anescente criterio acerca del a priori
mm tal, muy .suyo: 1•

co!

"Lo .

cierto es que a cada conjunto a cada rama de la rt&gt;alidad e_tj ma
corresponde en el alma un aparato rer.eptor y onmnizador· a la .... ..:b/
d d 1
· ·
·o-·
'
_..,, 1 1
a., e a _prnm senso-motor; a las ideas, el Logos, a la voluntad, el criteno del b1en1 • a la belleza u a priori espe ífic.o: annont melodía, contra" ~I ~lise,
prendó de Wfúthead, pero no lo analizarla a fondo. u teils de la
coordmac16n le of~~ _puente ~ una "Todol la", ora teológica -si es que d
~ en ella-, ora cienhf1sta pos,two, como fl dice, que no era reitemr ni Com
pencer, ni a Ward. Dejo to para futuros de arroU • . .
'
11
.c!~.u~ ea el ~ Jnwri_ mtntall Razón pura, a lo Kant, o utiliuci6n de la "Crítica
del Jwno , aUttca ka.nuana, cual puente entre ruón pura y r:u6n prictica. Vasconcelos no determinó ese a priori mental, otta de ,us creaciones inconclwas ...

233

�punto", pp. 7-8. El Ulises se va por las ramas indiscutiblemente, carente de

substancia.
Ante ese "exhaustivo,. a priori. poco resta qué anexar,,.º pero salta a la
vista que e5ta lógica 1to es 11i orgánica ni estética. "'Basave se duele (pp. 88-9)
de sus ataques a Ortega, y esto demuestra que nada tiene Vasconcelos de
orteguiano, ni parte de lo mismo, cual lo sostuvimos antes: Agustín asienta:
"En la misma introducción arremete con exceso, y fuera de lugar, contra
la generación del 98, el krausismo y Ortega y Gasset", mas pasa por alto
c6mo se burla de Heidcgge( sin tapujos, tal vez excepcional en medio de la
multiunánime adoración ~e privaba en México por el taciturno y, a ratos,
ininteligible alemán; el Uli.ses lo trata sin contemplaciones: "Heidegger o el
Enredo", p. XXXIII:
'1..a penúltima versión criticista es la llamada filosofía existencial de Heidegger. Véase: ¿Qué es Metafísica? ¿Por qué existe el ente y no la ~da?,
pregunta el lx&gt;bo en un estilo enredado...", p. XXXIII; y hacemos gracia al
lector de lo consecuente, porque basta con lo transcrito. Vasconcelos abominó
de Heidegger y de Ortega, no andaba descaminado.
Basave protesta, inmediatamente después:

20

"Y luego otra cosa a la cual no hay derecho: cerca de 35 páginas de su
Lógica Orgánica las dedica Vasconcelos a transcribir pasajes de Wh1tehead.
Que se haga un resumen presentado por el autor, o bien, si se tiene, m~ch;,
empeño en mostrar las ideas wbiteheadi.anas, que se haga un apend1ce.
( Ob. cit., p. 89).
Olvida Agustín que al Ulises jamás le faltó tiempo ni lugar cuando se
trataba de defender a sus amados o zaherir a sus enemigos, dentro y fuera
de 16gicas o todologías. El no acertó a paner dimensiones ni cartabón~ ni en
política ni en filosofía. Pero Basave en unos párrafos de p. 89:
"Con gran condición termina Vai;concelos por fijar su posici6n final ~-tes
de entrar en materia: Concibe al mundo y el ser como un proceso gen:uco
y no di.alé tico." Esto, por llevarle la contraria a He~el y a los neohegehanos
de izquierda -Marx, Engels, Feuerbach, Strauss, Lerun- o ~e der_echa -~on
Stein-, ya que el Ulises a veces tenía terceras o cuartas intenciones. Si se
duda, ver: La otra seudociencia hegeliana." p. LXIII.
Al humilde criterio del pergeñador de estas cuartillas, nuestro Vasconc:elos,

copiando a ,Vrutehead, acopiaba su mate~l, porque no :ra la lógica, parte
de su equipo. De ahí que no sólo divague smo ~ue se repita,_ él, tan fecundo
y vertebral en distintas materias. Cierto apreIIll0 de las pláticas en el Cole-

234

~o ~acional y _la ,!ubsiguiente p~blica:ión de una obra anual produjeron esa
Lógica Orgánica , repleta de v1tupenos y citas algo insólito para el Ulises
1
CU)'O primer trabajo en el Ateneo no tenía desperdicio.

Basave lo toma en serio: "Es indispensable, desde ahora, hacer una adverJosé Vasconcelos juega con principios metafísicos a todo lo largo de

tencia:

su L6gica." p. 90.
Vasconcelos no era ducho en lógica; y, por eso. a su ocurrencia, hizo mctafísíca: en la cual se desplazaba a gusto.
·
. Dice Basave: "Con palpable influencia kantiana -y él la rechazó palmanamente a tono con la cita respectiva -nos tomamos la facultad ele indicar
que nuestro ~u~or empieza el estudio de la Lógica identificando el pensamiento
con e,] ~ pno,1, el _mental, no el formalista, apunta.riamos, enten_diendo por
este _nl~o el conJunto de los aparatos o instrumentos de que dispone la
conc1enc1a para enterarse de las cosas y en seguida operar dentro de ellas''.
ada menos kantiano que ese a priori mental, de Va.sconcelos, en una l:in-,ga
"16rrica" que era metafísica_. si bien Agustin quiere convertirlo en neokantiano. Y a continuación, alega Basave:
"Los cfütintos a priori son los instrumentos de exploración que se reparten ~l ~onocimiento: a priori mental, a priori ético, a priori estético. Al
a pnon mental o logos corresponde manejar los conceptos; ¡¡.] a priori moral
co~nde juzgar las a~c.iones; el a priori sentimental o estético se encarga
de Juzgar la belleza y clisfrurarla." Todos esos a priori, con o sin el subrayado, perlenecen al V asconéelos metafísico. Y Basave afirma:

"Aunque promete Vasconcelos --:-el Ulises prometió mucho, que no cumpliera acotaríamos nosotros que muy bien le conocimos---- estudiar preferentemente el a priori mental ---e.lave de su postura-, lo cierto es que a cada
paso hace incursiones en el campo ético, como fin de la verdad y en la
ventura del fin, que es el coronamiento estético de su sistema." p. 91.
yasconcelos, .es~itor visceral, _Y sin límites, topa con una materia que maneJa poco, la logica; y se refugia acorralado en la metafísica y en la ética.
Pª:ª lle~ar sus \'aCÍos de _infonnaci6n. Agustín no concibe que nada tenga
que dee1r en asuntos propiamente logicistas, y así lo encubre con la piedad
del discípulo, aunque el U1ises vfüra fuera de onda, por emplear término
utilizado por los mentados hippies, out, no iu.
Basa,·e defiende velada o categóricamente el silogismo en la misma página:
"El raciocinio -su forma típica el silogismo, agregamos- es el arto propio
de la raz6n, que precisamente recibe su nombre por su poder de raciocinar.. ,

�p. 91, tautología piadosa que Vasconcelos. sólo expone en ~u cuarta p~r:e, a
regañadientes, capitulo VII, sin atacar ru ~~fender. Agustín es más 'a!COnceliano que el Maestro, llevado por su carmo.

Dicha Lógica OTgánica. que a Basave le llena .un re~leto ca~ítulo, ni quita
ni pone en el haber vasconcelista ... falta de onentac16n Y metodo.
· . •~r·1car, .. a1 "lócnco"
Vasconcelos, que poco tenía de ello Basave,
Pese a JUSu
o·
conocedor de Ja filosofía, incide en sus reparos: "Porque la Yi~a, _Y por !o
mismo la realidad, siempre es una integración y una sistematJ1,ac16n. Vasconcelos asegura que pensar los puros elementos, los c~nceptos, ~s como
estudiar al hombre por la célula o el tejido muscular, sm ref erencta a las
funciones todas del cuerpo". p. 9 l. Es que el Ulises, leyendo apresuradamente a los elementistas de la psicología que creyó moderna -de Wundt a
Titchener sin olvido de Patrascoi- no se asomaría a los estructurales -:3e
Kafka O Kohler- y de ahí sus afirmaciones extemporáneas; pero A-r1.um,
.. !-'
disgusto le coloca los puntos sobre las íes: "Nosotros pensamo , por

qU1U. a

l

•

l

d. .

:as

r

el contrario, que sí es posible y deseable estu~ia~ ~r separado as . ~scip
filosóficas sin violentar su unidad". Cada disc1phna ostenta su Mho, a,.regamos ...

El suscrito, antiguo pero no envejecido profesor# de_ Lógic;:i, prof~sa en la
autonomía de la ''ciencia." que Aristóteles llamo, srmple Y_ sen~,nente
tratado, 0 logos, anterior y superior a la psicología _que ~ tnb~tan~ o a la
teoría del conocimiento O a esa introducción a la filosoha, se.rru~xplicable a
través de programas pedagógicos. Antes, siglos ant~ que el Aqwnatense, ~u
· · · d enva
· do del Estagirita, marcara una lógica como el Tratndo sm
pnru:1p10,
,
d'tamentos de manera que Vasconcelos yerra en sus divagaciones, por mas
~u~ Basave 'lo modernice y aun lo exponga neoescolásticamente, dado este
contexto:
"En la doctrina tradicional ( es decir Aristóteles y T01n{ts, puntualiz:i.mo~),
1a Lógica tiene por objeto material -esto lo . recalca Mercier, que qmso
cientifizar a los clá.ricos, sin lograrlo, en su Lo~atna, ahora obsol~t:3-- los ~~amiento humano: ideas (meJor conceptos, estauca y dmamen tos del Pens
d l ...
micamente considerados, de solitarios en conexión dentro e JUICIO_, co~o
sujetos o atributos, volvemos a insistir), juicios y ra~iocinios ( el ~us~nto dice
razonamientos para abarcar dilema, entimema, epiquerema, sontes Y construcciones de conjunto, vale).

Basave atribuye harta importancia a los raciocinios ( el ser en cuanto expresado en nuestro pensamiento), pero la Lógica no se ocupa, en contra d~ ~s_c:olásticos y neo, de seres, sino de creaciones mentales, o sea conceptos, JUICIOS

236

y razonamientos aut6nomamente; y, por ello, el objeto es ése y no la distinción neotomista -material y formal- que Agustín descubre fiel a su línea,
en '·las mutuas relaciones de ideas y juicios que permiten modificarlos y utilizarlos (entonces no son adherencias del l&gt;fr que, para !a Escuela, es inmodificable, apostillaríamos) -sin contradecirse nunca- el endiosa.miento del
principio de contradicción es más tomista que aristotélico (permítasenos)
con vistas a la investigación o a la demostración de la verdad por vía del
raciocinio". p. 91-2. A Vasconcelos nnda de esto le importó. Punto.
Escolásticos y neoescolásticos persisten en un silogismo que todo lo puede
probar. mas, como se lo demostraron los analistas, no adelanta el conocimiento (Kant) porque la conclusión está implícita en las premisas. Y todavía
Basa,·e refuta lo poco que aportó el Ulises en !a vía de una Lógica menos
estratificada, pues al fin, neocscolástico no puede resistir lo "positivo" del

Ulises:
"En contraste con las ideas antes apuntadas (escoláJtícas sin remedio, puntuamos) de la Lógica tradicional (que nada tiene que ver con la Lógica matemática de Heisenberg a Planck, insistiríamos). en sus empecinamientos Vasconcelos afirma rotundamente que pensar no es raciocinar ( se. lo enseñó
Whitehead, ele seguro), es decir, no es referir lo particular a lo general, para
crear un mundo conceptual ficticio; pensar en esta nueva manera es reconocer cada objeto en su individualidad concreta, y en relaci6n de simultaneidad o de separación en el tiempo; de cercanía o lejanía en el espado,
en relación a quien piensa." p. 92.
Y así es, Agustín "Nietzsche, que anduvo cerca de esto, aseveraría, anticipándose a Bergson, que el tiempo era una invención, y todo lo demás
-apostrofó- locura. Sin ello, Einstein no hubiera forjado la relatividad que
produjo la bomba atómica, para mal de los japoneses y bien de los norteamericanos ... Y usted lo reconoce, a renglón seguido, más allá y por más acá de
un neotomismo que hoy el primero en respetarlo, por más que no pueda pro•
fesarlo:

''El tipo moderno del conocuDJento es coordinar conjuntos ( tal se les
enseña en la actualidad a los escolares en el bachillerato al grado que me
ha sido indispensable remodelar mi álgebra "de ecuaciones y factores", por
no quedarme a la zaga, como asentó Chico Goeme que le ucedía al derecho
penal. Cabe un prólogo de Pardo Aspe al libro sobre Dt!litos de González de
la Vega) . De suerte que para el hombre antiguo ( éste perdió su vigencia,
mi querido Agustín y nadie lo va a resucitar) conocer equivalía a fijar por
medio de un proceso especial y temporal ( el tiempo de antaño no es el del

237

�presente, apunto), la posición de lo ingular dentro de lo general, del individuo dentro de su especie, y las especies dentro de lo general." p. 92,

brillantes y cuando le atribuye la doctrina del realismo exagerado, o sea que
los universales son reales, es decir con validez separada ,de las cosas". 1&gt;. 94.

t.ste es otro horizonte que, en estos momentos, no ostenta validez: El Ulises,
que era zahorí, por encima o por debajo de sus fallas, advirtió que un
cosmos surgía y, a propósito contrario al clásico, que. se quedaba medioeval.
Y usted --dispénseme que me vuelva tan directo en estos apuntes de 1os
cuales no sacaré ni copia y que dejo a su generoso arbitrio publicarlos o no,
en Humanitas, donde usted me ha reservado el rango de redactor de planta- lo reconoce en su postura sincera :

Lo dicho: El Uliscs llegó al cristianismo -si es que advino a él- obedeciendo a una creciente humildad que le salia de lo hondo, cerca del pardo
sayal franciscano, sin ad!llitir el intelectualismo tomista, repetición del aristotélico. De manera que le sobran los argumentos en pro del realismo moderado, que Agustín atribuye a Aristóteles y Santo Tomás, "y con ellos lo
mejor de la escolástica", ya que el Ulise . intuitivista y en cierto modo bergsoniano, repudió los meandros de la Escuela, y Maritain debía parecerle un
malabarista.
·

''Tan grande es la seducción de claridad que posee el método dialéctico,
que según nuestro Ulises Criollo, pasarán muchos siglos aún antes que el
sabio y el hombre común se dieran cuenta de que no bastaba con reducir
las cosas a conceptos para entenderlas1 y en suma, de que conocer no es lo
mismo que abstraer, no es lo mrnno que clasificar1 no es lo mismo generalizar." p. 92.

Basave transfiere la definición de Vasconcclos sobre la Lógica, así: ''la
ciencia que estudia la razón como instiumento para alcanzar la verdad, la finalidad r armonía" p. 95, pero, páginas antes, el mismo oaxaqueño de las
intemperancias iluminadas, se pregunta en el Capitulo II. La L6gica y su Delinici6n, con subtítulo, ¿ Qué es la Lógica? comenzando así, iconoclastarnente,
al menos para los afiliados a Aristóteles-Tomás:

Aquí Agustín objeta al Ulises sin objeto, que no era ni aristotélico ni tomista: " o podemos compartir esta actitud de Vasconcelos porque sabemos
que la inteligencia realmente carece de una intuición de la realidad como
tal, y que por tanto, resulta indispensable que colaboren los sentidos. No hay
conocimiento de lo individual como individual (todo esto dejaba frío a
Vasconcelos, anotamos) y todo auténtico saber que es a base de conceptos.
La doctrina aristotélico-tomista ( que el Ulises nunca estudió ni dominaba ... )
explica que existen en el orden de la realidad individual sensible dos principios esencialmente diferentes, aunque unidos indisolublemente en un solo
ser: materia y forma (hilemorfismo) y que corresponde a este orden ontológico un orden cognoscitivo de dos facultades: inteligencia y sensibilidad
imaginativa las cuales pese también a su esencial distinción, compenetrándose íntimamente, captan en la unidad de un concepto que le han llamado
"wliversa.l concreto" la forma y la materia". p. 92-3. Esos pasajes de literatura neoescolástica mantendrían indiferente al Uliscs, que no creyó nunca
en el hilemorfismo, por lo que pasamos a "Definición y División de la Lógica" p. 94 y sigs. donde el autor pugna por metodizar al antimet6dico que
era Vasconcelos, a muchas millas de tomismos y lovainismos.

y Basa,·eJ entusiasta neoescolástico: "Tributa nuestro autor un ferviente
homenaje a Aristóteles cuando afirma que 'su lógica es inmortal y sirve todavía de base a los tratadistas serios', entre quienes no estará Vasconcelo,;, ·
enfatizamos nosotros, por ser la pura verdad; y agrega Basave: "Pero es injusto con la escolástica cuando asevera que se gasta en discusiones técnicas

238

•· e puede pensar bien, sin saber una palabra de ciencia lógica; podernos
fabricar todos los compuestos del hidrógeno sin saber las leyes de la síntesis
química; pero no podemos probar ni que pensamos bien, ni las propiedades
del hidrógeno, si no conocemos los principios lógicos y las teorías esenciales de
la quím.ica. Averiguar la razón de una práctica es el fin de la ciencia en todos
los órdenes. Y en el orden del pensamiento, fue Arist6teles el primero que logró descubrir las leyes de la razón y el pensamiento verdadero" ( Ob. cit., p.
55) . Éstas represen tan "vasconceladas", nada más.
Pese a sus referencias al Orgmzum, que no percibió en todos sus alcances,
el Uli es determinada: "el objeto de la lógica e la razón misma. sus condiciones, sus principios, las leyes de su comportamiento" 1 en posidón antiaristotélica, porque era adicto a las paradojas . . . y también a la intemperancia:
"La lógica se desarrolla y afina en la escolástica. (Siempre escribió el término, irrespetuoso, con minúscula, observaríamos.) Pero se gasta en ella en
discusiones brilb.ntes. Sostienen algunos escolásticos la teoría del realismo, o
sea que los universales son reales, es decir, con validez separada de las cosas."
El Ulises, en esta p. 56, contrapmeba que ni se a ornó a la doctrina de los
universales, lo que no le impide añadir: "Otros afirman que son puros nombres, nominali. mo (estas afirmaciones del Maestro son por demás ingenuas)
y se llega a una síntesis con la teoría del conceptualismo que coloca en su
lugar a los universales, calificándolos de conceptos. (Otra falsedad manifiesta,
puntúamos). En sus lineamientos formales) la lógica alcanzó en la Edad Media Ja perfección de una: ciencia exacta". (Ob. cit., p. 56).
239

�Siempre asoma en mi mente golpeándome el alma, la afirmación de Vasconcelos en el Casino de Monterrey: Santo Tomás era excelente filósofo para
el medioevo, en el siglo. ·111, pero ahora estamos en el siglo XX, con lógica
matemáticas y relatividad, ¡ Wlúthead y Heinsenberg!j y, por eso el Ulises
anuda:
"Pero se quedó en una etapa formalista (el formalismo no es, apenas, de
Kant, enfatizamos por nuestro lado), no se aplicó a la explicaci6n de la
naturaleu.. Y fue necesario abandonar el método escolástico, para llegar al
,conocimiento de leyes que rigen el fenómeno. ¿Acaso porque el fenómeno
escapa a la lógica? No, el fenómeno también obedece a las determinaciones
de la mente, o más bien dicho, es inteligible, en cierta medida, por la mente.
Sólo que para entenderlo, fue necesario -el Ulises, tan lleno de términos,
se repite, en un campo que no domina, agregamos- abrir un capítulo nuevo
en la lógica: en ( este "en" está demás, apostillamos) el capítulo de la inducción. Ya los antiguos, Aristóteles inclusive., conocían el razonamiento que infiere de lo particular a lo particular; pero no le dieron suficiente desarrollo."
( Ob. cit., p. 56).
El Estagirita, descendiente de una familia de médicos, los Asclepiades, dejarla mugen a un inductivismo que Tomás eliminó o disminuyó. Y Vasconcelos resulta antiescolástico, por encima de los empeño de Basave. Este
renglón "lógico" del Ulises, que me ha llevado a disentir de un pensador a
la altura del Dr. Basave Fernández del Valle, se apoya en declaraciones categóricas del hombre qtte poco pensó en lógica '1 mucho en metafísica, a sab r:
"La operación mental de la coordinación de los heterogéneos, la hacemos
e.'Ctensiva a todo el pensar y por eso llamamos a nuestra lógica (siguiendo en
parte a Whithead que tantas coincidencias tiene con la nuestra) lógica orgánica." p. 57 Reiteraciones de un procedimiento que no lo convencía • ..

Vasconcelos quiere huir del silogismo, de las creaciones abstractas, del
Tomás archiconocido: "Afirmamos, pues, que pensar no es .ólo discurrir silogísticamente1 deducir de los principios generales, consecuencias particulares necesarias, como en la matemática; pensar es también inducir como en la
física y la químka pero asimismo, pen ar es coordinar la ignificación de los
conceptos, de acuerdo con las propiedades que los integran en conjuntos insuperables." (Ob. c-it., p. 57). ¡Esto es Whithead de segunda mano!
Es para mí, difícil -por el aprecio que le tengo- seguir a Agustín con
Collin (Ob. cit., p. 95), cuando Vasconcelos tn"buta a los "conjuntos" (Whithead) y no a una silogística inoperante· y cierro este interludio. omitiendo
lo que el Ulises afirma, un poco ingenuamente, "Lo que no es la L6gica",

240

distin_guiéndola de la Psicología eyi un proceso que Hu,scrl llenaría en e)
primer tomo de las lnvestigacion~s Lógicas sin demasiada "problemática'•
que Vasconcelos cumpliera, entre sus intuiciones y contradicción.
En estas líneas expresamos anteriormente que nos interesaba mucho la
distinción que entre pensadores problemáticos y si temáticos es corriente ahora
a la zaga de Hartmann; y en el actual trabajo adelantaríamos algo al respecto, habiendo dicho en los perfiles del año pasado que V asconcelos, en
comparación con Caso, sí era sistemático, y no por habemos dejado ''una
serie de grueso volúmenes", remitiendo aJ lector al balance de Ba..,;ave en su
multicitada obra. (Nota 45, p. 176) Nos resta afinar en qué sentido lo fue.n
Gao trata de sistematizar a Caso y a Vasconcelos. Pasa mejor su análi is
con el primero que con el segundo. ¿ Por qué?
En primer lugar don Antonio, formado filosóficamente, bien
percataba
de la dilicultades para wstenl"r una tesi o, siquiera, un punto de vista aun
dentro de sus mismas cátedras. Y por ello, a excepción, quizá, de "Sociología"
y "Estética" no se atreviera con las otras materias enseñadas por él, digo, a
desan-ollarlas por escrito y publicar sus concepciones, o al menos, su criterio.
¿Dónde está la filosofía de la historia, la historia de la filosofía francesa en
el siglo XIX, entendámoslo, dadas a la estampa? ¿ De los apuntes, autorizarlos
por el profesor, tan comunes en la UNAJ.\1 que luego se tornan libros de texto
o de consulta.? Caso orquestó policromas pláticas, tanto en cátedra como en
sutiles conferencias, pero a la hora de colaborar en El Uniucmil, que allí
pudo facilitarle la tarea a sus discípulos, no afrontó los temas académico ,
sino que se fue por otro' senderos. ri siemples sugerencias programáticas no
legó don Antonio en ello ... Hay que declararlo sin ambages; Caso jam,h
quiso comprometerse ni arriesgar su muy ganado prestigio di\'ulgando alguna
de la asignaturas a su cargo. Y menos recorrer las distintas disciplinas filosóficas por escrito que de palabra se paseara por todas ellas.

Vasconcelos, polar a su compatriota, só encarar e con Lógica, Es~tica,
ttica. Historia Filosófica, Metafísica, T odología ( docencia de su personal
magisterio) ; y, por si algo le faltara, incursionó en Ja sociología, en la his" Vr·r, del suscrito, '1,En rl Centenario de Max Scheler, el Tonnentoso: Entre Husserl
y Hartmann'', Sábados de "Diario Latino", San Salvador 22 febrero 1975. Y "Entre
Fcnomcn61ogos Ilustres'' y "La obra de •~fax Scheler". Diario Latino, respectivamente,
12 y 13 mayo, 1972, comentando la obra de Juan Llambias de Aze\·edo, el emérito
profesor &lt;le la Universidad del Uruguay, que me la envió, con amable dedicatoria, denominada J.lu Sehtl~r - u¡,osiei6n Sistemático y &amp;•olutit•o. Ed .• ·ova, Buenos Aires,
1966, on 493 p!gs.

24]
lw.nu.nil.a!.-16

�toria y aun en la política, todo en obras, coraje que ni Unamuno, que le
andaba cerca, posey6.
El .mérito fundamental del Ulises en cuanto fil6sofo es precisamente ése:
intentar construir un sistema, pero: ¿lo Iogr6?
De nuevo recaigo en Basave cuyo bagaje mental un.ido al estudio y a la
laboriosidad no tiene par; y le sigo pidiendo disculpas por las discrepancias.
ya que él conoce de sobra las afinidades, incluyendo la simpatía mutua que
nos profesamos.
En La Filosofía de la Coordinación de José Vasconcelos, aparecida aquí
1967, p. 26 -Agustín formula el punto con su acostumbrada hondura:
"José V asconcelos elabora sus lucubraciones a 'golpes de intuición' (en
esto, estoy de acuerdo). En cada página nos presenta luminosas intuiciones
o visiones que no lle,-a por el razonamiento a su cabal desarrollo. No es
que le falte sistema sino método ( nuestro, el subrayado). El método se refiere
a los medios encaminados para descubrir verdades latentes o exponer las ya
conocidas. El sistema se caracteriza por un estilo personal del pensar, por un
filosofar peculiar que se enfrenta1 en carne viva, ante una problemática que
preocupa."
La dialéctica basavista es aguda y, además, ferviente, pero, en contra de
nuestra voluntad, no logra convencernos: Al que le falta método no puede
tener sistema. Esto es de toda exactitud, porque son implemento el uno y
estructura el otro, correlativos y consecuentes. Si alguien, antimet6dico o amet6dico pretende desarrollarse sistemáticamente, ¿ c6mo va a proceder? Ni estilo,
ni estilo personal del pensar constituyen un sistema. Éste es el producto de
aplicar, con metódica, el conocimiento a un precisado sector del saber. Un
pensador sin método, para recurrir a Hartmann, es problemático, nunca sistemático. El orden no sale jamás del desorden.
Agustín acumula argumentos, movido por su fervor acendrado para el
Maestro: "Todas las obras de Vasconcelos dan la impresi6n de estar atadas
indisolublemente a su alma. Su proceder Do es del científico que demuestra,
sino del artista que muestra. A la luz de un principio rector cohesiona elementos heterogéneos y los recrea en el seno fecundo de un propósito estético
o de salvación." Basave. lucha por ordenar al Ulises, sin con~guirlo.
Vamos por partes: la atadura de las obras al alma vasconceliana Do lo
convierten en sistemático, tal vez al contrario, dado que los intuitivistas, como
él, casi siempre huyen de la objetividad, No se le exige ~ Ulises que sea
científico, pero sí que aplique un método, del que el propio Basave afirma

242

carecer. ¿ Y qué principio rector va a seguir un desordenado? Y cabe ser
filósofo sin necesidad de propósitos estéticos en que abund6 Vasconcelos o
salvadores en que incidiera otro problemático y, a ratos, tumultuoso Scheler,
pero la met6dica y la sistemática les fueron ajenas ...
Si leemos a Basavc en su pulida y vertebral prosa advertiremos que Vasconcelos no era ni podía ser sistemático: "El sistema vasconceliano no se cuida
de basar sus principios en tierra firme". Entonces, ¿en qué descansa? Y, adelante: "Vasconcelos no se cuida, con frecuencia, de definir los conceptos cla\'es de su filosofía y de mantenerse dentro del campo de lo definido, porque
procede, las más de las veces, por ocurrencias sueltas o a golpes de intuici6n",
aunque estas intuiciones -menester es reconocerlo- sean, en muchas ocasiones, las de un genio. Continúan los esfuerzos de Basave por él.
Hay genios no digamos anárquicos sino caóticos. . . Y los sistemáticos, de
Arist6teles a Kant pasando por Tomás, trabajan intelectualmente al contrario
de como Basave -y en eso es estupendo- nos pinta el "modo" del Ulises.
Dejo para futura oportunidad el análisis del a priori estético, de la coordinación mental y el arte cual combinación de elementos heterogéneos, tres
aportes vasconcelianos de acuerdo con los desarrollos de Agustín, en vista de
que lo que nos interesaba tratar es el punto aludido, no sin reconocer que
nadie -al menos a tono con nuestras lecturas-- ha calado tan a fondo en
el agitado cosmos vasconceliano como Basa.ve Femández del Valle.
En este momento pasamos a explayar en qué sentido es "sistemático" el
Ulises, tarea no muy fácil ni desprovista de múltiples escollos ... Trazaremos, a vuelo de jet, el panorama, a partir de la renovación filosófica, o
sea, la generación del Ateneo de la Juventud en creatividad, no glosas:
El personi.smo antipositivista de Antonio Caso fue parcial y lo examinamos ya. Alejandro Kom no ofrece una filosofía vertebradai pese a su magisterio. Romero dejó su "Lógica" como Vaz Ferreira y basta allí; lo mismo la
de la ciencia por Larroyo y Cevallos. Oswaldo Robles, después de "Propedéutica Filosófica" se dedic6 ~ la psicología y también a desbrozar el psicoanálisis,
y la psicología profunda de Wemer Woof; mientras que cada uno en lo
suyo, García Máynez cultiva la ética y la lógica jurídica. Y Clarence Finlayson
se quedó en agraz.
S6lo el inmenso Ulises Criollo luch6 denodadamente no por ser sistemático, al modo usual, sino por recorrer toda la gama de las disciplinas filosóficas sin importarle caer alli para levantarse allá. Alucinado, a lo Nietzsche,
con "arrebatada ansia de unidad" fue solitario y candente por sus caminos
que se le convertían en senderos: exégeta en Pitágoras, contradeclin6 en su

243

�lógica orgánica, dueño de su estética: kantiano-antikantiano en su ética, versátil y \'ario en metafísica, arbitrario al historiar la sophia. todólogo1 a su
capricho en medio de su fe, mas siempre enhiesto, aun en los descensos,
dejando la palabra a Basabe: "es el hombre místic~ente poseíd~ por la
totalidad de lo existente. Se ha afanado, como nadie, en Aménca, por
lograr una más riguro5a y vital comprensión de la existencia como un todo".
No el legado siuo el reto que el Ulises deja en filosofía - ·pronto enunciaremos los de disímiles vertientes- ,..s que ni sus contemporáneos y menos
quienes los sigweron han sido capaces de intentar lo que ':7~concel~s ~slumbró, a su hora, sin instrumental filosófico ni preparac1on academica,
atacando los problemas en busca de las soluciones.
Todavía esperamos al auténtico demiurgo, que eso era el Ulises, enamorado de Hélade más que de Adriana o de Charito, descuidando en sus
vocablos al extremo que, en su Congreso de Filosofía, sostuvo una brill~te
ponencia sobre eros, y al felicitarlo un lingüista argentino, aunque hacténdole ver que debía decir, correctamente, agapé, Vasconcelos, enfunfurruñado. tal un niño grande: "yo no hablo para filósofos sino para las masas;
Dios· no cre6 al mundo en griego y menos en alemán ... ". Sin comentarios.

y no ocultaba sus carencias en cuestiones de autores; por eso cuando
una escritora se lamentaba delante de él por el tratamiento que se le
había dado a Knut Hanisun, a raíz de la Segunda Guerra Mundial, el
Uliscs preguntó con ingenuidad infantil, sin ocultarlo: ¿y quién es ese ... ?
A lo enumerado que resulta cuantiom, agregaremos ya su pedagogía en
De Robinson a Odiseo ( 1935), donde el autor aclara la mentalidad que
le inspiró en el cargo de ministro de Educación, despacho fundado a su
iniciativa¡ y La Revulsión de la Energía, ensayo de _f~osofía de .la naturaleza en que el término revu1si\'O se e grime ~n distinta ac~pc16n a _la
generalmente aceptada ( medio curati\'o que cons1s~e en producir _con?estiones en la superficie de la piel) y que García Maynez (Homenaje c1t., p.
25) interpreta:
"La energía, una en esencia1 no asume, en. sus diver~s. metamorfosis,
los mismos ritmos sino que adopta, en cada ciclo, una distinta fonna de
movimiento. Cada vez que el proceso cambia de sentido se produce una
especie de salto, y la evolución de la energía detennina el tránsito a _un
ciclo nuevo. Del mundo de la materia -cuya ley es la forzada sucesión
de las causas y los efectos- pasa al de la vida, en donde el ser ya no
vibra "como cuerda tendida que repite impotente el mismo son" y, por
último, al del espíritu, en que la fuerza se incrementa al realizarse en sustancia incorruptible,,.

244

Esas dos obras, que calificaremos de parafilos6ficas, se escapan del marro
que desarrollamos aquí, y serán objeto de dilucidación posterior.
Y ahora va un paréntesis esencialmente vasconceliano, donde el Ulises
Criollo. lejos de aporías lógicas, dinamiza aquel vibrar auténtico, la gozosa ojeada de lo nuestro, el mirar hacia casos r cosas que nos tañen.

Er.

TE fA IBEROAMERICANO, SOCIOLOGÍA CONTINENTAL

Desde la mesa de trabajo me avizora, porque ha andado mucho conmigo, Boliuarismo )', Monroísmo, 6a. ed., Ercilla, Santiago, Chile, 1937, 210
págs., libro en que el Ulises se mueve a gusto, sin ataduras ní andamiajes. En el capítulo primero, aJ no más entrar, "Hispanoamericanismo v
Panamericanismo" marcaron abcisas y coordenadas: 20
•
"Llamaremos bolivarismo al ideal hispanoamericano de crear una federación ~on todos los pueblos de cultura española. Llamaremos monroísmo
al ideal del incorporar las veinte naciones hispánicas al imperio nórdico, mediante la política del panamericanismo'', p. 9.
VasconceJos confiere a Bolívar la' iniciativa del Congreso de Panam..1., pero
le achaca el no "tener ideas muy claras, desde que aceptó la presencia en
el Congreso de delegados de Norteamérica y aun se habló de una vaga
unión entre todos los países de régimen republicano del mu11do, contrapeso
de la Santa Alianza, refugio de todos los monárquicos", p. 9.

Es demasiado conocido el alegato vasconceliano pro Alamán y contra
Poinsett/1 para continuar reiterándolo_. aunque el Ulises, fiel a su contratodismo argumenta: "Lucas Alamán s llamaba el Ministro de Relaciones
del primer gabinete de un señor que se puso a sí mismo el nombre e tram,. Ver, del suscrito: "Del Libertador, Díaz Gonzile1. contra Arcinie.~ s: Bolívar Juro
en el Monte Sacro, no en el Aventino", Reui.tta d, la Fuer::a Armado de El Snfrador,
enero-mal20, 1975. Publicación a e.argo del firmante como Jefe de Prrnsa y Pub!icidad
del Ministerio de Defensa de nuestra República desde febrero de este año.
21

El licenciado José Fuentes Mares, que .si no me equi\'oco, ha colaborado en Humanitas, acaba de escribirme -16 junio, 1975--, con motivo de haberle comentado aquí
su Miram611 d hombre con referencias a su libro !Obre Poins;et, comuuirindome, teX•
tualmentc: "Ahora mismo aparece en Madrid: Mbico y Erpaña: Historio de "n
Conflicto, un libro del que he publicado mucho lvances en E.tcfüior y que está }fa.
mado a producir un esclndalo snnado, tanto que mis editol'P.s mexicano~ se negaron a
hacerlo. Ya te enviaré un ejemplar en su oportunidad. Acal){1 de regresar de Europa
donde estuve desde enero trabajando en un nuevo libro para el Colegio de México. Libro

24-5

�b6tico de Guadalupe Victoria. Guadalupe en homenaje a la patrona de
México, la Virgen del mismo nombre, y Victoria, por la victoria de la Independencia", pp. 10-11. Y es indudable que un ministro que sirve a tal
señor no saldrá bien parado, independientemente de probanzas posteriores.
Todo esto lleva al máximo Vasconcelos en la "Breve Historia de México",
incluso su diatriba contra Benito Juárez, "héroe máximo del panamericanismo", p. 17.
Sin embargo, a veces el propio Ulises reconoce excusas así: "Juguetes de

una política cuyo alcance no comprendían, es infundado acusar de mala fe
a Lerdo, y a Juárez, y a Ocampo. Ellos sin duda no advirtieron las sombras
del torbellino que los arrastraba. Por ello y a pesar de ellos, el país pagaba
el delito de haber permitido que un embajador e:,,.-tranjero, el oscuro Poinsett, desplazase de la política mexicana al único estadista capaz que la raza
había producido en la alborada de la nacionalidad. Ningún pueblo produce
a docenas los Alamanes dotados del genio necesario para salvarlo", p. 17.
El Ulises surge dilemático: "En realidad México fue campo de batalla,
a mediados de siglo, de dos ideas imperiales: la idea latina y la sajona; el

hispanoamericanismo y el monroísmo; el catolicismo y el protestantismo. Alamá.n contra Adams/i aunque ya ambos habían sido eliminados de la escena'', p. 18. Y a Adams declara: "el padre del panamericanismo'', algo más
que, dudoso, si creemos a historiadores como Pérez-Verdía, en sus Nociones de Historia de los Estados Unidos de América -Ecl Sria. de Etluc.
Públ. México, D. F., No. 28--, quienes apenas lo mencionan, decididamente opacado entre el libertador Washington y el institucional Jefferson. 23

En el otro bando, el Ulises se crece en un enfoque tan discutible como
el de Adaras:
que segura.mente llevara por titulo: Ln Emper11trit Eugenia y su Aventura Muirona,
Nuestro compañero de la entonces Ese.uela., no Facultad de Derecho, desde 1939, y
también en FiloroIIa y Letras, es un incansable y recio investigador, l'Sté uno de acuerdo o no con sus hist6ricos libros de polél1l.ica. Tratado.
= FRIEDMAN Frances, en Breve Historia de loJ Estados Unidos, Ed. Agora, Buenos
Aires, t. I. 1956, p. 90: ''Así como la Norteamérica de la Revoluci6n produjo dos
grandes figuras de reputaci6n mundial -Waslüngton y Franklin- la joven n:pública
llevó a la fama a dos hombres bóllantes y competentes -Hamilton y Jeíferson- cuya
reputa.ci6n ua.scencli6 los mares". Agrega que John Adams, de nobles ideales pero obstinado, sustituye a Washington ( 1797) bajando del poder sin popularidad ...
"' LONN H. W., oon su peculiar criterio, en Lns Estados Un.ido.¡ -y subtítulo,
La Gran República d,l Norte- le: concede mayor beligerancia al enc:ahezar el Cap.
xxxrn~ "Su c:xrelencia el Presidente John Adams, comprende que hay diferentes clases de revoluciones. "Pero de esto a &amp;cr el padre del panamericanismo" media una
larga distancia, ..

246

"Con Alamán nace el hispanoamericanismo en clara y definida posición
frente al hibridismo panamericanista", p, 12. En la actualidad eso no resulta muy acertado, y surge un tanto anacrónico. Entonces estaba más definida la nacionalidad norteamericana que nuestras nacientes repúblicas, lo
que permite inquirir de qué lado eran híbridos. ..
Lo admirable en V~oncelos no son sus juicios de valor en concreto, sino

el ímpetu de tipologizar, en medio de las vaguedades imperantes, muy lejos
de Weber o Mannheim, múltiples realidades colectivas. de carácter continental. O sea que lo respetable, por emplear una síntesis de presente, salta
en su "sociología", que calibraremos provisionalmente en tal forma pero que
no llenaba los requisitos de dicha materia, ni aun para aquella época ..•
Viene ahora el Capítulo Segundo: "Apuntes para una Sociología Iberoamericana". y allí mediante intuición, no método cientüico, llega a ciertas
advertencias y otras conclusiones, afirmándolo con Poviña en Nueva Historia de la Sociologia Latinoamericana (Ed. Universidad de Córdoba, 1959,
pp. 296-7). "En Sociología que es una ciencia no naturalista, estudia el problema central del individuo y del grupo, en funci6n de trascendencia hacia
lo Absoluto. El hombre tiene que cumplir su fin, lo que puede hacer por
diversos medios, entre los cuales está la sociedad puesta a su servicio.H
Comienza Vasconcelos por asentar -al ritmo de la etapa en que escribió la obra que glosamos, cuya inicial edición data de 1934, nue.ve años
posterior a la de La Raza C6smica y siete a la de lndología-:
''Conceptos de Sociología. Definiremos, en primer lugar, el criterio que
ha de servir para el examen del fenómeno social iberoamericano. Vemos
en la sociología una última etapa del saber empírico que se inicia con Galileo y conquista su método a través de Bacon y de Comte."
Se remonta el Ulises a la prehistoria sociol6gica ... , pero sigámoslo: "Creemos que la disciplina experimental y la observación sistemática y directa
constituyen un medio imprescindible para el estudio de la realidad concreta.
Y aplicaremos este método a la zona en que la sociedad participa de la
naturaleza biológica. No lo aplicaremos, exdusi\'amente, a los aspectos en
que la sociedad revela subordinaci6n a lo espiritual. Evitaremos de esta
suerte que cierto descrédito legítimo del método empírico nos arrastre a la
lO Añade Poviña, a renglón seguido: "También se ha ocupado de la Sociología americana, ,obre la baae de una concepci6n espiritual de la raza, de climensi6n cósmica.
Contra el panamericanismo que es entrega a los E1tados Unidos, J1ostiene el bolivarismo
que busca la unidad de los pueblos de Iberoamérica, en un mi= impulso de sentimiento creador y de contenido espiritual y estético".

247

�reacción escolástica de juzgar los hechos por las reglas lógicas y los supuestos metafísicos que sólo tienen validez en la conciencia." p. 4-1.

hecho y la intención, lo que fue y lo que pudo ser, la realidad y el idea], lo
consumado y lo fantástico." p. 46.

Vasc:oncelos se empeña en escindir la sociología de la pura abstracci6n,
es decir, que no es un metafísico haciendo ciencia social,25 como más adelante señaló:

Después de sus alusiones obligadas en aquel minuto, a Comte -unidad
desde las matemáticas a las humanidades- y a Spencer -de lo homogéneo
a lo hetereogéneo- el Ulises tributa a Ja corriente que caracteriza como lo
hizo, por ejemplo, Worms, a la sociología como una filosofía de las ciencias
social.es, aquel ne0-0rganicista refinado al que Caso dedicó Sociolo~la Ge-

1

"El filósofo contemporáneo ha de comportarse como hombre de ciencia1
cada vez que examina la realidad práctica, física o viviente; matemático y
naturalista, mientras explora el dominio ele lo que se mide y manifiesta según
ley que le es propia. Lo que quiere decir exclusión de hegelianismos, fenomenologismos y metafísicas cuando se trata de observar las leyes del mundo
sensible y lo mismo en física que en biología social, pero ,6lo basta donde
llegue lo biológico en lo social."
Si en lndología y sobre todo en La Raza C6smica el ansia iluminada
vasconceliana se desbordó, esplendentemente, conmo\':icndo tanto a la próxima Latinoamérica como al entonces todavía distante Viejo Continente, en
"Bolivarismo ,, Monrofsmo, el Ulises se propuso perfilar una "sociología"
que él concibe como "una psicología elevada a potencia de signo mixto.º
pp. 42-3. De manera que no bastan las interjecciones más o menos admirati\'as,:e sino que debemos ir al c.,;amen directo.
Pese a sus intentos dilucidatorios, Vasconcelos incidj6 en un filosofismo

sociologizante:
"En todo caso es indudable que la sociología necesita del método empírico por cuanto se asienta en el hecho antropogeográfico y biológico: pero
requiere, también, la disciplina general filosófica, por causa del contenido de
acci6n humana, ética, estética, históricai implícita en toda agrnpación de
hombres. A la vez científico y filosófico, el asunto de la sociología reclama
el rigor de la ob en·ación empírica y la comprensión filosófica que abarca el
,. De quienes no le admiten ese lmpctu, Echáno\'C Trujillo: "Otro prnsador ihut.re
que &amp;e ha ocupado de cut&gt;itionC$ socialc~ es el también filósofo José Vasconcelos (n. en
1882). Pero su pcnsamif.'nto en e.w campo nunca llega a des,inculane de la metaHsica,
por lo que no me extender~ aquí sobre él, sin oh;dar que en el sc:-c:tor puramente
político ha c.scrito páginas de gran \'igor, como las que dedica al pa11americarrifmo y al
bolivarismo en sus libros La rll.la cósmica ')I Bolii•arismn y M onrolsnra (1934), o &amp;P,a
que para dicho autor el Ulises, del que no menciona "lndo!ogia", mge, apenas pole•
mista. (Sociolo¡la d,1 Siglo XX -Ed. tenca, Buenos Aires, t. JI, 1956 p. 322.
• A~í López ºúñei:: "Ca.o, Reyes, \'asconcelos -el berg onista americano glorificador del hombr, cdrmico-- H. Ureña fundan el Ateneo de la Juvrntud. Es éste el
primer :reducto que se bate contra lai guerrillas avezadas del posith'Ísmo". llori::ontt
Doctrinal dt la Sociologia Hi.Jpa.noamnicona, Ed. Sevilla, 1953, p. 87) .

248

nética y Sisttmática, 11
Al aplicar su concepto, más soriolo,¡¿uante que sociol6gico, Vasconcelos resuelve de un plumazo. tan suyo, la prelaci6n consabida: "Preguntarse, en el
orden lógico, qué es lo primero, el indi\'iduo o Ja masa, es tan pucnl como
la vieja cuestión de la prioridad del huc\"O sobre la gallina", p. 50.
Dicho concepto filosocial conduce al Ulises en su peregrinar, tal vez no
tan metódico cual él soñ6, pel'o con esas iluminaciones que se sobrepusieron
a su falta de formación :
•· e ve de todos modos que un problema sociol6g:ico no puede descomponerse en términos racionales de particular a general y ,·icevcrsa, si no toma
en cuenta los términos de valor: malo, bueno, bello. feo." p. 51. Por Jo que
Vasconcelos . e localiza entre los sociólogos valoratiuistos, y podría invocarse
la autoridad de Scheler para quedamos con uno de los eximios. 2ª
El Ulises acierta. cuando describe mejor que explicando; y La Gto!{rafía -pp. 52-3- donde aún calibra a lo grandes ríos~ trasladándose a su
modo del Misisipí hasta el Bravo, mediante su imaginación vivaz sin olvido
del Amazonas, del Orinoco, del Magdalena, del Grijalva y el Usumacinta,
de acuerdo con él, el Tigris y el 't.ufratcs americanos, arrebatos que no llenarán las exigencias de la sociogeografía, pero estimulan y alientan para mejores
esbozo . . . Vasconcelos en ello, como en tocio, se constituye en eminente
" En cuanto :i C&lt;&gt;mtc, nosotro hemos pugnado por rehacerlo desde el ángulo latinoamericano en \.'arios trabajos; uno, "Bautizo y Utopfa" -R,ciJta dt la Escuda de
comando :Y Estado Mayor "Manuel En,ique Arauío", Sao Salvador, 1966, enero-marzo,
Un bosquejo de Worms en su Compendio de Sociologla, y más amplio, La Snriologi11 -Ed. Góngora, fadrid, 1925-. tiempos en que el UliM:s publicaba La Razn
C6smica.
"' Weber y Scheler jW1to con Dilthey son los magnos tipologiiadoreJ en la sociolog{.a
alemana. Del último algo publicamos en ese sentido cabe estas columnas. Scheler, explorado bastante ·o 1u filosofia, está dcscuidadlsimo en su giro Soci,logía del Saotr, uno
de sus libros mb importantes ..• Ver, Mnx Sch,1,, -Expo!ición Sist&lt;1mática y E110lutica d, su "Filosofía", por Llambias de Auvcdo--- Ed. ?,;ova, Buenos Ain-1, 1966.

249

�sugeridor; y lo contraprueban Las zonas de la Cultura -tan sugestivas-que no resistimos la tentación de transcribir:
"Abarcando en seguida todos los factores de nuestra antropogeográfía,
recordamos un esquema que presenté por el año de 1926 en un curso dado
en Norteamérica ( Aspects o/ Mexican Civilization, Ohicago, University Press
que divide el continente en cuatro regiones naturales que corresponden a otros
tantos tipos de civilizaci6n: lo. Las tierras bajas del nordeste, que forman
la mayor parte y la más poblada de los EE.UU. y el Canadá. 2o. la región
de la meseta, que comprende el Colorado y la mayor extensión de México, el altiplano andino de Colombia a Bolivia y Catamarca y la Rioja. 3o.
La zona tropical, del Golfo de México y las Anti1las; los pueblos del Caribe
y el Brasil Atlántico. 4o. Las tierras bajas y templadas del sur, desde la
Pampa hasta la Patagonia chilena. Ningún mapa cultural podrá prescindir
de estas demarcaciones físicas; de cada una procede cierto tipo cultural de
desarrollo social." 19
Desbordaría los límites de que disponemos alargamos en las inferencias
vasconcelianas al respecto, mas indico que, mediante el juicio de Bello. quien
señalaba el camino de la prosperidad para las zonas cálidas en contra de
aquello, "la cultura se da en las nieves", el Ulises enfatiza cómo los propios
anglosajones, en pleno Londres, a través de carteles: "Young Man go to
the tropicst1• tste es el hombre de los avances, de las profecias, capaz, de
divisar cuanto ojos miopes jamás ~barcarán. Y completa su tesis: "La Cu}.
tura en Hispanoamérica". Cap. III, p. 64:
"Afirma Ratzel que 'la sumisión del habitante de la parte más cálida
al de la parte más fría es un fenómeno natural que no deja lugar a dudas.'
Y al decirlo otorgó autoridad pseudocientllica, en el campo de la geografía,
a una doctrina que en todos los demás órdenes del saber, proclamara el siglo
diecinueve, era cumbre de los anglosajones. Limitándonos por ahora a la
geografía, observaremos que Humboldt, el genial, habría sido el primero
en hallar peregrina y arbitraria una afinnación tan absoluta, de~de luego,
que sus propios estudios y la realidad de su tiempo, le revelaban, situada
en la meseta mexicana, de clima templado, la mejor civilización del Nuevo
Mundo, la más avanzada por la técnica y por el espíritu!' p. 63.
Aquí el Ulises imponderable, para mucho!i incógnito, porque no lo han
leído y menos meditado. El metafisico desaparece cediendo sitio al cientí• En Datos dt Sociologfa -Tip. La Unión, San Salvador. 1947, Cap. "Conceptos
Sociológicos Fundamentales", ensayamos la interconexión entre condiciones naturales Y
actividad social, desde la Comunidad al Estado.

250

fico, o, si se quiere, al agudo observador que completa lo dicho con la
"historia arqueológica de América", pues "nadie duda hoy que fueron los
mayas la ra.7.a más civilizada de la América precolombina".30
En la trayectoria anterior, Vasconcelos arma una "sociología'' dentro de
sus tres primeros capítulos para llegar al IV: "Hispanoamérica frente a los
Nacionalismos agresivos de Europa y Estados Unidos", con subtítulos "Racismo y Nacionalidad-Internacionalismo y Personalidad". Lo sociológico preludia lo político ...
Este alegato reivindicatorio va encendiendo sus fuegos en pro de la América Moderna:
"Para definir hemos de examinar ciertos postulados que son como el
material de que se com1truye la personalidad de nuestra época. Meditamos
en el hecho de la herencia. En los Estados Unidos, aun los hijos del extranjero, guardan el recuerdo de los labradores que iniciaron la nacionalidad.
Y todo el que puede se ufana de conservar una gota de sangre de los
Pilgrim Fathers. Entre nosotros, la propaganda desleal de todo un siglo
nos afirma el prejuicio antiespañol y la gloria del coloniaje se difama con
las palabras: explotación y oscurantismo. Nos enseñaron la lección los rivales del viejo Imperio hispánico, y nosotros las repetimos sin sospechar que
no sólo tuvo encomiendas Cortés, sino que también fue negrero el mismísimo Washington, libertador de su casta, no de la extraña. Es decir, menos
libertador que Bolívar y que Morelos y que San Martln. No sospecha nut&gt;.stra timidez que es más ilustre linaje, si de blasón se trata, el que recoge
las proezas de Ponce de León y de Balboa, de Antonio de Mendoza el estadista y de Quiroga el edur.ador, que todas las hazañas comercial-democráticas de nuestros vecinos, tan humanos como nosotros. 11 pp. 73-4.
El Ulises no incide en la discrepancia rodoniana de Ariel y Calibán, dado
a reconocer que unos y otros somos del mismo barro; y vaya una segunda
cita no por larga menos indicativa y alecrionante:
"A la zaga siempre de Europa, niegan todavía la realidad iberoamericana
muchos que se creen avisados porque repiten los juicios de hace veinte años.
Pero lo cierto es que hoy los mismos e.xtranjeros que antes nos negaban,
reconocen el hecho de nuestra unidad esencial, si no política. Y hoy se habla
en Francia de Latinoamérica en globo, rada vez que se trata de cuestiones
• Cabe En la Ruta del Estado -Ed. Minist. Educ., San Salvador, 196·1-, t. 1-,
perfilamos Ámbito Sociog,ogr6fico. en vez de restringirnos al examen del territorio usual en múltiples teorlas dcl Estado, sin mayor originalidad ni atisbos medulares,
repiótivas y rutinarias.

2.51

�de Colombia o de la Argentina. Y mientras nosotros todavía nos preocupamos de superficiales divergencias, las Universidades de Norteamérica publican dos o tres textos al año de Historia Española." pp. 76-7. '
e trata de bolivarizar esta América nuestra ante el peligro monroísta:
"Argentinismo cerrado y mexicanismo estrecho son recursos del imperi~isrno
que nos acecha." p. 88. Y más adelante: "Afumemos que es des\~a~ distanciar el patriotismo colombiano, el patrioti.c;mo venezolano, el ~atnobs~o argentino O el patriotismo mexicano. Erijamos en dogma la urudad ranal de
los hispanos· a veces el dogma consolida una verdad todavía latente." p. 89.

Si contrastamos Sociología Genética )' Sistemática que luego saliera simplemente Sociología -9a. ed. Libreros Me.xi.canos Unidos, México, 195~
con su ejemplar pulcritud de enfoques generales con los arranques del Ulises,
tendríamos otro ángulo ilustrativo entre ambos. Ya el año pasado en Humanitas bajo el rubro de "Perfiles entre Caso y Vasconcelos", al examinar el
Siste~a de Caso, nos referimos a su aspecto sociológico, así que no vamos
a repetir lo dicho, limitándonos a apuntarlo ...
Claro que en esta materia el Ulises no tuvo la altura ~sista: pero ~ejamos

~f,º

para luego su Cap. V. La revolución mexicana. El
Maden. t~; El
aborto Carrancista. ''La tierra no es de quien la trabaJa . La rend1c10n a
Wall Street. En las garras del Callismo.
Esos titulas revelan ya su contenido, pero queremos detenemos en ali!unas
facetas del Cap. VI, que van a continuación:
La tipología vasconceliana que opone el bolivarismo al monroísmo no es
de carácter rigurosamente sociológico como procedería, por ejemplo, ~ax
Weber O Karl Manheim, ni siquiera el tipo ideal o empírico que expuso
Jellinek en su conocida obra sobre Teoría General del R.stad0, 1~ cual
corrigiera. Herman Heller en su Teoría del Estado, porque segun este no
se puede plantear el asunto de modo "general" sino histórico-concreto .. EL
dualismo del Ulises se acerca a Heller, pero no obedece a normas e.,,mctamente sociológicas sino que representa algo de su invenci6n, es decir la C'Oil·
traposición de dos políticas: una. norteamericana y otr~, la~oarncricana .• desde el ángulo que ya calificamos como filosofismo socwlogrzonte.
1

No tenemos espacio -y Jo dejaremos para próxima oportunid:i.rl- cle detenemos en otros esbozos "sociológicos" de nuestro artífice. creador y transfigurad mas tanto en La Raza C6smica como en lndologín los ati~bos
~

responden a un enfoque sui generis de Vasconcelos, no a la
tada por los sociólogos.

252

~-nea acep-

Se ha llegado a hablar, al viso de Faulkner1 de una raza anglosajona, en
especial, norteamericana y no faltan autores que la contrarrestan con aquella
"cósmica" ya aludida, todo lo cual prueba la eficacia de esta raza del Ulises,
más allá y más acá de metódica sociológica cabal.
Vasconcelos siempre se salía de los moldes usuales y no podía ni con la
rutina ni con lo cotidiano. Siempre buscó rutas propias y fue dueño de
horizontes y perspectivas.
Sus elogios relatiYos a Alamán -que se multiplican en Breve Histf&gt;ria
de México-- pertenecen a la reivindicación bolivariana, tomada desde luego
en lato sentido. Y lo mismo sus ataques a Poinsett, que entre otras cosas
dejó su nombre a una flor de Luisiana, la poinsettn, que :.e da tanto allá
como en El Salvador, sólo que en los rumbos de los Baton Rou!!C y New Orleans es de un pétalo y aquí, con la fuerza, tropical, ofrece dos. . . Este capítulo compone algo del monroísmo, y no olvidemos que Carlos Pcreyra, a
quien también dedicó su Sociología Genética y Sistemática Antonio Caso
tiene una obra denominada El Mito de Monroe, mientras Gómez Robledo
nos refiere La Epopey.a del Monroí.rmo, análisis que siguiera al "Drnma
de Austria" que publico en la Revista de Cultura, ,Abside.
El vasconcelismo "sociológico" igualmente desemboca en sus puntos de vista, al par, sobre ¿ Qué es la Revolución? En abstracto, diríamos, y ¿ qué serla
la Revolución Mexicana?, pero estos trazos quizá se encuentren con mayor
vigor y excesiva pasión en El Ulises Criollo, La Tormenta, El Desastre y
El Proconsulado a los cuales puédese anexar La Flama. Hay tanto material
en estos libros de barricada que merecen asteriscos especiales ...
Para fijar perspecti\'as, en Bolivarismo y M onroísmo más que sociolo•
gía hay filosofía política, evidente en el sincretismo que Vasconcelos, replicando a Monroe, levanta, en el mensaje que cierra con brillar de oro el
libro:: "¡Hispanoamérica para los hispanoamericanos!". p. 210.
EL ULJSES EN EL

CRUCE DE LAS CORlUENTES

Uno de los aportes mejor logrados por Basave en su obra es el Título
Quinto: Principales lnf luencÍa,S sobre Vasconcelos:
''Un estudio sobre las principales influencias preponderante?; en Vasconcelos deberá comenzar con el enorme influjo que los pensadore de la India
han dejado a lo largo de la vida de nuestro tnises Criollo. Schopenhauer
le inicia en el gusto de explorar la selva indostánica y apenas si a últimas

253

�fechas logra sacudirse el polvo que le dejaron brahmanes, faquires y yo-

guis." p. 63.
Independientemente de que al seutir más que al pensamiento indú no
cabe sacudírselo como polvo ni está representado, en su entraña, por brahmanes, faquires ni yoguis, prosigamos, cómo sí salta evidente que mucho
de la filosofía indostánica fue no s61o adoptado sino incorporado al meditar vasconceliano, entre Vedas y Upanishas, cual lo detalla bien Agustín,
teniéndole apenas que formular el reparto tangencial de que moya si~ifica
allá vida y no principio negativo.

¡ Cómo no iba a sacudir a un esteta de la categoría de Vasconcelos el
secular pálpito oriental que absorbiera en Tagore, Gandhi y otros ... ! El
nirvana lo traumatizó para siempre, bipnotizándole. Adoró a Buda. Y los
cánticos indúes adormecieron y aun confortaron muchas de sus terrenales
amarguras.
Examínese el evangelio de la raza cósmica, y se palpará que resplandeció
más oriental que europeo, mejor védico que antropológico, muy próximo al
Ganges y no al Rhin, giro que Basave admite:
1

"Todavía no ha podido sacudirse del todo los errores capitales del pensamiento indostánico José Vasconcelos. Al menos en su obra escrita. No
obstante, hay un progreso decidido -aunque contradictório dentro de su
sistema- en sus últimos escritos." 31 Todología cit
Los indúes que intuyen y no piensan, se sonríen, ru siquiera se enojan
cuando se les apUcan principios de 16gica occidental, porque ni maya. ni
karma, ni nirvana son asequibles a los artilugios de la contradicción, sólo
quedan animados por el de identidad, pero no al modo racional sino en
armonía con el universo. Y esos orientales no pueden injuriar a la razón,
simplemente por ignorarla.
u Ver, del su5Crito, El Ultimo Libro de ]011 Vasco11celo1, precisamente Todologia
-Interdiario "Atubos" 28 agosto, 1952; y alli cxp.re.1am011 en un párrafo: "La Todologia va.,conceliana es una obra de premura como cui todas las 1uyas. El Uliscs Criollo
quiere decir algo y pmnto. De ah1 que sus desarrollos 5C retientan por falta de tiempo,
como el cuadro co que distingue las filosofías reductiv.u de las constructivas. Pero
estas 'conclusiones finaleA de su experiencia' provocadas por la 'necesidad de acudir
a un empeño sobrenaturaP aparecen con tono inusitado en Vasconcclos. tste ahandona su enhietto penacho, su afán combativo y su agresividad ideo16gica para reclinarse en el seno de Dios. &amp;í su TodoCogúi. concluye: 'El primer mandamiento es al
amor a Dio,'. Y el gesto nietzscheano de la juventud deja paso hoy a la serenidad
cristalina del cristiano".

254

Estamos de acuerdo con Basave en "Empédocles y la Filosofía de la Coordinación", XII cuando alega:
"Uno sola frase que se atribuye a Empédocles: 'no intentes reducir la
calidad', le basta a Vasconcelos para declararlo como 'gran predecesor de
lo que hoy postulamos la filosofía como coordinación'. Postular a un hombre por una sola frase -tal vez hasta con otro sentido del que le atribuye-como predecesor de un sistema, nos parece francamente excesivo. Empédodes no merece, a nuestro juicio, ser emparentado con un sistema de la
coordinación de alcances completamente diversos a los del suyo. Una idea
vertida en una concepción integral no puede ser desgajada de esta última
para ser aplicada en otro conjunto doctrinal. Incurrir en este error es
violentar un tanto la naturaleza de las cosas." p. 67.
osotro agregaríamos mucho a ese '\m tanto"; es que Ulises, el que nos
preocupa, era proclive a incorporar ciertos nombres obedeciendo al capricho o al momento. Le son6 Empédocles ¡ y púsole como coordinador, confundiendo a tirios o troyanos. 12 D. P.
También respaldamos a Basave en ''"' tonismo Plotiniano y fonismo Estético'', entre otras razones porque a Vasconcelo le gustaba remozar a Platón con Plotino, en sus arranques exploratorios, que a veces no duraban.
Sabedor de que el discípulo de Sócrates llegaba a Agustín, a través de Plotino, optó por darle la mano a quien servía de intermedio. Incluso Platón -y yo conocía los vericuetos vasconcelianos-- estaba, por decixlo así,
muy visto. En cambio, Plotino despertó en el Uliscs ese halo misterioso
que lo seduóa y lo excitaba. Nacido aquél en la egipcia Licópolis, y mentor de Porfirio, atesoraba para el orientalista Uli s algo del enigma faraónico que abominaba de lo sensible prefiriendo la C'ontemplad6n. Plotino
era mágico en metáforas -y esto no se le escapó a Basa\·e-- que cautivaban al Vasconcelos estcta, pero aquél, al fin, asistemático, ondeante y variable no logró subyugar al mexicano e~gio más que efímeramente, al extremo de sostener nosotros que se ha exagerado mucho su "plotinismo" que
numerosos expositores reiteran por inercia. Y el punto lo centra a la altura

Agustín:
"El emanantismo monista de Plotino adoptado en la M l'tafísica ha sido
contradicho más tarde en la Etica -retomo al Dios cristiano de la niñez-,
en la Estética y, ahora, en un ensayo sobre "Filosofía de la coordinación que
muy pronto esperamos ver cuajado en libro.''
Otra demostraci6n de lo que dijimos, porque un sistemático no abando• Ver, del suscrito, para loa p~iticoa, lntroduccidn a la Filosofía, Ed.

Jus,

1974.

255

�na al mentor que ha predicado así ,como así; y agrega agustín: "El ploti11ismo remozado, como ha llamado Vasconcelos a su sistema -¿en qué quedamos plotinista o no?, interrumpimos--, ha sido evolucionado lenta, pero
seguramente, basta dejar de ser plotinismo, para convertirse a la filosofía
cristiana no escolástica -aunque más próximo al escolasticismo de lo que
él mismo cree-, pero filosofía cristiana al fin,,_ p. 71. Sin comentarios ...

Todologia.
Vamos a enfocar otro punto de Basavc, "La Influencia de Kant en
Vasconcelos,,, XIV, sobre la cual nos· sentimos obligados a disentir. Ya asentaríamos al~nas disparidades con Agustín al referirse a la "mente kantiana''
de Vasconcelos cuando examinamos "Lóaica Orgánica", donde el Ulises
simplemente dijo que "el a priori puramente formal de kantianos y hegelianos se encuentra hoy tan sobrepasado como la carreta con relación al automóvil". p. 6. ¡ Menudo kantismo el vasconcelismo!; pero en este pasaje de las
influencias del susodicho sobre Vasconcelos, planteadas por Basave, se impone establecer que pocos fueron tan antikantianos como el Ulises ...
Dejaremos la palabra a Agustín para no exponemos a que nos tilden
con un Kant hecho a nuestro antojo: "Razón pura es la que se mueve
ind~penclientemente de la experiencia, por principios a priori. El espacio
-y el tiempo son intuiciones puras, formas a priori de la sensibilidad que
alojan mis percepciones. Pero no sólo la sensibilidad tiene sus formas a priori, sino también las tiene el entendimiento y se denominan categorías formas
con bs cuales aprehenden y existen las cosas ... ". p. 72.
Nótese cómo encara el asunto Vasconcelos en Lógica Orgánica que es
la obra en que debe hacerlo, pues no dejó ninguna epistemología:
"Dedicaremos, pues, el presente capítulo al a p1iori. antes de emprender
el examen de lo que es propiaIIlente Lógica. Entendemos por a priori el
conjunto de aparatos o instrumentos de que dispone la conciencia para enterarse de las cosas y en seguida operar dentro de ellas." p. 4. Esto ~e encuentra un kilómetro de Kant, pero sigamos: "Para comenzar afirmamos que el
a priori racional no es el conjunto de formas rígidas, según se nos da en
las nociones kantianas, en los axiomas matemáticos o en el logici mo de los
neokantianos que identifican el pensamiento con un Logos dialéctico, casi
mecánico. Vemos, por el contrario en el a priori, no un mecanismo ni siquiera un mecanismo dialéctico, sino un aparato vivo ' de conocimiento y
elástico, por lo tanto, a tal punto que según tendremos oportunidad de comprobarlo, cada vez el alma racional crea la forma adaptable a la realidad acabada de descubrir y traduce la novedad fenomenal al concepto y así la
incorpora al reino d~ lo inteligible." pp. 5-6.

Vasc.oocelos tornó el a priori a su modo, no al de Kant que rechaza por
mentalidad, temperamento y carácter, cuanto va de un asistemático o antisistemático intuitivista o a un sistemático racionalista• mas ante rus andanadas antikantianas nos permitirnos preguntarle a Basave c6mo justifica:
"Vasconcelos debe casi totalmente a Kant sus nociones del conocer sensoconceptual. Las formas espacio-temporales de la sensibilidad transforman
el dato externo en intuici6n empírica o sensación. El entendimiento reduce a unidad el conjunto de sensaciones debido a su forma a 1&gt;riorí O categoría. originando el juicio sintético a priori. Pero en este peldafio ,¡e drspide
Vasconcelos de Kant y se lanza a un conocer emocional que le hace consustanciarse con la esencia de los entes. Nada más opuesto al escepticismo
kantiano del noúmeno". p. 78.
Basta leer lo transcrito para darse cuenta de que en ningún peldaño
estu\'o uno con otro, el alemán con el mexicano, ni podrían estarlo. Vas oncelos no sólo no le debe nada a Kant, ya que manejan el a priori que apenas
el rubro ostenta en común, sino que emerge antagónico: lo que el Ulises
declara paladinamente, con su sinceridad que mucho ostentaba de arrojo ...
Basave continúa kantiando a granel: "En moral muy poco debe Vasconcelos a Kant, pese a su creencia \·ertida en la íltica: El juicio emotivo se
comierte en un tercer orden del conocer, lo que no escapó a Kant en la
Critica del juicio, aunque no la desarrolla como aquí lo hago". Dicha Crítica, puente entre la pura y la práctica representa la estétic; kantiana, antípoda de la vasconcelista ... tal lo reconoce Ba5ave a punto y seguido: ''La
verdad de las cosas es que Kant nunca soñó en las emociones estimativas
c~mo norm~ de mor~dad. La voluntad autónoma de Kant y su imperativo categórico nada tienen que ver con la emoción estimativa y el a priori
ético de Vasconcelos''. pp. 73-4.
. Ad~·itrtase . cómo anat~tiza el Ulises al famoso imperativo categórico
sm piedad ru contemplac1ones, que no tuvo tampoco al afirmar que Heidegger era un bobo:
. "¿ Cuál es la índole del universal de la conducta? Con lo que llevamos
dicho basta para comprender que nos parece una desviación del asunto y
una confusión del problema, el dicho kantiano que asimila la norma de la
conducta, al universal de la razón1 cuando dice: 'Haz que tu conducta
sea tal que pudiera ser adoptada como regla para todos•.sa Ni e posible esta
solución: porque cada acto de conducta es distinto en cada momento, y n
cada persona es heterogéneo y es además de ético estético; ni sería vida
21 ~•asconcelos cita a Kant de memoria y no respeta sus formulas ni giros. Ver, del
suscnto, Jntroducú6n a la Filoso/la, ya citado.

257
'256

humaoiw.-17

�moral fecunda, una actividad regida por el aparato de relojería de una
decisión igual para todos, en todos los ticmp0s. En efecto ¿qu~ lu?r ~ueda
para la genero iclad, que se deja para la belleza o para la rrusencord1a en
este racionalismo de cuistres que e el kantismo ético?" Lógica Org&lt;ÍTLica,

p. 147.
El enunciado del imperativo categórico no es el original, pero el Ulises
no se preocupa por ello, ni tampoco a nosotros nos interesa comprobar
cómo el de los '·golpes de intuición" cita de memoria. Igualmente pasamos
por alto los denigrantes calificativos que Vasconcelos aplica al d~ !as tres
ya reconocidas Críticas, sino apenas poner los puntos sobre las 1, . en el
sentido de que el Ulises abominaba del kantismo. sobre todo del etico. Y
como la Lógica Orgánica data unos \·eintinue\'e años del Pitágoras, e:·
allí, en la posición apuntada donde cabe detenerse, a mucho lustros del
Monismo Estético, del Tratado de Metafísica y de Ética, apuntando sólo
que. de acuerdo con el Ulises, los imperativos morales son además de éticos,
estéticos según la cita anterior acoplada al sentir vasconce1iano
En seguida pasa Basave al rubro A-V: "El Antiintelectualismo de Bergson" donde menudean aciertos indudables; pero nuestro reparos no amensin empacho de atestiguar que Agustín forj6 -~ Vasconre1os que
hasta hoy nadie ha logrado siquiera en nuestros conocuruentos:

guarán

"Vasconcelos cuajó sus ideas en d crisol bergsoniano. Esto, por lo menos,
en lo que atañe al valor del intelecto. Esa comunicació~ . simpática que
establece la intuición entre nosotros r el resto de los v1v1entes, de que
nos habla Bergson en su Evolución Creadora, equivale exactamente a la ~oción de Vasconcelos, que nos introduce en el dominio propio de las csenaas
por la misma comunicación simpática. La diferencia sólo es tenninológica.''

p. 75.

Releyendo no la Evolución Creadora, sino Introducción a la Metafísica en la pulcra edición de los Cuadernos del Centro de Estudios Filosóficos, UNAM, a cargo de García. Máynez, me ha acometido una du~a que
presento, fraternalmente a Agustín: ¿ Serán tan cabales las concordancias entre Bergson y Vasconcelos? Conozco a muchos que así lo creen, pero la
entraña de la filosofía radica en la inconformidad y en el asombro.

Bergson, en seguimiento de su élan vital 1 condena a la ci~cia por parcialista y adopta el método artístico. Para decirlo con un emmente e,.,_egeta
que prologó la estupenda "Filosofía del Hombre'' de Agustín y a cuya muerte
escnbí unos renglones de admiración y cariño, Sciacca.: u
" Ver, del 11.15crito, "Para Michele 'Federico Sciacca", Diario Latino. San Sahrador,

"Hay que distinguir entre Bergson y el "bergsonismo'' de algunos de sus
~idores, inclinados hacia un antiintelectualismo de aficionados. Existe, es
cierto, en Bergson un intuicionisrno racionalista, pero es már bien u,1 motivo
polémico; o mejor, es una escudo con el cual protege su concepción activista
del espíritu, del intelectualismo científico y deJ racionalismo francés abstract~ y_secular. En efecto, la intuición inmediata no excluye en Bergson la rnediació_n (debe ser seguramente meclitación, error de imprenta) racional y
reflexiva, concreta y no abstracta." (La Filosofia, Hoy, Ed. L. Miracle,
· Barcelona, 1956, p. 34).

Y, al releer, cual expresé, Introducción

a

la. Metafísica fui comprobando

cuán~ ~rdad_ anida en el fino matiz el expositor italiano: Bergson no es
una 1rrac1onalista a ultranza sino que reacciona como conscience contra la
raison, así, Sciacca afina en la misma página líneas antes.' O sea que el
eg~o francés pre°:nde detener el seco cientificismo, de origen positi\'ista que
dominaba en su pat.s a la hora de lanzar su montaje; pero no irracionaliza
sistemáticamente sino como polemista que se escuda en la intuición, sin que
por eso abandone del todo las motivaciones racionales.
En cambio Vasconcelos, cuyo giro estético es más hondo que el de Bergson -y ojalá se me perdone la "irreverencia'' en aras de la autenticidadsí es irracionalista sin remeclio1 lo que hemos probado a lo largo y anch~
de estos párrafos. Es decir que el lnises puede que haya abrevado en
Bergson, que estaba muy de moda cuando formuló sus iluminaciones. mas
no_ se q~edaría en el antiintelectualismo de aficionados, condenado por
Sc1acca, swo que llevó su postura hasta sus últimas consecuencias, al extremo
de querer .estetizar, \·alga el neologismo, a la misma ética, tal aparece en la
cita próxima anterior.

Numerosos analistas como López Nfuiez (ver nota 26) llaman a Vasconcelos, así, a la llana, queriendo hacerle un favor, "el bergsonista amerirano",
pero eso, se han repetido tirios y troyanos, sin pararse a meditarlo. no nos
parece ni exacto ni justo. Vasconcelos, si hubiera nacido en Francia, Alemania, Italia o, para terminar, en Estados Unidos, tendría un rango mundial,
y lo afinno dispuesto a defender tal juicio, pero como es me.xicano y posterior a
Bergson, el último gran hombre de la inteligencia europea como lo consagró
Valéry al darle en la Academia Francesa el último adiós, el Ulises sale
bergsonista ...
El monismo estético no es ni polémica ni escudo, ni una intuición relativa
cual bien advierte ciacca, sino algo total, irreductible. Y de ahí sus cualidades y también sus defectos. Bergson, catedrático de la Sorbona, hecho
en las mejores clisciplinas filosóficas y científicas no se tira al mar del irra-

22 marzo, 1975.

259

258

�cionalismo ese asalto a la razón de que nos habla Luckás, mientras que
Vasconcel~ se atreve con Kant y con Heidegger, a doble batería, en defensa
de un irracionalismo que Basabe indica:
"He ahí el pecado capital del istema vasconceliano: ~u irracionalismo.

Se lanza en brazos de su poderosa imaginaci6n y no se cwda de comprobar
sus premisas con la realidad. No quiere comprender don José Vasconcelos
' " ¡:&gt;. 76 •
que la filosofía es saber riguroso y, por tanto, concepto y razon.
Basave apunta en alguna parte de su valiosa obra que todavía no tenemos

una antología de los textos vasconcelianos y precisamente por esa falla,
éste y aquél siguen repitiendo lo del ''bergsonis~ americano",. co~ . expresiones más O menos similares porque en el oceáruco quehacer f dosofico del
Ulises cualquiera se pierde ... Ojalá, Agustín, que conoce a fondo esos meandros acometiera la tarea que revelar'ia facetas insospechadas del Vasconcelos ~ertebral que hasta el momento, en materia filos6fica que no en ~
libros de barricada es objeto de pro y contra, sin que se llegue a la entrana
del oaxaqueño de Ías contradicciones, debido a su irracionalismo estético que
va mucho

más allá que el bergsoniano.

Sigamos a Basave, guía y capitán en muchas perspectivas vasconcelianas:
XVI "Vasconcelos, Admirador de Whitehead".
Se recordará que Agustín -a p. 89 de su libro- con el tin~ ~ue lo caracteriza censura al Ulises por haber invertido cerca de 35 p~gmas de_ la
Introducci6n de su Lógica Orgánica al transcribir pasajes de Whitehead, anadiendo que mejor hubiese hecho un resumen o un apéndice, ?ero en el
capítulo de las influencias en Vasconcclos, al que hoy nos refenmos:
"Sin abstracciones no es posible hacer ciencia. Pero se_ requiere no to~ar
las abstracciones por la realidad. La filosofía, en cambio, procede por ~ntuiciones artístico-religiosas caracterizándose como ''el esfuerzo por la racionalizaci6n completa de la experiencia humana". Es curioso observar c6mo
sobre
V asconce 1os, admirador entusiasta de Whitehead, nada ha comentado
.
,,
esta racionalización de la experiencia humana, tan opuesta a su s1stema.
p. 77.
Voy a decir algo que algunos tildaron de temerario: Vasconcelo~ no
conocía ampliamente a Whitehead, y además, si lo leyó algo, no lo meditara
ya con detenimiento lo que se demuestra al ver que desde la p. 45 de la
mencionada Lógica, 'que ostenta "El Platón de Whitehead" en adelante, se
limita a copiar infantilmente al que califica_ como :•gran representante d:
la filosofía modema", p. 35, olvidando no digamos intentar un balan~e, m
siquiera mínima glosa. Si para ex-poner a un autor se van a repetir sus

palabras, la tarea sería impracticable. Y el Ulises que era extraordinario cuando .soltaba amarras y cortapisas, al enfrentarse con un fi16sofo, como le pasó
en "lfütoria del Pensamiento Filosf6fico", o recurre a antojadi7.as transcripciones o, simplemente, lo deja a un lado y entonces no es el interfecto el
que abordamos sino al enorme Vasconcelos. Se entusiasm6 con Whitehead
como con Plotino, pero al minuto decisivo no surgen ni el británico ni el
greco-egipcio sino el inefable y grandioso Ulises. ¡ Así era él! ...
Voy a relatar un hecho que confirma lo anterior: en el Congreso Internacional de Filosofia, realizado en Mcndoza, Argentina, por 1949, acompañé
casi todo el tiempo al Maestro, pues Robles y Larroyo, los otros miembros
de la delegación mexicana -iba el suscrito representando al Tecnológico
de Monterrey-, ocupados en sus cosas, abandonaban al Ulises. En fa se~ión
general al disertar sobre Enrique José Varona, el perínclito cubano, Vasconcelos ray6 a gran áltura. Pero en la sesión es~. ya que las deliberaciones se distribuyeron por materias, al subir Vasconcelos al estrado, como se
procedía por orden aHabético y la "V" de su apellido lo dejaba casi el último, la concurrencia era muy escasa. Entonces le solicité a Carlos Astrada,
que presidió, aplazar la lectura de la dicha ponencia a fin de que fuera,
al día siguiente, leída por su artífice y discutida. . . habiendo obtenido esa,
para mí, equitativa demora, pues no era cosa de que el Ulises pasara punto
menos que inadvertido, él, tan egregio, en dicho cónclave.
El trabajo de Vasconcelos trataba de su famo a "Filosofía de la Coordinación" -y siento no tenerlo a mano pero está publicado, y es poco consistente--, de manera que, al salir, esperando yo que agradeciera mi intervención, el incontrolable Ulises se detuvo y me dijo casi enojado:

- "¡ Qué te andas metiendo en estas cosas! Yo iba a leer esto y salía del
apuro. Mañana lo tendré que discutir r.on mucha gente. Y te confieso. hace
años que no leo a Whitehead ..." Sin comentarios.
Basave puso el dedo en la llaga: son incompatibles el pensamiento del
multicitado inglés con el de Ulises:
"La huella de Whitehead en Vasconcelos es palpable. Sobre todo en la

L6gica Orgánica. Sin embargo, no se ha decidido aún nuestro filósofo a
abandonar su método místico-emotivo y sigue aún librando batallas contra
el intelecto.'' p. 78.
Huella, mi querido Agustín, porque lo copió y hasta allí. ¿ Cuándo rehízo
Vasconcelos su obra a la luz de Whitehead? ¿Se remiti6 al británico siquiera
en sus artículos periodísticos, pero analizándolo, no merced a epítetos? Y la

261

260

�mentada ponencia mendocina, como dije no quita ni pone en el acen.'O
vasconceliano.
Pero que la caravana pase: XVII "Otras Influencias en Vasconcelos":
ºPodríamos distinguir en Vasconcclo las influencias mayores de las influencias menores. Las primeras han sido ya estudiadas: pensarruento indo tánico, Empédocles ( ?) , Plotino, Kant, Dcrgson r Whithcad. Rrsta ahora
apuntar, en fomm somera, las influencias menor-e!; Pitá!!ora~, 'chopcnhauer
y 'iewche". p. 79.
Vuelvo a pedirle di.9(-ulpas a mi ~neroso

migo por lle\-arle en c:ierto

puntos la contraria:

El pensamiento indostánico sí, según mi hwnilde criterio, i.e ha}-a en las
mayow. Al poner esa interrogación ant Empédodes el mismo Basave lo
descarta, como ya lo vimo. Vasconcelos no podía ni oír hablar de Kant,
cual ya revisé. . . Plotino y Whithead fueron capricho , di.fraces, fraseología
en el lises. Y en la Lógica Orgá11ica puede captanc lo siguiente: "Asi
por ejemplo, la Filosofía es. • fotcmática con Descmtn; es Biologia con Berg-

son, cuya ra s distingue por los grande adelantos en la teoria biológica
y vuelve a ser matemática con los fi icos moderno " p. LV.

O sea que para aquél al que tienen por el "bergsonista americano", don
Henri es biólogo, 110 filósofo. Sin comentarios.
Las influencia "menores", perdóneme Agustín, por cuanto trata a Pitágoras, Scho~nhauer y Nietzsche, para mí mn las mayores:
obre el influjo pitag6rico en Vasconcelos nos extendimos n páginas anterior
e\'idenciando la alta calidad de la exég · vasconceliana. Y no paro
alli. ino que al desarrollar su pensamiento. sobre todo en "Monismo ~stético" -tal lo intentaré demostrar al amparo de HumanitaJ en oportunidad
futura-, Pitágoras palpita aquí y allá por no d«ir que en todos lados.
Basta leer las pp. 79-80 del libro de Bas;:we para percatarse. de ~~~ el
solitario de Sils-Marías fue para el Uli
no digamos mayor smo fuutiva&gt;
dice Agustín con su estilo le\'antado y serl'no:

" ·¡ tzsche in pira a Vasconcelo una de las m:\ hermosas y penetrantes
página su Historia del pensamiento filosó/ico. Era .casi f~tal que .un temperamento de arti ta, como el de Vas&lt;'oncelo., .se 1IDprcs1onara v1Vamente
del ~cnio poético de Federico ietz,,che. La nece:·idad de poc ia u Y de
• E.n d bello proemio qu
uconcclos puso o. rni ltin1ra,io Filosófico, cu a última
cdici6n en Jus sali6 oomo lntrodurd6n a la Fifosc,ffo; "Y ya ae 1a~ que, así como

grandeza de ~ que es una de la mayores angustias del alma, no encontrando acomodo en un mundo aburguesado se refugia en la vida de las
pasiones; de ahí el desenfreno romántico de los dos aunque con diferentes
resultado : ietzsche por andane sintiendo Anticri to, acabó loco; Vasconcelos. en cambio, por conta ·o poécico de los himnos d San franciSCQ, ha
terminado por hacerse de la Orden TC'rcera de los franciscanos."
Esto es de antología, y muy pocos pueden escribirlo igual, que no mejor .• .
mas continuemos:
"La:, e 1udios sobre la trag dia griega de 'iet:zsche on -ascgurn Vasconc los- una contribución p rdurable a la filo Ha stética contemporánea. Representan, acaso, lo mejor de la obra de iet7.sche. La Grecia de
1ietzsche
la auténtica y muy otra de esa Grecia intclectualista, upuestamcnte set •na y tranquila ciue nos han inventado I creadores del clasicismo
f ranc ~~- p1 ciso y claro, pero a fuer.za de ser limitado. Los grieg05, con us
trágicos, exploraron todo los rumbos d la conciencia, ahondaron en todas
las profundidades y mi terios de la vida y no fueron equilibrados, medidos
a lo neoclásico latino-fmnc: , ·no d sbordados, grandiosos como lo indú ;
profundos y musicales como la Alemania moderna (Historfo del pensamiento filosófico, pp. 429 y 430). A i tzsche debe Vasconcelos, en resumida
cuentas, las categorías de lo apolíneo y lo dionisíaco y la concepción del arte
como un complemento y correlatÍ\'O de la ciencia."
Con fundamento en esas líneas exquisitamente verídicas, ¿ dí ame, Agus-

tín, será e) del Anticristo una influencia menor en nuestro Ulises? De :ididamente. quien lea lo transcrito inferirá todo lo contrario.
Le toca tumo a chopenhauer; )' asiente Basave: "Las analogfu.s que se
pudieran ncontrar entl"
chopenhauer y Vasconcelos son más bien accidentales y externas. Ap nas si tiene punto de contacto la energía que va
del átomo a la conciencia, movida por un anhelo hacia lo absoluto ( i. terna
de Vasconcelos), con la voluntad que asciende dolorosamente de grado de
la naturaleza inorgánica al mundo ·et.retal y animal 1 y de éste a las especies
animale superiores, sin ninguna solución, como no si:a el aniquilamiento...

p. 81.

Dé
buscar el acercamiento de VasconceJos a Schopenhauer no por la
vía de los filórofos indostáruco· -aunque al~o d ello hubo- sino por el
un poco poeta, todo mortal es un poco filósofo. Padecemos todos I inquietud di' lo
desconocido: af6.n de poesia, ncc ~idad de filo nfla. ¿Quf concil'ncia no padece inquictudc, 1alcs, que son para el alma lo que d tcinblor de la 1,n1ga r.uando presiente la
luz en que ha de baiiane su trinsito 1 csuido de moripo a?". Sin c:om~rios.

263
262

.

�camino nietzscheano. El de Zaratustra adoró, ese es el término, a&lt;loró, al
misógino Arturo, que ambos lo fueron. Es relativamente poco conocido el panegírico que bajo el rubro "Schopenhauer, educador" dedicó Nietzsche en
sus Consideraciones l11tempestivas (1873-1875) al de El mundo com,, t'tJl1111tad
y representación. En las Obras Completas de Nietzsche -Ed. Aguilar, Madrid, 1959- cubren de la página 173 a la 256, de manera que puede calcularse todos los méritos que le atribuye ... 34

Y en la imposibilidad de aprehender tanto elogio va ·a el final: ·· i esto
es así en nuestros días, la dignidad de la filosofía ha rodado por lo · suelos.
Parece que ella misma se ha hecho algo ridícula e indiferente, de uerte
que todos sus verdaderos amigos tienen el deber de deponer contra semejante menosprecio y demostrar por lo menos, que sólo esos falsos sen·idores
y esos indignos dignatarios de la filosofía son los ridículos e indiferentes.
Más aún, que hagan ellos mismos la prueba por la acción de que el amor
de la verdad es algo terrible y formidable. Todo esto lo ha d~mostrado
Schopenhauer, y lo irá demostrando mejor cada día". p. 256.
ro voy a defender la posición schopenhaueriana que es una de las más
firmes y peor entendidas en la sophia, asi en otras ocasioues lo he !iosti:nido,
sino a probar cómo Vasconcelos heredó de Nietzsche la admiración por chopenhauer, lo cual salta inesquívable. Vasconcelos se embriagó de Nietzsche
y, con éste, de Schopcnhauer. No hay vuelta de hoja ...
Basave rubrica: "No compartimos con Vasconcelos el entusiasmo por
Schopenhauer: le llama 'filósofo en grande'''. Pese a la saliente personalidad de Schopenhauer, ágil y brillante, y a sus dotes literarias, su metafísica es trivial. "Schopenhauer -exclama Vasconcelos-, ¡ cuánto debo a
tu fuerte pensamiento!" ¡ Perdónenos. maestro Vasconcelos!, pero no podemos creer en la deuda que tiene usted contraída con Schopenhauer y, menos aún, en la fuerza de pensamiento del autor de El mundo como voluntad y representación." p. 81.

Lo que crea Agustín no es lo que profesó el Ulises y cuanto palpamo en
la cita. Schopenhauer, quien formuló la más dura crítica a la ética kantiana en un opúsculo, casi incógnito si se atiende a su meollo, "Fundamento de
la Moral", del cual atesoro una edición Prometeo, Valencia, sin fecha, y
como Kant era el semidiós académico de la época la Real Sociedad de Dinamarca, le negaría el lauro merecido. . . terminando la respectiva acta así:

método de discusión nos ha satisfeého, ni realmente ha conseguido probar la
solidez de semejante base. En fin, no debemos ocultarlo: el autor menciona
diversos filósofos contemporáneos, de los más grandes, con un tono tan
sumamente inconveniente que es en extremo ofensivo."

Arturo, que nunca tuvo pelos en la lengua, no sólo atac6 a Kant sino
que llama -sin ambages- sofistas: a Fichte, Schelling y Hegel; y, por si
fuera poco, le enmend6 la plana a Leibnitz en un estudio que mora mal colocado entre el polvo de las bibliotecas. ignorado por los profesores de la asignatura, ''La Cuádruple Raiz del Principio de Razón Suficiente".

Nos contentamos con lo dicho: la línea Vasconcelos-Nietzsche-Schopenhauer aclara mucho del Uliscs. Y lo contraprobaremos en un porvenir cercano, si el doctor Basave nos sigue dando hospitalidad en las columnas de
Humanitas.
Con esto terminamos el capítulo de las influencias sobre Vasconcelos que
resulta decisivo en la exploración de éste, y disentimos de Agustín como él
lo hizo del padre jesuita José Sánchez Villaseñor, autor de "El Sistema Filos6fico Vasconcelos" ar, al concluir Basave el Título Quinto de su inapreciable libro.
Y como estos perfiles se están alargando, vamos a suplicarle al doctor
Basave que nos permita, por el momento, darles fin: mucho queda del
Vasconcelos historiador -en determinada oportunidad me aconsejó que hiciera historia y lo tuve presente al escribir mi galardonado libro "Pbro. y
Dr. José Matías Delgado-; del pedagogo, "De Robinson a Odiseo"; del
"viajero", ver "En el Ocaso de mi Vida'' -Populibros, La Prensa, México,
1957- ya aludido en mi trabajo del año pasado en Humanitaj; "Cartas Políticas de J. V." -Ed. Librera, México, D. F., 1960- mencionada por
Basave, y muy poco glosada; pero diversas ocupaciones nos obligan a terminar aquí, para reiniciar después, si Dios nos lo permite, quizás otro balance vasconceliano, donde, incluso, deseo incluir anécdotas, indicativas del
volcánico temperamento e irascible carácter de un Vasconcelos turbulento y
pasional, sobre todo incluyendo el análisis de su ética, su estética y su todología.

"Además, el autor ha querido fundar la moral en la simpatía; pero ni su
• Ver, del suscrito, Schopenhwaer, Educador, t. I y II, Diario Latino, 26 julio,
1975, San Salvador.

264

n También nos dejara Sánchez Villascñor otro extraordinario libro José Ortega 'Y

Ga.u,t , Pensamiento 'Y Tray,ctoria, Ed.

Jw,

México, D. F., 1943.

265

�SERVIR O DESTRUIR AL HOMBRE
DR. ÜSCAR liASPERUE BECERRA

Director de la Casa de la Cu1tu~ Americana, A. C.
Acapulco, Gro.

EL

MATERTALISMO ATEO

este capítulo final para examinar un poco más detenidamente dos fases del grave problema que constituye el objeto del presente
trabajo, reconociendo que de todos modos el examen resultará desproporcionadamente somero en relación con la magnitud y complejidad del asunto: lo
referente a la respuesta correcta que ha de darse a la pregunta acerca del
"para qué" de la ciencia y la técnica, y la que versa sobre la aplicación de esa
respuesta a la temática americana.

HEMOS RESERVADO

En páginas anteriores tuvimos oportunidad de señalar la actitud que
con sujeción a la mentalidad materialista y antes imperante en la cultura
de nuestro tiempo, han asumido la ciencia y su hija la técnica científica frente
a la cuestión de su propia finalidad. Tal actitud puede resumirse en una
total prescindencia o neutralidad relativamente a objetivos y valores que para
aquella mentalidad serían metacientíficos o metatécnicos. Circunscritas al
ámbito rigorosamente delimitado del "cómo", o sea, del modo o manera en
que han de cultivar sus territorios específicos en la búsqueda de la verdad
y el uso de sus resultados, no deben interesarse ni consecuentemente entremeterse en territorios extraños, ni permitir tampoco que desde éstos les sean
impuestos, ni siquiera indicados, los fundamentos que hacen al "porqué" ni
las finalidades que hacen al «para qué" de tu tarea peculiar. También tuvi•
mos ocasión de rechazar rotundamente esa postura contraria a la unidad
esencial de la cultura, al espíritu del hombre, por considerarla ant:icultural,
antiespiritual, en definitiva, antihumana, radicalmente opuesta a la con,ep-

267

�ción del hombre integral que inspira la cosmovisión del mundo, de la vida

y del hombre mismo que la Homocracia ha hecho suya para aplicarla al
campo político en su más amplia sentido.
Sin repetir ahora lo dicho precedentemente, hemos de puntualizar ciertas consecuencias que se desprenden de aquella actitud, ardorosamente sostenida, difundida y finalmente impuesta por naturalistas, mecanicistas,
positivistas y cuantos más se han empeñado y continúan empeñándose en
mantener alejadas a la ciencia y la técnica de la razón de ser de la cultura, razón de ser que le define y que dejamos debidamente esclarecida
en el capítulo II, y asimismo apartadas de la concepci6n del hombre integral, única que ilumine esa misma razón de ser y también la esencia del
hombre, su paso por la vida y su existencia en el mundo.
Al hablar del mundo nos referimos al mundo total, unitario y comprensivo del mundo físico existente al producirse la aparici6n del hombre sobre
la corteza terrestre y coexistente con él a partir de esa aparición suya, }' del
mundo espiritual surgido al nacer el hombre y constitutivo de la etapa
superior conocida hasta hoy de la evolución del cosmos; el primero, creado
por el Creador e incrementado luego por la obra del hombre a través de
la ciencia y la técnica científica que operan sobre la materia, combinando
y transformando los elementos dados en la naturaleza física y aun produciendo otros nuevos; el segundo, creado por la criatura humana en las
esferas de la religión, la filosofía, la ciencia, el arte, el lenguaje, la técnica,
la costumbre y demás creaciones que lo componen. Más todavía : al hablar
del mundo físico no nos limitamos a la Tierra, a nuestro planeta, donde
mora el hombre, puesto que a estas alturas sería insensato descartar, antes
bien es preciso admitir la hipótesis posible, por no decir probable, del establecimiento de nueva morada humana en e1 espacio sideral. En mayo de
1974 The New York Times informaba que físicos, astronautas y técnicos en
vuelos espaciales se habían reunido en la Universidad de Princeton para estudiar la conveniencia y posibilidad de establecer colonias humanas autosuficientes en el espacio. Tal vez se trate de una versión futura del Arca de
Noé ante la amenaza de muerte prácticamente total de la humanidad y
destrucción del globo terráqueo.
La primera consecuencia que salta a la vista es la minoración a que
son sometidas la ciencia y la técnica científica por efecto de la estrechez
del ámbito que les es atribuido. El amplísimo e ilimitado horizonte que
el hombre les asignó al crearlas ----&lt;:onocirniento de las particularidades
del ser y uso benéfico de ese conocimiento-, sin más coartación que la
resultante del hecho de tener que ceñirse a a pectos parciales del ente

268

y, por lo tanto, a bussar la verdad de esas porciones o trozos de realidad sin aspirar al conocimiento del todo, es reducido a mera cuestión
de procedimiento, de método, es decir a asunto puramente fonnal. No
otra cosa significa hacer algo con orden, por importante que sea el método,
importancia por lo demás debidamente reconocido tanto por la filosofía
como por la ciencia y la técnica mismas al crear para sus propios quehaceres una ciencia especial, la metodología. "A causa de su interés por el
procedimiento -anota J. S. Ackerman- la •scientia' actual ha exaltado al
técnico." En otras palabras, lo sustantivo consistente en la búsqueda del
conocimiento particular y su uso benefactor de la vida y el destino del hombre, es convertido por la concepción materialista y atea en tema adjetivo.
Lo adjetiYo dice relación a una cualidad o accidente, en tanto lo sustantivo refiérase a la existencia real y efectiva de ese algo que es oh jeto de la
búsqueda científica. De este modo, la ciencia y la técnica científica pierden
relación con la sustancia del ente y con la esencia de la cultura: con el
espíritu del hombre que comunica esa esencia suya a sus creaciones, y quedan disminuidas y mudadas en simple modo o manera de hacer.
A esta grave reducción viene a agregarse otra que la toma más grave
aún: la que resulta de reconocer como científico solamente un determinado
modo o procedimiento de investigación y descartar todos los otros modos. Al
adueñarse arbitrariamente de la esfera científico-técnica, la mentalidad materialista y atea la restringió al campo de la materia e impuso como único método
científicamente válido el propio de las ciencias de ese campo.
Al obrar de esa manera, la mentalidad materialista y atea actuó con
inteligencia y coherencia: con inteligencia sutil en ]a concepción y la programación de sus propósitos y con coherencia de criterio y comportamiento
en la consecución de e.sos mismos propósitos.
Apoyándose en la dicotomía cartesiana objeto-sujeto y en la naturaleza
material y mecanicista de su concepción que determinó el menosprecio del
lado interior de la experiencia, comenzó reduciendo la ilimitada esfera científico-técnica al sector que trata de la materia y consecuentemente de los
bienes materiales, eliminando cuanto pudiera relacionarla directa o indirectamente con el espíritu del hombre. Morison atribuye al propio Descartes
la paternidad de la tendencia moderna a situar al hombre en una posición
periférica, casi accidental, dentro del plan general de las cosas. Concentró,
pues! ex.clusivamente su atención en el cultivo de ese sector y en la producción de satis.factores de las necesidades corpóreas del ser humano, desvinculando a la ciencia y la técnica del Creador del mundo y del hombre y de
los campos fundamentalmente espirituales de la cultura: religión, filos_ofía,

269

�mito, maaia, arte, otras ciencias, etc. El consejo de Hume, que recordamos
antes, fue para esa mentalidad la bendición del diablo: a las llama· debía
arrojarse cualquier tratado que versara obre la divinidad o la metafísica.
Cumplido ese primer paso, resueltamente dio el segundo: imponer como
exclusivo procedimiento de validez c;:ientífica el de las ciencias de ia materia y de la técnica de producci6n de bienes materiales, alejando todo otro
modo de investigaci6n que pudiera PQner en peligro el privilegio del único
reconocido y erigido en hegemónico, no fuera a ocurrir que por descuido
o imprevisi6n se colase por cualquier intersticio de forma o manera y so
pretexto de colaboración o integración, alguna de las influencias consideradas enemigas, comprometiendo los bien definidos designios seleccionado e
instituidos por la mentalidad materialista y atea.
El problema es más grave de lo que pudiera pensarse en una primera
aproximación a sus términos. El problema es gravísimo por estas dos razones. La primera consi~te en que su gravedad es disimulada bajo la apariencia inocente e inocua de su planteamiento y este descubrimiento es. precisamente, el que motiva y favorece la opinión que la maroría de la gente
tiene de su verdadera naturaleza y de su real importancia. La neutralidad
de la ciencia fue presentada como condición "sine qua non" de su pureza,
algo así como el indispensable cinturón de castidad que preservara su virginidad ante la lascivia del dogma y los intereses espurio del pensamiento
y la vida. "La ciencia desinteresada o 'libre de valores'. como la designó
Max Weber, se convirtió en la idea y el ideal ( ... ) la ciencia 'libre-devalores' era el único refugio para las personas con intereses puramente intelectuales" ( Weil).
Interpretando esta famosa tesis de la independrncia de la ciencia respecto
de los valores {Wertfreiheit) de Weber, Parsons nos tranquiliza diciéndonos que no significa, como muchos han pensado equivocadamente que
el científico o el estudioso debe hacer abstracción de todo valor, sino
en su trabajo profesional ha de gozar de libertad para anteponer los valores de la disciplina que cultiva "a todos los demás". "8610 sobre esta
base es posible institucionalizar la ciencia y el saber." Más taj_antemente, pero con el mismo ánimo tranquilizador. el profesor Wilson, que fuera
Presidente de Estados Unidos, expre ·aba: "Si veo que un individuo con
instintos asesinos afila cuidadosamente un cuchillo, puedo C'opiar su forma
de afilar el cuchillo sin copiar su probable intención de ut.ili7.arlo para cometer un asesinato".
Planteado el asunto en esta forma, natural será que para la gente se

270

trate simplemente de una diversidad de pareceres entre los sostenedores d
la tesis ~dicional . y l~ tesis moderna en tomo de la dependencia O inde~
pendencia de la c1encta y la técnica respecto de los fines extracientíficos
Y_ extra técnicos. o, más rigurosamente, de lo que ha de entenderse por ciencia Y ~o~ técruca científica; en última instancia, de una inera t.'llestión de
procedimiento, co~tente en la elección del método con que una y otra
~n de o~rar a
de que sus actividades sean realmente científicas y técrucas. BaJO cualquiera de esas tres perspectivas, la gente hubo de concluir
qu~ l_a_ e~ era del interés y la competencia de científicos y técnicos. uEn
defm1tiva, t~do se reduce a la manera de obrar en un campo que no es
el nuestro smo de los especialistas. Ellos son los que saben. Nosotros no
sabemos nada de eso. Por lo demás, no nos preocupemos tanto. No es
asunto de vida o muerte. Los científicos y técnicos no son asesinos que
a ,u.tilizar el cuchillo afilado para cometer un asesinato. Dejemos que
los c1cntíf1cos se arreglen entre sí." Poco más o menos: tal es el modo de
pensar de la gente, necesitada de sosiego en medio de tanto motivo de desasosiego.

f1?

' ª&gt;''":1

Tranquilizado el ánimo de la gente y predispuesto a favor de la tesis moderna frente a la tradicional, por aquello de que lo nuevo siempre despierta
mayor atracción. que lo viej~ y de que resulta más seductora y simpática la
bandera de la mdependencia que la de la dependencia o subordinaci6n
fue que~do en la penumbra la segunda razón, hasta que el estallido d:
las dos primeras bombas atómicas vino inesperadamente a sacarlo a plena
luz. Esa segunda razón, primerísima en orden de importancia, detennina
la grave?ad suprema de la cuestión. Consiste en que la inteligencia y la
cohe~cncta del planteamiento materialista han colocado al hombre, a la humanidad, al borde de su total destrucci6n. Nadie podría decir hoy ante
la rea.lid.ad ~undial ~ue esto no es verdad. El título de este trabajo traduce el mmmente peligro. No es, pues, ni exagerado ni caprichoso. Corresponde a la iniestra realidad en que vivimos. Nos disgusta sobremanera ser
~·chículos de premoniciones catastróficas, mas incurriríamos en inconsciencia
mexcusable y en criminá1 complicidad si dejáramos de advertir y denunciar
la catástrofe ante la concreta inminencia del riesgo al que la realidad nos
ha conducido a todos. Preferimos pecar de exagerados, aunque en el caso
estamos seguros de no caer en exceso, a pecar de inconscientes y cómplices
como lo hace la mayor parte de la gente, incluida buena cantidad de cienúficos y expertos, que por no detenerse a reflexionar seriamente sobre las
causas de_ la crisis que p~dece el mundo se resigna a ellas como algo inevitable, o mgenuamente piensa que el propio materialismo ateo nos librará
de la amenaza con algún nuevo prodigio de su ingenio omnipotente. • He-

271

�.mos puesto la vida al seIVIc10 del hombre y su perfeccionamiento y no
cejaremos en la única empresa realmente vital de nuestra existencia. Ni
retrocederemos ni flaquearemos ni mucho menos transigiremos, aunque hayamos de seguir predicando en el de ierto de la incomprensión, la indiferencia o la soledad. Aparte de ansiar apasionadamente creer en Dios -en
quien, por carecer de Ja gracia, creemos con flaqueza-, tenemos fe en la
causa del hombre, para nosotros la única digna de ser vivida y servida.
Todas las demás que el hombre ha ido inventando a lo largo del tiempo
o puede inventar en el futuro, son secundarias, subalternas y hasta indignas
~uando son antepuestas al hombre mismo.
Avanzando en nuestra denuncia, es llegado el momento de abandonar
la expresión en cierta manera eufemística de "materialismo ateo" con que
hasta aquí nos hemos referido a la mentalidad y los intereses que gobiernan
el mundo, la vida de los seres humano y consiguientemente la cultura en
general y cada una de SU5 esferas en particular, entre éstas la científicotécnica, sin e.,;:ceptuar la religión misma en la medida en que sobrevive
en ella el fariseísmo.

La mentalidad materialista y atea no es solamt:nte un fluido, una atmosfera espiritual -sin que haya en ello contradicci6n de términos--- que rodea
la tierra y respiran los humanos; es también y fundamentalmente un espíritu -lo que prueba la inexistencia de semejante contradicción- que ha
encarnado en la mayoria de ellos, dominando sus pensamientos, sus cada
vez más debilitados sentimientos y sobre todo su comportamiento, sus actos.
La humanidad la obedece, la mayor parte en forma irracional, inconsciente; mas la parte menor lo hace en forma lúcida, deliberada y resuelta.
Aquélla constituye la gran masa, la carne de cañ6n no s61o en la guerra,
sino también en la paz, en el trabajo, en la alienación. en la diversión en
el consumo. Son los "idiotas útiles" del marxismo-leninismo y del capitalismoJ a los que se han swnado las masas del tercer mundo, a quienes hay
que hacer cada día más idiotas, más inconscientes, más irracionales mediante la enseñanza que instruye y no forma, pero deforma, los medios de
informaci6n llamados ahora de comunicación ( cine, televisi6n, radio, diarios, revistas, historie~, etc.), y las estructuras pqlíticas, econ6micas, las
denominadas sociales ( que comprenden a las dos anteriores) , las ciencias
del lavado del cerebro y las técnicas que los esclavizarán a las necesidades
materiales artificialmente inventadas para someterlos; y hay que hacer asimismo cada día más útiles, más eficientes, más sumisos y mejor organizados para la producción y el consumo de satisfactores, no di~mos aquí bienes, de esas mismas necesidades, que no dejan lugar a las verdaderas del
hombre como ser espiritual y corpóreo, o sea como ser creado para ser

'272

hombre &gt;" para que un día, a través del cultivo de esa condición, llegue

a ser persona humana.
El ideal del materialismo ateo, que en este sentido es también idealista
pues actúa en consecución de su propio idea~ el propósito premeditado de
su programa es hacer de la humanidad entera ---con Ja única excepción
de las minorías dirigente que lo llevan a cabo- una gran masa ubhumana de idiotas útiles y obedientes a la que pueda ordenarse sm riesgo
de desacatos o rebeldía, lo que ha de producir y lo que ha de :onsumir lo
qu~ deba pensar? I? que deba querer y lo que deba hacer. El ideal y ~rop6s1to ~el matenahsmo ateo es convertir al ser humano -ser que para esa
menta_bda~ es humano por la exclusiva razón de no ser mineral, ni vegetal, ru animal, o tal \'C7., por no ser sino la síntesis de esos tres seres de
la naturaleza física- en una especie domesticada del último, un animal
perfer.tamente enseñado y condicionado como se enseña y condiciona una
foca, un le6n o' un elefante de circo. El ideal o propósito del materialismo ateo es degradar al hombre, deponerlo en su condición humana cuidando de que no advierta el envilecimiento y la humillación a que ~ sido
condenado.
Para e,itar que en algún momento de lucidez pueda llegar a advertirlo
y reaccionar rompiendo la cadena que lo ata a su infrahumanidad, se le
llenan todas las horas del día, todos los días de la semana, todas las semanas del mes y del año tanto de su trabajo embrutecedor cuanto de su tiempo libre,_ c_on estupideces que completan, perfeccionan y garantizan su
~brutecmuento_: chucherías, distracciones propias de niños, placeres propio de las bestias informaciones apropia.das a los retardados mentales, al
modo que Colón cambió abalorios por el oro de los indios. La humanidad
es despojada del oro de su condición humana a cambio de las modernas
rnentecillas de ,-idrio. Complementando el asesinato del hombr~ en vida
el ~tibiótico Puromycin que se fabrica en la Uni6n Soviética y Estado;
Umdos anula la memoria del pasado lejano v con ella gran parte del fundamento básico de la personalidad. De allí que haya sido llamada droga de la antibiografía o de la antipersonalidad. AJ olvidar de dónde
vien~ el hombre, lo que significa desmemoriarse del "porqué" de su exit{tenC1a. ya no le será posible saber adónde \·a, esto es, determinar el "para
quéu de su vida. S6lo le quedará el "cómo" Yivir, y esto será exactamente lo que le fijarán las minorías diri"entes.
La dein-adación del hombre de su condición humana equival a su destrucción como tal. De esta suerte queda simultánea y definitivamente aventada toda posibilidad de que el hombre pueda alcanzar un dia la dignidad
de persona.

273
humanitas.-!8

�Como se ve, el proceso de degradación impuesto por el :materialismo ateo
o mejor dicho por las minorías que lo usufructúan, es, además de inteligente y coherente, totalmente inverso al querido por el Creador. f. te creó al
hombre con barro, que es manera de decir con materia, con la misma materia de que estaban hechos el mineral, el vegetal y el animal, insuflándole
espíritu para distinguirlo de los demás seres de la Creaci6n. Que esto haya
ocurrido en un momento o en miles de millones de años a travé de la
evolución cósmica, no es esencial. Lo que sí es esencial para la comprensión
de esta concepción del unh·erso, es que por el espíritu el ser humano había
de elevarse a la condición de hombre y desde ella ascender a la dignidad de
persona humana, o sea, de centro consciente, responsable, autónomo, de
pensamiento, emoción y obra. :E.ste y no otro debió ser el sentido de la creación del hombre "a imagen y semejanza" de Dios. Bien puede verse que
se trata de un proceso ascendente, de un proceso de perkccionamiento y personalización: de perfeccionamiento para llegar a ser persona y de personalización para perfeccionarse a sí mismo y perfeccionar y embellecer - modo
especial de perfeccionar- la obra del Creador y la suya propia, la obra
humana.
El proceso del materialismo ateo lleva dirección absolutamente ~ontraria:
impedir que el ser humano como hombre particular y la humanidad como
hombre conjunto en su totalidad lleguen a ser personas -persona particular, persona familiar, persona in titucional, persona popular. persona continental, persona universal-, rebajando al ser humano de su calidad de hombre cuando la hubiere alcanza.do, a la condición de masas en la que vegeta
la mayor parte, manteniéndolo en este último estado que es el que menos
se parece al hombre y más se parece a una cosa. Es el proceso de cosificación
del ser humano, el proceso de deshumanización, el proceso que conduce a
la destrucción del hombre. El proceso de destrucción del hombre es el
proceso contrario al de su creación y, por consiguiente, el de su posible
perfeccionamiento como ser creado a imagen y semejanz,a del Creador.
Dijimos que era llegada la hora de apartamos del lenguaje eufemístico
contenido en la expresión "materialismo ateo" y de señalar su encamación en
el hombre contemporáneo.
Estamos sobre la tierra y entre vivientes. El espíritu del materialismo ateo
no reina sin duda en el mundo como fen6meno de la naturaleza física sino
como hecho de la naturaleza humana. Para que esto sea posible en ténninos de realidad concreta y tangible, el hecho espiritual ha de estar encarnado. Requiere seres humanos que lo programen y lo promuevan. Es un
fenómeno de hombres entre hombres. El materialismo ateo no opera sino

a tra,-és de ~ombres materialistas y ateos. Como todo hecho O fenómeno
cultural
ha Sido creado por el hombre y habría perd.ido v1genoa
·
· y d esapa•d
reet o en las sombras dcl pasado para convertirse en hecho hist6iico al no
encontrar ~ otros hombres vivientes que lo alienten, Jo alimenten y lo propague~. S1 hoy es una característica de la cultura mundial es porque la
mayona de ~uantos pertenecen a esa cultura lo han incorporado a su vida.
~aso contrano solamente caracterizaría a los integrantes de una cultura parucular, no a la cultural universal Asi fue ayer al caracterizar al h b
f' · d O •
om re
asbco e . cadente frente a) hombre espiritualista del Oriente. Pero no ilCUrre del rnJSmo modo en la actualidad. Los hasta ayer espiritualistas orientales no son hoy menos materialistas y ateos que los occidentales. Las !rran·
des masa~ del plane~ _entero constituyen la encamación contemporán:a de
la mentalidad _materialis~. y atea en su forma pasiva. Mas el modo pasivo
d~ la encarnación del espmtu del materialismo ateo en las masas de la huma°:1dad del presente, difiere del modo activo que distingue a su minoría dingente. &amp;_ta constituye la reducida parte consciente, premeditada y alevosa,
que sabe bien de qué se trata y aprovecha este saber. Tan lo sabe bien q
·ad
' ue
p r o ~ cw a os~ente sus objetivos y el modo de lograrlos. Conoce el
porque, el para que y el c6mo de sus designios. Es la minoría compuesta de
gobernantes y políticos corruptos y perversos de sacerdotes sensualiz d
d f b .
'
a os,
e a _ncantes de ~rmas, drogas y abalorios, de industriales, comerciantes y
prof:s~onales metaliza~os, de científicos sobornados, de técnicos y tecnócratas
amb1~o~s Y soberb10s,. de . terrateni~tes -todavía existe esta especie
antediluvi~ cuya sola existencia determina su incorporación a la minoría destructora ~ necesidad de calificación-, de líderes sindicales y aburguesados y tratdores, de ~urócratas despóticos, de militares mandones, de policía.~
~rtura~ores, de. ~tores de la desmoralizaci6n, la pornografía y la violencia, de intermedia.nos voraces, de periodistas del escándalo y el sensacionalismo, de cu~tos. en fin, dejaron de venerar a Dios y servir al hombre para
venerar al cimero, el poder, el sexo o el interés creado y despreciar al prójimo.
E_s la casa de los servidores del mal en la tierra, los émulos del ángel de tinieblas.
Aunque para mucho_s, para la gr~ mayoría de esa inmensa mayoría de
mortales _suene a come;a, a oscurantismo, a superstición, el mundo se debate
en una gigantesca lucha entre el bien y el mal, entre las fuerzas al servicio del
hombre :' las fuerzas que lo vienen de: truyendo. La minoría materialista y atea
que _gobierna el m';°do y la humanidad para provecho propio -ninguno de
sus mtegrantcs actua desinteresadamente- y daño de la humanidad misma
representa el espíritu del mal.
'
Destruir al hombre no consiste únicamente en matarlo físicamente en la

275
274

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~ pa,a lag-. a uno de 1m
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- - pua prela pirtt. eu.rtnra a&amp;a uta Adolfo Rit1l!r tenla

�de hoy, que en ese lapso nacerían 4 millones de seres humanos y las naciones poderosas gastarían 14 mil millones de dólares en armamentos. Omitió
el primer problema en gravedad: que en esas tres semaruis morirían de hambre 30 mil seres humanos.
Tales monstruosidades vienen a confirmar las consecuencias nefastas de
la reducción de la esfera cientüico-técnica aJ ámbito de la materia y su
rígida neutralidad. Semejantes reducciones y prescindencia no fueron concebidas ni establecidas por los dirigentes del materialismo ateo, como acaba
de verse, en vista de efectos puramente teórico:, aséptir.amente cientificos,
sino con el propósito de gobernar el mundo a través de la ciencia y la
técnica científica así reducidas y desconectadas. La inteligencia y la coherencia de la maniobra resultan patentes: impotente el e.ampo de la materia para dar respuesta a las dos cuestiones de mayor importancia para la
humanidad -las cuestiones del "porqué" y el "para qué"- los dirigentes
del materialismo ateo estaban en condiciones de atribuirles, sin el menor obstáculo, sus propios porqué y para qué, unificados en un solo y definido
ideal: la dominación del mundo.
Tanto para alcanzar ese objetivo como para mantenerlo, es de estricta
necesidad evitar interfcrencias de los restantes ámbitos de la esfera y las
otras esferas culturales. A la atenci6n de este requisito se con.sa!mlrán los
dirigentes del materialismo ateo con toda la fuerza de sus intereses mucho
más que con la firmeza de sus supuestas convicciones ideol6gicas.
La concepci6n fundamental de Marx se articula sobre los intereses materiales de índole básicamente económica y sentido utilitario. A la dialéctica
de esos intereses, Marx sumó la lucha de clases como elemento definidor
de dicha diallctica. Los marxis~-leninistas que a partir de In revolución
roja de octubre de 1917 encabezan el materialismo ateo en lo que ho}' se
denomina el "segundo mundo" y que tal como se desarrollan los acontecimientos políticos van camino de ocupar el primer lugar, no se conforman con
el ateísmo nominal resultante de una actividad pasiva o tibia. E.·igirán el
mayor Ieivor combativo. La revista soviética Ciencia y Religión de mediado de 1972 difundió estas desaprensivas afirmaciones: "No podremos desempeñar nuestra tarea primordiaJ1 que consiste en preparar a los jóvenes
a participar de modo activo en la construcci6n del comunismo, si no lle•
vamos a cabo con inteligt!'ncia (repárese en el uso preciso y oportuno éle
la palabra inteligencia que ello entraña} y activamente la lucha contra la concepción religiosa del mundo". A confesión de parte, relevo de prueba. Más
aún: ''Un hombre puede muy bien no creer en Dios sin tener por ello
profundas convicciones ateas". La confesión es clara precisa y concordante.

278

Reúne todos los reqws1tos procesales para conshtwr plena prueba. No
basta no creer en Dios. Es absoluto oecesario creer en el anti.Dios. En términos cristianos, no es suficiente haber dejado de creer en Cristo; es forzoso creer en el anticristo. egún la tradición cristiana, el anticristo es el
hombre diab6lico y per\'erso que aparecerá en la lgl ia de Cristo r sus
fieles. Poco antes de aquella confesión soviética, una encuesta organi7.ada por
la cátedra de ateísmo del Instituto Pedagógico de Kiev había revelado que
solamente uno de cada cuatro jóvenes interrogados se con ideraba ateo activo· los otros tres se manifestaron más o menos indiferentes ante la cuesti6n ' de la religión.
Tienen razón los dirigentes soviéticos: no podrán dominar el mundo mientras no hayan dominado la mente y el corazón del hombre, sobre todo de
Ja juventud, empezando por la propia, sin descuidar la ateizaci6n del resto
de la humanidad. Para lo~arlo es preciso aniquilar todo vestigio de religiosidad, la que comprende desde la fe en la existencia de Dios hasta la creencia --se lee en la revi,ta citada- en una "causa última del origen del univeno''.
Inteligentes y coherentes, los dirigentes soviéticos no admiten otra causa
del universo que la materia. En consecuencia, la ciencia de la materia será
la llamada a O.l)licarla. Mas e-orno la ciencia de la materia no puede proporcionar explicación alguna acerca del origen del universo, que sea algo
más que una teoría o una hipótesis los dirigentes marxistas le atribuirán
su propia explicación del "porqué" fueron creados el mundo, la vida y el
hombre. Inteligentes y coherentes, pondrán especial empeño en ateizar junto
a la jm·entud, a sus fuerzas militares, brazo armado de la guerra santa contra el teísmo. Todos recordamos las famosas instrucciones que en ese sentido les impartieron hace algunos años.
En el mundo capital.i6ta, llamado el ''primer mundo" por les materialistas del sector no comunizado, el proceso de ateizaci6n es proseguido con
no menor inteligencia y coherencia por otra vías que llevan a la misma meta. La línea material y utilitaria venía tendida de mucho tiempo atrá~. Un
párrafo de D. K. Price lo clarifica:

"Las similil!ldes afloran con particular nitid,•z si se jlorangona11 los
"fines de la Royal Societ)', fundada por los di.scí.puLos 'de Bacon en 1660,
"con los de la Sociedad Filosófica Norteamericana fundada en li63 por
"&amp;njam.ín Franklin. Los objetivos de la sociedad norframuicano que" daron expresados en 'A Proposal for Promoving Uscful Knowledge'
"(una propueJta para promoutr el conocimiento iltil de Franklin, l]ue
279

�"liacla hincapié en 'Experimentos que pro)'ectan luz sobre lu naturaleza
"de las cosas, tienden a aumentar el poder del hombre sobre la materia
"y. multiplican las comodidades o placeres de la vida'. Esu plan com"partía el espíritu de los deJignios anteriores de la Royal Socúty, !al
"como Robert Hooke los habla definido en 1663. Pretendla evitar la
"filoso/fa dogmática, o 'la uplicacüm de todo clase de fenómenos cuya
"producción debe atribuirse a causas originalts (mientrtJS no sean ex" plica das por el calo,, el frío, el peso, la forma )' demás causas aná"logas, como efectos producidos por ellos)': )' ocuparse de manu/ac"turas, prácticas mecánicas, motores e invenciones mediante experi"rmmtos."
La filosofía de Franklin no fue otra cosa que la antifilosofía del materialismo. Nada de causas originales que no sean las de la materia. Lo importante será el cooocirnieñto de la naturaleza de la cosas. El hombre só!o
será tenido en cuenta a los fines del aumento de su poder sobre la materia
para lograr mayores comodidades y placeres. Dios y el hombre espiritual
serán arrojados a las llamas. La nueva inquisici6n del materialismo ateo
cobraba sus más grandes víctimas, las primeras y principales. Solamente
quedaría con vida el semihombre productor y consumidor de .manufacturas,
creador de técnicas mecánicas y de motores. El monstruo ideado por el
científico Frankenstein llamará "esclavo'' a su creador, a quien dirá: "Tú eres
mi creador, pero yo soy tu amo ... ¡ Obedece!". Tiempo después los robots
de Capek gobernarían el mundo.
En Rusia funcionan cátedras de ateísmo, pero en el mundo no comunizado son escasos los países en los que funcionan cátedras de religión o cristianismo en sus establecimientos estatales de enseñanza, gran parte de ellos bajo
regímenes dictatoriales que niegan la libertad espiritual que es el sustento de
Ja religiosidad. Otros dioses ocupan el lugar de Dios. En la nueva mitolQ1?:ía
destacan el dinero, dios del lucr-0, y la máquina, dios del poder. Ambos caracterizan al capitalismo) en el cual ha de ser incluido el llamado neocapitalismo que no es sino su expresión contemporánea. El denominado tercermundismo es tan materialista y ateo como el capitalismo y el comunismo
marxista-leninista. Dentro de ese tercer sector queda involucrado, salvo rarísimas excepciones el militarismo tecnocrático que estudiamos en Homocracia. * Quien ado;a la materia y sus supremos símbolos modernos, el dinero ·
y la máquina, 0 cualesquiera de las dos, no venera a Dios aunque afirma
que lo adora. El Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) condenó en
• "Horoocracia'', ob. cit., p. 202/223.

280

Lima en Marzo de 1974 t.anto el capitalismo como el neocapitalismo y el
comunismo. También condenó implícitamente todo gobierno dictatorial, incluso el militarismo tecnocrático, al e.xpresar que el cristianismo lucha por
"preservar la dignidad del hombre. su libertad de participación, la realización
plena de la criatura humana y la sahrarruarda de sus derechos". Homocracia
suma a esa lucha el deber de participación activa y permanente del hombre
en la decisión de su destino y el cumplimiento de sus obligaciones particulares y sociales. No hay derecho sin deber.
Afirma Vallois que el conocimiento del "porqué" evolutivo del hombre es
el problema fundamental de la horninización, proceso que proferimos llamar
de homonización para no limitarlo al especlo del hombre conjunto que sugiere el elemento "homini", pr0&lt;::eso que en política llamamos de homocratizaci6n. Con esta salvedad, compartimos la afirmación de Vallois.

Según sea el "porqué", serán el "como'' y el "para qué". A fin de imponer
su propio "para qué" -el dominio del mundo-- los dirigentes del materialismo ateo despojan al "como" {la ciencia y la técnica) de tocia posibilidad
de determinar o de concurrir al menos a la determinaci6n del "porqué" y
el "para qué", y luego de rechazar la explicación religiosa de 1a formación
del universo (la causa última) y con ]a de éste la de la vida y el hombre, y la
explicari6n filos6fica del ser y con la de éste también la de la vida y el hombre, confían a la materia o mejor dicho a sus cultores la determinación tanto
del "porqué" como del "para qué". Lo realmente importante para los dirigentes del materialismo es, a la post.re, el "para qué", que será detenninado
por su propia cosmovisión y, naturalmente, en su provecho exclusivo. El
"para qué" último del materialismo es la destrucción del hombre como hombre. Un héroe de la m«ánica lo denunció WJ rodeos. En su testamento. Carlos
Lindbergh nos dejó esta amonestación: ''La mecánica y la velocidad son
falsos dioses; a fuerza de adorarlos, terminarán por destruimos".
Antípoda de la concepción materialista y atea es la concepción homocrática del mundo, la vida y el hombre. Partiendo de la creación -obra del
Creador~, detennina tanto el "como" cuanto el "para qué", cuyo sentido
quedó aclarado al referimos al espíritu del hombre y su universo propio: la
cultura. El "porqué" de la concepción homocrática esclarece el "comon y el
"para qué" de todas las esferas culturales y todas las creaciones particulares
del hombre. Entre esas esferas está comprendida la científico-t6cnica; dentro
de esta esfera particular hállanse contenidas todas y cada una de sus ramas,
la política entre ellas; a su vez, dentro de la política encuéntranse involucradas
todas y cada una de sus teorías y sus realizaciones.
La especial mención que hacemos de la política obedece al hecho de ser la

281

�más importante de todos las ciencias. Teóricamente, el .~aterialismo bis~-

La inmensidad del tema imposibilita su análisi exhaustivo. Abarca tan nu-

rico niega esta máxima importancia al subordinar la poht1ca ~ la econom~
-ciencia de w cosas materiales- por causa del carácter esencialmente espi-

merosos, vastos y complejos campos y aspectos, que su e.,camcn equivaldría a
hacer una historia practiramente total de la vida americana desde su nacimiento -no ha. de olvidarse que para nosotros América nace con el descubrimiento y la conquista por el europeo-- y aún antes, un estudio completo de
su realidad actual y una programación o al menos una prospección más o
menos cabal de su futuro, puesto que no hay faceta alguna de su pasado, su
presente y su porvenir, tal como éste puede ser hoy imaginado, que no muestre estrechas e importantes conexiones con la ciencia y la técnica.

ritual de la primera, y de hecho hacen lo mismo el capitalismo Y demás fo~mas materialistas de la sociedad y el Estado al supeditarla a la econo°:11ª
-dinero, industria, tecnología, mercado, dividend~, mas en la práctica
todos ellos reconocen la supremacía de la política en virtud de su carácter de
ciencia, arte y técnica del gobierno de las nadones y del conjunto de éstas, o
sea, del gobierno del mundo.
La politica es una de las ciencias que concur~en a la fijación del "p~a
q é" No es la única· también lo hacen la. educac16n, el derecho, ]a economia
~ . etc. Fácilme;te se advierte que a ella le está reservada la última palabra, la palabra decisoria, la que en definitiv~ determina~ ~ suerte del
hombre particular y conjunto (pueblos y bwnamdad); en smtests, su salvación o su destrucción.
No entraremos aquí al examen particular de su COI\$\l~O por corre.;p_cmder
a otro de los institutos homocráticos capitales -el específicamente_ pohbc~;
solamente estamos destacando su condición de ciencia rectora, su unp~rtan~
cardinal, su influencia decisi\•a sobre la vida humana, sobre la subsistencra
de la especie y sobre el perfeccionamiento del srr humano.
La máquina, luego la automatización y últimamente la cibernética abrieron al hombre un horizonte de lfüertad que progresivamente deberá ensancharse constituyendo uno de los beneficios más ampHos y fecundos que las
·en~ y las técnicas de la materia proporcionarán al hombre, con la con-

o

.

,

rp6

dición de que sea rectamente aprovechado en bien de la armonia co ~espiritual y el cultivo equilibrado de ambos términos. Carecería de sentido
preservar y prolongar la vida humana a fin de que fuera \•ivida como la ?~l
animal O el vegetal O de otra manera, destruida. Condenar al ho~bre a v1\1r
la vida del animal o el vegetal es destruir la vida humana. En uruón con las
demás ciencias y técnicas, y las otras formas del arte, y a la luz del _"porqué"
suministrado por la religión, y la filosofía, vigorizada por su p~pia luz, la
lítica deberá señalar el ''para qué" salvador del hombre y realizador de la
~rsona humana, negado por los dirigentes del materialismo ateo.
CIENCIA Y TÉONTCA. EN

Esto es así por el carácter integral de la vida humana, en nuestro caso la
vida del hombre americano. Esa integralidad comprende la del hombre ronjunto: los pueblos y naciones del continente y éste mismo como unidad humana dentro del contexto universal A su vez, este confc.xto incluye los dos
universos que componen la realidad terrestre o, si se prefiere así, los dos lados
o caras de un solo y único universo. Dualismo y monismo son dos puntos
de vista que no han de oponerse sino complementarse para obtener una visión
intc~l del universo.
Tal integralidad es la de la realidad misma a la que no hace sino reconocer la concepción del hombre! que hemos adoptado, y alumbra la totalidad
de la teoría homocrática, de la que el instituto científico-técnico que dt'senvuelve este trabajo, según lo tenemos advertido, es una de sus partes, y también e~ reconocida por la conceprión de la culura como universo específico del
hombre que igualmente bemo hecho nuestro, universo en el que rus di,1:rsas
esferas, según asimismo lo tenemos expuesto, se encuentran íntimamente enlazadas entre sí, concw-riendo todas ellas a componer y ofrecer una o1a y (mica respuesta a la pregunta del "para qué" de la existencia humana. No para
aquí la cuestión: tanto la vida real del hombre como la cultura creada pw
él se insertan en, el medio físico en que una y otra nacen y se desarrollan, de
donde ha de concluirse que tampoco hay aspecto alguno de la naturaleza
material que escape al interés de la ciencia y de la técnka. Esta observat.i6n
se suma a las anteriores para comprobar la imposibilidad, máxime dentro del
reducido espacio que podemos conceder. aquí al asunto, de llevar a cabo un
reconocimiento íntegro del mismo.

ÁM:ÉRICA

Tócanos ahora considerar la otra faz señalada al iniciar este capitulo fin_al:
la respuesta americana a la cuestión del '~para qué" de la ciencia y la técnu:a.

282

283

�NORMA Y USO
DRA.

Juorrn

G. GARCÍA CAFFARENA

Instituto de Investigaciones Científicas
Univenidad Nacional de Rosario.
República de Argentina.

LA HlsTORIA de la Cultura nos enfrenta a menudo con dos ténni.nos cuya vinculación se da por descontada: norma y uso. Binomio éste casi ine"itable, cargado de complejísima semanticidad. Múltiples disciplinas necesitan aproximarlos ya sea para reflexionar sobre ellos y profundizar los auténticos motivos
que suscitan su presencia en pareja, ya para deslindar las recíprocas diferencias y afinidades que los comprenden.
En este trabajo intentarnos detenernos especialmente a considerar su \'Ígencia y alcance en el ámbito lingüístico, pero querrí.amos descubrir y apuntar, siquiera brevemente, algo sobre su historia propia, para luego dedicarnos a precisar los posibles matices y enfoques en el no menos complejo problema del lenguaje.
Es casi un lugar común el reconocer la inclinación de la mente humana
por navegar a partir de polaridades verdaderas o falsas, completas o incompletas de ideas y términos. Siguiendo tal procedimiento, al agotar un enfrentamiento decisivo entre uno y otro juego de tales ideas o términos se
espera que uno de ellos resulte verdadero.
Pero insinuamos que ~ales polaridades podr1an ser en verdad, más aparentes que reales y, para anliciparnos un poco al desarrollo de nuestro tema,
citaríamos la de norma y u.so a guisa de primer ejemplo, junto a otros, tales
como la de lengua y habla, clásicamente consagrada por Saussurc.
Avanzando a través del somero planteo histórico aludido, digamos que,
posiblemente, la más antigua mostración racional acerca de qué sean, cómo se conozcan y para qué puedan aplicarse tanto la norma como el uso,

285

�remontan a b fa16sof01 praoc:dticol, y concretamaite a 101 mfistas, cuando ae entretuvieron en eacudrifiar el aentido y el alcance de cuestiones ce&gt;
mo rpvo• y e/Ja, en sede gnoeeol6gica y ética. Protagonizando un momento de la vida griega, en la cual la derrota de los imponentes ejércitos
penas lignificaba el triunfo de la inteligencia IObre la fuerra y destreza fíaicu, la lúcida minoría que cimentaba la ya pmcnte hegemonía de Atenas se afirmó en su victoria e insistió en cultivar sus posibilidades humanas, especialmente las espirituales. As(, el problema antropológico pasaba
a primer plano en la especulaci6n ft1016fica y desplazaba con notabilísimas
ventaju a las precedentes y ya muy trabajadas consideraciones cosmo16-

gicaa.

Qué lignificaba conocer, a qué podta llamane ser, cómo podría decirse
lo que habrla de aer dicho, qué diferencias separaban el hacer del obrar,
plantcoe fueron máximos centros de interés para los sofistas, y Protágoras -notable entre ell05- acuñarla una brillante respuesta, al otorgar al
hombre la responsabilidad de acr la medida de todas las coaas, en lo especulativo y en lo practico: ''Romo mensura".
estol

Simultáneamente, la imJ)Ol'tcaDcia del problema del lenguaje se toma decisiva en esa hora y a 1a Sofistica se le deben las intrincadas y sinuosas técnicas de pcnuaci6n, a través del ejercicio de la oratoria, de la retórica y de
importantes fases de la gramática, tareas éstas que enorgullcdan a sus cultores.
Ea la hora de la hipertrofia del lenguaje, con admisión nítida de escepticismo y nominalismo, como no podía menos de acontecer con quienes,
desinteresándose de la precisión y exactitud de lo verdadero, cifraban la
virtud en el buen provecho propio, traducido en obtención de beneficios
monetarios.

El 10fista podia ser visto entonces como una especie de demiurgo en la
vida individual y social de la Polis. Norma y wo en eate contexto, dcpendian del bomo mensura. Sócrates retoma este viscoso planteo, expurgando
de dolo al lenguaje y a la virtud, incardinando la misma problemática en
honesta justicia.
Los sofu;tas fueron muy sutiles en el descubrimiento de temas intereaantíaimoa, capaces de mantener prolongadas perplejidades, como la presentación
del binomio "de lo uno y de lo múltiple'', lo que constituyó fuente inagotablf
de polémicas y dio puo a nada frívolas reflexiones al respecto. Retomado
el asunto por Platón, esa relación entre unidad y multiplicidad no dejó
janw de provocar renovados planteos y ponderados aportes en la gran filosoffa griega, como lo provoca basta hoy.

286

La Ed8d ~ PJr • parte, n!CCJ8i6 lu nocioaa de Nomu, y U,01 caatextuándolaa, en primer 1"881', teo16gica y JDOl'almente, sin acJuir 1as a
plicacionea que ambas nociones llevaban basta Ju áreas de la Gmm4tica y

de la Retórica.

P~ en eapecial, desde el aup del nominalismo impulsado por Ocaua.
a partir del creciente apogeo del empirismo inglá -tempranamente iniciado por Rogerio Bacon- y acentuando en la Edad Moderna, junto al
racionalismo cartesiano, sin omitir como mbi100 antecedente a la Reforma
I~~• ~n 111 i n ~ subjetiva de la nonna teol6gica-moral, o&amp;eci6 IDlcroclima para mnumerablea cuestiones sobre qué fueran, c6mo fueran
y para qué fueran la norma y el wo.
~damente, el deaenvolvimiento de Ju principales poeturu 6b6ficu
d~ la Edad M ~ en ~ el formalismo kantiano. La, tesis poaitivistu, ~tiataa y behaVJOnStas decimonónic:as continuadas durante el
sig~ XX _por las ~~ de RuueD, por laa del Circulo de Viena y por
W1ttgenatem, pennaten mtmtar, con la ~ de lograr una comprensión adecuada, b planteos de distintas tendencias y escuelu lingwsticu, m
laa cuales bUICUDOI los elementos concemientei a la norma y al u,o, en un
intento de esbozar nuestra propia interpretación.

Es obvio que cada postura lingütstica es tributaria de una gnoaeologfa
prderida entre divmu posibilidades. Dacubierta ésta, su bue última de
sustentación en el ~teo lingüistico, noa atreveríamos a decir que lo dificil
~ _hace fácil. Si.~ co~ta la incondicional adhesión de Sawaure al poúbV111DO y al empmamo ~ t a en au época, no es difícil comprender el pro.
cao de su pepMmirnto en orden a la lingwstica y al lenguaje, a partir de
las premisas búicu mbre las que arquitectura au obra, ni au telia acerca
de la arbitrariedad de las dcnominaci~ lingiüstk.as, reafirmada CXJmO
punto inicial en el Curso de la Lngüisti&amp;a gnanal. 1 Dicha tesis está implícita
en todos los trabajol que señal~ para el aspecto fónico de la ~ una
causalidad independiente de Ja que rige su aspecto semántúo. Como lo reconocen O. Ducrot y T. Teodorov en su Diccionario Encu:loJ&gt;'dico de las-"
CWfKias ul Lenpaje,• esta aerci6n puede verificane en las leyes foúticas de la lingüística diacr6nica, uf como la oposici6n, en Martinet, de las
dos "articulaciones" del lenguaje y la separación establecida por las gramAticu generativa, entre el componente fonol6gico (que trabaja IObre la estructura "superficial") y el lmWltic:o (que aflora desde su estructura "pro-

e,,.,,

SAvaauu, P., 1)
u üa,-istiq•• 1lúr11U, lL parte. cap. I.
DucaoT, Owald, Taoooaov, Tavetan, "Diccionario E n ~ o de Ju Ciencias
del Lenguaj~'", p. 158.
1

1

287

�funda"). Tesis dependiente de la idea -procedente de lá Historia de la
Lingüística- de que la lengua forma un sistema. de que posee una "organización interna".
Otro tanto podría decirse de la distinci6n entre referente del signo y su
signíficado, a propósito de la que el criterio saussuriano ha sido abandonado
por casi todos los lingüistas, orno lo señalan P. 'aert,11 E. Iknevi~te. 4

La "línea'' tra7.ada por Saussure se mantiene fiel a sí misma al afinnar la
arbitrariedad lingüística refiriéndose a las unidades mínimas utili7.adas por
una lengua particuJar, las que no serían susceptibles de definición independientemente de esa lengua. Fonemas, rasgos distintivos, sernas, nociones gramaticales, no tendrían otro fundamento que su uso lingüístico. O al sostener,
gún infonnan Ducrot y Teodorov,1 el propio Martinet, que el fraccionamiento efectuado por el lenguaje en la realidad extralingüística varía de
lengua en lengua ! por consiguiente, no
deberia a una facultad ~eneral
del lenguaje, sino a una decisión libre de las lenguas partirulares. Marlinet,
precisamente prnbaría 8 cuántos fonemas varían de una lengua a otra, o que
,cada habla organiza de distinta manera la misma realidad semántica. Por
ello, tanto se consideren campos sernántiros o fonéticos o fonol6gico la
más reciente investigación coincide en afirmar que hay, uní.versales lingüísticos sustanciales, que se manifiestan en los distintos lenguajes. 7

Las actuales posibilidades de interdisciplinar campos culturales permiten
obscr\'ar "productos" que con frecuencia podrían interpretarse afectados de
eclecticismo o de un sincreti mo consciente o larvado. Advertir a los lingüistas -o simplemente recordarles -los sustratos profundos de las escuelas
que inauguran o continúan, es una tarea que el fit6sofo puede aceptar y
asumir sin que llo le signifique una actitud de soberbia, ya que su tarea
específica lo füra a lo fundamentos últimos y univ rsale , frente a cualAERT, P., "Stuclia Lingui tica" , 1947. pp. 5-10. B&amp;N,:vts:F. , E., " 'atura du
signe linqui1tiquc", 1939, pp. 23-29. E:,;010., R.i., "Thfoñe et critique d'un pñncipe
1tmirien, l'arhitraire du signe", Gfoo\'a, 1962.
• MARTTNKT, A., "Elementos de Lingüística General''.

• JAKOasos, C. Fant, HALLE, {., "Prelimirul.ries to Speech Analy is", 'M .I.T.
Press, Tcchnical Rcport 13. 1952.
CH01rsitv, r. y RALLE M., "Sound Pattems oJ Englilh. N. Yorlr, 1968.
MAllTTNET,

A,, "Su.bstance phtinique et tra.its distinrtfü", Bullltin de la SocilU d,

Linquistiqu.e de Pan·r, 1957, pp. 72-85.
• SAuSSURl:,
' S:EcHEHAYE,

19tO.

F. Ob. t:il .
A., "Les trois liriguütiques saussuricnnes", p. 3. Vox romanica. v.

quier área de Ciencias particulares, con las que, n::i.turalmentc, está vinculado, respetando los diferentes grados del saber.
Quien conozca el ideario antimetafísico del neo-positivismo y del Círculo
de Viena y sus conexiones con la obra de Russell, Ayer, Wittgenstein, sabrá
a qué atene:m: respecto de sus diferentes análisis, cualesquiera sea el área
Jingühtic:a en donde trabaje.
Hechas las precedentes declaraciones, atendamos a nuestro estudio de la

norma y el uso lingüisticos.
Sería absurdo plantear el problema ab ovo, desconociendo la reiterada
preocupación de los lingüistas por él, especialmente desde Saussure y hasta
nuestros días por ofrecer soluciones aceptables.
Cada escuela lingüística, lo dijimos ya, se apoya en una gnoseología y, a
veces, en una metafísica determinada, aunque más no sea para negar el
~upuesto valor de ésta. Conocer los sustratos fundamentales es absolutamente
necesario para equilibrar los juicios y no perder de vista los ejes a lo cuales
pretende aproximarse o inaugurar el lingüista. Al coincidir ccn los vértices
máximos de la postura por él elegida, los detalles particulares los ejemplifican consecuentemente, pudiendo ser subsumidos en una teoría adecuada.
Epistemol6gicamente, las escuelas difieren en el tratamiento de Jo que deba
,entenderse por científico. Lo más frecuente es que las connotaciones deJ término pequen de inadecuada simplificación, por reducirlo unívocamente a
visiones empiristas, matematizantes o fonnalistas. El prestigio científico de
las Ciencias naturales y de las Ciencias matemáticas se mantiene, desde los
albores del siglo XVI hasta el presente, a veces en forma exclusiva ( SaWiSure,
Russell, Círculo de Viena, Wittgenstein). con la exaltación de lo físico-cuantitativo en detrimento de la categoría - también científica- a la que tienen
derecho, haciendo legítimo uso de la analo&lt;Ticidad admitida por el tennino
a las Ciencias del hombre, a las que tímidamente se suele llamar ''del
espíritu". Descubrir el fundamento íntimo en el que repo. a una int rpretaci6n "científica", permite corregir su 6ptira y redimensionarla. Así, es innr.gable que las escuelas lingüísticas que proceden de '-Upuesto. beha\'iori.stas,
pragmatistas o matematizantes, serán capaces dr. llc\'ar a cabo difíciles,
osados, prolijísimo plantcos, c-apaces de evidenciar una inteligencia de altísimo nivel en sus cultivadores, pero con la salvedad de haber partido de
.simplificaciones tajantes a partir de las premisas iniciales.
El viejo problema de Windelband y Rickert plantearon en el siglo XIX 1
acerca de los derechos de la historia -como las dem.-is disciplinas de cuño
humanístico- a ser consideradas como Ciencias, parece no haber concluido

289
l1umanir.u.-l!I

�integralmente. La idea de ley, que las Ciencias naturales y aun las matemáticas reclamaban como suyas en forma exclusiva, debió ser profundizada con
máxima delicadeza y penetración, hasta llegar a mostrar la posibilidad de
que la acepción de ese término clave -que aquí queremos insistir en equi-

El lingüista danés comenta a Sa
'·Cours" s a propósito de su leit . t ~s~le y cree captar en el texto de]
'd
mo w
angue-parole." n
cons1 era virtualmente presente
d .
, u contexto que él
· d
. .
Y que pue e ser dr.scubie t
todo ·
nga or suf1oentemente alerta tal
1 .
r o por
mve~'
como o mtentara A. Sechebaye.ª

parar a norma- debe ser entendido análogamente.

Adoptando la tripartición esquema, norma
.
gua, avanza sobre la conccpci6 d
11a
y uso para considerar la len.
de dependencias y funcionrs. P:a
Sa~:mo estru:tura, es decir trama
como esquema, al formular su ~ "l I ure habna pensado en .lengua
, d
a engua es forma" L
yan ose en la. imagen acústica, muy repetida en e "
" ·. uego, aposea la traducción psíquica de un hec ho matenal
. 10 1y Cours ' interpreta que
1
lengua es "conjunto de hábitos lingüí.sti " 11
conr, u~~, que, pues, la
egún Hjclmslev, el uso y el arfo de uso ~:s ' e a . se resurruna en el wo.
r los tres a] esquema. Al uso se reducir; con_crec1ón, proceden a la norma
una ficción metodológica.
a también el habla )' la norma sería

De este modo la ley o norma, en áreas humanísticas -debido a la prP.sencia del factor libertad, propio de la persona humana-, se traduce como
constancia; la demostración, en comprensión; la regularidad, en probabilidad. La idea de ley (y de la norma), no procede, en verdad, del ámbito
matemático ni üsico-químico, sino del jurídico. Es el hombre quien formula, promulga, deroga, cumple y transgrede leyes o normas: es en segundo
término cuando se eplican ambos conceptos a las restantes áreas del sabf'r.
Convengamos en que norma puede con iderarse equivalente a ley. Pertenece al orden de las generalizaciones lógicas. Según el punto de vista
filosófico desde donde se la com.idere, puede calificarla como una abstracción, un a Jiriori, una forma vacía, un dato dogmático, imperativo o preceptual.
Es muy probable que, en la Historia de la Lingüística, una escuela. o tendencia domine y polarice la investigación sobre determinado aspecto de la
Lengua: funcional, fonético, sintáctico, y aun insista en imponerlo --diríamos "abusivamente", atribuyéndole un alcance que lo excede-- y, además.
determinado y exclusivo método -para resolver el total panorama lingüístico.
Estos hechos, no infrecuentcs, son ecos innegables de la obsesiva confianza
en el método, de la que De artes fue sin duda precursor, en una époc~
en la cual la falta de confianza en el ser fue equilibrada por una inusitada
curiosidad por descubrir el alcance del conocer y la posibilidad de apoyar..e
infaliblemente en bases metodológicas.
Precisamente, la {alta de una exposición coherente en cuanto a principios metodológicos puede llevar a afirmaciones contradictorias, como es comparable en el mismo Saussure, el cual, compartía los presupuestos epistemológicos de la escuela neogramática, no obstante lo cual, sus intuiciones lo apartaron de ese camino.
Para la elaboración del presente trabajo, tomamos en consideración los
estudios sobre el tema de Hjelmslev, Lengua y hnbla; de Eugenio Coseriu (Sistema, Norma y Habla} y de José Pedro Rona (Normas localts.
regionales, nacionales y universales en la América española).

\t

Por su parte, Coseriu se fija también en 1 .
,
declara insuficiente desde su e
. d
I a d1ctom1a laneue-paro!e " la
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que no ~gu~dJe y]la casi imposibilidad de convencerse mutuamente desde
comCI en os postulados radicales.
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'os llamó la atención desde la primera ata
. del término norma por el
: S~ussuu, F., "Coun", pp. 32 Y 56.
G. Y BuHL!ll, K., Cap. cit., 3.1, 3.2, 3.3.
e
• NeNcioNr,
o Ellru, E., "Sistema norma Y habla"
IV
.
ci6: empírica y en la lln~ística estructura{ t.
, La idea de norma et la InvestigaCos.EJUU, E., 4.2, p. 19.

291

290

�maestro rumano,1' por la equiparación que parece asignarle con el término
normal, lo cual a nuestro entender no es evidente per se, antes lo contrario. Norrruil es asociado a la idea de constante o constancia y él mismo
subraya que Trubetzkoy, en sus "Principios", emplea varias veces los términos norma y normal en la discusi6n de las variantes.
Ahora bien, a nuestro entender, la norma excede ta idea de normal y de
nonnalidad, y la riqueza de su connotación resulta de ese modo, comprometidamente empobrecida.
Pero Coseriu no olvida declarar que él di tingue un carácter socio-culturt1l en la norma, y hablando de los errores que por ignorancia cometen los
niños al hablar, designa tales casos como anormales. A nuestro entender,
se trataría aquí de un previsible error, originado por inmadurez de conocimiento, muy explicable en niños o en hablantes que convivan en contextos culturales lingüísticamente pobres.

Para este caso, la idea de norma para Coseriu tiene algo de "ideal de
lengua".u También lleva u el estudio de la norma al campo sintáctico y,
personalmente, una vez más hallamos ambigüedad en el uso de los términos norma y normal, así como cuando 15 anota textualmente: "en lo que
concierne a la norma, o sea a la realización normal del sistema".

.

Casi inmediatamente se detiene a esclarecer que está considerando a la
norma no en sentido corriente, establecida o impuesta, según criterios de
correcci6n y valoración sujetiva de lo expresado, sino de norma objetiva,
comparable en una lengua por ser miembros de una comunidad lingüística.
Entonces distingue entre norma normal y norma correcta, lo que a nuestro
entender constit:uye una reduplicación innecernria, a menos que se di jera:
norma normalmente (o correctamente) aplicada, refiriéndose cada una de
ellas a distintas realidades.
No olvida deslindar norma individual de norm:i social. Coincidimos con Coseriu cuando sostiene que el sistema es como una red de po~ibiliclades en
oferta, que la lengua permite, pero no lo seguimos cuando dice que la norma
se impone al individuo, limitándolo. Si entendemos por norma la abstracción
que él mismo señalara y por lo tanto como mediadora entre el uso indiscriminado y las ofertas del sistema, lo que ella hace es estabilizar a éstos, develando
la armonía intrínsecamente allí. contenida, regulándola y manifestándola.
12
11

11

11

292

Cosetuu,
CosE1uu,
Cosu1u,
CosERIU,

E.,
E.,
B.,
E.,

5.3, cap.
6.3, cap.
7, p. 90,
3.4, cap.

cit.

cit.
cap. cit.
cit., p. 98.

Finalmente nos referiremos al trabajo presentado por el profesor José
Pe~ Rona al Congreso Internacional de Lengua y Literatura Hispanoamericanas, en enero de 1973, titulado "Normas Locales, Regionales y Unive~ales en la América Española".

El autor declara polisémico al término "norma" y lo describe de distintos modo . Para él, dos serían las grandes posibilidades de la norma: ser
«
.
.
al· crta de correcci6n" o "sociolingüística". Prefiere a
no~a~va-preceptivaesta ultima, porque "exigiría un juicio de valor, no caería en la unicidad•
sería unidad asociada a cada elemento del lenguaje" y "no representarí~
un ideal de lengua",
·
R~a infiere que la nonna deriva su valor, del ideal de lengua del cual
proviene.
Cita como ejemplos de esa indole, en Argentin· a , onco
·
u·pos d e
.
ideales de len~: español-porteño, de proyección nacional; español-tucu~~ ( o correntino, o cuya.no, o salteño), de proyección regional o provmc1al ;_ el gauchesco y el lunfardo, de validez geográfica no determinada
geográficamente, y el español académico.
N_osotros i_nterpreta.mos tales ejemplos como variedades regionales, con sus
matices pertmentes, según el nivel cultural donde se usan. Constatamos aquí
los fenómenos diferenciados de hablar locales, pero no vemos el hecho de la
n~~a. Celebramos la preocupación de Rona por llegar hasta distinguir !.'enencam~nte la norma más culta de la menos culta, pero no hacemos nues~o
~~ en~s'.asmo
lo sociolingüístico, como panacea del prestigio para una
envejecida, trad1C1onal o tal vez dogmática formulación de la norma normativa-perceptiva-académica".

Pº: _

Lengua Y lingüística están insitas en la dimensi6n social. Si no se diera
el caso la lengua encapsularía, en lugar de ce&gt;municar. e entiende que el
tema de lo social h.aya llegado a obtener una aureola muy codiciada, aunque a veces haya sido lograda por hipertrofia de sw ,·erdaderos límites.

El lenguaje humano es un modo específico de la realidad cultural. CreaC10n del ho~bre, admite leyes objetivas y necesarias (norma), a las que se
lega ~ p ~ de la observación de sus manifestaciones fenoménicas (usos).
•

1

~ mas ~á~ comprobar

la exactitud y la objeth·idad de la lengua en el
ru"el fonetico que en el semántico. Por ello, tal vez for:olopia y frmética sean
los aspectos más estudiados, especialmente en las escuelas histórica y estructuralista.
Aproximándose al área significativa. expresiva o creadora, donde el hablante se siente más libre, las dificultades de explicar, encerrar, circunscribir

293

�lo que él diga, se aminoran. Lo cuantitativo no es cuantificable, así como
el arte es indemostrable numéricamente. No obstante, dentro de una aparente inseguridad están presentes riquezas polifacéticas.
De todos modos, la 11orma, que está en vigencia para los hablantes en plural, aceptarí~ según nu~tro criterio, a la norma dicha iridivit!ual, siendo
ésta matiz especial, caracter1stico y original dentro de la ilimitada gama
de posibilidades que cabe a las interpretaciones personales.
Se describe una lengua para valorizar su ar no, para captarla con claridad en sus más auténticas peculiaridades. para usarla en toda su belleza,
para conservarla en lo que le es propio, corno iclio.incrasia intran!-ferible y
para mantenerla vh·a dentro de mayor armonía, claridad 1 belleza y eficacia: en síntesis, para que sea aquello que debe ser, es decir, vínrulo omnícomprensivo de comunicaci6n entre los hombres. En nuestra lengua castellana
recordamos los gloriosos antecedentes del Rey Sabio, cuando pedía a sus colaboradores que cuidaran del "castellano derecho'' y la preocupaci6n de la
época de los Reyes Católicos, con respecto del ''buen gusto". Pensar en la
lengua. con preocupación por ella, dice más que la simple afición a una correcci6n fría y esteticista, o que una imposici6n normativa que urtica el sensible "nervio" de la libertad, que también tiene vigencia a propósito del
cómo se dice lo que debe decirse, sin traicionar el espíritu del bien decir, dinámica y vitalmente equilibrado.
Despreocuparse por tales requisitos da como resultado: empobrecimiento
expresivol insuficiencia, hasta llegar a los casos fronterizos de patología del
lenguaje. La ,iorma }' el uso, inteligente y vitalmente vinculados, son factores de salud, de .orden, racionalidad, emotividad, sensibilidad hada el medio
ambiente y hacia el momento hist6rico, condiciones todas que el complejo
de la comunicación lingüística humana reclam:\ como re!-petables )' no sim-

pero no aquél consistente en una especie de "contrato social',, nominalista
y huero. • o ahondamos en la connotaci6n-prestigio -ele tanta promoci6n
en algunos tipos de lingüística- porque su estudio reclamaría una Ín\'estigaci6n exclusiva. Tenemos en cuenta el prestigio de los "notables", de los
grandes originales de la lengua, pero estamos convenidos de la riqueza irrepetible de la originalidad personal.
·o olvidamos al referimos al uso, de las posibilidades de considerarlo metafísica, analítica o pragmáticamente. Según este orden, nos preguntarlamos:
''¿Qué es el u o?", "¿ Qué significa?", "¿ C6mo se emplea?", "¿ Para qué?"
(Wittgen tein nos ilustraría ampliamente sobre el último tipo de acepci6n mencionado.)
Tampoco queremos confundir los u.sos de un término con sus usos sociales,
Los usos lingüísticos, socialmente, son inevitables, dentro de la elaboraci6n
anónima, común, que los dinamiza en dimensión histórica y geográfica. En
tal sentido, ellos facilitan u oprimen -el lenguaje en este caso- según la
duración de su vigencia.
No hallamos abismo insalvable entre lo práctico existencial y lo teórico
formal, entre lo descriptivo y lo normativo, ya que conservamos la concepción de que la norma-regla-le,, apenas formaliza y explicita el orden virtual
genninalmente contenido en lo cotidiano, a lo que se designa superficialmente como "espontáneo".
La originalidad de cada hablante, pues, le da· derecho al uso más apropiado, dentro del ámbito de la norma (humanísticamente considerada) . egura y flexible a la vez, concebida por el hombre como reafu.ador de· una
creación temporal, pero incesante, que lo caracteriza, simultáneamente, como
mendigo y como rey, como menesteroso de la palabra y como autolegislador.

plemente optativos, por cierto.
El uso, en todos los órdenes (comprendido el lingiiístico). pertenece al plano inclividual inmediato, empírico existencial. Uso -al modo de Heideggersería una palabra del léxico psitacista, que habla, sin decir. Acto de uso
resultará ser una concreción que supone haber elegido entre posibilidades. En
él radica, lo insinuamos con anterioridad, la nota creadora que exhibe la
personal originalidad del hablante, el cual revela de este modo su propia
visión del mundo.
Pero no regresamos al horno mensura: hay en los diferentes usos del lenguaje individual, regional o nacional, una virtual armonía formulada Y evidenciada por mediación de la norma. Ella confiere prestigio a la lengua,

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295
294

�</text>
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                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 1976, No 17, Enero</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>In concluding this brief survey of the materials available for the study
of Spain's contribution to our Texas heritage, I hope that I have been able
to awaken the interest of at least a few more researchers and point the way to
where they can find more information on the subject, as well as to indicate
sorne of the rewards that may await them if they do the job well.
After ali, the Presidio La Bahia Award is the richest prize that a researcher

can win in the field of Texas history today.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

616

�LA COMPRENSION INI'ERNACIONAL Y LA PAZ
LICENCIADO

ALBERTO

GARCÍA GÓMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México
Univenidad Autónoma de Nuevo León

l. EN LA NO siempre diáfana significación de la terminología pacifista,
hecho que conlleva, en la mayoría de los casos, especialmente en lo diplomático o según los intereses y las doctrinas en contraposición, más un anhelo
o un deseo dentro de la particular circunstancia imperante y que constituye
la realidad que se quiere expresar, interviene una fuerza que viene desde los orígenes del hombre, de su presencia y quehacer; dinámica impulsada
por su desmedida ambición de poder, de dominio y riqueza -ntre otros
factores---- con cada vez mayor poder destructiv.,, como así se desprende ele
las sangrientas páginas de la historia de la guerra.
Lo que antecede es posible advertirlo mejor cuando se trata de adecuar los conceptos del ayer a nuestra actualidad, los que permanecen empleándose constante e indistintamente dentro de dicha evolución. Así se
pasa por varias etapas en el decurso histórico: del duelo personal al de
grupos; del ejército a los ejércitos; de la guerra local a la mundial, hasta
arribar en lo presente a la siniestra eventualidad exterminadora de una de
tipo nuclear. Siempre se ha hablado de la guerra, pero la intensidad de ella
ha venido creciendo más y más.
En los nobles y variados esfuerzos que se han venido realizando en el
transcurso del tiempo para alcanzar la paz, se advierten en el campo de
la semántica determinadas palabras cuyo contenido ha variado necesariamente. Tenemos, por ejemplo, ]a "comprensión", el "entendimiento", la
"concordia", etc., las que inclusive han quedado plasmadas en la Carta ele
la Organización de las Naciones Unidas.
En el caso de la primera, se le considera en el tortuoso camino de la paz,
619

�ue

uede abrir la puerta a su iniciación, sin olvid~r el que

como la llave q . p
d
stituir el único factor que resolviera toda
la pura comprensión no pue e con
.
1
la problemática pacifista tomando en cuenta su compleja natur~ eza.
,
Desde luego en la variedad no muy abundante de ideas, doctnnas, leonas
o aún actitudes que hay concretamente sobre este tema, se adop;an o~as
.
uesto ue -arguyen- para lle!(ar a a ver aposiciones y puntos de vis~ p
: llevamos dicho, de múltiples factores
&lt;lera comprens16n se requiere, com

"bT dad de que los hombres llegasen a comprenen la por hoy_ remota pos1 '. ' .
1 escépticos rechazan a priori rualderse Pero mientras los peS1mistas O os
. .
. ·
b bilidad a teorias pac1·¡·islas o aun es¡uerzos que con . natura1es 11m1•
1
qu1~r pro a
tratan de ir contribuyendo con sus aportaciones a dar uz
tac1ones o errores,
.
.
d
.t
los "velos" que perturban la
en las sombras de la ignoranc1a, o

e qm ar

visión los acontecimientos se han venido sucediendo hasta ~eg~ ; lad~r~~
sente 'situación en que la vida humana puede desaparecer

e a az

tierra con científica precisión.

• embargo ' que dentro
En otro aspecto, hay que reconocer, sm
. . de
. lo com•
le' o ue resulta pensar en la paz, se han formulado ya ~nncip1os rectores
p J q venido estableciendo orientaciones cada vez mas apegadas _a la
que han
lid d en la búsqueda de lo que puede brindar
raz?n del ho~~re y a :~ta;: ~:í en la Constitución de la UNESCO, en
me1ores y po5111~ resse die¡· "Que una paz fundada exclusivamente en
su parte declarativa,
• .
biernos no podría obtener el apoyo
acuerdos políticos y econónucos entre go bl
e por consiguiente, esa
, ·me sincero y perdurable de los pue os, Y qu ,
.
1
;::eb~ basarse en la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.
Al decir que la comprensión encierra muchos _factores no solamente::
referimos a los de carácter psicológico, porque ciertamente hay que p
.
. ta llegar a ella y es cuando surgen en ese amp ,o
ciar el duna que perro,
. • · 1 l"bertad la segu•

i"

.
1
tan importantes como son la 3usttoa, a l
,
.
escenano va ores
.
dO res la relevancia de

.d d y lo que parece en opinión de ciertos pensa
,
h
n a ' ó .
b lo: demás factores ya mencionados. No obstante. a
lo econ nuco so re
¡
¡
az que el
pasado el tiempo de las disquisiciones, puesto que a p~z, a p d be ser
mundo necesita exige una prioridad absoluta y todos los actores e n
conjugados y dirigidos a ella.
. .
Por lo que respecta a la compre11si6n y al entendimiento, como mdlS·
- 1- - - .- .
la O anización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Consb.tución de
rg
.
!
Americanas InstrumeotoS
.
1 C turra Organizacionn lnternaciona es n0
.
'"I
Ciencia Y a u
·
.
d E tudios Juridicos Internacionales. ' ~
Constitucionales. Instituto Interamencano e s
hington, D. C. 1964. p. 142.

620

tintamente se les empica a ambos términos, no llegó a precisarse su determinación y su estudio a nivel internacional dio principio con una discusión en el seno de la UNESCO en 1945, al inicio de sus actividades.
En efecto, ya en estudio previo 2 se había indicado que dicha Organización había reconocido los devastadores efectos que no sólo en lo material,
sino también en lo espiritual, había dejado la guerra, haciéndose notar que
';aunque era necesaria la reconstrucción educacional de los países dañados
por la guerra, entre los que se encontraban principalmente Polonia, Grecia
y las Filipinas, lo que ciertamente había consternado a los delegados reunidos en Londres, era la contemplación de la devastación de los valores, tanto morales como espirituales, debido a los efectos de la guerra, así como por
los del totalitarismo y la necesidad ingente del entendimiento internacional
para la preservación de la paz en el mundo, el que necesitaba de una desintoxicación moral". El Primer Ministro inglés Attlee denunció "la práctica
totalitaria de poner una cortina alrededor de las mentes de los pueblos".
Los participantes en la Conferencia de Londres reconocieron e identificaron los inequívocos términos de las causas educacionales y morales de la
guerra, pero también estaba en sus mentes el papel positivo de que la comprensión internacional era necesaria acerca de una paz segura.

Conviene recordar que el último antecedente cultu.ralista constituido por
la UNESCO, se inició con solamente una vaga ·Y esperanzadora presunción
acerca de las relaciones entre la educación, el entendimiento y la paz. El
término "entendimiento internacional" no se definió en la Constitución de
este Organismo, como tampoco lo fue su significado en la Comisión Preparatoria, en las primeras sesiones de la Conferencia General. Sin embargo,
análisis críticos de las relaciones entre el término "entendimiento" y el de
''paz", indican que éstos tomaron tiempo para ser desarrollados y comprendidos en su más aproximada significación.
Por lo que se refiere al término entendimiento internacional, era suficien•

temente amplio y vago para intuir, por lo menos, dos ideas diferentes. La
primera, y que fue la que prevaleció, fue expresada por Lyman Bryson, de
la Universidad de Columbia, quien en el verano de 1947 preparó un memorandum sobre este tema a instancias del Director General de la UNESCO.
Para este autor, la comprensión internacional significaba "una clase de
1

G.u.ciA G611Ez, Alberto. ºLa Univenidad del Porvenir''. HUMANITAS, Anuario
del Centro de Estudios Humanísticos. Univcnidad Aut6noma de Nuevo León. Vol.
111. 1962. p. 587.

621

�. , a los pueblos de cada nación a sen. nes y a cooperar en las
.
f
1 pueblos de otras nacio
.
.
tir amistos1dad rente a os
1
rensión internacional 1IDphca
. les" Para otros a comp
empresas internaciona
.
.
'
'6 de la conducta de otros pue.
b. .
a sobria comprenSI n
una actitud o Jellva, un.
amigos o como enemigos.
blos a sea que éstos vivan como
.
' y
1
tido de una comprensión de carácter mteTal concepto descansa en e sen d 1 UNESCO no ha distinguido c\aralectual. Sin embargo, el programa e a
mente entre estos dos conceptos.
.
.
.
esulta aradójico que en un foro mternac10De acuerdo con lo antenor, r 1 ·¡· p . , acerca del concepto de la com.d
.e os en la e ar1 1cac1on
nal haya hab ' o trop• z
d
'dea de la magnitud que endimí t Jo que nos a una '
prensión y del enten . en o,
1 ue nos recuerda el pasaje bíblico
cierra el propio entenduruento humano o q
de Ja Torre de Babel.
.
. . , d la UNESCO,' habrlan de consagrarse
Ya en la propia Consutucion. e
l que se emplean también las
. . .
la aruman y en os
los valiosos prmc1p1os que
. . . que por su parte, revisten
palabras comprensión y conocimiento, pnncip1os
'
.
rtancia
para
la
causa
de
la
paz.
la mayor 1IDpO

conocimientos, una actitud, que gwana

Así tenemos que en e1 documento citado se declara:
'
e las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la
"Que puesto qu
be
. . se los baluartes de la paz.
te de los hombres donde de n engir
roen
.,
t de Jos pueblos ha
d 1 h'1storia la incomp,ens,on mu ua
Que en el curso e ª
'
•
causa de que sus
sido U:otivo de desconfiama y recelo entre lash::o::u~cia . .. "
desacuerdos hayan degenerado en guerra con
1 '6 se concluye: "Por estas razones, los
En otro párrafo de la Dec arac1 ~' '6
rsuadidos de la necesidad de
¡ presente Const1tuc1 n pe
.
Estados partes en ª
. acceso a 1a educación, Ja posibilidad'dde m¡
pleno
e
,rual
asegurar a tod os e
~
b' .
el libre intercambio de 1 eas y
.
Jib mente la verdad o ¡euva y
vesugar
, , re
elven desarroJI ar e .mtensificar las relaciones entre ms pueconoc:uruentos, resu
d mejor -entre si y adquieran un cenobios a fin de que éstos se compren an
.
'd "
cuniento más preciso y verdadero de sus respectivas VI as .
.
, 1 I de Propósitos y Fw1c1ones,
en e¡ parágrafo I ' se habla
En e1 arti.cu o ,

de que:
.
U rn'das para la Educación. la
, '6 d las Naciones
Corutituci6n de la Orgaruzaci n e
. / no Amuieanas. Instituto Intrr•
O nizaciones I ntunaciona es
42
Ciencia y la Cultura. ,ga
. al
Washinglon D. C. 1964. p. 1 .
americano de Estudios Jurídicos Internac1on cs.
'
:i

622

"l. La Organización se propone contribuir a la paz y a la seguridad estrechando, mediante la educación, la ciencia y la cultura la colaboración entre
las naciones, a fin de asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley, a
los derechos humanos y a las libertades fundamentales que, sin distinción
de raza, sexo, idioma o religión la Carta de las Naciones Unidas reconoce a
todos los pueblos del mundo.

2. Para realizar esta finalidad la Organización:
a) Fomentará el conocimiento y la comprensión mutuos de las naciones,
prestando su concurso a los órganos de inforn1ación para las masas:
a este fin, recomendará los acuerdos internacionales que estime conve-

nientes para facilitar la libre circulación de las ideas por medio de la
palabra y de la imagen ... "
Volviendo la vista hacia el pasado, los griegos -maestros de la Hllffianidad- habían ya captado las notas esenciales del concepto acerca de la
comprensión; si bien, Gabriel Méndez Planearle, el ilustre humanista mexicano -dentro de nuestro marco cultural- le daba una más profunda y
generosa significación, adentrándose en sus esencias, cuando aconsejaban el

contemplar al hombre con sim-phatia y com-prensi6n, o bien, dentro de una
más humana aproximación, la u comprensión intuitiva,,.
Vemos que la etimología de la palabra comprensión, nos indica que está
compuesta de "com", "com" en latín, "con" en español y de "prehendere",
que viene de "pre" y "henderc", hender con anterioridad, junto a o en rlirección de. "Pre", significa un momento previo, en dirección de otra persona; saber de antemano lo que pasa, entender, alcanzar, penetrar.
11

Por lo que a entendimiento" se refiere, es otra palabra que también es
usada indistintamente como sinónima de comprensión, como así hubo de observarse con anterioridad en las discusiones efectuadas en el seno de la
UNESCO y en otras clases de estudios y publicaciones; vemos que en tal
palabra la partícula final "miento", significa un substantivo. Por ejemplo:
detenimiento, que es la acción repetitiva de entender, igual a tender hacia
dentro; ponerse tenso dentro de uno mismo, hábitos, tensiones de lo más
profundo, el termómetro del hambre espiritual, cuando nuestro espíritu tiene
esa hambre, entonces tendernos hacia los objetos o personas para comprender,
para que nos den aliento. También, de acuerdo con los diccionarios de habla
hispana, conocer, penetrar, comprenderse asimismo. Como se advierte de lo
anterior, existe gran similitud en ambos conceptos, si bien la comprensi6n
encierra un mayor grado de riqueza en su contenido y significación.

623

�En la propia terminología pacifista, también figura la voz "concordia" y
vemos que "cordia" viene de cor-dis, que significa con dirección a otro corazón o a otra persona. Es conformidad, unión.
Por último, la Real Academia de la Lengua Española,• nos dice al respecto: "comprender: acción de entender y penetrar las cosas; comprensión:

facultad de capacidad o perspicación para entender y penetrar las cosas.
Conjunto de cualidades que integran una idea". Por lo que a entendimiento
se refiere, la propia Academia la considera como "facultad de comprensión.
El entendimiento y la razón son una misma cosa".

La original significación dada a la comprensión por los filósofos griegos
fue de carácter psicológico, como facultad intelectiva de poder captar las notas o esencias de las cosas y columbraron la posibilidad, a su vez, de hacer
lo propio en relación a lo humano, pero no en dicha función aplicada en
penetrar en la psiqué de otro hombre. En efecto, existe una notable diferencia en el grado de conocimiento de la balbuceante ciencia primitiva y
los conocimientos actuales, que hasta han llegado al empleo de drogas determinadas para tratar de exponer a la luz el recóndito pensamiento humano.
La anterior incursión etimológica nos permite conocer más de cerca lo

relativo a la naturaleza del concepto acerca de la comprensión, para tratar
de analizar hasta qué grado ha sido llevada a la práctica -de haberse logrado-- en el curso de la historia de las relaciones internacionales, guiándonos a formular dos interrogantes: ¿Estamos empleando palabras cuyo
contenido ideológico resulta obsoleto en nuestra circunstancia presente? o bien

¿el concepto de comprensión va más allá de la realidad tangible dentro de lo
humano para convertirse en una cuestión puramente ideal o mitológica?

alma y del corazón"; sin embargo, no ve de la misma manera a los hijos de
otros padres, por más que simpatice con ellos.

En el anterior ejemplo es posible encontrar en juego no solamente la fría
aprehensión intelectual, sino también la intervención de la parte sentimental
y emotiva que complementa en forma total a la comprensión. No obstante,
es necesario encontrar al sujeto que puede y sabe comprender y al sujeto que
permite la comprensión, lo que resulta sumamente difícil, ya que la finalidad de determinados conceptos es lo que podriamos llamar la comprensi6n
indispensable e inmediata para un gran número de actos que el hombre
neoesita en su vida de relación, pero no es ciertamente la profunda y necesaria que lleva a poder realizar una vida exenta de las pasiones que son radicales en la naturaleza del hombre.
Dentro del proceso comprensivo relacionado con lo humano, hubimos de
notar que anterior a cualquier resultado, precísase del conocimiento y este
último, a su vez, concatenado a una serie de otros procesos en lo que se
repite la propia función intelectiva, citada en la comprensión, la que se con-

juga, además, con los factores sentimentales y afectivos. Dentro de esto último,
se producen reacciones positivas y negativas, de atracción o de repulsión, res-

pectivamente. Cuando el humanista Méndez Planearle hablaba de contemplar al hombre con "sim-phatia", está predeterminando una actitud gobernada por la razón, la que en mínima o máxima participaci6n, controla tales
actitudes de simpatía o de antipatía en el trato con los demás.
Pero el hombre antepone a sus naturales impulsos de simpatía, de caridad
o de humanitarismo, las diversas formas del ego[smo y de la conveniencia,

En lo que respecta a la primera interrogación y colocándonos en el terreno
de la realidad, se observa que si consideramos a la comprensión como elemen•

dícese así del "calculador", tratando de velarlas bajo las más sutiles maneras
o actitudes; ya sea de reserva o de abstención, o bien de fingimiento, aunque
en detenninadas ocasiones asoma la vieja sentencia hamo homini lupus y

to fundamental para el logro de la paz, vemos que no ha sido posible alcanzarla, tanto en lo que se refiere al pasado, como en el presente y existe fundada
incertidumbre de que se alcance en lo futuro, si por comprensión hemos de
pensar que el hombre ha penetrado en el hombre para mover su comprensión y, al hacerlo, evita el fermento del odio, de la venganza y de matar.

entonces da rienda suelta a su instinto de odio. Tal acontece, por ejemplo, con
el odio racial, diabólicamente experimentado por Hitler en su fobia contra los
jud[os; o bien de las manifestaciones racistas en contra de los negros de los Estados Unidos. ¿ Por qué el color de la piel de un ser humano provoca el
odio del que la tiene de color distinto?

En otro aspecto, debemos considerar que la comprensi6n es un acto intelectivo posterior al conocimiento, el producto de un proceso que se inicia con el
propio conocimiento pero en el que intervienen también otros factores. El
padre ''ve" al hijo en una forma sui generis, se dice que lo ve con los "ojos del

Se conoce el odio mortal de Hitler a los judíos, pero se ignora con precisión el íntimo proceso que llevó a tan desequilibrado individuo a trascenderlo
hasta las formas más refinadas de exterminio en contra de los que tuvieron
el infortunio de sufrir sus paranoicos designios a través de persecuciones, deportaciones y aniquilamiento o de los experimentos genéticos del "ángel exterminador'', Dr. Josef Mengele. Tampoco ha quedado debidamente escla-

• Diccionario de la Lengua, Española. Real Academia Española. XIX. Madrid. 1970.

624

625
humanitas.-40

�recido el proceso psicológico, así como los verdaderos m6viles que precipita,,
ron la mano de James Earl Ray, el asesino de Martín Luther King Jr., quia
de acuerdo con la infonnaci6n periodística,5 su personalidad está impregnada de odio en contra del "big nigger" -como así se expresaba de su víctimaagregando, al referirse a los negros, "que era necesario matarlos, matarlos a
todos".
Lo dramático en la vida del hombre es que no concilia, en cuestiones de
vital importancia y en la mayoría de los casos, su raz.ón con sus instint01 e
impulsos. No se comprende asimismo, resultando que los conceptos que ha
venido forjando, pueden tener o no vigencia; pueden perder fuerza en 111
contenido, o bien, en el peor de los casos, no tener significaci6n real, sino
solamente ideal, como creemos así acontece con los términos que hemoa
visto. Sin embargo, le han sido útiles a través de los siglos para manifestar un
anhelo, un deseo: la paz, no obstante el choque de ellos contra la realidad y
lo contradictorio de su propia condici6n humana.

Así las dos interrogantes formuladas con antelaci6n en realidad están involucrando a la propia naturaleza respecto de la comprensi6n misma, la que
a pesar de su valor semántico, lo sobrepasa proyectándose hacia otras áreas
hasta llegar a la filosofía como ente ideal. No hay que olvidar que los humanos frecuentemente usan las palabras para ocultar sus verdaderos m6viles,
usando determinados vocablos que han producido grandes teorías y polémicas,
como el de libertad, el de justicia, los que han brindado magníficas especulaciones sin que, por ello la conducta humana los haya acatado en la profundidad y cxtensi6n que fuera deseable.
II. En el plano de la comprensi6n internacional, nos encontramos con el
hecho de que los hombres no viven aisladamente, ya que de acuerdo a su
propia naturaleza, están vinculados p0r múltiples relaciones recíprocas, lo que
así acontece en nuestro tiempo, s6lo que con mayor intensidad, debido, principalmente, a las grandes transformaciones demográficas sociales, econ6micas,
así como científicas y técnicas.
Te6filo Urdanot' ha escrito que "otra de las premisas básicas e innovaciones geniales de la doctrina de Vitoria, a la vez que contribuci6n sustancial
suya a la filosofía del derecho de gentes internacional, es el tomar conciencia
de una realidad sociológica natural: la unidad del género humano en su
origen, en su destino y en su naturaleza, que hace que todos los hombres for' lle"ista Time. "The King .A.ssassination Rtvisittd, 26 de enero de 1976, p. tO.
• URDANOZ, Te6filo, O. P. Obras d, Francisco de Vitoria. Rtlecciones t1016Jil•
Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid. MCMLX, pp. 570, 572 y sgtes.

626

una familia universal cual es la humanidad, con lazos de solidaridad
con?encia de esta realidad de humanitarismo y sus consecuenou sociales se habia totalmente oscurecido en el mundo antiguo.

•

~ _Pero la

El exclusivismo nacional de los pueblos antiguos hizo perder casi del todo
el sentimiento de solidaridad esencial de los hombres. Las naciones del antiguo Oriente no reconocían en los otros pueblos a sus iguales, sino casi siempre a sus enemigos, con quienes vivían en guerra perpetua y afán de sojuzgarlos.
Pero al irrumpir en el horizonte vital del Occidente los pueblos infieles
del Nuevo Mundo, el problema de las relaciones con el mundo no cristiano
en general, latente en los si'._!los medios, hubo de plantearse con carácter
urgente. Y fue la conciencia de este nuevo hecho y de sus consecuencias

humanas Y jurí~icas lo que llev6 a Vitoria a ésta su innovación, sin duda la

''ª

mú·~udaz; la idea_ del o~be como comunidad universal de los pueblos,
o,ganuados en naciones libres, fundada sobre una base estrictamente natural Y humana, Y a cuya ordenación jurídica va a aplicar los principios del
derecho de gentes de los romanos y de Santo Tomás, desarrollándolo con
nuevas y fundamentales reglas internacionalistas.
. Previamente -agrega el autor citado-, y como base negativa, ya le hemos
VISto. ~hazar los falsos internacionalismos medievales: el mito teocrático del
do?11°10 temporal del Papa y el imperialismo secular o monarquía universal
ba~o. el emperador. No es que Vitoria rechace o menosprecie la idea de /a
~ndad. La recon~ía e~~ente como especial uni6n de cooperaa_6n ~utua '.. agrupac16n pohhco-moral de las naciones cristianas bajo la
dirección espmtual y potestad indirecta del Papa, e incluso como un ideal
~ confederación bajo un monarca supremo, según hemos dicho que ensena en la reelección De potest. ciuile. Lo que hace es integrarla en otra
más amplia y de dimensiones ecuménicas, en la comunidad universal ilel
&amp;mero humano, concebida como un nuevo orden internacional integrado por
: Es~dos nacionales cristi~os y los Estados no cristianos recientemrnte
~1ertos Y que son considerados como naciones independientes. La venida de ~tos pue~los al horizonte del mundo civilizado y la necesidad de
entablar mtercamb1os comerciales y humanos con ellos ofrecía el hecho que
IC ~resta~ ª. nu_e'"as reflexiones. Y sobre la base de la filosofía política
1llmiata, Vitona vislumbra en seguida esa realidad de la comunidad de naciones ?el mundo entero como el orden legal que debe presidir sus mutuas
relaciones.
El profesor salmantino no se detiene en proponer al frente de este primer

627

�.
.
nnado todo
.
d trina internac,onahsta
e ·,mpre~-·
. él de la
título, el más neo en oc
.
1 ta ·sión suya de la soctedad nota. d
unidad universa , es V1
•,
concepoón e 1a com
. na dos veces la noc,on su,a
.
Sól en un lugar menc,o
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ral de las nacwnes.
o
b ta "el consentimiento e
.
bis al senalar que as
. . .
tan famihar del totus or ,
d 1 internacional a mslltuc,ones
d 1 be" para dar fuerza e ey
f )
mayor parte e or . .
recho de gentes (3e. prop. n. 4 m .
determinaciones poS1t1vas del de
.
y
y de sus argumentaciones
odo el curso de1 1argo t'tulo
,
uál
Sin embargo, en t
.
. 1 en sus fundamentos, c es
unidad mternac1ona
está demostrando esta com
. bifdad natural que unen a todos los homson los múltiples lazos de la socia .' d' l que engendra la sociedad natubres del mundo. Tal es el dato pr,mor ,a
ral de las naciones.
. .
de la
, .
. .
. de Francisco de Vitoria acerca .
Pese a tan prisllna clar1v1dencia
1 han llevado a cabo sino sólo en
.al d 1 naciones éstas no a
Los odi
unidad soc1
e. as
d pactos para hacer la guerra.
°'
asociaciones realizadas a trav s . e 1 •
durante siglos, antes las na. d
los odios co ect1vos y
,.,_
individuales trascien en a
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bada en luchas cruentas ""
.
t los Estados an aca
cienes y postenormen e
,
cargado de nubarrones de ex" h ta llegar al presente,
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todos contra t os , as
, .
recordemos la milenaria rase
r trasuntos atav1cos . .Jterminio · en parte, po
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éstos y por la exacerbación uc
'
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1en
por
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de "pueblo nacido para 1a gue
-, .
1 . , de propagandas hábilmente
diante la mocu acion
'
1
odios y falsos orgul os, me
trado a los pueblos a aventuras

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dirigidas, de ºideas motoras" que han arras

suicidas.
. . .
l de u nacional, que es el Estado, como
El proceso de la md1v1dual a
gr lpo .da de relación internacional por
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extensión del om re,
b'
los que no siempre refle¡an
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cualquier otra •~ o e,
·sta del mundo.
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Los modernos historiadores han comenza
11· po Así Pierre Relas sociedades de nuestro ero .
,
profundos" que yacen en
d . de la investigación histórica, que
nouvin,' nos dice que l~ n~:v;: ::a •::::ria\ o espiritual de l~ sociedades
han acentuado el estudio
. . d las relaciones intemac,onales, una
humanas, han sugerido, en el domm10 e
pec11·va las relaciones entre
di tin
En esa pers
,
•
orientación totalmente
s a. á . t san te. lo que importa es la histona
gobiernos no son ya el aspecto m s m ere

'

·w.

'

RENOUVIN,

1960. p. X.

628

Relaciones lnt,rnacionales. Tomo I, Agui
P·,erre, Historia de las

tll, lu relaciones entre los pueblos. Pero esta historia presenta, de hecho, dos
fonnaa muy diferentes:

Unos se aplican, sobre todo, a estudiar las sociedades humanas en función

del medio geográfico, las condiciones de la vida material, las estructuras econ6micas y sus cambios, los caracteres de las civilizaciones. Para ellos, estas
f,urzas subyacentes, estos movimientos profundos, son los que, a su entender, explican la historia de las relaciones entre los Estados y los pueblos.
1Nada importan los incidentes espectaculares o los accidentes que forman
la trama habitual de la historia diplomática! Simple "agitación de superficie", dice Femand Braudel. ¿ Qué pesan los actos o los gestos de los hombres de Estado? Poluareda de hechos diversos. El esfuerzo llevado a cabo
para reconstnúr las etapas de una negociación sólo merece una irónica sonrisa. ¿ Por qué perder el tiempo en contemplar estas maniobras, estas mezquinas habilidades?
Otros, como Federico Chobod, no creen que las condiciones econom,cas
y sociales desempeñan un papel preponderante en las relaciones entre los

pueblos. Los cuadros estadísticos, las gráficas, los diagramas no pueden descubrirnos el secreto de la historia. Las grandes fuerzas históricas son los
ientimientos, las pasiones colectivas. Además, dichas fuerzas están ligadas,
IObre todo, al temperamento, a las tradiciones, a la manera de pensar, cuyos
orígenes resultaría muy arbitrario buscar solamente en las condiciones materiales de la vida. Para comprender las historias de las relaciones internacionales es preciso, ante todo, conocer esas reacciones mentales y esos estados
de alma: desarrollo del sentimiento nacional, concepción de los intereses
nacionales, cohesión moral en el seno de la población del F.stado, imagen
que cada pueblo se forma de sus vecinos, comportamiento de un pueblo ante
la idea de la guerra como frente a los esfuerzos de aquellos que tratan de constnúr una sociedad internacional. El estadista, incluso cuando dispone de
hecho o de derecho de una autoridad soberana, no puede escapar a estas
influencias de la psicología colectiva y no puede actuar sin tenerlas en cuenta.

En nuestro tiempo hay, sin embargo, otras fuerzas actuantes. Desde luego,
la dinámica de que hablamos al principio, la que, envolviendo al hombre
moderno, lo precipita en todos los órdenes, agudizando más el ambiente propicio para lograrse una comprensión tan necesaria hoy como nunca, jamás
para fundar los yacimientos de la pacificación del mundo en su probable
última hora.
A las tradicionales causas de la incomprensión hoy aparecen otras nuc-as.

En nuestra modernidad se habla de las "brechas generacionales"; se trata de

629

�enfrenatr al sexo femenino en contra del masculino, lo que por hoy no
parece tener mayor trascendencia, pero que puede convertirse en el fer.
mento de una gran división y antagonismo entre importantes grupos nacionales, o sea el "desafío a la nación-Estado".
De acuerdo con los informes de la prensa internacional, 8 así como las

catedrales góticas, las tres más viejas naciones de la Europa Occidental fue.
ron lentamente construidas con el paso de las generaciones y con esmerada
dedicación que frecuentemente bordeaba en el fanatismo. El resultado actual
es que en Londres, París y Madrid, arrolladores aparatos de gobiernos modernos están entronizados en concentraciones de poder que podrían haber
sido la envidia de un emperador romano. Y como así fue en la antigua

Roma, los centros de poder de Europa no han podido comprender una dimensión de cambio que tal vez puede llevar a trágicas consecuencias. La
cara occidental de Europa -desde el sur de Escocia a C6rcega y desde Inglaterra a Alsacia- está levantándose con espíritu renacentista en campa•
ñas de separatismo y regionalismo que no tienen precedentes en este siglo.
La demanda es tan fuerte que no puede ser por más tiempo descartada como
simple exceso de nostalgia folclórica.
Esos nuevos protestantes representan las naciones perdidas de Europa, sus
tribus sumergidas y sus culturas desechadas. Son pueblos que expresan sus
clamores en lenguas casi olvidadas y algunos están dispuestos a derramar
sangre. A un grado significante, también forman una punta de lanza para
un más amplio y más difundido movimiento en Europa: la desavenencia
de los gobernados por mandatarios que han sido avasallados y esclavizados
por las complejas sociedades industriales. Más frecuentemente de lo que
pudiera pensarse, los propios militantes están divididos y confusos acerca de
sus metas, pero su campaña es dominante y su ímpetu es persuasivo.

En la Gran Bretaña, los nacionalistas escoceses han alcanzado lo que el

Times de Londres llamó una Hsorprendente e inesperada victoria" en un
consejo regional por elección, confirmando así su creciente fortaleza política.
En Bélgica, los rivales V alones de habla francesa y los Flamencos de
habla holandesa, están observando una cautelosa tregua mientras disputan
acerca de los detalles para una autonomía regional.

Estos mivimientos separatistas siguen tomando mayor auge cada día y los
sociólogos establecen diversas causas de tales agitaciones e inquietudes, entre
otras, la necesidad de indentificación. Paul Sérenat, autor de La France des
Minoreties, lo ha dicho simplemente: "Por todo lo que los movimientos
separatistas están peleando hoy en día, es grandeza".
Recapitulando, no es difícil deducir que cada día es más complejo el
propósito, la meta acerca de una posible comprensión ya que nuevos
focos de peligrosas tensiones separan, antes que acercan a1' hombre de nuestro tiempo, fomentándose más la incomprensión. Se vuelve a hablar con

desd~n de la eventual "reforma moral de la humanidad" y el sueño de
~tad1s:15_ ace~ca de est~blecer los Estados Unidos de Europa parece cada
d,a mas irrealizable y as1 el hombre se precipita hacia su propia destrucción.
Si~ embargo,

fa misión del espíritu no merece ese triste fin.

Ha de llegar

e~ d1a que ~nf1amos- se sobreponga e ilumine, para llegar a una posibva

comprensión que realmente sea el umbral de la paz.

En España, los terroristas vascos han ayudado a embrollar al régimen ac•
tual en la posiblemente peor crisis de postguerra, por los persistentes asesi•
natos de policías y guardias civiles.
En Francia, el descontento Corso ha llevado a provocar riñas entre la
policía y los separatistas, mientras en Inglaterra los bombardeos y otros actos
de violencia acentúan la creciente inquietud.

En Irlanda del Norte, la lucha trivial que ha cobrado más de 1,300 vidas
en los pasados seis años, ha agobiado absurdamente, imponiendo desolación
a toda una sociedad entera.
1

630

Revista Time , octubre de 1975, p. 6.

631

�INFLACIÓN
LICENCIADO LEONCIO DURANDEAU PALMA

Director del Centro de Investigaciones.
Económicas de la Universidad Autónoma.
de Nuevo Le6n.

DEFINICIÓN

INFLACIÓN ES EL

aumento continuo del nivel general de precios. Equivalen-

temente, es la disminución continua del poder adquisitivo del dinero.

Según la velocidad a que aumenta el nivel de precios, la inflación ha
recibido los pintorescos e imprecisos nombres de "reptante", "trotan te" o
"'galopante". El término "hiper-inflación" se reserva para aumentos del ni-

vel de precios superiores al 50% por mes, esto es cuando los precios se mu!.
tiplican por más de 100 veces al año. Entre las mayores hiper-inflaciones
registradas están la de Alemania de agosto de 1922 a noviembre de 1923,
en que los precios se multiplicaron por l.02xl0'º, y la de Hungría de agosto
de 1945 a julio de 1946, en que los precios se multiplicaron por 3.81x10".

CAUSAS

Los aumentos del nivel general de precios son consecuencia de un exceso
de demanda de bienes y servicios. La cantidad de bienes y servicios disporubles al nivel de precios inicial es insuficiente para satisfacer la demanda.
Como resultado, los precios suben o, si no lo hacen, se producen colas de
demandantes insatisfechos. Esta segunda alternativa se da cuando, pese al
exceso de demanda, la autoridad impide, mediante sanciones, que suban los
precios. Casi siempre esos impedimentos se burlan, creándose "mercados negros" en que se vende a precios mayores a los autorizados.
633

�de bienes v servicios, que hace subir los precios,
El exceso de demanda
d' . , '6 de la oferta como en el caso de
una 1smmuct n
'
puede tener su causa en
ral o guerras o en un aumen., d
rsos por catástrofes natu es
,
'd
destrucc10n e recu
1 familias v empresas res1 entes
to de la demanda, como en el caso ?e que ~nten sus ~mpras. Esto puede
1 , o el gobierno o el exterior, aum
en e pais,
1 . 1 de precios por una sola vez.
causar aumentos en e mve
.
.
.6n un aumento continuo del mvel de prePara que se produzca mf!a"'. '
te un e.xceso de demanda. La capa.
haya contmuamen
.
•
cios se necesita que
d demanda no la tienen ru 1as
'
•
te un exceso e
ciclad de generar fontmuamen r 'tad por su ingreso, su riqueza y su
familias ni las empresas. ES!án umf ~ .
empresas pueden esporádica
1
d . to Las anu,as
y
capacidad de en deu anuen .
d
d pero no lo pueden hacer cony momen táneamente aumentar su eman a,
tinuamente.
El gobierno central, en camb .10, s1• puede hacerlo.

• ero financiándose mediante aumento de
hacer1o, pnm ,
(f ·¡·
El go b .,erno puede
.
,
btenidos del sector privado ami ,as Y_ eroimpuestos o mediante prestamo~ o
d umentar su demanda de bienes
f
el gobierno pue e a
.
presas). En esta orma
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.amiento no es inflacionana, porque
..
Pero esta forma e mano
·1·
y serv1c1os.
.
ca acidad adquisitiva a las farm ,as y emsimultáneamente se está qmtando d p d 1 sector gobierno se tiende a comt delademana e
•
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presas. El aumen_ o .
.
de la demanda del sector privado y SI no y
pensar con una d1snunuo6n
.
d
bos sectores no se genera
aumento neto de la demanda del con¡unto e am
'
presión inflacionaria.
,
do financiándose mediante prestamos
El gobierno puede hacerlo,
'Central simplemente, le entrega diobtenidos del Banco Cen_tral. E :~!amados 'bonos. El gobierno con este
nero al gobierno a cambio de paped
d En este segundo caso, contradinero financia el aumento de su demlandeam.anda del gobierno no se com.
el aumento e a
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riamente al primero, .
d
d de ningún otro sector de a eco.
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pensa con 1a dwnmu '
d 1 d anda total de bienes y scmc100.
nomía. Hay un aumento neto de :em:'.da que genera un aumento del
Se produce entonces el exceso e .
á . tras el gobierno persista en
.
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nivel de prec10s,
aument o que . continuar
.
a de finanoam1ento.
esta segun dª form
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o ar un aumento de la demanda e O!
El exterior puede tamb1en prov ~
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l . 1 de precios. Un ejem,
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• preS16n so re e mve
bienes de un pa,s, crean o
d l Segunda Guerra Mundial. Los
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.
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te la demanda de materias pomas q .
EE.UU. aumentar,on co~Stdera ~men tstos a su vez, ya no podían adqu1•
les vendían los paises latmoamencanos.
'

~r

ª"

634

rir los bienes de producción y consumo civil que, antes de la guerra, importaban de los EE.UU. y Europa. En consecuencia, sufrieron un continuo
exceso de demanda que generó inflación. En épocas normales, aumentando
,us importaciones, los países latinoamericanos hubieran podido aumentar su
oferta interna de bienes; y la inflación, causada por la situación bélica, no
se hubiera producido.
Conviene subrayar un hecho notable implícito en los dos últimos párrafos.
La creación de un continuo exceso de demanda conlleva simultáneamente
una continua creación de dinero y sin creación de dinero no se puede producir exceso de demanda. Esto es cierto tanto en el caso del gobierno que
financia un aumento de sus gastos mediante venta de bonos al Banco Central, como en el caso del aumento de exportaciones no compensadas con un

aumento de importaciones. En el primer caso la creación de dinero es obvia:
el gobierno recibe dinero recién creado por el Banco Central. En el segundo caso hay también creación de dinero. Los exportadores nacionales reciben
su pago en moneda extranjera que cambian en el sistema bancario por moneda nacional. Si existe un tipo de cambio fijo, el Banco Central finalmente compra esa moneda extranjera, dando por ella dinero nacional recién
creado. Fue esto, precisamente, lo que ocurrió en los países latinoamericanos durante la Segunda Guerra Mundial.
Este hecho -que la creación de un continuo exceso de demanda implica
simultáneamente la creación de dinero- permite ubicar fácilmente las causas directas de la inflación en casos de países concretos. Basta con analizar
la creación de dinero (monetización). Si la mayor parte de la monetización se debe a créditos otorgados al gobierno por el sistema bancario, ésta
es la principal causa de la inflación; si la monetización se debe a ventas
netas de moneda exrtanjera al si,,tema bancario, la causa proviene del exterior.

La sola monetización no es suficiente para que se provoque un exceso
de demanda. Se necesita, además, que el dinero creado no se mantenga
inactivo. Si al aumentar la oferta de dinero, simultáneamente aumenta el
deseo de los tenedores de dinero de retener mayores saldos monetarios inactivos --&lt;le aumentar su demanda de dinero en lugar de aumentar su demanda de bienes y servicios-, no se generará un exceso inflacionario de
demanda de bienes y servicios. Esto significa que, para predecir el efecto
que la creación de dinero tiene sobre el nivel de precios, hay que analizar
conjuntamente la oferta y la demanda de dinero.
Los párrafos anteriores ponen de manifiesto que el análisis monetario no

635

�es sino el análisis de "la otra cara de la medalla" de un mismo fen61neno : la creación de demanda de bienes y servicios.

•
Hay personas que consideran "muy mecánica" la explicación de la inflación por medio del análisis de la creación de dinero. Mi preferencia por este
análisis es por consideraciones prácticas. En cualquier país del mundo es
difícil obtener datos precisos y prontos de los componentes de la demanda
de bienes y servicios y mayormente difícil es predecir el comportamiento
de tal demanda. En cambio, los datos monetarios son de gran precisión, y
pronta y fácilmente obtenibles.

El análisis monetario no niega la deseabilidad ni impide la posibilidad
de profundizar más sobre las causas de la inflación, de buscar las causas de
"las causas" de "las causas". Pero no hay que confundir las causas direc..
tas, sobre las que es imposible operar. Se creó dinero en exceso. ¿ Por qué?
Para financiar un déficit del gobierno. ¿ Por qué el déficit? Porque el gobierno considera ineludible aumentar una serie de gastos, y los impuestos
efectivos no aumentan a esa velocidad. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Se
puede seguir así en una serie infinita de preguntas que nos llevan al campo
de la sociología, de la ciencia política y de la filosofía. Es como decir:
El señor X murió atropellado por un automóvil. ¿ Por qué? Porque no se fijó
al atravesar la calle. ¿Por qué? Porque probablemente iba muy preocupado por la enfermedad de su hijito. ¿Por qué? ¿Por qué?, y así hasta el
infinito. En este caso, yo afirmaría que al Sr. X lo mató el autorrwvil y no
la enfermedad de su hijo. Igualmente afirmo que la inflación se debe a la
creación de dinero y no al porqué se creó ese dinero. Lo afirmo no porque
niegue la infinita complejidad del mundo donde los efectos son resultado
de miríadas de causas concatenadas. Lo afirmo por razones eminentemente
prácticas. Así como no se puede disminuir el número de atropellados eliminando a los hijitos enfermos, no se puede acabar con las inflaciones aduciendo razones filosóficas, sociológicas o políticas. Bastará para ello con reducir a niveles adecuados la velocidad a que crece la cantidad de dinero. Esto
es, si verdaderamente se quiere acabar con la inflación.

mu~as veces se ve ace.ntuado po~ la tendencia de las autoridades a imponer
precws topes a los art1culos considerados de primera necesidad• como con,ecuencia, las relaciones entre los precios cambian por razones' distintas de
las fuerzas reales de oferta y demanda. El sistema de precios se ve imposibilitado a cumplir su papel esencial de indicar la escasez O abundancia
relativa de los bienes Y servicios. Los precios dejan de reflejar la utilidad
que dan a los co~'.umidores y de exponer la realidad de los costos. Dejan
entonces de ser ef1CJentes guías de la producción y el consumo. En estos casos
la producción de aquellos bienes considerados de primera necesidad paradójicamente, es la _que ".'ás sufre : ante el aumento de los costos, los ~reci06
topes ya no d~ mce~tivos para seguir invirtiendo en su producción. Los
factores producnvos henden a dirigirse hacia la producción de los bienes
que no tienen prec'.os tope, bienes que son precisamente aquellos que las
autondades no consideran de primera necesidad.

Generalmente, las autoridades ponen tope a uno de los precios más importanles, _el que relaciona el ~rese~te con el futuro, el que sirve de base para
las dec1S1ones de ahorro e mvers10nes : la tasa de interés. Al no poder subir
proporoo~alrnente a la velocidad a que están aumentando los precios las
tasas de mterés, bajas en términos reales, estimulan el deseo de ob;ener
préstamos '( disminuyen el de otorgarlo. No habrá crédito suficiente para
Quienes
obtengan, lo obtendrán por razones distintas a su eficien°'.". Las amistades o las presiones de otro tipo serán los criterios para
canalizar l?s prés~os., La acumulación de capital en el sector privado de
~ economia se hara mas lenta, y la calidad de las inversiones se irá detenorando.

~os:

!º

. Las prácticas contables y las leyes impositivas ejercen también influencia
unportante en este deterioro. Cuando los cálculos de depreciación se basan
en los costos históricos, en épocas de inflación las empresas calculan una
depreciación menor que el valor real del desgaste de los bienes de capital.
En consecuencia, se pagan como impuestos o utilidades porciones que corresponden al desgaste del capital. Se frena así la acumulación de capital
Y la creación de nuevos empleos en las empresas privadas.
Otra ra,._ón que intensifica este efecto es la tendencia de muchos gobiera se~ una política monetaria anti-inflacionaria a medias: por medio
del enca¡e legal hacen que disminuya la creación de crédito bancario destinado al sector privado, pero no ponen igualmente límites al crédito destinado
sect~r público. Esto_ multiplica el efecto negativo sobre la acumulación
capital y la creac16n de empleos del sector privado, principalmente

DOI
EFECTOS

Cuando sube el nivel de precios, los precios individuales de los bienes Y
servicios no cambian ni al mismo tiempo ni en la misma proporción. Esto

636

!

637

�en las empresas pequeñas y medianas que acostumbran financiarse mediante el descuento de documentos en el sistema bancario. Puede fácilmente verüicarse cómo en la mayoría de las inflaciones aument..1. significa-

tivamente el cociente:

Crédito al gobierno.

-------=-----Crédito al sector privado

del crédito otorgado por el

sistema bancario.

La disminución de la creaoon de empleos del sector privado causa un
efecto retroalimentador. El gobierno trata entonces de suplir al sector privado, creándolos y generando así mayor inflación, que a su vez limita más
la creación de empleos del sector privado.
El alza de los precios internos de un país a mayor velocidad que los de
los países con los que comercia, cuando se mantiene fijo el tipo de cambio,
provoca déficits crecientes en su balanza comercial. Las importaciones aumentan más que las exportaciones. Jl.ste es otro factor que limita la creación de nuevos empleos por la economía nacional: la demanda se vuelca
hacia el exterior creando empleos fuera del país. Al misma tiempo, a consecuencia de los déficits crecientes en la Balanza Comercial tienden a crearse
expectativas de devaluación, que provocan al público a hacer inversiones
socialmente improductivas en moneda extranjera, agravando así la presión
sobre las reservas del Banco Central y haciendo más cercana la de"aluaci6n.
Forzados por el alza de los precios de los bienes de consumo, los traba·
jadores presionan para que se les aumenten sus salarios. En los sectores de
la economía en que los sindicatos son fuertes se tienden a conseguir aumentos
salariales por encima del aumento de la productividad del traba jo, generándose aumentos en los costos reales que a su vez causarán desempleo o más
inflación. Cuál de estas alternativas triunfe, dependerá de la política monetaria y crediticia. Si eÍ crédito y la cantidad de dinero no aumentan para•
lelamente al aumento de los costos) se creará desempleo. Si las autoridades
.
monetarias permiten que aumente el crédito y la cantidad de dmero, se
producirá más inflación. A este fenómeno se le ha dado el nombre. de "espiral salarios-precios", y se debe en parte a que en esta segunda mitad del
siglo XX los salarios nominales no bajan, sólo suben. Es lo que se llama
inflexibilidad hacia abajo de los salarios nominales. Las razones de esta
situación son muchas y van desde las leyes laborales y de salarios mínimos,
que intentan proteger a los trabajadores, hasta el aumento del pode~ sin•
dical que se ha dado a nivel mundial. Esa inflexibilidad hacia abaJo _de
los salarios nominales es una de las razones que hacen tremendamente difi•
cil acabar con las inflaciones y tremendamente fácil empezarlas.

638

Son claros los efectos redistributivos del ingreso y de la riqueza provocados
por la inflación. Las familias con ingresos nominales relativamente fijos pierden en relación a los afortunados cuyos ingresos aumentan a mayor velocidad.
La riqueza, a su vez, se redistribuye de los acreedores hacia los deudores. Si
el gobierno es el mayor deudor, porque está aumentando su gasto real financiándose mediante préstamos, la redistribución de la riqueza es desde el sector
privado hacia el sector público. Exactamente como si hubiera un impuesto
a la riqueza mantenida en forma de dinero o de bonos. Pero el impuesto que
la inflación causa, además de no haber sido aprobado por ningún poder legislativo, es un impuesto indiscriminado y regresivo. La gente más afectada por
la inflación es la que menos puede idear formas para defenderse de ella. Es la
gente menos educada, la gente más pobre.
Hay teóricos que opinan que la inflación acelera el desarrollo económico.
El desarrollo no depende de la existencia de inflación. Históricamente, se
pueden h~llar tod_as las, combinaciones posibles: países con inflación y desarrollo, pa1ses con mflacmn y srn desarrollo, países sin inflación y con desarrollo
países sin inflación y sin desarrollo. La inflación, como instrumento de des~
arrollo, _no es de ninguna manera seguro. Puede producir el efecto justamente
contrario. Lo que sí la inflación produce con seguridad es gran inquietud
social y exacerbación de la lucha de clases.

MEDIDAS CONTRA LA INFLACIÓN

Ya se mencionó que es tremendamente difícil detener una inflación. Las
m~didas requeridas -disminución de la demanda de los sectores público y
pnvado, que se logra restringiendo los gastos públicos y el crédito, y aumentando los impuestos- siempre causarán aumento en la desocupación. Esto
hace que muchas veces sea políticamente imposible tomar esas medidas.
Obsérvese la experiencia histórica de muchos países latinoamericanos con
inflaciones de decenios y decenios.

Las mejores medidas son las de tipo preventivo. Si se maneja la cantidad
de dmero de forma que crezca a la misma velocidad a que lo hace la deman~ de dinero, se evitará que se produzca inflación. Por ejemplo, si en MéXlCO la cantidad de dinero creciera anualmente entre el 7% y el 10% el nivel
~pre'
'
c1os no podría crecer, porque la demanda de dinero crece precisamente
entre esas tasas.
C~ando. ya existe inflación -como en el caso actual de México, que tiene
una mflac16n entre el 10% y el 18% por año porque la cantidad de dinero

639

�-está creciendo entre el 20% y el 25% por año y la demanda de. dinero crea,
wlamente entre el 7% y el 10% al año- sería muy co~toso socialm~nte tratar de reducirla drásticamente a casi cero. El costo social se palpana en la
-disminución repentina del nivel de la actividad económica, el aum~nto del
desempleo (quizás a tasas por encima del 20% de la fue'."'ª de trabaJo) Y la
quiebra de muchas empresas. En este caso, la forma socia~ente menos_ costosa para salir de la inflación es reducirla de a poco, reduciendo cada ano el
déficit del Gobierno Central, la mayor causa de la creación de dinero y de
la inflación.

QUANTUM, VALOR y VIDA; un estudio psicofilológico.

F. R.

DELGADO MARTÍNEZ

Doctorado en Derecho; Diplo. en
Filosofía; Br. en Filología.

LA NOCIÓN y el origen semántico de Quantum o Cantidad; la noc10n de
uida y de valor siguen siendo importantes en nuestra época; más aún en ella
han tomado mayor trascendencia hasta convertirse en otras tantas palabras
mágicas de matiz cabalístico o misterioso y cuasi sacramental, ungidas por
la civilización de nuestra época con la virtud de la evidencia y de la eficacia,
de la validez y de la solidez y utilidad.

En la palabra Quantum o Cuanto parecerla la razón de ellos la importancia que nuestro tiempo concede a la materia, a lo extenso y tangible con
el aparente desdeño por el esp!ritu y lo intangible. Tal materialismo sin embargo no es nuevo; más aún del estudio de la Psicofilolog!a de la palabra
podremos concluir su cualidad de punto de convergencia y de conexión entre
el espíritu y la materia; entre la extensión y la intangibilidad. Psicofilológicamente la materia, el cuanto, la extensión son expresiones equívocas, de tal

modo que resultan revestidas de espíritu y de esencia operativa; con la desventaja de polarizar demasiado la atención del hombre en un aspecto reducido y no integrativo de la realidad. Su éxito puede explicarse igualmente
por la modestia de su contenido: es tan universal, que parece prescindir no
tanto del esp!ritu cuanto de su individualidad, haciendo todo ser, incluso el
humano, sometido humildemente a la realidad de la limitación del lugar,
del espacio y del tiempo: a la realidad limitada de los cuerpos, sean orgánicos,
"'311 anorgánicos. No podemos negar la eficacia de esta visión de las cosas;
más aún en la confusión y el desorden parece manifestarse como un recurso
de grande importancia y extensión para poner orden y concierto en las
mentes humanas, tan tentadas a soñar con paraísos paranoéticos, cuando no

641
liumanitas.--41

�d
los espíritus a fuerza de individualidad
paranoicos, en los cuales los mun os_ y I reación de la mente humana si
. .
llegan a ser smo a c
y diferenciaci6n, no
d . con la realidad tangible de la
acaso basada en una débil correspo~ enc,Ea
anto a la capacidad signifi.
.
.
t laneta llamado tierra. n cu
. .
existencia en es e P
¡
·de 0 - a es mayor: nadie mtenta
1
idayuaoraev1n
.
cativa de 1as P alb
a ras u
'
almente se hacen todos los sacn.d
ara tenerla y alargar1a norm
h
sino 1a V1 a y p
. ifcado absoluto y relativo, igualmente, oficios posibles. El valor, en su sign '
d
todos Jo intentan: desb.
b. d
aceptado ca a uno y
cho por los demás. ,en sa ' o _Y, ad hum'ana; hasta el valor o los valores fi.
de el valor o cora¡e en la act1vid d de virtudes paradigmáticas de todos los
nancieros los cuales parecen ungi os
otros val~res existentes o posibles.
.
.
1
tales
problemas
tan
debatidos
en
•
yo no intenta reso ver
la
Este pequeno ensa
1 . ,dicas y astronómicas; tanto en
. fil , fi
físicas. en as ¡un
11
las ciencias oso ,cas y .
, '.
. d
en tales conceptos aque os
.
¡ fe. smo umcamente m agar
. d
ciencia como en a '
1' .
nstituyentes de su esencia o meJor e
elementos culturales y psico ogic~s co ¡· . , básica v trascendental del
. . . dinámico exp ,cacion
.
su naturaleza y pnnc1p10
tal '
1 b as Prescindiendo de que las pa·d· 'ti de es pa a r ·
éxito lingüístico e ' 10ma co
. .d
r elementos físicos o de elementos
las lenguas estén constitu1 as po
d
1
labras o
lidad psíquica operativa e esas pa •·
, .
tratamos de encontrar 1a rea
.
rod tD
ps1qmcos,
,.
cán'
sean ya en sí m1Smas p uc
bras, sean éstas producto f1sico o me

100,

~~

.
1
•
alabras a sus seme¡antes a go no
El hombre cuando expresa c~n p.
d ás expresa su ser mismo vivo,
.
· T ón smoacm ·
expresa el contenido o s1gru icao ,
se encuentra ninguna cond •
deseos • En esto no
sus impulsos, sus ten ~n~'':" y. n es ;..,.lidad externa y realidad interna: es el
tradicción ya que la sign1hcac16
h bl . es sin embargo comprensible por·
mismo que habla y la cosa de que a aE.
tanto más evidente con el
¡ mismo que habla sto es
1é
od
que es ante t o e
. . d ·
la radio la televisión, e1 te •
di d comumcac16n e masas,
'
od
uso de los me os e
b
•ta
impresa. Lo que t os esos
O
fono y creo yo igualmente la pala ra escn_d
realidad externa; sino una
'
.
.
no es un conteru o o
'd
mismos medios comumcan
.
al
·smo del hombre; vál1 o y
.
·
seme1ante
ser nu
forma y un ob¡eto mterno,
. t al hombre mismo: lo que
, .
nte en cuanto es semejan e
"do
permanente umcame
ch lec· ve-lee· no es ni el conteru
en último término importa al que ~u ad- ' noras' sino la luz y las ondas
. d
· ¡ luz m las on as so
,
concreto y determ'.°a o, : a 1
do que presenten al mismo ser human~ o
formadas y modificadas e ta mo h
no en el que escucha o ve; digO
sean tales que formen al m1Smo ser mna
. .
alabras de Ch. JuNG (1906-1915) y ..
Por ejemplo, el Tes~ de As;:;c16n{ l~e6:) se basa en este hecho propio de la
seguidores Rapaport, Gill Y S
er
cultura.
i

642

el que escucha-lee; ve-lec; porque inconscientemente el que escucha y ve, lee
al mismo tiempo, es decir selecciona lo semejante a sí mismo; ya que en la
lectura el problema actualmente no existe, puesto que la humanidad después de varios siglos de práctica entiende suficientemente el mecanismo psíquico de la lectura; de los medios electrónicos y eléctricos de expresión o comunicación la cuestión no es evidente y hasta es posible preguntarse todavía
si la humanidad deshechará esos medios de comunicación o mejor de participación original, o inventará otros en los que se sienta más segura de sí misma
y de su propia conservación específica. Por lo pronto se usa el mecanismo
psíquico y psicológico usado para leer: seleccionar "raciones" de esencia humana, con que alimentar la actividad psíquica de sí mismo: ya no es el
hombre primitivo que se alimentaba antropofágicamente de sus semejantes;
ahora el hombre, como si fuera discípulo de una nueva y moderna religión
universal, se alimenta místicamente de sus semejantes, seleccionando no la

luz, no el sonido, sino la forma que éstas transmiten de tal modo modificada
que resulte ser semejante a sí mismo.

Cuando la participación originaria u original (madre-lújo) tiene la capacidad de formar en el que participa lo semejante a sí mismo, decimos que
tienen vida, valor y en términos científicos, tienen cantidad, ya que la forma
participada en tanto es semejante al hombre mismo en cuanto modifica cuantitativamente el medio de participación. El mundo propiamente interno del
individuo nada penetra sino es mediante los sentidos, los cual.es' necesariameny únicamente perciben básicamente cantidades de información, es decir de
formas semejantes a sí mismo, Cantidades cualitativas, o sea, específicamente
humanas. Esto nos aparecerá más claro después de las siguientes reflexiones
sobre los datos psicofilológicos que hemos podido seleccionar.
Quantum: la palabra es muy usada; sobre todo en su forma de Cuanto; sea

como pregunta ¿Cuánto? sea como respuesta Cuanto. Absolutamente se suele
usar más frecuentemente el sustantivo abstracto Cantidad, que nos da la idea
de algo dotado de cuanto. La palabra española es Cuanto; esta procede del
Jatín Quantum, en su forma neutra; sin embargo se usa en Ja forma mascu.
lina y femenina, Quantus y Quanta.

En griego la palabra correspondiente a Quantum es noao~ (Poson). La Q
o K se convierte o equivale en griego a II (P). Como correlativo se usa /iao,,
(Hoson). En las lenguas derivadas del indoeuropeo tenemos: en alemán Wie
Vitl? como interrogativo; Wi,,uúl como adjetivo relativo. En francés en cambio el interrogativo es Combien? y el relativo el mismo usado para Cual:
QueUe y Quel para el femenino y para el masculino respectivamente. En italiano la forma es Cuanto? y Cuanto, Cuanta respectivamente. En el portugués las
643

�fonnas son semejantes. Las equivalentes en las diferentes lenguas de una misma
raíz son las señaladas anteriormente. Tal raíz significa o describe el fenómeno al
cual se refiere la palabra. Esta raíz se puede describir Qua-Vant? para el interrogativo y Qua-Vant para el adjetivo relativo.' El fenómeno descrito por esta
raíz está expresado mediante dos elementos: el primero es Qua y el segundo
es V ant. Este último no es sino el posesivo de tercera persona, que equivale
a Suyo o Propio, y que se expresa Sva y la terminación nt que indica la acción.
El primer elemento Qua tiene el significado de Vida; la forma Qua puedt
tomar la forma de Ka e incluso de Ga; véase por ejemplo el griego ,¡ (Gu):
tierra la feraz; es una simplificación de la raíz indoeuropea para vida Gwy,1
esta raíz se convierte en toe (Zoe): "vida" o bien en B como en {Jfoa
( Bios): vida; o como en el alemán W ie; o en el francés Vie. El significado
propio para esta raíz es el de "rebullir, moverse" en el sentido de moverse o
estarse moviendo de un lado para otro, o de arriba hacia abajo y viceversa,

como explicaremos al tratar sobre la psifilología de Vida.

,

Cuanto por consiguiente describe el fenómeno, que constituye la motivación para expresarlo, de ¿Suyo Vive? o ¿Se Mueve Suyo (algo)?; como adjetivo sería Se Mueve Suyo (algo) o bien Suyo Vive: es decir: "algo se mueve
y viene a impresionar mi facultad de percibir; algo despide ondas que yo
percibo y que por consiguiente, del mismo modo sé que se mueven, yo 'IJJ'/
movido por ellas". De este modo el Quantum es una nocíón evidente, indefinible consiguientemente ya que claramente y necesariamente es percibida

aer humano la regulación de los fenómenos que de un modo u otro se produzcan. Ni es más humana la noción de materia, ni es tampoco más humana
la noción de espíritu; y ni es más inhumana la una que la otra. Como vere-

mos al hablar de la palabra V ida la materia no está lejos de la significación

de la espfral helicoidal significada por vida, como tampoco el espíritu. Quizá
toda la diferencia se reduzca a una extensión horizontal y a otra vertical;

quizá unos con la noción de vida se sientan mirar hacia el cielo; quizá otros
con la noción de espíritu se sientan trasladarse por los horizontes de la humanidad terrestre.
El Cuanto cuando se trata del ser humano vivo presenta asimismo la reac-

ción igualmente Cuanta del individuo que percibe la cantidad o extensión;
es decir la reacción del individuo vivo es igualmente Cuanta en su sentido más
abstracto y esencial; pero más real y verdadero ya que coincide con la motivación que lleva al individuo a expresar la cantidad como Cuanto, etc.
Al interrogativo ¿Cuánto? se responde con Tanto, o bien con dos adverbios

principalmente: Más o Menos; dos especificaciones del mismo Cuanto es decir de la capacidad de un cuerpo para ser recibido por los sentidos, d; algún
modo inteligiblemente.

sino un anorgánico inteligible y sensible o perceptible. La Materia entendida

~l Quantum especificado Más indica o significa el movimiento del cuerpo
hacia afuera como para recibir, percibir o entender, es decir para ser aumentado, "Corno para" ya que no es exactamente en el sentido antropomórfico,
de modo que no se pueda confundir el Quantum anorgánico con el Quantum
orgánico psíquico producido en el organismo percipiente tanto racional como
irracional. Aunque ambos se equivalen, el Quantum psíquico está sometido

como extensión de este modo dinámico, no sólo no niega el espíritu, sino que
es esencialmente acto, ser en acto, aunque evidentemente dentro de los Jí.

nal que percibe y puede ser producido por éste.

por todos. De este modo el Cuanto o Cuantum no es únicamente anorgánico,

miles de cada ser. La diferencia específica entre el ser humano, orgánico v
los seres anorgánicos se encuentra no en el plano de la Materia o del Quantum, sino en el plano de la cualificaci6n de la Materia o del Quantum, es
decir si este orgánico o anorgánico, o si se mueve o vive por sí mismo teleológicamente, es decir para sí mismo o no para sí mismo simplemente sino para
otros seres. No en el movimiento sino en el movimiento teleológico, es decir
que tiene como principio a sí mismo y a sí mismo como fin. Consiguientemente las nociones de Espíritu y Materia no se contraponen contraria ni con-

tradictoriamente; sino que puede la una incluir a la otra y viceversa. Otro
problema diferente es el ambiente social o cultural que "el espíritu prodU2CO
o la materia genere": en todo caso dependerá de la perfección y ciencia del
M. Francbis, Grammaire Comparls des Langues lndoeuropenn,s, t. l.
París, 1866, s.v. Quantum.
1

644

BoPP,

a la teleología o economía general del organismo animado racional o irracio-

Más significa un movimiento hacia la ampliaci6n del Quantum o hacia su
aumento; tal movimiento tiende a hacer al Quantum un Quantum Quale,
un Cu~nto Cual, un cuanto Semejante a; expresado de este modo el poder
semántico del Cuantum, abarca también su inteligibilidad, su '1asemejarse a"•

"comparado con", etc., significado específico del Cual y de Cualidad.

'

La o~a determinación de Quantum es Menos). indica por el contrario una
afluencia del Quantum tendiendo a hacer desaparecer no sólo la "semejanza
a", "la ~ºfi.l~araci6n con",, sino el mismo Cuanto. El Quantttm especificado

Menos. "_gnif1ca por tanto ' la capacidad de un cuerpo ( animado o no) para
!er recrb1do por los sentidos como U no actualmente en el momento de ser
percibido; pero con un movimiento en sus límites ~ en sus partes hacia la
daa .. ,
.
pancion de la seme1anza con otros cuerpos y aun hacia la desaparición

645

�hacia la desaparición del Quonlum
·
de la seme¡anza
con otros cuerpos. Y aun
. 1· "bT d d o percepti"b"lid
, ad actual
de su urudad, mte ,gi 1 1 a
mismo O por lo menos
.•
en el momento de la percepc1on.
á ignificaciones paradójicas. Ya que el
El M d, o el menos tienen ademl s .'tud s"gnifica
o tiende, hablando psioo,
1
Mds a pesar de tener 1a ideadeperu
d El Menos en camb",o es una
.b.
d cir a ser aumenta o.
ra1
lógicamente a rec1 rr; es e
Mds Hablando en gene
. '
"b"d . por tanto a aumentar un
.
.
1 •f,
tendencia a ser reo 1 o'
b"l"d d el estancamiento; e ,. ,nos
· · t hacia la esta 11 a Y
el M d, significa movumen °
.,
Mds es decir se hace ne. .
h . el cambio a transformac1on en e1
,
mov1m1ento acia
cesidad-tendencia.
. r
. ualm te
t es la noción de Valor, al unp ,car ig
en
Afín a la noción de Cuan o
d ecesidad. percepciones básicas
. . t de más y de menos; e n
,
El V·'··
la idea de movumen o,
1
do ambiente y a las cosas.
"""
las
personas.
a
mun
.:
d
. '
"d d de un agente para mouvar o
Para poder enten er a
• ·nd1ca la capac1 a
filosóficamente habl an do ,
., aparece grandemente cercana
De este modo su noc1on
.d d d .
mover al ser h umano.
.
s igualmente la capac1 a
e IID•
"ón
de
Cuanto
y
Cantidad,
que
e
1
a a noci
d"d
r percibido o enten 1 o.
presionar, mover o se .
.
alabra valor nos índica cómo se forma
La descripción psicohlológ,ca de la_ p
ch con la noción de vida y de
l y su relación estre a
d
b.
V
d
la idea o noción e
or
. .f. d del grado de utilida o ap ·
• 1 ti e el s1gn1 ,ca o
d
cantidad. Valor en espano en
"d d o proporcionar bienestar o esatisfacer necesi a es
. d ·gor·
tud de las cosas, para
de dinero de esa aptitu ; vi •
.•
presión
en
una
suma
.
...
leite · o tamb ien ex
.
,
ente los diccionanos.
'
al d
As\ lo defmen comunm
firmeza· s u 'etc.
V l • La
'
. V olor sustantivo del verbo a eo.
La palabra se deriva de la latina
1 ' hace la acción indicada par la
terminación or indica agente, lo que o e que! nte es ( Eileoo o Eiloo). En 1»
• L
labra griega eqmva e
W t para
ra.íz. Val es la raiz. a pa
I d
p o el alemán tiene
er
. • adas del n oeuro t ,
lenguas modernas ongin
.

ª

mme une corrcspondance entre l'objet et le ~
• "
La valeur est apprébndeé co .
.
t d'existence "cela est" suppose
1 . 'désir De me.me que le preilller 1_uge~en
t de valeur constate simplemenlt
ou e
.
.
d 1' bjet le preD11er 1ugcmcn
" J
PucsLLI,
decollement du IUJet et e o 1'
aleun y sont en puissance...
ean . l de
quc'une chos m'agrée. Toutes es v . Actes du Xleme Congrés In~ernabol\3 wloProcession et conve~ion d;' ¡al~th Jntemational Congrcu of Philos;::t

Philooophie.

Proceedmgs o

e.

North

-Esthetique .. Bruxelles, 20-26. Aout . . 53
Philosophie des valeurs Et.J.que
Ed' . M E Nauwelaerts-Louva1n. 19 .
X
me .
Amsterdam
1Uo , ·
J CA·
Holland Publishing Company• .
. ' 16 . d• la L1ngua Castellana, por .
. .
· Crlhco Etamo gu;o
• Cfr. v. gr.: D1cc1~na~:~ Gred.01, Madrid, 1954, p. 666.
.
6· sv. r,,liROMtNAS, vol. IV, Editan
.
l
el latín tardío; cfr. tb, p. 66 ' .
• Existe la forma intermedia va or en

Yolor; y para V oler, Gelten; el francés V aleur; el italiano Valore, Va/uta o
bien Vaglia; el inglés Value para V alar y para Valer, to V alue.
La raíz común a todas estas palabras es Felreoo; o mejor Fe!• que en indú
es Vil o Val y significa ºcubrir" o "sostener", Valor por tanto significa "lo
11

que cubre o "Jo que sostiene"; con la idea de uni6n o fusión, de comprimir;
concentrar; contener o abarcar. Cubrir por tanto es sostener Jo no sostenido,

atisfaciendo así una necesidad o inexistencia satisfactible. La idea de necesidad está incluida en la noción de coincidencia que tiene el verbo; se cubre
lo no cubierto; consiguientemente se unen y fusionan activamente dos eJe.
mentos. La idea es tan general y abstracta que abarca desde las tinieblas que
cubren la tierra y el sol que la sustenta y fortifica; hasta el pedazo de papel
bancario que cubre y sustenta y da fuerza al precio de las casas, o a la misma
capacidad de éstas para satisfacer una necesidad, es decir un precio o valor.
En latín el valor, el valer (va leo) se asocia igualmente con la salud y el
vigor tanto del espíritu como del cuerpo y en general; en español decirnos
''valer" a la capacidad de mover, de ser eficiente y operativo. Se entiende
en este caso la capacidad del individuo para crear un velo que cubra las necelidades en general del ser humano tanto las propias como las de los demás,
sea la familia, sea el hogar, sea la sociedad en general. Por lo dicho hasta
ahora, Valor es una noción relativa; no existen valores si no hay necesidades
o realidades que tengan que ser cubiertas. No existen por tanto en este sentido
valores absolutos; ya que estos son tales necesariamente con relación o dependiendo de necesidades.'
• HJALIUR Fa.1sx~ Griechisches Ethymologisches WOrtubuch, Heidelberg, 1970,

lul

Winter, Univentits Vtrlag, s.v. tiléo., (Eileoo), p. 457; Vladimir l. G~oRGIBV,
lncunabula Gracca, vol. IX, Introcluzione a la Storia delle lingue ... (1966), t. I,
Liop, hit, p. 375.

' '"The difficulty which can be overcome neither by the cammon ethics- of values
by modem neo-deontologiam and similar absolutist ethics may be de,cribed as

DDr

folloms: In the one hand the concepts of this ethical absolutims may mean no
more than merely generic tcnns signifying by one name a multitude of concrete
tJpes of behavoir, uncriticaJly accepted as moral. In this way, these general con.
cepta completely deceive the believer in giving him the impression that they provide
die moral justification for any concrete conduct prescribed by them, while in fact

tbere

types of conduct are sanctioned beforhand without any furthcr examination".

"On othcr hand, if attempts are made to deduce from the general tenns of these
absolut ethics only certain types of behaviour and the exclude others as inmoral,
tbae, attcmpts mwt inevitably fail. For of these general concepu are examincd
without prejudice, they are found to be actually ambiguous and mwt remain so

ci nccts1ity i by themselves, not supported by other preconcievcd evolutions, they

miento.

647
646

�.
r Valor es "el que o lo que cubre
El fenómeno psíquico cultural descndto po !tas hace .,;,..r volver, etc.'".' El
,
,¡
lo que hace ar vue
,
0 ~-,
en el senudo de e que o
ta't' o sino dinámico ya qu~ la acigw·ente no es es 1c ,
'
,
cubrir o sostener por cons
.
d r vueltas O hacer dar vueltas' .
ul d O "de hacer girar a
ción de cubrir es el res ta .
,' •co y como biológico; biol~ca51'qwco como mecam
to
El fenómeno es tan P
bra Vida Mecánicamente un
d
' al hablar de 1a pa1ª
·
mente lo veremos espues,
. l h
d" ce que tiene fuerza o poder;
.
a otro· s1 o ace se l
t.
objeto puede hacer girar
'
. ar" se dice que tiene valor. El or,.
"h
una persona volverse, gir
11
si el ob¡eto ace a
1· l 1 or e¡· emplo o los va es mueven
ede ser natura . e so p
. .. d d
J•eto que se mueve pu
. .
1 res. de ahí la pos1b1hda
e poner
consiguiente va o •
a las personas, son por
d
te modo se explota la natura=,
1
. 1 l ar al sol etc., e es
'
d
•-'-leo Todo aquello por tanto
Precio al espacio, a ug. ' l o un
pozo e peuv .
como se explota un minera
tro ob¡' eto es un valor; sea porque
nPM-nna o a o
.
que es capaz de mover a una
mueve a la persona sm mo., d
el mismo ob¡eto; sea porque
d' d
mueve movien ose
.
pedazo de tierra de ,ca a a pro, .
sería por eJemp1o un
. .
u brir
verse a s1 m!SIDO, como
, .
ltural de Valor md1ca un cu
.
.
l
•
El
aspecto
ps1qmco
cu
l
ducir maíz o f n¡o.
. .
.
afectivo. Así como el so sus.
movumento
emotlvo
o
.
"
bre"
psíquico", es dectr un
.
d 1 ·smo modo un ob¡eto cu
. d
s rayos la berra, e ID!
•
h •
tenta cubnen o con su
, .
-~: de dentro del IDISIDO ser u
. d al ...nmtu que =uen
. do
una necesidad, mov1en o
-r
'.
bre la necesidad, hacen
'lºb d
arrnomzante que cu
l
mano un velo eqw i ra or y
. ndo el velo del va or, es
.
. tern o externo y aparec1e
.
desaparecer al ob¡eto m
o
.
. t te y ori!!inado por el ob¡cto.
d . 1 movimiento psíquico antes meXIS en
º
.
ec,r e
. . . .
del Valor es la idea de justicia o D,ke de_ los
Análogo a esta Sigmf1cación
el Derecho es violado, la Justicia (Drkt)
griegos; según Heródoto, cuando
hecho la guerra, siguiendo catástrofes
cubre con niebla a los pueblos que h"'_' rte n un valor que cubre a los pu&lt;. 1 . bla se convie
e
de
para ellos; es decir: a me
to se han hecho incapaces
.
.
te por tanto en cuan
d'
blos injustos, mexisten s
. .'.
del Derecho." Esto que se ice en
satisfacer las necesidades de la ¡ustic,a diy . almente de los individuos: ya
.
del cosmos se ce ,gu
l
absoluto de la berra y
'
d 1 que nos cubra y sea en ugar
d
cesitamos e a go
da
que todos somos peca ores, n:e uilibrio ante los demás: de esta profun
de nuestra culpa, pecado y seq . d d del hombre de vestirse, como coruta
necesidad viene sin duda la neces1 a

r-:- --

.
to be drawn from them,. , David .&amp;ux~
..
invite cntirely opposite con~lte 'r~ercn~:a citado en el artículo uEthical N1hib1m
l Congreso de F1 oso 1a, arn
'
oARDT, en e
"
114-115.
and thc Jwtification of Val ue , pp.
• Cfr. supra.
de Filosofía arriba citado, p.
' Cfr. la introducci6n al volumen X del Congreso

¡ y sigs.
•
Band 1967 • v. Din.
i, Der Kleine Pauly, Stuttgart, Zwe1ten
,
, .

648

clade la

más remota antigüedad, y de la misma necesidad procede la nece-

lidad de desnudarse para ser ºjustificados" por la luz, es decir "valorados"
por el sol, cubiertos y sostenidos por él. En la antigüedad remota esto último
pertenecía a los ritos religiosos, como aún actualmente, entre muchos pueblos.

No sólo externamente sino también internamente, una vez que el hombre ha
satisfecho una necesidad es "cubierto" o "sustentado", adquiere un valor, que
viene a cubrir o a ser por la necesidad satisfecha. En este caso el valor es el
movimiento psíquico originado, muy cerca por tanto de la ttica o del Etos del
11
ser humano. En cuanto al Valor se refiere en este caso, el E tos no se contrapone al Patos, sino al Teos, es decir a "lo puesto" o "dado" por la naturaleza,.
el sol, la luz, el calor, el agua, etc. El Patos del ser humano viene a ser la otra
cara o aspecto real del Etos o del Teos.
Todo valor consiguientemente lleva consigo un efecto mágico o de poder, da-

do que "mueve o hace girar a la persona"; sin embargo, de la significación psicofilológica de valor se concluye igualmente que la persona para que pueda ser
movida o hecha girar, debe tener o estar sometida a una necesidad anterior,
sea de su organismo, sea de su psiquismo. De este modo los valores primeros
y más importantes son aquellos que se refieren o que "cubren" las necesidades
primeras y más importantes del individuo: la propia subsistencia, la propia
integridad personal, la propia necesidad de propagarse y tener compañía, etc.,
etc. De estos valores más importantes se originan series de valores ilimitadas
que corresponden a otras tantas manifesiaciones más o menos importantes de
lu necesidades originarias y primeras, más urgentes e importantes. De esto
aparece claro cómo a cada valor corresponde un precio; aunque a su vez el
valor sea equivalente al precio; pero disminuyendo en tal caso la extensión
IÍ@nificativa de valor al precio concreto y determinado de un objeto.
Incluida la idea de movimiento en la noción de Valor, la encontramos
igualmente en la noción de Vida. Esta palabra es de significado tan evidente
que nos resulta o rídiculo definirla o sumamente difícil. El método psicolilól6gico nos ayuda a librarnos de esta disyuntiva, estudiando por una parte
la llelllántica de la palabra y por otra el fenómeno o fenómenos psicológicos
que motivan la expresión de la misma, sea mecánicamente sea psíquicamente:
es decir, sea necesaria o libremente; innata o adquiridamente.

Vida significa la rapacidad de umoverse a sí mismo" i por tal razón se llama
al viviente, "semoviente"; o también "un movimiento teleológico que es de
11 mismo para sí mismo". En sus grandes o más importantes líneas la diferencia entre seres vivientes y no vivientes es perfectamente clara; según se
11

Cfr.

PucELLE,

Jean, en el lugar arriba citado.

649

�• · tes' esa diferencia te va
d vivientes y no vtVlen
do. bre todo al observar los cam"f
· do y disminuyen , so
.
.,,
igualmente di erencian
. .
d I
o vivientes y vtceversa...
los
v1V1entes
e
os
n
bios substanciales h echos por
, s claro y evidente el feo().
.
1 ro y evidente; pero si e
.
origen de la vida no es c a
"bº d desde siglos y que ha sonon"d d percibe y ha perci i o
,
meno que la humam a
,
la vida. tampoco como "'
ºd N nos consta que es
'
zado con la palabra vi a. o
I
nosotros llamamos vida y que
,
ta el fenómeno a que
d1 .
origina; pero si nos cons
I f ómeno del origen o e ond
lo menos en parte a en
. .
sin duda correspon e por
. d d nuestra mente para percibir ne.
de la vida, supuesta la capacida e
gmarse

l

van diferenciando las c ases ~ .

cesariamente el ser de las cosas.

.

. en 10
• glés L,b,n en alemán; Vita en
v·
francés L ,fe
,
Vida en espano1' te en
'.
,
e se encuentra igualmente en
. .
de una rmsma ra1z, qu
.
italiano, son vanaciones
.
hind' clásico. En latín es Vita; en J!Tl'el griego, en el latín y en el sánscnto o,
~to tenemos la forma "Jivati', "el
.
,
0 , (Zote}• en sanscn
go fJ•o, (B,os) o , 1/
'
*
u El hindú simplifica las m, · d
común es gwye.
vive".1.2 La raiz m oeur~pe:'.

"rebullir" o "vivir".u

ces en ju ,, jiu con el significado de
la oom, es repetitivo lo que consta por
El fenómeno descrito por la raiz .
ra:nente un elemento simplifi•
.
La raíz no llene prop
.
posición de la misma.
(Z) . . no que se compone de la ttpellcado como sus derivados B o V o
si BU BU o BI BI, Jo cual ha«
to G O W o GG o sea
.
1
ción del mismo e emen
. d I , a caliente o Jodo caliente, o ,enapensar en el fenómeno del rebulhr e agu. 1 de una fuente; de este modo
e brota de un mananha o
.
Jlamente del agua qu
.
d I fenómeno percibido. La tD111D1
la raíz es una reproducción fonética exacta e" "enroscarse". de esta níz ae
* Wey signifi1ca ''retorcerse ' sar la vid. la
,
'talia
raíz en forma de
palabra i •
las
labras usadas para expre
'
éli de
derivan a su vez
pa
.
te nos forma la idea de h ce,
na "vite" (tomillo); u lo cual igualmen .
la palabra U•f (Helix) Cllll
. .d I f t"vamente tenemos en gnego
. abnea1t
tira helicoi a : e ec i
. I h'li ",s Este elemento entra igu
.
el significadc de "vuelta esprra ' , e ce . f
ar * Swel de donde se ~va
a tomar parte de la palabra o raiz para orm
,

t

u MEtLLET, A. et Vr.Noans,
qKII,

J., Troití

París, 1953, p. 60.

'

. Comparée des Laug•II ci.s,ide Grammaire

.

J.,

ib.
e· ou comparaison des 1anglll!I
G ammaire Gen,rale Indoevropeenn ,
elles et av«
u E1caoFF' F. G., r
.
11 mande anglaise et russe, entre
grccque, latine, [ran&lt;.;aise, gothlque,; e
,
le Sanskrit, Paris, 1867, 1.v. JU, JI ·
u GEOROIEV, op. cit., p. 375.
. k p cit ·• P• 495·' ,.v. (Helix}.
w HJ ALMAR, F ns , 0 •
u ME1LLET, A. et Vr.NDRYES,

650

la palabra Sol, #J.,o, (Helios), con el significado "del que vuelve"; "del que
•va y welve". 17

De todo esto aparece clara la idea del fenómeno expresado por la palabra
vida: "un movimiento repetido, semejante al agitarse del agua que hierve,
de abajo hacia arriba, o hacia adelante y hacia atrás, que visto desde cierta
distancia aparece como el 'enroscarse' o 1serpentear', y que visto transver.

salmente forma un movimiento helicoidal". Tal fenómeno es lo único descrito por la palabra vida; las cosas que más estrechamente están unida, a
ella participan de una manera u otra del elemento de la raíz G o K o GH;
así el agua, el fuego, el sol, la luna, la salud, etc. y que simplificado totalmente seria la G o GUE del español, es decir el esfuerzo por brotar y el brotar
mismo de algo que quiere abrirse camino, salir. La vida en este aspecto
resulta un movimiento hacia adelante y otro hacia atrás, ambos sin embargo, en movimiento: el hacia adelante, tiende hacia atrás; el otro, el hacia
atrás, tiende hacia adelai1te: ésta podríamos decir que es la ley de la vida:
no nos dice de dónde o por qué existe o deja de existir, sino más prácticamente existe progrecliendo y regrediendo en un movimiento eterno, sin fin,
helicoidal, que parece desbordar los límites mismos de los organismos hacia
1a materia orgánica, hacia el cosmos, hacia el movimiento sin fin de los
planetas y de los astros nuevamente.
Con la descripción anterior fácilmente nos formamos la idea de valor, de
que con su movimiento va cubriendo con un velo lo débil, lo que necesita

reposar para luego verse fortalecido

y viviente.

La Cantidad, el Quantum, el Valor, la Validez, la Vida, el Vivir, son
expttsiones formadas por la experiencia humana necesaria de adecuarse a
la realidad cósmica en que vive. La motivación y evidencia que necesitan al
hombre a emitir tales sonidos, son no s61o el objeto extenso, el velo sustentador, la vida autosuficiente; sino también la evidencia de sí mismo, de su
propia experiencia ante tales realidades, resultando de este modo tales palabras como un conjuro ante la extensión y la materia, que parecen robarle la
vida; ante la fuerza cambiante del movimiento que deja tras sí el velo
fortificante; ante la espiral sin fin de la vida; para de tal modo hacerse
consciente y hacer conscientes a sus semejantes de su limitación orgánica;
de su debilidad para permanecer inmóvil ante lo que lo mueve y nececlta; de su insignificancia y limitada autosuficiencia ante la espiral imperecedera de la vida en el cosmos.
• 16., p. 631,

1.

v. ;¡J.,o~ (H,lios).

651

�Esto no es todo: ya que el hombre se ha dado cuenta de qué es la
materia y la cantidad; de qué da fuerza y valor; de cómo se desarrolla
la vida y quizá enajenado por el mismo miedo y como en una inquietud
neurótica y febril, ha creado materias, cantidades. valores, velos, vidas y
espirales, para detener y fijar la máquina del cosmos, causa de su pavor
y de su debilidad. F,ste es el problema de nuestro tiempo igual que otros
muchos: ¿la materia o la cantidad creada por el hombre; el valor o los
valores creados por el hombre; la vida o las vidas creadas por el hombre
serán para su conservación específica o estaremos ante la aparición de un

decadencia; quizá el hombre nuevo no sea el . . .
.
aliento de nuevo de enfrentarnos a 1 . 1 pnncip10 del fm y tengamos
.
.
os c1eos a la máq ·
c6s •
ague siendo el reto, el único reto del hombre 'hech 0 . urna
m,ca_ que
de quien hizo el cielo y la tierra.
'
ª unagen Y seme¡anza

hombre nuevo, con cantidad nueva, con valor diferente, con vida diferente?

Creemos que después de una crisis profunda el hombre podrá seguir siendo
hombre, el ser humano podrá con los seres que él mismo ha creado; aunque en esa crisis pueden y podemos desaparecer muchos, incluso naciones
enteras, si no somos capaces de superar las realidades nuevas creadas por
las nuevas categorías humanas. El modo de ser del hombre contemporáneo
tiende por ello a lo primitivo y original; consiguientemente a desarrollar más
sus glúteos que su cerebro; más a imaginarse ver, que a ver; a imaginarse

t

oír, más que a oír y a la vez que tiene la posibilidad de viajar por toda la
tierra, escuchar las voces de todo el orbe, pasa como ciego por toda ella
y como sordo no escucha esas voces: sus sentidos no están todavía preparados
para ver y para oír tanto ni tan rápidamente. Su piel no es capaz de sentir ningún objeto, sino el roce maravilloso de la velocidad supersónica de
los jets o la menos veloz de los automóviles y trenes. Los sentidos se han
convertido todos ellos en conciencia: en un darse ruenta continuo no
de las personas ni de las cosas, sino del movimiento, de la nada que
surge no sabe dónde, si en su cerebro o fuera de él. Aparentemente todo
sigue igual y, sin embargo, el hombre ya no es ni racional ni político. es
un animal psíquico, que parece embriagarse en los productos ininterrninables
de sus sueños fantásticos, como Psiqué temerosa de perder a su amado Y
sus tesoros, su palacio y sus deleites: la grande molestia son sus hermanas
envidiosas, quienes so pretexto de la realidad, la conveniencia y de la ética,
quieren librarla del monstruo imaginario. ¿ Qué hacer? Admitir sencilla·
mente que las cosas y nosotros tenemos límites: que la cantidad sigue
siendo la misma; que nuestra psiqué fantasiosa es débil y sus ensueños son
producto de nuestra necesidad y del movimiento de las cosas; que la vida
es interminable; pero que nuestros límites nos hacen convertirnos en un
individuo de la especie, que en la trayectoria de la vida, es sólo un momen·
to fugaz aunque imprescindible. De este modo dejaremos de embriagamos
inútilmente con el vino, con remedios, con velocidad, con el movimiento

"divino" de las máquinas. De este modo quizá nuestra civilización no

652

,ea

653

�REVISION DEL FEMINISMO
EN EL MIO INTERNACIONAL DE LA MUJER

ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

Asociación Mexicana de Sociología

"El Jocialismo )' el feminismo no son más
que los epílogos de la reivindicaci6n de los
desposeidos, ante los poderosos."
A. CA.so.

I
HEMos QUEDADO hasta el hostigamiento con el asunto del Año Internacional
de la Mujer (AIM); sin embargo, desde el punto de vista sociológico es
oportuno hacer algunas consideraciones sobre este interesante fenómeno social. La carencia de perspectivas también limita el panorama, pero los elementos de juicio hechos dentro de la propia dinámica de los acontecimientos y con la atmósfera del momento histórico, pueden ser tomados en cuenta en estudios posteriores.
Considero pertinente ofrecer, en primer lugar, una información para cole-

gir posteriormente algunas reflexiones sociológicas.

II
INFORMACIÓN

En su 24o. periodo de sesiones en 1972, la Comisión de Condición Juridica y Social de la Mujer, estimó que como habían transcurrido veinticin-

655

�co años desde su primer periodo de sesiones en febrero de 1947 y en 1975
demediaba el Segundo Decenio de las Naciones Unidas para el desarrollo,
era oportuno proclamar un Año Internacional de la Mujer. Por lo tanto,
se acept6 la resolución para ser sometida a la aprobaci6n de la Asamblea
General, la cual aprob6 que el año de 1975 fuera designado Año Internacional de la Mujer, en su resoluci6n del 18 de diciembre de 1972.
Cuando las Naciones Unidas desean que la comunidad internacional concentre su atención en determinado asunto de suma importancia, suelen de•ignar un año para intensificar la acci6n requerida a escala naciopal e
internacional. El tema propuesto fue una trilogía ambiciosa: igualdad, des,.rrollo y paz.
En consecuencia se hizo el llamado a hombres y mujeres para buscar la
forma en que las segundas participaran en las políticas regionales, nacionales
e internacionales.

Aunque la mayorla de los palses del mundo aceptó participar, de inmediato se previ6 que en la mayoría de ellos habría graves obstáculo debido
a las costumbres, diferencias, temor a la competencia y otraS causas; se sabia
que en muchos pa\ses, muchos derechos de la mujer estaban solamente en

aulad humana'' La Asambl
rantizar
el reco~ocimiento uruversal
":' babia dproclamado
la declaraci,on para "g
·
h
igw,Idad
del
hombre
y
de
I
!
e
echo
Y
de
derecho' del pnncip10
. . ~a muJer".
de
El Centro de Inform .

países y a las rin · aci~n ~nómica Y Social dio a
vos del Al
p cipales lllSbtuciones del mund
conocer a todos los
M, los cuales comprendian .
o, los programas y ob. f

tura! o medidas b
mtensas cam - d
¡e ,.
. pu licitarías y educacional .
panas e información culcarteles, publicaciones diversas, _,
. es, recomendaba elaborar f 11
certámenes
tod
cowerencias
. .
o etos,
y
a clase de acti ºd d
, exposiciones, pcliculas real"
ll()lla medi
vi a es Puede d .
'
u.ar
anamente informada, q
. .
ecme que no hubo
darles del Año Internacional.* ue no tuviera conocimiento de las ac!'.:~:

Del 19 de junio al 2 d . li O de 1975 d 1
Tie
, rra se dieron cita en lae ¡u
.
' e egados de 120
,
en dos
te
ciudad de México L
.
pa1Ses de la
Médi p~ s, Iª. Conferencia en Tiatelolco
o_s traba1os tuvieron lugar
han co. as deliberaciones violentas
_Y a Tnbuna Libre en el Centro
con la ponderac,•ón y e¡·icacia
. deYlas
apasionadas
de la T nºb una contrastasesio
nes en Tlatelolco, pero en las

i"

• Coruultar ,obre el t

Docum

.

ema.
,lis • . ento de la Declaración d 1
mn-unaci6n contra la mujer N '. as Naciones Unidas sobre la eli ,
Documentos
.
· aaones Unidas
m1nac1un d, la
•
' comunicaciones
·
a6n del Año Interna ·
y programas de la Oficin
xico 19, D. F.
oonal de la Mujer. Programa d,
Cen~ de Informa•,1.

las leyes y no en la realidad.
Las tareas del A.I.M. estuvieron encomendadas al Departllmento de la
Subdivisi6n de Promoci6n de la Igualdad del Hombre y de la Mujer, con
-su Centro para el Desarrollo Social y de Asuntos Humanitarios del Departamento de Asuntos Econ6micos y Sociales de las "Kaciones Unidas. La
Sra. Elvi Sipila, primera mujer nombrada subsecretaria general de las Naciones Unidas el lo. de septiembre de 1972, fue la directora del CentrO.
No puede negar.e que desde el principio, los trabajos se iniciaron con
un tono vivo. En la Declaraci6n de las Naciones Unidas sobre la elimina·
ci6n de la discrimínaci6n contra la mujer se decía: "Ha comenzado una
nueva era para la mujer. En un mundo que cambia con rapidez, más y más
mujeres demuestran que no están dispuestas a aceptar el papel de subordinaci6n, pasividad y limitaciones que ha desempeñado la mujer a través de
la historia en la mayoría de las sociedades y exigen que se ponga fin a
todas las leyes y prácticas discriminatorias .. . ". Ése era el tono.
Con aguda perspicacia se dijo, en el texto del artículo primero, lo que
a mi modo de ver constituye la demanda más justa: "La discriminación
-contra la mujer, por cuanto niega o limita su igualdad de derechos con
el hombre, es fundamentalmente injusta y constituye una ofensa a la dig•

656

;(I ~

..::.!zico 75. Año Internacional dt la M .
x1co. Minerva 63, Mén Gral. de Documenta '6
u1er. Órgano de Inf
.
emanjera. Comcntarioe d Cl n e Informe Presidencial T do~o6n Rmña. Dila I Conferencia Intern . e André Malraux sobre el fe~ ucaones de la prensa
Depto. de Estudio, esp ª:'~na! de _la Mujer. Las mujeres
smo. Reportajes sobre
Boktin Document-' eciab cs. MbcicoJ julio de 1975.

europeas en el año 2000.
~sor,lam·
e
navaca_, Mor. Máico.
UJ•r.
.I.D.A.L., 3er. año, vol. 111
Yanas autoras: Condici6n Jurldi a
, No. 2, CuerA.M.1
e de la mujer ,n Mi xico.
.
Fac de Derecho. U.N.
p México, 1974.
ro,,cc«Sn de México Srla..
·
trmacional de la Mu. :
de Relaciones Exteriores M .

Nov. de 1975.
Todas 1

.

¡er' Órgano del grupo Bohemia Poblanaéxico, 1974: "Año In. No,. 369-370 Oct

aa publicaci
.
• Y
ones naaonales -periódi
.
caron artículos sob
l
cos, revutas y 6
¿1, muj,r/ Los Univmitario~; tema. Véase: Elena Poniato.:!:~ E~e irutitucio-

nea- dedi

Miguel Baututa: "El A. • o. 29, 15 de julio de 1974.
.
mal mayor
tura. El N .
no Intemaaonal de la M .
v·
•=_nal, 9 de mano de 1975. M'·'
u¡er", Rev. Mexicana
JCente Lcnero · "T
g(
=CO.
de Cu].
I
Ponencias al ..
eo o a de la Liberación" Exc,lsio
1975. Guanajuato.
Encuentro de Insurgencia Naci::a1agdosto
de_ 1975. abril
México.
co.
e MuJeresn,
de

=

p.

657
human.it.u.-42

�dos partes se puso en evidencia la preocupación de las mujeres por 101
problemas del mundo actual tale. como el colonialismo, la discriminación
racial, la protecci6n a los derechos humanos y la insistencia y repetida voluntad de encontrar caminos para lograr la paz. Este último tema fue
profundamente grato a las asambleas, porque estrictamente no hay mujer
que quiera la guerra.
Desafortunadamente las discusiones de la Tribuna Libre, en donde estaba
previsto que no se llegaría a ninguna conclusión, fueron las que trascendieron
desvirtuando los hechos en forma molesta y deprimente. Algunas opiniones
de personas -agresivas o equivocadas, que tenian ideas radicales o frustrantes
del feminismo, hablaron con tales voces contra la propia mujer que una distinguida visitante exclamó: "Tengo miedo de que la palabra maternidad se

el motor interno del movimiento fe
proceso de desarroll

.
meruno, como una etapa natural de su

º·
i b} La tomaf de conciencia de las mu¡·eres que, en cuanto se agruparon

ormar una uerza, decidieron estar al lado del varó
para
problemas comunes.
n para luchar por los
c) Curiosa
y parad,ogicamente,
·
.
pero como acontece al
las
mu1eres
privilegiadas,
las que tienen d erech oavozyvoto
gunas las
veces, fueron
.
,
.
Jerarqwa cultural quienes tomaro 1
b
,
que tJenen
1
fortunada muJtiru'd de mu ·e
nd a pa a ra en nombre de la inmensa e inJ res mu as.
. d) Como todo movimiento de apertura, adelanto o
.
.
diata contrapartida de oposición la al
reacctón, tuvo la rnmenio o vejaci6n.
'
cu se present6 en forma de burla, escar-

convierta en un concepto negativo".

Sin embargo, este apasionamiento es explicable: se debatian problemas muy
graves y las voces radicales tenian que escandalizar.

'

Durante dos semanas, discursos, diatribas, enfrentamientos y agravios dieron material a la prensa amarillista, creando una impresi6n dolosa, pero
la conferencia significó un triunfo, que será reconocido cuando las pasiones
se aquieten y salga la verdad. En el principio del fin, se escribió: "La mayoria
de las mujeres estaban conscientes de haber participado en un acontecimiento
que no puede pasar inadvertido: por primera vez en la historia de la humanidad cerca de 5,000 mujeres de todas partes del mundo se reunieron en la
ciudad de México, durante el mes de junio de 1975, a tratar sus problemas
que no estan desligados, naturalmente, de los problemas del mundo".

Al final, dentro del Plan de Acci6n Mundial se suscribió el documento llamado "Declaración México 75" y comenzaron a ponerse los planes en marcha,
los cuales durarán diez años.

e) De pronto, con la lucidez alcanzada las mu·e
..
gación de siglos las habia obligado to '
. l res adVtrtJeron que la neejemplo, la abnegación im ues
a mar _ata¡o por vereda ancha; asi por
y el disimulo para logr ~ ta cabu~ la explicable y penosa actitud del disfraz
ar o que a iertamente estaba prohibido.
f) Las conc_Iusiones a las que se llegaron no fueron feministas, sino de
ra d ,caI humanismo y uni6n con el varón

IV
BREVE ANÁLISIS

"Todo hecho social
· es un fenómeno de conciencia". sobre esta verdad bo
do la cuesti6n intima de la mujer en el mundo camb~te de nuestros dias.
a r-

his7t- relaciones de 1~ psicologia y la sociología son obvias:

111
REFLEXIONES SOCIOLÓGICAS

todo acontecer
de 1"':" es, un ~tud1~ de un hecho social donde la acci6n de las fuerzas
a smergia -smerg1a, acción mutua y reciproca de energías-la consecuencia organizadora.
se opone a
es . Ja culminacion
·, de un fenómeno de concienciaEstrictamente,
tambº, Co el feminismo
f
ced
~en.
mo uerza organizada aparece en el siglo XIX y es el anteder::~~ la que hoy, en el plano internacional, exige reconocimiento a sus

Un somero análisis de los acontecimientos del Año Internacional de la Mu•
jer ofrece elementos de reflexión muy importantes para un estudio sociológico.
Pueden advertirse de inmediato estos aspectos:

.
ciaLa pnmera
"."ºtad de nuestro siglo considero dentro del triunfo de la cien-

a) La imitaci6n, que el carácter común a todos los fenómenos sociales, fue

y de la técnica, la protesta social de los paises y de los grupos marginados,

658

659

�rebeldía que ha tomado diversos nombres como anticolonialismo, Tercer
Mundo, Poder Negro, Movimiento de Libcraci6n Femenina y Rebeldía Juvenil.
El proceso de la llamada Liberaci6n Femenina -con las connotaciones de
limitación o confusión que puede tener el significado de este término pero que
sirve de definición elemental- repito, este proceso se ha efectuado en la vida
cultural, política, familiar, en la conciencia de la propia mujer y finalmente
en las creencias religiosas; precisamente en ese orden.

Es interesante advertir cómo los pueblos colonizados no llegan a tener una
fisonomía propia debido a su empeño en imitar el modelo deslumbrante que
proviene de las metrópolis. Eso mismo -pienso yo- ha sucedido en el mundo
de las mujeres.
Psicológicamente, lo mismo que los seres en proceso de maduración como
los niños, las mujeres están pasando socialmente por una etapa de imitación,
Aherrojadas en el confinamiento de su minusvalía, aceptaron sin reservas la
idea de que, para valer, tenían que ser iguales al modelo que valía: el varón.
Así se dieron a la tarea de parecerse a los hombres sin distingos y naturalmente
a imitarlo no sólo en sus virtudes sino hasta en sus defectos, sin restricci6n
alguna. La misma palabra igualdad por la que se lucha, debe circunscribirse
a los campos meramente econ6micos, a la igualdad de oportunidades materia•
les, pero en ninguna forma a la igualdad biológica, o espiritual, porque sería
un disparate.
La fórmula fue "ser igual a lo que vale, para valer''. Con esta tarea de
entrega y sobre todo de renuncia que la mujer ha hecho a costa de sí misma,
puede escribirse una historia secreta, que hasta ahora nadie se ha atrevido a
investigar, donde podrán examinarse algunos hechos, tales como la renuncia
de la artista de cine que para ser novia de América y de todos, tenía que
privarse de tener hijos para mantener el símbolo de la virginidad tan grato a
los hombres, hasta la doble carga de las mujeres que viven en los países comunistas, donde realizan lo propio de la mujer y lo que se echan a cuestas del
hombre, para engañarse, ufanas, afirmando que forman parte de un sistema
de liberaci6n que solamente las ha enajenado. También es conmovedor que
las propias mujeres hayan participado en unas leyes que les crean más obligaciones, sin advertir que la naturaleza jamás las podrá salvar de la obligaci6n
-ciertamente edificante y maravillosa- de tener hijos y educarlos. Creo que
éste es un fallido intento de emulaci6n a ultranza, hecho con mentalidad masculina y que en ninguna forma redimirá a la mujer.
Tampoco sirve la sensiblera opinión de renunciar a lo alcanzado, pues ha-

bid&amp; cuenta de que ninguna intentará
.
cuestión, pero habrá de encontrane i retrotraer, e~ !lempo, no es 16gico
.
ormas más luCJdas y pertinentes.

CD

_CoDJJdero que la primera parte de la lección es
.
m=as y revalorar el trabajo femenin E
~ . valer por noootru
irrefutable: el desprecio de la
.
o. sto. se relaciona con otro aspecto
juicio, esta explicació . , . mu¡er a su prop10 quehacer, lo cual tiene a mi
n. VlVllllOS en un mundo materializad
coas tienen un precio en moned
o, en el cual laa
traba.
.
a oontante y sonante en
.
¡o prop10 de las mujeres no ha sido posibl trad . IO'
consecuenca el
plo no es posible evaluar el p=' d la
e.
uru en dinero. Por ejem•~~0 e
matenudad l ·d d
horario del hogar, la atención al familiar enf
' e cu, a o agotador y ain
consideradaa en otra dim '6
ermo. . . son cosas que deben IICr
ens1 n.

:=

No me refiero a que la mujer si
de tablas diferentes de valor q ga
bio social.
ue na

.
.
mmna Situación, estoy hablando
ente serán aplicadas con el cam-

a la sociolnma
misma que no es normattva
.
valCiñéndome
di
-0·
. da . . .
or, go por el momento que esta eta del d
. . ru
JWCJos de
está presente en el mundo contem ánpa
escnvolvuruento de la mujer
desarrollo.
por eo, como natural, en un proceso de
Más allá de esta consideración tri
dialéctica, el planteamiento radicales d:n.ta,l puede admitirse que dentro de la
equilibrio.
ugar
un nuevo orden de mayor

ª

&lt;?ancretamente las finalidades del propio A.I.M., apuntaron un as
yo Juzgo como el más definitivo fue soste .d O d
pecto que
Y se presenta al final de este tr'a b .
ru
urante todas las deliberaciones
a¡o.

En cuanto a la injusticia social tema
dios de información -comuni .'
térec~tc de las polémicas, los mecaCJ 6n es
nxuno asaz ambi ·
a tomar posiciones. Los problemas h
CJOSO- nos obligan
ahora
urnanos son los mismos d ·
se nos sirven en el desayuno El im to
e siempre, pero
de vasos comunicantes: todos nos ,;.,ntim p~ se traduce
una respuesta
magnitud de los hechos Las
.
os ,~ente agobiados frente a la
la magnitud de 1
bl
mu¡eres sufren también. Debido a su sensibilidad
os pro emas las avasalla y muchas han sido d . .'
tualmente al enfrentarse a estos p bl
añadas espmlas asambleas: más de un billón dro e ~ que queman. Díjose por ejemplo CD
e mu¡eres caminan a p·
1 1
nuda de la piel, sobre el polvo helado o b ad d
'.e, con a p anta dcscom
•
a ras o e la tterra. aca
en_ poco, Cal1 son como caballos o bestias de
. '
rrean agua,
paulatino agotamiento físico deb· d
carga
Y Viven dentro de un
t o a sus numerosos emb
M'll
el1as no tienen acceso a la ed
.
.
.
araro,.
1 ones de
ucact6n, ru a runguna clase de diversiones, menos

?'

661

660

�al ocio o al descanso creativo. (En una encuesta entre campesinas mexicanas,
realizada por una investigadora, se descubrió que muchas de ellas no conociaa
el significado de la palabra "ocio".) Miles de mujeres siguen siendo objetos
de lujo, "cosa", botín, resguardo de las virtudes del varón -¡ la honra del
hombre está en la castidad de su mujer!-y, a pesar de que las mujeres constituyen un tercio de la población activa del mundo y trabajan tan dura y esforzadamente como los hombres, reciben menos pago. De pronto, estos hechos
se han vuelto intolerables y la crisis y rebeldía no se han dejado esperar.
Ahora bien, como sucede con frecuencia, han sido las mujeres más prepa-

radas las que han puesto la pica en Flandes: ¡ no más! Parodiando la frase
de Carlyle, como si ellas fueran las heroínas o "el alma de la historia" del
mundo femenino, se han levantado para empezar a exigir cambio y a traba-

rones Y mujeres- de casi todos los países con motivo del Año Internacional
de la Mujer, son testimonio del legítimo anhelo de buscar los caminos de la
justicia y de la paz.
La celebración, según el Procurador de la República fue un ejemplo de
"solidaridad humana" y el Presidente de México afirmó' que el mundo esperaba mucho de la nobleza y generosidad de las mujeres.
Hay una palabra que ha caído en desuso por mal gastada a pesar de su
profundo contenido, quiero recordarla porque magnifica una de las finalidades
de este Año Internacional de la Mujer; se llama respeto. Quizá en el fondo,
la _primera demanda de la mujer en el mundo de nuestros d[as, sea algo limpio
y ¡usto: alcanzar el respeto a su dignidad de persona humana.

jar por un "mundo mejor".
Como toda fuerza que rompe o tiende a modificar, la reacción se ha presentado en forma de escarnio, burla o "machismo", pero las más osadas siguen
adelante. (Curiosamente dos aspectos a la prensa internacional: uno de ellos
fue que la sede del Año Internacional tuviera para su celebración la ciudad
de México, llamada por ellos la "capital del machismo" y en segundo término que la celebración estuviera bajo la dirección de un hombre. Yo juzgo este
hecho como la mejor justificación del Año Internacional, esto es, la necesidad
que tenemos de cambio en algunos paises y de romper la necesidad de una
tutoria varonil.)

Ciudad de México, diciembre de 1975.

La torna de conciencia femenina ha sido explosiva. De pronto, las mujeres
advirtieron que habian sido manipuladas, deliberada o inconscientemente por
la miopía de los tiempos. Vayan algunos ejemplos: los libros para mujeres,
las leyes familiares, las instituciones benéficas, las modas, los reglamentos y las
prohibiciones han sido hechas por los varones para norrnar la conducta de
las mujeres. Ellos les han asignado desde siempre, el papel que debian desempeñar en la "comedia humana". Hasta las cuestiones muy propias de la mujer: maternidad, aborto, número de hijos, virginidad, han sido temas manejados por los varones; por eso las mujeres han rasgado sus vestiduras; pero
este acto las ha dejado desubicadas -¡ valga!- descentradas; cierto que no
están plenamente conscientes de lo que quieren, pero sí saben ya, lo
que no quieren.
A muchas, por su sensibilidad, las han perdido las frases de los poetas: la
mujer como la Victoria de Samotracia, no tiene cabeza, pero tiene alas ...
¡ qué belleza y qué mentira! Tuvo cabeza: fue decapitada.

Y bien, los documentos históricos que suscribieron los representantes -va-

662

663

�EL BAJlO Y LA SIGNIFICACióN DE SU GRAN FRONTERA

ANTONIO POMPA y POMPA.

Instituto Nacional de Antropologla

e Historia.

l. Concepci6n geomorfo/6gica del área.

II. El Baj{o como unidad eco/6gica.
III. El Bajlo como unidad hist6rica.
IV. El concepto de frontera.
a) La Frontera topográfica de El Bajío.
b) La Frontera como factor determinante en la evolución histórica de
El Bajío.
e) Deslinde manifiesto de expresiones que en la región mesopotámica
de El Bajío interculturaron haciendo unidad.
d) El concepto de Frontera cultural.

V. Forja del mestizo.
a) Hacia la contextura de un nuevo tipo.
b) Génesis y proyección de su dinámica.

VI. La Diáspora.

INTRODUCCIÓN

El estudio de la región de El Bajío, es una gran cuestión que se presenta
para entender la evolución histórica de México, dado que en esta extensa y
singular área se han gestado y operado acontecimientos que son clave en el

665

�.,
.
a Mas la extensa zona de El Bajío,
proceso histórico de la Nacion ~eiucandesérti..
semidesérticas de México,
d las regiones
cas O
d
considerada d entro e
1 1
,os circundantes que la emarcan
algunos de os ornen
d
.
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sólo lo es en cuan a
.
f
ues no pueden ser etenru.
tóruca de rentera, P
. . d
y que le han ,mpuesto una. .
.
bajas un tanto lacustrcS ,mga as
nadas asi las extensas plan1c1es o ne':'-'
dalosos ríos como el Padre
en otro uempo cau
'
además por los que fueron
res como tampoco a buena
b"
l Laja con afluentes meno ,
ré .
Lerma, el Tur ,o y e
'
1 rdillera neovolcánica, cuyo gimen
arte de la frontera sur formada por ~ ~
Pde humedad le d a pecuwu=
··"·- caractensncas.
. .
.
lar y excepcional región de México es mdispenPara entender a esta smgu
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CONCEPCIÓN GEOMORFOLOOICA DEL ÁREA

.
. ita al norte y noreste la Sierra de
El Bajío cubre una extensión que l_1m Go d
la Sie= de Agustinos;
•
d al este la Sierra
r a Y
Guanajuato, conunuan o
.
1 región de Loo Altos: Sierras
al sur la Cordillera neovolcáruca y al oeste a
la Altiplanicie meridional,
titlán. la región pertenece a
T
d
de Arandas y e epa
'
, . d
seO"anias que la circundan por
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cuyo origen está liga ª. ~
J
L Tamayo desde fines del ere •
"6
. c16 afirma orge .
'
.
lo que su elevaci n se 1lll '
•
d
riente y las comentes
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'
1
sico por los plegarruen , e
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SieO"a Madre Occidenta
la ti ·dad volc tea en 1ª
de lava, resultado de
vi . . . materiales de lao series eruptivas del
la
Cordillera
neovolcánica.
Recibió
.
(e,ctrusivas volcánica•) ; de
Y
.
.
truSivas) y postenores
.
cenozoico ( mtrus1vas y ex
.
al
relativamente reciente.
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esta suerte, en
la
. , n a la cual pertenece El Ba jio, muestra
La apariencia general de
regio .
!imiºt d por nervaduras volcád" tintos ruveles
a os
una oucesión de llanuras ª rf'.s. . clinada 'hacia el norte.
.cas ue forman una supe ic1e m
ru
q
. .ta las dos altiplanicies se prolonga hasta
El parteaguas tranSversal que ~
de la• Sierras de San Pedro
rdill
volcánica y compren
.
encontrar la Co
era neo.
s·
Gorda (Hidalgo), de los AguSbnOS
d zonas bien caracterizadas:
( Aguascalientes), de Gu~¡~ato, ,erraó
, • ) divide la reg, n en os
. tal
y Monte Alto (M e,aco ;
1 . tema Lerma-Santiago y a la onen
.
la poniente
con e1 d esagu·· e general en e sis

ª~

con el Río Pánuco.

r su
. T f 11 ha demostrado que este parteaguas, po
El Dr. Bibiano F. Osario
a.
.
ha sufrido una erosión ta~
•6
n los terrenos vecinos,
d
1
bajo relieve en re aci n co .
b"
Antes la parte del plan •
que se han operado en él unportantes cam ,os.

ª

666

San Juan del Río, que hoy afluye al Pánuco, alimentaba la cuenca del río
Lenna.
Por la influencia de los factores volcánicos, en el suroeste se presentan algunas pequeñas cuencas endorreicas que desaguan en las lagunas maduras,
en al mayor parte de los casos, como Pátzcuaro, Cuitzeo y Sirahuén.
En general, la altiplanicie meridional a la que pertenece El Bajío, muestra
una amplia red hidrológica poco caudalosa, pero que actúa como eficaz agente erosivo, asegura Tamayo, lo que ha formado la sucesión de valles que
partiendo desde el de Toluca (2,300 m. de altura media), se continúa con
la región del Bajío (1,600 m.); el valle del Río Tula (2,000 m.) y el valle
de San Juan del Río (2,000 m.).
Las unidades orogénicas más generalizadas son las llanuras fluviales y lacustres, algunas llanuras loéssicas, conos volcánicos, mesetas y llanuras de lava.
Se ubica el Altiplano meridional en los Estados de Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y Distrito Federal, parte de Zacatecas, Jalisco, Michoacán
e Hidalgo.
Después de estas breves consideraciones, podemos concluir que la composición geomorfológica del área de El Bajío le da una peculiaridad en demasia
interesante dentro de la zona mesoamericana, propicia para el desarrollo de
múltiples fenómenos dentro de la historia natural y de la historia humana.
EL

BAJÍO COMO UNIDAD ECOLÓGICA

Los recursos del clima y del suelo lacustre en la extensa región de El Bajio,

le dan una categoría muy destacada desde antiguo como región agrícola,
pues desde tiempos remotos esta zona privilegiada de Mesoamérica ha contado con una irrigación natural fecundante que le han proporcionado el Río
Lerma y sus dos poderosos afluentes, Río Laja y Rio Turbio, con otros de
menor importancia; ello ha dado a esta región las características de una
auténtica Mesopotamia.
La conformación de la enorme cuenca que es El Bajío, ha dado extensas
zonas de cultivo inigadas abundantemente y bajo un régimen climático favorable, aun cuando con algunos desplazamientos hacia el norte en la secuencia
de la evolución temporal, mas siempre conservando su gran categoría de zona
fértil que la hizo y ha seguido haciendo propicia para un placentero habitat
del hombre; ello explica su significación dentro de la economía de los pue-

667

�= -r

.
.
estu nda colonización estanciera-ganadera Y agrlcoblos prehispánicos; d: la_
española que sostuvo el desarrollo minero de
la en la etapa de la 0
n
. '
la decoración arquitectónica y
Guana juato Y Za.ca_~~ I gran
x:i1t:n: de los lineamientos del barroco
ornamental de los stg os
Y
d
. •en tos de la emancipación
mexicano estípite; y después los gran es mo~
.
I n dependencia' Reforma y Revolución.
mencana;
.
e la re .ón de El Bajío desde la llamada Puei:m de
Es de conclwr, pues, qu
Rfo hasta la ciudad de Le6n y luego en mtrutierra adentro de S"'.' Juan del
' de Moreno, constituye una región de
sión suroeste que sigue hasta Lagos ,
. .
una manifestación frantierras de las llamadas "de pan llevar' ' proJ!1cia para
.
ca y definida de una cultura agrícola y por ende sedentana.
EL BA¡fo COMO UNIDAD HISTÓRICA

, fos anteriores bien puede colegirse a la
Bajo los supuestos en los paragra.
'. · al desarrollo bien mar"ó de El Bajío como una zona smgular, propicia
,
.d d
regi n
f ó
humano dentro de lineamientos de categona y uru a .
cado del en meno
hipótesis hemos sostenido desde antes del
Por ello, y denEltrBo ~; u:n!:"'de la evolución histórica de México, tiene
año 1940, que
a¡10,
un significado muy peculiar y trascendente.
.
.
el hombre no es autóctono de América y
Si aceptamos como premisa que
. ·
te y desde luego
.ó d bercmos aceptarle como =gran ,
por ende de esta regi n, :
bre rocedería lógicamente siguiendo un
procediendo como cualqwer . ~om
p 1 • libertad la ,ecuencia de su
camino natural que le pemutiera con re auva
'
. d
"ble
.
r escrito nuestra hipótesis e una post
Hemos_ sos~rud? dealpalab_ra y potinental americano por todas sus fronteras,
múltiple mnngración macizo con
d1
t . en el caso
, timas del norte y del sur, del este y e oes e' y
.
terrestres y man
'
sea en una prolongada peregrina•
particular que nos ocupa, po_r el oes:~Íiz~:do el Kuro Siwo O corriente negra
0
ción desde el estrecho de Berin~, u
t .al
la media ecuatorial del
d I J , 0 bien por la comente norecua on , O
M ,
e apon, , . .
d ello lo que hubiere sido y que ya Pablo artinez
Océano Pacífico, sea e
.
Go d
Ekholm Miguel Covarru•
del Río Paul Rivet, )a Escuela de Viena,
r on
,
di
ge'
.
. d
han encargado y encargan de estu ar, es su
bias y otros investiga ores se
blad
rirnitivos a la región de El Bajío,
rible que la entrada de los po
os P
procedan de la zona costera del Pacífico.

dito francés, M. Guignes -nos dice Salvador Macip en su estudio "Un
viaje precolombino de los chinos a la América del Norte"-, fue quien dio
a conocer por vez primera en el siglo XVIII los viajes de los chinos a la
América del Norte, en un articulo titulado: "Recherches Sur les navigations des chinois du coté de l' Amérique, et sur quelques peuples situés á
l'extrémité orientale de l'Asie", que se publicó en París en 1761 en las Memorias de la Academia Real de Inscripciones y Bellas Letras. Parece, sin embargo, que M. de Guignes había descubierto antes de 1761, en los textos
chinos que se vio precisado a estudiar para componer su gran historia general de los hunos, los turcos, los mongoles y otros tártaros del Oeste, algunas
referencias a los viajes de los chinos a las costas de América, porque una
carta escrita por un misionero llamado Gaubil a M. de l'Isle, fechada en
Pekin en 1752, se dice que M. de Guignes ha encontrado en los anales
chinos la descripción de ciertos paises de América, lo cual (y sea dicho de
paso porque importa poco) no parece verosímil al P. Gaubil.
Philippc Bauche, en un estudio titulado "Considérations géographiques
et physiques sur les nouvelles décoruvertes au Nord de la Grande Mer'', publicado en París, en 1753, en el cual preveia la existencia del estrecho de
Amén (llamado después de Bering), afirmaba que en el año 458 se estableció una colonia china en el golfo de California, en una región llamada
Fu-Sang que situaba a los 55° latitud norte.
El Bar6n de Humboldt, en sus Vistas de las cordilleras, menciona un gran
número de extraordinarias y sorprendentes coincidencias entre las civilizaciones del Asia y de México, de tal naturaleza y de tal importancia, que le
llevan a la conclusión de que debe haber existido alguna comunicación, en
tiempos muy remotos, entre América y Asia.

aventura.

Acerca del tema de las irunigraciones del Oeste, del mundo amarillo, un eru•

668

El descubrimiento de América por los chinos no parece haber llamado más
la atención hasta 1831, en que M. J. Klaproth publicó en los Nouvelles Annales des Voyages un artículo titulado "Recherches sur le pays de Fou-Sang,
mentionné dans les livres chinois, et pris, mal á propos, par une partie
de L' Amérique", en el que se aseguraba que el pais mencionado en los anales
chinos debia estar situado en las islas del Japón y no en América.
Contra esta opinión contradictoria levantó su voz el eminente Paravey,
publicando dos folletos, uno en 1844 y otro más tarde, en los que demostraba que el pais de Fu-Sang debía buscarse en la América del Norte y no
en Japón. Monsieur de Paravey también publicó más tarde otros dos trabajos en los que trataba de demostrar el origen asiático de la civilización de
los indígenas de Bogotá.

669

�En 1865, M. Gustave d'Eichthal publicó su "ttude sur les origines bud.
dhiques de la civilisation américaine".

En el mismo año, M. Vivien de Saint Martín, en un artículo publicado
en L'Année Géographique con el título de "Une Veille histoire rémise á
flot'', combatió la idea de que los chinos hubiesen conocido la América.
En 1866, el abate Brasseur de Bourbourg, en sus Monuments anciens
du M exique, combate las afirmaciones de M. Vivien de Saint Martín.
En 1868, el Dr. A. Godron, Presidente de la Academia de Nancy, publicó en los Anna/es des V oyages, de la Géographie, de l'Histoire et de l' Ar,
chéologie, un artículo titulado "Une mission buddhiste en Amérique au Vº
siécle".

,,

ca Miscelánea, Capitulo 11, o que siguiendo por la margen costera del
Pacifico hasta encontrar la cuenca del río Santiago-Lerma y por allí penetraron_ hasta el mar Chapálico, en donde existen vestigios prehistóricos, donde quizás empezó una agricultura que después se perfeccionó en la chinampa en la región de El Bajío.

Conviene traer como referencia la versión hecha por Silvia Rendón del
texto náhuatl original comenzado por la exposición más extensa que se contiene en los folios 116 v. a 118 r. de la IV Relación de Chimalpahin
Quauhtlehuanitzin, que dice:
Fol. 116 v.
Cuando en la que se llamaba
cuenta de los viejos,
llegó el año !-Conejo,
entonces llegaron en sus barcas
los antiguos chichimecas,
los que se dicen genuinos chichimecas,
vinieron por encima del agua que se junta
[con el cielo.

En 1875, Mr. Charles G. Leland publicó en Londres su libro Fu-Sang,
of the Discovery c,f America by Chinese Buddhist Priests in the Fifth Century, en el que se hace un profundo estudio de este asunto, desde todos los
puntos de vista, y que pone fin a las discusiones sobre la situación de FuSang, demostrando que el país conocido por los chinos con ese nombre se
encontraba en la América del Norte.
En 1876, el Marqués de Hervey de Saint Denys, en su traducción de la
obra de Ma Tuan-lin, llamada Etnografía de las naciones extranjeras, confirma en todas sus partes las conclusiones de Mr. Leland.

Vinieron guiados hacia acá,
de allá, de donde es su casa,
de donde está la tierra de la que salieron,
como lo tenían ellos por verdadero.
De alli vinieron a salir,
vinieron a establecerse, a donde se dice Az-

Por último, Mr. Edward P. Vining, en su magnifica obra Anin florious
Columbus, publicada en New York en 1885, demuestra, sin que haya lugar
a duda, que la tierra de los cuerpos marcados son las islas Aleutianas; el
país del Gran Han, la Colombia Británica; Fu-Sang, México, y el Reino
de las Mujeres, la América Central.
Entre los cubanos, Bachiller y Morales, en su Cuba primitiva, estudiando
el origen de los indios cubanos, hace ligera referencia a migraciones chinas, pero sólo trata el punto de pasada y sin concederle grande impor•
tancia.
Admitiendo la entrada por el occidente del maciw continental, antójase,
en dimensión imaginaria que pudo haber sido cuando la California era
isla, en su última etapa de isla, cuando el Río Colorado ya había vencido
al mar con sus enormes arrastres de aluvión, después de una lucha milenaria entre el Océano Pacifico y el Río Colorado; o que hubieron llegado
por el mar recorriendo Sinaloa y aposentado en la Isla Mexcaltitan, como
se Je ocurre a Jiménez Moreno siguiendo a Fr. Antonio Tello en su Cróni670

',,

[tlán.
Fol. 117 r.
De este modo los Irajo acá
la ondulante agua inmensa.
Tal vez allí los vino a arrojar
del interior de sus barcas.
Vinieron a salir los viejos
alli junio a la orilla del agua,
en la tierra de Aztlán.
Así vinieron a salir a la orilla los chichi-

[mecas
671

�La hipótesis final -nos dice Miguel León-Portilla- por la cual se inclina Chimalpahin, es que ciertamente los antiguos pobladores llegaron a estas
tierras en sus barcas, "traídas por la ondulante agua inmensa", que tal
vez los vino a arrojar a un lugar que desconocemos con precisión en este
Nuevo Mundo. De los varios posibles orígenes el primero que señala es
Asia, sin excluir la posibilidad de otras regiones del mundo.
Diversos grupos humanos en el transcurso de muchas décadas deben ha-

berse reunido y caminado por esta ruta natural hacia El Bajio, donde suponemos está la raíz y la razón de un pre-México, origen del México actual;
allí sup6nese estuvo Aztlán, esa región enigmática que algunos han situado
en el Norte, próxima al río Gil a; otros la han situado por el rumbo de la
California; ha habido quien le fije en la Huasteca; mas si estudiamos con
lógica y con método, veremos que Aztlán estuvo en una región más próxima a Tenochtitlan. Ya Orozco y Berra así lo sugiere después de haber
estudiado lo que sostienen muchos autores, lo que dice Boturini, quien hace
a los toltecas y mexicas originarios de Asia, inmigrando por Baja California,
en donde asegura estaba Aztlán, para de allí pasar a Culhuacán, que supone Pueblo de la Culebra, que es primero del Continente y está situado
frente a la California.
V eytia en su historia antigua asigna esta región en la parte más septentrional de esta América, más adelante de la provincia de Sonora y Sinaloa; el Padre Clavijero la supone al norte del Golfo de California adoptanto la distancia asignada por Vetancourt en su Teatro Mexicano, de
2,700 millas al norte de México; Ixtlilxóchitl en su historia chichimeca
afirma ser en lo último de Xalisco y Tezozómoc en su Crónica mexicana
la intuye también por el norte; Mendieta en su Historia Eclesiástica Indiana
es de opinión que vinieron los inmigrantes de muy lejos, de hacia la parte
de Xalisco y que proceden de Chicomoztoc; Humboldt en su estudio acerca
de las cordilleras asegura que Aztlán debe ser buscado hacia los 42º de
latitud; por su parte Gallatin citado por Bushmann, le coloca cerca de Michoacán. Laphan en The AntiquiJies of Wisconsin describe las ruinas de
Aztlán en los Estados U nidos; Brasseur de Bourbourg le pone al noroeste
la California citando la opinión de Aubín, quien coloca a Aztlán en la
península de California, y así podríase seguir a otros autores como Torquemada, Acosta, Ramírez, etc.; que después de analizar nos lleva a concluir
un tanto acordes con Manuel Orozco y Berra, que está esta región cerca
de la orilla del Río Lerma, posiblemente próxima al Cerro de Culiacán.
No se puede pedir más, dice Orozco y Berra, para dar gran verosimilitud a la hipótesis, en convertirla casi en evidencia que las circunstancias topo-

672

gráficas, los nomb~ los vestigios dejados por los antiguos moradores, ayudan a entenderlo as,. Ya de ello en confirmaciones posteri

mnos adelante.

ores nos ocupa-

EL CONCEPTO DE FRONTERA

a) La frontera topográfica de El Bajío.
'?&lt;'nstituye la frontera topográfica de El Bajio, la continua sucesión de
colmas Y cerros que forman la Sierra de Guanajuato que se une al Este con
la Sierra Gorda, dejando algunos pequeños cañones· al Sur Ja sie
l'"
alO
,
rraneovo ~ca Y
°:'te, como ya habíamos dicho, las sierras de Arandas y de
Tepatitlán; este SIStema montañoso conforma a la región de El Ba.,
1
d
J' .
sól d
.
¡10 y e
a un =te no
.º etermmante para su ecología, sino para Ja expresión
cultural de sus hab,tant"':. Es pues, la frontera topográfica de El Bajío, el
ma~~ donde una comurudad humana, desde antiguo, constituyó a un tipo
somatico y cultural de un singular mestizaje que trajo como consecuencia
a un tipo característico que se ha ido convirtiendo en síntesis de Jo mexicano.

b) La frontera como factor determinante en la evoluci6n hist6rica de El
Bajío.
Admjtiendo la inmigración humana por la Cuenca del Santiago-Lerma de
grupos ~:"adores-recolectores, hasta las márgenes del mar Chapálico y de allí
• El Ba¡,o, tendremos que convenir en que, de cazadores-recolectores se transfom_iaron en agricultores, lugar en donde, por la ecología, tuvieron que perfecc10nar sus S1Stemas, primero dentro de la revolución neolítica y después
dentro de la revolución urbana.

:ª

aposentado un p~eblo agrícola, si nos remontamos a la época prehistónca hallaremos que crrcundaba a El Bajío un buen número de homb
ó d
res,
n ma as, cazadores-recolectores, que habitaban en las serranías y que al darse cuenta de la existencia de un grupo agrícola, con una economía superior
a la de ellos, lucharían por satisfacer la privación que su statu económico
les daba; de allí nace, seguramente, la lucha de frontera que debe haberse
opera~o _en las ~pocas remotas de la prehistoria y de la protohistoria, lucha
que :'guió ~fle¡ándose durante la era histórica prehispánica, la dominación
espanola y tiempo muy posterior.

673
humanit.u.-43

�ul
seguramente el mestizaje con grupos huma,.
De esta lucha scc ar parte
.
!in "istica respecto a Michoacán,
1
nos que vinieron del sur y que sugiere I a u~ pudieron venir de la región
con otros que vinieron del norte, co:,,: ~ciones del oeste; todo ello no,
del Golfo y seguramente
nuevas
g humano por demás heterogéneo,
. lleva a concebir la form.acion de un grupot , t' o en El Ba¡'ío que lleva a
.
· · tan carac ens 1c
'
mestizo, y sillar del mesuza¡e . alid d
a crear una corriente de pensa. · t de una nac1on
a Y
•
poner los anuen os
. nalidad y a crear una comente
.
ennen de una nacio
miento propio como .g
d 1 mexicanidad. Es decir después
de pensamiento propio como. germen¡ fe atera topográfica nos da también
'ch pod os conclwr que a ron
I Ba"
de lo di o,
em
.
e t6nica a la evolución histórica de E
JIO.
una frontera cultural, que unpon
,

?;

· • Mesopotámica de El
. mani·¡·r.t st 0 de expreswnes que en 1a reg,on
c) Deslinde
Bajío interculturaron haciendo unidad.

I

. es de estratos dentro de un riguSi pensamos en un deslinde de expres1':: f:.Ontera · la frontera fue dando,
ális tendremos que pensar en
'
rte una
roso an IS,
•
6 bravía una experiencia, un apo '
quizás, dentro de una exp'."'" n b' ' rdido O no la había adquirido; Y
observaci6n que el sedentano, o ha
pe d di'. ·crsas la•'tudes admitiremos
bo · ·=r•ones e v
u
'
como suponemos que hu
1 donde hubo una comuque cada una de ellas dej6 sus estra~06 en esecultucnralso s No es ésta la ocasión
.
d di
honzontes
e·
.
ni6n de expresiones e versos
.
deslinde ni la invesuga.
•
pia para hacer un ngur060
'
• •
ni la crrcunstanoa pro
d
llo tan sólo nos hrmtamas a
.
.
lo
han
permití
o
por
e
d
006
ci6n m el tiempo
.
fu' d
tal y básico para enten er
-a1
te mecarusmo
n amen
enunciar, a sen ar es
áti
cultural de El Bajío.
106 orígenes del mestizaje más que som co,

'.ª

=~·--

.

abuelos hayan puesto el principio de un horizonte nuevo, mestizo, integrado
con la experiencia de muchos, para dar una fisonomía, un perfil a un grupo
hwnano cuya tipología somática y cultural destac6 de entre sus vecinos. Todas estas circunstancias tomadas en el sentido de Ortega y Gasset, nos dan
una clara visi6n de El Bajío como lugar propicio para perfilar a un tipo
nuevo que sintetiz6 y sigue sintetizando, como aún lo vemos entre El Bajío
y los Altos de Jalisco, múltiples expresiones culturales de diversos ámbitos.
Ello nos lleva a concluir que El Bajío es

FORJA

DEL MESTIZO

a) Hacia la contextura de un nuevo tipo.
Desde la llegada de los primeros pobladores de El Bajío hasta la dominación española en esa región, pasaron muchos siglos y en todos ellos fue manüiesto el fluir y refluir de su frontera, haciendo con la suma de contribuciones y de experiencias locales un nuevo tipo cultural y somático, y ese
mestizaje iniciado desde la época prehist6rica sigui6 dando t6nica y sigue
dándola hasta nuestros días, haciendo al tipo mestizo por antonomasia; ello
explica las reacciones que ha encontrado el investigador de las gentes de El
Bajío, reacciones que le hacen singular dentro del devenir de México por
sus actitudes que le distinguen accidentalmente del consorcio general del
mexicano, pero que le constituyen aglutinante de las esencias que hacen lo
mexicano. Es que El Bajío es la forja del mestizo, y el mestizo es la piedra
sillar del mexicano.

b) Génesis y proyecci6n de su dinámica.
d) El concepto de frontera cultural.

.
a'ío es
r su circunstancia, la que da tónica
La frontera topográfica de El~ J
'poi
época de la historia¡ en e,e
!tura! de El Ba¡10 en una arga
·
a la frontera cu
fl .
eflujo de estratos culturales, pn•
estadio de frontera es donde hay u¡_o y rte 'an un horizonte agrícola; desmero de cazadores-recolect?,res con qwei;;s res":ie las zonas michoacanas; rms
. ult res de El Ba¡,o con agncu o
I
tre
pués agnc o
ch f . de frontera, se intercu tura en
tarde ese flujo y reflujo en unalaand
a¡~6n española, con indígenas n6ma·
.
d El B ., ya en
ommao
.
·
estanaeros e
ªJIº,
.
· terculturaci6n ese ir Y vemr
das de las sierras Gorda Y de Guana¡~~ yd::::,. y distintos,' fueron uniéode manüestaciones culturales, d~ pue os¡
crisol de El Bajío; así se
l' .
ncrea6n en e enorme
loa
dose en una amp J.SIIIla ~
di a que los abuelos, de los abuelos de
explica que pasados los anos, se g

ª.

674

Como un corolario de lo anterior, concluiremos que la génesis y proyección de su dinámica parte de esa conjunci6n de valores que reconcentraron
en las gentes que en diferentes épocas, de la prehist6rica a la actual, han
habitado en esa región, donde la naturaleza variada y variable del inmigrante
y la naturaleza variada y variable de su medio, le han impreso esa dinámica
que parte desde las primeras etapas en que se inició su conformación. Esa
comunidad variada y variable, esa tónica coS1nopolita que desde antiguo dio
fisonomia a esas gentes, hizo que por su variabilidad, su multiplicidad de
horizontes a semejanza de una Babel americana, produjera una eclosión que
11e proyect6 en lo posterior, no s6lo en los valles centrales de México, sino
en las regiones del Norte, del Sur y de Occidente, fue una especie de rosa
de los vientos que provocó la extraordinaria.

675

,,

�DtÁSPORA

Sugestiva y sugerente ha sido para los investigadores la cuestión de la
diáspora; múltiples han sido las interpretaciones que se han dado, ya que
muchos creian que la peregrinación nahua babia venido del Norte, mas los
juicios de Orozco y Berra y de otros posteriores investigadores llevan a robustecer los criterios acerca de que esa diáspora se originó en El Bajío.
En el año 1959 sostuve este punto de vista en la Mesa Redonda de Historia que se llevó al cabo en la ciudad de Guadalajara, Jal., hipótesis que
antes babia expuesto en las columnas de El N acúma! de la ciudad de México, y más antes en conferencias en la Academia Nacional de Ciencias y
en la Escuela Preparatoria de León, Gto.

,,

Posteriormente el Dr. Paul Kirchhoff en el Anuario de Historia publicado por la Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, publicó un interesante estudio afin que tituló: "¿ Se puede
localizar Aztlán ?", en que hace un análisis metódico y critico de diversas
fuentes que enfocan precisamente a localizar el famoso Aztlán en la región
de El Bajío, muy próximo al cerro de Culiacán y al Río Lerma.
Poder localizar Aztlán significarla no sólo aclarar una de las incól(Tlitas
más sensibles de la historia prehispánica del país, nos dice el Dr. Kirchhoff,
como también hacer una aportación importante al problema de hasta qu~
grado son dignas de confianza las tradiciones indígenas mexicanas en general, y más adelante afirma que cree poder mostrar que en estas mismas
tradiciones existen los datos necesarios para dar una contestación positiva a
esta pregunta. As! va analizando apoyado en: Historia de los mexicanos por
sus pinturas, C6dice Chimalpopoca, Crónica Mexicayot!, Memoria! breve
acerca de !a fundación de la ciudad de Culhuacán; igualmente utiliza la
descripción de Querétaro de Remando de Vargas, el Códice Azcatit!án, los
Anales de Tlate!o!co, la Historia Tolteca-Chichimeca, el Codex Mexicanus
23-24 y la Historia tÚ T!axca!a de Diego Muñoz Camargo.

Río .Lerma en la reg,·6n d e El Ba¡lo·
.
de este !u
la historia antigua salie
'
gar, en una época que indica
1
México, segurame;te los : e : ~~:~ue poblaron los valles centrales de
lugar deben haber salido a la zo d M"'.:i,a la Huasteca, los que del mismo
1
de Tlaxcala de Diego Muñ Cna e
oacán como lo indica la Historia
oz amargo.

La identificación del famoso Culhuacán
.
antigua de los mexica, sino e la d
que figura no sólo en la historia
liacán en el Estado de G
~
e m_uchas otras tribus, con el actual Cudio hecho recientemente :~ua~o, ~ s u plena identificación en el estules, la Historia Tolteca Ch. h. r.
off. Una de las fuentes principa•
- ic ,meca, proporciona el 1.tin
.
regreso de unos jefes, ya señores de Cholul
e~o detallado del
con el fin de llevar tropas a ·u
a, cuando volVJeron a su patria
también aparece en la Rehe:'° daresTen la lucha contra los Olmecas, y asi
.
on e epeaca concord
·
..
.
ancia en este itmerario
de los ¡efes Tolteca-Chichim
Culiacán de El Bajío.
eca, en rela.CJ6n con el Chicomoztoc y con el
E_n consecuencia, la Historia Tolteca-Chichimeca
.
nación y seguramente el Lie
d J
' la Tira de la Peregri.
nzo e ucutacato están
d
•.
acor es V concordes en
la confrrmaci6n de esta propos1c1
·
6n.
Dada la importancia histórica de El Ba .,0
la significación de su gran f
l'. Y su trascendencia, así como
rontera, es pertmente p f dizar
que enfoque a esta área, co l f. d
ro un
en el estudio
n e m e obtener una
.
nuevo avance, en la informaci6
. . .
mayor certidumbre, un
rica que entrañan El B .,
n y ¡maos acerca de la cuestión etno-histócanidad.
a¡10 y su gran frontera, en los origenes de la mexi-

Después de un estudio minucioso, paso a paso, localizando pueblos y ana•
!izando circunstancias, fija una ruta bastante precisa de la migración me•
xica; Culiacán, Chicomoztoc, San Pedro Tenango; lo que él supone Aca(h) ualtizinco, Coatepec, Tula y Chapultepec.
El estudio del Dr. Kirchhoff es de un gran valor critico y ayudará con
la intervención del arqueólogo a la localización evidente de este misterioso
lugar que algunos autores, entre ellos Orozco y Berra, fijaron próximo al

676

677

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EL PREDOMINIO DEL PODER EJECUTIVO
EN AM~RICA LATINA*
HÉCTOR GROS EsPIELL
Ex Profesor Titular de Dettcho

Conatitucional de la Facultad de De..cho y Ciencias Sociales de la Universidad de Montevideo.

l. Es UN HECHO sobradamente conocido que la organizaci6n constitucional del Poder Ejecutivo de 101 Estados latinoamerican01, a partir del momento
en que a principi01 del siglo XIX comenzaron a conquistar su independencia política,' ha tenido como una de sus principales características el estable• Ponencia General presentad&amp; al Primer Congreso Latinoamuicano de Dettcho
Constitucional (De..cho y Realidad Comtitucional en Amirica Latina).
-En este trabajo la expresión uAmérica Latina" se toma en su acepción tradi•
cional, incluyendo 1610 a 101 paÍle:$ americanos de origen hispano-lusitano y Haiti.
No incluye, por tanto, pese a que en la realidad internacional actual se les denomina
países latinoamericanoa (Grupo latinoamericano de las Naciones Unidaa, Organización de 101 E,tad01 Americanos, Organismo para la Prooeripci6n de las Armu Nucleares en la Amirica Latina, Comisión Eeon6mica pan. la Amirica Latina, etc.)
a loo Estados anglófono, del Caribe (Bahamas, Barbad01, Granada, Guyana, Jamaica
y Trinidad y Tobago), que han adoptado luego do N independencia, resultado del
reciente proct10 de deocolonizaci6n, formas pollticao directamente iDlpiradal en el
mtema parlamentario de tipo britinico.
1 Lu nuevas rep6blicas de la Am~rica Latina adoptaron una "forma de Estadd'
democrática y organizaron su sistema constitucional en bue a constituciones rfgi.
das. Sobre la distinción entre formu de Estado y formu de Gobierno y las canocteriaticas del "Estado de democracia clúica u occidental", ver el excelente resumen
de Paolo Bi,can,tti di Ruma, Las "formas de Estado" en la ipoca moderna, en
Ánuorio Junáieo, Imtituto de Investigaciones Juridicu, UNAM, Mbico, I, 1974,
pp. 21, 23 y 25, traducción del Cap. I de ,u libro Jnt,odvzio,., el Diritto Costitu,ioaal, Comp.,alo, L, forme di Stalo • 1, /orm, di Gov,,.o, Giuffre, Milano, 1969.
Esta te6rica accptaci6n por los Estados latinoamericanos de la forma de Estado de

682

683

�cimiento de una forma de Gobierno de tipo presidencial, inspirada general.
mente en el modelo eatadounidenae.•

~ ~ ~dencial, en sus múltiples variantes, se caracteriza por la
emtenaa de ~ SJStema basado en la Beparaclón y en el equilibrio de los po~ del Gobierno,. en que un Presidente de la República es asistido por
Ministros o Secretarios designados directamente por él, que no son política~te responsables ante el Parlamento o Congreso, que actúan como simples
eJecutores de la polltica presidencial, y cuya permanencia en el cargo depende 1610 de la voluntad y de la confianza del Presidente. La inexistencia de
~nsab~lidad política ministerial ant&amp; el Parlamento, se equih"bra por )a
lJleXlltenaa de la facultad del Poder Ejecutivo de proceder a la dilOlución
del Parlamento.
~ Presiden~ de la República -que es al mismo tiempo jefe de Estado
Y Jefe del Gobierno-- se le atn"buye un conjunto de competencias que hacen de él, en cuanto representante del Estado, jefe de la Administración, jefe
de las Fuerzas Armadas, colegislador y ejecutor de la legislación sancionada
por el Congreso, que debe ser promulgada por él y respecto de la que tiene
un derecho de veto abosluto o suspensivo según los casos el centro y motor
de la actividad política del país.
'

• _En los ~dos Unidos el sistema presidencial evolucionó -dentro de una
°?11terrump1da continuidad constitucional desde 1789- en una forma que
hizo posi"ble un relativo equih"brio de los tres Poderes del Gobierno, por Ja
fuena de un Congreso poderoso y de evidente peso polltico, de una Corte
clemocracia clúi~ ha

..!.l.

•

..... pdcbeamente unfmime, huta que, luego de 1959 Cubi
lobn: la bue de la CODCepCi6n maniata JeaiJÜlta del
el anlilpu"ecto de CoDltitucicSn pub&amp;cado en 1975 actualmente ele Ba
llllta .1:-.a..
'
.... procao
con., ,.._.....,.., que ldlala en el Prámbulo 1a filiat.i6n marmta i...:..:-- define
a la llep6blica como "un Bitado .............
---:• .:-... de obreros ., carnpelino,, .........,..,
., dem6la traba,,
......... il oquuzarN

r..tado.

jaclora manuallll e intelectuelel'' (Art. 1 ), atablece que ''Cuba fo
de
la ccm~ ~ t a ~ • : (Art. 11) ., que "La Rep6bJica
hace
IUJOI loa pnnap101 del mtemaaonaliamo proletario 1 de Ja 10lidaridad combativa
da lol puebl01 (Art. 12). Naturalmente no reconoce el principio de epanci6n de
podera, lino 10I de "unidad de poder y centralillQO democ:dtico" (Art. 66
Stiplemen,o No. 60, M&amp;ico, 25 de abril de 1975.)
). (El m.,
1
~•~ 111 B.v~PIA, ~lo. 01. eit., pp. 21 y 47; Jecque1 Lambert, u rlfi,,u
,rlsülntul n .Ami~ Úlluu, Revue F ~ de Sdencea Polltiques, No. s,
~ 196!, Paria, pp. 577-600; EmiJe Giraud, u ,o.ooir •úcafif dn, ,-,
~ tl'E•ro,- d tl'.Affllriftu, Sirey, Paria, 1938, C21ap. II; L'.Amlriqtu L.
li,y, p, 55 j JOlepb BartWlemy, Ú rfl. tl11 /IOIUIOff IÚealif tln, l,1 tlffrtonam1
üru,, ....
D....:.
111o.., 1906, p. 199.

Z-:

Suprema que poi' la via de la dedarad6n de incomtitucionaJidad de lu leyes
marc6 111 profunda aignificaci(m CUlltitucional y polltica • y de un sistema
federal en que loa Eltadoa federadol han mantenido, peae a la creciente crillil del federalismo, una importancia innegable.
En cambio, en la América Latina el régimen presidencial, como comecuencia de la acción de causas históricas, 10Ciol6gicas y económicas, y en
especial de la influencia del caudillismo y del cacicasgo,' se caracterizó por
una preponderancia total del Poder Ejecutivo, frente a los otros doa Poderes
del Gobierno. Desapareció así el equilibrio de Poderes, consustancial con la
teoria de la separación de 101 Poderes y con el modelo teórico de sistema
presidencial. Este fenómeno ha hecho que a1gunol autores prefieran deno1
minar presidencialismo al régimen presidencial latinoamericano, caracterizado siempre por una fuerte tendencia a personalizar el poder y a ejercerlo de
manera patemalista,• en muchos casos con un cierto populismo demagógico.'
2. En general las Constituciones latinoamericanas, a diferencia de la de
Estados Unidos, prohíben la reelección inmediata del Presidente de la República.
• Esta efirmación debe interpretane con cierto relativumo, comprendiendo que
.eg6n Ju q,ocu, el áatema americano muestra momentol de predominio polltico ~
Ejecutivo, cic101 de J1fJ10 decisivo del Congreeo 1 penodol en que el poder polinco
de la Corte Suprema 1e destaca CIJ)CCialmenta.
• Esta cuestión ha llido uno de los temu favorito■ de 101 eatudi01 clúicoa II01n
la Am&amp;ica Latina. Por ejemplo: Garcla Calderón, !As tlnnoeralils ldius tl, l'.Aml,;q.,, Parla, 1912; ~ Siegfried, L'Amlriqu, Latin,, Parla, 1934; J. Bñce, ~olmt D1monclil1, t. l. Puede comultane tambiál: J. M. Veluco lbana, E1'~•si6•
10Uti,o laisJNP&amp;otmUri&amp;IIJ&amp;IJ, EflltrJO sol,r, tl,r,,lao ,onstitiuiolllll lais/lOflOOnuri&amp;ono, Cap..
XII El Potln Ej,nlioo 1 los Constilv&amp;iovs Hü,ttaollfflltvtUUU, Zig-Zeg, San~ 1943 ul. como la clúi.ca comparación de Ju imtitucionea norteamericanu
con Í.. de '1a Amirica Latina hecha por Tocquevillc en su obra La D,moeruic ti,

Amlri&amp;o.

• VBDEL, Georgea, L, rlginu 1,lsid,ntül; Rlgim, 11,lsid,ntill, 1,lsülntialimtl, ,,.
ginu ,,,,.¡ ,r,sülmtÍll, Encyclopaedl.a Univenalis, Parfs, 1963, t. XIII, p. 1089.
U'n euelente eatudio de la deformación presidencialista del IÍltema presiclencial
dpico, como comecuencia del predominio absoluto del Poder Ejecutivo, 1e encuentra
en el libro de Femando Guier, La función J,r1sidn&amp;iol n Cmtr0flffllri&amp;11, Editorial

Coita Rica, San JotE, 1973.
• I.AKBDT, Jacques, .Amlriqu, Latin,, Scnutur1s so&amp;UIÚs ,e I!Utiluriov Poliliqfls,
Themia, Pre11e1 Univenitairel de France, Puú, 1968, p. 457. Sobre 10I elementm
iITacionalea y religi0101 del presidencialiamo en América Latina: Arturo Oonáles
Coúo: MIJCÍ&amp;o: C•clro ..-,,,, ti, sedolo,,_ J,olUuo, UNAM, Mmco, 1972, pp.
1!!-1!9.
• NJ!DA, H., "Populiamea ou cáarismes populi■te■?" R1rnu Frnpiu tl, SÑft&amp;u
Poliliqws, Vol. XIX, No. !, juin, 1969.

685

�Este sano criterio, ya que el tradicional predominio presidencial se habria
acentuado aún más exag.,rada y peligrosamente si se hubiera admitido la posibilidad de reelecci6n presidencial, no alcanzó, en g.,neral, hasta la tercera
década de este siglo, a impedir que por procedimientos indirectos o clara,.
mente violatorios de la Constitución se asegurara el continuismo. Los ejemplos de Porfirio Díaz en México que ejerció como consec~encia de sucesivas
reelecciones la Presidencia de 1876 a 1911 y de Juan Vicente Gómez que,
'
.
por reiteradas reformas constitucionales, ya sea personalmente o por mterpósita persona, tuvo el poder entre 1908 y 1935, a los que podrían agregarse
otros muchos aunque menos significativos e interesantes, muestran claramente

la fuerza del continuismo presidencial en nuestro Continente.•
Pero la verdad es que la prohibici6n constitucional de la reelección, fundada én la racional necesidad de aceptar un Poder Ejecutivo fuerte, pero
estrictamente limitado en lo temporal, termin6 por imponerse Y hoy, con
alguna excepción carente de trascendencia, la prohibición de reelecció~ P'.""
sidencial inmediata es un extremo adoptado y aceptado por el constituc10nalismo y la realidad política de la América Latina.
De Jo dicho sobre la tendencia a limitar temporalmente el periodo presidencial -aunque con períodos a veces mayores que en el modelo estadounidense- y a prohibir la reelección inmediata, se deduce que la previsión
constitucional de la presidencia vitalicia no ha sido nunca una fórmula
aceptada en América Latina. Con excepción del derecho constitucional de
Haiti, en el que ya la Constitución de 1816 estableció el carácter vitalício
del cargo, soluci6n que se encuentra hoy en la Constitución de 1964' Y_ ~el
siempre recordado proyecto constitucional de 1825 de Bolivar para BohVJa,
que creaba un Presidente de la Repúblíca vitalicio,10 la América Latina nunca
se ":filió a esta f6rmula.
3. Las Constituciones latinoamericanas tradicionalmente han previsto y
regulado ampliamente lo relativo " las facultades excepcionales de que puede

'
• LA11BE1tT, Jacques., Amirique Latine, Op. cit., pp. 422-426; Luis Mariiiaa Otero Las Constituciones de Venezuela. Ediciones Cultura Hispinica, Madrid, 1965,
p~. 63, 65 1 69, 70, 73, 75, 76, 81 y 82. Una intere~nte ~~tificaci6n hiat?ricoaociol6gica del Gobierno de Gómez, con pretensi6n de teona política general, aphcable
a toda la América Latina, se encuentra en el libro de Vallenilla Laen:z:, Cesarismo
Democrático.
• MARIÑAs ÚTERO, Luis, Las Constituciones de Haid, Edicione5 Cultura Hispánica,

Madrid, 1968, p. 106.
» FRAGA IRIBARNE, Manuel, Prólogo a las Constituciones de Bolivia de Ciro Félix
Trigo. Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1958, pp. XXVI!l Y XXIX.

686

disponer, en circunstancias de particular gravedad, el Presidente de la República. Estos institutos, bajo nombres diversos ( suspensi6n de garantías, estado de sitio, medidas prontas de seguridad, facultades extraordinarias, medidas de emergencia, etc.), constituyen formas de la regulaci6n constitucional
de lo que podria calificarse como "la dictadura constitucional en América
Latina". 11 Pero más allá de su legitima significación, han sido generalmente
aplicados con una finalidad y con un objetivo contrario al de su reconocimiento constitucional, que es justamente el de dar facultades excepcionales
al Presidente de la República para defender el Estado de Derecho y asegurar
la vigencia de la Constitución.1 ~ Han sido casi siempre en la historia politica
de la América Latina instrumentos con los que se han intentado imponer
las formas más extremas y arbitrarias de predominio del Poder Ejecutivo,
queriendo disfrazar su real significación con un ropaje juridico.
4. Este presidencialismo constitucional latinoamericano -y nos estamos
refiriendo por el momento exclusivamente a la forma de Gobierno establecida por la Constituci6n y por la práctica y la costumbre constitucionales, sin
considerar las fórmulas políticas aconstitucionales, en especial la tradicional
dictadura latinoamericana-, aunque generalizado en el Continente en los
siglos XIX y XX, no ha constituido la única forma de organizaci6n del Poder Ejecutivo ensayada en la América Latina. Pero los ejemplos que pueden
citarse distintos a esta f6rmula tradicional, ya sea el régimen imperial brasileño vigente entre 1823 y 1889,13 las soluciones de tipo parlamentario o
semi parlamentario, como los casos del Uruguay en las Constituciones de
1934, 1942, 1952 y 1966," de Chile erttre 1892 y 1925" y del Brasil en 1963
11
VALADÉs, Diego, La dictadura constitucional en A.mJrica Latina, Instituto de
Investigaciones Jurídicas1 UNAM1 México, 1974; Daniel Hugo Martim, La protección de los derechos humanos frente a la suspe11Jión de las garantías constituciona""'
les o "Estado de sitio'', La OrganizacWn de los Estados Unidos Americanos y 101
Der,chos Humanos, 1960-1967, Washington, 1912, p. 122.
:o GROS EsPrELL, Héctor, Medidas prontas de seguridad 'J delegación de competencias, Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Año XVII, Nos.
2-3-4, Montevideo, 1966.
:11 Sobre la Constitución brasileña de 25 de marzo de 1824: Pedro Calmón, Curso
de Direito Constitucional Brasileiro, Río de Janeiro, 1946 1 p. 8. No nos referimos
a las iniciativas monárquicas en América Latina durante el proceso de la Independencia, ni a los efimeros imperios de Agustín de Iturbide (mayo 1822-marzo J823)
y de Maximiliano de Hapaburgo (mayo 1864-mayo 1867) en México, porque o
carecieron de tfia proyección o no se tradujeron en ninguna f6rmula constitucional.
u GROS EsPIELL, Héctor, Antecedentes del n,oparlamentarismo uruguayo, Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, añd XIII, No. 1, Montevideo, 1962.
11
EsTÉVEZ GuZILÁ.N, Carlos, Elementos de Derecho Constitucional, Editorial Ju.

687

�al reformarse la Carta de 1946 y algunos otros," o el ejemplo, tan curioso en
el panorama constitucional latinoamericano del Ejecutivo Colegiado uruguayo,
vigente entre 1919 y 1933 y entre 1952 y 1966,17 constituyen sólo excepciones
aisladas en un cuadro general caracterizado por fórmulas de tipo presidencialista.
Del mismo modo la previsión constitucional expresa en algunos textos latinoamericanos de institutos, como el llamado a sala (a las Cámaras) de los
Ministros para dar informes, el derecho de los legisladores a pedir por escrito
datos e informes a los Ministros, y las Comisiones Parlamentarias de Investigación, que diferenciaron a ciertos regímenes constitucionales latinoamericanos del ejemplo estadounidense, lo que hizo posible que en algunos ocasiones se les hayan llamado «semi presidenciales", 18 constituyó, en general,
rídica de Chile, Santiago, 1949, pp. 36-37; Rafael Raven, Tratado Elemental de
Deruho Constitucional Chileno )' Comparado, Editorial Nascimento, Santiago, 1934,
pp. 200-206.
1t AaiNOS DE MELLO FRANCO, Allonso, Presidencialismo 'Y Parlamentarismo, Rio,
1958. Sobre otras experiencias parlamentarias latinoamericanas, ver: William S. Stoker, Parlamentar)/ Governments in Lalin America, en dh.istensen, The evolution of
Latin American Goverrunents, New York, 1955, Franklin P.az Antezena, Le régim,
Pa.rlamentaire en Bolivie, París, 1953 y las obras clásicas ya citadas de Joseph Barthélemy y Emile Giraud. Asimismo, B. Mirk.ini-Guetzivich, Les Constitutions , des
Na.tions A.méricaines, París, 1932, p. LXXXVIII.
11 GROS EsPIELL, Héctor, Las Constituciones del Uruguay, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1956, pp. 66-69, 113-q5; Héctor Gros Espiell, Esquema de la.
evolución constitucional del Uruguay, Montevideo, 1966, pp. 87-90, 139-141, 150152; Héctor Gros Espiell, El Ejecutivo Colegia.do en el Uruguay, Revi!ta de Estudios Políticos, No. 133, Madrid, 1964; Russel Hunke Fitzgibbon, Uruguay: Portrait
of a democracy, New Brunswich, 154; Mitlon Vanger, Uruguay introduces Gov1mm1nt by Committee, American Political Sciences Review1 Vol. XLVIII, No. 2, 1954;
Philip B. Taylor, The executive power in Uruguay, Berkley, 1951 j Carlos Ollero,
Uruguay: La reforma Constitucional de 16 de diciembre de 1951, Revista d'e Estu➔
dios Políticos, Vol. XLII, No. 62, Madrid, 1952; Manuel Fraga Iribarne, La reforma de la Constitución uruguaya, Cuadernos Americanos, No. 30, Madrid, 1952 y la
República Oriental del Uruguay y su Ejecutivo Colegiado, en Sociedad, Política y
Gobierno en Hispanoamérica, Madrid, 1962.
• Sobre esta cuestión en la doctrina argentina y uruguaya: Héctor Gros Espiel11 Las Constituciones del Uruguay, cit. p. 42; Antecedentes del neoparlamentaris•
mo uruguayo, cit pp. 4-6; Anibal Luis Barbagelata, El Constitucionalismo uruguayo
en la. mitad del siglo XIX, en el Constitucionalismo a mediados del siglo XIX, México, 1957, t. II, pp. 1587-1588. La doctrina europea en cambio ba reservado en
general la denominación de semipresidencial a los regímenes en que, como el de la
Constitución francesa de 1958, luego de la Reforma de. 1962, hay un Presidente de
la República elegido por sufragio universal, pero en el que el Gobierno continúa

688

pese a la importancia excepcional que tuvo en algunos pocos países, una mera
fórmula constitucional que no llegó a alterar, en los hechos, la realidad del
modelo presidencialista.
Por lo demás, algunos ejemplos que pueden citarse en el derecho político
latinoamericano de textos constitucionales que quisieron dar una preponderancia al Poder Legislativo en cuanto a sus competencias frente al Poder Ejecutivo, no hacen más que demostrar que la realidad se impuso sobre la fórmula constitucional, ya que los Presidentes que actuaron bajo esos regímenes
terminaron por ser los centros verdaderos de todo el poder político."
La organización del Poder Ejecutivo en una forma presidencialista, con
una clara tendencia a darle a este poder del Gobierno un predominio sobre
los otros dos y a hacer del Presidente de la República el factor esencial de
poder y el centro impulsor de la actividad institucional y política del país,"
constituye, por tanto, una característica que podría calificarse como constante,
tradicional y general en el constitucionalismo de Latinoamérica.21
siendo responsable ante la Asamblea Nacional: Ver: Maurice Duverger, "La Constitución apfCs De Gaulle, Un régime semi présidentiel'', Le Monde, 21 de noviero.
bre 1969; Georges Burdeau, Les régimes politiques, Encyclopaedia Universalis, Pa•
rís, 1968, t. XIII, p. 242; Monique Lions, "Un parlamentarismo semipresidencial : el
caso de Francia (1959.1969)", Anuario Jurídico, Instituto de Investigaciones Jurídicas,
UNAM, I, 1974, México, p. 199; Jacques Robert, "Le présidencialisme p3.rlarnentaire", Le Monde, 6 juin, 1974. Sobre los sistemas de Austria, Finlandia e Irlanda
(Vedel, Op. cit., pp. 1089 y 1090; Maurice Duverger, Janus, Les deux faces de
l'Occident, Fayard, París, 1972, p. 197.)
1
' Sobre el caso de México bajo b. Constitución de 1857, aunque con interpretaciones distintas respecto a este hecho: Emilio O. Rabasa, De la Constitución a la Dictadura, Cap. XI, "Supremacía del Poder Legislativo'\ 4a. ed. Editorial Porrúa, 1968,
pp. 138•151 y Daniel Cosía Villegas, La Constitución de 1859 y sus críticos, 2a.. ed.,
México, 1973, pp. 155, 165-177. Sobre el caso del Uruguay bajo la Carta de 1830,
Héctor Gros Espiell, lAs Constituciones del Uruguay, cit., pp. 50-jl.
0
~ Este carácter de los Presidentes latinoamericanos, incluso de los que han actuado
dentro del sistema constitucional, explica las denominaciones que les han dado diversos
autores, por ej.: Pierson and Gil, Governments of Latin America, The President as
the Great Fa.ther; "emperador'' o "monarca sexenal" (Daniel Cosía Villegas, El sistema político mexicano, Cuadernos de Joaquín Mortiz, México, 1972, p. 31; La sucesión presidencial, Cuadernos de Joaquín Mortiz, p. 7, y en la literatura latinoamericana
Miguel Angel Asturias, El señor Presidente; José María del Valle Inclán, Tirano Banderas; Gabriel García Márquez, El Otoño del Patriarca, etc.).
21
Cuando en la última preguerra europea la cuestión de la crisis de la democracia
y del fortalecimiento del Poder Ejecutivo constituyó uno de los temas que provocaba
un mayor interés, se puso de manifie9to que mientras en Europa se hablaba de reforzar al Ejecutivo para salvar a la democracia, la América Latina, en la que este

689
humanitas.-44

�5 Este carácter fuertemente presidencialista -de un presidencialismo deterfcinado muchas veces por el ejercicio arbitrario, tirá~co y. de~pót~co del
poder- que ha tipificado, casi sin excepción, a la realidad msl1tuc1onal y
política de Latinoamérica, ha sido tan importante, que ha hecho que muchos
autores sostengan que ha cambiado la forma misma del Es~do. El mod_elo
teórico democrático se habría transformado, así, en la mayona de los paises
latinoamericanos, en formas "cuasi democráticas" .'2 2
Sin negar que la realidad de la aplicación constitucional o los. casos de
Gobiernos que actúan al margen de la Constitución, han d.istors1on~do el
modelo democrático en muchos países latinoamericanos, no puede, ~m embargo, desconocerse que este modelo ha permanecido casi si~1;1-pre como ,fórmula teóricamente aceptada. La realidad ha supuesto la negac1on de las formulas
a
1,1· as democráticas , pero éstas se han conservado. teóricamente,
po11c
.
. . sujetas
,
una lejana y no siempre sincera admiración. Tal s1tuac16n p,e~tlo, Y permite, que los textos constitucionales y las fórmulas democra~~as por ellos
aceptadas, hayan cumplido y cumplan una imp~rtante !unc10n -a~nque
cil y a veces momentáneamente decepc10nante- de docencia deta dif'1
len,
,
··¡
,
·
mocra11ca.-•s s·m n egar la importancia de las fórmulas constituc1ona es. como
instrumentos de progreso democrático, es necesario no e~agerar est_a, 1n1portancia, ni asignarles un carácter determinante. Y ell~ es. as1 por~ue si~ el des•
rrollo económico social, cultural y político, es decir sm la ex,stenc,a de las
ªcondiciones
' · los tex tos cons•
reales' que posibilitan la experiencia democratica,
titucionales y los teóricos ideales políticos, no alcanzan para asegurar la positiva evolución del proceso político.
6. La realidad política ha ido en Latinoamérica mucho m~s a'.lá que los
textos constitucionales en cuanto al predominio del Poder E1ecul1vo.
Pod r había sido siempre fuerte y determinante, no había sido capaz de construir 1~
e
• (Emil G: .... ud La crise de la democratie et le renforcement du pouvmr
e LL,. ,
d emocracia
,xécutif, París, 1938, p. 85.
74
463
u E FINE&amp; S Comparative Government, Penguin Books, Londoni 19 , PP·
d,
·
75' y ·s77. Sobre el carácter incompatible con l~ democracia de ~uchos ~
468 5 31 5
•'
·
·
d e¡ s1·glo XIX, en comparaaón con la• evoluc16n •consb•
los 'Gobiernos
latmoamencanos

tucional de los Estados Unidos: Alexis de Tocqueville, La Democra~ia en A~énca.
11 En 1924 García Calderón (Dictatorship and Democrac,y, Forc1g_n Affairs, 1924),
desarrollando esta misma idea, creía, sin embargo, que la democracia ~taba ya afi_rmada en la América Latina y que en adelante se asisti:ía a un progreso sm _pausa '( _sm
• ¡ar e¡ error de esta optimista predicci6n 1 frente
a la .realidad vivida
retrocesos. Sena
.
d
desde entonces es una triste necesidad. Pero al mismo b.empo pernute comp~n er
que sin desarr~llo econ6mico, social, político y cultural, el progreso democráb.co es

Y esto, naturalmente, ha sido así no sólo en la mayoría de los regímenes
constitucionales como consecuencia de una práctica, que ha ampliado las
competencias del Ejecutivo en desmedro de los otros Poderes y de una realidad política y social proclive a la personalización presidencial del poder, sino
también, y principalmente, en los sistemas de facto, en los que el "dictador",
"el señor Presidente", "el Jefe Supremo", encaramado· en el poder casi siempre como consecuencia de un golpe de Estado militar o palaciego y representante de las oligarquías socioeconómicas o de la fuerza de los grupos militares, ha sido el elemento más característico y definitorio de la realidad
político-institucional de nuestro Continente. No se comprendería la cuestión
del predominio del Poder Ejecutivo en la América Latina, si se analizaran
sólo los textos constitucionales y las interpretaciones doctrinarias y consuetudinarias que éstos han recibido. En efecto, sin tener en cuenta la casi r:ons•
tante alternatividad de Gobiernos legítimos y de dictaduras, de Gobiernos
constitucionales y de Gobiernos de facto en casi toda Latinoamérica, no es
posible entender el real sentido que ha tenido, en general, el predominio del
Poder Ejecutivo en nuestro Continente.
El dictador latinoamericano en su forma tradicional, constituye un ejemplo
del mero poder de hecho, del predominio de la fuerza, puesta al servicio de
intereses personales o de círculos oligárquicos o partidistas. 24 Generalmente,
por ello, no ha habido ninguna ideología en las dictaduras tradicionales latinoamericanas, que no han intentado elaborar un sistema político autoritario
o totalitario destinado a perdurar institucionalmente. 2 ri
M La amplia, general y comprensiva definici6n de dictadura que da Maurice Duverger ("La dictadure est un régime politique autoritaire, établie et mantenue par la
violence, a caractCre exceptionnel et illégitime", Eneyclopaedia Universalis, cit. 1 Vol.
5, p. 552) incluye, sin duda, las formas latinoamericanas tradicionales que nada tienen que ver con la llamada "dictadura constitucional", heredada de la dictadura romana, forma gubernamental de emergencia, previst.a constitucionalmente para salvar
el sistema político vigente. Aunque la expresi6n ha sido poco usada entre nosotros, la
dictadura latinoamericana podría ser individualizada como tiranía, ya sea que se considere su acepci6n asistolítica, en base al ejercicio abusivo de la potestad, desviada de
su fin natural, o que se aplique el concepto medioeval fundado en su origen ilegítimo,
por resultar de la usurpaci6n o Ja rebeldía (José Antonio Maraval, La morada vital
hispánica y los vi.st'godos, en Estudios de Historia del Pensamiento Español, 2a. ed·.,
Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1973, pp. 434 y 435).
l6 Un agudo estudio de la dictadura tradicional latinoamericana con un intento
de clasificación, puede encontrarse en Leopoldo Zea, La Democracia y las Dictadi.ras
en Hispanoamérica, en Latinoamérica, Emancipación y Neocolonialismo, Editorial Tiempo Nuevo, Caracas, 1971. Es todavía útil la consulta del interesante libro de Cecil
Jane, Libertad y despotismo en la América Hispana, Editorial España, Madrid, 1931,
pp. 200, 204-211.

imposible.

690

691

�Hay, sin embargo, excepciones a este extremo caracterizante de la dicta-

terísticas esenciales del derecho constitucional y de la realidad politica latino-

dura latinoamericana.

americana.

Los regímenes populistas de Vargas en Brasil, a los que siguieron las Constituciones de 1934 y 1937 y el de Perón en su primera época, traducido luego
en la Constitución de 1949, se originaron en golpes de Estado o en situaciones de facto, pero luego fueron seguidos por actos comiciales que les brindaron
la demostración de un amplio apoyo electoral y, en cierto sentído, los legi-

7. Naturalmente, para comprender este predominio del Poder Ejecutivo,
es necesario relacionarlo con el sistema de partidos políticos que ha existido

timaron. En estos casos, como en algún otro ejemplo que podría recordarse,

la puesta en práctica de una polítíca con pretensión de teoría política, como
el caso del "justicialismo" argentino, y la existencia de un texto constitucio.
nal nuevo, resultado del pensamiento constitucional del régimen, lo funda.
mental desde el punto de vista que nos interesa ahora, fue la acentuación
del presidencialismo tradicional, con un· Poder Ejecutivo dotado de amplísimos poderes, prácticamente omnímodo e incontrolado en su acción, como
consecuencia de la realidad política y sustentado además en el apoyo de
grandes sectores populares."

De igual modo, regímenes actuales, como el militar que gobierna en el
Perú -y quizás el de Panamá-, tienen poco en común con la tradicional
dictadura militar latinoamericana, como no sea su origen aconstitucional y
los poderes amplísimos, prácticamente ilimitados, del Poder Ejecutivo.

en los países latinoamericanos.

Estos partidos fueron, en general, durante el siglo XIX y gran parte del
siglo actual, o simples banderías, o agrupaciones circunstanciales para la defensa de los intereses de los grupos económicos o sociales, predominantes, o

asociaciones políticas para defender o atacar, a priori, la política y la acción
del Presidente. Esta inexistencia de partidos fuertes y organizados, con honda
tradición nacional y con un pensamiento político que sin;era de fundamento
a su acción -realidad innegable salvo conocidas excepciones que sólo sirven
para explicar mejor el cuadro general-, fue un factor más para afirmar la
preeminencia presidencial, porque como consecuencia de este fenómeno no

hubo frente al poder del Ejecutivo partidos políticos capaces de contratTestarlo y equilibrarlo no sólo por su acción dentro de los otros Poderes del
Gobierno, y en especial en el Parlamento, sino en la vida política general.
Posteriormente la acción contra los partidos políticos llevada a cabo por
algunos Gobiernos actuales de Latinoamérica -con su consiguiente disolución
de jure, o la formación por disposición gubernamental de partidos políticos

En cuanto al actual Gobierno de Cuba y al sistema aceptado en el ante-

dirigidos a ser instrumentos de acción del Gobierno--, el establecimiento de

proyecto de Constitución que se ha dado recientemente a conocer, se basa
en una concepción marxista leninista del Estado. La radical diferencia ron

regímenes que afirman 1a existencia de un partido único, 27 o de sistemas ca•
racterizados por la actuación de un partido político oficial, o semi oficial -no
único pero sí dominante en sumo grado, en el que el Presidente es además

la organizaci6n gubernamental de los otros Estados latinoamericanos, hace
muy difícil toda comparaci6n. En cuanto al predominio de sus 6rganos gubernamentales -ya que no existe divisi6n de poderes en el sentido del constitucionalismo clásico, y aunque deba juzgarse según criterios distintos de los
señalados precedentemente-, no puede ponerse en duda su realidad.
La conclusión que es, por tanto, posible extraer de esta fatigosa anJ&gt;que
incompleta revista, es que, en sus múltiples variantes, y ya sea dentro de ]os
sistemas constitucionales, como en los Gobiernos de facto, o en las formas

dictatoriales en sus distintas manifestaciones, el predominio del Ejecutivo ha
sido y es -salvo muy contadas y conocidas excepciones- una de las carar-

" J. LEGÓN Faustino1 y W. MEDRANO, Samuel, Las Constituciones de la República
Argentina, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1953 1 pp. 124-125 y 165; Themistocles Brandao Cavalcanti, Las Constituciones de los Estados Unidos del Brasil, Instituto de Estudios Politicos, Madrid, 1958, pp. 375 y 471.
692

el jefe de ese partido político--, no han hecho sino acentuar la realidad del
predominio del Ejecutivo en la América Latina."
8. Si hubiera que hacer un juicio sobre los efectos que este predominio
del Poder Ejecutivo en la América Latina ha tenido para el progreso in,tí21

Anteproyecto de Constitución de Cuba: "El Partido Comunista de Cuba, vanguardia organizada marxista-leninista de la clase obrera, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia
los altos fines de la constitución del socialismo y el avance hacia el futuro comunista" (Art. 5).
21
Cosfo VILLEGAS, Daniel, El Sistema Político Mexicano, pp. 21, 50 y 51; El
Estilo Personal de Gobernar, p. 7; La Sucesión Presidencial, p. 7; Pablo González Casanova, La Democracia en México, Serie Popular Era, 5a. ed., México, 1972, p. 29;
Jorge Carpizo, La Constitución Mexicana de 1917, 2a. ed., UNAMi México, 1973 1
pp. 358 y 360; F. Jorge Gaxiola, La Presidencia de la República, Revista de la FacuJtad de Derecho de México, No. 49, México, 1963, p. 44 ..

693

�tucional, el desaITOllo económico-social y el mejoramiento cultural del Con~ente, creemos ~,ue, en términos generales, y sin perjuicio de algunas excep.
c10nes la conclus1on debe ser negativa.

En principio puede aceptarse como válida la afirmación de que los países
en desarrollo necesitan autoridades ejecutivas fuertes, aptas para actuar con

rapidez y energía en la planificación y ejecución de una política que -dentro del derecho, del respeto de los valores constitucionales y del reconocimiento de la necesidad de preparar a los pueblos para el pleno e integral ejercicio
de la democracia- sean capaces de afirmar y defender adecuadamente la
independencia nacional, mantener el orden, asegurar la libertad e impulsar
el desarrollo económico, social y cultural. Pero aun aceptando este criterio,
la verdad es que con el predominio del Ejecutivo en Latinoamérica --generalmente confundido con la prepotencia presidencial, la arbitrariedad dictatorial, el culto de la fuerza, la defensa de los intereses oligárquicos y el desprecio de los derechos humanos- no se ha logrado alcanzar, conquistar ni
asegurar ninguno de estos objetivos. No sólo no ha permitido planificar y
ejecutar una adecuada política de desarro1lo, basada en el crecimiento eco-

nómico y en la justicia social, sino que ese Poder Ejecutivo fuerte y prerlominante no ha servido ni siquiera para asegurar una convivencia ordenada
y pacífica. Y ello es lógico, porque el orden no se establece con una política
de fuerza y de represión. El siglo XIX latinoamericano, con muy pocas ex--

cepciones, ha sido desde el punto de vista político, una sucesión de golpes
de Estado, revoluciones y desórdenes, que la existencia de Ejecutivos desbordados y prepotentes, no fue capaz de impedir. Ello constituye, a nuestro juicio, clara demostración de que el solo predominio del Ejecutivo, sin la existencia simultánea de una política de justicia y sin el respeto de un orden constitucional legítimo, no alcanza ni siquiera para mantener el orden y, mucho
menos, para llevar adelante una política de progreso y desarrollo.
9. Pero esta conclusión no puede llevarnos a pensar, a priori, que el predominio del Ejecutivo debe descartarse hoy en Latinoamérica, como una solución constitucional indeseable. Por el contrario, creemos que este predominio está impuesto por las circunstancias determinantes y que es necesario
para encarar 1a transformación revolucionaria que la sociedad latinoameri-

cana requiere. Pero debe ser un predominio regulado y controlado por el
sistema constitucional,Z9 adecuadamente equilibrado por los poderes de otros
~• Decía Juan Bautista Alberdi: "De la Constitución del Poder Ejecutivo especialmente depende la suerte de los Estados de la América del Sur. Dad al Poder Ejecutivo el poder posible, pero dadlo por medio de una Constitución" (Bases y puntos de
partida para la organización política de la República Argentina, Valparaíso, 1852).

69{

centros de actividad gubernamental, basado en una amplia participación po•
pular, coexistente con un régimen de elecciones realmente libres y de reconocimiento, garantía y ejercicio efectivo de los derechos esenciales de la persona
humana.
Nadie duda, en efecto, de que el mundo de hoy requiere para garantizar
el progreso y los derechos de los individuos un Estado fuerte, capaz de afrontar adecuadamente las tremendas tareas que el momento exige y de enfrentar la acción de los grupos de presión para defender los intereses generales
y el bien común. Y esto implica reconocer la necesidad de un Ejecutivo también fuerte, que planifique, oriente, impulse y administre, es decir gobierne,
en función de estos requerimientos. En especial en lo que se refiere a los

aspectos económicos y financieros el papel que debe jugar el Poder Ejecutivo
ha de ser predominante, siendo necesario adecuar los textos constitucionales a

este imperativo de hoy, requerido inexorablemente para hacer porsible una eficaz política de desarrollo. De todo ello resulta, naturalmente, la importancia
capital que tiene para el derecho y la política latinoamericana, la cuesti6n
de la organización del Poder Ejecutivo.
Por ello, el Estado moderno, el Estado de hoy -logrado el ineludible pero
siempre difícil y frágil presupuesto de que por su carácter popular y democrático no sea un peligro para la libertad y no constituya el tradicional monstruo del que han provenido las más grandes violaciones de los derechos humanos--, debe ser fuerte y contar con una autoridad ejecutiva eficaz que
pueda ser un instrumento adecuado para alcanzar los fines que debe cumplir.'º
9. El derecho y la realidad constitucionales de Latinoamérica muestran
hoy ejemplos de predominio presidencial dentro de la Constitución, por parte
de autoridades popularmente elegidas en que se ha intentado conciliar la
necesidad de un Ejecutivo fuerte y preponderante con la existencia de un
Estado de derecho democrático, con los controles que ello necesariamente
implica.
Entre estos ejemplos tiene particular interés el de la Constitución Mexi111 Con razón Georges Pompidou expresó el 29 de abril de 1970, ante el Consejo de
Estado de Francia: 11 Seul un pouvoir fort, librement désigné et accepté, peut aujourd'
hui préserver Je bien de tous contre des appétits1 particuliers et contradictoires. Le
temps n'est plus oU, dans un pays tel que le n6tre, l'autorité de l'Etat pouvait apparaitre comme une menace pour la liberté du citoyen, elle en constitue au contraire
aujourd'hui plus que jamais sa force n'est pas seulement indispensable a la nation
pour assurcr son avenir et sa sécurité1 mais aussi a l'individu pour assurer sa liberté"
(Le Fígaro, 29 avril 1970).

695

�cana de 1917, o mejor dicho, ya que la práctica constitucional ha ido mucho más allá de los textos,31 el del sistema político mexicano. Con todas las
reservas que se quiera, aun conociendo los defecto• que su aplicación ha puesto de manifiesto en algunos momentos y considerando que este ejemplo responde a condicionantes históricas, políticas, económicas, y sociales particu-

larisimas, no puede negarse su significación como posible fórmula para conciliar un Poder Ejecutivo predominante y determinante, capaz de planear y
ejecutar la política económica y social que los tiempos requieren," en especial
en los países en vías de desarrollo, con la existencia de un régimen que acepta y reconoce, por lo menos en principio, los postulados democráticos esen-

ciales.
No quiero decir que este ejemplo constituya un ideal, ni que las soluciones de este modelo deban ser seguidas por otros regímenes latinoamericanos, pero nadie puede dudar de su interés, como fórmula que ha impedido
en los últimos 30 años la dictadura civil o militar, violatoria de la Constitución, reaccionaria en sus objetivos, liberticida en sus Principios y negadora
de toda posibilidad de progreso y de desarrollo.
10. Cabría recordar otros ejemplos actuales que presentan un interés particular. Nos referimos a los casos de Venezuela y del Brasil.
En Venezuela con una fórmula constitucional clásica," se logró salir de
un obscuro periodo de dictadura militar y establecer un gobierno democrático, en el que los dos grandes partidos políticos del país se han alternado
en el poder, con un Congreso cuya importancia no puede desconocerse y
en el que se reconocen y respetan efectivamente los derechos humanos. El
racional predominio del Poder Ejecutivo que hay en Venezuela, sobre tocio
11

CAllPIZO, Jorge. La Constitución Mexicana de 1917, cit., pp. 358-367. Aunque
estos contralores estén inscritos en la Constitución y exista la posibilidad te6rica de
ejercerlos, la verdad es que han tenido y tienen, en regímenes como al que nos refe.
rimos, una importancia no muy grande. Como se ha dicho1 el Presidente ejerce
una autoridad que "no es limitada sino por el tiempo, la regla de la no reelección
y el juego de las fuerzas econ6micas e internacionales" (Luis Mercier Vega 1 Micanismes de pouvoir ,n Amlriqu, Latine, París, 1967, p. 208, cit., por Monique Lions,
El Poder Legislativo ,n Amirica Latina, p. 88). Pero, sin embargo, el hecho de que
el Presidente se mueva, al menos formalmente, dentro del texto constitucional 1 la
posibilidad te6rica del ejercicio de estos contralores1 la no reelección y la fuerza de
los grupos de presión econ6micos constituyen elementos de cuya importancia no puede
dudane y que, en cierta forma, condicionan el sistema.
ª GoNzÁLEZ CASANOVA, Pablo1 La democracia en México, pp. 86-89.
ª Constitución de 1961. Luis Mariñas Otero, Op. cit., pp. 103-116; Juan C. Rey
Martinez, El sistema d, partidos venezolanos, Politeia, No. 1, Caracas, 1972, p. 173.

696

hoy, como consecuencia de la existencia de una homogénea mayoría gubernamental en el Parlamento, ha permitido la existencia de un gobierno actuante, firme y eficaz, cuya acción se ha visto facilitada por las circunstancias económicas favorables y por una realidad política caracterizada por
dos grandes partidos democráticos que han recibido reiteradamente el apoyo
de un altísimo porcentaje del electorado.
Es el caso venezolano un ejemplo de relativo y racional predominio del
Poder Ejecutivo, en un sistema que no ha pretendido ninguna originalidad
teórica, no ha intentado establecer constitucionalmente forma alguna de cesarismo, ni ha querido instaurar un régimen político construido sobre
reconocimiento expreso de un determinante predominio presidencial.

er

En el Brasil, luego del proceso revolucionario de 1964, la Constitución
vigente estableció un sistema presidencialista con un Poder Ejecutivo absolutamente predominante, no condicionado por partidos politicos ni por contralores parlamentarios."
Este sistema constitucional de raíz autoritaria, que no es posible situar

en la absoluta ortodoxia democrática tradicional, ha contribuido, sin duda
alguna, a hacer posible -&lt;!entro de un orden rígidamente afirmado- el
desarrollo exitoso de una política económica que ha sido factor determinante del espectacular desarrollo de este país.
11. Si tuviéramos que resumir nuestra conclusión luego del examen ele
la realidad del predominio presidencial en la América Latina, diríamos que
entre la vía democrática tradicional de los países desarrollados -que en
América Latina sólo estarían quizás en condiciones de seguir unos pocos
países--, la vía totalitaria, la vía autocrática que parece imponerse en Jos
nuevos Estados en desarrollo y la dictadura de facto sin fundamento cons-

titucional alguno, negadora de toda idea del Estado de Derecho, las fórmulas o sistemas constitucionales o políticas que en Latinoamérica establecen
o reconocen un racional y moderno predominio presidencial, constituyen mo.

delos que merecen estudio y comprensión."
12. Frente a esta afirmación, el recuerdo de algunas experiencias recientes posee un interés muy particular por las consecuencias, para el derecho
y la realidad constitucional, que .es dable extraer de ellas.
tt BARCELLOS DE MAGALHAEs, Roberto, A Constitu;iio federal de 1967, Río de
Janeiro, 1967, pp. VII, XI, 236-237.
• LAMBERT, J., Anúrique Latine, cit., p. 426.

697

�Chile y Uruguay, por ejemplo, bajo fórmulas distint~s y co~ _procesos
institucionales diversos, parecían haber logrado una relativa estabilidad política una destacable continuidad constitucional y una larga sucesión de

'
Gobiernos
civiles.
En el Uruguay esto fue el resultado, sin desconocer la incidencia de_ otros
factores jurídicos, políticos, económicos y sociales, de una acentuada hnuta-

Obviamente, los dos casos son diferentes y no es posible extraer conclusiones comunes en relación con el tema de esa ponencia. Sólo cabe señalar
que dos sistemas constitucionales distintos en cuanto a la organización del
Poder Ejecutivo, que poseían como rasgo común una larga tradición civilista y democrática, con una alta participación populai; en la actividad politica, desaparecieron como consecuencia de golpes de Estado militares.
No es pertinente extraer de estos hechos, en esta ponencia, conclusiones

ción del tradicional predominio del Poder Ejecutivo. Esta limitación puede
conceptuarse una dirección constante de la evolución constitucional ~el _país,
pese a las reacciones anticolegialistas representadas _por las ~ns~tuc1ones
de 1934 y 1966, que se inclinaron, para la limitación, del E¡ecuttvo, por

ajenas a la materia objeto de estudio. Pero en relación con el Poder Ejecutivo, éstos y otros ejemplos permiten pensar que el excesivo debilitamiento, el relativo predominio del Legislativo y la falta de partidos políticos

fórmulas de tipo neoparlamentario.

modernos, coherentes y suficientemente mayoritarios, que sostuvieron una efi-

cacia la acción gubernamental, fueron factores que impidieron llevar a cabo
la política enérgica y creadora que se necesitaba y que no permitieron que
el Presidente de la República fuera el orientador y el motor de la acción
gubernamental. Se habría creado así un vacío de poder, de peligrosísirnas

En Chile en cambio, la Constitución de 1925 -vigente, con reformas
parciales, hasta el último gobierno constitucional- había .º~anizado un
sistema presidencialista con un Presidente fuerte, aunque linntado en los
hechos por el prestigio político y la acción efectiva del Congreso y por un
complejo sistem~ de contralores jurídicos de la actividad del Ejecullvo.

consecuencias, sobre todo en países en vías de desarrollo, económicamente
débiles, con hondas tensiones sociales, en los que actuaban grupos extremis-

Estas experiencias, aunque, como dijimos, esencialmente diferentes en múl•

tiples aspectos, habían mostrado elementos positivos_en cuanto a _los logros

tas que no creían en la virtud del proceso de cambio democrático, sometidos
además a la presión, la influencia y el contagio de complejos factores ex-

que fueron capaces de obtener para instaurar un ~1ste~a democratico, ase.

ternos.

gurar la libertad, limitar los excesos del poder presidencial _Y tratar de esta•
blecer un verdadero Estado de Derecho, abierto al cambio )' al progreso

No podría realmente estimarse, en países que, a pesar de sus diferen•

tiples caus~s que no cabe examinar en este estudio, esos sistemas constitu-

cias, formaban parte del mundo en desarrollo y que no podían quedar al
margen de la problemática general de la América Latina que el Gobierno
constitucional, el Estado de Derecho, el respeto integral de la libertad y de
los derechos fundamentales del hombre, fueran valores adquiridos e mcon-

cionales cayeron y fueron sustituidos por regímenes militares o de clar~ pre-

moYibles, incorporados a una sólida realidad político-institucional.

según la voluntad popular.
En 1973 sin duda por la conjunción de muy diversas, complejas Y múl-

dominio militar, en los que se carece de todo contralor parlamentano,. e~
los que los partidos políticos han sido disueltos o suspendid~s en sus ac~vidades y en que el Poder Ejecutivo, o mejor dicho las autoridades que e1ercen el Gobierno O dete1minan la acción de éste, son no sólo preponderan•
·
desde el punto de vista constitucional, práctica y realmente ornnÍ•
tes, smo,

La libertad -que es lo mismo que referirse al derecho a vivir digna y
humanamente en un régimen legítimo, basado en la voluntad popular- no
puede considerarse que esté nunca plenamente asegurada. Debe defenderse
y afirmarse, sin reparo y sin pausa, es una acción diaria que jamás puede
estimarse terminada o agotada.

modas e incontrolables.

13. La organización constitucional del Poder Ejecutivo en la América La-

De tal modo dos de los países en que se había logrado limitar o eliminar la preponderancia tradicional del Poder Ejecutivo en L~tinoamérica

tina, se ha de mantener, salvo casos excepcionales, dentro de las fórmulas
del sistema presidencial.

resultaron, finalmentei dos ejemplos en los que, al margen del sistema con_s.
titucional, se ha llegado al extremo opuesto, es decir a su_ preponder~nc1a

El régimen parlamentario no se ha mostrado adecuado a la idiosincrasia

total e incontrolada sólo limitada en los hechos por el ¡uego de ciertos

política de nuestros países. Podrá llegarse a él en el futuro como consecuencia de lentos procesos de desarrollo político o podrá adoptarse en algu-

factores de poder con carácter no constitucional.

698

•

699

�nos pocos casos, pero no parece ser la fórmula, posible y realista, que la
América de hoy requiere.
De igual manera los regimenes directoriales o colegiados, como los de las
experiencias uruguayas, pese a sus eventuales virtudes y al interés que des-

piertan, no son todavia fórmulas aceptables para la América de hoy.
Naturalmente, todo esto depende del camino político que la América Latina emprenda y de si se ha de mantener dentro de la teoría de la democracia clásica -con sus f6rrnulas constitucionales- o si la evolución histórica llevará a algunos de sus países hacia fórmulas inspiradas en otras ideo-

LA CONTROVERSIA MONETARISTA-ESTRUCTURALISTA ACERCA
DE LA INFLACIÓN Y DESARROLLO ECONÓMICO
EN LATINOAMtRICA

logías políticas, que suponen necesariamente estructuras constitucionales dis-

tintas.
14. Pero al margen de estas consideraciones, en cierta forma futuro~ógicas, tomando en cuenta la realidad de hoy, la experiencia histórica inmedia-

David G. DAvIEs y Harold ETIINGER

ta y nuestro propio pensamiento democrático y liberal, estimamos que el
INTRODUCCIÓN

predominio del Poder Ejecutivo en Latinoamérica no es ·necesariamente un

mal que el derecho constitucional debe, a priori, repudiar y abandonar.
Algunos de los países más grandes y más avanzados en América Latina
son notables por su alto grado de inflación. Al referirse a Argentina, Brasil,
Chile y Uruguay, Felipe Paws señala que la persistencia de inflación significa

Los tipos patológicos de este predominio como, por ejemplo, la dictadura en todas sus formas o el poder de facto de presidentes sin base ni respaldo popular son, sin duda, fórmulas que deben ser superadas.

que ésa no es una situación temporal.1 Es el registro continuo de inflación en

Pero la regulación constitucional de un racional predominio del Poder
Ejecutivo, que haga de este Poder el centro de la acción gubernamental

estos y otros países en América Latina lo que ha causado que la inflación sea
un punto muy importante cuando se considera el futuro desarrollo económico

capaz de planificar, orientar, impulsar y ejecutar, pero sometido a controles

de cada región.

institucionales adecuados para impedir la arbitrariedad y el desborde del
poder en un régimen de esencia democrática que respete el pluralismo y la
libertad, puede ser la fórmula que nuestra América democrática requiere para
salir del subdesarrollo y de la dependencia: Gobiernos estables, legítimos y
fuertes, con amplio apoyo popular. Pero todo ello, y nunca se insistirá demasiado en esto, dentro de la Constitución, en un Estado de Derecho, para
defender la libertad y los derechos políticos, civiles, ccon6micos y sociales de
la persona humana.

Preguntas como las que siguen son de interés analítico:

¡_ Por

qué naciones

como Argentina, que es una de la más desarrolladas en esta región, han sido
víctimas de un alto grado de inflación crónica; mientras que otros países como
México han podido controlarla? Además, México ha mantenido el índice
más alto de crecimiento en América Latina en el período de postguerra,
mientras que el índice de crecimiento de Argentina se encuentra entre los

más bajos. Argumentos fundamentales de este tipo han creado dos explicaciones básicas acerca de la inflación en Améric.a Latina. La primera es la de

los monetaristas, quienes indican que la responsabilidad por la inflación está
en los legisladores. El segundo punto de vista es el de los estructura!istas,

México, D. F., agosto de 197.5.

quienes consideran que la inflación es causada por deficiencias estructurales
en la economía de las naciones en que ocurre.
1

PAzos, Felipe, Inflaci6n Crónica en Amirica Latina (New York -- Publicaciones
Praeger, 1972), p. 15.

700

•

701

�Los monetaristas explican Ia inflación en términos del aumento en el caudal
de fondos. Por lo consiguiente, la inflación ocurre si se permite que el volu.
men de fondos aventaje el aumento de producción de materiales y servicios.
La inflación causa distorciones en la distribución de recursos, y si convierteen una situación crónica, los monetaristas aseguran que dicha situación es
perjudicial para el crecimiento económico. Esta explicación claramente im•

plica que el uso de fuertes medidas anti-inflacionarias es un prerrequisito para
poder obtener un alto nivel de crecimiento económico.
Los estructuralistas ven la inflación como un fenómeno natural que acom•

paña al crecimiento. Raymond Mikesell indica: "La mayoría de los estructuralistas no consideran la inflación como deseable ni conducente al creci•
miento. Es simplemente consecuencia de una política que evita limitaciones
monetarias que inhiben el crecimiento como reacción ya sea a fuerzas exte•
riores, tales como la disminución de demanda mundial en la exportación, o

a factores estructurales que inhiben la productividad; o creando desequilibrio
monetario en la economía".

2

En general, el estructuralista atribuye el crecimiento del caudal de fondos
a factores inherentes en las economías de América Latina.
La estructura de la economía en las naciones de América Latina es tal que

están constantemente sujetas al peligro de inflación debido a su dependencia
en la exportación de productos básicos. Estas naciones, desde el punto de

listas consideran que otro factor que contribuye al desarrollo de presiones
inflacionarias es que la producción doméstica de alimentos muchas veces
no aumenta con la demanda. El no lograr aumentar la producción doméstica para satisfacer la demanda causa el aumento crónico de los precios de

alimentos. El abastecimiento de alimentos no aumenta debido a que el
sistema de latifundios, grandes extensiones de tierra en las que los dueños
no residen, y que es un sistema predominante en América Latina, no responde
a las señales del mecanismo de precios.
La combinación de aumento de precio de los alimentos con el aumento del
costo de importaciones disminuye el valor real de los sueldos devengados por
los trabajadores, al mismo tiempo que aumenta el costo de materiales para la
industria. Los trabajadores al tratar de recuperar su nivel real de salario demandan sueldos nominales más altos; pero debido a la naturaleza no competitiva de la industria, gran parte del aumento en costo de materiales y mano
de obra se ve reflejado en el aumento de precios al consumidor. Dicha acci6n

trae como resultado demandas de aumento de sueldos y se transforma en un
círculo vicioso.'

Los estructuralistas creen que la demanda conjunta y fuentes de trabajo en
una economía se mantienen por medio del aumento en el caudal de fondos.

Este cambio en el caudal de fondos es ocasionado porque la estructura de impuestos depende de impuestos directos, los cuales no aumentan tan rápidamen-

vista estructuralista, pueden crecer sin inflación únicamente mientras que la
demanda por sus exportaciones está en auge. Si la demanda por sus exporta.
ciones baja, el resultado es la inflación debido a la consiguiente crisis en el

te como los gastos gubernamentales. El resultado es un déficit gubernamental
que es cubierto por medio de préstamos obtenidos de los bancos centrales. Los

cambio de divisas, a menos que un cambio estructural reduzca la demanda de

estructuralistas proclaman que la única alternativa es la disminución de proyectos gubernamentales, acción que trae como resultado el incremento de ten-

3

importaciones.

Este punto de vista es completamente opuesto al de los monetaristas, quienes

culparían a la inflación por las dificultades en amortización de saldos en lugar de decir que las dificultades experimentadas en la amortización de saldos
produce inflación.
Además de las dificultades de intercambio internacionales, los estructura-

siones sociales en las ciudades e impide el crecimiento de la industria.6
Hablando en términos generales, los estructuralistas consideran que la situación económica en Latinoamérica únicamente tiene dos alternativas: una que
es la inflación y la otra que es el estancamiento económico, a menos que se
realicen cambios fundamentales en la estructura económica de varias naciones

de dicha región.
1

MIKESELL, Raymond T., Inflaci6n. en América Latina, en la producción de Charles T. Nisbet, ºProblemas en el Desarrollo Económico de América Latina" (New
York, La Prensa Libre, 1969), p. 154.
1
SEERS, Dudley, "Una teoría acerca de la Inflación y el Crecimiento en Economías
Sub-desarrolladas Basada en Experiencias en Latino América" en Oxford Economi,
Papers, vol. 14, no. 2 (Oxford: La Prensa Clarendon, junio, 1962), p. 191t

702

• PAzos, lnflaci6n Crónica, p. 134.
• FÉLIX, David, Vista Alternativa de la "Controversia Monetari.rta•Estructuralistau
en la publicación de Albert O. Hirschman, uniscusiones y Comentarios Latinoameri•
canos" (New York: Fondos del Siglo Veinte, 1961), p. 84.

703

�CUADRO 1

INFLACIÓN Y DESARROLLO

Porcentaje Anual Pro- Porcentaje Anual Promedio del Cambio en medio de Cambio en
el Indice de Precios la Producción Domésal Consumidor
tica Bruta

Debido a la controversia entre monetaristas y estructuralistas y su desacuerdo
acerca del impacto que la inflación tiene sobre el desarrollo económico, es ne.
cesario examinar la habilidad que varios países Latinoamericanos tienen de

desarrollarse con respecto a sus diferentes grados de inflación. El Cuadro 1
presenta esta comparación usando cuatro países afectados por inflación crónica,

que son: Argentina, Brasil, Chile y Uruguay y también usando como ejemplo
a México, Venezuela, Bolivia, Colombia, Honduras, Nicaragua y Panamá.
Cuatro de estos países sufrieron una inflación que promedió más de 20%
anual durante los años de 1961 a 1969. Dos de estas naciones, Brasil y Chile,
lograron mantener grados de desarrollo que promediaron más de 5%, Sin
embargo, hay que notar que esto da como resultado un grado de crecimiento per capita de dos por ciento o menos en los dos países. Dicho grado de
crecimiento es más que satisfactorio para países en desarrollo. Chile experimentó un crecimiento total de uno por ciento durante el periodo de 1953
a 1960, mientras que concomitantemente los precios chilenos aumentaron más
de 1,000%.' Mientras tanto, Brasil logró un mejor resultado en el periodo
antes citado, ya que el valor real de la producción doméstica bruta aumentó en más de un 50% durante esos siete años, a pesar de que los precios
:se quintuplicaron durante ese mismo periodo. 7

Las otras dos naciones con más de 20% de inflación anual, Argentina y
Uruguay, lograron un crecimiento aún menos satisfactorio que el de Brasil
y Chile entre 1960 y 1968. Argentina, el país más avanzado de Latinoamérica en términos de desarrollo económico, logró un crecimiento per capitn
muy parecido al de Brasil, pero Argentina ni siquiera se aproximó al grado
de crecimiento per capita de Brasil en los años de 1953 a 1960. Uruguay,
&lt;:on una inflación que llegó hasta un 125% en 1967-68, experimentó una
declinación en la producción doméstica bruta per capita entre 1960 y 1968.
En realidad, la producción doméstica bruta per capita de Uruguay fue m,-í.s
baja en 1968 que en 1953.8

• Ruoou, Kenneth y HAMOUR, Mukhtar, Abstracto Estadístico de Latin oamérica
1970 (Los Angeles, Centro Latino Americano, 1971), pp. 99, 300.
' !bid., pp. 99, 300.
' !bid., p. 301.

704

1961-1969

Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia {a)
Honduras
México (a)
Nicaragua
Panamá
Uruguay
Venezuela
FUENTE:

(a)

1960-1968
(Precios Constantes)

20
6
50
29
12
3
3
2
1
52

3.1
5.4
5.0
5.3
4.6
5.5
6.7
7.7
8.1
0.3
4.6

Porcentaje Anual Promedio de Cambio en
la Producción Doméstica Bruta per Capita

1960-68

1.5
2.8
1.6
2.0
1.5
2.1
3.0
4.0
4.6
-0.5
1.1

Kenneth Ruddle y Mukhtar Hamour Abstracto Estadístico de Latinoamérica 1970, Cuadros 26, 171 y 172.
'

Datos de 1960 a 1%7 únicamente.

Colombia y Bolivia sufrieron una inflación más lenta, pero aún más 0
menos rápida durante el periodo ilustrado en el Cuadro l. Colombia con

una inflación promedio de 12% presentó un grado de crecimiento similar
al de Brasil. Bolivia, con una inflación promedio de 6%, logró un creci".'iento de_ casi 3% anual. El crecimiento boliviano es mucho más impresionante s1 se toma en cuenta que dicho crecimiento ocurrió inmediatamen~

t~ de_spué,s de un, periodo en el que la producción doméstica bruta per capitn
d1smmuyo a razon de 1% anual.
. Cin_~º de la~ once naciones citadas en el Cuadro 1 mantuvieron grados de
mflac.10n relat.J.vamente lentos. De estos cinco países, México, Nicaragua y
Panamá demostraron un crecimiento promedio de la producción doméstica

bruta de más de 6% anual. Venezuela y Honduras lograron un crecimiento más lento, siendo éste de 4.6% y 5.6%, respectivamente.
En el período de 1953 a 1960, de los cinco países con baja inflación
sólo México y Venezuela lograron grados de crecimiento tan fuertes com~
los mostrados en el Cuadro l. El crecimiento de México fue más O menos

el mismo, y el de Venezuela fue aún más rápido que el experimentado entre

705
liumanita.s.-45

�1960 y 1968. Los otros tres países con baja inflación experimentaron disminución o estancamiento en el grado de crecimiento per capita durante el
período entre 1953 y 1960.9
El Cuadro ¡ demuestra claramente que un país con una inflación lenta
no tiene garantía de obtener un fuerte grado de crecimiento. Sin embargo, cuando se examinan los datos del período de 1953 a 1968, parece que
no es posible lograr un fuerte y persistente grado de crecimiento cuando
existe una rápida inflación. El mejor ejemplo de lo anterior parece ser
Bolivia, que tuvo una alta inflación y una disminución en la producción
doméstica bruta per capita en los años cincuentas, y un respetable grado de
crecimiento en los sesentas después de haber logrado controlar la inflación.
No se puede ignorar el hecho que Brasil logró un tremendo grado de crecimiento en los cincuentas, juntamente con el rápido aumento de precios,
al igual que Chile en los primeros años sesenta
Existen varias razones que nos ayudan a explicar la correlación negativa
que existe entre la inflación y el crecimiento. Dichas ra1.ones se pueden
dividir en tres categorías: distorsiones de precios, problemas del comercio
internacional y la disuasión del ahorro e inversión. La distorsión de precios impide el importante crecimiento de industria, especialmente el de la
agricultura y el de la industria de labor intensiva y favorece actividades
que producen grandes utilidades. Algunas de estas actividades son muchas
veces aquellas que no presentan ninguna ventaja económica a un país en
desarrollo. Con respecto al comercio internacional, el problema se presenta
cuando la escala de intercambio es fija, ya que a medida que la inflación
continúa la moneda encarece en relación a la moneda de otros países; crean•
' probable crisis de intercambio internacional. La inflación tamdo así una
bién puede reprimir el ahorro e inversiones domésticas debido a la incertidumbre que rodea al valor real de la moneda y también debido a los problemas de cambio de moneda.

La explicación de lo sucedido en los once países en cuestión no prueba claramente la posición de los monetaristas ni la de los estructuralistas. Bolivia
y México presentan los únicos casos en que aparentemente el control de la
inflaci6n creó un aumento en el grado de crecimiento. Además, México
es la única nación que presenta un cuadro de fuerte crecimiento real durante los 15 años comprendidos entre 1953 y 1968. Todos los otros países
excepto Uruguay, mostraron períodos de rápido crecimiento y también de
' RuDDLE, Kenncth y HAMOUR, Mukhtar, Abstracto Estadfstico de Latinoamérica 1970 (Los Angeles: Centro Latinoamericano, 1971), p. 301.

706

crecimiento lento o de estancamiento. Por lo tanto, el punto que se discute debe analizarse bajo varios aspectos: los problemas domésticos de ahorro, comercio internacional e inversiones, y la distorsión de precios, refiriéndonos en especial a precios de productos agrícolas.
AHORRO DOMÉSTICO E INVERSIÓN

La inflación reprime la tenencia de saldos en efectivo, ya que al pasar del
tiempo su valor real disminuye. En general, esa pérdida se ve compensada
con la tenencia de depósitos a plaro fijo, los cuales devengan intereses que
por lo menos compensan hasta cierto punto la pérdida del valor real de
la moneda causada por la inflaci6n. La tarifa de intereses que este tipo
de valores devenga es muy baja en muchos países de Latinoamérica, lo anterior es a manera de disuadir la tenencia de efectivo en esa clase de depósitos, al igual que en valores realizables.
John Deaver, en un estudio que realizó acerca de la inflación en Chile,
observó que los dep6sitos bancarios disminuyeron a un 11 % de la reserva
nacional en 1955 cuando la inflación era de 50% anual, después de que
los depósitos bancarios habían formado un 65% de la reserva monetaria
en 1928, época consiguiente a varios años de estabilidad de precios.10 Felipe Pazos not6 un fenómeno muy parecido en Argentina, Brasil y Uruguay.
Observó que la proporción de dinero y otros fondos con relación a la
proporción &lt;le dinero y otros fondos con relación a la producci6n doméstica declinó en el período de 1948 a 1970.11 Siendo así, mientras que la
inflación persiste, individuos y corporaciones tratan de transformar sus valores realizables, depósitos a demanda y otros depósitos, en inversiones que
mantendrán o aumentarán su valor real a medida que la inflación continúa.

La falta de interés en el ahorro trae como resultado que la economía se
ve incapacitada en promover inversiones domésticas de dos formas. Primero, debido a la mínima cantidad de depósitos a plazo fijo, los bancos no
pueden suministrar préstamos a la industria en cantidades compatibles con
el rápido grado de crecimiento. Segundo, debido a que las corporaciones
no mantienen saldos en efectivo, no pueden pagar altos dividendos para
11

DEAVER., John, "La Inflación Chilena y la Demanda de Dinero", en la publicación de David Meiselman, Variedades de la Experiencia Monetaria (Chicago:
Prensa de la Universidad de Chicago, 1970), p. 39.
u. Hubo años en los que la proporción aumentó mínimamente en cada uno de los
tres países, pero el movimiento en general fue en disminución.

707

�fomentar la compra de acciones. La falta de pago de dividendos, acompañada a la falta de saldos en efectivo, no deja que los precios de las acciones aumenten en el mercado. A medida que el valor real de la moneda

se importan en el presente crecerá a una razón de 8.8%.ª A menos que
se establezcan cambios en la situación de las exportaciones, u ocurra un cam-

declina, las acciones dejan de ser fondos que mantienen su valor real, dan-

comercio persistirán.

do como resultado otro factor que reprime la compra de dichos valores.
Por lo tanto, las corporaciones no logran obtener fondos de inversión mediante la venta de acciones. Lo anterior causa que las corporaciones dependan de sus ganancias para lograr fondos de inversión, lo cual reduce

los saldos en efectivo que serían usados para pagar dividendos, así agravando el ciclo. La importancia de la escala de intereses se ve ilustrada en
el caso de México, donde tanto el Banco del Gobierno como otros bancos
privados de desarrollo emiten bonos que devengan altos intereses. El resultado ha sido que un 4.5% y un 5.5% de los fondos disponih1es de cada
familia mexicana pasa por el sector financiero para convertirse en fondos

de inversión para la industria. Este sistema es usado para financiar la formación de capital que es cuatro o cinco veces mayor que la de Brasil, quien
utiliza un sistema similar, pero donde los intereses devengados son más ba-

jos. El pago de intereses más altos a los ahorrantes también significa intereses más altos para los inversionistas, y de esta manera, el sistema ayuda no
sólo al desarrollo financiero sino también ayuda a combatir la inflación.

12

COMERCIO INTERNACIONAL E INVERSIÓN

Los estructuralistas consideran que la crisis en el cambio de divisas es

bio radical en la demanda de importaciones, los problemas en la balanza de
Los monetaristas mantienen que los problemas en el cambio de divisas
son causados por la inflación interna. Si la inflación interna de un país es mayor que la de aquellas naciones con las que mantiene relaciones comerciales. la

moneda de dicha naci6n se sobrevalúa, dando como resultado que las exportaciones de ese país son más caras para el comprador a medida que las importaciones se vuelven más baratas, lo que llega a causar que las exportaciones
declinen y las importaciones aumenten. Lo anterior trae como resultado el
déficit comercial anteriormente mencionado. Los estructuralistas reconocen
este mecanismo, pero mantienen que dicha situación únicamente refuerza

la situación que fue creada inicialmente por la demanda poco flexible de
exportaciones, que resultó en una devaluación inicial -lo cual, al mismo
tiempo, provocó el aumento de precios de las importaciones para el comprador-. Este aumento en costos es transmitido al consumidor al aumentar los

precios en el mercado interno. El costo de producci6n aumenta debido a la
demanda por salarios más altos y debido al alto costo de las importaciones.
Los monetaristas, por otra parte, dirían que el problema fue causado por
la sobrevalución de la moneda en el cambio de divisas debido a la preisencia de inflación.
PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

la causa de la inflación. Estas crisis resultan debido a déficits en el saldo
de pagos, los cuales, bajo el punto de vista estructuralista, son el resultado de
deficiencias estructurales en las economías en desarrollo de Latinoamérica.
Raúl Prebish indica que en Latinoamérica "el crecimiento relativamente

Muchos estructuralistas mantienen que la agricultura en muchos países
latinoamericanos es responsable no sólo por la carestía de alimentos sino

lento de las exportaciones ha sido una obstrucci6n para un desarrollo más
rápido, ya que las exportaciones son un componente principal de la capacidad de importación." 18 Esa debilidad en la capacidad para importación
combinada con la creciente demanda por artículos importados, resulta de

también en gran parte por la inflación, ya que no responde a las señales
indicativas de la fluctuación de precios y no expande su abastecimiento. 15
Ellos creen que los propietarios de grandes extensiones de tierra o latifun-

un déficit en la balanza de comercio. Prebish estima que: "si el crecimien-

dios, que se mantienen ausentes, no responden a las señales indicativas de la
fluctuación de precios porque les preocupa más el mantener su control feu-

to del producto es a razón de 8% en 1980 la demanda de productos que
u L1TTLE, Tan, SCITOVSKY, Tibor y ScoTT, Maurice, Industria y Comercio en Al•
gunos Países en Desarrollo (London, Prensa de 1a Univern.dad de Oxford, 1970),
pp. 49-50.
ia PREBISH, Raúl, Cambio y Desarrollo (Washington: El Banco Interamericano de
Desarrollo, 1970), p. 47.

708

14
Estas estadísticas varían de país a país, pero la tendencia general según Prebish
debe ser la misma. El 8% de crecimiento le interesa a Prebish ya que él estima que
esto es lo mínimo que una nación latinoamericana necesita para considerarse como
naci6n desarrollada.
u EnEL, Matthew, Abastecimiento Alimenticio e Inflaci6n en Latinoamérica (New
York: Fredrick A. Praeger, 1969), p. 132.

709

�da! que el aumentar las ganancias. Por otra parte, la mayoría de las porciones de tierra restantes son minifundios, o ya sea pequeñas extensiones
de tierra que producen únicamente lo suficiente para la subsistencia del
campesino. Estas parcelas de tierra son tan intensivamente usadas que el
labrador es incapaz de aumentar su producción substancialmente aun cuando existe el incentivo de obtener mejores precios por la cosecha. El Cuadro 2 ilustra el porcentaje de estos tipos de extensiones de tierra.
No todas las fincas de más de 1,000 hectáreas son administradas por dueños ausentes, como fue demostrado en México, donde 1.4% de las haciendas y 25.3% del área son ejidos o fincas colectivas. 16 Las fincas pequeñas
claramente pertenecen a la clasificación de minifundios, y para simplificar
la clasificación asumimos que en los otros diez países, además de México,
las fincas grandes son latifundios." Es interesante el notar que únicamente Panamá tiene menos de un 30% de su tierra agrícola en estos dos tipos
de parcelamientos. Por otra parte, aparentemente no existe gran distinción
entre los pai.ses con alta inflación y baja inflación con relación a su tipo de
parcelarnientos agrícolas. Sin embargo, este factor no es adecuado como
para refutar la opinión de los estructuralistas.
Matthew Edel en su estudio acerca del abastecimiento de alimentos y la
inflación, observó que entre 1952 y 1966 México, Brasil y Venezuela dejaron
atrás o igualaron el crecimiento necesario en su abastecimiento alimenticio
para suplir la demanda. Por otra parte, Argentina, Chile, Colombia, Perú y
Uruguay no lograron aumentar su abastecimiento para satisfacer la creciente
demanda impuesta por el cr~cimiento de la población y de los ingresos per
cápita." Marmie Mueller en su estudio acerca de la inflación en México
notó una reducción en la estrechez agricultura! en el período no inflacionario
que siguió al año de 1950 con relación al período inflacionario a principios
de la década de 1950. Ella discute que esto implica que la estrechez agricultura! contribuyó a la inflación." Lo contrario pudo también haber sido el
caso, siendo la inflación la causa del poco crecimiento de la agricultura.
Abstracto Estadístico de Latinoamérica, p. 183.
Esta suposici6n no es completamente absurda, ya que México es el único de los
once países que ha implementado una reforma agraria extensiva. Los estructuralistas también asumen lo anterior para probar la extensi6n de latifundios.
111 EDEL, Mattew, Abastecimiento Alimenticio e Inflación en Latinoamérica (New
York: Fredrick A. Praeger, 1969 ), p. 132.
11 MuELLER, Marmie, Struct1JTal Inflation and the Mexican Experitnct, in Vale Economic Essays vol. 5 no. 1, Spring, 1965,
11
17

710

RUDDLE~

CUADRO

2

PORCENTAJE Y TAMAA'O DE FINCAS
(1,000

(5 Ha.
MINIFUNDIA

% de Fincas

Argentina (1960)
Bolivia ( 19.50)
Brasil ( 1960)
Chile ( 1965)
Colombia ( 1960)
Honduras ( 1966)
México ( 1960)
Nicaragua (1963)
Panamá ( 1961 )
Uruguay (1966)
Venezuela ( 1961)
FUENTE:

15.7
59.2
44.8
48.8
62.5
67 .6
65.7
50.8
45.8
13.9
48.7

Kenneth Ruddle and

o menos)
% de área

0.1
0.4
2.4
0.7
4.5
12.5
0.8
3.4
5.3
0.2
1.4

LATIFUNDIA

Ha. o más)

% de Fincas

% de área

5.8
6.2
0.9
1.3
0.2
0.1
1.7
~.6
0.1
4.9
1.3

74.4
91.8
44.2
72.7
30.3
19.7
78.4
30.5
5.7
58.3
62.7

Mukhtar Hamour, Statistical Abstract o/ Latin Ame•

rica 1970.

La inflación reprime la producción agrícola por varias razones. Primero,
porque la moneda se sobre-valúa, haciendo que los productos alimenticios
importados sean más baratos que los productos alimenticios importados sean
más baratos que los producidos localmente. Este factor no presenta ningún
problema bajo el punto de vista estructural ya que bajo estas circunstancias
los trabajadores no demandan aumento de salarios. Sin embargo, para prevenir una crisis en el cambio de divisas, muchas naciones latinoamericanas
utilizan la substitución de importaciones.

Dicha política prohíbe la entrada al país de alimentos extranjeros a precios
competitivos y la demanda total es puesta en la agricultura local. El resultado de combinar el tipo de protección antes expuesta con bajas escalas de
intereses y control de precios de alimentos es una situación en la que la recuperación de inversi6n es mucho mejor en otras industrias. Aun así, si un
país eliminara el control de precios de productos agricolas, acción por la cual
un país puede optar para mantener bajos los precios de los alimentos en una
forma artificial a manera de prevenir trastornos sociales y la demanda de
aumento de salarios, el incentivo para los dueños de latifundios está en invertir en una industria de manufactura que substituya las importaciones en
lugar de invertir en la agricultura, donde las ganancias son menores. Además,

711

�el precio de artículos manufacturados aumenta más rápidamente que el de

alimentos y de artículos manufacturados localmente, que fue causado por el

los productos agrícolas, lo que significa que en términos reales el precio de
los alimentos disminuye.

aumento de precios de materia prima.

El caso citado anteriormente, en el que es precio real de los alimentos dis-

De esta manera, el "wage-push" es el mecanismo usado para explicar el
movimiento de otras fuerzas inflacionarias a través del sistema económico.

minuye en relación a los precios de otros productos, es lo que sucedió en Ar~

gentina entre 1963 y 1970, cuando el índice de precios de alimentos aumentó en
general aumentó un 28% y el índice de precios de alimentos aumentó 27.5%.
Un caso similar se presentó en Uruguay, mostrando aumentos de 18.95%
y 18.88% respectivamente. En Brasil sucedió lo contrario. En México, el cual
contaba con un bajo índice de inflación, los precios de los alimentos también

SUMINISTRO DE FONDOS Y LA INFLACIÓN
Raymond Mikesell señala que el indicador económico que se correlaciona

aumentaron más rápidamente que los precios de otros artículos, el aumrnto

más directamente con el grado de inflación en Latinoamérica es el aumento en el suministro de fondos.21 Los monetaristas basan su posición en eI

fue de 28% y de 26% respectivamente. Es de notar que Edel encontró que
en el período de 1953 a 1970, de los países que lograron un crecimiento ade-

nistro de fondos de nueve naciones Latinoamericanas se ve comparado en el

cuado en la producción de alimentos, el precio de los mismos aumentó más

rápidamente que el precio de otras comodidades en Brasil y en México. De los
países que presentaron abastecimiento adecuado de alimentos, únicamente

Chile presentó un aumento de precios de comestibles que fue más rápido que
el crecimiento de la inflación en general. 20
Aparentemente la inflación es detrimento al crecimiento de la agricultura,

en lugar de ser el débil crecimiento de la agricultura un ímpetu para la
inflación.
SALARIOS
A pesar de que la inflación estructural como es descrita, comienza corno
"demand-pull", como resultado del aumento de demanda por productos
agrícolas o importaciones, eventualmente se convierte en "cost-push" en la
economía.
Los estructuralistas explican que esto ocurre debido a que el incremento
en costos para la industria se transforma en precios más altos para el consu-

midor, lo que resulta de la naturaleza no competitiva de la mayoría de industrias en Latinoamérica.

La industria mantiene que el aumento de precios se debe a que los trabajadores demandan salarios más altos. Luego, los trabajadores demandan salarios aún mayores a forma de recuperar el valor real de sus salarios, el cual
disminuyó como resultado del incremento de precio de artículos importados,
:o

712

RuooLE,

.Abstracto Estadístico de Latinoamérica, pp. 9-100.

tema de la inflación en lo anterior. El porcentaje del cambio en el sumiCuadro 3 con el porcentaje en el cambio de precios y la producción doméstica bruta a través de un período de cinco años comprendido entre 1965 y
1970. En su estudio de la inflación en Argentina, Brasil Chile y Uruguay,
Felipe Pazos encontró que los cambios de dirección en el suministro de fondos y el grado de inflación, presentaron las mismas señales y aproximadamente la misma magnitud; la correlación fue mucho mayor en Brasil y

Uruguay que en Argentina y Chile."'
La correlación entre el suministro de fondos y los precios también se ve
afectada por la velocidad de la moneda y el crecimiento de la producción
real. Como se puede ver en el Cuadro 3, cuando el grado de crecimiento
era relativamente alto en comparación al aumento en el suministro de fondos, los precios aumentaron relativamente despacio; y cuando el suministro

de fondos aumentó considerablemente más que el crecimiento real de la producción doméstica bruta, los precios aumentaron rápidamente. Panamá es el

único país que se sale de este patrón. Esta excepción se podría explicar por
medio del singular sistema monetario de Panamá que debió haber fomentado un fuerte efecto negativo en el cambio de velocidad de la moneda en
circulación. 23
Inflación en Latinoamérica, p. 146.
n PAzos, Inflación Crónica en Latinoamérica, p. 110.
" Panamá es la única, por así decir, naci6n independiente que usa ]a moneda de
otra nación casi totalmente. A pesar de tener un standard nacional de moneda, e]
Balboa, únicamente monedas metálicas se denominan en esta unidad de cambio; todo
el papel moneda consiste en dólares estadunidenses. Ésta ha sido la ~ituación desde
que se completó el Canal de Panamá. Está de más decir que Panamá no tiene un
Banco Central. Harry Johnson, Discusiones acerca de Economía Monetaria. (Cambridge
Mass: Prensa de la Universidad de Harvard, 1973), p. 223.
n M1KESELL,

713

�La velocidad puede ser un factor importante en la explicaci6n de la inflaci6n. John Deaver en su estudio de la inflaci6n Chilena encontr6 una fuerte
correlaci6n entre la tendencia del cambio en la velocidad y la expectaci6n de
inflaci6n en el futuro. El rezago impuesto por esta correlaci6n fue más o
menos de un año. 24
Otros factores también afectaron la tendencia de cambio en velocidad. Por
ejemplo, un cambio de relaciones con los Estados Unidos puede tener un gran
impacto en Panamá.

CUADRO
19651970 PorcenPaís

Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
Honduras
México

Panamá
Venezuela
l'uENTE:

1

taje de cambio en el suministro de fondos 1

203
50
253
309
99
58
50
102
55

'

3
19651970 Pareentaje de cambio en el índice de precios
al consumidor

142
34
247
212
70
12
19
10
8

19651970 Pareenta.je de cambio
en la producci6n doméstica
bruta constante

20
33

41
19
32

27
39
43
22

Kenneth Ruddle, Abstracto Estadútico de Latinoamérica, Tablas 26, 176
y 198.

Estos fondos constan de moneda y depósitos a demanda (cuentas de cheques) •

El mecanismo general en el incremento del suministro de fondos en Latinoamérica es mediante el financiamiento de los déficits del gobierno con
préstamos del banco central. Este proceso :ªusa ~n incremento en la b~se
monetaria, lo cual constituye la gran mayona del incremento en ~l. suxmmstro de fondos. El cambio en la proporci6n de moneda y fondos es umcamente
una pequeña parte del incremento."
La Inflación Chilena 'j la Demanda de Dinero, p. no.
21 GRIFFITHSi Brian, Política Mexicana Monetaria 'Y Duarrollo Económico, (New
York: Publicaci6n Praeger, 1972), p. 128.
,. DEAVER,

714

El resultado de esta política es que el gobierno aumenta los impuestos por
medio de la inflaci6n en lugar de aumentar los impuestos directamente. Lo
anterior es llevado a cabo ya que el país es incapaz de financiar su presupuesto por medio de préstamos de los sectores privados o extranjeros. Básicamente un impuesto de inflaci6n es una exacción de tributos de los ahorrantes
y actúa como una fuente de ingresos para el gobierno. Sin embargo, el impuesto de inflaci6n es detrimente para el crecimiento según se explic6 anteriormente. El impuesto tiende a vencerse a sí mismo.
Los estructuralistas dicen que el uso de este tipo de financiamiento no se
puede eludir. Ellos reconocen la correlación entre el suministro de fondos
y la inflaci6n, pero discuten que las condiciones estructurales forzan los déficits de gobierno, los cuales deben ser financiados por medio de préstamos del
banco central. Un magnífico ejemplo de lo anterior se vio en Chile, donde
los impuestos sobre la industria del cobre constituyen la mayor fuente de
ingresos para el gobierno. Lo que sucedi6 fue que cuando se present6 un
auge en las ventas de cobre, y el total de ingresos para el gobierno aumentó,
los gastos también aumentaron. Luego, cuando las ventas de cobre bajaron,
y por consiguiente los ingresos para el gobierno disminuyeron, se encontró
que o se incurría en un déficit_o se reducían los gastos a riesgo de causar
inquietud social. 26

Los estructuralistas también indican que a medida que los costos suben debido al aumento de precios de las importaciones y de salarios, los ingresos
del gobierno no aumentan. Este proceso crea un déficit instantáneo ya que
los impuestos indirectos, de los cuales los gobiernos Latinoamericanos dependen, no suben apreciablemente a medida de que los precios aumentan. Por
lo tanto, las demandas monetarias de la inflaci6n estructural se encuentran
con los déficits por el aumento de costos.
Los estructuralistas sostienen que cualquier intento en parar los efectos
de la inflaci6n estructural mediante la inhibici6n del crecimiento del fondo
de moneda resultaría en una disminuci6n de producción. Éste es el resultado de precios rígidos que una vez han subido, no volverán a bajar. Si la
demanda disminuye se verá una reducción en producción y los niveles de

empleo bajarán en lugar de bajar los precios, ya que los precios altos son el
resultado de salarios más altos y mayor costo de producci6n."
• MAYNARD, G. Inflación y Crecimiento: Lecciones de la Experiencia Latinoamericana, en Oxford Economic Papers, vol. 13 no. 2, Junio, 1961, (Oxford: The Clarendon Press), p. 188.
J'IÜLIVERA, Julio H. G. Inflación Estructural y el Estructuralismo Latinoameri-

715

�CONCLUSIONES
La interrogante sobre cuál de las teorías acerca de la inflación en Latinoamérica es más valida, ya sea la monetaria o la estructuralista, aún no ha
sido resuelta. La teoría estructuralista es atrayente en varios aspectos y en la
actualidad es muy atrayente aun para las naciones desarrolladas, las cuales
están sufriendo el grado más alto de inflación que se les ha pre3entado en
varios años. Usando la teoría estructuralista esa inflación en los países desarrollados se debe a una drástica rigidez, como lo es el aumento tan rápido
en el precio del petróleo, producto del cual estas economías tanto dependen.

tente inflación parece ser un prerrequisito para lograr un desarrollo económico de larga duraci6n. Es interesante el notar según lo expuesto que si una
política anti-inflacionaria se une con el pago de intereses e impuestos racionales, tal como es el caso de México, el rrecimiento económico puede ser
rápido y continuo.

Al seguir una política altamente inflacionaria una nación puede advertir
el tener que enfrentarse con rigideces y problemas económicos de inmediato,
pero a la larga, el resultado de dicha política, en la gran mayoría de los
casos, es un crecimiento más lento mientras que la inflación existe. F..sta
persistencia de rigidez y problemas es un precio que las naciones en desarrollo no pueden darse el lujo de pagar.

Los estructuralistas Latinoamericanos culpan a la estrechez agricultura! y
al comercio con el extranjero por la iniciación de la inflación. La inflación
se ve perpetrada por los trabajadores que demandan aumento de salarios
para mantener su posición económica, lo que desde luego causa qu':! la industria aumente sus precios para poder recuperar el desembolso causado por
lo anterior. Por lo consiguiente, las autoridades se ven forzadas ya 5ea a
aumentar el abasto de moneda o a forzar el estanramiento económico.
Respecto al comercio, los estructuralistas mantienen que la causa de los
problemas de saldo de pagos es el poco crecimiento de demanda por exportaciones latinoamericanas y el gran aumento en la demanda de importaciones. Estos problemas causan crisis en el cambio de divisas, lo cual resulta
en la devaluación de la moneda y esto sólo refuerza la inflación.
Sin embargo, la evidencia indica que no es pmdente para Latinoamfrica
el permitir que la inflación continúe. Aunque una política anti-inflacionaria implique un estancamiento por corto plazo, la alternativa de dejar C]Ue
la inflación crezca sin control parece causar lento desarrollo o un estancamiento de larga duración. Como se ve en el Cuadro 1, sólo Brasil, y por
poco tiempo Chile, parece haberse escapado de este resultado. El período
en que Chile experimentó su rápido grado de desarrollo fue cuando Jos
precios del cobre aumentaron, lo que creó mayores ingresos para el Gobierno. 28 Claro está que lo anterior aparece como un aumento en la producción doméstica bruta. Brasil presenta un caso único, ya que posee gran cantidad de recursos naturales y labores que no son explotados.
A menos que una nación sea muy nea, el prevenir una rápida y persiscono, en Oxford Economic Papen, vol. 16, no. 3, November 1964 (Oxford: The
Clarcndon Press), p. 327.
• I'R.EBISH, Cambio 'Y DeresarroUo, ver figura B, entre páginas 66 y 67.

716

717

�LAS CULTURAS HISTÓRICAS EN EL PROCESO
EVOLUTIVO HUMANO
ROBERTO

LARA

VELADO

I
CONCEPTO DE CULTURA HISTÓRICA

La palabra cultura, como casi todos los términos que trascienden del lenguaje corriente para ingresar al vocabulario filosófico o científico, tiene más
de un significado.
Podemos considerarla como la calidad del hombre culto; esto es, como el
conjunto de conocimientos, hábitos y sentimientos de un ser humano cultivado, adquiridos precisamente como resultado de su educación y que lo eleva

sobre aquellos de sus congéneres que carecen de ella; en este sentido, es la
diferencia existente entre el hombre civilizado y el salva je.

El anterior contenido no solamente puede aplicarse a los hombres individualmente considerados, sino también a los grupos humanos; es obvio que la
extensión del concepto y aun el concepto mismo, varían según se refiere a in-

dividuos o a colectividades.
Podemos también separar, dentro del anterior concepto de cultura, diversos aspectos en relación con el orden de conocimiento o de manifestaciones.
en referencia; aspectos que continuamos designando con la misma palabra,

aunque dándole un carácter especializado; de esta manera, podemos hablar
de una cultura jurídica, una cultura matemática, una cultura artística, una
cultura musical o una cultura religiosa.
Pero cuando nos referimos a las culturas históricas, queremos designar al-

719

�go diferente. Nos referimos a realidades psicosociales que o han tenido vigencia en un período histórico dado o lo tienen todavía; se trata de maneras de
pensar, sentir y obrar fundamentalmente comunes a todos los miembros de un

grupo humano dado, sin que esto excluya cierta diversidad en cada uno
&lt;le sus componentes; hay una unidad fundamental de mentalidades, tendencias y reacciones, compatible con la pluralidad de sectores de toda índole,
&lt;le corrientes de opinión y de individualidades.
Una cultura histórica es un producto esencialmente espiritual, es una ac-

titud ante la vida; actitud que condiciona las tendencias todas de los
miembros del grupo humano que realiza aquella cultura; por ello, influyen
fuertemente sobre las manifestaciones individuales y, en mayor medida, sobre
las colectivas, creando un estilo propio de vida del grupo humano en cuestión; este estilo es en definitiva el que especifica una cultura dada.
Una cultura histórica es, a la vez, un producto social, porque tiene vigencia como manifestación colectiva y únicamente en cuanto es colectiva. En

,efecto, el hombre vive y ha vivido siempre en sociedad y no puede ni concebirse siquiera la vida humana fuera del medio social. La sociedad es una
colectividad, esto es el conjunto de los individuos que la componen; no es
un ente abstracto, distinto de sus miembros, sino la reunión de todos ellos;
son los individuos que la componen, los que en definitiva piensan, sienten y
quieren; solamente que sus pensamientos, sentimientos y voliciones, como
resultado de la vida en común que todos comparten, resultan fuertemente
influidos por los demás; esta mutua influencia que constantemente ejercen
unos sobre otros provoca la formación de un "algo en común" que normalmente se hace sentir con mayor fuerza en las manifestaciones colectivas, precisamente por ser tales que el "algo diferente" de las distintas indi-

vidualidades.
El alma colectiva no es otra c9sa que la idealización de ese "algo en común" antes referido; la voluntad colectiva es la combinación de las volun-

tades individuales de los miembros del grupo humano en cuestión, la cual,
como resultado del mismo proceso, está fuertemente influida por el "algo
,en común" ya mencionado. Una cultura histórica es la suma de las mani-

festaciones del alma colectiva del grupo humano que la realiza, en cuyo proceso de formación, ese "algo en común" que le sirvió de punto de partida,
-se concreta en un estilo propio que se hace sentir en todas las manifesta-

ciones que la integran.
Desde luego, no por ser las culturas históricas productos colectivos, vamos
-a

desestimar los aportes individuales que contribuyen a su formación y des-

720

envolvimiento; las sociedades están constituidas por conjuntos de individuos,
por lo que las manifestaciones colectivas son, en resumen, el resultado de
esfuerzos de gran número de personas. Entre estos aportes se destacan los
realizados por los individuos superdotados, los genios, los héroes o como
quiera llamárseles; solamente que sus aportaciones tienen influjo en la cultura, en la medida en que son aceptados por los demás miembros del grupo,
o sea en cuanto entran a formar parte de ese acervo com{m que se encuentra
en el fondo del alma colectiva.

Los elementos integrantes de una cultura histórica, cualquiera que ella
sea, no son necesariamente uniformes; proceden de la creación del grupo

humano que la realiza o de las influencias sufridas a través de sus relaciones
con otros grupos. El complejo cultural admite, por lo tanto, elementos dispares y hasta algunos contradictorios; el contenido de cultura histórica, como
el de todos los términos que designan fenómenos sociales, no puede pretenderse absoluto. Cuando hablamos del estilo propio de una cultura o de la
unidad de un complejo cultural, nos referimos a una unidad de conjunto,
que admite elementos discordantes, a condición de que la tónica dominante sea uniforme.

La esencia de las culturas históricas reside precisamente en esa armonía
de conjunto que las caracteriza; mientras subsiste con individualidad propia,
esa tónica dominante del complejo armónico, que se manifiesta en mayor
o menor medida en todas sus manifestaciones, existe la cultura histórica
como realidad presente; en cambio, cuando el conjunto se disgrega y la tónica dominante deja de informar las nuevas manifestaciones culturales, la
cultura histórica ha muerto, aun cuando muchos de sus elementos y creaciones continúen viviendo; en este último caso, podremos estar frente a cul-

turas filiales de la desaparecida, que por ser filiales, contienen muchos elementos y aprovechan muchas creaciones de la cultura paterna, pero ésta

habrá dejado de existir desde que desapareció esa tónica propia que le
proporcionaba su identidad fundamental.
Hay algo más. Los fenómenos sociales son fenómenos de conducta humana colectiva, lo que vale decir, productos de la actividad de seres dotados
de una rica inteligencia, de una variada sensibilidad y de una voluntad
libre; por ello, todos acusan una rica variedad de matices. Las culturas
históricas no constituyen la excepción; dentro de una cultura histórica dada
podemos encontrar toda una gama de matices, desde ligeras variantes hasta
verdaderas variedades culturales; todo depende de cuán grandes sean las
diferencias que los matices culturales originen. Para usar un ejemplo que
nos sea familiar, analicemos nuestra propia cultura, la occidental. En su

721
humanitas. ----46

�.d tal admite dos variedades bien definí.
versión europea, la cultu':' '.""'' en
tantes son Inglaterra, Alemania
.
yos pnncipales represen
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das: la nórd1ca, cu
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J. emplares más conocidos son
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Italia, Espana y Francia, aun "edad 1 •'~a que Alemania y los paises es, , cerca de la van
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d la variedad nórdica que I ia y
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España. En su vers'.odn tal. Norte~érica y América Latina.
des de la cultura oco en .
II

CARACTERÍSTICAS DE

LAS CULTURAS HISTÓRICAS

hist, ricas ha sido de reciente descubrimiento.
El fenómeno de las culturas h obe f
lado con caracteres definidos,
. s debemos a r onnu
'
Los autores a qU1e~e
. vski üswald Spengler y Amold J. Toynbee.
su teoría son N1colas l. Danile
'
.
'
hi t6 . co-culturales. los concibió como las granDanilevski los llamo grupos s n d 1
'ies tiene una misión, la de
.
hi , .
cada una e as cua
des civilizaciones stoncas,
,
¡· 'tado de tales valores; los
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.
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par lo que su concepción es
. ,
.
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,

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determinista; el ciclo vital. devi:::~;:oslasse~as de nac'.imiento, crecial de las plantas; recorre me .
d . t
c· ón. el período de florecimiento, florecimiento, decaden~1a y esmbegra l ~gota de manera definí•
tif' " lo considera muy reve y
miento y fruc icaaon
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" d la histona e
,
la una interpretac1on e .
. ' obstante que lo más probable es que
de contacto con la de Darulevski, no
no haya sufrido su influencia.
1 de la cultura, que considera como un
La idea central de Spengler es a d ás d u es,_._;e La interpreta. ¡ · d pendiente de los em
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fenómeno socia m e
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historia· e mun ° co
· ·
y el mundo como
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lid d. el mundo como historia
l . , dominante es la causa a ,
espacio, su re acio~
no admite la relación de causa a efecto, la sucees el mundo del tiempa,
al . . 1 sino para Spengler, es una
sión de acontecimientos obedece
smo' e
,

fuerza ciega que determina, entre los muchos acontecimientos posibles, el
que ha de realizarse; según sus propias palabras, los hechos posibles constituyen el futuro, al realizarse se convierte en historia. Asi como hay una
oposición entre el espacio y el tiempo, la hay entre causalidad y sino;
la relación de causa a efecto se analiza, se capta por medio del raciocinio; la noción de sino es irracional, no se comprende, se intuye.
Las culturas, según Spengler, son un producto del sino, que entre una
infinidad de posibilidades elige la que al realizarse se convierte en historia.
Al igual que Danilevski, considera que las culturas recorren un ciclo vital
integrado por etapas irreversibles de nacimiento, crecimiento, florecimiento,
decadencia y muerte; el sino determina el nacimiento y el estilo de cada
cultura, al que llama signo; este último determina las fases de su desarrollo; cuando sus posibilidades se agotan, la cultura muere fatalmente; durante la etapa final, la cultura se convierte en civilización, que Spengler la
concibe como la fase de las realizaciones puramente exteriores, pero con su
fuerza interior ya declinante.
Toynbee ha tenido el mérito de reconciliar la teoria de las culturas con
la posición librearbitrista, es decir con la realidad psiquica que todo acto
de conducta humana implica. Se ha inspirado en las ideas de Spengler,
de las cuales ha tomado la noción de las altas culturas, que Toynbee llama
civiliz.aciones; así como su proceso de desarrollo que, según este autor inglés, pasa por el nacimiento, el crecimiento, el colapso y la desintegración.
Pero modifica fundamentalmente la interpretación spengleriana de la historia al abandonar definitivamente la pastura determinista; para Toynbee,
todo el proceso de desenvolvimiento de las altas culturas o civilizaciones,
se explica por el mecanismo de lo que él \!arna "incitación-y-respuesta"; la
incitación es el estímulo, el reto que las circunstancias plantean al grupo
humano que creará la cultura, y que provoca la respuesta de este grupo, de
la cual dependen la creación de la cultura; la primera respuesta exitosa,
frente a 1a incitación, hace nacer la cultura; las respuestas exitosas sucesivas ante los retos que constantemente se presentan, impulsan su crecimiento. El colapso es resultado del fracaso ante la incitación; el reto que queda
sin la respuesta adecuada se mantiene siempre desafiante, se agiganta, provoca un cisma dentro del grupo humano que realiza la cultura, la cual, por
este camino, se precipita en su desintegración.
La respuesta exitosa no es el resultado de un acto creador del grupo
humano en su conjunto, sino de una minoría creadora; la mayoría carente
de creatividad la imita, reconociendo con ello lo adecuado de la creación
al reto presente; la minoría creadora se convierte en minoría directriz de]

723
722

�grupo, como premio de su creatividad. Al ocurrir el colapso, se presenta el
proceso contrario; el fracaso ante la incitación convierte a la minoría creadora en minoría dominante, es decir en una minoría que procura, por todos
los medios a su alcance, retener una posición directriz que ya no merece,
por haber perdido su creatividad; este intento provoca el cisma; el grupo
humano en este trance se divide en una minoría dominante, que lucha por
mantener su predominio, y un proletariado interno, que lo repudia y que
está constituido por las mayores, ante las cuales perdió su prestigio la antigua minoría dirigente debido a su fracaso ante la incitación; a estos dos
sectores hay que añadir un proletariado externo formado por los "bárbaros" de la periferia, es decir por los pueblos que no pertenecen a la cultura
en cuestión, pero que sufren su influencia. La desintegración es el resultado del choque, generalmente violento, entre la minoría dominante y ambos proletariados; de las peripecias de este choque resulta la desaparición
de la alta cultura que sufrió el colapso, asl como el nacimiento de una
o varias altas culturas filiales de la que se desintegra.
Toynbee divide las civilizaciones, como llama a las altas culturas, en "civilizaciones sin parentesco" y "civilizaciones con parentesco". Las primeras

son los ejemplares más antiguos de la especie, que emergieron de la cultura
primitiva o prehistórica, como fenómenos nuevos sin antecedentes del mismo

grado. Las segundas se originan como filiales de civilizaciones anteriores, dentro del proceso de desintegración de éstas, mediante el fenómeno que llama
"paternidad-y-filiación".
El proceso de desintegración de la alta cultura paterna, que desemboca
en la creación de las culturaS filiales, parte del choque violento, las más
de las veces, entre la mi noria dominante y ambos proletariados; por regla

"".'mba, por los "bárbaros" del proletariad
.
nulan la civilización de los ven •d
1aº exte'.11º· Los conqU1Stadores asiC1 os, pero
modifican
d
e1ementos; desempeñan el pa I d f
aportan o sus propios
bajo el influjo de una li ~6 e ermento renovador; la síntesis se realiza
.
re gi n super10r nacida
1 ú1 .
desmtegración de la cultura pa terna y aportada
'
en a• btima etapa de la
de los proletarios· la reli .6
.
por rmem ros de cualquiera
'
gi n supenor sum·n· tr ¡ b
espiritual de la alta cultura filial.
i IS a a ase de sustentación

III
US

CULTURAS HISTÓRlCAS y LA EVOLUCIÓN

Cuando se observa el proceso de devenir hist, .
tar su contenido, es decir a fin de form 1

.

onco ~on miras

~

interpre•

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es capaz de convertirse en la .d direc .º serva or, cada uno de los cuales
de cambio a que se encuen~:a. sorne:' de la t~ría. Son ellos: el proceso
la evolución histórica. y el fe 6
d as¡ las sociedades humanas, esto es
.
'
n meno e as altas culturas hist, .
. .
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¿ Qué relaciones existen entre evolución
cu]
. , .
toda cultura histórica tiene su
.
y
tura histonca? Desde luego,
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' crecumento, colapso y desintegración p
11
no basta·' se trata de es tablecer Sl. las culturas hi 6 .
. ero e o
se producen dentro de procesos e 1 .
st neas son fenómenos que
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ellas.

po

r lo

vo utivos mayores o si cad
.
.
'
a una surge mde•

que su propia evolución se concreta a cada una de

general, la minoría dominante logra estructurar un imperio universal, esto es

someter a su dominio a todos los pueblos que realizan la cultura en cuestión
y aún se expande más allá; las civilizaciones en desintegración se tornan imperialistas y usan la fuerza para realizar su expansión. La formación del
imperio universal es una solución momentánea, un compás de espera y nada
más; como todas las soluciones fundadas en la fuerza, concluyen en un rotundo fracaso; detiene la desintegración por algún tiempo, al precio de
aumentar los sufrimientos que aquélla trae consigo y de hacer más completos
sus resultados; al final se derrumba el imperio universal, desapareciendo con
él, la minoría dominante que lo creó para que le sirviera de última trinchera.
Este derrumbe, que tiene su razón profunda en la agudización de la crisis
que sufre la civilización que se desintegra y del cisma que tal crisis provoca,
se consuma por la conquista del ámbito territorial del imperio que se de-

Spengler niega formalmente la evolu ·6
amplitud que las culturas· para este ~ n'¡ como proceso social de mayor
ciega del sino y el procC: d
au or, as culturas surgen de la fuerza
posibilidades. Toynbee ha: une. cambio conclu&gt;".' fatalmente al agotarse sus
lizaci
mteresante estudio de los contactos ent
..
ones, tanto en el tiempo como en el
.
re c1vi•
tema, reconoce que el campo de u
e~~~º·. Al abordar este último
I
que hace falta una conce ·ón ;a soª. CIVllización le resulta estrecho y
necesidad de b
pe,
m amplia; esta confesión fundamenta la
uscar una concepción que sin restar im
.
culturas históricas o ci·vil· .
1 '
portancia a las altas
JZaClones as enrnarq
d
d
lógicas del devenir h
'
ue entro e etapas cronolas culturas histó · urnano, o sea que configure el proceso de evolución de
neas.

725
724

�La verdad es que el proceso de la evolución lústórica no se circunscribe a
cada cultura separadamente, sino que las trasciende a todas. Acabamos de
referimos al proceso de "paternidad-y-filiación", mediante el cual las culturas filiales se derivan de las paternas; esto permite establecer sucesiones de
culturas, a través de todas las cuales se prolonga un solo lúlo de evolución,
se desarrolla un progreso evolutivo.

Por otra parte, los contactos de las culturas en el espacio provocan una
serie de intercambios culturales, cuyo resultado es la existencia de influencias

culturales mutuas; debido a tales intercambios, las culturas que los sufren
se modifican y, con independencia de la evolución propia de cada cul'.ura,
se puede percibir un proceso mayor, dentro del cual se des_arrollan y desmte•
gran las culturas. O dicho de otra manera, las culturas sm parentesco, q_ue
nacieron independientemente en diversas regiones, al entrar en con~t? e mfluirse mutuamente, comenzaron a evolucionar de manera conexa, ongmando
un proceso evolutivo mayor, que se proyecta en los procesos menores de cada
cultura y a su vez recibe el influjo de ellos; este proceso, como es natural,

incide p,.;,ponderan'temente en la formación de las culturas derivadas.
Los resultados de los contactos culturales en el espacio son varios; en los
casos más agudos toman la forma de colisiones culturales. En estas colisiones normalment: hay una cultura que asume el papel de cultura intrusa,
son'ietiendo a su influjo a otra u otras; las culturas influidas se modifican,
como consecuencia del impacto, sufren diversos grados de modificaciones,
que serán expuestas más adelante. En la segunda parte del encuentro, !ºs
papeles se invierten; la cultura o culturas influidas toman la contraofensiva
y disputan, la más de las veces violentamente, a la intrusa, su papel rector
en el proceso evolutivo.
Podemos clasificar los resultados de los encuentros culturales en el espa•
cío así: ¡) Absorción total: La cultura influyente hace desaparecer a las
culturas influidas, a las cuales sustituye; este resultado solamente puede producirse, cuando existe un gran desequilibrio entre la primera y las segun?~•
y supone además la conquista de los grupos humanos que realizan estas úJtJ..
mas, por los portadores de la cultura in~a ! un ejemplo de _est~ resultado
lo tenemos en la conquista europea en Amenca; las culturas indígenas precolombinas desaparecieron y la población americana entró a formar parte de
la sociedad occidental. 2) Absorción parcial: Se origina una síntesis entre 1:1
cultura influyente y las culturas influidas; estas últim_as _to_m~n de_ la pn•
mera todo Jo que puede compaginarse con su propia 1d1osmcrasia, pero
continúan suministrando gran parte del contenido de fondo de la cultura
modificada resultante del encuentro, la mayor parte de sus tendencias fon-

726

damentales, la esencia de su "ethos"; esta figura la hemos visto realizada
en la portentosa transformación japonesa del siglo XIX. 3) Comunicación
de ritmo evolutivo; la influencia es lo suficientemente superficial, como para

no alterar de manera apreciable el fondo de las culturas que la sufren; éstas
mantienen su identidad fundamental, pero su proceso evolutivo se toma más
vivo, marcha paralelamente al de la cultura intrusa; sus resultados suelen ser
provisionales, pues más adelante puede producirse una síntesis más com•
pleta; casos de esta figura son los mundos árabe e hindú contemporáneos, por
lo menos hasta este preciso momento.

Los encuentros culturales, en el espacio y en el tiempo, constituyen, en sus
diversas formas, incidencias y consecuencias, la esencia de la trama de la

evolución lústórica, durante el período caracterizado por la existencia de las
altas culturas o civilizaciones. El proceso de la evolución lústórica contiene,
en sus grandes etapas y períodos menores, a todas las culturas lústóricas. Las
altas culturas lústóricas son en realidad, los complejos espirituales armónicos en que, a modo de figuras estelares, se concreta de tiempo en tiempo
el proceso evolutivo humano.
Como consecuencia de los complejos de relaciones que los encuentros
culturales originan, las etapas del proceso evolutivo tienden a ser comunes
para todas las culturas de una misma época, que tienen contacto entre sí;
solamente quedan excluidas aquellas culturas o grupos de culturas, que por
cualquier motivo, carecen de la comunicación adecuada. De aquí que, aunque la regla general es que los procesos evolutivos contemporáneos tienden
a fundirse en uno solo, pueden coexistir procesos evolutivos independientes y
simultáneos, cuando los grupos humanos que los realizan han carecido de la
comunicación adecuada entre ellos, debido a un apartamiento de los unos
respecto de los otros. Tal apartamiento es generalmente geográfico, motivado por la distancia, como sucedió con los pueblos de la América Precolombina y con los pueblos del Extremo de Oriente; aunque no faltan las
ocasiones que nos demuestran la existencia de apartamientos psicológicos,
originados por cierta incapacidad psíquica de algunos pueblos en épocas
dadas, para asimilar las influencias culturales que les resulten exóticas.

Por lo tanto, la investigación en esta materia debe de orientarse a establecer, dentro de cada proceso evolutivo lústórico y dentro de cada una de
las grandes etapas y períodos menores, de tales procesos, las culturas que les
corresponden, sin descuidar la derivación que une a las culturas paternas con

las culturas filiales, porque tal lúlo de derivación marca la marcha del proceso, constituye ]a esencia del mismo.

727

�IV
LA EVOLUCIÓN DE LAS CULTURAS HISTÓRICAS

Hemos señalado la existencia de varios procesos evolutivos históricos. Es
indispensable establecer cuáles son ellos y qué etapas pueden distinguiJ'11C
en su desarrollo, como requisito previo a situar dentro de tales procesos y
de tales etapas las diferentes culturas históricas de que tenemos conocimiento.
Utilizaremos para ello las conclusiones de nuestros anteriores trabajos, las
cuales nos limitaremos a exponer muy brevemente, porque el espacio destinado a ello, no permite otra cosa.
Existe un proceso que podemos llamar primario, por el papel que ha desempeñado en el devenir histórico de la humanidad, considerado en su conjunto; dentro de dicho proceso, vemos aparecer las culturas más antiguas
de que tenemos noticia y vemos derivarse, unas de otras, series de culturas
hasta desembocar en las existentes en nuestro tiempo.
Los apartamientos de que hemos hablado, han originado otros procesos
simultáneos que también merecen que se fije en ~Jlos nuestra atención. Hasta
este momento hemos podido identificar tres, que son los que siguen: A) El
proceso puramente americano, realizado a través de las culturas indígenas
de nuestro continente, durante la etapa precolombina de nuestra historia, es
decir hasta la conquista europea. B) El proceso del Extremo de Oriente, realizado por los pueblos de esa parte del mundo casi hasta nuestros días. C) El
proceso que, en anteriores trabajos, hemos Jlarnado la variante oriental de la
evolución, porque se desgajó del proceso llamado primario, al principiar
la época que la Historia, en su nomenclatura tradicional, conoce como Edad
Media; la realizó el sector de la humanidad que habita la zona denominada
Cercano Oriente, aunque en realidad se proyectó en una zona bastante más
extensa, de la cual el Cercano Oriente fue nada más el núcleo.
El desarrollo de todo proceso evolutivo histórico implica grandes etapas y
períodos menores. Las primeras son las grandes unidades históricas que involucran cambios fundamentales en la marcha del proceso; de una gran
etapa a otra, cambia el sentido evolutivo; entendemos por sentido evolutivo
el conjunto de tendencias generales que predominan en el proceso y de valores fundamentales cuya realización le sirve de meta ideal. Los períodos
menores son las divisiones lógicas en que se articula una gran etapa del proceso, de acuerdo con la marcha del mismo, sin que haya de un período menor
a otro cambio fundamental en el sentido evolutivo.

728

Entre cualesquiera dos grandes etapas del proceso, una crisis de grandes
proporciones marca el final de la que procede y el principio de la que sigue;
estas crisis afectan a todas las culturas de su época, dentro del área histórica
en que se presentan, o sea a todas las culturas que realizan un mismo proceso evolutivo; sus consecuencias, por lo vasto de sus alcances, provocan un
desquiciamiento general en toda el área afectada, seguido del consiguiente

reagrupamiento de fuerza; por ello cambian el sentido evolutivo. Existen
también crisis de menores proporciones; pero éstas, por Jo limitado de sus
alcances, no son capaces de producir los efectos de las anteriores. Durante
el lapso transcurrido entre dos crisis de grandes proporciones, se desarrolla la
vida de todas las culturas peculiares de la etapa, salvo excepciones. Estas
grandes etapas, cuyos lineamientos se han esquematizado, las llamamos ciclos
históricos.
Un ciclo histórico, en la línea de pensamiento que hemos adoptado, es una
unidad ideal naturalmente observada, un lapso de duración variable durante
el cual el proceso evolutivo transcurre en forma equilibrada, suavemente, sin

que la afecten las grandes crisis, manteniendo en lo fundamental un mismo
sentido evolutivo; carece de cualquier contenido determinista que su nom..
bre, a primera vista, pareciera sugerir.

De acuerdo con la observación de los hechos por los que se manifiesta el
proceso evolutivo, dividimos un ciclo histórico en tres períodos menores, en

los cuales se concreta la trayectoria de su desenvolvimiento.
En el primero de tales períodos menores, se fijan las tendencias y el ciclo
adquiere su fisonomía propia. Los principios religiosos y el sometimiento a
la tradición son muy fuertes; la mayoría de las culturas históricas correspondientes al ciclo se generan en este período. Resulta un estado social caracterizado por un fuerte apego a los principios y convencionalismos que le
son peculiares, por una organización social basada en círculos rígidos y difíciles de superar y por la formación de unidades políticas estables y de tendencia perdurable. A este período Je llamamos período de integración, porque
en él se concreta el sentido evolutivo propio del ciclo a que pertenece.
En el segundo período se desarrolla la vida plena del ciclo. Parte del estado
social final del período de integración, dentro del cual aparecen las primeras
negaciones que discuten los principios fundamentales que Je sirvieron de
soporte filosófico; estas negaciones concluyen por provocar un movimiento
de gran envergadura, cuyo resultado es un nuevo estado social que, aún cuando conserva buena parte de la fisonomía externa del anterior, se ha apartado
en lo fundamental de su postura ideológica y lleva en si los gérmenes de lo

729

�que acontecerá en el periodo siguiente. A_ este per!odo le llamamos perí~o
de plenitud, porque en él cristaliza el estllo de vida resultante del sentldo
evolutivo del ciclo a que pertenece.

cu1turas anteriores desaparezcan y se formen otras nuevas; sin embargo,

En el tercer período se destruye la fisonomía del ciclo y surg~ el e~tado
social que permite el cambio de sentido evolutivo. Aparece~ _comentes ideológicas cada vez más apartadas de los princip'.os_ que presi~ieron la formación del ciclo las cuales son esencialmente disímiles entre s1 y tienen_ como
único fondo ¡omún la repugnancia a las formas tradicionales; estas ideolo-

Expuesto lo anterior, presentamos a continuación un cuadro esquemático
de los procesos evolutivos antes identificados, con sus respectivos ciclos hist6.

gías encontradas, así como las corrientes de reacción que re~re~nta la _resistencia del medio al cambio que se avecina, provocan movmuentos violen-

tos cada vez más frecuentes y cada vez de mayores proporciones. Resulta un
est~do social cuyas características son opuestas a las del originado en el ~eríodo de integración; se discuten todos los principios y todos_ los_ :onve~c'.onalismos; se superan fácilmente los círculos sociales y la orgamzac1on po~b~a
se torna débil y de tendencia efímera; por regla general, las culturas historicas correspondientes al ciclo entran en decadencia. A ~ste periodo_ le llamamos período de disolución, porque a través de él se debilita el sentido evo~~tivo propio del ciclo a que pertenece, hasta desapa~e"':r durante la crms
final, lo que permite su cambio para generar el ciclo siguiente.
El remate del proceso es la gran crisis final que, a través de acontecimientos violentos y de grandes proporciones, que se suce~en. unos a otros con la
rapidez del relámpago, disuelve el ciclo y genera el sigwente. En el curso_ de
la crisis hay un período hueco, ausente de evolución, cuando ha des~pareado

el sentido evolutivo del ciclo que muere y no se ha concretado aun el del
nuevo ciclo en vías de nacimiento. La desintegración se opera con relat~~a
rapidez, si comparamos el lapso necesario para que se efectúe con la durac1_on
de los periodos anteriores, pero sus consecuencias_ se prolo~gan hasta bien

entrado el ciclo siguiente. La crisis pertenece por igual al c_,clo que desa~rece y al nuevo que se genera; no podemos colocarla ex~lwavamente en nm•
guno de Jos dos, por ser característica de los hechos soa~Jes qt:e no se produzcan con exactitud matemática, es decir que no es posible senalar una f_echa exacta para separar, con absoluta seguridad cualesquiera dos etapas históricas.
Existe una estrecha relación entre el proceso evolutivo histórico, que es

una serie de ciclos compuestos de los periodos menores indicados, y el desarrollo de Jas culturas históricas correspondientes; por regla general, las altas
culturas históricas corresponden a un ciclo del proceso y des~parecen ~on
éste cuando no se han desintegrado antes; el cambio de sentido evolutivo
im~Jica una transformación espiritual tan grande, que resulta natural que las

hay casos en la historia de culturas que han subsistido a pesar del cambio de
ciclo, prolongando su vida como reliquias del pasado.

ricos y períodos menores, dentro de los cuales se ubican las diferentes altas
culturas históricas de que tenemos conocimiento. Este cuadro es el siguiente:

I) Proceso evolutivo primario: Consta, hasta hoy, de dos ciclos: El primero
comprende desde las más antiguas altas culturas conocidas, o sea las culturas arcaicas del Oriente Medio, hasta la caída del Imperio Romano; y el
segundo, desde el asentamiento de los bárbaros germanos en el territorio del
extinto Imperio Romano hasta nuestros días. En consecuencia, podemos subdividirlo de la manera siguiente:

A) Primer Ciclo: Representa el esfuerzo de la humanidad por superar las
condiciones primitivas de vida; fue un ensayo exclusivista, fundado sobre el
egoísmo de grupo erigido en sistema, que encontró su manifestación típica
en la tendencia al imperio universal. Sus períodos menores son:
1) Periodo de integración: Representado por las antiguas altas culturas
del Oriente Medio, hasta el Imperio Persa o Aqueménida inclusive. Las culturas propias de este período fueron :
Cultura egipcia: Llamada egipcíaca por Toynbee; es una cultura sin parentesco, emergida de la cultura primitiva de los habitantes del valle del
Nilo. Su historia se divide en tres etapas llamadas Imperio Antiguo, Imperio
Medio e Imperio Nuevo; para Toynbee su ciclo vital se cumplió integramente
en la primera etapa, poi' lo que considera a las otras dos como meras prolon•
gaciones durante las cuales la civilización egipcia fue una verdadera reliquia.
A nuestro juicio, se trata de un fenómeno distinto; la cultura egipcia, debido

al arraigo extraordinario adquirido durante milenios en el alma del pueblo
que la realizó pudo reponerse dos veces consecutivas de dos colapsos que normalmente debieran haber provocado su desintegración _
Cultura mesopotámica: Fue también una cultura sin parentesco, creada por
los pueblos que habitaron el país situado entre el Tigris y el Éufrates; en esta
zona vivieron sucesivamente los sumerios, los akadios, los amorreos o babilonios, los asirios y los caldeos; los sumerios fueron los creadores de esta cul.

tura, que se trasmitió luego de unos pueblos a otros dentro del área; se
proyectó a las zonas vecinas del Asia Occidental y tuvo su encuentro con la
egipcia en la que hoy es Palestina; la cultura fenicia, a nuestro juicio, fue

731

730
í

�· p ara T oynbce '. se trata de dos . culuna simple variedad de la mesopotanua.
turas sucesivas: la sumeria, cultura sin parentesco, realizada por su'."enos y
akaclios. la babilónica, realizada por \os otros tres puebl~s, la _que conobe como
. .
filial de' la primera, ongmada
como resultado. de las mvasiones de los amo'--·-·tas y otros· dada la total identidad de los caracteres de ambas
rrcos los ....,,,,
'
. º6 n de que se trató
'
. T oynbee' soy de opim
culturas, como lo reconoce e1 propio
.
de una cultura de gran vitalidad, que pudo absorber a los invasores.
. d
támica surgida en el Asia Menor,
Cullurtt hitita: Es una filial e Ia mesopo
'
•
do la
como resultado de la conquista de una zona a la cual se ha?'ª proyecta . .
cultura paterna, por los heteos o hititas, probablemente tnbu de, l~ an~'
aunque sabemoS poco de este pueblo , la filiación de su cultura está uera e
toda duda.
Cultura hindú anterior: Es la misma que Toynbee llama i~clica, por had arrollado en el valle del Indo; es probablemente una filial d~ la merseámi~
º6 de la conquista de la zona mencionada por los anos; hay
sopot
ca; surg,
1
• ta
uertes
indicios
para
suponer
que
dicha
zona,
previamente
a
a
~onqms
,
f
.
· •
tros mcsopotam1os · comhabia sido colonizada por los sumenos o qu,zas por? .
. d' 1 b. d.
'odos véd.,co y brahamánico de la hIStona hm u; e u ISmo
prend e los pen
•
"6
y las conmociones que le fueron contemporáneas marcaron su desmtegrac1 n
y el nacimiento de su filial la hindú posterior.

be

Cultura egea o minoica: Nació en las islas del mar Egeo siendo su núcleo la
isla de Creta; Toynbee la supone una cultu"'. sin pa':"ntesco, pero me _parece
más robable que se originó bajo la influencia combinada de la egipcia y la
mcso!:otámica; sirvió de puente para llevar el fenómeno de las altas culturas

históricas de Asia a Europa.

de la conquista del mundo egeo por los bárbaros helenos, quienes con los elementos culturales sorbidos de los minoicos, crearon la cultura más sorprendente de toda la historia, mediante la sublimación de los valores humanos.
Toynbee llama a esta cultura simplemente helénica, por el nombre de sus
creadores; Spengler la llama apolínea, porque su ideal estético fue la representación del cuerpo desnudo, cuyo símbolo es la estatua de Apolo, y la señala como signo la corporeidad del aqui y del ahora. Esta cultura fue realizada
y dirigida sucesivamente por tres pueblos: 1) Los helenos que la crearon y
cuyo ideal fue la libertad ciudadana, mantenida en sus ciudades-estados independientes. 2) Los macedonios, que la recibieron cuando la Hélade estaba ya
en decadencia; con la conquista del Asia y el Imperio de Alejandro Magno
proporcionaron la ocasión de un formidable encuentro cultural, especialmente
con la cultura hebreo-irania. 3) Los romanos, que la recibieron de las colonias de la Magna Grecia, en el Sur de Italia, y de los etruscos, que estaban
completamente helenizados; por ello pudieron sustituir a los griegos como
portadores del helenismo. Despué• de sus guerras con Cartago, Roma recogió
la bandera del imperio universal propia de las culturas del Oriente, pero la
transfonn6 en función y provecho del ideal helénico de la libertad ciudadana,
sustituyendo el autócrata por el pueblo-rey, el pueblo romano, aunque esta
concepción solamente haya tenido cabal cumplimiento durante la etapa republicana.
Variedad helenistica: No se trata de una verdadera cultura distinta, sino
de la combinación de la helénica y la hebreo-irania, ambas en decadencia,,
como resultado del encuentro cultural que significó la conquista del Asia por
los macedonios; los estados sucesores del Imperio de Alejandro Magno, fueron orientales de alma recubiertos de un barniz de helenismo. Tiene la importancia de haber servido de punto de partida para la creación de la cultura bizantina, en el ciclo siguiente.

Cultura hebreo-irania: Toynbee la llama siriaca, porque tuvo su orir~ en
iria y Palestina. sus variedades antiguas son la e rea
1a zona que hoy es S
'
.
r º6
la medopersa. Los hebreos la crearon, bajo el influ10 de su r~
n mono;eista producto de la Revelación Divina; luego, duran!~ la caut'.v1dad de Bha' fueron los maestros de los medopersas qu e' debido a. la mfluenc1a
bilonia
.6 b . e-1
brea :rearon el zoroastrismo. Es una filial de la mesopotámica; naoed taJOdel
infl ' . de las invasiones de 1os " pueblos del mar'' ' piratas proc en. es e
uJO
. • ante el asalto de los bárbaros helérucos.
derrumbe
de la cultura mm01ca

Cultura hebreo-irania: Esta cultura, que como se dijo anteriormente se
originó en el período de integración, tuvo que enfrentar una durísima lucha
por su existencia, contra el helenismo intruso traido en las puntas de las lanzas de los invasores macedonios y romanos. Este esfuerzo excesivo fue el factor más importante de la tendencia a la estereotipaci6n de las formas, rafa de
la variante oriental de la evolución.

2) Periodo de plenitud: Representado por la Hélade, el Imperio Mace~onio y sus estados sucesores y la Roma republicana hasta la marcha de Sila
sob re Roma . Las culturas propias de este período fueron:

lial de la hindú anterior; comprende los períodos budistas e hinduistas; en su
nacimiento tuvieron influencia diversas conmociones, entre otras las invasio-

'!5'

Cultura helénica o grecorromana: Fue una filial de la minoica, resultante

732

Cu/lura hindú posterior: Toynbee la llama simplemente hindú; es una fi.

nes de los guteos y de los macedonios de Alejandro Magno.
733

�3) Período de disoluci6n: Representado por el Imperio qt'.e constit~y6 la
decadencia romana; y, como Roma había extendido su domiruo ~r casi t"?"
el área donde se realizaba, en aquel momento, el proceso evolu~vo pnmar10,
a todos los pueblos y culturas respectivas.
Los .facarrastro, en su declin·•'6n
'"""
.
.
tores de la decadencia romana fueron dos: 1) La lucha social entre_ patncios
y plebeyos, que fue aprovechada por los capit:'°es-políticos P".'ª IIllplantar
el Cesarismo, que después encontr6 su legahzaci6n en el Impeno. 2'. La mfl encía del Oriente helenístico conquistado, en plena descompoS1c16n, que
r:iajó las costumbres y destruyó los valores. Todo el proceso d~cadente f~e
· ¡¡ ac1on
·' al Oriente·, Spengler resalta esta
de una constante asrm
.
.circunstancia.
, .
Por su parte, la variedad medopersa de la cultura hebreo-irama logro m~ependizarse del helenismo intruso; los imperios p~rto y persa, que se, •~cedieron en el Irán, fueron una restauración del antiguo Estado_ aquemeruda. Al
final del drama, los bárbaros germanos heredaron a Roma; mgresaron ~ Imperio como esclavos, luego acapararon los triunfo~ ~n la arena del anfiteatro
y del circo, después como mercenarios de los ultunos _emperadores fu~ron
los verdaderos dueños de la situación, finalmente conquistaron el Imperio y
se repartieron sus despojos.
B) Segundo ciclo: Representa un esfuerzo por superar el exclu~ivismo_ del
período anterior y por crear un sistema compatible con la plural,?ad h1St6rica de los agregados sociales; durante su desarrollo, la cultura. occ1den~l ha
desempeñado el papel de cultura rectora del proceso evolutivo, debido a
que, con su expansión sin precedentes del último lapso, ha hec~o marchar a
su propio ritmo evolutivo a todos los pueblos y culturas de la tierra. Sus períodos menores son:
¡) Período de integraci6n: Comprende la alta Edad Media occidental, has-

ta la caída de los Staufen y el final de las cruzadas. Durante esta, eta~a, se
forma la cultura rectora del ciclo, lo cual ocupa por entero el penado. Las
culturas que intervinieron en esta etapa son:

Cultura occidental: Nació de la fusión de la cultura helénica o ~ecorromana, de la cual es una filial, con los elementos aportados_ por '.ºs barb~ros g~~·
manos, que hiaeron
e1 papel de fermento renovador. , baJO. la influencia
. dec1S1.
·
t del cns·tianisrno ,• la importancia cap, tal de la mfluenc1al
va y predomman e
cristiana en la gestación de esta cultura, queda de manifiesto al_ r"'.'ordar e
·uicio
Toynbee, quien considera que el Cristianismo fue_ la cnsál1~a. de_la
J al sal"
la niariposa de la civilización occidental. Sus ideales ongmanos
10
cu
•
1 · ·
l l alisrno
fueron el universalismo religioso, nacido del idea cnstiano; Y e P ~r
lítico originado en el particularismo germano, que se desenvolvi6 . en el
po
· al'·
se Ilu.uu
..:-:ento peculiar de todos los occidentales. Sus pnmeras
naCtOn !SIDO,

a:

creaciones fueron: en el campo político-económico, el feudalismo occidenta~
el gremio y la república comunal; y en el campo propiamente cultural, la
filosofia escolástica, la romántica caballeresca y el arte gótico. Spengler la
llama cultura fáustica; le señala como signo el voluntarismo manifestado en
su deseo incontenible de lanzarse a los espacios infinitos.
Otras culturas: Durante el desarrollo de los acontecimientos del período,
hubo encuentros entre la naciente cultura occidental y las culturas del proceso evolutivo simultáneo que llamamos variante oriental, especialmente la

cultura bizantina y la islámica; estas culturas hicieron sentir su influjo en
el proceso.
2) Período de plenitud: Comprende la baja Edad Media occidental y la
Edad Moderna. Las culturas que intervinieron en esta etapa son:
Cultura occidental: Sufre la primera gran transformaci6n cuyas manifestaciones son: en el campo propiamente cultural, el Renacimiento; en el campo
religioso, la Reforma; en el campo político, el absolutismo; y en el campo
económico, el mercantilismo y el imperialismo colonialista. Al mismo tiempo,
se inicia la carrera expansiva de esta cultura, que debía de llevarla a todos
los rincones del planeta y hacerla desempeñar el papel de cultura intrusa
respecto a las demás culturas de la tierra; aparecen los primeros imperios coloniales; la conquista de América destruyó las culturas puramente americanas
y convirtió a nuestro continente en parte de la sociedad occidental. El movimiento intelectual conocido con el nombre de la Ilustración, sentó las bases
ideológicas de donde partiría el desarrollo del período siguiente.
Otras culturas: La expansión de la cultura occidental comenzó a comunicar el ritmo evolutivo propio del proceso a otras culturas, haciendo que
tal proceso se extendiera a otras regiones del planeta. La conquista europea
englobó a América dentro del Occidente; a partir de Pedro el Grande, la
cultura rusa, conservando en su alma su propia idiosincrasia resultante de
la variante oriental, ingresó al proceso primario.

3) Período de disoluci6n: Iniciado con la Revolución Francesa y cuyas
convulsiones finales las estamos viviendo aún. Las culturas propias del período, que son las mismas que figuran en el escenario mundial del presente,

son las que siguen:
Cultura occidental: A partir de la Revolución Francesa, se inicia el proceso que la condujo a la aguda crisis del presente. Nace el liberalismo y crea
la postura econ6mica que sirvió de condición para que la revolución indus-

trial originara el problema social, máxima incitación del mundo contempo-

735
734

�ráneo, a la cual aún no se ha dado la respuesta que requiere. La carrera
expansiva de esta cultura ha continuado hasta unificar el proceso evolutivo
en todo el mundo de hoy y provocar el más formidable y extenso de los
encuentros culturales que registra la historia.
Otras culturas: Tal como se ha dicho, una a una todas las rlemás culturas
de la tierra han ingresado al proceso primario de la evolución; la cultura del
Extremo de Oriente en la parte final del siglo recién pasado; las culturas islámica o hindú a principios del presente. En este momento, no hay cultura
alguna que realice un proceso reparado; lo cual no nos autoriza, desde luego,
para afirmar que la evolución no pueda volver a diversificarse en el futuro.
II) Variante oriental de la evolución: Se trata de una diversificación del
proceso primario, ocurrida al iniciarse el segundo ciclo del mismo. Los pueblos del Cercano Oriente, descendientes de los creadores de las primeras culturas que pusieron en marcha el proceso evolutivo primario, continuaron
produciendo formas culturales similares a las del ciclo anterior, más avanzadas y aún brillantes en ciertos aspectos, pero sin cambio de sentido evolutivo. El fenómeno obedeció a un apartamiento psicológico del proceso, producido por la estereotipación de las formas, debido a la larga resistencia de
las culturas de la zona contra la influencia de los conquistadores macedonios
y romanos. Este proceso condujo a las culturas de la zona, tras un corto periodo
de evolución, al estancamiento. Las culturas propias del proceso son:
Cultura bizantina: Toynbee la llama cultura cristiano-ortodoxa cuerpo principal. Fue la resultante de la combinación de la helenística oriental con la
versión romana de la helénica, modificada por el CristianLsmo, cuyo papel
fue acá menos influyente que en su hermana occidental; es una filial de la
helénica; podemos considerarla como una versión, mucho más avanzada y
sobre todo elaborada en extremo, de la variante helenística. Absorbió a los
pueblos balkánicos y se proyectó hacia el norte, donde sirvió de punto de partida a la cultura rusa.
Cultura islámica: Toynbee la considera como una resurrección de la que
llama siriaca, que nosotros designamos como hebreo-irania; Spengler la llamó
mágica y le señaló como signo la figura de una cueva. La consideramos una
filial de la hebreo-irania, nacida de las invasiones de los árabes que fueron su
fermento renovador; su corta evolución fue brillante. La conquista de los turcos solyúkidos fue su primer quebrantamiento; la de los tártaros le quitó su
impulso evolutivo; la de los turcos otomanos representa el estancamiento de
la zona, tanto es así que Toynbee la coloca entre las culturas detenidas.
Cultura judía: Fue una reliquia del pasado; las comunidades judías dis-

736

persas en la zona, sobre todo en el Imperio islámico, conservaron por siglos
su variedad cultural originada en el primer ciclo primario.

Cultura rusa: Nació de la proyección hacia el norte de la cultura bizantina
modificada por la conquista tártara o mongola que acentuó su orientalismo.
Es la única cultura de la zona que no se estancó; sus contactos con el Occidente la hicieron ingresar al proceso primario, antes que las demás; su encuentro

con Occidente y la colisión cultural que con ello se produjo, la empujó, a través de la revolución de 1917, al régimen marxista-leninista y a hacer de tal
doctrina la bandera de todo el movimiento antioccidcntal contemporáneo.
Cultura hindú posterior: Esta cultura nació en el ciclo anterior. Como resultado de la conquista mongólica, sufrió igual quebrantamiento que las demás
de la variante; el Imperio del Gran Mogol constituyó su período de estancainiento. Fue necesaria la intrusión occidental, mediante la ocupación inglesa, para sacudirla en tal forma que la devolvió a la evolución.
111) Proceso evolutivo americano: Representa un esfuerzo similar al del
primer ciclo primario por superar las condiciones primitivas de vida, realizado

con independencia del mismo. Comprende dos ciclos; el primero o sea el precolombino, que es el que contiene en realidad realizaciones culturales america-

nas desvinculadas de la evolución primaria; el segundo o sea el postcolombino, es el proceso de asimilación de la evolución americana a la evolución
primaria. Sus períodos menores son:

A) Primer ciclo: El proceso se localiza en 2 zonas: la del Norte, que comprende la meseta del Anáhuac, el istmo de Tehuantepec, Yucatán, Guatemala,
El Salvador citralempino y parte de Honduras; y la del Sur, con núcleo en el
Perú, que se extiende además al Ecuador, Bolivia, parte de Colombia y
el norte de Chile; fuera de estas zonas, solamente han prosperado algunas culturas aisladas denominadas periféricas. Los períodos menores de este proceso
son:

1) Período de integración: Representado por las culturas arcaicas, o sea
por el proceso de creación de los complejos culturales puramente americanos.
Las culturas propias del período son:
Culturas antecedentes: De las cuatro corrientes de población que, según los
indigenistas contemporáneos, originaron la población americana precolombina;

la última que fue la de los polinesios cultos llegados por la vía marítima a través
del pacífico, es la que trajo los elementos de alta cultura. Si esto es cierto, podemos señalar como antecedentes de las culturas de este ciclo, fuera del suelo
americano, en las islas de Oceanía, a la melanesia y a la polinesia; la primera

737
humanitas.-47

�es una cultura primitiva antecedente de la segunda, que es la única que podemos calificar de alta cultura, aunque de muy corta evolución que concluyó en
un proceso regresivo, antes de ocurrir el cual debió de producirse la emigra•
ción a América. Estas culturas son una proyección de la indochina, resultante
del encuentro de la hindú posterior y la del Extremo de Oriente en la peninsula sudorienta] del Asia.
Culturas de transici6n: Son las que los autores conocen como culturas preclá-

sicas o formativas, o sea las que con los elementos traídos por los polinesios, sentaron las bases de las futuras creaciones puramente americanas; en la zona del
norte, podemos citar la otoml, la olmeca y la teotihuacana; en la zona del sur,
las culturas pretiahuanaquenses y la cultura de Tiahuanaco.
Culturas clásicas: zona del Norte: En esta zona floreció la cultura maya, que
Toynbee considera como sin parentesco; tuvo sus antecedentes en las culturas de
transición, especialmente en la olmeca; el problema de si fue una cultura originaria o una filial, depende de si las culturas antecedentes pueden o no considerarse como altas culturas, para lo cual los elementos de juicio de que disponemos no son suficientes. La cultura maya fue creada por los mayas, que le
dieron su nombre; y continuada por los toltecas, primera ola de invasión de los

bárbaros venidos de los desiertos del Norte.
Cultura clásicas: zona del Sur: Son las filiales de la cultura de Tiahuanaco,
probablemente; entre ellas, citaremos, la chimú en la costa y la aimarae en la

sierra.
2) Periodo de plenitud: Representado por las últimas culturas clásicas,
o sea por los complejos culturales americanos más elaborados, la mayor
parte de los cuales fueron encontrados por los conquistadores europeos. Las
culturas propias de este periodo son las siguientes:
Cultura de la zona del Norte: La mayor parte de ellas son filiales de la
maya, nacidas a ralz de las invasiones de los bárbaros nahuatlecas, proceden-

tes de los desiertos del Norte. Estas culturas son: a) La segunda cultura
maya, que floreció en el Yucatán; Toynbee la considera como una filial de
la antigua cultura maya y la llama yucateca; creemos que se trata más bien
de una prolongación de la cultura maya original y no de una filial. b) La
cultura nahuatleca, que Toynbee llama mexicana, que fue la filial de la
maya nacida directamente como efecto de las invasiones; fue realizada por
las diversas tribus de los nahuatlecas, en la meseta del Anáhuac, los chi•
chimecas, los tecpanccas, los tlaxcaltecas y los aztecas; en El Salvador citra•
!empino, los pipiles. c) La cultura maya-quiché, realizada en Guatemala, filial

738

de la maya más conectada con las cultura
las tribus maya-quichés , .
paterna que con los invasores·
mas importantes fueron los
"ché 1
,
les, los tzutujiles los mames
qm s, os cakchiqueI
'
Y os pocomames.
Gutural de la zona Sur·. L a umca
, . cu1tura de esta
.
zona, en este periodo
f ue 1a · cultura inca, que Toynbee 11 arna andina
y la consid
·
'

tura sm parentesco. en realid d f
..
'
a ue una filiar de ¡
los quechúas o quichúas; el nombre de in
. a
chúas daban a sus soberanos·
.
ca p':'v1ene
de la América indigena.
' constituye la realización

era como una cu\.
.
ann";ae, realizada por
del titulo que los quecultural más avanzada

ch Culturas
realizadperiféricas·. Entre éstas so1amente merece
a,
a por los indigenas de igual nombre
aunque se extendió tamb",
p
en
ien a anamá y Cos Ri
más la cultura caribe de los inclí
d I ta ca.
genas e as Antillas

citarse I

merezca considerarse como alta cultura

·

ul
c tura chibColombia y Venezuela
,
Los autores citan adeI
al

' a cu

.ª

no creemos que

3) Disoluci6n: Cuando se presentaron 1
nas de América que aún sub . t'
os europeos las culturas precolombiSIS ian que eran la
periodo de plenitud estaban y
'd cad .
mayor parte de las del
.
'
aen e enCia,po 1
disolución debió de estar ce e
.
r o que su periodo de
,
r a, smo es que habia empezad
p
penodo
no llegó a cumplirse.' fue susti" tm"do por un ultrarrá 'do ya. 'od
ero tal
.
tico, representado por el D
b. .
p1 o peri o criescu ruruento y la conquista.
B) Segundo ciclo: Contiene el proceso de ad
.
dental conquistadora al
di
.
aptaaón de la cultura occien el área latinoamerican:eseoh prop1liza~dde nuestro Continente. E.ste proceso,
O a través de tre
rea
que son: 1) Adaptación de los col
s procesos menores,
criollos, al medio americano 2) E~nos e~ro_peos y de sus descendientes, los
parte de la población latin . .
mesttza¡e, que ha producido la mayor
comunidades indígenas po~nc;-'1ª· 3 ) ~a lenta absorción cultural de las
norteamericana, solamente el ;~:::::e ;:c1dental circundante. E~ el área
los otros dos han sido sustituidos
I
p~ocesos menores ha temdo lugar;
de los indígenas por el conquistarr ª ~esp'.adad_a Y ~istemática destrucción
timiento racista Los pe 'od
or ang osa¡ón, rmbwdo de un fuerte sen.
n os menores del ciclo son:

'

ª

1) Período de integraci6n. Constituid
1
cual se formó lentamente l.. sociedad o por a etapa colonial, durante la
la independencia cuya ca sa
f d amencana, hasta su culminación con
, .
'
u pro un a habremos de b
1
ps1qmco concomitante.
uscar a en el proceso

¿

2) Periodo de plenitud: Que ha tenido lu
.
.
durante el cual se concretaron las n . lid
en el siglo recién pasado,
ac10na a es de esta parte del mundo y

739

�se oper6 paulatinamente la fusi6n del proceso evolutivo americano con el
proceso evolutivo primario. Corno resultado de la diferencia apunt~a en
los procesos menores, en las dos áreas señaladas, han resultado dos vanantes
en la versi6n americana de la cultura occidental, la norteamericana y la
latinoamericana.
3) Periodo de disoluci6n: Se ha presentado en nuestro siglo, pero ya no
es netamente americano, sino mundial; es decir que forma parte del proceso evolutivo primario, por haberse operado ya la fusi6n de ambos procesos.
IV) Proceso evolutivo del Extremo de Oriente: Al igual que el proceso
americano, constituye un esfuerzo por superar las condiciones primitivas de
vida realizado con independencia de los demás. Contiene un único ciclo,
que 'termina en un largo estancamiento prolóngado casi hasta nuestros días;
sus períodos menores son :
[) Periodo de integraci6n: Durante el cual se configura la cultura dominante en el área; comprende el despertar de la primera alta cultura de la
zona y sus primeras vicisitudes, a través de la pugna entre dos tendencias:
la ancestral imperial universalista y el particularismo feudal. Esta cultura es:
Cultura del Extremo tk Oriente: Es la alta cultura básica de la zona;
naci6 en China, siendo su tendencia dominante inicial la imperial universalista; el feudalismo constituy6 la primera crisis de esta cultura. Se proyectó al Japón, donde el feudalismo era el régimen inmemorial. y donde_ la
introducción del sistema imperial de tipo chino provocó la pnmera cns1S.

2) Periodo de plenitud: Constituido por el triunfo definitivo de una tendencia sobre la otra; las condiciones peculiares del proceso, con independencia de la tendencia triunfante, estereotipó las formas; el período evolutivo
fue relativamente corto y desembocó en un largo estancamiento hasta la llegada de los occidentales. Las culturas propias del período son:

de China y al Oeste de la India. Este complejo cwtural tuvo sus derivaciones en las islas de Oceanía, donde bajo su influencia, surgieron las culturas
melanesia y polinesia, que ya han sido citadas como antecedentes de las
americanas precolombinas.
3) Período de disoluci6n: Como consecuencia de la incitación que para
los pueblos del Extremo de Oriente representó la intrusión de los imperialismos occidentales durante el siglo recién pasado, se sacudió el estancamiento en que había caído en el período anterior y se inició la disolución de su
único ciclo, la cual, como efecto del encuentro con la cultura occidental intrusa, se ha fundido con el periodo de disolución del proceso evolutivo primano.
V) La crisis del presente: Estamos asistiendo al período crítico final, en
que se disolverá tanto el segundo ciclo del proceso evolutivo primario, como
los demás ciclos de los procesos que se han fundido en el mismo; después
la evolución cambiará de sentido y aparecerán nuevos ciclos hist6ricos. En
el presente momento histórico, toda la humanidad, por primera vez, realiza
un mismo proceso evolutivo, Jo cual no nos autoriza para afirmar que no
volverá a presentarse una diversificación en el futuro; asistimos a un gigan•

tesco encuentro cultural de proporciones mundiales; como resultado de este
último, podemos señalar una tendencia hacia la formaci6n de una cultura
cosmopolita, aun cuando la resistencia de los particularismos es enorme.
Subsisten aún las culturas occidental, rusa, islámica, hindú, posterior del

Extremo de Oriente e indo-china; pero todas ellas o están en proceso de
desintegración o están muy próximas a iniciarlo; el Africa con su gran va•
riedad de culturas primitivas, ha estado y continúa sufriendo una fortísima influencia de las altas culturas exteriores, especialmente de la occidenta1.
El futuro depende del resultado de este múltiple y complejo encuentro cultural y del sentido en que se concrete la evoluci6n al finalizar la presente
crisis.

Cultura del Extremo de Oriente: En China, triunfó la tendencia imperial universalista y se combinó con el quietismo de la religión confucisna; en

el Japón, en cambio triunfó el particularismo feudal; cada una de estas tendencias tiñó con su color peculiar, el largo estancamiento en cada uno de
esos pueblos. Como consecuencia de los ma~ces del proceso,. se prod~ jeron
dos variantes de esta cultura, la china y la ¡aponesa. La variedad chma se
extendió por los países circunvecinos, tales como Corea y otros.

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REYNOLD,

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742

743

�LOS INDIOS Y EL INDIGENISMO EN
HISPANOAMtRICA Y ANGLOAMtRICA

DR.

EnMUND STEPHEN URBANSKI

EL PROBLEMA del indígena americano frente a la vida moderna es una de
lru complejidades sociales de la civilización del Nuevo Mundo. Lo ha sido
desde el descubrimiento de América, de gran envergadura durante la época
colonial, y sin haber sido resuelto debidamente tampoco en la época de la
independencia. Pasaron siglos y cambiaron los sistemas políticos, pero la
actitud general hacia los amerindios, o sea, los aut6ctonos americanos, casi
no ha cambiado. Es como si fuera una repercusión de la anacrónica psicología de la conquista española, que no distinguía sino entre los vencedores
y vencidos, lo que equivalía a los hombres "superiores" e "inferiores". Sin
embargo, debido a la convivencia hispano-india, la mayoría indígena había
sido absorbida por el mestizaje, que llegó a ser un poderoso sostén étnicosocial de la sociedad colonial. Pero los indios no amestizados o superficialmente "hispanizados" se quedaron al margen, situación que perdura a\m
en nuestra época. tstos son los indios, cuya postura psicológica hacia los
demás sectores de la población no había cambiado. Tampoco se han alterado las inherentes peculiaridades indosincráticas de los criollos y de muchos
mestizos, de quienes depende el mundo indígena.

Es verdad que la incorporación de los elementos indígenas en algunas
actividades revolucionarias en Hispanoamérica del siglo XX ha sacarlo a los
indios del abismo histórico, de la misma manera que en el siglo anterior
los libró del olvido literario. Estas actividades sirvieron, sin embargo, más
a las ambiciones políticas de algunos caudillos que al visible mejoramiento
de la suerte indígena. Desde luego, no se puede negar que los indios en México y Bolivia han recibido algunas tierras, pero en las demás partes de
Hispanoamérica el problema agrario todavía está más envuelto en fraseolo-

745

�gia política que en soluciones prácticas. Por eso, los indígenas destituidOI
se sienten enajenados de sus conciudadanos y no tienen conciencia de su
nacionalidad, ya que viven al margen de la vida nacional de sus respectivos países. Según dice López y Fuentes, ellos se mueven en el suelo de
sus antepasados como peregrinos inmóviles, olvidados y despreciados ...
Tal estado de cosas invita a reflexiones no sólo antropológicas, sino también sociales y, sobre todo, esencialmente humanas. ¿ A qué se debe esta
situación que aparta un sector de la sociedad del otro? Cuando una vez
discutía este vital asunto con un intelectual mestizo de arraigada conciencia de su origen indígena, éste me dijo lo siguiente: "Se le han quitado al
indio sus tierras y religión, convirtiéndolo en esclavo. ¿ Qué compensación
ha recibido, si no todo lo malo? Al quitársele sus dioses antiguos, le obligaron a aceptar la fe cristiana que le acostumbró a vivir en humildad y miseria, desde la Conquista hasta nuestros días. . . ¿ Cómo entonces se puede
esperar que el desconfiado indio no se aparte de los que le han infligido
desgracias de dimensión histórica y que él acepte la linea de razonamiento
de sus opresores? Tiene tratos con ellos, porque los necesita y, sin embargo, vive en soledad ... ". Es una postura casi igual a la que Octavio
Paz asume al analizar la conducta mestiza, que conserva algunas actitudes
de la idiosincrasia india.
Este planteamiento parece bastante claro, pero desde el punto de vista
,ociol6gico no es tan sencillo. Lo complica la histórica simbiosis hispanoindia, la cual ha tenido repercusiones de un modo u otro en la vida de los
nativos y mediante la cual la mayoría de ellos han sido incorporados a la
civilización occidental. De otro lado, tampoco se pueden pasar por alto las
influencias indígenas que tuvieron que repercutir en aquel proceso de mutua
penetración psíquica. Tal circunstancia n'."' obliga a re~on~o~ a los_ tiempos de la Conquista y, desde allá, segwr la trayectona histónco-soc1al de
la Hispanoamérica colonial y moderna para conocer los elementos que determinaron la desigual convivencia entre unos y otros.
Las notables civilizaciones indígenas como la azteca y la incaica desaparecieron totalmente por haberse impuesto la civilización occidental de los
conquistadores españoles. Otra, la civilización más avanzada de los mayas,
se encontraba en plena decadencia cuando llegaron los españoles. Los creadores de esta última cultura indígena hablan abandonado ya varias pobla·
ciones antes florecientes. Ni estas tres importantes civilizaciones ni las de
menor desarrollo, como las de los chibchas, los araucanos y los tupi-guara•
nies, por ejemplo, habían tenido alguna relación o contacto anterior con
la civilización de los peninsulares. Sin embargo, la civilización peninsular,

746

por haber adquirido gradualmente varios elementos nativo-americanos no
se puede. ya ~],amar española sino hispanoamericana o indohispanoarneri:ana.
La contnbuc1on nativa más notable a la nueva civilización del Nuevo Mundo la co':"ti'.°yen los influjos lingüísticos y costumbristas, así como algunos
rasgos
ps,qmcos .resultantes. de la mezcla racial. Tal hecho, desdeuego,
]
di'
no smmuye 1a unportancia de los logros indígenas precolombinos, que refu';""n ~y el reciente indigenismo en la literatura y en las artes de algunos
paises hispanoamericanos.
El modo como fueron incorporándose los rasgos indígenas a la fisonomía

de la nueva. co"'.unidad étnica hispanoamericana, se nos presenta como un
fenómeno b1ológ,co con ciertos rasgos psíquicos . A este ien
, ómeno se ha
dado el. nombre
de
mesúzaje.
Es
el
proceso
de
la
mezcla
e'tru'
· ¡
,
ca d e¡ espano
con el md1gena, que resultó del choque de dos razas y dos civilizaciones la
euroJ:"'a y la india. Los hombres como producto de esa mezcla se ll~an
mestizos. T".1 mezcla no implica necesariamente la penetración cultural O sea
la .aculturación de un grupo por el otro• Segun' af,·rma 1a expencnc1a
• • h.istónca, el grado de esta penetración, aparte de la imposición del idioma cas~llano Y la religió~ católica a los indios, era en otros aspectos bastante fleXlble. Comprometió, ante todo, la unión de sangre, la cual se fue transforman~o,_ algunas veces, en los diversos grados de la simbiosis cultural. Este
mestizaje depen~ia de la intensidad asimiladora de los rasgos hispánicos
o d: la retenoón de las raíces indígenas. Tal hecho e.xplica la exis~~ia h_asta la fecha, de uno y otro lado, de los mestizos españolizados y de los
indws hg"""'.'.ente amestizados, afirmando así la relatividad del proceso de
tran":ultura_c10~. Por eso, no nos puede extrañar que un considerable porc:~taJe de md1genas haya adoptado ciertos rasgos "occidentales" sólo superf1~ente, pero en el interior de su alma sigan siendo indios y en cambio, otros, no hayan cambiado en nada.

Las primigenias crónicas tanto españolas como hispanoamericanas dan a
conocer la vida indígena, su organización social y política, sus costumbres
Y sus 1 ~ civilizadores, antes, durante y después de la Conquista. Baste
que menooncmos obras como la Historia general de las cosas de Jndins de
Bernardo de Sahagún, la Verdadera historia de la conquista de la Nueua
España de Berna! Díaz del Castillo, la Breuisima relación de la destrucción
de las Indias de Bartolomé de Las Casas, la Relación de las cosas de Yuc_atán de ~iego de Landa, la Nueva nueva crónica y buen gobkmo de Felipe Guzman Poma de Ayala, los Comentarios reales de los incas del inca
Garcilaso de la Vega, la Crónica mexicana de Fernando de Alva Ixtlilx6747

�clútl, o la Historia general del reyno de Chile de Diego de Rosales, sin
mencionar más.

Dentro de la amalgama de sangre y de los rasgos que derivan de la mestización en el conjunto de la civilización lúspanoamericana, ha de reconocerse lo hispánico como la mayor fuerza espiritual y unificadora. Este proceso de "occidentalización" de la civilización lúspanoamericana duró por espacio de tres siglos. Durante ese período fincó sus bases en lugares diferentes como México, Bolivia y el Perú, donde el indio ha tenido y tiene
preponderancia étnica. La idiosincrasia y tradición indígena habían logrado un gran alcance dentro del ámbito mexicano. Tal hecho, por laudable
que sea, no comprueba, sin embargo, que el factor indigenista cumpla igual
papel en las naciones con considerable población india. Países como Bolivia,
Ecuador, Guatemala, Perú y Colombia, cuya literatura presenta bellas obras
de temática indianista, despliegan muy poca o ninguna influencia "nativista" en su desarrollo cultural, económico y social. Esto se debe posiblemente a que los varios grupos étnicos viven a1li más o menos apartados. Ello,
por cierto, no contribuye a su integración cultural y social. Debido a extrañas circunstancias locales, en algunos países andinos hay casos que muestran la retrogresión de unos grupos mestizos y aun criollos al indigenismo
biológico, mientras que en otros se nota el alcance del mestizaje hacia nuevos grupos indios. Desde luego, allí donde hay comunidades indígenas densas y apartadas de la civilización moderna, ellas no pueden fácilmente influir
ni recibir influjo que transforme su antiguo estilo de vida y su mentalidad.
Estos indios sencillamente v;.ven tal como vivían sus antepasados hace siglos.
Su número abarca todavía a muchos millones de almas.
Como creadores de civilización, los indios precolombinos que habitaban
el territorio que hoy constituye la parte meridional de Hispanoamérica, desplegaron en el pasado gran superioridad espiritual sobre aquellos que vivían al norte del río Grande. Esto ocurrió, sobre todo, en México y la
América Central, cuyo conjunto territorial se 'llama Mesoamérica. Otra cuna de civilizaciones avanzadas fue la región andina, mientras que el interior tropical y selvático así como la pampa sudamericana no habían propiciado más que modos de vida primitivos. Primitivos y bravos fueron también los indios de Angloamérica, en su mayoría, nómadas. Según afirmaron los descubrimientos arqueológicos, las altas civilizaciones indígenas se
desarrollaron en las regiones serranas, mientras que en las planicies, con po·
cas excepciones, existieron las formas bajas de la vida autóctona.
Nuestras alusiones al respecto tienen carácter general, ya que las ClVI·
lizaciones indígenas precolombinas constituyen un amplio tema que es im-

748

f'.°'ible abarcar en unas cuantas páginas. Sin embargo, tratamos de relac'.onar, en cuanto sea posible, lo indígena con la época moderna. Cabe decir que el tratamiento de los indios desde los tiempos de la Conquista fue
nada menos que escandaloso. Desde luego, se pretendía con frecuencia excusarlo con la moralidad cristiana y la superioridad racial, lo cual ocasionó
el surgimiento de la "leyenda negra", que lúzo mucho daño a la España
colomal. La legislación española que proclamaba a los indios como hombres libres, desgraciadamente, fue raras veces respetada por los terratenientes. ~ste pecad? histórico lo comparten no sólo los españoles sino también
los lúspanoamencanos, aunque de modo diferente.
La concienci~ de esta falta es tal vez una de las razones por las que
en los últimos tiempos se han iniciado en algunas regiones de Hispanoamérica esfuerzos para incorporar al indio a la civilización moderna. De un
lado, se trata de aculturarlo mediante la enseñanza y adiestramiento en nue-

vos ."'.étodo~ d; agricultura, y del otro, se intenta preservar las lenguas y
tt:3ci1c1ones md1genas, para sacarlas del abandono histórico. Como patrimo~10

cultural, tales asuntos son objeto de investigaciones científicas y folcló-

ncas y no raras veces inspiran el trabajo creador de los artistas y escritores.
A este interés y acción en favor de los indios se les da el nombre de indigenismo. Desde luego, conviene distinguir entre el indigenismo social que
busca una aculturación general, adiestrando al indio para que eleve su nivel
de vida con recursos y técnicas modernas, y el indigenismo intelectual, que

se sirve de medios literarios y artísticos para movilizar la opinión pública en
favor de la causa indígena. Se desarrollan también las investigaciones antropológicas, sociológicas, etnológicas y lingüísticas. A ellas debemos la reconstrucción documental de las civilizaciones precolombinas, así como el conocimiento de los indios de hoy. Esta clase de estudios se halla muy adelantada
tanto en Angloamérica como en Hispanoamérica, dándose a los especialistas en los asuntos novomundanos el nombre de americanistas. Entre éstos
d_e ambas Américas existe un genuino espíritu de entendimiento y cooperación, que muchas veces ayuda a promover y coordinar la acción indigenista oficial.
Conforme a la variada interpretación de las antiguas civilizaciones indígenas, las opiniones sobre el papel que desempeñaron en relación con la
civilización occidental son muy divergentes. Oscilan entre la actitud de
franca loa y la cautela que nace de reservas mentales. Ninguna, empero,
niega las aportaciones significativas al adelanto del espiritu humano. He aquí
algunas de las más representativas opiniones de investigadores latinos y angloamericanos :

749

�El doctor Herbert J. Spinden, conocido antropólogo norteamericano, asume una actitud histórico-estética en la comparación de las culturas antiguas
del Nuevo y del Viejo mundo. Observa él que "puede establecerse una eictraordinaria analogía entre los mayas y aztecas y los griegos y romanos respecto a su carácter, realizaciones y relaciones entre ellos. Los mayas, a semejanza de los griegos, era un pueblo artístico o intelectual que desarrolló
y llevó a un plano elevado la escultura, la pintura, la arqueología, la astronomía y otras artes y ciencias. Políticamente, los dos pueblos estaban divididos en comunidades o ciudades-estados que peleaban entre si disputándose el poder. Algunas veces se establecían alianzas temporales entre algunas
ciudades-estados, pero la unidad real existia sólo cuando se enfrentaban al
enemigo común. La religión maya era más bárbara que la griega, pero en
cada caso su culto fue idealizado y embellecido en el arte. Los aztecas, a
semejanza de los romanos, eran un pueblo bravo y guerrero que estableció
su civilización sobre las ruinas de otra más antigua, que había caído ante su
empuje y logró realizaciones muy notables en su organización y gobierno.
Los toltecas, que fueron la vanguardia histórica de los aztecas, pueden apropiadamente compararse con los etruscosº. 1
El distinguido ensayista colombiano, don Gonzalo Restrepo Jaramillo,
comparando las dos civilizaciones, la india y la moderna, ofrece esta opinión al respecto: "Los pueblos indios de América precolombina no conocieron la rueda, y por eso su civilización avanzó muy poco en realizaciones
prácticas. En cambio, puede afirmarse que todo el proceso mecánico de
la civilización occidental depende de la utilización de ese, al parecer, pequeño descubrimiento; y como el proceso de su aplicación había de llevar
a la imprenta primero y al vapor después, y la influencia de una y otro
son trascendentales para el progreso del espíritu, podemos sacar la consecuencia de que el desarrollo de la mecánica es de enorme beneficio para
el adelanto del pensamiento. La supresión de la rueda haría retroceder el
mundo a épocas de plena barbarie".•
Otra observación significativa proviene del célebre arqueólogo mexicano,
doctor Alfonso Caso, quien, al analizar las culturas precolombinas, subraya
su espiritualidad contrastada con la completa falta de imaginación técnica.
Su juicio, por cierto, muy equilibrado, se expresa así: "Cuando la conquis,.
ta les sorprendió, los aztecas eran todavía un pueblo medio civilizado que
SPINDEN, Hebert J., .A.scient Civilizations of Mexico and Central America, New
York, 1946, pp. 201-203.
1

1 REsTREPO JARAMILO~ Gonzalo, Norteamérica: signos de interpretación. Revista
Universidad Católica Bolivariana, t. II, Bogotá, 1938.

750

no había alcanzado el refinamiento cultural de los mayas, los toltecas, los
totonacas y los mixtecas. Los aztecas se encontraban en medio de una época
floreciente, pero las viejas culturas indígenas que ya habían desaparecido
son una prueba elocuente de esterilidad con la que esas grandes civilizaciones finalmente terminaron. Habían carecido de un ideal constantemente
progresivo que las hubiera llevado a concebir la vida como algo más que
una invariable y meticulosa repetición de ceremonias en honor de los dioses.
"Entre las grandes culturas de Mesoarnérica, la religi6n en gran parte
tomó el lugar de la invención técnica. La creencia fundamental era que
el hombre no tenía que resolver sus propios problemas, pero debía implorar a que los dioses los resolvieran y se compadecieran de la Humanidad.
El hombre solo no podía hacer nada; su técnica era ineficaz. Sólo por
medio de sacrificio podía inducir a que los dioses satisfacieran las necesidades de la Humanidad con su benevolencia". s
La mentalidad teocéntrica entre los indios se manifestaba en el temor de
lo sobrenatural y una variedad de supersticiones, que se originaban en los
cambios inesperados de la naturaleza. Fueron rasgos anímicos que desplegaban gran importancia en la vida cotidiana y moldeaban las creencias indígenas. Algunas tribus culturalmente avanzadas mostraron sensibilidad artística
en las obras de arte y arquitectura, así como en la poesía y otras manifestaciones literarias de carácter legendario, que se han transmitido mediante la tradición oral. Muchas expresiones de este legado cultural de la
América indígena han sido recogidas por investigadores y publicadas en los
últimos años por el Instituto Indigenista Interamericano.
Hay numerosos monumentos arquitectónicos dispersos en Mesoamérica y

la región de los Andes, que atestiguan la alta habilidad creadora de los
antiguos constructores y artistas. Entre ellos descuellan las pirámides y otras
estructuras precolombinas en San Juan Teotihuacan, Tula, Monte Albán,
Mida, Chichén Itzá, Palenque, Copán, Tikal, Chavin, Tiahuanaco, Cuzco,
Machu Picchu y Sacsahuarnán. De extraordinaria belleza es la cerámica,
sobre todo, polícroma, que pertenece a varias civilizaciones. Sorprendente
originalidad ornamentaria y de composición muestran los murales multicolores al fresco en Bonampak, también las estelas talladas en piedra que se
encuentran en toda la zona de la civilización maya. Mientras tanto, la orfebrería precolombina en la que se utilizaba oro y plata, es un vivo testimonio de la destreza artística de varias tribus indígenas, desde México hasta
Perú.
• CASO,

Alfonso, The .A.ztecas, People of the Su.n, Norman, 1959, p. 96.

751

�De mucha originalidad son también las esculturas y bajorrelieves con
representación de plantas y animales, los que se encuentran en muchos mo-

numentos precolombinos de México. Según algunos arqueólogos, las ornamentaciones zoomorfas, como las de las serpientes en la balaustrada de Chichén Itzá, acusan similitud con las halladas en los frisos del templo indio en
Amaravati, lo cual sugiere una posible difusión o trasplante cultural de la

españoles
·
la • , al Nuevo Mundo. En el campo de medi cma,
rnuv avanzada fue
c1~g1~, ya que se llegó a practicar hasta la trepanación del cráneo. La
dentister'.a estaba familiarizada con los dientes postizos hechos de piedras
seIIl!prec10:'as. En el tratamiento de enfermedades se utilizaban hierbas de
valor
.
das
¡ f med1cmal, como la quinina' las cuales después han SI'd o mcorpora
a a armacopea colonial y moderna.

India a Mesoamérica. De igual manera, se señala el parentesco decorativo

en la representación de las plantas en los monumentos de Cambodia y los
de Palenque. Ello también hace suponer en los contactos culturales transpacíficos entre el Asia sudorienta] y América. Los estudiosos, debido a la
cautela científica, todavía no han emitido su decisión final al respecto. Sin
embargo, hoy pocos dudan en el origen asiático de los indios arnericanos.

Hace tiempo ya que se había aceptado la suposición de la inmigración de
ellos del Viejo Mundo, a través del Estrecho de Bering, en la época prehistórica. Tales circunstancias no se oponen, empero, a las especulaciones sobre

los nexos culturales entre América. y otros continentes, que posiblemente
también habían existido muchos siglos antes del descubrimiento europeo del
Nuevo Mundo.
Hasta la fecha causan mucha admiración las gigantescas estructuras precolombinas de piedra en las cuales no se empleaba argamasa. Ejemplos de
ello son fortaleza incaica de Sacsahuamán y unos edificios del Cuzco imperial, cuyas partes han sido utilizadas por los españoles en la construcción
posterior de las iglesias católicas. Los peninsulares acostumbraban construirlas, por Jo general, encima de las pirámides, para así erradicar las viejas
creencias upaganas". Todavía causan asombro las figuras ciclópeas de los

toltecas de Tula y las enormes cabezas esculpidas en piedra de los olmecas,
que se hallan en la zona sureña de México. De mucha importancia fueron
las obras de ingeniería indigena en forma de carreteras de piedra y puentes colgados, cuyos fragmentos se conservaron en la zona incaica, así como

el sistema del agua potable y de irrigación, conocidos en varias partes de
la América precolombina.
Varias tribus conocieron la escritura pictórica, la cual utilizaban, como los
mayas, para registrar unos acontecimientos notables en las estelas o, como

los aztecas, en sus códices hechos de papel de maguey. En cuanto a las
ciencias, el conocimiento de las matemáticas con el uso del cero, les sirvió a

unas tribus mexicanas para establecer un doble sistema de calendario: ritual
y agrícola, o sea anual. Es notable la exactitud calculadora de los indios
de América en computar su calendario anual, que antecedió con muchos

siglos la introducción del calendario gregoriano en Europa, traido por los

752

Algunas tri~us i~dias tuvieron una definida organización estatal. Lo comprueba la eX1stenc1a
del imperio azteca , de 1as cm
• dades-estados mayas y
.
sobre _t:mo, del rm~erio incaico llamado Tahuantinsu,w. Aquel imperio com'.
prend10 extensas areas a lo largo de la costa sudamericana del p 'f'
.
.
==y
tuvo una bien deternunada estructura social y politica Aunque b d
la subyugación incaica de las tribus vecinas el impe.r,·o le d . asa o en
' 1
•
'
s e1a autonomia. ocal y libertad religiosa. Merced a la disciplina civil se convirtió en
su tiempo en el ~ejor organizado y más grande estado indigena del Nuevo
~u~do. La propiedad comunal en aquel imperio anticipaba el sistema soc1alist:1', ,m~entras su estructura gubernamental se parecía algo al monarquismo dinastico. Tales rasgos eran contrarios al régunen
·
·¡·
de¡ lillpeno
·
•
mi 1tar
azteca,
con su absolutismo politice y un estricto sistema tributano.
·
El es, ·tu
pm , .guerrero-conquistador azteca constituyó una centrad 1·ccion
· , a¡ estado
teocratico de los mayas, quienes estaban más interesados en ¡
· ·
~
as=~
!las artes y ceremonias religiosas que en las guerras. En la costa peru
¡~ culturas mochica y nazca juegan un papel exactamente igual con :~:'.
eón a la cultura incaica, más organizada socialmente pero creativa en el
campo del arte.
La continuidad indígena entre el pasado y el presente se

11·

muchas supeIVIvenc1as
·
· m
· d"1as, que se dan tanto e
man ene en
.
n 1as costumbres y creen-

cw como en los conceptos comunales y capacidades rtis' 11·
H
m .
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.
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¡¡
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avia en .os quechuas y aymarás. También ¡0 es e¡ peona¡e
· ongmado
-.
1
1
en a co, .ama y . ampliamente
difundido toda v1a
' en vana~
· partes
' de His. .
panoamenca. Dichas mstituciones populares explican la • ...: t . d 1
~
smo como un resultado de la vieja obediencia del ind'
·
h •
la .
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'b 1 d
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10, prunero ac1a
Jerarquia tn a .y espues de la Conquista, hac·ia ¡os encomenderos y
hacendados. Es caSI un axioma hist6rico que una
.
,
vez ¡¡ evada a cabo la
conqwsta, esta obediencia indígena a las autoridades sirv',
¡
10 a os conqwstado-

ª''

~=e'/53
humanitas -48

�•

res para extender el dominio español sobre los imperios de los aztecas Y los
incas con relativa facilidad.
Se conservan también algunas creencias y supersticiones paganas precolombinas, que se mezclan extrañamente con el rito cristiano ~emo, tanto .en
Mesoamérica como en la región de los Andes. Es un fenomeno c~nocido
mo sincretismo religioso. En algunos lugares de Guatemala, por e¡emplo,
co
· catóT1cas para . rendrrles
los indios todavía llevan sus idolitos a las ig1eSias
culto con candelas e incienso como a Dios y a los santos. En casL todo_ el
Nuevo Mundo se han conservado desde la época anterior a ~ Conq~':"
algunas danzas nativas, no raras veces acompañadas de su musica pruruna • El gran sentido artístico de los indios que ya no puede crear las
~~des obras de antaño, se manifiesta ahora en trabajos de pequeña artesanía, como la manufactura de sarapes, ru~nas, poncho~, canastas, a:fare,
fb •
una gran variedad de ob¡etos decoratlvos. Su con¡unto
na, or e rena, Y
.
•
bl
da un vivo colorido a las varias regiones de Aménc~. De mc~mpara e
·
·
· ,: es también la mitología
nqueza
unagmaw.va
. del mdio h!Spanoamencano,
.
.
,. . cuyas misteriosas leyendas proporcionan fascmantes temas literanos y art1st1cos.
En Hispanoamérica los indios todavía son víctimas de perjuicios y _abusos
de la gente de otras clases sociales. Los factores que dificultan
porparte
.. d.
·
·•
la vida de sus respectivos países son: la merc1a e vanos gosu mtegracion a
.
.
•
· d
·
·' la indolenaa de la sociedad
e
b1ernos
para su reha b"l"ta
1 1 c1on,
. y la. resIStenaa
.
,,
los latifundistas respecto a la reforma Agraria que pudiera ahviar el . hamlado, entre las dihculbre" de la tierra de los indios desposeídos. Por otro "
del "
taculizan
en
muchos
casos
la
aculturación
os d
m '1genas, se
tades que obs
· "liz · •
indica mayormente su falta de interés en adaptarse a l~ c1v1 ~cion moderna, la carencia de educación y de ambiciones econóIIDcas, l: _mconst~·
cia de su conducta y la pereza, así como los obstáculos topográfi~os y l,m.. ísticos. No hay que olvidar que hasta la fecha se hablan en vanos pa1ses
gude I Nuevo Mundo más de quini.entos idiomas y dialectos mdigenas.
Hay
.
.; . d;
también obstáculos "internos" en el camino hacia la emanc1pacion m 1gena, los cuales a veces surgen de su propio seno étnico. Son obstác_ulos causados por individuos que han "superado'' su ambiente. Lo conf1:111a una

observación sociológica del peruano Manuel González Prada, ferviente defensor de los indios y negros en Hispanoamérica. González Prada dice en su
ensayo Horas de lucha (1908) lo siguiente: "Cuando un individ~o se ele:
sobre el nivel de su clase social, suele convertirse en el peor enermgo de ell ·
Gertrude and MARTÍ Samuel, Dances of .Anáhuac. The Choreography and Music of Precortesian Dances, Chicago, 1964.
• PRoKoSOH KuRATH

Durante la esclavitud del negro no hubo capataces más feroces que los mismos negros; actualmente, no hay quizá opresores tan duros del indígena
como los mismos indígenas españolizados e investidos de alguna autoridad".
Sin embargo, González Prada no pierde la fe en el indio, quien se redimirá por su propio esfuerzo y no por la humanización de sus opresores.
Los movimientos indigenistas en Hispanoamérica son relativamente débiles
y sus actividades poco efectivas, aunque aparezcan en el panorama general distinguidos defensores de la causa indígena. Interesante es conocer la
postura de unos notables ensayistas hispanoamericanos hacia el problema
indio y sus varios matices intencionales. Así, Germán Arciniegas y Luis Alberto Sánchez basan su proindigenismo en consideraciones humanistas, sociales, orgullo racial y posiblemente razones políticas. José Vasconcelos y Pedro
Henríquez Ureña asumen hacia los indios patemalismo cultural, pero como
los analizan de una manera arbitraria, hay sospecha de su insinceridad intelectual. Ricardo Rojas utiliza la temática indianista para sus especulaciones
teóricas, la cual nada tiene que ver con la civilización criolla rioplatense.

Abiertamente racistas, debido a su ideología criollista y europeizante, son Domingo Faustino Sarmiento, Francisco García Calderón, José Ingenieros y
Carlos Bunge. La actitud opuesta la representan Manuel González Prada, José
Carlos Mariátegui y Víctor R. Haya de la Torre, quienes defienden la causa
indígena con énfasis en la absoluta ausencia de justicia social, aun cuando

esta convicción forme el subfondo de su doctrinarismo político. El indigenismo mexicano, muy desarrollado y dinámico, cuenta entre sus propulsores con
Manuel Gamio, Alfonso Caso, Ángel Garibay, Juan Comas, Miguel LeónPortilla y Gonzalo Aguirre Beltrán, también conocidos por sus importantes
investigaciones antropológicas. Lo suyo hacen también el venezolano Miguel
Acosta Saignes, los ecuatorianos Aníbal Buitrón y Gonzalo Rubio Orbe, y los
peruanos Luis Valcárcel, Federico Kauffman Doig y Manuel M. Valle.
Entre las naciones del Nuevo Mundo, en México es donde la conciencia
indígena está más arraigada, aunque no falta ese arraigo en ciertos sectores

sociales del Perú, Ecuador, Bolivia y Guatemala. Y es México tal vez uno
de los contados países que puede enorgullecerse de más progreso y mejores
resultados en las actividades indigenistas, aunque todavía no haya abarcado
toda la poblaci6n india. El famoso antropólogo mexicano doctor Alfonso
Caso declaró hace algún tiempo que "el problema indígena en México no
es un problema racial, sino un problema cultural". Sin embargo, parece
dudoso que la misma ideología prevalezca en otras naciones latinoamericanas,
a juzgar por los alarmantes informes que sobre la acci6n indigenista presentaron varios investigadores hispanoamericanos en los Congresos Internaciona-

755
754

�les de Americanistas entre 1962 y 1972. Casi todos señalaron la notoria negligencia de las respectivas autoridades gubernamentales y también la de los
propios indios, lo cual retarda o impide su aculturación. , Son ~ns'.antes los
abusos de parte de otras clases sociales para con estos mas ¡ auténticos ame-

rica sean menos intensos en comparación con los existentes en Angloamérica
pero existen. Desde luego, tal criterio depende de como se lo juzgue en ¡~

países con más pluralismo étnico o en los que carecen de él. Desde luego,
en todos siempre existe un sector dominante, que cree tener el derecho de
someter a su voluntad las minorías étnicas o nacionales. Eso es lo que causa las

ricanos!

discriminaciones dondequiera que sea.

¿ A qué se deben los abusos de los indios en Hispanoaméri~? Paree: que
eso tiene algo que ver con la estratificación social de la colorua, que d1v1d16
su sociedad en varias clases. En el pasado se las identificaba con la apariencia somática hoy más bien con su bienestar económico; pero la línea divisoria nunca 'ha sido exacta, tampoco lo es hoy. En el escalafón social los
más pudientes son Jos criollos, seguidos por la burguesía mestiza adinerada,
menos adinerada o la marginal, mientras que los indios, por ser los más
pobres, pertenecen a la clase baja. Las diferencias entre estos es~~atos que
todavía parecen conservar su antiguo carácter étnico: son muy vlSl_bles. Se
reflejan a menudo en las actitudes de un estrato hacia otro, es dec!J' en las
relaciones interraciales.

El antropólogo hispano-mexicano Juan Comas se o~upa de este problema
en un estudio colectivo Relaciones interraciales en Amenca Latina 194{}-1960
(México, 1961), en el cual expone la convivencia de varios_ grupos é:nicos
desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego. Como no mega la eXJstencia de discriminaciones en Hispanoamérica, fobre todo en los países de preponderante población indígena. Las califica, empero, más. como prejuidos

de tipo social, cultural y económico, que como consecuena_a de _deterrrun~das actitudes raciales. A la vez, Camas cita varias resoluciones interamencanas que censuran el racismo y los prejuicios étnicos contra los indios, seña•
lando los apodos abusivos que se usan contra ellos, tales co~o. "indio", "in•
P,iote", "naco" y otros de carác~r denigrante. T~es abu~ mf1eren, p~es, la
existencia de discriminaci6n racial, aun cuando esta este, a veces, sutilmen-

te camuflada.
De semejante opinión son también varios americanistas europ:°s y esta~ounidenses. Baste con que citemos aquí al antropólogo Alfred Metraux, quien
en su ensayo Problema racial en América Latina (Co~1;ier de l'Unesco, _Paris, 1960) dice lo siguiente: "En ninguna _parte de ~e.nea de habla espano~
se presentan las relaciones raciales en la mhumana ngidez con que se asocia
a la noción de racismo. Pero sería erróneo afirmar, como sucede con frecuen-

cia que en los países con fuerte porcentaje de población indigena no existan
cie~s formas de prejuicios y de discriminación de carácter racist_a". Pese ..
tales opiniones, es poco discutible que los prejuicios raciales en HISpanoame•

ª

756

1:&gt;ando un vistazo histórico hacia atrás, hay que recordar que los indios expe~entaron mucha peor suerte en sus primeros contactos con los europeos.
As1, según cuentan los cronistas peninsulares, entre ellos Las Casas y Fernández de Oviedo, durante la conquista del Caribe perecieron cientos de miles
de indígen~. Se les había eliminado por completo de la Hispaniola, Cuba
y Puerto Rico, que a la sazón constituían el baluarte para la expansión colonial de España hacia tú,rra firme, o sea, hacia el continente americano. Más
tarde hubo casos de pacificación colonial como, por ejemplo, la supresión
del levantamiento inca de Túpac Amaru en el Perú ( 1780), así como las
guerras c~ntra los indios en las colonias inglesas durante los siglos XVII y
XVIII. Sm embargo, parece que las bajas más grandes que sufrieron los
amerindios, tanto de Hispanoamérica como en Angloamérica, ocurrieron du':'nte la época de la independencia. Asr, en pleno siglo XIX el ejército argentmo con la ayuda de los gauchos, aniquiló a la mayada indígena en la región
del Plata, mediante lo cual dejó de existir el "problema indio" en la Argentina y el Uruguay. No menos crueles sucesos ocurrieron en los Estados Unidos en el mismo siglo XIX, durante las llamadas "guerras indias", sobre todo
cuando se efectuó el aluvión migratorio de los colonos yanquis hacia el
Oeste. Tanto en uno como en otro caso, dichas guerras se han llevado a cabo
bajo el pretexto de "pacificación militar", la cual diezmó a los indios en ambos territorios.

Mu chas novelas hispanoamericanas se ocupan de las dramáticas condiciones en que viven los indios en pleno siglo XX. Entre ellas las más notables
son: Raza de bronce (1919) de Alcides Arguedas, Huasipungo (1934) de
Jorge Icaza, El indio ( 1935) de Gregario L6pez y Fuentes, El resplandor
(1937) de Mauricio Magdalena, Sumag Allpa (1940) de Gonzalo Humberto
Mata, El mundo es ancho y ajeno (1941) de Giro Alegría, Tungsteno (1948)
de César Vallejo, Entre la piedra y cruz ( 1948) de Mario Monteforte Toledo, Hombres de maí.z (1949) de Miguel Ángel Asturias, Juan Pérez Jolote
(1952) de Ricardo Pozas y Los ríos profundos (1958) de José Maria Arguedas, para mencionar algunas obras solamente. En la narrativa de la nueva
promoción descuellan: No se suicidan los muertos (1957) de Esteban Pavletich; Oficio de tinieblas (1962) de Rosario Castellanos; El Titán de, bronce
757

�(1964) de Isabel Centellas; Madre milpa (1965) de Carlos Samoya Chinchilla y Sangre del maíz (1966) de José M. López Valdizón, sin mencionar
más obras de este género literario que llegan a docenas.
Un hecho que a veces escapa a la atención es la completa dependencia del
indio de la ecología. Las experiencias coloniales ya habían comprobado que
los amerindios nunca se adaptaron al duro trabajo en las núnas donde perecían, tampoco los de la sierra a las faenas en la planicie. El brusco cambio
climático-ecológico les infligía padecimientos físicos y hasta la aniquilación
biológica. Asi, muchas bajas durante la Guerra del Chaco (1932-1935) entre
Bolivia y Paraguay, se debieron mayormente al desajuste bioecológico de los
soldados serranos, que no estaban acostumbrados a las condiciones selváticas.
No menos trágico, aunque no tuviese carácter meramente ecológico, fue el
trasplante forzado de los indios Cherokees de sus hogares en Georgia-North
Carolina-Tennessee al estado de Arkansas en 1838, durante el cual pereció
una tercera parte de dicha tribu indigena. Durante la construcción de la carretera transandina peruana a la selva amawnica en los años 1960, hubo
plan de un trasplante masivo de los indios serranos a la zona tropical. Felizmente, fue anulado a tiempo, ya que su realización hubiera tenido resultados
desastrosos. Parece que semejante proyecto en menor escala, hace años ya,
tampoco tuvo éxito en Colombia. Conocidos son los casos de los reclutaa
serranos en Ecuador y Perú, quienes al traérselos a la costa se sentian desarraigados y se fugaban en la primera oportunidad a sus montañas. Estos
ejemplos comprueban que los amerindios, apegados a su ambiente telúrico,
no pueden soportar condiciones de vida que les fueran extrañas, ya que su
imposición trae resultados trágicos.
El problema indigena en los Estados Unidos lleva un rumbo diferente.
Después de largas y dramáticas luchas que redujeron el número de los indios,
muchos de ellos nómadas, se les asignaron territorios llamados "reservations".
tstas tienen autonomía y están administradas por consejos tribales, con la
ayuda del representante gubernamental. Tal arreglo es producto de la politica liberal de Waslúngton, que tiene un doble propósito. De un lado, protege a los indios de un posible abuso y explotación de los forasteros, y del
otro, les asegura libertad para sus actividades sin forzarlos al cambio en ,ru
manera tradicional de vivir. En ambos casos se les proporcionan muchas facilidades para su integración cultural voluntaria. La tradición ancestral que
se basa en las estrechas relaciones de la familia con la comunidad tribal, es
para los indios de los Estados U nidos una cosa sagrada. Por eso, para no
separar a la juventud india de sus viejas ralees civilizadoras, en los últimos
años se establecieron en el Estado de Arizona escuelas donde se enseña tanto
758

el idioma como la historia de los Navajos. La creciente concurrencia estudiantil a dichos planteles parece indicar un gradual mejoramiento del sistema
educativo entre los indígenas, expuestos previamente a la enseñanza casi ex.
clusivamente, en el idioma inglés. Esta medida alienta a otras tribus como
la Chippewa del Estado de Minnesota y los Pueblos del Estado de Nuevo
México, a establecer escuelas superiores a semejanza del Navajo Community
College (1969), que está controlado por las autoridades tribales aun cuando
reciba el apoyo pecuniario gubernamental. Es de esperar que los indios puedan, por medio de la educación, beneficiarse de la civilización angloamericana más que antes.
La desafortunada suerte de los indios en los Estados U nidos diezmados
en el siglo XIX durante el empuje de la colonización yanqui ha~ia el Oeste
-al igual que la aniquilación de los indlgenas en la Argentina de entonces-produjo, sin embargo, bases para su rehabilitaci6n. El Gobierno estadouni'.
dense ha firmado tratados con varias tribus indias, en virtud de los cuales
estas tribus reciben como indemnización ciertas rentas anuales. Varias comunidades indigenas están organizadas en cooperativas, pero otras, debido a las
inclemencias topográficas, son menos afortunadas. El descubrimiento de petróleo en las "reservations" de Oklahoma convirtió a algunos indios en millonarios, lo que, sin embargo, no es ningún reflejo del bienestar general
indigena, puesto que muchos se hallan en condiciones difíciles. Lo comprueba
el hecho de que la mitad de los indios estadounidenses reciben ayuda federal,
aun cuando posean extensas tierras comunales. Desde 1933 un notable mejoramiento material les proporcionó el programa gubernamental de acción
social dentro del "New Deal", promulgado por el Presidente Franklin D.
Roosevelt.
En las "reservations" indias se han construido, a expensas del Gobierno,
escuelas, hospitales y centros de adiestramiento técnico-rural, que ayudan a
la aculturaci6n de sus habitantes, a la vez que les aseguran comodidad y protegen su individualidad étnica. El proceso de la integración indigena a la
civilización angloamericana corre, empero, distinta suerte: se debe en parte
a la resistencia psicol6gica y en parte al instinto de preservar su propia identidad racial. El mestizaje biológico, en estas circunstancias, es más problemático que la asinúlación cultural, ya que varios grados de su alcance ofrecen indudables ventajas econónúcas. Debido a su hermetismo e impenetrabilidad psíquica, los indios norteamericanos, lamentablemente, siguen con su
alma india y asi se apartan del ambiente social angloamericano.
La extraña postura de los indios norteamericanos hacia sus vecinos blan759

�cos tiene bien fundada causas históricas. A pesar de haber perdido las guerras los bravos indígenas nunca perdier0&lt;1 su alto sentidO' de dignidad raSu arraigada conciencia de comunidad étnica, el sentido de justicia Y
su veneración de la naturaleza fueron muchas veces mal entendidos por los
blancos, quienes también a menudo rompieron los tratados de paz con los
indios. Estas violaciones les produjeron amargura y desconhanza en mayor grado quizá que a los indios hispanoamericanos, quie~es a través de varios sig!os
de servidumbre hispánica, han adoptado una actitud de humildad y resig-

cia/

nación. En tanto, ¡ los indios norteamericanos nunca fueron siervos de nadie

y todavía conservan su individualidad! Por eso, ostentan su dignidad, prefieren su propio estilo de vida y continúan, en su may0ría, apartándose de
la civilización occidental.
La indiferente actitud indígena hacia los angloamericanos es casi recíproca.
Es resultado del estado de guerra que existió por mucho tiempo entre los
dos grupos étnicos. Algunas tribus indias organizadas en federaciones guerreras retardaron efectivamente el avance de los colonos tierra adentro.
Esta frustración de los unos por no poder defender sus tierras y la ansiedad
de los otros de ocuparlas para el cultivo, causó la mutua desconfianza y una
especie de antagonismo. Tal situación hizo imposible atraer a los indígenas
a la civilización occidental, la cual -caso contrario al de los españoles-los angloamericanos no pensaban imponérsela por la fuerza de las armas. Así,
los dos grupos vivían su propia vida, uno al margen del otro. La penetración cultural fue insignificante, aun cuando cierto porcentaje de indios haya
ido convirtiéndose al cristianismo y los colonos mantuvieran con los "pieles
rojas" sólo intercambio comercial. Su bravura nunca ha sido olvidada por
los blancos que los respetaban, lo cual explica que los prejuicios hacia los
indios estaban menos acentuados que hacia los negros.
Hay una extensa literatura norteamericana que descri~ las guerr~ f".'nterizas con los indios, sus costumbres y creencias. La considerable 1dealizao6n

indígena en las novelas fronterizas románticas de Cooper, Simms e Irving se
ajusta a cierto equilibrio de veracidad en los relatos de Garrar_d: Fremont
y Parkman. Sin embargo, el tema indianista adquiere más notabilidad en la
ficción literaria a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX, en las
novelas de Austin, Bandelier, Garland, Harte y LaFarge. La mayor popularidad es lograda en este sentido por la narrativa .fronteriza del prolifico Zane
Grey, autor de sesenta novelas que alcanzaron trece millones de ejemplares.
Su novela más famosa es Riders of the Purple Sage (1912). Las fabulosas
hazañas de los Apaches, los Mohawks, los Cherokees y los Sioux son los más
célebres cuentos sobre los indios norteamericanos, a quienes los antropólogos

760

llaman amerindios, utilizando la contracción de dos palabras inglesas "American lndians,,. Esta corriente de indigenismo sigue la misma orientación

social y folclórica que se da a la promoción de la causa india por parte de
las autoridades gubernamentales, cívicas y religiosas. La temática india logra,
desde luego, una popularidad internacional mediante las películas hechas
e? H?!lywood: Estas, sin embargo, por ser de carácter sensacional y para
d1vers10n, no mterpretan bien la idiosincrasia indígena; más bien la defor.
man, aun cuando haya excepciones. En tal respecto, las películas hispanoamericanas se apegan más a la realidad histórica de la vida indígena.
La responsabilidad de los asuntos indígenas está a cargo del Bureau of
fodian Affairs en Washington. Dicha entidad, debido a las presiones políticas, raramente en el pasado ha podido dar soluciones satisfactorias. Siempre cuando la actitud para con los indios es favorable, su gestión se debe a
los antropólogos más bien que a los burócratas. tsta es la impresión que
nos dejan las reflexiones del indigenista norteamericano, John Collier, autor
de la obra lndians of the Americas ( 1956). Como antropólogo y comisiona.
do de los asuntos indios durante mucho tiempo, el autor hiw interesantes
observaciones sobre los indígenas norteamericanos. Collier admira sobre todo
a los navajos quienes constituyen el grupo indio más numeroso de los Esta~
dos Unidos.
Collier nota entre los indios, en general, los siguientes rasgos: intenso espíritu comunitario, propensión a la meditación, veracidad e inclinación artís..
tica, ritmo, unidad étnico.tribal que se intensifica siempre cuando ésta se

halla en peligro, asl como la íntima relación entre el hombre y la naturaleza,
En conjunto, los rasgos de la herencia espiritual y costumbrista indígena son
mucho más arraigados de lo que piensa la sociedad "blanca". Lo mismo pasa
con la antigua tradición democrática india en el sentido social y económico
lo cual explica su tendencia cooperativista sobre el nivel tribal. Las caracte~
rísticas indicadas permiten a los indios norteamericanos mantener su herencia milenaria. Collier llega a la conclusión de que si los indios hubieran

!?grado una .educación integr_al, no pocos habrían mostrado mucha más aptitud en vanos campos de vida que sus vecinos no-indios. Sin embargo, el
alejamiento voluntario de los indígenas de la sociedad que los rodea, así
como su obstinación psicológica en rechazar la civilización moderna, no con-

tribuyen al mejoramiento de las condiciones de su vida.
Como indios norteamericanos más adelantados se considera a los descendientes de las llamadas cinco "tribus civilizadas" a las cuales pertenecen los
Cherokees, los Choctaws, los Chickasaws, los Creeks y los Seminoles. Los
indios norteamericanos, al igual que sus hermanos en Hispanoamérica, os-

761

�tentan habilidad artística para la orfebreria y alfarería, así como para hacer
ponchos, canastas, zapatos y varios objetos decorativos. Muchos son competentes en el arte ecuestre, la caza y la danza tradicional. Es notable su destreza en extinguir los incendios de los bosques. También se les han reconocido sus valiosos servicios prestados en el campo de las comunicaciones militares durante la II Guerra Mundial.
Aunque la situación actual de los indios norteamericanos deja mucho qué
desear, parece menos trágica que la de la mayoría indígena en los países
hispanoamericanos, donde viven prácticamente al margen de la vida económica. En tal respecto es interesante recordar la declaración hecho por el
Dr. Miguel León-Portilla durante el XXXV Congreso Internacional de Americanistas en México ( 1962). Dicho notable indigenista mexicano, al referirse a los gastos que los países americanos desembolsan para la rehabilitación de sus indígenas, dijo lo siguiente: "Si los países con población indígena
de la América Latina juntaran sus presupuestos a lo largo de veinte años,
no alcanzarían la cifra que emplean los Estados Unidos en doce meses".
En Hispanoamérica existe todavía una variedad de criterios empleados en
determinar la personalidad física y social de los indios. A veces se incluye a
los indios y mestizos en los mismos grupos censales. No obstante, se calcula
que el número aproximado de los indios en el continente americano oscila
entre veinticinco y treinta millones. Su distribución geográfica se manifiesta
de la siguiente manera: hay cerca de die2 millones en México, si se atiende
no sólo a la lengua sino principalmente a las características culturales. Alrededor de un millón vive en los Estados Unidos y el Canadá, incluyéndose
en este número a los esquimales y aleutianos. Aproximadamente dos millones y medio viven en los países de Centroamérica, principalmente en Guatemala. Casi dos millones hay en Ecuador, Vene2Uela y Colombia.. Entre nueve y die2 millones viven en las regiones serranas y selváticas de los países andinos: Bolivia y el Perú. En los demás países sudamericanos hay medio millón, incluyendo a los indios que viven en las selvas del Brasil, Paraguay
y en las Guayanas, así como en la Argentina y el Uruguay. Desde luego, los
cálculos demográficos presentados aqui están basados en aproximadas estimaciones antropológicas, las cuales no siempre se indentifican con los datos
indigenistas oficiales.
Lo que todavía preocupa a muchos etnógrafos es fijar la estadística aproximada de los indios en la América precolombina. Sobre este upecto hay
muchas especulaciones, algunas de las cuales se basan, sin embargo, en investigaciones de carácter histórico-demográfico. Así, según los cálculos del
americanista argentino Angel Rosenblat, al descubrirse el Nuevo Mundo ha-

762

bían vivi~o aquí_ apróximadamente trece millones y medio de amerindios.
De esta cifra, mas o menos un millón correspondía a Norteamérica e 1
áreas, al norte del. Rí? Grande, mientras que doce millones y medi; c:rre:
pond1an a los temtonos que hoy constituyen Latinoame'n'ca Se ' 1
· '6 d 1
• gun a supo~lCl, n
e antropólogo estadounidense Herbert J. Spinden la población
:!:!"na desde ~laska hasta la Tierra del Fuego pudiera h~ber alcanzado
Bo ah sesenta millones de almas, A su vez, los americanistas californianos
r
Y Cook, basándose en estimaciones demográficas re.,.;0 1
·
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Mé ·
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o· na es, asignan
o
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habitantes.
Tal
su
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"
·nr·
1
b .,
pos1C1on 1 ,ere que
a po lacmn p"'.'colo~bina para todo el Nuevo Mundo pudiera haber sido
alrededor de cien rmllones de almas. La revisión de todos estos cálculos
c~?º alse presen~n nuevas pruebas y recuentos, posiblemente vaya a conIn wr
esclarecirmento de aquel hist6rico misterio demográf'lCO.
Inter-American Council
Washington, D. C.

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Sección Quinta

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                <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1976, No 17, Enero</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Comprensión internacional</name>
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                    <text>taxativamente calüicadas de "antropol6gicas" y varias otras, con referencia
antropológica. Algunas de ellas se disputan aquella denominación utilizándola
aún sin fundamntación visible.
En todo esto, suscintamente tratado, está en juego el objeto mismo de lo
que pudiera constituir la "Antropología" incualüicada en los marcos de un
saber genérico. Volvemos a la idea de que ese concepto -en su mayor extensi6n 16gica y su más cabal comprensi6n- es filos6fico por excelencia. Por lo
menos así tiene sentido una antropología filos6fica. Pero la "Antropología"
en su signüicaci6n científica o disciplinaria, está referida también al saber
acerca de ese mismo hombre y lo que le concierne. Tal incidencia justüicaría
hablar con propiedad de un predominio antropológico en el seno de un complejo interdisciplinario, con fines epistemol6gicos, si ello es útil como referencia te6rica y para distinguir los objetos abstractos -que exige la ciencia- del
concreto peculiar que es el "hombre entero". De tal suerte, las ciencias humanas permiten una apertura al ser y al saber humano total, sin arbitrarias
delimitaciones y énfasis propios de un conocimiento unilateral y parcelario:
las antropologías científicas adquieren un "status" significativo entre las cien-

cias contemporáneas.
El mito de las ciencias "intocables" en su olimpo, deja de tener sentido a
esta altura del despegue vigoroso de las matemáticas y de las ciencias de la
naturaleza. Tampoco podría tenerlo, refiriéndonos a la psicología, la sociología y a las demás ciencias con alguna especüicación antropológica, pues
han superado las düicultades de un siglo o más de desenvolvimiento inicial. Es
de importancia una auténtica actitud antropológica, a fin de orientar al espíritu, en cuanto capaz de ser libre para zafarse del mito atomístico y aún
de la postura servil a un autor o a una tendencia excluyente. La sorda y exagerada influencia de los "ismos" es determinante de una desastrosa formaci6n
profesional unilateral, que aletarga la capacidad crítico-valorativa del científico y del fil6sofo que no sea una simple voz de la excelencia de un epígono

\

repitente.
Bien podría la epistemología antropológica contribuir, alguna vez, a una
efectiva colaboración entre científicos y filósofos, al punto de que el metafísico
que "ha preferido la especialidad de la no especialidad" -según la expresi6n
32
de Georges Gusdorf- sea el "especialista de todas las especialidades" en
beneficio de la verdad, al ser tendido un más visible "puente" entre nuestro
mundo de los entes y el reino del ser en cuanto ser.

ª Gusoou,
214

G., op. cit., p. 21.

Sección Segunda

LETRAS

�LA RAZÓN DE AMOR EN EL ROMANCEIRO POPULAR
GALEGO DE TRADIZON ORAL 1

LIC.

,EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Centro de Estudios Humanisticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

PoR TERCERA VEZ incidimos en el extraordinario texto de Lois Carré Alvarellos, Romanceiro popular galego de tradizon oral. En un anterior trabajo
nos centrábamos en la mujer como motivo gozne rz del romancero; ahora -y
todavía, si se quiere, tejiendo alrededor del motivo- nos encaminamos a
examinar en cierto detalle la ingenuidad, la malicia, la venganza, el dolor,
los celos que nos presenta la tradición del romance galego en relación a la
razón de amor.
Cierto es que el tema o motivo del amor inunda toda la tradición literaria;
sin embargo, los primeros frutos, en la Edad Media, tienen ese "no-se-qué"
de encarnación humana que nos devuelve a contemplar, con los pies en tierra,
nuestra propia condición. Se habla de ingenuidad en la Edad Media, tal vez
por el impulso primigenio que encierra la etapa en la creación literaria. Tal
vez valdría la pena reexaminar los términos preguntándonos ¿ ingenuidad o
realidad al desnudo ... ? ¿ Acaso hay ingenuidad en el primer vagido -como
lo llama don Dámaso Alonso- de la literatura, en donde el hombre se dirige
a su Dios... ? ¿ O ingenuidad en el llanto de Mio Cid. .. ? Realidad, sencilla
y clara.

'

1
CARRÉ ALVARELLos, Louis, Romanceiro Popular Galego de Tradizon Oral, Junta
de Provincia do Douro Litoral, Commissao de Etnografía e História, vol. XVII, Porto,
1959. (Se citará de ahora en adelante R.P.G. más página.)
1
Vid. GUERRA CASTELLANOS, Eduardo, "La mujer, motivo central, en el 'Romanceiro popular Galego de Tradizon Oral'", Humanitas, Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, 1971, pp. 97-110.

217

�Así pues, esa realidad meridiana, es la que preside la "razón de amor" en
el Romancero galega. La ejemplificación de las distintas vertientes del mismo
sentimiento no nos muestra otra cosa que la condición humana en toda su

ribeiros_ d'Ungría". Y también, si el siquiera, marcos de oro y plata y si aún
Montesinos regatease:
u daríalle este meu carpo
sete anos a sua guisa
e si del non se pagase
morrera Rosafrorida" 6

plenitud o en toda su desgracia.
No pretende ser, este estudio, sino una muestra, acaso superficial, de una
gran veta de investigación que nos abre el trabajo compilador de Carré Al-

varellos. Valga nuestro esfuerzo para resaltar la tradición de Galicia, cuya
tierra y lengua admiramos.

J. LA DAMA QUE TODO OFRECE POR TENER AMORES CON EL CABALLERO: La
doncella Rosafrorida que ha sido demandada de amores por "sete condes... /
infantes de Lombardía" ,S llora en cambio por un hombre a quien sólo conoce

II.

LA DAMA SALE A BUSCAR EL AMOR IMPOSIBLE:

nena de doce anos / antes dos quince chegar..."
a su ideal enamorado :

de oídas:
uSospirando os seus amores
pasaba as noites y os días
e aló pol-a media noite ·
berros de Rosafrorida" abis

Blandinos, que era su ayo, al oír tal grito se levanta a preguntar a la niña
y ella responde:
u-Ai!, ben veñas tu Blandinos
e ben haxa a tua vinda,
levarasme aquesta carta
que con sangue teño escrita,
levarala a Montesinos
4 terra onde él vivía
quera que me veña vere
para la Pascua Frorida . .." '

En esa carta ofrece que el caballero no pare en gasto: "eu pagarei a sua
vinda, / vestirei seus escudeiros (... ) / cobrirei os seus ropaxes / de boa seda
broslida..." 6 Pero ello no es todo ya que si Montesinos quisiera más, Rosafrorida dice que: "moito mais eu lle daría, / daríalle sete castelos / todos
• R.P.G.
•bis R.P.G., p. 68.
• !bid.
• !bid., p. 69.

218

7

La niña adolescente "unha
sale de su casa para buscar

"Pol-o mundo me vou, madre,
pol-o mundo a camiñare
na busca de Bernaldino
que non-o podo atopare." 8

La ad~lescente va de tierra en tierra preguntando por Bernaldino, hasta
que en cierto lugar tropieza con una lavandera y a ella pregunta:
"De Bernaldino, señora,
que novas me podés dare?"

o

y la lavandera le ~nforma que el tal es un paje de la reina y además su galán.
En tanto, Bernaldmo, escucha la conversación y se aparece ante la adolescente.
"-Quén te troux'a este logare?
-Teus amores, Bernaldino,
por aquí me fan andare." 10

Y ambos, cogidos del brazo, se ponen a pasear,, en tanto que la reina los
observa y les manda matar. Y el imposible les persigue aun ya muertos A
ella la entierran en el coro en tanto que a él en el altar. . .
•

•
'
•
'

ª

/bid.
R.P.G., p. 86
!bid.
!bid.
!bid.

219

�"D'ela naceu unha fonte,
e d'él un verde olivare;
tanto medrou un y-o outro
que aos ceos foron chegare,
cando os ventos sopran mainos
os dous se queren falare
cando os ventos sopran recios
os dous se queren bicare." 11

III. LA PASTORA VENCIDA POR LOS REQUIEBROS DEL CABALLERO: El sí es-no
es, tan propio de la Laura de Petrarca, ya aparece perfilado en este romance
pastoril galega. La pastora, ante el insistente re~uiebro de amo~s del caballero como que da esperanza, para luego desdecirse; aunque al final, cuando
el ~ballero en un último desplante amoroso, opte por irse, ella caiga en sus

El caballero -eterno seductor-, vuelve a la carga, con más insistencia:
"Non teña ese medo...". La pastora, impone como razón, la reclamación de
sus amor: "xa dirán meus amos / que demais tardei. ..". El caballero insiste.
Una pequeña mentira: "Dígalles meniña, / que se demorou / co esa nube de
auga / que todo mollou." 15 La pastora no sabe mentir. De pronto el "balir
gado". El caballero se ofrece a buscarlo. No importa que se rompa sus medias
y sus zapatos, todo por quedar bien con la dama... "soo por lle dar gosto, /
miña alma, meu ben." La pastora, asustada: "-Señor, vase, vase, / non me
de tormento / xa non quero vexlo / nin por pensamento." 16 El caballero, en
su desesperación, recurre a su última estratagema: "-Pois, adios, ingrata /
e linda pastora, / quédate i-eu voume / pol-a serra fora." 17 Y, entonces, el
desenlace: la pastora, ya vencida por el requiebro no le queda más que decir:
"-Veña acó, señor,
torne atrás correndo
que o amor é cego,
xa me está rendendo." 18

redes.
"Linda pastoriña,
que faceis aquí?
-Percuro meu gado
que eu aquí perdín." 12

Vencida ya de amores queda la pastora en este romance, del cual el remate
trae consigo un tanto de verdad:
"Sin din que non queren
elas van querendo."

El caballero desde el primer momento inicia su requiebro amoroso. Alaba
la gentileza de la pastora y pregunta el porqué anda por tan peligrosos sitios.
Y luego...
"dígame a meniña
si quer vir conmigo." 18

!V. LA DAMA CASADA SE NIEGA A LOS REQUIEBROS DEL CABALLERO: La fidelidad conyugal, retratada en este romance, también incide en la humana
realidad que impregna la creación literaria tradicional. Una pastora, en primera persona, protagoniza el romance "A Pastora fiel" del Cancionero de
Carré Alvarellos.

La pastora, ante el lance directo del caballero, entre asombrada e ingenua
-feliz recurso de lo femenino-, contesta:

"Estando na miña porta
a la rayada do sole
vira vir un cabaleiro
¡ ai, meu amor!
n'un cabaliño andadore.
Preguntou si era casada,

"-Un señor tan guapo
dar tan mal consello
querer que se perda
o ganado alleo! u

!bid., p. 87.
12
R.P.G., p. 112.
'" !bid.
,. !bid.

u

" !bid., p. 113.
1
• J.bid., p. 114.
1, !bid.
13
!bid.

221
220

�"Miña nai, miña naiciña,
lle pido con gran delor:
non podo der alma a Deus
sen despedirme do amor'' 25

y-eu díxenlle: si, señore.
Preguntárame con quen
¡ai, meu amor!
y-eu díxenlle: c'un pastore." 19

El caballero la requiere de amores, prometiéndole riqueza:
"-Vente conmigo, casada,
e deixa o probe pastore,
comeremos, beberemos,
¡ai, meu amor!
/aremos vida d'amore,
e terás castelos f ortes
con ventanas de redore" 20

La madre, conmovida llama, con una criada al amado, quien al recibir
la noticia: "esmorecido quedei. . .". Al llegar al lecho de la amada, ella no
dijo palabra, sólo se viró de canto y "apretou sua man coa miña", cerró los
ojos y murió.
Al final del romance, aparece un estribillo que luego servirá de motivo a
la tradición literaria:
"¡ Ou morte, tiranq, morte!
eu de ti teño dar queixas;
quen has de levar non levas
quen has de deixar non deixas.

La pastora, gran dama, ante la insistencia del caballero no le queda sino
sacar su gran sentido de fidelidad: "-Vaite con Dios, cabaleiro, / que 'eu
non quero o teu amorc / nen os tcus castelos fortes." Y aún más, ya que si
el es un gran caballero, su marido es un gran señor "e ten un fato de ovellas /
¡ ai, meu amor! / que nubra os rayos do sole."
V. LA DAMA QUE NO PUEDE MORIR SIN VER ANTES A su AMADO: . El Romance, en esta ocasión, es narrado por el amado. ti, joven, de 18 años; ella,
huérfana e infeliz doncella. La madre de ella opuesta a todo intento de amor
de su hija.
"amábamos a escondidas
sin que a sua nai soubese. .."

¡Ou morte, tirana morte!
ou morte cruel sin fin;
levásteme a miña amada
agora lévame a min." 2•

VI. LA DAMA ACUSADA DE TENER AMORES: Un don Xuan, como cualquiera,
deja correr la especie de que ha dormido con una doncella y para colmo de
desvergüenza menciona el nombre de una dama, con la cual sólo cruzó palabras...
"c'unha doncela durmira
que non vin cousa mais boa
nos días da miña vida!
e de nome lle puxeron
Guirinelda de Castilla." 25

11

Ellos amaron por catorce meses, "sin haber a novidade", y de pronto la
amada cae enferma...
"Ela morrer non podía
porque de min se lembraba" 22

La madre de Guirinelda, por desdicha recoge la especie y va a reclamar
a la doncella.
"-Non dea creto, mi madre,
que é unha falsa mentira

La dama moribunda pide a su madre una última voluntad:
u R.P.G., p. 131.
• lbid., p. 132.
" R.P.G., p. 134.
'" lbid.

222

• lbid.
,. lbid., p. 135.
• R.P.G., p. 156.

223

�inda, mi madre, inda estou,
como vosté me parira" 26

quiere casarse, pero éste es a su vez casado. El rey, compadecido de su hija,
hace su voluntad. Llama al conde y...

" - Quero que mates a Conda
pra casar coa miña filla,

Guirinelda sale de su casa y va a la ribera del río y allí se encuentra con
don Xuan:

e me trayas a cabeza
nunha dourada bacía
coberta c'un manto d'ouro
que no teu palacio había;
e si así non o figueres
antes d'un Ave María
xuro pol-a miña croa
que a vida che sacaría." so

"-Agarda ahí, Guirinelda,
irei na tua compañía.
-F6ronse de más a más
que fresco aire corría." 27

El romance, en este verso se interrumpe, para volver, en la versión de
Garré Alvarellos, cuando don Xuan adormecido de amor está con Guirinelda
y ésta "doulle sete puñaladas, / de unha o deixou mal feriu." La dama le
arrastra hasta el medio de la sala y le cubre de sudarios, mientras le dice:
"-Desengáname, do mal! / Desengáname, coitada! El caballero, se arrepiente y delante de otros hombres confiesa su falta. Guirinelda ruega a Dios por
el alma de don Xuan, en tanto que él muere... Y ella.. .

El conde se marcha a su casa lleno de congoja y su esposa, al verlo le
pregunta:

"-Canto mal é pra probiña
ser viuda e non casada
que ven cuberto de luito,
e trae color morada! 28

El conde rehúye ~?lar y la invita al jardín en donde pasan todo el día
mudos. La condesa
. . ms1ste. El conde calla y le invita a ir a la cama. y a en
e 11a, la cond esa msISte y por fin :

Muere don Xuan, pero antes deja testamento para Guirinelda pues si de
aquel amor nace una hija, ella deberá ser monja; y su hijo, rey de España.
Termina con el estribillo doloroso ...
"Morriu este disgraciado
enterradelo en sagrado
que morreu de mal de amores
que é, mal moi desdichado." 29

VII. LA DAMA

" - C'ontame dos teus pesares
que eu che darei alegría" 31

"-Mándame o rei que te mate
pra casar coa sua filla." s2

La condesa
le dice que eso tiene remedio' que mande llamar al ciruJano
· ·
¡
Y que e haga una sangría hasta dejarla muerta. Sin embargo, pide que antes

de
- vez. E ne¡
. que eso suceda le lleve a su hijo para amamantarlo por úI~=
1.uua
tiempo que esto sucedía: "-¡ Tocan os sinos na serra! / ¡ Ai, meu Dios, quen
morrería!:
"E dixo o neno de peito,
o nena de trinta días,
con unha voz de home grande
que frío e medo poñían:

SALVAR A su ESPOSO: La hija del rey, doña
Silvana, se queja ante su padre que siendo la más bonita de sus hijas es la
única que no se ha casado y le pide que llame al conde d' Agüela con quien
•• Jbid.
21
!bid., p. 157.
28
!bid., p. 158.
,ii lbid.

224

MUERE PARA

00
11

11

R.P.G., p. 193.
!bid.
!bid., p. 194.

225
Hum-15

�-Morreuse dona Silvana
d'unha morte repentina,
por querere descasar
cousa que Dios non quena.1'3$
0

-O teu espello Don Berso
por esas calles se vai
dando gritos e alaridos
cal muller de un rufián;
a min chamárame bruxa
e a tí filio de tal nai." 38

I

VIII. LA DAMA ENGAÑA AL MARIDO: Doña Branca es requerida de amor
por un caballero que pasaba. Ella le permite entrar y dormir con ella ya ~ue
su marido se fue de caza a los montes de León. Llega, sin embargo el mando
y encuentra la cabalgadura del traidor:
"-Qué facedes, doña Branca,
filla de padre treidor?
--Señor, peiteo os cabelos
e choro con fonda dor,
que a min deixádesme soia
e ídevos a casa vós." u

La desfachatez de la mujer, hace que el marido siga preguntando, cada
vez más enojado que de quién es el caballo. Ella le dice que era de ~u padre
y que se lo envió a él. El marido, pregunta por las armas que. estan en el
/ -De
dor . "-Señor, son de meu irmán / que hoxe vol-as .enviou.
corre.
ºdl
quén é aquela lanza / que tanto reloce o sol?" Y ante la ins1stenc1a e ma-

La infamia de la madre, causada por los celos, va más allá. Acusa a la
mujer de don Berso de mujerzuela, e invita a su hijo a irla a buscar para
matarla. Sale don Berso a buscar a su esposa influido por lo que su madre
le ha dicho y estando en camino le sale a encontrar un P.aje quien le da
albricias de que su esposa ha parido un niño. Don Berso contesta:
"-Malas nacidas te maten!
a madre non coma pan
o meno no mnme leite!" s7

Sigue su camino don Berso y llega a casa del padre de Albuela. El padre
de Albuela defiende a su hija, en tanto que Berso se la quiere llevar cuando
no ha pasado ni una hora del parto. La monta en un caballo y se la lleva.
En medio del camino Albuela voltea y él la recrimina:
"-Miral-o pazo paterno
ou miras algún galán?
-No,n miro o palacio, non,
nin miro ningún galán;
miro as ancas do cabalo
que ensanguentadas xa van." ss

rido, ella confiesa:
"Tomádea, Conde, tomádea,
a morte dádeme por Dios,
que aquesta morte, bon Conde,
ben a merezo de vos." 35

IX. Los CELOS MATERNOS: Albuela, esposa de don Berso, se queja ante
su suegra de los dolores de parto y le dice que quisiera ir con su madre. ~a
suegra le convence, aunque Albuela siente temor de dej~r a su esposo_ sm
avisar, ya que éste se enc?entra cazando. La suegra insiste, pero ya ti~ne
un plan. Albuela se marcha y llega don Berso preguntando por su mu1er.

Albuela va desfalleciendo en la cabalgadura. Don Berso cae en la cuenta
de que su esposa es inocente. Pero ella ya está muerta.
"Xuramento teño f eito
non o hei de crebantar
de non comer nin beber
hasta miña nai matar." 39

"-Madre, onde vai Albuela
que non me pon de xantar?

ª !bid., p. 195.
.. R.P.G., p. 171.
11
!bid., p. 172.
226

'" R.P.G., p. 174.
., !bid., p. 176.
'" !bid., p. 178 .
81
!bid., p. 180.

227

�Cuando don Berso llega a su casa encuentra a su madre convertida en piedra imán. El se va a una ermita y allí muere.
"De quén é aquel enterro
de tanta xente a chorar?
O enterro é de Don Berso
que se morreu de pesar:
por consellos de sua nai,
a sua muller foi matar." 40

Silvana se niega y su padre la encierra en una torre por siete años y un
día. La niña se muere de sed y pide agua:
"-Padre, meu padre e señor,
dádeme un pouco de auga.
- Daríacha Silvana Rosa,
si eres miña namorada." 43

Silvana se niega y dice preferir morir a ser amante de su padre.
"Todal-as chocas do inferno
pol-o mal padre dobraban;
uns dicían: morra, morra,
outros dicen: vaia, vaia;
outros din: para o inferno
ao inferno vaia stta ,,-alma." 44

X. EL PADRE REQUIERE DE AMORES A su HIJA: La desgracia de Silvana
Rosa María fue su hermosura y la perdida embriaguez loca de su propio
padre. Condición de humano desenfreno y de_ lo~ura que en nada se a~~~
de la realidad que hoy se vive. El romance, s1 bien cantado por la trad1c1on
galega, desde tiempos remotos, sigue teniendo validez ante la fragilidad de la
moral contemporánea.
"Gasta vestido de liño,
de liño color de neve,
mellar que muller, un anxo
por entre as ramas paresce.
E a ver seu andar de pomba
diríase que a Silvana
para que subira au ceo
solo lle faltan as alas.
Quén ao ver tal fermosura,
quen ao ver candura tanta,
Sil vana Rosa María
non che tivera por Santa!" u

La ejemplificación no cesa aquí. Queda mucho por conocer de este maravilloso texto de Lois Garré Alvarellos. Sin embargo, en estos diez muy superficiales apartados hemos reunido la locura, los celos, el engaño, el candor, la
fidelidad, lo eterno femenino, el Donjuanismo y la dulzura de la única razón
la razón de amor.
·
'

Una tarde, cuando Silvana paseaba por el jardín, se encontró con el rey
su padre, y él le dijo:
"-Serás miña namorada,
Silvana Rosa María;
Sil vana tua fermosura
estame amargando a vida." u

.. lbid., p. 181.
• 1 R.P.G., p. 209.
ª Ibid., p. 210.

228

.. /bid., p. 211.
.. /bid.

229

�PABLO DE OLAVIDE: PRIMER NOVELISTA EN
HISPANOAMERICA
DR.

JUAN JosÉ

GARCIAGÓMEZ

Facultad de Filosofía y Letras
U. A. N. L.

DuRANTE EL AÑO de 1969 y mientras realizaba investigaciones sobre la literatura peruana de la colonia, Estuardo Núñez -académico de número adscrito
a la Academia Peruana de la Lengua- sabe de la existencia de una obra
narrativa escrita "Por el Autor del Evangelio en Triunfo", pseudónimo ya
anteriormente identificado con Pablo Antonio José de Olavide y Jáuregui y
autor de la obra religiosa cuyo título servía para encubrir el nombre del autor.
Se trataba de El incógnito o El fruto de la ambición, editada "En Casa de
Lanuza, Mendia y C., Impresores Libreros", en Nueva York, 1828, en dos
volúmenes.
Suponiendo lógicamente pudieran existir más narraciones desconocidas de
Olavide, sigue adelante e "indagando en el valioso repertorio de la Universidad de Brown (la biblioteca John Carter) en Providence, obtuvimos la evidencia de otra novela titulada Paulina o el amor desinteresado (también en
2 volúmenes) . El hallazgo era ciertamente inesperado y desconcertante, pues
estas novelas se habían editado en una conocida imprenta neoyorquina (la de
Lanuza, Mendia y C.) que en la segunda década del siglo XIX, editó muchos
libros españoles o versiones de otros idiomas al castellano. Pero a pesar de la
circunstancia de ser éditas estas novelas, no habían sido nunca mencionadas,
ni siquiera indirectamente, por ningún crítico, ni figuraban tampoco en ninguna bibliografía. La sorpresa incrementó nuestro afán de búsqueda y en los
últimos meses de 11969 hemos sido realmente afortunados al hallar nuevos
textos narrativos de Olavide en la biblioteca John Widener de la Universidad
de Harvard, donde ubicamos Sabina o los grandes sin disfraz, y Marcelo o
los peligros de la corte, y en la Biblioteca Libre de Filadelfia, otros dos:
231

�Lucía o la aldeana virtuosa y Laura o el sol de Sevilla. Poseemos también
ahora el dato suplementario de la existencia de otros textos más, titulado El
estudiante o .el fruto de la honradez que aún no hemos podido ubicar, con
lo cual totalizamos 7 novelas cabales editadas, en primorosa edición en 16Q
-tamaño pequeño- todas en la misma casa editora y en el mismo año de
1828. Es curioso además que de ellas sólo se tiene noticia hasta ahora de ejemplares únicos, conservados en las bibliotecas apuntadas".1

En el boletín No. 3 de la citada academia, anuncia Núñez parcialmente
el descubrimiento (sólo había encontrado El inc6gnito, El estudiante y Paulina, habiendo comprobado únicamente el texto de la primera) y aclara algunos puntos -siquiera anecdóticamente- obscuros con respecto al punto.
Refiriéndose a la editora, escribe: "Era entonces más frecuente que ahora la
impresión de libros en español en prensas norteamericanas. Dentro de la bibliografía peruana tenemos abundantes ejemplos, como son las obras de Vidaurre, editadas en Filadelfia y Boston, un libro de Mariano Felipe Paz Soldán, aparecido en Nueva York, y otros más que no es el caso de mencionar
detalladamente. Los ejemplos son más abundantes tratándose de autores venezolanos o cubanos o centroamericanos y mexicanos por razón de la cercanía, y sobre todo, en los años previos o subsiguientes a la independencia de
estos países, en que por razones políticas, muchos autores emigrados tuvieron
que recurrir a imprentas del extranjero establecidas algunas de ellas, por impresores españoles o latinoamericanos. Tal es el caso de C. Lanuza, probablemente de origen español, de ideología liberal, quien, además de editar las
novelas de Olavide, fue el autor de la primera versión castellana del Diccionario filos6fico de Voltaire, publicado en 10 volúmenes".~
Y, suposición más importante debido a la fecha de publicación: "Estas novelas de Olavide debieron haber sido escritas durante los últimos años de su
residencia en Baeza, poco antes de su muerte acaecida en 1803. No las han
mencionado sus biógrafos ni sus críticos. No las conocieron evidentemente.
Los manuscritos debieron haber quedado inéditos en poder de alguna persona
de confianza de Olavide, que en más de un cuarto de siglo no encontró el
editor que asumiera la empresa de publicarlos. Sólo Lanuza, impresor emigrado, al parecer español, las imprime en su establecimiento de Nueva York,
1
ÜLAVIDE, Pablo de, Obras narrativas desconocidas. Prólogo y compilación por Estuardo Núñez. (Publicaciones en conmemoración del Sesquicentenario de la Independencia y de la Fundación de la Biblioteca Nacional del Perú. Serie Obras de Literatura
y Arte s/n.) Biblioteca Nacional del Perú. Lima, 1971, pp. IX y X.
• NÚÑEZ, Estuardo, Pablo de Olavide, Novelista. Boletín de la Academia Peruana
de la Lengua. Nueva :Bpoca No. 3, Lima, 1969, pp. 123 y 124.

232

en 1828. Es singular en mérito esta acogida de las prensas norteamericanas
determinante de que esos manuscritos de Olavide se salvaran del olvido".ª
Con su descubrimiento, Estuardo Núñez alteraba la historia de la literatura
hispanoamericana y exigía una actualización en todos los textos que sobre el
tema había hasta ese entonces. Porque en todos ellos, y como verdad aceptada, se citaba al mexicano José Joaquín Femández de Lizardi como autor de
la primera novela en Hispanoamérica: Vida y Hechos de Periquillo Sarniento, escrita por él para sus hijos, publicada en México, por entregas, en
1816.' Y habiendo muerto Olavide el 25 de febrero de 1803,6 las siete novelas
son de génesis anterior a la del Pensador Mexicano, aunque de posterior publicación.
Independientemente del valor literario y originalidad que tengan las obras
narrativas del peruano (el histórico, es fundamental), su biografía es sin duda
más interesante que su ficción literaria. Nace en Lima en 1725 y allí vive
hasta los veinticuatro años el principio de una serie de aventuras que pueden
ser envidiadas por cualquier autor de folletones. Hijo del Contador Mayor del
Tribunal de Cuentas, Martín de Olavide y Albizu, de origen vasco, y de su
esposa María Ana Teresa de Jáuregui y Aguirre, alcanza a los diez y siete
años nada menos que el grado de Doctor en Derecho Canónico por la Universidad de San Marcos. Allí "durante tres años dicta una de las cátedras
de Teología, y luego la denominada Maestro de las Sentencias, en la que se
desarrollaban las doctrinas de Pedro Lombardo, texto oficial para la inteligencia de la Teología. Al mismo tiempo desempeñaba los cargos de asesor del
• Ibid., p. 124.
• FERNÁNDEZ DE L1ZARD1, José Joaquín, El Periquillo Samiento, prólogo de Jefferson
Rea Spell. ( Col. Sepan Cuántos, No. 1) , Porrúa, México, 1959, p. VII:
"El Pensador ( . . . ) empezó su primera novela, El Periquillo Sarniento, publicada
por entregas, de la que salieron tres tomos en 1816. El cuarto, y último, no vio la luz,
debido a la prohibición de la censura, a la que no agradaban las ideas que la obra
contenía contra la esclavitud."
• PALMA, Ricardo, Anales de la lnquisici6n de Lima, "Tradiciones Peruanas Completas". Edición y Prólogo de Edith Palma, Aguilar, S. A. de Ediciones, Madrid,
1952, p. 1238:
"Olavide murió, en España, en 1803."
LoHMANN VILLENA, Guillermo, Pedro de Peralta, Pablo de Olavide (Biblioteca Hombres del Perú, segunda serie No. XV). Hemán Alva Orlandini, editor. Lima, 1964,
p. 103:
"El febrero de 1801 redacta su testamento, y cumplidos los 78 años, el 25 de Febrero de 1803 entregó su alma a Dios. Al día siguiente se Je sepultó en la iglesia parroquial de Baeza, consagrada bajo la advocación del mismo santo patrono de Olavide:
San Pablo."

233

�· · · limen-o y de Ja corporación de comerciantes radicados en la capimuruc1pio
,
d d la
tal (Tribunal del Consulado)' y ejercía la abogacia en los estra os e_
. · " s llegando, finalmente' a ser Oidor en la Audiencia y Auditor
aud1encia
general de guerra del Virreinato.
Su peruano apogeo llega a una etapa crítica en 1746. :'uede citarse esa
fecha como la de su declinación protagonística en su patna. Un terre~?t
d míticamente como uno de los más violentos que haya su n o
que h a pasa O
• d d d ·
d
lia secuela
la capital peruana destruye prácticamente la cm a
e1an amp
' e desolación y campo de pillaje. Olavide, aprovechando
de muerte, hambr ,
d
d
su privilegiada posición, falsamente declara. muerto a ~~ pa re Y se apo :ra
· za familiar corrompiendo autoridades, falsificando documento Y
de 1a nque
. . . d b' b
ar
llevando "una conducta muy alejada de la que por mm1steno e ia o 8:rv '
. d gala de 'hombre político' y desdeñando el decoro a que lo ob_ligaba
h acien
o
,
, .
bl
hgrosa
·' " .1 La si'tuación se le vuelve cada d1a mas mesta
·
su profesion
· de Y pe1
Vese complicado en una posible malversació~ de fondos ,desuna_ ~s a a con~:
trucción de un teatro y de otros más pertenecientes a algun c~m1te pro-d_amru
ficados por el terremoto. Hasta que, finalmente, el ConseJo de I~~~:s
suspende en sus funciones mientras no se deslindaran las respons~, i 1 a es
ue los cargos ameritasen. Pero el aventurero, avizorando un~ s_ol~c10n nega~
sus problemas "temiendo un desenlace adverso, a pnncipios de 1749
uva a
'
• d d 11 ' 'l al cabo de una
habíase adelantado a viajar a la metrópoli, a on e ego 50 0
dilatada travesía, en 1752, no sin antes haber hecho escala en C~azao, donde
realizó operaciones comerciales ilícitas. Por ellas, tan .pro~!~ ambó a la Península, se le encarceló y se le confiscaron todos sus bienes .

°

}º

Pero a pesar de lo negativo del momento, su estrella no se ha~í~ eclipsado.
Mediante una seria de manejos y argumentos no del todo clanf~cad~s, con.
'd "en 1757 una sentencia que imponía perpetuo s1lenc10 a la
sigue se exp1 a
.
d d
·, " e
causa segu1'da contra e'I en Lima, recobrando con ello la liberta e acc1on
. .
. da, dona
- Isabel María de los Ríos, que lo aventaJa
Casa con una vm
, d en
l
mucho 'en riquezas y en edad. y toma contacto con el núcleo f~~ces e a
11 stración "Se abre así un compás de ocho años, período dec1S1vo en ~u
fo:Uación .ideológica, pues en él acumula todo su _afrancesamiento y aco~,ia
aquella capacidad de iniciativa que intentará aplicar para la re~e~eracion
- ( ) v=sita Nápoles Florencia, Venecia, Padua y Milan. Pasa
de Espana.
..•
'
'
·
'D'li '
luego a Femey, donde sería huésped ( .. .) de Voltaire en su fmca e ces,
• LoHMANN V1LLENA, Guillem10,

' !bid., p. 60.
• !bid., p. 61.
• !bid., p. 63.

234

op. cit., JJ 57.

precisamente cuando el célebre escritor lanzaba sus más acerados dardos. ( ... )
Finalmente, se instala en París, en donde permanece hasta 1765. ( ... ) Abre
una faustuosa residencia, en la que se recibe con asiduidad a 'artistas y sabios'. ( . .. ) Complementa su información mediante la compra de una nutrida biblioteca ( ... ) desde arte y literatura hasta ciencias y técnica. Sus adquisiciones de libros alcanzan proporciones increíbles, y cajas y más cajas se
remitían sin interrupción a Madrid. ( ... ) Expresión de su curiosidad universal fue la inmensa biblioteca que atesoró con indecibles esfuerzos y que cuidó de mantener al día mediante agentes y suscripciones a revistas y gacetas. ( ... ) Desde las piezas maestras de la ideología enciclopedista, hasta
novelas de caballerías, cuentos morales y relatos licenciosos, y libros técnicos
de la más variada índole, sin excluir obras de carácter imaginario. ( ... ) Voltaire, Locke, Montesquieu, Diderot, Helvetius, Rousseau. . . (.. . ) De nuevo
en Madrid, su residencia se convierte en un núcleo de vida mundana e intelectual ( ... ) El mismo vertió al español o adaptó piezas de Racine y de
Voltaire, y a fuer de melómano, monto ( . . . ) e incluso escribió una zarzuela:
El celoso burlado. ( .. . ) A los salones de Olavide concurría ( .•. ) don Pedro Rodríguez Campomanes, que desde su cargo de Fiscal del Consejo de
Castilla fue verdaderamente el alma de la cruzada reformadora. Es muy probable que fuese él quien puso en contacto a Olavide con el conde de Aranda,
que iba a ser su más decidido protector al descubrir en el perspicaz criollo una
mentalidad formada al calor de la ideología afrancesada y que compartía
plenamente sus propósitos de introducir en España las luces de la Ilustración. El conde de Aranda, Campomanes y Olavide forman desde ese momento la 'trinca' (como festivamente los identificaría el pueblo madrileño)
y marcarían en íntima compenetración largos años. (... ) A ellos incumbe por
entero acometer un programa de gobierno ( ... ) mediante las reformas estructurales en los campos básicos: enseñanza, propiedad de la tierra, población".10
"Al subir Aranda al poder, Olavide fue nombrado síndico y director del
Hospicio de Mendigos de San Femando, que organizó con gran rapidez y
fortuna. Y entonces Aranda y Campomanes, ambos excelentes ministros, le
eligieron como uno de los agentes del admirable programa de reformas que
proyectaron para impulsar al país. El favor del limeño culminó al designarle
como intendente de Sevilla y superintendente de las nuevas poblaciones de
Sierra Morena (junio de 1767), que, con colonos alemanes, se proponían
crear Carlos III y sus ministros. La importancia de esta obra de colonización
y su universal resonancia, colocaban, en efecto, la figura del superintendente
,. !bid., Passim, pp. 64 a 69.

235

�en un plano de responsabilidad y en una categoría política de primera magnitud.
" ( ... ) (Pero) Olavide exhibió con demasiado énfasis sus entusiasmos por
la llamada filosofía nueva, por el 'espíritu del siglo', que invadió en el XVIII
a todo el mundo, incluso a las altas jerarquías sociales, sin omitir a muchas
eclesiásticas, aun en la misma España; con lo cual se organizó el ataque a
fondo contra don Pablo, que había de terminar en las cárceles de la inquisición." 11
En los Anales de la Inquisici6n de Lima, Ricardo Palma cita a Juan Antonio Llorente en su obra Historia de la lnquisici6n 12 con respecto al proceso
que, indirectamente, cambiaría a Olavide en escritor. Además del contenido
que interesa a este respecto, es interesante costumbristamente. Dice: "Don
Pablo de Olavide, natural de la ciudad de Lima, en el Perú, asistente y gobernador de Sevilla, director y gobernador de las nuevas poblaciones de Sierra
Morena en Andalucía, fue preso en la inquisición de corte, año de 1776, por
sospechoso de muchos errores heréticos, principalmente los de Rousseau y
Voltaire, con quienes seguía, muy confidencialmente, correpondencia epistolar. Resultaba del proceso que Olavide hablaba como aquellos dos filósofos en
cuanto al culto exterior tributado a Dios en las iglesias. El toque de campanas, la devoción del rosario, la veneración de imágenes de los santos, la
limosna por misas, sermones y administración de sacramentos, los ayunos, la
abstinencia de carne en lo viernes de Cuaresma y otros muchos puntos le
habían dado tema para filosofar. Olavide no tuvo la prudencia necesaria
para ser hipócrita, y expresaba en público sus opiniones. He tenido en mis
manos el proceso de Olavide y examinádolo con detenimiento. Negó muchos
hechos y dichos y explicó otros; pero confesó lo bastante para que los inquisidores opinasen que Olavide traía en el corazón doctrinas de sus dos amigos
franceses. Pidió perdón de su imprudencia, diciendo que no lo pedía por el
crimen de herejía, pues nunca perdió la fe, aunque lo pareciese por el proceso.
"El 24 de noviembre de 1778 se celebró autillo en la sala del Tribunal,
a puerta cerrada, con asistencia de sesenta personas condecoradas, cuyo nombramiento y convite se hizo por el inquisidor don José Escalzo, que fue después
obispo de Cádiz.
u MARAÑÓN, Gregorio; Ramón Menéndez Pidal et al. Seis temas peruanos. Conferencias pronunciadas en la embajada del Perú en España, lntroducci6n de Manuel
Cisneros. (Col. Austral, No. 1297). España-Calpe, Madrid, 1960, pp. 103 Y 104.
u LLORENTE, Juan Antonio, Historia de la Inquisici6n. Anales de lct Inquisici6n
de España, !barra, Madrid, 1812, 1813.

236

"Salió don Pablo de Olavide al auto en forma de reo, con una vela verde
apagada en la mano. Se le declaró en la sentencia por hereje positivo y formal, por cuya razón debió haber sacado sambenito de dos aspas y soga de esparto al cuello; pero el inquisidor general don Felipe Beltrán, obispo de
Salamanca, lo dispensó de esta humillación y de la de llevar en adelante
sambenito. Se le condenó a reclusión en un convento por ocho años, sujeto
al tenor de vida que le designaría un director espiritual, destierro perpetuo
de Madrid, sitios reales, Sevilla, Córdoba y nuevas poblaciones, confiscación de bienes e inhibición de empleos y oficios honoríficos, de cabalgar en
caballo y de llevar .oro, plata, perlas, piedras preciosas, seda y lana fina,
vistiendo sólo sayal o paño burdo. Un secretario leyó el extracto de la causa,
que duró cuatro horas, porque le acusó el fiscal de ciento sesenta y seis proposiciones heréticas, siendo setenta y dos los testigos examinados. Cuando estaba próximo el fin de la lectura la interrumpió diciendo: 'Yo nunca he
perdido la fe'. No se le contestó, y al oír la sentencia en que se le declaraba
por hereje formal, cayó del banquillo en que por dispensación se hallaba
sentado. Se le socorrió con agua y acabada la lectura se arrodilló. Se le absolvió de la excomunión, leyó y firmó la profesión de fe y se retiró a la
cárcel.
"Su rubor debía ser sumo, porque las sesenta personas invitadas al autillo
eran todos grandes de España, condes, marqueses y caballeros ilustres, casi
todos muy amigos suyos, pues los inquisidores habían convidado a los que,
por especies sueltas, había motivo para sospechar que pensaban como el reo.
Y fue arbitrio escogido para, sin decirlo claramente, darles esta corrección
y aviso, bien que los más lo conocieron así, pues don Felipe Samaniego (el
fabulista) se espontaneó, y los otros se corrigieron en sus conversaciones.
"Olavide fue a un convento; pero pasado algún tiempo huyó a Francia
y residió en París, con el título de 'conde del Pilo', que jamás había usado en
España. Pasados muchos años publicó El evangelio en triunfo, con cuyo libro
ganó la gracia de Carlos IV y del inquisidor general cardenal Lorenzana,
que le permitió volver a España libre de toda penitencia.
"Yo le vi, año de 1798, en El Escorial, en casa del Ministro de Estado don
Mariano de Urquijo. Contaría entonces setenta y cuatro años de edad, según
la de cincuenta y uno que del proceso consta tenía cuando estuvo preso. El
nombre y las circunstancias de Olavide dieron gran crédito a su obra, que
se reimprimió luego, haciéndose imperecedera la fama del esclarecido limeno" .1s
u

PALKA,

Ricardo, op. cit., pp. 1237 y 1238.

237

�El polígrafo santanderino don Marcelino Menéndez Pelayo, habla dos veces de Olavide: la primera, en sus Heterodoxos españoles (tomo III). La otra,
en su Historia de la poesía hispanoamericana. En ambas, además de juzgarlo
como escritor, aporta algunos interesantes datos biográficos. Se citan a continuación los relacionados con las causas de la caída en España del peruano:
"Para establecer la colonia (se refiere Menéndez Pelayo a las nuevas poblaciones de Sierra Morena) fue designado, con título de superintendente, Olavide, como el más a propósito por lo vasto y emprendedor de su índole. No
se descuidó un punto, y con el ardor propio de su condición novelera y con
amplios auxilios oficiales, fundó en breve plazo hasta trece poblaciones, muchas de las cuales subsisten para gloria imperecedera de su nombre. Por desgracia propia, el superintendente no se detuvo en la poesía bucólica, y pronto
empezaron las murmuraciones contra él entre los mismos colonos.14 Un suizo,
D. José Antonio Yauch, se quejó, en un memorial de 14 de marzo de 1769,
de la falta de pasto espiritual que se advertía en las colonias, a la vez que de
malversaciones, abandono y malos tratamientos a los nuevos pobladores. Con14

MENÉNDEZ PELAYo, Marcelino, Historia de la poesía hispano-americana, edición preparada por Enrique Sánchez Reyes, Aldous, S. A. de Artes Gráficas, Santander,
1948, tomo 11, p. 152:
"Entre los mil proyectos más o menos razonables o utópicos, que en aquella época de
furor económico se propalaban para remediar la despoblación de España y abrir al
cultivo las tierras eriales y baldías, era uno de los más favorecidos por la opinión de
los gobernantes el de las colonias agrícolas. Ya Ensenada había pensado establecerlas,
Y en tiempo de Aranda volvió a agitarse la idea con ocasión de un 'Memorial' de cierto
arbitrista prusiano, D. Juan Gaspar Thurriegel. Campomanes entró en sus designios,
redactó una consulta favorable en 27 de febrero de 1767, y sin dilación comenzó a
tratarse de poblar los yermos de Sierra 'Morena, albergue hasta entonces de forajidos,
célebres en los romances de ciegos y terror de los hombres de bien. Thurriegel se comprometió a traer, en ocho meses, seis mil alemanes y flamencos católicos, y la concesión
se firmó el 2 de abril de 1767, el mismo día que la pragmática de expuhión de los
jesuitas.
LoHMANN VILLENA, Guillermo, op cit., pp. 80, 81 y 82:
"La operación de colonizar dichos montes yermos e insalubles, refugio por añadidura
de bandoleros que interceptaban las comunicaciones de Andalucía con Castilla, era un
propósito acariciado desde tiempo atrás por los gobernantes españoles de la Ilustración,
que ponderaban la necesidad de formar allí núcleos de asentamiento de grupos de gente
emprendedora, deseosa de labrarse un futuro nuevo. ( ... ) La colonización de Sierra Morena, para valorizar una región desértica e improductiva y crear el ambiente favorable para un experimento social de profunda trascendencia, se consideró desde sus principios, como la gran obra del reinado de Carlos III. ( ... ) El elemento humano con el cual contaría
Olavide lo formaban unos seis mil campesinos alemanes. ( ... ) El problema capital, sin
embargo, fue la inutilidad de los mismos colonos, que demostraron su absoluta falta de
destreza para las faenas agrícolas. El rigor del clima, en particular en la temporada esti-

238

firmó algo de estas acusaciones el Obispo de Jaén: envióse de visitadores al
Consejero Valiente, a D. Ricardo Wall y al Marqués de la Corona, y tampoco
fueron del todo favorables a Olavide sus informes. Entre los colonos habían
venido disimuladamente algunos protestantes, y en cambio, faltaban clérigos
católicos de su nación y lengua. De conventos no se hable: Aranda los había
prohibido para entonces y para en adelante, en términos expresos, en el pliego de condiciones que ajustó con Thurriegel. Al cabo vinieron de Suiza capuchinos y por superior de ellos Fr. Romualdo de Friburgo, que escandalizado de la libertad de los discursos del colonizador, hizo causa común con
los muchos enemigos que éste tenía dentro del Consejo y entre los émulos de
Aranda. Las imprudencias, temeridades y bizarrías de Olavide iban comprometiéndole más a cada momento. Ponderaban con hipérboles asiáticas el progreso de las colonias, y sus émulos lo negaban todo. El se quejaba de que los
capuchinos le alborotaban la colonia, y ellos de que pervertía a los colonos
con su irreligión manifiesta. Al cabo, Fr. Romualdo de Friburgo delató en
fonna a Olavide, en septiembre de 1775, por hereje, ateo y materialista, o a
lo menos naturalista y negador de lo sobrenatural, de la revelación, de la
Providencia y de los milagros, de la eficacia de la oración y buenas obras;
asiduo lector de Voltaire y Rousseau, con quienes tenía frecuente correspondencia; poseedor de imágenes y figuras desnudas y libidinosas; inobservante
de los ayunos y abstinencias eclesiásticas y distinción de manjares; profanador
de los días de fiesta, y, finalmente, hombre de mal ejemplo y piedra de
escándalo para sus colonos. A estos graves cargos se añadían otros enteramente risibles, como el de defender el movimiento de la tierra y oponerse
al toque de las campanas en días de nublado.
val se hizo sentir sobre gente no acostumbrada a él, y finalmente, se abatieron epidemias
sobre la flamante población. La carencia de artículos de primera necesidad, hasta que
las colonias estuvieron en condiciones de autoabastecerse, causó asimismo un buen
número de bajas. ( ... ) Sin embargo, la opinión pública, impresionada por las deplorables vicisitudes, se hace eco de una campaña de descrédito _fomentada contra
este intento de aplicar, sobre una zona limitada, el programa del equipo gub~r~amen~al
de la Ilustración. ( ... ) Sobre Olavide se abaten sucesivamente duelos _fanulia~s, ~tri as la ruina de su obra y por último, se abren las puertas de las carceles mqws1g '
·
·
'
toriales.
El americano llegado a la Metrópoli· en orcunstancias
equivocas,
e1 afrancesado que a cada instante sacaba a relucir, frent~ a la 'barbari~' española. el ej_emplo
de naciones más progresistas, el admirador y disc1pulo de Volta1re, el funcionario que
con sus iniciativas había afectado gravemente intereses creados y el reformador que con
sus proyectos había dado al traste con seculares ~ábitos, tenía que pagar caro tant?s
·
( . .. ) La caída de Olavide fue tan fulminante y espectacular como lo hab1a
agravios.
sido su encumbramiento ocho años antes."

239

�"El Santo Oficio impetró licencia del Rey para procesar a Olavide, aprovechando la caída y ausencia de Aranda." 15
Olavide se disculpa, por escrito, ante tales acusaciones. No le importan,
es cierto, las de carácter material concernientes al buen gobierno y administración de las nuevas poblaciones: no en vano había dado muestras de
acierto en La Carolina (finca bautizada en honor del monarca) y en donde
construyera un palacio para gobernar, desde allí, los territorios recién colonizados. Pero sí las de problemática espiritual. "En un documento redactado
en estos angutiosos momentos, se exculpa en tono patético: 'Cargado de muchos desórdenes de mi juventud, por los cuales imploro perdón a Dios, no
hallo en mí ninguno contra la Religión. Nacido y criado en un país donde no
se conoce otra que la que profesamos, no me ha dejado hasta ahora Dios de
su mano por haber faltado nunca a ella: he hecho gloria de la que, por la
gracia del Señor, tengo; y derramaría por ella hasta la última gota de mi
sangre... Yo no soy teólogo, ni en estas materias alcanzo más de lo que mis
18
padres y maestros me enseñaron conforme a la doctrina de la Iglesia..." ,
"Y estoy persuadido de que en las cosas de la fe de nada sirve la razón,
porque nada alcanza ..., siendo la dócil obediencia el mejor sacrificio de un
cristiano." 11
Condenado a pesar de todos los esfuerzos y disculpas, Olavide empieza
un largo peregrinaje, cumpliendo la sentencia impuesta, por conventos y monasterios: el benedictino de Sahagún, el capuchino de Murcia, el antiguo
jesuita de Almagro, nuevamente el de Murcia y, finalmente, el balneario de
Caldas, en Gerona, cerca de la frontera francesa y a donde va para reponerse
de una larga secuela de trastornos en la salud habidos por frecuentes cambios de residencia y de costumbres. Hasta que, cansado de la vigilancia y
censura, en noviembre de 1780 huya a Francia sin permiso de la inquisición
autoimponiéndose un destierro que habría de durar diecisiete años.
Toulouse es su primer lugar de residencia. De allí, temiendo ser extraditado,
pasa a Ginebra. Y luego, más tranquilo, a París. Pero ahora tiene un nuevo
concepto de la realidad. En él "hay un claro propósito de romper con el
pasado inmediato y de tender un discreto velo sobre su etapa de procesado
por la inquisición. Las pruebas sufridas durante los cuatro años precedentes
habían dejado profunda huella en su espíritu y su aspecto físico. Su curiosidad por todo lo que le rodeaba y su entusiasmo por conocer las últimas nou MENÉNDEZ PELAYO,
,. LoHllANN V1LLENA,
11

MENÉNDEZ PELAYO,

Marcelino, op. cit., pp. 153 Y 154.
Guillermo, op. cit., pp. 90 y 91.
Marcelino, op. cit., p. 154.

vedades no habían menguado, pero el apasionamiento temerario de que antaño había hecho gala, aparecería reemplazado por una mesurada afabilidad.
( ... ) Es perceptible la lenta evolución espiritual que experimenta Olavide: a
partir de 1783 su decisión de apartarse del frenesí social se va acentuando,
y en medio de su desilusión se concentra en un grupo reducido de amigos.
Paralelamente, surge en su ánimo atribulado un retomo a la fe tradicional,
o más exactamente a las prácticas religiosas, con un fer\'or que admiran sus
amistades francesas" .1 s
Así lo sorprende en 1789 la revolución francesa cuyos sucesos contempla
casi pasivamente sin mayor intervención personal. Vuelve a ser encarcelado
en 1794, pero ahora sólo por ser ciudadano de un país en guerra con Francia.
Y durante esta tercera reclusión carcelaria comienza a escribir su primera
obra "original": El evangelio en triunfo o Historia de un fil6sofo desengañado en la que, y a manera de cartas, hace profesión de fe a modo de confesión. "La primera edición apareció, anónima, en Valencia, en 1797, pero
nadie dudó de la \'erdadera paternidad de la obra. Todo contribuyó a que
esta apología del cristianismo, a pesar del anonimato, conociera un éxito
asombroso. De inmediato se adivinó la pluma que la había escrito: su estilo
era inconfundible (sic), el recuerdo de las persecusiones que había sufrido
y la publicidad de la conversión, todo contribuyó a concitar una increíble
expectación. Tres ediciones en el espacio del año siguiente, y cinco en 1799,
abonan el entusiasmo con que fue acogida." 19
Las suposiciones de Lohmann se confirman en El evangelio. .. La última
prisión lo conmueve hasta lo indecible. Cuenta: "La Francia estaba entonces
cubierta de terror y llena de prisiones. En ellas se amontonaban millares de
infelices, y los preferidos para esta violencia eran los más nobles, los más
sabios o los hombres más virtuosos del reino. Yo no tenía ninguno de estos
títulos, y, por otra parte, esperaba que el silencio de mi soledad y la obscuridad de mi retiro me esconderían de tan general persecución. Pero no fue
así. En la noche del 16 de abril de 1794, la casa de mi habitación se halló
de repente cercada de soldados, y por orden de la Junta de Seguridad General fui conducido a la prisión de mi departamento. En aquel tiempo la
persecusión era el primer paso para el suplicio. Procuré someterme a las órdenes de la divina Providencia... Pero ¡ pobre de mí!, ¿qué podría yo hacer?
Viejo, secular (sic), sin más instrucción que la muy precisa para mí mismo,
y encerrado en una cárcel con pocos libros que me guiasen y ningunos amigos
que me dirigiesen. ( ... ) (Era) un filósofo que no dejaba de tener algún ta11

LoHMANN V1LLENA,

Guillermo, op. cit., pp. 96 y 97

" Ibid., p. 99.

241

24-0

Hum-16

�lento y que naci6 con muchos bienes de fortuna. Pero ~abiendo recibi?~ en
su niñez la educaci6n ordinaria, había aprendido superficialmente su religi6n;
no la había estudiado después, y en su edad adulta casi no la conocía, o, por
mejor decir, s6lo la conocía con el falso y calumnioso_ semblante con. que la
pinta la iniquidad sofística... Un infortunio lo condujo a donde P~~ese escuchar las pruebas que persuaden su verdad; y a pesar de su opos1c16n -~tural y, lo que es más, de sus envejecidas malas costumbres, no pudo. resis~
a su evidencia, y después de quedar convencido, tuvo valor, con la as1st~nc1a
del cielo, para mudar sus ideas y reformar su vida. ( ... ) La, lectura d~ libros
filos6ficos había pervertido enteramente mis ideas. Yo hab1a concebido, no
s6lo el más alto desprecio, sino también la aversión más activa contra todo_ lo
que pertenecía a la Iglesia. Creyendo que el cris_tianismo er~ u~a invenc16n
humana, como todas las religiones, no podía mrrar la Iglesia smo ~orno el
hogar O centro de sus principales ministros, que abusaba~ de la credulidad_ en
favor de sus intereses. Todas sus sociedades me parec1an cavernas de im2
postores, sus creencias ridículas, sus rotos irrisorios" . º
Páginas eminentemente emocionales, escritas en momentos de honda crisis
física y religiosa, merece un doble comentario de Menéndez Pelayo. En cuanto
al fondo lo considera "intachable, sin vislumbres ni aun remotos, de doblez o
de hi~resía. ( ... ) El autor era un impío convertido, penitenciado _por el
Santo Oficio, espectador y víctima de la revoluci6n france~. ( ... ) Dios ~bía visitado terriblemente aquella alma, que no hubiera podido levantarse sm
un poderoso impulso de la gracia divina. Todas las páginas de El evangelio
en triunfo (... ) respiran convicción y fe. ( . . . ) ~í debe juzgarse. ~ . • • )_, más
como acto piadoso que como libro. Fue la abjurao6n, la retractac1on bnllante
21
de un incrédulo la reparación solemne de un pecado de escándalo" . Pero,
literariamente :s otra cosa: "La ejecución no satisface. ( ... ) Literalmente
el libro de Ol~vide vale poco, y está escrito medio en francés (se refiere, sin
duda, a la síntaxis) como era de recelar, dadas sus lecturas favoritas Y su
larga residencia en París; no sólo atestado de galicismos de palabras y de
giros, sino de rasgos enfáticos y declamatorios de la peor escuela de entonces.
Pero también tiene en muchos pasajes unci6n y fervor, y aunque siempre sea
peligrosa la excesiva intervención del sentimiento en tesis dogmáticas~ n~ ~ay
duda de que lo que en el libro interesa principalmente es el drama ps1cologico
de la conversión del impío, la historia de los combates de su propia alma,
de la cual el autor levanta todos los velos (... ) Quizá Olavide debió escoger
• (OLAVIDE, Pablo de,) Passim El evangelio en triunfo o historia de un filósofo desengañado, Imprenta de Orga, Valencia, tomos I Y II, 1798.
11 MzNÉNDEZ Pzuvo, Marcelino, op. cit., pp. 158, 159 Y 160.

entre escribir una defensa de la religión o escribir sus propias confesiones. Prefirió mezclar ambas cosas, y result6 una producci6n híbrida; pero que tal como
está, fue de las primeras en que el espíritu de restauraci6n religiosa invoc6
los auxilios de la imaginación y del sentimiento, uno de los precedentes indudables de El genio del cristianismo; razón bastante poderosa para que no se la
pueda olvidar en la cronología literaria".~2
Después de la publicación y amplia difusión de ésta su obra, el gobierno
español y la inquisición levantan su castigo. Regresa a la península, pues, en
cuanto lo autorizan y retirándose a Baeza, pequeño pueblo de Andalucía muy
cerca a los lugares en donde profanamente se había encumbrado, escribe dos
obras más: Salterio español, o versión parafrástica de los salmos de David,
de los cánticos de Moisés, de otros cánticos, y algunas oraciones de la iglesia,
en verso castellano, a fin de que se puedan cantar. Para uso de los que no
saben latín y los Poemas christianos, en que se expone con sencillez las verdades más importante de la religi6n, ambas mediocres. "El desengaño lo hizo
creyente, pero no llegó a hacerlo poeta. Increíble parece que quien había
pasado por tan raras vicisitudes y sentido tal tormenta de encontrados afectos,
no hallase en el fondo de su alma alguna chispa del fuego sagrado, ni se
23
levantase casi nunca de la triste insipidez que caracteriza sus versos."
Las tres publicaciones citadas constituían, prácticamente, toda la bibliografía que era conocida sobre este autor. Y, honestamente, su valor se sustentaba y se sustenta más en lo biográfico de quien las escribiera que en el
mérito literario que pudiera tener. Se conocían, eso sí, más referencial que
efectivamente 24 algunas de las traducciones teatrales que realizara durante su
" MENÉNDEZ Pzuvo, Marcelino, op. cit., pp. 158, 159 y 160.
u !bid., pp. 162 y 163.
" NÚÑEZ, Estuardo, Pablo de Olavide, novelista, boletín de la Academia Peruana de
la Lengua. Nueva tpoca, No. 3, Lima, 1969, p. 128:
"Podemos establecer que Olavide escribió una comedia ligera El celoso burlado, de
ambiente madrileño, en 1764, que es obra propia y original, editada en Madrid, de
la que se conservan no más de dos ejemplares. Luego tenemos que referimos a au
ingente labor de traductor de piezas teatrales francesas, con la cual logr6 el objetivo
de modernizar el gusto teatral del público español. Hasta el momento, hemos comprobado la existencia indubitable de las siguientes obras de teatro traducidas por Olavide en un lapso de quince años ( entre 1760 y 1775) :
l. Mitridates de Jean Racine.
2. Fedra de Jean Racine.
3. Zayda de Voltaire.
4. Casandro 'Y Olimpia de Voltaire.
5. Meroe de Voltaire.
6. Ce/mira de Dormont du Bclloy.

243
242

�primera época en España. E, incluso, su breve y no muy afortunada incursión
entablados zarzueleros. Era todo.

Jáuregui como autor de siete novelas: únicas, prácticamente y como tales, en
España; y las primeras escritas por autor hispanoamericano.

Por otro lado, si se revisa el panorama de la literatura neoclásica española, se encuentra una pobreza desesperante en cuanto a novela. El pa~~e
Benito Feijóo no la cultiva; Diego Torres de Villarroel hace una penetra':ºº
dudosa con su Vida, ascendencia, crianza y aventuras del doctor_ don_ Diego
Torres Villarroel, catedrático de prima de matemáticas en la Universidad de
Salamanca, escrita por él mismo, en donde lo autobio~~ico prácticamen~
nulifica lo novelesco; Ignacio de Luzán se limita a pontificar; el padr: Jose
Francisco de Isla novela inseguramente en la Historia del famoso predicador
fray Gerundio de Campazos, alias Zotes; e incluso Pedro Montengón (~l_Eusebio El Rodrigo) y José Mor de Fuentes (La Serafina) son paupemmos
ejem~los de la novela, si bien ya preludiando el romanti:ismo.,Dentro d~ este
vacío panorama, Estuardo Núñez sitúa a Pablo Antoruo Jose de Olavide Y

Para encontrar obras narrativas españolas que sirvan de antecedente a las
del peruano, es preciso retroceder hasta los Siglos de Oro. Y sólo, en ellos,
dos manifestaciones alcanzan categoría de tales: las de Cervantes y las picarescas. Las segundas, poco o nada tienen qué ver con Olavide. Pero sí las
primeras. Sobre todo las Novelas ejemplares en donde "la inclinación hacia
la obcenidad y a la carencia de frenos es desplazada por una tendencia moralizante". (Porque) la novela no nació en pañales de seda: nació plebeya. ( ... )
Para lavar el estigma, la novela tiene que hacer acto de contricción: tiene
que volverse moral y ser limpia. La novela debe ser ejemplar. Cervantes lo
comprende así. ( ... ) "Heles dado el nombre de Ejemplares, y si bien lo miras
no hay ninguna de quien no se pueda sacar algún ejemplo provechoso". ( ... )
Un siglo más tarde veremos perdurar ( . . . ) la bienintencionada idea de la
salvación del género en Olavide.2s

7. Hipermenestra de Antonie Marin Lemierre.
8. El desertor de Louis Sebastien Mercier.
9. El jugador de Jean Francois Regnard.
.
Queda aún por establecer la existencia de los t~xtos de ~lgunas versiones más, c~~o
son el de Lina de Lemierre y dos comedias musicales:. Nmeta en la ,~orte de Eg1dio
R. Duni y El pintor enamorado de su modelo de Andre E. M. Getry.
MENÉNDEZ PELAYO, Marcelino, op. cit., p. 150:
.
le
"Puso en su casa un teatro de aficionados, como era moda en Fra~oa, Y como.
tenía el mismo Voltaire en Femey, y para él tradujo algunas tragedias Y com~dias
•n• le atribuye sólo la Zelmira (traducción de Du Belloy), la Hiperfrancesas. Morat1
d
An · Al lá
menestra (de Lamierre) y El desertor francés (de Sedaine); pero on
tomo ~
G liano ** añade a ellas una que corrió anónima de la Zaida (Zayre) de Voltaire,
ta: ajustada al original, que de ella se valió como texto D . Vicente Garcla de la

En cambio, en la ficción en prosa europea, sí hay antecedentes más abundantes para la novelística olavideña. Pamela o la virtud recompensada del
inglés Samuel Richardson ( 1689-1762), argumental y titularmente lleva a
Olavide casi de igual forma que algunas obras de Henry Fielding (Amelia .. . )
que existían en la biblioteca del peruano.26 En Francia, debe destacarse a
Madame de Genlis quien "siguiendo la modalidad de las novelas morales o
ejemplares ( ... ) publica en 1784 Las veladas del castillo con historias o relatos novelescos en que se alterna la doctrina moral con el recreo y destinados a
inspirar a los jóvenes las inclinaciones sencillas y virtuosas que nos acercan
a la Naturaleza y que hacen desear con preferencia la vida quieta y sosegada
del campo'. Cada asunto tiene una referencia directa a un precepto moral.
'Nunca se conseguirá hacer virtuosos a los hombres -sostiene la autoraempleando insulsas y frías reflexiones; solamente se logrará ese fin presentándoles ejemplos eficaces y pinturas hechas a propósito para penetrar y estamparse en la imaginación y esto es lo que se debe llamar: la moral en acción' (introducción) . ( ... ) Otras novelas francesas de este tipo fueron las
siguientes: Delfina o la opinión, de Madame de Stael; Clelia de Madame
Scudery; Casandra de Madame de Calpranéde, Cuentos morales de Marmontel".:7

Huerta para su famosa Jaira.

*

·
d el s1g
· 1o XVII, pág. 329 del tomo de sus Obras,
Catálogo de piezas dramáticas

edición de Rivadeneyra.

d

S · dad

** Lecciones de Literatura del siglo XVIII . .., Madrid, lmprE;11ta e_ 1a . o~e
Literaria y Tipográfica, 1843, pág. 243. La traducción de Olavide se _impnrruo dos
veces en Barcelona la primera sin año, la segunda en 1782, por Carlos Gilbert Y Tudó.
(Vid. Sempere y Guarinos, Escritores del reinado de_ Carlos III, art. de Huert~~u ~1
Sr. D. Emilio Cotarelo, en lriarte y su época, Madnd, 18_97
183).' le atn ~ Y ,
demás una traducción de la Fedra, de Racine, que se impruruo anónima,. Y an~de
ª ue tr¡dujo también El jugador de Regnard; Casandro y Olimpia de Voltaire; Lina
~e Lemierre· y la Mérope del italiano Maffei; todas las cuales se representaron en los
teatros de l~s Reales Sitios antes de 1771, y algunas de ellas en los de la Cruz Y el
Príncipe de Madrid. Una copia de Olimpi~, con fe';1a 1782, se conserva entre los
manuscritos dramáticos de Ja Biblioteca Naoonal (num. _2,445 del C~tálogo del_ Sr.
paz y Melia). También se atribuyen a Olavide las traducoones de dos operas c6IIUcas,
Nineta está en la corte (de Favart) y El pintor enamorado de Sil :1'odelo, ~e Anseaum~;
y es probable que haya otras entre el fárrago de versiones dramáticas del siglo XVIII.

\p~~-

244

'" CovARRUBIAS, Miguel, Olavide o Sade, Cathedra, revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.L. Núm. 2, Monterrey, enero-mano, 1975, pp. 62 y 63.
'" DEPOURNEAUX, M., Pablo de Olauide ou !'afrancesado, Presses Universitaries de
France, París, 1959, p. 47.
., ÜLAVIDE, Pablo de, Obras Narrativas Desconocidas, op. cit., pp. XIV y XV.

245

�Y así se podría seguir desgranando nombres, títulos y fuentes. Olavide no
será el creador de un género ni de una modalidad, pero sí es un representante
de un tiempo en el que las letras españoles no descollaron por la ficción en
prosa. Neoclásico de formación aunque romántico por deducción, sus siete
novelas a pesar de la diversidad de argumentos (diversidad relativa pues en
cuanto a sentido y problemática son monotemáticas) brindan rasgos compartidos cuyas raíces se hunden en el neoclasicismo aunque algunas de sus
ramas "la exaltación de la naturaleza, ( ... ) la actitud de rechazo de la realidad, ( ... ) la expresión de los sentimientos, ( ... ) y el paisaje (que) refleja
estados de ánimo de los personajes" 28 lleguen al pre-romanticismo

CONVERSACIÓN EN LA CATEDRAL
(ttCNICA LITERARIA)
LIC. ISABEL CHRISTENSEN

..........
"No se trata de moda, sino de estilo. Tal vez, lo más grande y perdurable
de los románticos no fue su obra, sino su vida. Toda su existencia anecdóctica
es como una narración novelesca y sus arrebatos literarios obedecen siempre
a un imperativo de expansión íntima. La arrebatada pasión amorosa es su
29
fuente suprema de gozo y de dolor."

. ... . .. ... . .
He aquí, pues, un tema nuevo dentro de las letras en español. Las investigaciones en su torno son escasas y no exhaustivas. La modificación que mediante ella se haga en la literatura no debe ser historiográfica sino crítica. El
presente artículo no aspira a ser sino un punto de partida para investigadores
que lo completen como el terna amerita.

INTRODUCCIÓN

Conuersaci6n en la Catedral es la obra en la cual el autor cifraba sus máximas esperanzas. Intentó una revolución de estilo con respecto a sus dos
anteriores obras de éxito La ciudad y los perros y La casa uerde. La presente
obra debía ser además una gigantesca denuncia social y política sobre todo,
muy superior a la efectuada en las obras anteriormente mencionadas. En este
último aspecto, por tratarse de un período de gobierno que no tuvo gran resonancia en la opinión pública mundial, queda la acción relegada a un inevitable localismo y no es fácilmente comprensible por aquéllos que desconocen
el desarrollo de la política interna del país en cuestión, que es el Perú. Para
los no peruanos la comprensión está limitada.
La novela resultó un completo fracaso, no sólo en países extranjeros, sino
también en su Perú natal. La crítica, que anteriormente le había sido favorable, se volvió contra él, hasta el punto que parecía acabado como autor.
Este fracaso tan sonado no se debió únicamente a su temática localista, sino
al giro que dio a su técnica narrativa, tan exitosa hasta que escribió Conuersaci6n en la Catedral.

I

" GARZA G., Baudelio, Análisis de tres aspectos de una obra narrativa de Pablo de
Olavide, Cathcdra, revista de la Facultad de Filosofia y LetraJ de la U.AN.L. Núm.
2, enero-marzo de 1975, pp. 39 a 56.
• BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, Agustín, El romanticismo alemán, prólogo del Dr.
Francisco Monterde, Centro de Estudios Humanísticos, de la Univenidad de Nuevo
León, Monterrey, 1964, p. 13.

246

l.

TÉCNICA NARRATIVA

La pretendida revolución de Mario Vargas Llosa con respecto a su estilo
no es en realidad tal. Se limita a simplificar un aspecto y complicar otro. }{ás
exactamente, simplifica la comprensión por medio de la nominación. El lector

247

�sabe siempre quién está hablando, pues los nombres de los personajes aparecen
siempre al pie del párrafo o frase. únicamente Cayo Bermúdez aparece bajo
la advocación de "él". Incluso resultan reiterativos los constantes "dijo Ambrosio", "dijo Garlitos", "dijo don Fermín"...
Lo dicho no excluye que muchos comienzos o más bien puesta en escena de
acciones sean semi-anónimos, como en el caso de lo relatado por Ambrosio
a don Fermín; así en la pág. 52 comienza: "¿Lo hiciste por mí? ..." Hasta
muy avanzada la novela el lector, aunque sospecha que se trata de Ambrosio,
no puede tener la completa seguridad de ello. El interlocutor de don Fermín
sigue en el anonimato durante la mayor parte de la obra y ni siquiera la acción
está clara, pues no se relaciona con aquella primera pregunta que le hace
Santiago a Ambrosio hasta que no se averigua cuál es el secreto de don Fermín y cuál es la reacción de Ambrosio.
Precisamente el fraccionamiento exhaustivo de las diferentes historias y la
subsiguiente mezcolanza de ellas es lo que produce la complicación.
Los diferentes retazos son barajados por el autor, hasta el punto de que
en una página puede haber hasta una docena de cambios, con una media
de dos a tres variantes, incluso más.
A. Punto de vista del autor

La historia está fundamentalmente en tercera persona, ya que la primera
corresponde a los diálogos contados en tercera persona por dos de los perscmajes, que son Ambrosio y Santiago. Sin embargo, la cierta omnisciencia
del autor hace que en ocasiones la tercera persona tenga valor de primera.
Así al principio el lector no puede dejar de notar que la tercera podría haber
estado muy bien en primera, ya que es una reflexión. Si no fuera por la forma
gramatical y el frecuente "piensa" sería modelo de monólogo interior hecho
por el propio personaje:
"f!.l era como el Perú, Zavalita, se había jodido en algún momento.

Piensa: ¿ en cuál?"
Incluso a veces la impersonal tercera persona se convierte en segunda como
si el personaje se hablase a sí mismo. Son momentos cortos, que casi pasan
desapercibidos. Mario Vargas Llosa ya ,·a camino de la omnisciencia impersonal, de la que hace gala en Pantale6n y las visitadoras:

"Todavía no eras, piensa, querías ser comunista. Sentía su corazón..."
(pág. 76).
Otras veces prescinde incluso del "piensa":
"No podía ser y fumabas, Zavalita, tenía que ser mentira y tomaba~ un
trago y te atorabas..." (pág. 398).
El personaje colectivo se forma a partir de los diálogos fragmentados de las
diferentes acciones. La suma de las diferentes conversaciones es la que da el
sentir común, es el personaje colectivo que da tácitamente la historia central,
la que nunca aborda directamente el autor pero que cobra forma en la mente
del lector a medida que éste avanza su lectura.
Este personaje colectivo no se logra por medio de anonimato o corriente
de conciencia colectiva, sino por la aparición simultánea de múltiples personajes: es la fragmentación de historias anteriormente nombrada. A esto precisamente se debe que la acción cambie no de párrafo a párrafo, sino de línea
a línea, pues sólo esta aparición masiva puede ser representativa del sentir
común en ausencia de la corriente de conciencia colectiva. En otras novelas lo
había logrado Vargas Llosa a través de la técnica anteriormente nombrada
y del monólogo interior, formas más contundentes en cuanto a la efectividad.
El monólogo interior aunque presente, está escasamente representado y casi
siempre a cargo de Santiago Zavala, aunque algunos otros personajes también
participan de esta técnica; es el caso de Popeye Arévalo :
"Defraudado, volvió a su casa antes del mediodía, pero mientras subía
la cuesta de la Quebrada iba viendo la naricita, el cerquillo, los ojitos
de Teté, y se emocionó: ¿cuándo vas a hacerme caso, cuándo Teté?"
(pág. 46).
Como se puede ver, el monólogo interior está presente, aunque poco desarrollado, pero la corriente de conciencia en sentido estricto no se puede encontrar en Conversación en la Catedral, y aun en sentido lato sería muy dudoso clasificar algunos párrafos como pertenecientes a esta técnica. Estos dos
recursos literarios son los grandes perjudicados en el nuevo giro estilístico
de Mario Vargas Llosa.
El monólogo y la corriente caen en aras de ese autor que quiere esconder
su omnisciencia. Ya indiqué que es un relatar de las primeras personas (Ambrosio y Santiago) en tercera persona gramatical, que correspondería al autor

249
248

�testigo. El hecho de tratarse de una conversación señalaría hacia _la falta de
omnisciencia, ya que aquélla se va construyendo paso a paso.' .Sm embargo
en la colocación, al igual que ocurre en Pantaleón y las vis~tadoras, algo
indica que hay una cierta omnisciencia por parte del autor tes~~º', reforz~da
esta impresión por los escasos monólogos interiores que hay. Qu1za es~ estnbe
en la distribución de las diferentes historias, ya que si bien el autor qwere dar
la impresión de diálogo precipitado, ninguna conversación puede estar tan
fragmentada ni tan artificiosamente dispuesta.
Otro punto diferenciador con su anterior estilo es que la novela no comienza en un punto climático, sino que pone al lector en ante~ed~~tes del
status y situación familiar del protagonista. Cierto es que esta ub1cac10~, temporal deja una gran wna de vacío, que es precisamente la conversac1on. El
verdadero punto climático de comienro aparece después del preámbulo en
presente, cuando ya se ha iniciado la conversación: "Q~e hablemos. con franqueza de la Musa, de mi papá. ¿Él te mandó? Ya no importa, quiero saber.
¿Fue mi papá?" (pág. 29). Éste es un hecho ocurrido hacia el final de la
novela.
Los sucesos se amontonan siguiendo generalmente un ritmo alternante invertido, así la muerte de Musa se da antes que el relato de su acuciante necesidad de dinero, a causa de Lucas. Los personajes o cuando menos la mayor
parte de ellos, y las situaciones aparecen de golpe en la primera parte Y luego
se van desarrollando en las tres subsiguientes.

B. Cronología
Conversación en la Catedral maneja presente y pasado. La parte en presente es cuantitativamente menor que la de pasado. Corresponden respectivamente al tiempo en que se inicia la novela, es el preámbulo al que aludía
antes, que es lógicamente lo último ocurrido, y el pasado, o s~a toda la_ rememoración hecha por Santiago y Ambrosio. Este pasado es tiempo vertical,
ya que no se respeta la lógica secuencia de lo ocurrido, sino que se resuelve
todo y además todo tiene la misma validez. La subsiguiente mezcla con el
presente viene a reforzar este aspecto. Es una visión unitaria del tiempo.

En toda la conversación sólo hay tres fechas dadas en años que influyan
directamente en la acción. Aparte hay algunas fechas históricas como la del
período de Bustamante: 1942, o la muerte de Mariátegui en 1930.

La primera de ellas se encuentra en la página 374:

"-Fue Reina de la Farándula el año que entré a 'La Crónica' -dijo
Periquito-. El cuarenta y cuatro. Catorce años ya, carambohs."
Si son catorce años antes, el asesinato se produce en el 1958.
La segunda fijación temporal es la que corresponde a la subida al poder
del general Odría en el año 1948 :
"Di dinero y fui el primero en remover cielo y tierra para convencer
a la gente que apoyara a Odría el 48, porque tenía fe en él." (pág. 425).
La tercera se refiere a la posible reelección de Odría en el año 56:
"-Entonces, el 56 subirá a la Presidencia algún señorón -dijo él bostezando-. Y tú y yo nos iremos a descansar de estos trajines." (págs.
430-431).
Esto indica que la acción política de Bermúdez se desarrolla en el intervalo
comprendido entre el 48 y el 56, sin ocupar el período completo, pues es
llamado después de la elección y sale antes de caer Odría.
El resto del pasado es una amalgama de acciones no determinadas por fe-

chas exactas y se ven frecuentemente interrumpidas por aseveraciones en presente, que muchas veces desencadenan nuevas rememoraciones o contribuyen
a explicar lo que a la sazón se relata.
Es interesante señalar que algunas de las acciones son simultáneas, pues
Ambrosio conoce una parte del todo y Santiago otra, que aunque se desarrollan a diferentes niveles, lo hacen al mismo tiempo. De esta manera el autor
permite que el lector tome parte activa en la realización final de la novela,
acoplando ambas partes y dándoles así sentido.
La novela abarca un espacio de tiempo bastante amplio, ya que desde que
se realiza el rapto de Rosa, la esposa de Cayo Bermúdez, hasta la conversación
sostenida en la Catedral transcurren "una punta de años", como el mismo
Ambrosio dice. En aquel entonces él era un muchacho y en el momento de
encontrarse con Santiago en la perrera ya es un hombre maduro.
Sin embargo, el grueso de la acción se concentra en el primer período
electoral de Odría y parte del segundo. Odría manda llamar a Cayo Bermúdez, luego ya estaba electo, lo que apunta con cierto margen al año 1948.
Hortensia muere en el año 58, cuando ya se ha producido el derrocamiento que siguió al segundo pronunciamiento de Arequipa. En la novela se cuenta
251

250

�que Ambrosio asesina a Musa mientras Amalia está en el hospital dando a
luz a Amalita Hortensia y en el momento en que los dos hombres conversan
en la Catedral la niña tiene una edad aproximada de cinco o seis años:

"La chiquita se llamaba Amalita Hortensia y tendría cinco o seis años
ya, niño." (pág. 102).
de lo que se infiere que la conversación tiene lugar en el 1963-64. De cualquier manera ésta es una información no del todo fidedigna, pues durante
la investigación de la muerte de Musa, después de enterarse Santiago de que
su padre estaba involucrado en el sórdido asunto, se entrevista con él y allí ve
a Ambrosio por última vez, hasta que se encuentra en la Perrera:
"-¿Te acuerdas la última vez que nos vimos? -dice Santiago--. Hará
unos diez años, en la puerta del Regatas." (pág. 402).
También en el momento del reportaje de la muerte de Musa:
"Diez años sonándote con ella, Zavalita, si Anita supiera creería que te
enamoraste de la Musa y tendría celos." (pág. 372).
Estos dos testimonios de Santiago Zavala hacen pensar que la conversación
no se desarrolla en el año 64, sino en el 68.

C. Ubicación espacial
Espacialmente volvemos a encontrar una dualidad: Santiago no ha "pasado del Km. 80" mientras que Ambrosio y su radio narrativo abarcan todo el
Perú e incluso hay menciones a países extranjeros. Es innecesario decir que
por la diferente posición social Ambrosio y Santiago coinciden pocas veces en
el mismo lugar, sus encuentros se deben o a la casualidad, como el encuentro
de la perrera o al hecho de ser patrón y criado.
Las acciones se desarrollan principalmente en Lima, de la que se nos dan
abundantes descripciones:
"Desde la puerta de 'La Crónica' Santiago mira la avenida Tacna,
sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de
avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris." (pág. 13).
"La neblina blanquea los árboles del Parque, las torres de la iglesia se
desvanecen en la grisura, las copas de los ficus oscilan..." (pág. 30).

No se omiten los nombres de los barrios ni de las instituciones y así aparecen algunos conocidos incluso a los lectores no peruanos, por sus anteriores
novelas. Otros que le son desconocidos, aunque como es típico de Mario Vargas Llosa corresponden exactamente a la realidad. Entre los primeros están
Miraflores, Rímac..., nombres de calles como Colón o la avenida Argentina,
etc.... Entre los segundos, los más numerosos están San Miguel, barrio donde
vive Bermúdez, Limoncillo, Surquillo, etc..., las calles en que Santiago, Aída
y Jacobo desarrollan sus andanzas revolucionarias: Padre Jer6nímo, Azán.
garo; La Colmena, Jirón Chota como barrios, etc. ..
Las alusiones a otros lugares del Perú comienzan muy temprano, en la parte
uno, capítulo III, concretamente hace mención a Chincha, pueblo de donde
provienen Cayo Bermúdez, Ambrosio y Trifulcio:
"Entraron a Chincha a las siete de la mañana." (pág. 53).
En la página 60 de la misma parte se hace mención a Pucallpa por primera vez. Este pueblo aparecerá más tarde repetidas veces, pues es el pueblo
donde Ambrosio llega con Amalia, huyendo de la justicia, después de haber
asesinado a Musa:
"-Se me murió allá en Pucallpa, niño -dice Ambrosio--. Me dejó una
hijita."
Cajamarca es marco de una visita presidencial y Arequipa juega un papel
importante, ya que allí se realizan los dos golpes de estado, el abortado pronunciamiento de Espina y el que logra la dimisión de Cayo Bermúdez. Otro
lugar relativamente importante en el desarrollo de los hechos es lea, lugar a
doPde se traslada la familia de Ana.
Las descripciones topográficas no tienen una autonomía propia, sino que
son un simple trasfondo de la acción que se desarrolla frente a ellas. Están
hechas de una manera desapasionada, incluso cualquier tinte personal como
pueda ser la anotación de la sordidez de los lugares o el estado sombrío de la
ciudad no son más que simples compases de acompañamiento para el estado
de ánimo del personaje o para la acción que se desarrolla a la sazón.

D. Estructura externa
Conversación en la Catedral se divide en cuatro partes, carece de epílogo
y como en el resto de sus obras comienza con un epígrafe, en francés, como

253
252

�también es habitual. En este caso es de Balzac, de Las pequeñas miserias de
la vida conyugal.
La parte uno, que abarca un total de 203 páginas, se divide a su vez en
diez capítulos.
La parte dos tiene nada más nueve capítulos y en esta ocasión, por ser la
mixtura mucho menor, cada capítulo se subdivide por medio de espacios
muertos en varios subcapítulos más. Estos subcapítulos transcurren de una
manera muy homogénea, sólo breves párrafos, generalmente de presente, rompen la continuidad, pero muy escasas veces. El capítulo I se subdivide 11 veces, el II 8 veces, así como el III, el IV tiene 10 y el V 7. El capítulo VI
tiene nuevamente 8 y el VII 9. El VII y el IX tienen 7.
La parte tres vuelve a ser como la primera. La acción, personajes y tiempo
cambian de un renglón a otro sin previo aviso. Desaparecen las divisiones
intercapitulares de la parte dos. Ciertamente las historias no se amontonan
en tal cantidad y con tanta rapidez como en la parte uno, pero de cualquier
manera es preciso que el lector preste su completa atención al transcurso de
las acciones para poder captar su verdadero significado, ya que muchas veces
la concatenación es cíclica, se repiten patrones y además, gracias a la verticalidad del tiempo, un mismo asunto puede ser observado desde distintos
ángulos. Esta parte tres consta únicamente de cuatro capítulos.
Siguiendo un ritmo alternante, la parte cuarta y última es básicamente parecida a la dos: cuenta con divisiones intercapitulares. A partir de un espacio
muerto el autor desarrolla únicamente una acción, sólo interrumpida por la
conversación de Santiago y Ambrosio en presente o algunos otros cambios
que se relacionan con lo tratado en el subcapítulo. En esta parte se encuentran
las soluciones a muchos enigmas que el lector desconocía. Tiene ocho capítulos y éstos cuentan con las siguientes subdivisiones: capítulos I al IV se
fraccionan cuatro veces cada uno, el V y el VI tres veces, así como el VII y el
octavo.
E. Diferentes historias

La historia contada es en realidad la misma, sólo que Santiago cuenta una
parte y Ambrosio otra, cada quien la que ha vivido, la que le es más afín.
Hacia el final del libro el lector averigua con exactitud cuál es la verdadera
estructuración y continuidad de la historia, ya que al principio sólo ~e aprecia
una mera coincidencia de nombres. El artificioso desarreglo temporal contribuye también a crear esta impresión, a la vez que mantiene hasta cierto punto

254

el interés del lector, ya que el autor va llenando zonas de vacío que anteriormente había dejado con intención. Esta cerebralidad es característica del
autor, pues se presenta en todas sus obras, no únicamente en ésta.
Como elemento unitivo entre esta amalgama de situaciones o acciones pertenecientes a un todo orgánico, está la conversación en presente, cuyas frases,
aparentemente salpicadas al azar, van dando la pauta de las rememoraciones,
marcan generalmente el comienzo de una tirada larga de recuerdos o bien los
van dirigiendo, actuando de contraste con lo dicho en el pasado, es decir, que'
le sirve al autor como anclaje en el presente, como vuelta a la realidad.
El tema a grandes rasgos puede resumirse como la exposición de las corruptelas políticas y morales del período odriísta, no sólo por parte de los
directamente relacionados con las altas esferas políticas, sino también por parte
de sus sirvientes y allegados. Espina, brazo derecho del presidente Odría, hace
llamar a Cayo Bermúdez, que más tarde actúa como servicio de inteligencia
al estilo staliniano, policía, matón, chantajista, todo en uno. Se busca una
amante, Hortensia, la que en unión con su amiga Queta satisfacen sus ansias
de voyeurismo de lesbianas y que además le sirven para suministrar de amantes y bacanales y por tanto de secretos pecaminosos a su colaboradores. Entre
los más perjudicados están Fermín Zavala, Ferro y Landa. El primero es padre, además del Chispas y la Teté, de Santiago, uno de los protagonistas de la
novela, protagonista en sentido restringido, ya que en el propio no se encuentra en la novelística de Mario Vargas Llosa. Precisamente a Fermín
Zavala le transpasa Bermúdez el chofer, Ambrosio, con el que Fermín Zavala
tiene contactos homosexuales.
En este período Ambrosio, coprotagonista de Santiago, conoce y mantiene
relaciones con Amalia, que luego es despedida por culpa de Santiago y Popeye, dos adolescentes todavía, y pasa a trabajar a casa de Hortensia, después
de haber trabajado en una fábrica propiedad de Ferrnín Zavala. Allí conoció
a Trinidad, tuvo un aborto, vivió la muerte de Trinidad y casualmente se
encontró con Ambrosio, que indirectamente le proporcionó el trabajo en casa
de Bermúdez, con lo que el círculo se cierra.
Santiago participa en la vida política de la Universidad de San Marcos y
es complicado y apresado por Cayo Bermúdez, con objeto de perjudicar a su
padre. Cayo Bermúdez, odiado por casi todos sus colaboradores, sufre dos
pronunciamientos en Arequipa. El primero, traicionando a su amigo Espina,
es sofocado, pero el segundo logra derribarlo del poder, pese a la desmedida
simpatía y apoyo que le brinda el presidente Odría. Después de esto sale del
país, al que no volverá hasta mucho después, cuando todos los hechos se han
consumado.

255

�Después de la detención Santiago llega a la ruptura con su familia. Entra
a trabajar en un periódico, "La Crónica", y por una casualidad le adjudican
el reportaje del asesinato de Musa, la ex-amante de Cayo Bermúdez, llevado a
cabo por Ambrosio, que de esta manera cree beneficiar a don Fermín, al que
admira profundamente. Así se entera Santiago del secreto de su padre. Esto
y su matrimonio con una muchacha humilde acaban de separarlo de su familia, con la que no se reconcilia, y aún así de una manera muy fría, hasta
después de la muerte de su padre.
Mientras tanto Ambrosio ha tenido que huir a Pucallpa, ayudado por su
amigo Ludovico, que después de su heroico comportamiento en el segundo
pronunciamiento de Arequipa es promovido y llega a ostentar el cargo de
oficial de policía. En Arequipa es estafado por un pariente del mismo Ludovico, nace su hija y muere Amalia, que le había seguido hasta allá. Cuando la
situación monetaria se le hace insostenible, roba un camión y con el producto
de la malventa emprende nuevamente el viaje de regreso, dejando a la niña
con una vecina que se compromete a cuidar de ella.
Ya de vuelta en Lima, su calidad de semiprófugo le dificulta la consecución
de un trabajo, hasta que logra encontrarlo en la sórdida Perrera Municipal.
Allí es donde se encuentra con Santiago, que ha ido a buscar a su perro Batuque. Se reconocen, se saludan y Santiago lo invita a cenar en un cafetucho
llamado la Catedral, donde se efectúa la conversación.
Los episodios o bien son contados por Santiago o por Ambrosio y no hay
una sola conversación sino varias. Lo más claro., más que agruparlos por conversaciones, es ir agrupando los episodios temáticamente y por el sujeto, según
sea uno u otro el que relate.
Puesto que la conversación en presente es el punto de partida toda la extensa rememoración pasada la llamaré O, indistintamente sea Santiago o sea
Ambrosio el que hable.

~a conversación con Garlitos es superpuesta a la actividad periodís-

tlca por la razón de que el tiempo y el o los temas son los mismos lo
que c~bia es el tratamiento, simplemente. Garlitos es el interloc~tor
~e Sanuago y su conversación tiene aproximadamente el mismo valor
mtroductorio o explicativo que pueda tener la conversación O. C1 es
su amistad, noviazgo y matrimonio con Ana.

"6Ambrosio cuenta con un campo narrativo mucho más amplio en proporc1 n:
E

=

Bermúdez político y su gabinete de gobierno.

E1

=

E2

F

E3

=

=

Vida privada de Bermúdez.

F1

=

F2

=

Fs

=

B

=

Amalia en la fábrica después del despido de la casa de los Zavala.
Trinidad.

G

=

Hipólito y Ludovico, Ambrosio. Actividades policiales.

G1

G2

=
=

Gs

=

C

256

=

Corresponde a la vida familiar de Santiago antes de abandonar el
hogar paterno. A1 incluye los intentos de Santiago y Popeye con
Amalia.
Vida universitaria. Amistad con Aída y Jacobo. Actividades políticas.
Conversación sostenida con el difunto Garlitos, muerto probablemente de cirrosis hepática. En este apartado C se incluyen todas sus actividades periodísticas. Por supuesto este apartado no es homogéneo.

Prácticas perversas de Hortensia, Queta y Bermúdez con Cristina
Landa.

=

se subdivide en:

=

Relatada por Amalia como sirvienta de Hortensia en la casa de
San Miguel.
Prácticas lesbianas de Queta y Hortensia, fundamentalmente, frente a Bermúdez.

D

La parte correspondiente a Santiago, es decir la vivida y la contada por él

A

=

Pasado de Bermúdez en Chincha, su pueblo.
Coaliciones contra Bermúdez.
Bermúdez con Ambrosio.

H

I

Muerte de Trinidad a manos de Hipólito y Ludovico.
Trifulcio, desde su aparición en Chincha hasta su muerte en Arequipa.
Ludovico y Ambrosio con motivo del asesinato de Musa.

=

Amalia con Hortensia después de la huida de Bermúdez.

H1

=

=

Lucas.

Asesinato de Hortensia.

257
Hum-17

�¡1
¡

2

=

=

J=

Ambrosio con Queta.
Ambrosio con don Fermín.

aunque en realidad no lo es tanto, ya que se limita a fragmentar un hecho y a
disponerlo alternativamente, jugando con lo ocurrido antes y lo ocurrido después. El número de variantes es de tres, ya que A1 es dependiente de A.

Amalia y Ambrosio en Pucallpa.

A grandes rasgos éstas son las diferentes acciones que forman el mosaico de

Capítulo 111

Conversación en la Catedral. Hay que tener present~ que cada ~na de ell~
engloba varias subacciones, 0 más bien se trata de acoones co~ple3as, que ~o
el desarrollo y sobre todo al relacionarse con otras se complican progresiva-

Es la parte cronológicamente más antigua, pues refiere hechos ocurridos
antes de llegar a la verdadera acción de la novela, son los antecedentes:

mente.

E-~-E-0-E-O-E-~-E-~-E-O-EO-E-O-E-0-E-O-E-0-E-~-E-~-O
- E - E2 - E - O - E. Nuevamente incide la confesión de Ambrosio a
don Fermín l 2 - O - E. El esquema es muy similar al del capítulo anterior:
una misma acción es dividida y mezclada, jugando con el antes y el después,
con la causa y el efecto, es decir el autor da a la novela. el aspecto que el
lector espera que tenga cualquier obra de Mario Vargas Llosa. En realidad
es una fría alternación, cortada por los pasajes en presente y algún que otro
elemento extraño, en este caso la importante confesión de Ambrosio.

11.

DISPOSICIÓN DE LAS DIFERENTES HISTORIAS

La disposición de las diferentes historias y acciones es la siguiente:

Parte Uno

· nza en el punto e temporalmente anterior al O, que se iniciará i~Conne
'
1 ·,
t ch
mediatamente, en la página 20. Aquí hay una breve a usion a un puno ai
mático de lo anteriormente ocurrido: la muerte de Musa, que pertenece
punto l. Luego la acción se regresa nuevamente al punto C - Ci, su status

Exactamente el mismo esquema se repite en el siguiente capítulo, el IV, en
el que O y 12 siguen rompiendo la homogeneidad de la alternancia de A y B,
que cuantitativamente se resuelve a favor de B, pues los fragmentos referidos
a la familia son mucho menos que los de la vida universitaria. 12 es igualmente único y colocado al final, como en los anteriores capítulos.

familiar.
Capítulo V
Capítulo 11
Comienza en A y no tiene ninguna homogeneidad, ya que el autor (tes~go
semiomnisciente a través de toda la obra) adopta diferentes p~ntos de v_ist~.
Cambia del círculo familiar de los Arévalo al de los Zavala. Sigue una ~cidencia de O y A se prolonga hasta la página 37, donde nueva~ente es i~terrumpido por O. Hacia el final hay una alusión temporal, Amalia ya ha sido
expulsada. Sigue:
A - A - A - A1
A-~-A-~-A- A1 - A - A1 ~

A
•
A . Se ve interrumpida esta larga ora- A1 - A - A1 - A
l
1
•
A
o - • A1. En este momento
da por un O y luego nuevamente sigue 1 ,
infiere la primera muestra de la confesión de Ambrosio a don Ferffiln, rela. d
el asesinato de la ex-amante de Bermúdez, que es el punto 12·
ciona o con
, 1
b' nte
.
O
A
O Éste es aparentemente un cap1tu o muy caro 1a ,
l '
Sigue

Es mucho más homogéneo, pues aquí la acción es única, solamente interrumpida por O. En este caso se trata del punto D.
Capítulo VI
Es una reproducción exacta del IV, Mario Vargas Llosa se complace en
enfrentar el proletario ambiente de San Marcos con el aburguesado de la
familia Zavala en Miraflores. Tampoco falta 12 •

_ A _ A-

Capítulo VII
Aquí aparece Trifulcio por primera vez, así como Ludovico e Hipólito.
Vuelve Bermúdez a la escena. Con todo ello el capítulo resulta complicado,

259
258

�presenta toda la maquinaria política, en sus estamentos altos y bajos, representados respectivamente por Bermúdez y los primeramente nombrados. En
algunos casos ya comienza a dibujarse la interrelación.
E - G - E - G 2 - E - O - E - G~ - E - G2 - E - G2 - E - G2
2
G - E - O - E - G1 - G2 - E - G2 - E - O - G2 - E - G2 - E 2
G - E - G - E - G2 - E - Gz - E - G2 - E - G2 - E - G2 - E - G2
2
2
E - G - E - G - E - G2 - E - G 2 - O - E - G2 - E - G2 - E - G2 2
2
E - Gl - E - Gl - E - G2 - E - Gl - G2 - Gl - G2 - Gl - Q - G2 -Gl - E - G2 - E - Gl - G2 - Gl - G2 - Gl - G2 - Gl - G2 - Gl - G2 G - G - G - G - E - O - E - G2 - E - G~ - E - G2 - E - G2 -- E
2
1
2
1
G - E - G - E - G2 - E - G1 - E - G2 - E - G1 - E - 12 - E - G1
1
2
E - G2 - E - Gl - E - G2 - E - Gl - E - Gi - E - G2 - E - G2 - Gl E - G2 - E - Gl - G2 - Gl - E - G2 - E - G2 - E - G2 - G2 - E - G2
E-~-E -~-E-~-E-~-E-0-~-0-E-~-E-~
E-~-E-~-E-GA-E-~E - E-~E-E-~-E-~
E-~-E-~-E-~-U-~ - U-~-U - ~-U-~
f i l - ~ - l i - ~ - l i - ~ - l i - G2 - l i - ~ - l i - ~ - l i - ~
EA - G - EA - G - EA - G2 - EA - G2 - E - G2 - E - G2 . En este momento
2
2
aparece Ambrosio
hablando con Cayo Bennúdez, a cuyo servicio va a entrar: E 3 - G2 - E3

G

En este capítulo la confesión de Ambrosio ya va tomando forma, si bien
el lector todavía no la asocia ni con Ambrosio, ni con la muerte de Musa.
Capítulo X

-

2

E -

-

E-

E3

-

E-

E3

-

Este último capítulo de la parte I ya representa la afluencia de todas las
historias primarias: la Universidad, Aída y Jacobo, el Partido, en su dimensión temporalmente primaria B, la visión retrospectiva y más indiferente hecha frente a Garlitos C-, su vida familiar A- y la política oficial: Bermúdez: E. Por supuesto continúa la conversación con Ambrosio, que es la que
cierra la parte uno.
Parte Dos
Ya he indicado que esta segunda parte se compone de nueve capítulos, compuestos a su vez de varios subcapítulos perfectamente delineados tanto temática como tipográficamente.

E - O.

Capítulo I
Capítulo VIII
B - C (elemento nuevo) - B - C - B - C - B - C - B - C - B - C B-C - B - 0 - B - C - B - 0 - C - B - C - 0 - C - A - B -A-B
A-C - A - C - A - C - A - C - A - C - A - C - A-C-A-C-A
C-A-C-a - C-A-0-B-0-B - 0-B-0-B-C-B-A-B
C-B-A-B - C-B-A-B-C-B - A - B-C-B-C-B-C
B-C-B-C-B-C-B-C-B-C-B-C-B-0-B-C-B

C-bC-B-C

Fl - F - C - Fl - EG - C - Fl - E - C - Fl - E - C. La colocación es aparentemente al azar, pero en realidad no es así, por ejemplo,
en la página 232 - E se relaciona directamente con el siguiente, ya que el
descontento de Bermúdez provoca la expulsión de Carlitos de la redacción del
periódico, hecho comentado en el capítulo siguiente por él y Santiago.
Capítulo II
Fl - E -

G-

Fl -

E-

G - E-

G -.

Capítulo IX
0--G2-GI--O-F,-0-C2-E-GI-O-E-0-G2-E-Gl - E - O - E - O - G2 - GI - E - G2 O - E - O - E - GI - O - G2 - E - O - E - G2 - E - GI - O - E - O - E Gl - O - E - GI - O - E - O - E - GG2 - E - GI - O - EG2 - O - E - O - E
G2 - E - G1 - O - E - O - EG2 - E - GI - E - EG2 - E - O - E - O - EG2
Gl - O - GI - EG2 - E - O - E - GI - O - EG2 - E - GI - EF - O - EF GI - EF - OE3 - Gt - E - OE3 - E - OE3 - G2 - GI - I1 - (comenaci6n de
Ambrosio con Queta) - E - GI - E - 11 - EG2 - GI - 11 - E - GI - 11 - E
Gl - JI - G2 - E - G2 - GI - G2 - 11 - EG2 - GI - E - 11 - E - EG2 - E
GI - EG2 - E - EG2 - E - GI - EG2 - E - G2 - Gl - G2 - E - G2 - GI - EF
Gl - G2 - EF - G2 - G1 - E - G1 - G2 - E F - G2 - EF - G2 - EF - G2 - 12
G2 - EF - G2 - 12 - G2 - EF - G2 - EF - G 2 - 12 - G2 - EF - G2E - 12
G2 - EF - G2 - E - 12 - G2 - 12 - G2 - 12 - G2 - 12.

260

Capítulo III
F1F2 -

EC -

CO -

Fl -

Ec -

C-

Fl F2 -

S-

C -.

Capítulo IV
Fl - E2 - G - Fl - E 2 - G - Flll AO - D - E - ACE2 - .

E 2 - G - Fl -

EB -

AO - D - E

261

�Capítulo IV

Capítulo V
Fl -

E3 -

CAO -

D - E3 -

CAO -

D-

E3 -

G - G2 - G - G2 - G - G2 - GG2 - E - G2 - G - E2 - G2 - G - G2 - G
E - E2 - GG2 - E2 - E - E2 - E - G - EG - E2 - G2 - E2 - E - G - E
E2 - E - E2 - EG - G - EG - G2 - G - E - G2 - G - EG - G2 - E - G2
GG2 - E - GG2 - EE2 - GG2 - EE2 - GG2 - G - E2 - G - E - GG2 - E GG2 - EE2 - G - EE2 - Ge2 - EE2 - GG2 - EE2 - E2 - EE2 - E - E2 - E
E2 - E - E2 - E - GE2 - E - G - E - G - G3 - G - G3 - G - G3 - G - G3

CAC-.

Capítulo VI
Fl -

E-

G-

Fl - E - G -

FlE -

E -

12 -

G-

12 -

G 12 -

G - 12

G-G3-G-G3.

Capítulo VII
Fl -

GF2 -

CE20 -

Fl - EF2 - CE2 -

FIG -

EF2 -

Parte Cuatro

CE2.

Vuelve a emplear el sistema de la dos, más ordenado y con más subdivisioCapítulo VIII
Fl - F - G -

nes que las primera y tercera.
FE2 -

F-

G-

FlE2 -

EF -.

Capítulo I
Capítulo IX
FlE2 -

O-

F2 -

oc -

H -

F2 - C - H -

r.

C- O-

Co -

/ F2 -

CA -

O-

CA -

O- CA -

O-

J- O

Ac / O -

J-O-J

Capítulo II

Parte Tres

O - Cl - O - Cl - O - Cl - O -Cl - 0/ - F2 - Cl - O - Cl - O - Cl - O
Cl - O - Cl - O - Cl/ O - J - O - J - O - J - 12 - J - O.

En esta parte tres vuelve Mario Vargas Llosa a emplear el recurso de la
alternancia.

Capítulo 111

Capítulo I
C-1 - 0 - 1 - c - 0 - I - C - 1 - C - 1 - 0 - I - O - I - 0 - I - 0
J:&gt;.-Q-1-0 - 1 -O-IC-O-CA - O-CA-O - CA-O-CA-0
CA-O-CA- C-CA-C-CA-C -CA-C-CA-C-CA-0-C.

O - CA - O / 11 -

/ Cl -A -

Cl - / J -

O-

J -

O -

J /.

Capítulo IV
Cl C -

Capítulo 11
E2 E2 -

F3 -

F 3-

E2 F-

G-

E2 -

F3E2 -

F 3 - F.

Hl -

262

H - Hl -

E2 -

F-

E2 - F3 -

E2 -

F3

Cl C -

Cl e Cl C/ 11/ C 1 C / O-J -

O-

J- O-

J

0/

Capítulo V

Capítulo 111
H -

F3E 2 - F -

ClC -

l --

J- .

ClA 12 1112 -

O - ClA - / 11 12 11 12 11 12 11 11 - / J - O - J - O-.

1212 -

12 -

11 - 12 -

11

263

�dad. es la ~tencionada semiomnisciencia del autor, que es Jo que básicamente
le diferencia de sus novelas anteriores.

Capítulo VI
Cl - A/ 11 (12) - 12 - 1112 - 11 / J - O - J - O - J - O - J - O - J
O-J-OJ-0 - J - O - J - 0 - J - o - J - O- J - O - O.

Capítulo VII
O - Cl A - O - ClA - O - A - O - A - O - / 11 (l-12) 12 - 11 - 12 - 11 - / J - O - J - O - J - O J - O

H1 -

12 -

I1

Capítulo VIII
O-

GA -

O -

GA - O -

A - O / F/ J -

O-

J-

O-

J-

O.

III. CONCLUSIONES
Conversación en la Catedral es, como se puede ver, una obra muy compleja
en cuanto a la heterogénea colocación de sus elementos, no a los elementos en
sí, ya que se trata lisa y llanamente de dos o tres conversaciones absorbidas
por otra, la de la Catedral, que da título a la novela. Estas conversaciones son
la de Santiago con Carlitos y la de Ambrosio con don Fermín; con seguridad
sólo se pueden fijar estas dos, ya que sólo aparecen cuatro interlocutores:
Ambrosio y Santiago ("niño", en presente, en la Catedral) , "Carlitos" y "don"
(don Fennín) . El resto de lo relatado puede estar englobado en una u otra
conversación, ya que al carecer de interlocutor el lector nunca puede afirmar
con seguridad a quién va dirigido el relato. En este aspecto la técnica de
Mario Vargas Llosa se ha empobrecido bastante, ya que no tiene ningún elemento nuevo ·y en cambio olvida algunos de sus más afamados recursos literarios, como monólogo interior y corriente de conciencia, que están escasa-

mente usadas a través de toda la obra.

~odo lo demás, la extensa galería de personajes tendientes a personajes colectivos, la ve:t~~lidad ~el tiempo, el gusto por la creación de zonas de vacío
Y. la super~osicion de diferentes historias no son innovaciones, son elementos
bien conocidos para los lectores asiduos de Mario Vargas Llosa. Temática~e~te la novela ~~oco ~iferencia ,grandemente de la anterior producción,
s~ bien la problematica pohbca es aqw muy importante, pero la situación socia! Y sobre todo la sexual siguen siendo el eje como en obras anteriores y postenores de Mario Vargas Llosa.

s:

Si -~ien Conversación en la Catedral es una obra inferior al resto de la produccion de Vargas, no es despreciable, pues sigue contando con el buen hacer
de su autor. Quizá f~: muy perjudicada por lo que se esperaba de ella, ya
que ~u auto_r la anuncio a bombo y platillo como su mejor obra. Los escritores
no tienen siempre la mejor perspectiva sobre su propia obra pese a que el
valor como crítico de Mario Vargas Llosa es extraordinario io demostró con
largue~a en su ~bra crítica Gabriel García Márquez: historia de un deicidio.
Esta circunstancia de falta de perspectiva queda demostrada por autores como
Petrarca o Cervantes,
. . no es raro pues, que el peruano Vargas haya ca1' d o en
est a f aIsa apreciación.
. En cualq~ier, caso no ha sido una obra inútil, pues dejando a un lado su posible valor mtrmseco, es evidente que el paso evolutivo intermedio entre La
casa verde Y Pantaleón y las visitadoras es precisamente Conversación en la
Catedral.

IV.

BIBLIOGRAFÍA

Conversaci6n en la Catedral. Mario Vargas Llosa, Sebe Barral, Barcelona, 1972.
Jorge, Nue va Novela Latinoamericana, Paid6s, Buenos Aires, 1969.
IIARss, Luis, Los Nuestros, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1968.

LAFFORGUE_,

Lo aparentemente innovador no lo es en realidad. Si tomamos la aseveración de un crítico de que Conversación en la Catedral está formado por "cuatro libros estilisticamente diferenciados" enseguida saltará a la vista que no
hay tal diferenciación estilística, pues se limita a introducir una subdivisión
tipográfica y a cambiar la dosis de la mezcla, es decir que en vez de cambiar
el tema de línea a línea lo hace de página a página, señalizando con un espacio en blanco. El estilo, o sea la manera de decirlo y lo que dice continúan
inmutables a través de toda la obra. Lo único que pudiera resultar una nove-

264

I

265

�LA SOLEDAD EN LA OBRA POÉTICA DE RAFAEL ALBERT!
Lle.

ISRAEL GUAJAR.DO G.

Universidad Aut6noma de
Nuevo Le6n.

¡ Qué solo estoy a veces, oh qué solo,
y hasta qué pobre y triste y olvidado!
Me gustaría así pedir limosna
por mis playas natales y mis campos.
Dad al que vuelve ¡ por amor!, un trozo
de luz tranquila, un cielo sosegado.
¡ Por caridad! Y a no me conocéis. ..
No es mucho lo que pido. .. Dadme algo.

¡QUÉ SOLO ESTOY! ...
RAFAEL ALBERTI

Poemas de Punta del Este

PROLOGO
Básicamente, el propósito que preside la realización de este trabajo es una
búsqueda y no una demostración. Habrá que ver, primero, algunos matices
expresivos en los que la soledad corno elemento poético sea advertible y luego,
mediante los procedimientos en uso, explicar o deducir el significado específico de dicho elemento y sus implicaciones más inmediatas; esto supone una
doble dificultad, pues, por una parte, Alberti no escribe con la intención de
transmitir un estado de ánimo determinado y libre de otras situaciones aní-

267

�micas, ya que esto sería tanto como reducir al mínimo el horizonte de expansión espiritual que el quehacer poético necesita; además, los contenidos anímicos y el modo peculiar con que cada poeta los expresa son de tal manera
complejos que resultaría ilusorio tratar de reducirlos a un sistema fijo de coordenadas en donde datos aislados: amor, deseo, muerte, fueran piezas sueltas
de una construcción inmóvil; el modo de ser de la poesía precisa de un punto de vista dinámico y, en este sentido la operación que encamina esta búsqueda aparece como artificial pero necesaria. Y por otra parte, se tiene que,
la determinación del significado y sus relaciones (se alude al significado no
en sentido semántico sino en función de las posibilidades de sentido que emite
la soledad considerada como elemento poético) con los datos que lo motivan
o lo explican, es algo que implica aventura y riesgo, pues no siempre es dable
acertar con exactitud en el blanco verbal sugerido por el poeta.
Además, Alberti no sólo explota en su poesía la ambigüedad o la sugestión,
sino que, con frecuencia deja indeterminado el sentido de sus composiciones
como en el caso de "Sobre los Angeles". La indeterminación es quizá el grado
más alto del enigma poético.
Estas tres aclaraciones forman el límite dentro del cual se mueve esta

El poeta se siente otro; no tiene compromiso inmediato con las cosas. Está
en el polo sur, es decir, del otro lado, en la otra orilla.
.Pero amalgamado con su conciencia de alteridad el poeta expresa dolor o
tnsteza por el mal en el mundo:
"Al corazón del mundo le han matado
las flechas de los nuevos flecheros".

E~ estos versos la soledad es un elemento no explícito sino supuesto casi
mediante una representación alegórica.
"Ya el buque de los años
con la brújula rota
está varado."

Y luego, una imagen muy representativa del estado interior del poeta:
"Arterias infinitas,
mares del corazón que se desangra." p. 6

He aquí pues, la presencia de la soledad en los primeros intentos líricos de
Rafael Alberti.

investigación.

LA SOLEDAD EN LA OBRA POtTICA DE RAFAEL ALBERT!

l.

PRIMEROS POEMAS

SE TRATA DE seis pequeñas composiciones que publica el poeta en dos revistas
literarias por el año de 1922. En este momento tiene Alberti escasos veinte
años de edad y ya puede advertirse en sus versos la soledad como un desasimiento, un dolor y una inmovilidad.
Curiosamente, las tres primeras composiciones aluden a esa soledad y, las
tres últimas parecen dedicadas a Sofía. Se tiene entonces que los poemas dedicados a Sofía son de comunicación ( todo poema pretende comunicar, pero
aquí comunicación se emplea en contraposición a soledad) y los tres restantes
hablarán de un apartamiento o distancia con respecto al resto del mundo.
"Descalzo de las cosas,
¡ qué polo sur del alma!" p. 5

II.

MARINERO EN TIERRA

El propio título del libro es ya de su yo muy representativo• se trata de un
sujeto fuera de situación, para quien la verdadera vida exisU: en el contacto
primario y amoroso con la naturaleza y no en la artificiosidad de la vida citadina.
En ocasiones el apartamiento es voluntario y deliberadamente requerido
c~mo en el caso del soneto "Verano", pues el apartarse espera una comunicación con algo, con alguien o consigo mismo.
"Sal tú, bebiendo campos y ciudades,
en largo ciervo de agua convertido,
hacia el mar de las albas claridades,
del martín-pescador mecido nido;
que yo saldré a esperarte amortecido,
hecho junco, a las altas soledades,

269
268

�herido por el aire y requerido
por tu voz, sola entre las tempestades.
Deja que escriba, débil junco frío,
mi nombre en esas aguas corredoras,
que el viento llama, solitario, río.
Disuelto ya en tu nieve el nombre mío,
vuélvete a tus montañas trepadoras
ciervo de espuma, rey del montería." p. 23

Este distanciamiento es más bien un juego verbal para emitir un deseo de
relación humana.
En realidad, muchas de las composiciones de este libro van a indicar una
soledad casi a manera de juego sugiriendo, de ordinario, un abandono:
"Novia ayer el pino verde,
hoy, novia del pino seco.
Greñas ayer para el aire,
hoy soledad para el viento."

Una indicación indirecta de la propia soledad del poeta aJeno ya de la
amada es ésta: "Sola".
"La que ayer fue mi querida
va sola entre los cantuesos.
Tras ella una mariposa
y un saltamontes guerrero.
Tres veredas:

Mi querida, la del centro.
La mariposa, la izquierda.
Y el saltamonteguerrero,

Es muy probable que la intención de "Marinero en Tierra" sea la denuncia
de la incomodidad del poeta ante la artificiosidad del mundo civilizado; es por
ello quizá que tiende hacia la simplicidad de la vida marinera. tl solo con el
mundo, pero en fusión amorosa.
De tal manera que contra la soledad angustiosa de la ciudad con sus rostros
fantasmas, Alberti busca una soledad edénica, plena y personal, que tenga
sentido de fusión vital en relación con la naturaleza.

III. LA

AMANTE

Son escasas en este libro las composiciones que directamente conducen hacia la idea de soledad; sin embargo, en algunas ocasiones este elemento tiene
que ver con estados de tristeza. El poema "Ruinas" es un· buen ejemplo de
esta actitud.
"¡ Dejadme llorar aquí,
sobre esta piedra sentado,
castellanos,
mientras que llenan las mozas
de agüita fresca los cántaros!
Niño un vasito de agua,
que tengo locos los labios." p. 109

Aquí el poeta retoma la temática del deseo de la proximidad con la naturaleza; Castilla es lo opuesto a esa compañía del mar, por eso pide un poco
de agua simbolizando así la necesidad de comunión con lo elemental.
El mar sigue siendo para el poeta el signo inequívoco de una soledad buscada con el fin de obtener comunicación espiritual, pues agua, río, mar no son
solamente una topografía grata a los sentidos sino la matización de un anhelo
de realización vital.

saltando, por la derecha."

Su clamor en pos del mar es otra manera indirecta de denunciar su soledad
y su necesidad de llenar su vida con la proximidad de la naturaleza.
"El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?"

270

IV. Dos

ESTAMPIDAS REALES

En ninguna de las dos composiciones que integran este pequeño libro aparece la soledad como algo manifiesto, pero el deseo de comunicación del poeta
con la naturaleza permite suponer que se da un distanciamiento entre la realidad que se vive y el anhelo que se quiere.

271

�V.

EL ALBA DEL ALHELÍ

. ., .
t
la concepción poética de
Este libro marca una trans1c1on importan e en
.
.
Alberti; aquí su visión solitaria de las cosas parece agudizarse.

.
l"b d
nciones de aquellos
"En El alba del alhelí, tercero y último .i rel e ca
fneras saditanas
.
·z ( )
l color azul de mu p ayeras y sa i
años ¡uveni es . . • aque
d l l l voz ta¡·ante dura, de las
"ble ( ) aun a pesar e so , a
'
ya no era posi
...
t d l to en casi todo lo que entonces
sombras iban a poner como un man o e u
escribiera. .." P· 147

,
será de aquí en adelante la conEsta declaración permite entrever como
cepción del mundo por el poeta.
.
rte del libro toma las figuras humanas de la
La soledad en la pnmera pa
1 d
do de color delicadamente
. .
ellas va reve an o un mun
1
navidad cnstiana y con
one claramente la situación de a
. d o. "Navidad", es un poema que exp
poet iza
llegada de la Virgen, sola.
"¡Muchachas, las panderetas!
De abajo yo, por las cuestas,
cantando, hacia el barrio alto.
La virgen María,
llorando, arrecida,
hacia el barrio bajo.
,,, p · 153
i Las panderetas, mue IiacltQS.

. . , del estado doloroso del solo.
El poema "El Pescador" es una repet1c1on
"Toda la noche pescando
y todo el día remando,
para encontrarte llorando.
No llores tú, niño mío,
que estos luceros del río,
verdes te irán consolando." p. 157

. el único consuelo para la soledad del niño serán
Nótese como en ellpo~1~uceros y en este caso de color verde, quizá simlos elementos natura es, os
bolizando la esperanza.

Algunas veces la soledad evidencia pérdida de alguna relación humana que
el poeta inventa para dar idea de abandono y pesadumbre.
"Me estoy quedando sin sangre.
¡ No puedo vivir, miradme!
Nunca más podré vivir,
que se me ha muerto mi amante."

La totalidad del libro muestra siempre actitudes análogas con respecto al
abandono, la muerte, el encarcelamiento del mundo y el lenguaje mismo que
es concebido por Alberti como una prisión.
Definitivamente en "El Alba del Alhelí", la soledad no está presente como
un elemento puro sino relacionado con múltiples estados de ánimo como son,
la ausencia, la muerte, el olvido, la esperanza... y, ciertamente, hay en el libro
una atmósfera pesimista y dolorida por una desdicha inconcreta que el poeta
ha venido disfrazando con estampas marineras, pero que forzosamente están
referidas a motivos no manifiestamente declarados.

VI. CAL

y CANTO

Libro escrito por los años de 1926-1927 precisamente en el año en que se
revaloriza la poesía de don Luis de Góngora después de siglos de olvido. Lógicamente, el estilo y los supuestos estéticos que se asumen corresponden sin
discusión a la tendencia barroca, la cual, persigue (en todas las artes) la repetición al infinito. Por lo que a este libro de Alberti se refiere, cabe decir
que, salvadas las distancias de tiempo y evolución artísticas, sigue a Góngora
en cuanto a la complejidad constructiva del poema (como en el caso de
"Soledad Tercera") y también en la concepción atrevida del modo de plasmar
las imágenes y las metáforas.
No en todas las composiciones del libro la soledad queda implicada en sentido existencial sino que aparece como el supuesto básico e inicial para una
posible compañía. Aquí la soledad es solamente un tema cuya proyección da
como resultado un deseo de fusión con el objeto amado que al final puede
considerarse como impedimento o limitación.
"La soledad, dormida en la espesura,
calza su pie de céfiro y desciende
del olmo alto al mar de la llanura.

273

272

Hum-18

�túnel mudo hacia el fondo de la tierra
rasgando iba contigo.

Su cuerpo en sombra, oscuro, se le enciende,
y gladiadora, como una ascua impura,
entre Amaranta y su amador se tiende." p. 243

-¡Socorro, luz, socorro!
Me estabas viendo arriba.
i Ay! me estabas tú viendo,
pero un puño de cal paralizaba
mi lengua pies y manos.
( ...)

Resulta claro que, esa soledad cósmica consigue separar amante y amada.

La misma soledad es el mismo plano cósmico del caso anterior permite al
poeta contemplar y verbalizar la presencia de la luna considerada en un contexto taurino. Lo que predica Alberti de esa luna es el reflejo inequívoco de
su propio estado interior.
' faroles, sepultado
"Gacela sin
por siete bayonetas, no de flores,
el coraz6n sin pulso y resultado,

( ...)'
Siete toros amor, y siete espadas,
rayos rectos sin curva, los tendidos
remontando y, fijándose, elevadas,
en ti, centro del mundo, virgen sola,
que arrastrabas la noche en los vestidos
y la muerte en un pico de tu cola.
( ...)

flor de percal, que, abierta en los corrales,
entre siete relámpagos de oro
moriste en las barandas celestiales." p. 257

Algunas ocasiones como en el caso del poema "Claroscuro", la soledad será
imposibilidad de comunicación impregnada de un fuerte tono dramático. Las
alusiones son deliberadamente oscuras y lo único que puede decirse de la situación humana que plantea el poema es el deseo de salvación que implica la
presencia de un "yo" y un "tú". Dicha imposibilidad es lo que imprime su

Naufragabas tú abajo, en lo hondo oscuro
Y yo arriba, en lo claro."

La
declarada para la salvac1on,
. ' la idea
.
il" impotencia
h
de muerte y el . t d
aux io acen que esta soledad sea especialmente patética.
gn o e
Es muy importante no olvidar que en este mis
lib
composición "Soledad T
,, h ch
.
mo
ro se encuentra una
'
ercera ' e a casi como una
,f . d
dades gongorinas En ell
•
para ras1S e las sole.
a e1 personaJe es un pere ·
..
ésta la forma más elemental l
,
~mo que viaJa solo. Sería
al mundo.
' a go as1 como una independencia física frente
ta La. persistencia
.
f de ciertos matices espirituales recurrentes hace ver un disnciamiento ísico y espiritual que el poeta no d
condición ontológica de la realidad del mundo.
esea, pero que pa~ece ser
Pero
, . donde con mayor clan·d ad puede apreciarse la soledad d l
la ultima composición del libro: "Carta Abierta".
e poeta es en
"¿ Qué será de mi alma que hace tiempo
bate el record continuo de la ausencia?" p. 308

Y luego hacia el final:

tono dramático al poema.
" .. .y yo -me estabas viendo--,
luz ante el precipicio de las sombras,
sin poder liberarte.
-¡Socorro, luz, socorro!
Enterrador, la noche
sin piqueta ni azada,

274

"S_abed ~e mí, que dije por teléfono
mi madrigal dinámico a los hombres ·
¿Quién eres tú, de acero, rayo y pl~mo?
Un relámpago más, la nueva vida."
,

I

La desolación es patente pues el mensaje de com "ó
1
algo efímero.
um n con os hombres es

275

�VII.

Es éste quizá el libro más rico en contenido espiritual que ha escrito Alberti.
Los ángeles son para el poeta sus estados anímicos delicadamente expresados.
La concepción de la vida que habrá de manifestar el libro al lector está
basada en la idea de que el mundo es un paraíso venido a menos en el cual
el hombre no es más que un ángel caído. El anhelo de plenitud existencial
es abolido por la desdicha o la pena; el dolor y la muerte atormentan la conciencia del poeta es un mundo sin luz.
Cabe decir que en éste como en ningún otro libro de Alberti existen tantos
elementos emotivos y tantos matices espirituales finamente intuidos por su
conciencia que es difícil decidir cuál es el que le da coherencia al intrincado
sistema emocional: todos los elementos sirven para el sostenimiento de la totalidad poética como obra acabada.
El' primer poema del libro ya es bien significativo con respecto a lo que
habrá de seguir: "Paraíso Perdido".
"A través de los siglos,
por la nada del mundo,
yo, sin sueño, buscándote.
( ...)
Nadie lo sabe. Hombres
fijos, de pie, a la orilla
parada de las tumbas,
me ignoran, aves tristes,
cantos petrificados,
en éxtasis el rumbo,
ciegas. No saben nada.
( )
¡ Atrás, atrás! ¡ Qué espanto
de tinieblas sin voces!
¡ Qué perdida mi alma!
(. )

...

..

Silencio. Más silencio.
Inmóviles los pulsos
del sinfín de la noche.

276

¡ Paraíso perdido!
Perdido por buscarte,
yo, sin luz para siempre."

SOBRE LOS ÁNGELES

La desolación interior es evidente. Nada ni nadie podrá modificar esta manera de entender el mundo y la vida. De paraíso a infierno con carácter de
irreversibilidad.
El poeta considera su alma como un gran salón deshabitado al que los vientos hieren. Llora y lamenta su condición edénica perdida; en esta mecánica
espiritual tienen un lugar la muerte y el olvido pues ambos elementos despueblan y vacían el agua del que habla.
Alberti se considera a sí mismo como un ser sin i_dentidad y sin historia, un
fantasma en un mundo fantasma.
Existe también en este horizonte gris la presencia del bien simbolizada por
los ángeles buenos, pero en ningún momento su fuerza supera las potencias del
mal ni pueden detener el proceso de destrucción que ahoga su conciencia.
Alberti se sitúa como un ser aislado frente a ángeles belicosos e implacables;
es una torre combatida hasta desplomarse de sí misma. En un mundo tal la
búsqueda de antemano resulta carente de sentido. La vida es un acto de
muerte anticipado e ineludible.
La situación del poeta no implica su soledad únicamente sino multitud de
detalles que se le aproximan, sufrimiento, duda, pena. . . En "El Ángel del
Misterio", puede verse la asociación del aislamiento con el sentimiento de inseguridad ante lo desconocido.
"Un sueño sin far oles y una humedad de olvidos,
pisados por un nombre y una sombra.
No sé si por un nombre o muchos nombres,
si por una sombra o muchas sombras.
Reveládmelo.
Sé que habitan los pozos frías voces
(. )
No sé,
Decídmelo.

..

Que un caballo sin nadie va estampando
a su amazona -antigua por los muros.
Que en las almenas grita, muerto, alguien

277

�( ... ) Cae la monarquía de Alfonso XIII y se proclama la Repúblique yo toqué, dormido, en un espejo,
que yo mudo le dije ...
No sé
Explicádmelo."

Y además, el contenido significacional del poema no es univoco sino que
permite multitud de interpretaciones; lo cierto es que estos versos son los de
un solo que pide auxilio. El misterio, la pena, el desconcierto son datos complementarios pero también importantes.

VIII. SERMONES

y

MORADAS

Las palabras con que Alberti prologa su libro son interesantes en función
del elemento que esta investigación pretende destacar:
"Sermones y Moradas, dentro de una atmósfera todavía más dura, confusa y electrizante que Sobre los ángeles, señala casi el final de la crisis
devastadora de aquellos cuatro años míos anteriores a la República. Los
ángeles, al abandonarme, s6lo me habían dejado el hueco de la herida
por la que se escaparon como un humo deshecho. ¿ Qué me quedaba
al fin? Moradas sin aire, Sermones rebotando contra un muro, sin réplica posible. Pero tal vez una pequeña luz se adivinaba ya al fondo de

aquel túnel."

ca ( ... )".p. XII
Así pues es claro que la crisis a que el poeta alude se debe sin duda alguna
a los acontecimientos sociales y políticos de esa época. Se sitúa aquí como un
escritor comprometido. Dicha crisis parece terminar con la declaración de la
república y con el matrimonio del autor con María Teresa.
La dificultad para el examen del texto consiste en que el lenguaje es manejado al estilo surrealista en donde imágenes como ésta desconciertan e impiden ser reducidas a concepto:
"Bien poco importa a la acidez de los mostos descompuestos que mi alegría se consuma a lo largo de las maderas en las fermentaciones más
tristes que tan sólo causan la muerte al hormigón anónimo que trafica
con su grano de orujo."
Como quiera, habrá que buscar la soledad y sus aproximaciones a través
de las composiciones del texto ya que por lo dicho en el prólogo del autor al
mismo, este componente afectivo está llevado hacia sus últimas consecuencias.
"El sermón de las Cuatro Verdades", Alberti identifica su alma con un sótano habitado por cuatro desgracias: la primera es el no poder entregar todo
lo malo al olvido; lo expresa así:
''La primera verdad es ésta: No pudo aquel hombre sumergir sus fantasmas, porque siempre hay cielos reacios a que las superficies inexploradas revelen su secreto ( ... ) ". p. 383

Este escritor pretende mostrar la correlación existente entre su vida y su
obra. Y dice que su crisis tiene que ver con el tiempo previo a la instauración
de la República Española. Hay algo que puede aclarar un poco más esta relación; en la primera parte de sus obras poéticas, al principio mismo del libro,
hace él una breve sinopsis histórica de su vida y nos dice refiriéndose a los

Luego añade:
"La segunda verdad es ésta: U na estrella diluida en un vaso de agua
devuelve a los ojos el color de las ortigas o del ácido prásico. ( ... ) He
aquí al hombre." p. 385

años del 29 y del 30.
"Amor. Ira. C6lera. Rabia. Fracaso. Desconcierto. Sobre los ángeles.
( ... )
Publico Cal y canto y Sobre los ángeles. Gran éxito de este último ( ... )
Empiezo a intervenir en las luchas estudiantiles contra la dictadura del

general Primo de Rivera.
Conozco a la escritora María Teresa León, con quien me caso poco
después.

278

La última frase lo coloca como una especie de redentor a nivel humano y
allí su soledad es una pasión de martirio.
Y así siguiendo hasta llegar a la verdad última en la que se dice:
''La cuarta y última verdad es ésta: Cuando los escabeles son mordidos
por las sombras y unos pies poco seguros intentan comprobar si en los
279

�YA ES ASl
rincones donde el polvo se desilusiona sin huellas las telarañas han dado
sepultura a la avaricia del mosquito, sobre el silencio húmedo y cóncavo
de las bodegas se persiguen los diez ecos que desprende el cadáver de un
hombre al chocar contra una superficie demasiado refractaria a la luz."
p. 388
Nótese la voluntad de dejar el contenido en una especie de indeterminación
expresiva (casi no hay signos de puntuación) . Los ecos ( las voces) del cadáver son la figura del poeta en la cúspide de su lucha; la destrucción, el fuego.
En ocasiones la comunicabilidad del lenguaje en el poema se hace más claro
como en el caso de "Sin más Remedio"; este mecanismo oscuridad-aclaración
va a utilizarlo el poeta en todo el libro según quiera ser más o menos entendido.
"Tenía yo que salir de la tierra
la tierra tenía que escupirme de una vez para siempre
como un hijo bastardo,
como un hijo temido a quien no esperan nunca reconocer
las ciudades.
Había que llorar hasta mover los trenes y trastornar
a gritos las horas de las mareas,
dando al cielo motivo para abandonarse a una pena sin

"Cada vez más caído,
más distante de las superficies castigadas
por los pies de los combatientes
o más lejos de los que apoyándose en voz baja mis
hombros quisieran retenerme como pedazo vacilante
de tierra.
Veo mi sangre a un lado de mi cuerpo,
fuera de él precipitarse como un vértigo frío.
Y esta lengua,
esta garganta constituida ya para ahogar ese poco
de agua que se oye siempre en todos los adioses,
esta lengua y esta garganta me hacen pesado el mundo,
huir y enmudecer antes de tiempo.
allá abajo,
perdido en esa luz que me trata lo mismo que a un
muerto más entre las tumbas,
junto al peligro de los hombres que se pulverizan,
con la lejana tristeza del que no pudo hablar de sus viajes,
a derecha e izquierda de los demasiado solos te espero."

''Los demasiados solos", ésta es la clave que abre ese mundo de lucha e incomprensión humana en que el poeta se abate.

lluvia.
Había que expatriarse involuntariamente,
dejar ciertas alcobas,
ciertos ecos,
ciertos ojos vacíos." p. 391

El contenido de este poema es más claro que el del caso anterior; aquí, la
conciencia de no tener cabida en su patria hace a Alberti pensar en abandonar
su casa, pero, en un sentido más generalizado lo que habría que dejar sería el
mundo mismo.
En "Morada del alma" que espera la paz Alberti sufre su aislamiento casi
con rabia, con desesperación.
Y así el resto de las partes que integran el todo del libro. Va ahondando
hasta llegar a un momento climático en el cual la soledad es una pena sin
nombre. He aquí el texto íntegro de ese último poema:

IX. Yo

ERA uN TONTO•••

In~nta aquí el autor hacer broma poética y sin embargo el libro posee algo
de tnsteza entremezclada con dolor y apartamiento. Por supuesto que no es
intención del poeta hacer poesía demasiado grave pero aún así la soledad no
está aquí ausente del todo. La cuestión de leer detenidamente los siguientes
poemas:

1. "Cita triste de Charlot'' (p. 415),
2. "Noticiario de un Colegial Melancólico" (p. 424).
3. "A Rafael Alberti le Preocupa..." (p. 425).
En ellos se encontrará disimuladamente tras las máscara del humor todo un
281

280

�mundo emotivo de contenida exaltación. Véase si no este poema titulado
"Larry Semon Explica a Stan Laurel. .." .

"Angelito constipado cielo.
Pienso alas moscas horrorizado
y en dolor tiernas orejitas alondras campos.
Cielo constipado angelito.
Nunca supe nada sepelio niños
y sí pura ascen,ión cuellos pajaritas.
Angelito cielo constipado.
Preguntad por mí a la saliva desconsolada suelo
y a triste y solitaria colilla.
También yo he muerto.
La soledad en este libro no precisa ya de más aclaraciones.

X.

XI.

ENTRE EL CLAVEL y

LA ESPADA

Con el objeto de situar el momento histórico y el estado interior del poeta
por los años de 1939-1940 conviene citar algunas de sus declaraciones.
"Todavía en Madrid, escucho por radio, en una noche de febrero, la
muerte, en Colliure, de Antonio Machado. Todo había concluido. (... )
a primeros de marzo salgo milagrosamente de mi patria, camino de
Orán. Nuevamente en París, tanto María Teresa como yo nos ganamos
la vida trabajando de locutores en la Radio París Mondiale. Largas
noches de soledad y congoja. En medio del más triste y acolchado silencio comienzo a escribir La arboleda perdida ( ... )" p. XVI
Luego, ya dentro del propio libro Entre el clavel,, la espada dice:
"Si yo no viniera de donde vengo; si aquel reaparecido, pálido, yerto horror no me hubiera empujado a estos nuevos kilómetros todavía sin lágrimas; si no colgara, incluso de los mapas más tranquilos, la continua
advertencia de esa helada y doble hoja de muerte; si mi nombre no fuera
un compromiso, una palabra dada,..." p. 453.

VERTE y NO VERTE

Un pequeño libro formado por cinco composiciones alusivas a la muerte
del torero Ignacio Sánchez Mejías.
Aquí, el poeta se duele por la pérdida irremediable del torero y del amigo.
La idea de separación definitiva aparece magistralmente definida en estos
versos:

" (Por el mar negro un barco
va a Rumanía.
Por caminos sin agua
va tu agonía.
Verte y no verte.
Y o, lejos navegando;
tú, por la muerte.)" p. 439.
Aquí, el distanciamiento, la vida del solo que pierde la vida del amigo. Una
de las formas más tristes y más dolorosas de la soledad.

Bastaría lo dicho en estos dos fragmentos para -dejar plenamente evidenciado que el poeta sufre de abatimiento; su desolación interior se hermana con
ese dolor, con esa pena sin nombre.
Con los datos que han sido recopilados ya es posible decir que la razón
fundamental por la cual Alberti vive una soledad enardecida consiste en su
lucha social contra el sistema de gobierno que le ha tocado padecer y además,
por la lucha ideológica que esta actitud supone. Y, ciertamente, el desastre
de la Segunda Guerra Mundial es razón más que poderosa para que su ánimo
se contriste.
El título de la obra es sugestivo y permite suponer por el contenido mismo
que el poeta vive entre el amor y la desdicha. Entre el clavel y la espada.
Hay un soneto interesante desde el punto de vista de lo que es en el poeta
impotencia o desvanecimiento:

"Cuerpo entre yerba y pólvora soñado,
amor de brizna helada y explosiones,
sólo me diste un haz de exhalaciones
sobre un temblor de césped graneado.

283
282

�Y a que mi sangre armaste de humo helado
y grama ardida en mis entrañas pones,
prende treguas, congela mediaciones,
volviendo a yerba y pólvora mi estado.
Verde pie en el desastre, desafío
de estallada pasión y lumbre fiera
contra el helor quemado de tu empeño.
Más ¿cómo arder, si el humo ya está frío,
si el césped ya es ceniza barredera
y fue tan sólo pólvora mi sueño?". p. 464

Asimismo, la sección sexta (pp. 523-528) contiene un largo e interesante
poema alusivo al destierro del hombre de su patria y de sí mismo.
La última parte del libro (sección séptima) plantea la posibilidad del regreso después de prolongado destierro. El poeta asemeja su existencia a la
del Cid Campeador.
Al poeta a lo largo de todo el libro no parece preocuparle el problema de
la comunicación humana a nivel de relación amistosa y cordial; su problema
de soledad lo motivan su desacuerdo con el ambiente social y el sistema político de su amada patria.

XII.

Es ésta también, por incapacidad física o espiritual, otra de las formas de
la incomunicación.
Otra de las características de esa soledad albertiana son, el amor a la patria
y al hogar ausente (poema 19, página 501), el juego de poem~ dedicado al
amigo solo que llora, el recuerdo del toro abandonado y hendo en la noche (poema 22, p. 503), el toro llorando en la sombra, etc...
También hay composiciones en las que el llanto es el factor más relevante,
como ésta:
"Dejadme llorar a mares,
largamente como los sauces.
Largamente y sin consuelo.
podéis doleros. ..
Pero dejadme.
Los álamos carolinos
podrán, si quieran, consolarme.
Vosotros... Como hace el viento ...
Podéis doleros . ..
Pero dejadme." p. 511

Incidiendo en la temática del hombre que se aparta porque es otro refiere
Alberti el poema número diez de la serie dedicada a Antonio Machado, p. 516.
Otra posibilidad expresiva de la incomunicación tiene que ver con s~ concepción crítica del lenguaje en cuanto portador de significado.

PLEAMAR

Para entender cabalmente la intención de este libro es bueno citar las propias palabras del poeta, dice:
"Este es mi primer libro de poesía escrito totalmente en América, ya que
parte de Entre el clavel y la espada la hice en París y en medio del
Atlántico, viajando hacia mi destierro argentino. En él continúa agudizándose la nostalgia insufrible de la patria perdida. Mi vida comienza
a suceder entre las dos orillas del río de la Plata, con mi hija Aitana
recién nacida, el mar que me golpea y lleva a todas horas a mis orígenes, los amigos ya muertos, los nuevos que aparecen, la música. . . y
tantas, tantas cosas que han de seguir siempre conmigo hasta ese día
esperado que transportará un barco sobre una pleamar que no bajará
nunca." p. 548.
La característica más sobresaliente de esta obra es que en ella la pasión
desbordada de otros años se remansa. La soledad y la pena son lo mismo pero
como si el paso del tiempo hubiera sosegado su primitivo ímpetu. El poeta ya
no espera mucho de la vida sino que vive, según palabras de Octavio Paz,
"La conciencia de la soledad y la soledad de la conciencia".
El libro está organizado en ocho secciones en las que canta la compañía de
su hija, la presencia del mar, símbolo fijo de su aislamiento; el recuerdo de los
poetas muertos, y la pasión por la música como consuelo a su existencia desterrada.

"Iba a decir, más cuando fue a decirlo
había muerto el lenguaje." p. 517

285
284

�XIII. A

LA PINTURA

Por supuesto que la idea que genera las composiciones y el contenido de
este libro no es manifestar de manera directa los estados anímicos del poeta.
La idea que parece presidir todo el conjunto es hacer un canto de amor a la
pintura en sí misma y en sus diferentes manifestaciones ( autores, tonos, preferencias cromáticas de poeta-pintor) ; sin embargo el elemento soledad no es
ajeno a esta edificaci6n verbal pues por lo menos dos composiciones aluden
claramente a ese modo de ser del autor que toca el asunto de su vida como
un tema delicadamente frecuentado. Evocando sus años mozos, cuando era
pintor, dice:
"Feliz imagen que en mi vida
dio su más bella luminaria
a esta academia necesaria
que abre su flor citando se olvida."

4) Señor, ya no tengo dientes
ni lengua ya ni garganta
en las sombras

5) é La voz? Y a no tengo voz
ni grito para llamarme
en las sombras

6) Calla el hombre

7) Son las sombras las qtte lloran
en las sombras."

En ambos casos la visi6n del mundo en el poeta es de una devastadora soledad ya sin respuesta.

XIV.

Pol!.MAS DIVEll!OS

"Aquí se sufre )1 se llora,
se grita y llora y llora
como si hubiera el lagrimal del mundo

Los poemas que integran este libro no poseen, como en el caso de los otros,
unidad estructural; son composiciones sueltas que el poeta ha agrupado y ordenado a su arbitrio.

bajado a las entrañas
de un hombre, un triste y solo,

Hay en este libro un poema escrito casi con intenci6n de juego, en el cual,
Alberti transparenta su sentir trágico de la vida:

desamparado hombre.
Se precipita el llanto,
rueda, cae, se desploma
el llanto, y se le escucha
igual que goterones de piedras
de llanto, grito y llanto.
Vertiginosas lágrimas ardiendo,
sin luz hacia el abismo."

El poeta llora su destino de advenedi7.0 y el desamparo que es ser hombre.
El texto del otro poema es éste:

1) Los cabellos se me empapan
de sombras y estoy desnudo

"Salte el vocablo que equivoca
y tuerce el curso del poema,
poniendo al barco ante el dilema
de darse o no contra la roca.
( ...)
¡ Rimar, remar al mediodía,
rumbo a la tensa luz del verso
por la prisión del universo
libre y sin fin de la Poesía!" p. 820

La creaci6n poética es algo azaroso y el mundo se concibe como cárcel cuya
llave es la creaci6n liberadora del poeta.

"Llora el hombre.

en las sombras.

3) Grita el hombre

Nunca desaparece la nota triste del hombre solo:
2) ¿Los ojos? Ni tengo ojos
ni llanto para llorarme

en las sombras

"Noche largas en bares y cantinas,
de amaneceres sin amigo." p. 820

287
286

�Tragedia y frustración son los componentes del poema siete:
"No hagas correr, Trag.tdia,
tu sangre por encima de las venas.
Cauce oculto, temblores subterráneos.
Que la tragedia de tu sangre sea
la de angustiarse por querer hacerse
visible, sin lograrlo." p. 826

. , de abandono y pesadurob re resulta b1·en clara en esta pobre
L a sensac1on
raíz:
"Y a no sabes qué hacer, planta sin riego,
pobre raíz que el agua no sustenta,
cada vez más al aire y, más cruenta
la mano, cada vez, que te echa al fuego." p. 843

Hay, no obstante una débil esperanza:

"¿ Soy hombre-poeta-de soledad, de soledades, como para vivir lejos del
mundo de los hombres? Antes pensaba que lo era, ahora, cuando me
quedo solo demasiado tiempo, perdido el choque de mi vida con los
demás, siento que en mí se paraliza algo, remordiéndome. Y entonces
vuelvo a mis soledades con más ímpetu, más renovadas amias de contacto." p. 864.

Finge Alberti dudar un poco acerca de si realmente ha sido la soledad lo
que ha buscado, pero al final parece aceptar su condición de solo tras la cual
se esconde la pretensión del contacto humano. Para poder comunicar y comunicarse es menester haber vivido apartadamente.

XVI.

RETORNOS DE LO VIVO LEJANO

El conjunto formado por este grupo de poemas tiene una característica
esencial: se trata de situaciones y hechos pasados por los que el poeta se guía
para hacer un inventario sentimental de lo que ya no tiene, como por ejemplo,
las tardes de lluvia, los años del colegio, la casa paterna, los amigos idos,
etc...

"Más si ya al borde pido luz al día,
tal siga a la fuerza sustentada
por el agua feliz de la alegría."

El dolor por el desarraigo necesario hace al poeta deplorar esos días. Pero
en medio de todo rememora algo dulce y aún valedero, el amor de su amada
que aún posee:

Inútil raronamiento para quien vive desde antiguo en el lugar de la tris"Cuando tú apareciste,
penaba yo en la entraña más profunda
de una cueva sin aire y sin salida." p. 921

teza.

XV.

POEMAS DE PUNTA DEL ESTE

- libro de poemas la mayoría de ellos en prosa en
Se trata de un pequeno
'
,
1
1 autor reflexiona y recuerda sus días juveniles. Lo que mas preocuos que e
1 . , de España la España de sus días felices. (p. 857)
pa al poeta es su e1arua
'
La soledad es ya para este autor como su estado esencial.

España sigue siendo su dolor fundamental, por ella ha vivido y por ella
espera y anhela. En esta obra como en las que habrán de seguir, Alberti es un
hombre fundamentalmente solo. Su única consolación, la compañía de su familia y la fe en los infrecuentes pero altos valores humanos.

XVII.

BUENOS

Am.Es

EN TINTA CHINA

"Lo miro. y a el primer hombre
lo miro como yo:
Solo." p. 858

El libro proyecta la visión del hombre agradecido que fue acogido por una
tierra extraña en los momentos más críticos de su vida. Su conciencia de advenedizo no impide que reconozca en Buenos Aires una segunda casa.

y en fin, se tiene además su declaración personal y directa:

289

288

Hum-19

'

�XVIII. ORA

:MARÍnMA

Obra escrita con motivo del tercer milenio de la fundación de la ciudad de
Cádiz.
"A Cádiz, la ciudad más antigua de occidente, que abrió sus ojos a la
luz del Atlántico en el año de 1100 a. de J.C..., al celebrar ahora su
tercer milenario le ofrece desde lejos este poema un hijo fiel de su ba-

XX.

ABIERTO A TODAS HORAS

L~ composic~ón de este libro permite advertir una muy clara necesidad de
sencillez expresiva; esto es, el lenguaje poético se torna claro y al leer estos
versos p_ar~ce como si lo dicho fuera una confesión personal; esto se da como
un mov1ID1ento de mostración de intimidad casi sin distanciamiento estético.
. ~~r otra parte, se alude a una apertura espiritual o a un estado de disporubihdad el poeta está Abierto a todas horas, su disponibilidad es permanente para los demás y para con él mismo.

hía." p. 972
Las composiciones aluden al amor y al deseo y al dolor por la patria perdida. La ciudad está concebida míticamente pues dice haber sido fundada por
Menesteos, un personaje de la Ilíada.

XIX.

BALADAS y CANCIONES DE PARANÁ

Los poemas de esta obra son canciones generalmente con estribillos que operan como motivos líricos de buen alcance para reiterar las imágenes doloridas
que obsesionan al poeta. El barco, la mar, el silencio, el miedo y sobre todo
la persistencia inevitable de la sensación de abandono y olvido. Algo dice de
esto la "Balada de la Nostalgia Inseparable".
"Siempre esta nostalgia, esta inseparable
nostalgia que todo lo aleja y lo cambia." p. 1028

También el amigo ausente tiene un lugar en el corazón de Alberti, el amigo poeta que se ha ido para siempre: Canción 24 (a Pedro Salinas) .
¡ Qué dolor que te hayas ido,
sin haberte visto más,
como yo hubiera querido;
Amigo." p. 1044

La soledad ordena todo el conjunto aunque la temática varíe en intensidad y realización; por ejemplo, la canción 42 y la 46 son algo neutras pero
no por ello carentes de significación.

XXI.

EL MATADOR

último libro de Rafael Alberti con temática taurina. Aquí el toro es símbolo de lucha en soledad. El autor los ha pensado como texto poético pero
también para ser representados. "La soledad", "Lo que yo hubiera amado"
"La estatua" son las composiciones más significativas de este conjunto.
'
La visión del mundo como desamparo es verdaderamente desgarradora.
"¿ Qué soy yo, Quién soy yo
( ...)
Murieron mis hermanos
mis hijos y mis nietos. ..
Toda mi descendencia.
He quedado yo solo."

Y remata el texto un soneto de afirmación en la fe del verdadero genuino
legítimo espíritu humano:
'
'
"Ni barbas por adentro o por afuera.
Bste es mi rostro, el mío, el verdadero.
Tengo sesenta años, sí, y los quiero
llevar como quien lleva una bandera.
Fuera más joven, y aunque no lo fuera,
cantando, como siempre, alegre espero.
Vendrá otra edad, vendrá, pero primero
se tendrá que morir la primavera.
Tengo sesenta años, amo al hombre,
al que mi siglo levantó, robusto,

291
290

�las rodillas y en paz abrió la mano.
Tengo fe en lo que creo, porque es justo.
Aquí lo afirmo y firmo con mi nombre:
'Yo Rafael Alberti, gaditano'." p. 1226.

Así cierra el poeta este ciclo de poesía, en la cual, por extraña ocasión, señala una posibilidad de unificación; se trata de esa fe, esa confianza en lo
mejor del hombre y más que nada en el amor.

XXII.

POEMAS CON NOMBRE

Versos, poemas no agrupados con mucho rigor forman este apartado. Existen, en la mayoría de los casos, poemas dedicados a personas históricas o a
seres de ficción como es el caso del poema para una de las ediciones del Martín Fierro. Son poemas de admiración, comunión y tristeza.

2. Conclusión cuasi-gratuita
Una de las causas de la limitación en cuanto al 1
. ..
fiere, ~en~ que ver ~on la soledad como elemento p~~c:,d;!::~~~:ose r::
ta a si rrusmo •al deJarse llevar por una corriente de atormentado desarraigo.
.g

S:

3. Por
.
. último
, . ' no •se, puede negar que a su conciencia
de la soledad debe
Alberti sus pagmas mas bellas
d
, d
la más absoluta fid lid d
y qu:, espues e todo, encontró su estrella en
e a a su propia naturaleza de solo frente al mundo.

BIBLIOGRAFÍA

ALBERTr,
drid, Rafael,
1972. Poesía (192(?)-1967) B·br
i wteca de Autores Modernos. Aguilar, Ma-

CONCLUSIONES

l. La búsqueda que orientó este trabajo en función de la soledad como
formante fundamental de la obra de Rafael Alberti ha dado con los siguientes
resultados:

A. Toda, absolutamente toda la producción lírica de este autor está saturada de una soledad esencialmente vivenciada.
B. Algunas veces este elemento existe como un distanciamiento necesario
para volver hacia las cosas.
C. No se encuentra nunca en este autor la soledad en estado puro sino
acompañada de otro tipo de formantes cuya complejidad expresiva nunca fue ·
posible estudiar.
D. La causa concreta de ese estado de ánimo en el poeta es directamente
relacionable con su particular manera de reaccionar contra la vida política de
su país. Pero tiene que ver, también, con sus ideas respecto al hombre y al
mundo.

292

293

�EL AMOR EN LA OBRA PO'l!.TICA DE LUIS CERNUDA

ORA. LETICIA CANTÚ DE G.
Universidad Aut6noma de
Nuevo Le6n.

INTRODUCCIÓN
LA PRESENTE INVESTIGACIÓN explora y describe el modo de ser de la pasión
amorosa en la obra de Luis Cernuda. Se parte del supuesto de que el contenido de la realidad y el deseo está saturado por la presencia del amor como
una fuerza que largamente se padece y cuya nota esencial es el no tener en
quién resonar para establecer la corriente del contacto humano.
Idealmente, el amor es la manifestación perfecta de la experiencia comunicadora o el grado óptimo de unión que puede darse entre los hombres; sin
embargo, puede ser también la forma más radical obstinada e insobornable
de la soledad. Cernuda, el poeta, participa decididamente en esta segunda
categoría.
A través de sus versos se irá buscando ese modo de ser, esa obstinación rigurosa.

l. PRIMERAS

POESÍAS

En este libro la primera manifestación amorosa tiene que ver con la naturaleza; los sentidos del poeta están abiertos a la experiencia del mundo y así,
sin rodeos, se llega a la primera muestra de disconformidad con ese mismo
mundo: la relación en que están puestos hombre y naturaleza permite advertir que no obstante el amor algo entorpece la corriente comunicadora. La
causa de dicho desnivel se da a priori necesariamente. Si el poeta desea es

295

�porque verdaderamente algo le falta; el poeta tiende hacia el mundo pero el
mundo no responde.
Pero hay algo más, Cernuda manifiesta en este libro un afán, un anhelo,
un deseo con una doble tendencia que va hacia lo amoroso y hacia lo indiferente. Ante la imposibilidad de lo amoroso busca refugio en el olvido. El
mecanismo amoroso está ya diseñado desde este momento: el poeta es un deseo, luego, un recuerdo de ese deseo y por último la nada del recuerdo del
deseo.
Abundante en desilusión, el amor a la naturaleza no tiene sentido, el amor
de deseo yerra demasiado lejos. Una posibilidad casi vergonzante de ese amor
es la que allega el sueño, más Cernuda advierte esta salida como un camino
falso, testimonio cierto de sus limitaciones humanas.

II.

Cernuda ha tenido que probar el desengaño, la amargura de las cosas sórdidas, la indiferencia y el centro mismo del hastío: aquello que importando ya
no importa.
El poeta quiere tener razón para vivir sin miedo tratando de imponer su
amor a la realidad que prohíbe y delata; a esa realidad acusa Ccrnuda para
abolirla:

"Que derriben también imperios de una noche,
Monarquías de un beso,
No significa nada." p. 55

ÉGLOGA, ELEGÍA, ÜDA

La primera composición de este conjunto manifiesta un amor elaboradamente estético hacia la poesía gongorina. Los tres poemas restantes logran
realizar secretamente la teoría mitificante de Cernuda acerca de su estilo
amoroso, el cual es notoriamente homosexual. Aunque el libro pretende la
más jubilosa exaltación de lo fálico se puede advertir con claridad que el poeta está sujeto a una serie de tensiones que provocan su desgarramiento, pues
su concepción de lo amoroso supone una ruptura grande con la realidad. Evidentemente, el de Cernuda no es el amor de quien encuentra su objeto y en
el se funda, ahonda y edifica sino el de quien ama con la cólera en punta de
los desesperados para quienes el fuego de la pasión es un incendio que va en
incremento constante, ardor tras ardor, llama tras llama, hasta la incandescencia, hasta la transparencia. Y Cernuda es así, loco de amor discurre en
torno a un centro fijo al cual habrá de volver repetidamente, cansado sin cansancio, con una luciC:ez que ningún cuerpo apacigua: el objeto de su amor
es una búsqueda sin fin, más ardorosa cuanto más asidua, en la que él y lo
amado no habrán de encontrarse nunca.
III.

UN RÍO, UN AMOR

Aquí el amor es como un río que pasa y no regresa. Característica de este
amor es su fuga silenciosa hacia imposibles latitudes creciendo misteriosamente para ahogarse a sí mismo porque nadie responde. Esta experiencia de comunicación frustrada se resume en estas líneas:

296

"Adonde nadie
Sabe nada de nadie
Adonde acaba el mundo" p. 52

Por eso la idea de fuga impera a lo largo de todo el libro; se necesita un
mundo distinto, diferente dónde establecer el imperio de los impulsos subjetivos.
Cernuda esgrime dos cosas, su cansancio y su valentía. Él necesita fuerza
para continuar su camino que ya sabe infinito y declara su virtud de haber
dejado todo por sólo un ardiente deseo. Su deseo de amor que no es sino algo
transitorio realizable únicamente en los hombres aptos por su juventud· y belleza para recibirlo pero que no se detiene ante quienes (jóvenes o no) lo necesitan.
Hay también una nota ambiental al desarrollo del amor del poeta: siempre se sitúa en lugares muy deteriorados o muy devaluados como ocurre en
estos versos.

"Furia color de amor,
Amor color de olvido,
Aptos ya solamente para triste buhardilla." p. 60
En tal estado de cosas el amor se convierte en desesperación solitaria. El
deseo nunca satisfecho en lo permanente quiere saciarse en la incorporación
de lo fálico para olvidarse de la dolorosa condición del mundo, pero como esta
salida es fugaz el poeta obstina el arrebato de su fuego para incendiarlo todo,
el mundo y su conciencia, su conciencia del mundo.
En este libro Cernuda es consciente de manera absoluta de que el amor es
una enfermedad que lleva a la muerte por el deseo.

297

�IV. Los

PLACERES PROHIBIDOS

Se abre este conjunto con el poema "Diré como nacisteis", en el cual Cernuda hace profesi6n de fe declarando su situaci6n de homosexual ante el
mundo y la vida. Es este poema ciertamente la proclamación de su propio
estilo, de su modo de ser y es además un intento de abolición de la realidad
mediante la palabra.
Tal parece que después del amor hay todo un proceso por describir ya que
el poeta pretende entonces hacer una reconstrucci6n con el vacío que queda
después de haber amado y también existe una especie de preparación para
volver a iniciar dicho proceso. El procedimiento es circular y cíclico ya que
siempre se welve a un mismo punto de partida.
Hay un mundo de amor doloroso al que el poeta debe hacer frente. Si el
amor conduce al vacío hay que enfrentarlo silenciosamente y sin oponer resistencia. Se llega a decir más claramente que el amor es una relación que
ofrece el deseo, amarga y voluptuosa, al margen de todo principio ético.
En ocasiones varias el amor y el deseo se identifican. No que sean lo mismo
sino que el poeta los iguala. Así sucede en "No decía palabras", poema en el
cual el deseo como el amor no conocen reciprocidad. Para Cernuda ese amor
y ese deseo suponen cierta renuncia a lo personal y una especie de sacrificio
en aras de lo amado; para él el amor es una forma de libertad en la que se
posee la capacidad de elegir de quién se va a ser esclavo. Pero la intimidad
de su vida se haya fuertemente matizada de apartamiento; esa marginalidad
del autor es notoria a cada paso:
"Qué más da. Tu destino es mirar las torres
que se levantan, las flores que abren, los
niños que mueren; aparte, como naipe cuya
baraja se ha perdido." p. 73

Pero sus declaraciones llegan a ser dolorosamente explícitas a efecto de que
acerca del ser de su amor no quepa duda.
"Sabes bien, recuerdo de siglos
Cómo el amor es lucha
Donde se muerden dos cuerpos iguales." p. 73

Desde este momento se puede empezar a hablar no de deseo ni de amor sino
de la violencia de una pasi6n desesperada.

298

es la meta del deseo cuyo frenesi , cuando ha pasadoavio1 ·
1 La fugacidad
•
enta. ~Jada de la pasi6n, deja s6lo la turbulencia, la conciencia del mal
la evidencia
de l.a corrupcion.
· ' C emuda que lo sabe lo expresa sinceramente'
.
como qwen no tiene a quien convencer:
"Una mano dará el poder de sonrisa
Otra dará las rencorosas lágrimas,
Otra el puñal experimentado,
Otra el deseo que se corrompe, formando bajo la vida
La charca de cosas pálidas,
Donde s~rgen serpientes, nenúfares, insectos, maldades,
Corrompiendo los labios, lo más puro.
No podrás pues besar con inocencia
vivir aquellas realidades que te gritan con lengua
inagotable." p. 76

J:i

ta ~~ete~de trascen?erse el autor mediante juegos panteístas en que todo, hase ~ o , llegara a_serlo__todo. Las cosas y los seres que el poeta ha amado
y en vida ~o ha podido fiJar, habrán de pertenecerle por entero cuando la
muerte lo iguale a todos ellos.
El amo: que el poeta ha entregado depasa las contingencias temporales y
al ~o realizarse _en el ser amado se proyecta (amor sin qué ni quién) hacia el
olvido; este olvido
·
. no es una desmemoria involuntan· a smo
un querer no ser
ya nada para siempre.

V.

DONDE HABITE EL OLVIDO

?ernuda plantea en este libro el problema de la esencialidad de su amor.
P~eramente lo expone como una huida hacia la nada, pero esta actitud no
es s~o el pretexto para declarar los límites entre los cuales su amor se ha
movido.
composiciones que en diversa medida y diferent e modo van a
darSon diecisiete
.
un registro específicamente desolado de un amor siempre solo.
1. En este poema el olvido es la máscara del amor que se evoca.
2. La búsqueda de la esencia del amor a través de la vi·da y de ¡a muerte.
3. El ~or es una experiencia inalcanzable, carente de plenitud.
4. La Juventud es con el amor; al amor el mundo destruye El poeta
es en el amor.
·
ya no

299

�5. El amor y su no correspondencia despierta en el poeta el deseo de la
muerte.
6. Se repite la búsqueda de la muerte debido a la ausencia del amor Y la
falta de respuesta al deseo.
7. El amor escapa hasta para los sentidos que lentamente se van entorpeciendo (para la perfección de los deleites carnales el poeta sugiere la
idea de que sean éstos buscados en juventud).
8. La desolación del poeta se toma en amargura cuando la fe en todo
amor ha muerto.
9. El poeta llora la destrucción del significado del amor. Su destrucció~
por el deseo, por la pasión que lenta y largamente le consume en silencio.
10. A la caída del amor sucede la soledad, pero esta es concretísima ( el poeta
sufre la soledad de unos labios no suyos) y constante. La vida es amarga porque el tiempo joven del amor ha terminado. El tiempo y los
hombres y su propia conciencia hacen del poeta un hombre en trance
de destrucción. Con todo, el amor es lo único inaccesible a la derrota.
11. El recuerdo del a.mor es idéntico a la pena.
12. El amor existe independientemente del cuerpo que lo padece. El deseo anula la inocencia; el olvido es la insatisfacción del deseo o viceversa.
13. El amor retiene lo perdido. El amor que ya no es del poeta con él va
para siempre por una voluntad de permanencia que no habrá de abandonarle nunca.
14. La vida ha pasado y nunca ha sido vivida como propia. El amor ha
pasado sin armas entre vivencias que destruyen.
15. Los hombres nunca se comunican entre ellos; la muerte ocupa el lugar del amor. El poeta es un prisionero de su propia pasión.
16. El desengaño amoroso es la muerte misma, pero ella y sus concomitancias proporcionan una idea clara de que en la vida todo escapa cuando el amor se acerca.
17. Opera esta última composición como una síntesis de lo dicho en los
otros poemas de este libro. Cemuda unifica su deseo generalizándolo,
identificándolo con el ser del mundo. El amor es una forma que se
concreta en algunos cuerpos pero que existe desde siempre y para siempre. El amor y la vida ya no son necesariamente cuerpos de adolescente,
sino la tierra y todas sus criaturas. Por un instante se siente partícipe
de las glorias ajenas de este mundo:
"Dejadme, dejadme abarcar, ver unos instantes
este mundo divino que ahora es mío,

300

Mío como lo soy '.)'O mismo,
Como lo fueron otros cuerpos que estrecharon

m is

brazos."

para luego recaer en su experiencia de incomunicación:
Como la arena, tierra,
Como la arena misma,
La caricia es mentira, el amor es mentira, la amistad es mentira,
Tú solas quedas con el deseo,
Con este deseo que aparenta ser mío y ni siquiera es mío,
Sino el deseo de todos,
Malvados, inocentes,
Enamorados o canallas.
Tierra, tierra y deseo
Una forma perdida." p. 101

Este poema habla de la pasión amorosa como algo solamente padecido;
aquí el amor no tiene salvación.

VI.

INVOCACIONES

Se abre esta obra con la declaración del amor a la figura masculina que el
poeta quiere glorificar representada por un muchacho a la orilla del mar. El
proceso es mitificante pues el joven es el aire, el mar, la vida, una flor y en
fin, la naturaleza misma. Al creer en ese muchacho cree el poeta en el amor
y en la vida.
La característica más sobresaliente de esta etapa en la obra de Cernuda es
su capacidad para ir haciendo de su amor algo universalmente valedero, superando en parte su retraimiento anterior. Al referirse a los hombres dice amarlos con la sabiduría que proporciona la soledad.
"Por ti, mi soledad, los busqué un día
En ti, mi soledad, los amo ahora.

Verdaderamente, Cernuda ha encontrado una manera más que saludable
de sublimar su pasión.

"La Gloria del Poeta" es un poema clave para entender los frutos de esta
evolución; él, como poeta que es, ha experimentado la burla de los otros, pero
301

�erige su amor como una estatua para dar testimonio de su fe en los valores
absolutos de lo humano.
Pero ese amor no pierde la esencia de trastorno que ha tenido desde el
comienzo de la pasión; es decir, Cemuda tiene conciencia de lo deleznable
que es ante el mundo su posición de hombre, y la frialdad que su concepción
amorosa supone o implica.
"La soledad poblé de seres a mi imagen
Como un dios aburrido;
Los amé si eran bellos,
Mi compañía les di cuando me amaron,
Y ahora como ese mismo dios aislado, estoy
Inerme y blanco tal una flor cortada." p. 123

Ese amor no es sino la esencia misma de la soledad.

VII.

LAS NUBES

El proceso de crecimiento del amor sigue su curso. Cemuda, se diría, crece
como individuo para abarcar un poco más el mundo que se le ha rehusado.
Su pasión, su amor, su vida es la patria perdida a quien añora sin medida;
esa España suya es eterna en sus designios espirituales, a ella pregunta para
no olvidarla.
"Tu pasado eres tú
Y al mismo tiempo eres
La aurora que aún no alumbra nuestros campos." p. 137

"Pero a ti, Dios, ¿con qué te aplacaremos?
Mi sed eras tú, tú fuiste mi amor perdido,
Mi casa rota, mi vida trabajada, y la casa 'Y la vida
De tantos hombres como yo a la deriva
En el naufragio de un país. Levantados los naipes
Uno tras otro iban cayendo mis pobres paraísos.
¿M ovi6 tu mano el aire que fuera derribándolos
Y tras ellos, en el profundo abatimiento, en el hondo vacío,
Se alza al fin ante mí la nube que oculta tu presencia?" p. 149

Resulta claro que el poeta inicia un diálogo con Dios para encontrarlo y
encontrarse. El pensamiento de Cemuda se hace solidario con sus compatriotas; su individualismo empieza a borrarse. Termina el poema pidiendo asistencia y amor a Dios:
"No golpees airado mi cuerpo con tu rayo;
Si el amor no eres tú, ¿quién lo será en tu mundo?
Compadécete al fin, escucha este murmullo
Que ascendiendo llega como una ola
Al pié de tu divina indiferencia.
Mira las tristes piedras que llevamos
Y a sobre nuestros hombros para enterrar tus dones:
La hermosura, la verdad, la justicia, cuy.o afán imposible
Tú s6lo eres capaz de infundir en nosotros.
Si ellas murieran hoy, de la memoria tú te borrarías
Como un sueño remoto de los hombres que fueron." p. 149

Importa mucho este libro en la trayectoria poética de Cemuda, pues en el
se asiste a la madurez de un amor que anteriormente se complacía en el
egoísmo.

Cemuda espera la resurrección de su patria con un amor que se llama es-

VIII.

peranza;
"Si con dolor el alma se ha templado, es invencible;
Pero, como el amor, debe el dolor ser mudo;
No lo digáis, sufridlo en esperanza. Así este pueblo iluso
Agonizará antes, presa ya de la muerte,
Y vedle luego abierto, rosa eterna en los mares." p. 143.

Otro movimiento del amor cemudiano es su tendencia hacia Dios. Pecador,
enamorado, lúcido y solitario el poeta sabe que Dios le aguarda al fin de su

camino.

302

CoMO QUIEN ESPERA EL ALBA

Una modalidad nueva del amor en Cemuda es su visión del mundo como
algo en ruinas; para él todo lo humano corre hacia la destrucción y hacia la
muerte. La presencia del hombre es, frente a Dios, algo meramente incidental; pero el poeta ama el modo de ser del mundo a pesar de su evidente desmaterialización.
La obra de arte resiste un poco más el estrago obrado por el tiempo; él a
ella se acoge: mediante el poema el poeta se sobrevive; la creación poética está
entendida como una manera de comunicar amor.

303

�. amoroso es "Apología pro vita
sua"'
, .
conterudo
.
Pero el poema mas 1:co _en
1
b0 de una pasión ya sin sentido.
d ir siguiendo e rum
en el cua1 se pue e
blimizados por el
ue sus amores quepan su
Se inicia con una apertura para q
timiento de contrición por
. luego' hay un sen
.
.
nto
adentro
de
su
amor'
sufnnue
ha . "d
el amor apasionado que
VlVI o.

"Si el amor no es un hombre, un

La solidaridad de Cemuda con el resto del mundo es clara y su tendencia
hacia Dios permite afinnar que su pasión se ha orientado hacia meta más
permanente.

IX. VIVIR

SIN ESTAR VIVIENDO

a experiencia inútil ,a los labios

(. • .)
·mporta"
p · 204
·
y o creo que te he amad o. Mas eso ya no i

- do al poeta el dolor de lo que _ya será
Sus vencidos amantes le han ense~a 1 deseo para arder en el ya sm espepara siempre impasible. Sólo le qt ~gos es sagrado y el poeta lo guarda;
El lugar que queda para os
ranza.
"d
.
amigos que ha robado el olVl o.
· amig
· os·.
''La razón era vuestra, mis
Es el olvido la verdad más alta." p. 205

.
,
. diferencia. curioso es advertir que su
Para sus familiares no tiene_ mas que m L mue~te es lo que el poeta ena. dicte tal sentir tan escaso. a
amor sea quien
·
tiempo
·
morado d e 1a 1uz desea y teme al mismo
D" s aun cuando parezca negarlo :
El poeta busca a 10
"He vivido sin ti, mi Dios, pues no ~yudaste
.
d l;dad que hizo triste mi alma.
Esta incre u •
, . h
Heme aquí ya vencido, presa facil a ora
De tus ministros ( • · .)
.
e ya sus elementos
· restituye
E ste cuerPo qu

i.J

b
Puede la gracia sellarlo todavía con un es_o
p la virtud de aquel oscuro jugo de la oliva
;;giendo al luchador y al moribundo." p. 207

Nota: Lo que se estudia en este libro
se centra en dos poemas: "Silla de
Rey" y "El César".

En la primera composición el poeta es el rey que gobierna un imperio que
es alma y nunca cuerpo. Esa tierra es la España en agonía que Cemuda presiente desde lejos; a ella rige con los signos del poema, signos con los cuales
la verdad aparece sacando a relucir la esencia espiritual que la patria fue y
será para siempre. La voluntad de piedra obstinadísima suya y de sus hermanos, que al trabajar la crean, es para Cemuda el centro de esa lucha: forjar
patria. Tanto es así que sus versos son el testimonio más inmediato de esa
verdad.

"Mi obra no está fuera, sino adentro,
En el alma; y el alma, en los azares
Del bien y el mal, es igual a sí misma:
Ni nace ni perece. Y esto que yo edifico
No es piedra sino alma, el fuego inextinguible." p. 266
Es innegable que sólo el amor, el auténtico amor, puede confiar tan ciega y
fuertemente en las fuerzas creadoras. Y Dios es su testigo para no equivocarse:
"No puedo equivocarme, no debo equivocarme;
Y aunque me equivocase haría
fil que mi error se tornara
Verdad, pues que mi error no existe
Sino por fil, y por fil acertando me equivoco." p. 267

, Q e lo diga el poeta:

Pero el ir hacia Dios supone algo mas.

u

. l
.h n · s si es obra de tus manos;
"No destruyas mi ama, o
to'
Sálvala con tu amor, donde no prevalezcan
.
ll
las
tinieblas
con
su
astucia
profunda, ,
En e a
y t 'mplala con tu fuego hasta que pueda un dia
Er:.beberse en la luz por ti creada." p. 208

304

"El César" es una posibilidad no explorada del amor. César, Cernuda, el
poeta, son lo mismo. Por esa terquedad del que quiere igualar realidad y deseo
se consigue que la razón finalmente le asista; el poeta es dueño de sí mismo y
del mundo circundante; es un amo que ya no tiraniza. La fórmula segura es
la renuncia; mediante ella, el poeta aplicará al deseo y al amor que éste allega. Así, negándose al amor es que más ama, renunciando, olvidando.

305
Hum-20

�X.

Que en el aire y en mí
Un pedazo de azul.

CoN LAS HORAS CONTADAS

A otros la ambición
De fortuna y poder;
Y o sólo quise ser
Con mi luz y mi amor." p. 234

Cernuda sabe que lo más importante de su obra ya ha sido dicho; esto lo
declara en uno de los poemas de este libro, el poema se llama "Amor en música"; sin embargo, él se deleita con las variaciones sobre un mismo tema amoroso que hará resonar incesantemente hasta el fin de sus días. Al poeta no le
queda sino poseer lo perdido mediante el pensamiento; aferrarse a lo que amó

~ero lo que el poeta pedía, la manera en que lo quería fue del todo impoSible.

es su manera de vivir en el amor:
Sería injusto decir que el poeta no lo ,
, .
su estilo de vida. lo que 'l h
_grod sus propos1tos amorosos debido a
'
a e a ocurn o es lo mi
padecen amor humano:
smo que a todos los que

"Y yo, este Luis Cernuda
Incógnito, que dura
Tan sólo un breve espacio
De amor esperanzado." p. 305

"El amor es una pregunta cuya respuesta nadie sabe."
L.C.

Pero no sólo es eso lo que desgarra al poeta, sino el no haber podido matar
del todo en él el deseo, la pasión atonnentada y larga. A Dios mismo pide que
el ser amado regrese:

CONCLUSIÓN

"Por eso insisto aún, Señor, por eso vengo
De nuevo a ti, temiendo y aun seguro
De que si soy blasfemo me perdones:
Devuélveme, Señor, lo que he perdido,
El solo ser por quien vivir deseo." p. 207

El amor para el poeta Luis Cemuda fue uno
l .
su obra; tuvo diferentes matices
y e IIllsmo a lo largo de toda
fe, de su llama, de su entre a , grados y vuel~s, pero dejó constancia de su
su posible amor. El se entr;gó t:7~' r:=~~:.

~ tm rels'edrvdas a1, objeto tácito de

' e a rea i a que sabe del deseo?

En realidad el amor en esta obra es la evocación de la pasión con un enardecimiento sin precedentes, sólo que el lenguaje empleado para expresarlo es
tanto más terso cuanto más la pasión se ha exacerbado.

BIBLIOGRAFÍA

CERNUD~, Luis, La realidad )' el deseo, Fondo de Cultura E
.
.
pres16n de la edición cuarta, 'México, 1970.
con6nuca, pnmera reim-

XI.

DESOLACIÓN DE LA QUIMERA

,
Hay un pequeño poema en este último libro del poeta que aparee~como
muy revelador acerca de cómo ha querido ser el amor de este hombre. Su
texto es el siguiente:

ANTES DE IRSE
"Más no pedí de ti,
Tú mundo sin virtud,

307
306

�CAMINOS DE LA LENGUA ESPA~OLA
FRANctsco

MoNTERDE

Academia Mexicana de
la Lengua

PR.oCEDE EL CLARO timbre de la lengua española de un metal fundido en el
crisol de la península ibérica donde se combinan las aportaciones de diferentes
razas que allí se mezclaron. Fenicios, helenos y cartagineses dieron su contribución para ella; mas antes de que arribaran sucesivamente, existió en la península una población que hablaba la lengua indoeuropea, sucesora de aquélla que originó el vascuence: es lo que don Ramón Menéndez Pida! ha llamado "el substrato mediterráneo occidental" (Ampurias, 11, 1940) y corresponde
a la época prerromana. En la toponimia y en las inscripciones con caracteres
ibéricos, subsisten sus huellas.
Dos siglos antes de la era cristiana, los romanos dan principio a la conquista,
y en unos 80 años precede al nacimiento de Cristo la escuela de gramática,
establecida en Huesca por Sertorio. Ya en los días de Augusto, desde el Tíber
hasta el Betis, sólo se habla la lengua latina, en la que se apoya el imperio.
Mas, como en cualquier conquista, la dominada iba a hispanizar en parte a
Roma, a través de cónsules, filósofos, poetas y oradores hispanos: Séneca,
Marcial y Lucano, entre los primeros. El latín de los escritores no era, ni en
la misma Roma, el del pueblo. De éste, que fue el que los españoles oían
hablar a los soldados -antes de haber escuchado arengas de Julio César-,
procedieron las lenguas romances a las que dio origen.
Cristianizada la península, al afirmarse la Iglesia por Constantino y Teodosio, el hispano --que borró el paganismo, al edificar una basílica sobre antiguo templo, en Alejandría-, fue el latín lengua del nuevo culto, como lo
había sido del precedente: los toponímicos peninsulares lo recuerdan, al atestiguar la veneración de los mártires que dieron su nombre a muchos sitios hispanos. La lengua heredada también recibió su influjo, como los documentos

309

�en latín vulgar español vienen a probarlo. Al decaer la literatura romana, escritores de origen hispano -el poeta Juvenco, el gobernador de Tarragona,
Prudencio, el papa español san Dámaso-- la renuevan con savia joven.
Al desmembrarse el imperio occidental, en el siglo V, cada pueblo quedó
atenido a sus propias fuerzas y se formaron las lenguas romances -dálmata,
español, francés, italiano, portugués, provenzal, rético, rumano y sardo-- procedentes del latín que siguió siendo la lengua escrita empleada por todos ellos.
En España penetran alanos, suevos y vándalos, antes de que los godos, germanos, constituyan un reino. Godos e hispanos se mezclan, restaurado el catolicismo y establecida la igualdad en las leyes, para unos y otros, antes separados por sus creencias.
Tal fusión se advierte en los nombres de pila y en los toponímicos. De los
dialectos germánicos aún quedaba rastro en el naciente romance español que
por la articulación de sonidos, se aparta cada vez más del latín. El vocabulario
se amplía con palabras procedentes del lenguaje científico. Toledo y otras
ciudades se distinguen por su cultura, en la plenitud de la monarquía visigoda. San Isidoro de Sevilla (570-636) da entonces sus etimologías, en que la
ciencia está sintetizada. Discípulos ilustres continúan su obra: son los santos
Braulio, de Tajón, y los obispos toledanos Eugenio, Julián e Ildefonso.
'
"La cultura de todos estos escritores -dice Jaime Oliver Asín, ~n su Historia de la lengua española, Madrid, 1941- procede de fuentes bíblicas,
patrísticas y grecorromanas, pues de los visigodos no heredamos una cultura
original, como no sea algunas instituciones jurídicas." Agrega: "De la época visigótica proceden, además, algunas de las voces griegas del español propagadas
aquí en tiempos de Justiniano (527-565), como consecuencia del dominio
político, religioso y artístico que los bizantinos ejercieron, manteniendo como
propia durante setenta años una zona interior extendida por la Bética y la
Cartaginense". Otras voces griegas, advierte, "han sido introducidas en tiempos modernos, como tecnicismos científicos...". El Islam penetró en la península en 711, y fueron " ... no mucho después los musulmanes españoles
quienes enseñaron a Europa la medicina, la alquimia, el álgebra, la filosofía,
la música; en una palabra, b. ciencia griega, que el viejo continente apenas
conocía ya, tras la invasión de los bárbaros.
"La lengua española revela en pequeños detalles esa trayectoria histórica
de la civilización: España recibió y difundió luego términos técnicos que hoy,
a pesar de la intensa modernización de la terminología científica, son todavía
internacionales..." Como los musulmanes ocuparon la mayor de la península,
exceptuadas las zonas del norte y del Cantábrico, el árabe que hablaban, "lengua semítica como el hebreo y el arameo", se unió a las lenguas peninsulares y
310

"mantuvo su hegemonía lingüística en España. Las voces que de ellas hereda
el español, en su mayoría principian con la vocal a -adalid, adarga, acicateo con la sílaba al, que era el artículo el -no leído sino escuchado-- que permanece unido al nombre: alcalde, alférez, alfanje, y perdura en centenares de
palabras que son ya nuestras y se emplean en el trato diario, en el comercio,
el arte, la industria, la agricultura. Muchas de ellas persisten sólo en determinadas regiones, como algunas de las terminadas en i: alfonsí, guadamecí.
La interjección ojalá -quiera Dios- es de los arabismos persistentes."
La conquista de España por el Islam no impidió que continuara la evolución del romance. Dividida en las mencionadas zonas del norte y del sur, en
aquélla se organizaron los cristianos, desde el octavo siglo, en León, Castilla,
Aragón, Navarra y Cataluña, con matices propios de cada una de esas regiones, en el habla. Durante aquel siglo y el siguiente, predomina el astur porque
la corte visigoda halló amparo en Toledo; en el X y el XI, trasladada a León,
la hegemonía fue para el leonés, intermedio entre lo galaico y lo castellano,
aunque se inclinaba hacia lo arcaico hispano-godo conservadoramente.
La Castilla de Hernán González se extiende, en el siglo X, hasta las márgenes del Duero, y su romance, innovador, se convierte en la lengua de los
primeros cantares de gesta, según lo confirma el mismo Menéndez Pidal en
Poesía juglaresca y juglares, apoyado en las Glosas de Silos y San Millán, hasta
convertirse en rival del leonés, al cual se adelanta.
En tanto, en la zona musulmana, los romano-godos llamados mozábares,
conservan su religión -por la que ofrendan mártires, como santa Flora y santa Argcntla, hija de Ornar Ben Hafsún-, y su lengua, asediada por el árabe;
el romance mozárabe presenta analogías con el catalán y el galaico-portugués,
que se fortalecen por medio de la España islámica, a pesar de su retraso en
relación con el castellano. Tal romance de los cristianos mozárabes, era conocido de los musulmanes, no sólo cultos, que lo entendían y aun lo hablaban.
La lengua escrita de aquéllos seguía siendo la del Lacio.
Esa tradición no se observa, lógicamente, en la zona árabiga. El dominador impuso su lengua, que sustituyó al latín, como defensora de la cultura.
Los mozárabes se vieron obligados a expresarse en ella, a la vez que en romance; la poesía arábiga les seduce, y aun el arzobispo Juan, de Sevilla, pone
en árabe la Biblia. Córdoba no fue sólo asiento de la filosofía y las artes: a
ella acuden teólogos, músicos, y poetas; el emperador bizantino obsequió a
Abderramán 111 el códice del griego Dioscórides que servirá en el siglo XIII
para los descollantes estudios de Abenalbeitar, nacido en Málaga.
Aún en el instante en que el califato va a desaparecer, brilla en Córdoba,

311

�con su mezquita, el eminente Abenházam, teólogo, poeta y filósofo, que escribió una Historia crítica de las ideas religiosas, dada a conocer por Asín Palacios, en los cinco volúmenes al autor dedicados, que publicó la Real Academia
de la Historia (Madrid, 1927-32) y cuyo tratado psicológico del amor El collar de la paloma -que Emilio García Gómez tradujo- se compara a la
Vita nova.

El mérito de la España islámica, bilingüe, no sólo fue comprendido por los
mozárabes cristianos, que conocieron el árabe a la vez que el romance; la
calidad de la literatura árabiga que también fue apreciada en la zona cristiana
de la península, como la estimó la parte culta de Europa que vio en Córdoba
el eje intelectual y científico, del que irradiaban las ciencias y las artes.
El dialecto leonés cede sitio al castellano, al mediar el siglo XI. Navarra y
León habían dejado de preponderar; si la unidad que debían al califato, los
musulmanes, desunidos, comenzaban a ceder terreno ante Castilla, que impondrá la hegemonía con su leyenda. El Cid conquista a Valencia a fines de
aquel siglo, y en el siguiente se corona emperador Alfonso VII ( 1125-1157) ,
en presencia de reyes moros y cristianos que le rinden vasallaje.
El castellano se difunde ampliamente por toda España, y pronto va a pasar
a otras tierras. No sólo se impone por razones políticas: es más flexible y
eufórico; vocales y consonantes, bien combinadas, le prestan sonoridad, elegancia y armonía con las que supera a los demás dialectos, aun antes de haber
llegado a ser lengua escrita, pues el latín ocupa ese puesto hasta los siglos de
oro de la literatura árabigo-española.
Vencen a esta brillante cultura de Sevilla y Córdoba los almorávides, bárbaros africanos, que pronto retroceden ante la civilizadora Andalucía. Sus
poetas perduran en los florilegios. Hasta los días de los vigorosos Almohades
llega el impulso de las ciencias; con Aben Said, de Alcalá, y Aben al-Abbar,
de Valencia, la literatura; con Avernpace, de Zaragoza; Aben Tofail, de Guadix, y Averroes, de Córdoba, la filosofía; con Abenzoar, de Córdoba también,
la medicina. El místico Aben Arabi, de Murcia, va a elogiar las virtudes de
Andalucía, frente a los invasores beréberes.
Al triunfar sobre el invasor los cristianos españoles, a un hijo del conquistador san Femando (1217-1252), el sabio Alfonso X ( 1252-1284) , corresponde
afirmar la castellanización de España entera, liberada.
La España del siglo XIII no tenía aún lenguaje escrito. El latín persistía
no sólo en los manuscritos eclesiásticos. Se carecía de unidad en lo escrito y
hablado, porque la evolución del romance hasta la afirmación del castellano,
había sido oral; obra del pueblo que no sabía escribirlo. Hubo de volver los
312

ojos a Grecia, Roma y el mismo Islam, para ir en pos de la unidad en ambas
formas de expresión; tal fue la segunda conquista que realizó el castellano
convertido en lengua oficial.
Alfonso el Sabio lo impuso, con excelentes colaboradores que él guiaba; tras
la poesía del Cantar de Mío Cid y de Gonzalo de Berceo, vino la prosa -sin
que por ella Alfonso X olvidara la lírica-; fue preciso poner en romance la
ciencia, antes escrita en latín o en árabe, la historia y las leyes, para hacerlas
claras, inteligibles. El Rey Sabio escribe, corrige, ordena y difunde la prosa
castellana por la península entera. La prosa de Alfonso el Sabio no reproduce
exactamente el castellano hablado: "nuestra prosa, escribe Oliver Asín, se fue
plasmando sobre el molde de la poesía romance, del latín y aun mucho más
del árabe, la lengua que más se traducía. Por eso en los viejos prosistas han
de aparecer siempre expresiones poéticas o juglarescas y giros propios de las
lenguas vertidas. Muchos sabor arábigo guarda, por lo mismo, la prosa medieval; la frecuencia, por ejemplo, con que aparece en las obras de Alfonso
el Sabio, y después en las del siglo XIV, la conjunción e, la separación de los
parlamentos en el diálogo mediante el verbo dijo, y la ambigüedad en el uso
del pronombre él, son rasgos de origen árabe."
Continuador de la obra de Alfonso X fue su sobrino, el infante don Juan
Manuel (1282-1348) , quien se esforzó en perfeccionar la prosa castellana.
Como su tío a quien admira, se propone usar solamente, en sus Ejemplos -lo
son no sólo por la moraleja-, palabras del vulgo; demostrar que bastan para
expresarse por escrito, y evita el uso de palabras próximas al latín. Busca, sobre todo, claridad, pues quiere que sus Ejemplos sean "muy llanos". Sólo por
complacer a su mejor amigo, don Jaime, señor de Xérica, se hizo voluntariamente oscuro, y advirtió por qué lo hacía. Aun en la segunda parte del Libro
de Patronio hay expresiones oscuras; mas en el cuarto libro recobra la sencillez.
Deseaba decir todo "en las nuevas palabras que se podía poner", según el
Rey Sabio lo había recomendado a su hijo Fernando; supera la prosa de aquél,
aunque en los Ejemplos persistan las monótonas repeticiones señaladas.
Faltaba acercar a la expresión escrita la poesía, balbuceante en la lírica, en
la época del anónimo autor del Cantar y en las Cantigas, donde la música impuso ritmos y voces. Contribuye a lograrlo el primer poeta lírico del siglo XIV:
Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, el castellano que escribe el Libro de buen amor,
antes de que medie aquel siglo. Su vocabulario popular es más rico, abundante en sinónimos coloridos y vivaces, que le permiten expresar de varias
maneras la misma idea. En el siglo XV, Juan de Mena (1411-1456) y otros
escritores tratan de reaccionar contra ese vulgarismo; pero lo popular vuelve
a imponerse con El Corbacho (1488) de Alfonso Martínez de Toledo, Arcipreste de Talavera. Prosiguió la difusión del castellano entre los mudéjares o
313

�moriscos que al transcribir en árabe la lengua hablada empleaban el alfabeto
árabe. Esto se llamó "literatura aljamíada".

preponderancia política e intelectual sin contraste, prosperidad duradera, perpetua". (La Lectura, Madrid, 1902).

El árabe literario tenía aún su reducto final en Granada; las poesías de
Aben Zumruk servían para decorar los muros del alcázar, y los escritos de
Aben al-Jatib daban altura y brillo al arte arábigo-andaluz; mas como en
cualquier lucha por la independencia de un pueblo, había que llegar hasta el
fondo en la reconquista de España: a los reyes católicos, Fernando e Isabel,
correspondía realizar tal acto. La consumaron el mismo año en que Cristóbal
Colón partió con ayuda de la reina hacia tierras desconocidas y aunque se
publicó una obra maestra: la Tragicomedia de Calixto y Melibea, conocida
como La Celestina, de cuya paternidad aparece responsable Fernando de
Rojas.

Como en el apogeo de Roma, la lengua era la mejor arma de conquista y
dominio; a su exaltación, estudio y cultivo se consagran los ingenios. Se tiene
presente el ejemplo que, desde Italia, al perfeccionar el toscano, dieron Dante
y Petrarca. El español prefiere e&gt;,.-presarse en el habla de Castilla la Nueva
que se adapta mejor a esas aspiraciones elevadas.

. Asentada la hegemonía de Castilla, con el castellano, reyes y nobles podían
tornar al estudio del latín. Los maestros de latín recibían honores en los palacios. En Salamanca, Pedro Mártir de Anglería era llevado en hombros de
sus alumnos, al aula donde comentaba a Juvenal. Roma servía de modelo para
el imperio español, naciente. Su instrumento sería la lengua castellana, como
el de Roma había sido el latín. La unidad ambicionada, de mando y lengua,
obligó al rey aragonés Fernando, a cambiar su dialecto por el imperante: el
castellano que hablaba la reina.
En el momento de expansión mayor de la lengua española, se aprovecha el
reciente invento: la imprenta, y los libros en castellano se multiplican. Uno
de ellos será el arte de Gramática Castellana, de Antonio de Nebrija, quien
compuso también un diccionario romance latino (1491). Después, en 1513,
colaboraría con el cardenal Cisneros en la Biblia Políglota. En el prólogo puesto a su Gramática, Nebrija traza entonces la primera historia del español. La
reina era sobria al expresarse, por reacción contra los artificios de la corte de
su padre Juan II, y su buen gusto -"no aprendida aptitud para saber elegir
las imágenes y los vocablos más adecuados, agradables y hermosos"-., influye
en quienes la rodean y comprenden que el castellano, según Nebrija, estaba
"ya tanto en la cumbre, que más se pudiera temer el descendimiento de ella
que esperar la subida".
Al iniciarse el siglo XVI --como observó Farinelli apenas transcurridos cuatro años, tras la pérdida de las últimas colonias en Ultramar de España- , ésta
se hallaba en plenitud que ningún imperio había alcanzado: " ... iba a la cabeza del mundo. Las grandes y heroicas hazañas, las peregrinaciones atrevidas,
una milicia de las mejor organizadas y de las más temibles, la conciencia nacional despierta, el ingenio español más vivo, dúctil y poderoso, capaz de ideas
más grandes y robustas que en ningún otro siglo: todo parecía prometer una
314

Lo cultivan, además de Garcilaso, entre otros, los poetas Diego Hurtado de
Mendoza ( 1503-1575), Gutierre de Cetina ( 1520-1557), Remando de Acuña (1530-1580); los prosistas fray Antonio de Guevara (1480-1545) y Alfonso
de Valdés ( +1532) , quien detesta los artificios y dice de su estilo: " ...me es
natural y sin afectación ninguna". Al recargamiento, se prefiere la selección;
pero no se desdeña lo mejor que aporta el vulgo, y el caudal de los proverbios
se enriquecerá hasta que llegue a Cervantes, en el siglo inmediato, y con él
culmine.

Al mediar el siglo XVI reaccionan sevillanos y salmantinos con opuestas
actitudes, que representan el modo de pensar de andaluces y castellanos sobre
la lengua. Son las del cordobés Ambrosio de Morales ( 1513-1591) , autor del
Discurso acerca del mismo asunto, escrito en 1546 y modificado en 1585; de
los que rodean al maestro Mal Lara ( +1514) que enseñaba en Sevilla; de los
que admiran y comentan a Garcilaso y a fray Luis de Granada (1504-1587),
y siguen a los poetas Baltasar de Alcázar ( 1540-1606) , Barahona de Soto ( 1548
a 1595) y Juan de la Cueva ( 1550-1610) . En Salamanca enseña fray Luis de
León ( 1528-1591) , que habla sobre la lengua en L os nombres de Cristo ( 1585),
y estudia san Juan de la Cruz (1542-1591 ) . Aquéllos juzgan excesiva la admiración por el habla del pueblo; " .. .el hablar bien es diferente del común",
opina Morales y fray Luis de León insiste: " . . .el bien hablar no es común,
sino negocio de particular juicio". Abundan los que discrepan sobre el prestigio exagerado del habla toledana y consideran que la de Andalucía no es
inferior a aquélla; entre ellos está el sevillano Herrera, quien dice: " ...no hay
por qué establecer preferencias regionales: la lengua perfecta es la de la 'gente bien hablada'. Castilla había impuesto su fonética; pero en los días de Felipe II, la lengua se moldea según la de Burgos y deja de aspirarse la h. Desde
entonces su actual fisonomía fonética: la misma del castellano medieval auténtica, según Oliver Asín recuerda. Existió otro grupo de escritores que rechazaba "el habla de la Corte como autoridad del lenguaje". Herrera pregunta
al conde de Haro, que la defiende: "¿qué son dicciones? ¿Son de otra naturaleza que las que se usan en todo el reino?" Para él "la lengua cortesana
es menos propia, más adulterada, como aquella que sufre más alteración por
315

�la diversidad de gentes extrañas que concurren a la corte". Fue el lenguaje
artístico el que se impuso finalmente, el que logró Garcilaso, en quien aquellos
hombres descubren la autoridad suprema de la lengua, la autoridad literaria
que cincuenta años antes echaba España en falta, cuando se comparaba con
Italia, satisfecha de su petrarca. Se le exalta, a pesar de sus defectos. "Os6
entremeter, dice Herrera, muchas voces latinas, italianas y nuevas." Para mejorar el lenguaje poético, lo hace Herrera más libre al incorporar "muchas
voces griegas, latinas, italianas o de los 'otros reinos peregrinos' ", y a.sí la hace
más digna "de la grandeza de España". . . "solemne: magnífica y rotunda".
Mas Herrera, a su vez, resulta "afectado".
Faltaba hacer del castellano una lengua apta para la ciencia, pues la verdad, en el terreno de lo divino -teología- y en el campo de las ciencias humanas, como la medicina, se expresaba aún en latín, porque la lengua romance, popular, se juzgaba inferior para emplearla en la ciencia. Felipe 11
-para la tradición, aislado en su retiro-- desde el recinto de meditación
prosigue y completa la obra de su padre, con el apoyo de la Universidad de
Salamanca, la cual por su voluntad se transforma hasta permitir que estudiantes y catedráticos hablen la lengua propia y no únicamente el latín, dentro
y fuera de las aulas. Fray Luis de Le6n fue uno de los decididos defensores
de la lengua española: " ...nuestra lengua, afirmó, recibe bien todo lo que
se le encomienda, y no es dura ni pobre, como algunos dicen, sino de cera y
abundante para los que la saben tratar." En la literatura había surgido una
nueva forma, al emplearse dicha lengua en asuntos elevados; así lo hicieron
santa Teresa y san Juan de la Cruz al hablar sobre teología y escribir con ella
sobre arrebatos místicos y cuestiones dogmáticas, la usa con sencillez, en el
habla del pueblo; el otro con pulida forma, y altos y profundos pensamientos.
Desde el Escorial continuaba el propósito imperialista -recuerda Menéndez
Pidal-: "a todas guió, dice Oliver Asín, en su tarea de cultivar y perfeccionar
el idioma, el ideal imperialista de hacer del español la lengua universal y
perfecta, convencidos siempre de que el caso de Grecia y de Roma volvía a
repetirse con creces en España". tl mismo agrega: "Que estos ideales eran
también los de Felipe II, nos lo dice su historiador Cabrera de Córdoba. Sabía el monarca latín y francés e italiano que aprendió por intérpretes; mas de
tales lenguas 'usó muy pocas veces, aunque muchas entendió con ellas, haciendo la castellana general y conocida de todo lo que alumbra el sol' . ..". Claridad que contrasta con la sombra de que se ha rodeado.
Al finalizar el segundo decenio del XVI, aún no publica Valdés el Diálogo
de la lengua (c. de 1536) ni Juan Boscán ha traducido, por consejo de Garcilaso de la Vega, El cortesano, ce Castiglione: las dos obras que servirán de
316

-

guía a los escritores de España, en el segundo tercio de aquel siglo. Perdura
-modelo en el diálogo renacentista- la Tragicomedia de Calixto y Melibea.

Toledo, que fue capital de los godos, se mantiene como pivote &lt;le la lengua -la de Castilla la Nueva, con la h aspirada, que los conquistadores andaluces llevarán al Nuevo Mundo--, y es su centro el Alcázar, embellecido
entonces por el monarca en cuyas sienes brillan dos coronas con las que impera
sobre alemanes y españoles.
De esa capital del castellano proceden los modelos que se imitan dentro y
fuera de España, porque la lengua vulgar de Toledo se ha elevado hasta alcanzar la categoría de lengua de la corte, ennoblecida, con metáforas en las
Eglogas de Garcilaso.
Como habla de los cortesanos, la imitan no solamente los nobles; el pueblo
se siente honrado por ella, pues nacida en sus labios, se fortaleció en los poemas, antes de convertirse en habla regia: es la que por voluntad de quien rige
el imperio, será pronto lengua de dos mundos, al consumarse la conquista de
tierra firme e islas en el Nuevo Continente.
Ha sido enriquecida con neologismos que proceden del griego, del latín y
del italiano, y ha quedado transformada, así, en lenguaje de artistas. Hemández de Oviedo acata ese castellano como lengua "de la casa real"; se hallara
ésta donde se hallase, en Toledo o en otra ciudad de España, y un médico
reputado como excelente prosista: Villalobos (1473-1549), aunque llegue a
criticar ciertas formas toledanas con las cuales no transige -como la aspirada
h de Sevilla-, otorga autoridad al "habla de arte", sin influjos de región o
corte alguna.
Juan de Valdés será quien trate de poner armonía entre la lengua natural
y los artificios de innovadores, al oponerse a la adopción de neologismos inú-

tiles, aunque reconociese que la cultura española requeriría el empleo de voces nuevas que llegaran a universalizarse: " ...si algunas cosas no las podemos
explicar con una palabra, dice, explicárnoslas con dos o tres, como mejor
podemos". Casiodoro de Reina sin duda recordó este parecer al realizar su
admirada obra: la Biblia en castellano, cuya inicial edición fue terminada en
septiembre de 1569.
La dignificación del habla vulgar que defendió Nebrija y a la que había
contribuido el marqués de Santillana, antes que otros, con su copilación de
refranes, tuvo eco aun fuera de España, preferentemente en Italia, con Pedro
Bembo, autor de Prose della volgar lingua ( 1525), donde opinaba que todos
estamos "obligados a ilustrar y enriquecer la lengua que nos es natural", antes
que las ajenas aprendidas en libros. Cada nación - incluida la francesa, en317

�tonces doblegada-, se consagró a exaltar su propia lengua, y varias compitieron para resolver cuál podría ser la mejor de ellas. La española, según Valdés, "noble, entera, gentil y abundante", fue declarada "la primera del mundo entre todas las modernas", recuerda Jaime Oliver Asín, en su Historia de
la lengua española. Tal fue la opinión de un siciliano, Lucio Marineo, al hablar de ellas en su obra acerca "De las cosas memorables de España", donde
afirma que " ...hace yentajas a todas las otras en elegancia y copia de vocablos", y añade que las supera "por la conformidad que tiene con la latina,
a la cual es tan semejante". Había probado esto desde 1498, el padre del
poeta Garcilaso, en su oración pronunciada en el Vaticano, "compuesta en un
latín que resultaba a la vez castellano", según puede comprobarse al leerla
en la antología del mismo Oliver Asín. Otros escribirían prosas y versos que
eran a la vez castellanos y latinos. Prosa, en Las sergas de Esplandián, incurre
en el exceso de opinar que la lengua española superaba a la latina, y otros lo
siguen: el licenciado Juan Antonio de Herrera, entre ellos, según Buceta. (Revista "Filología Española", 1932). El emperador Carlos V de Alemania y I
de España -quien según el gramático doctor Busto, maestro del príncipe, era
polígloto y podía hablar sin intérpretes con los representantes de las naciones
a él sometidas, pues dominaba la lengua de cada uno- puso especial empeño
en difundir el castellano, para realizar el propósito de Nebrija y los reyes
católicos: imponerlo como lengua universal, imperialmente.
Como César, el nuevo Alejandro deseaba "hacer del mundo una sola patria
universal, cuyas gentes viviesen en mutua amistad y concordia, con una sola
lengua...". Mas apenas en 1517 había conocido la patria de la reina María
aquel joven que aunque "hablaba francés y flamenco, y conocía algo el alemán e italiano, ignoraba el español". (Oliver Asín.) Aún necesitaba intérpretes.

Cuando ante Paulo III, en Roma, desafía Carlos V, el 17 de abnl de 1536,
al rey de Francia, a quien señala como enemigo de la cristiandad y lo reta
a singular combate, habla en español; y al interrumpirle el obispo representante de aquel rey, que pretextó no entender esa lengua, el emperador repuso:
" ...entiéndame si quiere, y no espere de mí otras palabras que de mi lengua
española la cual es tan noble, que merece ser sabida y entendida de toda la
gente cristiana". Obligaba a quienes deseaban solicitar algo, que la hablaran,
lo mismo en Italia que en Alemania, y él "respondía en español hablándoles
mansa y agradablemente". Sus embajadores siguen tal ejemplo, en Venecia y
en otras ciudades, según recuerdan varios escritores. Su actitud se refleja en
frases y relatos anecdóticos: "en el Paraíso, Dios habla en castellano, por ser
lengua creadora y divina". ¿Cuál mejor, por consiguiente, para dirigirse a él?
Carlos V solía decir que "para hablar a Dios", la castellana "era la lengua
que empleaba". Gisbert confirma que "para plorar, la española" era la lengua
indispensable, y Castillejo, en el Diálogo entre el autor y su pluma, da testimonio de que en las Indias se enseña y adorna. Aquí, en el Nuevo Mundo, se
enriquecería con abundantes voces de las Antillas, de México, del Perú y de
otras partes. Mientras, en el Viejo Mundo, cunde y arraiga en varios países;
en Italia, sobre todo. Se habló en Holanda y Bélgica -el emperador había
nacido en Gante--, los humanistas la estudian. Los alemanes, según el licenciado Villalón, se "holgaban de hablar el castellano". En Francia la mayoría
podía entenderla, dice el señor de Brantome, en sus Rodomontades. Allá y en
Inglaterra se editan obras en español, como en nuestros días se hace en los
Estados Unidos y otros países que hablan idiomas diferentes.

En 1518, al reunirse las primeras Cortes en España, los procuradores le ruegan que hable castellano, para entender más pronto a sus vasallos y para que
éstos le entiendan. El contestó que se esforzaría en hacerlo; mas en 1520 no
lo ha aprendido y los españoles se desesperan. Eso explica en parte por qué
la primera de las cartas de relación de Cortés va dirigida a doña Juana, la
madre de Carlos V. Mas algún tiempo después lo entiende y lo habla correctamente. Ante el senado de Génova inicia un discurso con estas palabras:
"Aunque pudiera hablaros en latín, toscano, francés y tudesco, he querido
preferir la lengua castellana, porque me entiendan todos". Lo que significa,
sin duda, que los genoveses también la hablaban. Cunde el ejemplo dado por
el emperador, y sus vasallos de otros países lo imitan en el aprendizaje y en el
uso de la lengua española.
318

319

�LA EVOLUCIÓN POÉTICA EN LA OBRA DE LUIS CERNUDA
Da.

LEÓNIDAS

Moscon1 G.

U.N.A.M.

LA

de Luis Cernuda es un cuerpo verbal en movumento. Un
cuerpo vivo que emite señales que buscan la trasparencia. Nace como la fuerza de un deseo que trata de incorporarse a la realidad que niega, al mundo
que se rehúsa.
OBRA POÉTICA

El poeta, del otro lado de la vida, dice del desengaño de su amor y de su
atormentada sensibilidad. Ni los sentidos son capaces de gozarse en lo elemental y la conciencia sufre la soledad enardecida que ningún cuerpo acompaña.
Cernuda expresa su urgencia de compañía en términos que suponen su desgarramiento interior:
"Quiero como horizonte
para mi muda gloria
Tus brazos, que ciñendo
Mi vida la deshojan." p. 24

Él reconcentra su silencio y deja que su sueño viva de la palabra, como un
astro que se consume en su propia incandescencia. Hay que seguir la trayectoria de esa voz y de esa luz que no termina.
Habrá que preguntar por el deseo. Éste es una fuerza, una potencia del
espíritu que se dirige hacia algo, hacia alguien.
La primera vez que aparece en la obra se presenta como un afán, como un
esfuerzo del deseo, intemporal y solo. Luego será definido por la meta a que
tiende; el deseo va en busca del amor no para ensalzarlo gloriosamente sino
para convertirlo en olvido. Se manifiesta a través del tiempo como una perturbación dolorosa que aleja y enajena la paz de la conciencia y se puede saber

321
Hum-21

�que existe como una prolongación del poeta en pos de lo imposible. La posibilidad de la comunicación es aquí una e.xperiencia de soledad.
El amor que busca el deseo es subterráneo e irrealizable. El poeta disfraza
y desenmascara su homosexualidad mediante la mitificación de lo fálico en la
serie titulada ":E:gloga, Elegía, Oda." La voz del deseo es un canto de amor
a ese dios imposible que trasciende tiempo y espacio pero que carece de fundamentación. Vive el poeta el triste sacrificio donde oficia el sexo sus placeres
más profanos.
Pero Cernuda no siempre podrá ser congruente, coherente y consecuente
con su propio sistema pues su conciencia puede experimentar el remordimiento. Este dolor se presenta cuando la pasión disipa el arrebato de su fuego y
queda esa conciencia desnuda ante sí misma.
Cemuda nunca alega tener razón pues sus palabras dan testimonio solamente; aunque en ocasiones parece abanderar su amor contra el mundo.

"Mas este amor cerrado por ver s6lo su forma
Su forma entre las brumas escarlata
Quiere imponer la vida, como otoño ascendiertdo tantas
[hojas
Hacia el último cielo,
Donde estrellas
Sus labios den a otras estrellas,
Donde mis ojos, estos ojos
Se despierten en otros." p. 55
En "Los placeres prohibidos" el deseo y el amor defienden abiertamente y de
un modo radical el fruto de sus inclinaciones: he aquí el cambio de actitud
respecto a las composiciones anteriormente estudiadas. En la primera parte
de la obra, el poeta se sitúa para proclamar su estilo de vida y hace la declaración explícita de su realidad personal:

"Tu deseo es beber esas hojas lascivas
O dormir en esa agua acariciadora.
No importa;
Ya declara,i tu espíritu impuro." p. 65

"Tú nada sabes de ello
T'
,
u estás allá, cruel como el día .
día, esa luz que abraza estrechamente un triste muro
n muro, ¿no comprendes?,
.
Un muro frente al cual estoy solo." p. 67

i

Tal estado de cosas propicia el anhelar u
.
., , .
o un olvido absoluto pero de d.
.
na s1tuac1on l1m1te como la muerte
'
or mano es preciso enf rentar e1 dolor, dejarle
hacer su estrago.

" No saber más de mí mismo es algo triste .
·
'
D ame la guitarra
para guardar mis lágrimas."
p. 74
Importa
señalar que Cemuda está' v1en
. do al mundo d
'l
llama cristal agua .d .
e una manera peculiar; e le
.
,
, vi no opaco filtro.
• 1
que le sirve para situarse como . di .d
'
' ese cnsta es la distancia
m VI uo ante el lector.

"Con todo ello haré un filtro sempiterno.
Bebe unas gotas y verás la vida como a, través de un vidrio
[coloreado." p. 78
S~ estado emocional es el equivalente a la en .
.
.
su vida es y no suya debido a
a1enac1ón pues conSJdera que
ha deseado.
que nunca ha poseído permanentemente lo que
El sueño y el olvido pueden considerarse com .
la obra nunca tienen validez compl ta .
o Juegos de evasión ya que en
el ardor de las heridas.
e sm~ en función de un querer apaciguar
también
será para Cemud a un deseo frustradO
"DEl dolvido
Habite
. el Olvido"
, f
.
on e
p
Y as1 unoona en
· ero esto no obsta para
I f
se conserve intacta pues ru· el uf . .
que a uerza de su amor
'
s rumento · ¡ · dif
.
angustia amenguan su obstin d r·
' m, a m erenc1a,
el odio o la
a a irmeza Aqu1 el Je
. d 1
torna transparentemente nítido:
.
nguaJe e a pasión se

"Pesa, pesa el deseo recordado.
Fuerza joven quisieras
··
'
para alzar
nuevamente
Co~ fango, lágrimas, odio, injusticia,
,
la imagen del amor hasta el cielo
la imagen del amor en la luz pu,;_,, p. 94

El resultado de esta actitud es el encarcelamiento del poeta en su propio
mundo. La desolación no puede ser más evidente.

322

Como una prolongación de la fuerza amorosa y como un desenvolvimiento

323

�de la misma se analiza el poema "Los Fantasmas del Deseo". En este poema
aparece claramente expuesta la idea de Cemuda acerca del problema de la
unidad del hombre y el mundo; dicha idea se ha venido desarrollando a lo
largo de su obra de manera fragmentaria pero insistente. La única posibilidad
del hombre para fusionarse con la naturaleza es mediante la incorporación
material a ella. Radica ahí precisamente la paradoja, el no poder participar
del mundo mientras se vive sino sólo en la inconsciencia absoluta de la muerte.
Cemuda aspira a confundirse para siempre con esa realidad que le ha negado
participación. Muy probablemente se tenga que considerar este deseo como
otro juego de evasión en que el poeta es experto.
Hay un sentimiento de igualación entre el i.fán del poeta y los anhelos del
transcurrir terrestre; este poema es también la culminación de la idea de lo
amoroso, la cual, recuerda un poco la teoría platónica de las formas:
''Y o no te conocía, tierra;

( ...)
Mis brazos, tierra, son ya más anchos, ágiles
Para llevar tu afán que nada satisface.

( ...)
El amor no tiene ésta o aquella forma,
No puede detenerse en criatura alguna;
Todas son por igual viles y soñadoras.
Placer que nunca muere,
Beso que nunca muere,
Sólo en ti misma encuentro, tierra mía."

Su decepción por las criaturas que pueblan el mundo y por los hombres y

A partir de este _momento el autor deposa lo meramente personal para abarcar bajo su concepción humana el destino de todos los hombres.
El libro Invocaciones tiene sentido de cosas convocadas para recrear sobre
ellas las temáticas frecuentadas por el autor. Primeramente, se repite la tendencia hacia la mitificación de lo masculino como ocurre en "A un muchacho
andaluz"; las primeras estrofas funcionan como un ofrecimiento a una aparición casi milagrosa:
El muchacho aparece como una venus
marina

Emanación del mar
El mar
Forma primera
La vida misma
La verdad

El p~ta se postra ante su dios humano, para reconocer en él mismo la
presencia de lo que se sabe de antemano imposible. La hora de la tarde, el
río y la colina son escenario de la negación a esa vida.
"Te enviaban a mí, a mi afán ya caído,
como verdad tangible."

La presencia del joven hace que el poeta crea en él, a .ciegas y para siempre.
"Creí en ti, muchachillo
( ...)
Porque nunca he querido dioses crucificados
Tristes dioses que insultan
'
Esa tierra ardorosa que te hizo y deshace."

sus valores en general es patética:
"Como la arena, tierra,
Como la arena misma,
La caricia es mentira, el amor es mentira, la amistad es
[mentira,
Tú sola quedas con el deseo,
Con este deseo que aparenta ser mío o ni siquiera es
'[mío,
Sino el deseo de todos,
Malvados, inocentes,
Enamorados o canallas.
Tierra, tierra y deseo.
Una forma perdida." p. 101

, L~ego, el tema de la soledad ya no es visto como un simple abandono de
s1 nusmo Y cuanto lo rodea; para el poeta la soledad será en adelante el estado n~t~al para el hombre. Lo que en un principio fuera situación incómoda
del existir
·
. . ahora habrá de verse como una plenitud vi"tal ,• lo primero
era 1a
conc1enc1a _de ~na sole?ad, lo segundo la aceptación definitiva de la soledad
de su conc1enc1a. La formula es sencilla aún a modo de pregunta:
"Cómo llenarte soledad,
Sino contigo misma."

Esta soledad contiene la pasada esperanza de realización que celosamente
guardara el poeta, su lucha por negar la condición isleña de todo ejemplar

325
324

�humano, sus fantasmas que disfrazaron las heridas, los placeres de la carnt en
vías de disoluci6n y todas las fantasías que harían las veces del esencial apar•
tamiento que es la vida. Cernuda, desde la otra orilla de su conciencia revalara su existencia y encuentra su pleno significado al volver sobre el m\lf\do
con ojos perfectamente desengañados:
"Soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a lo,
[hombres
Por quienes vivo, aun cuando no los vea;
Y así, lejos de ellos,
Ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres.
"Por ti, mi soledad, los busqué un día;
En tí, mi soledad, los amo ahora." p. 108

Soledad perfectamente asimilada como parte de la realidad del mundo;
con dolor o sin él, el poeta parece conforme.
El poema "La gloria del poeta" es una forma de justificación y de crítica
al género humano. Ciertamente la crítica es dura y en cierta manera exagerada. Para Cernuda, su modo de ser en el mundo no es el mejor pero acusa a
los hombres en general de vivir en un mundo falso. Contra la burla de quienes
le humillan se alza su voz para hacer ver la materia frágil de que está hecho
el mundo; sus detractores deben conocer la tambaleante arquitectura de la
realidad; la existencia humana es fugaz como un sueño y engañosa como el
delirio, los estilos de vida (como el del hombre que tiene mujer e hijos y
habita un departamento) usados son tristemente cotidianos, los códigos legales incapaces de regir la vida secreta del humano existir. Por los hombres
habitantes de un mundo en descomposición muere el amor del poeta.
En algo puede entreverse la crítica de la vida burguesa y el señalamiento
de los trabajos del artista.

Y contemplas con gesto distraído desde la altura
Esta sucia tierra donde el poeta se ahoga." p. 114

Pero aquí el poeta trata de llevar las cosas hasta el límite· desea la comu. .,
, .
'
mcacion autenticamente amorosa, aquella que depase la frontera de la palabra.
La muerte del amor es otra posibilidad de una pasión continuamente sufrid~. Para el ~or se ~ecesita una libertad ilimitada capaz de abarcar el mayor
numero posible de e1emplares concretos de la especie humana. Pasado cierto
tiempo ya no es posible participar en el juego amoroso sino solamente inflamarse de deseo y contemplar la belleza de los cuerpos que se rehúsan al amante envejecido; el poeta comprende, al exponer tales ideas, que el tiempo de su
primavera ha terminado.
"Pobres amantes,
¿De qué os sirvieron las infantiles arras que cruzasteis,
Cartas, rizos, de luz recién cortada, seda cobriza o negra ala?
Los atardeceres de manos furtivas,
El trémulo palpitar, los labios que suspiran,
La adoración rendida a un leve sexo vanidoso ,
Los ay mi vida y los ay muerte mía,
Todo, todo,
Amarillea y cae y huye con el aire que no vuelve." p. 110

El :u~ño del amor termina debido a que la belleza sucumbe en el tiempo
Y_ lo uruco ~ue ~rmanece es el deseo para hacer más dolorosa la comproba~~n de lo unpos1bl:..Por supuesto que tal concepción es unilateral y hasta
m1usta pues ~ce r~1dir el centro del amor en el atractivo físico de los cuerpos
Y_ no en _l~ mas delicadamente humano de la relación que supone comunicación espmtual y la aceptación del paso del tiempo como una contingencia
necesaria y, al fin y al cabo, soportable.
La razón de la tristeza emana de la concepción de lo bello y de lo amoroso.

De acuerdo con las ideas expresadas por el poeta el amor que se afinca en lo
"Éstos son, hermano mío,
Los seres con quienes muero a solas
Fantasmas que harán brotar un día
El solemne erudito, oráculo de estas palabras mías ante
[alumnos extraños,
Obteniendo por ello renombre,
( . ..) En tanto tú, tras irisada niebla
Acaricias los rizos de tu cabellera

transitorio está de antemano condenado a la intrascendencia. El amor así visto
conduce al abandono. No puede la voz del poeta ser más elocuente a este
respecto:
"La soledad poblé de seres a mi imagen
Como un dios aburrido,·
Los amé si eran bellos,

327
326

�Mi compañía les di cuando me amaron,
Y ahora como ese mismo dios aislado estay,
Inerme y blanco tal una flor cortada."
Ante tal situación la finalidad del poeta es ser el transmisor de la tristeza
que aqueja la vida de los hombres; debe ser además el intérprete desolado
que muestre al mundo el por qué de las cosas.

La definición que de la tristeza hace Cemuda es magnífica y absoluta:
"No eres hiel ni eres pena, sino amor de justicia imposible.
Tú, la compasión humana de los dioses." p. 125
La nota más saliente de las obras de este autor será a partir de Las nubes
una conciencia crítica de la realidad que se explora ampliamente en varias
direcciones hasta llegar a dejar descubierta por completo la desdicha de ser
hombre y la necesidad de la muerte y el sueño de la salvación. Cernuda nunca
será superficial; con su pasión al hombre ha tenido que recorrer un largo
camino para enfrentar sin velos la minuciosa condición del mundo cuando
éste despliega sus fuerzas abarcándolo todo. No es ya la declaración de un
dolor o una insatisfacción personal lo que denotan sus palabras; su hablar es
el de todos. El mundo para el hombre es cruel pues lo desvive enajenándolo
implacablemente en su marchar cotidiano. Si busca la esencia del espíritu
español no encuentra sino tendencias humanas que se resuelven en odio hasta
la muerte. Pero la patria no responde por tanta vida creadora de afanes en
busca de eternidad; sus frutos son de muerte pese al esfuerzo de los brazos
que la forjaron. Piensa el poeta que lo único que puede salvar esa tierra será
la esperanza en los hombres futuros. La causa de la ruina es el odio practicado por sus propios hombres.
El poeta tiene plena conciencia de la devastación que el tiempo ha obrado
en su ser y en el del mundo: es frente a su tristeza donde espera la muerte.
Es, como ya se dijo, el odio la causa por la cual el poeta ve fracasar al hombre,
de un lado los ricos y del otro los pobres; si la revolución nace del hombre
el odio es causado por la sutileza de esa diferencia que separa invisiblemente
a unos de otros. Todo esto no en tono de declaración de denuncia social sino
como un desastre personalmente vivido.
"Por mi dolor comprendo que otros inmensos su/ren
Hombres callados a quienes falta el ocio
Para arrojar al cielo su tormento..." p. 148

He aquí la nota esencial; la comprobación del mal del mundo no le viene
de fuera sino que crece desde dentro para igualarse con lo circundante. El
poeta se encuentra en lo diferente.
El tiempo es quien deshabita al hombre permitiéndole forjar quimeras a la
medida de su ceguera:
"Unos quieren así locamente su mágico reflejo
Mas otros le conjuran con un hijo
Ofreciendo en los brazos como víctima,
Porque de nueva vida se mantiene su vida
Como el aeua del agua llorada por los hombres." p. 149
Dios, entre los destinos de los hombres es una figura ausente a quien habla
el poeta para pedir por todos. Es evidente que el poeta ha salido de su ensimismamiento para abarcar y confundir su existencia y su suerte con la de los
demás hombres. Su soledad, su afán, su pasión, su deseo, son la vida de nadie
o la vida del mundo.
El poema "El ruiseñor sobre la piedra" permite estudiar con mayor precisión la apertura de Luis Cernuda hacia el destino de su patria lejana. El
Escorial es el símbolo español de la fe en lo trascendental y eterno del espíritu
mediante el sacrificio de lo humano en lo divino. Esa tierra es contemplada
por el poeta desde su destierro voluntario pero la siente más suya que si sobre
ella viviera. La declaración del amor a su patria es cosa cierta:
"Hay quienes aman los cuerpos
Y aquéllos que las almas aman.
Hay también los enamorados de las sombras
Como poder y gloria. Yo también he amado
En otro tiempo alguna de esas cosas,
Más después me sentí a solas con mi tierra,
Y la amé, porque algo debe amarse
Mientras dura la vida. Pero en la vida todo
Huye cuando el amor quiere fijarlo.
Asi también mi tierra la he perdido,
Y si hoy hablo de ti es buscando recuerdos
En el trágico ocio del poeta." p. 180
Mas no es sólo una búsqueda estéril; es más bien una enardecida declaración en pro de las fuerzas intemporales del espíritu. El poeta expone su teoría
de la esencia española hecha de ideales que trascienden las contingencias de

329
328

�"Porque presiento que este alejamiento humano
Cuán míos habrán de ser los hombres venideros,
Cómo esta soledad será poblada un día,
Aunque sin mí, de camaradas puros a tu imagen.
Si renuncio a la vida es para hallarla luego
Conforme a mi deseo, en tu memoria." p. 202

lo inmediato para proyectarse en vuelo hacia lo eterno. La esencia de esa España del recuerdo es un proyecto invisible que se realiza en sus hijos pese a
que éstos no miren sus fronteras y se debatan lejos como al fondo de un sueño.
En "A un poeta futuro" Cernuda desarrolla sus ideas de comunicación mediante la obra poética; su conocimiento de los hombres es fragmentario y
declara conocerlos mejor muertos que vivos. Él mismo pretende dejarse conocer con mayor perfección en muerte que en vida. La vida de los seres y los
hombres no puede ser conocida por completo más que en la muerte, es entonces cuando se puede decir cómo alguien verdaderamente fue. Cernuda se
orienta, para dejarse conocer completo, no hacia los que fueron sino a los que
serán.
Dice no conocer, no comprender a los hombres a quienes entendería sólo
en silencio y soledad como pudieran conocerse los demás seres que pueblan el
mundo; el tiempo es la causa del desacuerdo entre todos los hombres. Ni
siquiera puede el poeta decirse comprendido por sus contemporáneos.

C. La obra poética está planteada como una posibilidad de comunicación
que supera las limitaciones de la muerte del autor. El poeta futuro y el poema
siempre podrán encontrarse.
D. El poeta no ha olvidado sus tendencias hacia lo masculino pero las ha
sublimado mediante su entrega al hombre mediante su obra poética.
Cernuda evoluciona de un panteísmo literario hacia la fe y la esperanza
en Dios. Su camino, ya se dijo, fue torturadamente largo pero al fin sale de sí
mismo para pedir la salvación:
"He vivido sin ti, Mi Dios, pues no ayudaste
Esta incredulidad que hizo triste mi alma
(. .)
No destruyas mi alma, oh Dios, si es obra de tus manos;
Sálvala con tu amor, donde no prevalezcan
En ella las tinieblas con su astucia profunda,
Y témplala con tu fuego hasta que pueda un día
Embeberse en la luz por ti creada.
(. . .)
Tras esta noche oscura vendrá el alba
Y hallaremos en ti resurrección y, vida." p. 208

Él, se sabe diferente a los demás y por eso mismo quiere ser comprendido
por alguien que se le parezca aunque todavía no exista:

.

"Yo no me cuido de ser desconocido
En medio de estos cuerpos casi contemporáneos
Vivos de modo diferente al de mi cuerpo
De tierra loca que pugna por ser ala
Y alcanzar aquel muro del espacio
Separando mis años de los tuyos futuros." p. 201

Luego aparecerá la materia de esa comunicación hacia el futuro.
P;imeramente, el poeta necesita la comprensión de un alma semejante a la
suya; no puede ser su poesía un código de mensajes interpretado por cualquier
persona. La materia de esa comunicación es una serie de submensajes que

La trayectoria descrita por Cernuda a lo largo de su vida puede definirse
como una frustración y como un encuentro.

BIBLIOGRAFÍA

integran un todo.
A. Hay una queja táctica de incomprensión humana. El poeta ya no canta

la luz del mundo porque el amor se le ha marchitado.

CERNUDA,

Luis, La realidad y el deseo, Ed. Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1970.

B. El poeta es valiente en su miedo pues debe olvidar los detalles que han
enajenado su existencia, debe hacer a un lado el sufrimiento y todas las vivencias negativas para poder igualarse en un tiempo futuro con seres a él
semejantes.
331
330

�LOS FACTORES ANGLOSAJONES EN LAS OBRAS DE
JORGE LUIS BORGES
DR. RoBERT G. CoLLMER
Baylor Univenity

JoROE Luis BoaoEs es un enigma. Nacido en Argentina ("Las calles de Buenos Aires / Ya son la entrada de mi alma"), ha tenido más influencia fuera
de su país y fuera de su lenguaje que en el mundo hispanoamericano. Casi
ciego la mitad de su vida y ahora medio sordo, ha desempeñado el cargo de
director de la Biblioteca Nacional de Argentina. Sin inmiscuirse en asuntos
políticos, fue humillado por Perón y forzado a servir como "Inspector de aves
de corral" en Buenos Aires. Bien documentado acerca de conceptos filosóficos
y teológicos, utiliza su "inteligencia siempre alerta. . • al servicio del juego y
no de la convicción" ( como nos informa su amiga fiel Alicia Jurado) . Pequeño, débil, modesto, le gusta narrar cuentos del gaucho, el héroe militar argentino y el "gangster'' norteamericano. Aunque una vez dijo: "Yo pienso en
Inglaterra como se piensa en una persona querida"; antes de los sesenta años
no había visitado ni Inglaterra ni los Estados Unidos. Apenas conocido fuera
de un grupo de amistades en Buenos Aires hace diez años, ahora brilla su
nombre en todo el mundo como personaje literario, exótico y atractivo, especialmente entre los jóvenes de letras. Casi todo estudiante universitario conoce
los libros Ficciones y Obra poética o si no, lee tales cuentos como ''Las ruinas
circulares" o "El jardín de senderos que se bifurcan" o "El sur" en las antologías que se utilizan en el primer año de estudios literarios universitarios.
Secreto y aislado, admite que "mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo
es del olvido", pero sus declaraciones son citadas en las páginas de diarios
mundiales y sus conferencias en Cambridge, Massachusetts, Nueva York, Londres y México son numerosas.
Conocí a Borges durante mi estancia de dos años académicos, como profesor
huésped en la Universidad Nacional de Asunción, Paraguay, de 1966-1967.

333

�Un amigo paraguayo, Juan Santiago Dávalos (cuya memoria conservo con
afecto ya que ha fallecido), conociendo mi interés en el poeta inglés John
Donne, me informó que Borges compartía esta misma curiosidad. Hice dos
viajes a Buenos Aires en 1967, para charlar con él, habiendo encontrado una
de las mentes más ágiles y la persona más singular en toda mi experiencia.
Mostró ser un hombre sin igual. Hablamos en inglés, intercalando algunas
palabras en español. Su madre, que contaba entonces con más de noventa
años, no se alejaba de su lado, lo cuidaba y lo llamaba "Georgie", utilizando
también una mezcla de inglés y español. Le presenté una edición del siglo
XVIII, del diccionario del doctor Samuel Johnson, el padre de la lexicografía
inglesa y a su vez me obsequió una copia de su libro más reciente. En 1968
nos visitó en nuestra casa en Texas, acompañado de su esposa con quien se
había casado en 1967, siendo ahora divorciado.
En nuestro primer encuentro me pidió que le leyera unos trozos en inglés
moderno del inglés antiguo (que para nosotros mismos es como una lengua
extranjera) y él los citó en el original. Me informó que durante los últimos
meses se había dedicado al estudio del noruego antiguo. En I la ciudad de
Buenos Aires, lejos de las masas de habla inglesa, vivía este hombre que leía
autores olvidados por la mayoría de las personas de habla inglesa.
Al investigar la vida y las obras de Borges, se nota que conoce profundamente la lengua y la literatura inglesas. Nació en Buenos Aires en 1899, de
antepasados españoles y portugueses, que habían habitado en Argentina por
generaciones, pero su abuela paterna nació en Inglaterra. Su padre era profesor de psicología e inglés en escuelas secundarias de Buenos Aires. En la
casa y durante los años de su niñez, la familia hablaba inglés y mantenía la biblioteca repleta de libros de esa lengua. Lector voraz, Borges había leído Don
Quijote antes de cumplir los ocho años y a la edad de nueve dominaba la lengua inglesa lo suficiente para hacer su primera traducción de este idioma; el
cuento corto de Osear Wilde, "El príncipe feliz". Siendo muy joven, lo llevaron sus padres a Europa, donde vivió de 1914 a 1921. En Ginebra completó
sus estudios secundarios y de ahí pasó a España. Frecuentaba un grupo de
jóvenes poetas vanguardistas bajo la influencia del movimiento literario forjado por Rafael Cansinos Assens, denominado ultraísmo, llegando a ser portavoz de' este movimiento en el Nuevo Mundo, proclamando en oposición a
los movimientos ligados con José Enrique Rodó y Rubén Darío, la necesidad
de escribir en un estilo aproximado al que Baudelaire y Mallarmé habían
recomendado para el francés y que Ezra Pound había practicado en el idioma
inglés. Se abogaba por la reducción del poema a su elemento primordial, la
imagen, la supresión de adjetivos inútiles, la abolición del adorno y la comprensión de símbolos para ampliar el poder de sugestión.

334

. _Parece ser q~e Borges piensa en inglés: ha publicado dos poemas en este
1~0~~ Y ademas en~abeza ensayos con títulos en inglés, por ejemplo "Dream-

tige~ • Ha desempen~do el cargo de profesor de literatura inglesa en la Universidad
de" Buenos
Aires durante varios años. El tema de este traba'JO es pre.
,
cisamente ¿ que forma toma la literatura inglesa y norteamericana en las obras
de Borges ?"
Antes de procurar resol~er este problema, debemos definir Ja relación de
~orges c?n la lengua extran1era predominante en los círculos literarios de Aménea
el francés.. Desde .fines del siglo XVIII, la lengu a francesa y los
d ·Latma:
d
a mira __ores de Fra~c1a h~n sido la fuente intelectual de los escritores hispanoamencanos. V~ltair~, Diderot, Rugo, Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud, Sartre, Camus, _han mflmdo en la vida intelectual de Hispanoamérica. A la vez,
los, autores ingleses _laureados por los franceses, eran casi los únicos también
ahi, honrados. Por :Jemplo Byron, Poe y Whitman sólo fueron admirados despues de ser reconOCidos en Francia. En este punto Borges se separa de los otros
pensad~res castellanos, porque no es seguidor de guías franceses. Pero hay una
paradoja
end esta· , relación. Borges dice: "Le debo muchísimo
· " . La
·
· a Francia
~rirnera tra_ uccion de una de sus obras por ejemplo, fue al francés. Continúa:
Creo ~ue mclus~ en, ~spaña se me considera con más seriedad ahora, quizá
por encima de rrus mentos, a causa de mi consagración en Francia y l0 · _
roo aq m,
' en Argentma
· " . L a primera revista que dedicó u
·
IDJS
'
Borges fue l'Herne en 1964. Sin embargo insiste· "Tengonlnu~ero ~~tero a
h
d
·
a impresion que
emo~ pasa o d~I francés al inglés y del inglés a la ignorancia. Hubo una
especie de cambio. Admiro a la literatura inglesa más que a ·
te
I .
.,
h
nmguna, pero
w::,,.a impresion que emos pasado del francés literario al inglés de HollyBorges _se considera un precursor del movimiento hacia la literatura inglesa.
Pero
son los escritores significativos de esta literatura;,. E n cier
· t o sen'd ¿ cuales
·
ti o ~xiste ~a oxtod~xia en el estudio literario. Hay en todas las literaturas
~na Jera~~1~ d~' escntores, y las personas que enseñan literatura ponen énfasis en los nght autores. Por ejemplo, en la literatura británica designamos
entre los
. grandes a Chaucer, Shakespeare, Milto~, Wordsworth, T ennyson· y
en
l
a
l
1teratura
norteamericana a Emerson, Hawthome, M eJv1·11e, Wh'1tman
'
Eli
ot. Nosotros los profesores, repetirnos el catecismo de los autores calificado:
como buenos. i:ero Borg~s no tuvo la oportunidad -o no llevó Ja cadenade haber estudiado la literatura inglesa con profesores del "establishment".
~a clave para el pensamiento de Borges, es la que nos presenta el caso extrano de un hombre que no maduró. En una entrevista dijo: 'Me pasé la 'd
leyendo_ a Stevenson, Kipling, Wells, Shaw. .. A Chesterton ¡0 leo y lo
lo considero como a un amigo person al . . . Cuand o era Joven,
·
, enormeleia

1:~ ;
335

�Borges,
t a Whitman" • U na y otra vez en las obras y conversaciones deºbli
mene
encontramos el patrón de lectura de un muchacho aislado en una b1 ~~eca
recaudada por un aficionado a los libros, de fines del siglo XIX, que escogio _los
volúmenes que le atraían según su juicio comple~ente p:rsonal. Los pe~itos
que analizan las obras de Borges, notan la repetlc1~n de s~bolos, por eJ~plo: el laberinto, el espejo, el tigre, el libro,que ~ntiene en. s1 todos los demas
libros. Alicia Jurado comenta cómo le hab1a fascma~-º el ugre, tenemos un
dibujo de un tigre que hizo Borges cuando ~ran nmo. En el libro El hacedor (título traducido al inglés como Dreamtigers) leemos:

r

Pienso en un tigre. La penumbra exalta
La vasta Biblioteca laboriosa
Y parece alejar los anaqueles;
Fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,
El irá por su selva y, su mañana
Y marcará su rastro en la limosa
Margen de un río cuyo nombre ignora
(En su mundo no hay nombres ni pasado
Ni porvenir, sólo un instante cie'Tto).
Cunde la tarde en mi alma y reflexiono
Que el tigre vocativo de mi verso
Es un tigre de símbolos y sombras,
U na serie de tropos literarios
Y de memorias de la enciclopedia
Y no el tigre fatal . ..

Ha mantenido el entusiasmo de un mno en su primer encuentro con el
objeto ajeno O personaje nuevo. El .1:1'1u9do e~~b~ animado o en e~tado de
fluidez, no sujeto a formulaciones f1Jas y pre1mc1os concrechtos. La htera~ura
no toma forma según la mano muerta de profesores que mu as veces repiten
sin comprender, las interpretaciones ya vacías y sin vida.
Podemos tomar como ejemplo de la actitud de Borges hacia la literatura
· l
la manera cómo descubrió a Donne. El lector moderno confronta a
mg esa,
, •
El"
' de T . S. Eliot. En cambio Borges, quien cita a 1ot pero no
D onne a traves
simpatiza con él, halla a Donne por medio de la prosa románti~ de Thom~ de
·
Hoy en día casi nadie lee a De Quincey, autor de Las Confesiones
Q wncey.
'd u rb
de un opiófago inglés", pero a fines del siglo -~I~ er~ muy le1 o. n 1 ro
hn Donne una defensa del swc1d10 Biathanates, fue comenen proSa de Jo
•
, d 1 · ·d·
. cey El libro de Donne es la primera apolog1a
tado por D e Qwn •
. . e 3UICI 10 en
tiempos modernos. Con vasta documentación, citando a casi ciento setenta Y

cinco autoridades, Donne, en más de doscientas páginas, procura insistir en que
ningima ley, ni la de Dios, ni de la naturaleza, ni de la razón se viola si la
persona, bajo ciertas condiciones se suicida. Es un libro de teología casuística,
y Borges incluye a Donne entre los heresiarcas históricos. Una de las ficciones
mejor conocidas, "Tres versiones de Judas", según un crítico, toma como punto
de partida a Biathanates. El ensayo sobre BiathanatPs escrito por Borges se
incluye en Otras inquisiciones. Lo que le atrae a Borges en la li~eratura inglesa,
es la idea aislada o el detalle olvidado, o el autor recóndito.
Podemos trazar los elementos anglosajones en las obras de Borges con la
ayuda de dos breves libros que contienen los apuntes para sus conferencias
dictadas en la Universidad de Buenos Aires, en su cátedra como profesor de
literatura inglesa. Estos libritos son Una introducción a la litnatura inglesa y
Una introducción a la literatura norteamericana. Comenta Borges sobre De
Quincey: "su obra entera, que abarca catorce volúmenes, está hecha de artículos, que en aquel tiempo equivalían, en extensión y profundidad, a lo que
hoy llamaríamos libros. Intentó, y muchas veces logró, como Sir Thomas
Browne, una prosa tan poética como el verso... Buscó un placer intelectual
en el opio; éste aumentaba su sensibilidad para la música y le permitía entender o creer que entendía las páginas más abstrusas de Kant. . . Pequeño,
frágil y singiilarmente cortés, su imagen perdura en la memoria de los hombres como la de un personaje de ficción, no de la realidad". Esta última
descripción de De Quincey cumple bien con la de Borges mismo.
Al mencionar a Sir Thomas Browne, encontramos otro elemento inglés. Borges alega en su Introducción a la literatura inglesa, que éste "ha sido juzgado
el mejor prosista de las letras inglesas", y un crítico del estilo de escribir de
Borges encuentra en éste la intención precisa de adaptar el estilo de Browne
al castellano. Pero hay muy pocas personas, salvo los especialistas en la literatura inglesa, que ahora leen a Browne; es un autor casi olvidado. Pero Borges revivifica a autores muertos y vuelve a utilizar id~s que el resto del mundo califica como agotadas. El estilo de Browne se distingue por la mezcla de
palabras de etimología latina y griega con palabras teutónicas, "latinismos y
neologismos" (según Borges) . El pensanúento de Browne, dice Borges en su
primer libro, Religio Medici (la religión de un médico), "encierra una paradoja, los médicos eran tenidos por ateos". Y sigiie: "En su obra capital, Urnas
sepulcrales, el sujeto es apenas un pretexto para sabios y dilatados párrafos
musicales, donde lo que se dice es harto menos importante que lo que se sugiere". No por casualidad, el amigo más cercano de Borges, Adolfo Bioy Casares, tradujo al castellano este libro. Los profesores de inglés consideran
Religio Medici su mejor obra.

337
336

Hum-22

�Aunque "el horror de los espejos" (mencionado en el poema "Los Espejos" ) es, como dice el crítico Miguel Enguídanos, "tema recurrente en toda la
obra de Borges", sin embargo Borges busca su propio reflejo en los autores a
quienes él imita. O quizás podríamos decir que Borges busca a los autores que

cuento
. que &lt;lur t 1 que
, l se
· llama
• Pierre Monard, autor del Qui1ºote,,
• Bas t a d ec1r
an e os u timos d1:z años, Lewis ha sido descubierto como autor si~ficativo
pero Borges lo hab1a notado ya hace más de treinta años.
'

lo dupliquen a él.
Regresemos a otros escritores que influyeron en él. Son como dije, autores
que leyó en sus primeros años. Eran los escritores populares a fines del siglo
XIX y principios del presente: G. K. Chesterton, H. G. Wells y Rudyard
Kipling. Chesterton utilizaba el cuento policial para promover ideas filosóficas, especialmente en los cuentos del pa.dre Brown, el detective sacerdote. Con
su amigo Bioy Casares, Borges hizo una edición de Los mejorPs cuentos policiales, e incluyo un cuento de Chesterton. Recordemos "La muerte y la brújula" con la integración de elementos de la religión hebráica y la búsqueda
de "un puro razonador", el detective Erik Lonnrot, así como también el ase-

a . rac1on anticipada a los grandes (en la literatura inglesa - Shakes eare
M1lton; en la literatura norteamericana - Poe Whitman)
p
y
aquellos factores que lo duplican a él mismo.
y
' pero le atraen

sinato fabricado de "Emma Zunz".

H. G. Wells, considerado por algunos historiadores como el padre de la
ficción científica, procuraba unir la ciencia, a veces fantástica -por ejemplo
en La máquina del tiempo-, con la ideología. Sin educación universitaria,
pobre y enfermo, Wells muestra rasgos parecidos a los de Borges. La ciencia
de éste, en contraste con la de Wells, con sus investigadores de planetas lejanos y el mundo futuro, regresa al pasado en "La lotería en Babilonia", a la
obscuridad de la literatura en "La busca de Averroes", o raras veces se adentra en el futuro como en "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius". Wells se opuso al
cristianismo de Inglaterra, como Borges también examina con admiración
la herejía en "Tres versiones de Judas" .
Después de Wells, Borges se acerca a otro autor inglés que utilizó la ciencia
como vehículo para exponer su filosofía, C. S. Lewis. En una entrevista Borges explicó cómo había abandonado la poesía para dedicarse al género narrativo:
"En el año 1939 caí muy enfermo de una septicemia, como Dahlmann en
El Sur. La fiebre y el delirio fueron tales que creí enloquecer y temí que ya
no podría volver a escribir. No quería ni siquiera que mi madre me leyera libros porque tenía miedo de no poder entenderlos. Una ,noche en el sanatorio,
ya un poco mejorado, ella me empezó a leer un libro de C. S. Lewis, Out of
the Silent Planet, que acababa de llegar de Londres. De pronto, descubrí que
estaba llorando de alegría, porque sí entendía lo que mi madre me leía. Entonces decidí escribir algo, pero algo nuevo y diferente para mí, para poder
echarle la culpa a la novedad del empeño si fracasaba. Me puse a escribir ese
338

En cuanto
a •la• literatura norteamericana' el caso es paralelo. Borges expresa
drni
·,

Como ya lo _he mencionado, tenemos la ventaja de poder examinar el esquema de la l~te:atura en un pequeño libro de texto. Obra de no m, d
sesent~ y dos pagmas; está dividida en catorce capítulos. Hay capítul t'a~ e
por eJemplo " Hawth rone Y p oe,, , " el Trascendentalismo" "Whºt ,os 1p1cos,
H
man M l ·11 " p
'
I man y
er. .
e v1 e . ero hay otros, los últimos "La novela policial" " .
f1ct1on y el ,Lejano
O est e,, y "la poesía oral' de los pieles rojas". ,Cautel~sasc1ence.
mente los cntlcos norte~mericanos han admitido la influencia del oeste leºano
pero para Borges. la vida de los cowboys y las novelas que la refle. an J so~
de ser estudiadas · y Borges todav1a
, se ant1C1pa
.. J 'a un
fverdaderamente
t
. dignas
.
hu ;ro recon~1~_1ento, al insistir en la importancia de la poesía oral de los
a itantes
.
ch pnrmtlvos
. . de América del Norte· As'1 como entran en su literatura
1os gau . os y los m~1os de ~rgentina, de la misma manera quiere que también
se estudien persona1es seme1antes en la literatura norteamericana.
emos notado
y la hereJº1'a• Podriamos
,
0
ta Hbº,
,
• su interés en la teoloofa
comentar
m ien c~mo m_troduce factores y nombres y mitos de los judíos y los árabes
(Borges
mismo tiene un poco de sangre Jºudía·) L e m
. t eresan d os autores pu-.
·
~tan:s, ahora recordados por los especialistas en historia y teología Cotton
at er y Jonathan Edwards. Creo que los puritanos son en ciertos ~s ectos
probablemente, los descendientes intelectuales de los judíos U
d
p . '
res poemas se titula "Jonathan Edwards".
. no e sus meJoJONATHAN EDWARDS
(1703-1758)
L ejos de la ciudad, lejos del foro
Clamoroso y del tiempo, que es mudanza,
Edwards, eterno ya, sueña y avanza
A la sombra de árboles de oro.
H oy. es mañana y es ayer. No hay una
Cosa de Dios en el sereno ambiente
Que no lo exalte misteriosamente
El oro de la tarde O de la luna. '

339

�Piensa feliz que el mundo es un eterno
Instrumento de ira y que el ansiado
Cielo para unos pocos fue creado
y casi para todos el infierno.
En el centro puntual de la maraña
Hay otro prisionero, Dios, la Araña.
C 1 F entes sobre la prosa
Este poema en Parte 1·ustifica el juicio d e ar os u
de Borges:
"Borges confunde todos los géneros, rescata todas las tradicio_nes, mbata
os hábitos crea un orden nuevo de exigencia y no-or
" so . re
,
todos 1os m al
'
·
' ero tamb1en
1
el cual pueden levantarse la ironía, el humor, e Juego, s1i p.
. .,
una profunda revoluci6n que equipara la_ libe~d co~ a ima,~mac1on
y con ambas constituye un nuevo lenguaje latmoamencano...
Siempre hay la ironía, el humor, el juego. Siempre hay Borges.
. ,
,
ro ia palabra se cri6 "en un Jardm,
En resumen, aunque Borges segun su p Pb.blioteca de ilimitados libros in, d
1·a con lanzas y en una i
.
&lt;letras e una ver
' ,
d
d América Latina en la hteragleses"' ha llegado a ser la voz mas po erosa e
tura universal.
las literaturas ex6ticas, las había adaptado y
A pesar de algunos rasgos en
Bor es muestra que la imaginación
las había convertido en unahco: nue~\omb;e es creador. Como dijo en su
crea el mundo, el poeta es ace or, e
poema "Mi vida entera":

C
que mis jornadas y mis noches se igualan en
reo
d D'
l de
pobreza y en riqueza a las e ios y a as
todos los hombres.
Borges no es inglés, ni es argenfmo, es hombre universal.

EL DISTANCIAMIENTO IRÓNICO EN "TIEMPO DE SILENCIO"
DE LUIS MARTlN SANTOS
Gn.BERTO TRIVIÑOS

Instituto Central de
Lenguas.
Universidad de
Concepci6n, Chile

LA PR.ooucc1ÓN LITE~ . d,e Luis ,M:artín Santos tiene proporciones físicas
mínimas: Dos novelas, una publicada en 1962, la otra aún inédita, y una serie
de breves relatos llamados "apólogos" completan una narrativa de redueida
extensión que contrasta con la amplitud cuantitativa de la obra psiquiátri~
que Luis Martín Santos, escribe sin interrupción desde 1950 hasta 1964. Podr~
pensarse que la literatura de ficción de este autor está regida por ese virtuosismo de lo exiguo que caracteriza a la mayoría de los novelistas españoles de las
últimas dos décadas, sin hablar de los numerosos autores de un solo libro que
desaparecen en el más absoluto anonimato artístico no obstante haber obtenido el premio Planeta, A donáis, o Alfahuara. No es éste, sin embargo, el
caso del autor de Tiempo de silencio, no sólo por ser un "gran escritor de una
sola novela", sino porque desaparece trágicamente cuando sólo había iniciado
su obra literaria. Sus proyectos narrativos, recordados por los qué con él intimaron, confirman que su práctica literaria estaba signada por la misma voluntad creadora perceptible en su quehacer psiquiátrico.
Tiempo de silencio,1 la única novela publicada de Luis Martín Santos, es
la narración de un fracaso. En 1962, año de su primera edición, el tema del
fracaso no es nuevo en la literatura española contemporánea. Por el contrario, está presente, por ejemplo, en Homenaje privado ( 1962) , de Andrés
~ MAltTÍN SANTOS, Luis, Tiempo de silencio, Barcelona, Seix Barral, 1962. (Citaremos por esta edici6n).

341

340

�novela social, dicen, presenta un reflejo fotográfico de lo inmediato y visible.
Pero lo que le~ ,molesta ~o es, en realidad, el nivel del reflejo, sino el objeto de
~~ r~presentaaon.. Sus singulares expresiones -"fuei:a el realismo socialista",
olvido
·
,, " y desprecio para los novelistas ateos", "basta de novelas d e mineros , no más chabolas ni piquetas", "se acabaron las demagogias en el campo andaluz"- tienen idéntica significación a la de la fórmula " no ha nad
·
·
Y conª
q ue mod'f'
i .icar" de1 prota_gomsta
de Tiempo
de silencio: la complicidad
lo e~tablecido, 1~ conforrrudad con la injusticia. La imparcialidad que sus promocionadores asignan a este grupo es, por consiguiente, una pura ilusión. Manuel San Martín Y Andrés Bosch narrán en sus obras la historia de una derrota, pero el problema es para ellos un problema metafísico. Su narrativa
revela ,en este sent.id~, . una mistificación de la realidad, ya que presenta con
el caracter
de ahistonco y universal lo que es un dato de 1a expenenaa
, · •
, .
histonca española.

Bosch y en El borrador ( 1961), de Manuel San Martín. Años después, en
Señas de identidad ( 1966), de Juan Goytisolo.
Esta persistencia es por sí misma significativa. Está directamente relacionada con un período de la historia española contemporánea. De manera específica, con la problemática de los intelectuales de la posguerra. La falta de
participación en el desarrollo de la sociedad se convierte, después de la guerra
civil, en el destino de muchos intelectuales. Estarán obligados a renunciar a
su necesidad de desempeñar una misión histórica, de tener una influencia
práctica en su sociedad. Este hecho hace surgir en ellos el sentimiento de que
carecen en absoluto de influencia, de que son completamente superfluos, innecesarios. España ha evolucionado, pero sin recurrir a ellos, sin necesitarlos.
El escritor Juan Goytisolo ha reconocido en forma explícita esta marginación en una conversación con Emir Rodríguez Monegal:

Lo que interesa analizar no es sólo esta similitud significativa. El hecho de
desta~ar la semejanza de diversas realizaciones artísticas es insuficiente. Nada
nos dice del valor estético de estas obras, de la especificidad de cada una de
ellas. El arte consiste en dar forma y sólo la forma convierte un producto en
obra de arte.. C~d~ realización artística es, en este aspecto, producto de un
con~ormador indlVldual. La historia proporciona la materia, la realidad. El
escritor la ela~ora y la tran~forma convirtiéndola en poesía. En el caso que
estam.os estudiando, esta afirmación tiene importancia decisiva. Las obras
mencionad~ se relacionan entre sí por reflejar, en el plano de la literatura,
una determ_mada problemática histórica, pero el modo de resolverla artísticam,ente es diverso en _cada una. Lo decisivo es el examen de estas diferencias.
Solo entonces es posible aprehender la singularidad de cada obra particular.

"Nosotros contábamos con una posibilidad de intervenir en la evolución
de la sociedad española y nos hemos dado cuenta de que esta evolución
se ha operado sin nosotros, a nuestras espaldas. Eso ha creado . . . una
sensación de malestar y de contradicción y de degarro."
Esta es la problemática que, con diversas soluciones individuales, se refleja
en la literatura española contemporánea, especialmente en la novela, por observarse en ella la forma más adecuada para su expresión. Luis Martin Santos
y Juan Goytisolo no evaden literariamente esta problemática. La asumen de
manera crítica no sólo para exorcisarla de modo subjetivo, sino para superarla en la realidad. En este sentido fundamental la literatura no constituye
para ellos una zona privilegiada de refugio, de mistificación y de sublimación
en que todos sus sueños se realicen, en que toda tensión entre individuo y
sociedad esté excluida de modo sistemático. Distinto es el caso de Manuel San
Martín y de Andrés Bosch. Pertenecen a un grupo de novelistas que se autodenomina creador de la nueva novela española. Las declaraciones explícitas de
este grupo revelan que su interés no está en los problemas históricos de su país,
sino en los problemas de un tiempo que es "el de hoy, el de ayer y el de mañana, porque es el tiempo del hombre, que no pasa, que permanece". Esta
idea de una literatura de lo ahistórico les hace oponer a la novela social española, que según ellos se caracterizaría por la parcialidad, por su falta de
fantasía y de imaginación creadora, una novela metafís ica, en la cual lo esencial sería el antipartidismo, la imparcialidad, la objetividad y la profundidad.
La falsa conciencia de este grupo se revela, sin embargo, en sus múltiples declaraciones teóricas. Sus objeciones estéticas contra la novela social son incapaces de disimular los prejuicios políticos y sociales que las determinan. La

342

fe

Tiempo_
silencio ha si~o, en este sentido, erróneamente interpretada. Su
~reocupaci?n por el lenguaJe, su propósito de superar las estructuras naturalistas Y su intento de renovar los modos narrativos tradicionales inhabituales
en
narrativa española de la década del 50, han contribuido a'la supervaloracion de s~s valores formales, a tal extremo que se ha llegado a observar en
ella un e~u1v~lente de la novela más famosa del escritor irlandés James Joyce., Este
· duda, una d e 1as razones
. enfasis en rasgos de carácter formal es, sm
mas .1:°portan.t~s. que han contribuido a silenciar el sentido inconformista, la
funcion desmitiftcadora y el propósito crítico de T i' emp o de si·zencio.
· La nov~la con e~ carácter de pura. literatura de entretenimiento, de experimento
solo en el mvel de las formas, sm pretensión ninguna de tener una si·gru·f·c· · '
"lid d
•
1 ac1on
Y utl a , social
es,sistemáticamente
'l
.
.
.
. negada por Luis Martín Santos,nosoo
en su ?racuca ar.t:stl~~ rrusma'. smo también en sus reflexiones sobre lo que
denommaba funcion desacrahzadora-sacrogenética" del novelista: "Su fun-

!~

'

343

�ción es la que llamó desacralizadora-sacrogenética: Desacralizadora, destruye
mediante una crítica a,,auda lo injusto. Sacrogenética, al mismo tiempo col~bora
a la edificación de los nuevos mitos que pasan a formar las Sagradas Escnturas
del mañana."
Tiempo de silencio posee, sin duda, rasgos joyceanos. De ningún ~odo, s~
embargo, su singularidad reside sólo en este aspect~. ~a ~ovela d.e Luis M~rtin
Santos es, por sobre todo, el relato irónico de la asimilación del inconformismo
en la España de posguerra. Todo análisis que omita est~ elemento estr~cturador
f damental deformará necesariamente la comprens1on de la totalidad. La
un
' de su sentido es, por este motivo, imprescm
· d'bl
explicitación
1 e.

" ...un hombre encuentra en su ciudad no sólo su determinación como
persona y su razón de ser, sino también los impedimentos múltiples y los
obstáculos invencibles que le impiden llegar a ser..." (p. 14)
La urbe madrileña se caracteriza, pues, por su negatividad. Ella frustra a
los intelectuales descontentos, a los provincianos inquietos, a los emigrantes
ilusionados. Las palabras "destruido", "eunuco" y "castrado" sensibilizan este
carácter aniquilador de la ciudad e insistentemente repetidas adquieren el carácter de los leit-motivs fundamentales del irónico relato del narrador.

1

El inconformismo del protagonista de Tiempo de silencio tiene una función
decisiva. Es precisamente el elemento que 'din~iza el relato, el factor .que
produce y mantiene el movimiento novelesco. Nmguno de los cua~ros soc.1al~
descritos en la obra es un mero cuadro social estático, ya que recibe su s1gruficación directa de este factor estructurador. Cada uno de .el~os. represe~ta ~_na
etapa, una fase, un momento importante ~e un pro~eso dmanuco ~ue. implica
el suraimiento y la neutralización de un mconfonrusmo .. Las des~npc1ones de
las ch=bolas y sub-chabolas, de los cafés literarios, de las fiestas de mtelec~ual~s,
de la cárcel, no son simples descripciones estáti~ de diversos ~scenanos mtroducidos para producir una impresión de totalidad human~, smo que co~stituyen un requisito indispensable para mostrar con profundidad la _evoluc1on
espiritual del protagonista, quien irá modificándose en contacto_ d1.r~cto con
la realidad exterior. El conocimiento del mundo de las chabolas s1gnif1ca para
él una ruptura de sus gestos rutinarios y habituales;
reunión e~, el .café
literario señala el cambio de sus relaciones con la realidad; la reumon intelectual en casa de Matías revela los extremos y tensiones entre los cuales os-

!ª

cila; y así sucesivamente.
La metrópolis madrileña en la cual transcurren los diversos acon:ec~mientos
narrativos es, en este sentido, un elemento integrante de la esencialidad artística de la obra; de ningún modo constituye una instancia puramente secundaria, sino que es inseparable de las existencias que se despliegan ~n el. mun~o
de la obra. Lo que define a todos los personajes, de un modo pnmano y basico es su carácter de habitantes de la gran ciudad española. Madrid es ellos
-Pedro Muecas Amador, Cartucho, Matías, Dorita, etc.- y ellos son la
imagen de Madrid. Todas las instancias en que esta novela se divide cobra_n
unidad en cuanto son facetas de la urbe madrileña. Es ésta el superpersona1.e
bicuo que asimila destruye y frustra. No es exagerado decir que en los pn:eros fragmentos ;stá explícitamente formulada la problemática fundamental
de la obra literaria de Luis Martín Santos:

344

La disposición temporal del proceso narrativo en Tiempo de silencio está
caracterizada por su linealidad de tal modo que el comienzo y el término de
la novela constituyen el principio y el final de una serie de acontecimientos
cronológicamente dispuestos. La visión de totalidad que el hablante en tercera persona posee sobre los hechos por él narrados, le permite seleccionar y
desarrollar lentamente sólo aquellas instancias que determinan una transformación fundamental en el protagonista. Esta perspectiva determina que la
narración se concentre sólo en un breve número de días en los cuales acontecen a Pedro los sucesos importantes y decisivos en la configuración de su
destino. La duración efectiva del proceso narrado es, de este modo, muy breve, pero la especial manera de considerar las instancias significativas mediante
s11 dilataci6n o expansión y las continuas proyecciones hacia el pasado y el
futuro de los personajes, crean una sensación de existencia completamente desplegada en su totalidad.
Luis Martín Santos meditó en las dificultades, obstáculos, límites y servidumbres que implica el relato de una historia en el prólogo de su segunda
novela, aún inédita, denominada Tiempo de destrucción. Estos pensamientos,
que constituyen una importante reflexión sobre el proceso de escribir una novela, permiten comprender su estética narrativa, especialmente su método de
composición novelesca. Sus observaciones sobre la manera de construir la historia del protagonista de Tiempo de destrucción, evidencian, en efecto, la
práctica de una poética que denominaremos, utilizando la terminología de
Umberto Eco, poética de la intriga:
" . . .Se me debe perdonar que renuncie a la habitual secuencia cronológica y que vaya picoteando aquí y allá al vuelo de mi imaginación.
Me demoraré más en algunas épocas. De otras apenas podré decir nada.
Seleccionaré así de modo semejante a como lo hace nuestra memoria,
lo esencial de cuanto tengo que contar. Nuestra memoria también tiene
el privilegio de olvidar todo lo que no es importante. O quizá, de un
modo preferente, todo lo que nos avergüenza recordar (según la cono345

�prepara.~ons. • . a mettre en pleine lumiere, par la seule adresse de la
compos1tion les evenements essentiels et a donner a tous les autres le
&lt;legre de relief qui leur convient, suivant leur importance..."

cicla máxima del gran bigotudo) . Esta libertad, que conserva a mí mismo
y que espero no enoje al lector, debe dar más variedad a la narración y
hacerla más esencial, más significativa, recortar mejor la imagen de mi
personaje." 2
El principio de construcción que rige las dos novelas de Luis Martín Santos
es idéntico.ª El relato implica, en ambas, una organización jerárquica de los
hechos, el establecimiento de una perspectiva de valores. Lo que se narra es
sólo lo importante, lo esencial y lo significativo. La historia de un hombre no
debe relatarse, por consiguiente, a través de una pura multiplicidad de datos,
fechas y peripecias externas. Es necesario recurrir a ellos, pero de su innumerable cantidad no se puede deducir que sea captado lo que es'importante
en ese hombre. La tarea del novelista no se completa con puros datos porque
lo que debe captarse es una figura interior, la forma de un movimiento espiritual. Y esto no se capta cuando el hombre realiza cosas habituales, previsibles, rutinarias. Sólo en la sorpresa de lo inesperado, de lo imprevisto, se manifestaría lo que él tiene de profundo y digno de ser comprendido. La tarea del
narrador será, según el autor de Tiempo de silencio, la de aprehender en esos
momentos inhabituales la forma del movimiento espiritual de los protagonistas
de sus relatos. Todo lo que es inesencial debe ser, por consiguiente, excluido de
la narración. La materia narrativa debe estar constituida sólo por lo que Luis
Martín Santos denomina las esenciales ocasiones.
Varios críticos, entre ellos Ramón Buckley en sus Problemas formales en la
novela española contemporánea, han conectado la novela de Luis Martín Santos con la de James Joyce. Esta relación es equívoca y, en todo caso, irrelevante, ya que ambas obras se rigen por poéticas totalmente diferentes. El principio estructurador del relato en la novela de Luis Martín Santos coincide,
exceptuando el valor narrativo otorgado a lo inhabitual e imprevisto, con el
principio de la novela tradicional, enunciado por Maupassant en el prefacio
de su Pierre et Jean:
"La vie... laisse tout au meme plan, preipite les faits ou les traine
indefiniment. L'art, au contraire, consiste a user des precautions et de
• MARTÍN SANTOS, Luis, Ap6logos y otras prosas inéditas, Barcelona, Seuc Barral, 1970,
pág. 152.
' El modo narrativo de ambas novelas es, sin embargo, diferente. En Tiempo de silencio existe sucesividad cronológica; en Tiempo de destrucci6n hay, por el contrario,
ruptura de la secuencia cronológica. La misma poética de lo esencial se resuelve, en el
plano del modo narrativo, de modo diferente en cada una de las obras mencionadas.

346

_La novela, es, según este criterio, una organización, una ordenación verosímil de acontecimientos importantes:
"Soil fait_ t;nir d~_s trois cents pages dix ans d'une vie pour montrer
quelle
de tous les etres qui l'ont entouré, sa signifiºcat·10n
. aJi ete, au rmheu
.
particu ,ere et bien. caracteristique, il devrá savoir éliminer, parmi les
~en~s evenements mnombrables et quotidiens, tous ceux qui lui sont
mutiles,_ et_ mettre en lumiere, d'une fac;on spéciale, tous ceux qui seront
demeures maperc;us pour des observateurs peu clairvoyants . . ."
S~lo con Ja~es Joyce se produjo la ruptura de este principio que hasta
comienzos del s1g_lo XX, se identificó con lo novelístico. Umberto Eco demuestra que en el Ultses no ocurren ya sólo cosas grandes, cosas importantes sino
que ocurren todas l~s pequeñas cosas, sin vínculo mutuo, en el flujo in'coherente de su so~revemr: Los pensamientos y los gestos, las asociaciones de ideas
Y los automatis~os- de co~portamiento. La materia narrativa la constituyen
t~d~s. los. aconte~1m1ent~s sm discriminación. Lo insignificante se nivela con lo
sigruf1cabvo,
con lo
. . . . , lo mesenc1al
.
. esencial. Todos los hechos, d esaparec1·do el
pr_mcipio Je~arqmco, se hacen igualmente importantes. La poética de la intriga, que tiene _s~ fundamento en la poética aristotélica, específicamente las
normas
' · " , es
. .dque el filosofo daba para la construcción de una "intri·ga t rag1ca
sust1~1 ª. ~or_ la, poé~ica del corte a lo ancho, la cual implica la renuncia a la
o~g~mzacio~ Je~a~qu~~a Y, por consiguiente, la asunción de todos los acontecrmientos sm d1stmcion.
La po~tica_ que rige a Ulises es, pues, diferente a la poética que rige a Tiempo de silenczo. Esto invalida toda relación sianificativa entre ambas ob
Af
·
°
ras.
. _irmar, por eJemp1o, que ellas revelan una notable semejanza en la utilizac10n del monólogo interior, significa simplemente desconocer que esta técnica
por el hecho de estar__regida por principios de construcción distintos, tiene e~
cada -~ovela una ~unaon, una forma y un sentido que hace arbitraria toda postulac1on de semeJanza.
~l carácter innovador de Tiempo de silencio no reside en el modo de consel rel~to. S~ singularidad está en la creación de un lenguaje que establece una d1sta_nc1a entr~ el lector y lo narrado, que relata pero a la vez desen~ta el material _narrativo, que interesa, intriga, crea el rito de la ficción, el
mgreso de lo pasivo en lo narrado, pero que simultáneamente devuelve a los
truir

347

�lectores a sí mismos, les provoca, les incita a una postura personal, les impone
una lectura crítica. Este distanciamiento se logra precisamente a través de la
ironía. De ningún modo el decir irónico es secundario en Tiempo de silencio;
es, por el contrario, un factor estructurante de importancia decisiva. El significado de la obra depende precisamente de su efectividad. Lo importante
para Luis Martín Santos no es el logro de un nuevo estilo narrativo, la invención de una nueva forma novelesca, sino la conciencia misma del lector, y, por
consiguiente, su poder para ser el sujeto de la historia. La necesidad de lograr
este propósito le hace excluir implacablemente todos los estilos que absorben
totalmente a los lectores en el relato y que por medio de una compasión desenfrenada o una emotividad exagerada pueden favorecer una total complicidad con la derrota del protagonista. Rechaza el tremendjsmo, el patetismo,
el dramatismo, el sentimentalismo, la truculencia, el efect~smo, el énfasis, en
síntesis, todos los estilos de participación capaces de impulsar a los lectores a
identificarse toinpletamente con la frustración de Pedro, a participar pasivamente en su conformi$rno silencioso. Sólo el decir irónico le hace crear una
novel~qqet.de modo simultáneo, representa y hacer juzgar la historia narrada.
Tiemp6 dt s#encio es, en este sentido, una obra dotada de un -poder mayéutico
en que tpdo conéurre a impresionar sin eliminar la fac~ltad reflexiva, ·en• q~
todo p,oduce la i¡0lidaridad crítica e impide el contagio conformista.
En 1a 'novela hay una serié de hechos característicqs de los folletines convencionales. El aborto, encarcelamiento, asesinato, i:niseria, frustración, enterramiento, etc., son tópicos de la cinematografía realista y la novelística social. Sin embargo, todos ellos están irónicamente desdramatizados en Tiempo
de silencio. El objeto del lenguaje narrativo no es destacar el patetismo de estas sítuaciones. Por el contrario, toda la obra está sometida, a través del decir
irónico, a un distanciamiento de todo lo trágico.
Su forma, regida por la consistencia de momentos narrativos y reflexivos,
adquiere en este plano su valor más significativo. La perspectiva superior desde
la cual los diverscs sucesos son presentados, es asumida por un narrador provisto de una serie de rasgos que le confieren una personalidad definida y
concreta. Los más perceptibles son, sin duda, su amplia erudición y un hábito
reflexivo que descompone y suspende la trama novelesca, dándole a la obra
un tono híbrido, genéricamente impuro que es importante precisar. El acontecer novelesco es interrumpido constantemente por extensas y significativas
reflexiones que pertenecen a un plano distinto del narrativo-descriptivo. Son
juicios, pensamientos, teorías, ideas del narrador formuladas de modo irónico
y manifiestan su tendencia explícita a asumir de un modo crítico la historia
por él relatada. Su discurso revela desde el comienzo la coexistencia de momentos narrativos y reflexivos que determinan la forma de Tiempo de silencio:

348

"Sonaba el teléfono y he oído el timbre. He cogido el
N
he enterado bien. He dejado el teléfon~ He dicho· 'Aapadrat~. Ho me
·d
.
·
• ma or . a ve~~ o con sus gruesos la~~os y ha cogido el teléfono. Yo miraba por el
ocular ,Y la preparacion no parecía poder ser atendida. He mirado
otra vez: Claro, cancerosa'. Pero, tras la mitosis la mancha azul . ºb
tin · d ,
.,
,
se i a
ex
se funden estas bombillas, Amador' . .1.,io;
,r es que
h ·gwen
d o. Tambien
,
o el cable. i. Enchufa!' Esta hablando por teléfono • '·, Am ad or.I'
Te p1Sa d
an
gor
, '.
'Y
h o, tan, ,sonriente. Habla despacio' mira, me ve• 'No h ay mas
a no a y mas . ¡ Se acabaron los ratones!. .." (p. 5 )
. Est~ pórtico .de la obra_nos introduce directamente en el monólogo de un
investigador ~entras rea!~ sus experimentos y en el diálogo con su auxiliar
de !~~ratono. La repet1c1on de determinadas palabras y la utilización del
pretento
verbal
la contin·uiºdad Y monotorna
✓
d J
b · en su forma imperfectiva suo-ieren
,:,e os tr~ ªJºS de. laboratorio. Esta rutina es alterada por el término de las
r~tas .traidas espec1alme~te de Illinois para realizar los experimentos. El fluir
silencioso de los p~nsamientos del investigador revela que este hecho, estructuralmente el motivo generador de la tensión novelesca sigru"fiºca Ja ·
·b·
l"d d d
•
.
,
rmposi 1i a
e continuar sus investigaciones por falta de presupuesto.
. Inmediatamente después, sin palabras introductoras que adviertan del cambio, hay una
· ·,
. extensa reflexión del narrador que comienza con una d escnpcion
enumerativa
en
·
.,
. la cual la anáfora tan intensifica y da énfasis a la 1"dea d e pnvacion que nge la totalidad del discurso:
':Hay ciudades tan descabaladas, tan faltas de sustancia histórica, tan
t~a1das y llevadas por gobernantes arbitrarios, tan caprichosamente edific~as en desie1:~s, tan parcamente pobladas por una continuidad aprehensible de familias, tan lejanas de un mar o de un río, tan ostentosas
en
r:parto de su menguada pobreza, tan favorecidas por un cielo
esplendido qu,e h_ace olvidar casi todos sus defectos, tan ingenuamente
contentas de s1 nusmas al modo de las mozas quinceañeras.. ." (p. 11-12)

:1

. Lo que ~evenía pura narración se ha tornado meditación, pensamiento,
idea. Es eVIdente que estas reflexiones suspenden el fluir del movimiento noveles_co, el desarro_llo y la continuidad de la tensión que había comenzado a
co~fi-~rarse_ antenormente. Esto es lo decisivo. Las meditaciones, generalmente rrorucas, mte:~pen siempr; el relato en los momentos de mayor tensión.
Cuand~ las posibilidades dramaticas del aborto de Florita, del enterramiento
de Flonta o del encarcelamiento de Pedro están desplegad.as a un máximo, su
relato es suspendido sistemáticamente por el narrador y reabsorbido por una

349

�reflexión irónica. La función estética de este procedimiento que interrumpe el
relato en sus momentos de mayor posibilidad dramática es producir una distensión que impide a los lectores abandonarse a una recepción pur~en:e
emotiva y los obliga a tomar a sí mismos para asumir éticamente las msuf1ciencias de que son testigos. La jdentificación paralizadora es, de esta manera,
sistemáticamente destruida.
El ejemplo más significativo es el episodio del encarcelamiento de Pedro. ,~
psicológicamente esperado es que el narrador se detenga a presentar exp!1c1tamen te los horrores de la prisión, la humillación y la soledad del protagonista.
Se produce, sin embargo, todo lo contrario, ya que el narrador hace una extensa narración irónica sobre los diversos usos que puede tener el lecho de una
celda. Este recurso niega la posibilidad predominante en las novelas sociales
de la época en que fue publicada Tiempo de silencio. En ellas, en efecto, el
objeto del narrador es fundamentalmente representar de modo directo las imperfecciones de la realidad social española.
La forma de Tiempo de silencio sólo se explica, por consiguiente, por la
voluntad de desdramatización que rige a toda la novela. Su hibridismo no proviene de una incapacidad de Luis Martín Santos para crear una obra narrativa pura. La coherencia y equilibrio, logrados en la disposición y gradación
de los elementos heterogéneos que integran la totalidad novelesca, revelan que
la coexistencia de lo narrativo y de lo reflexivo es absolutamente consciente. En
otras palabras, la forma de Tiempo de silencio es la respuesta a una determinada conciencia que su autor tuvo de lo que debía ser el novelista, la novela
y los lectores. La necesidad de evitar la identificación paralizadora del lector
con los hechos narrados se ha resuelto estéticamente en una forma novelística
dotada de una estructura narración
reflexión irónica
prosecusión de la
fluencia narrativa
reflexión ... y así sucesivamente-- en la cual existe íntima determinación entre los elementos constitutivos y de ningún modo una
mera y simple yuxtaposición. Todo intento de valorar estos aspectos en forma
autónoma dará una idea incompleta e imperfecta de la novela, pues los dos
planos que la integran son independientes e inseparables. La narración solicita
la reflexión irónica. Sin ella, la novela se convertiría en un mero melodrama

+

+

+

social.
La desdramatización de Tiempo de silencio no se debe, pues, a un puro
exhibicionismo o a un divertimiento refinado. Su sentido, fundamentalmente
es moral, constructivo. Revela el drama y la tragedia de la España contemporánea en todo su significado. Y esta significación surge en la novela_ desde
sí misma y se mantiene con mayor efectividad al no revelarse por el discurso
explícitamente dramático del autor, sino a través de un lenguaje lúdico, de

350

n~rr~ciones y r~~lexion~ irónicas, de una estructura novelística que, aunque
trag1ca Y dramattca, esta tratada rehuyendo el dramatismo, desmitificando la
tragedia. El sentido moral de este distanciamiento reside fundamentalmente
en el hecho de que impide la identificación puramente sentimental con lo narrad9, de que excluye la conmiseración pasiva, la compasión paralizadora:
"No obstante, en el momento en que la mano diestra -que empuñará
un mundo- quiere abrir la puerta de su alcoba ascética de sabio es la
. .
'
mano s1mestra la que con fruición acariciadora entreabre el cáliz deseado.
Dorita se sorprende apenas cuando siente sobre su cuerpo las manos
dudadoras. Tras un estremecimiento, dice susurrante:
-¿ Eres tú ... ? ¡ Cariño!
Pedro se hunde sin poder apenas distinguir lo que es cuerpo de lo que
es tibieza acogedora... (p. 84)
Este episodio tiene importancia decisiva en la novela. Representa el momento en que Pedro es derrotado en lo que podríamos llamar la prueba de la
tentació~ de la diosa. Su propósito subjetivo era liberarse del compromiso con
una realidad prosaica, materialista, convencional. Su fracaso en la prueba de
las "parcas", ~egún denomina el narrador a la tríada femenina que regenta Ja
modesta pensión del protagonista, revela su incapacidad para rechazar en
la, ~ráctica las tent~iones que la realidad le presenta para absorber su propos1to, para neutralizar su ,resistencia a repetir los gestos habituales. El narrador sabe lo que Pedro aún se niega ~ reconocer y expresa este discernimiento
d~' manera iró~ica. S~ lenguaje desmitifica, a través de la simple representac10n de la amb1valenc1a de un gesto, el heroísmo del protagonista. Revela que
todo lo que se dice a sí mismo es negado por su obrar, que todo Jo que cree
ser está en contradicción con lo que hace. Pedro carece, en realidad. de voluntad para '.1°Pºn:r su idea a la realidad. Su protesta es meramente subjetiva
y, por eso mismo, inoperante. Su espíritu lo inclina a desasirse de la realidad
~ediocre, pero su estrato fisiológico lo atrae a ella en forma grotesca. La realidad n&lt;? sólo continúa igual, sino que lo somete a una constante irrisión. Todo
se torna, de esta manera, en pura tragicomedia. según podemos observar en
la descripción del estado de Pedro en el día siguiente a la posesión de Dorita:
"En entrando, un aroma desagradable y ácido mezclado con vapores
alcohólicos, les hizo adivinar lo que iban a ver, que fue las sábanas manchadas de vómito vinoso y al arcángel yacente envuelto en ronquidos y
mancillado por sus mismas deyecciones, lamentable imagen de la con-

351

�dición humana y no divina que nuestros primeros padres nos legaron. (p.

105)
La fórmula ''arcángel yacente" es una de las expresiones irónicas de mayor
efecto artístico de las empleadas por el narrador para designar la contradicción constitutiva del protagonista. tl es un arcángel, pero yacente. Es, en otras
palabras, un arcángel degradado. El valor sintético de la fórmula está en el
hecho de que todos los valores positivos implícitos en el primer vocablo, son
inmediatamente anulados por los valores negativos sugeridos por la segunda
palabra. Estar yacente es, en realidad, la negación de la esencia del arcángel.
El resultado es grotesco, tragicómico. Es lo que les pasa a aquellos que pretenden ser diferentes a la realidad sin tener la voluntad necesaria para imponerse.

La función del distanciamiento revela en los dos fragmentos transcritos el
valor decisivo que tiene en la novela. El lector se identifica con la actitud del
protagonista, pero nunca totalmente. Sólo de manera limitada. La ironía es el
elemento creador de esta perspectiva necesaria. Es ella la que permite que el
lector se retire en el momento oportuno del inconformismo de Pedro para
juzgarlo, la que lo obliga a continuar siendo libre para meditar en las causas
de la derrota narrada. La estética de Luis Martín Santos es, en este sentido
fundamental, diferente a la de muchos novelistas españoles contemporáneos.
El objeto del lenguaje narrativo de las obras de Armando López Salinas, Jesús
López Pacheco, Andrés Bosch, Manuel San Martín, por ejemplo, es conmover
a los lectores, identificarlos completamente con los protagonistas. La preocupación fundamental de los narradores de sus novelas es lograr estos efectos.
La narrativa del autor de Tiempo de silencio se opone radicalmente a este tipo
de literatura. La conmiseración y la compasión son para él efectos falsos que
sustituyen a los efectos auténticos. El efecto de su obra es, en consecuencia,
distanciarse sistemáticamente de los sentimientos que, por ser puramente pasivos, sólo contribuyen a que la realidad continúe siendo imperfecta, insuficiente, irracional. El lector no debe identificarse con el protagonista, sino discutirlo; no debe compadecerlo, sino juzgarlo; no debe abandonarse pasivamente a la idea de la fatalidad de su derrota, sino conservar una libertad que
le impulse a la desmitificación de esa realidad. La estética de Luis Martín
Santos, caracterizada por el fenómeno del distanciamiento, tiene una profunda
significación ética.
Podemos decir, en efecto, que el estilo irónico en Tiempo de silencio tiene
dos sentidos fundamentales: una función estética a través de la cual se desdramatiza lo narrado y una función ética que consiste en impedir a los lectores
el abandono a los falsos efectos. Todo intento de estudiar la novela excluyendo

352

estas funciones simultáneas e interdependientes de la . , ll
.
erróneas. Es lo que le ha pasado a Pablo G'l C d rrorua eva a conclus1ones
de silencio, incluido en su libro La novela lsoc:~a e;p:~o~~:examen de Tiempo
".·.son diversos factores de un problema que el novelista analiza y de
1
:alp~eguntas
que se formula. ¿ Qué es lo que se puede esperar del ac
ombre español? ¿ Cuál es su perspectiva su destino? p
•
trar una
•
'
· ara enconrespuesta
exarmna
el
sentido
de
la
.d
d
I
.
.
· ¡ al d
VI ª Y e a conc1enc1a
nac1ona , y
arse cuenta cuál es la realidad Ia cntica
.. e' .
d .
dlada~e~te Y, aldemás, la ridiculiza. Pero po/ debajo de 1~:rÍa ge:~:
e pesllDlsmo e dolor y en
.... ...... ,
'
resumen, una total desesperanza. (p. 280)
............ . . . . . . . . . . . .

d~· ~l ·

"(. · .) En resumen: Pedro vie~~ ~-~;~-~~~~ció~ -~~~~t~·
j~
r~ota, de l_a desesperanza, de la resignación, sentidas en el ámbito n::
c10nal y, sm duda, por su creador." (p. 284)
Estas afirmaciones son totalmente erróneas E
. ,
.
.
Santos participa del conformismo final del .ro~ ru~gun sen?do Luis Mai:tín
e_s que Pablo Gil Casado, ignorando el efect~ dis!:~:· L; lqlue ha _sucedido
tivo de la obra ha identif1·cado
án.
c1a or e enguaJe narra'
mee 1camente el pen
·
d p
el de su creador. El resultado es el señalado L
. ~1ento e edro con
se atribuye también a Luis Martín Santos. S. da res1gr¡ac16n del prota?onista
Tiempo de silencio surge de un inconformi:m:s:onoce, ~nbclonsecuenc1a, que
ob ha
fl .
.
1rrenunc1a e En la misma
ra y una re exi6n sobre la génesis de El Q . .
.
la génesis de Tiempo de silencio:
u17ote que permite explicarnos

"Pe_ro no se sabe quién fue aquel a quien llaman Don Mi 1
conociera la calle provinciana tranquil
lim . N
. gue que
1 f ·
'
ª Y P1ª· unca dorrunado 0
a unosa locura que, sin embargo, dormitaba en él. sólo 1
- bp r

~~~=~~.~ :~~~;~as

de su cabeza adolorida, evitó. acaba~ª s::~oa

J

sil Est?s pensamientos no están introducidos de modo arbitrario en Tiempo d
~-"~• pues el deseo de mejorar el mundo que tiene su protagonista es~
_ia o en_ ella con el deseo de Don Quijote. La imposibilidad d p d
re~1_zar el ideal de la investigación es hom6loga a la imposibilieda; ~o 1;ra
QUIJOte para realizar el ideal caballeresco La relac1·o'n es s·
on
t · , ·
·
, m embargo epura
men e rromca ya que Pedro carece de todas las cualidade
'
~ácter heroico a la lucha de Don Quijote contra la realida; que ?torgan camteresa desta
sól
prosaica. Lo que
car no es o este paralelismo irónico entre dos fracasos, sino el

353
Hum-23

�hecho de que las reflexiones sobre Cervantes evidencian implícitamente el significado que Luis Martín Santos otorga a su novela Tiempo de silencio. Esta
es la única forma a través de la cual puede objetivar su descontento, la única
posibilidad que tiene para exteriorizar su inconformismo. Su literatura es, en
definitiva, la única forma de praxis contra el "tiempo de silencio" predominante en el país. En ella representa, en efecto, la "derrota", la "resignación,,
y la "desesperanza", sentidas en el ámbito nacional. Su honradez de escritor
le impide desconocer estos rasgos negativos de la España contemporánea. Negarlos le habría hecho mistificar la realidad. Lo decisivo, sin embargo, es que
él se distancia críticamente de esos rasgos, que los rechaza sistemáticamente
a través de la ironía. La forma, el estilo, los leit-motivs, etc., de Tiempo de
silencio son, en este sentido fundamental, la respuesta estética de Luis Martín
Santos a su toma de posición contra la realidad representada.
Es igualmente erróneo atribuir a Luis Martín Santos el pesimismo del monólogo final del relato, que ahora analizaremos para precisar su función artística en la totalidad novelesca.
El desenlace de la obra es el momento de la abdicación definitiva del protagonista:
" ...Si yo me hubiera dedicado sólo a la ratas. ¿Pero qué iba a hacer
yo? ¿Qué tenía que hacer yo? Si la cosa está dispuesta así. No hay nada
que modificar. Y a se sabe lo que hay que aprender, hay que aprender a
recetar sulfas." (p. 216)
(Lo subrayado es nuestro.)
Pedro revela en estas palabras su degradación espiritual. Ha renunciado sin
concederse el derecho de la rebeldía y de la lucha a realizar sus anhelos de
liberarse de una realidad oprimente. Ha admitido lo que todos quieren. Ha
sustituido sus deseos imprecisos de modificar la realidad por la idea de que
hay que adaptarse a ella. Todo rasgo heroico, toda voluntad de afirmación,
toda esperanza en la perfección de sí mismo son remplazados por una disposición a la complicidad, por la tendencia a vivir sin objetivos y a vivir oscuramente. Nunca logrará renunciar en su interioridad de modo definitivo a sus
anhelos, pero su realización es ya imposible. Lo que antes era una posibilidad
latente se ha transformado ahora en una posibilidad efectiva. El protagonista
se ha convencido de que nada hay que modificar.
La historia de este fracaso no es sólo una historia única, individual, irrepetible. El protagonista se objetiva, en efecto, en dos niveles constitutivos: es
un individuo concreto, y simultáneamente, un tipo simbólico. Luis Martín
Santos reconoce explícitamente este método de creación novelística en el prólogo anteriormente citado:

354

"¿En efecto, qué se le da al lector del destino de un hombre . di .
duaJ? •Q '
d
,
m v1• . "'e: ue se me a a m1 a despecho de mi enfermizo afecto agusti·ruano,: &lt;.· No son acaso 1as penpec1as
· · íntimas de esta ley gravitatoria de
Agustm, en el fondo, solamente anecdóticas?
S No. Yo he llegado a pensar que más que ane'cdotas eran parábolas.
urgen, a"d veces, hombres parabólicos y la human1"dad se nutre de tales
parabol01 es y bucea en su simbolismo durante sig
. 1os a veces · otras veces
d urante menos tiempo." (p. 149_ 150 )
'
de Pedro, igual que el de Agust'm, es un d estmo
. smgular
.
m·El destino
.
y a un
hi:::a ti;~po, carac~ellrístdico. Los rec~rsos otorgan valor representativo a esta
.
mas senc1 o e ellos conS1Ste en hablar del ro
.
. ,
dolo sólo con el apelativo genérico de Pedro 10
~ tagon~ta, designanla historia narrada no
•
.
, .'
que sugiere preC1Samente que
d~l protagonista eviden:: s;~~:•p:::z::l e;am;n/t monólogo final
Tie":po de silencio otorga valor significativo a :u ~::o eE~u~l el au_tor de
ceptible Pedro cambia d
·
orma 1mper"nosotros", la forma ver:n,:0 ;~ ;:;~~og~ el r~nom~~e "yo" po~ su plural
de amplificac"ó
.
pura somos . Esta sencilla forma
1 n convierte su drama particular en d
1 .
su fracaso es sól
,
, .
rama co ectivo; revela que
o uno mas entre multiples fracasos individuales.
Amador señala explícitamente el carácter típico del fracaso de Pedro:
"¡ C_uánta pérdida de tiempo, don Pedro! Se lo digo yo que he visto
tanta Juventud gastada en esta casa..." (p. 195)

La resignación pasiva de Pedro a los valores d
.
toda inquietud y toda aspirac· ,
e una sociedad para la cual
ion son extranas no significa un
cili" "6
. se rep
' 1·1ega b
ahsoluta. Por el contrario· El personaJe
, a ·recon aci n
su descontento y su soledad en un
.
so re si mismo y revela
1
d_ad y la amargura, la desolación ye;~:a;~o:I l~u~C:sm~; la voluptuos~c1smo. Su monólogo final está re .do
1
_pe
6n y el esceptiLa impresión que le domina es 1:1de : : : !em~ o~ses1~0 de la impotencia.
poderes exteriores a su voluntad
u estino a sido determinado por
de frustración de paralizac·,
' a lsupodsdeseos, a su elección. Esta sensación
'
ion por e
er de las ci
·
!izado a través de un recurso de
.
r:unstanc1as está sensibilas "mojamas":
gran eficacia expresiva: es el leit motiv de

;•s~mosdtodos mojamas tendidas al aire purísimo de la meseta que están
co ga as e un alambre oxidado hasta ue ha
- ,
lencioso." (p. 220)
q
gan su pequeno extasis si-

355

�d 'd
ob'eto a cosa manipulable. El es
Pedro se exper~entaNpues, :io ~~~e ºm:tiv~ el ~ue se reitera obsesivamente
igual que una mojama. 0 es s
iensa O siente evoca la
1
en el monólogo del protago~ista, ya ~u~ to~o Eol ql~: p tiv de la "castración"
. . , d carencia de def1C1enc1a.
e1 mo
idea de pnvaoon, e
d'
, .
plasticidad Pedro se siente, en
está en este sentido, dotado e una max1ma
. . .
d
ue ha
0

e_fde:to, dpri:;: E::i::~c:!º~0 ~~;e e;:p::!ó;re:~~:;::t:ld:s~ ;u: : hacía
s1 o re uci ·
.
, ·
s destino
ser hombre: de la libertad para constrwr a si mismo u
.
.
El título de la obra está extraído en este monólogo final del protagonista:
"

Estamos en el tiempo de la anestesia, estamos en el. tiem?o en q~e
...
.d L bomba no mata con el rwdo sino con a
las cosas hacen poco rw o., a .
.
los ra os de deutones, o
radiación alta que es ( en si)' silenciosa, o con
y
,
1
s aroma o con los rayos cósmicos, todos los cuales son mas
con os rayo g
ta
También castran como los rayos X. Pero
.
, .
il nc·1osos que un garro zo.
s e
.
de s1·¡encio.
. La mejor maquina
tal
para
qué.
Es
un
tiempo
yo, ya, to ,
)
eficaz es la que no hace ruido." (p. 219
.
.
te d e .la fórmula
con'1 la cualEl nombre de la novela proviene
precisamen
.
.
resar su im tencia. El Tiempo de silencio es para e. un .es
Pedro qwer~ e~p
d po_ '6 . no significa reposo y serenidad mtenor,
tado de exp1Iaoón y no e asprrao n'
d la
ción y del dinamis. desintegración y disolución. No es la etapa e
crea
smoo sino de la incapacidad creadora y de la pasividad más absoluta.
m'
'd
· d ad tiene,
·
' li . , de Pedro con la cm
en consecuencia' un sentl 0
La reconc1 acion
.
. 1 ue se ha incorporado se caractotalmente negativo. El tiempo lde sdil~~:io ~ q de la urbe Este es el sentido
.
r la complicidad con as e ioencias
. .
.
.
tenza po
. la
li .dad La tensión ha termmado. Su mqweúltimo de su renuncia:
comp c1
.
Ah
'1
tud ha sido absorbid~, Y la 5?cie?ad lo h: r::~=; ;:~1::~:~a 1::a:a~
existe una desesperacion pasiva mcapaz e
, .
. , La novela debe llegar necesariamente a su termino.
cion.
,
f . , d=:•i·va A través de ella Luis Martín San. ,
la aqw su uncion """' ·
La ~~~::e del conformismo de Pedro. No se identifica, pues, con, ~t~
tos se .
. Relata la historia de su fracaso en forma enoca,
personaje, Por el &lt;:&gt;ntrario. n hombre mediocre, pero sin dramatizarla; revela
presenta la formación de u
'al
e han decidido el destino del protago.
blemente las fuerzas soo es qu
· El
inexora
.
.d d .
rabie pone de relieve sus deficiencias.
nista y con la misma v~rac1 ~d m;:te sentido en que se distancia, a través
valor último de la nov
resi e,
.'
r ina a los des. . ó . del narrador de una sociedad que roa g
del lenguaje _ir ruco
d 1' s descontentos que la rechazan sin tener la
contentos Y, sunultáneamente, e o

ª

356

voluntad necesaria. El inconformismo no es destruido, según Luis Martín Santos, porque sea en sí mismo utópico, innecesario o absurdo, sino por la falta
de valor humano de los que son sus portadores.
Es efectivo que Luis Martín Santos lo critica todo, es innegable que todo es
desmitificado por él de modo sistemático, pero lo hace porque cree que la
negatividad por el perseguida no es inalterable, inmodificable. La naturaleza
humana no es para él una constante históricamente inmutable. Esto sería un
rasgo irracionalista y conservador. El que no cree en la capacidad de evolución del hombre, habitualmente no quiere tampoco que el hombre, y con el la
sociedad, cambien. La diferencia de Luis Martín Santos con el protagonista
de su novela es, en este plano, fundamental. Él tiene la esperanza c:n la posibilidad de una transformación. Más aún, la detecta en la misma realidad insuficiente por él representada:
"Es preciso, ante estas ciudades, suspender el juicio, hasta que repentinamente -o quizá poco a poco aunque esto apenas es creíble- tome
forma una cosa que adivinamos que está presente y que no vemos, hasta
que esa sustancia que se arrastra ahora por el suelo se solidifique, hasta que los que ahora ríen tristemente aprenden a mirar cara a cara a un
destino mediocre y dejen vacías las grandes construcciones redondas o
elípticas de cemento armado para recogerse en la intimidad estrecha de
sus casas." (p. 13)
La realidad representada en Tiempo de silencio posee en sí la posibilidad
de un cambio. Pero sólo en estado larvario. Luis Martín Santos no sabe aún
dar forma a este aspecto germinal, no logra objetivarlo en personajes novelescos, pero intuye que existe objetivamente. La metrópolis sensibilizada en la
novela, de la cual la más lograda expresión simbólica es la familia que regenta la pensión de Pedro, niega el devenir, evocando, en obsesión perenne,
glorias pretéritas, figurándose ser aún aquélla que describe la historia. Se mira
en sus leyendas donde se encuentra grande y se niega a mirarse frente a frente
para captarse en toda su pequeñez. La regeneración de la ciudad sólo se producirá cuando se sustituya la ficción por la realidad, el parecer por el ser;
necesita retornar a sí misma para lograr un conocimiento que le haga renunciar a tener cualidades que ya le están rehusadas, que le hagan, a través de la
reflexión y la crítica, reconocer sus límites objetivos. La esperanza de Luis
Martín Santos en el porvenir se manifiesta, de este modo, en una praxis de la
autenticidad, aunque ignore la naturaleza de los hechos que la posibilitarán.
Desmitifica el presente del que es testigo porque cree en un futuro distinto.
Ignoramos la evolución que experimentó su pensamiento después de haber

357

�escrito Tiempo de silencio. Sólo conocemos el prólogo d~ su otra novela, ~
inédita que él denominó con el significativo título de Tiempo d~ destru~c n.
En todo caso el fragmento trascrito de su única obra narrativa pu_bh~a
' . .
a él atribuido por desconocimiento de la funo6n disrevela que e1 pesumsmo
'
.
.
uede hacerse
tanciadora del lenguaje irónico, es la máxuna deformación q~e p
.
. to sobre la problemática del intelectual espanol y, por cons1a su pensarmen
guiente, sobre la problemática de la España contemporánea.
ALFONSO SASTRE: DRAMATURGO Y ACTIVISTA
BIBLIOGllAPL\

DRA. T. AVRIL

BRYAN

Universidad de
Rhode lsland

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L · .Apól gos 'Y otras prosas '"" a.as,
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MAR~N SSANTOS, L~s• Libe;tad temporalidad 'Y transferencia en el psicoanálisis exasMARuN ANTOS, W ,
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2. Bibliografla sobre la obra narrativa de Luis Martln Santos.
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D deo, Alfa~~::d:~n~! :n~O~~vela irrepetible, en Insula. No. 187 _Ounio, 19~2), p.;·
OMENECR, Al
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68)
232 238
"Hispania", vol. LI, number 2 (mayo 19
' pp.
.

n

º•

ALFONSO SASTRE, el dramaturgo y hombre de letras, ha sabido ser una figura
de controversia en el teatro español contemporáneo. Ha sido atacado y alabado, defendido y despreciado. No obstante, él ha seguido escribiendo dramas
y ha tratado de defender su posición en varios artículos. A causa de estas opiniones tan opuestas, Sastre ha sido el tópico de muchos artículos eruditos que
tratan de su teatro y también de sus ensayos. Tal vez él es el dramaturgo más
discutido hoy día en España. Un crítico ha sugerido que el nombre de Alfonso
Sastre es más bien conocido que su teatro -por lo menos en España-, puesto
que Sastre es un autor que "ha sabido llevar su voz de protesta y disconformidad más allá de los ámbitos específicos de su dedicación literaria... y que su
obra dramática no ha encontrado los cauces oportunos para su libre y normal
expresión en los escenarios".1
No es una coincidencia insignificante que el apuro actual de Sastre ha causado una inquietud internacionalmente en grupos políticos y literarios. Sastre
y su esposa, psicóloga Genoveva Forest, fueron encarcelados en el otoño de
1974 por las autoridades españolas a causa de unos crímenes supuestos que
Genoveva cometió contra el estado. La esposa de Sastre estaba implicada en
unas bombas explosivas en Madrid durante 1973 y 1974, y fue acusada de
estar comprometida con unos terroristas vascos del asesinato del primer ministro almirante Luis Carrera Blanco, en diciembre de 1973. Según la ley española un esposo es responsable legalmente de los crímenes cometidos por su esposa. r
Se ha atacado a Sastre el dramaturgo para destruir su prestigio.
1

DowÉNECH, Ricardo, "Notas de bibliografía teatral", Cuadernos Hispanoamerica-

nos, 233 (may 1969), p. 470.

• Véase Barbara Probst Solomon, "Torture in Spain", The New York Times, 25
november, 1974.

359
358

�·Porqué ha llegado este escritor a ser un tópico de controversia? El debate
é
- 1
sobre
Sastre tiene mucho que ver directamente con el estado del teatro espano
contemporáneo. Los críticos en general quedan en que el teatro español está
en un estado de crisis desde la Guerra Civil, aunque hay mucho debate sobre
las razones por esta situación crítica. La culpa de esta crisis prolongada varía
de la economía al público. El aumento de precios durante las décadas de los
cincuenta y los sesenta prohibió muchas producciones de teatro tan bien como
la entrada de muchos espectadores interesados. La entrada al cine fue menos
y por lo tanto, esto atrajo al público del teatro. Los intelectuales asistieron
rara vez al teatro mientras los burgueses delegaron la selección de sus pasatiem' pos en el crítico de su periódico, el cual es "el catalizador del éxito teatral en
España".3 Muchos teatros tuvieron que cerrarse a causa del aumento de pasatiempos como el fútbol y el cine. La apatía del público contribuyó también al
problema. Los críticos de los periódicos, en vez de los críticos literarios y eruditos, han seguido dictando su opinión teatral a los burgueses que parecen
apreciar más las comedias extranjeras.
Entre las comedias representadas durante las décadas de los cincuenta y los
sesenta, existía una gran diferencia entre una comedia que se entiende como
premiable y lo que se puede entender como representable. En realidad, el recibo de un premio no era una garantía de gran excelencia dramática. 1 En
cambio, un drama como Escuadra hacia la muerte, por Sastre, el que fue aclamado por los críticos, fue prohibido después de solamente tres representaciones
en 1953, a causa de la censura española. Esta censura rígida todavía es un
obstáculo difícil para muchos escritores y ha prohibido la representación de
unas obras como las de García Lorca. 5

y sus dramas, con la excepción de Buero, Sastre, Olmo y Muñoz, también no
6
son conocidos. Los redactores y los directores están poco dispuestos a publicar
o producir estos dramas si existe la posibilidad que la censura los prohíba. Así
en España muchos dramas de valor quedan inéditos y no son producidos.
Los dramas que siguen siendo producidos en España por la mayor parte son
extranjeros. Alfonso Sastre mismo ha traducido y adaptado dramas extranjeros.
Además de las sátiras sociales e históricas del período antes de la Guerra Civil,
el drama más aclamado ha sido el "teatro de evasión" y el más serio "teatro
de obligación". Antonio Buero Vallejo y Alfonso Sastre son los líderes de éste,
y es caracterizado por los problemas contemporáneos que se presentan, y por
la relación de las opiniones políticas del dramaturgo al arte. Este es un teatro
de protesta con un mensaje que tiene que ser presentado de una manera es7
pecial. Otra característica de este drama es su fin abierto en que el dramaturgo no ofrece ninguna solución al problema. Puesto que no se cuenta con
ninguna solución dialéctica, el propósito es producir una catarsis en el espectador la cual le causará a la persona a agonizar sobre una solución posible.
Esto es lo q~e Sastre llama "un teatro de agonía" y para él es el más importante. Francis Donahue apunta que los dramaturgos españoles no tratan de
presentar obras con la misma estructura de Jean-Paul Sartre, aunque la angustia existencial es evidente, particularmente en las obras de Alfonso Sastre.ª
El espectador debe formular su opinión después de una reflexión subjetiva. La
tragedia es el medio para esta clase de teatro, Sastre afirma que "el espectador
de la tragedia no busca el sufrimiento; acepta la mortificación. El espectador
se siente merecidamente mortificado. Acepta la tortura en un movimiento de
autocastigo. Entonces, ¿ es que se siente culpable? Sí, la tragedia despierta en
él un profundo sentimiento de culpabilidad. ¿Y. .. ? Acepta ser mortificado.
¿ Y después? Cuando la tragedia termina su espíritu ha sido purificado. ¿ Y
después? Después -a veces- una revolución social. O, por lo menos, un
socorro social. Entonces, ¿ resulta que la tragedia era otra cosa?" 9

Hoy día, a pesar de las dificultades, los escritores todavía siguen su contribución al drama español. Unos críticos temen que una profusión de obras dramáticas signifique una decadencia en el teatro. Otros apuntan que el teatro
no es completamente decrépito. George Wellwarth indica que muchas veces
los dramas de valor, en particular los que inciten una controversia en la censura, no se permiten en el teatro. Sin embargo, muchos dramaturgos españoles
siguen escribiendo dramas de valor y no permiten que la censura ~evera los
desanime. El público no conoce estos dramas censurados y muchos escritores

Sastre, quien nació en 1926, participó en 1945 en la organización de un
grupo llamado Arte Nuevo -un grupo experimental de teatro--. Por la mayor parte consistió en estudiantes universitarios y constituyó un esfuerzo para
responder a la crisis en el teatro español. El grupo duró dos años durante ]os

• SoLDEVILLA DURANTE, Ignacio, "Sobre el teatro español de los últimos veinticinco
años" Cuadernos Americanos, 22, 1 (enero-febrero 1963), 258.
CASTELLANO, Juan, "Los premios nacionales de teatro de España", Hispania 38,
3 (september 1955), 291-293.
• DECosTER, Cyrus, "The Theatrical Season in Madrid 1945-55", Hispania 39, 2
(may 1956), 185.

. • WELLWARTH, George, Spanish Underground Drama (University Park, Pennsylvama: Pennsylvania State University Press, 1972), p. 5.
' Véase Francis Donahue, "Spain's Theater of Commitment", Books Abroad, 43,
3 (Summer 1969), 354-58.
' /bid., 355.
' SASTRE, Alfonso, Drama y sociedad (Madrid: Tauros, 1956), p. 97.

• R.

360

361

�que Sastre escribió dos dramas cortos Uranio 235 y Cargamento de sueños.
También colaboró con Medardo Fraile para escribir Ha sonado la mue'.te -~
Comedia sonámbula. Después de la disolución de este grupo, Sastre s1gwo
escribiendo dramas y artículos. En 1950, junto con José María de Qui~to,_ ,él
anunció la fundación de un nuevo grupo teatral llamado Teatro de Agitac1on
Social (T.A.S.). En octubre de ese año el grupo publicó un manifiesto en que
propuso representar una visión total de la sociedad y,~º ser só~o un teatro
del proletariado. Los miembros negaron que fue:~n _pol~tic~s y afirmaron que
fueron hombres del teatro que querían llevar la agitación a todas las partes
de la vida española. Volvieron a afirmar el hecho de que el teatro_ es un ,~e
social: a) porque el teatro no puede reducirse a una contemplación estetica
de una minoría refinada y b) a causa de esta proyección, el teatro no puede
ser sólo artístico. Dieron énfasis a la importancia de lo social sobre lo artíst.KQ El propo'sito del manifiesto fue empujar al público otra . vez1 al teatro.
Antes de que pudiera llevar a cabo estos ideales, el grupo fue disue to a causa
de la opresión oficial.
Sastre y José María de Quinto una vez más decidieron respo_nder a la_ cn_sis
teatral y en 1955 con otras personas notables, publicaron una lista de cntenos
que juzgaron ser esenciales para triunfar de los problemas actuales del teatro
españo1.10 Primero explicaron lo que consideraron como las ~az~~es de la. decadencia: el aumento en la popularidad del cine y su orgaru~1on supeno~a Y
la empresa anacrónica e insuficiente del teatro. Entre las soluc10nes ~ue d10_ el
grupo fueron la creación de pequeños teatros que darían representaciones ~1arias bajo la dirección de responsables personas del teatro; la ayu~a del ?ob1erno en la fundación de teatros nacionales; la negación de premios nacionales
si no había ningunas obras que los merecieran; la sanción legal para obras en
vez de la censura actual; la enseñanza del teatro como forma ~e _arte en Es~~ña; varios proyectos para capturar~ un nuev~ públi~o; una ~uphca :i los cnticos teatrales para que consideren la Importancia artística y social de la repr~sentación; y la necesidad de hacer propagan~a ~:l teatro españ~l en el_ extran1e~o.
Por fin, el grupo declaró su fe en la reahzac1on de ~st~ objetos -~1entras afirmó que• un "Teatro de Preocupación Política y Social fue positivamente posible.
1

Durante este período, Sastre presenció la represen~~ión de su _drama La
mordaza, que fue dirigido por su amigo Quinto. 7amb1en fue publicada D ~ama y sociedad, su primera colección de ensayos cnticos. En 1960 Sastre Y Qum-

,. s
Alfonso José María de Quinto et al. "Coloquios sobre problemas act~ales de~s:::~o en E:paña", en Alfonso Sastre, Teatro, ed. José Monleón (Madnd:
Taurus, 1964), pp. 101-106.
362

to se atrevieron una vez más a formar otro grupo teatral. Fue llamado el Grupo
de Teatro Realista (G.T.R.). El propósito de este grupo fue revitalizar el
teatro español pero su plan fue más refinado y preciso que el del T .A.S. En
la declaración del G.T.R.11 Sastre y Quinto afirmaron que su propósito fue
intervenir en el desarrollo del teatro español de una manera enérgica y pública. Pensaron investigar de una manera teórica y práctica las varias formas
del realismo. El G.T.R. también hubo de cuidar de la enseñanza de actores
nuevos y del estudio de técnicas dramáticas e interpretación. Una relación se
estableció con el Instituto Internacional del Teatro de UNESCO, tan bien
como con colegas y publicaciones en Europa y América. Cinco años después
de la fundación del G.T.R. Sastre publicó Anatomía del realismo. Esta fue
otra colección de ensayos críticos que reflexionaron su interés profundo en el
realismo. Como los otros grupos las actividades de esta organización fueron
disminuidas a causa de unas dificultades financieras y con la censura.
Durante el período en que Sastre participó en la fundación de los grupos
teatrales ya discutidos, siguió escribiendo dramas. Sus dramas pueden colocarse
en categorías distintas que corresponden a las ideas y teorías dramáticas del
artista. Los cuatro primeros dramas de un acto, escritos durante el período
del Arte Nuevo, son experimentales con respecto a la forma. Hacia 1950 Sastre empezó a explorar el aspecto social del teatro. Un crítico ve tres etapas
distintas en el desarrollo del teatro édito de Sastre: 1) un drama experimental, 2) un drama de agitación social y 3) un drama de investigación.12 Otro
crítico, Farris Anderson, define dos categorías principales con respecto a la
imagen del hombre representado: 1) dramas de frustración y 2) dramas de
13
posibilidad. Además, subdivide la categoría segunda con respecto a las formas y técnicas utilizadas según a) dramas del realismo social y b) el drama
épico, que incluye cuatro dramas inéditos. Anderson considera los dramas de
frustración como los en que los personajes son vencidos por sus circunstancias
y ninguna solución existe. Los dramas de frustración todavía son experimentales en forma. Varios rasgos como sueños, deformaciones del tiempo y del
espacio, narraciones largas y aun la apariencia del autor, dan una forma dra11

Véase "Declaración del G.T.R.", en Alfonso Sastre, Teatro, pp, 115-116. El manifiesto fue publicado primero en Primer Acto, 16 (Sept.-Oct. 1960), n.p. Además, la
producción de la primera temporada de la G.T.R. resultó en la publicación de otro
documento "G.T.R. - Primera temporada", Primer Acto, 23 (mayo 1961), pp. 12-18.
,. E. BiLnu, Elbert, "Alfonso Sastre: An Analysis of his Dramas through 1960",
Diss. University of Colorado, 1968, p. 100.
11
ANDERSON, Farris, Alfonso Sastre (New Yorw: Twayne Publishers Inc., 1971 ),
pp. 70-71.

363

�mática al mundo insensible en estos dramas.14 El segundo grupo de esta categoría incluye cuatro dramas inéditos, La sangre y la ceniza, La taberna fan15

tástica, El banquete y Crónicas romanas.

En todos los dramas de posibilidad una solución es posible si el individuo
decide utilizar su voluntad y proceder de inacción a acción. Los protagonistas
tienen que funcionar para dar un sentido a su existencia. Por medio de su
iniciativa pueden transformar la circunstancia aunque los resultados de su acción causen dolor y sufrimiento. Hay la oportunidad para mejorar la fortuna
en la vida o más bien en la sociedad.
Los dramas del realismo o agitación sociales reflejan la preocupación profunda de Sastre con el papel de la sociedad en el teatro. La base para la tragedia es el concepto de Aristóteles. Sastre escogió la tragedia como el medio
de sus ideas y técnicas. En su concepción de tragedia y drama, él considera la
tragedia como algo duradero. "Hay, pues, en la tragedia algo permanente: su
sustancia metafísica; algo permanente pero dotado de plasticidad: la forma
artística, y algo corruptible; lo que llega a la tragedia por ser esta, en cada
momento, una función social." 16 Otra dimensión a este concepto se encuentra
en la declaración de Sastre que un drama es algo de una tragedia, "pero con
menos sangre, con menos gritos, con un lenguaje más llano, con personajes
más vulgares, con expresiones menos turbulentas, con un tono de voz más apa. muerte o con una muerte no muy aparatosa" .17 .Aunque
gado, con un final sm
Sastre afirma que existen distintas clases de drama, él define la tragedia como
la que perdura cuando todo irreal, aun la risa, se ha diezmado; "nos_ he~os
quedado con algo real, punzante".18 En realidad, su concepto de traged1a,uene
una base en las Poéticas de Aristóteles. Él concede que esta obra de aquel fue
la base de Drama y sociedad.19 Así, para Sastre, la tragedia "es una representación lúcida de la existencia humana" .20 No es sólo un drama de lo bueno
y lo malo. La tragedia tiene algo perdurable que el melodrama no tiene. Puesto que el culpable no se ve claramente en la tragedia, el espectador sale del

"' !bid., p. 71.
. .
11 ]bid., Anderson ha estudiado los manuscritos de los cuatro dramas inéditos Y los
ha discutido en un artículo "The New Theatre of Alfonso Sastre", Hispania, 55, 4
(Dec. 1972 ), 840-847. No voy a discutirlo en este estudio.
11 Drama y sociedad, p. 22.
" lbid., p. 13.
" lbid., p. 17.
" Véase el "Prefacio" de Anatomía del realismo (Barcelona: Sebe Barral, 1965), p. 7.
" Drama y sociedad, p. 33.

364

teatro lleno de dudas y preguntas, para las que el autor no da ninguna respuesta.
La e~~a épica en el desarrollo dramático de Sastre revela la influencia del
t~atro ep1co de Bertolt Brecht y un punto de vista marxista de la literatura.
Sm embargo, Sastre considera que no hay nada admirable en el teatr d
Br:~t. No está de acuerdo con las teorías dramáticas de Brecht. La c:ac~
t::isttca de Brecht es la de una responsabilidad social sin comprometer la emoc1on. El resultado es un "disconcerting complexity of tone which is assisted
by the apparently cl~sy l~se textured structure of the 'epic' style".21 Moelwyn Merchant tamb1en afrrma que lo más estimado en el pensamiento de
~r~ht se encuen~ra en "the moral and dramatic dilemmas inherent in this
rroruc counterposmg of involvement and detachment".2&lt;2
. Sastre no es de la opinión de Brecht en cuanto al uso de técnicas especiales del actor ,c~mo la separación entre él mismo y el personaje que representa. El actor epico es un narrador de historia y no de una narrativa dramática.. Además, Sasn:e rec~aza el teatro de Brecht a causa de su preocupación
con un real espacio -tiempo porque indica la irrealidad de un espacio-tiempo dramático. 23 Sastre también declara que el teatro de Brecht corresponde al futuro y que la misión del dramaturgo se encuentra en la negación
dialéctica de la negación de Brecht.24
El propósito del teatro épico de Sastre es mostrar la posibilidad de una
transformación en la sociedad. Utiliza unas de las técnicas de Brecht pero su
'. 'attempt_ to ~urp:iss Br~cht in the creation of a powerful revolutiona~ theatre
1s embod1ed m bis pers1stent use of shock treatment in sound, light and scenic
. . en que esta etapa épica de Sastre no signifique una
effects.,,, .25 Anderson i~s1ste
negacion del pensamiento de Sastre, sino otra fase en el desarrollo dialéctico
que ha caracterizado la obra de Sastre.
La polémica que ocurrió entre Sastre y Buero Vallejo sobre "posibilismo

0

" Véase W. Moelwyn Merchant "The irony of Bertolt Brecht'' en Man in the Modern Theatre, ed. Nathan A. Scott Jr. (Richmond Virginia: John Knox Press 1965)
p. 60.
'
'
'
21
lbid., p. 62.
.. Véase_ Kessel Schwartz. "Tragedy and the Criticism of Alfonso Sastre", Symposium
21, 4 (Wmter 1967), 338-346. Este articulo fue publicado también en un libro de
artículos, publicado por el profesor Schwartz en The Meaning of Existence in Contemporary Hispanic, Literature. (Coral Gables, Florida: University of Miami Press 1969)
pp. 162-70.
'
'
" SASTRE, Alfonso, "Primeras notas para un encuentro con Bertolt Brecht" Primer
Ac!o, 13 (marzo~;bril 1959) , p. 13. Además véase Anatomía del realismo, p.' 48, 68.
ANDERSON, The New Theatre of Alfonso Sastre", p. 841.

365

�imposibilismo" del drama, revela otro rasgo interesante de Sastre como artista.
Esta polémica es un resultado directo de los problem~ de Sastre en cuanto
a la censura. Sastre ha criticado la clase de censura que existe en España. Él
opina que en su forma actual representa una vergüenza pública y privada.119
Él y Quinto mantienen que la censura debe ser legítima y lógica. Al principio
del régimen actual, la censura fue más rígida que lo es hoy. Los censores fueron, por la mayor parte, sacerdotes que prohibieron todo lo que agravara la
Iglesia, el Estado o una moralidad rígida.~ 7 Sastre es sólo uno de !os muchos
escritores españoles para quienes es difícil hacer publicar y representar sus
obras. Lo deplorable es que se prohíben las obras sin explicación específica.
Además del problema de la censura, Sastre ha tenido que enfrentarse con el
desinterés del público. Este mismo público sigue aplaudiendo a Buero Vallejo
aunque "the intellectual, moral and political intentions of the two are very
similar".28 El medio de comunicación utilizado por Sastre es distinto. Se ha
criticado a Sastre por "defectos" que también se encuentran en las obras de
otros: una falta de poesía, un partidarismo ideológico y un estilo brusco.29
La obra de Buero puede ser caracterizada como tragedia de esperanza, mientras la de Sastre puede ser llamada una tragedia de agonía. Las dos teorías
tratan de la posibilidad de una situación abierta contra una cerrada.30 El
teatro de Buero es una negación de desesperanza. Sastre criticó a Buero por
su conformidad. En cambio, Buero criticó a los que escriben un "teatro imposible", aunque saben que sería prohibido y que el resultado sería un aumento,
particularmente en la publicidad extranjera. 31 Sastre respondió que ningún
teatro es imposible y que tarde o temprano todo el teatro se hace posible. Por
eso, el concepto de "imposibilismo" no tiene valor.
.. "Documento sobre el teatro español", Alfonso Sastre, Teatro, pp. 117-123.
" W. O'CoNNOR, Patricia, "Government censorship in the Contemporary Spanish
Theatre", Educational Theater Journal 18, 4 (Dec. 1960), 443-49.
•• PÉREZ MINIK, Domingo, "Se trata de Alfonso Sastre, dramaturgo melanc6lico de
la revolución", Alfonso Sastre, Teatro, pp. 11-36.
21
Ibid.
•• ScHWARTZ, Kessel, "Posibilismo and lmposibilismo : The Buero Vallejo-Sastre
Poleinic", Homenaje a Federico de Onís (1885-1966), Revista Hispánica Moderna
34 ( 1968), 436-45.
11
Véanse los artículos siguientes para todos los detalles que tratan de "posibilismo"
e "imposibilismo": Alfonso Sastre, "Teatro imposible y pacto social", Primer Acto,
14 (mayo-junio 1960), pp. 1-2; Antonio Buero Vallejo, "Obligada precisión acerca del
imposibilismo", Primer Acto 15 (julio-agosto 1960), pp. 1-6 ; Alfonso Sastre, "A modo
de respuesta", Primer Acto, 16 (sept.-oct. 1960), pp. 1-2; Anatomía del realismo, pp.
76-77; Rafael Vázquez Zamora, "Alfonso Sastre no acepta el 'posibilismo'", Jnsula,
Año 15, 164-165 ( 1960), 27.

366

Sastre ha sido consecuente en la defensa de su teatro y rehúsa conceder a
lo que se ha llamado "three redoutable obstacles: censorhip, impresarios with
a box office complex and a naive public". 32 Pérez Minik ha declarado que
unos teatro~ comerciales aceptan de mala gana las obras de Sastre, aunque los
teatros "pnvados" representan sus obras con una devoción extraordinaria. 33
Tal vez esto puede explicar porqué sólo unos pocos dramas suyos han sido
representados en España y también porqué sus últimos dramas nunca han sido
éditos.
Sastre sigue escribiendo dramas aunque la mayoría de sus obras escritas después de 1963 no han sido éditas. Es evidente que Sastre tiene confianza en su
vocación y en su misión como dramaturgo. El hecho de que ha seguido su
producción dramática, a pesar de tales obstáculos, merece alabanza. Se debe
admirar su persistencia. Sin duda él es una inspiración a muchos escritores
más jóvenes que siguen produciendo dramas. El teatro de Sastre atrae a la
juventud española y sus obras son traducidas y representadas en otras partes
de Europa y en América. Se ha sugerido que si Sastre utilizara la materia
dramática que existe en la sociedad contemporánea y si rechazara la materia
literaria, tal vez llegaría a ser el dramaturgo más importante de la España
contemporánea.ª' El deseo de Sastre: restaurar algo de la dignidad perdida al
teatro español, es evidente. Es con el esfuerzo de una nueva generación de
escritores, con Buero y Sastre como precursores, que el drama español ha llegado a ser verdaderamente internacional.

" M. PASQUARIELLO, Anthony, "Alfonso Sastre: Dramatist with a Mission", Escuadra hacia la muerte (New York: Appleton-Century-Crofts, 1967), p. 1.
ª "Se trata de Alfonso Sastre...", p. 13.
" CHANTRAINE DE VAN PRAAo, Jacqueline, "AUonso Sastre: la esperanza del joven
teatro español", La Torre, Año 10, 40 (oct.-dic. 1962), 119.

367

�EL TEMA DEL AMOR EN LA POES1A DE EMILY DICKINSON

LETICIA PÉREZ G u TIÉRREZ

M.L.E.

Amor es un manjar, cuyos sabores
se gustan con fruición y con anhelo,
y es maridaje de placer y duelo,
risa, llanto, caricias y rumor.es.
LUIS BARRÓN.

EN LA HISTORIA de la literatura uno de los temas que más atraen, tanto a
escritores como a lectores, es el del amor, tal vez por esa vinculación estrecha que existe entre el hombre y el amor. Siempre que se habla o escribe de
amor, se menciona al hombre, porque sólo el hombre es capaz de amar. Dante
creía que el amor es el motor que hacía girar el sol y las estrellas.
Asegura Ortega y Gasset en sus Estudios sobre el amor que "nada hay tan
fecundo en nuestra vida íntima como el sentimiento amoroso, tanto que viene
a ser el símbolo de toda fecundidad".

\

.,

San Agustín llega a la conclusión de que el amor mueve: "Mi amor es mi
peso; por él voy dondequiera que voy"; y más tarde añadirá: "Ama y haz lo
que quieras".
Interesantes son todas las deficiones que se han hecho del amor. Los poetas,
subyugados por el término, lo han definido, estudiado y glosado en sus obras.
La poesía ha sido uno de los medios más propicios y dúctiles para expresar
el amor. Recordemos a sor Juana Inés de la Cruz:
"Este amoroso tormento
que en mi corazón se 11e

369
Hum-24

�sé que lo siento, y no sé
la causa porque lo siento."

"Wait! Look! her little book
The leaf at loue turned back."
(1)

o aquel otro de santa Teresa:

"Si en medio de adversidades
persevera el corazón
con serenidad, con gozo
· y con paz, esto es amor."

Cuando nos acercamos a la poesía buscamos el placer estético) pero además
de éste, la belleza de la palabra. Si aunado a esto, encontramos como temática
del quehacer poético, el amor, el placer es mayor.
La poesía amorosa ha existido siempre, ya que tiene una característic~ especial, refleja vivencias, ideas y serrtimientos. Nos presenta al hombre rmsmo
con toda su complejidad y problemática.
En todos los países del mundo existen poetas, hombres y mujeres que experimentaron este complejo sentimiento amoroso y que deja~n en su poesía
las huellas claras de su trayectoria erótica. Una de estas mujeres poetas fue
Emily Dickinson, nacida en Armherst, Massachusetts, el sigl~ pasado, y que
ocupa un lugar de gran importancia en la poesía norteamencana.
En una de sus cartas se describe a sí misma como una mujer de pequeña
estatura de cabello castaño y con ojos color café claro. Exageradamente delicada, ~i nunca salió de casa, ni visitó a nadie, pero allí recluida como una
monja, en su casa de Armherst, escribió poesía de excelente factura, lo que la
ha colocado al lado de ese coloso, conocido por sus Leaves of Grass: Walt

¿ Cuál fue la parte anecdótica sustentadora de la poesía amorosa de Emily?

A pesar de los estudios que se han dedicado a esclarecer este aspecto, hay
pu~tos_que que_dan en la obscuridad. La reclusión voluntaria que se impuso
a s1 rmsma le dio el sobrenombre de "la monja de Armherst". El hecho altamente significativo de permanecer siempre en los límites de su jardín, sin visitar a nadie, sin recibir visitas, sin presentarse en la iglesia, y el vestir siempre
de blanco hablan a las claras de la enigmática personalidad de la poetisa. Aun
cuando ella misma escribiera: "Mi vida ha sido demasiada simple y austera
para que pueda perturbar a nadie", existen muchos puntos obscuros en su vida.
Siendo Armherst una ciudad pequeña, mucho se ha de haber hablado de su
extraña conducta y su reclusión. Esto hizo que se levantara a su alrededor una
serie de leyendas a cual más disparatada. Existen dos sin embargo que pueden
ser fundamentadas en hechos reales. La primera de ellas se vincula a la amistad entre Emily y un empleado de su padre y la segunda se refiere a lo que ella
llamó "una intimidad de muchos años", con un clérigo al que conoció en 1854.
Que estas dos amistades le dieron material para sus poemas es indiscutible,
pero que alguno fuese su amante, en toda la extensión del término, no existen
pruebas.
El primero de ellos, según sus biógrafos, fue Benjamín Newton. Brillante
pensador, llenó la mente de Emily con nuevas ideas. En una carta dirigida a
Higginson escribe :

Whitman.
Las poesías de Emily no son de grandes proporciones, .son ~i se ~~~re minúsculas, pero cada una de ellas es un pequeño y complejo prisma mdiscente.
Uno de los temas principales de su quehacer poético fue el del amor. Glosa
el tema con pluralidad de variantes que van desde el amor materno hasta el
erótico y el divino. Hay muchos libros que hablan de amor, pero ninguno de
ellos con tal gracia y delicadeza como éste. No obstante haberse quedado soltera, Emily descubrió en su reclusión voluntaria en Armherst, la poesía del
amor y al amor mismo.
Los poemas relativos al amor se hallan contenidos en la parte III (Amor),

VII (Otros poemas), y VIII ( Poemas agregados), de sus obras.
Según sus críticos el sol de su universo poético lo constituyó el amor. Ella
así lo explica en uno de sus poemas:

370

~'Cuando era pequeña, tuve un amigo que me enseñó qué era la Inmortalidad, pero al acercarse demasiado él mismo a ella, nunca retornó. Poco
después murió mi maestro, y durante varios años el diccionario fue mi único
compañero." La completa identificación de este amigo a que se refirió la
poetisa y Newton se hizo hasta 1933, cuando apareció en el catálogo de un
coleccionista de autógrafos una carta inédita, que identificaba sin lugar a dudas a Newton. Cuando Newton murió, Emily se refirió a él como "un hermano
mayor, muy querido por cierto, y añorado y recordado". Con la ayuda de Benjamin Newton, el espíritu de Ernily se abrió ante el maravilloso mundo de las
ideas. El papel que Newton asumió con respecto a Ernily, lejos de ser de
enamorado, fue de preceptor. Estimuló el desarrollo espiritual de la poetisa, le
enseñó qué libros leer y cuáles rechazar. Emily lo consideró más que amigo,
un hermano espiritual, un compañero en el camino de la vida. Gozó de su

371

�amistad y el poema "Your Riches-taught me-Poverty'' es quizá un tributo de
admiración al amigo. Este poema lo envió Emily a Sue, su cuñada, con estas
palabras: "Ya ves que recuerdo". El poema es de claras año~anzas, tras el
ropaje metafórico se esconde el oculto significado. La muchachita adolescente
que añora al amigo ausente y se culpa el no haber sabido apreciar el _verdadero valor de su amigo. En las dos últimas estrofas resume sus pensanuentos:
"At least, it solaces to know
That there exists, - a Gold Altho'I prove it, just in time
lts distance - to behold lts far - far Treasure to surmise
And estímate the Pearl That slipped my simple fingers through While justa Girl at School."

(2)
Los recuerdos sin embargo, bullen en su corazón, llenándolo de tristeza.
'
Existen varios poemas
en los que alude a tempranas remembranzas. En "A
book I have a Friend gave" recuerda al amigo entrañable con melancolía:

"A book 1 have a friend gave,
Whose pencil, here and there,
Had notched the place that pleased him,
At rest his fingers are.
Now, when 1 read, 1 read not,
For interrupting tears
Obliterate the etchings
Too costly for repairs."
(3)

Todavía no se borraban en su corazón los recuerdos de Newton, cuando
Emily encontró la luz que la guiaría. Fue ésta el reverendo Charles Wadswor~h,
pastor de la Arch Street Presbyterian Church of Filadelfia. En 1854 ~mily
se trasladó a Filadelfia para visitar a su padre y allí fue donde escucho un
sermón de W adsworth. Inmediatamente se sintió subyugada por la personalidad del reverendo. Al referirse a él, le llamaba "el amado clérigo", "el pastor
desde mi niñez", "el amigo terrenal más querido" y "el átomo que preferí a
todas las listas de arcilla". En el verano de 1856 escribía así a la señora Holland, una de sus amigas: "si Dios hubiese estado aquí este verano y hubiese
372

visto las cosas que yo vi - supongo que hubiera considerado superfluo su paraíso. No se lo diga a él, por nada del mundo, aunque ... Querida señora Rollan~, amo esta noche - la amo a usted y al doctor Holland y al tiempo y al
sentido - y las cosas que se marchitan y las que no se marchitan".
~ue el_ suyo ~n amor imposible y sus poemas dan testimonio de todas las congoJas, tnbulaciones y renunciamientos de este amor, que no podría realizarse
plenamente, ya que él estaba casado.
En .1_860 W ad~worth la visitó en su casa de Armherst. La admiración que
esta v1S1ta_levanto en la ~oetisa fue tan grande que escribió: "No puedo pensar
en que exista el mundo sm él, tan noble, tan gentil". En sus poemas de esta épo~ la_ l_ucha entre
amor y la renunciación fue tema constante. Aún llegó a
identifica~ su_ martmo con ,el Calvario, símbolo que contuvo todo su dolor por
el renunciamiento, y ademas el nombre de la iglesia donde el reverendo W adsworth era pastor. Cuando él murió fue tal su pena y dolor que enfermó. En
una de sus cartas a James Clarck escribió: "Todavía no he comprendido profundamente el hecho de su muerte, y espero no hacerlo hasta que él me asista
en el otro mundo". Y en otra agregó: "El amor no tiene más que una fecha _
el primero de Abril. .. Hoy, Ayer y Siempre". Pasada su enfermedad en la
primavera de 18~4, es~~ibe: "La crisis del dolor de tantos años es lo ~ue me
ca~sa. ~orno Emily Bronte a su Hacedor, yo escribo a mi Desaparecido, 'toda
exi~ten~ia'. existe en tí' ". El último de sus admiradores fue el juez Otis P. Lord,
amig~ mt1mo ~e. su padre. Después de la muerte de la mujer de Lord, Emily
y Otis se convi~tieron en grandes amigos, el amor volvió a llamar a la puerta,
pero era demasiado tarde. El tenía 68 años y Emily 50. Estos son los soportes
humanos donde ~e ahínca la problemática amorosa de Emily. Pero sus poemas
retr-~tan una ~ene de estados anímicos especiales. Paso a paso su espíritu fue
abnendose al rmpacto del amor. Registrados en ellos quedaron toda una secuela
de estadios en el camino del amor. La personalidad tan especial de la poetisa
encuentra en su poesía el mejor medio de expresión. Todas las etapas del amor
se hallan consignadas en páginas llenas de gran sentido lírico. Ilusiones, desengaños, renunciamientos, arrebatos, todo se desborda en un torrente de pasión
que no alcanza, como Dante, la sublimación divina, sino que se mantiene en los
estrechos límites del amor humano.

:1.

Hacia 1870, el poeta Thomas Wentworth Higginson publicaba un ensayo:
"Americanism in Literature", y en él se preguntaba insistentemente si no existía ya, o cuánto habría que esperar por el poeta que sondeara las profundidades
de la_ pasión. Emerson y Hawthorne se habían asomado al ámbito pasional, pero
el primero había asumido una actitud de desconfianza, mientras Hawthome
sólo había mostrado un interés creciente; ninguno de los dos se había estreme-

373

�cido con el hechizo del amor. En el artículo afirmaba: "Todavía está por llegar
el poeta norteamericano de la pasión". Y allí en su escritorio Higginson te~
la respuesta en la poesía de Emily Dickinson. Higginson fue pa~ la poe~a
el maestro que trató de guiarla por los caminos del quehacer poet1:º· ~a ~scípula obediente siguió las indicaciones del maestro au~ ~uando su msprr_ac1~n
se mostró reacia a penetrar los moldes estrechos y trad1c1onales, como H1ggmson aconsejaba. Emily trató el tema del amor con total sinc~ridad. S_u trayectoria amorosa puede rastrearse fácilmente. Examinaremos vanos estadios de ese
sentimiento erótico de la poetisa.
En la primera etapa de su amor Ernily se abrió como una flor. Era la ª?~lescente que se convertía en joven. Imaginación desbordante, ale'?'e fantas1a, ~n
mundo de ensueño que descubría por primera vez. "Q~e no ~ane '!º e~ sueno
perfecto ¡ con una mancha de aurora..." exclamara. Su imagmac1on crea
mundos fantásticos. Como cualquier mujer se pregunta: ¿ Qué es el amor? Y
llega a definirlo así:
"Love - is anterior to Lije Posterior - to Death lnitial 0/1 Creation, and
The Exponent of Earth."
(4)
En el poema "Love -

thou art high" vuelve a dar otra definición:
"Love - thou art high 1 cannot climb thee But, were it Two
Who knows but me -

.. .. .

. . . .

..

Love - thou art deep 1 Cannot cross thee But, were there Two
Jnstead of One Rower, and Y acht - some sovereign Summer Who knows, but we'd reach the Sun."
(5)
El otro poema define el amor como "la alegría de todo lo vivo". "Amor
-exclamará más tarde- es todo, / Carecer de él es aflicción, poseerlo es una
herida."
En su análisis del amor considera que muchos aman pero no conocen que

374

el amor todo lo puede. Desconocen esa fuerza que hace valiente a un hombre
temeroso, y sublime a una madre que da la vida por sus hijos. Hay algunos
cuyo amor es débil y mezquino. "Amor --escribirá- es darse enteramente,
completamente al amado, corazón y espíritu", porque:
"Sometimes with the Heart
Seldom with the Soul
Scarcer once with the Might
Few - love at all."
(6)
En las diversas definiciones del amor Emily llegará a considerar que Amor,
"Love", tiene solamente una sílaba en inglés, pero cómo quiebra los corazones.
El amor rejuvenece, crea mundos maravillosos. Sin embargo, el experimentar
este sentimiento tiene también su pago y éste es, esos pequeños "donativos de
años" y sobre todo, lágrimas.
Para el amante cada minuto que está lejos del amado, es largo; pero si al
final se realiza la unión, entonces:
"To wait an H our - is long lf Love be just beypnd To wait Eternity - is short lf Love reward the end."

(7)
En otro poema Emily vuelve los ojos hacia atrás, recuerda su niñez cuando
estudiaba el alfabeto y aprendía a leer en El Libros de los Libros y hace una
comparación con el amor: Cuando el amor, el verdadero amor llega, se ve en
otros ojos y se descifra en ellos lo que nadie puede nunca entender o explicar.
Es el amor el que da la doble visión y la sabiduría de la comprensión, así
como de la Biblia emana esa luz que comporta dos funciones: iluminar y alimentar a las almas.
El amor es considerado por Emily como la vida misma. Platón en su Diálogo El Simposium explica que el amante quiere engendrar en la belleza, y
engendrar significa crear. El Amor es como la vida, dinámico. Emily se pregunta: ¿Por qué amo, Señor?, y llega a la conclusión siguiente: No se necesita una razón. El corazón se guía por reglas peculiares y muchas veces extrañas. Si el césped no tiene necesidad de contestar, ¿por qué el viento los
mece?, ni el ojo responder a la luz del rayo que percibe, ella no tiene porqué
dar una respuesta. Ama y eso es todo:

375

�"The Sunrise - Sir - compelleth Me Because He's Sunrise - and 1 see
Therefore - Then 1 love Thee -."
(8)
Como el amor humano se le había negado, Emily construyó en su fantasía
un mundo maravilloso. Si no podía ser esposa de verdad, lo sería sólo del
espíritu. En algunos de sus poemas se ve a sí misma como esposa. En "Title
divine is mine", escribirá:

"My Husband, women say,
Stroking the melody.- Is this the way?"
(9)
La mayoría de los poemas amorosos de Emily no son tranquilos. Naturaleza excesivamente sensible la suya, sumamente nerviosa, se refleja en su poesía
dispareja. Varios poemas sugieren que su lealtad fue puesta a prueba po~ el
amado: "Doubt me, my dim companion" y "Split the lark and you'll fmd
the music". Pero esto fue sólo dramatización de su imaginación.
En "If I may have it when it's dead" expresa el pensamiento de que la vida
sin el amado es como estar muerta. La pérdida del amado sume al alma
en una vida penosa, y tal parece que no se vive. Se añora la muerte _como
liberadora. En la muerte se unirá con el amado. Para una pequeña cmdad
como Armherst, la muerte era un evento importante. Este contacto tan cercano con ella, dio a Emily la temática de muchos de sus poemas. Muerte,
Tiempo, Inmortalidad, tres temas más que se vinculan y encuentran en la
poesía de Emily, crisoles de alto sabor lírico.
Las circunstancias que rodean la muerte de los seres queridos son siempre
motivo de meditación profunda. Los últimos deseos, los pensamientos, los encargos. Todo guarda celosamente el espíritu. Algunos poemas vinculados con
la muerte del ser querido se destacan en su obra:
"Promise this, when you be dying";
"If he were living- dare I ask";
"To know just how he suffered would be dear."
En "You left me-Sire - two Legacies -" habla con el muerto. Amor Y Dolor ha recibido de manos del amado, y le parecen sus legados más grandes y
preciosos que el océano, la eternidad o el tiempo.

376

Cuando alguien quiso consolarla diciéndole que con el tiempo viene el consuelo, escribe:

"Time is a test of trouble
But nota remedy
If such it prove, it prove too
There was no madaly."
(10)
Entre los poemas que describen su estado anímico destacan los que ahondan en el tema de la separación del amado, como en: "Oh Moon - and
Star"; "It makes no difference abroad"; "I cannot live with you"; ''What
shall I do when the Summer troubles"; "There carne a day at summer's fall" •
"Because that you are going''.
,
Cuando el amor está ausente no existe ni el alivio, ni el consuelo, reza el
refrán popular y Emily no se sustrajo tampoco a esta ley general. "The sunrise
runs for both", "I envy seas whereon he rides"; "I would die to know"; "You
see _I ~nnot see your lifetime", y "Because that you are going'', describen
sentumentos de añoranzas. La persona amada está lejos. El amante se imagina
los mundos extraños en que vive su amado. Daría cualquier cosa, hasta la vida,
por saber cómo está y qué hace.
Otro pequeño grupo de poemas, casi epigramáticos, muy irregulares en métrica y en ideas que muestran la conmoción que existía en su alma, pero eso
sí plenos de una gran fuerza expresiva, son aquéllos que describen un estado
físico y espiritual de postración: "After great pains a formal feeling comes";
"There is a languor of the life"; "There is a pain so utter"; "At leisure is the
soul".
Todo ha terminado, escribirá cuando ve que sus amigos han ido abandonando esta vida terrenal, sólo una cosa queda: rezar, pero esta oración es
también angustiosa; las líneas finales del poema "At least - to pray _ is
left - is left", son un grito al Señor:

"Say, Jesus Christ of NazarethHast thou no Arm for M e?"
( 11)
El espíritu de Emily, probado en el crisol del sufrimiento por dos veces,
salió de él enriquecido: Había perdido dos veces la batalla del amor. Así lo
afirmó en "I never lost as much but twice" y en "My life closed twice before
its close", pero aún alentaba en ella la esperanza:

377

�"My life closed twice be/ore its closey et it remains to see
lf lnmortality unveil
A third event to me
So huge, so hopeless to conceive
As these that twice be/ell
Parting is all we know o/ heaven
And all we need of hell."
(12)
Las dos veces que la muerte le arrebat6 lo que más quería, la marcaron
indeleblemente. Emily logró sobrepasar sus estados de ánimo, de depresi6n y
frustraci6n al entregarse a su poesía. Allí encontró la ocupación salvadora.
Esto y los quehaceres anodinos de la casa le llevaron un poco de consuelo.
Varios poemas describen hechos cotidianos como: "l tie my hat, I crease
my shawl". También hacia los libros volvi6 la mirada como escribe en "Unto
my books - so good to tum". Tras la comparaci6n de los libros como un banquete bien aderezado llega a agradecer a sus "parientes del estante" sus agradables semblantes de cabritilla, que enamoran y prometen una fiesta donde se
excluye la noche y repican las campanas de alegría.
Reconcentración, soledad, sufrimiento, contribuyeron a desarrollar una intensa vida interior, la cual fue poco comprendida y casi se podría afirmar
no conocida ni por sus íntimos familiares, ya que consta, según sus bi6grafos,
que su hermana menor se sorprendió al encontrar el gran tesoro de poesías que
Emily guardaba cuidadosamente ordenadas y atadas con cintas. A Lavinia se
debe la conservaci6n y publicaci6n de los poemas de su hermana.
En las primeras etapas de su amor Emily imaginó todo lo que significaba
la compañía de un hombre. Construyó un mundo especial donde deific6 al
amor y cuanto éste lleg6 con todo su bagaje de penas y sufrimientos, se autonombr6 "Emperatriz del Calvario". Hasta dónde aquel mundo de fantasía
la poseyó y con cuántos sufrimientos la realidad le enseñ6 la amarga verdad,
todo está registrado en su poesía que lleva junto a toques de genialidad, irregularidades que los críticos despiadadamente criticaron. Algunos aún llegaron
a decir que los poemas de Emily deberían ser excluidos de las Antologías porque "pecaban contra las leyes de la gramática y la preceptiva". Su mismo
maestro Higginson, temeroso de la opinión del público y del impacto que la
poesía de Emily produciría en los lectores, trató de retocarla, cambiando par
labras o buscando rimas forzadas, pero al hacerlo destruía el poema. Por eso
Higginson, en la edición de los Poemas en 1890, consideró oportuno explicar
el estilo tan poco convencional de Emily y la excusó aseverando: "Después

378

~e to~o, cuando un pensamiento le quita a uno la res iración
.
tmenc1a hablar de gramática. Si En;üly h bº
h chOp
' es u~a- unperb, ·d
u iera e
caso de la enoca ha
r~ si_ o una escritora más, pero al conservar su independencia arribó' a 1~
gemahdad. Ell~ se ~ió siempre por una regla muy especial, pues decía. "Si
tengo
. la sensación
, ÍlSlca de que me levantan la taPª d e los sesos al leerla. (se
refiere a su poes1a) sé que eso es poesía."
'
f Los poemas
b·
· de amor
, de Emily retratan todos sus estados arum'.1cos. En una
orma ar itrana podna reunirse en los grupos siguientes: definiciones del amor
encuen~o con el am~r, enamoramiento, constancia en el amor, renunciamienU:
a la uru6n en esta vida, desesperación, sufrimiento y Calvario y uruºó
l
amado en
·d ·
,
n con e
una Vl a inmortal más allá de la muerte.
Emily Dickinson, la reclusa voluntaria de Armherst y Walt Whitman fueron los renovadores de la poesía norteamericana del siglo pasado A t d
ellos la poesía se mantenía en estrechos límites imitativos y trad" :
es e
se desbordaron en un río caudaloso. Emily a través de su poes':c1?n es) que
dis
· hizo ,
l
- 1rregu ar y
pareJa
oirse a voz de la mujer norteamericana toda ternura, delicadeza y que se entrega completamente al amor, como ella misma lo dijera:

,S

"lt's ~ll 1 have to bring to - day,
This, and my heart beside,
This, and my heart, and all the fields,
And all the meadows wide.
Be sure you count, should J forget, _
Sorne one the sum could tell, This, and my heart, and all the bees
Which in the clover dwell."

(13)
APENDICE
( 1)
"¡ Espera! ¡ Mira! su pequeño libro
La hoja doblada donde el amor."

(2)

"Por lo menos consuela saber
que allí existe el oro,

379

�Aunque yo lo pruebe solo a tiempo
Para contemplarlo a la distancia."
"Es un lejano tesoro que vislumbro
y estimar la perla Que se escurri6 entre mis dedos
Cuando apenas era una niña de escuela."

(6)
" Algunas veces con el corazón
Raras con el alma
Escasamente con la Voluntad
Pocos aman de verdad."

(3)

(7)

"Tengo un libro que me dio un amigo
Cuyo lápi.z, aquí y allá,
Marcó el trozo que le agradaba, Sus dedos en descanso están."

"Esperar una hora es largo
Si el amor está lejano
Esperar la Eternidad es corto
Si el ~remio del Amor está al final."

"Ahora, cuando leo, no leo,
Porque interrumpen las lágrimas
Borrando grabados
Demasiados costosos para repararlos."

(4)
"El Amor es anterior a la vida
posterior - a la muerte.
Principio de la Creación y
el exponente de la tierra."

(8)

"El amanacer - Señor - Me arrastr6
Porque Él es Amanecer - y yo veo
Por esta raz6n - Entonces Yo te amo."
(9)
"Mi marido" -dicen las mujeres
Acariciando la Melodía
¿Es así - como lo hacen?"

(5)

"Amor - tú eres alto No puedo subir a ti Pero, si hubiera dos
¿Quién sabría? Solo nosotros."
"Amor - tú eres profundo
No puedo cruzarte
Pero si hubiera dos
En lugar de uno
Remero y yate - un verano soberano
¿ Quién sabe si no llegaríamos al Sol?"

380

( 10 )
"El tiempo pone a prueba las dificultades
Pero no es un remedio
Si así fuese, demostraría también
Que no existi6 la enfermedad."

(11)
" Di, Jesús de Nazareth
No tiendes tu brazo por M í?"

381

�( 12)
"Mi vida terminó dos veces antes del fin
Queda aún por ver
Si la Eternidad revelará
Un tercer suceso para mí.
Tan grande, tan imposible de creer
Como los dos que viví
La separación es todo lo que conocemos del cielo
Y todo lo que necesitamos del infierno."

(13)
"Es todo lo que ,,.o tengo que ofrecer, hoy,
Esto, y mi corazón juntamente
Esto, y mi alma y todos los campos
Y todas las amplias pr,aderas.
Cuenta con seguridad, ¿ olvidaré algo?
Alguno la suma podrá decir:
Esto, y mi corazón, y todas las abejas
que en el trébol viven."

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RosEMBAUM, S. P., A Concordanc, to the Poems of Emily Dickinson. New York:
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382

Sección Tercera
HISTORIA

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alfonso Sastre</name>
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                    <text>(12)
"Mi vida terminó dos veces antes del fin
Queda aún por ver
Si la Eternidad revelará
Un tercer suceso para mí.
Tan grande, tan imposible de creer
Como los dos que viví
La separaci6n es todo lo que conocemos del cielo
Y todo lo que necesitamos del infierno."
(13)

HISTORIA

"Es todo lo que y.o tengo que ofrece.Y, hoy,
Esto, y mi corazón juntamente
Esto, y mi alma y todos los campos
Y todas las amplias praderas.
Cuenta con seguridad, i olvidaré algo?
Alguno la suma podrá &lt;Ucir:
Esto, y mi corazón, y todas las abejas
que en el trébol viven."

:BmLIOGRAl'ÍA

ANDERSON,

Charles R., Emily Ditkiruon's Poetry.

ew York: Hoct, Rinehart and

Winston, 1966.
BLAKE, Cacsar R . and WELLs, Carlton F., The Ruognilion of Emily Dickinson, Ann
Arbor: The University of Michigan Press, 1965.
D1CKINSON BJANCHl, Martha and HA.MPSON, Alfred Leete. (ed) Poems by Emily
Dickinson. Boston: Little Brown and Company, 1957.
Joa soN, Thomas JL (ed) The Complete Poems of Emily Dickinson. Boston: Little
Brown and Company, l960.
Lu1scoTT, Robert N. (ed) Selected Poem.s and Letters of Emily Dickinson. New York:
A Doubleday Anchor Original, 1959.
LooMis Tooo, Mabel, Letters of Emily Dickinson. New York: The Universal Library,
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Pb.Ez GuTIÉRREZ, Leticia, Motifs and Chromation in Emily Dickinson Poetry. Tesis de
Licenciado en Lengua Inglesa, Monterrey, N. L., ITESM, 1973.

S. P., .4 Concordance to the Poems of Emily Dickin.son, New York:
Comell University Press, 1967.

RosEKBAUM,

382

Sección Tercera

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CIRUJANOS EN NUEVO LEÓN, EN EL XVIII

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Universidad Autónoma de Nuevo Le6n.
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ToMÁs MENDIRICHAGA en su erudito estudio: "Médicos y hospitales en el
Nuevo Reino de León" 1 nos da los nombres de las personas dedicadas a
curar, particularmente cirujanos, que vivieron aquí en la época colonial.

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Al referirse a las del siglo xvm, cita a Pedro de Fe, agregando que en
su testamento otorgado en Monterrey en 1745 ante el gobemador don Pedro
de Barrio, asienta ser cirujano y que con taJ oficio "he mantenido mi fa.
milia". Pedro de Fe era francés, nacido en Turena y vecino de Monterrey
por lo menos desde 1720, año en el cual se casó con Gertruclis Rodríguez
de Montemayor. 2

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1

De este cirujano hemos encontrado nosotros algunas intervenciones relacionadas con su habilidad. En la causa promovida sobre haber sido encontrado
muerto en el interior de la cárcel, el alcalde de la misma, Melchor, indio
borrado, Pedro de Fe lo examinó (23 de enero de 1742) y dijo que

1

según su leal saber y entender, ha visto que en la garganta tiene una
herida que coge hacia la cabeza, muy penetrante, que es dada con
cuchillo, y que en la sien derecha tiene otra, y con toda evidencia
reconoce que a dicho cadáver le dieron muerte y que es difunto como
de dos días, poco más o menos ... , y no firmó porque dijo no saber.ª

1

1 Humanitas, Centro de Estudios Hu.manís icos, U niversidad de Nuevo Le6n, 1961,'
pp. 471-494.
' Al'chívo de la Catedr:il de Monterrey, Matrimonios, 17'.l0.
1 MS. Archivo Municipal de Monterrey (se citará AMM) . Causas Criminales, vol.

14, exp. 229, f. I!.

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1

385
Hum-25

1
11

�Es interesante observar que se dice que ''es persona que entiende de cirugia,
vecino de esta capital"; y en otra parle, que '·es el único que se dedica a
curar, aunque no es examinado''. Declaró el cirujano tener 42 años. En el
Archivo de la Catedral existe su partida de entierro, de 5 de abril de 1745.
En el mismo mes y año de 42, don Francisco Ignacio de Larralde, alcalde
de primer voto, de Monterrey, ordena al mismo cirujano examinar las heridas de Francisco ánchez, de Santa Catarina. En la orden se xpresa que
"por no haber cirujano en esta ciudad, roas de tan solamente Pedro de Fee,
quien en algún modo entiende de cirugía". En esta ocasión no e hlzo necesario que interviniera, debido a que el herido estaba ya bajo el cuidado de
otro 'cirujano", cuyo nombre debe de ser agregado a la lista. Se trata de fanuel Salvador Campos, quien fue llamado por el alcalde de aquel valle,
"por asistirle alguna experiencia en heridas... , aunque su profesión no es
cirugía". Campos había dictaminado ya diciendo que vio al herido
...y lo hal16 con cuatro heridas, dos a un lado de la paletilla y las

otras dos en un vacío y como un jeme mas arriba del corazón, al parecer dadas con in trumento corto, como cuchillo, de dos dedos poco
mas o meno de ancho, y las dos penetrantes, que de la una le salió la
tela y de la otra un pedazo de bofe, y, según la experiencia que tiene,
las curó según su leal saber y entender, por caridad.'
Por esos mismos años en 1745, hallamos el nombre de otra per ona que
hace oficio de cirujano: Cristóbal Garcia. Interviene en la causa promovida
con motivo de las heridas que recibió Ignacio Valdés, de esta ciudad. El
25 de julio murió el herido. El cirujano dijo entonces
haberle estado medicinando (y) declaró haber muerto del escopetazo,
por haber reconocido, debajo de su corta inteliaencia er las heridas
mortales, por haberle quebrado el hueso sacro y roto la ,ejiga una bala,
la que le penetró hasta el muslo derecho donde la dicha bala le qued6
intercutánea, la que con instn1D1ento ortante le sacó la mi ma noche. 6
Entre los indios tlaxcaltec.as del pueblo de Guadalupe, había también algunos "inteligentes en medicina". En 1750 encontramos una causa relati a
• MS. Criminal contra Andrís Guerra, por haber herido alevosamente a Francisco
Tadeo Sánchez. AMM, Causas, vol. 14. cxp. 230, f. 5 y 6.
• MS. Criminal contra Graviel (~ic) ,lfur.1.¡uÍ!.I. por haber d do 111uu11: a I gnacio

a las heridas que recibió en la cabeza Feli S .
de los del cabild Ll
d
pe antiago, tlaxcalteca principal
o.
ama o Pedro de la p
b'' 1
pal aplic6 en las h 'd
az, tam ien t axcalteca princi,
en as que eran mortal
··
• un cuartillo de a
d'
es, un unguento compuesto con
medio cuartillo de ~~,:en¡e, un rea~ de alucema, medio de copa) blanco y
ceta" a arece a
. n me~os e una semana alivió aJ herido. La "re•
p
gregada al expediente porque no le pagaron al' doctor.

En la egunda mitad del siglo xvm hubo
b.
pueblo del Nuevo Reino de L , d"
tam ién en Monterrey y en otros
eon, iversas personas dedicada
1 • ,

!:,~ac':'!:'.~-::~•~:::w•·

Muy pocos podian

ulana,se ~; ": ~=.:

?ºn escasas las fuentes para seguirles la huella Casi tod
.
dejaron constancia de su habilidad en las u
.
. os, ~in embargo,
pes, por heridas o por homicidios.'
ca sas penales instruidas por gol•
. ~u 1752 fue abierto expediente por heridas de flecha inf "das M
md10 del pueblo de Guadalu e
, . en
a arcelo,
Borbolla
d'
~,. El gobernador don Vicente Bueno de la
' encamen o su curac1on a Francisco Padill " 1 . .
, .
que hay en e ta ciudad y no haber otro" El 2 d . 3:7 pe d~rruJano pracaco
el herido
·
e 1umo ª illa declaró estar

:ueno _Y sano, g~pado y purgado y que las heridas no ti nen olapa•
Sura
~ ,smo en sarudad perfecta y que 1o entrega en presencia de S
::;:;;~: para que pueda trabajar en cualquier jercicio de hacha :

A fines
del mismo año
ningun'
"ciru.
b d en noviemb re de 52 ' no había aún en Monterrey
JaDO apro ª 0 '. Ello no obstante
b
vecino '•inteligente en el eJ· ercicio de l a c1rug1a
. ',o• . ervGamos.
otro
reaonoque
de aparece
LI
E

un proceso sobre heridas le fue pedida opinión .'
"f ,
anas. n
agredido tenía en la frente "es
.
) maru esto que la que el
con instrumento cortante y del
d
un_ ~edo de hondo y tres dedos de largo". De otra herida la de grue or e
opmo que es pene rante y que le parece er "' trum '
la cabeza,
e
tr, l d 1
ms
ento cortante' Igual
ncon o a e hombro. por estar "acardenalado
d
.d
. .
heridas se le han solapado en algo por no ha be rse curado
Y enegn
. o Y que
dichas
en tiempo
neccs
.
d
y..que e no curarse pueden caerle podres adentro
.
f' ,
ano,
dtJO no saber".'
•
· · · ) no mno porque

• MS. Pedim nto de los alraldts )' regidores del
bl
sobni maltrato que ltr da. su gobernad
~MM Cpiu o de .Vtra. Sra . de Cuadalup,,
, M C
or. •
, ausas, vol. J 7 cxp 258
. ontra don Pedro Alcántara Guerra, por demanda ue '
.
..
dls, sobre agravios que a éste infi rio.
. , AMM • Caums, vol. 17,
P exp.
sta por
260.Franczsco Val-

Valdés. A &amp;.M, Causas, vol. 15, exp. Hl, L 8.

387
385

�Nueve años más tarde, n 1761, encontramos ejerciendo en Monterrey a
José Miguel Bazán, 'maestro de cirujano". El 2 de junio firma recibo de
61 pesos "por asistencia de la cura'' de las heridas de Francisco de Elizondo,
de la hacienda de San Francisco. e ufana Bazán de que el enfermo, no
obstante haber sido mortales las heridas,
se halla, según el reconocimiento de su inteligencia, en perfecta sanidad
y libre de riesgo, pues lo acredita la que obtiene al andar y disfrutar
de ella en pie. a caballo y en sus ejercicios y ministerios personales,

que se rompió mayor que una cisura de sangría y le cort6 una vena" .
aunlq~e en tono solemne dictaminó que no era de peligro Saldívar mu' n!ó'
C

En junio de 1762 residía en Monterrey Antonio de Morales "médico de
profesión'·. ada hemos hallado de sus actividades. Sólo sabemos que estando hospedado en casa de don José Lorenzo de Hoyos y Solar, un mulato
esclavo de éste le rob6 algunas prendas. El médico se quejó y el esclavo fue
condenado a ser vendido en cien pesos "por toda la vida, en la hacienda
de los marqueses, de Patos". El gobernador, "condolido", le conmutó la
pena por la de destierro a la hacienda de Mamuliqui (así, con i al final)
"para que el administrador de ella lo ponga en uno de los mayores trabajos" .10
Dos décadas más tarde residía también en Monterrey Juan Bautista de
Isurieta, ''que hace oficio de cirujano". En octubre de 1756 presentó un recibo por 50 pesos, cobrando a José Enrique de Arizpe, de Santa Catarina,
por haber curado las heridas de un indio. La firma del "cirujano" se advierte

• MS. Criminal contra Pedro Elizondo, a pedimento de Francisco Elfrondo, por
haberle herido. AMM, Causas, vol. 18, exp. 273.
• MS. Autos contra Jldefon.so Tijerina, tuusado de hab,r herido al ministro de vara
Bias de la Garza. AMM, Causas, vol. 18, e,cp. 271.
10 MS. Contra el ,.relavo José Ántonio, por robo. AMM, Causas, vol. 18, cxp. 282.
11

'

Mand~ c~~ ~ una persona que supiere curar, no obstante no haber

en esta J~dicción médico ni cirujano, y compareció Aparicio Lazo,
por ser qwen en alguna manera aplica curas de esta naturaleza, le
mandé hacer su oficio y curar a dicho Cañamar.u
Había estado ejerciendo allí aunque al parecer temporalm te Pedro
N',
unez de l os Angeles, "maestro facultativo en el arte de cirugía"en En
d 1778 hab'
.
•
enero
e.
ia atendido a Marccla Teresa de la Cruz, herida por Juan Silveno Zapata, y declaró "estar ya libre de la muerte".ª
En Santa Catarina ejerció por largos años Joaquín del Campo E di ·
d 17
.
. n c1emre e 84 reconoció una herida de Félix Elizondo y dijo "ser de cuchillada
Y que penetraba el casco de la cabeza y que estaba algo peligrosa".u
b

·
·
.Seis años más tarde, en 1790, figura en otro expediente
semeJante.
En el
primer•~- es ~ado por_ "inteligente en Ja curación de heridas"; en el segundo
como inteligente de CJ.rUgía".
Con_ motiv~ de haber sido herido José María García, en Monterrey, en
ese lill5IDO ano de 1790, fue llamado para que le examinase Pedro M ,
Monzón," que h ace veces de cirujano". Viéndole detenidamente dijo que
ana
tiene lastimado el pulmón, por tener quebrada la paleta del brazo izqúierdo, por la parte de arriba, y asimismo los nervios de la partida,

enmarañada y elegante.11
Ya en el año anterior, en septiembre de 85, el mismo médico había atendido en Monterrey a Marcos de Saldh·ar, de la herida que le fue inferida
en una corva. Isurieta declaró "ser de instrumento cortante y punzante, la

día. 12

Fu~ra de Monterrey era raro encontrar cirujanos. En el valle del Piló
por CJemplo, se dificultó encontrar quién diera fe de las hen"das
"b~6'
Máximo e que reci 1
L
an:miar (~4 d~ febrero de 1780). Así lo dej6 entrever el alcalde
ucas Antomo Cantu quien, al practicar la diligencia dice:

como está patente, público y notorio" .8
Este cirujano sí supo firmar, aunque ignoró su edad, puesto que declaró
tener veintiocho años "poco más o menos". Tenía ya algún prestigio ganado,
porque entre sus intervenciones contaba la que tuvo en el caso de Bias de
la Garza, ministro de Vara, a quien lldefonso Tijerina le cortó una oreja
de una chucbillada, "que necesitó once puntadas".ª

IIll.SDlO

,. MS. Contra ]os, Ignacio Montalvo por el homicidio ejecutado en la persona d•
':;cos Sald'.ºª.'· AMM, Causas, exp. 452.
Marcos Reyna y Migulll del VaUe, por h aber h en"do grave MS.
t Criminal
M ~ . contra
C
1:;en ' a
11x1mo añamar. AMM, Causas, vol. 27, exp. 479.
MS. Contra Juan Silverio Zapata, del valle del Pilón, por haber herido a Mareela
Te~esa de la Cruz. AMM, Causas, vol. 23, exp. 389, f. l.
El" ~S. Causa contra Remigio de León, por haber dado una cuchillada a Fllix de
izon o, en el ualle de Sta. Catarina . AMM, Causas, vol. 25, exp. 435-A, f. l.

M

AMM, Causas, vol. 26, cxp. 258.

389

388

�en cuyo brazo fu eron los golpes contusos. )' una herida corta en dicho
brazo, por la parte baja, como cinr.o dedos del codo a la muñeca.
Agregó que el golpe de "la paleta" era el que podría oca ionarle la muerte
• con el discurso del tiempo' , pero que, en precaución d ello, "con una
bebida que le ha dado ha depu to la sangre qu tenía uelta ad ntro, por
la boca ..."

E te cirujano declaró tener setenta años d edad ; finn6 con cierta el gancia
u dictamen y e ·puso que lo daba "por la ·peri ncia que le a! i te de más
de cincuenta años de pr.íctica". 11
Aunque no
ident en te reino, alguna vez fueron con _ultados en un
caso de homicidio, E teban Guil'lhambaud 'cirujano examinado n los reinos
de astilla", y José Munibe, aminado n la RcaJ ala del Protom dicato, de
la ciudad de México ambo r ·dente en altillo en 1784. 17
Otro cirujano profesional y de notoria ·periencia venía frecu ntem nte
a fonterrey al ser solicitado. Tenía u casa "ba tante retirada de ta ciudad'', sin e.'q)re ar el itio. Se llamaba Jo·~ María Gilfortt: e intervino en
varios casos difi il , aplicando procedimiento más cicntifico . He aquí l
dictamen que rinde tras de examinar el cadáver de Joaquín d
yala:

d: adentro, de fact? se le consiguió, porqu experimentó ali\'io el paciente, tanto que este comí y dormí.a } finalmente hasta consiguió
le\'~tars r. tenía sus funciones naturale in e torbo, no ob,tante que
tenia la henda purgando. Y r conocido est alivio por hab de así tido
ocho día , tando en mi morada ba tante retirada de esta ciudad. determinó i
con la esperanza de que i había alguna no\'edad se le
avisase, dejándol para e to admini trado los medicamentos necesario
advirtiendo en la casa que siempre que e acabasen no viniendo a lo•
cuatro día
le ti\'i ase; y no habiéndolo ejecutado así sino poniéndole
otros distinto m dicamento , lo que ocasionaron errar! totalm nte
dicha herid~ con lo que las puc
no teniendo conducto para salir, se
le quedaban dentro, de que le fueron agravanclo má cada cüa. h ta
qu_c 1 ocasio?aron la muerte; y sin cmbar o de et ·to que habiéndole
aV1 do un d1a ante de • u mu rte, vino, r luciéndole y poniéndole
todos los medicamento p 'bles a u curación, no fue posible, por tenerle barrenado por las puces. • .
'
El dictamen dcl cirujano J . •!aria Gilíorte,
• font rrcy el 29 de febrero de 1776.11

stá firmado } fechado en

n estudio más completo en los archivos de Cadereyta, Lina
cte. nos permitiría ampliar ta li ta.

,

alinas,

. . .que no ob tante tener la h •rid ... en la parte noble que señalan los
riñon , si mpre que la curación que se le hizo al principio fue errada
[lo babia atendido José ntonio de la Paz] porqu en lugar de que el
que ]o curó había de haber procurado 1 qu la puces tomaran corriente
por la parte externa no lo hi1.o a í, ino que siempre, procurando que la
in.ici6n cubriera, la solapó; por lo qu siendo la actividad tan and
de las puces le barrenaron por la parte de adentro y se le hizo mis
rav lo qu al principio no era .• 1 0 ob tante, de re ulta de ]o suc dido,
determinaron darme noticia ron el fin de que \'iniera a poner reparo ....
y habiéndolo reconocido y t ner la herida solapada, iempre procuró
dilatársela con el bisturí e introduciéndole tienta, reconocí t ner de facto
dañada la parte de ad ntro, y qu luego inmediatamente le administré
la j ringa con eJ la,·ati\'O a fin de expeler! las puces por la part ele
afu ra; jlllltamente cortándole 1 hilo que h.abí:m tomado por la parte
,. MS. Contra Cayetano l'oldJs, por herid~ a Josl María Gorda.

{M, Cau .u,

vol. 29, exp. 518, f. 2 v.
11 M . Criminal contra V.íunt• Carda, por haber dado mu,rtl altvosa a Josd ,fo.
tonio "El Marrauro" . . MM, Causa5, vol. 25, p. 433, f. 8.

• MS. Contra Josl María Guajardo, mula,o, por hab,r dado mu11t, a Joaq,,ln de
Cauw, vol. 22, exp. 366, f. 11 v.

Á)lala, coyot,. AMM,

391

390

�MADERO Y SU í.POCA

JosÉ P.

SALDAÑA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

PARA ENTENDER. LA revolución maderista, es necesario colocarse mentalmente
en Ja época, estudiar sus aspectos poüticos, sociales y económicos; pues de
otra manera fácilmente se entraría en confusiones.
Treinta años de paz porfiriana, significaron para el país tranquilidad, progreso relativo en la industria, el comercio, en los transportes -especialmente
de ferrocarriles-, en educación pública, y en bienestar económico, que no
llegó a rebasar los limites de una clase selecta reducida, en contraste lastimoso de las mayorías que vivían presionadas por toda clase de necesidades.
Dentro de esta situación fermentaba una ansia incontenidle de libertad en
lo poütico, emanada de la vida nacional.
Si a don Porfirio Díaz le correspondía, justamente, el título de apóstol
de la paz, al mismo tiempo había conquistado con sobrada razón el título de
dictador, porque a su voluntad no había fuerza alguna que se le opusiera.
La paz había sido benéfica para los grupos directores. Buenos negocio,s
prevendas y canongías. Pero las masas populares, económicamente débiles, así
de la ciudad como del campo, no tan sólo no disfrutaban de bienestar, sino
que ni siquiera podían disponer de los elementos indispensables para pasarla
medianamente.
Si a esto agregamos la carencia de un clima social apropiado para una
evolución que permitiera, cuando menos a la clase media elevarse, se explica
el malestar de la mayoría del pueblo.
Para el año de 1909 la situación era notoriamente tensa. Principiaba a

393

�Et.

perderse el miedo a la dictadura y se multiplicaban las organizaciones polí-

ticas de oposición, nacidas a impulso

pontán os del pueblo.

Como sucede siempre en la g tación de los grandes problemas sociales,
los funcionarios público y quienes disfrutaban de privilegios del medio ambiente, se mostraban indiferentes. calificando el movimiento d artificial, ca•
r nte de una bandera capaz de obscurecer las glorias del porfirismo.
Frente a esa actitud de incomp nsi6n y de cerrado egolsmo, se fonnó un
ambiente, cada

\'CZ

má a

i\'o, que demandaba imperativamente un cambio

substancial en el orden político.
Era necesario contar on el caudillo que fusionase las aspiraciones disper-

sas del pueblo. Había que encauzar el entu iasmo cada ,.ez mayor de la ciudadanía; pero al mismo tiempo precisaba
antecedentes fu

HOMBRE

ncontrar al hombre que por sus

capaz de enfrentarse al general Día:z.

Surgió ele pronto la figura del general Bernardo Rey . Durante más de

20 años había gobernado el Estado de

uevo León, distinguiéndose por su
dinamismo, su honradez. y su espíritu de progreso. Tenía gran ascendiente
en el ejército nacional y numero os intelectualt&gt; lo señalaban como el hom-

La misión que se había echado a cuestas Madero contrastaba con su modesta figura. Pequeño de cuerpo, de cara redonda, frente despejada y cabeza
grande.
Cuando reía cerraba los ojos. Dejaba d ver a u alrededor, de Ja misma
manera que u e píritu no \'eÍa con claridad lo que había de real en el mundo
que lo rodeaba. La barba, terminada en punta alargaba u cara, dándole un
sello artificial de seriedad a su mblante de continuo sonriente.
Vesúa ,como cualquier burgués d median0s recursos. No existía en u
atuendo adorno alguno. us maneras eran
cillas, amabl por temperamento
y si mpre inclinado al bien.
Practicaba el espiritismo omo medio de purificación del alma y afinación
de los sentimientos, pensando que en las uce ivas reencarnaciones contaba
mucho la limpieza de vida piritual que se ll vara.
En sus ideas políticas con tituia una obsesión el ufragio efectivo. como
medio indispensable para la práctica de la democracia. Verdad a la que le
rendía homenaje sincero.

bre del momento.

La propaganda a favor del ~neral Reyes, e mo digno sucesor del general
Díaz cobró enonne fuerza y las adhe ion prácticamente llovieron. in embal"go el general Reyes no definía su actitud. Circulaba insistentemente la
versión de qu , sus lazos de compañerismo )' d amistad con el general Día:z
lo colocaban en una ituaci6n difícil. O atendía lo reclamos del pueblo o

Corto era de estatura como entendimiento en aquello que comprendiera
conocimiento de la humanidad. Medía a todos con la misma vara, comiderando que la maldad era invención de los envidiosos y no cáncer que corroe
a la sociedad. Jamás cedió en estos pormenores que tanto significaron en su
vida.
eleva sobre el nivel en que

segu!a fiel al presidente, triunfando en él los sentimiento de amistad y de
subordinación. Terminó prácticamente el re · mo al salir del país el general

Cuando la estatura e piritual de un hombre
nrtúa, corre el riesgo de no ser comprendido.

Reyes en misión especial que debería cumplir en Europa.

Cristo fue sacrificado porque se enfrentó a los errores de un pueblo inclinado
a toda clase de abyecciones. Se le juzg6 loco: su palabra harria con las costumbres concupiscentes y con tocio cuanto ignificaba culto al placer, y roen preciaba la moral, fue vejado · escarnecido porque exaltó las virtudes del
espíritu sobre las corrupciones de la mat ria.

La personalidad de don Francisco l. Madero, en
do término de pués
de la del general Reye , eliminado éste de la contienda, cobro rápida popularidad.
dio a conocer nacionalmente con su libro La sucesión presidencial,
y despu' con sus actua iones personales al recorrer el país.

Tuvo Madero la habilidad de hacer llegar u libro a manos de aquellas
personas, que a trav' del territorio nacional, se habían significado en las
filas d la opo ición.
í fue como logró que se le tomara en cuenta para
una empresa de tan alta cate oria.

394

De la misma manera Madero, espíritu selecto, rompió con los formulismos
de una sociedad hip6crita, sustentadora de una falsa doctrina política, y f~
también sacrificado.

En el pequeño; pero hermoso pueblo de Parras de la Fuente, Coahuila.
nació fadero, d endiente de antigua familia radicada en
lugar, que a

395

�base de trabajo había logrado formar importante fortuna en los medios agrícolas y comerciales.
Su bisabuelo, don José Francisco Madero fue diputado constituyente del
Congreso de Coahuila y Texas, y su abuelo don Evaristo gobernó Coahuila
con marcados signos de progreso.
A pesar de estas situaciones políticas, la familia Madero, de amplias ramazones, no propendía a la política, declicá11dose por entero a sus ocupaciones
particulares.
El padre de don Francisco l. Madero fue don Francisco, hijo de don Evaristo. Enviado el joven Francisco l. a los Estados Unidos en donde cursó la
carrera comercial, pasó después a continuar sus estudios a Francia, para volver
nuevamente a los Estados Unidos, hasta cumplir 20 de edad.
Principian sus actividades en las labores del campo, introduciendo mejoras
que le sugirieron sus viajes y estudios. Dedicaba mucho tiempo al estudio de
la teosofía, relacionándose con personajes del país, y especialmente de Francia,
imbuidos en esta materia. Su carácter tornóse inquieto al asomarse a la situación política y social del país, iniciándose en la política activa con cierta
timidez, hasta que, ya imbuido de la idea de su misión extraordinaria, rompió
los moldes provincianos para lanzarse a la lucha nacional.

EL

POLÍTICO

Soñador por temperamento Madero ponía en todos sus actos políticos la
mayor buena fe, sin importarle los recursos de los enemigos, pensando que
debía proceder frente a ellos con toda limpieza. Se trataba de encauzar al
país por el sendero de la democracia y dentro de sus normas debía actuarse.

En preparación de la gran convención antirreeleccionista, que tendría lugar
en Ja ciudad de México durante el mes de abril de 1910, y resuelto a lanzar
su candidatura a la presidencía de la república, en unión de un reducido
grupo de correligionarios, se propuso recorrer el país.
Para el gobierno porfirista aquello carecía de importancia. Nadie tomaba
en serio a Panchito, como despectivamente se le llamaba, ni aun sus más
cercanos familiares. Corría la versión oficial en el sentido de que el papá del
candidato se oponía, con abundantes razones, a su descabellada empresa. Y
se argumentaba en abono de esa ponderada actitud que el solo hecho de
enfrentarse al general Díaz era ya un digno desequilibrio mental.

396

Pero Madero no cejaba en su empeño. Como antecedentes políticos contab~ Ma~ero en_ ~u abono, el haber desempeñado, por elección popular, la
~residencia muruopal de San Pedro de las Colonias, y la publicación de su
hbro La sucesión presidencial que despertó inquietudes y dio lugar a numerosos comentarios.
Su correspondencia con los más destacados políticos mexicanos desafectos
al régimen, y sus continuas declaraciones a la prensa nacional ~ contra de
los sistemás políticos imperantes, le habían permitido darse 'a conocer. Su
nombr era conocido en todo el paí , no obstante, o a pesar de que la prensa
se ocupaba con timidez y reservas de cuanto con él se relacionaba.
Su primera gira política, que abarcó la visita a las principales poblaciones
del país, fue vista con indeferencia por los funcionarios del robierno emrreídos con la idea de que se trataba de una persona sin impo~cia. La Z:ejor
forma de combatirlo, decían, es ignorarlo.
El pueblo pensaba de muy distinta manera. Fue acercándose a Madero
a medida que lo conocían. Impresionaba su manera sencilla de hablar en
público. No usaba de formas elegantes ni de e&gt;..-presiones fanfarronas, aun
cuando llamaba a las cosas por su nombre propio. Hacía gala de valor civil
al exponer sus puntos de vista desnudos de toda retórica.
Repetía en cada mitin que era necesario un cambio radical en los hombres
que gobernaban, principiando por el general Díaz, enquistado en el poder
por obra de los intereses creados; pero no por la voluntad del pueblo, que
a toda costa deseaba libertad para designar a sus gobernantes. Que el país
no podía prosperar en tanto los sistemas no cambiaran, ya que los monopolios
ahogaban la iniciativa privada y todo se reducía al enriquecimiento de los
miembros del llamado Partido Científico. Por las mismas causas el atraso
del pueblo era enorme, fincado en el 70 por ciento de analfabetas. La libertad
existía únicamente de nombre, siendo los jefes políticos los dueños de vida!
y haciendas.
Acompañan a Madero en estas giras el licenciado Roque Estrada, y el
ingeniero Félix F. Palavicini, de preferencia, r en cada lugar participaban
en los mitines los más entusiastas y preparados cor religionarios.
Al iniciarse el año de 1910, a pesar de la soberbia del Gobierno y no
obstante la indiferencia anunciada para combatir a Madero, principió el ambiente oficial a tomarlo en cuenta, ¡ y en qué forma!
Las reuniones maderistas, que en un principio se concretaban a conjuntos
sin importancia, por el número, fueron creciendo hasta sumar miles de per-

397

�sonas. Para los funcionarios públicos ya Madero principiaba a contar, ya
tenía una sirnificación notoria entre el pueblo, )'ª su nombre se escuchaba
con marcadas muestras de admiración y de respeto. Se imponía cambiar de
táctica.
Principiaron entonces las persecuciones. De todas la maneras imaginables
se estorbaban las reuniones política de sello maderi ta. Con cualquier pretexto se apresaba a los ciudadanos que más se distinguían en la campaña
electoral. Había la consigna de carácter nacional de aniquilar, cualquiera
que fuesen los medios, todo movimiento de origen maderista.
El cambio de táctica resultó contraproducente. El pueblo se dio cuenta
de que el candidato de la oposición valía, puesto que se le perseguía con
verdadera saña. Existía en el medio oficial temor, que bien podía calificarse
de miedo, y eso daba a la oposición mayor ímpetu.

EL

PARTIDO CIENTÍTICO

El general Porfirio Díaz conquistó la presidencia de la república con la
bandera de Ja o-reelección. Se enfrentó primero a don Benito Juárez, y
después a don Sebastián Lerdo de Tejada. En 1 primer caso la muerte del
Benemérito acabó con la bandera, en el segundo caso lo IJevó al poder.
Sin embargo de ese significativo hecho, las primeras reelecciones del general
Díaz, contrarias a su programa de rebelde, fueron recibidas por el pueblo
con beneplácito; pues lo!!TÓ conqui tar el cariño v la confianza de todas la
capas sorialcs. Morigerado en su vi.da era un incansable trabajador que dedicaba su tiempo a mejorar las condiciones del país en todo los órdenes.

Yucatán que de Sonora. Gobernadores, diputados, ayuntamientos, jueces, magistrados, todos, absolutamente todos, necesitaban del visto bueno del centro,
sin cuyo requisito no era posible ocupar puesto alguno. Por supuesto que las
elecciones, que debían ser populares, se efectuaban sin que el pueblo se diera
cuenta.

En el mundo de los negori.os se operaba un fenómeno semejante. Garantías
para los allegados, que significaba exen i6n de impuesto , facilidade para
operar con créditos, concesiones de todas clase . Por contra a quienes e ignificaban por u alejamiento del gobierno, o simplemente no actuaban dentro
de lo clane , se les presentaban dificultades que en muchos casos significan
extorsiones.
Los funcionarios públicos correspondían a la gracia recibida con La más
abosluta obediencia al Partido Científico. En el Congreso de la Unión, como
en las legislaturas locales, no había di cusiones ni iniciativas. Todo se les
mandaba hecho para ser aprobado sin enmiendas por unanimidad de votos.
La obediencia ciega significaba la posibilidad de perpetuarse en los puc tos.
Como medio de comunicación con el pueblo el Partido Científico se valía
de la prensa. Diario y revistas reribían jugoso subsidios a cambio de cantar
loas a la dictadura. El órgano de ma}or significación fue El Imparcial, diario
de magnífica presentación, de nutrida e interesante lectura, de servicio internacional de primera clase, y cuyo precio de dos centavos el ejemplar,
permitía una enorme circulación.
Los periódicos de la oposición vivían precariamente. Apenas si se sostenían
lo emanarios con muchas dificultadc , unas provenientes de los esca os recursos de que se disponía, y las más importantes todavía, de las persecuciones constantes de las autoridade .

A medida que el tiempo transcurría la situación iba cambiando, en la misma
proporción en que otras personalidades intervenían en la cosa pública. Fue
cediendo lugar y facultades a quienes, llamándose del cú-culo de us amigos,
ocupaban los más importantes puestos. De aquí surgió el llamado Partido

A pesar de todo, tanto er¡ la capital de la república como en las principales
poblaciones del país, se imprimían periódicos combativos. U nos eran clausurados por falta de fondo y otros por atropello de las autoridades; pero
venían otro a llenar los huecos.

Científico.

La gente buscaba con interés la prensa independiente. Durante los últimos
quince años del porfiri mo embraron ideas de libertad entre otros órgano":
El hijo del Ahuizote; El diario del hogar; Alé:dco Nuevo; La América Latina, de Monterrey: así como Regeneraci6n; El paladín; el país. El demócrata; y El constitucio11al.

A través del territorio nacional se formó una casta voraz que todo lo acaparaba. Lo puestos público , lo mismo lo de elección popular que los admini trativos, permanecían en las mismas manos por décadas. A capricho se
gobernaba y la ju licia no se conocía.
Las eleccionc de carácter f deral y las locale obedecían a un mismo
mandato. El Partido Cientüico formaba las planillas lo mbmo se trata e de

398

Puede asegurarse. sin temor a exagerar. que todos lo directore de esto
periódicos y muchos de us reclactore· pasaron lar as temporada en la C':Ír-

399

�celes, como castigo a su valor ciudadano. Pero sus prédicas sirvieron para
despertar el interés por la vida pública de la nación,
Dentro de este panorama actuaban los amigos de don Porfirio, considerando que el país le era deudor por la magnífica organización que le habían
dado para el progreso y bienestar de todos los mexicano .
No podían entender en la necesidad de un cambio. Para ellos Madero y
quienes lo seguían eran unos ilusos que luchaban contra un poder intocable.
La fuerza del gobierno les parecía de tal manera extraordinaria que el solo
pensamiento de combatirla era sintoma inequívoco de locura.
Sin embargo, ya para cuando se acercaban las elecciones en las que participaría el general Díaz y Madero, algunas dudas embargaban las mentes
sanas, llenas de entusiasmo, de los señores científicos; pues redoblaron sus
esfuerzos por apuntalar un régimen carcomido, cuya ruina no advertían¡ pero
sembraba algunas inquietudes.

El círculo de amigos del general Díaz, en vísperas de lo que sería la
última reelección del general Díaz, organizaron un monumental banquete.
Tenían el propósito de deslumbrar al país con el derroche de simpatías de
que sería objeto el gran gobernante. Se reunirían las más altas personalidades
de la política oficial, de la banca, el comercio, la industria y las profesiones.
Sería un acto de la más alta elocuencia para significar al general Díaz el
agradecimietno del pueblo mexicano, representado con toda dignidad por

sus amigos.
Se formó una lista de 1,200 personas de la mayor significación, en donde
se mezclaban los ilustres apellidos de aquel tiempo. A cada una de ellas se le
hizo llegar una invitación que decía: "Tenemos la honra de invitar a usted
al banquete que el día 3 del próximo julio, a las ocho de la noche, en el
antiguo edificio de la Compañía Cigarrera Mexicana, ofrecerá al señor Presidente de la República un grupo de sus amigos personales y políticos, como
un homenaje al gran estadista a quien la Patria debe su prosperidad y engrandecimiento. México, junio de 1910".
Quienes recibieron la invitación sintieron el gran honor de se1· considerados
amigos del general Díaz y, por supuesto, estuvieron puntualmente en el banquete. Honor aquél que meses después tenía un significado muy distinto.
Al día siguiente las crónicas de los periódicos se deshicieron en elogios Y
repitieron la elocuencia de los discursos cambiados entre invitantes e invitado.
El ofrecimiento del banquete lo hizo el señor don Fernando Pimentel y
Fagoaga, presidente Municipal de la ciudad de México. El discurso fue largo

si se considera el suceso; pero oportuno para el sentir del círculo de amigos
del general Díaz". Principió expresando: "Esta fiesta es, sin duda, de un
carácter, y sobre todo, de una resonancia política, no hay para qué negarlo;
y, en verdad, nuestro pensamiento ha sido de maniíiesto en estas circunstancias, ante nuestros ciudadanos nuestra conformidad cabal y consciente, al
programa político que venía cumpliendo, que en él halló, por fin, el país,
la fórmula de su prosperidad y engrandecimiento."
Pasando por alto la abigarrada y tortuosa prosa del "científico" señor
Pimentel y Fagoaga, se advierte claramente el propósito de envolver a la
nación en un entusiasmo que estaba muy lejos de sentir. Estrujando los conceptos, pero precisando los objetivos el orador, en tono solemne, e.'Cclamó:
"Sois, señor, todavía la fuerza política, y, sin duda, la más preponderante
en el pueblo mexicano; y vuestra continuación en el Gobierno conjurará los
peligros que pudieran amenazarlo, porque acallará las ambiciones personales
y disipará para el bien común los elementos de acción más disímbolos: sois
en una palabra, el gran centro de atracción de todo lo útil y de todo lo
bueno para el progreso de la Patria. Por todo esto os aclama el pueblo su
candidato a la Presidencia de la Repí1blica."
Lejos estaba el palaciego señor Punente] de la verdad. El pueblo repudiaba
la reelección nueva del general Díaz, con el mismo empeño con que veinte
años antes la aplaudía porque la deseaba.

El general Díaz contestó el discurso, con relativa brevedad, siendo escuchado con la más solemne atención. Como todos los dictadores había perdido
la noción del tiempo y el concepto del gobernante que, como humano, comete errores y su repetición cansa. Se creyó, más que necesario, indispensable,
escuchando continuamente a sus "amigos", a ésos que lo agasajaban en
aquellos momentos, y se olvidó de la idiosincrasia del pueblo. voluble, por
su misma condición de sufrimiento, que lo hace pensar en un cambio.
Lógicas eran sus palabras al decir: "A 1ms años, y al terminar este período presidenciaJ, me complace en extremo recibir de mis compatriotas la
aprobación de mi conducta, porque ellos tienen perfecto derecho para juzgarla, y con su fallo fo:l.'orable puedo retirarme a la vida privada; pero si,
por circunstan ·as especiales el pueblo reclama una ve-¿ más mis servicios, los
prestaré consagrando a la Patria el resto de mis energías.''
La lisonja continua, la exaltación de sus virtudes de guerrero y estadista,
la vanidad común a todo hombre mayor cuanto más alto se encuentra el
individuo, había hecho creer al general Díaz, de buena fe seguramente, que
necesitaba México de su presencia en el poder hasta la muerte.
401

4-00

Hum-26

�Como complemento a su exposición de gratitud y deseos de seguir dando
su nombre y prestigio a la administración pública, por si alguien suponía
que se encontraba en decadencia, el león dormido enseñaba las garras, ya
sin filo, sin fuerza. "Pero --decía-, si contra estas previsiones, ocurre alguna
perturbación del orden público como puede acontecer en cualquier país civilizado, tiene el Gobierno los elementos necesarios para combatirla en el
acto, como lo ha demostrado en el caso reciente de Valladolid."

Esos memorables días, del 15 al 26 de abril de 1910, íueron una ~sici6n
objetiva de ideales, una fi sta de la democracia llena de emoción para quiene , con ladero, soñaban en una patria redimida, capaz de sustentar por
igual a todos sus habitantes, y abrir las puertas de bs oportunidades a toda
ambición noble. Para los científico aquello significaba una incalificable osadía, una locura, que merecía un ejemplar escarmiento.

Las aclamaciones, los vivas. el más desbordante entusiasmo acalló las últimas palabras del gran estadista rubricándo e a í suntuosamente, en ausencia
y sin la sanción del pueblo, la nueva elección de don Porfirio.

Con las alternativas propias de esta clase de asambleas, máxime cuando
se carece de antecedentes, los trabajos se llevaron a cabo hasta el final,
resultando electos a la presidencia y vicepresidencia de la república, don Franciasco I. Madero y el doctor Francisco Vázquez Gómez.

LA

CONVENCIÓN ANTIREELECClONISTA

Preparando el ambiente nacional, puesta de pie la ciudadanía, era necesario seguir el procedimiento democrático para la designaci6n de candidatos
a la presidencia y vicepresidencia de la república.
Había logrado Madero en sus correrías, llenas de incidentes penosos y de
palpables peligros, encender el entusiasmo del pueblo y más aún desterrar
la apatía y el miedo. Si él, siendo quien era, señor de hacienda y de ilustración, dejaba las comodidades y se exponía a las represalias de la dictadura,
el pueblo sufrido, que de todo carecía, no tenía otra cosa que perder que
una vida miserable.
Pero no era so.lamente el pueblo humilde, desheredado, el que seguía con
fe a Madero, también lo seguían los hombres de la clase media: burgueses,
profesionales, profesores de escuelas primarias pequeños propietarios agrícolas, y cuantos sentían el espíritu sumergido en tinieblas y deseaban encontrar
la luz de la libertad. El contagio maderista se había extendido sin limites,
dentro de una noble aspiración carente de rencor; pero decidida a conquistar
los principios democráticos.
A la convocatoria del Partido aciona] Antirreeleccionista respondi6 una
nutrida delegación de cada población de la república. Los mismos organizadores se asombraron de la enorme concurrencia que llenó el Tibole del
Eliseo, situado en el corazón de la capital.
Sin prisas, a pesar de la situación tensa que prevalecía, se corrieron todos
los trámites de rigor, llevándose escrupuloso registro de los delegados y celebrándose las asambleas dentro de un ambiente de absoluta libertad y con
visible entusiasmo.

402

No quedó el espectacular acontecimiento en simples manifestaciones de
regocijo. La directiva del Partido Antirreeleccionista, pasado el acto solemne
de la protesta de los candidatos, procedió a organizar los trabajos preparatorios de las elecciones que deberían ,·erificarse el primer domingo de julio.
e intensificó la propaganda tratando de mantener vivo el entusiasmo despertado por la convención, cuya resonancia había llegado a todo los rincones
del país.
Madero, ya en su carácter de candidato a la presidencia de la república
solicitó una entrevista con el general Díaz, candidato a la reelección. Contra
lo que en general se opinaba la entrevista se llevó a cabo. Los científicos
intentaron dar una demostración democrática al sugerir al general Díaz que
recibiera al pobre candidato de Ja oposición.
Con fingida seriedad el general Díaz habló con Madero. Por cuanto le
habían dicho de él no lo consideraba digno de disputarle el poder. Le parecía una especie de broma, a la que debía ponerle buena cara, de la que
saldría muy mal parado su oponente.
No vio así las cosas iadero. Para él se trataba de los sagrados intereses
de Ja patria. Se presentaba ante el caudillo de la Intervención Francesa,
respetado y respetable, y ante el estadista que había hecho mucho por México,
y que, viejo ya, sin las suficientes energías para gobernar por propia cuenta,
debía retirarse antes de que el pueblo lo echara.
Expresó Madero, con su habitual franqueza, que su deseo era entablar
una lucha en el plan democrátir.o, con el compromiso de ambas partes de
respetar el resultado de las elecciones cualquiera que fuese. Su propósito fundamental radicaba en mantener inalterable la paz para cuyo fin demandaba
plenas garantías.

403

�Para el general Díaz, acostumbrado a la obediencia, a las palabras de
admiración, a su indiscutible supremacía, no podía creer que tuviese ante sí,
a un hombre, para él, sin mérito alguno, que le hablase de poder a poder.
Tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para contenerse y no arrojar a empellones al atrevido que así le hablaba. Con brusco ademán, aun cuando
hablando del respeto a la soberanía del pueblo, dio el general Díaz por terminada la entrevista.
La prensa se ocupó con prof usi6n de este acontecimiento, analizándose
bajo diversos aspectos. Para la prensa venal, la que estaba al servicio de la
dictadura, Madero se había exhibido como un candidato a lo "Zúñiga y Miranda" loco de remate. Rabia hecho el ridículo ante la egregia figura del
general Díaz.
En cambio la prensa independiente destacó la actuación de Madero en
orden a la altura de miras de su exposición, y sobre todo se dio importancia
especial al hecho, al simple hecho, de haber sido recibido nada menos que
por el presidente de la república y candidato también. No se trataba entonces
de un contrincante sin importancia, no era ya Madero el "chiflado". Se le
tomaba en cuenta.

C.oNTINÚAN LAS GIRAS

Con renovado ímpetu continuaron las giras de propaganda. En todas partes era recibido Madero con entusiasmo; pero al mismo tiempo iban de
aumento las dificultades que le presentaban las autoridades. Lo menos que
encontraba era la negativa de !os hoteleros para darle albergue, como sucedió en Guadalajara y en Hermosillo.
Tales obstáculos constituían alicientes para continuar adelante. No cabía
duda que Madero había logrado conquistar la opinión pública. Los indiferentes habían acabado por tomar partido; los en un tiempo activos re}-istas,
en su mayoría, se adhirieron al movimiento maderista; y los enemigos de la
ca.usa, por compromisos políticos o por intereses creados, se aliaron estrechamente para contrarrestar, a toda costa, el auge maderista que invadía rápi-

La consigna de la aprehensión de Madero
.
faltarían para ello y se encontr,
1 d
estaba en pie. Pretextos no
0 en a or en de apreh
'
·6 di
del licenciado Roque Estrad
d d .
eDSI n ctada en contra
no se logró seg, 1
. a, acusa o e insultos a las autoridades la que
Madero.
'
un as mismas autoridades, por la intervención di:Ccta de

sin~~aer:~ ~a::r~es:,í l:u~et~ci?nddel l;cenciado Estrada la que interesaba,
formándosele proce~ por
:n~ osde .ormulismos leguleyos fue detenido
agmanos elitos Lo que a 1
"d d .
teresaba era imposibilit 1 f' .
·
as auton a es mteno udiera
ar o me.amente para que continuara s
p
actuar durante las elecciones ya muy próximas.
~ campana, y

ra:

La trama comprendía diversos episodios A
.
.
bi6 exhorto de las autoridad . d" ·a1 .
su debida oporturudad se reciMadero para seguirle p~ooesoese JU JCl es de San Luis Potosí reclamando a
•
n causa que se Je hab' b'
de delitos de burda invención.
Ja a ierto por una serie

Al requerimiento se contestó de co1úormidad
.
.
.
po; pero con satisfacción por quitarse de ene~ y sin p~sas ~ara ganar ttemmetedora como ridícula fue en . d ").1 d
a una s1:11ae16n tan compro'
v¡a o ¿\( a ero a San Lws Potosí.
Continuó
, . allí la mas cara dª· Qued 6 Madero imposibilitado d
1os mas mteresantes momentos de las ele .
.
e actuar en
mediante un simula
. d
cciones, que al f m tuvieron lugar
ero m ecoroso que dio
...
1 d
general Díaz.
como resu ta O el triunfo del
Consideraron las autoridad
lid
cional de Madero sin pode es cump adsu misión otorgando la libermd cau,
rse ausentar e San Luis PotoSJ.

1 En~e . tanto el Partido Antirreele,cionista habia solicitado la nulidad d
:15d e ecoones aportando pruebas abundantes sobre las irregularidade
e
nf
. .
s comedel general D'
o, co innándose oficialmente la reelección
b. as; pero el recurso fue desechad

1az.
Agot~dos los recursos legales y burlando el pueblo en sus
. .
mocráucas no quedaba otr
.
aspiraciones de. .
'
.
o e.aromo que el de la 1·evoluci6n y resu l
se hicieron los preparativos que la grave situac',
10n d eman.d aba. e tatnente

. a que estaba sometido lo and
ll Pudo Madero burlar la estrecha VJ"gil anua
0
a la frontera; para intemarse en los Estad os U m.dos. Mediaba
.
gr
deegar
julio.
el mes

damente todas las voluntades.
Llegó Madero a Monterrey a principios de junio. Tuvo un recibimiento
caluroso, revelador de la confianza que había despertado, en contraste notorio
a la frialdad con que se recibi6 la proclamación de la candidalura del general Díaz. No cabía duda alguna sobre a qué lado se cargaba el pueblo.

. •
. que bautizó con el titulo
de Allá
Plandio
de los últimos
. toques al
. pJan revolucronano
~an Lws, por medio del cual se convocaba al pueblo a l
en armas' citándose para .mmar
. . el. movimiento el 20 de noviembre evantarse
de 1910.

405

404

�Ese día se dispararon los primeros proyectiles. Los hermanos Serdán habían reunido en su casa habitación a varios correligionarios, con el propósito
de salir al campo en plan revolucionario. Alguien los delat6, pues los soldados,
con las annas preparadas, se colocaron frente al edificio intimando la rendición. Cortante fue la contestación por medio de los fusiles. Durante varias
horas las detonaciones sacudieron la somnolencia de la ciudad. Era la primera
llamada de atención a la dictadura, que serviría de muestra patética de 1a
revolución. Terminado el parque de los sitiados cesó el fuego. Varios heridos
y muertos, entre ellos Aquiles Serdán haclan la ofrenda de su sangre y va-

mente preparados, tener a sus órdenes a soldados incorporados p0r la fuerza,
cuya moral contrastaba con la de los revolucionarios que voluntariamente
habían abrazado la causa maderista. En éstos había ~ ideal que perseguir
en aquéllos, el cumplimiento de la disciplina militar.
'

lentía en holocausto a una causa noble.

Siguiendo esta linea de conducta se dispuso la renovación casi total del
gabinete porfirista. Coincidía el extremo ajuste con la llegada a México de
don José Ives Limantour, que se encontraba en París en comisión oficial.

Al mismo tiempo, cumpliendo con lo prometido, se internaba Madero a
Coahuila p0r Guerrero. Al no encontrar en la región los contingentes de
hombres armados que se le habían ofrecido se regresó a San Antonio.
Como oportunamente había enviado a Chihuahua numerosos cargamentos
de armas y parque, y el movimiento rebelde crecía decidió pasar a ese Estado.
Su presencia en el terreno de los hechos sirvió de gran estímulo a los
revolucionarios.
La lista de los jefes revolucionarios aumentaba constantemente: Pascual
Orozco, padre e hijos, Abraham González, Emilio Campa, Marcelo Caraveo,
José de la Luz Blanco, Guillermo Baca, Perfecto Lomeli, Praxedes Guerrero,
Abraham Oros, José de la Cruz Sánchez... que continuaron con mayor vigor
las operaciones. Durante enero, febrero, y marzo de 1911, se logró conquistar
casi todo el estado, al grado de quedar la capital completamente incomunicada, y C. Juárez, asediada por fuertes contingentes. Constituyendo una
posici6n estratégica de primera categoría, era urgente apoderarse de ella,
pues se facilitaría la introducción de armas y parque, además de la resonancia
que motivaría a favor de la revolución. Así que, reuniendo importantes tropas las puso a las órdenes de Orozco, hijo.
Entre tanto los progresos en eJ resto del país eran notables. Numerosas
poblaciones estaban en poder de los revolucionarios, entre ellas algunas de
capital importancia, como Mazatlán, de Sinaloa; Pachuca, Mapimí y Nazas,
de Durango; Papantla, de Veracruz; C. Valles y Villa Guerrero, de San
Luis Potosí; Torreón, de Coahuila.
No podía ocultar el gobierno la gravedad de la situación. De nada servían
las noticias capciosas de la prensa oficiosa. La actividad de los revolucionarios
era cada vez más intensa, en tanto que las fuerzas federales, además de perder
combates y poblaciones, perdían la moral. De poco servia a jefes, técnica-

406

I

Los científicos, que habían nulificado la popularidad del general Díaz con
sus actos anti.democráticos y absorbentes, pusieron en acción todos sus recursos
para evitar el cataclismo, o cuando menos para aminorar sus consecuencias.
No se resignaban a perder los privilegios de que disfrutaban.

~ .su paso por Washington conferenció largamente con el embajador de
Mexico en los Estados Unidos, licenciado Francisco L. de la Barra, quien
lo puso en antecedentes de lo que ocurría en México. Posiblemente de esta
entrevista s~gió_ l_a idea ~e cambiar a los hombres de más alta jerarquía en
el engrana;e of1C1al, considerando halagar a la opinión pública y quebrantar el espíritu de oposición del pueblo. Se hizo renunciar en consecuencia a
los ministros: Enrique C. Creel, de Relaciones; Ramón Corral, de Gobernación; Olegario Molina, de Fomento; licenciado Justo Sierra, de Instrucción
Pública; general Manuel González Cossío, de Guerra; Leandro Fernández
de Comunicaciones; y licenciado Justino Femández, de Justicia.
'

Las vacantes fueron cubiertas por las siguientes personas: licenciado Francisco_ Leó~ de_ la Barra; licenciado Demetrio Sodi; licenciado Jorge Vera
Estanol; mgeruero Manuel Marroquín Rivera, e ingeniero Norberto Do-

mínguez.
Aun cuando l~ mayoría de los nuevos ministros eran personas de prestigio,
como hombres bien preparados, patriotas y honorables, para los revolucionarios
carecían de importancia tales cambios, puesto que se luchaba por una completa transformaci6n en los sistemas de vida pública. Así lo hizo del dominio
nacional el jefe de la revolución don Francisco l. Madero.
Ante el fracaso de esta extrema medida, siguió la solicitud de permiso de
don Ramón Corral para separarse del puesto de vicepresidente por el término
de ocho meses, que el Congreso le concedió. Tratando todavía de ganarse
la buena voluntad del pueblo se aprobó una ley prohibiendo la reelección
y otra decretando la libertad de imprenta.
'
Tarde se trataba de corregir errores que habían engendrado la revolución.
En esta forma el mismo gobierno la estaba justificando.

�Como medida desesperada el gobierno sugirió a la familia Madero interpusiera su influencia para convencer al caudillo de la Re,·oluci6n de la inutilidad de destrozar al país, puesto que había el propósito de concederle
posiciones clave en el gobierno.
Con este objeto se trasladó don Ernesto Madero y otros familiares a entrevistar al caudillo, lo que hicieron en el rancho de Bustillos, situado al
noroeste de la ciudad de Chihuahua. Nada se logró; pues Madero insistió

en llegar hasta el final.
Todos estos acontecimientos alentaban a los revolucionarios, que contribuían al triunfo con actividades arrolladoras por todas partes. No había día
en que no se hablara de la toma de una nueva población.
Los frentes de combate se multiplicaban haciendo imposible la defensa,
no digamos el ataque, de las fuerzas federales. Y a medida que crecía la
revoluci6n amenguaba la entereza de científicos y funcionarios públicos.
Siguieron en su empeño de obtener algunas ventajas de la critica itua ión.
Del fracaso de la familia Madero, surgió la idea de intentar un arreglo por
medio de delegados oficiales.

•
Grandes sucesos tuvieron lugar dw·ante el mes de abril. Para Madero d
centro revolucionario debía radicar en Chihuahua, cuya extensión territorial
y caracteristicas propias del terreno, le permitirían operar con seguridades de
éxito, y no se equivocó. Fue Chihuahua, hasta el momento del triunfo de la
revolución el campo de operaciones de mayor categoría, sin que esto significara que carecieran de importancia las actividades revolucionarias de otros

Continuamente atacaban los trenes que custodiaban grupos de federales,
proveyéndose de toda clase de elementos.
Por esa época Emiliano Zapata constituía un latente peligro. Tenía a sus
órdenes alrededor de cuatro mil hombres, que juntos a veces y en gavillas
en otras ocasiones, siempre tenían en jaque a los federales.
Tomaban pla1.as, que luego abandonaban logrando sus propósitos, para
\'Olver de nueva cuenta a recuperarlas. As1 sucedió en Acatlán, Tlacotepec,
Tacamacbalco, Chiautla y Tepeojuma. No siempre la buena fortuna acompañ~ a los insurrectos· . pues en repetidas ocasiones sufrían reveses; pero
surtí~ el efecto con,trano a lo que creían los gobiernistas, pues enardecían
sus ammos, y con mas empeño continuaban la lucha.
Ese mes de abril fue de grandes proezas para los revolucionarios. A través
del territorio nacional, se tremolaba la bandera de la insurrecci6n, ya con
caracteres respetables. Más de cuarenta mil hombres bien armados peleaban
al grito de viva Madero.
La importante ciudad de Tehuacán se hallaba prácticamente sitiada, como
Cuautla y Aca.pulco en el sur. Otro tanto sucedía en el norte con Durang~, Ciudad, Lerdo, Torreón, San Pedro de las Colonias, Matamoros, Ojinaga,
Cmdad Júarez, Casas Grandes, Agua Prieta, Nacozari. Ya no se trataba de
pequeñas poblaciones, dado que los revolucionarios podían disponer en cada
caso de varios miles de soldados.

En el Pacífico para fines de abril habían sido tomadas nue,·as poblaciones.
y se encontraban asediadas vigorosamente Culiacán y Mazatlán, las más importantes ciudades de Sinaloa, Tepic ofrecía semejante panorama, en relación íntima con los revolucionarios de Jalisco. que hacían sentir su presencia
por todas partes.

lugares.
Para principios de abril la insurrección en Durango babia adquirid~ una
fuerza insospechada; Martín Triana e había apoderado del Ferrocarril Internacional incomunicando a la capital del estado. ostuvo con éxito com'
bates en Ve!ardeña, Marqueseña, Avino e lturbide. logrando capturar vaJ1oso
armamento, que le permitió aumentar sus fuer-as.
.

.

En Guerrero y More.los se hizo sentir la acometividad del revolucionario
Ambrosio Figueroa y sus hermanos, hombres de grandes recursos como guerrilleros, quienes lograron en breve plazo multiplicar las guerrillas, de tal manera
que imposibilitaba a los federales toda operación fructífera. Hostilizaban a
los destacamentos en todas partes, presentando combate cuando la. circuns-

tancias favorecían.

Se iniciaba el mes de mayo, culminación de la Revolución, con los m.&lt;\S
sonados triunfos: conquistas de Torreón, Mazatlán y Pachuca, además de
numerosas poblaciones que definitivamente estaban en poder de los insurrectos.
Casi en todos los estados dominaban los revolucionarios. sometiendo a la impotencia a las fuerzas federales.
El apoteosis tuvo lugar con la toma de Ciudad Juárez, población que, por
su situación estratégica, dio a la Revolución ante la opinión pública, el testimonio inequívoco de su triunfo.
Y precisamente, a unos cuantos kilómetros de distancia a orillas del Río
Bravo, tenían lugar las conferencias de paz, a iniciatin del gobierno federal.

409

408

�Representaban al general Díaz los señores Osear Branif( y licenciado Es·
quivel Obregón, a qui nes e agrc ó po teriormente el licenciado Francisco
Carvajal. Por la Revolución actuaban el doctor Francisco Vázquez Gómez,
don Francisco Madero, padre y el licenciado José Ma. Pino Suárez.
de abril se concertó un armisticio en la zona del norte de Chihuahua,
que terminado sín resultad~ satisfactorios, fue prorrogando el día 3 de mayo
por 3 días más, y como anteriormente no hubo acuerdo satisfactorio alguno.

Quedaron prisioneros el propio general avarro, un coronel, dos tenientes
coroneles, un mayor, diez capitan , nueve tenientes, dos subtenientes y 480
soldados. El coronel Tamborrel murió en la contienda.

•

A fm

Los representantes del gobierno insistían en sentar las bases de paz considerando la permanencia del gen ral Díaz en la presidencia, en tanto que
los representantes de la Re olución so teman, como condici6n intransferible,
la renuncia del general Diaz a la pr id ncia y la de don Ramón Corral a la:
vicepresidencia.
Rotas las pláticas quedaba el campo abierto para continuar la guerra. Así
lo entendió Madero y giro dt!Sde luego órdenes a todos los jefes rebeldes
di poni odo violentar la acción armada.
Todavía. en los estertores de una agonía sin remedio, el general Díaz,
urgido por el avance revolucionario y por la opinión póblica, lanz6 un ma•
nüiesto el día 7 de ma ·o, expr ando que •'se retirará del poder, cuando
su conciencia le diga que al retirarse no entregará el país a la anarquía".
Los acontecimientos s precipitaban con velocidad incalculable. Apenas
conocido el rompimiento de las pláticas pro-paz, y los revolucionarios se
aprestaron para atacar Ciudad Ju rcz. Fu a í como el día ocho un destaca•
mento compuesto de cien hombres abrió el fuc 0 o sobre las fortificaciones
&lt;le la plaza, iniciándose una , 'olenta ac 'ón.
Todav'ia, a pesar de los fracasos sufrido , lo c-omisionados del gobierno,
intentaron conseguir una pr6rroga más del armisticio; p ro aun cuando Madero
estaba en el fondo de acuerdo, no pudo ya cont ner el ansia de lucha de
su gente, y en vista del arrojo de la fracción empeñada en el combate, ord nó
generalizar el at.aque.
La ciudad había sido cuidadosamente fortificada por el coronel Manuel
Tamborrel. Era jefe de la plaza el pundonoro ·o general Juan J. avarro,
que contaba con una fuerza de 600 hombres.
Fue sangrienta la batalla. Por una y otra parte se hizo derroche de valor,
sufriendo numerosas bajas. ro ces6 el fuego durante los días 8 y 9, hasta
el medio día del 10, en que el general : avarro falto de parque, y convencido
de fa. inutilidad de la resistencia, se rindi6.

Ciudad Juárez, en poder de Madero, marcó el fin de la era porfirista.
La resonancia de te acontecimiento traspa el inter · nacional, para convertirse en noticia de primera cat . oría en l mundo. Ya no quedaba duda
alguna sobre la fuerza efectiva de la Revolución · d su cercano triwúo.

Los mism s científicos que consideraban in xpugnab.le la fortaleza moral
y bélica del gobierno, cedieron en sus ímpetus y se aprestaron a con guir la
paz a toda costa, abrigando siempre la ilusión ele salvar el barco que se hundía.
Procedi6 Madero de inmediato a darle contextura orgánica al movimiento.
Formó un gabinete con los hombre más repre entativos que lo acompañaban:
Presidencia,
Relaciones,
Hacienda,
Guerra,
Gobernaci6n,
Justicia,

Francisco I. fodcro.
doctor Franci. co ázquez Gómez.
Gustavo Madero.
enustiano Carranza.
licenciado Federico González Garza.
Jo ( fa. Pino uárez.

El general Diaz, enterado d la realidad que privaba en el país, resolvió
poner fin a la situación renunciando.
tal efecto autoriz6 al licenciado Carvajal para que reanudara las pláticas con los representantes de Madero y
hablara claramente de su renuncia.
Todavía fadero no se instalada en debida forma en Ciudad Juárez, cuando
las negociacion se reanudaron, bajo auspicios mu, distintos.
Desde luego se convino en la renuncia del general Díaz y de don Ramón
Corral; pero los delegados del gobierno no fijaban fecha precisa para ello,
no lo aceptaba Madero ya que, si estaba dispu to a llevar a buen término
los tratados de paz, era exclusivamente on el deseo de evitar mayores sacrificios al pueblo.
Como pru ba de seguridad en la oferta gobiemista se le ofreció a Mad ro
un puesto en el gabinete, que ocuparía la persona que él designara, y además
el nombramiento por él de diez gobernador .

4ll
410

�Como le pareció a Madero que los representantes gobiemistas trataban
de ganar tiempo; pues habían pasado cuatro días sin llegar a un acuerdo,
el día 17 del mismo mes de mayo en\'i6 un telegrama al general Díaz diciéndole que necesitaba saber si la noticia de su renuncia era cierta. La contestación llegó inmediatamente confirmándola como efectiva en el curso deJ mi mo

mes.

Entre tanto ir y venir, sin un sentido de cordura. se pasaron tr días a
contar de h fecha de la firma d 1 tratado de Ciudad Juáre1.. La opuuon
pública se agitaba en un laberinto de conjeturas. La tensión en el ambiente
popular era a cada momento más peligro.a. 1 o había forma de controlar la
aspiración del cambio ya acordado.

Así llegó el 24 de mayo: la prensa propaló la noticia d que ese mismo

En efetco los sucesos en México así !o indi aban. El mencionado día 17,

d(a serían presentadas a la Cámara de Diputados las renuncias, y el público,

en un solemne con ejo de ministros, que se efectuó en el domicilio del pre-

ansioso de presenciar aconteC'imiento de tan alta importancia, e presentó en

sidente Díaz, se acordó la renuncia de él )' de Corral.

gran número invadiendo las tribunas de la Cámara. Para las 3 de la tarde
no quedaba espacio alguno libre.

igui6 en Ciudad Juárez el debate sobre los detalles de la situación, supuesta las renuncias anunciadas, y por fin el día 21 e finnó el tratado de
paz, que contiene los siguientes puntos substantivos:
lo. Renuncia, antes de fin de mes, de los señores Porfirio Dí.az y Ramón
Corral.
2o. El licenciado Francisco León de la Barra, secretario de Relaciones
Exteriores, e haría car_go del Poder Ejecutivo interinamente y convocaría a
elecciones generales dentro de los términos de la Constitución.
3o. El nuevo gobierno estudiaría las condiciones de la opinión pública para
satisfacerlas en cada estado, dentro del orden constitucional y acordaría las
indemnizaciones de los perjuicios causados directamente por la revoluci6n.

4o. Cesarían desde ese momento las ho tilidades entre las fuerzas del gobierno y las de la revolución.

•
Quedaba, con este tratado de paz, teóricamente terminada la revolución.
La realidad era otra. Continuaban en 1éxico las intrigas de los aduladores
y usuíructuantes de la era porfirista, que no se resignaban a dejar los privilegios de que venían disponiendo.

Afuera rugía la multitud. Una ,·alla de soldados detenía a la gente que
a toda costa querí::i. ent(ar. La impaciencia crecía por instantes; los grito
destemplados llenaban eJ ambiente. Alguien exclamó. ¡ abajo Díaz! y pronto
se formó un imponente coro con estas palabras. Otro grupo gritaba ¡ ,-iva
Madero! Miles de personas de todas las clases sociales hacían causa común.
La paciencia se había agotado y la tragedia acechaba.
Entre tanto los diputados actor forzosos en la culminación
política que llegaba a su fin, conteniendo el nerviosismo que
trataban de formalizar una esión, constantemente interrumpida
panilla que agitaba el presidente, con el propósito de imponer

de una ,;da
los acosaba,
por la camorden.

El pí1blico, desde las galerías, no permitía se leyera un proyecto de ley
sobre educación, pidiendo que se diera cuenta con las renuncias de Díaz y
'de Corral. Era tanta la algarabía que no se escuchaba la lectura, ni era
posible que los diputados concentraran su atención .
Arreciaba la tormenta.
las renuncias.

o era oportuno hablar de cuestiones di tinta,; a

El diputado Licenciado Manuel Calero fue a la tribuna, y haciéndose oír
con dificultad, expresó que no podían ocuparse de las renuncias porque no
habían llegado todavía.

Sugerían, entre otros planes, llamar al general Reyes, que de regreso de
Europa se había detenido en La Habana, Cuba. Querían ignorar que esa
forzada escala obedecía a ge tiones de Madero quien veía, con la presencia
de Reyes, en momentos tan críticos, posibles trastornos.

Como bomba e recibió el anuncio. To había forma de contener la indignación de la gente; a los gritos, mueras y vivas, se mezclaba el estruendo de
la butacas hechas pedazos. Los diputado salieron del salón como pudieron,
y el público abandonó la Cámara, informando a la multitud aglomerada
en la calle ·10 que había sucedido.

Fallida ta argucia sugerlan la expedición de leyes que garanili.aroo la
libertad electoral, la renovación de los gobernadores, la no-reelección, y cuanto
significaba una justa aspiración del pueblo. Tarde era ya para tale ofertas.
La revoluci6n estaba a punto de realizar su programa rcivindiC'ador.

Dentro de un ambiente enardecido se formaron do columnas: una tomó
el rumbo del domicilio del general Díaz, por las calles de la Cadena, sin
llegar a su destino porque pelo tone de soldados lo impidieron; pero el general
Díaz., escuchó los alaridos de un pueblo amotinado que urgía su renuncia.

412

413

�La otra columna se dirigió a la Plaza de la Constitución, y frente al Palacio Nacional fue recibida con nutrida balacera. No babia forma de contestar la agresión. El pueblo no estaba armado; pero descargó su ira lanzando
los más duros improperios a los esbirros detentadores del poder.
Quedaron tendidos en la plaza 9 cadáveres y 19 heridos. Precio de sangre
para conquistar la dignidad de hombres libres.
Todavía reservaba. el destino el sacrificio de nuevas víctimas. Al día siguiente los periódicos dieron cuenta de los acontecimientos con extensos comentarios, y de nueva. cuenta surgieron los motines. En la. a.venida Juárez la policía
trat6 de disolver una manifestación usando de las armas, causando un muerto
y tres heridos; pero nada detenía el ímpetu del pueblo. Quería la salida del
general Díaz a toda costa, y su acometividad iba en aumento.
Pasado el medio día circuló la versión de que se habían presentado las
esperadas renuncias. Volvió el pueblo a establecerse frente a la Cámara de
Diputados en actitud hostil.

En efecto, en breve sesión de los diputados, se aprobaron las renuncias del
presidente y del vicepresidente de la república, general Porfirio Díaz Y don
Ramón Corral. Quedaba cerrado un período de 30 años, durante el cual se
babia disfrutado de paz; pero en cambio fueron sepultadas la libertad del
sufragio, de palabra y de prensa.
Se advierte en la renuncia del eneral Díaz el tono comedido de quien
siente en lo íntimo de su ser, que ha dejado de ocupar el lugar prominente
que las circunstancias y merecimientos le habían concedido. No hablaba el
caudillo triunfante de la intervención f ranccsa. ni de la revolución de Tuxtepec, hablaba el ídolo caído, que olvidó lo fugitivo y perecedero de las glorias
humanas.
Para don Ramón Corral no había otro camino a seguir que el marcado
por el general Díaz. Su dimisión así lo exp a: "y iguiendo mi programa
de secundar la polltica del Gral. Díaz, uno mi renuncia a la suya".
Queda así en la historia de México grabada la fecha del 25 de mayo de
1911, como final de una etapa de progreso material, con el estigma de un
atraso socia] enorme; y en contraste, el comienzo de una nueva etapa político-

FIN DE LA CONTIENDA ARXADA

Una vez firmados los tratados de Ciudad Juárez, el enfrentamiento entre
revolucionarios y federales cesó, desenvolviéndose los acontecimientos posteriores con rapidez.
El general Díaz, como simple ciudadano salió de la capital por la vía
férrea rumbo a Veracruz, en donde se embarcó en el vapor alemán el ''Ipiranga'' hacia Francia, para no regresar. Con él se iba u.na etapa histórica
de heroísmo y de claudicaciones.
En cambio Madero disponía lo necesario para su viaje a la ciudad de
léxico, el que hizo en un tren e pecial. Durante el trayecto de Piedras
Negras a la capital, las aclamaciones al jefe de la Revolución se sucedían en
cada lugar en que el tren se detenía: Saltillo, Torreón, an Pedro d las
Colonias, Zacatecas, Aguascalientes, Cela ·a, San Juan del Río, y México. La
11 gada fue el 7 de junio por la mañana, del memorable año de 1911.
La recepción que el pueblo hizo a Madero es de aquellas :matiifestaciones
ind criptibles. Sin distinción de clases sociales e puede asegurar que la
población, en su totalidad ocupó calles, plaza . balcone y azoteas para
aclamarlo.
Inolvidable jornada que habría de transformarse dos años después en el

más amargo e injusto cambio popular.
Después de merecido descanso, procedió Madero a recorrer el país en
calidad de candidato a la presidencia, llevando como vicepresidente al licenciado José Ma. Pino Suárez, en lugar del doctor Francisco Vázquez
Gómez, que había sido nominado para ese puesto en la asamblea del Partido
Antirreeleccionista, efectuada antes de la Revolución.

Casi por unanimidad de votos resultó electa esla planilla. Tomó posesión
de la presidencia don Francisco I. Madero, cl 6 de noviembre del tantas
veces citado año de 1911. La limpieza con que se habían realizado las elecciones, que significaron un ejemplo a seguir constituyeron la más cumplida
satisfacción para Madero y sus correligionarios, así como la justificación perfecta de la Revolución.

GoBmR: o

~1ADERI TA

social

•
414

No podían ser los augurios más satisfactorios para el gobierno, que en
fonna tan democrática, iniciaba su gestión .

415

�• fadem, impcrturb bk en su prop6 ito d gobernar para lodo lo mexicano ~in distinción alguna, aju taba todos su actos a Jo· más alto principios
impu to por las ley~s, agregando de su pa1 te bondad y buena íe.

. Iuy pronto urgieron dificultad · que procuraba olucionar en la mejor
forma posible. ·e organizaron. al amparo de la lib rtad imperante grupo
di idente , que in una bandera d tenninada puirnaban por desacreditar al
biemo.
En ayuda de e ta tendencia alieron a luz periódico y rcvist:is, cura prinipal mi ión era la de atacar al régimen.
Todo acuerdo, toda actuadón del régim n rra moti\'o de acI't'S censuras
por m dio de tend nciosos nrtículo y de ~ot a c..aricatut"a$.

A í como la gota de agua horada la p ña. a. í la inuiga, la calumnia, la
mentira. acaban por d truir la r puta ión más limpia.
Y l { nómeno e op ró. Pa a paso la :nie tra ampaña al ntada por
la rea ci6n, fue tomando fu rza ha ta 11 ,u a lo· límitC's en que la opinión
públi

picrd

de vi ·ta la

1 •alidad.

e mellaban las armas de sus amigos, considerando que eran impl
jeturas hija de la amistad que le profesaban.

Esa confianza en í mismo, product
demás. d tennin6 su ruina.

d

la lealtad qu

con-

le inspiraban los

El 9 de febrero de 1913,
iruurrecrionaron lo· cadetes de la Escuela de
A pirante d 1 lalpan. Al frente de etJos el t ncral fanu 1 Mondrag6n,
que a su vez
había sublC\-ado con la corporación de artillería a su mando,
marcharon con una columna hacia la penit nciarí. , n tanto, c¡ue otra columna níil6 1 dirección a la prisión d
antiago, con la consigna de liberar
al general Bemardo Reyel&gt;.
Fue para el general fondrag6n fácil conseguir la lib rtad del general
Diaz. En seguida se dirigieron a la iud dela tomándola. despu 's de un breve
combate, gracias a la trai ·6n de algunos oficiales encargado de su d fensa.
En cuanto a la columna que se dirirri6 a la pri i6n de antiago, con la
misma facilidad lograron la libertad del general Re) . De inm diato, en
actitud de combate marcharon hacia el Palacio 'acional.

víctima y de trozarla.

Al frente de la tropa el general Rey s intimó la rendición a la guardia
d I Palacio re ibi ndo como cont taci6n una d carga cerrada de balas.
Cayó del caballo muerto. Sin embargo
combate se generalizó, con el sacrificio de numerosos soldados y civil . Los atacantes
retiraron para incorporarse a los sublevados de la Ciudad la.

Tuvo cono imi nto • lad ro del complot qu
fraguaba: pero insistía
en que 1 pueblo taba c-on él y cualquier intento que se hicics en u contra
frac~ 'a, como hablan fracasado lo general , Félix Díaz, en Veracruz y

A í se inici6 la Decena Trágica, que cuhnin6 con la traición del gen ra1
ictoriano Huerta, en quien el pre idenlc había confiado la defensa de las
in tituciones oficiales y con la muert del propio fad ro y del tic nciado

En esta forma, qui nes . con ideraron d plazados de la situaciones de
pri,ilegio de que disfrutaron, prepararon el ambieute para dar el zarpazo,
como la fiera que
ra el momento propicio para caer sobre la indefensa

Bernardo Rey ,

n • 'u vo León.

En ambos e.a os, prision ro lo jefe , • fotlero le había salvado la ·ida.
a pesar de la pre.i6n en contrario de corrclicionario de alto nivel.
LI gaba la prueba decisiva. Amigo

) íamiliarc d
fadero, con .ant la. En ,-' ra d I moYimi nto
ubv rsivo, un grupo d diputad de lo renovado
d filiación ro d rista
incfu utible y amigos personak , le notificaron t pdi!!10 qu corría;
ro
ni las pru bas que 1 pre ntaron, ni lo &lt; umer to clocu nt
on que le
lu blaron fu ron ·uficien
pata onvenc rl . Para él •e trataba _implemente
dt. rumore y que nadi
atre" rí a rebelar· n u contra .

ción al cu rtelazo, le advinieron del peli

Pino Suárez.
Terminó en esta forma dramática un nsayo democrático, y con él terminó

la vida de un visionario que equi\'ocó el e cenaño en que debió realizarlo. La.
hi toria ha recogido l gesto el
hombre que vii.:i6 para el bien que no
fue comprendido y en cambio •e le acrificó. u nombre permanecerá vivo
en el re uerdo de las g neracione por verur, y u figura, llena de bondad
)' de nobl . nt1mient , perdurará mediante lo monumentos que en su
h nor
lc,·anten a trav' del territorio que tanto amara.

• to podí ~fad ro cr er n la mal&lt;lad d I
mlir
mucho meno qu
hubi
militares capao . de mane-bar 1 honor con una traición. Tenía fe
cie • en la bondad humana. y ante ta cora7" d · inqu brantabl segurida .

417
16

Hum-27

�LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
(Año lectivo 1944 - 1945)
ToMÁs

MENDIRICHACA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geograf'ia y Estadhtica.

I
LA

UNIVERSIDAD DEL NORTE

AL REGRESAR DE LA ciudad de México, a principios de agosto de 1944, el
gobernador del Estado informó a la prensa local sobre los planes de la Secretaría de Educaci6n Pública para establecer en Monterrey la Universidad
del Norte. Esta institución tendrla facultades y escuelas en los Estados circunvecinos, como dependencias suyas, que funcionarían probablemente en las
poblaciones de Saltillo, Torreón, Ciudad Victoria, etc. 1
Con ese motivo resucitó el antiguo proyecto de convertir a la Universidad
de Nuevo León en Universidad del Norte, o sea en una entidad de mayor
amplitud. Sin embargo, el punto neurálgico del problema era la Autonomía.

En unas declaraciones a El Porvenir, publicadas en su edición del día 3
de agosto, el doctor Enrique C. Livas, rector de la Universidad de Nuevo
León, afirmó que la proyectada universidad ya "existía de hecho en M onterrey'', pues en la casa de estudios ouevoleonesa siempre había habido más
de un cuarenta y cinco por ciento de población estudiantil que provenía de
los Estados fronterizos. El doctor Livas no se oponía a la creación de la
Universidad del Norte, pero su "prop6sito esencial' era que la Universidad
de Nuevo León "no pierda m carácter de Institución del Estado, porque eso
1

El Porvenir, agosto 2 de 1944, p. 8.

419

�seria tanto como aceptar el derrumbamiento de los esfuerzos que los educa,.
dores de Nuevo León han hecho en beneficio de la educación universitaria
y de su organización . ..".

El mismo periódico hizo dos entrevistas relacionadas con este asunto.2 El
licenciado José Benítez, ex. gobernador de Nuevo León, "se mostró partidario
de una mayor autonomía universitaria". Abogaba porque "las fuerzas que
constituyen su sostén económico (¿ el gobierno de Nuevo León?) tuvieran una
injerencia indirecta y prestaran su mayor apoyo, como sucede en las t,iniversidades europeas". En tal caso no habría necesidad de que existiera una
universidad "federaliz:ada", o sea dependiente del gobierno federal. El problema económico era el más apremiante "y reclama la intervención de otras
fuerzas económicas . ..". El licenciado Benítez también opinó que el gobierno
federal debía aportar cierta cantidad de dinero para el sostenimiento de la
universidad nuevoleonesa, sin que ésta dependiera de aquél, pues de otra manera estaría "sujeta a vaivenes sociales, educativos, políticos ,, demás . ..",
originados en la Universidad Nacional de México, "que se reflejarían inmediatamente en el Estado". Por su parte, el licenciado Héctor Goozález, primer
rector de la Universidad de Nuevo León, afirmaba que los Estados del norte
de México, de donde afluía un elevado porcentaje de estudiantes a la Universidad nuevoleonesa, debían ayudar econ6rnicamente al sostenimiento de la
nueva universidad. Añadió que, si no se llegaba a conseguir el apoyo económico
del gobierno federal para la Universidad del orte, "se echaría a perder lo
poco que se ha ganado hasta la fecha en materia universitaria" en Nuevo
León. Sin embargo, también había el peligro de que la nueva universidad
quedara sujeta "a los vientos reinantes de todas las fndolcs que soplaran en
la Universidad de México, de la cual tendría influencia directti'. El licenciado
González aludió a una universidad "en la cual verdaderamente se estudiara,
evitándose lo más que se pudiera toda agitación política". Es decir, en donde
el estudiante no perdiera de vista el fin principal de su paso por las aulas
universitarias, "tratando de integrar su criterio personal a través de sus est-u,.
dios y de la experiencia". Terminó diciendo que, en caso de ser necesaria la
aportación económica de la federación para establecer la Universidad del
No1te, esto "110 debería significar una influencia directa (del gobierno de
México) en todos los aspectos" de la nueva institución, sino una ayuda poderosa para encauzarla y hacerla progresar.
El día 4 de agosto El Porvenir informaba que, poco antes de salir a la
ciudad de México, el doctor Livas había declarado no ser necesaria la crea-

1

ción de la Universidad del Norte ero s' 1
federal a la Universidad de Nue:,: León1 a ayuda ~conómica del gobierno
gobierno del centro funciona,
f
' la cual, _sm que dependiera del
'
na en orma más efectiva con esa ayuda.

El 10 agosto de 1944 1 d
·
Educación Pública licen;ia:o J°:tor ~1vas ~ed recibido por el ministro de
Universidad de N~evo León dij:::e ::r:atóo det. "El bfoletín mensual de la

vista d
U · •
e con rontar los puntos de
. _e nuestra mversidad con el proyecto de la Universidad
por el gobierno federal" .s Al termmar
.
1a entreV1Sta
.
Norte,
lauspzczada
..
fue del
anunciada
a VlSlta a Monterrey
Máynez, Iepresentantes
metió dar a conocer en
de la Universidad de
pero nunca lo hizo.

EL

de los licenciados Alfonso Caso y Eduardo G ,
de Ja Secretaría de Ed
"ó A
arcia
su sirui
,
uc::10 ~· rmas y Letras proNue:o ~ : numero un~ smtes!S de l~s puntos de vista
n con relación al mencionado pro ecto,

RECTOR CONTRA L

AUTONOMÍA

sucesos
•
.
deUnos
M' .lamentables
di
.
, ocurrid os en 1a U mvemdad
Nacional Autónoma
.
exico, eron motivo al doctor Livas para escrib;,. un ext
, 1
mtitul d "A
,
u
enso artícu o
a o
utonomia y tragedia w1iversitarias".'
'
El rector de la Universidad de
L ,
..
libertad de cátedra de la ' .
ue o eo~ calif1c~ la autonomía y la
maxima casa de estudios mexicana como "un .
creado
.
mtt~
tu . , con fines diversos y nada 11obles", pues "su Ort{!en
obedece a una
siaczon que todos han callado, con inexplicable cobardíd' El viru1
,
trata p · · 1m
·
ento artículo
, ' nnetpa ente, sobre el movimiento estudiantil de 1929
boco en la autonomía de la Universidad acional de M,exico.
.
' que desem-

d:;1 aut~; afirma que en mayo de 1929, "cuando estalló esa huelga que han
di .o en. amar gloriosa", él era estudiante de la Facultad Nacional de M
cma, s:endo_ tes~go presencial de aquellos acontecimientos. Aña e
eauto~om1a u_mvers1taria fue concedida por cl presiclentc Portes Gil :om:ue la
mechda
hábil para solucionar
la . huelga de estudiantes, ,, qt,e na da tuvo una
l ·
. ..
de
g oriosa y que no se intci6 con ideal alguno". Todo lo que se h b' d" b
hasta ento
b ¡ "
a 1a 1c o
. .
nces so re a nobleza" y los ''principios i11violables" de aquel mo
vumento estudiantil "~s falsedad, oportunismo y deseo manifiesto" de apro~
vecbar el atropello
. 1·ma
"p
f · sufndo por los wiivcr itarios a manos de la polici'a cap1ta
ara con eccionar un mito de resultados hasta ho-y desastrosos .. ."

: Armas 'Y ~ttras, año I, número 9, septiembre 30 de 1944, p. '.!.
El Porvenir, agosto 9 de 1944, pp. 3 y 5_

El Porvenir, agosto 4 de 1944, p. 7, y agosto 5, p. 1O.

421
420

�El doctor Livas afirmaba que el "mito" de la autonomía "ha costado a la
Univer.sidad Nacional la salida de un Rector, el licenciado Castro Le.al, que
pudo, indudablemente, enaltecerla; desorientación completa en su misión; gobiernos universitarios que han cubierto de oprobio a la Universidad como el
de Chico Goerne, que inició la formación de brigadas de incondicionales y de
pistoleros; un estudiante muerto y muchos lesionados, con la entronización
en esta Casa de Estudios de prácticas que la han cubierto de vergüenza )' la
han exhibido como una negación de la cultura nacional".
Luego advertía: "Sirva todo esto de experiencia para los que siguen luchando en Provincia, por eso que no entienden y cuyos resultados se obstinan
en subestimar''. La autonomía universitaria, ''como se ha practicado e11 la
Universidad Nacional Autónoma, es un peligro para la cultura y una ban,..
dera de políticos )' de ignorantes, que pretenden saberlo todo por el solo
hecho de poder llenar una o más cuartillas".

Enseguida hace una dura crítica a la prensa local, afirmando que algunos
periódicos regiomontanos "hablan frecuentemente de que Nuevo Le6n no
tiene Uriiversidad por el hecho de ser, la que tiene, una institución de Estado".
Y concluye: "Resulta fácil valerse de la impersonalidad de un comentario
periodístico para externa-r opiniones sobre asuntos en los que no se ha pro-fundizado lo suficiente, desorientando a la opinión pública al amparo de la
fuerza indudable que tiene todo lo que es periodismo".

El doctor Livas no ignoraba que escribir contra la autonomía de la Universidad de México sería para muchos "muy poco menos qtte un delito de
lesa cultura.", sobre todo en quien era rector de universidad. Sin embargo
esa circunstancia era la que lo obligaba "a salir por los fueros de la verdad
~• señalar que es cobardía el callar ...". Para el doctor Livas el mal no estaba
en quienes habían sido rectores, corno Chico Goerne o Brito Foucher, "sino
en que se ha forjado a la autonomía universitaria contra toda realidad y
con gran menosprecio del valor civil auténtico, una lerenda de suprema conquista de la cultura y de principios inviolables, cuando sólo ha dado margen
a oprobio y desprestigio". Y añade enseguida: "Debemos declarar con toda
energía 'j con honestidad y aunque tengamos que soportar toda clase de ataques, que el mal está en la autonomía, concebida como libertinaje indecoroso
'j como pretexto para luchas sectarias, para desprestigio de la nación y escarnio de la Cultura".
Afirmaba que el gobierno debía modificar la situación legal de la máxima
casa de estudios, "que debe tener en el Estado, no sólo el proveedor de su
patrimonio, sino un principio de autoridad con las necesarias limitaciones que
exige el libre desarrollo del pensamiento huma110 por las vías de la honestidad

y la expresión social de un pueb.o, ante el que debe responder ,, Por últim'
aserurab
.
• • entonces'
o
° . ª que, s,· 1a autonomía contmuaba
ejerciéndose como· ·hasta
1
e gobd1emo e.:'taría ~tiendo que, a su sombra, "se siga laborando un fu:
turo e verguenza nacional:'.

LA SITUACIÓN ECONÓMICA DEL HOSPITAL

1 • Al ha cerse cargo
d Lal situación
dir •, económica de] Hospital Civil era bien dif'cil
e a
ec~o-~ del nosocomio el doctor Francisco Vela González en abril
de 1944, su~mo que_t?do el personal médico renunciara a sus sueldos debido
~ 1~~ _P~~na~ ~ondic,ones económicas por las que atravesaba la institución.
a l ,ciatl\'a e doctor Vela González fue aprobada por unanimidad.
. En UD_ª información de El Porvenir del 30 de abril se afirma que el h _
pita! recibía aproXtma
· d amente $ 25,000 mensuales por' concepto del impuesto
os

ª

1

~

~pectác~os públicos Y $ 10,000 más correspondientes al servmo de

~rlSl~rust~· ~acle que el gobierno de] Estado había prometido a la Bene-

ficencia
,
. ,,Publica una aportación mensual de $ 10,000, « cosa que aun
no ha
d
mte
,do
,
pero
se
esperaba
contar
pronto
con
dicha
cantidad
E
¡
d "
d ,,
. n ese caso,
a suma e entra as ascendería a $ 45 ,000. y conc1me
• que, como los
gasto~ mensuales para el sostenimiento del hospital eran de , $ 65,000, todavía
{altanan $ 20,000 cada mes para cubrir el presupuesto.
La noticia anterior no es exacta, ya que el gobierno de Nuevo León aportaba $ 12_5 000 anuales para el sostenimiento del hospital, o sea $ 10,416.66
al mes. Sin embargo, la vida económica de la institución era muy precaria.
Por otra parte, el edificio del hospital civil no estaba concluido: faltaban
los elevadores, lo: equipos de cocina, numerosos detalles en diverso departamentos Y terminar los pabellones para los servicios de lavandería y planchado, cuyo costo podría ascender a quinientos mil pesos Además la · titu ·,
t ,
d d d
di
.
J
1DS
aon
ema un a eu o e me o millón- de pesos con varias casas comerciales.

:ª

Para
te~ción. del, h~ pital ci;il, el gobierno federal a través de la
secretana de A~1stenc1a Pública, hab1a contribuido desde el año 1941 con
algunas aportac10nes económicas, que ascendían casi a ochocientos mil pe os.
En ma:'º de ~9_44, las partidas dedicadas al hospital civil -incluyendo la
aportación antiapada de doscientos mil pesos de la secretaúa de Asistencia
corre pondiente a dicho año- ya estaban agotadas. 5
• ~erie _d_e,,tres artícul~ _de R. C. (Ricardo Covarrubi:is) sobn· "El problema del
hospital ovil , en el pen6dico El Norte de los días 12, 13 y 14 de mayo de 1944.

423
422

�director
del e otro
de
mediados de ese año, el do Lor Ve1a González
adq,uirir
un aparato
de teel , tr tras cosas lJW era urg nte
salud,
o
,.,;ones, lamentable es confesarlo,
. de I arod en ~adiendo·
"En mue /tas oc,_.
,, ..
rapta
~ro un sea,nos
an han muerto
.
debido a la falta del mencionado. aparato
los pacientes
, . ... .
1 J mta de Bene!icencia Pública reEl doctor. Vela
t 1.CJ.tar su apoyo económico para
. . • Go~ez
vada,propuso!
con e fiam ªa e so
1
currir a la 1ruciat1Ya
pn
d'
d
,
h . al . ril Uno· ias espues declaraba que el hospital era
terminar el os~1t Cl\! .d b'
··tarse el peligro de que "tenga que susper,,..
una obra g1andiosa, pero . e ia n.,
.
a nas bastaban para
der sus actividades repentmamtnte· , pues sus mgreso pe
su so tcnimiento.
.
d1
.
tario celebrada el 30 de agosto, el director e
En la
16n del CJub Ro
' ·
. d club "para que acudan
• ll
d " a los socios e1
,
ho pital hizo su "patético ama od dº I I spital que materialmente están
. . d l p ientes pobres e ic zo LO
,
d
en auxilio e os ac
p ionarles los tratamientos a epereciendo por falta. de. ele7:1ent~s parla
en medio de las más gran-.
cuados
que esta institución viene unciona
J
JI 1
des de/ idencias y escaseceJ .
.
1

P:º º:~o

"ª

a funcionar
e
En medio de tantas nece idadc.! ' a fmes de agosto
od empezó
aparatos
y a cargo
nurvo d partam nto de Fisiot rapia, dotado de m emo
del doctor Ramiro Sepúlveda.

Los

JUEGOS U 'íVERSITARIOS

.
Unhersitarios se celebraron en Monterrey
Los egun&lt;los Jue~os Deporuvg~ b ·o los auspicios de la Univenidad de
del 10 al 16 de sepuembre de 1 , ªJ
ucvo León.

1
.
.
.-ón de este importante evento se ef ctu ~n. e
La ceremorua de maugurae1
{
til Mutualista siendo p dida
gimna io monumental del Circulo er~anfanu~l Reye Iduñate y el rector
por el gobernador del Estado, el genera

de la universidad.

Las competencias se desarrollaron 11 los gimnasio del írculo • fercantil
Mutualista, n el parque Cuauhtémoc, el parque D portivo Acero, las canchas de la E u la de Bachillere la alberca olímpica deJ parque Deportivo
Cuauhtémoc y amosa y en l:t arena . Conterrey.
La Universidad de uevo León obtuvo el primer lugar en puntuación y
sus equipos ganaron los campeonato de natación, boxeo, lucha libre, beisbol
y voleíbol, ocupando el terc-er Jugar en atleti ·mo, basquetbol y futbol.

.

EL

oocToR

BAz

EN

Mo

TERREv

En 1a mañana del 12 dt: septiembre Uegó en avión a Monterrey el doctor
Gustavo Baz, secretario de alubridad y Asistencia Pública, quien e tuvo
olamente quince minutos en esta ciudad. En una interesante entrevista concedida a El PoT(Je11ir, el ministro declaró entre otras cosas que era "lamen,.
table" el hecho de que, no obstante "el empeño y hasta sacrificios'' del doctor
Franci o L. Rocha, e.-.: director del hospital civil, para organizar ese centro
médico, "nadie lo agradece y hasta se cometen ingratitudes''. (El ministro
se refería guramente, a la huelga estudiantil que unos meses antes obligó
a renunciar al doctor Rocha) Día d pués apareció publicada en el mismo
periódico una c. rta del cloctor Baz, enviada d de la ciudad de México,
aclarando algunos concepto relacionado con otros temas.

6

. .
h d l.
. les Universitario partiCJparon oc o e e
En los egundos Juegos acd ion!a d
u-·o León que umaron más de
.
. clu en o a e
,.,,
,
. .
gacion d poruvas,
m
.
tadas l iguientes m ti•
1
tudiantilcs EstU\r1eron represen
.
seiscientos at etas~ es supcnor.
. · Uruversi
. ·a ad acional ut6noma de México,
.
tucion
s
de
ensenanza
.
·
Ese
l
acional
d
Agricultura
de
Chapm1
Instituto Politécnico ac,ona •
ue a
• El Poru,nir, agosto 25 de 1944, p. 10.
i El Poruenir, agosto 31 de 19H, p. 13.

go, Instituto Cicmífico d Tolm l inívcrsidad de 11ichoacán, Instituto de
Ciencia del E tado de Hidalgo, In tituto i ntífico de Zacatecas y Unh rsidad de 'uevo Le6n.

El doctor Baz regresó a fonterrcy poco después, como representant personal del presidente Arila Camacho, al informe del gobernador de ~uevo
León, licenciado Arturo B. d la Garza, leído el día 16 de septiembre.
El 14 de septiembre había in!onnado El Porvenir que gran parte del ho pita! civil '·está sin agua'', debido a la falta de presión en la tuberías, "sundo
la más afutada la Sola de Operaciones, que se encuentra en ti cuarto piso .. .".
El mini tro visitó el hospital y ofreció ordenar el pago de casi ciento noventa
mil p os, qu se adeudaban por la compra de la mayor parte de los paratos
clinicos. También prometió solicitar un pré tamo de una cantidad igual
-unos dosciento mil peSOS- para la c-onclusión del mencionado ho, pital.
En un banquete ofrecido al doctor Baz por eJ gobierno del E tado y la
universidad, la directiva d la sociedad de alumnos d · la Facultad de M -

425

�dicina tuvo un cambio de impresiones con el ministro. Los tudiantes
citaron al doctor Baz la cooperaci6n econ6mica del gobierno f deral
la construcci6n del nuevo edificio de la facultad. El ministro declaró
indudablemente, el gobiemo federal destinaría una cantidad importante
ese objeto, pero en el pre upuesto de egresos del siguiente año.

olipara
que,
para

fines de septicmbr de 1944 e] doctor Angel fartínez Villarreal, dirc tor
de la Facultad de Medicina, tuvo una entrevista con el gobernador del
do
para tratar sobre el nuevo edificio de la facultad que debía tener un costo
de tr millones de pesos. El Porvenir del día 29 dijo que el gobernador
"ofreci6 qut, de $U parte, continuard dando todo su apoyo moral y econ6mico
para que dicho prop6rito se realice y no quede en simple proyecto". Días
después un grupo de médicos se reuni6 con el gobernador, quien afirmó que,
como aportaci6n inicial, ponía a la disposición de ello la cantidad de cien

mil pesos.
A principios de octubre, la e&lt;"retarín de Salubridad autoriz6 el pago de
casi ciento noventa mil pe os del adeudo qur tenía el hospital civil con "'arias
casas comerciales de la ciudad de México. La primera promesa del doctor

PENURIA E•

LA FACULTAD DB

U,DICI A

El doctor Angel Martínez illarreal tenía en sus manos los destinos de la
Facultad de Medicina e, indirectamente, los del hospital civil. Pero, si la situación del bo pital era alarmante, el e tado en que se encontraba la facultad
era, en verdad, deplorable.
En un e.·tenso artículo del doctor Guillermo B navides Uribe. aparecido
en El Por{)enir el 13 de octubre de 1944, señalaba la penuria en que se
iedicina.

En el año lectivo 1943-1944 se habían matriculado 448 alumnos, de los
cuales 420, que cursaban del primero al quinto año de la carrera, recibían
sus clases teóricas y prácticas en el local de la facultad. Lo 28 r t:mtes
tenían todas us clases en el hospital civil.
La facultad contaba solamente con dos aulas, tr laboratorios
una biblioteca. Además, el anfiteatro, que era un ~Ión de doce metro de largo
por is de ancho, con tres planchas para cadáveres, y un salón más pequeño
en un piso bajo, ocupado en su mayor parte por las in tabciones para la
ref rig raci6n de los cadáveres.

426

tunidades para el trabajo indh,'idual de los alwnnos. Para las prácticas los
tudiantes sólo disponían de &lt;los horas al mediodía · una o dos ho~ en
la tarde. El autor del artículo comentaba: "Es imposible que una cátedra

pueda str provechosa cuando alrededor de una plancha, donde se encuentra
un cadáver, se acumulan hasta sesenta alumnos, de los que apenas doce o
quince que están en fJrimera fila se pueden dar cuenta de lo que se hace,
dando opo'Ttunidad al resto de los afomnos a que pierdan el tiempo lame•
tablemtnte o que provoquen interrupciones frecuentes en la cátedra, obligando a que se l1aea un constante mot•imiento dr alumnos alrededor de la
plancha, desplazando a los de primera fila para tener oportunidad de ver".
Era frecuente que a la misma hora coincidieran n el anfiteatro dos grupos
con di tintos catedráticos, que sumaban más de cíen alumnos, quienes carecían de asientos. "En estos c011diciones -decía el doctor Benavides Uribe-

la promiscuidad, los malos olores, las contaminaciones, la pérdida de tiempo
y la fatiga son cosas inevitables." En total, unos 370

studiantes debían

d sarrollar trabajos de anfite tro.
Para resolver la falta de e pacio en las aulas, los catedráticos iniciaban
clases a las iP.te de la mañana. impartiéndose algunas de ocho a nueve

Baz se había cumplido.

hallaba la Facultad de

El anfiteatro, en el que diariamente se sustentaban un promedio de seis
clases, estaba ocupado ca · todo el día, por lo tanto había muy pocas opor-

de la noche.
Imperaba un e, idente desorden académico: había grupos que tenían su
primera clase a las . iete de la mañana, la segunda a las diez, la siguiente
a las tres o cuatro de Ja tarde y aún otra más a las ocho de la noche. El
tiempo libre entre cada clase no era aprove hado por los alumnos para estudiar, dice el articulista, "porque no hay un sitio donde puedan hacerlo".
El local de la Facultad de Medicina carecía de las más elementales rondiciones higiénicas. En tiempo de invierno "hay que desposeerse de la propia

ropa y ve tirse con una simple bata de manta, trabajar con cadáveres conr
gelados, expuesto a todos los vientos, y lavarse con agua helada". En el verano
"hay moscas, a veces muchas moscat, )' los cadát•erts, a pesar de las inyecciones conservadoras 'Y la refrigeración, .fe alteran )' huelen mnl y en tiempo
de lluvias, como el que padecemos, hay que sacar rl cadáver de la refrig~
radora y subirlo al segundo piso por una incómoda escalera que está a la
intemperie . .."
En los laboratori , los estudiantes formaban varios grupos "que esperan
a qut unos salgan para nitrar otros". En el laboratorio de microbiologia,
ocupado con diversos aparatos y con una superficie libre &lt;le doce metros

427

�cuadrados, no podían trabajar más de ocho alumnos. El laboratorio de fi.
siología y cirugía experimental, casi siempre ocupado en la "cátedra fija"
y preparación de aparatos y equipos destinados a las prácticas, pocas veces se
podía utilizar en las clases te6rkas. El gabinete de química no podia usarse
para impartir las cátedras, pues no e,dstía la posibilidad de adaptarlo para
ese fin. El único en el que había. lugar para impartir algunas clases teóricas

«por

el saber, les importa muy poca que l a ensenanz:a
_
sea eficiente" pues
creen que entre m~ deficiencias haya, más fácilmente pasarán los exdmenes
y más pronto lograran obtener el codiciado título que es l , .
l
atrae" Sostení
últim
,
o unico que es
1
. l
a, por .
o, que era más urgente dotar de laboratorios a
a escue a que construir un nuevo edificio, como ya se había anunciado.
LÁ HUELGA DE BACHILLERBS

era el laboratorio de anatomía microscópica.
Por falta de espacio, la bibloteca era frecuentemente ocupada para dar
clases, siendo difícil que los estudiantes pudieran consultarla.
La Facultad de Medicina sólo contaba con un pequeño patio, "donde se

juega volibol cuando hay elementos".
Por último, el doctor Benavides Uribe señala que los alumnos de tercer
año debían realizar prácticas en el hospital civil, a más de seis kilómetros
de distancia de la facultad, lo que originaba mayor pérdida de tiempo y
gastos, que para muchos estudiantes eran excesivos. (En esa época, la Facultad
de Medicina estaba ubicada en la esquina noroe te de. la actual avenida
Cuauhtémoc y la calle de Matamoros.)

. Los. ,alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres habían entre ado a la
~ec~on del ~lantel un pliego de peticiones, que constaba de d~s untos
pnncipales: prunero, la reforma al plan de estudios b . d d
p
el servicio mili
b·
.
, aoen o esaparecer
.
.
~ o ligatono, y segundo, la condonaci6n de las faltas de
asistencia colectivas, a que eran acreedores por no haber . ..:d
!ases
d
t
· dí
asisu o a c
uran e ;&lt;1_□0s as. Los bachllleres no obtuvieron una respuesta satisfactoria
a sus peticrones.

. El_ día 2 de noviembre de 1944 dejaron de ir a clases. El co .
.
s1tano conmin6
l
d'
DSeJO uruvera os estu iantes a que volvieran a las aulas d d
plazo el día 10 a las diez de la mañana pues, "si no lo veri/fcananq;/::.:~

canceladas sus matrículas y, en consecuencia, dejarán de tener 'el carácter
d
e alumnos del plantel".
CARENCIAS Y DESORDEN EN BAClllLLERES

La escuela diurna de Bachilleres no estaba en mejores condiciones que
la Facultad de Medicina. En un artículo publicado en El Porvenir el mismo
día 13 de octubre, el doctor Jesús Piedra, quien impartía la clase de biología
general en dicha escuela, afirmaba que en ese plantel "se carece del material
y laboratorios indispensables . ..". En el año escolar que acababa de iniciarse,
se habían matriculado más de quinientos alumnos en los dos años que constituían el ciclo preparatorio. Para la enseñanza de las ciend.as biológicas s6lo
se contaba con un microscopio antiguo y en mal estado; no existía un museo
de Historia Nacional, ni un laboratorio de -física, ni se disponía de un laboratorio de química completo.
El doctor Piedra seguía diciendo que la enseñanza era "puramente verbalista'' y eso hacía que se frenara la curiosidad científica de los estudiantes,
en una "atm6sfera de aislamiento e incomprensión" que muchas veces terminaba por desviarlos de su vocación auténtica. "Los estudiantes -dice el
articulista- pierden así todo su interés y, al ver que no hay seriedad en la

educación, se vuelven apáticos para el estudio, cometen actos de indisciplina,
faltan a clase cuando les viene en gana, etc ..." Después "ya no se preocupan

Los ba~eres, en_ su totalidad, se negaron a acatar la orden. Entonces
el doctor. L1vas los cit6
' para que expusieran
·
. a su despacho de la Rectona
sus , que1ai:.
Los
bachilleres
reconocieron
que
la
direco'6
d
t
la
r
n e a escue no
terna. acultades para resolver el conflicto, ya que la reforma del plan de
cstu_di~ solamente podía hacerla el Consejo Universitario. El doctor Livas
advutio, por otra parte, que el Consejo Universitario ya no podría dial
con
· ellos,d'pues
, habían perdido sus derechos. Aclarando, además, que eI ogar
consejo
estu
1ana
sus gesb·ones "s'm vio
· lencias
· de
.
. el problema cuando hicieran
·

ninguna especie".
A_ mediados de nO\iembre, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres
volvieron
' que segwan
,
· d "a clases. El Consejo Universitario acordó días d espues
O sea las
temen o valor
legal"
las
matrículas
de
todos
los
bachilleres
·
. . . d
,
mismas
eon que h ab,1an m1cia
o el año escolar.

LA

PONENCIA DEL. DOCTOR LtvAS

¡ En
d una entrevista concedida a El Porvenir el 10 &lt;le no\·iembre de 1944,
e octor Enrique C. Livas, rector de la universidad, hizo algunos comen-

429
428

�tarios relacionados con la ponencia que iba a presentar en la cuarta asamblea nacional de rectores. Afirmó que su ponencia trataba de remediar el
problema de la falta de orientación vocacional de los estudiantes al ingresar
a la Escuela de Bachilleres, en donde tenían que elegir una carrera universitaria, "sin antes asomarse al panorama completo del pensamiento".

En otra entrevista concedida al mismo periódico el día 25 de ese mes, el
rector de la Universidad de uevo León se refirió nuevamente, en términos
muy generales, al plan educalivo que iba a presentar en dicha asamblea. Se
trataba de afrontar el problema que constituían los alumnos de las escuelas
secundarias que ingresaban a las preparatorias y, sin una profunda reflexión,
debian escoger una carrera profesional.
El doctor Livas asistió a la Cuarta Asamblea acional de Rectores, celebrada en la ciudad de San Luis Potosí en la primera emana de diciembre
de 1944. Presentó su interesante ponencia sobre "La Universidad y el problema de la selección vocacional", siendo aprobadas sus conclusiones. Conforme a dicha ponencia, los estuclios del bachillerato debían hacerse en tres
años, en vez de dos. 8
Afirmaba el doctor Livas que las universidades tenían la grave responsabilidad de señalar el error más común entre los estudiantes que ingresaban a
ellas: "la falta casi completa de conducta reflexiva al elegir profesión". Una
"considerable mayoría" de jóvenes universitarios iniciaba los estudio superiores sin tomar en cuenta sus aptitudes, capacidad o vocación, pues generalmente no estaban preparados para resolver ese problema.
Aseguraba que "las características ,, fines sociales" de la escuela secundaria
"prueban definitivamente su bondad y su. nobleza". Sin embargo, "el pueblo"
aún no había comprendido los verdaderos fines de Ja segunda enseñanza y
"la ha transformado en un simple peldaño" para conseguir una preparación
profesional.

Añadía que aproximadamente el noventa por ciento de los alumnos que
cursaban el ciclo secundario continuaba sus estudios en las escuelas de bachilleres, "donde tienen que elegir, a fortiori, una carrera . .. sin medir en sus
justos alcances la importancia social dt su decisión". Proponía que se imrestigaran las aptitudes del estudiante que iba a ingresar a la universidad. Consideraba, por último, que las universidades "deben modificar sus sistemas de
' "La universidad y el problema de la selecci6n vocacional"' del doctor Llvas se
publicó en el anuario Unirwsidad, números 3 y 4, correspondientes a septiembre de
1944 y abril de 1945.

430

aceptación ( de estudiantes) )' seleccionar inteligentemente, encauzando sie11~
pre, su material humano".
Basándose en la información existente en los archivos universitarios, el doctor Livas elaboró una serie de gráficas y llegó a varias conclusiones. El
aprovechamiento de los estudiantes de bachilleres, egresados de las escuelas
secundarias, era "progresivamente descendente", lo que constituía '·un fenómeno de gran trascendencia y que apunta un aspecto positivamente grave
del problema". Eso era "una demostración palmaria de desorientación en la
juventud" que iniciaba los esrudios universitarios.
"Como es natural que sucediua" -decía el doctor Livas-- el aprovechamiento en las facultades no podía ser sino ''un reflejo" de lo anterior. Exceptuando a la Facultad de Ingeniería, "las demás (facultades y escuelas superiores) ofrece11 una curva que desconsuela por su irregularidad''. E$C hecho
se debía seguramente "a que no existe una vocación definida en los que,
siendo imberbes y apenas asomados al uasto panorama del peruamíento, fueron forzados a encaminar definitivamente su vida por senderos desconocidos".

Respecto al porcentaje de estudiantes que terminaban el bachillerato en
un espacio de tiempo normal, los datos consultados demostraban que la
eficiencia en el estudio "está léjos de constituir una prueba de que dicha
selección (de carrera) obedece a un mecanismo consciente". Por otra parte,
las estadísticas demostraban que más de la mitad de los alumno.s de bachilleres "acusan una capacidad mediana para el aprendizaje de las materias
básicas'' de la preparatoria, "en las cuales s6lo han comeguido -en dos o
más de ellas- notas aprobatorias mínimas".
Desde el año 1940 hasta septiembre de 1944 se habían titulado 206 alumnos de las facultades de Medicina, Derecho, Ingeniería y Ciencias Químicas,
sin contar los títulos expedidos en la escuela de Enfermería. En relación a
la calidad de los estudios profesionales realizados por esos alumnos, el doctor
Livas afirmaba que el 45.15% de ellos hicieron "estudios apenas aceptabld',
con una calificación promedio de 6.0 a 6.9. El 37.86% de los egresados con
título profesional de la Universidad de Nuevo León en ese período de tiempo,
había hecho estudios "regulares", con promedios entre 7.1 y 7.9. Es decir,
el 83.01 % de los profesionistas titulados en esos años, está constituido, en
términos generales, por personas de escasa )' de mediana capacidad para la
carrera escogida por sí mismos". Sólo el 16.51 % estaba "formado por los que
merced a su capacidad y dedicación están en condiciones de ser prestigio
de su Universidad y factor de progreso social indudable . ..".
El doctor Livas proponía el establecimiento, "en toda la nación", de un

431

�plan de estudios de dos años de bachillerato "único, obligatorio para todos~
cursando luego un tercer año de orientación vocacional". Además la fund~ción en todas las instituciones universitarias de un departamento o labora.tono
experimental, "a donde puedan acudir los estudiantes y desc~brir sus propias
inclinaciones dentro de las diversas disciplinas del pensamiento".
El proyecto de aumentar un año de estudios al bachillerato se dio a conocer unos días después de concluir la Cuarta Asamblea Nacional de Rectores.
La noticia, en principio, desagradó a los bachilleres. El Porvenir dijo que el
plan del doctor Livas tuvo una "mala acogida" en "algunos cfrculos estu-

diantiles'.
En apoyo de la ponencia se afirmó que en Nuevo León los estudios po~teriores a la escuela primaria se desarrollaban en dos etapas: la secunda.na
y el bachillerato, mientras que en otras ciudades del país todos los estudios
estaban comprendidos en rm solo ciclo de seis años. Los primeros años se
dedicaban a estudios generales y en los últimos se hacia la selección profesional.
El plan del doctor Livas pretendía descubrir la verdadera vocaci~n del es~diante, evitando los errores en la elección de estudios profesionales. Sm
embargo, al principio se creyó en los medios estudiantiles que _el t:rcer año
del bachlllerato no sería obligatorio. El descontento se mamfesto cuando
se supo que la "orientación \'Ocacional" traería como consecuencia el establecimiento de un tercer año ele estudios.

11

FALLECIMIBN'J.'O

DEL DOCTOR MAR'IÍNEZ VILLARREAL

La noche del 5 de enero de 1945 falleció repentinamente el doctor Angel
Martínez Villarreal director de la Facultad de Medicina, cuando iba a cumplir 41 años de edad. La noticia se propagó rápidamente. "Nadie, absol'lltamente nadie, quena creer en este funesto desenlace ..."'
El doctor Telésforo Chapa, Gran Maestro ele la masonería nuevoleonesa,
declaró poco después a El Norte: "Snlan como las 19 (horas), cuando ~e
despedí del Dr. Martínez Villarreal en el_ Café Un~6n de los Ferroc~mles
Nacio11ales de México, donde estuve departiendo con el y con el Dr. Y D1put~do Julián Garza Tijerina. Julián y Ángel se quedaron en aquel estableci-

miento. Después me dirigí al Templo Masónico (la Gran Logia de Nuevo
León) de la calle Lerdo de Tejada, donde me había c~ado con algunas
persona:\ y como a las 2020 alguien me habl6 por teléfono a dicho lugar,
comumcandome que el Dr. Martínez Villarreal se encontraba bastante grave
en la calle de Bolívar (hoy Padre Mier), entre las de ]uárez y Garibaldi".
El doctor Chapa añade: "Violentamente me trasladé en mi automóvil al
lugar que se me indicaba y comprobé, efectivamente, lo que se me habia
dicho antes. El Dr. M artínez Villarreal se encontraba en el interior de su
automóvil, al parecer víctima de un ataque cardiaco. Con ayuda de otras
personas lo trasladé a mi auto, conduciéndolo a la .Maternidad Guadalupe
(en 1a misma calle de Bolívar, entre las de Rayón y Aldama), que tengo
a mi cargo, prodigándole con la urgencia del caso, las atenciones médicas que
reclamabo su estado, aplicándole oxígeno asi como inyecciones intercardia,.
cas . . ." Era inútil. A las nueve y media de la noche fue declarada la muerte
del director de !a Facultad de Medicina.
Media hora después, la maternidad "Guadalupe" "estaba materialmente
bloqueada de autom6vild'. La extensa nota informativa de El Norte dice:
"Todo era confusión en aquella casa, notando desde luego la presencia en
la misma de un regular número de facultativos. Cruzamos el patio, penetrando hasta la habitación donde había sido tendido el cuerpo del eminente
cirujano . . . Una sábana cubría todo, pero, como si no quisiéramos creer en
aquella tremenda desgracia, levantamos la parte de aquel lienzó que cubría
la cara, y el rostro del Dr. Martínez Villarreal se presentó a nuestra vista
con su palidez cadavérica". Esa misma noche, el cadáver fue embalsamado
en una agencia de inhumaciones.
Al día siguiente, los restos mortales fueron velados en su casa de la colonia
Alta Vista. A las siete de la mañana del 7 de enero fueron llevados a ]a
aula magna de la universidad, en donde permanecieron hasta las once
horas, siendo trasladados posteriormente al edilicio de la gran logia. El
ataúd fue cubierto con un estandarte del partido comunista.10 A las cuatro
de la tarde el cortejo fúnebre se dirigió al panteón del Carmen, en donde
fue inhumado. El sepelio constituyó una impresionante manifestación de
duelo. El Norte afirmaba que la multitud ascendía a más de cinco mil _per1ll Diecinueve años después, el doctor Eduardo Aguirre Pequeño, quien había hecho
guardia ante el cadáver del doctor Martínez Villarreal en la aula magna universitaria,
parecía haber olvidado este hecho, o quizás pretendió ocultarlo, pues dice: nuestra
querida. gloriosa Enseña Patria recubría el ¡,retro que contenla los restos del ferviente luchador en favor de las masas trabajadoras. "Evocación de Angel Martínez
Villarreal", en El Porvenir, enero de 1964, segunda sección, p. 6,

• El Nort~, enero 6 de 19·! 5, p. 2.

433

432

Hum-28

�sonas. El cortejo fúnebre lo componían: funcionarios del gobierno

tata!

y municipal; autoridades, catedráticos, estudiantes y personal de la universi-

dad; afiliados a las logias masónicas y a los sindicatos obrero ; militantes del
partido comunista y gente del pueblo.

UEVO DIRECTOR DE MEDICINA

Al ocurrir el fallecimiento del doctor Martínez Villarreal, qued6 como
director interino de la Facultad de Medicina el doctor Dante Decanini, quien
desempeñaba el cargo de cretario. El consejo universitario envi6 una tema
al gobernador del Estado para que éste d ignara al nuevo director del plantel.
Un breve y oportuno editorial, publicado en la primera página de El Por~
venir el 20 de enero de 1945, bajo el título de "La Escuela de Medicina",
afirmaba que el nombramiento de directores de instituciones universitarias
debía fundarse "no en otra cosa que en la capacidad". Añadía que ése era
"el camino más lógico y más eficaz" para que la Facultad de Medicina
quedara l(en las manos que más merezcan tenerla". Concluyendo que "la

educación no es privilegio de un grupo o de un .rector, ni mucho menos de
composiciones politicas. Ha de ser docencia d6 los que más esfuerzos y mejores
afanes ha)'an dedicado a su preparación universitaria".

El 22 de enero, el gobernador del Estado extcndi6 el nombramiento de
director de la Facultad de Medicina al doctor Eduardo Aguirre Pequeño,
quien era director del Instituto de Investigaciones Científicas.

Alguna alusión se h.iw en aquellos días al mencionado editorial de El Porvenir, pues el 23 de enero respondió éste qu al gobierno le corre pondía la
misión de abrirle paso a la capacidad en la docencia universitaria, "sin
mirar al matiz ideológico o político". Luego advierte que aquella generación
''encue11tra e11tre la empresa de cultura privada (se refiere indudablemente
al Instituto Tecnol6gico de footerre}·, fundado en 1943) 'Y la oficial, una
distancia inmensa, que no ha podido llenar en la segunda la capacidad para
la enseñanza". Termina diciendo que "resignarse a ser inferior en la cultura
s signo de decadencia y de atraso político".
AUMENTO DE OUOTAS Y CIUDAD UNIVERSITARIA

sitarios. _H~sta entonces .los alumnos de las facultades de Medicina, Derecho
: Inge~er~a ~agaban cmco pesos m nsuales, variando esa cantidad n las
~ mstituciones de enseñanza superior. La nueva cuota quedó fijada en
qwnce pesos mensuales, excepto en la Facultad de Ciencias Químicas en donde
fue
· JU}en
· do s1ete
·
. elevada a veintidós
. pesos, me
pesos por concepto de prác~cas en los laboratonos. El costo de los exámenes profesionale en la universidad fue aumentado d cien a ciento cincuenta pesos.

El Po~veriir decía que dichas disposicion "cayeron como bomba" entre
los estudiantes, pues la mayor parte de ellos "no puede hacer t.ra erogación".
A mediados d_e enero de 1945 una comisi6n de esludiantes, integrada por
alumnos de vanas facultad , y el gobernador De la Garza llegaron a un
acuerdo: la cuota mensual ría de diez peso y los estud'ian t es que comprobaran no poder cubrirla quedarían exceptuado de ella.
. Un mes después lleg6 a Monterrey el licenciado Silvano Barba González

Jefe del d partamento agrario. Durante su breve estancia en ta ciudad eÍ
gobernador del Estado lo ínvitó a inspeccionar Jos terrenos del CJ.ido d T,
Chi
·
·
e opo
~º• en donde " e! E1ecutwo
le explicó la urgent, necesidad que tiene el
Gobierno de expropiar o pennutar los terrenos de dicho Ei"ido para ¡ ¿·¡•
'ódl
·
·
ae,acaci n e a Ciudad Universitaria" o la construcción de algunas d pe d ·
.
e n enaas
del h ·ta1 . ·¡ 11
osp1 ovi . El hccnciado Barba González declaro a la pre
J J
h , el
d"
osa oca
que se ana
estu 10 correspondiente, con el fin de no afectar a lo ··d
tari A • • •
s e11 aos.
pnnC1p1os de marzo de ese año, El Porvenir Wormó que el gober~dor estaba activando las g tion para que, en los terrenos del mencionado
e11do, se construyera la ciudad universitaria de uevo León.

INFORME SOBRE EL HOSPITAL OlVIL

FJ doctor Gustavo Baz, secretario de Salubridad y Asistencia Pública, envió
al _gobernad?~ del E tado un importante memorándum del arquitecto capitalmo Ma~oo M. Campos sobre el hospital civil, que fue dado a conocer
por el pen6dico El Porvtnir del 21 de febrero de 1945, páginas 9 y 12.

EJ doc.wnento presentado por el arquitecto Campos sugería varias medidas
con el fm de resolver los problemas del hospital. Primeramente af'
b
lh .
..
, 1rmaa
que e osp1taJ crvil fue proyectado y construido d~ntro de un plan típica,,.
mente americano, añadiendo que tkn, todas las cualidades y "de/ectos de

Al aprobarse la nueva Ley de Ingresos del E lado, a fines de diciembre
de 1944, se había estipulado un aumento de cuotas en los planteles univer-

434

n

El Porv,nfr, ícbrero 15 de 1945, pp. 9 y 13.

435

�un hospital típico americano, solamente que los defectos se agravan al haber
trasplantado un. edificio de ese tipo a un medio tan diferente como el nuestro. Mencionaba entre los principales inconvenientes: la disposición de sus
cuerpos constructivos, con orientaciones diversas, y el sistema a base de tri,.
ple crujía y pasillos en el centro, así como la disposición de las salas, que
dificultaba la distribución de las camas y hacia difícil la vigilancia y atención
de los pacientes. Consideraba muy discutible la ubicación de las lavanderías
en el segundo piso de la casa de máquinas, situada a una distancia relativamente grande del edificio principal.

El arquitecto Campo:; asienta que, según informes proporcionados por el
ingeniero Antonio Sava, encargado de la construcción del hospital, nunca
se tuvieron planos completos del edificio y gran parte de la obra se fue
haciendo a base de croquis rápidos, ejecutados sobre la marcha de la construcción.
La situación del hospital, en ese momento, es desordenada, inefic&lt;U y costosa. Los servicios de consulta externa funcionaban, provisionalmente, en
locales que no habían sido proyectados con ese fin. En el mismo caso se
encontraban el servicio de lavado de ropa y su transporte, que se hacen
actualmente por medios rudimentarios. . . La preparación y transporte de
alimentos se hacían de manera provisional y deficiente. Por último, todo el
movimiento vertical de la institución se llevaba a cabo mediante un solo
elevador "provisional y de mala clase".
Para remediar esa situación, el arquitecto Campos apuntaba algunas su-

ha?~t~ciones par~ médicos ~ ~racticantes, así como las de enfermeras, y los
edifi_c10s de hospitales especializados. (Ya existía el proyecto para un manicomio, que se pensaba levantar en las inmediaciones del hospital)

5. Establec~r

~

programa y un calendario de obras que debía realizarse
en el º:&lt;len s1gu1ente: _Plan de obras de ejecución inmediata; plan de obras
n:cesanas para la terminación del hospital civil y programa para la construcción en el futuro del centro médico de Monterrey.
6. Eje:ución de las obras de acuerdo con los programas de trabajo y los
calendanos que se establecieran. Dichas obras debían realizarse tomando en
cuenta la urgencia de los problemas.
En el mencionado informe se asienta que los ingresos del hospital provenían:
a) De las cuotas de los pacientes, el uso de las salas de operaciones y
aparatos, servicios de laboratorio, rayos X, farmacia, etc.
b) Subsidios del gobierno del Estado, en efectivo y mediante el impuesto
del 15% sobre espectáculos, y
c) Subsidio de la secretaría de Salubridad y Asistencia Pública.
E~ hospital civil no contaba con subsidios o cooperación económica de
parbculares o empresas.

, P~ra que el _h~spi~ funcionara eficazmente, desde el punto de vista economico Y administrativo, el arquitecto Campos proponía:

1. Que se nombrara un arquitecto-director de la obra y un consultor

a) La creación_ de un patronato autónomo, que se encargara de gestionar
la_ ayu?a económica de la iniciativa privada y procurar el aumento del atnmonio de la institución, y
p

médico, quienes deberían encargarse de estudiar el problema con el asesoramiento de las personas que hubieran intervenido en la construcción del

b) La formación del patrimonio del hospital civil, cuyos réditos constituyeran una fuente de ingresos segura.
·

edificio.
2. Que se estudiara el programa completo del hospital, con el fin de
conseguir la máxima economía en su funcionamiento y una clasificación de-

d Además sugería, para la formación de dicho patrim' on1•0 Ja~~~
e unos terrenos ejidales que colindaban con el hospital.
'

gestiones:

finitiva de los pacientes.
3. Que se levantaran los planos de las instalaciones y equipos con que
contaba el hospital, así como de los servicios que fueran necesarios para su
funcionamiento definitivo.
4. Que se hiciera el estudio correspondiente con el fin de elaborar el proyecto de un centro médico, en los terrenos adyacentes al hospital civil, que
debla preveer la construcción de las escuelas de Medicina y Enfermería,

436

VIDA CULTURAL l!N LA UNIVERSIDAD

El_ depar~ento de acción social universitaria, bajo la dirección del licenciado Raul _Rangel Frias, desarrolló una encomiable labor durante el año
de 1945. Men~on_aremos solamente los ciclos de conferencias que se llevaron
a cabo en la biblioteca de la universidad o en la aula magna.

437

�El poeta Carlos Pellicer dictó cinco conferencias del 5 al 9 de febrero. El
historiador doctor Pedro Bosch Gimpera, ex rector de la Universidad de
Barcelona, impartió un ciclo sobre "Prehistoria del Viejo Mundo" del 20
al 24 de febrero. El poeta español José Bergamín desarrolló otro ciclo del
9 al 13 de abril. Otro intelectual español, el doctor Joaquín Xirau, dictó el
16 de mayo una conferencia sobre "El sentido de la libertad". El 4 de junio
el doctor Pedro Bosch Gimpera trató acerca de la "Evolución y limitaciones
de la democracia". El doctor Gabriel Capó Valle, también español, profe.
sor de psicología de 1a Universidad de Nuevo León, sustentó un curso de su
especialidad, que se prolongó desde el 16 de octubre hasta el 13 de noviembre.
Por último, el filósofo español doctor Juan David García Bacca dictó un
curso de cási un mes de duración, del 5 al 24 de noviembre, sobre "Panorama
de la filosofía moderna".

DON JUA T MA UEL MU~OZ DE VILLAVICE CIO
Gobernador del Nuevo Reino de León
Cmo R. ÜANTÚ
Sociedad N uevoleones!l de Historia.

LA BÚSQUEDA, CASI obsesiva de la verdad acerca del origen de la ciudad
de Monte-Morelos me ha llevado al conocimiento de muchos y muy diversos
personajes y sucesos del Nuevo Reino de León.
Al archivo municipal, el eclesiástico y un valioso archivo particular han
constituido inagotable cantera de materia.I histórico para mi labor de investigación. En la extraordinaria colección de antiguos títulos de mercedes,
escrituras y expedientes de litigios, propiedad del distinguido coterráneo don
Guillermo Garcla Welsh, encontré el fragmento de historia que intento referir: las arbitrariedades del gobernador Muñoz de Vtllavicencio. 1
Para la fecha en que vino a estos lugares el nominado gobernante, las
tierras vírgenes del Nuevo Reino se habían convertido en haciendas de labor
de pan-coger o en sitios de agostaderos ocupados por ganados mayores y
menores; los núcleos de pobladores eran numerosos. Muy lejos quedaban ya
aquellos tiempos cuando el gobernador don Martín de Zavala dictaba insistentemente sus "autos" para conseguir eJ arraigo de los favorecidos con mercedes de tierras. Sólo como un eco los repetían los antiguos e:&gt;..-pedientes:
"Que los que sacaren merced de tierras de labor, sitios de estancia para
ganado mayor y menor los pueblen y tengan ocupados con casas de vivienda,
el ganado cabrío, ovejuno y porcino -o porcuno-, ganado mayor y cría
de yeguas. . . con el cargo de que si no lo hicieren queden vacas las mercedes... Se les han dado liberalmente" y han usado de ellas "no para pobla• Mi tarea, en este e.aso, se reduce a transcribir y dar unidad a los teirto, relacionados con el tema, agregando subtítulos, breves referencias y comentarios.

439

�ci6n ... sino para arrendarlas .. . y casi todo e tá d poblado, sin cultivar
labor ni poblar en perjuicio del haber de . 1: ••• Dí comisión al Justicia
Mayor de la villa de Cadcreyta para que al tiempo de la salida de ovejas. . .
hiciese notorio a los mayordomos de ellas para que ni sus amos, ni los ñores
de este Reino... no entrasen a a ostar el año venidero in traer a manifestar
al poblador de su población ... Y
han pasado cuatro años y no lo han
he ho". Y trece años d pués se ve obligado a ordenar: "Que pre enten sus
mercedes los que no hubiesen cumplido el requi ito de población". (Merced
del capitán don Alon o de León. Archivo citado.)
Don . fartln de Zavala fue el poblador, por excelencia, del

u vo Reino

de León.

Di tantes quedaban también los ellas de aqu llos generoso capitane I descubridores y pobladores, que "a su costa" aumentaban el real haber en
detrimento del suyo. Paradi~a de estos soldados fue el general don Alon~
de León. Su coetáneo, el cronista don Juan Bautista Chapa, cribe: "Habida
licencia de su padre se embarcó n las naos para servir a S. M. por aventurero y sin sueldo, comenzando a hacerle este servicio de edad de diez y
seis años,,,
Descubridor de "la innumerable naci6n de los Tejas" 1 gobernador d I uevo R ino de Le6n murió en el año de 1691 siendo gobernador de la provincia de Coahuila. Es lógico suponer que hombre que realizó tamaña
empresa y desempeñó cargos tan importantes tuvo oportunidad de acumular
cuantiosos bienes y aumentar su heredad y la de su descendencia. Sin embargo no fue así. Leamos lo que consigna su viuda en documento que data
de 1704:
•• pan cuantos vean esta pública e critura de división y partición y señalamiento de bien
6mo o, D Augustina Cantú viuda del General Alonso
de León, Gobernador y Capitán General por S. M. d este Reino... digo que
por cuanto al tiempo y cuando falleció el dicho General Alonso de León ...
estaba muy empeñado y se hallaba con crecidas deudas respecto de lo cual
no hubo de qué P,9(ler hacer cuerpo de bi nes, porque é to no alcanz bao
al principal de las dirha cuentas. Y atendiendo los acreedor s a los buenos
créditos y proceder de mis hijo les dieron tiempo y pera ... con lo cual
y con el trabajo, indu tria y solicitud de lo dichos... se pagaron íntegramente las deudas y empeíio del dicho u padre" (Protocolo de Inst Públi-

cos. Arch. cit.) .2
1

440

Sin cJcimirloJ de respon bilidad personal en la lucha de u.tenninio que ao1tuvie-

En marcado contraste on varones que, como los citados, se preocuparon
por la creación de una nurva. patria, que hoy es entidad ñera d la nuestra,
hubo gobernantes que vini ron al rucvo Reino de León con alma de gambusina.
En el año de 1771 dos hacendados del vall de la Mota presentaron, ante
el alcalde mayor del valle del Pilón,ª el escrito que reproduzco en sus pasajes
más significativos para esta narraci6n:
"En el \'alle de an Mateo del Pilón en seis días del mes de diciembre
de mil setecientos setenta y uno, ante mí D. Juan Jo é G6mez de Ca tro,
Alcalde Maror y Capitán a Guerra ...se presentó este escrito por los conte•
nidos en él: 1 capitanes D. Lorenzo de León y D. Miguel G6mez de Ca tro
vecinos del valle de la • fota, presentando voz. · cauci6n por los demás herederos del capitán D. Lorenzo Pérez de Le6n."
orno antecedente de u petición describen el latifundio del capitán Pérez
de Le6n y ñalan su origen.
"De inmemorial tiempo al presente (afirman) estamos en quieta y pacífica
pose i6n de veinte itios de ganado, quince de menor, cinco de mayor y
cuatro caballerías de tierra por compra que dicho nuestro abuelo hizo...
en el año de 1673... Asimismo tenemos posesión de cincuenta sitios de tierra,
diez de mayor y cuarenta de menor en el punto nombrado Llano de los
Buenos Días por merced que ... el Gobernador hizo a nuestro referido abuelo
. ..en el año de 1683, n remuneración a los servicios que a su costa (y de
us antepasado ) tenía hechos como primeros pobladores y pacificadores de
t
uevo Reino de León en defensa de nuestra Sagrada Religión y adelantami otos de la R aJ Corona, como con ta de varia C 'dulas que S. M.
se sirvió dirigirles y páran en nuestro poder...•
El año de mil setecientos ocho se ocurri6 por nuestros antepasados a la
Corte de México ... ante el Juez Privativo de dicha Corte, a la composición
de ellos y a exhibir al Real Ramo la media anata por la permuta de sitios
en caballedas, sacas de agua y merced de dichos Buenos Días, Cueva de la
Vieja y Arroyo del Iulato."
ron con los aborlgenes, debemos considerar que, en l'I fondo, fue esta lucha reswU:do
del nc~tro de dos cultura , ,eparadas por inmensas distancias mentales y aocialcs
que impcdlan la mutua adapuci6n. Trato de explicar sus yerro , no de justificarlo .
• General Trrán y Montemorelos en la actu;ilidad.
• En documento más antiguo se Ice: "En rcmuneraci6n de aus servicios por aer
benemlrito y ser hijo del capitán lonso de Le6n".

441

�EL

PORQUÉ DEL ESCRITO

El relato que comprende la descripción del latifundio y la "composición"
de pennutas y merced sirve de preámbulo al asunto central del escrito que
a la letra dice:

"Y el año pasado de mil setecientos sesenta D. Juan Manuel Muñoz

y

Villavicencio, Gobernador y Capitán General de esta Provincia, en su general visita promulgó bando en nombre del señor Juez Privativo, como Juez
Comisario de aquel Juzgado mandando en él presentasen su títulos y mercedes todos los dueños de tierra para que los que no se hubieren compue to
y tuvieran algún vicio pasaran a la Corte de México a la composición de
ellos...en cuyo obedecimiento se le mostraron por el primer nombrado en
este escrito las mercedes referidas y siendo éstas reconocidas por dicho Gobernador y visto estar compuestas con .M. )' no carecer de requisito alguno

las retuvo."

TRESCIENTOS PESOS POR "LA VISTA"

Subrayan los firmantes del escrito que "las retuvo por no haberle dado
trescientos pesos por la vista de ellas... amenazándolos se llevaría consigo
dichos papeles, como lo ejecutó, fiado quizá n ser absoluto en el Gobierno

Señor Virrey, dejándonos descubiertos de la verdadera adquisición, en cuya
virtud suplicamo a vrn ...se sirva recibimos infonnaci6n de todo lo expre•
sado... con tcsti os de toda excepción y conclusa que sea
digne examinar
de oficio a los que hallase por conveniente.,,

Los señores De Le6n y G6mez de Castro pretenden sustituir 1 título
originales de sus tierras con un nu vo documento: el expediente de la informaci6n de testigos que solicitan.

HISTÓRICA l• FORM CIÓN DE TESTIGOS

Las declaraciones en conjunto son el más acabado relato de la voracidad
de un gobernante y de las arbitrariedades que cometió para satisfacerla.
El primer testigo, capitán don icolás Cantú, "vecino de este dicho ·alle
dijo: que sabe y le consta que las tierras de labor y sitios del valle de la
fota son de los que lo pr entan y demás herederos de don Lorenzo Pérez
de León, por compra que hizo ...y el ago tadero nombrado Llano de Bu nos
Días, que se compone de cincuenta sitios los hubo D. Lorenzo PéreT. de León
por merced ... Que los títulos de mercedes y permutas.. .los presentó D. Lorenzo de León para su vista el año de 760 a D. Juan Manuel de Villavi•
cencio...y por no haber exhibido el dicho D. Lorenzo trescientos pesos que
le demandaba por derechos de vista los retuvo, y estando en ella se lamentaba
dicho D. Lorenzo sin precaución de respeto al superior, quien se los llev6

de este Reino".

consigo".

Aclaran los presentantes que i en sus papeles no constara "la correspondiente composici6n con .M.", el gobernador los hubiera "sacado al pregón
como lo expresaba en su decreto".

Como todas las declaraciones son semejantes en cuanto al orig nJ cantidad
y "composici6n'' de las tierras y aguas que posey6 el capitán Pérez de León.
sólo consignaré los pormenores concernientes al proceder del gobernador y
a la digna actitud que asumi6 el capitán don Lorenzo de Le6n.

EL PELIGRO DE QUEDAR "nESCUBIBRTOS"

Los títulos de las primeras mercedes y las posteriores "composiciones de
tierras y aguas con S.M.", impidieron qu los cuantío.os bienes del capitán

Lorenzo Pérez de León e pusi ran a la venta n pública subasta, pero la
retención de los "papeles" por el gobernador exponía a sus sucesores a perder
sus bienes en otras circun tancias. Así lo explican en las lineas que siguen:
"Estando haciendo las diligencias po ibles a que e nos devolvieran dichos
papeles fue llamado dicho Gobernador a la Corte de iéxico por et Exmo.

La característica tendencia asociativa de los moradores del campo enriquece los testimonios con pormenores sumamente interesantes: nombres de
los herederos y sucesores del capitán Pérez d León de las hacienda,;. heredad de cada uno de las personas con quienes contrajeron enlace matrimonial,
del hijo qu fue cura del valle; 5 mendonan a los peticionnrios de ti&lt;'rras
lindantes con el ''Llano de lo Buenos Días", a los hacendados ron quienl's
"feriaron pastos" ...
• El Br. don Lorenzo Pérez de León, designado primer cura plrroco del Pil6n en

el año de 1701.

443

442

�Por manifestaciones de esta índole nos enteramos de las condiciones políticosociales prevalecientes en aquella época en el uevo Reino. En las noticias
adicionales de los testigos, que pintan al gobernante y a los hacendados que
sufrieron sus arbitrariedades, encontramos los datos de una monografía sui
generis de aquel gobierno.
Continúo con la presentación de testigos:
Don Manuel Cortinas, también "vecino del valle" expresa: "Fue público
y notorio que D. Lorenzo de León presentó sus papeles y tltulos al señor
Gobernador... estando en este dicho valle ... y no hallando dicho Gobernador
por donde pararle perjuicio en los derechos de su propiedad se interesó en
pedirle trescientos pesos por la vista de ellos, los que no habiéndolos exhibido
el referido D. Lorenzo porque no halló sobre qué se fundaba dicho Gobernador...saliendo del Juzgado divulgaba la tiranía que se quería observar tan
injustamente con él. .. 11 •
Compareció en la misma fecha don Vicente Ildefonso Sánchez, "español
y vecino del comercio de este dicho valle, hombre de posición distinguida",
y expuso que "sin embargo de haber visto (el Gobernador) dichos instrumentos estar confirmados y compuestos con S.M., le pidió al dicho D. Lorenzo por haberlos sólo leído y reconocido trescientos pesos, los que no quiso
darle y habiendo visto, el que declara, los nominados papeles en poder de
D Alonso de Arce, Alcalde Mayor que en aquel tiempo fue de este...valle
y hablándole el que responde sobre el asunto de que devolviera los papeles a ...
D. Lorenzo, Je respondió dicho Alcalde Mayor que no podía condescender a
su súplica porque le había de dar.. .D. Lorenzo los trescientos pesos, como
tenía orden de su superior, o los había de quemar.. .".
Si interesantes son las declaraciones de los testigos presentados por don
Lorenzo de León y su asociado, más reveladoras son la que producen los
examinados de oficio.
El capitán don José Antonio García Dávila "vecino. . .y del comercio de
este valle" expresó: "Es constante que estando en este valle en su general
visita el Gobernador, presentó D. Lorenzo de León los títulos y mercedes de
la Hacienda. de la Mota y agostadero del Llano de los Buenos Días y a poco
oyó, el que declara, al referido D. Lorenzo sobre haberse llevado... el Gobernador los citados papeles... por no haberle exhibido a D. Antonio Chacón,
Secretario de dicho Gobernador, una suma de dinero que le pedía injustamente, lo que hizo notorio con sus lamentos..."
"Pareci6" luego "D. Cosme Damián García Dávila, vecino y del comercio"

del valle y dice: ''Presentó D. Lorenzo las mercedes y títulos de su propiedad...y por la vista de ellos, oyó decir a D. Lorenzo, le pedía el Secretario.. •
trescientos pesos aun estando compuestos con S.M." Añade "que lo mismo
sucedió a D. Ignacio García porque no daba cien pesos que por la vista de
los suyos .. .le pedían, y no los pudo conseguir hasta que el que responde Je
prestó los cien pesos que exhibió y le entregaron dichos papeles, quedando
los de D. Lorenzo ...quejándose de esta injuria públicamente sin precaución
del superior quien se los llevó".
F.l receptor de la información, que fue testigo del altercado que se suscitó
entre don Lorenzo y cl secretario del gobernador, relata : "Alegándole en mi
presencia D. Antonio Chacón ... que no tenía el Juzgado de S.S. jurisdicción
en el conocimiento de dichos títulos por estar caucionados en forma por el
Juez Privativo, lo que inhibía a todos los jueces inferiores de su conocimiento,
sobre lo cual se dió por agraviado dicho Chacón y no se verificó la devolución
de los papeles".

Para los buenos vasallos de la Corona, obedientes y respetuosos, la actitud
franca y decidida de don Lorenzo de León es motivo de cierta censura no
exenta de adm.iraci6n.
Escaso valor histórico tendría la narración si la redujera a los testimonios
sobre los dos casos citados, salvo en lo que toca a don Lorenzo de León.
Personalidades como la de este labrador, de probada integridad moral, que
prefieren conservar intacta su dignidad de hombres antes que transigir con
la injusticia, merecen que la historia recoja su conducta ejemplar.
Mas, el escenario se extiende a todo el Nuevo Reino de León con el sorprendente testimonio del último decJarante.

EL HOMBRE QUE PUDO ESCRIBIR LA CRÓNICA DE LA ÉPOCA

Se llamó don Juan Antonio Fernández de Jáuregui y fue "vecino de Cadereyta". Hombre de aventura en su juventud, "el año de 51 fue soldado
en el Real Presidio de Camargo"; con el mismo oficio sirve en el ''destacamento de villa de Burgos"; en el año de 1759 lo encontramos de "amanuense con dicho señor Gobernador" y, finalmente en aquel año de 17 71
manifiesta que es "residente en este dicho valle del Pilón de nueve meses a.l
presente". Infonna que desde que era soldado "supo que se reconocían por
D. Lorenzo de León y demás señores del valle de la Mota" los sitios y caballerías que citan.. .ocupados con cuantiosas labores y sus casas de vivienda

�,... y los cincuenta sitios de agostadero que eslán en el Seno Mexicano:'•
Describe en seguida, con abundancia de detalles, el panorama que ofrec1a
el Nuevo Reino de León al terminar su "general visita" el codicioso gobernador. Traslado a estas páginas el revelador testimonio:

"El mes de agosto del año de sesenta, estando en la ciudad de Mon~err:y
D. Juan Manuel Muñoz Villavicencio, Gobernador que fue d~ ~ta Provmc1a,
promulgó bando que todos los dueños de tierras y ~guas le hic1e~n presentes
sus papeles, como de facto lo hicieron en aquella cmdad los vecmos ,de ella,
en cuya visita no se veían más de los que habían presentado sus títulos Y
mercedes quienes como quejosos se lamentaban públicamen~e, po:q~e no
hubo quien los sacara de la Secretaría de dicho Gobernador sm exhibir crecida cantiáad para sacarlos llevados de la fuerza superior y por no q~edar
descubiertos como Je sucedió a D. Juan de Elizondo, heredero de la Hacienda
de San Francisco de aquella ciudad, a quien se le tuvieron mucho tiempo
embargados sus papeles por que no daba doscientos pesos a D. Antonio
Chacón ... hasta que dicho Elizondo vio a solas a dicho Gobernador, éste se
los dió por mucho menos de lo que pedía Chacón, encargándole no le blasonara y llegara a su noticia, cuyos papeles estaban cor~puestos con
desde el tiempo de D. Martín de Zavala y no por eso de1aron de padecer.

D. Marcos Nicolás de Escamilla, exhibiera ciento doce pesos en moneda
corriente lo que no haciendo efectivamente trabara ejecución y embargo de
bienes hasta la concurrente cantidad, sin más delito que hallarse en su poder
dichos papeles lo que, aun siendo dicho Lozano de facultades, tuvo a bien
exhibir dichos ciento doce pesos por librarse de mayor quebranto..."

CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE TÍTULOS

A Fernández de Jáuregui "también le consta que en villa de Cadereyta
no hubo uno de los dueños de Hacienda q\le no se quejara de haber exhibido
crecidas cantidades, cuyos lamentos hasta hoy existen, pues es notorio que
D. Joseph de Chávez, Juez comisionado por dicho Sr. Gobernador se llevó
los títulos de la Hacienda de Santa Efigenia y por falta de ellos se les ofreció
pleito que les cost6 más de cuatrocientos pesos, y de contingencia se hallaron
los dichos títulos en eJ. Real de Iguana con lo que cesó dicho litis con gran
quebranto de las partes .. .''.

S-~;

A PREGÓN COMO TIERRAS REALENGAS

"Le consta, al que declara -continúa el soldado-amanuense- qu~ las
Haciendas de Santa Catarina y Hacienda de San Nicolás de la Estancia no
presentaron sus mercedes y títulos por habérseles traspapelado y luego que
lo supo dicho Gobernador sacó al pregón declarando por realenga la de
Santa Catarina y, a los tres pregones halló, el que declara, los papeles
de su propiedad y los entregó a D. Francisco Borjas García, heredero de ella
y éste los manifestó a dicho Gobernador...y a más de haber pagado las
diligencias y pregones contribuyó al dicho señor, con cien pesos por razón
de su vista. . ."

GENERAL ACUSADO DE "RAPTOR"

"Y los de la Hacienda de San Nicolás (explica el declarante) parecieron
en poder del General D. José Salvador Lozano a quien imputó el Gobernador
de raptor, y mandó por auto que le notificó 1 a dicho Lozano, como Receptor

446

Tooo

EL REINO PADECIÓ

"Y aunque sobre el asunto pudiera decir mucho más {aclara Fernándcz
de Jáuregui) lo omite por parecerle suficiente lo que ha expresado, y que
lo que lleva dicho le consta por haber sido amanuense del dicho Gobernador
y testigo de asistencia ea ese tiempo, a más de que fue tan general en este
Reino que todo él padeció en dicha visita, porque ésta y todas las diligencias
de ella fueron el asunto de los intereses como sistema que estableci6 y corri6
el gobierno."

EN

EL MINERAL DE LA foUANA

Por las declaraciones del "amanuense y testigo de asistencia" sabemos que
el gobernador Muñoz de Villavicencio, después de su lucrativa "general visita" a las haciendas de labor del Nuevo Reino, fijó su residencia en el Real
de Iguana, célebre "en el mundo por su maravillosa y abundantísima producción de plata" (Roe]. Apuntes Históricos de Nuevo León).
El prodigioso mineral lo atrajo corno atrajo a otros gobernadores de aquellos años. Y hasta la Iguana cargó con los títulos de quienes habían rehusado

447

�pagar "la vista" de los documentos. Uno de los hermanos Gómez de Castro
comisionó a Fernández de Jáuregui para que hiciera todas las diligencias a
su alcance en la localización "de los papeles de que s.e indaga ... por haber
parecido allá los de Santa Efigenia", pero los títulos de las haciendas de la
Mota 6 y sitios del "Llano de los Buenos Días" nunca se encontraron. ¿Fueron
quemados como había dispuesto el Gobernador?
Corren parejas la insaciable codicia del Gobernador y la fértil inventiva
de su secretario para arbitrarse fondos. Pero la avidez del jefe gana, a veces,
la delantera al subordinado. La maliciosa perspicacia de ambos descubre el
lado débil de los hacendados: acostumbrados éstos a la "quieta y padfica
posesión" de las tierras y aguas mercedadas, ante la amenaza de perder títulos
y bienes tan arduamente ganados por los antecesores e incrementados por
sucesivas generaciones, en vez de unirse para defender sus vitales intereses
optan por satisfacer, uno a uno, las injustas y exageradas demandas. El gobernador y su secretario no se equivocaron: el tradicional arraigo a la tierra
de aquellos "labradores y criadores" los haría ceder. Y se sometieron a las
exigencias del funcionario: había que conservar "la quieta y pacifica posesión" de la tierra.
Todos, hasta el general Lozano, hombre de "facultades", cubren el oneroso
tributo. Protestan, se quejan públicamente, pero exhiben las cantidades que
se les piden por evitarse "mayor quebranto''.
Sólo el capitán don Lorenw de León no transige con la arbitrariedad.
Más aún, conocedor de las atribuciones del gobernante se las recuerda en el
propio juzgado al secretario Chacón. Don Lorenzo de León es hombre cabal.

En pocas palabras lo relata al final de su declaración don Juan Antonio
Fernández de Jáuregui. Lo transcribo:
"Dicho señor Gobernador fue llamado con violencia ( a México) por J'.IlaI"LO
de 61, fue depuesto de su empleo, y por abril se le embargaron todos sus
bienes, sin separación de los de su descendencia, en cuyas diligencias fui
testigo de asistencia y escribídolas..."

• "La Moti ta", • 'uestra Señora de la Soledad de la Mota", "QuintaniUas de Arri;
ba", "Qu.intanillas de Abajo", "Espíritu San to" y "Guadalupe".

FRAY RAFAEL JOSt VERGER Y SUAU
TtCNICO DE MISIONES
AURELIANO TAPIA MÉNDEZ,

Sac.

Sociedad Nuevoleonesa de Historia
•
Geografía y Estadística.

INTRODUCCIÓN
El segundo obispo del Nuevo Reino de León, fray Rafael José Verger y
Suau 1 se levanta ante la historia como el gran benefactor de la diócesis niña
que le tocó fundamentar, y que gobernó con .inteligencia y activo celo, desde
su llegada a Monterrey -18 de diciembre de 1783- hasta su muerte -5
de julio de 1790--. 2
'

S~ memoria se ~ perpetuado y parece que su figura de bienhechor cobija
la ciudad ~etropolitana ~: Nuestra Señora de Monterrey, que él convirtió
en sede episcopal, desde El Obispado,,, o "Palacio de Nuestra Señora de
Guadalupe' que edificó en la Joma de Vera, y cuya mole pétrea se resiste
a morir carcomida por las balas de los invasores y por e] descuido .
. Es verdad que los hombres de estatura espiritual gigantesca no se impro~~san, y son los acontecimientos providenciales de su vida los que van forJandolos pru:a nuevas empresas.
• El cronista de Santanyí,
,.
dpatria del obispo Verger, don Andrés Pons Full ana,
acab
a dehacemos participes el hallazgo de !a partida de bautismo de Rafael José
Verger, por la que sabemos su segundo apefüdo: fue hijo de Juan Baptista Ver
Y María Suau. Nació el 10 de octubre de 1722.
ger
' El. primer obi~ !ra'. Antonio de J esús Saced6n, consagrado en México el 18
d~ abril de 1779, ~1 s1qu1era alcanzó a llegar a la ciudad episcopal de San Felipe de
Linares, pues fallec16 a los dos dlas de su estancia en el convento franciscano de San
Andrés en Monterrey, el 27 de diciembre del mismo año de su consagración.

'149

448

Bam-29

�El obispo Verger y Suau se fue preparando para su dificil episcopac;lo,
en el desempeño de sus labores misioneras, desde que abandonando su cátedra de prima en la Universidad Luliana de Palma de Mallorca, llegó a
la Nueva España en abril de 1750 para unirse a los voluntarios del Colegio
Apostólico de Propaganda Fide de San Femando de México.
Incursionando en la valiosísima documentación sobre las misiones franciscanas, repartida en diversos fondos nacionales y del extranjero, se descubre
a Verger como una figura prócer entre los grandes misioneros de México
en el siglo dieciocho.
Podríamos enumerar varios planos importantes de su personalidad: su
espíritu organizador de la vida religiosa en su comunidad, la que extiende
al contestar a las consultas que le hacen de los colegios de Querétaro, Zacatecas, Pachuca y Guatemala; su valiente actuación defensiva de la obra
misionera ante el virreinato, ante la corte española y el comisariato general
de Indias, ante el Cuarto Concilio Provincial Mexicano, y en la misma sede
apostólica.
Veremos que es un verdadero "técnico de misiones" para la evangelización de la Sierra Gorda, aunque no nos consta que haya ido a esa región;
como también es "jefe de campo'' y gran conocedor y defensor de las misiones califomianas, en las que tampoco actuó:
"Hay un período de su vida que permanece un tanto en la sombra:
-dice de Verger, Fray Lino Gómez Canedo-- son los treinta y dos
a,ios que permaneci6 en el Colegio de Misiones de San Fernando, en
la ciudad de México. Creo que fue allí. donde se forjó la personalidad
del futuro obispo de Monterrey. Cuando menos, fue Sa,1 Fernando el
candelero providencial desde cuya cima quedaron de manifiesto las
extraordinarias dotes de gobierno que adornaban a Fray Rafael Verger.
Sin haber dispuesto de tal escenario para darse a conocer, es probable
que nunca hubiese llegado a ser el segundo obispo de Monterrey." 3

En nuestro trabajo ampliaremos el mismo tema abordado por el doctor
Gómez Canedo -benemérito investigador de la evangelización de América-,
en su artículo "Fray Rafael José Verger en San Femando de México". 8biJ
Veremos que fray Rafael José Verger demostró en toda su estancia en
San Fernando, una profunda técnica de "maestro de campo", sobre todo
2

1 'hiJ

450

En Humanittts -3- , pp. 551-575. Ver bibliografía.

en sus dos guardianías -1770-1774- aunque del segundo período conocemos
pocos documentos.
Nos fijaremos en cuatro asuntos concretos: la importancia de la expedición misionera traída por Verger de España; su "defensa de las misiones'';
la técnica de su "método nuevo de misiones" y su intervención en lo que
llamaremos el "caso Pachuca".'
De paso intentaremos dar luces sobre un punto que espera ser dilucidado,
intuyendo la realidad del lejano pasado, y con base en los diferentes documentos: la posición de Verger que puede interpretarse como miope o egoísta,
al oponerse a los planes del volcán que ardía en el celo apostólico de fray
Junípero Serra.
Será necesario profundizar en la visión "realista" de Verger, para no cometer con él una injusticia tachándolo de intrigante, o envidioso de las
glorias apostólicas de Serra y de Palou.

1

EXPEDICIONES MISIONERAS FRANCISCANAS

La conquista de la Nueva España está ligada en tiempo y medida a la
obra evangelizadora.
El rey de España estaba obligado por el "real patronato" a enviar a expensas de la corona a los misioneros que evangelizaran a los nativos.
De estas "misiones'' al nuevo mundo, patrocinadas por la corona española, hay testimonios en las crónicas de los franciscanos, dominicos, agustinos,
jesuitas, trinitarios y mercedarios.
Conocemos los siguientes envíos de misioneros franciscanos a México en
la primera mitad del siglo dieciocho:
• Utilizamos como fuentes principales en todo nuestro trabajo, el volumen 122 -an68 bis- del "Fondo Franciscano" en la Biblioteca Nacional de Antropología e
Historia de M6cico, que citaremos BNAH-.
Los números M-6 y M-16 del Ramo MISIONES del Archivo General de la Nación
al que nos referiremos AG .
'
Los expedientes 13.974 y 13.976 de los ADDITIO ALS MANUSCRIPTS del
Museo Británico de Londres, que citaremos BML.
Y además, los legajos 5546 con el título "CONI'RATACióN", del Archivo General de India., de Sevilla, citados AGI.
tes

451

�1708 - 26 sacerdotes y 2 hermanos donados, para Querétaro Y Guatemala.
1710- 15 sacerdotes' y 1 hermano donado, para la provincia de San José
en Yucatán.

1714 - 22 sacerdotes
1715 - 17 sacerdotes
5 sacerdotes
1717 - 20 sacerdotes

y 1 hermano donado, para Zacatecas.

y 2 hermanos donados, para Querétaro i
y 1 hermano donado, para la provincia de Zacatec~s.
y 2 donados, para la provincia del Santo ~v~gelio
de México¡ 12 sacerdotes y 1 donado, para la provmcia de
Yucatán.

1724- 21 sacerdotes y coristas y 2 hermanos donados, para la provincia de
Jalisco; 15 sacerdotes y coristas y 1 hermano donado, para la
provincia de Michoacán.
1728 - 12 sacerdotes, para la provincia de Michoacán.
1730 _ 12 sacerdotes y 1 donado, para Querétaro, y 18 sacerdotes para
Michoacán.
1742 - 12 sacerdotes para el Colegio de San Fernando de México.
Por fin en 1749, 33 sacerdotes y coristas para el Colegio de San Fernando
de México. En esta expedición vino Verger a México}1

FRAY RAFAEL VERGER LLEGA

2

A LA NUEVA ESPANA

travesía en noventa y nueve días desde Cádiz por las Canarias, llegando
luego a Puerto Rico, en donde se detuvo del 18 al 31 de octubre. Después
de una tempestad en el Golfo de México llegó a Veracruz, el 6 de diciembre.

Verger se embarcó en su segundo grupo, que zarpó de Cádiz el 31 de
diciembre de 1749 y llegó a México a póncipios de abril de 1750. Al poco
tiempo fray Rafael José desempeñaba el oficio de lector en el Colegio de
San Femando, continuando su misión en la cátedra, para formar futuros
misioneros apostólicos.
En el capítulo del 28 de noviembre de 1767 fue elegido como Discreto.
Su elección subsecuente para guardián, por la mayoría de 21 votos, qued6
anulada porque la ley señalaba que el que hubiera sido elegido discreto, no
podría ser elegido después como guardián.
Sin embargo, de este capítulo vino una honrosa encomienda para Verger:
la oportunidad de dar a conocer su inteligente conocimiento de las personas
y su habilidad para asuntos de complicados trámites, como veremos en seguida.

3

LA "EXPEDICIÓN VERGER"
El Colegio de San Femando había recibido en 1767 las m.isiones de Ca-

lifornia, al ser expulsados los jesuitas de todos los dominios del rey de España,
y urgía aumentar el número de Ja comunidad de San Femando. A fray

Fernando de México.

Rafael José le encomendaron ir a España como comisario para agenciar en
Madrid el permiso real y luego conseguir los candidatos para 1a empresa
misionera de su colegio.

El rey, oyendo la súplica del procurador general de los franciscanos fray
Antonio Oliva, concedió permiso para que treinta y tres religiosos pasaran
a la Nueva España, con destino a San Femando.

En la "Recopilaci6n de las Leyes de los Reynos de las Indias", Madrid,
1681, P.I. nnilo 14 "de los religiosos" -59 - 76-- se asentaban las normas
para los misioneros que querían ir en expedici6n, y se señalaban las condi-

En esta e&gt;..-pedición que se dividió en dos partes y que costó a la corona
española 793,578 "maravedíses de vell6n", vinieron los mallorquinas fray
Junípero Serra, fundador y alma de las misiones californianas y nuestro
fray Rafael Verger.

ciones de los sujetos que podrían ser enviados por sus respectivas órdenes
religiosas.

Fue a España el padre fray Pedro Pérez de Mezquia en 1747, para solicitar religiosos que aumentaran el número de misioneros del Colegio de San

Serra venía en el primer grupo de veinte frailes que salió de Cádiz, el 30
de agosto de 1748 en el navío "Nuestra Señora de Guadalupe", que hizo la

Los franciscanos tenían desde 15 72 un comisario general de Indias que
residía en la curia de Madrid y después se creó el cargo de vice-comisario
general, que atendía en Cádiz los trámites prácticos para los embarques de
los misioneros.

• En varias de estas "misiones" vinieron también franciscanos para algunas provincias de Centro y Sudamérica.

La negociacióJ:? se hacía de ordinario por el consejo de Indias y en base
a cédulas reales.

452

453

�El proceso para conseguir sacerdotes y hermanos legos que pasaran a las
misiones, era el siguiente: el ministro general de la ordep, o incluso el
convento frandscano de la América hispana que necesitaba refuerzos, nombraba un comi ario que recorriera los conventos de España, pre\"ia la aprobación real del número de que se compondría la expedición.
Era deber del comisario "poner toda atención y cuidado en s6lo admitir
aquellos religiosos en quienes concurran las prendas de religiosidad y literatura, mediante las cuales puedan satisfacer la católica y piadosa inte11ci6n de
Su Majestad" y además las necesidades concretas de la región para la cual
se les solicitaba, ateniéndose además a las condiciones que especificara en
cada caso la real cédula.
Cuando el candjdato era invitado o presentaba su solicitud, después de
ser aprobado por el comisario, debía dar cuenta a su provincial, y después
pedir al guardián o presidente de su convento que le firmara la patente

"tomando la bendici6,~ del RP. Gttardián o Presidente del convento, con
raz6n de día, mes y mio de su salida, emprenderá el viaje a la ciudad de
Cádiz, y se presentará al M.R.P. Vice-comisario general de l11dias" -decía
la ley-.
Esto se hacía porque las cajas reales deberían pagar los gasto de viaje,
hospedaje y comida, tanto en el camino del convento de origen a Cádiz,
como en la espera hasta el día del embarco. Se encomendaba el alojamiento
y manutención al convento franciscano de la ciudad de partida, subsidiado
por la casa de contratación.

La corona asignaba siete reales por cada día de jornada y dos reales diarios
durante la permanencia en Cádiz.
El pasaporte o "carta de embarque" especificaba los datos generales del
sujeto, lo que permitía constatar su origen, edad, complmdón y demás características físicas.
Para la expedición de 1769, Verger como comisario, debería hacer todas
estas agencias: conseguir la real cédula con el permiso, recorrer los conventos, investigar a los candidatos para la misión y "congregarla ,, conducirla

hasta dicho colegio".'
El 3 de diciembre de 1767 todavía se encontraba en su colegio de México
y el 18 de ese mes el virrey de Nueva España escribía a Su Majestad recomendando la petición del guardián de San Fernando, padre fray Juan Andrés.
• AGI, "Contrataci6n", 5546. Este expediente contiene toda la documentaci6n de
la "cxpedici6n Verger".

454

AJ año siguiente, el j de junio, el fiscal propuso al consejo de Indias que
para decidir la aprnbación final, se esperara a Verger. Éste, a su llegada a
Madrid, logró que se aprobara la expedición de cuarenta y nueve misioneros.
El 13 de enero del año siguiente comenzó a enviar desde Madrid las
patentes a los religiosos aprobados, para que pudieran salir de sus conventos
y reunirse en Cádiz. Antes de terminar julio, tenía ya cuarenta y ocho religio o~. 7
En real cédula de 5 de agosto despachada por vía reservada el rey ordenó
a la casa de contratación, que sufragara los gastos de viaje y el traslado
marítimo de los cuarenta y cinco religiosos sacerdotes y cuatro legos.
Verger certificó, jurando "in verbo sacerdotis", que de la lista que había
presentado al rey y al conejo de Indias, fallaron cinco candidatos: los religiosos sacerdotes fray Benito Elizalde, originario de La Coruña, de 39 años
y 11 de religioso, del convento del Ferrol; fray Manuel Peñas, de La Coruña,
de 29 años y 8 en religión, salido del convento de Santiago; dos del convento de San Francisco de Palma: fray Bartolomé Bich, orirrin:irio
de Palma'
~
de 31 años y 13 de religioso, y fray Antonio Arbona, de Llumayor, de 24
años y 13 de religión; y del convento de Ruidono, fray Juan Comte, originario de Tarragona, de 37 años y 18 de religioso.
Fueron substituidos, en virtud de la gracia real, según lo certificó el fiscal
el 5 de octubre de 1769, por los religiosos sacerdotes Andrés Bravo, Diego
Novoa, Gabriel res y Martín Crucélegui, y el diácono Manuel Estévez.
Este último enfermó a última hora y renunció a su puesto. Entonces, se
presentó el padre fray Juan Prestamero "con deseos de enmendar el error
que cometi6 al dejar su colegio -dice Verger al rey en carta del 22 de
ago to- empleándose en Las conversiones vivas de la California y 'Sonora".
Prestamera, por ley no podría ser incluido, porque habiendo estado en
San Femando se regresó a España; sin embargo, el 17 de mayo de 1769,
el comisario general de Indias, fray Manuel Vega lo dispensó con este documento: "mediante que no subsist, n los justos motivos que el P. Fray Juan

tubo para venirse del Colegio Misionero Apost6lico de San Fernando, a estas
partes )' sí hallarse con todas las prendas &gt;' circun.rlancias correspo11dientes
' Las cédulas de separación de sus conventos, enviadas por el comisario a los
candidatos, están impresas, y sólo aparecen manuscritos el nombre del destinatario
la fecha del envio y la nota del guardián certificando la salida del súbdito hacia Cádiz'.

455

�a el estado de misionero apostólico desde luego por estas nuestras letras lo
dispensamos para que pueda volver a dicho nuestro Colegio de San Fernando".
Y así Prestamera fue el último en agregarse saliendo del convento de La
Bastida, el 28 de agosto.
Siendo tres los legos, ]a misión que definitivamente salió de Cádiz para
Veracruz fue de cuarenta y ocho franciscanos.

El marqués del real tesoro certificó que el depositario de Indias "pagó
los gastos de aviamento :Y viáticos, entretenimiento, flete .y pasaje" del grupo,
habiendo verificado las leguas entre cada convento de salida y el puerto de
embarco, don Juan Antonio de Madariaga, secretario y administrador general de correos y portes en el partido de Cádiz.
Firmó el recibo del pago total el síndico de la misión don Jerónimo de
la Maza.
El grupo se hizo a la vela el 31 de enero de 1770, en el navío de Su
Majestad, nombrado "El Castilla" del que era comandante el marqués de
Casinas.
Habiendo fondeado el barco el 2 de febrero, se vio obligado a volver a
puerto y salió definitivamente al día siguiente.
Hicieron noventa y nueve días de navegación, de los cuales pasaron treinta
y tres detenidos en la aguda de Oca -Santo Domingo-, "que es de extremo
caliente" y por los excesivos calores y poca salubridad, "resultó enfermarse
casi la mitad de la misi6n, o más".
Por fin llegó Verger a México el 27 de mayo, en compañía de aquel valiosísimo refuerzo para la obra misionera de su colegio apostólico.

4

OTRAS AGENCIAS DE FRAY RAFAEL JOSÉ

Aprovechando su estancia en Europa, fray Rafael José consiguió del Papa
Clemente XVI gracias espirituales para los catequizandos de los misioneros
fernandinos por la bula « Alias f elicis recordationis'' del lo. de septiembre
de 1769.
También gestionó un breve pontificio en que se concedía a los colegios
apostólicos que cuando las circunstancias lo requieran pudieran unirse en
una sola persona los oficios de prefecto y de comisionado de misiones.

456

Y el Papa le dio otro documento, fechado el 2 de noviembre de aquel
mismo año, concediéndole las amplias facultades espirituales y privilegios
canónicos pedidos para los colegios apostólicos de la Nueva España y de
Guatemala.
Por otra parte, a raíz de su estancia en la corte española, afiam:6 una
honda amistad con don Manuel Lanz de Casafonda, fiscal del rey, con el
que por medio de una nutrida correspondencia. le comunicaba los asuntos
más delicados, teniendo en él un poderoso abogado defensor de las emoresas
feman dinas.
-

5

LOS MISIONEROS DEL GUARDIÁN VERGER

En las elecciones capitulares del lo. de diciembre de 1770, una mayoría
de 27 votos eligió a fray Rafael José como guardián de San Fernando.

Los tres años de su guardianía, tendrían como principal objetivo las misiones californianas, y es muy significativo que, el mayor contingente humano
de los invitados por él a la empresa del Nuevo Mundo, lo envió a aquellas
misiones: "el 27 de mayo llegaro11 a México, y el 25 de octubre salieron 30
a California".
En un memorial al fiscal don Manuel Lanz de Casafonda, escnbía el 3
de agosto de 1771 que el visitador y el virrey le exigían que sus religiosos
pasaran cuanto antes a la California, pero como había enfermado en Oca
"casi la mitad de la misión, o más, que todavía estaban muy débiles; y que
si luego se pon!an en otra caminata y navegación, mucho peor que la pasada,
corrían gran riesgo sus vidas y se malograba todo el gasto hecho al real
erario, y frustraba el fin, etc.

Con esto, dejaron descansar un poco a los religiosos; pero no mucho
porque nuestra llegada a esta ciudad fué el 27 de mayo, y el día 29 de
octubre, hubieron de salir".
Y añade con satisfacción:

"Y si tengo algún consuelo es ver el gusto y la alegría con que marcharon y continuaron su camino los 30 que van de nuevo - . . .- los
otros quedaron también contentos con el trabajo y ejercicio de misioneros, uarios fuera predicando y confesando por esos pueblos y los demás en el Colegio:

457

�Y seguro que no ha sido fortuna que tn una misión tan crecida,
todos estén gustosos ( gracias a Dios todo poderoso y a su Santísima
Madre)." 8
Veinticinco de los treinta enviados por Verger a las Californias en 1771,
pertenecían al grupo traído por él de España.
En 1772 se encontraban dieciséis acompañando a Palou en la California
Baja y nueve auxiliando a fray Junípero Serra en la Alta California.
Hay una circunstancia más que debemos advertir: Verger tenía preferencia por enviar a los puestos de avanzada a los más jóvenes.
Los misioneros fernanclinos en esta época fueron de una sorprendente juventud, y · si la edad de los sacerdotes en el convento de México mediaba en
los cuarenta y dos años, entre los misioneros de California el promedio era
apenas de treinta y ocho años y seis meses.

San Buenaventura, San Femando y San Gabriel, en donde murió el 14
de enero de 1811.
Miguel Pieras, de Petra, patria de Serra, fue por veintidós años infatigable apóstol explorador, lingüista, presidente y organizador de la misión de
San Antonio de Padua y de la de San Antonio de los Robles.
Luis Jaume -que castellanizó su apellido en Jaime- de San Juan, fun.
dador de la misión de San Diego, la primera en la Alta California, murió
allí destrozado cruelmente su cuerpo por los indios, como protomártir fran.
ciscano de las misiones californianas, "el 4 de noviembre de 1775".1 º
Buenaventura Sitjar, nacido en Porreras, el de más larga vida misionera,
se dedicó a aprender y formar gramáticas de las lenguas de los indios; fue
explorador y experto administrador en lo temporal y en lo espiritual. Trabajó
en la misi6n de San Antonio de los Robles y murió el 31 de septiembre de

1808.

En el "expediente sobre los inventarios formados en la entrega de las misiones de la antigua California que hicieron los padres del Colegio Apostólico
de San Fernando a los del Orden de Predicadores" encontramos las firmas de
varios de los integrantes de la "misió1i de Verger" entregando a los dominicos
las misiones e.1 año de 1773, para pasarse a reforzar el grupo de la Alta

También de su expedición, y procedentes de otros conventos de España,
mandó el guardián Verger a la Alta California para que misionaran con
Serra, del convento de Tarragona, a Josepb Caballer; de Villa Rous, a Domingo J un cosa; de Zaragoza, a Juan Figuer; de Vitoria a Thomas de la
Peña: de Mora Villa, a Ramón Ussón.

California.

Mandó a la Baja California en am...-ilio del padre fray Francisco Palou:
de la provincia de Santiago, a Marcelino Senra y fray Manuel Joseph Lazo;
de Moya, a Pedro Cambón- de La Bastida, a Juan Prest.amero; de Barbastro, a Vicente Fuster; de Aránzazu, a Antonio de Ariquibar; de Piédrola,
a Gregario de Amurrio; de Miranda del Hebro, a Joseph de Legarra; de
la Carreña, a Antonio Linares; de Barbastro, a Francisco de Billuenclas;
de Teruel, a Miguel Sánchez; de Pamplona a Francisco Xavier Texada; de
Burgos, a Vicente de Santa María y a Martín de Palacios; de Segovia, a
Francisco Gómez Caso, que fue lector de teología en su provincia de la
Inmaculada Concepción, y de Salamanca a Juan Riobo.
ueve de éstos
al entregar las misiones de la Antigua California a los dominicos, pasaron a la
Alta California.

Fray Juan de Prestamero entregó la misión de San José Comondú; fray
Gregario de Amurrió, la de Santa Gertrudis; fray Francisco de BilJuendas,
la de San José del Cobo; fray Miguel Sáncbez, la de Santiago de las Casas;
frar Marcelino Senra, la de Nuestra Señora del Pilar de Todos Santos; fray
Vicente de Santa María, la de San Francisco de Borja; fray Vicente Fuster,
la de San Femando de Villicata; y fray Pedro Benito Camb6n, la de Santa
María de los Angeles.º

En cuanto al grupo de cuatro mallorquinos, coterráneos de Verger y Serra,
que vinieron en la "misi6n Verger" y trabajaron en las Californias, nos
cuentan las crónicas que todos fueron fervorosos y se distinguieron por diversos
motivos.
Antonio Dumetz, originario de Palma, funp.ó en compañía de Junípero
Serra varias misiones. Trabajó en las de San Diego, San Antonio, San Carlos,
• Carta a don Manuel Lanz de Casafonda. B CL, folios 256 y 256v.
• AG - Misiones, vol. 12, y Californio, núm. 26.

458

Otros más de los religiosos de la "expedición Verger" desempeñarían oficios de importancia en su colegio, como el padre fray Domingo Bengoechea,
de la provincia cantábrica, exalumno de la Universidad de Alcalá de He,. Palou en el Cap. XL de la biografía de fray Junípero Strra, narra el martirio
de este misionero, bibliografía.

459

�nares, que fue elegido discreto apenas llegado de E~~a, en el capítulo
de diciembre de 1770, y fue en 1774 maestro de novicios.
También fueron maestros de novicios los padres fray José de la Vega
-1774- y fray Miguel Lacarra -1777-.
Antonio Nogueira sería elegido discreto en 1786 y guardián en 1795, basta
su muerte -30 de octubre de 1796-. Pedro Callejas s.e ría discreto en 1786,
luego Praeses in capite -1796-, y de nuevo discreto en 1803.
Fray Pedro Mugártegui quien fuera lector de filosofía en su provinci~,
sería guardián en 1789; después, en 1792 lector de filosofía, Y en 1795 visitador general.
Los conventos que dieron más voluntarios para esta misión fueron: Palma

6; Burgos 5; Salamanca 4; Bilbao y Santiago 3; de un total de 26 conventos.
De toda la "misi6n Verger'', quitando al padre predicador fray Franci~co
de Oca y al hermano lego fray Juan Sáenz y Gao~a que _en 1772 ya hab1an
muerto, solamente dos fueron e.'tpulsados por el d1scretono: los padr~~ fray
Pablo Antonio Piñeiro y fray Gabriel Ares, quienes quedando e,d1liados,
pasaron al convento grande de San Francisco de México "teniend~ por más
para el servicio de ambas majestades despedirlos que detenerlos -dice Verger
en su memorial del 20 de mayo de 1772 al virrey-, pues no se esperaba

provecho de su permanencia".
Refiriéndose a "sus" misioneros en las Californias decia Verger: "son mis
súbditos me duele mucho lo que están pasando" y de los que quedaron en
S FC:0ando se expresaba así: "en este de San Fernando se hallan nueve
an dejaron la cátedra por venir a leer y enseñar a los genti·1es; aprectan
· do
que

más este ejercicio que el honor de Padre Maestro y Jubilado, y los que a
.
estos se siguen
regu larmen te"11
.
No es casual, el rendimiento humano y apostólico de estos hombres. ~erger
supo elegir a los integrantes de su expedici6n misionera, cuando recom6 los
conventos de España.

6

DEFENSOR DE LOS COLEGIOS APOSTÓLICOS

De paso señalaré la valiente actitud del "defensor de las m~ones" en ~
ocurso al Cuarto Concilio Provincial Mexicano, para salvar la mdependenoa

de los colegios apostólicos que él probo era fundamental y necesario para
los objetivos de estos emporios misioneros.
En carta de 27 de agosto de 1771 a Lanz de Casafonda le decía: "No

alcanzo que los colegios hayan ofendido en cosa alguna a Su llustrfsima
-se refiere al arzobispo de México-, y siempre me ha recibido con mues-

tras de amor y cariño, no s6lo ahora que soy prelado, aunque muy indigno~
sino antes de pasar a esa corte por la misi6n.
Ahora sé que en el Concilio que se celebra en esta metropolitana, intenta
sujetar los colegios a los provinciales, que es lo mismo que prenderles fuego,
o darles por el pie, como suelen decir, y esto sin citarnos, ni dar parte,
como lo debe hacer, según lo que Su Majestad tiene mandado en el capítulo 17 de su tomo regio; por este motivo ayer, día 26 del corriente con la
ocasión de dar cuenta a dicho Concilio del número de religiosos que tiene
esta comunidad, &gt;' en las misionn y de los que puede mantener con las
limosnas ordinarias, presenté ese memorial. No sé cómo se recibirá, pero
V .S. esté cierto que si se lleva adelante el parecer de Su Ilustrísima, a pocos
días quedará el Colegio sin religiosos, porque todos los que han cumplido
los diez años, según las leyes de India, pedirán su licencia para regresar a
España, y los que no han venido lo hubieran hecho, a saber que los habían
de sujetar a los provinciales de las Indias, y los que han tomado el hábito
en el Colegio harán su haber para remediarse.
Esta es la purísima verdad, y no piense V .S. que es huír de sujeci6n; así
suena, pero no es así. Es querer vivir sujetos, es querer mantener con honor
y regularidad los Colegios de misioneros apostólicos. No me complico más,
porque ésto lo entenderá V.S. &gt;' hará oficio de abogado para estos pobrecillos
desvalidos~ y aunque diga oficio de fiscal de Su Majestad, no me disgusta,
porque para cumplir con el tal cargo, debe defender esta causa''.1~
En una síntesis perfecta podemos entender el fin de los colegios apost6Iicos
con lo que escribía Verger al arwbi po Lorenzana y al Concilio Mexicano
en su alegato de defensa, al hacer historia: "que la erección y fundación de
los colegios seminarios de misioneros observantes de N.S .P. San Francisco,

en las Indias de N.C. Monarca,,, en España, según como en el día se hallan,
fué disposición del Rvmo. P. Fray Joseph Jimé11ez Samaniego, ministro general de toda la orden, con consejo de padres de especiales letras y virtud,
y de su sucesor el Rvmo. P. Fray Pedro Marín Sormano, general también
que fué de toda la religión, procediendo como su antecesor, con la madurez
,. BML, folio 257 y 257v.

11

BNAH - FF, vol. 112, 2o. alegato.

461

460

�'.Y co,isejo que este gravísimo asunto pedía, a fin de qlle los re/i io os llamados

de la divina inspiración quisieran emplear sus tale11tos en la conversión de
los infieles, reformación '.Y ense,io,1za de los fieles, tuviesen co,wentos señalados, en los cuales retirados, únicamente atendiesen a esta grande obra de
mise.ricordia y caridad, libres de otros emplt.os )' afanes, que forzosamente
se ofrecen en los demás conventos de las provincias''.11
egún las constituciones formadas para estos colegios por el mallorquino
fray Antonio Linaz de Jesús María, y fray Francisco Salmerón, como ya
hemos dicho, aprobadas primero por un capítulo general de la orden franciscana, y luego sancionadas can6nicamente por tres bulas pontificias, el
funcionamiento fundamental, con miras a una dedicació!l exclusiva a atender
las misiones entre infieles, se basaba en la autonomía, bajo el gobierno del
guardiin, asistido por un consejo llamado discretorio, elegidos todos por voto
secreto de los integrantes de la comunidad, para un período de tres años.
El discretorio en pleno quedaba constituido por el guardián, el comisario
de misiones, los padres que habían sido guardianes y lo otros cuatro electo
can6nicamente en el capítulo guardiana!.

La autoridad equivalente a la de los provinciales, era la del comisario
general de Indias, residente en Madrid y por él se sujetaban al ministro
general de la orden.
Desde la primera fundaci6n -la del Colegio Apostólico de Querétaro,

1683-, para la cual el padre Linaz condujo de &amp;paña una "misión", se
sigui6 el método de recorrer los conventos de España -aunque también
se admitían misioneros criollos- que desearan consagrarse a las misiones
en el Nuevo Mundo. Se desfiliaban de su convento con la autorizaci6n del
ministro general de la orden y con el real beneplácito. Su recolección en
Cádiz y su traslado hasta el colegio de destino, corrían a costa del real erario.
Los que proccdwl de España e comprometían a trabajar diez años en
las misiones, y si por cualquier motivo volvían a Espafia antes de ese tiempo,
se reintegraban a su provincia y no podían regresar al colegio apostólico
sin la absolución del ministro general de la ord.en.1'

• BML. folio 265.
"' La obra mú completa para entender el funcionamiento de los colegios apostólicos
de la ueva España, es Ja "Cr6niu. Apottólica y Serifica de todos los Colegios de
Propaganda Fide de esta ueva España" de fray hidro Ffüx de Espinosa, O.F.M.,
MExico 1746, cuya segunda edición publicó fray Lino G6mez Cancdo, en la Academia
Francilcana de Historia, de Washington, 1964.

Cuando se uscit6 en el Concilio Prodncial Mexicano el asunto de ·ujetar
los colegios apostólicos a los pro,·indales, Verger adivinó que todo nacía
de una reciente animadversión del arzobispo Lorenzana hacia el Colegio de
San Fernando, porque se creía qu este colegio apostólico se oponía a entregar las misiones de la Baja California. Esta falsedad, demostrada antes y
desp~~ por Verger, creó mal ambiente para los femandinos en los padres
c?nc11iares, ~tre lo que había un dominico fray Antonio Alcald , promondo aquel ano de 1771 del obispado de Yucatán al de Guadalajara.
El guardián Verger dirigió el 22 de agosto un fuerte memorial al Concilio
de México, en quince páginas fuert y valientes, defendiendo la independencia de los colegios apostólicos.
Era una obra canónica maestra, con la proposición de las constituciones
y las_ bulas pontifi~as. de aprobaci6n, en las que aparecía la dicha indepen-

dencia como esenoa vital de los colegios de misiones.
Recordaba que el ministro genera] Sormano habla apreciado tanto esta
independencia de la autoridad de los provinciales, que dispuso que cuando
el ~.rel~d~ de los colegios se viera precisado a delegar su autoridad, "por
algun mctdente de dichos colegios" no fuera este delegado el pro,incial, sino
alguno otro.
Aducía como argumentos históricos, que desde que se fundó el primer
Colegio Apostólico de Querétaro en 1683, había dado buen resultado aquel
sistema de gobierno, por cuarenta y dos años. En España se pidió a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, que volvieran los colegios a rujetarse a los provinciales, lo que el Papa 13enedicto XIII concedió, y así
prosiguieron durante dieciocho años. Viendo, sin embargo, que habían disminuido los .frutos de virtud y de celo en favor de sus misiones, se volvió a
la primitiva forma de gobierno independiente de las provincias, ~ súplica del
Colegio de Sancti piritus, de Valencia. A raíz de esa pctici6n, oido el parecer
del ministro general y del cardenal Aquaviva, protector de Ja orden, l
Congregación de Propaganda Fide restableció el gobierno independiente de
todos los colegios apostólicos de España, por juzgarla más apropiada y eficaz.
Esta determinación fue confirmada por el Papa Benedicto XIV.

Esta experiencia afect6 sólo a los colegios de España, porque el documento
de la congregaci6n romana expecificaba "exceptuados los seminarios tanto
los )'ª erigidos como los que se erijan en el futuro en el Reirio Mexicano,
Peruano y en otras provincias de las Irzdi.as para la conversi6n de los infiele:i''.1 1
11

BML, folios 265 a 268.

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El padre fray Francisco Xavíer de Castro, secretario de Verger, en su
libro de memorias testimonió que a pesar de haber en la asamblea muchos
enemigos de los colegios apostólicos, y sobre la animadversión al de San
Femando, cuando se leyó el documento de Verger el 13 de septiembre, se
sintió el efecto favorable, a pesar de que el texto parecía duro: crcausando
tal efecto en los señores Ilustrísimos y doctores conciliares, que hubieron de

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defender nuestra causa, procurando aquietar el rumor que se levantó entre
nuestros émulos, protestando la queja contra este Colegio. Y desde ese día
" "16
hasta la prese11te, quedó todo en perpetuo silenc10
.

1

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1

1

11

El mismo guardián escribe a su amigo el fiscal Lanz de Casafonda: -23
de enero de 1772-: "Supongo que liabrá recibido V.S. el papel en que
defendiamos el derecho de los Colegios. Se presentó al santo Concilio, Y 1~0

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sabemos si haya hablado más del amnto: pero si dijeron que la substanc,a
había parecido bien; múr que viva, demasiadamente fuerte. Pero conside:a
V.S. que no teníamos en dicho concilio quien nos favoreciese y st contrarios
que pretendían perjudicarnos. Por eso procuro la claridad y eficacia.

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Los señores Jlustrlsimos parece no estaban impuestos de lo que son los
colegios y su régimen, '.}' creo nos tenían alguna ojeriza, nacida del supuesto
falso de que nos queríamos armar con la California impidiendo la entrada
de los padres dominicos". 11

1

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1

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1

El documento causó sensación en el concilio y dio buenos resultados, porque
no se volvió a agitar la cuestión de sujetar los colegios apostólicos a la autoridad de los provinciales, y además, dice el secretario de Verger: "este alegato
tuvo la aprobación e1t Roma de nuestro Rvmo. P. Gral. de la orden Fray
Pascual de Ba11icio; prometiendo patrocinarlo y defenderlo, cuando fuere

!¡

1

necesario. y la misma ha tenido de todos los doctos que lo han leido con
alguna reflexión1'.

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Augusto (Jasas, en su biografía de fray Junípero Serra, dice: "Fray Rafael
Verger que lo era -guardián de San Femando- en li71 calificó la empresa
de Serra y Gálvez como cosa de locos-...- Fray Rafael Verger exageraba
en la enumeración de las cosas que se precisaba en manos de un hombre
prudente y previsor. El guardián hacia bien en poner de manifiesto la enorme

1

1
1

1
1

1

1

También nuestro Pablo Herrera Carrillo, tiene palabras duras para juzgarlo cuando comentando la empresa conjunta de Serra y el vísitador don
Joseph Gálvez dice: "Verger no ha adivinado la importancia de la Alta

California, ni se ha dado cuenta de que el momento es propicio para las
grandes empresas porque Gálvez con toda su fuerza puede ayudarlas cficatmente - ...- Serra trata en vano de hacer comprender a la miopía de
Verger la oportunidad que le brindan al Colegio de San Fernando estas con,diciones excepcionales para llevar a cabo una obra gigantesca en la Alta
California - ...-". 18
1

1

"Todo inútil -añade-, Verger no tiene la amplitud de visión de Junípero
y adopta una actitud diametralmente opuesta - ...-" y sigue cargando

1

1
1

¡

tintas haciendo ver en Verger un deseo: frenar, maniatar a fray Junipero. 20
Por su parte el gran investigador de la obra franciscana en América Latina,
el español fray Lino Gómez Canedo, en su obra "De México a la Alta
Californi&lt;t', apunta estos juicios en el capitulo U: "Dos años de angustia,
obstáculos y esperanzas -1769-1771-": "Siguió a esta primera crisis un

año de casi total aislamiento, que unido a la empresa misional de la Alta
California: el 11uevo guardián del Colegio de San Fernando, Fray Raf&lt;Zel
V erger, que acababa de traer de España una numerosa expedici6n de misioneros para las nuevas misiones, adoptó la extraña posición de que tales
misiones eran imposibles en las circunstancias presentes, y por lo tanto inútiles. Este pesimismo y cautela permean sus dos cartas al fiscal Casafonda
( junio 30 y agosto 3 de 1771). A tal mentalidad responde también la carta
que le habla dirigido Serra a Verger unos días antes, es decir el 20 de junio.

1

1

1

1

1

1
1

El prudente Guardián no quería comprometer al Apostólico Colegio en tal
grandiosa empresa, y a pesar de estimar en mucho las cualidades de Serra,
como él mallorquín y franciscano, levant6 su voz de alarma para frenar
el celo del evangelizador de California". 18

1

1

1

TESTIMONIOS CO TRA VERGER

8

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1

dificultad de hacer todo aquello con sólo mil pesos de asignación, pero deducía consecuencias erróneas, o, mejor dicho, de mezquino alcance - ...-

• BNAH, FF. - Nota final al volumen 129.
11 BML, folio 264.

CAsAs, Augusto, Fray Junípero Serra pp. 13-17, ver bibliografía.
19 lhiu.ERA CAR.Rn.Lo, Pablo, Fray Junl/mo Serra, pp. 82 a 85, bibliografía.
• Este autor para reforzar su ataque dice: "Ante el asedio combinado de Gálvez
y Serra, Fray Rafael Verger, el nuevo Guardián de San Femando, protesta. Se le
prohíbe a Serra comunicane con Gálvez y se le hace ver por Verger, que por su
culpa -de Junípero-- Gálvez nos ha molido tanto que si no me he tenido tieso,
arrastra a toda la misión". Pero esta disposición, y comentarios no son de Vcrger,
sino del anterior guardián fray Juan Ancir65, en su carta a Serra, el 24 de octubre
11

1

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de 1770

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�Por fortuna Verger cambió de parecer y dos años después -cuando las
diferencias con Fages fu~ron traidas ante el propio virrey Bucareli prestó a
Serra su apoyo inteligente y vigoroso. Por otra parte, su actitud de 1771
fue eficazmente contrarrestada por Gálvez, quien compartió una vez más con
Serra la salvación de la Alta California". 21

mentaron, balanceando los procesos evangelizadores, como dos instrumentos
complementarios de la Providencia Divina.

9

Ya he dicho que es necesario calar hondo en este asunto. Pero quiero señalar siquiera algunos hechos y dichos de Verger, que hacen ver su actitud,
no como de oposici6n a los planes forvorosos del heroico fray Junípero Scrra,
sino como una visi6n realista, para asentar los comienzos de las fundaciones.
Sacaré estos puntos de las mismas dos cartas de Verger a Casafonda que se
proponen como muestra de su actitud de "enemigo" de las misiones de la

VERGER PESA LA REALIDAD

Alta California.

Además de las dos cartas de Verger a Lanz de Casafonda que trae el
doc~or Gómez Canedo en su obra De México a la Alta California, tenemos
copias de otras misivas al mismo fiscal de Indias. Una del 27 y otra del 28
de agosto; otra del 27 de septiembre de 1771; una más del 23 de enero de
1772, Yun extenso informe firmado por el guardián Verger y su discretorio
en pleno, el 22 de agosto de 1771.

En una nota al final de la carta del guardián Verger al fiscal del consejo
de Indias don Manuel Lanz de Casafonda, dice el historiador Lino Gómez
Canedo: "Este alegato de Verger -se refiere a la carta del 3 de agosto de

Hemos podido consultar además el informe del padre presidente de la
Baja California, fray Francisco Palou y otras tres cartas suyas, que nos darán
más luces sobre el caso. 23

I 771- contiene muchos puntos interesantes, como habrá advertido el lector
inteligente, pero en el fondo refleja una actitud parcial y de alguna manera
fraudulenta. Verger tergiversa los testimonios. Léanse y estúdiense en su contexto las cartas de Palou y Crespí -especialmente las de este último- en
que pretende apoyarse Verger, y se verá claro que ellos nunca compartieron
su pesimismo. - ...- Palou hace algunas críticas pero no del carácter negativo y pesimista que les atribuye Verger''.fl 2

Cuando después de alabar Verger a Serra --en su carta del 3 de agosto
de 1771-, dice: "No obstante es preciso moderar algo su ardiente celo,
como notaré en su lugar", expone datos concretos sobre la realidad de las
Californias, diciendo que si hay noticias ele que la tierra es muy fértil "es
fácil alucinar al público creyendo que la California es un paraiso sÍemJo
tierra misera e infeliz", y defiende al colegio diciendo: "YO guard: razón

de dicha California para presentarla por escrito, para que en ningún tiempo
culpen a este Colegio si las misiones o se pierden totalmente, o no se ade~
lantan".

Creo que aquí cabe Ja frase que pone Verger en uno de sus alegatos, y
que explica sus actitudes: "Los padres ya están allá muy contentos, y en el

Y dice también: "Ni ha convenido en manera alguna este Colegio e,i
fundar de una vez tantas misiones, y si ha enviado a los religiosos, ha sido

deseo de lograr aquellas almas, no reparan en los peligros, y así no puedo
menos que tener un sumo cuidado" -carta del 27 de agosto de 1771 al
fiscal Lanz de Casafonda, ya citada.
Con serenidad don Bartolomé Font Obrador en el capítulo "Mallorquines
en California", de la obra "Historia de Mallorcti', coordinada por J. Mascaro Pasarius -página 532-, pone este enjuiciamiento: "Así como Serra
brill6 por su impetuosidad y santa audacia, dando lecciones de amor con
sus obras y razones, en las avantadillas de la civili.zaci6n, Verger se mostró
siempre reflexivo en exceso, prudente, administrador y con grandes dotes de
organizador".

.

por fuerza, porque no podemos resistir al que nos manda con poder absoluto
sin admitir. súplica ni réplica. Pero lo cierto es que esta empresa va sin fun~
damento, sin aquella madurez y cautela que siempre si, ha practicado en su
semejante, y si Dios Nuestro Señor no obra con milagros ¡• prodigios, no
se puede experar feliz éxito".

Aquellos dos temperamentos, aquellos dos celosos misioneros, se comple-

Serra le decía al guardián fray Juan Andrés que si tenía cien misioneros
los enviara "todititos para California, sin que se quede ni uno en ca.sa, yo
les daré acá destino", y añadía que todavía serían pocos; "pero si quieren
que no les falte nada de conveniencias, uno solo que venga es sobrado'' -ID
de febrero de 1770-.

11 Gó111u Ü"-Nl'J&gt;O, Lino, De Mlxi,o a la Alta California, pp. 75 y 76, bibliografía.
" Obra citada, p. 160, al calce.

,. Todas Las citas de este capítulo están tomadas de Additionals manuscripts Nos.
13,974 Y 13,976 del British Mu11eum -fotocopias en mi poder- .
'

466

467

�Verger en cambio se quejaba al fiscal de la mala administraci.6n que los
militares hacían del fondo econ6mico de las misiones y deóa que el dejar
en manos de ]os seglares esta administración "es aumentar comedores asala-riados, para que se aprovechen y hagan caudal propio del sudor de los indios,
dejando a estos pereciendo en lo temporal y espiritual", y reclamaba que
no se daba a los misioneros franciscanos el mismo sínodo,* que se daba a
los jesuitas, y decía valientemente: los padres de este Colegio están hechos

a padecer hambre, y buena, pero con gusto y con alegría para servir al Rey
nuestro Señor '.Y a Dios; pero no debo pasar lo determinado, mayormente
cuando esto no es del real erario, sino obras pías para este fin fundada, mas
no con esa limitaci6n".,..
Y en otra comunicación decía al fiscal: "dirán tal vez que pedimos mucho; y yo digo que es verdad, pero también lo es que lo que se ha de hacer
si se hace bien es mucho, y quererlo hacer con poco, no puede ser.

Sobre todo, no pueden decir que pedimos para hacer bolsillos ni hacienda,

banzo, etc., recelando que se enviaran los recibos y
d . .
corte española "p
d"
agra eCUil.lentos a Ja
d6 d
a~a que igan allá que nos quejamos de vicio" decía. '' de
n e se sac6 el dinero para estos gastos? porque ·
· é

de los sínodos, son lindas las gracias que les debe::se dcargaron
a la cuenta
ar.

y a ~abemo~ ~u.e quitaron mil quinientos pesos del que estaba se - l d
los veinte religiosos destinados para las nuevas n . .
na a o a
u.n ones-...Por lo referiáo hast~ aq~í podemos fo ferir sin temeridad que el ex Tesado
av2íoB, ndo es nueva gracta, s,110 que se ha comprado del corto sínodo seiaiado"
-

e agosto de 1771-.

·

El doctor_ Lino G6mez Canedo dice que "su actitud -de Ver er- de
d
g
.
1771, fue eficazmente contrarrestada por Gálvez" p
ticinco de I s
.
..
.
. ero recor emos que vewo ,tremta IIl.lSloneros enviados por Verger a las Californias
1771,é pertenec1an
tr ru'do d e E spana.
- Yo creo
en
1
, al selecto grupo que él hab'a
I
~~~as sta. ~ a ~~ pa~ente prueba de que V erger fue siempre un defensor
pensar ~iones ca onuanas, en el sentido más realista y eficaz que se pueda

ni para regalarnos; pues para nosotros basta un humilde hábito, y una
pobre comida. Lo demás se pide para entregar a nuestro Monarca pueblos
formados".
Presentaba también la defensa de las JlllS1ones1 proponiendo los auxilios
de civilización que eran necesarios para hacerlos "pueblos formados''. Pedía
mulas y caballos para las transportaciones y decía: "es forzoso llevar op"-

rarios para el cultivo de las tierras, porque sin ellos no se puede sembrar,
y si no se siembra será preciso llevar el maíz, frijol, garbanzo, etc., de la
Sonora; ya se deja conocer lo que puede costar de transportes y que nunca
se adelantarán las misionel'.H
Dando una visión de conjunto, examinaba los peligros de la navegacion
y las pérdidas de buques y de vidas que se habían tenido en la empresa.
Decía refiriéndose a los militares ''estos señores quieren abarcar mucho con
pocas fuerzas y '&gt;'º nunca lo aprobaré", - ...- "los padres ,ia están allá muy
contentos, y en el deseo de lograr aquellas almas, no repararán en los peligros,
y cm no puedo menos que tener un sumo cuidado" -agosto 27 - 1771-.
Verger era un hombre que sabía sospechar las intrigas: cuando el presidente fray Junípero daba las gracias al virrey porque habían recibido rejas,
azadones, coas; y víveres, como maízi harina de trigo, frijol, lentejas, gar-

10

LAS MISIONES DE LA BAJA CALIFORNIA

El guardi'~ d e San Femando, Verger, también presentó al fiscal
norama realista d l . • •
.
.
un pahab'
e ~ Illl.SJ.ones de Ja BaJa Califomia que al salir los jesuitas
ian quedado arrumadas por los comisionados militar
.
•
blaron
d .
.
.
es qwenes las despoy eJaron sm ganado, viendo sólo su propio pro,·echo.
En ~ momento en que Palou, responsable de aquellas misiones le haé a
1
angustiosos
de auxilio, el guardián V erger, vio
. como una' circunsta .
.llamados
.
naa providencial, la determinación del rey de entregar las . .
d
1
tig·
Calif ·
IlllSlOnes e
ª an ua
onua a los dominicos.

El texto
de 8 de abril de 1770 ms1stía
. . , en que si. se
hab'
did de la real cédula
.
. ~ pe o a los franoscanos del Colegio Apostólico de San Fernando "las
misiones que quedaron vacantes con la expulsi6n de los R l
d l
Co p -í f ,
.
eguares e a
, de ser un.
dm· an a, ue con la calidad y condici6n de que ésto no habna
Pe imento
a que se enviasen a la mencionada Provzncia
. . misioneros
..
,,
de otra

d
or en .

Verger e~bia al comisario general de Indias: "El señor Arzobispo estaba
• Pensión personal para los misioneros, a cargo de la corona española.
•• Verger nunca pcle6 para los franciscanos el "Fondo piadoso", de las Californias.
.. Carta a Lanz de Casafonda; 3 de agosto 1771.

~uy ~mpenado en entregar a los Padres Dominicos las Misiones de la California que están a cargo de este Colegio, para cuyo fin han conseguido
469

468

�dos cédulas reales, y temo que sean tres - ...- he desengañado a Su Excelencia Ilma. ~ le he hecho ver que este Colegio en manera alguna ha
impedido su intento y le consta por experiencia que hago cuanto puedo para
que los Reverendos Dominicos u otros, entre11 en California". -23 de mayo
de 1772-.

dicen
que los Padres Dominicos tienen cédula de Su Majestad para obtener algunaJ
de estas últimas (se refiere a las misiones de la antigua California). Yo me
alegraré mucho de que se verifique, porque ciertamente este Colegio no ha
podido abarcarla.r todas, pero siento que digan que hemos resistido su en~
trada, siendo del todo falso - ...- lo que dije fué que supuesto estábamos
ya con el cargo de dichas misiones, nos dejasen algunas, pues de lo contrario
resultaba descrédito de este Colegio, sin haber dado motiuo para ello: que
se repartiesen las misiones de modo que se nos impidiese la comunicación
con la provincia de la Sonora, para podernos proveer de ella de granos y
demás necesarios; y que a cada religión se señalase rumbo separado para
proseguir la espiritual conquista con paz y hermandad, como es razón" -27
de septiembre de 1771-.
Y por otra parte, escribía sobre este asunto a Lanz de Casafonda:

«

En virtud del decreto del virrey de lo. de abril de 1772, el día 7 fir:mó
el guardián de San Fernando, fray Rafael Verger y el padre maestro fray
Juan Pedro de Trionte Laurnaga, de la orden de predicadores, el conyenio
de la entrega de las misiones de la antigua California, determinando los
límites al norte, para las nuevas misiones que quedarían a cargo de los franciscanos de San Femando, "desde el dicho puerto de San Diego siguie11do

el rumbo que tienen para Monterrey, Puerto de San Francisco , 1 más adelante".
A partir de aquel momento, Verger enderezó toda su atención a las nuevas
misiones de la Alta California.

11

VERGER MISIONERO AUTÉNTICO

Verger es un misionero auténtico. Es el "mariscal de campo" que desde
San Fernando, bien informado y con hondo sentido de la realidad, viene
a ser un solo ejército con sus hermanos de avanzada en las Californias.
No luvo la oportunidad de escribir "diarios'' y "derroteros'' con sus andanzas apostólicas, pero impuls6 y defendió la obra fernandina en las Ca-

Nunca fue a California, pero con los informes de sus misioneros, especialme~te con los memoriales de Serna y Palou, se había formado una imagen
casi palpable del panorama geográfico-humano de sus misiones.
En el informe que envió al virrey Bucareli, el 29 de diciembre de 1772,
CX:, _que incluía eJ. f~oso "diario" llevado por fray Juan Crespi, en su ex-pedici6n del descubnrruento del Rio Grande de San Francisco, dice Verger:
"conforme a estas 11.oticias que he referido, presento a V. Excia. un mal fotmado mapa que trabajé sin embargo dt' no ser facultativo, estimulado del

gran deseo que me asiste de servir a V. Excia. cuya vida Dios guarde con
salud, gracia y toda felicidad''.
Poniéndolo junto al gigante fray Junípero Serra, y considerando el valioso
a~oyo que ~e ,,prestó desde San Femando ~ara su empresa californiana, y
viendo que. La mayor parte de las medidas que propuso -y obtuvoSerra, hablan sido ya solicitadas por Verger en sus extensos )' bien articulados
memoriales --dice el doctor Lino G6mez Canedo- se mantiene sin embargo

una significativa diferencia entre ambos. Mientras Serra se muestra dispuesto
a mantener las misiones a cualquier precio, soportando todas las dificulta~
des y molestias, sin que asome nunca la menor sugerencia de su abandono;
Verger da la impresión de que considera insostenibles aquellos establecimientos, si no se accede a sus peticiones de remedio. - ...- Lo típico de V erger
es su claridad mental, su acerada disecci6n de los problemas, y la valentía
que pone en defender su punto de vista. Valentía que no anula su habilidad
de buen diplomático". 25
Verger con su realismo, hizo más sólidas las empresall de Serra. Y si nos
parece que lo quería frenar, era con el deseo sincero de garantizar sus fundaciones.

12

EL ''MkTODO NUEVO DE MISIONES"

En el capitulo sexto de su biografía de fray Junipero Serra, asienta Palou
que el padre fray Pedro Pérez de Mezquía, compañero del venerable padre
fray Margil de Jesús en las misiones de los Texas, "comenzó a formar desde
luego las instrucciones que deberían observarse en las de la Sierra Gorda

para el régimen espiritual y temporal de ellas, siendo el mismo que se ha
observado en las demás misiones de los colegios de !Santa Cruz de Querétaro
y Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas"_ie
21 En HumanitaJ, ya citada, p. 573.
» PALou, Vida de fray Junipero Serra, p. 18.

lifornias.

471
470

�El 2 de septiembre de 1772 el virrey frey don Antonio Maria Bucareli y
pidió a fray Rafael José Vergcr, que elaborara un "método nuevo
de gobierno espiritual y temporal, propio y conveniente, para el mejor y
más s6lido establecimiento de las mision s en las Provincias Internas, froutera de indios gentild'.

Ursú

Que.remo detenernos a examinar el "método nuevo de misiones'' que
elaboro Verger, por considerarlo una prueba más de su capacidad de ob&amp;er\'ación }' tino eficaz para diri ir como "técnico de misioner'', lo trabajos
de sus hermanos, desde su puesto de guardián.

Aunque utiliza las líneas fundamentales del método del padre Mezquia,
que a u vez resume experiencias anteriores, se ,·e en la elaboraci6n del plan
misionero de Verger, su propio estilo de hombre práctico, realista y valiente.
Por ejemplo sus planes sobre el gobierno temporal -números del 5 al
10- que en el largo pr6lo!!O a la parte práctica, proponi ndo en tono de
defensa, que no se dé a los militares la administtaci6n temporal, sino a lo
mi ioneros, no recuerda el párrafo 4 de su famosa carta al fiscal don Manuel
Lanz de Casafonda -3 de agosto de 1771- en que le dice: "Hallándome

en ese corte conocí que algunos señores les parecía cosa muy impropia de
los misioneros el cuidado de lo temporal de los indios ruiin conqui.stados;
y aun lo oí, y desde luego en este sentir estarían tl Excmo. señor virrey y
señor visitador, y por esta razón al principio as! lo practicaron. Y por ello
mismo se excusaron' los padres,· vea V .S. el número 15 de la carta primera
del padre presidente Palou. Debo reverenciar dictámenes tan altos: no es
en miras las cosas de l«jos y sin experisncia, hace errar de medio a medio.
ea cosa impropia, muy enhorabuena: pues asl lo juzgan, pero crea V.S.
qu es del todo 11ecesaria, y dice que eso sería poner comedores asalariados,
"para que se aprovechen y hagan caudal propio dd sudor de los indios"Y
tste e el hombre que tiene los pies en la realidad, )' además, como en
otro · muchos de sus escritos, se descubre al gran defensor de los indios.
Y, como n otras ocasiones, prueba sus proposiciones con la historia, recordando las experiencias en un sentido y en otro, tanto en las misiones
de la ierra Gorda, como en las de Califomia.

Repito que, por más que se funde ste "método" en otros ya ut:ili2ados,
lo cual lo afirma claramente Verger tiene numerosos rasgos pel'!!Onales
que lo hac n en verdad un "método nuevo".
" BML, folio 249.

El documento de veintiún p, ·
d1
agmas se encuentra en un
1
e Fondo Franciscano en Ja Biblioteca d
,
~~ vo umen
. ico. Es el libro al ue
nos h
e _Antropo!ogia e Historia de fépadrc fray Fran~
ya_ d emos referido, escnto por su fiel secretario
él de Espana~ E.1 ti'.,., ., av1.er e Castro, uno de los misioneros traídospor
•
.,uo comienza así. "C ¡ -6
Alegatos, Ynformcs, Memoriales )' ·Cart:ec;i n 1
de varios Escritos,
-. • .- Guardián actual de este A
.. ' ue e . · · ray Rafael Verger
de Méjico, hizo en su defensa en ,!O:º:;co
dtl_Señor San Fernando
grande honor del Sobredicho e' l . P q f e su Discreto 'Y P, lado, con
0 egio, Progreso de /as Misio
d Al
y crédito del Ynstituto Apostólico - ...-" :a
rus e o11terrey,

Yt~as;nl;

u~º:~'°

Ii: : ~,

Este memorial lo titula Verger· "Ynforme , M
para su Gobierno Espiritual )' T~mporal" y
de 1772 afias".

fo

~,u15voddc J,f~sion11s
e
e septiembre

Al citarlo, pondremos entre guiones el número al
d l
. .
.
margen e texto ong1oal.
En la mtroducci6n dice que
'be bed .
virrey el 2 de septiembre anterio;scn o .~ciendo la orden dada por el
más anti
, .
. para que con consulta de los misionero,
F.
d gudos, prac~icos y experimentados de este Apostólico Colegio de Sa
ernan o e }..féxico, forme en el mod
.
n
método de gobierno es iritual
o que _me¡or me parezca, un nuevo
,., más sólido cst bl . P.
d)' tempo~~l, propio y conve11iente para el mejor
a ec1miento e las muiones en l p . .
tera de indios gentiles". -1as rovmczas b1lernas, fron~xpone primeramente las diligencias necesarias ara crear
..
Asienta que no debe apresurarse la funda '6 has p
una nus16n.
avío . Que los misioneros "
c1 n
ta que se tengan lodos los
la voluntad de Jo entiI ~~n sus dulces ~xhortaciones y donecillos'' ganarán
g
para que reciban n1Ustra santa l
•
a nuestro católico monarca prometié d l
S
ey y se SUJeten
de sus enemigos'' y esto s debe ha n o es que u. Majestad los defenderá
1
'vil' d
,
cer con un contrato entre los gentil
os Cl iza ores el capitán jefe de la escolta en nombre d l
y
debida licencia del superior gobierno.
e rey Y con la

"Los soldados deben ir bien equipados -dice- P íd
necesario." -2Y rovc os de todo lo
" "Fijado ya el estandart• de la Santa Cruz" se ha de fabricar la i les.i.a
que sul'/e ser de Palizada y sacate" y se d be
da
.. g
y oldado en chozas
liz d
. e r sguar r a los m1s1oneros
con pa a as que sirvan de presidio.
La primera ocupación ha de ser la de labrar la b'crra

Y sembrar las

• B AH · FF, vol. 122.

472
473

�millas necesarias para el sustento de la misión y para atraer a los demás

gentiles circunvecinos: "el primtr sermón con que estos infelices barbaros
se reducian a nuestra santa fe y a la obediencia a nuestro cat6lico monarca,
es la comida y el uestido con que se les cubre su vergon;;osa desnudez".

Para esto conviene lleuar algunas familias convertidas y que ha.ria los
soldados cooperen con su ejemplo. -3Con idera que los ne6fitos gentiles no tienen cualidades administrativas
que, por otra parte, no conviene poner los frutos del trabajo a cargo de comi ionados reales o caudillos.
Funda u juicio en la experiencia de los cinco o seis años en que el colegio
de an Femando tuvo a su cargo las misiones de ierra Gorda. Allí se 16
dio el gobierno temporal a los caudillos, capitanes o lenientes y "se vió que

estos ocupaban a los indios en el servicio de sus causas, custodia de sus
ganados, sin darles salario alguno. Se aprovechaban de las tierras de las m..siones paro sembrar milpas particulares, quitándolos a los pobres indios )'
obligándoldS a contribuí, con donecillos, a título de que eran sus superiores''.
Recuerda los efectos negativos de estas prácticas, porque los indios huían
a los cerros y no adelantaba en lo espiritual. Recurre al ejemplo de las misione. de Calüomia en donde se dio el mismo caso. Cuando el gobierno
temporal de las misiones, después de la expul.ión de los jesuitas quedó al
cuidado de los comisionados reales, éstos mataban las reses para su propio
servicio hasta poner en peligro la ubsistencia de las misiones. -5-

las casas y suficientes co echas para el alimento de todos y ser las misiones
"envidiadas de los señores curas circunvecinos, y por fin ;e entregaran el año
de 70 al Ilmo. Sr. arzobispo Don Francisco Antonio de Lorenzana para erigirlas en curatos''. --8Recuerda una objeción: "no podrán los religiosos castigar con azotes a
los indios''. Y aclara que si las leyes y reales cédulas mandan el buen trato
de los indígenas, no se opone a estas normas el castigarlos con moderación
como principio de autoridad,
viéndolos como a hijos amados. -9 y 1o.-'.

r

Podríamos hacer comentario .en cada uno de los "artículos'' de la intro.
ducci~n, pe~ con lo citado aquí, salta a la vista su actitud realista y Ja
cone.tión 16gica de tocios us apartados, bien pensados y ordenados a una
práctica feliz.

En la segunda parte expone el método de gobierno espiritual que se siguió
en Sierra Gorda, con muy buenos resultados.

I

GOBIERNO ESPIRITUAL

Dos padres misionero diariamente salido l sol, reunian a los indios e
indias, les rezaban y explicaban en ca tellano las oraciones y el texto de la
doctrina cristiana.
-A los niños se les daba igual instrucción por la mañana y por la tarde.

Concluye te apartado diciendo que la temporalidad de las misiones no
debe encomendarse a los comisionados reales, caudillos o tenientes ino a
los misioneros.

-Diariamente por la mañana y por la tarde se daba instrucción a los
catecúmenos, a los que se preparaban para el matrimonio, y a los que querían cumplir el precepto anual de la confesión.

"De este sentir son todos los padres mmoneros prácticos y antiguos de
este Colegio", y "De ute mismo parecer fueron el teniente ge11eral Dn. Jostlf
de Gálvez, desamparando el seriti, contrario desengañados por sus actuales
experiencias". -6 y 7 -

-Lo días de fiesta, se explicaba n la misa el evangelio, o los misterios
de la fe, "acomodándose con prudencia y discreción a la- rudeza y nuesi.

Palou, pre idcnte de las misiones de la Baja California proponía lo mismo
-recu rda Verger- y sugería dejar la administraci6n espiritual y temporal
a los misionero.,, "reservando solamente lar causar de crimen a los goberna&amp;
dores y dar el bastón de mando a los indios gobernadores".
El buen resultado de este sistema estaba bien probado ya en las misiones
de California, en 23 años de gobierno. hasta llegar a tener las misiones iglesias de cal y canto, con vasos sagrados y ornamentos, buenas construcciones

474

dad de ello!''.
"Acabada la misa tl misionero (por el paclrón que todos tenían lo.r /la,.
maba por su nombre y llegaban uno a uno a bnarle la mano, con lo que
ruonocía si faltaba alguno".
También los exhortaban a oír la misa los días que no eran de precepto»
Y a los más capaces y hábiles les exhortaban b. la frecuencia de los sacra-

mentos, ''dejándolos siempre en su libertad".

-Los visitaban en su enfermedades y procuraban que fueran curados y
así tidos.
475

�-Ponían grande esmero en reconciliarlo "en sus enemistades y litigios,

enseñándolos a vivir en paz y caridad cristiana". -12- -

GOBIERNO TE IPORAL

II

-Elegido el sitio para la misión, congregados los indios se procuraba que
vinieran las familias separadas.
-Comenzaban la siembra de semillas como de maíz, frijol, lenteja, etc...
-Se constru1an trojes de comunidad, en que se recogían las co echas "y

diariamente, o cada semana, se daba la ración proporcionada a cada familia".
-Las semillas que no necesitaban, se vendian y con su precio se "compraba ti yuntas, mulru, caballos, etc . .. )' llevaban de Mixico frtsadas, carrv

baros y ropa para vestirse".
-A las mujeres y a los muchachos se les señalaban las tareas apropiadas
"a las fuerzas 'Y capacidad de cada uno, procurando apartarlos de la ocio-

cidad en que se habian criado y nvejecido; asistiendo siempre un Padre
p,rsonalmente en las labores". -13-A este cuidado se siguió el habilitar a aquellos naturales en todo género
de oficios mecánicos, como albañiles, carpinteros arriero , doradores pintores,
etc. y a las mujeres en los correspondientes a su sexo, como hilar cocer,
tejer, bordar, etc.
Al comerciar "lo que recogían de sus particulares coscclias~ como chile,
cascabelillo, petates finos, cuerdas, plátanos, pipián, petaquillas, otates, redes,
o taleguillas de pita fina para guardar dinero", 1 enseñaban a conocer los
precios justos.

-Instruían a los indios gobernadores para ejercer justicia y castigar, aunque "no permitían que les ejecutaran de su orden sin hallarse alguno dt los
Padres pr,sentes, para que no se excedieran en el castigo paternal y cari-

tativo".
En los crímenes mayores como el homicidio, hadan que se recurriera a
los jueces reales del partido 1 "para que procedieran como lo pedía la justicia".
Termina la e,,.-plicación de este método diciendo: ''lo propongo a V. Excelencia por parecerme el más proporcionado para el restablecimiento de las
misiones, para el alivio y quietud de los miserables neófitos, para el feliz
progreso de las nuevas conquistas, para el mayor aume11to de nuestra religión

476

santa, para el honor de la nación y para poner los límites de los dominios
~el Rey en los verdaderos extremos de esta América Septentrional, como
¡usta y piadosame,1te pide el Señor Fiscal". -14En un tercer apartado, sobre la epopeya conquistadora y evangelizadora
de la ueva E paña desde sus comienzos, comenta:

"Cuando entró en estos reynos Hernán Cortés, halló lugares, ciudades y
pueblos formados, civilizados y abastecidos de todo lo 11eccsario como lo dicen
los Historiadores. No les faltaba otra cosa que el conocimiento del Verdadero
Dios y de su Santa Ley. Pero a los gentiles que pretendemos conquistar lts
falta todo lo nfcrido11•
En una contraposición recuerda que los primeros conquistadores entraron
a fuerza de armas, y "después comenzaron los Padres'', y en cambio las nue~
vas circunstancias exigen que vayan delante los padres atrayendo a los gentiles
con suavidad a la santa fe y a la obediencia del Monarca, "y los soldados

s6lo deben seruir para el resguardo de los padres, de los indios que se conviertan, de la misión y sus bients".
Se queja de que muchos soldados. como los de la misión de San Antonio
de Padua cerca de Monterrey en Califomia, según lo testifica l ministro
padre fray Miguel Pieras, ni cooperan con el misioo ro ni siquiera son buenos
cristianos. -18Refuerza luego sus senteq.cias y lo que había expuesto ya en un memorial
dirigido al virrey el 22 de diciembre de 1771, contando cómo en la fundación
de la misión de San Gabriel de los temblores, "con sólo manifestar los padres
un lienzo de la Sma. Virgen de los Dolores a una numerosa y airada multitud de gent11es, con.siguieron su total sosiego y rendimiento•. -20Propone las quejas del padre fray Luis Jaime, de la misión del Puerto
de San Diego, que dice: "siento mucMsimo que lo que no puede lograr el
demonio por medio de Tos geneiles, lo ha)'a de alcanzar por medio de los

cristianos".
También trae un testimonio semejante del padre fray Miguel Pieras de
la misión d San Antonio de Padua.
Suplica por fin al virrey, que en el nuevo método que disponga, mande
se ob erven los decretos sobre Ja cooperación de los soldados con los misioneros, "asegurándoles que no perderán por eso ni para V. E,,ccelencia ni para
con nuestro /t,fonarca, su estimación ni el honor de oficiales obedientes aJ
Rey y a la Coron&lt;I'.

477

�Este plan misionero, es obra de un hombre inteligente, que sabe aprovechar
las experiencias antiguas, y utiliza los conocimientos de los que han creado
sistemas de evangelización, para él codificarlas y darles fónnulas metódicas.

El convento dieguino de Pachuca se convirtió también en Colegio Apostólico de Propaganda Fide, a partir de 1737, aunque por casi cuatro décadas
quedó dependiendo aún de la provincia de San Diego de México. El intento
de independizarlo, suscitó el "caso Pachuca" al que nos referimos en este
capítulo, y en el que Verger es el héroe de la diplomacia atinada.

EL "CASO PACHUCA"

Comienza el asunto por 1771 al quedar constituido en independiente el
Colegio de Pachuca, desmembrándose de la provincia dieguina de México,
a tenor de la bula "Sedttla Romani Pontificis providentia'' del Papa Gregorio XIV, para que se sujetara como los demás colegios apost6licos al comisario general de Indias y por él, al superior general de la orden franciscana.

13

Para entender mejor "el caso Pachuca" que vamos a narrar, arranquemos
de atrás hasta llegar al momento de la intervención de fray Rafael José
Verger.

Los religiosos "Dieguinos", rama franciscana de los descalzos de la estricta
observancia, fundaron en el año de 1596 el convento de Nuestro Seráfico
Padre San Francisco en la ciudad de uestra Señora de Ja A.sunción, Real
y Minas de Pachuca.
Antes del siglo diez y siete, aquella comunidad tuvo poca influencia en
la evangelización de la Nueva España.
Vino a vitalizar la obra franciscana en general, la creación de los "colegios apostólicos de propaga11da fide".
El "extático y venerable padre Fray Antonio Linaz" como lo llamaría
Verger, y "cuya prodigiosa vida es bien conocida en estos reinos'', condujo
de España en 1683, un grupo de 17 misioneros para evangelizar la difícil
misión de la Sierra Gorda y que traían ansias "de la conquista de toda la
Nueva España'', entre ellos venía el insigne fray Antonio Margil de Jesús.
Linaz había recibido el nombramiento de "Prefecto de las misiones de las
btdias Occidentales'', dado por la Congregación Romana de Propaganda
Fide, y su plan era la fundación de los colegios apostólicos que fueran semilleros de celosos misioneros. El año de 1683 fundó con los integrantes de su
"misión", el primer Colegio Apostólico de Propaganda Fide, en el convento
franciscano de Santa Cruz de Querétaro,
De éste salieron: en 1700 el de Cristo crucificado de Guatemala, y en
1707 el de Nuestra Señora de Guadalupe de los Zacatecas, fundado por
el andariego fray Antonio Margil de Jesús. Después de cierto tiempo estos
dos colegios se independizaron del de Querétaro.
El Hospicio de San Femando de México, fundado en 1731, de igual manera se había tran formado en Colegio de Propaganda Fide, por cédula real
de Felipe V, del 15 de octubre de 1733.
478

El padre fray Manuel de Equino como procurador y comisario, había
guiado desde España una ''misión" de diecinueve religiosos para reforzar
la nueva comunidad de misioneros apostólicos de Pachuca. 29
Desde su llegada, estos sujetos se mostraron descontentos con las constituciones municipales o domésticas del colegio, y comenzaron a denunciar graves
irregularidades disciplinarias, contrarias a las normas de las bulas inocencianas.ª0
Pronto elevaron sus quejas al virrey y al comisario general de Indias. fray
Manuel de la Vega, diciendo que el guardián dd colegio de Pachuca padre
fray Antonio de Guadalupe Ramírez y otros entre los que estaban como
cabecillas los tres discretos, fray José Betancourt, fray Gabriel Pérez de León
y fray Francisco Ruiz secretario, llevaban una vida de comunidad poco
arreglada a las bulas inocencianas y que habían hecho unas defectuosas constituciones municipales, no aprobadas por capítulo general, ni por la Congregación de Propaganda Fide.
Fueron aumentándose las quejas diciendo que la mala conducta de los
superiores trascendía a los seglares y causaba escándalos en la ciudad de Real
deJ Monte y aun fuera de eíla, "con grandísimo descrédito de este Colegio".
El guardián Ramírez había cometido arbitrariedades tan escandalosas como
la de cortar "de motu propio o el agua que venía a la ciudad, cogiéndola
toda para el Colegio, poniendo a su arbitrio guardias que defendiesen su
cañería, con peligro de que sucediese alguna muerte en esta demanda".
• En esta misión que lleg6
de Jesús Sacedón, del que se
• Tomamos la historia del
guientes, tomo 122 del Fondo

a México en 1772, venía como presidente fray Antonio
hablará más adelante.
"caso Pac.huca" del "memorial décimo séptimo" y siFranciscano, BNAH.

479

�Puso además pleito, ante la Real Audiencia de Mé.xico, pretendiendo que
le pagaran toda la carne que se consumía en el Colegio, empleando en el
alegato más de trescientos pesos.
Se presentó como abogado defensor de su propia ~usa, en una junta que
celebró sobre el asunto el alcalde mayor con los comerciantes de la ciudad.
Estando en su alegato, otro religio o le reconvino diciéndole que estaba fuera
de su carácter aquel pleito, y se formó una disputa grosera y "se pusieron
los dos como unas verduleras, con escándalo de toda la junta". 81
Los "padres nuevos" -que así llamaban los superiores a los que habían
llegado de España-, se enfrentaban con frecuencia tratando de reformar
la vida comunitaria, ajustándola a la disciplina religiosa, y se suscitaban
pleitos escandalosos, hasta dentro de las funciones religiosas públicas.

EL "CASO PACHUCA" EN MANOS DE VERGER
El virrey frey don Antonio María Bucareli y U rsúa, envió repetidos memoriales a España, pidiendo el remedio de aquel escándalo.

El fiscal del rey, don Manuel Lanz de Casafonda y el comisario general
fray Manuel de 1a Vega, respondieron pidiendo mayores informes.
Estando las cosas al rojo vivo, el comisario general de Indias nombró al
guardián del Colegio de San Femando de México, fray Rafael José Verger
y Suau, para que ejecutase la separación del convento de San Francisco de
Pachuca de su antigua provincia de San Diego, que estaba ya concedida, y
realizase el primer capítulo guardianal, que se babia retardado, reteniendo
el cargo de guardián, fray Antonio de Guadalupe Ramírez.
La patente de Vega, fechada en Madrid el 13 de )'Ilarzo de 1772, decía
que al declararse eJ Colegio de Pachuca independiente de la provincia de
descalzos de San Diego, quedaba bajo su jurisdicción como comisario general
de Indias, y "Por cuanto han llegado a 1iuestros oídos los disturbios y desavenencias en que labora nuestro apostólico colegio de Pachuca, a causa del
modo de opinar de algunos de los padres predicadores que de estos Reinos
fueron conducidos de orden de Su Majestad ( que Dios guarde) por Fray
Miguel de Equino como procurador y comisario conductor de dicho nuestro
Colegio - ...-" designaba a fray Verger "Comisario visitador cum plenitudine potestatis -con plenos poderes- para que haga la visita regular de
11

480

Carta de Verger al comisario general de Indias -29 de junio de 1774--.

dich~ nu.estro colegio apostólico y a mayor mérito se lo mandamos por santa
obediencia,. ~ándole ~uestra plenaria autoridad, cuanto de derecho se requiere
para que visite, com7a, amoneste y castigue tam in capite quiam in membris
-tanto a la cabeza ,co~o a los miembros- y si fuere preciso forme proceso
y los condene. Y as, mismo para que haga elección de guardián y discreto
en la cual le condemos voto electivo ( y en caso necesario el decisivo J".
~daba además que los de Pachuca lo reconocieran para dicho efecto
baJO la pena de excomwúón mayor, "latae sententiae", por el mismo hech~
de desobedecer lo mandad~ en aquella patente; y que los que se opusieron,
fueran expulsados del colegio y lleva.dos a España, a sus respectivas provincias.
Inmediatamente
los de Pachuca que un observante como V erger,
.. objetaron
d
no podría ser VlSlta or de una comunidad de descalzos.
Ve~~r respondió "que el ser descalzos no los eximía de la nominación de
un Visitador -. • . - pero si objetaban que los observantes no conocen las
n~rm~ de la desca/cés, lo mismo digo yo que los descalzos no pueden estar
bien informados de las leyes y ceremonias de los misioneros apostólicos de
Propaganda Fide, que los mismos que las practican".

En ~da~ la visi~ se ha.cía a un Colegio Apostólico de Propaganda Fide,
qu~ _babi.a sido desfiliado de su provincia de descalzos, y por Jo tanto era
legit.n:no el nombramiento de Verger.

_s~ presentó

otro nuevo obstáculo: el 26 de junio de 1773, Verger Je escnbia a Vega, que el virrey había impedido la visita por no tener la patente
el pase del consejo de Indias.
De 1~ V~ga le contes~ concediéndole facultad "para postergar el capítulo
P_ost triennium -despues del trienio- uno dos o tres meses, y que en este
t~em~o procure. ~rreglar el sob~edicho colegio a las bulas inocencianas y constituciones municipales, estableciendo el mismo modo y método que se guarde
en el de San Fernando". 82
. ~ambién se a~re~6 el comisario De la Vega a enviar al virrey el 20 de
Julio una c~mun1caoon en que le pedía que auxiliara a Verger, "pues me
temo ~~eta- de algunos malos resultados a causa de las desavenencias que
entre s, tienen sus moradores" ( del colegio de Pachuca) y lo recome d b
'"T
•.
&gt;
naa
as1:
engo satis/ acc16n plena de la prudencia, literatura y otras buenas
prendas del referido padre Fray Rafael Verger".
• Carta de Verger al virrey; 2 de julio de 1773.

481
Bum-31

�Conociendo además que el impedimento propuesto era legal, se apresuró
a conseguir el pase real al documento.

El guardián de Pachuca padre fray Antonio de Guadalupe Ramírez, se
movía para impedir la visita y presentaba a su modo el problema. En carta
del 6 de mano de aquel año de 1773 le había escrito al virrey: "hay catorce
o quince que no quieren guardar las leyes municipales de este su apost6lico
colegio estando estas aprobadas por la Silla Apost6lica, y después que este
su colegio apost6lico a petiú611 de Su Majestad se separ6 de la Santa Provincia de San Diego, con licencia de su Real y Supremo Consejo de JndiaJ"
y le pedía enseguida que cuatro de los religiosos descontentos fueran depositados en San Juan de Ulúa por ser indisciplinados y añadía que babia
''otros dos o tres que andan misionando, que deberán remitirse a España,
en bien de la paz del colegi.o".
Poco despu~ volvió a quejarse diciendo que seis de los padres descontentos
"cada día están más insolentes y tratan a su prelado como si fu era algún

donado".ss
Dos religiosos de Pachuca, Francisco Brosay y Bernardo Gómez, sin licencia y bajo pretexto de enfermedad, llegaron a México, al Colegio de San
Femando con la ansiedad de poner sus quejas ante Verger.u

En mayo "estuvieron los más de los padres de la misión que se hallan en
dicho Colegio, para presentarse al señor Virrey y el Ilmo. señor Arzobispo,
pidiéndoles que quitasen al guardián de allí", con lo que se pacificaría la
comunidad.
Casi al mismo tiempo e1 cura de Pachuca doctor don Mariano Yrurria,
certificaba al virrey los disturbios, suplicando se pusiera pronto remedio.
El guardián Ramírez pensando que podría impedir la visita y el capitulo
guardiana!, asunto que era su más grande preocupación, )e escribía a Bucareli: "Si V. Excia. desea saber por menor el estado infeliz y deplorable,
en que se halla este colegio, puede V. Excia. mandarme orden pase a esa
Corte - .. .- y si la piedad y cristiano celo de V.E. no quiere se pierda este
su colegio y que no se acabe de llenar el mundo de escándalos, es necesario

que '1ª meta V. Excia. la mano".38
Bucareli comunic6 esto a Verger, quien pidió una vez más a Ramírez que

le enviara las constituciones municipales, que hacía tiempo esperaba: "Los
p~dres nuevos e~tán clamando por las constituciones municipales, considerandolas contrarias a las bulos inocencianas, '.Y también dicen que uno de
los cuatro discretos es intruso - ...- he pedido 'tres veces al sobredicho
padre guardián las constituciones, pero hasta ahora no me las ha remitido".ªº
. Llegó o~..ocurso al vir~y ~ d o por ~amírez y por su discretorio queJán?ose asi: la santa obediencia que conshtuye el honor cristiano y religioso,
esta totalmente abandonada por estos padres''.
Pero también los "padres nuevos", por su parte, seguían clamando justicia
ante las autoridades del virrcnato.
~n un memorial de 13 de septiembre decían que muchos de ellos habían
deJado sus cátedras en España y que todos habían venido a México con los
mejores deseos de trabajar en un colegio apostólico, pero que "habiendo
llegado a Pac/if,lca, Convento de nuestra, hallamos las cosas de tan distinto
semblante del que deberían tener que no reconocería el colegio la madre
que lo pari6. Hay bulas que son alma, es verdad, pero tan innovadas, alteradas e inobservadas, como si no las hubiera" y denunciaban muchas irregularidades concretas del discretorio en pleno, y se quejaban de ser objeto
de una funesta calumnia al querer el guardián y los discretos "que son todos
criollos'', hacerlos aparecer como rebeldes.
-~perad~s se quejaban de nuevo el 9 de octubre, de que no se les perrmtía comumcarse para buscar defensor y pedían se celebrara cuanto antes

el capítulo para impartir justicia. Después de poner su firma veintiún religiosos, añadían: "no firman los demás por estar ausentes".

3?

Po~ fin el
de octubre de aquel año de 1773, se consiguió el pase del
conSeJO de Indias para el nombramiento de Verger como visitador del colegio
de Pachuca. Se lo comunicó Verger al virrey: "Su.plica a V. Excia. siendo
de su superior agrado, tenga a bien la ejecuci6n, ordenando a los ministros de
justicia de dicho Real que en caso necesario den el auxilio que convenga".
Tenía raz6n al pedir el auxilio del brazo secular, pues seguían exasperados
los ánimos en Pachuca, y ya conocemos algunos de los graves disturbios provocados por los frailes.
Bucareli como respuesta, juntó todos los documentos que terna al respecto
y se los envi6 "para que los enterase y le sirviera de gobierno en el capítulo

24 de julio de 1773.
.. Carta de Verger a Bucareli, 31 de julio de 1773.
" 27 de agosto de 1773.

11

• Carta a De la Vega; 27 de mano de 1773.

483
482

�guardianal que ha de celebrarse en dicho colegio el próximo mes de abril
del presente año de 74".

En eJ memorial se encontraban los ocursos de los de Pachuca, pareceres
del fiscal decretos del mismo virrey, una carta y dos billetes del arzobispo
Lorenzan~ y varia cartas defensivas de los padres de la misión.

CELEBRACIÓN DEL CAP1TULO GUARDIANAL

Ya el 27 de marzo escrib'ia Verger desde San Femando: ';espero salir de
esta ciudad (para Pachuca) el día 4 de abril" y señalaba el 14 de ese mes
pa.ra la celebración del capítulo guardiana!.
Sin embargo el asunto caminaría lentamente enmedio de las dificultades.
El guardián d: Pachuca clamaba que no se comenzara el ~~ítulo basta que
se separara "a los capitales perturbadores de la paz y ambiciosos de los o/ricios de gobierno",51

El comisario visitador y presidente del capítulo guardiana! del Colegio
Apostólico de San Francisco, llegó a Pachuca para practicar la visita canónica, -y desde luego comenzó a analizar todos los ángulos del problema.
Visitó al conde de Regla don Pedro Romero de Terreros, patrono del
Colegio de Pachuca, quien parecía apoyar a ~amírez. Éste le ha~ía ido _concediendo atribuciones que no estaban reconocidas por las bulas mocencianas
para un laico.
Para reatacar desde su pos1oon, Ramírez y sus discretos presentaron al
visitador un documento de treinta y cinco fojas, acusando una vez más a los
"padres nuevos", como ambiciosos, vengativos, con~iradore~, y diciendo que
de ningún modo se podría celebrar el capítulo sm exclw.rlos y separarlos
antes del colegio.
Ramírez había desfiliado de la comunidad a ocho religiosos bajo pretexto
de rebeldía -y alboroto. Con anterioridad Verger habfa dado cono~ento
de esto al comisario general, quien le remi.ti6 una patente en que irritaba,
anulaba y daba por de ningún valor o efecto la dicha desfiliación'. a_clarando
que ningún superior podía desíiliar a ningún súbdito sin consentmuento del

El visitador Verger entregó el 14 de abril al padre Ramírez este documento que sancionaba w1a disposición anterior del virrey que había ordenado
ya la rein legración de los religiosos expulsados.
"Las amarguras de ánima que he padecido en esta demanda han sido tales
-escribía entonces- que no las sé explica~'. Recordó a los orantes que la
constitución mandaba al visitador no excluir de voz y voto a ningún vocal
o miembro del capítulo, y ofrecia aplicar las penas merecidas a los infractores, pero ya una vez celebrado el capítulo. Les dio un plazo de 24 horas
para resolver su posición.

En un decreto que les entregó su secretario, decía Verger a los que exigían
que para celebrarse el capítulo, se privara de voz y voto a los vocales por
ellos señalados, que no privaría a ninguno de sus derechos, y que si ellos
persistían en exigir esa condición1 los excluiría a ellos, desterrándolos del
convento, aunque les recordaba que podrían, después de la elección, reclamar
la nulidad: "por escrito y sin inquietud alguna".
Contestaron persistentes, diciendo al visitador que si comenzaba la reunión
capitular sin excluir a los que decían, ellos renunciaban una, dos tres y
más veces a la voz activa y pasiva; aprovechó aquella coyuntura y les respondió que, para sosiego de sus conciencias, les admitía sus renuncias de voz
y voto, y de inmediato mandó publicar la patente convocatoria.
Uno de los descontentos, no estaba muy de acuerdo con el guardián Ramírez, porque, nos cuenta Verger "Fray Matías de los Dolores estaba en el
concepto de que s6lo él podía ser Guardián, y así lo escribió al P. Fray
Joseph Ruiz de Cárdenas - ...- lo cierto es que para guardar ganado podría tener el dicho oficio, porque es un desdichado y en mi concepto el más
inútil para el ministerio".
Ramírez y sus discretos, con nueva táctica, trataron de impresionar a
Verger y para esto le enviaron "un escrito de 39 fojas útiles con mil añadiduras, confusiones y cabílosidades". Querían aparecer como fieles súbditos
y observantes religiosos, dispuestos a obedecer en todo al visitador. :Éste no
se dejó ilusionar y se mostró imparcial; comentando: "ésto dicen, pero en
nada piensan menos que en obedecer''.
Siguieron los rebeldes su plan, y presentaron un nuevo escrito en que
amenazaban diciendo que si salía electo alguno de los que ellos denunciaban,
le negarían obediencia.

comisario general.
., Al Virrey; Pachuca, 3 de abril de 17 74.

484

Se les comunicó que si dentro de veinte horas no se retractaban, sin perjuicio de su derecho de reclamar la nulidad del capítulo, sería suspendido

485

�de su oficio el presidente in capite, y a los demás discretos que permaneciesen
contumaces se les mandaría, por santa obediencia, que saliesen del colegio
y se fuesen al convento de San Diego de México.

diá~"- "6() pesos al Hermano Gutibrez", y al final se asentaba un déficit,
debiendo haber una existencia de 95 7 pesos y 4 reales "que no sabemos por
d6nde andan".

Se sometieron en parte, aceptando que se hiciera el capítulo. Se les obligó
a firmar un documento de obediencia. De todas formas quedaba en pie la
aceptación de su renuncia a voz y voto.

habe.: rec'.b~do a tres novicios, sin permiso del comisario de Indias, y contra

"Camino con pasos de plomo -decía el visitador a Bucareli- la materia
está muy mal dispuesta. He procurado convencer los entendimientos J ganar
las voluntades". 88
En una comunicación estableciendo las normas de la celebración del capítulo y de la elección, paso a paso, se participaba a la comunidad: "pr~
venimos a todos que el R.P. Presidente in capite Fr. Antonio de Guadalupe
Ramírez, y los padres discretos Fr. José Betancourt, Fray Francisco Ruiz,
nos han renunciado la voz activa y pasiva, y así mismo el padre Predicador
Fray Santiago de San Martín, ha renunciado solamente la voz pasiva. Todas
las cuales renuncias admitimos jurídicamente para el sosiego de las conciencias de los renunciantes y otros justos motivos que nos han manifetado".
A las 9 de la mañana del día 16 había intimado Verger a Ramírez y
sus seguidores su amenaza, y a las once, en el refectorio, al comenzar la
comida, su secretario de visita al padre Francisco Xavier de Castro leyó a
la comunidad la convocatoria del capítulo para el día 18.
El día fijado comenzó la reunión canónica con la invocación del Espíritu
Santo.

El gu~~n

Ranúrez había cometido entre otras las irregularidades de

l~s. dispos1C1ones ~onstituciooales de que no pasaran de treinta y tres los religiosos del colegio, y que contra las mismas disposiciones salía a pedir personalmente limosnas.
Se descubrió que había atentado conseguir permiso del virrey para ·
-, d I
ir en
compama e padre Betancourt para pedir ante el Real Acuerdo la nulidad
del capítulo. El mismo Bucareli remitió la carta con aqueJJa intriga.
Com~nzó por f~ la elección capitular. Los escrutadores y testigos con el
se~~tarío s~ a~rodillaron ante el visitador que les encomendó cumplir su
oficio. ~n fidelidad, obligándose a guardar perpetuamente el secreto de Jos
escrubnios.
. Pasaron los electores poniendo la mano en el pecho: « en señal de que
¡ura que l~s. que propone en su cédula efectiva son los más dignos y útiles
para el oficio a que los elige".
Concluida la elección de los cuatro discretos se pasó a la elección de J
terna . para que el visitador y presidente confumani: de entre los tres qu:
obtuVJe_ren más votos "al que según Dios y su conciencia le parezca más
conveniente", para el puesto de guardián.

El visitador queriendo conocer a fondo el colegio, había leído su historia
desde la fundación. Hizo la visita canónica al claustro y a la iglesia.

~os mismos :legidos para discretos, eran candidatos para la guardianía,
segun la modalidad conseguida tiempo atrás por sugerencias de Verger a
Propaganda Fide.

Fue Damando uno a uno a todos los de la comunidad, oyéndolos pacientemente y aclarando la justicia que asistía a cada uno.

El nuevo guardián en consejo con sus cuatro discretos a tenor del número
68 de las bulas inocencianas, elegiría al presidente o vicario del colegio.

Por desgracia se coniinnaban sus juicios de la personalidad intrigante y
falsa de Ram.írez.
Resultó que no había inventarios ni de la sacristía, ni de la enfermería,
ni de la librería. No había libro para asentar los estipendios y las misas
celebradas.
Las cuentas se llevaban sin orden, con partidas tan vagas como éstas:
"mil pesos a N.HM." -"44 pesos que se dieron de orden del padre Guar-

• 23 de abril de 1774.
486

FELIZ Tt.RMINO
El resultado de la elección capitular de Pachuca lo narra el mismo Verger
en dos cartas.
En la m~va -del 24 de junio de 1774- dirigida a su amigo el arzobispo
fray Jo~qtun Leta, confesor, del rey, dice: "Entiendo será de singular complacencia para V.S. Ilma. la noticia de la felicidad y suma paz con que se

487

�ha celebrado el capítulo de este su Colegio de N.P.S. Francisco de Pachuca,
se lo participo. Por esptcial prouidrncia de Dios uestro Señor y contra la
común e:rpeclación de esta Ciitdad y aun de la dr México, y gran parte
de este Reino, habiendo gastado dos meses y tres dlas en disponer y tantear
los árdmos, con el corto alcance que me asiste, amaneció el deseado y ven~
tu roso df a que fue el 18 de este mes, en el cual sin resquicio el más mínimo
de inquietud salieron electos para Guardianes los padres lectores Fray .Antonio de Jesús Sacedón, Fra)' Antonio de San Pedro de Alcántara Tomauacas
y el R.P. Fray Marcos Martínez Evangelista. Tube por bien confirmar el
primero as! por considerarle práctico en ti gobierno respecto de que cuando
se ali.stó a las misiones era actual Guardián de Guadalajara, como también
atendiendo e11 su santa provincia habla leído 12 años de toda lectura, Y que
casi todos los vocales tiraron por él. - ...- Creo llustrf.simo señor, que las
referidas elecciones 110 se pueden mejorar, y que muchas provincias tomaran
tmer un Definitorio como el Discretorio de este Colegio. El gozo y la alegría
que han manifestado generalmente esta ciudad, es indecible: por lo que espero se compondrán con igual fortuna las desaveniencias que por sugestión
del común enemigo, se 1tab!an radicado en los ánimos de los más asf dentro
como fuera del claustro".
Y a fray

lanuel de la Vega Je dice:

"Lo que más me consuela es que la elecciones no se pueden mejorar, ni
se podía desear más, por haber caído en sujetos beneméritos, capaces y que
sabrán desempeñar bim .rus respectivos oficios - ...- el padre guardián, fray
Antonio de Jesús Sacedón, tuvo dos guardianfas en su santa provincia 'Y para
venir con la Misión renunció la de la ciudad de Guadalajara, leyó segiín
dicen J1 años o 12 de toda lectura y me parece muy capaz, prudente, y al
propósito para prelado, en las presentes circunstancias. - ...- Esta ciudad
ha manifertado tal gozo y alegría que no hay voces para explicarlo. Lo mi.smo
mt diun del Real del Monte. Por lo que toca a la misión fué tal el alborozo
del re{erido día, que con ser mi secretario de más que mediano cuerpo, )'
cuantidad mole, lo mbiuon desde la iglesia hasta su celda que dista bastante
de ella sin dejarlo poner pie en el suelo llevándole por el afre y dándole mil
abrazos y victores".
En otro párrafo comenta en desahogo: "Las amarguras que he pasado
en esta comisión, han sido tan grandes y fuertes que a no haber abierto los

ojos de la fe, a la que es Madre Mue1icordiosa, creo hubiera. maldecido el
punto y la llora en que la admití" . .. -29 de junio de 1774-.

488

El 28 de julio, el padre Ramírez fue a MéKico, con licencia de Verger
y lle\'ando cartas para el pro\-intial y el virrey pidiendo que lo retu\'ieran
en México. El provincial de San Diego dispuso que Ramírez pasara al convento de Tncubaya. Considerando que desde allí podría seguir incomodando
a los religiosos de Pachuca, directamente o por otros, prohibió que se comunicaran con él. e le conminaba, bajo pena de excomuni6n, a permanecer
allí, hasta que el comisario de Indias determinara otra cosa.

En carta a Bucareli -24 de julio de 1774- decía Verger que no e.ra
conveniente que Ramírez volviera al colegio "por su genio revoltoso, osado,
y ser el principal cabeza de los pleito/', y el causante "de todos los alborotos
no s6lo del Colegio, sino también de esta ciudad del Real Monte y de toda
su jurisdi.cci6,a" y en la "última carta que se escribió a nuestro Rvmo. P.
comisario rrene.ral de Indias Fray Manuel Vega, desde 1I convenio de Pa•
chuco, pertiuente a. los negocios de la visita del referido colegio", daba ya
cuenta de que Ramírez estaba depositado en el convento de San José de
Tacubaya, con orden del virrey "con el atentado de que con muchos otros
cometi6 de qu rerse presentar al real acuerdo,, para anular el eapltulo de

este colegio".
Habían sido cinco los intrigantes, pero únicamente se aplic6 el destierro
a Ramírez, porque sólo él persisti6 en su rebeldía.

A lo largo de todo cl proceso político religioso del "ca.so Pachuca•• se ven
las cualidades de fray Rafael José: su rectitud enérgica; su prudencia y
diplomacia; a la vez que una búsqueda sincera de la justicia y del bien
común, sin componendas con personas que falsean la problemática por tener
una vw6n egoista.
Otra vez aparece aquí un cúmulo de cualidades, en un hombre que se
va preparando para responsabilidades mayores, en nuevos campos de la obra
evangelizadora de México.

14

SACEDó -VERGER, BINOMIO EPISCOPAL

El electo guardián del Colegio Apost6Iico d San Francisco del Real de
Pachuca, fray Antonio de Jesús Saced6n había llegado en 1772, como presid~te de la misi6n traída de España para aquella comunidad, por el padre
fray Manuel de Equino.
Su nombre en el iglo, era Juan

ntonio Sánchez de

lasén. Nació por
489

�el año de 1725, en la villa de Saced6n, en la Alcarría, obispado de Cuenca

doce años en su santa provincia de la Concepción entre filosofía y teología

y provincia de Guadalajara.

-y que-- es muy amable, prudente, caritativo con sus hermanos, y al mismo

"Hijo de legitimo matrimonio y de padres honestos" 89 y tomó el hábito
franciscano en el convento de San Miguel, de descalzos de la extricta observancia, en la población de Priego, al oeste de Saced6n.
En su provincia de la Inmaculada Concepción, fue lector de artes, de
prima, de teología; fue dos veces guardián, renunciando a este cargo en el
importante convento de Guadalajara, para ir como misionero al Colegio
,Apostólico de San Francisco de Pachuca.
Saced.60 era un hombre pacifico y piadoso, y de seguro que el intrigante
guardián de Pachuca, fray Antonio Guadalupe Ramírez le tenía animadversión, porque en vísperas de la visita de Verger, lo envió al pueblo de
Tolimán, de donde fue llamado por orden del visitador.
Ramírez, cuando se vio removido de su guardianía, para la cual fue elegido Saced6n, se esforzó por difamarlo. Nos cuenta Verger: "a ml me ha

querido engañar· para desacreditar al nuevo guardián Fray Antonio de Jestís
Sacedón, no ha dejado piedra por mover para hacerme creer que dicho
padre era el principal cabeza de su ideada conspiración". Presentó un papel
con una supuesta acusación contra Sacedón, escrita por uno de los aliados
del mismo Ramírez; compuesto con varios fragmentos de cartas, ponía de
manifiesto el dolo y la malicia del autor que basaba los supuestos en los
juicios interiores de Sacedón, que pretendía conocer y pesar.

"Y yo tengo en mi poder -añade Verger- cuatro cartas del consabido padre Sacedón; dos escritas a sus compañeros persuadiéndoles con
grande eficacia la paz y unión, la obediencia al prelado; que le pidan
perdón con humildad, etc.
y a mt me escribi6 desde Tolimán ( en donde lo tenían) (tal vez
para que yo no lo conociese ni lo tratase) una estando en México,
rogándome que, por Dios, aplicase todos los medios posibles, para que
las cosas del colegio no saliesen al público, etc. Otra, estando pasiva,
con tal eficacia que dificultaba vencerle, a buenas a que recibiese la
carga de la prelacía".'º
En otra carta al virrey frey Antonio María Bucareli y Ursúa -26 de junio
de 1774-- dice que Sacedón "tiene más de treinta años de religión, leyó
• En el Breve de P1o VI nombrándolo obispo; 28 do septiembre de 1778.
• Carta al comisario general de Iodias -junio 29 de 1774.-.

490

tiempo activo . .."
No se equivoc6 Verger, y el rey don Carlos III cuando su Real Audiencia
de la Nueva España entre los candidatos para elegir al primer obispo de
la sede del Nuevo Reino de L~n, le propuso al guardián del Colegio Apost61ico de San Francisco de Pachuca, fray Antonio de Jesús Sacedón, Su
Majestad lo eligi6 y propuso al Papa Pío VI.
El 9 de junio de 1777, seis meses antes de la bula Relata Semper, erigiendo
el nuevo obispado, el rey escribió al obispo de Guadalajara ilustrísimo señor
maestro don fray Antonio Alcalde: "se ha te11ido presente que
no hay

"ª
necesidad de auxiliar que solicitábai.s por hallarse erigido del obispado del

Nuevo Santander, e incluírse en Stt territorio las tres expresadas provincias
(se refiere a las del Nuevo Reino de León, Coahuila y Texas) - ...- he
resuelto a consulta del propio mi Consejo, de siete de mayo pr6ximo pasado,
manifestároslo a.si, y participároslo para vuestro consuelo, persuadido a que
con la erección del nuevo obispado, y estar ya nombrado para el a Fray
Antonio de Jesús Sacedón, religioso descalzo de la Orden de San Fra,1cisco,
os resultará la satis{acción que apeteclais viendo Logrados los fines a que anhelábais en fuerza de vuestro pastoral ministerio".º
En su "Viaje de indios..." fray Juan Agustín de Morfi al iniciar la narraci6n del viaje del caballero Teodoro Croix, escribe que "resolvi6 su marcha

para el día cuatro de agosto de 1777. En efecto ese día, bien temprano fue
su secretario al convento de San Diego a despedirse del ilustrísimo señor obispo
electo de Linares''.º
Por estos datos, concluimos que la elecci6n de Saced6n para el nuevo
obispado que se pensaba crear con el nombre de Nuevo Santander, y que
al fundarse se llamó "del Nuevo Reino de León, situándose la capital, por
ahora, en la ciudad de Linares", debe haber sido a poco tiempo de su elección como guardián de Pachuca, ya que el dictamen definitivo del consejo
de Indias para el nuevo obispado, es del 30 de octubre de 1772.
41 Anexo al "Sermón predicado - el día 1O de noviembre de 1792 - en las solemnes
exequial - que la Santa Iglesia Catedral - de Guadalajara, celebr6 a su Pastor - el
Ilmo. y Rmo. Señor Mtro. - D. Fr. Antonio - Alcalde por - el Lic. Juan Joseph.
- Moreno - Tesorero - dignidad de dicha Santa Iglesia - Guadalajara - 1793 en
la Imprenta de don Mariano Vald&amp; T8lez Gir6n" - pp. 28 y 29.
0 Moan, fray Juan Agustín de, Viaje de indios - y diario de Nuevo Mlxico - Por
el Rev. -. . . Segunda edición de la imprenta por la"Sociedad de Bibli6fi!os Mexicanos", M6cico, 1935 - Antigua Libreria Robredo de José Porrúa e hijos, p. 2.

491

�La bula de erección deJ obispado del Nuevo Reino de Le6n, fue firmada
por el Papa Pío VI el 15 de diciembre de 1777, y en ella nombraba primer
obispo a fray Antonio de Jesús Saced6n, a quien envió los respectivos breves
apostólicos.

El rer finn6 las ejecutoriales del obispado del Nuevo Reino de León en
la Nueva España para fray Antonio de Jesús Sacedón, el 16 de noviemb~
de 1778, y el 20 de marzo del año siguiente, don José Maria Villaseca, teniente de escribano de cámara, nombrado por el presidente y oidores de la
Real Audiencia de México, pasó al convento de San Diego, para tomar
al electo el juramento de guardar lo dispuesto en las leyes de la recopilación de Indias y demás del real patronato.

El 18 de abril de aquel año de 1779, fray Antonio de Jesús Sacedón fue
consagrado obispo por el metropolitano de México, ilustrísimo señor don
Alonso Núñez de Haro y Peralta.

IMPRESOS
CAsAs, Augusto, Fray Jun{p,ro Serra - el .4.póstol de California, Barcelona, 1949,
Luis Afüacle, editor.

Gó112z CAN&amp;&gt;&lt;&gt;, O.F.M. Lino, De México a la .4.lta California - Una gran Epopeya
Misional, México, 1969, Editorial Jus.
"Fray Rafael Verger en San Femando de M~xico -1750-1782-", en H"manitar •
3 - Universidad de Nuevo León, México, 1962, Editorial Jus.

CAB.Rn.Lo, Pablo, Fray ]lm{pero Strra - Ciuiluador d, las Californias 3a.
edición, M~xico, 1960, Editorial Jus.
'

HBRRUA

PAU&gt;u, Fr. Francisco, Vida de Fray Junlpero S,rra - y Misiones de la California
S,ptmtrional, México, 1970, Editorial Porrúa, S. A. Colección "Sepan cuántos...",
núm. 143
PoNo

I

FuL1.AN'A, Andreu "Avanc a la Biografía del Bi.sbe Verger" en Fiestas de San
'

Jaime, Santanyf, 1974, pp. 2 y 3 sin numerar.

En el mes de noviembre ya estaba el señor obispo del Nuevo Reino de
Le6n en el Saltillo, rumbo a la ciudad episcopal de Linares.
Desde el Saltillo, dio poder al cura de San Mateo del Pilón -Montemorelos- el bachiller don Francisco Javier Barbosa, para que en su nombre
tomara posesión de la diócesis, lo que se efectuó el 22 de no,iembre.
Sacedón había enfermado durante el viaje, pero sigui6 su camino hacia
Linares. Al pasar por Monterrey, se agrav6 y llegó al convento de San Andrés, en donde a los pocos días, el 27 de diciembre, murió piadosamente.
El rey de España propuso para sucederlo, nada menos que al visitador
que había confirmado a Sacedón como guardián del Colegio Apostólico de
Propaganda Fide de Pachuca: fray Rafael José Verger, a quien el Papa
Pío VI designó segundo obispo del Nuevo Reino de León, por Breve fechado
el 15 de enero de 1781.

Consagrado el 22 de julio de 1783 por el arzobispo de Haro y Peralta,
Verger vino a ser el obispo fundador de la sede de] Nuevo Reino de León,
con un pontificado de seis fructíferos años.
BIBLIOGRAFIA
MANUSCRITOS
En la nota número 4 aparecen los manuscritos manejados para este trabajo, y los
hemos citado en sus respectivos lugares.

492

493

�EXPEDJCION MISIONERA CO!'."OUCIDA DE ESPARA A M&amp;XICO POR FRAY RAFAEL JOSt VERGER Y SUAU E.~ 1770

Nuimi•nlo
PROVINCIA
1- Fr.
2- Fr.
3- J:"r.
4--Fr.
5 - Fr.
6-Fr.
7- Fr.

8-Fr.
9- Fr.
10-Fr.
11-Fr.
12- Yr.
lS-Fr.
14-Fr.

Florc:ncio Ibüicz
Miguel SAnchez
Antooio Linares
Vicente Fusta
Francisco de Billuendu
Juan Fi¡ucr
D&amp;

F•&amp;lia d•

Pro/•si6n

D&amp;

Caspc

'fnrazon:i
Baquua
Alcañiz
Alcawz
Moaúorte
Aneto

S2
29
31
29
27

,2
27

9 Nov-1752
S Feb-1757
4 Dic-1752
9 t'eb-1758
19 Fcb-1759
20 ?'.ov-1757
27 Jun-1761

Mora Villa
Zaragoza
Terucl
Coriñena
Barbasuo
B.ubastro
Extramuro,
de Za.racoza

Cabeza de Alba
Santiaso
Santiago

20 May-1 751
20 May-1751
16 Feb-1762
5 May-1763
27 l'eb• t 760
4 May-1752
1761

Santiago
Noya
Santiago

Scgovia
Palencia
Scgovia

Can-acedo
Seaya Malpka
La Corufia
Malpica
1-'crrol
Malpica
JuliindeLaino

SS

Bur6n
Valladolid
AmUICO

31
39
22

Palencia
Valladolid
Palencia

22 May-1752
1755
3 Oct-1759

Arlanzón
Ilaru
AUJ1Cjo
Comago

Sl
27
29
27

Logroiio
Estella
Bcloxado
Logrofio

15 Sep-1759
16 O ct-1759
5 Fcb-1760
6 Jul-1760

38
26
27
27
26

Santiago

Santi:i.go
Salamanca

25

CONC&amp;PCJÓN

15- Fr. Franci,co G6mc,: C&amp;IIO
16• 1-'r. Pablo Antonio Pii\eyro **
17- Pr. Jogcph de la Vep

Conri•nto

d• Salida

Zaragoza
Zaragoza
Calatayud
Alpatir
Zaragoza
Alpatir
Zaragoza

SANTlA0O

Mnrcelino Scnra
Pedro Camb6n
Manuel JOKpb de Lago
Eusebio Antooio Nogueira
Diego Novoa •
Juan Riob6
Gabriel Ares• y . .

Pa0VINCIA

ConPento d•
P,o/•sitfo

D&amp; ÁAAOÓN

Ram6n UPOD

PaOVlNCIA

Edod

Sabmanc.a

Sal11manca
Salamanca
Salamanea

Paov1NCIA oa Buaooa
18 -Fr,
19 -Fr.
20-.Fr.
21- Fr.

Man1n de Paladot
Víccntc de Santa Maria
Franciac:o Xavicr Tcxada
Mi¡ucl Lacarra

Nocimi•nto

Edod

Cor¡vento d•
Profui6n

22-Fr. Pedro Callej.u
23-Fr. Francl.co Oca . . .

San Adri,n

27
27

E1tclla
San Esteban
de lo• Olmo,

24-Fr, Manuel de Arlvalo
2~r. Vicmte de Ymu

lx1ca ( ?)
Lo! Arcos

24

Agreda

24

E.stclla

26-Fr. Francisco Dumett

Palma

S9

Extrarnuroa
de Palana

27- Fr. Miguel Pycnu
28-Fr. Bucna\·cntura Sitjar
29-Fr. Luia Jaymc

Palma

28

Palmll

PaovtNCIA

Pwu

Puho d•
P,o/ni61t

Burgoe

Burgos
Pamplona
Logrofio

Convento
de Salido

Lugor d•
Ministerio

F•ch4 d•
Solída 1769

18 de obril
22 de abril
20 de abril
26 de abril
17 de abril
17 de abril

Alta California

26 de nbril

Alta California

S 1 de JJllU7,0
S0de~rzo
10 de junio
8 de junio
27 de julio
14 de julio
27 de julio

11 dcmayo
22 de junio
11 de mayo

19 de abril
23 de abril
15 de abril
15 de abril

C. Sn, Femando
Baja California
Baja California
Baja California
B:ija California

Baja Caliiomia
Baja California
Baja California
C. Sn. Femando
C. Sn. Femando
Baja California

Baja California
C. Sn. Femando

Baja Caliiomia
Baja California

C. Sn. Femando

Lu101 d,
Ministerio

Fu/111 d•
Salida 1769

Burgos

19 de abril

c.

1761
10 Mar-1762
17 May-1763

Burgos
Bul'J:Ot
Logrofio

19 de abril
19 de abril
15 de abril

c. Sn.
c. Sn.

15 Oct-1751
3 Fcb-1757
20 Abr-1758

5 de marzo
29 defeb.
5 de marzo

Alta California
Alta Caliiomia
Alta California

29 Oct-1761

Sn. l-"crnando
Femando
1-' cmando

O&amp; MALLOaOA

SO-Hno. Antonio Company
31-Hno. Joseph Cari

27 Sep-1760

Extramuros
de Palma
Petra
Palaia
Extramwoa
de Palrra

Palma

20 Abr-1758

Palma

5 de marzo
5 de mano

Alta Califomia
C. Sn. Fernando

S6

Ex1ramuro1
de Palma

27 Ene-1762

Ex1ramuro1
de Palma

5 de marzo

C. Sn. Femando

G:ilcUcano
Rucandlo
Marqucna
La Bastida
Villabona

&lt;lO
36
!H
29
29

Bil1130
Santander
Bilbao
VitoriJI
Arirwuu

22 Nov-1743
1752
26 Abr-1757
18 Mar-1 760
10 May-1761

Bilbao
Rcvnosa
Bilbao
Pi~drola
Miranda de
Hc:bro

lo. de junio
S de junio
lo. de juni&lt;&gt;
5 de mayo

C. Sn. Femando
C. Sn. Fernando

Santa Maria
de Ccinuri
Brizuela

24

Bílbao
Santander

4 Enc-1762
13 Nov-1762

Arinzazu

26

Nazar
La Butid:1.

27
28
33

\'iloria

12 Nov-1759
4 Oic-1757
29 Jun•l 751

Bilbao
PiMrola
La Baatida

Porn:ras
San Juan
Llumayor
J\,rrenu

so
29

,.

Palma
Extramuroe
de Palma

PROVINCIA Ci\r,"TÁllalCA
52- Fr.
!IS-Fr.
34- Fr.
S5-Fr.
S6-Fr.

Domingo de Bcngocchca
Thonu de la Portilla
Pablo Muttattl'gui
Gregario de Amurrio
Joecpb de Legarra

37-Fr. Pedro Antonio de
r de la Peña
SS-~. b a
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39-Fr. Martln FrandKo de
Cnaélcgui.
40-Hno. Juan s,enz y Gaoba . . .
-t-1-Fr. Juan Prcstamero ••••

Vitoria

C. Sn. Fernando
Baja California

7 de mayo

Baja California

29 de abril
6 de mayo

Baja Calüomia
Alta California

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5 de marzo
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Baja California

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LA HISTORIOGRAF1A POTOSINA

*

RAFAEL MoNTEJANO Y AouIÑAGA

Academia de Historia Potosina.

Vengo aquí, por una amable deferencia de los ilustres miembros de la
Academia Mexicana de la Historia Correspondiente de la Real de Madrid,
desde un recoleto rinc6n de la patria -San Luis Potosí- donde, a lo largo
de varios lustros, como apasionado y terco gambusina de la historia regional, he removido con amoroso afán los secos y desperdigados cauces de la
región en busca de la verdad local pretérita. Soy uno más de esa cuadrilla
de buscones de los reales de minas de la historia potosina que, desde el
remoto siglo XVII, las más veces solitarios, pocas en parejas, por vocación
y no por profesión ni por lucro, '·por actitud romántica" -al decir del
maestro González y González-,1 nos echamos a la obra de reconstruir el
pasado de la patria chica.

...,IO ..,°"'

C1 CI C'I

c.,¡ c:-, C'I

t--

C'I

Vengo a esta cátedra, como virueron otros conterráneos míos -ellos sí
pletóricos de méritos-, con la imponente responsabilidad de continuar a
través de mi tiempo, la Historiografía Potosina levantada por ellos desde
el humilde terreno de la afición a los altos planos de la ciencia. Por bondadosa deferencia -repito- de esta perilustre academia, vengo a alinearme
--peón gambusina de la microhistoria, con mi pico y mi criba en mano-a la zaga de don Ignacio Montes de Oca y Obregón, uno de los fundadores
de esta institución; de don Primo Feliciano Velázquez, de los primeros en
ser inscritos en su álbum; de don Guillermo Tritschler y Córdova, tan

* Discurso de ingreso a la Academia Mcicic:ma de la Historia, Correspondiente de
la Real de Madrid. 26 de agosto de 1974.
~ Go:,;zÁLEz, L., "La Historia Regional ante la Historial Nacional", en Primu
Encuentro de Historiadores de Provincia, 26 de agosto de 1972, San Luis Potosí.
S. L. P., 1972, p. 47.
497
Hum-32

�conocedor de la historia y del arte mexicanos; de don J oaqúm Meade, el
solitario y abnegado investigador de las antigüedades potosinas y huastecaS,
especialmente; y de don Francisco de la Ma.7.a, nuestro imponderable historiador, critico y defensor del arte virreinal.
Cabe la obra y fama de tales y tamaños maestros y de la de muchos otros
más que le han dado vida y lustre esplendoroso a esta academia, hoy me
toca instalarme. Y quiero hacerlo evocando el perdurable quehacer bist6rico
de mis conterráneos; y el de ellos y el de sus antecesores, tanto pr6ximos
como remotos, y el de otros histori6grafos potosinos también que, no por
modestos y desconocidos, hicieron obra original y efectiva y fueron urdiendo,
con silencioso, tenaz y fecundo afán, la tela de nuestra historiografía regional.

Mas, anticipándome al tema, es preciso que rompa la secuencia de mi
exposición y, tanto para cumplir con una tradición que viene de lo alto
como para dar gusto a un sentimiento que me brota de lo hondo, es preciso,
repito, que evoque la singular figura de aquel maestro cuyo sitial en esta
misma academia me ha tocado en suerte: el potosino don Primo Feliciano
Velázquez.
Otrora cuna de próceres, Santa María del Río, S. L. P. -la tierra del
rebozo- fue la cuna, el 6 de junio de 1860, del licenciado Velázquez. Y
en los claustros del viejo convento donde, en 1734, la provincia franciscana
de Zacatecas, reunida en capítulo, nombró su cronista al afamado fray José
Arlegui, don Primo se inició en las humanidades y en la historia. El párroco
don Anastasia Escalante, conocedor de las singulares cualidades del niño,
lo tom6 bajo su protección, le enseñó latinidad y, en 1872, lo inscribió en el
Seminario Conciliar Guadalupano Josefino de San Luis Potosí para que
en él cursara los estudios profesionales de la jurisprudencia.

En 1880, concluida alü la carrera, recibió el título cuando apenas contaba
veinte años de edad. Discípulo ilustre de este plantel, fue también ilustre
profesor de él en las cátedras de latín y derecho civil.
Muy joven todavía -a los 23 años de edad- conocido y celebrado ya
como orador, se lanzó al periodismo: en 1883 fundó La Voz de San Luis
y luego, en 1885, El Estandarte, periódico que cubrió con su infol1llación
veraz, libre, imparcial e incorruptible, casi tres décadas de la vida potosina.
Es un tesoro de trabajos históricos y literarios. En él libró bizarras polémicas de altura, caballerosa y virilmente, en defensa de su ideología religiosa
y política; y por él fue arrastrado varias veces a la cárcel, desde el citado

:ro~:~~

En 1883 contrajo matrimonio, pero enviudó en 1890 Desd
par ~e educaba a sus hijos, se refugió en los estudios. y aun~
annorua sus deberes de padre con el ejercicio de la abosracla y d l
.odism
y con el estudio de la ar eol ,
,
.
~
e pen
o
clásicos latinos.
qu ogia, etnologia e histona regionales y de los

_Gracias a la documentación que le pasó el canónigo p 1
nusmo recogió, el licenciado Veláz
.
ena Y a o que él
. .
quez, con mac.i.zas y documentadas
s1cJOnes, se adentró más allá de donde hab'
expotenebrosidades de la histona'
tiº
• 1 penetrado aquél, y así las
an gua potosma empezara
disi
haces de luz tales como Descubrimiento
.
n a
parse con
lntroducci6n a la historia eclesiást" p Y_ conquista de San Luis Potosí,
dal áz
D.
.
ica oto.nna, Las cabezas chatas de Guae ar, ucurso sobre la instrucción públic
S
L .
la dominación española y Bibliografía
en a~ uis Potosí, durante
taremos a su tiempo.
t ica potoszna, más otra que ci-

ª

cient/

. ~n ~ ambiente de investigación autodidacta crédula . mán .
distinguio el licenciado Veláz
,
'
, Y ro
bca, se
sobre todo
. . quez por su metodo, su critica y su estilo y,
' por los conOClIIllentos originales y nuevos que dif di6 p
a l?s 2~ ~ños de edad, ya era correspondiente de la de la Lenguaun. ¡n or ~da,
lo mscnb1eron en su álbum la Sociedad M .
d r,....,..,.,...,f{n ,
segw
.
la Al
• .
exicana e "'""5•=- Y Estadísti
zate, la de la Histona --cuyo sitial número 20 fu
l .
ca,
ocupar- y. finalmente, la de Santa María de Guadalupe. e e pnmero en
1 Do~ ~rimo al i?°al que el castellano dominaba el latín y el náhuatl. de
os clas1cos, tradujo varios poemas. de las ob
. dí
.
.
huicoltica y el e 'd' Ch• al
'
.
. ras ro genas el Hue, Tlamao ice
zm popoca; JDCUl'Slon6 también
. .
verter en correcto español al
en el 1tal1ano al
gunos poemas de Dante.

Aún tuvo
· como diputado en el periodo del gobernador
Cepeda
p tiempo parab fungir
. or_ entonces a andon6 el periodismo; a poco, en 1914 salió d

::::..T:n;:\7os ~ués

aband~nó ;guabnente la cátedra

;~t: P::;rt: 1

1

~ la

pro::

1

policíacas con ]a =e~~::~~::
~ec= de las_ novelas
lo dejó acabar las obras que había emprendid V"
. lo~ _oJos y no
-co
hab' . "d
o. mo a mon:r cristianamente
mo
ia viv1 o- la noche del 19 de junio de 1953 d
, d
y tres años cabales Envuelt
1
.
' espues e noventa
b "6 la
.
o en as ropas franoscanas que tanto veneró
ªJ a
tumba. Hoy guarda devotamente sus restos la catedral potosina. '
. El, ~cenciado Velázquez fue uno de los hombres más com Jetos moral
cien~~:nte, que ha dado San Luis Potosí: cristiano ca:al
filo d:i
~ediodía eJecutaba su peregrinar cotidiano al Santuario d G
sionado de las ciencias, del arte y de las letras, fue íntimo eami; de~~:::

~
dalu .

año de 1885, al denunciar los abusos del cacicazgo en turno.

499
498

�de Oth6n, de Castro, de Montes de Oca, de Tritschler y de~ás ~ñorones
regionales y nacionales que siempre lo vieron con respeto; dif undi6 como
ninguno en San Luis Potosí la doctrina social católica; en el campo de la
política su tribuna fue El Estandarte y, por un tiempo, ,la curul de l a ~
legislatura; sintió en carne viva los problemas de ~u epoca _Y c~~ero a la
solución de ellos con su pluma, su palabra y su e1emplo; fiel dtsCipulo del
Poverello, vivió sin lujos, modestamente, y cuando falleció, su casa estaba
hipotecada.
Don Primo Feliciano Velázquez -corta estatura física, frente amplia, cabeza semicana y semicalva, ojos pequeños y vivaces, aire bondadoso. y ~aternal- nos dejó una obra que constituye la espina dorsal de la Histonografía Potosina.

Si con este nombre designamos la reconstrucción más o menos cabal, en
el espacio y en el tiempo, del pasado regional y con cierta ~~d cien~ca,
por encima de los anales y de las crónicas, ésta es una disciplina relanv~mente nueva entre nosotros. Se empezó a gestar a poco de la Independencia
y le vino a dar la luz en las postrimerías del siglo pasado, cuando ya otras
entidades contaban con la suya propia. Es éste un fenómeno intere ante,
admirable y laborioso en el que, cuanto había de conocimientos y debía
servir de base más que una ayuda era un estorbo con sus vaguedades Y
notorias contr¡dicciones. Caso típico: el cuándo, cómo y por quiénes se fundó
la capital del estado.
iendo San Luís Potosí la última de las grandes fundaciones en el siglo
XVI en la raya del gran foco de evangelización, dentro de las vagas fronteras' de los chichimecas, punto de contacto entre las aventajadas culturas
del centro y las retrasadas de Aridoamérica, toc6le mala suerte, y pocos cronistas se ocuparon de él y de su gente y en forma por de~ superficial Y
deficiente. Pames, guachichiles, chichimecas y otomíes no de1aron documento
alguno de su historia, y su cultura tan bárbara no mereció un Sabagún que
la estudiara y conservara. Los hustecos, muchísimo más aventajados, sí nos
dejaron reliquias de su cultura en la cerámica, en la _escultura y e~ sus
construcciones, pero lo que sobre ellos pudo haber escnto fray Andres de
Olmos, se ha perdido.
ada habia en el extenso territorio potosino, exceptuando la Huasteca
con sus raíces mayoides y con la intrusiones aztecas, que llamara la atención
de los frailes cronistas; ni ciudades prehispánicas, ni pirámides, ni edificios, ni
organización. Nada, sólo gentes bárbaras, especialmente guachichiles y chichimechas que ---en frase de Arlegui- "infestaban con tirana~ y escandalosas
muertes todas las tierras y caminos que ha.y desde San Miguel el Grande

hasta Zacatecas, Charcas y Río Verde". 2 Si alguno que otro cronista accidentalmente volvía sus ojos a estas tierras, era precisamente para describir
cómo exponían sus vidas los misioneros que se adentraban por acá y los
trabajos indecibles que pasaban. Tal es el caso de Mendieta cuando narra
el martirio de fray Juan del Río acaecido en Charcas. Y no habiendo cultura
qué estudiar, los frailes misioneros se dedicaron al aprendizaje de las lenguas
y a la catequización. Ya muy tarde algunos religiosos franciscanos, como el
R. P. Rizo, siendo provincial, y el P. Lazcano, pensaron en acopiar datos
para una crónica.. 1
Por otra parte, lo que es hoy el Estado de San Luis Potosí quedó bajo
la jurisdicción, más que de varias órdenes, de varias provincias ; autoridades.
Ciertamente, bajo la dominación española, hubo en San Luís Potosí seis
órdenes religiosas. Pero de todas éstas solamente se difundió en el estado la
franciscana; la agustina no tuvo más que do o tres casas en la huasteca
potosina, y las demás se limitaron a un convento cada una en la ciudad.
Dichas órdenes, exceptuando a los franciscanos, que se adelantaron a los
conquistadores, y exceptuando también a los carmelitas, que llegaron en el
siglo XVIII, acudieron a San Luis Potosí entre 1600 y 1650.
La conquista del estado se inició por tres puntos distintos: por la Huasteca, por el Rfo Verde y por los límites con Zacatecas. La entrada que hizo
Hernán Cortés en la primera, en 1522, casi no cuenta. Fue el gran apóstol
fray Andrés de Olmos su evangelizador y quien organiz6 aquellas misiones
bajó la Custodia del Salvador de Tampico, fundada hacia 1550, dependiente
de la provincia del Santo Evangelio de la ueva España, es decir, de
~é~co. Así es que los franciscanos de la Huasteca pertenecían a dicha provmaa.

En la comarca del Río Verde trabajaron también los franciscanos. A fines
del siglo XVI abrió el camino fray Juan de Cárdenas; consolidó su obra
fray Juan Bautista Mollinedo, quien fundó pueblos y estableció la Custodia
de Santa Catarina Virgen y Mártir del Río Verde, sujeta a la provincia de
los apóstoles San Pedro y San Pablo de Michoacán, distinta de la del Santo
Evangelio de México. Esta custodia comprendía, entre otras, las misiones
del Valle del Maíz, de Alaqwnes, de Lagunillas, de Jaumave, de Tula.

Y en la regi6n del vaUe de San Luis Potosí y al norte y al poniente desarroUaron sus apostólicas labores otros franciscanos, distintos de los anteriores, o
• AllLEoor, J., Crt5nica de la Provincia de N. S. P. S. Francisco de Zacat«cas 2 ed

Mbcico, 1851, p. 281.
• ARLEGUI,

,

.,

op. cit., p. 382.

501
500

�sea, los de la provincia de nuestro seráfico padr San Francisco de los Zacatecas. Estos religiosos fundaron conventos en Mexquitic, San Luis Potosí,
Tlaxcalilla, Santa María del Río, Venado y Charcas, desde donde se lan7.aron a la conquista del norte. Los ag1,1stinos, que ya andaban por la Huasteca,
llegaron a an Luis Potosí a la zaga de los fr.mc · anos y fundaron convento
hacia 1612. aunque había llegado en 1599. Los agustino de la Huasteca
perten cían a la provincia de la ueva España y Jo de San Lu.i.! Potosí a
la ele San icolás Tolentino de Michoacán.
Franciscanos y agustinos fueron los únicos que tuvieron varias residencias
en el estado. Aquéllos, en toda su extensión; éstos, en una mínima parte de
la Huasteca Potosina y en la ciudad. Las demás órdenes: jesuitas, juaninos,
mercedarios y carmelitas s6lo tuvieron una casa en la entidad.
En cuanto a las mitras, toda la Huasteca perteneda al arzobispado de
íéxico; otra buena parte, en ella la actual capital, al obispado de Michoacán; y otra menor, el ponient y el norte, al obispado de Guadalajara. En
suma, tres obispa.dos y seis órdenes religiosas pertenecientes ésw a nueve
provincias distintas.
Y en lo tocante a la organización política, una región correp0ndía a {éxico, otra Guadalajara y otra mM, la del e.xtrcmo nort , la reclamaban las
autoridades del

ucvo Reino de Le6n.

E ta múltiple división no era, ciertamente, propicia para la Historiograüa
Potosina. Las fuentes tenían que estar dispersas y las crónicas dislocadas.
Además, las jurisdicciones potosinas, a cualquier provincia que pertenecieran,
estaban en la raya misma o casi, por lo que los sucesos habidos en ella se
perdían o se desvanecía su importancia. Finalmente, San Luis Potosí se
evangelizó y robusteció cuando las 6rdcne religiosas habían perdido su prístino vigor y escaseaban los Sahagún, los Motolinía y los Mendieta.
Por añadidura, :ta fragmentación pri\'Ó al an Luis virreinal -pueblo
en deme y pobre, aun con las veleidosas minas de an Pedro- del sentido
de unidad. En tales circun tandas y con tamaña e.xtensi6n -y más cuando
fu intendencia- no podía sentirse una patria chica. i acaso, s6lo podían
scntinie potosinos, es decir, miembro de una comunidad con idéntico ori n,
cultura y destino, los de la alcaldía mayor de an Luis y, tal vez, los de
los agregados de Río Verde, Guadalc:fu.ar y Charcas, aunque separados entre
sí por las diferentes jurisdicciones. lo podia hablarse de una patria chica
con alma y · tencia propias dentro del ser nacional.

Según el consabido aserto del gramático Mario Victorino Primo annales
fuere, post historitU factae sunt -primero se críbieroo las crónicas des-

hist~ñas:-

pués las
fu~ron los cronistas los que trazaron las páginas iniciales
de nuestra h1stonogra!1a. Y el primero vino a ser el general Fernando ánchez de Zamora, justicia mayor y teniente de capitán general del Río Blanco.
o conocemos su acta de nacimiento, pero consta que, antes de entrar al
Nuevo Reino de Le6n "era vecino de San Luis Potosí" ' donde al
. ' ded'cad
· ' Don Eugenio del Hoyo lo supone' natural
parecer,
vw1a
1
o a la mmena.
de
dicha ciudad.ª
El general Sánchez de Zamora, primer cronista potosino, es el autor de
una parva relación ,.Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus
naturales, hecha por los religiosos de Nuestro Ser&amp;fico Padre San Francisco
de Zacateca/', concluida hacia 1680 e incorporada p0r Juan Bautista Chapa
a su Historia del Nuevo Reino de León de J6SO a 1690.•
Esta crónica o -como la llamó su autor- "cuadernillo de apuntamientos
que había hecho del dicho real del Río Blanco" está dividida en seis párrafos
más un "intermedio".
'
Río Blanco se llama ahora Aramberri, . L. Por el nombre y por el tema
parecería que esta relación es ajena a la Historiografía Potosina. Mas no e.,
así. Los hombres que intervinieron en ése y otros descubrimientos estuvieron
íntimamente ligados a Charcas, fecundo y fonnidable foco de evangelización
en el norte, y a Matehuala. Los guar-dianes de Charcas, según puede verse en
Arlegui, _dirigieron ésta y otras fundaciones 1 y en los libros de esta parroquia
hemos visto actas de la fundación de algunas poblaciones norteñas.
Sánchez de Zamora vivía en San Luis Potosí cuando, a raíz de la muerte
del alcalde mayor capitán Antonio de Orpinel. en agosto de 1659 don
Martín de Zavala, gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León
" por darle gusto al padre Caballero'', guardián del convento de Charcas,'
lo nombró justicia mayor y teniente de capitán general del Rio Blanco, oficio
del que tomó posesión el 13 de octubre siguiente.
En su cargo Sánchez de Zamora actuó con celo y eficacia ejemplar. De
• Lx6N, A. de, Historia de Nutoo Le6n ,011 noticiar sobr, Coahuila. Tamaulip4t
Tuas y Nu,oo Ml11ico, escrita en el s.iglo XVII por el capitán Aloruo de Le6n J~
Bautiata Chllpa y el general Fernando Sánchez de Zamora. Estudio preliminar / notas
de Israel Cava.zo1 Garza, Monterrey, 1961, p. 228.
1 Hovo, E. del, Historia d,l Nv,uo Reino d, L,6n (1577-1723), Monterrey, 1972,
p. 342.
• LE6s, A. de, op. cit., pp. 226--247.
' ARL&amp;OUJ, 0/J, cit., pp. 103-108.
' L&amp;6. ·, A. de, op. cit., p. 228.

503
502

�Desde entonces fue ésta su ciudad predilecta s· b'
hi
lugares en San L . 1
. l ten zo obras en otros
•
ws evantó un teroPIO a N uestra Senora
,
de los Remedios u
Y~
~ parecer, empezó la fachada del de San Miguelito C
vmcialato as6
. .
_
• onc1ut.d o su pro-

San Luis llevó "todo lo necesario" 9 para fundar haciendas de beneficiar
metales y descubrir minas. Pero, más que todo, como lo explica muy bien
el profesor Cavazos Garza, destacó como misionero seglar y poblador. Primero, en compañía de su tío fray Juan Caballero y de otro religioso lego,
fray José de San Gabriel, "varón de excelente espíritu" ,10 recorrió la región;
después, ya con los mismos ya con otros franciscanos, recorrió la región y
aun se internó en la Huasteca, pacificando, descubriendo y poblando misiones.
Treinta años empleó en estos difíciles, laboriosos y fecundos menesteres. Des-

el de Tlax p lill sus Sigwentes anos o en el convento de San Francisco o
di,
,ca. a o en el de Santa María del Río potosinos los tres Era
and del _últrmbo cuando, en el capítulo intermedio celebrado allí
6 e noy¡em re de 1734 1
·
. .
' o escogieron
para que escribiese la crónica de'
provmcia.

m:

· ·
. se aplicó a la redacción de la
,Sin. descuidar las fatigas d e su nurusteno
cromca
con
tal
diligencia
d.
, el 3 de ma ·o de 1736
,
.
que, ano y me io despues,
poma
punto
fmal,
en
el
convento
de
TlaxcaliUa
a
, . d}e la p rovm
. '
. d N S
, su "C romea
eta e . . P. S. Francisco de Zacateeas" impresa al a-o . .
Hogal, en México.ª
•
n s1gmente por

conocemos la fecha de su muerte.
Fue un hombre de regular cultura, a juzgar por sus hechos y su cr6nica.11
tsta, incorporada a la de Juan Bautista Chapa y a la de Alonso de Le6n,
corrió la suerte de ambas y permaneció inédita y desconocida durante más
de dos siglos. Fue publicada por don Genaro García en 1909. Otra edición
-magnífica por el "estudio preliminar" del profesor Cavazos Garza-, se

, · que escnb1ó
. . fray José de Arlegui
D No
. dfue esta valiosísima Obra la umca
eJan
o
aparte
sus
once
doctos
sermones
.
nunció en S
L .
,
. unpresos, d e los cuales nueve pro-.
an ws Potosí, y un estudio sobre la licitud de.! comercio del

hizo en Monterrey, en 1961.12
Peninsular, oriundo de la villa de la Guardia, en los reinos de Navarra,
pero potosino por vecindad, por su obra y por su muerte, fue fray José de
Arlegui. Nació al empezar el año de 1686; a los quince años y medio de su
edad, el 6 de julio de 1701, vistió las ropas franciscanas en el convento de
San Francisco de Vitoria, un año después le admitieron a la profesión y hacia
1709 recibió el sacerdocio. En Miranda de Erro se inició en el magisterio,
y con tan buen suceso, que pronto ascendió a lector de teología en Vitoria.

;ro Y_ de la pdlata, el p~dr~ Arlegui prosiguió en la investigación de la historia
ranc1scana e su provincia Por encargo d l
d Riz0
el ilustre Em,iara y E
·
. e pa _re
,
quien se lo rogó
oguren, nuestro crorusta se dio a la tarea d
.
biobibliografía franciscana d
. .
e compilar la
d
e su provincia. Para entonces ya estaba erúermo
e gota. Creemos que en este quehacer biobibliográfico Jo alcanzó la muerte
en dmarzo ddi~ 1750, en su patria adoptiva, San Luis Potosí, de la que ya n~
se espren ó desde 1728.

ª

De este convento, por obra de las pláticas de fray Juan de Ocaranza, se
trasladó a la provincia de N. S. P. S. Francisco de los Zacatecas por el año
de 1717. En ésta, sea como lector, sea como orador, sea como misionero,
refrend6 y ensanchó el buen nombre que traía. Viajó por varios lugares,
ocup6 puestos superiores y, como tal, renov6 fábricas, inició otras y gobernó
con tan buen tino que, en 1725, en el capítulo tenido en San Luis Potosí,

A más de dos siglos y medio de distancia, la Cr6niea de Arlegui cons
SU lugar cual "monumento histórico de inestimable valor y f
d
ervaal
para el t di d
un ament
lif'
es u O e
parte de la historia colonial potosina. Podemos caicaria
por .eso -afirman los bihliógrafos Alcorta y Pedraza- como 1a
, .
croruca
potosma por excelencia".ª y vale no s6lO para nosotros smo
.
d
para
1
to o o que fue la enorme provincia franciscana de Zacatecas.

gr":°

fue electo provincial.

enTiene_ s~ defec;~s. Además de ser incompleta en lo religioso, es deficiente
lo ovil y político; y en cuanto a ciertas fechas -la fundación de la

A. de, op. cil., p. 103.
u Aau:our, op. cit., p. 103.
u Cfr. el excelente y documentado "estudio preliminar" del profesor Cavazos Garza
a la obra citada de A. de Le6n, p. Lll-LVI.
• LEÓN,

Chapa continuó la cr6nica de A. de León en forma anónima y bajo el nombre
de éste la cita Bcristáin. Hay varios manuscritos, cinco por lo menos, de tal obra,
con las tres relaciones. Don Genaro Garcla las publicó en Colecci6n dt docum,r1tos
inéditos o muy raros para la historia de México. Volumen XXV, México, Vda. de
Ch. Bouret, 1909. El profesor Cavazos Gana demostr6 muy documentadamente que
el an6nimo continuador de la crónica del capitán A. de León es Juan Bautista Chapa
y ut la publicó en la edici6n citada arriba en la nota 4.

en
r
eÍ
su

JJ

12

1

• ~LEOUt,

•
op. cit.,
p. 51.

·
d e zacatecas
M," •Alu.Eou1, Cr6nita de la Provincia de N · S· P• S • Francisco
En
exico, ~r Joseph Bernardo de Hogal, año de 1737. (14) 412 (9)
2 ...
Cfr. J. Ru1z de Larriñaga. "La Crónica de fray Jos~ Ar!
.,/
Á h' p., 0.5 cm.
ricano Madrid XXVII 1926
egw , en re ivo Ibero Ami,. '
,
,
, pp. 2 1 7- 2 19.
p

Ai.coaTA
Y PEDaAZA, Bibliografía hist6r,·,a Y geográfica del Estado dt San Luis
r
otos, Tacubaya, D. F., 1941, p. 42 .

505

504

�ciudad de San Luis Potosí, por ejemplo- inexacta o contradictoria. Sin
embargo, como autorizadamente la juzga don Primo Feliciano Velázquez, es
"la obra más fina y preciada de una literatura dos veces secular; no sólo
porque guarda como arca incorruptible la memoria de prodigiosos hechos,
trabajos y padecimientos heroicos en que no se ejercitó ninguna otra P,lu.ma,
sino porque vaciado en el viejo molde de Mendieta y Torquemada, refiere
en estilo levantado y grave como las notas de un órgano, los remotos sucesos de que fue testigo esta dilatada provincia. Así como han ido saliendo
a luz cédulas reales, informaciones jurídicas, autos de repartimientos de tierras, que nos han permitido vislumbrar los orígenes de estos pueblos, irá
el tiempo dando de sí, ya manuscritos, ya impresos, discursos, notas, libros,
reveladores de nuestra herencia literaria. Mas si todo esto hubiere para siempre perecido, o lo que se descubra apenas alcance a dar idea del pedimento,
bastante tenemos con la Crónica de Arlegui para trazar como en un mapa
las cimas de nuestra historia".
"No fue su intención, según él dice, apurar los principios de las ciudades,
villas y pueblos de esa provincia. Tampoco fue tal el propósito de los demás
cronistas franciscanos o de otra orden, porque la obediencia los mantenía
dentro de las cosas y fines de su instituto. Pero unida como estuvo inseparablemente la tarea religiosa a la civil y política, su narración abraza todo
nuestro pasado." Por maravillosa que parezca, rebajarla no es dado a la critica
más severá: a los escritos del P. Castro y a los más antiguos del P. Lazcano,
de quienes Arlegui se confiesa deudor, ha corrido la misma suerte que a
los archivos conventuales; y en la imposibilidad de remontar la corriente
a fuerza de brazo, como nos aconsejara el eximio García Icazbalceta ¿qué
nos queda sino contemplarla y por el ímpetu y volumen de Sll;i aguas conjeturar la altura de donde manan? No son originales el método y distribución
de la obra; menos aun el es.tilo, que no podía escapar al mal gusto reinante;
y sin embargo, el idioma español, briosamente manejado en ella, la fácil
ilación con que el relato es llevado desde el principio al fin, los generosos
transportes con que el narrador vivifica las grandes acciones de sus hermanos, hacen interesante y grata su lectura y acreditan el parecer que de ella
dio fray Vital Moctezuma: "No ha menester la plata para. el legítimo examen de su mucha ley más ensaye que reconocerse por de estos cerros del
Potosí" .18
" VBLÁZQUl!Z, P. F., "Discurso sobre la instrucci6n pública en San Luis Pot~~•
durante la dominaci6n española", en ObTas., Mbcico, 1901, pp. 146-148. Un análisis
completo de la Cr6nica de Arlegui la hace el citado historiador en su Historia de

506

Más de un siglo después, en 1851, volvió a publicarse la Cr6nica del padre
Arlegui, adicionada con unas uMemorias ... acopiadas por Fr. Antonio Gálvez, año de 1827".17
Contemporáneo de Arlegui, aunque menor en edad que él, es el célebre
historiador y matemático don José Antonio Villaseñor y Sánchez. Cuantos
han escrito acerca de su persona lo hacen natural de la ciudad de México,
mas en su testamento, firmado en dicha ciudad en 1759, consta que fue
potosino y que tuvo por padres a don José Villaseñor Cervantes y a doña
Catalina Sánchez de Mendoza; consta, también, que en 1720 vivía en San
Luis PotOSÍ. 18 Fue alumno distinguido del Colegio de San Ildefonso y ocupó
varios cargos, como el de contador del importantísimo ramo de azogues. De
su ingenio salieron nueve obras impresas. Dejamos aparte sus trabajos matemáticos y astronómicos para referirnos a su famoso Theatro Americano, en
dos tomos, magna obra que le llev6 ocho largos años de improbo trabajo.18
Encomendada al virrey la tarea, en 1740 y por el mismo Felipe V, de que
se hiciese una recopilación de noticias sobre el verdadero estado de toda la
Nueva España, el conde de Fuenclara nombró a un grupo de sujetos "que
como prácticos y de mucha trascendencia en el interior conocimiento de sus
distritos, darían todas las disposiciones correspondientes al fin". A la postre
fue nuestro Villaseñor el que se echó a cuestas la obra de recopilar los datos
geográficos, históricos y estadisticos para esa primer síntesis nacional. "Así
salió de sus manos esta obra que contiene inapreciables noticias de lugares
de los que no se tenfa. la más remota idea de sus actuales producciones y
San Luis Potosí, México1 1946-1948, II, pp. 423-452. Sobre la vida y obra de Arlegui,
véase: Ru1z DE LARRIÑAGA, J., "P. Fr. Jos! de Arlegui: rasgos bio-bibliográficos", en
Archivo Ibero .Americano, XXIX, 1, mayo-junio, 1928, pp. 289-307 y Mu.o.e, J.,
"Semblanza de fray Joseph Arlegui", ea Humanitas. Anuario del Centro de Estudios
Humanísticos, Universidad de Nuevo Le6n, Monterrey, N. L., n. 3, 1962, pp. 441-462.
u Cr6nica dt la Provincia de N. S. P. S. Francisco tú Zacatecas, (2 ed.), reimpresa en México, por Cumplido, 1851. XX (5), 488 p., 22 cm. Las "Memorias para la
continuaci6n de la Cr6nica de la Muy Religiosa Provincia de N. S. P. S. Franciac.o
de los Zacatecas. Acopiadas por Fr. Antonio Gálvez, año de 1827", empiezan en la
p. 389.
11 Agradecemos muy cumplidamente a
don Ignacio Rubio Mañé la informaci6n
referente al testamento.
• VILLASBÑOa v SÁNCIIEZ, J. A., Theatro Americano. Descri/}ci6n g,mual de los
R,,ynos y Provincias d~ la Nueva España y sus jurisdicciones. En México, en la imprenta de la Viuda de don Joseph Bernardo de Hogal, 1746-1748. 2 vols. Edici6n
facsimilar, con una introducci6a de Francisco González de Coss!o, México, Editora
Nacional, S. A., 1952.

507

�posibilidades. Gracias a este libro la población novohispana, e in~u~. las
autoridades de la metrópoli podían tener conocimiento de_ las nqUISun~
provincias que por su alejamiento, tales como l_as compren~das en ~l obispado de Durango, eran prácticamente desconocrd~s. . . La _unportanaa trascendental de esta magna obra de nuestro Villasenor ampliaba grandemente
•
trº t1 20
la perspectiva de nuestros mtereses pa 10s •

De tan ilustre potosino se ignoran las fechas de su nacimiento _Y muert~.
Sólo se sabe que contrajo matrimonio, en México1 con.!ª mestiza Man~
Simona de los Dolores Cornejo, que procreó muchos h1JOS y que con el
vivían -no precisamente en la abundancia- su madre y hermana.
Del mismo siglo XVIII son otros tres cronistas más, carmelitas los tres~
fray Joaquín de la Concepción, fray Miguel de Santa Teresa Y fray Jase
de Santo Domingo.
Fray Joaquín de la Concepción, durante su primer estancia en San Luis

p to , dióse a reseñar los accidentados sucesos de la vida de su convento,
d:sd:'¡05 principios de la fundación -1733- hasta medi~dos de 1!50. No
tendría mayor importancia esta obra --escrita en un estilo -~erundiano recargado de latines y alusiones-- si no fuera porque se met.lo ~ hablar ~el
· ·
· t d San Luis Potosí dando nombres, orcunstanc1as
descubnm1ento y conqws a e
.
y fechas totalmente falsas que, a la larga, provocaron confusiones trem~n·
21 Fray Joaquín fue prior del convento potosmo
das y muy acres discus1ones.
. .
2 2z
en 1765-1768 y 1774-17 77 ; aqui murió el 24 de d1oembre de 178 .
Fray Miguel de Santa Teresa, hacia 1765-1_769, cop~ó -eliminan~o tod2~
la hojarasca empalagosa- y aumentó la crónica antenor hasta su ueropo.
Estas dos crónicas, inéditas aún, están en nuestro poder, y sólo se sup,o
de su existencia cuando las descubrimos. Pero está Ja tercera, que no es mas
Cossfo, introducción a la ed. cit.
.
,
.
"El acta de la fundación de San Lws PotoS1 y las diversas
di
t
Cí
::u
r. nuestro es u o
171 194
· ·
b su fecha" e.n Estilo 35, junio-septiembre 1955, pp.
•
op1n1ones so re
,
•
.
¡
d
·
·
· tít lo ni autor. Er:np1e1:a con a edi ca t ona
a Fr•
= Cuadernos manuscntos, SlII u
,, 2
ináa 1
J de los Reyes prior del "convento en el Potosí del Carmen • 3 h, s. n., ,6 1~
e~a ue [ray Fe~ndo de la Cruz certifica. que fray Joa~uln ~e _la ~oncepo n a
'b'óq· •gu.en 2 páginas en blanco y otra con esta anotación: Historia de la fonescn 1 , 51
di " 21 5 or 16 5 cr:n
daci6n de este convento escrita por un Fr. Gerun
P . ·
·
S
11 Brebre y punctual relación de la fundacióri de los Carm,ldas D~scalzos en
an
Lui.s Potosi, sucesos de ella, y festiva dedicación de su famosa Y glesia Y sumptuos:
de 10 h.s.n. cada uno; el texto oeup
cap1'/',a. M anu scn·to an6-:,.....,0 • Dos ruademos
n

GONZÁU!Z DE

°· ·

que una ampliación de las anteriores, escrita por fray José de Santo Domingo
cuando era prior de dicho convento, de 1783 a 1786. Esta última, descubierta
y copiada por don Florencia Cabrera en los momentos mismos en que se
gestaba la Historiografía Potosina, causó sensación por los datos que ofrecía
respecto del descubrimiento y fundación de la ciudad. Más explicita y pormenorizada en este aspecto que Ja Crónica de Arlegui, encandiló a su descubridor y éste le dio en dicho capítulo un crédito que no merecían ni ella
ni su autor, puesto que la información, además de falsa, tuvo como verdadero responsable al redactor de la primer crónica, el gerundiano fray Joaquín
de la Concepción. Dicha obra se intitula Libro de la fundación, progreso y
estado de este conuento de Carmelitas descalzos de esta Ciudad de San
Luis Potosi. 24 Pero de ella volveremos a hacer mención después.
En el ocaso de las guerras de Independencia aparece el último cronÍ6ta
potosino: el franciscano fray Antonio de la Luz Gálvez. Poco sabemos de
su vida. En l800 era lector de Prima en el convento de Durango y contaba
con 56 años de edad. En 1810 ya tenía tiempo en San Luis Potosí; al parecer, tuvo algún participio en la insurrección, por lo que, juntamente con
otros franciscanos fue juzgado y condenado por la junta definitoria} en San
Luis, el 21 de marzo de 1811 "por afecto a la insurrección". Al año siguiente
se le abrió nuevamente juicio en Zacatecas, pero fue absuelto. Esto, sin
embargo, no lo libró de que se le tratara como sospechoso. 26 Años después,
en el capítulo franciscano celebrado en el convento de San Luis Potosí, el
2 de julio de 1819, se le designó cronista de la provincia. En esta forma se
dedicó a historiar lo referente a la vida de ésta a partir de 1736, año
en que concluyó su Crónica fray José de Arlegw. Dio fin a su tarea en el
mismo convento de San Luis Potosí, el 14 de abril de 1829, aunque con
el título de Memorias para la continuación de la Crónica de la muy religiosa Prouincia de N. S. P. San Francisco de los ZacatecaJ; como continuación de la Arlegui vino a publicarse en México, en 1851.26
Importante, lo es, como que reseña casi un siglo de la historia de esta
provincia; mas no tiene ni la extensión ni la amplitud y profundidad de
contenido de la de su antecesor. Comprende "diez capítulos comprensivos
cada uno de tres trienios". Se palpa en ella el sentimiento de independencia
en el que rebosan los criollos de entonces -y más en él que sufrió, a pesar de su avanzada edad, persecuciones-, por lo que alude, más que cualquier
otra de su género a acontecimientos civiles y políticos, cita documentos e
intercala apreciaciones que, quizá, parecen fuera de Jugar.
La Independencia y las ideologías que la precedieron, más todas las luchas
consiguientes a la emancipación, crearon un ambiente propicio para la mi-

17 bojas, 3 están en blanco, 21.5 por 15.8 cm.

509
508

�crohistoria. En 1813, o antes, el arma.dillense Jo,é Alexo Infante con sus
hijos José Tomás y José María, abrió en su pueblo natal la primer imprenta
potosina fabricada totalmente por él. Alrerada la rutina virreinal, tan pacifista como paternalista, se desboca.ron las pasiones políticas, y tanto éstas
como los cruentos sucesos bélicos vinieron a apoderarse de los primeros lu·
gares de la vida cotidiana. e formaron la realidad y el sentido de la patria
chica, condiciones indispensables para la historia regional. Traspuesta la
etapa· de las crónicas -más o menos generales- advino el tiempo de la gestación de la Historiografia Potosi.na, fincada, más que en la serenidad y
apremio del método científico, en el brío apasionado de la afición o de la
"actitud romántica".
Esos primeros aficionados, antes de que las guerras civiles y la Reforma

mutilaran vandálicame.nte los archivos y bibliotecas conventuales y oficiales,
tuvieron la posibilidad de echar mano de muchas fuentes hoy irremisiblemente perdidas. Pero, ni sabían escarbar ni contaban con la bibliografía in•
dis~sable que integrara el panorama. Varias crónicas de religiosos -Mendieta, Pérez de Rivas, Pareja, Espinosa, por ejemplo- aparecieron después;
las existentes, se mostraban tacañas. La empresa, además, no sólo exigía
documentación y conocimientos, sino principalmente sentido de síntesis y de
método.
De esta época, el primer aficionado a la historia regional fue el célebre
.sacerdote doctor don Manuel María de Goniño y Arduengo ( 1767 • 1831),
educador, filósofo, político y fundador del afamado Colegio Guadalupano
Josefino. Dejó varias obras, impresas unas y manuscritas otras. Pero de su
quehacer historiográfico no nos queda más que un sermón guadalupano al
que le dan valor las largas notas hist6ricas que le puso. 21
Contemporáneo del padre Gorriño fue el carmelita fray Gregorio de la
Concepción (Gregario Malero y Piña. 1773-1843), llegado a San Luis Po"" Vaúzo.uu., Apucl. F. P., Coluci~n d, docum111tos para la historia di San. Luit
Potosi, San Luia Potosi, 1897-1899, Il, pp. 174-311. Sobre esta crónica, vá!e Pr.ÑA,
F., Estudio hüt6rico sobr1 San. Lui.s Potosi, San Luis Poto í, 1894, p. lll; Vr.úzquu,
"San Luis Potosi", en Fichas d, Bibliog,af{a Polosina, VII, l ·2, enero-junio 1961,
pp. 34-35; V&amp;LÁZO,U&amp;Z, Historia d, San Luis Potosi, Máico, 1946-1948, 11, pp. 386-

400.

tos1 en 1808, algo tuvo que ver en el sangriento motin de la noche del 10
de noviembre de 1810, con el que se inició la Independencia en San Luis
~ot~ Hecho prision':1'o en Acatita de Baján, se le sujetó a un proceso que
el manosamente alargo una vez que consiguió que lo regresaran a San Luis.
Fue desterrado a Ceuta. Concluida la Independencia volvió a la patria y
murió en Toluca.
. ~te. religioso escribió unas Memorias exagerando en grado sumo su parbcipaoón en los sucesos potosinos. icolás León las dio a conocer en El
~iempo (junio de _1903) y Puga y Acal demostró que no son más que un
farrago de mal forJados embustes. Sin embargo, tienen su importancia para
la Historiografía Potosin.a. za
No "memorias" ino descripción de los mismo hechos y más próxima a
la verd~d, es la Relación de la Revolución en San Luis Potosi, formada por
fray Luis Herrera, lego de San Juan de Dios, la noche del JO al l] de no•
viembre de 1810. Como la anterior, también esta obra fue publicada muy
tarde, en 1944.u
Pobres, pobrísimos fueron esos años de 1821 a 1850. Fuera de las obras
citadas, no conocemos más. Pero, demediado ya el siglo, empiezan a aparecer
los frutos naturales de una inquietud inquisitiva ya madura con la redacción
y publicación de trabajos microbistóricos. Ensayos defectuosos, deficientes,
aun con errores, pero apreciables por ser los primeros intentos en un campo
donde nada construido había. Fueron escritos, además, sin mayor pretensión.
Don Ciriaco Iturribarría, top6grafo de profesión y arquitecto por afición
~ibi6 del go~dor Adame el encargo de escnbir una Memoria geográ~
fica ,, estadística del Departamento de ~an Luis Potosí. 1853. Incluye infor.
mación hist6rica, tomada de Arlegui y de otras fuentes, sobre la ciudad y
algunas poblaciones, especialmente los reales de minas. Supera, con mucho
en esta investigación, lo estadístico y geográfico a lo histórico.'º
ocupan las pp. 19-26. Sobre el padre Garriño y Arduengo vwe ALCORTA Guz.lUlUo
R., "Biobibliografla de D. Manu.el Maria de Gorriño y Ardui:ngo", en Estilo 29.30'
~
,
'
enero-Junto 1954, pp. 65-70: Cu»u.L Rzvu, R., Del Mod1rnim10 al libtralumQ lo
filosofía d, Man111I Maria Carriño, Mbico, 1967.
'
• Fr. Grciorio d, la Concepción 7 s11 proc,so d, iR/id,ncia, intr0ducci6n de M ,

.

San Luis Polosi,

Puga y AlcaJ, MExico, 1911.
" R1laci611 d, la. m1oluci6n &lt;11n San Luis Potosí formada por fra.y Luis H,r,era
ugo d, San Juan d, Dios, 14 nocla, dtl JO al 11 ti, noui,mbrt ti, 1810. Relació~

" Gou.tiio y Alu:&gt;u&amp; oo Oración ,ucarlstica q'lll ,n la sol,mn, acc-i611 d, gracias
qui c,l1b16 la ciudad d, San Luis Poiosl ,n su iglesia parroquial a Morfa S41ttúima
d, Cuadalup, ti,l Santuario d,l Desuno ... predic6 •. . , Mbtico, 1806. Las notas

inEdita, paleografiada y anotada por Nereo Rodríguez Barragán, M6áco, D. F., Editor Vargas Rea, 1944, 40 p., 23.5 cm.
• Con el titulo de "San Luis Potosi" apa.reci6 en el Aplndice al Diccionario Uni-

• MoNffJANO y AoUIÑAoA, R., El cluo

San Luis Potosí, 1971, pp. 40-41.
• Vfase supra nota 17.

)1

la ind,ptndencia

111

511
510

�Don Manuel del Conde ( 1816-1.872), segundo obispo de San Luis, aunque
no public6 nada, sí recogió alguna infonnaci6n referente a los pueblos indígenas que hoy forman los barrios de la capital y, como testimonio de su
afición a la arqueología potosina, en la Huasteca recogió algunas piezas que
luego cedió al Museo del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí. 81
Su contemporáneo don Florencia Cabrera ( 1828-1877), en cambio, fue
el primero en acometer la empresa de rehacer la historia de San Luis Potosi.
En 1871 escribió un Bosquejo sobre la historia antigua de lSan Luis Potosí; 32 dos años antes, en 1869, al publicar su Cr6quis del plano de la
Ciudad de San Luis Potosí, con algunas noticias históricas, geográficas y
estadísticas, anunció su obra sobre la fundación 'Y progreso de esta ciudad
que había comenzado a escribir. Mas el señor Cabrera, además de que reunió
muy pocos documentos y sólo escribió unas breves· páginas -al decir de
Velázquez-, careció de sentido crítico y, con el descubrimiento que él hizo
de la crónica de fray José de Santo Domingo, tomando por buenas las noticias falsas que éste da sobre el cómo, cuándo y por quiénes se fundó la
ciudad, creyó haber resuelto un problema básico. Sin embargo, "por poco
que haya logrado en sus trabajos históricos es digno de una honrosa mención
entre los estudiosos de la Historia Potosina"."
Le supera en méritos don Francisco Macías Valadez ( 1833-1890). Los
altos cargos que desempeñó le permitieron hurgar en los archivos oficiales
y localizar preciosa y decisiva, aunque no abundante, documentación. Públicó,
en 1878, unos Apuntes geográficos y estadísticos sobre el Estado de San Luis
Potosí, 34 y aun parece que escribió o pens6 escribir un trabajo histórico,
a juzgar por Jo que anunció en los citados Apuntes.
Con Macias Valadez colaboró el bi.bliófilo don José María Flores Verdad
1884) . Ambos publicaron apenas unas cuantas páginas de lo que iba a
ser e1 Diccionario geográfico del Estada. 115 Flores Verdad además, fue el

(+

versal dt Historia y Geografla, III, M6xico, 1856, pp. 312-364, y despufa en el Bole•
tln de la Sociedad .Mexicana de Geografla y Estadlslica, la. ~p., VII, 1859, pp.
288-321.
11

VELÁZQ.UEZ,

"' VuÁzQm:Z,

ª

"San Luis Potosi, p. 27.
arl. cit., p. 21.

VEI.ÁZQ.tJl!.Z, loe. cit.
hriAcÍAs VALADEZ, F.,

Apu11tes geográficos ¡• eslad1sticos sobre el Estado dt San
Luis Polos, en la República de los Estados Unidos Mexicanos, San Luis Polosí, Imp.
de V6kz, 1878, 138 p., 205 por 15.5 cm.
as MAaf.,s VALADEZ v FLORES VEJU&gt;AD, J. M., "Memoria. de la Corohi6n de Esta11 ·

dística sobre el Estado de San Luis Potosí para la formación del diccionario geogl'á-

organizador de la Biblioteca del Instituto Científico y Literario de San Luis
Pot~í al_fundarse ésta y coeditor1 con José T. de Cuéllar (Facundo) y José
Mana V1llasana de La. Ilustración Potosina ( 1869-1870).

Al_ mismo tiempo otro estudioso de la historia potosina, don Rafael del
Ca.s~o ( 1847-1917), también con miras a escribir la historia del estado,
reco~~ a~gunos documentos. Comprendiendo lo difícil de la empresa, Jos
publico aisladamente, en 1887, en el Periódico Oficial; publicó también Alg~~os apuntes sobre la instrucción primaria en el Estado se y la Guía del
v_w1ero en S. Luis Potosí,81 interesante librito con datos históricos y estadísticos de algunas poblaciones del estado y de ciertos edificios de la ciudad
Y su Cuadro sinóptico del Estado,88 apretada síntesis de datos diversos.
'
No tanto por lo hist{,rico cuanto por la información geográfica y estadística,
hay que recordar a tres autores: Manuel Fernando Soto, por sus obras El

n~evo ~st~do (lturbide). Nuesidad de formarlo inmediatamente con los
cmco distritos de Tuxpan, Tampico de Veracruz, Tancanhttitz, Huejutla y
el Sur de Tamaulípas. México, 1856 38 y Noticias estadísticas de la Huasteca
'Y de una pa~e de la Sierra Alta, formadas en el año de 1853. México, 1869,
a don Antoruo Cabrera ( 1815?-1877), por su libro La Huasteca Potosina •o
Y a don Bruno E. García (1835?-1885), por su Cartilla elemental de geografta del Estado de San Luis Potosí.u
~ esta se~da mitad del siglo es otro género de literatura histórica potosma: los diarios y memorias. Información muy valiosa -mas no por eso
fico", en Bol11dn de la Sociedad Mexicano d11 Geografía y Estodlstica, 2a. ép., IV,
1872, pp. 453-459.
• C....sTILLo, R. del, Algunos apuntes sobre la instrucción primaria en el Estado de
San Luis Potosf, San Luis Potosí, 1890, 56 pp., 22 cm.
" CAsTILLO, R. del, Gula dd viajuo en San Luis Potosi, San Lim Potosí 1891,
146 pp., 14 cm.
• C....~TrL~o, R. del, ~uadro ñnóptico del Estado d11 San Luis Potosí, con varios
datos históricos, g11ográf2cos, estadísticos y administrativos M&amp;ico 1878 H · d
100 por 79 cm.
•
,
. OJa e

• SoTo~ M. ~-• ~l nuevo E:rtado (Iturbide). Necesidad de formarlo inmediatamente
con los cinco d~trilos de Tuxpan, T~mpico d, Veracnu:, Tancanhuitc, Huojutla y el
S~, _de Tamaulipas, con un post-escripturn sobre la agregación d, los c1,atro ¡,rimeros
d~tntos al Estado de Tamauiipas, México, 1856. 117 pp., 1 plano, 19 cm. 2 ed., corregida Y aumentada¡ la la. ed. fu_e de l 855.
• CA11RERA, A. J.. La Huaste,a Potosina. Ligeros a/nmtes sobre este pa!s San Luis
Po!ost, Tipografía del Comercio, 1876, 180 pp., 21.5 cm.
'
GAACÍA, 13. E., Cartilla lllemenlal de geografía del Estado de San Luis Potosi,
San Lws Potosi, Tipografía de B. E. Garcla, 1883. 190 pp., 21.5 c;m.

513
512

�a salvo de una critica rigurosa- es la que ofrecen estas obras, de cronistas
espontáneos, unas; de interesados, otras. Siguen, en general, el prttepto de
Horacio: Carpe diem -&lt;oge el día de hoy- (Odas, Lib, I, oda 11, v.
8), con sus palpitaciones minutas, intrascendentes la mayoría pero que con
el tiempo, ?e\isten no pocas de ellas singular importancia.
El más antiguo diario que se conserva
el del seminarista Juan Vild6sola
(1841-1860). Es la apreciación de un muchacho que sintió en carne viva
las vicisitudes de una época preñada de odio y de barbarie. Lo llamó: Diario
de noticias de los años de 1857 1858 y 1859 que han acontecido en S. Luis
Potosí, con otros foráneos, 'Y además u,1os aumentos curiosos. Estos "aumentos
curiosos", para él que vivi6 entre guerra , son las sumas de soldados de los
ejércitos europeos. Vildósola cerró su Diario el 31 de diciembre d 1859 y
sus ojos el 19 de febrero siguiente. Por fortuna, se conser\'a el manuscrito."
Más amplio, más agudo y mucho más importante, porque sus noticias
alcanzan un área muy extensa, es el Diario de don Agustín Sober6n (18191873). En varios cuadernos de apretada grafía recogió los sucesos acaecidos
en Matehuala y poblaciones circundantes -de uevo Le6n y Tamaulipas,
inclusive-, entre 1858 y 1873, o sea, hasta su muerte. De esta obra se sirvió
Muro para &amp;\l Historia de San Luis Potosí. En 1940 se publicó una mínima
parte, 1858-1861; permanece inédito lo demás y actualmente lo tamos transcribiendo para su publicación.'ª
De importancia también regional es el diario de campaña, desgraciadamente muy sintetizado, que llevó don José Miguel Barragán, liberal, que
opero en la zona de ciudad del Maíz, Río Verde y la Huasteca. Ocupó dos
pequeños volúmenes, pero sólo conocemos el número 2. Empieza el lo. de
enero de 1864 y concluye el 2 de agosto siguiente con esta anotaci6n: "Me
• Volumen manmcrito, encuadernado en badana En la cubierta superior: "Diario
de Juan Vild6eola 1857-1859", impresión posterior; guarda. en blanco; una hoja:
''Contiene este tomo: Diario de noticias de los años de 1857, 1858 y 1859 qe. han
acontecido en S. Luis Pot01í, con otros foráneoa y ademAs unos aumentot curiosos.
Los que están al fin de este tomo. Juan Vildósola", rubrica. "S. Luis Potosl"; vta. en
blanco; otra hoja: entre adornos caligrüicos, "Enero lo. d 1857. Diario escrito por
Juan ild6eola. San Luis Pot01I"; \'t. en blanco; p. 1-183 texto; pp. 184-186 clato1
sobre los ej&amp;citos europeos; guarda en blanco. 31 por 21 cm.
• Diario tl, Don Ag,utln Sob,r6n. Mateln,ala dt 1858 a 1873. Manuscrito en
poder del doctor {iguel ll. Sober6n. Anotaciones por ngel Scnosiain Gava.rre y
JOR Dibildox Canal. Matehuala, . L. P., Ediciones ' 'uevo Dla", 1940. XIX, 203
-pp., ib., 24 cm. T. I, úniCU1ente; del 11 se imprimieron tan s6lo XII, 40 pp.

van a fusilar por patriota. . . Dedico este diario a mi hermano Ate.nógenes.
Camino para la eternidad, en El Salitre"."
Valioso, más que para la historia regional para la nacional, es el Diario
del joven Mariano J. Reyes, hijo del general imperialista don Mariano Reyes,
a quien acomp~ en el sitio de Querétaro. La empezó en San Luis Potali y
va del 27 de ~c1~b: de 1866 al 15 de junio de 1867. Integro lo reprodujo
Muro ~ su htStona. Tenemos referencial, pero no los conocemos, de tres
manuscntos más de este género: Memorias de Catorce, por don ERtaoisJao
Oc6n, Memorias, por don Vicente Irizar y Diario de los sucesos más notabús
di la ciudad de San Luis Potosí desd, tl año de 1908, por don Mekhor Vera.
Toda\'ía hay otras dos obras más de este género, de especial importancia
para nuestra microhistoria porque sus autores, al mismo tiempo aunque en
distinto bando, escribieron e hicieron historia. Ellos fueron: 1 médico don
Francisco J. Estrada (1801-1885) y don Ramón F. Gamarra (1828-1886),
políticos ambos, periodistas ambos y el último, por añadidura, novelista
tambim.
Don Francisco Javier Estrada nos dejó sus Recuerdos de mi vida. Comprenden la época más turbulenta y decisiva de la historia potosina y nacional:
1821-1867. De ahí su importancia; por eso es mucho más que una simple
autobiografia. La publicamos en 1954.48 Don Ram6n F. Gamarra, en cambio, llamó a IUS memorias Historia conltmporánta dt San Luis Potosi,
julio 1856 marzo de 1881. Ensayo. El licenciado Velázquez la aprovech6,
pero se encuentra perdido el manuscrito, cuyo fue.
Finalmente, el ilustrísimo señor doctor don Ignacio Montes de Oca y Obregón ( 1840-1921), obispo de San Luis Potosi de 1885 a 1921, también llcv6
su Diario. abemos que comprende algunas decenas de tornos. Dado el papel
eclesiástico y político que desempeñó dada su sapiencia y agudeza, dada
su amplitud de relacion , debe tener conceptos por demás interesantes respecto de los hechos que vio o en que participó en su larga vida y de los
muchísimos personajes que trató en América y en Europa.
" Libreta apaisada, en adernrula en piel: 1 h. p. con el útulo: "• úmero 2. Pequeño diario portátil. J. Migl. Barragán": 118 pp. numeradas a mano¡ el texto ocupa
las p. 1-65, las dcmú en blanco. 7.8 por 14 cm.
.. Mua.o M., Historia d, Son Luis Potosi. San Luu Potosi, 1910, 111, pp. 467-483,
509-512.
• EsnADA, F. J., R,cu,rdos d, mi 11ida. Introducción, transcripción y notas de
Rafael Montejano y Aguiñ:iga, San Luis Potosí, 1954. 319, (1) pp., 4 lúns., 20.5 cm.

515
514

�Dejamos aparte los diarios estrictamente personales. Se han perdido la
mayoría, y ofrecen poco. Tal es el caso del Diario del M. l. señor don Manuel
Campa (1875-1934), por ejemplo, que obra en nuestro poder.

En esta segunda mitad del siglo aparecen también una serie de opúsculos
monográficos sobre diversos temas: informes de minas, alegatos por herencias, propiedades, negocios o delitos, biografías, relatos de sucesos, conmemoraciones o recuerdos de homenajes. Hilos, no más que hilos sueltos, intrascendentes en apariencia; de importancia únicamente parroquial, si acaso;
curiosidades de bibliófilos, en fin. Mas a la larga, un solo hilo de ésos se
convirtió en el gorrón sobre el que gira más de un capítulo de la Historiografía Potosina.

De esos hilos, monografías indispensables para la síntesis microhistórica,
recordaremos algunos. Empiezan en 1856, con el folleto del presbítero Crescencio Rodríguez Breve relacwn histórica del magnífico templo de la Villa
de la Soledad y de su augusta dedicación ... , en el que se relata a grandes
rasgos la construcción de esa iglesia, hoy monumento nacional.47 En 1858
apareció, escrito por el canónigo Peña pero dictado por el ilustrísimo señor
Barajas, un interesante folleto Persecución contra el Ilmo. Sr. Obispo de San
Luis Potorl, Dr. D. Pedro Barajas, su destierro y el de las comunidades religiosas de San Francisco y la Merced de la misma Ciudad, en el que describe los atropellos cometidos por Zuazua en el peor saqueo que ha sufrido
San Luis Potosí." El presbítero Jesús Gordoa, por su parte, habiendo sido
víctima de las tropelías de Santos Degollado, escribió una Relación Pública,
en 1859, explicando los hechos."-9 En 1860 el canónigo Garibay sac6 a luz un
41 Rou 11fou 8 z, J. C., Bm1e Ttlación histórica del magnifico templo de la Villa d,
Soledad. Y de JU augusta dedicación solemnLsima, que, por insigne beneficio de la
inefable providencia del Señor, tuvo lugar 11 6 d, abril de 1856. San Luis Potosi,
Imprenta de G. Dávalos, 1856. 18 pp., 20 cm. En el mismo año tambifo se publicó
el serm6n predicado por el presbítero Mariano Saldaña en la misma ceremon.ía.
.- BARAJAS, P., PEÑA, F., Persecución contra el Ilmo. Sr. Obispo diJ San Luis
PotoJÍ, Dr. D. Pedro Barajas, su destierro y el de lar Comunidades religiostJJ d, San
Francisco y la Merced de la mi.rma Ciudad, 1858, San Luis Potosí, Imprenta de
Genaro Dá.valos, 1858. 32 pp., 19.5 cm. La primera edición se hizo en Nueva Orlearu,
poco antes, pero como no llegó a San Luis Potosí, se hizo esta otra. En 1941 se
reedit6 en la Gaceta Eclesiástica Potosi-na, enero-marro.
• GoRDOA, J., Exposición pública que hace el Presbft,ro Jesús Gordoa, Cura pTOpio
de Ahualulco de la Diócesis de San Luis Potosí, 1Jn su personal defensa, la de los
deberes de su ministerio, &gt;' principios católicos atacados por la impla demagogia in
la actual persecuci6n contra la Iglesia, San Luis Potosí, Tip. de Genaro Dávalos, 1859.
58 pp., 21 cm.

516

breve folleto Manifestación al público, en el que da cuenta de los desmanes
cometidos por Zuazua, Degollado y Chico Sein y del simulacro de fusilamiento a manos del primero. liO Sobre la catedral y su reconstrucci6n el canónigo don José María Guajardo publicó, en 1866, su Noticia liistórica de
la reedificación y consagración de la Santa Iglesia Catedral de San Luis
Potosl, opúsculo de bastante interés.si Más tarde, en 1882, el presbhero
Francisco A. Carrasco eclit6 su Biografía del Maestro D. Eusebio Zavala, uno
de los eminentes músicos de ~ta dinastía. 6~

En estos mismos años, 1850-1890, se dieron a conocer muchos trabajos
sobre minas, entre ellos los de los ingenieros Felipe y José María Gómez del
Campo, Santiago Ramírez y Camilo Bros/3 y sobre litigios por herencias,
negocios y tierras, en los que abunda información histórica, estadística y
biográfica. 64
Con pobre acopio de noticias originales, pero sí con datos de lo que él
vio y con inexactitudes en la parte antigua, entra a la microhistoria de este
tiempo de gestación don Antonio Cabrera (1847-1925), benemérito de la
Historiografia Potosina por los varios planos que eclit6, por sus once almanaques 81 y por sus dos libros sobre El Estado de San Luis Potosí y Santa

Maria del R!o.r.s
Con esta breve reseña no apuramos del todo la bibliografía histórica de
esa época. Dejamos aparte las publicaciones peri6clicas y los artículos, de valor, unos, intrascendentes, otros, y las sociedades culturales. Nuestro propósito
al recordar esta producción es delinear el panorama en que, prim-ero, se
gestó, y después, nació la historia potosina y el mérito de quienes, por pri• GARIBAY,

P., Manifestación al público~ San Luis Potosi, S. p. d. i, 1860, 12 pp.,

20.5 cm.
11 Gu&amp;JA.IWO,
J. M., Noticia histórica de la reiJdifíción y consagración de la
Santa Iglesia Catedral de San Luis Potosi. San Luís Potosi, Tip. de Dávalos, 1866.
11 p., 20,5 cm. Edici6n an6nima. El canónigo Peña la incluyó e.n sus Documentos y
au Ert.udio Histórico.
• CAAAANco, F. A., Biografla dtl Maestro D. Eusebio Za11ala, escrita por el señor
Pbro. don Francisco A. Cananeo y publicada por varios amigos del difunto maestro,
San Luis Potosi, 1882. 11 pp., 21.5 cm.
• V~ase VEÚ..ZQ.UEZ, "Bibliografía cicntifica potosina", en Obras, pp. 271-449;
ALcoRTA Y h.011..UA BibliogTafia histórica y geográfica del Estado de San Luis Potosí,
Tacubaya, D. F., 1941.
.. Cfr. nuestro catálogo de la Primera Exposición de Bibliografía /urldica Potosina,
San Luis Potosi, 1953.
'"Cfr. Á.LCOB.TA v I'mR.AZA, op. cit., ns. 180-196.
• 0ft. ALCOllTA y PlroRAZA, op. cit., ns. l 86, 193, 195.

517

�mera vez, y no como loable pensamiento, sino como auténtica realidad, se
echaron a cuestas la difícil y paciente tarea de recoger lo disperso, lo fragmentado, lo discutible y escribir, con sentido crítico y calidad científica, la
historia regional.
Las guerras de Reforma acabaron con las bibliotecas y archivos conventuales Y, en máxima parte, destruyeron los oficiales. Según Muro, el saqueo
de los conventos se hizo con el mayor desorden; 67 otro testigo ocular refiere
que, en 1858, con el vandálico saqueo de Zuazua, las calles de nuestra capital
estaban tapizadas con los archivos públicos; 58 y a don Joaquín íeade un
empleado de la oficina federal de Hacienda le dio, por ser papel viejo
que estaba estorbando, varios bultos de documentos del saqueado archivo
franciscano de San Luis. ¡ Pocas entidades como la nuestra han sufrido la
destrucción del patrimonio documental oficial y religioso como ella! ... El
escudo y título de ciudad han sido robados dos veces ... Todavía hoy -en
1974-- impera un tremendo caos en lo que de lo archivos potosinos ha
sobrevivido a la saña del hombre y a la carcoma del tiempo. Ningún archivo
público está clasificado; unos legajos están revueltos, otros en el vivo suelo
y sólo unos pocos se encuentran acomodados, pero no ordenados...
En esos años alrededor de los ochentas del siglo pasado salían a la luz
algunas crónicas de siglos anteriores que, sumadas a las ya existentes, apenas
soltaban opacos destellos, insuficientes para penetrar a pie firme en el pasado
potosino y extraer de él conclusiones exactas. i había, tampoco, colecciones
impresas de documentos que sirvieran de sillares para levantar el ansiado
edificio de la historia.
Eran varios ya los estudiosos y mayor la inquietud inquisitiva. Allí están,
para comprobarlo, las dos juntas auxiliares de la Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística, fundada una en 1851, reinstalada otra en 1869; la
Sociedad Orozco y Berra, establecida en 1880; la Sociedad Potosina de Historia y Geografía, en 1895; la Sociedad Científica y Literaria en 1897; la
Junta Local de Bibliografía en 1899. Y nos referimos tan s61o a las que
tenían como fin exclusivo el estudio de la microhistoria.
En este ambiente, frustrados los intentos de don Florencio Cabrera, de don
" MuRo, Historia, ll, 250-252, enumera algunos de los tesoros de este convento,
y añade: "El desorden dio lugar a que se extraviaran multitud de libros y documentos
de la biblioteca y del archivo. . . Cada cual tomaba y sacaba lo que quería. . . Habían desaparecido pinturas, libros, papeles, etc."
• P. PALouo, F. de,en su novela histórica Luisa o S. Luis Potosí desde 1858 hasta
1860, San Luis Potosí, 1865, p. 51.

518

Francisco Macías Valadez y de los otros pocos que pretendieron reconstruir
nuestro pasado, don Francisco Peña (1821-1903), ora al margen de su cátedra en el seminario, ora en los enclaustramientos de sus parroquias de
las villas de San Sebastián y San Francisco de los Pozos, ora al canto de su
canongía en la catedral, habiendo comprendido la problemática fundamental:
carencia de método, paupérrima información, deficiencia y distorsión de noticias y poquedad de documentos, especialmente de documentos claves, sin
desdeñar las crónicas, encauzó todo su esfuerzo a la recolección de documentos y a la crítica metódica, aguda y serena, haciendo a un lado la "actitud romántica" anterior -por eso no quiso publicar la crónica carmelita
que él rescató-, con la mira de llegar a la síntesis de la historia regional.
Fueron años de trabajo silencioso, arduo y perseverante. Fue así como, en
1887, en reducidísima edición, publicó sus Documentos para la historia del
obispado de San Luis Potosi y, en 1894, su Estudio histórico sobre San Luü
Potosí con un valioso apéndice documental con el que no sóJo trazó un
camino sino que también comprobó sus asertos que muchos, especialmente
Muro, se negaban a aceptar. 511
Fue el señor canónigo don Francisco Peña, cuando ya la ciudad de San
Luis Potosí cumplía tres siglos de e.'&lt;istencia, el primero en hacer un acopio
importante de documentos históricos -auténticos, originales y decisivossobre el pasado de la región, valioso por su calidad y número, integrado por
lo que él reunió y por lo que habían colectado antes el ilustrísimo señor Dcl
Conde y Macias Valadez; el primero en hacer una síntesis de la historia de
San Luis Potosí; y, en suma, "el primero en abrir el cauce -escribió el licenciado Velázquez - por donde hoy corren cristalinas y serenas las linfas
de la verdad antigua".ªº "Entre quienes se han dedicado afanosamente a
• Aparte de algunos artkulos publicados en El Estandarte, w obras que nos leg6
el canónigo Peña wn: Documentos para la historia del obispado de San Luis Potosí.
San Luis Potosí, 1887. 25 b.s.n., 30.5 cm. Segunda edición: Introducción, transcripción y notas de Rafael Montejano y Aguiñaga, San Luis Potosí, Academia de Historia
Potosina, 1969. XX, 75 pp., 2 láms., 23 cm. (En esta edición puede verse la biobibliografia de Peña). Esiudio hist6rico sobr, San Luis Potosí. San Luis Potosi, 1894. IV,
86, 36, (2) p., 1 lám. pleg., 27 cm. El Ap6ndice tiene 36 pp.
Todavía en 1910, cuando ya hablan aparecido algunos trabajos de Velázquez -uno
de ellos la Colecci6n de documentos- confirmando y ampliando las afirmaciones de
Peña, Muro (Historia, 1, 2-9) seguía aferrado a su falsa teru. Cfr. nuestro estudio
"El acta de fundaci6n de San Luis Poto I y las diversas opiniones sobre su fecha", en
Estilo, 35, julio-septiembre 1955, 176-1 79.
• VBJ.Á.ZQ.UEZ, Colección de documentos para la historia dt San Luis Potosi. San
Luis Potosí, 1897-1899, I, p. V.

519

�zanjar los cimientos de la historia de nuestro estado -afirmó, en 1890,
el citado historiador-, ninguno más digno de alabanza que el Sr. Canónigo
don Francisco Peña, quien vive entregado a esta noble tarea desde hace
muchos años." 81 Hurgó en el pasado de San Luis Potosí con más profundidad, amplitud y exactitud que sus otros contemporáneos: a los Cabrera, les
faltó crítica y documentación; Muro se limitó a hacer memoria deI San Luis
independiente en el que vivió y actuó, y desbarró al escribir sobre la fundación de la ciudad; Macias Valadez no logró escribir gran cosa; Velázquez,
ayudado por Peña, apenas empezaba. Por lo que, contra el parecer de todos
-excepto el último- aclaró fechas y circunstancias en discusión, c~.rcigió
errores y nos dejó su Estudio Histórico -tal es el modesto nombre del libro-"fundamental -según el juicio de los bibliógrafos Alcorta y Pedroza- para
el estudio de la historia potosina".02
•
Hasta la publicación del Estudio Histórico de Peña, la historia de San
Luis Potosí, en lo general y en lo fundamental, era desconocida. Había,. sí,
datos y narraciones sueltas, principalmente en los volúmenes de los cromstas,
pero discutibles e inconexos, repetidos por la mayoría sin l~ más elem«:°tal
crítica. Y la citada crónica de la f undaci6n de los carmelitas, descubierta
por Florencia Cabrera, vino a agravar el caos, al dar~ a ~ ciudad ~na fe_cha
inaceptable pero que encandiló a todos, menos a Pena. 'Nuestros investigadores -escribió Velázquez- así antiguos como modernos, seguían conformándose con 1a Cr6nica franciscana de Arlegui, tan deficiente en lo civil
y politico, como en lo religioso incompleta" 83 y en algunas f e~s inexa:~·
Las pocas obras de historia potosina no pasaban de monografías muy limitadas en el tiempo y en el espacio.
Los indiscutibles méritos del canónigo Peña quien con justa razón merece
ser llamado el padre de la historia potosina -"el primero en abrir el cauce",
como dijo Velázquez- no han sido debidamente reconocidos. _Este .~toriador, que bien lo conoció y trat6 y lo tuvo por maestro y de el r~c1b1~ bastantes y muy buenos documentos para su Colección y para su Histona, ha
sido el único que declaró públicamente su hazaña.

A la zaga del canónigo Peña apareció el licenciado don P~mo Feli~no
Ve.lázquez (1860-1953). Su amor a la historia regional, su ~lida formaaó~
humanística -todos sus estudios, inclusive los de Leyes, los hizo en el sermnario-, su profesión -abogado y periodista-, su afición a la letras Y las
n VF.LÁZQUEZ,

"San Luis Potosi", p. 38.
Bibliografla, p. 457.

"' ALCORTA Y PEDRAZA,

ª
520

V-ELÁZQUEZ,

op. cit., I,

p. IV.

lecciones y papeles que de su maestro recibió, le permitieron penetrar más
allá todavía en el pasado potosino.
Primero, en 1890 y 1891 publicó en su periódico El Estandarte, una serie
de seis artículos anónimos sobre las antigüedades, la etnografía, los cronistas,
la estadística y el nombre de San Luis Potosí; iu en seguida, los cuatro macizos tomos de imponderable valor de la Colección de documentos para la
historia de San Luis Potosí 6 ~ y otros trabajos más, incluyendo unas traducciones del náhuatl y del latín y, en tardía publicación, su Historia de San
Luis Potosí, en cuatro gruesos volúmenes. 86

El licenciado Velázquez (meritísimo por muchos títulos, uno de ellos su
labor periodística honrada y valiente, por lo que varias veces y por largas
temporadas fue arbitrariamente encarcelado), llev6 a su apogeo la historia
potosina. En su obra están contenidas, en ordenada síntesis, las experiencias
y trabajos de sus antecesores, especialmente del canónigo Peña, y más de
medio siglo de labor personal.
Escritor y orador, amante de los latinismos, en sus obras históricas su estilo
es académico; la división del contenido ordenada y clara; la documentaci6n
abundante, original y de primera mano; el área estudiada, por demás extensa. No así su método. Si en todas las otras es bueno, privada está la
Historia de San Luis Potosí de fuentes y bibliografía y de aparato crítico
y en los dos últimos tomos se basa en Muro en buena parte del contenido.
Es notorio el contraste de la parte antigua y virreinal con la independiente
y contemporánea. Da la impresión de que esta última la escribió de prisa.

Al parecer así fue. Ante la imposibilidad de editar su Historia, la guardó
en caja sellada, sin concluir. Gracias a la intervención de dos ilustres poto-

sinos, el profesor Ram6n Alcorta Guerrero y el maestro don Jesús Silva
Herzog, tan valiosa obra pudo salir a recorrer esos mundos de Dios en perfecta edición.
Al mismo tiempo que los anteriores, aunque sin la originalidad y agudeza
de ellos, entró al palenque de la microhistoria don Manuel Muro ( 18391911) . Político de profesión, prescindi6 del remoto pasado potosino y más
" El Estandart,, 3, 7, 13 de ~epticmbre, 7 y 28 de diciembre de 1890 y 22 de
febrero de 1891. Debidamente anotados, publicamos como uno solo est01 articulas
con el título general de "San Luis Potosí", en Fichas de Bibliografla Potosina, VII,
1-2, enero-junio 1961, 19-55.
• Los publicó en forma de folletín en su periódico El EsCandartt.
• Historia de San Luis Potosí, México, 1946-1948.

521

�bien, apoyado en fuentes impresas y en los hechos que él vio y en los que
participó, escribió una Historia de San Luis Potosí,67 cuyo nombre sobrepasa
con mucho al contenido. En realidad sólo describió lo tocante a siete décadas, o sea, de 1810 a 1876. De vez en cuando incursionó en hechos de siglos
anteriores, pero en forma aislada, incompleta y deficiente y sin dar jamás
las pruebas de sus afirmaciones. us otros escritos están llenos de lagunas
e inexactitudes.
Siguiendo los pasos de Peña y de Velázquez, también hurgó con tesonero
afán don Julio Betancourt (1870-1930). Más investigador que historiador,
nos dejó muchos artículos, desgraciadamente dispersos, muy valiosos, porque
son en su mayoría transcripciones de documentos. Su libro San Luis Potosí,
sus plazas y calles. Notas históricas es una macisa suma de datos originales
sobre el tema indicado en el título y más. 68
Cuando empezaba Betancourt sus investigaciones, aparecieron otros estudiosos de la historia potosina cuya aportación, no siempre original, carente
de método, mantuvo, sin embargo, viva la flama que encendieron Peña y
Velázquez. Ellos fueron: los presbíteros Albino Escalante ( 1868-1939) y Apolonio Martínez Aguilar ( 1873-1926), el doctor Francisco de Asís Castro
(1860-1933), don Francisco A. Sustaita (1873-1961), don Manuel Sancho
( 1865-1942), don Roberto Monsiváis y don Roberto de la Cerda Silva ( 18951965). Algunos de éstos y otros más que no dejaron obra, resucitaron, por
tercera o cuarta vez, en 1914, la junta auxiliar de la Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística.
A la manera de Betancourt, fincando sus trabajos principalmente en la
documentación que ofrecen los archivos oficiales potosinos, en los veintes se
inició en la Historiografía Potosina don Nereo Rodríguez Barragán (1884-),
cuya abundante producción, recogida en mínima parte en folletos y dispersa
en máxima parte en diferentes publicaciones, contienen siempre datos originales y desconocidos. 69
11 Historia de Sa.n Luis PotosL desde 1810 hasta nuestros días, tomo I, San Luis
Potosí, 1892. Unico volumen publicado entonces. La edici6n definitiva es: Historia
de San Luis Potosí. San Luis Potosí, 1810, 3 V.
• BETANCOURT, J., San Luis Polos{, sus plazas y calles, San Luis Potosí, 1921.
380 pp., 19.5 cm. Edición trunca. Publicó otra obra más: Rasgos biográficos de los
descendientes de don Josl Antonio Bt:tancourt y doña Agu1tina dt la Rosa de Ferrer,
vecinos de la ciudad de San Luis Potosí, Matchuala, 1905 y 1910. Sobre Betancourt
véase: PJIDRAZA, J. F., "Semblanza del historiador Lic. Don Julio Betancourt", en
Archivos de Historia. Potosina, l, 2, octubre-diciembre 1969, 131-132.
• Véase PD&gt;RAZA, J. F., "El Profr. ereo Rodríguez Barragán y su obra", en
Archiuos dt Historia Potosina, II, 3, enero-marzo 1971, 184-188.

522

En la década del treinta irrumpe en la ya muy desarrollada Historiografía
Potosina don Joaquín Meade ( 1896-1971), el más fecundo, indudablemente,
de cuantos historiógrafos ha tenido San Luis Potosí. Nadie como él consultó
archivos, bibliotecas y colecciones en Europa, en Estados Unidos y en México.
Acopió miles y miles de hojas y notas. Las Huastecas fueron su predilección,
sobre ellas, sobre Tamaulipas y sobre San Luis Potosí investigó y escribió
mucho, a tal grado que lo inédito supera lo publicado. Sus escritos destacan
por su originalidad. Fue eminentemente un investigador solitario, tenaz y
abnegado y sobremanera benemerit.ísimo. Esta Academia Mexicana de la
Historia recogió en sus Memorias bastante de lo mejor de la producción del
señor Meade. Por su obra, más por la calidad documental que por la cantidad, don Joaquín Meade, en unión del canónigo Peña y del licenciado
Velázquez, integra el grupo de los tres grandes de la historia potosina. 70
Mientras don Joaquín Meade desentrañaba las antigüedades hua tecas, simultáneamente se ocupaba con éxito en lo mismo el licenciado don Bias
Rodríguez ( 1880-1949). Escribió poco, pero sus dos opúsculos Tampico,
Datos para la historia de la Huasteca y Culturas Huaxteca y olmeca tienen
valor imperecedero.71
La década del cuarenta marca un renacimiento de la Historiografía Potosina, renacimiento que -así nos parece- se encuentra ahora en su apogeo. A los historiógrafos maduros -Meade y Rodríguez Barragán; Velázquez
se había ya recluido en su domicilio-- se sumaron esa década algunos aficionados jóvenes, profesionistas todos y con un nuevo sentido de la investigación histórica. Ellos fueron: Ramón Alcorta Guerrero (1910-1970), José
Francisco Pedraza ( 1914-), Antonio de la Maza ( 1905-1956), Salvador
Penilla ( 1918-), Joaquín Antonio Peñalosa ( 1922-), Rafael Andrés 19031956) y el que habla, más otros que desertaron o no llegaron a Ja obra cons" Sobre don Joaquín Meade véase: M-EADE DE ANGULO, M., "Semblanza de Don
Joaquín Mcade Sáinz-Trápaga", en Archivos de Historia PotoJina, III, 1, julio-septiembre 1971, 7-14; MoNTEJANO v AoulÑAoA, ''Bibliografía de Don Joaqufo Meade",
ibid., 15-28; G. STRl!SSER-PÉAN, "Don Joaquín Meade y sus obras I en el estudio
de la Hua.steca", ibid., 29-39; MoNTEJANO v AoulÑoA, "Don Joaquín Meade y su
obra II", ibid., 4-0-49; ME,\DE, J., "Libros y trabajos ,preparados o en preparaci6n",
ibid., IV, 3, enero-marzo 1973, 285-293; SAllAVIA, A., · "Contestación al discuno del
Sr. Joaquín Meade" (en su ingreso a la Academia Mexicana de la Historia), en
Memorias ~ la .Acadtmia Mexicana de la Historia, IX, 3, julio-septiembre 1950,
266-273.
n RoDRÍouu, B., "Tampico. Datos para la historia de la Huasteca", México, 1932.
95 pp., 25 ils., 24 cm.; Culturas huaxteca y olmeca, México, D. F., 1948. 88 pp . , 2
láms. plcg., 78 ils., 24 cm.

523

�tante, original y perdurable. Engreídamente podemos afirmar que hasta alli
es una y desde alli es otra la Historiografía Potosina. En esta nueva época
los trabajos de investigación histórica -en general y sin negar las excepciones- se caracterizan por el acopio de documentación, por la originalida~
por la profundidad e integridad del estudio -hasta donde las fuentes lo permiten-, por 1a amplitud de la temática, por el método y aparato crítico y,
también, por lo abundante.
Dicho renacimiento dio principio con la Bibliografía histórica y geográfica
del Estado dt San Luis Potosí de Ramón Alcorta Guerrero y José Francisco
Pedraza. n Al decir de don Víto Alessio Robles cuando vio el original inédito,
estos "jóvenes habían realizado un trabajo magno, digno de consideración y
estímulo y que revelaba una labor paciente y erudita. Cada ficha contenía,
además del nombre del autor y el thuJo del impreso, todas SUB características
bibliográficas y un resumen verdaderamente sintético de su contenido. En
una palabra, una bibliografía notab.le no sólo por el número de fichas sino
también por el orden y método con que había sido formada ... Es la primera
en importancia de las biblioarafías de nuestras entidades políticas, tanto por
el número de fichas registradas como por el método y cuidado con que fue
preparada", concluye Alessio Robles. 73
Aun cuando, a fines del siglo pasado, tanto el doctor Francisco de A.
Castro como muy especialmente el licenciado Velázquez incursionaron por
los fragosos terrenos de la bibliografía, eso fue esporádicamente y no formaron escuela. Después de esta obra de Alcorta y Pedraza, en cambio, se han
publicado bastantes bibliografías potosinas. Varias de ellas aparecieron en la
publicación Fichas de Bibliografla Potosina; y una de las últimas es la edición
póstuma de las Segundas )' terceras ediciones a la Bibliografía histórica. )'
geográfica del Estado de San Luis Potosí que el mismo Alcorta dejó inconclusa.u
12 ALCORTA GUEAAERO, R., Y PEDRAZA, J. F., Bibliografla hisidrica )' geográfica
del Estado de San Luis Potosí, Tacubaya, D. F., Instituto Panamericano de Geografia
e Historia, 1941. XV, 655 pp. Publicaci6n; 60. Contiene 1321 fichal. En el &amp;letln
de la Sociedad de G,ografla ,, Estadf.s!ica, LXIII, enuo-febrero 1947, 1-91 aparecieron
las "Primeras adicionet" fichas ns. 1322-1473; sobretiro de 100 ejemplares. En Ar~hivo de Historia Potosin~, Il, 4, abril-junio 1971 a IIl, 4, abriHunio 1972, aparecieron
las "Segundas y terceras ediciones''; con una introducción de Montcjano y Aguiñaga;
fichas 14 74-1792; 1e hiw wbretiro de 200 ejemplares.
'" ALcORTA Y PEDAAZA, op. cit., p. V-VII.
" Sobre Alcorta Guerrero vfase: PEDRAZA, J. F., "Semblanza de Ramón Alcorta
Guerrero. 1910-1970'', en Archivos de Historia Potosina, 1, 3, enero-mano 1970,
147-156; CABALLERO, H., ''Biblfografia de Ramón Alcorta Guerrero", ibid., 157-160;
"Currículum vitae del prof~or Ramón Aicorta Guerrero", ibid., 161-166; Vivó Es-

524

Por iniciativa del citado profesor Alcorta, en 1946 se fundó de nuevo la
junta auxiliar potosina de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística
que,. durante algunos años, trabajó con entusiasmo y diligencia. Aún logró
publicar un volumen con los trabajos presentados por los socios. Cuando
ésta se desint~ó, la espina dorsal de ella permaneció unida en un grupo
espontáneo y acb,vo que perseveró en la investigación histórica. Y más cuando
por la comprensión e incondicional apoyo del doctor don Manuel Nava'
el profesor Alcorta fundó la Facultad de Hwnanidades de la Universidad
Autónoma de San Luis Potosí, de la cual formaban parte las escuelas de
~toria Y de ~que~logía y Antropología. Los trabajos de este grupo aparecieron en pu~1caciones tales como Fichas de Bibliogra/!a Potosi11a, Estilo,
Cuadrante, Revista de la Facultad de Humanidades y Letras PotosinaJ. La
suma de semejantes estudios: artículos, libros y folletos da un total considerable por la calidad de la investigación, por la amplitud de la temática
y por el número.
Paralelamente a este grupo don Joaquín Mearle, ya radicado en el Distrito
Federal, en plena madurez, proseguía con sus investigaciones. El presbítero
doctor don Ricardo B. Anaya {1893-1962), además de unos breves trabajos,
coronó una larga, acuciosa, documentada y erudita investigación al publicar
su obra El Seminario Conciliar Gu.adalupano Josefino de San Luis Potosí.ª
Y es muy lamentable que no haya escrito más de tanto como conocía de la
historia y de la gente de San Luis. La señora doña Matilde Cabrera !piña
de Corsi ( 1906-) completó algunos trabajos genealógicos; 70 el señor don
Octaviano Cabrera Ipiña (1908-) varios de historia y geografía; 11 y el
doctor Joaquín Antonio Peñalosa ( 1922-) otros de historia y ctltica literaria.'"ª
Fuera de la capital, en los municipios, aislada y solitariamente cultivan
o cultivaron también la investigación histórica otros estudiosos: Ciri.lo Es-

J. A., "Semblanza de Ramón Aleona Guerrero", ibid., II, 4, abril-junio 1971,
224-232; BAssoLs BATALLA, A., "Ramón Alc::ortn Guerrero, impulsor de los estudios
geográficos", ibid., III, 2, octubre-diciembre 1971, 124-126.
11
A.NAVA, R., S,minario Conciliar Guadalupano Jos~fino de San Luís Potosi, 1955.
3 h. p., 9-126 p. de texto, XLIX de nota,.
11 C.URE11A IPlÑA DE CoASi, M., Cuatro grandes dinastías mexicanas en lo1 du11endientes de los hermanos Fern4ndet d, Lima y Barrag4n, San Luis Potosi, 1956.
3 h. p., 9-181, (l) p., 1 retr., 23 cm.; La familia Hernánde: Soto de San L1'u Potosi.
San Luis Potosí, 1966. 4 h. p., 15-201, ( l) p., lá.ms. pleg.
" Sa~ Luis Polot!. San Lui, Potosí, 1967. 365 pp., ils., 28 cm.; El Real de Coloree.
San Luu Potosí, 1970. 119 pp., ils., 23 cm. Unicas obras impresas.
11
8 PEÑA.LOSA, J. A., Francisco Gon;:4Je: Bocanegra, tú vida ,, su obra, Mbico, 1954.
4 6 pp., 20 cm.
COTO,

�trada ( 1888-1953), Angel Senosiain ( 1898-1945) y Andrés E trada ( 1917-),
las de Matehuala; 79 Lucio M. L6pez, las de Salinas; el presbítero Ezequiel

eminente doctor don Francisco de la Maza ( 1913-1972), cuyo cumplido elogio hizo ya, en este mismo lugar, el maestro don Luis González y González.

Meza (1882-1951), las de Armadillo;ªº Eugenio Verástegui (1900-), las de

En 1965 los sobrevivientes del grupo aquel que se formó en los cuarentas,
decidimos dar una estrucutura organizada a nuestro quehacer de aficionados.
Así nació la Academia de Historia Potosina, A. C., cuyo órgano es la publicación trimestral Archivos de Historia Potosina -que lleva ya 20 números-y además ha editado cuarenta folletos y volúmenes dentro de las tres series
que integran la colección "Biblioteca de Historia Potosina". Una labor editorial jamás vista en San Luis Potosí. Y todo con la cooperación de los amigos
patrocinadores.

Río Verde; 81 John T. Dale ( 1906-) y doña Oralia G. de Sánchez, la creadora del Museo de Valles, las de la Huasteca¡ Macedonio Acosta (18681933), Sbtto García (1908-) y Gclasio Márquez (1935-), las de Tamazunchale; 82 Manuel Aguilera, las de Charcas y Alfredo Flores (1880-1967) las
de Ciudad del Maíz.
Otros potosinos más o porque emigraron del solar natío y por otras circunstancias, se apartaron de la Historiografía Potosina pero no de la regional o
nacional: David Alberto Cossío ( 1883-1939) se consagro a la Historia eolonesa¡ 83 Melchor Vera 1885-1962} a la de Guatzindeo Salvatierra; 84 el
Excmo. señor don Gerardo Anaya ( 1881-1958), con su monumental episcopologio, a la biografía de los obispos de Chiapas, su primer sede; el general
Juan Barragán (1891-1974) a la Historia del Ejército y de la Revoluci6n
Constitucionalista, ayudado eficazmente por el poeta matchualense don Ramón Mendizábal (1893-) ¡ el maesb·o don Jesús Silva Herzog (1892-) a la
historia de las cuestiones económicas y de la revolución; así como también
don Eugenio Martínez Núñez a este último tema¡ y, por último, al arte el
" Los hermanos Andrés (sr.) r Cirilo Estrada en sus publicaciones periódicas, especialmente El Nuevo Día, dieron a conocer muchos documentos y artículos hutóricos
referentes a Matehuala; el segundo, además, editó varios folletos sobre lo mismo
Senosiain: colaboró en la citada publicación, en el Boletín de la Sociedad Mexicana de
Geografia )' Estadistica y anotó el Diario d, Don Agu.rtln Sobn6n. Andds Estrada,
jr., también colaboró en Nuevo Dfa; es autor de Mateliuala ,, su Cristo, San Luis
Potosi Academia de Historia Potosi na, A. C., 1972. 38 pp., 4 láms., 22.5 cm.
'° P. Meza dejó varios artículos manuscritos sobre Armadillo, S. L. P., su tierra
natal. Publicamos unos en Estilo, n. 20, 1951, 195-210.
11 E. VlmÁsTEOUJ, además de unos cuentos y novelas, tiene varios trabajos inéditos
sobre Río Verde, S. L. P.
a AcOSTA, M., Ligeros apuntes para la historia política de TamtJZUnchale, San
Luis Potosí, 1894. 71 pp., 21 cm.; GuCÍA, S., Monografla de Tamaz1mchale, 2 ed.
Tamazunchale, S. L. P., 1959. 31 pp., 20 cm.; id., Biografía del profesor Macedonio ..4.costa, Tamazunchale, S. L. P., 1972. 3 h. MÁ&amp;QUEZ, G., La Huasteca Y
sus orígenes, Tamazuncbale, S. L. P., 1966, 77 pp., láms., 16 cm.; id., Br,ves apuntes
para /a historio. de Tamazuncho.le :tpoca virreinal, Tamazunchalc, S. L. P., 2 h.
ed. mimeográf.
" Sobre D. A. Cossío, poeta, dramaturgo e historiador, véase: Mi:ADE, J., "~mblanza de un potosino. David Alberto Cossío, historiador y poeta", en L,t,o.s Potosinas XVI 130 octubre-diciembre 1958, 4-13.
.: VE~,
Guatzindeo Salvatierra. A.puntes para una historia local, civil Y religiosa, reunidos y publicados por ..• Salvatierra, Gto., 1939. 183 pp., ils., 19 cm.

El

M.:

526

Nuestra Academia de Historia Potosina ya sufrió una baja: la sentidísima
del benemérito profesor Ramón Alcorta Guerrero, y en el momento mismo
en que, ya jubilado, se daba por entero a la microlústoria potosina. Coronó
el desprendimiento y generosidad que lo caracterizaron legando a la ciudad su
colección de impresos y demás documentos potosi.nos. Para albergar dignamente esta colección, el señor licenciado don Antonio Rocha, ahora exgobernador del Estado de San Luis Potosí, sacó de cimientos un edificio especial,
acabado de inaugurar en la casa de la cultura y sede y del centro de investigaci6n regional.
Fue esta Academia de Historia Potosina, A. C. la que, el año antepasado,
con el ánimo de unir a los historiógrafos de provincia y de elevar la calidad
de la microlústoria, convocó al I Encuentro de Historiadores de Provincia,
con un resultado tal, que no sólo superó con creces las angustio as esperanzas,
sino que plasmó en la fundación de la Asociación Mexicana de Historia Regional, registrada ya como asociaci6n civil.
Integran y sostienen viva y dinámica a la Academia de Historia Potosina,
A. C., tanto estudiosos maduros como jóvenes que ya han dado su fruto
cierto, a saber: Alberto Alcacer, Miguel Armijo, Horacio Caballero, Francisco J. Cossío, Alejandro Espinosa, Octaviano Gómez, Antonio Kalixto Espinosa, José E. León, Alfonso Martinez, Rafael Murguia, José Francisco
Pedraza, Paulino del Pozo, Arturo Reyes, Moisés Vega -varios de ellos aquí
presentes- y eI que habla. Me complace recordarlos porque, hoy por hoy,
en las manos de ellos está la Historiografía Potosina y -hasta donde la
pobreza de la Providencia lo permite-, con una temática más amplia ,¡ un
rigor científico mejor que nunca.
Quise, en esta breve reseña a propósito de mi ingreso a esta ilustre Academia Mexicana de la Historia, rendir un homenaje a todos mis conterráneos
que, ayer y hoy, en circunstancias sumamente difíciles, sin esperar nada ni
527

�de la fama ni de la fortuna editorial, sin más razón que el amor a Ja patria
chica gastaron horas y horas de improbo esfuerzo, sus ratos de descanso y
aun parte de su fortuna, en rehacer nuestro pasado, que es porci6n apreciable del pasado nacional. Y, al pensar en ellos, pienso también en los colegas
provincianos de la patria entera: estudiosos anónimos y solitarios, unos; investigadores de renombre, otros. Tocios, ermitaños de la ciencia reclusos en
las cavernas de una problemática muy compleja; tocios, encerrados en su rincón provinciano con una pasión tan grande como la carencia de medios y la
incomprensi6n, dispersos y aislados, lejos de los grandes repositorios históricos
y bibliográficos, de los maetros y del renombre; todos, gambusinos que buscan
afanosa y amorosamente las pepitas de la verdad pretérita en los desperdigados cauces de la patria.

ENSAYOS DE HISTORIA REGIO AL DE TAMAULIPAS

LIC. CARLos GoNzÁI.Ez SAJ..As
Asociación Mexicana de Hutoria Regional.
Sociedad de Historia Eclesiástica Mexicana.

Si es para mi un alto honor, un singular honor, venir aquí a ocupar un

sitial junto a los maestros de la Historia Mexicana, que sea, más que por
mi nombre y por mi modesta obra, por el nombre y por la monumental obra
de mis conterráneos todos: de los que, a lo largo del tiempo, primero, formaron un ambiente adecuado; después, dieron el ser a la Historiografía
Potosina; en seguida, la elevaron y, ahora, la mantienen en el lugar que tari
dignamente ocupa dentro de la Historiografía Mexicana.
Sería un ingrato si, en este momento, no recordara también a un singular
conocedor y maestro de la historia y del arte mexicanos: el Excmo. y Rvmo.
señor doctor don Guillermo Tritschler y C6rdova, cuya efigie adorna esta
sala y cuyas enseñanzas regustamos todavía muchos. tl fue quien, en mi
primera juventud, me hizo ver que la Historia no es una simple afición sino
una ciencia cabal y me avi6 para que me internara en ella. Gracias a él
estoy en donde ahora estoy: en esta sala y entre vosotros.

algunos datos interesantes para la integración de la
~tona de Tamaulipas: Se habla de historia regional porque, como obVIainent~ se verá, no_ se. mt~ta dar una idea monográfica o global de nuestro
estado smo de contnbwr a iluminar algunos aspectos q wzas
· ' poco conoc1'dos.
E_STA~ PÁGINAS OF~OEN

~ te puñado de hojas volanderas está vinculado a otros escritos que he
vemdo dando a conocer en varios diarios del estado y, ante todo al esfuerzo
más c?nsi~erable que ~ o bajo los auspicios del Instituto de Investigaciones !flst6ncas de la Uruversidad Autónoma de Tamaulipas, de historiar los
co~enzos '!, el arr~~o del cris~anismo en nuestras tierras con el título genérico de Las Misiones Franciscanas en la Colonia del Nuevo Santander''
que comprende tres partes: la. De fray Andrés de Olmos a fray Juan
Bautista de Mollinedo ( 1530-1627); 2a. La Evangelización de San Antonio
de los .~!anos y la Colonización Religiosa Escandoniana ( 166 7-17 52) ; 3a.
Las Mmones. del Colegio Apostólico de San Francisco de Pachuca ( I 791)
Y La eculanzaci6n de las Misiones (1828).
Vayan estas páginas como una primera recopilaci6n de ensayos históricos
tamaulipecos.

JUAN DE MESA: UN OLVIDADO MISIO ERO
HUASTECO DEL IGLO XVI. (1592)
Cuando se escribe de la evangclización del siglo XVI suele recaer la atención
lo mismo que el reconocimiento y la entrañable gratitud sobre Jos padres

528

529
Hum-34

�de la Orden de San Francisco por muchos títulos merecedores de toda
laya de encomios. Por eso mismo el brillo de su fama ha opacado otras fi.
guras, sobre todo de "padres clérigos'' como los llama Mendieta de los cuales
apenas los avezados y estudiosos de los renombrados historiadores de nu tras
indianidades conocen. Permanecen en la penumbra porque no se ha resaltado su labor. Entre esas olvidadcs figuras de nuestra eclesiástica historia
resplandecen los nombres de Juan de Mesa, Luis Gómez y el padre Urbano.
El historiador fray Gerónimo de Mendieta da noticia de estos apostólicos
varones n su Historia Eclesiástica Indiana; escrita a fines del siglo M
y publicada por don Joaquín García Icazbalceta por tantos méritos de investigación benemérita de nuestra hi toria nacional.

dicador de aquellos indios (los huastecos) después de) padre Fr. André de
Olmos", nota Mendieta. "Con gran ejemplo de todos y aprovechamiento
de aquellos naturales" ejerció el ministerio "predicándoles y peregrinando de
~ueblo en pu~blo particu!armente por las fronteras de Tanchipa y Tamahobpa y Temezm q~e- confinan con_ los clúchimecas infielesn. De modo que el
campo de sus acttv1dades apostólicas lo constituyeron regiones de las huastecas, perteneciente~. hoy en día a las diócesis de Valles y Tampico. y de
paso con gran regooJo obsetVo que misionó por los sitios de la primera mi~ión
fundada en Tamaholipa por fray Andrés y por Tamezín dominios de las
familia'! Sala y González, tierra de mis ancestros en el T~e ¡_

Leyendo a {endieta conocemos las hazañas de Juan de Mesa y Luí
Gómcz que, enardecidos por la doctrina y ejemplo de fray Andrés de Olmos,
evangelizaron en la Huasteca con gran celo. Luis Gómez tomó después los
há.bitos de San Agustín "y habiendo vivido muchos años con él con mucho
ejemplo de vida y religión, murió en Guaxtla de la Guasteca el año de mil
y quinientos noventa y dos". on de señalarse los datos, particulan¡iente
los de Juan de Mesa ya que del padre Urbano -buena lengua y ayuda
de tos indios- poco nos dice el historiador, por pertenecer al clero secular
dependiente de una diócesis, del cual casi no hay memoria en ese siglo.

Los rasgos que conservamos nos lo describen dotado de gran virtud y de
cualidades profundamente humanas. Atraído por ellas y por su celo de almas
su _tío ya para morir le encomendó su alma y su hacienda, de la que s~
Juan de Mesa no para provecho propio sino para beneficio de sus
mclio. Todo lo que le daban recibía un pago generoso. 0 se sirvió de los
indios como esclavos "sino de los esclavos que tenía morenos, a los cuales
no trataba como esclavo sino como a hijos''. Los preparó para predicar
cuando él no podía "por ser muy quebrado y que a veces se Je salían Jas
trip_as como lo hizo uno de los morenos en presencia del reverendísimo Ar~b15p0 ~e~ Moya de Contreras estando impedido su amo de que el Arzo-

Ya Mendieta cae en la cuenta de "particularizar'' algunas de las cosas
de )os "padres clérigos" "y por ser tan pocos en número, y porque por ventura
ninguno hará memoria de ellos, y por no ser fastidioso con largo capítulo,
bago este segundo donde contaré la vida de otro muy singular y excelente
var6n, llamado Juan de Mesa". De buena gana no haríamos sino transcribir
esta olvidada página de la Historia de Mendieta, página de oro que recogemos devotamente entre las de la Historia de la Iglesia en Tamaulipas.
Juan d Mesa fue natural de Utrera, villa de Andalucía (España), y siendo
joven vino a Indias a ruegos de un tío suyo encom ndero de un pueblo
de Temphual (Tempoal) en la Huasteca. Muy bien pudo llevar holgada
,ida al lado de su tío, di frutando de sus habcre y su hacienda. Mas no
fue así. Juan de Mesa se aficionó a los huastecos y pronto aprendió a la
perlecci6n su lengua. de modo que, como ob rva Mendieta, ''fue consumado
en ella". Su bene,·olencia y amor a los indígenas lo encamin6 a servirlos en
la carrera del sacerdocio "con intento de servir a Dios,,. No dice el historiador dónde estudió pudiéndose suponer que fuera en México. "único pre-

mU)'

• MENDntTA

siglo XVI

530

fray Ger6nimo de, Historia Ecusidstica Indiana, escrita a fines del
Gucla Icazbaketa. en M~xico, IDCCLXX.

y ~ublicada por Joaquín

:~6

bLSpO rec1b16 muy particular contento". Aceptar y heredar los bienes significó
para Ju~ de Mesa, ponerlos al servicio de sus prójimos. "Hacía este padre
muchas limosnas, aSJ. para casar huérfanas, como para remediar otras neces~dades". Fav~ó con largueza a sus paisanos españoles y a los padres franCISCanos, evangeliza~o~ de es~ regiones, ofreciéndoles mucho de Jo que
habían menester. V1vt6 y mun6 en gran pobreza. Sintiéndose cansado re~unci6 a su beneficio y se recogió a la soledad "haciendo una pequeña capilla
Junto a la laguna de la villa de Tampico, a la parte poniente, donde estuvo
algunos meses ocupándose sólo del aparejo de su alma. y \'Íendo que se
ace~ba el fin de sus días, fuése a otra villa llamada Pánuco, poblado de
espan~les, d~nde en breve murió y fue a gozar de Dios, según los jercicios,
trabaJos y CJemplos de su santa vida. Fue tan honestisimo y recatado este
siervo de Dios en conversar con muj res que se cree partió de te mundo
virgen como entró en él".

Quien con gran d prendimiento y aroma de santidad irvi6 a Jos indios
~unca requiriendo ni aceptando nada de ellos, puede en verdad considerarse
.sm menoscabo alguno tan gran apóstol como Andrés de Olmo en cuanto
se refiere a la evangelización de la Huasteca. Puso su pequeña morada en
la laguna t.ampiqueña del poniente -sin duda la del Chairel- pero murió

531

�en Pánuco. Como de Olmos, tampoco tenemos noticia del sitio exacto de su
sepultura, siendo muy probablemente el hoy ocupado por la parroquia de
San Esteban, en la vecina población veracruu.na.
Su nombre debe figurar en nuestra historia como un gran benefactor de
nuestros indios, como su generoso y abnegad.o evangelizador, y desde luego,
debe romperse el olvido en que hasta ahora lo hemos tenido para ser colocado, radiante, en nuestra gratitud y encendido recuerdo.

EL DIARIO DE FRAY SIMÓN DEL HIERRO (1749)
La colonización de las tierras que posteriormente durante Ja Colonia recibirían el nombre hispano de uevo Santander y que en realidad equivalió
a la cimentación del actual Estado de Tamaulipas, dieron materia al fraile
franciscano Simón del Hierro para eseribir su crónica de las fundaciones a
la que puso por nombre: Diario que hizo fray Simón del Hierro en el Seno
Mexicano, a1io de 1749. 2 El coronel don José de Escand6n emprendió su
caravana eicpedicionaria en Querétaro. Simón del Hierro puntualiza el mes
de diciembre, contra lo que dicen algunos historiadores: "Con la ocasión de
entrar a poblar el Seno Mexicano de la nueva Colonia del uevo Santander
salió el mes de diciembre del año cuarenta y ocho de Querétaro". El padre
1 DEL HIERRO, fray Sim6n, Diario qu, hizo Fray Sim6n dal Hierro en el S,no
Mexicano, Año de 1749, boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística, septiembre-

octubre de 1941; t. LV, número 3, México, D. F., precidido de breve prólogo de
Gabriel Saldívar, pp. 263-296. Advertimos que en esta primera publicaci6n del diario
del padre Sim6n del Hierro las notas anotadas a manera de diccionario y escritas por
su autor al final del diario; esas notas foeron publicadu por el padre Fidel Lejarza,
O.F.M., por primera vez en su obra Conqui.rta Espiritual d,t Nuer,o Sanltlnder, Consejo Superior de lnve!tigaciones Científicas¡ Instituto Santo Toribio de Mogrovejo,
Madrid, MCMXLVII, como uno de los XX documentos que ahí inserta¡ cotejándolas con tu que de puño y letra escribi6 el padre Simón del Hierro en el manuscrito de esta obra que se encuentra en el archivo del convento del que fuera Colegio
Apostólico de uestra Señora de Guadalupe de Guad.aJupe, Zacatecas, descubrimos que
íaltan algunas de las nota! y, refiriéndose a pormenores gcogrificos y étnicos concernientes a nuestro Estado, nos pareci6 interesante recogerlas de modo que completen las
ofrecidas por el padre Lejana. Pronto las publicaremos en la segunda parte de nuestro estudio e investigación sobre Lo.s MisioneJ francúcanas d, la Colonia dd Nuevo
Santand,r que en tres etapas: (1530-1627); (1627-1827) y Las Misiones del Coltgio
Apostólico d, San Francisco de Pachuca y la Se,ularización d, las Mision,s. que
emprendimos y llevamos a feliz término bajo lo.s auspicios del Instituto de lnvcstigacionet lfut6ricas de la Unive.nidad Autónoma de Tamaulipas.

Hierro salió con otros tres compañeros del Colegio de Zacatecas el dla 9
y llegó a la villa de Güemes -"que pocos días antes había fundado el coronel"- y lo alcanzó "en la población de San Antonio Padilla" al día iguiente. Desde entonces fue acompañante de la caravana y por tanto testigo

de muy primera mano.
Con seguridad las notas fueron escritas en el terre.no de los hechos y por
ellas nos enteramos de no pocos pormenores de Jas fundaciones. No aparece
clara la intención haber sido redactado este diario como una de las pruebas
acusatorias para el juicio de residencia a que fue sometido don José de
Escandón. Aquí y allí aparecen algunas divergencias de criterios entre el
~ol?n.izador y los f~cs, mas no creemos que éstas constituyan un alegato
Jund1co como tan abiertamente lo afirman varios historiadores. Proporciona
abundantes datos sobre las muertes de soldados, encuentros con indios y todos los pormenores que fueron surgiendo durante las fundaciones. Interesa
sobremanera el nombre de cada tribu que fueron encontrando y el número
de ellas en los diferentes lugares. Desfilan así los janambres "que entre sí
son enemigos y ahora se han visto juntos" gobernados por un indio capitán
Mezquite "que nunca se llegaba a los españoles y tiene fama de corsario"
(Padilla): Los borrados y cadimas (en la Tamaolipa); los pintos (San Fernando )j los pamoranes ( a la orilla del río Conchos) . Un indio de los Boca
Prieta -"un indio algo ladino y capitán" - los guiaba por el arro)'O de
San Lorenzo. El diario más bien parece escrito sobre la marcha ya que se
fija en todos Jo acontecimientos y carece de consideración 6 reíle.x.ión alguna.
Por la abundancia de datos de primera mano, por incluir el itinerario
de las fundaciones de la mayor parte de las cabeceras de los municipios que
forman hoy día el Estado y sobre todo por ser testimonio de un testigo
presencial este diario acrece su importancia. El cuidadoso historiador tamaulipeco Gabriel Saldívar lo ha dado a conocer en uno de los boletines de la
Sociedad Mexicana de Geogra![a y Estadística ( 1941) , prestando un gran
servicio a los estudios hlst6ricos ya que no conocemos otra edición y aun
ésta es de difícil adquisición. Don Alejandro Prieto -también historiador
del Estado-- no lo desconocía. Lo que sí nos extraiia es que le haya parecido
oscuro y de poco provecho como documento esclarecedor. Salvo la opiniones
en que no estamos de acuerdo, reconoce.mes el sentir justo de Gabriel ald.ívar cuando escribe: "Su importancia (del Diario) salta a primera Yista
considerado como docwnento que trata de costumbres indígenas, ora como
itinerario de la colonización, bien como testimonio de cómo se organi.7..aba
la na~iente provincia, y en conjunto, el dicho de un testigo ocular, el cual
constituye una de las primeras fuentes de información del uevo antander
como entidad independiente".

r~

�Cierto que el mismo padre Hierro hizo extrañamiento y observaciones al
colonizador, mas son tan justas y razonables que no aparecen como acusaciones. Voy a permitirme citar el párrafo escrito, villa de los Cinco Señores
(hoy Santander Jiménez), el 17 de febrero de 1749 para que to se ponga
de manifiesto y al mismo tiempo nos acerque al estilo sencillo fluido y es-

sus. ~alabras se esgrimen como argumentos en contra de Escandón en las
peboo~es del ~1 y del auditor de la junta general de guerra, así como
en el informe pm,ado de fray Joaquín García y en un memorial del Colegio de San Femando dirigido al rey, eso es harina de otro costal.
¿Quién era Simón del Hierro?

pontáneo de la narraci6n.
"El diez y siete de febrero, estando ya los pobladores en un lugar que
habían por mejor elegido y todos muy contentos, pareciéndoles que no tenían
que desear por tener bastimentas, buen paraje y buena agua, se determinó
para te día la fundación de la Villa, con la advocación de los Cinco Señores, y fue de ta manera: juntos todos los soldados y pobladores, con
sus armas, al son de caja, en la plaza que es grande y e paciosa, tiene docientas varas en cuadro, trajeron a la remada, que estaba prevenida al
capitán de la villa, y estando a la puerta se bendijo la igl ia o ramada,
el coronel le hizo su razonamiento al capitán tomándole jura.mento de defender la villa, y alentado y animado a los pobladores finali7.6, diciendo que
&amp;U administración en lo eclesiástico encargaba a los padres del Colegio de
Zacatecas, se cantó la misa, a la que asistieron los padres Villar y García
y después se cantó el Alabado. Despu se llevaron los soldados y pobladores
a su tienda, habiendo dado antes carga cerrada, se sac6 una limetilla de
mistela, la que se reparti6 a los capitanes y jefe principal , en pequeños
vasos de plata, echáronle el brindis y la dieron las gradas. Aquí le reconvino
el P. Simón diciendo que le faltaba lo mejor, que le señalase lugar para el
pueblo de la misión, que a esto era su venida y a. esto se le ordenaba en
la patente que traía, que no se hacía menci6n de villas sino de mi iones, y
que si no tenía ( n) lugar para vivir y sembrar los indios, era esto bastante
motivo para que no se juntasen etc. Mostr6 el coronel alguna displicencia,
oyendo esta pregunta dijo que por entonces no había indios que cuando
lo hubiese se les haría lugar en la villa con los pobladores y que con ellos
sembrarían y que de esto dispondría de.spues de su vuelta.-A esto le inst6
el P. Fray Simón diciendo que no
acomodaba con su disposición, ni su
respuesta, que le había de señalar mi ión di tinta con lugar para pueblo y
tierras para criar sus bienes y para robrar los indios, que a to le enviaban
de parte del Colegio, a lo que dijo que sería así, que por la presente señalaría lugar para el pueblo, como señaló a la parte norte de la población,
sitio con el tí.tuJo de . S. de Ja Consolaci6n .•. En este estado quedó la
villa de Santander (hoy Jiménez) y el pueblo de nuestra señora de la Con-

Mucho tenía su carácter y su contextura fisica de u apellido, pues ]o
vemos emprender grandes caminatas a pie, con su bastón y libro de horas
su rosario y sus sandalias desde Guadalupe, Zacatecas, hasta todos los confin '
del llamado_ N~evo San~dcr, una y otra vez, y recorrer palmo a palmo el
extenso temto':o y cammar hasta en el uevo Reino de León en 1742. Sabemos que naetó e:1 la ciu~ad de Zacatecas por el año de I 700; sus padres
fueron don Antoruo del Hierro, genovés, y doña Jgnacia alas, oriunda de
~ca.tecas. I n ~ al Colegio Apostólico de Guadalupe, Zacatecas, del que
iba a ser su pnmer cronista y tomó el hábito en 2 de mayo de 1719; profesa
el 3. de mayo de 1720 y recibe el sacerdocio en 28 de octubre d 1724. Gran
cammantc _Y fervoroso admirador del V. fray iargil de Jesús lo acompaña
en su cammata de Guadalajara, Morelia, Querétaro y México y a él débese~e _la coo_servaci6n del hábito usado por Margil. El año de 1749 emprende
e~ vraJe hacia la cos~ de) Seno Mexicano de la que deja escrito el diario
C1tad~; débesele también el Informe o Dtscripción de las Misiones dtl Seno
M1xzcano, doc~entos que tan de cerca atañen a Tamaulipas. Escnoi6
además dos toautos que se comervan admirablemente manuscritos en la biblioteca Y archivo del .convento del Colegio Apostólico de Guadalupe, Zacadonde hemos tenido la fortuna de hojearlo ; contienen ésto : Relaciones,
~,arios Y otras _Noticias mU}' importantes sobre las misiones de fieles e infu:lts; Tomo Pnmero: 1. Breve relación de la última salida y misiones del
V.P. fray Antonio Margil de Jesús. 2. Breve relaci6n del camino y misiones
que ~e. hicieron por los lugam qu, en ella se expresan. ( 1726-1737) 3. Brevr

solación."
Si a esto se le ve cara de acusación, no lo parece mucho en verdad. Fray
Simón narra solamente hechos, no insinúa acusaciones. Si poco más tarde

peñ6 el cargo de comisario septenal de misiones y fue guardián desde el 28
de julio de 1759 hasta el 31 de julio de 1762. Celebró su jubileo de oro

t~:

relacron de la entrada y estancia de fray Sim6n del Hierro en la Costa del
Seno ~\fexica~o. 4. Caminata por el Reino de León que hito fray Sim6n
del HJtrro, Año 1742. 5. Datos estadísticos de la Tarahumara y sus misiones.
Tomo II. l. SínttSis Histórica y Cronol6gica del Colegio Aportólico dt N. S.
de Guadalupe, Zacatecas. (Fol. 2-20); 2. Hojas en limpio (21-31) y (38-57) •
3. Católogo de Religiosos de Coro (Fol. 58-60); 4. Copia de cláusulas d;
cartas del V .P. fray Margil de Jesús (Fol. 60-61); 5. Número de misiones
del C~legio de Guadalupe (Fol. 63-65-bis); 7. Copia de la carta del padre
Marg1l de Jesús al padre Comisario General (Fol 65-75). Tambibt desem-

535
534

�sacerdotal el 28 de octubre de 1744, y murió el 27 de enero de 1775. Fue
gran compañero de andanzas apostólicas del venerable padre Margil y seguramente por su gran prudencia y discreción, además de su gran pureza
de costumbres, fue elegido por éJ como su confesor.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas mediante el Instituto de Investigaciones Históricas desea sacar del polvo de la biblioteca, donde yacen,
algunos de esos documentos para darlos a conocer, porque considera que
Simón del Hierro forma parte de la literatura histórica de Tamaulipas. Creemos que la lista entera de sus obras se publica por primera vez. Nosotros
por nuestra parte escogeríamos para su publicación la última salida y misiones del V .P. Fr. Margil de Jesús y Caminatas por el Reino de León por
estar sembradas sin duda de gratas y valiosas noticias que, por lo demás,
nos atañen de cerca.

LAS MISIONES DEL COLEGIO SAN FRANCISCO
DE PACHUCA EN EL NUEVO SANTANDER.

(1791-1828)
Focos DE IRRADIACIÓN cristiana y evangelización fueron los Colegios Apostó•
licos de Propaganda Fide. De ellos partieron los misioneros franciscanos que
evangelizaron de modo exclusivo las regiones del noreste de México. Existieron por lo menos seis colegios de esta índole en lo que es actualmente
nuestro territorio, amén del Colegio del Cristo Crucificado de Guatemala
y el de Ocopa del Perú que representó para la América meridional papel
similar al del Colegio de Querétaro para la América septentrional. Esos colegios fueron: el de Guadalupe, Zacatecas, el de Querétaro ( 1683) de donde
salió el anterior y el de San Femando de la ciudad de México, así como
el mencionado de Guatemala; en Las postrimerías del XVIII los misioneros
de San Femando fundaron el de San José de Gracia de Orizaba y los guadalupanos de Zacatecas, el del Santuario de Zapopan en 1816 (Guadalajara);
por otra parte, los descalzos de la provincia de San Diego, de la misma
Orden de San Francisco, encargados de las misiones de Filipinas y otras
regiones del extremo Oriente fueron fundando otros en la Nueva España
como el que establecieron en el comento de Pacbuca: El Colegio Apostólico
de San Francisco de Pachuca. La erección del mismo quedó confinnada por
decreto de propaganda Fide el 6 de julio de 1733. Anteriormente se habían
hecho cargo de las misiones de Coahuila y para noviembre de 1793 tenían
fundadas cuatro en el Nuevo Santander.
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Tres de ellas, las de San Vicente de las Presas del Rey, la de Nuestra
Señora de Guadalupe de la Boca de los Angeles y la de San José de las
Palmas habían sido establecidas bajo sus auspicios y Ja cuarta -la de Palmitos acababa de ordenar su traslado a dicho lugar, junto al primitivo que
ocupaba junto a la villa de San Femando.

&amp;ta de Palmitos se estableció cerca de la de Santander (Jiméne'l) y por
ello dice el conde de Revillagigedo en su 111/orme que "trasladada al mencionado sitio de Palmitos la misión de Nuestra Señora del Rosario nada
' muy
tienen que apetecer los indios pintos y sus compañeros, porque poseen
buenas tierras de regadío; pueden fomentar la cría de ganados y empJearse
a jornal en las labores de los vecinos de la villa de Santander, cuidando de
administrarles el pasto espiritual un religioso dieguino de Propaganda Fide
de Pachuca, con el sínodo de 350 pesos mensuales". 3
Añade el mismo conde que de las tres misiones nuevas restantes. sólo la
de San Vicente de Presas del Rey fue fundada a cuenta de la real hacienda
pues las de Nuestra Señora de los Ángeles y de San José de las Palmas "~
han costeado por sujetos particulares bienhechores que proporcionan los mencionados religiosos de Pachuca, quienes las administran todas con los sínodos
correspondientes".'
La de Tamaulipa de la Santísima Virgen de Guadalupe de la Boca de
los Angeles (en el municipio de Casas) se estableció el 26 de junio de 1791
y su fundador fue el padre Mariano Bisuete y además su presidente y ministro con el padre fray Pedro Lumbreras.
A cinco leguas de esta misión rumbo al occidente se estableció la de San
Joseí de Jas Palmas (hoy rancho de San José del Verde, en el mismo municipio de Casas) el ~9 de junio de 1791 con los indios camoteros y la administraron los padres fray Miguel Ferrando y fray Francisco López así, en
lo espiritual como en lo temporal, como más tarde se verá.
La de San Vicente de las Presas del Rey, "a cuarenta leguas de esta
Misión de San Josef caminando para La Huasteca", como media legua de
la ciudad de Horcasitas (Magiscatzin), fue fundada por los misioneros fray
Juan Bautista Castell6 y fray Joséf del Moral en el mes de marzo de 1793.
Los indios con los que se fundó fueron de los llamados Martínez que no
habían sido reducidos anteriormente de modo duradero en lugares muy distintos.
• REVILLAOIGEDO, conde de, Informe sobre las Misiones. 1793, reedición de José
Bravo Ugarte, Colección México Heroico, Editorial Jus, Mb:ico, 1966, No. 304, p. 89.
' Op. cit., lbidem, p. 90.

537

�La Misión de Palmitos fue fundada con indios pintos por los misioneros
fray Pascual del Pilar y fray Pedro de Rodenas y estaba situado, como dijimos,
cerca de Santander el 21 de agosto de 1793. Este fray Pascual del Pilar
aparece encargado de la parroquia de Santa María de Llera desde el 23
de diciembre de 1804 "por ausencia del cura" a 9 de febrero de 1805. Con
el mismo nombre de Palmitos o Helguera y el patrocinio de San Juan Nepomuceno había existido ya otra misión a dos leguas y media de Santander,
pero en 1770 cuando la visita de don Lino Nepomuceno G6mez se hallaba
abandonada. 5
La Misión de las Palmas se llama ahora rancho San José del Verde (pertenece al municipio de Casas) y despierta como todas las misiones anteriores
nuestros deseos de una investigación exhaustiva ya que los datos que disponemos, dados a conocer sobre todo por el doctor Fernando Ocaranza º. Y
por el doctor y sacerdote franciscano Lin_o Gómez Can~do,1 nos proporcionan material suficiente y, sobre todo, p!Stas para segwr ahondando en la
investigación.

de 1817 lanza Mina una proclama encendida en furor revolucionario donde
asienta que la independencia de México era "la mejor causa que pudiera
suscitarse en la guerra". No cabe duda que Mina fue un ímpetu bello y
juvenil, un desencadenado anhelo de libertad. Asediada por el temporal y la
escasez de víveres, Ja expedición toca tierras del Nuevo Santander en Soto
La Marina. Acompañaba a Mina otro ímpetu desatado: fray Servando Teresa de Mier. El 23 de ese mismo mes de abril navegaron por e] río de Las
Palmas o Soto La Marina, dos fragatas, dos bergantines, dos goletas y una
balandra de que se componía la tropa expedicionaria. No están de acuerdo
los historiadores en el número de individuos de que constaba, pero los datos
a que nos· vamos a referir, proporcionados por el padre fray José Crespo,
encargado de la Misión de San Josepb de las Palmas, hoy rancho de El
Verde, confirman que eran cuatrocientos.

Los datos que aportamos en este primer acercamiento al tema son los datos
clave los datos esenciales y con éstos llamamos la atención sobre estas mision~ que, como repetimos, han sido muy poco &lt;:°ruidez:ad~ hasta _ah~ra
por los historiadores. En una soñada y no muy le1ana histona eclesiástica
de nuestra región figurarán de modo destacado.

En e] archivo parroquial de la parroquia de Nuestra Señora del Refugio
-ejemplo vivo de orden y limpieza debidos al cuidadoso empeño de los
párrocos José Betancourt y Rafael Echevarría-, obtenido el bondadoso y
amplio permiso del actual, padre don Lázaro Juvenal, encontramos un documento que hace alusión al paso de Javier Mina por la Misión de Palmas
en el actual municipio de Casas. Por estar cargado de datos Jo transcribimos
tal como se encuentra en el libro correspondiente con esta introducción del
puño y letra de fray José Crespo.

FRANCISCO JAVIER MINA EN LA MISIÓN
DE LAS PALMAS (1817)

''Noticia del motivo porque en este libro parroquial se hallan incorporados
los Bautismos de la (sic) Misi6n de los Angeles con los casamientos de la de
Palmas". Enseguida viene el documento a que estamos aludiendo:

DoN FRANCISCO JAVIER MrNA intentó desembarcar, venido de Galveston, en
las costas del Nuevo Santander. En la desembocadura del Bravo tuvo necesidad de proveerse de agua y sufrió la deserción de cua~ de sus homb~s
quienes alertaron al ejército realista de lo que se pretendía. El 12 de abril
• Cfr. N.EPOMUOENO G6lLEz, licenciado Lino, Visita a la Colonia del_ Nuevo Santand,r, h,cha por el Lic,nciado Don Lino Nepomuceno G6m,z, ,l ano de 1770,
Introducción de Enrique A. Cervantes, M~xico, 1942, p. 46.
. .,
• ÜCARANZA, doctor Femando, "Relato del Estado que ~ h a la_ Mwon de
Palmas en el afio de 1815", tres artículos publicados en el diano El Univ,rsal de la
capital de )a república. Primer art. 29 abril 1955; 2o. 7 mayo 1955; 13 mayo. 1955.
' G61JBz CANW&lt;&gt;, doctor Lino, "Misiones del Colegio de Pachuca en el Ob1.Spado
del Nuevo .Reino de Le6n", en Estudios de Historia del No~este~ presentados al Congreso de Ifutoria del Noreste, Sociedad Nuevoleonesa de lfutona, Geografía Y Esta•

"El día 29 de mayo de mil ochocientos diez y siete a las dos de la madrugada cayó a esta Misión Mina con cuatrocientos hombres armados. Sorprendió al P. Ministro José Crespo igualmente que a todos los emigrados que
estaban hospedados en su casa cogiéndolos descuidados en lo mejor de su
sueño. Nos pidió las llaves y nuestras cajas so pretexto de registrar todas
nuestras contestaciones y papeles. Eran muchísimos los que entraban y salían en la Casa, tanto soldados como oficiales de dicho Mina, fueron bastantes los muebles, y cosas que faltaron en esta Casa, ya libros, ya papeles, ropas
y alhajas de importancia, tanto de la Misión como de los huéspedes, y entre
distica, Editorial AHonso Reyes, Monterrey, 1972, pp. 117-168, quien en el apéndice
V publica un documento referente a las Misiones del Colegio de Pachuca en 1793
en donde se da noticia de las que venimos hablando y que fue paleografiado del
Archivo General de la Nación en e] ramo de provincia., internas, vol. 5, pp. 354-359.

538
539

�ellos desapareció el Libro de Los Casamientos celebrados en esta Mi ión de
Palmas desde su fundación hasta la dicha fecha 29 d mayo de 1817.
Por esta razón he tenido a bien, y m ha parecido conveniente, el formar
un catálogo o compendio de lo casamientos que se han hecho en e: ta ,fisión de Palmas de de su fundación y continuar su serie a continuación de
Á

]os bauti mos celebrados en la de Ángeles desde qu se erigió hasta el año
en que verificada la reunión con ésta de Palmas viniero~ ~ mi poder los
libros panoquiales y quedaron a mi cuenta y cargo su indios )' temporalidades, principiando desde la foja 18 de este libro.
Advierto también que pueden habérscme escondido a mi memoria por se~
potencia frágil algunos éle dicho casamientos tanto de los hecho, por rru
antecesor y fundador Fr. Miguel Ferrando como por ~- Tan s61o d_oy
ricia de éstos que me han ocurrido, habiendo exammado y recomdo m1
memoria Todo lo que asiento para lo futuros eventos, o bien de solicitar
certificaciones de esta naturaleza, o porque en tiempo alguno se note o
atribuya a inacción o floxera de los Ministros; lo q~ firmo
con!tancia
en ésta de Palmas y agosto 7 el 1817 años. Fr. Jose Crespo. (firma).

º°:

lo menos en · tos, el doctor Ocaranza, ben mérito por otros conceptos en las
investigacion históricas franciscanas- no baga aparecer las fuentes con lo
cual no quedamos en ayunas de poder volver sobre esas pistas de inv tigaci6n. El prefiere redactar las noticias de las misiones por cuenta propia, entrecomillando a menudo, es decir, extrayendo esa noticias de los propios documentos, pero redactando por cuenta propia. En su libro Crónica de las
Provincias Internas de la Nueva EspañaJ comete el mismo pecado y aunque
añade las fuentes de informaci6n, no espe ifica de dónde las toma, contentándose con decir simpl mente: Fuentes de Información: M. . de la Biblioteca Nacional. De todos modos ha hecho muy valiosos servicios para
nuestra historia.

Estas noticias inditectas aportadas por los documentos, como las proporcionadas por fray Jo é Crespo, irán redondeando la historia de modo que
podamos reconstruirla con fidelidad y apego a la verdad. Verum est id

quod tst.

Pª'.'3

Tos parece importante este documento porque aporta datos de interés tanto
para la historia eclesiástica como para la civil, desde luego el dato de~ paso
de la tropas de Mina por este girón de tierra nuestra, en un punto y tiempo
en que todavía no se le unían voluntario del uevo antander y uevo
Reino de León, is días después de haber desembarcado. Está claro también que, aunque respetaban a las personas que nos les p~ntaban
sistencia no así us bienes y joyas; hasta los libro del archivo parroquial
fueron ;u traídos. Da constancia este documento de la memoria y cuidado
de fray José Cr po cuya firmn aparecen en los libro ahí_,reunidos_,hasta
después de la Independencia, o sea, en 1824. Aparece tamb1en la fus,on de
la Misión de la Boca de los ngeles y de Palmas, no a í la de guayo que
también se intentó. e pone asimismo de manifiesto que fray José Crespo
fue inmediato sucesor del fundador de la misi6n cuya finna aparece en aJgunos libros de entierros, fray iiguel Ferrando. y la inmensa_ paciencia Y
buena memoria de fray José que recon truyó el libro de casamientos, extraviado al paso de Mina. En los libros que hemos revisado en el archivo parroquial de la parroquia del Refugio, de Ciudad Victoria, no aparece me~ci6n alguna de las mi ion d Forl6n, Cardial, El Platanal, y el R~u!no.
En los documento citado en el "Relato del Estado que guardaba la Misión de
Palma.s en el año de 1815" del doctor Fernando Ocaranza se hace mención
de ellas. ¡ Lástima que el tratamiento que les daba a lo documento -por

1:-

540

LA IGLESIA E L COLONIA DEL NUEVO
SANTANDER E 1770

I
us N'OTYCIAS proporcionadas por el licenciado don Lino Nepomuceno G6mez Galván, que en su vi.sita del año 1770 recorrió como visitador
ordinario y examinador sinodal del anobispado de !é.-óco las doctrinas,
pueblos y mi ion de la colonia del uevo Santander, entresacamos aquéllas
que destacan en importancia y que es menester tener en cuenta. Ellas nos
darán al mismo tiempo cabal idea de la situación de la Igle ia en la Colonia,
unos veintidós años después de la población y fundaci6n por el coronel don
José de Escandón y Helguera.
UTILIZANDO

Para mayor acomodo y fidelidad al documento, minuciosa y cuidadosamente elaborado por don Lino epomuceno G6mez, seguiremos su propio
orden tal como aparece en la publicaci6n del mismo, debido al ingeniero
Enrique A. Cervantes, a saber, Visita de lo Colonia del Nuevo Santander,
hecha por el licenciado don Uno 'epomuceno Gómez el año dt J770 11 (lo·
• ÜCAJtANZA, doctor Femando, Cr6n~a ~ las Prouineias Internas d,- la Nu•va
Espa;¡a, (Editorial Polis, México, 1939) .
' ·r.¡,owuct. ·o Gówu, Lino, Visita, op. eil., p. 11.

541

�traducción de Enrique A. Cervantes, México, 1942) . En la primera página
se aclara: "Libro en que se precisa y distintamente se contiene la serie de
Edictos, Autos Generales y particulares, Cartas, Cordilleras y otras providencias tomadas en la Santa Visita de la Colonia del Nuevo Santander, en el
Seno Mexicano con una brevísima noticia de esta Provincia y de sus Pueblos".

'

¿Quién era este don Lino Nepomuceno Gómez?
Diremos en primer término que al lanzar el anuncio de su visita se encontraba en la villa de San Esteban de Pánuco como cura beneficiado y vicario
in capite y era, además, abogado de las reales audiencias de estos reinos y
juez eclesiástico de Pánuco, San Luis de Tampico y colonia del Nuevo Santander. También visitador ordinario de las misiones, doctrinas y pueblos de
esta colonia. Don Francisco Antonio Lorenzana, ilustrísimo anobispo de México y del consejo de su majestad, lo había nombrado examinador del arzobispado, razón por la cual vemos c6mo va pasando por las horcas caudinas
de los exámenes sinodales a todos los señores curas de los pueblos y misiones
y así lo hace constar. O sea, don Lino Nepomuceno se esfonó en cumplir con
todo comedimiento todo lo que le fue encomendado.
El licenciado Lino Nepomuceno Gómez Galván, nació en el Real y Minas
de Charcas en la primera mitad del siglo XVIII, si bien Beristáin lo declara
natural de México. A partir de 1751 fue seminarista del Colegio de San
Ddefonso y discípulo del notable historiador don Francisco Javier Clavijero.
Desempeñó el cargo de notario del IV Concilio Provincial Mexicano en el
que presentó un detallado informe de la colonia del Nuevo Santander, y
cl de prebendado de la catedral de Puebla. Antes de serlo de Pánuco, fue
párroco de Amecameca. A Pánuco vino nombrado por el arz;obispo de México
don Francisco Antonio Lorenzana. Se distinguió don Lino Nepomuceno como
escritor y se le conocen los siguientes escritos: "El Sacerdote instruido en los
ministerios de predicar y confesar"; "Informe sobre el Estado de las Misiones
del Seno Mexicano, leido en la Sesi6n 123 del Concilio IV provincial Mexicano" que se guarda en el Archivo del Arzobispado de México, entre las
actas del concilio. Dos cartas de San Francisco con anotaciones y comentarios don Joaquín Meade dice que eran originales de don Francisco Javier
Clavijero, pero traducidas por él. Débenscle otros estudios de temas religiosos.
El documento a que ahora nos referimos fue encontrado con otros manuscritos en Querétaro, entre los papeles de familias descendientes de Escandón, según indica el ingeniero Enrique A. Cervantes. Sin duda entre esos
manuscritos mencionados se encontraba el "Parecer'' que el doctor don Gregorio Omaña y Sotomayor dio para que fuera publicada la "Oración Fúnebre"

542

en honor de don José de Escand6n, pronunciada en la iglesia de Santa Ma.
de Guadalupe en Querétaro por el doctor don Julián Abad y Arámburu el
2 de diciembre de 1771. Esta oraci6n exalta y reivindica de sus injustos ataques a don José de Escand6n.
Por el texto de la visita nos enteramos de la situación de las 21 misiones
excluyendo, por no entrar en ella, Jas de los pueblos de Palmillas, Jaumave,
Tula y Real de Infantes pertenecientes al Obispado de Michoacán y las de
Hoyos, Borbón y Laredo pertenecientes al de Guadalajara.
Por el bautismo de españoles se daba un peso, más dos reales para los
sacristanes. (Por lo que se ve el "bolo" entraba dentro del arancel.) En
los entierros se cobraban tres pesos y por el de párvulo, dos; a los cantores
se les daban cuatro reales. A los indios si lo pedían con pompa se les rebajaba
a la mitad. La "Carta Cordillera" -¿ cuál era la razón para llamarla así?reformó algunas tasas del arancel. En la Villa de Altamira había indios anacanáes (23 familias) en 1767, y huastecos (4 familias), pero a la sazón de
la visita sólo había quedado una de anacanáes. En el paraje de Calabazas
tenía la misión animales. No contaba con ningún indio infiel en el catecismo
"porque afirma el misionero no tener esquilmos la Misión con que proveerlos de sustento a este fin y que dichos indios aborrecen el trabajo con que
~ían ':°°perar al cultivo de las labores y otras industrias para su propia
subSIStenc1a, y que antes suelen ir consumiendo furtivamente Jos muebles del
campo. Esta excusa, subraya don Lino, es trascendental en el resto de los
misioneros a excepción de uno u otro que se anotará en su Jugar siendo
del mismo modo lamentable la inacción de aquéllos hacia la conv:rsión de
los infieles, como queda dicho".1 º
Insistimos en esta cita para poner de relieve los defectos y deficiencias de
unos y otros, indios y misioneros. Pues algunos historiadores suelen cargarse
al lado de los indios sin reconocer las dificultades de ]a reducción, lo que
por ellos hacían los misioneros y la indolencia con que tropezaban cuando
no la hostilidad agresiva que culminaba con Ja muerte violenta de sus vidas.
Se refiere aquí el visitador a la hermandad de) Santísimo Sacramento cuyos
fundadores fueron el capitán Juan Pérez, Antonio Pérez y Juan Perea. tsta
Y otras hermandades que se mencionan dan a suponer que no sólo atendían a
los menesteres espirituales, según se constituían, sino también a ciertas ventajas
mutualistas, que se dejan adivinar por el mismo texto sin que conste expresamente. Esto lo decimos porque vemos que contaban con capital, por ejemplo,
10

NEPOlitlCENO

G6uEz, Lino, Visita, op. cit., p. 34.

543

�ésta del Santísimo Sacramento en la Villa de Altamira " e hal\6 tener de
capital como quinientos pesos en muebles de campo". Y por los robos no
se pudo tener c6mputo completo de
bienes.

II
En la misma Villa de Altamira se visit6 la iglesia con la ceremonia que
prescribe el ritual romano y se advirtió que "amenazaba pronta ruina". o
hace distinción el documento citado i babia iglesia di tinta para la mi:ión
-San Juan Capi trano de Suancés-- y para el pueblo. De las palabras del
escrito parece inferirse que no. También deja suponer que todavía no se
emprendía a la fecha - 1770- la maciza construcción que hoy conocemos.
Casi en todo lo sitios, como en ést de ltamira,
ordena se lleven bien
los libros --d casamientos, bautismos y entierros- , se habla de "instrumentos
y pape1 de archivo". osotroS en nue tras correrías investig adoras nos hemos percatado de que los archivos están muy in ompletos ya que s6lo cuentan
con algunos libro , lo cual no deja de ser obstáculo serio a toda labor de
investigación.
Recomienda el visitador ~ epomuceno a los mi ionero -y esto han lo de
tener en cuenta los que miran s6lo lo negativo- "usen de toda equidad hacia
los pobladores miserables" .U
Por ser como indicador de la índole de los indios y de los óbices que presentaban a u evangelización, así como a las tácticas apostólicas de los miioneros, téngase en cuenta el párrafo siguient :
•·Como el objeto principal que debe llamar toda atención del mini tro,
sea la reducción de los miserables infiel al gremio de la santa iglesia y
Ley de J cristo, que con ardor implacable desea la salud d l mundo, debe
el sacerdote destinado al mini terio apostólico dedicarse todo a ta grande
obra, sin perdonar fatiga, ni ahorrar trabajo. a fin de traer con amor, uavidad y blandura a los indios que se hallan en eJ retiro
abandono de su
gentilismo para que catequizándolos e instruyéndolos en los m· terios de nuestra santa religión se logre el apr ciable negocio de su conversión.
o ha
de caer de ánimo el mini tro fervoroso porque xperimente alguna o muchas
veces la fuga o veleidad de sta gente en las máxima cristianas a qu e les
endereza, antes d be servirl este motivo de acalorarse más y r unir todos

los esfuerzos de ,u. espi~tu para restablecerla y fijarla bajo el yugo suave
de la. Ley Evangehca. S1 tal vez se viere pr cisado a usar de la corrección
Y casbgo, sea con la moderación y templanza que demanda la mansedumbre
de su estado y discreci6n religiosa y cristiana. Extienda igualmente su celo
p~. que pueda llenar el vaso del ministerio a la in trucción y arreglamento
esp1ntual del pueblo cat6lico que se le ha confiado."tt
tsto eran los nobles sentimientos de que debieron estar infonnados los
ministros de la religión católica en la Iglesia d 1770 · si no todos llegaron
a obtenerlos y vivirlos, téngase en cuenta que en todo obra la fragilidad
h ~ a Y que en las, ~bras de más alta envergadura espiritual y sobrenatural
también brota el espmtu mezquino del hombre y la cola del diablo.
E~ la c~~dad de Horcasitas (hoy Magiscat:zin) se habla de sw agregados
contiguos qu~ son la Villa de San Miguel, pueblo de Santa Cruz y Misión
de an ~ranC1SCo Javier Puente de Arce"; se pone to de relieve porque en
alguna de estos Jugares, a no ser que nos
dla actualidad
·
,no tenemos noticia
.
~~enta algun buen vecmo de ellos que quiera ayudarnos. Entre las famJl~as que se enumeran, se mencionan "37 familias de indios Olh,-es pertene~1entes al dicho pueblo de Santa Cruz y 24 huastecas". En cuanto a los
pnmeros, es de suponerse que vinieran del pueblo de Tamaobolipa fundado
por Olmos en 1554. De ahl provino el nombre de Estado de Tam~ulipas.
Para lo que pueda servir para la explotación actual de los recursos de
Horcasitas (Magiscatzin) transcribimos la descripción que de ellos hace el
visitador Lino Nepomuceno: "Esta ciudad se halla situada a la margen de
un gran río abundante de pescados y no distante de buenas salinas. El terreno
es a propósito para sementeras de temporal y aun de riego, hechas algunas
sacas de agua que pu d n conseguirse fácilmente; buenos pastos y maderas
Y con inmediación a las minas de Tamaulipa la Vieja, que llaman".11
•
Yo no sé si actualmente existan todas esas fuentes de rique?.a natural
( aunq_ue es. ~bvio que muchas í), pese a que mis buenos propósitos siempre
han sido v1S1tar las gentes de Magiscatzin y promoverlas en alguna forma.
Nunca he puesto un pie ahí. Ignoro, por ejemplo si los moradores actuales
aprovechen la abundancia de pescados del "gran río" que es de uponer sea
el Guayalejo, si existan esas salina y esos buenos pastos y sementeras de
que ~ ~ce mención. ¿ Existen en la actualidad "las minas de Tamaulipa
la VieJa ? ¿ O están ya fuera de explotación?
11

Nuoxuc&amp;NO Góllu, Lino, Visita, op. cit., pp. 37-38.
'nollllc&amp;No G6M.U, Lino, Visita, op. cit., p. 38.

11 •

11

544

tPOt.tUCENO

Gówez, Lino, ViJita, op. cit ., p. 37.

Hum,35

�demanda "~. apresuren a fabr.icar la iglesia, pues en una pieza corta de )a

Se habla de la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores erigida en ese
lugar en tiempo del reverendo padre Miguel de Jesús María Rada y de los
intentos de fundar la de las Ánimas y la del Santísimo Sacramento. Durante
la visita a. la iglesia se dice "se visitaron asimismo las alhajas de plata pertenecientes a los indios Olives dcl precitado pueblo de Santa Cruz''.u ¿De
dónde trajeron esas alhajas los olives? ¿Eran gente rica? ¿Las trajeron de su

casa del llllSlonero se están celebrando los divinos oficios". u De Jo cual se
infiere que para las fechas en que estos sucesos acaecían aún no había seña-

y

lugar de origen?
Por lo visto en este sitio y en otros, a menudo la Iglesia intervenía en la
ejecución de los testamentos y en que se diese pronto cumplimiento a las
mandas. Asimismo los ordenamientos respectivos para que quedasen saldadas
todas las deudas, aun las más insignificantes, de los padres ministros.
Las misiones por lo general poseían buenos "laboríos", o sea, tierras cultivadas y aperos suficientes, lo cual habla claro de que no reinaba la ociosidad ni la entrega a lo puramente espiritual sino que lo material se atendía
y se compartía con los indígenas ya que esos "laboríos" eran fuente de
manutención y escuela de agricultura para los indios.

III
Espigando cuidadosamente los datos más señeros referentes a la situación de
la Iglesia en la colonia del Nuevo Santander tal como se desprenden del
escrito dado a conocer par su visitador el licenciado don Lino Nepamuceno
Gómez, destacan los pormenores siguiente:
En cuanto a la Villa de Llera su Misión Peña Castillo, bajo la advocación
de la Divina Pastora, estaba habitada en la susodicha fecha por 24 familias
con 317 personas, incluyendo los párvulos. Las familias eran de indios pisones
y "muy dóciles, laboriosos y obedientes a su misionero" el Rev. Padre Fray
Cristóbal de Herrera Arcocha, de la Custodia de Río Verde, Provincia de
Michoacán". "Suelen también establecerse por temporadas en esta misi6n
como 200 indios Janarobres infieles, y otros se ausentan a los montes por
escasearle al misionero los alimentos que les reparte para atraerlos al catecismo y doctrina." Aquí es de notarSe cómo se escatimaban los recursos
alimenticios, sino que al contrario, se )es asignaban en la medida de lo Posible a los indígenas con tal de tenerlos en la misión para catequizarlos. Entre
otras recomendaciones acerca de pequeños pormenores litúrgicos, el visitador

les de iglesia en ese lugar. Si eran diferentes en estos sitios la villa de Ja
misión, siempre surge la duda de cuál ha sido la iglesia que ha permanecido
a la postre o si solamente se concentraban los esfuerzos en una• de todos
modos cabría interrogar: ¿la de la villa o la de la misión"
esto vale
lo mismo para Santa Bárbara (Ocampo), Villa de Escandón (Xicoténcatl),
etc.

;

En la Villa de Aguayo (Ciudad Victoria) su misión Tres Palacios estaba
bajo la advocación de San Pedro Alcántara y poblada par 18 familias con
50 pei:5°_nas de indios pisones. La misión distaba como una legua de la Villa.
Su IDlDlStro era fray José Fuentes de la provincia de Zacatecas. "En el
Auto General, dice Nepamuceno, se mandó que los vecinos trabajen por lo
menos tres meses cada año hasta concluir la iglesia que tiene buenos fundamentos, pues así convinieron y protestaron hacerlo, requeridos por el presente Visitador.'' 18 También recomienda "se pongan en mejor custodia los
papeles de los archivos", lo cual sigue vigente sobre todo para quienes no
conceden la importancia debida a los archivos. Requieren éstos especial cuidad? ya ~e. son el depósito de los datos que servirán a los eruditos para
sus mvesbgac1ones y para que éstas a su vez pasen a ser patrimonio de todos
al ser vulgarizadas. Lugares hay donde consta que las ignorantes autoridades
civiles han mandado al fuego parte de los archivos municipales o donde
en las mismas iglesias y parroquias se tienen en completo abando;o sin cuidado especial alguno. Ojalá y estas lineas sirvan para que estas si~aciones
queden del todo superadas y esa recomendación cese de tener efecto actual
actualísimo.
•
En Güemes su misión Llanes estaba bajo la advocación de Santo Toribio
de Liébana y su ministro era fray Domingo Arnais de la Custodia de Ria
Verde. Esto último va confirmando que para esta fecha ya se habían retirado
los padres franciscanos del Colegio de Propaganda Fide de Guadalupe, de
Zacatecas. También se les recomienda a los vecinos de esta villa "pongan
por obra la fábrica de la Iglesia". 17

En Padilla su misi6n Guam.izo (sic!) estaba bajo la acivocación de Ntra.
Sra. de los Dolores y no contaba con indios congregados. Su ministro era

,. NEPOMUCENO

» Nuo11ucENO G6MEZ, Lino, Vi.sita, op. cit., p. 40.

Lino, Visita, o/¡. cit., p. 42 .
GóMEZ, Lino, Vi.sita, op. cit., p. 43.
Gó:t.u:z, Lino, Visita, op. cit., p. 44.

" NEPOMUCENO GóMEZ,

n NEPOMUCE:-10

547
546

�fray Feo. Figueroa de la Provincia de los Zacatecas. Las misiones contaban
con terrenos, crías de animales y bestias de trabajo. Posteriormente estas tierras fueron incautadas como consta de la Misión de Palmas en 1828, muchos
años antes de las Leyes de Reforma, pero ya cuando el gobierno era republicano. Las causas legales aún no han podido ser investigadas por nosotros.
La Villa de Nuevo Santander, capital de la provincia (Jiménez) ofrece
un cúmulo de datos interesantes para nuestra historia. Y antes que nada su
misma advocación de Cinco Señores que a más de un buen párroco ha disgustado, ya que Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María, fueron
puestos en igualdad de jerarquía junto al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
y como que esto suena a irreverencia, cuando no a atentado más grave.
''Tiene una grande plaza hermoseada por la cuadra del norte de una lucida
casa fuerte" que fue sin duda el palacio de Escandón. Actualmente luce
amplia y hermosa la plaza, gracias al empeño de las autoridades civiles. El
templo le parece a Nepornuceno "el único que hay decente y aseado en todo
el resto de los pueblos de la Visita". La misión de Helguera la llama también de Palmitos; en otro tiempo, "habiéndola incendiado y cometido otras
hostilidades" referidas por el misionero fray Joseph Manuel Rodríguez, fue
abandonada. Apunta el dato que "dista de Santander dos leguas y media" .18
Deja suponer que en la fecha de su visita -15 de abril de 1770- no lo
estaba. Por el dato aportado por el conde de Revillagigedo parece que la
misión de Helguera, "inmediata a la villa de Santander, en el sito de Palmitos, se hallaba sin indios, porque desde el año de 69 empezaron a inquiety-rse,
pereciendo todos en una campaña ejecutada por la compañía de la co.lonia
en el 80". 111 Según se desprende, los "indios de las naciones Domiches, Bocas
prietas e Inapanames" 20 que la poblaban fueron quienes se inquietaron ter•
minando por incendiarla. Por consiguiente, cuando escribe don Lino epomuceno ya había sido repoblada y estaba en funciones. Es así como se aclara
que en el informe sobre las misiones en 1793 se diga que "trasladada al
mencionado sitio de Palmitos, la misión de N. S. del Rosario( repoblándola),
nada tienen que apetecer los indios pintos y sus compañeros, porque poseen
muy buenas tierras de regadío; pueden fomentar la cría de ganados, y emplearse a jornal en las labores de los vecinos de la villa de Santander, cuidando
de administrarles el pasto espiritual un religioso dieguino del colegio de
Propaganda Fide de Pachuca, con el sínodo de 350 pesos anuales".21.
Lino, Visita, op. cit., p. 45.
,. REvILLAOIOEOO, conde de, Informe sobre las Misiones, 1793, Editorial Jus, 1966,

• N&amp;POYU~NO G6MEZ,

p. 89.
•
11

548

Lino, Vi.sita, op. cii., p. 46.
Cfr. Jnf,mne, op. cit., p. 89.

N&amp;POHUCENO G6MEZ,

TAMPICO EN 1842

I
OPORTUNO Y ~u~ necesari~ será . reunir en un pequeño y gallardo ramillete
aquellas descripciones, elogios e unpresiones que ha suscitado la ciudad
p~erto a lo largo de su secular historia. A par de la macro-hi to .
h y
5
ciendo
falta
na, va del
a.
d una 11micro-historia que informe a las generaciones presentes
ong~ y esarro ~ de Tampico, desde lejanos orígenes huastecos
fundacion
del '6
Tamp1co de la Colonia' llamada San L ws
. de T amp1co
.
Y
.
1
debida
a ·a conces1
n Lordenada por el virrey don L ws
. Velaseo en 1560' de sus
·
emigraciones
a
a
Joya
y
Tampico
alto
-d
d
. el nombre 'de Villa
d 1S S 1
.
on e recibe
e d an a vador_ de Tamp1co Alto en 1754-, el establecimiento del Tampico
mo erno, a partir de la fundación debida a altamirenses el 12 de b il d
1823, y su florecimiento actual.
a r
e

Bello se~a f?rmar ese florilegio porque no han sido pocos los escritores
poetas
que le han dedicado e]oo-ios
y págm'as que es preciso
. '
divul e historiadores
M'
o·
entretejemos esa guirnalda de recordaoones
.
di gar. • •ientras
.
que b',ien
Pu eran _lDlciarse con los interesantes párrafos de la descripción de la Villa
: Tamp1co, entresa~ada de las relaciones hechas por el capitán Pedro Marez de Loaysa, capitán y alcalde mayor de Pánuco a fines del siglo XVI
recogemos. algunos de los párrafos de la carta de madame Calder6 d 1,
Barca eser1ta con oca.si!'6n de su VlSlta
.. a Tampico en 18 de enero de n1842.
e a
~o habían transcurrido ni doce años de la fecha de la ind
d ·
nacional cuand
.
epen eneta
.
. . o ya _nuestra nación contaba con representantes y ministros
plerupotencianos
enviados
· d
di
. por las naciones que la reconoc'ian como so berana
e m epe~ ente. Tamp1co, recién nacido como villa en 1823 era una ci d d
ya floreetente con casas señoriales y familias que estaban arr~
d
u a
fund
·
b
. .
gan o con pro.ª raigam re tradicional. Tenía entonces y había cobrado los verdaderos
perfiles de una ciudad o villa de la provincia mexicana.
-~n Ángel_ Calde~ó~ de la Barca venía acreditado como embajador y
plenipotencia.no de España y acompañado de su esposa llegó a
~ico en la fecha arriba indicada, siendo recibido con los honores correse~tes ª su digno cargo. Madame Calderón venia escribiendo a manera
e diario Y a base de cartas sus impresiones de todos los lugares donde iba
pasando Y ~ '1 escn·b'ó
,
1 esta
que ahora comentamos y que constituye un dode mterés porque nos da a conocer algunos rasgos de los personajes
entes de esa época -1842- y nos describe su llegada por el río

~~o

rn .

==

549

�Pánuco y lo que retrataban sus ojos de estos parajes de las orillas del Paso
de Doña Cecilia -y del Tampico de ese entonces. No vamos a insertar toda
la carta ya que es un poco extensa; la incluye la marquesa de Calderon de la
Barca en el libro donde reunió sus impresiones titulado La uida en México
en dos años de rl'sidencia en ese país, escrita originalmente en inglés en Boston
y en Londres imultáneamente en 1843.
·
Después de una breve introducción donde se refiere estrictamente al momento de su arribo a la "temible bárra'' y a su traslado a tierra firme en
una embarcación alquilada "en cuarenta dólares", con diez marineros y un
capitán, inicia su escrito. "Paisaje con pelicanos."
La marquesa describe i lo que contempla: "Posado sobre su medano,
babia un regimiento de enormes pelicanos blancos de fisonomía pensativa.,
colocados en linea como si tuvieran obrervando como cruzamos la barra.
Sobre muchas tripulaciones ahogandose ben repetido sus cantos funebres y
agitado sus grandes y blancas alas. Pero nosotros I cruzamos felizmente en
unos cuantos minutos mas, la mar y la barra quedaban detras de nosotros
y nos ballabamos remando hacia arriba el ancho y plácito rio Pánuco".

U

DON LEONARDO MATA,
MO STRUOSO URINO

Aunque ausente la primera ve-¿ que lo visitan, está presente; al retorno,
ya de salidaJ se vuelven a detener en casa de este legendario tipo que madame
De la Barca nos pinta como un "colosal piloto", cuya casa d taca entre las
chotas de por ahí y cuenta con un jardin. "Tiene w1a especie de jardín
adornado aproximadamente con el mascarón y el ancla de un naufragio."
Leonardo Mata "es un viejo colosal, de altura casi gigante, con la gordura
de un Fal tafI, de modales groseros, sin embargo, con un cierto buen caracter
rústico. El desempeña el cargo de piloto único, cargando precios muy altos.
gobernando a los hombres con una mano de hierro y haciéndolo todo enteramente de cuerdo con su f antasia de manera que es un completo soberano
en u modo de r: 'El ti.rano de Tampico' ". ¿Quién era te don Leonardo
Mata? ¿ Un español? ¿ Un criollo? ¿ Un mexicano? ¿ Un mestizo? La madame nos proporciona otros pannenores de su físico : "El tiene en u curtido
rostro tal mezcla de rudeza y astucia, con su gigante persona y modal
abrupto y medio salvajes; que se me antoja considerado como un cará ter
que hubiere merecido la atención de Walter Scott, i hubiera tenido la opartunidad de encontrarle. Viejo y repulsi\'o como e acaba de casarse con una

muchacha joven Y guapa". ¡ El amor, marquesa de Calderón, el amor, o los
centavos, que todo puede r!

PROGRESO DE TAMPICO
"Cuando nos acercamos a Tampico, las primeras casas que vemos nos hacen el efecto de po_licromas cajas de sombreros, algunas blancas y otras
azules, que una partida de cansados sombreros hubiera depositado ntn: los
arbustos", señal que los había en abundancia.. "Al desembarcar, paseando a
traves de la población, atmque hay algunas casas de piedra sillar, me imagino
en un _pueblo de la_ ueva Inglaterra. Pulcros 'palacios' de tejamanil con
su portico nada espanol, y en el conjunto, un aspecto de limpieza y alegría
que me asombro por haberme imaginado a Tampico como un puma.torio
terrestre. upimos después que estas casas eran hechas en Estados Unidos
Y trans~rtad~ aquí. Hay al~nas tiendas de buen aspecto y aunque existe
poca unifor~udad en la arqwtectura de las casas considerando ~e la ciudad
fue co~1da ~ace solamente diez y seis años, la considero como un lugar
que ha stdo derugrado. En 1825 solo había aquí unas cuantas chozas de indios
Y ~¡ poco comercio que había se encontraba en Pueblo Viejo, situado a las
onllas de un lago (¡sic!) a unas cuantas millas de distancia. ~ os llevaron
a la casa del Consul español, un alegre y ventilado edificio de piedra con
una vi ta muy hermosa a tra\."tz de sus ventanas; 'es la primera casa que se
construyó en Tampico'."

II
En 1842, a los diecinueve años escasos de haber sido fundado el Tampico
moderno, e."OStían varias clases sociales con sus propias características, con
sus puntos de vista de unas hacia otras con sus relaciones sociales de amos
a señores, cosas todas que no se pueden precisar con exactitud debido a la
~~ de d~~to . Existía, desde luego, una clase acomodada aunque
mmu ~a e mop1ente en la que destacaban ciertas familias de españoles,
comeroantes en su mayoría venidos de ciudades más consútuidas como Pánuco, Altamira y pueblos de la Huasteca vecina. En esa clase resaltan los
nombres de que nos habla macla.me Calderón d la Barca como Leonardo
Mata, "colosal viejo piloto", José G6mez füa y don Juan de la Lastra, cuya
casa, "alegre y ventilada edificio de piedra con una vista muy hermosa a
traves de sus ventanas:
la primera que se construyó en Taropico".

551
550

�Aunque la narradora concede muy poca importancia a estos personajes, se

echa de ver que alrededor de ellos giraban ciertos negocios de importancia;

historiadores en orden a escribir su biografía. La marquesa de Calderón
habla así de ella y su bello rancho:

y aunque afirma que no había usociedad" propiamente dicha en el tiempo
de su visita, deja suponer que en torno a ellos había un grupo o conjunto de
personas de fortuna que frecuentaban la vida social de "casino" y compartían paseos y otras diversiones. Al lado de ellos transitaba el pueblo abigarrado y variopinto de indígenas y criollos borrosos. La prueba de que
Tampico a esas fechas era una ciudad organizada es que se le había concedido
la distinción de consulado y se menciona como cónsul o vicecónsul un personaje al que no llega a saludar ni conocer la madame: Don Juan de la
Lastra. Sus impresiones nos refieren la ausencia de sociedad femenina, dejándose llevar del prejuicio de la época de no considerar "sociedad" al pueblo
y a sus pobretonas y anodinas mujeres, por no estar a la altura económica
de los mencionados.

"La llegada a Tampico es muy hermoso y como a dos millas antes de
llegar, en J_a ribera bosc~sa en un pequeño lugar limpio y verde, hay un
bello ranchito, blanco y limpio. En este ranchito tienen vacas y venden leche,
y parece el verdadero retrato del confort rural, el cual siempre llega con doble
encanto c~do un_o ha estado acostumbrado a la vista de las espumosas
013: y a 1~ _mcomodidad de un buque sacudido por Ja tormenta. El Paso de
Do~~ Cecilia ~ue suena ,d~liciosamente romántico. La propietaria, ésta Doña
Cecilia, que vive en pacifica soledad rodeada de manglares sin otro inconveniente para su felicidad que las víboras y caimanes tiene obsesionada mi
imaginación.
'

"Su propietario don Juan de la Lastra, vice-cónsul español, no estaba
aquí; pero fuimos recibidos amablemente por don José G6mez Mira, el
cónsul. Por la noche todos los españoles prominentes de la ciudad acudieron
a visitar al señor Calderón (don Angel, su esposo) ; y habiendo llegado aquí
ayer en la mañana como meros extranjeros y sin la posibilidad de encontrar algún conocido, nos hallamos rodeados de las más gratas e inesperadas
atenciones. Lo que se llama a] pie de la letra, sociedad, no existe en Tampico.
Aquellos que viven aquí han venido con la esperanza de hacer fortuna y los
escasos hombres casados que hay entre ellos, no están dispuestos a exponer
sus esposas al insano clima, a las plagas de mosquitos y jejenes_, las fiebres
tercianas que son más temidas aquí que la fiebre amarilla y a la casi inexistencia total de sociedad femenina respetable. Los hombres, al meo os españoles, se divierten en sus ratos de ocio nocturnos jugando a las cartas y al
billar; pero la ausencia de sociedad femenina debe hacer la vida aburrida.
Montar a caballo y cazar en los alrededores constituyen sus diversiones al
aire Hbre; es una excelente diversión pasear por las riberas del río cuando
el calor no es demasiado intenso."

LA FABULOSA DO~A CECILIA
Personaje histórico en Tampico, tanto por haber dado nombre al famoso
Paso hacia el otro lado del río Pánuco, como por haber sido prácticamente
la fundadora de la actual Ciudad Madero que antes llevó su nombre; la
vida y milagros de la doña están mereciendo hace tiempo la atención de los

552

!

Yo me la imaginaba jóven, amorosa y con el corazón destrozado· una
mel~ncólica monja laica que se había retirado a esta soledad huyendo de las
vanidades y falsedades del mundo, en donde vivía como una heroína con el
producto de s~ rebaños, con aJgún Phillis de limpias manos que ordeñara
las vacas y b~aera la leche para hacer mantequilla, mientras que ella estaba
sen~a extasián~ose en la contemplación de las estrellas arriba y las víboras
abaJo. No fue sm~ hasta d~pués de nuestra llegada a Tampico que tuve
la pena de descubra que la mteresante criatura, la encantadora reclusa tiene
78 años de edad y acaba de enterrar a su séptimo marido. Acepto la ~oticia
dudosamente y de aqtú en adelante procurare retratarla en mi mente como
vieja encantadora que vive entre serpientes y que fabrica venenosas filtros
con huesos de coral, patas de lagarto y alas de buho." ¡ Una especie de bruja!

i Valiente retrato de amazona el que por lo pronto nos ha bosquejado la
señora de Calderón y como no tenemos otros más apegados a realidad, con
él nos quedaremos en espera de otras noticias!

LAS RIBERAS DEL

ruo

PÁNUCO

~gnilica descripción de las riberas del río nos ofrece la marquesa y por
lo visto poco ha cambiado el paisaje en la actualidad. Aquí hay que compartir los elogios con Pánuco, ciudad que antecede a Tampico y quizá sea
más rica en historia colonial.
"Las bellezas que dicen existen río arriba, pasando por Tampico, tales
como las riberas boscosas, los grandes cercados de ganado y la pintoresca
población india de Pánuco, tendremos que imaginárnoslas como nos las des-

553

�criben. La vecindad es descrita como una selva de raros árboles_ entre lazados
con gráciles y floridas hiedras, en las que anidan p~jaros de brillante ~ bello
plumaje; pero nuestro deseo de visitarla es contrariado por_ las molestias de
millares de jejenes y garrapatas, pequeños insectos que se mtrodu~n en la
piel produciendo irritación y fiebre; y por las a~anchas de mosqwtos, por
los horrorosos caimanes que se solazan en las nberas, y peor que todo'. las
venenosas serpientes que se deslizan por entre la exhuberante vegetación:
·
caca.....'.as, y fragantes flores no nos compensarán de tantos
l oros, mariposas,
peligros."
Dentro de la pintura del Tampico naciente que nos dejara por fo~.ª
la sabrosa pluma de Fanny Inglis y de los pintorescos pormenores del paisaje
de la vida de ese entonces, nos place transcribir, finalmente, el trazo que
riciera su relato de una plaza incipiente: ¿la de la Libertad?
"Acabamos de regresar de un paseo a la luz de la luna, a La Glorieta,
lugar público que están haciendo aquí y en el que hay algun~ b~cos _de
piedra para los viandantes, junto a los cuales algunas ge~tes bum mtenc10nadas botaron el cadáver de un caballo, cuyo olor nos obligó a regresar con
conveniente rapidez."
Frances Erskinne Inglis fue el nombre de soltera de la marquesa de C~derón aunque la pomposidad de su esposo lo eclipsó de modo que casi lo
desconocíamos por completo y nació en Edimburgo (Ingl~terra) en _1804.
Desequilibrios de fortuna la trajeron al lado de su madre viuda a la ciudad
de Baltimore en donde Fanny le prestó valiosa ayuda como ma~tra en las
escuelas que aquélla fundara en Boston, Staten Island y _en_ Baltimo_re. Don
Angel Calderón de la Barca, primer ministro plenipot:~csa~ : enviado ~traordinario de España en México, cuando la conOC10, qwzas con mobvo
Y
d e sus al tas amistades literarias -Ticknor, Lowell, Longfcllow, Prescott
.
otros hombres de letras-, se prendó de su frágil hermosura Y con~Jeron
nupcias en 1838. Con él viaja a Méxi~o en ~839. Du~nte la estancia en
nuestro país escribe Frances Life in Mexico dunng a Res,dence of Two ears
in That Country publicado, como indicamos, en Londres y e~, Boston s~u1·
táneamente. Lamentamos no haber utilizado la pu1cra version de Enrique
Martínez Sobral, de la Real Academia Española, cosa que nos proponemos

!

hacer en lo futuro.
·
b
de cartas las alusiones y párrafos consagrados a Tampico
Escnta
a ase
,
, .
b
se encuentran en la carta quincuagésima tercera, penultima de esta o ra,
' de de este modo· Partida de T)'rian. - Norte a la al·
que la marquesa diVl
·
.
L
tura de Tampico. _ La Barra. - El Río Pánuco. - El Piloto. a

554

playa. - Cocodrilo. - Paso de Doña Cecilia. - Tampico. - Casa del
cónsul español. - Sociedad. - Navegación. - Orillas del Pánuco. - Inoculación extraordinaria. - La Glorieta. - Salida de Tampico. - Norte
furioso. - Viaje. - Llegada a La Habana.
Como es natural, nosotros no comentamos todos los párrafos de la carta,
sólo queremos llamar la atención de algunos de sus más interesantes aspectos
donde brilla la capacidad de observación de la escritora inglesa y que -insistimos- deben de andar, como otros tantos ditirambos y poemas y prosas
dedicados a nuestra ciudad y puerto, en la mano de chicos y de grandes,
en Tamaulipas.

¿ DóNDE SE UBICABA EL HOSPITAL
DE SAN SEBASTIAN?
A POCO MÁs de un siglo de distancia las más espesas tinieblas del desconocimiento enwelven al que fuera alrededor de 1857 el hospital civil de San
Sebastián de Tampico.
Datan de época muy reciente los archivos del hospital civil Carlos Canseco.
Debido ante todo a las arrasadoras consecuencias de las perturbaciones atmosféricas que han devastado nuestra población, la mayor parte de los documentos de ocho años hacia atrás con que contaba el hospital desaparecieron.
Düícilmente se podrá dar con noticias fidedignas y exactas acerca de la
fecha de fundación y de la ubicación del mismo.
Desde luego, en cuanto a tiempo, habrá que colocarlo más acá de la re•
población, 12 de abril de 1823.
Causa extrañeza el porqué no se le asigne lugar a establecimiento tan importante al propio día de la repoblación, ya que era de suponerse le fuera
asignado al mismo tiempo que se delineaba y trazaba el pueblo a la par que
la plaza mayor, la iglesia y curato, las casas consistoriales y cuando se r~
partieron solares a los pobladores altamirenses encabei.ados por don Juan
de Villatoro, Felipe de Lagos, sindico, Antonio García, agrimensor y Juan de
Escobar, secretario interino.

¿ Se le asignó lugar especial pero olvidaron mencionarlo en el acta de
fundación?
En el acta se da cuenta y razón de los primeros pasos del Tampico moC&gt;.LDnó:-.
México, 1967.
11

DE

u

BARCA, marquesa de, La Vida en México, Editora Nacional,

555

�derno al medirse "treinta varas desde la orilla del Ban-anco -¿ el Barranco
de los AJemanes?- y se puso un horcón a plomo desde el cual se tiró la
línea del recinto con rumbo de Este a Oeste y de Sur a Norte, quedando
formada la escuadra enteramente rectificada". Se traza.ron enseguida la plaza
mayor "con cien varas en cuadrado'', luego la del muelle; "se destinó una
cuadra para la Iglesia y Curato'', dos solares fueron asignados para casas
consistoriales, finalmente "se numeraron los solares y quedó trazado el pueblo,
que se le puso por nombre Santa Ana de Tampico, según lo acordado por
el Dustre Ayuntamiento y todo quedó concluido con arreglo al plano levantado al efecto".
Tampoco se habla del solar destinado a escuela, siendo muy probable que
fuera el que hoy ocupa la escuela José Ma. Gajá.

•
¿De dónde provienen las noticias históricas sobre el hospital civil de San
Sebastián de Tampico?
Obra en mi poder un pequeño folletín de doce paginillas más la cubierta,
impreso en .la imprenta Perillos, cuyo título es Reglamento del Hospital Civil
de San Sebastián de Tampico, Tampico, de Tamaulipas, septiembre lo. de
de 1857. 23 Al calce del folleto se dice: "Aprobado eJ anterior Reglamento
por el Supremo Gobierno del Estado, según se expresa en el encabezamiento,
firmamos dos ejemplares con las modificaciones hechas, el Presidente y Secretario que suscriben. Tampico diciembre 22 de 1857. Antonio Zertuche,
Presidente, D. Camacho, Secretario".
Otro dato muy significativo y que da cuenta de la mentalidad cristiana
de quienes lo erigieron y mantuvieron es el s.iguiente: "Reglamento del Hospital Civil de San Sebastián de Tampico, presentado, discutido y aprobado
por la Junta de Caridad en 9 de septiembre de 1857 y reformado por el
Superior Gobierno del Estado con acuerdo del Exmo. Consejo en lo. de
diciembre del mismo año". En el artículo primero se recalca la función de esa
"Junta de Caridad'' en un clima histórico de espíritu ancho, lejos de banderías divisionistas e ideológicas, ¡ en plena Reforma!, lo que desde luego
'" Reglame11lo del Hospital Civil de San Sebastián de Tampico, Imprenta Perillos,
1857. Su título completo es el siguiente: "Reglamento del Hospital Civil de San
Sebaatián de Tampico, presentado, discutido y aprobado por la Junta de Caridad
en 9 de septiembre de 1857 y reformado por el Superior Gobierno del Estado con
acuerdo del Exmo. Consejo en lo. de diciembre del mismo año. Está firmado por
Antonio Certuche, Pre.,ide.ote y D. Camacho, Secretario. Contiene 10 artículos con varios incisos cada uno y 5 'prevenciones generales' ".

556

refleja la mentalidad lealmente liberal de aquellos funcionarios públicos.
Reza así: "Este establecimiento será administrado y diri jido única y exclusivamente (sic) por la Junta de Caridad, creada en esta Ciudad, y todos y
cada uno de los mismos de ella pueden entrar en él a cualquiera hora del
día y de la noche, estando autorizados para inspeccionar todos los ramos,
así como para hacer cumplir las disposiciones que contiene el presente reglamento".
Tendremos que conformarnos por ahora con plantear el interrogante que
titula el presente escrito: ¿ dónde estuvo ubicado este hospital civil de San
Sebastián de Tampico?
Difícil de despejar la incógnita. Tal vez no imposible. Posiblemente el
secreto se oculte en los archivos del H. Ayuntamiento porteño y en los de la
parroquia de Tampico, ya que sabido es que lo que toca a estos últimos que
son distintos de los Archivos de la Curia Episcopal que datan de la traslación
de la sede episcopal de Ciudad Victoria a Tampico en 1923. A algunos de
nuestros más venerables galenos ( como el doctor León Gual) trasmitimos
la grata tarea de esclarecemos estas tinieblas e ignorancias. Tocias las noticias
históricas por lo demás, deben apegarse estrictamente a la objetividad y sería
interesante para nuestra ciudad para la integración lo más completa posible
de su historia situar en el tiempo y espacio debido lo que fue hospital civil.
Observamos pormenores de sumo interés que dicta el reglamento de los
que el actual hospital dista a siglos de distancia, aunque desde luego hay
que precisar que "aquellos eran otros tiempos".
Se dice por ejemplo en el artículo segundo que "todos los menesterosos
de la Ciudad que soliciten la curación de sus enfermedades, serán admitidos
y atendidos con la eficacia y esmero -y ¡ no había Lotería Nacional para la
Asistencia Pública! suspiramos- que la Junta tiene derecho a exijir de sus
empleados, mas aqueJJos cuyas enfermedades sean contagiosas o perjudiciales
a los demás como Lázaro~, Dementes, etc. se procurará colocarlos en parage
(sic!) apartado y conveniente con acuerdo de la Corporación Municipal para
evitar el mayor mal. Los enfermos que desean ser asistidos en la sala de
distinción, pagarán UN PESO por cada día que permanezcan allí".
Feliz edad y tiempo dichoso aquel en que el pesito mexicano contenía
más plata y sonaba más duro y en que los enfermos estaban exentos de
pagar tributos de sangre... y Juego decimos que todo progresa ...
Estos y otros pormenores del reglamento del hospital civil de San Sebastián de Tampico merecen otros comentarios.

557

�¿QUmN ERA EL RELIGIOSO QUE LUIS DE CARVAJAL
"TRUJO DE LA HUASTECA"?
LINO G6MEZ ÜAN:EDO

Academy oí American Franciscan
History. Washington

MI ESTIMADO AMIGO Eugenio del Hoyo, en un libro reciente y excelente,1
ha derramado nueva luz sobre varios hechos y personajes relacionados con
la fundación de Monterrey y con los orígenes de la dominación española
en el Nuevo Reino de León. En el curso de su estudio destruye unas cuantas
leyendas y fija documentalmente algunos puntos básicos que deberá tener
en cuenta cualquier investigación posterior sobre tales temas. Pero el historiador se halla siempre limitado por las fuentes existentes y conocidas: más
allá de éstas sólo puede echar mano de suposiciones, hipótesis y conjeturas,
que, por muy lógicas y justificadas que parezcan, quedan siempre sujetas
a revisión. A pesar de lo sólidamente que se halla construida su Historia del
Nuevo Reino de León -tanto en su base documental como en el análisis
crítico de las fuentes- Del Hoyo ha tenido que aceptar ciertos supuestos
que, aun sin estar apoyados en testimonios claros, parecían razonablemente
seguros. Documentos que tuve la suerte de encontrar me inclinan a creer
que algunos de tales supuestos no corresponden a la verdad histórica. Con
ánimo de colaborar y no de criticar, aventuro los siguientes comentarios al
magnifico trabajo de Del Hoyo.

El punto principal que intento clarificar es la identidad del religioso que
Luis de Carvajal trajo consigo de la Huasteca, según el conocido testimonio
de Alonso de León. Según verá el lector, parece que debe ser descartado el
franciscano fray Lorenzo de Gaviria, como venía aceptándose hasta el pre1 Historia del Nuevo
Le6n ( 1577-1723), MonteJJ'C}', Publicaciones del Instituto
Tecno16gi.co y de Estudios Superiores de Monterrey, 1972, 2 vob.

559

�sente. Pero antes de llegar a las pruebas de esta afirmación, conviene que
bagamos algunas consideraciones. Al sugerirlas, doy por supuesto que el l~ctor especializado -a quien van dirigidas- conoce el estado de la cuesuón
y lo escrito por Del Hoyo.

rece en el "Becerro general menológico y cronológico" donde el acucioso
fr_ay Fran~co_ Antonio de la Rosa y Figueroa registró todos los religiosos de
dicha provincia del Santo Evangelio desde 1523 a 1699. 5 En vano lo he
buscado entre los franciscanos que pasaron a la Nueva España -o a otras
partes de América- según las listas conocidas del siglo XVI, que, si no
completas, son muy abundantes.º De haber vestido el hábito franciscano
en América, cabría pensar que lo hubiese hecho en San Francisco de México.
Pues bien: se conservan los dos primeros libros de ingreso y profesión de
novicios en dicho convento, el primero de los cuales comprende los años
1562-1585 y el segundo alcanza hasta fines del siglo XVII. No se encuentra
para nada el nombre de fray Lorenzo de Gaviria. 1 Por otra parte, la referencia de Arlegui ( Cr6nica, parte segunda, cap. 3) parece un simple eco
de lo escrito por Torquemada. Se limita a decir que fue el fundador del
convento de Saltillo, y si bien le atribuye la ''reedificación" del convento
de Topia, y no su edificación como hace Torquemada, la variante de Arlegui se explica fácilmente teniendo en cuenta que este autor había narrado
anteriormente {parte segunda, cap. 1) la fundación de Topia como hecha
en 1555-1559. Además, Arlegui no relaciona al padre Gaviria con los orígenes franciscanos en el Nuevo Reíno de León; al menos de manera expresa
y clara, pues me parece demasiado el dar por "indudable" -como hace Del
Hoyo, I, 172- que dicho cronista se refiera a la entrada de fray Lorenzo
con Carvajal en lo que escribe después de narrar la fundación del convento
de Monterrey en 1602 (Arlegui, Crónica, parte tercera, cap. 1) . Yo susti-

1) La primera consideración se refiere a la identidad del prop~o fr_ay
Lorenzo de Gaviria. De él poco sabíamos que estuviese basado en testuno010s
claros y seguros. Incluso el apellido "Gavira" se me antoj~ dudoso, por no
decir claramente inexacto: los únicos documentos conocidos donde se le
menciona -y que aduciré en seguida- traen la forma Gaviria, y hasta Torquemada, si bien en el texto lo llama "Gavira", en el ~dice usa la fonna
"Gaviria" (M anarquía Indiana, 2 ed., Madrid, 1725, _lib. 19, cap. 1~, _P·
341,2). Por lo que mira a la biografía de este franc~o, de los vie!os
cronistas Mendieta no lo menciona para nada, cosa en realidad poco e&gt;.-trana,
a que 'tampoco menciona la fundación del convtnto de Saltillo, aunque
~bía tenido lugar varios lustros antes de la fecha en que escnbía dicho
cronista. Mendieta se había trazado, al parecer, un esquema más general
para su Historia. Tampoco lo menciona Oroz,2 lo que asimismo resulta explicable, pues no suele recordar más que a los religi~~s fallecidos y nuestro
Gaviria, por lo que sabemos, vivía aun cuando escrib16 Oroz.
El primero que da noticia de fray Lorenzo de Gaviria es el ~tado fray
Juan de Torquemada, quien escribía en la prim~. década del siglo XVII
y asistió en 1604 a la erección oficial de la provmcia de_ ~catecas.ª Vetancourt por su parte, nada dice de fray Lorenzo de Ganvia, lo cual parece
indi~ que este religioso no había dejado memoria especial' Tampoco apab
titulada Vidas de los religiosos
n su o ra

an

fundadores como otros varones
.
·...:-~1
ho
señalados desta Provincia del sancto Evangelio. El manuacnto onl5-'-'-"'" para
Y _en
• E

la colección latinoamericana de la Tulane Univenity, Nueva Orleans; pero ha sido
recientemente traducido al ingl~ y editado por AngHico Chávez bajo el título de
Th, Oroz Code;c (Washington, Academy of American F~~scan ~Ílltory, 197_2).
aroi termin6 111 obra hacia 1585 y fue muy amigo de la familia CarvaJal. Se explica,
sin embargo, que tanto fray Lorenzo de Gaviria c?mo _&amp;:ay Juan de la Magdalena
hayan sido omitidos en esta obra por hallarse todavia vivos.
• ''Fund6se despu~ casa en el Saltillo -escnbe Torquemada- y fund6la el P.
Fr. Lorenzo de Gavira, natural de Extremadura; pero dejó&amp;e despu~s por muchos
añoa y pasó este religioso a Topia, muchas leguas adelante, donde ~dó
en el
pueblo de lo.s indios, que hasta hoy permanece" (Monarqula Indiana, lib. XIX,

º':ª

cap. 16) ·

Agustín de Vetancourt publicó en 1697 su Cr6nica de
ral~ En el mismo volumen, aunque con portada distinta,
Evang,
10.
Franciscano, donde hace memoria, siguiendo los meses Y d1as
rones más señalados" de &lt;licha provincia.
• F

560

· · d l S nto
a rovancia e a .
incluy6 un M enelogio
d1 d ¡ "va

¡ p

e ano,

e

oa

•

' El_ manuscrito se conserva en la Newberry Libraey, de Chicago; posee una copia
del nusmo la Academy of American Franciscan, de Washington. La primera parte
que regútra los religiosos "gachupines", presenta grandes lagunas. Por ejemplo, n~
da los nombres de la mayor parte de los religiosos que componían la numerosa
cxpe~ci6n traída por Mendíeta en 1573, y de esta fecha salta a 1600. Tampoco en
la, listas de los llegados de Espafia en 1573 y en los años siguientes, que publicó
Castro Seoane ("Aviamiento y catálogo de misiones en el siglo xvr• Missionalia
Hispanica, vols. XVI-XVIIl, 1959-1961 ). figura nuestro fray Lorenzo.
cierto, por
o~ parte, que . también faltan los nombres de los llegados en alguna de estas expediciones: por eJemplo, los de los veinticuatro que trajo en 1575 fray Antonio de
Sawar.

fu

• La Academy of American Franciscan History, Washington, D. C., ha seleccionado
Y copiado en el Archivo General de Indias, de Sevilla, una rica colección de docu-

mentos JObre expediciones de religiosos franciscanos a Indias durante el siglo XVI
Consta de seis gruesos volúmenes; no se ha encontrado en tales listas el nombre d~
fray Lorenzo de Gaviria.

' Los ori~les se conservan en la Bancroít Library, Berkeley, California. Posee
una Xero-copi.a la Academy of American Franciscan History, Washington, D. C.

561
Rum-36

�•
1
«
caso, la. red dable" por un sunple
pos1'ble" . Pero en cualquier
.
tuma ID u
, 1
dir' después
ferencia de Arlegui estaría equivocada, segun o que
e
.
.
.
h menos que fray Lorenzo
De todo esto no pretendo coneluir, ro mu~ o .
'
da
imd G . . sea un personaje inexistente. El testunomo de Torquema es
e avma
información sobre el convento de Topia, hecha en enero
portante, y en una
d . , d di ho convento Los testigos eran
ac1on e c
·.
d
de 1623 , se le atribuye la fun
.
d T .
.enes estuvieron concor es en
antiguos pobladores de las minas e opta, qbu_i
treinta años antes
1 • 1 había sido descu 1erto unos
declarar que aque romera
- d spués fue a fundar allí convento fray
haO·a 1593-y que un ano e
llid
-o sea
f
Pablo de G6ngora.ª El ape 0
Lo
o de Gavi.ria, con su companero ray
.
174 )
renz
..
G . a (Arch. Franciscano, ca1a 11, exp.
.
es siempre Gavina, nunca avir .
.
.
f
. d
entales -o en crorustas anuguos2) La misma falta de re erencias ocum
,
el Vie·o -no podría trahay que señalar respecto a fray Lorenzo González
. J
, afirma
. G ..
y a fray Martín de Altannra, que, segun
tarse del propio avma[f
)
los pri" stá históricaIOente comprobado. . . ueron ...
Del Hoyo (Il, 486) e . .
'd .
Monterrey "' fueron los {un.
e tuvieron su res1 encia en
,
meros franciscanos qu ,,
.
a de las fuentes documentales que be
dadores de su convento . ~n ~gun to
1i1Y1osos y de los cronistas sólo
. d
el párrafo antenor figuran es s re o'
.
d
ota o en .
, . XIX ca 18) trae el siguiente pasaje, esTorquemada (Monarquza, lib.
'
p..
hechas en Cedros por fray
pués de hablarnos d~ las granldes convtoersi~:~a. sido trasladado a Saltillo:
Gó
y de como aque conven
., d
Juan
mez . .
llama Santa Lucía hay ahora gran conversion e
"En una provmoa que se
f ·1 francisco sacerdote llamado fray
indios infieles. Aquí mataron und ~ e_
a.J-L:strar los 'sacramentos; y
·
' doles a eC1T nusa Y
Martín de Altam1ra, yen . .
ran matanza en ellos los soldados que
g
'6 " He subra)•ado
Po r la muerte .del. fraile, f bioeron
ai1 franciscos en esta convers1 n •
estaban de presidio. Hay . r ~
d León, que es la fuente principal para
la palabra sacerdote, po~que os o::o elos fundadores del convento de Man-

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or en .
e se apoya onso
del archivo de las Cajas Reales de ,zacatecas, en qu
León, ayudase a resolver este punto.
· · gen eral de la
..
dada hacer por el corrusano
• Se trata de una informac1on man
L respuestas de varios conventos de
Nueva España, fray Alonso de Montemayor."~hivo Franciscano", Biblioteca Nacio. . d z tecas se conservan en

la provmoa

e

~ca

58 n. 1160.

nal de Múico, caJas 11, nos. 173-17;, y -~ de Zacatec.as se encuentra hoy en la
• Lo que resta del Archivo de la eso:er~
An Arbor Conserva registros de
'brary de Universidad de M1chigan,
n
.
Clements L1
,
.
los años que interesarían a nuestro ob;eto.

Tampoco en este caso se trata de poner en duda la existencia de fray

Martín de AJtamira ni la realidad de su martirio. Ambas cosas tienen en su
apoyo la citada información de 1622. Varios testigos le nombran entre los
misioneros famosos que habían sufrido martirio. Según uno, fue sacrificado
por los indios borrados, a los cuales otro testigo sitúa en el valle de Coahuila;
un tercer testigo añade que dicho valle era "frontera de el convento de Santa
Lucía del Nuevo Reino de León". El martirio de fray Martín de Altamira,
mientras oraba en una ermita, fue confirmado por fray Pedro Suárez en
su declaración, y asimismo por fray Francisco Santos, quien puntualiza que
el hecho había sucedido unos catorce años antes -es decir, hacia 1608y que el testigo había conoádo al padre Altamira. "Mataron en Coaguila
-declaró Fr. Francisco de los Santos- los indios chichimecos de aquella
tierra al padre Fr. Martín de Alta.mira. que les estaba administrando y doctrinando, al cual conoció este dicho declarante, y habrá que sucedió catorse
años, poco más o menos." Catorce o quince años haría, según fray Jerónimo
de Pangoa, guardián de Tlaxcalilla (Arch. Franciscano, caja 11, exp. 173,
fols. 5 y 14). Arlegu~ como de costumbre, da una versión un tanto adornada
de este martirio -cambiando el nombre del mártir y el lugar donde fue
muerto-; valdría la pena averiguar donde bebió sus noticias.

3) Puedo ofrecer algún dato nuevo sobre fray Antonio Zualdendo y fray
Diego de Arcaya. Consta que llegaron de España para la provincia de Zacatecas -cuya erección acababa de ser decretada- en junio de 1603, como
parte de un grupo de veinte reclutados en la península por el ya citado fray
Juan G6mez. Zalduendo procedía del convento de Orduña y Arcaya del
convento de la Bastida. 10 Arcaya fue, por lo tanto, un personaje histórico.
El padre Zualdendo era guardián del convento de San Miguel de Mizquitic
en 1622, y como tal firmó el atestado relativo a dicho convento en la mencionada información de aquel año.
Varios individuos de este grupo venido en 1603 figuraron con preeminencia
en los primeros años de la provincia. Y lo mismo puede decirse de los seis
que en 1602 había traído de España fray Diego Caro -quien sería el primer
ministro provincial de Zacatecas- y de los quince que llegaron en 1610
con fray Gabriel Arias, sucesor de Caro en eJ provincialato. Algunos de ellos
aparecen en la citada información de 1622. Esta información nos ofrece,
además, otra sorpresa: la de que fray Andrés de León, mencionado entre
11 Archivo General de Indias, Sevilla. Contrntaci6n, leg. 5538: "Libro
donde se
tiene cuenta y razón de los religiosos que por mandato de su Magestad pasan a las
Indias", fol. 80. En la futa figura también fray Diego Maestro, quien según Torquemada ( l. cit.) fue el tercer provincial de Zacatecas.

563

562

�los fundadores del convento de Monterrey, existió en la realidad, "fuera de
la fantasí.a de los historiadores", contra lo que supone Del Hoyo. Era n~
me.nos que guardián del convento de San J~an ~el M~quital e! 19 de diciembre de 1622, !echa en que firmó el testimonio relativo a dicho pu~bl.o
para la tantas veces mencionada información de aquel .3!1-º· Se menciona
también alli a otro franciscano relacionado con la fundac1on de Monterrey:

fray Cristóbal de Espinosa.

•
Pero mis razones para sospechar que no haya sido él el "religioso de San

4) La Custodia de Zacatecas dependió siempre de ~ provincia del Santo
Evangelio. Sus dos primeros conventos -nombre de D10s Y Zacatecas-_ f~rmaron parte algún tiempo de la provincia de lo Santos Ap6 toles, engt.da

con los conventos de Michoacán y Jalisco, oficialmente en 1565, de hecho
hacia 1567. Poco después de esta erección, fundó la nueva provincia el convento de Zacatecas · el del ombre de Dios había sido fwidado pocos años
antes por religiosos' de la provincia del Santo. E~gelio. Pero ambos. conventos retornaron a la jurisdicción de la provincia del Santo Evangelio, la
cual constituyó con ellos -y con otros habían ido erigiendo desde 1567-:la Custodia dependiente de Zacatecas, hacia 1573-1574.u_ De esta Custodia
nació en 1604 la provincia independiente de San Francisco de Zacatecas.
Así que cualquier franciscano que haya llegado al ~uevo _Le6n ~ 1581-82
podía pertenecer a la provincia del Santo ~~gelio, ~u~1ese ve~do de. la
Huasteca O de Zacatecas. Incluso si el tal religioso o religiosos hubieran sido
de los franciscanos procedentes de Jalisco que ya trabajaban ~ C~uila,
podrían haberse llamado hijos de la provincia del Santo EVa.,:)gelio, teruendo
•ñ cuenta de que de esta provincia procedían verosímilmente, en las fechas
cionadas muchos -acaso la mayoría- de los que constituían la provincia

3:11~-

de los s:uitos Apóstoles, erigida, como queda dicho, en 1567.
u Según carta del guardián de Zacatecas, 24 agosto 1576, el ~rovincial del S.?11to
E vang eli o, rray Pedro d Qroz, certificó acerca de una pro{esi6n hecha
• en ydicho
convento Jo que parece demostrar que ya tenia jurisdicci6n 110bre el mlllllO, a en
1567, la 'provincia del Santo Evangelio enfrentada a grave escasez. de personal, ~ta
cedido a ta recién erigida provincia de l01 Santos Ap6sto~ (Michoacán Y Jalisco)
el convento de Querétaro y la casa "que fue a poblar Fr. Cintoe en el Valle de Gua•
d'
., según informe de fray Miguel , ·avarro, de 1568 (ICAZDALCETA, Nueva Co-i:m_~ '
Querétaro permaneció unido a Michoacin,
1eccu,n,
v o1 . 1.• Carus de Reli..;osos).
.,.
_ 1:
pero los conventos de Zacatecas y , ·ueva izca&gt;-a, fueron deV'l.leltos ~l San10 Ev~6,...o
y coo ellos ae crigi6 la Custodia de Zacatccas. No parece, como af1ana Arlegm, que
¡01 conventos de la 'ueva izcaya forma.sen ya una "Custodia" desde 1566; pero ~
alquicr caso tal entidad hubiera dependido de la provincia del Santo Evangelio,
cu
la única exisumte hasta entonces en la Nueva España. Vwe sobre todo esto
que era
. M
a R. MAoCARTY, Kicran, "Lo franciscanos en la frontera chi-":=eca" , Hºu l ona
,.
xuana, XI, enero-marzo, 1962, 321-360.

564

En conclusión, fray Lorenzo de Gaviria, aun siendo hijo de la provmcia
del Santo Evangelio, pudo llegar al uevo Reino de León tanto por el camino de la Huasteca como por el de Zacatecas.

Francisco, de la Huasteca, cuyo nombre no se ha podido av riguar" Ilevado
por Carvajal en su empresa e&gt;.-ploradora, pasan de meras conjeturas. Veásmoslas ya. El compañero de Carvajal fue un fray Juan de la Magdalena, del
que hasta el presente -por lo que yo sé- nadie se ha ocupado. En el Archivo General de Inclias, de Sevilla, México, leg. 336, di hace algún tiempo
con una carta de este franciscano al arzobispo de México don Pedro foya
de Contreras. Está fechada en la villa de la Cueva de Le6n a 23 de abril de
1582. Remitiéndose a una carta anterior escrita al arzobispo "por el mes
de diciembre·&gt;, alude brevemente a la e.'&lt;pedición de Carvajal "desde la Huasteca y último pueblo de Tamaholipa hasta llegar a esta serranía de Nuestra
Señora de los Remedio , donde pobló con la gente que traía una villa que
puso nombre la Cueva de Le6n". o he dado con la carta anterior del
padre Magdalena, la cual, de haber sido escrita en diciembre de 1581. como
parece, alteraria la cronología de la expedición de Carvajal tradicionalmente
aceptada; valdría la pena buscar dicha carta con más ahínco.

En marzo de aquel mismo año de 1582 -prosigue diciendo el padre Magdalena- el gobernador Carvajal "me dio en dep6sito la administración de
todos Jo sacramentos de todo este uevo Reino de Le6n''. El 22 de abril
había fundado Carvajal la "ciudad de Le6n", señalando en ella lugar para
la iglesia de San Pedro; por lo que podría el arzobispo -sugiere fray Juandesignar ministros para que comiencen a edificarla y a ocuparse de la conversión de los naturales. "Yo ando -&lt;:ontinúa- en la pac;ificaci6n destos
naturales y estoy con propósito de llcvallo adelante, y de acudir al
uevo
México, que dicen, y a todos los demás descubrimientos que se ofrezieren, y
para esto tengo necesidad de que Vuestra Señoría me haga merced de concederme licencia y facultad para poder en todo el uevo Reino de León
administrar todos los sacramentos." En especial solicita facultad para absolver
de pecados ruervados, o para enviar a los culpables ante Su Señoría, pues
había muchos desórdenes y no remedio, por no conocerse la Bula de Cruzada.
Dice que no escribe con mayor extensión por falta de papel.
Junto con esta carta, se encuentra en el mismo legajo citado otra del propio
Luis de Carvajal (Villa de la Cueva de León, 20 de abril de 1582) en que

565

�·
la admm'1· 6tración espiritual de los territorios nuevamente
h ace re f erencia
a
¡
·
¡ cli6cesJS
· de Guadal aj· ara, dice, afirmaba_ pertenecer
e.
descubiertos, que a
,
Carvajal había dado la "posesión dello, en nombre de
Senona I_llma., a
F
J an de la Magdalena, de la Orden de San Francisco, que vino conray u
,
b d · aín ,, e yo truxe de
migo". Recomienda para cura a Martm A a , ~IZC. 0 , qu.
E ~
también el envio de algunos teatinos [jesuitas] de vida exemplar,
spana, Y
,
.
1 ,, 12
para la conversion y doctnna destos natura es .

v_.

Creo que con los testimonios aducidos queda bien en claro quién era el
.
CarvaJ· al llevó consiao desde la Huasteca. Hasta que se defranc1scano
que
-o
.
muestre otra cosa, fray Lorenzo de Gaviria debe ser excluido.

LOS ARCHIVOS DE GUADALAJARA

CARMEN CASTAÑEDA

*

El Colegio de México

en los archivos de Guadalajara, tanto en el campo
de la investigación histórica como en el de la biblioteconomía, nos hizo pensar en la conveniencia de elaborar una guia de los principales archivos de
esa ciudad.

NUESTRA EXPERlENetA

El presente trabajo brinda información sobre nueve archivos, siete civiles
y dos eclesiásticos, que son repositorios de fuentes para el conocimiento de
la hístoria de México y en general de las regiones norte y occidente. Hemos
recogido los siguientes datos: períodos que cubre cada archivo, ramos que
abarca, noticia de índices, director actual, ubicación y horas de visita.

A.Rcmvo

DJ:,L ARZOBISPO

Paulo III expidió el 13 de julio de 1548 una bula erigiendo la diócesis
de la Nueva Galicia con asiento en Compostela. El primer obispo, Pedro de
Maraver, nunca vivió en Compostela; por su propia autoridad cambió la
sede a Guadalajara, traslación que Pío IV aprobó el 31 de agosto de 1560.
Este obispado (arzobispado desde 1862) ha conservado restos importantes
de su archivo. Como otros archivos diocesanos ha perdido documentos. Según el licenciado Dávila Garibi, fue saqueado en 1928, aunque más tarde
algo se pudo recuperar. De todos modos es uno de los archivos diocesanos
más notables de México, como lo atestigua el padre Lino Gómez Canedo.

En carta al Rey (México, 20 noviembre 1582) Moya de ~~tr~.ras incluía las
cartas de Carvajal y fray Juan d.e la Magdalena, "que fue con él , die.e (AGI. Méx:

• Con la colahoraci6n de Heleo Ladrón de Guevara ( Secretaría General de Gobierno, Estado de Jalisco) , Richard Lindley {Universidad de Texas, Awtin) y Eric
Van Young (Universidad de California, Berkeley).

xico, leg. 336).

567
566

�Tres grandes ramos integran el archivo del arzobispado:

culares del obispo, a no ser que éstas se asentasen en otro libro, lo mismo
que... la correspondencia de otras autoridades -incluso civiles- que [se]

1. Arzobispado. Este ramo tiene libros y legajos del siglo XVII a la fecha:

recibía". :a

a) bautismos.
b) matrimonios.
c) defunciones.
d) padrones.
e) 6rdenes ( documentos sobre legitimidad y limpieza de sangre de los
sacerdotes) .

f) capellanías.
g) testamentos, herencias.
h) profesiones de religiosas ( documentos sobre legitimidad Y limpieza

c) cedularios, de Jos siglos XVI, XVII, XVIII y XIX.
Respecto a los cedularios, colecciones de reales cédulas y documentos oficiales que no faltan en los archivos diocesanos, el padre Eucario López paleografi6 un registro de cédulas e hizo los índices. El original mecanografiado
se conserva en el archivo y fue publicado en 1971.ª
El padre L6pez nos dice de este cedulario lo siguiente:
Obra en el archivo de] arzobispado de Guadalajara un documento
que hace saber la existencia, fuera de dicho archivo, de 29 tomos de
cédulas reales dirigidas por el Consejo de Indias a la Audiencia de la
Nueva Galicia desde el año de 1548 hasta el de 1817, de cuyas cédulas
se conserva un índice general. Son 318 cédulas del siglo XVI, 858 del
XVII, 916 del XVIII y 305 del XIX. ..Y no es escaso el valor que
ofrece este indice, ya que da útiles instrumentos de trabajo, pues contiene los brevetos de los documentos que registra, dando a conocer así
lo tratado en las cédulas...

de sangre de las monjas).
.
.
i) relaciones de méritos (informaciones de los candidatos que aspiraban
a puestos vacantes) .
j) cofradías.

2. Parroquias. Este ramo tiene microfilmados los libros de las parroquias
de casi todo el Estado de Jalisco.
3. Administración general del gobierno de la diócesis. Este ramo comprende:
a) libros de visita, desde el siglo XVII.
Los libros de visitas de la di6cesis, como el Libro primero de visitas, así
particulares como generales, del ilmo. sr. dr. don Juan de Santiago León
Garavito, que hizo en esta ciudad y obispado 1678-1679,
~roo los ~os
volúmenes en que se encuentran consignados los actos pontificales, confirmaciones y órdenes sagradas que ejecutó el obispo Juan Ruiz Colmenero de
1648 a 1650 tienen gran importancia porque "recogen, con mayor o menor
minuciosidad pero casi siempre en fonna circunstanciada, todo lo practicado
por el obispo en sus visitas regulares, que fueron mucho más frecuentes de

Director: Padre Eucario López.
Ubicaci6n: edificio de la catedral.
Horas de visita: lunes a viernes de 10 a 13 horas.

º.

lo que suele suponerse" .1
b) libros de gobierno, desde el siglo XVII.
Los libros de gobierno registran "los nombramientos y otras determinaciones que salían de la curia episcopal". En ellos se copiaban "las cartas cir-

ARCHIVO DEL CABO..DO ECLESIÁsnco

Los cabildos eclesiásticos son "corporaciones, destinadas principalmente a
mantener el culto litúrgico en las iglesias catedrales y a servir de ayuda y asesoramiento al obispo en la administraci6n de la diócesis, asumen el gobierno
de ésta durante la sede vacante, y en la práctica española tuvieron gran
importancia, entre otros, en el aspecto econ6mico".' De estas razones deriva
la importancia de los archivos capitulares.
Tbid., p. 157.
LóPEz, Eucario, Cedulario de la Nueva Galicia, recopilación y paleografía de ... ,
Guadalajara, Edit Lex, 1971.
• G611:xz ÜANl!DO, op. cíl., pp. 152-153.
s

1

1 G6MEZ CAmno, Lino, "Archivos eclesiásticos en México", en Anuario de Bibliolecologla, ..f.rchivologla e Inf ormtitica, II: 3 ( 1971), p. 155.

568

569

�V

Entre los archivos de los cabildos eclesiásticos destaca el de Guadalajara,
cuya documentación va desde el siglo XVI, a la fecha. Este archivo tiene
dos índices uno de las actas capitulares y otro de cedularios capitulares.

VI
VII
VIII
IX
X
XI

Los ramos que comprende este archivo son :

1. Secretarla de cabildo. (Entre numerosos documentos con diversos asuntos destacan los informes sobre la subdivisión de la jurisdicción del obis-

XII

pado de la Nueva Galicia, así como los de la erección de las diócesis

XIII
XIV
XV
XVI

de Durango, San Luis Potosí, Zacatecas y Colima.)
2. Hacienda de la suretaría del cabildo. (Principalmente libros de diez-

mos.)
3. Gobierno de la secretaría del cabildo.
4. Relaciones exteriores. (Correspondencia del cabildo con autoridades ci-

XVII
XVIII

viles y eclesiásticas.)
En este ramo se encuentran diez cedularios capitulares.6 En la introducci6n de este trabajo el padre López nos dice: "Riquísimo filón para
la historia de la Nueva Galicia lo constituyen los ordenamientos que
los monarcas españoles expidieron para la sólida organización de sus
instituciones durante los siglos XVI (parte), XVII, XVIII y parte del
XIX". Y más adelante: "Al cabildo de Guadalajara fueron muchos
de aquellos documentos reales. Buena cantidad de ellos se encuentra en
diez cedularios, gruesos volúmenes en pergamino, que se conservan
en buen estado. Los documentos no guardan orden alguno".
5. Justicia. (Causas criminales y civiles principalmente sobre diezmos y

XIX
XX

XXI
XXII
XXIII
XXIV
XXV

XXVI
XXVII
XXVIII

XXIX
XXX

testamentos.)
6. Beneficencia.

XXXI
XXXII

7. Culto.
8. Libros de actas capitulares. Abarcan desde 1552 hasta la fecha. Sólo
están perdidos el libro cuarto ( 1598 a 1620) y el libro 28 (1912 a 1914).
La primera acta capitular tiene fecha 19 de mayo y menciona "cómo
tamos los períodos que cubren 32 libros:

1552
1568
1583
1598

a 1567.

1583.
a 1598.
a 1620.
a

• LóPEz, Eucario, Cedularios capitulares d8 Guadalajaro-lndices (mecanografiados), Guadalajara, 1967, s.n.p.

570

a 1635.
a 1651.
a 1707.
a 1720.

a 1732.
a

a
a
a
a
a
a
a

a

a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a

1746.
1759.
1781.
1788.
1794.
1809.
1824.
1827.
1833.
1842.
1849.
1856.
1865.
1876.
1878.
1889.
1901.
1912.
1914.
1920.
1925.
1936.
1947.

Existe
. en es te arebi vo un resumen manuscrito de los libros de actas
capitulares elaborado en 1842 por el padre José Joaqu' p·
tari d cabild
m isa.no, secreo e
o de 1838 a 1857. Recientemente fue publicado e El d
E
· L'
•
•
pa re
opez
b'ucano d
. .nos dice
. , en la advertencia que fue "decis'1va en e1 go1emo
y a, lllllllStrac1on de la extensa diócesis · · ·la gesu'ón del cap1tu
, Io
d a1·
cate r 1c10 desde su fundación y en el decurso de los tiempos. Es por
tanto de suma trascendencia el conjunto de acuerdos capitulares, ya

se señaló escuela en la ciudad de Guada.lajara". A continuaci6n ci-

I
II
III
IV

1620
1635
1651
1707
1720
1732
1746
1759
1781
1788
1794
1809
1824
1827
1834
1842
1849
1856
1865
1876
1878
1889
1901
1912
1915
1920
1925
1936

'"C
d' d~ _los libr~ de actas del Venerable Cabildo de la Santa Iglesia
Catedr:trnG10
e ua aJara (Libros del 1 al 23 enero de 1552 a d' . b
Boletín del Instituto de Inrmtigac-iones Bibliogrdficas (ene-jun.

en

i;;;~):ep:~ 1\~~~!•::
571

�ellos son la fuente y base para la acción externa del gobierno, habidos,
estos acuerdos, en las sesiones de cabildo, de las que emanaba su vigor".
Estas obras citadas y otras publicaciones relacionadas con la historia del
arzobispado de Guaclarajara, lo mismo que peri6dicos de Guadalajara, se
encuentran en los dos archivo eclesiásticos.
Director: Padre Eucario López.
Ubicación: edificio de la catedral.
Horas de visita: lunes a viernes de 10 a 13 horas.
Conviene advertir que tanto el archivo del anobispado como el del cabildo
eclesiástico no están totalmente abiertos al público. o está permitido consultar ciertos documentos de carácter confidencial y se prohíbe el acceso a
los fondos documentales a las personas que no demuestren su seriedad como

6. Juicios de ~-paro que se promue\'en en contra del congreso. Juicios
de responsabilidad de funcionarios públicos.
7. Publicaciones
peri6dicas
oficiales del Estado de Jalisco Yde la Federaci'6n.
u ·
.
.
8. ¡n.emonas y nusceláneas de otros estado .
El archivo cuenta con tr indices·
. . . índi,...
...... alfabéb."co de leyes, d ecrctos y
regl~entos de los poderes legi lativo y ejecutivo (1917-1974}, indice cronológico de decretos ( 1823-1974), índice cronológico de decretos federal
(1942-1974-).
es
Director: Oficial mayor del congreso del Estado de
cenciado Humberto Raúl Santana
Ubicación : Palacio de gobierno.
Horas de visita: lunes a viernes, de 10 a 15 horas
Y sábados de 10 a 13 horas.

Jalisco:

li-

mv tigadores.
ARcmvo DEL DEPARTAMEN'ro COLTUR.AL
DEL ESTADO DE JALISCO

J\RCHIVO DEL CONGRE O DEL ESTADO DF. JAUSCO

Este archivo guarda principalmente documentos de carácter legislativo del
Estado de Jalisco de 1823 a 1974, aunque también incluye manu ritos de
1813 a 1823 sobre asuntos relacionados con la ueva Galicia.

Los ramos q\le componen el archivo son los siguientes:

Este archivo ha clasificado expedientes en materia de educación de todo
el Estado de Jalisco desde 1899 a la fecha. Tiene dos índices: uno de es-

!.

cualfelas
otro del personal docente y administrativo por orden cronológico
y abétJ.co.

Los ramos que comprende este archivo son los siguientes:
1. Leyes, decretos y acuerdos económicos del Poder Legislativo:
a) gobernaci6n.

b) hacienda y presupuesto .
c) deS:lrrollo econ6mico y social.

d) justicia.
e) fomento.
2. Coleccion

de leyes del Estado de Jalisco (1823-1906).

3. Estudios legislativos.
4. Movimiento de personal de los municipios del estado. Acuerdo económicos relativos a las ampliaciones d pr upucsto municipales y cancelaciones de cargos de tesorel' . utorizaciones a los municipios para
disponer de dep6sitos o contratos.
5. Lo referente a la política de desarrollo económico integral y de bene-

l. Maestros de educación primaria (nombramientos, ceses licencias ascensos, servicios, etc.) .
'
'
2. Escuelas de educación primaria.
3. Inspecciones a escuelas primarias.
4. Estadística escolar.
5. Actas de exámenes profe ionales de la
uela ormal de Jalisco.
6. Certificados de estudios de las carreras de mae tros y educadoras en
la Escuela ormal de Jalisco.
7. Certificados de sexto año de educación primaria.
8. Constancias de estudios de segundo a quinto año de educar:,6n ·
·
9 C
· d
.
'"" pnmana.
. onstanc1as e prácticas en escuelas primarias
10. Títulos.
·
11. Sueldos.
12. Correspondencia.

ficio social del estado.
573

572

�Director: Profra. lgnacfa Alatorre Ramos.
Ubicaci6n: González Ort ga 319.
Horas de visita: lunes a viernes de 9 a 15 horas.

f) deíunciones en e] ho pital ci\'il.
g) decla1:ci6~ de ausencia y pre5unci6n de muerte.
h) mant1paciones y tutelas.
i) ejecutorias.

j) adopciones.
ARCHIVO OE 'ERAL O.E coBIERNO DEL E TAOO DE JAUSCO

k) reconocimientos.

Di~to_r: Secretaría General de Gobierno del Estado de Jalisco.
ba1·a ' ala.
te del pa 1at.10
. de gobierno.
.
Hb1cac16n: .Planta
.
ora de v1 ita: lunes a v1emes de 9 a 15 horas
Y sábados de 9 a 13 horas.

El 27 de enero de 1857, Ignacio Comonfort e.xpidió la Ley orgánica del
registro del estado civil. Esta ley fue dada a conocer en Guadalajara el 19
de febrero par el gobernador Jesús Camarena, quien el dos de marzo decretó
el ReglamenJo para la ejecución de la li,y orgánica del registro del estado
civil. En el articulo 3" de este reglamento se mencionaba que los registros
de los cinco curato de Guadalajara " e 11 varan por un oficial nombrado
por el gobierno a propue -ta del j fe político". r

ARcmvo HJST()RJOO DEL E TADO

DE

JALJ

co

deP~;73rr

· .6º. de.~ sedclretaría general
'¡~º:rgac1

A partir del 7 de julio de 1857 esas cinco oficinas del registro civil empezaron a enviar copias de los libros que llevaban a la secretaría del gobierno.
Así naci6 el archivo general de gobierno del E tado de Jalisco. Con las leyes
de Refonna el registro civil íuncion6 independientemente de la iglesia.

de gobierno
ini .6 en diciembre
ruz.ac1on e acervo de este archi
pleto desorden en una bodega El
.
vo que se encontraba en com. · materia1 que se localizó b
élc .1857 a 1973 e inclu)·e documento manuscntos
.
e imp a arca los
·6diaños
revistas, folletos y mapas.
resos, pen cos,

Por las razones que hemos dado se deduce que el archivo de gobierno tiene
documentaci6n de 1857 a 1973. Esta documentación la. forman los estractos
) / o copias de los original e de los libros de actas de los registros civiles de
lo· 124 municipios y de las delega iones del Estado de Jalisco.

Los documento se ordenaron cronol6 'caro
los años de 1857 a 1972 y se refieren a gtlo . en_te en 3,461 legajo. Cubren
gu1entcs ramos:

Los libro se encuentran acomodados en estantes y dispuestos en estricto

orden cronológico. Cada año tiene un índice por orden alfabético con el
nombre de los municipios y delegacionC!. Todos los libros regi tran las partidas de enero a diciembre. l final incluyen un índice alfabétíco con los
apellidos de lo interesados. El fonnato de las actas es manuscrito en su ma-

yoría.

Ramos del registro civil:
a) nacimientos (hijos naturales y legítimos).
b) nacimientos de feto .
c) matrimonios.
d) defuncion .
e) defunciones de fetos.
' Co/11cci6n d11 los decr,tos, le¡,s, rt¡lam,nlos, etc., emanados de los minirt,rios de

la República Mexicana y dados a ,onoc,r ,n Jalisco - Período 1855-1866, Guadala•

a) administrativo.
b) ganadería.
e) beneficencia.
d) social.

e)
!)
g)
h)
i)
j)
k)
l)
m)
n)
ñ)

dotaci6n de aguas y ejidos.
fomento.
gobcmaci6n.
hacienda.
justicia.
secretaría particular d gobierno.
sub-secretaría general de gobi mo.
secretaría general de gobierno.
educación pública.
penitencia ría.
d panamento de trabajo y previ ión social.

revistas r Jos pen'6d'ico se el ificaron par el sistema de kardex. En
losLas
estan
tes
ncuentran arreglados en orden alfabético y cronol6gico dentro

jara, marzo 2, 1857.

575
574

�de cada título. Están registrados a la fecha 310 títulos. Los folletos se han
acomodado por orden alfabético.
Director: Heleo Ladr6n de Guevara.
. .
.
Ubicación: Av. Prolongación Alcalde 1351, Unidad Adnurustrativa
Estatal, edificio "B", sótano.
· ·ta·. lunes a viernes de 9 a 13 horas y de 15 a 19
H oras de v1si
horas. Sábados de 9 a 13 horas.

.ARcmvo

DE INSTRUMENTOS

p{raucos

Su acervo formó parte del archivo de la real audiencia _de Guadalajara.
En la actualidad engloba tres ramos: el de notarias, el de berras Y aguas Y
el de gobierno de la audiencia.

en la jurisdicción de la audiencia de la Nueva Galicia; pleitos sobre
tierras entre particulares y comunidades· medidas, confirmaciones y
composiciones de tierras. Este ramo tiene un importante índice que consigna la jurisdicción donde está localizada la propiedad comunal de los
indígenas de de 1584.8

3. Ramo de gobierno de la audiencia de la Nueva Galicia. Aproximadamente 80 tomos de 1675 a 1750. Estos libros registran:
a) Licencias de todas clases dadas por la audiencia; repartimientos de
indios; exportación de ganado a Nueva España; fabricación de molinos, trapiches, obrajes, etc.; establecimiento de servicios de transporte (canoas); mercedes y confirmaciones de tierras.
b) Confmnaciones de elecciones de alcaldes y regidores de la jurisdicción de la Nueva Galicia.
c) Nombramientos de curas, alcaldes mayores, corregidores, etc. de la
jurisdicción de la Nueva Galicia.

l. Ramo de notarías. Comprende los protocolos de los notarios Y ~banos públicos de Guadalajara. Hay cientos de tomos, cada uno con Clen·
E ·ezan a finales del siglo XVI y corren hasta
la fecha.
tos d e foJas. mpi
.
úm
Existe un índice manuscrito con los nombres de los notanos: vol enes
de sus protocolos y fechas que les corresponden; los volumen~ ra.r:1
vez tienen un índice analítico y contienen entre otras las materias si-

Director: Licenciado Alejandro Hernández A1virde.
Ubicación: Planta baja, ala suroeste del palacio de justicia, Hidalgo 190.
Horas de visita: Lunes a viernes de 9 a 14 horas y sábados de
9 a 13 horas.

guientes:

a) Ventas de tierras, casas, esclavos, productos agrícolas, fábricas (mob)

linos, tenerías, etc.) ' minas, etc.
. .
.
e añías de negocios entre particulares, reconoom1entos y ohli~!es de deudas, dotes, hipotecas de bienes raíces (haciendas,

casas) , hipotecas eclesiásticas.
.
e) Poderes especiales y generales, poderes para testar, testamentos, hijuelas, etc.
· d
d) Este archivo también ha recibido los protocolos de lo~ notanos . e
algunos pueblos aledaños a Guadalajara. Richard Lmdley, qw~
consult6 este ramo, opina que el archivo de notarías, con sus obligaciones, ventas, poderes, testamentos, hipo~, es una de las más
ricas colecciones de México y tal vez de Amenca.
2 . Ramo de tierras y aguas. Comprende aproximadamente 300 volúmenes
( de 1584 a 1820) que registran asientos y títulos ( m~chas veces con
planes interesantes) de las dotaciones o mercedes de tierras otorgadas

ARCHI\'O MUNICIPAL

En el valle de Atemajac quedó establecida por cuarta y última vez la
ciudad de Guadalajara y lo mismo pasó con su ayuntamiento que se instaló
definitivamente el 14 de febrero de 1542. Esta corporación que administra los
intereses del municipio tuvo también su propio archivo. Dos reales cédulas
de Carlos II, una de 1530 y otra de 1548, ordenaban la formación de los
archivos municipales:
1 Indice alfabético de los expedientes que obran en la oficina denominada "Archivo
de instrumentos públicos de Guadalajara" referentes a terrenos de indígenas ubicados
rn territorio que fue jurisdicci6n de la r-eal audiencia de Guadalajara, comprendiéndose en ella los reinos de Nueva Galicia. ueva Vizcaya y provincias subalternas.
Ejemplo:
Pu,blo
JurisdiGción
Ettado
Año
Exped.
Libro
Legajo
Acaponeta
Acaponeta
Nayarit
1717
8
65

577

576

Hu.m-37

�ordenarnos y mandamos a los cabildos y regimientos de las ciudades )'
villas que hagan reco er todas las cédulas y provisiones por los señores
reyes nuestros antecesor s y por nos dadas en beneficio y privilegio de
sus comunidad~, y las demás escrituras y papeles que convengan; y
hecho inventario de ell las pongan en un archivo ...•

de 1607 a 18 de junio de 1668
bajo la dirección de] profesor
d 319 folio' fue pa.leografiado
parte por el ayuntamiento d G dal~ Razo Zaragoza y editada una
2. Gobierno municipal (e.lec .
ua ªJara 1968-1970.u
.
c1ones; nombramientos
1 .
res, escnban
marordomo alf'
y sa ano de regidoapoderado en • fadrid; etiq~eta ) ~ real, abogado, veedor• alguacil,

pesar de los numeroso traslados que

3. Alcabalas e impuesto m unmp
. . al es sobre la com
4 • Aguas, baños saneamiento.
pra Y venta de ca as.

ha sufrido, eJ archivo municipal
guarda todavía abundante y rica documentación. o tiene material del siglo
XVI porque se le prestó al cronista franciscano fray Antonio Tello quien
lo utilizó en su Crónica miscelánea y nunca lo devolvió. Igual suerte corrieron el libro del real patronato y el de las reales cédulas. Un antiguo director
del arclúvo, el señor Luis M. Rivera, lo sacó en calidad de préstamo y

jamás los regresó.
Los documentos de este archlvo están acomodados más o menos cronol6gicamente en cajas. Por ejemplo, existen 257 cajas con legajos desde el siglo
XVIl basta el año de 1913. Aunque el orden en que están los documentos
en las cajas no corre.sponde al orden con que se citan en los índices; es necesario consultar éstos para saber qué ramos se encontrarán en el archivo y
de qué fecha.1 º
El mismo ñor Rivera que elaboró los índices paleograíi6 numerosos documentos del archivo municipal y redactó pequeñas monografías utilizando

documentos de ese arclúvo.u
Ramos principales que comprende el arclúvo municipal:

1. Libros de cabildo desde 1607 hasta 1974. (Hay algunas lagunas al
principio del siglo XVIII.) El primer libro capitular abarca de enero

jO:~ª.

5. Calamidades
públicas. hospitalP~ '-·--r·
.
6 Inst
•,
-, ucm:ucenoa
.
rucc1on y beneficencia , bli
(
.
versidad
d
pu ca escuelas, colegios beat .

7 C
.' casa e cuna, hospicio de pobres)
'
enos, uni•
· omeroo de menudeo pla.7,as b
. . ·
8. Conventos de monjas : d
li: ~ astecnruento, mercado ' etc.
9 F'
, e re giosos.
· testas {paseo del pendón ro ·
.
tremeses, f'1estas de guardar
' p cesiones,
arusta.s, comedias, bail , en. .
M'
• nacmuento de p ' ·
f
tguel y Corpus, recepciones a ob.
nnope, ,estas d San
re&gt;·cs).
ispo Y gobernador, jura de los

ª

10.
11 Luto
Ba d y funerales por Ja muerte de los reyes.
· n os correspondencia y p ·d .
tendejones, cte.
rovi cnc1as sobre panaderías, pulperías,
12.

fédico municipal.

13. Ejidos.
14. Estancos (por ejemplo, el de vinos)
15. Cárcel municipal casa de
'd ·
16 ,..__ d
,
recogi as.
· Yilli3
e abastos ( carne matama d
17 R
•
'
e ganado) .
· epresentacioncs al rey y cédulas al
18. Calles (nomenclatura
. re es.
.
, aseo, pavunento ) servicios "bli
Dllento de puentes, caminos et
•
pu cos, manteni-

• Acl4S d• cabildos d11 la ciudad de Guadalajara, vol. I, 1607-1635, Guadabjara,
Ayuntamiento de Guadalajara 1968-1970, IJAR, 1970, 422 pp. (Existe una copia
mecanografiada en la Biblioteca Nacional de México, Sección de libros raro~ o cu•

19. Libro de alhóndiga y pósi;o (:~m
.
y maíz, listas de artículos de prime1:ara, ven~d• dprec1os, escasez de trigo
20. Cofradías.
neCCil a ) .

ñosos y mar,uscritos.)
,. Rlv aA, Luis M., Indic, cronológico d, los principales documtnlos dt int,ris

2l · de
Administración
· · al
1a ciudad. muruop
, cuentas de los ramos de propios y arbitrios

para la historia política y municipal de la ciudad, con anotación del ltgajo tn qut
hallan, núm110 d, orden qu, gradan ,n Ir, y, 1111 JU caso, ,xpr,si6n de la foja q111
ocupan en ti upedient, relaliuo, epoca colonial, 1542-1808, TI, I, formado en 1916,

s,

m:wuscñto.
- - - - , lndic,.,., Epoca color.ial. (continuación), 1809-1821, t. II, formado

en 1917, manuscrito.

Sección histórica di 14 Goi:tta MuKieipal d, Guadajara (Do•
cumentos inMitos y monografías), t. I, t.poca colonial, Guadal:ijara, Imp. y Ene. ele
Maxi.mino Bobadilla, 1917; l. Il, tpoca colonal y periodo de la guerra de Iodcpcn·
dencia, Guadalajara, Tall Gallardo y Alvattz del Castillo, 1919. '
u -----,

578

22. Junta de policía.
23. Padrones, censos.
24- Cambios políticos.
25. Correspondencia
.
•
, consultas, órd enes supenores
que h blan d
Iat1ones
entre el ayuntamiento y la audiencia.
a
e las ren Actas,

rit.

579

�El archivo municipal tiene además:
a ) Reglamento l Y , infonn '
dalajara (799 piezas)•

decretos del ayuntamiento de Gua-

.

~e n~;92.

b) Edicion publicadas por ]el l~yuntaid
El Diario Oficial de
c) Peri6dico : El Estado d, a isco es
.' .
desde 1943 · La Gaceta Municipal.
. .
la F deraeió n .
,
,a sobre la histona
d) Folletos, librosi opú culos desde 1793. La mayon
de Guadalajara.
'da
Director: Salvador G6mez García_..
del
registro
civil,
averu
f
1
Ubicación: Parte alta de as icmas

Alcalde 964.
Hora de visita: Lune a vicm de 9 a 15 horas
y el sábado de 9 a 13 horas,

BIBLlOTECA PÚBLICA

.
l adre Gómez anedo en que la biblioteca púEstam de acuer do con e p
l
. . nnrtantes y
.
G dala.
"se ha convertido en uno de os m Ullr·. .
blica de ua
Jara_ .
tal d México" ••gracias a la eJemmejor cuidados repositorios documen es .e
,. ; 1
lar dedicación de su di.rector, José ComeJO Franco .
p
. .
a ho archivos y bibliotecas, tanto civiles como ecleLa biblioteca alberg
Y
G li . El 24 de julio de 1861, cuando
siásticos de Guadalajara Y de la ue~a ª ia.l
. L _,1..rta v Jo ~ María
,
. Jado por gnac10 .
0
cl gobernador Pedro
azoo, ac m . .
'bl'
del Estado de Jalisco;
.gil decret6 la fundación de la biblioteca pu . ica . . d
San
l 1·'b
,.....rten ían al instituto, al Colegio enunano e enor
los I ro que i - - .
F
.
anto Domingo, El arm n,
de San ranClS('o,
b'bli
José )' a , los conventos
d San Felipe formaron el acervo de la i ot e-a.
an Agustm, la M«:1"ce y d d' . bre de 1874 la biblioteca ha aumcnD d
inau!!UI'ao6n el 18
ic1em
'
es e usufondos.
º A con'tinuaci6n una descripci6n de éstos:
tado

=

,

. de Nuevo Gal'teta.
· 150 IegaJ·o desde•
. dicial de la audiencia
1. Are .wo JU ·l si lo X I ha t.:l 1823. Este archi\"O comprend tr ramos.
mediado de g
. .
.
L d
ento e refieren a toda clase
. il . .nal y adm1Dl5tratlvo. os ocum
.
c1,· ' cnmi
. 1 sobre tierras y sobre asuntos m•
de pleitos sobre mu~has cosas, me_~ ale aun contra. "insurgentes" de
dígenas; causas seguidas contra crumn
' •

h"

·
Mé.IUCO,
·
lrutituto
.
Lo ~,chiuos dr la Historia d, Aménca,
z CANl!.DO, L mo,
1 •
Is •
S?Q
.
de Geo-'ia
e Hi toña, 1961, 2 vo ., ,, p. - .
Panamencano
e• ...
u G6

580

1810 a 1820; asunto administrativo.: concursos de bien sobre deudas;
testamentos, inventario de bien de difuntos; etc. Eric Van Young
elaboró un índice parciaJ (60 legajo~) dr. este archho. u trabajo brinda
indicaciones detalladas de las mat rias que contiene cada legajo. Es
necesario consultar además un indice publicado de este arcltivo.1•
2. Archivo fiscal d,• la audiencia de 'ueva Ga/icia. ta serie se compone
de unos 1 500 tomos que tocan principalmente asuntos fiscales y abarcan también la época indcpendientr. Eric Van Young ha elaborado un
indice parcial (500 tomos) de esta fuente incomparable para historia
económica y político-administrath-a de la ueva Galicia y del Estado
de Jalisco. Los tomos están todos revueltos en cuanto a las fechas.
3. Archivo del juzgado general de bienes de di/untos. Aproximadamente
200 legajos desde el siglo XVI bn ta lo primeros años del XIX ( 15501810) . Se encuentran en orden cronológico. Este archivo contiene principalmente documentos qu tratan de los bienes de particulares que
murieron sin dejar testamento; i.e incluyen también unos expedientes
sobre causas civiles qu no tocan a bi
de difuntos: bi nes de comerciantes, hacendados, rancheros min ros, oficiales público , eclesiásticos, indios, caciques, etc.; Ín\'entarios de bienes de todas clases ( casas,
propiedades rústicas, tiendas, etc.} ; libros de cuentas de propiedad
rurales y negocios; concursos de acreedores; acciones contra los bienes
de deudores difuntos instituida por particulares, ecl · tico comunidades religiosas, vario ramos del gobierno, etc.; di\.ision de bienes
entre herederos; testamentos.
4. Archivo de gobierno del Estado de Jalisco. Sus documentos abarcan
desde 1850 hasta 1920. Comprende:
a)
b)
c)
d)

Regi tros de hacienda del E tado.
Documentos del gobierno del E tado.
Registro de benefi en ia del gobierno del Estado.
Documentos judiciales de Jalis o.

5. Manuscritos varios de la ípoca colonial. La mayoria de carácter religioso con fechas que "an d de el iglo XVI ha ta el XIX. Existe un
índice de esto manuscritos. 15
16

PÁu BROTcure, Luis, La Nueva Calicia a trav'1 dt su uiejo archivo judicúif,
indice analitlco de lo archivos de la • •ue\·a Galici o d(' Guadalajara y del Supremo
Tribunal de Justicia del E1t.ado de J lisco, M~xico, ntigua Lib. Robredo, Jos6 Porrúa
e Hijos, 1939, 172 pp.
" ManllScritos p,rt,n,citnlls a la Biblfotua Público del Eilado d, Jalitco, (250),
33 pp. (mecanografiado).

581

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Homenaie a don Francisco Gamoneda, Miscelánea de Estudios de Erudición, Hutoria, Literatura y Arte, Mbcico Imp. Universitaria, 1946, pp. 55-70.
BoLTON 1 Herbert E., Guide io Materials for the History of the United States in the
Principal Árchi~s of M,xico, Washington, Camegie Institute of Washington, 1913.
Reprinted by K.raus Reprint Corporation, N. Y. 1965, 553 pp. (Guadalajara, pp.
379-385).
Cl.uRERA STAMPA, Manuel, Árchivalla Mexicana, Mbó.co, UNAM, Instituto de Historia, 1952, 276 pp. (Guadalajara, pp. 136-141).
Dz LA MoKA L., Miguel y Go!ilzÁLEZ NAVAllll.O, Moids, "Jalisco. La Historia y sus
instrumentos", en Historia Mexicana, i, núm. I, (julio-sept. 1951), pp. 143-163.
DucLAs, Robert, Catálogo de los libros impresos en Pa.rfs durante el siglo XVI existentes en la Biblioteca Pública de Guadalajara, Guadalajara, 1mp. Universitaria,
1957, 464 pp.
- - - , Catálogo descriptivo de los libros impresos en la ciudad de Salamanca en
el siglo XVI existentes en la Biblioteca Pública de Guadalojara, México, 1961,
247 pp.
GóMEZ CANEDO, Lino, "Archivos Eclesiásticos en México", en Anua-rio d11 Bibliotecologla. Archivologia e Informática, tpoca 2, m, 1971, pp. 151-165.
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Mexican Studies Conference on Latin American History, Univ. of Nebraska Press,
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The Hispanic .American Hi.storical Review, XLIV, 3, Univemty Press, 1964, pp.
ÁLHSIO ROBLES,

6. Archivo de la antigua Universidad de Gu.adalajara. Leg~jos de la Universidad de Guada!ajara y de otras instituciones educativas desde 1792
hasta mediados del siglo XIX:
a) 8 boros de asientos de matrículas en las cuatro facultades: teología,
cánones, leyes y medicina.
b) 4 libros de juramentos de cursos y de asientos de cursos ganados en
las facultades.
c) 5 libros de asientos de grados de bachilleres, licenciados, doctores y
maestros en todas las facultades.
.
5
libros
de
claustros
de
doctores,
de
conciliarios
y
de
hacienda.
d)
.
e) libros de actas, correspondencia.
libros de colegios de niñas, del Coleg10 de San Juan y de cofradías.
f)
Carmen Castañeda elaboró un índice de este archivo.
reco7. L t.bTO•s 300 ,000 volúmenes desde el siglo XVI18 hasta la fecha. Se
mienda consultar cuatro catálogos publicados.
·
'ód"
Forman uno de los ramos
8 Folletos periódicos y colecciones peri icas.
. más valiosos de la biblioteca. Desde el siglo XVII a la fecha.
Director: Profesor José Cornejo Franco.
Ubicaci6n: Hidalgo y Liceo.
Horas de visita: Lunes a sábados de 9 a 21 horas.

BIBLIOGRAFIA
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.
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las colecciones diplomdticas fundamentales para la Historia d11 Mlxico, México,
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6.) (Guadalajara, pp. 73-76.)
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de Acuerdo y Colecciones de Documentos Concejiles, Madrid, Dirección General

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582

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STAl'PORD, Loma LavCI)", Caltilogo de incunables de /.a Biblioteca Pública dtl Ettado
d, Jalirco, compilado, con introducción y notas, por... , iéxico, Imp. Nue\·o Muudo, 1948. (Pr6log11 del proforor Cornejo Franco, pp. IX-XIV.)
Vn.LAS&amp;Ñoa v Y1LL~ &amp;Ñoa, Ramiro, Bibliografía g1n11al dt /olisco, Guadalajara, Pub.
del Gobierno del Estado de J1lisco, 1958, , . .\-F.

Sección Cuarta

CIENCII\S SOCII\LES

�</text>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Humanitas, Sección Historia, 1975, No 16, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS

•
16

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

1975

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�HUMANITAS
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ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

16

UNIVERSIDAD AUTóNO1'1A DE NUEVO LEÓN
1975

�DeTCchos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN

Presidente y j efe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
Lm. EnuiAR.OO GUERRA CASTELLANOS
Jefe de la Sección de Historia:
.PROFR. I SRAEL CAVAZOS GARZA

PRIMERA EDICIÓN
Diciembre de 1975.-1,000 ejemplares.

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lio. ALBERTO GARct11. GóMEZ

16
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Dirección: Facultad
de Filosofla y Letras de la Urúversidad
de Nuevo Le6n, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México

19 7 5

�ÍNDICE
SECCIÓN

PRIMERA

FILOSOFlA

(A)

Dr.

INVESTIGADORES LOCALES

AcusriN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: V ersión femenina y versión masculina de lo humano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

(B)

13

COLABORADORES FORÁNEOS

Dr. JosÉ R. SANABRIA: W ittgenstein '.V la filosofía . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. PATRICK RoMANELL: Man and the con/licts of Iife . . . . . . . . . . . . . .
Dr. OCTAVIANO N. DER1st: Nobleza de la persona humana . . . . . . . . . .
Dr. ALAIN Guv: Esperance, raison et temps selon Marla Zambrano . .
Profr. Dr. EvANGHELOS A. MoUTSOPOULOS: On some systems of Aest-

23

hetic categon·es . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

95

La evolución según A.urol,indo y Teilhard . . . .

101

KouRIM: La difícil prognosis para la U11iversidad . . . . . .
Dr. BERNARD P. DAUENRAUER: Finitude, hope, and the human com-

123

munity . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

133

La política de Maurras y. la filosofía cristiana

139

Mtcl!AEL A. WEINSTEIN: The structur.e o/ anti-positivist philosophy in Latín America . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

165

MoÑoz: Epistemología antropol6gka . . . . . . . . . .

185

Dr.

Dr.

Dr.
Dr.
Dr.

IsMAEL QuILES:

ZDENEK

ALn.ERTO C.HURELLI:

SANTIAGO VroAL

45
61
77

7

�SECCIÓN

ToMÁs MENDIRiCHAGA CUEVA: La segunda Uni¡¡ersidad de Nuevo León

SEGUNDA

R. CANTÓ: Don Juan Manuel Muñoz de Villavicencio, gobernador del Nuevo Reino de León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
AURELIANO TAPIA MÉNDEZ, Sac.: Fray Rafael José Verger y Suau,
técnico de misiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

419

Cmo

LETRAS
(A)

Dr.

La razón de amor e11 el Romanceiro Popular Galego de Tradizon Oral ...................... .

217

JuAN JosÉ GARCIAOOMEZ: Pablo de Olavide: Primer novelista en
Hispanoamérica .................................... •. •. • • • •

231

Lle.

4-1-9

INVESTIGADORES LoCALES

(B)
Lic.

439

COLABORADORES FORÁNEOS

EDUARDO GUERRA CASTELLANOS:

Conversación en la Catedral (Téc11ico Literaria) ......................... •. • • • • • • • • • • • • · · · · · • · · · · · · 247
Lic. ISRAEL GUAJARDO G.: La soledad en la obra poética de Rafael Alberti ............................... • . • ... , . • • • • • • · • • · · · · · · 267
Dra. LETICTA ÚANTÚ DE G.: El amor en la obra poética de Luis Cernuda 295
ISABEL CmusTENSEN:

FRANCISCO MoNTERDE:

Caminos de la lengua española

La historiografía potosina ....... . 497
CAR.Los GoNzÁLEZ SALAS: Ensayos de historia regional de Tamaulipas 529
LINO GóMEZ CANEoo: l. Quién era el religioso qt1e Luis de Carvajal
"trujo de la Huasteca"? .................................... . 559
CAIU,tEN CAsTAÑEDA: Los archivos de Guadalajara .. . ............ . 567
RAFAEL MoNTEJANO Y AoUIÑAGA:

SECCIÓN

CUARTA

309
CIENCIAS SOCIALES

(B) CoLABOJW&gt;ORES FORÁNEOS

(A)

Dr. LEÓNIDAS MoscOTTI G.: La evoluci6n poética en la obra de Luis
Cernuda

Dr.

RoBERT

.................................................. 321
G. CoLLM.ER: Los factores anglosajones en las obras de Jor-

ge Luis Borges .................................... , .......•

333

lNVESTIGADOBES LOCALES

Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Trascendental celebraci6n del X congreso del instituto hispano-luso-americano de derecho internacional 587

Dr. F.

RUBÉN DELGADO:

El bien, el mal, la guerra, lo bello y la paz

601

GtLBERTO TRMÑos: El distam:iamiento irónico en "Tiempo de .rilen-

341
Profra. T. AVRIL BRYAN: .Alfonso Sastre: Dramaturgo y activista ..... . 359
Lic. LETIClA PÉREZ GuTIÉRREZ M.L.E.: El tema del amor en la poesía
cio", de Luis Martín Santos ................................. .

de Emily Dickinson •........ .................................

SECCIÓN

369

TERCERA

HISTORIA
(A)

INVESTIGADORES LOCALES

GARZA: Cirujano en Nuevo Le6n, en el XVIII ..... .

385

JosÉ P. SALDAÑA: Madero y su época ........................... .

393

ISRAEL CAvAZos

8

(B)

COLABORADORES FORÁNEOS

Profr.

DAVID G. DAVIES: El financiamiento de las elecciones públicas
en las sociedades demócratas. Un análisis de las alternativas y de
.sus efectos .............................. . ................. . 617
Dr. C. A. CANNEOlETER: .Aspectos humanos del problema mundial de
la alimentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .................. . 635
ANTONIO POMPA Y POMPA: El cronista Las Casas, humanista y polltico 657
Dr. EoMUND STEPHEN URBANSKI: Los negros, su idiosincrasia, costumbres y vida en las dos Américas .............................. . 667
Dr. Lucro MENDl'ETA Y NúÑEz: La Academia de Derecho Agrario .. 685
ÁNGELES MENDIETA ALAT?RRE: Integridad molesta ............... . 695
Dr. HÉCTOR GROS EsPIBLL: En el V untenario de Las Casas ..... . 705
ROBERTO LARA VELADO: Una cosmovisión evolutiva - Resumen ... . 717

9

�SECCIÓN

QUINTA

COMENTARIOS Y RESE~AS

B IBLIOGRAFICAS
¿Mono desnudo u homo saJ,itns?, Dr. AousnN BASA\'E FllRNÁNDEZ DEL VALLE, 741.- Una nueva obra dt antropologfa filos6/ica, Dr. AousrlN
l\ASA\'E FE1u,ÁNDEZ DllL VALl..'E., 745.-"/~encia de la hispanidad". Lle.
FERNANDO 'AUNAS, 749.-La hurlga, Lic. Feo. j A\"IER CAu1u.o MORA•
LES, 755.-Comcntarios a "Htrr Puntila ,• su sirviente Matti" de B. Brccht,
Lic. lsllAEL GUAJAJU&gt;O G., 759.-Un comentario a '' El Ruiseñor sobre la
Piedra", Hi:CTOR GuAJARDO G., i67.-LA polur.ión )' las /ranuras internacionales. Probltmas ambiu1tales nortl'americnnos-mexicano.r, Lic. ALBERTO GARCÍA G6MEZ, 771.-Hispanoamérica, sus razas ,• ciuilüaciones,
Er-:RIQUE MARn, 773.-Ptnsamiento y trayectoria dt Pascal, Prnfr. Dr.
F. J. v. RtNTELEN, 777.-ws grupos de presi6,1 en .'11éxico, Lic. ALnf.RTO
GARCÍA Góirnz, 719.-Catálogo y slntesis de los protocolos del archivo
municipal de Monltn't.)', Profr. Hur.tBDTO BuENTELLO CHAPA, 781.

10

Sección Primera
FILOSOFIA

�VERSIÓN FEMENINA Y VERSlóN MASCULINA
DE LO HUMANO
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZUEL VALU

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos
de la U.A.N.L.

Lo HUMANO puede realizarse de modo masculino o de manera femenina. El
ser humano se da en situación sexuada. No confundamos lo sexual y lo sexuado.
Mientras lo sexual se ejerce durante una época de la vida, lo sexuado nos
acompaña desde la cuna hasta la tumba. Se nace hombre o se nace mujer.
Desde el punto de vista somático y psicofísico, se trata de dos diversas realidades, sin mengua de la fundamental unidad del ser humano. Tan persona
humana es el hombre como la mujer. No hay dos especies humanas, pero sí
existen dos versiones de lo humano, dos polos que se implican y complican.
Para comprender mejor a la mujer se necesita conocer al hombre y para
conocer mejor al hombre se requiere conocer a la mujer.
Vivir en el mundo es existir instalado en un sexo, desde el cual se proyecta
la existencia y la salvación. Puede haber comportamientos sexuales o ase&gt;,,'11ales. Lo que no cabe es actuar asexuadamente. La Antropología Filosófica no
puede centrarse en el problema del sexo -aunque no lo pueda desconocerporque anda en pos de las primalidades de lo humano. Y una de estas primalidades es la situación sexuada. Más que hablar de una "Metafísica de los
sexos humanos" que parten en dos porciones a la Antropología Filosófica,
habría que intentar construir una óntica de la situación humana sexuada. Ser
hombre o ser mujer es estar en el mundo de un modo radical y originalmente
diverso. Desde ese modo se convive, se interpreta la circunstancia y se busca
la trascendencia.
El varón posee su se.'Xo de manera abrupta, violenta a veces, inadecuada a
menudo. La mujer es su sexo de modo natural, espontáneo, unitario. Gran
parte de su contextura corporal se halla abocada a la maternidad. Pero la

13

�maternidad en la mujer no sólo es cue ti6n fí ka sino p íquica. Tráta.i;e de un
sentimiento profundo, difuso. palpitante tierno. Estamos ante la vocación
primordial, ante el núcleo más íntimo ele la feminidad. La maternidad psíquica
de la mujer se extiende a la humanidad entera. La monjas se apartan de la
maternidad física para acercarse más a la mat midad p íquica. Por algo e
les llama "madres". La maternidad no es tan sólo un hecho fisiológico sino
una suave y protectora compenetración con la realidad de la vida, que actúa
como contrap ~o y complemento de· la drilidad.
Al varón le corre pondc la fortaleza ( andreia), el impulso de invocar, el
gusto por las rrandes ab tracciones... A la muj •r le corresponde la •rracia,
la estabilidad cósmica, la facultad intuitiva ... La mujer -como observa Pedro Caba- es un cr botánico florea 1, ''traspira sensualmente como las hojas,
como los pétalos ..• La mujer tiene s ntido forestal. alma de bo que. Como el
bosque, el alma femenina es unidad múltiple, totalidad numerosa, cuya e ·encia está en su numero idad desordenada ... Todo varón que enamoro a una
mujer tiene la concienda última de que pone orden a un caos, pero tambirn
de que traza senderos y tala un bosque" (¿Qué es el hombre?, págs. 106
y 107). Los~ ta.&lt;; que escriben n prosa apuntan lo telúrico y lo marino rn
la mujer, frente al varón nauta y andariegó. b-negarse e una forma máxima
de s r en lo femenino, su valor más peculiar. E e exquisito sentido de comunidad que tiene la mujer -por su vocación a la maternidad- l lleva a la
comunidad en el valor, a la compasión universal y hasta a la voluntad de
morir por otro, de no ·er para que otro sea (maternidad heroica).

El varón es abrupto y uele ser insolidario. Lo femenino ,;ene para ronsolarle para poblar su soledad. Se habla de la incompletud femenina; se no
dice que la mujer es un ser radicalmente incompleto, que tiene conciencia ele
su lat ralidad fundamental. Yo no creo que la incompletud ea una e.'i:clttsiva
de la mujer. Trátase de una nota esencial a la finitud del ser humano.
El sentimiento del cuerpo en cada sexo es dif rente. La fina y aguda sensibilidad intracorporal de la mujer nunca la akanza el hombre. Mientras el
cuerpo expre~a a la mujer cm perfecta adecuación, al hombre le estorba con
cierta fr uencia. En su morfología corporal más típica, el var6n es agudo y
ari ·tado; la mujer es con éntrica. Por eso gu:¡ta. del e ·pacio recogido - u
casa, su cuarto-, por eso es recatada. El varón · franqueza, apertura, descubrimiento, acción. La mujer e mi. terio, intimidad. encubrimiento, indecisión. Porque vive cníundida de su régimen corporal. mue tra el temperamento
a flor de piel. El varón, en cambio, se distancia más de u cuerpo, se impone
un régim n fi iológico y funda un carácter. La mujer
siente tiempo interior, ritmo vital. El varón siente que no es pero que tiene que ser fuerte, sabio,
poderoso, ·c!rUro. La mujer abe que es débil, curiosa, mcn terosa, insegura.

14

Un hombre se acerca a la mujer en plan protector, retador. posesivo. La mujer deja que se le acerque -si quiere- para mejor envolverle r aquietarle.
A la galanteria corresponde la coquet ría. "Lo propio y peculiar de la coquetería consiste en producir el agrado y el de eo -advierte el filósofo alemán
Georg immcl- por medio de una antítesis y ínt is típicas, ofreciéndose }'
negándose imultánea o suce fram nte, diciendo sí y no 'como desde lejos',
por _imbolos e insinuadone , dándose sin darse, o, para e.xpresamos en término:¡ platónicos, mantcni •ndo contrapu ~tas la po. ión y la no posesi6'1, aunque
haciéndolas sentir ambas en un solo acto" (''Filosofía de la Coqu,.teria", en
el libro Cultura femenina y otros ensayos, pági;. 56-57, Colecci6n Austral). La
moderada coquetería -y esto no lo dice immel- tiene un sentido óntico
final: poner e al servido de un amor que nunra a('aba de agotar su (1ltimo
encc1nto. lgo de la mujer se nos fuga siempre ... r alado, mitad pre ente
roitnd awente, la mujer es -y erá iempre- arcano. La "16 ica pura" no le
preoc:upa. Pero acaso tenga una mayor dosis de ''razón vital", de intuiciones
oncretas. de corazonadas erteras.

i el hombre, o mejor aím, el ser humano no es asexuado, resulta natural
que la cultura tampoco lo sea. uestra cultura -arte, filosofía, ciencia, industria, comercio, E tado )' Derecho-- es ma~ulina, porque la ban hecho los
hombres. Pero nada impide imar.rinamos una futura cultura femenina. Piéne, por ejemplo, en una política fernenjna -intuitiva y concreta- o en un
Derc-rbo con un peculiar sentido femenino de la justicia. En su penetrante
estudio !;obre la cultura femenina, Georg immel nos hace notar que "en la
mujer la periferia tá más estrechamente unida con el centro, y las partes
son solidarias con el todo· que en la naturaleza masculina. Y así resulta que
cada una de las actuaciones de la mujer pone en juego la p rsonalidacl total
y no e epara del yo
sus e ntros ntiment.1le . En cambio en el hombre
e/ ·te esa dif ren iación, que le p nnite recluir ~u trabajo en la región de la
obj tividad. haci ndo ast compatibl rl espccialismo inánime con una e&gt;.-istencia personal colmada de espíritu y vida (aunque no faltan ca,os en que
e ta úliima
marrhita por culpa del primero)" (Cultura fnnenina y otros
tn a •ot, pág. 16). i I mujer s
ofenden más pronto que los hombres rn
igualt·s circun. tandas -observa el mismo filósofo crman~ es porque " icnten en toda !iU per,;ona un ataque qu no iba propiamente dirigido sino a un
punto singular''. , on natumlczas unitaria cerrada robe iva, fieles (a personas, intere es particulares, cm ion ) , piado s.
El cuerpo dcJ hombre, enérgicamente modelado, es más significativo qu~
bello. Bar una fu rza expr ·iva de formas unida. a la angulosidad. Las formas
curvai:. de la mujer, la ílnencia de lineas no interrnmpidas la falta de barba
son rasgos que se acer an más al id al estilístico de unas línea que se deseo-

15

�vuelven en tomo a un centro. La mujer es centrüuga en su cuerpo y en su
hogar. La "casa" es todo un mundo de contenidos vitales ordenados según
pautas femeninas: muebles, cortinas, flores, jardín, comida, régimen familiar ... La vida entera de la mujer se plasma en el valor hogareño. Para el
hombre, la casa es un fragmento -aunque importante- de su vida. Desde
la coexistencia hogareña, la mujer moldea, en buena parte, el alma de su
marido y de sus hijos. Ella transmite valores esenciales. El hombre, escindido
por una violenta dualidad, oriéntase ''hacia la transfonnación, el saber y la
voluntad". La mujer busca "una perfección reclusa en lo mtimo del ser''.
Nos encontramos muy distantes de la tesis del atormentado y trágico pensador
austríaco, Otto Weininger, cuando afirma: "La sexualidad exclusiva y continua de la mujer, tanto en la esfera psiquica, como en la somática tiene aún
más amplias consecuencias. El hecho de que la sexualidad sea para el hombre
tan sólo un apéndice, y no constituya todo el objeto de su vida, le permite
separarla psicológicamente del resto de sus actividades, y con esto su concienciaci6n. Así, el hombre puede enfrentan.e con su sexualidad y separarla de las
otras exigencias de su vida. En la mujer la sexualidad no se puede separar
de la esfera no sexual ni por una limitación cronológica en su aparición ni
por su órgano anatómico. En consecuencia, el hombre conoce su sexualidad,
la mujer, en cambio, no es consciente de ella, y de buena fe puede ponerla
en duda, porque la mujer no es otra cosa que sexualidad, porque es sexualidad misma" (Sexo y carácter, pág. 128, Biblioteca Filosófica Losada). Cuando la mujer realiza cálculos matemáticos o expone la analítica existencial de
Heidegger, no cabe decir que es pura sexualidad. Weininger no distingue el
carácter sexuado de la función sexual. Y en el nivel espiritual, propio de la
persona humana, no interviene la condi.ción sexuada.
Las excelencias varoniles -el talento científico, artístico o filosófico, la destreza política, financiera o deportiva, la heroicidad moral o guerrera- han
florecido sobre la historia de una civilización preponderantemente masculina.
Dentro de este contexto, la mujer aparece en el mundo masculino como la
otreidad inesencial, como la compañía en la privacidad del hogar y la influencia oculta. Me parece que en el próximo viraje de la historia vamos a
tener una cultura dualista -masculina-femenina- más equilibrada. Pero
aun ahora hay un peculiar ser y estar de la mujer que presta tonalidad y estilo.
Con su habitual galanura y ¡ierspicacia, José Ortega y Gasset observa: "Como
al presentan;e la luz, sin que ella se lo proponga y realice ningún esfuerzo,
sunplen1ente porque es luz 1 quedan iluminados los objetos y cantan en sus flancos los colores, todo lo que hace la mujer lo hace sin hacerlo, simplemente
estando, siendo, irradiando. Y es curioso advertir como este carácter, que da
a todo movimiento femenino un aire más bien de emanación que de acto

16

regido por finalidades externas, Juce en cada uno de sus oficios peculiares.
¿ Es, por ventura, trabaja.I' lo que hace la madre al ocuparse de sus hijos, la
solicitud de la esposa o la hermana? ¿ Qué tienen todos esos afanes de increfüle
misterio, que les hace como irse borrando conforme son ejecutados, y no dejar
en el aire acusada una línea de acci6n o faena? Pues esta fluidez del acto
es eminente en el oficio titular de la mujer. La mujer, en efecto, parece no
intervenir en nada; su influjo no tiene el aspecto violento o siquiera afanado
propio a la intervención masculina. El hombre golpea con su brazo en la
batalla, jadea por el planeta en arriesgadas operaciones, coloca piedra sobre
piedra en el monumento, escribe libros, azota el aire con discursos y hasta
cuando no hace sino meditar, recoge los músculos sobre sí mismo en una quietud tan activa, que más parece la contracción preparatoria del brinco audaz,
La mujer, en tanto no hace nada, y si sus manos se mueven, es más bien en
gesto que en acción. Sobre un sepukro de la vetusta romana republicana, donde descansó el cuerpo de una de aquellas matronas genitrices de la raza más
fuerte, se leen junto al nombre estas palabras: domi seda, lanifica; guardó su
casa e hiló. Nada más. Nos parece ver la noble figura quieta en su umbral,
con los largos dedos consulares enredados en el blanco vellocino.
"La influencia de la mujer es poco vfaible precisamente porque es difusa y
se halla dondequiera. No es turbulenta como la del hombre, sino estática,
como la de la atm6sfera. Hay evidentemente en la esencia femenina una mdole atmosférica que opera lentamente, a la manera de un clima. Esto es lo
que quisiera sugerir cuando afirmo que el hombre vale po11 lo que hace, y la
mujer por lo que el' (Estudios sobre el amor, págs. 29-30, Colección Austral). Yo diría que el hacer es una traducción exterior del existir, del ser. Y
que no se puede ser sin hacer, porque la vida es quehacer. Menos aún podría
admitir el aserto de José Ortega y Gasset, en el sentido de que mientras el
progreso del hombre consiste en fabricar cosas cada vez mejores, el progreso
de la mujer estriba en "hacerse a sí misma más perfecta creando en sí un
nuevo tipo de feminidad más delicado y más exigente" (locus cit). El imperativo de autorrealizaci6n rige por jgual en el caso de] varón y en el caso de
la mujer. Cierto que la mujer -madre, novia, amiga- exige perfecci6n al
hombre, le reforma y le depura. "Sin hacer nada, quieta como la rosa en su
rosal, a lo sumo mediante una fluida emanación de leves gestos fugaces, que
actúan como golpes eléctricos de un irreal cincel, la mujer encantadora ha
esculpido en nuestro bloque vital una nueva estatua de varón. Diríase que hay
dentro del alma femenina un imaginario perfil, el cual aplica sobre cada
hombre que se aproxima. Y yo creo que es así: toda mujer lleva en su intimidad preformada una figura de varón, s61o que ella no suele saber que lo
lleva. El fuerte de la mujer no es saber sino sentir. Saber las cosas es tener

17
Hum•2

�sus conceptos y definiciones, y esto es obra de varón. La mujer no sabe, no
se ha definido ese modelo de masculinidad, pero los entusiasmos y n:pulsas
que siente en el trato de los hombres equivalen para ella al descubómiento
práctico de esa carga ideal que insospechada traía en su corazón", apunta
Ortega. (Ibid, pág. 31). Dejemos a un lado la tajante separación entre saber
--que no es faena exclusiva del varón como parece creerlo Ortega- y sentir --que no es una exclusiva de la mujer, aunque sus sentimientos suelan ser
más delicados- y quedémonos con esa maravillosa función modeladora de la
madre y de la novia, de la esposa y de la hermana. Ellas educan, pulen sensibilidades y cosmovisiones mejor que los pedagogos y los político!.
.En un libro ejemplar publicado por la condesa de Campa Alange, cuando
me tocó residir en España realizando estudios y conociendo a un pueblo, se
habló -y ése es el título de la obra- de "La secreta guerra los sexos".
Yo prefiero hablar -y tengo mis motivos para ello- de la ostensible y creciente colaboración de los sexos, sin desconocer las realidades históricas apuntadas por la distinguida autol'a española. Es posible que la humanidad -como
lo apuntó Bachofen- vivió en su principio en un régimen de promiscuidad
sexual. Tras la sublevación femenina vino al matriarcado {linaje, herencia y
poder político pasaron a manos de la mujer). Recieutes estudios muestran que
no es fase obligada de la evolución social, sino fenómeno aislado. Surge cuando
la agricultura -iniciada y cultivada por la mujer- adquiere un valor económico superioI' al de la caza. La alfarería y los tejidos fueron inventos y obras
de mujeres. Pero entre las tendencias matriarcales y las patriarcales, fueron
estas últimas las que predominaron. Se llega a confundir el derecho conyugal
con cualquier otro derecho de propiedad. Se acumulan mujeres, en algunas
tribus, como se acumula ganado. En Atenas, sólo las cortesanas tienen el privilegio de oír las conversaciones de los filósofos. Recuérdese que Sócrates y
Pericles frecuentaban la casa de la cortesana Aspasia. Hoy en día, el padre
ya no ejerce oficio de sacerdote y de juez. Apenas tiene autoridad -de índole
moral y afectiva- sobre sus hijos. La mujer soltera se despide de su pasado
tradicional, siéntese libre y no sabe aun como emplear su libertad . ¿Estamos
seguros de que la mujer ha sido alguna vez lo que ella quiso ser? ¿Pudo ser
en algún momento ella misma?, se pregunta la condesa de Campo Alange.
Dos mil años de historia han marcado la forma psicológica femenina con cicatrices deformativas. Dos mil años de asimilar una cultura de carácter exclusivamente varonil, no se olvidan ni se superan fácilmente. La esencia de lo
femenino, en su más recóndita intimidad aparece velada. Durante muchos
años ]as mujeres se han visto precisadas a disfrazarse exteriormente -y hasta
mentalmente-- de varones para introducirse en las universidades y en la cultura sin despertar desconfianzas. Lastania usaba atuendo varonil para escu18

char las lecciones de Platón. Y Paulina Hortensia de Castro -ilustre dama
portuguesa- tuvo que disfrazarse de varón (en las postrimerías del siglo XVI)
para poder estudiar en la Universidad de Coimbra. Otra tanto hizo Concepción Arenal para ingresar en la Universidad de Madrid y Susana Freeman
para entrar a la Universidad de Cambridge. Siglos y siglos ha vivido la mujer
recluida, atemorizada, .ignorante. No debemos sorprendemos de que en esta
atmósfera histórica todavía no se haya podido producir una gran filósofa o
matemática. Tampoco pueden ser decisivos los tópicos sobre la psicología de
los sexos: la mujer es intuitiva, afectiva, sensitiva, erótica, subjetiva, centr!peta.
Y al hombre se le atribuyen los rasgos opuestos: reflexivo, activo, abstracto,
lógico, objetiuo y centrífugo. Se dice que la mujer es y el hombre va siendo .
"Lo femenino -observa Oswald Spengler- está más próximo al elemento
cósmico, más hondamente adherido a la tierra, más inmediatamente incorporado a los grandes ciclos de la naturaleza. Lo masculino es más libre, más
animal, más movedizo, y en el percibir y comprender, más despierto, más tenso" (La decadencia de Occidente, tomo IV, cap. IV). Por medio de su
,rientre, la mujer establece una unión entre el pasado y el futuro, como si
fuera planta fructífera. El hombre vive en equilibrio inestable, con la preocupación de asirse a la tierra y grabar su nombre en la historia. M. Varting,
profesora de Pedagogía de la Universidad de Jena, ha afirmado categóricamente: "comparar el hombre a la mujer es comparar dos órdenes de grandeza
distintos, pues desde hace más de dos mil años el sexo masculino domina al
sexo femenino. Colocados en condiciones sociales idénticas, el hombre y la
mujer se desarrollarían de manera anóloga" (Die Weiblich Eigenart im Miinnerstaat und die miinliche Eigenart in Frauenstaat, Braun, Karlsruhe1 1923).
Ciertamente habrá que marchar hacia una nueva psicología de los sexos.
Pero esta psicología nunca podrá desconocer este factum radical apuntado
por la condesa de Campo Alange: "El hombre nace y muere solamente; Ja
mujer, además, tiene entre su prinópio y su fin una floración carnal. Intermedio violentamente físico, hondamente humano y trascendente, que es
el de dar uida a o'tra vida" ( LA secreta guerra de los sexos, segunda edición.,
pág. 107, Ed. Revista Occidente) . La potencia espiritual de la maternidad
psíquica --contrapeso y complemento de lo viril- está más allá del hecho
fisiológico. La futura civilización humana deberá contar -si quiere ser más
estable y humana- con formas sociales y políticas que recojan el elemento
femenino. Al crear al ser humano a imagen suya, Dios quiso que hubiese dos
sexos y "criólos varón y hembra''.
A partir del Medioevo y Renacimiento, la mujer empieza a ganar libertades y prestigio. Deja de ser "nodriza del germen sembrado en sus entrañas", como se le llama en la Grecia del juicio de Orestes, y reclama su
19

�participación en la cultura y en la comunicación espiritual con el hombre.
Por este diálogo elevado, que apenas se inicia, podemos entrever una cultura
más integral y armónica en el próximo futuro. "La humanidad ha sido privada de una equitativa y armónica participación de las dos tendencias que
Dios creó en el hombre y en la mujer. Y no cabe posible equilibrio social
dentro de una fórmula unilateral. 'i la primitiva y ocasional ginecocracia
oscura y maternal, conservadora de la especie, biológicamente fecunda y enraizada misteriosamente al cosmos; ni el triunfo absoluto del concepto viril,
abstracto, metafísico, numérico, que nos ha conducido hasta el escalofriante
maquinismo", concluye por decir la condesa de Campo Alegre (lbid., pág.
234).
Me parece demasiado precipitado y simplista atribuir a la diversa morfología y endocrinología genital el carácter activo, creador y penetrante en todos
los sectores de la vida que hasta ahora ha ostentado el varón, y la forma tenaz,
entregada y difusiva que ha mostrado la mujer. Innumerables factores histórico-contingentes intervienen en la plasmación de una cultura eminentemente viril. No se ha apreciado bastante, esa exquisitez femenina para rastrear el relieve de lo existente, esa fina y genial sistematización del detalle. En
cambio se ha hablado, hasta la saciedad, del poder abstractivo del hombre,
de su capacidad para las grandes síntesis. Es preciso crear un clima propicio
para la integración de la versión masculina y de la versión femenina de lo
humano, como dos aspectos complementarios y originales de la Realidad. La
lústoria nos enseña que la mujer, por su sola presencia, difunde valores --o
desvalores- en todos los ámbitos. La atmósfera del hogar, la síntesis vital
radica en la mujer. Su poder de observación y su aptitud intuitiva nos prestan
inestimables servicios. Pero el varón es más objetivo y está más lejos del peligro del subjetivismo. Genitalmente, la mujer no es inferior al hombre. Espirituahnente, tampoco, sólo es diferente. Es hora de que varón y mujer asuman
--consciente y responsablemente- su diversa y original condición sexuada.
Los órganos del amor no deben producir vergüenza, sino respeto. La hondura
y el misterio del sexo no pueden reducirse a pasatiempo, a pornografía o a
pudor mojigato. Los niños requieren una limpia y cristiana formación sexual
que sea orgánica y gradual. El sexo es un don de Dios, una pedección a
partir de la cual tiene su significado toda paternidad o toda maternidad.
¡ Basta de tremendismo moral! Lo sexual no debe ser recluido a la categoría
de lo nefando, inconfesable y prohibido, ni a la región del morbo, la cínica
impudicia, y el exhibicionismo degenerado. En todo caso, el centro de gravedad de la convivencia del hombre y mujer no es -ni siquiera en el matrimonio-- lo sexual, sino lo personal, y más aún lo divino. Por importante
que sea, lo sexual no pasa de complemento y de incremento. La persona in-

20

forma a la sexualidad y no la sexualidad informa a la persona. El cariño y la
unión personal está muy por encima del acoplamiento infrahumano. Por el
sexo participamos en "una fuerza creadora superior, transpersonal y cósmica".
Por lo sexuado realizamos una creatividad espiritual -masculina y femenina- que proviene de nuestro ser religado a Dios y toca los más profundos
e íntimos estratos de lo humano.
La versión masculina y la versión femenina de lo humano posee un elemento dinámico, un factor relacional y un valor propio. Son versiones complementarias que fecundan y enriquecen la vida espiritual. Son itinerarios hacia
Dios. Alrededor de los valores encarn~dos por la mujer y de los valores realizados por el hombre gira el mundo. Y aún hay formas inéditas de ser hombre
y de ser mujer.

21

�WITTGENSTEIN Y LA FILOSOFfA
JosÉ RuBÉN SANABRIA
Universidad Iberoamericana

DR.

1.

INTRODUCCIÓN

el interés por el estudio del lenguaje va en aumento. Sobre
todo a partir de la obra de los estructuralistas. Parte principal tiene el hecho
de la publicación de las obras póstumas de Wittgenstein.

ACTUALMENTE

Ahora se está tratando de dar al filósofo austríaco-inglés el lugar que le
corresponde en la historia del pensamiento filosófico. Muchos de los que opinan de su filosofía, o le tributan alabanzas desmedidas o afirman que sus aportaciones apenas si tienen importancia. Pero está fuera de duda que sus obras
contribuyeron al estudio del lenguaje y que por ello 16 contaron entre los suyos
tanto los partidarios del "Círculo de Viena" como los miembros del "análisis
lingüístico".
Para G. Pitcher, "Wittgenstein es uno de los más grandes filósofos del siglo
XX, tal vez el más grande".1. P.F. Strawson dice que Wittgenstein es "el primer filósofo de nuestra época".1 En cambio para Th. de Laguna el Tractatus
es una reductio ad insanitatem de la teoría del atomismo 16gico. 5 De cualquier
manera, en el mundo de habla inglesa, la influencia de Wittgenstein es de
verdad extraordinaria. Así opinan Gi.lson, Langan y M aurn cuando afirman
que Wittgenstei71 ejerce la influencia más poderosa y persuasiva de la filosofía
inglesa actual".4 Ludwig Josef Johann Wittgenstein nació el 26 de abril de
1889 en Viena (Austria) en el seno de una rica familia de origen judío y fue
1 The philosophy of Wittgenstein, Prentice Hall, Englewood Clills, 1964, p. V.
• "Review oí Philosophical Investigations", Mínd LXIII, p. 34.
1 "Review of the Tractatus", en The philosophical review, v. 23, n. 1, p. 25.
' Ruent philosophy, Ran.don Howe, New York, 1966, p. 521.

23

�bautizado en la iglesia católica. Hasta los 14 años recibe educación en el
hogar paterno. En 1903 pasa tres años en una escuela de Linz. En 1906 ingresa
en la Teclmi.rche Hochschule de Berlín-Charlottenburg para estudiar ingeniería, materia que continúa en Manchestei, a donde se traslada en 1908. Después
de un largo período de búsqueda intelectual se instala en Cambridge con el
fin de estudiar con Russell (que con A.N. Whitehead había publicado el célebre Principia Mathemathica). Era el año 1912. Entre 1913 y el estallido de
la primera guerra mundial vivió en oruega completamente solo. Durante la
guerra sirvió como voluntario en el ejército austríaco. Por este tiempo tiene
ya las ideas centrales del Tractatus y en agosto de 1918 lo termina. En noviembre de ese año cae prisionero de los italianos. El año 1919, en agosto, es
liberado y estudia para maestro de escuela primaria en Viena. Al año siguiente
trabaja de jardinero en un convento de Neuburg, cerca de Viena. En ese
mismo 1920 entra a trabajar como maestro de primaria, para ganarse la vida.
Y en 1921 aparece el Tractatus en el último número de los Annalen der Naturphilosophie, de Ostwald, con el título de Logisch-philosophische Abhandlu11g. Al año siguiente se publicó como libro: Tractatus logico-phiiosophicus,
título propuesto por Moore. Esta primera edición (1922) era bilingüe: el
texto alemán llevaba la traducción inglesa enfrente de cada página. El texto
inglés era de C.K. Ogden con la ayuda de F.P. Ramse,•. Wittgenstein no estuvo muy de acuerdo, ni con la l:l'aducción de Ogden, ni con la larga introducción de Russell, a quien había conocido ese mismo año, 1922, en lnnsbruck.

En 1929 se traslada a Cambridge, en cuya universidad comienza a enseñar
en 1930. La segunda guerra mundial le impidió ocupar la cátedra de filosofía
que. dejó vacante Moore en la Universidad de Cambridge. Por algún tiempo
fue vigilante en el Guy's Hospital de Londres. Después trabaj6 en un laboratorio médico en Newcastle.
En julio de 1929 había recibido el grado de doctor en la Universidad de
Cambridge y publica Sorne Remarks on Logical Forms. Al año siguiente empieza a trabajar en sus Philosophische Bemerkungen y posteriormente {1931)
en Philosophische Grammatik. En 1934 comienza a dictar su Brown Book.
En 1936, en Noruega, trabaja en sus Philosophische Untersuchungen y al año
siguiente, ya en Cambridge, empieza a trabajar en Bemerkungen über die
Grundlagen der Mathematik. Cuando Hitler tom6 posesión de Austria ( 1937)
Wittgenstein adoptó la nacionalidad inglesa. En diciembre de 1947 renuncia
a dar clases y se refugia en la costa Oalway (Irlanda). Ya en 1949, en Irlanda
y en Austria, trabaja en la segunda parte de Plzilosophische Untersuchunge11 y
a veces en Zettel. Va a Estados Unidos. Vuelve a Noruega. Vive algún
tiempo en Oxford. Y el 29 de abril de 1951 muere en Cambridge.

24

Wittgenstein fue, sin duda, una personalidad neurótica. Así lo dicen sus

escasos biógrafos. Qui.so ser director de orquesta

y monje. Sus pensamientos
eran ordinariamente sombríos y constantemente estaba deprimido. 5 Varias veces pensó en el suicidio. Era irritable en demasía y tuvo pocos amigos con
los que era severo y exigente. Vivió solo durante gran parte de su vida. tl
mismo creía que su influencia en sus discípulos era más bien perjudicial. Sin
tener fe, tenía la convicción de estar condenado. "Su modo de ver las cosas era
tenebroso, sin remedio. Los tiempos modernos eran para él una edad oscura." •
Aborrecía la civilización. Sin embargo, de su mente poderosa surgieron obras
como el Tractatus y las Jnvestigations que tan gran influjo han ejercido en la
filosofía anglosajona y en general en el estudio filosófico de la Lógica y del
lenguaje.

2. LA

FILOSOFÍA .EN EL

Tractatus

Se suelen distinguir dos períodos en el pensamiento de Wittgenstein. Al
primero corresponden el Tractatus y Notebooks. Al segundo, las Philosophical
lnvestigations, los Blue and Brown Books y Zettel.
Los especialistas no están de acuerdo en sus juicios acerca de lo que consti tuyen los dos períodos. Algunos, como G. Bergmann, quieren ver dos temáticas completamente distintas. El Tractatus trataría de la naturaleza de la
verdad lógica, las lnvestigations tratarían de la naturaleza humana.1 Pero, en
general, se acepta que, a pesar de la dicotomía, hay ciertas constantes en el
pensamiento del filósofo austríaco-inglés, y que el segundo Wittgen5tein solamente corrige al primero. Sea de ello lo que fuere, lo que todos admiten es
que el Tractatus es un libro muy dificil. En parte se debe a que contiene
proposiciones apodícticas y adialécticas. Las explicaciones pocas veces tienen
relación directa con la proposición que se supone explican y aun en ocasiones
exponen tesis casi contrarias a la proposición.
Lo que sí aparece claramente es la gran oscuridad del te;,..'to: "La biblia del
movimiento del análisis lógico era el Tractatus de Wittgenstein. Como otros
textos sagrados, combinaba fervor profético y obscuridad sibilina de tal modo,
que pedía y recibía interpretaciones en conflicto reciproco. Expresado en afo.
• CCr. N. Malcolm, Recuerdo de Wittgenstein, en "Las filosofüu de Ludwig Witt.genstein", Ed. Oikos-Tau, Vilasa del Mar, 1966, p. 45. Léase todo el artículo.
• G.H. von Wright, Esquema biográfico, ibid., p. 37.
' La gloria e la miseria di Ludwig Wittge11stein, en "Revista di Filo.sofia", 52 ( 1961),
p. 344.

25

�rismos pregnantes, usaba términos familiares en sentidos nuevos, pero inexplicados".ª A este testimonio A. Kenny añade: "Las veinte mil palabras del
Traclatus se pueden leer en una tarde, pero son pocos los que se preciarían
de entenderlas completamente, incluso tras años de estudio". 8 Por ello la
mayor parte de quienes han comentado o manejado el ahora ya clásico libro
se ven obligados a confesar que "el texto del Tractatus es extraordinariamente
difícil" .10
¿ Qué trató de expresar Wittgenstein en las breves -algunas tienen un solo
renglón- y enigmáticas sentencias? La oscuridad del texto ha dado origen
a respuestas diferentes y aun opuestas.

Se ha dicho que el Tractatus es un desarrollo critico del pensamiento de
B. Russell; que es un comentario a los Principia Mathematúa de Whitehead
y Russell; que es fundamentación del positivismo lógico; que es un intento de
construir el lenguaje lógicamente perfecto al que se debe conformar cualquier
lenguaje para ser significante; que es un intento de resolver el problema de la
relación entre un hecho lingüístico significante y un hecho significado; que es
el acto de muerte de la metafisica y de la filosofía en general, o la demostración de que la filosofía es una paradoja porque trata de decir lo que no se
puede decir, etc.U
En consecuencia no hay acuerdo -ni podrá haberlo-- entre los autores
para catalogar a Wittgenstein en alguna de las corrientes de la filosofía contemporánea. Algunos pretenden que fue un metafísico revisionista; otros, que
fue neopositivista. Se le tiene por conductista o nominalista. Hay quien opina
que fue partidario del trascendentalismo kantiano. Otros lo conceptúan partidario de la filosofía hermenéutica. Se dice que fue solipsista, y simplemente
un filósofo del lenguaje. 12 Pienso que lo más acertado es afirmar que Wittgenstein, como filósofo, es inclasificable porque su estilo difícil, ambiguo y oscuro
revela al hombre: inestable, hosco, hermético.
El esquema general del Tractatus se e.~resa en siete proposiciones fundamentales numeradas, a las que siguen otras proposiciones que explican o completan a las anteriores. Las proposiciones complementarias llevan números
• A.M. Quinton, en Wittgenstein. The philasophica/ investigations, New York, 1966,
pág. 3.
• Wittgen.rtein, trad. de A. Deaño, Rev. de Occidente, Madrid, 1974, p. 17.
. 'º D. Pears, Wittgenrtein, trad. de J. Planells, Grijalbo, Barcelona, 1974, p. 78.
u Cfr. E. Riverso, ll pensiero di Ludo11ico Wittgenstein, Libreria Scientifica Editrice,
Napoli, 1970, pp. 49-50.
" Cfr. J.G. Colbert, Aproximación a Wittgenstein, en "Anuario Filo&amp;6fico", v. V
( 1972), pp. 47-52.

26

decimales cuya parte entera repite el número de una de las siete proposiciones
fundamentales a la que se refiere y la parte decimal indica la referencia. El
mismo Wittgenstein aclara: "las proposiciones n. 1, n. 2, n. 3, etc., son observaciones a 1a proposición No. n; las proposiciones n. m 1, n. m 2, etc. son
observaciones a la proposición no. n, m; y así sucesivamente".13
Desde aquí encontramos incongruencias. En efecto, se puede uno preguntar
¿ es posible precisar matemática y unívocamente el valor referencial de las
distintas cifras a las tesis anteriores y posteriores? ¿Es correcto sistematizar
numéricamente proposiciones filosóficas como si fueran fórmulas lógico-matemáticas? En concreto, por ejemplo, la proposición 2.01 tendría que ser un
comentario o aclaración a la proposición 2.0, pero ésta no existe; la proposición 3.001 debería ser comentario a una proposición 3.00 que, a su vez, tendría que comentar a una proposición 3.0, y éstas no existen. Además, no se
puede llamar comentario a la adición de conceptos nuevos. Wittgenstein desarrolla tesis lógicas y ontológicas con ocasión de las proposiciones comentadas.
Por ello la numeración solamente sirve para distinguir, a grandes rasgos, la
importancia lógica que el autor dio a las proposiciones. Entonces, por ejemplo,
la tesis 2 es más importante que la 2.1 y ésta, más importante que la 2.01 y
así sucesivamente. Adviértase también que en el Tractatus no existe deducción
y consiguientemente las proposiciones comentantes jamás se dan como resultado del análisis de las proposiciones comentadas.
He aquí las tesis fundamentales del Tractatus:

"l.
"2.
"3.
"4.
"5.
"6.
"7.

El mundo es todo lo que acaece".
Lo que acaece, el hecho, es la existencia de los hechos at6micos".
La figura lógica de los hechos es el pensamiento".
El pensamiento es la proposición con significado".
La proposición es una función de verdad de la proposición elemental".
La forma general de una función de verdad es: [pJN(!)]".
De lo que no se puede hablar mejor es callarse".

¿Qué finalidades tienen estas tesis? Wittgenstein dice que quizá su libro será
entendido solamente por quienes hayan pensado ya por sí mismos los pensamientos que él expresa.1~ Quiere con esto indicar que los únicos que podrán
entender su doctrina son los que hayan analizado el problema semántico. Pero
para ello es preciso aceptar que la filosofía se reduce a crítica del lenguaje:
u Tractatus, nota a la proposición 1. Uso la edición bilingüe, trad. de Tierno Galván,
Alianza Editorial, 1973, p. 35.
:w Cfr. Tractatus, Prólogo~ ed. cit., p. 31.

27

�"toda la filosofía es 'crítica del lenguaje' ".15 Sin embargo, no se puede negar
que en esta afirmación haya una concepción ontológica del mundo, como
aparece en las proposiciones 1 y 2. De cualquier manera, el Tractatus contiene
una teoría del lenguaje ( una lógica) , una semántica, una ontología y una
mística. Pero es evide:r;i.te que el tema central de la especulación wittgensteiniana es el problema de la forma lógica de las proposiciones científicas. Es decir,
que en el Tractatus se expresa, ante todo, una teoría del lenguaje.

¿ Qué significa definir 1a filosofía como crítica del lenguaje? Para aclararlo conviene tener en cuenta los escrito wittgensteinianos anteriores o contemporáneos a la redacción del Tractatus, es decir, Notes on Logic (septiembre de 1913), Notebooks ( 1914-1916) y Notes Dictated to Moore in Norway
(abril de 1914) donde frecuentemente encontrarnos, de manera más explícita,
los pensamientos del Tractatus.

es común al mundo y a las imágenes. Para captar el pensamiento wittgensteiniano es conveniente analizar los tres elementos indicados anteriormente, sin
olvidar que el autor, al tratar de dichos elementos, oscila entre ellos y nos
desconcierta porque su razonamiento parece no llegar a resultados definitivos.
El mismo Wittgenstein pretende analizar separadamente los tres elementos.
Así estudia temáticamente el mundo en las tesis uno y dos, mientras que en
las tesis del tres al seis aborda el problema de la "imagen" -Bild-. Claro
que esto obedece a pura cuestión de método pues en especial la forma lógica, que tiene que unir al mundo como hecho con la imagen como hecho, no
se puede tratar separadamente.
a) El mundo. Es curioso observar que Wittgenstein pretendía e&gt;..-poner una
teoría del lenguaje y, con todo, al tratar de la realidad mundana habla de

La filosofía -piensa Wittgenstein- tiene por fin enseñarnos la forma lógica de las proposiciones: tal es su misión fundamental.1 6 Por ello el Tractatus,

hecho -Tatsache-, hecho atómico --Sachuerhalt-, cosa -Ding-, sustancia --Substanz-, objeto -Gegestand-, sin fijar sus limites exactos. Tal
vez ello se deba a que usó, en tal caso, el lengua je cotidiano que emplea esas

en gran parte, se ocupa de la naturaleza del lenguaje y de su relación con el
mundo. Y precisamente las proposiciones 1 y 2 se refieren al mundo. Pero la
doctrina principal del Tractatus es la teoría pictórica del significado.

palabras, a veces, como equivalentes, a veces como distintas, pero sin límites
precisos. De cualquier modo el concepto mundo parece incluir a todos los
otros.

Siendo la filosofía "critica del lenguaje" tiene que delimitar lo pensable y
lo impensable y debe significar lo indecible presentando claramente lo decible.17
La filosofía, en consecuencia, es filosofía del lenguaje solamente si es determinación, a priori de los ámbitos de lo pensable y de lo impensable, de lo
decíble y de lo indecible. Se trata de fijar las condiciones lógicas de posibilidad
del lenguaje. Entonces la filosofía, en Wittgenstein, es la investigación del
lenguaje lógicamente posible.

"El mundo es todo lo que acaece".19 "El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas". 2º "La totalidad de los hechos atómicos existentes es el
mundo".21 "La total realidad es el mundo". 2'

El lenguaje es una imagen (Bild, picture) de la realidad; es un modelo
de los hechos. 18 No se entienda, sin embargo, que Wittgenstein quiere decir
que las ideas son como fotografías de la realidad. Más bien parece que cuando habla de ''imagen representativa" o de "representación en imagen" -Abbild, Abbildung- se refiere al isomorfismo que hay entre imagen y mundo.
Hay, pues, que relacionar tres términos: mundo, imagen y la forma lógica que

fáctico sino que es una conexión de objetos. 23 Hay que distinguir, por tanto,
entre hecho y hecho atómico pues un hecho se refiere siempre a algo que realmente acontece, en tanto que un hecho atómico representa solamente algo
que puede acaecer.u Y sin embargo, "el hecho, es la existencia de los hechos
atómicos". 25 De todas maneras, el mundo es la totalidad de los hechos -Tatsachen- y aunque expresamente Wittgenstein dice que el mundo se divide
en hechos ¿ podemos identificar sin más mundo y facticidad? Parece que el

,. Tractatus, 4 0031: ".d.lle philosophie i.Jt 'sprachkritik' ".
,. Cfr. Notebooks 1914-1916, Basil Blackwell, Oxford, 1961, p. 93.
1' Cfr. Trai:tah,s, 4.114 y 115.
u La palabra alemana Bild (imagen) ae ha traducido al inglés por picture y al español por figura, que tienen matices espaciales. Otros, por eso, la han traducido por
pintura, que en lo personal me parece desafortunada. Por tanto creo que la palabra
menos inexacta es imagen. No sé, si la palabra modelo, que man otros como traducción de Bild, sea menos adecuada que pintura.

En estos textos se ve claramente que mundo tiene que ver con facticidad
-Tatsiichlichkeit- y que los hechos se identifican con lo que acaece, con los
hechos atómicos. Por el contraiio, un hecho atómico --Sachuerhalt- no es

" "Die Welt üt aUes was der FaJl irt". Tractatus l.
• "Die Wdt i.st die gesamheít der Tatsachen, nicht der Dinge". 1.10.
u "Die Gesamheit d,r vestehenden Sai:huerhalte ist die Welt". 2.04-.
,. "Die gesamle Wirklichkeít ist die Welt". 2.063.
:, Cfr. Stegmüller W. Hauptstromungen de, Gegenwartphilosophú, Stuttgart, 1965,
p. 529.
"' "Du Tatsai:he, ist das Bestehen von Sachuerhalten". 2.

�mundo no se puede identificar con la pura facticidad: el mundo es universo.
Lo que pretende Wittgenstein es dar la preeminencia a la facticidad sobre la
posibilidad. Por eso todos los enunciados con contenido se fundamentan en el
recurso a los datos fácticos. Las proposiciones que se refieren al dato fáctico
son las proposiciones elementales. Y es que la proposición y la realidad están
estructuradas de la misma manera: la proposición se compone de elementos;
la realidad fáctica se compone de hechos atómicos y, a su vez, éstos se componen ele objetos o cosas. Entonces, una proposici6n elemental es aquélla que
es figura, imagen, de un hecho atómico. Lo cual equivale a decir que el hecho
atómico existe. Por ello toda proposición es susceptible de verdad o de falsedad. Una proposición elemental es verdadera si existe el hecho atómico del
que es imagen. Es falsa si el hecho at6mito no existe. Verdad y falsedad son,
por tanto, constataciones del acuerdo fáctico de la proposición y de lo dado:
"Para conocer si la imagen es verdadera o falsa debemos compararla con la
realidad. No se puede conocer sólo por la imagen si es verdadera o falsa. No
hay imagen verdadera a priori". 25
A veces Wittgenstein habla de una aproximación entre lógica y mundo tan
cercana que llega finalmente a la coincidencia. Así tenemos: "Las proposiciones lógicas describen la armazón del mundo, a mejor, la presentan. No
'tratan' de nada, presuponen que los nombres tienen significado, y las proposiciones elementales, sentido; y ésta es su conexión con el mundo". 26 Por otra
parte afirma que nada en el mundo puede estar en contradicción con la lógica. 27 Y aunque distingue entre la lógica y su aplicación: "la lógica no puede entrar en conflicto con su aplicación. Pero la lógica debe estar en contacto
con su aplicación. La lógica y su aplicación no deben sobreponerse una a la
otra". 28 El contacto entre ambas tiene su respaldo en el lenguaje y precisamente en el lenguaje ordinario porque en él la lógica se realiza completamente: "Todas las proposiciones de nuestro lenguaje corriente están efec•• "Um zu erkennen, ob das Bild wahr oder falsh ist, mii.ssen wir es mit der Wirklich-

ktit 11ergleichen. Aus dem Bild allein ist nicht zu erkennen, ob es iuahr oder falsch ist.
Ein a priori wahres Bild gibt es nicht». Trac.tatus, 2.223, 2.224 y 225. Recuérdese que
traduzco Bild por imagen.
,. "Die logischen Siitze beschreiben das Gerüst der Welt, oder vielmchr, sie strllen es dar.
Sie 'handeln' uon nichts. Sie setzen voraus, dass Namen Bedentung, und Elemtntarsiitze
Sinn haben: Und dies isl ihre Verbindung mit der Welt". 6.124.
71 Cfr. Tractatus, 3.031.
• "Di11 Logik dar/ mit ihrer Ánw1mdung nicht kollidieren. Aber die Logik muss
sich mit ihrer Anwendung btrühren. Also dürfen die Logik und ihre Anwendung einander nicht übergreifen". 5.557.

tivamente, tal y como son, ordenadas de un modo completamente lógico". 29
Por tanto, el lengua je y la lógica van íntimamente unidos entre sí y con el
mundo. De ahí las conocidas frases de Wittgenstein: "Los limites de mi lengttaje significan los límites de mi mundo. La lógica llena el mundo; los lími~
del mundo son también sus límites".ªº
Tenemos, pues, la total coincidencia de lógica y mundo precisamente por la
identificación de lógica y lenguaje. Desaparece, por lo mismo, el problema
de la distinción entre lógica y su aplicación. Por eso es que en la lógica no se
puede decir "en el mundo hay tal y tal cosa, pero no tal cosa" pues para
ello la lógica debería trascender los límites del mundo y verlo desde otra parte.
Pero esto es imposible puesto que mundo y lógica se identifican, de tal manera
que ''yo soy mi mundo". Entonces: "que el mundo es mi mundo, se muestra
en que los límites del lenguaje... significan los funites de mi mundo".n
De lo anterior aparece claro que no se pueden separar tan radicalmente ·
hecho -Tatsache-- y hecho atómico -Sachverhalt-: hecho es el hecho
atómico existente; hecho atómico es )o que puede acaecer. La posibilidad de
Jo que acaece no se reduce al proyecto de una subjetividad que "pone" al
mundo se fundamenta únicamente en la realidad de que la lógica "está" en
los hechos. Hay una "16gica interna de los hechos atómicos" porque la lógica
llena el mundo y los límites del mundo son los límites de la lógica y del lenguaje, de modo que más allá de ellos sólo se da lo "inexpresable1 •

b) La imagen. En el pensamiento de Wittgenstein, mundo, lógica y lenguaje se implican, como acabamos de ver. La identidad entre lógica y lenguaje
es determinante para entender el Tractatus. Pero la identidad mencionada
supone una previa abstracción: despojar totalmente al lenguaje de su forma
exterior. "El lenguaje disfraza el pensamiento. Y de tal modo que, por la
forma externa del vestido no es posible -concluir acerca de la forma del pensamiento disfrazado; porque la forma externa del vestido está construida con
un fin completamente distinto que el de permitir reconocer la forma del
cuerpo" _3 ::
• "A/le satze unserer Umgangssprache sind tatsiichli.ch, so wie sie sind, logisch
vollkommen geordn,t". 5.5563.
• "Die Grenun meiner Sprache bedeuten die Grente11 Meiner Wele''. "Die Logik
ufi.illt die. Welt; die Grenzen der Welt sind auch ihre Grenzen''. 5.6 y 5.61.
11 "]ch bin meine Welt". 5.63. ''Dass die Welt meine Welt ist, das zeigt ~ich darin,
dass die Grenzen der Sprache. .. &lt;lie Grenzen meiner Welt bedeuten". 5.62.
11 "Die Sprai;he verkleidet den Gedar.ken. Und zwar so, dass man nach der aiim,Ten
Form des Kleides, nich auf die Form des Kleides nach ganz anderen Zwecken gebildet ift als danach, die Form d1s Korpers erkennen zu lassm". 4.002.

�Es decir que para captar la lógica del lenguaje es necesario abstraer totalmente del revestimiento como si fuera una forma externa. Sólo entonces es
posible unir el lenguaje cotidiano con la lógica. Y sólo entonces, también,
es posible la afirmación aventurada de Wittgenstein: "Todas las proposiciones
de nuestro lenguaje corriente están efectivamente, tal y como son, ordenadas
de un modo completamente lógico". 33 Si lenguaje ordinario y lógica se identifican, al menos desde el punto de vista del orden, quiere decir que el lenguaje, en cuanto tal, puede tratar de hechos mundanos y captarlos. ¿Cómo
demuestra Wittgenstein esto? Lo mismo que la identidad de forma lógica y
mundo: de ninguna manera. No demuestra sino muestra. Sólo desde el mostrar es posible resolver la dificultad fundamental: no hay proposiciones con
sentido que expresen la relación entre las proposiciones de contenido empírico
y las proposiciones formales. Y por ello no es posible hablar de la posibilidad
de coincidencia entre lenguaje y realidad. Por eso, en acuerdo con los del
círculo de Viena, Wittgenstein afirma: "La proposición puede representar lo
que debe tener de común con la realidad para poder representar la forma
lógica. Para poder representar la forma lógica debemos poder colocarnos con
la proposición fuera de la lógica, es decir, fuera del mundo. ''La proposición
no puede representar la forma lógica; se refleja en ella. Lo que en el lenguaje
se refleja, el lenguaje no puede representarlo.
Lo que en el lenguaje se expresa, nosotros no podemos expresarlo por el
lenguaje. La proposición muestra la forma lógica de la realidad. La exhibe".a.
Las palabras mostrar, reftejar, exhibir, están indicando algo que no se puede
expresar ni en un lenguaje de contenido empírico, ni en un lenguaje formal,
y, por ello, están indicando lo indecible, lo inexpresable, lo impensable. Con
todo, esta inexpresabilidad corresponde a la relación de concordancia entre
lenguaje empírico y realidad mundana.
11
"Al/e Sátze unserer Ungangssprache sind t11tsáchlich, so wie sie sind, logish wo/1kommen geordnet". 5.5563.

" "Der Satz kann die geramte Wirklichkeit darstellen, aber er kann nicht das darst,llen, was er mit der Wirklichkeit gemein haben muss, um sie darstellen zu l:onnem _
di, logisch Form.
Um die u,gisch, Form dlJJ'st,llen zu konnen, müssten wir uns mit dem Satte ourserhalb
der Logik aufstellen konnen, das heisst aumrhalb der Welt". 4.12.
"Dn- ~atz kann die logisch11 Form nicht dars-tellen, sie spi11gel sich in ihm.
Was s1ch in der Sprache spiegelt, kann sie nicht darstellen.
Was 'sich' in der Sprache ausdrvckt, konnen 'wir' nú:ht durch sie ausdriicken.
Der Satz 'teigt' di4 Iogische Form der Wirklichkeit.
Er weist sie auf". 4.121. Algunos traducen esta frase: "la pone ante los ojos" que
me parce.e más incisiva. y detallada que simplemente "la exhibe".

32

Según esto, por un lado, se da el mundo y por el otro, las proposiciones;
ambos existen en sí y para sí. Pero sobre la relación que existe entre ellos
nada se puede decir. Estamos ante la dimensión de lo inexpresable. En todo
caso, para el filósofo vienés, la proposición, sin lugar a dudas, es imagen de la
realidad; no es que haya analogía entre imagen y propo ición: la proposición
es imagen: "Ja proposición sólo dice algo en cuanto es una imagen.16 Por ello
el sujeto pensante es superfluo -"Das denkende... Subjekt gibt es nicht"-.
Y es que indican la esencia de una prnposición - piensa Wittgenstein- es
indicar la esencia de toda descripción y por lo mismo la esencia del mundo 38
porque la lógica es autárquica. A lo lógico, por tanto, corresponde un rango
absoluto en cuanto tiene una objetividad incondicionada. La lógica es a prióri
porque no se puede pensar ilógicamente. 31 Así, pues el pensamiento del sujeto
es totalmente superfluo. Si insistimos en el doble objeto del Tractatus: la investigación de los fundamentos de la lógica, y la definición de los límites del
lenguaje, advertimos que el lazo de unión entre ambos está en que la lógica
representa todo lo a priori. La experiencia nos puede proporcionar un universo fáctico, pero flota en un espacio de posibilidades ya hecho antes de la
experiencia. Así la lógica revela la estructura del lenguaje fáctico, pero también manifiesta la estructura de la realidad r-eflejada en el lenguaje.
La filosofía es simplemente crítica del lenguaje -Alle Philosophie ist "Sprachkritik"-.ª Por ello se concreta a delimitar lo pensable y lo impensable;
debe delimitar lo impensable desde dentro de lo pensable. Y significará lo
indecible presentando claramente lo decible.ªº Entonces la filosofía es filosofía
del lenguaje en cuanto determinación a priori de los ámbitos de lo decible,
de lo indecible y de lo pensable. El análisis que realiza el Tractatus es un
intento de fijar, sin tener en cuenta los procesos del lenguaje ordinario, las
condiciones lógicas de posibilidad de cualquier lenguaje, las condiciones para
que una propo ición -independientemente de su valor de verdad- tenga
sentido. Por tanto, la filosofía es una investigación sobre el lenguaje l6gicamente posible, sobre el sentido del lenguaje, independientemente de la relaci6n que pueda tener con la realidad.
En Notes on Logic, Wittge11stein afirma que la filosoHa consta de lógica y
metafísica: la primera es la base de la segunda. Consiguientemente, la filo• "Dtr Satz sagt nur insoweit etwas, als tr ein Bild i.st."
• Cfr. Tractatus, 5.4711. y 5631. 4.03. "Der Satz is-t sin Bild der Wirklichkeit". 4.021.
:n Cfr. 5.473. ''Dass die Logik a priori ist, besteht darÍlt, dass nicht u11logisch
gedacht wtrd,n 'kan'". 5.4731.
'" Tractatus, 4.0031.
• "Sie soll das Denkbare abgrenun 11nd damit das Undenkbare. Sie u:ird dns Unsagbare bedeuten, indem sie das Sagbare klttr darstellt". 4-.114 y 4.115.

33
Hum-3

�sofia es la doctrina de la forma lógica de las proposiciones científicas &amp;0 Y
puesto que Die Philosophie ist keine deT NatuTwissenschaften n no intenta
ni sustituirse a ellas ni ponerse al lado de ellas, sino definir la forma lógica de
las proposiciones del lenguaje científico, las condiciones de su posibilidad
lógica, tenemos que la filosofía se reduce a la lógica. Así dice terminantemente
Wittgenstein: "el objeto de la filosofía es la aclaración lógica del pensamiento" .42 Por ello el resultado de la filosofía -continúa- no son "proposiciones
filosóficas" sino tan sólo el esclarecimiento de las proposiciones.º Pero si
advertimos que para el filósofo austríaco-inglés, la lógica no es una doctrina
sino un reflejo del mundo porque ella es trascendental,H llegaremos a la
paradoja de que las proposiciones ontológicas del Tractatus no tienen sentido,
porque además, "la proposición construye un mundo con la ayuda de la propia armadura lógica".' 5 Es lo que dice en el Tractatus: "los hechos en el
espacio lógico son el mundo" -Die T atsachen im logischen Raum sind di6

Welt-. 46
En Notebooks 1914-1916, a propósito de la dificultad de encontrar el nexo
entre los signos y un estado de cosas, dice que la proposición es un modelo
de la realidad como nosotros la pensamos,• 1 y en el Tractatus: "La proposición es un modelo de la realidad tal como lo pensamos" .48 Entonces la realidad, de la que la proposición es un :modelo, no es la "cosa en sí", sino la
realidad pensada, la realidad inserta en las coordenadas 16gicas fuera de las
que es imposible pensar y expresarse con sentido.
Como se ve, la ontología en Wittgenstein es una proyección de la lógica, y
el mWldo es el mWldo lógico lingüístico. Así se entiende lo que dice del
solipsismo y del realismo. Si la realidad es tan sólo una relación -la realidad
de un sujeto- y si "el sujeto no es parte sino presupuesto de la existencia
del mundo",' 9 y si los límites del mundo de un sujeto son los limites de su

" Cír. Notes on logic, trad. de A. Conte. Torino, 1964, p. 201.

ª

Tractatus, 4.111: "La filosoiía no ea una de )a, ciencias naturales".
" "Der Zweck der Philosophie ist die logische Klarung du Gedanken". 4.112.
.. "Das Resultat der Philosophie sind nicht 'philosophische Sátze', sondern das
Klarwerden uon Satzen". 4.112.
" "Die Logik ist kline Lehre, sondern ein Spiegelbild der Welt". 6.13.
.. Noteboob, 20. LO. 14, p. 102.

.. 1.13.
., Notebooks, 27. 10. 14. p. 107.
.. "Der Satz ist ein Modell der Wirklichkeit, so wie wir sie uns denken". 4.01.
• Notebook.s, 2.8.16, p. 181. Cfr. Traclatus, 5.632.

34

lenguaje, es decir, los límites dentro de los cuales es posible la representación
como tal, 60 se comprende que solipsismo y realismo coincidan. 51
Recuérdese la tesis tajante: «el su jeto pensante no existe". Por lo que "el
yo del solipsismo se reduce a un punto inextenso y queda la realidad coordinada a él. 5~ El mundo es la única realidad. Y si el Yo -para el solipsistase reduce a un punto inextenso, se puede establecer el Yo filosófico mediante
la negación: no es algo mundano. Por eso "el yo entra en filosofía por el
hecho de que 'el mundo es mi mundo'. El Yo filosófico no es el hombre, ni
el cuerpo humano, ni tampoco el alma humana de la cual trata la psicología,
sino el sujeto metafísico, el límite, no una parte del mundo". 13
Así se ve claramente que el propósito de Wittgenstein es la radical y definitiva separación entre lo expresable y lo inexpresable, o sea, excluir del
pensamiento y del lenguaje todo lo que sea oscuro, según la conocida tesis:
"todo aquello que puede ser pensado, puede ser pensado claramente. Todo
aquello que puede ser expresado, puede ser expresado claramente".e-• A esta
región de lo oscuro pertenecen los enunciados filosóficos y místicos. Y es que
la ciencia es exacta esencialmente y la vida y la metafísica son esencialmente
inexactas y por lo mismo son inexpresables. Por supuesto el prototipo de la
ciencia es la ciencia natural. Por su parte "la filosofía no es una de las ciencias
naturales (La palabra 'filosofía' debe significar algo que esté sobre o bajo,
pero no junto a las ciencias naturales)". 1 :1 Nada hay, pues, en común entre
filosofía y ciencia, porque la "filosofía no es una teoría, sino una actividad" 58 cuyo objeto es "la aclaración lógica del pensamiento",57 la definición
lógica de las condiciones de posibilidad del lenguaje científico. Por eso la
filosofía es inexpresable y, en comparación con la ciencia, carece de sentido:
"la mayor parte de las proposiciones y cuestiones que se han escrito sobre
materias filosóficas no son falsas, sino sin sentido". 88 Wittgenstein lleva a sus
últimas consecuencias este principio y afirma que quien lo comprende tendrá
que reconocer que las proposiciones del Tractatus carecen de sentido. Tales
• Cfr. ibid., 15. lo. 16, p. 188; Tractatus, 5. 64.
n Cfr. ibid., 29. 10. 14.
u Tractatus, 5. 64.
• Ibid., 5.641.
"' ''Alles was überhaupt g1dacht we,den kann, kann klar g11dacht werden. AUes was
sich aussprechen lásst, lásst sich klar aussprechen", 4.116.
• "Die Philosophie ist keine der Naiuf'wiJsenschaften" . .. 4.111.
'" "Die Philosophi, is1 keine Lehre, sondern tine Tátigkeit". 4.112 .
• "Der Zweck d,r Philosophie ist die logische Klarung der Gedanken". 4.112 .
., "Die meisten Sátz, und Fragen wl!lch11 über philosophisch, Dinge geschritJben
worden sind, sind nicht falsch, sondern unsinningñ. 4.003.

35

�I

proposiciones, como elucidaciones, son la escalera que se debe arrojar después
de haber conseguido el fin. La filosofía, pues, se reduce a esto: "El verdadero método de la filosofía seria propiamente éste: no decir nada, sino aquello que se puede decir; o sea, las proposiciones de la ciencia natural -algo,
pues, que no tiene nada que ver ron la filosofía-; y siempre que alguien
quisiera decir algo de carácter metafísico, demostrarle que no ha dado significado a ciertos signos en sus proposiciones. Este método dejaría descontentos a los demás -pues no tendrían el sentimiento de que estábamos enseñándoles filosofía-, pero sería el único estrictamente correcto.
"Mis proposiciones son esclarecedoras de este modo; que quien me comprende acaba por reconocer que carecen de sentido, siempre que el que comprenda haya salido a través de ellas fuera de ellas. (Debe, pues, por así
decirlo, tirar la escalera después de haber subido) ". 59
Haciendo esto -piensa Wittgenstein- se \"e el mundo correctamente, es
decir, sin tener en cuenta para nada la filosofía puesto que las preguntas trascendentales no tienen respuesta. 80 Por eso "Womon van nicht sprechen kann,
darüber muss man schweigen".61 Así termina el Tractatus.

3. LA

FILOSOFÍA EN LAS

Philosophical fouestigations

Generalmente se afirma que Philosophische Untersuchungen (Philosophical
Investigations 1953) marca, de una manera clara, el llamado último Wittgenstein. Untersuchungen es totalmente diferente al Tractatus en contenido y en
estilo. El Tractatus se compone de aforismos numerados; las lnvestigations
contienen párrafos escritos en tono coloquial. El Tractatus es frío, lacónico (a
veces, demasiado) abstracto y difícil; las lnuestigations son concretas, difusa.s,
directas, abundantes en ejemplos y metáforas. En el Tractafus domina la idea
de la relación entre proposición y pintura; en la lnvestigations sobresale la
idea de que el lenguaje es un juego de palabras. Se ve así que el último
Wittgenstein no es totalmente diferente al primero, como algunos dijeron. El
núcleo central del pensamiento wittgen teiniauo es el mismo: examinar la
naturaleza del lenguaje. Pero mientras en el Tractatus domina la idea de que
la proposición -lenguaje- es imagen de la realidad, en las lnvestigations se
habla repetidas veces de que en el lenguaje jugamos con palabras: las pala.. Trac1atus, 6.53.
00 Cfr. Tractatus, 6.54.
" "De lo que no se puede hablar, mejor es callarse". Tractahis, 7.

36

bras, y las conductas correspondientes, constituyen el juego del lenguaje. "En
general, el significado de una palabra no es el objeto que representa sino más
bien su uso en un lenguaje". 82 Con todo, las Untersuchungen son polivalentes
pues tratan, además, temas de psicología, como sensación, pensamiento, sentimiento, volición, comprensión.
En el Tractatus la relación entre lenguaje y realidad depende de la relación
entre elementos del pensamiento y los átomo del mundo. En las Jnvestigations
picn_sa Wittgenstein que es incoherente afirmar que los átomos son simples en
senado absoluto y que, por lo tanto, es imposible establecer una correlación
privada entre elementos del pensamiento y partes de realidad. En el Tractatus
los datos últimos son los átomo que forman la sustancia del mundo -die
Substa,zz der Welt-; en las lnvestigations los datos últimos son las formas
de vida en las que se dan los juegos del lenguaje. De todos modos, la filosofía
es una actividad, no una teoría; es la actividad de clasificar las proposiciones
para evitar que las apariencias del lenguaje ordinario no puedan inducir a
error. Pero ahora no se trata de analizar las proposiciones para mostrar su
estructura oculta sino de hacer ver ("Ómo se aplican en los "juegos del lenguaje".6ª
Los juegos del lenguaje representan sucesos fácticos que, si funcionan correctamente, sólo se pueden aprehender de un modo puramente descriptivo.
Pero ¿ qué son, en realidad, los juegos del lenguaje? Wittgenstein pretende
ir hasta una inmediatez radical que ya no se puede aprehender iilosóficamente. Por lo mismo, la pregunta acerca de la esencia de los juegos del lengua je es improcedente. Tanto que el mismo Wittgenstein dice que el concepto
"juego de lenguaje" es un concepto "de bordes vagos" _&amp;-1. Y antes había expresado: "El término 'juego de lenguaje' debe poner de relieve que el hablar
un lenguaje es una parte de una actividad o de una forma de vida - Lebensform". 65
Los juegos del lenguaje vendrían a consistir en que lo importante en el

ª Philosophical investigalions, Basil Blackwell, 1953, I, págs. 11-12, 24, •13. Desafortunadamente no tengo a la mano la obra original, por lo que me veo obligado a usar
lllla versión.
" La expresión "juegos de lenguaje", "juego lingüístico" --Sprachpielen, language •
gamer- nació, según N. Malcolm, así: un día Wittgenstein y Dyson pasaban cerca
de un campo deportivo donde se jugaba un partido de foot-ball y Wittgen.tein creyó
que en el Lenguaje hacemos juegos con las palabras. Cfr. N. Malcnlm, Ludwig Wittgensteill, trad. ital. Torino, 1964, p. 91.
"' Philosophical investigations, pág. 7 l.
" /bid., I, pár. 23.

37

�lenguaje no es la significación sino el uso. Entonces para en~ender un. lenguaje
hay que saber c6mo funciona. Por eso habrá tantos lenguaJes como Juegos de
lenguaje. Y entender una palabra en determinado lenguaje es saber cómo se
usa dentro de uno de los juegos lingüísticos. De ahí que lo fundamental en el
lenguaje, como juego, es el modo de usarlo -Art des Gebrauchs-."ª El 1~guaje es una trama integrada con la trama de nuestra vida., ~or ~aberse 1lusionado acerca del lenguaje han surgido los "problemas filosof1cos' , pero que
en realidad no son problemas sino ''perplejidades".

-

Así se muestra que la filosofía sale sobrando ya que la filosofía vive de problemas y "un problema filos6fico tiene la forma: 'no sé cómo arreglármel3:5':
La filosofía no puede, de ninguna manera, tocar el uso real del lengua3e,
puede, en última instancia, solamente describirlo. Y ya que tampoco pu~de
darle una fundamentación, deja todo tal como está". 07 Si, pues, la ~edi~a,
el criterio es el lenguaje cotidiano, el filósofo debe destruir su lenguaje f,_1°sófico ya' que dentro del lenguaje cotidiano, el filosófico no tiene sentido
porque prescinde del uso real: "cuando los filósofos usan una palabra ("conocimiento", "ser", "objeto", "yo", "proposición", "nombre") e intentan aprehender la esencia de la cosa, siempre hay que preguntarse: ¿ se usa verdaderamente así esta palabra en el lenguaje en el que tiene su hogar? Nosotros
devolvemos las palabras de su empleo metafísico al cotidiano" -68
Las palabras citadas por Wittgenstein no tienen contenido, no ex_p1:53'°
nada. Por lo mismo hay que darles sentido restituyéndolas al uso cot1d1ano.
El verdadero filósofo, en sentir de Wittgenstein, debe proceder como el hombre normal que se contenta con el uso ocasional de las palabras. Dice: ''la
claridad a la que apuntarnos es ciertamente una claridad completa. Pero esto
solamente quiere decir que los problemas úlosóíicos deben desaparecer completamente". 69
Con esto Wittgenstein no niega la filosofía: le asigna su única funci6n: "La
filosofía se limita simplemente a poner todo delante de nosotros, ni explica ni
deduce nada. Puesto que todo se halla a la vista, nada hay tampoco que explicar. Lo que está escondido, por ejemplo, no nos interesa".ro Esto quiere
" "Cómo funciona una palabra, no se puede adivinar. Se debe mirar el uso de la
palabra y aprender de allí". ]bid., 1, pár. 340.
" !bid., 1, pán. 123 y 124.
• !bid., I, pár. 116.
• lbid., 1, pir. 133.
" !bid., 1, p!r. 126.

38

decir que la filosofía es puramente descriptiva, ya que ni deduce nada ni nada
explica. Debemos -dice- dejar a un lado toda explicación y la sola descripci6n debe tomar su lugar. El fin de la descripción es la resolución de los
problemas filosóficos: se resuelven, no acumulando más conocimiento empírico sino reordenando el conocimiento que ya tenemos.11
La filosofía en las lnvestigations no tiene la función crítico-normativa que
tenia en el Tractatus. Ahora es descripción de los usos efectivos del lenguaje.
Por ello "no dice cómo deba ser construido el lenguaje para cumplir su finafuiad, para actuar sobre los hombres en este modo así y así. La (gramática)
solamente describe, pero no explica, de ninguna manera, el uso de los sig.
. en el uso" ,73
nos".ª 1, pues, "tod o signo,
por s1' solo, parece muerto. . . él V1Ve
la filosofía tiene que ocuparse de la vida del signo. Entonces no se debe entender como actividad de fundación del lenguaje, ni como el intento de definir las condiciones de posibilidad del lenguaje lógico, sino como la descripción
de la multiplicidad de los usos lingüísticos, sea como "gramática superficial",
descripción de los modos en que una palabra se emplea en la construcción
de la proposición, sea como "gramática profunda", descripción de lo que está
en el fundamento de algún juego lingüístico, de lo que se vive auténticamente,
de los significados y de las intenciones que están en la base de las construcciones lingüísticas,ª de las situaciones, de las motivaciones del uso.

s·

No es investigación de nuevos hechos. Se trata de comprender lo que ya está
ante nuestros ojos. 75 Filosofar no es construir teorías o sistemas, dar explicaciones o justificaciones. La filosofía ya no se propone como teología o como
búsqueda de esencias 16 sino como simple descripción de fenómenosJ de las
formas lingüísticas que es donde se pueden expresar las esencias. Hacer filosofía es esforzarse por comprender aquellos aspectos de las cosas, de la vida
vivida en su simplicidad concreta, que, por su obviedad no llaman la atención ni provocan a la reflexión. La filo oíía debe traer a la mente estos aspectos, estos fenómenos, "aquello que se sabe cuando nadie nos lo pregunta,
pero que no se sabe cuando debemos explicarlo". 17 Por eso la filosofía no
debe presumir resolver definitivamente problemas, sino inducir a reflexionar
" Cfr. Philosophical in.11,stigations. 1, piÚ'. 109. "En realidad la filosoíía es puramente descriptiva". Cuad,rno azul, en Los cuadernos azul y marrón, Tecnos, Madrid,
1968. p. 46.
" !bid., I, pár. 496.
11 !bid., I, pár. 432.
" Cfr. ibid., 1, pár. 664.
" Cfr. ibid., I p.m. 89, 126 y 415.
" Cfr. ibid., 1, pár. 373.
" lbid., I, pár. 89.

39

�sobre las cosas de la vida cotidiana, de la experienria, del lenguaje común, Y
estimular a los hombres a pensar.78

Para Wittgenstein la filosofía, como descripción de los usos efec~vos del
lenguaje, es una terapia. 70 Entonces, los métodos de la filosofía son diferentes
· ·
dif' 1 d 80 El fin de la
terapias, diferentes modos de elurunar problemas y 1cu ta es. .
.
filosoüa es ''hacer salir a la mosca de la trampa" .81 En este senudo, la filosofía, como investigación gramatical, debe, ante todo, escombrar "el terreno
de malentendidos. Malentendidos que se refieren al uso de las palabras, producidos, entre otras co as, por ciertas analo~ías entre las formas de cxp~esión,
en diferentes regiones de nuestro lenguaje". 82 En consecuencia, la funa6n de
la terapia filos6fica es radicahnen.te negativa: consiste en hacer caer los "e~ficios de cartón pasta" hechos de teorías, hipótesis, ex-plicaciones del lcngu~Je
y de la realidad, que nos impiden ,·er las cosas co~o son Y el ~so efec_tivo
del lenguaje. La filosofía, por lo mismo, como terapia de\ lengua;e: no nene
que formular teorías del lenguaje, ni construir el len~~je idea~ ~ el que
desvanecerían todos los problemas del simbolismo, ni ÍIJar a prion las condiciones de posibilidad del lenguaje a las que tanto el lenguaje como la realidad
correspondiente tendrían que acomodarse.as La filosofía tiene que "poner
orden en nuestro conocimiento del uso del lenguaje: un orden para un fm
determinado, uno de los muchos órdenes posible , no el orden. A tal fin pondremos continuamente en relieve aquellas distinciones que nuestras comunes
forroáS lingüísticas nos hacen fácilmente descuidar". 84 De hecho -piensa
Wittgenstein- una de las razones principales de las ''enfennedades" fil?s6ficas consiste en el intento de reducir las más diversas formas de lenguaJe Y
de la experiencia cotidiana a categorías preestablecidas, a esquemas, válidos en
detem1inado campo de la experiencia y que por eso se juzgan válidos para

s:

siempre y en cualquier caso.
La función de la filosofía es poner "fuera de juego ' tales teorías Y esquemas para mostrar la multiplicidad e ineductibili~d de los "j~egos ~n~ticos", de las formas de experiencia y de la necesidad de considerar mdlVldualmcnte caso por caso y de escoger cada vez para cada uno de ellos las
categorías más apropiadas. 85
Cfr. ibid., I, Prefacio.
"' Cfr. ibid., I, pár. 255.
" lbid., I, pár. 133.
11 Ibid., I, p. S09.
" lbid., 1, pár. 90.
u Cfr. V. Nor:ieUi, Wittgenstein e la filosofia. Adriatica Bd. Bari, 1969, p. 115.
M Philosophical inuestigations, I, pár. 132.
" lbid., I, pár. 113.

11

Los problemas filosóficos surgen cuando nuestro lenguaje "gira en el vacío", cuando no hace presa en las cosas, es decir, cuando dejando a un lado
el uso efectivo del lenguaje y del sujeto que hace la experiencia y habla,
queremos hablar del lenguaje y de la experiencia, queremos "pensar'' el lenguaje para definir su relación con el pensamiento y -con la realidad. Los
problemas filosóficos ''naturalmente, no son problemas empíricos ~-ino problemas que se resuelven penetrando el actuar de nuestro lenguaje de modo
de reconocerlo: contra una fuerte tendencia a mal interpretarlo. Los problemas se resuelven no ya produciendo nuevas experiencias sino más bien ajustando lo que de tiempo nos es conocido. La filosofía es una batalla contra el
encantamiento de nuestro entendimiento, por medio de nuestro lenguaje".8tl
La filosofía tiene la función de liberarnos de aquellas formas de expresión
de aquellas categorías que esconden o deforman la experiencia. Así el aná~
lisis del lenguaje, la filosofía, es una terapia lingüística de la mente,ª 7 un
análisis, una clasificación no sólo de los usos del lenguaje sino, ante todo, de
las categorías mentales que relacionan el lenguaje y la experiencia. Por eso
la filosofía tiene que "presentamos", hacemos ,-er la experiencia, clasificando,
al mismo tiempo, las categorías mentales que, a sabiendas o no usamos para
interpretar la experiencia. La filosofía es, pues, una terapia y una visión. Su
función consiste precisamente en suspender las teorías, las interpretaciones,
las explicaciones acerca del mundo, no para negarlas en cuanto refleidón sobre el mundo y sobre la experiencia del mundo, sino para llevamos a considerar, de un modo nuevo más consciente, a partir de la experiencia vivida,
nues:1115 relaciones con eI mundo y las modalidades de tal relación, para
ensenamos a ver el mundo de manera auténtica. 89
Se ha clicho que Ja filosofía wittgensteiniana se puede definir como una
investigación acerca del lenguaje significantc. 8° Ciertamente, mientras en el
Tractatus la investigación semántica se desarrolla en el nivel de la denotación
y~ ~cabada, de la que se debe tomar acto si Stl quiere dar lugar a un lenguaje
log1camente correcto. en las obras posteriores, en especial en las I nvestigations
la investigación se mueve en los procesos anteriores a la denotación que constituyen propiamente la génesis del significado.

De Mauro asegura que las Inuestigations señalan el paso de Wittae11stei11
de la ciencia del significado a la ciencia del significar: se va de la "~ontem• lbid., I, pár. 109.
11 A. G. Gargani, linguaggio ed esperienza
Firenze, l 966, p. 191 ; p. 466.
11 Cfr. V. Nouielli, op. cit., p. 120.
111 Idem., op. cit., p. 63.

in

Ludwig Wittgenstein, ü

Monnitr,

'

40

41

�I

placi6n" de los significados ya constituidos a los procesos de significación; 90
ya no se pone la pregunta sobre las condiciones de posibilidad de un lengua je
16gicamente correcto; es necesario partir de la investigación sobre el "juego
lingüístico" entendido como fenómeno origioario,91 sobre el lenguaje cotidiano, sobre los modos ordinarios de expresión. "Nuestro error consiste en buscar
una explicación donde al contrario deberíamos ver este hecho como un fenómeno originario. Es decir, donde deberiamos decir: se juega este juego lingüístico". 82 Así la filosofía de Wittgenstein ería el paso del mundo de la
lógica formal al mundo de la vida cotidiana. Por eso la distinción usual entre
el "primer'' y el "segundo" Wittgenstein no es la negación, por parte del
Wittgenstein de las Investigations, del Wittgenstein del Tractatus, sino la
''fundación" -en sentido fenomenológico-- de las investigaciones lógicas del
Tractatus en el mundo de la vida y de la ex-periencia, en los procesos de significación y de simbolización.83 Si en el Tractatus se enfrentan el "sujeto metafísico" y "la realidad tal como la pensamos'', la realidad constituida ya
según parámetros lógicos, en las lnvestigatioru el sujeto y el mundo, son el
sujeto y el mundo de la experiencia vivida, inmediata, precategorial. Y así
como el Tractatus no pretende ser -aunque de hecho lo sea- una devaluación del lenguaje cotidiano, precientilico, así las lnvestigations no son la devaluación del lenguaje científico, del lenguaje lógico, que es uno de los múltiples juegos lingüisticos posibles, es el horizonte de la má.xima comunicación1
la finalidad de los procesos de la constitución del lenguaje.84

y añade que "no se puede presuponer en él un conocimiento normal de filosofía académica". 85

A pesar de las ex-plicables fluctuaciones y correcciones de su pensamiento
"el rasgo ~ sorprendente de la obra de Wittgenstein es la permanencia de
su conce~16~ general de la filoso{ía". 96 En efecto, Wittgenstein siempre sostuvo los s1gu1entes puntos:
1) La filosofía es puramente descriptiva;
2) la filosofía no es una ciencia natural·
3) la filosofía se compone de l6gica y rr:etafísica.

Por ~e~ica entiende la filosofía descarriada, la filosofía malinterpretada
como ,&lt;:encia natural. La función de Ja filosofía consiste en poner freno a la
metaf1~1ca. Esto se hace mostrando que el metafísico no da significado a sus
expresiones: en ~ Tractatus porque no correlaciona su expresión con un elemento de la realidad; en las Investigations porque no la integra
un J·ueao
de lenguaje; 9t
en
o

4) l~ _filosofía es la doctrina de la forma lógica de las proposiciones cien-

tificas.

I

4.

CONCLUSIÓN

Para entender la complicada filosofía wittgensteiniana es preciso saber1 o
recordar -pienso-1 que Wittgenstein no recibió una verdadera educación
filosófica. Estudió ingeniería. Aunque se matriculó en la universidad no hizo
propiamente la carrera de filosofía. En 1929 cuando Wittgenstein volvió de
Austria a Inglaterra sus amigos Russell y Moore, profesores en la Universidad
de Cambridge, consiguieron que el Tractatus fuera considerado como tesis
doctoral y que una simple conversación de Wittgenstein con ellos dos fuera
la defensa de la tesis. Por ello J. Passmore le llama "aficionado" a la filosofía
,. Cfr. Introduzione alla semantica, Bari, 1965, p. 183.
11 Cfr. PhilosoJ,hieal investigations, I, pár. 654.

La filosofía, pues, para Wittgenstein, se define mediante el análisis de las
formas Y ~e los usos .del lenguaje o como investigación de los fundamentos

del lenguaJe ~ como mstrumento de liberación del hombre de los prejuicios
de las categonas y esquemas mental
.
'
.
,
es que encuentran su expresión en el len~aJe. y en el se concretan. La filosofía es el análisis y la descripción de las
situac1~nes de la vida Y de la experiencia en movimiento en las que el lenguaje
se re~, a las que expresa y hace inteligibles. Por eso la filosofía tiene la
necesidad de comenzar siempre de nuevo.

se criticó al ."p. rllll
· er'' w·ittgenstem
· su concepto de los "hechos at6.Mucho
.,
m1cos y de las propos1Clones como imágenes de la realidad De Sat · ·
Bild der Wirklichkeit-. ti mismo rechazó esta parte d
r . z ist ein
•
.
e su pensamiento· meJOr dicho, la corrige y la c~~leta. Respecto al "segundo" Wittgenstein 'se le
reprocha que hay contradicoon entre "juegos de lenguaje" y la idea-clave

n lbid.

"' Cfr. M. Dufrenne, Wittgenstein et H,merl, en Jalons, Le Haye, 1967, pp. 188-207.
.. Cfr. V. Novielli, op. eit., p. 72.

: A.. Hundred y1ars o/ british philosophy, Duckworth London 1966
354
.A. K~nny, Wíttgenslein, Rev. de Occidente Madrid 1974 ' 201 , p.
.
" Cfr. id., p. 203.
'
'
' p.
·

42
43

�de que Jo esencial de una palabra no es su significación sino su uso. Además,
aunque hay algo de juego en el lenguaje, hay en el j~eg~, ~lgo ~ue no
10
lenguaje. Por otra parte, todo juego, aunque no sea lmgwstico, ~ene a g
de lenguaje. Por ello más que comprender los le~guaj a base de Juegos, 105
juego se pued n comprender a base de lengua1es.

Actualmente c. ha d pertado un gran interés por la obrad:. Wittoerutdn.
y no sólo por la filo ofia de las U1Zter.wchungrn sino _tamb1en_ por la del
Tractatus. En la filoroíía anglo.sajona la influencia de Wtttge,utem ~ dema. d'ceadas. Ahora tal mfluensiado pe1ceptiblc pu lo era dc.,de hace ra vanas
cia se extiende también a la filosofía no anglo ajona. ¿Por qué? La pr gui~tn
queda en el aire. Este artículo es xpositivo. Por ello deja de lado la apren~•
·m em b argo_ podcm · dcnr.
ción y el dar r spucsta a la pregunta antenor.
que WíttgenJtein tuvo una vbi6n demasiado estre~a de ~ f1losofia, ~e~- es
evidente que u obra rebasa · u propios limit . Jrittg~n t in no e . posltl\'ls~
lógico ni analista del lenguaje -al meno· como e entiende }' practica el anali is lingüístico en O.·ford y Cambridge-. i el intento fundamental .?e
Wittgenstein ra negar absolutamente la filosofía, porque filo oía c~n P~ 1º~
y con intcru idad al descubrir y plant ar nuevo problemas no acertó a ehnunar totalmente la fi105o[ía: sólo le trazó nuevas metas. Pero una cosa es su
conc pto de filosofía, y otra muy distinta es el resultado fáctico de u pensamiento.
Termino con un párrafo de JV. Scl,ulz que apruebo en u lotalidad_: "Digamos e,qJresamcnte que nuestro objeti\'o
es hace_r rep~e- a IVittgemtern.
· Ello ría, teni ndo en cuenta la apasionada mten 1dad de su. p nsa-l
miento, inadc uado y ridículo. Se trata tan sólo de poner ~e m~mfiesto e
hecho de que el Tractatus de Wittgenstein no ofrc e a la f1losof1a contemporánea nínguna auténtica posibilidad; como tam~o, por,_otra pa_rt , las
m,-es
·
ti. gac1one.
•
fiiloso'fi as, pue en llas la tendenoa de IJ ,tt 'cn.stnn a la
·
diatez, que se mue ·tra al final del Tractatus, se hace patente como la tenmmc fundamental que le dmg
· · en la total'd
dencia
I a d de u f'I
I oso íar".98

ºº.

En todo caso si la filosofía de Wittgetutein es tan especial que resulta
in •presabl la ~ejor actitud ante ella es callar y reflexionar. ~orque "de lo
que no se puede hablar, se debe guardar ilencio -Wouon man nicht ~prechen,

darüber muss man scliweigcn".

• Wittgenstein, la negación d~ la filoso/la, G. del Toro, M drid, 1970, p. 54.

44

M.

AND THE CONFLICT OF LIFE
PATRICK RoMANEu.
Uni\'crsÍty oí Texas at
El Pa.,o

GE '.ERAL theme of this paper is the complexity of human life as a moral
phcnomcnon.
ev rybody rccognizes to a greater or I
r e. tent, conflicts
of ali orts a.tise in daily conduct, making for or adding to the complexity of
individual and social life. It certainly is non ws to hear that wc live at a time
when wc are so concerned with the recuning problem of national and international ten ions, e peciallr, that it is natural for us to be anxiou about finding
wa} and means of removing theír cau es or at least of rnitignting th ir bad
effccts. ( ctually, ít would be news indeed to hear th opposite for a change.)

TnE

Th re are manr parallel between our nco-Hellenistic times and the Hellenisti Age in the ancient world. Thi is e\"ident from the increasing crop of
Utopian panaceas-- sorne, for tatus rcason carryíng the hi hly pre tigious
la bel of cience and techno!ogy- which are being p cribed lef t and right
to guarantee us eith r instant pcace of mind ( ataraxia, the goal of the ::incient
Epicureans) or in tant effi íency (the goal of pax of the ancient Romans)
in a world rampant Cl)wherc with violence and war, hot and cold. I( men
and nations were cver to Ieam hm · to get along with ach othcr, life doubtle
would be heaven on earth, but in that e,-ent Utopia could be duller than we
contemplate. With all due respects to the great Hebrew prophet Isaiah, it
secm to be getting mor and more difficult to em-ision any milleniurn tomorrow or the next day, when nation and people " hall beat d1eir swords
into plowshares" and "the wolf also hall dwell with the lamb."
Despite, however, our daily concem ¼ith the causes of confficts and our
intense practic-al intere t in getting them resolved som how, it is ironical that,
of all the fundaml'ntal notions in the field of indhidual and social ethic , the
on which i takcn most for granted, and hcnce gn· n the leiu t formal ana-

45

�lysis, is evidently the moral conception of conflict itself. As a consequence,
the traditional and universally accepted conception of_ mor~l struggle ~ a
constant battle between doing right and wrong ( or therr eqwvalents), beIDg
taken as self-evident, goes unquestioned, on the assumption (ostensibly) that
it exhausts the whole class of moral conflicts, logically. As a further and
graver consequence, no theoretical room is ever left in principle for ~ny other
conception of moral conflict, the net result of which is the reduction of all
problems of conscience to the Problem of Evil and the elimination thus of tbe
most tormenting problem in life from the u.ruverse of ethical discourse, namely,
the Problem of Good. Such understandable but naive reductionism in theory
of moral conflict, implicit in the traditional definition of ethics and explicit
in practically all systems of morality, will be questioned for its eversimplified
picture of the human situation.
Interests (from the Latín, interesse, to be of importance) are the basic
positive stuff o[ which human life is made. Being of importante ~r value to
us, interests are objects that we strive to get or to keep, even if we have
to fight for them, openly or subtly. Long befare Darwin's (essentially economic) view of physical life as a constant "struggle for existence", men were of
course aware tbat conflicts of interest in economic and allied areas were bound
to arise in their midst, due originally in all probability to the limited supply
of material goods on hand and the unlimited demands of human beings for
their acquisition. Sooner or later, practical intelligence taught roen that the
effective rule for handling conflicts of interest is compromise. To be sure, they
also leamed in the course of events that coropromise was only half-hearted
cooperation; but, like the proverbial half loaf of bread, it was better than none
at ali. At any rate, as a result, compromise becaroe the standing legal rule of
political life short of war, and has governed ever since all realistic attempts
00 the part of groups of individuals and nations to achieve a balance of pcwer
between contending factions from within and warring parties from without.
Interestingly enough in this connection, the pre-Socratic "Fire" philosopher
Heraclitus, who lived tb.rough the hectic period of ancient Greece's histoóc
struggle with Persia and who assigned to "strife" in bis literary remains the
fundamental role in the enti.re scheme of things, seems to have possessed such
an acute sense of compromise to offset bis keen sense of conflict that, apparently, he argued from a political analogy, arriving at tbe following metaphysical conclusion: If a balance of power is the precondition oí arder in political
life then by the same token a balance of contrary forces is the precondition
of ~rder in the universe as a whole. If Heraclitus the Ephesian starts f rom a
balance theory of politics and generalizes its implications for a balance theo-

46

ry. of metapbysics, ~ paradoxical fragments, for example, that "Opposition
b~gs men together and that there is "harmony in contrariety" 1 everywhere,
begm to make sense. In any event, like Machlavelli and Hobbes sorne 2000
yea.rs later, _it appears that Heraclitus was an astute observer of the political
scene'. and ~t wou:d be _w~ll for us today to remember him for that at least,
~pec1ally ~mee btS real1~tic ~pproach to the conflicts of life may serve as a
ti.mely anbdotc to any srmphstic way out of thcm.
As everyone in the leamed world knows, Aristotle says explicitly that man
~y nature is a politi~l or social animal, while Hobbes says iroplicitly that he
1s by nature a belhgerent or anti-social animal. Kant, on the other band
says that natural man is both, that is, be is sociable and unsociable at th~
same time. This is the meaning of Kant's paradoxical phrase: "the unsocial
sociability of men." 2 Tbe celebrated philosopher from Koenigsberg is closer
to the truth than eitber Aristotle or Hobbes, but he does not realize the full
implications of his own double-aspect characterizati.on of the natural condition of man. The reason that he does not may be derived froro what moti.vates
his epistemology. Justas Kant J.imjts the cognitive possibiüties of natural science
in arder to make room for morality, so he limits the beha-vioral possibilities of
natur~ man for the ~~ r~n. In fine, Kant consistently gives primacy to
morality, wbether he is thinking of Nature at large in the context of Newtonian
physics, or thlnking of human nature in the context of "universal history''.

All this is understandable, once given the Kantian standpoint with its
artificial dualisro between the natural and tbe moral. But, what 'is not so
~n~ex:5~andable, however, is that Kant's theory of human nature, contrary to
1ts 1mtial double-aspect character, ascribes much more significance to men's
unsociable manifestations in human history tban to their sociable ones. At any
rate, as a true son of the German Enlightenment and the incipient Industrial
Rev~luti~n,
confidcntly asserts that "mutual opposition" among roen,
desp1te h1s candid acknowledgment of its ever present threat to the preservation of society, is the real spur to human progress and the fulfillment of men's
capacities, not "mutual aff ection", which he sardonically associates with • "laziness" and an "Arcadian" or pastoral mode of life.

h¿ .

Nevertheless, if "mutual affection" is worth while in moral life ( as Kant
would have to admit as a believer in Christian lave), why is it of no value at
all "in an Arcadian sbepherd's life" prior to the postulated advent of culture
•. BAKEWELL, Charles M. (ed.) Source book in ancient philosophy (New York:
Scribncr's 1939), p. 31.
1 KANT, lmmanuel, On history ( cd., Lewis White Beck; lndianapolis: Bobbs-Merrill,
1963). p. 15.

47

�and morality? Whether his speculations on the beginnings and course of h~man history make a greater virtue out of the natural factor of "mutu~ o~pos~tion" in society than cven Hobbes, and whether Kant is too sangume m hts
pre- 'ixonian advocacy of "the work ethic", thc point at issue bere is that .bis
cultural bias in favor of "antagoni.sm in societ}~', as Nature's way of effect:mg
''a lawful order among men" in the long run, is not consistent with his doubleaspect conception oí human nature. In short, what is needed is a tho~ughgoing application of the principle of polarity to human nature and s0ctety. If
men are inclined by nature to associate themselves with their fellowmen as
well as to isolate themselves from tbem, any exclusive selection of one aspect
of the matter at the expense of the other •,vill not work, on thcoretical grounds.

Our brief survey of Heraclitus and Kant may seem a digression from our
general subject, but it is not in reality. Heraclitus states that opposition _orin_gs
men together and Kant maintains that it brings human progress. 13ut, rromcally enough, and this is something Kant could hardly imagine in ~e so-calle~
''Age of Reason", progress brings more problems at the same tllne tbat 1t
brings more solutions. As we are bcginning to rcalize more and more each
day, the very solutions to our old problems, spelling scientific and technical
progress, bave turned into new and unexpected problems themselves. To take
an cxample at random, modem medicine has decreased the incidence of death
and increased the expectancy of life only to magnify the problero of overpopulation in the world. As it would be foolish. if not practically impossible,
to declare a moratorium en medica! progress, what should we do in sucb a
demographic situation? Legalize "the pill" for birth control, legalize abortion,
or do what? Whatever we do or even propose to do, we have conflicts on our
hands such as those heated ones betwecn certain scientific and religious
groups' for or against population control. They say that sin is the most natural
thing in the world. But, with apologies to St. Paul, conflict is more basic
than sin, in that sin presupposes conflicts. Aclaro and Eve could not ha,·e
sinned in the Garden o{ Eden. after all, w1less they had experienced a conflict between obeying and disobeying God in thc first place. In a word, tbe
natural condition of man is co11flict.
In order to set the problem oí our daily conflicts - prívate and public,
domestic and foreign, at summitry or below - in a larger perspective, Jet us
first take a quick look at the roots of conflict in human nature so as to understand a little better why man's conflicts of interest are as natural to him as
his breathing, and then take another quick look at how man's c-.onscience
approaches and tries to resolve them morally.
Man is so constituted by nature that two opposite tendencies are constan-

48

tly at work in bis ordinary behavior. On the one hand, he is fumished with
aggressive tendencies which make him act in favor of what he takes to be bis
own inte:ests, but which in tum make others react in tenns of what they take
to be therrs. On the other hand, besides tbis action-reaction cycle of aggressiveness and resistance, man is f umished with gregarious tendencies which make
him act and react in behal{ of what he takes to be in tbe interest of others.
Obviously, ata ver¡ early stage of life, the aggressive and gregarious tendencies
of man are apt to clash, and do in fact, inasmuch as tbey represent natural
impulses working in opposite directions. Thus the rea.son that man can be a
divide~ soul ~orally_ is that he has a built-in divided nature biologically.
Man 1S an ammal, literally, but what distinguishes him from otber animals
is that his natural anima is divided against itself f rom start to finish.
Proof oI tbe potential existence of a natural scbism within man himself is
that, at a certain stage of his relationship to society, tbe rift between his
aggressive and gregarious tendencies comes out in the open. Before the arrival
of that stage, man conforms to group custom and the schism within his animal nature lies dormant. On its arrival, man rebels against group custom and
~s inner conílicts get extemalized in conduct in the shape of conflicting
mt~rests. But, since man's gregaríous impulses are as rooted in his physiological makeup as his aggressive impulses, and since the two tendencies in
their natural state compete with each other for dominance, it follows tbat all
human conflict is ultimately traceable to their mutu~ clash within man bimself, rather than simply to what Kant has in mind, to wit, the "mutual opposition" in society stemming from man's instinctive aggressiveness alone.

If man were by nature either aggressíve or gregarious, period, his life
would be much simpler tban it is. Even to say simply that man is both will
not do, unless we recognize frankly that his two natural tendencies are at
potential or actual war with each other. Man's aggressive tendencies get bim
into overt trouble with others, but his gregarious tendencies get him into inner
conflict witb his own aggressiveness. Now, in view of the fact tbat tbe natural
condition of man is such tb.at it puts him in an uneasy state of conflict with
bimself as well as with others, there is no doubt tbat the tremendous problem
for him throughout hís life is, essentially, how to get out of his natural state
of conflict concretely. This is no easy task.
We bave already said that compromise is the political way out of conflicts
of interest in life, and sometimes this method of settling issues works. But we
have ample evidence frorn past and current history that cornpromises, as those
reached at tbe summit by heads of state (to allude to the ones affecting
millions of people), do not always work, not to mention our moral hesitation

49
Hum-4

�to compromisc en principies. The rcason for our failures in reaching working
compromi e is not due howe,·cr to conílir.t per se, but ultimately to the finite
nature of man, whose po ibilities of sur.ces.! are litnitcd. For the unique thing
about conílict is its two-way character. Like Janus in Roman mytholog)'; conflict Cace in two dire tions, one ignifying succ s, the other ignií}inc, failure.
Couflict is not only the major sourcc of human íailurc, it is also the major
sourre of human succ~. Howcver sobcring thc rebuff to human vanity conveyed by the unflattcring tatcmcnt that hi tory i , "among other things, thc
ccmcntery of human hopes''~ it is cqually true that history is their crndle,
which is one of the other thing that history is. This should not be íorgotten
ven in our somber momcnts, if we are to re pecl the multidimen ional feature
of human hi tory. In any case, without the chaUenging and a onizing element of conílict, men could not u ed or fail in meeting the personal
diffi ultie confronting them in daily life, nor for that m tter could they
succ ed or fail on a brg r scale with their no, 1 e ·periments in intemational
ooperation and repcated attempts a.t global compronúse. They would just
veo-ctate. lo a worcl, conflict i the very /trmtnt of man's liCe, To the extent
that this is so, Kant is .right in bis in i tence on the xnelioristic import of
conflict in human history, but he is wrong in not recognizing sufficientl}' that
the very ph nom non which can make men better than a beast ran make
them worse as well, unfortunately. In addition to the bright ide of the tory
of man, there is a dark ide which makes him ( despite the Psalnw t) , not "a
littl lower than the angels", but much lower tban the beasts.
The beasts have their own problems, of course, but conflicts are lht problems of men. The conflicts of nations are the conflicts of indi\i.duals writ
large and politically. If the politkal conflicts of the former are settlcd by
compromise or balance of power, how are the moral conflicts of the latter
handled? The answer to thi qu ·tion oí qu tions involv , to put it metaphorically, the birth and strategy of conscience in moral life.
However lofty the destiny of moral con cience may be, its appcarance in
human experience ha humble origins. An infant begins by liking some things
and fearing others, but he soon learns from hard cperience that sorne of the
things liked (e.g., touching the attractive ílame) hurt him, and that sorne
of the things feared (e.g., taking a medicin ) benefit him. Out of thc former
sort of sel!-de{eating expcriences men arrive at the proverbial truth, ''The
burnt child dreads the fire", while out of the latter sort of self-correcting
1 CoHE.N,

p. 294.

50

Morri. R., Th, mtanmg o/ human history (La Salle: Open Court, 1947),

expericnces
dis
. " . they learn that things ori . all y fea red may be ''bles .
•
gmse m thc end. Moreover. if the child (sav) lik
~gs in
stay slim at thc same time, he or sh (
·an ·
to eat, but hkes to
e rtain cultures) may find that the \./si:; . y the !attcr as a grown-up in
other: • he can't ha,'C her cake and
~tres
incompatible with each
fi~rther complicated when the child ev;:a,tr 1 igure, too. The. problem is
hun rnay be barmful to others· "On
' ~ ca~ that what is u. ful to
T
k
·
e man · ,ood is another man's
· "
o ma e matters even worse he 1 1
•
.
po1son .
on time ma' become bis
. .ª. o earns to h1 chaí?TID that his food at
. h
own po1.SOn at another Out oí all ch diff'
·
111 erent in natural wants and fe
th .
•.
u
1culties
oí compatibility and unif
. ars e1r unccrtamty as to utility, their lack
f
orrruty - men's conflicts of interest
d u ta.k
orm and bccome in due course transf
d b ref .
gra ua r
e
thcm, hopefully susceptible of reaso
ya
inmg process which rcnders
our conflicting interests ar no lo na e mUanagement. ' ben that happens,
signifaant and subject to critica! nger -r_nor~ y neutral; they becom morally
. .
exanunation and personal ·al .
I .
such refinmg process of transformin
nf. .
.
\ uat1on. t is
which signals the birth of c
.
•g co bctmg mter ts into moral terms
onsc1 •nce m human affairs. Its birth .
.
by a new strategy for judging and tackl'
ti
1. accompan1ed
mg 1e probl ms of men.
To illustrate, suffering (like the roverb'
.
, . . .
th just and the unjust, that is to p h dial ram) md1scnnunatcly falls to
of conscience lies prec' ]y .
~~ a_n every man, but the n w trategy
l s to add the ·trategy f m is~nmmatmg the uffcring of the two. eed,
o con Jl"nce does not ap
to b
human history as the strategy of arrns but it has pear
_e ,;o powerful in
own which should not be u d
. 1
ª tubborn mncr power of its
makes right" would
~ erestunated. The cynical doctrine that ºmight
unchallenged in th world jf its
d1.d not ha ve a panggo f omp etcly
.
xponents
O
. f th
consc1euce about it and iti opponents did
t
.
1t or
e ame rcason. For augh t we know as in th
no
f
. . .re 1. t
person, the clear conscicnce oí
ti
'
e case o an md1v1dual
final analysis.
a na on may be her mo t powerful too! in the

t

trc

º";;t

d'

Prior to the birth of moral
•
.
be polarized wholly on the eco::tcepnl e, . ~nfhthcts of inte t may be said to
úli
ane, m o er word th •
.
co, cts between the useful and th harmful 0n
.' } are m
n ·e
h
e
·
ce co1 ence ªP""~"'
}
uman scene, however, these conflicts
. r-~ on t ,e
(a) conflict.s between good and bad get transforme~ /ormal1ter into either
wrong. Thw the · • 1
íli
. ' or (b) confltc:ts bet\veen right and
.
'
ongma con cts of mterest are m r d d
mto two di tinct moral Jan
ch ·
ora tze an get tran lated
guag s, ea of which h 1·ts
.
.
acc nt. Conflicts stated in good b d t
own prefercnual
· ª erms put the accent on the desuable·
·
those stated · · h
m ng t-wrong terms put the accent on tl d ·r 1
,
the prime function oí conscience as one of refining mo;aJe l utlh1 u . If we v~ew
Y e raw maten Is

51

�.
d · _ then it could be
of human nature its aggressive and greganous ten enc1es .L
_1:--.:on of
. bl
·.
· acy to u1e mori:UJL-4...
said that the accent on the desira e gt'-es pnm th d tiful does the same
man's aggressive tendencies, while t.he accent on ~ u .
. the li ht
thin for the moralization of bis gregarious tendenci~s. V1~wed m
S g
ge history of ethics the accent on the desirable is baste to Jobn Ktuat'rt
f th
0
'
th d tiful is bas1c to an s
Mill's ethics of happiness, while the accent on e u
ethics of duty.

1 liff: (as Kant
•
f thi boils
one and only generic problem of morality íor both theones o . e . es
clown to the Problem of Evil. Whether, formaliter, mora~ conflict ~ ~.~t~
'th Mill . tª...... ~ of "good versus bad", or with Kant in tenns o ng
10 ...... =
w1
{
ality is addressed
,, . ei.'ther case the over-all prob1em o mor
versus wrong , m
·
.
bl
f
coming
exclusively to the problem of evil, that is, to the (e~ic) pro
:er to the
"th
d But this restriction of the theoretical office o e es
e vil WI goo ·
,
d tha th
is only one
moral problem of evil takes completely for grante
t
e~
glects its
roode of moral conscience, namely, the epic, and c~nsequ~ ~ n~ t ·e
ode the tragic Before showing the reason for differentiati.Dg e ragi_
th
o er m
,
·
th
al oblem of evil
mode of conscience from its epic mode, why has e mor pr
'ved so much attention in the literature of the field, and the moral p~blemd
recei
.
th
t' ·s considere
of good so little? The answer i~ not difficult, once e ques ion i

Never the1ess, 1'f "mutual affection" is worth

·

w hil e m mora

eme°

from a purely practical standpomt.

In the first place, quite apart from their naive. theoretica~ quality, ali the
decalogues and catechisms in the world, for obv1ous ~racttcal reasons, are
. an"ly (and rightly) with one problem basically: how to prevent
ed Pnm
concem
di . al orality
. · to the trap o[ evil. In the second place, tra tion m
man fr om fall mgm
. · · h
d tr ditional refürion usually join forces in the conquest of evil. Tbat is w y
:osesª ( or bis cou~terparts in other faiths) ¡~ list~ned to as a moral teacher,
and why the traditional content of moral is onented towards pr~blems of
·i d · (which is ultimate evil to the old theology). In the third place,
eV1an sm
•
·
d
the whole business of morality and religion (in contrast w1th art, sc1ence an
hilosophy) is of a practical nature bearing directly on our weal and ~e:,
p
tb . h ·t deals wi·th momentous matters of conscience and the spint.
even
oug 1
.
bl
f
N w since the strategy of conscience is in principle applicable to pro ems o
0
il ' d not (as we shall see) to problems pf good, it is no mystery that th~
ev ' an
h 'l
d .
·e mode IS
e ic mode of conscience is exalted as worth w t e an its tragi
.
J1egated to oblivion as worthless. In the fourth and last place, moral philosopbers as a rule have been just as concemed as Moses and the Prop~ets
with the Prob1em of Evil, except that their concern has been more theoretical

The net result of all this is, to repeat what we anticipated at the outset, an
unavowed reductionism in the initial and controlling problem of ethics, affecting the very definition oí ethics as a field of inquiry and the very scope of
moral conflicts. The worst consequence of such topical reductionism in ethics
is its failure to come to grips with the comple,'&lt;ity of moral life in all its
bearings, tragic as well as epic. If ethics is defincd in the traditional manner
of the standard works on the subject, that is, as a discipline dealing with
human conduct in terms of conflicts between good and evil, what makes the
moral life so complex is rnissed to a significant degree. Ethics, therefore, needs
to be redefined so as to include within its purview ali types of moral conflict,
if it is to be relevant to life in its entirety.
Our practica} interest in arriving at the causes of conflict in national and
international life will be better served, in my opinion, if scholars in ethics
first take care of the preliminary theoretical job of classifying adequately the
various types of moral conflict which may be analyzed out of strictly human
situations. Etiology of conflicts presupposes their typology. A proper anatomy
of life's conflicts is not only important to moral theory, it is important also
to moral practice itself. Just as in the pursuit of knowledge we are learning
increasingly that the appropriate method to be used in solving a cognitive
problem depends on the particular nature of its subject matter, similarly, in
the sphere of action we must learn that the appropriate strategy to be employed in resolving a conflict problem depends equally on its specific type.
Othe1wise, we are going to continue to find, to our great disappointroent
and frustration, that a strategic plan oí action relevant to one set of conflicts
may be quite irrelevant to another.

Materialiter, moral conflicts are legion, but formaliter they fa11 into three
primary classes: ( a) the epic class (good-versus-bad, or right-versus-wrong),
(b) thc comparative class (better-versus--worse), and (e) the tragic clas.s (goodversus-good, or right-versus-right). The first or "epic" class as already inclicated, comprises what most individuals and most of the literature in the
field regard as the nature of moral conflict, and so needs no further elaboration. ( As to why we describe it with the aesthetic term "epic", this ,vill be
explained shortly.) With respect to the second or "comparative" class o{
moral conflict, the nature of which is more or less self-e."&lt;planatory, the important thing about it is tbis: aJthough such conflicts iovolve situations which
require more reflection and more decision-making on the part oí anyone who
is faced with a choice between better or worse altematives of action, the conllict between them is reducible in principle to the first or "epic" class. Once
a person decides which course of action is better and which is worse, the former becomes accordingly in rus eyes the good or the right, and the latter

than practical.

53
52

�the bad or the wrong. A better-versus-worse fype of conllict is definitely
solvable in principle, no matter how much more difficult in practice than
a conflict between good and bad, right and wrong. In short, both types of
moral conflict are species of the same gcnus; with evil in various guises as
their common enemy and the triumph of good as their common aim.
This leaves the third or "tragic" class of moral conflict, which has to do
with the problem of good in life. As I bave pointed out elsewhere;' probably
the most abused and mi understood words in our mcabulary are "tragedy''
and "tragic". Most meo {including, alas, phílosophers) persist in confusing
thc term "tragi.c" with thc tenn "pathetic". The two terms have nothing in
common except sufforing, but even so there is a world o[ difference between
the uncompromising suffering of a tragic figure {e.g., the Sophoclean Antigone) and thc undeserved suffering of a pathetic figure (e.g., Job in the Old
Testament before his final rescue). And speaking of suffering, therc is likewise a dilference between tbe suffering of cither of these protagonists and the
undaunted suffering of an epic here (e.g., tbe Homeric Odysseus and the Vrrgilian Aeneas).

Restated, a tragic situation is a situation in whícb one good clashes with
another, hence the unavoidability of the conílict between them and the inevitability of failure. Why the unavoidablenes~ oí the first and the inevitableness
of tbe second? Well, one can tell himself or otbers to avoid evil and he or
they may succeed, but one can't tell himself or others to avoid good. For
good by defoútion is something to be sought rather than shunned. But, in a
tragic situation, a person is caught between choosing one good and another
but conílicting good, and the inevitable result is failure because in committing himself to one good he can't help but fail to satisf)• the other. Hence the
peculiar logic of tragedy does not permit the reconciliation of the irrec;ncllable. This, in nuce, is the Problem of Good in the drama of lile as in the life
of drama. Think for a moment, for instance, of Radames in Verdi's Aida,
and of the late Duke of Windsor, who chose to sac-.rifice the British throoe for
the woman he loved, and the predicament of a tragic conscience will become
evident at once.

!t

evil as ccepic" in character, and those between at least hvo goods (rights,
duties, ideals, etc.) as "tragic'', Jet us look more closely as to what makes
them "epic" and "tragic" 1 respectively. This should help to clarify at the
same time the difference betwcen the two modes of conscience, epic and
tragic.

~oul? be clear by now why the strategy of conscienoe is applicable to
epic situations and problems of evil, but not applicable to tragic situations
and problems oí good. The tragic problem of good, in contrast to the epic
problem of eviJ, is the insalvable problem of human life. Whereas conscience
in its epic mocle makes heroes or villains of us ali, in the tragíc mode, however,
it makes supreme failures oí us all. ow, inasmuch as man's moral guide
has no strategy for the tragedy of life, the only answer of conscieoce to the
unanswerable is catharsis of the soul.

An epic situation is one wherc the content of thc conflict is "contravalent"
(po.sitive-versus-negative) in form and appear avoidable in context: the per.
son involved may choose the good and chew the evil, without suffering the
consequences of a fatal choice. If the person chooses the goocl and carries it
out in action, he becomes a hero for having made the right choice. If he
makes the wrong choice, he is guilty o/ evil. An epic situation, therefore, is
morally simple in principie, though not necessarily so in practice. On the
other hand, a tragic situation is ooe where the content of the conflict is "bivalent" (positive-versus-positive) in form and appears unavoidable in context:
the person involved is tom morally between two irreconcilable goods or duties ( not between good and evi1) . and whichever good he chooses makes bim
guilty of good for having chosen that good at the expense of the other. The
tragic figure is stuck, can't win, and has to pay the price for hís fatal choice
through sacriiice, whatever it be, including his or her life.

We wish to close the paper by showiog how the dlfferences we have made
between epic and tragic types of conflict in mora] life manifest them.~elves
culturally in certain contemporary thinkers and philosophers representative of
the two Americas. Man is a cultural animal. Nature is man's general home
to be sure, but culture is bis spccial habítat. What the sea is to fish cultu~
is to ~an .. Students of cultural anthropology refer to the "focu.s" of a' culture,
by which lS meant that particular aspect of it which reccives more extensive
elaboration. than 1?e other aspects. In the füst chapter of my book, Making
of the me.ncan mind, 1 attempted to e&gt;..'Plain that, whi1e the focus of Anglo~cric,a is on the ep_ic side of li!e, the focus of Ibero-America is 00 its tragic
s1de. \\ hat I would like to make clear now is how this focal difference in Iife
styles gets expre sed philosophically in the two Americas, and how the difference it:seJf is oí the utmost bearing on our prescnt discussion of man and
the conflicts of life.

P1u1nsophy fo-

William James is considcred by many tbe most charactC'ristic philosopher
of rny country. In his book, Pragmatism, he declares flatly, to quote his own

In order to understand why we have describcd struggles between good and

• Ro1tANl!.LL, Patrick, "Medlcine and the Precarioumess of Life",

rum, vol. 8, no. 2, December, 1969, p. 10.

54

55

�words, that "the world appears as something more epic than dramatic",
makes reference to its "epic history'', and finds complete satis{action with
living "in this moralistic and epic kind o{ a universe". 6 Such accent on life as
an epic, evident in his clas.sic work, should be no surprise at all. James lived
in a world o{ Pilgrims, conquerors of Plymouth Rock; in a world oí Pioneers,
conquerors of the Frontier¡ and in a world of Puritans, conquerors of Sin.
His descendants now live in a world of Astronauts, conquerors of Space. There
is no doubt that William James, an epic soul par excellence of Anglo-America, is her vox populi on the philosophical plane, !lince he looks at life and
its conflicts in precisely the same terms as the great majority oí her people
so far. Life for them is a constant battle to conquer obstacles, no matter
where ( on earth or on the moon) , and to overcome evil in whatever ugly
shape it appears, the end in view being "the Great Society".
Of all the Anglo-American philosophers, the most influential in academic
circles has been John Dewey. In his masterpiecc, Experience and Nature,
he makes a passing but most telling reference to tragedy in relation to the
precariousness of existence and life. "The problcm of evil", he writes, "is a
well recognized problem, while we rarely or never hear of a problem of
good." e By identifying cootextually tragedy with the problem of evil, Dewey
does not realize that tragedy coincides instead with the problem of good. The
problem of good and the problem of tragedy are one and the same problem.
This mistake on Dewey's part reílects the popular misconception regarding
the nature of tragedy, but in his case the misconception is trange in a way,
because in another work of his, entitled Ethics, he gives a brief but discerning
sketch of a situation in life involving the tragic kind of moral struggle, though
he dóes not call it such. He uses for illustration the pligbt of the genuine
conscientious objector, who, like Antigone of Sophocleao fame, "is tora between two duties": 7 loyalty to his country (patriotism) and loyalty to his
religion (pacifism). Dewey, however, makes use of the case oí the conscientous objector only to demonstrate what specific type of moral conflict seIVes
as "the occasion of moral theory'' and what specific type does not. In other
words, he sees tragic situations in life as of great theoretical import to a
personal and a reflective morality, but he does not pay enough attention to
the fact that they are the occasion of moral agony as much as of moral theory.
If Dewey had put less ernphasis on his epic conception of conflict as an
• JAMES,

William, Pragmatism (London: Longsma.ru, Green, 1907), pp. 144, 294,

296.
1

DEWEY,

• DBW&amp;Y,

56

John, Experience and nature (Chicago: Open Court, 1926), p. 45.
John and Tuns, James H., Ethics ( ew York: Rolt, 1932), p. 174.

indispensable source of intellec~ challenge to problem-solving and ingenuity,
and had he put more emphasts on conflict as an unavoidable source of unresolved perplexity and unmitigated anguish in life, he would have come to
the realization that the tragic problem of good is not such a rare phenomenon
after al]. But the reason that he does not is that he also like his famous
colleague William James, was too imbued with the epic s;irit of his native
land to have much commerce with the agony and tragedy of life. Epic souls
everywhere (not solel!, by the way, in the U.SA) are so busy evercoming
obstacles to the good life that they are bent on e,·en conquering the unconquerable.

As an historical preface to the tragic focus on life in Latín America we
quote ~e pertinent words of the respected Mexican historian, Justo Si~rra,
concerrung the cultural origins of his nation: 'We Mexicans are the sons of
two countries and two races. We were bom of the Conquest; our roots are in
the land where the aborigines lived and in the soil of Spain. This fact rules
our whole lústory; to it me owe our soul". 8
Mutatis mutand~, this historical generalization about Mex:ico applies more
or less to the c~mplicated s~ory_ of all Latin America, Spanish and Portuguese.
Just as the ep1c sense of life m Anglo-A.merica is correlated with he · ¡
B··h h •
.
. .
r smg e
ntis
entage, so the tragic sense of life m Ibero-America is correlated with
her dual h~tage. Sierra does not spell out explicitly the tragic ingredient
of the Me'°:can soul, bu~ it ~s imp~cit in its inheritance of conflicting cultures - Indian an~ ~parush, m particular - both of which are good in their
~wn way ?ut are difficult to ~armonize ~cause they clash .in their respective
1deals of hfe. Apropos of all this, two decis1ve confirmations _ one a· t d
-~
~an
one 10
t - may be obtained from a countryman and admirer of Sierra's
Samue1 Ramos.
'

" As.~. the dire~t confirmation, it is found in Ramos' major work on the
profile of Menean culture and the cultural mestizaje in Latin America as
a whole. Citing Rubén Darío, who once cried that bis soul was torn "between
the C~thedral and the pagan ruins", Ramos then comments with approval on
~e N1caraguan poet's cry as an appropriate ''image of the drama of A.menea". Ramos meaos by "America" {from the context) his own America of
~~e~ and by "drama" he is referring to the intrinsic difficulties of her two
dissimilar cultures ( Christian and Pagan) "on meeting to forro a new synthesis". 9
1

SIEJUtA, Justo, The political evolution of the mexican people (tr. Charles Ramsdc~; Austin: University of ~exas Press, 1969), p. 62.
'
. RAM~s, _Samuel, El perfil del hombre y la cultura en México, 2nd. ed. (Mexico
City: Editonal Pedro Robredo, 1938), pp, 118-119.

57

�Tuming next to the indirect but cven more revcaling co~firma~~n in Ramos of the focus on tragedy in Latín America, it appears m a cntical stu?Y
of his on Giovanni Papini, the contemporary Italian writer and pragma~ist
who eventually became a convert to Roman Catho1icism. Ramos _refers to_him
as ''the tragic philosopher" and offers the following sy7:11~athet1c .ª~alys1s of
Papini's tragic situation as a conscientious aroostic: "Papm1 was religious from
tbe beginni~g of his spiritual adventures. He was a man athirst for faith, but
who could not believe. His tragedy consisted in the clash between a great need
for faith and an enormous critical power which made him sink constantly into
doubt". 1º Clearly, the conscientious agnostic has the same _tragic p~bl~m,
formaliter, as the cooscientious objector, the dilference being matenaliter.
But, what is relevant to our present purposes is the tonal differeoce between
the manner Dewey the Y aokee handles the problem of the latter and Ramos the MexiC'an handles the problem of thc former.

the spirituaJ borizon of the two Americas in order to call attention to the
current need of developing a comprehensive conception of moral conflict, and
in order to appreciate better what human life is ali about. Life on the moral
plane is too complex in nature to be understood, automatically, as either thorof humaoity, his resfreshing attempt at a tragic view of human bistory has no
oughly rational or thoroughly absurd. And yet, the conflicts inherent in life
itse]f are sufficiently heterogeneous to lend themselves to both epic a.nd tragic
elaboration, as evident on comparing the distinct cultures of tbe two Americas.
The value of comparison as an intellectual tool is that it furnishes us ( as Ortega once aid wi th a nice figure of speech) "a pair of tweezers for the capturing of a fine truth".12 The ''fine truth" which we have been trying to recapture
throughout this essay is that tbere is no "perfect solution" to the problems of
moral life. Man's life has its tragic as weU as its epic side, and it takcs the two
put together to give us a sense of its utter complexity.

As I see it, the Latin American philosopher who perhaps throws the gr~atest light on the tragedy of life is Carlos Vaz Ferreira of Uruguay. Accord1'.1g
to bis frankly etbical approach to history, the entangled story of humamty
consists of a cumulative series of restless efforts on its part to add more and
more ideals to life, a necessary concomitant of which is their unavoidable
"clash". Tbis very pheoomenon sirnifies for him that the ideals accumulated
by mankind in the course of its long history are "only partly reconcilable" at
best • therefore "it is generally necessary to sacrifice in part sorne or all of
thC0:".11 He gives many historical examples of these "clashes of ideals", -~ut
time does not permit our going into them. Most of tbem are pretty famihar
anvway, and what is important about them is their telling implication for a
tr;gic conception of moral conflict as against its prevailing epic con~eption
presupposed by the popular and technical works on morals and ethics. In
fact Vaz Ferreira comes to the crucial conclusion that, as a result of the many
"cl~hes of ideals" in history, humanity has been working out for itself a corresponding type of morality to fit, whi~h he c~ls "moral confl~ctu~l". Whether
Vaz Ferreira is reading too much of bis conflict type of morality mto the story
of humanity, his refreshing attempt at a tragic view of human history
no
room for Utopia. On the other hand, it does not spell hopeless pessuru~,
either. Fortunately, the Uruguayan philosopher is that kind of moral realist

?~

who is a genuine idealist.
To sum up, let us say in closing tbat we have compared the differcnce in
,. RAMOS,
11

274.

58

\'u

Samuel, Hipótesis (Mexico City: "Ulises", 1928), p. 59.
Carlos, Estudios filosóficos (Buenos Aires: Aguil.ar, 1961), pp. 273,

FERREnv.,

u ÜRTEOA Y GASSET, Jos~, lnv,rtebrat, Spain (tr., Mildred Adams; New York:
Norton, 1937), p. 92.

59

�NOBLEZA DE LA PERSONA HUMANA

I
EL MUNDO DEL SER MATERIAL

MONS. DR. OOTAVIO

N.

DERISI

Pontificia Univer$idad Argentina
Santa Maria de los Buenos Aires
República Argentina.

l. El.

SER MATERIAL Y OBSCURO SIN lNTERJ0RIDAD NI TRASCENDENCIA

Los ENTE.S materiales poseen su realidad propia, son, pero no saben que son.
Están también en relación con los demás entes, pero no saben q11,e tales entes
son, ni mucho menos cuál es el ser de los mismos o el propio ser.
El mundo material carece de interioridad, es un mundo entenebrecido, totalmente obscuro, no presente e inde-velable así mismo.
Los anímales, que poseen un conocimiento sensitivo, aprehenden concretamente el ser del sujeto y de los objetos bajo sus aspectos fenoménicos -"esto
sonoro", "esto coloreado", etc.-, sin lograr des-cubrir ni ver el ser mismo,
que siempre, en su formalidad o realidad propia, es inmaterial y, como tal,
inasible por los sentidos, que actúan siempre con el órgano material. Por eso,
sujeto-objeto en ellos es una dualidad vivida, sin conciencia de la trascendencia ni de la inmanencia del ser. El conocimiento se agota en esta dualidad
inmediatamente dada, sin trascender el objeto y el sujeto fenoménico, sm
aprehender ni distanciar el ser del sujeto frente al ser del objeto.
Sin una aprehensión formal del ser trascendente, los animales carecen tam-

61

�bién de interioridad consciente, no pueden replegarse sobre sí mismos ni pronunciar su yo, porque no llegan a des-cubrir su ser.1
En los demás entes -con excepci6n de los animales con su conciencia crepuscular- sólo hay la obscuridad total de sí y de las cosas. Para estos entes~
e1 ser no c~enta: son como si no fuesen sin saber que son y sin actuar para si
como si fuesen. Su ser no interesa a ellos mismos -para quienes está totalmente oculto-; interesa únicamente al ente capaz. de de-velarlo, ap~ende~lo conscientemente, es decir, a la persona. De que cons~ s~ ser ~atenal, cuales sean las etapas de su formación y de su edad geologica, cuáles sean sus
propiedades, no son problemas para el propio ser material, sino para el hombre único en el mundo capaz de aprehender a interesarse por el ser y de
J

apovecharlo para sus propios fines humanos.

2. EL

Por bueno y ordenado que sea este mundo material, su actividad es uniforme y limitada: es siempre una y la misma, no puede substituirse por otra
ni puede salir de su cauce magnífico, pero inexorable. Los animales y las
plantas y también los seres inorgánicos actúan ordenadamente, pero siempre
del mismo modo.

3. LA

SER MATERIAL, APRISIONADO y EMPOBRECIDO POR EL DETERMINlS MO

En su actividad los entes materiales están dirigidos por leyes necesarias,
físicas, químicas, biol6gicas e instintivas. Tales entes obran siempre de ~uerdo a esas leyes y consiguen así el fin al qu~ están orde~~os. Su actividad
se manifiesta encauzada de un modo indefecbble por su divmo Autor. ~~ son
ellos dueños de sus actos, smo que aparecen sometidos, en toda su actM.dad,

al modo que Dios les ha impuesto.
Esta necesidad se amplia y enriquece con Ja vida biológica, Y más t~vía
con la vida sensitiva, pero sin romper el vínculo de necesida~ que la_ suJet~
a un modo determinado de actuar, que no depende de ellas ru dlas eligen ru
deciden. La dirección de su actividad -por amplia y perfecta que ella se
manifiesta- está impresa en su naturaleza, sin ninguna intervenci6n de ellas
mismas. Estos entes son dirigidos a su propio fin _o bien, no son ellos. ~os q~e
se lo proponen ni tampoco quienes eligen l~s _medios para su ~onsec~cion. Fm
y medios los han recibido y, por eso, su actividad ':stá detennmada mexo~ble
necesariamente por las leyes impresas en las mismas por su Creador. 'La
y
.
1
,,
cadena del determinismo, dice Bergson, se a arga pero no se rompe .
Determinación necesaria no significa violencia. Estos seres obran espontáneamente, es decir, de acuerdo a sus inclinaciones naturales, pero de un modo
necesario.
No hay en ellos iniciativa ni aprehensión ni tampoco elección libre del ~in
y de los medios. Todo está regulado e impuesto, admirable pero necesanamente, por estas leyes. Por esta razón en el mundo materia~ todo está regulado
• Cfr. S.

62

y anda bien, pero también por eso, todo acontece siempre del mismo modo,
sin posibilidades de cambio ni progreso alguno. Las abejas hacen perfectamente su panal y elaboran siempre muy bien su. miel, pero en esa labor no
progresan ni son capaces de modilicarla. La vida de las abejas en la actualidad es la misma que realizaban en tiempo de los--romanos, según consta por
el testimonio de éstos. Si en algo han cambiado, es por la intervención de la
inteligencia y de la libertad del hombre, que encauza su actividad necesaria.

TBOMAS,

S. Th. I, 75, 3;

y

S.C.G., TI, 82.

DURACIÓN TEl\1PORAL DE LOS SERES MATERIALBS

Entes que son pero que no saben que son y menos qué cosa son, que obran
necesariamente y, por eso, de la misma manera, como materiales están sujetos
al tiempo en su duración o permanente en el ser. Nunca son a la vez, no
poseen su ser simultánea. sino sucesivamente, con un pasado, que ya no es,
con un futuro que todavía no es, y con un presente, que nunca permanece
inmutable en el ser. Este ser huidizo, que se diluye continuamente en partes
sucesivas, nunca simultánea, sólo puede recuperarse por el espíritu, que lo
abarca y se posesiona de su totalidad con 1a memoria y la inteligencia y que
lo domina con la libertad. Su duración es enteramente temporal sucesiva sin
la unidad consciente de la historia que únicamente el espíritu es capaz de
conferir. 2

II
EL MUNDO DE LA PERSONA
4,

ILUMINACIÓN Y POSESIÓN DEL SER POR EL CONOCIMIENTO INT.ELEOTIVO

Este mundo obscuro de los seres materiales&gt; que para sí son como si no
fuesen, es iluminado y transformado con la aparición del conocimiento espi1

Idem, In phy;. IV, Lec. 23, n. 5.

63

�ritual de la persona. Por la inteligencia el hombre de-vela el ser oculto de las
cosas al introducirlo en su acto, en cuya luz consciente1 comienza como a
de nuevo, intencionalmente, como distinto del ser del sujeto inteligente,
también consciente o presente a si mismo. En el acto intelectivo el ser de las
cosas está presente de-velado en la luz ele su verdad o inteligibi~dad Y, por eso,
es aprehendido como ser otro o distinto del sujeto, como ~bJet_o. Sólo en la
inteligencia el ser de las co as es aprehendido como ser, es ilummad? Y conocido en su realidad propia de ser, distinto u otro del sujeto, como ob!¿to,. en el
seno del ser del acto del sujeto cogno cente. En la unidad del acto 10teli~nte
están inte11cionalmente presente el ser del objeto frente al ser del su1eto:
una unidad intencional y transparente del acto que significa una dualidad

existh-

ontológica.

La inteligencia, que se apodera así del ser de las cosas, se apodera a la vez
de su propio ser. ólo la persona sabe que las cosas son y que ella es. De este
modo
posesiona conscientemente del ser trascendente y del ser inmanente
en la unidad intencional de su acto, rico ontológicamente por la irunaterialidad o superación del no ser de la materia, y capaz de brindar existencia consciente a un ser distinto del suyo. 3
La verdad del ser
de-velada por la iluminación de la inmaterialidad del
acto espiritual de la inteligencia, la cual confiere actualidad a la inteligibilidad
o verdad del objeto, oculta en los seres corpóreos, precisamente a causa del
no-ser de la materia. Y en la luz de e acto, aprehensivo del ser trascendente
como tal, se ilumina también y es aprehendida la verdad del ser inmanente,
del propio yo.
Sólo el ser espiritual, la persona, es capaz de iluminar o actualizar la verdad
del mundo material, arrancarla de su obscuridad y ponerla en la luz de su acto
inmanent espiritual; sólo a Jos ojos del espíritu se revela o manifiesta el ser
oculto en los entes materiale~; ) sólo la persona es capaz de apoderarse de él
de un modo inmaterial y de conferirle existencia intencional u objetiva en la
rica inmanencia espiritual de su acto. 4
Precisamente por su conocimiento intelectivo, el espíritu finito, que es el
hombre, n otros términos, la persona, logra remediar su finitud, pues sólo
en el niv 1 de la total inmaterialidad se puede poner en la luz del acto y
• S. Th., I, 79, 7; S.C.G., 11, 83; De Ver, 2.
• D, Ver., 2, 2; S. Th., I, 14, 1, y l. 75, 2. Cfr. DER1s1, Octavio ., La ptrro11a, su
esencia, su vida ,. su mundo, cap. II, Univenidad ·acional de La Plata, 1950; y
Idem, La doctrina de la inteligencia. de Arüt611les a Santo Tomás, cap. III, Cursos
de Cultura Católica, Bs. As., 1945.

adueñarse de la verdad o del ser de todas las cosas, ocultas en la materia, y del
mismo Ser de Dios y del propio ser inmanente, no de una manera real, pero
sí inmaterial o intencional. 6

Más aúo, cualquier espíritu es capaz de posesionarse de cualquier ser o
verdad, sin impedir con ello que también otro lo posea: la misma verdad puede ser aprehendida por varias inteligencias a la vez, in menoscabo de aquélla
en éstas.

5. EL

REENCUENTRO DEL S.Ell Y DEL ENTENDER EN LA PERSONA HUMA /1.

El Ser infinito está identificado con el infinito Entender. En el Acto puro
de Dio Ser y Entender son realmente idénticos y, por eso, todo el infinito
Ser o Verdad está entendido y expresado n Acto por el Entender infinito;
y a su vez todo este infinito Entender es Verdad entendida, Expresión infinita
de la infinita Verdad. ada d ser queda sin er entendido, y nada de entender
in su ser o verdad entendida.
Participación de ese infinito Ser y Entender, los seres finitos llevan la impronta de e. a Verdad entendida divina, es decir son verdaderos o inteligibles.
Sin embargo, en los seres corpóreos tal ser o verdad está sumergida en la
obscuridad del no ser o limitación de la materia. El acto de ser -la formaestá entenebrecida en la materia: es verdadero o .inteligible, pero no verdad
que se entiende o es consciente a sí misma.
Únicamente la persona humana, dentro del mundo material, precisamente
por su actividad enteramente inmaterial o espiritual, es capaz de disipar las
tinieblas del ser corp6reo al incorporarlo a la inmaterialidad de su acto, con
la cual logra de-velarse e iluminarse y constituirse en capaz de ser aprehendido
intelectualmente en su ser o verdad.ª

6.

GRANDEZA DE LA PERSO A RU 1ANA POR SU tNTELlOE "CIA

Por el acto espiritual de su inteligencia, la persona humana no sólo es, sino
que ·e adueña del ser: lo des-cubre y aprehende, tiene conciencia de su str
• Di Ver., 2, 2.
• Cfr. D.u.rs1, Octavio 'icol&amp;s, El tss, y ,l int,lligere diuino, fundamento 1J11i.
111rsal , inmediato d, todo ser "I de toda v,rdad ,. enlond11r participados 11n S411to TomtÚ, en la Revista Sapientia., n. 113, julio-setiembre de 1974.

65

�y de que las cosas son y además tiene conocimiento o aprehensión intencional
de lo que las cosas son. Por el conocimiento aprehende y es dueña del ser

po y en su alma, en su inteligencia y en sus sentimientos tambiºé d
d
de u libertad.
'
n epen en

trascendente e inmanente.

Tan pequeño, tan miserable como es, el hombre, sin embargo, lleva en su
espíritu la impronta divina es la imago Dei: finito y miserable, él sabe que es
finito y miserable (Pascal) y, al develar los seres finitos, es capaz de develar,
en alguna medida al menos, el Ser infinito de Dios. Por su espíritu, la persona
trasciende toda la miseria y limitación del mundo material, porque es capaz
de develar y apoderarse del mundo del ser en todo su ámbito creado e increado.
"El hombre es una caña, pero una caña que piensa".'

A diferencia de los ente materiales, que son y obran siempre del mismo
mod_o, _la persona -no desde la nada, como pretende absurdamente el ExistenciaJ.ISillo ateo, sino desde la unidad ustancial material y espiritual del serse hace, se elabora a sí misma, y es actor y artífice de la actuafu.aci6n de su
ser, de su cultura y de su destino temporal y eterno.

8.

7. L~

POSESIÓN DEL SER POR LA LIBERTAD

Plu:SENCJA DE U PERSONA E

LA LIBERTAD

~a _li~d no ~lo es fruto de la inmaterialidad perfecta

O

superación de

la limitac1on material del espíritu, sino que en u ejercicio está presente y se
Frente a los seres materiales, conducidos en su actividad por el det.erminismo causal de leyes necesarias, únicamente la persona -siempre por .m espíritu- tiene el dominio de sus actos por la libertad.'
Los demás seres del mundo sólo poseen un modo -más o menos restringido
o amplio- de actuar y no pueden salirse de él. Por su espiritu, la J&gt;e™)na se
enriquece en su actividad de actuar: consciente y activamente posee el poder
de intervenir en varios sentidos, de poder elegir su acto, de realizarlo o no e
incluso de realizar otro distinto y aún opuesto al primero. Mediante su voluntad, la persona es dueña de su propia actividad, tiene en su poder activo
y consciente la posibilidad de obrar o no y de obrar en un sentido u otro. La
libertad es el fruto del espíritu, que supera el determinismo y la pobreza uniforme de la materia, con la riqueza de una actividad potencialmente múltiple.
Mediante la libertad, la persona puede proponer un fin u otro y elegir los
medios para alcanzarlo; puede así dirigir su propia actividad y, a través de
ésta, dirigir la actividad y el ser de las cosas materiales.
Por la libertad, la persona es dueña de su destino y de su actividad para
alcanzarla y, por eso, toda persona se perfecciona o realiza como tal, por su
voluntad encauzada consciente y libremente a su verdadero Fin, que el del
Bien infinito de Dios. Los demás aspectos de su perfeccionamiento en su cuer' P&gt;.sa.u., Bias, P,nsami,ntos sobre la v,rdod d« út r«ligüJn cristiana, edición dirigida por JACQU!s CHEVAJ..lEll, trad. castellana de JuAN DolaÚNouu BEntJBTA, c. III,
p&amp;g,. 137 y ss., n. 365 (461). 347 (179) Y 348 (399), Aguilar, Madrid (sin fecha).
• S. Th., l, 59, 3 y l, 83, 1.

66

c.,cpre a toda la perso~. En cada acto libre, la persona se elige -para bien 0
, se detenmna y compromete, y en cada actuación libre transitoria

Pai:a mal-

se Juega el porvenir temporal y eterno de la persona, pues en cada acto lib
está presente
. re
.
. el Fin último a que ese acto se dirige, eª, cual o es e1 Bº1en d'1V1no
auténtico Fin, cuya posesión o acercamiento a ~I perfecciona al homb
'
b'
d
re, o es
un . ien c~ o, no ordenado a Dios, y entonces quebranta y frustra e e erfeccionanuento personal.
p

9.

POSESIÓN DEL SER INMANENTE y TRASCENDENTE POR LA LmERTAD

Por la actuación libre el hombre es duen-o de u viºd a y de su ser; y es
también capaz de modificar en su acción y en su er a los entes mundanos
para someterlos a su servicio.
Por la acth·idad de la inteligencia y de la libertad, la persona acrecil'nta
o perfecciona la acti\'idad y el ser de las cosas y del propio
· yo.
. Este ~oder_ ~ le ha dado a la pe™&gt;na para que se prepare y encamine a su
Fm o Bien clivmo y pueda de este modo alcanzar su posesi6n plena más allá
de la muerte, en su vida inmortal definitiva.
'
. ~ara ~~render rectamente su camino ascencional hacia el último Fin espmlual divmo, con su voluntad, iluminada y diría-ida por la m· teli
·
.
~
~~~
pasos sucesivos el hombre transfonnó el ser de ,__
l
cosas para someter as a su
ser,.•ioo Y tranforma y enriquece también su propio ser.

..

=

�10.

POR LA CONCIENCIA Y LA LmERTAD LA PERSONA CONSTITUYE LA HISTORIA

El tiempo, duración o permanencia en el ser propio del ente corpóreo, es
subsumida y dominada por el cspiritu en la historia.
Por su inteligencia la persona recobra el ser pasado y futuro, los aúna en el
presente para conferirles la unidad espiritual en la co~ciencia. E~ el acto
presente el hombre posee a la vez toda su vida (San Agustín), es dueno de ella
y la tiene simultáneamente en su acto consciente.

A la vez por la libertad, el hombre asume en su conciencia su pasado Y fu.
turo para decidir, en el acto presente, de toda su vida y para comprometerla
en el destino elegido.'
Sólo la persona tiene historia porque la historia es el resultado del ser
temporal diluido en su pasado, presente y í uturo, y reunificado en el presente
por la conciencia y la libertad. El tiempo es la duración su~,esiva, prop!a del
ser material, mientras la hirtoria es el resultado de la asunC1on de ese tiempo
por el espíritu en la unidad de su acto intelectivo y libre. La historia es ~onjunción de duración material y espiritual, de dispersión temporal y de urudad
espiritual. Sin tiempo no hay historia. Pero con solo tiempo sin es~íritu, ~ poco hay historia: sólo de la conjunción de ambos, de la duract6n sucesiva
)' de la conciencia y libertad, resulta la historia. La multip~ici~d d~ partes
propia del tiempo, es redimida por la unidad del acto de la inteligencia, y de
la decisión libre del espíritu.
Por eso, tínicamente el hombre tiene historia, porque sólo él es unidad sustancial de cuerpo y alma; sometido a la duración temporal por aquél, Y elevada tal duración a historia por ésta. El acontecer y la duración de la persona
humana es temporal por m cuerpo, y es histórica por su espfritu, que imprime
la unidad sobre la multiplicidad y el dominio activo sobre la pasividad del
tiempo.
11. EL MUNDO

DE LA CULTURA O HUMANISMO, PROPIO DE LA PERSONA HUMANA

Por la inteligencia la persona ilumina y se posesiona del ser, lo de-vela como
bien y fin y descubre también los medios para realizarlos o conseguirlos. Con
su voluntad libre logra realizar esos medios para alcanzar ese bien como fin.
• Idem, In phys. IV-Lec. 23, n. 5.

68

Todas las transformaciones del ser de las cosas materiales y del propio ser
o actividad realizadas por la persona, y que constituyen la cultura o humanismo, brotan de esta rafz espiritual de la persona, que es la inteligencia y la
libertad, que le confieren el dominio del mundo y del yo.

Es siempre el espíritu, al incidir sobre las cosas y sobre sí mismo para enriquecerlos y perfeccionarlos, quien crea y elabora este mundo propio de la
persona, que es la cultura.
Por la inteligencia el hombre rescata el ser oculto en las cosas en si mismas,
y por la libertad los transforma y los hace servir así al bien humano, encarnando en ellos los fines propios de la persona, es decir, realizando la cultura
o el humanirmo.
Este mundo creado por la persona bu.mana en su propio ser y en el de las
cosas en relación con él, también está ordenado a la persona humana, a su
perfección o acrecentamiento humano. Este mundo que el hombre crea, mediante la transformación de los seres mundanos y del propio ser, es el mundo
propio y exclusivo de la persona: causado por el espíritu y ordenado, en última instancia, también al bien del espíritu. 10

12. Los

SECTORES DE LA CULTURA

Esta acción transformadora del espiritu sobre la actividad y el ser de las
cosas y sobre el propio ser del hombre que es la cultura puede actuar sobre
las cosas materiales para hacerlas útiles -técnicas--, para hacerlas bellas
-arte-.
La actividad cultural puede recaer también sobre la propia vida espiritual
y libre para hacerla buena -moral-.
Finalmente la acción transformadora de la cultura puede incidir sobre la
vida espiritual de la inteligencia, a fin de ordenarla de un modo estable a
la verdad -ciencia y filosofía-, y , en el orden cristiano teología.
Sin embargo a la cultura pertenece no tanto la obtención de sus bienes
-técnicos, artísticos, morales, científicos y filosóficos-- sino más bien la creación de los hábitos 'Y virtudes, que enriquecen y perfeccionan el espiritu y lo
capacitan a realizar tales bienes de un modo eficaz y permanente. Así la cul11 Cfr. Dia:Ris1,
B,, As., 1963,

Octavio Nicolás, FilotofCa dt la cultura y de los valores, c. I, Emecé,

69

�tura técnica o artística no consiste en hacer bien un artefacto o una obra
bella una vez, sino en capacitar para llevarlas a cabo de una manera eficiente
y constante. Otro tanto acaece con la cultura moral o intelectual, que no
consiste en efectuar un acto bueno o un raciocinio recto en una ocasión, sino
en el enriquecimiento del intelecto y la voluntad con los hábitos Y virtudes
respectivas, que los hagan capaces para realizar tales actos de una manera
estable.
Semejante actividad cultural tiene su medida valorativa en el fin a que está
dirigido: es buena o mala, según que alcance o no su fin de utilidad en la
técnica, de belleza en el arte, de bien humano en la moral y de verdad en
la ciencia y la filosofía.
Sin embargo, la cultura se ordena al bien integral del hombre, al perfeccionamiento de sus diferentes aspectos materiales y espirituales en su unidad
jerárquica, que culmina en su perfeccionamiento especifico espiritual en dirección a la consecución de la Verdad, Bondad y Belleza infinitas, es decir, de su
Bien divino, Dios.
Por consiguiente, el bien de la cultura exige un orden de subordinación
jerárquica entre los tres sectores mencionados : el del hacer -técnico y artístico- se ordenan al servicio del hombre, es decir, de su bien moral y humano;
el del obrar -morai- se subordina al bien del contemplar -teorético-,
cima de la cultura desde la cual el hombre, por su inteligencia -iluminada
por la Fe y el lumen gloriae en el cielo, en la economía sobrenatural cristianaalcanza la verdad en orden a la consecución plena de la misma por la visión
de la Verdad infinita de Dios.
Sin esta subordinación jerárquica de los diversos sectores de la cultura y
de la actividad humana que los engendra, ella perdería su fin esencial, que la
constituye y da sentido: el de servir y perfeccionar al hombre, actualizar su
actividad y su ser en dirección a la consecuci6n de su perfecci6n plena por la
posesión de su Fin o Bien infinito.
Por la cultura el hombre perfecciona o acrecienta el bien de las cosas y el
propio bien y continúa así la obra creadora de Dios. Por eso, la persona, por
su espíritu que la constituye, es la imago-Dei.
Este mundo de la cultura es un ámbito del espíritu, causado por el espíritu
y ordenado al espíritu: la persona es su artífice y su destinatario. Y por eso
mismo es un mundo lúcido, un mundo elaborado consciente y libremente por el
hombre, y un mundo que se de-vela y perfecciona también a la persona por
la comprehensi6n y aprovechamiento de ese enriquecimiento humano de las
cosas y del hombre. Consciente y libre en quien lo realiza, y consciente ,\ libre

70

en quien lo recibe y aprovecha. En todo su ámbito, desde su origen a su
destino, la cultura acontece y existe bajo la luz de la inteligencia y la decisión
de la libertad. u

III
EL FIN DIVINO DE LA PERSONA
13. LA PERSONA CONSTITUIDA POR SU ORDENACIÓN ESENCIAL AL
SER INFINITO DE Dios

Por toda su actividad espiritual la persona se manifiesta esencialmente abierta al Ser infinito de Dios.
a) La inteligencia está hecha para la verdad. Su actividad intencional ni
siquiera sentido tiene sino en cuanto hecha para la verdad trascendente. Sin
esta verdad, que es el ser transubjetivo en cuanto inteligible, la inteligencia
ni actuar podría y su acto se diluirla en lo absurdo.
Pero el punto de mira, la meta definitiva que determina y mueve la actividad de la inteligencia en todos sus pasos, es la verdad sin limites, no ésta o
aquélla verdad determinada, sino la Verdad en sí, por la que toda otra verdad
limitada participa y es. De aquí que en toda investigación de una verdad
finita o participada haya un movimiento esencial de la inteligencia, que, trascendiéndola, se dirige definitivamente a la verdad sin límites, a la Verdad.
De aquí también que e] entendimiento nunca se aquiete en una verdad de-velada y aprehendida, porque el anhelo esencial que la impulsa trasciende esa
verdad y está dirigido a la verdad en sí, que sólo la Verdad infinita de Dios
puede realizar.
La vida de los sabios confirma plenamente esta tesis. Ningún auténtico sabio
se detiene y descansa en la verdad descubierta. Su anhelo de verdad sin limites lo lleva a intentar de-velar nuevas verdades o nuevos aspectos de las ya
descubiertas. Más aún, cuanto más avanza en esa búsqueda, más se aviva en
su espíritu esa sed insaciable de verdad.
b) Otro tanto sucede con la voluntad, orientada esencialmente al bien.
:tste es su objeto necesario, en el sentido de que nada puede querer sino bajo
la noción de bien o felicidad.
u !bid., c. I y 11. En esta obra se encontrará tratado este tema con más amplitud
y profundidad.

71

�La voluntad puede querer cualquier bien o ser trascendente apetecible fi nito, porque él participa del bien -objeto formal especificante- que objetivamente la determina, supera y trasciende todo bien concreto apetecido. Cada
bien puede ser apetecido por la voluntad, porque participa del bien en sí, sin
límites, de la felicidad¡ pero ninguno de ellos lo realiza plenamente, ya que el
bien en sí los trasciende a cada uno de ellos. Por eso, la voluntad no se aquieta
o detiene en ningún bien, y su anhelo de bien renace sin cesar, nunca satisfecho
en los bienes finitos.
Esta insatisfacción en la posesión de los bienes finitos, está en todo hombre,
pero se manifiesta en toda su fuerza y se patentiza dramáticamente sobre todo
en los santos. Ellos que buscan con todas las fuerzas de su alma el Bien infinito
de Dios, nunca están satisfechos por el progreso espiritual alcanzado, por el
contrario, esta ansia de Dios -el Bien infinito- se acentúa en la medida
de su avance en la perfección o acrecentamiento del bien humano, natural y
sobrenatural, que los acerca a Dios.

Más aún, en esta desproporción entre el bien en sí infinito -que sólo el
Bien divino puede realizar- esencial y necesariamente apetecido, en última
instancia, por la voluntad en todo acto de querer, y el bien finito --e incluso
el Bien infinito finitamente aprehendido-, que participa, sin realizarlo plenamente, de ese bien buscado como meta definitiva, se iunda la libertad de
elección: la voluntad puede querer ese bien, porque participa del bien en sí,
pero puede no quererlo o querer otro bien, porque el mismo no es el bien, no
agota la apetibilidad o bondad del bien en sí infinito, único que especifica y
mueve, como fin último a la voluntad.
Pero el bien en sí, sin límites, o felicidad sólo puede ser realizado por el
Bien infinito de Dios.
De aquí que la voluntad esté esencialmente ordenada al Bien trascendente
infinito de Dios, como a su Bien definitivo o último fin.
c) Otro tanto sucede con la belleza. El espíritu, por su inteligencia, busca
la belleza como el goce de la forma splendens o verdad poseída en la integridad y armonía de sus partes; pero su mirada no se detiene en ésta o aquella
belleza, sino que las trasciende, en busca de la belleza en sí. Puede apetecer
cualquier objeto bello para contemplarlo o realizarlo, porque participa de la
belleza en sí; pero ningún ente bello finito, natural o artístico, puede col.mar
el anhelo de belleza esencial del espíritu. Porque el fin definitivo, el goce
en la contemplación de la verdad armónica, en que la belleza consi te, no se
agota en ningún objeto bello finito, sino que lo trasciende infinitamente. La
belleza, que mueve la inteligencia hacia las cosas bellas, no es otra que la
belleza en sí, sin límites, que sólo puede ser la Belleza infinita de Dio .

72

Esta verdad está confinnada también por la vida de los artistas. El ideal de
belleza nunca alcanzado en la realización de sus obras artísticas se exacerba
con más fuerza, a medida que sus facturas artísticas se multiplica~ y se elevan
en hermosura. A cada nueva encarnación bella lograda, se acrecienta en sus
almas, el ansia de alcanzar la Belleza infinita, que sólo se encuentra en Dios.u

14. LA

P'ERSONA, ES ESENCJALl\,fENTE PARA

D10s

El es?~tu se carac~riza por ~u a~ertura a la trascendencia ontológica o
~subJet:J.va. ~or_las difere_ntes direcc10nes de su actividad, el espíritu aparece
1~rto Y constituido esencialmente y en definitiva por su ordenación al Ser
divino, como Verdad, Bondad y BeJJeza.

ª?

, ~I Bien supremo, que mueve y determina toda la vida del espiritu el Fin
últuno que especifica e ilumina y atrae, desde su trascendencia los diversos
sectores de la vida propia de la persona, es Dios, bajo una u otra de las facetas
trascendentales ontológicas de Verdad, Bondad y Belleza infinitas.

P:1'5ººª

La
es el ente finito, que, por su espiritu está esencialmente hecho
para Dios, que se constituye como ente finito espiritual ordenado esencial~ente al_ Bien infinito. La persona es onto 'Y teocéntrica. Tal ordenación esencial a D10s, por todas las aberturas de su espíritu b.,,,.;n la trascend
·
.
, ·encia es
qwe_n precisamente la constituye persona. En esta ordenación fundamental
a Dios -esencial del espíritu- tienen su causa y origen los demás caracteres
de la p~na. La persona en su vida temporal, se encamina y estructura en su
ordenación a la. consecución de este Fin divino, que se logra en )a vida inmo~tal. En ca.mino hacia ese Fin definitivo, eJJa se enriquece y perfecciona en
el tiempo, con la verdad, el bien y la belleza y con la realización de la cultura. u

15. LA

ACTIVIDAD Y EL ORDEN MORAL CONSTlTUIOOS POR LA ORDENACIÓN
DE LA PERSONA DE

D10s

Precisamente porque el hombre ha sido ordenado por Dios a su consecución, el Creador ha constituido el ser de la persona de tal manera que no
" In Sent., Pr61., q, únic-.a, 1, I, 11, 2, 8 y 1, II, 12 l.
11
Admirablemente expresa esta doctrina SAN AOUSTfN en su célebre frase: "Nos hicut, Señor Para tí, 'J c6mo está inquieto nuestro coraz6n hasta descansar en ti" Conf
1, l. Cfr. SANTO Tm.rÁs, S.C.G. III, 128 y Com. Theol., 104. En estos textos el Sant~
Doctor seña.la la contemplaci6n d, Dios como el Fin último O meta suprema de la
pcnona, que encuentra en ella su plenitud ontológica.
•

73

�pueda ella perfeccionarse como hombre, sino mediante el con~ento Y. el
amor de Dios -Verdad, Bondad y Belleza-. De este modo el bien de Dios
-su glorificación por el conocimiento y el amor- y el bien de la persona -su
perfeccionamiento por la consecución o aproximación a la Verdad, Bondad Y
Bellex.a de Dios- son lo mismo. Ni Dios puede ser glorificado por la persona
humana sin el perfeccionamiento de ésta, ni la persona humana puede perfeccionarse integralmente sin glorificar a Dios por el conocimiento de la ve~d~
y el amor del bien, en cuya meta definitiva está la Verdad y la Bondad infinitas de Dios.
La Sabiduría de Dios, por su propia Perfección infinita, no puede dejar de
imponer este Fin divino al hombre, de una manera compatible con su _libertad, es decir, no por leyes fis.icas, sino por la ley moral. Esta ley oblig~ al
hombre a ordenar su actividad libre a este Fin o Bien divino, que es lo IDISIDO
que obligarlo a su propia perfecci6n o enriquecimiento de su ser; el cual únicamente puede acrecentarse en el acceso a la Verdad y Bondad divinas.
Por estar ordenado a Dios como a su Bien o Fin último, aquello es bueno
que lo acerca y malo lo que lo elija a él también lo que es conforme ~ ~conforme con su naturaleza, constituida por el Creador para ese fin d1vmo,

es bueno o malo.

17. LA CONSTlTUCIÓN DE LA SOCIEDAD DE ESTA PERSl'ECTIVA DE LAS
OBUGACIONES Y DERECHOS DE LA PERSONA

Para salvaguardar esos derechos esenciales, indispensables para el cumplimiento de sus obligaciones a fin de ordenarse a su Bien divino, la persona es
conducida por una inclinación natural -y por eso mismo, por Dios, su divino
Autor- a organizarse en sociedad con los demás hombres: en la sociedad
familiar, primeramente, para la promoci6n de los sexos y el cumplimiento de
la obligaci6n de propagar y educar la especie humana, y, en segundo lugar,
en la sociedad política o el Estado.
:tste se establece, pues, no para suprimir, sino para defender los derechas
de las personas y familias y para establecer el bien común, a saber, las condiciones necesarias y convenientes para el desarrollo de la vida de las personas
y sociedades intermedias, las cuales, por sí solas, no podrían brindarse.

Los mismos derechos esenciales de la persona y de la familia, que constituyen el llamado derecho natural, exigen y nutren con su savia obligatoria el
derecho positiva, que el Estado debe establecer para determinar concretament.e aquel derecho natural y darle las sanciones sociales para su cabal cum.plimiento.15

16. Los

DERECHOS ESENCIALES DE LA PERSONA

De esta obligación de la persona de ordenarse a Dios como a su supremo
Bien, que la perfecciona, nacen los derechos propios de la misma para poder
cumplirla. La persona tiene derecha natural a todo lo necesario para poder
dar cumplimiento cabal a las obligaciones que le impone la ley moral: derecho
a la existencia, a la libertad, a los medios de subsistencia y al trabajo, a 1a
propiedad, incluso de los medios de la producción, a formar la familia, a dar
educación a los hijos, etc.
Ningún hombre ni institución -ni siquie~ el Estado- puede impedir o
menoscabar estos derechos, porque nadie puede impedir el cumplimiento de
tales obligaciones de la persona, por Jas que se ordena a su Fin divino y consiguiente perfeccionamiento humano.
En esta relación, esencial y constitutiva de la persona, con Dios, en sus
obligaciones y consiguientes derechos, nadie puede interponerse.u
Ampliamente me he ocupado de este tema en mi obra Los fundamentos metafisicos d,l orden moral, 3a. edición, Instituto Luis Vives de Filosofía del Consejo Su-

18.

CONCLUSIÓN: EL ORDEN HUMANO DE LA PERSONA, FUNDADO EN

Dros,

DESDE LA INTERIORIDAD Y OBLIGACIÓN MORAL

Se ve c6mo todo el orden humano se funda en el Bien o Fin último divino
de la persona: en la obligaci6n de ordenarse a :el por la libertad, y en los
consiguientes derechos, que constituyen el áerecho natural, anterior y fundamento de todo derecho positiuo.
A su vez este orden moral -obligaciones y derechas- establecido en el
interior de la conciencia, fonda y exige el orden social, familiar y político, con
el establecimiento del derecho positivo.
Todo el orden humano se basa y rige, pues, en definitiva, en la ordenaci6n
de la persona humana a Dios, ordenaci6n esencial ,., constitutiva del espíritu
,.,, por eso mismo, de la persona. Desde ~ta ordenación divina de la persona
se esclarece el ser y la vida múltiple del hombre, jerárquicamente establecida

1•

perior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1969.

74

ª

DER1s1, Octavio Nicolás, La persona, su ~stncia, su uida, su mundo, c. VI.

75

�y ordenada por Dios para alcanzar ese Fin divino; y desde esta ordenación

a Dios se establece también el deber-ser moral, las exigencias ontológicas que
la voluntad libre debe realizar para alcanzarlo y, con él, lograr también la
perfección del propio ser humano: exigencias individuales y sociales para
organizar la familia y la sociedad política con sus bienes propios de amparo
de los derechos esenciales y del bien común con el derecho positivo, con la
consecución de "la tranquilidad del orden" que es la paz, para así poder alcanzar adecuadamente, el término de la vida presente, aquel Fin {1ltimo divino
y con tl la plenitud de la persona humana

ESPERANCE, RAISON ET TEMPS SELON MAR1A ZAMBRANO
Da. Al.AtN GUY
Gidy, Francia.

DANS LA préface a l'un de ses livres, María Zambrano écrit: "Pues que de vivir se trata. No basta la vida, ella, hay que vivirla. Es lo real de la vida. Pero
si sólo fuera así, novela y tragedia serían dos fatalidades ineludibles; ineludibles, ciegas fatalidades, si además no existiera la verdad y no en abstracto,
sino la verdad de la vida; la verdad viviente. Y ella es lo que permite y exige
al mismo tiempo salvarse tragedia y novelería; atravesar el infierno, éste" ( La
España de Galdós, p. 10). ("Car il s'agit de vivre. La viene suffit pas, elle; il
faut la vivre. C'est le réel de la vie. Mais s'il en était seulement ainsi► roman
et tragédie seraient dewc fatalités inéluctables: d'inéluctables, d'aveugles fatalités, s'il n'existait pas en outre la vérité et non pas dans l'abstrait mais la
vérité de la vie, la vérité vivante. Et c'est cette dernicre qui ennet et exige
en meme temps de se sauver a la fois de la tragédie et du genre romanesque:
de traverser l'enfer, a savoir: l'e.xistence d'ici-bas.") C'est bien cette conviction brulante, selon laquelle la vérité et la vie ne sont pas uniquement une
affaire de théorie, mais de practique, d'incarnation quotidienne daos le concret
du réel, sous tous ses aspects (fussent-ils douloureux ou démoniaques), qui
anime toute l'oeuvre de la célebre philosophe espagnole, fille de l'illustre écrivain Blas Zambrano, née en 1907 a Vélez-Málaga, sur les pentes enchanteresses
des monts Bétiques, non loin du pélerinage bien andalou de la Virgen de los
.. Cfr. MAIUTA.IN, Jacc¡ues, Principes de politique humanine, Editions de la Maison
Francaise, N. Y., 1944, Jdem, Humanisme integral, Aubier, París, 1950, Idem; El
hombre y el Estado, trad. de N. Gurrca, Kraít, Bs. ~., 1952; KoNINCJt, Charles de,
La primaulé du bien commun contre ús personnalistes, L~ príncipe de L'Ordre
No1wea.u, ediciones de la Univcnidad LavaI. Qucbec, 1943; Y Dsam, Octavio Nicolás,
R,laciones del bien de la persona y del bien dt1 la sociedad en la Revista Sapientia,
XII (1957), p. 169 y ss.; Idem, La persona y la sociedad polltica en Santo Tom4s,
trabajo incluido en el homenaje al Profr. Dr.
Recaséns Siches, México, 1975; Idem,
c. VI del citado libro de la Penona.

Luu

76

Remedios ...
Disciple d'Ortega y Gasset et de Xavier Zubiri, de 1925 a 1930, al'Université
de Madrid, elle y devint bientot "assistante" collaborant a la Revista de Occidente et Cruz y, Raya. Militante républicaine, elle passa la Guerre Civile
Barcelone, écrivant notamment dans Hora de España, comme José Ferrater
Mora, Joaquín Xirau, Antonio Machado, et en 1939, elle gagna México, puis
La Havane, Puerto Rico, et professa a ces divenes universités. A partir de

a

a

77

�1953, elle réintégra l'Europe, se fL"&lt;allt successivement a Paris, a Rome, a
Crozet (pres de Gex, en France), etc.,., et publiant beaucoup d'ouvrages et
d'articles ( que ce soit dans Sur, Luminar, Cuadernos, lnsula, Orígenes, Aso-

mante, La Torre, Revue de Métaphysique et de Jíorale, La Licorne, Les
Cahiers d'.Art, Botteghe Oscure .• .) . Ferventc cathoJique dans la ligne d'Emmanue] Mounier, elle se réclame d'Ortega y Gasset -quoique de fagon assez
indépcndante-- et s'inspire aussi largement d'Unamuno, de Scheler et de
Galdós. Bien que volontiers portée a la retraite solitaire, elle prend part a
certains colloques, tels qui le XIIIe congres des sociétés de philosophie de
langue fran~ise tenu a Geneve en septembre 1966 et le colloque de Royaumont sur l'orientalisme. , pecialiste de la philosophie religieuse, elle a tout particulietement étudié le sacré chez les Grees e son évolution vers le mysticisme,
en meme temps que la nouveauté radicale du christianisme; elle travaille également a une anthropologie existentielJe, qui débouche sur tme curiouse rénovation du spiritualisrne, avec une note sociale tres accentuée.1
J'analyserai ici, d'abord, les deux derniers chapitres de El hombre y lo
divino (México, 1955, pp. 275-294), qui proposent une originale conception
des rapports entre la déité et l'espérance, a travers l'histoire de la philosophie
et l'bistoire des religions. Selon María Zambrano, lorsque saint Paul voulut
enseigner aux Atbéniens "le dieu inconnu'', ils lui toumerent le dos avec un
bel ensemble; c'est qu' ".ils vivaient sans aucun doute un moment de foitigue
extreme, cette fatigue qu'il est si difficile de vaincre parce qu'elle est déja de
l'inertie" (p. 275: "Vivían sin duda un momento de extremada fatiga, ésa
tan difícil de vencer porque es ya inercia"). La loi, a laquelle ne saurait
échapper aucune société, fait que, lorsqu'une société est saturée de recherche
et qu'elle ne peut plus en actualiser les résultats, elle tombe dans l'immobilisme,
"parce qu'il lui manque le moteur de la nécessité de savoir, qui est toujours
alimentée par l'espérance" (ibid., "pues les falta el motor de la necesidad de
• Bibliographie de Maria Zambrano.-Hacia un saber sobre el alma, Buenos Aires,

Losada, 1950; El hombre 'Y lo divino, México, Fondo de Cultura Económica, 1955;
El p,nsami,nto vivo de SAneca, Buenos Aires, Losada, 1944; Pnisami,nto 'Y poesla ,n
la vida ,spañola, México, 1939; La agonfa d, Europa, Buenos Aires, Ed. Sudamericana, 1945; D,lirio 'Y destino, Gencve, 1953, Prix littéraire européen; La España d,
Gald6s, Madrid, Tauros, 1959; Persona )' democracia, 195 7¡ El sueño creador, La
Veracruz, 1965; España, sueño 'Y verdad, Barcelone et Buenos Aires, E.D.H.A.S.A.,
1965; La tumba de Andgona, México, Siglo Veintiuno, 1967.-0n peut lire sur elle Alain
Guy, Les philosophes espagnols d'hitr et d'aujourd'hui, Toulouse, Ed. Privat, 1956, pp.
267-273 et Los filósofos españolts de ay,r 'Y de hoy, Buenos Aires, Losada, 1966, pp. 207
a 211 et 303 ; "Espéranoe et divinité selon Maria Zambrano", communication au
X.Veme Congres Mondial de Philosophie, a Vama (Bulgarie), scptembre 1973 (cf.
Résumts, no. 838).

78

saber, que va movida siempre por la esperanza"). Comme l'a bien vu Ortega
y Gasset, la pensée n'est pas une activité de jeu ou de luxe; elle émane des
contraintes de chaque jour, au milieu desquelles la vie de chacun se débat
comme elle le peut, et qui requierent d'elle des réponses et des solutions a une
foule de problemes immédiats et inéluctables. Dans ce naufrage de l'existence,
l'homme cherche a surnager, en s'inventant des raisons de VÍ\Te; une telle
lutte est animée par un facteur sui generis, celui de l'espérance. Car "l'histoire
de la créature humaine, en partant de l'horreur de la naissance (Hacia un saber sobre el alma, p. 88), est une lutte entre la désillusion et l'espérance, entre
les réalités possibles et les songes impossibles, entre la mesure et le délire, mais
parfois c'est la raison qui délire". A ce niveau, l'espérance pourra revetir bien
des formes différentes; soit qu'elle combatte, au sein de la caveme obscure,
pour découvri la face du divin, c'est-a-dire de la physis qui régit l'ordre cos-mique, comme dans la pensée hcllénique; soit qu'elle discute directement avec
Dieu, de personne a personne, dans un dialogue serré avec le supreme responsable de son destin, comme par exemple dans les plaintes Job lui adresse ou
encore dans la joute soutenue par Jacob contre l'Ange mystérieux. "Dans les
doux cas, écrit l'auteur (El hombre y lo divino, p. 274), on arrive a la plus
grande violence, pour qu'une échelle mette en communication l'homme avec
le secret de la divinité. Dans la vie dont l'Ancien Testament porte témoignage,
l'échelle doit etre dresseu par Dieu lui-meme, par sa m;séricorde. Quand la
pensée humaine est, comme en Orees, l'instrument de cette lutte, l'échelle est
I'échelle des idées, par laquelle l'intelligence monte, en ex~ant sa connais
sanee, jusqu'a l'Idée du Bien. Entre l'un et l'autre de ces cas réside toute la
différence qu'il y a entre une révélation ( revelaci.ón) et un dévoilement ( des-

velación)".
Ce dieu inconnu n'est, certes, pas un dieu de plus, un dieu sur numéraire
et supplémentaire, mais plutot "cette ultime résistance que le divin n'avait
pas livrée a la pensée philosophique" (p. 276). En se sentant les jouets et les
victimes de l'.Anankhe, Jes hommes éprouverent, au plus haut degré possible,
leur solitude: expérience propre a la maturité des individus et des peuples,
lorsque la réflexion a fait le vide et que la conscience a remplacé !'ame. La
réalité a cessé d'ctre animée et vivante; il n'est plus possible de dialoguer
avec elle; l'homme so treuve accuJe a se contenter de concepts et d'idées soidisent elaires, qui cnt hélas la puretá et le transparence du vide tandis que la
résistance, qui constitue la marque de la réalité, s'est évaneuie. Cette situation
est l'un des trois moments quo María Zambrano distingue dans le mode d'
appréhension de la résistance de la réalité par l'homme et qui sont les suivents.
Dans un premier moment, il n'y a pas encare de cheses; c'est le stade de
l'enimisme, ou aussi l'époque du sacré, monde confus et arobivalcnt; ici, la

79

�résistance est concentrée dans des situations ou des forces non-limitées. Dans
un second moment les cho.es ent surgi et la réalité se configure en elles. "Une
chese est un X qui a des limites et qui comparait devant le regard humain
avec une certaine unüormité" (ib.); cotte régularité, qui la constitue a pour
conséquence notre prefende surprise quand se presente a nous une epparence
qui le contredit. La réistance s'éprouve alors daos les choses les philosophes,
comme Thales par exemple, se mettent a s'interroger sur ces dernicres et ils
élaborent des concepts valables pour certaines d'entre elles et mcme pour leur
ensemble, c'est-a-dire pour la nature. Dans un troísiéme moment enfin, l'esprit
humain a inventé la dialectique et la logique; ici. en lutte davantage avec les
problemes suscités par la pensée sur les choses -c'est-a-dire par les concepts-,.,que sur les choses elles-memes. Les dieux ne cont plus considérs désormais
comme nous donnant la clef de l'Uni\·ers; l'homme a pris ses distances a leur
Agard; J'éthique, en tant que reglement de notre conduite par la raíson, indépendamment de toute altérité et de tout extrincécieme, s'est constituée. Alors,
s'instaure la solitude definith-e, qui nait de ce que "l'on a déréalisé le monde
qui nous entoure" (p. 78) et que l'homme ne peut plus parler qu'avec luimeme. A ce stade ultime, la résistance invincible de la réalité se condense;
alors, devient présent ce qu'a de positif l'absence de Dieu, les autres dieux
étant déja déchus de leur piédestal. L'homme éprouve le vide comme un espace illimité ou il n'est plus qu'une chose, parmiles autres choses; c'est ce
que traduicent tous les matérialismes. Pour faire obstacle a ce poids écrasant,
"l'homme tend alors a se déifier ou a déifier quelques unes des conditions de
sa vie" (ib.); il se sent le porteur du secret d'un dieu inconnu. Tel fut le cas
de l'Antiquité, parvenue a son extreme déolin, a l'aube meme du christianísme.
D'apres María Zambrano, il en est de meme aujour'hw. D'un coté, les
imrnenses pas en avant accomplis par les sciences de la nature ont procuré
a l'humanité une technique tres puissante, qui l'ont rendu maitresse du Cosmos. D'un autre coté, la philosophie, dans son progres inces.sant d'analyse, a
abouti "a la croissance du sujet" (p. 279), c'est-a-dire a la predigieuse promotion de l'homme comme connaisseur du monde et comme centre de ce
monde. "Et si l'homme en est arrivé a trouver en lui-meme la plus grande
réalité, est-il étonnant qu'il y trouve également la plus grande résistance?"
(ib.).
Au sein de cette déréliction, une note de la condition hurnaine s'affirme
a\•ec insistance; c'est celle du temps. Il présents, en particulier, une "ouverture" qui attire tout spécialement l'espérance: c'est /'avenir ou plus précisément, le futur. Selon María Zambrano, en effet, alors que "l'avenir est le
domaine prévisible", apparenté a la sécurité que la conscience introduit dnns

80

tout ce qu'elle touche, "lé futur est l'inconnu comme tel" (ib.), le domaine
de l'espérance saos limite, qui attoint, pour ainsi clire, de ce fait, l'intemporel
ou meme le supratemporel, on ouvrant par exemple a notre vie la perspective
inoule de se trouver dotéo des caracteres qui lui manquent et qui seraient
pout-etre contradictoires avec sen essence; l'identité, la réalisation totale, la
réalité complete. C'est ainsi que le futur nous procure au moins, l'illusion de
( ... ) notre existence.
Mais alors que Platon abandonnait l'individu sensible et temporel, pour
s'en tenir a l'objectivité et a l'éternel ( car, pour luí, "connaítre, c'est sortir de
lacaverne temporelle") (p. 281) et alors le christianisme opérait "la conversioo
de la caverne temporelle" en transmuant le temp en éternité et en promettant
meme a la chair qu'elle ressuscitera, dans la situation du XXeme sic.ele au
contraire, on retoume dans la caverne temporelle et l'on privilégie le futur.
"Le f utur est pour l'homme le dieu inconnu. Car est Dieu ou fait office de
Dieu ce a quoi l'on se sacrifie. Et il n'y a pas de sacrifice que l'homme d'aujourd'hui ne ces.se ( ... ) frir au futur ... Et memela renonciation que la vie
impose est acceptée au nom du futur, comme si l'on attendait de luí la compensation totale et meme la réssurrection de toutes les espérances mortes ...
Quelle implacable exigence, qui e fait sentir chez chaque homme, que celle
de vivre en vue du futur! Le projet historique, le régime social et politique
qu'on réalisera dans le futur et seulement dans le futur. Et meme la valorisation des ages, l'absolue prééminence de l'enfant qui n'arrive pas encore a
etre un homme, sera la conquete de la meme e..xigence... Le futur se comporte comme une déité qui exige implacablement et sans rassasiement que lw
soit livré le fruit qw va murir, le grain qu'on vient d'obtenir_: cet instant de
calme, la prix d u.ne heure, ce présent qui est le temps propre a la vie en
paix'' (pp. 282-283). Ainsi la lutte contemporaine avec le Dieu inconnu devieot-elle une régression a l'age du acrifice. Sans doute, a toutes les époques,
a-t-on compris le role insigne du sacrifice mais avec certaines limites et dans
un horizon de transcendance et de miséricorde; le propre de nos décennies,
c'est qu' "elle se forgent un clieu qui ne pardonne point, auquel elles pretent
divers masques. comme le futur ou la statolatrie. C'est pourquoi la philosophie
doit reprendre son action libératrice contre ces nouveaux tyrans, véritabl~
dieux inexorables et purpétueUement avides". (p. 283)
elon cette vue, "nostalgie et espérance semblent etre les ressorts ultimes
du cocur humain" ( p. 284) ; ce sont deux directions que notre sentiment originaire de la vie a prises au sein de la dimension temporelle, si b~en que, si
elles se différencient, c'est seu]ement parce que le temps de la con cience les a
séparées l'un de l'autre. Chaeune d'elles nous atteste que, 1~ vie huma~e .est
incomplete, brisée par une faille ou par uno absence. D ou notre asp1ration

81
Hum-6

�a récupérer ce qui nous manque, a retrouver ce passé inconnu

(pasado desco-

nocido) qui nous a été oté. D'ou, a cette fin, l'appel aux mythes, veire aux
utopies. La fonction fabulatrice, dont parle Bergson, s'exerce précisément pour
remplir ce vide; et meme elle ambitionne d'annuler toute carence possible en
l'horome par la suppression du temps et de la contingence, en revant d'un
"homme prirnitif origine!", heureu.x et parfait; telle et la pente naturelle de
la nostaJgie, tandis que celle de l'espérance porte cette dernib-e a rétablir dans
le futur la vie du passé disparu et perdu.
Y a-t-il, a cet égard, priorité de la nostalgie vis-a-vis de l'espérance ou de
l'espérance par rapport a la nostalgie? "Il semble y avoir entre ...e que la
nostalgie dessine et ce que l'espérance propase, une égalité de niveau comme
entre deux vases communicants. Et, entre elles deux, l'abime de la décadence ou
de la "chute", abime d'autant plus profond que plus haute est l'espérance et
plus pedaite l'irnage de la vie perdue" (p. 285). 'Meme si certaines utopies
contemporaines se veulent délibérément athées, elles ne peuvent faire qu'elles
ne baignent daos l'atmosphere diffuse du regret lancinant du Paradie perdu ...
Il reste que la nostaJgi.e ehr itienne - inspirie par la notion de la gloire de
Dieu et par la croyance a notre liberté ( appelée, par son effort de convcrs.ion,
a réaliser déja sur terre la début du Royaune céleste) - difiere beaucoup de
la nostalgíe paienne, revant de l' Age d'Or conune d'une ere ou l'homme était
en pleine possession de ses forces et s'égalait aux dieux:, au sein du Cosmos
qui leur était commun, et se désespérant de son ultérieur délaissement: "l'en
fer du fils qui ne conna1t pas son pere" (p. 288). Au contraire, dans le judéocristianisme, le Paradis terrestre origínel, décrit dans la Genese, est celui d'une
humble créature, filie de Dicu, qui doit obéissance a son Créateur, maís qui,
en échange, peut espérer un bonheur infini et inépuisable, du tout entier a la

Gráce et non

a la

Nature.

Mais, plus profondément encore, dans la nostalgie du Paradis perdu on décele aisément la nostalgie d'etre. "D'etre, non pas comme le résultat d'un
effort et d'un choix; mais d'etre, sur le mode naturel, c'est-a-dire --en termes
humains- d'etre coro.me fils. Etre fils, mais non pas dans la solitude. Le retour
vers Je Pcre est une récuperátion de l'etre origine} et originaire et de la communauté perdue avec toutes les créatw-cs... ; la compréhension parfaite avec
le vivant et avec le non-vivant" (p. 291). L'idéal de l'homme religieux serait
ainsi "l'intimité sans réclusion" (p. 292), l'ubiquité, l'omniscience sans difficulté, la maniere du bonbeur ineffable mais quasi inconscient de J'enfant
encore au berceau ou la fagon de la félicité des Monades leibniziennes, reflétant automatiquement toute la Création. Souveraine liberté et pleine obéissance s'accorderaient alors aisément. Et toutes ces notes de la vie paradisiaque

a

82

a

présupposent, selon María Zambrano, l'abolition de l'hlstoire "de la tache
historique que nous devons réaliser, que nous le voulions ou non' et de l'histoire
déja faite dans laquelle nous trouvons, en vivant: l'histoire née de la liberté
1
et qui vient se constituer en prison comme tout ce que l'homme édifie" (p
293).
.

a

** *

a

y~yons,
~-rinut, de quelle maniere María Zambrano dégage le menage
sto1c1en tel qu i1 émane de Séneque, le penseur cordovan devenu roma.in.
. La, noble figure de _Séneque apparait a María Zambrano slus deux aspects
diametralement opposes; d'une part, c'cst un penseur austere; qui nous réveille
de notre sommeil dogmatique, pour nous former a J'ingrate et virile discipline ~~ la rai~n et de la science_; d'autre part, c'est un incomparable médecin
de 1 ane, qw accommode la raison a notre condition infortunée et meme incurablement malade. . . " éneca pertenece a esta estirpe de antiguos filósofos
que nos trae el amargo despertar de la raz6n que nos sacude de nuestros delirios Y ensueños para hacernos entrar en razón, como el pueblo español dice
todavía. Y sin embargo, si nos acogemos a él es precisamente porque no acaba
de ser como los otros, porque vemos y sentimos en él no sé qué cosa de sua~ Y ~-l~dor" (p. 16). ("Séneque appartient a cette race de philosophes de
I Antiqmté que. nous apporte le réveil amer de la raison: elle-cinous secoue
de nos délires et de. nos songes pour nous faire entrer en raison, comme Je
peuple espagnol le dit encore. Et, cependant, si nous lui réservons bon accueil
c'est pré~ent parce qu'il n'est pas comme les autres, parce que nous voyon:
et nous estrmons en luí un je ne sais quoi de suave et de récbauffant'').
. De !ait, 1'auteur des Lettres a Lucilius n'est ni un pur tbéoricien du cosmos,
msens1ble ~ n~s humbles miseres, ni un savant tacticien de l'action quotidienne
et de la reussite temporelle, a la fa~n de Machiavel. "S'il nous attire c'est
p~rce qu'il appartient a une rare espece d'hommes, a celle des homm~ qui
n ont été fond quelque chose que pour en etre une autre, ces hommes de
nature médiatrice qui, a la fa-;.on d'un pont, se tendent entre notre faiblesse
et quelque chose de bien Join d'elle, quelque chose d'invulnérable dont elle
ressent le b~in" ( "Si nos at~ae, es porque pertenece a una rara especie de
hombres, a esos que no han sido enteramente una cosa sino para ser otra a
ésos de naturaleza mediadora que a manera de un puente se tienden en~re
nuest:a d~~ilidad y algo lejano a ella, algo invulnerable de lo que se siente
neces1~da., p. 17). IJ ne pense pas pour penser ni pour emporter le succes
dans 1'1mp1toyable struggle for life. "Es propiamente un mediador, un mediador por lo pront-o entre la vida y el pensamiento, entre ese alto logos estable-

a

a

83

�cido por la filosofía griega como principio de todas las cosas, y la vida humilde
y menesterosa", ibid. (C'est, a proprement parler, un médiateur; un médiateur, en bref, entre la vie et la pensée, entre ce haut logos établi par la philosophie grecque comme príncipe de toutes choses et la vie humble et nécessiteuse").
Sclon María Zambrano, Rome a l'beure de Séneque se trouvait a la fois a
son apogée et a son pire moment. Les enseignements ascétiques et contemplatifs de Socrate s'avéraient trop éléves pour etre populaires; on les considerait
comme réservés a une petite élite. Au contraire, les rues étaient encombrées de
stoiciens, d'épicuriens, de cyniques et de cyrénaiques, qui avaient préféré imiter la vie frugale de Socrate) plutot que de développer sa dialectique; incitant
les gens au détachement, ils pratiquaient assidument la peche d'ames... Et, a
cet effet, ils s'adressaient a la souffrance humaine, afín de tenter de la guérir
- ou, du moins, de la soulager. On ne pom·ait, en effet, a cette époque¡ rester
sur les sommets vertigineux d'une spéculation glacée et impossible; il fallait
répondre awc innombrables angoisses et a la déréliction de la foule des malheurewc. Ainsi, "Es la filosofía, la razón compadecida de la condición desvalida
de hombre. Es, en cierto modo, la entrada de la misericordia y de la piedad
en la razón antigua'' (p. 21) ("la philosophie est-elle alors la raison compatissant a la condition esseulée de Phomme. Elle est, dans une certaine mesure,
l'entrée de la miséricorde et de la pitié dans la raison antique"). Au su.rplus, il
semble a María Zambrano tout naturel que Séneque, né en Bétique, ait atteint
le lieux, entre tous, dans cet office d'apaisement, toute la maitrise d'un merveilleux thérapeute, qui en arrive meme a faire accepter la mort comme une
échéance fatale et douce ...
A son école, ces philosophes descendus sur la voie publique sur la plaza
mayor, étaient de véritables freres hospitaliers, des guéris ems et thaumaturges
dévoués a la tremblante hwnanité; ils professaient une raison rédemptrice et
curatrice, a l'allure de religion. Meme révisé et enrichi par l'aristotélisme, le
platonisme n'avait putriompher du mal du siecle: la terreur universelle, que
vint encore a faire empirer l'intrusion bien dommageable d'une déconcertante
nouveauté: celle du Pouvoir poli tique et social, qu'incarnait l'Empire; e' est
pourquoi Lucrece exhale alors une mélancolie poignante, en se sentant a la
merci non seulement de la nature, mais encore de l'Etat absolu ¡ coro.me on
était loin des généreuses tentatives de juste République, qu'avait amorcées
sans succes bélas! Platon' en Sicile et ailleurs!
La distinguée philosophe espagnole analyse ce tournant, avec pertinence.
"El alma que se había desprendido de sus religiosas en entrañas y de su ensueño poético para despertar a la realidad, y que transigió con este despertar
84

que le trajo la filosofía a trueque de reducirla a medida, de encauzarla en la
razón, ~e encontrar su orden ... ( .. ) ...Debia ser terriblemente amargo haber
descubierto el orden, la figura de los últimos elementos de la realidad, haberla
hecho transparente, encontrado su medida, su razón, para vivir luego en un
mundo donde el absurdo y el delirio eran 1a realidad diaria. . . (.. ) ...Era el
retoi:no al mundo del rencor y de la venganza" (p. 25). ("L'ame grecque, qui
s•~~t dé~ch~ d~ ,ses en~railles religieuses et de son songe poétique, pour se
re:eiller a ~ re~té, trans1gea avec ce réveil que lui apporta la philosophie au
pnx de sa reduction a la mesure, de sa canalisation dans le lit de la rai.son de
la découverte de son ordre ... ( .. ) .. .11 dut lui etre terriblement amer d'a~oir
trouvé la figure des ultimes éléments de la réalité, d'en avoir trouvé la mesure
c'est a-dire la raison, pour devoir vivre ensuite dans un monde sans raiso~
et sans mesure, ou l'absurde et le délire etainet la réalité quotidienne ... ( .. )
• ..C'etait le retour au monde de la rancoeur et de Ja vengeance").
Beaucoup d'hommes de cette periode de l'Histoire, par un effroyable choc
en retour ( explicable par la loi de double frénésie si lucidement etablie par
Bergson), furent tentés d'abandonner completement la raison et l'équilibre la raison tout court, et pas seulement la haute raison dialectique de Platon et
du Stagirite. Mais, "siendo imposible, tuvieron que acudir a la razón en cierta
medida, a la razón restringida, como mediación y como consuelo" (ibid.)
("comme cela leur fut impossible, ils durent recourir a la raison soumise a une
certaine mesure, a la raison restreinte, comme mediation et comm.e consolation"). Au lieu de la ferme raison aux aretes aigues et nettes de Socrate les
disciples de Séneque se rallierent a une raison plus accommoda.nte celle' des
.
'
avocats; mais cette raison mediatrice elle-meme fut brisée et foulée aux pieds
par les Empereurs de la décadence, totalitaires avant la lettre. "Retronaba el
~tiguo terror, la dependencia absoluta de la suerte humana de otra cosa. La
VIda estaba otra vez más asfixiantemente que nunca, sujeta al temor y a Ja
esperanza" (p. 26) ("L'ancienne terreur revenait, la dépendance absolue du
sort de l'humanité par-rapport a autre chose qu'elle-meme. La vie redevenait,
de fa1,on plus asphyxiante que jamais, sujette a la crainte et a l'espérance").
Comm,ent la raison devait-elle procéder pourd énouer ces nouveaux lieru
qui asservissaient l'homme aux contraintes pesantes du Pouvoir? En nous
amenant, avec doucurr, a !a résignation complete, cette vertu fondamentale
et majeure du Portique. "Mas esta resignación no se nos ofrece dogmáticamente, sino de acuerdo con lo que podríamos llamar su naturaleza, lentaJ
suavemente, por medio de una razón mediadora que apenas se nombra a sí
misma y que si lo hace es para echar de mano del antiguo prestigio. No es una
vida penetrada de razón sino una vida resignada, lo que Séneca nos induce
85

�a seguir. Y sólo en virtud de la resignaci6n la razón llega, pues sólo la raz6n
es quien puede conducirnos a ella. Pues i la razón no nos asistiera, la resignación sería imposible, ceder'ia el lugar a lo que hay en el fondo de antemano,
a lo que fuerza y motiva la resignaci6n, la desesperación" (p. 27). ('-Mais cette
résignation ne s'offre pas a nous dogmatiquement. mais d'accord avec ce que
nous pourrions appeler sa nature, c'est-a-dire lentement: avec douceur, au
moyen d'une relation persuasivc, d'une raison médiatrice, qui se nornme a
peine elle-meme et qui ne le fait qu'afin de rcjeter par avanc son ancien
prestige. Ce n'cst pas ~e vie pénétrée de raison, mais c'est une vie rés.ignée
que Séneque nous induit a sui ~Te. Et c'est seulemcnt par la force de la
résignation que la rai~on arrh·e, car ce n'est que la raion qui peut nous y
conduire. Car si la raion ne nous assistait pas. la résignation serait impossible;
elle cederait la place a ce qu'il y a dans le fond d'avance1 a ce qui force et
motive la résignation, a savoir: Je dés poir").
Une telle résignation n'est d'ailleurs rien d'autre que un retour en arriere,

un mouvemcnt de régression vers une foi ancienne qu'oo avait abandonnée.

0n a renoncé a la grande espérance rationalistc, mais on ne va pas jusqu'a
la désespérance; on reste savammcnt a mi-chemin, en s'accocichant tout simplement la foi d'Héraclite, a l'égard de la stabilité et de la mesure du feu
artiste etdes éléments strictement nombrés par le pythagorisme, qroyance qui
évacuait tout désordre. La raison médiatrice de éneque est cel!e, non d 1un
philosophe promrement dit ni non plus celle d'un mystique, mai celle d'un sage,
c'est - dire d'un intcrmédiaire entre l'intellectuel et le croyant; l'auteur des
Lettres a Lucilus a seulement cherché "el poco de razón necesario para que la
vida pueda sostenel'Se. . . ( ... ) . . . La razón en él tiene un aire como de
viuda que pide lo justo para no morirse de hambre'' (p. 37) ("le peu de
raison indispensable pour que la vic pui se etre supportée. . . ( ... ) ... La
raison, chez lui, a l'air d'une veuve qui demande juste le necesaire pour ne
' pas mourir de faim"). éneque est "un sage sur la défen. ive" ("un sabio a la
defensiva", p. 35) ; il sait que "para cada asunto y circunstancia, existe una
cierta mezcla de raz6n y sinrazón, de ley y desorden. El sabio lo es por el
acierto en parte intrasmisible, por el arte de encontrar este punto de equilibrio,
el punto de la mezcla; como el pueblo español dice todavía, "una de cal y
otra de arena". Es el saber moYerse entre la relatividad sin descanso que es la
vida humana" (p. 38) ("pour chaque entreprise et pour chaque circonstance,
il y a un certain mélaoge de raison et de déraison, de loi et de désordre. Le
sage est sage par l'ádresse qu'il a - en partie, intransmissible - , par l'art
qu'il a de trouver ce otant d'équilibre, le seuil cxactou s'opére le méJauge; comme le peuple espagnol parle encore d'unir 'une parcelle de chaux et une autre
de sable'. Cela consi.sté saYoir se déplacer au sein de la relativité sans repos

a

a

86

qu'est la vie humaine"). Volia ce qu'on appelle "entrer en raison", comme
on entre en chambre, en rcligion, en oraison, en duel, en maticre, etc. ...
"Fidcle a une raison san transcendence, a une raison natureUe" ("fiel a
una razón ,in trascendencia, a una razón natural", p. 61 ) , l'auteur du De
Senectute toumait le dos aux grandes ambitions et aux splendides inquiétudes
des erviteurs du Logos, pour se contenter de "la razón como medida entre
contrarios, la armonía de lo contrarios" (p. 57) ("la raison comme mesure
entre les contra.ires comme hannonie des contrair "); soucieux de réaliser
une vraie musique intérieure, "sabe contar más que con la. fuerza de la razón,
con su armonía" (p. 58) (' il ait compter davantag sur l'harmonie de la
raison que ur la force de cette meme raison"). Ce fut toujours un "oficiante
de la razón mediadora, relativista" (p. 61) ("un offidant de la raison médiatrice, relativiste"), qui cherche diligemment
"mediar entre un irracional
mundo y u puro reino abandonado" ( p. 61) ( "opérer la médiation entre un
monde ifrationnel et le pur royaume d la rnison qui a été délai '"). T'moin
d'un age de tran ition, il ne put sauver grand chose de l'ancienne religion
hellénique, car il manequent da souffie néce aire pour pressentir et accepter
le me sage révolutionnaire t personnaliste du christianisme. Le précepteur de
éron vécut en intellectuel politique, loyal citoyen, mais soucieux de prendre
un peu s distances vis-a-vis d'un Pouvkir oppresseur; il se montra toujours
préoecupé de "someter la hi toria presente a la media raz6n 1 que quiere garantizar a la razón su media vida entre el poder y el estruendo del mundo"
(p. 39) (" oumettre l'histoire présente a la raison moyenne. qui veut garantir
a la raison sa vie moyenne entre Je pouvoir et les íracas du monde"). Et,
fouillant dans l'etiologie 1\faría Zambrano discerne comme cause celte position de repli un "falta de fe en la razón entera" (ibid-) et elle ajoute avec
force: "Porque la razón entera como la ntera verdad, ya no son de este
mundo" (ibid.) ("En effet, la raison entier comme la vérité entirre ne sont
déja plus d ce monde") ... Autrement dit, la raison sénéquiste, placée "entre
une foi qui s'éteint et une autre qui urvient» ("entre una fe que se extingue
a otra qu llega", p. 61), n'a pas u d'autre ressource que de faire retraite
et d'elaborer une sagcsse de compromis; 11 n'a pas eu assez de souffle ni
d'inspiration pour embrass r la cause intéb,rale de l'e prit et du vrai; son méritn'en de demeure pas moins indéniable, puis qu'elle a su aider les hommes
de la fin d'un mond
passer le cap de l'ag nouveau et porter dignement
le poid de leur miscre ontologique ...

a

a

a

a

II vaut également la peine enfin d'etudier maintenant commen María
Zambrano cherche la structur du Temp , au ein de la vie hurnaine · ses dons
d'anlyste 'y révclent bien :(emarquab)es. Le point de départ de cette investi-

87

�a
a

gation est,
ses yeux, l'etude de nos songes, dans une perspective d'ailleurs
étrangere
la psychanalyse et plutót apparentée
la phénoménologie; c'est,
de nouveau, a la réflexion instrospective, de dimensions et d'horizons pleinement métaphysiques, qu'elJe s'adreqse ici, dans le cadre d'une philosophie
axée sur toutes les transcendances, rnais particulierement qur la transcendance
religieuse.

a

Déja ce probleme tourmentait l'auteur, de Hacia un saber sobre el alma (1950), daos un chapitre intitulé "Apuntes sobre el tiempo y la poesía" (pp. 32-35), ou elle observait fort justement: "Y en la vida humana, lo
decisivo es el tiempo. Mas, el tiempo en que vivimos parece ser ya el producto
de una escisión. De ahí el irresistible afán, nacido de la nostalgia de ese tiempo
perdido, que si en algún arte se refleja es en la poesía, pues ella parece
procurar su posible resurrección, dentro de ese tiempo de decadencia" (p. 32)
( "Et clans la vie humaine, ce qu'il y a de décisif, c'est le temps. Bien plus, le
temps, dans lequel nous vivens nous semble etre le produit d'une seission.
D'ou l'irrésistible souci, né de la nostalgie de ce temps perdu, qui, s'il se reflete
dans un art, se reflete par excellence dans la poésie, ear cettc demiere parait
accomplir la résurrection possible de re temps perdu, au sein de ce temps
tombé en décadence"). Au-dela de la durée spatiale quoticlienne, qui s'écoule
tout au long de notre vivre social, rythmé par le battement réguüer et anonyme
des horloges, nous nous reportons, avec un mélancolique regret, vers la durée
pure et essentielle dont parle Bergson, d'étoffe concrete et spirituelle, qui
échappe au phlaaria qu'é..-oquaient lew Grees ce "bavardage journalier" de
1 on ("das Man") que décrit Heidegger.

a

a

La question est reprise et traitée beaucoup plus
fond - queique sans
amiitionner e.icplicitement l'exhaustivité - dans El sueño creador ( 19-65). lci,
le temps est considéré com.me Je médiateur privilégié, qui rapproche le réel
infini et notre petite personne. "El tiempo es la relatividad mediadora entre dos
absolutos: el absoluto del ser cuanto tal, según al hombre se le aparece, y el
absoluto de su propio ser tal como inex.orablemente él lo pretende" (p. 25)
( "Le temps est la relativité médiatrice entre deme absolus: l'absolu de l'etre en
tant que tel, la fa~on dont iJ apparait l'homme, et l'absolu de l'etre propre
de l'homme individue!, tel qu'il le veut iexeorablement") . Entre ces deux
niveaux, la seule communication qui puisse nous etre ménagée, c'est le temps,
unique chemin au travers de l'inaccessible et altier absolu.

a

a

Mais selon María Zambrano, ce chemin comme tout chemin, cmprunte
nécessairement quelque chose au territoire qu'il percourt: "realidad mediadora entre todas conserva algo y evita algo del lugar en que se abre. Su
funci6n es conducir algo o alguien que sin él no hallará posibilidad de existen-

88

cia; algo o alguien que ineludiblemente se encuentra en un lugar donde no
puede instalarse" (ibid.J ("réalité médiatrice entre toutes, il conserve quelque
chose et il évite quelque chose du lieu dans Jaquel il se fraye. Sa fonction est
de conduire quelque chose ou quelqu'un qui, sans luí, retrouverait pas de
possibilité d'existence: quelque chose ou quelq'un qui, de fac~on inéluctable,
se trouve dans un lieu ou il ne peut pas s'installer"). La route originale que
constitue le Temps héritc done de ses rives-ou, si l'on préfere, de ses bas-c6tés
- tout un ensemble de caracteres bien spécifiques, hic et nunc, qui tous se
résument dans le tenne d' "humanité". Le réquisit le plus typique et indispensable de ce concept est la liberté. Alors que, dans l'atemporalité, l'homme
est encare passif et aliéné dans l'atemporalité il accede au plan de l'action et,
des lors, a la liberté et a la responsabilité. "El tiempo, pues, constituye la
posibilidad de vivir humanamente, de vivir. Ya que el vivir no es lo mismo
que la vida. La vida es dada, más es un don que exige de quien la recibe
vivirla, y al hombre en una especial manera" (p. 26) ("Le temps done constitue la possibilité de vivre humaniement, de vivre. En effet, le vivre n'est pas
la meme chose que la vie. La vie est donnée, mais c'est un don qui exige de
celui qui la re~oit de la vivre, et plus spécialement de l'homme").
La philosophe espagnole invoque alors le haut témoignage de José Ortega y
Gasset, montrant comment la vie n'est pas donnée a l'homme toute faite,
tandis qu'elle est donnée toute faite aux végétaux et aux animaux; notre vie
est tout entiere faire; c'est une tache ("quehacer"), une immense aventure
que nous réussirons plus ou moins convenablement. . . "Vivir humanamente
es una acción y no un simple deslizarse en la vida y por ella. Es lo que según
Ortega y Gasset distingue al hombre de los demás seres vivos que conocemos.
El hombre ha de hacerse su propia vida a diferencia de la planta y del animal
que la encuentran ya hecha y que sólo tienen que deslizar.;e por ella, al modo
de como el astro recorre su órbita -dormido- dice" (p. 26) ("Vivre humaiiement est une action et non pas un simple glissement dans la vie et travers
elle. C'est ce qui, selon Ortega y Gasset, distingue l'homme des etres vivants
que nous connaissons. L'homme doit se faire sa propre vie, la dif férence de
la plante et de l'nanimal qui la trouvent déja toute faite et qui ont seulement
a se glisser dans son sein, a la fa~on dont l'astre parcourt son orbite - endormi,
pour ainsi dire").

a

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a

Le paradoxe consiste, précisémeng, en ce que, alors que l'homme est littéralement condamné choisir et a créer sa vie personnelle, dans l'incertitude et
ses risques et périls, en tra9ant son iter vitae, il éprouve, tout l'inverse, la nostalgie de l'odre im.muable et fixé a priori, seul satisfaisant pour un esprit affamé de raison et d'harmonie; il drajt n'avoir qu'a suivre sagement un périple

a

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89

�bien net un chemin poblement déterm.iné et qui lui serait imposé sans répliq~e.
"La órbita es representación y símbolo del orden perfecto', (ibid.) ("L'orbLte
la rcprésentation et le symbole de l,ordre parfait'').
María Zambrano s'attardde délicatement a considérer cette ambig~ité ~e
notre condition humaine, vouée a l'improvisation perpétuel le ea la dissymetrie ou a la discontinuité, mais aspirant contradic toirement a _eouser le b~llet
iropeccablement réglé du cosmos. "Vivir describiendo un~ 6r~1ta _es una unagen ambivalente: infernal por lo que de movimi~nto sm ~ u~e, ~o~ ~a
falta de lugar propio que significa. Imagen de un tiempo vac10, sm_ pnnc1p1~
ni fin, de un tiempo absolutizado; desprovisto pues de trascen?e~cia. Mas si
la órbita se describe creándola, danzando en corro, que ello sera Siempre dan1.a aunque parezca sólo andar, entonce ~ imagen. de la .~d~ _es es~d~ puro,
de la vida bienaventurada, obediente y hbre a un tiempo (tbid.) ( ¡1vre en
décrivant une orbite est une irnage ambivalente: infemale par ce qu elle a de
mouvement sans fin, par le manque de lieu propre qu'elle ~~ifi~. Im.age d'un
temps vide, sans commencement ni fin, d'un temps absoluuse; depourvu done
de transcendance. Mais si l'orbite se décrit en la créant, en dansant en cercle
car se sera toujours la Wle danse, bien que cela paraisse seulement une marche,
alors cette image sera celle de la vie a l'état pur; de la vie bien heureuse,
obéissante et libre

a la fois").

11 y a en nous, en effet, comme un archétype secret,_ qui nous pousse a
l'imitation de "l'astre endormi" (p. 27) ("el astro donnido"); et1 pourtant,
le propre de la yocation humaine, c'est précisément d; ne p~s :ourner en
rond ou en eJlipse sur nous-meme, fussions-nous plon~es ~ la hm1te ~an~ le
charmant sommeil de La Betle
bois dormant - roais bien de nos re~e_iller
et de nous dress er tout debout, en nous consacrant a notre besogne spécil1que
qui nous est proposée, mais non pas ~posée. ~: ~orp~ si~ér~, la plante et la
bete n'ont qu'a obéir a l'impulsion q~1 le;1r a cte
1h?~e, au_ contraire, est appelé a se commander hu-meme et_ª. s ~v~der _de. etro1t et inh~main nécessitarisme ou détenninisme intégral ou il etatt prumtivemcnt plonge,
pour sortir au grand large et pour poser de véritables act~, po~nt le ~c~au
authentique du libre-arbitre. "Y así aparece que, en la vida, ~entras qmen
quiera que sea, por alejado que esté del astro, solamente se d~sfü:a,. duenne y
sueña al hombre le está exigido despertar. ti, el astro, es solo cnatura que
obed:ce, pensamiento de la creación, manifestación. d~ ser, figura, eidos. Si
viviera O si vive, se soñará a si mismo en el espacio-tiempo que lo alberga.
y la ¿lanta, que tiene ya que hacer algo, pero siempre _en obedien~, se
soñara a sí misma en el cumplimiento de su forma; obedeciendo y aun identificándose con su sueño. Tiene ya, como todo lo vivo, un tiempo propio;

ª"

m:rnmee:

90

!

ese tiempo propio de la vida que en el animal se ha~e más ostensible a causa
del movimiento de traslación. Y se diría, es una simple observación&gt; que algunos animales por momentos estén a punto de ir a romper su sueño, lo que es
tanto como decir de ir a romper su ser recibido. Y en cuanto al hombre, recibe
también su vida, sin duda. Pero recibe con ella un ser. Un ser que se le presenta como absoluto, en un modo extraño. Pu que siendo éste su ser recibido,
y sintiéndolo él como absoluto, se lo encuentra a su cargo." (ibid.) ("Et ainsi
il apparait que, dans la vie, tandis que qui que cesoit, pour éloigné qu'il soit
de l'astre, se borne a se glisser, aadormir et a songer, íl est exige de l'homme de
se réveiller. L'astre, quant a lui, est seulement une créature qui obéit, pensée
de la création, manifestation de l'etre, figure, eidos? S'il vivait ou s'il vit, il se
songerait lui-meme dans l'espace-temps qui l'héberge. Et la plante, qui a déja
a quelque chose, mais toujours dans l'obéissance, se severa elle-meme dansl'accomplissement de sa forme, en obéissant et meme en s&gt;identifiant avec son
reve. Elle a déja, comme tout vivant, un temps propre; ce temps propre de la
vie qui dans "animal se f ait plus ostensible a cause du mouvement de déplacement. Et l'on dirait, c'est simple observation, que certains animaux sont, par
moments, sur le point de se mettre a rompre leur reve; ce qui revient a dire
qu'lcs sont sur le point de se mettre a rompre l'etre qu'ils ont re~u, en ce qui
concerne l'homme, il re~oit aussi sa vie, sans nul doute. Mais il rec;oit avec elle
un ctre. Un ctre qui se présente a lui comme absolu, d'une étrange fac;on.
Car, alors que cet etre est r~u polui et alors qu'il le ressent comme absolu,
ce.t etre se trouve a charge".
En effet, l'homme ne rec;oit pas tout simplement que son existence; selon
María Zambrano, il re~oit encore, enveloppé avec elle, son etre. Ce demier lui
apparait tout d'abord comme quelque chose d'étranger et d'étrange1 dont il
voudrait bien se débarrasser." "al suceder]e así, llega en ocasiones hasta a
negar su ser recibido, tal como se le presenta el modo inmediato" (p. 28).
("Et comme les choses se présentent a lui de cette sorte, il en arrive, a l'occasion, jusqu'a nier son etre rec;u comme tel que le lui presente le mode immécliat
sous lequel il l'appréhende"). Cette négation peul meme, parfois, atteindre un
paroxysme nihiliste extremement destructeur; au nom de ce cadeau empoisonné
que semble etre tro souvent notre liberté! lorsqu'elle est mal comprise et lorsqu'elle nous enivre sottement, sous le coup de l'orgueil. "Llega a negar su
ser de criatura desafiándolo desde la libertad, en tantas formas de suicidio en
que usa de la libertad en tanto que fatalidad" (ibid.). ("L'homme en arrive
1
meme a nier son etre de créature en le défiant a partir de la liberté, sous toutes
les fonnes de suicide dont use la liberté en tant que fatalité"). Quelque fois,
l'homme s'engage dans une autre voie et cherche a annuler, par l'ascétis me,
cet ctre qu'il a r~u; il lui refuse alors ses manifestations les plus immédiates,
91

�"tratándolo como si fuera un sueño que entre todos arrastramos a partir de
un error original. Un sueño del que hay que despertar enteramente." (ibid.)
{"En Je traitant comme si c'était un songe, un songe de l'individu ou un songe que nous trainons panni nous tous,
partir d'une faute originelle. Un
songe dont il nous faut enticrement nous réveiller"). II se produit aussi, dam
certains cas, le phénomene inverse; on s'abandonne au songe, 11en la más completa posible pasividad, renunciando a ser su vía" (ibid.). ("Dans la passivité
la plus complete possib!e, en renon~ant a etre sa voie").

a

La philosopbe espagnole s'interroge surc et etre énigmatique de l'homme,
qui, au lieu de s'imposer, se découvre peu
peu nos regards interdits, de
fa~on discontinue et fragmentaire, par une connaissance qui reste toujoursseulement approchée - et nullement stricte ou exacte. A ses yeux, cette approximation toujours imparfaite, nous permet justement d'agir, c'est-a-dire d'agir
véritablement, en décollant de notre etre propre, en le transcendant et en nous
transcendant nous-meme avec lui ...

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a

a

Que! est ainsi le contenu de notre songe initial, cette torpea laquelle nous
avons a nous arracher progressivement? C'est celui du pur phénomene, "ausencia de poros, de espacio y de tiempo, y por tanto de movimiento, aunque
el movimiento sea percibido. Porque este movimiento es de un extraño género,
es paradójicamente la inmovilidad de un movimiento. Propiamente el ser de
un movimiento o el movimiento en estado de ser" (p. 37) ("Absence de pares,
d'espace et de temp.s, et pour autant, de mouvement, bien que le mouvement
soit p~u. Ce mouvement, en effet, est d'un genre étrange; c'est pardoxalement
l'immobité d'un mouvcment. A proprernent parler, l'etre d'un mouvemen:t ou
le mouvement en état d'etre"). Dans une telle situation, Achille ne rattrapera
jamais la cortue, et la fleche n'atteindra jamais la cible. C'est "el ser de un
estar" (p. 38) ("Pctre d'un exister''). D'ou l'ex gence métaphysique du mouvement. Precisément, "les songes sont les phantasmes de l'etre et les matérialisations d'un mouvement. N'oublions pas que l'etre de Parménide est, la fois,
idéal et matériel" {"son los sueños, pues, fantasmas del ser y materializaciones
de un movimiento. No se olvide que el ser de Parménides es ideal y material
UD.idamente", ibid.).

a

Toutefois, les songes sont classées par María Zambrano comme relevant
de deux sortes. Il y a 1 d'une part, les sueños de deseo (p. 39) ("songes de
désir'') impersonnels, exprimant seulement la psychée, issu.s de l'o,exis, asservis
la temporalité et nous livrant totalement la passivité; nous ne pouvons en
aucune maniere intervenir dans leur dérbuJement et nous sommes condamnés
a rester d~'llllt eux. comme de misérables spectatcurs impuissants. Mais il y a,
d'autre part, les sueños de la persona (ibid.J ("songes de la personne") ; libé-

a

92

a

a

rateurs, ils nous invitent toujours l'action (cl. ibid.) ; ici, le temps surgit et
nous foumit un levier admirablement adapté pour nos initiatives créatrices
- ou co-créatices, si )'in préfere, dans le cas ou l'on opte pour une perspective
de colJaboration et d'émulation pacifique avec la Déité. Avec de tels songes de la personne la liberté - initialement pouvoir purement abstrait - va
devenir concrete; ce sont des sueños de finalidad (ibid.), des songe de finalité".
Alors que les songes de désir étaient étrangers au sujet, au moi profond, et
se présentaient comme des masques ( d. les sueños de obstáculo, ibid., songes
d'obstacle), les songes de le personne nous découvrent cla.irement des buts
nou.s proposer de réaliser, qui sont susceptibles de transformer et de rénover
notre persono a radice. C'est chez eux que se profile tres distinctement cette
dimensioo inédite qu'est le Temps, qui littéralement procure notre personne
son "argumento" (p. 43) • son "argument'', sa trame. "A tiempo es l.!! a priori
-la forma- de este argumentarse de la vida humana, de sustancializarse más
aún que de su realizarse. La vida sustantiva más que se realiza. La realidad
es como el tiempo y, con él un medio, un paso" (ibid.) ("Le Temps est
l'a priori - la forme - de cette fa~on qu'a la vie de s'argumenter, de se
susbtantialiser plus encore que de se réali.ser. La vie se sustialise, plus qu'elle
ne se réalise. La réalité est comme le temps et avec lui, elle est un mayen, un
passage"). María Zambrano analyse de main de maitre ces songes de la psychée comme ceux de la personne (d. pp. 51-60).

a

a

Avant l'écoulement si caractérisyique du temps, les songes apparaissent comme insolites, comme provenant d'une autre région - plus ou mains .infraterrcstre ou supratrerrestre - et ils semblent ne pas faire partie de la vie. Quand
Je flux du Temps éclate en case.acle a nos prises, aloB le cote périssable et
transitoire de toutes ch.oses se révele a nous; mais avec la mort, prochaine ou
lointaine, se révele aussi l'au-dela, l'idée d'un futur saru fin ni borne, au-dela
du simple avenir. En outre, le Temps nous immerge daos la succession des
événements ()"acontecer") - entre la nais.~ance e't la mort, il ·e passe tant
de choses ! ll s'agit, en l'ocurrence, d'un complexe "argument'', canevas sur
lequel est batie notre vie; il est assurément sous-tendu par l'inconscient collectic (comme l'a vu Jung) et suspendu au Destin, "qui est la contre-épreuve
de la transcendance de la personne" (' la contraprueba de la trascendencia de
la persona", p. 47): d'ou l'aspect tragique de la vie de chaque personne,
dont "la fonction figurative" (función figurativa", p. 47) est la note prédominante.

a

La rapide esquisse que je viens de bros er suffit, je crois,
démontrer le
haut niveau culturel et le sur talent philosophique de Madame María Zam.
brano. Daos les vistes que je lui aifortcs, a Rome ( en 1964) et a Geneve (en
93

�1966), j'ai pu préciser plusieurs point de sa complexe et riche pensée, ainsi
que véifier son ocientation, qui a quelque chose de Simone Weil et de Jean
Baruzi, tout a la fois. Elle me semble incamer le meilleur du génée espagnol,
ceh.ri par exemple de la vieille cité de Ségovia, qu'elle a analysé et célébré avec
tant d'amour et qu'elle a défini par un don tout spécial de parole secrete et
tout intérieure". On serait tenté de croire, écrit-eíle ("Un lugar de la palabra.
Segovia", article paru dans Papeles de Son Armadans, mai 1964, recueilli
dans España, sueño y verdad, 1964, p. 215), que tout langage est une révélation ou une manifestation spécifique de l'etre; et qu'il y a des choses qui ne
peuvent etre dites avec justesse que dans une langue détenninée et dans nulle
autre. Et qu'avec cela, le langage marque le destin d'un peuplenque la langue
soit déja le destin" ("Se estaría tentado de creer que todo lenguaje sea una
específica revelación o manifestación del ser. Y que haya cosas que sólo puedan
decirse con justeza en una determinada lengua y en ninguna otra. Y que con
ello el lenguaje marque el destino de un pueblo; que el lenguaje sea ya el
destino") ... TI me semble, en virétté, que riene saurait mieu.'&lt; s'appliquer
Maria Zambrano que cette observation si valable a propos de l'antique cité
castillane ou elle a vécu sa jeunesse. Les notations de la grande philosopbe
espagnole sont, elles aussi, exprimées dans une langue admirable et clas.5ique,
a la hauteur de leur sagesse intrinseque et de leur pertinence dialectique.
Ecoutons avec attention cette voix inspirée, ce savoir intimiste qui nou instruit
si profondément du mystere de nos ames, comme l'une des ces quías spirituelles de la vieille Espagne, auxquelles Maria Zambrano a consacré des pages
inoubliables...

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1

SOME SYSTEMS OF AESTHETIC CATEGORIES

Paon.. Da.

EvANOH.&amp;Los

A.

MoUTsOPOULOa

Universidad de Atenas.

If

a

l. an object in general is what constitutcs for the human consciousness
an exterior a.im of reference,

and 2. an aesthetic object, natural or artistic, is wbat may effect an aesthetic
emotion.
and 3. an aesthetic object can receive, beyond any emotional appreciation,
a rational appreciation and the attribution of meaning and of value
such that the intentionality of human consciousness is objcctified,
then,

the elucidation of a whole axiology of the aesthetic object is possible.

Tms ELUCIDATION of aesthetic objects is made through categories, i.e., through
very general classes of appreciative notions. These general classes of notions
are of the type Plato speaks of in the Sophist as the highest genera or kinds

( megista gené).
For Aristotle, categories denote properties of being. Aristotle distinguishes
ten such categories: substance, quantity, quality, place, time, activity, passivity,
etc. Attempts have been made from time to time to reduce these ten categories,
and the most successful attempt seems to have been that of the edecticists of
the 19th century. They condensed the ten Aristotelian categories into five:
substance, form, the relation holding between theme two, and time and space.

In opposition to the categories of Aristotle, which are ontological, those of
Kant are mainly epistemological. Tuey are not attributes of beings any more,
but the very tools of the mind which enable it to organize in its way the
world whicb is initially presented to the understanding as completely disorganized. For Kant, a category is a general, fundamental notion of the under94

95

�standing which is independent of language, innate to the mind, and !O general
that it cannot be generalized further through submission under another notion. We then say that such categories are non-reducible.
However, Kant thinks that it is possible to divide the twelve categories of
the mind into four classes: that of quantity, quality, relation and modality.
In this he more or less follows Aristotle. But the connection between the two
philosophers stops here. Space and time are, for Kant, no longer attributes of
being, but a priori forros of sensibility. Through them, as well as through the
main categories, we are able to organize the world which othen'\'ise appears
to us as confused reality.
Aesthetic categories have the following characteristics:
a) Thcy have a double nature. They are if not ontological, at least existential, because they are parts of the nature of the aesthetic beings they
qualify. And they are epístemological, because it is through them that the
aesthetic reason appreciates and evaluates the aesthetical objects. In other words,

tegories, for instance. Jsonomic tendencies are evident in conceptions in which
no general cla$e5 of categories are considered and where all categories claim
the same equal axiological prerogatives.
One may on a qualitative basis distinguish binary, ternary and polymeric,
or man-yfold systems of categories. Again, one may, on a qualitative basis,
distinguish polarized or centralized systems of categories. Besides, other mixed
systems are eventually possible.

Kant, after Burke, elaborates a rather naive polarized system whose two
constituent notions are the beautiful and the sublime. Like Kant, Schopenhauer
proposes another binary systems, based upon the opposition between the beautiful and the pretty, and Victor Hugo a similar system based upon the opposition between the sublime and the grotesque.
Charles Lalo has tried to work out a temary system by combining nine
categories, each of which exhibits certain dynamic tendencies. In effect, the
nine categories mentioned are grouped in three classes and at the same time
fonn three dynamic curves:

aesthetic categories denote the aestheticity of the object, as well as the noetic
and aesthetic disposition of understanding.

/

b) In spite of their generality, they are indefinite in number. One may even
say that their combination leads to a variety of aspects which are as numerous
as the aesthetic objects themse)ves.

beautiful

Aesthetic categories are numerous nuances which, because of their number,
tend to lose their categorical importance when they become mere splinters of
the evaluative effort. This is why philosophers have tried to formulate secure
systems of aesthetic categories. Such systems are attempts to concíliate the
hierarchic and isonomic demands at a certain leve1 of aesthetic consideration.
Hierarchic tendencies are evident in Kant's distinct:ion of four classes of ca-

96

tragic
dramatic

e) They may be so arranged as to form axiological levels. This does not
mean to say that sorne of them are more general than others, but only that the
aesthetic objets to which they are applied occur more frequently. Their importance is, so to say, an empirical one.
d) All ae thetic categories refer to the bcautifu1, not because they can be
subsumed under it, but because the beautiful is, in a war, present in every
aesthetic object, even negatively. In aesthetics, every appreciative effort presupposes the evaluation of beauty. In effect, the beautiful undedies every
particular aesthetic category. One may even assert that it emerges .itroboscopically from the mixture of all the other categories. The beautiful becomes
the criterion par excellence in aesthetics, a critcrion of aesthetic satisfaction.

~//

/

sublime

magnificent ~

witty

gracious
comic
bumorous
The first goup comprizes "possessed" categories. The second, "sought" categories. And the third, ''lost" categories. Such an "axial" system admits some
critical observations:

l. lt
2. It
of
3. lt

has an intensely moral character.
is exclusive and schematic. How can categories as those of idyllic,
poetic, of satiric, etc., be incorporated into it?
is a closed system.

Unlike Lalo's system, the liberal aesthetic of Etienne Souriau pretends to
Iead to 1) a conception of isonomy between aesthetic categories, and 2) to a

97
Hwn-7

�centered conception of categories. Souriau distinguishes two scales of categories, one descending and one ascending whicb he arranges circulary in what
he calls "the wheel of aesthetic categories". One will observe again the existence
oí dynamic curve , as in Lalo's S}' tem, even if these curves suggest a different
aspect These dynamic cun·e have nothing to do with the circular shape
Souriau . eems to attribute to hi system. They do not procced f rom its graphic
figure, but they are inherent to its very conception:
a) beautiiul, noble, magnificent, sublime, pathetic, lyric, heroic, tragic,
dramatic, melodramatic, cal'icatural, grotesque.
b) Grotesque, satiric, ironic, comí gay, strange, picturesque, pretty, gracious, poetic, idyllic, elegiac, beautiful.
These categorics are supposed to be the most írcquently used in aesth tic.
Souriau' scheme eem to present the ad\'antage oí permitting, tbeoretically
at least, any other category to be incorporated into it. lts structure is claimed
to be circular but it is f undamentally axial, underlined by the existence of tbe
two special curves denoting a polarity between the beautiful and tbe grotesque.
In fact, Souriau's scheme necessaríly takes the shape of a convex lens not that
of a wheel. It is basically a binary system, similar to those of Kant (beautifulsublime) and of Victor Hugo (sublime-grotesque), or, more precisely, it is a
combination of these two ystems, and suggests a variation of an elcment of
La)o's temary S)'Stem ( e.g. beautiful-sublime-witty) , since it retains the characteristic of dynamic cun:es (in fact, one cannot even exclude that it retains
to a certain extent the moral aspect of Lalo's conception, prccisely because of
the opposition of its two curves) . These dynamic curves make impossible any
real isonomy between categori , contrary to what Souriau clairos. The negative
replica of the curve "beautiful-sublime-grotesque" is the curve "grotesquepretty-beautiíul" which rcunites the axial scheme "beautiful-pretty'' of Scho-

t Tl~e c~~thus defi~c~ are mcrely interpolated by means o{ the other ca~nes .. u cnnore, it is not clcar from ouriau's thesis whethe
t
.,
like gracious
· 1 •
r ca egon
. .
' poeuc, ync, etc. belong only to one curve or to both Th
d1fficulty
mak it . O . ary to reconSlder
•
•
e
.
whether the whole conception
of
ounau can be mamtamed on a very different basi .
· · 1e oí isonomy, a sy tem of
, To
th be
. cirrular'. and above ali to save tb e pnnc1p
abea ebc
categones
has
to
be
nec~ily
cent--..1
d th e category of the
if ¡ h'
•
,;u:u aroun
ut u w ic.h IS supposed to fil) the whole shape tbus defined
d .
way, to ~ e as its foundation. Therefore the . hape has to be '
,
asl to cons1st
of
concentric
circles
which.
define
circul"r
.
cliso
~n
erst_
f
,
.. zones m catmg vanous

~

:t::

i::

\ ass~ 0 d c::~nes. A great number of categori belong to more that onc
15 ~
\~arrant of their i~nomy) will overlap with other zones
1
, e asses. n this way, a more sabsfactory topological rcpartition of the
~tegothnes. can be constructed which would be more accurat to the natur
o aes ettc categori and their mutual rclations.1

ª

penhauer.
TABLE OP CONCORDANCE AND COM.BlNATIO

,,
Kant

sublime
beautiful

Schopenhauer

V. Hugo
sublime

beautifu1
pretty

Ch. Lalo

sublime
beautiíul

E. Souriau
sublime
beautiiul
pretty

witty
grotesque

98

OF SY nMS OF CATF.OORlE

grotesque

• Cf. MouTsOPovi.os, E., A11sthe1ic categories An
the arsthttic objeet, thens, 1971.
.
introdvction to th, oxioloty Qf

99

�LA EVOLUCIÓN SEGÚN AUROBINDO Y TEILHARD
ls.11.UL QUIU11, s. l.
Director del Centro Latinoamericano de
Investigaciones Comparadas sobre Oñente
7 Occidente.
Univen:idad del Salvador
(Humos Aires).

l. Dos

PENSADORES DESCONECTADOS Y COINCIDENTES

AuaoBINDO Y TEILB'ARD 1 fueron ciertamente contemporáneos en ru vida

y
escritos, pues llenaron la primera mitad del siglo XX: Aurobindo ( 1872 a
1950); Teilhard (1833-1955). Sin embargo, vivieron y trabajaron en ambientes tan diferentes que no parecían llamados a coincidir en una visión del hombre y del universo.
1) En primer lugar, no hubo ningún contacto personal entre ellos. Tampoco encontramos referencia alguna en los escritos del uno sobre otro.

t to no es de maravillar. Teilhard no parece haber conocidos los escritos de
Aurobindo. Es cierto que Teilhard sintió poca inclinación hacia las culturas
orientales. Nunca estudió en serio las fuentes y sólo poseía una cultura general
sobre el Oriente. Además, miraba siempre con cierta desconfianza las religiones
• Entre la abundante bibliografía sobre Aurobindo y Tcilhard citemos a titulo de
ejemplos: R. Sailley, Sri A.u,obindo ph,1osophe du yoga integral, Ed. Maisonneuve,
Parls 1970, H. de Lu.bac, El pensamiineo rtligioso d, Teilhard de Chardin, Ed. Taurus,
Madrid, 1967; E. Oolomer, Hombre y Dios al nrcuentro. Antropología y Teología en
Tcilhard de Chardin, Ed. Herder, Barcelona, 1974. l. Quilea, El pensamientop de Teilhard de Chardin (El Cosmos, tl Hombre y Dios), Ed. TEA, BuenoJ Aitt.s, 1975. Como
estudios comparativos: A. Monestier, T,ilhard tt Sri .Aurobindo (Camets Teilhard),
Ed. Univenitai.res, París, 1963; R. C. Zaehner, Euolution in rtligion (A study in Sri
Aurobindo and Pierre Teilhard de Chardin}, Clarendon Press, Oxiord, 1971.

101

�y místicas orientales. Las referencias a ellas en sus escritos son relativamente
pocas y en general negativas. e Y eso que tuvo oportunidad de conocerlas y
estuvo en contacto vital con ellas en los muchos años que pas6 en Asia. Pero
nunca le interes6 a fondo la cultura oriental.

Aurobindo, por su parte, tampoco conoció a Teilhard ni leyó sus escritos.s
Entre otras razones, porque las obras de Teilhard se publicaron casi todas
después de la muerte de éste. Como es sabido, tanto los superiores de la Compañía de Jesús, como la Curia romana, fueron poniendo dificultades a Teilhard para la publicación de sus ese.ritos, porque algunas de sus ideas y muchas
de sus fórmulas eran, por lo menos, ambiguas para la ortodoxia cat6Iica.11

2) Aurobindo pasó su niñez y juventud en Inglaterra, pero el resto de su
vida, desde los veinte años, lo pasó en la India y casi siempre encerrado en su
Ashram de Pondichery.
Teilhard viajó por varios continentes en misiones científicas: Europa, Asia,
África, América; pasó muchos años en China y trabajó en Asia e Indonesia.
También realizó algunos trabajos en el norte y centro de la India, pero su
contacto con la cultura india fue muy escaso.
3) Aurobindo concibió y realizó su vida y u obra, su acción y sus escritos
dentro de la tradición del hinduismo que le sirvió de inspiración y fundamento.

Teilhard fue un científico y un pensador típicamente occidental, europeo y
francés; y siempre se matuvo dentro de la tradición del cristianismo, que trató
de e:i...-presar en su pensamiento.
• Son notables Las criticas que Tei!haid ha hecho al pensamiento y a la mística
oriental, especialmente por su pasividad y panteísmo. Frente al Oriente él señala como
superior y más fecunda "la ruta de Occidente". Ver, por ej., El cristianismo en el
mundo en "Ciencia y Cristo". Taurus, 1968, pp. 128-129. También su respuesta a
algunas observaciones del P. de Lubac en Carras Intimas de Teilhard de Chardin, Carta
64, texto y nota 8. Ed. DDB, Bilbao, 1974, pp. 298-300.
Entre muchas referencias negativas, hemos hallado hasta ahora un trabajo positivo
sobre el Extremo Oriente. L'Apport spirituel de l'Extrem&lt;J-Orienl. "Journal for Jcwish
Thought", October, 1950, París. Reproducido por ''Monumcnta _'iponica", vol. XII,
1956, pp. 1-11. Ver la breve referencia a esta importante comun.icaci6n en G. MagloireH. Cuypers, Teilhard de Chardin, Ed. Universitaires, París, 1964, p. 59.
1 Las tentativu infructuosas de algunos amigos comunCJ para dar a conocer a
Aurobindo los escritos de Teilhard y a éste los de aquél pueden verse en la obra
citada de A. Monestier, Teilhard d Sri Aurobindo, p. 51-52.
• Una información y e\.-aluación precisa de este delicado problema nos la ofrece un
autorizado teólogo y amigo wnfidentc de Tcilhard, Mgr. B. de Solage , en su obra
Teilhard de Chardin, E. Privat, París. 1967, pp. 41-57.

102

Nada pues parecía favorecer la ooincidencia de pensamiento de ambos
autores.
A pesar de estas circunstancias tan desfavorables, puede decirse que existió
entre Aurobindo y Teilhard un paralelismo sorprendente de pensamiento,
como tal vez no se en.cuentre entre dos autores en toda la primera mitad del
siglo XX.
1) En primer lugar, los escritos fundamentales de ambos coincidieron en
las cuatro décadas que van de 1910 a 1950. Ambos siguieron en todo las
alternativas de la cultura y la técnica en su tiempo, las dos guerras mundiales
y los nuevos regímenes políticos y sociales que surgieron de la primera guerra
mundial: comunismo, fascismo, nacional socialismo. Ambos tuvieron reacciones bastante coincidentes respecto de estos regímenes.
2) Uno y otro quiso mantenerse fiel a sus tradiciones respectivas de Oriente
y Occidente, del hinduismo y del cristianismo. Ambos fueron tachados como
heterodoxos por las autoridades y sabios de sus respectivas religiones.

3) Los dos recurrieron a los escritos sagrados de su tradición religiosa, procurando justificar sus novedades que, según ellos, se insertaban en lo más auténtico y originario de sus propias religiones. Aurobindo se esforzó por ofrecer
una nueva reinterpretación de los Vedas y de los Upanishads, especialmente
de los últimos, y del Bhagavad Gita; Teilhard recurrió principalmente a los
textos de San Pablo, que habrían sido su mayor fuente de inspiración.
4) Ambos desconfiaron de la excesiva rigidez jurídica de sus propias religiones: Teilhard criticó el demasiado formulismo y legalismo de la iglesia
católica que, para él, debía estar más abierta y avanzando siempre a nuevos
horizontes; Aurobindo hizo severas críticas a la mentalidad unilateral del monismo vedanta, que es la tradición más autorizada y clásica de la India. No
fue menos riguroso frente al budismo nihilista. En general lamentó cierta estrechez de la tradición hindú: desYalorización de la materia, de la acción y
de la técnica y de las realidades temporales.
5) Ambos tienen a la vez un temperamento místico, profundamente místico,
pero integran los valores de la razón, la lógica, la ciencia y la técnica. Es
cierto que Aurobindo tuvo algunas reticencias respecto de la razón y de la
ciencia, al paso que Teilhard sentía una profunda admiración por la misma
que para él indudablemente, debía llevar a la religión y a la mística. Pero,
por cierto, uno y otro se esforzó por integrar el conocimiento racional y técnico
armoniosamente dentro de la actividad cognoscitiva total de la mente humana.
6) Ambos fueron, sin duda, sujetos privilegiados de una extraordinaria experiencia mística que les dio una visión global transcendente de 1a unidad del

103

�universo y de su sentido último; y ambos
periencia mística de la totalidad cósmica,
temporal. Porque, aunque como mí ticos
temporal, sin embargo sus periencia.5 la

pudieron insertar en su misma exsu cosmovisión racional, científica y
miraban lo eterno inmaterial e invivian en la materia y en el tiempo

con sus leyes propias.
7) Por eso tal vez, encontraron en la idea de la evolución el cauce n que
volcar todas las demás intuiciones y \'Ívencias místicas y todas sus elaboraciones
cienúficas.
Esto se cwnple en mayor grado tratándose de Teilhard, quien cultivó las
ciencias positivas más que Aurobindo y fue una autoridad científica en su
campo, la paleontología.
Pero uno y otro apoyaron us conclusiones fundamentales, tanto mí ticas
como racionales, tanto religiosa como científicas, en el principio de la evolución.
8) Así Aurobindo como Teilhard tuvieron perfecta conciencia de I serias
dificultades que desde el punto de vista. ci ntüico, como desde el filos6firo y

religioso presentaba la teoría del evolucionismo absoluto como interpretación
del hombre y del cosmos, Pero creyeron que la evolución
imponía como un
hecho innegable y trataron de dar satisfacción a las obj cciones, sin renunciar

al principio evolucionista.
Por eso creemos que la evolución es el hilo conductor para e.'l(plicarno la
coincidencia de las intuí ·one fundamentales d • urobindo y Teilhar&lt;l. ·mguna mejor introducción a un estudio comparativo de ambos que mostrar
cómo el principio de la voluci6n decidi6 o confirmó us ideas y conclusiones,
y fue un factor deci ivo del paralelismo entre autores que nacieron y vivieron
en climas tan extraños entre sí. eñalemos, entre otras intuiciones fundamentales: la de la unidad del cosmos y de la historia; la revalorización de la
materia y del tiempo; la ituación prh-ilegiada del hombre como centro y meta
de la evolución; la aspiración al superhombre; el ideal de una realización
ideal colectiva de la humanidad; la evoluci6n como int gradora de todo los
grados del ser, materia y espiritu, hombre y Dio , tiempo y et midad, mutación e inmutabilidad, unidad y pluralidad cte., etc.
Aquí vamos a p · ntar dos aspectos básicos de la concepción de la evalucióo en Aurobindo y Teilhard, y que son el fundamento en qu se apo •an
los ulteriores desarrollos del proceso evolucionista: La evoluci6n como le):
cósmica y La conciencia de la unidad cósmica. Esta (1ltima, sobre todo,
particulannente propia de ambo pensado s, tan distantes por otra parte

11. LA

EVOLUCIÓN COMO LEY CÓ

!ICA

La oincideocia entre Aurobindo y Teilhard respecto de la evolución no
sólo consiste en afirmarla como un hecho indiscutible y una ley cósmica qu
explica todas las {unciones del universo en perpetuo cambio, ino que, de una
manera sorprendente, esti.mulant e inspiradora está en la base de todo su
pensamiento, penetra toda su obra y está pres nte n cada una de sus páginas.
Tal vez no sea fácil hallar otros dos autores en los que la idea y el principio
de la evolución guarde tanto paralelismo como es el caso coincidente de Aurobindo y Teilhard. La evolución es el modelo y el eje de todo su pensamiento,
de toda su concepción del universo de todo su sistema de ideas científicas,
filosóficas, sociale , religiosas, h.i t6ricas. . .
En particular, la idea del hombre, de u sentido y u destino se halla estrecha e integralmente basada en el principio de la evolución y recibe de éste su
luz y explicación última. Sin dicho principio toda la obra de Aurobindo y
Teilhard

desplomaría como un castillo de naipes sin base, sin fucrza de

cohesi6n, sin razón de ser.
1)

AUROBINDO

o podía faltar en la vasta producción de Aurobindo una obra dedicada
especialmente a analizar y fundamentar la concepción evolucionista del cosmos.• En ella recoge la tendencia que aparee en la ciencia mod roa en favor
de la teoría de la evolución y la defi nde de las negaciones que ienen del
simple materialismo, según el cual aún la vida y la mente serían resultado de
la evolución de la materia.' eñala urobindo las ley y las etapas fundamentales del proceso de la evoludón cósmica, · br todo, la "secreta" naturaleza de la evolución misma. Es decir, que ésta no
c;ino la manifestación
de un proc o de involución del espíritu hasta con trcñirs en una manüestaci6n puramente material, para luego irse xp~ndo en formas cada vez más
complejas y superiores en el proceso de e olución has las manil taciones
más elevadas y puras del píritu. 7 La idea de involuci6n y evolución preside
• Euoltdion. Sri Aurobindo Birth Centenial Library, vol. 16, Pondichery, India 1967,
pp. 225-297.
• L. C. pp. 245-256, especi:ilmente pp. 254-255.
' " Force inherent in the Infinite brings out of il cternally the atructurc oí iu
action in a univerae of which thc last dcscending scalc is based upon an involution
oí ali tha powen of the Spirit into an inconscient abtorption in her self-oblivious
passion of íorm and structural worlring. Tht&gt;nte comes en ascent and progrcssive libera•

entre 1.

105

�to da la concenc:i6n evolucionista de Aurobindo y de hecho todos ~us _es~~os
rd" · ·d
su insprraoon
y todas sus páginas están impregnadas de ella Y mgi as por
·
La obra central de Aurobindo, La vida divina a que viene a ser como una
·, d 1 hombre del cosmos
"Summa" de todo su pensamiento, de su concepc1on e
,
. .
.
·
tá dedicada a descnb1r
y de Dios, y contiene la esencia de todos sus escntos, es
el proceso de la evolución en todas las etapas del ser.

·
al o d e Aurob"md o, que viene .a ser su obra
La concepci6n del Yoga integr
.
damental sobre la realizaci6n y liberación del hombre en la berra, no nene
Ountro obJ"eto que descubrir al hombre el secreto de su evolución y la maneravéde
, . la V'd
n·,vma,
· alcancen, a tra s
:n. rtarse en ella para dejar que el espmtu.
1 a
..,.,e
'
"6
del hombre, las etapas supremas de su autoexpres1 n.

f

Lo mismo se diga de los escritos sociales y políticos de Aurobindo, _que ~o
hacen sino aplicar a la sociedad como tal, el principio, las leyes y las exigencias
lógicas de la evoluci6n.10
En la misma línea están los tratados menores, cartas Y poe~s ~e Am;obin~o.
Toda la concepción del hombre y de su actividad Y toda la mISbca eSla regi~~
e inspirada por el impulso de la evolución, que .desde la_ nanu:a~eza materia
hasta el hombre y el superhombre tiende a realizar la Vida Divma.

2) TEILHARD
Tratándose de Teilhard de Chardin, resulta asmnsmo superfluo afinn:1"
que la idea mística de la evoluci6n inspira y penetra toda su obra, más aun
tal vez que en el caso de Aurobindo.11
•
-{
ower till the Spirit self-disclosed and set free by knowledge and
=teo{
repossesses the eternal íullnes of its being_ which e~vel~fes then
ry · · · ,. grasp the manifold and unified splendours of 1ts naturc . - T
. he upd
an carnes in i...
•
.
•
.,.1_
d 1~""" and
d
of the sw:cessive births of things is a r1se mto w=g an -.,-r .
~;er ~~;~ a consciousness shut into the first hermetic cell of sleep of the eternal

i:rw: :::~/

Energy''. L. C. pp. 237-238.
.
.
dich
• Th ¡·¡
d' ·ne sn· Aurobindo Birth Centen1al L1hrary, vols. 18 Y 19, Pon
ery,
tJ I tJ
IVI
•
•
• •
1 Ed' Ki
India, 1970. No!otros ciuremos la edición española La vida divina, 3 vos.,
1t.
er,
Buenos Aires, 1971.
.
•
l 20 21 Pon
• The synthesis of yoga. Sri Aurobindo Birth C~t_erual L1brary, vos .. , y
'
dichery, India, 1971. También para esta ob':3 utilizaremos la traducoon al esp
Slntesis del yoga, 3 vols., Edit. Kier, Buenos Aires, _1972.
.
en el
:11 Ver especialmente The human cycle y The ideal
human umly, ambos
vol 15 de Sri Auxobindo Birth Centenial Library, Pondichery, 1971.
~ Para una información sobre el tema de la evolución de Teilhard, s~ valor Y las
. ·
b
o 1eaones
a que se p-.._
,.,., ..., nos permitimos remitir al lector a nuestra reciente obra ya

añoi

º!

106

Teilhard ( a diferencia de Aurobindo quien en su medio cultural hmdú no
halló oposición a su concepción evolucionista) tuvo que defender pennanentemente su adhesión a la evoluci6n frente a las duras objeciones que desde el
campo religioso y aún científico le opusieron sus adversarios. Por eso con
frecuencia adquiere Teilhard un carácter polémico. Esta contradicción permanente no hizo sino acentuar las convicciones de Teilhard, quien, por temperamento, una vez lograda una intuici6n, la mantenía con una confianza
absoluta en su evidencia y hacia una cuestión de sinceridad y fidelidad a la
,·erdad el mantener su punto de vista.

Sus mejores confidentes y amigos notan que en este sentido Teilhard se
manterúa solitario e irreductible en su propio esquema. Esto hay que decirlo
principalmente en orden a su mística por la evolución y por la aplicación
de ésta a ciertos temas filosóficos y teológicos.1 ~
Lo cierto es que desde un principio, desde sus primeros escritos, había
cristalizado ya en Teilhard, no s6lo la convicción cíentüica, sino la mística
religiosa de la evolución como clave de explicaci6n del proceso cósmico, del
hombre, de su historia y de su perspectiva futura, y aun del mismo cristianismo.
Todas las páginas de Teilhard respiran esta mística evolucionista. Bastará
que citemos el primero de los escritos teilharclianos, redactado como un "testamento espiritual" en el ambiente trágico de las trincheras durante la primera
guerra mundial, La vida cósmica. Ya en la Introducción misma profesa Teilhard la tesis, que lo va a inspirar siempre y cuyo desarrollo va a ser el ideal
de toda su vida: "la 'santa Evoluci6n ...'" 18
citada, El pensamiento áe Teilhard de Chardin (El Cosmos, el Hombre y Dios). Ed.
TEA, Buenos Aires, 1975.
12 Sirvan como ejemplo las reflexiones que con gran espíritu de comprensi6n Je hizo
Mgr. de Solages. En el cap. XI de la citada obra, Mgr. de Solages sintetiza rus conversaciones con Teilhard sobre ciertos temas teol6gicos. Teilhard no cambia y casi ni
mitiga sus puntos de vista. Mgr. de Solages concluye el capitulo con estas reflexiones:
"ll serait profondément inju,te de lui reprocher de n'avoir pas résolu d'une maniere
parfaite tous les problcmes qu'il soulevait. Ce qui e.s t regrettable, c'est un certain
durcissement de ses vues avec l'ige. Mais c'est la un pbénomene bioloquement assez
naturel, que a été accentué par l'isolement. On sent tres bien que l'influence de son
ami le Pcre Charles lui manque. Les échanges avec le Pcre Valensin se rarélient. Les
communications étaient lentes avec un homme toujours errant eur le Globe, et puis
les lettres ne remplacent pas une discussion orale. Les objections des théologieru plus
jeunes, comme le Pere de Lubac et moi-meme, ne pouvaient pas avoir sur lui la meme
influence que celles de ses vieux amis. Est-ce &amp;a faute s'il a été trop souvent laissé a
lui-meme ?", p. 338.
11 La uida cósmica en "Escritos de Tiempo de Guerra", Taurus, Madrid. 1966,
pp. 22-95. Ver especialmente p. 79.

107

�Esta confesión de 1916 se repite a través de su vida hasta su muerte. En
1934, escribe en Pekín su profesión de fe científico-cristiana y la encabeza con
sus conocidas palabras: "Creo que la Evolución se dirige hacia el Espíritu,
creo que el Universo es m1a Evolución"; u y año y medio antes de morir
escribe su estudio El dios de la evolución 16 y las Letanúu que terminan así:
"Corazón de Jesús, Corazón de la Evolución, unidme a Vos (etc.)". 18

III. LA

"UNIDAD CÓSMlCA", BASE DE LA EVOLUCIÓN

Pero lo que más importa para una comparación entre Aurobindo y Teilhard no es el hecho de su fe en la evolución, fe que recibieron de los evolucionistas del siglo XIX y que les confirmó Bergson,17 sino la base intuitiva y
mística de la "unidad cósmica", que acerca notablemente entre sí a los dos
pensadores. Creemos que muchas de las coincidencias entre Aurobindo y Teilhard tienen su fundamento en esta común intuición y experiencia mística de
la "unidad cósmica", uno en el horizonte hindú y otro en el cristiano. Esta
unidad consiste en que más allá de la multiplicidad casi infinita de los seres,
más allá de la pluralidad y diversidad de las especies que captan nuestros
sentidos y que nuestra razón trata de ordenar y explicar, se descubre un principio común, para todos los seres y sus diferencias, una ley armónica universal,
merced a la cual, el cosmos va evolucionado hacia formas cada vez más perfectas y con wi sentido final.
En realidad esta intuición de la unidad cósmica, común a Aurobindo y
Tcilhard, es un aspecto del conocimiento científico y racional, el cual trata
siempre de hallar una e&gt;..-plicaci6n coherente de los diversos hechos. La ciencia
busca instintivamente el principio de una explicación unitaria y universal de
,. Como yo creo, en "Como yo Creo", Taurus, Madrid, 1970, p. 105.
21 En "Como yo Creo", pp. 263-270.
11 lbid., p. 172.
11 Es evidente que ambos leyeron a Bergson y recibieron una fuerte influencia. del
mismo, aunque rara vez lo citan. Sin duda que la influencia es más bien de una orientación general evolucionista que de aspectos particulares. Además tanto Aurobindo
como Teilhard dieron un giro distinto a la evolución de acuerdo a su cosmovúi.6n hindú
o cristiana. En relación con Aurobindo cita R. Sailley una tesis preparada en la Soborna
por una estudiante india, Aster Patel (En Sri Áurobindo philosophe du yoga integral,
p. 191; ver también p. 193). En cuanto a Teilhard debe citarse la tesis, También en
la Sorbonne, de Madeleine Barthélemy-Madaule, Bergson et Theilhard de Chardin. Ed.
du Seuil. Paris, 1963. 686 págs. Ver breves referencia, en Mgr. de Solages, o.e., p. 36
y E. Colomer, o.e., pp. 439-441.

108

la realidad múltiple. Pero esta actitud del científico, que no puede contentarse
con la simple catalogación de los hechos o de los entes desconexos entre sí,
sino que busca siempre las relaciones que los unen y las explicaciones de la
situación de cada uno dentro del conjunto cósmico, reviste en Aurobindo y
Teilhard un relieve y una profundidad característica.
El punto de partida de nuestros autores es, tal vez, una intuición de tipo
místico, una especie de "experiencia" profunda de las relaciones que entretejen toda la trama del cosmos y una captación de cierto principio de unidad
wiiversal por debajo de la aparente multiplicidad de los fenómenos. Uno y
otro, por medio de esa intuición, adquirieron esa especie de "conciencia cósmica", que abarca, en una visión total e integradora, la multiplicidad de los
entes, y los intuye unidos por un mismo principio profundo, por una misma
ley universal, por una misma energía interior. Esta intuición, adquiere, sin
duda, en ellos un carácter místico, en el sentido estricto, en cuanto implica
una experiencia interior de presencia y con~to con un principio absoluto
universal, que sostiene y anima la esencia de todos los seres, dentro de un plan
inteligentemente trazado y que se va cumpliendo por diversas etapas evolutivas hacia un final ideal del cosmos y de la humanidad. 18
La experiencia nústica siempre proporciona una visión integradora del universo, pues el místico, se levanta por encima de la multiplicidad y variedad
de los seres contingentes y de los acontecimientos, para contemplarlos desde
un punto absoluto de referencias, del cual todos dependen y en el cual todos,
en alguna forma, se resuelven.
Sin duda ninguna que tanto Aurobindo como Teilhard tuvieron realmente
la pasión de la unidad. Pero uno y otro trataron de racionalizar esta visión
integradora, esta "conciencia cósmica" de unidad, recurriendo a los fundamentos científicos de la visión unitaria del cosmos. En tal sentido, juntan ambos la vivencia mística y la inquietud científica. Aurobindo insiste más en los
fundamentos filosóficos; Teilhard recurre más sistemáticamente a las pruebas
científicas, a las comprobaciones de la paleontología y a las exigencias de las
leyes físicas de la materia misma.
Pero, lo curioso es, que uno y otro, invocan el principio de la evoluci6n,
como el hilo de Ariadna, que según ellos, es la única forma de explicar satisfactoriamente la misma trama íntima que constituye todos los seres, y el divino
11 La coincidencia de la mística de Aurobindo y Teilhard en "la experieacia de la
coaciencia c6smica y en una profunda fe en la evolución" la notó muy bien R.O. Zachner, Evolulion in religion. A Study in Sri Au.robindo and P. Teilhard de Chardin.
Clarendon Pre!s, Oxford, 1971, p. 7.

109

�principio que dirige la actividad del cosmos en su proceso de desarrollo a través
de la multiplicidad de las especies, desde la materia basta las manífestaciones superiores del espíritu humano.
La evolución, para Aurobindo y Teilhard, es inseparable de la idea de la
unidad cósmica, y ésta se basa en un principio divino: de ahl su actitud
religiosa y mística.

El problema de la unidad cósmica se reduce al eterno problema metaüsico
de la oposición entre lo uno y lo múltiple. Resol\'er los opuestos de una unidad
superior, ha sido un ideal de la mente humana, con el objeto de hallar una
ex.plicación racional a las aparentes contradicciones de la realidad. ¿ Cómo lo
múltiple y lo uno, la materia y el espíritu, la libertad y la necesidad, el tiempo
y la eternidad, el ser y el devenir, pueden llegar a resolverse en una unidad
real que los abarque sin anularlos? ¿El hombre tiene posibilidad de adquirir
un conocimiento o una intuición superior que pueda integrar ambos opuestos,
sin negar ninguno de ellos?
Tanto Aurobindo corno Teilhard se plantean en términos parecidos el problema y desembocan en una solución que en e1 fondo \&gt;iene a ser la misma.

AUROBINDO
Abramos, casi al azar, a1guno de los textos de Aurobindo.

1) Punto de partida: la Mate ria
Aurobindo reconoce que el punto de partida, en cierta manera, de toda
investigación sobre la unidad cósmica debe ser la tierra misma. uTocar tierra"
es su consigna, repitiendo nna frase del Upanishad. "Tocar la tierra es siempre
revigorimnte para el hijo de la Tierra, aun cuando busque un conocimiento
supraflsico. Asimismo puede decirse que lo suprafísico ha de denominarse
realmente en su plenitud - basta las cimas que siempre podemos alcanzarsi mantenemos firmemente los pies en lo físico. "La Tierra es su base", dice
el U panirhad cuando representa el Atinan que se manifiesta en el universo.
Y ciertamente es un hecho que cuanto más ampliamos y aseguramos nuestro
conocimiento del mundo físico, más ampliamos y aseguramos nuestro fundamento para el conocimiento superior, incluso el supremo, el del Brahmavid-

ya". ª
ª La

110

uida difJina, l, p. 17.

2) La ciencia y la unidad cósmica
Aurobindo ve en la tendencia de la ciencia moderna, cada vez más acentuada hacia la unidad, una coincidencia con el gran sentido de unidad cósmica de la tradición de la India. Pero esta tradición la recoge Aurobindo no
en la interpretación Vedanta que salva la unidad negando la realidad de los
seres múltiples y de los fenómenos materiales, es decir, del mundo cósmico
como tal, sino en la verdad profunda que él encuentra en los Upanishads,
según la cual se llega a la unidad de los contrarios: El mundo múltiple tiene
su realidad y e1 absoluto tiene también su realidad propia, pero ambos constituyen una ulterior y más profunda unidad.
De esta forma llega Aurobindo a una síntesis entre la ciencia moderna y la
tradición Vedanta original, es decir de los U panishads apartándose de la interpretación clásica de la filosofía Vedanta. •· ro sólo en su única concepción
final, sino también en el gran lineamiento de sus resultados generales, el Conocimiento, por cualquier camino que se siga, tiende a convertirse en uno solo.
Nada puede ser más notable y sugestivo que la extensión hacia la cual la
Ciencia moderna confirma en el dominio de la Mateóa las concepciones e
incluso las fórmulas mismas del lenguaje a las que se llegó, por un método
muy diferente, en el Vedanta, el Vedanta original, no de las escuelas de
filosofía metafísica, sino de los Upanisliads. Y éstos, por otra parte, a menudo
revelan su pleno significado, su más rico contenido, cuando se los aprecia bajo
la nueva luz esparcida por los descubrimientos de la Ciencia moderna, por
ejemplo, esa expresión Vedántica que descripe a las cosas del Cosmos como
una sola semilla dispuesta por la Energía universal en forma multitudinaria.
El rumbo de la Ciencia hacia un Monismo que coincide con la multiplicidad,
hacia la idea Védica de una sola esencia con sus múltiples devenires, es significativo en especial''. 2º

3) Tensión materialismo-espiritualismo
Aurobindo se plantea la dualidad existente, o mejor dicho la antítesis permanente, entre el materia1ismo y el espiritualismo. Ambos, dice parecen tener
su fundamento. "Si el materialista está justificado en su punto de vista de
insistir en la Materia como realidad en el mundo relativo como única cosa
de la que, en cierto sentido, podemos estar seguros y en el Más Allá como
totalmente incogno cibJe, si no inexistente, un sueño de la mente, una abstracción del Pensamiento dh·orciado de la realidad, de igual manera lo está el
•• I bid., pp. l 9-20; IIl, pp. 39-41.

111

�Sannyasin, enamorado de ese Más Allá, justificando en su punto de vista de
insistir en el puro Espíritu crono realidad, en la cosa única libre de mutación,
nacimiento y muerte, y lo relativo como creación de la mente y los sentidos,
un sueño, una abstracción, en sentido contrario de la mentalidad que sea parte del Conocimiento puro y eterno". :n
La solución a esta antinomia entre los dos opuestos no está en rechazar la
realidad de uno o de otro, sino en elevarlos a un plano superior en el cual
ambos se unen. Ese plano superior es el reconocimiento de "una Energía Consciente única", la cual, coincide "con el Ser mismo que la crea". 22
Lo característico de Aurobindo es que quiere mantener la realidad de la
materia por un lado y la realidad del espíritu por otro. Vuelve a criticar repetidas eces la interpretación clásica del budismo y del vedanta, que resolvían
el problema negando la realidad de la materia. "En esta rebelión del Espfritu
contra la Materia la que durante 2000 años -desde que el budismo altero
el equilibrio del antiguo mundo ario-, d(?minó cada vez más la mente hindú".:' Este "rechazo del asceta" lo considera Aurobindo tan unilateral como
el "rechazo del materialismo". El primero rechaza la materia y el segundo
rechaza el espíritu. Para Aurobindo cada uno ha cumplido su función necesaria. "Así como hemos visto en cuán gran proporción el materialismo ha servido a los fines de lo divino, de igual manera debemos reconocer el servicio
mayor aún prestado por el ascetismo a la vida".~• Según Aurobindo, pues,
materia y espíritu no son más que expresiones de una misma existencia cósmica, que es a la vez voluntad consciente, y que es una "Entidad única",25 que
va presidiendo, y, más aún, realliando desde dentro las diversas etapas de la
evolución. 26 Esta "Realidad omnipresente" nos descubre el secreto de la unidad cósmica y de la comprensión de la multiplicidad. Pero no por ello la
multiplicidad deja de tener su valor y su realidad propia, ya que es, como
tal, una expresión de la "Realidad omnipresente". 27 Veamos cómo Aurobindo
explica la realidad de esta "Entidad única".

:11 lbid.,
:, lbid.,
:.a lbid.,
" lbid.,
'" lbid.,
• /bid.,
" Ibid.,

112

pp. 23-24.
p. 28.
p. 29; III, p. 40.
p. 30.
p. 37.
p. 38.
p. 39.

4) Materia, Energía, Conciencia, Dios

E ahora fácil de comprender que Aurobindo concibe la materia primera
no como una simple materia bruta. sino dotada de una energía que es a la
vez voluntad y conciencia. Gracias a ello, urobindo está en posibilidad de ir
e..~licando la evolución c6smica a partir de la materia primigenia, dando los
saltos nec arios para subir al plano de la vida. al plano de la mente y al
plano del espíritu. En este punto tiene un extraordinario parecido con Teilh.ard
para justificar los "saltos críticos" que la volución \'a dando desde la materia
bruta a la vida, desde ésta a la . ensaci6n y do de ésta al conocimiento reflexivo. "La Materia se expresa ventualmente como formulación de alguna
Fuerza desconocida. La Vida, asimismo, e misteño insondable, empieza a
revelarse como una osc-ura energía d ensibilidad aprisionada en su formulación material; y cuando la divisora i~o~cia se cure de lo que nos produce
la sensación de un abismo entre la Vida y la fateria es difícil suponer que
Mente, Vida y Materia se presenten como al o más que w1a sola Energía
formulada triplemente, el mundo tripl de lo videntes védicos. Y tampoco
durará la concepción de una Fuerza bruta material como madre de la Mente.
La Energía que crea al mundo no puede ser otra cosa que Voluntad y la
Voluntad es s6lo Conciencia que se aplica a un trabajo y a un resultado".78
Pero, i miramos, sigue Aurobindo, la realidad, "más en profundidad",
veremos que esa ,·oluntad consciente, que está ]atente como energía, como el
"vasto impulso c6smico", en la materia y en todas sus manifestacion , incluso
en el hombre y en la sociedad, no es otra cosa qÜe " Dios en d hombre, la
Identidad Infinita, la Unidad multitudinaria, 1 Omnisciente, el Omnipotente,
que habiendo creado al hombre a su semejanza, ...busca expresar en él alguna
imagen de la unidad, omnisciencia, omnipotencia, que son la autoconcepción
de lo Divino". 29
Como se ve, tanto la materia como el píritu, la energía material o la
e;piritual, son diversas manifestaciones de una misma y única energía, que es
consciente, porque es la misma "Vida Divina", el mismo impulso infinito del
Absoluto, que involucionó hasta la materia para evolucionar hasta la expreión espiritual pura de Dios.
Por eso dice Aurobindo que la "Energía única' coincide "con el
que la

r mismo

crea''.ªº

'" /bid., p. 20.
" lbid., p. 21.
ª Ibid., p. 28.

113
Rum-8

1

�La "unidad c6smica" es entonces perfecta, aunque la pluralidad de los seres
y la materia y el espíritu sean reales, porque se unifica todo por su Realidad

última que es el Absoluto. Tampoco hay dificultades para los avances de la
evolución desde los planos inferiores del ser basta los superiores, porque es el
mismo impulso divino omnipotente el que produce el despliegue ascencional
de la evolución c6smica.
Es difícil sustraerse a las dificultades filosóficas que ofrece esta concepción
de la evolución, pues parece caer en un ''panteísmo" de confusión de el cosmos
material ron Dios.
Teilhard coincide en dos pasos fundamentales con Aurobindo, como vamos
a ver: sólo se apartará en esta interpretación final, marcadamente panteísta.

TEILHARD
La intuición de la "unidad cósmica" en Teilhard no es menos viva que en
Aurobindo. Y, por cierto, tiene características muy parecidas a las de éste.
Puede decirse que una de las pasiones fundamentales de Teilhard era la pasión de la unidad cósmica. Y por ésta entendía no sólo la unidad en el
mundo material, sino en todas las manifestaciones observables, aun cuando
tengan características superiores a la materia. Pero, sin duda ninguna, el gran
principio de unidad comienza a aparecer para Teilhard a partir de la materia misma.

1) Punto de partida: la Materia
Ante todo, para él la unidad cósmica, era un fenómeno captado directa,.
mente como un hecho, que es patente, como él decía, para la mirada del
"naturalista".u
En su primera obra Teilhard parte del hecho de la visión fundamental de
la pluralidad y de la multitud, confirmada por la teoría de la constitución
atómica del universo.u Pero inmediatamente, en medio de la pluralidad y de
la multitud aparece que las mónadas no son independientes entre sí, sino que
están "en su reposo y en su acción, en su textura y en su devenir, bajo los
vínculos que las unen o las jerarquizan y las corrientes que las arrastran", y
11

ª
114

El /enómerro humano, p. 54.
Escritos del tiempo de guerra, p. 29.

por eso, siguen siendo ~se es el misterio del cosmos y el secreto de la materia- una misma cosa. 88
Este mismo proceso de la experiencia, es decir, de un primer golpe deslumbrante de la pluralidad de los seres y una segunda experiencia más ptof unda
de la unidad que los une indisolublemente en una inmensa "mónada cósmica",
es eJ proceso del pensamiento de Teilhard. En El fenóme110 humano, al hablar de la materia, ante todo señala primero la pluralidad, para luego afirmar:
"Cuanto más fisuramos y pulverizamos artificialmente la materia, tanto más
deja ver ante nosotros su fundamental unidad"." "Como si la trama de toda
trama se resolviera en una simple y única forma de sustancia" (!bid.).
El mismo proceso se observa más adelante: "El Cosmos en el que el Hombre se halla comprometido constituye, de acuerdo con la integridad indiscutible de su conjunto, un Sistema, un Tot1tm y un Quantum: un Sistema, por
su Multiplicidad; un Totum, por su Unidad; un Quantum, por su Energía;
los tres, por lo demás, situados en el interior de una esfera limitada".35
Teilhard no duda en vincular la materia en su expresión más primitiva,
es decir, la trama del universo, con todo el conjunto del cosmos: "La Trama
del Universo es el Universo mismo". 9º

Es fácil de ver que, según Teilhard, el punto de partida de la evolución,
la trama del universo es la materia primitiva. Recordemos que para Teilhard
el descubrimiento fundamental es "que todos los cuerpos derivan por ordenación de un solo tipo inicial cotpuscular".87 Ahora bien, "históricamente, Ja
trama del universo va concentrándose en formas de materia cada vez más
organizadas. Y la evolución de la materia dio ciertamente origen al gran
macrocosmos de las nebulosas y soles: "Los astros son los laboratorios en
donde se prosigue, en la dirección de la grandes moléculas, la Evolución de la
materia". 39 Pero también "tiene sus consecuencias hasta en la génesis del
espíritu". No es de cxtrafiar que Teilhard llegara a ser también un místico
de la materia y que ya en 1919 escribiese sus célebres páginas exultantes sobre
La potencia espiritual de la materia, que culminan con un Himno a la materia, en que se funden el científico y el místico cristiano. 30
• !bid., p. 30.
" El f en6meno humano, p. 55.
• Ibid., p. 58.
• !bid., p. 59.
" El fen6meno humano, p. 63.
• Jbid., p. 70.
• Euritos de tiempo de guerra, pp. 449-459.

115

�2) La ciencia y la unidad cósmica

inmensidad del universo en evolución como una totalidad cuyas partes están
íntimamente entrelazadas entre sí y con una interdependencia total.

La unidad cósmica es para Teilhard un objeto de intuición a la vez científica y mística. El científico no desaparece nunca en la cosmovisión de Teilhard. !l tiene de una manera especial, cuidado de apoyarse en comprobaciones científicas cuando habla de la unidad cósmica. Así, para demostrar su
afirmación unitaria fundada en que "todos los cuerpos derivan por ordenación de un solo tipo inicial",'º trata de llegar hasta los elementos más simples
del universo. "Recorridas tan lejos como sea posible en la dirección de sus
orígenes, las últimas fibras del compuesto humano van a confunclirse ante
nuestros ojos con la trama misma del Universo".

Citemos, aunque sólo sea a título de muestra, otra de sus confesiones sobre
la experiencia místico. de la unidad del cosmos. Teilhard hace una descripción de los pensamientos y sentimientos que surgen en esa experiencia de una
manera que parece autobiográfica: "Cada día estaban más perfumados, más
llenos de color, eran más patéticos debido a una Cosa indefinible, siempre la
misma Cosa. Después, la Nota, la Fragancia, la Luz vagas empezaron a precisarse. Y entonces empecé a sentir, contra toda convenci6n y toda verosimilitud, lo que había de inefablemente común en todas las cosas. La Unidad se
me comunicaba, infundiéndome el don de aprehenderla. En verdad, había
adquirido, un sentido nuevo, el sentido de una cualidad o de una dimensión
nueva. Todavía más profunda: era la transformación que en mí se había
operado en la percepción misma del ser".º

"La trama del universo: este residuo último de los análisis cada día más
profundos de la ciencia.. .''.41
Ahora bim, en la trama del universo, la energía cumple Ja función decisiva
de constitución y es el elemento a la vez de desarrollo de la materia. La
energía es el impulso que va a originar y mantener la evolución, es la que
coordina entre sí los átomos, los interrelaciona y a la vez los constituye. ''Desde
el punto de vista energético, renovado por los fenómenos de radioactividad,
los corpúsculos materiales pueden ahora ser tratados como los depósitos pasajeros de una potencia en concentración. La Energía, nunca aprehendida de
hecho en su estado puro, sino siempre en un estado más o menos granuloso
(¡incluso en la Luz!), representa actualmente para la Ciencia la forma más
primitiva de la trama universal. De ahí esa tendencia instintiva de nuestra
imaginación a considerarla 'COmo una especie de flujo homogéneo, primordial,
en el cual todo cuanto existe en el mundo que posea una figura no sería más
que un conjunto de "torbellinos" fugitivos. El Universo, desde este punto de
vista. hallaría su consistencia y su unidad definitiva en el extremo de su descomposici611. (Es decir en la homogeneidad de sus últimos elementos interrelacionados entre sí por la energía, por una misma energía). "De esta manera
se sostendría desde abajo" P
Este aspecto científico en el que TeiJhard funda rigurosamente su intuición
de la unidad cósmica y de la evolución, no impide, antes bien fundamentar,
una verdadera intuición mística, una especie de visión sentida y experiencia
directa de la unidad c6smica. Teilhard vibra frecuentemente ante la emoción
de esta intuición, de esta conciencia cósmica, en la cual se le prerenta la
El fen6meno humano, p. 63.
" !bid., p. 53.
.a !bid., pp. 56-57.

3) Tensión, materialismo-espiritualismo

El punto de partida de toda la evolución es, para Tcilhard, sin duda, la
materia. Pero él, lo mismo que Aurobindo, nos habla de una permanente
tensión entre la materia y el espíritu. ¿ Qué justificación de Teilhard, desde
el punto de vista científico y de la evolucil6n, de la realidad del espíritu y de
sus relaciones con la materia?
El problema es, ante todo, patente en el cru:o del hombre. En é~ dice
Teilhard, se da un doble esfuerzo, un doble trabajo, una doble actividad, que,
fenoménicamente, aparece como dos planos distintos y como procediendo de
dos fuentes de energía distintas: la energía espiritual y la energía material.
"En ningún otro lugar se nos presentan más crudamente las dificultades en
las que aún nos hallamos para agrupar, dentro de una misma perspectiva
racional, espíritu y materia".º Teilhard, naturalmente, está empeñado en coordinar estas "dos facetas, espiritual y material, de nuestra actividad". Como
Aurobindo, señala el peligro de un materialismo o un espiritualismo unilaterales, que quieren reducirlo todo a la materia o al espíritu, lo que supone
ignorar 1a verdadera realidad de alguna de las dos facetas. "La ciencia, dice
Teilhard, ha decidido ignorar provisionalmente la cuestión de entrelazar de
una manera coherente las dos energías del cuerpo y del alma. Sería muy có-

10

116

., El medio divino, Ed. Talll"Ull, Madrid, 1967, pp. 138-139.
.. El fenómeno humano, p. 79 .

117

�modo obrar como ella".' 5 Teilhard no está dispuesto ni a desconocer la realidad de la materia, ni a desconocer la realidad del espíritu, ni tampoco a
admitirlas como paralelas y desconectadas.

"En el plano científico, prosigue la controversia entre materialistas y espiritualistas, entre deterministas y finalistas. Después de un ciclo de disputas,
cada partido se queda acantonado en sus posiciones, presentando al adversario
razones sólidas que lo justifiquen".46
Esta situaci6n insoluble se debe a la actitud parcial de cada uno de los
bandos y la solución debe hallarse en "la dificultad experimentada por los dos
grupos de mentalidades para situarse en un terreno común". Por eso él sos.tiene que debe llegarse a una "especie de fenomenología de física generalizada,
en la que la cara interna de las cosas sea considerada tanto como la cara
externa del mundo" y que ésta es la única explicaci6n coherente, tal como
la ciencia debe tender a lograrla, para "la totalidad del Fenómeno cósmico".' 1

permitía dar señales exteriores. Recogiendo afirmaciones de otros científicos
continúa Teilhard: "lo que yo digo, no es pues, absurdo. Ello sin contar, que
t~o metafísi~~ debe~ alegrarse al com~robar que, incluso desde el punto de
vista de la fmca, la idea de una matena absolutamente bruta ( es decir, de
un puro "transiente") no es más que una primera y burda aproximación de
nuestra C&gt;-.'Periencia".49
Teilhard, para salvar la unidad de la ciencia, quiere proponer una soluci6n
que salve a la vez la realidad de las dos energías física y psíquica, e integre
los fenómenos propios de cada una, dentro de una realidad unitaria del
universo.
"Para escapar a un dualismo de fondo imposible y anticientífico dice Teilhard y para salvaguardar no obstante, la natural complicación de la trama del
universo, yo propondría, pues, la siguiente representación que va a servir de
fondo a todo el resto de nuestros desarrollos". ~0
La representación de Teilhard tiene dos afirmaciones centrales:

4) Mate ria, energía, conciencia, Dios
Teilhard sostiene que si la conciencia se muestra con plena evidencia en el
hombre, por aparecer en él la interioridad, también con absoluta evidencia, lo
mismo debe suceder proporcionalmente en los estratos más inferiores de las
cosas: "En e) fondo de nosotros mismos sin discusión posible se nos presenta,
a través de una especie de desgarre, un interior en el corazón mismo de los
seres. Ello es suficiente para que en uno u otro grado, este 'interior' se nos
imponga como existente en todas partes y desde siempre en la naturaleza".
De
la conclusión, importante decisiva en Teilhard, de que la conciencia
es "coextensiva" a toda la naturaleza: "La conciencia aparece con evidencia
en el hombre [...], y, por tanto, entrevista en este último relámpago, tiene
una extensi6n cósmica y, como tal, se aureola de prolongaciones espaciales y
temporales indefinidas". ''Esta conclusi6n resulta grávida en consecuencias. Y,
sin embargo, me siento incapaz de ver cómo, en buena analogía con todo el
resto de la ciencia, podríamos sustraernos a ella" ...

aru

y

Así ha llegado Teilhard, a la conclusi6n, coincidente con Aurobindo, de que
la materia primitiva, la trama del Universo, estaba ya en su interior dotada
del principio de la "consciencia", aunque en una mínima expresión que no le
'"
..
"
•

118

Jbid.,
lbid.,
Ibid.,
lbid.,

p. 79.
p. 69.
p. 70.

l. Hay una energía que es común y la misma en todas las manifestaciones
de la energía, y es "de naturaleza psíquica". A esta energía la llama Teilhard
"energía fundamental".

2. Esta energía fundarruntal "se divide en dos componentes distintos: una
energía tangencial. .. y una energía radial".n La primera correspondería a la
energía física o material y la segunda a la psíquica o espiritual.
"Las dos energías, física y psíquica, distribuidas respectivamente sobre las
dos caras, externa e interna, del mundo, tienen en su conjunto el mismo aspecto".52
"Energía material y energía espiritual, sin duda alguna, se sostienen y se
prolongan una a otra por medio de algo".

"En el fondo, de alguna manera, no debe haber actuado en el mundo más
que una Energía única".°'
Esta "energía única" o "energía fundamental"

114

es la "energía cósmica"

• lbid., p. 74.
• lbid., p. 82.
11 !bid., p. 82.
• lbid., p. 81 .
11 lbid., p. 80.
• Ibid., p. 82.

p. 72.

119

�que "la ci ncia reconoce" y que nos permite comprender, más allá de las tensiones entre la energía material y la energía espiritual, ya que las abarca, la
totalidad del fenómeno cósmi o, en una explicación coherente, ''tal como la
ciencia debe tender a realizarlo. u

"fusión e inconciencia" propio de "la filosofías o las religion s monistas" .61
Por el contraúo, nuestro Dios lleva hasta el e.·tremo la diferenciación de las
criaturas que en él concentra [. • .] nu stro medio divino no se halla ino en
los antípodas del falso pant ísmo. El cri tiano puede lanzarse a él con toda
su alma, . in temer que un día pu da encontrarse moni ta".~•

Ella es la fu rza motora o 1 impulso de la evolud6n.
Al reducir la energía cósmica a la unidad, a una energía única Teilhard
tiene que plantea
necesaria.nnente la relación de esa en r0 fa con el Absoluto. Se le presenta entonces un problema parecido al de Aurobindo. ¿Es esa
energía distinta del bsoluto como una creación del mismo, una "cxp i6n''
o una "manif ·taci6n" como diría Aurobindo; o bien ella es, en realidad, el
mismo Ah. oluto, interno y presente en toda la realidad, actuando desde el
interior dl· ell ? urobindo nos ha hablado de la materia única y del "alma
única". 'os ha dicho también que hay un ''alma común", la misma en todos,
aunque con distinta expresión en Lodo .
Teilhard e pecialmente en las primeras páginas de u estudio El medw
divino, señala la presencia de lo divino en la creación de manera que podría
pensarse que es el s r mismo de Dios la energía que todo lo mu ,-e, algo asi
como la energía c6smica única. qu a la ,·cz da origen a las actividades materiales y c;pirituales. Tocamos de esta manera el punto "ultravivo" y "ultraactivo'' del universo. Aquí paree qu e tamos aproximando entre í el m dio divino y la energía única c6 mica como identificados.11
Pao Teilhard tiene buen cuidado de distinguir esta realidad, inmanente en
todas las creaturas, en toda la realidad mundanal material y espiritual, de la
multiplicidad en que se balla presente. Explícitamente sostiene la trascendencia del medio del medio divino y la falla fundamental que significaría una
concepción panteísta. Por de pronto "el {edio Divino" es trascendente re5"
pecto de la multiplicidad. "lnnum rabie y vasto como la onda centelleante
de 1, criaturas que sostiene y sobrcanima su océano, el leclio Di"ino conserva
al mi.mo tiempo la trascendencia concreta que le pennite reunir, sin confusión, a su unidad triunfante y personal los elem ntcs del mundo".'' E ta unión
sin con fu ión o sta reunión sin confusión es la f órrnula que habitualmcnt
emplea T ilhard para distinguir el pan ísmo o mejor dicho el "falso panteísmo, de un panteísmo aceptable". Pero él clarament señala que "el huésped
del medio divino, en primer lugar, no es panteí ta,,. ería un panteísmo d
• lbid., p. 70.
• El m6dio diuino, p. 121.
lbid., p. 118.

IV.

REFLEXIONE

1) 'o hemos h cho sino una pequeña introducd6n al tema de la evolución en Aurobindo y Teilhard. 610 hcmo dado una sucinta presentación de
dos aspectos, que on sin duda bá icos, y. por así decirlo, presupuest para
todo ulterior estudio de los muchos temas que Aurobindo y Teilhard han
desarrollado en su compleja cosmo i. ión evolurionista.
2) E. peramos seguir en otros trabajos el estudio comparado de ambos.
3) Pero creemos qu
ta primera introducci6n es suficiente para comprobar la coincidencia del pensamiento d Teilhard y Aurobindo, debida ante
todo a su enfoque de la evolución. Por to mismo. hay otros muchos puntos
particulares de coincidencia, a veres en aspectos fundamentales.
4) Por supuesto, también hay divergencias importantes que dan al · tema
un espíritu distinto y personal en cada caso; Aurobindo es Aurobindo y Teilhard es Teilhard. H mos señalado una que
de gran importancia antropo16gica, metafísica r religiosa. al llamar la atención de que Aurobindo se
mueve en una co mo,i.ión evolucionista de ambiente panteísta, el paso que
Teilhard enfatiza su rechazo de todo "panteímio de confusión" y afirma la
primacía de la persona en el hombre y en Dio.• aunque a vec , en ru pasión
por la unidad, usa fórmula ambigüas.

5) Pero ta diferencia fundamental, no invalida la sorprendente coincidencia de ambos en la {enomenol~ del proceso de la evolución y en la
mística con que viven u e.xpcriencia de la unidad cósmica.
6) Habrán observado los lectores que nuestro método ha sido simplemente
"e..'q)()Sítivo". H mos tratado de presentar una visión lo más objetiva J)Oliible.
o hemos querido in ert.ir apreciaciones valorati\' o re rvas a algunas ideas
de uno y otro, que o bien no compartimos o al m nos d herían ser obj to de
cuidadosas precisione por
ambigüas. Es muy difícil evit."U' en medio del
• !bid., p. 122.
• lbid. \'cr t mbién El fenómeno humano, p. 374.

121
120

�entusiasmo científico o místico, las fórmulas unilaterales o demasiado simplistas, que no siempre respetan íntegramente la realidad de los hechos, o deducen
consecuencias que los mismos hechos no avalen necesariamente.ºº
7) Pero no podemos terminar sin hacer una referencia al principio mismo
de la "evolución", en que se inspiran Aurobindo y Teilhard. No cabe duda
de que los hechos comprobados por la ciencia lleven a la conclusión de que
el cosmos se ha ido desarrollando en virtud de un proceso de evolución. ¿ Pero
esta evolución es absoluta o se ha cumplido dentro de ciertos límites? He aquí
el interrogante que los científicos, los filósofos y los teólogos deben todavía
replantearse. Aurobindo y Teilhard parecen suponer siempre una evolución
absoluta: el primero sin excepciones, segundo con la sola "posible" excepción
de la aparición del alma humana, es decir, del fenómeno de la "reflexión".•1
Uno y otro extienden el campo de la evolución con demasiada seguridad y
con excesiva universalidad. Pero ¿ es la e,·olución la explicación total de los
hechos? ¿ Qué precisiones y qué imitaciones imponen los hechos mismos a la
"teoóa" evolutiva del cosmos y del hombre? 82

LA DIFtCJL PROG OSIS PARA LA UNIVERSIDAD
DR.

ZoENCX. Ko1TNK
Gidy, Francia.

"Lo QUE M.Ás urge a la Universidad es penetrarse de su condición problemática", escribió en 1951 J. Mar1as.1 Palabras que se quedaron sin resonancia
alguna como ocurrió, por lo demás, con muchas otras; el discurso sobre la
Universidad no fue entendido fuera del cuadro cerrado de ésta: clasificado
desde su origen bajo el adjetivo "universitario" no tenía derecho para llegar
a ser universal. En el peor caso relegado entre los ejercicios estilistico-intelectuales, en el mejor admitido en una perspectiva cuya dimensión va del voluntarismo a la utopía, no interesaba sino a los universitarios. Pues ¿no fue
concebido por uno de ellos y a ellos destinado?
Se olvidó (por causa de dicho ostracismo categorial que tiene sus raíces
en un anquilosamiento normal de todo pensamiento autosuficiente) lo esencial: que la universidad no es una instituci6n equiparable con el conjunto de
otras instituciones, que, para cumplir con su misión, necesita ir más allá de su
{unción explicita y programas establecidos.ª S6lo este continuo superar ( vencer la contradicción formal del estatuto) le puede asegurar la supervivencia
y el desarrollo.

• Respecto de Tcilhard nos permitimos remitir a los lectores a la evaluación que
hacemos de los aspectos positivos y negativos de su pensamiento en nuestra obra El
f,en.sami.ento d• Teilhr.zrd dti Chr.zrdin: El Cosmos, tl Hombre '1 Dios. Ed. TEA, Buenos
Aires, 1975.
11 Sobre el tema de la evoluci6n seg6_n Tcilhard, puede vene nuestra obra citada en
la nota anterior, Cap. II, El hombre 1 la evoluei6n.
.. Ver aJ respecto el bien documentado estudio de R. J. Nogar, La 11voluci6n y lll
filoso/la cristiana. Traducción del inglés. Edit. Herder, Barcelona, 1966.

122

Hace ya más de cuarenta años, J. Ortega y Gasset, con su habitual claridad, planteó el problema fundamental, el del binomio universidad-ciencia
que no deben ser ni fundidas ni separadas. En una visión totalizadora "la
universidad es el intelecto -y, por lo tanto, la ciencia- como institución";
pero esa identidad espiritual, si engloba las condiciones de eficacia y actualidad, resulta sigue resultando, de una heterogeneidad de hechos cuyo sentido constituye el contenido de una finalidad, la nuestra.
El inttleei,,aJ y n1 mundo, Madrid, Elpasa-Calpe, 1968, p. 104.
• Hecho que fue comprendido --en su form.i negativa- por los nazis que cerraban ailtemáticamente 13.11 univenidadet en los pwes ocupados.
1

123

�De aquí la fórmula orteguiana: "la universidad es, además, ci,mcia". Y
la precisión consecutiva: "no un además cualquiera y a modo de simple
añadido y externa yuxtaposición, sino que - ...- la universidad tiene que
ser antes que universidad, ciencia". La "atmó fera" científica da "el supuesto
radical para la e.xistencia de la universidad", se puede decir que "la ciencia
es la dignidad de la universidad, más aún", su "alma".
La segunda significación del "además", complementaria y no menos importante, insiste en que la universidad debe abrirse "a la plena actualidad",
estar en medio de ella, sumergida en ella. Para que la universidad vuelva a
ser "lo que fue en su hora mejor: un principio promotor en la historia europea", Ortega preconiza con urgencia su intervención en la vida pública.ª

•
En los años cincuenta, dedicó al problema de la universidad unos penetrantes estudios Gaston Berger, inventor de la "pedagogía prospectiva" según
la cual "la educación tendrá que anticiparse a la enseñanza, lo que supone
un cambio radical de orientación: en lugar de distribuir los conocimientos
enciclopédicos, rápidamente superables -pues perecedores- en el mundo
cuya historia va acelerándose, hay que dotar ante todo a los jóvenes de medios
adecuados para afrontar la situación científica y cultural en continua evolución".

Así, en la concepción bergeriana "la universidad no proporciona el coronamiento de los estudios sino que es una apertura sobre la vida". Lejos de estar
limitada a lo útil, su tarea humana imprescindible es "aprender a ser", darnos
"el gusto y el amor de la libertad sin Ja cual no hay existencia auténtica".'
Prolongando la obra del filósofo francés en la direcci6n indicada, sus colaboradores y discípulos establecieron, antes de que estalle la rebelión estudiantil en 1968, un diagnóstico que la prevía con una certeza casi matemática.
En efecto, si la universidad debe desempeñar en la sociedad contemporánea
su papel de centro "de producción científica y de creación cultural", es necesario reformarla desde lo interior, y, al mismo tiempo recon iderar las modalidades de inserción en la estructura estataP
• Obras completas, Madrid, Revista de Occidenle, 1962, t. IV, pp. 350-35-3.
• L'homme moderne et son éducatio11, Paris, P.U.F., 1967, pp. 131, Ul, 93.
• " ...si se adopta un punto de vista prospectivo, las univenidades aparecen como
instituciones, centrales y no marginales, y cierta gestión etá.tica como la herencia de
una época acabada, cuando los problemas de la producción y del cambio parecían
menos importantes que los de la igualdad jurídica y de la transmisión de lo adquirido". (A. Toura.ine: Cri.s, et transformatwn de l'univmit, in: PROSPECTIVE, París, septiembre, 1967, núm. 14, p. 50).

124-

Pero -y los hechos lo mostraron contundentemente- tampoco el análisis
y visión prospectivistas fueron tomados en serio. 8 Hoy, cinco años después de
la ola de •·contestaciones" que trastornó el antiguo sistema universitario, el
nuevo orden todavía no está en vigor; la universidad (al menos la. de la
Europa occidental) trata de acomodarse, con éxitos bastante desiguales, a un
"modus vivendi" pragmático donde la precaridad concepcional se pone en
difícil equilibrio con la flexibilidad doctrina l.

•
En su impresionante libre obre Ser y quehacer de la universidad,' Agustín
Basa.ve Fernández del Valle, presidente del Centro de Estudios Humanísticos
y catedrático de la Universidad Autónoma de Nuevo León, nos invita a refle.xionar hallar con él un remedio a tal estado de cosas.
Ya en la introducción, situándose "en posición de universitario comprometido" -a quien incumbe "una elevada rectoría social, cierta preeminencia personal y una inocultable función prospectiva"- el autor se pronuncia en pro
de "la universidad vocacional frente a la universidad profesional", postulando así la prioridad del "espíritu crítico sobre el sistema concluido de conocimiento actuales".8
El profe.sor Basave acomete el problema en metafísico que reconoce la finalidad del ser de cuya verdad última procede el saber comunicativo, unitario
y orgánico. De aquí, la siguiente definición: "la. universidad es la institución
de estudiantes y profesores que por la investigación y la docencia se ordena a
la contemplación de la verdad, a la unidad orgánica del conocimiento, al
cumplimiento de las vocaciones personales y a la preparación de profesiones
necesarios para la realización del bien común".
Conforme a esta escala axio16gica es permisible "conjeturar, para el próximo futuro, un desplazamiento del centro de gravedad de la enseñanza universitaria" hacia "la clarificación e impulso de las yocaciones" que se efec• amralmente, no podemos aquí dar cuenta de todos los escritos que fueron consagrados en este período al tema de la universidad, escrito que van del radicalismo
( cf. por ej. G. Gu.sdorf: La universidad en cuestión, Paris, Payot, 1964) hasta las
posiciones más o menos tradicionales (d. por ej. A. Caturclli: La universidad, su
esencia, su vida, su ambiente, Univenidad Nacional de Córdoba, 1963; part. las pp.
133-134; "Técnica y mwón de la Universidad").
r El subtítulo: Eestructura y mirión de la universidad vocacional; prólogo del Profr.
Dr. F. J. von Rintelen; Monterrey, Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, 1971, 496 págs.
• Ibid., pp. 16-17.

125

�tuará al través de "un continuo aprendizaje, ... un arte de evaluación, crítica
y autocrítica".
Para "hacer de la universidad la conciencia más lúcida de nuestro tiempo"
hay que mantener la presencia viva de "una idea directriz'' ("la Facultad de
Filosofía puede servir como eje espiritual de la universidad"} que se concreta
atribuyendo un carácter universal, comunitario e intcrdisciplinario al trabajo
universitario a la vez educativo y de "investigaci6n abierta, continua, prospectiva'', donde el humanismo se combina indisolublemente con "la invenci6n a todos los niveles" según "una metodología rigurosa".'
Antes de proponer unas medidas específicas para buscar soluciones a la
crisis de la universidad contemporánea -crisis causada principalmente por
la preponderancia concedida a la enseñanza profesional- y llegar a la meta
.indicada, el autor nos facilita los resultados de su vasta encuesta sobre la
situación universitaria en los principales países europeos (incluso la U.R.S.S.),
los Estados Unidos y la América Latina; se desprende de este estudio comparativo que no existe ningún modelo acabado y transmisible. Tampoco el
balance de la rebelión estudiantil ( el profesor Basave habla de "una nueva
clase social: el estudiantado") aparece como unilateralmente positivo o negativo. Más que de otra cosa, se trata de un síntoma que señala ''una sociedad
defectiva. Los que ostentan el poder social no están a la altura de su misi6n
hist6rica1' •10
"La reforma integral de la universidad" debe tener en cuenta todos los

aspectos: estructural, administrativo, académico y vocacional; sus principales
bases expuestas por el catedrático de Monterrey, son las siguientes:
1) Reforma de la primera y la segunda enseñanza - ...- , para que el

alumno llegue a la universidad con una base decorosamente sólida de cultura
general.
2) Estudios electivos, al lado de los cursos básicos para desarrollar la personalidad y 1a vocación.
3) Asegurar todos los objetos y accesorios necesarios a la enseñanza moderna.
4) Becas y pensiones para estudiar dentro del país y en el extranjero.
5) Dar una elevada formación pedagógica a los universitarios.
6) Garantimrles una seguridad material.
7) "Restaurar la disciplina" en 1a universidad no con la ayuda de regla• /bid., pp. 2-13.
.,. Ibid., p. 347.

126

mentaciones1 sino requiriendo que "el gobierno mantenga el imperio de la
norma jurídica, sin atropellos" y, por otra parte, "preparar un clima de
mayor simpatía y comprensi6n entre maestros y alumnos".
8) La educación integral y armónica de los discípulos ocupará el lugar
primordial en la universidad del porvenir. Se trata de ''conjugar en feliz
sincretismo" Jo mejor de los estatutos universitarios existentes y, eliminando
"de la educaci6n todo dogmatismo y aprendizaje pasivo", preocupándose "por
la vida entera del educando, . . . provocar la personalidad del estudiante,
guiándola y dirigiéndola a fin de que descubra personalmente la estructlll'a
de la realidad que se le trata de mostrar''.
9) La tarea universitaria es ante todo socrática: despertar al educando y
ponerlo en la vía de "contemplaci6n y acción". Además, la universidad vacacional; a) debe buscar "la unidad orgánica del saber, la implantación de
materias comunes verdaderamente universales -Antropologia Filosófica, Teoría de la Política, Historia de la Cultura- y abertura a los fundamentos
filosóficos; b) Diólogo interdisciplinario· c) Departamentalización sin abolir
las facultades; d) Simbiosis de .investigación y docencia; e) Actividad original
y creadora en una integración metodológica con el seminario científico y el
practicum, el taller y el laboratorio" .1'1

El mensaje contenido en el libro del profesor Basave es profundamente
optimista: bajo ciertas condiciones, la universidad puede llegar a ser el más
adecuado instrumento para la puesta en práctica del "nuevo humanismo universitario", preparar el advenimiento del "humanismo integral". De las negagativas la más importante queda su ".independencia de todo control político"
que permite un ambiente de "verdadera libertad dentro del orden"; de las
condiciones positivas, la de reconocer en el obrar de la universidad la primacía "del 'logos, sobre el 'ethos"', es decir subordinar su quehacer a su ser.
Ya que la universidad, ese "laboratorio cultural", "supone y exige el cultivo
11 lbid., pp. 305-356. Al propósito de la "wnbiosis de investigación y de docencia"
el autor critica la opinión diferente expresada por J. Ortega y Gasset ( cf. pp. 12-13,
163). No podemos detenemos en este punto, sin embargo hay que notar al menos que
Ortega se opone a la "investigaci6n" y "cientifismo" entre comillas que invadieron a
la Universidad, dañándola, porque ofn:clan al estudiante una falia. imagen (de1problematizadora) de la verdadera ciencia, induciendo al joven en error de facilidad en
cuanto a su posible carrera científica.
Y hoy más que ayer la pra.'Üs confirma la vigencia de la siguiente proposición orteguiana: "la ciencia, al entrar en la profesión, tiene que desarticularse com.o ciencia,
para organiz.arse, según otro centro y principio, como técnica profesional. Y si esto es
asi, también debe tenerse en cuenta para la. em.eñanza de las profesiones". ( Obras
completas, t. IV, p. 341) .

127

�de la dimensión axiotrópica del hombre. Y se cumple en la fecunda proyección socio-política" .12

ta por la imposibilidad de una previsión rigorosa de empleo. Con lo que
abordamos lo esencial de la reforma del funcionamiento de la universidad .

•
A pesar de terminarse por un punto de interrogaci6n, el título del último
estudio de Jean Fourastié, conocido universitario y futurólogo francés, parece
señalar, al contrario, una visión pesimista. Cuando nos planteamos la pregunta: ¿Quiebra de la uniuer.sidad?,1 3 tenemos en efecto una duda seria que no
incita particularmente las esperanzas para una respuesta no afinnativa.

El autor parte de la comprobación común: "En ningún país del mundo,
la institución universitaria está hoy juzgada satisfactoria y estable"." La urgencia de una mutación a la cual asistimos resulta ante todo de la creciente
presión económica: la sociedad actual siempre ex.ige más diplomados y mejor
calificados para unas tareas precisas. El primer aspecto es cuantitativo: "la
universidad llega y llegará a ser cada vez más el solo empleo normal de los
años de adolescencia y de juventud". La consecuencia de tal ''extensión de
la universidad a las masas de nombres" será, según J. Fourastié, "su estallido entre un número muy grande de medios culturales" 16 conforme a las
aptitudes humanas.
El segundo aspecto cualitativo (mejorar la calificaci6n) debería hallar su
solución en la "adaptación de la universidad al empleo"; en vista del aumento irresistible de infonnaciones científicas la única medida adecuada sería
prolongar la enseñanza de "cada ciudadano a lo largo de su vida", instaurar
la universidad "vitalicia", inconmensurable con la nuestra: "es la nación entera la que persigue tareas universitarias".

EJ autor francés preconiza el "advenimiento ineluctable" de lo que llama
la "naci6n universitaria" romo resultado de
dad introvertida" o "universitante" que está
activa de la nación; vemos ya los primeros
fusi6n "del trabajo de los universitarios, . . .
administradores", en la puesta "en uso de
asociación universidad-industria" .18

"la reconversi6n de la universidemasiado separada de la parte
pasos prácticos en la progresiva
de los ingenieros y . . . y de los
las fórmulas harto eficaces de

~• Ser y quehacer de la unfoersidad, pp. 449-477.
n FailliLe de l'universiU? París, GaUimard, col. '1idées", 1972, 186 págs.
;, !bid., p. 9.
" /bid., pp. 65-68.
" /bid., pp. 78-83.

128

Esta transformación estructural destaca la importancia de otro problema:

el de la búsqueda de una cultura "polivalente" o "pluridisciplinaria" impues-

Hasta ahora dominaba en sus aulas el residuo de la "mentalidad tradicional", la racionalidad, correspondiente mucho más a la transmisión de los
resultados científicos ("almacenar la información") que a la verdadera introducción metodológica en la ciencia ("el tratamiento novador de la información, la aptitud para la descubierta, la adquisición de informaciones absolutamente nuevas"). A la universidad de hoy y de mañana incumbe promover
"el esplritu cient!fico experimental, llave de los tiempos actuales y próximos" .11

En lugar de aprender, hay que "aprender a aprender, es decir . . . aprender
a tratar la información; en vista de la decisi6n". En una frase: "aprender
a descubrír". 18
Partiendo de la distinción entre "los valores científicos", los que "hacen
progresar a la humanidad", y los valores "que la hacen durar" ( distinción
establecida en sus precedentes trabajos), J. Fourastié asigna a la universidad
( y no sólo a ella) el papel siguiente:
1. "Toma de conciencia" por los enseñantes de este problema que debe
modificar su actitud pedagógica.
2. Ofrecer una i.m~gen adecuada de la "Síntesis y resultados de la ciencia

experimental".
3. Poner de relieve "el espíritu científico", en tanto gue "el método experimental es un factor mayor de toda concepción del mundo, y por consiguiente del equilibrio vital de todo hombre de hoy".
4. Elucidar la idea de la "felicidad": no hay que correr tras ella sino
hacerla objeto de "una investigación seria".
5. "La universidad debe dar a las ciencias humanas lo mejor de sí misma";
es necesario renunciar "a las ideas preconcebidas, a los prejuicios políticos, a
las mentalidades arcaicas y mágicas", vigentes aquí más que en las ciencias
de la naturaleza, para diferenciar "claramente el espíritu racional del espíritu
experimental, sola fuente de descubierta, solo criterio de la adecuación del
pensamiento a la realidad".
6. En las ciencias humanas se impone asi "el estudio de la condición humana, en su amplitud, en su drama", y la elaboración (y la enseñanza) de
"la teoría de la decisión" que puede esclarecerla.
" !bid., pp. 110-165.
11 lbid., pp. 119-120.

129
Hum--9

�7. En "la base de la revolución cultural" deberían estar las "ciencias experimentales de la vida", a saber "la biología, la zoología, la botánica".
8. Cada profesor "consciente de las lagunas de la ciencia y de la amplitud
de lo incógnito" tendría que poseer el sentido de la "humildad", y saber
comunicarlos a sus estudiantes.
9. Es preciso que "toda la universidad colabore para volver a dar a la
humanidad una concepción del mundo en acuerdo con sus conocimientos y
capaz de renovar de generación en generación el ardor de vivir''.19

•
No hay duda de que existe un evidente paralelismo entre los libros de A.
Basave y J. Fourastié; es posible incluso llamarlo analogía, la cual va más
allá de lo aparente.

El primer autor, abiertamente filósofo, nos propone una perspectiva cuyo
determinante de última instancia es moral (derivado de una / e ontol6gica),
con todas las implicaciones sociales. Para que el lector adopte la misma visión,
más que el concurso de los hechos, le es necesario estar en disposición espiritual favorable: creer que "antes de reformar a la universidad tenemos que
reformarnos a nosotros mismos", tomar por segura la tesis según la cual "el
universo entero tiene una aspiración hacia la unidad" y preguntarse "¿ por
qué la universidad no habría de constituirse en instrumento para restaurar
la quebrada unidad del cosmos?" 2º
En el segundo estudio, J. Fourastié escogio, a primera vista, una actitud
más objetiva, la de un sociólogo que no reflexiona sino a partir ele los datos
estadísticamente comprobables. Sin embargo, las ideas que encontramos en la
conclusión son las de "sagacidad, filosofía, teología, concepción del mundo".
Por lo demás, la fuente aparente del pesimismo, o mejor, de la prudente
expectación, se apoya en la siguiente constatación: "Trescientos años después
de Galileo, el espíritu científico se queda raro y precario". 21

' _De ~.~í la concepc~ón de "la moral humana" que comprende "diferentes
desde los unperativos cuya base es lllStmtiva
. . .
.ruveles
fl "d
hasta la conducta
m u1 a por las "concepciones filos6ficas más generales" i'end , ta fu
mente d
d'
"
,
o es s erteepen ientes de la personaJidad de cada hombre".

~ara J. Fourastié, "la crisis actual de la moral tiene
o
la intervención del espíritu científico en Ja reflexión
r~!unda
desp_r~nde ya del planteamiento del problema: la renovaci6n ad sotCl n se
tradicional se efectuará cuando dicha intervención llegue a se d ~ . a moral
do se
,
r ec1S1va, cuanreconozca comunmente como "sola certidumb ,, l
.
funcionen plenamente "los dos motores" de la re a ~óxperllilental, cuando
cimiento d ]
renovac1 n moral "el conoe O real Y la fe en un progreso colectivo".~

~~!1•~. c7usa

Ambos autores subrayan la importancia el

1

~::::ru

:dgulo;v:etigtadativo efcuya ge~eralización y ;pren!:;e
lad~ie~!
o r orma eficaz en la ense •
.
. .
trucción de la universidad conte
,
nanza uruvers1tana, de Ja reconsen favor del método fono
~~oranea del futuro. A. Basave se pronuncia
1:3enologico _Y de una "integración metodolómca" 2s
J. Fourasti'e sos t·1ene e1 metodo
experunental.u
o~
'
Pero -y e~ hecho nos parece bastante grave para señalarlo-- un
dan en sus libros respectivos la impresión de i2norar l t
.
º, y ºU:º
que elaboró en nuestro tiempo Ferdin d G o
a entativa mas sena
la apertura a la experiencia.
an
onseth, la de la metodología de

Hay otro punto sobre el cual quisiéramos 11
Jo contiene el ya citado estudio de J Ort

am;

1
.,
a atcncron los dos autores;
"el carácter inst'tu · aJ
· . ega Y assct, en que podemos leer:
.
.
. i Clon compete propiamente a la universidad
L .
cia es mcoerctble e irreglamentable"lG
. . . . a cien-

Es decir que el problema esencial que tiene que asumir la
. 'd d d
hoy, para probJematizarse hacia el mañan se da
~~ern a
e
institucionalizar la libertad creadora?
a,
en la cuestion: {C6mo

Un esclarecimiento suplementario puede ser hallado en otro libro del mismo autor donde se trata de la relación entre "el espiritu científico experimental" y "la moral necesaria a la humanidad científica"; aunque "la moral no
puede .. , ser científica", debe "beneficiar del espíritu científico"; más "la
primera regla moral de nuestro tiempo es el deber de información científica".
u lbid., pp. 126-162.

• Ser y quehacer de la universidad, pp. 454, 362.
"' Faillite da l'université?, pp. 162-166.

130

: CFofuSR.ASTIÉ, J., Essais de mora:e prosJ11ctive, París, Gonthier, 1966
"
. e~ ~ quehacer de la Universidad, p. 37l.
' pp. 128-189.
CC. Fa1llite dtJ l'universitl pp 96-97. E · d
.
., Op. cit., p. 351.
,
.
, ssar.s e moral, prospect,ve, p. 170.

131

�FINITUDE, HOPE, AND THE HUMAN COMMUNITY
P. DAUENBAUEII.
University of Georgia.

BUNARD

I HAVE OFFERED reasons elsewhere for maintaining 1) that every expression
of human f inite,.historical individulity ineluctably issues in both good and
evil; 2) that every expression of finite-historical individuality is consented
to in sorne mode, namely in hope, in presumption or in despair; and 3) that
every expression of finite-historical individuality which is consented to in
hope that it will contribute to establisbing or maintaining the solidarity of the
human community is, as so modalized unequivocally good, i.e., js that to
which unqualified rational approval can be given. 1 I should now like first
to say something further about this hope and then to indicate a few of the
ways in which this element of hope shapes the sense of the envisaged solidary
bu.man community and the sort of education called for to sustain such a
community.
I take it for granted that there is no human comnnmity of any sort without
sorne expression of finite-historical individuality. Now every expression of
finite-historical individuality is addressed to some other finite-historical individual. A finite-bistorial individual may be a single person or sorne concrete
group of persons. A single person may express his individuality to another
single person or to a group of persons. Likewise a group may express its
individuality to another group or to a single person.
But the differences between these various combinations, important though
they are in other contexts, are not relevant here. What matters here is that
every expression of finite-historical individuality, as address, is double faceted
and can be appropriately interpreted in terms of "appeal" and "claim". Ex1 See my "Good, Evil, and Human Finitude", Proceeding, o/ the xvlh world Co11,gress of philosophy, Vama, Bulgaria, 1973, vol. I, pp. 143-145.

133

�pression as appeal is directed toward acceptance by others into community
with them. Expression as claim insists that others acknowledge that he who
expresses individuality is not definitively absorbed by them. In concrete experience these two facets of expression "infect" one another. Appeal makes a
claim and claim appeals for acknowledgement.
Now if I am correct, every expression of finite-historical individuality ineluctably issues in both goocl and evil. That is, no concrete expression of
finite-hist'orical individuality, simply by virtue of the content expressed, unequivocally contributes to establishing or maintaining a genuinely solidary
human community. What is, then, the character of that hope which I claim
so modalizes an expression of individuality that the modalized expression as a
totality is unqualifiedly goocl?
First, as Gabriel Marce! has clearly seen, in its fully developed character
hope has no detenninate object. Hope is without definitivcly specifiable content. To hope, then, is not to perlorm an act like seeing, choosing, or making.
Hoping does not, at bottom, give expression to sorne well defined content.
Though it does make sense to say "l hope that x", this must be understood, if
germine hope is in question, as only a conditional longing for x, a longing
for x only insofar as x is indeed compatible with that ultimate state of affairs
which defies definitive specification. Or, from another perspective, hope is
radically unconditional. Its legitimacy does not depend upon the fulfillment
of stipulable prerequisites.2
But even though Marcel has seen that hope establishes persons in a .relationship which he calls "communion", he has not sufficiently clarified the character
of this relationship. I propose that the relationship established by hope should
be conceived along the lines of the relation holding bctween a class, in the
logical sense, and its complement, rather than in tenllS of the relations of
sameness or similarity. Even the point at which the analogy between the relation between individuals estabfuhed by hope and the relation between a class
and its complement breaks down is instructive.

can be unequivocally good is one which acknowledge finite-historical individuality and preserves the possibility of its continued expression. An expression
so modalized that the relationship arising from it is appropriately conceived
in terms of similarity or sameness cannot satisfy this condition.
A movement of two groups toward similarity or sameness could only win
unqualified racional approval if at least one of the groups so moved does not
have, at its terminus a qua, an inalienable, abindig, but not necessarily unmodifiable, contribution to make to the complex relationshlp as a whole.
Thus, the movement toward similarity or sameness tends either to the subordination of one group to another or to the subordination of that which indiYidualizes each group to that which is cornmon to them. If this movement
reaches its ultimate term, then sorne possibilities oí e&gt;.-pressions of finite-bistorical individuality are, by emplicit des.ign, eliminated. And along with them
are eliminated those possible concrete goods for which they were necessary
conditions.
An expression of finite-historical individuality so modalized that it is consented to with a view toward the reduction of the groups to sameness or
similarity and the concomitant abrogation of the possibility of subsequent
expressions of finite-historical individuality is one which is consented to not
in hope, but rather in presumption or in despair. 3

On the other hand, an expression so modalized that the relationship arising
from it is appropriately conceived along the Jines of tbe relation between a
class and its complement is one which does preserve both finite-histocical
individuality and the possibility of its continued expression. Thus an expression
so modalized is one to which unqualified rational approval can be given. I
therefore contend that the relationship established by hope is appropriately
conceived along the lines of the relation between a class and its complement.

For present purposes 1 will develop my proposal in terms oí the relationship betvveen two groups. Given 1) that each of the groups in question is
indeed a finite-historical individual, 2) that an e.xpression of that individuality
is required for cornmunity between these individuals, and 3) that a necessary
condition for the occurrence of concrete good is sorne cxpression of finitehistorical individuality, then the only modalization oí that expression which

This contention gains strength from the following considerations. First, a
class and its complement mutually determine each other precisely by virtuc
of the fact that each of them maintains its own identity. Ana)ogously, one
group is able to help another in the latter's self-realization precisely by virtue
of the fact that the former gives expression to its own individuality. Second,
a class and its compleme.nt are mutually dependent on each other for their
integral sense. Neither without the other makes complete sense. Anatogously,
no rrroup can express its frnite-historical individuality in the absence of sorne
other individual, whether group or single person. Indeed, no group can be

' See Marce! Gabrie~ Hamo Viator, tr. by Emrna Crawfurd (London: Victor
Gollancz, Ltd., 1951) , pp. 29-67.

For the sensc of the notions of presumption and despair in this cootext, see my
paper cited in footnote 1.

134

1

135

�cogni7.ant of its own finite-bistorical individuality in the absence of a. complement. Third, a class and its complement constitute one unified universe
of discourse analogously, the individual groups in question conjuintly constitute what can be called the "circle of expression". This circle of expression
can be described as a sating whicb is required for a hearing to be po.sible as a
hearing, wbicb bearing is required for a saying to be possible as a saying.
Tiús third consideration brings into focus the fact that the modalization
of the expression of individuality by hope is precisely that modalization wbicb
tends to preserve expressi6n of finite-historical individuality in its fullness.
Given the interpretation of this expression in terms of appeal and claim, then
it can be seen that the relation among groups, or among individuals for that
matter, whicb is established by a consent to the expression of finite-historical
individuality in hope does, if the relation of hope is conceivcd in a manner
analogous to the relation between a class and its complement, preserve thc
full force of both facets of such expressión, namely appeal and claim. Thcse
two facets are not preserved in ful! force by modali7.ations of exp.ression wbich
I have called presumption or despair. Presumption sligbts the facet of appeal
in trivializing the necessity of hearing for saying. Despair slights both facets in
trivializing the entire circle of expression.
But the analogy bet:ween on the one hand, the relation between a class and
its complement and on the other hand, the relation bet:ween groups established
by a consent in hope to an expression of finite-historical individuality does
not, as I have indicated, hold in ali respects. For example, the co.mposition
of a class or its complement does not develop or change. Obviously the composition of a group of persons does develop and cbange. Likewise the example
of the relation between a class and its complement is too simple to cover the
complexity of tbe network of groups brought into contact with one another
in sorne expressions of finite-historical individuality. Nonetheless even when
the analogy collapses, it is instructive concerning the sense of hope. The
consent in hope which modalizes expression of finite-historical individualit:y
gives full weight to both the finitude and the historicality of the expression
of individuality. Presumption denies the expression's finitude and despair
trivializes its historicality.
On the basis of this elucidation of the cbaracter of that: hope whicb can so
modalize an expres.5ion of finite-historical individuality that the modalized
expression talcen as a whole is unequivocally good, I should like to sketch
briefly sorne implications following from t:his elucidation -concerning thc sense
of the envisaged solidary human community and the education called for to
sustain such a community. Basically, the envisaged solidary human communit:y

136

must be a variegated community. Variegation is not a sign of defective
community. Rather it is an essential trait of community. Further, this variegation must extend throughout the entire range of a.reas in which expression of
finite-historical individuality can occur.
Concretely, this means that the solidary human community must be marked
by political, economic, artistic, and religious diYersity. The specific shape and
content of the diversity of course need not and indeed should not, rema.in
fixed. For example, there is no optima! quantity of diversity to be established
or maintained. And fi.xity of the shape or content of the diversity is just as
incompatible with the finitude and historicality of the expression of individuality as is unifonnit:y.
Further, and paradoxically the variegation of the solidary human communit:y
requisite for continued expres.5ion of individuality will insure the continued
presence of evil in the solidary human community. The modalization of expressions of individuality by consent in hope does not belong to a quest for the
absolute abolition of ed.l in the human community. 0n the contrary, inasmuch
as t:his modalization tends to insure further expressions of individuality, it
likewise insures the continued presence of evil in the solidary human communit:y. This is so beca.use every expression of finite-historical individuality ineluctably issues in both good and evil.

I should like to conclude this paper with sorne brief remarks concerning
the sort of education called for to sustain a solidary human community of the
kind described here. Primarily, the requisite education wil1 explicitly distinguish between what is claimed or even sought in the natural sciences and
what is claimed or sought in the humanities. Otto Friedrich Bollnow's work
is instructive here. Without this distinction, calls for "planetary humanities"
contain seeds of disaster!
Requisite education in the bumanities will seek an objective t:ruth which
makes no daim to generalized validity. Rather, as embodying accounts of the
expression of finite-historical individuality, the humanities will be recognized
as interpretations which are thenselves expressions of individualit:y. Inasmuch
as individua.Is and groups are definitively both finite and historical, these
characteristics will be acknowledged and respected. Such respect is not skepticism. On the contrary, it is clear sighted recognition both of the kind of
reality belonging to expressions of individuality and of the kind of sense which
an interpretation of these expressions embodies.
• For an example of a call for. "planetary humanities" see Michel -ovak, "Planetary
Humanities", Commonweal, vol. O, No. 11, May 17, 1974, p. 254.

137

�Only an education in the bumanities which is rooted in these considerations
provides the intellectual foundatioo for the single person or gro~p \O c~nseot
·
f · di "d ality in hope For only this sortof education culbvates
to expressions o m v1 u
.
. .
.
ntinued
the diversity oecessary for a solidary human commun1ty m which co
.
expression of finite-historical individuality is pos.c;ible and thus a commumty
in which people, groups, and their deeds rnatter.
Admittedly this position is far from utopian. lndeed, it is paradoxical a_nd
l · g But I believe that the proposals and interpretations from ':"hich
perp exm .
d d . h
xpeneoce
this position and its consequences flow are well foun e m ~man e
·
Further, the history of human community fo~tion_ ~d ~tenaoce hardly
disconfirms thero. And in the final analysis, while e~atmg the shallowness
of optimism and pessimism, this position doe provide grounds for steadfast

LA POL1TICA DE MAURRAS Y LA FILOSOF1A CRISTIANA
Da. ALBERTO CATuu.LLI
Universidad de Córdoba

C6rdoba, Argentina.

endeavor.

l
EL REALISMO MAURRASIANO
l. EL

ORDEN ONTOLÓGICO Y EL MÉTODO

QurzÁ DlSPONOAMOS ya de una suficiente perspectiva para meditar seriamente la implícita o explícita filosofía política de Charles Maurras, desde el punto
de vista del pensamiento cat6lico en cuyo seno produjo polémicas y discusiones, no siempre mantenidas con la serenidad necesaria. Inmediatamente se
nos hace evidente que será menester exponer, desde dentro, las líneas esenciales de la filosofía política maurrasiana y, a partir de ellas, ejercitar la
reflexión crítica respecto de la filosofía cristiana. Válido principalmente de
la antología de Pierre Chardon y los textos paralelos de diversos libros de Maurras * que permiten soslayar la casi insuperable montaña de todas !-US obras,

* Cito por las siguientes siglas: EsM, Ent;Uesta sobre la monarquia, Prólogo de
Lui5 María Anson, trad. de F. Bertrán, Editorial Círculo Zaragoza, 1958 (trad. e[ectuada sobre En quite sur la monarchie, .L.N., París, 1925); PI, El porvenir de la
inteligencia, trad. de Julio Irazusta, Editorial Nuevo Orden, Buenos Aires, 1965 (trad.
parcial de L'Ave11ir de l'inteligence, N.L.N., Parí5, 1909); IP, Mis ideas políticas,
texto ordenado por Pierre Chardon, trad. de Julio lrazusta, Editorial Huemul, Buenos
Aires, 1962. Contiene La pol!tica natural (trad. de Mes idüs politiques, textes ordonnés
par Pierre Chardon, L. Artheme Fayard, París, 1937); OyD, El orden y el desorden,
trad. de J. L. 'Muñoz Azpiri, Ed. Huemul, Buenos Aires, 1964 (L'ordre et le désordr,,
Lea Iles d'Or, Parú, 1947); he tenido en cuenta: MD, Mi defensa, pr61. de G. Uaca.tescu,
Epesa, Madrid, 1946; y Ré/lexions sur la révolution de 1789, Les Iles d'Or, Patls, 1948.
138

139

�no es difícil perseguir la línea central de su reflexión. En efecto, siempre se
tiene la impresión de un supuesto, muy clásico, que circula bajo todos los
textos maurrasianos. Ese supuesto, a veces, se hace explicito en los pasajes
dedicados a la idea de orden como inseparable del ser y después, de la
realidad humana y social: "Como no podía existir la figura sin el rasgo que
la ciñe y la línea que la contiene, desde que el Ser empieza a alejarse de su
contrario, desde que el Ser es, tiene su forma, su orden, y es aquello mismo
que lo limita, lo que lo constituye". 1 En otras palabras, Maurras quiere
de,,
cir que el Ser, en cuanto es (pues el no-ser es una no-presencia ) tiene su
orden; más técnicamente dicho es el orden. Con lo cual recuerda a san Agustín cuando, preguntándose por lo contrario del orden dice que es la nada
porque "lo que es contrario al orden debe hallarse fuera del orden". 2 Es, pues,
lo que es. El orden funda así todo Jo ordenado y la naturaleza de las cosas.
Es fundamento último pero, a la vez, lo que permite comprender la realidad.
En ese sentido es un medio, como dice Maurras, pero es también "un punto
de partida".• Es lo justo, aquello que corresponde a cada cosa y quizá por eso
Maurras no trepide en afirmar que "es una justicia superior''. 4 Notable sentido del orden que recorre las páginas de Maurras y que, por analogía, permite
hablar de orden natural, de orden social, de orden político. Precisamente podemos hablar de orden en todos los grados de la realidad, por comparación
al ser o, si se quiere, como dice santo Tomás, el orden se entiende por relación
a un principio. 5 En este hijo del positivismo comtiano que es Maurras, hay,
pues, un redescubrimiento o retomo a la realidad y de allí, como cuenta
Massis, su aprecio por Aristóteles y santo Tomás O hasta donde le era posible
en su agnosticismo religioso. Es claro que a esta pasión por el orden (que
implica un reconocimiento de un orden ontológico supuesto a todo) debia
corresponderle, por un lado, un repudio de todo idealismo subjetivo y, por
otro, una necesidad metodológica de adhesión a la realidad concreta. Pero
su agnosticismo le impide ver que la idea de orden por relaci6n a un principio (como dice santo Tomás) exige a Dios como último principio de todo
Jo ordenado; por eso Maurras solamente se refiere al orden del mundo biológico, del mundo humano e histórico y social. Sin embargo, veamos hasta donde le condujo su fidelidad al orden, mantenida sin desfallecimientos
hasta el fin.

.

' IP., 92.

• De ordine, I, 6, 15.
' IP., 92.
' IP., 93.

• STh., I, 42, 3; lla IIac, 26, 1.
• La vida 'intelectual de Francia tn tiempo de Maurra.1, pp. 24-25, trad. de Juan
Segura. Ediciones Rialp, Mad.rid, 1956.

140

Desde esta perspectiva puede entenderse a fondo su método de interpretación de la realidad social. En efecto, en este orden insoslayable se funda
todo criterio de verdad desde que ésta establece "lo que hay que saber y
pensar antes de obrarº y así esclarecido "el hombre está lejos de haber resuelto los problemas de su vida práctica, pero tiene con qué resolverlos". 7
Con lo cual afirma la primacía de la contemplación obre la acción, de
la teoría sobre la práctica, muy dentro del espíritu del pensamiento clásico. Por consiguiente, supuesto el ser como orden y la primacía de la teoría, será menester leer, descifrar ese orden tal como se nos da en Ja realidad
humana en la experiencia totaJ. El método, pues, no puede ser otro que un
empirismo organizador teniendo en cuenta que "organización" en uno de los
nombres del orden. 8 Pero es claro que la experiencia se refiere a lo sensible
inmediato, al orden social y al pasado hist6rico; en consecuencia es posible
"leer" los hecho y descifrar su sentido hasta de cubrir sus leyes: "El examen
de los hechos sociales naturales y el análisis de la historia política conducen a
determinado número de verdades ciertas, el pasado las e tablece, la psicología
las explica y el curso ulterior de los acontecimientos contemporáneos las confirma y las reconoce". 9 Luego se trata de deducir a partir de inducciones
correctas desalojando toda posibilidad de un puro obstractismo y de un fatalismo negador de la libertad. Aunque ~faurras haya dicho que él no es un
metafísico, es evidente que hay aquí una metafísica implícita que postula la
experiencia (como Comte pero también como Aristóteles) como necesario
punto de partida. Al eliminar el abstractismo elimina hasta la posibilidad
de las ideologías y al exigir la adhesión a la experiencia, pone las base de un
realismo político. Dados los hechos e preciso observarlos tal como se muestran
a la experiencia hi tórica: "En el laboratorio de la Historia Universal el
'
hombre se halla como sujeto y objeto de la experiencia"; 1º por eso, "nuestra
maestra en política es la experiencia".11 Podría enunciarse sintéticamente su
método diciendo que se trata de considerar objetivamente la experiencia
social e histórica y deducir las leyes que rigen ese mismo orden social, histórico y político. o se trata entonces de aplicar una "norma11 sino de descubrir
una ley que existe objetivamente a,ites de toda consideración de la inteli-

gencia.
Pero este realismo radical implica, para Maurras, una constante apelación
a la naturaleza a la que es preciso interrogar. aturaleza tiene aquí cierta
' IP., 88.
IP., 147.
' IP., 149.
"' IP., 146.
" IP., 151.

141

�connotación biológica y es desde ella desde donde surgen los trabajos, las
artes las naciones, las civilizaciones. 12 La ex-periencia es pues experiencia de
la n~turaleza cuyas leyes deben ser voluntariamente formuladas: "es particularmente indispensable que dirijan una mirada firme obre aquel punto ~ cial de la relación existente entre lo voluntario y natttral, lo moral y lo fts1co
. "conocer
en )a trama social del ser humano" ; por eso se hace tan necesano
las verdades de la naturaleza", considerar las leyes suyas "según las cuales
los hechos reales se encadenan". Esta apelación a la naturaleza preferentemente en sentido biológico, implica, como ya dije, la anterior y fundante
presencia de un orden al cual es preciso, metodológicamente, expresar con
total fidelidad.

2. 1A

ANTR01'0LOGÍA MAURRASIANA

Maurras tiene conciencia que todo orden social supone un determinado
concepto del hombre; pero, prudentemente, no escribe una antropología, aunque en sus textos se pueden encontrar los elementos esenciales de su idea
del hombre. o obstante, la investigación acerca del hombre no pasa del
plano empírico, por lo menos en su intención primera: en efecto, se trata,
simplemente, de moverse en el orden de las causas segundas que corre~ponden
a las "primeras leyes naturales". 18 Inmediatamente surge la diferenoa esencial del hombre respecto de los irracionales: "el hombre es un anbnal que
razona"; 14 no son propios del hombre ni el sentimiento, ni la soc_iabilid,ad, ~
la moralidad; sólo en propio suyo la razón aunque todo lo anterior a el esta
presente en su cuerpo. De lo cual se sigue que la razón está "condicionada
por toda la naturaleza" (no determinada). Pero el ho~b~e ~o es solame~te
raz6n ya que, precisamente por lo ya dicho, tanto lo mstmtivo como lo inconsciente existen en la misma base de la naturaleza humana; pues el hombre
es ese todo: cuerpo y alma, supuestos irracionales y razÓn y entre la corriente
de las cosas naturales y nuestro espíritu existe una "correspondencia misteriosa".
Más aún: aquí mismo, en el punto de partida, venimos a descubrir la
imposibilidad que el hombre sea un solitario porque desde el momento que el
hombre es hombre, constitutivamente, consiste en amistad por el otro hombre,
que es el motivo profundo por el cual para el viejo Aristóteles es el hombre
IP., 26; 17, 23, 28, 29, 44, 46, 61, 11 O, 232 , 233.
IP., 63.
" IP., 82.

11

IJ

142

"un anima] político",1 5 hasta el punto que, para él, la ciudad es anterior a
cada uno de nosotros puesto que el todo es anterior a la parte.18 La amistad
del hombre por el hombre no es algo, para. Maurras, que le sobrevenga al
hombre además de su propia naturaleza; el hombre consiste en esta amistad
originaria y, por eso, 'es la amistad quien preside la fundación de la ciudad" .11 Esto no impide a Maurras a proponer una interpretación positiva
del pensamiento de Hobbes pues, para él, no debe interpretarse con pesimismo su máxima de que 'el hombre es un lobo para el hombre"· en efecto
' decirse'
el hombre es aún más que un lobo para el hombre pues hasta podría
que la antropofagia se ha transformado solamente ya que el hombre suele
devorar trabajo humano; sin ernbarg-0, es menester corregir este aforismo
agregándole otro tan verdadero o más que el anterior: "cl hombre es un dios
para el hombre": 18 "la industria explica la concurrencia y la rivalidad feroces desarrolladas entre los hombres. Pero la industria explica igualmente
sus concordancias y sus amistades". Si Maurras hubiese tenido fe cuando escribió estos textos podría haber sostenido que el pecado original es la causa
de que el hombre sea lobo para el hombre pero que lo es porque, previamente,
no puede prescindir de su prójimo al cual está constitutivamente abierto. La
tendencia más profunda es pues la sociabilidad que Maurras llama amistad
del hombre por el hombre. Lo cierto es que sostener cierta pureza natural en
el hombre, tendencia típica de la democracia liberal, es sostener una imagen
utópica del hombre, o hablar de un hombre que no exi~te. Y sobre esa noexistencia levanta toda su construcción el liberalismo. Lo importante entonces
es no menospreciar el dato inicial de la naturaleza, so pretexto, como observa
Massis,1 9 de cierta elevación religiosa o moral.
Por consiguiente, esta fidelidad a la naturaleza (que Maurras escribe con
mayúscula) muestra inmediatamente que desde que el hombre es consciente
de sí, desde que es hombre, un yo autoconsciente, es social; si lo es, entonces,
el yo es ya el nosotros: "El verdadero yo, el yo espontáneo, es un nosotros,
o no tiene sentido. 20 Verdaderamente, el individualismo es contra-natura pues
nosotros somos nuestros antepasados, nuestros libros, nuestros paisajes, nuestros cuerpos, en fin, todo lo nuestro.
Este "nosotros" que coincide con el yo manifiesta, simultáneamente, cierta
originaria desigualdad de cada hombre respecto de cada hombre, cierta sin,. JP., 67; cf. Aristóteles, Poi., I. 1253al.
• Poi., I, 1253 a 20.
" IP., 75.
11 IP., 71.
,. Op. cit., p. 93.
• IP., 157.

143

�gularidad intransferible. Si así no fuera, la observación empírica del yo coincidiendo con el nosotros, no tendría sentido pues no podría hab~ de un
yo personal en una pseudo-sociedad de seres iguales: ''Observad, dice ~a~rras que es entre seres de condición desigual donde siempre parece constltwrse 1~ sociedad primitiva. Rousseau creía que esta desigualda_d_ res_ultaba d_e las
· ·1· ·
Es todo lo contrario'• La sociedad, la ciV1hzae16n, nacieron
CIVl JZaClODeS. j
de Ja desigualdad. Ninguna civilización, ninguna rociedad podría salir de seres
"d . al
iguales entre sí''.iu En la Politique naturelle, Maurras llama a esta es1gu •
dad" la desigualdad protectora que ampara al hombre desde que nace desprovisto del ejercicio de la libertad y del poder. ~posible contrato ~guno.
El hombre recibe mucho, muchísimo más, de la soe1edad que lo que e~ ~~rsonalmente aporta al nacer. Recibe lo indebido y es, por eso, desde el m1c10,
un deudor. De ahí que sean indefinidas las diferencias humanas que hacen
estallar la falsedad del "mito de un igualitarismo imposible". Y así como
cada hombre es diferente y des-igual, también lo son los grupos reacios a toda
posible igualación numérica: "El número democrático tiende de ese m~do a
destruir la sociedad formada en grupas desiguales, únicos capaces de V1da Y
únicos que existen". Tal es, pues, la desigualdad inagotable que Maurras no
se cansa de señalar a ,ca.da paso. ~z Esta doctrina tiene, en Maurras, una base
biológica pues si estudiamos la evolución de los seres vivos, "en biología la
igualdad no está, más que en el cementerio"; en efecto, pronto apa.i_-ece
la "desigualdad de funciones" que va diferenciando los órganos cu~lqmera
haya sido la igualdad originaria: ''la igualdad puede estar en lo baJO de_ la
escala al comienzo de la vida: ella es destruida por los progresos de la V1da
El progreso es aristócrata".'ª Con esta afirmación Maurras no quiere
significar que las leyes biológicas sean idénticas_ en _la ~erenciación humana;
hace una analogía para poner de relieve la mev1tabihdad de los grados Y
desigualdades entre los hombres: " o temamos, sostiene, otorgar demasiado
a la analogía en este orden de cosas. Ella es la reina de la, investigación _para
todas las disciplinas del saber". ~t Y no se piense que habria ~~e concl~ e?
una negación de la libertad ( cosa inevitable aunque subreptJCJa e_n el m~vidualismo igualitarista) puesto que "la libertad no es~ e~ ~l com1enz?, sino
en el fin" del proceso. Maurras prefiere sostener el pnncip10 de la libertad
metafísica de la persona y rechazar las "libertades" que postula el liberalismo
como "suma" de voluntades individuales. 25 Sociabilidad radical, el yo como

mism;.

1 ' '
IP., 72.
.. IP., 15/18, 19/22, 29, 30, 31, 34, 42, 72, 123, 125, 141, 154/5, 166, 181, 183,
189, 197, 208, 244.
.. IP., 141.
.. IP., 142.
" IP., 102.
:i

ineludible nosotros, la desigualdad protectora y la libertad personal, son las
lineas esenciales de la antropología implícita que fundamenta todo el edificio
de la filosofía política de Maurras.

3. Ex.

ORDEN SOCIAL E HISTÓRICO

a) La asociación originaria. La sociabilidad del hombre es, pues, una necesidad natural. La asociación es ineludible. Luego, el "individuo" es abstracto, no existe, puesto que solamente existen las personas asociadas. Si contemplamos esta tesis en la vida biológica, es evidente que es la sociedad quien
determina a los individuos en las especies superiores; de modo que el nuevo
ser "ni siquiera (nace) de dos generadores, sino más exactamente de la sociedad de (sus) generadores. La asociación es distinta de la suma de los
asociados". 2 º En lenguaje escolástico, podríamos decir que la sociedad no es
uo todo integral que no es más que la suma de individuos que lo componen
(liberalismo) sino un todo potestativo que es, en cuanto todo, algo nuevo y
diverso de los singulares sumados; cierto todo de orden real y concreto que
Maurras redescubre con su idea de "asociación". El recién nacido es débil y
necesita en todos sus momentos del auxilio de la sociedad. La sociedad "nos
es impuesta", no ha sido elegida por nosotros y así acontece con los grupos
sociales naturales (familia principalmente). tsta es la ley de la especie;
"la asociación merece considerarse como la maravilla de las químicas sintéticas de la naturaleza humana"· el contrato viene a sellar esta realidad natural y no a la inversa. 27 Me animaría a sostener que la sociedad, para Maurras, aparece como una asociación necesaria de desigualdades personales.
b) Herencia y tradición. En el dinamismo de la naturaleza manifestada
en la asociación se cumple la ley de imitación y repetición; de ahí que la
sociedad humana implica, por su propia esencia, el poder de legar, la herencia. En tal caso, la herencia no es una mera transmisión fría y sin sentido
sino nada menos que el "medio de acción hacia el porvenir''. 28 La herencia
funda y abre el porvenir. Si los pueblos cristianos fueron cuidadosos de la
herencia terrena del padre al hijo, cuanto más deberían serlo los pueblos
menos creyentes pues en la herencia encontrarán "su única defensa contra
el tiempo; no tienen más que esta ancla para echar al abismo del porvenir''.
Esto le permite concluir a Maurras, con gran agudeza, que los incrédulos ( ¡ y
" IP., 156.
" IP., 23 .
11 IP., 113.

145

144

Hwn-10

�Así como no existe sociedad sin tradición ni hombre sin sociedad, el trabajo,

. l dice') están más expuestos a la "erosión del tiempo y a
es Maurras qIDen
b
·
futuro
erte" Obsérvese la relación directa entre erencia y
1 d 1
los go pes e. a _mu
.
h
.
fundación de la historia. Más aún,
h rob
por cons1gu1ente entre erenc1a y
y, ,
.
' la escala de los seres vivos, solamente el o re es

°

·

la creación, la vida, han formado un "capital" que se transmite; cuando se
trata del hombre salvaje ese capital es magro y frágil aunque no está ausente
la tradición; pero cuando se trata del hombre civilizado, "tiene obligaciones
mucho mayores hacia la sociedad de las que ésta podría jamás tener para
con él". Así, el hombre ingresa en una atmósfera y recibe desde todos lados
el aporte de sus antepasados y el saber del hombre más sabio no es nada
comparado con el de una sola generación ni él podría igualarla jamás. Una
simple herramienta conlleva un inconmensurable saber que siempre se afina y
es capaz de crecer: "Un orden está preparado de antemano para recibirlo
y responder a las necesidades inscriptas, sea en su carne, sea en su alma";
es por ello, un deudor; pero como no puede saldar la deuda, es un deudor

:::,:e;:p!u~e~egar. La mera transm~ión biológi:~d:e 1: i::i::1:.
no es la herencia en el sentido empleado aqui, pues se tr
.
.
lib
consciente de abrir el futuro. Por consiguiente, la pr~piedad adqmere,
rely
. t maurrasiano un sentido histórico ineludible pues aparece
en e pensanuen
d
' di poner de sí
"la natural salvaguarda del hombre ' que pue e, as1, s_
1
co~o . "La propiedad libera la existencia y confiere una autonda~ pordi o
m1SII10 .
d
b · " n Se ve mm.e asobre los bienes de la tierra y los frutos e1 tra aJo . .
mtamen:te que este poder de legar y la propiedad misma, con~tituyen u~a v~~:
· · ' que leJOS de .ser mer
dad
transmisión que es, precisamente, 1a tra dzcton
. ......
.
~ra
dinámica y crítica, si es verdadera tradición.ªº y así Maurras co~es s1Cm1pre
d' '6
había forjado Donoso Cortes
cide bastante con la idea que de la tra ici n se
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como fuerza motora d e la h is na.

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) La historia y la civilizaci6n occidental. La historia entonces, ~r- un
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tro cada hecho es innegablemente onginal.
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La idea de tradición está internamente presen~ en 1~ idea de_ civiliza~ón
l 'vilización implica por un lado, cierta nqueza, c1erta cap1tapuesto que a CI
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el capital Por eso Maulización de valores y, por otro, la transnus1 n e aqu
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l i..-b'an hecho los grandes tradicionalistas franceses.
c'ón u al modo como o u.&lt;1. 1
.
1
•
resados cada individuo, cuando nace, mgresa a una

!:~:::º:::

La civilización impone, pues, al hombre, el sentimiento de la deuda que le
mueve a una carrera infinita y absurda pues no la podrá pagar jamás. Grecia
no quiso que esta carrera fuese infinita y le puso un término afirmando que
"el bien no estaba en las cosas, sino en un orden", introduciendo la equilibrada noción del límite, perfección y madurez equilibrada que Maurras tanto
admiro siempre. Pero dejaré la palabra a Maurras: "Esta civilización, toda
en calidad, llamóse únicamente en sus bellos días, la Grecia. Roma fue quien
la dispersó en el universo, primero con las legiones de sus soldados y de sus
colonos, en seguida con los mísioneros de la fe cristiana. Las dos Romas
conquistaron de este modo casi todo el mundo conocido y, por el Renacimiento, se reencontraban y completaban a sí mismas, cuando la Reforma
interrumpió su magnifico desarrollo". 38 Esencial ha sido el papel de los
romanos que dieron a la Galia su unidad primera 37 volviéndose Francia la
heredera del mundo griego y romano. En cambio, le cabe a la reforma protestante la negativa responsabilidad no solamente de haber interrumpido este
proceso sino de haber abierto la puerta a la revolución. Véase cómo, en el
pensamiento de Maurras, están internamente necesitadas la asociación originaria, la herencia y la tradición generadoras de la historia y la civilización
greco-la tina-cristiana.
4. LA

=l encue~tra inconmensurablemente más de lo que aporta.

a) El mito igualitario. Era ya inevitable la crítica al mito de la igualdad,
salvada la igualdad esencial de las personas, a la cual he de referirme más

., 1P ., 111, 245, 246.

•
Ob
completas II, p. 343, ed.
Discurso sobre la situación de Espana, en
ras
•
tianos Madrid, 195'-.
Juretschke, llihlioteca de Autores ns
•
ª IP., 151.
• EM., p. 105 Y n .
.. JP., 120.
"' IP., 115.
n

146

CRÍTICA AL lGUALlTAlUSMO UTÓPICO

J.

e·

'

• IP., 124, 125.
• IP., 127/8.
" OyD., 74.

147

�adelante. Si el dato de la mera experiencia y el de la ciencia bio16gica mu~tran la desigualdad constitutiva del hombre, proclamar una igualdad numerica es ya hablar de lo que en modo alguno existe. Por eso, la "igualdad"
roclamada en 1789 es, para Maurras, un "igualitarisroo contra na~"·
;osteriormente ha venido a coíncidir con él Gabriel Marcel al denunciar el
"espíritu de abstracci6n" proveniente del inmanentismo alemán; _este abstractismo ha proclamado como meta la igualaci6n niveladora subordmando ~ ella
todas las técnicas sociales de envilecimiento. 38 Al menos en esto (es deetr en
lo esencial) han venido a coincidir liberalismo, socialismo y comunismo, que
es la tendencia a la nivelación o el mito de la igualdad.39 Afírmase así la
creencia que ninguna vida puede vivirse honorablemente sino por la igu~da~
inaugurando "una batalla sin salida"; la gran culpable es l~ ~emocraoa liberal cuyo mito igualitarista heredan coherentemente el sooalismo Y el comunismo; la prueba ya está hecha en Rusia (y en China podríase ~gar) .
Pero lo más grave es que el hombre, este deudor insolvente de la sociedad, en
el individualismo se cree acreedor, un acreedor envidioso y resentido por las
diferencias naturales: "Ahí reside la verdadera locura del individualismo revolucionario, sea político, social o moral. Es imposible que un animal tan
sensible, tan triste, tan vulnerable como el hombre, una vez colocado_ en el
altar interior que le erige la dogmática liberal, no se crea, nueve de diez veces, el ac1aeedor de sus semejantes y del universo, cuando el más miserable, es
por el contrario su deudor al infinito". 4 º El igualitarismo pretende hablar de
un "contrato" que jamás ha e._,¿stido. El espíritu liberal es envidioso y ha exacervado la envidia social, destruido la concordia civil y la paz entre los hombres. y, en el mancismo, viene a sustituir la colaboración entre los "órdenes"
naru'rales por la lucha de "clases". En el plano biológic-0, "a medida que se su~e
en la escala animal, tales desigualdades vuélvense más numerosas"; es deetr,
"están en razón directa de su perfección orgánica". Es por eso que para
Maurras, "la supuesta igualdad democrática hace el simple papel de ~a
atractiva y perturbadora mentira" ! 1 Es notable cómo un hombre qu~ aun
no tenia la fe, pudo ver claramente que el mito igualitario (fruto del uunanentismo) adquiere los caracteres de una falsa religión y hace imposible el
orden sub.renatural: "Si basta cierto punto la negación de lo metafísico y de
lo revelado, de lo sobrenatural y de lo rnila.,rrroso podía prevalerse de ciert~
progreso general en el conocimiento del m'":1do físico, éste nad~ aportaba ru
podía aportar a aquella critica de las autondades y de las desigualdades en
• Los hombres contra lo humano, pp. 26-27, trad. de B. Guido, Hachette, Bs.As., 1956.

• IP., 47.
• IP., 108.
11 IP., 200; 31, 35/6, 44, 45, 46, 47, 108, 147, 151, 154, 186, 189, 190.

148

que se apoya esencialmente la democracia. La crítica democrática no es física,
sino metafísica. No nació de la ciencia, sino de una religión, y de una religión
falsa". 42
b) Crítica a la democracia liberal. Supuesta la crítica a todo igualitarismo
humano, se sigue de ella una crítica negativa a la mitología del "número",
propio de la democracia individualista. Para Maurras se pretende un imposible que es construir una sociedad de "unidades iguales" que no podría lograr
otra cosa que la atomización y destrucción de la sociedad. Esta "utopía de la
igualdad" es un pecado contra natura cuya 16gica interna ha de llevar al
liberalismo cada vez más a la izquierda, salvo que la naturaleza vuelva por
sus derechos. A esto debe agregarse que la democracia liberal "hizo abandonar
el único instrumento de progreso, que es la tradición, y Ja única semilla de
porvenir, que es el pasado".º Tiranizada por la "opinión corriente" invierte
la misión del gobernante que se convierte en la creatura de la opinión, pues
en lugar de dirigirla y esclarecerla, debe seguirla servilmente aun a costa de
su misi6n de salvación pública. Por consiguiente, Maurras rechaza el mismo
principio de la democracia liberal que es la soberanía popular porque simplemente no existe ni ha existido jamás.u Desde el punto de vista de la
historia de Francia, la democracia individualista no ha hecho otra. cosa que
mostrar sus incapacidades; incapaz de defender las fronteras de la patria, ha
sido "el más grande artífice de la unidad alemana"; 0 por eso, para Maurras, la liquidación del liberalismo es un problema francés de supervivencia.411
Como se ha visto desde 1789, "todas las democracias son hijas de xcvoluciones violentas" 67 y constituyen principio de desuni6n 48 y, sobre todo, de una
centralización forjada, paradójicamente, sobre esa atomización de la sociedad.
Por eso, el primer resultado del invidualisrno liberal es el "desorden revolucionario"; de ahí que Maurras repita constantemente que organizar la democracia liberal es destruirla. Por ese camino, la 16gica interna del liberalismo
debe conducir a la anarquía; pero, por otro lado y con la misma lógica, al
fundar lo social en el egoísmo individualista, termina por instaurar el dominio del dinero que concluye en la corrupción del espíritu, denunciado por
Maurras en El porvenir de la inteligencia.49 Paradójicamente, sobre todo para
" IP., 183.
0 IP., 99.
.. IP., 171.

.. MD., 25,
" EsM., 22/24 .
., EsM., 91.
'"EsM., 105.
• PI., 51 y ss.¡ 64/67; IP., 41/2, 44, 52/57, 58, 99, 145/6, 157, 172/3, 171, 182,
184, 188, 190, 191, 243/4, 274.

149

�una consideración superficial, "el sufragio universal es conservador" •11 pues
tiende a conservar todo lo que existe; como si dijéramos que tiende a ser
radical si el poder es radical, socialista si es socialista: "La multitud asiente... Se necesitan inauditos descontentos para quebrar su munnullo de aprobación. La multitud se asemeja a la masa: es inerte como ella''. En cambio,
"la facultad de reaccionar... no llega a su plenitud sino en un pequeño número de seres e.scocidos".11 Es decir, la capacidad de decisiones pertenece
siempre a las minorías.

e) Marxismo y lucha de clases. o existe pues diferencia esencial entre el
espiritu de la República liberal y el comunismo. Pasa que el comunismo representa la "estricta observancia" del mito igualitario, acelera primero el desorden, rechaza toda componenda con la democracia burguesa y es auloritario
creando una forma de jerarquía, pero instaura absolutamente el viejo vicio
de la envidia. En pocas palabras: "El comunismo diluido se llama ocialismo.
El socialismo diluido se llama radicalismo, democratismo, republicanismo" .12
Pero la crítica maurrasiana apWlta principalmente al mito de la lucha de
clases con una agudeza de obseivación que, quizá, ha ido inadvertida: Fiel
a su método del "empirismo organizador'', Maurras descubre que "ninguna.
ley de la historia universal consagra las clases a combatirse sin cesar. Ello ha
ocurrido. A veces. A menudo. En ciertas épocas. • • El combate de los ricos
y de los pobres es un episodio final de los regímenes democráticos. Pero no
siendo ese régimen ni perpetuo ni universal el conflicto de las clases no es
bastante extenso ni bastante importante para explicar en el presente, en el
pasado, y en el futuro, toda la marcha del gé!}ero humano, ni siquiera para
dar la clave de sus principales tendencias. Aquella ley es imaginaria". Lo que,
en el fondo es más verdadero y más inadvertido es la lucha interna dentro
de cada clase: "Pues mucho más grave y extenso fu el otro antagonismo
muy diferente, que se produce de modo inminente, no de clase a clase, sino
en el inttrior de una cfase -siempre la mi. ma-, la que dirige o domina,
aristocracia. o burguesía" .11 Así como los patricios utilizaban las sublevacion
de la plebe contra fracciones de su propia da , de análogo modo, la lucha de clase no es tan pontánca. como parece y, por lo común, la iniciativa
proviene de Cuera. Ignorando la naturaleza, este pobre mito ( como le llama
Maurras) pretende explicar la historia universal. La revolución d truyó la
colaboraci6n jerárquica. entre los "órdenes" para sustituirla por la guerra de
•
"
•
•

150

IP.,
IP.,
IP.,
IP.,

195.
196.
224/228.
43.

las "clases". o hemos de negar la existencia de clases ni el cambio o movimientos de clase, pero con dos condiciones: Ante todo el cambio de clase no
debe efectuarse pagando el precio del desarraigo y la antigua monarquía no
negó ese cambio de familias enteras. Pero la admitía, no lo provocaba permitiendo el descalabro social del desarraigo. Por consiguiente, la naturaleza
exige {anulando así toda posibilidad al marxismo) no la clasificación por
clases antagónicas, sino 'por profesiones, por objeto trabajado, pue cada
categoría tiene sus pobres y sus ricos" unos ayudados por otros." En cambio,
el actual d alabro no es más que el resultado de la fe religiosa (o pseudoreligiosa) en el progreso (de raiz iluminista) y del consiguiente mesianismo
igualitarista. La utopía que pretende explicar la historia, concluye siempre
por vaciar al hombre mismo.
d) El inmanenti.smo alemán. Avanzando más al fondo todavía, el gran
responsable es el inmanentismo alemán que ha desatado el proc o de secularización en Occidente llevando lo inconsciente a la conciencia.u El desfondam.iento y luego la corrupción del alma de Europa ha sido obra del ideali mo
alemán¡ ) mientras el spíritu clásico francés e enriquece "por intususcepción
de todos los grandes descubrimi ntos de la humanidad", el espíritu germánico
"se encierra... en la estrecha prisión de un espíritu nacionaJ que no tiene de
humano más que sus pretensiones".ªº Para Maurras no cabe duda: "los alemanes son bárbaro , y los mejores d entre ellos lo saben". 17 El talento alemán,
bárbaro en el s ntido más clásico del término, ha inspirado siempre a Maurras
lo que él mi mo llamó "mi instinto antigermano"; 68 filosóficamente y miradas
la.,; cosas con espíritu metafísico. no andaba Maurras descaminado al con iderar que son más graves los males que se igueo del idealismo inmanenti ta
que del materialismo. Este último por lo menos reconoce un hecho cierto: la
experiencia ensible. Según el testimonio de M is, Maurras solía citar f recuentemente esta frase de un prelado francés: "-Joven, usted cree que el materiali roo es el mayor error del momento. ¡ Falso! ¡ Es el idealismo! -¿ Por
qué? -Porque es el que mi nte má " ...

.. IP., 242, 45, 186, 136, 240, 241/2, 246/251.
• IP., 95.
" IP , 272• IP., 128.

• MD., 13/15.
'" Op. cit., p. 90.

151

�5. DE

LA AUTORIDAD NATURAL AL CORPORATMSMO SOCIAL

a) Origen de la autoridad y el Estado. Retornando pues a la e.,rperiencia
histórica y a la observación fiel del orden social, al agnóstico Maurras se le
hace evidente que la sociedad no puede existir sin aquel principio formal
suyo que es la autoridad. Luego, la autoridad no tiene nada que ver con la
voluntad de los hombres: "es un don", sostiene, que prueba la veracidad de
la teología católica: ''La observación más vulgar está aquí enteramente de
acuerdo con el texto católico omnispotestas a Deo". 60 Por tanto, cuando se habla de consenso, suele entenderse mal al pensar en consentimiento expreso;
se trata de entender, simplemente, al consenso como "adhesión de hecho"
que consiste "en no oponer ninguna contradicción importante, de compre~der, y de ejecutar''; 61 que, en el fondo, viene a coincidir con el consentí•
miento implícito de los escolásticos.
Del mismo modo, es preciso distinguir entre sociedad (que implica la autoridad necesaria) y Estado; éste no puede no ser sino el órgano de la sociedad,
como su "funcionario"; pero significa que la sociedad es anterior al Estado.
Por eso, "la familia funda el Estado" ya que la población existe por ella
hasta el punto que el Estado es "familia de familias" (familia, comuna,
asociación profesional, confesional, grupos, corporaciones, compañías, comunidades). Maurras es esencialmente antitotalitario pues el Estado deja obrar
a las "organizaciones espontáneas". 62 Claro está que son necesarias algunas
precisiones que haré en la segunda parte de este estudio.
b) La ley, la naturaleza y la organizaci6n corporativa. Dentro del "nam•
ralismo" maurrasiano, la ley, ante todo, emerge de la misma organización
(biol6gica) de la naturaleza: "No se la crea, se la deduce y descubre en el
secreto de la ~aturaleza, según los lugares, los tiempos y los estados"; en otras
palabras, "la ley. . . apareció como una relación que fluye de la naturaleza
de las cosas". 6 ª Por eso, la ley que verdaderamente expresa a la naturaleza de
un país surge de sus entrañas naturales; de lo contrario manifestaría un país
ficticio; de ahí la distinción maurrasiana entre "país real" y ficticio que vemos
utilizada por escritores argentinos. De todos modos, sí es así, entonces la
crítica al mito de la lucha de clases, conlleva la postulación de la necesidad
de organiz.ar la sociedad según las e.xigencias de la namraleza que pi~e desde
sí misma que a las organizaciones horizontales agreguemos las verticales de
• IP.,
• 1 IP.,
ª IP.,
• IP.,

152

94.
109 ; 96, 97, 98/ 102, 101.
100, 160/2, 168/ 9, 170, 209.
106/110, 144, 147.

comunicación entre los hombres. Este papel lo cumple la corporación. Mientras el marxismo mantiene (y necesita) la lucha de clases, la corporación
mira hacia la paz social rechazando el principio democratista de la igualdad
numérica. Se trata, ni más ni menos, que de un "socialismo liberado de la
democracia" uniendo los sindicatos por su objeto común. La comunidad subsiste si los motivos de amistad y concordia son más poderosos que los de enemistad y entonces quedan fuera los agitadores de oficio. Ni proletariado pues,
ni capitalismo, antinomia que tiene su origen en el famoso decreto de Le Chapelier, contrario al interés y libertad de las personas y, sobre todo, de los
obreros.H

6. "PoLITIQU.E o' ABORD"
a) El arte política. De acuerdo a lo dicho, Maurras sigue valorando la
opinión de Comte que la politica es hija de la biología. Pero ahora como
una analogía con la biología. En efecto, "Las ideas biológicas obraron por
sugestión al poner la ciencia política en condiciones de percibir bien, por sus
medios, la esencia de la hereditariedad política, de la selección política, de
la continuidad polí.tica"; aunque sean distintas herencia biológica y herencia
política, sigue siendo válido que "el hombre, como ser social es también un
ser viviente, sometido a las leyes de la vida". 85 En este sentido, la sociedad
busca una vida próspera; por eso, la política es "la ciencia y las condiciones
de la vida pr6spera de las comunidades".06 Ahora se ve con mayor claridad
por qué, para Maurras, la experiencia es la maestra de la política y en qué
sentido debe interpretarse su célebre afirmación "politique d'abord!". Ante
todo no quiere decir que todo sea política y menos aún que no exista nada
aliende la política; ''Cuando decimos 'ante todo, política', queremos decir:
la politica primero, primera en el orden del tiempo, de ninguna manera en
el orden de la dignidad". 87 Esto está bien, pero inmediatamente el lector de
Maurras se ve obligado a preguntarse por las relaciones entre política y
moral, sobre todo si la política depende, al menos hasta cierto punto, de la
biologia.
b) Política y moral. Como consecuencia de lo dicho se sigue que la política
no es la moral. En efecto es así, pero Maurras desemboca en cierto maquia..
..
•
"

IP.,
IP.,
IP.,
IP.,

37 / 8, 40, 41, 45, 48/9, 76, 242, 252/5.
140.
148.
139.

153

�velismo al afirmar que "el ordtn político y el orden de la conciencia son distintos" ee y, por lo tanto, "la ciencia y el arte de la conducta del Estado no
es la ciencia ni el arte de la conducta del hombre". Entonces, mientras la conciencia moral persigue fines espirituales en procura de la salvación persona~ la
política viene a trazar "la conducta de los políticos, aproximadamente como
la fisiología, la patología y la teraupéutica inspiran y dirigen la conduc~. de
los médicos". Naturalmente que, con esta perspectiva amoral de la política,
la invocación de la moralidad para dirigir la actividad política es medio infalible de extravío. La razón por la cual Maurras asume esta doctrina parece
no ser otra que la convicción que la conducció11 del Estado y todos los hechos concomitantes "escapan por esencia a la categoría del derecho y del deber, desde que no se refieren a nuestras voluntades" ; por consigu1ente, "no
hay relación directa entre la perfección moral y la perfección de las formas
políticas".ªª Tal es, también, el espíritu que atravi~e El orden y ~l ~es_orde~
y en La política natural se encuentra una afirmación muy clara: 'D1Stmgwr
no es poner en conflicto: no es siquiera dividir, ni separar. La moral es la
regla de la acción voluntaria. La política natural tiene por objeto profundizar
un orden impersonal". 69 Volveré sobre este punto.
c) Hacia la monarquía. Si ahora, por fin, reunimos en un solo haz las
líneas esenciales del pensamiento político de Maurras, el ser como orden y el
método empírico. la concepción del hombre como un "nosotros" constitutivamente social, la asociaci6s asentada sobre la herencia y la tradición, el rechazo del mito del igualitarismo inmanentista, el corporativismo social y la
primacía temporal de la política, nos veremos conduci~os ~omo ~e la mano
a la monarquía como el sistema que representa el nacionalismo mtegral. En
efecto, por lo mismo que el orden social debe afirmarse en la herencia, el
. " .10 El cua_,
l
régimen más progresista y eficaz debe tener un "pod
. e: h eredi tano
por otra parte, es ratificado por los datos de la ciencia que demuestra la pnmacía del principio monárquico 71 pues es mejor el gobierno de uno que el
de muchos (como gustaba decir Maurras repitiendo a Homero). Mientras
la democracia liberal está condenada a la progresiva centralización, la monarquía tiende a la descentralización, con el beneficio que su autoridad y poder
no emanan del dinero corruptor de la inteligencia. 12 La democracia liberal
no puede descentralizar sin autodestruirse porque sus paderes son electivos;
la monarquía puede descentralizar precisamente porque su poder no es elec'" IP., 164.
• IP., 63.
,. JP., 32.
n IP., 143
n PI., 65.

154

tivo sino concentratlo en el alma de un solo hombre. Por eso Maurras insistió
tanto, para Francia, en una "monarquía tradicional, hereditaria, antiparlamentaria y descentralizada'' .7ª Relativamente a Francia, ser patriota es ser
monárquico pues, históricamente, los reyes han sido los padres de la patria y
aunque (cosa hu.mana) la monarquía no está exenta de error "confiere a la
política las ventaJ'as de la personalidad humana: conciencia ' memoria , razón '
voluntad"; en otras palabras, así "como la monarquía representa naturalmente la capacidad del mayor bien y del menor mal, la república significa la
posibilidad permanente del peor mal y del menor bien".74 Absolutismo no es
despotismo. Maurras piensa que es limitado por las instituciones sociales y
políticas y, en cuanto al rey, "corruptible en cuanto hombre, el rey tiene como
rey la ventaja de no estar corrompido". Así pues, este realismo político integral "corresponde a todos los diversos postulados del nacionalismo: por eso se
llamó a sí mismo el nacionalirmo integral". 10 Y hasta se puede ir más lejos,
pues si la monarquía (para Francia) es el nacionalismo integral, ha sido
también "el internacionalismo integral, pues al defendernos como pueblo, al
mantenemos como Estado, cumplía también el grande, generoso y pacífico
papel de federador del mundo" .7 6 El monarquismo maurrasiano, como se ha
dicho entre nosotros muchas veces, ha sido pensado principalmente para Francia y, como tal, no es exportable; es cierto, pero también en el pensamiento
de Maurras se postula, en general, a la monarquía como el régimen preferible. Precisamente por eso y desde el punto de vista del pensamiento católico,
conviene ahora una reflexión crítica.
'

11
FILOSOF1A CRISTIANA Y REFLEXIÓN CR1TICA

l.

ÜBSTÁCULOS EN EL CA.MINO

a) Hombre y naturaleza. Lo que más impresiona en la enorme tarea intelectual cumplida por Maurras ( al margen de todos los desacuerdos o acuerdos doctrinales que pudiere haber) no es tanto el volumen de su obra sino el
tenaz, tozudo, casi diría despiadado espíritu de verdad que le anima. Sin
" EsM., 185; cf. pp. 171-185. Naturalmente, es conveniente la lectura de todo el
libro para deducir la doctrina maurrasiana sobre la monarquía.

" IP., 287.
'" IP., 284.
'" O. y P., 37.

155

�embargo, el pensamiento cristiano, haciendo ºabstracción por ahora de su conversión final, tiene la necesidad tanto de valorar cuanto de formular algunas
criticas a su obra doctrinal. Surgen así algunos obstó.culos en su camino hacia la verdad; pero, al mismo tiempo, como se verá enseguida, todo su pensamiento es un ascenso hacia la verdad muy sincero y, sobre todo, decidido.
El primer obstáculo lo encontramos, quizá, en el subyacente concepto del
hombre: En efecto, el fondo biológico de su afirmación que el hombre es "un
animal que razona", le confiere a su tesis un sabor naturalista, robre todo
para un cristiano que percibe la ausencia de la noción sobrenatural de pecado.
Para construir una filosofía política cristiana ( que no podía ser la intención
primera de Maurras) es necesario poseer una concepción integral del hombre, tanto natural como sobrenaturalmente. Desde el punto de vista natural,
en cuanto unidad sustancial de alma y cuerpo el hombre es, como dice santo
Tomás, un "minor mundusº en cuanto compuesto de todos los elementos
creados del mundo.11 Esta unidad que supone la unión del principio intelectivo al cuerpo como forma,1 8 supone también la inmaterialidad del objeto
aprehendido por la inteligencia; de donde se deduce la inmaterialidad y, por
consiguiente, la inmortalidad del alma. Así, el hombre está abierto a la trascendencia y, por eso, ningún bien terreno puede agotar a su apetencia de
bien. Sobrenaturalmente, el hombre es mucho más puesto que es imagen y
semejanza de Dios, injertado en Cristo y templo del Espíritu Santo. Por consiguiente, naturalmente, en cuanto esencialmente social, necesita de la sociedad civil para lograr su fin; sobrenaturalmente necesita de la sociedad sobrenatural para lograr su fin último sobrenatural que es la beatitud en Dios.
Luego, simultáneamente, el hombre está implantado vitalmente (para el hom•
bre cristiano) en una sociedad política natural y en una sociedad sobrenatural
que es el cuerpo místico o íglesia. Por consiguiente, el realismo político de
Maurras, apunta bien en cuanto se afirma en la sociabilidad del hombre re.
chazando por fantástico todo contrato; pero ignora la causa de las tendencias
antisociales (que reconoce en la tesis de Hobbes) del mismo hombre y que
radican en la primitiva herida del pecado. Al mismo tiempo, carece por ahora
aunque la busque sinceramente, de la luz de la fe que le hubiese hecho descubrir la sociedad sobrenatural perfecta sin la cual no hay ni hombre integralmente concebido, ni política integral.

b) Naturaleza ,y ley. Las mismas razones antedichas y la proximidad doctrinal de Maurras a Comte y a Taine, le han hecho concebir la ley como
deducida y descubierta "en el secreto de la naturaleza según los lugares, los
" STh., I, 91, 1; la Ilae, 17, 8, ad 2.
,. STh., I, 76, 1; De anima, 2, let. 4.

156

tiempos y los Estados"; es decir, primero, ínsita en la naturaleza de las cosas;
segundo, en la historia. Al primer contacto con el texto, no hay discrepancia
aparente; pero falta la acentuación que todo cristiano pone en el aspecto racional, es decir, en la "ordenación racional" de la realidad por quien tiene a
su cargo la comunidad en orden al bien común. 19 Absolutamente dicho, la
"oro.inatio nationis" es la misma mente divina que porque conoce las cosas
las ha creado ordenándolas hacia eJ bien común natural y sobrenatural. Esto
es esencial para edificar una política cristiana. Y Maurras, nuevamente, dirige bien su reflexión en cuanto, para él, la ley aparece como "relación que
fluye de la naturaleza de las cosas"; pero es insuficiente para el filósofo cristiano pues Mau.rras descubre, correctamente, la inscripción (por así decir)
de la ley en la nat:utale7.a o esencia de las cosas pero sin remontarse a su
causa que volvería completamente claro el camino de una política a la vez
realista y cristiana. Por otra parte, como agudamente observó Le6n XIII, en
una concepción excesivamente naturalista de la realidad, puede naufragar la
libertad pues la ley como ordenación racional es condición de la libertad; sin
esta norma, "la libertad habría sido gravemente perjudicial para el hombre".'º
c) Política y. moral. El camino de lo puramente natural debe conducir,
a la corta o a la larga, a una separación total entre lo natural y Jo sobrenatural cuando no a la negación de este último y, por consiguiente, a la sepa.
radón total entre religión y E tado, entre conciencia privada y conciencia
ci-.il o pública. De ese modo Maurras podría haber caído en el liberalismo
y hasta en el inmanentismo que tanto detestaba. Sé perfectamente que éstos
eran los objetivos máximos de su combate pero quiero insinuar que el arma
del realismo natural por él esgrimida, con ser tan poderosa y efectiva, podría
haberlo sido inmensamente más, de no haber ignorado la dimensión sobrenatural del hombre. Por eso también la separación completa entre moral y política inaceptable para un filósofo cristiano: En efecto, Maurras ha dicho
claramente que la moral "es la re~Ja de la acción voluntaria" ( ciencia de la
conducta del hombre) y que la política «tiene por objeto profundizar un orden impersonal" ( ciencia de la conducta del Estado). Pero, para no caer en
abstractismos ( detestados tanto por Maurras como por todo fil6sofo cat6lico)
debemos admitar que el Estado es una sociedad política perfecta, independientE', soberano, autónomo; en cuanto "sociedad política perfecta" no es impersonal puesto que implica a las per.;onas que debe ordenar al bien común
temporal; por otro lado, si bien es cierto que la política es ciencia diversa
de la moral individual, no está fuera de la moralidad puesto que la sociedad
"STh., la Ilae, 90, 4; De Ver., 17, 3.
• Libertas praesiantusimus, 6. Cito por Doctrina pontificia, II (Documentos Pollticos), Biblioteca de Autores Crutianos, Madrid, 1958.

157

�no está tampoco fuera de la humanidad, es decir, de los hombres concretos.
Luego, siempre la política implica la moraüdad y todo acto específicamente
político debe estar subordinado a las exigencias de la ley moral. Epistemológicamente visto, desde que la política es ciencia práctica, está subalternada
a la máxima ciencia que rige la actividad práctica del hombre, es decir, a la
moral. Por consiguiente, manteniendo la distinción entre moral y política, debe
rechazarse su separación total, afirmándose la subordinación de esta última a
la primera. De lo contrario deberíamos aceptar un tipo de maquiavelismo
que al hacer caso omiso de la moralidad intrínseca de cada acto político,
tendería incoherciblemente y hasta sin notarlo a la negación de la persona
sin ]a cual dejaría de tener sentido el bien comúri que es, precisamente, el
fin que el Estado debe procurar.

2.

AsoENso A LA VERDAD

a) El ",-o" como un "nosotroi''. Pero ya dije que el camino de Maurras
muestra no solamente obstáculos (que todo filósofo católico tiene el deber de
indicar) sino que todo él es un ascenso tenaz hacia la verdad. En la medida
que su empirismo organizador, como método, es fiel a lo dado y a su descripción posterior, le permite hacer descubrimientos tales que no podían no conducirle a una disponibilidad plena para la recepción de la gracia. Quizá uno
de los momentos más importantes es aquél en el cual, a raíz de la comprobación empírica de la asociación originaria del hombre, Maurras afirma que
"el verdadero yo, el yo espontáneo, es un nosotros, o no tiene sentido". Esta
afirmación contiene una riqueza metafísica y antropol6gica que en los escritos
de Maurras está implícita pero no por eso menos presente. Desde el punto de
vista natural, líe sostenido en otro lugar que la conciencia del yo ( autoconciencia) viene a coincidir ( en el mismo acto) con la conciencia del ser;
pero esto distingue al yo de lo otro de sí mismo (la naturaleza) y del otro
sujeto como yo que comúnmente llamamos el tú o el prójimo. Con lo cual
venimos a descubrir que por lo mismo que se distinguen son inescindibles el
yo y el tú~ yoidad y projimidad. No es pensable el hombre sin su prójimo.
Pero, simultáneamente, la contingencia del ser del yo y del ser del prójimo,
abre el momento teológico pues no es pensable la relación yo-tú sin el Tú
absoluto o Persona infinita que es Dios. Por eso la negación de uno de estos
tres momentos (yo, tú, apertura a Dios) implica la negación de los otros
dos. 81 Pues bien, Maurras ha descubierto la primera y esencial dimensión del

ª Cf. mi obra La filosofía, p. 130 y ss., Ed. Gredos, Madrid, 1966; ~ el tema
desarrollado en mi libro T4-ntalo, Ed. Aisandri, Córdoba, 1961.
158

hombre como constitutiva apertura al prójimo, es decir, el nosotros esencial.
Como él dice, "el verdadero yo. . . es un nosotros" intuyendo de ese modo
una verdad esencial; si así no fuera el mismo yo carecería de sentido. Pero
haberlo descubierto significa haber descubierto simultáneamente la sociabilidad radical y originaria anterior a todo contrato y al mismo ejercicio de
la libertad en el tiempo. Faltábale a Maurras ahondar esta misma dimensión para haber descubierto la constitutiva religación del hombre con Dios.
Pero, para una inmediata (no mediata) fundamentación del orden social y
político, era suficiente. Desde el punto de vista sobrenatural hubiese visto
confirmada plenamente esta verdad desde que no es concebible el hombre del
evangelio sin el prójimo asumido totalmente por Cristo hasta el punto que se
hace imposible el amor a Dios sin el amor al prójimo. También por aquí
hubiese descubierto la sociedad sobrenatural perfecta que es la iglesia.
b) Igualdad esencial y desigualdad constitutiva. Otro aporte verdaderamente importante del pensamiento de Maurras es su tesis de la "desigualdad
protectora" situada en el origen mismo de la constitución de la sociedad. Pero
quizá es necesario formular algunas precisiones: Maurras, cuando habla de
las ineludibles y protectoras desigualdades, no hace ni pretende hacer ni una
cuestión metafísica ni una cuestión teológica pues bien sabía que, en ese plano, los hombres son esencialmente iguales. Repitámoslo una vez más: En el
orden metafísico y natural podemos hacer una distinción: En cuanto personas, compuesto sustancial de alma espiritual in-corporada y cuerpo animado, supuesto dotado de alma intelectiva. todos los hombres son sustancialmente iguales. Pero si dejamos de lado el orden de la sustancia (primer género
supremo del ser) los accidentes constituyen los géneros en los cuales se divide
lo real finito determinándolo intrínseca ( cantidad, cualidad) o extrínsecamente; los accidentes expresan modos diversos de ser. De modo que la inhesión
en acto del accidente (in-esse) afecta al todo compuesto; es decir, es verdaderamente constitutivo del ser finito. En ese sentido, cada hombre es igual al
otro hombre (sea cual fuere su condición social, su raza, su educación, etc.),
en el orden de la sustancia. Los hombres son, pues, esencialmente iguales.
Pero son desiguales en todo lo demás. Es decir, accidentalmente desiguales;
pero como el accidente afecta al todo del ser finito (su sujeto entero de inhesión) se puede decir que los hombres son constitutivamente desiguales. Si
trasladamos el problema al orden teológico, habida cuenta de la igualdad
esencial, los hombres, como enseña León XUI, "están llamados todos a la
misma eminente dignidad de hijos de Dios"; pero el mismo Pontífice agrega
precaviéndose de las deformaciones formuladas por liberales y socialistas, que,
empero, "existe una desigualdad de derecho y de autoridad, que deriva del
mismo Autor de la naturaleza, 'de quien procede toda familia en !os cielos y

159

�en la tierra'•• (Epb., 3, 15) ." Es exactamente lo mismo que repite el Concilio
Vaticano II cuando proclama la "igualdad fundamental" de los hombres, en
cuanto "dotados de alma racional (igualdad esencial) y creados a imagen
de Dios" y poseedores de la misma vocación; aunque "es evidente que no
todos los hombres son iguales en lo que toca a la capacidad física y a las
cualidades intelectuale o morales'' (desigualdad constitutiva o accidental).'ª
Charles Maurras no ha puesto es discusión la igualdad esencial ni M&gt;brenatural sino que ha destacado la desigualdad accidental que es intrírueca e ineludible para que el orden social tenga sentido. El igualitarismo liberal es un
mito y, además atentatorio contra la penona al pretender igualar los singulares destruyendo la riqueza inconmensurable de las d igualdad . En este
sentido, Maurras ha puesto de relieve una verdad fundamental del pensamiento tradicional.
c) Asociación, bien común y origen de la autoridad. De análogo modo,
la influencia de Arist6teles se deja ver en la afirmaci6n de la politicidad
natural al hombre y no he de insistir sobre ello; en cambio, supuesta la asociación necesaria ( que he llamado antes la "a.'lOCiación originaria") es notable
c6mo, el método de adhesión total a la realidad ( el "empirismo organizador") le ha conducido a Maurras (un agnóstico cuando escribió el texto) a
coincidir con el pensamiento católico respecto del origen de la autoridad. Dice
teXtualmente y yo subrayo: "La observación más wlgar está aquí enteramente de acuerdo con el texto católico omnis potestas a Deo"." Maurras
intuye, a partir de la sociabilidad del hombre {el nosotros como el yo verdadero) , de la desigualdad protectora y de su propia crítica al mito del
igualitarismo liberal, que siendo la autoridad la "forma" de la sociedad (para
hablar con lenguaje tomista), no puede provenir del mito del número inaugurado por el contrato; me atrevo a indicar que tampoco los supuestos del
naturalismo positivista de los que padece Maurras pueden proporcionar razones sufirientes para sostener el origen dh·ino de la autoridad; para un naturalista, sostener que la autoridad
natural (y necesaria como su forma) a
la sociedad, en modo alguno le debe conducir a poner en Dio ( causa última
de la misma naturaleza) la causa y origen de la autoridad. Creo que Mau.rras,
felizmente, no es ya fi I a los upuestos naturalistas e, influido por el pensamiento católico y partí ularmente por el tomismo, saca la conclusión correcta
aunque las premisas no an suficiente . Y no se trata aquí de señalar sola• Quod apostolici muntris (aobre el socialismo), 5; ed. citada ll, 66.
• C011sti1ución pastoral sobre la igl•sÍ.4 en ,1 mundo actuol, No. 29, en el vol. Concilio Vaticano JI, p. 247, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1965.

mente tma inconsecuencia ( o una feliz contradicción) ino al más
Y c~nm~or: ~- tenaz fidelidad a Jo real y sobre todo el~uen!~~un:
hesi6n SUl preJWClos a los datos ofrecidos por la sociedad tanto
, •
como en
his ·
en s1 IIUSIDa
su
tona, que le Jlevan a intuir que no puede ser .
última trasc d
.
no una causa
.
en ente, e1 ongen de la autoridad. Esta sola afirmación es sufi
ciente para comprender que ya entonces Maurras entra d 11
el
·
6li
e eno n
pensamiento cat . co {aunque no tuviera todavía la gracia de la fe sobrenatural
;•
ese sen~?º• sus textos en lo cuales se refiere al "bienestar general,,
gen:™ ' etc., pueden ser sin esfuerzo identificados con la
"6 'd
bun
comun;
en el caso del laurras agn6sti
I
noet. n e
b"
, .
co, por o menos a la noc16n de
~en comun inmanente. que contiene perfectamente los demás bien .
b.
dice el padre R ·
·
es,
1en,
. . .
anurez, qu tiene una como cara inferior "que mira hacia los
mdivi_duos que componen la sociedad en esta vida terrestre ti
supenor que mira h · D'
ene una
cara
'
aCJ_a ios, b.ien comían trascendente y felicidad
ob 'etiva
1
de
b .6losI hombres
d
. en su .\ltda ultraterrestre" .u Maurras, por 1o menos, redescun a octrina del bien común inmanente.

ª

~
'?ten

l1

d)_ Las formas de gobierno ,, la monarquía. En cuanto a los modos ue
contmgentemente, pued adoptar la autoridad en las diversas soci d d q '
fec~ ( decir qu se bastan a sí mismas para cumplir u fin y
es pedr-

n: ;

de mnguna
otra) d epend en d e Cll'cunstanr.ias
.
epen en
..
históricas y concreta . Además
se
M legitiman en la medida
. que sirven al bien común · Prec.rsamente aquí,'
aurras propone su doctnna sobre la monarquía perfectamente ortodoxa desde el punto de vista de la filosofía cristiana· En efeéto su tesis d la E
acerca d
uía
·
e
ncuesta
.
.
una ~onarq
francesa, tradicional, hereditaria, descentralizada,
implica
propone Ja monarquia
,
- dos actitudes: Por un lado' Maurras
~
omo
so1uc16 n para Francia apelando va
a
la
lar
a
L:.ton·
...
d
•
•
ui:i
·•
e u pais ya a 1os
caracteres d la ~ma sociedad francesa.
. de te punto &lt;le vis~, no trata
de exportar su t i ~ los otro países del mundo }'
libre legítimamente de
proponer
para
Franc1a
una
monarquía
tradicional
Por
otro Iado. es evi·dente
M
.
·
que aun:u pref1e"; ~bién en el orden te6rico a la monarquía como forma de gobierno en s1 m1S111a en razón de la unidad que arant·
·
·6 d 1 ·
iza una meJor
consecuc1 n e bien de la sociedad; pero
opinión de faunas, largamentundada por ~~ no significa que, en su pensamiento,
la monarquía la
um.ca forma legitima
d gobierno. 1 mismo Jo manifi ta ca tcg6ncamente
·
.
cuando, al refcnrse a las regenciai como los males de ]as m narqu'
d. .
"Ah' tá el de!
el
1as, 1cc.
1 es
ecto
e
ese
modo
de
gobierno,
que
no
es
p-'
cto
p
,..._
· ,
b"
.,,,
, u""'..., que
nmgun go iemo lo es, pero que es el m.t'nos imperfecto de todo " ." En re-

t;

• Doctrina polfcica d, Sanio Tomás, p. 35, Instituto Social Le6n XIlI u drid /f
, m.a
, • ,
11 IP., 289.

"IP., 94.

161
160

llam-11

�. Maurras piensa en el orden teórico, que no es la monarquía el único
sumen·
'
l
·
el orden con
sistema legítimo, aunque está convencido que es e me1o~;
.
la monarquía para Francia, por razones histoncas y pohbcas
creto, qwere
estrictamente francesas.
, d A ·
esto que ambos piensan
Coincide Maurras con santo Tomas e qwno pu
b - did
ue la forma de gobierno es algo esencial al Estado y no alg?
o
q
tapuesto Santo Tomás enseña que, teóricamente, el me1or ~obiemo es
~l
uno solo. porque si gobernar es dirigir las cosas a su fin, es evidente que
as' "como todo ser desea el bien, así desea la unidad, sin la cual no pue:e
e~tir ues algo existe en cuanto es uno" .s1 En el mismo, l~gar del trata o
.b
pl .
santo Tomás sostiene que "así como el regimen del rey es
so re e remo,
,,
d · del rey inJ' usto
, .
' también es pésimo el régimen del tirano ' es ecrr,
optimo, asid
1 todo al bien común sino al propio (tirania) . y ya sabeque no or ena e
M
·
mos que la conupción del mejor es lo peor. Pue~ ~poco ' ~urras piensa
d t }erar la tiranía aunque siempre sera me1or el regunen de uno
que se pue a ºral . . u·
los demás remmenes (el gobierno de todos por
solo. No hace
ta lilSlS r en
o.
) .
'""'"OS -aristocracia- y el gobierno de todos por muchos ~emocracida- ,
ª"5....,.,
1 ,·
la medida que or enan
sólo es suficiente recordar que todos son eg1umos en
T ás prela sociedad perfecta al bien común. Pero Ma~s,. com? _santo ~~ ~ Por
fiere la monarquía sin pretender erigirlo en el uruco regnnen leg1nm ;
be que santo Tomás en el orden concreto, prefena un
otra parte, ya se sa
,
d
b'
u En este
.
.
régunen IJ11Xto o comb'ma d o de las formas legítimas e go iemo.
,.
. .
l to el acuerdo de Maurras con la filosofía pohtica cnstiana.
tema es comp e
d al f
es Notre
p,
L , XIII en la carta apostólica a los car en es rances '
El apa eon
'
. .
d b
t
l poder civil "en la forma
consolation, sostiene que el cnsbano e e ~~.: e
ta de la necesidad de
en que de hecho existe" ; por otra parte, a l a cuen
. .
ac
. ·1 "cuando en una sociedad existe un poder constituido y
d
un po er ClVl ,
od
ta razón debe
ante el interés común se halla ligado a este p er, y por es
tu
'
od tal cual e.xiste" es decir, sean cuales fuesen las formas
aceptarse este P er
'
·
día
· · ás
contingentes que reviste.ª&amp; Pero a nin~( Parb se le p:do d ; i ~ : o
condenar la monarquía, o la democracia en e u~n ~
.
, A esto Maurras lo había comprendido bien.
la aristocracia.
.
.
.
.
l
'n Maurras también había comprendido bien
e) El inmanentismo a ema ·
.
1•
que el espíritu corruptor del alma de Occidente había Sldo (y es) e mma-

:º.

,. ·

so re:ma

7e

"

T _,. STh I 103 3· De regno, 1.1, 3, 9.
.
.
Santo ou.-,
., ' Op 'Clf. ' 57 y ss.: ·--L'é
M , Demongeot , El me1or rég,.
R.am1rez
uuuul n
•
Cf. Santiago
'
. ., 158
. trad de J. L. Gutiérrez García, B1men polltico según San~º. Tomás, pdri.'d 1:5;~..Victo~ Bouillon, La polftica de Santo
bli0 teca de Autores Cristi.anos, Ma
'
'
.
965
G
Editorial Nuevo Orden, Buenos Aires, 1 ,
Tomás trad de J 13 · enta,
·¡·
·
II
315
'
.
1. .
II 1O 11 13 en Documentos pon ti ,cias, ' p.
.
• Naire canso a11on, , , , '

162

nentismo teutónico, sobre todo si pensamos que, la identificación de ser y
pensar (Hegel) hacía imposible 1a existencia de nada que no fuera inmanente
al pensar que se desarrolla y se autoponc como real, Por eso, nada existe
trascendente al pensar y todo es inmanente a él; por consiguiente, la teología
no explica más a la filosofía sino que Ja filosofía (momento del saber absoluto) explica a la teología. Más aún: explica a la religión. Si explica la
filosofía a 1a religión, no existe el misterio puesto que es "explicado" por la
razón. En consecuencia, el inmanentismo esconde, primero, el individualismo
absoluto (pues todo comienza en la conciencia) i el colectivismo absoluto (pues
el singular se resuelve en el todo); el secularismo absoluto (pues nada trasciende el ámbito del mundo) y, por eso, no hay que esperar ni a Marx ni a
Nietzsche para proclamar la muerte de Dios. En e1 idealismo absoluto alemán,
Dios, el dios que es el mismo devenir, está ya muerto. O mejor, disuelto en el
mundo. Maurras había intuido que el inmanentismo alemán pudria el alma
de Europa y del pensamiento cristiano y allí reside la causa profunda de su
antigermanismo, alimentada, además, en la natural tradición histórica de Francia y en su agudísimo sentido de la latinidad y belenidad de Occidente.
f) Entender para creer. Si miramos panorámicamente todo el recorrido
doctrinal de Maurras, inmediatamente nos percatamos que todo su esfuerzo
ha sido una búsqueda, una entrega sincerlsima a la "-erdad no poseída plenamente. Personalmente es lo que más me impresiona. A veces leo autores
católicos que parecen no del todo convencidos de la verdad de su fe; en cambio, leyendo a Maurras (se esté o no de acuerdo con él) siento la impresión
de la búsqueda sin concesiones con la frivolidad o la moda. Hoy, que la frivolidad y la moda, el secularismo y el espíritu mWldano, parecen haber triunfado momentáneamente pudriendo el pensamiento católico, impresiona un
autor no-católico que se presente al lector como lo contrario de la frivolidad
y el mundanismo. En carta a Massis, sostiene Maurras que todas las filosofías
que ha conocido "se distinguen por su extraordinaria frivolidad". Y en otra
carta posterior le dice: "He pasado mi vida combatiendo todas las metafísicas,
excepto una . .. Y si 1a he considerado aparte, no ha sido por complaceros a
vosotros, católicos, ha sido por mí". 90 Y la metafísica que siempre había considerado aparte era la metafísica cristiana. Creo que Maurras estaba convencido de la verdad de la filosofía cristiana y, más aún, que estaba convencido que el catolicismo es la religión verdadera. Pero estar convencido no
• MA.ssts, Henri, Op. cit., p. 94. Véase, sobre la relaci6n de Maurras con la Iglesia,
Mario A. Pinto, "Charles 'Maurns y la Iglesia", Los principios, 5, 12, 52 Córdoba.

163

�significa tener el don sobrenatural de la fe. Su convicción er~ el .término ~e
su búsqueda racional. No le era posible, naturalmente, ir mas leJos. Y Dios
es "débil" en estos casos; no resiste a su creatura y le da la fe. Por eso Maurras
se convirtió.

TilE STRUCTURE OF ANTI-POSITIVIST PHILOSOPHY
IN LATIN AMERICA
PROF. MICHEL

A.

WEINSTEIN

Department of Political Science
Purdue University
West Lafayette, Indiana 47907.

AT THE TURN of th.e twentieth century there was an initiation of independent
philosophical speculation in Latin America which has formed the basis for
succeeding developments in Hispano-American thought. Breaking the stranglehold of positivism on the Ibero-American mind, such thinkers as Antonio
Caso and José Vasconcelos in Mexico, and Alejandro Korn and Carlos Vaz
Ferrcira in Argentina and Uruguay, took thc suggestions of an emerging
European and Anglo-American vitalism and wrought them into a distinctive
pattem of thought that stressed the signilicance of ideals and liberty in human
life. Taken togcther, the philosophers of the Latín American golden age created a specific philosophical mentality tbat has much to offcr contemporary
thought and that has been duplicatecl oowhere else in the history of pbilosophy.
Despite the many commentaries on the philosophers of the golden age therc

has as yet been no serious attempt to show bow the major thinkers in Latín
American philosophy dcveloped a rationally defensible aJtemative to other
twentieth century movements. Leopoldo Zea has argued that Ibero-American
philosophy should be evaluated as "filosofía sin más", but even be has been far
more concerned with the quest for a distinctively Latin American philosophy,
the task of developing a Latin American history of ideas and problems in the
sociology of knowledge than in considering the actual contributions o( Hispano-American thinkers to twentieth century philosophy. Writers who succeeded
the philosophers of the goldcn age, such as Zea, Arturo Ardao, Alberto Zum
Felde, and Francisco Romero, have generally remarked on tbe unsystematic
character, independence, anti-dogmatism and anti-positivism of theír predecessors' works. They have praised the philosophers of the golden age as catalyzers,

164

165

�teachers, initiators and founders of national aod continental traditions, but
they have not seen fit to subject thei.r work to critical, philosophical scrutiny.
There are many reasons for this reluctance to take the thinkers of the golden
age seriously as philosophers, among tbem a lingering Latin American inferiority complex, the status of the initiators as cultural heroes as well as philosophers, the continued search for the peculiarly Latin American character of
Latin American thought and the dominance in Ibero-American philosophy
of the history of ideas, the sociology of knowledge and the philosophy of
culture. Ironically, the attempt to institute philosophy in Latín America as a
respectable profC$ional endeavour has di verted the attention of commentators
away írom the complex structure of thought generated in the golden age and
towards the historical context in wbich this thought appeared. For someone
who is sympathetic to the alternative presented by the initiators, this implicit
depreciation of their actual philosophical mentality is a loss to world culture.

Considered separately, Caso, Vasconcelos, Korn, Vaz Ferreira, Romero and
José Enrique Rodó, among others, differ ín their approaches to philosophy
and in their solutions to important philosophical problems. For examplc, the
Mexicans tend to be more metaphysical than the South Americans, perhaps
because the transjtion from positivism was more po]emkal in Mexico than it
was either in Argentina or Uruguay. Howe"-er, despite these differences, when
the philosophies of the golden age are considered as a unit, they display a
well-defined philosophical mentality, particularly with regard to questions of
philosophical anthropology. Not all of the writers share this philosophical
mentality or "spiritº is all respects, but it con, titut an ideal type against
which the work of particular thinkers can be compared. The basic characteristic of the philosophers of the golden age is their use of vitalism, the philosophy
of lifc and radical empiricism to forge a philosophy of struggle for human
ideals, particularly liberty. Wlu1e the philosophies of experience dcveloped in
Europe and North America tended to be monistic or pluralistic, the emphasis
on ideals by Ibero-American thinkeni tended to make their thought dualistic.
This dualism of struggle is not metaphysical, but empírica!, and reflects les.s
upon the natu.re of the universe than upon the predicaments of human existence. Further, the monistic or pluralistic bias of European vitalism tended
towards irrationalism, culminating in existentialism and pragmatíim, while
Latin American dualism encouraged an attempt to balance the claims of rcason
against those of will and feeling. The following discussion will clarify the
philosophicaJ mentality of the thought of the Latín American golden age with
the aun of showing that this "spirit" is still a vital option for philosophical
commitment in the present age of bureaucratic political and social organization, and of behav:ioristic and other forms of neo-positivistic ideology. While
166

the exposition will be relevant to the understanding of Latin American philosophy pe, se, its overricling aim is to show conclu.si\-ely that Latin American
philosophy is "filosofía sin má.r'.

EXPANDEO EMPIRICISM

Much of twentieth century thought can be usefully interpreted as a continued response to nineteenth ceotury positivism in its Camtian, Marxian,
Spencerian or other variants. Generally, there have been three positions with
regard to the naturalistic and relativistic anthropologies of the past century.
First, positivism has been rejected in favor of a renewed quest for ccrtainty,
whether epistemologícal or metaphysical. Phenomenology and neo-Thomism
are exemplars of this tendency. Second, posit:ivism has been accepted fundamentally and revised to meet criticisms generated by vitalistic philosophies and
new developments in logic and natural science (for example, relativity theory). Exemplars of this tendency are neo-Marxísm, neo-Freudiani.sJll, sociological functionalism, pragmatism, philosophy of scienre, logical positivism
and linguistic analysis, wlúch, despite their important differences, all share in
common a rejection of metaphysics and an affinnation of the idea that philosophy is eithcr a branch oí science or a methodology for clariíying scientific
practice. Third, positivism has been expanded to include all aspects of human
experience, including those which do not seem to be am.enable to the methods
of natural cience. This e~-pansion has involved the abandonmcnt of Jlaturali m
in favor of revised empiricisms, such as Bergson•s vita.lism, Jame's radical
empiricism, Georges Gurvitch's hyper-empirical dialectics, Merleau-Ponty's
phenomenology of perception and the various nontheistic existentialisms, process philosophi and radical pragmatisms. Tbe halJmark o{ tw·entieth ccntury
expandcd empiricism has been a recogn:ition that the metbods of the natural
sciences are inadequate to describe and conceive of many aspects o1 human
experience, and that new methods should be devised for such description and
conception. This general characteristic, of cou.rse, has not meant that the many
philosophcrs and movements sharing a commitment to expanded empiricism
are in accord on their basic description of human experience. For example,
the hard conflict and bitter alienation of Sartrian cxistentialism is at variance
with the easy cooperation and optimistic cammunity of George Herbert Mead's
social behaviorism. The issues dividing expanded empiricists have centered on
how to describe most accurately the major configurations and dynamics of
human experience and on how, within any particular description, the individual's will is and should be exercised. lt is within the context of this third

167

�response to positivism, expanded empiricism, that the Latín American philosophers of the golden age have made their contríbution.
Phenomenology and the various strands of the metaphysical revival _r~ct
against positivism by attempting to find a place to stand beyo11d the shifting
results of the experimental method. Expanded empiricists revalue, or perhaps
even better, transvalue science and scientific methods as phases of a wider
human experience open to philosophical clarification. The initiators of twentieth century Latin American thought are clearly within the tradition of expanded empiricism. In his L6gica Viva Vaz Ferreira remarks that he is a
witness to and participant in the greatest revolution or evolution in human
intellectual history - the acknowledgment that thought is not exhausted by
words. 1 Alejandro Kom resolutely embraces radical empiricism: " ...we know
nothing but the unextended instant between the past and the future; the perpetual and fugitive present. We only know the incessant passage of particular
and relative facts in our intuition, not the absolute or the eternal". 2 Vasconcelos asserts that philosophy should begin with concrete experience, not abstract reasoning: "No modero thmker can escape the consideration of the
concrete as the primary, positive and living reality. The concrete is manifested
to us as indissolubly binding matter and form, and rebellious to abstract
dissociations". 8 Rodó affirms the radical empiricist doctrine of the mutable
self: "Each one of us is, successively, not one, but many".' Romero, continuing the d10ught of a preceding generation, rejects comprehensive ~tionali~:
"In my view, we are befare this dilemma: either we develop a notton of bemg
accordino- to pure rationality and make an account of the world of immediate
reality U:.possible or we admit elements repugnant to strict intelligibility and
make possible the transit to the world given in ex-perience" .6
Squarely within the expanded empiricist response to positivism, charac~ized bv a bias towa.rds the concrete ratber than the abstract, the synthetic
ratber · than the analytic, the spontaneous rather than the habitual, the living
rather than the mechanical, the immediate rather than the mediate, the mutable rather than the fixed, and the skeptical rather than the systematic, the
1

VAz F.EtuumtA, Carlos, "L6gica Viva", in Vaz Ferreira, Estudios Filos6ficos (Bue-

nos Aires: Aguilar, 1961), 94.
~ Kcur Alejandro, "La Libertad Creadora", in Korn, La Libertad Creadora
{Buenos Aires: Editorial Claridad, 1963), 93.
• VAsCoNCELos, José, "Todología", in Vasconcelos, Obras Completas; tomo IV (México: Libreros Mexicanos Unidos, 1961), 824.
• Roo6, José Enrique, "Motivos de Proteo", in Rodó, Obras Selectas (Buenos Aires:
El Ateneo), 269.
'Romao, Francisco, Filosofía de Ay~r y de Hoy {Madrid: Aguilar, 1960), 116.

168

.initiators of twentieth century Latin American philosophy created their specific
mentality. Perhaps the most general and basic observation about the direction
of Latin American philosophy is contained in Vasconcelo's distinction between reductive and constructive philosophies. Reductive philosophers decompose objects into their simplest elements and then, when they cannot rejoin
these elements into the origínal whole, "leap outside of tbe real object disintegrated by reason and replace it with the concept, the entity, that reason
gives us in a false S)'Ilthesis by abstraction." 6 Constructive philosophen;, in
contrast, proceed by coordinating events into concrete wholes through a process of synthesis that can be compared to the creation of a symphony. 7 Constructive philosophy, which avoids both thc naturalism oí scientific philosophy
and the conceptualism and intellectualism of traditiooal metaphysics, is the
rnethod of expanded empiricism - a method bearing striking resemblance to
Sartre's procedure of totalization. This method or approach to philosophy is,
however, highly personal and tentative. Expanded empiricism by itself does
oot give any specific gwdelines for defining the structures, configurations or
dynamics of experience. Negatively, it provides a weapon far those rebelling
against a system. Positively, it opens up the possibility far defining the structure of human experi.ence in accordance with valuc-commitments. There are,
then, as many possible versions of constructive philosophy as there are deeplyheld human concerns, serious predicaments and va.lue-commitments. The initiators of the Latin American golden age were not primarily interested in
clarifying the epistemological issues raised by expanded empiricism for their
own sake. Instead, tbey attempted to use this doctrine of experience to break
the yoke of positivism and to create a disti.nctive prcspective on human experience derived in part from an interpretation of the Hispanic tradition and
in part from the hope of instituting personal liberty and national autonomy in
their public situation.

EMPIRIClAL DUALlSM

The constructive philosophies of the Latin American golden age have a
typical structure that transcends the particular differences between them. In
their descriptions of human experience, the in.itiators set up an irreducible
dualism and then both describe and prescribe a continuous struggle to over• VAscoNCELOS, "Todologia", 833-4.
VASCONCELOS, José, "El Monismo Estético", in Va!conce!os, Obras ComplettJJ;

1

tomo IV, 10.

169

�I

come one side o{ that dualism. Toe substance o{ the dualisms developed by
Latin American ph.ilosophers pits creative liberty, aesthetic synthesis, disinterested commitment to ideals, and the flux of fermentative thought, against
mechanistic determinism, materiaJ entropy, utilitarianism, and fixed and absolute systems. Underlying this content is a deeper philosophical structure that
involves the uncompromising commitment to describe clearly the highest human ideals, joined with the equally intense commitment to describe realistically
the limitations, failings, frustrations and coercions of human existence. lt is
within the tension set up between uncompromising idealism and intense realism
that human beings struggle to realize their victories ovcr physical and spiritual
death; victories that can be no more tban provisional.

In their development of empirical dualism, the philosopbers of the golden
age devise a ctistinctive perspective on philosophy. As expanded empiricists,
they cannot define philosophy either as metaphysic-al speculation, a synthesis
of the natural sciences, or a critique of the rnethods of the natural sciences.
Committed to the principle that there are phases of human experience that
cannot be submitted to scientific analysis, they interpret philosophy as a way
of studying these phases of experience and as a way of relating those experiences that are amenable to scientific study to those that are not. On its face,
such an interpretation of philosophy appears to be equivoca}: Can the same
approach be adequate both to studying a part of experience and to relating
the various aspects of experience to one another? Toe apparent equivocation
is resolved by making the pocesses of creative, coordinative, aesthetic or hyperlogical experience - the non-measurable, relatively indetenninate and nonmechanical experiences - the processcs by which the entire range of human
experiences is coordinated. For example, Korn defines philosophy as axiology
and then shows how the process of valuation, defined as creative liberty, givcs
science its meaning in human existence as a too] for overcoming coercion and
as a quest for knowledge. Similarly, Vasconcelos defines an "organic logic"
that coordinates wholes by analogy rather than analyzing them by identity,
and argues that thís aesthetic )ogic is both the method of human freedom and
the method by which the scientiiic and non-scientific phases of human ex:perience can be related to one another. Vaz Ferreira identilies a hyper-logical
process of "good sense" which is both irreducible to fixed procedures and the
means by which various clairns to knowledge are ultimately adjudicated. To.is
humanization of positivism, a hallmark of the initiators of Latin American
philosophy, is almost rcquired by their empirical dualism. Eschewing meta,.
physics and scientific naturalism they can bridge the rifts they create in experience only by the processes associatcd with one end of the polarity, 'for
example, the exercise of creative liberty, the creation of analogies, ar the
170

~xe~ o~ hyper-~og_ical good sense. This tends to give their thought an
1dealistic bias, but 1t 1s a humanistic, personalistic and eropirical idealism not
an absolute idealism, or an idealism of pure ego, pure consciousness or ~etaphysical sel!.
Three case studies will illustrate how the same dualistic structure and "cons~tive" method appear in the works of superficially diíferent philosophers.
Alejandro Korn,. José V~sconcelos and Carlos Vaz Ferreira are leading figures of tbe Latin Amencan golden age. Kom is often identified as a neoKantian, Vasconcelos as an aesthetic monist and mystic, and Vaz Ferreira as
an ernpirís~t and_ ~keptic. However, these designations are far more :ipplicable
to antological positwns than to philosophies of human exper:ience. Once what
James called the metaphysical "over beliefs" are removed, the descriptions
of human experience are strikingly similar.

ALEJANDRO KoRN

P~rhaps_ more ~an. any of_ ~e other initiators, Alejandro Kom is an CA--plicit
du~st. 1:lis d~lism is empmca] rather than metaphysical or even epistemological, smce Wlth regard to the philosophy of exper:ience he advances doc~ines similar t~ those of William Jame's neutral monism and radical empiriªsrr_1· In La Libertad Creadora, Kom develops an expanded empiricism that
avo1ds the do~a of ru:1 original world of pure and immecliate experience, and
~la~es ~e st~rtm~ pomt for philosophy · in the intuition of experience as it
ts lived m daily life. For Korn, there is no purified standpoint either in the
thinking self, the intuition of essence, the sense datum or even' the stream of
'
consc10usnes~. Inst~d, by intuition Kom means "the evi.dent fact, the spontane~us ~n8d 1~m.edi~t~ ~owledge ~~nstitute~ in ':"1ity by the synthetic apprecepbon. This mtuition J.S not purif1ed of discurs1ve elements "since this ideal
conclition_ is never realized: pure intuition does not exist." 11 Thus, Kom asserts
~~. pr~cisel;, ~cause he _treats of experience he shuns the designation "empiriCt.St &gt; smce th1s sensualist concept supposes a simplicity that does not resist
~e most superficial examination and that tends to convert the act of knowing
. evcnt. "lO I n Esquema Gnoseológico, Kom broadens his notion
10 t0 a pass1ve
of intuitions to encompass the doctrine of radical empiricism: "To know is to
contemplate the content of consciousness - the concrete content that succes-

.

• KoaN, "La Libertad Creadora", 61.

• Ibid.
» Ibid.

171

�sively occupies it, not consciousness itself, which is an inaccesfüle noumenon.
This content 1acks stability - it is a series of states, a process, a beconúng,
or an activity whose knowledge we will call experi.ence." 11
It is from this critique of naive realism and dogmatic metaphysics that Korn
tums to his positive project of developing an empirical dualism. In the essay,
"Bergson", Ko.rn criticizes the French philosopher's intuitionism and substitutes for it his own, more modest, intuition oí dualism: "With a more coarse
psychology I would limit myself to intuiting the opposition of the subject and
object in consciousness and their concurrence in action as two parts oí the
same dynamic process. Dualism appears to me, in effect, as undeniable as its
synthesis in action. And with re2:ard to the mutual rclation of the two principles, it appears to me that the gravest objecion is diminished by eliminating
the Cartesian concepts of thinking and extended substances. There remains
only a polarized activity in which the I and its opposite are reciproca! functions. It is clear that such a position is limited to empirical evidence and avoids
the antological problem." 12
Toe significance of Kom's empirical dualism for a philosophical anthropoJogy is in the way he relates the pales of subject and object. In the essay,
"Introducción al Estudio de Kant'', he argues that Kantian dualisms can be
made empirical by reducing the split between subject and object to the experienced opposition between liberty and necessity. Necessity is objective in
that it comprehends the succession of facts linked by the principle of physical
causality into mathematical laws1 and exdudes personal will. Opposed to
necessity is the subject, defined as action, "or better reaction in accord with
values and finalities that it promulgates as the expression of its will." u Thus,
Kom's empirical dualism is not only a philosophy of experience, but a pbilosophy of life stressing the continuous struggle for liberty in a world subject
in many of its phases to inexorable necessity. In the essay on Kant he notes
that if everything obeys necessity, the subject disappears. In La Libertad
Creadora he asserts that the living conflict of consciousness is not a interplay
of pallid abstractions, but a clash of antagonistic forces?' While Korn acknow ledges a plurality of ideals in human existence - well-being, happiness,
love, power, justice, sanctity, good, truth and beauty presupposing the attain" KonN, Alejandro, "&amp;quema Gnoseol6gico", in Kom, La Libertad Creadora, 109.
1J KonN, Alejandro, "Bergson", in Kom, Filósqfos 'Y Sistemas (Buenos Aires: Colccci6n Claridad, n. d.), 120-1.
" KoRN, Alejandro, "Introducción al estudio de Kant'', in Kom, Filósofos 'Y Si.Itemas, 57.
" KoRN, ''La Libertad Creadora·•, 64.

172

ment of each oí these is the creative freedom of the person.15 The affirmation
of values expresses the protest against coercioo, and is synthesized in the concept of liberty: "This impulse has created human culture: let us call it, then,
creative liberty." ª Through the exercise of creative liberty, the person - defined by Korn as the process of creative liberty - defies necessity in its forms
of economic coercion and the more intimate coercion of the passions. So, in
Kom's philosophy epistemology and axiology are inseparable. The critique of
experience discloses the dualism of subject and object, which is in turn resolved
into the dualism of liberty and necessity. Liberty itself is the presupposition
of all other values, because it is, in one of its aspects, the process of valuation.
Not to affüm liberty is to submit to necessity1 which is to eliminate the subject
and to annul consciousness and experience. Korn does not say that the annihilation of consciousness is impossible, for ü he did there would be no sense
to bis notion that human existence is a continuous struggle to affirm liberty
and the other values that it makes possible. He merely states that the first act
of valuation is the valuation that there be a valuing process, that creative
liberty be sustained in the economic and personal orders of experience. It .is in
this sense that Kom's notion that philosophy is essentially axiology can be
best Wlderstood.
Korn's central notion tbat human existence is a perpetua} struggle against
necessity translates in the ethical and social orders into a commitment to
oppose economic, political, moral and, particularly, intellectual c.oercion. Teodoro Olarte Sáenz del Castillo remarks that in refusing to reco.ncile the dualisms he found in human existence, Korn presented a program far li,ing in
the world of strictly human ~::perience: ''He remains serene inside of thc
limits oí experience; he does not permit himself to flee from consciousness; if
he did, given bis philosophical convictions, he would have fallen into thc
serious failing that the denounced with so much insistence: a lack of intellectual probity." l1 01,u-te notes that intellectual probity is, for Korn, a moral
virtue. It is what sustains the struggle far creative liberty in the social and
ethical orders, and what keeps it from becoming a tragic defiance of "Nothingness or the "absurd". Much as Korn's thought and the philosophies of the
other Latín American initiators may appear similar to existentialism, they are
affirmations of the human rational will seeking ideals rather than declarations of absolute freedom in a cosmos without meaning. Perhaps the bcst
Ko1t.'&lt;, Alejandro, "A.xiología'', in Korn, La Libertad Creadora, 151.
,. Ko1rn, Alejandro, "El Concepto de Ciencia", in Kom, La Libertad Crt.adora, 141.
" ÜLAR'l'E SÁENZ DEL CASTILLO, Teodoro, "Alejandro Kom ante el Problema de la
Met.aflsica", in Unive:~idad Nacional de la Plata, Estudios sobre Alejandro Korn (La
Plata, 1973), 96.
11

173

�evidence for tlús conclusion is that in Kom's philosophy the modest virtue of
intellectual probity becomes the ground for Jeading a fully human life of creative liberty. Korn recognized that metaphysics and naturalism are always live
options in human e,,.-istence, regardless of the century in which one writes.
Intellectual probity, then, is itself a hard won victory of creative Jibcrty.

JosÉ

v. . sooNcELos

Few philosophers are as different temperamentally and metaphvsically as
Alejandro Kom and José Vasconcelos. Kom's prose is direct and classicaJ,
while Vasconcelos's writing is rhapsodic and Baroquc. Above ali else, Kom
rejects mysticism. Vasconcelos resolutely embraces mysticism and founds his
speculation upon it. Kom remained "serene" inside of the limits of cxpcrience.
Ali his life Vasconcelos searched for a spiritual home and eventually found it
in the Catholicism of his youth. Korn leaves experienced dualisms in perpetua!
tension. Vasconcelos develops an elaborate metaphysical system of aesthetic
monism. Yet despite these marked differences, the inner structures of the tho.
ught of Kom and Vasconcelos are remarkably similar.

In Todología Vasconcelos affinns a type of expanded empiricism that he
caJls "living experientialism" and that is aimed at coordinating "sense data,
the rules of reason, the ends of the will" in an harmonious order.18 In L6gica
Orgdnica he identifies experience with consciousness, using the latter category
in a rnanner very similar to Kom: "Consciousness is the super-or~anism. It
does not only connect the mental and the sentimental and give them coherence, but it also subordinates them to ends that are found neither in particular emotions nor in abstract ideas. Consciousness avails itself of everything
witlún its range to realize ends and destinies,, .1 D Within this cxpanded empiricism, or "living experientialism", V asconcelos develops the notion, central to
his epistemology, that the process of knowing is an act of synthetic coordination rather than of analytic decomposition. Presupposing analysis is the synthesis of heterogeneous elements into wholes: " ...what is central and clistinctive about cansciousness is the act coordinating the heterogeneous elements
that forro knowledge". 2º According to Vasconcelos it is a mistake to believe
that human experience is mechanically con tructed out of atomic units. InVAsCONO&amp;Los, "Todología", 818.
'' VAscoNCELos, José, "L6gica Orgánica", in Vasconcelos, Ob,as Completas; tomo
11

IV1 570.
11

174

VASCONC.&amp;LOS, "Todología.", 837.

stea~ analytical reductions occur within a world of relatively structurcd experience constituted by synthetic acts. Agustín Basave Femández del Valle
observes that for Vasconcelos "befare we know by analysis we know by synthesis: by the finalistic coordination of the data apprehended by consciousness". 21 Thus, Vasconcelos, like Korn, eschews the doctrine that there are
pure intuitions. Rather, there are more or less clear intuitions of synthesis that
fonn the basis for philosopbical systems. In El Monismo Estético he remarks
that while nineteenth century critica! philosophy undermined traditional ration~sti_c. doctrines so ~eepl~ that they cannot be revived, "nothing can destroy
the mtuition of S)'nthem, tb1s eternal source of systems incoroplete and equivoca! - but .rystems".'4? The intuition oí synthesis is aesthetic rather than
intellectual: Wholes are coordinated by rhythm, hannony and counterpoint
- Vasconcelos's key analogies - rather than by identity and contradiction.
An "organic logic" is a necessary too) for clarifying the coordination of wholes.
Functioning by setting up analogies bet,.veen dffferent phases of human experience, organic logic is a logic of comprehension rather tban of understanding_: "To understand is to analyze; to comprehend is synthesis, to conceive in
entirety: to conceive the Whole".Z 3

lt is from this critique of conceptualism and rationalism that Vasconcelos
turns to his constructive task of creating a dualistic philosophy of experience.
Parallel and analogous to the acts of analysis and synthesis in tbought are the
processes of dispersion and hannonization in the realm of being. There is a
continuous tension in every being between a driít townrds entropy and an
impulse towards aesthetic synthesis. Metaphysically, this tension is expressed
as an interplay between different energetic processes, while experientiallv it
is felt as a struggle for the attainment of ideals: "Being always exemplifies
an energetic structure. Ali energetic structure is compounded, heterogeneous,
and tends, on the one hand, to retum to homogeneity and dispersion (through
entropy), and, on the other hand, to maintain itself in the irregular equilibrium of life - in harmony".Z-' Thus, while Vasconcelos argues that modem
science affirms a "dynamic monism", because it discovers in the interior of
matter "a movement whose analog is only encountered in the subjectiue order, in the interior of human consciousness", this monism embraces two distinctive clirections in experience.~ 3 As it was for Korn, the interplay between the
"' .BASAVJI! FERJ•¡ÁNDEZ DEL VALLE, Agwitín, La Filoso/la de José Vasconcelos (Madrid: Ediciones Cultura Hispánica, 1958). 68.
'" VAscoNCELOS, "El Monismo Estético", 10.
" VAscoNCELos, "Lógica Orgánica", 619.
,. VAscoNcELos, "Todología", 886.
" VASCONCELos, "El Monismo Estético", 17.

175

�two directions in experience is not contemplatcd by Vasconcelos with inclifference, but is interpreted as a struggle for self-aífinnation. The self is engaged
in a continua! process of attempting to sunnount the drift towards entropy by
exercising the function of synthetic coordination - Vasconcelos's equivalent
to Kom's creative liberty. Just as for Kom the proc~ of creative liberty
became coextensive with the person. for Vasconcelos the process ilf coordinating wholes becornes coextensive with the self. In Todología Vasconcelos
asks what there is in "the depth of his live and active menad". He finds that
if he attcmpts to answer this query through applying analytical mcthods there
is nothing at the core of the self. He is neither sensation, nor color, nor sound,
nor vibration, nor thought, nor sentirnent. However, applying constructive or
synthetic methods, he finds that ·be is ali o{ these fragments joined together
through coordination. Thus, at the core of his being is the process of coordinating wholes - a respon e to the invasion of consciousness by "the thousand
solicitations of the externa! world". Continuing his meditation he asks: What
is coordination? He responds: "lt is an irregular periodic, at times weak,
at times brilliant act that is produced in my consciou ne and is my consciousness itselí: the coorclinative process" .28 As was Kom's process of creative liberty, Vasconcelos's coordinative process is the presupposition of all values and,
therefore, must be affirmed if any other values are affirmed. The self, or soul,
struggles to achieve its autonomy, to keep from disintegrating: "The essence
of the soul is to coordinate interna! and extemal elements in order to aífin:n
inside oí the Universe the presence of an autonomous quantum of energy, a
fü;ng factor, a unity that operates inside of the physical but belongs to the
spirit". 27 Tims, Vasconcelos' thought is as mucha philosophy of life as it is a
metaphysic.
As in Kom's case, Vasconcelos's philosophy of life is not exi tentialist, but
anti-positivist and humanist. Vasconcelos criticízes Sartre for making sucb statements as "human existence is not what it is, but the contrary" and "the human
being is a being that makes itself'. He argues that these ass-ertions betray a
lack of attention to the results of experimental science. The second law of
thermodynamics shows that in as mucb as things are b ·ng unmadc, tbe human being must struggle perpetually to escape bcing drawn into this process:
"Man .. .is gcrm and factor of creation because thinking engendcrs a new
world that is opposed to the homogeneity of for e in disintegration and contains
this disintegration, saving from it the best in the Universe". 28 Thus, like Korn
0

:, V i\.SC0XCF.LOS , "Todología", 905.
" /bid., 902.
~ Ibid., 829.

1í6

Vasconcelos is less concerned with the problem of Nothin
lh ab
than with vindicatin
. .
gness or e surd
•• •
g human values within the world-view sketched b
os
1tiV1Sm. Kom and Vasconcelos create super-positivisms in response t
y p. and entro
th than .
.
o necess1ty
. py ra er
. existentialisms in response to the death of God Th .
struggle i~ the positive struggle to add to nature, to humanize it, rath~r th:
~ ~egativ~ struggle to survive in a world without certain or absolute meanings
el.l' dualisms are set up to deny the mechanical monisms of science They.
are not absolute idealists' because th ey generally
. accept the ositi . ti · .
pretation of physical nature. They are, then anti-positivists
th~ e m~eragainst m ch ·
al .
m eir reaction
.
.
e amsm, an ysis, necessity and entropy, but the are su e
..
ists m their project of b
..
.
.
y
p rpos1tivemies
. ..
. uma.ntz1Dg nature. Therr prunary philosophical enare SCJentific realists, not believers in absolute faiths Vasco
1 h
this v
clearl in
.
.
·
nce os s ows
"Th
_an observatJ.on m Historia del Pensamiento Filosófico:

~

¡. i

of :e t::ny o ~tions_ and the future of humanity depends on the struggle
h
1
bands. the p1gs of the soul who declare themselves realists and the
i o~ess who demand ~e good even at the cost of consuming reality. Humanty ll retum to the times of the cavemen if the b d f
predominates''.2e
an
accomodators ever

°

CARLOS

VAZ

FERRE IRA

Tbe work of Carlos Vaz Ferreira is more f
than that of 'th Al •
ragmentary and less systematic
ei er
eJandro Korn of José Vasconcelos. Alberto Zum F Id
observes that ''Vaz F erre1ra
· ,s ent1re
. enoque
..
e e
is directed towards combattin
systems; not particular systems, but all systems, or better
.. g
systematization itself" so z
F Id
yet, the spmt of
rreira's favorite bioch~mi um e e_ notes that "Fermental is one of Vaz Fetrinaire chara t
.cal express1ons, referring to ideas that, lacking a doc..
c er, exerase a suggestive action on thought" a1 Vaz F
. '
wnbngs are reflective of bis
.
.
.
.
erreua s
analytical precis'
f K
anti-systemabc mentality, and substitute for the
om and the aestheti
· ·
100 0
tentative skepticism. Yet Emili O 'be b
e mysticism of Vasconcelos a
Kom'
.
.
o n ' w o has compared Vaz Ferreira's and
s thought, finds the basic positions of the two philosop h ers quite
. similar:
. .
• VAscoNCELos, José, "HiJtoria del Pensamien1o .
" .
Compldas; tomo IV, 157.
Fllos6fi.co , m Vasconcelos, Obras
• ZuM FELDE, Alberto, Proceso Jntelectu l d l U
Ularidad,
1941), 379.
ª e ruguay (Montevideo: Editorial

" !bid., 376

177
Ham-12

�"Both concentrated on the clarification and elucidation ~f a pr~~;em of tragic
constancy in philosopby and bistory: the problem of Liberty' .
. 1 d
h ps even ontological beWhile Kom's dualism is epistemologica an • per_ a &gt;
V concelo's du. h
di · ·
between subject and ob1ect, and as
s
cause of 1ts s arp vi ion . 1 V F
. 's dualistic thought is strictly
.
.
li 'tl
etaphys1ca
az erreira
ahsm is exp c1 y m
'. .
. K
d Vasconcelos Vaz Fe. .
d
d by skeptmsm. Like orn an
'
empmca1 an tempere
d
.. .
Thought cannot be exhausted
.
d
· n of expande empmcJ.SID.
rrelia a opts a versta
di d · 'ts fermentative as
d lin . tic s steros, but must be stu e in i
.
by language an
guis
V
el and Vaz Ferreira ea.ch beheved
well as its completed aspect._ orn, . ascon~~s
1 tion and ea.ch one emthat he was participating m a p~1losop . revo u
' the revolution was
. d
diíferent aspect of this revoluuon. For Kom
h
p as1ze a
f hil phy for V asconth . titution of axiology as the central concern o p oso . ' .
th
ht
e ms
.
f anal • ¡ thought by coordmattve oug
celos it was the s~ppl:"°tmg O . -~cathat thought outruns words: "The
d for Vaz Ferre1ra it was the ms1g t
.
.
an
1 .: n or evolution in human intellectual h1story, more unportant
•
f
thing
grea test revo uuo
. tifi or artistic transformation, beca.use it treats o so~e .
than any scten c
th
. th change in humanity's mode of ihmkmg:
even more general than ese, 15 e
" 33
it is making thought independent of words .
.
•
•
•sm
Vaz
Ferreira
sets
up
a
dua\lSll),
,
th b · f this expan. d ed• empinc1
On e asts O
modes of being but between modes of
not between modes of exP:n~ci~g or
ms ~d thinking skeptically
thinking He contrasts thinking 1D terms of syste
.
.. vcl . "There are two ways of making use of an exact obse~at10n
and ~ t l {l y.. . the first is to draw from it, consciously or unconsc1ously&gt;
or a JUSt re ecuon .b
r d to every case. the second is to reserve it, elaba system meant to e app ie
'
thin to take into acorate on it, consciously or unconsciously also, as ;me . g rf ular cases" H
count when one reflects on real and concrete pro e~s m pa ic . .
.
. tes the fennentative anti-systemauc mode of thinking w1

i{

'fu

~::r;;e:.=~ systematlc thinking with intellec~_al_ coer~i~'fbe .cl:e~
.
. .
tem e itomized by dogma.tic pos1t1V1.Sm, IS
eqwv ~n
37dKratl?n~~~" ~dpVasconcelos's "entropy''. Systematization of the illo . om s n ts of human experience is a kind of entropic tendency of the
defmed aspee
f
.
that evince stable patterns should be submind Those phases o exper1ence
. .
h
. .
. tif' analysis but it is a mistake and a restnction on uman
rmtted to Scten ic
'
f
.
. l certainty about the very phases o expenence
freedom to seek metaph ys1ca
..

Al .

dr Kom" in Universidad Naeional de la Plala, Ertudios

Emilio, " e1an o
'
sobre Alejandro Korn, 101.
"' v,.r. FE1ur&amp;11tA, "Lógica Viva"• 94.
e ÜIUBE,

.

"

u VAZ. FE11REIRA, Carlos, "Falacias Verbo-Idco16gicos •

in Vaz Ferreira, Estudios

that are vaguest and most ill-defined. Vaz Ferreira develops a "living logic"
or "psycho-Jogic" similar to VasconceJos&gt;s "organic logic" to counteract the
tendency towards "false systematization". He identifies paralogisms, such as
false opposition and reification, that freeze thought into static pattems, and
argues that the final judgment on questions of cognitive validity is hyperlogical
and personal. "Hyper-logical good sense" is "a type of logical instinct that
above all in questions of grade (of certainty) ... intervenes after or along with
reasoning to balance opposed arguments and to maintain constantly the interplay of multiple ideas, thereby impeding any of them from predominating
illegitimately and tarrying us to false systematization." H This process supervenes over the careful logical consideration of issues and, like Vasconcelos's
coordinative thinking, is a supplement to, not a replacement for, logical analysis. Parallel to hyper-logical good sense in the cognitive realm is the attainment of moral "spirit" in the sphere of ethics. Vaz Ferreira argues in "Moral
Para lntellectuales" that moral problems are too complex to be solvcd by any
rationalistic system and that, therefore, af ter carefully reflecting upan the
particular situation, one should act in accord with one's moral sense: " . .. the
important thing is not to arrive at a school, but at a state of spirit". 00 Thus,
in his concern for freedom Vaz Ferreira anticipates situational ethics. Throughout his description of experience he emphasizes the significance of the concrete
human being with his untransferable hyper-logical good sense and moral spirit
in opposing the determinations of impersonal and transferable systems, whether they be social codes or metaphysical speculations. His skepticism allows
him to avoid any of the dogmatic tendencies in Kom and Vasconcelos, and
reveals the structure of Latin American dualism without the distortions of
ontological or metaphysical over-beliefs.

In his essay "¿Cuál es el Signo Moral de la Inquietud Humana?,, Vaz Ferreira dcvelops the philosophy of Iife implicit in his version of super-positivism.
He speaks- to those who live "without anaesthesia", those who have not been
able to obtain religious security. These people1 similar to the "hopeless" in
Vasconcelos's thought, undertake the most heroic adventure of all: living
without faith, but with a resolute commitment to a{firm and attain ideals.
Vaz Ferreira calls this philosophy of life "superquixotism" and describes it as
a struggle for plenitude, similar to Vasconcelos's struggle to comprehend the
whole and Kom's battle to attain the plurality of human values, economic
and spiritual, grounded in creative liberty. Superquixotism involves a rejec• VA.7. FEllRETilA, Carlos, "Un Libro Futlll'o", in Vaz Ferrei.ra, Edudios Filos&amp;ficos,
197.
• VAz F&amp;RRErRA, Carlos, "Moral para Intelectuales", in Vaz Ferreira, E.rtudios
/lilos&amp;/ icos, 79.

Filosóficos, 160.

179

178

�o
because thís would bind life to a
tion of any single ideal or value the
d of d.iverse ideals, some consystem and an effort to appreclate ~ m btu e th . " the person must not
,
. 's lile "without anaes esra
.
tradictory. In Vas Ferreira
1s
aliz that none of the 1deals
reli .
f "th but must a o re e
. finds
only do with~t
g~ous ai.·u' ever be fully attained. Yet Vaz Ferrerra_ .
to which he is comnutted W1
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· · this conclUSion, u , m
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no cause for d espat.r m
. the do not have any particu ar mo
that there are people wbo, ~hile v: all the moral sentiments in some desenti.ment developed to perlect10n, ha
. .
t the single-minded worldv
Ferreira's morality 15 no
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in Vasconcelos's

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thou!!ht this challenge is all the more s ~ y e th~ught and the social e,c•
~
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to e~gage the mee .
rather than to engage physical nat\rre.
press1oss of mecharusm,
CoNcLus10N

Alberto Zum Felde levels a criticism
In Proceso Intelectual del Uruguay clir d t the other thinkcrs of the
. tba
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Latin American gol den age: T .
•. . .
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. Latín American thought
P hilosophies of the golden age are
ary thought as ey were in
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particularly in the United States,
Today hwnao emgs,
íifty or more years ago.
'
f d b the initiators o{ the golden age.
confront similar problems to those ace
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ª

.

.. VAZ FERREIII.A,

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.

· tud Humana?", in

" . CuU es el Signo Moral de la Inqwe
é.

Vaz Ferreira, Estudios Filos6/icos, 274. l Uru uay, 203.
u Zuu: FELDB, Proceso Jnteúctual de
g

The dominant mode of thought in the United States, particularly in the social
sciences, psychology and administration is the behavioristic or functiooalist variety of positivism. North Americans wbo have been educated in tb.e social or
psychological sciences, or in analyti.cal philosophy, and who find the behavioristic and functionalist approaches confining, have much to leam from writers
such as Vaz Ferreira, Vasconcelos and Korn, who attempted to enricb positivism at the same time that they preserved its contributions. U p until the
present, reactions against contemporary positivism have taken the forros of
a return to phenomenology or Marxism, or of a commitment to existentialism.
Leaving aside phenomenology or Marxism, which are substitutes for positivism rather than developments out of it, and which do not directly address the
philosophy of life and conduct, the major altemative to the empirical dualism of Latín American thought is existentialism. It would not be an e.xaggeration to say that in the contemporary West existentialism stands alooe as the
only philosophy of life that has gained wide curreocy. Yet existentialism does
not respood fully to the projects of those questioning contemporary positivism, primarily because it was not devised to be relevaot to these projects. The
philosophies of creative liberty, dt¡alism and struggle of the Latín American
initiators do respond to the projects of humanistic social scientists and others
resisting behaviorism and behavioral engineering.
The basic structure of the philosophies of the Latín American initiators is
an experiential dualism overlaid on an expanded empiricism that embraces the
measurable and regularized experiences amenable to natural science methods,
as well as the processes of creative liberty, coordination of wboles and fermentative tbinking that escape experimental and logical analysis. For Kom, the
basic dualism was the split between subject and object, reducible to the interplay between the processes of creative liberty and mechanical necessity. For
Vasconcelos, the basic dualis:m was the split between the tendency towards
eotropy and the impulse to coord:inate heterogeneous experiences into wholes.
In the realm of thought Kom's dualism was mirrored in the polarity between axiology aod science, while Vasconcelos's dualism was reflected in the
polarity between constructive and reductive philosophies. Vaz Ferreira, who
developed neither an ontology of experience nor a metaphysic, set up a dua]ism between feonentative and systematic thinking. In each case the dualisms
pitted creative freedom and personal untransferable experience against determined and impersonal homogeneous experienfe. With regard to philosophy
of life, each thinker both described and prescribed a perpetual struggle to
expand the area of freedom and personality - with freedom and personality
often equated with ene another - against necessity, entropy and systemati •
zation.
181

180

\

�Dualism, even when interpreted empirically, is an unstable position ~at
often masks a covert monism. Neither Kom, Vasconcelos, nor Vaz Ferre1ra
was willing to step outside of experience to bridge the rifts he had discovered
or created. Kom made a virtue of his "intellectual probity". Vasconcelos
mocked philosophers who analyzed concrete wboles into their comp~nents and
then reconstituted these wholes by appealing to abstract concepts Wlth no experiential referents. Vaz Ferreira praised living "witbout anacs~esia,,. Given
this reluctance to cnga~e in traditional metaphysical speculaaon, lhe three
thiokcrs bridged their dualisms by humanizing and idealizing positivism. Each
one made science relativc to a wider human experience, and argued that an
affinnation of freedom is a presupposition for affi.rming all other values, including those oí science. Yet the Latin American initiators did not adopt absolute idealism. They did not argue that physical experience is a producl of
will. Rather, tbey were painfully aware that necessity, entropy and systeroatization are irreducible components of human experience that cannot be explained away by an appeal to the plan of an ab olute mind, but can onl_y
be bumanized through struggle or embraced through surrender. The hurnaruzation of experience meant for these thinkers rcsolutely maintaining their own
freedom of thought, encouraging the freedom of others and creating new
objects of culture. Only through such action, which ultimately d~~nded on
the free commitment of the individual person, could the mechanlst1c phases
of experience be rcdeemed for the free person. An undercurrent of pessimism
runs through the works of tbesc pbilosophers, balancing their general optimism about human po ibility. Positivism taugbt Kom that necessity could
overwbclm liberty, Vasconcclos that the drift towards entropy might prove
overpowering, Vaz Ferreira that systematization was a constant temptation
for the mind. They recognized tbat human experience is equivoca!, that freedom is won through a strugglc that many pcople might choose not to undertake. Yet their skepticism and "intelleclual probity'' prcvented them írom
· ex1stence
.
"d
resorting to the existentialist vocabulary o f ' authent1c
an" b ad
faith". Human beings could be encouraged to be free. They could not be told
that they were free, regardless of what they thought. The Latin American
philosophers of the golden age were not prophets calling their people back to
the true patb, but renewers, opening up {re h possibilities. Rather than exhorting people to recognize the absurdity of their existence, the problem oí
Nothingness or their basic anxiety, the initiators attempted to teach people
to humanize a universe that science had told them was indifíerent to their
ideals. Tbe free person confronted scientifically detcrmined experiences (necessity, entropy, systcmatization), not ontological, metaphysical or "existential"

predicaments. Olarte notes that for Kom "tbe category of anguish in nontranscendent" .11
The empirical dualism of Latin American tbought can be interpreted usefully as a super-positivism that adds ncw dimensions to scientific positivism.
In opposition to the monism of scientific law and the homogeneity of analytic
thought, it sets up the dualistic interplay between íreedom and mechanism,
and affirms the heterogcneity of creative liberty, fermentative thought, coordinative actiYity. It makes additions to a narrow system of tbought and, tbus,
provides opportunitics for human activity. Contcmporary existentialism works
in an opposite direction. It is essentially a subtraction from absolute idealisrn, a critica) idealism. It enjoins the human being to confront all of the
contradictions, alienations and frailties of his existence without hope that these
are resolved or redeemed in the absolute mind. The existentialist is condemned to freedom in a world without God. The empirical dualist is ínvited to
see his possibilities for freedom within experience and then encouraged to
struggle to expand them. Those falling from idealism live in tbe shadow o{
their lost faith. Those emerging out of positivism did not have a faith that
tbe universe was responsive to their deepest hopes, so they are exbilirated
to discover a new freedom. Existentialists are concemed tbat human beings
learn to make choices for themselves without dependence on absolute codes.
Empirical dualists are concemed that bu.man beings rccognize their power
to create to think freely, to coordinate tbcir expericnce. Empirical dualists do 1
of course, defend freedom of choice, just as existentialists often encourage
creative freedom. However, empirical dualism idealizes positivism, while existential.ism materializes idealism. Thus, while these philosophies are very similar in sorne respects, the problems to wbicb they respond and the conduct
of lile that they recommend are radically different.
The empirical dualism developed by Latin American philosophers of the
golden age is a vital altemative to existentialism. lt should be particularly
inte.resting to those who are confronting contemporary positivism, bccausc it
was developed as a revision of positivism, ratber than as a substitute for it.
Empirical dualism is strictly within the Lradition oí empiricism. Its dialcctic
is exper:iental, not metaphysical or ontological. Rather tban authenticity, it
recom:mends intellectual probity and tbe humanization of experience. It is a
rationally defensible philosophy of life - filoso/la sin más.

•

01.ARnt,

"Alejandro Kom ante el Problema de la Metafísica", 95.

183
182

�EPISTEMOLOG!A ANTROPOLóGICA
SANTIAGO VIDAL

MuÑoz

Es NECESARIO contríbuir al esclarecimiento de los motivos que justificarían,
en parte, el retraso en los avances del pensamiento hacia una Epistemología
Antropológica, en armonía con los logros en la reflexión filos6fica y en la
investigación científica y tecnológica de nuestro tiempo. En estas páginas, en
varios contextos, consideraremos estas razones: a) La reducida colaboración
entre filósofos y cientüicos en esta época de deslumbrantes desarrollos de las
matemáticas y de las ciencias de la naturaleza. b) Hay una notoria "resistencia" para relacionar con otros campos la investigación ontológico-fundamental, cuyas contribuciones resultan subyacentes a la teoría de la ciencia, especialmente relativa a las ciencias humanas. c) La despreocupación por investigar
la realidad y los problemas del hombre, instalado al centro de la preocupación
por la revisión crítica de cuestiones fundamentales de la lógica, de la teoría
del conocimiento y de la axiología. d) Existe la necesidad de fundamentar la
"Antropología" -no antropomórficamente- en cuanto saber genérico, racional y objetivo del hombre abierto a la trascendencia y a la experiencia del
valor. e) Surge la consiguiente ausencia de una definida y clara lógica de las
interciencias y de las interdisciplinas. f) Por último, es notoria cierta desorientación y confusión conceptual y lingüística, en cuanto al uso del término
"Antropología" en nuestra era de las antropologías cientüicas, de la antropología filosófica y de otras antropologías no-científicas.

l. ¿ INDIFERENCIA

FRENTE A LAS CIENCIAS HUMANAS?

G. Gusdorf, estima que la falta de interés por las disciplinas antropológicas, se advierte desde Roger Collard y Víctor Coussin hasta Brunschvicg, pa-

185

�sando por Ravaison y Lechalier. Ve la misma actitud, sin distinguir escuelas,
en Gabriel Marcel y en la antología fenomenol6gica de J. P. Sartre.
Hay que destacar cierta desconfianza e indiferencia de parte de gran número de los filósofos y científicos frente a las ciencias humanas actuales. Un _
autor estima "escandalosa" esta. indiferencia. Los notables avances en ~os
campos de la psicología, de la sociología, de la historia, de 1~ antropolo~as
particulares, etc. . . parece no conmover a muchos; es como s1 nada ocurnese
en el mundo del pensamiento. Los hechos humanos hoy resultan más rebeldes
y diliciles de explorar desde distintos ángulos, si no hay acuerd~s respect? ~ las
teorías interpretativas utilizadas, si ellas están fundadas en diferentes unagenes teoáas del hombre y concepciones del mundo. También se habla de obstin~ción de los metafísicos -sin que necesariamente esto implique una postura
radicalmente antimetafísica. Pareciera que se tratara de "conservar rigur~samente la actitud tomada por sus antecesores a pCb3.r de la transformación
radical del mundo y del hombre" .1 La fidelidad a los clásicos o a tal o cual
escuela O doctrina filosóficas, puede onnubilar al investigador, para salvar
muchas veces obstáculos epistemológicos arraigados en problemas o en Y pseudo-problemas o en prejuicios.
Los especialistas en determinadas ciencias humanas, por cierto r~c~onan
frente a la indiferencia del filósofo -acaso más de alguna vez, no bien informados y al día en cuanto a los avances de las cien~~ en general Y de ~as
ciencias del hombre en particular. "tste no reconocuruento _mutuo ~s ~~JU·
dicial a ambos campos''. La obsecación, la indiferencia y la ignoran::ª m3ustificada, no pueden ser motivos para un ignorarse mutuamente filosofos Y
especialistas en ciencias del hombre.
Ha existido desinterés por las ciencias humanas en un gran número de filósofos. Los profcsores de filosofía pueden liberarse de ese ~go, pues en la
excelencia de su actividad docente cumplen planes de estudio y desarrollan
programas de los cuales no siempre son individu~ente responsables. E~ tema
del hombre importante en la historia del pensanuento, no ha mantenido un
predominio' constante. Basta examinar la historia.

El desinterés no confesado o la indiferencia de muchos filósofos se aprecia
al comprobar en el frecuente enfrentar, sistemáticamente, la cuestión antropológica que presupone, entre otras discip~inas, una ?ntologí~ hwnana, una
t ' del obJ"eto de conocimiento y del sujeto. Ademas faltaría ahondar, con
eona
. .
1 los
renovadas inquietudes filosóficas, la relación entre conocumento y va or,
.1

GusOORP, Georges, Jntroduction au.t sciences humaines, Societé d'Edition: Les

Belles Lettrc!:s, París, 1960, p. 28.

186

planteamientos previos en cuestiones tan delicadas como la teoda de la conciencia, la teoría de la experiencia, y los problemas de la objetividad y la
trascendencia. Es decir, quiérase o no, en la investigación antrofi106Ófica, está
envuelta y comprometida 1a filosofía toda, incluyendo las cuestiones últimas
de la metafísica y de la ética.

Las ciencias del hombre se han desenvuelto dispersamente. Ello ha determinado un evidente retraso para un avance paralelo a las otras ciencias) correspondiente a un conocimiento más hondo del hombre y de lo humano en el
todo. La desconfianza y la indiferencia frente a las ciencias humanas, coadyuvan a la frecuente in.comprensión respecto a estas materias entre los filósofos, entre los científicos y entre filósofos y científicos. Esto justifica, en parte,
el retraso epistemológico que nos preocupa.
La utilizaci6n de conceptos generales por los fil6sofos y especialmente por
los metafísico , aleja del hombre real y concreto aquél con que tratan los
especialistas en c.iencias humanas, incluyendo a los médicos, sacerdotes, juristas, educadores. El vuelo filosófico por los mundos de lo general y de lo abstracto, en verdad aleja de los mundos pr6ximos de lo singular y de lo concreto, manifestados en forma de un hecho, de un dato, de la biografía de una
personalidad significativa o común. E tas últimas, se dan en 1a vida social y
cultural del hombre en la concretez de su vida psicosomática y espiritual. Desde este punto de vista, el problema de trascender de lo singular a lo universal,
no es solamente una cuestión que plantea el ''hecho histórico", sino, todo hecho humano, considerado en toda su complejidad y su infinita riqueza de
significados y valores.
Al pensar en la comunicación efectiva entre filósofos y especialistas en
ciencias del hombre, se habla d diálogo entre sordos. Parece que ni unos ni
otros han cedido por razones no bien claras; cada uno pareciera estar encerrado en su predio, confortable y rutinariamente establecido, desconfiando del
vecino. La adhesión a las ideas y esquemas de pensamiento, tradicionales de
unos, y la resistencia a la revisión crítica de otros (inevitablemente ante los
avances del conocimiento y de los cambios en la vida humana) , han determinado, también, un retraso epistemológico en las ciencias humanas. Ello se
advierte en las investigaciones y obras publicadas y en cierta actitud hostil a
esas ciencias; actitud que debe ser estudiada seriamente para abrir paso a la
colaboración auténtica entre filósofos y científicos y, en consecuencia, entre
los diversos especialistas científicos en ciencias con especificación antropológica, psicólogos, biólogos, geógrafos, sociólogos, etc.
Quienes sustentan una "ideología cientificista" y que hacen un valor de toda
investigación, se maniliestan como eruditos puros" en un dominio limitado y

187

�parcial, y "se creen antropólogos, historiadores, lingüístas, filósofos, etc": .sus
actitudes se justifican y esto no significa desconocer el valor de la erudición,
sobre todo cuando es desconocido de antemano el interés científico y pragmático de hechos insuficientemente investigados. 2
La vacilación ante las ciencias humanas de los filósofos y -aún de especialistas en ciencias hipotético--deductivas y natural~, es un hecho innegable.
Se las ha llamado las "parientes pobres". Falta mayor investigación y reflexión
sobre sus fundamentos y sobre la determinación del objeto y sus límites. Además, es débil el interés por su metodología. Brunschvic duda en reconocerles
'la calidad de ciencias. Aún en nuestra época, se cita el caso de Piaget, quien
piensa que la metodología de las ciencias de la materia y de la naturale:,a,
sería «apta para procurar indicaciones", para "el buen uso del pensamiento".
"Las ciencias humanas, ciencias inexactas, no poddan dar a la meditación
más que los malos ejemplos". Charles Seignobos, con su espíritu positivo,
estudia la metodología de la historia y, sin aventurar en la metafísica, cree
que los hechos históricos que figuran en los documentos, sirven a la investigación de la misma manera que los fenómenos materiales sirven al físico o al
químico. Estos son algunos ejemplos de vacilación del pensamiento, de confusión de ideas. Se trata de enfoques unilaterales y aislados, con diversas y aún
opuestas teorías interpretativas, en tomo a un mu.ltiproblema que no es más
que uno: el hombre.ª

2.

INTERROGANTES EN UNA PROPEDÉUTICA

a) Hay incontables maneras de encarar el tema ''Filosofía y Ciencias Humanas", como acontece con todo enfoque filosófico que remite a cuestiones
últimas. Siempre serán problemas de la filosofía, los de su esencia y relaciones
que posee con cada territorio de la cultura; en nuestro caso, con la ciencia.
Aqui no se trata de una relaci6n -imprescindible- entre filosofía y ciencia,
sino de una relación con un bloque de ciencias nominado "ciencias sociales"
por unos y "ciencias humanas" por otros.
En tal hontanar aparece el hombre y lo humano, configurando cuestiones
fundamentales de la ontología y de la antropolog'ia filosófica contemporáneas
y de una constelación de disciplinas filosóficas. ¿ Qué otra cosa es filosofía sino
• GotMAN,

Lucien, Las ciencias humanas 1 la filosofla, Edic. Nueva Vuión, Bue-

nos Aires, 1970, p. 11.
• Introducción a la epi.rtemologfa, Piaget, Gusdorf, op. cit., pp. 10-11.

188

una actitud en el filosofar del hombre en busca de la verdad1 desde el hombre
y para el hombre?
La historia del pensamiento ha sido un constante preguntar y saber más
acerca del mundo y del hombre; de su esencia~ de sus ideas y creencias, de sus
ideales, fines y valores. Es la historia con sentido, que arranca desde las decisiones en el pasado, siempre pensadas en un presente y con perspectivas en el
futuro. Este saber acrecentado en esta aventura sin término de la ciencia y de
una reflexión sobre ella involucra, en verdad, al "hombre entero".
Una noción, una idea de filosofía forma parte de la experiencia personal
en el punto de partida de la investigación y reflexión del tema propuesto.
Ahí están ínsitos los supuestos y el concepto de ciencia, sus problemas y limites; su valor. No obstante, subsiste el interrogante: ¿Qué son las ciencias
ctt)'º objeto y valor es el hombre y lo humano? b ) Demos una mirada a tres
aspectos del despliegue 16gico e histórico del pensamiento. A) Si, por ejemplo,
se arranca de una postulación semejante a la del "saber unificado de las ciencias", conforme al ideal avivado por el positivismo lógico, el problema de la
determinación de cualquier bloque de ciencias ( entre ellas las ciencias humanas) podda no existir, prácticamente. Pero nunca tal ideal fue eficaz para
satisfacer las necesidades intelectuales ni los propósitos epistemológicos de las
ciencias propiamente del hombre. Ello por el fuerte tonw físico-matemático
y aun analítico-lingüístico, filtrado en algunos esquemas de pensamiento vigente y promovido, favorablemente, en el ambiente científico naturalistico y
neopositivista.
De hecho, las ciencias físico-matemáticas, las "ciencias de la naturaleza"
sin connotación humana ( y las tecnologías correspondientes) , se han desarro~
llado espectacularmente en el presente siglo. En cambio, las ciencias sociales,
las ciencias humanas, a pesar de todos sus avances en el conocimiento y en las
metodologías y en la solución de problemas acusan aún insuficiencias en lo
que concierne al conocimiento del universo humano y desde éste, como atalaya, en Jo que concierne al todo en sus otras dimensiones no-humanas, naturales y espirituales. En el dominio de la existencia humana, en lo psico-moral y
lo socio-moral, el retraso (si se acepta la palabra) que existe en un crecimiento espiritual y ético significatiYo, es simplemente escalofriante y decepcionante. Grandes multitudes de seres humanos han perdido la fe en lo que
ellos han creado y aun en lo que les ha llegado como un don. Lo ins6lito es
que muchos han perdido la fe en la ciencia y en la técnica, a pesar de todo lo
que éstas les brindan en la vida ordinaria. Un avance desmesurado de las
ciencias no-humanas está en desarmonía con los ideales de unificación del
saber y con la posibilidad de "humanizar'' todas las ciencias.

189

�B) Por ventura, ¿ existen ciencias cuyo objeto sea independie~~ de esas
ciencias "hUJJ1anas", absolutamente ajeno a ellas? En el cas? de existir, ¿c6~o
explicar el hecho contemporáneo del auxilio creci~te _Y. directo que se ~~
prestando entre sí las diversas ciencias, cuand~ los cien~1cos
d~~ pr?positos
comunes en la investigación, y se establecen interconexiones s1gnif1cabvas en-

5':

tre sus conocimientos y sus problemas particulares?
Desde un ángulo al cual hemos aludido, todo esto conlleva a mostrar la
postura del hombre ante sí mismo, ante el prójimo, ante el "mun~o'.' llamado
''natural", que forma parte constitutiva del hombre en cuanto vivi~te. Naturale-La que, además, pasa a integrar el mundo circunda.:1te ecológi~o Y_ el
mundo cósmico físico remoto. ¿ Está por ahí 'la naturaleza en unas ciencias,
cuyo objeto está constituido y es nítido para muchos; y, por .ª~á, lo que llamamos "hombres" y "lo humano", también objeto de conocmuento y de reflexión?
C) En último término, se distingue el caso de la interdependencia en_tre las
ciencias, que supone implicación de conocimi~to~. El problema crucial del
contenido y de los limites objetivos de las ciencias humanas Y de aigun:15
otras ciencias, 0 de todas aquéllas cuyo objeto no es el _hombre, no. se_ planteana
o, si se plantea, habría que hacerlo de manera raclicalment; distinta,. pu~s:
la inter-dependencia se da fácticamente paro. todo caso, tratese de Clencias

Si el hombre "entero" es en parte comprensible y aun explicable en una o
más totalidades en el Todo, ¿ tendrá algún sentido continuar preguntando, si
~ ?uede, en definitiva, lograr un saber sobre si mismo, de su intimidad -purificado de lo que no es él- incontaminado de aquelJa alteridad que le trasciende? ¿Sería razonable continuar formulando hipótesis de unas ciencias
sociales o ciencias humanas, estrictamente ceñidas a sectores recortados rígi~~nte delimitados por abstracción de la realidad empírica, o admith- la
poSibilidad de un horizonte epistemológico, con sentido antropológico, apto
para estas escurridizas ciencias humanas en la totalidad, lo cual conduce al
espíritu más alJá de los orbes de lo real?
D) Cualquiera respuesta que pretenda responder a la pregunta "qué son
las ciencias humanas.. , ha de responder primero, o tener presente, a qué idea
o concepción del hombre adhiere en el horizonte de una concepción del mundo. Así responderá qué es el hombre y lo humano en cuanto objeto de una
ciencia o de un complejo de ciencias, comprendido en una red interdisciplinaria del sistema abierto del saber científico y de todo lo que éste planteará
a la filosofía de hoy y de siempre.

3.

SUPUESTOS E IDEALES DEL CONOCIMIENTO

con especificación antropológica o sin ella.
La pregunta: "¿qué son las ciencias h~s?, al ser di~~n~i?as en sus
fundamentos de las que habitualmente se dice que no lo son angina, por lo
menos estos alcances. a) No todas las ciencias admiten el calificativo de "humana;,' 0 un nombre equivalente o análogo; b) las ciencias cuyo objeto es
"el hombre" 0 "el hombre y lo humano", o se les considera "humanas" (han
de poseer en el nombre mismo la indicación de s~ carácter), o _se. les~~ de
atribuir expresamente la espccificaci6n antropológica que las distm~a de
otras, tanto en su realidad como en su concepto. En este punto, e.."Oste. un
engarce con el criterio antropológico que nos preocupa, fµndado, co~prens1ble
y útil. Lo que el hombre y lo humano ES en alguna o algunas tot_ahd~de~ en
el todo y 1o que NO LO ES, es una cuestión tal en que la expenenc1a cie~tífica con sus objetos científicos abstractos, rebalsa al camp~, de la antropol~g1a
filosófica y sólo resta la metafísica como tabla de salvac1on con sus ob1etos
filosóficos concretos.
p último al comprobar que el hombre hace ciencia, ¿ logra éste un sa~
cre~~te sob:.e lo que no es él mismo y sobre sí mismo?. Si lo logra. hay posibilidad de a-clarar dudas y confusiones. Si no logra y bene dudas sólo caben

Las ciencias de más antiguo origen aparecen, con frecuencia, fundadas en
spuestos hoy invalidados. La repetida necesidad de la revisión crítica de los
supuestos de las ciencias humanas, orienta hacia nuevas reflexiones que pudieren ir más allá de la distinción entre antropologías no-socráticas y nocartesianas... Sigue en juego -entre otras cuestiones- la especificidad de
las ciencias humanas, lo que supone, desde ya, salvar los escollos antinómicos
entre mundo natural y mundo espiritual, entre naturaleza y cultura, y todos
los intentos del reduccionismo del pensamiento.
George Gusdorf, habla hoy del punto de partida de una antropología nosocrática y no-cartesiana necesaria. "El filósofo no quiere que las ciencias
humanas le provean una investigación socrática del hombre de hoy". En tal
aserto no hay una expresión peyorativa frente a los humanistas griegos, ni
tampoco se trata de oponer las ciencias de la naturaleza. a las ciencias del
espíritu, "perpetuando así la alternativa clásica de sustancia pensante y de
s~s.tancia extensa''. Completa su pensamiento, con una afirmación que posibilita salvar la valla antinómica con fines epistemológicos: "toda ciencia de
la naturaleza es también una ciencia del espíritu, toda ciencia particular

otras preguntas en busca de otras respuestas.
191

190

�aporta su contribución a esta ciencia del hombre, pues la unidad puede sólo
· todos los aspectos dl
reagrupar en una misma perspecuva
e sabe"'
r -

c'Qué ciencias son ciencias humanas? La discusión a~er~ del ~om~re de
estas ciencias llamadas ''ciencias del espíritu" ora ''ciencias sociales , , ora
"ciencias humanas", es centra ble en la dilucidación de lo que es o sena el
objeto de las ciencias humanas o ciencias del hombre _Y de lo h~?· Es
decir, hay en juego cuestiones ontológicas y lógicas_ refe.ndas a tal ~IScundo Y
escurridizo objeto; pero, inevitablemente, surgen unp~cadas cue~no~~ gnoseológicas y metodológicas. En verdad, no se trata _de sunple noIIDna_c1_on, aun
cuando la cuesti6n del objeto derive de una doctnna o de una pos1C1Ón filosófica y científica. Para Dilthey, son ciencias del espíritu "frente a las ciencias
de Ia naturaleza"·, Rickert trata de "ciencias culturales" enfrentadasf a dlas
"ciencias naturales" • los epistem6logos norteamericanos utilizan y de 1en en
h
. .,
ld «·
la nominación de "ciencias sociales" y los franceses a e sc1ences umames .
Existe toda una búsqueda, aguijoneada por los ideales del conocimiento

histórico, del conocimiento de lo social, del conocimiento de lo psiquico '.Y de
lo antropológico (un tanto esfumado éste por las preocupaciones modernas_ en
torno al conocimiento) . El naturalismo y el mecanicismo y las sequemas físicomatemáticos, tratan de penetrarlo todo y de explicarlo todo. Las ciencias propiamente del hombre resisten y no se adaptan f ác~ente al esqu~ma ~eshumanizante y despersonalizan te, que dominó en el diecinueve. Las. filosofa~ de
la naturaleza del Renacimiento a Schelling y Hegel "tratan de mtroduc1r el
espíritu y la conciencia en el universo físico". En el desarrollo de las ciencias
físicas, la ciencia positiva adquiere dominio en el conocimiento, "en la medida de que se libera de toda ingerencia filosófica' . El cientificismo así, extien~e
esa afirmación a las ciencias biológicas y humanas, para lograr: a) una bmlogía mecanicista; b) una psicología objetivista; c) historia empírica; d) una
sociología cosista y descriptiva. Pero, "si la filosofía afronta realmente verdades acerca de la naturaleza del hombre, entonces toda tentativa de eliminarla

altera necesariamente la comprensión de los hechos h-umanol'.

6

L. Goldmann, trata el pensamiento histórico y su objeto, y afirma que
"todo hecho social es un hecho histórico y a la inversa". Sociología e historia
introducen los mismos fenómenos. Si tales ciencias captan un aspecto real, la
imagen será "parcial y abstracta". Un conocimiento real de los hechos humanos, no puede estar fundado en parcialidades y deformaciones de una "socio• Op. cil., l, pp. 17 y 29.
• lb., pp. 7 y 8.

lo~- c?sista" o psicologista, con resultados agregados de una historia política,
poSlbVISta.

''El conocimiento concreto, es una síntesis de abstracciones justificadas" (no
una suma). El autor habla de lograr una ciencia concreta de los hechos
humanos: una sociología histórica o una historia sociológica, lo cual supone
u_na cuestión epistemológica previa: el objeto de la historia, es conocimiento
nguroso ... de los acontecimientos en "lo que tengan de específico y particular".8
En cuanto a la elección de los acontecimientos históricos en el conjunto de
la realidad, se sostienen dos tesis: Eduardo Meyes dice que "los hechos son
históricos por la influencia que han ejercido en el curso de los acontecimientos". Max Weber, piensa: "por ejercer todo acontecimiento una influencia
más o menos grande sobre los demás, no hay elección posible entre los acontecimientos hist6ricos y los que no lo son".
Quienes examinan críticamente éstas y otras semejantes expresiones necesariamente revelarán los supuestos y conceptos primorcliales en el territ~rio del
ideal mismo del conocimiento en la historia. Cassirer lo logra por ejemplo
parcialmente, en su obra ''El Problema del Conocimiento". En esa línea ro~
tódica, consecuencialmente, sería posible determinar los ideales particulares
de todas las ciencias, sin excepciones. Entre otras, C$a obra de Cassirer constituye una rigurosa y promisoria apertura a las investigaciones en torno a las
ciencias, y a las ciencias del hombre en particular. Ello contribuye a superar
cierta desorientación en cuanto al cuadro contemporáneo de las ciencias en
relación con la filosofía, desorientación manifestada en la ineficacia creciente
de las tradicionales clasificaciones de las ciencias, por la aparición de ciencias
nuevas, la reíusi6n de algunas, y la situación, de !techo, del surgimiento fecundo de las inter-riencias e interdisciplinas que han posibilitado, indiscutiblemente, un avance enorme del conocimiento científico y tecnológico.
Determinar, en cuaJquiera época, qué son las ciencias relativas al hombre
( ciencias humanas, ciencias sociales... ) implica reexaminar qué son las ciencias en el horiwnte del saber y de la vida, cuál es el ideal de conocimiento de
cada una de ellas, de sus formas, tendencias de desenvolvimiento y vicisitudes
~ta el p:esente. Un cambio de enfoque óptico, provoca diferentes perspecb.vas al mirar el cuadro de las ciencias contemporáneas, en las que tanta significación tiene o debe tener el hombre, sus obras y sus problemas interrelacionados. Ello afecta a la consideración peculiar de su objeto, distinto a todo
' lb., pp. 9 y 10.

193
192

BIIID•lS

�otro objeto pensable, y afecta a la determinación de los limi~es ~ métodos de
cada ciencia particular como, asimismo, al método en las c1enc1as humanas.
Se ha expresado una proposición muy ilustrativa: la histori~ como otr~
ciencias humanas, parece "tener el centro en todas partes ~- su cm:~ns_ferencia
en ninguna". Extrapolando se advierte la djfic~ltad ?ara fipr l?s ~tes precisos desde el lado de la sociología, de la ps1colog1a, de la filosofia, de la
antropología cultural, de la geografía. . . Las ci~cias humanas, en ~er~~d,
tienep todas el mismo objeto, que es el hombre vwo y todo lo que él significa
en su ser natural y espiritual pleno. De esta manera, se comprueba que la
"pluralidad de perspectivas epistemológicas estimula afanes para la búsqueda
del individuo humano personal, en su sociedad y mundo natural Y cultural
concretos: 'es el hombre del psicólogo, el hombre del sociólogo, cl hombre
del historiador, el hombre del filósofo', el hombre del médico, el hombre de
los especialistas en las diversas antropologías" ... 1

4.

LA tNVESTIGAClÓN DEL FENÓMENO HUMANO

La filosofía intenta develar el fenómeno humano en plenitud Y con ello
tr::i.scender la observación empírica. Las ciencias humanas en el aislamiento,
sólo logran investigar parcialidades de ese fenómeno hun_ian~ en cu_anto totalidad. Su objeto no es un abstracto idéntico al de una ciencia particular que
parcela, por abstracción, el todo concreto el cual, en este caso, es "el ho~bre
entero": en cuanto ser natural y espiritual; ser personal y con personalidad
concreta, en su realidad bio-psíquica, psico-social e histórico-cultural.
Los ideales del saber biol6gico, del saber psicológico, del saber histórico, del
saber político, etc., en la historia del conocimiento científico, iluminan los
supuestos básicos de cada una de las ciencias correspondientes, en una etapa
determinada. Aquellos supuestos de las varias y diferentes ciencias humanas,
han de investigarse en su génesis y su evolución histórica, social y cultural
Esa tarea mostrarla parte del historial del pensamiento humano, salvando
toda suerte de vallas epistemológicas en el momento en que se hace frente a
los nuevos descubrimientos, a las nuevas teorías y evaluaciones, propias de la
realización científica y de los juicios filosóficos sobre ella.

La investigación científica contemporánea, y en ella la particular de las
ciencias humanas, va abriendo nuevos caminos a la exploración interdisciplinaria. Indudablemente, este progreso procura temas a la investigación filo-

sófica actual, con una cultura deslumbrante en C.'q)ansión y desconcertantes
problemas de la sociedad. Vivimos una época en que estas ciencias humanas
existen y acrecientan sin cesar sus conocimientos, influyendo en la vida social
econó~ca, política, jurídica, educativa ... "Sería absurdo cerrar los ojos ant;
un fenomcno tan general, pues las repercusiones, próximas y lejanas, introducen nuevas determinaciones en las estructuras mismas de la civilización". 8
Una ciencia _del hombre, con toda la complejidad que cabe suponer, e,d.ge
ro~per deterrrunadas barreras del conocimiento que impiden esta visi6n totahzadora del hombre, a causa de la formación especializada unilateral de
mu~h_o~ profesio~les, de las actitudes, por efectos de una poderosa presión
preJu1c10sa atozruzadora del saber, que da óptimos frutos en física nuclear
pero no en ciencias humanas. Se refuerza lo anterior, por el aislamiento d;
~u~os especialistas en sus ínsulas de la realidad, olvidando que, directa 0
mdrrectamente, todas y cada una de ellas tienen referencias al conocimiento
del hombre y de sus mundos reales y concretos. No obstante, la posibilidad
de nuevos planteamientos para la antropología epistemológica con sentido de
conversión antropológica, es clara y prometedora, en la medida en que se
alcance un notorio incremento de los conocimientos ajustados en una coherente integración en el anchísimo espectro del saber y del quehacer humano
loral.
La consideración del hombre en cuanto objeto de conocimiento, posibilita
un mayor crecimiento espiritual del ser humano, siempre que trascienda la
experiencia en cuanto sujeto en el fenómeno del conocer, del pensar y del
v_a~orar .. N~~vos horizontes del pensamiento, revelados por filósofos y cientificos, s1gnif1can un ensanche del saber y de la acción con sentido, a la vez
que surgen aperturas a nuevos descubrimientos en los mundos de la interioridad, de mismo, y del prójimo y, a la vez, se descubren nuevas perspectivas
para la busqueda de la verdad en los mundos propiamente no-humanos.

:í

En el trasfondo, hay un ideal de un conocimiento ínte.grado del hombre y
en torno a ál: del hombre en cuanto objeto de conocimiento. Cada ciencia
adquiere sentido dentro de un complejo de ínter-ciencias e ínter-disciplinas
en que puede jugar libremente el método analítico-sintético, el inductivo-deductivo y otros. Ninguna ciencia implicada pierde su especificidad; al cootrario alcanza pleno sentido en el sistema de las ciencias, afirmando lo propio,
según el criterio antropológico integrador y no-desintegrador del saber, con
todas las consecuencias que acarrea est::i. inevitable "conversión epistemológica".
' lb., p. 10

1

lb., p. 477.

195
194

�al fil' f
al científico como un centro
El todo antropol6gico, se m~es~ f i oso ~ yd manifestaciones de diversas
• d confluenoa e mter erencia e
de convergencia, e
trata de una realidad no
.
d una realidad total y concreta, se
.
.
zonas 6ntJcas e
le. de esferas ónticas implicadas,
· d
·no de un comp JO
parcelada, no atomiza ª• .n
.
1
alidad estudiada por
. d o G rge Gurvtcb comprueba que a re
.
interrelaciona as.
eo
.
d' .6 humana está. considerada baJo
. •.
la misma• la con ici TI
todas las oencias es .
.
'd
n objeto particular por un méuna iluminación particular '.Y construi a ;n ~
asegura la convergencia de
todo específico. "El hombre es el punto oc que
todas las disciplinas"·

.
.
16 .
los mundos y totalidades implicados e mtegraEn un alcance onto gico a
ed ver la correspondencia
e
.
. t
la
dos de la realidad del hombre y lo hUIIlano, se pu
cimientos diversos m erre :tanteamientos ontológicos, y 1os cono
, .
entre esos P
.
.
. , lito que se conoce a Sl nusmo como
. . dos , como conviene a un su1eto mso
ciona
objeto acabado, concreto.

5.

¿EsPBCTFICIDAD EN LAS

GIE~OIAS DEL HOMBRE?

. del h orobre. , "Su reconocimiento
.
cifi .d d de estas ciencias
Se d&amp;ute la es~ ~ -~
d la división del trabajo epistemoló. . . una previa revision comp1eta e
. "
ex1gma. . .
dmitido" 10 "El ser humano es inexacto por esencia '
gico tradicionalmente ª . . ·
,ricas y físicas.' éstas "no en_J':-a frente a las oenc1as e..-cactas, matema
re-=
.
h
»
dran mas que indirectamente en el ser urnano .
~
16'
. . " actas" se desenvuelven en planos de la l'de al'dad
i
cm to gica
Esas ciencias _ex .
ealidad humana concreta, en donde se
la bstracci6n distantes de 1a r
.
.
L
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y e
a
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.
, la . . tría' la sociología la histona. . . o
1 b' l fo. la ps1colog1a,
ps1qwa '
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.
nutre a io og '
,
. ten fi16sofos que intentan someter a las legalidesconcertante es que aun e,as
·
t ·t d
, .
de la física estos nuevos campos de la inexac i u
dades de las matemabcas Y
b el lo O del conocimiento cabal
de las ciencias humanas que ponen a prue a . ~
1 .
. lidad,
.
la racionalidad y a a irraciona
y de la coherencia, con sus ,aperturas a
f do del saber para establecer
al ser y al valor: he aqm un estrato pro un
al
las
• ·
-1
tre ciencia y v or, tan caros a
.
entre
conocuruento
y
v,µor,
en
conexiones
ciencias humanas,
.,
.
.,
1
ifi .dad de las ciencias hUII1anas, tiene relac1on
La discUS1on sobre a espec CI
•
, p ••
. d l
. to A Comte en su Curso de Filosofía os1t1va,
con la reducción e pensa.unen · ·
' V
M Santiago La naw.raleza y la cultura e11 la vida del
lDAL
.,
,
Co
. 'ón 'al Congreso Filos6fico, Bras·ilia,' 1972 .
t,oraruo,
mumcao
,. GusDORF,

196

op. cit., p. 17.

rechaza el imperio del espíritu matemático. Tampoco acepta los intentos de
lograr una unidad científica, reduciendo los fenómenos: física reducida a ]as
matemáticas; química a {isica; biología a la química, sociología a la bistoria.11
Algimas posiciones antimetafísicas contemporáneas, mantienen una tradición
reduccionista del pensamiento, reafirmada por los seguidores del Círculo de
Viena positivismo lógico y de las tendencias analistas. (Unificación de la Ciencia, 1929).
El fisicalismo y el paradigma de las ciencias físico-matemáticas a que nos
hemos referido, estimularon esta actitud reduccionista, difícil de defender frente a las relaciones significativas, día a día fortalecidas, entre las diferentes
ciencias y disciplinas del cuadro contemporáneo de las ciencias, al colocar el
investigador científico y el filósofo ante sí, al hombre concreto pleno, en cuanto objeto de conocimiento. Esto sin duda, es un paso import~nte para la revisión crítica de varios planeamientos epistemológicos opuestos al reconocimiento de la especificidad de las ciencias del hombre. Decimos un paso, entre
muchos otros, pues debe ser esclarecido el problema del objeto mismo (y los
límites) de cada ciencia de este complejo que donominamos "ciencias humanas", cuyo objeto es el hombre todo, real y concreto, en su mundo natural
y espiritual y todo lo que esto supone y significa para la investigación científica y para el pensamiento antropológico contemporáneo.
La conversión epistemológica que significa la incorporación coherente de
las ciencias humanas en el cuadro total de las ciencias, debe comprenderse
en lo que se ha llamado la crisis actual de las ciencias. Lo sugerente es que,
tanto las ciencias están en crisis de supuestos y conceptos fundamentales, como
lo e.stá el hombre total, su vida social y cultural, el hombre mismo en su
mundo contemporáneo natw-al, social y espiritual.
Con frecuencia se olvida que tanto la ciencia como la filosofía y todo ese
universo de la cultura es obra del hombre, por el hombre y para el hombre.
El hombre y su creación con sentido, pesarían más en sus quehaceres contingentes, si por lo menos hubiera unanimidad de pensamiento frente a la vida
y al destino humano mismo; para unos con fines inmanentes a la vida y para
otros, con fines trascendentes a ella. A pesar de esta falta de unanimidad
de pensamiento en esto y en otras co as, el hombre debe constituirse como
centro de preocupación, de interés y de investigación.
"Insistimos en esto de la especificidad de las diversas ,, distintas ciencias humanas y las análogas, atendiendo a que los límites de cada una no son cerrados

mundo contem11

lb., pp. 25 y 26.

197

�ni bloquean las conectivas lógicas. El objeto propio de una ciencia, no es aniquilado con la apertura de sus campos objetivos hacia las ciencias colindantes
u otras con relación indirecta, ni tampoco provoca menoscabo en sus métodos.
Los "límites", se entienden establecidos por abstracción y didáctica.

6.

CONOCIMIENTO ATOJ.llZADQ Y CONOCIMIENTO INTEGRADO

La alternativa entre saber atomizado y saber integrado, está en relación
con la posibilidad de constitución de las inter-ciencias y con los fundamentos
mismos del método interdisciplinarios.1 1?
La concepción del "hombre entero" real y concreto en las totalidades
necesita afrontar el desafío metafísico de la oposición antitética espíritu-naturaleza. La discusión secular continúa y revierte en los planteamientos filosófico-antropológicos relacionados con la posibilidad de constitución de las "ciencias humanas". Además, afecta a la secuela de cuestiones epistemológicas, en
particular de orden taxonómico y de la metodología de las ciencias y de las
ínter-ciencias. Provisionalmente, son admisibles las ciencias hipotético-deductivas, las llamadas "ciencias naturales" y aquellas otras con nominaciones distintas, pero con significaciones semejantes y con su objeto imprecisamente
determinado. Pero es primordial tratar del campo objetivo difusamente delimitado de estas llamacla.i¡ "ciencias del espíritu", "ciencias de la cultura", "ciencias humanas", "ciencias sociales,, o, simplemente con horizontes en las totalidades y el todo, ciencias del hombre y de lo humano. Una postura filosófica,
centra la discusión en esta alternativa para investigar:
1} Se continúa considerando al hombre real y concreto, un ser parcelado
ontológicamente, y atomizado desde el ángulo gnoseol6gico. Si es así, adquieren validez las determinaciones del objeto y límites de las diversas ciencias
particulares y cualquiera clasificación para ella, será útil de acuerdo con los
criterios clasificatorios y los propósitos de los científicos.
2) O bien, se considera el pensamiento filosófico-antropológico omnicomprensivo que ve al hombre y lo humano, real y concreto en una totalidad.
Si es así, se requiere una rigurosa investigación y reflexión crítica acerca de
esa concepción omniabarcadora. Así, es factible que el hombre, en cuanto
sujeto y actor de la vida humana total, y objeto de conocimiento científico
11 VIDAL M., Santiago, Dos concepcwnes del hombre y las ciencias humanas, Comunicación al Congreso Internacional de Filosofía, XIII, México, 192.

198

y de reflexión filosófica, sea insertable significativamente en el contexto del
saber humano total relacionado el ser, con lo existente y la realidad toda. En
este caso, surge la posibilidad de una conversión epistemológica al instalar al
hombre al centro de nuestras preocupaciones, con resonancias en delicadas
cuestiones no resueltas del tocio aún, como ser: a) el problema del objeto de
las "ciencias humanas» o ciencias del hombre y lo humano; b) los límites
de esas ciencias y su problemática general y especial; e) el conocimiento del
hombre en cuanto éste se ha constituido objeto de conocimiento; d) las repercusiones de las ideas integradoras en el método, con apertura efectiva al trabajo interdisciplinario.

Enfocar las dos alternativas precedentes que relacionan el pensamiento filosófico-antropol6gico y científico y el atomizador e integrador, lleva a un
fondo ontológico-formal inevitable. Primero, la realidad total aparece fragmentada en "mundo natural" y "mundo del espiritual" y emerge la posibilidad del conocimiento para determinadas ciencias correspondientes. Esta división algunos autores no la aceptan. El espíritu humano es movido hacia un
conocer fragmentario ( e insuficiente por no mirar el Todo) del todo antropológico, del hombre y de lo humano en su realidad y su verdad, en su inmanencia y su trascendencia, en sus posibilidades de concretez y de abstracción. Esta línea de pensamiento se relaciona con la concepción atomista
concerniente al todo y las partes.
Opuesta a la dirección trizadora y francurante de la totalidad y de la realidad, con pérdida del sentido que da el saber integrado e integral, aparecen
las concepciones integradoras del hombre, unitarias y omnicomprensívas. Aquí
ajustan las concepciones "organicistas" o, mejor, integradoras de todo y parte.
El ser humano tiene aptitud para pensar en el ser y el valor y para aproximarse al ser e intuir valores y cumplirlos. A la vez él es apto para aspirar al
conocimiento de "los todos" y "las totalidades'' de todo orden. Son inevitables
estos alcances que desbordan las cuestiones investigatorias del hombre de orden empírico. del hombre y lo humano, real y concreto, pues hay cuestiones
ontológico-formales de antigua exploración. El ser humano real al conocer
discrimina, intuitiva o racionalmente, "partes" (que pueden ser "todos") en
los todos y las totalidades. Así es apto para buscar y lograr un conocimiento
de sí mismo y del "hombre entero", unificado, integrado y con sentido.
La vocación humana y el ideal de conocimiento de aquel "hombre entero",
presupone un conocer en que el sujeto discrimina ''partesu distintas en los
todos y las totalidades. Inicialmente el 'todo" se presenta como una síntesis
en cuanto complejidad de contenidos difusos y confusos. Se discriminan analíticamente las "partes" entre los seres y valores interrelacionados significativa

199

�o no significativamente, pero no ignorados entre sí. Esta distinción real y /o
16gica es posible en el seno de la realidad empírica o en ámbito metafísico
cimentado en la experiencia humana. De alguna manera, percibir, pensar y
valorar, es distinguir instancias y relacionar perceptos, pensamientos y valores.
La distinción es de objetos percibidos en la experiencia interior y en la del
"mundo externo". En el campo l6gico, la distinci6n conduce a Ja conceptualización y esclarece las notas diferenciales de las "partes" en el "todo". En el
territorio de la axiologia, ayuda a esclarecer cuestiones de la objetividad y
subjetividad de la absolutez y relatividad de los valores; del género y de las
especies del valor. Son inevitables las investigaciones en tomo al ser y al valor
en relación con el conocimiento.
Aclarar el problematismo señalado, ayuda a configurar una concepci6n
integrada y con sentido del hombre, válida para las ciencias1 en cuanto ella
procure un saber total y, en particular, también sobre ese hombre en el mundo. Ello serviría al fundamento de una lógica de las ciencias y de las intcrciencias en sus bases lógicas y gnoseol6gicas, a fin de constituir las ciencias
humanas y fundamentar los métodos interdisciplinarios. Las síntesis logradas
en el campo epistemológico, en verdad pueden aspirar a ser últimas; pero,
frente a las ciencias contemporáneas, es preferible hablar de síntesis provisorias del hombre y en torno al hombre, con fines epistemológicos. La filosofía
continuará asumiendo su tarea de buscar la verdad, la verdad última.
Al retomar las alternativas: saber atomizado o saber integrado, se podría
ahondar esto, recurriendo a la historia del pensamiento. a) En la antigüedad
griega y hasta en los inicios de la modernidad, filosofía fue lo mismo que
ciencia, digamos la "madre de las ciencias". Gnoseológicamente, aquello fue
expresión del ideal de unidad del saber y, a su v,,:z, manifestación ontológica
de la unidad del ser. No tiene sentido en esta etapa del desenvolvimiento del
pensamiento hablar aún de métodos de las ciencias, no descubiertos en aquella era propiamente pre-científica.
b) La situación anterior es histórica y lógicamente superada, al establecerse
un saber filosófico distinto del saber científico y al constituirse, paulatinamente, las varias y diversas ciencias. Se habla de la filosofía como "reina de
las ciencias". Gnoseológicamente, va manifestándose la atomización creciente
y )a especialización del saber científico que, de alguna manera permitiría
suponer al ser sin unidad primigenia en el orbe de la experiencia metafísica.
En este caso, se afianza el ideal de autonomía e independencia de las ciencias y el primado de sus métodos particulares y específicos, salvándose la metodología, como disciplina general de la filosofía.

200

e) En tercer término, la filosofía y sus disciplinas mantienen relaciones significativas con las ciencias particulares y otras disciplinas. Ontológicamente,
la unidad del ser y del valor preside la distinci6n de diversas zonas ónticas,
Las ciencias no postulan ni una dependencia total de la filosofía, identificándose unas con otras (indiferenciadas); ni tampoco postulan una independencia y autonomía absoluta. Las ciencias conservan su especificidad o se esfuerzan
por conservarla, sin decaer en una multiplicidad de ciencias con objeto análogo o semejante, ni tampoco en la constitución de ciencias hJbridas.
Desde el punto de vista metodológico, la filosofía tiene sus métodos y conexiones con los propios de las ciencias. Es en esta etapa del desarrollo del
pensamiento y del conocimiento científico, en que tiene significado la idea de
"inter-ciencias" y de "ínter-disciplinas". "lnter", significa "entre" o mejor
"entre más de una" instancia, entidad o término. Las ínter-ciencias e ínterdisciplinas no atentan contra la especificidad de cada ciencia (ontológica y
lógicamente bien constituidas) con un contenido y método propio. Pero aceptan una in ter-relación en sus contenidos, una conexión en las zonas limítrofes
de sus campos temáticos y problemáticos. De tal manera, el método interdisciplinario o de las ínter-ciencias puede tener sentido. A este método, esencialmente repugna la idea de ci.encias islas, ignoradas unas de otras. Se busca la
unidad e integración con sentido del saber (sobre todo del hombre y ae lo
que le concierne), a partir de la diversidad de saberes del hombre, entre ellos
del saber que procuran las ciencias conocidas y las nuevas ciencias que van
naciendo.

7.

EL CRITERIO ANTROPOL6crco v LA APERTURA A u

LÓCICA DE

LAS INTER-CIENOIAS

El signo antropológico -fluyente de la filosofía- lo humaniza tocio a través del hombre que trasciende su realidaf, psicosomática y su actualidad, en
cuanto individuo personal y social; humaniza el arte, la técnica, etc. Humaniza las ciencias y, es capaz aún de poner al servicio suyo todas las ciencias
sin excepción. Nada de extraño tiene que pueda humanizar la historia y la
geografía, la etnología y la sociología, la economía, la política, la biología y
la medicina. . . y todas las antropologías constituidas en ciencias particulares.
Desde el hombre y lo humano, todo lo demás toma sentido; todo se humaniza, es humanizante y se hace funcional en relación con el ser humano, con
sus necesidades, ideales, aspiraciones, grandes fines y valores. El hombre, en
cuanto tal, puede ser tomado como punto de partida para explorar el um-

201

�verso fís.ico y el espiritual Por lo demás, en nuestra experiencia múltiple, no
tenemos otro recurso. Desde nosotros mismos podemos dibujar un amplio horizonte antropológico para nuestm pensar y nuestro actuar con sentido, y
podemos borrarlo o sustituirlo por otro. En aquel amplio horizonte tiene
cabida la investigación científica del hombre y de lo humano y también de lo
no-humano, de lo posible y de lo real. George Gusdorf, dice que "en el pensamiento contemporáneo, la imagen del hombre está enturbiada, y esta turbación se manifiesta de lleno en cada ciencia del hombre, que es también, quiéranlo o no, una ciencia para el hombre. . . entonces no sirve de nada al
especialista invocar la coartada en su especialidad: como todos los caminos
particulares llevan al hombre, está de antemano asegurado de no llegar a
ninguna parte si es incapaz de tomar una posición antropológica".18
Si el hombre es situado al centro mismo de la reflexión y de la investigación, lo antropológi.co constituye de inmediato: punto de vista, horiwnte, eje
de coordenadas referenciales para lodo efecto filosófico o de la teoría y del
trabajo científico. Un criterio antropológieo exige consistencia, a fin de que
sea capaz de especificar un dato, una experiencia, una reflexión, y a la vez
ser útil para fines taxonómicos en los dominios complejos de una concepción
integradora del hombre. Toda int~graci6n supone parcialidades integradas en
"todos" unitarios y con sentido, si trasciende a 1as partes.
La inmanencia limita y encarcela al espíritu en la finitud del mundo que
habitan los hombres de esos mundos contingentes que él crea y que destruye,
no obstante ser significativos en una historia social y cultural con sentido.
Se podría hablar con propiedad de apertura actual a la lógica de las ciencias
humanas. Los capítulos que sobre ella se escriban -inscótos en la lógica de
las ciencias- presuponen cuestiones ontol6gico-fundamentales y esclarecimientos de los orbes del conocimiento del llamado "mundo natural", material,
físico-qtÚrnÍco y de los mundos humanos implicados: psíquico, psico-espiritual,
social e histórico-cultural Pero se tratará de conocin:riento no fraccionado, con
sentido por ser unitario e integrado. El hombre en cuanto tal, también exige
comprensión y explicación en lo que de natural tiene y, comprensión en tanto
ser psíquico, social y espiritual. La lógica de las ciencias trata de la lógica
del sistema abierto de las ciencias y de sistemas menos abarcadores, tal vez
sub-sistemas, con designios de sistematización. En los tratados aparecen: lógica
de las matemáticas, lógica de la física lógica de la química, lógica de la
biología, lógica de la psicología, lógica de la lústoria, lógica de las ciencias
u

202

GusooJUI', op. cit., p. 19.

juridicas y, también, lógica de las "ciencias sociales". La atomización extiende
su manto a las l6gicas de las ciencias. En este caso, urge avanzar en los estudios
de. la l6gica de las ciencias humanas en relación con todas ]as demás ciencias
y disciplinas.
Si el hombre forma parte de totalidades acabadas y concretas en el todo,
los conocimientos parciales sobre ese objeto de conocimiento, necesariamente
presuponen relaciones entre sí, capaces de permitir la constitución de "complejos de ciencias implicadas".
La alternativa entre conocimiento atomizado y conocJJD1ento integrado es
relevante, sobre todo, en la investigaci6n en torno al hombre y la reflexión
sobre él. Ella posibilita la intelecci6n de las relaciones entre la que podría
denominarse "L6gica de las Ciencias" (independientes entre sí.) y la "Lógica
de las In ter-Ciencias" ( ciencias interdepenclientes).

A) L6gica de las Ciencias independientes entre sí, con áreas tradicionales
del conocimiento científico: 1) ciencias particulares; física, química, biología,
psicología, etc. 2) A la vez, esas mismas ciencias admiten el conocimiento de
determinadas zonas de la realidad, propias del ser humano. Así hay física ( del
cuerpo del hombre), química y bio-quí.mica humanas; biología humana y las
varias ciencias que ésta abarca (genética humana, endocrinología humana,
etc.) . De esta manera, existe una biología general, de todo viviente, que admite las divisiones del contenido y las metodologías necesarias. Pero, en esa biología hay un apartado importantísimo: la Biología Humana, con su objeto
específico, sus límites, sus temas, sus problemas y sus método . Es diferente
de las demás biologías particulares (biología animal no-humana, biología vegeta~ etc.) .
B) L6gic.a de las in ter-ciencias (ciencias~in ter-dependientes), que presuponen las ciencias particulares. La posibilidad y efectividad de las inter-ciencias,
subentiende límites convencionales, sometidos a definiciones del objeto y a la
detenninación rigurosa de un campo investigatorio o didáctico, circunscrito,
claro y concreto. Pero, esa convencionalidad, ahora en favor de la visión integrada e integral y con sentido del ser humano, necesariamente ha de partir
de la implicación ontológica, gnoscológica y lógica. Así, acaso la convención
relativa a los límites, obligada ante la atomización del saber científico pudiera
tener otro significado, si tomamos al hombre en las totalidades que se quiera,
en el Todo ( el "hombre entero"). En la interdisciplinariedad la convención
necesaria por exigencias intelectuales y metas de trabajo, siempre será convención cómoda y eficaz.

203

I

�Al responder a la pregunta por el objeto y límites de dichas ciencias, será
posible resolver entre otros el problema mencionado del "hibridismo" de las
ciencias semejantes, con contenidos confusamente determinados.

8. Dos

IMPLICAOIONES ONTOLÓGICAS Y GNOSEOLÓGICAS

A) Biología y psicología: lo psico-somático.-Si llegase a existir consenso,
para los efectos de la investigación y docencia, acerca de esta realidad bidimensional en el concreto "ser humano", correspondiente al conocimiento,
en las interciencias o interdisciplinas psico-biol6gicas o psicosomáticas, podría
agregarse otra complicación, sería consecuencia del desarrollo de hecho de
]as diversas ínterciencias e interdisciplinas y los progresos de los métodos consiguientes, intedisciplinarios, fuertemente resistidos aún por algunos. Hay varias y diversas ramas de la psicología muy conocidas. Algunas de ellas con
deslindes imprecisos; otras aún aparecen yu.xtapu~tas y con problemas repetidos; otras invaden el campo de la zona vecina. O, si no lo hacen, existen o
pueden establecerse conexiones interciencias que determinan un cierto objeto
impreciso de cada ciencia.
Lo anterior afecta a algo vital: salc:ar la especificidad de estas ciencias
colindantes. Es lo que acontece con la psicología encarada a otras ciencias.
Basta pensar en las relaciones posibles y reales (y también en los límites) de la
psicología y de sus diversas ramas, incluyendo a la psicología del arte, de las
religiones... y aquellas relaciones con la psiquiatría, la parapsicología, la antropología social, la antropología psicológica, la psicología social. ~oréguense
las conexiones con la lingüística, la genética humana ... Si se examina. a fondo
un mismo problema, concerniente a la psicología contemporánea, acaso aparezca inevitablemente relacionado temática o problemáticamente, con cuestiones de la sociología o de sus varias ramas especiales. De manera relevante
surgirá el conocimiento psicológico relacionado con las cuestiones del comportamiento implicado con los inmensos territorios de la cultura y Je la vida
humana total; arte, religión, mito, hechicería, técnica, poütica, derecho, moral,
recreación, urbanismo, usos y costumbres tradicionales y transitorias, educación, etc. Probablemente, en instancia última esa misma psicología y su problematismo, real o aparente, general o espeéúico, aparecerá como gran posibilidad de realizaci6n del hombre en cuanto subjetiuidad personal y en tanto

intersubjetividad de los hombres interdependientes que conviven, realizando
sw vidas y sus culturas. Esto sin más, significa extender la mirada con óptica
antropológica, a fin de calar en profundidad en el conocimiento de sí mismo,

204

del prójimo y de la alteridad total y acabada. Es la mirada y el pensamiento del hombre, humanizando el wriverso y sus mundos y los ajenos.
Lo anterior, pennite conjeturar que la tarea científica en tomo al hombre,
puede partir desde el saber y del campo de cualquiera ciencia, sea psicología,
sociología, historia, psicología humana. La tesis sobre los conocimientos implicados que corresponden a la concepci6n del hombre "entero" en las totalidades y el todo, abarcan a los planteamientos ontológicos, lógicos y a las
derivaciones de una metodología interd:isciplinaria.
La experiencia personal, aquélla de la propia y personal realidad psicosomática y de su actividad espiritual (mundo de pensamientos, valores... ) es
innúble como algo esencial y significativo del hombre todo, psíquico y social,
tanto en el mundo cultural, específicamente humano como en el mundo transhumano; natural propiamente, y transnatural. La Psique deja de ser una hipóstasis metafísica o una abstracción más o una representación imaginativa
de alguien para convertirse en algo real, y esencial del ser humano en cuanto

realidad psico-espiritual abierta a la intersubjetiuidad y, con ello, como posibilidad para lo psico-socio-espiritual concreto.

La psicología, en nuestro tiempo, acusa serias discrepancias concernientes a
su objeto y a sus métodos. Diferentes sistemas difunden sus ideas y cada uno
trata de imponer "su orden de hechos", buscando consenso. Edna Heidbreder
afirma que "ningún sistema, ni aún el más agresivo puede pretender ni pre~
tende estar ampliamente establecido por hechos.u
Y a pesar de los logros de las doctrinas psicológicas, ninguna de ellas hasta
ahora puede dar cuenta y razón de todos los aspectos de la vida psíquica. 15
Hay evidentes actitudes pesimistas respecto a la psicología, no obstante sus
avances en el presente siglo. Esto al punto que se piense, "todo intento de
hacer de la psicología una ciencia es, en definitiva, vano". Influye en esto 1a
índole de su objeto "complejo y esquivo que resiste todo tratamiento científico". Ello debería llevar a reconocer la posibilidad del fracaso de la psicología, no obstante sus progresos y perspectivas. F. Larroyo a su vez, estima que
"muchos han dudado de la unidad de la psicología y, con ello, de su carácter
científico".
Pero hay actitudes favorables y resueltamente optimistas, de investigadores
" HEmiuumu, Eda, Psicologfas del siglo XX, Ed. Paidos, Buenos Aires, 1967, p. 311.
,. LAAlloYo, Francisco y CEBALLOS, M. A., La l6gica de las ciencias, Edit. Porrúa,
México, 1958, p. 319.

205

�últimos cincuenta años; pertenecen a diferentes corrientes y escuelas Y provienen, también, de trabajos de investigadores independientes. Desde este punto
de vista, se advierten líneas convergentes de trabajo que han alcanzado iguales
0 análogas conclusiones. No es fácil negar la contribuciones de la psicología
a la educación a la psiquiatría y a la medicina en general, al campo del
trabajo y al de las profesiones, etc.

La discusión acerca de las conexiones posibles y reales entre biología y psicología, han de ser investigadas en el marco de las teorias y tendencias aún
contrapuestas. En nuestros afanes en fayor de los planteamientos integradores
del saber sobre el hombre, lo psíquico y lo biológico, aparecen fácticame11te
en tma realidad concreta bifrontal, conceptualmente expresada en los términos
de uso frecuente: lo "psico-biológico" o "lo psico-somático".

Una oposición ecléctica al respecto es desestimada, por conducir a una "deformada sistematización de los hechos" .1 º

Aun cuando el ímpetu naturalista del XIX clasificó un dia la psicología de
"ciencia de la naturaleza" (para Comte era "rama" de la fisiología), hoy la
psicología humana es una ciencia del hombre, con todo aquello que el hombre
supone y significa en el contexto de la totalidad natural y e.~piritual psíquica
social, histórica y cultural. No por ello es menos discutible la cuestión. Aún
hay quienes piensan en "fenómenos psíquicos" puros, casi incontaminados &lt;le
todo lo que brinda la vida real y el universo.

Finalmente, entre las diver..as perspectivas contemporáneas se ha señalado
la posibilidad de una suerte de psicología intética-integrativa1 con unidad
conceptual y metódica. Se habla de reconstruir la ex"})eriencia, a partir de la
comprensión del sujeto humano de su "integridad real y viviente", del sujeto
expresado en formas de vida concreta.17 A las perspectivas tradicionales que
pudieren atribuirse a la psicología y a otras ciencias huma~as'. hay _qu_e ~ña~ir
las enormes posibilidades que tendrán en el futuro trabaJO mterd1sc1plinano,
como forma habitual de trabajo en una colaboración científica.
Las diferencias radicales entre la realidad física y biológica y la realidad
psíquica, tienen su itinerario rustórico desde los griegos y está ~rto ~~ el
pensamiento cristiano. La filosofía moderna, al acentuar el es_pmm cri_nco,
estimuló las preocupaciones psicológicas. El racionalismo cartesiano reaf1rm6
la posición dualista y el problematismo variado y de la interacción entre _cu~po y alma. Él influye en la psicología hasta destacar los hechos de concumcia
con explicaciones mecanicistas dentro de los fenómenos vitales. A esto se agrega una derivada dificultad para la antropología cartesiana, al reducir al hombre a razón en un mecanismo controvertido y un geometrismo físico.
Aun cuando la delimitación del campo objetivo de las matemáticas hubiese
sido determinado definitivamente, esto no autorizaría para extrapolar, sin
más, tal logrq a los dominios de las ciencias naturales en general, y de la
ciencias humanas er. particular. En las diversas líneas contemporáneas concernientes al ideal del conocimiento de lo psico-somático -aunque repugne el
término- se agregará el paralelismo psico-físico del estructuralismo, la reducción de lo psíquico a lo físico del conductismo y las tesi finalistas que ligan
teoría y praxis, en annonía con varias interpretaciones metafísicas. 18

ª lb., p. 329.
.
. .
n lb., p. 332. Esti demás decir que de manera alguna existe hoy unamm1dad sobre
estas apreciaciones críticas. No ha.y "última palabra".
.
,
a Buena tarea para filósofos y psicólogos y para docentes de la pS1colog1a Y de la
biología, Ref.

206

op. tit.,

en (14), p. 315.

Se discute todavía sobre "deslindes" entre la psicología filosófica y la psicología científica, que avanzan como ocurre con la investigación y la reflex-i.6n
en sociología y filosofía de la sociedad. Estas aperturas interdisciplinarias,
ayudan a esclarecer y no a oscurecer los fenómenos psicosomáticos y psicosociales en un dominio más amplio del saber y del actuar. Ellos presuponen
sus tentáculos ontológicos implicados e interrelacionados de lo biológico, lo
psicológico y lo sociológico: por razones teóricas }' metodológicas, se pone el
énfasis en un aspecto u otro de lo real implicado. Conservar uno, con menos•
precio por sectores de la realidad, es caer en la visión unilateral del saber,
perniciosa para los fines de una comprensión del "hombre entero", con su
significación en la metafísica, la antropología filosófica, la epistemología antropológica y todas las ciencias, y no solamente aquéllas con especificación
humana. El unilateralismo cientificista se opone a los propósitos de una epis.
temología antropológica.
B) Psicología y Sociología: lo psico-social.-El estudio del objeto de estas
ciencias, en las cuales es el hombre el que está en juego, conduce al problema
crucial de las relaciones en general, y de las relaciones interbumanas, en
particular.

La relación que especialmente nos interesa tiene aspectos, mencionados en
este trabajo, que no pueden ser profundizados aquí: la independencia entre
las diferentes ciencias (autonomía y aun autarquía) ; la dependencia total entre ellas, y la interdependencia entre las diversas ciencias y disciplinas.
Francisco Larroyo se pregunta, si en definitiva, existí.ria algún territorio o
manifestación objetivada de la cultura, que escaparía al designio de Jo social
a la interacción entre los hombres que no afectare a la "cuestión fundamental

207

�de los vínculos interhumanos y personales" .11' Esto puede inteligirse mejor, al
tener presente la postura neokantiana de Larroyo, en sus afanes por tipificar
la filosofía en un análisis de las formas culturales y en una teoría crítica de
los valores.
Respecto a la sociología, apuntaremos a las tres relaciones mentadas. Un
primer enfoque correspondería a la relaci6n de la dependencia total de las
diversas ciencias entre sí. La sociología de esta manera, es una síntesis, una
ciencia generalizadora de otras disciplinas culturales; una suerte de "enciclopedia del saber social" ("prehistoria de la sociología"). Estudia factores y
formas sociales; pero hay que recordar que si una ciencia rigurosa tiene un
objeto y un método, resulta objetable una ciencia, real por un lado (estudia
fen6menos) y ciencia ideal, por otro ( estudia formas ideales) .2-0

Un segundo enfoque, muestra a la sociología como ciencia independiente
entre las otras "ciencias sociales". Ella investiga "una especie de realidad diversa de Ja que estudian las demás ciencias de la cultura" (economía, políti"l.
) •
ca, etc..
Larroyo en el capítulo de "Lógica de las Ciencias Sociales", se empeña en
esclarecer la confusión existente al definir lo social y la determinación del
objeto de Ja sociología. Tumasheff, comprueba una suerte de círculo vicioso
al pensar en las diferentes teorías sociol6gicas: "se define la sociología como
ciencia de Ja sociedad, y la sociedad debe ser definida por la sociología". La
solución preliminar dada, "define la sociedad como un conjunto de seres humanos en interdependencia''. Aparecen los "hechos en interdependencia que
pueden tomarse como materia de la sociología".
Be aquí un límite propuesto entre sociología y "las demás ciencias que
estudian al hombre como individuos o como agregados de individuos, sin tener en cuenta su interdependencia".
Este mismo autor, además distingue la sociología de las "ciencias sociales
concretas", citando entre ellas la economía, Ja política y la etnología. Estas
últimas estudian al hombre en nivel empírico y no filosófico. ¿ Cuál es la diferencia entre esas ciencias concretas y la sociología? Cuatro respuestas sugiere
el autor. En esto está implícito el problema de los límites de la sociología.
a) Augusto Comte: la sociología debería apropiarse de todos los datos estuu Op. cit., en ( 15), p. 292.
• lb., p. 298.
11 lb., pp. 296 y 299.

208

diados por las ciencias concretas y unificarl06, privándoles así de su raz6n de
ser.

b) Herbert Spencer, piensa que la sociología "unificaba las obsen·aciones
y generalizaciones hechas por otras ciencias". 22
e) George Simmel, al finalizar el siglo anterior, estima que la sociología no
contiene objeto alguno no examinado por las restantes ciencias," aunque la
sociedad sustenta todo acontecer histórico. Pero ¿ tiene hoy algún sentido, una
sociedad "químicamente pura", sin la basamenta ecológica, geográfica y cósmica ineludibles y sin el mundo de las concreciones culturales? Tal limitación,
acaso ayuda a comprender su formalismo al intentar reservar el orbe de la
"sociología formal" y al considerar "cJ estudio del contenido de las acciones
humanas por sus fines", lo que constituiría "la materia de las ciencias sociales".
Pero, ni las ciencias políticas, ni Ja ciencia económica ni otras semejantes,
investigan ' 1la forma de ]as acciones humanas de la sociedad", forma común
a todos los tipos de actividad.
d) Finalmente, viene la r puesta de Pitirim Sokorin, al examinar la tesis
de Leo Petrazhitsky. En un intento de demarcación, afirma que "debe existir
una ciencia particular para cada una de las numerosas clases de fenómenos
sociales" (politicos, económicos, religiosos, etc.) . Además de tales ciencias, es
necesaria otra ciencia la sociología, ''para estudiar las características comunes
a todas las clases de fen6menos sociales y las relaciones entre esas clases".24
Son indudables los avances. desde que Tumasheff escribió su libro. Sirva de
ilustración valiosa citar a Alain Touraine, al analizar la ilusión de lo concreto, en donde subraya que "toda conducta humana manifiesta el efecto de
determinaciones sociales". Las posibles conexiones psico-sociaJes, se traslucen
no s6lo a partir del conductismo, sino a partir de otras tendencias psicológicas
contemporáneas y antropológicas, que destacan la acción y el valor: "solo es
posible -dice- estudiar a los hombres, a través de sus actos, es decir, de
sistemas de valores que orientan su acción". 2 ~ La acción, los acontecimientos
singulares, expresan actos sociales concretos y poseen carácter histórico. El método "accionalista" sugerido, se opone al historicismo y al naturalismo sociológico del siglo XIX. La inserci6n del valor en la acción es clara. No existe más
"' S. TlMASHl!PF , Nicholas, Lo. teoría sociológico., F. C. E., Buenos Aires, 1961,
pp. 16 y 20.
21 LARRovo, op. cit., p. 298.
,. Op. cit. (22) , p. 21.
.. ToURAIN, Alain, Sotiologla de la Acción, Edit. Ariel, Barcelona, 1969, p. 42.

209
Hum-14

�, 't
formas sociales y
acción social que la orientada hacia unos valores ~1 os .en . ., !e
.. 'n y utilizando "modos de expresión simbólica .
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dríase examinar la cuesDesde el ángulo del neokant.1smo de . assU'er, ~
.
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las i rmas s101b6licas. Esto, co orme
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-de aspecto idealista- de ese autor quien acepta a o J~ vi a
l.
l
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de 1as f onnas simbólicas en la conceptuación
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la fundamentación de los obJetos cultur es.
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.
.
.
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.. ,
diar el ob ·eto de la histona,
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. 1 , de la soc10logia y otras oenoas e
de la psico ogia,
.,
1 b. ti .dad de las ciencias y de los juicios de
implicadas. La cuestion de a o Je vi •
be encarar la episteroovalor, es uno de los problemas más delicados ~ue de d l 16 ·ca de las inlogía antropológica, en especial los nuevos cap1tulos e a gt

terciencias.
.
.h
lianas que apuntan a dos verdaderamente importantes para
Hay id~ usser.
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la relación posible psico-somática (Psieste trabaJo. La pnmera, se
i~e ª. . ti'
. 'n en profundidad, enfocando
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B' 1 , ) l cual reqwere mves gac10
colnvia
y
10
ogl.3,
ª
.
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la niñcología y la fenomeno ogia, s o- '.
1
l" "la fenomer-•
·
, ·ca adscrita a o natura
Y
f .J:_.__
toma a su cargo la conoenci.a empin
·
•
" $' entrar a pro UDUUo&lt;U
lo , se ro one como objeto la conciencia pura . m
. .
no gi.a
p ~ tra al debate sólo deseamos subra)'ar la conc1enc1a en cuanestos aserto~dam en r ámb1'to d'e legalidades físicas". Husserl sustenta que "lo
to "subSUllll en un
d ·
, . está adscrito a un cuerpo, de tal modo que existe una depen ~~
ps1qwco
d d
ectarse" 21 Se habla de "dependencia ,
&gt;!'al de la que no pue e escon
.
d
corpo
introduzca la relación de interdependencia, tal vez fun apero no se ve que
.
, ·
El enf e pro' al intelección de lo psico-somatlco.
oqu
mental para una even.u
.
f' . " cu
P iamcnt.e psicológico conlleva "la incorporación de una na~raleza ~ .' d~
.
d
segun' un orden causal. Así se autonza. una ciencU1
yas relaoones se an
· · · l d
. .
.ci6n "a una ciencia natural de la concumcia vmcu a a
la conciencia, en oposi
. .
.6 ., 2a
baJ· 0 un signo de distmta formulac1 n •
a un cuerPo, Pero
La segunda idea compleja que fluye del pen~~t~ de Husserl, s~ refiere
al
blema de la subjetividad y de la intersubJeti.vidad¡ esta últuna nos
pro
to a una posible relación con la idea de seres humanos en
interesa en cuan
.
.
interdependencia ( campo de lo social y de lo psiCOSOClal) .
• lb., p. 448.
• Op. eie. en ( 14), p. 489.
• lb., pp. 489 y 490.

En Wla referencia de Enzo Pacci ( Función de las Ciencias y significado del
Hombre), sobre psicología f enomeno16gica, se mientan las cuestiones de fondo
implicadas: la unidad de las ciencias y la unidad del hombre con su ambiente,
con el mundo.2 9 Es una manera de ver al hombre en la totalidad fracturada.
Pudiera constituir una manera de expresar el ideal de reconstrucción de la
totalidad dividida en naturaleza-espíritu, naturaleza-hombre, acaso como uno
de los puntos de arranque para alcanzar la unidad de las ciencias al amparo de la filosofía y de las concepciones del mundo. Se comprende esto, en
cuanto sentido de relación en la unidad del saber y unidad del ser. Husserl
trató estos temas en su "Crisis de las Ciencias Europeas". (Conferencia de
Praga). Incluye, por cierto, la crisis de la psicología, con su enigma de la
subjetividad. El trat6 de comprender al hombre y su mundo en el ámbito
científico-naturalista del XIX.
Un problema crucial emerge -entre otros- al enfocar "la reducción de
lo subjetivo en factual", intento secular, sobre todo durante el ímpetu reduccionista-naturalista del diecinueve. Si aceptamos tal reducción en los territorios de las ciencias humanas, confundidas o disueltas en "ciencias de la naturaleza", significa que nos quedamos con un "hombre de hechos". De esta
suerte, la psicología sería simplemente ciencia de hechos: un paso para "destruir la subjetividad del hombre" y tocio lo que metafísica y epistemológicamente esto significa, muy especialmente en lo que concierne a la libertad del
espíritu humano.ªº
Cada sujeto humano descubre en su propia subjetividad originaria, "la vida
de aquéllos que viven en comunidad con él; y toda la vida de los demás, y
todos -agrega Husserl- de diversos modos, cercanos y lejanos, están trenzados en la comunidad de la vida.". La psicología, de esta manera, se mueve
en el estudio de la subjetividad y en el plano intersubjetivo: el mundo de las
relaciones interpersonales, del vínculo intersubjetivo de verdadera signüicación
en los escritos de Martin Buber ( 1939), y en diversos contemporáneos. Intersubjetividad: puede que sea ésta una raíz -y no la única- de aquello que
podemos identificar y denominar la realidad de lo psico-social, en donde adquieren algún significado cientffico las relaciones íntimas entre psicología y
otras ciencias humanas y aun no-humanas. Intersubjetividad del hombre en
cuanto actor o espectador personal, individual o colectivo, de la cultura, de la
historia y de la vida huma.na plena.
• Investigaciones de Hunserl, Ref. Eru:o Paci, Función dt1 las Ciencias y Sicni/ieado
d1l Hombr1, F. C. E., M6tico, 1968, p. 149.
• lb., p. 13.

211

210

�. , d la um'dad del hombre en tanto individuo personal en
L a comprens1on
e
'
dri
sociedad -que nos distingue de otros vivientes Y de ~ cosas:-_ Pº
ser
lograda a partir de esa conexi6n originaria del ví~culo mters~b¡etwo que po'bilita 1 realidad de una comunidad de sujetos mterdependientes en ~l pen51
ª
.
·d y otros que trascienden
samiento y en la acción, con fines UlIDanentes a 1a v1 a "
.
.

ª

el mundo empírico. Esa comunidad sería inseparable del telos mteDC1onal de

la razón".
No nos referiremos a todo lo que significa ahondar en el conocimie;toRde
la complejidad creciente que supone investigar lo que algun~s, ~omo · todo.
.
•
, ·
tal vez al psiqu1Smo de
o
ro llaman psiqmsmo pnmano -muy proXllllO
.
.
~e. •
hasta alcanzar la cí,=ide en el psiquismo supenor, sede del pstviviente-.
· · ·d d d 1
uismo intencional y de las más profunda cisterna de la subJetlv1 a
e. a
¿b.etividad y de la intersubjetividad. La anterioridad perso~al ~s el ~bito
~ io de lo que denominamos realidad de lo ~e~sonal e~ el _ambtto ~1o~i? de
fo
denominamos realidad de lo psico-espintual,_ pnvatlvo del mdiv1!~º
SOledad de sí mismo pero abierto a lo otro y, en o,
personal h umano, en la
. .'
•
l
. 1
1 róJ'imo mediante el vínculo intersubJetivo, sm el cual no surge ~ soc~
'
• divi'duos personales. En un ruvel smni Pse constituye
una sociedad real de m
gular del ser del hombre, se da la apertura a los trascendentes de la más pura

:ue

ª

espiritualidad.
·
Gabne
· l M arce1, al decir, · ·. descubriendo
. .
R ecordamos un pensarmento de
d .
artJ.apa
primero al otro hombre, que se me enseña, que me esp1erta, que me p
b
su vida y en ese sentir despierto lo que somos y ya no soy solo, somos el boro re.
· "los
rdial que endereza h acia
P úl timo habría que subrayar la idea primo
or
,
,
b · to ' · amente
humanos en interdependencia". ¿Por qué ellos serian o Je umc
sociología? ¿ Por qué no de 1a historia, en "configur~o~~s pa~das de
esa misma interdependencia"? 3 1 ¿ Es por acaso que, en defimtiva, existe al. · contemporánea que no posea o no admita relaci6n alguna con
!rulla cienc.ia
d ·
, lo
conocimiento del hombre real y concreto en interdepen enaa, y no so
entre los pr6jimos, sino entre hombre y mundo cul~ y m~d~ natural Y
específicamente no-humano? En verdad, hay re~aciones intersub3et1v~s, pe~o:
nales y relaciones con seres impersonales, relaciones que son matena d~ m
egwre·mos agrandando el abismo secular entre soma mdevestigaoon. ¿
s
1
d en
ndiente de una psique dados en el mismo individuo persona , ~,uan o, .
peerd d l · · estudia un hombre real en que se capta la relacion esenaal
v a , a ciencia
c1ill •1 al
al
de interdependencia de lo psico-somático? Además,_ 1:5ulta
&lt;:1 5 • var .
hombre real y concreto, natural y espiritual, margmandolo arb1tranamente

~e;e:
:1

· .,

o

;, Ref., op. cil. de N. S. Timasheff, p. 18.

212

de una realidad ecológico-geográfica, interdependiente a su vez, de una realidad biológica humana, antropológica física, y de esa compleja realidad que

nominamos psico-,somático-social.
¿Podrá alguien recomendar, íundadamente, que es necesario perseverar en
los afanes científicos, utilizando una extemporánea atomi7.aci6n del conocimiento del hombre y de lo humano en el universo, hasta que surja una cabal
concepción integral e integradora del hombre que logre, por fin, ubicar y legitimar a las ciencias humanas? Mientras no se logre esa meta que satisfaga a
filósofos y científicos, cabe aceptar para fines de investigación aunque sea
prouisionalmente, alguna modalidad de co-detenninaci6n, en que puedan jugar factores reales e ideales y valóricos -que supongan la relación de interdependencia- entre lo que es el hombre y lo que no lo es, entre el hombre
y la «naturaleza", entre lo humano y lo no-humano.

¿ O, por que etimológicamente, para fines teóricos "sociología" significa estudio de la sociedad en un nivel muy alto de generalización de abstracción,
los científicos, filósofos, educadores, médicos. . . dejarán escapar definjtivamente, al hombre real y concreto? Aquí, reaparece siempre vigente la misma
cuestión de intuir, de conocer lo universal en lo singular y la conciliaci6n
entre teoría y praxis. Praxis que no es dato empírico, sino hipótesis teórica (A.
Tourain). Nada nuevo, pero siempre actual e ineludible a la razón.
El tema de la epistemología antropológica es discutible desde la partid.a,
por referirse al lema filosófico por excelencia: el hombre. De ahí que el criterio antropológico, indispensable para las distinciones conceptuales, se comprenda desde una cierta actitud antropol6gica existencial, y desde una concepción del "hombre en tero" en relaci6n con las ciencias humanas y otras
disciplinas conexas. Sobre esto, sabemos que el hombre dejó huellas en testimonios del pasado y los está dejando en su estar-viviendo-ahora frente a un
futuro irreal y esperado. Siempre estará presente el interrogante: ¿ una teoría
de las ciencias humanas, remite necesariamente a una experiencia antropoló.
gica singular o se transfiere la cuestión a toda e"'Periencia del hombre sobre sí
mismo y sobre lo que no es él?
Los esclarecimientos etimológicos y semánticos, servirán a los fines de un
análisis fenomenol6gico de tal radical experiencia antropológica. Una aproximación intuitiva y racional al "hombre entero", es posible solamente si es
trascendido el fenómeno humano, con la infonnaci6n empírica y factual del
hombre real en su actualidad. Esto es algo como una condición para la comprensi6n, con un transfondo y un hontanar metafísico.
La palabra "antropología", saturada de tradición y de significaciones nuevas, en el presente posee un perturbador uso multívoco. Son varias las ciencias

213

�taxativamente calificadas de "antropológicas" y varias otras, con referencia
antropológica. Alguna de ellas se disputan aquelln denominación utilizándola
aún sin fundamntaci6n visible.

En todo esto, uscintamente tratado, está en juego el objeto mismo de lo
que pudiera constituir la "Antropologí.a" incualiiicada en los marcos de un
saber genérico. Volvemos a la idea de que ese concepto -en u mayor extensión lógica y u más cabal comprensión- es filosófico por excelencia. Por Jo
menos así tiene sentido una antropología filosófica. Pero la "Antropología''
en su significación científica o disciplinaria, está referida también al saber
acerca d, ,se mismo hombre y lo que le concierne. Tal incidencia justificaría
hablar con propiedad de un predominio antropológico en el seno de un complejo interdi.sciplinario, con fines epistemológicos, si ello es útil como referencia teórica y para distinguir los objeto ab tractos -que exige la ciencia- del
concreto peculiar que es el "hombre entero". De tal suerte, las ciencias humana permiten una apertura al ser '.Y al saber humano total, sin arbitrarias
delimitaciones y énfasis propios de un conocimiento unilateral y parcelario:
las antropologías científicas adquieren un " tatu " significativo entre las cien-

cias contemporáneas.
El mito de las ciencias "intocables" en su olimpo, deja de tener sentido a
esta altura del despegue vigoroso de las matemáticas y de las ciencias de la
naturaleza. Tampoco podría tenerlo, refiriéndonos a la psicología, la sociología y a las demás ciencias con alguna especificación antropo16gica, pues
han superado 13$ dificultades de un siglo o más de desenvolvimiento inicial. Es
de importancia una auténtica actitud antropológica, a fin de orientar al espiritu, en cuanto capaz de ser libre para zafarse del mito atom'1Stico y aún
de la postura servil a un autor o a una tendencia excluyente. La sorda y exagerada influencia de los "ismos" es determinant de una dei astrosa formación
profesional unilateral, que aletarga la capacidad cntico-valorativa del científico y del filósofo que no sea una simple voz de la excelencia de un epígono
repitente.
Bien podría la epistemología antropológica contribuir, alguna vez, a una
efeclh·a colaboración entre científicos y fil6 ofos, al punto de que el metafísico
que "ha pre{erido la e pecialidad de la no especialidad" -según la expresión
de Georges Gu dorl- sea el ' pecialista de todas las especialidades" u en
beneficio de la verdad, al ser tendido un más visible "puente" entre nuestro
mundo de lo entes y el reino del ser en cuanto ser.
• Gusoou, G., op. cit., p. 21.

214

Sección Segunda
LETRAS

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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